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                    <text>Domingo 20 de Mayo de 1900.,

EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑOVll--TOMO !--NÚM. 21
Direokt c: LJ.o. BA.i'.1..:EL &amp;EYES BPfll'DOL.A..
)

...•.. ~--------'- ..

•-

...

&amp;}:-...

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T"-7

~.

___:__

...

PANTEÓN MUNICIPAL
EN PACHUCA.
-&lt;:::,O-&lt;::&gt;

NUEVO EDIFICIO DE LA INSPECCIÓN DE SANIDAD.

El Gobierno del Estado de Hidalgo, qne por
cuanto:.; medios tiene á. su alcance procura el progreso general de todos los ramos .administrativos
v el embellec:mienlo de la capital y ele las cabeCeras ele los Distritos con la construcción ele edificios necesarios y de positiva utilidad púl,Jica,
acaba de proyectar la edificación en Pachuca, de
un nuevo Panteón _l\funicipal) que se constnürá
con fondos del Gobierno y del municipio de la ciudad.
De esta importante obra ha siclo encargado el .
señor Capitán de Ingenieros Porfirio Díaz, quien
presentó su proyecto y aprobado que éste fné por
el Gobierno de Hidalgo, las obras ele constrnccióu
dieron principio el diecinueve de Febrero clel presente año, debiéndose entregar ya concluído este
edificio e,I diecinueve de Julio próximo.
Nliestros grabados representan la fachada que
está compuesta de un esbelto y lionito pórtico que
se encuentra en el centro de ella teniendo á los
1ados dos construcciones destinadas una á oficüia
de la Administración del Panteón, con sus dependencias )" la otra para habitación del Aclmin..istrador. Entre estas ·dos construcciones hay u n
jardín, encontrándose éstas unidas por un bÜnito
enwerjado de hierro, el arco quedará cerrrulo
también por una elegante puerta del mismo metal.
El pórtico que es la parte principal de la obra
es en su totalidad ele pielra blanca de l'ocbuca

La Secretaria ae Gobernac:ón acaba de realizar una mejora de importancia en uno de los departamentos de su dependencia.
La Inspección de Sanidad, que ocupaba u n local casi ruinoso y mal
acondicionado, ha sido t ransladada á un edificio constr uido exprofeso
para ese objeto y que reune en si todo aquello que es indispensable para
los fines de pública salubridad, á que está destinado.
Xuestros grabados r epresentan la. fachada del edificio, que como se
vé, e.5 estilo "Renacimiento Francés," y los departamentos que se destinan á despacho del I nspector y del Médico Director.
~o necesitamos hacer elogio de la elegancia del moviliario, que es
completamenle nuevo, pues también está á la vista.
A la entrada se eetá construyendo un bonito jad.ín, que á la vez que
hermoseará el edificio, mejorará sus condiciones higiénicas,
En cuanto al servicio científico que allí se desempeñ-a} se ha procurado que sea perfecto y para ello se ha dotado al establecimiento de
un riiagnífico arsenal quirúrgico y &lt;le todos los muebles y útiles indispensables.

l'a.cha4• 7 daparlia.mentol!I pr1ucipa1ea d e l nuevo e diftcio de la Inapeooió:a de Sanidad,

MEXICO, MAYO 27 DE 1900.

dUBSC RIPCIOlf ll&amp;N80.ú roa.uou .•
l DU: IDIIM &amp;N-¡.¿ C.lPl TJ.L.

IL8',
11,2fi

Gerente: .a.•'J'OB'IO CVYil

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

RL MTTNTIO TT,TTWl'll.A DO

2.--

l.-- La campaña fJn Africa.
Lord
Salisburi y la verde Irlanda. 3.--Los
-sud-africanos en 'ltlashíngtan.
4 ••• casas de Cspaiia.

L~ila habido en esta guerra ~ucl-a.fricana: que
entra ya en su período re.solutivo, hechos _glorio_~
-808 sin duda 1 no i;:ólo de parte de los '·hunrs.,,.sin~ de la de los ingleil~. Xo me refiero á lo que
está haciendo el ma.ri2eal l~ob€rts; Jos que hemos

o.prendido estrategia en libros ele hi&amp;t.oria .militar:
.noa creemos casi ca.paces de hacer lo rn 1smo, 10
que no di!:'.miuuye el mérito del irn,i~ne .oficial ,i1~g]és: eino ..que. da á sus actos la apaT1enc1~ ele fac:1-

]es, por lo mismo que ha logrado reunir cuanto
elemento de guerra puede desea.r nn conqui~taclor.
El diputado Don José María Romero, que tiene la
"biblioteca de hi~toria militar más completa que
puede poseer un "paisano" y que la lee, habría sirl~
capaz de llegar á Bloemfontein después ele copar a
Kronje y de ocupar á Kronstatt Y hasta de pasar
e} Vaal. El secreto consiste en tener un ejército
c:n,,.,o ve&lt;&gt;e~ mayor t1utt e! Jel m1emigo~ rincn yc::,e;.;
Illejor pagado y cinco veces más armado. Luego,
('on buenos jefes, (Kitc;hcner, French, Brabant,
lo son de primera) marchar por cortas etapas. reunir al fin de cada una todos los elementos al alcance de la mano, ordenar así los movimientos: una
columna dos veces ó tres superior en número. al
enem.igo. marchando al frente, otJ:a. igualmente
numero~a1 logrando mediante un enonne rodeo,
a.menazar el flnnco de la posición "buur," que es
indefect iblemente abandonada para no quedar en
}a situaclón de K ronje. Esto es elemental, es el
"corlar )' em·oJyer'' del general de la. Gran Duquesa; muy bien hecho, no njego la excelencia del
procedimiento, niego la gloria y. e1,1cuentro, si se
me apura mucho, más hábil 1a GO"ndncta de los
"commandos" repub1icanos. sahándo~e en cacla
vericueto, sin perder ni un hombre, ni un cañón,
ni un ~onYoy .
Clmú, lo, republi: ';,.1101, se concentrarán has 1 . ~
pcnerse muy al alcance de s-us cenfro5 de Rp"!'ovisionamiento, Johanesburg ó Pretoria y fijarán 1a
suprema resistencia en puntos en que el poco rad.io
tlel aemi-Qírculo de alturas defendido, permita á
s11 corto ejército hacer frente por todas
partes.
F..ie, verdad que esta determinación tiene en contra
la reunión de ciento cincuenta mil ingleses, pues
permitirá. á Buller solva.r las iuviola.hles gargantas
ele Mapiba .Y Lang's ~eick ilustrndos por la resisten-cia victoriosa de J ou bert, y dar la µiano á Roberts en los vados del Vaal.
Pero lo repetimos, si en el avance del ejército in?"iés más bien hay fuerza que g1oria, no así en la
&lt;lefensa de las plazas. Mafeking es una población ·
insignificante, pero Baden Powe11 y los suyos la
han hecho cé1ebre en los ,:males de 1a energía. humana; ya nos Ilegarim detalles sobre loo s.ufrimientos y privacione9 so~1ortados en este interminllh)e asedio y tiempo tendremos para. admirarnos.
lina observación puede hacer~e de esta hora: que
fa fortuna. principa1 de Ma-feking )r lo mismo
llnoede en t.o8.as las pJ_azas sitiadas. fué 1tener á su
frente un hombre corno Baden-Powell ; ]os jefes,
en estos casos, se tornan el -alma de 1a población
que sufre, "':f á ellos, en primer término, se debe la
eficacia de la resjstencia. Por regla general, éstos
jefee no sólo deben tener una especie de sobrehumana .entereza., sino otra cua1idad indispensa..1111:', '"el
buen humor;~· por sus partes s.e conoce que le sobra e.l Coronel heróico de Mafeking, y esto .lo hace
máa simpático -~í más interesante. ¡ Oh! 1os retrué- ·.
ca.nos J regocijados chascarrillos que habrán oído
,&lt;&gt;!dad°" y paisanos con motivo de los chorizos de
ca.me de perro ,- de lo volovanes (yo escribo asi y
tamhién "8Cribo bifsteks) &lt;J.e carne de mula.¿ No se
habrán tlooniclo aJgún cafre en bar1acoa?
-&lt;:::&gt;-o-&lt;:::&gt;-

2.-Lonl-&amp;Iy•bmy ha pronunciado un discurst

Domjngo 27 ele Mayo de 1900.

que debe haber causado honda sensaci~n en Irlanda, á pesar de ]a libertad de usar el trebo], rec!e_nt,emente concedida á los soldados de San Patnc10.
Lo que á ]os irlandeses gusta es la pro_mesa de 1~
liberta,! cuando menos. y eso han visto en las
hojillas 'simbólicas: pero el jefe del Ministerio, hablando de la libertad del Transvaal. ha afirmado
que á ella se debe que ]rnbiera podido . anrnrrse
pa.ra a.tacar á su suzerana, &gt;' que lo mismo ~1abrían hecho los irlandeses á habérreles conced1clo
el "l1ome rule·" e~ injus.to el lord-primero. Los
.
transvaalenses 'se armaron
cuando e1 " rruºd" el e ,
Jn.messou les hizo ver la mina que se füa abriendo en el subsue1o de su independencia. y encargaron cañones y rifles: el valor y la fiereza no necesit.aron eucai·ga rhl ; ªtenían fábrica,'' con motor
natura 1.
Ai como nuestro Jnárez dijo: "el respeto al derecho ageno es la paz," claro que la_ guerra viene
siempre ele un ultraje al derecho: qmenee en el c~o
de la guerra Sud-africana son los culpables, lo dirá
la historia; pero ,se ve, desde luego. que s1 se concediera, supongamos.. el ('home ru1e" á Irlanda,
mientras respetara J nglaterra e~ta autonomía ":' no
lanzara sobre elfa provecbles por el estilo de ,Tnmes:.:on la. !,Cguridad &lt;lel imperio británico, nada
tendría que temer. Es.to sería reconocido algún 1lía.
,v hacemos voto, porque el trébol signifiq\ie esperanza para la i~1a del harpa &lt;le o·ro.

3.-El :Presidente 1fakinley ha mostrado á los
comisionados buurs las. pa.cífiCa.s bellezas del pano-.
rama de _v\Tashington; yo lo he Yisto desde el halcón soberbio de-1 cementerio militar, "el vh·ac de la
muerte," y quedé encantado. ¡oh! qne magestuosa
ciuda.cl se ha cristalizado en enorme~ edificios en
derredor del eje admirable ~ue Ya del Capitolio
á la Casa Blanca, la avenida de Filadelfi• y cuanto
han de haher suspirado los enviados del Presidente
Kruger al contemplar tanta paz y tamaña gran- .
deza, naGidas &lt;le una lucha desesperada con Inglaterra. El Presidente de los Estados Unidos ha
desahusiado á los honorab1es afrikanders; el g-o·bierno norte-americano ha hecho cuanto podía;
fué rechaza,la su insinuación y terminó el a!&lt;unto.
Mas se dice que si ha terminado para el gobierno, no ha termina.do para el pueblo, qne tan
expontánea y simpática acogida ha dispensado á
los a.gentles ~ud-african&lt;n:, y se agrega que la interYención del pueblo se mañifestaní en las p1ataforrnas de amb~ partidos, que contendrán cláusu1as favorables á la. independenci-a de 1as repúblicas insurgentes. ¿ Qué efecto puede tener esto?
Ninguno desde luego; Ja toma de Pretoria. si llega el ca~o, no se retardará ni un sólo día, ni las
condiciones de una paz que, según el mari~cal Roberts, debe no tenerninguna, ~e e11&lt;lulzarún con un
sólo ,e-rano de la azúcar de la demencia y la previsión benévo1a.: no. porque el ~ñor Chamberlain
no es aficionado ,1 l el ulee. Pero rlespué:;; de esto.
;. en qué quedará la famosa a1ianza anglo-s.ajona?
Y s~ naufraga est.a alianza. no se podrá &lt;lecir que
el navío británico hace Rgna?
·

4:.-Xuestros _lectores comJH~nUen el )nterés
que las cosas de Esp!l.Jla nos ü1spira.n; todo cuanto se refiere á los país-es latinos nos atañe, todo
cuanto coll su crecimiento y poder se relaciona
nos apasiona y tratándos-e ele España, que es nuestra gran crusangu ínea, hoy que ya ni de cerca ni
ele lejos pue&lt;le ser un factor en la vida politíca de
los hispa.no-americanos, nueBatro anhelo s.uhe de
punto; quisiéramos que unes-tras hermanas latinas.
las mayores, las históricas, 1Iegasen á todo su desenvolvimiento geni-al, Ebre y fuerte, qui~iéramos
verlas juntas y abadas para hacer imposible- la
guena y necesario el -"esarme y fáci1 el deshielo
del capital europeo. inmovilizado en armamentos
y fortificaciones, y de Ja población europea c·oaguJada en ejércitos formidable,,;:._ pan1 que tornando
á correr llega..,;;e á nosot.To:: en hilo:- fecundo.: ele empresas -y población. El clesa1~me nos interesa tanto como al Tzar; pues bien, fa. alianza e~laYo-latina es la paz indefinida l, veinte a.ños ml-13 (le paz
1:men consigo 1a necesiclad del de~arme. Pero para
que todo eso suceda,- necesitan España. Italia,
Portugal, ~er fuertes :por sí misma~ y to&lt;lo lo que

,

EL MUNDO ILUSTRADO

á eee fin los lleva BOS es :prefunaamente s1m
pábco.
.
Al contrario los obstáculos que en su c11.mmose presentan, n'os entristecen-~ ünp~cientan; n_?Sotrosqueremos la transformac10n soClal de ~spana,
su ascención en columnas profundas hacia. las.·
jd-eas modernas, su desestancamiento en. el pantano del abu.~ administrativo y su emancipación d_e·
]a tute1a clcrjcal, porque sólo así comp~endemossu vuelta al prestigio, que son~'ª prosperidad y ~a
libertad unidas en nuestros twmpos: un camb1-0·
&lt;le medios, una transformación de ideales.No ~~ñamos con que sea republicana. ó deje de ser catolica;
Je, fonnas de gobierno no spn moldes _ab,?lutos.
mlaptables á cualqu.ier pue-b1o ~n cualqm~r -~poca,
monar(tuía. ó no la. queremos l_1bre; l~ _relig10n católica está tan profundamente H1entmf1cada con l_a
historia y el modo de ser de España y el catolirirn,o, h¿y en ob::eura, pero evidente .evo1ución está destiu8do tan claramente á ser una. 6nprema
fuerza ~ocial e-n lo porv-enir, que in t'entar arranr·arlo del alma y el corazón de Bspa1i.a., sería una
jrnpiedad inútil. Lo que &lt;leseamo~ e!- verla m_anumiticlA. de dominio. que sobres-u v1da entera e1erceel ejército clerica1 que allí aún vive en el Sig~o.\V l y acepta, cuando la a,;peta, las bases de la
sociedad moderna como un "modu:, vivernli" llamado á desaparecer por medio de reacc iones. violentas e-orno el carlismo.

~o vernos de lejos que p-ara llegará esto:; fines,.
sea ncce.:ario irá saltos; nos parece que E spaña neee~ita. primero orienta rse bien y creemos que lleva
bnen ca mino en esta tarea el gobjerno actual. En
la última crísis política. el señor Silvela, con ~l
llumam·iento a1 ·M inisterio del señor Gas.s et, el director de HEJ Imparcial," periódico que se precia
,le ser simplemente liberal y español, sin compromiso ala-uno con las banderas políticas, es muy
sianific:bvo y muy serio; indica la tendencia ciar; á la forma.ción de un gruno patriótico y no clasificado por las añejas tradiciones de los partidos
en un cua.dro determinado, dispuesto á darse cuenta exacta de las necesidades de España y los medio rle satisfacerlas pronta y cuerda.mente.
Cierto, es el programa de la "Unión Nacion.al''"
de ]05 comérciantes, casi exclusivamente polítlco,.
contiene cosas muy buenas y muy justas, y sobre
todo, censuras a.certadísimas, pero dirigir toda esta. máquina de ªdesiderata" contra loo nuevos impuestos y exitar á la clase mercantfl á una. especie
de pronunciarnie-nto ó de huelga, ya que con el
ejército, por fortuna, e(°impos-ible contar, porque
parece va penetrado de un espíritu distinto que
-antes .v: rnhre todo, porque el General Azcárra.ga
lo tiene "en mano," nos paree~ insensato.

El Conde Magliano de Villar San Marco.

=

Honramos hoy nuestras colnmna.s con ta p~blicación del retrato del nuevo .Ministro l'lentpotenciario de Itu]ia, señor Conde Magliano do
Villar San Marco.
Este distinguido dipl omático es doctor en leyes,
discípulo del pensador Bancini y persona que por
sus revelan.tes cualidades ha merecido dcsem peüar
cargos de representación en Fñ patria.
.
Fué Jeie de la Sección Política en el Mini;teno
Comenzó su carrera diplomática el año de 1870
y diez años después sus misiones en América.
Ha sido e,nca.rgado ele negocios en Chile y Minjstro Residente en Bolivia ,Perú, Costa Uic·a, N1r-aragua, J r onduras, el Salvador y Guatemala y
Minstro Plenipotenciario y Enviado exLraordinario en Venezuela y el Brasil.

La OOmlslón Texana.

. UNA INVITACIÓN Á MÉXICO.
El cuadro atljunto muestra. seis tle las per::iona::;
que integran la. comisión enviada por la dire(;ción
del Cert,tmen Internacional de Kan .-\111.on io. Te-·
xas, al se11or Pres-idente de la Hcpúbl Í('a, Ucneral
J!orfirio J)íaz, c·on objeto &lt;le jnvitarlo á tomar artiYa partic-ipaciún en el :,cgu11do Concurso que se CJJebrará en e:,a pohlaPión en los me8es de üctubre y
Noyjemhre enh'iintc~. Los cuatro caballeros re~tantcs perte11ecen á la comisión nombrada por Fomento para recibir á los distinguido:- cxtn1njero~ que
acabamo► de Cl'tar y á los jefes superiores del :\Iu~eo
de la Uomisión Ueográfica Exploradora, sellore::;
Santlornl Y H.ío &lt;le la Loza
Los c.11l1isiona.&lt;lo~, que partieron el viernc:-: últi~
mo por la noche, se llaman Vorie.:. P. B.rown, Pre/-l-idente de 111 Comisión; Horner Ead:-. ,J. D. Htrn.:,
F . .A. I'ipcr, Ot1.o \Vahrmund, Tom A. C'olenian,
li. D. Ji:appman. J ohn W. Kokernot v ll. J. \Yoodwurd, personas distinguidas todr1.~ en !a sociedad
de San .A ntonio y capitalistas ele los prinri_pnles

-&lt;:,.OC:,.

Xo creemos que los pac:ficos mercaderes sigan
en masa el cam_ino trazado por la Unión nacional
de las cámaras de comercio; esperamos con que se
haJ'an contentado con esas maniíestacimies anodinas }' que tienen la gracia de perjudicar primero
á los que las hacen como la de cerrar la.; ca:Sas de
comercio. Creemos que después de esto habrán ido
á pagar á la.~ oficinas recaudadoras su tercjo de
la contribución nueva de patentes y que deutro de
algunos meses los impuestos ideados por el señor
V al verde y que responden á necesidades palmariashabrán pasado en autbridad de cosa juzgaJa y la
agitación fa.cticia actual habrá caído por si sola..
Si ·a3Í no !11ere, el mal para el gobierno no sería
de extremada imvortancia, porque la. contribución
, industrial, en la que los impueBtos al comercio están comprendidas, apenas llega á la quinta parte
de lo~ ingresos; y menos porque ]a cuota que en
es.a parte corresponde al Banco de España y á las
grandes empresas financieras y ferroviarias que no
toman parte en 1a abstención, sube á casi la tercera
parte de ese quinto que se quiere negar al Erario.
Si el gobierno del Sr. Silvela se mantiene firme y
dispuesto sólo á las modificaciones muy jmtas y
rnuy bien clemostra.&lt;las el escollo actual quedará salrndo ·y el camino normal de España hacia el porYcnir quedará en~nchado. Cuando el nar~irlo liberal transformado rec~ja la sucesió11 nl poder, lo
(]lle e;, in-tlelectible, los abismos abrán quedado de--

trá:::.

•

ele la. misma que tra tan de entablar 1as mejores
reJuciones comerciales con México, al que han invita.do, por conducto del Primer .Magistrado, á enviar su~ productos agrícolas, minero.:, _é irnJustria.]e3 á la Expos:c;ón que ya se organiza desde ahora.
llor domingo deben haber cruzado la frontera,
clespu~és de hacer escala en San l.iui s l'otooí, 8altillo
y Monterrey,

.EL PU.ENTE PORFIRIO DIAZ.
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

En la línea ele fcrrocarrileb urbano:; que úlse in,LUguró en C'ampec·he. hay un
puente tendido sobre el estero de t::hm Francisco,
que ju.,.;tament.e se conce ptúa como una obra de
timamente

mérjto.
La (·on:::trncción es ele fierro v mide en su longitud :1~ metroo por tres de añchura..
('01110 ~e ve en la vista que adjuntamos, 1a instahwiún e 111s-tla. de ·ocho secciones con un peso,
c.-,1da una. de 7,500 kilos, que hacen un total &lt;le
pc.,;o de :-oporte de 60 toneladat-.

Cuenta el ~ñor Mini:;t.ro cOn &lt;'ondccoracionl's
muy honras.as, entre otras c-on lás &lt;le la corona de
Italia. y ele ht orden de 8an J[11uricio, de la nrden
de la Concepción &lt;le] Portugal y la cruz de Bolivar
de Yenezuela.
EL señor conde Magliano hace gr11J1des elogios
de los adelantos de México, en los últimó~ veinte
aüos y de la sabia política del señor General Díaz.

�Domingo 27 de Mayo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1900.

Pabellón de la. Bosnia. Herzegoviana. en la. calle
de la.s líacionea.
i"

,'

..

--... .p
• •_..

~_~r ':-:-:--_

._·::_'!.' -~~--;-~ ~--

La.s pl'imera.s investigaciones en los escombros .

Hnndinüento de un puente en la Exposición
DEPARÍS

=

, A las cuatro de la tarde del día 29 de Abril
muy poco después de la apertura de la Exposición,

tuvo que lame-ntari;;e nn sureso trágico, que costó
la vida á nrnchos de los visitantes de la Exposición.
Un puentecillo que unía el Campo de Marte

y en 1os pri.µieros momentos los bomberós sacar~m
de entre los escombros á una señora, una niña y
cuafa·o hombres, todos muertos, cuya i&lt;lentidatl
no se pudo establecer entonces. El número de víctimas siguió aumentando á medida que podí011 removerse los restos del pu~ntecillo, y tuvo que organizarse á toda prisa un servicio médico para el
socorro de los heridos.
El Presidente de la República envió á informarse del alcance del siniestro á uno de los oficiales
á sus órdenes.

com,tantes, paciencia indomable y una voluntad
frrme. Ahora no hay una prorincia. del Asia 1Ienor, de Persia ó del Cáucas.o de donde no ~e haya recibido alguna curiosidad para exhibir du1--ante el actual Certamen.
Gracias •á esta organización, la colección e.le tapices .\' bordados que hoy se exhibe puede Yerse
como la. única en el mundo y en el mi::;mo Oriente
no se posee; tal vez, igu~l.

EL ORIENTE
EN LA

EXPOSl~ION DE PABIS.
81 poder atractivo
que ejerce sobre nosotros el Oriente-por
su sol y nuestras inagotable curiosidad de
sus misterios-se manifiesta en este moEl tr&amp;nsporte de los heridos.
mento en la famosa
calle de las Nacioncs
En Asia Menor, la región de lo tapices parte
en la Exposici.ón de
de Symrna y no se estiende más allá de Bhiordes
París. Nohay, en ella,
de Demirdjick. Las materias de Ghiordes y de
Pabellones más visita:Smryna son menos numerosas que las de Ouchac,
dos que los le la Perpero los tapices son más preciosos. Si se admite
sia, la Turquía y de la
que en general un tapiz es más fino, mientr,13 sn
Bosnia-Herzegoviana.
La Persia, princi- t~jido es más compacto, se reconocerá la superiol'ldad de los de Demirdjick, que cuentan 814 11udos
palmente, exhibe en
en un decímetro cuadrado, mientras que lo::, de
el lugar de honor una
Chiordes no tienen sino G25 y los de Ouchac
reproducción fiel de
400.
una tienda de rreheAl hablar del Oriente en la Exposición de Paran. Este grupo, debido á la inteligente colaboración de los pintores y escultores, es uno de los atractivos
más artísticos de la Exposición.
Los ¡tapices expoostos son
de gran precio; el comercio de
Oriente es ante todo un comercio de tapices, tanto en
Persia como en rrurquía.
1
Además, la su perioridad
de tapices de Oriente, es notable bajo muchos puntos de
vista. Hace veinte años solamente, que el Oriente no
importaba ninguna de sus riquezas á Europa; el honor
de haber conseguido este
triunfo, de haber traído el
Oriente á Francia durai,,te la
actual Exposición, pertenece
exclusivamente á los comerciantes de la Plaza Clichr.
No ha ,ido esta cosn fácil y
trn dfa de mercado en Ouch&amp;o. (.&amp;.Si• menor.)
han sido precisos esfuerzos

r

Buscando oad&amp;ve:res.

con el Panorama del palacio llamado del Globo Celeste, se derrumbó en los momentos en que los
paseantes en gran número discurrían por la avenida Suffren.
Las autoridades pusieron en seguida todos los
1ned.ios que estaban á su aJcance pal,"a ocurrir al
socorro de las víctimas del lamentable accidente,

Una tienda de 'l'heril.n.

.u·'s, debe incluine la Bosnia-llerzegoviana, que
.por muchos títulos, pertenece alrn al Oriente .
Su exposición, extremadamente original, merece
un estudio completo y extenso. E;,; t:-le el triunfo
de Ja obra paciente y emiuentemente ¡nttriótica
llevada á cabo y perseguida durante muc:ho¡; allos
11or el Comisario General de e:::te paí::; en l•1 rancia.
J 1a B09nia-Herzegoviana fabrie:a tela~ de :::c&lt;la y
bordados de un encanto exquisito,. de un,t frc..;cu- ·
ra y u.n brillo incomparable,. La P laza ('lichy h;t
sido la. encargada de utilizar estas prec-iosidadc;;,
y en sus almacenes se exponen muebles maravillosos que se han fabricado exprcf:amcnt.e para hacer juego con aquellos tapice~.
Bl deslumbramiento que domina al visitanlc
cuan.do pasa cerca ele uno de est'-0s almacenes, es
demasiado intenso para poderse describir. rrodo
lo que el . Oriente ha prodllili&lt;lo de fantítstico, todo
.su lujo ideal, todas sus riquezas incomparables
facinan al admirador inteligente y encantan aÍ
profano.
!Jn_a. Tisit~ por cort·a que sea á la Plaza Clichy,
dcJa 1mpres1ones imborrables, como de una visión
inmaterial, pues inmateriales parecen 1.1guellos ob_jetoi de colores tan suaves que e.e -confunden con
&lt;,l tono de luz y las pinturas de los tapices.
l'ar~ conocer el encanto del Oriente, bai-.ta con
pasar unos minutos contemplando sus fabulosos
pro-duetos.

EL MUNDO ILUSTRADO
oadero serían reeocTados para las colonias franoes~s, para las otras naciones y para los países exóticos_. Ahora bien, el Imperio ruso, con todo su
exotismo, no es, por definición, uu país exótico.
Era, pues, imposible, sin una grave falta á las leyes de la simetría, alojarse entre la China y las
colomas N'erlandesas. Pero se salva la dificultad
pasando por alto la Rusia Europea para no fijurse
más que en la Rusia Asiática. Y, bajo el abrigo
del Asia Rusa, pudo ser admitido en los jardines
del Tr~cadero todo el Imperio Ruso. El principio
se babia sal vado. Se salvó por la denominación
adoptada por los rusos: Palacio de los Confines
del Imperio.
ExterioTIDente todo el Palaeio es Rusia vieja.
Una aglomeración de torres de diferentes alturas,
?ºr~n.adas de campane.rios compactos, ornadas de
agmlas dorad88 de dos cabezas, ligadas por murallas espesas. El conjunto evoca el Kremlin de Moscou;_ pero ~l arquitooto, M. Meltzer, se ha inspirado sm copiarla, en la Acrópolis Moscovita.
El Kremlin del Trocadcro es una variación
fantástica sobre el tema bizantino de Moscou. Faltan alli las cúpulas doradas, los campanarios combos. No es, pues, Moscou, la ciudad de las cuatro•

populo.r, J qne lum sido re&amp;petadM por el incendi&lt;&gt;
y por la lluria y la nieve.
La más importante y pintoroooo de las construcciones que la componen es la iglesia. Es esta copia
fiel de una antigua iglesia de madera del norte de
la Rusia. Allí se han reunido todos los objetos del
culto ortodoxo: los candeleros, los lampadarios, los
incensarios, imágenes de santoe, cruces, cofre de
cirios, obras de trabajadores rurales, de monjes y
religiosos.
En 188 isbas J en la iglesia de la villa que se
oculta detrás del Kremlin, el ,isitador recibe una
impresión de la Rusia íntima, pobre y buena, de
la vieja Rusia, de los paisanos de la verdadera raza. En el recinto de las altas y blancas murallas,
bajo las torres soberbias, he aquí que aparece todo
el barullo del colosal imperio que el mujick ba
conquistado sin darse cuenta.
En medio de la muchedumbre parisiense se codean todos los súbditos del Tzar. En cinco minutos se roza uno con innumerables funcionarios do
todos gremios: con tcberkeases, con guardM de
c~mpo, con místicos de regimiento, con dignat.anos Boukhariotes, con comerciantes, artistas, con
cosacos. con generales civiles ó· militares, en fin.,

Pa.la.oio del Imperio ruso, visto desde el Ja.rdin del T.roca.dero •

.La Rusia sn la Exposición ds París
-&lt;:&gt;-)0 (-&lt;:&gt;-

Husia en la Exposición .. . ''Toda~ la~ Husias,"'
-debería rlecirse, como cuando re califica ·al 'rsar:
Hmperador de todas las Rusia.s. Rusia. Asiática,
'Rusia europea, Rusia. central, oriental, boreal, todM la&amp; Uusias están representadas en la Exposición por sus arquitecturas diversas, por sus pro·ductoo de una variedad infinittt; hl~ unas por
muestras de sus riquezas natura lCs ó adquiridas.,
la.s otra.s por testimonios é imágenes de s11 pobreza y deeolación; éstas por su ciYil i;,;;1ción y a&lt;.1ucl1as
por su salvajismo. NiJ1gún país ofrece semejantes
c-ontrastes. Ninguno es más difícil de rea~umirse
_por los ojos del visitador ele la. B.xposie;ión. Los
organizadores de la sección ru~a, han consogoido,
,sin embargo, darnos una. visión e;omplcta é impresionable de este inmenso impNio . .Los que co11 ocen la Rusia, la reconocen; 1us q_ uc no la cono·ccn, la descubren.
La Rusia no ha querido impetlir á l,1~ otra3 na·cionei aparecer grandes, y ha pedido para insbtl;U"3e un lugar aparte.
Pero á decir verdad, la Rn.:ia eí-tÚ por lo&lt;lai.
partes. La Rusia indust.J"i.al partic-ipa de todo¡; lo:-;
grupos, de todas las clases. La Hu;;.ia militar, Lt
Huaia intelctual, 1a Hnsia agrí(·ulu, la Hu:;i;i artístca. se cod-ea con his otras potrnc-ia:-; en el Palacfo de }os Ejérc-ilos, en el Campo de :\h1rÍ.('. 011
h Esplanada, en loo Campos Elíseo,. _\llí es
·dondo los economist~s, los soldados y los si:LLios
van á buscar la Rusia actual.
Pero en el rrrocadero es donde parece ú los ojos
·del gran p6blico. bajo sus aspectos más piutores·cos decorativos, de colorido y vivos.
"l'alacio del Asia Rusa" dice el plan oficial. Estaba cfüpuesto, en efecto, que los terrenos del 'fro-

cien.tas iglesias y de los Lrcinta conventos. No ea,
tampoco, alguna Qtra ciudad rusa. Es una ~ínte•
sis de la ciudad rusa. Su situación en la sima de
la pendiente del 'l'roc-a.dero, amplifica sus proporciones, hace apare-cer más altas sus torres, la prin~
cipal de }as cuales mide 46 metros.
El Krernlin aparte, las ciudades de la Rmia moderna se asemejan más y más á las nuestras: largas calles derechas, eníbanquetados, al macenes Je
novedades, h-anví.as, carruajes de sitio, etc .. etc·.
Nada de particular tiene que enseñarn os, 5¡ 110 e-:
la. int-ensa fe religiorn que hace detenerse delante
de 1ma imagen santa, colocada sobre un muro. al
gran dignatario, lo mismo que al humilde arle~.ano, al coillerciante millonario, como á su más humilde em1)leado. rrodos se cubren la. frente, las efipaldas y el pecho con innumerables signos de la
cruz, y se postran, los unos después de los otr os,
para besar los pies del santo ó de la sant'a.
Pero en esta vieja ciudad rusa, de blancas murallas, las Rusias no han pretendido darnos una
imagen de sus civilizaciones rnotlernas. Franqueando su umbral, .:iomos iransporta(los hasta los
ooniines del imperio, y se ofrecen á nuestra cur iosidad las maravillas del Oriente y cid Septentrión.
Pero á falta de la rareza de que carecen su~ ciudades, la villa rusa l1a permanecido característica.
ln poderoso imperio no podía. encantarnos mejo r
q11e transportúndonos á la Exposición una de ~us
villas pintorescas. Es pre-ciso conceder que no es
una ald&lt;'a Vltlg-al" la qne se ha edificado á Ia sombra
de la alta muralla de Kremlin, aunque no sea
tampoco, una villa íanttístioa. Es exacta cu toda.~
sus partes. Nada más que es preciso supo ner
que sus "isbas'' _y su peq ueña iglesia han
sido construídas antaño, en p1ena eclosión del arte

con todas las razas del vasto imperio.
La sala del Asia central es un encanto. El peligro estaba en amontonar demasiadas riquezas demasiados tapices, demasiadas sedas, demasiad~ arma.a damasquinas, demasiados aceros Cincelados.
Y este peligro se ha salvado. De una fuente octorro0
nal, cuyM paredes y l,ordes han sido revestidas dc
tapices bordados de arabescos, se desprende un

._a rilla. rusa. - La. igl esia

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo üe 1900.

Domingo 27 de Mayo de 1960.

sentan :-.u~ notables ediciones en unn vitrinn. monument:al.
Por toda :c. parte:--. aun en los grupos en qnr. la
111.~tahtción general está más retarda.da. 1,08 ru-.:503
están Ji:--tO$. Lo:::. jE&gt;fes de dichos grupos_ ~olamento
podrían d('cir por qué esfuerzos de lwln\u\a&lt;l y &lt;laem:rgí;1.

EL MUNDO ILUSTRADO

et 4remio Sran6e.

--- - -----Todo era júbilo en la calle del .',.ve María. Diego, el bar~ero, sangrador, maestro de guitarra y
(;ci.Jl tador a lo flamenco, y el mozo de más gracia
y Je más sal del barrio de Lavapiés y calles aclvacentes había sido agraciado en el sorteo de aquel

.Ca flor ~el maíz.
Ern F'lora la doncella
Má:-; galerna y más gentil
Que arrullaron con su3 co¡i,1.-..
La$ palma::, de mi país:
Hu~ mcjilla:i, sonrosadas,
8u boqnita, de carmín,
Blanc,1 la tez de su frente
Con ter::;ura de marfil;
Ojos helios, soñadores,

Y flexible talle ele hurí
Que temhlaba con el viento
Como la tlor del maíz.

Bala del Asia central y tesoro del Emir ele Bc.u.kbara.

chorro de a.gua CfMC' cae en lluvia eobre las verdes
plantas. Es este nn deliciooo descanso para la vista.'La freecura del agua y de las plantas, después
del polvo de fuera, dá una impresión de bienestar
exquisito. La sala. está bien alumbrada sin estar
llena de sol. Pinturas, telas, tapices, todo está

La Rusia boresl

e,. ante tocio, el país de las pie-

les. Y com.o tal, se revela con WJa abundancia y
una opulencia inc-reibles. lnstitivamente, á deepecho de la. estación primaveral, los visitantes, y sobre todo, las visitantes, pasan su ruano sobre la.s

ricas pieles, de largo y sedooo pelo. Allí está repreeent.ado t.odo Jo qu.c las regiones polares tienen
de rique1.a en sus hielos: martas, zihelinas, harmiños, of.o¡.; hla.nc·os, zorroH negros, azules, plateados.

Todos loo muros están cubiertos de pieles inestimables. En fin, toda la ·f auna de lo¡;: C"onfines del
Norte del lmperio Huso está alli representada.
El Kremlin del '!'rocadero encierra aún innumerables salas en que el vieit.ante puede detenerse

largamente.
Como dijimos al principio en el Campo de Marte, en los fn válidos,..en el rrrocadero, por todas partes se cneuentra á la Rusia bajo sud diversos aspectos de nación industrial, comerciante, agrícola,
y militar, abierta á todos loa progre3os materiales

é intelectuales. Innumerables pabellones particulares están coronadoo por el águila dorada. de dos
cabezas: Pabellón de la Casa y Pabellón
de la Artillería J de lru, escuelas mili.t ares; Pabecabe-za.:;.:
Pabellón de la Caz:! v Pabellón
de las instituciones de la Emepratri~ María; de la
Meteorología. de la lfineria, etr., etc., sin hablar

del Pabellón ele la l&lt;'ilandia agregado oficialmente á la sección rusa.
En el Palacio do 1.., Selvas, ciento y tantas piezas dan una iden de las escenas de ]as selvas rusas.

En el Palacio de las Letra,, Ciencias -j Artes, los
Una villa rusa.-•Oalel1a de las peque.naa industria.e.

talleres de los

manufactureros &lt;lel

Estado pre-

allí dispuesto con gusto. Los objetos de metal cincelado están oolooados sin profusión. Es este, en
fin, un tallar de artista, más bien que un bazar.
Los dos grandes triunfadores de esta ssla, oon el
pinfur Constantino Korovine y el Emir de Boukhara.
Las pintaras decorativas de Korovine son su
mejor adorno y mil veces preferibles á las telas
dioránicas de que está llena la Exposición.
El Erni, de Bou kara, vasallo del Tzar, ha en~iado á París IM piezas únicas de su tesoro: tisús
d-e oro de incomparable suntuosidad, ornamentos,
j0yM y bordadoo asombrooos. La vitrina en que
se encierran estas riquezas ejeTce sobre ]os visi-

Otrn Ye?., cabe el arroyo
Que a,lorna al rico pensil,
('11amlo ,í las nubes del c'ielo
La. i.ar,lc empieza á teñir,
:Jugando Yile en el césped
Tan ri~uc-ifo y tan feliz,
Que e n cl111, puse los ojos
Hin po1lcrlo resistir ....
-Adiú-d le dijo mi labio,
-Adió:.:! pronunciar la oi,
Y :a:c ,1lcjb temblorosa
( '0111n la lfor de1 maíz.

Y /'ué la postrer palabra
Que uos pudimos decir:
ªAdió.s!n me dijo, y íué cier10;
.. Adió~!'' le dije, y fué así..
Pues de entonces ya no iba
Xi a I arroyo del pensil
\: i ,í la fuente rumorosa
l~onde primero la ví;
l tornando obscuras sendas
l'i c·bla ¡ ;1y t-riste! un aspid
Y (·ayú :--in vida luego
&lt;'01110 la flor clel maíz.

Y era florn la doncella
Jl.á.--; galana y más gentil
Que arrullaron con sus copns
La~ p,t!m,1.-; de mi país;
Su~ mejiJl,1;; :mu rosada.s
De.•:!uciero11 su ra rmín
Y quedtl su bello rostro
('orno &lt;le bl;inco marfil,
Y sin brillo hts pupilas
ne :-:tH ojo.-; i a~· de mí!
Y C'n ;;u tu rn ha sólo e-rece
l ,a triste flor del maíz.

tan.too una especie de fascinación. Sobre un rico
diván se encuentran habitualmente los represen-

tantes del Emir, dos Boukhariote, de grnn e9latura, cuya barba es de un negro asombroso.
Sin otro obstáculo que algunas gradas J una

puerta, so pasa de un golpe á otra Rusia entera,
mente distinta: el Septentrión deepué6 del
Oriente.

En ltna. freEca. mañana
Y c!l(IO ú. l,t fuente \-a ví;
··~--o te ·amo, Flora, le &lt;lije,
J'ol' tí me siento morir.·•
Bajó los ojos al sucio,
Y a vi,·ilndo3e el carmín
ne ~u:, rosadas mejilllls,
Pa;..ú delante de mí,
llechiccra y ruborosa,
Co n pn :-30 lento y sutil,
'l'cmhl-anclo como en las milpa~
Tlcrn bla la flor •ael maíz.

f;regorio 7orres ()uinfero.

•

Ll;a. con el premio --grand~.
¡üdienta mil peseta3! ¡ Qué [elit;ídacl! Xo mús
avur~ diarios,
111 apremios rncn!-!mUes del ca.:ero
.
.
'
n! ex.genc1as rncesantes de pre:::.t.amii;tas usurero:::;,
n1 prt!ndas cmp-e1~adc~ en el Monte de Piedad, y
sobre toU.o, no mas desazones con el sastre de la
&lt;;aBa &lt;le· enfrente, el pa&lt;lre de la. hermosa Isabel.
Anothc?ía, y mi ent ra s una murga colocada jun-

to ~ la . tw_nda del barbero atro_naha
''

1

antei3.
El b:-1rhl'1·0 y el s-astre f1¡rnrr1·i('ron poco después
en la i i{\nda; aquél cabizb,1jo. como nlirumado por
la J){'na: ó~í e con los ojos dc.:( 1J(•njado!--. encendido
el rci~tro .Y en actitud colérit•,1.
-B1u nns ncchc-s,-murmurú J)it•gn, dirigién1

1

el aire, y

ar1uel lcc1brn los plácemes de amigos y parroquianos, el !-astre, de pie, detrás del mostrador, seguía cor1.a que corta paño, é Isabel, sentada. de1anle de la máquina de coser, dale que dale al
pe&lt;lal sin levantar los ojos de la labor.
-l'arece que el vecino está de enhorabuena,-

&lt;lijo el sastre despnés de largo silencio.-Ya sabr:,s que le ha tocado la lotería.
-Sí, papá,-murmur6 la muchacha.
-¡ Ochenta mil pesetas! No le han de tlurnr
un ullo. Bn buenas nnrnos están ... es un jutra. .... un per d'd
~ .
uor
1 o .... un· loco rematado .....
¿ ~o piC'nsas lo mismo?¿ 1-o me contestas?
-¡Ah! Sí, papá.
-Si no supo ahorrar cuando disponía sólo del

costoso fruto de su trabajo y todo se le iba en juegos _v cu francachelas, ¿ c¡ué no hará ahora al
vcr~c• de improviso &lt;luello de tanto dinero? La
~ncrte se rá. su perd:ci6n: siquiera ahora tiene el
_ hábito del trabajo y como renuncüuá seguramente
á (,l. l'n cuanto se le acabe el liltimo maravedí, que
será pronto, se encontrará sjn parroquianos y sjn
maldito el deseo de ganarse la vida honradamente.
¿};'"o c·rees también que va á dejar la. barbería?
-;.Yo que sé, papá? ...
-Pues yo te lo digo, vas á ver como mañana
mismo cierra la tienda si no puede traspasarln.
j Bueno es él para seguir afeitando con ochenta mil

.Jl&lt;'l'elas en el bolsillo!
Fn nquel momento se abrió ]a puerta de crisbtles,

1il In sastrería y aparC'ció un hombre.
1

ÍF-nhel levantó los ojos, y sm:µendiendo sin dari-:c &lt;·u!.'nta de ello, el movimiento ele la máquina de
ro-c-r. se puso.. colorada com" la grana mientras
&lt;pie el Sastre, con las ti:jeras en la mano derecha,
:,1)nvada en el mostrador la izquierda, inclinaclo
t'l L"Uerpo y la vista fija en
puerta, parecía reprt&gt;,;,,c1ntar un cuadro vivo: tal fué el asombro qne
rro(h1jo en amhos la ine~perad-a. visita ele Diego.
-; Buenas noches!-dijo éste tímidamente, y

Ja.

&lt;lo~&lt;: ú la 1rner~a vidriera de la calle y mirando de
sosla)'o :1 lsabel, que no se atrevía á levantar los
ojos de la. costura.
1
- \-aya usted con Dios,-reíuniuñó el sa:3tre.
-Huenas noches,-repiti6 en voz baja la mu-

chacha.
Cerrúse la puerta de la calle, y padreé hija•quedaron ,'¼.ílos y pensativos, y al cabo de largo silencio &lt;Hp1t'•I lo interrumpió diciendo:
-¡ t).11é osadía! ¿ Sabes lo que ha hecho?
-¿ (Juién, papá?
-1'::-e.
-¡ Pedirme tu mano! ¡ Cabe mayor atrevimiento! ¡ Como ~-; un manirroto, un calavera, un vlcioN1 engreído por la suerte pudiera hacer tu Iellcidad!
Y unn lág-rimai humedeció ]a labor de Isabel.

'

*··

l"'ll palio de una casa. ele vecindad en la calle
del A ve Uaría. Diálogo entre varias mujeres:
-Diga. ui-:teU, señá Antonia. ¿ Es verda&lt;l que Ja
hija del :-:,rnts&lt;· se casa con un horlera de la calle
de Posta~?
-E::ito des.c. aría el padre, pero ella erre que erre
que quiere entrar en un co nvento.
-¿ Monja la muchacha más ' guapa del barrio?
-¡ llué lástima!
-Y dejando á su padre solo en el mundo.
-Pero sospecho que la niña tjene más vocación
Je barbera que ele monja.
-¡,De barbera?
- Pues qué. ¿ no saben ustedes Jo que pasó hace
&lt;los años?
-Cuente usted.
-Dicen que Diego miraba eon buenos ojos á
la 11iña, y aún F-e añade que eran novios á hurtadillas del padre ..Y que el barbero fué iL ver á éste y
le pidió á Isabel.
-¿Y no quiso?
-jQué había de querer! ¡Bueno e~ el ruín del
Ba'-tre para consentir el matrimonio de su hija con
un tronera semejante.
- l{nt.onccB era rico: le había tocado e1 gordo.
-Es verdad; pero el sastre. conocía el paño y no
le faltaba razón, como se ha visto después. Las
ochenta mil pec:eta.s del premio grande volaron en
menos ele 1los :1.ños en los frontones, g:nitos y administraciones ele la timba del Gobierno. Al pobre
Diego ni síq,üem le queda la barbería : no tiene
1

luego, haciendo un esfuerzo, afü1diú:-Señor IsiLlro. dCBeo h11l1lar con usted.
-¿ Conm igo?-preguntó el S.-'ls1re.
-Sí, señor. con usted y á solas.

-Creí que (odo había acabado e11t.re nosotr~.
-Quisiera que tuviera us ted In l.iondad de oir-

me
Figuras de Teberkmsea l. la entrada de la Bala del Cáucaso.

Y ,iliri&lt;•111lo la. puerta tll' la trastienda, invitó á
Diego ~ entrar en ella.
l:-:,1bel proseguia su labor: pero el movimiento
1h 1 ¡wdlll ya no era tnLnquilo .Y :u.: ompasaclo como

1má

palabra.

-Sea,-d.ijo el sastre después de breve pausa.

más Tecurso que afeitará (lomiciliQ:_
-Pst .. silencio. que se dirige haci!l. a.quf. Vondrá á pelar al prestamista Je! principal.
-Ese d&lt;'hC !?'er duro de pp!ar.
-¡Ca! Fi ::e pela de fino.
Y Diego atravesó el palio &lt;·on la bacía. debajo
del brazo, el paso lento, la frente ca.í&lt;l.a, loo ojos
extraviado!-- y el eteTno rei·ucrdo &lt;le I sabel et1 el
alma.
·
Al caer &lt;le la tarde. reinoh,1 profundo ~iler10io
en la. sastrería . Isabel halláhaie en 1m cuarto v los
oficiales se habían retira.do. l•~I sa:;trc, sentacfo en
un rincón con un codo en el rno-strador y Ja. m;rno
en la. frente, al ve-r:-;e sin te~tigo1s dió rienda f-Uoltn
á su pena.. llorando amarg-anwnte. Su hija idolotrnda, su hija única, le dejaba sumido en espantoea
soledad. Debía partir al día ,iguiente para no
·wlver.
-Enterrada en Yicla en un claustro,-drc:ía para sí el pobre anriano,~y yo :wlo, compleünnente
mio en el mundo. Todo me ~ohra si me íalh-1 c·llo.
¿ Quién cerrará mis ojos cuando hartos &lt;h' llonu·
se queden secos y enjutos para siempre? Pero. :rntes muerta que casada con Diego.
En aquel momento abrió é:::te la puerta de &lt;;ri~tales ele la calle y entró en la tienda. V,[ sastre hi,o
un movimiento de enojo; pero pudienrlo rmÍ.'- ni
dolor que la cól-era, rogó al barhero qne ~(~ i-;.ent.:.tse.
-Xo te quiero mal,-le dijo,-:v voy ft. hablarte
eon completa sinceridad. A fines de 1844 ,e establecieron en esta calle, en nucRtros rcsp(1 t'ivos oficio.-:, tu abuelo y mi padi:c, á quienes uufo estrecha.
amistad, á pesar de $US encontrados y opucstoa curacteres. Era aquél 8legre, decidor y fastuoso J e-l
encanto de Jas moza ~ del banio; parecin que toih\1-i
se lo disputaban, y fáeilmente, -porque el amor c11tra rn11chas veces por los ojos de la vanidad. supo
rendi r la entereza de la hija de un carnicero r ico,
á despecho ele la ternlz resistencia de ést.c, qnr :11
fin y al cabo hubo ele dar su consentimiento al ma.tri1~10nio. Pocos afias después, tu abuelo hfl.Lia
dado al traste con la dote y la herencia de rn mujer. Lo propio hizo tu padre con aquella sanf¡¡ que
te dió la existencia., á quien los sinsabores J la miseria aco-i:taron los días.
En cambio mi paclre, hombre circunspecto, sencillo y ordenado, ~in más pafa-imonio que su trabajo,
depositaba. cada año
laf- modesta.a economías de sn laboriosidad incansable en la
Caja &lt;l.e Ahorros; primero en nombre propio, y después en el
de mi madre, en el mío
y en el de mis hermanos, á quienes he heredado. Yo he seguido el ejem-

plo respecto ele mi hija.
Desde 1845 á 1894, ambos inclusive impusimos
anualmente mi padre y yo mil pesetas, las C'na.les
dan un producto total por capital é intereses Pompuetos, de 141,881 pesetas y 24 céntimos. !&lt;Jale
es el do~e que tenía r~servado á mi Isabel, dote &lt;tTie
yo consideraba á cnbieTto ele guerras, revolucionL'fl
y hanrarrotac: de bancos y aun del mismo Estado ·
pero de las dilapidaciones de un marido pródi~
A m1qu? la ley clefi.ende y ampara el pntrimon io de
l~~-S muJeres ras~-r~as. pocas son las que logran rosis,br, ya por cleh1liclnd, ya por cariiio, ya. por t.rmor
a~ escándalo. á la.e.. imposiciones, exigenrias ó ¡.:olicttudes del compañero de su vida.
Ahora. cornpr&lt;•nderás la verdadera canga de mi
tenaz oposirión A tus amoríos. Ha.s here&lt;lndo de h1s
mayores la pa::-ión -~iolenta del juego, y no quiero
que, como acontC'C'JO con tu pobre madre mi hija
no teJ1ga un &lt;lía un pedazo de pan que ll~var á la
b?ca y muera, de cl_olor y de ve~giienz-a., y sea preciso apelar {1. la um1sbtcl compasiva para enterrar1a..
i Antes 1:non_Jª rp10 en poder de quien ha de sumirla
en 1~ nusena y s-cr causa. de su eterna desventura.!
Diego seguía guardando silencio. El sastre· cesó
de hablar y con lus manos cruzadas y e-] cuerpo en-

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
corvado permanecía pensati"VO. De pronto, se puso
el barbero de pie y exclamó:
- 'J'ienc usted razóu, señor Isidro. ¡ Las palabras
de usted me llegan. al alma, pero yo puedo corregirme!
-¡ Corregirte! Tu abuelo y tu padre hacían á
diario propósitos de en mi€nda, pero em más podero~a que ellos su ciega a.fici6'n al juego. Calculo
que rn el espacio de cin cuenta años se han gastado
en tu ca~a ciento cincuenta mil pesetas sólo en billeteslle lotería. Graeias á un premio mayor llegaste un momento á recupnar dos terceras partes. No
tenías dercho á más por una le_v matemática. Ese
banquero fuerte que se llama Estado debía disfrutarcl resto. En cambio esas 150,000 pesetas impuc:-:tas it rar.ón de tres mil cada a.iio en las Cajas
de Ahorros, hubieran repres.entado ahora 425,644
y todavía sería mayor esta cifra de haber entregado
}as c.rntidades, coincidiendo con las fechas de cada

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1908.

drrznlc á clrfan~a.
Que trisLcs. las ohts va n
á besar tu playa. ignota~
dornlc parece que ilota
toda la Ururna &lt;le Ossian.
::-!aben u.caso los mares
el tormento de tu raza
qu e entre bollozos abraza
los cristo~ de tns aJta rc::!?

Lo saben . y &lt;'On querellas
Sus ondas cíñente en coro .....
Irlanda, yo también lloro
tu acrvidm11hre cou citas.
Que quien soy? niebla que amasa
la vida, voz que se ahoga .....
un espíritu que boga
Y un pensamiento que pasa;

Que al pasar el duelo ve
e11 tu augusta faz impreso,
,te mira, te manda un beso
y te dice .... no sé qué.

Adiós Brin, yo, pequeño
como soy, tarn bién escondo
un sueño muerto tan hondo,
tan hondo como tu sueño!

,orteo, en lugar de hacerlo á fin de cada anualidad.
Serías rico, poseedor del cnor1ne capital de 425,644
pesetas, y tendrías tal vez lo que vale más que el
dinero: la costurnhrc de posc'€rlo, el hábito de ahorrarlo.
Ya he comenzado á adquirirlo. Desde hace un
a.ñ(\ dcódc mi completa mina, impongo todas las
semanas en la Caja de .\horros el produclo de toda¡; mis economías: ¡diez pesetas! Aquí tiene usted
mi libreta.
- Basta. Ahora te creo.
l◄:n aquel momento apareció I sabel anegada en
llanto; pero en llanto de júbilo.
Y el pobre viejo exclamó con la libreta de la
Caja de Ahorros en la mano:
~ ¡ Jú,te, hijos míos, es el Tcrdadero premio
grt1nd~!

'romamos do "El Fígaro" de la Habana, el siguiente precioso soneto, de la. señorita Esther
J,ucila Vázquez, hija de nuestro Cónsul General
en Onba, quien lo dedicó á la hija del señor Secretario de Relt1ciones, habiéndolo remiticlo á diel1a scllorita con motivo de su reciente boda.

VESPERTINO.
H"-f en el pal pitar de la enramada
al ,uave soplo de la brisa leda,
el deslumbrante brillo de la seda
por lo&amp; rayos del sol iluminada.
Y la Iuz al filtrarse, tamizada
por la tupida red de la arboleda,
i,;us mallas de oro en el folla.je enreda,
y tiembla en sombrosa encrucijada.

Sólo que tu vivirás
años de años y tu anhelo
tal vez cristalizarás,
y yo soy hoja que vuelo
nada más. . . . . ah! nada má's!
Abril t4 de 1900.

PARA ENTONCES.
Camiua.ré, s-angrándo¡ne la herida,
En espera del golpe: golpe rudo;
Caminaré luchando por la vida.,
Con mi dolor sirvién&lt;lo.uie de escudo.
Y al fin he de lleg,u-; ti::.s la caída
Que estoica voluntad salvar no pudo,
Al fin he de poder, Madre querida
En tu boca prc-ndc-r, mi beso mudo.
Y entonces viv-iré: sin la materia
Que agotó mi dolor, dolor intenso,
Y sin conciencia me arrastró al abismo.
Entonces; si n lucha r con la. miseria,
Un tesoro tendré: tu amor inmenso;
El supremo ideal de •li egoísmo.
México, Mayo de 1900.

JUAN EL YUNTERO.

=•=
Por qué eetá triste Juan el yuntero?
por qué el in&lt;lito llorando está?
por qué oolloza? por qué se queja
allá en el fondo de su jacal 1
Le ha &lt;.lesu.irado la guapa criolla
de frescos labios de flarnboyán,
cuyos ojuelos miran dormidos
como los ojos de la torcáz?
Acaso lejos do su serrana
nadie acomp&lt;Lfü1. su soledad?
a ca.so sa.be q uc le ha ol Tida.do,
y siente celo., el rabadán?
Qué es lo que tiene Juan el _yuntero?
quién le lm ca.usado tan ·grave maJ?
acaso ha m twrto su madrecita.?
por eso al monte no va á lellar?
Dejad al indio que en la guilarra
cuente sus penas ... que llore más!
Vamos, comienza-le gritan todosy a.sí muy triste comienza Juan:
''Estoy enfe rmo, tengo 1ma. pena
que no mo de-ja vivir en paz:
perdí al buey pinto que más quería,
mi mejor yunta truncada está!
Qué encornaduraJ qué corpulencia,
qué bella eslampa del animal.!
em muy fuerte p:n-a el trabajo!
no se cansaba nunca de arad
El fué la causa de aquellas mieses
que florecieron en mi heredad,
y _el fué la causa de la riqueza
que en mis graneros guardada. está!
Vivan los bueyes, los nobles bu,iye•
que son del campo nuncio de pcrn!,
el "De Profundis" de sus mugidos
es como himno de libeTtad ... "
Y calló el indio; sonó un aplauso
ele ]os la.hric-goe, al terminar;
y hoy todos saben la fútil causa
que le produce tan grave mal!
Hoy todos saben por qué tan triste
por qué tan triste llorando está,
'
el pobrecito Juan el yuntero
allá en el fondo de ·su jacal. ... 1

Juan Orci.

Bs la tarde. Con cárdenos reflejo&amp;
el verde bronce del ramaje enciende
y la corteza de los troncos dora,
J al ir desvaneciéndose á lo lejos,
la llama por los árboles asciende
y al fin en Occidente se evapora.
Habana, Abril de 1900

€sfl¡er .J:ucila Vá;:que;:.

Vista de la.Calzada. de Guadalupe en llorelia.

Juan B. lkf..f¡mi.• .

Xo es solamente en lféxico á donde se e.'3-lán
Jlernnüo á cabo construcciones U.e importancia y
así lo demuestra. la frecuencia con que ih:stramos
11ues.tr.as páginas con vistas de nuevos edificios
públicos ó de particulares que se han levantado
últimamente en distintos puntos del país.
En Cuernavaca está para construirse por orc1en del Gobierno del Estado de 1Iorelos, m1 hospilal general cuyo magnífico proyecto uebido también á los Sres. ingenieros Esparza y Ortiz, nada
&lt;leja que &lt;lesear ni en cuanto á belleza arquitectónica, ni en cuanto á buenas condiciones para el
fin á que se dedica el útil establecimiento de he11 eficencia.
A semejanza del hospital general de esla capital, aunque en una a.rea de terreno mucho má5
reducida\ el ·nuevo hospital estará dividido en
pabellones que se destinarán á los distintos departamentos de hombres, de mujeres, de enfermedades infecciosas, manicomio, sala de ciruj ía y
'otros no menos importantes en los cuales se lrn
'.cuidado ele observar las mismas regla.a de higiene
'Y distribución que se tuvieron presentes al trazar
y construir el hospital general de esta metrópoli.

l

s. propiedad

embeck..

�EL MUNDO ILU8'l'RADO

Domingo 27 de Mayo de

Domingo 27 de Mar o de 1900.

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

MIRf\ BEf\U.
La enorme tmjedia ]ibe.rita.tlora que ensangrentó á Ji..,ranein en

las postrimerlas del siglo XVlll, podría muy bien sintetizarse en un
desfile de hombres, en un desfile do cerebros y corazones, de ideas y
ele pasiones, fermentos de siglos enteros, que estallaron R.! fin _v llenaron el mundo con el estrépi1tb de sus acciones, imprimiendo un
nuevo y poderoso impulso á la marcha futura de la ,ociedad humana.
Una de las Jiguras qne más porlerosamente se destaca.TI de esa
gran tropa de sombras, es la de Mirabeau, que á la apreciación de los
pósteros aparece como un extraño ilejido de contradicciones, como
una singular amalgama de grancleza.Ft y de mezquindades, asaz difícil á
la calificación concreta, pero que, &lt;le cualquier mo&lt;lo, acaba por colocarro más cer ca· d0 la admiración que del desprecio.
. Entre los Diputadoo del terc·er Rta&lt;lo que se reunieron en V crsaJles, á principios de Mayo de 1?'89. acaso sólo uno tenía un nombre ampliamente conocido, y ~e era Gabriel Honoré de Mi rabeau,
que entonces arababa de cumplir los cuarenta años. y que se hallaba, en con"&lt;'cuencia, en el pleno florecimiento de h,.s fac ul tades
viriles .
.Desde Jnego su nombre era conocido por haberlo ilustrado 1:,11
pa&lt;lr e, el marq ués de Mirabeau, cuya discreta pluma hal&gt;ía t ratado
asu.nt~ de importancia pública, y c·uyo volúmen "L'ami des hommcs
ou traité de la populai!ión," le había. consolidado una merecida reputación, que estaría, en verdad, más ÍTm:('a hoy día, &amp;i In notnricda,l
del hijo no hubiera renido á empujar hacia el . olvido la Jabo rfoc;ida&lt;l
ele! pudre.
·
También el hijo, ilesde la edad Ue treinta año.:., y cuan do empezaron á enfriarse ]as pasiones jnveniles qne lo habían hundido en
una vida borrasca.a y poco limpia, h abía tomado la pluma para producir libros v folletos eobre asuntos de palpita.n,te '1.Clualitlacl en
iu¡uellos clía.!-, · en ,~ cuales trabajos, si se advie rte á las Vece-3 &lt;lestellos de talento y aparie ncias de valor civil y de audacia, no brilla
mucho la honradez l iteraria, pues a&lt;lemíl.S del plagio casi constante y
p08teriormente co mp robado y á menudo el móvil de •&lt;Juellos t.rafrnjos, í ué ese viejo deljto que ]a legislación moden1a empieza á codificar
con e] nombre de "chantage."
Pero tenia Mirabeau un poder formidable: rn palabr~. Y su

-----

--.

ll"dmero 28 y m e dio d dl Puente de A.lvarado. P z oye c t o, prop i e dad y habitación
del S r. Ingenie ro D . Bata.el 0 11.rci a. y S . Facio,

Jh1mero 16 de " S a di Carno1i." Propiedad d e lo s B.re s. Ingenieros
B. Ga rcía S. Facio 7 S a lva dor Jlira.nda.

lJu,tramos m:ta página del "México ~fodcrno" con Yi~la:; tomadai; de
cinco e&lt;lifieio1:1, ele los que más re&lt;-il'ntcmente _ha pro_ycdado y dirigido el :-eitor Jng-cniern Don Hafacl
García _y ::,ánchez Facio. ·

Rrueinga, y :;u estilo :::e-rio reflilla.
helio, como pueden acl,ertir nue5-

t ro:; 1ecto res.
J&lt;:11 cuanlo al edificio ele la rnlle
priva~la del Elíseo, se Yé que c.:; 1m
prcC'io::10 pah:c:o, er1 el que fe pue-

La e:1~a. número 28 y medio &lt;lcl
Puente de ~\ lvurado, que e:-: lH rci::idencia ,!el mt&gt;ritionado ingeniero,
]ia llamado la atención de los intcli-

de nprcciar el arte y el hueu gusto.
F~-t'á clc..~tinac.lo á habitnción del señor lngcuiero Don Salvador )firanda .
J&gt;istínguese esta constr urció n
por su !seneillez, hi elegancia del es'.. ilo-, í..11 buena ornamentación, 11
simetría de sus proporcione~, y sobre todo, ·por el cuidado ~, tino
ron que fueron escogidos los materiales que se emplea ron en la
ron;-:tn:c t~ión, que es, Ein duda, el
mejor ornato de esa calle.
En cuanto al otro grabado. que
rC'prc~enta una caEa. en com:tTucclón, debcmo~ c.lecir. qu('t aunqud
r11 cRta vista. no se pueden apreciar
to,lavia todos los mérito~ rlel edi-

gcntef:, por la severidad de Bu e;,:tilo Y la --olide,1. ele su C'Onstruc ·ión,
circ•1in .. h111pias que ¡.:e unen al l.&gt;uen
gthÜO &lt;le l;.1 ornumcntaeión.
J.a r;-1~;1 ubicada 011 la calle de
Radi C'arnot, at.londe artulan1rnte
con~trun.• &lt;'l eciior Ránchez }\acio
otrae: :--ei:-: finra~. l'S de e5tilo ren-;tcimienlo italiano, y á la :::encillcz
y c·onrnditbdes reu.nc detalle.:, que
h:wen r¡ue e:-tc edificio ~a uno de
]os mejores entre los que hermoBean In nueva. avenicfo . que está :va
pohhHla por familias de nuestra mejor sociedad.
Otro de nuestros graharlo~ repre:::enta la casa.. que l'-l propiedad _v
lrnhitarión U.el scfior Dr. Jo:.é Beyes

112BABBA.u,
de un grabado contemporáneo ele Gu6rin.

fi c io, no8olro., Jl('mos tenido el pro-

yeC'lo á. la. vista y estamos seguros
11c ']lle ser{~ una ele nuestras mejores
construcciones.
Ca s a en construcc ión en la 5111 calle del N aranjo. P ropi e d ad d el Sr. D r . Beye s Bruciaga

.
,,,..

.

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-

-__.-::::;; .

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--

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... :a..,.

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....

Casa 5!Ui10 de l a. 5 ~ del Cip r b . P :ropied a.d del Sr. D:r. Jos6 B eyes Bruciaga .

Jn.:ramen\O del 41p11.U.do en la

Calle p riv ada. clel E liaeo. P ropied&amp;d d e l S.r. I ngen iero 6a.lva dor Miranda.

'

A ■ a,nblea

lfacional.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Doming() 27 de Mayo de 1900.

!!LZ

EL MUNDO\ ILUSTRAÓO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 22
Direotor: Lio. RAFAEL BEYES SPflfDOLA..

8UBSCRlPr:IOK MENSUAL FOBAN.IA, Sl.lll
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, SJ,25

MÉXICO, JUNIO 3 DE 1900.

Gerente: Alf'l'Oll"IO OVYJ.8

Ape:rtu:ra de la Asamblea gene:ral de Versalles.

..

palabra, esgrimi&lt;h hasta entonces, sólo en pequeñas e~caramuzas, pero nuncio ya de los acontecimientos por venir, llamó la atención sobre Sll
personalidad ca~i oi,~curu, v el ;\Ii:ridr,) ;\loutmorin le propuso "comprársela'' para que sirviera
á la defensa de la m:marquia. La monarquía experimentaba entonce$ los primero~ s1cudimientoH
decisivos y la popularidad debía buscarse militando en contra de la monarquía. l\Iirabeau era monárquico, ciertamente, más que por otra cosa, por
i,u calidad ele gentilhombre; pero su idea monárquica, desviándose del absolutismo, podía acercarle
á los enemigos de ella y crearle un principio de
popularidad, sin suprimirlo por completo de las filas del Hey. La ocasión era propicia ~• supo aprovecharla Mirabeau, rechazando hábil y enfáticamente las proposiciones de :Montrnorin: Desde entonces, lo'&lt; descontentos vieron en él á un amigo posible. He aquí una frase de su contestación, que
por ~: sola da una idea del "equilibrio" que quiso
guardar y que guardó: "Xo, se11or conde. ~ún no
ha llegado el momento de abrir una campaña contra los Parlamentos. Es demasiada y bien fundada
la. desconfianza existente contra el Gobierno. Auguro á éste la reconquista de la confianza nacional, pero sólo la reconquistará haciendo -al pueblo
partícipe de las labores del Estado ... "

C'aando se acercó la convocación de los Estados
Generales, Mirabeau hizo grandes esfuerzos para
formar parte de ellos, y se trazó un plan ele conducta, cuya primera acción consistiría en un discurso
r11u.i se proponían pronunciar el día mismo de 1-a
apertura, delante del Rey, de los Ministros y de la
f'orte.
La primera parte de su proyecto, pudo realizarla: á fuerza de discursos logró ser uno de los diputados del tercer Estado, que la provenza envió á
los Estados Generales.
El día 5 de Mayo de 1789, en la inmensa sala "des Menus" del Pala{!io de Versalles.-sala que ya no existe y que podía contenar has~a
5,000 personas en torno de su regia columnata clórica,-se verificó la solemne apertura de la Asamblea de los tres Estados, los cuales no se reunían
desde hacía ciento setenta y cinco años. A lo largo
de las paredes de la vasta sala _y ataviados con su~
pomposos y pintorescos trajes, tomaron asiento el
clero y la nobleza; el tercer Estado ocupó el fondo,
frente por frente del palco que sostenía los sitiales del Rey, de los Príncipes y de toda la Corte, mientras que los ministros y Consejeros del Estado ocupaban una mesa con carpeta verde, al pie
del palco real. Había, además, como 2,000 espectadores en la sala.
El Rey habló y al hablar,
"rompió un silencio dos veces secular.'' Después del Rey hablaron
los }Iinistros: hicieron promesas
vagas, lucieron una retórica nada
precisa. M:irabeau ~e aprestaba á
pronunciar un famo~o discurso,
pidiendo la promesa de una Constitución, cuando el Rey se levantó
y abandonó la sala, seguido de sus
.Ministros y de su Corte. }firabeau
públicó si.i. di~cnr~o en el ''Journal des états genéra11x.'' que acaba de fundar, pero el efecto :irn
fué el mismo.
Durante todo el pel'íodo de la
Asamblea, no dejó de 1uchar el
conde de :Uirabeau, v va con la
pluma, ya con la palab~·a, seguía
preparándose aquella popularidad
y aquella preponderancia tan ardientemente deseadas. En aquella lucha en que el Parlamentario
J'ac1im.il del billete con que envid llirabeau aua papeles secretos al
trataba de ir aboliendo los dereConde De la Karc:t,el 17 de J'ullo de 1790.

chos y prerrogativas del Soberano, y que alcanzj
también asuntos financieros de trascendencia, puede decirse que no hay un sólo paso de Mirabeau
que careciera de importancia, Más no podemos seguirlos uno á uno dentro de los límites de un artículo que sólo admite los lineamientos generales.
Varias veces trató de entenc1er~e directamente
con la C.o rte, pero Luis XVI aún le tenía de~confianza, y por más que reconociera la utilidad que
le refültaría de tener á ese hombre de su parte,
titubeó mucho antes de clecidir~e.
Las relaciones reales entre .Mirabeau y la C'1rfe
no han ;ido conocidas, sino hasta el aü'o de 185 l
en que ~e publicó su correspondencia con el Conde de la Marck, que fué quien fungió de intermediario.
En un documento destinado al Rey (véase el
grabado) Mirabeau hizo una profesión de fe y
adhesión al Soberano, y Luis XVI pagó las iíleuda ,
del orador, que ascendían á 208,000 francos y ls fijó un sueldo mensual de 6,000 francos. Además, el
Rey firmó bonos á favor de Mirabeau, por valor total de un millón de francos, que deberían serle
entregados en caso de que sirviera bien.
Puso Mirabeau rns graneles talentos al servicio
de la monarquía, y eso le atrajo la mala voluuta·l
ele los descontentos; por otra parte la Corte n l
siempre creyó en la pureza de sus actos y de sus
intenc·ones, y eso nos explica que el Conde temiera un fin trágico y que enviase sus papeles secreto~
á su amigo de la Marck, con el principal objeto de
que sirvieran más tarde para defender su memoria.
1furió de muerte natural el 2 de Abril de
17fll, y romo ~ínte~is de su acción política, pueden repetir;e lag palabras de Oncken: " In;c;ó su
carrera l)OlíLica. como monárquico aborreeido de
la Corte )' la. cerró como jacobino secretamente
pagado por la Corte.''
Pero rn enorme actividad, su talento v rn eloruen_cia, hacen de Mirabeau una ele las figuras más
adn11rables de la Revolución.

et suplicio

de 6e6é.
I

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 21, Mayo 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Conde Magliano de Villar San Marco</name>
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        <name>Exposición de París</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Doming() 27 de Mayo de 1900.

!!LZ

EL MUNDO\ ILUSTRAÓO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 22
Direotor: Lio. RAFAEL BEYES SPflfDOLA..

8UBSCRlPr:IOK MENSUAL FOBAN.IA, Sl.lll
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, SJ,25

MÉXICO, JUNIO 3 DE 1900.

Gerente: Alf'l'Oll"IO OVYJ.8

Ape:rtu:ra de la Asamblea gene:ral de Versalles.

..

palabra, esgrimi&lt;h hasta entonces, sólo en pequeñas e~caramuzas, pero nuncio ya de los acontecimientos por venir, llamó la atención sobre Sll
personalidad ca~i oi,~curu, v el ;\Ii:ridr,) ;\loutmorin le propuso "comprársela'' para que sirviera
á la defensa de la m:marquia. La monarquía experimentaba entonce$ los primero~ s1cudimientoH
decisivos y la popularidad debía buscarse militando en contra de la monarquía. l\Iirabeau era monárquico, ciertamente, más que por otra cosa, por
i,u calidad ele gentilhombre; pero su idea monárquica, desviándose del absolutismo, podía acercarle
á los enemigos de ella y crearle un principio de
popularidad, sin suprimirlo por completo de las filas del Hey. La ocasión era propicia ~• supo aprovecharla Mirabeau, rechazando hábil y enfáticamente las proposiciones de :Montrnorin: Desde entonces, lo'&lt; descontentos vieron en él á un amigo posible. He aquí una frase de su contestación, que
por ~: sola da una idea del "equilibrio" que quiso
guardar y que guardó: "Xo, se11or conde. ~ún no
ha llegado el momento de abrir una campaña contra los Parlamentos. Es demasiada y bien fundada
la. desconfianza existente contra el Gobierno. Auguro á éste la reconquista de la confianza nacional, pero sólo la reconquistará haciendo -al pueblo
partícipe de las labores del Estado ... "

C'aando se acercó la convocación de los Estados
Generales, Mirabeau hizo grandes esfuerzos para
formar parte de ellos, y se trazó un plan ele conducta, cuya primera acción consistiría en un discurso
r11u.i se proponían pronunciar el día mismo de 1-a
apertura, delante del Rey, de los Ministros y de la
f'orte.
La primera parte de su proyecto, pudo realizarla: á fuerza de discursos logró ser uno de los diputados del tercer Estado, que la provenza envió á
los Estados Generales.
El día 5 de Mayo de 1789, en la inmensa sala "des Menus" del Pala{!io de Versalles.-sala que ya no existe y que podía contenar has~a
5,000 personas en torno de su regia columnata clórica,-se verificó la solemne apertura de la Asamblea de los tres Estados, los cuales no se reunían
desde hacía ciento setenta y cinco años. A lo largo
de las paredes de la vasta sala _y ataviados con su~
pomposos y pintorescos trajes, tomaron asiento el
clero y la nobleza; el tercer Estado ocupó el fondo,
frente por frente del palco que sostenía los sitiales del Rey, de los Príncipes y de toda la Corte, mientras que los ministros y Consejeros del Estado ocupaban una mesa con carpeta verde, al pie
del palco real. Había, además, como 2,000 espectadores en la sala.
El Rey habló y al hablar,
"rompió un silencio dos veces secular.'' Después del Rey hablaron
los }Iinistros: hicieron promesas
vagas, lucieron una retórica nada
precisa. M:irabeau ~e aprestaba á
pronunciar un famo~o discurso,
pidiendo la promesa de una Constitución, cuando el Rey se levantó
y abandonó la sala, seguido de sus
.Ministros y de su Corte. }firabeau
públicó si.i. di~cnr~o en el ''Journal des états genéra11x.'' que acaba de fundar, pero el efecto :irn
fué el mismo.
Durante todo el pel'íodo de la
Asamblea, no dejó de 1uchar el
conde de :Uirabeau, v va con la
pluma, ya con la palab~·a, seguía
preparándose aquella popularidad
y aquella preponderancia tan ardientemente deseadas. En aquella lucha en que el Parlamentario
J'ac1im.il del billete con que envid llirabeau aua papeles secretos al
trataba de ir aboliendo los dereConde De la Karc:t,el 17 de J'ullo de 1790.

chos y prerrogativas del Soberano, y que alcanzj
también asuntos financieros de trascendencia, puede decirse que no hay un sólo paso de Mirabeau
que careciera de importancia, Más no podemos seguirlos uno á uno dentro de los límites de un artículo que sólo admite los lineamientos generales.
Varias veces trató de entenc1er~e directamente
con la C.o rte, pero Luis XVI aún le tenía de~confianza, y por más que reconociera la utilidad que
le refültaría de tener á ese hombre de su parte,
titubeó mucho antes de clecidir~e.
Las relaciones reales entre .Mirabeau y la C'1rfe
no han ;ido conocidas, sino hasta el aü'o de 185 l
en que ~e publicó su correspondencia con el Conde de la Marck, que fué quien fungió de intermediario.
En un documento destinado al Rey (véase el
grabado) Mirabeau hizo una profesión de fe y
adhesión al Soberano, y Luis XVI pagó las iíleuda ,
del orador, que ascendían á 208,000 francos y ls fijó un sueldo mensual de 6,000 francos. Además, el
Rey firmó bonos á favor de Mirabeau, por valor total de un millón de francos, que deberían serle
entregados en caso de que sirviera bien.
Puso Mirabeau rns graneles talentos al servicio
de la monarquía, y eso le atrajo la mala voluuta·l
ele los descontentos; por otra parte la Corte n l
siempre creyó en la pureza de sus actos y de sus
intenc·ones, y eso nos explica que el Conde temiera un fin trágico y que enviase sus papeles secreto~
á su amigo de la Marck, con el principal objeto de
que sirvieran más tarde para defender su memoria.
1furió de muerte natural el 2 de Abril de
17fll, y romo ~ínte~is de su acción política, pueden repetir;e lag palabras de Oncken: " In;c;ó su
carrera l)OlíLica. como monárquico aborreeido de
la Corte )' la. cerró como jacobino secretamente
pagado por la Corte.''
Pero rn enorme actividad, su talento v rn eloruen_cia, hacen de Mirabeau una ele las figuras más
adn11rables de la Revolución.

et suplicio

de 6e6é.
I

�Domingo 3 de Junio &lt;le 1900

EL U U:N"DO I LUSTRADO
mente enterrados: el frío es clemente con
la muerte: mata, pero conserva al muerto.

La extinción del pauperismo en Francia.
Eficacia de los rsglamentos.-•uPour
boire.,,--La lucha por la vida.

La ciudad de Venecia ha abierto una subscripción irncia&lt;la por uno ele los }Im1stros para restaurar el "Bucentauro." ¿ Quién no ha hecho una visita á la explénd1&lt;la y amiestra seño1:a. &lt;lel A driático en la .b.dad }Ieclia, quién no ha asi,-tido á la
maravillo~a agonía en los tiempos nuevos?¿ Quien
de los que aquí procurarnos in.eiarno;; en el culto
El oro, el oro.--Una nota histórica:
de lo Bello ansiosos por no excluir una sola de sus
el us11centauro.,,
manifestaciones, no espera con anticipado deleite
l as notas sobre Italia en donde tanto ha amado, soNo hay más que pasar la vista por uno de los ex- bre Yenecia, en donde ha ~oñado tanto, ele
celentes mapa~ del 'l'ransvaal que últimamente se J esús Urueta, el singular artista que produce una
han publicado para penetrar el secreto-que para especie de wvina ernbri agutz con el vino puro y
nadie lo es-de la guerra actual: oro, oro, oro, se _ genero"º &lt;le :.u palabra en que ha deshojado la flor
lee por totlas partes de la carta: el heroismo boer de la poesía?
esmalta do púrpura un campo de oro. Tras el oro
D escribiros, lectores, á Yeneeia al través tle :Murorre el nrnlHlo desde que pudo dedicar rn tiempo ~d, de Gautier, de Ta.ine, de Castelar, de D'Anuná otra cosa que á defender•e y á comer; hoy la ca- zio, sería traicionaros, describ:irósla al márgen de
rrera es desenfrenada; desde que se sabe que la pla- mis recuerdos ele profe;;or de historia, sería enfadata no vale nada, todos la de~precian y nadie hace ros; verdad es qt1e cuando se vi l'C un poco la hiscaso de ella; ¡pobre plata! ¡ Oh ! el oro ¿dónde hay toria de estas viejas ciudade;; i tali;mas tan inquieoro? se preguntan los humanos hO)' lo mi!'-mo que ta,, tan apasionadas, tan horrasco.,as y tan ri cas de
en tiempo ele los faraones. Oí_d, lector es, e~ta ver- arte, ele entusiasmo, ele indiYidualidades originadad que parece cuento: rnbecl para bien Baber, que les y de vicios y virtudes colectiYas, se guarda la
el canal ele Beh ring que separa A~ia Je Amér:ca impresión de haber sido ciuclaclano en ellas, de hase vueh·e un trozo ele cri,-,.tal en el largo período ber gozado, ele haber combatido, de haber muerto
de las congelac-iones bOl'eales y que esta harrn que con elln::; pero e;,.to es fact:cio, es una e,pecie de
cierra la entrada al océano ártico Rólo ~e funde y weño ele la imaginación. Y eso poco os sine; me
derrite y rnehe á Fer agua ~- &lt;leja libre el paso en- tendríais por loco. Kadie no lo es, pero e:onviene
tre el equino('c·io de primaYcra y el ;o],ticio de es- no serlo tanto.
tío; en ,Jun io)" deHle ~fayo la, embarcaciones p11e· ;, Con qué motiYo os iba yo diciendo todo esto?
den pasar por allí ent're ii&lt;hi~ flotantes de hi elo; Yeo la primer.1 cuartilla ... Ah! el "Bncentauro;"'
pues bien en una de la:: puntas de Ala,ka, hay una por si me lee algún niño que esté todavía en el prigr-an playa de arena &lt;le oro. E,-to se llama tener mer semestre preparatorio me apresun1ré á explibuenasuerte; Jo¡: americanos no han di¡:imulado su car que ,e trata de la opulenta l1ltYe, de bronce y
mal humor por la singular ocuITencia de que preci- rnaclem, tendida de ri&lt;¡uídimos tapices ele púrpura,
~amente á orillas del Inkon qu e de-emboca, en la y dorada dm,de la preñada quilla hasta la horda de
handa norte-americana de Al aska. pero lejo,; ele su alc1zar tallado y pulimentado sin ce,ar en que
&lt;.'lln, se encuentran lo~ campo~ auríferos elel Klon- se embarca ha el dux el día de la Ascención ... )lás
dikc, y es sahido que e,te mal humor se ha mani- paFemos la palabra á un conocedor: ¡ Oh! q ne magfe~fa&lt;lo por la serie d~ obstáculos idea&lt;lor.; para ha- nífico e~pecbículo debía ~er la cer emonia tlel día de
cer difícil el pa::o de los bm=cadore, ll'lcia lo~ pla- la Ascención en los grarnles tiempos ele la Repúnes &lt;le la Gran Repúhl ira v el Canadá. Pne~ este bl:ca. Barcas, gal¡.'ras y góndolas de totlas euantas
formas y dimernüones sea posihle imaginar seguían
mal humor va á cle~aparecer: en el caho X orne h
riqueza es superior á la del Klornlike; no hay más en enjambre al "Bucentauro'' tripulado por 180
que s.ituar•e en cualquier lug:n ele la playa, cuall(lo remeros; el gran canal, la, mar, estaban r egados
haja la marea y con una azada llenar de arena un ele flores; bajo el sol centelleaban los trajes sun&lt;~sto ó dos ó cien "quien llena un ce,:to" . . . dice
tuosos y las armas y reía su luz en lo,- pl iegnes de
el proverbio, que DO dice eso; ern arena se Jaba y las rojas banderas en que zarpahan "el león de
un fuerte tanto por ciento es oro. T odo el mundo oro." Grupos tle músicos y coros ele goncloleros seha corrido para allá; "todo el m1~ndo" es exajerado guían el e-artejo, que dejaba en el mar nnH e:&lt;tela
pero una parte del núm ero enfermo de la fiebre
de espuma _v en el aire un surco &lt;le melodía; soaurea del mismo Klondike han ~alido columnas naban todas las eampanas &lt;le la ciudad, tronaban
&lt;le emigrante¡:., y ele otraR comarcas : el resultado es todos lM cañone~. los palacios tenclielos ele tcfos de
que en estos días unos ochenta mil peregrino, torlos loq colore,: á orilla&amp; del agna salpieahan la;,. ose ar.;oman al e•trecho ele Behring esperando que las de fragmento~ polícromo;,. ; flotahan en
balun rayo de sol canalice el enorme banco que cone~millare!iJe bandera~ y ~ohre la;;.puerta~ tra n,:cierra la puerta de la nurva C'ólquide,. Centenares formaclas en arcofl triunfales hrifü ban trofeos ele
de buques costeros aguardan en e~te momento para cristal de )Iurano. En fin , cuando el "Bucen tauro"
embarcar aquel ejército ele fcbricitantes y largar- entraba en la mar, el dux se quitaba la simhólica
se al estrecho, á ver quien pasa antes, quién llega sortija y la arrojaba á las olas diciendo: "Xos &lt;le~primero; aquello será ó ha siclo ya una reo-ata
fre- posamos contigo ¡ Oh! mar, en ~e1íal ele cierto y
0
nética,
perpetuo dominio." Estallaha un grito de triunfo
P ero los ~eñores capitafütas han ~abido lo que . y de orgullo y la locura soherbia tle Yenecia duraRe prepara y han mandado su s dragas de vapor que ha varios días de c1nto~, tle paseo•, ele fiestas sin
'
también esperan, que llegarán á tiempo y que tra - fu ~
Bien¿~· ahora qué le dirá el Prefecto &lt;le Yenecia
bajarán en la costa, haya 6 no marea alta p:1ra cojerse la cinta de arena litoral y pasarla á sus bo- al mar, pregimto yo? - r. Qué figura haran en vi aldegas que son sus ce,:tos. Esto ha causado un ver- Cil7UI" 110 ¡,roa de la eno1 :11e g,1lera r estanrmla-. lo~
dadero furor entre los de á pie y se proponen im- municipa]e, &lt;le ea;;aca ~' oombrero de copa? Dios
p ed irlo á riflazos ; pero la,: dragas están armadas mío, e•to:=: tiempos ,on crue1e"; el ar te no es nuesele "rnaxim~" y "norclenfelt,:'' y puede J1aber ba- tro modo de ~er, e" una trntítesi~ con nue:=:tro modo
talla. Para impedirla, dos buques ele guerra norte- de ser, por eso el amor al arte que antes era un
americano~ están dispuestos á mantener la paz ti- indicio ele salud. era la salud mi,ma y la expansión
ele la vida, resulia hoy una neu rosis. una enfermerando sobre todos.
La cosecha ele arena durará tre,: mese~; luego dad. Propongo que en lugar del Prefecto y del
cae como una inmensa mortaja blanca el invierno Ayuntamiento. se embarquen las mujeres bonitas
i-obre el mar polar; i a~,! ele quienes entonces DO ele Venecia en el " BuC'enta.uro" ~, c¡ue l-a más linda
hayan Yuelto; el hielo los cercará con Jlll círculo ó la má, virtuo¡:a, de ellas, entonces la reina )fardm1tesco, el infierno c1el frío, y los víveres que cacla garita, arroje su anillo al océano y le &lt;liga: ¡Oh!
uno haya llendo hahrán concluído y 1os espectro;; te tomamo,- por espo~o. porque tú, misterioso y
&lt;'mnerán oro como los príncipes chinos condena- grande eres el símbolo virn ele lo porvenir. En nodos á muerte, Solo las dragas de vapor habrán te- sotr os Italia renueva sus bodas perpetuas con el
nido t iempo de marchar empujando ó "espoleando P on-enir.
los icebergs'' y volverán al invierno siguiente al
lugar que hay-a quedado marcado por los cadáveres
_J
ele los primeros expedicionarios: Serán piadosa-

'º"

~J ~

-&lt;v(}&lt;(&gt;

Entre tanto puedo ocuparme el~ dar _á_ mis !ee.d·ea de la grandiosa ~xposic1ón Cmt Mu uu 1
1
versal á medio concluir aún, grand.e só o como
gérm:n ó bosquej o, pero deforme é mcompleb.t ~oll10 realidad, me propongo flancar algunos d_ia_s
aun á tral'éS Lle tan to de pecuuar y de car,acter b tico como ofrecen est e pa1s y este pueblo a la curiosidad del obsevador.
.b.n _¡, rancia no hay mendigos, y no porque 110
haya lucha organizaua por ~a vida, pereza :n algunos, viciod en otros, nec-es1dades en todo~, s1_1.10
porque hay regl~mentos, bandos, leyes.! prei&lt;_1.:r11~:
&lt;;iones que prohiben la mend.c.dad, d1~pos1ct0ne::;
todas anrnin1strativas ó legislatil'as q ue el re~peto
á la autoridad impone á t odo el mundo y que nadie impnnernrnte podría infrinjir,
.
El urnchachuelo tlesamparado que en Italia
tiende la mano á todas la,, manos implorando l'ttrida&lt;l. la madre fecunda, cargada de familia _1· de
harapo~ que precedida y segui tla de media docena de chiquillos alquiladod conmueve en ::\Iéxico
los corazon es generosos; el mutilado que ostenta
su muñón en cambio de un centavo y esculca con
su mano útil el bolsillo del .filántr opo ; e'. miBeni,,
hle indio que cambia Yerdolagas contra mendrugos y se lleva, si pue~le del corre,dor, la jaula clel
canario, "ºª de~conoc1clos en Par1s y el tourista no
tiene la ¡rnnct de e;:cuchar rns gemido,, ni la molestia &lt;le atender á stis quejas, ni el clesagrarl0 de
de,;preciarlas ó ele cuidarse de ellas ,
Los reglamentos han previsto esa plaga J proYisto á remediarla. Para ser mendigo en Francia
se necesita. una gran cantidad tal de reqni,itos y
de circun::tancias personales que rnu_v poeo::1 privilegiados obtien en el breYete indispensable parn
suh~isti r á co~tillas del prójimo. En lo sustanci,11
e:-to~ req ui~itos son : ser francés de nacimiento y
con,errnr la m:cional idad-l os alsacianos y lorene0ef; wn considerados corno france;:es para lo~
efectos de la ley-tener por lo menos diez hijo-;
varones y seis ó siete hernhras,--co,;:a, bien rarn
aquí; haber hecho su serYicio militar v tener buena!:( notas en su h oja de serYieios; n~ "cultirnr''
el tabaco, ni el "alcohol, ni ninguna otra planta
exótica; tener limpio su "caissier jL1clicien," e:-; dec·ir, no haber nun ca reiiido con naclie, ni "armado.,
escfodalo en público, ni "metido" contrabando,
ni cazado en nclado, ni pescado fuera de "cacho·"
ni tomado inl"tantáneas en la exposición; hab~r
pagado con regularidad sus alquileres, saldado sus
facturas; no haber quebrado nunca; DO haber ~ido
sent~1~ciac~o e!1 contra por dirnrcio; ser casado por
lo cml; JU~tifirar el pago ele un arrendamiento,
por lo menoR, de clos mil francos al año; vest ir;:e
deee11_temente : pagar colegiatura á los hijos; ser
contn buyente por una suma anual de mil franc·o~;
tener la8 palmas académica~ el mérito :io-ríc-ola
la, medalla militar ó' por lo ~neno~ una
8ah,;~
11;e11to. E•to, en cuan to á las condiciones socialc~.
J&lt;..n lo &lt;¡ne toca á _las fís ica, es incfopen~able «er
tuerto de ambos OJOS, manco ele una y otra man o
coj~ &lt;le los c!o_s pies, amputado ele la· cabeza ó del
torax: paralitico de los cuatro remos v toclo c,to
contr,1ído en campaña, al frente clel · enemio-o 0
hien por accidentes del trabajo ó atropelhmi~nto
de automóvil.
'

el;

Uon e&lt;:.te sahio reglamento, más el requisito de
examen_~, el ele hreYet:e expedido en dehicla forma
y con tunhres en canticlad súficiente, se eompren&lt;le, que, una plaz,t ele mencl1go autorizado e8 111m
ca])(mgia ~- que uo ~a tiene quien quiere á rnrno~
de no. conta r eo!1 mfluencias poderosas, m éritos
e~cepcionales y c.1 erta po;:ición social y no se c,011 _
c1he menos_ que ~L Loubet haya preferido prc-cntaree candidato a ~a presidencia que aspiran te á
un 1rnesto de mendigo parisieme.
. Así. l?ues. ,e ha logra&lt;lo el objeto: no hay mrnrl1gos n1 ¡nra. un remedio . pero . hay ó .
. ·1 .1~ '"r]
'
' . r. '. ·c· no
rnen(l 1c1c
l ~
. au.t d. 1at· 1s the question ·" )fendi
•
H ar1 prop~a~en ?, te11a no_; e8to es evidente po r definirtón, rn?, en _carnfoo hay una cantida&lt;l de meelios
de sul'.s1stencia, de recursos contra la n ecesitlarl
apremiante; ele pre~~uciones contra la m ala suerte cuya e~numerac10n sería digna de Ilomero ?

Domingo 3 de Junio de 1900
1"fUe los malévolos atribuyen sin razón, sin dmla á
)o:i r eglamentos mi~moR.
Bosq uejémoslos: lfa~- &lt;le,ele luego el ··pou r
]}Oire," Yulgo propinil. La piden. como en }[éxico.
€1 mozo ele café, el 1·oehero, el eamari~ta del hotel.
:y ad.icionalrneute, eo,a q ue no pa-a en )léxico, el
portero ele la ca~a, el eon,lnctor del ómnibus, la
acomodaJo~·a del teatro, el vemledor de periócli&lt;:ris, la ram1lletera., e l panadero. el elertrici~ta. ·'tutti quanti:" Nadie rcu~a aquí el "pour-hoire :" t•l
~astre que lleva la levita. el ,nmhrerero, la mwl;,_
ta, el zapatero, el propietario que rn á cobrar la
i-en ta ... ,todo Di1&gt;,!
Yienen después las pequeña¡; inclu•tria~: Dr re}Jente un barítono ele (•uarenta v C'Ín&lt;:o á cincuenta
:año~ entona una tierna endec.ha hajo el balc/,n,
'•fila'· la voz, "liga," gra,lúa C'l "c-receendo'' v el
&lt;·(li 111inuendo,~' da el "sol" el e falBete y luego tienrle una escudilla en la. qu e llne,·en cental'o~ ; más
lejos es un arpista, cuyo instrumen t o, C'1rente ele
&lt;-,o~tenido" y "bemoles" arremete, con la m,u,clle•a siempr e sobre un mi;;mo y armónic'l tono.
Camp,t, trasportado, " afioja ce~ta\'Os que da gu,to . .A poco andar un pro,ligio, un ' ·rhimuela~·· &lt;11•e•
l'cmeela todas las aves, ;, cómo? á "trompadas'' en
1a boca, no del espectador. sino de la suya propia,

EL :\IUXDO ILUSTRADO
es decir del "chimuclas"; carla "trompis" os una
no1a; los t rino~ son una granizada de •·cocolazos,"
cle,pué~ ele im itar el ruisefior, acaha moretcado
y lnifüulo en ,mugre. Centavo,.
El pequeüo comercio: ¡ H e aqu[ la maravilla del
~iglo! ¡la última~- sorprenelente 0reación! el genio ele Parí~ a l alcance de todas la~ fortqnas! ¡ el
t1pieero Krugcr con 'puntillas! ¡ la pluma Kachefort c-on tinta automá~ica! ¡ El último su,-piro de
C'hamberlain ! Este último suspiro que se Yendo
como pan cal iente, con:-iste, si ;;e me permite decirlo, en u11 cerdo de goma elá~tica con bocina,
que se infla (el cerdo) y lanza. un gemido lastimero (la bocina) y cae (el certlo) arrugaclo, y desintla&lt;lo. last imo~o al extinguir~e el quej ido. Pero
nacla co:iiparabll) :d org.1n1llo tlel Faubourg 1.[,rntmartre ; e-te industrial ''le cla ·· á la maníj11 noche
y día en el lugar más frecuen tatlo y bulliciorn de
Parí;:, en la esquina del Faubourg y del Boulevarcl )fontmartre. llamaela, hi encruc-ijada de l(}s
aphL~bdoR, por la. frecuencia de los accidente;;: de
€':'-e género en e,e lugar. Xo ~e oye jamás lo qur
el organillo toca, tal es a,;í el bullicio en aquel
lugar ; pero Jo¡; tran:seuntoo clepo;: itan al pa,o ¡;us
eentavos en la e;:curlilla "ad hoc" ele] organillo.
n día se nos ocurrió abrir la c·aja ele! instru-

r

mento y encontramos en lugar de flautines, cornetas y nwcanismo de ejecución, un. par de al:
paro,¡ltas medio ,al&lt;'hichón. mrns gafas y tres o
cuatro 1~e11drugos de pan; no h :tbh1 allí de musical mas e¡ue la manija. El orgaui,ta. aterrado, nos
suplicó el ;:ecreto, que juramos guanlar, l:orno hoy
lo hacemos.
P ant e,ta rnell(licidad c-onmprimi ela. hay dos
día.~ Lle expansión : algo a.~í eomn el ctrnaval 6 las
grande, maniobra, : los reglamento,- se ,;uspenden
clns Vl'ce:s a l año, el lo. ele Ene ro y el H de Julio. Ei;e elía toelo el mun1lo pu&lt;.&gt;de mendigar, pedir. ·•limo:'.near·· á su ·antojo, sin requisitos y sin
con;:ecuencia,;.
En esas doR graneles ;:olemniclatle;; ;:e vacía lit
Corte de los )Iilagros, lo, harapos flamean como
banderas, la¡; 1fümos ;:p tienden como las de los
n[wfrago¡; l11:1cia la::; tab la~ de :&gt;al va mento; todo-,
pielen y todo¡; dan: e, una, orgía &lt;le hi eodicia v
Je la cariclael; la m i,-cria rcalim henefit·ins fabu!Mos y lo,- antisemitas pretendP11 que en esa ocaRiím loP. h,in&lt;)ueros jnclío~ se di,fraztn ele pobre~
y pielen ~' obtienen lirnemrn. lo que le, a~•uela á rerlon1lear ~us negocio~ y á consumar la ruina del
pueblo.

j)r. }Ylaquel Flores.

EL MUSEO DE LA COMISIÓN GEOGRÁFICA.
El museo de la Comisión Geográfica Exploradora que existe en T;1cuha_Ja, es uno de los mejores del país, y con el fin de dar á conocer á nuestros
lectores algunas de las l:urio~idades que &lt;:ontiene, hace p ocos días 1-isitamo-s
sus amplias galerías.
rno de los grahados acljunto; mne~tra un ejcmpfa r de maroma (1fonta
liirostris) pez perteneciente al órden de los Selacios; fué cogida en mil oc-hot·ientos ochenta y seis por el )fa~·or ele E. JI. E. Juan B. Laurencio, á .300
metros de la barrarle Alvara&lt;lo en el rio Papaloapan. Con segmidad que este animal es el más grande de cuanto,- se conocen en el país. entre los de su
c,pecie. Su hocico miele más ele un metro de anchura y por él pueden penetrar dos personas á la vez.
Otro de los grabaelos mne,:tni el rarísimo ejemplar de un colmillo de )fau-

tr.n ejemplar de "maroma ."

muth (Elcphas primogeniu,-) encon trado en las obras del desagiie del Valleele )léxico, cerca de 'l'e&lt;1nisquiac. E l )[aumuth fué contemporáneo del hombre prehistórico, correspondiente á la edad de pieclrn: era un proboscídeo
cubierto enteramente ele un pelo r ojizo; ha dc,aparecido habiéndose encontrado sus restos en el X orto del En ropa, Asia y América.
En la actualidad aun se encuentran algunos fragmentos de e;;te paquidermo en ~iberia. )[ide el colmillo ú que hacemo,; referencia, uno:; dos metros
cincuenta centímetros,
El otro grabado repre8enta parle de la galería inmensa que hay en uno de
lps salones del )[u,eo; encierra Yariedad muy grande de a ves, muchas deellas de~conocida5 de la genernlid,td del público mexicru10.

Oolmillo de "Jll[amouth."

�Domingo :l de ,Junio ele l!lOO

EL 11UKDO ILUSTRADO

NUJ~STROS GRABADOS.

f.

•

1a puerta monumental.

EL MUXDO ILUSTRADO
tuviera graves consecuencias. El resto era provisional. Pero aquello era la transformación definitiva de todo un pedazo de París. ¡ Y qué pedazo!
El que comprende todo el grandioso conjunto de la
Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos, el
Cours-la-Reine y los Inválidos.
El 15 de Abril fueron abiertas las Avenidas y
el Puente, y de todos los pechos se escapó un sonoro grito de admiración.
Durante quince días aun los palacios nuevos
continuaron cerrados. El público se oprimía á sus
puertas, ansioso de saber lo que les reservaba su
interior. En fin, se abrieron á su turno. La muchedumbre se precipitó hacia ellos y, casi sin tener una mirada para las riquezas de arte que
llenaban sus salas, tomó posesión de las mismas
salas.
Allí también foé enteramente favorable la impresión del público. Nada se había construiu.o tan
grandioso después de la Opera.
El punto radiante que más atrae ;li ~tenc-ión en
la regia Avenida Nicolás II, es el Gran Palacio de
Bellas Art.es, edificado por todo un grupo de notables arquitectos, y cuyos planos bastan á demostrar
la importancia de su construcción.
Como acabamos de decir, el edificio ha sido repartido, para su erección, entre varios arquitectos,
y esta circunstancia, que pudo haber sido un inconveniente, ha dado, por el contrario, los má;i
soberbios resultados, Tiene dos fachadas, cada un:1
de Ja.s cuales fué hecha bajo la inspiración de un
artista distinto, y que están tot.almente independientes la una de la otra : la que da sobre la Avenida Nicolás II, grandiosa y regia. la de menor
importancia que emhellece la Avenida. Antin.
En este Gran Palacio están actualmente reunidas: lo., la exposición centenaria del arte francés; 2o., la exposición clecenal del mismo arte, y
· 3o., las exposiciones de arte de las naciones extranjeras.
La exposición centenaria exhibe las muestras cJe
toda la producción artística de la Francia, en et
curso del siglo que termina. En la decenal, se encuentra la crema, lo mejor ele los Salones artísticos
franceses, en los últimos diez años.
No hay, en todo el Gran Palacio, parte más e.c;pléndida, que el suntuoso vestíbulo de honor,
alumbrado por una elegantísima cúpula. Allí están magníficamente alojados todos los estatuarios

¡

~

~$~

Una de las construccione, que, en la preRente
Exposición ele París, ha logrado atraer gran afonción y estudio, es la Puerta Monumental de la
Plaza de la Concorclia. Este enorme arco decorati- •
vo, se dehe á la pericia del célebre arquite&lt;ito
francés M. Binet, quien ha sabido reunir en un
edificio de esea~o imrés todos los recursos de !ln
brillante fantasía. El monumental pasillo está
coronado por la hermosa estatua femenina que representa la ciudad de París, y que ya conocen nuestros lectores.
La policromía que reviste, tanto en el interior
como en el exterior, la con;;trucción de que nos
ocupamos, no ha levaJJt.ado las protestas que eran
de temerse, si se juzga por hu: tendencias coloriFtas del carácter francés. Sabido es que aquel público es refracinrio á la policromía, y los menores
ensayos que se han hecho en el'te género, no han
contado oon la aprobacíón de las muchedumbres
france.,a~.
La decoración &lt;le la Puerta J\fonumcntal, no tiene tono alguno chillante, rrnefl el arquitecto se ha
sujetado á un juego &lt;lelica&lt;lo de colore,: azul y verde, con alg11n0&lt;; raro:: y ligeros re~altos de· rojo.
Visto á ciert11 dist.ancia, el coniunto e;, mrnl, casi
monocromo. El ~fecto perseguido. por otra parte,
no se complet.e sino con la iluminación.

Domingo 3 de Junio de 1900

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PABELLÓNDE DINAMARCA.
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El I'abellón Danés, coloca.do al lado del Pabellón de Portugal, y vis-á-vis del de los Estados
Uni.QOS, es la primera de las construc.:ciones extranjeras ''que se encuentra el visitante á su izquiera,
entrando en la calle de las Naciones por el Puente de los Inválidos. Forma parte de la serie de
edificios de segundo rango, instalados bajo los árboles de la Quai d'Orsay. El Gobierno Danés ha
permanecido e::...'lffi'año enteramente á su construcción que se ha debiclo á una subscripción pública
abierta por la prensa de aquel país.

Plaza de la Coac ordia.--La P uerta lllonumental.

Gran Palacio de Bellas Artes en l a .A.venida :Ni colás II.

E:;ta original edificación reproduce una habitación de campo, enteramente típica de aquel reino.
Es una construcción de madera toda ella, coronada por una pequeña torre con campanarios, cuya
base se adhiere á uno de los ángulos del gran tablero de madera la:brada que termina la fachaJa
principal.
:::le penetra en el interior por un pequeño pórtico, y en seguida se encuentra el visitante con la
exacta reprodución de una "Yilla'' danesa.:
Yestíbulo, salón de lectura, salón reservado á
las damas, gran salón de recepción, galerías superiores con piezas especiales, y la terraza reglamentaria; tal es la distribución de este encantador chalet de placer.
Todo es digno de admirarse en los detalles del
mobiliario, en la decoración artística que comprende mucha telas de los principales pintores daueses, muestras de porcelana ele la fábrica real de
Copenhague, y una estatua ecuestre del Rey Cristián IX, ernulpida en un block de plata macisa.
Sa.bido es que los daneses estáñ haciendo muy
buena figura en ciertas secciones de cla;,es de la
Exp-0sición, y se aplaude su gu¡:,j;o afortunado en
combinaciones en la instalación de su hermoso pabellón.
Este Pabellón foé edificaclo bajo la dirección del
Conde Raben Levetzau, Comii:;ario General, por el
señor Koch, arquitecto. Su C:5tilo es del siglo

XYII.

El Palacio de BP-llas Artes.
~

El P abellón de Dinamarca,

La principal preocupación de los aue. de lejos,
seguían la construcción de la Exposición de París, era la de saber el éxito que alcanzarían los nuev;os Palacios de los campos Elíseos, la nueva Avenida, el nuevo Puente. Todo el resto hubiera muy
bien podido quedar á medias sin que el accidente

I, . :
-

'
P a bellón de Italia.

=- !ti:

- .'. ... ~ ~'-.:.l!OU-1,/.:l!!.!!J!N-

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

Domingo 3 de Junio de 1900

EL UDXDO ILTISTRADO

LOS IIEROES ANÓNI~IOS.

----- ------,

~

Una Villa Suiza.

Pabellón de Servia.

de la exposie;ión centenal, representados por su;;
mejores obras.
Este Gran Palacio. nueva jo~·a ele París, es ele
una arquitecura triplemente moderna:
lo., por la rapidez de su construcción, pues ha
sido proyectado, comtruído y tleconulo, en tres
años solamente.
2o., por el grandioso efodo obtenido por una
alianza de materiales (el fierro y la piedra) que no
había dado ha.sta al10ra uu resultado tan monumental, y
3o., por su destino, pues es un palacio para la
muchedumbre.
Las últimas Exposicione~, más aún que las
precedentes, han r evelado· un fin al'(¡uitectural
nuevo: para las mucl1eclnmbres es para las que
ahora rn debe edificar. Es, pues, en lo futuro, en
el sentido ele lo colosal, de lo desmesurado. clonde
Jo~ arquitectos &lt;leben bmear el aplauso unánime.
Ya no nos seducen sino las inmeu~as e;-tacione,;
los enormes almacenes. donde cabría el comercio
de toda una ciudad; lo&amp; puentes colosales. que par ecen plazas; los circos y escenario~ en que podría
evolucionar todo un regimiento. Con este espíritu se ha construíclo el Gran Palacio, á tal ¡.¡;rado.
que este titán de la arquitectura parece marcar un
nuevo paso hacia una era ele Coliseos clel ,:iglo
veinte, de piedra y ele metal.

___

exactas reproducciones de la iglesia episcopal de
Courtea d'Argesk.
En el primer piso existe una exposición mu)· seria llamada la Corona. En efecto, el rey de lfomanía, y con su riqueza persona], ha puesto en explotación los va~tos clominios pertenecientes al te~oro
real. En pleno campo se han imtalal1o toda rlase
ele máquinas, de talleres y de fábricJ,: motleroas,
Los campesinos y montañe~es, que hasta ahora no
se habían ocupado sino de trahajos de agricultura
poco remunerativos han sido dotarlos ele indu~trias
que les permiten sacar gran partido de las riquezas
ele su suelo, de una manera mucho más lucrati-

jo los rayos del sol la enorme cúpula de _hronc-e dorado; en sus clos ángulos se encuentran, igualmente
otr as cúpulas de menor importáncia
Las fachadas, ornamentadas ele venta1rnlcs eu
ojivas v ele numerosas estatuas sohre pede:;talcs rlc
~osaico dan al monumento un aspecto imponente.
'
.'
El interior
no forma sino un enorme ,:11011.
f..
rededor del cual está una alta galería bOctenida
por ligeras armaduras.
Este interior grandioso, abriga los objeto~ proporcionados por los manufactureros del arte industrial italiano. Se encuentra allí, así mismo, la cristalería, los finísimos encajes venecianos, la~ secla,-,
las t elas bordadas, los tapices y una gran cantidad
de reproducciones del mayor interés.
Los obnros italianos, en su lenguaje indN1~0,
llamaban al palacio de la Italia "la Catedral.''

...-

v

Monumento erigido en Puebla en honor de los soldados franceses y me:icicanos, mue.rtos en la guerra.

que hicierl}Jl sus buenos hij&lt;,s, sus 6eles sol&lt;1.ado~,
den0claélos paladines.
L a .r'rilnl'ia legítima, llt m,~ure intelectual, la
apasiou.,u[a :n-diente de la idea libre, r e..;,1hr'.l su
üifl.uencia social y derrocó al tirano, y volvió á ser

f:US

nuestra amiga sincera y franca, dando al olvido
pasados rencores que en la actualidad fe han conYertido en ideales sanos y levantados.
El grupo ele bronce á que nos hemos referido,
fué modelado por un artista francés, de justa. re-

•

~)o(~

E:l Pabellón de Rumanía.

Pa.bellón de Buma.nia .

va. Allí funcionan escuelas profesionalc~, á fin
ele que los niños aprendan, desde su más tierna
edad, los oficios que serán llamarlo, á ejercer más
tarde. La iniciativa real ha producido excelentes
resultados.
Esta parte ele la Exposición rumana ha sitlo instalada y organizada por 1111 joven arquitecto ele
mucho gusto y porvenir, X ...\ntone,co.
El público Yisita con interé, este curioso museo.

El pabellon r eal ele la Servia, cuya silueta se pcr:fila al desembocar del puente ele l'Alma, abre, ,•obre el costado ele la ribera izquier da del río, la prestigiosa serie de secciones extranjeras, establecidas
como una ciuclacl, de ensueño, á cinco metros &lt;le la
Yía del camino de fierro del Üe:;tc.
La Servia, justamente orgullosa ele su de~enrolvimiento económico, y ele la enérgica vitalidad de
su raza, ha procurado presentarse clignamente á los
ojos de todos, en esta pacífica revista de los pueblos. Su pabellón está inSJ)irado directamente en
los santuarios que, cluarnte varios siglos, fueron el
único asilo de los que. con una fe inquebrantable,
consenaban el consuelo de sus esperanzas. L os conventos ele Studenitza, ele Jitcha, de Gratchamtza y
Kalenitz,establecidos según las anrirmn" tradiciones del rito griego, han proporcionado todos sus
elementos decorativos.
Sus fachadas simétricas, levantadas sobr e un alto
tcrrraplén, están alumbradas por graneles tracraluces semi-circulares colocados á gran altura, no
tienen otra ornamentación sino algunos labrados
trabajados en las cúpulas de los ángulos. decoradas de motivos tomados del arte servio-bizantino.

y

•

EL PALACIO DE ITALIA.

Decore.do del Palacio Buso.

}, '-·'$..

El Pabellón Real de la Servia.

......_......,,_

El Pabellón ele Rumanía es uno de los más intcre,:antes y ele los más visitados de la Quai d'Orsav.
·8ituado, como el de Dinamarca, en el segundo
rmwo
detrás del ele Bélgica, fué construíclo por
0
.
" es1111 arquitecto de gran valor, 1I. F ormige.
Su
tilo es bizantino-rumano; su plafond es muy hermow, formando una reproducción ele la célebre
pintura que adorna la iglesia runiana ele Orezo.
Los pórticos de la entrada principal, las dos cúpulas que coronan á la derecha y á la izquierda
la bóveda central, de treinta metros ele altura, son

La prensa üe información diaria nos ha &lt;laclo
cuenta de lo~ preparativo:S hechos para inaugurar
con la mayor solemuicla&lt;l posible el monumento
erigido en memoria de los soldados franceses y mexicanos, muertos frente á los muros de la heroica
ciudad ele Put!bla, en los años ele 1862 y 1863, tan
:fecundos en aconkcin1icnlos para nuestra patria.
E ste rnonumeuto ttuc por 1:,í mismo es de una
significación gmndio~,1, oe debe exdusiYamente á
la iniciarirn ue la colonia francesa de la ciudad
angelopoli tuna.
j_\O ha&lt;:e dos aiio, aún que se emitió la primera
idea, y tanto ~e trabajó, é hicieron las gestiones
n ece,,;aria,; con tal entu~iasmo, que la comisión
francesa eblá para dejar inaugurado el monumento.
De intento se difirió varias veces el acto inaugural, porque se ha querido que el Primer }Iagistraelo de la República asista á esta ceremonia patriótica y á la wz p ueda. inaugurar mejoras de importancia pública, m Puebla.
El seiior Presidente ha tlado promesa de concurrir y con él descubrirá el mausoleo el representante genuino de la noble Francia.
El monumento referido asienta sobre la bóveda
que cubre la cripta donde se guardan los restos de
muchos de aquellos héroes anónimos que combatieron con denuedo hasLa sucumbir al pie ele su
bandera.
El remate es por demás arfütico : Jo forma un
grupo de bronce de gran tamaño, que representa
un soldado mexicano y otro francés unidos por la"
manos, corno significando una alianza póstuma que
conmueYe y que nos obliga á volver la vista h acia
•il pasado, para mostrarnos la historia de una ~poca, triRte para la Francia, comprometida por la
ambición de 1m dé;:pota y las intrigas de sus s0cur.ceR, glor :o,a para l\Iéxico. por la heroica deúm,a

Descendiendo hacia el cur~o del Sena, el primer
monumento que se encuentra. sobr e su rivera
izquierda es el Palacio de la. Xación Italiana, cuya cúpula se clistingue deBde lejos.
Es su estilo el gótico veneciano del siglo clieciseis y él nos emeiia los más bellos trozos clel Doges
en Venecia cuya arquitectura ogiYal, m11v rara en
Italia, es célebre bajo el concepto de todos los artistas.
En el centro, coronando el edificio, esplende ba-

Vista de la Ciudad de Puebla.

Busia. Asiática.

•

�Domingo 3 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EXCMO. SB. :BA.BÓlT EDMUNDO VON KEY JtING,
Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán.

pública, en el Salón de Embajadores, á las 12 del
día.
El señor Barón Von Heyldng, nació en Prusia,
el año de 1852, é hizo sus e;:;tud10s en los colegios
de Heidelberg y Berlín, en éste curoó la economía política. Terminados sus estudios, pasó á la
Secretar ía de RelacionciJ Extranjeras, en donde
estuvo hasta el año de 1881, fecha en que fué al
lado del Príncipe Bismarck en calidad ele Secretario, en su quinta de Varzin. Al lado del Canciller
fué cuando comenzó su carrera política y obtuvo el,
título de Barón.
Fué nombrado Cónsul en Rueva York, en donde
estuvo algún tiempo, pasando después como Cónsul á Valparaíso
Después fué nombrado :Ministro Plenipotenciario en China, por el año de 18%.
A los tres años, consiguió que el Emperador de
China recibiera al Príncipe Enrique de Prusia,
acontecimiento notab1e en aque11a época en que
n o podía penetrar á. territorio chino ningún príncipe extranjer o.
Al siguiente año, e1 señor Heyking pidió permiso para separarse de la carrera diplomática para
atender á su salud quebrantada. Desde entonces,
esturn en Berlín ha~ta. el mes pasado, en que fué
nombrado Ministro Plenipotenciario en México.

NURVO RDIFICIO MILITAB.
-&lt;:::&gt;o&lt;::&gt;
:No habiendo en la capital un edificio p~r~eneciente á la Nación, q~e tuviera las condici~ne1
requeridas para ser destmado á establecer en ,el e
"Tren. de 'l'ransportes Milit~:es," la Sec1:et~n~, de
Guerra, dispuso la consbruccton de un ec11fic10 ad
hoc " el cual ha siclo construído en el cerca:10 pueblo' de la Piedad, bajo la dirección del se~or ~enicnte Coronel de I ngenieros J osé Gonzalez Salas
Nuestro grabado r epresenta la f~chada. del prescitado edificio, la cual como se ve consta de dos
cuerpos, teniendo varias ventanas y balcones a.rmonicamente distribuidos y á los extremos_de ella
unos bonitos baluartes aspillerados, el pretil 8e encuentra también con aspilleras, teniendo en el centro un bonito remate de cantería labrada con las
letras R. M. la fecha de 1898 y debajo se lee en
letras realzadas sobre la piedra "Tren de Transportes," á. uno y otro lado de la puerta central se
hallan dos garitones.
.
'l'iene el nuevo edificio dos grandes patios, el
primero tiene dos Cuerpos, y en él se encuentran
la Sala de Banderas, l:&gt;revención, Cuadras de, t~·enistas, Oficinas del Cuerpo y Pabellones de Oficrn-

putación, y se trajó á México hará seis meses, para
ser colocado desde luego.
En la cara principal del pedestal, sobre que
descansa el grupo escultórico, se lee esta inscripción, amparada por una corona ele laurel simbólico: PRO PATRIA.
La entrada de la cripta está cerrada por una balaustrada de bronce, y en su centro se ha colocado
un escudo artístico que modeló en México el artista señor Federico llomdedeu.
El monumento permanece cubierto, esperando
el día en que sea exhibido en toda su ma,,,&lt;TI1ificencia. Esa. obra, com todas las que simbolizan hechos
históricos, es un recuerdo y una enseñanza.
Además del monumento, mu;stros grabados representan el cementerio francés en Puebla, y una
vista general de la hermosa ciudad angelopolitana.

EL SEÑOR MINISTRO DE ALEMANIA.
Hace 15 dío.s que arribó á esta ciudad, procedente de los Estados Unidos, el señor Barón Edmnnclo
Von Heyking, nombrado Enviado Extraordinario y ::lfinistro Plenipotenciario del Imperio Alemán.
El señor Ministro fué recibido el día 29 en audiencia pública por el señor Presidente de la Re-

Cementerio l!'ranc6s en Puebla.

El señor Ministro se expresó en los mejores
términos acerca de nuestro representante en Alemania, de quien es amigo personal, así como de
los mexicanos distinguidos que residen en Alemania.

les, el segundo patio es bastante grande y en él se
halla un cober tizo de lámina de hierro sostenido por columnas del mismo metal, dos amplios
macheros, dos graneros y bebederos para las bestias, un gran pozo artesiano, del cual brota con
abundancia agua, que provee de éste líquido una
fuente, los bebederos y otras pequeñas dependencias. La fachada en general imita ser de ladrillo
pero es de piedra., teniendo los adornos y garitones
de cantería.

Domi:ogo 3 de Junio de 1900

Et MUNDO ILUSTRADO

EL }~CLlPSR TOTAL DE SOL
DEL 28 DE MAYO.
"u{)-&lt;:::,

Un eclipse total de sol ~ un verdadero ac:ontecimiento para. la ciencia., en el mundo entero. DeF-de que 1::e publicaron las primera,- pretl icC'ionc~
sobre el fenómeno de estos días, fnrnlaclas en cálculos seguros, de,pcrlóHe entre los a~tró11omos un entusiasmo inde-criptible.
Todas las nacioneR que poseen observatorios
nombraron comisione~ pa:ra el e,-tudio del fenómeno. Con la anticipación neccs,tria, ,e hicieron )o,;
aprestos y se discutieron los más lrnlagiieñoR programas, el método riguroso que debía emplear~e
en los trabajos de observación.
Por espac:io de dos años, la prema científiC"II de
todas partes no cesó de lanzar ~ los vientos de la
publicidad, esturlios profundo,,, llenos de erudición
y de teoríaH noYedo,;as ·que provocaron más de una
discusión acalorada.
Flamarión . con f\U'&gt; cálculoH marín·illMo~ y HU$
doctrinas fantásticas, llevaban la ha1lllera en .Francia, y entrn;irumaba a i;uo adeptoF.
LO!&lt; a."trónomo~ norteamericano,, que han alc-anzado nota ble1- y grandio,-0s progre,o,: en la eieneia
astronómica, contaban su&amp; proyecto" y de ante1:ia:r¡o se Pnnr:.:ullccían dr-: triunfo soiiado.
Los alen'ianc~ y los italianos harían también proyectos y cfücutían las nuevas teorfa,: acerca del ,ol.
A la América Latina llegaba ef;a oleada ele entusiasmo que partía. de allende lo~ mares y de la podero•a nación que limita el Bravo.
El Comité Astronómico Internacional del lTruguay sac·aba de nuern ¡Í la diseu,:ión im doctrina
del "8ol interior'' y publicaba un intere~mtísimo
trabajo para corroborar su&lt;- razones, é inl'itar á todo el mundo científieo á emplear e!l actinómetro
y ha("er eon este aparato moderno ob~enaciones
comparadas &lt;le la t emperatura durante el edipse.
Méxiro no permaneda indiferente. A mediados de 1898 un ingeniero, estuclioBo profe,or ele
nue¡.:tra E;-cnela, Xacional de Ingenieros -y ac-tunl
Sub-Director del Oh~erva.torio Astronómico ele Ta
cubaya, el ¡;eñor Francisco Rodríguez Rey, el
"maestro de los cálculos:· como cariñof;amente
Je llaman sus cli,cípulos, presentaba á la Sociedad
Mexicana de Ingenieros y Arquitectos lUi buen
trabajo acerca del eelipsc total ele sol del presente
año, trabajo que mereció sine-eros elogios.
Los aRtr{momos de México con el ,:eñor Ingeniero D. Felipe Valle, á la cabeza, estudiaban,
en el . silencio del gabinete, las nueras teorías y
-los métodos más modernos de obsen-ftción par.1 seletcionar llegado el momento.
'r odo eB-tab,1 previsto y meditatlo.
Nuestro Gobierno nombró do,, comisione~ para
que en la zona &lt;le centralidad del eclipse, hiciesen
sui: estudios.
La primera y principal, compuesta ele los señores
Ingeniero Felipe Valle, 'reniente Coronel Teodoro Quintam, Manuel Moreno y Anda y dos fotógrafos, marchó á la estación de la Ventura )º estableció su campamento á dos leguas de este punto, en el pueblo de San Juan Kepomnceno (E~tado de Coahuila) cuyas condiciones climatolúgicas
eran favorables.

l\[e han dicho que mis cantos son muy tristes
como las tardes pálidas de invierno,
como las tumbas de la mar serena,
como los campos por la escarcha secos.
¿ Y cómo no, si dicen tus pupilas
que no guardas amores en tu pecho,
que para mi de tus sonrientes labios
brotan palabras de mortal desprecio,
f:i has convertiao en funeraria sombra
de m'i dicha los lánguidos reflejos,
y la mirada de tus negros ojos
de mi amor oscurece los det,ellos?
¿ Y cómo no, si la esperanza mfa
vivificada por dorado fuego,
cual mueren los retoños por la nieve
murió al sentir de tu desdén el hielo?
Por eso mis cantares son muy tristes:
como las tardes pálidas de in viei110,
como las tumbas de la mar serena,
como los campos por la escarcha secos.
l!'echa:la del edificio del Tren de Transportes.

Juar¡

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o

o

3,

....

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\

J,.

Sona del eolipse gene ral.

•

·y¡

Zona. d3l eclipse en la Bep'liblica lll[e:dcana.

La segunda comisión, del Observatorio Met.corológico Uertral, la integraban los señores l ngeniero
Manuel E . Pastrana, Adolfo Mesa, Profesor Luis
G. León, José T orres y el fotógrafo señor Uristiani. Esta última se situó en Montemorelos.
Los Uobiernos de Zacatecas, Chihuahua y V cracruz, tu vieron empeño en que los Directores de
los pequeños Observatorios de las capitales de
dichos Estados, estudia.,;en también el fenómeno
sobre la línea de centralidad. En la estación Guzmán se si-tuó el señor Ingeniero José l. Bonilla, en
'rerán, punto que toca la línea del Ferrocarril Internacional, el señor F. Roma.ni y á la comisión ele
1\lontemorelos se agregó el DirectM del Observatorio de Jalapa.
Cada una de dichas comisiones, con una semana de anticipación, estuvo lista, disponiendo de
buenos aparatos montados con acierto.
Se llegó el día del fenómeno : 28 de Ma¡yo.
La víspera habían tenido mal tiempo, tanto en
San Juan como en Montemorelos: el cielo mostróse encapotado y la lluvia se desató, contrariando
los alhagadores proyectos.
·
Los a..qtrónomos y meteorólogos pasaron la noche
con esa inquietud que se experimenta cuando se va
á conseguir un objeto deseado por tanto tiempo y
que parece evaporarse de improviso.
Amaneció el 28, y la inquietud subió de grado.
Un nubarrón denso cubría una zona considerable
del delo y amenazaba destruir por completo las
bellas ilusiones de los observadores. Por fin, sonrió la victoria, y la victoria fué.
IIe aquí la relación de uno de los observadores
de Montemorelos:
"Cerca de las once de la noche (la víspera del
eclipse,) se extendió un velo cirroso muy fino, que
formaba halo al rededor de las estrellas; pero como á la una de la mañana, un fuerte viento lo disipó. De San Juan Ncpomuceno
so había recibido ya noticia de
que tenían buen tiempo. Los
miembros
la comisión nombrada por el Ministerio de Fomento, para que viniera á este lugar á la observación del eclipse,
estaban en sus puestos á las cuatro de la mañana, y no dejaban
de ver con notable disgusto un
gran fracto-cúmulus
obscuro.
que cubría exteMa zona del
Oriente. Hubo un momento en .
que se creyó no tener éxito, y
que todos los t rabajos de la ~misión y los más buenos des,eos serían inútiles. T odas las miradas
estaban fijas en el Oriente, cubierto por amenazadoras nubes,
pero, afortunadamente, cerca de
las cinco de la mañana, un viento
fresco sopló de Sur á Norte rasgó la nube obscura, convirtiémlola en angostas fajas de cirro stra.tus, que fueron disminuyendo de

de

JI. ójeda.

&lt;.•,

espesor, y no tardaron en teñirw de suavísimo color de rosa por las primeras radiaciones del dfo.
Las observaciones meteorológicas comenzaron á laH
cinco de la mañana, dando las señales de tiempo el
joven Luis Pastrru1a, haciendo las lecturas los señores Luis G. Lebn ~- José 'rorres, y anotando los
&lt;latos la señorita Profesora Delfina Flores. El Director, señor Ingeniero I&gt;astrana, estaba listo
con el universal de ErteL teniendo á un lado al
señor Meza, que consultaba el cronómetro. El fotógrafo, señor Cristiani. tenía orden de tomar una
fotografía del horizont€ en el momento mi~mo d1~
la salida del Sol, lo que se Yer;ficó á las 5.26 ruinu-

Aspecto del sol en el momento máximo
observado en México,

tos de la mañana. El señor Licencia.do G utiérrcz
estudiaba desde la azotea. el aspecto físico del fenómeno. El denso fracto-cúmulus que tantos remores había inspirado á los astrónomos y meteorólogos, se había convertido ahora en una preciosa
agrupación de pequeños cirrus, plateados por el
Sol. Un grito de entusiasmo se escapó del pecho
de los espectadores al ver al Sol, brillando en todo
su esplendor.
A las 5.46 minutos de la mañana, se verificó cf
primer contacto, y desde ese momento el señor Ing_eniero Pastran~ comenzó á obtene; las fotgraf1as del Sol. A mnguna persona se permitió la entrada al edificio de la comisión, con objeto de que
los comisionados pudieran estar completamcnfo
entregados á sus trabajos.
A las seis y treinta y ocho, comen z6 el cielo á tomar mia coloración gris de acero. Una parvada
de golondrinas cruzó el aire, lanzando chirriclos do
espanto, _Y mucha~ palomas. que se habían alejado
de sus nidos, volvieron apresuradij.mente á reunirse con sus compañeras, que permanecían quietas
Y calladas sobre el tejado. A las siete y cuaren1 a
y cuatro, hora en que iba ya á verificarsé Ta totalidad ~el h_ermoso é inclescriptibl,e fenómeno, reinó
un silencio aboluto, un_ silencio que pudiéramos
llamar ce _muerte. El cielo tenía un tinte plomizo, los páJ8r0$ callaron en sus nidos, el campo

•

�Domingo 3 de .Junio ele 1900

EL MUNDO IL USTE_ADO
Para clentro de dos años, ha.brá otro eclipse total &lt;le Sol. Por desgraria, no nos toca ob~ervarlo en Méxic.o; pero ya se habhi con entusia,,mo ,le
la formación de una comisión astronómica que vaya á estudiarlo á las pintorescas islas de Surnatra
y Borneo, en la Oceanía.
TB.AllSLA CI Ó N DE LOS RESTOS DEL

Sr. Quintana Rooy Doña Leona Vicario.
-&lt;::::,.,*-&lt;::::,.,

'

.J

Carroza con las urn as.

adquirió un aspecto gris y mclancóli.c o, y allá en
la. inmensidad del cielo, se &lt;lestacaha el disco perfcctanH:nte negro de la luna, rodeado por una aureohl plateada, que emitía r&lt;l&lt;liaciones palpitantes
en todas direcciones, ptuliendo ve1·,e, á la vez, la,
protuberancÜIB sonro&amp;1&lt;las, resaltando en el f.&gt;ndo
de pla.ta. No hay pluma capaz de describir estE
fenómeno ni palabras para expre¡:,¡¡r su b~lleza;
hay &lt;¡ue verlo para gozar y conmo,·er¿c,
J~s tan maravillosa la contemplación de un edipPe total de sol, que vale la pena emprender un viaje. no cligarnos como é,-te, en ferrocarril y con tocla
cla,-e de comodidades, sino aun por países lejanos
ó ineirilizados y exponiéndose á mil peligros. La.
comi,-ió11 quedó contenta con el re,mltado &lt;le sus
trabajos.
Se tomaron sesenta fotografía~ ele! eclipse, se hicieron observaciones meteorológic ts por tre.'&gt; hora» eomecutj_vas, se estudió la man:ha del cono de
:-oml;ra y se observaron las zonai; on&lt;lula&lt;las de que
habL1 el Padre Secchi.
En ~an J mm, tuvo igua.lrnente la primera comisiún un éxito brillantísimo.
Cua.trocienta,.; ó quinientas per.;onas eRtában en
el campamento, pue¿ hay que advertir que, como•
cu peregrinación, y á horda úe t r eneti especiale;;,
llegaron numerosa¡¡ personas de :Monlerrey y :::laltillo.
Observaron pcrfcrtamente el grandioso fenóme110. La corona so!ar se pre$CJÜÓ cu toda su helleza,
y pudieron, á la vez, contemplar,e e~as fmnjas mara,·illosas que descienden en múltiples g iro¡- de colores, que acarician el suelo, reproduciéudo~e. i·evololeando, agitándose irizadas. E l espect-áculo
era imponente. Muc has y muy buenai; i ... to2:rafías
fueron tomadas, bajo la dirección del seúor Quintana.
El señor Ministro de Fomento. con su numerosa comitiva que le acompañ ó en rn t riunfal excur8ión por las zonaH más fecundas de la fro ntera Septentrional de la República, estu vo en el c:rn1pamento de San Juan y gozó tlel admirable e,pectáculo.

F.l !une,:; veintiocho ciPI actual ,;p efectuó h1 1·eremon ia de la trnnslaciírn ele los n.;;to:; del héroe
insigne Don Andrés (¿ui11ta11a. Hoo y su esposa,
la di4inguida heroiua Doña Leona Vicario, del
Panteón &lt;'e los Angele,; á la Rolon&lt;la ele lo,, HomLres Ilustres en el Panteón de Dolores.
Reunidos á l,l'I ocho de la mañana los Señores
Regitlore~ que formaron la. Cornisiún Organiza-

eneuentra grabado en cada mm el nc~mbre de los
heroes; fueron colocados en llll,l I nJo,a c.1.rroo:a,
á la c-ual seguían &lt;los coches especialci- rle los F~rrocarrilcs tlel Distrito en los que iban las Conu~iones del ,\yuntamiento v las tlt&gt; hts Socieclades;
la rita&lt;la C',lr Í·or.a y lo,; (•orhes J'CC'OJ'l'ierrrn varia~
ele la;; principales calles ele la ciudad, ha~icndo alto frente al P,1.lxcio 1funitipal, en el :'11lon d~ ~ahrlelM, ;;itua&lt;lo en la phwta nlta clel citado eil1fic10,
clornle quetlú i11::1talacla, la capilla ardirnte. Rl salón no tenía mÍls arlornn que unM graneles lazos
ele cre.,pón pend ient0,1 de los eanclela !~ros que e~tán pegados á los muros; en la platalo1:ma habra
dos pequeñas pila;;tra,:; forra&lt;las de mermo negro
.Y ra,, i enhie1,ba;; por unas harnleras &lt;le seda C&lt;•ll
los rnlol'c~ nacionales destinaclas á colocar en
l'lla!'\ las u mas.
En e,te rceinto ÍUL'ron recibirlo, los r estM
por el ~r. Gohernarlor y Corporación municipal
y tuvo lugar una, ceremonia. ocupando la tribuna

La c:1,rroza de las coronas.

chra de esta ceremonia ,o'crnnc en el panteón tle
los Angeles, así como varias comisiones &lt;le Sociedades Mutualisioos y rle Ohrero,;. y después de lernn tarse una. acta se procedió del'de Iuego á la
translación de las urnas que guar dan tan valiosas religiosas. Dichas urna!'\ ~on de raRo negro abullonado con una plaoa oval ele plata en la cual ;,e

.A.11peoto de la Plaza de Arma.a.

el Sei'ior Lic. Don Francisco de la Barra, qui•en
corrcct,0 discurso hizo el panegírico de los
lterne~; terminada que fué esta brillante pie1.a
orator ia, las urnai!- fueron conducidas á un faetón
tapi·1,r1elo exteriormente de negro y dispuesto de
manera 4ue pudieran ser colocadas en él las urnas;
en otro faetón, dispue,¡:to de igual manera que el
anterior, se colocaron una multitud de coronas-,
,¡ue fueron enviadas por parliculares y po'r varias:-;ociedades : entre é,illa;; vimos la &lt;le! Gobierno
del Distrito Federal, la ele! Ayuntarnieto de la canital y una de grandes dimensiones de la Colonia
Yuca teca y Campechana, residente en México;
todas é,;ta,; coronas eran ele exquisitas flores naturaleR.
Xuestros grabatlos rcpre,;;enta-11 fielmente los carruajes enlutados y unas vistas del a~pecto qué'
presentaba la Comitiva ya en marcha para la Cal:
zada de hi Reforma.
En el Panteón rlo J)olore&lt;1 i'C levantó un salón
provi,:ional, bonitamente arlorna.clo, el cual se hallab,1. contiguo á la rotoncla de los H ombres Ilustres: allí ~e colocó la Comitiva .Y &lt;lió principio una
&lt;·eremonia fúnehre. En el momento de clepositar
Lu; urnas en la fosa que les fné el e5ignarla en la
eita(ht Rotonda. el f'eñor Lic. Fe&lt;lerico Peraza R')Ra.(lo, pronunció un di,;c11rRo }' los scñorei; Lic. Nestor Ruhio Alpuche y Mayor de Caballería On·tiérrez Zamora, una.9 pocsía.9, f'C eolocaron sobre fa
tumha varias eorona.-:; y term inó esta ceremonia f'nlt&gt;mne, que &lt;lifirió mucho en RU org-anización, rle
ht que en C1'tos ca~os hemos viHto d.escle hace ya.
algún tiempo, recordándonos anliguas épocas.
l'If

Domingo 3 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EL PORTA-PLIEGOS.
Si hubieran preguntado uno ÍI uno á todos los
números &lt;le la compañía, por qué llamarón "Centrimeto'' á 1'-ablrto, nrnguno nubrnra sabido &lt;lar
r espue;;ta satisfactoria; el cabo Pedrizas, que era
una piedra do molino en lo de triturar el castellano, fué el primero que le llamó con aquel apo&lt;lo,
poroue el apellido va,:conga&lt;lo &lt;le P ablito ~e le
atravesaba como una espma, y acaso fundánclo,;e
en que Pablito había aportado como únic:o petate
de la vida civil un metro doblaclizo, en recuerdo
del taller de carpintería en que le había cojicl , el
servicio . .A aquel utensilio carpinteril llamó Pedr izas "Centnmeto,'' y por fácil extensión á Pablito, "Centrímeto:·· ue rnl modo que tampoto los
oficiales le llamaron de olrn manera, aunqtte estos
pronunciaban la pahtbra como Dios m11n(la.
Pasó ''Centrímeto., tan ríipidamente por el i'ervicio, que es casi ~eguro que hoy nadie se acordará
ya de él; era un muchacho Yigorow, aehaparrado,
musculoso y fuerte, por el ofie:io de que protetlía,
pero sumamente re~errnclo y ~ilencio::10; tenía I t
nostalgia del taller. de la. vicla civil, y un profundo aborrecimiento de la servi&lt;lumbre militar, para
la cual,-me elijo muchas veces,-no senía; pero
á la que jamás faltó, siendo un sol&lt;laclo mo&lt;lelo.
-Si alguna vez,-rne dijo cuando se e;,tableció el bloqueo de Ree:uenca,-entrarnos en fuego,
no sé si tendré nlor.
Aquel bloqueo ele Recuenca empezó de,astrozamente, costándole al regimient.o doce bajas aun
antes de intentar movernos, y provocó una reunión de los jefes en el Ayuntamiento, convertido
desde el primer día del aprieto en cuartel general,
con •g¡rui. contentamJento :dlC Jo::; 'r econquenses,
que veían muy ne~ro el fü~al clel fregado ~u que
nos habíamos metido. Hacia. el 27 de Diciembre
pasó con gran trabajo el último incorporado qn;
vino de la capital, y por él ;;e rnpo que má6 alla
de los llanos de .Alcaucil, en la venta de Remondo,
y cómo guardando el desfilader\) y la ~arretéra,
se había e:;tahleciclo i1Ienclaro,-i1Icndanllo como
se le llamaba en Rccuenca en cuenta á su estatura
y desmedrada persona.-Xo_ pasaba, por d~lante
de ilfenclarillo una mosca sm que el la. vieae y
oliese, de la capital acá; pero &lt;le Rec_uenca á la
capital no fué nauie en aquel angustioso mes y
med.io.
Excepto "C'e11trímeto." X o se ha , . sabido
nunca muy exactamente cómo el melanco!Jeo Pablito locrró
pasar tle la temible venta ele R emondo,
0
porque en cuanto llegó. á la ca~ital, entregó el
pliego de ht comanclanc1a ~' le ~1bra1:on la ahso~
luta, se sumió de nueYo en la v1cla cn'.11 ~- Yol_no
á su taller; pero por gentes de iliendanllo se vmo
a averiguar algo de,:pués de la guerra; y_ esle algo
es una de l as má; grarnles co,as que luzo nunca
el sereno rnlor ele ac¡uel ''Centrímeto." que ocliaha
el uniforme y dmlaba &lt;le si volYería la espalda en
el primer aprieto.
·
Tan graves se pu,,icron las cosa~ en Recuenca_ al
mes ele cerrá1--~eno~ todo1- los cammos que_ en 1mncipio de año se pu~o todo el mundo á rac1?n, Y se
pensó por la Junta de jefes en la necesidad ~e
hacer llegar un pliecro al cuartel general. co,tase lo que costase. P~ro, ¿quién lo llevab~? Durante dos días se discutió en el Ayuntannento J
en la tertulia. de oficiales en el Casino, con endente tristeza, con punzante 8eguridad ele no poder
inte11tnr aq11C'l mC'&lt;l .10: 110 l1::11,
)Jaque pen•ar
' en los

•

borrica, y por tres veces nos saludó de lejos con
el aeebuche que llevaba en la man~, hasta que d~7
sapareció en la distancia, confundido con el gns
uniforme de la fr:a mañana de invierno.
Le despedí m entalmente como si fuera á morirse.
L\ las ocho y media de la mañana y al romper
el sol pálido, topó Centímetro, cosa prevista, con
una pareja de la avanzada de :Merudarillo.
- i Alto!-Fonó á tliez paso,.
- i Sóo!-contestó Centímetro, deteniendo tranquilamente á la burra.
Llegaron hasta él y le examinaron.
-¿ De dónde viene,.?
-De Recuenca
-¿ Qué es €so?
-Carbón.
-¿ Para dóncle?
-Para la. capital.
-¡Ah! Pues al capitán.
-Yamos,-repl:có Centímetro, encogiéndose ele
hombros.
·El capitán dormía; no quisieron despertarle, ~'
mientras se preparaba una pareja para conducirlo
hasta la venta tle Remondo, Centímetro lió un cigarrillo de papel sentado en un po~le de la carretera, y ajeno, al parecer, á lo que los otros hacían.
Poeo después montaba ele nuevo en las ancas ele
la bnrra, y seguía con la pareja camino tle la.
Yen ta, á la que llegaron á las diez; de manos á boc,i
topó Centímetro con el propio Mendarillo, que ese,taha Pentaclo con tres ó cuatro oficiales en
el pórtico le la venta, bebiendo el agrio vinillo
hlanc·o del Alcaucil; se enteró del parte de la pareja, mantló registrar minuciosamente la borrica,
la enjalma y la carga, y llamó con la mano al carbonero.
Centímetro se acercó sin pri5a, ,ie quitó la gorra
ele pelo y se dejó mirar; )Iendarillo le examinó de
pie,; á cabeza, se sentó de nuevo y habló:
-¿ Qué llevas?
-Carbón, mi coronel.
-¿Y qué más?
Centímetro no pestañeó.
-Carbón, nada más,--&lt;;ontestó.
La sospecha que concibió )Iendarillo salió fuera
en est.i forma :
-Si te encuentro un papel, te fusilo.
-Buen{),-dijo sencillamente Centímetro, encojiéndorn de hombros.
Le registraron ele arriba abajo dos hombres,
sin perdonar rincón de su individuo, y cuando
aea baron le alargó irendarillo un vaso de vino.
Cent ímetro le apuró de una vez sin que temblara
su mano, que i1Iendarillo observó atentamente.
-liuchas gracias,- clijo.
fü;cogió su carga de carbón, eujahnó la burra,
saludó y montó.
-Espera,-dijo niendarillo ;-¿ y los borceguíes?
Xo se le mo,ió á Centímetro un músculo tle la
füonomía; desmontó, se sent ó en la bancada. de
piedra del pórtico, y sin apresurarse, se quitó los
borceguíes que alárgó á 1.Iendarillo, el cual les
tlió un par de vueltas y se los devolvió .. . En aquel
~npremo minut o sí que debió encogér5elc el corazó11. á Centímetro.
·, olvió á calzarse pausada ~• tranquilamente los
la 2a. compañía del primer batailón, etc., etc. .. . "
borceguíes,
y preguntó si podía irse; díjole que sí
Se le preguntó qué necesitaba, y pidió unu borrica con carga de carbón y traje completo de Mendarillo, ,olviónclole la espalda, montó en la
carbonero, todo lo cual se llevó á las seis de la burra, arreándola con la vara de acebuche, y sin
mañana, antes de romper el alba, á los soportales volYer la vista atrás, silvanclo como si tal cosa, se
clel Ayuntamiento; allí se vi:;tió Centímetro, si- metió por el desfiladero adelante apoyado ele colenciow y con sati::1faccióu de quitar:;e el uniforme dos ¡:obre la carga del carbón, llevando en las zuey allí le refregó el cabo Pedrizas con carbón las del zapatón aquel pliego en el que iba la salla e.ira y las manos, con arte bastante para vación de la afligida Recuenca, y que durante un
que no paree:iese lo que era, sino lo que minuto había tenido colgada de un hilo entre las
quería ser. El pliego, que no abultaba más que manos clel liendarillo, la vida de aquel bravo de
un naipe. iba entre las do;, suelas del borceguí quien no conservan rastro las historias de los graneles h()(;hos.
del pie derecho.
A las siete empezó á amanecer trabajosamente;
Federico llrrecha.
bajó Centímetro de la comandancia, y acompañado
ele Pedrizas y de un servidor arreó la borrica carretera adelante, camino de los pastos de Alcaucil
,. en derechura de la venta de Remondo, contra
la opinión de Pedrizas, que aconsejó el paso por
los atajos del desfiladero. ·
-E~haite por la vedera-&lt;lijo estropeando como ele costumbre el idioma.
Ro quiso Centímetro ir por la vereda, sino por
la carretera, para ser menos sospechoso, y al llegar
á los pastos de Alcaucil le dejamos; ir más allá
era pel igro;,o. Est.mirnos mirándole -alejarse con la

reconquen:;es del campo hechos á las vereda.9,
porque igualmente eotaba h e&lt;:ha la gente de 1Iendarulo, ni en lo;; reconquemes de la ciudad, resueltos á morirse de hamure dentro dé sus glóriosos muros, antes que verse delante de aquel duro
Mendarillo. A la tereera noche, y por orden de la
comandancia, el capitán .Mancera reunió á la compañía en los soportales del cabildo y exploró su
,,oluntael; nadie se movió ant e la invitación ele
una litencia absoluta col1:'eguicla, si se comeguía,
á trueque ele engañar á )Iemhu·illo, cosa que todos
tenían por imposible, y pasaron cinco minutos ele
conversaciones en voz baja, interrumpida de pronto por la rnz suave y tra.nquila de "Centrímeto,''
que decía:
- Yo, mi capitán.
8í; Centímetro iba á intentar aquel disparate
con tal de salir de la pesadumbre tle una vida
aborrecida, y, por tanto, sin la menor pretensión
de haeer una heroicitlad, con modesto eontinentt!
y ~enc:lla apo&lt;'iura, en la actitud de quien Ya á recibir un favor v no á hacerlo. Entró en el Avuntamiento tletríis del capitán y me llamó con un
ge,;to; dentro e,taban los jefes esperand8.
-E:;t,e. mi coroncl,-elijo 1Jancera.
fü aruclante de plaza. tomó nota y la puso
marginal al pliego. ''Pablo .A.guirre Bengoa; ele

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

~-L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 23

MÉXICO, JUNIO 10 DE 1900.

Direoior: Lic. BA.l'AllL BEYES SPfl!l'DOLA.

•

ABSTRAÍDA.
•

8UBSCRIPCION' HllNSU.l.L FOBAN.Jt.l.,
lDKM IDEM EN LA. OAPIT.U.,

Sl,114

Sl-2ó

Ger ente: A.l!l'TOlll'IO CVYJ.•

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

~-L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 23

MÉXICO, JUNIO 10 DE 1900.

Direoior: Lic. BA.l'AllL BEYES SPfl!l'DOLA.

•

ABSTRAÍDA.
•

8UBSCRIPCION' HllNSU.l.L FOBAN.Jt.l.,
lDKM IDEM EN LA. OAPIT.U.,

Sl,114

Sl-2ó

Ger ente: A.l!l'TOlll'IO CVYJ.•

•

�Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1. En ltalia.--2. En el Transvaal.
3. Una E,nperatriz celeste.

1.-Las elecciones que acaban &lt;le Yerifica~se en
Italia &lt;lan el triunfo al gobierno que preside el
General Pelloux eto era evidente: pero, poco
más ó menos, dejan también en fuerza á la minoría; lo que también se pre:eía. ¿ Q1~é s~, ha ganado pues? Un período mas de ag1tac1on electora( Es muy grave todo esto, porque las instituciones parlamentarias e~án expuestas á naufra,gar en Italia, si las cosas s1~uen como hasta aqm,
y el rey pudiera creerse obligado á declararse d1~ta&lt;lor, temporalmente .rü meno.t, .lo qu!e; !sena
igualmente grave.
Ya conocen mis lectores los términos del conflicto: el .Ministerio que presi.&lt;le el General. Pelloux, no pudiendo sacar ele la Cámara en el tiempo preciso un voto que prorrogara _las leyes de
se.,.uridad
pública' las promulgó, haciendo uso .de
o
una facultad regia, á reserva ele hacerlas ~nc1~nar por la Cámara; y este conjunto &lt;le d1spos1ciones, ele "provedimenti," se llamó el, decr eto-ley.
Pero al querer obtener la confirmacion de la ~amara los socialistas y radicales de la extrema 1zqui~&lt;la or.,.anizaron una obstrucción que hacía
inútil ~asi la mayoría del gobierno ':( lo cl~sarm.aba. Discurs0'31 13normes, inifurpelac10nes mcesa.ntes, los himnos de los trabajadores y ele Garibaldi entonados en coro, bastonazos en los pupitres, episodios ele pugilato, batallas en lo_s esc~ños ".,.ritos y sombreruzos," como por aca decimos ;ste era el "menú" cuotidiano del banquete parlamentario. Entonces el° gobierno se decidió
á re.formar los reglamentos por medio de sn mayoría en votaciones económicas (de pie ó sentadoe.) Logró su reforma votada ~í! á _pesar de las
protesfos estupendas de los opos1c10mstas; con el
nuevo re.,.lamento
el presidente podía acortar los
0
discursos y expulsar por la fuerza á los obstructores; pero entonces la oposición parlamentaria se
uni'ó á los extremistas y las funciones del parlamento se parulizaron ele hecho. Hubo ~ecesi&lt;lad
de disolverlo y llamar al pueblo á elecc10nes.
¿ Qué su'Cederá ahora? El voto del pueblo va á
ser considerado como una sanción solemne de las
medidas reglamentarias. ¿ Las empleará el n~;vo
Presidente de la Cámara contm la obstrncc10n?
Pero entonoos la oposición en masa amena~a retirarse. Roma ha visto de esfus desde los tiempos
clel Monte .A.ventino. Y si la Cámara queda sin
" quonim" ¿ qué hará el rey? "Ecco il problema."

2.-El "consumatum est" se ha pronunciado en
Pretoria; la guerra de conquista ha terminado y
oomie11za la de pacificación : durará poco. Los
"boers" han renunciado deliberadamente á la resistencia; podílan pr ol).ong,anla. iinde~nid~mente,
podían obtener todavía una sene de v1c~or1as parciales sobre los ingleses, como las ob~vieron ~asta el fin. Pero se ve claro que la mayona no qmso;
perdida la esperanza de que los ingles~~ desistieran de la conquista, la recta percepc10n de los
hombres de su raza los ha guiado; quieren conservar sus hogares y sus propiedades, como elemento!l vivos de su futtura independencia .
El General vencedor proclamará ó ha proclamado ya la anexión del Transvaal; aquí es donde
la deetreza de la política inglesa ofrecerá á los curiosos ancho campo de estudio. Se n€eesita desarmar moralmente á los boers, después de haberlo
hecho materialmente. Han perdido su independencia; déjeseles su libe~~d; -~éjeseles co~,st~tuirse libremente con parbcipac10n de los mtlanders" que ya no lo serán; po_rque_ todos se~n súbditos de S. M. la emperatriz rei.na. Y as1 cuando llegue la hora de la _resurre~ción de, este gran
pequeño pueblo, que es mdefectible, sera un adve-

Dom1ngo 10 de Junio de 1900.

nimiento pacífico á la federación imperial; no una
nueva trajedia de lágrimas y sangre.
Los elen$ntos poipu¡a.resi 1cle protesta .c ontra,
la lenta toma. de posesión del 1Jerritorio cluno
por los europeos, toman cuerpo repentinamente
por efecto de circunstancias especiales y los nuevos protestantes (siempre los hubo en el ~eleste
Imperio) se llaman hoy los _'"boeTS" y h.an meendiado los distritos septemnonales del nnpe~10- Y
amenazan en todas partes las mi~iones cr,istianas que se dispersan y huye111 y se ace~cm a .Peking; según dice un cablegrama, los msurrectos
creen encontrar el apoyo más ó menos ostensible
de la emperatriz regente, enemiga j urada de toda~
las reformas de sabor europeo. ¿ Bs cierto est,o?
La Emperatriz Shitay-tren ó como to&lt;los la_nombran 'l'se-hy, es una mujer notable; poco tiempo
hace leúamos un estudio especial sobre ella, Y
ciertas particularidades de su vida que en ese·trabajo conocimos, nos proporc10naron alguna luz sobre el drama todavia misterioso y sordo, pero
formidable ya que se representa en el "imperio
del medio," en vísperas de renovarse. Puede q~e la
civilización europea, iniciando por la fuerza. a !as
inagotables masas del extremo oriente . asiático
en todos sus expedientes y recursos, sacrifique al
presente el porvenir y quizás_ dentro de m~uenta años aparezca como un smc1d10 el_empeno. ele
los europeos &lt;le despertar ~e su suen? d.e tibores de porcelana á los hormigueantes subditos ~el
hijo del cielo; pero el hecho no tiene remed10.
Yolvamos á Tse-hy. Debe de tener más de sesenta
y cinco años; fué muy bella, muy voluptuosa; es
muy viva astuta y ma"estuosamente cruel. Cuando entró' en el haremº del emperador Hien-fong
en 1852 cautivó á su señor por su belleza.; ¡ ah! no
es la belleza china una belleza griega, toda en la
nea · no es una belleza parisiense toda en el movimie~to- no es una belleza española toda en la expresión'. es una bell'eza de media luz, según ~ne dicen los conocedores como uno de esos med10s colores que se usan h~y, una belleza q~e no estf en
las facciones imprecisas, ni en la mll"ada oblicua,
sino en no sé qué atractivo semejante al de la, seda
ó al de la serpiente que se enrosca en el corazon &lt;l;
los hijos del cielo. Así era Tse~hy, pero poco o
nada había podido figurar no siendo la emperatriz, sino una esposa de tantas, á no haberla fav~recido la doble coincidencia de que la Emperatnz
no hubiera tenido hijos y que hubiera pamlo uno
la jove~ !se-hy, que fué pre2is~mente ~l no~bre
que recib10 al ser madre, la rmsen~ordiosa bienhechora " á más del de Emperatriz &lt;lel Oeste,
Shy-Ta;-heú. La mujer para lo~ chino~ es un ~r
inferior· la madre es al contrano, un ser especrnl,
porque ~u situación se basa sobre la famosa máxima de Kong-fut-sen : la piedad filial es la base de
la virtud· contra esta virtud hay tres crímenes,
el ma,yor 'de ellos es no tener posteridad." Entonces Tse-hy estaba en el apogeo de la hermosura_:
"Belleza suprema, decía de ella un poeta; 1lun11na.n su rostro dos centellantes ojos negros, que
envuelven á quien miran con su flama cuando acarician oblicuamente, ó penetran en
el alma cuando ven magestuosos. Amor, audacia, esperanza, inteligencia, actividad, ambición, poder,
todo se descubre en ellos."
La joven Emperatriz tártara creció ~esde entonces en influencia. Como la Emperatriz Teodora trece siglos antes se opuso á que . l_a
Cort!e abandonara á P ekín cuando se dm.,.ían á ella los anglo-francos; y sosteniendo á t'odo
trance á su cuñado y amante el Príncipe Kong, á
ella se debió 1a creación del )finisterio chino, el
Tson.,.-li-vamen.
Y el día que murió el Emperador
b
•
dejando el trono y al niño hijo de Tse-hy, la joven
Emperatriz excluida. cle1la regencia'. se.comp_uso de
modo que el consejo de regentes vmo por t'íerra y
ella quedó dueña de la situación con el Prncipe
Kong al frente del Mip,isterio. La cosa había sido
sumamente sencilla : los reRentes acusados de haber omitido algunos rifus funera.rios en el sepelio
del Emperador, fueron apre'Sa.clos y decapitados en
compañía de sus amigos. El Príncipe Tchen, jefe
de los regentes no fué decapitado, se tuvo la consideración de¡ hacerlo morir obligándolo á tragar
una. bucri'.l dosis de hojas de oro; muerte opu ~e11ta.
El Gobi.,rno de la regente pacificó al pais mezclando los batallones chinos con voluntarios europeos; organización que la ambición de los ingleses
hizo luego fracasar, y creando el famoso arsenal

1;-

el Fu-Tchan. toda la p_olítica se, di_rigió al lest~e
.·, roa's mtima con , a, ci1,1ecirniento
de' una conexwn
u
p
• pre con una re~erva,
vilización europea. ero siem
t · . no •e clebe
d la Empera nz,
,,
l
1'tº
norte de la P~ ic~ e,
. t ión de 'Europa.
1
entregar el pa1s chino ,t l! exp o a~ poder toleranEl Príncipe Kong se mancuvo en e
do Qin cesar los deportes amorosos de ~u protecto. ·1ando que entre los favontos
ra ~pero vig1
.
¡ ele esta
,tarina
ó
Isabel
tártara,
no
surgiese
alguno
_et~Ca
' ó. os. ~enf 1paz de apode-rarse no sólo e1 coruzon
. &lt;le la cabeza &lt;le la Emperatriz : es e ados, smo
, Lº H
'f hanovorito apareció al fin: fue 1- ong- e
0 · ..
El hijo &lt;le Tse-hy llegó á la m~yor edad y ,,acudió el yugo materno; los enemigos c~e Sl)L ;nadre (no tiene pocos la bella y sombria senor~ ueron sus consejeros íntimos; pero el pobre mperador eet.aba he-rielo de muerte; su vida r~~balaba
en los desenfrenos voluptuosos más ~eb1litantes
y arrastraba por las pendientes del abismo de su
enfermiza lascivia á su pobre espow la bella .A.-luté. un día se supo que el joven Emperador se m~rí~ y que su madre estaba á su cabecera, ¿P:·ecipitó su muerte? ¿ Obligó á _la esposa del m~1erto_ ~
suicidarse tomando las hoJas de oro? Se ignora,
lo cierto es que apareció u~ testam;nto en -~ue_ el
Emperador agonizante designaba a un P~1~c1.p:
niño, á su primo Ko~n~-Tsu; _Tse-hy tor~o a :;er
regente y primer :Mm1stro Li-~ong-Tchang.
La regencia fué propicia.1 en cierto_ modo_al pr_o.greso intelectual y material de Chma, e,, &lt;leen,
á la "europización" (feo vocablo) del celeste Imp~rio. Pero no mucho; no pasaba toclo &lt;le 1~ epideimis no entraba en el furrenté circulatono)a savia 'ó el suero nuevo. Llegó la mayoría de Koang~
su y el joven Príncipe excluyó á la rege~te, y ~
Li-Hong-Chang del gobierno y s~ entrego a lo,;
nuevos · vino la .,.uerra con el Japon y, contra los
consej~s ele la e~-regente, el imperio fu~ uerech~
á la guerra y al desastre. El trafudo de S1mo11esekl
fué la señal de la rebatiña; ya he conversado al"Una ocasión con mis amables lectores sobre las
b
consecuencias de este, y como los rusos se s1·tuaron al Norte, los francese9 al Sur, los alemanes
por allá, los ingleses por -~cái los. inglees ,Pºr ~odas partes. To&lt;lo _esto lo vio sllen~10sa la ~~~1peratriz; pero no sin profunda inquieb~d. "\ 10,. a~lemás el crecimiento rapidísimo de la mfluencia m gles;; no sólo con el pretexto de "la _puerta. abierta" en realidad obtenía el monopolio ele las rnejo~·es zonas productoras de China! sino que no había modo de obtener una concesión por las otras
potencias sin que Inglaterra no obtuviese una
compensación, y no había concesión á Inglaterra
sin que fuera condición precisa que se había de
excluir á las demás potencias.
•
Además, muchas sociedades secretas, china:-,
(China es la tierra favorita de las sociedades ~~·
ertas) se pusieron en contacto con la franc-masonería _:nglesa y pronto los iniciados rodea ro·1 Jl
joven Emperador y emprendieron audazmente la
tarea de transformar el Imperio; grande y generosa y quizás imposible labor. La Emperatriz estaba indignada; Li-Hong-tchang y los rusos la ponían en perpetua alarma; pero no encontraba el
modo ele contener á los reformistas que renovaban
el régimen escolar, suprimían gobiernos, dejaban
en la calle á millares de mandarines y lo entregaban todo á los ingleses. Cuando vió al raquítico
Emperador vestido á la europea se puso :piuiosa y
loinsultó; entonces los reformistas conspiraron; el
plan era derrocar al Emperador, su débil y quebradizo instrumento, y acabar con la dinastía tártara. Lo supo con tiempo Tse-hy y obró en consecuencia: se apoderó del gobierno, hizo decapitar ó
extrangular á muchos de los reformista•, otJros
huyeron; fué declarada regente gobernadora y un
afio después hizo que el Emperador vuelto á su tutela, de-signase, por no tener hijos, al príncipe que
Tse-hy quiso. El nuevo gobierno no ha detenido
completamente la marcha de la reforma; algo ha
hecho por consejo de los rusos y del Yirrey LiH ong-tchang; pero lo que sí está en decadencia es
el influjo inglés. Estos tratan de recobrarle, les
servirá la insurrección actual para lograr sus propósitos? Tendrán que hacer tragar á T se-hy lns
hojas de oro?

ª

Los vicios protesionales.-•EI a,nor al
arte.--Gran proble,na social.

t

EL MUNDO ILUSTR.A.DO

que esa noche se ocupaba Ud. en estrangular _á
su madre.-Cuando un certifica.do de autopsia
no i,-uede precisar si la señora murió ó no estrangulada, y el juez ó el acusador público infieren de la faJta de pruebas en contrario, que
el hecho imputado es plausible ; cuando en vez de
probar al reo el delito se le exije la prueba de
que no lo cometió; nada de raro tiene que el
hombre más sereno y más frío tiemble y se turbe
ante el juez, que titubeé y le contradiga, que carezca. de testimonios y de pruebas, todo lo cual
se le acumulará en su contra y se le computará
en su pasivo.
Si por fortuna se tienen testigos de descargo,
el juez los fulminará con la mirada, los amenazará
con el lcód'ig.o, los (a.'terrará .w n hs penas del

haoon leña. Aquel infeliz está irremecli_ableu;ente condenado á la muerte por la cuclnlla, o la
muerte por la miseria. Le falta. otra y 1~ás cr~e~;
él ignoraba la vida anterior de su muJer; v1v1~
feliz con iella; /nada¡ tqníJa. qua r~p¡rochar_l,e, ru
como esposa ni como madre. La mstrucc10n _se
encargó de desengañarlo y de amargarle la ex1stencia,de revelarle el horrible secreto y &lt;le pre~
pararle otro género de muerte, la deshonra, por s1
fracasaran los anteriores.
El acusador público, ante tan terrible espectáculo, medita, cavila, anaJiza y concluye eu su
fuero interno, que la acusación que pesa sobre
el reo no descallila sobre nada "sólido," que la
instrucción ha ido más aJlá ide lo permitido,
qoo todo el cargo es artificial y eng-añoso, y sacrificando su reputación y su carrera pi&lt;le
la absolución y la obtiene con gran escándalo del "parquet."
Pero el mal está hecho; aquél hombre
que ama tiernamente á su esposa no puede ser ya feliz; la venda ha c-a.ído; la policía y el juez no han podido quitarle la
vida; pero le han robado la felicidad, y
no lo han guillotinado, pero lo han desl1onrado. Decide entonces una separación;
quitar á la mujer indigna los hijos inocentes; emigrar á América, en donde se
refugian todas las energía.,; menospreciadas y todas las virtudes desconocidas por
el viejo mundo. Realiza su plan: La esposa abandonada, privada &lt;le sus hijos, se
encara enfunces con el juez y le pide cueuta de su conducta. Es él el asesino, e,[ criminal, el bandido; es él el reYelador &lt;le un
secreto estéril para la justicia; es él mimador de un edificio ue ventura. ¿ Qué
va á ofrecer en cambio? ¿ Qué compensación va á otorgar? ¿ Qué resarcimicmto va á promover? El juez, envuelto eh
los pliegues de su toga, roja como la sangre, contesta :-Xada te debo, sov irre:-ponsable! y la mujer, ciega de Ira, lr&gt;
apuñalea.

Entre los espectáculos parisienses que han
dejado más profunda impresión en mi espíritu,
:figura en primera línea " La Robe Rouge," "pieza"
(el autor no se atreve á lhlma.rla drama) en cuatro
actos, de :M:. Prieux, y que se representa en el
teatro del Vaudeville.
X ada de "mise en scene," nada de ''ballets"
excitantes ni ~ ":figuración," ni de decoracto;
personajes cualesquiera, vestidos de levita ó entalladas "á la sílfide," campesinos, seres
comunes y corrientes, nada en dos platos y un problema complicado y una
vasta y dolorosa llaga. social á la vista.
La "Robe Rouge" desgarra el velo, ya
muy diáfano por cierto, que encubre los
vicios de procedimiento y las preocupaciones profesionales que en Francia conducen fácilmente al error judicial, los
hábitos policiacos y judiciales que esculpen un crimen en el indicio, como el
escultor una estatua en el blok, y que con
hilos de araña construyen redes férreas,
en la que suele eru·edarse la inocencia, para no salir de ellas sino por el agujero de
la guillotina. El problema no es nuevo
y ha sido planteado por novelistas, pensadores y dramaturgos. El asecinato del
correo de Lyon es la pirmera revelación
del abismo y la "Robe Rouge" es la
explicación, ya que no sea la solución
del problema.
En presencia de un crimen, lo primero que un juez anglo-sajón supone, es la
inocencia del acusado. X o vincula Yanidad
ni en encontrar ni en hacer castigar al
culpable; espera pacientémcn_te las luces
de la evidencia y parece confiar, impasible y austero, en que el criminal ven~a á
ofrecer sus manos á las esposas, sus pies
El drama es tremendo; tanto más treá los grillos, su cuello al dogal, sin creer
mendo cuanto más real. El problema se
que ha fracasado, si el criminal no ha siP!antea en 1:,;tos términos: ¿ qué es prefedo habido, ni creerse cleshonrudo si el den ble? ¿Exponerse á castigar al inocent.!
lincuente no ha sido descubierto. En este
á trueque de no dejar escapar al crimisentido, el juez anglo-sajón es un artesanal ó dejar impune el crimen con tal ele
no; hace su tarea cuando puede y como
no castigar al inocente?
pue&lt;le.
La justicia anglo-sajona ha preferido
En presencia ele un crimen, lo primelo segundo; m_ás vale un J ack impuna
ro que un juez francés supone, es la culque un Courrier de Losourques guillotipabilidad del acusado. Todo su ir y venir,
nado. Y la América Latina cuva cstruetodo su afán, todo su e:i:npeño se concenEXcmo. SR. BARÓN GEVERS,
tura política decansa en e~sueños y en
Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Holanda en México.
utopías puede gloriarse de haber incrustra en acumular indicios, sospechas, presunciones; en amontonar testimonios vagos, an.
tado en. sus leyes principios sabios y filanfalso testimonio y los pondrá en vergonzosa fuga.
tecedentes engañosos, precedentes falaces y constr?p~cos, que SJ. 'Puede1;1 dejar sin icastigo al
El defensor luchará en vano; ni tiene la autoritruir con aquella charla y aquel humo un edicnmmal, dan, en camb10, salvaguardia y .,.a.randad,
ni los medios de acción, ni los recursos de
0
tías á la inocencia.
ficio de prueba jurídica, sólido como el granito,
la magistratura; luchará como el náufrago confra
inconmoYible como la montaña. El juez y el poel oleaje, contra la invasión creciente y el emlicía buscan "su crimen," como el poeta su poe~
puje incontrastable de los recursos, de la acuma, como el artista su obra maestra. Es cuessación que cl'.i.spone de los m!i11ones del pne1outión de reputación, ele carrera, de porvenir, de
puesto,
de las legiones administrativas, de las
vanidad, casi de gloria, al llevar á alguien al bancohortes judiciales, y pue&lt;le 1resultar UJJJa conquillo, el acumular sobre su cabeza las "pruebas,·,
dena .11 mueJ.1te, ftmdada ,Jo lejos, pero -sJ!i.~
el arrancar al jurado un veredicto condenatorio.
damente,
en
una
acusación
de
contrabando.
Otra cosa, sería incapacidad, deshonra, medioPocas ceremonias de r ecepción han siclo tan
Tal es la tésis de la "Robe Rouge." Un viecridad, porvenir desvanecido, carren:a int!erruml~cidas
en el Salón de Embajadores, como h del
sabado 2 del actual.
pida. Como el francés es esencialmente dialéctico, . jo ha sido asesinado; un juez dilettanti, "virtuoso,"
más
bien,
se
compromete
á
encontrar
y
"discutidor," polemista; como los silogismos le
. Com? el, l[inistro Holandés es el primero ,¡ue
á hacer castigar al delincuente; eae en sus mahacen mayor impresión que los hechos, y como
viene
a M~:nco, la concurrencia fué mu y nutuenos un contrabandista, todo temores, todo retiel enlace lógico le preocupa más que la ley cientírosa, y casi. todo_ el amplio Salón de Emhaj::1.1!0cencias,
todo
escrupuloso
ante
la
justicia;
crefica, nada más natural que ensartar hechos disre~ ~staba mvadi&lt;lo, para conocer al X uern
yéndose acusado de contrabando, miente, se conMlillstro.
persos como quien ensarta chaquira, que apoyarse
ifu-adice, cita testin10náos falsos, finge coartadas
en el argumento farnrable y despreciar ó depre~,tes ele las doce, ??ra indicada para. la r eimposibles. El juez anota, consigna, acumula;
ciar el adverso, que forjar cuando pretende averic~p_cion,
llegaron los militares francos &lt;le la gwnescudriña la vida pasada del presunto y de los
guar cuando aspira á esclarecer. Gracias á este melllció~ / los Generales Pezo, Rascón, Cueto, Yésuyos;
descubre
que
se
embriaga;
que
es
irricanismo y á este Yicio de carácter, á vuelta de cop~z, füter, Salamanca y ele la Yega, y un !('rnn
table y brutal cuando está ebrio; que debía, al
rreo, el más honrado de los hombres aparece con~ero de ~oroneles de todas arma,, luciendo rns
viejo asesinado una suma y no tenía con qué paumfomtes ae gala.
mo el más odioso de los criminales y Lucrecia
garla; que está casado con una mujerzuela se.puede resultar más impúdica que 1Iesalina.
A , la~ doce en punto, el señor Presiden fe &lt;le L1
ducida antes por un joven de buena familia, y
Cuando un juez inicia su interrogatorio con
Re_pubhca penetró al Salón, acompañado de los
que "se la &lt;la" de honrada esposa y madre moesta pregunta: -¿ Qué hacía. Ud. y dónde estaba delo. Sobre este canevá, borda, seducido y aluci- senores Secretarios de Estado, de Relacione~
la nochei del 31 de Febrero de 1870 ?-y como
Gobernación, Justicia é Instrucción Púhlica 1-'o~
nado el acusador público, y una condena capital
es natural, se le contesta : -No lo recuerdo.
n~ento, C'omunicaiones, Ilacienda y Guerra ); ~[aes inminente.
rma.
Cuando el juez, severo y augusto replica: -¿No
Enti,e tanto, la familia del acusado muere de
lo recuerda Ud? pues la instrucción le probará
Momentos después, llegó el sefior )Iinistro Gchambre, se ve vilipendiada y despreciad.i, su
~e~~'- acompañado del Introductor, señor Adolfo
oampo abandonado, las cosechas perdidas; de
(*) "La Toga Roja."-Los Magistrados franceses usan toga; roja
lo Ej·ueces y acusadores; negra los abogados defensores.
MuJica y Zá_vago y el General P radillo, Gobc1·aquel tronco caído, vecinos, enemigos, riv!rles,
na&lt;lor &lt;le !'alacio.

@r. cfJ(. el/ores.

J

BRILLANTE CEREMONIA.

�Domingo 10 de J unio de 1900. _

EL MU:N"DO I LUSTRADO

---

L1 m1yJr eiad del Prí:noipe h~redero.
~

El Príncipe ele la Corona Alemana, Federico
Guillermo, cumplió el uia (i del pasado Mayo, 18
años, entrando á rn mayor e&lt;lacl. Terminó sus estud ios en la escuela &lt;le Ploen y entró oficialmente
en el Ejército, como teniente· del lo. de Guardias
de Infantería.
Toda Alemania está profundamenfo interesada
en la vida ele su futuro Emperador, quien, sin duda alguna, rnguirá siendo educado en la vida de
labor ince¡,_ante que ha llenclo su augusto padre,
y i;abiclo e~, que el Emverador de Alemania, ha
merecido el calificati.rn de "el infatigable," por la
gran cantidad ele trabajo que desempeña cuoticlianamente. Las distracciones figuran muy poco en
el programa de rns días.
•
A propósito ele e~te acontecimiento. damos á
nuestros lectores, los retratos de la familia Imperial Aleman1, entre lo,- que puede Ycr,e el rico
ejemplar del más puro fipo alemán ele ahora, en
la figura del joven Príncipe ele la Corona.
Fn todo el Imperio Alemán. se ha celebrado
rniclo$amente la mayoría ele edad de este Príncipe,
habiellClo tenido lugar en Pot~clam una soberbia
r eunión ele Príncipes Reales.

PABELLÓ~ DE LOS ESTADOSUNIDOS.

LA EXPOSICIÓN DE PABÍS.
Pabellón de Alemania.
-&lt;:::,,O -&lt;:::,,

"Acabo de recibir de Francitl; ochos soberbios
cuadros'', e,-cribía F ederico II á rn hermano, el
22 de Septiembre de 17-16, "más hermc&gt;::;os que
fodos los que habéis visto; espero aún. ine:eMnteinente, cator ce, que be encontrado por azar, y que
so me han dado por un pedazo de pan."
He aquí el lenguaje del velJ.'daclero coleccionaclo:c
y, al mismo t iempo, el testimonio ele un gusto decidiclo por el arte ele la pintura.
8e cuenta, además, que el príne:ipe heredero.
Pederico, que gustaba rodear~e de pintnra~ y esculturas, prefirien,clo siempre la. ejecucióu:franceflt,
anunciaba encantarlo á rn hermana, un día ele
1739, con la alegría del hombre orgullo~o y feli7.
con sus tesoros, que tenía ya dos salas llenas de
Watteau y Lancret; conYerticlo en r ey, sus agentes en París no clel'!cu id aron ocasión alguna de satisfacer sus deseos y dei aumentar inteligentemente la riqueza; de im, colecciones, en el sentido de
sus prefere1~cias tan bien marcadas.
Ahora, en el seno mismo de la )!jxposición Universal de París, puede tenerse una idea del teso-

EL MUNDO ILUSTRADO

~idas por Federico II, ofreciéndose á la a.clmira&lt;:ión de los conocedores y á la curiosidad ele las
muchedumbres.
No sería posible hacer aquí la descripción, si·quiera fuera abreviada, de las maravillas reuni-das en el Pabellón Alemán. Sería preciso para es.to, otro espacio que del que disponemos. Baste decir que es una exposición de pinturas, de
:soberbias :firmas del siglo XVII, entre las que se
,mentan las glorias ele Francia en el arte, y está
"&lt;lignamente alojada en un lugar, soberbio por su
"&lt;lecoraclo, con un orden, una medida en su rique:za, una delicadeza de gusto muy dignos de servir
-de ejemplo. Los muebles que acompañan á las
luagníficas pintJuras, de fabricación alemana, pero en los que se deja sentir la influencia francesa
tienen el gran interés histórico ele ser los mismos
~ntre los cuales Federico II se distraía, en horas
-de soledad, de sus eternas reflexiones filosóficas y
})olít!i.cas
Sin entrar en detalles menudos, diremos sola1nante que en ese salón á que se ha transportado
la -r iqueza artsti~, reunida pacientemente por
tm monarca de gran talento, puede admirarse lo
lnás espléndido del arte francés en pintura, del
:-siglo pasado.
Hay allí tres soberbios cuadros ele Chardin,
-diez de L ancret, veinte de Juan Bautista Pat.'er,
-de Van Loo, ele Tro_v, ele Coypel, sin contar por
:supuesto, los del prodigioso Wat.'eau, el gran maestro francés.

LA FAMILIA IMPERIAL DE ALEMANIA.

11

Domingo 10 de Junio de 1900.

Pabellón de .Alema.nia.

ro II rtístico que encierra el palacio de Charlotten hour, en Potsd-am, obras de arte exquisitas, infinitamente preciosas, al e~tilo clel último siglo.
Gracias á una alta é ingeniosa cor tesía. á la que
el galante público francés se ha apr esurado á ren-

dil' homenaje, en el Pabellón Imperial de Alemania se exhibe una gran parte ele las _riquezas reco-

Pronto hari dos meses que la gran Exposición
-está abierra, y hasta hace solamente unas tres selnanas que ai gunas potencias hau podido proce'(ler á la suntuosa inauguración de sus pabellones.
Ahora las inauguraciones se suceden, brillantes y
~xpléndidas, aunque tardías, y dan, al fin, una
.gran animación á: la pintoresca calle ele las nncio11es, donde desde hace tantos días, los visitantes
tenían que limitarse á admirar el aspecto e,."{terior
-&lt;le la ma~·or parte de las construcciones que se
"11an erigido
Los Estados Unidos de :N01·te América abrieron
~us puertas el 12 de Mayo. Su exposición, muy
lujosa y bien instalada, demuestra toda la importancia que los americanos han dado á su éxito.
Además de su pabellón nacional, se encuentra en
-el universal certamen, esta ¡rra.n nación, en todas
partes y en todas las formas, artísticas é industriales.
El pabellón americano es, seguramente, uno ele
1os más grandiosos ele la calle ele las naciónes. Su
:a~pecto, noble é imponente, hacen gran honor á
]os dos arquitectos que formaron su plano.
En el curso ele la ceremonia, de su inaugura-ción, M . Picard, comisario general ele la Exposi&lt;Ción, pronunció una alocución en respuesta al
-speech de M. Peck, comisario de los Estados
lJnidos, quien se encontraba rodeado del personal
-superior ele la Embajada. de aquel país. En se-

Pabellón de loa Estados ll'nidoa.

......--

i

•1
1

Empe r ador Guillermo ll.

Emperatri z de .Alemania.

Prlnc ipe heredero Federico Guille rmo.

P rinci pe .A.ugttno &lt;iuillermo.

P rincipe .A.de.lberto.

�I

Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTR.ADO

D omingo 10 de Junio de 1900.

E L MUNDO ILUSTRADO

Anver s o.

El Gran Duque Jorge.

La princesa Maria de Grecia

guida se invitó á los visitantes á pasar al ''hall"
v á las salas del pabellón, que fueron muy admiradas.

PABELLÓNDE BÉLGICA.
~

Esta nación abrló, el 11 de :Mayo, las puertas
de la encantadora imitación del Hotel de Ville
d' .Anden.arde, tan aplaudida por todos los visitan-

l'OJllienen las riquezas recogidas por el Príncipe }..lberto en sus expeLlicioncs.
El resto del edificio es magnífico y corresponde á la riqueza ele sus
¡:alones principales. Su inauguración íué brillante.

Conde Pedro de Bréda.

tes. Su raro tipo de la arquitectura flamenca, nno
de los más completos que se conocen, es una maravilla de proporciones exquistas y de líneas de
severa elegancia, con su pórtico de siete arcadas, sus ventanas elegantes, su torre, de cuarenta metros de altura, sus torrecillas y campanarios de radiante diseño.
Una gran muchedumbre se agolpaba á las inmediaciones del palacio, donde fueron recibidos
los invitados, por M. Vercr·.iysse, senador y comisario general de Bélgica.

El cortejo se dirigió .hacia un enorme salón del
primer piso, donde tuvo· lugar la ceremonia de la
inauguración.
Los visitantes convidados á la. :fiesta, obeervaban cuidadosamente un grupo militar, cuyos unjformes ,les eran &lt;ksconocidos. Era la música delos bomberos de Auclernar &lt;le, que había ido á
hacer más brillante aquel acto.

LA ÚLTIMA OBRA DE DANIEL DUPUIS.
La administración de monedas de París, ha querido trabajar por sí
misma al fin ele este siglo, y poseer una medalla que le fuera adecuada.
Su director había hecho este pedido al célebre grabador Daniel Dupuis,
y éste terminó Jsu t rabajo pocos \día~ -a ntes de
muerte. E1;, pues,
éstala última obra del maestro, y es, igualmente, una de sus más bellas crea-

su

EL GRAN DUQUEJORGE

La Condesa lllartel. (G;vp.)

Y LA PRINCESA MARÍA DE GRECIA ..
EL RAPTO DE GYP.

~

El domingo 13 de Mayo, se celebró en Corfo11¡
el matrimoruo del Gran Duque J orge y de la
Princesa l\.far ía.
E l Gran Duque Jorge Michailvotich, es d
hijo tercer o¡ dell Gran Duque .M'íguel !M"('hailvoich; nació en l863. La Princesa :hfaría es hija.
del Rey de Grecia y de la Gran Duquesa Oiga
Constantinova; nació en 1876. L a ceremonia n upcial se celebró en Atenas, en presen cia del Presiden te de,] Consejo de Ministros de Justicia y det
E mbajador de Rusia en aquella capital.

LA GUERRA DELTRANSVAAL.
~

Entre los prisioneros que los ingleses h an enviado á Santa E lena, se cita un francés, el conde.
Pedro de Bréda. T eniente, primer o, en el 20 de.
cazadores y luego en el 20 de draO'ones, habia
hecho su dimisión en 1895. Al mism; tiempo queel Coronel de Villebois-Mareuil, fué á poner su
espada al servicio de la causa bóera. H erido al
lado de su jefe y hecho prsionero, él fué quien
pronunció el elogio fúnebre del Coronel sobre la
tumba que se elevó, gracias á los cuidados d&amp;
~ord Methuen.

PABELLÓN DE ~ORUEGA.

'

Los periódicos de todo el mundo han contado
detalladamente la extraordinaria aventura de la
con desa de l\.Iartel, muy conocida bajo el pseudón imo l iter ario de "Gyp." El Espía, el Rapto, los
T res H ombres Misteriosos, el Castillo Perdido,
la Evasión, Peregrinaciones nocturnas y el R~greso, tales podrían ser los capítulos de este episodio r ápido, que podría compararse á una novela
de P onson du Terrail.
E l sábado 12 de Mayo salió la condesa de Martel hacia las ocho de la noch e, de su hotel del
Bulevard Blineau, en N eu illy, para dirigirse á u na
r eun ión electoral á París, en el harrio de la Glaciere, y no volvió á su casa sino al empezar el alba, después de haber errado largamente por las
fortificaciones.
¿ Qué fué lo que pasó durante esa horrible noche?
Sólo ella lo sabe, pues ni el rapto ni la evasión tuvieron testigos, los t r es raptores han quedado envueltos en el misterio, v el castillo no se
ha encontrado. La identidad ele· los culpab}es y el
móvil de su tenebroso designio, son cosas que
hasta hoy se han escapado al público.
Con todo y sus lunares y obscuridade~ lamentables, este pequeño drama da un gran interés á
la personalidad de la heroína, pues el atractivo de
l o novelesco, reune el ele lo imprevisto.
e
Nada, en efecto, parecía predestinar á semejant e desventura á la mujer espiritual, experta en
divertir á sus contemporáneos.

~

PABELLÓN DE MONACO.

El 12 de )fayo tocó su turno á la Noruega. Stt
pabellón, de una singular originalidad es obra de
un inteligente arquitecto, quien idió el modelo.
de u~a fantástica casn, toda ele madera, pinfa&lt;la
al roJo y al verde, y que evoca el tipo ideal de
las habitaciones rurales de Noruega.
·
Es su interior un extenso "hall," ver de y blanco, de una exquisita al~gría por su aspecto, tan.
v~st? _Y alto como la misma casa y con una ga]e..,
na a ín aitura de un stgundo piso.
L os pes?adores noruegoo han tenido 'Una enc~ntad~ra idea, que los artitstas tal vez n o habr ían
d1scurr1do: han tendido bajo el plafoncl del e.xtenso "hall,''. una inmensa ;ed de h ilos de pesca,.
claroo y hger~s~ que hacen, por en cima de las cade los VIS1tan tes, un diáfano velo, de gracia
m fimta, y que no se parece á nada ele lo que se.
ve en los otros p abellones.
El Sec!etario General de la Noruega hizo con
111:ª. sonnente_ cordialidad, los honores de 1:s coIll1s10nes reumda.s en l¡¡. sección de su patria.

~*~

?€~

Pabellón de :B61pca.

~*~

Mónaco inaurruró su sección en la misma fecha
que la Xoruega: (12 de Mayo) edificio que representa una exacta reproducción del palacio mismo
de su príncipe, con la esbelta torre que le corona.
Este pabellón es de un aspecto suntuoso.
Su t.erraza, su belvedcres, su ''loggia," adornada de frescos que representan los Trabajos de
Hércules todo contribuye á encantar la vista en
aquel artístico y rico conjunto arquitectural. .
Muy h ermoso es, también, el a'.reglo inten?r,
y bien curiosas las célebres colecciones del. prmcipe, que son la gloria de las urnas extendidas á
la vista del visitante.
Su centro está ocupado por una especie de
"atrium " y este "atrium" es un jardín de flores :
hay allí: en un cuadro de palmeras, una ~olección
de azalias, que es un re&amp;'al? para los OJ_os.
Bajo las arcadas que limitan _e~te patio ~erfumado, están instaladas las expos1c1ones particula-

res.
En el primer piso se encuen tran las u rnas qu e

~abell&amp;l de 116:naoo.

�EL UUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio de 1900.

D omingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

E7

ciones, en la cual se puede admirar la elegancia
de la composición y 1-a delicadeza fina y sencilla
de la ejecución.
Representa en su anverso una prensa monetaria, á cuyo derredor se ven todos los accesorios de
la fabricación de monedas. Reclinado sobre la
prensa, en una actitud elegante, está un Genio
alado, admirablemente modelado. Al rededor se
leen estas palabras : ~Ioneda de París.
El reverso es una cómposición muy gracioS'&lt;l:
en medio de nubes, la Historia ei:cribe sobre sus
tablillas, que sostie'Ile un pequeño genio alado,
la fecha de 1900.
Esta medalla será acuñada á la vist:a del público de la Exposición, donde la Administración de
Monedas ha instalado todo un material de acufiación, presto á funcionar, el cual se compone
de una prensa monetaria perfeccionada, y todos
los otros accesorios, entre los que se cuentan unas
balanzas que funcionan por electricidad.
Los visitantes podrán adquirir estas medallas á
un precio que aún no se ha fijado por el 111inisi.ro de Hacienda de aquella nación, pero que sera, según parece, módico.

PARÍS QUE SUFRE.
ABTIS.TAS Y MODELOS.
~

llay un libro por hacer, un libro tierno y doliente, empapado en lágrimas, del que se exhal ada una queja amarga y punzante, un r eproche
homido y cruel, que caena como una lluvia de
sangre sol&gt;re las refinadas altiveces de la gran
ciudad triunfante. Este libro se llamaría "El
P arís que sufre." En él entra.rían todas las víct imas de la lucha por la vida : modelos que haecn el sacr ificio de su pudor y caen heridas por
la tuberculósis, en plena juventud, después de
u na breve temporada de desnudez glorio.sa en los
talleres de los escultores; obreras que en la noche se entregan al primero que pasa, porque el
jorn,al del d1a no les basta para procurarse un
poco de l umbr e en su agriefuda guardilla; pobres
diablos que vagan por las barreras en busca de
u n pedazo de pan sobre que caer; una legión
de seres hu manos, t rémulos, vacilantes, algunos
todavía cubiertos de galas viejas, ocultando cuidadosamente su miseria; otros, resueltamen te
h undidos, haraposos, de largas cabelleras enmarañadas, siluetas de un infierno de hambre, infinitamen te más doloroso que el inmortalizado por el
p0€ta florentino.
La historia de los vencidos es casi siempre la
misma. Recuerdo, una tarde, en el estu dio de
u n ar tista amigo mío, la t riste revelación, el desC6nsolador de:;enlaoo de u na de estas vidas agotada antes de, tiempo, extinguida irremediablemente en u na rosada lu z de pr imavera. Em todav ía una niña, apenas la pubertad había marcado ondulaciones vagas en aquella carne suave y
ténue, en la que la virginidad luchaba tenazmente por a1Toj ar puntos mar chitos. Y en actit!ud
i mpasible, tendida sobre una piel de pantera, permanece una hor a, dos, tres, completame,nte uesn uda, m ien tras el escultor indiferente, absorto en
su obra, se olvida de que la escultura de carne
q ue está delante de él tiene músculos que se fatigan, pulmones que hieren las corrientes de aire
&lt;1ue provoca el primer curioso que en t,a. al taller, nervios que se alacían, un cuerpo que se desgasta le,ntameut:e y que no vuelve más, que ac 1so ya no se prenda á la vida por los débiles hilil los que hoy la atan en el próximo amanee&lt;? de
las flores, cuando las lilas blancas vuelvan a dejar oir su clarinada de )Iayo.
Y en un minuto de de•scanEo, entre las bocanadac:; de dos cig'arrillos, mi amigo me contó su
1&gt;reocupación. ¡Ah! aquella muñeca le había echa&lt;lo á. perder su irahajo, 1111 atrevido desnudo, rn
~ran éxito del Salón. ;, Cómo diablos había hecho
para irne poco á poco adelgazando, para pre,cntar ~urcos en un torso que hacía pocas semanas
resplandecía de tersura. Y ~e dirigía á ella y ~cñalaba lo;; hwares marcarlos por la clemacrarión,
P1ientra~ en"el ro~t ro de la modelo, un rostro clnlc·e y taciturno, encu:ldraclo por un c1sco de cahelios rubio$, brillaba, como la luz tenue de un
~:mtuario, una mirada piado$a y grave. ;, Cómo
había sucedido aquello? Ko podía explicár selo.
Ella e·ra una muchacha juiciosa y ~eria; no po-

en

EL NUEVO PRESIDE~TE DE LASUPRmlA CORTE.
-&lt;::&gt;O--&lt;:::&gt;J t. . d
Magistrado de la Suprema Corte d: us_1cia e
la Nación, e•l liberal constituyente senor _Lic. D on
Félix Romero, acaba de ser electo Presidente de
aquel alto Cuerpo Judicial. .
..
El señor L ic. Romero, digno h1JO de Oaxaca_,
es, por todos títulos, acreedor al delic,-a~o ~u~sto .ª
que se le ha ele,•ado, no sólo por sus prm?1p~os liberales, sino también por sus vastos co~oc1mientos
científicos bien demostrados en los tribunales de
la República y en los tral~ajos que, h'.1- presentado
á la Sociedad de Geografía y Estadistica, Corporación de la cual es Vicepresidente.

'

Para los pescadores es ese también su lugar preferido.
Publicamos hoy un grabad~ que
representa una parte de la ciudad
de Guaymas, la "Punta Arenas"
con los talleres del Ferrocarril de
ecse nombre y el mar Pacífico que se
pierde en lontananza.

la pru~Ba.
De un libro para ella.

Cómo en herirnos la crueldad se afana!
Cómo á esquivarnos- la piedad empieza!
:::li parece mentira, dulce hermana,
que siendo tan pequeña el alma humana
pueda en ella caber tanta t r isteza!

~cos DELÚLTHIO ECLIPSETOTAL.
Nuestro grabado muestra las fo"rafías del sol tomadas por los
~üembros del Observatorio de la
Fscuela ~acional. Preparatoria el
día 28 del pasado :Mayo.
Se hizo uso para las observaciones científicas de aparatos precisos.
romo el actinómetro y pirheliómei ro ~· las brújulas de inclinación y
ele declinación. El resultado de estas
observaciones es la comprobación
de una moderna teoría procPden-

Oh sombra sin luceros, bien te en.sanchas!
oh hierro, bien escarbas nue.stra herida!
:i\las que importan, Dolor, tus avalanchas
de angustia! Nuestras almas son dos manchas
rnuy blancas en lo negro de la vida !

E.l Hospital Militar de Instrucción.
~

Sr. Lic. Félix Romero.

día haberse dejado ganar por el amor; sabía demasiado bien que el amor es un enemigo del arte y que la modelo que, cae en la tentación de
dej arse ir en un soplo de primavera con un buen
compañero que dice cosas gratas al espírit.u, tiene oe•rradas las puertas del taller, porque en el
taller no entra sino la inmortal Bellez:i. jamás
hollada por cosas humanas. Y sin embargo,
aqurcUa muchacha i•e acababa ii:.remisibkmente,
iba hundiéndose en el montón áe los despojos,
en ese inmenso montón, al que van á caer tantas viencedoras de un día para salir por las obscuras puertas del hospifal. Si aquella consunción se
acentuaba, se vería obligado á buscar á otra par a
dar fin á su t rabajo. Y en el rost:!ro dulce y taciturno ele la modelo seguía brillando una mirada
grave y piadosa, como la luz de un santuario.
Y mientras él volvía rabiosamente á. la tarea,
toda la historia de aquella catástrofe acud ió ele
golpe á mi espíritu : las largas horas ele inmovilidad forzada, las posturas molestas, los rambios de temperatura, la necesidad de acudir ele
un taller á otro, porque el jornal es bajo y en casa
esperan muchas bocas, la angustia de sacar t odo
el partido de aquella florida adolescencia, la vida sin aire sano, sin ejercicio, sin higiene, sin un
rinconcito alegre en el que depositar sueños, u n
largo nroceso que pone en uL aman€ccr una nota
marchita en una caroo virgen y en una noche un
punto de sangre en los labios inmarchitos de la n iñ a . . . . Y después . . . . el arte que le dice : véte,
¡ no me sirves! E l taller cerrado inevocablemente, la noche fría y obscura, el hambre implacable. La caída, el hundimiento, y el m ontón de
despojos humanos engrosados con otra vida más,
despeñada en el abismo sin fondo de lo inservible, de lo inú til, carne de un inmenso naufragio en la marejada del gran océano parisiense.
Y entonces, me p regunté : ¿ De qué n úmero de
víctimas está hecha una estatua?
P arís, 1± de Mayo de 1900

Valor! Tú e1•es virtud y yo denuedo;
an oos de herirnos temblará la daga
y a{!a:;o rompa tan mezquino enre_do.
X o temas, el puñal tiene más miedo
que el noble corazón á quien amaga.

A principios del año. ~e ;s98, ~ Secre:Jlaría
de Guerra y Marina com1s10no al senor : emente
Coronel de Ingenieros, Amoldo Casso L opez, con
e,l objeto de que formara un proyec~o parn: _llevar á cabo la construcción del Hospital :Militar
de I nstrucción.
El señor Casso Lóuez cumplió con dicha comisión y la Secretaría de Guerra acordó que él dirigi~ra la ronstrucción, lo que ha verificado hastia estos últimos d ías, en que se le ha confiado
una delic1da comisión en Yucatán, substituyéndolo el señor Teniente Coronel :Manuel Rivera.
El edificio ele que, nos ocupamos, y que está
próximo á terminarse, consta de dos cuerpos; el
primero es de or den Jónico, y el segundo de orden Corintio.
Los planos se mandaron á la Exposición de
París por acuerdo de la Superioridad.
.
Aún no se sabe la fecha en que deba maugur arse estia importante mejora, inauguración á la
que concurrirá el señor P residente de la República, acompañado de sus Secretarios de E stado.

PENUMBRA.
~*--&lt;:::&gt;-

•

•,

"Poeta, canta, canta :" gritaba la t r aviesa,
L a loca estudiantina, que alegre y bulliciosa
Sentada al rededor de la Yetusta mesa,
En vasos color de ámbar, tomaba la cerveza
De un amarillo oscuro, rojiza y espumosa.
"P oeta, canta, que oigamos la deseada"
" Inopiración sublime, la inspiración divina,"
"Que Yiste en sus tristezas tu alma desgraciada ;
"Poeta, canta, canta, gritó la entusiasmada,"
"Alegre y bulliciosa, traviesa estudiantina."
Y se paró temblando : de cuerpo sobr io y fuerte,
Mirada vacilante é hirsuta cabellera
Y dijo : "compañeros, yo brindo por la muerte,"
" La dulce desposada, la que en el alma vierte''
"En ház esplen&lt;loroso los sueños de Quimera."
"Yo brindo, compañeros por el ideal risueño"
"Yo brindo por mi amada, la ingrata que me olvi( da,"
"Por la que viajo simpre hacia el país del sueño,"
"Heia la tier ra blanca de amor es y de ensueño,"
"¡Yo brindo por las cosas más t ristes de la vida!"
"Y,) b:!'indo por el vino, q•w mata la t risteza/
"Que ahoga el infortu_nio y da la paz divina!"
Y al acabar, bebióse su vaso de cerveza,
Las piernas le temblaron . . . .. rodó bajo la me(sa ... . .
. .. . Y se alejó medrosa, la alegre estudiantina !

élías .C. Jorres.

_J
Hospital Milita r de Instr ucción.

.Ama, sufre, ora, aguarda, y no te asombre
si siendo buena tu tormen t.o crece.
Qué es la ventura en la e.x:i:;tencia? "Gn nombre ..
¿ qué es la vida? Un sollozo. ¿ Qué es el hombre?
¡ 1 n átomo de noche, que padece!
Ama y aguarda : la creación entera
amando radia y aguardando enflora.
Mira el nido y la rosa en la prader a!
'f o&lt;los los nictos te dtrán ¡ espera!
todas las rosas te dirán ¡ adora!
Sufre y aguarda : en la existencia vana
nuestro amor será luz que siE.mpre arele
-;t' que siempre arderá, triste ó ufana.
Si ayer fué como el sol, en la mañana,
hoy será como V esper, en la tarde .. .

•

Ora y aguarda, la fortuna inquieta
r omper no puede nuestro;; firmes lazos.
Cuando llegues conmigo hasta la meta,
¡ con cuánta fe te cantará el poeta!
j con cuánto amor te arrullará en sus brazos!

Fotografias del eclipse total de Sol, tomadas en e l Observatorio de la Escuela N.,..
cional Pr~paratorla.

PUNTA ARENAS EN GUAYMAS.
~ 0 --&lt;:::&gt;-

Es un ,;itio clel:c·oso el que lleva el nombre de
"Punta Arena;;," en Guaymas. Avanza hacia el
mar, pro,,.J•gando su aguja que baña co11;;lantEmente las olas.
Ahí acuden las familias de la progresista ciuda&lt;l ~- org,rnizan fiestas que constituyen el en, ·anto
del tourista.
"Punta Arenas" no es sólo un sitio de recreo,
como pudiera suponer,e, sino también el asiento de los talleres de un Ferrocarril que ha prestatlo imporfüntes servicios á una buena región
del Estado de Sonora.
Los viajeros se detienen en "P unta Aren.as,"
particularmente á la caí&lt;la de la tarde, porque es
hermoso €rl e,pectáculo que ofrecen las parvadas
de aves acuút',icas que van á posarse en la extremidad de la enorme aguja que nace de la playa.

La coroni luminosa observada durante el eclipse áe, 2
de Mayo. por el profesor Manuel Gutlérrez. de la Escuela
Normal de Jalapa, en el Observatorio profesional de Montemurelos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900.

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

?

te de los sabios del Uruguay, que afirman que hav
un punto de irrailia~ción calorífica en el centro del
sol, de donde proviene la mayor temperatuni.
Y en efecto, en los momentos en que se .:-u;&gt;ria
P?t la luna el centro solar, la temperatura descendió notablement,e,, volviendo á subir cuando el
~~smo centro quedó despejado y cesó la interrupc10n solar.
El mismo grabado representa la.s diferentes fasesc. del __erlipse y enseña de manera objeti, a [,1
expl~cacwn del fenómeno astronómico; las fotografias son de lo más exactas que se obtuvieron en
esta capital.

(euent"·····"
La conversación se sostenía haciend;:i comentarios rcspcclo á las mujeres que má~ pasto daban
á la crónica de los teatros por tandas.
Y a todos, cual más cual menos, habían puesto

¡OH NOCHE!
-&lt;:::::,.*-&lt;:::::,.

LA CORONA SOLAR.
Nuestlro grabado repres€nta la observada por
el Sr. Pro!e~; Ma~mel Sánchez, quien en el inform~ que nnd10 al Jefe de la Comisión, dice lo siguiente:
"Yo no ví durante los instantes de la totalidad
más que la corona: cerca del Sol brillaba. espléncli~
dame;1te un planeta; pero no lo miré, él se me pin•
taba_ a un lado del centro de la retina: vo no desvié
la vista de la corona, sino para trazar mi croquis
en la _cartera, Jevant~da co? l~ mano izquier&lt;la para
poder comparar meJor mis lrneas con el original.
Lo que hirió c0¡n gran sorpresa mi atención
fué la ause!;cia casi absoluta de corona en 1rn,{
gran extens10n de la región cercana al Sol. La
corona de este eclipse tenía muy distintamente
la forma de un~ lista ó faja. de bordes netos y aparentemente casi paralelos : esa lista tenía un ancho
poco mayor que el -~iámetro solar, y fomando por
plano ele comparac10n el vertil que pasaba por el
centro del Sol, estaba desviada del vértice hacia la
de:echa: esto es, hacia el Sur. Como se ve en el croqms adJ~mto, la faja no era continua, eRtaba inteTrumpida en el centro en una extensión muv
n~table : parecía constituída por cuatro efluvios h;:nmorn", dos dirigidos hacia aniba y dos hacia abaJO. ~egún una línea inclinada, de
vertical hacia
el Sur. .Los dos efl1:vios de arriba eran más grandes qu~ los el_~ abaJo, me pareda que alcanzaban
romo cmc2 diametro~ lu~ares: de log ele abajo. el
del lado :Norte tendria cuatro diámetros, y el del
Sur, uno y medio.
·

la.

Rompiendo nubes de bruñida plata
que su~pendidas ornan el Oriente,
surge Selene cuya luz dilata
sobre el cristal del lago transparente.

los coches que se estacionan allí á esperar carga
entre los tra:mochadores del rumbo. Pasamos
frente á un templo, (¿ cómo sei llama?) . . .. bueno equis) y sobre el quicio de su ancha puerta.estaba recostado un chicuelo harapiento, sumido
en profundo sueño, sin embargo de que el inclemente frío de la noche deb ía azotarle con sus
punzantes ráfagas. Servíale ele cabecera. uno de
esos banquillos que llevan los "limpia.-bot.as"
ambulantes, y la luz de un foco eléctrico ca.fa ele
lleno sobre aquel cuadro, bien común en nuestra
metrópoli, pero no por eso menos importante en
eta historia que les cuento á ustedes.
La pareja pasó casi rozando al chiquillo y ví
que Laura, de•asiéndose del brazo de su compaü ero, se inrlinó lo bastante para poder apreciar

Los seguí paso á paso con aire de inctifü-renci:1,
como si no hubiera advertido que ellos ca.Ill.ffiaban
un poco adelante de mí.
A la luz de un foco eléctrico pude ver que
Laura, iba eleganrtJemente vestida : rechinaba la.
seda de sus faldas y cubría sus hombros un riquísimo abrigo con bordaduras del más exquisito gusto.
No cabía duda; aquello de que siguiera de corist.a en un ,t eatro de tandas, era un capricho.
El sueldo exiguo que podía ganar de seguro que
no sería bastante siquiera para los antojos callejeros que su holgada situación le exigía desear.
Pero también podía ser, me pensé, una de
esas niñerías de que los viejos suelen apasionarse;
quizá aquel buen hombre de las patillas canas
sentía más gloria con arrastrar por estas calles de
Dios una "mujer de teatro", que escondiendo
su decrépita prostitución en un rinconcito quieto
y conforliable.-como nido del placer,-junto á
una hembra hermosa, fresca. . . . . vamos ¡ un
orto de vida que sonriera á un ocaso en las horas
tlibias ele la naturaleza! .... . .
-¡ Inspirado estáis, Don Juan! interrumpió
con graciosa solemnidad uno de los comensales.
Un coro de risas cerró el regocijado parén&lt;tesis y
el que hablaba continuó :
-Ibamos en que yo seguía á la pareja.
La Avenida Juárez estaba desierta, solo ante
los cafés nocturnos se destacaba esa mancha net;n. clavetrnda con puntitos de luz, que forman

las facciones del que dormía. Precipitadamente
se desprendió el abrigo y con un cuidado que sólo podríamos ver en una madre, -cubrió al chicuelo, quien al sentir aquella inesperada protección, hizo un movimiento de bienestar y continuó
tranquilamente su sueño.
1iientras tanto, yo había llegado al lugar preciso donde se efectuaba aquella escena, y pude
oir al viejo de las patillas blancas que preguntaba
á Laura :
-¿ Qué haces?
- ¡ Chits! . . . . . (:s mi hermano.
El viejo hizo m1 mohín de desprecio; Laura
volvió á asirse del brazo y la pareja continuó la
marcha sin decir más palabras .
Yo, que me había adelantado, quise volver á
mi situación anterior y me detuve un momento;
al pasar Laura junto á mí, pude ver que llevaba
el rostro contraído por una de esas expresiones
del llanto que se contiene . . .
Un momento después la pareja detuvo un coche
y oí que el viejo daba la orden:
-Al hotel X.
Y yo me quedé sin la prometida aventura.

Ya la monblña que se yergue airosa
e:urónase de armiño allá á lo lejos,
y bajan de su cumbre majestuosa
torrentes apacibles de reflejos.
En el valle gentil la bruma le,e
que f'emeja una hamaca de brocado
jugando con el céfiro se mueve '
y el céfiro suspira enamorado.
Es la hora del amor .. . Sobre las frondas
soñolientas y tristes y calladaf',
se dicen al pasar ternuras hondas
las ninfas y los genios y las hadas.

Y entre tanto los silfos arrogantes
¡:e agitan dulcemente entre las flores
que. coquetas se mecen anhelantes
en el regio pensil de sus amores.
Todo está en calma. Duermen silenciosas
fas tempestades del dolor secrebis .....
Es Ja hora de sofí.ar: soüad, hermosas!
Es la hora de cantar: cantad, poetas!
l\Iéxico, 1900.

lfanu/fo J'enagos.

LA VENTA DEL TEATRO PRINCIPAL.

Sra.. Genara. Mo:r1ones.

Sr. Luis Arcaráz.

Xuestro más antiO'UO e r,
b d
..
Genara }Iorioncs Yiuda de :1.~eo_~ca ª1 e ~er adqum_do por la señornDoña.
.,
'
. icaraz, y e ~enor D Luis Arcar·í1
c·10n de e:ompra. que sería notable "Ólo o.
.
'z, y a operaexhibi_eron al e:oniado la respetable su~~ ~~
que los comprad~r·cs
negoe:10, lo es rn ucho más si se recuerda ue hac ' . ' en ~ue se p,:cto (;'[
Hermano:, ~\re:ar-íz no sólo no t ,
q_t l f e uno~ ocho o nueve ano, los
' ,
eman cap1 a uertc ·
,
vez •e vieron con llificultade
•·•
, smo ~ue en m,ts de un,1
Premio á la labor más ·ts· parla eu1Jdr u sus compromisos pecuniario~.
. .
ac 1va, 10nra ay4icaz has·c1
, . f'
1 0 1
M1qumda y tales circun•tan • . t·:fi·
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.t .
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ro1ne arws pues son t ,
•
rn puede lograr cuando se trabaja co~ el afán es o~ un eJemplo de lo que
hecho los s01ores \rcaráz ha•t 11
,
y _honradez con que lo han
presas.
~
'
" a cgar a este tnunfo ele las graneles e111-

1;;!~ toºo

'

2"achada. del Teatro P rincipal .

-aquella mujer. E-staba muy clara la cita: en el baile .....
Y lograron despertar mi vanidad. Con una sonrisa que probablemente debe haber significado
protectora benevolencia por el triunfo que acababa de alcanzar, me depec11 prometiendo dar cuenta
detallada de mi aventura.
Salí del vestíbulo del teatro cuando Laura
aun no torcía la esquina. inmediata.. lba paw á paso, de seguro el viejo no quería transigir y ella
activaba el ataque antes ele que fuera tiempo de
tomar el camino del hotel. que estaba en rumbo
opuesto al Tívoli.
Mientras tanto logré ponerme á corta distancia de la. pareja, y en la esquina se resolvió la duda: iba al baile.

•

e

. Por otra parte, el público de )féxico h b : O'
tiempo, con esta compra pues 1
.
a ra ºanado dentro de po&lt;-0
,
os nuevos propieta .· 0
te las necesidades ele una concu 1
.
lt
u s conocen perfectamenr ·enc1a cu a y sabemo'
,
.
portantes mejoras al edificio.
~ que van a hacer 1rn-

su arenita de aventurezca historia en aquel monu'.culo de murmuraciones, y el único comensal
que no había hablado se dispuso á hacerlo premlrnlizan&lt;lo con frases dichas en tono graYe, entrecortadas, bien para dar un sorbo á la taza ele café,
bien para fumar con chasquido ele labios una bo&lt;1uilla de cerezo que tenía engastada una regular
'·Gloria de Yíctor Ungo.''
Y decía así :
-Cstecles saben que Laura desde que está protej ida. por el viejo ele las patillas blancas, sale del
teatro sin volver la vista hacia el grupito aquel
que la. espera en el vestíbulo y con el que antes solía sonreír y aun aceptar la cena si á mano venía
que se la invita2en.
Pues esl!a noche que les digo á ustedes, salió
colgada al brazo de su buen viejo y al pasar frente
al grupo, en el eual esa vez yo me encontraba, dijo á su acompañante con tono zalamero:
-Anda, vamos al baile, un momento ..... un
momentito así .....
Y con el pulgar é índice de &amp;u mano enguantada
le Beñalaba al viejo, el "tamaño'' de tiempo que
quería estar en la fiesta.
Esto hubiera pasado sin alguna significación
para todos los que alJí estábamos á no mediar la
circunstancia de que Laura, al hablar al viejo,
riavara en mí la mirada ele su¡;: ojos "hondos" ....
Sí, acuérdense ustedes, ele la singularísima forma
ele aquellos ojos: "hondos" es la palabra que da
más idaa.
Pero volviendo al caso; esa. mirada fué bastante
pa.ra que todos los del grupo me asaltaran con
chanzonetas y puyas de más ó menos buen gusto y trataran de convencerme de que debía seguir

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EL :MUNDO I LUSTRADO

Domingo 10 de J unio de 1900.

~L MUNDO ILUSTRADO.
AÑO VlI--TOMO !--NÚM. 24

MÉXICO, JUNIO 17 DE 1900.

DirecJk:r: Lic. &amp;Ar.A.EL BEYES SPÍJll'DOL.A..

8UBSCRIP&lt;1IO!&lt; lll&amp;lf8Uil POB ANBA,
l0&amp;111 IOB.IIJI BN LA CAPITAL,

11.&amp;

'1.25

Gerente: .A.llf'l'OJll'IO OVY••

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SE ACORDARÁ DE MÍ?

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL :MUNDO I LUSTRADO

Domingo 10 de J unio de 1900.

~L MUNDO ILUSTRADO.
AÑO VlI--TOMO !--NÚM. 24

MÉXICO, JUNIO 17 DE 1900.

DirecJk:r: Lic. &amp;Ar.A.EL BEYES SPÍJll'DOL.A..

8UBSCRIP&lt;1IO!&lt; lll&amp;lf8Uil POB ANBA,
l0&amp;111 IOB.IIJI BN LA CAPITAL,

11.&amp;

'1.25

Gerente: .A.llf'l'OJll'IO OVY••

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SE ACORDARÁ DE MÍ?

�EL MUNDO ILUSTRADO

, ~1J~@l\~t®~ ,t~Ul@~
EN FRANCIA.
~

...

Siento la separación del General de Gallifet del Ministerio fran&lt;!és; se me figuraba que,
por haberlo designado, á él y á ~_. \~~ldeckRouseau con alaunos días de anL1cipac1on á su
.
o
. .
'.
nombramiento como m1mstros que yo escogena
si hubi€1rasido,.l\1. Loubet, yo los habría nombrado.
Y esto indica que adolezco de excesiva modestia como todos loo revisteros que procuramos
hacer creer á nuestros lectores (de quienes silenciosamente noe reímos, sin suponer que elloa
probablemenf.e 8e rien con más ganas de nosotros)
que moviendo la punt&amp; de la pluma removemos
al mundo.
Por lo demás, mis lectores y yo hemos c~venido en que no hay animal ( racional, se supone) más ingenuamente fatuo que un lit€rato, y
que sólo le supera el híbrido q~e resulta de la
combinación del periodi;;fu y el literato.
.
La verdad es, dejando á un lado reflecc10nes de alta filosofía, que el viejo Gallifet lo había hecho muy bien; hab1a vuelto á pon~r á caballo al ejército desarzonado por los furibundos
.ataques de los SO&lt;!ialistas durante el . proceso
Dreyíus y había devuelto al país ]a confo1~za en
sí mismo reinspirándosela en la representación armada.
Su última disposición fué de esas que merecen
aplausos incondi,cionales y que debe de haber
llamado la atención de nuestro Ministro de la
Guerra. que es la actividad hecha hombre: me
refiero á la cuestión del alcoholismo en el ejército.
En Francia los regimientos faenen sus cantinas
y en esas cantinas, de hoy en ade.Jante, no podrán
los militares proporcionarse bebidas alcohólicas; el
progreso del alcoholismo en el ejército francés
asume ya caracteres, por tal modo alarmantes,
que, puede decirse, que el día de la guerra los
grupos armados iban á entrar vencidos al con~bate, deprimclos físicamente y moralmente disueltos por el aguardiente.
Aquí debe de haber muy buenas disposiciones
s::i',r,J e_,, .' s1.ponemos que ~--· cumplen, bu,•11,i ¿2
que se cumplan; aquí también el alcoholismo es
ya una peste que hace más estragos que la peste
bubónica podrá hacer nunca; también aquí pr~para el alcohlismo, que es el arte, no de embriagarse precisamente, sino de tomar diariamente
"copiilas ;" nue,vas generaciones de vencidos anticipados en la lucha de la vida, nuevas generaeiones de esclavos. Allá :M. de Gallifet prohibió la
venta de licores en las cantinas militares, aquí se
puede prohibir a,l i;oldado todo lo que no sea
una ración de pulque, cerveza, cidra ó vino (incluirnos á los oficiales naturalmente) y la prohibición á los oficiales, á todos, sin distfoción, dura y
resueltamente, de entrará la,s cantinas civiles. ¡ Oh!
¡ qué bueno sería esto! Ouando se prohibeáhombres
de honor. como son los oficiales, entrar á las cantinas, es porque las cantinas se consideran deshonrosas. Y es!lo es lo bueno, deshonrar, infamar á
estos en,enenatorios.
~*~

Como todo hombre de talento, Carlos Díaz Dufoo nos faace viajar por un París que, para su
uso particular, se ha recortado en el París grande v en su París no sintió las elecciones municipales y no percibió el triunfo de los n!\cionalistas.
¡ Claro! como que el rumor de estas batallas solo se oye en el tímpano de la prensa; pero la
prensa si ha hecho, dicho, clamado y exclamado á
más no poder oon mofüvo del triunfo de los plebiscitarios ó nacionalistas, es decir, de los que esperan á un Mesías cualquiera, con tal que vuelva á
caballo (negro ó blanco) de la revista de L-Ongchamp !.... "En revennat de la revue." A. nosotros €!D lo particular nos importa poco; en lo general sí, naturalmente; Francia, allí es nada, el

1

1

"alma mater," la vanguardia de los latinos, la
república, la demO&lt;!raoia. . . . etc., etc.,
Una cosa nos importa ó nos atrae mas el es~ctáculo de los hombres de puro talento, de los mtelectuales de alto vuelo, especie de '·super-ho~bres" literarios como Nietzche diría, en medio
del laberinto p~ltlico. ¿ Cómo habéis entrado a9-uí,
caballeros? Como observadores finos y excépi1coa
de las o-esticulaciones del eterno payaso humano.
Muy bien! Todos comeremos entonces del pan
blaoco de vuestras co*chas, porque tenéis el don
de convertir todas vuestras notas sobre la vida en
espigas de oro de fecund~~ granos. ; . ¡ Pero no!
Que veo sois actores; toma1s una mascara, brmcáis en la mascarada. ¿ Es posible? Ee cierto, i ay!
es cierto que allá van saltando de júbilo. Barrés,
el ex-anarquista dilettante. . . . se explica; Ooppe,
el pobre gran poeta minia~urista has_ta en sm
cuadros grandes, que ha ca1do &lt;le rod1Jlas en el
arrepantimiento, lo que es noble, y e~ la de,·oción, lo que es respetable, y en la poesia un p~co
sacristana, que es lo que se llama caer en la mfancia .. . . se explica también; p€TO vos, p€ro tú,
¡oh! "tu quoque," pero Ud., Sr. D. Julio Lell1:aitre, el hombre d€ más talento que ha florecido
en las ubérrimas márgenes del Loit'€, que veía tan
serenamente pasar la vida contemporánea, como
un hilo de oro sin fin por el ojo de la maravillosa
aguja; ila.n desprendido de la far&amp;i de la. vi&lt;la, tan
risueño ante la conciencia humana, tan hábil para.
doE:!Smontar los eternos títeres de la historia y enoontrar los resortes íntimos d€ sus acciones y los
hilos invisibles que tiraban de ellos desde las mis!Jeriosa.s bambalrnas, bajo las cuales corre el río
e(lerno del "devenir" ..... U d. qué hace allí; que
anda Ud. comiendo y triscando por entre las urnas electoraJes, una mano en la mano de De'rou lede y otra en la de Rochefort, un loco y un
mistifi.cador, y cantando el himno de la "&lt;lelitrnna'' y el aleluya de la victoria! Y Ud. capitanea
á los señores Cassagnac y J&lt;:::&lt;luardo Dr urnond y
abate Garnier, cantando el "lo peúán" en esta
vuelta de Salamina municipal... .. !!
i Oh! no señor mío, admirable maestro, "le maitre," yo no le puedo negará Ud. el derecho de hacerlo, es Ud. ciudadano francés y alcalde de su
pequeño pueblo natal de Turena y sieme Ud. un
poco de náusea frente á :frente del retórico J aures
y del €nergúmeno Vivián y del antipático economista Guyot, y comprendo que á fuerza de perseguir á su infinita prole estulta y solemne del boticario Homai se haya Ud. repentinamente encontrado en el bando del abate su enemigo. Pero
no sé; hay un "pero" aquí que no sé cómo formular. Ee evidente que todo buen francés, es iieguro
que todo amigo de la tolerancia, de la patria, ele
la justicia social contra los socialistas . . . debe,
está obligado á hacer lo que Ud. ha hecho, si cree
deberlo hacer. No cabe duda. Pero ¿ por qué no
se estuvo Ud. en su balcón? Porque se ha bajado á la calle! Defiende, Ud. todo cuanto quier,a, pero desde arriba, desde la torre de márfil, no
con los pies en el "drenaje," como por acá decimos en esta ciudad típica de•l saneamiento y del
lodo. Y Ud. nos ha dado derecho á tratarlo así,
y á exigirle todo esto; porque nos ha mostrado
todo cuanto hay de farsa y de interés sórdido y de
lucha y re,batiña en tlodas e.itas decadentadas virtudes, y porque nos había Ud. acostumbrado á no
ver en su benévola é irónica sonri~a "renaniana,"
la señal de la in~piraeión delirante ele ]05 que sueñan en 1111 Mesías,-César-Xapo]~:'m-E..:mhmger, porque nos extraña ver tan ele su circunscripción, ele su parroquia y de su barrio, á un ciudadano rl.ei Atenas . .. En fin, señor mío, es Ud. un
hombre libre, lo ha demostrado Ud. siéndolo y
quizás de esta manera se muestra Ud. más ciudadano de Atenas que elaborando miel en su panal
literario, aun cuando esa miel olía á flores del Himeto ...•. ! Qué lástima.
~os:::,..
El gobietno se ha mostrado fuerte, decidido,
rígido y frío, como es Waldcc'.,-Rousseau; las
elecciones de provincia le dieron inmensa ma_yoría
y se ha puest-0 impávidamente frente al París
municipal, corno lo han estado casi siempre los
gobiernos republicanos. Ha sacado de entre una
balumba ele interpelaciones frenéticas su proyecto
de amnistía á todos cuantos han tomado parte en
el asunto Dreyfus, meno~ á éste, que no queda
completamente rehabilihldo en consecuencia, pe-

Domingo 17 de Junio de 1900.

Domingo 17 de Junio de 1900.
ro á quien se le de,jan, por. ~e .~echo, los m_~dios de perseguir esa rehab1btacion en los tI 1bunales. En el ataque llevado recto so?r_e el .onemigo y á paso de carga, perdió_ el. ,Mrn1ster10 a~
General de Gallifet, pero esto le sirv10 pa,:arno?trar
lo absurdo de los ataques de los 1:ac1onahstas&gt;
que acusan al gobierno de ser enemigo solapado
d€l .ejército, dando la _cartera de guerra a. .u~
joven divisionario excesivamente celoso_ del pre_~tigio de su clase y de una c~mpetenc1a &lt;le_ ~11rru,,ra línea. Con esto, con quitar á su gobierno
cierto barniz sectario que quizás tiene, puede
Waldeck-Rou;,seau, clausurar la ~posición, prosiauiendo su tarea, que sus enemigos se han. emp;ña&lt;lo en no ver y justipreciar, de convertir al
partido socialista, que es una fuerza en_orme ya
en la democracia francesa., de convertu-Jc,,, decimos, de partido revolucionario. en partido de
aobierno. El hecho sólo oo haber mtentado hacer
~te servicio de primer orden á la República, colocará al actual jefe del Gabinete francés ,en un
alfu pllí!isto en la historia parlamentaria de
nuestro tiempo.

__j~J~

EL MUNDO ILUSTRADO

-de Mont-martre? ¡ Oh A.ndersen, eran, pues, ciertas tus imat'.;inaciones! Ko era mentira vuestra. ilu:sión, ¡ oh milagrosas leyendas danesas! Se recuerda aquellos cuentos de príncipes perdidos enlasselvas, que tropiesan con palacios encantados, donde
·una princesa esclava de tremendos conjuros los
aguarda oara ser liberada por ellos y con ellos
huir á través de la nO&lt;!he salpicada de astros, en
un corcel de crines de llamas y ojos de carbunclo,
-:y se cree oír resonando bajo la.3 bóvedas el grito de
..A~adino:

de enormes flores de sol; con franjas de perlas
de cristal tallado; de vidrio, por fin, los divanes
en que se reposa.
Bajo el salón una fábrica de vidrio muestra al
público los diversos procedimientos de esta industria, que ha podido crear una tal mara.villa,
pues se trabaja á la vista de todo el mundo.

-¡ Quien ferea lámparas viejas por lámparas
lluevas!

De día el palacio lividece, se opaca, mas apenas
llega la no,;he, Ee manifiesta como al poder de una
varita de virtudes: se asciende por sus escalinatas
fulgurantes y se llega al centro del gran salón C-On
la impresión de que se halla uno en el interior de
una piedra preciosa, de un tabernáculo de gemas.
Suena á lo lejos la música, todo radía, todo arde
con igniscencias indescriptibles .... y el alma maravillada de tanta bellaza, repite las palabras de
los apóstoles que contemplaban extáticos en el tabor el mar de luz ele la transfiguración de Cristo:
-"Señor, si quieres levantaremos aquí tres fiendas, una para tí, una para Moisés y otra para
Elías y nos quedaremos en este monte para siempre.

Mr. Ponsin el maestro vidriero autor de este pro•digió de ópalos, de diamantes y esmeraldas, en
,que "no hay un solo rincón de sombra," ha muerto
~ntes de ver concluida su obra, pero se ha hecho
•con ella un bello epitafio de luz. Rl palacio se corn))one de un salón central, coronado por una cúpula, encima de la cual relampaguea y "parece bogar
-en el espacio" la estatua de "Electryona," la hija
del Sol, obra de la célebre artista polaca Iza Albazzi, condesa de Albazzi Kriatkowska.

París. Mayo 19 de 1900

***

DESDE PARÍS.
-&lt;:::,.o&lt;:::,-

'¡

El Palacio luminoso Ponain.
,Cuando llega la nO&lt;!he, que en París ee ahora
una visita ef1mera., pues que á las 8 p. m. el crepúsculo destiñe aun sus últm1as lilas en el horizonte y á las tres y media de la mañana la aurora riega ya sus primeras rosas; cuan&lt;lo llega la noche,
digo, la. Exposición, cuyo enorme recinto, que yo
calculo tan grande como la ciudad de Puebla, resonó durante el inmenso día de voces y de pasos,
tórna, e silenciosa; se queda casi sola, salvo los cafés de las márg&lt;mes cte1 :::lena, sobre to&lt;lo la "Feria" española donde una estudiantina y cuatro 6
cinco bailarinas (muy aceptables) vuelven locos á
los pa1·isienses que deliran ante el mantón de Manila. Entonc ~s la luz hace su aparición maravillosa. La tone Eiffel proyecta sus fuegos pálidos que
trazan en el azul purísimo del CJelo dos conos de
luz semejantes á dos caudas de cometns, los palacios retratan su,:: centenares de millares de fO&lt;!os
cabrilleantes en el Sena que fing-e un r:o de colores,
un iris aprisionado por algún taumatur~o en cuenc1 el€ ru bíe~, topacios y esmeraldas; el palacio de
la Optica se incendia todo. como un estuche de
pedrería, el puente Alejandro se perfila feericamente e&gt;&lt;:tentanclo ,ms impacient.es pegasos de oro,
el irran Palacio y el Palacete muestran .sus columna&lt;las armo11iosas baña&lt;las en plata, y el viejo
París, acecha con ojos vivos el paisaje de~de las
ojivas &lt;le sus casas góticas. Aquello es la fiesta de
la lnz, el apoteosis de la electricidad; una ciudad
&lt;le luz que platica con las estrellas lejanas v "flirtea'' con el Sena donde dormitan, arrullados por
los orquestas de los café~, los pontones que sirven
en el día rle emharc1deros. Así debió ~er Venecia
en sus noches de gloria; así debieron verla los bateleros levantinos mientran cantaban sus querello•a~ barcarolas; así debiPron reh1mnAP-ue-a1· en
otro tiempo las aguas del Bósforo. Asistimos á un
ensueño ele Turmer ó Delancroix, á un cuertto de
Scherezada. Pero hay algo más bello que todas estas bellezas: el Palacio luminoso Ponsin. Este, surge de pronto en un rinconcito del campo de -:1.íarte. á la orilla de un remanso diáfano que se aduerme entre ré,::pedes y rocas y es todo de vidrio v de
cristal, iluminados interiormente por infinidad de
focos. :Xo liay manera de deF-Cribir la mairia de ese
alcázar radiante: muros luminosos, cúpulas transparentes en que resbala la luz, arcadas de colores
.
balaustradas ele amatista,
de zafiros. de turquesas;'
estalactitas y e~talagrnitas, enredando sus nitideces
divinas; una inmen~a concha, en fin, como se le
l1a llamado. repleta &lt;le perlas policromas v centelleantes de fulgor. ). Vive ahí por ventura la soberana de la'! nieves? Tiene ahí su nido el
idilio inefable de la!l hadas?;, Pasean baio aquellos
arcanos "los pensativos y viejos califas" de Ruhen
Darío, á quien acabo de dar un abrazo en un café

El decorado y el mo1'iliario del palacio son tamliién de vidrio, de vidrio los tapices sembrados de
-estrellas de oro, é imitando los tapices de Smyrna;
,de vidrio los cortinajes, los portiéres entretejid.os

En eil tiempo anunciado por el arquitecto A1na.
:y de conformidad con las instrucciones que del
,Gobierno general tenía el Delegado, señor de
.Mieir, se celebró el 25 del pasado :Mayo, la ina 11-

1

guración del edificio que México levantó en los
amplios terrenos de la Exposición, en la c.1pital
de Francia.
El pabellón es de aRpedo sencillo y elegante;

'

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~
...

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1

, , .,.

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...

~í~,•'

#

queda situado en el muelle d'Orsay, en las cercanías del Palacio de los Ejércitos de Mar y Tierra y sobre el Puente del A.lma. La fachada principal da al río Sena, la que produce un exoolente

!1

�\

EL MUNDO ILUSTRADO
efecto á primera vista, por su elegante "loggia"
adornada de plantas verdes.
El estilo dd edificio es neo-griego, disfünguiéndose por la pureza de cSUS líneas principales. La longitud es de sesenta metros por veintitrés de latitud. La fachada sobre el muelle d'Orsay tiene, un ancho pórtico adornado de figuras
alegóricas de mármol.
En el interior, el Pabellón afecta la forma de
un rectángulo qu~ termina en dos hemiciclos, de
los cuales uno ofrece una soberbia eECalera ele doble revolución y el otro un salón de recepciones,
que es también el departamento de Bellas Artes.
El alumbrado eléctrico está muy bien distribuído en eil interior del Pabellón, lo mismo que
en el exterior; cnén tase para el servicio con tres
mil doscientas lámparas incand~centes que alumbran p€rÍectamente los salones y vitrinas que en
ellos hay diseminados.
El Pabellón, ele un color gris rosado, tiene poi'
la parte que da al río una galería en su primer piso

nares de €1Xpositores del país. Se recordará que el
primitJirn proyecto del señor .Anza era para 1:1n
edificio de doble piso, en el que habrían cabido los
millares de objetos; pero arreglos postcrior€6 habidos entre el Comisario General de la Exposición y el Delegado de ?11éxico, determinaron acortar
el espacw de que se disponía para las exhibiciones, ha&lt;'irndo que el Pabellón presente nada más
un ;;ó!o piso y el subudo, eu el que solamente se
han c:1 Jlc:ado objetos pe3aclos.
E1: la galería de la iz, 1uierd t se han situado las
elegantes vitrinas en que desc.:ansan los objetos; la
distribución de ésios ha sido correcta y permite
que los visitantes puedan apreciar los variados objetos por todos sus aspectos, que viene á ser una
ventaja que no tuvimos en el Certamen de 1889.
En la gran sala de la izquierda se han instalado las diversas industrias mexicanas: hilados, tejidos, estampados, papel, yute. Hay también una
:fábrica de tabaco establecida en pequeña e,;cala,
á. donde se asi,:te á la confección de cigarros.

Domingo 17 de Junio de 1900.
Domingo 17 de Junio de 1900.

EL :MU:N"DO ILUSTRADO

==

E

zadas con el _calificafuvo de excelentes por ,los conocedores que han visitado nuestro pabeJlon.
-i.'uera del Pabellón en la gran terraza, se levanr
'
J , F
tan un precioso grupo de mármo~ de esus . •
(;ontreras, autor de las esculturas citadas anteriormente. En el borde del pe&lt;le,,tal de este grupo, se:
lee la palabra Acuña. Representa la obra un anael con las alas desplegadas, Jlevando en su bra~o izquierdo el cuerpo inerte de :un joven.
tierra permanece una mnfa que tiene en su diestra la vida rota. El ángel "mira" la esper~n_za, el
jovE•n tiene en su rostro el sello del _martmo.
El día de la inauauración
del Pabellón hubo una.
0
aran soiré á la qu e fueron invitadas difinguidas:
; respetables personas de la buena sociedad d_eParís. Asistieron numerosas, entre otras, las siguientes : Príncipe Rolando Bonaparte, _León
y Castillo, Embajador de España, Alfredo P1card,.
Secretario General de la Exposirión; In.te, EmbaJador de Francia; G4&gt;bernador de París y señora.
Brugere; Emilio Demagny, Consejero de Estado;

1:'ºr-

Jefes de su Gabinete. Los honores de las diversas
secciones de esta exposición, fueron hechos por
M. René Millet:, residente general de Francia, en
Túnez, y M. Julio Charles-Roux, comisario general de la exposición colonial.
Túnez ocupa en el Trocadero, no lejos de la
Argelia y muy cerca del pasillo que da acceso al
Puente de Jena, un largo espacio accidentado y,
desgraciadamenre, un poco más lleno de árboles
de lo que se podía esperar. El terreno conred.ido
alcanza casi la cifra de 5,000 metros.
En .este espacio es donde el hábil y eminente arquitecto M. Saladin, ene-argado ya de Túnez .en
1889, ha sabido colocar las reproducciones más curiosas y fieles de los principales monumentos tunecinos.

Noruega, Holanda, Perú, Ecuador, Hungría, Bulgaria, Persia, China, Suecia y Mónaco.
El ,señor Bernardo Bennier, Delegado General
de México, acompaña&lt;lo de los adjuntos á la Del egación y Jefes de grupos de la Exposición Me.xicana, recibió de la manera más cortés á sus invitados, qiuenes quedaron ampliamente .,atisfechos del "savoir :faire" del distnguido grupo de
mexicanos. A las once de la noche, por haber terminado en esos momentos el servicio de alumbrado
eléctrico, se retiraron los invitados, manifestando
su aaradecimiento por las atenciones de que fue"
.
-ron objeto y haciendo alusión á las gratas impresiones que recibieron.

1a última erupción del Vesubio.
~

El cable ha informado ya á nuestros lectores
de la última erupción del Vesubio, registrada el
8 de Mayo próxi , 10 paasado.
Nuestro grabado representa el instante en qu_e
la lava y demás substancias en ignición que vom_it ó el volcán, sembraban el pánico en toda Italia
J causaban destrozos, entre los cuales se cuenta la destrucción de la torre del Grecco.

EL SR. LIC. JUSTO BENITEZ.
L a Nación acaba de perder á uno de sus más
leales honrados é inteligentes servidores, con la
muerte del señor Lic. Don Justo Benitez, acaecida el martes último.
:El señor Licenciado Benitez nació el año de
1833 en la ciudad de Oaxaca; hizo sus estudios
en el 8eminario de la capital del Bstado, pasando
después al Instituto de Ciencias y Artes de la
misma población. Algún tiempo después de haber recibido su títul~ de abogado, :fué nombrado
Secretario del General en Je:fe de la Comandancia
Militar de la Línea de Oriente, que comprendía
los Estados de Oaxaca,Veracruz, Puebla, 'l'abasco,
Campeche, Yucatán y Chiapas, sien do el jefe el
.señor General Díaz, á cuyo lado sirvió por mu,chos años, desde la campaña de Ayutla hasta el
t riunfo de Tuxtepec.
Cuando el señor General Díaz entró en c,,ta
,capital, el señor Benítez ejercía de Secretario
general del Despacho, siendo nombrado luego Secretar io de Hacienda, que :f.ué el primero que
tuvo el señor General Díaz.
Como civilista, y sobre todo, como constitu,cionalista, fué el señor Benítez un Abogado notable; su despacho llegó á acreditarse por los delicados negocios que patrocinó el finado. Varios

Sr.

uc. Justo Ben/tez.
(De fot. antigua.)

de los Abogados de los que hoy figuran en el
foro nacional, bu;,caron constantemente las opiniones del distinguido jurisconsulto, qujen se
prest;igió ante todos como concienzudo hombre de
ctenc1a.
En los últimos años de su vida., el señor Benítez
desempeñó el puesto de Director de la Escuela
Industrial de Huérfanos de esta capital, en la que
introdujo mejoras.
El señor General Díaz, amigo íntimo del finado, presidió los :funerale.s verificados el jueves
Asistieron al acto los más encumbrados personajes
y por acuerdo de la Secretaría de, Guerra se hicieron al finado los honores que corresponden á los
Generales de Brigada.

~ TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.
El Pabellón de la lllanouba.

De todas las sec::iones de la expos1c10n colonial francesa, instaladas en el Trocadero, la de
'l'únez es, sin contradicción, la más importante,
tanto bajo el punto de vista de los esfuerzos emprendidos, como por los resultados alcanzados.
La visita á esht expo~ición, demuestra, en seguida, las ventaja,; de una administración tutelar, como la de los países en protectorado, en oposición
con la administraci'ón, frecuentemente opresiva,
de las colonias de posesión.
La expooición tuneciana se acaba de inaugurar
por M. Delcassé, Ministro de Negocios Extranjeros, acompañado de- los S. S. Beat y Delavaud,

La organización, propiamente dicha, de la exposición t unecina, ha sido confiada a.l Dr. Loir,
Director del Instituto Pasteur en Túnez, Comisario ayudado por inteligeut.es colaboradres. Al
revés de lo que se hizo con la Argelia, en la exposición t unecina no se separó la parte comercial

IrALIA , L a erupeión del Vesubi o.

con nueve arcos y columnatas. En el centro se levanta el escudo de la República, perfectamente
constrnído y dispuesto de la mejor manera para
que sea perceptible desde lejos. La entrada principal está por el lado dcl citado muelle d'Orsay .:
en la fachada se ven varias plantas de México cuidadornmenfe conservadas y que hacen un elegante juego. Al pórtico se llega por una escalinata senrilla, y atravesado el pequeño vestíbulo se penetra en los salones interiores d.e que hablamos. Se
destaca desde luego, ya dentro, la gran crugia que
~e extiende por todo el edificio; á la derecha queda el salón de Bellas Artes que indicamos al principio; á la izquierda se percibe la galeria que rodrn toda la construcción; los subsuelos tienen su
entrada por el lado del Sena y están ocupados por
la artillería, sistema mexicano, que se exhibe con
orgullo.
Los miembros ele la Delegación mexicana en París, han saeado todo el partido posible en la colocación de los objetos que se enviaron por los cente-

En el salón de Bellas At~, que viene á ser
el de recepc:ón, hay varias esculturas y telas; el
"Máscara de Hierro" y ")1iedo," dos ye-sos de i\ava, un artista joven pensionado por un capitalista
mexicano; varios óleos y preciosos monotipos, de
Martínez, un joven mexicano de mucho porvenir;
trabajos de Foster, pencionado por el Gobierno
mexicano; cuadros de Murillo, joven de 2-± años
que está estudiando en Roma la pintura, y que
íué mandado á Europa por intervención del señor Presidente Díaz; primorosos paisajes de de la
Torre, acuarelas &lt;le Ramos Martinez; esculturas
de Guillermo Cárdenas y Agustín Ocampo;
aguas fuert.es de Miguel Portillo; óleos de del Valle. Ahí también se ve la precios1 estatua en bronce del mexicano Esteban Antuñani, fundador de
las fábricas rle tejidos en ~féxico; un precioso puño de espada, en oro, que está destinado al ~efior
Presidente de la República; un busto en mármol
de la Sra. Romero Rubio de Díaz, v varias otras
obras de escultura y pintura, que h~n sido bauti-

Gobernador del Banco de Francia y señora; Francisco Arago y esposa, Enrique Pulet, Jefe de la
Secretaría parti&lt;:ular de Loul&gt;et; M. Pompad, Ministro Plenipotenciario Director en la ·Secretaría
de Relaciones Extranjeras; M. Dclavaud, Je.fe adjunto en el Gabinete del Ministro de Relaciones;
el Director de Bellas Artes y la señora Rugon; lL
Chardón, Secretario General de la Exposición; M.
Bonnier, Jefe de los servicios de Arquitectura;
Ernesto Carnot, M. Gomot, Senador, antiguo ~1inist'J:o de Agricultura; M. Le Myre de Vilers, Diputado :Ministro Plenipotenciario.
El Cuerpo Diplomático estaba ampliamente representado; se encontraban los Sres. Ministros delas Repúblicas Argentina, Chile, Bolivia Colombia, Guatemala y Ecuador, así como lo~ Encargados de :N'egocios del Salvador y Ururuay. Se
hacía también notar la prewncia de M. de°Raffalowi~ch, Viceprel-idente de la Comisión de Rusia
y la de los comisionados Generales &lt;le Incrlaterra
0
Bélgica, España, Italia, Estados Uni&lt;l.os, Grecia:

P uerta de Sousse.

ln•11&amp;'1Uaoi 6n 4• la Ezpoai ci6n 4e 'l'11nes.

de la expresada. exposición, de la parte técnica, lo.
que da más vida á esta sección.
Cuando se penetra en el recinto de Túnez por
la puerta que da sobre la larga vía que le separa

�EL MUNDO ILUSTRADO
de la sección argelina, se encuentra el visitante
en el interior de una casa del Sur, semejante á
las que existen en 'l'ozeur, y muy curiosa por su
ornamentación, debida exclusivamente á la ingeniosa disposición de los ladrillos que han servido
pam la construcción. Bn un costado, las tiendas
ofrecen al público las últimas muestras del arte tunecino, del ot1·0, se presenta la: exposición de
la pesca y la de las minas y canteras.
Conocida es la importancia de la pesca en Túnez, donde los pe"cadores franceses é italianos rivalizan por asegurarse la mayor parte- t1el aprovisionamiento de los departamentos meridionales de
la Francia, y de las costas italianas, aprovisionamiento que consiste, en su mayor parte, en conservas de sardinas y de atún.
Este pabellón es, por decirlo así, el punto central de la exposición de la regencia : si se vuelven los ojos á la derecha, se advierte la presencia &lt;le una basta escalera que da acceso al recinto
de la "mosquee" de Sidi-1\lahrés en Túnez; en este
palacio es donde se alojan las exposiciones de Túnez, y salta desde luego á la vista la importancia
le las grandes empresas agrícolas. Cuando se examinan, en el innirior de los aparadoTes y urnas, los
planos de las explotaciones y los dominios, se presencia un espectáculo á la vez intere,,ante y reconfortante, observando aquellos millares ele hectáras, incultas hace veinte años, ahora fértiles y productivas, gracias á la colonización que se acompaña de grandes capitales, pues ni aun en los países
nuevos se puede crear ó hacer cosa alguna sin dinero.
En una pieza vecina á la' gran nave de la "mosquée," detiene á muchos visitantes la interesan-

Domrngo 17 de Junio de 1900.

cio tunecino da á las colonias: sobre pizarrones, á
la vista del público, se concentran todos los documentos que pueden ilustrax á los que desean emprend.€,r el cultivo ó comercio con rrúnez; generalmente se tiene allí un empleado á disposición del
público, para dar, verbalmente, informes complementarios. Dado el número, siempre en aumento,
de los visitantes que consullan estos documentoo,
todo hace presagiar que la colonia obtendrá, por
esta organización, muy buenos, resultados. Insensiblemente deja el visitante la "mosquée" de Sidi-Mahres, y se encuentra en la sala de la. exposición árabe, cuya organización ha sido confiada
al maestro acua-fuertista Sadoux, á quien se debrn los dos panoramas que decoran los muros de
la gran "mosquée." En fin, dejando el arte un poco bárbaro, pero original, de los Arabes, se penetra en el santuario del Arte antiguo, esto es, en
la sala de las Antigiiedades.
En el centro de la sala se concentran los modelos y planos en relieve, admirablemente ejecu- ,
tados, de los diversos monumentos sacados á luz
por las excavaciones.
Desde luego Dougga, la gran ciudad romana, se
nos aparece con su templo del Capitolio, en líEstátuas recientemente inauguradas.
neas puras, su teatro de innumerables gradas,
tísima exposición de la Escuela CokriÍal, debien- taJ1 bien conser vadas, al menos en la parte bado señarlarse entre ella la, por e,xtrei.10 modesta, ja, y e111 fin, todos los palacios, constituyen una notable aglome,ración de ruinas, que han debido ser
del Instituto Pasteur en Túnez.
En fin, antes de dejar el ala del palacio, se pe- de una gran ciudad.
El arquitecto de la sección tunecina ha sitlo el
netra en un vasto salón, donde están expuestos
los productos consumidos por Túnez, y los objetos autor de la mayor parte dei estas exactas reconsfabricados por esta colonia, susceptibles de expor- trucciones y reducciones de una verdad asombrosa
tación; es este uno de los más curiosos ejemplos de los admirables vestigios de civilizaciones desaque la Dirección de la Agricultura y del Comer- parecidas.

ACCIONES HERÓICAS MEXICANAS.
De la obra "Los traidores pintados por si miamos."
I.~ plaza de Que rétaro
entregada por llta:a:imiliano.

Leemos esta nota en la página 163, en que el general Mariano Escobeclo dice que, al entrar en
Qucrétaro las fuerzas republicanas, el 15 de 1Ia-

yo de 18G7, las imperiales se dirigían en tropel hacia el cerro de las Campanas, donde se encontraban
ya los generales Mejía y Castillo.
"El general Severo del Castillo, juzgado en Consejo de Guerra, fué sentenciado á muerte, en Querétaro, donde no tenía de su familia más que á su
hermano de madre, Don Antonio Verguido.
"Ya en capilla, manifestó al teniente coronel Carlos Fuero, jefe del 5o. Batallón, á cuya custodia
estaba y á quien debía grandes servicios, que en ese
trance mucho sentía no poder arreglar personalmente ciertos negocios particulares de interés.
-"Si usted quiere, gen..,ral, puede salir á arreglarlos, dijo Fuero.
-"Qué de veras, Garlitos?
-"Fuero no tiene más que una palabra: bajo
mi responsabilidad queda usted )ibre. Yo ;mel
quedo acá en su lugar, en capilla, hasta que usted
venga.
-"Una hora me basta: volveré á las nueve.
"Eran las ocho de la noch e, cuando la guardia se
quedó asombrada al ver que el subteniente Onofre
MaFÓ!' ronrtucía hasta la puerta del cuartel al ge-

neral Castillo, embozado en su capa, y el cual pareció queda.r libre, pues partió solo enteramente
á la calle.

"¿ Pues qué habrá pasado con el sentenciado á
muerte? se preguntaban unos á los otros los soldados de la guardia. Pronto cundió la noticia del

Domingo 17 de Junio de 1900.
rasgo del jefe del batallón y todo el mundo con
pasmo é inquietud, contaba hasta los minut~s en
espera de~ general Castillo. La mayoría creía que
no volvena. A las nueve en punfu se le vió entrar
en el cuartel. Ei:i- la pieza que le servía de capilla,
esperaba el temen te coronel Fuero; quien conver~ª?ª con el Padre que prestaba los au.-.,:ilios
espmtuales al sentenciado. Este, al ver á Fuero muy conmovido le abrazó, exclamando :
-"Garlitos, usted ha sido el mayor de mis amigos : el servicio
que me ha prestado es tan t,O'rande'
.
que no t 1ene recompensa en la tierra.
"Los jefes y oficiales del batallón, esa misma
noche, acordar?n felicitar á su jefe, por su nobleza y valor mcomparables. En la contestación
que dió á sus subordinados, trató de lo que son la
amistad y la gratitud y de lo que debe ser el vencedor, y terminó con esta frase : "¡ Ay del vencido cuando llegan á ser su verdugo los vencedores!"
"Al día siguiente, Fuero se presentó al general Escobedo.
-He hecho una barbaridad-le dijo-y refirió
el caso.
"Retirese u...&lt;&gt;t.ed-prorrumpió Escobedo--lue,..
go de haberle escuchado.
"El general Castillo fué indultado por el presidente de la República, gracias á Don Sebastián
Lerdo de Tejada. Se le impuso diez años, de prisión
que sufriría en el Castillo de San Juan de Ulúa ·
pero transcurrido un año, un decreto de amnistí~
le favoreció, y salió libre.
"Era de Guadalajara y falleció de tuberculosis,
en México, el 24 de Mayo de 1872."
~

Leemos en la página 111, en una entrevista que
el coment~dor, Don Angel Pola, tuvo con el general Manano Escobedo sobre el tratamient'o de
los prisioneros.
-"¿ Es cierto, general, que tuvo usted amistad
con l\Iejía?
-"Es exacto, pues aunque pertenecimos á varios
partidos, el año 60, dos veces derroté á las fuerzas
del general Mejía, haciéndoles un fuerte número
de prisioneros, que puse en libertad sin condi-

EL MUNDO I LUSTRADO

ción ninguna. En un combate fuí derrotado y hecho pris10nero por el antes dicho general; y no
obstante el empeño que tenían l\farquez y otros
jefes en que se me fusilaría, Mejía y los serranos se
opusieron, por esto y más tarde, en los dos sitios
que puse á Matamoros, antes de principiar mis
operaciones, intimaba la rendición de la plaza, y
salía l\Iejía á hablar conmigo, y no pudiendo nunca
estar de acuerdo, nos separábamos, abrazándonos
para batirnos. En Querétaro, tanto al Archiduque
como al General Castillo y demás jefes, los traté
con caballerosidad; y de una manera especial á
Mejía, y estuve dispuesto á hacer cuanto fuera posible en su obsequio. El 17 de l\Iayo, una persona
de mi familia pasó á hablar con el general Mejía,
á ofrecerle cuant'o pudiera necesitar. l\Iejía contestó que de pronto nada necesitaba y que correría la

suerte del Emperador. El 18 fuí personalmente á
hacerle una visita y le signifiqué mi deseo para que
fuera á San Luis á presentarse al Gobierno, en la
seguridad de que sería t'ratado de la manera más
caballerosa. Por toda contestación me dijo:
-"El Emperador, ¿qué suerte correrá?
-"Espero de un ro-Omento á ol!ro órdenes del
Gobierno, le contesté; y creo que éstas no serán
benignas para los jeíes superiores.
-"Estoy rsuelto á seguir la suerte del Emperador.
-"Quizá en este momento, por el telégrafo, se
me den órdenes que, por severas que sean, tengo
que cumplirlas. Como hasta ahora. no las recibo,
obra1·é como crea conveniente. Estoy en disposición de salvar á usted sin condición ninguna; pero
usted no debe ponérmela.s á mí.
"l\íe paré, hizo otro tanto el general Mejía, y
me estrechó la mano entre las suyas.
"Debo-me dijo-atenciones y confianza al
Emperador y correré su suerte."
Caída la plaza de Querétaro en poder del ejército republicano, el general Escobedo habló de la
memorable jornada con Don Benito Juárez, á su
paso por esa cuidad, en presencia de Don Seba:stián Lerdo de ~ej~da y Don José M. Iglesias, y puso en su conoc1m1ento que había un secreto en lo
relath-o á las últimas operaciones militares. Don
Benito nada pretendió que se le revelase.
-Pero hay otro secreto, prosiguió Escobedo
,
t
,
}
que s1 me per enece, porque es mio, y puedo comunicar á usted.
·
-Veamos.
-Yo quise salvará Mejía: le ofrecí la vida porque le debía atenciones y grandes favores. '
-¿ Y qué contestó?
-lile preguntó cuál sería la suerte de Maximiliano; y como en mis palabras advirtiese la verdad, me dijo terminantemente que no aceptaba nada y que correría la suerte de sus compañeros de
infortunio.
Juárez que~~ó pensati,o un momento y en seguida prorrump10:
-¡ Era indio y era leal!
-Xo le insistí más-:-continuó Escobeclo-por
que en su lugar yo hubiese hecho lo mismo.

MAXIMILIANO REClBE LA ORDE.'.'r DE MARCHAR AL p A TÍBULO.
Apunte al carbón por"J.Pachcco
seglln los datos históricos del Dr. Agust1n· ruvcra.

�D omingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILU STRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Junio de 1900.

LOS COMPLEMENTOS DE LA PINTURA.

Retrato colocado en cuadro dorado.

INAUGURACIÓN

DEL MONUllENTO A GUY DE MAUPASSANT.
Acaba de inaugurarse en Rouen, Francia, en la
plaza de Solferino, un monumento erigido en memoria del gran escritor Guy de Maupassant, por
iniciativa de un comité lcc1l constit uido bajo la
presidencia de M. Gaston Le Breton, director de
los museos de la ciudad y miemb ro correspondiente del Ins t'ituto.
Sobre una esbelta columna de granito, decorada por 1111a palma, admirable trabajo de cincel hecho por M. Fernando Ma,r rou, célebre roa.estro escultor de Rouen, miembro del jurado de la Exposición de 1900, se yergue el busto de1 gran novelista, obra de M. Raoul Verlet, autor del monumento á Maupas sant, erigido en 1897 en París,
en el Parque Moncea.u , y laureado con medalla de
honor en el Salón de escultura de est e año.
El Comité, en su programa, n o ha descuidado
nada para dar á esta fiesta lit.eraria todo el brillo
que: merece, resuli1ando la ceremonia inaugural de
una admirable suntuosidad.

U no de los críticos de arte más sófü~os, Carlos
Blanc, inició hace algún tiempo y en uno d e sus
hermosos libros sobre el n obilísimo arte de la pintura, la idea de que una vez concluído y firmado
el l ienzo, aún no se podía poner punto final á la
misión del Art e.
La operación de encuadrar una p intura debe
obeder. no al capricho simplemen te, como lo c ree
la mayoría de esos "suobs" que cu enta n cu adros
como quien cuenta cabezas de ganado, sino está
sujeto á varias condiciones esenciales d ictadas por
l as leyes del sentimiento.
No se puede n egar que la m oda tiene voz en el
asunto, y que aún en el Arte ha implantado su
estandarte todopoderoso; pero también hay que tener en cuQnta que muy á menudo y aún cuando
n o lo parezca. la moda misma, se inspira en la estética y tiende á producir conjuntos armónicos.
La moda, estudiad en los marcos, por ejemplo,
sigue muy de cerca la evolución artística d e la;;
épocas y no es ella misma sino sus exajeraciones
las que atraen alguna vez el ridíc iulo y la fealdad.
En la Edad :Media no se conocían los marcos y
las pinturas, en vez de colgarse rual se est.ila en
nuestros días, se apoyaban sin marco alguno con-

:~~-~:: :~';-·7-~~-~ -· _
:;:;.:'::::~"·..,., )
f:-::/
b?:'.:·.- ~
i·~_.. ,:..,.-

,.

Efecto de un margen negro rnbre un dibujo
de una .tonalidad clara.
Efecto comparativo de un retrato colocado en cuadro dorado
con ancha moldura sombreada.

se acordó del clas icismo en todas sus manifestaciones art ísticas, y por eso vemos que en sus marcos
aparecen de nuevo ciertas líneas v adornos de la antigiiedad. Después de esa época, no hal ya " es~ilo"
propiamente dicho en los marcos y ~1 se advrn~te
una marcada tendencia hacia la severidad y sobriedad.
.
Es claro que como base para encuadrar propiamente, un cuadro en nuestros días, debe servir ant e todo la índole de la pintura misma, procurando
que el marco pertenezca á la época que el cuadro
reproduce. Pero aparte de esa consí~eración, hay
c:iertas reglas general es, que es preciso tener presentes cuando se procede á encuadrar un lienzo.
1J'n pintor amigo n_u estro, dice que un cuadro
0

mos para c:mvenccrse de la influ en cia que el marco
ejerc;e sobr e la pint ura y de la importa11cia 4.1w
para ésta r eviste el arte de encuadrar. Un r etrato
encuadrado en un marco an gosto y claro, parecerá
más grande. ~i se le encuadra en molduras anchas, pesadas y sombrías, aparecerá más majestuoso y severo. En t al es casos, se debe tener en cuenta el destin o que va á ten er la pintu ra. El pr imer
marco con viene para u n salón, el segundo para
una biblioteca.
Tratándose de. acu arelas y de pasteles, h ay '}Ue
fijarse especialmente en el margen qu•? han (I¿ llE.var. Un cartón pequeño puede llevar gran m:1.r,gcn,
h asta el t r iple ele su ancho. U n margen may(lr,
aunque aceptado por muchos coleccionad&lt;Jrc~, nos
parece que ,va deprime la obr a.
Mucho contr ibuve también al efecto general de
una acu arela, el color dominante del margen ó
"passe-por ttouf ' en r elación con la tonalidad ele la
obra.
E1 margen claro h acer r e~altar el vigor de un
dibujo ó de un grab ado y debe emplearse tam-

bién en las pin turas al claro-obscu ro, y en todas
aquell83 en que dominen los colores sombríos. P ara
el claro-obscuro es preferible, no obstante, el margen azuloso, in ventado por el coleccio11;l&lt;)úr _:ilariette, pues tiene la ventaja de que al propio ti empo que ayuda al vigor del dibujo, hace valer, en
todos sus detalles, á los claros de lste.
T omando corno ejemplo un pequeño paisaje crepuscular , ver emos que un margen de color semej ante á las medias tintas de la obra, dará un a~pecto demasiado u niforme al cuadro y se perdera un
buen número de sus buen os detalles : pero un maraen blanco ó ligeramente azuloso, hará valer h1 intemidad del tono del or iginal. Di remos, en fin , que
la excesiva anchura del margen, de cualquier color
que éste sea, sólo es aplicable á originales p~queños, pues de otra manera el cuad ro nos ha.na
efecto de contener demasiado "sobrant e," y por
lo demás, sería in útil, en vista de que &lt;'l t:1m·1ñn
&lt;lel original per mitirá concentrar en él "toda" la
aten ción de quien le mirase.
H ay otr o punto en que es preciso fijari:;e : hay
perfiles de cuatlr o qne h acen resaltar el plano de
la pintura, que lo acer can, y hay ot~·os que lo
alejan del e~pectaclor y qu e parecen rncruslarlo
den tro del muro de que está pendiente. Importa,
pues. estudiar b ien la pintura, p~ra cnroni rar_,el
perfil &lt;le cuadro que má~ le conv1~n:, en rclac1on
siempre con suR exigen cias y cond1c1ones de perspectiva.
Complemeu to clel arte de encuadrar. e¡; el arte
ele exponer, ,v é;-te tiene aplicación tanto á la elección clel lugar rrne h a de ocupar un cuadro en
una ca8a, como á la cli~pos1ción general en las "Expo;:icioms públicas. P odemoR advertir de paso, que
en lfl', pocas Rxposiciones pictóricas, que ;:nelen
veritican e en )Jéxi'co, muy poraq \'ece" ¡::e ha dado
la aten rión n ecesaria al " modo" de presentar y
col0car loR ruaclr os.
Xo cahe rlu rla ele &lt;me el ai¡::lamiento &lt;'" la mcior
man era de hacer valer un cua&lt;lro. C'nampAeurv
ha repetido que en una casa, jamás se debe colocar

más de un cuatlro en cada espacio &lt;le muro. Es evidente que si se con.,i&lt;lerá á un paisaje ó á u~a marina como u n espacio abierto sobre el h orizont e,
como una ventana, tendrá que eer inconte.-ubl,l el
efecto de concentración producido por una sola
obra. )las por desgrc1cia, no si~mpre se d ispone t1e
suficiente lu o-ar para poder aplicar esa teoria.
Aún en l;s Rxposiciones se advier te á menu&lt;lo
u n excesivo hacinamiento de cuadr os, cuyos rnarco3 se tocan y producen el peor efecto, sacrificando
aran par te del valor de cada uno ele los cuadros.
0
Es prefrible, para evitarlo, sa~rificar el n~mcro
&lt;le cuadros para a.provechar meJOl' el espacio, de
que se dispone, tant o más cuanto que, e_sforzándose
por aprovecharlo de la manera más racwnal, es r~lat.ivarnente in::.ignifican te el aumento de espacio
que ;:e n ere~ita para poner los cuarl ros separados,
como puede verse en el ejemplo gráfico que representa nuestro graba&lt;lo.
]~xcusemos &lt;lecir, por último. que es absoluta-

Efecto de un mar1&gt;•n bla ~co Fobre un dibujo
d~ una tonalidad e ara.

mente in&lt;li8pen:;able C) loca r los cuadros á la altura prevista por el pintor, pues de otra manera
tendrá que -alterar,e el efect.o ele per;;pcctiva, á causa &lt;le la alteración del ángulo visual.

Dlsposlclón de 9 cuadros sobre uu «panneau,,
cuando se pueden al8lar los cuadros.

Cuadro alto.

tra columnas, capiteles ó muros, ó bien se afianzaban á volantes, como aún se conservan algunas
en ciertos museos europeos.
En el siglo XVI empezóse á encuadrar las pinturas, colgándolas sobre fondos tapizados de ricas t elas ó de cuero de Córdoba. A las veces se
las ponía entre columnas de fino trabajo arquitectónico, con objeto de formarles un cuadro grandioso que contribuyese á hacer resaltar su b elleza.
Poco después surg ió el marco propiamente dicho, y fué sufriendo paulatinas modificaciones, se-·
gún los gastos de las épocas, pero armonizando casi siempre con la índole de la pintura r einante.
D e esa manera vemos el marco algún tanto pesado en t~empos de Luis XIII, y bajo Luis XIV
tórnase suntuoso y magestuoso; Luis XV le imprime su propio espíritu caprichoso y ligero, que
se corrige más tarde bajo Luis XVI, sin p erder ,
no obstante, cierto carácter frívolo que se manifiesta en los múltiples tallados, nudos y guirnaldas que ornan los marcos de la época. El Imperi9

Efeclo 1e peup3Ctln de 1111 cn.idroi!. la altua1 prev!Sta
por el arthta.

sin marco, es como una mujer que aún no ha hecho
"toilette," y que del mismo modo que la mujer
escoje el traje más propicio á su género de belleza, el artista debe pensar mucho en la elección del
cuadro más :favorable á su pintura.
¡ Y cuántos grandes pintores mod~rnos no dan
los últimos toques sino hasta que el lienzo está
dentro de su marco!
Hay, primeramente, dos principios contrarios,
ambos aplicables al arte de encuadrar: ó se procede " por semejanza" ó "por contraste."
Una escena campestre, pongamos por caso,
puede encuadrase ó en un marco muy sencillo ó en
uno muy rico. En el primer cas o habrá armonía,
y la obra tendrá gran unidad; en el segundo, empero, la placidez del paisaje, "se destacará," se
desprenderá con mayor vigor é intensidad.
Basta fijarse en los grabados que acompaña-

Efecto de perspeel¡ivade un cnadro colo:ado muy alto.

Casa nú,n. 4 de la tercera del Ciprés.--Proyecto!I construcoi6n y propiedad
del Sr. Coronel de Ingenieros a. Adolfo M. de Obregón•

•

•

•

OSCAR H ER Z

�\

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Junio de lS00.

cl&amp;ézico cl&amp;o6erno.
-

Esquina de las calles de Viena y de Londres.

Ya en otras ocasiones hemos publicado en esta sección algunos edificios
de la aristocrática colonia del Paseo, qLte es ya, sin la menor duda, uno de
los rumbos mejores de nuestra metlrópoli, tanto por el buen clima de aqueJla parte de la. ciudad, como por los preciosos edificios qne se han construído
en sus terrenos.
Entre estos edificios, los que hoy reproducimos en nuestros grabados,
110 necesitan nuestro encomio: basta verlos para descubrir en ellos el buen
gttsto y originalidad ele e!'-tilo, que por otra part.e es apropiado al paraje semi campestre, donde se ha fundado la colonia.
El Ingeniero contratü,ta, f'eñor C. C. Lamm, ha sido el encargado de
)d construcción de estos edificios, que no son lo.- únicül' confiados á él, pues
hay otros varios que se le han encargado en la misma colonia, que repetimos, sará uno de los parajes más hermosos de nuestra capital.
Los terrenos de la colonia están ,endidos casi en su totalidad, y los
propietarios, todas personas acandaladai:;, es seguro que harán construir sol ,re ellos los más not.able.q edificios, puesto que se ha iniciado allí casi una
c-ompetencia de buen gusto, elegancia, solidez y comodidad en las construcciones.

Casas núms. 104 y 106 de la Avenida de Madrid,
propiedad del Sr. Uc. Pedro Lascurain

CASAS CONSTRUIDAS
ENLA

! ~olonia del f?aseo !
POR EL CONTRATISTA

Sr. C. C. Larnn,.

Casa del Sr. F. P. Hoeck, en la calle de Dinamarca.

c;-,ha

SAPO~

1

Casa del Sr. Smlth, en la Avenida
de Londres.

Fachada de la casa del Sr. Lic. Pedro Lascurain:,
con vista á la Reforma.

fg,,'f~

Esquina de Madrid y calle de Parls:, casa del Sr. E. Orrin

RASE nu pozo de los más profundos, y había en ü una
cuerda d~ndo vueltas á la pomás cansado que tirar de esa
cuerda dando vuelta á la polea para sacar un éubo de
agua. Cuando .el cubo llegaba
á la boca del pozo, apenas quedaban fuerzas para colocarlo
sobre el brocal. Los rayos del
sol, por más que lo deseaban,
no habían pocli&lt;lo penatrar
nunca hasta. el fondo del po~
zo, y era el agua tan crista~-,.
Jma, que bien hubieran querido
mirarse en ella; pero todo lo
más alcanzaban un trozo de
las paredes cubiertas de musgo y diversas plantas,
que crecían entre las junturas de las piedras.
Moraba dentro del ;pozo una familia de sapos, habiendo sido la abuela la primera qne, á pesar suyo, se .fué á vivir en el fondo, un día que
pretendiendo atravesar el pozo de un salto, se
quea.ó corta, cayendo de cabeza al agua. La pobre vieja vivía aún. En el pozo encontróse con una,
bandada de ranas verdes, &lt;le las cuales se dió á
conocer como prima algo lejana.
El sapo hembra tuvo una hija, que un día se
dejó pescar en el cubo, habiendo subido hasta
muy cerca de la boca; pero deslumbrada por la
luz del día, se espantó tanto, que de un salto se
escabulló. cayendo de nuevo al fondo del pozo,
con terrible estrépito. Por cierto que pasó tres
días con fuertes dolores en la espalda. A pesar de
que no había visto nada, le hubiera sido muy fácil contar, según costumbre, el oro y el moro de
lo que pasaba por allá arriba; pero con la mayor buena :fe c~nfesó que no había apercibido nada entel'amente.. Lo único que había averiguado,
y así lo participó á toda la. compañía, es que el
mundo entero no se limitaba á su pozo, como antes creían todos. Todos menos la abuela, la cual
si bien abría podido describir 1llgo de lo que
ocurría fuera del pozo, como tenía s.u migaj-a de
eonciencia, se guardaba muy bien de hablar de
los estanques y c½arca;; en que había pasado tan
agr-adablemente una buena parte de su juventud. Por nada del mundo quería dar á sus amigas inútiles pesares.
Para matar el tiempo, ranas y sapos, murmuraban unos de otros.-"¡ Qué gordiflona, qué záfia. y qué fea es la madre de los sapos! decían un
día dos ranas jóvenes. Sus hijos serán tan horribles como ella.
-"Es posible, contestó la. alnd icla, que escuchaba lo que decían. Pero horribles y todo, uno
de ellos tendrá una piedra preciosa en la cabeza,
á menos que no la tenga yo misma."
En efecto, ningún hombre del pueblo ignora,
por lo menos en los países del Norte, que de
cuando en cuando se c,ncuentra un soberbio diamante en la. c1b€za de los sapos.
Las ranas, envicliosas por lo que acababan de oír,
agitaron la cab€za, se pusieron de hocico y s3
alejaron. En cambio, los sapos jóvenes, h inchándose de orgullo, ante la idea de poseer cada uno
la piedra preciosa. levantaron la suya, cual cum••
ple á los seres privilegiados. Por fin, hubo uno que
pidió ¡¡ormenore,,. exactos sobre esa piedra preciosa de que todos se envarn:dan.
-"Es algo como una cosa magnífica é inapreciable, dijo la madre. Pero, hijos míos, se necesita más elocuencia de la que yo poseo para describirla dignamente. Contentaos con saber que por
ello toclo el munclo os envidia."
-"Pues yo EO Fcré la que posea esa piedra preciosa, contestó el sapo más joven. que era hembra y por !lñadidudra feo que daba miedo. ¿Y
por oué he ele querer yo una piedra preciosa? Lo
que da enfado á los (lernás á mí no me gusta. Lo
único qne deseo ardientemente es subir hasta la
boca del pozo y veT lo que pasa por allá arriba. Un
~ecreto instinto me clice que vería cosas muy be-

llas.

-"Guárdate de subir, hija mía, dijo la abuela. Aquí pasas una vida tranquila y regalona, sin
que tengag que• guardarte má.3 que del cubo que
~odrfa ,~plastart ? . Que no te pase mrnca por las
mientes meterte en él, pues correrías el pe;¡igro
de caerte, y uo t.odo el mundo tiene la suerte que
tuve yo de saLir bien libra.da con una en.fosadura."
-'·Cuac, cuac," repuso el sapo, lo que en su
dioma vale tanto como nuestro ''¡Oh! ¡ oh!"
Pero el deseo podía más en él que su voluntad,
y no pensaba en otra cosa que en salir del pozo.
La luz le at'raía, sin conocerla, y al día siguiente cuando bajó el cubo, cayendo cerca de la pieclra en que á la sazón se encontraba, sintió en todo su sér un fuerte estremecimiento y saltó dentro, sin darse cuePta exacta de lo que li,tci.1.
El cubo subió en seguida, y un mozo de labranz-a al ir á cogerlo para verter el agua en una
ttina, apercibiéndose del sapo, exclamó:
-"i Carape! Há tiempo que no había visto nada tan asqueroso."
Y de un patada trató de aplastar al sapo bajo
el zueco que calzaba; pero erró el golpe, y el animal se, escabulló y fué á esconderse entre unas ortigas que crecían allí cerc.1, .formando una enmarañada espewra de tallos y hojas. El sapo levantó la cabeza, y á través de las matas apercibió
la luz &lt;lel astro del día, quedando de ella tan prendado, como noso!Tos mi,mos cuando nos encontramos dc1•tro de un gran&lt;liow bosque y apercibimos los rayos del sol filtrando á través de las
ramas y el .follaje, lo cual nos produce siempre
una especie de emoción misteriosa.
-"Cuánto más bello es esto que el pozo! exclamaba. De buena gana pasar;a aquí mi vida entera." Y en efecto, permaneció una hora en aquel
sitio, y tras de la primera una segunda; pero luego reflexionó, que1 ya que había comenzado sus
aventuras, debía explorar el nuevo mundo á que
se lanzara. Y poniendo en práctica SU:'l pensamientos, llegó brincoieanclo hasta la polvorienta carretera, sobre fa. cual arrojaba el sol sus centellantes
rayos. :N'o hizo el s:1po más que atravesarla y se
quecló cubiedo de una e~peoa capa de :-i,,l ..-,,, ~e1h1ción nueva, aunque muy poco agrada ble, por lo
que se apresuró á llegar á la cuneta, llena ele lirios
y no me olvides, tras de la cual se levantaba una
mata de oxia11!o, entnmezclatla con saucos enguirnaldados ele floridas enre&lt;lacleras. Revoloteaba por
el aire una bandada ele mariposa3, que el sapo tomó por flores desprendidas de sus tallos para correr mundo, c·1_vo hecho le parecía muy na:tural.
-"¡ Oh si yo pudie»e volar como ellas! "¡ Cuac,
cuac!" ¡ Cuán fel ;z sería!"
Ocho día~ y ocho noches pe·rmaneció en la zanja, en donde encontró alimento sahroso y abun&lt;lante. Al noveno día -~e dijo:-" Atlelante .. . .. .
Debo ir rná, le.jos." ¡Ah! echaba á menos la compa.ñ ía, necesitaba dar con una honrada familia
ele sapos, ó en último caso con algunas ranas Yerdes, sus primas.
--Conozco que aquí es muy g-rab1 la existencia,
se decía; pero al cabo la naturaleza má.3 espléndida, por sí sola acaba por producir tedio. Yo desearía_ hallarme con alguno ele mis semejantes con
q111en pudiera conversar."
Se puso en marcha, y después de atravesar al~unoq campos, llegó á un grande estanque circundado de junc1~.
-"Bien venido seas. le elijo una. rana: tal vez
liabrá para tí demasiada humedad .. .. .. En fin,
como quieras. Haremos cuanto podamos para recibirte hien.
.Aspirando siempre á una crn:a mejor, el pequeño sapo prof'ig-uió al día siguiente ~u 111arc:ha.
y acostumbrados va sus ojos á la, luz. Hdrriirnl»1 el
cielo estTellaclo y la luna en rn lleno. Sin emha!'go.
l? que le extasiaha ~obre toclo. era el sol. cuya sal1cla contemplaba todo~ los días, viéndole subir
subir siempre en el espacio.
'
-"Si estaré metido dentro de un po,rn;' pensaba.
"Sin clU&lt;la que sí con la ~ola. diferencia de q11e
é~te es más vasto que el primero. ¡ Ay de mí!

•

•

•

¡ Cuánto me gustaría poderme dirijir hacia ese
hermoso e~pac10 azula.do! Ese deseo me a.tormenta,
me consume."
Y contemplando la luna, el pobre• animalillo
creía en su ingénita Bencillez que no era más que
un hermoso cubo de cobre reluciente á punto de
bajar hasta la tierra, dentro del cual él podría meterse para ir más arriba.
-"Pero no, pensaba en seguida: el cubo que
va al cielo no puede ser otro que el sol. ¡ Cómo reluce! Ahora baja. :Xo hay más, yo espiaré la º"ªsión de introducirme en él. ¡Oh! la luz! Yo la adoro, y hasta se me figura á veces que alguna cosa
luce en mi frente con más brillo que la célebre
piedra preciosa de que hablaba mi abuela. Conozco que esa piedra no la. teugo; pero tampoco
la deseo. Lo único que anhelo es subir hasta la lur.
y anegarme en ella. ¡Ea! ¡ Valor y adelante! Siempre de frente, sin retroceder un paso . ¡ Y dmo late mi corazón, al partir para e~e prolongado
viaje!"
Lleno de decisión, se puso á saltar con toda la
prisa que era capaz, vinien&lt;lo á pasar por un lugar
habitado. Se detuvo para descansar un rato en 11!1~
huert-a.
-"¡ Cuántas cosas uuevas descubro sin ces;irl
pensaba. El mundo es vasto y magnífico v debo
felicitarme de 110 haberme quedado en ef pozo.
¡ Qué hermosa verdura y qué sitio tan fresco y regalaclo !
-:-'"¿ A quién ~e lo cuentas? le dijo una oruga
amdada en una col. Esto es el parafao, y mi hoja
es la mayor de todas : con ella puedo prescindir
del rest:o del mundo."
-"¡ Gluc, gluc!" se oyó por allí cerca. Era una
bandada de gallinas que andaban picoteando por
el huerto. La que marchaba delante tenía muv
buena vista y se apercibió de la oruga; se lanz.ó
corriendo hacia ella y del primer picotazo la tiró
al suelo. La oruga, después de culebrear un rato,
se enro,c5, en tanto que la gallina iba mirándola.
primero con un ojo y luego con el otro, esperando á ver eu qué pararía aquella serie de contorsiones.-"Acabemo;:," dijo clei::pués de un breve instante, y adelantó el pico para pillarla y engullirla.
Pero el ~apo. movido á compasión, avanzó de un
,alto
corriEnclo en sccJrro de la orno-a·
y la oo-a.
o ' .
li:1~~• s0hre~~gida &lt;le espanto ante tan brusca apanc_10n, , olv10 grupas y huyó cacareando:-"¡ Qué
arnmal tan horrible? Xo, decididamente, yo no
he ele M·1:1.:rme esa oruga, que después de todo
tiene unos J,i;lvs que me harían cosquillas en P.l
gaznate."
-"¿ Has notado qué sereuidad la mía? preguntó la oruga apenas se vió libre. ¿ Has visto cómo me las he compuesto para librarme de ese
rnón~trno? Pero esto no ba~ta: ahora será preciso
q~1e encuentre ele nuevo la hoja de CJl, que es mi
b1e11 .Y m I te,oro."
El sapo &gt;&lt;() arf'rcó á la oruga felcitánclola por Ji¡¡~lfl' e,c::ipatlo á nna muerte cierta v felicitánclo,:e
á sí mirn10, por haber e,pantado á, ·la gallina con
su feal&lt;lacl.
-"¡ Qué e-Ut~ diciendo! repuso la oruga. Sabe
que si he ;:al ido de apuro$. á mí mi~ma lo debo : la
gallina 8e ha e,pantado de mis contorsiones. Por
otra parte_, tienes razón, e1·e~ bastante feo. Calla!
He hu-meado mi col. Con que, ahur! Vov á encaramarme en b11,:ca de mi hoja. Vaya, andando!
adelante!"
-"Sí,
sí, andando •v arriba siempre , di•J. o el l'-a-.7
po. , eo que no e¡,tá de humor. ¡Pobrcc·ta! Ha
pal'-aclo un huen ~usto. Por lo demá~, ella n'en::a
como _vo: ~iernpre adelante, arriba siempre!"
Ante~ ele reanudar ;:n interrumpida mar&lt;·ha,
levantó la cabeza y miró al cielo, di visando sobre
el t'eja~o ele una hermo~a casa una cigueña junto al rndo, al lado de su compañera.
-"¡ Qué clicho,as deben Rer viviendo allá arriba! pen~ó el sapo. ¿ Qué &lt;lía poclré yo subir á tal

~~rnr

.

Morahan en la_ casa dos buenos amigo~. p0eta
el uno y natlll'al1sta. el ~tro. m primero gozaba
_¡!antan&lt;lo todas las maravillas ele la creación, y en

�.,

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
versos sonoros y armoniosos de€cribía las impresiones de su á1111no ante las obra:; del Creador. El
segundo rniralia las cosas más de cerca con la lente, volviéndolas de todos lados y empleando el
escalpelo cuando lo creía necesario. A su modo de
ver la creación, era un simple problema mateJU\lltico. Ambos 1óvene ¡¡ congeniaban, y. ambos.
eran francos y alegres.
Paseábansc á la sazón por el huerto, y el n-aturalista dijo:
-'·:\fira qué sapo: ¡soberbio ejemplar! Voy á
enfrascarlo en espír itu de vino.''
-"Pero o_ve, ¿ no tienes ya otros dos muy parecidos en tu rnu,eo? ¡Pobre animal! Déjale gozar
de la vida!"
~"¡ Es t-an admirablemenk feo!'. dijo aquél.
-"Si por lo menos tuviésemos la seguridad de
que llevara la piedra preciosa en la cabeza, menos
mal. Entonces no había de oponerme yo á recogerlo y abrirle."
-"¡ La piedra precic,sa ! . .. . ¿ Es posible que
tú tam bién e-reas en esas sandece-sr . ..
-"Yo atrihu_vo por el contrario, replicó el poeta, profundo sentido á esta creenc·a del vulgo.
Yamos á ver, ;, por qué el sapo, ese horrible animal, uno de los m~ íeos de la creación, no puede
tener guardado en la cabeza un espléndido diamante? ¿ Acaso no sucede lo mismo entre los
hombres? E~opo, Sócrates, eran poco menos que
mónstruos por su fealdad, ¿ .Y por ven tura no brilla
aún ho_v su in~enio como la perla más preciosa?''
Así conYers-ando, los dos amigos se alejaron, y
el sapo pudo eQcapar al peligro dé p c·rcc~r en el
espíritu de vino. Solo á medias llegó á eomprende::
lo que habían 1licho.-"Creo que han hablado de
la piedra preciosa. Dicho5o _yo mil Yeces que no
la poseo; de otro modo me juegan una mala pasada para quitármela.''
. J~n e,to se 0_1·ó un gran ruido sobre el tejado:
era la cigiieña qui clafn leccione&lt;S á sus pequeñuelos. most rán&lt;lole•, agitando las afos, á los dos jóvenes que se pa,cahan por el huerto.
- "; Qué íátuo;, y prernmidos son los hombres!
dcc'a. Oid á aquellos dos cuchicheando sin darse
tregua. Su idiom•1, rn..facunclia les enrnncce. ¡ Bonito idioma el de lo;i hombrei:! A una jornada
de vuelo :ya no ~e entienden los unos á lo, otros.
En cambio, no~otras, no : nosotras no, entendernos perfectamente, a•í nos encontnrno¡: en el
Xortc como en el fondo del Africa. Y luego ¿ sahen rolar por rentura? Y además ¿ tenernos nosotra¡: necesidad del hombre? Ellos, en cambio, se
dan por felices si venimos á anidar á sus tejados.''
- "!Qué bien cfücurre! pensaba el ¡:apo. Y además ¡ qué altas están!. . . ¡ Y qué bien andan!" esfo último lo decía al ver á la cigi icña macho hendiendo lo:, aires con las alas abiertas.
En tanto la ci~iieífa hern bra continuaba ins1 ruyendo á rns pequeñuelos: Je.,; hablaba de Egipto, de las agua¡: &lt;lel Kilo y de rn légamo incomJ&gt;ara ble, que e&gt;', les deeía, un hervidero de ranas.
-"¡ Dios mío! aliadía el sapo, ¡ cuánto me gusiaría \isi t ar e,e país! Si una de esas lmenas ci~iicña0 quisicm lleYarme ! Pues ¿ cómo he de ir á
Fgipto? .. .. Dit·lic-•o yo, que siento tiernas aspir:teiones hacia ]0 hueno y lo bello. Sin ellas, allá
me habría quedado, encenagado en el íondo de
1m pozo ol.iscmo. ¡ Cuánto m ejor no es eso que
tener la. piedra precio;;a en la cabeza!
Pero prncif'arncnte, el famo¡,o diamante él',
y nadie, más lo po,eía. ¡ Qué mejor diamante que
c•,a tei:dcncia combmte hacia lo mejor y lo más
alto! 1 ercladcrarncnte, dentro de su cabecita briJlaha un mágico destello.
De r epente, la cigiieña. macho ee arrojó sohre
/1: &lt;le,cle Jo alto acaba ha ele descubri rle ent~-e la rnrha. Le cogió l.iruscamcnte con el pico, y aunq~e el
sapo sintió un el olor muy agudo, ¿ qué le importaba? La cig-iicña, pensaba, va á lle,·arte á Errip0
to-. y su~ ojos chispeaban de alegría.
La cigiieíi.a cerró el piro. ¡ Cuac, cuac! El pobre
:-:1po moría estrujado; es clecir, únicamente su
c·nerpo quedaha sin vida. ¿ Y el fuego ele sm ojos?
;, Qué hahía l'ido del fuego ele rn~ ojo~? rn ra_vo
&lt;1c •ol acahaLa ele recogerlo: un rayo de sol se lle,·ó la piedra preciosa. ¿ A dónde?
Xo lo preguntes al naturalista, pregúntalo al
poeta. El poeta, bajo la capa de un cuento, te ent erará ele lo que deseas saber: en ese cuento., te ent.crará de lo que deseas saber: en ese cuento figur an la oruga y la cigiieña. El te dirá que la oruga,
se melamorfo;:e-0 en ma.riposa de vivísirnos mati-

Bajo el peso de la cruz
Que a \ Ut~~ros cuerpos va ungida,
Desconocéis que la vida
1:.s la sombra y es la l uz.
Al gemir bajo el ca.p uz
Donde alza el dolor su yugo,
8abed que á la vida pl ug~ .
Darle al hombre la concienC1a
P ara hacer de su existencia
L a ,·íctima ó el verdugo.

ces, y que la c:giieña va y viene desde los países
del Norte al Africa, por el camino más breve, sin
compás, ni brújula, ni carta, dando siempre con su
tejado favorito, aun en medio de la ciudad más
populosa. 'l'odo eso parece extraordinario, increíble, y no ob~tante nada más cierto; pregúntaselo
si acaso al naturalista, si es que. tú mismo no has
poclido obser varlo.
Pero ; y la piedra preciosa del sapo?
Búscala en el sol, vé si puedes distinguirla.
De fijo que no podrás: la luz del astro rutilante
es demasiado viva, y no poseemos aún los ojos
que son menester para r econocernos en mtdio de
las maravillas que Dios ha creado; pero 1m día
los tendremos. Y éste será entonces el cuente más
bello ,le entre todos los nuestros; es decir, no seri
cuen'. o sino verdad, y en, ella figurare1m;s to,lo~.

Cri,sfian findersen.

POR LOS QUE SUFREN.
¡ Oh sere~ que bajo el manto
De las almas mfehces
Veis sangrar la cicalrices
.
De vuestro enorme quebranto '.
Con las angustias del llanto
Levantáis hondo clamor
Al veros que sin ngor
Avanzáis sobre la vida
·Con rnclf,tra barca impelida
Por los vientos del dolor ...

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 25

MÉXICO, JUNIO 24 DE 1900.

~ r: Lio. B.&amp;P.AEL BBYBS BP:tlrDOL.a..

¡ Alm as sin fe y sin vigor
I&gt;resas de eterna ansiedad
Que veis en la adversidad
l:n impulso destruc~or,
No lloréis porque el dolor
Os hiera con mano fue r te,
P ues sabéis po r vuestra su erte
Oue en cada conciencia ondulan
T inieblas que gesticulan
Como fantasmas de muerte!

8uBaoRll'C!Olf J(JIN8UAL POlilfli, IL6
lDElol IDBK EN 1,.6. C.illTAL, Sl.25

Gerente: .6.lr'l'Olll'IO C7VYJ.s

•

Ki cólera ni h umildad
.Alentéis ante el destino ... . .
rn hombre forma rn sino
De rn propia actividad.
J .a dicha y h acherl'ida&lt;l
Son fenómeno~ co;ltra rios
flue ofrecen. como inc~marios
De sus amplias trayectorias,
Fl Prrehol de sus ¡rlor'ss
Y el nublo de su3 ca:varios.

El hombre llcv:. en su ser
Los factores ele un problema
Que le imponen el dilema.
De ~ucurnhir ó vencer.
111.1., si füulo rn rn po,tcr
H acia una altura :;e l·rnz.1,
Siempre sube, siempre avanza
Y aunque en SU8 Rueños súc umÍn,
Duerme, abrazado, en FU turnLa,
Al girón de una espcranzi.

¡ Oh espíritus er.rabundo.s
Que herictos por los pesares
Vais marehando eobr e mares
Tormentosos y p rofundos;
Vuestros ayes infecundos
Estimulan 'mis r-cwlos
Hoy que, sin fe, y sin alientos,
Prelu&lt;liais vue¡;.tra agonía
En una inmensa y sombría
Convul,ión de sentimientos.

Ifasgad, c.on Ja frente alti1·a,
Las brumas de vue~tras penas
Y sacudid las cadenas
Con que el dolor os cautiva.
'l'omad la actitud .tctiva
Del que intenta. combatir,
Y si lográis resistir,
Recordará vuestr a 1:ient
Que las luchas del presen-te
Son glorias del porvenir.

Sufrí~, ~' en las a•pcrezas
Que alfombran vuestro camino,
Ya marcando vuestro sino
El ángel de las tristezas.
Entre c,combros y pavczas.
De dichas que ya no son,
Dulcificáis la aflíccióü
De vuestra sueritc contraria
Con arrullos ele plegaria
O gritos ele maldición.

. La adversidad os espanla.
Sm ver que en su ambiente flotan
Los gérmeneR de que bro~an
Los triunfos que el hombre canta.
Todo aquel que ee levanta
De rn proscenio bendito
Surge c:m brillo inaucl ilo
Condensando en cada fib1'.a
La~ pot_encias con que v ibra,
El Gemo de lo infinito.
Mayo de 1900.

Callad .... v con mano ardiente
Despeilazad l¿s abrojos
Que obscurecen vucs'tros ojos
Y que eclipsan nuestra frente.
No hay c:ll'azón que no ostente
Del infortunio la palma,
Y aun nuestros horas de calma
Las forjan los sufrimientoo
Que son los buitres sangrientos
E n los naufragios del alma.

dJGnifc clenfanes

tCa primera comunión.
•

•

Caadro al óleo de 8ofta Browne.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>.,

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
versos sonoros y armoniosos de€cribía las impresiones de su á1111no ante las obra:; del Creador. El
segundo rniralia las cosas más de cerca con la lente, volviéndolas de todos lados y empleando el
escalpelo cuando lo creía necesario. A su modo de
ver la creación, era un simple problema mateJU\lltico. Ambos 1óvene ¡¡ congeniaban, y. ambos.
eran francos y alegres.
Paseábansc á la sazón por el huerto, y el n-aturalista dijo:
-'·:\fira qué sapo: ¡soberbio ejemplar! Voy á
enfrascarlo en espír itu de vino.''
-"Pero o_ve, ¿ no tienes ya otros dos muy parecidos en tu rnu,eo? ¡Pobre animal! Déjale gozar
de la vida!"
~"¡ Es t-an admirablemenk feo!'. dijo aquél.
-"Si por lo menos tuviésemos la seguridad de
que llevara la piedra preciosa en la cabeza, menos
mal. Entonces no había de oponerme yo á recogerlo y abrirle."
-"¡ La piedra precic,sa ! . .. . ¿ Es posible que
tú tam bién e-reas en esas sandece-sr . ..
-"Yo atrihu_vo por el contrario, replicó el poeta, profundo sentido á esta creenc·a del vulgo.
Yamos á ver, ;, por qué el sapo, ese horrible animal, uno de los m~ íeos de la creación, no puede
tener guardado en la cabeza un espléndido diamante? ¿ Acaso no sucede lo mismo entre los
hombres? E~opo, Sócrates, eran poco menos que
mónstruos por su fealdad, ¿ .Y por ven tura no brilla
aún ho_v su in~enio como la perla más preciosa?''
Así conYers-ando, los dos amigos se alejaron, y
el sapo pudo eQcapar al peligro dé p c·rcc~r en el
espíritu de vino. Solo á medias llegó á eomprende::
lo que habían 1licho.-"Creo que han hablado de
la piedra preciosa. Dicho5o _yo mil Yeces que no
la poseo; de otro modo me juegan una mala pasada para quitármela.''
. J~n e,to se 0_1·ó un gran ruido sobre el tejado:
era la cigiieña qui clafn leccione&lt;S á sus pequeñuelos. most rán&lt;lole•, agitando las afos, á los dos jóvenes que se pa,cahan por el huerto.
- "; Qué íátuo;, y prernmidos son los hombres!
dcc'a. Oid á aquellos dos cuchicheando sin darse
tregua. Su idiom•1, rn..facunclia les enrnncce. ¡ Bonito idioma el de lo;i hombrei:! A una jornada
de vuelo :ya no ~e entienden los unos á lo, otros.
En cambio, no~otras, no : nosotras no, entendernos perfectamente, a•í nos encontnrno¡: en el
Xortc como en el fondo del Africa. Y luego ¿ sahen rolar por rentura? Y además ¿ tenernos nosotra¡: necesidad del hombre? Ellos, en cambio, se
dan por felices si venimos á anidar á sus tejados.''
- "!Qué bien cfücurre! pensaba el ¡:apo. Y además ¡ qué altas están!. . . ¡ Y qué bien andan!" esfo último lo decía al ver á la cigi icña macho hendiendo lo:, aires con las alas abiertas.
En tanto la ci~iieífa hern bra continuaba ins1 ruyendo á rns pequeñuelos: Je.,; hablaba de Egipto, de las agua¡: &lt;lel Kilo y de rn légamo incomJ&gt;ara ble, que e&gt;', les deeía, un hervidero de ranas.
-"¡ Dios mío! aliadía el sapo, ¡ cuánto me gusiaría \isi t ar e,e país! Si una de esas lmenas ci~iicña0 quisicm lleYarme ! Pues ¿ cómo he de ir á
Fgipto? .. .. Dit·lic-•o yo, que siento tiernas aspir:teiones hacia ]0 hueno y lo bello. Sin ellas, allá
me habría quedado, encenagado en el íondo de
1m pozo ol.iscmo. ¡ Cuánto m ejor no es eso que
tener la. piedra precio;;a en la cabeza!
Pero prncif'arncnte, el famo¡,o diamante él',
y nadie, más lo po,eía. ¡ Qué mejor diamante que
c•,a tei:dcncia combmte hacia lo mejor y lo más
alto! 1 ercladcrarncnte, dentro de su cabecita briJlaha un mágico destello.
De r epente, la cigiieña. macho ee arrojó sohre
/1: &lt;le,cle Jo alto acaba ha ele descubri rle ent~-e la rnrha. Le cogió l.iruscamcnte con el pico, y aunq~e el
sapo sintió un el olor muy agudo, ¿ qué le importaba? La cig-iicña, pensaba, va á lle,·arte á Errip0
to-. y su~ ojos chispeaban de alegría.
La cigiieíi.a cerró el piro. ¡ Cuac, cuac! El pobre
:-:1po moría estrujado; es clecir, únicamente su
c·nerpo quedaha sin vida. ¿ Y el fuego ele sm ojos?
;, Qué hahía l'ido del fuego ele rn~ ojo~? rn ra_vo
&lt;1c •ol acahaLa ele recogerlo: un rayo de sol se lle,·ó la piedra preciosa. ¿ A dónde?
Xo lo preguntes al naturalista, pregúntalo al
poeta. El poeta, bajo la capa de un cuento, te ent erará ele lo que deseas saber: en ese cuento., te ent.crará de lo que deseas saber: en ese cuento figur an la oruga y la cigiieña. El te dirá que la oruga,
se melamorfo;:e-0 en ma.riposa de vivísirnos mati-

Bajo el peso de la cruz
Que a \ Ut~~ros cuerpos va ungida,
Desconocéis que la vida
1:.s la sombra y es la l uz.
Al gemir bajo el ca.p uz
Donde alza el dolor su yugo,
8abed que á la vida pl ug~ .
Darle al hombre la concienC1a
P ara hacer de su existencia
L a ,·íctima ó el verdugo.

ces, y que la c:giieña va y viene desde los países
del Norte al Africa, por el camino más breve, sin
compás, ni brújula, ni carta, dando siempre con su
tejado favorito, aun en medio de la ciudad más
populosa. 'l'odo eso parece extraordinario, increíble, y no ob~tante nada más cierto; pregúntaselo
si acaso al naturalista, si es que. tú mismo no has
poclido obser varlo.
Pero ; y la piedra preciosa del sapo?
Búscala en el sol, vé si puedes distinguirla.
De fijo que no podrás: la luz del astro rutilante
es demasiado viva, y no poseemos aún los ojos
que son menester para r econocernos en mtdio de
las maravillas que Dios ha creado; pero 1m día
los tendremos. Y éste será entonces el cuente más
bello ,le entre todos los nuestros; es decir, no seri
cuen'. o sino verdad, y en, ella figurare1m;s to,lo~.

Cri,sfian findersen.

POR LOS QUE SUFREN.
¡ Oh sere~ que bajo el manto
De las almas mfehces
Veis sangrar la cicalrices
.
De vuestro enorme quebranto '.
Con las angustias del llanto
Levantáis hondo clamor
Al veros que sin ngor
Avanzáis sobre la vida
·Con rnclf,tra barca impelida
Por los vientos del dolor ...

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 25

MÉXICO, JUNIO 24 DE 1900.

~ r: Lio. B.&amp;P.AEL BBYBS BP:tlrDOL.a..

¡ Alm as sin fe y sin vigor
I&gt;resas de eterna ansiedad
Que veis en la adversidad
l:n impulso destruc~or,
No lloréis porque el dolor
Os hiera con mano fue r te,
P ues sabéis po r vuestra su erte
Oue en cada conciencia ondulan
T inieblas que gesticulan
Como fantasmas de muerte!

8uBaoRll'C!Olf J(JIN8UAL POlilfli, IL6
lDElol IDBK EN 1,.6. C.illTAL, Sl.25

Gerente: .6.lr'l'Olll'IO C7VYJ.s

•

Ki cólera ni h umildad
.Alentéis ante el destino ... . .
rn hombre forma rn sino
De rn propia actividad.
J .a dicha y h acherl'ida&lt;l
Son fenómeno~ co;ltra rios
flue ofrecen. como inc~marios
De sus amplias trayectorias,
Fl Prrehol de sus ¡rlor'ss
Y el nublo de su3 ca:varios.

El hombre llcv:. en su ser
Los factores ele un problema
Que le imponen el dilema.
De ~ucurnhir ó vencer.
111.1., si füulo rn rn po,tcr
H acia una altura :;e l·rnz.1,
Siempre sube, siempre avanza
Y aunque en SU8 Rueños súc umÍn,
Duerme, abrazado, en FU turnLa,
Al girón de una espcranzi.

¡ Oh espíritus er.rabundo.s
Que herictos por los pesares
Vais marehando eobr e mares
Tormentosos y p rofundos;
Vuestros ayes infecundos
Estimulan 'mis r-cwlos
Hoy que, sin fe, y sin alientos,
Prelu&lt;liais vue¡;.tra agonía
En una inmensa y sombría
Convul,ión de sentimientos.

Ifasgad, c.on Ja frente alti1·a,
Las brumas de vue~tras penas
Y sacudid las cadenas
Con que el dolor os cautiva.
'l'omad la actitud .tctiva
Del que intenta. combatir,
Y si lográis resistir,
Recordará vuestr a 1:ient
Que las luchas del presen-te
Son glorias del porvenir.

Sufrí~, ~' en las a•pcrezas
Que alfombran vuestro camino,
Ya marcando vuestro sino
El ángel de las tristezas.
Entre c,combros y pavczas.
De dichas que ya no son,
Dulcificáis la aflíccióü
De vuestra sueritc contraria
Con arrullos ele plegaria
O gritos ele maldición.

. La adversidad os espanla.
Sm ver que en su ambiente flotan
Los gérmeneR de que bro~an
Los triunfos que el hombre canta.
Todo aquel que ee levanta
De rn proscenio bendito
Surge c:m brillo inaucl ilo
Condensando en cada fib1'.a
La~ pot_encias con que v ibra,
El Gemo de lo infinito.
Mayo de 1900.

Callad .... v con mano ardiente
Despeilazad l¿s abrojos
Que obscurecen vucs'tros ojos
Y que eclipsan nuestra frente.
No hay c:ll'azón que no ostente
Del infortunio la palma,
Y aun nuestros horas de calma
Las forjan los sufrimientoo
Que son los buitres sangrientos
E n los naufragios del alma.

dJGnifc clenfanes

tCa primera comunión.
•

•

Caadro al óleo de 8ofta Browne.

•

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

t. El Jap6n en el tablero chino.
2. El Imperio del Medio.

Domingo 24 de Junio de 1900

tisco y ruidoso se le somete á la continua. ¿ A qué
se debe esto? ¿ Al prestigio que ha adquirido el
gobierno del Uikado desde sus espléndidas victorias sobre los chinos? Sin duda, pero malas lenguas afirman que no es sólo del orden moral el
influjo decisivo que sobre las decisiones del poder legislativo ha adquirido el respetable Minisrtlro. Cuan.do en el siglo_pasado Horacio Walpole
comprendió que el parlamento inglés no lo seguiría &lt;le buen grado por el camino eminentemente
positivo y práctico por donde quería conducirlo,
se decidió á hacer uso de un r ecurso . . . . inmoral, pero eficáz; el recurso consistió en aumentar
los recursos pecuniarios de los representantes y
llegó á establecerse una tarifa de votos y de influencias que aceitaron por tal modo la máquina
parlamentaria que durank años y años marchó
sin tropiezo.
Se dice que el mariscal ha recurrido á este
medio y debe de ser así, porque no hace mucho
tiempo que un diputado á quien se había dado
una cantidad por votar en un sentido, y no habiéndolo hecho así, publicó en un periódico una
carta, diciendo muy tranquilo que había tomado
e~ dinero porque, siendo de la nación, era de todos, y luego había votado ele conformiuacl con su
conciencia.
¿ Qué va á hacer en la inminente "deblacle" del
imperio chino el est2dista japonés? L a emperatriz
'l'se-hi juega en ,dos momentos un juego muy
delicado; ya lo dijimos, no repugna á las reformas lentas, pero con tal que los extranjeros no las
realicen (lo que es casi imposible); pero sobre todo, ti€llle un odio irreconciliable á los jefes chinos del partido innovador, prot,egidos de los ingleses. Creen algunos que en todo esto Tse-hi
obedece á las insinuaciones de los rusos y de L ihong-Chang; la verclad es que defiende á la dinastía tártar-a.; y añaden que todas las simpatías de
la emperatriz viuda están del lado de la secta
poderosísima de los "boxers," dirijidos por mandarines, patriotas y conservadores á su modo, que
han c1eS€1llcadenado sobre ciertas comarcas chinas un huracán de protestas y violencias. Parece
que la emperatriz, si esto sintió, se ha arrepentido
y que ahora está resuelta á apoyar la represión en
los soldados europeos y que ha hecho una declaración favorable á las reformas. Y se agrega también que el Japón entrará en escena como reorganizador y tutor? ¿ será? ¿ Lo consentir án las
potencias? ¿ Los Estados Unidos no reclamarán
también su parte de protectorado, ahora que súbitamente se han convertido en gran potencia
asiática?

1.-Los telegramas confusos y obscuros, pero
significartlivos por extremo que hemos leído diariamente, revelan la Profunda agitación que en China
existe entre los elementos de r esistencia á los innovadores que son la vaJ1guardia del "extranjero"
y tienden á precipitar una situación que marcará una etapa en "la renovación del Asia" y que
quizás sea el ocaso de la Emperatriz celeste, enérgica y cruel, de quioo. trazábamos un ligero retrato de segunda mano, en nuestra última revista.
Y como nada será más interesante en los próximos
años que la solución del problema chino, solución
destinada á ser una nueva complicación en lo porvenir (y esas soluciones son las únicas á que aspiraJ1 hoy los civilizados) bueno es conocer, someramente siqui era, á los principales personajes
del futuro drama.
Uno &lt;le primer orden es el Japón; el Japón puso el cascabel al gato; todos decían la China se
desmorona y cada uno temía miedo de que el derrumbe los cogiese bajo los escombros; el Japón
dijo "veamos" y empujó; medio edificio vino por
tierra y poco habría quedado en pie y el desmembramiento no habría sido evitable~ si Rusia, Alemania, y Francia n-0 intervienen entre vencida v
vencedor y frustran en Simonoseki, gracias al
abandono de Inglaterra, el plan del Nippón
triunfante.
Desde entonces el imperio insular parece retraído de sus ambiciones y apetitos, esperando la hora
del reparto ó poniéndose en actitud de impedirlo. Rusia, Alemania, Francia é Inglaterra alargan
la mano sobre las diversas regiones del imperio;
El Japón no. Procura en Corea llegar á un acuerdo con Rusia, potencia que tiene todas las secretas simpatías del Gobierno del Mikado, y toda
la aversión del pueblo, acuerdo que tiene por base la renuncia á la presa,, lo que no es tan fácil.-El Parlamento, la prensa y la opinión vul~
gar quisieran lanzar al imperio en una guerra con
Rusia y el cable habla incesantemente de la• po2.-Un diplomático decía aquí en )léxico, que
sibilidad, de la probabilidad, de la proximidad de había que recordar cómo en su orgullo inmenso,
esa guerra nece~aria. El Japón no lo hará, si no los chinos creían bárbaros á todos los pueblos y
cuenta con la alianza ele Inglaterra que, en estos se denominaban "imperio central" ó imperio del
momentos, y por mucho tiempo aún, no puede Medio. Nunca ha sido China más •'imperio del
buscarse un conflicto con Rusia que podría poner- medio" que ahora; está eri medio de colosales apela e11 el caso de coger Port-Arthur con una ma- titos. China significa un trozo del mundo indefino y soltar con la otra la cuenca del Indo, cambio nidamente explotable por los más fuertes, á cauque los rusos haTían de mil amores. Pues sin In- sa de su riqueza, de su densa población que trabaglaterra, el Japón no puede hacer la guerra; la es- ja bau~o y mucho; China significa un me,.cado
cuadra rus&lt;1 en el extremo Oriente es superior á ele primer orden; y mientras la política vacila
la japonesa y aunque esta casi se le igualará y lle- ante la complicación y la guerra, que es u, ¡ egará á ser la sexta del mundo, esto no será antes rrible azar del que nacen otros y otros, la ec·onode tres ó cuatro años.
mía política sigue su camir.o y partiendo de 1.,s
El Gobiernv jnponés no cesa de prepararse pan puertos, cloacas seculares que toda el agua del
aprovecharse de los acontecimientos que van á ve- mar no basta á limpiar y desinfectar, va penerificarse en la puerta de su casa, no hay gasto que trando en el interior del Imperio en forma de miparezca excesivo para proporcionarse buques y siones, de colonias, de conversión, de estaciones
adiestrar una población militar y marítima, no se mineras, de vías férreas en tierra firme y de líescasea el carbón en las constaJ1tes maniobras de neas de navegación en los inmensos ríos.
la armada, ni las pensiones á los aspirantes de
Se sabía que la Empen-atriz no tenía inconvemarina en el extranjero. Un hombre muy enérgi- niente en esta penetración, con tal que fuera
co y firme y muy poco escrupuloso, el mariscal muy lenta y que no significara el advenimiento
Yamagata, es aot'ualmente jefe del Ministerio y va de los reformisfu.s al poder, y que tampoco signiderecho á su fin. Hay un parlamento que funcio- ficara la postergación de los chinos á los extranna regularmente en la capital del imperio y ese jeros y se sabía también que gracias á la influenparlamento, lo más exótico entre las exóticas ins- cia del viajo marrullero Li-Hong-Chang, todas las
tituciones que el Nippon pretende asimilarse, ha simpatías de la emperatriz estaban del lado de
sido un obstáculo incesante á las miras de los go- Rusia. Evidentemente la imperial viuda ha sido
biernos; durante la dirección de la política por sorprendida. por acontecimientos que no esperael marqués Ito, la oposición llegó á asumir tales ba. En derredor de las misiones, que tratan de
p:i;oporciones, que €'n toda Europa se creyó en la convertir con demasiado celo á los chinos, que no
próxima supresión de una institución, que sólo se han de convertir nunca mas que en cortas porpodia aclimatarse en países de raza europea, ó ínti- ciones que vale la pena de dejar en la idolatría
nuamente afines con ella y eso no sin modificacio- mientras así se les libre de los ataques de los fanáticos y de la muerte, y al mundo de constantes
nes y apropiaciones especiales.
Pero el Mariscal Yamagata ha visto las cosas peligros de guerra; en derredor de esas misiones
de otro modo y el Parlamento inqtúeto, levan- y de la's es'faciones de los ferrocarriles en cons-

trucción por rusos, belgas, ó aleman_es ha estallado una terrible .sublevac1on, orgamz~da p_or las
sociedades secretas que hierven en el 1mpeno_ Y la
mantienen en inquietud perpetua. Como la insurrección de los ''boxers" dominó desde luego la
comarca que rodea á Peking, y _en donde la p~blación 1€18 más densa (200 habitantes por kil?metro cuadrado) y como las tropas ~~l imperio
no inspiraban confianza ~or la. perpleJ1dad de la
regente que, de seguro, s1mpat1za co;1 el programa de los boxers en el fondo de su h1gado, (¿ porqué ha de ser siempre en el corazón?) los r~ipresentantes de las potencias pidieron fuerzas á_ l_os buques de las potencias aJ1claid:as en Shanghai o Thah..u y esas. fuerzas fueron y luego, creyéndolas
insuficientes, pidieron más, y una regular column_a
formada en TharKu salió por la margen del P e1ho, rumbo á Tient-Sing, uno de los grandes centros de la agitación de los boxers, al mando del
almirante&lt; Seymour. ¿ Qué ha pasado después? Una
noticia siniest'ra corrió por to&lt;l.os los hilos telegráficos del mundo. Probablemente en un tumulto habido en Peking había sido muerto el ministro del imperio alemán; aquí causó dolorosa sorpresa la noticia; se trataba de una persona conocida en ciertos círculos sociales de México, de donde acababa de salir y todos recordaban su afabilidad, su ilustración, ¡;u devoción intensa por el
arte; hijo de una francesa y hablando admirablementei la lengua materna Von Ketteler, era aficionadoportbdas las manifestaciones de la cultura latina ó romance, á la que no se consider aba extraño. Fué, pues, muy sentido, ¿ pero realmente ha
sido asesinado? Todo ha vuelto desde hace cliez
días al silencio y á la obscuridad. ¿ La columna
del almirante Seymour ha llegado á Peking, ha
vuelto á Tient-Sing? Probablemente al publicarse
estru; lineas, que forzosamente se anticipan á los
cablegramas, ya sepamos á qué atenernos. ¡ Cuánto placer nos daría que la fúnebre nueva no se
confirmase! Pero, por desgracia se insiste en afirmar que las legaciones han siclo atacadas repetidas veces en la capital del imperio y que las
mü,mas tropas han fümado parte w. la revuelta,
dicen unos y pretenden otros que luchan por sofocarla.
Si Seymour ha llegado, puede todavía salvar
á las legaciones, trayéndolas á Tient-Sing ó á
Tha-Ku si no la situación debe ele ser en la ciudad
imperial terriblemente grave. La tentativa ordenada por el gobierno imperial de hacer difícil
el acceso de Tha-Ku á las t ropas de desembarque
de las potencias unidas, ha siclo causa del bombardeo y la ocupación de esta plar,a marítima que,
en el fondo del golfo de Petchili, cuya entrada
guardan los rusos y los ingleses, es la puetrta del
camino de Peking. La nofücia del bombardeo debe de haber producido en la capital una explosión
de rabia espantosa; la emperatriz ha llamado á
Li-hong-eh3Jlg de su virreinato en Couton. ¿ Irá?
La verdad es que todo este tenebroso enredo
puede resultar una guerra en forma, cuyo resultado sea:á la caída del actual emperador de burlas y la desaparición de la terrible Tse-hi y de
la dinastía tártara. Enilonces podrán penetrar en
el imperio los constructores de forrocarriles, los
profanadores del suelo de la patria, formado todo con el polvo de los huesos ele los padres. Porque China es una tumba inmensa. Se trata, pues,
de una exhumación.

"Caros amigos, cuando yo muera
plantad un sauce en el cemenrerio;
pláccnme sus desolados follajes:
su palidez me es dulce y querida
y su sombra se,rá ligera
llara la tierra donde habré de dormir."
Sólo que el sauz no existe, y se pregunta uno
&lt;lolorosamente si la postrera y humilde Yoluntad
del gran poeta no halló eco en corazón alguno
&lt;le amigo. No es esto, empero, lo que aconteció.
Tres veces ge ha plantado el sauz sobre e,l sepulero y el sauz ha perec•ido. Le faltaba acaso el riego divino ele las lágrimas, y como Jª nadie llora por los muerl!os . .. He aquí, pues, cómo esa
alma inquieta y atormentada no pudo realizar
11i siquiera la póstuma coquetería ele un follaje
afectuoso. La tierra negó á esas cenizas una po~ sa_
v ia para nutrir las ramas plañideras de
un sauz y se sueña cerca de la tumba que el alma del poeta debe vagar tristemente sobre la deí"Oh,ción de• los huesos áridos, bmcando en vano
-su sombra, la sombra, de su árbol, la sombra piadosa á cuyo amparo podría aun cantar su perduTable canto á Lucía : "N"ous efions seuls, pensifs,
et nous avions quinze ans" ....
Deja uno la tumba del poeta con un Ya,go dejo
&lt;le melancolía y se interna por el dédalo de umbráticas callejuelas, deletreando á cada paso un
nombre ilustre en el fróntis tirangular ele los
mausóleos: "Cuvler, Gay-Lussac, Geofroy-St-Hilairn. Scribe, A,llan Karclec, Miclw,let ! Stern,
:Balzac!!!" y de pronto, en un recodo ele lo
&lt;¡ue llamaríamos "el barrio israelita" de aque-

lla pálida ciudad silenciosa, al desembocar de una
calleja, á donde trabajosamente se cuela un pe-dazo de día, en un claro de "la selva obscura" ele
la muerte, la mirada tropieza con una gentil
capillita gótica, una arcada de piedra ennegrecida coronada por una bóveda y amparando un
gran mausóleo rectangular, sobre el cual se extienden como en un discreto tálamo, en nupcias
indestruottibles, dos estatuas con las manos empalmadas y las pupilas sin luz, fijas en un punto
lejano, acaso en el fantasma indeciso, aun de la
resurrección prometida por el Cristo. Esa es la
tumba de Eloisa y Abe,lardo, erigida en 1779
en la abadía del Paracleto, fundada por el gran
doctor, y transportada en 1817 al "Pére Lachaisc." La arcada fué construida con algunoR rcRto.~
de una antigutll abadía; circú~1éLa.la u111 ¿arclin t
cillo siempre cuidado y la proteje una Yerja. donde nunca falta un homenaje de flores. Mucha.~
enamoradas y muchos amantes románt:cos que
han encontrado
"que en el vino del amor
ha.Y la amargura del mar,
rnn á pedir C'Onsuelo á esas cenizas, unidas al
fin, porque "el amor es más poderoso que la
muerte," y á las cuales debe habérseles perdonado mucho, "porque mucho amaron." Es aquella
una lenta y muda peregrinación: "fianceés" viudas antes de llegar á la alcoba dEl las nupcias,
arrastrando RUS caudas de merino; amantes tristes hagta la muerte, que van á rezar ahí una oración desesperada antes de arrojarse al Se.na;
mundanas q ue después de una orgía, sintien&lt;lo
"alegre la tristeza y triste el vino,"
corren á enrooar en la verja las flores e.le su corpiño; doncellitas que conjugan balbuceando el
Yerbo "aimer," sin ponerle aun á la i el punto
rosado de que habla Cyrano. . . . muchos, muchas, rnn á dejar la rosa efímera de sus sentimentali&amp;rnos parisienses á esa capilla apartada
donde aún parece celebrarse la misa caf'ta ele los
amor es si n esperanza y donde se recuerda el dulce epi tafi.o latino:
"InYita sua clile:xerunt se et in morte non
suut separati."

Justo Sierra.

PARÍS Y VENECIA.
~

El sepulcro de Elolsa y Abelardo.---Venecia
en la E,cpo1ición.

Mayo 26 de 1900.
El "pére Lachaise" es u.na "ciudad" muy populosa, como corresopnde á este inmenso París
donde á diario muere un n~:ro de individu~
su.fi.cietn.te para despoblar una aldea. Ocupa nada
menos que 43 hectáras y está situado sobre una
colina, desde la cual se ve la gran ciudad entera como un océano de casas, erizado de cúpulas
y de torres y cubierto del polvo de oro del día.
En el "Pére Lachaise" hay infinitas callajuel~s, c~es y aun bulevares, sí señor, amplios y
silenciosos bulevares, con; sus plaquetas de orden y el nombre de algún muerto ilustre que
los bautiza; hay la calle Bernardín de Saint

•

•

})ierre, la calle Lavoisier, la calle Laíontaine y
1\foliere, la calle Beaumarchais, etcétera. En la
eumbre de la colina se eleva el monumento á los
muertJos de Bartholomé, alegoría de piedra, enorme y severa con hermosas :figuras funerarias, y
en la avenida principal que á él conduce, como
si dijéramos, e111 el gran bulevar, á la izquierda,
. &lt;&gt;ruado de un pequeño busto de mármol, surge
de pronto el sepulcro de Alfredo de Musset, el
J&gt;Oeta más humano de Francia, con aquella triste le~'enda de su canto á L ucía :

EL MUN"DO ILUSTRADO

Solemne canonbac16n de J. B. de la Salle.•••:Boma .

"Se amaron en vida y la. muerte no los ha separado."
Hay quien va á sentarse al bwde de la verj~,
mientras agoniza el largo crepúsculo de estas primaveras lujosas, con: las "cartas de Eloisa y
Abelardo," y las lee en voz alta, como si las ya
seculares ternezas d1eil inforeunado teólogo y de la
pobre monja pudieran extremecer el polvo vano
de aquella tumba ... Más la fantasía se yela ante la inconmovible paz de las dos estatuas yacentes, de las cuatl.10 manos empalmadas, donde la
piedad de no sé quién á liado dos rosarios blancos, de las claras pupilas inmóviles que parecen
sondear el más allá.
¡ A lo menos están juntos.! ¡ oh! cuántos quisie1·an dormir por siempre como Abelardo al lado de f'.u Quimera, con ella acostarse por siempre
en el tálamo de la eternidad.
~

1Iayo 28 de 1900.
Recorrer el inmenso recinlo ele la Exposición
Univdsal equivale á recorrer todos los clin &gt;lR.
Se pa~a sin más intermedio que el de algnnns
callecillas enartmadas, de una aldea suiza pr')!egida por picachos nevados donde florece el "cddwe,is" alpino, ~alpicadoR de chozas que se a~ornan al abismo y de riachuelos garruleador&lt;'s qnc
desparraman sus iris entre los céspedes, á un;1 aldea argelina, bordada de pahneras y que ostenta el abigarrado orientalismo de sus bazares, en
cuyos pórticos de herradura dormitan árabes pensativo~ sofü,ndo ,en el Ó?o:.l1J de fu2g0 cid d"sierto; se va rle una pagod-a indú soportada por
elefantes hierúticos á un pueblo español; de una
choza eslava á un tiemplo italiano del Renacimiento; de una c:tlleja de Yokohama á un "hangar"
noruego; de u na tienda de Bosnia á un café ro urna no; de una ciudad del centro del Africa á una
ciudad turca.-Todos loR pueblos y todas las lengu~-: ~e cd, ,.n en una B1li~l bulli~ios:.: y ~ l•\!;!re ;
todas las naciones han llevado allí un pedacito de
su territorio c.on el "aclrezzo" completo ele sus
arquitectura~, sus costumbres, sus trajes y como

�dormidos y torl'uosos donde danzan las fachadas
-&lt;ie los palacios y ríe la luz como una ondina tra,·1csa. Ante nowtros desfilan ''las l)risiom·s ." Ahí
-están los pozos donde unas figuras de cera nrnestran á Carmagnola, á quien el Dogo cortó la cabeza, después de haberlo recibido, venc¿dor y feliz, con un be:-:o de paz; y :Marino Faliero, que
-&lt;.lespués de una conspiración corrió la misma
-suerte. 8ne11a. á lo lejos una mú,ica voluptuosa.
8obre los purnft~ ~e perfilan siluetas de mujeres;
ilrden las ojil'as de los palacios, se querellan las
ondas leYe, teñillas de iris .. . . Atracamos: suhimos una escalinata; franqueamos un pórtico y
(; ,mo si el poder ele un emalmo burlase para nosotros las düitancias, nos encontrarnos en la. avenue
Rouffren, entre el pleno hormigueo ele un Parí~ clominic-al que inrnde las ac-era8. grita, ríe,
.gcstic-ula, todo cntreg-ado á la "joie ele viHe." Yenecia se ha &lt;le~vaneciclo como un ensueño dentro
de e•te otro in n1cmo ,E-muEño de la metrópoli d !l
1nundo por cloncle pasarnos como fanta~m ~$.

manos picol:€an vuestros labios, aletean en la falda. de' vuestro sombrer o, forman racimos de alas
en vuestros brazos se prenden á vuestros dedos.
Y el espect áculo e~ embelesador. Se ~ecuerd~n las
"F.ioretti," ese poorna de inefable rnocen~i~ e1;
que San F rancisco de Asís predica y acaricia a
los pajarifos del cielo, regaña "al hermano lobo"
y alaba al "hermano corder o ... . " ~ay que ver
á muchas lindas francesas dando gritos leves de
placer ante aquella invasión de picos nac~rados
que buscan sus manos liliales y sus lab10s en
flor . . . . . Son nada menos que palomas de San
.Marcos esas palomas; han si.do sustraídas á los
centenares de millares que á un toque de campana descienden á la gran plaza en demanda de su
alimento, y la ilusión es complet_a.
.
Dejais el "campanile" y tendeis la m1rada en
rededor : ahí está el "palacio Ducal," la "por ta de
la carta," el "palacio r eal," y enfrente el gran canal hor migueanre de velas de colores; las dos columnas de granito de desigual altura, t r ansportadas del Ar chipiélago por el dogo :Michieli en
1127. Ahí están la estatua de San Jorge y el león
-alado; la " Logg-etttta" revestida de mármol, de
bronce y de bajos relieves; "el puente ele los suspiros," tendiendo su arco lúgubre sobre las
aguas, y por último, la Basílica de San Marcos,
con su gran puerta central, cuyo tímpano representa el "J uicio final" por Salandri . .Ahí está todo, perfccfomente reconstruido, con su monumental aspecto de vejez gloriosa. Podeis ir y venir, entrar y salir, guareceros bajo los pórticos
calados, tocar los santos mármoles, con la ilusión de que pisais la propia perla del Adriático,
la odalisca inmortal eternizada por los poetas, la
que Yió la tragedia blanca y negra de " Otelo" y
de "Desdérnona" y oyó el cha$quido de los labios
de ''Don Juan" entre los labios pálidos de la
condesa Guichioli . . . .

SOLEMNECHOXIZAClÓNDE J. B. DELA SALLE.
El bienanmiurado J,-B. de la Salle, fundador
de las Escudas cristfanas, ha sido proclamado santo por Su :-i.rntidad León XIII, el 2-! de i\Iavo, y,
:por consiguiente, elevado á los honores de los a·!-

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S . M. Osear II. B.e;v de Suecia. -(Véase el articulo relativo.)

si esto no bastara, inmensos panoramas de una
maravillosa ver dad, transportado han á pabellon es especiales, r íos y océanos, montañas y collados, ciudades -enter as. Se va desde Suez hasta el
Japón cabalgando en un !'elámpago y un minuto
después de haberse regalado un "so~" á un niño
moro qu-~ dormita junto á un expendio de alfürería, .,e compra un abanico á un·1 japonfsita ne
ojos de.almendra, que juega á la "matatena" con
multicolores saquitos de arroz en un "interior''
del Yoshivara. Este certamen enorme es, entre
otras muchas cosas, una gran lección objetiva,
si vale la frase, de geografía universal, y bien la
necesitan los franceses que no saben geografía,
que creen que Chile es una provincia de México y
California una región de la América del Sur. Para el francés, el mundo entero está comprendido
dentro de las fortificaciones de la ciudad. Si
existe el extranjero, el extranjero son las colonias
francesas. Hasfu. hace muy poco se supo aquí
dónde quedaba Fashoda, aunque la lección no fué
agradable del todo.
Naturalmente nos referimos á la masa de la
población. Claro es que la gente culta sabe más
de lo que le han enseñado; mas creanme ustedes,
en esta Atenas divina hay muchos calinos.
Pero holguemos divagaciones : Italia envió á
la Exposición lo mejor de lo mejor que tenía: un
pedacito de Venecia, con su plaza de San Marcos, eu Piazzeta, sus canales, sus góndolas, .. . . .
todo. Es una coquetísima r econstrucción donde
nada falta, ni la vejez, porque eso de envejecerse
artificialmente un monumento, de piedra ó de
cartón, no es aquí cosa del otro jueves. Los franceses adornan la paJtiina en sus nobilísimos palacios : no blanquean la cantera como en México . ..
J las ar tistas parisienses han hallado ya el procedimient o pl!.Til, dar la. apariencia de un edilicio
&lt;!entenar io á una construcción de ayer.
La Venecia de la Exposición iluminada anoche

por primera vez á giorno es una Y enecia vieja en
que pasean las sombras. de los clos arrastrando sus
mantos escarlata. Se llega á la plaza de San
Marcos y la primera emoción que se experimenta
es la de un asalto de palomas que descienden de
el campanile" en frufruante vuelo y os acechan,
os rodean, se posan en vuestras manos, en vuestra cabeza ... . . Es imposible resistir á la graciosa solicitud de aquel enjambre blanco y r ecurrir
á una vieja veneciana que os vende cucuruchillos
r epletos de granos. Entonces la escena es indescriptible. Centenares de aves os persiguen, os cubren materialmente; desapareceis bajo una tempestad de plumas. Las palomas comen en vuestras

La tarcle se ha ido como una. inmensa. bandera
lila. y roja arriada por los ángeles. Puntúan el
azul las primeras estrellas. Las ondas verdosas
se iluminan; los fuegos policromos de los farolillos cabrillean en las aguas; las palomas se refugian en el Campanile. Suenan lent'amoo.te las
ocho en la " T orre del Reloj" y Con treras, Díaz
Dufoó y yo que nos hemos dado el placer de destrozar un poco el italiano con los gondoleros, tomamos una góndola. para hacer una excursión
por los canales. Ahí nos espera una hermosa sorpresa: el gondolero que nos mira sonriendo en
el último·peldaño de la escalinata, alto, fornid©,
bello y pintorerno, no nos es desronocido. ¿ Dónde le hemos visfto? El nos ayuda á recordarlo;
fué en un cuadro de Fuster, que se exhibe en la
Sección de Bellas Artes del Pabellón de México.
Fuster lo retraM en Venecia. Es un "regatero"
célebre que ganó el laurel en el gran canal, luchando con los más aguerridos bateleros: se llama
Juliani Giuseppe y nos extiendé jovialmente una
tarjeta que saca de e11tre los pliegues de su blusa
azul. Tan exacto es el parecido del hermoso retrato, muy admirado por los inteligentes, que no hemos vacilado un punto anl:€ el OJ.'.iginal. Un minuto después nos aventuramos por los canales

E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Junio de 1900

Domi:1go 24 de J unio de 1900

E L MUNDO I LUSTRADO

•
I

lhcámara de los Soberanos,

tares. La ceremonia de canonización ~e verific-ó en
h Basílica ele San Pedro, con toda la pompa majestuosa que. la Iglesia romana dcsplega en estas cirrnnstanci.as. La solernnidarl fué realizada por los
carden.ale~, mitra á la cabeza.
r na par te carac-terística de la ceremonia, e~ la
de la ofrenda del vino, del pan, del agua y de dos

cajas dora.das que contienen palomas, tórtolas, y de los muros engalanados, la hoguera de los ciotros pajarillos. Son estas otras tantas alegonas rios que quiebran sus reflejos dorad_os sobre las comísticas que se refieren á las virtudes de los san- yas de los prelados que llevan riquezas_ en sus
tos que se florifican. Hé aquí su explic-ac1on, según cruces y anillos abaciale»; todo este corteJO de certtrnon:-as hace más grandiosa la escena con ~-ue la
la Iglesia :
.
,
En la cas.a del Señor, que es la I glesia. e;;tan l gles;a saluda la beatitud de alguno de ~us htJOS.
Ahora ha. revestlido un carácter cspecrnl de sunconsiderados los santos como lámparas -ardiente:;
que de,pid:m la luz emanada de sus virtudes. Re- tuos idad la cl.llonisación del bienaventurado J. B.
cordando á las palabras de Cristo : ''Yo soy el pan de la Salle, porque hace muchos años que no tevivo·' el pan de la ofrenda significa que los santos nía lugar una ceremonia de esta naturaleza, á cuno han amado otro alimento que á Jesús en el
Sant.o Sacramento.
El vino es el símbolo de la "gracia s~ntificante"
y ninguna substancia, clic:ei San Cipriano, le explica más claramentle.
rnida á la del vino, la ofrenda del agua figura
las tribulaciones ele la vida.
En cuanto á las palomas y á las tórtolas, simbo1izan la ficklidacl; rná, aún la paloma, "mensajera
de paz" demuestra que los santos se hallan en posesión de est~ paz, pero, también, bajo el aspecto
de intermediario~ entre Dios Y los hombre,.
rn punto capital de la c~remonia de canonización, consiste en la. tJ·iple demanda hecha por el
Cardenal Procurador de las cau1'3.,. Escoltado por
los postulantes, se presenta delante del trono papal y, por tres veces, suplica al Pontífice que pros ..1ón d a rec epci ón.
nunéie la sentencia definitim.
A la primera demanda, el Papa hace responder
por su se,cr etario que es preciso invccar aún las lu- yo brillo ha cooperado la presencia en Roma de
ces del Espíritu Santo y se enliona el "Yeni Crea- mmunerables pere,g rinaciones cristianas, que han
tor." A la segunda, la misma respuesta seguida afl.uído á la Ciudad Eterna, obsequiando la invitación especial que Su Santidad h-a. hecho á todos los
del canto de las Letanías.
El Papa responde, entonces, afirmativamente católicos del mundo para asisitr á los últimos jubileos del siglo XIX.
á la tercer demanda. Todo el mundo se levanta,
y el Pontífice, siempre sentado sobre su trono,
declara en forma oficial v como Doctor y Jefe de
,a lglc::ia, que los bienaventurados gozan de _la
lt.,:.itii uc. eterna y debrr ~&lt;!r venerados 1wr la (;r1:;t:~w;nct entera.
Apenas se ha pronunciado esta sentencia, cuando re5nenan las trompetas
IT a llegado á los Estados l;nidos, demasiado farele plata al mismo tiempo que los
de,
una delegación bóera, parn solicitar los bue"chantres'· entonan el himno de acnos oí. e os ele la gran República americana, en faci0n de gracias, el "Te Deum."
La gran campana de la Basílica ha- rnr de las pequeñas repúblicas sud-africanas.
El 10 ele Abril último, llegaba á Europa esta dece resonar su voz grave y sonora solegación, desembarcando en Xápoles. ~e cornpobre la Ciudad Eterna, á la cual resn 1a de ~I. Fi~chcr, jefe de ella, y de• los Sres. WC'Sponden en alegre coro las mil campasels
y Woolmarans, prominentes figuras Bóeras.
nas ele las iglesias cla Roma.
El
señor
Fischer iba acompañado de su joven esLa imagen ele las virtudes de los
po$a,
á
la
que pu€ide considerarse como una. cuarta
santos, en esta simliolica. ceremonia,
delegada.
cuyas cualidade:; tienden siempre hacia
La comisión se dirigió, desrle luego, á Holanda,
el cielo, tanto con los ojos de la intelidonde fué recibida por los m icmbros ele aquel gogencia como con los del cuerpo, está hiernn. En $Cgu:l1,1 pa5Ó á los Estados Unidos.
repre•mllarla por les pajaritos enceEl 16 del pasado Mayo, desembarcó en Hoborrarlos en las jaulas de plata, habitan- krn. l na diputación, nombrada por el Ayuntates de los e~pacios libres y que no miento ele X ue\'a York y acompañada de los dipo•an sobr e Ja. tierra sino un instante.
Con dificultad puede enc011trarse en e,l rnsto y
sunluow ceremonial de la Iglesia Latina, una es&lt;'ena más grandiosa é imponente que la que tiene
lugar. cada Yez qu,e, ~e canonisa á un Santo, en el
inmemo recint.o de la Basílica de San Pedro.
Todo el lujo raeli,rnte de que se visten los alta- )
r e•, las magnífcls colgaduras que se desprenden ,

La Comisión boera en los Estado3Unidos.

Fachada del Palacio de los Soberano■ ,
Comisión de recepción.

Los emisarios boeros.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Junio de 1900

Domingo 24 de Junio de 1900

dadosamente modelados sobre los rest_os originales
de los templos de Tja.ndi-Sari, de 'l'Jandi-Seru Y
ele Prembanam; á cada lado del monumento, al
pie de la escalera, ~e elevan dos estatuas grotes~as,
más graneles que el tamaño natural, r,eproducc,ón
de la escultura hinc1u-javanesa de la cpoc_a. En el
interior del templo, se observa una mar~v1llosa estatua de una diosa hindu que adoran aun actualmente los indigcnas de la isla Bali.

f

Pabellón de las Indias llfeerlandesas en el Trocadero.

versos represenfantes de los comités constituídos
en favor de los Bóeros, Íllé á recibir al señor Fischer y á sus compañeros hasta á bordo del vapor
qwe¡ les llevaba.
El 17 de Mayo, fueron recibidos oficialmente los
delegados Bóeros por el Ayuntamiento de Nueva
York. El alcalde, señor Van Wyck,_se expresó durante la ceremonia, en estos términos:
"Soy feliz en desear la biemenida á la ciudad de Nueva York. La asamblea municipal ha tomado la resolución de otorgaros el derecho de
burguesía, y me ha dado la comisión die saludaros
á nombre del pueblo de la ciudad. Jamás, desde
que ocupo el puesto de alcalde, se me había encomendado un de"oor tan grato."
Al final de esta recepción, los delegados pasaron al balcón y el señor Fischer dirigió á la muchedumbre algunas palabras, que se perdieron en
medio de las aclamaciones.
Hasta entonces todo iba admirablemente para la
delegación Bóera. Desgraciadamente para el
Transvaal, no son las masas las que dirigen la política extranjera de aquel Gobierno Federal. Los
Sres Fischer, Wessels y Wolmarans, obtuvieron
alguna-; l,nenas )'alabras-sin consecuencias-d.:!
M. J ohn ffay y Je Ma.cKinley. En su honor se
han organizado "meetings" monstruos. En el Senado se pronunciaron en su favor calurosos di:'!
cur.,o&lt;-. Pero no por esto han dejado de adquitir
la certeza de que el Gobierno de los Estados Unidos no ha.rá nada, como acabamos de decirlo, es
ya demasiado tarde, puesto q~e J ohane,sburgo y

Pretoria han caído, después de Bloemfontein, en
manos de los ingleses.
Poclria decirse que el se&gt;ñor Fischer no tenía
ya sino atravesar de regreso el Atlántico. Pero
nada de eso. Su misión no había i'erminaclo. Tenia
que recorrer todos los Estados
la
Unión, en rtodos los cuales ha recogido hurras. Los candidatos de las
elecciones próximas se pusieron al
unísono con sus electores. Republicanos y demócratas se pronuciaron
dec;de luego por la causa bóera.

ne

l_e de los N~rcisos,_ llegan deliciosas parejas de muneica.s ~a,c1osas; un-a. músiica dulce y ilánguidai
acompana sus pasos en un baile del más curioso
efecto.
La melodía de la ronda de las "marinnettes"
recuerda un poco la hermosa canción de Nadand:
"C'est bon homme qu'on me roo momme
' f
,,
Ma gaite
ut mon trésor ..... "
pero !ejuvenecida con mucha propiedad. l\Iuy
conocidos son, para repetirse los versos del poeta
OliYier.
'
Después de los cantos, de~pués de las danzas
viene un radiante desfile. Lo que desde lue"o llam¡
la atenció1;1, ,al paso, es u1:1 triciclo tirado por una
soberbia hbelula cuyas riendas lleva un gracioso
amorc1llc, En seguida, un cazador original, ginc. te sobre un enorme avestruz, montado, á su vez,
sobre enormes patas, en seguida lilla especie de
monstruo marino ó tarasco, que sirve de montura, á_ un ~~ptuno liliputiense; el carruaje de los
mu:;1cos e mnumerables vehículos, todos empavesados.
La. fiest~ termina en medio del bullicio y las
:florecillas a que rn acaba de celebrar, alfombran
después el suelo tristes y marchitas.

Las otras construcciones, son, como queda dicho, la reproducción de dos casas javan~sas de Sumatra; con sus murallas pintadas de rOJO obscuro,
y log techos sombríos, hechos de plantas javane2as
~.le '' [djock," hacen un maravillo;;o efecto á cada
lado del templo completamente blanco.
El pabellón de la derecha, está res~rvado á l_a
exposición etnográfica, en que se admll"an las_ ricas vestiduras de seda bordadas ele oro, ofrecidas
por los indios de la isla Bali á la re·ina Guil termina en su coronación; en seguida, los instrumentos ele música, los cascos de los danzantes, las joyas y, en fin la reconstmcción de un mono giganterno, el pithec-anthropus, que, mide dos metros cincuenta centímetros de altura.
El pabellón de la izquierda está reservado á }os
trabajos públicos y la geografía.
Allí se encuentran, admirablemente colocadas&gt;
las mejores muestras de la minería, de las maderas, de las esencias; cartas, planos, exactas reproducciones de fortificaciones y de edificios del
pais.

~

Dam&amp;s á nues!Jros lectores un grabado que rep_r~nta el P~bellón del Reino Unido en la Expos1c1on de Pans. Esta severa constJrucción de un
gusto serio é irreprochable, ha sido ya mu; visitada por la muchedumbre que ha alabado su aspecto feudal, sus fuchos adornados ele torrecillas mili,ta~es, su_ fachada principal decorada con artis~1cos IIllradores, y en fin, todo el conjunto arqm bectural, de gusto irreprochable.
.Este Pabellón ha sido, sin duda, uno de los que
han albergado mayor número de visitantes nacionales, de obreros ingleses que han ido á la Exposición en grandes gn1pos.
Cost~bre es_ generalmenr.e observada por los
grandes mdustnales de la Gran Bretaña la de
costear una interesantiei excursión anual á ~dos los
obreros que emplean en su servicio. Un riquísimo
!abricante de jabón de lfanchester, ha obsequiado
a sus obreros con un paseo á la Exposición de París, y la _mañana del día 25 de }layo, desembarcaba él mismo, acompañado de mil setecient:os ele
aquellos, entre hombres y mujeres.
Esta ~cursión se había organizado con tal cuidado, que cada uno de los miembros que la f.orman había recibido un plano de París, otro de la
Exposición, y una nota impresa que indicaba, con
anticipación, claridad• y precisión perfectas, todas
la.s fases ,sucesivas de aq~l viaje de placer.
A despecho de lo cargado de &lt;listribuciones que
se hallaba su programa, los obreros ingleses pudieron enviar una diputación á lI. Loubet, formada de cinco de eillos, los que se dirigieron al
Elíseo, donde fueron recibidos con la mejor cordialidad.

Interior del Pabellón de losidolos.

La casa de Tozeur.

LA FIES~rA DE LOS NARCISOS.

""'""""~

Existe en :Montreux, Francia, una hermosa costumbre tradicional, que consiste en saludar an11,11mente á la Primavera con una fiesta infantil, ó m ejor dicho, con una serie de fiestas, tales como la &lt;le
los Narcisos, el combate de flores, el baile de las
hadas, etc., et'e.,
La que acaba de efectuarse ha revestido un raro
~rácter de ani~ción, y los grabados que reprocluc1mos &lt;lan una idea ele la originalidad de dicha
fiesta, que ha comenzado por la solemne entrada
del príncipe ~arciso, rodeado de toda una corte &lt;le
florecillas.
yna ojeada dada al lugar de la fiesta, de cualqmera altura, descubriría un hermoso espectáculo
de un golpe de vista radioso. Por todas partes no
se veían sino frescas toilettes, verdura y flores; un
regal para los ojos . Las casas de los rededores tenían gente hasta sobre los techos.
A los primeros compaces ele una música arrebatadora, los Pierrots y las Pierrotinas hacen ~u
entrada al lugar de la fiesta.
v~e.;hio~ 1:e l.,_l:1J1cu, ~imhofo¡:,n al Invierno c¡ne
huye ante la Diosa Pr1mayera; ésta llega en un
hermoso carro, rqdeado de nubes blanquísimas v
arrastrado por amorocillos alados.
·
Después se sucede una serie de bailes· las YÍOletas fi~en á las hadas, los botones ile ~ru y h,
myosobs ceden el paso á los capullos; las m:n-g~ritas preceden á la llegada del Príncipe Xa rciso, que llega resplandeciente bajo su manto ele
oro, rodeado de brillante escolta.Después del bai-

Combate de Flores.

PABELLÓN DE INGLATERRA

Las Indias Neerlandesas
La exposición neerlandesa, situada en el Trocadero, á un lado del
Asia rusa, acaba, también, de abrir
sus puertas al públioo; esta sección se compone de tres consltrucciones: cl templo buhidico de Tjandi Sari, en Java, y dos casas indíge1N1S.
El templo, que separa estas dos habitaciones javanesas, es una reproducción exacta de la arquitectura y de la escultura de los Hindus del siglo
dieciseis. Allí se encuentran los fragmentos, cui-

EL MUNDO ILUSTRADO

Se asegura que esta "polifosse" de un patrón á
sus obreros, ha costado la vagatela de 150,000
francos.

NOTAS DE: 1A EXPOSICIÓN.
EL PALACIO DE LA CIUDAD DE PARÍS.
Ocho semanas han pasado ya, después ele la
apertura ele la Exposición, y aún no se acaba de
inaugurar la mayor parte &lt;le los Pabellones que
has_t.a hoy han estado cerrados al público. Hasta
el Jueves 2-! de Mayo, fué cuando el Presidente
de la República Francesa, acompañado de su cortejo oficial, visitó los Pabellones de la Explanada
de los Inválidos.
Después de una cordial felicitación á los miemb:os del jura~o que estaban presentes y á los principales expositores, el Presidente se dirigió á la
entrada de Cours-la-Heine, para irá visitar los invernaderos del Palacio de la Horticultura.
Mucho se ha hablado de la admir-able flora encerrada en este Palacio, ele las espléndidas colecciones de flores, frutas, legumbres y, en fin, ele tloda clase de accesorios destinados á facilitar el cultivo vegetal en sus variadas ramas y manifestaciones.

caJoríferas, en las que se pueden conservar tisanas
durante todo un día al grado ele calor deseado;
ropa de una manufactura perfeccionada, material
plegadizo para los hospitales ambulantes, que ha
hec~o ya sus -~rimeras pruebas en Madagascar;
1 1bilwteea.s m1hta.res quie, h!a~ta .la fecha, han
proporcionado como 50,000 volúmenes á los pequeños colonos franceses, eitc., etc.
Esta Sociedad ele Damas francesas, es, bajo 1'0clo puntlo de vista, una importantísima asociación
tendiendo, principalmente, á mejorar la condiciói~
del soldado en campaña .
Mme. Loubet se retiró encantada de haberse
convencido de la prosperidad creciente de una
obra á que ha colaborado durante mucho tiempo.
El Pabellón de la Ciudad de París, puesto á disp_osición del público desde hace algunas semanas,
tiene una fachada principal que da sobre el Sena,
con un ante-cuerpo de ocho metros y un balcón
á "loggia." Su arquitectura es muy sobria. Su artlístico techo, coronado de esbeltos piñones, sus
wrntanas y galerías de balaustrada, recuerdan el
estilo del "Hotel ele Ville."
En las galerías de la planta baja y del primer piso, se admira 'Una exposición muy completa de trabajos decorativos al servicio de las vías públicas.
del alumbrado, de aguas y atargeas, del aseo de las
habitaciones, de los trabajos sanitarios, ele la dirección de negocios municipales, de la beneficencia pública, del Monte de Piedad, de los observatorios as.tlronómicos, de la dirección de asuntos
deparlamemtales, de la prefectura de policía, etc.
Algunos jardines deliciosamente dispuestos, rodean á estie gr~ palacio, de interés tan práctico
y que no será, sm duda, uno de los menos visitados.

i

Baile especial.

La gavota.

iA.l dia siguiente del á que nos referimos, lime.
Loubet, acompañada. de otras clisttinguidas \lllatr.onas parisienses, visitó el Pabellón de la Sociedad de Damas Francesas, ele Cll)'O comité, desde
su fundación, fué presidenta en )Iontelimar.
Las Damas francesas no han presenfado en este
Pabellón, sino 1os artículos perfeccionados por
ellas durante los veinte años ele existencia de su
asociación: ambulancias especiales para tr.ansporte de heridos, las cuales pueden contener catorce soldados sentados y cuatro acostados; cocinas

Baile de ha.das.

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E-s pues, un deber imperioso de
part; de todos los civilizados, ~l
rendir un homem1,je á- la memoria
de Guteml}erg y "El Mundo Ilust,rado," lo cumple con toda satiafe~ción.
Johannes Gensfleii-ch, nació en
Maguncia (Ale~ania) el 24c de Junio de 1400, siendo su padre un
respetable ciudad.ano del lugar,
que algunos años antes había contraído matrimonio con Elisa Gutemberg.
:Nincruno de los biógrafos ele
Gmsfl;isch acierta á explicar por
qué fué más conocido con el nombre materno de Gutemberg, que
en las crónicas de la época y conforme á las tendenciru, de latiniz.1r
lo3 . apellidos, llegó á convertir::-e
también en Bonimontis.
Gutembero- desde temprana
edad, era m~y afecto á la_ lectu:a
y estudiaba cuanto pergamino caia
en sus manos. Había visto de rerca la enorme y paciente labor que
tenían que realizar los frailes _pe:1dolisrbas 'para e•crilJir una b1h1I.a
ó un volumen de los clásicos latinos v desde entonces se preocupó
ho~dame'lllte su imaginación por
encontrar un procedimiento de
escritura que economiza3., tiJmpo
y trabajo.
.
.
En ruúlliples y vanas tenta!!;
vas, gastó su pat~imouio y acn_ow
á 1~ man:.incenc1a c::i su pa1sa-

Pabellón de Inglaterra,

EL REY DE SUECIA.
PALACIO DE LOS

S O BERANC S.

S. M. Ol'&lt;?ar II, Rey de Suecia y de Xoruega, es,
actualmente, lmé:;ped de la Francia en la Exposición de París; por la primera vez su Yisita á ~quella Repúblic1 r eYcstirá un carácter oficial, y ha
sido recibido por el Gobierno cou los honores y
el ceremonial requeridos por el protocolo.
El año pabado había ya wt:ac1o en Francia este
soberano, alojá1idooe en Biarritz en Pau. Xieto
de Bernardotte, quien, de simple enganchado vol untario, se hizo, primero, mariscal de Francia,
y clespué~ rey de Suecia, el soberano actual tiene
sangre francern en las Yenas, y por e,ta e msa,
, a con frecuencia á visitar aquella gran B.epúlJlica.
Este aJio. la Yisita &lt;l~l Rey estú reserrnda principalmente á la, Exposición, y será el primero que
ocupe el Hotel que el Gobierno ha hecho amueblar
en la A,enida del Bosque de Boulogne para alojar
á los soberanos que visiten la Exposición. Este
1&lt;untuof&lt;O h◊t'el es propiedad de la ciudad ele Filadelfia, habiendo pertenecido al Dr. E,·ans., dentibta de la Emperatriz Eugenia. El Dr. Evans,
e¡ uc era america no, legó este inmn€,ble á su ciudad
rn1tal, que acaba de alquilarlo al Gobierno francés.
Está situado en el centro de un jardín, har·;enclo mm· buen efecto Yisto de la aYenida del Bosque en ,m ángulo dG la aYenida ~Ialabrf y en

de dC$earse y que sin duda alguna traería como
consecuencia inmediata la producción de un vivo
entusiru;mo entre el grupo de nuestros compatriotas que oo de~ica al cultivo del arte y que hoy apenas tiene e.:,timulos, puesto que ni siquiera se le
ofrece oportunidad de dar á conocer sus tra-

~~

•

Gutemberg.

fundamental que ha conservado hasta nuestros
dias.
Gutemberg murió en su ciudad natal en Febrero de 1468.
P~teri_ormentc no ha faltado qui€ln pretendiera discutir á Gutemberg la gloria ele haber sido
el inYentor &lt;le la imprenta y se ha querido asentar que corresponde á un holandés cuyo nombre
no se da. P ero esas tentativas han sido infructuosas, supue,to que sobre Gutcmberg y su invento
existen crónicas precisas de escritores que fueron
sus contemporáneos.
De parn, seña,la.remos el hecho curioso ele que
los grande6 adelantos del arte t.ipográfico se deben
su mayoría á ingenios alemanes : Gutembero- inventa la imprenta, Baner y Koenig la formaº modern~ de las prensas y la fabricación del papel
contmuado; Senefo1der la litografía y por último,
.Mcrgenthalcr el lin,otipo.
Bastaría esa gloria para que la vieja Germanía
tenga derecho á la gratitud de los pueblos.
J. S. A.

EN PUEBLA,
-&lt;::,.,Q-&lt;::,,

Las exposiciones frecuentes son una neeesidad
apremiante· para el desarrollo y progreso de los diversos ramos arliísticos. En México, por desgracia,
no suelen organizarse con la frecuencia que fuera

EL CENTENARIO DE GUTEMBERG.
Hoy, ~j- de Jm,io ele 1ii1.,0, toda la hum-1 ~.té:ul
ci, il!.zada conmemonl el quirito centenario dea
nacimiento del inrentor de la imprenta, con toda
la Ycnera&lt;:ión que merece la. memoria del hombre,
que alhmó el camino para to1las las aetfridades
y energías lrnnrnnas, creando L':I. palanca más podero:&gt;a con que han cont.ado la cirilización y el
progreso.
La imención de la imprenta fué un beneficio
general para los hombre,: ninguno, cualquiera
que sea su cla,e social y cualquiera la latitud en
que virn. ha dejado de ;:;i:ntir directamente e~e beneficio. porque en t.otlas las demás conqui,:tas de
la c:encia, la imprenta ha hecho el supremo papel de eje, en torno del cual se ha de!&gt;arrollado
toda la inteligencia humana en los últimos s1.

llo:· en día la imprenta. e,: rara el mundo un
elemento impre;:ci;-1dihle : e, tan nec-esaria como
el agua, como el aire, romo el sol. Sin la imprenta, la humanidad balbucearía aún y sin la imprenta bien pudiéramos encontrarnos toda,ía á la altura mental del siglo XVI.

no Juan Fmt, quic([J le suministró el peculio indispensable para proseguir sus tentativas y se asoció con él en sus investigaciones.
Por fül ideó Gutcn.berg labrar á mano 1" esc·1&lt;to sobre tablillas, para multiplicarlo -luego por
medio de la impresión sobre pergamino. De suerte
que la forma primitiva de la imprenta fué algo
así como el bcceto informe de nuestra actual est ereotipía.
El primer libro impreso, fué nn vocabulario 11ue
se llamó ''Catholicón;" en seguida ~e imprimió la
Biblia.
Pero el procedimiento p'.lra imprimir, que consistía en oprimir á mano el pergamino sobre las
tablillas entinta(hs, era todavía incómodo, imperfecto, lento -y costo-o, &lt;le modo que la imao-inación del inventor no de::cansaLa ni un mo;ento
para perfeccionarlo.
"Gn verno del rneio Fust. llamado P edro Schoeffer, era un hábil ohrero 11ne· se cntu;:.iasmó con los
esfuerzos é icleale~ de Gutemherg- ~- que se propuso
dedicar ~u Yida y rn~ energía" á sccUnilarlo.
Entre arn hos i11\"entaron. 1uego la fundición de
iipos sueltos c1e metal. en mo!&lt;1es que labraban á
man_o á q~1e lla1rnu:on "matrices;''. ? ron ese perfecc1onamumto la imprenta adqumó ya la forma

.

f

Los periodos en que nuestra Academia Nacional
d~ Bellas Artes acostumbra organiza.r sus exposiciones son largos y además
de largos, irregulares de
tal suerte, que aún para los
criterios ejercitado;;, es difícil seguir pru;o á paso los
progresos obltenidos, requisitos indispensables cuando
se quiere guiar el esfuerzo
artístico por rumbos ciertos y propicios pa.ra lograr
un constaULC rnejora;niento.
La última exposición
de Bellas Artes verificada
en México hace algunos meses y de la que dimos amplias crónicas á uue•stros
lectores, infundió vivo entusiru:mo entre nuestros artis'tias ,engendró pelémicas
y iliscusiones que revivieron nuestro quieto ambiente artístico y, por último,
creó nuevos esfuerzos para
ensanchar e·l comercio de .
obras ele aritie completa.mente indispensables para todo
florecimiento e,;tético. :Muchos creyeron en un r enacimiento; pero, en seguida
volvió á declinar un tanto
el entusiasmo v el Arte volvió á encastillarse dentro
de los impasibles muros de
la Academia.
Por ero es que cuando el
Círculo Católico de Puebla
di,.-'l á concer sus propósitos &lt;le organizar una Exposición de Bellas Ar:lles, fué
recibida la idea con gran
beneplácito de parle de artistas y ama~•u rs.
.
No obstante, los que seguimos y amamos el moYimient-0 artístico de u.na manera amplia y general,
y que sabernos que e•l progreso del Arte sólo puede basarse sólidamente si se estimula la producción que de una manera precisa responda á las tendencias genuinas de la época, abrigábamos un temor que hoy podemos confesar, :euesto que por
fortuna no llegó á realizarse : dado el carácter religioso del Círculo organizador, temimos que la
Exposición de Puebla se circunscribiera con muy

P1.ballónda la Ciudad de Paria.

~~

frrn!e •itl pai,,:io ele] conde de Cast.:Pano. a·,l&gt;ado de p(]ifirar. Las hahitacionci; Y tkm,1s rct-in1os ele r-ta magnífica corn~trucci"ón han ,ido
,, muehlacla, Y decoradas de la. manera nüs rnn1. uo,a Y ,erú1i° 11ignoF- ele alojará los sohL•rano,- á que
f-l' tle,t.inan.

EL MUNDO ILUSTRADO

-- ~~ ~ ~ ~ ' = = = = ' = ~ ~ ~ ~ ~ ~ = = = = = = = = = = ~ ~ ~ ~ ~ ~

PBlllEHA EXPOSICIÓN DE BELLAS ARTES

0

Pabellón de Portugal·

Domingo 24 de Junio de 1900

a

marcada preferencia á la pintura y escultura religiosas, que no son ya las caracte&lt;rísticas de nuestra época.
No fué así : Los salones del Círculo Católico
se abrieron también para obras profanas y los expositores pudieron seguir libremente sus gustos y
tendencias.
Un buen número de obras presentadas ern la última Exposición de México, figuraron también en

l'ac.b.ada del edificio,

la de Puebla, pero la gran mayoría de las obras
presentadas, fueron nuevas.
A juicio de artistas y de conocedores, la Exposición estmo bien organizada. El local qti.e ocupa el Círculo católico es elegante de por sí y no
tiene necesidad de decorados artificiales y efímeros. Por los grabados que ofrecemos, nuestros
1€(!t-Ores pueden formarse una idea del elegante
edificio.
Una medida digna de todo elogio y que no
siempre se ha obserrndo en nuestras expo~ieiones nacionales, consistió en no permitir que se colocaran juntamente copias y originales, pues se
destinó una sala especial para las primera,:. E:xcuEamos de -ir cuánta ventaja tiene ese procedimiento para facilitar el juicio de los visitantes.
La fotografía fué admitida á concurso y á nuestro juicio, con razón.A un cuando es un aºrte basado sobre, procedimientos mecánicos que generalmente sólo se admiten en las artes industriales es
preciso eomencerse de que el fotóo-rafo artista
tiene que ~}ercitar muchas facultad~s personales
en la elecc1on de sus asuntos, en la disposición de
sus detalles. etc., y en con¡:ecuencia tiene derecho
á que se le coloque ya entre los artistas y no entre los artesanos.
·
Publicamo~ algunas copias de pinturas ·expues~s, Y para bien del arte deseamos que muchas sociedades particulares imiten el proceder del
Círculo poblano.

Osear ;.(er~

EL CERRO DE LAS CAMPANAS.
La histórica donde la República llevó á cab? fa deterIJ?inación de la más alfu justicia, haciendo
er.iemplar a~ segar tres vidas que eran
desg~aciadame!nte nocivas para la libertad de Ja
Patna,, nos da hoy la nota del recuerdo, ostentan-

:un

Galeda de 11i11tura••

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
llo un nuevo monumen:flo en el lugar que la suerte designó para patíbulo da las esclavitudes.
l\urndo la detoMción de quince fusiles puso el
punto final á la tragedia del Uamado Imperio y
cayeron en el declire de la colina tres cueTpos
inanimados, el sol de una mañana espléndida
iluminaba el cuadro de la ·tlragedia. Aquel lugar
estaba impregnado con el háliLo de, muerte que
acababa de pasar. Por doquiera se veían los restos de la guerra, los destrozos del combate.
La multi:t:ud que había ido á presencia.r la ejecución se retiraba ~ilenciosa, viendo con religioso
pa~mo, los parapetoo destruídos por las balas de
los que defendían la República y levantando, para
r e-c-uerdo de la luctuosa época, los plomos perdidos
entre el polvo hollado por el cjércitlo vencedor.
Cur.ndo los trei:; cuerpos que había inanimado
la determinación de la ju;;ticia fueron levantados
del campo, S&lt;' vieron tres manchas de tierra húmeda. Sobre ullas, his manos de 1.mas mujere:,,
(inconscientes prot:ectoras de la historia) levantaron unos niontfc ti_los ele piedras y en la cúspide
de! e-a.da uno de ellos chn·aron un.as cruces hechas con varejón de la maleza.
Así fué el primer monumento que se leYantó
en -aquel hi8lórico sitio, monumento renorndo durante diez v ~io:1e años, marcando la1o últimas huella5 de tres hombres, cuyo valor ern digno de
mejores causas.
D:.rn y siete años después ele la tragedia.á iniciativa y á ,E;txpensas del General imperialista Rafael Olvera, ee construyó un monumento que consistía en tres pilastras, señalando los lugares que
ocupaban los ajusticiados, ? una Yerja de fierro limitando el sitio ele la ejecución.
Bim poco duró aquel recuerdo del part.iclario
á los próceres de su causa : la rapacidad destruyó
gran parte flel mon umento y los laboriosos coleccionadores de recuerdos que vienen de tiempo en
tiempo ele la vecina república del Norte, contribuyeron á dar :fin. con las humildes pie&lt;lras que

forrp.aban la designación del histórico lugar. Y
aqni debemos consignar un hecho curioso: los
eolcccionadores norte-iamericanos, elevaban correctas solicitudes al Gobierno del .Estado de
Quéretaro, antes de cortru· un fragmeruoo, por
pequeño que fuese, de las pilastras que se levantaban üD el sitio de la ejecución. Y el Gobierno tenía que contestar que aquel monume111to no le pertenecía, que era obra particular y que debían dirigirse á quien tuviera derecho sobre él.

Monumento levantado
po:r el Jmpe:riali• ta Bafael Olve:ra.

EL MUNDO ILUSTRADO

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JNnúf,TPJ

mp~ 1vúcil11a e @1 Hidrau ic.a
emer? o
afenale~de (oQ87fucdóQ. ~-

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Ga.le:ria de escultura.

La pilastra más favorecida. por la curiosidad de
los coleccionadores fué la que correspondía á ::\faximiliano, y m uy pronto se Yió en el más deplorable estado; las que se erigieron en los sitios ocupados por :Mirarnón y Mejía sólo fueron -aillestadar-:
de fechas y de finnas, en su mayor parte de excursionistas americanos.
Algunos amigos ele la extinta causa. y la colonia
austr iaca establ~cida en México, resolvieron, hace
más de un año, eregir una "Capilla propiciator ia.," al decir de ellos, porque México no 11\:ene el
recuerdo de haber victimado y sí el de haber hecho justicia.
·
Los muros del pequeño templo cierran el sitio
de la ejecución ; los viejos monumentos se· han sepultado hajo una plataforma que cle&amp;l:rt1ye el derliYe de la colina y perpendicularmente á cada
uno de los lugare6 que los reos ocupa.ron, se han
colocado unas planchas de mármol marcadas con
los nombres de los tres ajusticiados.

MÉXICO INDUSTRIAL.

.f:nt.•ada á l a exposición.

Domingo 24 de Junio de 1900

TI.eciente artículo de las edicionei:; diarias, ai referir.-;e á la expo.,,i.ción ele :\féxico en Pa.ríi;, nos
dan una noticia magnífica para todo buen mexicano: las producciones exhibida~ solamente en
cualtlro e,-cap.arates representan un capital &lt;le c-uarenta millones ele pesos, en mo,·ilización, y en
cuanto á la calidad y coi;to de los artículos, dicen
n nef-t ros compañeros de redacción: "aquí hemos
Yenido á con 1·enoornos de que mucho de lo que
compramos en :\léxico como importado, es fabricación nacional; los artículos compiten unos y
sup~ran oiros en calidad á los que se ,·enden aquí
y re-,ultan más baratos allá."
'l'an huE111a noticia, comprobación elocuenlís.ima ele lo que ha podido alcanzar l\féxico en sus
cinco h1stros de paz y act,ividad, merece un co-

.A. :rala de la ejecuoió.a..--Fols. l. Muñóz Flores, Querétaro.

mentario: no están exhibidas en París todas
nuestras producciom:i:,, aún tenemos mucho que
mo.~trar y mucho que supera á los produdtos extranjeros.
.Entre estos tenemos un ejemplo práctico en la
fábrica d,ei Cal Hidráulica, cemento y 1na1t.eriales
de eonstrucción, oue hoy dame-,- á eonooer E·n
nuestr~ grab-a.do:;. Un grupo de personas r~~petable,,, á cuya cabeza i;e encuentra.el 8r Faustmo
Martínez, arl.ento á la rápida metamórfo,:is de
nuestras ciucLad,es, metamúrfosii.s prorluaida p -:r
l·as incontables construcciones de nuevos y hermosos edificioo comprendió la necesidad de crear
una fábrica d~ elementos, que como la cal hidráuliea. y ,eil cemento son indispensables en las
lrnenas conNirucciones, (.'()JUO que 5011 la base de
h1 solide;,;. qtie complementa la. befü:za arquitectónica.
Estudio, laboriosicla.cl y obse1rvación por parte
de los iniciado1'Cl- y buena. v-0luntaJ y capital para secundar la idea, &lt;l ieron por rewl•tlado la. formación de una socieu.Rd anónima, en la que figuran pe1\';onas 1'cl:ipetables y la construcción de
una fábriea. cuyos graneles horno., s.on una copia
fiel de lo,, que exi;;ten en Marsella.
Ahorn biell, si en la organización de la fábrica
8C wualó á una de las mejores conocida;;, en los
b
. , se 1ta suresultados
prácticos, en la pro d utc,on,
perado en ca1idad, no sin ardua labor, porque
hubo que vencer seria.s dificultades para llegar
á la prn·fecta fabricación; pero una Yez logrado es:to, se vió que la cal hidráulica prvcluc:da en
Uuallalupe, es superior á cualquiera. olra, porque
la materia prima. es ::;upcrior.
Innumerables obras -:;e han construíclo ya con
este mat€'r ial, y lo.,; más honro::1os certificado.; de
Ingenieros co11oci&lt;los encomian su bondad.
Actualmente la Compañía sostiene uua nueva luclrn : desea produe.ir c.-emento de superior &lt;:alidad que e-1 de Portland, y de los ensayos hechos, resulta. que lej0:, u.e ~er una quimera tal empeño, muy en breve ha &lt;le verse realizado.

La Capilla en la actualidad.

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artó\olo

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�Domingo 24 de J unio tde 1900

EL MUNDO IL"GSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 1

MÉXICO, JULIO 1º DE 1900.

Director: L i o. BAl"A.EL BEYES SPilll'DOLA.

¡ Cuúnto labio apagó su sed ardiente
y cuúnto corazón templó su brío
en tu cauto magnífico y doliente,
como en brillante y clamoroso rio!
Tu alma de fuego, combatiente bravo,
fué, para los altivos patriotas,
hoguera á cuya luz un pueblo esclavo
,·ió para siempre sus cadenas rotas.
Y tu Yibrante genio impetuoso,
de tempestades y fulgores lleno
- jinete en un cabal lo poderoso
libre de riendas y acerado freno,recuerda por su audacia y sus proezas
al paladín, terror en. las batallas,
que entraba en las oerradas fortalezas,
con su corcel salvando las murallas.
¡ Oh, cuántas Yeces la rosada aurora
rne sorprendió vertiendo amargo llanto
sobre tu libro, llama abrasadora
que lanza entre esplendor hermoso canto!
¡ Cuúntas veces te vi gallardo y fi-ero,
al Uravés de tus versos fulgurantes,
cual :Montemar, la mano en el acero,
r el furor en los ojos centellantes!

Y en los festines, lúgubre y hastiado,
esquirnr de Tarifa voluptuosa
el rojo labio, pétalo arrancado
del corazón sangriento clP- una rosa!

¡ Cuántas veces te ,i, bello y triunfante,
coronada la sien de intP-nsa lumbre,
bizarro el ademán, la voz tonante,
arengando á la iI1mem1t muchedumbre!

F::

ó com·ertido en capitán pirata,
"sentado alegre" en la risueña popa
y mecido por mar de azul y plata,
divisando ·'Asia á un lado, al otro Europa,"
Ya, ante el sepulcro de la triste Elvira,
presa te miro de mortal desmayo;
ya, transformando tu valiente lira
en la e:,p-ada invencible de "Pelayo ;"
ora, en fin, demudadas las facciones
y anegados en lágrimas los ojos,
contemplando, á la luz de los blandones,
de "Teresa" los mí~eros despojos:
visión negra y terrible, que devora
las dulces esperanzas de tu pecho,
dejando pa.ra siempre, asoladora,
t u noble "corazón pedazos hecho;''
y que arranca á tu plectro desolado
un canto lleno de amargura y brío,

que resplandece &lt;'OmQ el sol dorado
entre el ramaje él.el ciprés sombrío.
¡ Oh sublime ca.ntor de los dolores!
todo joven hispano ama tu gloria
y, al par que tu desdicha y t us amores,
guarda con entusiasmo en su memoria

. --~ = ~

:
¡

-~;~

~----·:::::...· . ·--=""'.~.~---

-~--·
. ·• =----.:. --...::::!

~--=1

. -~~1

- -: ·-=-·:

t

',

'\
-~

--

versos de "El Diablo :Mundo," en que flamea
tu juventud radiante y agitada,
que, al huracán del infor tunio ondea,
cual bandera de sangre salpicada.

jllanuel lfeina.

&amp;reditación c§0 &amp;rar9arita.

8Ul!SCRll'CI01f 1111!?&lt;80.U l'ORA!'l'• .l,
J DEM IDl!III EN LA CAPITAL,

11.

0

Sl.2t.

Gerente: .A.lll'TOlll'IO 01JYÁ.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Canonización de J.B. de la Salle</name>
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        <name>Comisión Boera</name>
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                    <text>•
EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 14 de Enero ~e 19.00.

tL MUNDO ILUSTRADO
_AÑO VII--TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 21 DE 1900.

Director: X.i c. B.A.FA.EX. BEYES SPÍ lfDOX.A..

da, impotente, bramando horriblemente, enseñando sus- anchas garras, fingía un horrible emblema
de la fuerza.
Shandranahur, refugiado tras del vencedor,
perdió, por el excesivo goce de la vuelta á la vida,
el uso des us músculos, y sostenido por Djuna, estupefacto se apoyó en el block de piedrn.
Mac Carthy tomó de manos de Bavadjí su segundo rifle y fué en tres pasos sobre el animal.
Intentó la tigre levantarse, ó al menos arrastrarse hacia el europeo y empujó su cabeza monstruosa, sus mandíbulas devoradoras de carne hui;nana, aquellas mandíbulas en qte tantas vértebras
fueron machacadas y confundidas tantas existencias; pero cayó sin fuerzas: James hubo de contemplarla con satisfacción vengadora y cruel, decíase que ya comprendía ella el poder del hombre;
q u e no osaría si quedaba libre, apoderarse de su
presa en las aldeas, ó que de matar lo haría apresurada y con susto, como se mata á un enemigo
peligroso.
·
·
-¿ K o la matas, señor? preguntó Bavadjí.
-No, la llevaré prisionera .. .. ¿Estás herido
Shandranahur?
-No, señor; sólo un poco débil.
Y vino á arrodillarse ante el euroneo y le besó
la mano con humildad. Gratitud y admiración infinitas brillaban en sus grandes ojos negros.
-Bueno _... . buen&lt;_&gt;, dijo James con ternura.

Una red de bambús ]a encerraba en una especie
de
jaula muy baja.
vadjí van á traer cuerdas, lienzo, parihhela y carLas
gentes de Nardonarés se apretaban en torgadores?
no de la tigre, que aun parecía formidable, con
- Ah! señor. , .. me siento más seiruro junto de
grandeza de deidad soberana, de deidad semejante
tí A11e tras de una triple muralla de bronce. •
-En ese caso, Bavadjí, puedes irte .... ¿Está á.las fuerzas mortíferas, á las siniestras potencias
de enfermedad y de muerte que han servido paen buen estado tu rifle
¿Sí?. , . Bien . ... . .
ra
que la India haga innumerables Entelequias.
Vete.
•
Unos á otros se ,alentaban, se tranquilizaban,
Bajo el cielo tan puro, la noche refrescaba. El
firmamento bebía el calor: la llanura debía estar sobre todo, con la presencia del europeo, y en el
glacial; pero, al menos, se difundía una tibieza en- momento en que 1os cazadores se aprontaban á alcantadora, una atmósfera de ensueño, ligeramen- zar al monstruo, un viejo S"e acercó, y dijo:
-Ya estás reducida á la impotencia, Devoradote pesada por la expir ación carbónica de los árbora de hombres; ya estás dominada y cautiva .. ...
les.
¡ 1::-n hombre te venció! Ahora conocerás la supreCaía la luz como nieve de átomos.
Ecitrellas muy pálidas, como que se ahogaban en macía de nuestra raza: bramarás tras de las barras
el zenit profundo, en los lagos imponderables de· de una jaula y los chiquillos irán á reirse de tu fu.
ror ! ¡Verás ciudad tras de ciudad, y desde lo alto
la Vía Lactea.
1í,nc Carty se sentó sobre una gruesa raíz de ár- · de los carros, pasar el jm¡cal y la selva de cuyas
bol y contempló á la tigre herida: tuvo, en momen- delicias nunca ya disfrutarás!. . .. ¡ Tu vida será
tos, piedad, calosfríos de misericordia que sugirió una humillación profunda, porque profanaste la
el esplendor nocturno; pero al voltear el rostro y nobleza de nuestros hermanos, y porque gozaste
ver á. Shandranahur pálido todavía y temblar á con sus angustias! . . . .
La fiera gimió debilitada por el sufrimiento; y
rada bramido lie la tigre, resurgía su cólera más
en
su sustancia obscura v en su cerebro estrecho
fuerte, semejante al odio contra un sacrilegio.
y feroz, creyeron los hi1idus que aceptaba ella la
IV
supremacia del hombre.
Cuatro horas más tarde la fiera era ya cautiva.
J. H. ROSNY.
Su cuerpo entero estaba amarrado.

¿Temes quedarte conmigo mientras Djuua y Ba-

r. . .

UNA POESIA RUSA.
Em])ezaba ;uayo cuando cayó rota la
lnverual yesttdura de Mosc.-ou. y cada
jirón de ella deshacfase en lluvia brillante que fecundaJ.m la tierra ll!lst:l
('ntonces c:omo pe,triti&lt;:Mla; y era· de ver
la colosllll cúpula ele! Salvador. donde se
quebraban refulgiendo maraYillosamenll:e los rayos de un sol primaYeral,
y cólll0 en los Mboles, que resucitaban
ií, l:1 1·i(la, asomaban, rompiendo la dura
,corteza, esos vel'des y menucl1simos brotes que son promesa de floridos ramajes.
Ya el v-eloz trineo no cor1fa las canes. Sin los pesa,dos abrigos de te1-ciope1o y pieles, se :11clverUa mejor la esbeltez ele las clamas: y en los mercado¡;;
donde se agrupaba la gente del pue.blo
con aire de fiesta, y trajes de chillones
percales las mujeres. y con la blusa r?ja del "mugik" los hombres y los chicos en los mercados babfan ya desapa1·ecÍdo lrus burdas y a!Us.imas botas ele
paño impermeable, las apenas curtidas
pieles de carnero. lo$ recios muletones
obscuros, y 'los sa.cos llenos ele pluma
con los que se cubren en el duro lecho,
ó al acostrurse en la "pieska" (que es
una enorme estufa), sobre la cual duermen las pobres ge'lltes tle Rusia. En los
tablaclillos Q'lle sostuvieron durante la
eruela estación las tarteras donde un
ne""t"l.1:uco pringue se vefa (cuando lo. mano &lt;ie.l comprador levantaba 1~ acolchadas tapa,deras) pescados ele un.posible clasificación, con las ca~as r~lena.s de cebolla picada y pmmenta en
!!1:ano y los ahumados arenques, ext€'11~idos' sobre rebanadas de pan negro,
que tenían el aire !le viejos ~ascotes dol'aclos sobre escombros pe~icl1dos, veianse en Mayo, muy col?ca.d1tas sob1-e pa.peles, sartas de rosquillas amasaclrus no
O

.;é con qué, '·b3rnizada~·• con clara de
11 ue1·0

v ",~tlornatda s" &lt;:on el menudo
grano' !le la aldormidem que se pega
:í ella$ clibujam.lo en f&lt;U brillante Sllll&gt;Cl'ficie manchas como la ,iruela malig11a .•••

En anrbos lJaJTiles rPíll.llSe nn,dar los
1)P,pinos eu espesa salmuera, los pepinos
q'lie i;,ou la tletlicia tlel pueblo ,¡·uso, Y
que lo mismo en la ca1baíía que en la
mesa señorial, son sen·idos y se com€'11
r•on gusto; y más allá a.piñábanse, sobre.
\Jlesillas clesvencijaidrus. frutas secas,
que acaso en siglos anteriores fueron
cogidas, y que, como reliquia, el vende~lor judío guarda de año en año. con •l a
clulc(' esperanza de eugañar al pol&gt;re
&lt;llablo que oompil:e poi' un par ele l&lt;0pekar aquella negruzca é incalificable
mercancía. ..... .
CoJ110 la uieve no €'1ll1Jaííaba los cristales de los escapairates, en todos ellos
!l. montonálxmse en llanrn tiva confusión
e'1 percal de mil flores, los bor'Clac!os. de
colorines, los pañ-uelos de seda as1át1ca.
r pndorosamente co1ocaclo euti-e chamnras ,istosas algún cors{) muy pespunteado y acabmlito. quP es la tenta&lt;'ión
•le la pr~umida maritornes. y que es
,m martirio desde el momento que somete sus recias costillas á la presión de
los hierros y ba'lleuas clel co1-sfl á la
moda.
En esos dfas, c,-perados con ansia.
&lt;lespués el€ "duco meses" ,de no ver en
los hol'izontes más q_uQala _blancura de
la nie,e confunclicla a t'111"1eJOS con la linea gri,:; de los celajes, la Naitura:leza
ofrece uno de sus más grandiosos esnectáculos !í s11s adoraclo1,es. El rfo Moskowa. be1Mlo dur!tnte el invlerno-y por
el cual cruzan los patinactores, que, como jóvenes que s~n, gustan de di,ver-

tiL-se sobre el ahismo-apea1as calienta
íll sol. la capa ele nie1-e que lo cubre
como si fuent de polvo de má11mol, derrítese, y se 1•p tersa y reluciente sn
~uc·ha superficie formada por un eJ10l'll1e cristal de l1ielo que á veces tiene
,m metro ele espeso!'. A esa primera seiial cid deshielo. toda la ciudad espera
1-,p,c!'earse viendo de nue,o el agua del
llookowa removida y espumeante al
paso ele los ln1ques. ~- al fin un dfa eil
hielo se agl'ieta, pesgá.r:rase con fomni•la,h le esuru,enclo. y en !eruta onda a•l
principio, y Jupgo con e1 fmpetu de una
sobrehumana p,1sión contenida, el agua
&lt;'one l'lll?iem'lo. se arremo1ina, estrecha
y clestro,m Pl neYaJOo témpru10 que ~emeja corde1·illo exánime, y suoo, y sube, arrastrando en su encrespado oleaje ramas, troncos ele ár·boles. el plateaclo per. que quedó muerto entre los hielos. la golondrina que pe1·clido el rumbo cayó n1 río cuando el agua lo cristalíz:i bn. ~• se desborda por las pobladas
orilfas. salpica,ndo los muros, a1,ra:ncando los ftrboles, coronando sus e.",IJ)umas
C'0B lo'&gt; roj i7.0S resplamclores del sol que
hl'il1'l en lfl s· revueltas oncla:s con fosforescenC'ias fantl't1&lt;-ticas. y ávida de movimiento y ele illmita,da extensión, no
para el flg1m . Sll loca caa-rera, y busca
el Oca, y unida con él, sigue basta el
Volga canda.loso. y el Valga la lleva
basta el mar CaSIJ)i0 ....
Por aquellos dfas cliéronrue á ronocer
una poesfa rnsa. bt-eve, extraña y eufóndca, hasta el punto de que, aun no conociendo el idioma en que estaba escrita, recrPaba con su airmónica resonancia el oído; modelo de esas poes1a.s que
sólo los poetas del l'torte pueden sentir

y Pxpresa,r senci•llampnte. r que son como sil V'{'stres flores, con algo de siniestra ne_r¡l'Ura en su cáliz.
Héla aq·nf:
"La selva verdegu&lt;'aba en el llano,
;r: Nl s11s pinos ele ramas obscuras. fest ouea.das de más clairo color, la h1z de
la aurora dejaba luminosos puntos, y
en sus nidos recién hechos, las tnamora das ])ft1·ejas de golondrinas canita.ban. presilllt iendo la nueYa nielada que
dentro de poco tendrían que alÍ!Illentar ....
"1' eu el. recodo mií,s hermoso de la
selrn, cloncle lrnbía más flores olorosas
r los ruiseñores cantabain mejor. y el
delo. ft tra,6s de los pinos secu'lares,
se vislmnuraba azul; allí don&lt;ie más
esplénd.ida y tranqu~la se ofrecfa á ]()IS
ojos la Natu1·ale¾a en calma, aHí. colgado de un árbol y balanceado ligeramente por la brisa primaveral. se Yefa
el cad,wer de un homb1re .... "
Confieso que tuve mucho tiempo delante el~ mí la silueta de aque-1 ahor"ªºº en medio de la selva llena de vl&lt;lH, y á YPces. al pasaa· por esos pinares. que son el mayor encalilto de Ru,;i'&lt;I. temo lm1
llflr pendiente d&lt;e un árbol
1m hombre muerto. que qulZ'á!&lt; ba sufri,fo sin ser &lt;'011s(Ylrudo y que ni aun tiene
tumba donde reposar .....
"Bra:n&lt;tkow." e,l ruutor de esa pOPsfa.
oue traducida pierde su encanto mayol',
la formfi, ha escrito otra.e; muchas que
~l público no cooocerá nunca. '·Rrautkow" vive solo, aisla.do; aiborrec,e la puhl!cidad y rechaza la gloria; porque el
&lt;lrama de su juventud es dp ,aquellos
que la sooiedacl critica despiadadamente y no olvida poi· el gusto de re!me a,l
recordarlo .....
SOFIA CASANOVA.

LA PRIMAVERA BE LA·VIDA.

SUBSCRJPr.10~ MENSUAL POB ...NE.I., $1.00
IDEM IDEM EN L.I. C.1.PIT.1.L, SL/25

Gerente: A.llfTOl!l'IO cU'i'J.S.

�•
Domingo 21 de Enero de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

)Ylarla querrero
Y ElTEATRO CLASICO ESPAÑOL.
~

María Guerrero se va á lo que ,licen muy en
breve cte la Metrópoli que tanto la. na qt'.eri&lt;lo y
mimado, y donde tan brillante terr.pon~!la.
hecho. Recorrerá los teatros de Puebla,•i..rtlllJHtJt1ato Monterrey, San Luis y Guadalajara; c:a!
q~iera de ellos superior á los q~e tenemos en México y acaso torne por Marzo a abnr un breve
abo~o en el que procurará darnos lo mejor de
lo mejor.
,
Ya hemos pasado J&gt;Or el primer deslumbramiento. hemo;; vii,,tc, ya á la mujer en su real tamano;
hémos comparado, porque aunque las comparaciones son odios!s, en esto de .arte dramático se
imponen, y tenemos, bien almacen~do ó c~mpando por sus respetos en esos cornllos dichosos
donde el que paga cinco pesos-ó no los pagaba derecho á opinar, nuestro juicio enterito sobre
la actriz. Como si dijéramos-y para que no se
quede sin decirlo, allá va-~Iaría Guerrero ya
está juzgada de Dios, si á Jo que afirma el antiguo
latinajo, la voz del pueblo es la voz de Dios; podemos ya discutirla; en este laberinto de nuestra
vida su presentación resulta lejana, relativamente
lejana, y sabido es que ciertos taniaños, se determinan, se hacen precisos, se proyectan y definen.
mejor con las distancias.
¿ Es una gran actriz la señora Guerrero? ¡Oh!
bien sabemos los mexicanos que ni por campanada
de bacante nos hacen la gracia los señores europeos
de tornar en cuenta nuestros laudes ó nuestras catilinarias.
Lo que del viejo continenteeviénenos consagrado por la fama, debe ser indiscutible para nos pecadores. Perclidos "en un rincón del mundo,"asendereada frase!-en un rincón del mundo que
va sin embargo haciéndose notar en el idem, ¡ qué
sabemos, pobrecillos, si hay más cielo, más sol y
más ambiente en que tender el ala temblorosa,atormenta&lt;la del amor al espacio! Nuestro caso es el
propio caso ele doña Inés de Ulloa, (mi señora
doña Inés!) confinada en la celda de su comento
y á quien Don Juan acaba por ilustrar . .. demasiado acerca de lo que hay por ahí afuera. Como
habremos de opinar por tanto! Qué sabe el neófito
de los misterios que oculta el velo de Tannit!
¿ Somos por ventura un público ó "la forma" de
un público? ¿Somos un hecho ó una virtuaiidad?

lla

cés; y por alto modo loable es en el español haber
sabido elegir su modelo.
.
El "resto·' de la compañía ... ¡..:-\.h! aquí querriamos ser un poquillo seYeros, más creemos que María Guerrero ·sabe tanto como nosotros á este respecto. Con cuántasdi:ficnltades ha luchado ele fijo la
distinguida actriz para lograr la selecc:ón que ya
se advierte en su compañía, para mostrarnos actores cómicos como el ·'Polilla" del ·'Desdén con
el Desdén!" 'l'odo se andará y se andará de modo
y manera que un día no lejano ese grupo simpático, al cual sonríen donde quiera la cJrdialidad
y el afecto, sea terso, absolutamente teno, sin otra
ingencia que la de ella, pero sin deslucimiento alguno.

• *.

:Me imagino yo la sorpresa de los buenos españoles cuando les dijeron:
-Ustedes tienen un gran teatro clási:co, acaso·
el mejor del mundo.
A los Españoles ha siclo preciso decirles muchas
cosas que han olvidado. Gn buen genio, algún hada madrina de María Guerrero, lanzó entonces á
ésta en bella retrogradación hacia el siglo de oro,
~- ella tornó ele allá como ele un maravilloso jardín de las Hespérides, trayendo consigo frutos de
oro p~ro, divina leche y tfüina miel; ambrosía de
los Dwses Inmortales.
Ningún talento ele buena ley hace este viaje en
balde. Recordemos á Ruben Darío, prestigioso
apóstata de religiones incoherentes, que se fné á
excursionar por las :floridas heredades e.a Fray
Luis y de allá vuelve 1'esticlo de amor á los niaestros y lleno de respetos clásicos.
_1faría Guerrero se enamoró de aquellos frailes
milagrosos, doctos en teología y conocedores donosísimos del mundo, y se dijo:. "Vamos á oforitt.
carlos" y glori:ficádolos ha con el tino, con propie.
dad tal, con tan escrupuloso estudio que nos los
impone sin esfuerzo, á nosotros &lt;1ue 'en las aulas
solíamos indigestarnos hasta ele Homero--á quie~
Hermosilla aplicó el sanbenito de una traducción
en verso con todas las propiedades ele la adormidera.
Cómo, pues nué no era una literatura momificada ya esa literatura oficialmente admirada
por todos los q1ie pegamos nuestra boca á las ubres
pletóricas ele la vieja madre? Pues qué la travesura
el emheleso, la ática sal&gt; la donosura de antaño'
son aún re~liclad_es que viven y palpitan? Pues qué:
se puede aun reir con Lope, discretear con Moreto y pensar con Calderón?
***·
Ante el mérito de estas pacientes y amplias rePno, c:m eso y todo, yo üic:ti:mo viejo_, castizo
surrecciones,
casi palidecen, por ser tan 0urande
como el garbanzo, súbdito de mi regalada volun'
tad, voy á permitirme el lujo de opmar, de decir los otros méritos de María Guerrero. .
.Abrillantar el recuerdo de la patria, incrustar
á mi guisa lo que se me ocurra sin darme cata de
propios y extraños, y opinaré con tanto más agra- con suave y segura mano de reina en nuestros cedo cuanto que en esta vez casi no voy á censurar, re~ros la convicción de la vieja grandeza ele Espues que censurar hay poco y que elogiar harto, sin . pana; hacernos amar por la emoción lo que fríanecesidad de que uno se encarame á las ramas de ment~ admirábamos por heredismo, magna tarea
es, seno;·a.~ por ella merecéis mucho de los mesh-os
la hipérbole.
y
de los extraños!
Y es el caso que en mi concepto, :María Guerrero es una gran aétriz, que sobresaliendo en · De tal suerte, en modo tal han triunfado de
ciertos caracteres, en determinadas obras, goza del nue~o merced á vos los clásicos, que vuestras copreciado y poquísimo común privilegio de una medias modernas-salvo las catalanas-inaenuamente insistentes, infantilmente doctrinari~s, te. flexibilidad de talento singular.
Podrá estar ora á grande altura, ora á menor, na&lt;'es en arreglos convencionalísimos ele hecho,; enderezados
á probar tesis ortodoxas' no nos ouustan
según sus idiosincracias y las afinidades más ó me.
nos misteriosas que hay siempre entre una actriz srno porque vos las hacéis.
Vuestro recuerdo es ya nuestro, señora. Hemos
y esta ó aquella creación de un genio; pero siempre es ella, con profundo estudio, con alto respe- de encen_derle una lámpara cuando marchéis una
to al arte, con recursos inspirados, con g~niali- blanda lámpara votiva que centellee clulce;rnnlo
dades adorables. Es siempre ella enseñoreada de en nuestro corazón donde habéis semb1;aelo la es•
la escena. Es siempre ella, dominadora del público. piga de oro de la emoción noble y santa.
Y sed bien venida y que Dios os acompañe!
.Algunas veces acuérdase de que es española y entonces solloza . .. con ese sollozo que ya nos sabemos
AMADO XERVO.
de memoria, timbre genealógico de qué sé yo
cuantos actores que de memoria no quisiéramos sabernos; mas afortunadamente la actriz moderna
~e impone á los resabios, á los heredismos, á la
~
fatal tradición, y entonces ... ¡ oh! entonces, todo
homenaje es merecido por su t3:lento.
En estos momentos, en que María Guerrero
En Díaz de ifendoza hay discreción, no en ese nos tiene envueltos en una densa atmósfera de arsentido misericordioso, conciliador y diplomático te español, y en que "}[inuto" y Fuentes nos tieque los cronistas de teatro van dando á, la pala- 11&lt;:n illlpregnaclos basta la médula, de pr&lt;~í.a,;
lJrilla, á las veces despectiva como el desolador tauromáquicas, viene á mi memoria un hecho.h1?epíteto de "virtuosa" aplic11clo á una fea; sino dis- roic9 que rcuercla á E,parta y con el que ,;e cuneción en el buen sentido del vocablo: justa apre- 1,ri~ d\ gloria e~ famoso matador P edro Romaro.
c-iación de los caracteres, sobriedad, conciencia,
Lnriendase bien que no se trata de una proeadaptación serena, repugnancia á toda exajeración. za taurina, de una ele e~as hazañas en las que el toFernando Díaz de Mendoza ha estudiado mucho rero ostenta, á la vez que su valor, su · destreá ese gran mago que se llama Coquelín; á la legua za, burlanc.lo las furia;; de la res y sus brutales
S'} ve la influencia omnipoderos.1 de! ir.genio franllCO!netidas; no se trata de c:1 qniebro en b ~1.r::,
0

HEBOE Y TOBEBO.

•

•

Domingo 21 de Enero de 1900

de un volapie en· las tablas, sino del sacrificio lfo
una vida en ara;; del 'pa~riotisrno y ele la clignida&lt;l.
Era el año de 1809; el gran X apoleón, el hacedor y clesfacedor ele reyes, había sentado sobreel trono de San Fernando á su hermano ,J osé.
E~paña arel ía; detrás de cad,t matorral se emboscaha un defensor de la nacionalidad y ele la j1,tiria; los frauceses no eran dueños sino del terreno
c¡ue -pisaban, y el rey José escribía á Napoleón:
'•]-&gt;ara gol,emar á España, necesito leva¡itar diez.
mil cadal~os v disponer de un ejército de quinientos mil honibres." El rey de pega hacia una figurilla bien triste en 1[adri&lt;l, viviendo menos preciado,
casi solo, sin más corte que su casa militar y tres
ó cuatro partidario~ e~~ñoles, tibios y poco entusiastas pnr su rey.

EL M"'(JNDO ILUSTRADO

para que sea un excelente c011trapunti?ta y un ~dmirable improvisador; nunca olndare las variaciones que en cierto día de Pascua y en el Canon
ele misa improvisó estando yo_presente, acerca de
este motivo melancólico, tan oído JJOr las calles
ele París:

~-&lt;:::,-

Para dar m1 poco ele animación y de vi&lt;la á aq11ella tótrica corte, para presenta, al tey ,losé al pueblo de }fadrid y para promover una manifestación,
ya qne no dr.entw,iasmo, siquiera de simpatía hacia el mo11ai-ra exótico, se organ:zó una suntuo~a
corrida que debía de presidir José Bonaparte.
Pedro Romero se encontraba á la sazón e11 1faclrid, y un poeta y dramaturgo adicto al nueYo rrg.imen, se encargó ele abordarlo y de proporner!,i
que toma:-;e parte en la corrida.
-Xo puedo, sei'ior, contestó con contrarie&lt;lt1&lt;1
el rnajo--mai'iana al amanecer parto para Sc1·illt1.
-Ko partirái- sino basta el martes. El !une.•,
&lt;le por fuerza torearás en Madrid.
-)lucho placer tendría en obedecerle, agn•gú
Ho111ero, pero eso que me pide es imposible.
-Pues tiene que ser; los carteles están y.1 in11-•reso$. Tú eres quien tiene que dar esplendidez
al espectáculo y serás pagado con largueza.
-La corrida, replicó con entereza el majo, ~k he presidirla ese rey que nos han traído ahora · al
brindar el primer toro, tendría que doblar la 'rodilla a~te él, y Pedro Romero, no la dobla, si11n
ante Dws y ante Don Fernando VII, que es el único monarca que reconcen los verdaderos espailoles.
El e~sario palideció hasta la lividez, contra.jll
los labws en un mohín de cólera, y .después ,1e
1ma pausa, exclamó con sarcasmo:
. -Pues la dobl~rás, mal que te pese. Pre:
viendo tu renuencia, he dado aviso al Corre&lt;lgio1;;á es!as horases~ás vigilado por la policía y no
1·c-dras salir de Madrid hasta no haber toreado el
Junes. Pi~nsa lo que haces; tienes mujer é hij0~,
Y los que tienen esas cosas si st1ele no temblar ante
. lai, ,lstas ele un toro, suelen temblar pte los palos
1
de la horca.
El emisa~·io ~e . retiró; Pec~ro permaneció unos·
m•)mentos mmov1l y pensativo, después lernntó
la caheza y se dirigió tranquilamente á su albergue.

•

Empujé la puerta, cuyos bordes estaban recubiertos con burlete y entré en la iglesia á la hQra
¡ Ropa vteJa que vender!
de la misa mayor.
.
¡ El trapero!
'Cna ráfaga de aire tibio, en que se combmaban
Estuvo tan hábil como el músico Bach, y estoy
€1 olor de los cirios encendidos, el perfume del
incienso y el tufo del calorífero ine clió en el ros- convencido de que al oírlo, lloraron de alegría•
tro, al m.ismo tiempo que llegaban á mi oído el mística en el Paraíso todos los ángeíes, arcángeles,
penetrante rumor de las monedas de diez céntimos serafines, querubines, potencias, virtudes, tronos
.aaitadas en la vieja. bolsa de terciopelo por la da- y dominaciones.
n~a postulante, y el canto llano, penetrante, uní- • En mi estado normal, soporto la música; pero
sono, de los chantres ,que decían allá, en el fondo cuando estoy triste, la amo, en especial la música
de iglesia. Por eso iba á visitar á Hermann.
de la iglesia, en el coro:
En aquel día estaba triste ¡oh! tan triste como
-"Et cum spiritu tuo."
Pero dí media vuelta á la izquierda, pasé por un mes de lluvia "en un puerto ele mar." ¿ Por
una pequeña puerta ojival y de repente dejé 'de qué? ~o lo recuerdo. Quizá á cau;;a de la niebla
}lercibir todo ruíelo, respiré la atmósfera perncla tjue siempre me produce una inquietud abrumade las cuevas y recibí en los lwmbros una impre- dora, ó tal vez por melancólica .displicencia, por~ión desagradable de frialdad: me encontraba al que la vida es corta y los días son largos. ¿ Sería
pie ele la escalera de caracol que conduce al cuar- · tal vez la causa de .aquel pliegue que sentía en
to del órgano, en donde iba á ver', en este do- el corazón, la deslealtad de algún a.migo ó la inmingo, á mi a.migo Hermano.
fidelidad de alguna mujer? ¡ Qué importa! Como
¿ Ha notado el lector la semejanza que hay en- ,quiera q ne fuese, tenía el espíritu conturbado;
tre las escaleras que conducen al cuartu~ho ele los mariposas negras volaban por mi cerebro, y me
organista.s y las de los entresuelos de las tiendas sentía inclinado á acusar al destino de no darnos
de vinos? Tal vez por este parecido mi amigo la felicidad más que en dosis homeopáticas.
Hermañn es muy aficionado á tomar en el alEl órgano de Hermann-~oel ~- Chapsal nos
muerzo vino de Chablis y caracoles, y suele llevar obligan á escribir esta frase bárbara--es "uno" de
algunas manchas de la salsa de éstos en la inamo- los más "grandes" de París: visto desde la nave
vible corbata blanca, todo lo cual no es obstáculo del templo, tiene un aspecto magnífico. á ocsar

~0-&lt;:::,.-

a"e su orname1!ación de pes1mo gusto, c.on sus
· altas torrecillas, sus enormes tubos ele perspectiva
que hacen pensar en las cartucheras de un circasiano gigante, y sus angelotes de madera tallada,
Yesticlos con pompa mundana v con los carrillos
inflados para soplar en sus trompetas ele oro. Subí
la escalera medio á obscuras, con menos cansancio
que vago pesar, y llegué hasta el sitio de llermann.

Llegó el lunes y la hora de la corrida.
:l~a~lrid pare?ía un cementerio; nada de aq1!c!
bulhc1oso y a1:imado desfile rumbo al circo; fütua
d~ caleser~s m n~anolas; nada de gl'itos de alegría
ni de man1festa?rnnes de regocijo. A lo Iaruo de
la carrera, los picadores, oabizbajos ytristone;y las
carror.as ele matadores y banderilleros. La pl· 7.
·
,.1.
e.,' t aba t am b.'
ien el es1erta.
Antes de la llecrada ael(•'
rey Y para -~acerl_e menos ,perceptible el desair;
de la po_blac1on, piquetes ele soldados hicieron una
leva y a culatazos llevaron alaún
público á L.l
0
plaza.
'
Llegado el momento de la muerte del toro P.c·n~~ro se acer~ó á tomar lo~ trastos, y al ha~erio,
d10 en voz haJa una: orden á un peo'n E,st
.
1 't'
•
e nlaHI·•
es o un estupor profundo y como que se rehusab~
~ obedecer, pero un ademán imperioso y tma m:rnda pentrante e.le Romero, le hicieron doblar la
cabeza y son!eterse. Fué el peón á los medioó&gt;
.:111rara11do
a la re&amp;' en trapo, l·'«- enfiJ,o y l a 1anzo
' ~
,
en lmea recta sobre el matador Rome . .ó
· á l ;!
•
10 v1 ,e111r a Hera; se cruzó de brazo~ se cua-1-,, ,
f t
·
~,
lUO a SU
ren e, y sm ~;splegar la muleta ni apercibir d
est~que, se deJo arrollar por ella.
J,omer? cayó y rodó por la arena enn1clto en
una ?ube &lt;le
vo; el toro lo enbistió, lo pateó, lo
lanzo por los. aires sin que el matador
descru 7 ara
l os brazos m 1anzara un uri to en1·, un
~
d
_
o
gellll.do·
v
cua~ o sus _companeros acudieron al quite -U:,(1
en t;er~a banado en sangre y moribundo. . ' } , '
. y dicen que el rey José, moviendo con el ,.
liento la cabeza exclamó.
e. ,L"¡ Es imposibÍe domar ¡¡, este pueblo!"

Pº!

))r. )Y1. Flores.

Encontré á mi amigo sentado en su taburete,
con los brazos cruzados, delante del teclado.
l ';w•isamente en aquel momento, clominanüo el
ruido de pisadas que desde las na,es laterales llegaban hasta nosotros, se oyó como á lo lejos la
,·oz gangosa del diácono:
-"Secuentia Sancti E, angelii .... secundum
:Matthaeum."
Entonces los dos c.angrejos de cinco patas que
sirven de manos á H ermann-vercladeras manos
de pianista-cayeron sobre el teclado, y un raudal de notas que causé un estreme.cimiento en el
corazón, se produjo tan claro, tan poderoso, tan
nutrido, tan sonoro, que apenas me dejó oír el coro. ele fieles que se unían á la música del órgano
para responder al diácono :
-"Gloria tibi, Domine."
Precisamente aquel conjunto armonioso, era el
que yo buscaba.
Pero el instrumento · debía permanecer mudo
hasta el fin del Evangelio, y, mientras tanto después de haber estrechado ·el cangrejo que ' Her0

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
• macén pintoresco,"undibujo del hábil Granville, en el que se halla
r epresentado ese singular efecto de perspectiva. Y todas mis dichas
de niúo me acudían á la
memoria en un efluvio
de recuerdos. ¡ qué felices horas aquellas en que
abría mi caja de acuarelas y mojaba el pincel
con la lengu.a para iluminar los grabados de
un viejo librote! Quien
no haya tenido un ejemplar de los primeros
años del "Almacén pintore, co," antes de su
primera comunión, no ha
~iclo niño. ¡ Qué lejos
estaba ya de mi aquel
hermoso tiempo! Y me
~cntía más triste, más
. dcsgraciclo que nunca.
Sin embargo, el Evangelio había concluido,
los "Dominus vobiscum''
Yolvían á comenzar, se
había dicho el "Ci-edo"
y se llegaba al Orfertorio.
En este momento de
la misa, el órgano funciona sin acompañamiento, como se sabe. D~spués
de haber sacado y empujado algunos registros,
Hermann, teniendo sus dedo~ huesosos colocaclo;;
en formas de ·pata de araña sobre el teclado, y con
las piernas encogidas para oprimir los pecla_lcs,
hacía surgir del mágico instrumento un sublime
canto de oración,. y allá abajo, en el santuario,
donde se balanceaban los incensarios rítmicos,
se acababa de presentar el pan bendito.
0

mann me tendió muy cordialmente, apoyé los cpdos en una barandilla del órgano, al lado de uno
de aquellos ángeles sonoros de trompetas que era
verdaderamente monstruoso visto de cerca, con
sus mofletes de tritón de las aguas de V enalles.
Desde el sitio en que me había colocado, el golpe de vista er a admirable. La mirada podía descubrir hasta el fondo del ábside; y en verdad que no
me desagradan esas iglesias jesuíticas del siglo
XVIII, en que las nubes azuladas de humo de incienso suben hasta confundirse con los rayos de
sol que penetran por las grandes ventanas sin vidrios. Esas columnas corintias, esas estatuas del
gusto de Bernin, esos púlpitos de columnas retorcidas, esos deslumbradores altares, con sus nubes
de mármol y sus rayos de sol de madera dorada,
todo eso es de mal gusto, aunque sea de mucha
perspectiva y muy suntuoso: eso es propio del arte decllfmatorio, conforme; da idea de una plega- ·
ria escrita por un retórico, es cierto; representa
el período de decadencia, tQdo lo que se quiera;
pero á mí me gustan más San Roque ó San Sulpicio, que todas nuestras iglesias modernas, copias
de basílicas bizantinas ó de catedrales del siglo XV.
•
•
Sin embargo, aquel día, lo repito, estaba triste
y tenía ganas de llorar; nada podía distraerme, y
mientras que la nariz del diácono cantaba en monótona variedad de sonidos el pésimo latín en que
se tradujo el Evangelio, yo permanecía apoyado en
los codos en una posición de abandono, cerca del
coloso mofletudo, y dejaba caer mi mirada precisamente por debajo de mí mismo, como una plomada.
· M:uy grotesca és la humanidad vista desde semejante posición. A cada instante algunos fieles
entraban y sallan, y los sordos golpes d~ la puerta forrada de burlete retumbaban detrás de ellos
y acompañaban irregularmente la lejana salmodia del diácono. Y · veía pasar á UJ¼ hombre muy
grueso, cuyo abdomen ocultaba los pies y qµe parecía rodar sobre su vientre; con su morrión en un
brazo, un soldado, del que no se veía más que. el
círculo de su cabeza rasurada, el borde superior
de las orejas y su par de charreteras rojas; dos papalinas blancas que ocultaban á dos hermanas de
la caridad, y parecían alas que se agitan con el aspecto de dos enormes pesadas mariposas. Las calvicies eran especialmente dignas de verse desde
aquella altura; su desnudez, á las veces cruzada
por un surco, brillaba; y pude explicarme el error
del águila que habiendo suspendido una tortuga
en el espacio, tomó el cráneo de Esquilo por una
piedra, con la cual podría romper el caparazón de
su tortuga, y mató de un golpe al trágico griego.
Todos l~s que pasaban no tenían aspecto de
figuras humanas hasta que habían andado unos
cincuenta pasos en la nave central 6 en las laterales, y me recordaban un antiguo dibujo del "Al-

•

•

~

Domingo 21 de Enero de 1900

Domingo 21 de Enero de :í.900

EL M:U:NDO ILUSTRA.DO

visto al entrar situados debajo de_ la caj~ del órgano, infelices mujeres con rosan~, ancianqs de
pie ó de rodillas sobre su gorra, criadas con papalinas de aldeas,¡ por vida m~a! ¡ ta~to_peor para
los pue no pueden destinar cinco cent1mos para
la alquiladora de sillas!, vieron pasar por dclar~.te de sus narices las cestas vacías qne los monagmllo~ conducían á la sacristía, balanceándolas con
ademanes incultos. ·
.
En la situación fastidiosa de árnmo en que me
hallaba, aquella injusticia me molestó._ Hermann había vuelto á abrir y cerrar los r egist~·os;
había escogido las flautas más dulces y los somdos
más suaves para dejar oír ''las voces celestes" y
llenar la vasta iglesia• con un himno d? dul~ura y
de serenidad. :Me sentía con el corazon agitado,
y entonces tomé esta nota que acabo de encontrar
en un cuaderno de apuntes :
'-'La felicidad se parece al pan bendito de la
mil:la mayor: solamente se reparte un pedacito los
domingo·s y no todos los fieles participan de él.'º

uinas ara la guerra que tienen e~ constante es\ctacln al mundo entero, tanto mh cuanto que
pi
. , dole "pendan" á esos destrucfores efe~tos,
1acien
, t· d uerrillas
están los que producen la tac ,1ca e, g .
que en parte han acloptado los bo~ro_s, a lo &lt;11:1: se
·uzua or los telegramas que á d1ano se reci en,
Ju~ ior ellos se vé que son relativamente pocas
ias patallas formales que presentan y -~rnchas l~s
escaramuzas, que casi sin interrumpc1on se venfi~~
t
Los trenes blindados que repre~en!an nues r~s
ilustraciones, son unas de estas maqumas defensivas y ofensivas, muy útiles si se pueden 1:s_ar, por
la violencia en. los reconocimientos, la íac~~1dad de
dar un flanqueo oportuno ú ocurrir en_ ~l instante
preciso á dar alL'l:ilio á los puestos, deb1_htado~ por
el enemigo; pero cuyos efect_os esta haciendo mefic.íz muchas veces, las astucias y estra~age!nas de
los bóeros, que provocan catástrof~s, 1mpi?en el
il\'ance de los euros ó hasta los estac10nan y logran
hacerlos prisioneros, quitando en ~l mome1:t0 ~el
ataque los rieles por donde la resistente _1;1aquma
debiera caminar sembrando la destrucc10n Y la
muerte.

Pepito Rodriguez Arriola
~

El relato de viaje más antiguo.

E L BEB E P I ANISTA.

En i,l salón de concierto de la casa Montaño,
en Madrid, se presentó hace muy poco tiempo
á la admiración de la numerosa concurrencia que
llenab,1. el local, el niño Pepito Roilríguez Arriola, que á los tres años de edacl toca el piano con
un aplomo, una ejecución tan inverosímil para
sus diminutas manecitas y un instinto de expre-

~

••

••

&lt;:::&gt;,

•¡La espléndida torta! ¡ El triunfante bollo!
Este predominaba en mantel inmaculado, y se adivinaba, al admirarlo desde lejos, que debía oler
bien y estar recién hecho.
Después ele las oraciones, .aparecieron dos grandes cestas circulares llenas de trozos de pan bendito, pequeños y grandes, las llevaban cuatro niños ele coro que iban precedidos por un rozagan- •
te pertiguero con entorchados, dotado con un par
de pantorrillas que hubieran ·hecho soñar á Catalina II si las hubiera visto parecidas en un granadero
de su guardia. Cuando el real bollo había desaparecido al momento: sin duda estaba reservado para
el señor cura.
El pan bendito fué desde luego presentado á
los mayordomos de la iglesia, que estaban sentados en el banco de las autoridades.
Eran graves burgueses vestidos con pesadas
ropas de invierno, llevando gorras de terciopelo,
sentados en sillas de coro con la actitud tranquila y segura de los ricos : tomaron sin escrúpulo
entre sus &lt;ledos cubiertos, con guantes forrados,
los mayores trozos, y después de haberse santiguado, los comieron con lentitud: algunos de e;;os
encargados de la fábrica, ya antiguos amigos de
la casa, tomaban un segundo pedazo, y también sión, que fuera muy difícil de creerse si nQ hubieun tercero, y sacando de su bolsillo un periódico sen presenciaclo el hecho gran número de personas
envolvían con cuidado la torta para llevarla á su serias.
familia.
Según refiere su señora madre, solía, para c1isCuando las cestas llegaron á las primeras filas trnrrlo, colocarle ante el piano, en cuyas teclas golde fieles, cerca de la mesa de comunión, iban ya peaba como todos los niños; pero un día oyó tobastante mermadas; pero aquellos á quienes las car unos compases de jota, y cuando acudió á Yer
presentaban, gozaban toda vía de privilegios: quién tocaba, vi{', en el colmo de la sorpresa, que
devotos conocidos. damas piado,;as y postulantes, la impresionó vivamente, que quien tocaba era
penitentes del padre Tal ó Cual, todos feligreses su hijo.
notables, que tenían sus nombres ó suA iniciales
El niño Rodríguez Arriola no toca con um1
grabadas en una placa de cobre en el dosel de su exactitud automática que revela un largo aprenreclinatorio.
dizaje mecánico, se equivoca á veces, y cuando á
Esos aún pudieºr on tomar buena porción de su oído disuena un acorde ó una nota se le escapan bendito y hacer de él su pequeña provisión. pa, rectifica con plena conciencin. rl ln disonanA la décima ó duodécima fila no había ya mas que cia.
varios medianos trozos; despué~, á j:rsar de la
La precocidad de su ingennio musical, no ahopresencia de la hermana, las huerfanitas de papa- ga en este niño su natural carácter, y á cada molina negra y esclavina azul no fueron más discre- mento renuncia á la ovación del público para echar
tas; de modo que las gentes más retira~1as regis- á correr y jugar, y cuando escucha el aplauso, rié
traron en vano el fondo de las cestas; solo encon- y aplaude también, exclamando en su deliciosa
traron insignificantes migajas.
media lengua:
Cuanto á un grupo de pobres que yo . había
"¡ Bavo, bavísimo !"
0

INTERIOR DE UN TREN BLINDADO.

LA GUERRA EN SUD-AFRICA.
-&lt;::,..tf' -&lt;::,..

Si por algo es notable la guerra del Transvaal
&lt;!On Inglaterra, prescindiendo ya de la~ c~usas que
la motivan y del denuedo con que los deb1les se defienden en esta vez, sosteniend~ su autonomía,
tratando de ensanchar sm posesiones ~ cau~ando
mal al enemigo, que por su parte esta valientemente empeñado en la campaña, es_ porque esta ha
venido á ser, como lo fué la sostemda entre España y los Estados Unidos, un desastre aprovechado
para poner á prueba los más modernos m~entos de
máquinas de guerra, las má~ nuevas _t~orias sobre
-estrategia y las más caractenzadas op1mo~es ~e los
que están afamados como peritos en la ciencia de
la guerra.
En efecto, en la pasada guerra de Cuba, fuero!l
los torpederos, los cañones navales de gran calibre y alcance, la c~paci~ad de lo~ _buqu~s de guena, los que manten1an fi3ala at,enc1on umvcrsal durante aquellas desastro~as e~cenas qui; ya por fortuna han pasado á la historia; en la epoca a~tual,
dejando aparte las consideraciones que ~ug1~ran
los verdaderos motivos de la guerra, que msp1ren
]os sentimientos humanitarios al ver que la sangre de los valientes está regando los campos de
batalla, mucho se prestan al estudio, tan~o ~e los
militares como de los civiles, los acontecumentos
·de hoy por cuanto se relacionan con los progre110s realizados hasta ahora para hacer más ~~caz la
guerra más rápida en sus resultados dec1S1vos y
tal ve;, tal vez, mucho menos perjudicial aunque
más costosa.
Las destructoras bombas de Lidita, las célebres
balas Dum-Dum, que hay quien asegure no son tan

modernas como se presume, que ya han sido _condenadas eq épocas r emotas y _que e~ la actu~hdad,
tiene su empleo no poco numero de opositores,
los cañones de gran calibre, y por _últi~no, los trenes de acerado é impenetrable bhndaJe, son má-

Es el contenido de un papiro de la colección Gor enischeff, de San Petersburgo.
. .,
El nombre del autor es desconocido, pero v1v10
probablemente en tiempos ~e 1:8 _duodé~ima dinastía cuando Egipto estaba prmc1piando a ensanchar
su; fronteras y á explorar el mundo interior.
El Yiajero de quien se trata hizo, por lo tanto, su
excursión hace 4-l siglos.
.
Su objeto fué buscar las minas de oro de N ~VI~,
y refiere que la tripulación de ~u barco con~1stia
en 50 marineros de los más valientes de la tierra
de Egipto. Llegó á un gran océ'.1-no y se acercó á
una isla donde, al levantarse v1ento, las olas alcanzaban una .altura de ocho codos. El buque se
hizo pedazos y no se salvó nadie más que el jefe
de la Expedición. Arrojado á la costa, pasó, tres
días sin ver á nadie, y al hacer fuego para elevar
un sacrificio á sus dioses, escuchó un ruido parecido
al trueno, y se le presentó una inmens~ serpiente
con el cuerpo jncrustado en oro y la piel de color
de lápislázuli.
Otros muchos prodigios refiere el viajero con respecto á aquella isla, de la cual pudo salir y regresará Egipto, gracias á un barco que pasó cerca de
ella y que vió sus señales.
Entre otras cosas refiere que la isla aquella aparecía y desaparecía á voluntad de la gran serpiente, lo cual puede tener como fundamento el hecho
de que en tiempo remoto cubría la llanura que hay
junto á. Bahr-el-Ghazal, un gran lago seméjante al
de Victoria 1'yanza, donde había grandes masas de
vegetación flotante que á cada momento cambiaban
de sitio ó desaparecían.

.

SOLDADOS INGLESES OCUPA NDO UN 1:RE N.

•

•

�E L MU:NDO :::LUSTRA DO

Domingo 21 de Enero ele HlOO

Domingo 21 de Enero de 1900
t~s roja~, acento peninsular, tab¡~C•) C'r. boca v 153 •
liva_zo poTr el colmillo. 'ral es el ,{tr.1iici,nH) del
Coliseo ~ uevo.
·
. Cierto que :va el nombre de h calle anUJJ('i.t fl
giro : eso de Coliseo da á entenr1&gt;: qu~ ~e trnLt de
ieatro5, aunque hay quien pretende que da á ent en2er &lt;¡ue se trata de circos. Pero circo:; ó 1ea-

NgEZTRA NIETR@r?@LI
Cuando se sabe observar-dice un ilustre viajero
--es muy fácil llegar á "sintetizar la sensación"
de una ciudad que se ha visitado, en un color, en
una frase musical ó en un perfume.
Esa observación es riaurosamente cierta y llega
á tal extremo, que no ~ólo es dable sintetizar la
sen,ación de una ciudad, sino hasta la de una
calle.
En las metrópolis cada calle suele tener un aspecto genuino. Bl movimiento de los negocio, y del
trabajo llega á imprimir sobre cada calle una determinada füonomía.
Suele suceder así, que doR calles I imítrofes difieran radicalmente de aspecto entre sí.
Y )[éxico no se e~capa á ese fenómeno: nuestras
('alles tienen sus peculiares fisonomías y es asunto
c-urioso el obserrnrlas y señalarla~ siquiera ~ea á
\'Uela pluma. y digo esto. porque para entrar en
detalle•. ~e neceiütarÍtln verdaderas monografías.

calculable trascendencia. F:n Paríf-, para todas las
per wnalidades del arte y &lt;le la política exi~te una
euriofa y tiránica obligación : "faire son boulcvard."
El que no "hace su boulevar&lt;l," no logra natla
nuevo, 11i sabe luchar y pierde todo lo que haga-

EL MUNDO ILUST RADO

F.n verdad, ca,i sólo allí reside nuestro me! ropolitai1i~mo.
.
En la esquina. de la Sorpresa, nue;;tras muJen•s
que van á comprar telas; en las pu?rta~ del Jockey
('lu b, nuei-tro;; hombres que van a deJar;:e ,·er; y
en medio, las ;:eüoras que van á la Sorpresa y los
~cñorc~ que van al J oékey Club, mezclado~ con

de la noche. ¡ Oh, los revendedores! Ese gremio
paree~ que aumenta en progresión geométrica: antaño era planta casi de:5conocüla entre nosotros,
cuyo más conspícuo representante era "Uarterita~ ;" pero hoy son ya incontables, pulúlan por
doquiera, llenan la calle, y á la hora de las funciones, asaltan con una tenacidad que volvería lo-

•

L A AVENIDA DE P LATEH.OS.

nado en prominencia social. El paseo por el boulevard es una necesidad común á todo,; los notables y guay del que ose descuidarla: se nulifica
irremisiblemente.
Lo propio pa~a en ) l éxico, "toute proportion
gardeé:'' es preci;;o dejar-e ,·er cliriamente. ·cuantlo
menos una hora, por Platero;:, para ser alguien. .á.
pie ó en coche, e-;o no importa; pero e~ preciso
aparecer diariamente por Platero•.
Rn Plateros encontramo, á '·toclo )léxico."
Las niña, ,·an {t comprar sn~ listone~ y su8
rintas. Los "niño~" 'l"an á exhibi r sm jaqueB y
suf' americana~.
Y a,:í Fe puebla Platero~ y ha8ta re,ulta elegante.
El Duque Job fijaba la órbita de ~B i&lt;leale5
metropolitano,:.

gente de ambos sexos que no va á ninguna de
ambas partes, pero que
por Plateros.
Eso ele las puertas del Jockey, es muy nuestro: aquí no habrá t errazas como en la Rue Roya le, pero hay zaguanes. Cuestión de co,tumbrcs
y de imaginación!
Para los metropolitanos es tan grande la influeneia de su Plateros, que lo extrañan ha,ta en
el mi¡;;mí,-imo boulevard de los Italianos.
Y hacen l1ien: allá nadie lo c0noce á uno, v en
Platero;, todos nos conocemos.
·
Entiénclase bien que por Plateros, á pe;;,u de
la~ tradiciones municipales, de San Franci,co y de
~u puente. y ele otras _co8as, se entiende;
.
&lt;le,de la eFquina de la Sorpre a
hai'ta Ja,, puertas del J ccke.v Cluh.

"desde la esquina ele la SonH·r,a
hasta las puertm, del Jockey Club.''

E, PIRITU S.\XTO

"ª

Yo no sé cómo explicar á Don Luis González
Obrcgún y nuestro popular poeta Juan de Dios
Peza, el origen del n ombre de esa calle. pero sí
puedo a~egurar que, h oy en día, nada tiene que
ver con ella el verdad ero Espíritu Santo.
IIo:v eR la calle de las ferreterías · y ele los
·'corotes."
¡ ('oyote¡;; en )íéxico ! Sí, eñores: en )léxico hay
coyotes, lagartijos y otros animales. Sólo que nuestro, co~·otes anclan en dos pies y no ladran pe'
ro " ~uge~tionan." "Los "coyotes" son los i;orreclore,- ele acciones de minas.'
;, Que qt1é tiene que ver lo uno con lo otro? Xa&lt;la ah.;o&lt;lutam&lt;"nte, mientra~ no intervienen los
"pichone,;" pero CJiando interYienen e,-to:1. . . e:i
otra co,a.
En la calle tlcl Bspírioo Santo está la Bol$a ~\linera y en la calle clel Espíritu Santo jue¡r;i. h
ma~·or parte de los bolsillos ele la metrópoli.
En eonRecuencia, la calle clel Espíritu Santo es
una gran calle.

1!:L J OCKEY UL UB.

tros, ,: &lt;tué má, tlá? Del génern t;l1ico á la pista
en que el "clown" se disloca estÚ!1iila:nenl~, ni1 lwy
más que un paso.
,
La bitucaión del teatro Principal. el JT'Ús viejo y el más renova&lt;lo de nnestrci tc,1;,rM, cxpliea
sati,factoriamentc la afluencia eu ,;,,,t calle. ; l'ero
la de los toreros? Allí no hay "rJ~os,'' ni ~,gen_cia:; del ramo. ;, Por qué, pue~, nr,,fi!'fPll l'Sa &lt;·alle los "pulcros" retoño, ele Pepe-Hillo y ele Costillares? Ese es un mibterio callejero que tal vez
pue&lt;lP explicll',C, atendiendo á e-,1 ·• oliclariclad''
del arte español, ele &lt;JUC ~t• hahlaha últimamente.
La fi:;onomía ele la calle del Coliseo Nuevo cambia también según la~ hor·a~.
Por la mañana, á la hora del en~a!·o, tranr,itan
por ali í tiples, ten ore~, cori~tas de "ambos"
sexo~ y autores ... dramático, repre~entado:; y por
repre,entar.
-Oye, "Bachicha.''-grita uno,-;, me acompañaB á tomar una copa?
-Tengo ensayo.
-8í. J)ero "no entra~'' ha~ta el . (E~ decir,
Jia&amp;ta el So. número de la piez1.)
Y la gente de teatro ,Ya y viPne. echa su copa
y en,,1rn alternatirnmente.
F:n el pórtico del teatro, ,e agolpan los revendeclorC'~, haciéndose de lor,ilidaclc:,; para la función

1!:N LA ESQUINA DEL COLlt:iEU.

co al general ) Iethuen si la obi;:ervara al pie rle las
t r incheras bóeras.
Los jueves y los domingos, poco &lt;le;:pué,-. del medio día, la calle se anima extraordinari;1mente á
causa de las funciones vespertinas. El púhlico vespertino es siempre y en todas partes un público

Así pueden llamar~e mucha~ otras calles alejada~ del centro, que tienen muy peculiares fisonom1aK, pero que no entran ya en el movimiento
genuinamente metropolitano. .
Hay algunas que tienen hasta olorei; propios,
como las de ,J e~ús, que huelen marcadamente á
talabartería.

.l:CL PAS.W i) E N LA ALAMEDA.

COLISEO NUEVO
La calle del Coliseo Nuevo tiene también á no
dudarlo, su tipo y su· :fisonomía propiOs. '
Es una fisonomía rasurada, como la &lt;fo nn actor teatral ó la de un matador de toro$, con pc;nado "hacia el público," capa as¡,aii.ob c,¡n ''Ul'l-

UX GIROX DE YANKEBLAXDIA.
A media cuadra, allá por el Hotel Iturbide, la
fisonomía del boule\'ard rómpese de repente y
abre un parénte,is que se cierru: una Yez pasada
la bocacalle &lt;le Uante.
E~e parénte~is viene á formar un g ironcillo de
Yankeclandia, ~in que ~epamos de cierto por qué
razones.
Pero es el caso que allí se reune la "colonia:"
nm~ricana que_ no tiene la honra ele per tenecer al
&lt;·a•mo re:-pect1,·o. Tabaq uería~, cantina~, ramisería,, hotel: todo allí e,; america no y casi, casi da
miedo trafüitar por e~e fragmento ·del boulc,ard
.
,
'
i,;1 110 e,-ta uno ~eguro de ;aber ingié;:.
P ero e, un lugar tranquilo: lo,-. americano~ no
,lis(•nten en voz alta ni se meten &lt;·on nadie abso1ntamente. :-,uelen . al p,1,ar. "te,tercar:10,.. un puco; pero e,o depende, como ditr ua .nni~o mi•J,
ele que rnn ·•a,·entajado,- de e~tatura " recios en
el andar.''
·
.\llí puede harer,e un,1 ob,errnción : la co~tumhre dt&gt; ma,car tabaro. hrn gráfie,1 ent.rc los hijos
del tío H~rn, ~e c•ornierfr &lt;·on fa&lt;·ilidad . en )léxico,
en la de&gt; fumar de una m·mera hárhara.
F,..a e, una coni¡ui~ti1 de nue,,tro, puro~.

PL.\TEHOS Y SAX FR.\.\"CISCO
La arteria principal, el centro de la actividad
comercial y elegante de todas la,; c,1pitales; es muy
l'emejantc en todas las metrópolis.
Así pues, visto á cierta horas, nuestro "boulevard" no se diferencía mucho de una calle europea. Es cierto que á Plateros y San Franci,:co le;;
llamamog boulerard sólo porque se nos da la gana, pues esas calles no tie11en ninguna de las características inherentes á un "boulevard." Pero
e o es porque nosotros no tomamo esa denominación en su acepción lata; sino que con ella querernos dar á entender, simplemente, una calle movida y populosa.
Y en tal ~entido tenemos razón; á las hora, clel
mediodía y del crepúsculo vespertino, es igual, en
esencia, nuestra avenida central, al "Corso" de
Roma, por ejemplo.
¿ Cuál es la genuina fisonomía de Plateros?
La de una "calle de metrópoli," sencillamente.
El ir y venir de los desocupados elegantes; la
afluencia de los hombres de negocios que necesariamente tienen que transitar por ahí para dirigir~e á su "cupaciones; la ¡;ituación de lo que putliéramos llamar el "comercio femenino,'' esto es,
el de joyas, encajes y sedas; todo contr ibuye á dar
animación y vida á esa calle, pre~tándole el delicio,;o aspecto de un verdadero centro de cultura
y de eleganria.
En Plateros po&lt;lemos ver de~&lt;le PI emplea&lt;lo que
regresa de su palatina oficina. ha,!t el elegante
de,;ocupado que no tiene má~ quehacer l'i rnáR
preocupación que "ir á Plateros.''
Porque eso de "ir á Plateros" tiene una in-

de la Alameda, último refugio de nuestro no;:;tambuli~mo metropolitano.

EL CENTRO D E LOS «COYOTKS.&gt;

ruidoso y rico de color: de las clauclicantes calandrias clc-cienden familia, patriarcale:' que no olvidan en rn casa ni al ''último recién nacido;"
bu~na gente burguesa que no ,:•1hc, ni puede, ni
qmere tle~,·elarse, y que acude á la, ''matinées" con
ánimo ,-.incero &lt;le divertir. e de vcr&lt;lad.
En la noche ~'1. calle del Coliseo X ne Yo, su he
de punto y le arranca rn primacía al ''houleYard."
Este tórna-e cle,-ierto después de la~ ocho tle la noche y entonces la gente se va al Cofüeo.
El teatro traga y vomita espertaclore~; las- estridente11 C'arnpanillas que anuncian el final ele cada
tanda. rernenan simultáneamente en todas las
rantinas circu)1vecinas y la gent::- que vive de noche tran~ita y vuelve á transitar ha~ta que el último campanillazo la obliga á ir en bu,ca -ld tibio
lecho ó á seguir su brillo ante los azorados leones

,· El rumbo del Ra~_tro, naturalmente, pudiera
~1rnbohzar,-e por mecho de una gran mancha de
:angre. puesto que con ella-en sentido material
a 1~ par que figurado-e,,.tán cubiertos lo~ ilislingu,dos tablajero~ y carniceros que por ailí transitan.
Pero ~ para qué hablar de ello~?
Xo. los metropolitanos no salimos de nuestro
Platero.; y de su afluentes directos!
SARDIN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

porningo 21 de Enero ~e 19~0

· Domjngo 21 de Enero de 1.900

EL MUNDO ILUSTRADO

llna obra de arfe.
Puede servir de emulación
á los que actualmente vivimos, y generalmente estamos acusados de ser indiferentes cuando se trata de
apr€Ciar las obras de arte,
el hecho de que las generaciones que nos han antecedido
han sido más justicieras y
entusiastas, si se les considera desde este punto de vista,
y prueba de lo que dejamos
asentado es el buen número
de verdaderas reliquias del
arte, que se consei·,·a en el
seno de las familias, y que
hoy solo son verdaderamente
apreciadas por los inteligentes.
U na de estas preciosas reliquias, que son recuerdo de
aquellas épocas en que la ·facultad de perpetuar lo verdaderamente bello, hacía
grandes y hasta inmortales
á los hombres, es indudablemente el cuadro de que da-•
mos una muy vaga idea en
la ilustpción adjunta, que
representa una Virgen hermosísima debida al pincel
del renombrado pintor Francisco Rizi.
Este cuadro fué adquirido
en una respetable suma por
el señor Héctor Labadie, y
es una de tantas reliquias
de las que al principio decíamos conservan las familias
de hoy, como una muestra,
que debiera estimularnos. del
amor que teman nue·,tros
antepasados á las p1wlnc·clones de mérito d 11. ing-e1~io
liumano.
'
Francisco Rizi, el autor del cuadro á que venimos refiriéndonos, con su solo nombre es capaz de
p:.estigiar cualquiera de sus obras; como puede

,.

verse por los muy ligeros datos biográficos que refiriéndose á él nos vamos á permitir recordar á
nuestros lectores.

Nació en Madrid el año Je
mil seiscientos ocbo y murió
en el Escorial en 1685; fué
su maestro Vinet Carducho
y tan aprovechado resultó
que en el año de 1653, valorizadas sus muchas obras ele
pintura, el Capítulo de Toledo lo nombró su pintor
predilecto y se le confió el
decorado de la renombrada
Catedral; también decoró el
templo de Notre Dame, y
por último, terminó el Viejo
Palacio de :Madrid, obra de
la que se encargó bajo el reinado de Felipe IV.
Era además un buen arqui tect.o.
Los templos de Madrid,
Toledo, Segovia, El Retiro,
el E¡corial y otros muchos,
conservan sus más preciosos
cuadros, acerca de los cuales
los más inteligentes han
vertido el juicio de que si
algo hay entre sus obras que
pueda calificarse de incorre.c:ción de estilo, nadie podrá dejar de reconocer en
esos cuadros un colorido admirable, sello de stis más
importantes obras, sin que tal
cualidad deje de hacer perceptible otra no menos valiosa : la ele la fecundidad de
su talento artístico revelado•
en el gran número de cuadros
que terminó.
La Virgen adquirida por
el señor Labadie es una de
las obras en que más puede
advertirse el mérito del colorido y la verdad ele la expresión, de suerte es que tiene
un gran valor, tanto por su
mérito como por su antigüedad. Sahemos que hay quien haya ofrecido la suma ele cinco mil pesos, pero el señor Labadie no se
ha resuelto á deshacerse de tan valiosa obra.

; Pabellón de la Bosnia. . Hsrz:sgobina sn la Rxposición ds París.

EL TRABAJO.
ÜUADllO DE A . SCHRAM.

Entre el pabellón del Austria tan rico en su
modernismo, y el de la Hungría que, por el contrario, es como una antología de los estilos arqueológicos del reino Magdyar, se levanta el pabellón
de la Bosnia-Herzegovina. Estas dos provincias
están en virtud del tratado de Berlín, ocupadas
por el Austria,
La gran exposición que ha de verificarse en este año mostrará palpablemente los progresos que
se han realizado en aquellas comarcas; pero antes
de indicar cuáles serán los prod~ctos sometidos á
la apreciación de los espectadores, es necesario hablar de la construcción que aquellos pueblos han
mandado hacer y que es tan original como pintoresca en su aspecto agreste.
Se nota desde luego una alta torre macisa que
:flanquea á la izquierda el edificio, que es una es- .
pecie de castillo fortificado.
•
A los ladt&gt;s se abren unos pórticos que reposan
sobre columnas cuyos chapiteles tienen una gracia severa en su simplicidad, especialmente uno de
ellos, decorado con gran¿ies cabriales de exquisita
originalidad.
.
Todos los detalles de escultura y de decoración,
sonde inspiración oriental, sin referirse de una manera precisa al estilo turco ó al árabe; la influen• eia local se ha apropiado y modificado ventajosamente estos elementos extraños; la característica
del nuevo estilo así formado, es una sobriedad de
líneas de un efecto poderoso.
La n¡.arquetería ejecutada en Bosnia, es del
mismo orígen de estilo y en ella son notables las
puertas, cuyos tableros afectan combinaciones de
líneas rectas á diversos ángulos muy interesantes
y mucho más graciosas que nuestros inmutables
tableros rectangulares tan monótonos.

El conjunto de la construcción no resulta poi;
todo e~to me~os agreste, porque hay u:fa preponderancia considerable de las par~es desnudas sobre
las ornamentadas. El estuco blauc0 de los muros
se aviva con el contraste de las maderas, que conser van su color natural y si algunas notas coloridas

se introducen después, serán de tonos muy discretos.
El juego de los relieves y de las grandes sombras
reflejadas, será muy suficiente para quitarle toda
monotonía al edificio.

�Domino-o
o 21 de Enero de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

~a&lt;"-&lt;:&gt;

La o-ran distancia que nos separa de la frontera
Nort/ muy especialmente de Sonora, es causa de
que en el centro de la República no se eonozcan
sus detalles, y pasen casi inadvertidos los esfuerzos
y fatigas que están reatiza1~do y sufr:n las trop,as
de la Federación en la activa campana que estan
hacienclo á las tenaces tribus rebeldes que habitan
en las riberas del río Y a qui; pero no sucede lo
mismo con los vecinos del mencionado Estado de
Sonora, que encontrándose mny cerca clel camp_o
de operaciones, y estando, por otra parte, muy directamente interesados en el término de la campaña, están al tanto de todas sus p.eripecias.
Así es como se explica que en todo el Estado y
muy principalmente en Hermosillo,. se profese
gran estimación al señor !teneral Lms E. Torres,
que es quien con incansable actividad y buen acierto, dirije desde hace tiempo la campaña.

vecinos &lt;le Bermosillo organizaron con motivo de
su viaje que hizo recientemente á ése ciudad el señor Torres para el arreglo de asuntos del servicio.
La recepció?l. fué verdaderamente brillante : las
principales calles por donde había de pasar á su
arribo, fueron adornadas con varios arcos triunfa• les, las fachadas también se adornaron y multitud
de habitantes pertenecientes á todas las clases sociales, fueron á recibirlo, ó por lo menos presenciaron su llegada á la población, desde las aceras, balcones y azoteas.
El primer arco, sencillo en su decorado, se levantaba en la avenida que queda inmediata á la
Estación por donde arribó el señor General Torres. Estaba sostenido por cuatro columnas que
realzaban so~re gruesas pilastras, cuyo decorado
simulaba cantería. En la parte alta, dentro de un
semi-círculo, artísticamente adornado, se veía pintada el águila mexicana, entre palmas y laureles
y en el remate del arco se leía esta inscripción:
"Honor y gloria al ínclito soldado "General Luis
E. Torres."
El segundo arco, de -gran altura, se colocó en
. una de las calles más espaciosas de la ciudad de
Hermosillo : sobre pedestales, cuyo adorno cenU na demostración de ese afecto, fué -ind-q.da- t ral consistía en grandes coronas de laurel, se
blemente la recepción que los más caracterizados sieron dos estatuas que representan á la Paz: I-1-~r-

m,-

U;
t-:1.~r,~

gabinetes europeos pidiéndoles que se comprometan á • impedir el cumplimien"ti de los tratados de comercio con China en las regiones que
dominan. Después ele algunas r esisteJH·ias cedieron
husia y Francia. Alemania no sólo cedió, sino que
se puso de parte de los Estado¡,, Unidos.
La puerta abierta significa, pues, que en el I:rnperio chino el comercio ele todas las potencias extranjeras tendrá clerchos iguales. Comprometida
Inglaterra en su lucha con las Repúblicas africanas, los Estados Unidos intervinieron muy á tiempo, impidiendo tal vez que valiilas de esa circunstancias las potencias continentales, lticiera11 por su
ctienta el reparto del Imperio Chino. La primera
caricatura, p11blicada por el "Worlrl" de Nueva

MÉXICO, ENERO 28 DE 1900. .

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 4

8 UB8CRl ~lON llENSU.lL ll'OB.lNB.l, f l .:--.0
IDBIII lDBll .&amp;:I Lol O.lPIT.lL, ft.25--

Gerente: All'TOJl'IO 011YÁS.

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPIJl'DOLA,

'
indios may¡s de Yucatán, que también se espera lograrse muy pronto, será absoluta la paz en todo el
territorio mexicano.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

•

fL' J\VUNilO 'ltUSTRADO.·

mosas mujeres con el pecho semi-descubierto, b_ajo
el embozo de un largo manto y llevando en la diestra la significativa oliva.
En el remate del arco v en el centro, se pintó
un bonito monograma del Jefe del Ejército, á
qtúen se dedicaba la fiesta, y á uno y otro lado del
mismo remate, encerradas las letrás dentro de paralelóo-ramos
simétricos •y adornados con arle, se
o
veía la siguiente inscripción:
"Al Ciudada110. General Luis E. Torres, el
Círculo de sus amigos.''
En el tercer arco se veia el retrato del General.
Nuestro corresponsal, al hablarnos de e,te asunto, nos dice que el entu¡,iaf'rno foé general y que á
las públicas demostraciones sucedieron otras muchas de_sus amigos íutimos que pro~uraron agasajar en todas las formas usuales al Jefe de es~a campaña que afortunadamente se espera termmar en
breYe plazo, con lo cual, )' con la sumisión de los

GRANDES FIESTAS EN HERMOSILLO.

Dos de las caricaturas que r eproducimos, se
refieren á lo que ha dado en llamarse "la polí_tica
de la puerta abierta," política en la que se interesan principalmente Inglaterra, los Estados Unidos
y el Japón. La puerta abierta no. es la libertad del
~omercio extranjero en China; la significación de
la frase es esta: Las potencias europeas tienen en
China "esferas de inflúencia," regiones en las que
tienden á destruir completamente la soberanía
del I mperio.
Ya esto se ha explicado en las columnas de nuestro semanario. Los Estados "Gniclos quieren para
su comercio los mercados de China y como ''las
esferas de influencia" le obstru_ven el paso al tío
Samuel, el Gobierno_de Washington se dirigió á los

'

•

York, sugiere lo que en su unión se proponen las
tres potencias representadas en ella. La segunda
estampa muestra al tío Samuel abriendo la puerta china en su propio heneficio y dando á entender que no permitirá que la cierren Francia y Rusia.
Hemos reproducido muchas caricaturas relatirns á la guerra· sud-africana. En todas se ve el
sentimiento de viva satisfacción que causan en el
continente los reveses de Inglaterra. Si á dar
cuenta ele E!se sentimiento se limitara esta nueva
reproducción, sería superflua. La insertamos aqui
porque en forma ingeniosa representa á ~Ir. Cha.mberla in, el autor de la guerra, calentando ocultamente el termómetro de los acontecimientos para
que señale victol'ia cuando en realidad la temperatura es de muchos grados bajo cero ("muerte en
.erterrnómetro de la estampa.) El público se maravilla ~' no acierta á comprender cómo es que nieva
y el termómetro mnrca más de veinte grados ....
ele victoria.

~,W\ ARIEJ\TA
@1L
1

Se 'ijor ~er¡era/ Bernardo iteyes,
Secretario de Estado y del Despacho de Guerra y Ma rina .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domino-o
o 21 de Enero de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

~a&lt;"-&lt;:&gt;

La o-ran distancia que nos separa de la frontera
Nort/ muy especialmente de Sonora, es causa de
que en el centro de la República no se eonozcan
sus detalles, y pasen casi inadvertidos los esfuerzos
y fatigas que están reatiza1~do y sufr:n las trop,as
de la Federación en la activa campana que estan
hacienclo á las tenaces tribus rebeldes que habitan
en las riberas del río Y a qui; pero no sucede lo
mismo con los vecinos del mencionado Estado de
Sonora, que encontrándose mny cerca clel camp_o
de operaciones, y estando, por otra parte, muy directamente interesados en el término de la campaña, están al tanto de todas sus p.eripecias.
Así es como se explica que en todo el Estado y
muy principalmente en Hermosillo,. se profese
gran estimación al señor !teneral Lms E. Torres,
que es quien con incansable actividad y buen acierto, dirije desde hace tiempo la campaña.

vecinos &lt;le Bermosillo organizaron con motivo de
su viaje que hizo recientemente á ése ciudad el señor Torres para el arreglo de asuntos del servicio.
La recepció?l. fué verdaderamente brillante : las
principales calles por donde había de pasar á su
arribo, fueron adornadas con varios arcos triunfa• les, las fachadas también se adornaron y multitud
de habitantes pertenecientes á todas las clases sociales, fueron á recibirlo, ó por lo menos presenciaron su llegada á la población, desde las aceras, balcones y azoteas.
El primer arco, sencillo en su decorado, se levantaba en la avenida que queda inmediata á la
Estación por donde arribó el señor General Torres. Estaba sostenido por cuatro columnas que
realzaban so~re gruesas pilastras, cuyo decorado
simulaba cantería. En la parte alta, dentro de un
semi-círculo, artísticamente adornado, se veía pintada el águila mexicana, entre palmas y laureles
y en el remate del arco se leía esta inscripción:
"Honor y gloria al ínclito soldado "General Luis
E. Torres."
El segundo arco, de -gran altura, se colocó en
. una de las calles más espaciosas de la ciudad de
Hermosillo : sobre pedestales, cuyo adorno cenU na demostración de ese afecto, fué -ind-q.da- t ral consistía en grandes coronas de laurel, se
blemente la recepción que los más caracterizados sieron dos estatuas que representan á la Paz: I-1-~r-

m,-

U;
t-:1.~r,~

gabinetes europeos pidiéndoles que se comprometan á • impedir el cumplimien"ti de los tratados de comercio con China en las regiones que
dominan. Después ele algunas r esisteJH·ias cedieron
husia y Francia. Alemania no sólo cedió, sino que
se puso de parte de los Estado¡,, Unidos.
La puerta abierta significa, pues, que en el I:rnperio chino el comercio ele todas las potencias extranjeras tendrá clerchos iguales. Comprometida
Inglaterra en su lucha con las Repúblicas africanas, los Estados Unidos intervinieron muy á tiempo, impidiendo tal vez que valiilas de esa circunstancias las potencias continentales, lticiera11 por su
ctienta el reparto del Imperio Chino. La primera
caricatura, p11blicada por el "Worlrl" de Nueva

MÉXICO, ENERO 28 DE 1900. .

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 4

8 UB8CRl ~lON llENSU.lL ll'OB.lNB.l, f l .:--.0
IDBIII lDBll .&amp;:I Lol O.lPIT.lL, ft.25--

Gerente: All'TOJl'IO 011YÁS.

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPIJl'DOLA,

'
indios may¡s de Yucatán, que también se espera lograrse muy pronto, será absoluta la paz en todo el
territorio mexicano.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

•

fL' J\VUNilO 'ltUSTRADO.·

mosas mujeres con el pecho semi-descubierto, b_ajo
el embozo de un largo manto y llevando en la diestra la significativa oliva.
En el remate del arco v en el centro, se pintó
un bonito monograma del Jefe del Ejército, á
qtúen se dedicaba la fiesta, y á uno y otro lado del
mismo remate, encerradas las letrás dentro de paralelóo-ramos
simétricos •y adornados con arle, se
o
veía la siguiente inscripción:
"Al Ciudada110. General Luis E. Torres, el
Círculo de sus amigos.''
En el tercer arco se veia el retrato del General.
Nuestro corresponsal, al hablarnos de e,te asunto, nos dice que el entu¡,iaf'rno foé general y que á
las públicas demostraciones sucedieron otras muchas de_sus amigos íutimos que pro~uraron agasajar en todas las formas usuales al Jefe de es~a campaña que afortunadamente se espera termmar en
breYe plazo, con lo cual, )' con la sumisión de los

GRANDES FIESTAS EN HERMOSILLO.

Dos de las caricaturas que r eproducimos, se
refieren á lo que ha dado en llamarse "la polí_tica
de la puerta abierta," política en la que se interesan principalmente Inglaterra, los Estados Unidos
y el Japón. La puerta abierta no. es la libertad del
~omercio extranjero en China; la significación de
la frase es esta: Las potencias europeas tienen en
China "esferas de inflúencia," regiones en las que
tienden á destruir completamente la soberanía
del I mperio.
Ya esto se ha explicado en las columnas de nuestro semanario. Los Estados "Gniclos quieren para
su comercio los mercados de China y como ''las
esferas de influencia" le obstru_ven el paso al tío
Samuel, el Gobierno_de Washington se dirigió á los

'

•

York, sugiere lo que en su unión se proponen las
tres potencias representadas en ella. La segunda
estampa muestra al tío Samuel abriendo la puerta china en su propio heneficio y dando á entender que no permitirá que la cierren Francia y Rusia.
Hemos reproducido muchas caricaturas relatirns á la guerra· sud-africana. En todas se ve el
sentimiento de viva satisfacción que causan en el
continente los reveses de Inglaterra. Si á dar
cuenta ele E!se sentimiento se limitara esta nueva
reproducción, sería superflua. La insertamos aqui
porque en forma ingeniosa representa á ~Ir. Cha.mberla in, el autor de la guerra, calentando ocultamente el termómetro de los acontecimientos para
que señale victol'ia cuando en realidad la temperatura es de muchos grados bajo cero ("muerte en
.erterrnómetro de la estampa.) El público se maravilla ~' no acierta á comprender cómo es que nieva
y el termómetro mnrca más de veinte grados ....
ele victoria.

~,W\ ARIEJ\TA
@1L
1

Se 'ijor ~er¡era/ Bernardo iteyes,
Secretario de Estado y del Despacho de Guerra y Ma rina .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

,·

.
Revistas Políticas y Literarias.

asiáticas.)' parte ·quizás de la flota que tend,ria que •
' .
iiltentar socorrerla$. Y no es -menos cierto que
á la polític~. alemana una ·mutilación del poder de
Francia, sabría á miel sobre hojuelas. Entonces
sí que Francia olvidará el tratado de Francfort
Gll'BBJU. O JDCPOSICIOJI'.
y. " la rcrancha," y contraería para vengarse, una
~
Quítome los anteojos color de rosa del Joc- alianza C;On Alemania, esto es seguro. Mas á estor de Cándido, que son los que uso generalmen- ta tentación, los alemanes resisten muy bien, porte para ver de lejos, como habrán ustedes notado, que saben que al día siguiente del desarme maríy con la vista natural quedo sorprendido del as- timo de :Francia vendría el aniquilamiento merpecto de las cosas, y mi optimismo ingénito recibe cantil de Alemania, y la entonces indefectible
un go-J.pe rudo.-¿ Qué nos reservará el año final ligaanglo-américo-janonesa, barreríalas costas chidel siglo, el "año santo," en sus sorpresas? Si la nas desde el golfo de Tonkin al de Petchili. Y han
guerra, ¿ cuál p.iede ser, qué forma puede tomar t0mado otra actitud: dejan á los rusos continuar
que n0 constituya una gran calamidad humana? su cerco for~oviario de la China Septentrional,
El antropofagismo, la esclavitud, la guerra, han para comumcar á Kroustadt con Port-Arthur
sido, si11 duda, horribles urgencias de los tiem- dé•janlo~ fü:slizarse cautelosamente en Persia qu;
ros crepusculares que han pasado á ser necesida- ser:~ suya cuando_los ingleses hayan tomado á Predes de los períodos históricos y viven aún como toria (_no es condición indispensable;) ven con
exigenciai, facticias de nuestra mala organiza- buen ojo las decisiones de las cámaras francesas
ciém. social, que ya acabó en los grupos superiores en favor de- un crecimiento marítimo colosal que
de la hnmanidad con los caníbales y los esclavos, habrá. producido en diez años todos sus resultados
pero que en dos siglos más, apenas podrá extir- y ellos se preparan á hacer lo mismo; y más aún,
par la guerra, porque para ello precisa que toda en lugar de la alianza de que hablaba Mr. Chamlueba f;rmada entre los pueblos, pase á la catego- berlain el otro día, las declaraciones d~ Herr Büría de guerra civil, y está lejana esta federación low en el Reichstag, nos lleva ií. cien leguas de
internacional; pero todo lo que mantenga ese ale- ella; las protestas de correcta amistad entre las
jamiento es una calamidad de primer orden, y candlnías no faltan, por cierto; pero la sordi¡.a
no hay cosa más idonea que engendrar la guerr:i que le~ pone la declaración de que Alemania
que la gut-rra y ... Detengamos esta corriente de puede ,ersE: obligada á tomar cierta actitud enérfilosofía humanitaria, cuando al día siguiente de gica si continúa la captura de buques en las cosla conferencia de la Haya el más grande imperio tas africanas, da á las primeras su verdadero valor.
Porc¡ne como se los ha dicho· el ca.ble á mis lecde la tierra se arma como una catapulta y lanza
todos sui:: recursos de hombres, armas y dinero tores, vhora resulta que los víveres inttoducidos
corno an bJoque gigantesco para aplastar á dos ~o á :mu.plaza ~~tiada, sobre lo que no h~y duda:
republiquillas libres de Sud-Africa, ~sto desco- smo a una nac10n en guerra con otra son para
esta, si ésta es Inglaterra, contrabando 'de guerra.
razona al más tenaz optin:.ista.
Come, ui: eco del terrible cañoneo que asorda la ""\' a ;L srr dE:finido todo ello por una nueva confecuenca pE&gt;&lt;lregosa del Tugela, se siente en Eur~a, rencia internacional, según parece, mas entre tanto los ingleses, tergiversan, aplazan y retardan
l!O un clamor, sino un rumor, como los subterráneos que suelen preceder á los terremotos, un. ru- su resolución respecto á los buques harineros alemc,r ileclio de indignaciones contenidas, de de- manes,~ los súbditos del Kaiser rabían.
Esto es bueno; quienes va,mos á. la Exposición
seos de aprovechar para morder en la carne viva
c:n los continentales, de ganas de matar estos ape- · e.e París, aunque sea embarcados, como yo, en un
titos, rompiendo dientes y garras, de parte de los "estereoscopio," nos alegramos de que esta actitud
insulares. La situación es esta : en el momento u.el imperio germánico impida á los ingleses, (es
preeiso en que Inglaterra llegaba á la plenitud de decir á los imperialistas, porque el grupo inglés
su pcríoJo de extensión, en que resultaba la pri- self'cto consideraría el caso como una insensatez
mera potencia mercantil europea, asiática, austra- suprema) declarar la guerra á Francia cuando haliana y africana, la guerra sud-africana ha ve- y_an pacificad~ el Af~ica Austral, q~~ es un :i¡royecnido á demostrar su impotencia militar, medular, hto, que comienza a ser una obses10n en el señor
dicen algunos, accidental, afirman los ingleses; Mini~tro de las Colonias que cree que ·con los
creárnoslos, siquiera para conservar el saludable t riunfos marítimos hará olvidar sus impremeprestigio del "sport," en general, y del "foot hall" ditacionr.s terrestres. ¿ Querrá ser un Chatham
y hacer estremecer la tribuna y el océano, como el
en particular.
gran
"commoner" con su odio á Francia? Tiene
Surgen de esta situación dos encontradas coel
a
fo,a
demasiado burguesa y manufacturera, senientes: los franceses y los alemanes desean quitar á la gran isla su supremacía africana, y ha- gún &lt;li&lt;•~n, para tamaño papel trágico. Habrá,
cer irrealizable el famoso imperio ferroviario de rues, exposición y, ó mucho me equivoco, ó mi
Cccil Rhodes del Cabo á Alejandría: un golpe en preseniimiento de que la presidiría el gabinete
Egipto sería importante ¿ si los turcos quisieran '"''a ldeck-Rousseau está en camino de realizarse;
poner~-e al frente de esta tentativa~ -Los rusos, la mejoría precaria de los primeros días de la aclos franceses y los alemanes quisieran compartir tual legislatura se ha ido consolidando sin cesar
con iugleses y japoneses la preponderancia en en torno del gobierno, y es que la nación entera
.Asia ¿ si los rusos quisieran apoderarse de la Per- repugna á. la~ crisis hacia gobiernos estables y se
sla y amagar la India? En Australia no es posi- fija poco en las doctrinas ó en los sendos marbeLle disputar nada á los sajones, ni es necesario; tes estampados en sombreros de los ministros
hay allí un enjambre de futuras naciones cuyos in- ¿ qué importa que Gallifet sea conservador, y Mitereses contrapuestos á los de la madre patria, lleraud socialista, si gobiernan? Eso es todo.
Jusfo Sierra.
acabarRn por separarla de ella; el imperio oceánico de Inglaterra no durará un siglo.
Para unir contra la orgullosa .Albión apetitos,
por otra parte contrapuestos, resulta indispensa~~
ble que la actitud de Alemania quede definida: si
cediendo á ciertas impaciencias, á ciertas instanEn concepto de los moralistas, secundados p~
cias y á ciertas codicias, Alemania hubiese con- los clramaturgos y novelistas de la antigua chatraído compromisos serios durante la visita de pa y de la vieja escuela, el primer resultado y el ·
Guillermo II á su augusta abuela, la situación po- rnás tremendo castigo del crimen QS el remordidía ser precaria para Francia; porque la actitud miento. Ay! del que delinque, del que, cegado
del imperio alemán puede inmovilizar á Rusia y por la 11nsión ó mal inspirado por un cálculo erróred ueir fa cuestión á un duelo marítimo entre neo roba ó estafa, hiere ó mata. Desde ese funesto
Yrancia é Inglaterra. Un inglés á quien se ha- momento de exiravío su vida se transforma en un
blnba de esta posible futura lucha, decía hace po- in.6ernc; una voz interior, pertinaz y aterradora
c:as noches en el "Jockey Club:" "¡Oh! es ver- lo inc:rimina v maldice; ante su vista desfilan los
dad que los franceses tienen una excelente mariri.a E:mangrentados cadáveres de sus víctimas; los
y buques submarinos que parecen ser temibles; huérfanos despojados y hambrientos, las jóvenes
pero lnglaterra tiene la seguridad de convertir seducidas y lanzadas al vicio; las viudas macilená todos los buques franceses en buques subma- tas deefilan y ostentan sus harapos, su vergüenza,
su macilenta y ojerosa palidez; de sus lívidos larinos, si la guerra estallase."
La yerdad es que una guerra entre Francia é bios se escapan anatemas, sus ojos hundidos y caInafaterra dada la desproporción de sus fuer~ davéricos despiden fuego siniestro.
Así acosado y atenaceado el criminal, pierde
za; marit~as, costarían á Francia sus colonias
EL EX:T-ERIOR!

LA LEYENDA DEL CRIMEN.

el' apetito y el sueño; todos los manjares son acfb_ar, las más puras linfas, nauseabundas y corruptas. De noche un insomnio tenaz poblado de fanta;,mas lo tortura y lo aterra; si alcanza á conciliarel sucfo, horribles pesadillas lo atormentan; el
frío i;udor de la congoja lo baña, el nudo en la
garganta, de la angustia, lo ahoga y lo asfixia.
En vano clama,. en vano implora, en vano llora,.
los implacables fantasmas lo persiguen sin tregua;
punzan en su corazón todos los -dolores; y extenuado, exhausto, agobiado y abatido, se ~xtingue)' muere corroído pac el remorqimiento, h-i:1.s larga y lwrrible agonía.
·
'l'al eg el cuadro; ante sus sombríos lineamientos, füF pavorosas penumbras y sus tétricas lontananzas, a.penas se comprende que exista el crilllen, y 11i se concibe, siquiera, la reincidencia.
De ser cierta y exacta la descripción, hace siglosoue la humanidad fuera buena y virtuosa, y que
los ricios y los crímenes, expulsados del muncto
p0r el látigo del remordimiento, hubieran dejado
campo abonado al florecimiento de todas las virtudes.
La reRlidad es ya otra cosa. A lo largo de la
estrecha é interminable galera que un .siniestro
farolillo alumbra apenas, y en cuyos muros hace
danzar sombras prolongadas, echados como cerdos
en la piara, yacen cien, doscientos criminales de
la pw1r cRpecie. Aquí, el reñidor famoso, paladín
de banio, héroe de encrucijada, que cuenta por
C'ientos lol' •delitos de lesiones y que podría bañarse
,:m la i:,angre que ha derramado; más allá el horuic-i&lt;h alevoso y traidor que acecha, se embosca y
n1da á mansalva y sin compasión; luego el salteadr,r, terror de los caminos; el ladrón habitual, el
verdugo de niños, el inquisidor de mujeres y ancianos. La linterna del guía alumbr~ cabelleras
hirsutas, caras patibularias, á veces rostros imberbes ó iufantiles, v todo aquello duerme y ronca
i:·omo quii:,ieran a'ormir el moralista y el· :filósofo~
Kjngnn súbito grito de terror y de angustia; ningun. de~pertar sobresaltado é inquieto; ninguna
1·es1ma~1ó_n opresa y agotada. Antes que galera
de pres1&lt;l;o, aquello parece dormitorio de obreros
i:,e~di~os del sal1;~able cansancio del trabajo, que
cleJa libre el espmtu, alegre el corazón tranquila
la conciencia.
'
¿ Dónde las pesadillas que hacen encanecer?
¿ dónde el insomnio in~ranquilo y agitado?¿ dónde
el terror de terroríficas apariciones ?¿ dónde el su&lt;lcr frío, el erizamiento de cabellos del pánico?
En el uuen deseo de los moralistas y en la fecunda imaginación de· poetas y literatos.
_ No; por desgracia para la humanidad, el remotrtimie11to es la excepción y no la regla es característico de las alm~s nobles, orillada~ al delito,
y no de las masas mcultas, educadas en el mal
ejemplo y dentro de torcidos principios de moral.
1•;1 remi&gt;rdimiento amarga la existencia de la
muJer honesta que ha cedido á la seducción·
~lcl l,nmbre honrado y de buenas costumbre~, qu;
unpulsaJo por la miseria, estafa ó roba; del celoS'l qt&gt;e rnata en la ceguedad de m pasión; del '1110
l! tT:t~: a•do fuex-u del carril de sus princip~os, hier ~ ú JJU. tn en duelo; pero no Itay qun buscail o,
m se puede encontrar en el seno de la ignorancia
crónica, de la miseria negra, ne la inmorali&lt;lau
habitual, que caracterizan á los desheredados de
la fortlrna, del saber y de la virtud.
D ~cmor?-imiento e_xiste donde quiera. hay
lion&lt;~ad nativa! educación esmerada, principios
de virt,1~. noc10nes de moral, y existe entonces,
no sólo para lo malo que se hace, sino hasta para
lo bueno que se practica, si ello entraña dolor
y sufrimiento agenos. Las buenas madres sie11~en rerno~dirniento por haber castigado á sus hiJOS; loF Jueces probos por haber aplicado las c,everi,fades ~e la ley; los patrones honrados por bn?cr despedido á un mal obrero ó á un dependienta
n~:6_e1 ;_ los ~ántropos por haber negado un se:·vicio imposible y dejando por imnosibilidad de
hacer el bien.
De ahí esta para.d oja: "el remorm.J...¡iento sólo
existe e~ las almas que no necesitan de él, y falta, , prec1sament~, en aq~ellos seres para quienes
serw un freno o un castigo."
_:ne ahí que el mal subsista, que el vicio y el
cnmen se perpetúen, y de ahí también una inexoralil~ ~~mecuencia, la de que sólo la educación,
sensibilizando el alma pa,ra el remordimiento
puede cooperar á la extinción del crimen.
'

~r. }Yl. Flores.

-r---:--------------___,;;;,.,--~---lROMA.--Apertura de la "Puerta Santa."
\

•

�Domingo 28 de Enero de 1900.

RL MUNDO IWSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ Doll:_ingo, 28 de Enero de 1900. _ __

]&gt;arque

ifecreafivo.
~

'C'na compañía americana, que cuenta con cien
mil pesos de capital, acaba de obtener concesión
por diez años, para establecer un centro de recreo
&lt;1ue sera enteramente nuevo en México, por la variedad y originalidad de las distraccione:; que en él
han de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, ha
-comenzado por tomar en arrendamiento, también
por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José Sanchez Ramos, y en él se construirán, además de bonitos
jardines, todas las instalaciones necesarias para
las más novedozas diversiones.
·
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia del centro, que
la que tiene la Alameda,.así es que tanto por esta
,circunstancia, como por• el propósito que tienen
los empresarios de que en el nue,'O Parque ¡;e
observe la mayor moralidad y quede prohibida la (;lltrada á determinada clase de pew'11a~.
puede c.reerse que será aquel sitió un gran centro
,de re1mi(m.
Entr e las di,·ersiones que se van á establecer,
-c11r11tu!se en primer término un ferrocarril "escéni-co," cuya instalación reprooenta nuestro grabado y
-que jndudablemente agradará en México.
De la Estación, que está al nivel del suelo, se
•eL.!!va lr. vía de un sólo riel. á la altura de setenta
pi6s, :, recorre un largo tramo, con el fin de q t¡e

del
de_
Jiecreo.
- _ _ _ _ _ _ __
L.,.._ _ _ _ _ _ _ _ferrocarril
____
_j)arque
_ _,_
___
• Fl tiro al blanco tendrá también su novedad,
adeinús clE&gt; que á los buenos tiradores 8e les otorgar{, u premios: cada vez que un tirador dé en el blanca, una banda automática dejará oír los más escogidos y rn,Jclernos trozos musicales.

edificios públicos, sino también poque, tratándose
de los cuarteles, esta mejora que significa un
alivio en la t riste rida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes j'llzga_ba los cuarteles como peligrosos focos de infección,
La mayor parte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de Sari José de G:racia, Peredo la Piedad, que está para termmarse, lo
.mis;10 que el ele San Juan 'I'eo~i)macán y otro~;
los ya concluídos en defimhva y que mas
llenan su objeto, son los que representan nuestras ilustraciones: el de Tacubaya que se levan'ta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
cuartel de artillería, hoy eatá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de cantería. y la remata un escudo de las armas
nacionales.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y .
el Archi~o, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
buena distribución que se ha dado al terreno,
pr oveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

wr~

:i¡ Sumo Pontifice

regresa. á sus departamentos.

€/ principio
flño
_______oel
..________
_ Saqfo.

departamentos, donde según las cromcas extranjeras, hizo Su Santidad una gran revelación.
Sabemos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIII; cumple 90 años, edad que aunque
sea doloroso, hace preveer el :fin no remoto de su·
larga existencia. El P ontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera s11 muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
revela á la vez que su buen juicio, su poco apego
á la vida y la serenidad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra.
Daba gracias al Sér Supremo por haberle concedido la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte, dijo:
"No volverá mi mano á toear esa puerta porque ya se acerca el día en que llame por última
vez á las puertas de la eternidad; pero mi sucesor, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hecho y presenciar los grandes trmnfos de la Iglesia Católica, Apostólica,
Romana.
Las frases de S: S. se han prestado á muchos
comentarios; pero es casi unánime la opinión de
que al hablar de su sucesor se refería al Cardenal
Geróni.mo María Gotti, y e~ta creencia se basa no
sólo en la predilección que Su S:mtidad ha demostrado siempre por el citado CJardenal sino en
lo~ ho~~·osísimos _antecedentes que 1e na., 'valido el
mas solido prestigio dentro y fuera del Vaticano.
El ~arde1:al Gotti tiene en la actualidad sesenta Y cmco ~nos de edad, se educó en una Univers1~ad_de G~nova, que es su país natal, y á los 17
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa de los "Carmelitas Descalzos" á la cual aún pertenece,

L a Capital del Orbe Católico acaba de presenReTestido con su pesada cap&amp; de las gn11des
ciar la más solemne ceremonia que prescribe el cere.monias y llevado en la "Silla. _Gestatoria," se
Ritual Romano : la apertura de la " Puerta San- presentó en el pórtioo de la, mencionad~ entrata," ceremonia que corresponde á la promulgación da, que por tantos años hab1A perm~nec1do oculdel año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia ta detrás de un muro, porque segun lo precepy de indulgencias especiales.
tuado en el Ritual, una vez que termina el año
La ceremonia, verificada con toda pompa el 24 . de las indulgencias espECiales, la puerta se cubre
de Diciembre último, á las once de la mañana, r e- con una tapia y así permanece hasta que llega
v:istió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que el día en que deba volverá abrirse.
El Pontífice iba acompañado con gran pompa,
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertár algunos antecedentes: por los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, ObisLa ceremonia de la promulgación del "Año San- pos, los Generales de las Ordenes religiosas, los
to," fué instituída el año de mil trescientos por representantes de las Cofradías J Sociedades reel Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuer- ligiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suido, debía verificarse cada cien años, á partir de za" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestadebía tener lugar cada cincuentaaños, y por .último,
toria"
Su Santidad León XIII, recibió de manos
el Pontífice Paulo II, ordenó que hubiera año
del
Cardenal
Vannutelli, Gran Penitenciario, un
de penitencia é indulgencias especiales, cada
veinticinco años, decisión que desde aquella épo- martillo de oro, donativo valioso que para este
ca se había observado :fielmente; pero que, por acto hicieron los católicos del Reino de Italia,
circunstancias especiales, no se verificaba hace y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió con
setenta y cinco años: en 1825 fué la véz última él tres golpes sobre la puerta, que auuque' ya preen que se verificó antes de ahora; después de parada para la apertura, aparecía por medio de
aquella fecha las circunstancias pohticas la ha- hábil artificio cubierta con una capa de estuco
bían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, es- gris con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
taba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo: ".A.bránel Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez de se las puertas de la justicia y entrando celebraré
provocar con su salida, nuevas y graves compli- al · Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-S:::,.,(X::,.
caciones con el Gobierno de Italia; pero Su San- ció estas palabras: "Yo entraré, Señor, á vuestra
Para terminar, y volviéndonos á ocupar de la
tidad León XIII, que en este particular se ha morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
apertura de la "Puerta Santa," consignaremos esJ
al
tercero
exclamó:
"Abránse
las
puertas
pormostrado más conciliador y menos temeroso, ha
te detalle curioso: entre la multitud que se apique el Señor está con nosotros."
vuelto á poner en uso la antigua institución.
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las putrtas de
Al tercer gol)Je del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su nume- vo de la promulgación de este mismo jubileo, se
roso séquito. Acto continuo ofició Su Santidad, encon!,raba un seminarista que tenía en aquella
El día y á la hora citada, el Pontífice procédió y después que hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
á la apertura de la "Puerta Santa," que está si- ciones del Ritual y dado la bendición á los fieEste jov~n se llamaba G~o~cchino Peccí; el que
tuada á la derecha de la entrada principal de la les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ Leon XIII y ha vivido tantos años para
Catedral Qe San Pedro en· Rolll.ll..
par la "Silla Gestatoria" y fué conducido á ¡¡u¡¡ _preiil1d1r en esta vez tan grandiosa ceremonia.

!º

e

•

•

euarfel de (!aballe ría de San ,_piego, .Tacubaya.

•

1os nuevos Cuarteles.

d()F-CT(' aquella eleYación, además de las sensacio~es
(]lle pMduce caminar co':10 si se fu~r_a en el. a1~·e,
los pasajeros puedan admirar los belh~1mos pats~¡~s
rlel Valle de México que quedarán baJO el dommw
dejas miradas de los espectadores.
Entre los nuevos edificios que recientemente se
Antes de descender, el tren pasará por un túnel han inaugurado en esta capital, deben mencioqn'3 tc·ndrá unos tr escientos piés de l~rgo, _Y allí narse los cuarteles de 'I'acubaya y de San Lázaro,
los pa~a,ieros tendrán una nueva y bomta rl1strac- no sólo porque ellos sean una ·demostración de las
Gión. nues en el túnel ~e han de colocar los más · ac tiYidades que desplega la actual Administración
jngeiii'osos aparatos eléctricos.
en reformar y hacer adaptables .á su objeto los

•

(!uarfeles de (!aballería y firfillería en la €scuela de 7iro de Saq .Cá~aro.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

"0()-&lt;:::&gt;-

qm, conceptuamos inocente!,, quienes Yisitan el
:i\1 u8eo con deleite y guardan siempre buenos rect.cr&lt;los de ,su visita.

entre ambos uuanla proporciones con la distancia á
que se encue1~tran. Pero como el f:ouvrc est~ ~n Par,s y uo~otros en México, es lógico que ns1temos

Sncede frecuentemente que aquellos que han
nacido y viYido en el seno de las ciudades, sean
atplellos que menos las conozcan en detalle.
Y el hecho e explica con facilidad, pues dlos
no sienten las c·nriosidades concretas del que \·iene
&lt;le fuera y viene con la intención de "ver" tales y
cuales monumentos y establecimientos.
Pero hay ciudades en que tal fenómeno se obserrn con mayor daridad, y entre esas ciudades, está
la nuestra. cuyos habitantes se conforman con c-onoeer las -ext;rioridades, y no se preocupan para
wida por conocer más detalladamente las curioi:i&lt;lades que la metrópoli encierra.
Basta tomar eomo ejemplo cualquiera de nuestros edifieios mús notables, como la Catedral, y
¡,reguntar á la gran mayoría de los metropolitanos:
---r~tedes eÓn~cen la Catedral?
.
y ~estoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral!
Pero vamos á cuentas: conocer la Catedral por
haber acudido á ella tal~s y cuales veces, ya sea
para 0ir misas ó para atraw~arla y ahorrarse camino, no es conoeerla.
Pre!!'untad,
pues, á esos metropolitanos:
o
,
- ¿ Sahen u ..tedes qué cua~ro; . buenos, que
obras de arte, qué recuerdos h1storicos, etc., h '
en la Catedral?
Y entonces. va no reirán, porque no lo saben.
Luego la mayo~ía de los metropolita:r:ios no conocemos ni nuestra Catedral.

Jardí17 en el pafio principal oel )Yluseo.

• *.
Lo propio sucede con nuestro decantado "~~usi&gt;o Nacional" que solemos abandonar á la curiosidad de los turistas americanos y de los "payos"

Porque-~abedlo, señores metropolitanos-una
n:,-:ita al )luseo Xacional es altamente intere&amp;ante, y mayor será el gusto que proporcione,
mientra¡;; mayor sea la ilustración del ~isitante.
¡ Pero los metropolitanos
nos conformaremos con
Plateros. y del mi rno modo
que hay muchos parisien•es
que nunca hm traspue.,to
los umbrales delLouvre. hay
muchos ·'mexicano::; de ~Ié"xico ., que nunca han entra- .

EL MUNDO ILUSTRA.DO

de antaño ha sido generalmente
apreciada y comprer&gt;dida su gran
utilidad.
.

Nuestra N}etrópoli.
E.l Museo Nacional.

Domingo 28 de Enero de 1900.

el )Iu•eo Xr.cional. . . mientras podemos visitar el
Louvre.
Desde luego, nuestro Museo no es artístico, sino
científico é histórico. X o le pidamos, pues, telas
ele graneles maestros ni mármoles de eterno y
uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
c:imt.íficoR é hi$tóricos, ejemplares de los reinos
naturales, que nos faciliten una enseñanza obj•:tirn, y nada más.
Y tales, los tiene ampliamente nuestro Museo
Nacional y son más que suficientes para compen~ar su viRita y para agradecer al Gobierno el interés que á ese Establecimiento dedica.
•

l'uede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
&lt;le 1 31, en que los gabinetes-consel'Yatorios existentes con anterioridad, íueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
llue se denominó Museo Nacional,
a moción del conocido historiador
Don Lucas Alamán, que ocupaba entonces el puesto de Ministro de Relaciones.
De la útil reseña debida á la erudita pltmia de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don Je~u~
Galindo y Villa, toma¡nos los Riguientes datos acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de referirnos y que, juntos, forman
el primitivo ·~useo :N'acional.
l:,! primero que dispuso cole&lt;:tionar de una menera metódica
todo~ los documentos sobre antigiiedades mexicanas y que anteriormente
se &lt;:onsel'\'aban en el Arch iI o
clel Virreinato, fué el famoso Don Antonio )faría de Bucareli y 'Crsúa, que gobernó la ~uern Es~aña de
1771 á 1779, y que dispuso qur lo3 menc10nados
doeumentos pasasen á • la Heal 'Cniversidad
'·como luga-r más á propósito p,ua el n~o de sus
noticias."
•
Tal colección de documentoR ,·ino á constituir
una base para estudios históric-os y arqueológico~. pero faltaban documento,; más &lt;:oncretos y
menos sujetos al individual criterio é interpretación de cronistas é historiadores muchas veces
desconocidos y no pocos anónimos.
Por los años de 1789 á 179-1, ~iendo Yirrey de
Kuen España el segundo Conde de Revillagigedo y habiéndose emprendido ciertas obras de pavimentación y nivelación de la Plaza Mayor de
México, encontráronse en el piso de ésta numerosas piedras arqueológicas que grandemente
interesaron á los sabios de la época y que indugeron al Virrey á ordenar que ~obre ellas se hiciesen minuciosos estudios y que fueran t ransladadas á la "C'niversidad, tal como Bucareli había
ordenado que se hiciera con los documentos escritos que á ciencias arqueológicas é históricas se
referían.
Entre esas piedras encontróse también el

Sala de 7(isforia )'/atura/,
cli¡:;posición del Presidente de la República, Ge11eral Don Porfirio Díaz.
J:sa~ piedras arqueológicas y los documentos
que hemos mencionado, constituyeron el embrión
del esta hlecimiento que más tarde se ha llamado
Mmeo Xa('ional y que, como ya dijimos, fué fundado en 1831, agregándosele un Gabinet&lt;: de
Historia X atnral que desde el año da l :3U l·\ istía en la mismá Universidad.
Durante el efímero y parcial Gobierno del
Archiduque }faximiliano de Austria, se dispuso
que el Museo fuera transladado á una parte del
edificio que hoy ocupi por entero y que dió su
nombre á la calle en que se encuentra, pues fué
construído para casa de moneda bajo el reinado y
por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva España el Marqués de Casafuerte, setún reza la inscripción que, con muy curiosa ortog-rafía. campea
en ancha lápida sobre la puerta principal del
edificio.
El ~fu•eo Xacional ha sido un rico venero de
datos y materiales científicos para quienes se han
ocupado de estudios arqueológicos, de Historias
X acional y (leneral, y ha sido objeto de la atención y del trabajo de muchos hombres ilustrados
que consagraron y consagran sus energías y conocimientos para darle la clasificación y forma
moderna que hoy tiene.

j(istoria j)atria.--C!an¡a en que rr¡urió el }Jenen¡érito
}Jenito Juárez.

•

Fachada del )Yluseo )'lacional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la Moneda!
Dios me guarde de comparar el Louvre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ,:í pui&gt;,·, para refrescar el recuerdo de quienes
ic, conoeen, nos ocuparemos un poco del 1Iuseo :N'ac;onal.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

A muy grandes rasgos, cu~l convie1;1e á un
artículo de índole puramente mformati~a, hemos recorrido la historia del Museo Nacional, Y
¡. grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
divide : Ar queología, Historia de México é Historia atura!, y las tres se enriquecen día á día
por donativos tle particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y Btnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus reducidas proporciones,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esquele_tos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impresión
muy halagüeña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuidado que se advierten tanto en el vestíbulo
T

-

Sala de fiqfropon¡etría.
enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones es conocido en el mundo entero y que en
alegorias muy á menudo sirve ele símbolo _de
todo nuestro pasado preibérico, Ese monolito
fué la única pieza, de las encontrad~s, que no se
transladó á la Universidad, pues fue colocado al
pie de la torre Oeste de la C~te~ral, encomendándose su cuidado á los com1sar1os de la obra
de la Basílica, que por aquel _entonces se ~ concluía, y en este sitio permaneció hast~ el_ ano de
1885, en que fué llevado al Museo };ae1onal y
colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

Existen también dos catálogos antiguos del lfuseo ~acional : uno r~Jativo á las colecc10nes arqueológica é histórica, publicado en 1882
por lo!'. señores Profesor Gmnersindo Mendoza y Dr. Jesús Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt.o
publicaron en 1827 los Padres Lndoro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de Waldeck.
Han ~ido Directores del )fosco
los sefiores: Presbítero Isidro !caza,
Presbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Ramírez, Ltc-enciado Telesforo Barroso, Doctor
Bilimeck. Profesor Ramón l, Alniráz Profesor Gumersindo :Mendo;r,a
y Doctor Jesús Sánchez.
Act ualmente es Director nato del
Mu~eo Xacional, el ·Sr. Don Franci;;co del Paso y rrroncoso; pero c )mo este señor después de haber repre~entado á )léxico e1;1 ~l cuarto
Centenario del deEcubnm1ento de
Amériea, ha desempeñado y desempeña comiRiones científic_as en F:uro~a, lo suh~t.ituve dignamente, como Duector mtermo, el Dr .
Manuel Urbina.
.
La institución euesta al Gobierno api;ox1Jnadamente diez mil pesos anuales, l en el ~tltimo
año fué visitada por más de do~c1entas mil personas.

€1 templo de 3en¡poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacio- ~de entrada, como en el risueño jardín que orna.
nal de México, comprende nada menos que diez el ámplio patio divisorio de la entrada y de la
tomos que corresponden á varias secci.ones espe- Galería de Monolitos. Los mozos del establecicial~s y qu~ fuer~n escrito~ por los señores In- miento están todos uniformados y el servicio rlel
gemero Jesus Galmdo y Villa, Profesor Alfonso }foseo no va en zaga á los de sus análogos euroL. Herrera, Doctores Manuel Urbina, Román peos.
Ramfrez, Manuel M. Villada y Ricardo E. CiLa galería de Monolitos es altamente interesancero.
te Y l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, de la
El Museo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de Aménca Latma. Contiene cerca de cuatrocientas
más de cinco mil volúmenes y en su propia im- pjezas, originales todas, y procedentes de excavapr¡mta publica sus "Anales," publicación llena c1~ne~ practicadas en diversos puntos del pafa.
Múl~1ples son los :fines á que las razas aborígenes
de interés que fué fundada en 1877.
destmaron las piedras labradas que se encuentran

•

•

�Domingo 28 de Enero de 1900.

•
Domi~go 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería : hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac y
reinos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclúsivos de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
En los salones de botánica figm:an más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, Peñafiel y ürbina, las
mexicanas. .
Igualmente rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más.reciente que los que acabamos de
mencionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y contienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsccuen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO -DE LA GUERRA.
~

Para realizat esta empresa se formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte y
su buen gusto por otra,
·d ejan .garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos . y
director de las obras · ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pafond," que co.ntendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasific1do de antemano como de méríto, y que serán
pintadas. al óleo por el señor Herrera y Paz.
C,.&gt;mo dato~ que deb1m
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :Teatro ce/ lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes ·destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujo:amente.
El "foyer" que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de incendio.
Sobre el "plafond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que forman la mencionada socieda~ anónim~ tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de rnaugurar el nuevo Coliseo contratando á verdaderas estrellas del arte.
'

Acontecimiento notable de la semana que aca.ba de pasar, ha sido indudablemente el nombra.-

La música de gran mérito, los versos :flui.dos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones "pintadas con cuiaad.o
y_produciendo el mejor efecto, los trajes vistosísrmos, en resumen : montada la pieza &lt;'OU g-rnn
aparato.
Esta es "Atzimba," la ópera que ha clel~itado
al ,P~blico de Arbeu en la semana pasada, y &lt;'n:vo
merito podrá ser de más en más apreciado cuamlo
el número . de ensayos y represenbtcion~s, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
_En nuestro próximo número consaO'raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin d.e dará conocer sus escenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columnas de este
semanario con los retratos de los
señores Ricardo Castro y Alberto
Michel, hacer un -juicio crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar. Ni necesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas t~n bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acerca de la valio,a vroducción del talento musical de Ricardo Castro
y la .han logiado cuanto es justo.
Al dar la estampa sus retratos, nos guía el
deseo de ren ir un pequeño homenaje .í, los autores.
de tan preci a obra, y dejar apuntado en "El
Mundo Ilust do" un verdadero acontecirn iento
en el teatro exicano.

•

miento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para.
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina.,
nombramiento que ha sido bien recibido y que 1111
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
conce9-ió la Legislatura de Nuevo León 'para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo ele demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos que han adelantado
en el arte de la guerra, y por los progresos que ha
alcamado Monterrey en el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
fronterizo que le fué encomendada.
'l'a~es antecedentes, así como el hecho de que
el senor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejército, justifican la;,
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esper ar que las gestiones del nuevo Secretario
Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
importante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on. bastantes honrosos como puede verse por
los s1gu1e1:1tes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, mgresó muy joven al Colegio .Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando desd_~ entonces· part e del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales· en Michoacán fué hecho prisionero, pero en 1866 formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de J :i,lisco; al triunfo de la República fué
uno de los Jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sin.aloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fuer on en rigurosa.
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como pr emio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual fué gravemente herido.

?e

•

Ultimo retrato del Sr. Lic. Don Kat111s B.omero, Ex-embajt.dor de México en Estados Unidos.
Cópia del cuadro al óleo que pintó e l Sr. M ar!auo Silva y será
remitido 11. la Embajada d~ México en Washington.

BAILE D FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior,
tes, nos. ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y embellecimiento de la ciudad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son de- 1
masiado cstensibles · para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metró- t.i:lll'.•'-'~!!lt.-,.
li, buena falta hacía un teatro, que por su decara-.
do, su amplitud y sus demás condiciones de. higiene y de "comfort" satisfaciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, quedará satisfecha
con la construcción del teatro del "Renacimiento" que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor;" obra, ya tan 1
adelantada, que su terminación se anuncia para
fines de Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podemos dar algunos informes á nuestros lector es en lo que se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá ganado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público sus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados .de que en punto á ventilación, hiO'iene
b
y prevenc10nes para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada tendremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades irnpe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado de cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente ele Europa y Estados Unidos, lo mi mo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevann.o á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
\
~

}'lafpnd con alegorías !J caja acústica.

-

La' señora Josefina Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocaml)o, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida.
Su permanencia allí fué motiYo de significativas demostraciones de cariño, entre las que
se cuenta, un baile de fantasía con que se le obsequió.
La fiesta, como todas las que se verifican en aquella rica población, r esultó magnífica;
un grupo de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Nuestro grabado representa
á tan hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
remitiero11, por haber resultado Yeladas las
placas.
•
La señora Mata de Carrera cuenta con grandes
simpatías en Teziutlán, P?rque ha sido muy benéfica en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el .
sepulcro, vive todavía en los recuerd?s d~ los ~exicanos y vivirá si!3mpre ennuestrah1stona patria,
fa referida señora de Carrera es la protectora de
cidida de los establecimientos de beneficencia
que existen en Teziutlá~, y todos los hijo~ ~e esa
ciudad, grandes y pequ:nos, conservan rcrmmscencias muy gratas del senor Mata que, como es sab ido, fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo voherá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martín.e~ de la
Torre, á _donde va con el· fin -de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben lier transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e~cuentra el monumento que los guardará para
siempre y que dimos. á conocer á nuestros lectores
en un grabado publicado con anterioridad.

•

�•

Domingo 28 de Enero de 1900.

• EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Lf\ ULTIMA ENT~EVISTf\.
.por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeralc1i con la esperanza de que e5te país, todo- lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. Pero ¡ n~da!
¡ Bien honda está la ponzoña!. . .
·
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿y la ciencia? .. .
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia! .. .
¿ pretendéis curar el corazón ron la ciencia? . . .. .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevitable, y será muy próximo, si el remedio supremo
que voy á ensayar con vos .....
Hose!, (vivamente).-¿ Conmigo?
J◄~l Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede efectuar el milagro. Al ,eros de pronto,
tras ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vcnd rá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
v{ü¡¡?
El doctor, (un tanto confuso.) 1fe las he compuesto de manera que esté ausente por algunas
horas. Como médico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
impo~ible y no preooupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿ Consentís, pues?
Rosel.-Sí ... sf.. . sm
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).- Esta
es la casa. Entremos .....
¡Ah! se .me ol v1daba; una
palabra : recordad que para
ciertas ocasiones hay mentira\ que pueden ser -bienhechoras.
El D9ctor y Rose! penetraron ar jardín;·-'un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y cris~temos. Lo:; rosales. y' lo·s heliotropos adornan la verja.
Después ele atravesar : una
avenida ele 1ilas, llegan á una
El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A cas~dela por grandes ventanas. El aroma de las flores del
señora de Anglese? .... ¡cómo! -¿ Ac~so habeis ol- . jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave. En una poltrona rodeada de cojines,
vidi,.do que hace dos años . ....
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos reposa la señora de Anglese, casi acostada, y muy
años, obligada por un sentimiento que ;1onra mu- pálida, con grandes círculo,; negros al derredor
cho á la señora de Anglese, y de comun acuerdo de sus ojos, y agitada por la re3piración fatigosa
vos y ella, r esolvistéis c?rtar de un~ ~anera ~rus- de la fiebre.
ca las relaciones de am.1stad que ex1sb~n entre los
El Doctor, (alegremente.)-Seiiora, os traigo
d~s. El motivo de la separación no lo ignoro tam- una visita .... el sefior de Rosel!. . . .
·
poco. Ella, de honradez intachable, tem.1endo, _no
(Incorporándose bruscamente con un movisin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultan- miento nervioso, más pálida todavía, como si todosele ya el sentimiento que-º~ llevaba co~ t_a~ta da su sangre afluyera al corazón, la señora de Anfrecuencia á su casa, os suplico que partierais, Y glese mira con ojos febriles, sin comprender lo
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura que ve.)
no podría ir más lejo? ep. ti:~tándo~e de un_a ~lma .
E l Doctor.-Nuestro ~ligo que está pasando
como aquella, el callllno meJor sena poner tierra una temporada en Niza, ha Yenido á pedirme nuede por medio entre los dos.
.
vas dé vos, y á fe mía, eomo )ºO no vivo tan lejos
· Rosel.-Además; recordad la tercera c1rr1ms- de vuestra casa, he querido traerlo para mostrartancia: que el marido no parecía verme con Lnc- le un caso de enfermedad, donde el paciente no se
nos ojos ....
restablece porque no quiere .....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese co(Rose!, á la sefiora de Angle e, que permanece
menzaba ya á entrar en cuidado al observar la in- sin dar respuesta.)-Espero, seúora, que no guarfluencia que ejercíais sobre su_ mujer. Después de daréis por esto resentimiciilo algm.10 al Docesta ruptura cordial, voz ha,béis e~ trado en_el gra~ tor? ....
mundo, y como, al fin, no habéis nunca expen(La seliora de _;\nglesc, con una sonrisa que ilumentado por la señora de Anglese una de esas pa- mina de pronto su rostro entristecido.)- Xo, sesiones exclusivas .....
ñor; no le Q"nardaré resentimicn to alguno. . . . ni
Rose!, '.tranquilamente.)-La he amado bastan- á vos tampoco. . . . Si Tra ,,ornan lo ha autorizado, sé la significación que ésto tiene: que cree
El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un :va mi estado más grave de lo que p,irece y que ...
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no en fin, no me asüsto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor.-¡ Qué locura! Por el contrario.
El doctor, ( deteniéndose g ravemente.)-¿ Ella? Yo no lo hubiera permitido absolutamente si vues¡ ella se muere!. . .
.
.
, tro estado fuera como creís, sefiora; y esto se ha
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fue hecho con todas las precauciones debidas ... El sedelicada; pero . . . veamos, ¿ qué es lo que tiene ñor de Anglese, vuestro esposo ha salido .... .
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .....
La señora vivamente.-¡ Ah!
El Doctor.-Ninguna .... el hecho es que se va
El eoctor.-Sí ..... fué por algunas horas á
. . . que se va ... Una idea moral, y con ella se le Mentón, enviándome recado de que viniera á
-rala vida, así, poquito á poquito y ca_da día más. acompañaros, así pues, he venido, y ahora permi,Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo tidme que pase á prepararos la poción,_he encon-

(L~ maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas _y ch_alets que d~scienden hasta el mar. Del Medrterraneo tranquilo
y azul, se 1evanta una bruma ligera ~ue da al paisaje el tinte que tienen las co~as .vistas en sueños ... El Dr. 'ravernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se filtran los rayos de un sol color ~e oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldl, propiedad actualmente, del señor de A_~glese).
,
Rose!, (continuando la conversacion.)-lba ya a
abandonar á Niza, cuando recibí. vuestra carta y
no tuve slno tomar el primer tren que sale para
ac:i. Así, pues, mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el_.
que os ha obligado á llamarme?¿ Y-adónde me lle-

•

'

trado una nueva fórmula que. . . permitidme, señora .....
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
•
.
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mient!as
vemos á ·nuestro lado amigos carifiosos que se mteresen por nuestra salud ...Acostaos, ~-efiora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscoJines, y lue"º diriaiéhdose á Rose!) os doy un cuarto de ho~a sola~ente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas-. (Sale el Doctor). . .
(La seilora de Anglese, con las meJ1llas coloreadas. )-Acercaos, señor Rosel. ... un poco más ...
me fatiga mucho hablar en voz alta ... _. .
Rose!, (acercándose.)-Entonces es 01erto .. ¿Na
me guardais rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la ~anosu pobre mano crispada, de palidez mate, sm una
gota de s~gre, transparente, qúe él agita de una.
manera efusiva.)
RoseJ.-¡ Cómo tembláis, sefiora, ¿ tenéis :frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo siento .. . La llama ·se apaga. . . habéis hecho
muy bien en veni:r. . .
·
Rose!, (protestando).-¡ Pero es que yo no he venido por eso! ¡ Yo os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, y
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es v.i,siblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucidez extraña! Si el D?ctor ha permitido que
vengáis, no es sino porque. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estáis en mi casa ... he allí nna alegría con la que yo no conoo.ba hoy, y que ha traído
á mis labios una som:isa.
Rosel.-Si viérais qué profunda tristeza siento
de oír que os empeñáis en hablar así. ... con tanta
desespe!ación .. .'.
.La señora de Anglese.-¡ Oh! no; si yo no tengo
desesperación alguna; por el contrario, estoy muy
contenta de morir. El último momento que, para
los demás, es tan terrible, no lo veo yo sino como
una cosa dulce, dulcísima, será un suspiro un po,co
más largo que los demás, con el rostro vuelto á la
pared ... eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

por espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
sin temor de equivocarme : os encuentro mejor que
antes .. . es decir ... menos cambiada . .. ¡ Oh! ¡ muchísimo menos!. .. estáis igual.
'
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros
labios á pronunciar palabras que están desmintiendo vuestros ojos. No tengo ya ni esperanza ni ilusión alguna; pero os digo que no me siento ape. nada por ello. Asi, pues, no hablemos más de eso.
Me hacéis una visita, quizá la última, y me siento hoy muy feliz, no amarguemos estos breves
instantes con pensamientos tristes.
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo,
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa
que se ha hecho más bella . . . vuestra mirada, señora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dulzura y de luz ... Sí, los miro, los veo tales como
los ví la primera vez que nos encontramos, hace
tres años, en casa de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví también, un tanto entristecidos, cuando nos vimos la última vez, para separarnos! ...
Y ¡ vamos! que no han estado lejos de mi pensamiento ni un minuto!. ...
(La señora de Anglese, sonrie con aire de duda.)
Rosel.-Es que nunca os be olvidado, señora,
¿no acaso os he dado la más grande prueba de
amor, separándome de vuestro lado?
. La señora de Anglese.-Sí, ciertamente y os
pido perdón por mis palabras,¡ Oh! si vuestra afección no es como mi salud, _podéis decir cuanto
queráis que yo lo creeré todo!

EL MUNDO ILUSTRADO
Rosel.-¡ Tened cuidado! no sea que una impruRose!, retirándose y saludando á de Anglese con
dencia .....
voz muy baja.-Os pido perdón, señor! ·
La señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué imprudencia!
De Anglese.-No ... yo lo sabía!. .•.
Ayudadme ... Deseo estar por algunos momentos
Rosel, vivamente.-Es decir que vos, señor, hade pie en la vida, y así, á vuestro lado ... V os me ºbéis permitido .....
sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que yo
De Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
no estoy muy pesada. (Rosel la ayuda á lev?-ntarse, señor de Rose!, es que yo la amaba más profunday ella se incorpora en la poltrona, sonriendo infan- mente que vos! ... ..
tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
MICHEL PROVINS.
Rosel, con galantería.-Asi es, el peso es de un
recién nacido ... el de un pájaro!. ...
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire,
hacia la luz! Las aves cuando presienten su muerte, van á cantar una vez más sobre la copa de los
altos árboles! Vamos allá, al borde de la terraza ... ¡ oh! pero qué lejos! ... no parece sino que
nunca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, seLO QUE SE DICE mr l'lrU.DBm.
ñor de Rose!?
Rosel.- ¡ Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándo~
la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contem- 3497.-Este es el ~úmero, de actores y actrices que
plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa na- te~emos en Espana, segun la última estadística.
~uraleza!. .. Me parece que nunca la he visto! . ..
J Y :pensar que con tres mil cuatrocientos noven¡ Qué azul está el mar! un azul suave .. ... allá, w1 t~ Y srnte cómicos de ambos sexos no puede orgael horizonte, donde se balancean aquellas velas mzarse una compañía para el teatro Español!
blancas!. .. ¡ qué lejos!. .. ¡ y aún es más atrás tvNo puede se_r, ó m~jor dicho, no debe ser.
davía donde voy yo!. ....
_Tengo por _mdudable que en ese considerable.
(Rose!, sin encontrar palabras con qué respon- numero de art~stas, h~y por lo menos treinta. ó cuarenta que senan utiles y á p:ropósito para realider.)-¿ Por qué pensar siempre en eso?
La señora de Anglese.-¡ Y esas flores que na- zdar lo que parece irrealizable. ¿ Qué menos se puee calcular'.'
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores
No d~é JO.-qne entre los tre&amp;-mil~cuairoeientos y :pico. que andan por esos pueblos haciendo
comedias,, abunden los Vicos y los Calvos, porque
a~go. sabnam~s de ellos en Madrid; pero de rovmcias ha salido el notable actor Fuentes, que~le~aron con ellos á Buenos Aires la Guerrero y Menoza; de provi~cias hubo que traer al muy notable"aetor Gonzalez para reemplazar á Mendoza en
~ Cyrano ;" _de provincia_s vinieron Julia Sala y
,ªr;en Cobena, y en su tiempo la Boldum y
na . ubau, y entre tres mil y pico de actores ue
a~roJa el censo, alguno se podría escoge¡-. esto
tlene duda.
'
Con ellos, y con los que aún no han salido á la
escen~ y muestran felices disposiciones (yo tengo
t~es o ?uatro ~lumnos sumamente dispuestos) sena fácil orgam~ar algo. Porque en este bajo ~un- .
d~ no hay nadie necesario, y si (lo que no uiera
Dios) en un día desaparecieran Thuillier
Do
nato y la Cobeña y la Pino y la Ortega y tanto;
ºtrº\rmo _c~nstituyen- el núcleo de artistas que
e pu ico tiene costumbre de oír, otros vendrían
porque el teatro no puede morir. Lo que hay e~
qu~ en el teatro ~ucede lo mismo que en la poÚtica . lle_vamos_ tremta años de ver representar · la
co!fledia 1;ac_10nal á los mismos actores, y con los
~smos conucos malos vamos tirando. Pero el púhco ama 1~, novedad, y cuando viese una docena
de actor es Jovenes, bien unidos y bien d' . ·a
repr~sentando muchas comedias nuevas, et~~s;¿
pub!:ºº se encargaría de alentarles. Los autores
espanoles no ª!~ hoy comedias á los teatros, poroue las compa~rns son deficientes, y no suele ha• bler etn ellas mdas que uno ó dos actores en quienes
e au or vaya escansado.
t· pe los teatros por horas, en los cuales lo,; firis as se ven conde~a~os á no interpretar más ue
· .i.yo aroma llega hasta aquí. . .las rosas, los heliotropos, las retamas ... ¿ No recordáis haberme lei- chulo:, ratas, mumcipales, timadores aguado~e-do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino bor- ras~aneros, novilleros, y demás }Jerso'nal Lajo
a literatura canallesca se podrían sac,rr muy buedeado por las retamas en flor?
nos actores, Y, sobre todo, actrirt&gt;s, ane l:is ha
Rosel.-Sí .... lo recuerdo . . ...
muy] notables y con much,; r:1lento . (~u;én du.J:~
La señora de Anglese.-Es decir que existen se- que as "estrellas" de A polo, la Zar~i:1°ela Esla;a
res que, en este paisaje maravillo110, bajo el calor ~n uf teatro serio podrían ~ar un gran resultado
del sol, en medio de esta alegre naturaleza, pueon as dos Seg~ras, J oaquma Pino, Lucrecia Araden amar .... amar libremente, sin ser culpa- na. Prales, Bru, y tantas otras que tienen her
bles? .... . ¿ Es decir, que hay seres para quienes :osa ~ura ,Y gran talento de la escena, hay par;
esa dicha existe? (Su voz tiembla y cada vez se haacer siete_u och_o damas de teatro de verso
ce más débil) ¡La dicha! para mí, nunca ... mmNo es difícil, ni mucho menos, llegar á ~eunir
ca ..... ¡ Dios mío, siento que voy á morir, ¡ per- un buen cuadro de compañía cómicodramática
donadme! . ... Adiós, señor Ro~el .. ..
cu_ando sabe;111os que hay rodando por Es añi! "t~is
Rose!, asustado de ver su semblante inmóvil.- mil cuatrocientos noventa y siete" actofes de am¡ Diana!. . . .. ¿ Qué tenéis? . .. ¿ No ois que os ha- bos sexos,no h3:y para qué desesperar; lamavor arblo? . .. ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
t~ de estos art~stas vive:d dedicados á represeEtar
(Violentamente la toma en sus brazos y la lle- prnfas ralas y a cantar cancioncillas de teatro á 2
va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se r~a e~ a hora. La entrada en el teatro ande les
abren, y Tavernan y el señor de Anglese se preci- digmficar!a, trabajarían con más entus~mo y l
pitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito ·de ªfte e!panol lo ganaría. A fuerza de echarnos pir
: sue o, en dtodo género de cosas, hemo3 llegado
terror).
creer que ebemos andar en cuatro ie~ v· e~to
-¿Muerta?
no es ve~dad; lo que sobran en Espa~a··~on eleEl doctor, inclinándose sobre el corazón de la 13:1entos aislados para reedificarlo todo L
señora de Anglese.-Aun no; pero . .. ¡ esto se ha hón _es dar con quien te?ga medios y. tesó~ cua~~
acabado! no recobrará el conocimiento . . ..•
reunirlos y hacer un conJunto.
P

ARTISTAS ESPAÑOLES

Ma-

\o

j

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera
franca?
La señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á
hacerlo.
Y a no pienso sino en Dios, amigo mío, en Dios á quien he obedecido hasta el sacrificio ... Todo se ha acabado en mí. . . siento que
no queda en mi sér rasgo ninguno de pasión humamana ... es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muerte ...
Rosel.-¡ Diana!
La señora de Anglese.-Es por haberos amado
ta,nto cuando yo ni quería ni p(jdía ser vuestra ...
eso e¡ lo que ha acabado con mi vida. Esta confesión que hago, la oirá esta noche mi_ confesor, y
Dios habrá de perdonármela ¿no creis? No hay
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel
.se cubre el rostro con las manos). Ya lo veis voy
á morir en medio de un sueño tranquilo y dulce ... y vos conservaréis de mí un recuer~o m~y
puro casi inmaterial, el r ecuerdo de las histonas
que ~o se concluyen aquí en la tierra! . . .
Rosel .(mirando que ella hace un ezfuerzo por levantars;.)-¿ Qué es lo que intentáis?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
que no he hecho en un mes!.,. Hoy me porto com () u:ia nifü:...

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Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de ·Enero. de 1900.

EL MUNDO I LUST RAD O

La Compañía "Scalchf' de Conciertos.
En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale "uua" María Guerrero que "diez" Pardavés, y paga cinco pesos por
tres actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
veinte pesetas por los de.;1~udos de las "In;;tantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
~º~

.-J-~

"El Mundo Ilustrado," que siempre ha recogido
en sus páginas todo lo que se relaciona con los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hoy
á sus lectores á los principales mie1:1bl'o.&lt; de la Compañía de conciertos, á cuyo frente figma la seiiora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará solamente cuatro audiciones en esta capital.
Si nos convirtiéramos en eco de la fama de que
vienen precedidos, anunciaríamos en estas líne~s
la llegada de un grupo de artistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace i,ier cautos
y no haremos en estas Jíneas derroches de elogios,
pues esperamos que en lar ;n-imeras audiciones
queden comprobados los méritos de estas celebriJades.
En cuanto á la señora Scalchi, que ya es cono-

SE1i'OK.&amp;. DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, S oprano.

\

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumn'iado un poco al público, en asuntos econó'inicos se incurnó en un error al imaginar que no habría dinero bastante para, sostener Compañías á pnc:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos.
De Agosto á la fech9,, hemos tenido dos
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
de María Guerrero, brilJ~nHoi'lla como
resultado artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie ele audiciones de la
Scalchi, otra temporada de la "t¡oupe"
española y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Mé:x:c) va queriéndose codear con las grandes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q~e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
1:,11néricas, nos hace saber que sólo en el
1~1es de Enero de este año se han ~astado
en cliversione~· públicas más de "doscientos mil peso~."
A este dato debenos agregar que un
empresario de teatros americano que nos
visita actualmente, estucha nuestro "medio am hientc" artístico con objeto de
inaugurar campañas ew 'micas, trayéndonos buenas compañ:a~. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
eatisfecho.

S I.:íiOK.&amp;. S Ol'l.&amp;. SC.&amp;.LCB:l .

cida en líéxico, solo queda una reserva que hac_er
antes de presagiar sus triunfos :¿ conservará las m1~mas facultades qut: durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al gr ado de competir
con Adelina Patti?
8i esto es así, el público de líf•xico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovación
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístic),
es unánime opinión que la que can tó como lo hizo
la señora Scalchi, una "Semíramis" que aún se
recuerda en México. en todas partes y en cualquier
t iempo Rerá aclamada.
La señora Sc1lchi, no solo en México, donde relatí vamente hemos visto tan poco de arte, sino en
el mundo entero, en las más ~rand es :v populosas
. ciudades europeas ha.sido calificada cern o un genio.
¡ Ojalá la podamos admirar r evestida con tan
preciosas facultades !

.. 'l :

~

~
G)

0

SdO:B DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, Te nor.

ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor Pasquali, jov_en y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
el título de Ingeniero Civil, pero entusiasta por la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los qué
lláman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros de Estados U nidos.
La soprano, seü.ora de Pasquali, une á
su belleza sorprend~nte muy buenas
dotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo, por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza qu-i
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese 11ne
es· muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros,
del Príncipe de Gales y de la reina Margarita, quien le regaló en alguna vez
un fistol de brillantes valiosos.
P or último, el U aestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.'
Entre sus triunfos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "l\fareha de los Reyes," y
que fué dedicada á los morntrcas de Italia. La primera ejecución de esta pieza
fué dirigida por el autor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la audición un coro compuestp de mil
señoras que se escogieron entre la principal noh11 z, ele ltalia.

--1----------------------------------------------------·--------~B,OMA..--Apertura de la "Puerta Santa."

•

~

.&amp;.. l'K.&amp;.lll'CESCKE'1''1'1, Barit or.o.

En cuanto á los dem:í.s artistas no sabemos de

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

D~mingo, 28 de Enero de 1900.

})arque 1{ecreafivo.
•
V-na compañía americana, que cuenta con ci~n

mil pesos de capital, acaba de obtener conces10n
_por diez años, para establecer un centro de recreo
-que será enteramente nuevo ~u :M:é~ico, por la v~riedad y originalidad de las d1stracc1011es qu~ en el
ban de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, _l;1a
-comenzado por tomar en arrendamiento, tamb1en
_por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José :::!anchez ~amos, y en él se construirán, además d~ bomtos
jardines, todas las instalaciones necesanas para
las más noveclozas diversiones.
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia d~l centro, que
la que tiene la Alameda, así es que tanto por esta
•circunstancia, como por el propósito que tienen
los empresarios de que en el nuevo Parque se
-0bscr,'e la mayor moralidad y quede prohiliida la entrada á determinada clase de per,r-ua~,
puede c.reerse que será aquel sitio UJ'.!. gran centro
•de rennión.
Entre las diversiones que se van á establecer,
-c1,h1taRe en primer término un ferrocarril "escéni•co," cuya instalación repre6enta nuestro grabado y
,que indudahlemente agradará en México.
Uc la Estación, que está al nivel del suelo,- se
-eleva la vía de un sólo riel, á la altura de setenta
pies, ~• recorre un largo tramo, con el fin de que

}errocarril del }'arque de 7lecreo.

L..---------------,-------------F.1 tiro al blanco tendrá también su novedad,
además de· que á los buenos tiradores se l_es otorgar(, n premios: cada Yez que un tirador dé en el bla~ca, mm banda automática dejará oír los más escogidos y m,Jdenios trozos musicales.

El Sumo PonUflce regresa á. aus departamentos.

€/ principio iJel flño Sar¡fo.
-------··-------

La Capital del Orbe Católico acaba de presenciar la más solemne ceremonia que prescribe el
Ritual Romano: la apertura de la "Puerta Santa," ceremonia que corresponde á ta promulgación
del año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia
y de indulgencias especiales.
La ceremonia~ verificada con toda pompa el 24
de Diciembre último, á las once de la mañana, revistió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertar algunos antecedentes:
La ceremonia de la promulgación del "Año Santo," fué instituída el año de mil trescientos por
el Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuerdo, debía verificarse cada cien años, á partir de
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia
debía tener lugar cada cincuentaaños y por último
el Pontí?ce Paulo II, ordenó que' hubiera áñ~
de_ l_)e~ntenc~a é indulgencias especiales, cada
vemticmc,o anos, decisión que desde aquella époc~ se habia_ observa~o fielmente; pero que, por
circunstancias especiales, no se verificaba hace
setenta y cinco años: en 1825 fué la vez última
en que se verificó. antes de ahora; después de
aquella fecha las circunstancias pohticas la habían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, estaba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso·
el Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez d~
pro_vocar con su sal~da, nuevas y graves complic~c10nes ;ºn el Gobierno de Italia; pero Su Santidad Leon XIII, que en este particular se ha
mostrado más conciliador y menos temeroso, ha
vuelte á poner en uso la antigua institución.

El día y á la hora citada, el Pontífice procedió
á la apertura de la "Puerta Santa," que está. si- .
tuada á la derecha de la entrada principal de la
Catedral de San Pedro en Roma.

departamentos, dónde según las crónicas extranjeras, hizo Su Santidad una. gran revelación.
tfal;ernos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIlI, cumple 90 ,años, edad que· aunque
sea doloroso, hace preveer el fin no remoto de su •
larga existencia. El Pontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera su muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
:evela. á la vez que ~u buen juicio, su poco apego
a la v1&lt;la y la seremdad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra. .
l!aba gr~cias al Sér Supremo por haberle concJdtdo la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte diJ·o:
"11.T
]
,
•
'
'
~,o vo vera ·rru mano a tocar esa puerta porque 1ª se acerca el día en que llame por última
vez a las puertas de la eternidad; pero mi suce'Or, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hec_ho y presenciar los grandes tmmfos de la Iglesia Católica, Apostólica
Romana.
'
Las fr~ses de S. S. se haJ?. prestado á muchos
comentarws; pero es casi unánime la opinión de
q111e _al_ hablar d_e su su~esor, se refería al Cardenal
CJ;erommo ::\-1aria Gott1, y esta creencia se basa n
solo e~ la l?redilección que Su S:mtidad ha de~
mostrado siempre por el citado nardenal sino
Jo: ho'.1¡'-"0sí,;imos ,antecedentes que le fütu 'valido e~
mas so rt1o prestigio dentro y fuera del V t·
FI, C d
I ,, t . .
a 1cano.
.
, . ar c1~a u-o ti tiene en la actualidad sesenta y cmco ~nos de edad, se educó en una· Univers1~ad_ de Q~11ova, que es su país natal y á los 1 'l;'
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa'de los "Carmelitas Descalzos" á Ja cual au' n pert enece,

Revestido con su pesada capa de las grandes
ceremonias y llevado en la "Silla Gestatoria," se
presentó en el pórtico de la mencionada entrada, que por tantos años había perman~ido oculta detrás de un muro, porque según lo preceptuado en el Ritual, una vez que termina el año
de las indulgencias especiales, la puerta se cubre
con una tapia y así permanece hasta que llega
d día en que deba volver á abrirse.
El Pontífice iba a&lt;;ompañado con gran pompa,
por lo~ Cardenales, Patriarcas, Arzobi.',pos, Obispos, los Generales de las• Ordenes reli!riosas, los
representantes de las Cofradías J Sociedades religiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suiza" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestatoria" Su Santidad León XIII, recibió de manos
del Cardenal Vannutclli, Gran PenitenciariQ, un
martillo• de oro, donativo valioso que para este
reto hicieron los católicos del Reino de Italia
y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió co~
él tres golpes sobre la puerta, que aunque ya preparada para la apertura, aparecía por medio de
há~il artificio cubierta con una cap¡¡. de estuco
gns con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo _: "Abránse las puertas de la justicia y entrando celebraré
Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-&lt;:&gt;-ex::,..
c10 estas palabras: "Yo entraré, Señor, á, vuestra
Para term inar, y volviéndonos á ocupar de la
morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
Y al terce:·o exclamó : "Abránse las puertas por- apertura de la "Puerta Santa," consignaremos este detalle curioso: entre la multitud que se apique el Senor está con nosotros."
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las pu1;rtas de
Al t ercer golpe del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su numevo de la promulgac~ón _de este mismo jubileo, se
roso séqulto. Acto continuo ofició Su Santidad,
enconlmba un semmansta que tenía en aquella
J. después q~e hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
c10nes del Ritual y dado la bendición á los fieEste joven se llamaba, Gioacchino Peccí · el que
les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ León XIII y hii vivido tantos añ~s para
par la "Silla Gestatoria" J fué conducido á su¡¡ pres1drr en esta vez ta1t grandiosa ceremonia.

.

Cuartel de Caballería de San j)iego, .7acubaya.
dP,f.de aquella elernción, además de las sensacio~es
c¡ue produce caminar co~o si se fu~r_3:_en el. at:e,
• l0s ·Jasajeros puedan admirar los belhsunos pa1sa:¡es
ilel Valle de México que quedarán bajo el dominio
dr ias miradas de lo;; espectadores.
.
· Antes de descender, el tren pasar{1 por un túnel
q1v:i tmdní. unos trescientos piés de largo. y allí
los pa?a,ieros tendrán una nueva y bonita distra;cióu. nues en el túnel se han de colocar los mas
ingc~i'osos aparatos eléctricos.

!o

ª!,

•

•

Los nuevos Cuarteles.
~

Entre los nuevos edificios que r ecientemente se
han inaugurado en esta capital, deben mencionarse los cuarteles de Tacubaya y de San Lázaro,
no Rólo porque ellos sean una demostración ele las
actividades que desplega la actual Administración
en reformar y hacer adaptables á su objeto los

edificios públicos, sino también poque, t~atándose
.de los cuarteles, esta mejora que significa un.
alivio en la triste vida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes juzga. ha los cuarteles como peligrosos focos de i.níección.
La mayor pa,rte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de San José de G:racia, Pe·redo la Piedad que está para term.marse, lo
misr:i.o que el de' San J uan Teo~i~uacán y otro~;
pero los ya concluídos en defimtiva. y que mas
llenan su objeto, son los que representan nues"tras ilustraciones: el de Tacubaya que se levanta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
curtel de artillería, hoy e.stá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de ~antería y la remata un escudo ele las armas
nacionale,.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y
el Archivo, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la_ caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
ouena distribución que se ha dado al terreno,
proveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

•

�EL MUNDO :::LUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1_900.

•

Nuestra metrópoli.
El Museo Nacional.

que conceptuamos inocentes, quienes Yisitan el
iJ useo con deleite y guardan siempre buenos recr,crdos de su visita.

~~

•

entre ambos guarda propor~iones con la clis~ancia á
que se encuentran. Peroc:nno el~ou-vre est~ ~n Par,s y nosotros en .México, es lógico que v1S1temos

Jardíq en el p afio principal oel jffuseo.

*

Lo propio sucede con nuestro decantado "~~uS!'O Nacional"' que sol emos abandonar á la cunosidad de los turistas americanos y de los "payos"

EL MUNDO ILUSTRADO

cfo antaño ha sido generalmente
apreciada y compre.:idida su gran
utilidad.

Sucede frecuentemente que aquellos que han
nacido y vivido. en el seno de las ciudades, sean
aquellos que nren os las conozcan en detalle.
Y el hecho se explica con facilidad, pues c:llos
no sienten las curiosidades concretas del que viene
de fuera y Yiene con la intención de ·'ver', tale~ y
cuales monumentos Y establecimientos.
P ero hav ciudades en que tal fenómeno se observa con ma)'Or claridad, y en tre esas ciudades, está
la nuestra, cuyos habitantes se conforman con conocer las exterioridades, y no se 1Jreocupan para
w1da por conocer más detalladamente las curioi,iilades que la metrópoli encierra.
Basta tomar como ejemplo cualquiera de nuestros edificios más notables, como la Catedral, y
i:,reguntar á la gran mayoría de los metropolitaUJ)s:
--; estcdcs có'noccn la Catedral?
Y ~stoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral !
.
Pero rnmos á cuentas : conocer la Catedral por
haber acudido á ella tales y cuales veces, ya sea
para oir misas ó para atrawsarla y ahorrarse camin o, no es conooerla.
Preguntad, pues. á esos metropolitanos :
- ¿ 8ahen ustedes qué cuac!ro~ . buenos, qué
obras de arte, qué recuerdos h1stoncos, etc., hay
en la Catedral?
Y enton ces, va no reirán, porque no lo saben.
Luego la ma:ro~ía de los metropolitanos no conocemos ni nuestra Catedral.
**

Domingo 28 de Enero de 1900.

Porque--~abetllo, señores metropolitanos-una el 1fu•eo Xí:cional. .. mientras podemos visitar el
Y1sita al .'.\fu,eo ~acional es altamente i.ntere- Louvre.
&amp;ante, y mayor será el gusto que • proporci_one,
Desde luego, n uestro .M:useo no es ar tístico, sino
mientras mayor sea la ilus- ci&lt;&gt;ntí6&lt;'o é histórico. No le pidamos, pues, t elas
tración del visitante.
cl'e grandes maestros ni mármoles 9-e· eterno y
¡ Pero los metropolitanos uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
nos conformaremos con eicntíficos é históricos, ejemplares de los reinos
Plateros, y del mismo modo naturales, que nos facili ten una enseñanza obque hay muchos parisiemes j-3tiva, y nada más.
que nunca h:rn traspue,to
Y tales, los. tiene ampliamen te nuestro }foseo
los u mbrales del L ou ue. hay X acional v son más que suficientes para compenmucho~ "mexicanos de ::\Ié- !&lt;ar su visita y para agradecer al Gobierno el inxico'' que nunca han entr a- vtcrés que á ese Establecimiento dedica.

Puede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
de 1831, en que los gabinet.es-co_nservatorios existentes {!On antenoriclad, fueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
que se denominó Museo Nacional,
á moción del conocido historiador
Don Lucas Alaroán, que ocupaba entonces el puesto de 11inistro de Relaciones.
De la ú til reseña debida á la' erudita pluma de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don J e,us
Galindo y Villa, tomamos los siguientes datos-acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de r eferirnos y que, juntos, forman
el primitivo l\Iuseo Nacional.
•
:El primero que dispuso coleccioSala de 7(1:Sforia )(atura/.
nar de una menern metódica
todos los documentos sobre antigüedades mexicanas y que anterioru:ien~e dii-,pMición del Presidente de la República, Gese conservaban en el Archi\'O
del VHret- n eral Don Porfirio Díaz.
nato fué el famoso Don Antonio ~Iaría de Bu.E~as piedras arqueológicas y los documentos
careÚ y Ursúa, que gobernó la Xucrn Ei;;~aña de que hemos mencionado, con stituyeron el embrión
1771 á 1779, y que dispuso que los rn_enc:10n~dos del establecimiento que más tarde se ha llamado
documentos pasasen á la l{eal 1: D1Yers1dad M:u 0 eo Xacional y que, como ya dijimos, fué fun"como lugar más á propósito para el u;,o de sus dado en ] 8;31, agregándosele un Cabrnete de
Historia Satura! que desde el año ,le J.S·iz (•\Ísnoticias."
•
.
,
. .
Tal colección de documentoR vmo a constituu tía en la misma Universidad.
una base para estudios históricos y arqueológiDurante el efímero y parcial Gobierno del
cos, pero faltaban documentos más concretos y Archiduque l\Iaximiliano de Austria, se dispuso
menos sujetos al individual criterio. é interpreta- que el Museo fuera t r ansla&lt;laclo á una parte del
ción de cr onistas é historiadores muchas veces edificio que hoy ocupa por entero y que dió su
desconocidos y no pocos anónimos.
nombre á la calle en que se encuentra, pues fné
Por los años de 1789 á 179-!, siendo Virrey de construído para casa de moneda bajo el reinado y
Xueva España el segundo Conde de Revillagige- por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva Esclo y habiéndose emprendido ciertas obras de pa- paña el Marqués de Casafuerte, según reza la insvimentación y nivelación de la Plaza :Mayor de cripción que, con muy curiosa ortoirrafía. campea
México, encontráronse en el piso de ésta nume- en ancha lápida sobre la puerta p rincipal del
rosas piedras arqueológicas que grandemente edificio.
in teresaron á los sabios de la época y que induEl l\fooeo X acional ha sido un rico venero de
geron a1 Virrey á or denar que sobre ellas se hi, dato y materiales científicos para quienes se han
cüisen minuciosos estudios y que fueran t ranslaocupad.o ele estu dios arqu eológicos, de Historias
• dadas á la Universidad, tal como Bucareli había
Nacional y General, y ha sido objeto de la atenordenado que se liiciera eón los documentos esción y del trabajo de muchos hombres ilustrados
critos que á ciencias arqueológicas é históricas se
que consagraron y consagran sus energías y coreferían.
nocimientos para darle la clasificación y forma
Entre esas piedras encontróse también el moderna que hoy tien e.

Sala de fiqfropon¡efría,

i(isforia j&gt;afria.--&lt;:aJT/a en que 11'/Urió el jJeneJT/érifo
jJenifo Juárez.

Fachada de/ -)Y1useo J(acional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la l\Ioneda!
Dios me guarde ele comparar el L ou\rre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ~í pue,·, para refrescar el recuerdo de quienes
k, conocen, n os ocuparemos un poco del .M:useo Nacional.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

• enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones, es conocido en el mundo entero y que en
alegor ías muy á menudo sirve de símbolo de
todo nuestro pasado preibérico. Ese monolito
fué la única pieza, de las en contradas, que no se
transladó á la Universidad, pues fué colocado al
pie de la torr e Oeste de la Catedral, encomendándose su cuidado á los comisarios ele la obra
de la Basílica, que por aquel entonces se concluía y en este sitio permaneció hasta el año de
1885: en que fué llevado al Museo Nacional y
•colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

..

Existen también dos catálogos antiauos del )fuseo Xacional: uno relativo á las colecciones arqueológica é histórica, publicado en 1882
por los señores Profeso; Gumersindo Mendoza y Dr. J esus Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt_o
pulilicaron en 1827 los Padres Ts1&lt;loro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de W aldcck.
Han sido Directores del Museo
los señores : Presbítero Isidro lcaza,
I&gt;resbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Rarnírez, Licenciado Telesforo Barroso, D octor
Bilimeck, Profesor Ramón I. Alcarái, l)rofesor Gumersindo Mendoza
y Doctor Jesús Sánchez.
Actualmente es Director nat? del
Museo Kacional, el Sr. Don } rancisco del Paso y T roncoso; pero CJmo esl!e señor después de haber reprc~entado á lléxico ei:i ~l cuarto
l'entenario del cleecubnmiento de
América, ha desempeñado y desempeña comiKiones cien tífic_as en F:uro~a, lo s~bstituye dignamente, como Director mtermo, el Dr.
11:anuel Urbina.
.
L a institución cuesta al Gobierno ap~x1~aclamente diez mil pesos anuales, "! en el ~ltuno
año íué visitada por más de doscientas mil personas.

A muy grandes rasgos, cua_l convie1:e á un
artículo de índole puramente mformatrv_a, hemos r ecorrido la historia del ::\Iuseo N ae1onal, y
á grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
di vide: Ar queología, Historia de México é Historia Natural, y las tJ.:es se el\riquecen día á día
por donativos de particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y ]&lt;}tnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus r educidas proporcion(JS,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esqueletos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impres10n
muy halagiieña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuiclado que se advierten tanto en el vestíbulo

€/ templo de 3eJT/poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacional de México, com prende nada menos que diez
tomos que corresponden á varias secciones especiales y que fueron escritos por los señores Ingeniero J esús Galindo y Villa, Profesor Alfonso
L. H errera, Doctores Manuel Urbina, Román
Ramírez, Ma)Juel M. Villada y Ricardo E. Cícero.
El l\-Iuseo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de
más de cinco mil volúmenes y en su propia imprenta publica sus ".Anales," publicación llena
de interés que fué fundada en 1877.
·

de entrada, como en el risueño jardín que orna
el ámplio patio divisorio de la entrada y de la.
Galería de Monolitos. Los mozos del establecimiento están todos uniformados y el servicio del
Museo no va en zaga á los de sus análoaos eurnpeos.
º
L a galería de Monolitos es altamente interesa
te Y, l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, d a
America Lat rna. Contiene cerca de cuatroci tas
piezas, originales todas, y procedentes de E}l'.cavaci~ne~ practicadas en diversos puntos _&lt;
y'l país.
Múltiples son los fines á que las razas iytorígenes
destinaron las piedras labradas que se encuentran

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería: hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac Y•
r einos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclusivos -de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
•
En lós salones de botánica fig11ran más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, P¡ñafiel y Urbina, las
m exicanas.
Igualm~nte rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más reciente que los que acabamos de
me•cionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y cóntienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsecuen-

Para realizar esta empresa se :formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte Y
su buen gusto por otra,
dejan garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos Y.
director de las obras ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pa- .
·fond," que contendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasificado ele antemano como de mérito, y que se/in
pintadas al óleo poi' el señor Herrera y Paz.
Como datos que debnn
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :reafro oel lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujosamente~
"
El "foyer'' que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de iµcendio.
Sobre el "pla:fond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que, forman la mencionada sociedad anónima tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de inaugurar el nuevo Colise·o, cóntratando á verdaderas estrellas del arte.

Domingo 28 de Enero de 1900.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO DE LA GUERRA.
~

La música de gran mérito, los versos fluídos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones pintadas con cuidado
y produciendo el mejor efecto, los 1.rajes vistosísimos, en resumen: montada la pieza ron grnn
aparato.
.
ksta es "Atzimba," la ópera que ha dcl~itado
al ,P~1blico de Arbeu en la semana pasada, y rn:vo
mento podrá ser de más en más apreciado cuaudo
,
'
e1 numero . de ensayos y representaciones, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
En nuestro próximo número consao-raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin de dar á conocer r;u¡¡ e1icenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columrias de este
semanario con los retratos de los
señores Ricard.o Castro y Alberto
Michel, hacer un juicio ·crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar . Ni neeesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas tan bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acer ca de la valio~n. pro&lt;1ucción del talento musical de Ricard0 Castro
y la han elogiado cuanto es justo.
Al dar á la estampa sus r etratos, nos guía el
deseo de rendir un pequeño homenaje á los a1üores
de tan preciosa obra, y dejar apuntado un "El
}fundo Ilustrado" un ver dader o acontecimiento
en el teatro mexic¡mo.

ll'ltimo retrato del Sr. Lic. Don Katias Bomero, Ez•embaJador de M6ltiao en Esta.dos ll'nidos.
Cópia del ~nadro al óleo qne pintó el Sr. Mariano Silva y seni
r11mtt1&lt;10 6. la Embajada de K éxlco en Wlll!blngt.on.

Acontecimiento notable de la semana que acaba de pasar, ha sido indudablemente el nombramiento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina,
1,1ombramiento que ha sido bi~n recibido y que se
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
concedió la Legislatura de Nuevo León para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo de demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos gue han adelantado
en el arte 9-e la guerra, y por loB progresos que ha
alcanzado Monterrey•tm el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
:fronterizo que le fué encomendada.
Tales antecedentes, así como el hecho de que
el señor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejércit~ justifican-ia"
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esperar que las gestiones del nuevo Secretario
de Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
impor tante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on_ bastantes honrosos como puede verse por
los siguientes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, ingresó muy joven al Colegio Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando des~~ entonces parte del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales; en Michoacán fué hecho prisioner.o, pero en 1866 :formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de Jalisco; al triunfo de la República :fué
uno de los jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sinaloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fueron en rigurosa
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como premio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual :fué 0o-ravemente herido.

•

BAILE DE FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior.
tes, nos ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo :forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y emhellecimiento de la ciuaad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son deinaEia&lt;lo cstensibles para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metróli, buena :falta hacía un teatro, que por su decorado, su amplitud y sus demás condiciones de higiene y de "com:fort" sati~faciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, qu_edará satisfecha
ton la construcción del teatro del "Renacimiento'' que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor ;" obra, ya tan
adelau.tada, que su terminación se anuncia para
:fines óe Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podem.Qs dar algunos informes á nuestros lectores en lo q~e se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá Oo-anado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público eus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros, lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados ~e que en punto á ventilación, higiene
y prevenciones para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada te~dremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades impe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado ele cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente de Europa y Estados Unidos, lo mismo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevando á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
~

j)lafond con alegorías !I caja acústica.

La señora J osefi.na Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocampo, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida. ·
•
Su permanencia allí :fué motivo de significativas demostraciones de cariño; entr e las que
se cuenta, un baile de fantasía coi¡ que se le obsequió.
. La fiesta, como todas las que se Yerifican en aquella rica población, resultó magnífica;
un grut,o de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Kuestro grabado reptesenta
ú taa hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
rem iticro~1, por haber rcsu ltado Ycladas las
placas.
La señora Mala de Carrera cuenta con grandes
simpatías en 'l~eziutlán:, porque l1a sido muy benéfi.c·a en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el
sepulcro, vive todavía en los recuerdos de los mexicanos y vivirá siempre en nuestra historia patria,
la referida eeñora ele Carrera es la protectora de
cidi&lt;la de los establecimientós de beneficencia
que existen en 'l'eziutlán, y todos ·1os hijos de esa
ciudad, grandes y pequeños, conservan reminiscencias muy gratas del señor Mata que, como es sabido, :fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo volverá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martínez de la
Torre, á donde va con el fin de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben ser transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e?-cuentra el m~num~nto que los guardará para
siempre y que dimos a conocer á nuestros lectore¡¡
en un grabado publicado con anterioridad.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lf\ ULTIMf\· ENTREVl8Tf\.
(La maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas y chalets que descienden hasta el mar. Del_Mediterráneo tranquilo
y azul, se levanta una bruma ligera que da al paisaje el tinte que tienen las cosas vistás en sueños ... El Dr. Tavernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se :filtran los rayos de un sol color de· oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldi, propiedad actualmente, del señor de Anglese).
Rosel, (continuando la conversación.)-Iba ya á
abandonar á Niza, cuando recibí vuestra carta y
no tu ve sino tomar el primer tren que sale para
acá. Así, pues, 'mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el
que qs ha obligado á llamarme? ¿ Y adónde me lleváis?

•

El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A casa.dela
señora de Anglese?. : .. ¡cómo! ¿ Acaso habéis• olvidado que hace dos años .. . ..
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos
años, obligada· por un sentimiento que ,honra mucho á la señora de Anglese, y de comun· acuerdo
vos y ella, resolvistéis cortar de una manera brusca, las relaciones de amistad que existían entre los
dos. El motivo de la separación no lo ignoro tampoco. Ella, de honradez intachable, temiendo, no
sin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultándosele ya el sentimiento que os llevaba con tanta
frecuencia á su casa, os suplicó que partiérais; y
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura
no podría ir más lejos en tratándose de una alma
como aquella, el camino mejor sería poner tierra
de por medio entre los dos.
Rosel.-Además; recordad la tercera cirrunstancia: que el marido no parecía verme con buenos ojos ....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese comenzaba ya á entrar en cuidado al observar la influencia que ejercíais sobre su mujer. Después de
esta ruptura cordial, voz habéis entrado en el gran
mundo, y como, al fin, no habéis nunca e~perimentado por la señora de Anglese una de esas pasiones exclusivas .....
Rosel, (tranquilamente.)-La he amado bastanJ.. J

••..•

El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor, (deteniéndose gravemente.)-¿ Ella?
¡ ella se muere! ...
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fué
delicada; pero ... veamos, ¿ qué es lo que tiene
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .• ... .
El Doctor.-Ninguna ... . el hecho es que se va
... que se va . . . Una idea moral, y con ella se le
v,i la vida, asi, poquito á poquito y cada día más.
Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo

por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeraldi con la esperanza de que este país, todo-lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. • Pero ¡ nada!
¡ Bien honda está la ponzoña! ...
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿ y la ciencia? ...
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia!. ..
¿ pretendéis curar el corazón con la ciencia? ... . .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevi table, y ser~ muy próximo, si el remedio supremo
que voy a ensayar con vos .....
.
Rosel, (vivamente).-¿ Conmigo?
•
El Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede ef~ctuar el milagro. Al veros de pronto,
tra~ ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vendrá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
El doctor, (un tanto confuso.) M:e las he compuesto de man~r~ que esté ausente por algunas
horas. Como medico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
imposible y no preocupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿.Consentís, pues?
Rosel.-Sí. . . sí . . . sin
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).-Esta
es la casa. Entremos .....
¡ Ah! se me olvidaba; una
palabra: recordad que para
ciertas ocasiones hay mentiras qu~ pueden ser bienhechoras.
El Doctor y Rosel penetraron al jardín, .un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y crisantemos. Los rosales y los ·heliotr~pos adornan la verja.
Después de atrav.esar .una
avenida de lilas, llegan á una
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
por grandes ventanas. El aroma de las flores del
jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave..: En una poltrona rodeada de cojines,
r~p?sa la senora de Anglese, casi acostada, y muy
pahda, con grandes círculos negros al derredor
de sus ojos, y agitada por la respiración fatiaosa
0
de la fiebre.
El poctor, (alegremente.)-Seüora, os traigo
una v1S1ta. . . . el señor de Rosel! . . ..
_(Incorporántlose bruscamente con un movimiento nervioso, más pálida todavía, como si toda su sa?gre afluyera al corazón, la señora de .Anglese mua con ojos febriles, sin comprender lo
que ve.)
_El Doctor.-Nuestro amigo que está pasando
una temporad~ en Niza, ha venido á pedirme nuevas de vos, y a fe mía, como yo no vivo tan lejos
de vuestra casa, he querido traerlo para mostrarle un caso de enfermedad, donde el paciente no se
restablece porque no quiere.....
. (Rosel, á la señora_ de Anglese, que permanece
sm ,~ar respuesta.)-Espero, señora, que no guardareis por esto resentimiento alguno al Doctor? ....
_(La señora de Anglese, con una sonrisa que ilu1:nna de pronto su rostro entristecido.)-No senor; no le irnardaré r_esentimiento alguno ...'. ni
á vos tampoco .... Si Travernan lo ha autorizado, s~ la significación que ésto tiene: que cree
:va mi estado más grave de lo que parece y que ...
e°: fin, no me asusto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
El doctor.-:--¡ Qué ~ocura! Por el contrario.
Y O no lo hubiera pernntido absolutamente si vuestro estado fuera como creís, señora; y esto se ha
~echo con todas las precauciones debidas . .. El senor de ~nglese, vuestro esposo ha salido .... .
La senora vivamente.-¡ Ah!
El ,doctor.~Sí ..... fué por algunas horas á
Menton!. envian~ome recado de que viniera á
ª?ompanaros, as~ pues, he venido, y ahora permitidme que pase a prepararo1i1 la poción, he encon-

trado una nueva fórmula que ... permitidme, señora .. ...
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
·
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mientr¡i
vemos á nuestro lado amigos cariüosos que se interesen por nuestra salud ...Acostaos, señora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscojines, y luego dirigiéndose á Rosel) os doy un cuarto de hora solamente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas. (Sale el Doctor).
(La señora de Anglese, con las mejillas coloreadas. )- Acercaos, señor Rosel. ... un poco más .. .
me fatiga mucho hablar en voz alta .. . ..
Rosel, (acercándose.)-Entonces es cierto . . ¿No
me guarda.is rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la manosu pobre mano crispada, de palidez mate, sin una
gota de sangre, transparente, que él agita de una
manera efusiva.)
Rosal.-¡ Cómo tembláis, señora, ¿ tenéis frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo sien.to ... La llama se apaga. . . habéis hecho
muy bien en venir ...
Rosel, (protestando).-~ Pero es que yo no he venido por. eso! ¡ Y o os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, ~
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es visiblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucid?~ extraña!_ Si el Doctor ha permitido que
ve~gai~, no es ~~no porq?-e. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estais en nn casa ... he allí una ale9ría_con 1~ que yo no contaba hoy, y que ha traído
a mis labios una sonrisa.
. R?sel.-Si viérais qué profunda tristeza ·siento
de ou que os empeñáis en hablar así .... con tanta
desesperación....
La seño~~ de Anglese.-¡Oh! no; si yo no tengo
desesperacion alguna; por el oontrario, estoy muy
content~ de morir. E~ último momento que, para
los demas, es tan ternble, no lo veo yo sino como
u1:a cosa dulce, dulcísi1;1a, será un suspiro un poco
mas largo que los demas, con el rostro vuelto á la
pared . . . eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

Domin"gc · 28 de Enero' de 1900.

EL MUNDO lLUSTRADO

p_or espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
R~sel.-¡ Tened cuidado! no sea que una imprusm temor de equivocarme: os encuentro mejor que dencia . ....
ante_s ... es decir ... menos cambiada .. . ¡ Oh! ¡ muLa señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué n:r.i:prudencia!
chísrmo menos! . . . estáis igual.
Ayu~adme ... Deseo estar por algunos momentos
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros de pie en la vida, y así, á vuestro lado ... Vos me
labios á pronunciar palabras que están desmintien-• sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que, yo
d_~ vuestros ojos. No tengo ya m esperanza ni ilu- no estoy _muy pesada. (~osel la ayuda á lev!illtarse,
sion alguna; pero os digo que no me siento ape- Y. ella se mcorpora en la poltrona, sonriendo infannada por ello. Así, pues, no hablemo\ más de eso. tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
Me hacéis una visita, quizá la última, y me sien~?sel, c?n galantería.-Asi es, el peso es de un
~o• hoy muy feliz, no amarguem-0s estos breves recien nacido . .. el de un pájaro!. ...
mstantes con pensamientos t ristes.
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo, hacia la luz! Las aves cuando presienten su mue/
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa te, van á cantar una vez más sobre la copa de los
que se ha hecho más bella. . . vuestra mirada se- altos árboles! Vamos allá, al borde de la terrañora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dul- za .. d oh! pero qué lejos!. .. no parece sino que
zura y de luz . . . Sí, los miro, los veo tales como ~unca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, selos ví_ la prime!"ª vez que nos encontramos, hace nor de Rosel?
Rosel.- j Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándotres anos, en casa _de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví tam L1én, un tanto entristecidos cuan- la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contemdo nos vimos la última vez, para separar~os! . ..
Y. ¡vamo~! que no han estado lejos de mi pensa- plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa namiento m un minuto!. ...
tura!eza! . . . Me parece que nunca la he visto! ...
(La señora de Anglese, sonríe con aire de duda.) i Que a~ul está el mar! un azul suave . . ... allá, e'"l
Rosel.-Es que . nunca os he olvida.do, señora, el horizonte, donde se balancean aquellas velas
¿.no acaso os he dado la más grande prueba de bla1;-cas!. . . ¡ qué l~jos!. .. ¡ y aún es más atrús tv•
daV1a donde voy yo!. ....
amor, separándome de vuestro lado?
. La se~ora de ~nglese.-Sí, ciertamente y os
(Rosel, sin encontrar palabras con qué responP~~o perdon por mis_palabras, ¡ Oh! si vuestr! afec- der.)-¿ _!'or qué pensar siempre en eso?
é10n 1:1º es .como mi salud, podéis decir cuanto
La senora de Anglese.-¡ Y esas flores que naqueráis que yo lo creeré todo!
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores

Rosel, retirándose y saludando á de Analese
con
0
voz muy baja.-Os pido perdón, señor!
De.Anglese.-No .. . yo· lo sabía!. ..
}losel, ~i~aménte.-Es decir que vos, señor, habeis permitido . ....
pe Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
senor de Rosel, es que yo la amaba más profundamente qv.e vos! ... . .
MIOHEL PROVINS.

ARTISTAS ESPAÑOLES
LO QUE SE DICE mr M.4.DRm.
~ex:!,,

,
t()49"''.-E ste es e1 numero
de actores y actrices que

e~;mos en España, según la última estadística
ta 'y sk~:ªª: q~e codn tr¡!s mil cuatrocientos noven~
.
comicos • ambos sexos no puede or a
m~rse
compañía para el. teatro Español g T~np~e e se_r, ó mejor dicho, no debe ser .
númer~ dJ~;ti~~~;~:ble que en ese c~nsid~rable
renta que serían útil:/or men?s. tremta o euazar lo que parece irrcaliz~bf p~oQpo?ito para realide calcular :
e. e: ue menos se pueN o diré yo que t 1
.
.
tos y pico que a /n re os tres mil cuatrocienL
comedias abundenn Jan PV~r esos pueblos haciendo
'
.os icos y los C 1
algo sabríamos de ell
M. d . a vos, porque
· •
os en a r1d · pe d
vmcias ha salido el notable acto Tu ro e provaron con ellos á Buenos Ai { G entes, que lledoza; de provincias hubo res tª uerrero y Menble actor Gonzál
que raer al muy notael "Cyrano ·" d ez pa~a ~eempl~zar á Mendoza en
Carmen C
e provmcias vmieron Julia Sala Y
ría Tubau~ /:;tle et~e~u~!fmpo_ la Boldum y Máarroja el censo al auno
yd ~ico de actor¡:!s que
tiene duda. : 0
se po ria escoger; esto no
Con ellos, y con los que a,
h
escena y muestran felic diun °:º. an salido á la
tres ó cuatro alumno es spos1c10~es (yo tengG
ría fácil organizar al;o s;mamente dispuestos), sedo no hay nadie neces ..· orqu~ en este bajo munDios) en un día desa ano, 1 s1 (lo que no quiera
nato y la Cobeña y l prec1eran Thuillier J ·Dootros como constituy:n fº ! ª Oltega .Y tantos
el público tiene co,;tumb;e ~uc ~o : artistas que
porgue el teatro no puede e º!r, Lo ros vendrían,
morir. o que h
que tn el teatro sucede lo m·
ay, es
ca : llevamos treinta a d8mo que en la políticomedia nacional á lo no~ e ver representar la
mismos cómicos malos\:,ismot actores, y con los
l)lico ama la novedad
mos ir~do. Pero el púde actores jóvenes, bie~
do vies~ una_ ~o?ena
representando muchas com
y bien dmg1dos,
público se encar aría
e ias nuevas, el miSJnQ.
españoles no dangho c~e ªá~ntarles. Los autores
eme las compañías sln d~ _1a\ á los teatros, porber en ellas más que un e, cien es, y no suele hael autor vaya d~scansadi. o dos actores en q11ienés
De los teatros por horas e
tistas se ven condenado á , ? 1os. cuales lo,; Rrchulos, ratas munici a1 nf. mterpretar más que
castañeros n'ovillerosp ed ifadores, aguad ore:-;,
la lit§ratu~a canallesc~ !e ;~ ~ ¡,ersonal Lajo de
nos actore1&gt; y sobre tod
na~ sac;ir mu_v lmemuy notabl~s y' con m ho, ac,trir1's, oue las hay
•
uc r; 1 :? ento · (' ; · d
que 1as "estrellas" de A 1 l - z . c. {u.en u,la
en un teatro serio d ,Pº o, a arzuela y Eslava,
Con las dos SeaurafºJ ~ian _dar 1.n gran resultado?

ur~t

r

!º

b-

f

C::flºª

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera ·.J.yo aroma llega hasta aquí ... las rosas, los heliofranca ?
tropos, las retamas ... ¿No recordáis haberme leíLa señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino borhacerlo.
Ya no pienso sino en Dios ami- deado por las retamas en floI'?
go mío, en Dios á quien he obedecido hast~ el saRosel.-Sí .... lo recuerdo . .. . .
crificio . .. Tod? s,e ha acab~do en mí ... siento que
La
señora de Anglese.-Es decir que existen seno queda en m1 ser rasgo nmguno de pasión humares
que,
en este paisaje maravilloso bajo el calor
mana . . . es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muer- del sol, en medio de e~ta alegre n;~uraleza, pueden amar .... amar libremente, sm ser culpate ...
• bles?_. ... . ¿ ~s decir, que hay seres para quienes
Rosel.-¡ Diana!
La 'señora de Anglese.-Es por haberos amado esa d~cha ,e~1ste? (Su_ voz tiembla y cada vez se hace mas debil) ¡ La dicha ! para mí, nunca ... nuntanto, cuando yo ni quería ni p~día ser vuestra ...
ca• . ... ¡ Dios mío, siento que yoy á morir, ¡ pereso es lo que ha acabado con IllÍ vida. Esta c~e- donadme!
.... Adiós, señor Ro~el ....
si?n que hago, la oirá esta noche mi confeso1' y
Rosel,
asustado
de .ver su semblante inmóvil D10s habrá de perdonármela ¿ no creía? No hay ·
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel i Diana!. . ... ¿ Qué tenéis? .. . ¿No ois que os hase cub~e el rostr? con las manos). Ya lo veis voy blo? . . . ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
(Violentamente la toma en sus brazos y la lleá monr en medio de un sueño tranquilo y dulce . .. y v?s. conser~aréis de mí un recuerdo muy va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se
puro, casi mmaterial, el recuerdo de las historias ª?ren, y Tavern_an y el señor de Anglese se precipitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito de
que no se concluyen aquí en la tierra! ...
Rosel, (mirando que ella hace un ezfuerzo por le- terror).
vantarse.)-¿ Qué es lo que intentáis?
-¿Muerta?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
El doctor, inclinándose ~obre el corazón de la
que no he. ~echo en un mes! . . . Hoy me porto. co- señora de Anglese.-Aun no; pero ... ¡ esto se ha
ID') u:::1a mnr..
acabado! no recobra:rá el conocimiento .. . ..

.

.

•

y

.¡,

na. Perales, B°rú, tA!fu~i:~ra~no, Lu~recia Aramosa figura y gran talent d 1 que faenen herhacer siete í{ ocho damas ~e ~ escena, hay para
No es difícil ni much
ea ro de verso.
un buen .cuadr~ de com/ -~en~s, _llegar á r~unir
cuando sabemos que ha a~ia c micodramática, y
mil cuatrocientos nove~t:º /n·d~ f,ºr Españ.~ "ires
bos sexos no hay para u, d sie e actores de amt~ de est~s artist~s viie~ Js~~pe~ar; }amavor parpiezas malas y á cantar c e_ icailfs a representar
reales la hora. La entradanc1onc as de teatro á 2
dignificaría, trabajarían : en e¡ teatro ~rande les
arte español lo ganaría Aºr ID s ~ntusiasmo y el
el suelo, en todo éne; d uerza e echarnos por
á creer que debem~s an~are cosas, hem?3 llegado
no es verdad., lo que sobranen
en cuaEtro Pte.s,
.v e~to
8
11;1entos aislados para reedificarlo t 0 ~ana son elefaón es dar con quien t
. o. La cuesreunirlos y hacer un
y tesón para

f

co:~:t:edios

�· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 4, Enero 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Atzimba</name>
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        <name>Baile Teziutlán</name>
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        <name>Cuartes de Caballería</name>
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        <name>General Bernardo Reyes</name>
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        <name>La leyenda del crimen</name>
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        <name>Museo Nacional</name>
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        <name>Parque recreativo</name>
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        <name>Principio del año Santo</name>
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        <name>Teatro del Renacimiento</name>
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                    <text>· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

ué lástima dan estes blances y sonrcsados -~ijo~
Je las húmedas praderas verd~s de A?10n o
de sus azules montañas que la .mebla es ~a y
vi~tan las alegres caravanas de. "sportmen, morir y morir entre las rocas sedientas de syr:
de las cuencas del Orange ·Y del Tugela · : · d
bóeros carne rica y sana, no carne destmaf ª.
'
ser consumida
en la guerra por e1eber pro es10nal como la•de los soldados, sino de lab~3:doresbde
trabajo y hogar, jefes de grandes fam1has, a orrecedores del alcohol (este es el secreto de . ~u
resistencia) y bravos con sus tres a~ma~, adnmable" en la sangre la una, en la conciencia la otr~,
la ;ercera en la mano: la salud, el amor á la patna
y el rifle...
. .. d
d' d
Dicen que hay naciones c1v~hza as ¿ ~n ';
andan? Muéstrenmelas ustedes; s1 las hay, e: que
haceni9

do bajo la pesada tiara de oro y llevando en las
manos sendas espadas: la del poder _so~re Ro1;1a Y
la del poder sobTe fl mundo; aq~el Jubileo fue como un apoteo~is de la teocracia. Aquel Papa se
creía un verdadero rey de reyes, sobre su tiara el
cielo, las coronas á sus pies; inmenso de majestad
y de soberbia, el futuro condenado al mfierno
l. El año santo.-2. La epopeya Sud-africana.- del Dante llegó al altar, en torno del cual en
3. Un troz@ de literatura académica.
enormes platos de cobre, recogían l?s sacrist~nes
el dinero y las joyas que los peregrmos ofrec1an,
1.-¿ Remplazarán las tropas italianas á Ias in- y allí entonó con voz robusta y temblona (yo la
glesas en la guarda de las recién conquistadas oí) un "Te D~um': coreado en "?n lat~ que
comarcas del Sudán, para que puedan los ven- más bien parecia hungaro, polaco o aleman, por
cedores de Ondurman ir á tomar parte en la ope- las apiñadas multitudes que llenaban hasta revenraciones del General Buller para socorrer á Lady tarlas las naves del templo, se derramaban por los
Smith, que tienen traza de durar bastante? Pu- atrios y formaban una pirámide en derredor de
dan los políticos europeos de que ~n ~al ave~tu- la famosa estatua de San Pedro (un bronce romara pueden meter los ingleses á los 1~ahanos, mie~- no probablemente un Júpiter), cuyos pies enortras sea Ministro d~l rey Humbe~to
Sr. Vis- m~s se iban gastando á fuerza de besos.
Quién había de decir á aquel rey de re~es, al
conti-Venosta que es la prudencia IIllSma Y el
mismísimo talento. ¿ Qué podr~ ofrecer !i:i,gla; vicario de Cristo, que poco tiempo despues, so3.-No· resisto á la tentación de ensayar, par_a
terra en cambio de esto? ¿Una alianza mantima. bre el solio mismo, un bandido, á sueldo del rey solaz de mis lectored, la traducción de un bn¿Pero, contra quién?¿ Contra F~~ncia? Ser~a _es; cristianísimo de Francia, había de golpear sus llantísimo fragmento del discur~o. que, al to~~r
to insensato. ¿ Una compensac10n en Egipto.
carrillos sagrados y rubicundos con su guante de posesión hace pocos días ele su sit1~l de acadenuLos ingleses no han de soltar de grado una sola fierro· eso sí no lo ví, pero lo ·supe, (la verdad es co, pronunció Lavedan, tan ?~noc1dopor la grayarda del valle del. _N_ilo. ¿ Una guerra di des- que l¿ supe poco menos de seiscientos años des- cia maligna con que ha satll':zado los, defectos
quite contra los ab1S1mos, los b?ers negro~. Esto pués\ que á consecuencia de ese desacato hornm- de la sociedad elegante de Pans, .con solo retr~equivaldría á extrangular á Itaha con los rmpues- do Bonifacio VIII había muerto de dolor y de tarla fielmente. Este trozo literario, es una fimtos que exigiría tamaña a~en~ura.
.
ira,' no era para menos. . , .
.
,
sima página de historia; ved si no. Se trata de los
Es preferible que los _italianos sig~n desenPero el jubileo no muno; smo que como servia años de explendor y confianza loca del segundo
volviéndose en paz, trabaJo~amente, , b:en lo ~a- para poner en contacto íntimo á la cristianidad con imperio francés.
.
.
bemos, desde el punto de vista econoIIllC0, mara- Roma y además dejaba en los nla~nes de co~re
"Nuestros mayores habían sentido el reJuvevillosamente desde el intelectual y que, por ahora, · de los sacristanes un óbolo excesivamente pm- neciruiento que trae consigo un género de rnanlse contente con vigilar por la segmidad de los pe- ciie vino la idea de repetirlos cuantas veces se festación de que todavía guardaban aunque menos
t&gt;
'
pudiera.
Se pudo des~~ luego eD: 1_350 y, au~iq_ue repetida, la saludable costmnóre : un regreso de
. r e"'rinos del "Año Santo."
Han visto los lectores en todos los diarios los el Papa estaba en Avmon, la cnshandad fue, m- tropas victoriosas. París había visto desfilar bapormenores de Iª. curios~ cerem~nia _con qu~ se vitada tlolemnemente y estimulada por todo gene- jo una metralla de rosas á nues~r?s soldados enfl~abre cada veinticmco anos el ano del Jubileo, ro de perdones é indulgencias, á hacer á la tum- quecidos y atezados por ese dmno . sol de Italia
echando abajo una puerta de la basílica de San ba de los Apóstoles una visita que el Pontífice que una vez más les daba la p~tma de la gl?Pedro durante esos mismos años cerrada y por se disponía concienzudamente á no hacer. La ver- ria. . . El presente era, pues, lummoso, prometia
donde' penetra solo el Papa. Por. cierto que _la dad es que los Papas de enton~~s estab~n halla- el porvenir cosechas iguales á las del pasado. Los
alocución con este motivo pronunciada por Leon dísimos con la dulce vida de Avmon, baJO el dul- hombres llenos de ardor, cumplían aún sus juraXIII, que, probablemente, _morirá durante e~ año ce clima que vió crecer (en ese tiempo precisa- mentos de fidelidad, las mujeres olvidaban gussanto no tiene nada de tierna para el gobrnrno mente) á la Laura del Petrarca1 como una tosas los suyos; todo el mundo podía pensar e~
italia;o. Mientras el rey Humberto no obligue flor franco-italiana· esto de flor lo digo por puro divertirse indefinidamente; todo el mundo se diá alguno de sus hijos ó sobril:os próxi~os á orde- respeto á mi viejo' colega-"si parva licet com- virtió. Si M. de 'l'alleyrand hubiese arrastrado
narse y lo haga Papa ó lo deJe en cammo de ser- ponere magnis"-el Petrarca, porque Lama de todavía entonces en nuestro planeta su pierna
lo, esta riña íntima y perenne entre el Papado Y bería compararse más bien con un árbol fruc- coja y hubiese podido aún en lo supremo de su
la Italia nueva no tendrá fin. El arreglo, un tuoso, puesto que por cada centenar de son~tos insolente y seca vejez, lanzar una initada "in
"modus vivendi" cordial, debería partir de esta (y fueron muchos centenares) q~~ el su?lrme extremis" sobre aquella época de encantador aturconvicción, dadas las condiciones políticas y so- cantor le dedicaba, ella claba un h1Jo plácida Y diinient.o del segundo imperio, habría repetido
ciales del mundo civilizado, ni el Papado puede correctamente al señor su esposo. A esto se ex- su frase rectificada: "quien no ha vivido entre
morir, ni morirá Italia: las cosas que_ engendran ponen los poetas viejos que se enamoran ele mu- 1859 y 1867, no ha conocido el deleite de vivir."
largos siglos de historia no mueren Slll0 duT~nte chachas no poetas-'-y lo de "po~tas" pue~e su.......... Saltando de la concha del apuntasiglos. Y este es el caso para los dos enemigos priinirse en ambos términos, y s1 profundizamos dor, en guisa de diablo de Hoffmann, aparece con
domésticos. Deberían, pues, hacer la paz; el mun- más diremos, que esta enfermecl_a~ . petrarcuna el violín en la punta de los dedos, una especie de
proviene del doloro~o deseq~hbnq e!1tre la Paganini de baile de ópera, ojos de brasa, acento
do aplaudiría.
Me parece que estoy viendo, de esto no hace edad y el corazón, y s1 profundizamos mas . . ... de brujo, que alza su arco mágico y á compás
más que seiscientos años, á Bonifacio_ VIII, gran- pero no profundizaremos má~. El buen ca~~r de lill vuluptuoso ritmo aterciopelado y ardiente,
dote de clomplexión pletórica y subido por ende de Laura inventó con este motivo el amor platon~- arrebata á todos aquellos títeres desenfrenados
de c;lor, penetrar el primer día del año de 130? co · sus contemporaneos y los nuestros prefen- en una zarabanda de risas y de besos. Instantá,
en la pintorescamente remendada catedral, se1;111- rán' siempre los platones de cobre ~n que recog1_an
neamente brumas polcas picarezcas, blondo!; valses
bizantina y seinirománica de San Pedro, destruida los sacristanes de San Pedro las lrmosnas del JU- alemanes, cuadrillas la pierna al airf.l, tiernas
impíamente .por Julio II, para _levanta~ el mag- bileo.
melodías, rondeles suspira1i.tes, brindis fogosos,
. nífico templo actual ¿ pero. hab1a neces1~ad para
Y precisamente á este jubileo de 1350 fué me- báquicas estrofas, eróticos triunfadores, coplas
construir la una, de destrmr la otra? S1, veo al ser Petrarca y fué todo el mundo; calculen uste- de "Sable" t letra de Perichole, he aquí que os
gran Papa, no sólo por el cuerpo y por su saber des que, dicen los c;ronistas , que á pesar d~ que desgranais, sin interrupción ni tregua, arrebatanteológico, sino por su orgullo, llevado en. hom- apenas permanecían un ~1a en .Roma, s1em~re do en vuestras alas de cristal más allá de los mabros por los mitrados sobre la sede gestatona, ro- hubo un millón de peregrmos dentro de la c1Us res, de los desiertos, hasta los extremos de la tiedeado de las plumas multicolores de los altos aba- dad! Y calculen también, que sólo • regresó á rra, el nombre del hechicero parisiense, del denicos ª"'itados por los :fl.abelíferos, respirando á sus hogares la décima parte de los que empr~;i- monio de genio, llamado Offenbach. Durante
pulmónºpleno, porque debía de es~arse ,sofocando dieron el viaje. Supón~ase que hay exagerac10n diez años esta "verba de Meilhac y Halevy y la
el aroma (diablo) el aroma de tremta o cuarenta en todo ello; p1rns, á pesar de eso, resulta esta una inspiración ebria del músico rivalizaron entre sí
mil peregrinos sucios, empolvados, dest;oz~dos peregrinación más co;p~osa que las que se hacen· de fantasía y de buenos hallazgos, para tocar en
por la fatiga, venidos al través de los asp~rnrnos á París en las Expos1c10nes.
1867, durante la Exposición, al "summum" de
vericuetos de los Alpes y. de los emponzonadores
la risa loca. El éxito, tamaño ya, de aquel género
. pantanos de la comarc~ romana, desde los valles
~
teatral, tornóse delirio, algo de que nuestros podel Vistula, del Danubio y del Sena, cp.ando no de
bres sucesos favorables de hoy no pueden dar
2.-Ya
nadie
quiere
comentar,
sino
de
pa~o,
eslas tierras altas de Escocia ó de las márgenes de l~s
idea. París tuvo en el estío de 67 una insolación.
ta
lucha
entre
ingleses
ybóeros
en
las
pendientes
"fjords" escandinavos, o~ien~o á fiebre,. á pudnDesde la apertura de "la fiesta de la paz," la vieja
ción de suciedad y de m1sena, pero gntando en escarpadas de colinas convertidas en baluartes, e,n
capital tallada y transformada por Haussmann,
medio
de
la
temperatura
de
horno
de
panadena
todas las lengu:ts y sacudiendo sus harapos de todos
hermoseada de jardines por Alphand, había atraílos colores en derredor del Pontífice que surgía de del verano austral. La sangre derramada allí
do y sorbido al pueblo de los extranjeros venidos
debe
de
tardar
en
coagularse,
debe
de
quedar
caaquella ola de olor vivo, pOTque tenía un banco de
de todos los puntos del globo y sin poseer todavía
liente
y
clamando
al
cielo
corno
los
profetas
demicrobios en cada partícula, apenas atenuado por
la Babel de fierro de Eiffel, teníamos, sin embarlas nubes de incienso de que clérigos y rnónagos cían ....
¡Pero nadie pagará esto! Pero cómo es posible go, la confusión de las lenguas, de los trajes y de
hicieron derroche en aquella procesión memoraque la civilización humana vea corno con anteo- las testas coronadas. Nunca á lo largo de los bouble.
d 'd' .
No, no se parecía á la modesta y re uci 1srma jos desde la galería de un teatro, este feroz asal- levares diéronse los transeuntes de manos á boca
ave cándida que se lla~a L~ón XIII,_ e_ste parece- to que emplea dos ó tres semanas para apoderar- con mayor número de soberanos. El "parterre"
ría sin las dos lucesitas vivas y maliciosas de los se de un montículo que resultará escarlata de san- de Talma quedaba sobrepujado, se transportata á
oj;s el cadáver blanco é impalpable de un alma. No, gre, y que será seguido de otro.s y ?tros, sólo pa• las "Variétés," cuyas hojas ele venta de localidades
Bonifacio VIII no parecía un muer~o, parecía ~a ra satisfacer un poco de amor propio hecho ama- se volvían ~as pág~as del "Almanaque de Gotha,"
institucion viva y sanguínea, moviéndose fatiga- cijo con un poco de amor de oro ... Qué pena y el repertorio. Botm de la celebridad y ele la glo-

º!

:i·ia. Dos veces fué el Emperador á aplaudir "la
Oran Duquesa" en compañía de la emperatriz y
viéro~se allí los reyes de Babiera, de Portugal, de
S~ec1a, el T sa~, los grandes duques, sin excepción,
~1~11:arck, Th1ers y _los roirodas, los hospoda~, el
I aicrm y los Kasil Bey, los Ismail Pa•chá . . . . No sigo el recuento, no puedo citar á todos esos desaparecidos, cuyot nombres son hoy,
_para nuestros comprimidos corazones, una angw,tiosa evocación. ¡ Ah! todo era descuido y ventura;
se desenlazaban Ias últimas peripecias del drama
·de México~ no se hablaba de desarme; fabricaba
.Europa con empuje inillones de fusiles, y algul~o~ de ellos atrozmente perfeccionados, podían
'tirar, así se decia, siete veces por minuto. Más de
un observador displicente creía husmear la bo·nasca. Nadie quería escuchar. Tomábase el tiemJ&gt;0 como era y era radioso, de veras. Extasiáhase la
muchedumbre ante la belleza de su soberanía y de

la altiva elegancia del príncipe imperial en su poney. La princesa Matilde daba con el tono del "esprit," el ejemplo de la caridad, reina de un salón
que desde entonces ha permanecido abierto á las
manifestaciones de todo pen!amiento generoso y
tradicionalmente francés. Noche á noche en la
ópera el V outleville, el "Gimnase," los maestros,
ya consagrados ele la música y del drama, Gounod
con Romeo y Julieta, Sardou con "Nos bons villageois." Dumas hijo con las ideas de Mme. Aubray," afirmaban la gracia natural, el ingenio y
el poder de nuestro genio escénico y cada día traía
al pueblo inmenso de los ociosos y los ricos de
todos los pueblos un espectáculo, una distracción,
diversiones y juegos nuevos. Daumout arrastrando
reyes y emperatrices en el vuelo de nieve de las
crines .de los cien-guardias; revista de Longchamp dedicada al 'l' ·ar y al rey de Prusia, cuya
bonachonería de papá grande gustaba, ambigús

en las Tullerías, en que los jóvenes y flamantes
oficiales de guías se divertían, con discreta ironía,
inirando al grueso canciller de fierro atacado en su
uniforme blanco-; funciones de gala en la sala
Ventadour con la Patti; grandes cacerías en Cou:fl.ans; conferencia~ de Lesseps aclamado en el pabellón ele Suez, solo istmo que entonces se preveía;
por donde quiera estandartes, oriflamas, guirnaldas de verdura y de flores, mástiles embanderados,
globos, iluminaciones, campanas, "Te Deum" después del pistoletazo del polaco, vivas al emperador,
y viva el rey y viva el Sultán y vivan las mujeres
y viva todo y los himnos de veinte naciones concertándose con la más tranquilizadora y admirable de las confraternidades....."
Bien trazado el cuadro á .pincel franco y jugueteando con todo~ los colores de la paleta.¿ No os
parece?

Jus fo Sierra.

e!

•
•

•

oCa eorregidora de C,,ueréfaro ~oña Josefa órfiz de :Oomínguez.
~~añana, día en que la Patria celebra la pronnilgac1on de la Carta Pundamental de nuestras in~tituciones democráticas, se descubrirá en el jardín
&lt;le Santo Domingo, la magnífica estatua sedel).te,
-de la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, presidiendo el acto solemne, el
,Sr. Lic. D. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito Federal. •
La referida obra de arte, la conocen ya los lectores del ".Mundo Ilustrado" y hoy, tributando justo homenaje á la distinguida matrona, heroína
de nuestra Independencia, publicamos su retrato
cauténtico, así co1:10 los siguientes fragmentos clel
cartículo en que se refiere á ella el conocirlo escrilor
D. Francisco Sosa, en su libro "Mexican')~ J)istin.guidos."
"Guárdanse en las páginas de este libro como
-en panteón sagrado los nombres de Hidalgo , de
sus heroicos compañeros, y debe guardarse también aquí el de Da. :Haría Josefa Ortiz de Domín.guez, á quien generalmente se coooce por "La
Corregidora." Para trazar su biografía son incompletos, es verdad, los elatos que existen; pero para
-ensalzar su gloria, para recordar cuán inmensa es
la deuda de gratitud que los mexicanos tienen
para con ella, siempre hallará palabras quien le
·tributa, como el autor de esta obra culto ferviente."
'
"Hija de un capitán del regimiento llamado de
los ".Morados," de apellido Ortiz, y cuyo nombre
no nos ha legado la historia, Da. :hiaría Josefa Or:tiz nacio en la ciudad de México. Dotóle la natural eza de extremada hermosura, Y. puso en su corazón sentimientos más hermosos todavía."
''Un día, el Lic. Don .Miguel Domín"'uez hizo
una visita al Colegio de las Vizcaínas, y ~ ,er á la
-encantadora pensionista prendóse de su belleza
J la solicitó en matrimonio; obtuvo su consenti~
miento, y en breYe unió su suerte á la de la seño:rita Ortiz. Merced á la posición social del Lic.
Domínguez, fué éste, á pesar de ser mexicano,
llombrado Corregidor de Querétaro, cargo el más
-elevado en aquella ciudad, á donde pasó en seguida con su esposa y e,ltró al ejercicio de sus fnn-ciones.''
"Un~, de los principalis promovedores ele la revoluc1on de 1810 fue Allende. Pues bien:
Allende era nada menos que el presunto esposo
-de una de las hijas del Corregidor ele Querétaro.
Nada ~ás natural que Allende, que frecuentaba el trato de nuestra heroína, y que por consiguiente conocía su rnronil entereza, ::us ideaR democráticas, la inicia¡;e en los secretos de la revoln-ción que se preparaba. Ella abrazó la causa 1;on
el entusiasmo y la fe con que la mujer se decide,
con el ardor con que desea reali zar sus pensamientos, con el valor heroico que muestra en los
g-randes momentos de la vida, en los sucesos que
)legan á abatir al hombre mismo; y una vez inicia-da en la Tevolución, trabajó inscesantemente por
ella; y como no sabía escribir, según apuntamos
ya, apeló al ingenioso recurso de recortar las letras de los impresos que caían en sus manos, y
con ellas, juntándolas con laboriosidad de que
s6lo una mujer és capaz, hacía sus escritos en

•

papel de china, y una cohetera le servía de
influir en la política. Pegaba las letras sobre
correo, ocultaba el papel entl'e los cohete¡;, y p..ir
este medio daba ú los conjurado~ avisu8 ir,;i:; 0[F&gt;rtunos que los que cualquiera otra gente habría podido proporcionarles, pues las circm1~ta11r.ias de
ser ella esposa de la primera autori&lt;ia-l de Q,uerétaro, la _ponía en aptitud de i;ub1~r cuanto interesaba á su partido ..,
''Hizo más todavía : empleando el p0(1or invencible que ejercía sobre el Corregido;·, su eBposo,
le indujo á abrazar la causa de la Independencia;

·y como si esto no fue~e bastantP, ga,tú la 1nay0r

parte de su fortuna en fomentar la insurrección.''
Hidalgo, el venerable caudillo de ésta, había
señalado uno ele los primeros días del mes de Octubre ~e 1810 para dar el grito de guerra, porque
c?ns1der aba tener para entonces á su disposic1ón las armas y municiones que con el :i:úor tiigilo estaba reuniendo, y gracias á la Corre_g-i!lom
pudo Hidalgo &lt;lar el grito de Independcnc+: la noche del 15 de Septiembre.
Septiembre.
El Corregidor y su espo:;a fueron reducido- á
prisión. Rl primero quedó libre bien ,)Miir0 .
exigíolo así el pueblo amotinad.-,. y temiendo
tal vez que sucediese lo mismo cpn su esi,osa, foé
ésta traída á México con fuerte e~r.olln :· ·
"En el camino, dice uno de !!US hiógraCos, el
Sr. González de la Torre, era una prnclam:t viviente : venía seduciendo á los soldados y jefes, y aún

los denostaba cuando lo juzgaba conv~niente, llamándolos cobardes y menguados, incapaces de
comprender y de volver por sus derechos.; diciéndoles que ellos eran mexicanos y que debían trabajar por su independencia. Si algún oficial le
imponía silencio. ella. decía Gue se le había mandado traerla, pero no hacerla callar, y que no callaría, y seguía perorando. Nunca admitía nada del
Gobierno español. Se le llevaba la comida, y la
volvía con desprecio, alimentándose sólo con lo
que llevaba ó con lo que lograba c:&gt;mprar. Así
llegó á México, y en la puerta del convento del
Señor de Santa Teresa, á donde venía consignada,
exclamó con desprecio mirando á la tropa, estas
textuales palabras: "Tantos soldados para custodiar á una pobre mujer; pero yo con mi sangre
les formaré un patrimonio á mis hijos:
"Realizóse por fin la Independencia en 1821,
recogiendo Iturbide el fruto del árbol plantado por
millares de héroes, muchos de ellos sacrificados
por el mismo Iturbide. Realizóse la Independencia, y cuando el afortunado caudillo de su último
período se hizo proclamar E mperador, la Sra.
Ortiz de Domínguez, para quien la democracia
era ui;i. dogma, vió con desagrado profundo la
proclamación del Imperio, y quando la nueva
Emperatriz le mandó el nombramiento de primera dama de honor, rehusó ella aceptarlo, con frases surnawente enérgica, _,.
"Vino en seguida la República, y la señora Ort iz de Domínguez lle,·ó estrechas relaciones de
amistad con Don Yalentín Gómez Farías, con el
General Victoria ~' con los personajes más distinguidos, llegando á ejercer marcada influencia sobre Victoria. Presentóse éste una noche en la casa
ele la heroína despué;: del saqueo del Parián (1828,)
y como entendiera ella que Victoria celebraba
aquel esrúndalo, que aunque no ordtmado, sí había
sido tolerado por él, imlignóse la honrada matrona
~' manifestó á Yictoria que aquel paso dado contra
],)¡; capitalistas españoles, era una infamia y una
d,.,gradación para l\fhico, y que si ella había procurado la Independencia, jamás aplaudiría lo que
Íllese contra el deber, aun cuando se tratase de
lo~ que habían contrariado la revolución v sacrifü·ado á sus raudillos. Exaltada hasta el e~tremo
le ordenó que saliese de su casa inme"diatament;
y ~ue no vol rie~e á poner los piés allí. El general
salió. de la casa despa rnrido. sin sombrero, y fué
preciso que un criado fuéFe á alcanzarle para entn•gárs~o."
"Cuando consumada la Independencia se nom~iró una Junta de hombres notables para preiniar
fl las personas que habían procurado la libertad de
:;\J_éxico, la Sra. Ortiz c1e Domínguez, á quien se le
h :zo saber el objeto ele aquella Junta declaró de
una manera terminante que ella nada quetía."
"No se crrn que Doña }Iaría Josefa Ortiz de Do~íng~:ez, por su, carácter indomable, por su partic1p~c1onen el ma~~rasc~ndenta~acontecimientoque
registra nuestra h1stona, perdió aquellas virtudes
que hacen de la mujer un sér bello y dulce, :í.
cuyo lado encuentra el hombre como tranquilo
p uerto para guarecerse de las tempestades de la
vida.''

�Domingo 4 de Febrero de 1900. ..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

se alza un orden corintio colosal que comprende
dos pisos, siendo uno de ellos más importante y
estando el otro afectado del carácter secundario
que debe imprimírseJe para que no pierda su importancia el orden arquitectónico que los encuadra. La riqueza de los claros que corresponden al
primer piso y la sencillez de lqs que corresponden
al segundo, dan exacta idea de este carácter, y el
entablamiento que enlaza á los intercolumnios,
viene á dar á estos dos pisos el aspecto de u.no
sólo. En las alas y los cuerpos salientes de la fachada principal, los intercolumnios están formados
por pilastras, y el motivo central, por columnas
empotradas. Igual disposición se ha adoptado para la fachada posterior, que en estructura sólo difiere en lo principal, en la adversión de un hermoso
pórtico, en el basamiento para que puedan llegar
á cubierto los carruajes, hasta la entrada del edificio. En las fachadas laterales, en las ''loggias"
se admiran en las columnas aisladas, que por sus
grandes dimensiones, han de ofrecerse á la vista
imponentes, pues cada columna tiene un metro
de diámetro inferior y 10 de altura. Las dime.nsiones de cada "loggia" son de 38 metros de largo por 7 de ancho y 2 de alto.
Es inútil continuar describiendo los detalles,
pues los dibujos que ilustran este artículo los dan á
conocer suficientemente y en ellos puede verse•
que en la fachada principal, en cada cuerpo saliente
hay un nicho que encierra un grupo escultórico

SB. INGENIEBO EMILIO DONDÍ:,

Autor d el proyecto.

Palacio del Poder Legislativo Federal

cío hasta el del orden colosai, tiene 10 met~os dealtura, el orden colosal hasta donde ter:°1ma la
canal de la cornisa 13.55 metros; las , áticas _quesop.ortan las cuá.drigas 6 me~ros. La cu~u~a tiene22.50 metros de diámetro. La altura mmlllla del
edificio desde el nivel del suelo es d~ 30.90 metro~,.
la altura hasta la eJ!itremidad superior de _las cuadrigas 40.40 metros y hasta el coronamiento dela cúpula 56 metros.
.
.
Las entradas del edificio son cmco arcadas en
la fachada principal pa~a pedestres (peatones),
otras tantas en la posterior que . está": ocultas por
el pórtico para que lleguen en carruaJe, _3 puertas
secundarias en la fachada lateral que mira al Sur
y dos en la que ve al N?r_te.
La armoniosa composición que forma parte de
las fachadas laterales y que constituye ~l conj1~n:
to en la gran Cámara y sus dependencias, lucira
desde ia calle de Tamaulipas y desde su opuesta
de la Exposición, que probablemente llevará el
nombre entonces de calle del Parlamento.
De todas las fachadas, las más bellas serán las la-

~

En u.no de los números de nuestra publicación diaria, hemos hecho la descripción de la "Plaza de la República," en la que va á quedar situado el edificio de que ahora nos ocupamos, dándolo á conocer hasta dqnde nos es posible en breves
lineas y por medio de nuestras ilustraciones que
provienen de fotogl'afías tomadas directamente
del proyecto aprobado.
L a planta del Palacio será de forma rectangular y con las dimensiones siguientes : 170 metros
de Norte á Sur y 120 de Oriente á Poniente. Su
fachada principal tendrá vista al Oriente, frente
á la Plaza ya descrita, y corresponderá á la parte
del edificio destinado á la Cámara, y la posterior
con vist a al P oniente, será la que corresponda á
la de Senadores. Sin embargo, debido á la disposición interior del edificio, podrá llegarse indist intamente por cualquier lado á u.na .ú otra Cámara,
sin recorrer más que el espacio indespensable,
debido esto á la escalera de honor en el centro
del edificio.
•
Sobre un ámplio zócalo que estará á 2.40 metros del nivel del suelo, se erigirá el suntuoso
Palacio de dimen siones poco . comunes en nuestros edificios cont emporáneos. Este zócalo estará
coronado por una rica balaustrada y á él se ascenderá por ámplias escalinatas.
Las formas arquitectónicas del P alacio L egislativo, están inspiradas en las creaciones grieg..s que obedecen todas á maravillosas leyes geométricas y son la base de toda construcción estable y bien concebida : son sencillas, grandiosas y
variadas.
En cuanto á lt1. descripción detallada de la arquitectura que constituye el Palacio, diremos que
sobre un basamiento decorado con vigorosas bueñas ó almohadillas y que tiene 10 metros de altura,

y que todos los cuerpos salientes del edificio, en
las ·distintas fachadaS', están coronados por un
ático que sirve de pedestal á una cuádriga contribuyendo en conjunto de todas ellas á dar alegría
á la cor recta linea horizontal con que se termina
el edificio y que sólo interrumpen las ánforas situadas sobre el eje de cada columna.
V amos á p.ar ahora las dimensiones pr incipales
del Palacio :
El basamiento, desde el nacimiento del edifi-

. &lt;-,il!ff
;¡.¡
l1!:!"c·

,.

~

Con este triste título se ha designado en Inglaterra la semana que comenzó el nueve de •Diciembre último, y con j1,Isticia se ha bautizado así; pues
en ella· tuvieron tres grandes descalabros conse-.
cutivos, las f¡¡.erzas que 1están peleañdo por Su
Majestad Británi(:a, contrk los.indomables republicanos de Sud-Africa, c11.¡yo Valor y esfuerzo tienen
admirado al mundo.
·
El primer desastre lo sufrió el General Methuen
en ".Modder River;" el segu ndo, que es al que se
refieren nuestras ilustraciones, tocó al General
French, y eJ tercero al General Bnller, al intentar
el paso del 'l'ugela.
~l segundo, en la ·batalla de Magersfontein, el
11 de Diciembre, fué tal \'ez el más formidable, y
unos lo atribuyen á la traición de los guías que
vendieron á los ingleses; pero otros muchos opi11an que se debió á la precipitación del General,
que sin deber nacerlo, porque desconocía el terreno y si tenía expjriencia &lt;le lo que significan la
vigilancia y estrategia de los bóeros, se puso en
movimiento por la noche.
Pero sea de esto lo que fuere, que es muy difícil
~veriguar la Yerdad cuando se está muy lejos de
los acontecimientos y turbulentas pasiones que
se agitan á su d·e rredor, el hecho es, que según
los tristes cuadros que damos á la estampa, en
aquella jornada, las armas bóeras quedaron · rictorio~s y sembraron mucr:te y desolación en el
campo inglés.
·
Tristes, tristí:,imas escenas estas, en que el rnlor
sucumbe al plomo homicida, el amor al semejante parece evaporarse y ouedan reinantes el utgullo y las ambiciones: muy t ristes, sí, pero las estamos presenciando.
Yed, estimable~ lectores, en esos campos donde
:flamea la bandera de la bendita "Cruz Roja," los
résultados de aquel comb:~.te, donde según las crónicas recibidas y ya comprobadas, más de mil ingle-

ses regaron con su sangre
los campos de batalla.
La "Cruz Roja" ... Incidentalmente la hemos· ,
méncionado, y aunque todos nuestros lectores sa- ,
ben los ·humanitarios fines
que ella,persigue y que tan
respetada la hacen, es
impo:iible dejar de detenerse á contemplarla, cuando brilla como. astro de
primera magnitud en el
tempestuoso cielo de la
guerra.
La mujer tiene su patria: la caridad, y bajo su
manto irradia luz, consolida esperanzas, crea , 1,!siones, desvanece desengaños.
En esta cruenta lucha
que estamos presenciando,
aunque á muchas leguas de
distancia, la mujer ha c:mservado el puesto que le está reservado en la "Cniz
Hoja .. , Por centenares se
cuentan las quedespreciando posición, juventud y
hasta l~s más caras ilusiones, se encaminan á los
campos de batalla; desafían ,·iscisitudes y peligros
y vau en busca de heridas,
1
cuya sangre haya de restañar, lágrimas que enjugar. rwuerdos que guardar
'-------'------------------y dolores qne endulzar.
¡ Benditas sean!

Las brujas y la ignorancia.

rachada lateral (Su:i;)

terales~ porque en ellas se podrán ver las diferentes partes del nuevo monumento, con formas tan
correctas como pueden admirarse ya en los dibu-jos que hoy damos á conocer~ y que al decir de
los inteligentes, tendrán u.na variedad de lineas
extraordinarias, no obstante su sencillez notoria
propia del elevado destino del P.alacio.
Este edificio que ha empezado ya á construirse, será honra de la República de México, tendrá
trascendencia en nuest ra historia de la arquitectura, y como corrección y pureza de estilo, no tendrá rival entre los grandes monumentos edificados
en nuestro país durante la dominación española.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, se propone que todos los edificios que rodeen la Plaza de la. República,. tengan un carác. ter apropiado en relación con el edificio.
•
En nuestro próximo número, daremos datos
de la distribuc"ión interior del Palacio.

CURIOS~ BAJO RELIEVE.

l
rliJ,-,
•• ~

LA SEMANA NEGRA.

~L MUNDO ILUSTRADO

•
~

En una de las salas del Consejo Superior de Salubridad existe un bajo relie\'e, en el cual, con minuciosidad de detalles que maravilla, se ha repre.sentado el Hospital General, cuya construcción ha
·de quedar pi·óximamente terminada.
-o menos ~riosa que el bajo relieve es la foto.grafía de donde está tomado este grabado, siendo
ele tener en cuenta que ,e tomó la VISta en el interior ele la sala que está mal acondicionada y hubo
necesidad de ero lear la luz de m,1 nesio.

De "El Libro de las Burlas."
XX
:\1icniras toca C'hopín, el buen maesi ro,
ó el p~r&gt;ta neurótiro recita,
"'' rlrnrlo con la hermosa señorita,
en \"UZ baja, del último Riniestro.
Y ;;ul'ro mucho! ... Bah! P ero soy diestro
rn ~onreir y en ocultar la ruita;
mi tristeza· es amarga, es infinita ...
mas qué apacible regocijo muestro.
E:-~nv vencido al fin; cesó la I ucha;
yo qm'&lt;lo triste _v ella indiferente;
su a1:inr fué poco y mi desgracia es mucha;
Y e11tre tanto, burlona y sonriente,
ella, en el fondo del salón., escucha
del joren barbilindo el "flirt" corriénte.

..Cuis f;'. llrhí,¡a.
r ach a da principal (Oriente).

En una larga correspondencia, que se n~s _dirige
desde Zotzocola mineral del Estado de Mex1co, se
nos habla de las' proezas de una mujer que se llama
Luisa Bautista y cuvo retrato damos á la estampa.
"Luisilla, la ~inba~cadora," como actuah_nente se
le llama, encontró el medio de explotar la ignorancia de los indio-enas que viven en aquel lugar y al
efecto, hizo cir~ular la Yersión de que padecí~ ataques de catalepsia, durante los cuales, una Virgen,
muy v(fnerada á inmediaci911es de Chalma, se posesionaóit. de su sér, y por boca de la enferma conversaba , con sus hijo,, los mortale~.
· La noticia se hizo sensacwnal; de todos los
puntos cercanos par tían numerosas romerías, que
iban á presenciar el "milagro," y po~ supuesto,
abundaban la$ e,cenas más chuscas que imagmarse
pueda pues la "Yir"en" tenía ocurrencias tales como q~e una músicaedel pueblo, tocara el wals "El
cielo por un beso; ' ó que el vec:no "fulano'' matara un carnero v se diera un almuerzo ele barbacoa.
Por otra pai·te. las limosnas se multiplicaban y
Luisilfa en com1Jlicidad con otro tal Blas, que colectaba ' lo donativos r propal a ba e1 " mt·1 agro"
por todas partes. hubiese llegado_ á re1~nir una
fortunita, si la autoridad no se hubiera v1Sto pre·&lt;sada á poner coto á tamaña supercl~ería. cuyas
proporcwnes
ya
eran alarmantes,
porque'.la"Virgen,"
por boca de Luisa,
.
·1 predisponía á los
vecinos. de unos
pueblos, contra los
de otros distintos,
y el fanatismo habría llegado á tal
extremo, que se temía hubiera una
revuelta.
La embauéadora
y su cómplice, se
encuentran actualmente eIJ la cárcel,
y con esto ha ter¡:ninado tan grosero engaño.

-11

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.
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CAN'l'0 PRIMERO

I
Y llol'a y llora el pequeño,
y llora sin espera:nza,
que ,en Yez de arniJla1,1e el sueño,
su madre se fué á la {lanza:
¡por eso Hora e'! pequeño.
¡Ay! es Ja tarde sombría!
ya va declilDau.do el dfa
tra.s de la obscura montaña ..•
¡y en Ua desi.e rta cabaña
no ha,y q•nien pren-Oa Ja bujía!
Mas . ..d,e pronto, escúchase una
voz, y en medio de •l a sombra
bruna,
el niño siente unos brazos
que ilo sacan de aa cuna.
¡N-0 es un sueño!
Es .Mina,
Ua vecina,
la del semblante risueño
como la luz matutina:
es Alina

que va á do1·mu· al '.P equeño.
Y le ca,nta,
con ,UJlla te rnura smnta,
me!lodiosos estribi4los:
"IDn la rama de la hi«nera
duermen cuatro ,paja.i·illos
· en hilera ...
no .Jos mLres, no .Jos mires
envlldiosa,
no suspires,
que ,en ·l os á11.•boles de enf&gt;rente
los ase&lt;'ha una serpie11te.
Ya fas l&gt;la'll'cas amal)oJas
ha,n oor:rado sus ,corolas;
ya tJa. hma s6!lo espera
qu,e este nJño esté dormido,
~'" ••a n&lt;1,~·,se, sin ruido,

g';oemcv en do.1 canloJ JJOZ 8TGazÍcv 6nziqucl~

por fa cercal!la ladera ... "
Y así lie cauta, a.morosa,
mientras '()l'&lt;!'ll.de ,en Ja cabaña
1a bujfa,
porque ya la. luz del cH~
~ pe11di6 ti,a,s 11a montana. ...
11

En la oar,1-.etera ol&gt;scura
tan sólo el viento rn11.a11um•a ...
1,1edan las hojas ,caí&lt;la,s
l)Or el Abrego ,ittnpeilidas;
Jos á,lamOól que bo1,dean
el ca.milllo, ',e estr,e,mecen,
y entre la soml:&gt;ra, pai-ecen
gig-a ntes que cal&gt;ecMn;
todo ,com•ida aJ a-e.poso
en el valle silencioso;
tan só'lo jun&lt;to á la rpueJJta.
ele la. ca.baña desierta,
f&lt;E! es&lt;.-ucha la voz de Alina:
·· ...,l a ,l uz quisiera. 11ielaie11 tu frente a:la.soastrina,
mas ~a .l uz no ¡puede entrar,
que ya corrf la cortina."
Con la ,ca:ucf6n de la luna,
en cl fon&lt;lo de 11.a · cuna ·
qned6 el ,p equeño. dorm~do,
como un ,pájad'O en te-1 rndo;
,. Alina siempre cantando
para. q~e no se despierte,
va. A 1-ewover ,l os tiwnes,
• cuan.do l!Jdvierte
· que á la puerta están ll1!unando.
-·1'emprano acabó la danza,
11,·,wmrura en ,tono de chanza,
~- sólo abnh-é la. puerta.
si prometéis no hacer ruido,
porque el niño está dormido:
y despierta.A,! entreabir.:e ;¡a, ;puerta,
aipágase la bujía ...
No es Lncfa,
la ma.d,re del peqrueñ11.1elo;
á la incierta
luz del cielo,
mi.ra Alina que es U'Íl hombre,
y al ab1•irle, con recelo
le l)regunta po1· su_ nombre.
- :U-i nombre no 11I11P01-ta naoa,
d,ice con voz fa tigatla;
al •pasar junto a•l rnolino,
f'cll aquella. encrucijada. .
que al fin está &lt;1e.l camJU?,
,¡ oo a-secho, tras de run ,p mo,
do!\ hombre..~ en embos:caJCla;
rnn.s como dejé, una tarde
mi .carabina, olvid.a&lt;.la
en casa del moli'I1·ero,
antes que ser prisionero
prefe1ri ser nn co~aa·de,
,. me batí en retmula.
Xiña, eSIJ)'erO en tu bondad
que por un solo momento
· me des hospital:id11d
mientras recobro el aJJento ...
y Ali11a. ,le dioe:-e.ntrad.
que lLQUÍ tomaréis a.sien~c.
-Soy de tienas mu_y leJana.s ....
añade e,1 T~ién venido.
,ron ,tono triste y sentido:
mas cuamdo vueh"a. á mi hogar,
ten po1· cierto
q~1e yo te ha,bré de ma,n dar
las miís hermosas ,manzanas
de mi l111e1·to;
y en las pi-ime1,a,s semanas
de todas Ja.s primaveras,
te envim·é \'()SU.IS tempranas .....

III

-¡ Oh, las a·osa.s! la.-s prefiero
á ,Jas más Uin.das manza11as!

.l'un1o. virve un jardánero
que tiene un iqvernadero,
y hay rosas hasta en Ene~·o;
pero lllO son tan lo7Al.llas
como sus otras herm!lDaS
que ll!acen •por ,p1·lmavera.
en la esmaiJtalda pradera.
... ¡Ah! ya. m11 esta,ba olvidando
del pecrueiio. . . no hagáis t'il!i.do .. . .
tengo que segudr cantando
porque no está bien dormido ....
"Ya. las hlancas amapoJas
rleshojai·on sus eo1·olas.
Se ,han eerra.do Jas ventanas
donde crecen mejoranas
y tomillos
Ya. en fa ,r ama de fa higuera
duermen cuatro pajarHloo
·
en hilera ....
no aos mires, no los mii'e&lt;S
envldJosa,
no suspires,
que en los árboles de enfrente
las a;se,cha. una se1,pientle."
-¡Qué ,dulces ,cauciones sabes!
•á la voz de tu ca.riño,
se dormi1rian [as aves
como ,se &lt;iuerme tu nllño
¿ Dónde aprendiste á cal!ltrur?
-; Yo?. . en el bosqU"e .. en ell pinar ..
en la. cercana ladera,
o vendo aJ ruido tt,ina1· .... .
·--¡ 011 ! no te rías, esipe1,a,
¿es acaso, tu hermanfüo
ese ,tierno gorriondllo?
-No. señor. que si así fue1,a,
más alegre yo estU'Viera;
soy Mina,
•
la rveci.na.;
mas quiero á los niiños tanto,
que cu,a,ndo e!,,C'UChO S'U na~_to
siento en cl alma una e,,-prna . •• ,
v ~ste ;pob1·e pequeñuelo
fa,n,a ·c-011 tal desconsuelo.
que apenas su voz e.'!Cucho,
veng-0 a!l 1,unto sin tal-danza
á do1unÍ1l&lt;iJ.O con m&lt;i canto,
,pues se queja,
por(Jue su madre :lo deja
por h·se al pueblo á Ja danza.
- i. Y tú :n'tmca vas, Allina?
•-Suelo ir alllá. por ,emno,
con ¡a hi.ja. iclel hortelano,
una m't1cha.cha. di,~im1.
que con su obscuro justi'llo,
su falrla de muselina
v su 111.Ddar rle pajarillo,
pm·e,c,e una golondrina.

IV
Mientras llal:Jllrul ele esta suerte,
~-imen 1os vientos afuera .....
tan .sólo ,u,n •1ucero vierte
su lmr,, en la. ca1,ietera;
v en ~a. cabaña. sombrfa
no han prendido la bujía:
quie1't' evJta•r el viajero
11111 e. aO ver por la cen-adura
de la. puerta mad segura,
desc-nbmn su ipa1'8Jdero.
-Y dime. dulce cantora.
¡, qu(&gt; haces MJUf entre estas ruinas?
-:\fo Jievan-to ,con la aim-ora;
cuando q1üero, soy pllilltora,
y rae llevo las ovejas •

fL pacer á lasecolinas;
euido ta.Dlbién mis abejas,
mis flores y ml&lt;s galHnas.
-Tus padres serán felices
d&lt;.' rt:u ,·oz bajo el imperio . ...
--¿ :M is ¡JJadTes? ... . . J.Ja !,argos años
q11e están eu e:! ,cem~te1,jo
bajo lo-s Yiejos cast:a nos ...
Y una •lú-grima traidoTa
de honda. l)ellfl, &lt;lielatora,
rueda. pura. y cristalina,
por ea! sembla:nte de AJ;na.
-ViYo con 'llllOS pa.0 tores
1:ln &lt;&gt;eñudos como hmaiios.
Por ,e!\o &lt;''UaJlidO ,Ja. am·a,u
los borizom,es colora,
at,andbno la ca.baña.
y me voy á fa ,montaña
con el rebaño de ovejas;
por (&gt;SO en el colmenar
paso Ja tarde en ct1Jdaa:
lla.s abejas,
v en las mañam1s ,he,nuo=,
en ,casa. (le las v,e,cil!las,
d efiendo á la ' lUll1'il)OSaS
deil pico de 1as g:rlli11as;
po1·que si pa'dres ;t;u,viera,
en el hogar estuviem
preparnndo ,Ja;:¡ casta.ñas
en el fuego de Oa ho1·nilla,
rn len tras fa gata a.11111!'.i lla.
mi' hiciera mil mnzm·añas;
y al ,mono1ogm· eteruo
de las. aspas del molino,
hiciera. con el meril10,
vestidos para el im·i{'rnO;
ó hilara en '18'. meca el lino
frente 1i fa venita.na aftegre
que abierta está hacia. el camJno ..•
l\la,s no .. . .. q ne fuera de ,casa,
ocio.53. mi vida. rpa.sa.
.. . . ¡ Por eso en mi c-o,razón
siento tanta collli)llsió11
cuando los Dliños se quejan
porque sus padres •los d t&gt;jan !

V

-¡ Qué forhma, hne,ia A-l ina,
,para. este pobre Jlº'] lleño,
tener tan dn!ce vecina
que venga á 11.r1,ulla.r 1'&lt;11 s,wrfo!
mas escucha: ¿qué dijeras
si s111)ieras
que en uua. triste cabaña.
más pobre que ésta, y más frfa,
l lo!'ll. otro llliño, á po11'ia,
de Ja l!loche 1i Ja maña.na,
sin que la mano 11eclosa.
de u na nrnj er ca.1,iñ osa
lo consuele en s,n ngonfa ... ?
•
--;. Qué dijera?
al punto .Allna. responde:
/.dónde está ese niño. dónde?
eso es ¡o que reSJ)(l!Tldier11.
y á vea1lo rul instaa1te fu era.
Y el hombre, temblamlo. dijo:
- Pnes vive en ,la cm-retera,
y el desdichado es rni hijo ....
~~

CAN'l'O SEGU~DO

I
Trurde e,s ya. 8oml:xra niuguna
queda tlotruudo en el cielo;
surge, de pronto, la. •luna,
Y al ver su hiz blainque-cina, ·
huye á escondense rl mochueio
tJ·111, de alguna
Yieja ruina ...
Los pica.ellos de Jos montes
reco1-tan :los horizontes·
en ~a noche s.ilenrio~n,'
la luna, como 'llna dio·sa

todo á tu ll!Jdo se olvida:
la pena, ru tiellJJ)O .. ..la 1·!da . ..
mas es,pea.·o,
di.ce con voz temblorosa,
t]ue ,mi suerte
,q,u,errá. que yo Vlllel'"ª á verte;
y en ,1,a noche si1Jenciosa
tu imagen evoC8l'é,
y ,tus &lt;'runciones oiré ...
-Y yo espero,
dice .Mina, ruborosa,
que os vaylíis . . . eJ tiempo ipasa ...
III
solo está el ruño en la .casa. ...
-¿ y a ím a máls á la perjrnra. •, 'P'rendedme, :pues, la. bujfa,
•dijo A•lli:na, 0011 b·istum.
que ya lllO tal-da Im~ia .....
-¡AmarJa! exclamó el vjajero! A.J ofr qu,e ·l uz i~ :pr&lt;Je
Cullllldo vo1Yi6 el jar,dinero
,cou acento tan smc~·o,_
ú podar el Limonero,
p.ren'de nu fósforo el vm1et·o .....
podé. 1:nmbién, mi ,tei"llura;
Y !1fi eiuoeuderse iJ,a J1ama,
T el 'áll:bo-1 no florreló
Almn, confusa, ex,clarna:
~· mi c-iwiño ... mmió'.
-¡Santo Dios! ¡el mo1ine1'o! ...
Mas ¡a.~·! que j3'llláS un canto
,5e oye en el boga,¡· desie1-to:
y s61lo ,se e,s,cucha el 1lanto
del niilo, siempre despi,er,to.
-¿ Y no ha,y ailguua. v&lt;ecina,
dijo Alina.,
que al niño por un instante . . . ?
-JLi calbaña,
de las otras, muiy distante,
&amp;e a.Jza huraña
al fi,n de la caJ.·retera;
tan sólo ¡a.y! el C.IIIli:nante
oye •la voz lastimera ...
-i. Y 11uién p1·epa1·a la sopa?
¿ Y quién dentro . oel ru:ma:rio
degenda1io,
ordena y ~uanla la. ,ropa ·1
-Una vieja tan lma·aña.
como la triste ca.baña,
q11e. mienb'as voy a1 t1'llll&gt;ajo
&lt;le prjsa, y por e'l atajo,
hace la. n1da. faena
y me IJ)repa.1'!\. la ce.na;
ti/~
mas nunca oo sus brazos toma.
al pequeño,
jamás arruma su sueño,
y á. su triste faz no asoma.
la sonTisa. de ve:ntnra
V
que fulgura
en un seml:&gt;la[lte hala,giieño.
-Sf, yo soy, dice I?ernan'do
Y el niño llora'llclo está,
oon tono insieguro y Wan&lt;lo;
y Hora sin esperanza.
yo, que te rudoro•y que sueño
po1,c¡11e después de la. danza,
-por da. lllOChe
nadie Lrá.
que juntos vamos cruzando
á. dormil&lt;lo con un canto
el mundo, Y. que soy tu uueño . .. .
mientras olvida su llamto.
Deja que mi fünO'l· te diga,
... Y con s,u ,oz .cristalina:
duil~ a.miga;
-Iré yo, a.-esponde A~ina.
comprenlde que yo te quiero
c-on lllll c311•,1fo s:incero,
IV
y que s.i tooo be callado,
es pru·qJUe tú no has dejado
-¿ No te asusta la pobreza?
que al'l!Js cobre lllJi espeu:anza ....
,con acento C()lllJDovido
ya 110 ves, cuando •te sigo
preg1mta el desconocido.
en Ja danza,
-:'líe asusta mlis la 1siqueza,
6 quiero valsar c001tigo,
dice Alina, con nobleza;
huyes de rni, d~ueñosa,
y tanito mdedo me inspi~·a,
como frágil mariposa,
que cuando voy á fa danza.
y si te hal:lo en el sendero
,con la. bija del jrurdilnero,
a,l ocaso,
si me invita el molinero
con ligero
á bai]'llll' la contt'll.danza,
paso
de bija. buena, haciendo a.lrerde,
huyes, tnwbién, pr,e,surosa ..... .
Je ddgo que ya es muy 1:ai,de
comprende que si l)udiera
y quie ruiites de obscurecer
mor.ir por ti, yo lo hiciera,
tengo á casa. que volver.
qu,e sin ti no vale nada
Y €&lt;So que .no hay e,n la a.Ji.lea
mi vida desYenturada ..... .
muchaicha que no il.e vea
ya ves l-0 que en tu memruia
con afán ...
!l-.eco1&lt;darás de mi historia. . ....
Asf, pues, vuestro pequeño
¡ sj'j 1la estrella
se ba. ele dormh· con mi éanto,
clara y beJla
he de h· á. secan· su lla:n to
qu,e numine mi destino,
y á llevaa,le un dúlee sueño.
seña.,J ando otro camino!
-Gracias mil, bella ca-nt01,a;
.... ¡ Si fueras tan gemerosa.
Ja diicha. vas 1i llevar
que me dejaa·as quererte!
á mi entristecido hogru: ...
¡si á tí me uniera. la. s,ue1-te !.. .
Y .A.lina '1e -dice :-Ahora
¡s,i qulsiems .ser mi esposa! .... .
ved que es muy ta:l'Cle, y,a es hora
Y á la luz de la bujía,
.paJ-a vos de 1-etornru·,
ve A.lina su gallardía,
,porq't1e, acaso, el pequeñue'.lo
su 1·ostro de tez morena,
Jl,orando esté sin consuelo ...
¡ pobre niño! ·id con presteza.,
1a frente 'Doble y serena,
y los grandes ojos negros
no lo volv.á.is á dejar ...
-¿Es ya muy tarde? el viajero
, que la mira.u,
,p regunta coo exb·añeza ...
Y, tomando su somb1-ero:
-Siento, ilice, gran tt·isteza.
al,dwrte mi despeilida ...
el curo que nos casó,
¡poco después me escribía,
y oo is11 e34-t:a. me decía:
"l'ercióna4a. porque ha muerto."
¡ Oh, qué su1e1rte ta'll impía!
¡ qué mai•afüi!
¡qué caldena
tan extraña.,
con un eslabón de pena
y otro eslabón de a,l egria! ...

/

~

• Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

sus haces oe luz desata;
ilos á,la,mos del ,camino

mecen sus hojas de p:lata;
y en el otero H!CÍlllo,
se oye, en u11 árboll, un trino ...
Y oo tanto que eu la. espesura
el vi'e'llto llora y murmura
con un tono Jastimero,
a.J:lí en la cabaña obscura,
cuenta su historia. el viajero . ..
-Con ~ ,corazón m-.1,s triste
que amrurlillas · SOlll las hojas
por otoño;
llena el a1ma. de congojas,
y en e·I &lt;pecho
hlen clawa.das c-omo da,r dos
más espinas
que las que tienen los ca,rdos,
asi voy por el ca,mino
que seña'ló mi destino ...
Cuando todo se nos muere
y no queda en el hogar
ninguno que nos espere,
nos echarnos á l:&gt;usca:r
con anhe1o
y ail a:~ar,
un consuelo_;
y si log,ra.mos halJar
una d'l1lce compañera
•
que ,com:pwrtilr nuestra. suerte
quiera,
{í la iglesia deil lugmvamos, al pll!Dto, á e:nJazai·
nuestro. v-ida. con -l a suya,
y erutonces, al búste hogar
fos pá,jruros de aa dicha
vueJven de nuevo á anida.r.
Cua.noo mis padres murieron,
de fa casa silenciosa
esos plijaros huyeron;
mas voilvieron
CO;U mi esposa;
y en el hogar apagl!Jdo
aJ.-dió •l a ileñ• olorosa.,
y el humo alegró el tejado. . . •
11

Tres ve,ces, el jru·dinero
fué á po&lt;lru· el limonero;
tres veces, con la nevada
se l:&gt;l0J11q ueruron las col:inas, .
y tres veoes, la. bandl!Jda
alegre de golornJ.,rinas
se lllCUlfTUcó en el alero.
Cuando una ta.J.,de, al hlegaiá. mi casa, y pregull;rur
por m~ esposa,
Rosa,
el ama de1 pequeiluelo,
me 1·esponde
con 1-ecelo
y al oído,
que la señora ha saJiido
y que elila no sa.oe adónlC1e
habrá ido.
¡Oh, dulce Allina! ¡qué sal&gt;es
del mundo y sus fe'.lon!as,
tú que has pasa'1o tus dfas
con los ni'fios y Jas aves!._..
. . . Mi e,spooa. jalllláS Yolv16
al hogar triste y desiel'to;

"1-~

.r
empañados por ,l a rpena......
7fú_
Y al fin con 1·oz tem b'1oTosa
ti~
y a,¡·gen tlna,
~
dice Allna:
tz;
-j&lt;"ó1~? ha ele ser vne!:',t ra ,esposa una h1Ja de ,la. mo1Jtaüa!
No es eier to que en el .camino
en ~rn¡11 pobre Pabaiia
'
os sumergiera el destino:
ha t iempo sé ele meruO!rtia
vuesitm Mstor.la;
conozco bien e l mndiuo ..... .
Y poi· ,e;so
voy de ,prisa.
cuando el camino atJ,a.vieso;
pon111e ,una l111milide pa,sto1,a
que se levanta iá ,l a ll'lll'Ol'a,
no poclTia
da.ros la. anslada a.lJegrrn..
-i. Pero no ve,s que te quiero?
ir€i])etkt,

con m1gustia eJ moliI1ei,o.
Y eina, sin oír. seguía
c1ieientlo con a marg1wa:
Yoo que la maJ.1.-veantura
no8 viene con ,e;i diJDe-ro,
lo sé ·porque el jrur,¡linei·o
me lo dijo,
y la otra tm,de contó
que la madre de 1roestro hijo
por ánterés se casó.
_-Rar,óu ti~me ,el ja1•din,ero,
d100 Fernando en voz baja;
¡pero tú no e:res aJh,aja.
que se veooa por d i.ne-ro.
esta noche lo hns 1)'l'Ohaido .....
¡no me llagas desv,e,nturaldo!
¡mtra, Allinp, que ,te quiero! .....

VI
:.\Ias siempre A.Una impasible
á l:l. voz del m0Jin,e11:o,

mieiu.tras él dice: "te quiero,"
ella responoe: "¡im,posible!"
VII

Y Ja noche sileneiosa
que en luz d e Jrnna. ,se baña,
sobe·{' los "'ª mpos 1'0J.)osa ...
Tan sólo aUí en la cabaña
se oye :ruido ....
y surge u.na voz extraña
que es, á veces, un gemi,do
que se J1eva.
el viento de -la. montaña ..... .
VIII
Ya Femando, entristecido
va á despedirse de .A.Nna,
cua,udo, herioo
po'r Jidea repentina:
-Ya no quisiera i!llsistir,
Je dioe, en mi ,Joco empeño;
mas .... ¿ vas. á dejar morir
•
,a,l ;pequeño? ....
Con tu canto

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•

�Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¿no ilrá.s á. anullrur su sueño?
Dime, ~a,
¿ ya no siffilites uua espina
~uaúdo oy~ de un nlñ? el -luo,nto? . ..

IX
¡Ay de Ali:na
,ta vecina,
ita del ooml:llarute 1is-ueño
como ~a Juz matutilna!. ....
i ª'Y! de Alina,
que ha baja.do aa cabeza
¡porque nota, &lt;:on tristeza,

que ya á vacile.r empieza.
FeTI13llldo en aJquel momento
co'bra ,a,1iento: .
-¡ Piensa, dice, Jo que el ruiño
te ama.ria!
¡y piensa con qué canifio

á. tu cue-llo en,].aza.1•fa
sus ma,necita.s de a:ooúño!
.... ¡Ay! Alrna, ¿qué dijeras
si supi,era.s
que 19.Jlá en el hog,a1· desierto.

en una trurde .lh1viosa
ha.1I~ra,n a :! niño muerto! .....
- ¡Callad, ,por I&gt;Jos! ya vencida,
dice .AJina, conmovi-0a ....

una e m ~ a os ,espera • • .•
y &lt;,!, SO'llXlendo,

Y de nuevo, ruborosa.,
con la 1·oz ent.erneclda,
a¡?-rega en tono sillcero:

X

Mas al Llegair á ia. puerta,
una d11da se despiierta

e.n 'la memoria de A,lina,
y,

teml&gt;l'rundo:

de ll'ernru:ido;
hemos ~hrudo en olv,jdo
que a,l fin de .la. canetera

-'I'rañgo aquí mi c,aa,aibina ....
no temas, ahora comJ.)l·endo
que ,los dos hornhres que ví,

son dos iílaunos a:mantes
que han unido su destino,

y .que ertie.n&lt;Íen, vrucilruntes,
sus 4-amas, hacia el romino ....
Aoiós!. .... .

Y rnieutra.s Fernando
se despille, s,uspirando,
en el otero Ye&lt;:ino
se oye, en un lÍll'bol, tm trino ...

El Pabellón R~al de Espana en la ·Exposicion de París.
---------------

•

La arquitectura española nos ·es casi desconocida. Mientras que muchos tratados especiales y
una avalancha de publicaciones ilustradas nos
dan á conocer hasta los más insignific.m tes monumentos de otros países, describiéndolos coi¡;
prolijidad, se pueden contar las obras que estudian la España monumental y de ella sólo la parte
morisca y no muy á con~iencia.
Por otra parte, pocos son los ''touristas" . que
van á España, y en cambio no hay uno que no se
crea obligado á visitar la Italia, pulgada á pulgada
de terreno.
Y sin embargo, son numerosísimas las'c~iurlades
magníficas y las poblrciones pintorescas que en
España ofrecen al estudio y á la aclmirac:9n de
lós inteligentes, bellos y curiosos modelos arquitectónicos.
Durante el curs~ de los siglos, España ha seguido el movimiento general que ha venido modificando, etapa por etapa, el arte de constr1:1ir y
las formas arquitecturales, pero no sin poner un
sello característico y un color local originalísimo
en las construcciones que hizo.
De este modo se desarrollaron en España los diferentes períodos del arte gótico, en sus comienzos,
en su apogeo y en su dcc1dencia, pero con fórmulas muy particulares, porque en el.arte gótico fué
en el que hubo mayor compenetración con el morisco.
,
En el siglo XYI, después de las victorias de D.
Fernando el Católico, la raza española adquirió
una real preponderancia. Las artes y las _letras alcanzaron una magnífica extensión, y este esplendor fué atirmado por la inusitada prosperidad, que
era la consecuencia del poder español en los dos
hemisferios, cuyas riquezas afluían á la metrópoli.
De aquí nació una fiebre de construir, indicio
seguro de la prosperidad ele lm pueblo, cuya consecuenc:a fué un número enorme ele edificios magníficos.
•
La :España tomaba parte entonces, como era natural, en ese fenómeno de ernlución regresirn, que
se llamó el Renacimiento.
•
K o solamente defienden los españoles la ]Jrioridad, sino que afirman que pl Renacimiento español .produjo obras estéticamente superiores á
muchas de las que el mismo movimiento artístico
produjo en c.J resto de Europa. Esta• opinión está
asentada en una obra importante: "España Artística y .Monumental,,, donde leerno esta frase significati ,·a:: ...... "En la época de Carlos V, nuestra -arquitectura crece, se desarrolla Y_ engalana;
pone á contribución el pasado y es la pnmera entre
las JJrimeras."
Por supuesto que cada país de Europa reclama
con i"ual pasión, no menor buena fe y grande acopio el~ pruebas, esa superioridad de concepción artística en la época del Renacimiento; la verdad es
que el movimiento fuS general é igualmente po'leroso en toda Europa, y que en cada nación tom? el
vuelo v recibió el sello más ó menos característico,
oriainal y ·hermoso del arte local; y como España
atr~vesaba en aquellos momentos por su período ele
apogeo, el Renacimiento español creó verdaderas
mara,illas-al imprimir su impulso á un pueblo pretórico de riquezas y energías.
Este inolvidable período de g.randeza artística,
es el que se procuró sintetiz~r_ ~n el ~1ennoso pabellón de España, en la Expos1cwn proxana.
.
Se hizo una habilísima. selección entre los edrficios más r enombra'(J.@s, resultando un verdadero
mos;ico de fragmentos típicos, cuyo principal mé-

rito corno conjunto, estriba en el talento con q:1e
se unificaron elementos tan variados.
El Pabellón Real de España está situ!!do:cn 11
margen del St:na, entre el de Aleman:a y el &lt;lel
principado de llfónaco; ocupa un rectángulo ele 25
por 28,50 metros; la torre más alta tiene 28 rnet.ro:;

mús, la sombra de sus pórticos está refrescada
por el agua que brota de una fuente que ocupa el
centro del espacio descubierto.
En el patio del centro, hay una escalera monumrntal.
Los edificios españoles, de los cuales se han

l .

•

EL MUNDO ILUSTRA DO

ARTE MELANCÓLICO

dice 11!. Allna.:

-¡AJ fin!. ... sieré vuestra esposa;
jdos en paz .. •\.. Que ya os qu[ei·o.

-¡ Esperad t dice al ofdo

Domingo 4 de Febrero de 1900.

-&lt;:::&gt;&lt;X:&gt;

Cuando se intenta un estudio comparativo entre
nuestros usos y costu¡:nbres, nuestro carácter y
nuestro género de vida y se les pone frente á frente
de la índole general y de las tendencias habituales
del arte nacional, salta á la vista el más inesperado
y el menos explicable contraste. En la vida corriente somos ~uguetones, bulliciosos, decid\'Jres,
frívolos; nos encanta el retozo, nos subyugan lamaledicencia, la anécdota y el calembourg. Huimos
cuanto podemos de las conversaciones serias, detestamos las visitas de cumplimiento, abandonamos
las reuniones de etiqueta; hasta nuestros negocios
más interesantes los tratamos en broma y los debatimos con alusiones picantes y cuentos verdes.
Una· persona grave cae en medio de nuestros
placeres y regocijos, como\ un carámbano en un
puchero hirviendo; préferimos la sociedad de los
hombres que nos deja toda nuestra libertad de
palabra y de acción, al trato de las damas que nos
impone recato, mesura y discreción.
Los bailes y tertulias comienzan siempre como
visitas de pésame; todo el mundo está cohibido y
aburrido; á poco los hombres· comienzan á desertar del salón para refugiarse en la antesala y formar ahí corrillos donde dar suelta en voz baja á
la conversación ligera, y poco pulcra, á la risa mal
comprimida, á la sátira mal disimulada. Las señoras mayores platican ó bostezan solas en el sofá, y
lJls niñas bonitas se impacientan en las "góndolas"
y sillones, lanzando miradas furtivas y envidiosas
á la antesala.
Rompe el baile, ó mejor dicho, no rompe_ él sino
la música, y el anfitrión tiene que salir á la antecámara á reclutar bailadores:
- V amos, señores; á bailar! esas mnas están
sentadas! Joven, anímese usted! busque companera!-y la juventud ardiente se pone en movimiento lenta y perezosa como soldados soñolientos
á quienes se despierta, á gritos para "la fagina."
El hielo no comienza á fundirse sino cuando
se fuerza el vapor á beneficio de dos ó tres distribuciones de "rompope," de ponche, ó de Champagne, según clase. Se necesita ese excitante artificial para promover la promiscuidad de los sexos,
para disolver los corrillos masculinos y sólo "entre dos aguas" y con la vista turbia van los hombres á la sala y se apersonan con las damas ó con los
funcionarios. Un baile en ¡ieco es como una velada de difunte sin perjuicio de que en la velada
del difunto los "dolientes" del círculo digan chascarrillos y rían á hurtadillas.
Cuando un amigo nos invita á comer á su casa,
tratamos diplomáticamente de inquirir si la señora co~e en la mesa. En este caso, privados de chacotear, de poner los codos en la mesa, de decir horrores y de "sonar" la boca, vamos á "revienta
cinchas" á tirones y salimos disgustados, arrepentidos. Si la reunión es de hombres solos, "ancha es Castilla!" y seguros de beber seco, de hablar disparates y de romper la vajilla, nos divertimos como niños y gozamos como "unos desesperados."
A esta índole de carácter, á estas costumbres
bulliciosas y juguetonas, debería corresponder
un arte "cancanesco," el vaudeville en el teatro,
los cascabeles y los ritmos violéntos en la música,
la pornografía y las situaciones escabrosas en la

DE BEGBESJ&gt; DES.A.lllTAANITA.

Cuadro de Rlos.

Fot. Ramos.

novela, los cuadritos de género y 19: prodigalidad
del desnudo en pintura.
· Los franceses son bulliciosos y festivos, si bien
más socnales y pulcros, y su arte es también ligero,
de género bullicioso y festivo; los ingleses son serios y monótonos y su arte es pesado, lento, taciturno; los alemanes, místicos, soñadores y metafísicos poseen un arte filosófico, trascendente, simbó!ico,_ nebuloso; el italiano es pasional, candente,
mspll'ado y su arte despide :fuego.
Nosotros tenemos un arte perfecta y diametralmente opuesto á nuestro carácter y á nuestra vida.
~o hablo del arte novísimo literario, plást~o ó musical, imitado del francés, del noruego ó del alemán; arte de "aplicación" superpuesto y mal cosido á nuestro medio moral y social, arte que pocos practican, de que algunos fingen gustar y que la
masa ignora ó no comprende. No; me refiero al arte
q_ue _emana de las masas, espontáneamente, sin artificio, con la naturalidad con que brota la flor en
la rama. Pues bien, ese arte que llamaremos nacional, no. porque no_s sea peculiar y propio, sino por
ser hacia el cual tienden nuestras inclinaciones espontáneas y nuestras instintivas y no rebuscadas
preferencias, es esencialmente triste, profundamente melancólico, irresistiblemente romántico.
. La música popular, desde el alabado que los indios entonan al caer la tarde, hasta la canción amo-.
rosa que el pelado acompaña con la guitarra y
lanza durante el "gallo patriótico," es desgarradora y dolorida,. está hecha _de suspiros profundos,
de lamentos tnstes, de queJas llorosas· la letra dice: ¡ Quiero llorar! ¡No puedo más! ¡Vivo sufriendo! Hay una, típica, cuya popularidad :rué inmensa y que se entonaba hace años en todos los salones

1
· Llorar y n:ás llorar es ml destino!
¡Llorar con el dolor y la alegria!
Y aunque llorando vivo noche y dla,
oufro llorando y lloro sin cesar!

•

de Chopin.
Nuestra poesía es tambiéngemebundaydolorida.
Plaza, á imitación de Esproncéda, es una hornaza,
vive en el infierno, sufre como un condenado; Manuel Flores, llora lágrimas amargas como las de los
judíos que colgaron sus arpas de los sauces; Juan
Díaz Covarrubias, Acuña, Uuenca, Job, todos sufren y lloran ¡ que más! hasta las décimas de Sixto
Casillas respiran dolor y tristeza y un velo de
severa melancolía envueh-e las odas académicas
de Carpio.
Lo mismo la pintura; mística, • anhelante del
más allá, no crea Kermeses bulliciosas como las
de Teniers, sino dramas bíblicos, poemas sentidos,
martirios de santos, torturas de réprobos. Hasta
e~ las pulquerías suelen encontrarse curiosos espe-c1menes de lo dolbroso, lo trágico ó lo triste. La novela y el drama populares,· no son el Quijote que
hace reír como hace pensar, ni la comedia festiva
estilo Moliére ni el sainete moderno francés. Los
carteles rezan "Juan el Cochero," "El Campanero
de San Pablo," "María Juana ó la Loca de Sevilla"
y nuestros dramaturgos y novelistas no han hecho
casi sino obras de "?a.pa y espada."•
Por manera que en la vida no hacemos más que
reír, en el arte tan sólo sabemos llorar · en la realidad jugueteamos, en estética sufrimo~, y los cascabeles y sonajas de nuestra existencia las transformamos en el arte en campanas de rebato ó
fún~~res esquilas. ~nomalía ..... no; ley natural e mexorable que unporta estudiar y de que prometemos ocuparnos.

•

y en tod,s las '"''"'""'
que decía poco más ó menos:
·

[

~• es un hermoso detalle copiaéjo de los palacios del
Renacimiento. en lo,, que figuraba como elemento
principal y. recuerdo del feudalismo. El Pabellón
consta de dos grandes salas alargadas, perpendiculares al curso del Sena y que encuadran un patio
rodeado de columnatas de estilo árabe, pero cuya
procedencia viene de más lejos, puesto que reproduce el "impluvium" de la casa romana. El patio
es 1!n precioso refugio en los días de calor; ade-

mán en vuelto en brumas? X o; los solloz de Tosti,
los gemidos de Campana y las infinitas melancolías

LOS ".A.llt.A.TElTBS."

Del natural, Fot. Ramos.

Cuando después nos empezamos á civilizar y á
tomar al extranjero nuestra música de uso diario,
¿ qué fué lo que adoptamos? ¿la cancioncilla francesa, alada como mariposa, chispeante como carbunclo, ligera y frágil como tela de araña? ¿ la torpe y pesada melopea inglesa calzada de· zapatos de
dos zuelas y envuelta en
Wather-proof? ¿ el tierno
no y profundo "lied" ale-

2&gt;r. jrf. Flores.

EL HERMANO PINTOR.
I.
El padre abad espía. Por la grieta
Que abre el muro rugoso del convento,
. V e en la celda un infólio amarillento
Donde hay una mayúscula incompleta.
-Es la doliente y mística silueta
De un extático monge macilento
De ojos llorosos y cabello al vie~to
Y un nimbo en torno de su faz de asceta ...
Con las manos unidas sobre el pecho
Arrodillado junto al pobre lecho
'
El hermano pintor parece inerte.'
Dijérase que el nimbo peregrino,
Que trazaba en el "riejo pergamino
En su pálida sien traza la muerte!'

/flcardo J aimes Freyre.

•

�•
Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

D~mingo 4 de _Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

PARA LA CAMPAÑA DEL YAQUI.

LA CABEZA DEL MUÑECO.

Ya tienen conocimiento nuestros lectores, de
que en el Estado de Yucatán, se c·stá empleando
g-nrn 1.c,ividad en la campairn que ha sido indispelldabJe librar para someLer al orden ú los indios
rebeldes de ay_uellos rumbos, que con HUS abusos y
depreciaciones, están siendo un obstáculo para el
mayor progreso ele aquella riquí~i 1na region.
J~l Gobierno General ha puesto el mayor empeüo en realizarla, y se e~pera que muy en breve
&lt;juede en teramente pac1ticado aquel l&lt;~stado y
i-,ometida á las autorictade~ la indomable tenac1d,1d ele aquellas tribus.
Nuestras ilustraciones reprei;entan, la primera,
{¡ los vapores "'l'e'huantepec ... "Taba~e:o•· y '·Yuc-1tún," atracados en muelle ele C'oatzacoale:os, Estatado de Veracruz, que condugeron á las tropas de
la lla. Zona, que estaban en J uch itán, E8tado de
Oaxaca, al mando del General Bravo, para la guerra con tra los indios mavas, el día 13 del último
Octubre.
·
La segunda, está tomada en la playa dL• (',)ab:,lc·oalcos, á las cuatro de la tarde del rit:ido clía,
euanuo ya las t ropas están li1;ta:; para &lt;:!nil,arcar,;~ á bordo de los vapores rneneionado~.

¡ Al fin! las últimas palabras aletearon en la
habitación; toda quedó repleta de silencio, y dejaron al muñeco rodeado de la atmósfera viciada
con el humo de los cigarros que consumieran aquellos hombres, durante todo el tiempo en que habían permanecido allí encerrados, sosteniendo

•

,

Regatas en Tuxpam.
C'on el fi n de celebrar en aquella localidad los
trabajos que se han emprendido para que el señor General Don Porfirio Díaz, continúe al frente
de la Presidencia de la República en el próximo período constitucional, se organizaron entusiast as
fiestas en que llamaron mucho la atención,
unas regatas ver ific:tdas el día 6 del pasado Enero,
ante numerosa ooneurrencia, que estaba ansiosa
de presenciar el hermoso torneo, en el cual tomaron parte distinguidas señoritas de aquella población.
K ue:;tro grabado representa el bote de regatas
denom inado "Hi de Septiembre,'' que fué el vencedo r, é iba tripulado por las persona siguientes :
Timonel, Sr. Celestino Basañez F.¡no.
Primer llcmo de Popa, Sri ta. Cata!Tna Basañez.
Segundo Remo de Popa, Srita. Flora Florcnc:a.
Tercer Remo, Srita. Regina Messick.
Cuarto Rerno&gt; Srita. María Oamacho.
Quinto Remo, Srita. María Florencia.
Sexto Remo, Sr ita. María Marabota.
, La ilustració1~ _ha sido to~ada de una fotograf1a que nos remitieron los scnores Oirp A. Fano y
Ca., de 'f uxpam, Veracruz.

una charla para ellos amena y para él detestable.
No pocas • ces pareció que esa charla iba á caer,
per o alguien la apuntalaba, como edificio en peligro alguno lo levantaba, como en los frontones
los buenos jugadores lo ha~n con la pelota cuando va rebotando muy cerca del suelo, próxima
ya á rodar solamente.
Se desesperó porque no P"tl:,l abrir la ventana
y estaba condenado á pasar así, envuelto en la
gasa azul del humo, la noche entera.
Y con el pensamiento suspiró largamente, hondamente. ¡ qué suplicio!
Tras unos cuantos instantes que pasó encerrado en una caja de cartón, lo desenvolvieron, lo
• desabrigaron del papel de china que se le enromaba en el cuerpo, lo desnudaron á la vista ele toda
la familia.
¡ Cómo lo alabaron!
Pasó de mano en mano: ¡ qué bonito!
Y cada uno que lo examinaba, al darle vueltas
entre los dedos, le ha.cía temblar la cabeza, aquella cabeza, fuente y receptáculo de sus padeceres.
Temblando lo •dejaron despiadadamente ·sobre
la mesa, con el peso enorme de la sombra sobre sus
débiles espaldas.
Desde aquel día sus sufrimientos fueron mayores de los que había experimentado en el escaparate de la Mercería.
Casi no tuvo desde esa vez una hora de reposo.
Continuamente tenía en movimiento la cabeza, su cabeza buena y pesada, su .:abeza de plomo,
cabeza de estúpido, ¡ ojalá que de veras lo hubiese
sido!
Con esa cabeza, siempre estremeciénclosele, sentía revolotearle en el interior el pensamiento, como ave asustadiza que caída por una ventana
dentro de la iglesia, se azota contra las bóvedas,
buscando torpemente la salida.
Los primeros días, cuando lo deiaron olvidado
sobre algún mueble, aquel niño de cabellera rubia
y tez brillante, igual.es á las del gran rorro que

en la tienda había, y el cual llamaba "Papá" y
"~famá," si le oprimían un botoncito oculto bajo
las ropas,abrigaba la esperanza de que iba á descansar, de que se le sosegaría la cabeza y podría dormir, dormir con su pesado sueño de plomo.
Pero no, alguien paasaba pisando fuerte, por
cerca de él, y se estremecía el mueble, y nuevam~nte empezába á temblarle la cabeza, á vibrarle el cerebro.
Otras veces en medio del
silencio de la noche un
carruaje pasaba á toda
prisa, y la casa se estremee: ía, y la cabeza coronada
con pesadísimo sombrero puesto de través emJJezaba á colmnpiársele de
atrás á adelante.
Algunas veces no se explicaba la causa de sus estremecimientos;,
¿ sería
que hasta el movimiento
de la tierra le hacía daño? porque él había oído
decir un día, que la Tierra giraba.
El rorro que en la juguetería había sido su compañero ele escaparate, hablaba cuando le introducían aire pero no pensaba;
al igual del caballo de madera, y el "clown" de porcelana, tenía siempre quieta la cabeza.
¡ Pero él! ¡ Qué injusto
había sido su creador! ¿por
qué le había hecho un
cuerpo de muñeco y le
había puesto &lt;:abeza de
hombre, cabeza que pensab:i?
Si al menos le hubiese sido dado hablar, habría
pedido que se la arrancasen.
El niño de cabellera teñida por el sol y tez brillante como la de porcelana del rorro de la t ienda,
había roto en su presencia muehos muñecos caros; al llevárselos el Papá le había recomendado
que los cuidase.
El había acar:ciado la esperanza de que también le arrancara algún día la cabeza temblorosa,
se la separase de aquella varilla delgada y larga

•

que, como espina, tenía clavada en mitad del cráneo.
Y no; era su favorito, era su juguete querido,
el único que con su presencia le estancaba el llanto, en los ojos brillantes y azules, como lagos
que retratan el cielo.
Tras las noches sin sueño, largas noches pasadas
sintiendo el frío de la ~oleclad, venía el niño inconscientemente cruel, inocente de las torturas
que con sus manecitas hoyueladas y blancas provocaba, y reía, reía hasta enrojecer y fatigarse,
ante aquel temblor ele la cabeza, esclava de todos
y nunca de, su dueño.
La tarde en que ~e Yió parado en el barandal
del balcón, cuánto deseó que lo dejaran caer; un
paso, un paso solamente y se habría estrellado
contra las losas de la acera, pero ¡ no podía mover
los pies!
Por aquel cariño dañoso del chicuelo, rRra vez·
cumplía con sus debere,; de pisapapel. Rodaba
por todos los muebles de la casa; unas veces en
la sala de espera: allí una niña que tenía 15 añps
y los ojos muy negros, lo tomó entre las manos; y
repetidas veces sonriente, le sacudió con fuerza;
no supo qué grande era el mal que causaba.
Muchas horas ha.bía pem,ado él en aquella niña, y había sen:tido no verla cerca, no estar sufriendo entre sus manos.

¿ Por qué no habría vuelto? Y a que él no podía
ir en su busca,¡ sí casualmente se le hubiera pl'endido á los encajes de su vestido y se lo hubiera
llevado]
Un día lo habían dejado sobre el piano; cuando el temblor de su pobre cabeza empezó á hacerle pensar, vió en derredor mucha gente; miró
muchos ojos hermosos, sintió perfume de mujer,
los dedos de la joven sentada ante el mueble, traveseaban sobre las teclas, y un hombre apoyado en
la cubierta, allí en donde "él" estaba de pie, decía
acompasadamente frases amorosas y deceptivas.
Cómo gozó y sufrió COI?, las notas que saltaban
por debajo de él.
Sintió deseos, unos deseos inmensos; de llorar,
y las lágrimas agolpadas ante sus ojos cerrados
para el exterior, le rodaron sólidas y pesadas por
dentro de la cabeza y al rebotarle le hicieron aún
más daño, le provocaron dolores más grandes,
Alguien lo tomó y al volver á colocarlo sobre el
mueble, lo volvió de espaldas hacia la ejecutante.
Entonces pudo verse en el espejo. ,Hasta entonces se cono.ció; con la mirada siempre hacia el
frente, no sabía qué cuerpo le sostenía la cabeza,

�Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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1

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esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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~~

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1

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I

14 d
f

esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

r.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero . de 1900.

•
lJlll'.A. VISTA DE P.6.CKlJC.6..

•

j)achuca.
~

Quienes no hayan visitado Pachuca, tendrán conocimiento de su importancia como centro minero, sabrán que no sólo en las montañas que rodean
la población, sino en todas las que existén en el
extenso Estado de Hidalgo, se abren infinidad de
bocas, por las cuales el pueblo obrero desaparece
en los días de trabajo, como por escotillón, para
arrancar á las entrañas de la tierra las riquezas
que contiene, á costa de labores fatigosas y de peligros sin interrupción que han costado millares de
vidas, pero que ha.n producido valiosas é innúmeras barras de oro y plata llevadas á todas parte;;
del mundo, y la riqueza de aquella población, que
hoy recuerda las épocas de las grandes bonanzas;
pero que aun en su pasajera decadencia, ocasionada por la inundación de las minas, cuenta con
elementos de trabajo para emplear millares di
brazos.
Sabrán también, aquellos q11e no conozcan Pachuca, que estrecha y reducida la cañada que forma aquel grupo de montañas, los pobladores han
invadido sus laderas y construido en eilas sus habitaciones; pero es difícil imaginarse el precioso conjunto que forman aquellas casas de desigual altura, sembradas en las faldas de las montañas.
Panoramas tan bellos como el que hoy representa nuestro grabado, son los que se admiran por
donde q~era que la mirada se fije, y en determinadas horas del día ofrecen extraordinaria animación que los hac.e aun más hermosos.
En las primeras horas de la mañana, aquel sinnúmero de vericuetos, de estrechos callejones, iluminados por los primeros rayos solares, se v¡;n cruzados en todas direcciones por los trabajadores que
se encaminan á las minas, y por las mujeres que se

Fot. -de Angel 111. lllaldonado.

•

dirigen á hacer sus compras, y aquella muchedumbre, vista desde lejos ascendiendo con relativa dificultad ó bajando Yelozmente, cautiva las miradas.
Después. cuando todo aquel enjambre de trabajadores ha de8cendido á los immensos subterráneos
á arrancar á fuerza de pica y dinamita las piedras
minerales y las mujeres han regresado á sus hogares, la ciudad entra casi en silencio; pero el viajero
tiene todavía mucho que admirar en aquellas laderas: por todas partes se desprenden de las altas
c-himenea5, entre aquel panorama, siempre bello,
densos penachos de humo, que al elevarse en el espacio, van pregonando la laboriosidael constante,
el trabajo no interrumpido de aquella simpática
población.
Por la noche, cuando se encienden los faroles
del alumbrado de aquellas callecillas irregulares,
cuando á través de las ventanas se distinguen las
luces con que los habitantes se alumbran en sus
hogare~, el aspecto cambia, pero es no menos hermoso y se admira lo mismo que durante el día.

las hojas con todos sus variadísimos colores y los
lotos, y las crisantemas y los asfodelos.
'
Veo _absorto los iris misteriosos, y vuela mi
pensamrnnto al helado Norte ó al ardiente Mediodía.. ó al voluptuoso paraíso oriental.
Suntuosidades de las esmeraldas engarzada~
en el oro fino, eleslumbramiento de los topacios
hechos con rayos de sol cuajados, duelo de los
azabaches y de las obsidianas; luces de los amatis•
tas en las sombras ele las liturgias: yo os he adornado y poseíelo y explorado los arcones profundos de los ojos.
Cuando _los he visto tristes, los he visto llorar;
}' sabe~l_: s1 los negro~ lloran, el llanto corre por,
las meJillas morenas en diamantes cristalizados•
los ,verdes deja1: caer las lágrimas como gotai;: d~
rocio; los castanos, se m~ antoja que manan úmbar,_y en cuanto á los azules, estoy seguro que
destilan perlas.
i V,irg:~n encantadora! ¡ qué claros son tus ojos
Y que diaf~na tu frente! Tu frente es muy blanca y tus OJOS muy verdes,-y junto me parecen tu
fre~te la_ pal?ma J tus ojos las hojas de oliva que
envia Dios a ~1- esperanza. Cuando me ves,
Gr~schen, veo el ms de tus oja.s, tan azul y tan miste~ioso, como las lejanas montañas. Si pierdo tu
~'l{',&lt;::&gt;,
m irada en la tuya, ~fao-dalena miro un t .,., l
En mis viajes por el país del sueño;me he pa- · que tuest~ el medio-díaºy que ~uavemente b:;~:seado á la orilla de los mares de los ojos .erdes, cea la bnsa.
, A tus ojos negros, Zulema, me asome he asomado al borde de los abismi;,s de Jos mo ~orno a un estanque cuajado en la orilla de
negros, y levantando la mirada la he perdido Nenufares.
en los azules como en las profundidades de lo~
, L~ voluptuosidad, el orgullo, la dulzura el
cielos.
vertigo,_ todo resulta en vuestras profundidade~.
Las pupilas ele los ojos negros asemejan lu. ~01s la . esperanza, evocáis la ilusión, su es:
ciérnagas brillanelo en la obscuridad; lucen las de t~ona1s la tnsteza, vestís el luto; sois todosglos
los verdes, como li.s reflejos de los astros en una placeres y todas las amarguras.
cisterna; parecen las de los azules dos cirios
, Algunas veces que os he visto laraamente os
dentro ele dos espirales de incienso.he robado muchos secretos: en vosotros
'd
En los ojos florecen los más hermosos jardines: transparentes, he admirado todas las riq~e;:;

POR LOS OJOS.

¿f~

EL MUNDO ILUSTRADO '

los ni.ares: caricias como algas aterciopeladas, discursos al mismo tiempo realistas y místicos,
.ansias ávidas como esponjas, lujurias rojas como saludó la -aurora de la nueva. centuria, la centucorales, perlas voluptuosas. Explorando vuestro ria de la grandeza marítima y colonial ale€ter, azules soñadores, he visto arder el sol, pa• mana.
Se equivocaron, S. M. el Kaisser y el Imperio
lidecer la luna y relucir la estrella de la tarde y
y
la
cronología alemana, á mi modo de ver. ¿ Pudo
la polar y todas las constelaciones luminosas. En
vuestra selva, ¡ oh, garzos! he cqntemplado las haber comenzado el cómputo de la Era Cristiana
doradas naranjas de las Hespérides y las man- el año cero?¿ No se tomó como punto de partida
zanas incitantes del Edén, y esperezándose negli- en el monaster io en que comenzó á adoptarse este
gentemente las lascivias como traidoras panteras, nuevo modo de computación (reza la tradición que
y atarazando mi carne las concupiscencias como un monje, Dionisio-el pequeño, fué el inventor de
tigres feroces. . Sondeando vuestras tinieblas, la Era Cristiana en el sig~ de Justiniano, que hoy
negros impenetrables, oígo allí en el fondo del llamamos el siglo VI) el día del nacimiento de Jeabismo despeñarse un torrente, y adivino en sus sús, corespondiente al 25 de Diciembre del año
linfas erpumas furiosas y cabrilleos fosfc re~rcn- 752 de Roma (luego se pasó el cómputo para regularizarlo al primer día del año 753) y ~e diJO
tes.
En ocasiones me recordáis la Edad Media: la primer año después del nacimiento de Cristo, prinobleza orgullosa de las castellanas, las torres mer año de la Era de Cristo? Pue~ 8l e~to es eieraltivas, las ventanas de colores, y revivo en vues- to, (para mí es evidente) cuenten ustedes; y ó un
tro brillo la majestad de los esmaltes y de lo~ siglo no tiene cien años ó el año de 1900 es el año
metales: el oro mate que simboliza las altas proe- centésimo de la décima nona centuria; porque si
,:as, lj plata luciente de las escleróticas que se quiere hacer de todo año 99 un año cien, y eso
testifica el candor; el celestial azur que reproduce pretenden los alemanes, oficialmente, resulta que
la inocencia, el aristocrático senople que resume el primer año 99 tuvo por punto de partida secular
,rn :,ño cero, y no diciendo esto nada, 1endríael valor, y el sable triste que en los blasones de
los caballeros quería significar el disgusto de la mos la sipgularísimi.. conclusión de que_.Cristo ha.
bía nacido en n ingún tiempo, es ctecir, que,
vida.
Yosotros me habéis hecho conocer todos los cronológicamente no había nacido.
Sé que es esta una verdadera cuestión "fin ele
excitantes: ol. opio adormecedor, el champaña sentimental, el café concentrado que atiranta los siécle" y que se renueva cada fin de siglo desde el
nervios, el humo fragante del tabaco que inspi- año de H00; pero yo aseguro que no he de variar
ra los sueños hermosos; todo me habeis br inda- de opinión como vereis,lectores, si llegamos, como os lo deseo, al año de - 2000. Lo que ofusca un
do hasta la saciedad,
Por vosotros he entrevisto los vicios, he pre- poco en este asunto es el cambio de milésimo, eL
sentido los crímenes más atroces y me he sacudi- paso de 1899 á 1900 ¿y qué?Eso indica que al p1rndo al impulso de las avasalladoras pasiones. An- to mismo de terminar el si~lo XIX adquiere un
te los verdes de aúreos matices, he sentido l&amp; milésimo designativo; y nada más y nada menos.
ago~ía de los jugadores; el oro de los garzos que Tomar pie de e:.te cambio en las cifras seculares
encierro dentro el cofre de mis labios, me ha he- equivalfü:ía á empeñarse en que el siglo que ahorn
cho experimentar el tormento de los avaros; los acaba no podía ser el siglo rn, porque su milésimo
negros me han aconsejado la horrible traición y había sido 18. "Y amén."
~
los celos tenebrosos. Los azules me han enseñado
la virtud.
2.-Ahora sí las tropas inglesas en número noY .sois cobardes y engañosos como vuestros due- tablemente superior al del enemigo se mueven á
ños, ojos inquietantes. Vosotros, verdes, ¿ no sois un tiempo á lo ·1argo de toda la linea de asalto hapérfidos, y en ocasiones no mostráis
reflejos cia Bloemfoenteine en el centro, French y Gata,
azules como el amor que es vuestro espejo? ¿ Vo- ere y Lord Roberts dentro de pocos días, haci 1
sotros, negros, ¿ no os soléis rayar de relámpagos Kiroberley el ala izquierda con 1\Iethuen y rumbo
verdio bscuros? No os ensombrecéis acaso los gar- á Lady Smith el ala derecha, que manda Sir R.
zos cubriendoos de tinieblas? Azules, ¿no como el Buller. El movimiento es IJ.apoleónico si carga al
cielo os doráis ó palidecéis, ó amenazáis con vues~ centro, si logra Lord Roberts "concentrar en un
tras nubes tempestuosas?
momento dado el mayor número de fuerza sobre
Y yo os a&lt;foro á todos, ojos arrebatadores. Tras el punto más débil," según la máxima del gran
las pestañas como hebras de oro ó como hilos de hombre de guerra.
ébano yo adoro vuestra claridad; bajo los cielos
Todo urge ya á los ingleses, todo es para ellos
incontaminados de las frentes , yo exalto con apremiante, es preciso para el prestigio del imperio
vuestros ortos y me entristezco con vuestros oca- que un puñado de pastores heroicos luchando por
sos; amovuestrasojeras que os rodean como aureo- la patria cesen de reducirlos al papel de nación
·Jas de mártires; bendigo vuestros párpados que invadida, pequeña y lamentable, como se infiere de
en el placer os cubren con su velo bienhechor; los informes, manifiestos y discursos de los perio.admiro vuestras cejas de ámbar ó de crespón que os . distas, ¡;renerales y ministros de su venerable Maadornan como guirnaldas invertidas, y sois mis jestad Victoria. Si leyese esos documentos quien
-señores y yo vuestro esclavo, porque desde. que no estuYiese en antecedentes, juraría que toda la
os claváis en mí, llevo vuestra mirada, verde ó fuerza y todo el abuso de ella estaba del lado de
azul, ó dorada ó negra, como una flecha luminosr, los republicanos de Australáfrca. Esto no pued-e
en mi corazón.
s~guir así ;ya el discurso acerado, implacable y hábil del Ministro de las Colonias, acentúa una reac€/ren lf ebol/edo.
ción contra este estupor que las noticias de Afr;c.i.
han causado en la nación; esto recueraa la época
en que un gigantesco y teatral antecesor de M:r.
Chamberlajn, el elocuente "commoner" William
Pitt (Chatham) decía en el parlamento al empezar la guerra de siete años: "mi intención es sacar
á Inglaterra del estado de enervamiento en que se
encuentra y que permite á veinte mil soldados
franceses trastorna.d a" ¡Oh! no, no queremos comparar al grande hombre, con el honorable ministro
1,- -~ de Siglo.~2- Un I?Oco de meteorología unionista; pero la altiva y glacial seguridad con
polttica . nublazones en el Asia Central y en Ecripque asegura, después de la más infructuosa de lail
0
to; tempestades en Australáfrica.
campañas, en su discurso del lunes, que Inalatera
desarmará para siempre á las repúblicas herma1.-E°: cierto libro de historia, conocido de nas, recuerda un poco el tremend_o oraullo de
los estudiantes de esta c~pital, ~e varios profeso- 9hatl\am y da idea del temple romano del alma
res y de u:-1;os cuanto~ amigos mt0s, digo que Car- mglesa.
1&lt;:_s V nac10 en el pnmer albor del siglo XVI, el
ª:1º de 1500. Pues estoy C?nvencido de que asenEs claro que urge la solución, y como sólo puet~ un er!or; Carlos V nació en el último año del de ser esta el triunfo en la guerra, hay que oh
siglo qumce. Pero no deja de desconcertar que tenerlo, y no extrañar íamos que el teri-il 1e tles1
:aún o~cialmefi:te se s?stenga que 1900 es el pri- tructor futu_ro del_ ~range y ~el Transvaal, fuese
mer ano del siglo vemte; y más• oficialmente 110
en persona a prestdll' esta obra contra los samnipuede ser; en Alemania, se ha celebrado con fiestas, atravesando iml?asible los viricuetos y cañones
tas pomposas, el primer día del año el nacidel Drakenbe~g, e~1zados de rifles bóeros, el momiento de un siglo, y el Emperador en u~o d,i su, noclo en el OJO gris y la sonrisa desdeñosa sub-

rayando el bigote ausente, Claro es que .urge,
porque los marinos anuncian "dos granos" en
distintos puntos del horizonte: uno en el Valle
del Nilo, la sublevación de las tropas egipcias en
Khartum, que es la boca del Sudán y que nulificaría toda la campaña hecha contra los derwise&amp;
y amagaría el protectorado inglés en el Valle
Superior del Nilo, si tomase incremento; y el otro
es la movilización (¡ah! eso sí, por vía de ensayo
~ada más), la movilización de un cuerpo de ejército desde el Cáuc1so ruso á la frontera de Af•
ghanistá.n en ocho días. Si las operaciones en el
Africa Austral fuesen coronadas por la victoria,
prontamente, estos granos probablemente se
disiparían; unas cuantas rachas, un poco de lluvia sobre el mar grueso y espumoso y el navío que
lleva la foi.tuna del Imperio británico, surgiría
airoso del chubasco, desgreñando en el viento la
doble estela de humo de sus chimeneas y arrastrando sobre las olas vencidas la orla del "jack"
empurpura~o con la sangre de los bóeros subyugados. Entonces sí habrá á bordo de los buques
empavesados de Francia, Rusia y Alemania, muchos "hurrahs'' y muchos ''hoch ;" pero si no,
pero si el éxito se hace esperar semanas y meses,
entonces las Cancillerías que velan sobre la paz
del mundo, empezarán á cambiar diáloo-os respecto de Egipto: ¿ puede ó no Inglaterr~ garantir,
en las ac~uale, circunstancias la paz de Egipto,
tan relacionada con ·la seguridad de Suez ?" preguntará Francia,-Xo puede, no lo creerno", di•
rá Rusia, á quien dicen empeñada en armar de
1\Iaiisers y de ·Dehauges á los súbditos abisinios
de M:enelik. -"Quién sabe, responderá Alemania,
se lo preguntaremos." Y si · la tal sublevación
que quizás no sea más que una invención de lo~
buenos ~eseos de las potencias continentales,
tomase mcremento, Herr Bullow, propondría
que el Sultán, bajo la mirada benévola de la Euro•
pa no inglesa, restableciese el orden y ocupase
mili tarmente el Kairo.
En cuanto al avance hacia la India, es fatal,
ese es uno de los caminos de la expansión asiática de los rusos y, tarde ó temprano vendrá este
conflicto preparado por todo cuanto hace Rusía en Asia y esperado por los ingleses. Lo singuJ,ir es qur la noticia de lit movilización rusa ha
sido recibida sin pestañear en Inglaterra, y l; expl)c_ación que ~s una reagravación (un ensayo
militar). ha sido graciosamente aceptada por
:l:.?rd Salisbury. Si esto hubiese pasado hace un
ano, Inglaterra habría manifestado ruidosamen•
te Ru descontento y Lord Roberts no habría ido
al Cabo sino á la frontera del Afghanistán.
Una serie de demostraciones navales contestarían_ á 1~ sorda mala voluntad de Europa, aún de
Italia, disfrazada por la cortesía perfect1- y la CJ·
rrección de los gobiernos.
~~

.La tempestad verdadera está en Sud-Africa ·
Y ?orno no es ppsible decir á mis lectores nad¡
mas que lo que los cablegramas dicen, y como
cuando se trata de operaciones de guerra tienen
la palabra los caüones, metámonos en el campa•
mento bóero y tomemos nota de algunos hechos
que refrescan el corazón, no por odio, ni por
mala volanta~ al gran_ pueb!o inglés que profun.
clarn~nte admiramos, smo en abstracto, por decir¡? asi, por su belleza moral, tan rara en nuestros
tiempos.
:
Ya _todo se ha dicho de la rapidez con que se
orgamzan, del sencillo entusiasmo con que marchan, del valor robusto con que se baten los "comunandos" del Orange y del 'l'ransvaal. Pero
hay alg_uno~ hechos que precisa dejar consignados
en la h1stona, por su grandeza augusta y severa
medallas d~ bronce perenne que han de guarda;
en ~u rebcano todos los pueblos débiles.-He
aq;u un~ de ellas: la sorpresa de Elandslaa!!te
!ue terrible; 300'. bóeros bajo los rifles de 7,000
mgles~s; en med10 de la derrota y para proteger
la r~tll'ada del grueso de la fuerza sorprendida
se situaron en un "Kopje" que cerraba el cami~
no ._. . ocho bóeros ?ºn el General Kock y allí se
bati;ron hasta morir, pero los co~añeros se
~~ab1a1;1 pu~~to en cobro, ~ saben ustedes de algo más
homenco que ésto? Y es enteramente auténtico: los nombres de los ocho héroes han sido pia•
dosamente conservados, de seis de ellos por lo
menos,_ al que debe añadirsé el del conde' alemán
Zeppelm, muerto al principio del combate con
bravu:a ext_raordinaria. Entre esos héroes e~taba
el sabio emmente Youge, sobre cuyo cadáver, de

'

_,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
cía el profesor Mansrelt (Ministro de la Instrucción Pública), estas palabras espartanas: "De
Youge, estuviste siempre en el rango de honor en
las batallas, lo mismo en el "raid" de J amesson
que en Elandslaagte. La libertad de tu país te
fué más cara que la vida; tu muerte sirvió de baluarte á centenares de hermanos tuyos; fuiste
un hombre." Otro de estos héroes, Schainck,
era un poeta; suya f!S la ..marsellesa" del Transvaal que comienza así:

"¿ Oís rugir al león de Inglaterra? Ese rugido
estremece como un ti:ueno inmenso las comarcas
del Africa Austral. Pero el pueblo, el nuestro,
demasiado tiempo hace aplastado por los que se
jactan de sojuzgar al mundo, se levanta, se iergue, se insurge."
"Al galope de sus rápidos caballos, vuelan desde las ciudades y las aldeas, de la montaña y del
"veld" los libres hijos del Africa Austral."

Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL :MUNDO ILUSTRADO

"Son robustos é inconmovibles como robles;
nunca llegó el miedo á su médula ru á su corazón. Son pobres pastores; no conocen la. &amp;"uerra;
pero quien confía en Dios, .ha.ce .de la deb2hdad la
fuerza." Este poeta tenía vemticuatro anos.

. _J ~ J

~.

•
que la elevaron al rango de heroína; justi~can la solemnidad que r evistió,
enmedio de su sencilléz, la ceremonia oficial verificada el pasado día cinco,
en el jardín que antes llevaba el nombre de Santo Domingo, y que desde la
fecha indicada se llama "Jardín de la Corregidora."
En nuestras ediciones diarias, dimos crónica detallada de esta fiesta,
que fué presidida por el Lic. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito liederal, á la que concurrieron muchas personas, y en la cual, figuraron como
oradores los señores Antonio de la Peña y Reyes, que pronunció un magnífico discurso, el conocido poeta Don Juan de Dios P eza, que recitó como
él sa\ie hacerlo, los versos que en este número publicamos; el Sr. D.
Ildefonso Estrada y Zenea que leyó la preciosa compos:ción que dedicó á la
Corregidora el inolvidable Manuel Gutiérrez Nájera, y las niñas Lolita
Ruiz, y otra alumna de una Escuela Nacional, graciosa niña de seis años que
con notable grncia pronunció un discurso qué contenía párrafos tan entusiastas como éste :
-"Aquí tenéis á la Virgen de Guadalupe-dijo la niña presentando
el estandarte-el lábaro precioso de nuestra Independencia! Saludadla,
mexicanos, como la saludaron triunfantes en las montañas de las Cruces, los
patriotas de 1810; sí, contenpladla con inmenso cariño, porque ahí en medio del campo de batalla, en medio del fragor del combate, vió agonizantes
v tendidÓs á sus pies, á sus inditos, sus hijos predilectos : allí los vió caer
~rrollados pqr las metrallas enemigas;. pero cayeron con la frente serena,
v coronada con los laureles inmarcesibles de los valientes. Miradla con
~quel cariño inmenso con que el insurgente la veía al darle su último
adiós, su última mirada; ella fué testigo, señores, de nuestras lágrimas y de
nuestros sufrimientos; y hoy viene llena de alegría á presenciar el regoci;t0
de nuestras fiestas; sí, aquí tenéis á la Reina del Cielo, sostenida por mi débil mano, y adornada con estas humildes ramitas y estas sencillas flores.

Beiior General Coronel Luis E. Torres,

ascendido§. General de Brigada con fecha 4 del actual.

¡Salve, ?(eroína!
~{)'..,,

Es la. que no.:; congrega, m1s1on divina:
¡El justo apoteósis de una heroína!
Eternizada en bronce, diciendo al mundo
Con orgullo tan n0ble como profundo :
"Contemplad á una diosa de nuestros lare5,
"Numen, penate y perla, de lo~ hogares,
'·Para ella mirra., la.uros, renombre, gloria
"Y un altar perdurable sobre la Historia."
Fué de aquellas mujere:; prede~tinadas
A brillar como estrellas inmi:culada~
En ese firmamento donde derrama,
Su bendición el pueblo, ,m luz la Fama!
¡ Una palabra suya bastó tan sólo,
Para darnos renomhre de polo á polo!
Es la mujer encanto, luz r con~nelo
De todos los que sufren en eBte suelo ;
Refugio en los azares de la fortuna,
Bajo sus alas de ángel guarda la cuna;
Faro en las tempestades nos da la calma;
Artífice del cielo modela ei alma;
Búcaro inmaculado de hermosas flores,
Todo lo diviniza con sus amores;
Mártir que resignada, laR zarzas pisa,
Esconde el sufrimiento tras la. sonri6a;
¿ Quién no la ha visto amante junto á su lecho,
La plegaria en los labios, la íe en el pecho, .
Prodigar amorosa tantas ternura,;
Como estrellas la envidian en la,; alturas?

ESTATtTA DE LA CORBEGIDOBA.--.4.specto deljardin
du..rantela ceremonia oficial.

.
INAUGURACION DE LA ESTATUA DE LA CORREGIDORA.
---------·- ----En nuestro número anterior, tuvimos oportunidad de recordar los relevantes méritos de la señora Da. Josefa Ortiz de Domínguez, que tomó tan
activa participación en la Independencia de nuestra Patria, y tales méritos

l11U'.XICO, D. F .-•Casa de la.l, del Indio Triste, donde falleció la heroina.

¡ Oh! mexicanos agradecidos, aquí tenéis á la estrella refulgente de nuestro
cielo, la. nítida perla de nuestros mares, la suave brisa de nuestros campos,
el grato aroma de nuestras flores, la blanquísima ondina de nuestros lagos,
- la nívea hada de nuestros vírgenes bosques, bajo cuyo estrecho manto se
hallan protegidas las benditas almas de nuestros héroes."
Nuestras ílustraciones representan la casa donde murió la egregia Corregidora, la casa que en Atzcapotzalco se conoce con el nombre de "casa de
los Morales/' donde por mucho tiempo vivió la misma heroína, y el aspecto
que presentaba el jardín en el momento en qúe se descubrió la e11tatua.
AT.ZCA.PO.ZA.LCO, D. F.--C ,s;i. da l&gt;s "llual es" d ondevivitS por al gd.n. tiempo.

¡ Ay de los corazones en que no alcanza
A penetrar un rayo ele la esperauza !
Corazones secados por los placeres
Que niegan las virtudes de las mujeres;
Que al soplo huracanado de orgullo necio
Premian sus sacrificios con el desprecio,
De todo goce puro laten proscritos;
¡ Ay de los corazones que están marchitos!
Gusanos que emponzoñan cada floresta.
Esos, parte no toman en nuestra :tiesta.

A celebrar venimos la mujer fuerte,
Que sin temor ni asombro frente á la muerte,
Aprisionada y sola, su audacia pudo
Burlar grillos y r ejas, ser arma, escudo,
Antorcha, fe y aliento de sus hermanos
Para volcar el trono de los tiranos.
Ella le dijo á Hidalgo: "sonó la hora
"De ser grandes y libres, en esta aurora
"Levantarás al pueblo que está oprimido;
"Todos nuestros secretos han sorprendido;
"Hoy 6 nunca; no temas prisión y muerte;
"Dios está con nosotros y Dios es fuerte."

Be!ior Gene~al de Brigada Francisco A. Vélez,

Seiior Ganeral de Brigada Kipóllto Charles,

ascendido l. General de Dl&lt;fsl6n en la m!Ema fecb·a.

á qulec se extendl.; la patente de su grado eu 1a milicia Permanente

Ante aquellas palabras el héroe aneiano,
l\Iira al cielo un instante, tiende la. mano,
Consulta el libro aug11:,to ele su coneiencia;
l\lira al pueblo, y da el g rito de Independencia.
¡Y tú fuiste,.egregia, noble Señora,
De aquel Supremo arranque, la iniciad_ora;
¿ Quien á tu voz de mando no fué obediente?
¡ Eras luz, fe y amparo del ins1Jrgente!
Te adoraban aquellos hombres sencillos
Que á la par que soldados eran caudillos;
J~os que nada tmieron débil ni falso:
¡ Urandes en el combate y en el c.1dalso!
Tú lo.s viste luchando pobres y rudo•,
Errando en las montañas casi desnudos;
Sin anhelar honores, fama ó riqueza
Xi lo, regios blasones de la nobleza;
Hu en.sueño fué Yer libre la indiana tierra;
Su esperanza Ja, muerte; su afán la guerra,
Y por ellos alzaba, preees ferviente,¡ Oh matrona que amaron los insurgente~!
Si la. mano ele Hidalgo tocó tu mano;
Si tú á la lid hrnzaste, al héroe anciano
Y de todos los suyo' fuiste la. guía:
r. Que te dirá la to~ca palabra mía?
Sefiora, tú no has muerto; llena de gloria
Yi virás en los fastos de nuestra historia.
El pueblo te bendice y agradecido,
Para que nunca duermas en el olYido
Labró tu efigie en bronce; tu efigie santa
Que sólo ve coronas bajo su planta.
¡ Salve, matrona excelsa ! ¡ Sal-re. Señora,
Del grito de Dolores instigadora!
Bl pueblo que te otorga sus bendiciones,
Hoy te tiende una alfombra de corazones:
¡ Los corazones libres de tus hermanos!
¿ Qué más podemos darte los mexicanos?
Mira á tu pueblo: es grande, n·oble y felice:
¡ Bendícelo, Señora, cual te bendice!
México, Febrero 5 de 1900.

Jua,¡ de j)ios }'eza.

HORAS DE: AMOR.
¡ Hermosa noche .... ! Noche de estío . . .•
Silencio augusto, suave calor,
Mudos los nidos entre la fronda
Dormido el silfo sobre la flor.•
:f'.legan las brisas sus alas diáfanas,
Corre la fuente sin murmurar,
Y se levanta, ¡ lámpara de oro!
La luna llena rasgan&lt;lo el mar.

Lit onda es de plata.. plata fundida
Que hierve en ancho, negro crisol ....
Lágrimas brillan en el espacio,
Son ele l!t noche, viuda del sol.
Gentil plumaje de cocoteros
Recorta un fondo de c:elo azul,
Y arriba cruzan celajes raudos,
Rupciales Yelos de blanco tul.
Cúhrese Oriente con luminosa
Ténue cortina ele gasa gri;;
Las nebulosas parecen humo
Y las estrellas flores de lis.
Embelesados los ruiseñores
Duermen del bosque bajo el capuz,
Y las lucernas aman y mueren
Como el poeta, virtiendo luz.
Aqui mi Nelly viene anhelosa
Al grato abrigo de este peñón,
Aquí es la cita. ...... ¡Cómo imp1:c:ente
Salta en mi pecho mi corazón!
Aquí mi Xelly viene anhelosa
Cuando la noche mediando está,
Y antes que el a.1ba luzca en el cielo
Tiende las alas, vuela y se va.
Llega, me mira, y en sus miradas
Arde el incendio de la pasión;
Luego me besa. . . . . . . ¡ Rojos y dulces
Como la fre a sus labios son!
Es tma virgen núbil y bella
Enamorada musa gentil,
Conjunto prócer de nieve y rouas
Ebano, púrpura, seda y marfil.
Siempre que hablamos, estalla el diálogo
En incoherente, loca explosión;
Frases con alas. . . . . . saben á beso
Y t ienen música como canción.
Las horas pasan....... Se oye de súbito
Lejano y dulce trino de amor,
Y ella porfía como J ulieta :
"Ro, no es la alondra, es ruiseñor."
Como á la llama la mariposa
Y á los nectarios el colibrí,
Viene á mis brazos, voy á su boca,
Bebo su aliento, se abrasa en mí.
¡ Que las lucernas sigan brillando!
¡ Que siga eterna la noche gris
Con sus celajes, velos de novia,
Y sus estrellas, flores de lis!
Que · los ansiosos Tritones callen;
Que al mar no asorde su caracol;
Espera Vesper, detente .Aurora,
Dejad que duerma, que duerma el sol.

•

Javier Sat¡fa }Ylaría.
~

•t

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

•

P uesto de Sodas.

agrado cuanto que en él figuran muchas de las distinguidas señoras y señoritas de nuestra mejor sociedad.
Los puestos en general estaban adornados con lujo y arte y sentimos
que la falta de espacio nos obligue á no representarlos todos en nuestras
ilustraciones.
.
El Banco estuvo á cargo de las Srtas. Soledad Moreno, Julia Ca.stelló,
Elena Moreno, Alejandra Castañeda, Merced Moreno y María Blazqueti.
En el puesto de "Sodas," la señora Guadalupe Cacho de Caso y
Romero Rubio de Teresa y señorita Dolores Teresa, demostraron el refinamiento de su exquisités y buen gusto.
El puesto de dulces de fantasía. era también uno de los mejores y
más bien atendidos; á su frente permanecieron la señora de Alfredo Bishop
~Iason, y señoritas Alejandra. Castañeda, Ma.ry Hay y Dolores Licea.ga..
. El puesto de confetti estaba atendido por la señora Beatriz Redo de
Zaldívar. El adorno era bien. sencillo, pero del mejor gusto; la pared del
fondo ostentaba ricas colgaduras crema, sembrada. de rosetones de otro
géuero, que le daoan preciosa vista.
El ,puesto de pasteles y helados aparecía como el más deslumbrante
entre los demás; las Sras. de Scherer y Moylan tuvieron el buen gusto de
ornar el pequeño espacio de teneno, con una tela de seda, recamada de
plata, al estilo Renacimiento, que producía. un efecto soberbio.
El puesto de "trastes" de Gua.da.la.jara fué "sui generis" en su adorno; coustituíanlo en la pared del fondo, una acuarela. mostrando las torres
de la Catedral de Guadalaja.ra, encuadrada en la parte inferior los largos
trípodes de madera dorada, que sostenían las muestras de la variada cerámica tapatía, como jarros chocolateros, ollas para pucheros, botellones,
etc.
Estuvieron encargadas de los puestos, las señoras de Lancáster Jones
y Palomar de Corcuera.
La cantina con sencillo adorno de banderas nacionales y extranjeras y perfectamente ~urtida., estuvo á cargo de las señoras Samaniego de
l i'\ ;g0 y Terreros de Algara y señoritas Josefa Algara Terreros, María
tuisa Iñigo, Gila O'Gorman, Dolores Rubio, Paz Cortina, Anita Rubio y
•reresa Torres.
El puesto de rifa, estaba regenteado por las señoras Dolores Cervantes de Riva, Bárbara Martínez del Río y Refugio Terreros de Rincón
Gallardo y señoritas María Rincón Gallardo, Guádalupe Cervantes, Lupe
Rincón Gallardo, Catali-na Escandón, Ana Riva y Cervantes, Cristina. Terreros, Carolina Smithlein y Lupe Terreros.

LA KERMESSE EN MINERÍA.
No fué un gran éxito indudablemente la fiesta celebrada el último
-domingo á beneficio del asilo Colón; pero de ello no hay que culpar ni á
las distinguidas damas que con tan loables miras la organizaron, ni hay que
-decir tampoco que las familias mexicanas, que siempre han dado muestras de buena voluntad cuando se trata de obras de beneficencia privada,
-en esta vez se hallan rehusado á ocurrir al llamamiento que les hacía la
-Oaridad. Sucedió que la Kermesse fué arreglada en el corto término de
,ocho días, por dificultades insuperables, y muchas familias no recibieron
.á tiempo sus invitaciones, otras dudaban de que la fiesta se verificase y
-otras, por último, ya tenían distribuido el tiempo del domingo cuando
fueron invitadas.
Pero decir que la jamaica no fué un gran éxito no es decir que fuera
un fracaso y la mejor prueba es el cuadro que por. nuestro encargo tomó
el fotógrafo señor F. lf. Stiffler, y que hoy publicamos con tanto más

Puesto de productos de Guadalaj&amp;ra.

Jll Banco.

En el de obj~tos varios estaban las señoras' García Teruel de Raro
Camacho de Landa y Goyález de Algara y señoritas María Algara An~
· gela de Raro, Ana Algara, Amalia Diaz, Dolores Lascuráin, ·Dolo;es de
Landa y Paz Campos.
El de té se encomendó á las señoras Mariscal de Limantour y Cañas
de Lirnantour, Laura, Carmen y María Teresa del Villar y l\fatilde
Hu.arte.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Domingo 11 de Febrero de 19~0.

=

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
•

UN SECRETO TRISTE.

--Tengo pesares ... me dijo inclinando ISU linda cabeza como avergonzada.
-¡Cómo! . .. ¿.tú tienes penas? le pregunté.Nadie lo diría, en tus ojos hay felicidad, se ve
que eres dichosa ... Cuando te presentas en un salón, todas las miradas se fijan en ti, las mujeres
te sonríen con envidia, los hombres te admiran.

Calló, y con la mirada fija en su abanico parecía contar las :figuras que le
decoraban.
Me i¡_entía preocupada. Mi amiga sufría, no se que cúmulo de tristezas presentía en su vida tan dichosa en la
apariencía.

~-✓
Y o había estado fuera de la cmdad cerca de un
año, durante ese tiempo se hicieron las relaciones
con el que hoy era su esposo; ámi regreso la encontró casada, y volvíamos á vernos, en esa reunión
ofrecida en su casa.
No sé cuánto.tiempo pasó desde que nos sentamos cerca del balcón detrás de un biombo, ella
con la mirada :fija en su abanico, yo procurando
adivinar qué era lo que me ocultaba.
El preludio de un vals, y una voz que decía
"¿ Por qué tan triste?" hicieron que volviéramos
á la realidad.
·

t

(

\,

.

\..~

en el teatro deslumbras por tus joyas, por tu,, .
trajes, por tl!- hermosura. Si yo fuera poeta, te
llamaría la Reina de la noche, porque es cuando
más brillas.
-Bueno ... sí. .. me contestó con sonrisa
triste, sé que tú me quier~s un poco y por eso, me
ves así; pero ... no soy feliz! y un sollozo ahogo su
voz.
-¡ Dios mío! ¿ qué tienes? ¿ qué te pasa? ¿ qué
deseas?
-No estoy contenta, ¿qué deseo? ... .no lo
sé . . . Mira, todo eso que dices me tiene ya cansada,
es horroroso tener que hablar ciertai cosas sólo
p:tra una misma.
-Tu esp.oso ... dije tímidamente.
-Sí me interrumpió, se ocupa en todo lo que
puede divertirle, menos en mí. . . . además, no
me entendería. En el baile, en el teatro, rodeada
de gentes, como hoy me ves, me siento sola, tengo frío en el alma.

Ella se levantó bruscamente y ........ el Sr. D.
me dijo.-Servidora-murmuré.
Nada de particular tenía una presentación de
estas; pero por qué me impresionó tanto la mirada dél Sr. D .... fija en mi amiga? por q:ué ella
con los labios pálidos, las manos temblorosas, no
podía apartar sus ojos de lós de él? ... Nos sentamos, un malestar indefinible se apoderó de mí,
quise levantarme.-No, me dijo ella, con voz opaca, no te vayas.
El le dió un pomo de. cristal y una carta, tomó la mano de ella unos instantes ... Gracias, gracias, amigo mío, le decía estrechando su mano, y
más pálida que una muerta le sonreía. Y o los miré azorada y ... lo confieso con pena, huí. casi sin
despedirme de nadie.
A la mañana siguiente cuando me disponía para
levantarme, después de haber pasado una noche
de insomnio y presentimientos, entró mi criada
con una carta. Ignoro qué terror se apoderó de mi';
la abrí. Era de ella; decía así:
"Anoche sorprendiste nú secreto, he luchado lo
que no tienes idea....siento que mi corazón se ofusca, no tengo valor para sufrir más. No quiero tener que bajar mi frente avergbnzada, prefiero
morir.....Piensa alguna vez en tu . pobre amiga.

X.}'.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 ' de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

-

.

.

E:L SINIE:S.T
..

_,....-.__

__,.,..,e. ,.. '-'

EL MUNDO ILUSTRADO
e

O.- ·oe:

Ambulancia dela. Colonia.Fr•ncesa. en el 'l'~ansvaa.l.

Una Rápsoda Rusa.

&gt;

l. Vista del Volcán á. las 8 a.m. del dla 20. Pequefla l!'rnpclón constante, anterlor al siniestro y

que aun dura.
·
s. Cos1ado W. del "8:\~rado Corazón de Jeslls" Derrumbe de la arquerfa del vestlbulo, del
que se ve en pié un grueso pllar; desgaja miento completo de la cdpula, con enormes cortaduras que
pa ·tleron los tragaluces, y truncamiento del remate de la misma.
ó. Extrem &gt;N. de la calle de Los Once Pueblos. vléodose en el fondo el templo del Sae:rado
Corazón. Cuadra del frente del costado E. del Semluarlo, en cuya faja de manzanasde E. á. W. se
encuentran grandes destrozos.
•
.

E.l siniestro en Colima.
No son los desperfectos que nuestro$ grabados
representan, los únicos que causó el Illovimiento
seísmico que sentimos en México el &lt;;lía 19 del
pasado, y que abarcó una zona muy extensa, ha•
bién.dose sentido con mayor fuerza que en ótras
partes, en Guadalajara, y sobre todo, en Colima,
•don.de el fenómeno revistió caracteres excepcionales, sembrando pánico entre la población., que

.

~
. ..,_,..._,

::.

¡;:;,, ~ .....,

~ .:Y.

'~---- . -~ t z , . _ ~

2. Costados E, y N. de la Catedral. Derrumbamiento ne las cornlsassuperiores, de las almenas
grandes de cl1pula y tor•es, y d ~l remate del cimborrio de una de éllas que sustentaba una cruz·
desgajamiento de la media naranja d" la cúpula y gran cuarteadura del muro de la espalda; nota'.
ble desviación de la torre d"l N.
4. .Kxtremo N, de la calle &lt;1e •Las Cabezas,• en que los electos fueron mayores. En la casa que
se ve en primer térmlno_quedó muerta una jóven de 14 a!ios y lesionadas dos personas.
6. Calle de «La Garita de México,• en la confluencia de las que forman el punto llamado •Siete
Esquinas,• en que quedaron todas las casas averiadas.

veía iniciada una erupción. del volcán y, temía
que ésta, tomara mayor es proporciones. ·
En la correspondencia que con motivo de este
siniestro nos dirigió nuestro corresponsal acompa- ·
ñando las fotografías que representan nuestros
grabados, se nos dice, que además de los perjuicios
señalados, la torrecilla del reloj público se desplomó; la casa de Don Juan de Dios Brizuela perdió parte del cornisamiento; en el Seminario Conciliar, además de muchas averías, una gran campana cayó al suelo; en la calle del Jardín, cuadra
anterior al paso del Río "Principal" quedaron

destruidas cuatro ca3as, salvándose los moradores, no sin haber corrido gran peligro. Esa calle
parece ser la línea que dividió la ciudad en dos
zonas, pues no en toda aq\lella se sintió el temblor
con la misma intensidad. La casa conocida con el
nombre de antigu~ Garita de .México, completamente se desplomo.
·
El aspecto que todavía en la actualidad ofrece
Colima, puede dar idea de lo fortísimo que fué el
temblor, pues casi todas las casas resultaron. averiadas y ha habido necesidad de apuntalar sus fachadas.

•

Los periódicfos r usos han anunciado, r ecientemente, la muerte de una
mujer singular: Irene
Fédorovna,
que vivió 85 años, y constantemente
dejó admirados á sus cJmpatriotas
por el talen.to que tenía para improvisar cantos líricos y épicos.
Esta mujer era originaria de la
provincia de Olonetz, que es la única de Rusia, que pobre y desolada, y
sin vías de comunicación, conserva
entre sus habitan.tes algunas ráp.soclas,
mujeres que caminan de poLlación en
población, cantando y recitando á los
aldeanos aventuras maravillosa de los
héroes y los hechos sensacionales de
muchos siglo¡; atrás.
I~ntre estas mujeres, Irene fué
verdaderamente notable: no sabía
leer ni escribir, y sin embargo, guardaba en su memoria más de sesenta
mil versos, facult?d que conservó
hasta su muerte.
Estas poetizas rusas se distinguen
por el cuidado que ponen en tram;mitir interminables poemas, de madre
á hija, y así se perpetuan por centenares de años .
En las poblaciones cortas de Ru~ia,
~e llama á la rápso&lt;la en los días de
duelo, cuando la mujer llega á la casa
~e coloca delante de la silla en que el .
difwito tenía costumbr e de sentarse.
y hace su elogio fúnebre, improvisado.
~o es esta la única ocupación de la
rápsoda, pues lo mismo se le llama
para duelos que para los festines lo~
matrimonios y los bautizo~.
'
La que nos ocupa, iué muy hermo!:'a en su juventud, ya anciana era de
trato afable y simpático á la vez que
se mostraba enérgica y de ideas firmes como puede verse por el siO'uiente
0
resgo de su vida.
En 1867, cuando su reputación se
había extendido por todas partes, un

acaudalado per,onaje tuvo la idea de hacer copiar
todos_ ,los versos q~i_e aquella mujer recitaba, y le
o~rec1? su protecc10n. Ella conte~tó: "ni conozco
ni qmero tratar á los señores. Yo canto para mis
aldeanos."

P ero no dejó de comprender que su muerte se
acercaba é iban á perderse todos sus versos así
es que desde aquella proposición, recorría las'ciudades Y l~s aldeas; pero ya no sólo con el afán de
recoger hm?snas, sino que se prestaba de la meJOr voluntad á dictar sus cantare~
cuando era algún aldeano qnien se lo
pedía.
Cuando consideró que sus o0.000
'".e,rsos no se olvidarían, crey6 su rniRion cumplida Y entonces sí aceptó
la protección de Lord Phillipoff, en
&lt;;n~a casa _de St. Petersburgo, pasó los
ultimos anos de su viua.

De "El libro de las burlas."
XXII

. ·' .·'

Jo:11
e-orno
~u;;c-~
C¡ ue a

la• memoria
en un viejo
el r0cuerd~
'er:es en llll

la ir~pacien.te idea
arcón trémula ma~o
del amor lejano
'
sombra centellea.

Jlemueve, por hallar. lo que desea
entre !o más recóndito y arcano '
lc1,- harntijas de la vida .... En v~no 1
es &lt;:an~acb é i~.1útil la tare~.
·

U11a~·~1a el arcón los mudos cascab 1
lo· ,. 11
f
e es,
~ s map~i:; e1e e, los oropeles,
q uehradas Joyas y marchitas flores;
pero el amor de mi alma se ha perdido
q~e rnbmente me dejó el Olvido
'
trrnte.~fl~, desencantos y dolores! .. .

.Cuis ~- lfrbina.

lJna. rápsodll rnaa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• das de les que están aburridos de no ser dueños
A los impenitentes, á. los impacientes, á los que
del po~er, ! que frecuentemente es preciso some- no crean que, menos l¡¡. honra nacional, hay que
ter a v1 va fuerza; esto, por desgracia, es necesario. sacrificarlo todo á la paz, deberá la América del
Y ya lo hemos dic_h?, la paz es preferible á todo, Sur, la apertura más ó menos lejana de un pe-·
p_orgu~ es la _condición del advenimiento del pe- ríodo de intervenciones extranjeras, en la forma
nodo mdustnal, y entonces las instituciones li- que todos sospechamos y tememos, y que será, sin
bres surjen del estado sccial y no bajan del esta- duda, un infortunio, pero que quién sabe, si á la
'-•En los Estados Unidos: costumbres do mental ~e los_ legisl3:dores y estas son las que remota posteridad, no parezca lo que la interlmpolltlcas de los lmpol/tlcos.
perduran. S1 se siente cierto crispamiento nervio- vención francesa á los que aquí sintetizan, no
2-••Patologla Sud•amerlcana.
so ~uando se .leen la; crónicas de los homenaje~ sin juicio, su opinión en el célebre proloquio:
ofic1~les tributados a un Arzobispo, porque trae "no hay mal que por bien no venga."
1.- La guerra civil ha estallado , en el Ken- de Europa un hueso de San Leandro, el enojo
tucky! diríamos aquí al saber que dos particl()s no puede ser contra un_ pueblo mal educado, (¿ no_/vtA5tuJ~
que en ese Estado de la Unión Americana se dis- sotros est~os muy leJos de esto?), sino contra
putan el gobierno, se entreasesinan, se arman, un clero ignorante para quien no tiene lecciones
gritan, luchan y se dirigen al Presidente McKin- la historia, y que funda su dominación no en el
ley para que les preste auxilio. El Presi~ente catoli_c:sm? J?Oral, como el clero .católico angloreune á su consejo oficial y .... no les hace caso. amencan.o, smo en las supersticiones puramente.
Ni habrá guerra civil, ni habi'á nada; en un Ahora bien, el _clero español é hispano-america•
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;
momento dado, si no hay transacción, si el nú- no. e~, en esto, 1~sensato, porque el sentimiento
mero de vidrios rotos, de puertas quemadas, de rehg10s? 9.ue se alunenta con supersticiones, con las
Seguro estoy que más de cuatro de mis discrecráneos quebrados toma proporciones un tanto supersticiones des~parece, y las supersticiones,
que
son
los
parásitos
mentales,
ó
desaparecen
ó
tísimos
lectores, han oído á algún literato de faz
considerables, irá un poco de tropa federal, manpllida y cabellos largos, expresarse así, con voz
tendrá el "statu quo," legisladores y "goberners" matan.
El Ecuado: h~erve en_ conspiraciones y se es-· sepulcral:
se quedarán mirándose como perros de porcela-Los editores me matan; yan á chupar mi ju•
na, y si la Corte de Justicia tiene algo que decidir, tremece, gracias a los p~JOS de _los vencidos para
decidirá, y aquí paz y después gloria.
v?l~er á aqu~l desg_r~ciado é mteresante país, a\ go, el jugo de mi cerebro, como si fuese éste caña
Nunca recomendaremos bastante la admira- r~g1men semi-teocrat1co en que vivía; nosotros habanera, y cuando sólo reste el bagazo, un órgable virtud de los norteamericanos, de no apurar m podemos defender, ni nos podemos entrome- no atrofiado, inútil, me arrojarán de fijo al cajón
cuestión íntima ~e la política de estas de los desperdicios, ahí donde van los inválidos
nunca el derecho, de no ir hasta al fin de lo que ter 1;n
creen que les es debido, de presinrJ.ir de lo que Repubhcas; nos falta la mformación suficiente· de la idea, los agotados, los dispersos!
Y el lector discretísimo, ó los lectores discrepueden considerar ~ prerrogativa política desde per_o. este defecto queda compensado con la mayo;
el momento que, tuerto ó derecho, interviene, una fac1hdad que te°:emos, viendo de lejos, de ver tísimos, que lo mismo da, al cual ó á los cuales
decisión de autoridad facultada para ello. ¿ Qµién más claro el conJunto. Y ya lo hemos dicho to- supongo compasivos y buenos, se separan del liteno tiene presente el celebérrimo caso de la fal- da revolució~ armada que· no tenga por objeto rato, murmurando: ¡ pobrecillo! y acaso, acaso
sa elección de Mr. Rayes que, en realidad, había romper obstaculos supremos que impidan la en- aplican á los editores sin entrañas, epítetos di&lt;T0
sacado en 76menos vol:osque el candidato democrá- trada de un grupo humano en la vía de la civili- nos de oírse: ¡ tiranos!, ¡ crueles!, etc., etc.
Sin embargo, á riesgo de contrariar la opinión
tico y que por una jugada de la mayoría republica- zación, no es legítima. •
na de la Cámara de Diputados, apareció con los voLa paz,. condici~n del progreso que en los pue- de muchos de mis colegas y acaso, acaso la de
tos requeridos?
blos ~mericanos s?lo puede ser obra del capital muc~os de mis amigos, voy á permitirme entrar
¡ Qué escándalo, qué gritería, qué aprestos de extrano, porque solo ella puede darles seguridad
en cierto g~nero de consideraciones, á propósito
lucha, qué irritación contra la "infame superche- es preferible á _todas las revueltas, á todos lo~ del agotamiento intelectual, del "surmenage•.•
ria," qué preparativos belicosos! Aquí, poco pro~ramas políticos, que, por regla general, no (palabra nueva que ha tomado carta de naturalimás ó menos, por el mismo tiempo, estábamos son. 1!1ás que caretas de apetitos bastardos y de zación en Francia y que empieza á naturalizarse
envueltos en una terrible lucha civil, por codicias brutales. El Perú y el Brasil forman en México), de la atrofia, y anexos.
l:i necesidad, de barrer con un gobierno civil cuyo en una escala más alta que las antiguas RepúbliCl~ro e~tá que no intento ·analizar ni la siani- •
J'Ploj retardaba, en materia de progreso nacional, cas federadas del Norte de Sud-América. Todavía ficac1?n m la aplicaci6n de tales vocablos; t~rea
del que marcaba las aspiraciones del pueblo mexi- en ellas la generación que ha vivido de la revuel- semeJant~ ~e llevaría más lejos de lo que quisiecano. Aquí la solución fué una revolución triun- ta y que disputa los puestos administrativos á ra; voy um~amente á manifestar cuál es generalfante, allá una decisión de la Corte de Justicia, su- fuerza de pronunciamientos, está en pie y es 'vi- mente el _onge~ de ese coco de los literatos, y cógerida por los intereses del partido republicano, gorosa; todavía las presicjencias parecen cuarte- mo en_ m~ hunulde concepto, no son los editores
dió la razón á los defraudadores y todo el mundo se les ge~erales y_las administra?iones campamentos; los prmc1pales culpables de que aquellas bestias
sometió.
todavm el gobierno del Brasil vigila, revólver en f~~oces, que se alimentan de cerebros como pu2.-Aún no sale Sud-América del periodo mano, á los grupos monarquistas que usan este diera:ffios nosotros alimentarnos de sesos de va·
anárquic3, resultado del sistema español, que nombre de cierto prestigio popular todavía para ca, vivan y medren.
abrirse
paso
hacia
el
presupuesto
y
el
abus~
·
tofué todo lo contrario de una preparación á
Empiezo por confesar que estoy absoluta plela libertad y de las tremendas dificultades d.avía la ,,Política del "quítate tú para qu¡ me namente convencido de que la literatur; ue
' q
del problema economico, dos premisas que s1ente .Y? se resuelve en asonada, motines y lu- antes daba "honor
...- '. más no renta, " en 1os t·1empos
han hecho de la política ó arte de vivir chas civiles, tanto allí como en el Perú en donde que corren en 1u.éxico, no da ni renta ni ho
nor
del presupuesto, la sola industria nacional á la tiránica, pero firme y enérgica administración generalmente.
~el
Dr.
Pi!rola
ha
sucedido
legalmente
la
del
seexplotable y explotada por los grupos oligárquicos
_Es_a ave d~ gayo plumaje y harpada lengua, va
que se disputan el poder. Las noticias que de nues- nor Romona, hombre generalmente estimado, aún ahcai~a y ~ri,st~ por el mundo, y no porque sea
tros hermanos latinos tenemos, desconsuelan y fuera de los círculos político~, y que si adopta un páJar~ mutili no; yo creo, que tan benéfico es
comprimen el corazón; pero nos vemos, vemos una conducta i1;0placable con los revoltosos, y á la 1&gt;atna un h~e~ato, un poeta, como un agrinuestra· suerte actual, nuestras esperanzas, nues- s~ma~ente benevola para toda tende?cia progre- cultor ó U!i mecaruco, un artista ó un guerrero.
s1~ta~ maugurará una era definitiva para esa Re- Los más grandes acontecimientos de la humanitro pasado y no desesperamos.
K o desesperamos; el cambio de productos en- publica llamada á gran porvenir.
d1td han llegado á nosotros y conmovido nuestros
tre inmensos grupos humanos, hoy apenas en conChile y Argentina están arriba; ya parecen li- corazo~es, merced á la magia del verso . la !liada
tacto, apenas está iniciado y la demanda de los bres ~e accidentes epilépticos, ya parecen, más ~l ;ntiguo Testamento, los libros s~tos de ~
1
frutos tropicales crece sin cesar en los países la primera_ q1:1-e la segunda, capaces de asegurar!1- iah los Evangelios mismos, ¿ qué otra cosa son
templados por la latitud ó por la altitud; pense- se un monlllento plenamente normal. En Chile Slil~ ~rmosos .poemas, escritos por grandes oemos en que la ciencüt antes de un cuarto de siglo, hay hon~os males sociales que remediar, es cierT1rteo anunaba con sus cantos á los hombres
habrá matado la !ebre de los litorales atlánti- t~; la oligarquía que es en realidad, el único go1 rt5, ~arf el combate. San Francisco de Asís
cos, y antes de medio siglo, la población habrá tri- bierno normal en las sociedad~s humanas nece- poe Jz~ a a virtud para hacerla amable Cha
plicado, si no por la atribución á los inmigran- sita abrirse más, ser menos una casta s~r más teaubnand buscó para reconstituir el c .
tes de tierras nacionales escasas en las tierras tem
un g~~po director que explotador pu:o; esto es 11:º en Francia, corroído or 1 . dif ri~ iam~}Jladas, sí por el perfeccionamiento y la coloniza- cuestion que el desenvolvimiento económico suel lado poético, suhlime~:te er;~ztrc:e~~
ción de los "latifundia," á que tendrán que llegar mado con la educación general, resolverán lentaq ... . . .
á riesgo de atraerse una ley agraria sobre sus mente; valía la pena de precipitar esta evolución
N e~, _pues, 1~ poesía, no es, pues, la literatura
• cabezas, los agricultores sud-americanos y los sería esta la honra del partido liberal chileno ta~
a1go mutil por cierto. Si andan de capa caída en~
mexicanos también.
intelige_nte, de tan notable sentido práctico. En tre nosotros, débese ¿ quién lo duda? a'· que M' .
P ero entretanto, las cosas tienen por allá mi Argentma todo, naturalmente, está subordinado co e ·
á · ·
ex1~pieza . -v1vrr, la vida de los pueo1os libres.
triRte cariz: Venezuela atacada de epilepsía poli- á la restautación del crédito que, á pesar de las
~mo; faltale al pueblo iJngt,:ación y'
tica., engendra una guerra civil por medio de grandes riquezas de aquellas pri vílegiadas co- ~~ ~un
igamos
o
e pasada, necesitamos por abo;~
otra, y sin norte y sin guía, y sin otra bandera marcas, naufragó en 1884 á fuerza de inmoralidad
más labradores que romanceros má
á .
que la ambición, que ni es ambición siquiera, sino de mala fe y de avidez desapodera~a. La adminis~ que forjadores de décimas má~ ind s 11:ec mcos
codicia brutal de los cabecillas, el grupo de lapo- tración del General Roca, seria y bien intencio- novelistas; no ha llegado ai'.m la ép~:!r:lfs1 •iue
blación que tiene bajo sus pies á un pueblo pa- nada, comie_nza á r_ecoger los frutos de un plan para nosotros; la cultura se manf
e 1 ro
sivo y desesperado, pero resignado, saqueado y modesto y bien meditado, que permitirá á nuestros de las clases distinguidas (y al dec~~nt
el
sarwrado impíamente, se divide en bandos que hermanos argentinos, que alguno ha llamado : no me refiero á los ricos) como auf s mgu1 as,
bat;llan sin cesar. En Colombia, el gobierno con• los mexicanos de Sud-América, dar vuelta, poi mantenía en los convento~.
iguamente ~
servador y el buen sentido del partido liberal' segunda vez en el curso de su dramática histo~onfieso
asimismo,
que
la
ma
·or
moderado, tratan de impedir las protestas arma- ria, al cabo de las tormentas.
editores son barateros; tienen )que parte de los
serlo en un

Domingo 18 de Febrero de· 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

_país donde el periodismo lleva una vida anémica ·
aún y delicada.
~ero también confieso y será esta m1 tercera y
última confesión, que ni la literatura ni los edi•
t?r?s son los verdugos de los ''plumitivos,'' que
-&lt;l,ma un amante de la galiparla; que la primera
s1 no es una madre, no es iampcco una madrastra
~quí: será cuando más una tía, y que á los segundos no debemos reputarlos unos D,oclecianos, unos
monstruos policéfalos que por sus cíen bocas chu_pan la savia de todos los literatos pobres, unos pulpos que aplican los tentáculo, desu avaricia á todos
los cerebros que piensan, hasta extraer la última
esquirla de oro que contienen.
Bien, dirá el lector estimabilísimo, literato ó
profano, niega en buena hora la citusa, el efecto del
agotamiento existe. ¿ Quieres ejemplos? Ahí está
X.,, ahí está Y.1 ahí está Z. ó mejor dicho, ya no
•están, ya no alientan, múrieron en las brechas y
han dejado sin pan á sus hijos, sin calor SU$ hoaares ... Rehabilita al pulpo; pero esconde antes lo,·exangiies restos que testifican su veracidad implacable .....
Mu)· bien, amigos míos; el pulpo existe, vire.la
hidra, alie~ta e_l monstruo, si; convengo en ello;
pero ¿ sabe1s como se llama ese mónstruo, esa hidra, ese pulpo?
Lo diré en infi.ni ti vo :
Se llama trasnochar, se llama beber, se llama .. .
también morfina, éter, café, ajenjo ... "rn nombre
~s ¡ legión!"

El agotamiento intelectual.

!ª

El cerebro es un manantial inagotable hasta abreva con el ajenjo para ver surgir de las heces
que lo azolva la senectud, es un árbol que constan- opalinas la musa pálida de Musset; se inyecta moriemente se desnuda y se recubre de frondas y de fina para hallar estímulos ficticios; aspira éter panidos, al cual nunca le falta el soplo de Favonio ra: sumergirse en piélago de infinitas vaguedades;
fre,co ó de Céfiro suave, hasta que el invierno de abusa del café para que sus nervios vibren hasta
la suma vejez lo arropa por siempre en su sudario romperse, para que ~e encojan y tiemblen al meblanco. Pero nuestros bohemios de ahora ciegan nor ruido, como pequeñuelos azorados; quiere la
aquella fuente. secan este árbol antes de tiempo, vigilia perpetua para condensar más vida en medebido á sus excesos. Matan la gallina de los hue- nos tiempo; busca en los licores embriagantes exvos de oro ....
citaciones periódicas; violenta á la naturaleza que
Gladstone, un anciano glorio,o, que vivió pen- en su; mudas páginas le dice: "Yo hago estallar
sando, consenó octogenario todo el vigor de su mis yemas c1da prima vera; sazono mis frutos
talento, todo .el brillo de su inteligencia privile- rada otoño, y en el invierno me embozo en mi jaigiada; León X:111, otro anciano glorioso, versifica que inmaculado y duermo: economizR tus fuerzas;
aún admirablemente en la lengua de Horacio y de la diaria tabor exige el diRrio repo•o! ..
'l'ibulo, durante sus ocios; Julio Simón escondía
Violenta la naturaleza, sí, debilita su organismo;
bajo el blanco cabello que coronaba su frente, pro- odia al método, se granjea la neurosis y luego
digiosa fuerza intelectual: Humboldt, á edad sucumbe como mariposa, que apenas ha mostrado
avanzada asombraba al mundo con la grandeza de en el espacio la seda recamada de oro de sus alas.
su sabiduría; Can tú ha muerto lleno de savia,
Y la musa elegiaca llora durante un día sobre
como los cedros del Líbano, milenarios que abate sus féretros, y exclama: ¡ una víctima más! ¡ una
ti rayo.
esperanza muerta en flor!
¿ Por qué, pues, nue,tra juventucl, arr,iyo de
.... En tanto el anciano, el octogenario prulinfa vigorosa, que aún ve en el recodo de 1,i tlore~- dente y sabio, asómase á la ventana de su gabineta el manantial fecundo de donde vino, se agota te de estudio, ve pasar el fúnebre cortejo y soncuando el Xilo y el Amazonas, el Tíher y d .Bra- ríe, (aquella sonrisa es de conmiseración y t risvo corren vigorosos á centenares de millas de sus teza), y murmura esta sola palabra: ¡ suicidio!
fuentes límpidas?
Ya lo he indicado: porque esa ju•'PÍ1tud ama
FROU--FROU.
el exceso.
Esa juventud tiene á gala estar enferma; se

•

•

ejecufivo de la guerra del Gransvaal.

f~:-

t. . -

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°.

•

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et ~tº

•

1-Jacobus-Martlnus-.Andrev Wolm•ralll'. 2-FranclF-Wllllam Relb, Secretarlo de El:tado h"ehalk-Wlllen Bu r ~ J h
H
de sus heridas. 5-Petrus JacobusJoubert, eomandank! general y Vice-presidente de 1a·RepObllcaSud Africa': ·6-S;p~~:~~Jot~ªnnusj!'flche~ock, herido en Elandslaagte y muert.o i consecuencia
7-Pleter-Arnoldus Cronjé, superintendente de ·1os lndlgénas. a es• auius
ger, presidente de la 'RepObllca Sud-Africana.

En números anteriores, nuestros grabados han
l'epresentado á los combatientes bóeros, aguerri1ios soldados con fisonomías de aldeanos, á quienes un patriotismo verdadero y una fe absoluta
•-en sus derechos, están haciendo invencibles.
Ellos son ·el brazo que verifica el exterminio;

nuestro grabad? de hoy, la cabeza que dirige ese
brazo: estos seis hombres agrupados al rededor
del Pres.idente Kruger, son el alma de la resistencía pu~sto .que forman el consejo ejecutivo bóero;
el gobierno de la defensa nacional.
Xada los distingue de los guerreros que com-

•

ponen el ejército, ellos mismos son guerreros
pe_ro más instr~íclos, más avisados y más al tan~
to de las ne_ces1~ades polí~icas. Saben prever y
sa?en . º?'.ar . cuantas naciones reputadas como
ma~ ~ml,zadas que la República Sud-Africana
envidiarán tener tales jefes!
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• FT, Mrt'-rno n ,n~rrn Ano

Fo~ografbs tomadas á medi!I. noche por 'J!'. M. Stiffer.--Tercera Or den de San .A.g- ustln 3 .

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•

TI GRf

Fotograflas tomadas por Cm/1/o Lange•.-Protesa número 2.

~R.AillERTO MICHflautordel libré~

. Jlt~im6a y euau.itemoc.
Hace ya cerca de treinta años, asistimos llenos
de emoción y de curiosidad á la primera y única
representación del "Cuauhtemoc" de Anicetc
Ortega, en el Teatro Nacional. Eran los buenos
tiempos, la edad de oro de la ópera en México.
Tarnberlick, el rey de los tenores y el " lion du
jour" de entonces. no había querido decir adiós
al público entusiasta, que noche á noche lo aclamaba, sin interpretar una creación nacional, una
ópera de autor mexicano.
En un salón aristocrático, entre una taza de té
y una copa de Charnpagne, propuso á Anicetu
Ortega, gra.n "amateur'' musical, que compusiera
algo, cualquier cosa, un acto lírico que él cantaría con gusto en su beneficio ó en el de Angelf
Peralta. Aniceto aceptó, pidió un libreto á alguno
de nuestros egregios literatos, y en dos ó tres semanas libro, música, vestuario, atrezzo, todo estaba listo y el "Cuauhtemoc" fué estrenado y
frenéticamente aplaudido.
¡ Qué interpretación! Tamberlick hacía el papel
de uuauhtemoc, Angela Peralta representaba·
á su esposa ó á su amante, Gassier, el incomparable y el imponderable, á Hernán Cortés. En punto á propiedad escénica nada más podía apetecerse; Tamberlick había calcado su traje de un retrato de Moctezuma II que poseía Don Mariano
Riva Palacio, y que los más autorizados " mexicanistas" habían encontrado de una autencidad indiscutible; el traje de Angela Peralta, llevaba el
"visto bueno" de Alfredo Chavero; Gassier había ·
compulsado retratos y manuscritos para " vestir"
el Hernán Cortés. ¡ Y qué macanas, y qué teponaxtles, y qué teocalis sangrientos, y qué ensayos
esmerados y qué impecable ejecución!
"Cuauhtemoc" hizo furor; Ortega, que por tantos y diversos títulos lo merecía, se cubrió de gloria, y el público creyó por un momento, que había nacido la ópera nacional y entonó hosanas y
aleluyas.
Treinta años después Castro surgía; como Cristo, su "Atzimba" nació si no en un pesebre, al
menos en modesta y humilde cuna; pero los reres _magos vinie;on á saludarla y á ofrecerle su
m~1ens? y sus anforas perfumadas y sus homenaJes smceros.
Cm'iosa reflexión resulta de comparar esas dos
obras, esas dos épocas y esos dos acontecimientos
a~tíst_icos; reflexiono que puede revestir las apa•
nencias de un término geométrico y que expresaríamos así: El progreso del arte teatral en México,
la ejecución está en razón inversa de la concepción.
O de otro modo, á medida que nuestros creadores más estudian, más aprenden y mejor conciben,
encuentran menos elementos de interpretación Y
de transmisión al púbHco de sus vastas creaciones. Después de la Ristori María Guerrero· despu~s de Tam~erlick, Luján . Sólo en ta~oma•
qma y p~lotansmo hemos progresado, puesto que
al Estuchante han sustituido los Salazar, y que

después de Gaviño he~os admirado á Fuentes.
En cambio, qué abismo entre las creaciones
de antes y las de ahora. Aniceto Ortega era inspirado, ardiente; pero romántico, melódico é italiano; su "Cuauhtemoc" estaba fundido en los
moldes, entonces familiares, de "Lucía de Lammermoor" y de "Linda de Chameunix." "Cuauhtemoc"
gorjeaba como un zenzontle y .filaba la nota como una alondra; Hernán Cortés procedía por
el método del "recitado," del "andante," deJ
"allegro ;" decía : Oh nobles "tlascalecas" (porqll-e jamás pudo decir tlaxcaltecas), con los mismos acentos é inflexiones con que Edgardo dice:
Oh mía Lucía. La orquesta acompañaba con bajo
fundamental "esta escala" y acordes "plaqués"
de guitarra, y pareció una audacia infinita que
en un momento dado, bosquejara un jarabe tapatío para acompañar una danza de indios.
"Atzimba," es otra cosa; es el presente en contraposición c~n el pasado; es el hoy, tal vez el
mañana, frente á frente del ayer; es música dramática de verdad, alegra el oído, conmueve el alma. La música se amolda á las situaciones, al carácter de los personajes, á la índole de sus caracteres y de sus pa,siones. Villadiego es viril y apasionado; Atzimba tierna y semisalvaje; Perafán
chispeante y soldadón; el Gran Sacerdote solemne y sanguinario.
El respeto al color local es completo y en sí religioso; Villadiego no canta en indio ni Atzimba
en "español" y la marcha tarasca es una creación
origµial, vigorosa, característica y típica. Y lue-go, cuánto derroche de ciencia, cuánta profusión
de armonía., cuánta novedad contrapuntística é
instrumental!
Si Aniceto Ortega era anticuado, como lo imponían el gusto y las tendencias de la época; Castro e~ modernísimo por el sentimiento, por la concepción y por la "fachara." Sus lágrimas no son
de miel sino de acíbar; sus sollozos no son fingidos
sino reales; sus entusiasmos no son de aparato,
sino que arrancan del corazón y llegan al alma.
Pero, seamos justos: con los actuales precios,
merece elogio la empresa de Arbeu que monta
piezas como "Atzimba."
Nuestro elogio, también, para Chole Goyzueta:
ella ha hecho esfuerzos inauditos. Los demás artistas han hecho lo que han podido.
Pero no hagamos reproches, que serían injustos,
dado nuestro medio y nuestras circunstancias:
contentémonos con hacer justicia al mú•sico y al
libretista que supo crearle personajes y situaciones capaces de despertar su estro y dibujar versos á los que la armonía nada quita y de los que
mucho toma.
Y formulemos, para concluir, un voto : que
"A.tzimba" llegue á tener intérpretes · dignos de
ella y escenario más basto, ya que no se puede pedir ni empresarios más baratos ni público más
entusiasta. - 2Jr. Jr1. Flores.

~ERVIDO

~R. HANDRO OIAZ
Hirepan-Guefirero.
,~, ' "'"'

Fotograflas tomadas por Emilio Lange.--Protesa número 2. ·

�E~IUNDO ILUS_TRADO •

=-·
J'otog-rafias tomadas á media. noche por J', 111. Stiffer.••'l'ercer Orden de San ·Ag-ustln 3.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL ~UNDO ILUSTRADO

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'DO ILUSTRADO

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•

NkJEBTRA mf:TR®r?®Ll
E.l Museo Nacional.
• &lt;::&gt;O&lt;:&gt;

•

Dijimos. en nuestro anterior artículo sobre el
}.'[useo Nacional, que habíamos de ocuparnos
más concretamente de las curiosidades que encierra. Vamos á empezar con los salones dedicados
á la Historia Patria, desde la Conquista hasta
nuestros días.
Cuatro son los principales salones de la sección
á que vamos á referirnos y todos se encuentran en
el primer piso del magnífic0 edificio que ocupa
el Museo.
Llama desde luego la atención, en el primer salón, la rec : m strucción en madera de dos soberbios
ejemplares de la arquitectura auctóctona, especialmente la del gran templo de Cempoala, cuyo
grabado hemos dado ya. Esas reconstruccciones
son el fruto de mjnuciosos trabajos de distinguidos
arqueólogos que se sirvieron de las ruinas hoy existentes como base de su tarea reconstructiva.
Las paredes de ese salón se hallan'cubiertas por
los retratos al óleo de todos los vireyes de la Nueva España, desde Mendoza hasta O'Donojú. En
los cuadros hállanse también, los escudos heráldicos de aquellos nobles señores que en nombre
ele los Reyes de Castilla administraron y gobernaron á la colonia tal vez más pingiie de América.
Interesante por demás es el espectáculo que ofrece esa. galería de retratos, que á más de su interés intrínseco, ofrece una gráfica enseñanza de la
indumentaria durante los siglos XVI á XVIII.
Del justillo aterciopelado de Mendoza al bordado
uniforme de o ·Donojú, ha,' toda una etapa de la
historia humana, y ambas prendas simbolizan toda
]a evolución t,¡ue sufrió nuestra patria en su período de rnsallaje.
Ho~· los vireycs, desde sus dorados marcos, miran con la impasible é inexpresiva serenidad de la
pintura á todo el )léxico nuevo, emancipado ele
hecho y de derecho, de cuerpo y de espíritu, que
va á sonreírse de la ccremonil . de sus actitudes
y de lo adusto de sus ceño•. El público se detiene
ante tal ó cual retrato, ele cuyo • original tiene
más claras noticias: ante Mendoza y Velasco, los
organizadores; ante Hevillagigedo y ante la faz
volteriana de Bucareli. ¡ Cómo no ha de conocer
á estos últimos-cuando hay qmen se los señale
-si tenemos uM calle ele Revillagigedo y un paseo
ele Bucareli 1
En cambio, el hombre ele letras halla, ante aquellos retratos, un vasto campo de evocación histórica.
&lt;::&gt;()&lt;e,,

En el segundo salón aparece desde luego, el retrato del Conquistador D. Rernaird~ Cortés que,
á c1ecir verdad, desiluciona á todas aquellas imaginaciones enardecidas para las cuales un gran
capitán y un gran conquistador tiene que ser, forzosamente, un Adonie. D. Hcrnando ni tuvo se1\o de fiereza vi rik ni aspecto hél ico, á juzgar por
el auténtico retrato del :Musco ~acional.
Muy cerca ha.y varias armaduras de conquistadores, una de las cuales ::e atribuye al uso de Don
Pedro de Alvaraclo, porque sobre la coraza tiene
grabado el nombre de aquel capitírn.
Interesantes son dos aparatos de madera y hierro, para "dar g-arrote;· que ::e encuentran en
este salón y que fueron utilizados en muchas ejecuciones de reos durante la época colonial. Por
lo visto, el tétrico aparato se ha escapado á la general evolución de la mecánica, pues los "garrotes''
ú "horcas' 1 que se hallan en nuestro Musco Nacional son idénticos á los usados aún en algunas coma reas de España.
No ha sucedido lo mismo con los baúles, pues los
que se encuentran en el Museo y que son ~jcmplares de la industria española del siglo XVII, distan
mucho ele parecerse á los que hoy se estilan. Aquellos son pesrulos y pr,imiti,·os, pero tienen el mérito de lo antiguo, y más de un artista moderno diera
por el los buenos doblones, aunque no fuera má• que
para que le sirviesen de guarda trapos. ¡ Quién sabe á quién pertenecerían, quién sabe quién los· habrá traído ú. Nueva l~spaña! Yo me complazco en

•

figurarme que guardarOn ropa de mujer, ropa
oliente á ambar, de alguna dama. linajuda que vino
tras el marido ó de alguna linajuda pecadora que
vino tras el amante ... . . i Pero quién sabe si sólo
habrán guardado los paliacates de algún virrey acitarrado!
Los espejos que ornan los muros---0bra del siglo
XVJil-no tienen nada de particular en cuanto á mérito artístico, pero sí poseen el misterioso
atractivo de que en sus lunas "se miraron rostros
que ya. no son ..... ,,

=

Confieso ingénuamente--y creo que lo confesarán también todos aquellos que visiten el Museo
por simple curiosidad y no por afán · de estudio-que las dos salas anteriores que, como heQlOS visto,
guardan curiosidades pertenecientes á la época colonial, no me interesan tanto como las que siguen,
que se refieren á México independiente y que de
manera elocuentísima nos recuerdan las cruentas
luchas necesarias para la consolidación de nuestra
nacionalidad y evocan el recuerdo de hombres-titanes que dieron sus energias y hasta su sangre por
crear y legarnos la felicidad nacional de que hoy
disfrutamos.
Parece Que en 'esas salas mora algo de esos hombres: en las ropas que de ellos hay allí, ¡,arece que
ha quedado guardado su perfume rle héroes y de
grandes, como perdura el perfume de las rosas marchitas en las cajitas ''color de oro,, que han guardado los recuerdos del amor.
'!'oda nuestra historia está allí.
Un estandarte tricolor-¡ pero cuán marchitos
sus colores!-rccuerda el pSJ'udo--imperio del Archiduque Maximiliano. Lleva por lema, alrededor
del águila coronada, esta inscripción : Equidad en
la Justicia. Es el eetai¡darte de la extinguida Orden de Guadalupe. Y ante la mir.da de la mente,
surge un cuadro desbordante de brillo y de color:
los caballeros de la Orden, terciada la banda verde,
van en procesión á la catedral á celebrar un mreDeum" por el desastre último que han sufrido los
patriotas republicanos que, hambrientos .Y ensan~-rentados, pugnaJl por arrancarle al águila nuestra
la áurea corona imperial que tortura sus sienes
indómitas. E( estandarte surge por sobre las cabezas de los caballeros y el Gran Maestre ele la Orden,
Max:imiliano, eleva al cielo azul sus azules ojos .Y
dá gracias á la l)rovidcncia que por un momento ha
permitido que la Usurpación triunfe sobre el Derecho. Hoy el estandarte es objeto de curiosidad en
un Mu.:co .Y el Gran :Maestre duerme el sueño eterno en las imperiales y reales criptas de la Catedral
de San Esteban .. . ..
Y á poco andar nos encontrarnos con un gran retrato del Archiduque, á caballo, en soberbio tordillo, saludando á un pueblo imaginario .Y seguido
de generales de gran piocha y gran aparato. Es bello el Archiduque, fríamente bello, con su tez de
leche y rosn y sus barbas de oro. Yo concibo que
las dama.9 se hayan enamorado de él y le haya,, de-.
íenclido. ¡Joven, hermoso y ron el prestigio de
cien generaciones de realeza! Al decir el&lt;: quienes
conoci eron al Archiduque, el retrato ostenta buen
parecido; artísticamente, no pasa, empero, ele ser
una medianía. Airosa la actitud, pero amanerado el
dibujo y sombrío el color. El colgante y clúsico belfo de la casa de Hapsburgo, una vez más aparece
más propicio al beso que al mando.
Por bajo de un retrato, azás ingenuo, del Corrr,iidor ele Querétaro, Sr. Domínguez, yacen una
tina de mármol y un canapé, que sirvieron á la
Archlduquesa Carlota, cuando era joven, bella y
se creía Emperatriz.
Y á dos pasos, una humilde cama de bronce,
cual puede tenerla cualquier, hombre de mediano
pasar, pero exornada con las armas de la República, evoca el recuerdo del Benemérito de las Américas. En esa. cama exhaló su último susPiro el
Gran Patriota, en la noche del 18 de Julio de
1872.
La cama está cubierta con la bandera nacional
oue ondeó frente al Convento de la Rábida, en
España, en el año de 1892, con -motivo del festival en celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América.

EL MUNDO ILUSTRADO

Jóvenes eran las dos; más el
cabello de la mayor era blanco y
su rostro indiferente y frío se~ejaba el de una estátua marmórea.
el rostro de la otra estaba surcado por lágrimas; eran tristes sus
grandes ojos azules, y la boca re-velaba una patética languidez.
·
Cuand? el crepúsculo murió, la más joven incli!
nóse hacia_ los encendidos leños, y estremeciéndo'"e, extendió las manos ante la chimenea, creyen. do calentar con aquellas brillantes llamas, el frío
de su corazón. Cuando no pudo ya soporia_r el si-

No es sólo la cama 1 la que recuerda al Gran
J uárez. Están ahí su banda presidencial, sus anteojos alounas prendas de ropa y la mascarilla
qui'¡ o;tenta algunas venerables canas del Inolvidable.
En un marco de cristales, puede verse la plum'.1.
con que !ué firmada la Constitución de 1857, así
como la carta autógrafa que garantiza su autentit:dacl.
En enormes escaparates de cristales se puede
contemplar la vajilla de gala que sirvió al Archiduque. Es de plata maciza y cada una de sus piezas
lleva grabada una )[ entrelazada con un., f latin1,
que probablemente han de significar : "lfaximiliano l." La corona imperial se o:;tenta sobre cada.
monograma.
Dícese que }laximili:rno empleó mur-lios díaa
para determinar la forma que habia ele da,·,c ,,
ese monograma, ideándolo entre las 111il preocupaciones que le asediaban cada vez que se trataba de
algún asunto de c2rernonia, de aparato ó de etiqueta, y que jamás le asediaron cuando se trataba ele resolver puntos de vital importancia para
su deleznable Gobierno.
De las piezas de la vajilla la más notable es, sin
duda alguna, un centro de mesa de gran tamaño,
adornadQ de amorcillos y de otras figuras alegóricas.
Y de nuevo surge la evocación: la mesa desborda de alegría, como las copas desbordan de
Champaña; se oye á lo lejos el rumor de la mazurka que se baila en el gran salón de Embajadores, y. en torno de la mesa hay derroche de aparato : deslumbran los bordados de las casacas chambelanernas y las amplias crinolinas de las damas
entonan coros de frú-frús. A la harmoniosa música del habla ele Cervantes se unen ríspidos clamoreos alemanes y melosas frases de la lengua de
Galia. El Emperador lleva á sus labios su copa,
olvida por un momento la espada de Damocles
que tiene suspendida sobre su cabeza, se siente
feliz, se le figura encontrarse en su querido Miramar, arrullando sus ensu~os poéticos las azules
ondas del mar veneciano ..... . Bazaine sonríe y
!a tira de la barbilla, dice galanterías á las damas
y se acuerda ele i\apoleón y de Versalles, sin presentir siquiera el negro aietazo que la ~esgracia
ha de dar en breve sobre su frente dentro de los
sombríos muros &lt;le )Jetz . . ...
rrodo eso han ,,isto, con ojillos lisos y apagados,
los amorcitos que exornan el centro de mesa que
presidió los banquetesdel "Príncipe Barbad~ oro."
Forman contraste con tan espléndina vujilla
unas humildes piezas ele cristalería que p1~dC::necicron al otro Emperador fusilado, á It11r!,1llc, enpl
retrato eslá pintado en los cri:.:rnlc.:. E~as pir·~::i::1
no fueron testigos ele tan grandes suntuosidade'i
clmo las otras: servirían para tomar los vinos calientes durante los caseros "tresillos,, que9 organizaba el último de nuestros liberlaclores, último
cronológica y sociológicnmente.
Cerca del pequeño escaparate que guarda los
recuerdos de Hurbicle que acabamos &lt;le citar. se
encuentra la silla de montar que usaba Maximiliano cuando fué aprehendido en Querétaro. Ei;:; una
si~la. "raquera,, cl1yo fu ste o~tenta una forma que
ha tiempo ha pasado de moda. En torno de la "cabeza·' míranse huella,;; de roz:1.duras ele htzo, pero es
ecguro que no proceden de las archiducales manos, pues Uaximiliano sólo llegó á nacionalizarse
por fuera, en la silla vaquera y en el sombrero
ancl~o: Sus blancas man.os más eran hechas para
ncar1~1ar bellezas íememnas y para tañer poéticas liras, que para lazar potros brutos y becerros
en brama. Es fama que el Archiduque sabía galantear muy bien á las damas y nos consta que hacía
versos, aunque malos. De sus cualidades de equitación, no hay crónicas.
Entre tantos recuerdos de ambos imperios, está un trozo de madera: un pedazo del árbol cont•~
el que fué fusilado el ilustre Melchor Ocampo. Y
• su austera sil ueta de patricio y de reformador
opaca las brillanteces de los Emperadores.

joven, quizás. más joven que tú. Ignorante d~ las
cosas d_e la vida, sólo pensó en que jamás podría
renunciar á su bebé; en que moriría ella también
cuando él estuviera lejos de su vista. En su anrustia no tuvo más ~~e o~a~, y Dios fué bueno, p:nsó
ella,, porque el ~uno v1v16. Pocos años después, su
~ebe se convertta en un robusto, alegre y cariñoso
¡ove':'; y la madre no dejaba nunca de arrodillarse
para dar gracias á Dios por la vida de su hijo
Pero llegó un día en que Satán y todas las furia~
parecieron desencadenarse . .. un día en que el sol
se escondió tras de las nubes para no brillar otra
1ez . .. El·¡oven, el hijo adorado, había abaI1donado el hogar, había huido ... · y el corazón de lamaJ_re quedó roto . ... roto; su fé huyo también · su
Vida no fué srno algo ya inútil, arruinado . . . Algún
tiempo después, el hijo volvió á donde su madre
estaba, pero no á su bogar, porque un gran tropel
de gente, alegre por su vuelta, hízolo su presa,

El Señor Gral. Don Manuel González Cosio.
Bien conocidos los relevantes méritos del actual
Secretario de Gobernación, no intentamos hacer su
b10graiia, ni seria posible dar idea, en· tan breves
!meas, de_los importantes servicios que ha prestado
á la Patria, como militar y como civil luchando
en los campos de batalla, cuando as[ lo requerían
los males que afligían á la'Nación y desempeñando
después'. con talento y laboriosidad puestos de importancrn en la Administración Pública.
P•em10 á esos méritos militares ha sido elascen~
so á Gral. de Brigada delEjércitoPermanente que
por acuerdo supremo, se dictó á su favor, co~ fecha 12 del mes en curso.
Su carrera militar se inició e;,_ una de las épocas
más acut-as para el país: el año de 54 obtuvo el
g,rado_ de _S_ubteniente de Iniantería, al salir del
Colegio )11htar, y en el período transcurrirlo hasta
el _64! su valor, sus aptitudes y el invariable cumplimiento del deber, le habían hecho ganar el grado. de G;eneral Coronel, que fué en el que lo encóntro el últuno ascenso.
En aquellas luchas, en aquella vida de constantes riesgos )'." fatigas, fué donde demostró sus méritos de patr10ta el Señor General González Cosío
que se _batió b~~rramente en 1860, en las accione~
de Penuelas, :Silao, Guadalajara y Calpulálpam
que fué un triunfo para el Gobierno Liberal
'
En 1861, hizo la campaña de la Sierra de Xi~hú
c?ncumendo al · hecho de armas de Cadereyta,
Má~quez, que termrnó en la acción de Jalatlaco.
En 1863, se halló mandando el importante punto de Santa Inés, en el sitio de Puebla.
En_ 1867, con el carácter de Cuartel Maestre de
la brigada que defendió Zacatecas· contra ataques de fuerzas imperialistas, contribuyó á cubrir
la_ retirada del personal del gobierno de la Repúbh~a, salvá_ndo]o de ser capturado por Miramón.
l re~mo a sus méritos civiles, es el puesto de Secreta~_,o de_ Gobernación, con que lo honró el Jefe
del E¡ecutivo en el año de 1895 y en el cual permanece hasta el presente. Ha desempeñado puestos de tanta importancia como estos: Diputado al
Congreso de la Unión; Visitador General y Jefe
de las fuerzas de Zacatecas; Diputado á la Legislatur'!- de _la misma Entidad; Magistrado del Supremo Tribunal_ de Justicia, del Estado; Gobernador Const1t_uc10nal del mismo; Diputado y Senador en vanos períodos, habiendo presidido la
Cámara al trata,se asuntos de importancia. En
18_86 se hizo car¡;o de la Presidencia del Ayunta~iento de l_a cmdad de México, y en los cinco
~nos y med10 que permaneció al frente de puesto
e tanta 1mportancia administrativa quedaron
comprobadas sus aptitudes con las notables mejoras que en todos los Ramos Municipales se llevaron á cabo.
En~rc estas se encuentran ]as siguientes: construcción de Mercados apropiados á las necesida~cs de la muda~; perfeccionamiento del servicio
e e aguas; c~eac16n de nue,,os jardines públicos·
reglamentación del servicio de Rastro y sobre to'.
do, _consagró especial y fructuoso cuidado á los neg?c1os hacenda~io~, habiéndose tratado en su
hemp_o el Emprestito Municipal de Lóndres, que
tan bien se ha empleado en su mayor parte en la
magn_a obra del desagi ie del Valle de Mérico, y
también_ en su época se establecieron las bombas
&lt;le $. Lazaro.
Como Ministro de Com un icacion~s y actualD?e°:te como Secretario de Gobernación, sus inicmt1ras y s~ buena voluntad para secundar los aetos _del Gob1erno, se han traducido en obras y dispos1c1.ones de las más útiles y acertadas, que no
necesitamos comentar; basta enumerarlas: aumento de la red telegráfica, con especialidad hacia l~ frontera de Guatemala en época en ne se
ventilaban_ di_fíciles asuntos diplomáticos; •~mento de mov1m1ento postal y rebaja en el porte. se
comenzaron entonces trascendentales obras en' los
puertos; se establecieron faros y se resolvió 1
asunto del ferrocarril de 'fehuantepec. Como
cretar'.o de Gobernación, ha emprendido la construc~10n _del Hospital General, terminó la de la
P~mt~ncl.8.I'ía, se inició la construcción de un mameonno. ~n la Castañeda, se han reglamentado
los serv1c10s de policía, se ha mejorado notablemente _el. ramo de Beneficencia Pública; y como
obrda ele mm.e~sa tra.Ecendencia se ha comenzado
l a el Saneamiento de la ciudad.

y

J

lcncio que reinaba en la estancia volvió el rostro
1mcia su amiga sentada tranquila,;,ente á su lado:
-¡ Oh!-exclamó--¿por qué no hablas? ¿No ves
-que mi corazón está roto ... roto . .. ?¿ PorquéDios
lm sido tan cruel' ¿ Por qué me quitó mi niño?
El era mi vida, mi todo; era mi regocijo y hubiera
:alegrado todos mis años venideros . .. No; no me
hables de fé. ¡ Cómo puede tenerse fe cuando ·al
primer soplo muere toda esperanza, toda felici-d~d!. ... : Tú ... tú no puedes comprender ....,
tu tan fria, tan altiva . . .. ¡ oh! nunca has sufrido!
1
"Tu no puedes saber, ... .
Entonces su amiga 8e inclinó, y aunque sus ojos
-estaban llenos de piedad y de lágrimas no· desbordadas, sus manos, firmes, no temblaron cuando
·atrajeron hacia si á la jov.en.
--:-Escucha,---0ijo-voy á contarte una historia,
la }nst~ria de una mujer que conocí, de una mujer
:cuya_ vida. eom_o la ~uya, !né toda amor, luz y
fehc1dad. ·Su existencia habia estado libre siempre
-de inquietudes y pesares. Pero un dla, las nubes
-comenzaron ú. amontonarse. Su niño cayó enfcrtno, y todos aSeguráronla que moriría. Ella era

OSCAH IIERZ.

•

•

llevóselo, púsole un nuevo vestido. . . un vestido
rayado, después una cadena á su pié, y . ... "
Pe_ro su rnterlocu~ora interrull\J/iéndole :
1 Callal-sus¡mo mas que di¡o-no acabes·
i oh! yo no sabía. . . . .
'
Y levantándose, llegó hasta la mesa donde se
desmayaban ¡:ra~des ramos de blanquísimos lirios;
arr¡tstró hacia si las flores y hundió el rostro en
ellas, á la vez que, con temblorosos labios, murmu raba ';'".ª plegaria de gracias.
U na deb,J llama surgida del moribundo fuego
puso en los lirios, un toque de oro fingiendo á ¡~
vez un mmbo en la cabeza de la joven quien de la
penumbra de su do1or, acababa de ver brotar un
nuev:o rayo de esperanza, de amor y de fe .. . .
Mientra,s que su am iga, silenciosa y grave, sentjbase allt entre la .sombra, pensativa, inmóvil.
con el rostro oculto entre sus manos .. . ..

Xafherine g /ack,
&lt;:::&gt;CK&gt;

s!-

�I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 7, Febrero 18</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

&amp;Jer101

- . ts d»:etm~

1•••c/ Papa ye/ clericalismo.
2.Francia y la República sectaria

•

1.-Nosotros hemos aplaudido sinceramente,
más aún, hemos seguido con minucioso interés la
política tan característicamente conservadora como anti-reaccionaria de León XIII; conceptuamos
una suprema fortuna para.la Iglesia, que después
del reinado eminentemente apostólico y batallador
de Pio IX, hombre de alma angelical, pero de corto
espíritu, baya reinado el de este inteligentísimo
italiano que es uno de los tipos más finos de su
raza, acostumbrada durante siglosáoponerálapresión de la fuerza aceptada en bloque, la flexibilidad
y el talento que la deshace en partícul!ls y torna
deleznable el mármol y el granito; tiene esta viTtud italiana la fuerza que atribuye Polibio al vinagre con que deshacía Hannibal las rocas de los Alpes y que. desearía conocer el General Buller para
desbaratar los "kopjes" del Natal.
Es, en suma, una cualidad heredada de los romanos adquirida cuando fueronfuertes,ymaravillosamente desarrollada cuando :fueron débiles; se puede concretar en estafrasetiueunamigomíoaplicaba
á uno de nuestros políticos: es inquebrantable como
la seda. Gracias á esta flexibilidad ha podido el
Papa, siendo intransigente y tolerante al mismo
tiempo, acomodar la vida social de los r.atólicos
cuyo código político era el "Syllabus," que parece
condenar las bases fundamentales de las sociedades modernas, á las ntX!esidades políticas de cada
Estado y, aplicando su criterio absolutamente conservador, en el alto sentido de la palabra, ha intentado obligar á los fieles á someterse á los gobiernos constituí.dos que, según su maestro Tomás
de Aquino, son de institución divina, precisamente
por estar constituídos.
El catolicismo en Europa domina políticamente
en Bélgica, España y Austria; domina socialmente
una parte del imperio de Alemania, la mayor fracción de los Estados polacos sometidos á Prusia y
Rusia y de los húngaros y eslavos del dualismo
Austro-húngaro, la mayoría de la población francesa é italiana, de la holandesa, en la Gran Bretaña, la totalidad de la península ibérica, etc. En
Asia, Africa y Austral-Asia, el contingente católico es insignificante, como lo es el del cristianismo
en general; en América impera casi sin rivales en
las comarcas latinas y disputa el predominio á los
Estados U nidos y el Canadá.
Este es un hecho inmenso y el gobierno que no
lo tuviera en cuenta, como quisieran con el más
notable instinto anti-sociológico los sectarios de
aquí y de todas partes, se suicidaría más 6 menos
lentamente.
¿ De qué proviene este fenómeno?
¡Oh! no teman mis lectores; no voy á pedantear aquí con una explicación histórico~psicológica
muy complicada y que me enredaría mucho, del
hecho de que el sentimiento religioso indesarraigable del alma humana colectiva ha encontrado
en las razas de educación ó de espíritu latino ó
helénico (sólo diferenciadas por matices en su
crist_ianismo) la forma apropiada de sus anhelos
sentrmentales, estéticos y autoritarios. Mas no importa; es, lo repetimos, un hecho social de formidable importancia; se creyó que la Reforma
:P:·i~ero y }ª. Revolución ~rancesa después, lo cemnan á immmas proporciones· ha sido lo contrario; al ~educirlo, en cantidad,' al comprimirlo, lo
han hecho más denso, más sólido, más fuerte.
La acción del Papa ha consistido en libertar
al catolicismo de su tendencia á convertirse en clericalismo, que es la deformación política de la religión, y de mantenerlo en su pura órbita social.
Los demócrata-cristianos belgas, exageran, pero no
tuercen el programa del Pontífice cuando inscriben en una plataforma electoral : supresión progresiva del trabajo industrial de las mujeres casadas; pensiones obreras; reducción de ·la produc. ción y consumo de las bebidas alcohólicas; iguald~d _de todas las escuelas primarias, privadas y
publicas, ante el derecho de obtener subsidios del
Estado; abolición de los reemplazos militares; el
''home-stear" (la pequeña propiedad doméstica. insecuestrable), etc.

'Domingo 25 de Febrero de 1900.

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Pero, en cambio, desvirtúan y se rebelan con- sa por ser también una sociedad d~ proce~e~tra el Papa los clericales que maldicen la escuela tos secretos y de obediencia, es decir;' _de disciplilaica (defendida en los Estados Unidos por el emi- na incomparable, presenta el singulansIIDO cas~ de
nente Arzobispo Ireland) porque la escuela laioa ser una oligarquía muy ~e~rad~, muy gerarqU1Zaestá destinada á dar un carácter religioso al amor da y excesivamente tradicionalista y con~erva~ode la Patria con total independencia de los cre- ra, que sostiene, fuera de ella, en el ~edio social
dos, de las religiones positivas que tienen para en que vive, vida de cript~g~mo, _e~ t!iunio de la
sostenerse y propagarse el campo infinito de la democracia social la pubhc1dad ilmutada de los
acción privada; se rebelan los que en España, v.g., actos oficiales y l¡s reformas á_ todo trance. .
Ministros, profesores, magistrados, fun~10nasostienen el carlismo; el obispo de Barcelona que
decía hace poco : "Puesto que sufrimos con increí- rios, diputados y senadores, tales son los veh~c~os
ble paciencia desde hace tanto tiempo, la injusticia de la influencia masónica en la tercera repubhca
de ser administrados, enseñados y juzgados en francesa y aunque una vez en el pod~r, todos e_llo~
castellano, lo que nos causa grave daño, mostré- se hacen cargo de que no deben su U:OJ:lºrtancia a
monos, cuando menos, exigentes para que se nos su carácter masónico, sino á su prestigio perso~al
enseñe en catalán todo cuanto se refiere al cielo en las masas democráticas, burguesas, proletanas,
y nos pone en relación con Dios en nuestras aflic- o en los círculos políticos del parlamento, no ~aben ni quieren romper sus adherencias á la asocia,ciones."
León XIII no prohibe, al contrario, á los cató- ción oculta que á cada instante les recuerda ~ue
licos, tomar parte en la política, lo que equivaldría es su madre y que á ella deben volver. Ahora bien,
á privarlos de sus derechos de ciudadanía; lo que esta sociedad tiende claramente á hacer de la reles prohibe, es hacer de la religión un instnmien- pública un instrumento de lucha contra el catot? de política y comprometer sus intereses supe- licismo en Francia. Y preciso es confesar que no
r1ores en conflictos de partido que no son en su- tiene poca culpa en ello la insistencia, en mi senma, sino choaues y colisiones de apetitos. Lo que tir imprudente, con que León XIII, ha hecho llode esta re&amp;'la escape es digno de censura de parte ver sus condenaciones y anatemas contra la masode la Iglesia, ¿ por qué no lo ha de ser de represión nería, es la política de poner entre la espada y la
de parte del Estado? Se ha criticado acerbamente pared, que lleva á las grandes resoluciones al acoá Gam betta, haber dicho en un célebre discurso: rralado; la masonería acorralada se propuso para
"el clericalism~, he allí el enemigo." Se dijo que volver golpe por golpe á complicar á la República
eso era arroJar en las multitudes que son . en su delito religioso y volverla sectaria. ¿Lo lograndes masas de combustible, las
teas grará? No lo cr~o.
El reciente proceso de los "Asuncionistas'' y las
de la discordia civil. Pues poco más ó menos lo
~ismo dice ó quiere decir S. S.; y es un síntoma manifestaciones episcopales á que ha dado marb!en ~rave y propiamente "fin de siglo" la impa- gen, parecerían indicios del triunfo del espíritu
ciencia con que los círculos católicos militantes y anticatólico; no es lo cierto, sin embargo. ''Los
los cleros frecuentemente, y con ellos los obispos "asuncionistas" y sus órganos en la prensa, sus
Y alguna vez hasta los cardenales-arzobispos so- "cruces," se habían convertido en un organismo
portan con_impaciencia el yugo del Pontífi~e y militante de primera importancia y desobedecienobedecen, si es que obedecen sus amonestaciones do casi descaradamente al Papa, y con el pretexto
y preceptos; no sería extraño que en muchos cen- de comoatir á los enelllÍgos de la religión, han ba~ros de es~os se hicieran votos por su "tránsito" tallado cdn una vehemencia terrible contra el libea la eterrm_dad, con la esperanza de que su sucesor ralismo y la República; en el Asunto Dreyfus se
vuelva su hbert~d al cleric~ismo y le deje la rien- mostraron implacables; de allí ha venido el golpe
da al cuello; si tal sucediere, diez años después que se fundó en disposiciones perfectamente leto~a la Europ~ parlamentaria habrá proclamado gales aunque caídas en desuso quizás.
· Un "Kulturcampof" sería una desgracia pala mdependencia entre la Iglesia y el Estado.
ra la República; las luchas conéesionales son causa
de divisiones incalmables en un pueblo y, por en2.-A esto nos obliga, á esta lucha sin cuartel de, de mortal debilidad; hasta Bismark se vió oblicontra el Estado laico nos obliga, dicen los cleri- gado á retroceder en este camino en pleno medio
cales en Francia, los avances de la República sec- protestante, y la Revolución francesa debió su imtaria. No es del todo infundado el reproche; hay port~ncia pa_ra fundar un régimen político á sus
que confesar que existen dentro de la Repúbli- medidas ~;1ti-religiosas principalmente; una simca, elementos que estarán en vía de preponderar, ple reacci~n ~ontra el espíritu sectario de la priaparentemente al menos, y que quisieran conver- mera Republica, fué causa de la tiranía aceptada
tir al Estado en un ariete para destruir el catoli- Y a~lamada ~e Bonaparte. Sólo quienes no han escismo en particular y el cristianismo en general; tudiado 1~ historia más que en las novelas ó en las
no es fácil esta tarea, como pueden emplearse en declamaciones de los folletistas, y no en los docu~ued~n. aconsejar á un gQbierno una poella dos siglos, pueden gastarse veinte, no es fá- ~~ntos,
htwa antirreligiosa; es un suicidio.
cil deshacer en las leyes, lo que está en los sentiPero toda la historia moderna, no hay que olvimientos; las leyes son en talento como chorros
darlo,
ha converjido á reducir á la religión á su
de agua sobre planchas candentes, se vuelven vacampo
espiritual y á su papel sao-rado
en donde es
O
por, humo.
Uno de los elementos que quisiera poner, como inviolable. Toda la historia ha marchado á este
un marbete á la construcción de la República en fin: el Estado debe ser laico. Sólo el Estado laico
Francia, famoso estribillo de V oltaire, un "delen- gara1;1ti~a la li1?ertad humana en su expresión
da Carthago ;" "aplastemos al infame," es decir, más mtrma, la libertad de conciencia. El catolicisacabemos con el catolicismo, es la franc-masone- mo co~o apoyo de régimen político, tiende por
ría. No cabe duda que, aunque mucho menos nu- su propia virtud, porque se cree obligado á estirmerosa de lo que se cree, en Francia misma, en par el error con la palabra ó con la fuerza con
donde está en auge, y mucho menos rica de lo el sermón ó con ~l auto .de fe ó con la cruza'aa, á
que se supone y de una influencia intelectual muy establecer 1;u~ régimen teocrático, y si como todo
mediana, gracias á no sé qué sello literario que ca- hombre religioso lo cree, las sociedades se mueren
racteriza las producciones de las logias que tienen en el camino que les traza un leo-islador supremo
el don de recordar el estilo ( ?) del inmortal farma- no es posible dudar, hay que acataT la voluntad d;
céutico de Flaubert, no cabe duda, repetimos, que este I~gislador divino que ha hecho imposible en
la masonería es una fuerza por el ocultismo de la socied~d actual todo régimen teocrático· cuansus procedimientos, por el simbolismo de sus ri- d~ Voltair_e decía, bendiciendo al hijo ele Fr~nklin,
tos y por el espíritu de obediencia á que somete Dio~ y Libertad, quería decir que Dios ha ido
con ahinco á sus adeptos. Ahora bien, toda fuerza poruendo al mundo clel lado de la libertad que es
'
se centuplica en la imaginación é influye· sobre el supremo vehículo de la moral.
Y t?do cu~nto en el Estado tiende á debilitar
ella cuando es lllÍsteriosa, cuando es oculta. Esto lo
saben b:i.en los masones, y por eso, á pesar de los su caracter laico, todo cuanto constituye un pod
esfuerzos ?echos en todas partes, para hacerla pa- da~o al catolicismo ó al protestantismo para de:~
sar de sociedad secreta á asociación pública, se han tr~i! ~ste carácter, es un absurdo, es también un
estrellado en el instinto conservador de los su- sme1dio_. A este papel se ha limitado hasta ahora
premos consejos de la orden. Si la masonería se el , gobierno de M. Valcleck-Rousseau · si sale d
hiciese pública, sería una de tantas ligas republica- alh, ~ulpa _será de la acción combinad~ de dos in~
la masónica y la clerical. sería d _
nas m~s ó menos apoyadas por el poder; mientras transigencias,
plorable.
'
c
que a~1 como es, organizada para combatir la influencia reactora de la compañía de Jesús, que paJusto Sierra.

SUBGETIVISMOS.
oCos 2&gt;orrringos en el 3óca/o.
~

Por la plaza principal de esta metrópoli, pasan
·como por una prolongada exhibición, todas las
-cfases sociales. En los días de trabajo el trajín de
la vida vuelca en el gran cuadrilátero de esa vía
_pública, las multitudes humanas que van y vie.nen como poseídas por un indómito furor de locomoción . Es allí donde puede verse más que en
parte alguna, el delirio del tráfico IX, á pleno sol,
,Y al aire libre. El carruaje, el coche de alqui1er, la bicicleta, el tranvía, arrastrado por mulas
pacientes y soñolientas, ó el vagón eléctrico que
_parece afianzado al alambre por la barra oblicua
·de su "trolley," forman las más caprichosas pro-cesiones, en medio del gentío que diseminado en
todas dire&lt;!ciones por la plaza, semeja, á vista de
pájaro, un bullir de granos de arena impelidos y
.jugueteados por el viento.
Pero así como en los días ordinarios la vida se
-esparce en ámbito de la plaza, desde las viejas
portaladas de la Diputación y Mercaderes, hasta
la fachada de esa antigua colmena que se llama el

EL MUNDO ILUSTRADO
Palacio Nacional ó el plateresco pórtico del Sagrario, la mañana del domingo, la actividad y el
movimiento se estrechan, se comprimen y muéstranse en un hervor ruidoso, en el jardín del Zócalo, cuyas torcidas y combinadas calzadas suelen
parecer estrechas á los pausados y lentos transeuntes.
Sólo que el jardín del Zócalo no abriga, bajo
úl Yerde palio de sus árboles faldas de seda, , elegancias altivas ni orgullos aristocráticos. Es por
Jo general, la pobreza honrada, la sana burguesía,
la burocracia baja y sin ambiciones la que se apiii.a alrededor del kiosko, buscando la fresca somLra de los ramajes florecidos y espesos, para oír
un trozo de ópera vieja, de ópera de melodías fáe;iles aprendidas desde la infancia, á una banda militar en cuyos instrumentos hace el sol mil doradas coqueterías.
No, claro que no hay sedas ni terciopelos en
lrif' "mañanas del Zócalo," ni circundan el jardín
las hileras de carrozas flamantes; pero, en cambio,
l•ay la alegría sincera del domingo, el triunfo del
frabajo ~ue se pone á descansar unas horas para
seguir con más alúnco el día siguiente; el r egocijo del hortera que se ve libre por instantes de su
esclavitud y su faena, el goce del artesano que se
ha vestido de limpio y oído misa, y que, anhela
encontrar fuera de la embriaguez y del vicio, una
fuente de recreo en las resonantes fanfarrias y
bajo los protectores follajes.
Las mañanas del Zócalo tienen un vago y sabroso misterio de cosas buenas, de gentes sencillas
y de almas castas y risueñas.
La doncella de labor, la costurera, la aya, la
ama de llaves tienen allí su sentir y su paraíso
los domingos por la mañana. Y los empleados de
tiendas humildes, el escribiente de veinticinco
duros, el cobrador de casas de barrio, oyen cantar
también entre esas frondas al pajarito de la
gloria.
El pueblo se pasea á sus anchas, como en dornin~os propios, por el asfalto de esas banquetas;
~e sienta en el brocal de las fuentes, acurrúcase
en las estrechas bancas de fierro, deja flotar sus
harapos en el aire de oro del día y en un plácido
amodorramiento, oye las polkas y las danzas, cuyos
temas vulgares llegan á sus oídos como una caricia
sobrenatural.
El amor cuchichea por allí con inquietudes de
alondra y palabras de comedia casera; pero es un
amor sentido, bien hallado en aquel paseo á donde hace una escapatoria de su encierro semanario
en un cuarto destartalado, en un taller sombrío
ó_entre minuta y lllÍnuta, sobre un apolillado pu~
pitre.
El lujo, la soberbia, la vanidad, pasan alrededor
cl_e este lugar de dichas sinceras, despreciándolas,
sm querer mirarlas siquiera, sin volver la cabeza, rumbo á Plateros, á la Alameda á la Reforma
á donde está todo lo que brilla y ha~e ruido.
'
Entretanto la luz hace prodigios en el "Zócalo,"
en los árboles, en las flores, torna sedas los percales de las muchachas, vuelve diamantes sus cuentas de vidrio, y pone en sus ojos toques de alegría.
Y un coro de granujas, olvidado del hambre
aplaude á rabiar á la banda que acaba'
de tocar los "Aires nacionales," y pasa en carrera loca y á risa tendida, una
bandada de niños, persiguiendo una
bola de goma color de púrpura ..... .

lar¡ie/ €ysseffe.

•

La Exposición de. París.
"0-(&gt;&lt;::&gt;-

Los grabados de algunas fracciones de la Exposición de París, que ofrecemos hoy á nuestros
lectores, les darán una idea de la magnificencia
que Ta á revestir esa enorme fiesta de la gigantesca metrópoli. Sin embargo, aunque nuestros
grabados están tomados del natural y por competentes dibujantes, la impresión que producen
no puede compararse ni remotamente con la que
producirán los originales, pues les falta vida, movüniento y calor. Ni siquiera ha sido posible hac~r notables sus proposiciones; ¿ quién diría, por
eJemplo, que la cas&lt;;ada que se mira al frente del
"P~lacio de la Electricidad," lllÍde nada menos que
tremta metros de altura? Fué menester, para hacer!~, crear todo un sistema de canales para proporc10n~rse el enorme volumen de agua que era
necesario J que brota de inmensas peñas hacia el
Sena.
¡ Figúrense los lectores el efecto que producirá
esa gran cascada, que por la noche será iluminada
por_millares de invisibles lámparas eléctricas,
teniendo como fondo el magnífico Palacio de la
Electricidad, que será á su vez un ascua de luz!
El Palacio de la Electricidad contará con el mayor número de luces eléctric.as con que hasta hoy
haya contado edificio alguno, y con su torrente
de luz marcará el sitio en que oficia la diosa
Moderna, que para_ e~ siglo venidei¡o aún nos promete ma~ores pr?digi?s. En ese palacio, el visitante hallara una smtesis de todo lo que la electricidad ha ~echo, en todos los ramos, de manera que
sea ~mpbament~ comprendida su colosal importancia. El palacio es obra del Ingeniero Hernand
y la cascada del Arquitecto Paulin.
Con objeto de no cansar la mirada en la cont~:11plación exc~usi~a de edificios modernos y tambien_ p~ra cubnr r1ertas calles adyacentes que no
se d1stmguen por su belleza, la administración de
la E~osición concedió á, una empresa particular
una area de 300 metro~ a lo largo del muelle derecho del Sena, cerca del Puente de Alma, para
que_ construyera lo que se ha llamado "Le Vieux
Pans."
El viejo París será en la maro-en del Sena lo
q_u~ la "Aldea Suiza" en l_a izqu~e~da, es decir, un
sitio el~ r;c_reo que al nnsmo tiempo ofrezca interés _histonco, por tratarse de fidelísimas reconstrucciones.
El viejo ~arí~ será una representación plástica
Y una reumon s1stemada de edificios de la capital
francesa e?- la Edad Mefüa, en el Renacimiento
Y. en los siglos XVII y XVIII. Dichas construcciones formarán calle~ y plazas que mostrarán
tra11s~untes ataviado~ conforme á la época correspondiente.
Son _auto~~s, de la idea el dibujante Robida, y
d ~ la eJecuc10n los arquitectos Heulhard J Bénou-

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
ville. La mitad del víejo París está sobre el
agua, en una plataforma de cinco metros de
altura sobre el nivel del Sena. Viniendo del Puente de Alma, se penetra á él por la reconstrucción
de la puerta San Miguel, que existió hasta el año
de 1864, y de allí se llega á las de la Plaza de
Pre--aux--Clercs, que era el viejo lugar de reunión de los estudiantes.
Mencionaremos algunas de las reconstrucciones. Por al'lí se mira la casa natal de Moliere, no
lejos de la torre principal del primitivo castillo
del LouYre. Pasando por la "Porte des J acobins"
llegaremos á la vieja iglesia de Saint--Julien des
Ménétriers," que en el siglo XIII fué mandada
construir por los músicos á los juglares. Eso es de
la Edad Media. Del Renacimiento, vemos los viejos mercados que se quemaron en 1551 y el antiguo Teatro del Mercado, en el cual dará conciertos el conocido maestro Colonne con su orquesta. Los siglos XVII y XVIII estarán respectivamente representados por el "Pont--au--Chauge," el antiguo palacio real, la escalera de la
Santa Capilla, etc.
La última nota moderna en· el "Vieux Paris,"
será el alumbrado nocturno, que será eléctrico y
qu,e iluminará las entradas triunfales históricas
que han de verificarse.
Hasta ahora, el estado de las construcciones
cambiaba de aspecto sin cesar; pero ya ha alcanzado su forma definitiva y por eso nos es posible
presentar vistas á nuestros lectores.
Uno de nuestros g-rabados representa la hermosa plaza de los Inválidos con los principales edificios de la Administración francesa.

El Parque Monceau, de París, donde ya se destaca íelizrilente sobre una verde alfombra de verba, el monumento de Guy de Maupassant bien
pronto aumentará su ornamentación con otro mármol: El monumento de Ambrosio 'l'homas, por
Falguiére, y nuestro grabado reproduce esta obra
nueva que el escultor acaba de terminar.
El eminente compositor está sentado sobre una
roca, en la actitud de meditar y tiene entre sus de-

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El proceso de los padres Asuncionistas.

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[Vease el articulo de lase~unda plana.]

MONUMENTO DE AMBROSIO THOMAS

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Padre Plcard.

dos, la pluma que trazó las bellas páginas musicales de "Mignon" y de "Hamlet."
En la base de la roca, lo contempla Ofelia, una
de sus heroínas y deja escapar de sus manos las
flores que ha recogido.
Este monumento en mármol blanco, será un precioso adorno del citado parque y se debe á la iniciativa de los señores Bertrand y Gáillard, Directores de la Academia de Música.

EL PROCESO DE LOS PADRES ASUNCIONISTAS
~

Sensacional ha sido en París el proceso que se
inició contra los sacerdotes católicos de la Orden
de los "Asuncionistas,'' acusados de haber tomado
partidpación directa en varias
conspiraciones políticas y de
haber sostenido y redactado varios periódicos.
Los sacerdotes fueron exclaustrados, se les redujo á prisión, y al terminarse la secuela
del juicio se les llevó á jurado,
siendo este acto el que representa nuestro grabado.
Los más caracterizados
miembros de la Orden fueron sentenciados y el Cardenal Arzobispo de París,
por haber hecho varias visitas á sus correligionarios, fué indirectamente

Pa1re Bailly.

Padre Hlppolyte.

multado, pi:ies por determinado t iempo se le_ han
retirado los emolumentos que daba el gobierno
francés á algunas diócesis y arquidiócesis &lt;le aq,1ella República.

EL PABELLÓN DE LA NORUEGA.

•
1
' 1

-&lt;::,..()-&lt;::,

La Suecia y la N omega, unidas por un pacto federal en 181-!, puede decirse que celebraron un
matrimonio de conveniencia y no de inclinación,
de suerte es que jamás ha existido buena armonía
entre los dos Estados y no sería remoto que llegaran al "divorcio."
Estos antecedentes sirven para comprender por
qué Nomega ha querido estar aisladamente representada en la Exposición de París, por medio de
un pabellón hermosísimo que nuestro grabado representa y que lleva la pretensión de ser premiado,
porque se le ha hecho figurar en el catálogo de
exposición de construcciones modernas.
Por su parte, Suecia, ha
querido hacer la competencia y su pabellón es también de lo más hermoso.

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�Palacio del Puen~ Alejandro.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

Palacio de industrias dive:raas.

Palacio le Cerá.mica
7 Omtaleria.

Clipula de los Inválidos.

Palacio de Industrias diversa.a.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

~clón extranlera.

.Cos eoi/lcios de la exposición en la j)la~a de los jr¡válidos.

Palacio de la Electricidad 7 Castillo del Agua.

El vi ejo l'uis.

€xposició,¡ :J11fernacional de J)arls.

'

Pilar del Puente Alejandro,

�.'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

•

-¡ Ay, hijo mío! tu mano ya se enfrió, y no
brilla en tu mirada aquella luz de empuje!¡ No late
ya tu corazón! ¡ Corre en anchás olas tu sangre
desde una profunda y amplia herida! ¡ Pobre de
mi niño mimado, Orso Paolo! ¡Lo mataron! ¡Malditq, tres veces maldito, Micheletto que fué tu cobarde asesino l. .. ¿ Qué haré ahora sin tí? ... Moriré . . . Es lo único que me queda ... Ni marido,
ni parientes, ni amigos . .. rrú eras mi solo bien,

terrible cuadro y sobre esa lúgubre escena, su velo
de luto.
rrras de algunos minutos, alzóse Saveria, con
arrebato de desesperación y la mirada vuelta al cielo:
:..__i Muerto!. . . ¡ Muerto! exclamó. ¿ No habrá
alguien que lo vengue? ... ¿ No habrá alguien que
castigue á su infame asesino?
-¿ No estoy yo aquí, preguntó inopinadamente
una voz.
Laanciana,aturdida, volvió el rostro.
Allí r.staba una joven, de pie, inmóvil, tras de ella. Su rostro estaba tan
pálido como el de la víctima. 11rill•lmn los ojos con brillar sombrío y raro. Había en ella algo de fantástico.
-~ Quién eres? preguntó fün·eria,
muy trémula.
-Benedetta, la amarla de tu hi_io,
Ja que le dió su c·:.,razón.
¿ Y tú, tú, quieres vengarlo~ preguntó ansiosa.
--Sí; mi cora·~ón s.rngra como i::ui:;
heridas, y mis lágrjrnn_.; no se sccar:ín
en tanto no venguJ á Orso Paolo!
-Bésame, bésame conesaspalabras
buenas que acabas de pronunciar J
que son un h{tlsa1110 para mi tlohr;
tú sí que ~ras dig □ .t de ser la mujer
&lt;le mi pobre hijo. Ve, y cuando me
traigas cortada la mano derecha de
Micheletto que fué el asesino cobarde
te bendeciré y te llamaré mi hija.
Echóse Benedetta sobre el cuerpo
V
inanimado de su prometido, y puso uu
beso último en los labios fríos y sin
color.
mi única esperanza ... Tú eras el único sostén
En seguida, y levantándose :
do esta pobre vieja . .. ¿ Por qué tú, Dios bueno,
-Basta de lágrimas,---&lt;lijo.-Nos queda la vida
me arrebataste al hijo que tanto quería? ... ¡Eres para llorar al que ya no existe ... ahora ... pensecruel! ¡ Oh! ¡Blasfemo!. ... No sé lo que me di- mos en vengarlo.
go . .. ¡ Me vuelve loca el dolor!. .. ¿ Quién me deY alzando la mano sobre el cadáver, gritó:
volverá á mi hijo, á mi Orso Paolo?
Micheletto morirá por mi mano, sí, lo juro;
A.si hablaba, sollozando, la anciana Saveria.
y volviéndose hacia la anciana Saveria, añadió :-0
Arrodillada cerca del cadáver de su hijo que no me v uelves á ,~ .... . ¡ adió~!
muerto por una bala yacía al p,e de un castaño
No acababa de decir estas palabras, cuando
grande, contemplaba en silencio los raso-os desfio-u0
mezclada con la sombra, desaparecía.
rados por los últimos espasmos de la mu~rte.
Transcurrió el tiempo ...
Caía la noche poco á poco, extendiendo sobre ese
En una mañana, salía el bandido
Micheletto de la cabaña de un pastor, cabaña perdida en medio de
Monte--Mufragia, cuando vió venir
una muchacha pálida. No obstante
su palidez, la reconoció, era Benedetta.
-¿ Dónde vas, 1:lenedetta? preguntó el bandolero á la vez que se
acercaba.
-¡ Te buseaba, Michelctto!
-¿ De veras, Benedetta? ... ¡ Qt1é
dicha!. . . Jiíira: te amo; mira; muchas veces te rogué que fueras mía,
y siempre te negaste. . . . Ahora
¿ quieres ser mía?
-Tal vez.
-¡ Tal vez ! repite , repite esas
palabras que me llenan de esperanza, y que me vuelven loco.
Tornó la joven los ojos al cielo y
permaneció callada.
-Oye, Benedetta,-siguió el bandido-olvidemos el pasado; olvidemos que mis manos se tiñeron en la
sangre de Orso Paolo. Me volvió
asesino el amor que te tenía .... .
Estaba celoso . . . Sufría tanto ... .
Creía que lo amabas. . . Pero veo
ahora que no era asi. . . Porque no
estuviste conmigo. . . . Me amas,
¿ verdad que sí, Benedetta? ... . .

Huyamos de aquí; vamos á Cerdeña : ?lií viviremos juntos, libres y felices. Bebe en mi bota eu
seiial de reconciliación, y yo beberé después, Y
nuestros corazones quedarán unidos.
.
-Bebe tú primero, Micheletto, respondió Benedetta con voz rápida.
Alegre, el bandido, llevó en seguida la bota á
sus labios; pero en tanto que con la cabeza atrás y
los ojos en el ciclo, bebfa á grandes tragos, Benedetta con movimiento ágil, sacó del corpiño un
puñal y Jo hundió entero en el pecho de ~iicheletlo.
Dió 61 un grito á la TCZ que soltaba la bota; se
llevó las dos manos á la herida de que salían olas
de sangre, y cayó, como una masa, sobre el piso.
Sus ojos, vagos, desmesuradamente abiertos, se
fijaron sobre Benedetta que, con los brazos cruzados, permanecía frente á él, y fríame nte le miraba debatirse con las últimas convulsiones de la
agonía.
-¡ .Me muero!. .. murmuró el bandido con voz
espirantc; ¡ me muero! .. . Ya te vengaron, Orso
Paolo !
Comemaba el estertor de la muerte.
Repentinamente, J por supremo esfuerzo, se enderezó sobre un codo empapado en sangre y exclamó :
-¡ Ah! Benedetta . . .. Benedetta . .. tú lo amabas.
Y no bien dijo esto, exhaló el último suspiro.
Bcnedetta, con ale2"ría feroz, asistía á aquella
escena, y contemplaba el cadáver de la víctima tendido á sus pies.
Luego se inclinó y apoderándose de la mano derecha de Micheletto, cerró los ojos, y con el cuchillo todavía ensangrentado_, cortó el puño.
Se puso en pie precipitadamente y sin volver
los ojos á Michcletto, se dió á correr.
La noche estaba negra.
8oplaba, con violencia, el ''libect:io."
Los grandes castaños se doblegaban al esfuerzo
de la tempestad y hacían oír un murmullo extraiio ·
creyéranse las quejas.de un moribundo.
·

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

En el sendero que conduce á la aldea de Ticaja, adelanta trabaíosamente una mujer .
Llegó á una de las primerai chozas, se detiene
jadeante, agotada, y llama :
-Madre, madre, ábreme.
-¿ Benedetta? . . . preguntó una voz de adentro.
-Sí, yo.
A.brióse la puerta.
Una ráfaga apagó la lámpara que en la mano
traía la anciana Saveria.
La obscuridad fué completa. ·
-¿ Qué? preguntó Saveria con voz ansiosa: y
con voz llena de ansiedad añadió: ¿ ya te puedo llamar hija?
La joven respondió sencillamente:
-¿No te he llamado madre?
Y entró, cerrando detrás la puerta.
Saveria encendió la lámpara, y cuando la luz todavía difundía débil claridad, Benedetta arrojó al
suelo un "derecho" humano, manchado de sangre.
-Con esta mano mataron á Orso Paolo, dijo
tranquilamente.

La ancíana miró la mano de Micheletto, primero
con terror, después con goce, y la recogió: sin pronunciar una palabra, tomó un haz de leña de junto á la pared, y salió.
Agobiada de fatiga, siguióla Benedetta, sin saber lo que la anciana haría.
Fueron algunos instantes por enmedio de las
t inieblas.
La anciana se detuvo.
Habían llegado á una nlazoleta.
, Pocos instan.tes ,después, millares de chispas sub1an hasta la mma de los g-randes árboles.
Dentro de la hornaza, arrojó Saveria la ensangrentada mano del asesino de su hijo. Con rabia
febril activó el fuego sobre el que, sin cesar, arrojaba nuevas ramas.
Benedetta la veía y sollozaba.
Un viaiero que en esos momentos hubiese pasado, habría huído con espanto creyendo ver dos
brujas de Macbeth. . .
'
"'C:,.Q&lt;::,,.

I

"'C:,.Q "'C:,.

Noche á noche, cuando suena el ªAngelus," van
dos mujeres vestidas de negro á arrodillarse á
"Ca.stagnedo."
Después de que rezan piadosa.mente, vuehen á
la aldea, y los labradores nue vuelven de su faena
diaria se descubren movidos por el dolor de tan
gran infortunio.
Y refieren, persignándose, que cada año en el
mismo dia, cuando el campanario de la parroquia suena el toque de media noche, se ve un fuego
muy grande, encendido en la encrucijadade"Oastagnedo," y se escucha una voz que, como si saliera
de un sepulcro, dice :
¡ Benedetta, tú lo amabas!

Filippo J'onelle.

Cuando. la última 1l~rnita se apagó, la anciana
corsa deshizo con un prn la fogata.

Rotonda de los héroes de
En nuestras ediciones diarias hemos dado extensos detalles acerca de una artística Rotonda donde los héroes de nuestra Independencia nacional,
que actualmente se guardan en la capilla de San
José, de la Catedral de México.
Los grabados adjuntos son fotografías tornadas
de un boceto en yeso, qu e del proyecto tomó el escultor señor Alciati y que figurará probablemente
en la Exposición de París.
Ofrece un aspecto majestuoso, dominando el estilo Luis XVI. Sus tres cuerpos están bien proporcionados, midiendo el basamento, que afecta la
forma de una cruz griega, incluye:ndo la ext~nsión de las escalinatas ·20 metros, siendo también
de veinte metros la altura de la extremidad de la
c11pula á la base.
La Rotonda lleva cuatro arcos ó portadas magníficas correspondiendo á cada una su escalinata de ~ceso, en cuyos pedestales se ven grandes
ánforas funerarias, medio envueltas. por severos
paños.

Una racha violenta dispersó los tizones Y las
cenizas.
-Ya se hfao ]a justicia, dijo Saveria ~on voz
conmovida ... Ya lo vengamos . . . Ven, h1Ja mía;
mi casa es la tuya . . . Ven, lo lloraremos~untas.

11 uestra

Independencia.

Los cuatro esbeltos pórticos llevan elegantes
columnatas de orden dórico, que se destacan admirablemente. Las pechinas de los arcos ofrecen
atributos guerreros y gloriosos, símbolos de la
lucha y de la inmortalidad. Unos escudos, festonados de ornumentación rica, sirven de claves.
En los espacios intercolurnnios se ven dos series de tableros : unos superiores, en los cuales se
ven medallones que representan los bustos del Cura; Hidalgo, de los Generales Allende, Aldama y
Jiménez, del Cura Morelos, del Cura Matamoros y de lo.s Generales Pedro Moreno y Javier Mina, cuyos restos son los que se conservan en la
Catedral.
Se asegura que también están depositados en
la misma capilla de San José, los restos del héroe Don Víctor Rosales, mas parece que éstos no
se han podjclo identificar.
La segunda serie de tableros llevan escudos de
armas y trofeos de la época de la Independencia,
y están colocados abajo de los anteriores, siendo

de mayor tamaño. Su composición es muy hermosa, viéndose en magníficas haces las armas antiguas, pistolas de chispa, mosquetones, pedreros,
cañones de forma desproporcionada, si se les compaTa eón Jos que ha producido el progreB-o de la
guerra, clarjnes, tambores, sombreros jaranos de
anchas alas y galoneada toq11illa, la bandera de
la Guaclalupana y otros atributos.

E.l cornisamento es también muy hermoso y lleva en realce triglifos y coronas, grandes palmas
en sus mayores espacios.
Cada uno de los pórticos centrales está rematado por nn basamento ático, que llevan-inscritas
cuatro fechas memorables, en cifras romanas.
(1810, 1811 y 1821).

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Domingo 25 de Febrero de 1900. ·

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MU:tl'DO ILUSTRADO

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Nuestro traje Nacional.

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Entre los ejemplares más preciados de_ la indumentaria pintoresca, se ha encontrado siempre

nuestro traje nacional, el del clásico "charro,"
que en Europa es más comúnmente conocido con
la denominación de "ranchero."
Poro en palses extranjeros jamás' se _le ha interpretado con propiedad, y las alteraciones que
iufre son tales, que á los mexicanos mismos se nos
antoja algo exótico, Hemos buscado en los tratados de indumentaria de mayor renombre los capítulos relatiYOS á nuestro traje nacional, y en los
tratados de mayor renombre le hemos encontrado
alterado,
Los viajeros franceses, alemanes y americanos,
que tras de breve estancia en esta tierra publican
libros acerca de México y sus habitantes, manifiéstanse todos gratamente maravillados de l'luestM
traje nacional, y algunos se limitan á expresar su

maravilla por medio de exclamaciones: "Ah, le
charro! "Qu'il est riche!" "Qu'il est beau!,. mientras que otros, ya sea por mala memoria ó por
enardecimiento imaginativo llegan á asegurar que
los trajes de nuestros charros son de terciopelo,
recamados de piedras preciosas.
De ello resultan las absurdas interpretaciones
gráficas q11e á montones se presentan en :E uropa
sobre el traje nacional, y de las cuales es ejemplo típico aquel enorme cartel anuncio de una chocolatería, que hace pocos años inundó París y que
representaba á un mexicano ataviado de felpa azul
celeste, con un manto de armiño, un sombrero incrustado de pedrería y un rostro de ...... fascmeroso.
No disputamos el· rostro, porque nunca hemos
pretendido en México ser prototipos de belleza.
En cuanto al traje, preciso es confesar que si bien
tiene una originalidad absoluta, ella no estriba
precisamente ni en la magnificencia de las telas,
ni en la prodigalidad de las piedras preciosas.

El genuino traje nacional, lejos de buscar telas
muelles y preciosas, escogió la piel curtida, porque
es la que mejor responde á sus necesidades.
Los atavíos nacionales se forman de acuerdo con
el género de vida de los pueblos, y de esa suerte sería absurdo buscar terciopelo en los trajes de gentes que pasan su vida en el campo, lazando potros
y herrando becerros,
S_i fuéramos á buscar el origen de nuestro traje
nacwnal, es evidente que lo encontraríamos en
los primeros iberos que se entregaron á colonizar y
labrar el país,
Las anchas alas del sombrero surgieron á la neceStdad que nuestro sol esplendoroso impuso á
aquéllos, de proveerse de una defensa fácil y portátil. El empleo del cuero, no es más que la falta
de otra tela duradera y de fácil adquisición en comarcas que carecían de elementos.
Después, han venido las reformas, los adornos, los bordados, y se han creado industrias que
en nuestros días revisten importantes proporcio-

nes, resultando que el traje nacional da trabajo á
muchos talleres y movimiento á considerables capitales.
La industria de la sombrerería, que es una de
nuestras principales industrias, debe su auge á los
sombreros jaranos. El sombrero mexicano goza
de universal renombre, al grado de que muchos
léxicos de idiomas1 extranjeros, la palabra "sombrero" está aceptada con la significación neta de
sombrero de muchas alas,
La forma general de nuestro sombrero ha sido aceptada en todos los países tropicales, en donde es preciso defenderse contra los rayos del sol.
Pero es necesario confesar que en esos países, nuestro
sombrero ha sido ventajosamente reformado,
construyéndose de paja ó de fieltro delgado, y conservándole así sus beneficios sin sus defectos, de
los cuales, en el sombrero mexicano, es el mayor,
su extraordinario peso.
Hay "jaranos" que con el grueso de su fieltro y
el oro y la plata de sus adornos, pesan hasta más

de dos libras! El peso mínimo es de catorce onzas.

se~ ej_aban cabezas de animales llamados "champetas 1 o chapetones. Hoy se usan menos v han sido
substituídas
por las iniciales del pose1i'dor 6 por
La moda no ha perdonado tampoco á los chabordados
de
oro
y plata, Muy oomúu es el nso del
rros y los ha hecho modificar muchos detalles de
es~udo
nacional,
en proporciones colosales.
su indumentaria. Muy especialmente en el som, Dentro de la copa se lleva el ''barbiqttE'jú,'' que
br~ro se notan esos cambios: antaño }a copa era
ba¡a Y. redonda, ornada de ancha y pesada toqui- sok'\ s~. usa c:uando se da rienda suelta ~l en.hallo,
11a,_ mientras g1~e hoy es ancha y puntiaguda, se- clctrmcndosc entonces por bajo de la nariz,
Ls muy variable el valor de un somlircro charne¡ando un p1lon de azúcar. El pliegue de las anrro,
1!epefül~ 1!ndo particularmente de fa cnulidad
chas alas no sólo sigue los caprichos de la moda,
de
oro
ó plata que lleve en sus bordados. Hay alsmo también las costumbres del regionalismo: hay ·
g1111~s
que
ui-an el bordado hasta en las das y e..;o
qm:mes la usan plana y quienes la usan levantada
exphca que puede haber sombreros hasta de á cien
atras y plana por clelante,
pt'~OS-

Otra. de las inn~vaciones ele la mo~a, (!Onsiste flll
que mientras anhgua_mente se prefería para los
sombreros el fieltro hso y de color unido --aplomado de preferencia,-hoy se prefieren l;)S sombre¡os de pelo y los multicolores, Los hny hasta
so\_cr.nos.
Antaño, á uno y otro lado de la copa, se usaban unas figurillas de m~tal que, por lo general,

'

Sin c•m!.mr;:ro, los charros elegantes son s'lbrios
t"'n el bor,laao de sus sombreros y se fija.u má~ en
la figura del fieltro,
Las ciudades de Puebla y de México son las q ne
mayor fama gozan como pro~uctoras de sombreros.
Y daremos un dato curioso: la mayor parte de
los fabricantes son alemanes y franceses.

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

CVYA.a

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL REPRESENTANTE DE "EL MUNDO"
EN VIAJE PARA PARÍS.
~

ra que se nos hace, y "agarra!" "alza!" "llega!"
"aguanta"! "cóbrate á proa!" "todo á babor!"
"atraca! y hétenos al pié de la escala; empapados,
transidos; pero sanos y salvos, contentos y orgullosos de haber capeado aquel horrible temporal.

A bordo del "VersaUes," 1S de Febrero de 1900.

Los buenos ferr-0carriles, como las mujeres honradas, no tienen historia; de ahí que un viaje á
Veracruz por la linea del Mexicano, haya pasado á
la categoría de cosa banal, común y corriente, sin
peripecias y casi sin atractivo. El panorama, es, á
partir de Boca &lt;lel M-0nte, grandioso é imponente;
pero está, por decirlo así, muy "man-0seado," y á
fuerza de verlo y de volverlo á ver, acaba por producir la misma impresion que las decoraciones de
la Pata de Cabra que nos encantaron cuando niños
y nos dejan fríos cuando viejos.
Y a el paso del "Infiernillo" no· nos hace estremecer, ni Metlac eriza nuestros cabellos. Como la Suiza del Bompart de Daudet, aquello es peligroso y
terrorífico sólo en apariencia y por pura fórmula.
Desde el momento en que ningún tren se ha despeñado en esos abismos, han Perdido todo su interés,
y sólo las niñas reinilgadas lanzan grititos de espanto y fingen taparse los ojos al circular por
aquellas cornisas del abismo, para llamar con ello
la atención de los viajeros jóvenes y elegantes.
En el vagón hay muchos pasajeros, pero muy banales: dos recién casados, la mano en la mano, pupila frente á pupila, esperando y deseando el paso
por los túneles. A ratos, ella dormita recostada en
el hombro de él, dentro de poco él será quien se recueste en el hombro de ella y ronque su siesta convirtiendo á su esposa en almohada; más tarde ron-cará cada cual donde quiera y se recostará donde pueda; es la evolución conyugal. Una parvada
de jovencitas.del Sagrado Corazón que emigran como golondrinas en busca del claustro y huyendo
de las leyes de Reforma. Este rincón del carro es
fúnebre y hace revolotear en el espíritu muchos
pensamientos negros. Al ver tanta juventud y tanta belleza condenadas á la esterilidad y al encierro
perpetuo, se siente ira y tristeza. Una de las nov_icias me explica que los votos no son perpetuos
smo renovables cada cinco años, y que admiten refrendo oomo las boletas de empeño. En vez de suspirar, admiro la habilidad jesuita y la sabiduría
táctica de una retirada palmo á palmo. Y a que el
voto perpetuo asusta y retrae, ofrezcamos el voto
temporal, revocable á plazo, con refrendo; "entren que después saldrán!" Con esa táctica se hace una buena recluta. Si las caseras exigieran contratas de arrendamiento á perpetuidad, jamás encontrarían inquilinos. El contrato á término salva la dificultad.
Más lejos, un grupo de españoles, verbosos,
mal hablados, que comen como lobos, beben como
cubas, cantan, gritan y disparatan como locos y tienen en jaque constante los castos oídos de las futuras monjas. Por lo demás, todo el mundo es español dentro y fuera del vagón, los frailes que suben ó bajan en las diversas estaciones, los agricultores y comerciantes que van de aquí para allá por
sus negocios, los cantineros de las paradas, algunos
empleados ..... etc., etc. Y luego nos hablan de
conquista pacífica! Si las conquistas pacíficas fueran posibles, la reconquista sería ya un hecho. El
español, que fué todo, entre nosotros, en la época colonial, se confinó en el abarrote después de
ella, y hoy, gracias á su labor tenaz, ásueconomía,á
la solidaridad con sus compatriotas,á ventajosos enlaces y también á sus pocos escrúpulos, ha llegado
á todo, ha invadido la agricultura, la industria, la
banca y vive y prospera y se enriquece sin menoscabó de nuestra autonomía, sin mengua de nuestra dignidad.

El "Versalles," de la Compañía Trasatlántica
Francesa, que ha de servirnos de cárcel durante
la travesía, es una jaula dorada, coqueta, acicalada.
Uonozco vapores de más porte y de más lujo- pero
difícilmente habrá otro más estable en el ~ar y
más -cómodo ; tiene deslizamientos de góndola, suaves balances de cuna; no sacude arrulla· no salta
ni cabecea, ni rueda, ni marea. Su salón: su come~
dor, sus camarotes, todo es amplio bien ventilado
f re~c?, confortable. Pero hay algo 'en él superior y'
casi mcomparable; su cocina sana exquisita de
alto _Y d~licado _gusto, que ali.:Oenta' sin estrag;r y
deleita ~i~ hastiar. Y como si todo conspirara á hacer dehc10sa nuestra travesía la servidumbre es
p~l~ra, ~ervicial, g~lante, y 1~ oficialidad atenta,
d1st~gmda, obseqmo~a y ocupada de la seguridad
Y bienestar _del pasaJe. El capitán es alto como
una t-Orre, v1goroso como un hércules dotado de
una voz maravillosa, sonora, pastosa q~e recuerda
~a _de Justo Sierra y que ha de sona; como trompa
epica, en el puente, mandando en los días de tempestad._ Con un capitán así, se va impunemente á
cualquier parte.
El tiemp9 magní:fie-0, la mar divina, la brisa
fresca; una travesía modelo. Y a hablaremos de ésto más largo al pasar los canales de Bahama y la
Florida. No quiero elogiar la mar en los momentos
de la_ lu_na de mi_el. Al fin mujer, es variable y
camb1ad1za y pudiera muy bien reservarnos algunas sorpresas.
Cierro este artículo en la bahía de la Habana
frente á los restos del Maine, símbolo mudo y elo~
cuente de la ruina del poderío colonial de España.

2Jr. jYl. Flores.
ME:XICO
E'.'I' LA

BXPOSICION DB PARIS
Es para los "pesimistas" una elocuente .lección
el hecho de que México haya :figurado y figure hoy
entre las naciones cultas, e:a lugar distinguido :
el que le corresponde como nación joven, llena de
vigor, y casi en posesión de una prospridad cimen-

tada que puede perfeccionarse cada día más y de
la cual, si por galantería quiere compartir con el
extranjero, por conveniencia, por necesidad de su
iniciado desarrollo lo ambiciona.
Buscando ensanche á sus adelantos científicos,
nuestra nación ha enviado á hombres aptos para
cada caS-O, á los congresos científicos que se han
verificado de liiez años á esta parte, lo mismo en
Rusia, que en Berlín, España, Italia, ;Francia, Norteó Sud-América. En las Exposiciones, comenzando por la anterior que se verificó en París, hasta
las que han pasado punto menos que inadvertidas,
México ha estado representado, y México también,
ha acogido con ostensible beneplácito á los Congresos que han resuelto reunirse en nuestro territorio.
Hay quien califique de derroche los gastos que
cada una de estas representaciones significa; estos
son los "analfabetas."
Por el contrario, aquellos y son muchísimos, que
están convencidos y tienen como cosa juzgada, la
necesidad en que estamos de darnos á conocer, de
hacer ostentación de la riqueza de nuestro suelo y
~e ~t~aer á él brazos y capital, aplauden, y con
Justicia cuanto esfuerzo está encaminado á tan elevados fines.
. En la época actual, cuando la Francia, que
siempre ha estado á la vanguardia en materia de
iniciativas, convocó al mundo entero para el gran
certamen con q~e ha de cerrarse el siglo, natural era que México no pudiera permanecer indiferente.
Lejos de eso, se ha puesto el mayor empeño en
q_ue e~ nom br~ de la Nación ocupe un puesto distrng~n~o y as1 lo hace esperar el asiduo trabajo
prelimrnar que realizaron en México los doce grupos nombrados por la Secretaría de Fomento para
o~ganizar la Exposición de productos, artefactos,
riquezas naturales, etc., etc., con que cuenta el
país.
En París también se ha trabajado con actividad y nuestro "pa?e~lón," que en su oportµnid:3-d hemos de descnb1r, dará honra á nuestra nac10nahdad.
Hace meses se trabaja en su construcción y dec~rado Y b~ de quedar terminado á tiempo segun las últ~mas n?ticias recibidas, y q.ie no; lle,g-aro~ al mismo tiempo que las ilustraciones que
publicamos en este número.
_ Represe1;1tan, éstas, el lugar de estudio del se~or Ingen~ero Anza, estando á su lado los dibuJantes mex1ca:1_os, entre los cuales se encuentra Manuel Anza (h1Jo) _qu~ fué de ellos, quien primero
obtuvo plaza de dibuJante en el Comisariato :mexicano.
La otra _fotografía representa el interior del taller del senor Juan de Dios Fernández, se encuentra al fondo trabajando en el modelado de una

águila, que se colocará en el frente del Pabellón
Mexicano; acompañan á Fernández, sus oficiales
y algunos extranjeros que le ayudan en las labores que dirige.
La tercera :fotqgrafía representa el "Pabellón"
-de M:éxico, tal como se encontraba el mes pasado.
Alli están retratados los señores Anza y Fernán-dez.
Este último está comisionado por el Gobierno de
l a Feueración, y además, como profesor de Arte
-decorativa de la Escuela de Artes v oficios de Toluca, lleva la comisión de hacer algunos estudios
relativos al arte expresado para aprovecharlos en
-el establecimiento de que es profesor.

• *.
Entre los jóvenes empleados en el Comisariato
.Mexicano en París, hay algunos alumnos del mismo
Instituto de 'l'oluca, á ouienes indudablemente seTá este viaje de gran utilidad, por los conocimientos que adquieran durante su permanencia en la
.gran Exposición.
Las últimas noticias recibidas, traen la nueva de
,que el Pabellón Mexicano está ya casi terminado,
faltando solamente algunos detalles de decorado.
Nuestros compañeros de Redacción; ,que según
.anunciamos en su oportunidad, salieron para París, cuidarán de dar á conocer á nuestros lectores,
los hechos más notables que ocurran en el gran
-certamen, y muy especialmente los que con México
1,e relacionen.

1

Aspecto que presenhba el pabellón de 1116:dco el mes pa1rado.

co y á una distancia de doscientos metros, y siguió después una nutridísima fusilería. Los bóeros, estos tiradores de primera fuerza, no pod ían
desear mejor blanco para dirigir sus tiro3 con acierto, y la matanza fué espantosa.
Para colmo de infortunio, otras tropas inglesas que estaban situadas á retaguadia, rompieronr
á su vez, el fuego, sin darse cuenta de las posiciones en que se encontraban los combatientes, de
donde resultó que los infelices higlandeses, recibían además del fuego enemigo, el de las ametralladoras inglesas.
El General W anchope, murió, como queda dicho, en aquella terrible emboscada, y nuestro grabado representa el improvisado sepulcro que se
le hizo á su cadáver, en el mismo campo de batalla.

•

El Ingeniero Anza y sus empleados

LA BATALLA

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•

DE MAGERSFONTEIN

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Llegada á V eracruz á la hora reglamentaria. Sopla un nortecito "chocolatero." Hace algunos años
hubiéramos tenido que pernoctar en V eracruz y
pagar tributo á la fama pululante de los hoteles.
Gracias á las obras del Puerto, la bahía está navegable y aunque agitada, permite la circulación. Un
botero, chiquito, aceitunado, vestido de blanco y
con un chilapeño en la coronilla nos ofrce sus servicios y los de una lanchita que parece lanzadera.
El Comandante del.Buque "Escuela-Zaragoza." Azue
ta, el más galante de los caoitaner. de navío, nos
ofrece su lancha para conducirnos á bordo y que
ocho vigorosos bogas conducen. Aceptamos la hon-

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 4 de Marzo de 1900.

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...

-

Taller de decorado en Parta.

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.

De todos los fracasos que las tropas inglesas han
.sufrido des&lt;le el principio de la campaña _del ~r~n~vaal el más penoso para el amor prop10 bntam-co,
sido el que fué consecuencia de la batalla de
Mao-ersfontein, librado por Lord 2,Iethuen, el 11
-de Diciembre, entre ~fodder y Kimbcrley .
La célebre ln·igada de los higlandese:; quedó diezmada. Su jefe el General Wanchope, mu rió en el
--combate, y por último, el General_ ,Lord_~Iethuen,
ha perdido mucho en su reputac1on 1~:11l!tar.
Este combate tuvo dos fases muy d1stmtas : en
la p1:imera, la artillería inglesa preparó la fae-na con un cañoneo de seis horas; en la segunda los hio-landeses, después de una larga y fati_go~a marclrn á media n_o?he, de?erían, según el
plan, sorprender las posic10nes, boeras; pe~o suce-dió que ellos mismos cayeron en una terrible emboscada.
Los higlandeses, soldados de los más escogidos,
-obedeciendo á órdenes incomprensibles, avanzaban en filas cérradas, en columnas por compañías,
formando un blok compacto. El día apuntaba
,cuando se dejó oír un primer disparo sobre el flan-

ha

~.

t ,_,

., ~1
.,,,

Nuestros lectores, sabrán ya, por los telegramas
de los periódicos diarios, que la guerra ha tomado otra faz distinta v de todo punto adv~na
para los bóeros, quienes han comenzado á sufrir
derrotas; se vieron obligadas á capitular las fuerzas que e,taban al mando del General Kronje, y
en Inglabrra ha renacido la confianza de gue las
armas &lt;le esta mción, quedarán definitivamente
victoriosas en perentorio tiempo.
~~

�EL MU:NTIO ILUSTRADO

Domingo 4_ de Marzo de 1900

73

_ Do.ningo 4 de Marzo de l!lOO.

NUESTRA 1\1:ETRÓPOLI.
EL DESPERTAR DE LA CIUDAD.
~~

Durante horas enteras, la noche ha envuelto á
la ciudad en las sombras. La ciudad duerme. Por
calles y por plazas no hay más signo de vida que

el parpadeo de los focos eléctricos y los puntos
luminosos de las linternas gendarmeriles.
Aquí y acullá, la luz desbordante detrás de discretos cortinajes, anuncia sitios de reunión. Las pisadas irregulares de un ébrio, sobre las losas del
embanquetado, se mezclan y cortan el rítmico y
presuroso anclar de un criado que va á la botica
en pos de una droga salvadora, mientras que á lo
lejos, cada vez menos distinto, se oye el rodar ~e
un coche. Algún gallo desvelado lanza su ríspida
llamada en medio del silencio nocturno. Eso es
todo, la ciudad duerme.
Una hermosa masa de sombras, punteada de
claridades eléctricas; es la metrópoli.
Un perro ladra en las afueras y en alas del
viento llega su ladrido quejumbroso que es una
nota más de tristeza sobre la tristeza de las sombras. Al voltear una (lsquina se escucha un rumor
de pisadas menudas y, ·á poco, sobre la uni-

formidad de las · sombras que pueblan el arroyo,
se advierte un "hervor" de siluetas en vivo movimiento y se escucha un concierto de gruñidos:
son los cerdos, las piaras, que lentamente se encaminan al matadero, aprovechando las horas
n octurnas para que el beso del sol no derrita
sus lomos henchidos de grasa. Detrás de la piara, los guardianes, en andar pausado y mecánico, pacientes por excelencia, haciendo mover el
rebaño á fuera ele sonoridades, interjecciones y
ch icoteos al aire.
De pronto se abre una puert!i cercana á una
esquina y al abrirse arroja sobre las aceras un
chorro ele luz. Y como un enjambre de fantasmas, brotan del suelo siluetas embozadas hasta
la barba y sosteniendo en la cabeza enormes canastos en forma circular, y se precipitan hacia
adentro del almacén iluminado, detrás de cuyos
mostradores y sobre andamiajes á modo de pesebres, se alzan las pilas de pan humeante, que garridos vascuences de blanca blusa distribuyen en
los canastos. Mientras unas siluetas siguen penetrando, otras salen ya con sus canastos cargados,
y al trote se dispersan por toda la ciudad, regando
á su paso un tierno aroma de harina recién cocida .....
En otra esquina el trotar del panadero es interrumpido por un chiflido agudo y prolongado y
por el galope de una manada de toros, que, como
las piaras, van al sacrificio para alimentar á la ciudad que se espereza y que en breve saciará su hambre. Detrás de las bestias, los vaqueros, rompiendo la brisa matinal con los vivos movimientos del
lazo, dan rienda suelta á sus corceles, cuyos cascos golpean el pavimento que pocas horas más
tarde cruzarán los carruajes y los peatones.
En el Oriente empieza á surgir un ligerísimo
golpe de luz y las pesadas moles de las torres y
de las cúpulas, se recortan sobre un cielo que empieza á teñirse de los primeros destellos de la aurora.
De repente los focos eléctricos parpadean levemente, se apagan, dejando ver por un momento
aún puntos rojos sembrados á lo largo de las calles en distancias simétricas, mientras que las linternas de los gendarmes se agitan en la penumbra
del día que nace, nerviosas ante la proximidad del
relevo.
Y el sol, el eterno sol, empieza á verificar su
entrada triunfal por calles y por plazas, luchando
con la neblina matinal que desgarra y deshace con
sus tibias caricias.
Se coloran de oro las torres y las cornisas de los
edificios, rumores nuevos rompen el silencio, y entre todos dominan el campanilleo de los trenes
eléctricos y los cascabeles de las mulillas, que emprenden el primer viaje, y el claro grito de los pilluelos que pregonan á voz en cuello "El Imparcial" y que se lanzan á los cuatro vientos de la
metrópoli para satisfacer la avidez de sus habitantes, siempre alerta tras la noticia del día.

barre la c11le. Son los aprehcndiaos, por f~ltas leves, durante el día anterior, y á quienes la autoridad impone ese pequeño trabajo de utilidad pública.
Manejan la escoba y las regaderas, los unos con
o-esto de vieja costumbre, otros, con movimientos
~ergonzantes, baja la vista, temerosos de ser vistos~
con muchos buenos propósitos y un cúmulo de
arrepentimientos en la mente. El pueblo les llama "los patinadores." ¿ Por qué? Averígiielo Vargas.
El movimiento callejero va acentuándose especialmente en las esquinas. que es normal estén
fllanqueadas de una tienda de abarrotes y de una
pulquería. A la tienda acuden "doncellas de servir," apretado el rebozo en torno de sus bustos
friolentos, hirsuta la cabeza sin peinar y enrojecidos los ojos por el súbito y reciente abandono
del lecho.
Frente á la pulquería, entre maldiciones para las.
mulas y carcajadas para los amigos, los carreros
descargan el blanco líquido-porción mínima delos quinientos mil litros que "entran" diariamente,--que por las anchas bocas de las barricas se dE:s-

F.L MUNDO ILUS'I'RADO
nuevan sin cesar y que con deleite de hambrientos
alojan en sus estómagos el humeante líquido. De
tiempo en tiempo se a.cerca al vendedor algún
cliente de americana 6 de levita y toma sus hojas : algún trasnochador que desea reconfortarse y
"curarse la cruda," por medio de esa infusión,
que entre la gente de armas tomar goza de gran fama para el caso.
Uno que otro ébrio torna á su casa, si la tiene,
ó vaga al azar. Acandilados los ojos é incierto el
paso, miran á la luz del sol como á algo desconocido. Y en una esquina, U".l. gomoso, con el paletot abierto sobre la irreprochable casaca, aspira
con avidez el aire matinal, cansado y extenuado
de toda una noche de "baccará," de wiskey y de
amor barato ...
Para contraste de esos pequeños cuadros, poco
edificantes y de esos transeuntes de vida airada,
cuando las campanas de los templos, con voces claras y yocundas, empiezan á convocar á los fieles
á las primeras misas, de todas partes acuden parvadas de mujeres piadosas, arrebujadas en sus
mantos, menudo el andar y baja la vista como si
temieran sorprender cuadros como los que mencionamos antes. Pero hay que hacerles un reproche. ¿ Cómo lo diremos? . . . La mayor parte de
esas damitas piadosas van al templo sin que el
agua haya puesto su ósculo purificante sobre sus
mejillas de rosa. ¡ Y no hay que olvidar que hasta
las rosa.a han menester el riego!

borda en los cueros rígidos y mal olientes, que el
"''jicarero" recibe, saboreando "una de á dos."
A la puerta de la tienda hay una mesa, sobre
l a cual humea un aparato sui-géneris, cafetera
-enorme, especie de horno, cargada de café barato
J de infusión de hojas de naranjo y rodeada de ta:zas y de tazones multicolores, que pasan á las manos de una media docena de engarapados que se re-

~

La gran nota de vida que 'lrosentan las madrugadas, es el movimiento en los mercados.
Las canastas, rebosantes de verdura, van y vienen; se prepara el sustento de la gran ciudad, el
sustento que ha de darle fuerzas para el t ra~ajo,

porque la ciudad trabaja incesantemente, como lo
veremos en el próximo artículo.

Os~ar ;{erz.

CARNAVAL.
La crónica de esta ex-fiesta, verificada (?) la semana que acaba de pasar, está hecha en dos pala1:Jras: "El Carnaval en México, no existe."
Pasaron, y según todas probabilidades, juzgando
JJOr lo actual, jamás han de volver, las fiestas entusiastas de que nos hablan las crónicas de antaño. Los bailes de :fantasía entre personas decentes, las "chuelas" picantes, ingeniosas é inofensi-vas, las estudiantinas dignas de admitirse en los
:salones más distinguidos, los trajes lujosos, el entu:aiasmo de aquellos días, ¿ dónde están?
Decimos con Becquer : "no volverán."
Los que aún no llegamos á los cuarenta años,
.apenas si nos acordamos de la estudiantina española, cuyos miembros de carácter alegre, vestidos
,con trajes correctos lucían en todas partes sus
~ptitudes de músicos y cantantes.
De la estudiantina mexicana, aue +..mbién fué
muy aplaudida, solo nos viene el recuerdo cuando
-vemos (que es rara ,ez) al Maestro Austri.

~

7

Rodeados de gendarmes encapotados, un concurso de indíviduos heterogéneos y desarrapados,

Fou.. RamLs.

Decimns J.i ,·cnlad si asentamos, como es cierto, que el último martes
después de estar toda. la tarde en la Reforma, no pudimos encontrar más qne
dos asuntos con que ilustrar estas líneas, que quisiéramos fueran crónica:
un grupo de ciclistas y la carretela en que iban niños graciosamente vestidos. ¡ Lástima de esta fiesta!. . . . pensar que es t a::::. hermosa en otras
partes.
Aún es tiempo de procurar su resurrección, arrebatando sus restos á
las manos "non sanctas" en que hoy se encuentran.
En los teat ros. . . . . . . No haremos crónica de io que son esos bailes; allí sólo puede observarse; pero decir: ¡nada!
La orgía, después de un desliz, de_un pri~er escalón muy fácil de bajarse, como que está alfombrado por afectos y alumbrado por ilusiones.
Más. tarde: u~a existencia consumida, agotada; una mujer con huellas de tristeza en el semblante, con íntimos dolores en el alma refuo-iándosr
en el templo, ha~tiándose de \~do, b:1scando el arrepentimiento y sirviendo
de he~aldo, publicando que es polvo," con la negra cruz que sella su frente.
¡ Prllller escalón!. .... ¡ Martes de Carnaval!. .... ¡ Miércoles de Ceniza!

�Do,ningo 4 ele Marzo ele

rnro.

EL MUNDO ILUSTRADO

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MARTES DE CARNAVAL.

MIÉRCOLES DE CENIZA.

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�:DominD"o 4: de Marzo de 1900.

EL :MUND0 ILUSTRADO
¡ Cuántas han salvado
así estos ángeles de caridad! Cuántas también
han sucumbido, pero con
la sonrisa en los labios,
después de haber auxiliado al que sufre!
Si algo hay que tener
en cuenta en este movimiento femenino, es que
no solo la mujer de clase humilde, ó aquellas á
quienes liga el afecto con
alguno de los militares
en campaña, son las que
se afilian á la "Cruz Hoja;" si.no oue también señoritas y señoras distinguidas han abandonado
comodidades, hogar, todo cuanto puede proporcionar una posición desahogada y una vida en toda su plenitud, para correr tras el peligro, tal
vez tras de la muerte.
Nuestro grabado representa un grupo de
damas irlandesas que van
á penetrar al campo de
la guerra, llevando en sus
manos en vez de la exterminadora espada, la
venda y el antiséptico,
y en su alma resignada y
bella, como iluminada
por la virtud, ~l consuelo
para derramarlo y la intrepidez necesaria para
Selioritas Irlandesas afiliadas á la "Cruz Boja"
disputar sus presas á la
L--~----------------------------- muerte.

LA MUJER-&lt;:::&gt;-~
IRLANDESA.

Transporte de voluntarios.

Los soldados de Irlanda se han distinguido en las
actuales y sensibles luchas de Sud-Africa, por su
pericia, su disciplina y su indomable bravura; la
mujer de la misma nacionalidad ha conquistado
verdaderos lauros al apresurarse á marchar á los
campos de batalla afiliándose á la benéfica institución de la "Cruz Roja."
Muchos de los hospitales que están atendidos
por las caritativas hijas de Irlanda, que llevan
su intrepidez hasta el grado de entrar en las lineas dominadas por el fuego, y exponiendo sus
pr0pias vidas, han salvado las de muchos de aquellos que han rodado, bañados en sangre, sobre el
campo.
Un vendaje oportuno, una sutura, la detención
de una hemorragia, la inmediata curación, en una
palabra, y habrá más probabilidades de que se salve una existencia.

¡Adiós! . .. Las dos embarcaciones se alejan una
de otra. A cada instante es más ancha la faja de
agua movediza que las separa . ... ya es imposible
percibir el grito del alma que nos dice, ¡adiós! ....
la vista ya no distingue el blanco pañuelo que agita, trémula de emcción, la mano de la madre anciana, de la esposa enamorada, ó del infantil vástago que por primera vez siente verdadera tristeza.
¡Adiós! .... Tal vez, ¡ adiós para siempre!
El mancebo, gallardo y animoso, el padre de familia á quien el deber arranca del hogar y hasta
aquel que solo en el mundo vá sereno en busca

~

de la muerte pensando que tal sacrificio se lo ~pone el amor á la Patria, han ocultad? sus rmpresiones en los ~omento~ d~ la despe~da y han
forzado á sus lab10s para fmgir una sonrisa, y han
ordenado á sus ojos no dejen escapar el llanto.
Pero el transporte se aleja; ya no ven sus ojos á
los seres arna.dos que han quedado allá, sobre cubierta, ó en la playa, y entonces la válvula se abre
y los dolores, los presentimientos, las dudas, los
pensamientos negros, se escapan y producen desencadenada tormenta.

Domingo 4 de Marzo de 1900.

SUBGETIVISMOS.
~

.,Ca .l'llameda de todos los oías.
Es un~ cosa averiguada, y por averiguada insubstancial ya y sin interés, que la Alameda es un
paseo que se ha transformado hasta tal punto, que

no lo conociera ahora el bueno del P ensador Mexicano que hizo pasar en él largas horas de aventuras y picardías al travieso Periquillo Sarmiento.
Aquel bosque de altos fresnos, de copados ála-

EL MUNDO ILUSTRADO

Como todas las cosas han ido cambiando en la
ciudad, nuestro gran paseo, rejuvenecido, á cambio del aspecto dulce y melancólico que perdió, ha
adquirido un cariz tan simpáticamente risueño,
que flores, árboles, céspedes y follajes se dan cuenta y observan cuanta escena chusca ó doliente, se
desarrolla por calzadas y glorietas.
Hoy la Alameda es la preferida de los estudiantes, el palacio de los ociosos, el Versalles de
los vagabundos, el santuario de los amantes, el
jardín ele Seminario de las niñeras y el paraíso
de los niños. El aspecto que toma por las mañanas esle paseo es del bullicioso despertar de una
pajarera. Todo allí es ruido y movimiento: los
chorros de las fuentes yerguen en el aire su varilla de plata virgen, cantando el regocijo del día.
Los jardineros á todo correr bañan las plantas y
los árboles, y los paseantes y transeuntes van y vienen apre3Urados, como impelidos por un soplo
de vida fresca y primaveral
Durante la semana la Alameda, ríe tranquila de
~us enamorados, de sus nerezosos, de sus estucliantea y de sus niños; á todos los recibe en traje
d_e casa, sin componer, de trapillo, como suele decuse, que es como las mujeres y las flores se ven

jo el brazo ó vejetes de ojos libidinosos, y
el Neptuno, de barba borrascosa, se apoya con cierta agradable melancolía en el puño de su triden,te,
Los pájaros travesean de rama en rama formando
una dirnreta aJgarabía.
Mas los domingos, la Alameda se viste de limpio, peina la cabellera de sus arbustos, lava sus
estátuas, limpia y bruñe el espejo de sus fuentes,
se emperifolla, y en su calzada preferida, entoldada para tamizar la luz del sol, tiende á lo largo
hileras ele sillas, que conformadas y tiesas, semejan
w ldados en una r evista militar. Ese día, la gente
in vade el paseo; pero no la de todos los días, sino
otra, más elegante, más orgullosa, altiva, con
humos de riqueza y porte de fingida aristocracia.
Las mujeres con vestidos deseda,coronaclas por caprichosos sombreros, en los que se enarcan las plumas ó se extienden las alas; los hombres, con flor
en el ojal de la levita, y bastoncillo juguetón entre los dedos de la mano enguantada. Y la concurrenc·a, substituyendo la natural fragancia, c1e la&amp;
rosas, por el perfume elaborado de las Droguerías,
mariposea en tomo de los prados, en una confusión
vistosa y multicolora.
Tocan las músicas piezas escogidas, cuyas sonoridades ahuyentan á los pájaros y hacen huír á las
mariposas. Y aquello no es campo, no señor, es una
prolongación de Plateros y San Francisco, una sucursal de la "gran avenida," un sitio para lucir trajes y exponer vanidades.
Y esta Alameda de los días de fiesta, tan adornada, tan bulliciosa, tan llena de remilgos y coqueterías, es, sin embargo, menos simpática que la

más lindas. La Venus de bronce, en su divina
desnudez para saludar á sus amigos y admiradores
que por lo general son jovenzuelos de libro ba-

de diario, la sonriente, la de los enamorados, la
de los estudiantes, el Versalles de los vagabundos
y el paraíso de ~os niños.

colate. Esta ó aquella pareja del pueblo, se escurría bajo los árboles, cuchicheando en su charla vulgar y deshilachada las mil y mil tern,ezas de
los enamorados. Era la Alameda sitio de sano
recreo y asiento de emociones campestres, donde
los ánimos serenos, podían recrearse á sus anchas,
en la profunda tranquilidad de la naturaleza.
~

LA. P4.Z, POB LOKB4.BDO.--Estátna que figura
en la Exposición de Paria.

SOLDADO BOEBO.
~

Tras cruenta yhoméricalucha, la másencarnizada, aunque t ambién en la que más estrictamente
se han observado las leyes de la guerra civilizada, que ha presenciado el siglo actual, comienza á
entreverse la victoria de los ingleses sobre las
huestes "boers." .
El General Kronje prisionero después de su capitulación incondicional, es respetado de sus mismos enemigos, que no tienen embarazo en ser los
primeros en elojiar el denuedo, el valor y el patriotismo de los ''boers."
Y, así es justo: basta ver el tipo de un soldado
bóero, como el que hoy damos á la estampa, para
formarse juicio de que en hombres así, hay conciencia del deber y valor para llegar hasta el sacrificio.

1----------------------------------------

Soldado bóero.

'l'ransporte de voluntarios.

mos, de sombrías calles y misteriosas enramadas,
aquel cuadrilátero de espeso y penumbroso verde,
que se tendía á orillas de la vieja ciudad colonial,
circundado de zanjas de agua obscura y márgenes
yerbosas, y accesible por cuatro inmensas puertas de hierro á cuyos barrotes se enredaban caléndulas y campanillas, háse convertido en un
paseo á la moderna, con su embanquetado de cemento, sus árboles un tanto ranuíticos, pero peinados y recortados con exquisita delicadeza, sus
fuentes con estátuas y figuras alegóricas, sus combas calzadas que tapiza arena rutilante, sus kioskos
d3 hieno, sus torres con reloj y su jaula de pájaros,
bajo cuya rotonda de alambre, vuelan, se esponjan
y saltan de los más caprichosos y coloridos plumajes.
Aquellas bancas monumentales que circundabo.n
las glorietas con sus rígidos balaustrados de piedra, están substituí4as por cómodos asientos hechos con cintas y barras ele hierro a.rtísticamente
pnlielas y colocadas. El aspecto místico, de serenidad de ég1oga, que, según los costumbristas de
antaño tenía la Alameda, ~e ha perdido casi todo
eomplcto, y apenas un viejo tronco, rugoso y ceniriento, una que otra rama lujuriosa y apretada de
hojas, algún paraje lleno de humedad, de"'silencio
y de sombra, recuerdan las descripciones de "Fidel," y los cuadros retóricos ele Don Niceto de Zarnacois.
En tiempos remotos el paseo de la Alameda
era lugar de cita de personas serias, de hombres
graves, empleados de alta alcurnia y funcionarios
respetables que, tarde á tarde, pasábanse en provechoso palique, las tres ó cuatro horas que separaban el plato del puchero de la jícara de cho-

ALREDEDORES DE MÉXICO.

Casa del Sr. D . Francisco J. Hidalgo, en 'l'acuba.

I

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL M:UNTIO ILUSTRADO
Los periódicos de esta casa han ahonado
siempre el arte barato, accesible al dilettantismo de los pobres, el arte que embellece
ENARBEU
y no pervierta, que agrande el deficiente de
cultura popular y no pueden menos, siendo
~
La Empresa del Arbeu ha montado última- consecuentes consigo mismos que hallar
mente la "Boh.emia," esa ópera que va siendo po- plausible el esfuerzo de la Empresa y u.e los
pular en México y que ha sabido de manera tan actores del Teatro Arbeu.
Las popularizaciones de ciertas partituras
completa poner en tensión nuestros nervios y despertar en nuestro ánimo tantas impresiones dor- suelen ser fatales y muchas veces se premidas. Cuantos asistieron al estreno de la obra gunta uno si lo raro y lo exquisito no es
temieron si nó un fracaso sí una decepción: y esto más feliz que lo humano. l, na vez que
atendiendo naturalmente á los elementos con que una música se apodera del alma p.e la mucuenta la Empresa del Arbeu y con que contaría che_dumb1:e,_ por su carácter pasional y por
cualquiera otra empresa dedicada espec;almente su mteltg1b1hdad, el destino que le cabe es
al "género chico" y por excepción al "grar;ide." destrozo. Primero se la mima, se la ensalLa "Bohemia," sin ser una obra que en toda su za, se busc~ para ella un cuadro noble y belatitud pueda llamarse difícil, sí es cuando men.)s llo; despues se la profana, se la abofetea
poco abordable para teatros que tienen con espe- se la vuelve rey de burlas y se la hace pa~
cialidad en su cartel zarzuelas simplísimas y de sar por todos los escenarios sirviendo de
menguado alcance. Natural era, por tanto, el te- l1;1dibrio. A iuerza de inepcia~, de colaboramor del público, y como el resultado superó á las c10nes, de mutilaciones y rectificaciones auesperanzas, el público ha visto con complacencia daces, tórnas~ inc?nocible aún para quien
las diversas representaciones que de la obra se han la compuso. Testigo la Cavallería Rustica~ª, á quien su propio carácter de inteligibidado.
No diremos, que sería hipérbole, que la obra lidad y de v~rdad ha perjudicado, hale
ele Puccini haya correspondido al ideal que de ella puesto Sanbemto ele ignominia. Entendátenemos; mas aún, fuerza será afirmar que la ve- ~onos, una cosa es vulgarizar la buena múmos deficiente; pero estas deficiencias que son po- sica, es ponerla al alcance de todas
cas por fortuna, están de sobra compensadas por las fortunas; pero respetándola; es abarala baratura del precio, y lo simpático del tarla, pero no pon~r i:rianos burdas y peca?oras sobre el lucimiento de sus pácrinas
cuadro artístico que canta la obra.
Hay tal embeleso en esa música que es "nuestra" rnmortales. Así se consigue inspirará. las
más que ninguna otra porque ha sabido despertar ~l~ses populares, el sentimiento de lo bello,
en nuestros espíritus todos los sueños dormi- e mfund1rles veneración por los maestros.
H_ay, pues, dos extremos en la interpredos; tiene tal encanto para nuestros corazones ese
eterno sollozo pasional que se enreda á las cuer- tae1on d~ toda obra de arte prestigiosa: la
das de las violas, de los violines y de los violon- excelen~1~ de la representación que es uri
celos, que aun profanado muchas veces p::&gt;r can- grai'. m~nto, y .profanación que pone matantes ignaros, nos subyuga, nos hace suyos. X o ~os mexpertas a eJecutar una labor superior
es este, empero, el caso de Arbeu. En Arbeu la a su esfuerzo en todo.
Claro está que los artistas del Arbeu no
":Sohemia" es aceptabilísima, está regularmente vestida y los cantantes si no traspasan los lindes de lo han _alc_a~zado lo primero: pero tampoco
mediano, sí forman un cuadro armónico y agra- han mc1d1do en lo segundo. Su labor no es
dable y se esmeran. No hay que olvidar, sobre to- excele1'.te, pero es discreta; distinguiéndose
0.o, que esta ópera es ópera de á un peso cincuenta los artistas Sra. Goyzueta, Srita. Dimarías,
centavos-y en ciertos días de á un peso-y que Sr. Parra y Sr. Llera, sin que por eso dino obstante, supera á otras "Bohemias" de no g~t¡1os que los demás han estado infemuy feliz memoria oídas en ·México y re- nores á las esperanzas de los abonados del Teatro en cuestión.
presentadas por compañías no del todo loables.

Do:.ningo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"·L f\ BOHEMlf\"

iADIOS!

- - --

(DE LOBD BYBOlll'.)

-&lt;::&gt;-0 '°'0-

Adiós ... !. 1 si es 1?-i eterna deepedida,
Adios, por siempre adiós!
Aunque me niegues todos tus perdones,
Te adora el corazón! .
·'

t

Ojalá que este pecho enamorado
Donde tu frente halló
Dulce reposo y donde tú gozaste
Los sueños del amor
Pudiera abrirse como se abre ~n libro
Brillar cual brilla un sol
Para que vieras, vida de mi vida
'
Cómo te adoro yo! '

,

'

Ojalá que est~ pecho enamorado,
. . Que no conoces hoy,
Te hwiera ver lo grande, lo infinito
Que encierra su pasión ·
Entonces á tu frente de azucena '
.
Teñiría el rubor,
Viendo que tu desprecio al alma mía
Sin justicia la hirió!
Aunque escuches del mundo los aplausos
Por este golpe atroz;
Aunque brote en tus labios la sonrisa
No te ilusiones, nó,
Porque e~as ale~ías aparentes,
Tristes miserias son
Y debes ofenderte, si eres n~ble
Con mi propio dolor! '

!ª

Aunque las faltas de la vida mía
Me llenen de baldón
' e:. no podré encontrar en, m1. camino
Que, ...
Otro brazo mejor
Que a~uel que me estrechaba para herirme
Por detrás y á traición?
Fot. Torres Hnos. Profesa 2 .

P ublicamos dos fotografías que ilustran estas
líneas: la una representa á la Sri ta. Dimarías en
su grac!oso papel de Museta;la segundaá los cuatro
Bohemios : Schauard, Colline, Rodolfo y M:arcelo.

INCOHERENCIAS.
~

Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las ondas emociones
Soy la corriente que retrata estrellas
Y presa en cauce pedregoso corre.
A tu hogar ¿ á qué voy? Dentro de tu alma
N'ada á 1~1i ardiente delirar responde;
Cuan feliz el pastor grita, y su grito
Rudo y veloz, lo multiplic1 el monte.
En vez de yedra que lasciva enlaza
Despedazando los endebles brotes
Sé linfa grata que al renuevo besa
Y con sus besos lo con vierte en roble.
l&lt; res buena, perdona que así te hable
Cterra tu alma, no hagas cual las flores
Que ~e dejan robar por los insectos
Y céfiros y pájaros flU polen.
;. He _cambiado, mi bien? Sí, todo cambia;
~o tiene lo monótono fulgores
En Ctriente, la nube es blanc~ ·espuma
~scua en las tardes y crespón de noch~.
~ ~nea s~ré tu esclavo, yo soy sombra,
Tu el :anal de_ argentados esplendores
Pero tu eres 1111 esclava, porque siempre
A la 1uz rodeará la sombra móvil.
Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las hondas emociones ·
Soy la corriente que retrata estreÍlas
Y presa en cauce pedregoso corre.

fibel C. Sa/azar
Pri¡icipales pe:raonajea de "La Bohemia"••Fot. Torres Hnos. Profesa 2.

¡Llanto desolador!
Ah ! ya veras cuán tristes viviremos
Apartados los dos.
Ya verás cuando venga la mañana
Y nos despierte el sol,
Como cada uno llorará un vacío
En su lecho de amor.

Ah! no te engañes, en el mundo muere
Poco á poco el amor;
Pero la ausencia rápida, imprevista,
No es el olvido, nv
Para dos corazones que eran'antes
Un solo corazón!
Tu corazón
. es joven, tiene vida,
T iene fuerza y vigor;
Ensangrentado en medio del combate
Vive mi corazón·
Por eso al separarnos par; siempre
M:e muero de dolor
Porque llenos de vida... ¿ vivir;mos
· Separados tú y yó?
Estas duras palabras de martirio
Mucho más tristes son
Que el llanto derramado ante un oadáver,

):~r

: ~ . • ,..-~.

=-!':

.ift
i,·

Cuando quieras tener algún consuelo
En tu horrible atlicción
Cuando la hija -de tu alma, nuestra hija,
Comience en dulce voz
A balbutir las frases que te escuche
.
Dime, dime por Dios, '
Si has de enseñarla á pronunciar mi nombre
A amarme como yo
'
La adoro, aunque no pueda acariciarla
¡Pobre hija de mi amor!
'·
Cuando se cuelgue de tu blanco cuello
Con infantil candor
Cuando te bese con filial cariño
.
Y estén juntas las dos,
Piensa en aquel que, en su terrible ausencia
Te dá su bendición·
'
Piensa en el que soñó dicho~a hacerte
Como á un rey, como á un dios!

I

Si en sus tiernas facciones hallas al0O'O
De las que tengo yó,
Y recuerdas, á aquel que, para siempre,
Te da su eterno adiós
Yo sé que ha de ~mblar dentro'tu pecho
Tu ardiente corazón
Y han de latir con un latido 'unísono
Las almas de los dos.
'
Todas, todas mis faltas las conozco

.
Y_te pido perdón;
M1 demencia de amor el mundo icrnora
0
E insulta mí dolor ·
Todas mis esperanzas van ~onticro
o ,
Corno tu sombra son
Y se marchitan ¡ ay ! como las' flores
A las que· falta el sol.

Como se agita el fuego que alimenta
,
. Volcán en erupción,
Asi se agitan i ay! mis sentimientos
Al eco de tu voz ·
y mi orgullo supremo, qu; la tierra
Domar no consiguió
Se doblega ante tí, que me ab~ndonas
Y te pido perdón
'
y hasta el alma, antes fue;te y abnecrada
Me está diciendo "adiós.'? '
Pero si toda queja es llanto inútil
Y el mal se consumó
Si mis palabras, niña, nada val~n,
Y nada mi dolor
Los pensamientos negros que no puede
Nunca expresar la voz,
Se rebelan y brotan, aunque quiera
Ahogarlos la ra'zón!
Adiós!. . . ya . desunidos pa,ca siempre,
Desgraciados los dos •
Sin los laz?s del alma, q~e el destino
Fiero despedazó•
H erido desangrado y aúi{ viviente
El noble corazón•
Sin el consuelo de morir t~anquilo
.,
~altándome tu amor : '
Ad10s te digo, vida de mi vida
Adiós, por siempre' adiós!

Jlligue/ }Jo/años Cacho.

�EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
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,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de J unio tde 1900

EL MUNDO IL"GSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 1

MÉXICO, JULIO 1º DE 1900.

Director: L i o. BAl"A.EL BEYES SPilll'DOLA.

¡ Cuúnto labio apagó su sed ardiente
y cuúnto corazón templó su brío
en tu cauto magnífico y doliente,
como en brillante y clamoroso rio!
Tu alma de fuego, combatiente bravo,
fué, para los altivos patriotas,
hoguera á cuya luz un pueblo esclavo
,·ió para siempre sus cadenas rotas.
Y tu Yibrante genio impetuoso,
de tempestades y fulgores lleno
- jinete en un cabal lo poderoso
libre de riendas y acerado freno,recuerda por su audacia y sus proezas
al paladín, terror en. las batallas,
que entraba en las oerradas fortalezas,
con su corcel salvando las murallas.
¡ Oh, cuántas Yeces la rosada aurora
rne sorprendió vertiendo amargo llanto
sobre tu libro, llama abrasadora
que lanza entre esplendor hermoso canto!
¡ Cuúntas veces te vi gallardo y fi-ero,
al Uravés de tus versos fulgurantes,
cual :Montemar, la mano en el acero,
r el furor en los ojos centellantes!

Y en los festines, lúgubre y hastiado,
esquirnr de Tarifa voluptuosa
el rojo labio, pétalo arrancado
del corazón sangriento clP- una rosa!

¡ Cuántas veces te ,i, bello y triunfante,
coronada la sien de intP-nsa lumbre,
bizarro el ademán, la voz tonante,
arengando á la iI1mem1t muchedumbre!

F::

ó com·ertido en capitán pirata,
"sentado alegre" en la risueña popa
y mecido por mar de azul y plata,
divisando ·'Asia á un lado, al otro Europa,"
Ya, ante el sepulcro de la triste Elvira,
presa te miro de mortal desmayo;
ya, transformando tu valiente lira
en la e:,p-ada invencible de "Pelayo ;"
ora, en fin, demudadas las facciones
y anegados en lágrimas los ojos,
contemplando, á la luz de los blandones,
de "Teresa" los mí~eros despojos:
visión negra y terrible, que devora
las dulces esperanzas de tu pecho,
dejando pa.ra siempre, asoladora,
t u noble "corazón pedazos hecho;''
y que arranca á tu plectro desolado
un canto lleno de amargura y brío,

que resplandece &lt;'OmQ el sol dorado
entre el ramaje él.el ciprés sombrío.
¡ Oh sublime ca.ntor de los dolores!
todo joven hispano ama tu gloria
y, al par que tu desdicha y t us amores,
guarda con entusiasmo en su memoria

. --~ = ~

:
¡

-~;~

~----·:::::...· . ·--=""'.~.~---

-~--·
. ·• =----.:. --...::::!

~--=1

. -~~1

- -: ·-=-·:

t

',

'\
-~

--

versos de "El Diablo :Mundo," en que flamea
tu juventud radiante y agitada,
que, al huracán del infor tunio ondea,
cual bandera de sangre salpicada.

jllanuel lfeina.

&amp;reditación c§0 &amp;rar9arita.

8Ul!SCRll'CI01f 1111!?&lt;80.U l'ORA!'l'• .l,
J DEM IDl!III EN LA CAPITAL,

11.

0

Sl.2t.

Gerente: .A.lll'TOlll'IO 01JYÁ.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

l. El heroe africano.--2. Recuerdo

de un eclipse.

..

1.-Las dificult-aclcs de la, pacificación, preámbulo de las improbabilidades de la asimilación se
dibujan bien claras ante los ojos de Lord Rob;rt-,
en Pretoria y de Sir Alfredo .Milner en J!Jl Cabo
y Bloemfonte;n. A pesar del gran desastre de las
repúblicas aliadas, la;; a5ambleas africanders, en
pleno país británico. se muestran empeñadas en
censurar oficialmente la causa de la guerra y en
protestar contra las anexiones. Estos africanders
del Sur d"l Oraug-e eran 1e:t1es súbditos de S. M.
Yict'oria y uno de los promotores de sus ligas poderosas fué Cecil Bhod ~~ tll re;sona. Más el J1-.1
del Transvi::al fué la nw:1·1.ana de la discordia · el
sajón pretendió más ó menos torcidamenl:€1 aclueliarsc de la región de la.5 mmas y de allí la política ele D. José Chamberlain y la resistenda y
lo demás. El resultado neto de esta guerra '&gt;erit
h necesidad de una fuerte ocupación militar indefinida y la uniformidad en las opiniones anti-inglesas de tlOdos los holandeses del Africa austral.
I¾ibe de haber alli un error fundamental, porque sólo ellos producen consecuencias tan desastrosas.
En cuanto á la p-acificación, larga va la cosa,
según parece; yo no sé si será exacta la pintura
que se nos hace dél viejo Kruger, trashumando
en su wagón despacho, llevando á remolque un
carro de barras de oro, rumbo á Lindemburg, que
lo alejaría un poco de la línea férrea entre Pr.etboria
y Lorenzo M:árquez, pero lo que sin duda lo es,
como la repulsa al plan de sumisión que con un
armisticio de cinco días le propuso el marsical
lfoberts lo indica, e•s la fiera r esuelta actitud de
Luis Botiha. Es un hombre de treinta Y cinco
años, alto, delgado, elegante, sin barba casi "rara
avis," en aquel país de barbones; pertenece á una
de las familias más conocidas en el Transvaal, enlazada con la del General Joubert, que tenía una
predilección paternal por esf:!e ,aliente soldado,
que ya á los veinte años era el hombre de su
país que mejor tiraba, que mejor saltaba y que
mejor bailaba. Desde hace ocho meses combate
sin cesar y fué el "Xa.tal" el primer escenario de
sus hazañas; en vísperas de la batalla de Colenso, y como tm·icse que retirarse enfermo el inepto Lúcas )Ieyer, quedó accidentalmente encargagado Botha del mando. Se presentó en la acción
Tocl€ado de un estallo mayor de jóvenes disgustados por la exvrema circunspección de Joubert, que
nunca insistió en los asaltos á Lady Smith por
miedo de sacrificar las vidas de los boers, y disgustados con la ingerencia del consejo ejecutivo de
l&gt;retoria en la dirección constante de la guerra,
&lt;:a usa principal de muchos desaciertos.
Bl día de Colenso, Villebois-Maureuil acompañaba á Botha y fué testigo de su sangre fría y de
su pericia; el ataque de Buller tornóse desastre.
Después de la batalla se presentó Lúcas M:eyer, y
el joven vencedor rnlvió á su "commando ;'' la
t,oma de Spionkop por el general Warren era la
clarn del paso á Lady Smith del e•jército auxiliar de Buller; la impericia de Shalck Burgher
fué reparada. por el rnlor heróico de Botha y los
suyos, que tr-clS doce horas de combate nocturno
arrancaron á los ingleses aque•l ensangrentado
cono trunco; ya enoon ces era popular por extremo y á no i;er por las órdenes terminantes del
Consejo ele Pretoria. habría apro,·echado la profunda desmoralización cl-e,l ejército inglés, para
magullar á Buller ó hacerlo bajar al mar.
En esto vino la penetración del formidable
ejército de RobertiS en el Orange, la liberación de
Kimberley y la captura de, Kronje; J oubert y
el directorio resolvieron abandonar el Katal; Botha se puso furioso cuando recibió la orden de
abandonar su magnífica situación al Sur del Tugela; "me han clavado una espina en el cora.zón," decía. Efectlivamente, aprovechándose de
aquella coyuntura los ingleses avanzaron sobre

Lady Smith y la orden de retirada comunicada á
lo~ "commandos'' como un "aálvase quien pueda" por Lúcas l\Icyer, produjo un pánico espantoso, todos huífill, dice el escritor que nos da estas
noticias, como locos al gaJope de sus caballos salvajes en la noche y la tempestad. Aquellos fueron
días de lluvias torrenciales, de borrascas ince~antes, las montaña., cubiertas de nuhP.-s y de agua
veían convertidas su;, grietlas en torrentes, en ríos
sns barrancaF, :,us val les en lagos; por entre todo
eso huía desbandado el ejército boer, arrastrando
en pos suya á los campamentos que• sitiaban á Lady Smit1h; si la guarnicón sitiada y Buller hubiesen obrado de acuerdo, el pán:co :58 corn·ierte en
irreparable c..-iU1btrofe. Pero Luis Botba estaba
allí; sobreponirndo su voz al eco del trueno que
rehollaba de roca en roca con las balas y las bombas de los ingleses, que centuplicaban· el horror
de la tormenta, reunió á los suyos, lograron fortificarse y contuvieron á Buller; entre f'anto, €'l
viejo presidente bíblico llegaba á Dundee, como
una "shuteta'' del tliempo de las guerras israelit/as y aquel hombre salido del libro de los jueoEG,
cantando salmos y orando al cielo, contenía el
desastre que Boliha reparaba., al grado de salvarlo
todo; ni un eañún, ni un carro, ni un herido cayó
en poder de los invasores.
Transladado al Orange, salvó intacto al ejército republicano, á punto ele ser capt!urado, como
el de Kronje, en \\ epener y tornó á salvarlo en
Krocnstadt. ¿ Piensa clisoh'er sus commandos en
guerrillas y convertir la guerra en una incesant'e
escaramuza que fatigue y agote al enorme ejército
que ha ocupado á Pretoria? El, La Rey, los Wette,
parecen resueltos á hacerlD así; creen otros que organizarán la resistencia en la doblaclísima comarca de Lytlemburg. Pronto veremos: el nue~'O General en jefe, á juzgar por sus antecedentes, no
hará ni una co~a indigna, ni una cosa tonta; pero
puede verse obligatlo á aceptar la paz, es decir, la
tregua .. . .. Dejemos la palabra á los sucesos.

2.-Y puesto que de todas partes nos llegan
descripciones, á cual más interesante del último
eclipse de sol, transcribo una curiosa anécdota histórica cont:ada hace más de ochocientos años por
Raoul Glaber y resumida magistralmente por
Emilio Gebhart:
"El 29 de Junio del año 1033, vigésimo octavo
día de la luna, desfalleció el sol entre la sexta y la
oct!ava hora del día, de un modo terrible por extremo; parecía de color de zafiro, los hombres se mira han los unos á lo'- otros y se encontraban pálidos
cómo muertos; todos los objetos tenían un tinte
de -azafnín. Apoderóse entonces del género humano un e~panto inmenso. Comprendían los testigos
de este milagro que una p3vorosa calamidad amenazaba al mundo.
Era el día en que la Iglesia celebraba la fiesta
de San Pedro y Sa.n Pablo. En Roma, sobre la
tumba misma de lo-, santos apóstoles, el Papa
Booedicto Noveno celebraba el augustlo sacrificio;
este papa tenía trece años y era el horror de la
cristiandad; tlecían que era más impuro que Heliogábalo y más feroz que N'erón; según uno de
sus sucesores en el pontificado, Benedicto saqueaba
día á día á Roma y asesinaba á los romanos. Trémula esperaba la cris~iandad las nuevas maldilcles
de aquel Anticristo; era el tiempo de los grandes
milagros del occidente; tres años ele lluvia, de
hambre. &lt;'Lei peste ; tre$ años de agonía!
Los patricios ele Roma creyeron que matando al mónstruo en el altar, salvarían á la humanidad y iuraron asesinarlo aquel día en plena misa
pontifical
Se reunieron, ~e contaron, iban á precipitarse:
.}rillaban las dagas en las manos calzadas de mallas de acero. En ese instante el sol palideció y empezó á apagarse; la basílica ee hundía en las t~nieblas. Aterrados por el miedo, los conjurados cayie;¡•on de rodillas gritando misericordia y el adolescente pontífice satánico, á quien el milagro
hacía sagrado, tendió sobre sus cabezas su blanca mano femenina y los bendijo.

Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julio de 1900.

CREPUSCULAR._
A ..... .
¡Adió;;! pero no olvides la boca que te besa,
La mano q uc te brinda la copa del placer;
.
No olvides esta aurora que en broches de turquesa
Prendió los blancos velos de Yn triste amanecer.

~-

.-

La noche entre gironcs de negro_terciopelo
.Arrastra á lo infin;to su pompa sideral, .
Y rompe la alborada, como una flor del Cie~o,
Su broche de hojas de oro y estambres de cristal.

---~- .

-

....

-·

.··•·

O:ticina.s del camino de fierro dePekin á :itan-Xeou.

Yenido de los valles, punzando nuestras sienes,
Dispersa el viento helado diamantes en_ la flor,
Y tú, llorosa y tri~te, como la aurora tienes
Los ojos empapados en lágrimas de amor.

duc:clo en China r1e•pués de la apertura del período de construcción de, las vías férreas, se han
imputado á una poderosa socied~d secreta, que
cuenta con mucho.-- cientos ele miles de acltptos.
Esta 8ociedacl es la de "donadores de puñetazos
d el patriofürno y ele la paz," á que nosotros damos simplemente el nombre de boxeatlores.
Estos boxers operan c:)11tra todos los extranjeros sin distinción, contra todas las ' ·novedades
info:rnales" introducidas por lo&amp; europeos, contra

Se alejan para, siempre las h oras venturosas,
Los último, fantaw1as de nuestro amor se van;
¡ Lervántate, alma mía! ¡ Corónate de r~as! ,
Y entre ellas revolando su marcha detendran.
Sacude tu indolente, tu tropical belleza
Caída entre mis brazos con la..··m postración;
.Mañana el hondo tedio, la íntima tristeza,
Ahora el encendido volcán de la pasión.

Personal europeo de\ ca.mino de fierro de Pekin á Kan-Xeou.

L a lámpara ~·a exhausta ~e aviva de repente,
Y el cerco temhloro•o palpita. sin cesar:
Algunos parpadeo~, algunos solamente,
Y rnclYen las tinieblas su imperio á recobrar

En estas tristes horas &lt;le amarga despedida
AYívese la llama del moribundo amor,
8us ceJ'C'.)5 o•eilantcs alumbren nuestra vida,
Después ... la et!erna ausencia, la noche y el dolor!
Después las tristes brumas, las ráfagas que arra(san,
Y todo" lo&lt;- recuerdos que sollozando están;
Como las blancas nubes lao; ilu"iones pasan,
Las nue~tras que pasaron ya nunca Yoherán.
La última nos queda temblando ruborosa,
Y batirá sus alas para jamás volver:
F.s la colmena en busca de la encendida rosa
Debajo de las nieves que empiezan á caer.
La alumbran tus pupilas si ve tus ojos bellos
Caliéntala si buEcl tu seno virginal;
Como un fistol se prenda temblando en tus cabe(llos,
Y en la urna ele tu boca fabrique su panal.
Amor en nue~tros labios se dé la hienvenitla

Y cuhra con su!' alas tu virginal rubor;
D espués de estas dulzuras del vaso de la vida
Hay heces que disuelven la perla del dolor.
Te llorarán mañana del camarín cerrado
Las flores prisionera,; en rnso íle cristal,
La lámpara dorada y el gárrulo teclado
Tu luna de Yenecia. tu espléndido sitial.
Poetas vagabundos los pájaros can to res
No te verán mañana de codos al balcón . ....
Ko tiene el chtlce idilio más páginas de amores,
Y la última nos deja de luto el corazón.

.......

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Casa. de operarios.

LA INSURRECCIÓNEN CHINA
-•Y LA--

• EXPOSICIÓN DE.PARÍS
,,...,,r-

Hace un mes, poc·o más ó menos, tuvo lugar
-en el Troc,ulero la inauguración de la Exposición
-china. Fué ésta, e11 un cuadro de mucho color local, una fiesta de Hoc-he muy parisiense, con diYertidas eonfusione,-. ele, sombreros de seda de ocho
1·efl.ejos y turhante~ ele botón, de trajes ele paño
nrgro y túnica6 d u ~atín borclado. Se vió á los
hijos del cielo ensayarse en algunos rincones, en
,el flirt europeo.
A la misma hora. por un contraste singular, se
despertaba al rededor de Pekin, con un ardor que
podía croorse extilll(niclo, el vi€jo odio ele los chinos contra el extranjuo.
La línea del nue,·o (•amino de hierro que liga
la c-apita.l con Pao-Ting-l~ou, y que debe prolon-

A orillas de los lagos las nieblas reclinadas
Ya borran y di-:;ipan su matinal capuz,
Y en dombos elegantes y cúpulas doradas
Refleja el sol naciente su esplendorosa luz.
¡ Adiós! pero no olvides la boca que te besa,
La mano con que enjugo tu llanto de mujer;
Ko olvitles esta. aurora que en broches de turque(sa
Prendió los blancos velos del último placer!

~9uotin

ff. &lt;3uenca::&gt;

garse hasta Hang-Keou, ~ué cortada. Las _estac~ones v los talleres fue,r on mcend1ados, los mgemero::; belgas y franceses, se vieron atacados y los misioneros oacrificados.
Mucho se ha ccupado el cable• y la prensa durante estos días, ele los desórdenes y actos de barbarie cometidos por los facciosos. En ChangHsin-Ticrn. por ejemplo, lugar donde se encuentra
el depósito principal de la línea de Hang-Keou,
no había menos de dieciocho ingenieros, con cinco
mujeTes ~• dos niños. Se encontraha á la cabeza
rle ellos 1L Bouillarcl, in:;pector gene¡-al ele la sección en explotación hasta Pao-Ting-Fou. Encerrados en los ¡,:c:ntos de los edificios de la administración del camino de fierro, lograron, en esa
ciudadeh1 improvisada, hacer frente á sus agresor es. hasta la llegada ele las tropa, enviadas de Pekín á su socorro. Xo fueron éstas, por supuesto,
trona;: chinas, demasiado sospechosas de estar más
inclinadas á simpatizar con los insurgentes que á

Dapartamento de la. administración.

Población de operarios.

c:ombatirles, sino un peque1io contingente formado por guard ias de las leg::c:ones de Francia, Rusia, Inglaterra, .stados l'ni&lt;los, Italia, Alemania, Au5tria y Japón. Estas guardias han sido reforzada~ después por de~tacamentos idos de T ien'l'::in. Los rnini8tros de los diverso~ países, asocian actualmente sus esfuerzos para recoger y
ponvr en ~eguridatl en Pekin á los europeos empleaclo1&lt; en los camin0'4 clu fie rro y e,;parcidos en
direr;,o;, puntos, en que las líneas están en explotaeión ó en eon,trucción.
En Chang-lfon-Tien y en Pao Ting.Fou, todos
los edific:rni r¡ne ~ervían de h·ihitacion:~ y de oficim1s han ~ido incendiado». Durante muchos días
la legación franeesa en Pekin, C$tuvo muy inquie-,
la ac:erc·a de la suerte corrida por cinco ingenier o~. quiunes, hahiénclc,oe primeramente refugiatlo en l'a.o-Ting-Fou al dejar á Chan-IIsin-Tien,
proenraron dirig-ir,e á Ticn-;'iin á través del territorio ocupado por los boxera. Aunque ligeramente heridos, llegaron por fin ~anos y salvos.
l~stos disturbios, los má6 graves que se han pro-

-~, -·::-'OC&gt;. -- .

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. . •;

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Ca.u del inganiero enjefe.

todos los misioneros que l uchan por llerar á sus
almas el evangelio.
Se dice que sus jefes redutan á estas hordas de
exterminio en gran número entre los marineros,
los cargadores, los can,2teros, quienes temen que
los caminos de fierro supriman sus medios de exis-tencia, reemplazando todos los antiguos meJios
Le transporte por los implementos modernos de
elcctricidaa y vapor.
Pero difícil sería dn,cuhrir la. causa inicial de
este monniento, en el que no es posible dejar de
ver la mano de lo~ instigadores fanáticos, pues todas las depreciaciones á que se entregan. respeeto
á los misiomros y catecúmenos, reYelan el odio
religioso tradicional en su raza.
Lo que hace más grave los último,,. trastornos
es el hecho, asegurado unánim1:mente por lo:' periódico extranjeros, de que á la tenebrosa agrupación ele los "boxers" no son ajenos muchos de
los mandarines y grandes peroonajes del Imperio,
quienes lejos de sofocar los tumultos, los fomentan, ó cuando menos, dejan de peri'eguir á los criminales, que están desplegando en su;; asesinatos
un lujo de crueldfül increíble.

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.f:1 m ..ndarin de Ch!'ng-Ksiu-Tien en una. v i sita. que hiao
a los ing-anidros del camino de fierro .

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL PALACIO DEL VESTIDO.
~

P,,rís, Mayo 30.
El hombre ha dado muchos chascos á la ~aturaleza, y no es el menor el que consisle en h~ber
nacido desnudo y haber llegado á ser el ammal
más ric:ament~· ataviado de la creación, el que mejor se abriga, el que má~ _brilla, el_ que más clec~rativo re:mlta. Hablo, ent1endase bien, de la muJer,
y cuando lticro el "hombre" e'Il materia de atavío
ya se sabe q~e es ella l_a que se ~dorn_a y é\ el que
paga: ·'Cuando digo digo, no digo digo, smo que
digo Diego.''.
La Xaturaleza ha sido madre d-e los an imales
y rnadrastm del hombre; como la madre, ó el padre de Cenicienta, ha reservado sus favores, sus
chiqueos, sus ben,e•volencias para la parte menos
estimable de la crea,ción, y ha reservado á la que
más merece, no digo los harapos, que ya sería algo, sino la más absoluta y completa de'Snudez.
Con maternal solicitud ha envuelto en ásperas
y protectoras pieles al oso polar, al zorro azul,
á la nutria y al castor, temerosa del frío de las
soledades de· hielo ó de las "acatarrantes" veleidades dE1l im·ierno. Previendo los rifles de Winchester y los fusiles de 1,faiisser, Lebel y )Iondragón, ha revestido al rinoceronte &lt;le placas ele blindaje, acorazado á h1 tortuga y al lagarto; al caracol le ha otorgado una fortaleza, al puerco ó espín
lo ha erizado ele púas.
.
Con maternal coquetería ha puesto collares
aperlados al pichón, recamado de pedrerías al colibrí, ;enn1elto en tizus al faisán, en seclas y nácares al parn; vestido de musolinas al buho, tl.a &lt;.'Jlóres pálidos al cacatua; enflorado al pa pag,11 lo,
coronado al águila.
Al hombre no le dió sino una piel lampiña, negra, cobriza, amarillenta, gris sucia, según clase;
sin matices que la embellezcan, sin capas ó madejas que la abriguen, sin brillo que la decore; tal
parece que, arrepentida de haberlo creado, quiso
&lt;lesproYeerlo de armas y de escudo para su defensa, de adorno para su atavío, y que quiso ponerlo
á la merced ele, la intemperie que lo destruye, del
enemigo que lo acomete, del ridículo que lo aniquila.
El horn bre ha sabido, en esto como en todo, tomar su reYancha. Pare-ce haber dicho á la Xaturaleza: -Puesto que nada me das, yo lo tomaré
todo ;-y así como, inerme, ha sabido armarse; indefenso, protegerse; débil, fortalecexse; impotente, imponerse; ridículo, embellecerse, y pobre,
enriquecerse; así también ha sabido transformar
su desnudez e•n el más brillante, el más rico, el
más S1Jnh1oso ele los atavíos. Ha inventado para
,uplir á lo;; colmillos, las tenazas; para substituir
á las garras, los garfios; para colmar la deficiencia de sus músculos, la pahmca; para reemplazar
las alas, los ferrocarriles y telégrafos; para contrarrestar su miopía, los t€.Jescopios; para compensar i"u presbiscia, los miscroscopios; para pt!l'fecci011ar el instinto, la ciencia; para mejorar el
canto ó el rugido, la palabra, y para completar el
pelaje y el plwn-aje ausentes, el ve&amp;ticlo.
Y he aquí que el hombre, que nadR era, lo es
hoy todo; que el que nada podía, p11ede hoy rn''cho; que él, que todo lo ignoraba, casi todo lo sabe. Es águila por el vuelo; torpedo por la explosión: león por el empuje y la agilidad; zorra por
la astucia; naYega como el pez; vuela como el
a,·e; cara como el topo; perfora como la polilla,
y brilla como el cucuyo.
En pu11lo á at.avío ha obtenido los mismos
triunfo,: y realizado las mismas conqui~ta$. ~Iinerales. plantas y animales lo pos.eían todo, y él ha
puesto á escote á la naturaleza entera para componerse un atarío digno de rn riqueza y ele su grandeza. Ha desollado fieras para robarles su piel y
su pelo, ~· con ellos abrigarse y adornarse;
ha cle~µojado al paYo, al avestruz, al colibrí de su
plumaje, y con él se ha compuesto atad~8 vistol"o~ y rico~; ha deshilado capullos para extraer
hilos y tejeffc tel-as; ha segado praderas y arrancado ramajes y follajes para entret(!jerse guirnaldas y coronas; ha rnciaclo conchas para labrarse
~erlas: pulido escamas para hacerse corazas; bruniclo metales para forjarse anillos y bracel€tes,
tallado cliamanres y rubíes para constelars_
e de

estrellas. Hoy hila, teje, borda, recama, engas,ta, con afán, sin tregua, sin reposo y se ostenta
ante la ~aturaleza tributaria de su atavío, como
un monarca revestido de las mantas y túnicas y
alhajado de los collares é insignias que le }1an
fabricado y ofrecido sus súbditos.
-&lt;:::&gt;-C)-S;:&gt;

Para llegar á tanto el hombre, ha tenido qu~
luchar contra la N'aturaleza y dominarla; para
llegar á las joyerías de la Rue de la Pajx ó á
las casas de modas ó c::mfecciones de la Rue Royale, el hombre ha pasado por todo un camino
de calvario; que vestir las pieles brutas de la
edad de piedra; que labrar colmillos y astas de
rengífero; qu e elaborar á mano las telas burdas
de los primeros griegos y los primeros romanos,
y que hacer durante siglos calceta como nuestras
"tatarabuelas."
Esta epopeya se canta oo el Palacio del Vestido, una de las grandes maraYillas de la Exposición. Ahí, en cuadros plásticos, vivos, casi animados, se ven y se admiran los primeros esfuerzos
y los primeros triunfos, desde la "arpillera" patriarcal hasta la seda de Lyon; desde el cacle
hasta el botín; desde el turbante hasta el sombrero; desde el talabarte hasta la casaca.
La mujer impera y r eina en él; calza coturno
y reviste manto en Roma; corpiño ceñido y enagua de cola en la edad media; "paniers" con
:María Antonieta; crinolina con Eugenia; "corset
droit devant" con a bella Otero:
Aquello es un museo arqueológico y monumental; el peinado de "chongo," la "castaña," los
monumentos públicos y las fragatas de gueirra de
la princesa de Lambelle, se "codean·, con las dos
trenzas de Margarita y el "pelo suelto" ele Ofelia y
ele todo ello resulta una impresión profundamente :filosófici, la de que cada capricho de la moda
e;¡ un escalón del progreso y una conquista de la
humanidad; la de que el se,r que para cubrir su
desnudez ha creado tanta industria y despilfarrado tanta estética, es superior á todos los seres, y
ele que está reservado el imperio del mundo á
quien de su miseria hace riqueza; de su fealdad,
belleza; de su debilidad, fuerza, y de su ignorancia ciencia.

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

es la secc10n de Indo-China donde, desde á la
entrada los guardianes a.nuncian que todo ae
ofrece gratuitamente.
En el fondo de la terraza se eleva la gran pirámide cónica ó "pn6m" cuya flecha dorada se
eleva á 47 metros de altura.
Delante de este monumento se encuentra la deliciosa pagoda real de Pnóm Penh, muy divertida con sus revestimientos dorados y lacadoa de
rojo y sus numerosas campanillas de sonidos argentinos que tintinean al menor soplo de viento.
En el interior de este juguete es donde se encuentra la eocposición especial ele objetos relativos al arte religioso: budbas y brahltmas, ~ ·
tátuas diversas, vasos de incienso, pebeteros para
quemar perfumes, modelos ide pagodas, mesas
de, altar, bugías decoradas y perfumadas, pa.n-

Es muy completa, muy instructiva y muy curiosa.
Dos secciones de galerías circulares están ocupadas por colecciones abandantes y variadas. Bajo
la forma de muestras, de ejemplares, de pinturas
y de fotografías, el visitante encuentra :=tllí un resmneu de todo lo que se haya hecho em. Madagascar y de todo lo que está en vía de hacerse.
!•;n la cima del campanario que corona el edi:fic10, desplega sus alas el "Voromahery," el pájaro
de la Fuerza, ,el ave real de Madagascar símbolo
h_eráldiro de la industria de Radama. Pájaro cautivo, se le ha llevado á París para hacer la insignia
del
panorama que representa la capitulación de
~11ananarive.

NUESTROS GRABADOS.
-&lt;:&gt;e-&lt;:&gt;
EL PALACIO DE MADAGASCAR
-&lt;:::,.()-&lt;::&gt;-

El palacio ele Madagascar e~ la ExpoS:C'.ón &lt;\e
Pans tiene la forma lle un circo. .Pero no e~,
como podría crl€erse, que la forma cilíndrica _seii
un honor en la arquitectura madagascarense, sm?,
simplemente, porque el lugar que se la ha de,stinado es un espae10 circular &lt;le la Plaza del 'Irocadero; del que el arquitecto encargado de construir el edificio ha sabido sacar gran partido.
La Gran isla africana se ha convertido en la Exposición en una especie de península. 'C'na vasta
plataforma de cement? con ar~iaduras ele ace~o,
le sine ele istmo y la hga al conJunto general. Esta plataforma es, todas las fi,e.,;tas, uno ele los rincones má,; alegreg de la Expo,:lición. Alli es donde,
bajo un original kiosko&gt; se deja oir; ~e las dos y
media á las cuatro de la tarde, la rnus1ca de la reina de }fadaga,cn. Los treinta y cinco ejecuta_ntes de moreno rostro; de esta orquesta, n.o se sn-'l
ven' ya. del original "lokango voatawo,,, m. c1e
"valiha,,. ambos ill5trumentos típicos del país. Itan
olvidado estos aparatos musicales por el trombón,
la comE"ta, el pistón y el clarinete. Al mismo
tiempo han descuidado las melodías extrañas de
las florestas natales, y su repertorio nuern es el
mismo que el de todas las músicas militares: marchas y · pots-pourris de aires de óperas.
La fanfarria de la reina no lleva este nombre,
sino sobre los programas, pues en realidad es la
fanfarria del Gobierno. Forman parte del destacamento deleitadores y milicianos que se; han llevado á P arís, con cincuenta indígenas ele toclas profe,ione,i, reclutados en las diversas r egiones de la
isla. Todos e~tos maclagascarenses están alojados
juntos cerra de la Exposición. Cada. mañana se
dirigen al Trocadero. Los tiradores y milicianos
montan las guardias. Dos simples figurantes indígena~ Be instaian en las tiendas que rodean el pabellón, y se entregan á algunos juegos y trabajos
malabares, ante !os ojos del público. Los músicos
soplan en su,; instrumentos. Los trabajos de estos
últimos ~on de lo más pintor\,sco. Alrededor de
c1;i.os• músico~ maclagascarenws se oprime una mal •
titud que admira el poder de sus pulmones y el
juego ele rns negro~ dedos, todo lo cual sirve para
formur, no una melopea extraña y sin corí1pás, sino
una corre-eta interpretación del wals de Fausto ó
de un paso doble conocido.
La ExpoRición de Madaga,:car no sólo exhibe,
por supue-;:to, músicos negros y soldados indígenas

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Fachada de la Pagoda Beal de Pnom-Penh.
Fachada principal de la pagoda.

LA EIPOSICION DE PARÍS.
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LA INDO-CHINA.
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1

El P alacio de Madagascar en la Plaza del Trooadero.

EL MU~TDO ILUSTRADO

La expos1c1on Indo-China, nombre que resume las varias denominaciones de Conchinchina,
.Annam, 'l'onkín, etc., etc., ocupa una superficie
de cerca de i0,000 metros cuadrados y esta rnmenba wperficie es aún insuficiente para contener las
riquezas y las maravillas enviadas á París por el
gobernador general de aquella riquísima colonia.
La idea directora de la organización ele la exuosición, ha sido la de dar á los visitant€e la sensación material, por decirlo así, de la unidad adminisn-ativa, económica y moral de esta importante
eolonia del Asia.
.Es, pues, inexacto, decir como lo hacen algunos cronistas, que hay una sección de Cam1.,odgc, una sección de Tonkín ó una sección de
Annam; hay ciert-amente reconstrucciones muy
fíele, de palacios de estas diYersas regiones, pero estas construcciones contienen, no los productos ele la región, sino toda clase de objetos prove,
nientes de todas las regiones de Indo-China.
El conjunto de esta exposición, está formado ·
por cinc-o construcciones ó grupos de construcciones ele casas tonki.nesas, camboclgianas :etc.,i
y una anexa, fuera de, la Exposición, para habitación de los indígenas.
E~tas construcciones, rodeadas ·ele Yerdura y
&lt;le 11ores, se escalonan sobre, el recinto del Trocaclero re,ervado á las colonias francesas, y su
agrupación afecta la forma ele un triángulo cuya c-ima está formada por la más importante de
tocla~: la pagoda de Pnom-Penh (Cambodge.)
1,:1&lt;ta húhil reconstitución de la pagoda de los
antiguos reyes de Camboclge, ocupa un e,pacio
de &lt;los mil metros cuadrados. Sobre una colina
artificial. ~e ha reproducido, y los Pnóms (cúpula~ rónira~ en forma de campanas) que &lt;llcoran
la colina de Pnóm-Penh.
El subsuelo de este edificio, es una vaFta gruta
que constituye uno de los trabajos más audaces de
la Exposición Universal, así como uno de los
más notables.
Las bóYcdas de esta gruta parecen apoyarse so-

bre altos pilares cuya decoración, tomada de los
antiguos templos braharnánicos y búdlricos .de
Kmers, recuerda los famosos edificios subterráneos d.ei Ellora en la India. En el interior se ve
toda una serie de dioramas, representando curiosas vistas tomadas en toda la extensión de
Indo-China. En un ángulo de la sala, un cinematógrafo inicia á los visitant.e-s en los detalles de
la vida indo-chinesa.
Otro de loo edificios más bellos y notables de
esta sección es. el. palacio de Co-Loa (Tonkín,)
el cual es el ed1fic10 donde está la exposición de
bellas artes ele la sección Indo-china y contiene todas lais obras de arte de la Indo-China.
El único rincón de la Exposición Universa.,
en que todo es grátis y el visitc..nte se encuen•
tra á salvo de la rapacidad de los industriales,
-:j•~--.--~•-;;.---- M

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._.-..,,.

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,, ...... _..... w,._

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kas, sentencias, cruces incrustadas, libros sagrados y todos los objeta&amp; de diferentes cultos de la
Indo-China.
Al rededor de este recinto, bordeando sus flancos, pequeñas villaB características de los diversOB
distritos de la Indo-China, encierran una variedad de tiendas donde pueden encontrarse curiosos recuerdos ele la lejana colonia francesa.
El Pres.idelilte de la República francesa ha visto con deleite toda esta sección, admirando los
P~O?-uctos, la manufactura, industrias, etr., exh1b1dos en su recinto. Ante él han tocado alcr1111os
aires nacionales, una orquesta y coro de ca~bodgenses, original conjunto, compuesto ele hombres
y m~jeres gue ejecutan una extraña. melodía, por
med10 de mstrumentos típicoo de aquél lejan~
país.

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Vlsta en conjunto de la Pagoda de Co•Loa ('l'on-Xin.)

1 1

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julia de 1900.

\

Domingo lo. de Julio Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es nuestra intención dar á conocer el catálogo de todas las preciosidades históricas que eneicrra el Museo de Artillería, y mucho menos had !r una descripción cabal de cada una
Queremos tan sólo publicar ligeras notas que
acompañen unas cuantas ilustracioneR. Estas representan: El Pabellón e5pañol de la Legión
Real, una verdaaera joya que e~tá conservada
c·on escrupuloso cui&lt;la&lt;lo. El prirucr estandarte
que usaron los insurgentes, y que el inmortal HiclaJgo tomó la ~rde del 16 de Septiembre ele
uno, &lt;lel Santuario de Atotonilco, cuando se dirigía á San .Mi~uel de Allende.
Pocos años hace que fué recogiclo al Cabildo de
la Uolegiata de Guadalupe, por gestiones del J&gt;refccto Político &lt;le aquel Distrito, acordando el
l'rimer Magistrado de la República que se conserv~ra en el Museo de Artillería, cuando algunos lo
disputaban pa.i·a el Museo Nacional.
Bl cañón que lleva el nombre de "Hidalgo,"
de antigua :facllnra., y que ha sido fotografiado por
muehos de los touristas extranjeros: "Para def(•ndcr la Fé y la pureza de María Santísima."
m ef.tandarte que usó el Generalísimo Morelos
en sus notables campañas del Sur, que fué testigo
del valor indomable, del patriotismo levantado y
ahnegación suprema de los d~fensores de la liLertad, en aquella época memorable de luchas y

El Museo Nacional de Artillería
~

fü1piJamente \Ta enriqueciéndose nue1;tro Musco
de Artillería, á un grado tal, que dentro de poco
no ha de corresponder á su significación y su imporü1neia, el Jepa.itamento con que euenui en la
Uiudadela.
lra c·olección de1 armas y de antiguos pertrechos
y la, poca,; banJeras que se conservaban en una
sala del Palacio N"acional, á la cual se denomirn1ba ":-ia la de Banderas," constituyeron el primeT
C'&lt;mftingente para la :fundación del Museo, realizada é&gt;'ta en 1882, á iniciativa del señor General &lt;le
Brigada, Don Alejandro Pozo.
Se arreglaron los salones que fonnan el ala
dcr()eha del local qM ha ocupado la Maestranza,
y se compraron estantes con vitrinas bien acomlicionatla,;.
El 'l'enientc Coronel Iberri, siendo dü-Pdor de
la Mae~tranza, propuso se formara una c,,rniE-ión
de Auténticas, que se encargase de hacer recolección de objetos históricos, iniciando una propagamla adirn y que estudiase todos aquellos documento:: qne podían S€1I"vir de base segura para la.
f0l'mació11 de las auténticas respectivas.
Que&lt;lú formada esa comisión, que ha pre!'taclo
los mejore;; servicios. Fué su primer Presidente el
aeñor General Don Felipe B. Berriozáhal, dcspuéa el (lmeral Don Ignacio R. Escudero.

Cañón "Hidalgo."

ta Ana, al rethazar á los invasores en la Angostura, cerca del ::,altillo, episodio glorioso que se
registró el 23 de-.Febrero de 18-!7.
Con particular cariño es vista y se conserva la
bandera¡ dal Segundo ''Batallón de la Guard,i a
Nacional de Oaxaca, en donde inició i,;u brillante
carrera militar el señor General Porfirio Díaz,
nuestro Primer Magistrado. Le faltan alguno~ pedazos en la parte posteri@r del lienzo. Lleva adherida á la lanza que remata el asta, un list1ón tricolor que dice: "Concurrió á la segun&lt;la Guerra
de Independencia," listón que fué eolocado á esa
bandera y á otras muchas de la misma época, en
la solemne ceremonia efectuada el 2 &lt;le Abril Je
1896, en la Cámara de DiputadOB.
Entre las armas ele artillería notables, se cuentan las cuatro piezas rayadas de montaña, que el
General Díaz quitó al eieército reaccionario, en

•

•Callones quitados al Ejército Invasor en L:i Carbonera
por el Gral. Dlaz.

Bande.~a Ini;publ tomada por las fuexzas U1 2calttus
el 2 de Abril de 1867,

La p1·opaganda y los estudios históricos emprendidos Lasta ahora, han dado ocasión para que el
establecimiento se enriquezca, como dejarnos dicho, y para que despierte en el público un inter('!l ca&lt;la día más creciente.
El señor Presiaente de la República. ha donado
di\'ersos objetos, entre ellos una campana que le
obsequió el General Pérez Figueroa, y la cual se
fmidió con gran cantidad de cartuchos metálicos
r ecogido~ en el campo, teatro de la acción de
Epatlán.

.;,"Ba114era .&amp;.merioana quitada al BJ&amp;rolio J:11vasor
e». La Angostura por el Gral. Sa11ta-A1111a.

La campana ha sido colocada sobre la azotea del
primer salón del :;\[useo, en un arco de madera tallada con inscripciones doradas: sirve para dar
las lÍamadas á la hora de entrada y salida de• lo-5
operarios de la .Maestranza.
Los Generales Berriozábal y Escobedo donaron
f.iambién al :;\fu..o.eo diversos tro:feos militart,;, qne
conservaban en su poder, acompañándolos de sus
correspondientes auténticas.
Entre ellos se cU€'1lta el pabellón que ondeaha
en el castillo de San Juan de Ulúa, al ser tomada

Bandera Ea;paliola quitada. á Barra.das el 11
de Septiembre de 1829·

cista fortaleza por los invasores franceses, l,a]l(lt'ra
que se encontró después en el equipaje u.e uu
Jefe belga, y que cayó en manos del señor Bcrriozábal, en la ciudad de Puebla, en Mayo de 1tl!i2;
la bandera del cuerpo donde inició su carrera militar el distinguido General Escobedo; }a del notable cuerpo de Cazadores de Galemia, que prestó fan importantes servicios, durante la Onerrn &lt;le
Intenención, la de RifleTos de Nuevo Leóu, f[UC
como el anterfor cuerpo, formaba parte de la Legión ele! ~orte.

Bándert. 4 el 2 o Batallón de Oa:icáca, en el que hizo
au carrera el Grál Dfas.

ele sacrificios, para los que siguieron el eje'Ilplo
de Hidalgo.
El cañón gigantesco que lleva el nombre ele
"~forelos," y que coronó uno de los baluartes improvisados para de:fender la ciudad de Cuaut~a.
Caiíón "J[ondos."'
Una ele las banderas españolas quitadas al Brigadier Isidro Barradas, en Tampico, cuando éste
jefe capituló en dicho puerto el 27 a.e Julio de
En su centro aparece la figura de un guerrero
1829, entregando al General Antonio Lópcz de
Santa Ana, todos sus recursos ele guerra. Aque- de la edad media, montado en arrogante corcel y
llos trofeos fueron traídos á México y ofrecidos en actitud de combate.
Bandera americana, que nos i-ecuerda los episosolemnemente á la Virgen de Guadalupe, patrona de los insurgentes. l&lt;ueron recogidos ele la Co- . dios tle la guerra que sostuvo nuestra patria, en
1846 y 1847 contra la injusta invasión del Coloso
legiata y ocupan en el Museo preferente lugar.
'l'ambién ha Jamado la ateución de los extran- del Xorte.
La qne repre,cnta nuestro grabado, es una de
jeros, por su forma original, una bandera que el
tiempo comienza á destruir: la que fué quitada las tres que cayeron en poder del General Sanal filibustero Cronwel, de nacionalidad inglesa.

Bandera que perteneció al Generalísimo D. José Morelos Pavón.

Pabellón Espaliol Legión Real.

Cationes quitados al Ejército Invasor en la Ca1 bo:i:era
por el Gral. Dlaz.

la memorable acción de la Carbonera, el 18 de
Octubre de 1866.
Por último, publicamos el grabado que representa la lujosísima bandera Imperial, orlada de
fleco de oro, que ·cayó eri poder de las fuerzas
de 'rlaxcala, el 2 de Abril de 1867.

lsandera llllbustero Inglesa quitada al fillbu stero Cron wel.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CALLES DE MÉXICO

En la Exposición de Buffalo.
~(l~

Como los preparativos para la organización
del Certamen Pan-Americano que se celebrará
en la ciudad de Buffalo en el cursó del año entrant'e.
Un hombre de empresa, el Sr. H. F. Ma.c
Garvie, ha formado el propósito de exhibir un contingente que,, ~or 1o raro, va á llamar ppderosamente la atención: la presentación de un cuadro
que recuerde México, un trasunto fiel de nuestro
país, tal como fué y como es. Allegar los elemen-

Sr, K. r. Mac Ga:rvie.

tos indispensables para la realización de esta
idea, ha sido para el promotor de dla positivamente difícil, porque ha tenido que conocer desde
luego el medio del que saldrán esos mismos elemelJltos disímbolos y constituyentes del conjunto que deberá ser armonioso.
T rata de efectuar el Sr. Mac Garvie, la cons•ilrucción de un rineoucillo típico de México, de
formar calles y mercados, portales y casuchas,
palacios y baiares, todo aquello, en fin, que recuerde nuestras costumbres, nuestro "modus vivendi" social é íntimo; y no obstante la existencia de
esas dificultades, el concesionario no desmaya en su
propósi!JO y manifiesa la ,zsperanza de que los hechos lleguen á sobrepujar á sus deseos.
La base principal para las operaciones es el
c~pital, y Mac Garvie lo tiene; ha logrado invertir en su proyedo la suma de ochenta mil pesos
en oro, que ~egurarnei~te aumentará después,
cuando ~ haga necesario dar mayor amplitud á
sus tra~aJos que uhora tie?en el carácter de preparatonos. El grabado aclJunto muestra el plano
~eral de los terrenos de que dispone el concesio-

nario para situar los distintos departamentos de
su particular exhibición en el lugar bien amplio
en que tendrá verificativo el citado Certamen;
los cuales bienen una superficie de noventa y cinco mil piés cuadrados. La parte septentirional
quedará ocupada por las "calles de México;" al
8ur se levantará el edificio teatral, el cual quedará precisamente e!ll el centro de los terrenos que
"CUP'.11:án !as citadas calles y la plaza de toros,
que ira mas al Sur. A la izquierda de la plaza de
toros, va á_ ser construido el departamento de
baile, a~npl10 y c?n to~as _las comodidades que
se reqmere1:1; hacia la 1zpmerda y al ~orte del
salón de baile, se construirán los div,ersos bazares
en que se trabaje y expendan los artículos de fabricación nacional, los cuales bazares rodearán á
la plaza del mercado, al estilo mexicano. En el cent::&gt; del ~erreno se colocarán algunos otros edific10s destmados á la. exhibición de mercancías nacionales, los que encuadrarán la plaza principal
la del paseo.
'
Los artículos que Mac Garvie fa-ata de hacer
fi_gu~·ar de preferencia en im inctalacjón, son los
s1gu1entes : obras de bordado cordones encaJ·es
'
blº1:d as, joyas~ 'filigrana. en
' plata. y'
pasama.ner,~s,
otras materias, obJetos de on1x. sombreros charros
con los adornos que se a.costumbran en México
figuras d~ b~rro y terracoui. de, las que fabri~
nuestros md1genas, zarapes, artículos de cerda.
borda.dos sobre cueros, sillas d e- montar al estilo
del país, con sus aditamentos de bridas, espuelas
y frenos, y objetos de madera, b~stones die los que
se f~br1can en varias poblac10nes crol interior y
e:1- el Estado de Puebla,
c1g~rros, puros, boquillas
y pipas de confección mexicana., tabaco, en rama
para. cargar las pipas y
cuantas cuiriosidades estiman los ameriiCanos como
excelentes y que, tienen
entre ellos una gran dem.a.Rda.

Todas estas mercancías
serán rea!izadas &lt;:ómoda-l
mmite-dice Mac Ga.rvie
-y lo más interesante para los compradores, será
que puooen ver en sl'.s talleres á los trabajadores
mexicanos que estov contratando para llevarlos á
la Exposición. Ellos ten-

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

drán las comodidadES que apetezcan para entregarse á su labor con entera confianza de q~e
serán admirados los artículos de su procedencia.
De manera que aqueil centro, ' netamente mexicano no va á ser solamente comercial, sí que también industlrial. Los extranjeiros verán por primera. vez cómo se elaborau distintas mercancías que
se importan á los Estados Unidos y otros países
de la América; podrán apreciar la labor del operario mexicano.
Por supuesto que la materia. prima. será llevacla de :?\léxico y ailí, en Buffalo, en la Exposición,
trabajada como queda explicado.
Y en el extenso local cw que dispone 1fac Garvie, veremos también las reproducciones arquitectónicas mexicanas; las casuchas de nuestros indígenas, su mobiliario especial, lo mismo que las
ca.sas de otra forma y los palacios, todo forma.do
con entera sujeción á las obras reales qne se van
á copiar.
La plaza de toros tendrá la. extensión necesaria para la lidia de los cornúpetos; en el teatro
se representarán escenas mexicanas y ohras ele autores mexicanos. En el salón de baile se dará.u representaciones del género, descollando los bailes
genuinamente mexicanos, como el jarabe tapatío,
la danza. veracruzana, la sandunga y otro~.
La venta en los bazares es también digna de
llamar la atención, por la forma en que ~e va á
hacer: en. C'.:tda. tienda habrá el surtido suficiente
de las mercancías que se elaboren en el recinto de

fo~[\r·)i f f'l'(jarvie.

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Y cuando viole mi mano dura
Las castidacle:l de tu h 1:.rn10sura,
Y halle en tu cuerpo carnal festín;
Detrás del goce brutal, bravío,
1'orpe y liviano, v,enclrá e•l hastío;
Luego el deepnc:o; y el odio al tin.

De sus campañas entre la presa,
Hállase pálida japonesa
De cutis blanco como marfil,
ne ojos rasgados y talle esbelto,
Y porte lánguido y desemuelto
Al par que tímido y femenil.

Desde ese instante, gentil princesa,
De mis esclavos serás la pres,¡:
Del uno al dt1ro tu cuerpo ii;á;
Y tus encantos serán la apuesta
Que, al terminarse lúbrica fiest a,
Entre blasfel\lias ~ rifará.

Y de este modo le dice Teyna :
Si tú rné quieres serás la. reína
De mis guerreros y de mi "kral ;"
Pondré diamantes en tus cabellos
Y los cojines de tus camellos
Serán bordados de oro y coral.

Tal de tu suHrte te muestro el curso :
Pues que no tienes ningún recur;;o,
Tu resistencia será pueril... ..
¡ O serás reina. ele mis vasallo;,,
O cortesana de mis i;aerral!o.o!
•
,Elige: el trono, ó el cien.o vil!
La. virgen le oye; cuando é'i c )ncluye
De sus mejillas el color huye,
Y sublevado todo su ser,
La mano breve, nfU'vioEa y b!anca,
De un solo golpe; febril arranca
De entre el cabello, largo alfiler.
Lo esgrime airado su p11ño frág:l,

De entre mis hueste:::, á los más bravos
Pondré á tus plantas; fiele~ esclaYos
Doquier que vayas te seguir án;
Y cuando viajes por mis c:mfines,
.Mis cara.vanas y palanquines
A tu mandato se, dispondrán.

Teyna d coloso, el rey gigante
El Jefe déspota. y arrogante
A cuyo empuje dominador
Harr sucumbido, una por una,
Todas las tribus de tiue fué cuna
El suelo ele Africa, aurasa&lt;lor;

la Exposición; las vendimieras, vestidas con los
fra.jes característicos de las jóvenes mexicanas de
la clase proletaria, y los hombres con su traje "ad
hoc," atanderán los pedidos de los clientes hablando en español y usando del modo de v~nder
que acostumbran algunos comerciantes mexicanos.
El otro graba.do muestra. la entrad-a al departamwto de las "Calles de México." Una doble arquería descansa sobre las columnatas que forman
los sustentos ae los porta.les que se extenderán
de un la.do y otro de la. entrada principal· en el
f?ndo se v~n las tie1:das y bazares, las casas palac10s de ongen mexicano, mostrando el desfile de
las arquitecturas predol?-~nantes en nuestro país;
templos, paseos, la suces10n, en fin, de los diversos
departamentos de que nos hemos veindo ocupando; en pe~·fecto orden y arreglado de manera que
pueda lucir ei: s1_1s partes y en su conjunto.
El, a_rco pr~nc1pal une dos torres también de
us~alisnno estilo en México. En los costados de las
m1s_mas se ven los escudos de México y los Estados
Urudos.
La ~otog~afía re~tante representa el retrato del
con?esionano H. F. M:ac Garvie, que ha. permanec1~0 entre DOl'-Otros durante alo-unas semanas
gest~onando el contingente industrial de varia~ po~
blac10nes de la. República, y el personal que va á
llevar de tr_a.bajadores el citado conce8ionario.
1fac Garvie conoce á México hace varios años•
está_ penetrado de ~os usos y costumbres de su~
habitantes, de la r~queza que el país tiene en su
seno y del porven!r que le está reservado. Se
m.uestr~ muy entusiasta acerca de los trabajos prepara.tonos que, hace para conseguir los me{ores res~ltaclos de la empresa. que ha acometido y se
ptomete que éstos sobrepujarán sus deseos.

y

r-:,

No hay quien la gu_erra conlra él inicie;
Que en ia montaña. y en la plan:cie
l:,u nombre á todos hace temblar :
l'ues como Teyna no hay un cacique
Desde Zanzíbar á Mozambique,
.Ki desde el Congo á Madaga$Car.

Por la gacela de ilulces ojos
Siente el guerrero ele• amor antojos
'l'ales cual su a.Jma sintió jamá";
Y aunque ella, altiva, lo ha despreciado,
'l'eyna á su.s plantas está poetrado
Y la requiere una v&gt;E.z más.

En las praderas que el mijo alfombra,

El de la negra y hercúlea garra
Que blande altivo la c:imitarra;
El invencible zulú titán;
El de la faja llena de e.•p· jos
A un rey quitada, allá, muy lEjo~,
En los confiue::; &lt;le Afghani,;tún.

De los boabades bajo la sombra,
Tendrás '1.'u trono, Reina Zulú;
Y en las campiñas que el Xiguer moja,
Pondrás tu iiencla de tela roja,
De piE1les raras y de bambú.

El que en los músculos de granito
Poder indómito lleva escrito;
Y de la fren'~e en derredor
Porta el anillo de goma laca,
En cuyo centro hay una placa
Con €l emblema del d ios Athor.

Con sacros rito;; y aprestos fieros,
Mis Facerdotes y mis guerreros
A recibirte se aprestarán;
Y nunca reina,ni nunca diosa
Será magnífica y orgullosa,
Corno la. Reina del Zululán

El de la mant~ de ricas piele;;
Con campanilla&amp; y cascabeles
Y caracoles y conchas mil;
El de la pipa de ébano pet,,t
Brui'íida _y negra, l ucicnie y ter~a
Con incrustados de oro y marfil.

Ya
De
Tu
¡Y
¡Y

Vista de la Exposici6n.

Q)TREET&amp;OfJ'\EXICO

,,

EL MUNDO ILUSTRADO

l

iras Ri persistes en no quererme,

,J

que la suerte te pn,;o inEn:me
mis rigores á la merced,
cuerpo al menos ha de i'Cr mío :
en él se apague mi desvarío!
en él mitigue mi ardiente sed!

El que completa w ri(;o traje
un penacho eon el plumaje
Blanco y sedorn del a re,truz;
El que de,cuella por ~u c~tatura,
Y por que cue,lg,l &lt;le ,u tintura
CurYo '•a~sagaye" de ebur:1ea qruz.

:Mi ulma suspira por la; clelicias
De tus ternuras .Y tus carici.1::, '·
Para tí guarda mi corazón,
De albo cariño, tei-oro oculto ....
Y tú, con burlaf' y con in•ulto,
Pagas mi ardiente, viril pa.•ión.

Al que le mandan como primicia
Sus tributarioP. de la nigr:c·a,
Beldades negras ele! ~enegal;
Y (é'I que la~ vi~te crrn nn te~uro
De elijes rarM y ajorca, ele oro
Que dan sus minas ele junto al Yal.

. Y si rechazas mi amante n1c1ro
o '·
,S1 me exasperas con tu despecro
. , tus encanto;: defenderá
"' '
¿ Qmen
Centra mi fangre de clima arrliente
Fundida laYa de abismo hirviente '
Que mis sentidos quemando está?

El cahec·illa de cahecilla~.
F.l !-ólo jefe d e cien guerrilh~,
Hoy se dispon e• para el fe,tín:
Ha dado tregua-; ú la contienda.
Y en ocio blando goza en "u tienda,
De los de~poj o" de ;,n botín.

Y, &lt;:•cucha, escnc-ha, virge11 del norte,
De ceno adusto .Y altivo porte:
Tras la. ternura vendrá el rio-or ·
·v , ,
bella, tan orcrn llosa
º,
.1. cu, tan
, 1a esclava, que no
" la e·sposa,
,
Seras
Y en vez de amante seré ~cñor

eon

'

Y c1:-:il pantera, flexible y ágil,
Al cue~lo salta de
Y una. vez y otra
En sangre etiope,
De su juguete de

su raptor,
furio$a moja
la débil hoja
tocador.

Dura la lucha sólo un instante :
Después se alza eJ!a y ,en su semblante
Del rudo embate lle\'a señal;
Yergue, altanera, su bus.to Cf'belto,
Del rostro apártase el pelo suelto
Que clava. en m0110, con el puiial,
Pero, de, pronto, la im,ade el míedo :
TórnaEe el bronco, viril denuedo
En opresivo, mortal pavor.
:Y Teyna, en tanto, penosamente,
Ha levantado la n e1crra frente
En la que brilla frí~ rndor.

�/
Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Sólo un destello viltal conserva
S u horrible cara que el odio enerva,
Y que el intenso dolor contrae:
b1 mueca insana lo., labios e-rispa .. ...
)fas pronto muere la débil chispa;
La nst.a fa! la y el cuerpo cae.

La,- horas pasan, y la homicida
Contempla su obra sin dar de vida
Neñal alguna; pero, por fin,
Rompe, el encanto que la rnh_yuga
Y corre lrc1, y
en i-u .fu¡rn
De los aduares hacia el confin.

"ª

~fuere clcl dia la lumbre gualda;
J~:rnngiie el rostro, rota la falda,
Por lo,, pantanos que orna el bambú,
Huye la virgen , y mientras tanto
T,:, ll'ld1e tiende i&lt;u negro manto
S:i; r,: el cadáver del Rey Zulú.

.firfuro jJ ifef a.
~Icxieo. Junio de 1900.

el coche delantero caminaban el Señor :Ministro de
.Fomento Gobernador Cárdenas, General Gerónimo Tr~viño y el propietario de las obras y terrenos. 8eguían los invitados en diez coches y
luego una e:;colta de cien ginetcs armados de nfie,;.
:El Señor )Iinistro de Fomento deseen.lió del
earruaje en el punto en que debía efectuarse la
ceremonia inaugural, llegando hasta la mitad del
talud; al lcer,e la imcripción que h·ay sobre una
lápida de mármol eru1&gt;otrada en la pared, y que
recuerda la fecha y particularidades clel acto, el
entu~iasmo se de~bordó de todos los espectadores;
los gineteg dispararon sus rifles y las músicas acallaron por un momento las aclamaciones de los
múltiples circunstantes, para después ser acallados
los mismos aconle$ por los hurras de momento
más crncientes. En el primer "viva" fué aclamado
el Heñor Presiclcnie de la República y después
fueron Yitorcaclo!' los Señores Ministro, Gobernador, Ueneral 'l'rcviJi.o y D. Lorenzo Gonzálcz
'J're-riño, quien se manife,lo hondamente emoc:onado por la,; manifo,1:acioncs de que era objeto.

Domingo lo. de Julio de 1900.

-/

..,,
1

Las fotografías adjuntas mue3trm el retrato
del Sr. González 'rrenJi.o, la salida del agua del sifón y la llegada del Sefi.or Ministro y sus acompañantes á la hacienda de La Victoria.

. _J

~

Sr. Lorenzo Gonzalez Treviiio.

El &lt;'HIHl l L:ene m:Í&lt;; de cuarenta kilómetros de extefüión, llil•z en roca viva y más de dos de túnel.
Hav 1111 si i'f,n de más de mil ochenta y cinco metros ,Je longitud por cinc:&gt; pies de di&amp;metro. Las
aguas que en él se precipitan provienen, como
queda expresado, del rio de San Diego, que es

den aumentar hasta siete en el mismo e,pacio
de tiempo. Se r egarán más de cien kilómetros
cuadrados v el mismo Sr. González Treviño alcanzará á r egar en la margen iz1uicrcla del río ele
donde se deriva el precioso líquido unos ciento
0

LAS OBRAS DE CANALIZACIÓN

Del río de San Diego.

'
Imitado por el Gobierno de1 Ei&lt;tado de Coahuila, á mediados del mes anterior ~alió de esta
capital el Señor 1fini,,lro de Fomento con el fin de
j naugul'i:lr las obras de canalización del río de San
Dieg'ü. que son, hasta ahora., las más importante-; en la frontera del Norte.
En tren e$pecial y acompañado de algunas perscna~, entre las cuales estaban el Señor Ingeniero D. José G. Aguilera. Director del Instituto
Oeol(wico, el señor Diputado Rafael R. Arizpe y
Lic•. ]). Carlos Perevra, enviado espcc:al de "El
:Mundo," se dirigió ·el Señor l\Iinistro á la cmefod de Torreón, en donde fué r ecibido por
el 8eñor Gobernador Cárdenas, Magistrado )fuíioz y Lic. Alfredo Rodríguez, Secretario partic·u lar del Señor Gobernador. Otras varias perl'oua,; e~taban presentes en la estación rlel Central
)lrxieano para saludar y acla:nar al 8eñor l\Iinisi :-o.
El día 23 de l\fo_yo se emprendió la marcha' de
('indad Porfirio Díaz para San Diego.
[&lt;] día 2-± de Mayo se efectuó la inauguración
ofic·ial de las obra~. A las siete de la mañana se
cnc·iminó la comitiva á la entrada del túnel. En

lEa.\ida. de las a.gu,a.s del sifón.

uno de los que constantemente arrastra! un importante caudal de agua. En los momentos dP.
la inauguración, ese caudal derivado era de cuatro y medio metros por segundo, los que se pue-

cincuenta kilómetrs cuadrados. Los productos
ao-rícolas que se van á explotar en esas tierras,
s;n algodón, caña de azúcar, trigo, cebada propia
para cerYeza y otros arliculos de fuerte consumo
y constante demanda.

Hay agosl,aderos n'. l'i' grandes perf, ctam•~1w~
cercados, en los que se alimentan millares de cabezas de ganado. Solamente en los trabajos agrícolas i::e tienen ,empleados mis de mil tiros de mulas. L os terrenos ,;e c;tún reparli,mdo entre labradore-s de todo el país, en lote3 más ó menos extensos que ellos explotan por SLL cuenta, p ero con la
ayuda &lt;lel propietario &lt;le los terrenos, quien les
proporciona útiles de h1branz,1 y demá&amp; elementos imfüpefüablc,; para el impul~o de las obras. Es
claro que dEilltro de poro tiempo aquell,lS apartadas tierras, antes abandonadas, !legarán á constitui r un Camtro JlO ~ólo de población, sino meramente agrícola, que ~erá uno de los más interesantes en el país. La transformación &amp;e hace rápiclament:e y con cI.Pmenlo~ nacionales de toclo género. El &amp;i&amp;tema de irrigación instalado por el señor González 'l'reviño viene á innovar 103 procedimientos agrícolas en :México.
1

-~ -. -, -~~~•-..=---&lt;:7'-~

.

EL MUNDO ILUSTRADO

Y ese mismo cielo fué! .... ese cielo incendiado,
d10rrcan&lt;lo luz divinamente luminoso; borracho
de vida primav~ral, que inyecta en las arterias de
la naturaleza. una savia robusta y fecunda, capaz
de todos lo:- e~pa~mos y tlei todas las actividades.
.Ese mismo ciclo que1 va dejando el Sol de)1~yocon
una lentitud serena y religiosa, solamente vista en
las soledades amplias é inmóviles de las llanuras;
-delasllanuras que respiran, que sollozan, que t~em.blan y que aman; y que tendidas, ven fij~mente,
intensamente huir al sol, y plegar las varillas de
su abanico luminoso.
Y sin embargo, á pesar de esa fecundidad! de
,ese sol que se vá, y de esa llanura que se embnaga
&lt;le vida; aún palpita en los vientos una 0;11-da. de
.amargura que llena los hogares , y que opnme los
-corazones de la,, gente;; que á ellos se• acogen.

La niñez de los trigos es una niñez, que como
la de los pequeúuelos, demanda una prodigiosa_ la.bor · labor de la naturaleza, labor del campesmo.
Es ~na niñez que se rebuja en nieblas, y que terwina en explosiones de oro, y ante cielos que chorrean agua empapada el~ luz. A~uel a~~ h~bía
sido frío mur frio, y el hielo les fue prop1c10; a su
tiempo ¡rdió. l?,. trigos ~-aeienter-:! y despu?s el calor como el hielo tamb1en prop1c10; tomo en sus
lira'zos las agostadas plrultas y empezó ~ nu•t',rirlas,
~ darles vigor, más vigor;)" vor fin, lluv~as tempraneras · hicieron ele aquellas llanuras, ligeramente
Tcve'l.·decidas. una sábana moYible, donde pasaba
-el viento ' v
donde cantaba, en millares de ondula.
.,
-ciones ele amplitudes innumerables, una cancwn
luminosa y alegre. Y para conseguí~ aquello
¡ cuánto tral,ajo ..... desde romper la tierra, con
-esa lentifnl capaz tan sólo de rituarla el paso
,de los bueye¡::, hasta el úlbmo riego; cuántos sobresaltos, cuánta;: amarguras, cuántas hambres;
qué de gotai:: ele sudor cayendo en aquella tierra,
y que marcha del sol tan lenta, !ªn monótona, tan
•eterna. Y sin embargo, cacla manana, era una nue'"ª satisfacción, una recompensa á ese trabajo,. un
resplandor de alBgría, par_a _aquellas gentes, ab,ier1:as francar-:. rohu~tas y nriles; que tomaban a la
tarde, al vohcr ele rn 'trahjo, la comida, con sus
-encallecidas manos aún llenas c1e barro, de sangre
:y de sudor. I'ero el trabajo marchaba bien, un
cl'ía tras de otro. ,1 un tiempo se sucedían tiempos
mejores. Ni una uube. ,v á pe~ar ne eso, el río almaeen11ha en •sm entrañas mucha agua; era nna
cintra. de acero serpenteando eternamente, con el
n-;ismo rumor. ron ni misma diafanidad, con su
,canela de bal~ámieas fre;:curas. y con un canto -perpetuo del viento. en c1da rama y en cada hoja de
1os sabinos ertcnamcnte reverdecidos .

¡ Qué de cosas agita el ,·iento, cuántas acaricia,
qué de canciones cantal En la "sábana'' de los
trigos, es una mano que resbala dulcemente; es la
mano de una enomarada que se desliza con la timidez de la primera caricia de amor. Allá iba
cuando la mies empezó á "rosear;" allá fué cuando el sol la doró por completo; cuando dócil como
una cabellera, se tendía fiel á su sacudimiento, para
fingir á lo lejos; una legión de auras corrientes
que iban rodando, rodando hasta enarcarse y
ten&lt;leTie por fin en el término lejano.
Que de alegrias daban todas las mañanas aquellas sementeras; cuán to se esperaba de ellas;
cuántas necesidades iban á colmar, sacrificios á
compensar )' fatigas á coronar. Vencedores por fin,
cantaban los rancheros sus más sentidas canciones,
mientras alistaban en los jacales las hoces, que en
breves días lucirían al sol, como carcajadas de luz;
cantaban al ir aperando las carretas para el acarreo de las gavillas; mientras recogían las bestias
para la trilla; )' ansiosos, impacientes, sólo esperaban á que reventase la apretada espiga.
-&lt;::::&gt;-0&lt;0

El calor iba en aumento día con día, una legión
de moscardones zumbaba incesantemente, con monotonía, con una monotonía fatigosa. Llegó un
momento en que los aires quedaron inmóYiles, la
tierra y el cielo se fundieron á lo lejos en un mismo color encenizado: ~• allá muy lejos, más lejos,
aún, y por el Norte, fueron asomando lentas y silenciosas blancas nubei-, después pardas, y por fin,
ennegrecidas con orlas de alburas resplandecientes.
Si nos cayera un granizo, se atrevió á decir
uno de aquellos rancheros. Cállate, ni lo pienses
dijeron todos; y aauella gente, impuesta á no temblar, ni ante una res bravía. ni sobre un potro enfurecido, sintier on 1ma onda glacial que recorrió
su's carnes; y quedaron pálidos y silenciosos. Todo
aquel dia fué de angustia, de horrible angustia.
Aquellas nubes crecían más negras, más profundas que antes. A la mañana sig-uiente habían huido; tornaron á cantar los rancheros; tornaron á

~

A la mañana siguiente, uno detrás ele otro, bajo
de un sol intenso, ante un cielo luminoso y profundo y empapadas de un viento pleno de aromas de
tierra mojada y de plantas humedecidas; semejan- '

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¡:Mira! le elijo el ca_m¡)Elsino á su mujer, con su
rudeza habitual.-¡ )lira! y le puso en las manos
la prinler ei;pi"ª· Y todos: hijos, padres, herma' a' 1os pies
· ' de una V-ugen
nos; mientn1~ "ella poma
la espiga verde. ro_1;10 una ,es~er~lda, caye~on d?
rodilla,;· v hl orac1on sub to: Senora, aq u1 esta
J
1
nuestro ' pan.
nuestra vida, nuestra ama;
~st'a a'
tus pié,, ayú1lala á crc~er. 1-Ia_dre·, ,madre, !u que
han sufrido. no nos cleJeS snfnr mas; aqu1 está
nuestro sacrificio. ampáralo."-Depués, rompió la
-t1legría en las almas, y se cantó aquella noche.

sus preparativos; iban, venían, daban, órdenes, las
recibían· cuando de repente aumento el calor, se
hizo má~ pesado el viento, y á la siesta; tronó el
primer rayo é ilu1ninó el ocaso el primer relámpago.
"Yirgcn santa, ayúdanos, ampáranos," decía?las mujeres cayendo de rodillas; y los hombres, silenciosos, á las puertas de los jacales, seguían la
tempestad. La nube ava11Zaba, avanzaba con lentitud, agrietándose á cada instante, para dejar
asomar una fulguración; que serpenteaba y se retorcía; para difundirse después por aquella masa de tempesta.d y de abismo. Luego ya no se
agrietó; tocla ella, era una fulguración continua;
y un rumor, un ruido sordo iba con ella; un tenible ruido de batalla lejana crecía junto con la
nube, que como un buitre gigantesco, abría sus
alas más Y má,; se cernía, se valanceaba, y seguía
cubriendo el cielo trágicamente. Hubo un momento en que el rumor se detuvo. De cada frente de
aquellos hombres caían gruesas gotas de sudor;
cada alma estaba en suspenso : cada pecho abrigaba
una profunda dti~esperación .....
Tronó el prime'l' ra.vo junto á ellos, un sabino
ardió como yie-sca, se ea.Idearon sus entrañas. una
llama. como serpiente se enroscó á su tronco, lamió
su ramaje y empezaron á caer las primeras gotas
de agua; después un golpe seco. luego muchos, y
el granizo empezó á rebotar por 1os suelos. Una
blasfemia se escapó de ca.da pecho; de las mujeres
un grito; y después clel primer momento todos cayeron c1e rodillas, llorando, gritando, retorciéndose
las manos; todos, todos gritaban, clamaban "Señor
Señor, ampáranos; es el pan de nuestros hijos, es
su comida, es la nuestra; Señor, que nos morimos
de hambre," y todos tendían las manos al cielo:
hombres, mujeres, niños, ancianos; y seguían llorando, gritando, retorciendo la angustia sus
neHios, anudándose á su garganta, empapando sus
ojos y oprimiendo sus corazones. Y entre tanto, el
granizo seguía cavendo. Era el espacio una fimbria de (l!lcrije, una contin,rn det,,n~ción y un r;:lámpago perpetuo. Por fin, se aplacó la temp~~tad.
Todos se precipitaron á las puertas de los jacales
con la esperanza renacida; algo, algo se salvaría
aún: "gracias Dios misericordioso;" pero casi al
momento vol,ió á tronar la tempestad, el granizo
á caer con más encarnizamiento que nunca: Dios
estaba. sordo, no quería oir ninguna súplica; y
aquellos hombres, de pie, silenciosos, trágicamente
silenciosos; ni rezaban, ni blasfemaban, ni sentían.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
tes á una fúnebre carabana, se detenían ante sus
amadas sementeras. Y ahí, de pie, sinüeron el puñetazo último de la realidacl en la mitad de la cara. Ni un grano había quedado: las espigas rotas
caían por los suelo,:, ó pendían aún mutiladas de las
cañas sin hojas. Y ahí, todos de pie, ~e limpiaron
con el dorso de la mano las lágrimas. ¡ Todo estaba
perdido, perdido para siempre; sus sueños sin a!as,

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.

mañana; es Paolo y Francesca leyendo hoy con la
misma mirada húmeda, el libro embelesador en
sus primeros capítulos, de la vida, y glosándolo con
besos, y enlazados después fatalmente, horriblemente, eternamente en un abrazo siniestro apretado por el torbellino!
Para que un amor sea. inmortal, se afirma, es
fuerza que sea ilícito, que tenga la sal y la pimienta del pecado. Amor que se ostenta, amor
que abre la ventana para que caiga ;'!Obre su idilio
un pedazo de día; amor que tiende el plumaje al
oro del sol y sonríe á la vida que pasa, porque la
vida lo sanc:ona; a.mor que muestra á las miradas
cordiales el tálamo fecundo &lt;le sus be.,os . . . . es
desabrido primero, intoleral)le después. La m11licia
literaria excogita sus argumentos ; la malicia histórica la ayuda. Se escarba con pluma aviesa en el
acervo del pasado, y se arrojan sobre el papel novelas vertiginosas de romántica grandeza, que no
han. tenido por teatro el plácido y tranquilo teatro
doméstico. Y se procura ocultar, oculfar como
vulgaridades que harían prueba plena en contra los
santos edenes conyugales de tantas mujeres que
han pasado por la existencia como esas doncellas
rubias é inmateriales de las baladas escandinavas :
sin proyectar una sombra en el hielo resplandeciente do su camino!

Cuestión de temperamento y cuestión de inmoralidad. Los hombres, según los versos imperecederos de Sor Juana Inés de la Cruz, hemos manchado el espejo y sentimos luego que no esté claro. Quisimos hacer de buen tono el delito y lo
hemos logrado. Quisimos imponer el don Juanismo, antes atrabiliario, ridículo y escandaloso, hoy
sus ilusiones :iin nido~! Y ante aquel sol, ante aquel discreto, despiadado y calculador, y lo hemos imcielo lumino~o, ante aquel desastre, pensaron en puesto. iras ni la malevolencia human1:1. es absolu1.sus hijos, en que habían de comer; y con el azadón
ta y el _Bien tiene aun su heredad en la tierra y
al hombro, sin una queja, sin una súplica en los proporcwna venturas al hombre de buena volunlabios, buscaron de nuevo las siembras del maíz tad. Hay un lote de almas escogidas para quienes
temprano, la ú1tima tabla en aquel naufragio; y
)a rec_ti~~d es un c~mino sembrado de rosas y la
con la fe de siempre; hendió el azadón el aire, rió mflex1b1hdad un canon; almas que mitigan el
con su risa luminosa, se hundió en los suelos; y
p~simis1;10 del º?servador Y_ del filósofo, que precayeron otra vez de aquellas frentes, y sobre de dican aun la lóg1e13. del Umverso, que tienen desaq~ellas tierras, húmedas y queridas á pesar de to- tellos, que alumbran con su dolor ó con su aledo, las primeras gotas del nuevo sudor.
g~ía ~ que con gran asombro de la mezquina saSabinas, Mayo é:e 1900
li~una h~mana, tan orgullosa como impotente,
aciertan siempre; porque ahí donde la malignidad
MIGUEL E. PEREYRA
que ~odo lo pesa y calcula, se estrella, ahí la inocencia que nada sabe, halla la vía de la verdad y
de la dicha
Para esas almas se ha hecho el hogar; para esas
~
almas se ha hecho la paz que es la herencia más alHay en el léxico ele 1a vida palabras qui! cienen ta, la inefable herencia de la misecordia infinita.
La ciencia social podrá fulminar el connubio
alma de angustia y vestidura de desolación, pero
acaso ninguna más expresivamente triste que es- eterno de dos almas; la ciencia de los espíritus
ta: "Sin hogar;' sobre todo cuando se pronuncia blancos, vestidos ele fe y de esperanza, que es una
en las últimas riberas de la e&lt;lad. Las modernas ciencia que nadie estudia, pero que muchos saben
'
ideas sociales pretenden arrojar del Santuario eri- lo abonará siempre.
Hay
dos
clases
de
e13.racteres
para
quienes
la
hog:do por seculares costumbres, al matrimonio. El
matrimonio, se dice, es la sola institución acaso que nestidad de un afecto no supone la muerte del
no ha evolucionado ahora que todo evoluciona y mismo: Los altos y los humildes. Un pobre de
se adapta. El matrimonio presupone un impo- espíritu y un Víctor Rugo son capaces de fasible: el amor eterno, y un absurdo: la hannónica bricar santuarios con los amores íntimos y benmarch1:1. paralela de dos caracteres. El matrimo- ditos: el primero fabricará una capillita inmacunio es el paraíso de hoy y el infierno dantesco de lada para rezará una virgen sonriente y fraternal;

DIVAGA DIVAGANDO.

Vlabs del Fu,rte.

Domingo lo. ele Julio de 1900.
,antará una basílica prodigiosa
e1 segundo le\
.
("L'artl el' etre grand pere~') con sillares .de
mantes con pórfido:; graciles que se empman Pª
ra besa'r el azul, con oros eternos Y mármoles ele
tersura milagrosa.
.
Y un día se abordan las lindes del ca~mo ele
la muerte. Allá quedó el ave del para1so desplegando al sol el absurdo policrómo de sus alas;
allá quedaron los sueños de grandeza ~oroo harapos de pabellones de guerr~ descolond~s Y ,ttotanes 1:1.l azar ele todos los vientos; quedo a !la el
cofre vacío y herrumbroso en que como joyeles
guardamos nuestras vanidades, y es la hora del balance rígido y del tri~te ex.amen. Ll~vaban los _que
saben mucho, los que analizan la vida, los ep1cureos por vocación llevaban como los otros, los humildes, los igno;antes, los bueno:;, un ánfora.
para :llenarla de agua ce1e:;tial en todas\
las
fuentes que borbotan suavemente en
los senderos, y el ánfora está vacía. Pusieron en ell-a embriageuz y la embriaguez
fué como un enorme sueño negro del que
despertaron con sed. Bien quisieran pedir á los
otros, á los que marchaban con la cántara plena
de fresca agua y desatando al viento sus canciones, la piedad de algunas gotas. Pero ya desaparecieron. Sobre los verdes joviales de la~ laderas se proyectaba su silueta; pero ya no están allí.
Se recostaron sonrientes en el seno de Dios, después de haber reposado la cabeza en el hombro
de los únicos afectos que duran.
Y acertaron los ingenios; y hallaron los cándidos la verdadera clave de la vida ... . y los sapientes antes de bajar á la sombra sin fronteras,
giran en derredor la vista, giran ,la vista en la estancia desmantelada. de amores: Un ga.to negro
rebelde al cariño y dócil á la voluptuosidad enreda sus ronrones sobre un cojín de seda. Unos
libros estériles de verdad, se duermen empolrnclos en el estante y de lejos viene la risa indiferente del ama &lt;le llave!¡, que charla en la despensa.
El hogar era verdad; los ingenuos tenían razón.
Ya no se puede empero reconstruir la vida. Aguarda el barco negro con el negro remero. El sol se
pone y las velas enlutadas parecen alas de buitre
que se extremecen.
Pasan las sonrisas de las cortesanas envejecidas; pero no disuelven la sombra ... . . Son tan
tristes!

EL MUNDO ILUSTRADO

a··m:

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 2

MÉXICO, JULIO 8 DE 1900.

Director: Lic. B.A.F.A.EL :BEYES SPflll'D)L.&amp;..

8UBSCRIPC!Ol&lt; MENSUAL FORANEA, Sl.l 0
lDEM IDEM RN LA CAPITAL, Jl.2o

Gerente: .A.J!l'TOJ!l'IO OVYJ.11

@I

fim ado ]le r vo.

LA PACIFlCAClÓN PE LOS MAYAS.
~

Damos hoy á la e~.tampa vistas del fuerte número 1 que las fuerzas federales en su activa y
fructuosa lucha constante para lográr la pacificación ele los rebeldes mayas han levantado en Jonachel, á unos veinte kilómetros de Peto.
El baluarte está situado en un pueblo abandonado desde el principio de la guerra de castas. El
camino está practicado entre verdaderos bosques
de corpulentos árboles, en una gran planicie ele
aspecto frondoso y agrada ble, interrumpida por
una que otra pequeña colina.

et nacimiGnfo

~G

un 9Gnio.

r@

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Exposición de Buffalo</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

í

r

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E L MU:NDO f .LUSTRADO

,. Australáfrica.--2. En la tierra de los
tibores.-•3• ¿Existe Europa?

Así podrá considerarse redondeada la ocupación
militar del Transvaal; pero no la guerra, nos lo
tememos mucho. Se habrá cerrado la era de las
batallas y se, abrirá la de los _combates,_ las tempestades habrán concluído, deJando la tie_rra empa.n tanada de odio y de san~rei, y se~mrán los
moscos por largo, muy largo tiempo, opmamo~ todos en América entre los 50 grados die· latitud
N. y los 50 grados de latit:Ud S., que ha?ría sido
mejor una paz respetuosa de la autonomi~ de _los
estados fedl€'rados y consolidadora de la ~ituació~
de los extranjeros, ribeteada de una gran mdemmzación que imposibilitara á los ''boer~" re~rmar~e
durantle veinte años quei esta lucha sm salida, ~m
término. Pero el señor Ministro de las Colomas
de la reina Victoria (q. D . g.) no nos hará caso
con el frívolo pretexto de que conoce mejor ~l
asunto que los periodistas de citra-mar. Y despues
de fudo, !ES cierto.

, 11· su declaración cabalística sobre vapodor e izo
.
la causa pero
, ·nfluencias malignas; esa _era
,'
r!\le~to era una afección cr•ómca de l~s vias rese iratorias un estado de ansiedad febril y de ~ep . , . 't lc"'tual que •e parece mucho al mie~
1 t 1· k Haspresion rn e ...,
do del pobrietcillo T intagiles de 1 ae er u~ .
ta a uí nada de muy particular; lo cu!•10so es la
q_ . 'n de la vi·si·ta. Chen, de rodillas y pe·
t
'
descnpcio
anclo con frecuencia la frente al suelo a raveso
~na larga galería) y an esta postura pen~tró e~
la Cámara imperial, en la que sentados Junto á
una mesa, lo aguardaban Kwang-Su f la rege1;3-~•
:Huy pálido el rostro oval en que bnlla?an r~pidamente dos ojos febril'€s sobre un_a nariz agmle1 Emperador pareció al médico un extranna' e
.
, . t·
. . , n lo.ero. El médico no podia m errogar eqme
ts.aría? A aquel ente di~ino enfermo de la garganta no se- le interrogaba nunca! Apenas pu~&lt;&gt;
palparle una mano, sin tomarle el p~ls.o; hab_ria
siclo una profanación. La Emperatriz era qu~en
describía la enferme&lt;lad; cuando hubo ~o~clm_doel augusto monólogo, el_ médico s~ rehro; hizootra visita; habría querido aconsie~ar que no. setuviese al paciente sujeto de ~n mod? mde:fimdoal régimen de arroz puro, mas la etiqueta se lovedaba; se calló, Ncibió dos trajes en pago de su
consulta y procuró ratirarse. _ ¿ Ha vuelto d~s.cleentonces á Peking; ha podido llegar al diagnóstico que se: le atribuye : cáncer en la g~rgant~ ?'
Ro sé; pero sí puede asegur_arse que el rmpenal
enfermo ha de desear escurrirse del trono y caeren poder de sus enemigos como una r eden~ión Y
que más miedo ha det tener á los toques d~ Jarabede dragón que lie1ministre su madre putati~a,_ queal cuchillo del Dr. Bergman que hana el viaJe deBerlín á P.e,king con mil amores por tener el gusto de 1Estirpar con admira.ble destrez~ el tu_m_ormalio-no de la celeste garganta y la vida quizas;
eso sí, habría que pagar al médico alemán alg~rnos
millares de taels más que al doctor Chen-han-fang.

1.-Claro es, lectores, que ni vosotros ,ni 5--,
habríamos hecho la guerra del Transvaal; ~1, pero
una vez hecha, añadirán muchos,. es preciso empujarla á sus últimas consecuencias para te;1:1ina:rla pronto. Esa ha sido con_ erecto la pohtica
de Lord Roberts en consonancia perfec~a- con la
de 1Ir. Cliamberláin; severo con los p_ris10neros,
duro y cruel con los venci~o~, nada mhumano,
quizás, nada por lo menos distmt~ de lo que· han
hecho ahora y siempre los conqm~tadores. _Y no
2.-El Emperador Kwang-Su ha huid~ con la
me refiero á la ejecución del oficial conspirador
Emperatriz; iel Emperador Kwar,g-Su bcnr un
Cordua, que !€Ira in evitable,_ y desd_e el ,Punto de
cáDcer en la garganta; el Emperador Kwaug-Su
vista inglés per:fectame~~e Justa! smo a un conjunto de medidas que _atizan a~mJrablemente y por ha caído en poder de los japone&gt;t'B, tal es un fragmuchas decenas de anos el ocho y la gue,rra. Pue- menlo del último monólogo del cable: e,l Emperade aseo-urarse que las nueve. décimas partes de los dor Kwang-Su, digo yo, es una víctima, es la gran
victima del embrollo chino. Es un débil este
rendid~s y sometidos, si son deportados,_ dej~ndo
hombre, pero es un simpático; su tía y madre
en sus familias esa levadura de re111cor silenc1~~0,
adoptiva la Emperatriz Tse--chi, lo colocó desde
sombrío y crecientie de generación en generacion
niño en ~l trono para hacer de él un "fantoccio,"
de todos los pueblos bíblicos, y, sobm todo, de los
un tHleire cuyos hilos ella sola. debería manejar.
que aún bajo el barniz más ó menos espeso de _la
Pero en este pobre enfie&lt;rmo hay una personalidad
cultura moderna, se conservan broncos, salvaJeS
que se debate dolorosamente, hoy sofocada por las
y huraños por el contacto penenne con una natugrandes patas compresoras de la araña implacable
raleza ruda y bravía. Loo qul€i se quedan en sus
que lo domina, á vioces haciendo el ruido y el esgranjas, en sus ranchos sumisos y temeros~s, en
fuerzo de la mosca que se agita y envuelve en la
apariencia, vigilados y desarmados, doblaran la
tela sutil, en cuyo cenf.ro espía el verdugo, como
cabeza mientras rehacen sus fuerzas, i'Ellaran sus
cuando se empelií.ó en reformar el imperio con
módicas fortunas y recobran sus armas pierdidas:
unos cuantos ideólogos generosos, bajo los auspiy cuando la ocupación milifor aíloje ó termine, lo
cios de la Gran Bretaña que fué impotente para
que á la larga es indefectible, la lucha volverá
salvarlo. ¿ Habéis leído esos dramillas escritos
tenáz y terribhe; hasta ayer, e.ra una empresa hepara títellES por Maurici-o M~terlink, tan senróica · desde mañana será un deber santo.
eillos y aterradores y angustiosos que son capaces
Y 'mientras esto pasa, los que quedan en pie,
de hacer contraer á un predispuesto, una enferlos combatientes, los soldados de Botha, de Demedad del corazón? En uno die' ellos "La muerte
wet, de Delarey, abandonando la guerra en grande Tintagiles" hay una reina, una mata-niños, que
ele se fraccionan en gruesas partidas que pasan
nadie ve, que nadie oye, que yace en el silencio,
y ~epasan el Vaal por e111tr1e1 los inumerables r een la sombra d1eit:rás de una inexorable puerta die
gimientos de Kitchener y Baden-Powel_l, ac,arrea~- fierro, pero que se, siente como un aliento frío de
clo largos convoyes, custodiando su arhlleria y sm tumba en todos los instantes del drama, algo así
dieeperdiciar coyuntlura de a_segurar un ~?lp_e que debe de seT Tse-chi para este pobre Tintagiles de
no m erme físicamente el gigantesco eJercito de
t r einta años que se llama el EmpeTador KwangRoberts, p!Jr0 si lo disminuye moralmente y lo
Sú.
fatiga y lo aburre, hoy entre los hiel?s de los
Fijaos en esta escena: el Emperador está enventisqueros, que no son para at'errar cierta:nenfermo·
arrinconado en un pabellón 1EEcondido de
te ni á los escoceses ni á los canadenses y manana,
la
ciudad
prohibida, dentro del recinto imperial,
si la lucha se prolonga, en la horribl€1 hornaza del
algunos,
en
Europa y América, casi todos, dudaestío austral, en la que viven los boers como salaban ya de su existencia; creían que la Emperamandras y en la que los soldados de las razas frías
triz después d,e!l golpe de estado rrnccionario de
piensan con horror, como la perspechrn_ . d,e un
enorme suicidio colectivo. Otros, como Ohvier, su- 98, le había hecho t'ragar las clásicas hojas de oro;
cumben en su obstinación heróica de t'omar pla- Ts.e-chi, muy picada por estos rumores, quiso dezas bien de:fondidas; mas en todo se revela la mostrar que su pupilo vivía é hizo c?nvocar á los
mejores médicos d~J Cele~te I~peir10, para que
persistente decisión de pelear.
Lord Roberts y el General Friench, el más ~e reuniese[l en Pekmg y didiammasen sobre lasacompleto hombre de guerra, que ha brotado d~ la lud del Emperador. ¡ Óhl no; la inteJigente mulucha sud-africana, van al frente de dos formida- jer jamás prclendió ponerlos de acuerdo, en Pebles columnas á asaltar por el Este y el Oeste la king lo mismo que en París, Berlín, New York y
guarida del viejo Kruger, que es capaz de b~bel' México, la medicina ieis el arte del desacuerdo de
renunciado á su sombr.ero de copa (cont'e mporaneo los médicos; esto lo sabía bien su maj€stad : lo que
del mío, qu,e, ha visto: revolotear en torno suyo quería era que los médicos certificasen ante el
diez modas diversas y permanece firme, aunque mundo que "el hijo del ciieilo" vivía, pero que €sopacos y borrosos los ocho re.fiejos clásicos de las taba enfermo, para que nadie se llamase á sor-chisteras nuevas) pero que es incapáz de r enun- prendido si se moría.
Entre los doctor.es que fueron á ~a famosa c?nciar ni á la fe ni á la iesperanza. Y entre tanto,
al Sur ele la lín~a ferroviaria en que el Presidente súlta ~taba Chen-lianfang, el mismo de quien
había establecicl0 s:1 cual'l·,:l geneia1 baio la ;.!WU· habl~n los cableo-ramas y que ha contado la avendia de Luis Botilla par-a poderse retirar al territo- tura. El viejo Chen (tiene má~ de _setenta, añ~s)
rio portugués ó al N orbe¡, un desastre muy seme- fué recibido por el Emperador, ~ qmen. habia visjante á alguno de los que subray~ron de neg:ro to ya un doctor francés, cuy_os diagnósücos y pr,olas primeras etapas de la gue~ira, se~ala el ,labono- nósticos habían sido conocidos por el protomeisísimo avance de Buller hacia la lmea ferrea de dicato palaciego con la más respetuosa d€lferencia
Pretoria á Lorenzo Márquez, viniendo del Sur, en y el más absoluto desprecio_. ~o hay, u~ sólo
donde al fin ha logrado ya reunirse con Roberts doctor chino que crea en la ciencia terapeutica de
y French pam dirijirsa juntos á la co~a~ca as- un eoleo-a extranjero, en lo que se parecen á esos
pérrima de Lydemburg, en donde se dibuJa for- colegas; la difair encia, es decir, la sup_erioridad ~e
m.idable la resisile!ncia, pero que á fuerza de em- los coleo-as extranjeros sobre los chmos, consispujar seis hombres sobre uno,. sabrán vencer los te en q;e estos si creen en su propia ciencia ¡ oh!
ingles•E&lt;S y acaso lo sepan ya mis lectores al reco- candor confucino!
Pero s.ea como fuere, Chen visitó al Empera1'1 '2'1' estas líneas.

~

3.-Los aliados ocupan, ó mejor dicho, recon,e~
desde hace quince días las calles fangosas y pestilentes de P eking, desordenada é inmensa aglome&gt;ración de casas y chozas abigarradas entre las
cuales discurren dos millones ele personas y tresde animales, desde el mandarín de bot?n rojo llevado en palanquín y armado de abam?o, magestuoso é impmetrable como un gran tibor de la
familia azul, hasta el mendigo inflado y deformado por la lepra que se arrastra en los charcos y baches de las calles interminables disputan_~º- á lo~
batallones de perros famélicos la8 inmun&lt;1,c1.•t; Llci
arrollo. Los aliados han logrado salvar _á los embajadores, apoderarse de los_ m~uos ~e la ciudad
prohibida, dominar el palacio rmpe1:-al, que han
dejado intacto (algo daría yo por registrarlo y saciar, honradammt1eo, mis ojos con los marfiles, los
bronces, las porcelanas, las lacas y las telas y hasta por beber unos sorbos de té, del té sagrado delos emperadores, en la misma tasa minúscula deideas, porcelana -en que la Emperatriz pone l~s
pintados labios) y partiendo de allí van á las misiones, al hospital á salvar á los chinos cristianos
y á armarlos para que se defiendan.
Claro es que la triple capital ha ele guardar en
su laberinto, detrás d1€' los bigotazos de sus tártaros y delante de ias coletas dei sus chinos auténticos, algunos millares de boxers y no pocos oficiales del ejército regular, autor verdad1eTo det la
guerra, el mismo que defendió los fuertes en Taku y ametralló las legaciom~, dejando .pasar entre dos tandas ele bombas, unas cuantas canastas
de legumbres podridai,. Claro es que en las sombras y recovecos de ;as cas.as y palacio, ~o e,coDd.an príncip!:'S y ministros y que todos, pasado el
período de estupor, espían y atisban, y claro quehacen bien y cierto que para cuidar y vigilar todo
esto no bastará el ejército aliado transformado
en cuerpo de policía. 11Ias 1€-sto es tra.nsitorio, los
contiingentes se aumentan, los rusos tienen ya un
ejército en Mandchuria, los japoneses desembar-can d'€1Stacamentos todos los días, ya comienzan á
llegar los cuerpos alemanes, pronto les seguirán
los franceses y Waldersee tendrá á sus órdenes
ciem mil hombrieG utüisables.
Muchos periódicos franceses se han desgañitado gritando contra el ministerio actual por este
nombramienfo; eterna historia d:e, "Tapagems," ·

para qui,mEs la razón y la reflección nada significan; la designación del jefe alemán era fatal; los
rusos no habrían consentido en un jefe japonés,
ni en uno inglés los franceses; los ingleses no habrían marchado á las órd1c1Il!JS de un ruso; era pre~iso buscar al hombre en la segunda línea de los
mternsados y representados en el ejército, para
no cau,ar celos y dar al traste con ci co1H:ieno
de las potencias: los americanos declaraban que
su acción en China era forzosamente limitada y
les E.staría mal conducir la guerra; los franc€ses
que su participación, subordinada á r,us intereses
del Sur, no iría quizás hasta donde la de los otros
fueran. L os alemanes quedaban; con bo:1eplá:;it'.&gt;
todos y silenciosammte Francia, los gobiernos
aliados acep!,aron la indi&lt;:ación de Rusia; y el joven Kaisser, para no herir susceptibilidad,EB, c¿nsultó uno por uno á los aliados, y cuando de ninguno r ecibió r epulsa, nombró, para mostrar en
cuánto apreciaba el honor que al imperio se confería, al geruaalísimo de los ejércitos alemanes,
.al designado para tomar la dirección general del
Ejérciho imperial €'11 caso de un conflicto europeo.
~ Yistas las cosas así ¿ qué tenía que oponer 1€11 gobierno francés y qué podía objetar? Ro le quedaba más camino que inclinarse cortesmente ante
el hecll'&gt; ó retirar su espada del con{h·r1. lú c¡ne
equirnlía á renunciar á su puesto en Europa. P or
esta razón no creo Yerídico el rumor que nos trasmití.a el cable hace tres días sobre' la decisión,
atribuida á Francia, da concentrar sus contingentes en el Touhin y trabajar exclusivamente "pro
domo sua ;" serí:a una torpeza y su actitud r especto del almirante Seymour que parecía que1rer bosquejar la ocupación militar de la cuenca del Yangtsé-kiang por los britan os, demuestra á las claras
que no consiente en desentenderse de los asuntos
generales en China.
~

Resul:a la sibación bien grave aun después c1e
la ocupación de Peking; porque una cosa r esuha
demostrada: á pesar de la ficción de1 la no existencia oficial de la guerra, aun cuando sea evidente
eil estado de guena, no cabe duda que la EmpEiratriz ha sido el alma de la eonflagración china;
que lo haya hecho poi· salvar á la dinastía, puede
ser; por odio invencible á los diablos diel occidenitie también; agente del príncipe Tuán, su último
asociado en la tutela del Emperador, ó el príncipe Tuán agentE• suyo, eso no lo sabemos; pero íntimamente asociados en la realización de un designio, es seguro. Y lo repetimos, la. mujer es
intieligmte y es prudente; el enorme vi-ejo L i-Hung-Chang, la refleja, es su pálido reflejo: rencor absoluto, compuesto de desprecio, de orgullo
y de rabia contra todo lo extranj ero, tal €S el
elemento p rimordial en esos espíritus, es lo irreductible; perQ en la Emperatriz y ,m el Virrey,
este odio aparecía hasta hoy barnizado de cortesía -diplomática, por, el hondo sentimiento de la
debilidad del imp•c1rio ante la fae1rza extranjera:
esta China Yentruda frenbe1á frente al Japón, ha
bía hecho el efecto de un tibor de porcelana frmte á un rifle; un 1.1ibor que se defendiera con los
dragones d•c:1 oro esmaltados €1Il él. Por eso todo
era cautela, somisa y afabilidad con los enviados
de fuera. En cambio con los chinos traidores y
sacrílegos que adoptasen lo que venía, de Íll'€tra é
hiciesrn causa común con la civilización extlfaña,
con esos no podía haber piedad. Y cuando ese
contagio ele ic1e,as exóticas subió hasta el trono de
Wang-Su, ni la Emperatriz ni el viejo astuto á
quien acaban cl-e1 secuestrar en Takú los jefes de
las escuadras a¡iadas, no hubo vacilación posible:
reducir á la impotmcia al Emperador, torcerles
el pescuezo á unas cuantas docenas de sus colaboradores, fué para la terrible señora la obra de un
instante.
Muchos creímos, yo entre ellos, que después de
este golpe de estado, la Ell:pei·a~riz seguirfa una
política conserrndora y nac~onahsta, e~o si, pe~o
amiga de las mejoras mate!l'i ales y benevola hacia
los rusos cuando menos; así lo afirmé aquí mismo
bajo la fe de1l obispo Farié á quien acaba ele salvar
con sus heroicos compañeros, el General Frey, en
los suburbios de P eking. ¿ Qué pasó? Aquí todo
es obscuro; pero s.e vislumbra que la reacción iniciada por Tsé-chí, fué más allá diei lo que ella se
imaginaba, que bajo la Tazón social de "boxers"
se aliaron las sociedadoo secretas del Chang-tun,

del Pe-tchilí, de la J\Iandchuria, y que el movimiento cunde. é incendia en estos instantes á la
mayor parte ele los Yirretinatos chinos. Este movimiento tenía una dirección : la exterminación
ele los convertidos, la destrucción de las obras de
los cristianos, ~l príncipe Tuan se ·e mbarcó en
aquella irresistible corrient'e é hizo subir á bordo á la Emperatriz y al Emperador. Tse-chí perdió así su capital y sus tesoros, pero conservó y
acr E,cen tó su popularidad que ,es inmensa. Los
aliados harán bien de tratar de apoderarse de ella
y de perseguirla hasta en las regionE's montañosas de la cuenca d•el Hoang-ho, en donde se ha refugiado; hoy por hoy es la bandera y el talismán
del imperio ; hay que tomarla; hay que hacer lo
que dicen que Cortés hizo en Otumba, para desarmar á las-innumrnables huestes aztecas: apoderarse del estandarte.

Algunos pesimistas niegan la existencia de
Europa como entidad capaz de un designio común
á pesar de la unidad de su ci,ilización y del tamaño de sus empresas exteriores. Geográficamente
es bien in significan-ve ¿ no es cierto? No es más
que un apéndioo occidental del Asia; sino que en
ese apéndice se a1Temolinó y se afirmó, tras una
sangri-€1llta selección operada por los siglos, una
porción de la humanidad que en las orillas del
J\foditerráneo encendió un faro, cuya luz deshizo
la tiniebla del espíritu, Atenas; para t'Omar conciencia da sí misma la humanidad, comprimida
entre el )fediterráneo y 1.ll Atlántico, enbró por
grupos_ sucesi'l'"os é1€111tr o de la irradiación de aquel
luminar incomparable. D e todo esto viene lo que
se llama Europa; ambicionó gobernar al mundo;
pero para ello no basb1 la fuerza mental, es neoel'laria la del sentimiento, la del corazón, á esa necesidad respondió el cristianismo, iese otro faro
se encendió más alto, en el cielo, anheló iluminar
más, iluminar al mundo: empieza todavía. P ero
esto me- diréis es una Europa moral, discutible
por c~e.r to y una Europa geográfica que indiscutiblemente es casi nada; pero una Europa política ¿ dónde está?

decir un hombre que ha nacido con la convicción 'hereditaria de que un r ey sin ejéricito es un
rey sin trono, y miie'D.tras en sus Pª:lame~tos ~os
representantes de las tendoo&lt;Jias latmas, o meJor
dicho francesas, disputan el campo á los que
repl'&lt;:~entan las aficiones germánicas; él sólo se ha
preocupado en dar por turno el po~~r -~ unos Y
á otros ó en formar gabinetes de concihac1on, como
el flamante que acaba de formarse bajo la rl~rección del Sr. Carp, y se ha resenado la consol_1dación é instrucción de un ejército que ya o:hó
muestr:lS die su importancia durante el cun ílicto
:urco-ruso.
Yo creo que en caso de gm,rra, los rumanos
batir ían á los búlgaros; pero no creo en e1 caso
de guerra, porque la Europa grnndie, la de los
tutores, las dobles y triples alianzas dirán "no,"
llegado d caso. Entonces habría que empezar á.
creer en la existencia de Europa.

SADA YAKO.

Si álguien me hubiera dicho que en €ste templo del ai1l·e dramático, al lado de Sarah Ber-nhardt, de Refane, dei Juana Elading y de Maunet Sully, una artista €'xótica, semi-bárbaria,
oriental, había de despertar la emoción !trágica
en mi alma, hacer !€•r izarse mis cabellos y corr er
por mi cuerpo todo el calosfrío del horror, jamás
lo hubiera creído. .
Lo hubiera creí.do, 'tanto menos cuanto que ya
he aaquirido la experiencia d:d tealliro exótico,
que he presenciado 1Espeetáculos siameses, oído
Operas del Tanquí:ii, visto BaJlets de Java y asistido á las proe21as de los tipos grotescos de Turquía y de los semidioses brutlafos de la India.
Geneualmente en esas epopeyas representadas,
cantadas y bailadas, el a,rgum€illto es nulo y la
intriga brilla por su ausencia. Na.da de lo que
es la vida real aparece; los personajes son fabulosos, los h:ed1os fantásticos, las pasiones exitJrahumanas. Desfiles y combates de ejércitos, reaInglaterra quiere para r e-st~ur.tr á s.us propios lización de milagros y prodigios. Los personaojos su decadente p11a;;tigio, una guerra maríti- jes son dioses ó mónstruos: iE,chan fuego por la
ma con Francia; hablo no de- la Inglater,r a-pue- boca, descienden de. las nubes. No ·aman nunblo, no de la Inglaterra-gobierno, modelo de co-- ca; el -ª~_or que •es el eje del drama en los puerrección internacional; Francia no se dejará blos ci:nl:Z_ados, parece proscrito en E•sas leyenarrastrar, el pueblo quisiera, pero siente lo peli- das primitivas. Hay como móviles de la exiaua
groL-O de la aventura; el gobierno rniá resuelto á acción, el odio sin moltiiYo, la envidia sin justicia
n o dar motivo para el conflicto y no lo dará, y la .sed insaciable de poder y de mando. Se masin embargo, existe un vago sentimiento de que ta á "troche y moche·;" se combate sin ton ni son.
es un duelo aplazado; pe-ro el duelo no se veri- Todo el attrezzo son flechas y lanzas hasta el vesficará mientras las escuadras rusas y alemanas no tuario, cascos y armaduras; todo el decorado camestén en posición de garantir la absoluta neutrali- pos de batalla ó ciudades arrasadas. El poema es una
dad de los m11.res asiáticos. Muy lejos está semejan- mo_nótona reipetición de las mismas batallas y el
te suceso, y mejor es; una guerra e:ntre Fran- · estilo un perpétuo alarido de victoria ó un conscia y la Gran Bretaña sería una catáshofe para 1tmte rugido de dernota.
la civilización humana.
Los actores, huyoodo de la realidad, enmascaraEn los Balkanes no andan las Qosas hi€'ll dos ó pintarrajeados, no aspiran á imüar ni la actampoco; el pr íncipe Fernando de Bulgaria, titud, ni la expresión fisionómica, ni el lenguabusca, según paree¡¡,, una corona regia y qu:ere je de las pasion€s. Todo es en ellos convencioarmarla sobrn una orla de laurel; primero ami- nal y casi hier-ático, la gesticulación, el acento,
go resuelto de Austria (era un oficial austria- los movim:entos. Los más distinguidos, los más
co) hOi.)' ha reconquistado, &amp;E1gún se cree, la ta12,~tosos, los "premien, roles" gritan más que
amistad moscovita y para hacer la corte al las "partes de por medio" y los parU5quinos, esa
T sar, lúzo bautizar á su h:jo en la religión cis- es toda la diferencia. Aquello e,s tea~'ro como el
mática ; fuerte con €U apoyo de Rusia, quiere huevo ies águila, tan sólo en calidad de germen
completar, su doble Bulgaria por el lado de J\fa- y el lector se formará una idea de este género de
cedonia, ® donde los búlgaros abundan y no lo €speciláculos si ha asistido á un baile ele "hueamedrenta una guerra con el Sultán, seguramente huenches" atacados de "clelirium triemens." Lo
porque supone que los rusos pasarían el Danubio que sorprende es que de ese feto tan monstruoso,
ó forzarían el Bósforo pam sosteneirlo. ¿ Y Ruma- la civilización haya sacado un ser tan armonioso.
nía, el reino semi-latino que separa á los semi- un arte /jlan perfecto.
·
eslabos búlgaros de Rusia, qué actit ud tomaría,
En el Japón ya es otra cosa, á juzgar poi' lo
llegado este caso? ¿ Le convendría u n fuette reique aquí hemos visto. El drama comienza ya á
no de Bulgaria al Sun y el impeTio ruso al Norcopiar, á imitar la vida. H ay ya un argumento;
te? Probablemente no; el hecho es que en Sofía
un bosquejo de desarrollo da la acción, un nudo
se organizan sociedades búlga.ras para trastornar
de intriga, un desenlace,, y el amor figu:.a como
ie,l orden en Rumanía y que alguno de sus emi- D eus ex :i\Iachina del drama.
sarios han logrado cometeJ.1 un terrible asesinato
Pero más que el poe,ma mismo Haman la a,~-enen Buk-arest y esto ha subido la temperatura de
ción los actores. Bu.can la verdad y la realidad ·
los ánimos en Rumanía, que ha exijido al prín- visten trajes humanos; llevan la cara descubier~
cipe- Fernando ciertas medidas de r epr esión, exi- ta y Yisible; tienm •eocpresión en la mirada, en 1~
jencias contestadas por la moviliza-ción de los re- actitud, en el ademán; siguen con el a,cento los
gimientos búlgaros.
variadas matices de las pasiones. Mezclan serun
0
El Rey de Rumanía es un Hoh8I1Zollern, es
lo prescribe, el poema y -lo enseña la vida; la no-

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO Ií,USTRADO

ta cómica á la nota dramática; estilo de un tal
Shakespeare.
·
Claro e~ que hay aún en su juego candideces
de niños y torpezas de aprendiz; qu.:, á vece,, se
cree asistir á una comeclia casera; que hay aún
incertidumbres y t:ropiezos en el desE,mp,,ño; pe!rO en medio de todo esto se descubre la intención,
la ambición, düíamos, de comtituir con elementos exóticos un -art1e moderno y Bl esfuerzo por
alcanzar· ta perfección.
El drama japonés que hoy se. repre::enta se
llama Ghe-sa y el Caballero, título digno de la
época de Lope de Rueda y consiste en una mujer enamorada y perseguida por un. audáz Süductor; el amante y el seduclior tienen un encuentro, en el que aquél resulta hericlo y se le
cree muerto. El a:;€.sino huye; Ghesa jura ve,n ganza; busca al seductor, lo encuentra refugiado
en un templo, lo acomet.e, lucha con él y le da
muerte.
Horrorizada de su crimen se siente morir y muere á la , 7 ,"Z de terror y de, gozo, al sentirse en los
brazos del amante á qu:en creé muerto.
Sada Yako es la admirable intérprete del papel de Ghesa. Alta, ,e-sbelh, admirablemente formada, dotada de una cabellera opulenta, propia
de su ·sexo y de su raza, lleva en sus oblícuos
ojos negros todas las au11Qras y tollos los rE~
lámpagos, como en su voz todas la5 caricias y todas las tempestades. Oh! cuántas artistas de renombre, encumbradas al pináculo á fuerza de, reclamo y de gastos det prensa, envidiarían su talento y su gracia y cuánto no podrían aprender ele
ella muchos primeros premios de muchos eonservatorios.
En la escena de la seducción, nada más noble que su -actitud, nada más altiYo que su
ademán, nada más se,ero que su acento_. Es
la mujer casta, pura y enamorada en presrncia
de la pasión brutal que trata de perderla y de la
que no participa, porque ama á otro. Hay repulsa, repugnancia, drnprecio por el seductor; pero
ai,wret-&gt;;, cuntenidoc, por ;;1: Yirtucl y su rango.
Llega su amado y aquella Lucré'lcia se funcle en
ternura. Hay que ver su aire ele triunfo al verse
protegida por su natmal defensor, su angustia
en el momento del reto v sus trances y su dolor durante el combat'e clie1 los dos rivales. Su
grito desgarrador al ver bañado en sangre á su
prometido y su erguimiento formidable y
acusador ante el asesino, son prodigiosos, y el
valiente y el trilmfador, ante aquella mirada,
siente miedo y huye.
Pero en donde Sacla Yako, la Ristori japonesa,
raya en lo sobrehumano y en lo sobrenatural, es
en la escena en que lucha con su pretenclif'nte
y en aquella en que vuelve á ver á su amarfo y
muere. Entra al templo, el vestido en desorden,
l a mirada extraviada, la nariz dilatada, jad·eante,
respirando odio y venganz-a. Su opulenta cabellera 11egra, desmelenada y flotante se €•r iza horri-

Domingo 2 de Septiembre de 19!)0

blementa sohre Sl] cJ!.íneo; empuñia una maca·na y 1.Ju;ca ú saltos p~r tioclas _partes al ohj_et,~
ele su odio para extermmarlo. ); o es una lllUJeI,
es una .Euménide coronada de ,íboras, Ul~.a
pantera furiosa que llernra m,lena d~ león.
La lucha es formidable, ele un realmno espantoso, que hace temer una catá,;ti:ofe. Ciega, ~mpetuosa, hucúlea, pc'rque .se &gt;ag1g1:111.:a. "'fil ~~,e
. momento, a;:e::ta golpes ele muerte; mas no_ ~1:0-iclos crol1)es de teatro mesnrados y mal clmgtºdo~, sino
º _H:rcladeras mazaz0:1 de
. combt
~
;J, ~- ..:,U
ach-ersario, con infinita habilidad, se esqu_1rn, se
e::.cuda, huye, y ella, implacable, lo persigue y
aco~a. Xac1a comparable, en ese orden de 1cleas,
he Yisto en teatro alguno. Se siente horror Y
terror en preswci-a ele aquella sangrienta eocena.
1Iuerto el seductor, aquella naturahza pura y
buena, nacida para el hogar y no para el con~bate, llamada á la maternidad y no al asesinato, pred€.stinada á la ternura y no al odio, siente incbcible y espantosa repugnancia. Todo su
Ber moral protesta contra su cr:men; corren calosfrías por todo su cuerpo; sacúclense en conntlsioncs tod-as sus fibras; marmórE:a y rígida, contraídos los labios, trabada, semi asfixiada, palidece, sus labios azulean, sus ojos S'ét hunden y

- -~
... ~.,;..;..-

se circuyen ele negras sombr?s, tuércese la mirada, erizan,r, ~llP caLJlos y ,t la voz del ~mante
aquella furia t: •:11c súbih:n,,-r,le _una sounsa augdird ele gHo y de sorpn'..;J, qmere en rnno ha1.Jlar y llorar, no lo puede y cae desplomada.
_,
Es el triunfo de, la mímica y de la expres10n
pa,ional. Sadie después de la ~is_tor_i, ha llegado á tanto. Sarah muere con d1stmc1on, ';'mo
una marquesita del siglo XVIII; 1Iaunet Sully
~ucle morir como soldado. Sólo á Sad-a Yako le
ES dado morir á la vez como las gorganas, luchando, y como los ángeles, sonriendo.

EL ,MUNDO ILUSTRADO

El Baile del Club Hípico Alemán.
En la crónica de los salones de México prapon&lt;leró '.la fiesta que el "Club Hípico Alemán'' orga.i.lizó para la noche del sábado ;¿5 del mes que acaba de transcurrir.
:N"o con froouencia figura en los eeos de sooie-&lt;lad una nota de esqmsitismo semejante al que
&lt;lió f.intas de sueeso en la fiesta de la agr•upac1ón
-extranjera que nos ocupa.
Festival donde se tremoló la flámula del entmimm10 teutón para que, reinando las caraetc.1·ísticas de nuestro medio y de nuestra raza, se
.aspirara el ambiente de aquél país ardoroso en
.sus sentimientos y férvido en sus devoóones so-ciales.
Bl edificio del Casino alemán tiene poea nece.sidad del e.feetismo de la decoración y basta su
.majestuosa arquiteetura. y su propia y rica indu.mentaria para transformarlo en cualqui&amp; momento en extraordinaria mansión de fiestas.
Por esto, todo fué prender flores sobrn las col_gaduras, at.enuar el reerismo de las luces entre
_guirnaldas y haces de rosas y prender en los te~
~hos de los cuatro amplios corredores ílamulillas
blasonadas. Así, en seneillísima ornación, se albagaba la fiesta elegante y rica en entusiasmo y
.armonías.
La concurrencia era muy numerosa y sel&lt;'ieta.
Las damas lucían magníficos tocados en consonancia con las últimas prescripciones de la moda y entre joyas, sedas y flores hici-aron brillar la
-elegancia del porte y la belle:ia de los semblantes.
La marcha eon qu-e se rompió el baile fué dirijida por el señor Diener y la señor a Neugebauer, resultando el número perfectamente bai1ado y enriquecido con figuras del mejor gusto.
El preámbulo para invitar al baile del cotillón,
no pudo S'€1r más original: se presenfuron en el
-sailón de la fiesta un caballero y dos heraldos; los
tres vestían trajes adecuados y ca,racterístic.:os de
la época en que el coilillón hizo su entrada triun~
-fal en los salones aristocráticos de la vieja Europa.
Los tries personajes citadü"s precedían la llegada
-cfo un carro con flores, que las damas habrían de
tomar para que la suerte les señalara el compa- ñero en la primera figura d,e,l exó-tfoo baile. LoB

j)r. ]r1. Flore~.

Los funerales del Rey Humberto.
El jue,ves 9 del pasado Agosto, tuvieron lugar
en Roma los suntuosos :funerales del rey Humberto I de Italia, asEsinado en lllonza, transportándose directamente ele la estación al Panth. ón el
c:tdáver del soberano á su llegada á la cattal
italiana.
-Uno de nuestros gr,abaclos representa la fachada del antiguo monumento decorado para loB

Vl85a tomada en el salón dol baile.

caballeros recogían si), distintiV'Os del cuerpo
ele un monstruo que formaba part.e del corteje,
conducido por el oerrsonaje anunciador.
Después de la primera figura llegaron unos
"hombres del polo" rodando enormes "scheneeball," en cuyo interrior había ull'a muHitud de
pequeños globos pletóricos de confetti, que estallaban al más suave choque. Al romprn-se la
primer "schneeball," dió prinicipio el combate y
pronfo la sala quedó tapizada de una :finjjda capa de nieve, que producía '€11 mejor efecto deeorati vo. El cotillón terminó enmedio de aplausos y
de desbordantes alegrías.
La fiest-a siguió sus mejores horas hasta que se
anuneió la luz del nuevo día.
Ha dierjado muy gratos recuerdos en la sociedad
mexicana la recepción organiza.da por e1 "Club'

~

----,JJP . -

-

/

/,
1

Catafalco tn el 1ntor1or del Pantheón.

7:
1

Adorno en el n:terior del Pantheón.

funerales reales. Bajo los pórticos exteriores, decorados de fupicerías y de escudos, se habían erigido dos altares coronados de cirios funerarios, a)
pío de los cuales se amontonaban las innumerables coronas que no habían podido encontrar lugar en la iglesia.
El otro grabado muestra el aspecto de 1-a decoración interior, de un efecto grnndioso. El catafalco e..sbaba levantado bajo la cúpula; afectaba
la forma circular, como el mismo recinto en que
se erguía, y estaba compuesto ,e n su base por una,
serie de plataformas en que fueron colocadas laf
cononas enviadas por los miembros de la famili&amp;
real, los soberanos extranjeros y los altos dignatarios. En la cima sostenía el íéretro, á una altura de más de siete metros sobre la sup2rficie
del suelo, una especie de columna cónica, detrf,
de la cual se disimulaba la báscula que había sido
-necesar~a Emplear para subir hasta al.la el expresado féretro, que pesaba como 300 kilos. De le
alto de una cornisa se desprendía hasta el suelo
tapicer:-a ele terciopeJo violeta, bordados ele, ornamentaciones en plata; cien lámparas incandescentes dispuestas en círculo, alumbraban el conjunto, mien.1:ras que sobr.e el féretro se proyectabf
un foco de luz eléctrica.
Después de la ceremonia religiosa, se colocaron
en el nicho situado detrás del altar mayor, los
despojos mo,n tales del rey Hum.berto, en el lugar en que r eiposan los restos de su padre Víctor 1Ianuel II.
... ,_l

•

Vis\a iomacla en el salón clel baile,

Hípico Alemán," y no podía '€1Sperar se menos, dada la simpatía de que goza la eolonia por sus altos méritos sociales.
Ilustramos estas lín,ms con unas impresiones
fotográficas tomadas á la hora precisa de la fiesta.

El "Club Hípico Alemán," tal vez el primero

en su género en la República, fué fundado el año
de 1880 por los dist.inguidos alemanes Ricardo
D:en:er, Rodolfo Hoecker, WinKelmann, A. d~
Chapea,uroge, y otros.
El obejeto de la sociedad es haeer progresar entre los mi~mbros todo lo que se refiere á los ejercicios de equitación, organizar exeursion€s á caballo á algunos puntos lejanos de la ciudad, formando para ellos cuadrillas de ginetes.

�uo

:N"ada más propio para formar un variado p~isaje, que las vista• panorámicas y las de los principales monumentos históricos que guarda en su
rnno la ciudad de ('u,ernavara. que es ahora centro de distracción die capitalistas del país y de
nume,rosos extranjeros que vienen atraídos por
las belkrtas ele nuestro ,:uelo.
Cuernavaca cuenta con su historia escrita en
piedra. en c1iverFidad de monolitoP, que comervan la fecha de ]a conquista por H Eirnán Cortés ;
con monumeutos religiosos que se remontan en
su fundación á la época el~ la misma conqni8ta;
con edificios que sinieron de alojami€'nto á dos
r"1-sonaies "t&gt;lehres en la historia nacional, como
el mismo Cortés y el Archiduque Maximiliano de Hapsburgo; con monum~:mtos r eligio-

t .

y

MODERNO

sos, como el que se yergue en la actual Plaza de
Cortés, antes El Calvario, consistente en un arco
de primera calidad m su com:rucción arquitectónica, elevado en la citada plazuela del Cal rn.rio en el año de 1538 y reconstruido en 1895. En
el cootro diea arco está. una imagen de la Guadalupana, en piedra, siempre llena de ofrendas flo~l!les que los fieles indígisnas deipositan diadamente á la que llaman su patrona. Al pie de la
escultura están depositadas las cenizas de un descendiente d1:d conquistador, hijo natural de: éste,
según afirman todos los d()('.Imentos históricos.
El arco de q1m hacemos mención, es lo p1 1inwro
que se· destaca á la vista de loe viajeros que penetran á la ,ciudad de Cuemav-ec1 por el lado
ll.orte de la población.

�EL MUND() ILUSTRADO

Domingo 2 de Septi001br de 1900

Domingo 2 de Septiemtre de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Bemate en.la fachada del pabellón &amp;mericano,

LOS ESTADOS UNIDOS.
A.zd.cr,,res, tabacos 7 otros artlculos.

Muestras de productos.

decidido que concurrman al certamen, fué la o-posición del gobiern0
francés para qu e, se izara en el p-abellón del T rocadero la bandera de Cuba, por no ser aun una República, y
más que fodo por el temor de que España se diera por orendida; pero esta dificultad, que nunca tuvo las proporciones que le dieron ·los d:stintos servicios cablegr1:í.ficos, qmdó arreglada y
se logró al fin que sobr e, la fachada
del elegante edificio flameara la bandera de la estrella solita ria.
En cuanto á los temores de, que E~paña se diera por ofendida, r esultaron
tan infundados, que el Duque de 8exto invitó á los comisionados cuhanos
á la apertura del pabellón iespañol.
Que todos los mercados del mundo,
y como su eco y autorizado representante, el Jurado de la Exposición de
París, hayan decretado un triunfo
completo para los expositores cubanos,
no puede llamarnos la atención á los
, que conooemos las grandes riquezas
naturales de la "Perla de las Antillas," si no es por el hecho de haber
sacado sus preciosas muestras y sus
más ricos iedemplares, de entre las ruinas que hicieron los cañones americanos, de entre los campos cubiertos de
escombros y cadáveres y de entre las
cenizas de los valiosos ingenios que
devoró la tea incendiaria de los combatientes.

Cuba en la Exposición de París.
-&lt;::&gt;-~

El gobierno de Francia no creyó
prudente invitar á la Isla de Cuba á
tomar parte en el gran cer_tamen, . y
tal ycz por esta circunstancia s~ discutió mucho si deberían concurnr co?sus productos; p ero v&gt;emcida la opoa~ción el P residente de los Estdos Urudos 'dispuso, en 7 de Diciembre de
1899 ceder una parre deil. terreno de
que disponía en el Palacio del Trocadcro para que Cuba asistiera á la Exposición.
. .,
Se nombró u na com1s1on que desanolló gran actividad e.n la H abana, se
]levaron á París todos los productos
posibles y se erigió un pabelló_n estilo
'·Renacimiento," obra del artista cubano Don Armando Menocal.
El tabaco, e l azúcar, los vinos de
Cuba los mármolies de la Isla de P in os Ías colecciones de Historia Nalu ral 'de la Academia de la Habana, productos médicos y diversas industrias
nacientes en Cuba, hallaron gran acojida en los ju rados internacionales que
otor¡:raron un verdadero tr~unfo á la
mencionada Isla, al concederle cerca
de ·t rescientos pr,eimios, d€sde medallas
de oro hasta- menciones honoríficas.
Además de los pr oductos naturale!
y de las industrias dadas á con ocer, se
~,xhibi,eiron a:lgunas -Obras de arte. Entre éstas llam ó mucho la atención un
herm oso cuadro del nintor cubano
Sr. R ougmanac; se titula "La convaleciente," y mereció un segundo prem io.
E n todos los gastos, Cuba ennpleó la
suma de $25,000.
La mayor d ificultad con que los cu banos tropezaron, cuando ya estaba

Departamento de industrias.

Veintidós de los YeintitrE,s pabellon ~s de la ca'
.
lle de las Nac:ones, tienen una arqmtectura característica del país qu-E les ha hecho c?nstrui~.,
El duodécimo tercero es el de los Estactos Umdos cuyo estilo está inepiiac1o en el de los Panteo~es Romanos. La gran R epúbl:c1 vecina nuest r a ha perdido allí una hermosa ocasión ele de'
.
mostrar
al mundo Europeo, que posee una arquitectura nacional. SE1guramente qu,e no podía
2levar al borde del Sena un inmueble que tocara el cielo, un "sky-scrapcT" ele ~einticinco p~so~.
P ero · por qué no haber constrmclo, en el recmto
' ~ hi otorgó, alguno de ,esos " co ttages" de esas
que se
r esidencias de las "country-seats," de las emanasion es de arle fan nuevo y tan fresco que surgen
de distancia en distancia entre las villas Italian as y los castillos c,óticos, en los barrios r:cos de
Nue-rn York y ele Filadelfia, de• Saint~P aul, en los
campos circunvecinos sobre las playas de los
mares y sobre la ribe~a de los lagos 6, más aún,
por qué no haber repr?ducido e~ r educción al~ún
edificio, corno el Instituto Artistnco ele Chica-

go, la Biblioteca pública ó la
Bolsa de las maderas de construcción )linneapoJis, éhe: 1color
tradicional, sin máscara arquitectural que disimule el desti-no ele las di versas partes ele la
construcción? pero no, ,el arte
ele los Richardson, de los Burn-ham y de los Root, no ha parecido. bastante consagrado, bastante oficial, bastante pomposo,
baskmte triunfador, demasiado
impe,rial. Aque,l 1€S un arte de
elegancia, nueva utilitaria, austero y robusto á la vez, sin recargo de ornamentración. Se neo~ itaba una masa majestuosa sobre la cual se pudieran desplegar los dorados; era
pr€1Cisa una e,fera sobre la cual pudiera posar el
águila americana de las alas extendidas; era precisa una cúpula para soportar esta esfera y un
maciso cubo para soportar esta cúpula. Los arquitectos e'Ilcargados del pabellón de los Estados
Unidos tuvi eron misión de recomenzar sobre las
orillas del Sena, la obra de uno de sus anueicesores, que construyó el Capitolio de Washigton.
Y se dedicaron ,á ella concienzudamente.
Igualmente se pureide decir que todo el efcto está en el e.'Xterior. F ranqueado el umbral que decor an pobres pinturas alegóricas, se, encuentra el
visitiante en una sala de los pasos peTdidos, éfe
piso revestido de higiénico linoleo. Los balcones
qure rodean la sala á diferentes alturas, aseguran
la circulación á través de cada piso. Las salas sirven de oficinas, de salones, de fumadores, ele salas
de lectura para los comisariatos ele los difermtes Est ados de la Unión y de las diferentes secciones ame(['icanas de la Exposición.
La sala principal, que tiene por. principal ornamentación un grupo de caballos encabrÍ'tados, se
ilumina casi todas las noches para r ecepciones
mundanas. Los diamant€s de las ameTicanas, la
belleza de sus espaldas y el brillo radioso de su
tez, hacen entonces olvidar la def.ciencia un poco clé-scuiclacla del decorado.

eclipsar el domo americano?;. la m Edia luna no iba
á dominar al águila? E,l comisariato general de la
Exposición tuvo conocimiento del asnnto. Los
trabajos se suspendieron. El ingeniero encargado de la sección turca tuvo que corregir sus
planos, disminuir la altura cL los techos, etc.,
etc. Con todo, el pabellón turco no perdió nada,
y el anwr-:cano nada ganó.
Bajo el hermoso decorado arquitectural realizado por el ingeniero francés que. construyó el
referido pabellón tu 1ico, ¿ qué podía pont1r la
Turquía?
Tapices incomparables, armas, ju~udrn, tesoros
de las ::\lil y una Xeches . . . Las guías señalan, en
efecfo, la existencia de una exposición de productos de la manufactura ele Héréké y de un
museo de arte, industrial oriental. Y es incontestable que hay salones ocupados por estas colecciones. Pero no ha~, que esperar descuh, ,rles.
¿ Dónde. est'á la pu~rh 9 Por u,dos lados nJ l• 11·
sino letn,ros : 'Iea; ro Sirio, Concierto dei Bósforo, D&amp;nzas del A.•i11. Menor, Esgrima ,k sable,
Teatro Armenio, b Vida del Oriente, Panorama
de J erusalem.
Diti:t. escaleras e.nerior·es ó interiores, coll'luccn
á esta clase ele espedáculos. Ackmás, he aquí l0s
restaurants, las cantinas donde se gusta el r,1ki ó
los vinos orirutales, bazares en los que alguno que
otro objeto de valor real, se pierde en un desbordamiento de bar attijas : cobres, filigranas, bordados, rnderías, tapices de tonos crudos. Por todas partes reina el olor del papel Armenio. Por
todas partes las músicas monótonas acompañadas
de la eterna danza del vientre. Y po,i, todas partes el visitante es obsesionado por las invitaciones
-de los infatigables empresarios de las cantinas, de
los bazares y de los fuatrillos.
. . . . . . Y he allí toda la participación oficial
de Turquía en la Exposición.

TURQUÍA EN LA EXPOSICIÓN.

Cuba disputando un puesto entre
las naciones civilizadas para exhibir
sus rique:ms; Cuba t rab ajando sin
descanso por que eil P abellón de la
"Esbrella solitaria" ondeara en l os
campos de la Exposición , se h a mostrado, al alcanzar un t riunfo, digna
de ser n ación libre.
Pabellón de la Turquia.

El pabellón de la calle ele las Naciones, erizado
&lt;le r::ápubs y sobre :'l &lt; nal flct,i !a bandera 0t:-1¡¡ana, es ~;u pabelló 1 oficial bien extraordinaric-.
El '1rrp:iit,ci o wcargatl(} de él, construyó un edificio de color local impecable, de murallas bla¡icas ,e,stró.adas de cornisas en colores, salpicadas de
frisos y ele grabados en mosaico esmaltado, ele techos y pináculos recargados de dorados, con celosí-as cerradas por vidrios de todos los tonos. El
conjunto, de hermoso aspecto. Cuando este palacio empezaba á orearse, el arquitecto del monumento vecino, que ies el ele los Estados Unidos,
se inquietó seriamente. ¿No iba la cúpula turca á

Vn bazar en el primer piso del pabellón Otcmán.

�Domingo 2 de Septiembre de HlOO

EL :MUNDO ILUSTRADO

Pabellón de la horticultura

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lJ'na palmera en la avenida lfico:ás II.

ciones obtuvieron hermosos triunfos, die~ando,
siempre la palma para el conjunto de los horticultores fraueeses.
La horticultura forma el n-rupo VIII de, aquella exposición y no cuenta eon menos de seis
clases, cuya 11epartición nos parece oportuno dar
á conocer : la. clase 43 está consagrada al material
hortícola, la clase 44 á las plantas comestibles,
mientras que l a clasei 45 encierra, á la vez, los

EL MUNDO ILUSTRADO

Septiembre de 1900

Buenfos '7{ocfurnos.

-&lt;;:&gt;,.:JI~

Si la Francia es una de las prin cipales naciones
agrícolas_ del mundo, se puede decir sin pecar de
exagerac1ór,, que aquel país está á la cabeza de todas las nr.eiones reopecto á. la horticultura.
En efedo, la cultura de, las plantas, flo'les, árboles frutales y arbustos ornamen tales, 'EIS general
en Francia y llevada á un grado raramente al
canzado por otros países. Hay que confesar, ciertammte, que las disposiciones climatológicas de
aquel suelo en tran un poco en los resultados obt,enidos, y si Francia ha conseguido hacer vivir en
su territorio un número incalculable de veo-etaciones originarias de las cinco partes del mtndo
se debe á que posee tres climas, fresco en el :Xor~
te, t elJllplatlo en el centro y tórrido en el medio
día; y así se h an podido aclimatar progresivamente flores y arbustos que no soportarían transiciones. bruscas.
'
Era, pues, muy natural que se clteira un lar(l'o
0
espa?io ~ las e~p?siciones hort.ícolas francesas, y
graeias a la feliz 1cl_ea ~e empleiar estas exposiciones para ornar los rarclmes de la gran Exposición
de 1900, los horhcultores franceses pudieron
medirse con sus colegas extranjeros.
H~y que conv~nir rn que bajo muchos punto¡
de vista y en diversas esp€cialidades, otras na-

Domingo 2 de

V IBRACIÓN ETERNA.

J a rdines del gran Palacio.

árboles frutales y las frutas. La rlase 46 reune todos los arbustos de ornamentación, mientras
que las plantas de imernadero forman la clase,
74; en fin, la clase, 48 está reserrnda á las semillas y á los granos.
. Cu~,ndo se •fo.·a~ó en Francia ~e confiar la orga~
mzac1on de esta importante exposición, fué á :Mr.
Viger, antiguo :Ministro de Agricultura, presid€1ll_te de la Sociedad de Horticultura, á quien se
designó pa,ra presidir. Entve las exposiciones hortfoolas, algunas tienen necesidad ele estan
abrigadas, tal-es como las plantas de imernadero, plantas ei:xót~cas ó flores indígenas que han
sufndo un cultivo forzoso; era, pues, absolutamente necesario proYeerse de palacios de vidrio
capaces de Etncerrar todos los concursos ele la Exposición ele 1900.
, Estos invernaderos fueron elevados á los bordes del Sena, en Cours-la-Reine) es decir, en la
calle de París, pues es así como se designa la parte
de Cours-la-Reine· que está encerrada en la Exposición; dan el frente á la puerta central de la
calle de las Naciones, y ocupan un espacio do
cerca de trescientos metros de• longitud.
Los inver11aderos están divididos en dos grupos ó cuerpos de construcción . separados por un
l argo e,spacio ele 70 metros ele largo.
Cada u no de estt&gt;s dos grupos se compone de
una gran nave vitrada fla1;1queada de bas-cotés
que for man siete departammtos, los que t e,rminan por ''bow-winclows,'; que á su vez forman
por fuera una serie ele cooueitas salidas qur,
rompm la monotonía ordinaria de las construcciones vitradas; cada tramo ti-ene 8 metros dr.
la:rgo, mientras que, la gran nave mide 62 metroé
de largo sobre 33 d,e, ancho.
Un cuerpo vitrado así mismo, de 10 metros de
largo, liga la gran na.ve á una más pequeña que
termina cada gran nave del costado opuesto á
la plaza central y le sirve, por decirlo así, de vestíbulo. Este pequeño invernadero mide· 24 sobre
19 metros.

Estos imernaderos están destinados á conten er concursos temporal,es de cinco días de duración y consagrados, ya á las plantas de invernadero, ya. á las flores anuales de la estación.
En los bas-cotés están alojados los concursos

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III

Detente y calla Magclalena; calla ; mira que ya
no la veo, mira que se va, que s,e p ierde de,sv~neneciéndose en lontananza esa mujer que canta á mi
oído la canción más triste. ¿ Sabfs quién es esa
mujer, 1' agdalen:i; E s rl Ai·t~, el Arte que vir.ne
á modular junto á mí la vibración eterna, la vibración que no puede• olvidar se ni aún en la tumba misma cuando se ha oído una vez; porque está
en la materia, y la materia no es la nada, la materia es inmortal y en cada átomo que deil. sepulcro se escapa para fecundar organismos _IllteYos,
vibra el canto que escucho á cada instante y que
quiero quei el mundo escuche también. ¿ ~o lo has
oído tú, Magdalena? ¿ Ro lo has oído, trislle y vago sonar con esa cadencia extraña, que tienen los
latidos del corazón cuando nos presagian algtma
desventura?
Y Lorenzo, con la pupila clavada en los cristales de su ventana, al través de los cuales se vE:b
el horizonte nebuloso y triste, con el violín en
una mano y la otra hundida en su larga y rev1lt''.ta cabellera negra, parecía seguir ansioso con la
mira.da, algo que se iba perdiendo allá lejos, muy
lejos, entre las nubes que, se amontonaban lentamen te sobre las cumbres de los obscuros montes.
Lorenzo buscaba la nota que en sí condensa los
gemidos todos y todas las plegarias y maldiciones
que ha.ce brotar la desesperación á los labios.

Una noche se presentó Lorenzo en la alcoba deMagdalena.
En los ojos del mancebo brillaba un fuego extrañ o, los amoratados círculos de que e•staban r od,ea.dos, daban vigo•r sombrío al pálido color de sus
mejillas, y sus cabellos negros caían en desoriienaclos rizos sobre el marfil amarillento ele· su
frente.
:Magdalena se incorporó en el lecho. El la detuvo extendiie.n.clo la mano, y permaneció inmóvil,
en actitud del que escucha.
- ¿No la oyes, :Oiagdalena? . . . . ¡Ay! mi violín es inipotente para imit ar esa queja. La voz humana, sólo la voz podría ... . Y L orenzo enmudeció. Después continuó así:
-Magdalena mía, voy á procurar r eproducir
ese canto; t.ü lo escucharás atenta, muy atenta;
y cuando el espíritu del Arte que· flota en torno
nuestro se apodere de t u espíritu, tú cantarás y
yo te seguiré y en&lt;Jontrars:!lllos al cabo la ndfü.
eternamen te triste, que sólo para el alma vibra y
que el alma tan sólo ha podido oír hasta h oy.
Y el violín sonó, r emedando primero un murmullo como de abejas, débil zumbido que creció
y creció h asta estallar en e:\.-plosión de notas y
amenguó después y fué una cadencia nomás, tri~te, monótona, dolorida; plegaria de mujer que sube al cielo ; y se oyó después algo que parecía
chocar d('J copas mezclado á carcajear sarcástico y
burlón, como ele orgía.
Magdalena se había levantado; sus pies desnudos, blancos, resaltaban sobre el obscuro pavimen1lo de la estancia; sus brazos se cruzaban sobrn su
seno palpitante, y su mirada parecía per derse en
el espacio.
De improviso, su voz duloo y gemidora se mezcló al sonido del violín de L or enzo, no menos dulce y gemidQil' en aquel instante.
Y el t imbre de la voz y las ondulaciones de la
cuerda herida por el arco, formaron una sola cadencia, tan llena de melancolía y desesperación,
como metlancólico y sin esperanza es el adiós que
damos, niños, aún, á las primeras ilusiones que
emprenden el eterno viaje.
L a nota aquella fué haciéndose más y más aguda, y cuando casi er a un grito, cl,e, esos que en el
fondo del alma nacen y que en el fondo del alma
mueren sin llegar á escapar nunca ele lo que fué
su cuna y su sepulcro; Lorenzo sin dejar
el arco murmuró á media voz, con acento ronco
y trémulo:
- ¡ Al fin ! ¡ Esta, esta es la nota!. . . Se oyó el
crugido seco de aJgo que se rompía, y la cuerda
del violín que e·n aquel momento vibraba, estalló
enroscándose como una serpiente, y :U agdalena,
pálida y rígida, se desplomó por tierra.
Loren zo quedó inmóvil, mudo, con la estupidez
a~/ónita dret la desesperación r etratada en el semblante.
Después se arrodilló junto á )Iagdalena, la sostuvo en sus brazos, la volvió al lecho, y besando
sus pies desnu dos, fríos como el alabastro, rompió
en desconsoladQII' y tristísimo llanto.

II
Magdalena y L or enzo, se encontrar on una noche de invierno lluviosa y destemplada. El tocaba el violin por un mendrugo ele pan y por un
mendn1go de pan ella cantaba.

Chalet rústico.

de flores -en a:rbusoos pequeños, mientras que las
pequeñas naves que les sirven de vestíbulos encierran las -e1Xposiciones de árboles frutales forzados, cargados de sus frutos, con frecuencia madurados á "contra-estación."
Los invernaderos de la sección fran cesa abrigar_án sucesivamente durante la Exposició~ doce
senes de concursos, el séptimo de los cuales se
abrió el dí.a 8 del presente mes.
.. ,
La parte de imernadeiros situados del costado
del Palacio del Congreso, está, por el contrario·:
r eservada á las exposiciones, ya sean permanentes
ya ~emporales, de las naciones e~tranjeras.
Si se pasa_ á las expos_iciones en pleno aire, no
son horas, smo días lo que sería preciso consagrar á dicha visita: por todas partes donde se•
encueni,ra libre algún espacio y fuera de las vías
de comunicación, prados y camellon es ofrecen al
público fodas las rarezas y t odas h.tS maravillar,
de la horticultura.
Desde, _q~te ha franqueado la puerta monumental, el v1S1tante se encuentra enmedio de un
j a:rdín ~ceilicioso, en. el cual cacla planta ó arbusto ha sido proporcionado por un expositor.

EL MONUMENTO DE CUAUBTEMOC
EN LA CA LZADA DE L A REFORMA.

En el Puente "Alejandro."

I

Habiendo recibido numerosas felicitaciones por
el g~abado del "monumento de Cuauhtemoc" que
publicamos en nuestro número anterior nos es
g!ato hace:r saber á nuestros lectores que'la mencionada ilus&amp;iwión la tomamos d; la hermosa.
obra monum~ntal, "México, su evolución social,"
que están editando los Sr.es. J. Ballescá Sucs.

Desde aquella noch0 no volvieron á separarse
nunca.
Así llega,ron á la j1:tventud; él adquiri ó la hermosura del genio, sombría como el suyo; ella la
belleza de la abnegación, como la suya, melancólica y severa.
Magdalena era el único ser qu e cuidaba del
pobre loco, que así llamaban á Lorenzo todos. :J,o
co!. .. sí; ¿ no es en la tierra todo lo inexplicabl e,
una loeura?
_
¡ Pob res almas las de Lorenzo y Magdalena, ña"cidas para cruzar solitar ias, cogidas ele la mano
por el mundo! ¡Pobr€lS corazones que por el arte
se amaion y poT el arte se unier on y que en el ~rte
buscaban afanosos la realización de esperanzas imposibles y de quiméricos ensueños!

IV
Cuando Magdalena despertó de aquel sueño sombrío como el de la muerte, no pudo reconoe€1r á
Lorenzo que con voz cariñosa la llamaba.
Magdalena permanecía en silencio muchas horas; de improviso modulaba bajo, muy bajo, una
canci6JJ. monótona y extraña y la interrupía y á
mnpezarla tornaba., has/fu. que al fin, moviendo la
gentil cabeza de un lado á otro, como el que no
consigue encont rar lo que afanoso busca, volvía á
caer de nuevo en su aterrador mutismo.
¡ Magdalena estaba loca!

V
Vinieron días muy tristes, días sin sol, d&lt;J esos

en que el mundo parece una tumba, y las pardas
y revueltas nubes que amontona e•l vienito en el
espacio, semejan el puñado de tierra que alguna
mano invisible arroja sobre el CillE' yace en el fondo
de aquella fosa, en señal de adiós eter:rrc.
L os tiestos que adornaron la humiltle vientana
da }fagdalena, estaban rotos y sin tlores. El canario que el día de su sanfo 1-e, r egaló Lorenzo, y
que con sus alegres trinos la desper taba cuando
lucía apenas la aur ora en el Orimte, había muerto
ele hambre y frío una de aquellas nebulosas mañanas.
También una mañana murió )Iagdalena, y era
la mañana m'ás nublada, más fría, más triste de
todas las mañanas ele aquel inYiE1rno.
Aquella yez )Iagdalena había cantado y ni u na
sola vez interrumpió su canto.
¡ Qué can1t(ar el ele, 11Iagdalena tan lleno de melancólica ternura!
-1Iagclalena, amacla mía,-dijo L orenzo ahogan do sus sollozos- ¿ por qué cantas así?
Ella clavó en él sus ojos grandes y negros en los
que al fin brillaba un rayo ele r azón.
- Calla-murmmó sonriendo-calla; es la nota
etername1nte triste la que voy á modular, L orenzo
mío, es que me alejo y no quiero que olvides n unca mi ú ltimo adiós!. . . . . Y siguió can tando, y
fué su voz cada vez más débi l, hasta que se extinguió en eil mundo con su vida y se perdió en el
cielo con su espíri·tlu !

VI
El cuerpo de )Iagdalena reposó en el rincón más
solitario y humil de del cementerio del lugar.
Cuando el reloj del viejo campanario anune,.ó
la media noche, los que cerca del camposanto viví~n, creye1r?n oír confundiéndose á los largos gemidos del viento que azotaba las ramas de los cipreses, el sonido de un violín.
Interminable y amarga y gemidora fué aquella
sonata . ....
El sepulturero encontró al siguiente día las huellas de un cuerpo humano impresas en la húmeda
y . re~ovicla t ien;a de la tumba de Magdalena, y
disemmaclos aqm y allá en torno de él, los fragmen~os de un violín ennegrecidos por el barro.
Nmguno desde e!Iltonces volvió á ver á Lorenzo.

José }'eór¡ del Va/11:'.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 . de. Septiembre de 1900.

Jlm!fcus JI Belesfino.
Prosternado en el dintel de su gruta salvaje; el
c:rmitaño 1 :elestino pasó r{·zandc, l::t víspera de
Pascua, esa noche angélica, en la cual á los demonios furibundos ee les precipita en el abismo. Y
mientras que las sombras cubrían la tierra, en la
hora en que el ángel exterminador se cernía sobre el Egipto, Celestino se estremeció presa de
inquietudes y angustias. Oía á lo lejos, en el bosque, los maullidos de los gatos salvajes y la voz
aflsutada de los sapos; hundido en las tinieblas
impuras dudaba de que el glorioso misterio pudiera realiza.ne. Pero cuando vió apuntar el día,
el júbilo entró en su corazón con el alba ; conoció
que el Cristo había resucita&lt;~o y exclamó:
-¡Jesús ha salido de la tumba ! ¡ El amor ha
vencido á la muerte! ¡Aleluya ! ¡ Se levanta espl1ndoroso al pie de la colina! ¡Aleluya! L a creacion se rehace y se restaura. La sombra y el mal
se han disipado: la gracia y la luz se espareen por
el mundo. ¡ Aleluya!
Una alondra, que ,e de,pertaba en los irtgales, le respondió cantando :
-Ha resucitado. He soñado c,n 11iclos llc11os
de huevos blancos, j'.lspea&lt;los con motas obscuras.
j Aleluya! Ha resu&lt;'itado.
Y el ermitaño Celestino salió de su gruta para
dirigirse á la capilla vecina á solemnizar el santo
día de Pascua.
Al atrave~ar €1 bosque vió. enmedio ele una plazoleta sin árboles, una. hermosa haya, cuyos brotes hinchados, dejaban escapa r hojillas de un
verde brillante; guirnaldas &lt;1c hie&lt;lr-a y cintas de
lana se veían colgarnlo &lt;le lai; ~uw.s y descendían
basta el Ruelo: tahlillaq votivas fijQ.rlu.s en el nudo-

so tronoo hablaban de juvenillld y de amor, y en
las ramas los Eros de areilla se balanceaban con
sus alas abiertas y sus flotantes t únicas. A su vista
el ermitaño Celestino _frunció sus blancas cejas:
"Es el árbol de las hadas-dijo-y las muchachas del país lo han colmado de ofrendas siguiendo las antiguas costumbres. Paso mi vida en lucha contra las hadas; nadie puede :figurarse los
quebraderos de eabeza que me dan. No es que se
me rebelen abiertamente. Todos los años, durante la cosecha, conjuro el árbol, según mandan los
ritos y canto el Evangelio éLe San Juan.
"Es lo único que se puede hacer; el agua bendita y el Evangelio de San Juan las ponen en
fuga y no se oye hablar de- esas criaturas en todo
el invierno; pero cuando llega la primavera vuelven otra vez y hay que comenzar el exorcismo de
nuevo.
"¡ Son sutiles! Un zarzal basta para esconder

á todo un enjambre. Se burlan de mí, pasan por
delante de mis narices y se r íen en mis barbas.
Cuando yo t-enía Yeinte años, la, veía en los claros de los bosques, á la luz de la luna, danzando
en círculos y con la cabeza adornada de flores.

Gran Dios, rns que h:c·steis el cielo y el ror-ío,
sed alabado en \'Uestras obras. ¿Pero por qué habéis hecho árboles paganos y fuente-s de hadas?
¿ Por qué habéis puesto bajo el a milano la mandrágora que canta? EB11s cosas naturales inducen
á la juventud al pecado y producen muchas fatigas á los anacoretas que, como _yo, han tomado la
tarea de santificar á las criaturas. ¡ Y en :fin, si
el Evangelio de San Juan bastara para echar los
demonios! Pero no basta y, la verdad, no sé qué
hacer."
Y como el buen ermitafio se alejara suspirando, el árbol, que· era una hada, le dijo con un
fresco rumorcillo :
-¡ Celestino, Celestino, mira mis brotes henchidos de vida! ¡ Aleluya! ¡ Aleluya!
Celestino penetró en e-1 bosque, sin vol,er la
cabeza. Avanzaba penosamente por una senda estrecha, separando las zarzas que desgarraban su
túnica, cuando de pronto se le atravesó en el camino un mozalvete que venia brincando por entre las malezas. I ba cubierto con una salea, era
más bien un fauno que otra cosa, su mirada era
penetrante, su nariz roma y cara risueña. Los c:ibellos ensortijados escondían los dos cuernecillos
de su frente puntiaguda; sus labios descubriah
dientes blancos y a:filados; su barba rubia se abría
en dos puntas. Vello de- oro brillaba en su pecho. Era ágil y esbelto ; sus pezuñas no se veían
entre la hierba.
Celestino, que poseía todos los conocimientos
que da la meditación, sospechó alguna cosa, y en
seguida levantó la mano para hacer la señal ele
la cruz. Pero el fauno, cogiéndole del brazo, le
impidió acabar el poderoso signo :
-Buen ermitaño-le dijo-no me conjures
No sería caritativo; hoy es para tí, como -para mí
un día de :fiesta. Si quieres caminaremos juntos y
verás como yo no soy malo.
Ce-lestñ.no por fortuna, est-aba versado en las
ciencias sagradas. Recordó que San Jerónimo
había tenido por compañeros de viaje en el desierto sátiros y centa.uro.;, á los cuales había
hecho confesar la verdad. ·
Le d ijo al fauno:
-Oye, Fauno, conozco un himno de Dios. Dí
conmigo: El ha resucitado.
-El ha resucitado-respondió el fauno.- Ya
ves que estoy alee-re.
El sendero se alargaba, los clos e-aminaban
juntos. El ermitaño pensativo se decía:
-No, éste no es un demonio, porque ha confe-

sado la verdad. He hecho bien en no conjurarlo.
El ejemplo del gran San Jerónimo no ha sido
pe·rdido para mí.
Y volviéndose hacia su compañero, le preguntó :
- ; Cuál es tR1 nombre?
-Me llamo .Amycus-respondió
el fauno.-Vivo en este bosque en
donde he nacido. Me be acercado
á tí porque pareces bondadoso, con
tu larga barba blanca. Yo cree,
que los ermitaños son faunos envejecidos. Cuando sea viejo me pareceré á tí.
-¡ Ha resucitado!-dijo el ermitaño.
- ¡Ha resucitado!-dijo Amy-cus.
Y charlando de este modo, su-bieron á la colina en donde se veía
una capilla consagrada al verdadero Dios'. Era pequeña y toscamente formada. Celestino la edi:ficó
con sus mismas manos aprovechando los restos
de un templo de Venus. En el interior veíase
el altar informe y desnudo.
-J:'rosternémonos¡-&lt;l1jo el er mitaño,-y cantemos ¡ alE•luya ! porque ha re~ucitado. Y tú, pobre criatura, quédate de rodillas mientras yo celebro el sacri:ficio.
Pero el fauno, acer cándose al ermitaño, le acar:c:ó la barba y le dijo:
-:--~n_m anciano, eres más sabio que yo, y Yes
lo mv1s1ble. Pero yo conozco mejor que tú los bosques y las fuent1es. Traeré al dios, folla.je y flores_
Sé de florestas en donde el berro ontreabrc sus
corimbos de color lila, y prados en dDnde florecen
los fresales en amarillos racimos. .Adivino porsu ligero perfumE- el muérdago del manzano silvestre. Una nieve ele flores corona las espinas de
las zarzas. E spéram e, anciano.
En tres b rincos, ,altando como una cabra, entró en el bosque-. y c1rnndo vol\'ió, Celestino pnclo
creer que arnJa ba un zarzal, porq ue Amycus desapare?ía bajo las h"lces perfumadas. Suspendió
las gmrnal&lt;las de flores en el alta.r l"Ó.3tlco, io cubrió de- violetas, y dijo gravemente:
-Estas flores son para el dios que las hizo nacer.
Y mientlras que Celestino celebraba el sacrificio de la misa, el fauno, inclinando su cornucla
frente, adoraba al sol y d€cía:
-¡ La tierra es un gran huevo que fecundas tú,
Sol, Sol sagrado!
Des&lt;le entonces Celestino y Amycus vivieron
en compañía. El ermitaño jamás pudo conocercomo por los cuidados ele Amycus, la ea.pilla del
rerdaclero Dio3 solía estar adornada con o-uirnaldas, y más florida que el árbol de, las h~das, el
santo sacerdote decía: El fauno es un himno ele
Dios.
Por esto le concedió el santo bautismo.
En la colina en donde Celestino había construído la tosca. ca-pilla. que A mycus adornaba. con
flores ele las montañas, de los bosques y de las
aguas, se eleva hoy
una; iglesia, cuya
nave se constru-yó en el siglo XI,
y cuyo pórtico fué
reedificado
por
Enrique II, en el
estilo del Renacimiento. Es un lugar de peregrinación en donde los
:fieles veneran 1-a
memoria bienl1echora ele San Celestino.

.111/afo/e France.

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL ~1U~DO [LUSTRADO

espingardas incrusta.das; armaduras cinceladas;
dagas de Toledo; espadines, mandobles; fusiles
Remington, Mailsser y Lebel. Un niño puede
llegar desnudo y salir unifor¡nado como un, húsar
de
Federico ó armado de punta en blanco como
J Ltgar es aprender á vivir. En la infancia, las
un
Cruza.do de Corazón de León. La artillería
~ctiridades nacientes y los órganos apenas bos·quejados, necesita.u ejercicio y movimiento para ofrece modelos ele tiro lento como de tiro rápido;
de,envo!Yerse, perfeccionarse y robustecerse. D e morteros y ametralladoras; culebrina,s cinceladas
ahí e,a actividad infatigable del niño. Va y vie- cimo las de W agran ó Krupss p ulimentadas como
ne. eorre y salta, habla y grita, discurre é in- las de Sedán.
En la subclase de la marina figuran ventajosa\"f'nta, rie y llora, porque huesos, músculos, articul·aciones, pulmones, laringe, cerebro y cora- mente las carabelas ele la gran armada como lo;:
zón necesitan pasto, ali.mento, acti\·i&lt;lacl y vida. acorazados de Cavité. No menos notables son
La inacción es, para los órganos, atrofia; para las los torpederos y eontratorpecleros, los cruceros, los
monitores v los guardacostas. Nada falta al niño
funciones, extinción y muerte.
¡,ara
aprender á exterminar á sus semejantes.
:-;¡ el niño no fuera travieso, no aprendería á
El
juguete gimnástico y esportivo.-Ba rrai&lt;,
~en·ir;:e ele sus miembros; si no fuera curioso y
trapecios,
trampolines, anillos, croquets, raque-preguntón, sería estúpido; si no se encendiera
tas,
"implementos
de basse ball'' y de "foot hall''
-en ira, como un energúmeno, si no viera como
una becante, si no llorara como una 1Iagdalena, y todo cuanto la infancia pueda apetecer para robustecerse ó cle$quebrajarse.
&lt;-are-cería. de sentimi,ento y de voluntad.
El juguete mecánico.-Este es l~gión; motorn instinto en apariencia ir racional y ciego,
res, calderati, molinos, sien.as, ascensores, bom-pero en realidad sabio y previsor lo empuja á sabas; . . . . . toda la Iira. Las eEcuelas politéani-1,erlo todo, á manejarlo todo, á experimen tado
cas
pueden surtir aquí sus mu,seos ele demostra-todo. á hacerlo todo. Cuando no lucha como un
ción .
guerrero, cabriolea como un clown y cuando no
El juguete eléctrico (subsección. del anterior).
(füerta como un pedagogo, mima y r~presenta coAquí todo chispea, brilla, luce y flamea. Hay
mo un actor.
En esta múltiple é insaciable acticidacl, so botellas ele Ley&lt;len, tubos de Geissler, rayos X;
mantiene y conserva cada sexo en su puestn y lámparas incandescentes como cabezas de alfiler;
carretes de Kumpkorf que ca.ben en la pieadura
·con todas sus prerrogativas. El mocoso es siempre obrero ó soldado, 1-a niña es siempre mar1re de uua muela. La Hada, como la reina Mab, se
pasea en una cáscara de avellana tirada por dos 6 ama de casa. El, fusil al hombro ó sable en ma- moscas.
no, sale al frente de las mayores aventuras· esMagia y Prestidigit-ación.-El niño puede con-cala muros, riñe con otro, caza insectos raros 'cava
vertirse
en mago ó en taumat urgo á vil precio.
6 ara la tierra, manda é impone la. le~·- Ella 'guar~a la casa, hace la comida, lava la ropa, arrulla Mesas con escotillón, cubiletes, cajas ele doble
fondo . . . . . . Ha_v para poner én r idíqulo al cona los rorros ó regaña á las muñecas. T an intere·smtc y simpático resulta él blandiendo su sable de de Castigliane.
P ero nada comparable á la. sección femenina.
c·omo ~lla esgrimiendo su eoeob-a y se "antojan·,
Tal
parece que á la mujer, condenada. á sufrir
l os guisos extraños que condimenta eu sus cacuanclo grande, se le ha querido preparar un paferolas y "cazuelitas."
raí8o cuando niña. Dan ganas de vestir enaguas
Esta actividad, diferenciada seo-ún los sexos
1
-es total y completa según la vida · él recorre tod~ para arrullar á esos rorros, para , estir y desnudar
á
e,as
muñecas;
para
asear
y
barrer
esas ea~a órbita; ella abarca toda su e~fera. El mno,
sitas.
Se
apetece
coser
en
esas
máquinas,
guisar
Jugando, es todo el hombre · la. niña toda la mu.
'
'
en esas baterías de cocina, servir la comidita eP,
.Jer.
Es-3; ~ctividad parodiada y :fingida, pero efecti- eEas vajillas. La moda tiene un lugar preferenva :r util, supone todo un material, un instrumen- te. Ha_y cajas con moldes, :figurines, retazos de
t'.11 complicado y múltiple; instrumentos, utensi-- telas y de encajes para confecciones y atavíos, y
11~~ Y apar~tos, como rezan los t ratados ele quí- debe ser delicioso hilv-anar un ropón ó "gavear"
mica, y todo ese material, cuando el niño no lo una enagua para esas deliciosas muñecas gue anclan, hablan, saludan, cantan, y parecen personas·
ti ene, lo improvisa y lo inventa.
de vercla1::1.
rna niña, en "Los Miserables" ele Yíctor Hu¡ Felices los niños de hoy para. quienes la indus_go. ,·iste de muñeca á un sol&lt;l'adito de plomo; otra
tria
ha creado todo un mundo!
-en "!l3" improvisa un carro con un tablón v " haL o que ele todas veras les deseo, es que gocen
bilita'' de caballo á su hermanito. Un palo es
fusil; un carrizo, caballo; con frijoles raspados ' tanto y aprendan tanto con s us maravillosos jus9bre medios frijoles aplanados, se improvisan guetes, como gozábamos y aprendíamos nosotros
r egimientos y se organizan legiones. Una cuer- con nuestros caballos de carrizo y nuestros mu1:l-a es un hallazgo :v sufre en manos del niño todo fiecos ele trapo.
_género de transformaciones; un r etazo de percal
e, un tesor o y se acomoda á todos los usos. "C"na
,silla frente á otra es una casa; se cabalga soLre
Pdris, Agosto de 1900.
un mueble como sobre un camello; con p-opotes y
&lt;Cern se construyén edi:ficios, con papel y tijeras
-se crea toda una fauna y una flora. En un momento dado, cuanto estaba sobre los anaqueles
"f:e e_n cuentra bajo los canapés; detrás de cada
•cortma hay un hacinamiento; lo~ niños, á la in'Versa de Dios, del orden hacen el caos.
¡ Oh l egión ele enfermizos inspirados!
Estas improvisaciones y estas adaptaciones, re- Oh fatigada juventud que sueñas
1,rcsen tan la barbarie. La, K!ivilización. ele ese con sere..:; intangibles,
imtinto, ha h echo una industria; de es-a necsiclacl, con frág'.Je~ quimeras
un comercio. Hoy el niño no necesita fabricar, y que te gozas en hundir la frell!!Je
jmprovisar, adaptar; ya no le es necesario decre- &gt;Elll una oncl-a ele ficticias penas!
tar que un popote es_ S11eta, que un guiñapo es un Estás de pié sobre la vida, .Y cantas
ata\'io. Hay talleres monumentales que sumi-- incliferrnte á rns pujantes bre~as
n iRtran productos exquisitos, maravillosos, sabios. cual si ignorases que en su vientre existen
para recreo de la niñez, y esa industria tiene su espasmos ck1 mi,eria-s,
Ju!("ar preferente y visible en la Exposición Uni- ,1:cudimientos de dolor que entrafian
nr.-al.
t odo un in memo diapasón ele fuerzas
8i la Exposición es una síntesis ele la vida, las que en tus ensu eños d•,1Spertar podrían
·galetí-as del juguete son un extracto ele la Exposi- un manantial ele in•pir¡,ciones nuevas.
ción. En aquella ha.y todo y mucho más y en esEl verso frágil de diluidos toques
ta también. Bfosquese en la una. algo, por raro
y extravagante que parezca, v de seguro se encon- ~- ci macirig-al que se des~ra~a en quejas
trará en la otra. Aquello es una Bahel que re- e@ íkraciones de gasb&lt;los brillos,
·si~te á toda. enumeración y á tola descripción. In- desprendimientos de sutil esencia
qua nuestra vida. -€1ll. su labor rechaza
icn témoslas sin embargo. Ha.y:,
El juguete militar : Yataganes damasquinados; y nuestro siglo en su altivez condena.

EL PARAISO DE LOS NIÑOS.

EN MARCHA

¡ Oh soñadora juventud! si aspiras

á que tus cantos perdurables sean
T si pretendes que tu acción percuta

en los estruendos ele la actual refriega,
pulsa la Yida; analiza el campo
ele la pasmosa actiYidad moderna;
sigue el procew ele sus altas leyes,
~- el engranaje ele tus nervios tiempla
ante el ealor de la eurenclitla llama
con que cl,¡_,,truye ~· c1ea.
Bmca. las fuente, donde hulle el germen
de 1,odas ~u~ ,irtun.e;: r m i~eria~.
tanto en las nieyes de.sus altas cimas
como en lo$ nublos de :,u;-. honda~ &lt;.;uencas.

Y en esas fuente!' donde el bien florece
clond·c el odio StB fermentos crea,
podrás hallar ¡ oh ju ven1t ·,1tl clarada!
un manantial de inspiración sup1'erna.
P uha la rida. En rn &lt;.!onvulso imno
~iempre agitado por contra11ias fuerzas
har resonancias de dolor; rugidos
ele cólera.- siniestras;
clamor ele idea.les
que en encontrados remolinos bregan
y sord-as luchas
que el derecho y la opresión íorcej:;o.
Y

en

¿ Qué campo más florido?
¿y qué mejor palestra
para alcanzar la flo ración del lnuro
que en tus conquistas, juventud, esperas?
¿ Qué triunfos más brillantes?
¿ Qué más glorio;:o de,pertar ele ideas
que los que el numen logra
escud riñando las oculta., brec!rns,
sintiendo los la,ticlo3
con que la vída á nuestra faz ostenta
sus al tos heroísmos,
rns épicas grancl·rnas
\" las atrofia,: en que el mn l incuba
la secreción de sus impuras lepras?
Hoy que por cada rebel:ón se yergue
un grito de protesta
.
y quE• la yida en su ansie¡lacl de ideales
camina en pos de sensacionce nu~va.s;
hoy que en su afán ele pen~trar lo arcano
la. human idad no deja
de formular inextricables leyes
.,· ele ascender- por e::c-abrosas ~enclas;
ho_v que á la luz de lo.,; pri ncipios nuevas
el dogma antiguo de su asiento rueda,
~- que en sus dµdas la razón presiente
el resplandor de la Verdad eterna;
ho)· que en su bélica nctitucL el hombre
con los prodigios de sus triunfos sueña,
debes trocar t u quejumbrosa lira
por el laud de r esonan,tes cuerdas
y hacer del verso la broncínea trompa
que. a.l modular su alerta,
,,5-talle ante la fAz de los tiranm,,
fulgur~ ante el dolor y las mioeries
como folgura con bermeja chi~pa
el ra_vo en la. tormenta.
j Oh juYentud de soñadoras frentes!
¡ Oh fatig-acla juventud que lm,!!;as
al resplandor de tus ensueños -vagos
con el capuz de tus :ficticias penas!
Si al arte pides que la edad te juzgue
como factor de, su mi¡:ión. excel,a,
fo rja la rima de acerado, brillos,
labra la ·E-strofa de annacluras recias
que no ,e exb1gue. que ilumina siempre
con esplendente r adiación de hoguera
~obre el o}eaie de la;: g-rancle¡, luchas
con que fa Yicla en nuestr-a eélad ~P. encr oopa.
Si en tus ensueños nor el triunfo lidi13s
j Oh fatigada juventud! recuerda
que el ,erso frá!dl de diluiclo" toaue~
y el madrigal que se desgrana en que¡as
~on florn ciones de gastados brillos,
desprendimiento de sutil esencia
que nuestra. vida. ('In su labor ,nechaza
y nuestro siglo en su altivez condena.

Agosto ele 1900.

]Jenifo Fenfa11es.

1 ' '

'

'

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

nosotros, aquel accidentado y poético país, d_ou~e.se()'ún la tradición, el Rey Pelayo -con valor rndomito y patriotismo sin límites, logró, protegido.
por la venerada Virgen de ~ovadonga, ~izar
hazañas que significaron la libertad &lt;le Espana y
la ba.ae de su engrandecimiento.
.
El panorama que reproducimos dá una -idea,.
a.u nque rnga, del pintoresco suelo de . Asturias,
que á su belleza natural reune el atractivo ele las
originales costumbres de sus habitantes y_ las
ristas del templo son umi, prueba de la mumfic-t'nca española, pues la construcción, muy difícil
por los accidentes del terreno elegido, resultó.
muy costosa, no obstante lo cual el templo, como puede Yer5e en nuestro grabado, es una Yerdadera obra de arte.
En el altar mayor se venera la imágen de la,
Yirgen de Covadonga, que de la misma manera.
que la ·virgen de Guadalupe entre los mex1ca110~,es el "trait d'unión" entre el patriotismo e~pa1101 y sus creencias religiosas; su símbolo de libertad y su símb~lo de fe cristiana.
Y acerca de esto hay un detalle curioso que un•
reputado e,critor ha hecho notar: los pueblos deorigen español tienen una gran devoción por 13l
madre de Jesús y la veneran en múltiples advocationes; pero hay siempre una de ellas, íntima-meute ligada con la idea de patriotismo y cuya
imagen se ha visto translada&lt;la á las bandera",sin-iendo de guía y de enseña en los campos ele•
batalla.

.a.a;urias.--La Gruta de Cova4onga

Domingo 9 de Septiembre de 1!l00.

ESPECTÁCULOS EXÓTICOS
EN LA

EXPOSIOION DE PARIS •

Grandioso aspecto tiene el Pabellón Otomano
con su cúpula de sinuoso perfil, su gran pórtic~
y sus terrazas. Esta masa imponente no está ofuscada por la vecindad del inmenso Palacio italiano, la más importante de las construcciones
en cuanto á superficie, de la calle de las N acio~
nes; aun ha contribuído un poco aJ efecto simétnc_o del Pabellón ele los Estados Unidos, su otro
vecmo, cuya arquitectura clásica se ve bien seca
Y fría al lado de la exuberancia Oriental del
Pabellón Otomano. En el interior la decoración
del Pabellón expresado es mucho' más sumal'ia;
pero. sus muros han sido cubiertos de tapice~ extendidos, que prop.o¡:cionan una nota_ caliente y
pintoresca. El edificio está cons11grado á dtversas exhibiciones de orden privado; la plan\.;t l,::ija está transforma&lt;la en una especie de baz:u,
donde se ven&lt;le todo el bibeloterío orienial. :'.\ruchos de estos objetos, afirman las gentes bien informadas, han sido fabricados en los mismos
"faubour'' parisienses, de la misma manera que la

La Virgen de Covadonga
Ayer, ocho de Septiembre, la Colonia Española :residente en México, ha celebrado una vez
más y con el mayor entüsiasmo, su fiesta predilecta, en la cual mezclan los iberos su fenor religioso á su patriotismo jamás desmeilJtido y r ecor&lt;lando el suelo en que nacieron y las proezas
de sus antepasados se entregan al júbilo más justificado y entusiaAa
En la imposibilida&lt;l de publicar en este número ilustraóones referentes á la.5 fiestas religiosas
y profanas que respectivamente se verificaron en el
' templo. ele Santo Domingo y en el Tívoli del
Elíseo, y de las cuales si podemos decir que estuvieron muy concuni&lt;las, damos á la estampa
-los grabados que representan la histórica gruta de
Cova&lt;longa, una panorama de las inmediaciones,
el templo que el fervor hispano ha erigido sobre
las rocas abruptas de aquel h1gar y el altar mayor del mencionado templo.
Tomadas estas vistas de las que ilustran la
m001umental obra "Historia de ~&lt;\.sturias," ellas
reoordarán á los españoles y muy principalmente
al gran número de asturianos que viven entre

Canga.a de Onis.••Visia ge11era.l de 1... Cueata de Llueve ■.

mayor parte de las sederías ofrecidas á la am-bición del visitante, han sido tejidas en talleres
occidentales.

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EL MUNDO ILUSTRADO

El primer piso del Pabellón Otomano está consa()'rado en parte á una exposición de tupi.ces en
seda, que han sido copiados de modelo,, antigu.12,
y que son de verdadera belleza: se ve aUi un tapiz de grandes dimensi0nes, cuyo gom.elo, parece,
!-la ~jdo ofrecido por el sultán al Em¡,erndor de
Alemania, y que es una maravilla de ejecución y
de •1oior. Esta exposición ha sidü orgr.nir.acl.:1 por
urra casa francesa; los tapices se presentan al público con toda modestia, como pertenc-::ier..fog f.
ra fabricación moderna.

En e1:pabell6n Otomano.

Allí, pues, soplan, golpean, etc., etc., con una.
incansable convicción, unos mozos vestidos con
trajes pintorescos, mientras que, delante de ellos
se agita una bailarina, que se entrega á una gimnasia fatigante en extremo, para estos días d1.J
eanícula. Estas danzas interesan poco las piernas,
pues apenas si los pies se levantan del suelo; pero en cambio, el dorso y los brazos están en ev0lución constante. La salvaje música de la orquesta está acompañada por el claqueteo de las castañuelas metálicas que la danzadora agita, especies
de címbalos minúsculos, cuyo origen se remonta,
muy alto; son na&lt;la menos que los antiguos crótalos. El martilleo constante de esta nota metálica, seca y estridente, que se mezcla al eterno
motivo repetido hasta la saciedad por la. orquesta, acaba por determinar una especie de b\pnosia, á la cual se une la contorsión de la danzante.
Las danzadoras se suceden y no operan jamás simultáneamente; la estrella de la troupe
parece ser una persona bastante sosa, que ejecuta la danza del vientre. Esta obesa persona es
una artista consumada en el arte de mover los
músculos abdominales, ejecutando dislocaciones
muy considerables; acompaña este ejercicio con
un balanceo rítmico-de la cabeza, mientras que
las espaldas permanecen inmóv-iles y el rostro
perfectamente impasible; el efecto es verdaderamente extraño.
Otro de los espectáculos originales que se
ofrecen al visitante de este Pabellón, es el combate de sable, al cual se entregan unos mozos que
trabajan según la paga. En este simulacro parecen listos á desbaratarse. Tienen el aspecto y el
traje de perfectos bandidos; pero, en realidad,
son los camaradas más honestos del mundo. T0da esta troupe ha ido á París procedente ele Damasco; está compuseta de Sirianos,. todos cristianos, como se apresuran á proclamarlo.

Templo moderno de la. Virgen de Covadonga.

Enciende Febo con sus hebras de oro
los cielos de zafir. Cantan las aves ·
y el vibrante concierto huye, sonor;,
al blando roce de las brisas suaves.

Las adormidas ondas del Eurotas
preludian tristes, quejumbrosas notas
débil murmullo, plácido rumor;
'
y el aura, vagabunda entre_ el follaje,
de ramaje en ramaje,
vuela y modula. una canción de Amor.

Tiembla feliz la linfa del Eurotas
y al aire lanza misteriosas notas '
arrullos leves, plácido rumor;
y el aura, habitadora del boscaje
de ramaje en ramaje,
'
canta y anuncia. al Cisne Encantador.

El Cisne egregio,
pródigo en níveas y sedosas galas,
sacude al viento su plumaje regio,
se allega seductor,
y Leda, 1:11 fin suspira, wtre las alas
de Júpiter traidor.

Dai¡za de guerreros.

I
Bl alta:ir ma:yor.

Es la. riba feraz: rullí el citiso
abre su cáliz, el laurel florece,
doblega sus campanas el narciso
y el erguido abedul sus copas mece;
allí de flores mil la riente gama
en fúlgidos colores se de1trama
y la argentada Aurora,
del campo protectora,
trémula gota de su llanto brinda
al crespo labio de la flor más linda.

En la linfa de azur, la hermosa Leda
luce, desnuda, •mórbidos hechizos;
los senos alabastro, el cutis seda
y la orla dorada de sus rizos ...

~º~

Al mismo tiempo que el visitante admira esos
tejidos, tiene la alegría de oír una música extraordinaria ejecutada en una pieza vecina, y si la
curiosidad le hace levantar el cortinaje que le separa de los músicos, será admitido á cambio de
insignificante derecho de entra&lt;la, en una sala
de espectáculos donde, sobre un estrado debuta
una orquesta compuesta de flautas, ele guitarras
y de tamboriles, ó cuando menos, de instrumentos parecidos á los que nosotros designam.os así,
pues sus formas y su tono difieren singularmente.

LEDA.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

F:T, MTIND() ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

l

Sitio pintoresco cercano al Mo,tno &lt;1el K~y.

MOLINO DEL REY Y CHAPULTEPEC.

&lt;1el campo, areng6 á las t ropas para que no desmayasen en la defensa ele la patria.
Los asaltantes, dueños de la zona central que
había quedado descubierta por la torpeza de Santa-Auna, lograron más tarde apoderarse de las posiciones, no sin haOOT mostrado los soldados me-

DOS FECH~S GLOBIOS.\S AU~OUE DE TRISTE BECOBDACION.
Con la ruptura de las negociaciones de paz en·
t re el gobierno de Santa-Anna y el General en
Jefe de las tropas invasoras americanas, había
ter~nado el armisticio.

patriotas de guar dia nacional, volaban á ofrecer
sus senicios y defender las., garitas de San
Cosme, Belén y Niñ.o P erdido.
Se decidió rechazar el ataque de los inrnsores
en las llanuras del Rey, formando hacia al Nor·
te de Tacubaya y al amparo de la fortaleza de
Chapultepec, la línea de batalla que se presentaría al General Scott, aprornchando como posiciones ventajosas el Molino del Rey y la Casa
Mata.
La di,·isión de caballería del General Juan
Alvarez ,se apostó en los Morales, para proteger
la línea y romper oportunamente el flanco izquierdo del enemigo. Ocuparon la Casa J\Iata
dos batallones de infantería de la Brigada del
General Francisco Pérez; la izquierda del :Molino
los cuerpos de guardia nacional I ibertad, Unión,
Querétaro y ilina, al mando del General Antonio
León, r eforzado después el punto por otros cuatro batallones con el General Rangel; en la parte
exterior de la fortaleza el Coronel ~Iiguel :María
Echegarav con el tercer Ligero de Infantería,
sosteniendo la artillería del General León, que
~e reducía á tres únicas piezas, y la zona central,
entre el )Iolino y Casa :Mata cuatro batallones al
mando del General Simeón Ramí.rf'Z.
El primer Ligero quédó de reserva en el Bo&amp;que ele Chapultepec.

Portada en la Rotonda de los Defensores de 46 Y 47.

En tanto que el enemigo reconcentraba lo
más granado de sus fuerzas en ( Tacubaya, los

La Casa Mata en :a actualidad,

sueño lo, Generales Prudencio Serratos, Domingo
Sotomayor, Félix Rodríguez, Miguel Andrade,
}fa~rio González, Fernando Poucel, etc.
En otr0 sitio, en el moderno lote de la Asocia•

l

tropas de la izquierda y todas las del centro, dejando á las posisiones sin apoyo seguro.
~

Dvade existe la tumba del;General Echeagaray.

Monumento conmemoratil'o ae la Biualla &lt;lel .Molino uel Rey.

tación de fusiles y doble artillería de la mexicana.
A las tres de la madrugada del 8 de Septiemb:e, comenzaron á moverse los invasores, rom-piendo el ataque sobre el Molino del Rey que con•
testó c~n, nutrido fuego.hasta rechazar la columna, ob~1gand?la á retirarse en desorden, más sin
roder impedir que se llevase consigo los tres canones q,ue habían quedado en el centro faltos de
protección.
El Coronel Echegaray bajó con 700 hombres
Y ~ la rnz de "á ellos," atacó al cnemio-o con c/
l?ndad pasm?sa, le obligó á hacer alto,º rebasó su
h~ea Y recogiendo muertos y heridos con las tres
piezas. que pudo recuperar, efectuó su retirada en
el meJor orden.
El ~uego ~e mantuvo por una y otra parte. El
General L~~n, para tomar la ofensiva, salió con
dos c_ompanras del l\folino del Rey que se formaron ell: la línea _d e batalla. Ahí cayó mortalmente hel'l d o el valiente jefe, Y antes de ser retirado

1

La acción del día 13 de Septiembre está llena
de episodios heróicos. La defensa se hizo palmo
á palmo, en el Castillo, desprovisto de artillería,
en la pendiente y en el bosque.
La historia ha consagrado páginas muy hermoBas á Xicotencatl, al Teniente Juan de la Barrera, l\Iontes ele Oca, Melgar, Suárez y Escutia,
de corazón espartano que admiraron al enemigo
por su intrepidez.
Koble y heróica juventud- dice un historia-dor-que como primicias de su patriotismo ofrecieron á l\Iéxico, la libertad, la sangre y la vida!
La vengadora historia, si tiene frases que glorifican y enaltecen á tan dignos hijos de Mé:xiio, tiene también acres censuras para el inj u:,w
inrn~or.
Tan tristes acontecimientos son conmemorado~ anualmente en Chapultepec en ceremonia
pública, solemne é imponente, co1110 apoteósis
de los buenos, de los esforzados defensores ele
nuestro territorio nacional.

El General Scott formó el plan q.e desalojar á
los nuestros y lo confió al General W orth, teniendo este 4,500 soldados experimentados, buena do-

&lt;:::&gt;-•~

Las fuerzas mexicanas hacían un total de cuatro mil hombres, incluyendo en este número lo,
reclutas que por primera Yez iban á batirse. Su
armamento constaba de antiguos fusiles de piedrP. de chispa que no podía compararse con el
del enemigo.
Santa-Anna desbarató el plan de defensa y
mandó retirar con punible torpeza, parte ele las

ban, inactividad que obedeció á malos procedimientos del General Andrade.
Dueños de aquellas posiciones los americanos,
emplearon los t res días siguientes en prepararse
al asalto de Chapultepec, fortaleza que no contaba con elementos para resistir et' bo¡;nbarcleo ni
por unas cuantas horas, y así lo comprendió el
General Nicolás Bravo, cuando mandó pedir refuerzos á Santa-Anna, refuerzos que no se le enviaron.

xicanos una r esistencia heróica, y que costó muchas vidas.
Brillante fué la salida del Coronel Balderas
con el Batallón Mina, acción que le costó morir
en el campo con muchos de sus subordinados.
La Caballlería del General Alvarez permane-&lt;:ió inactiva, mientras tales hechos se desarrolla-

. Ofrecemos hoy como material ilustratirn, Yanas fo tografías que representan los sitios históricos, el campo del ::\Iolino del Rey y el monu-mento que recuerda el sitio donde cayó herido
el General León y donde pereció el Coronel Bal•
deras.
Además, el _panteón de los veteranos de 46 y
47, con su sencilla p~rtada ele hierro sostenida por
columnas y sus bum1ldes mausoleos cobijados por
la sombra ele los árboles. Allí duermen el último

El .Molino del Rey tal como se ve ahora.

:Monµmento del General José Justo Alvórez, en la Rotonda
de los Defensores de 47.

ción de: Colegio )filitar, se contempla con respeto la t amba del General 1\Iiguel ::\Iaría Echega-ray, que hace vola.r la imaginación al campo del
1\Iolino del Rey y contemplar conmevedoras escenas.

Campo donde cayo herido el General León.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL llUNDO ILUSTRADO

La Caída del Segundo Imperio Napoléonico

EL MU~DO ILUSTRADO

Napoleón Ill, Emperador de los franceses, es-cribía á Guillermo, Rey de Prusia, lo siguiente :
"No habiendo podido morir á la cabeza ele mis
tropas, no me queda más que poner mi espada entre las manos de V. M."

Aniv,3rsario de la. Batalla. de Sedán,
El cable nos ha avisado que en el pre$ente año
se han suspendido bs grandiosas festividades cc,11
que 01 Alemania se acostumbra conmemoi"ar !a
toma de Sedán, á principios de Septiembre, y se
dice que esa suspensión obedece á una orden expresa del Kaiser Guillermo II. ¿ Es ¡:caso que se
haya comprendido que el acontecimiento no debía conmemorarse por no haber tenido suficiente
trascendencia en la historia ele Alemania?
No: el joYen Kaiser se ha inspirado en un loable sentimiento de delicadeza hacia Francia, enlos ~11omentos precisos en que esta nación acepta sin
titubeos un comandante superior de nacionalidad
ale1p_ana para sus tropas en Chma.
La disposición del Emperador ha encontrado
ún eco entusiasta en Francia, y fal era lo que se
deseaba, pues en el momento en ..que se va á entrar en comunidad, bajo el fuego enemigo, es
preciso hasta don.de sea posible echar un velo sobre las pasadas rencillas y evitar todo aquello que,
aunque ligeramente, pueda revivirlas.
Las ewenas detalladas de la rendición de Na_poleón III son poco conocidas entre nosotros y
son interesantes, porque el Emrperador de los franceses fué nuestro enemigo, y porqJrn México le
preparó en gran parte la caída de Sedán. Vamos á
reseñarlas, conforme nos las han transmitido
testigos oculares, sin olvidar que, como dijo el General francés Winpffen, en Sedán pr€cisamente,
sólo se rindió e1 I mperio, pero no la Francia.
La jornada del primero de Septiembre había
sido demasiado seria para los alemanes, y Guillermo 1 ya dudaba del triunfo.
Sobre su mesa de operaciones, Moltke seguía los
movimientos de su ejército. Se cuenta que á
cierta hora preguntó el Rey:
-¿ Vd. me había asegurado el triunfo? y Moltke contestó:
-Dentro de media hora, )fajestad.
Y Guillermo, con su traje de campaña, lleno del
polvo del camino y del combate, esperó pacientemente .....
.
E n torno del viejo R ey de la patilla blanca, estallaba el fragor de la metralla y ];¡. noble sangre
latina- la de Lutecia se mezclaba á la no menos

Domingo 9 de Septiembre de 1900.

La batalla de Sedán.

noble de los germanos que combatían, conforme
á la vieja clavícula de Prusia.-"Por su Dios, por
su Rey y por su Patria."
De pronto, sobre los almenados muros ele Sedán se vió flotada única nota blanca de la jorna-cla, la bandera de la rendición, y entonces Moltke,
quitándose lentamente sus lentes de présbito, dijo:
-:Majestad, he cumplido mi palabra.
En efecto, la guarnición de Sedán se rendía, y
entre la guarnición estaba Napoleón III, Emperador de los franceses.
¿ Quién se rendía?
¿:Napoleón ó la Francia? . .. ..
Esa fué la pregunta que se hizo el viejo Guillct·mo y que se hizo Bismarck, el alma de la dinastía. Pero lo esencial era que los franceses se renrlian y que el águila prusiana una vez más h::1.bt:l
hincado sus garras en las águilas napoleónicas.

Tras rápida discusión, Bismarck se despren•dió de las avanzadas prusianas y escudado bajo J.\
blanca bandera del pariamento, se acercó .'.t Se-dán.
¿ Qué había pasado dentro de la fortaleza?
El Comandante superior estaba herido, desde
los primeros disparos de la mañana, y un nuevo
General, Winpffen, recién llegado de Africa, había substituido al General en jefe, y por una ironía del t11·stino esa substitución no tuvo más objeto que formula r las bases de la rendición..
Inspirndo por un alto sentimiento patriótico, se
'1uenta r¡ue Winpffon indujo á Napoleón ¿ adelantarse á los puestos de niás peligro para buscar una
bala, que lo salvara de la ignominia. Per-0 la bala
no vino, y enton ces, sobre órdenes terminantes, el
valiente General hubo de montar á caballo para
llevar al campamento alemán la espada de su Soberano.

Al recibir la misiva, el Rey ele Prusia pronunció las sacramental~ palabras : "D:íos sea loado,"
pero sobre sus empolvadas mejillas resbaló lma lágrima. Recordaba. su última entrevista con Xapoleón, en momentos de gran brillo para el Imperio, durante la Exposición de 1867. Y la fuerza
del contraste, los espléndidos salones ele las Tu1lería.s comparados con el campo ensangrentado,
movieron su generoso corazón á un noble afán ele
evitar al César rendido todas las inútiles y humillantes ceremon:ias de la entrega materi°al de
)a espada.
El Conde de Bismarck fué comisionado para
adelantarse á recibir al Emperador de los franceses y al galope de su caballo de ha.talla, aYanzó
hasta encontral'SC con la elegante calesa que conducía á Napoleón y que iba precedida de un picador en gran librea, como si en vez de recor rer
aquel campo sembrado de cadáveres, estuviera
atravesando por los Campos Elíseos ó por el bosJll'apoleón se xinde.
que ele Boulogne.
Bismarck sign:ificó á Napoleón que el Rey lo se la espada de la cint ura, pero que Guillermo rendía, era el Imperio. Mieniras hubo una gota
esperaba en una cl.tsita á orillas del camino. Pre- no consintió en tal humillación.
de sangre en las venas de los franceses, ellos ~iviamente se habían celebrado las conferencias
Allí se eonvino en que el Emperador residi- !!"uieron combatiendo y la gran Nación sucnmdiplomáticas relativas á la r endición, las bases ría en el Castillo de Wilhelmshoehe, mientras bió más uloriosamente que su inepto Emperno
,
de capitulación incondicional estaban fijadas y ac.a baba la guerra y se firmaba. el trrutado &lt;le paz. dor, para levantar se en breve más fuerte y mas
no faltaba sino que el Emperador se oonstituyese
experimentada.
per sonalm6Ilte prisionero.
Los graba.dos que ofrecemos á nuestros lectores
La entrevis¼ fué severa. Cuentan los que
son apuntes hechos sobre el lugar de los acontela presenciaron, que por un mromento no puTal sucedió el 2 de Septiembre de 1870. pero cimientos.
dieron hablar los soberanos y que al fin ~apo- por un año más continuó la guerra todavía.
león hizo un supremo esfuerzo para desprenderYa lo hemos dicho : no era Francia la que Be
óscar J(erz.

JYuesfros ~rabaoos.
Pabellón de la lllinería en la Exposición de París
Cuenta el Génesis que Tubalcaín fué el primero que supo "voiver maleables y trabajar el
bronce y el fierro." Si le fuera dado á este antiguo precursor de todos los metalurgistas-que se
llame Tubaleain ó de cualquier modo-si le fuera
dado, decimos, volver al mundo en este fin de siglo y r ecorrer la Exposición Universal de París de 1900, todas las par tes que se relacionan
con la explotación de minas y de la metalurgia,
estaría- haciendo á un lado su admiración-singularmente orgulloso de los progresos realizados por sus discípulos.
Tubalcaín, en efecto, no conocía sino el bronce

y el fierro. Xo so;pechaba siquiera la multitud
de substancias que el hombre ha arrancado, después, á las entraiia;: ele la tierra para uti4izarl~, ni preveía la hulla. Y ha sido precisamente
después del descubrimiento de la hulla y de los
p r ogresos realizados en. su explotación, cuando la
industria minera y metalúrgica ha tomado ese
desarrollo prodigioso, cu~·os re.c,,ultados admirables, permiten apreciar la Expositión de 1900.
Por esta causa la hulla y los procedimientos
ele su explotación ocupan un lugar de los más
importantes en el Palacio de las Minas y de la
Metalurgia, y por otra pai-te, el Comisario general de la Exposición se ha dado tan entera cuenta
del interés más y más poderoso que se (;Qncede,
aún en el espíritu del' gran ·p úblico á los trabajos mineros, que se les ha hecho objeto de una
exhibición. esp&lt;Jcia!l, de urna verdadera "atracción."
Ensalzando este certameu, á la izquierda de la
gran entrada del Palacio de la Exposición de Miuas y Metalur_gía, se encuentra el grupo de nuestro grabado, llamado "Los Herrero¡;," gráfica
obra de arte que revela el esfuerzo humano por
dominar v reducir á substancia maleable la resistencia del metal inflexible.
El grupo descansa sobre un pedestal de mármol
blanco. y se compone de tres figuras de notable
actitud y colorido, dos de las cuales sujetan á
un yunque una pieza de hierro, mientras que la
priucipal. armada de un enorme mazo, está en
a~titud de dercargar su golpe simultáneo sobre
el yunque.

Los Monumentos de Pelletier y.de Caventon

El Xaiser Guillezmo I.

Grupo de herreros.
lll'apoleón III, pri sionero.

Hace muy pocos días sa inauguró en París un
monumento erigido por suscripción á la memoria
de Pelletier v de Caventou.
Estos quí~ioos, como sabido es, han hecho en
colaboración importantes trabajos, y sus nombres
vivirán unidos somie todo al importante descubrimiento del sulfato de quinina, precioso pro-dueto que tan grandes servicios presia en tera-péutica.
\l
El monulllelJlto, obra del escultor francés, Lor- ·
mi€ll'J y del arquitecto Lisch, se levanta en el bou-

Jevard San Miguel. al ángulo de las calles DenfertRochereau y de la Abadía de la Espada, no lejos
de la Eseuela de Farn1acia.
SobrE, un zócalo de piedra de Lorena, están representados de pie los dos sabios, vestidos con ~us
vestidoi, de profesare~.

El Presidente Krnger en Machadodorp.
Xo contentos de admirar al mundo por su
perseverancia, su bravura y su resistencia, los
bóeros nos reservan aún otra sorpr esa: á ellos le:;
estaba reservado realizar esta innovación completa.mente originail : un gobierno movible, un 0uobierno "en vagón."

�EL 1iUNDO ILUSTRADO.

Domingo 9 de Se~tiembre d&lt;J 190!z

CHINA EN 1A EXPOSICION.
,. ·o de China no tiene pabellón en la
l&lt;'l
~ .unpcn
. .,
t' 't ad.a
.
1· - ' Ta,..1·ones su expos1crnn es a s1 u
ali
d
e, e e a~ ~' "
' .
, d I A .
en la p:1rte fü;te del \l'rocadero, det~as e
s:a
rusa; ésta exposjción se compone ue crnco pabel~&lt;:"
ne;, &lt;.;on~trmüos a1 uer,reoor o,e LLI agradaole Jardín r,~;'1'(-~c-ado por las aguas de t,na fuente. las
que pasan á través de unas rocas y van á perderse
haio un nuenre rústico, hecho ae do.a troneos d('
árbol, sobre los cuales se alinean, unos contra
otros, algw10s troncos que componen el ta~lero.
El ;1 alJe!lón pnnc:pal represen,¡¡ uno ae Jo~ nu-

::,üio qut, ocupa actualmente el gobier no de la Repú blica sud-Africana.

C'ua.n do á fines del mes de Mayo, poco tiempo
antes de la rendición de Pretoria, el Presidente
Kruger dejó su capital para dirigir~e del. lado
de Lidenburg, algunos de5pachos anunciaron
que había empreudido La fuga, expresión i_nexacta en absQlluto : no -era aquello una fuga, smo un
simple cambio de residencia. Por esta medida de
precaución, el Presidente eEC'apó á las consecuE!ncia.s de una capitulación inminente y conservó, cop_ su libertad, lo posibilidad de contimmr
dirigiendo loo asuntos de la República. Bien
pronto se supo, en efecto, que se había detenido

campamento de la artlllerla.

parciales de esiL campamento y del campo de artillería.
En la fecha de las urimeras informa&lt;!iones publicadas con rel&amp;ción i su retirada,' hace más de
dos me~~, Krug,_,r se mostraba lleno de ·confianza.
-"Aquí, der:~, estamos rodeados de Burghers
fieles, nuestra se~uirdad es absoluta. Una ca~paña. de guerr,~l,:..; va á comenzar, que no term1naní muy pront0.''
Los ac:mtecirnien tos no han desmentido estas
seguridades: la .)Cupa(;ión de Pretoria por los
ingleses no ha :.narcado fin á la guerra. en manera alguna; n"P.1erosos destacamentos bóeros no
han cesado dE hostigar al enemigo y de tenerle
en jaque, contra:.iando sus operaciones, at¡icando sus convoyes, destruyendo las vías férreas. Un
despacho del 2 de Agosto P.'1uncia~a, que los. t~·enes que venían de Krugerdorp rec1b1an cotidianamente llmias de fuego, y que los jefes bóeros,
por intermedio de espías, eran tenidos al corriente de las fuerzas y de las posiciones of'unadas por
las tropas inglesas; en resúmen, la sitnación ele
estos últirr.0s, se hará precaria en Prat.r..ria misma, en razón á las dificultades del avituayamiento.
En fin, desde el vagón, ahora histórico, de M:achadodorp, el Presidente Kruger sostendrá con
Lord RoLerts una correspondencia cortés, pero
de tono má; vivo.
Habiéndose quejado Lord Roberts de las privaciones infligidas, á los prisioneros ingleses dete nidos en N ooitgedach t, le respondió el Presiden te:
-"Lo~ pris:~neros ingleses son perfectamente tratad°" y gozan exactamente del mismo regimen de nufa·ición que nosotros. Si no comen carne torios los .:'.ías, á nosotros nos sucede lo mismo,
por culpa ele vuestro Lord Ship, que hizo ínter-'
cepi.ar en I:dagoa-Bay todas lás CO'llservas y víveres que n ~s estaban destinados."

.
.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre . de 1900.

LEYENDAS OAXAOUEÑAS
I
Ya desde Totoutepe-c
Viene el eco de Conctoy,
De aquel guenero invencible
De temerario valor
Que hasta los mismos peñascos
Hi&lt;liera tembla.r. Surgió
De una cueva de Juquila,
En ignorada creación;
Y al frente del pueblo mije
A un tiffllp&lt;&gt; padre y Señor,
De todas las asechanzas
Y enemigos le salvó,
Con aguerridos ejércitos
A quienes oon gran tezón,
En marchas y correrías
Infatigable avesó
Lo mismo en las torrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles comarcas
Que abrasa el indiano Sol.

Y e-xtinguido al pueblo mije
). muerto ai fiaro Condoy;
?\fa.o. cuando aquel gigantesco
Sangri(::ito huno en ignición,
1
rornóse en un esqueleto
Que alb'O suñm:io cubrió;
Cuando el ,retorno prepara
IDl que se cree vencedor
Con los lauros en las sienes
Y el gozo en el corazón :
De no lejana guarida
Surge la misma, legión,
Al ron~o grito de guerra
De su caudillo Condoy;
A cuyo eco espantado,
En retirada veloz,
Zachila con sus ejéreitos
A Teozapotlán volvió

II
El gran Zachila Primero,
Pabellón de la porcel•na moderna.

merosos monumentos que bordean las grandes
murallas ele Cl:rina; este pabellón, clterarnente
pintado de rojo, amarillo y verde, tiene cuatro
pisos; se sube á él por m:edio de una escalera exterior que conduce oesde luego al templo ~el Dmgón ::'\egro, ídolo á que los fanáticos van implo rar
para obtener liuvias.
,
.
Dos pabellones están consagrados a la exposición de la cerámica China. Esta rxpoú!ión es muy
interesante, encontrándose en ella aq·.,ellas porcelanas antigua~, á las cuales no puede compararse
el arre moderno. La fabricación de la porcelana
en China. se remonta, según se cree, al año 202,
antes ele ,Tesucristo. Con k-lo y ha her perdido su
prestigio de Jo,; tiempos pasados, la ciudad ele
King-té-Chen es eiempre el centro más importan(¡., de la fabricaci6n de pon dana.

en la estación de :Machadodorp-. sit uada á 180 kilómet ros de Pretoria sobre la linea que liga á esta tiudad con Lorenzo Márquez.
Fué allí donde el corresponsal de un diario pudo entrevistarle desde el principio de Junio y recibir de sus labios la declaración siguiente:
Pa bellón de la porceJona am1gua.
"La capital ha sido tomada, es cierto; pero
La porcelana llamada "porcelana de tribu," es
ahora, es aquí, en este vagón, dru1de está la capila
única fina que se fabrica ahora. Todos los años
tal de la República y el -asiento del G:obiern~.
Nuestro pa.ís está invadido; pero el Gobierno c1- . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - se manda una gran cantidad á B&lt;Jkín, para el uso
del Emperador. ~sta porcelana se faoncab-a al
vil está siempre á la altura de su deber. Este rnprincipio
•en hornos especiales. lL:mados Yu Yao
gón, que he hecho construir para poder ~ransporó Kuan Yao ó :Min Yao, hornus axtriores ú hortarme rápidamente al lugar en que m1 presennos del pueblo. Pero desde los estragos de los
cia sea necesaria, me volverá á Pretoria."
Taipings,
toda la p'orcelana, sin dif~inción, se coUna &lt;le las fotografías que aquí publicamos
ce en hornos populares, enYiántlo5e á la corte somuestra el aspecto exterior de esta curiosa instalamente la, pieza€ absolutamen te perfectas, lo
laci.ón. Allí se ven tres trenes a.lineados paraleque hace que algunas de las que se fabrican para
lamente sobre las vías de la estación-: el primeel uso del Emperador, no encontrándose perfectaro, á la izquierda, contra el talud, se compone del
mente adecuadas, rechazadas en favor de los objevagón-salón del Presidente y de otros dos catos reconocidos superiores, se encuentren en el
rrros afectos á su servicio telegráfico; los otros
mercado de Kenkiang.
dos están ocupados por M. Reitz, Secretario de
La tabletería, así mismo, está rn·.1y desarrollada
Rlltado y Ministro de Hacienda; por los attachés
en China: se fabrican objetos de márfil esculpido,
militares. los empleados superiores, etc.. etc.
grabado ó torneado, de una fi.ne;,,a increíble, y paE•l Presidente Kruger vi ve en su Yagón: allí trara los que Fe n&lt;X'esita una pacir11cia, cuyo Fecreto
lwja, allí come, alli duerme. Allí, igualmente, tiesólo los chinos parecen poseer. Tola clase de tranen luga,r las sesiones del consejo ejecutivo.
- - - - - - - - - - - - - - - - 1 bajos ejecutados Pohre mader~s
La Capital improvlsada del Transvaal.
&lt;l b) precio$aS, e5 de
Próxima á esta estación transformada en la rcuna habilidad artística in eci e, y en ellos se no.
Ridencia ofieial del Pre,id-eni;e de la Repúbii-:,i
Se ve pl)r ésto que el viejo burgher, re&lt;lucido ta. siempre la rara paciencia úel artista que los
Sud Africana v de sus 0o(aboraélore'- inmediatí',.
él
mismo i;, una situación aflictiva en su c-apital confecciona.
fiC ha improvisado por medio de tiendas una nue· La exposición china, á desperho ele las penosas
va capital; pues en cuanto á construcci'ones esta- provisio.::d, no ha perdido nada de su jovialidad circunstanrias parque dicho p~fa atraviesa, cony
de
su
t
-.ien
humor.
bles, Macha.doclorp no cuenta sino con siete ú ocho
tribu~'e á dar un vivo tono á la participación del
casas y cuatro ba,zares. Damos también vistas
Imperio en el Certamen Univcr¿,11 de 1900.

Rey sagaz y emprendedor,
El osado zapoteca
Que á los chontalH, venció,
Que ató su yugo á X ejapa
Con brazo conquistador,
Y en Teozapotlán alzara,
Sobre erizado peñón,
La potent-e fortaleza
Que hasta las nubes se irguió
Sus siete cuerpos a.Jtivos,
De cuyas ruinas hoy
Quedan vestigios en donde
Fué un tiempo Zachila Y oo;
El noble Rey zapoüca,
Celoso de su esplendor
Y temoroso .del brío
Y fuerza &lt;l'el gran Condoy,
Con Valle y Sierra contando
Celebra temida unión
Con los mixtecas y, en liga
Fonnida ble, deci&lt;lió
Conducir él en persona,
Con maüa y con pre&lt;.;aución,
Sus tropas numerosísimas
Del odia&lt;lo mije en poe,
Más no en abierto combate,
Ni partido campo y sol,
Sino rodeando aJ muerto
Zempoaltepéc, donde los
Mijes y Condoy, al freute,
Tienen su &lt;Jampo y legión.

III
Brillan incendiarias teas
De aquel MO!llte al rededor
Y en llamas ciñen al bosque
Como infernal cinturón:
Comienzan á arder los árboles,
Y en incesante rumor
De robles que se desgajan
Y oaen con estruendo atroz,
Míra:nse h1úr á las cúspides
Veloces, más sin pavor,
Hombres y fieras mezclados
En tremenda confusión;
Y el fuego los va estrechando
En circulo aterTador,
Hasta que, por fin, cOlffiO una
Roja pira, el resplandor
Del Zempoailtepec parece
Cual volcánica erupción;
Nubla el humo el limpio cielo
Y del volcán al redor
En más de cuarenta leguas
Ni un sólo arbusto quectó,
(Ju,al si en la tierra cayera
11Pcho pedazos el Sol!
IV
Ya juzga c:erto su triunfo
El ejército i,,.vasor,

Sin laureles en las sienes
Ni gozo en el corazón .
y desde 'rotontep€C
A Teozapollán voló
Desde entouces el renombre
Del sobrehumano Condoy;
Y las tropas, que decían
Que, en aquel incendio atroz,
Le vieron entre las llamas
Sucumbir con su legión,
Le nombraban con respeto
Cual bélico semi-dios,
Sin padres, sin nacimiento,
Con vida inmortal. Y al son
De su séquito guerrero,
El mije y su salvador,
Prosiguieron sus combates
En dilatada extensión :
Lo mismo en las t-Orrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles, comarcas
Que abrasa el indiano Sol.
1900

)Vliguel ]Jo/años C!acl¡o.

miel ideal, está aguardando la divina abeja del pa:fs

..azul.

.

Delante de la regia familia que resplandece en
el trono como una constelac1on de poder y d-0
grandeza--€n el trono purpurado, sobre el cual
tiende sus alaa un, águila y abre Sllil fauces un
león,-desfilan los altos dignatarios y guerreros,
los nombres nobles de la cone, que al pasar hacen
la reverencia. Poco á poco, uno por uno, pausadamente pasan. Frente al mona.rea se detienen cortos
instantes, en tanto que un alto ugicr galoneado dice los mérili/os y glorias en -son6ra y vibrante voz.
El emperador y sus hijas eecuchan impasibles; y
::-de cuando en cuando turba el solemne silencio, ro.
oe de hierros, crujidos de armaduras.
Dice el ugier :
"Este es el pírncipe Rogelio, que fué grand-e en
Trebizonda y en Bizando. Su aspecto es el de un
efebo, pues apenas ha salido de la adoleecencia ;
ma.s su valor es semejante al del griego Aquiles.
Sus armas ostentan un roble y una paloma; porque temendo la fuerza, adora la gracia y el amor.
Un día, en tierra de Oriente .... "
El anciano imperial acaricia su barba argentina
con su mano enguantada de acero, y mira á Rogelio, que, delicado y gentil como un San Jorge,
se iuclina con la diestra en el puño de la espada, y
con exquisita arroganc:a coneoana.
Dice el ugier:
"Este es el .A.león, el marqué~. Constantinopla le
ha, admirado vencedor, rigiendo con riendas de seda su caballo negro. Es Aleón, el mago, un Epifanes, un protegido ele los portentosos y desconocidos
genios. Dícese que conocen yerbas que le hacen invisible, y que posee una bocina labrada en un diente de hidra, cuyo ruido pone espanto en el
alma y eriza los cabellos de loo más bravos. Tiene
los ojos n,21gros y la palabra sonora. En las luchas
pronuncia el nombre de nuestro emperador, y
nunc--.a, ha sido Yencido ni herido. En su castillo
on-dEa ,=:;iempre una bander a negra." Aleón, semejante á los leones de los ardientes desiertos, pasa.
La priucesa mayor, Yeotida de rosado, clava en él
una ráp 'da y ardiente mirada.
Dice el ugier :
"Este es P entauro, vigororn como el invenc.ible Herakles. Con sus manos de bronce, en el furor de las batalla~, ha abollado el escudo de famosos guerreros. Usa larga la cabellera, que hace
temblar heróica y rudamente como una fiera melena. Ninguno corre como él al encuentro de los
enemigos y bajo la tempestad. Su abrazo descoyunta, y parece estar nutrido por las mamas henchidas de una diosa yámbica y marcial. Huele á
bestia montaraz y come carne cruda."
La princesa clel traje azul no deja de conte:11plar al caballero tremendo, que con paso bruS&lt;&gt;o
atraviesa el recinto. Sobre su casco enorme se a,l ·
za un grueso penacho de crín.
Del grupo de los que desfilan se desprende un
joven rubio, cuya barba nazarena parece formatla
ele un lumin~o toisóu. Su armadura es d-e plata.
Sobre su cabeza eucorva el cuello y tiende las alas
olímpicas, un cisne de plata.
Dice el UQ"ier :
"Este es Heliodoro, el poeta." V e el concurso temblar un instante á la princesa Diamantinn.
Una alba se enciende en el blanco rostro de la nifía vestida de brocado, blanca como un mara-villo..."O 8ilabastro. Y el diminuto pájaro de carmín
que tiene las alas t-endicl.as--al llegar una abeja
del país azul á la boca en flor de miel idealenarca las alas, eucenclidas por una sonrisa dc'jando ver un suaye resplandor de perlas. . . . '

7iubét¡ »ario.
ESTE ES EL ClJ'EliTO DE LA. SONRIS A.
DE LA

Princesa Diamantina.
Cerca de su padre, el viejo emperador de la barba ele nieve, está Diamautina, la princesa menor,
el día de la fiesta triunfal. Está junto con sus dos
hermanas. La una viste de rosado, como u na rosa
primaveral; la otra de brocado azul, y por su espalda se amontoua un crespo reílplandor de oro.
Diamantina viste toda de blanco; y es ella así,
blanca como un maraTilloso alabastro, ornado de
plata y nieve; tan solamente en su rostro de virgen, como un diminuto pájaro de carmín que tuviese las alas tendidas, su boca en flor, 1leBa de

EL COMICD oo el periódico i1lustrado de rnayor circulación en la República, consta de 20 pá•
ginas semanarias, impreso en papel superior.
Obsequia en cada número 16 páginas de novelas escogicl.as, de las cuales pueden hacerse volúmenes separados.
Se ocupa de asuntos serios y humorístic0€.
Se ilustra con dibujos bien ejecutados y co1;1.
fotografías tomadas del natural.
'
La suscrición mensual vale sólo cuarenta centavos.
Los pedidos pueden hacerse enviando el ,a lúr
de un t rimestre en giro postal ó en timbres. &lt;lirigiéndooe á R. Murguía y Cía.-México. 1~partado número 20 Bis.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

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fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

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SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO.

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fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

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SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

�EL l!UXDO ILUSTRADO

1, La Cxposici6n.•-2. llictor.Manuel 111.
3. CJ embrollo.--4. Galveston.

de será el gran acontecimiento del fin del si•lo
la lla.ve de oro y de fierro con que una era seo ha'
cerr~clo y comienza otra, no la de la paz, en el
sentido absoluto del vocablo, sino de la creciente dificultad de la guerra . La guerra de hoy en
má~, será un _c~ímen supremo mientras haya miserias que atinar; sólo aceptarla en caso inevitable será un deber, pr-0,ocarla será ponerse fuera de la civilización. La humanidad va llegando á la plena conciencia de su solidaridad y en
cualqwer parte que la injusticia la toque se
siente herida.
'

Domingo 16 de Septiembre de 1900.
sencillez de la fé íntima, es cierto, no con la con•1
vicción de ser el ministro universal de la providencia para les italianos, como el otro juzga que
Jo, es parn los alemanes) hasta e,;a nota religiosa
que enterneció al viejo pontífice, según las crónicas vaticanas, acercan bastante al joven Víctor
Manuel de su augusto maestro de Berlín.
Y para mí es claro que si hubiese tenido un
ministro de la talla de Cavour¡;, lo habría hecho
príncipe de Rávena ó de Pisa, y le habría puesto amablemente su sombrero en la mano, como
hizo Guillermo con el príncipe de Bisrnarck; porque esos h01lllbres absorventes, reyes psicológicos,
digámoslo así, que consideran á los reyes históricos como sus púpilos ó agentes, son iucompati-•
bles con monarcas del temperamento de los Guillermos segund~s ¿ v de los Víctor Manueles terceros? P arece; el nuevo rey italiano no tenía que
despachar á nadie; el excelente Sr. Saracco, jefe
d0l gabinete italiano, ni en sueños ha deseado la
a.p !astante gloria de los Cavours ó de los Bis-marcks, se contenta con una buena mayoría liberal moderada en el parlamento, pero no una
mayoría de combate sino de conciliación. Y el
rey lo ha ayudado ó lo está ayudando mucho en
esto, lo que prueba su buen instinto político y
que, aun euan&lt;lo tenga pcT modelo á un hombre
que usa casi siempre el guantelete de hierro del
paladín feudal, sabe que Alemania no es Italia.
H a sabido ordenar : sometió á los mini6tros desde la primera reunión del consejo, después de los
funerales, á un interrogatorio preciso y apremiante sobre sus sendos programas administra,
tivos, sobre los medios que tenían para realizarlos, pidió" informes, "memorandums" rá.pido'S y.
exactos, y "ordenó" que en el acto se le trajeran
á la firma los decretos sobre colonización interior, sol?re pensiones á los veteranos, sobre cuestiones urgentes de artillería y de marina, etc., y
exigió que se le diese á conccer todo lo que debía
firmar con anticipación, quiere ponerse al cabo
de todo y ha.ce bien; este es el sen timi,nto pleno
de la res¡x;nsabilidad y el deber.
Por lo demás se ha puesto bien co;i todo el
mundo, instantáneamente: loo .soldados y los marinos están encantad~ con un rey que los halaga
y que se manifiesta tan de ellos; Francia se muestra graciosa con el rey que ha dicho "no permitiré á nadie que me tache de- anti-francés;" los
partidos están por hoy satisfechos: las izquierdas
por el tono liberal del discurso, por la promesa
de no recurrir á leyes excepcionales y de respetar
el Estatuto lo que también regocija á los moderados. Sólo los reaccionarios, que esperaban que
el atentado de Monza fuese la señal de leyes terriblemente restrictivas, se muestran desalentados; es mejor. Y el pueblo ¡oh! el pueblo, ademá~ de su devoción clinástica. la na.che que vió
en Roma, en medio ele la terrible catástrofe de
"Castel-ginbileo," desembarcar repentinamente
de un coche de alquiler, al rey y á su mujer, y
pasarse la noche entera ordenando el salvetaje
(que no me oiga la Academia) y atendiendo á los
heridos, esa noche le juró amoir y el joven príncipe aceptó el juramento conmovido bajo su mi.1
litar rieidez ]' la encantadora reina Elena, lloros·a y feliz, y por eso más bella y más amada.

1.-¿ Es ó no un "fiasco" la Exposición? Abundan ya en los periódicos, en los informes de los
via.jeros que van volviendo,en las correspon&lt;leneias de los que se van quedando, en las censuras, en los panegíricos, elementos suficientes paPero si bajo el aspecto moral no es un fracara fundar una opinión, aunque rectificable todavía, pero probablemente aproximada á la verdad. so ¿ lo. es como negccio la Exposición? Aquí si
-Pues bien, no, la Ex¡x;sición no ha sido un las conJeturas son un poco turbias ; y los que se
fracaso; y eso desde aquí y sin verla, podemos h~~ ocupado en esto, confiesan que el número de
decirlo con cierta seguridad. Poo-que hay muchos vmtantes, hecha la liquidación final, pr~bablepuntos de vista para considerar el caso, ¿ no es mente no corresponderá al núme·ro de "tiekets"
cierto? Y he aquí uno de ellos; jamás se había. impresos, es decir, que el resultado financiero no
hecho esfuerzo igual para condensar y resumir co·rresponde·rá á las previsiones. U nos cuantos
los aspectos prodigiosamente múltiples de la ci- guarismos para fijar bien la idea:
En la Exposición de 1889 se expidieron ..... .
vilización humana; porque nunca se habían agrupado en coor dinación más inteligente los ante- 28.H9,352 tickets que representaban, descartancedentes próximos y aún remolca de algunas de do á los no pagantes cerca de 25 millones y me]as más salientes maniíestacione-s de esa civiliza- d10 de francos; en la Exposición actual calculanción; porque este intento· h" sido coronado de do lo5 dos últimos me,ses por ''mínimuns" combuen éxito. ¿ Qué más puede querer un burgués? parados con las entradas correspondientes de haSoy uno de ellos. ¿ Qué más puado querer que, ce diez afi.os, pueden asegurarse cerca de 44 mipor el precio de unas cuantas docenas de "tic- llones de tickets, es decir, 40 millones de frankets" á un franco, le sirviesen todo el siglo XIX, cos, 1? _más que en 89; si se refieren, pue,s, á las
comprimido en una especie de pastilla? El bur- E.xpos1c10nes pasadas, la actual es un gran éxito
gués debe de estar contento y debe de estarlo el financiero. ¿ De dónde ha venido e•ntonces el perartista, ¡x;rque allí ha podido reposar en las obras sisten te rumor de que es un fracaso? De que se
eternas del arte, allí aglomerados los motivos esperaba casi triplicar el éxito de hace diez años;
de su odio, á uu tiempo risible y sagrado, contra de que se creía que habría más ele GO millones
nosotro.s lo.s burgueses. Más no es etio todo, y he ele entradas. Y como los cinco grandes estableciaquí la verdadera nota., la verdadera significación mientos de crédito entre los que se habían reparde la feria universal de la industria, del arte y ticlo 3.250,000 bonos de 20 tickets, los lanzaron
del placer. La encuentro en el discurso del Pre- todos á la ,·enta. resultó que la oferta superó á la
sidente de la República francesa, que no vacilo demanda á pesar de que ésta ·es enorme y que
en llamar admirable, po-r preciso, por claro, conforme á una ineludible ley económica bajó el
por justo:
precio del Rrtíc:ulo, y se han ofrecido "tickets"
"Los Congresos que se han reunido (en París por menos de su valor; luego bancarrota, ha didurante la Exposi ción) y los que se reunirán, han cho la gente; bancarrota de esperanzas_, sin elunrocuraclo á los sabios, á los artistas, á los in- da; pero financiara no. Y como además, mudustriales, á los artesanos, á los obreros, á los chas :e-mpresas particulares crecidas á la sombra
agricultores dal mundo entero, una oportunidad ele la Exposición han naufragado, esto añade brude conocerse, de entenderse, ele comunicarse el mas á 1a mala. atmósfera creada en derredor del
resultado ele sus expe-riencias y de discutir, con gigantesco certamen. ¡Ya no habrá otro! dicen
un contingente excepcional de int-€ligencia y de muchos. Yo creo que sí. Pero en él habrá meluces, los problemas concernientes al mejora- nos mexicanos que ha habido en el presente; pormiento moral y material de los individuos y de que noso-tros tendremos la fiesta en casa; la Patria cumplirá cien años.
las sociedades."
"Estos congresos no han presentado, acaso, al
visitante superficial un atractivo muy seductor
con esas estadísticas, planos y gráficos, esos informes y esas actas de bastante severa aparien2.--La educación d,ema~iado nueva todavía en la
cia. Xo por ello dejan de ser el punto culminan- libertad normal y orgánica de los p11eblos conste de la Exposición; nos permiten fijar este testi- titucionales de la Europa continental y los crasos
monio consolador, que todos los pueblos con ma- errores de los parlamentaristas que han tendido
yor ó menor premura se sientan empujados por á convertir las instituciones en instrumento de
una e,olución común hacia la inYestigación y explc,tación del poder en favor de la carta de los
r€11.lización del progreso moral; que en todos los "politicians," ha hecho general el sentim:iento fapafaes crece día á día el número de los espíritus vorable á la consolidación de poderes ejecutivos
ilustrados y los corazones generosos que se con- fuertes, enérgicos, cuyos jefes sepan imponerse á
sagran por en tero á hacer el bien á sus semejan- todos, que sepan hacer sentir su acción soberana
tes y que, en fin, el siglo que nace, verá la paz y la en la dirección de los ramos todos de la adminisconcordia establecidas sobre más ámplias y sóli- tración y que, respetuosos de las leyes, pongan
3.-¡ Oh! Inglaterra, es muy alta, muy imperial,
das bases."
en juego cuantos recursos las leyes les conceden. muy grande, la verdad es que no se llama oficial"La Exposición de 1900 habrá provisto á la
El tipo de estos soberanos es el emperador Gui- mente Inglaterra, como acostumbramos llamarSolidaridad de su más brillante expresión : darale' llermo II: en donde no está, en donde no mani- la, se llama ''la Gran Bretaña" y lo es; pero no
un poder nuevo ele expansión y persuación. La fiesta su idea ó hace sentir su impulso; demasia- creo que hayan sonado bien en sus oídos las múSolidaridad, á !llM de las mllgllaS cosas que le de- do quizá,. Mas hay que tener en cuenta que el sica.s de los regimientos franceses, recibiendo á
bemos, hará más frágil en su porvenir el triunfo knisser alemán, no es un rey parlamentario, por- los destaca~1e1~tos alemanes en Chaugjai ¿ qué es
de la fuerza, mejor acatada la soberanía del de- que no lo es sino á medias la constitución del Pi::o,; Q_ué s1z111fica; que se acaba; que empieza?
recho; impondrá el arreglo amigable ele los con- imperio germánico,, según ella el emperador tiene En pnmer lugar parece que acaba el monopolio
flictos internacionales y el afianzamiento de la participae1ón directa, y á veces preponderante en del dominio inglés en la cuenca del Yan~-tsé ·
paz, siempre más gloriosa que la más gloriosa de el ejercicio de la función legislativa, y suele el es una dominación fundada en vagas co,n~esio~
las guerras. No suprimirá, sin duda, cuanto las parlamento estarle subordinado. No así en otras nes, pero muy concretamente interpretadas en
malas pasiones pueden engendrar de males y de partes, en Italia, por ejemplo. Es, sin embargo
favor de una especie de monopolio británico cu•
ruinas. pero nos permitirá vislumbrar de más cer- maniJiesto que el nuevo rey ha tomado por mo- hierto con resonantes protestas de no quer:r en
ca el objeto supremo hacia el cual tienden las in- delo al emperador su aliado : su actitud, su as- China otra política que la de "la puerta ahierta,"
telig-encias libres y los corazones buenos la dismi- pecto, sus modales, la brevedad y el estilo directo es decir. sin prfrileg-ios; ya hemos explicado otm
nución ele todas las miserias y la. realización de con que ha expresado sus voJuntades "sic volo vez este designio. Pero precisa confesar que la
la fraternidad."
sic ju beo," son de un soldado, ni en su casa, ni situación ha cambiado mucho en estos 11ltimos
1Iuv bien, Sr. Loubet, per:fectamente, allí está en su consejo de ministros, ni en la calle deja el diez años y que si el tráfico británico prepondera,
marcado el puerto en donde el gran pensamiento uniforme; así hace el otro. Hasta el acento mís- en la cuenca, ma~avillosamente rica por sus pro•
&lt;le la Exposición ha encontrado abrigo y por dontico de su proclama que invoca á Dios (con la duetos, su población y su clima, del "río azul;'

=·=

=

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

.

otros le siguen de cerca y ya no está sola. Antea
ella (Inglaterra) era la dueña del comercio del
té; ahora los "trusts" chino-rusos se han aduefiado de este producto, y Europa y América toman té chino, servido por los ru~. Es verdad
que además del chino se consume ya el del Ja,
pón, que es muy bueno y el &lt;le Ceylan, que yo reputo mejor y me gusta más que el chino; verdad es que nunca he tomado el té imperial, el
sagrado, el que sólo baña los paladares celestes
del emperador, la emperatriz y basta hace poco,
supongo yo, .del príncipe Tuan; pero para gustar
('!el divino brevaje se necesita una educación especial y haber nacido semi-dios. . . . . . nada de
esto es tan fácil como mis lectores pudieran
creer.
Eso en lo que toca al té; el opio, que ,enía á
los chinos &lt;le la Ipclia antaño, ahora ellos mismos
lo cultivan, ellos mismos fabrican esta arma sui~ida ¡y tan contentos! Los géneros de algodón. de
fabricación alemana y japonesa, rsbín batiendo
'á las "indianas," fabricadas en ~Ianelw:tu nnlt::8
y hoy en Bombay; el petróleo es japonés, ele.,
etc. Y no contamos los grupos belgas y írance,ses que expl,otan las minas y los ferrocarriles en
Distritos riquísimos del famoso río. En conseeuencia la Gran Bretañ a tiene que dejar sentar
ú su mesa muchos convidadas; los recibirá con
alth-ez y cortesía, según su costumbre.

Se embrolla el embrollo chino ¿cuándo ha dejado de suceder, dénme ustedes uu ejemplo, que
la 1mión en un designio común de dos grupos humanos que representan intereses diverso.s, no se
lrnlla convertido en disidencia al día siguiente
de realizado el ,propósito, disidencia que suele
llegar á la lucha abierta? La actitud de Rusia,
)lerlectamente premeditada desde que tuvo la
-eonvicción de que vivía su ministro y que los
aliados llegarían á Pekín, ha dejado perplejas á
1as potencias; no estaban, 'fisiblemente no estaban preparadas para este cambio de tema y en,cuentran que Rusia desafina y adios concierto.
Sin embargo, es innegable que el Czar es lógico; nos pro.pusimos, dice, hacer un esfuerzo
rnnncomunado para salvar á nuestros ministros,
:aunque para -ello fuera necesario venetrar en el
corazón del imperio y poner en pie de guerra
1rnestros ejércitos; hemos logrado nuestro proJlÓsito apoderándonos de Pekín, los ministros y
:gran número de cristianos han sido salvos, y los
magnates chinos que han dirigido esta comedia
trágica, se han convencido que para esta clase
ele vindicaciones, las potencias ciYilizadas que
tienen intereses en China, i::abían unirse y ser
fuertes y rápidas; ante ellas la resistencia china
,se evaporó. El otro p.i:opósito era pedir á China
indemnizaciones por los gastos y daños causados;
y no afirmaciones ni prom-e ~as. sino seguTidades
plenas y absolutas, garantidas á satisfacción de
1as potencias de qu-e los crímenes que se han cometido no volverían á cometerse con la complicidad directa ó indirecta de las autoridades del imperio. ¿ Y cómo llegar á este fin? Desde luego
Teconociendo á un gobierno con capacidad de tratar; pues un gobivrno en esas condiciones no
puede ser otro que el actual. el gobierno nominal de Kwang-su y real de la emperatriz-viuda,
por ser el único que los chinos admiten, el único,
en consecuencia, que puede contraer compromi~os y responsabilidades en nombre de lo que llamaremos la nación china. Pero no bastaba reconocer al gobierno, era preciso un poco más. era
necesario ponerlo en condiciones de tratar fácilmente : ahora bien, los chinos no ven á su gol)ierno, siuo lo ven en la ciudad sagrada, funcionando entre misterios y perfumes como una di'Yinidad en el centro inaccesible, vio1ado ya por
&lt;lesgracia, de la. ciurl:a.d prohibida. Esto es cierto. Urge, pue~, restituir al emperador su ciudad
de Pekín y proceder á la desocupación militar
de ella y concentrar á las fuerzas aliadas en su
,antiguo cuartel general de rrien-1,sin en donde
se pondrán á las órdenes del felcl-mariscal de
Waldersee y desde donde mejor reforzadas y habituadas al medio chino pueden reemprender la
-campaña si preciso fuera. y reocnpar Pekín con
mayor facilidad quizás, si las ci.rcunstancias lo
exigen.
¿ No encontráis racional lodo esto? Yo sí;

EL MUNDO ILUSTRADO
pero he aquí la dificultad. Los aliados perderán
á los ojos de los chinos todo el prestigio saludable y aterrador (¡x;rque acá y allá se han cometido atrocidades, lo que demuestra que la guerra
no será nunca una manifestación de cultura, sino
uu resto de barbarie, indispensable desgraciadamente, si se quiere), dicen los adversarios de la
proposición rusa, si abandonan Pekín, esa es su
fuerza moral. La ,erdad es que la objeción es
baladí; esa fuerza no la perderán, por cierto, á
los ojos &lt;le los gobernantes que son quienes tratan, porque éstos sí saben á qué atenerse. Y á
los ojos del pueblo pueden r e-00brar el prestigio
actual y con creces en el momento que urja recobrarlo, mucho más cuando se quedarán en sus
posiciones de fuera de la capital hasta que los
tratados concluyan.

("alfil," quiere decir elefa.nte ¿ quién es el elefante?)
4.- No quiero cerrar esta crónica sin expresar, y en esto cualquier periodista puede estar seguro de que interpreta el sentimiento unánime
&lt;le los mexicanos, el profundo pesar que el naufragio espantoso die Galveston nos ha causado.
Estoy seguro que si la. prensa diaria se organiza
para iniciar en la República un movimiento de
simpatía, traducido por auxilios pecuniarios, en
favor de las víctimas de este atentado brutal de
la naturaleza., la gran irresponsable, encontraría
un eco inmenso. Así lo creemos y esperarn os.
Se trata &lt;le nuestros primos; pero nuestros primos desgraciados son nuestros hermanos.

La verdad es que por esta proposición, si llega á ser un lrncho, Rusia queda constituída en
rn alta tutora del imperio. Ya había torna.do ante las potencias el papel de protectora de la emperatriz y de su politica de reformas lentas; el
brutal incidente boxer, dió al traste con todo, y si
las legaciones hubieran sucumbido, difícil habría
sido, no digo salvar el trono, sino la vida misma
de 'rse-shí y este habría sido el gran triunfo de
la política inglesa. Porque la situación es clara:
hay cuatro grandes potencias asiáticas: Rusia al
N., Inglaterra al S., China en el Centro, el Japón en el Pacífico, es la gran potencia insular
asiática, es la Gran Bretaña del extremo Oriente. A Rusia le conviene todo lo que mantenga
al Celeste Imperio bajo la autoridad de la corte
de Pekín, porque ésta, por su situación y sus an~
tecedentes, caerá más y más bajo la dominación
del gobierno del Czar; á Inglaterra le conYiene
la disolución de China y de aquí su designio de
fomentar las tendencias ultra-reformistas de
Kwang-su, que llevaban · derecho á la anarquía
y al desmembramiento del imperio. En este río
revuelto se disponía á pescar Inglaterra la cuenca riquísima del YangJfsé, nada menos; bonito
pez, una ballena. Y este es, y no la razón de la
pérdida del prestigio, el verdadero motivo de la
oposición inglesa á la proposición rusa.
El Japón sigue á Inglaterra; su rivalidad con
Rusia es más clara, más ineYitable; ya ha comenzado á lo largo de los litorales del septentrión
chino y llegará antes de cim,'O años á un conflicto; la alianza británica será entonces para el imperio nippointa, una necesidad vital.
Después signe Francia, potencia asiática también de segundo orden . Francia guarda en el S.
una posición geográfica análoga á la que Rusia
tiene en el N. de China, del enorme vientre chino,
como le llama Lord Beresdorf, y le es indiferente
en el fondo salir ó quedarse en Pekín, pero no
le es no seguir á Rusia su deferente, pero poco
fogosa aliada; la seguirá, mucho más cuando así
da jaque á Inglaterra y neutraliza casi el famoso
mando en jefe del mariscal alemán. Y esta razón es buena, pero no la principal como ha asegurado el famoso corresponsal del "Times" en
París, que tiene el don de reducir todos los
acontecimientos á productos de intrigas palaciegas.
Si Alemania no hubiese tenido que lavar la
mancha de sangr e del asesinato de Von Ketteler,
y si no hubiese proclamado en tono de exaltación,
casi religiosa, la inflexible necesidad de una política de castigo en China, se habría adherido á
la proposición rusa. Y este e3 un ejemplo de
los inconvenientes de los impulsos puramente
personales en los negocios del Estado; nada más
interesante y simpático que los grandes movimientos del corazón de Guillermo II, frecuentemente conrertido en motor principal de la política alemana; pero nada menos sereno. Y he
aquí al imperio alemán obligado á contar con
Inglaterra, cuando menos lo necesitaba.
Los Estados Unidos se han adherido á la proposición rusa; era la consecuencia, de la actitud
tornada desde el principio ¡x;r el gabinete de
Washington y que, en los comienzos mismos de
la campaña, en el bombardeo ele Takú, se marcó
netamente: nada de intervención; nada ha habido más prudente, ni más correcto.
Este es al tablero; Inglaterra mueve su alfil,

DECADENTISMO.

""'º"""

Quiero la estrofa que ananca
torv~ pero noble y franca,
débiles sueñes bastardos;
que nunca fué musa blanca
musa de ·driles bardos.

Epica suene la trompa
que otras edades oyeron,
y al vibrar al aire rompa
la urna que guarda la pompa
&lt;le las grandezas que fueron.

Basta de cantar amores;
de alabar del sol poniente
los lánguidos resplandores;
basta de brisas y flores
y de murmullos de fuente.

No quiero el licor que enerva,
y que en copa de oro apura
Baco tendido en la hi, rba;
psefiero beber la acerba
lágrima que nos depura:
Dadme la lira de encino,
la de sonoros bordones,
la que su canto divino
envuelve en un torbellino
de rayos y de turbiones.

Quiero horas de tedio llenas;
quiero nerviosos excesos,
y con ,sangre de mis venas
quiero, venturas y penas,
escribir sobre mis huesos.

Quiero escalar las alturas
robar el Tayo que tiene
quien da sér á las criaturas,
para que entre rocas duras
como el titán, me encadene.

Y cuando esté sin escudo
atado sobre el abismo,
llega á mi pecho desnudo
y hunde en él tu pico agudo
buitre del DEC.ADEXTIS3IO.

Ven; no te apiade mi suerte;
te busco, ave del infierno;
,;abe mi espíritu fuerte
que entre alaridos de muerte
nacerá el canto moderno.

.Tosé j)eón del Valle.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 16 de Septiembre de 1900.

D omingo 16 de Septiembr e de 1900.

EXPOSICION DE PARIS.
El Castillo del Tyrol.

•
haz lo qU12- quieras, atrevida y loca;
un eflm·io de antiguas primaveras
vuelve á exhalar lo que tu mano toca;
hurga, escudriña, rompe ... haz lo qu·e quieras.

III
:Ui juventud fué alegre cortesana
que vivió prodigando su hermosura;
mi juventud amó; fué una, liviana
qu·e no mintió el am?r ni la ternura.
Era jovial, simpática, mimosa,
amiga de entusiasmos y ruidos;
¿ ves por ,el suelo pétalos ele rosa,
perlas quebradas y rubís caídos?

Son rastros ele brillantes galanteos,
ele l!Vcnturas y fiestas, en que había,
tras los floridos biombos, cuchicheos,
sobro las frescas bocas, ambrosía ....
IV
Este es un lindo bandolín doradó
que acompañó clroláticas canciones;
míralo sin adornes y empolvado;
ké ele las señoritas ilusiones.

Ella ha querido entrar en mi
corazón y me ha torturado:

Ese es el viejo clave donde ib:1
á preludiar sus himnos mi esperanza;
y en cionde dulce, ingenua, pensativa,
cantó su melancólica romanza,

I
Es un palacio en ruinas, ¿ á qué vienes
caprichosa muchacha? Las inquietas
curiosidades frívolas que tienes
gustan á tus amigos los poetas;

Que lo abra sin temor tu mano inquieta;
es un curioso libro de memorias;
retratos ~ mujeres ... ¡indiscreta!
yo no te he die, contar esas historia-,.

los que á contarte van, todos los días,
para darte un placz,r con su&amp; engaños,
las mil v ti-es sonoras tonterías
que, arr11llan sin cesar tus qui~ce años.

.Adivínalas tú, que me importunas,
con malicias perversas y vulgares;
son "Cuentos ele Bocaccio" con algunas
páginas del "Cantar de los Cantare~."

pero á mí no; ya no; que arrepentido
al sueño y al amor cerré las puertas,
y estoy en la cartuja de mi olvid,01
cavando fosas á mis rimas muertas.

¿Esta? La sala ele armas : el luciente
casco de Lohengrin sobre el bruñido
arnés; el ideal entró en la ardiente
liza, de punta en blanco, y fué vencido.

II
Sin embargo, curiosa, entra si quieres;·
por un instante alegrarás la casa :
¡ Roces de sedas, risas de mujeres,
cómo sois inefables!. .. Pasa ... pasa.
Deslumbrada y á tientas, por obscuros
laberintos y dédalos caminas;
¿ ves? tiestos rotos y manchados muros;
¿ no te lo elije.? E s una casa en ruinas.
Sube por los musgosos escalones,
levanta las podridas colgaduras,
sigue por aposentos y salones,
clesempol va tapices y pinturas;

Bien: empuja la puerta de caoba,
mas tu rostro burlón, lleno die, risa
por un instante ,mseria : esta es la alcoba
de mi primer amor; ¡ pas-a. de prisa!
Xada hay que ver : la luz que en la vidrizra
cenicienta y opaca se ha filtrado,
mézclase á la penumbra donde espera
un lecho, como un nido abandonado.
.Adelante. Esta sombn1. en la que brilla
el oro con sus claras languideces
es un lugar sagrado : la Capilla;
no hay nadie en el altar; sigue, no reces.

Baja por la escalera de granito,
deja las salas tristes y desiertas ....
V
Ahora estás en el jardín marchito
alfombrado de polvo y hojas muertas.

Ven; premiaré tu afán y tu desmayo,
con flores tristes, pálidas y hermosas;
que en un jardín marchito suele un rayo
de sol, resucitar aJgunas rosas.

Plantas salvajes! Mira cómo crecen,
hasta subir por las pringosas piedras
de las tapias desnudas, que guarnecen
con sus festones lánguidos, las yedras.
VI

•

Grandemente representada está la Austria en la
Exposición, no• sólo por su participación en los
Palacios oficial&gt;es, sino aun por las construcciones particulares levantadas sobre diversos puntos;
á llQt largo de la calle de las Raciones, contai·emos
los tres Pabelon€s, del Austria propiamente dicha,
de, la Hungría y, en fin, de la Bosnia-Herzegovina; en el Campo de Marte, es el Castillo Tirolés
el que se ofrece á la curiosidad de los visitantes.
El Pabellón de la Bosnia-Herzegovina, recuerda
las formas de alguna construcción señorial, habitación y fortaleza á la vez, adaptada por añadidura á las necesidades de la vida moderna; el Castillo Tirolés procede d,e la. misma idea; reprnduce
el aspecto· de un feudo de la nobleza chica, semejante á los que se, encuentran en el Tyrol meridional, sobre todo en el valle del Irn1, en aquellos lugares pinto.rescos en que la naturaleza más ri-ente
anuncia ya la Italia del Xortc. Allí, como en toda la Europa feudaL mientras qne las C'indack,;; se
forman. de €spesas murallas, los señores de los campos y de las montañas, proveen cuichidosamente
de defensas su residencia. Lo más frecu,ente es
el severo recinto euadixlado, de muros espesos,
acribillados de extrecha.s troneras; después aparecieron las armas de fuego, y la artillería, que volvieron ilusoria la protección de los muros espesos,
y ayudando el mejoramiento de las co-sturobres, las

EL MUNDO ILUSTRADO
se apercibe una línea de almenas qu•e forma como un camino de ronda y domina los
alrededores. Bin embargo, la puerta de Ja
planta baja, 1:=e abre- grandrniente v acogedora, y delante ele los fortines pend,e, una enseña pacífica, representando un racimo de
uvas, que invit a al transeunt e á penetrar,
anunciándol,e lo que encontrará tras este
aparato guerrero, es decir, una cantina en
que jóvenes alegriEs, vestidos con un traje
que la ópera ha hecho familiar para todos
.,.,
los públicoi::, e&amp;;ancian los Yinos períumaclos
~tJ
~
d.J Tyrol meridional. así como las bebicla,
'l:~l rr ..,:t,J .
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Descansa; el sitio á reposar convida;
ponte á soñar; te contaré entre tanto
las árabes leyendas de mi vida
enjoyadas de besos y de llanto.

Pero no; d-e tu alegre pensamiento
sacudirás tal vez el llanto mío,
cual se sacude un pájal'O contento
de las ágiles alas, el rocío.

Sobre, la soledad obscura y yerma_
se tiende un horizonte de neblinas;
quisiste visitar un alma enferma,
y, ya lo ves; es un palacio en ruinas.
ja!l, más fácilmente accesibles, están cubiertas '
ele fuertes €nrejados de fierro de fragua.
Sobre la fachada principal tiene el lugar de
honor una Virgen del Niño, pintada en una
nube, que se dice es la devoción particular dd
Tyrol.
Pocas son las casas que no llevan esta imagen venerada. Gna leyenda extrictameutei observada, tanto en el Tyrol como en Baviera,
obliga. _á los pintores á representar á la Virgen,
cualquiera que sea la época de su vida, con los
rasgos de la juventud; €S de general creencia
• que, desde el nacimiento de Cristo dejó de enviejecer.

Sonríe, recordando tus placeres,
¿ qué te importa el silencio de esta casa?
¡ Roces de sedas, r isas ele mujeres,
como sois inefables! ... Pasa, pasa.

Y véte ya; tras la violeta cima
la noche avanza, ele luceros llena;
y aquí cuando la noche se aproxima
suelen aparecer almas en pena.
Pero no te apresures; ve sirn miedo;
más gentil, más gallarda, más despacio.
¿Por qué me invitas á salir? Ro puedo;
yo soy el fiel guardián de este palacio.

FOTOGRAFÍAS NOTABLES.

Algo te guardas tú ele las secretas
historias de mi alma .... ¡ qué locura!
¡ No olvides de narrará tus poetas,
entre risas y versos, la aventura!
Mudas están las almas de las cosas;
no hay luz en las ·calla.d as galerías,
en el seco jardín, no hy mariposas ....
¿ A qué quieres volver? . ... te aburrirías
No ha tenido mi voz, bronca y ca.scada
para tus burlas frívolas repro.ches;
te dejo en el umbral : estás cansada;
·curiosa, vétei en paz: ¡ muy buenas noches!

.Cuis fi. llrbina.

construcciones cuadradas se abrifl•on largamente
al aire y á la luz, mientrati que las torres y las murallas, entera.mente desnudas hasta entonces, se
ad&lt;H:naron oo,n esculturas y fr~cos.
Ro obstante, se conservaba aún algunos r¡¡¡;tos
de lm. antigua fortiiicación, para atestiguar claramente que• el propieta.rio de la mansión, era un
hombre de guerra, y no un apacible burgués; por
estft. causa, S'Obre la fachada del castillo Tyrolés,

una maestría enteramente igual, al decir die loe
inteligentes.
En los cuatro ángulos de la. construcción, se
agarran á los muros elegantes torrecillas cubiertas de celooías: tson los antiguos fortines que permitían á los defensores sitiados, batir con SUB proyectiles el pie de las murallas; así mismo el dobfo
pórtico que corone el ootiente de entrada., protegía la gran puerta, ~ notará que laB vent&amp;naá ba-

:Kos ~rmitimos llamar la atención de nuestros
lectores, acerca del magnífico retrato del 5r. Gieneral Díaz, que honra. la primem plana de este
número, porque su mérito artístico no nos pertia,..
nece, es de la fotografía que reune á un perfecto
parecido, detalles de luz que honran al Sr. Don
Octaviano de la :Mora, que fué quien últimamente sacó este retrato.
El tallier del citado señor, tiene por lema "Verdad y Belleza" y cada cía demuestra mejor que lo
sabe cumplir, no -sólo en la fotograiía á que nos
rerferimos, sino en otras muchas que tuvimos oportunidad de ve:, al visitar su salón de exposición.
Entre esas fotograiías notables, se cuenta la
V1€'l' dadera obra de arte que todo México ha. podido admirar durante la última semana, en uno de
los esca;parates de San Fral'lcisco : el gran retrato, tamaño natural, de le. Sra. lJoña Carmen Romero Rubio ae Díaz, obra qu~ merece elogio.

�Domingo 16 de Septiembre de 1900.

Domingo 16 de Septiembre de

rnoo.

EL MTT~no TT,TTRTRADO
Acámbaro.

Al abandonar el ejército libeil'tador la ciudad
de 1Jordia, r después de tocar lrapuato, Salamanca, Yalle de Santiago y Salvatierra, llegó al pueblo de Acámbaro, en donde el señor Hidalgo pasó
revista á sus tropas ,en una gran parada, organizil.ndo aquellas masas y fraccionándolas en seccio11es ele á mil hombres con sus r espectivos jefes y
oficiale~. D espués de este acto, el Cura de Dolores
fué proclamado Generalísimo.
En el portal que r epresenta nuestro grabado
recibió el caudillo las felicitaciones de la multitud,
que lo aclamaba llena de entU3iasmo.
Chihuahua.

'l'orre qu., •Irv1ó &lt;k prisión á lltd!ilgv, t,U 1;h1huahua

Guanajuat o y la Alhóndiga de
Granaditas.

Vista panorámica ,de Guanaji:ato.

~ecuerdos de la YnOepenOencia.
Como recuerdos de nuestra gloriosa época de
independencia, tenemos el gusto d'e ofrecer á los
lectores del. "Mundo Ilustrado," varias fotografías
de sitios histórioos, para la gran mayoría desconocidos, y que forman la historia viviente, y son los
testigos mudos de grandiosos -episodios.
Ko vacilamos en recomendar el mérito de nuestras ilustraciones.
Dolores Hidalgo.

Uno d,,, ~os grabados reprec,enta la casa que
habitaba .el sub-delegado del pueblo de DoloTes,

casa de Morelos en Morelia.

que tiene su importancia histórit-a, porque bajo su
amplio portal derramó su sangre el primer patriota. La finca es de dos cuerpos, formado el primero por el susodicho portal; su halconería presenta el aspecto de todas las fincas de la época, lleva un fiiso de cantería tallada que el tiffl!lpo ha
comenzado á destruir.
La casa del sub-d!elegado, oomo se le llama
hasta ah,&gt;ra, fué construida en el año de 1783, que
por 1-a mucha escasez que en él hubo, se le llamó
"el año del hambre." En las obras fueron ocupadas gran número d e perwnas á quienes por

único salario se les pagaba con ligeras raciones de
pan ó semillas. Así lo refieren muchos de los habitantes de Dolores, por haberlo escuchado de labios de sus padres ó sus abuelos.
La tradición ha conservado el nombre del Primer Soldado de Hidalgo que derramó su sangre
en aras de la libertad: Justo Echais.
Ocupa otro ,lugar en nuestras ilustraciones,
la Cárcel d~ Dolores, de dond·e fozTon sacados
todos los presos. Estos se afiliaron gustosos al
conooer el plan del movimiento revolucionario.
La cárcel conserva aún su antiguo aspecto.

Monumento en Chihuahua Je~aa1ado en el sitlo donde.fué fusilado Hidalgo.

La vista panorámica de Guanajuato, que en lu.gar preferrnte tlamos á conocer, nos presenta. tres
sitios principales, el famoso l'erro llel Cuarto,
que desnudo de toda Yegetación, se vió cubierto
de miles ele. combatientes en actitud de ataque;
la mina de la "La Valenciana," asomando como
un punto blanco &lt;mtre las montañas. y que proporcionó á Hidalgo un poc1erso auxilio para llevar á cabo la difícil empresa de tomar por -asalto
aquella ciudad; y por último, la célebre Alhóndiga. de Uranaditas, que se levanta entre todos los
edificios de la ciudad .sobre la loma en que termina
hacia el Poni,ente el Cerro del Cuarto.
Conocidos son los detalles del -asalto por las
fuerzas de Hidalgo y de la ddensa de la Alhóndiga, la heroica acción del vali,e-nte Pípila y las
€scenas que se deS{lrrollaron al ser tomada la fortaleza.
Sólo diremos que etn los cuatro ángU'los d,e Granac1itas se ü0nservan aún los garfios de hierro que
sostuvieron las ca.bezas de Hidalgo, Allende, Al~1-ama. y Jiménerz, y las lápidas con los nombres de
tan ilmtr es caudillos.
Guanajuato es una ciudad que en todos tiempos
l1ará ncordar al Padre ele nuestra Independencia.

también las juntas r esenadas de los primeros caudillos, las felicitaciones que el pueblo de :Morelia
tributó al i'lustre Cura. y los ofrecimientos de los
patriotas que con ardor· deseaban seguir bajo sus
banderas.

Fué e.sta ciudad el calvario de los primeros caudillos.
Largos día8 de cautiverio pasó Hidalgo en el
I-fo,pital Heal, Eirviéndole cL calabozo la pieza que
se halla bajo la. torre de la capilla, lugar que han
conservado las autoridades con escrupuloso cuidado, para glorificar al héroe. El cubo de esta torre
es cuadrnngular. y en la part-e que da á la calle
presenta tres ventanillos. Los touristas visitan ese
sitio, evocando el recuerdo d e, aquel anciano que
dió su vida por librar á México de tutela infame.
En el centro de la plaza principal se levanta
majestuosa columna de orden corinto, sosteniendo la estatua de Hidalgo, que es de bronce y de
gran tamaño.
Se asegura que en el lugar qll'e marca el monumento se efectu.ó la sangrienta ejecución, y sobr2 el particular se han emitido dive•rsas opinio-

-- ,

1

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A~' )~"'

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a .EL PUCRT

La Ciudad de Morelia.

En la finca de dos cuerpos que hoy ocupa el
Monte de Piedad ·de Morelia, se alojó el Sr. Hidalgo al t.omar -e·sta importante plaza, penetrando
Templo da San Francisco, donde estuvieron sepultadvs los restos de Hidalgo.-(Cbibuahua. J
oon el grueso del ejército el 1 'l' ele Octubre de 1810,
cuando lo habían he-cho ya dos días antes, varias
En l\forelia existen otros dos lugar2s históricos nes, prevaleciendo las de los que reconocen esé
secciones. Aquellos antiguos muro:s presenciade
no menos importancia: la casa qu,e, habitó Mo- sitio como el lugar del cadalso del Cura d€ Dolores.
1·on notables escen-as, las labores del Padre de
Telos
y la de- la antigua Cárcel Correccional, una
La histori.a nos dice que la ejecución se efectuó
nuestra Independencia para organizar la adminis- .
tración que se -encontraba sin autoridades, y para de cuyas ozlclas s.irnó de capiHa al Cur-a lfata- á espaldas del Hospita,l R·oo.l, y ahí se halla la plaza pública actual.
dar orden á su ejército; esos muros presenciaron moros, en víspera ele ser sacrificado.

Carcel de J)Jlores,

i;asa ael Sub-del,~a110 en Dolores.

�EL MUNDO lLCTSTllADO

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

i

Reliquias históricas.

Compldamos nuestro material con l,a publicación
de un grabado que represe'1ta el mas notable escaparate del Museo Nacional, que encierra reliquias históricas ¡rortenccientes á Hidalgo, Morelos y Guerrero, p~e,!1d~ de ~ran estnnac1.~n, que
son vi~tas con positivo rnteres y gran carino, por-

Domingo 16 de Septiemb_re de 1900.

EL 1úUNDO ILUSTRADO.

El Sr. Gral. Diaz en Santa Fé.
PRUEBAS DEL CANÓN MONDRAGÓN.

En nuestra edición diaria, dimos á conocer los
resulta~los obtenidos en ,las prueba.s verificacfos
el clonungo en Santa Fé, con el mateTial de monta~~ y bata]!~ _y carabina sistema }Iondragón y
(·anon automahco sistema 1-lolschkiss, resenándonos para este semanario las fotografías tomadas
por los fotógrafos de la Escuela :)1 acional Preparatoria .
La pri.Inn·a de estas fotografías, representa al
Sr. Presidente de la Repúbli ca en las lomas de
Santa Fé, acompaüado del Sr. General B erna rdo
RE~1es, Ministro de la Guerra, y de los Generales
Lms
E. Torrrers,
J nan YilleO'ao::
l~a.:.,
•
o ~, Etwenio
o
con, Ingerneros Daniel Garza y José ~Iondragón,
Don Fernando de Teres,i. Oficiales dd Estado 1Ia1

V

Les Seaores Prtsldente Y Ministro de la Guerra, presenciando las pruebas con el Material Moudragón en Santa Fé.

Los disparos se hicieren en dos seo:ies, siendo
la primera de ciento V'E&lt;inte y Ja
segunda de
setenta, con todo éxito, pues las lineas de blanco3
fueron &lt;&gt;espedazadas por completo.
Después el ei heehos los tiros, se fueron á verificar los impactos, querlando con el número de
éstos perfectamente marcados en t elas v bastido1,rn de los blancos, la precis.ión en la }:mntería
que apenas fué necesario ratificar algunU.s veces
durante los dis1rnroS', por el retroceso ligero Ua
la p.ieza.
En cuanto á la rapidez, quedó comprobada con
el hec ho de que toda la serie de disparos se hizo
en sólo media hora, á pesar ele los frecuentes
ca1nbios ele objdivo y movimientos que se imprimieron al cañón por orden de la comisión, cuyo
secretario tomó nota detallada de cada uno de
los disparo,s y del resultado final de las pruebas.
A las doce del día se dió por terminada la
pm.•ba, de la cual se rendirá parte detallado á
la Secretaría de Guerra.

•

I
Reliquias de l a Indept::ndenela que exisreu en d Museo N11.cional.

El último grabado de Chihuahua que damos á
conocer, representa el templo de San :Francisco,
llamado antes capilla de San Antonio, correspondiente al oonvento de aquel nombre, donde estuvo sepulta,lo el tronco de Hidalgo hasta el
año de 1823, en que junto con los restos de Allende, Alda.ma y J iménez, fueron traídos de Chihua-

preparatorias, quedó solemnemente instalado el 15
de Septiembre de 1813, siendo :ms mielllbros Dou
Ignacio Rayón, Don José Sixto Berdusco, Don
José María Licéaga, Don Andrés Quintana. Ro"o,
Don Carlos Marla de Bustanrnnt,e·, Don José María Cos, Don José María Murguía, Don José i\Ianuel ele Herreras, y como Secretario Don Cornelio
Ortiz de Zárate y Don Carlos Enriqu,ez del Castillo.
En el recinto del templo parroquial de Chilpancing-o, se desarrollaron las má:, con:movedoras
escenas.

casa doode estuvo enea¡ lll•dO Matamoros.

cuantos visitan el salón de Historia del referido
Museo.
Entre los cuadros que se cor:nservan -en ~te mismo salón rep roducimos igualmente el del Corregidor de Querétaro, Don Manuel Domínguez, esposo dll la heroína Doiia Josefa Ortiz. El cuadro
está pintado al óleo y es de gran tamaño.
El Coronel Mondragón disparando con el catión aut;omatico S. Hotscbldss.

yor !el Sr. Presidente y 1Iinistro de la Guerra, ohSErrando los efectos causados por los proyectiles
del cañón ele campaña sistema Jfondragón.
Otra de estas fotografías representa al cañón
automático sistema Hotschkiss lanzando proyec-tiles y el cual está manejado por el Coronel Manuel hlondragón, estando presente la Comisión
compuestc. del General Salamanca, Coronel Luna, rreniente Coronel Dávila, Oficiales y paisanos
pe5encianc1o las pruebas.
La tercera. ele las fotografías representa al Capitán Méndez en el momento de hacer un disparo con el cañón de montaña sistema l\Iondragón,
estando presente el Gen eral S,1las para ver el efecto del retroceso de la pieza después del disparo.
P r r último, la cuarta fotografía representa al
mismo Oficial clesempcfiando · el servicio ele apuntador en .el eañón ele 75 m\m. de campaña sistema, Monclragón, haciendo fuego á tiro rápido;
viéndose iel rastrillo de la contera fijo en tierra, y
á los sirvien tes proveyendo de municiones la boca
ele fuego.
Los resultados, como se r e-corclará, fueron notables. Uno ele nu e,stros grabados representa el número de v-eces que los proycti1es toe-aron en los
blancos.
Dirigió las pnrnbas el señor Coronel 1Iondragón y asistió á ellas la comisión que estudia el

Rtiu-ato del corregidor de Querétaro, D. Manuel Dom1nguez.

hua á la capital de la nación, para recibir el homena;e del pueblo agradecido.
La parroquia de Chilpancinga.

Este templo se ha hecho célebre en nuestra historia, por haberse reunido bajo sus bóvedas el primer Congreso Mexicano. Después de dos juntas

•"

Tlros que recibieron los blancos.

arma

:r que ts tá formada por el se1ior General

Iiprncio Salamanca, Cocoronel Gilberto Luna, Te-mente Coronel Rafael Dchila y Secretario Oc-am-po1 así como el capit;ln ,ntranjero Anclerson, representante de la casa constructora "Hotch-

Las pruebas dieron principio á las nuesrn· de la
mañana, haci1e,ndo uso ele granadas comunes con
espoletas de tiempo. Hizo los disparos el señor
1Iondragón que, antes ele principiar el cañoneo,
fijó su horquiIIa ele tiro para pr.ecisar la puntería.

kiss.''

7'
1 •

Fortal en Ac!mbaro, donde HidalgoJuéJelicltado por
PU nflmbra'Tllento de Generalfsltno.

Sres. Generales LWs Pf:re.1 Figueroa, Manuel Gon.zález, Porf.-lo Dtaz, Féllz Dlaz.
Grupo tolll8.do el afio de JSGG.

El Capltli.n Mén.:ez en el momento de hacer un disparo con el cañonde l[ontaña S. Mondregón.

El Capitán Méndez sfr;iendo de spnnlador en el cafl6n de campaña S. :Yondrag6n.
haciendo fueJo á tlro rápido.

�EL MUNDO ILUSTRADO

JJellezas me.ricanas.

ARPEGIOS.

Domingo 16 de Septiembre de 1900. ·

Domingo 16 de Sept:embre de 1900.
111ne:ría. La queja justísima de Juanito se con1&lt;:ntó largamente en las veladas de los buenos provin-

Siie,mpl.'eextrañoal placer, ya si~ remedio
Voy al mañana con la fe perd:da,
Sin cesar abrumado por el ~ed~o
Que lentamente agostará m1 vida.

ciald.

Porque rudo en mi pecho ~ dilata,

T

y á mi exisbencia su poder impone,
y es torrente sin cauce que arrebata

Todo cayó á tus plantas triunfadoras,
Problema tras problema resolviste,
Eres gigante, humanidad, que hiciste
Surgir la luz con que la senda exploras!

Cuanto á su curso arrollador se opone.
Quisiste ddernerlo, Y de mi ~na
La onda te ha llevado en su corriente;
Tuvo quie ser, la pálida azucena.
No, no puede luchar con el torrente.

Al fuego de la ciencia que atesoras,
Lo arcano, lo profundo, no resiste;
Sólo el placer de consolar al triste,
En tu soberbia sin igual ignoras.

Tu poético amo~, tu v~rgen alma
Que soñó con el bien, qU1so del llanto
Secar las faentes -al vo_lver la calm~
A quien sufrió en la vida, tanto, tanto.

Tú dejas al que sufre en el olvido,

Y en tu loco desdén, de la tristeza
Jamás el llanto ·acerbo has recogido.

Algo secreto que se esconde al mundo,
En mí pudiste sorpren&lt;lier, _Y llena
De infinita ternura, tu profundo
Amor me diste al fin; si eres tan buena!

Y si orgullo es tu ley, tu ley, fiereza,
Avanza humanidad que no has vencido
Y aún eres miserable en tu grandeza.

A su impulso por tí de~con~cido,
De tu alma escarpáronse nsue~os
y á mí volaron á formar el mdo,_
Como hlanca.s palomas, tus ensuenos.

II
¡Notiemblo,no,ui cederé á tu embate,
Atleta del dolor, tu fuerza gana,
Como el ay,sr me encontrará el mañana
Siempre firme y altivo en el combate!

y surcando fantásticas esferas,
En alas de ese amor de sólo un día,
Hiciste re-alidad de las quimeTas
Que agigantó después tu fantasía.

¿ Qué importa que la pena ee aquilate
Honda~melprcho,siesla fuerz·a humana
La voluntad que impera soberana,
Que augusta, ni sucumbe ni se abate?

1

•

Ella se despertó, y á sus arrullos

La -esperanza del bien, que es en amores

mo simiente de dolor, en los surcos por donde
va la triste romera.
J-.n t re Don ,Juan v su hermana. hubo un instante de silencio. L~s dos pensaban en el querido ausente. La señora se volvió hacia Don
Juan. Este se había puesto repentinamente en pie
y encendiendo un cigarrillo en el tubo de la lámpara, dijo:
-:l'ifaría, prepara esta noche mi equipaje : mañana parto.

II
Juanito fué desde su entrada 'en el colegio uno
de los mejores estudiantes; los pnmerus puestos
&lt;m1n los suyos, tanto en la clase d.ei álgebra como
en la de filosofía. De inteligencia clara, alma

Primavera que besa los capullos

Ro vacilo en luchar, venga pro.fundo
El sufrimiento colosal, sin nombre;
En p esares y lágrimas fecundo
Sólo de cardos mi sendero alfombl'e,
Y así, destino, probarás al mundo
QuesiE.sgrande·eldolor,más loesel hombre

. J_ua_nito em la adoración de aquel hogar. Hide Don Juan., crecido al calor de aqtL1:1los seres, era astro de sus noches, alegría de su
ah.Da.
Hasta los quince años tuvo profesores en la
propia casa; luego fué necesario que estudiase las
matemáticas, carrera diel joven, eiil un buen colegio. Don Juan echó un nudo á su corazón y
Juanito partió para una lejana y bella ciudad,
magnífico centro docente.
-Yo tengo mis ideas, había dicho Don Juun
á su hermana, cu.ando el cariño egoísta dJ la
b~~na señora negaba la conveniencia de a,1uc1
VIaJe; yo iengo mis ideas; mi hijo será lo que yo
no he podido ser. Y o no tuve un padre, quu s~
no ....
Y en los ojos de Don Juan se pintaba la tristeza. Don Juan tenía la conciencia de que 61 era
víctima de su primera humildJe, condición. Es,.
píritu despierto, hombre de natural inteligente,
fantasía llena de novelones y dramas impo,ibles,
en medio de su bienestar, de su riqueza, eneontraba uno como vacío; vacío que rn previsión de
pt&lt;ire iba á colmar con el estudio en la existe"'.lC;J.
de Juanito.
JJon Juan nunca fué esposo. A las veces, pensando en su hijo, l"ecordaba. cómo había. gustado
besos exóticos en la boca linda.mente roja dr la
bohemia que dió el ser á Juanito. La amada per¡,,grina, una de esas mujeres en las cuales se mezcla á la hermosura todo el encanto de, lo Jesconocido, llegó hasta el ignorado rincón ele aquella provincia, como una ráfaga llena de extrnii.os

JO Ulll-:!O

EL MUNDO TLU8TRA DO

Y los transforma con su beso en flores.
Hov los ,ensueños que en tropel alado
Forj·ó tu mente en las felices horas,
Y a no existen, y al v;e,r cómo han voladc
Sob1,e, tus muertas esperanzas lloras.

SRA. CARMEN RINCÓN GALLARDO DE ORTIZ DE LA HUERTA.

III
Mi juventud, sus sueños, sus amores,
Cuanto el alma ambiciona, cuanto quiere,
Sus primaveras, su calor, sus flores,
Todo se apaga en mí, todo se muere.

No puedoama rteen la existencia mía
Que romper su destino no consigue,
Hay un dolor inmenso, de agonía,
Que como eterna maldición me sigue.

Y yo que condenado á la amargura
Quise un cariño inmenso consagrarte,
Como amar, en la vida es la ventura,
Así tuvo que ser; no pude amarte.

l{amór¡ fi Villa/va.

JUANITO.
I
La casa, una antigua. coostruc(,•ión española,
de muros eminentes, pesadas puertas. ventanas
guarnecidas de fim-ro, temía aspecto monacal; aires como de mansión, á cuya sombra paseaban
frentes meditabundas cubiertas die, níveas tocas;
pies descalzos hechos á correr tras la cruz; almas
bl-ancas cun; y aloorgue de las melancolías. Pero no· 'a11í no habitaba la santidad sino la industria. 'Aquella no era casa de oración: de sus techos sólo surgía el himno del trabajo.
El caserón hacía esquina: por la una calle dos
grandes puertas daban acceso á un detal de jabones; por la otra una verja, antes d@rada, siempre de par en par y cuyos barrotes festoneaba
una enredadera de cundeamor, permitía la entrada en la mansión del jabonero.
En ~l pueblo la casa no se nombraba de otra
suerte sino "la jabonería." Su du:eño y habitante era un industrial enriquecido que abastecía con
su comercio de jabones los pueblos comarcanos.
Una noche á cosa de las nuew,, estaban en la
sala de la jabonería dos personas: la una, viejecita de cabello nevado, irostro plácido, manos y
piernas rígidas, sobre una silla gira:tbria y rodante, ,e,n un rincón de la pieza, dormitaba. Leía la
otra persona á la luz de una lámpara, en el centro del salón. Era un hombre todavía joven, de

complexión robusta, tez mate, ojos y barba ne- de María· María, la hermana mayo'l.·, la primogégros, cabello ·e nsortijado, aspecto burgués. Y_es- nita. de Ía anciana, suerte de providencia dotía blusa y pantalones de dril obscuro; los pies, méstica. Ella era el alma del hogar¡•, Cuanto al hometidos en pantuflos de grana, fulguraban con el gar decía relación estaba ella acostumbrada á resotverlo por sí y ante sí. Dócil á tan bla1Ddo yuoro de los bordados.
go, el dueño ele la casa sólo telilía para ella graTodo en aquel hombre estaha diciendo cómo
titud, por cuanto la •áda de esta bu.eina señora
era el único rico de provincia. La propia sah lleera una continua of.renda en -aras del cariño á los
na de baratijas, adornos del peor gusto, mostrasuyos. Ella renunció al amor por el hogar. Ella
ba ser el búcaro de aquella flor silvestre, flor de
no había sido esposa por ser hija; y prefirió á ser
eslamlmis dorados, pero sin aroma.
madre ser hffi'Ill-ana.
De pronto la anciana somnolente abrió los
Luego de &amp;ell1.tarse dijo á su compañero de sala:
ojos, y moviendo la boca un poco torcida de suyo,
-Bien, Juan, esa carta de nuestro · querido
articuló un sonido extraño é intraducible, mitad J uanito es cosa muy extraña. Llamarte á la cagrito salvaje de esos que la fantasía escucha. en rrera, sin motivo. El, tan juicioso siempre ... . .
los campos, á me,dia noche, mitad inflexión de enfermedad no ies. No hubiera podido escribir,
humana garganta.
Además, el Director ....
El leyente impresionado preguntó:
Don Juan convenía con su hermana en que al-¿ Qué tiene, madre? ¿ Quiere usted irse á go extraordinario pasaba á J uanito, y se dispodormir? Y sin esperar 1,e,spuesta cerró el libro, nía á partir, rumbo á la gran ciudad donrle ei
marcando la página cuidadosamente con una tira niño estudiaba.
de papel, se fué á la anciana, puso en la frente
La cart:i lra lacónica : "Tu visita ruclnEual--de ella un beso, y comenzó á mov.er la silla ro- decía-tan querida para mí, por primera vez en
dante hacia las piezas interiores, mientras excla- un año ha dejado de ser periódica. ¿Por qué, mi
adorado papá?
maba en voz alta:
-María, ven María: es menester acostar á
En este rvno de afecto continuaba. En resnmm, le ped.ía que fu.e.se á verlo.
mamá.
Al cabo de una media hora :entraba de nuevo
Este dulce reclamo del amor filial hizo honda
en la safa el hijo de la inválida, esta vez seguido impresión en los sencillos moradores de h ja-

•

perfumes; como una brisa que cruzó los azulr3
mares, verdes cumbres, y bosques de laureles y de
rosas.
Don Juan, entonces mozo de cuatro á cineo
lustros, lleno de fuego el corazón, amó á la linda
aventurera que llevaba consigo en son de venta
rosarios de ámbar, rosas de Jericó, fragmentos
de la propia cruz donde fué victimado el Oristo,
objetos falsos de su mísera industria ambuhrnte,
Don Juan amó en ella la morbidez de las formas no injuriadas por el continuo andar; el dulcísimo rostro, acanelado por los besos del. sol; el
negro profundo de la cabellera; los brazos llenos
de caracteres introductibles, corazones flechados,
círculos llameantes; todo aquel encanto exótico
de una mujer helena por el perfil, española por
la mirada, y por naturaleza del amado país de
Bohemia.
Juanito fué fruto de aquel amor del criollo á
la .extranjera; amor alborofado como un torbellino, rápido y clevorante como un incendio.
Deshecha. del hijo, sin nada pedir ni aceptar
nada, una bella noche de primavera prosiguió la
aventurera su interrumpido viaje, anhelante de
correr por cuantos son pueblos y climas; acaso
para gustar en otras latitudes nuevos amores;
acaso para concebir otros hijos y sembrwlos, co•

anhelosa de saber, corazón rebosante de orgullo,
carácter serio, e'Spíritu soñador, era retraído,
afecto al estudio; gustaba de ese como pugilato
de las inteligencias, que entre condiscípulos se
lleva á cabo y pone á prueba el vigor intelectual
de los contrincantes.
Pronto fué distinguido p011 los profesores; esto
le granjeó la ojeriza de sus camaradas. Además,
él de suyo un poquillo rencoroso, guardaba contra varios de sus compañeros, señaladamente contra uno, sentimientcs no nada cristianos, antes
bien confines con el odio y con la más ponzoñosa
antipatía.
Tuvo esto origen en una escena ocurrida á su
ingreso en el plantel; escena dolorosa que nunca
olvidaba Juanito, y en la cual había sido por desgracia protagonista.
Fué una mañana á cosa de las ocho. El hacía
su primera entrada en el amplio salón del colegio. Todos los muchachos estaban reunidos. El
Director del instituto pl.'€sidía.
Provincial tímido, con aire azorado y maneras
torpes, Juanito entra en la sala, crúzala. silencioso y desconcertado entre dos coros de alumnos,
se dirige atolondradamente al Director y sin más
preámbulo le tiende la mano. El maestro, por
hacer una mala pasada al joven mozo, no estrecha

la m-ano de Juanito, y éste queda en el centro del
salón, mudo, chasqueado, rojo de vergii_enza, en
medio de la risa del profesor y la rechifla san-grienta de los alumnos.
Entonces suGEdió algo más doloroso para él.
-Siéntese usted, le dijo el Director, señalándole un pu€'Sto vacío. El obedeció. El asiento destinado á recibirlo 1,ra un banco en el cual sólo
estaban dos alumnos.
Los muchachos comenzaron á hacer despiadadas observaciones.
-"Tiene nariz de olerlo todo," exclamó uno
á media voz, ni t-an alto que escuchase el maestro,
ni tan bajo que no produjese hilaridad en el auditorio.
-¡ Qué ojos de basilisco!
-Es.te nació para asfaónomo.
-¡Qué pies!
-¡ Qué manos!
-Parece un sietemesino.
Entre tanto, los dos jóvenes que ocupaban el
banco junto con Juanito se deslizaron cautelosos hasta un extremo, precisamente la :rmr,üi
(, puesla á la que servía de asiento al provincial.
J nanito, ya cambiado el estupor en cóler.i, se
prPpara á 111Esponder á las injurias, cuando hs
moms &lt;le su lado, á una señal, se ponen d~ pie.
.El provincial graYita solo en un extrem:1 dd
banco, ;11mpr el equi\kic. y rueda baju el ,tsiento que le cae encima.
Lleno de polvo y de vergiienza, ciego de dolo:;:
y de ira, cierra Juanito contra UJ1J01 die los causantes de su malaventura y le -asesta en el rostro
una tremenda bofetada. El Dire'Ctor intenil•ne ;
la mofa cede el pue€to al -asombro; y á partir de
la ocu&lt;rTencia ya saben á qué atenerse con Juanilo
sus cam-aradas de colegio.
Sin ·embargo, las jugarretas menudearon. Se
supo que el padl.'e de Juanito era propietario clJ
una jabonería, y ya no llamaron al joven sino "el
jabonero." Po•r todas las paredes corrían versos
alusivos á la industria de Don Juan. Una ocasión,
en la mesa, al comer el pan, Juanito tuni1 náuseai:.
Los muchachos le había ingeniosamente aderezado la hogaza; la miga no era de harina, sino de
jabón.
Entre él y sus compañeros hubo siempre algo
infranqueable: d carácter de J uanito.
DiECmrió un año. Ellos duro con él. El duro
con ellos. Intimidad tuvo con muy pocos; odio,
sólo para uno. Quien inspiraba en J uanito este
invencible sentimiento de repulsión, era un rnow
alt~, d~lgaducho, de, grandes piernas, ojos zarco,,
pehrub10, lleno de prejuicios de raza á pesar de
lo dem-00rático de su figura y de su nombre.
Este era el mismo jovm á quien Juanito abofeteó cuando la ocurrencia del banco. Se llamaba
Gil Pérez. Los muchachos, jugan1o con las letras de~. nombre l_o apodaban "Pe1·eJil."
. Pere;pl y Juamto se abominaban mutua y cordialm~mte. Una mañana corrió ~mtre los alumnos la nueva de que los dos jóvenes se habían de~afi-ado para el jardín, á las cinco, después de las
clases.
Todo el colegio se dispuso á presenciar un espectáculo extraordinario.
Perejil era lenguar-az, insolente; orgulloso de
que antepasados de él habían muerto en def-ensa
de la Patria, decía á menudo:
-P?r mis venas corre sangre de héroes.
Taciturno, austero, Juanito inspiTaba en sus camaradas un sentimiento ind·dinible extraña. mezcla de antipatía. y respeto.
'
El tema palpitante era Perejil y Juanito. A
la ~ora_ del almuerzo, en los cnrredores, en las
habitaciones, por todas part-es se entablaban diálogos.
-:f!oy le bajan el_gallo al jabonero.
-·No sabemos, chico; ese Juanito no es tonto.
Recuerda su estreno en el colegio.
-:-AqueHa fué una casualilad. Perejil nunca
qu!so arreglarle cuentas. Pero ya ves; á cada cochmo se le llega su San :Martín,
En otras_ convHsaciones salía peor librado el
pobre Juaruto. Una y otra parte le Han adYer-sas. En un grupo decían:
-Es un presuntuoso.
-Y un cobarde.
-}fe alegraré de que Pere'jil lo medio mate
-Y yo.
-Y yo.
En ese momento ingresó Perejil al círculo, muy

�Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Arpegios</name>
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                    <text>Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 die Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ESCLAVO
(€special pará "€/ Jr{undo Ylusfrado")

CANTO ÚNIQO.
Dió un profundo suspiro, delirante
examinó el revólver homicida
y con 1mño nervioso y vacilante
escribió á una mujer su despedida:
"Leonor: desde las pwertas de· la muerte,
"que por mi propia mano abrirme espero,
"lo que en el mundo me otorgó la suerte
"voy á decirte con mi adiós postrero.
"¿ Soy Ul!l cobarde, un criminal, un loco?
·'Dejo á. la ci,~ncia el diEcernirlo; y cedo
"a:l impulso fatal que, poco á peco,
''ha creado en mi álma de vivir el miedo.
"Con faz huraña en ébano esculpida
"y sangre cual los trópicos ardiente,
"en un hogar de esclavos, á la vida
"me condenó el destino indüerente.
"Del Íá.tigo del cómitre el chasquido
"me mostré&gt; los deberes de la infancia:
"como envidié al condor que desde el nido
"ve con desprecio al hombre y la distancia.
"Del algodón loo copos escardados,
"que en miis manos blanqueaban corno lirios,
"oyer on mis &amp;uspiros apagados,
"y la ruda canción de mis delirios.

"¡ Qué á menudo un ministro presuntuoso
"nos :z:armba, en el rústico san~ario,
"en~:zado en lenguaje conceptuoso,
"el imponente drama del Calvario!
"Y allí, con nuestra carne lacerada
"y reventando el corazón ele pena,
"repetí-amos á coro la balada
"del Kiño Dios, en cada Koche Buena.

"¡ La redención! ... ¡ la cruz! ... ¡ Estéril cuento!
"¡ poética visión del afligido!
"vanas palabras que dispersa el viento
"y no van más allá que del oído!
"¿ A qué representar á nuestros ojos
"nn Canaan vedado á nuestras huellas!
"era hablar ele perfume á los abrojos
"y al topo del fulgor de las estrellas.
"Dos lustros ví del sol los resplandores
"dorar el tcjaván de mi cabaña,
"las mieses madurar en los alcores
"y derretir la nieve en la montaña.

"¿ Purgábamoo un crimen ignorado?
"¡ quién lo sa.be! A la sórdida avaricia
"de un amo cruel, nos arrojaba el hado :
"¿ era destino ciego? ¿era justicia? ...
"Un día, inolvidable en mi memoria,
"con el pirmer albor de la mañana,
"de "libertad" el grito de victoria
"resonó en las ptaderas de Luisiana.
"Era que un hombre, corazón de armiño,
"á quien tornó la ,suerte en poderoso,
"tuvo p:edad del inocente niño
"y comprendió el martirio del esposo.
"El baldón descargó del humillado,
"habló de "humanidad" y de "derecho"
"y desgarró el capuz ele lo pasado
"con la luz propia de su noble pecho.
" ¡ Libertad! ¡Libertad! Sin alborozo
''los eiclavos los ¡ hurras! escuchaban;
"y cual si la emoción ahogara el gozo,
"llorando Ynos á otros &amp;e abrazaban.

"Hallé á mi padre con semblante austero,
"heijllo estatua, en la puerta, co-;:itemplanda

"á los bueyes sestear en el otero;
"mientras, mi madre oraba, sollozando.
"JJ.l Y&lt;:r su llaJ1to, dije :-"madre i,,ía,
"¿ 'JUé infortunio tm J.ígrimas ,lcsato i'"
"¿ nos han vendido r.~,1,c ?"-"La alegría
"-me resp.ondió--también, á veces, mata."
"-Ya somos libres, ¿ sabes? Nuestro ruego
"oy5 Diu~ y ha &lt;:ambiaclo ,: li• vtra suerte."
'·· -.."',n lrn. ·¡·
'
D.1er:o
t l•ºJtO
mue1i,u: Y1'1t,, senor
"que sólo es libre el negro con la muerte?
"-Por Dios! no digas tal : hoy de la garra
"del. capatáz nos arrebata un hombre.
"-¿ Un hombre dices? Dame la pizarra,
"quiero aprender á deletrear su nombre.
"-Sí, sí: de un hombre blanco, en la ternura,
"cabida halló nuestro 'hondo sufrimiento,
"compasión nuestra inmensa desvenium
"y fin de los esclavos el torn1ento.
"Así fué: como el águila aJtanera
"que los espacios hiende en lontananza,
"abrí las alas y por vez primera
"supe lo que eran patri~ y esperanza.

"¿ Por qué me trajo á tus nativos lares
"como un estigma la contraria suerte?
"; por qué supe de tu alma los pesares?
"¿ por qué mi corazón despertó al verte?
"Eras madre y esposa; más sabías
"que el falso compañero de tu techo
"traicion~ba tu amor, y te morías
"de celos, de tristeza y de despecho.
"Una tarde de Otoño, en la ventana
"miré asomar tu rostro peregrino:
"no estabas triste v tu mirada ufana
"exploraba á lo lejos el camino.
"De pronto apareció por la Yereda,
"á. trote largo, en alazán brioso
"que levantaba obEleum polvareaa,
"un jinete arrogante: era tu esposo.
"Fué breve y angustiosa la entrevista
"que escuché sin quererlo tras el seto:
"hiciste tú de mi alma la conquista;
1
'él puso en mis oídos tu secreto.
"De tus querellas con acento brusco,
"hizo escarnio, en razones oprobiosas :
" ¡ era. el Sileno del jarrón etrusco
"junto de Ofelia deshojando rosas!
"Al oír sus injuri11s, quedé yerto:
"testigos de sus viles ignominias,
"fueron no más los pájaros del huerto
"que libaban la miel de las glocinias.
"No se paró á mirar tu faz turbada
"1li á medir su vergüenza y tu amargura;
"arrendando el corcel, por la calzada
"se marchó cabalgando con premura.

"¡ Con qué ansiedad creciente é inaudita
"devoraron tus ojos el sendero
"por donde indiferentes á tu cuita
"se alejaban caballo y caballero!
"Bajo el corintio pórtico carga.do
"de hojarasca rugosa y de crisálidas,
"te ví posar el rostro demacrado,
"con laxitud, sobre tus m~nos pálidas.
"Ponía se el sol : sus ravos desi~ales
"quebraba, rutilando, en la armadura
"de un guerrero teutón, cuya pintura
"del pórtico adornaba los cristales.

"A mi agitado espíritu, o,adía
"trajo la noche; á mi pasión fiereza;
"te vi indefensa, y á llamarte mía
"me instigaron la audacia y la torpeza.
"En un rapto de loco ó &lt;le mengt111t1o
"á que inseusato vértigo me indujo,
"asalté tu mansión romo un malvado.
"¡yo que tímido fuí como un cartujo!
'' Iba á enhrir de be~o, tu:; mejillas;
"más al verte c:mvulsa y aterrada,
"se doblaron temblando mis rodillas '
" y h m,' cuando caíste desmayada. '

,
• 1

" ~'Xo he ~u~Ito á verte desde aquella noche,.
cruzare
Jamás
por tu carrera ,·
·
"m
.
.
.
,
m1 conciencia est{l exenta de repro&lt;.:he •
pero nvll' sm ti, ¡ como pudiera!
,,

•

•

•

I

,

,

"De tu desdén, el cárdeno silicio
" da h a. amenguado mi pasión salvaje;
'
"na
J. hoy_ que hago de mi vida el sacrificio
pido a tu compasión un homenaje.
" "Bien ~é tque ni un soJlozo, á mi partida,
.,amargara u corazón sensible: •
.
) separa nuestras almas en la vid;:.
de dos razas, el odio inextinguible."
~·~

Pleg? 1a earta, aseguró Ja nema,
preparo el arma con añín creciente
Y de _la muerte el tétrico problem;
asomo entre los pliegues de su frente.
d · Ya pres~o á disparar, surgió á su vista
e un ane1:mo la angélica fi !!llra.
,..
ó
'
Y 1e íJJJO
c0n lástima: "· EO'oísta 1
" e:· bebes t'u so'1o el cáliz 'de ºamargura?"
.
-P11dre no puedo más . me al100'a la
c0 t t'O ¡ h ,
'
a
pena
~ es
a uesped con vif'ible anhelo-- ,.
evueh:em~ al. azote .V la cadena,
pero dale a m1 espíritu consuelo. -

Los alrededores de los Alpes.
EL TIROL

d

-Yo te dí libertad, y ¿ qué la hiciste?
yo. te ?rranqué al dolor: ¿ así me pagas?
-¡_Que .pude hacer! -¿ Lloraste con el triste?
¿ O1catr1zaste sus abiertas llagas?
·
. -Si no he aliviado el infortunio 11geno,
i mmenso es el que embru-ga el alma mía J
-Busca s~láz dentro del propio seno:
j para morir hay tiempo todavía!
Enfrena la pasión que te &lt;lernra
dueño sé de tí mismo, y á tu alm~ ·
vendrá la paz que tu desdicha implora
i sólo en el pecho limpio entra la caln~a!
Calló la voz; Y la visión mentida ·
que humana forma revistió en la mente
perturbada del mísero suic:da
fué desapareciendo lentamente.
Transfigurado y grave, con ternura,
de la fantasma contempló las huellas.
y en, su_ hosca ~az, como la noche ob;cura,
las lagrimas bnllaron cual estrellas.
Descargó el proyectil en iel remanso.
'
mmov1_I cual esfinge, halló descanso
y el Cielo pewetró en su pensamiento.

:ªªg? )a- carta Y arrojóla al vierto;

D~, su espíritu inq11ieto lo sombrío
parbo en alaR. ele mística pleQ'aria;
Y con paso. 111 presto ni tardío
se intiernó en la floresta solitari.a.
St. Louis Mo., Septiembre de l900.

.Caura }r{ér¡oez de C!uen::a.

El sport alpino, completo, no e~tá al alcance de
todos los vigores ni de todas las audacias.
•Para escalar los nevados picos de la J ungrau
ó del Monte Blanco, nee;esítase, á más de una absoluta serenidad y de un olímpico desprecio del
peligro, una fuerza física _suficiente para resisi~ir
las fatigas de esas ascens10nes. En consecuencia,
pocos son aquellos que se atreven á sorprender de
cerca las bellezas a-lpinas, y la. mayor parte de loE
"turistas" se conforman con toear las vertientes
tan .sólo de los colosos de n ieve. Es cierto que
algunos picos de mediana a.ltura pueden ser e~calados con toda· comodidad v sin peligro alguno,
mediante los funiculares que en diferentes sitios
se encuentran en explotación; pero tales "paseos"
están muy lejos de revestir el verdadero earácter
&lt;le una excursión alpina, cuyos encantos no radican únicamente en los incomparables horizontes que se ofrecen á 1~ vista, ~ino también en, las
peripecias que es preciso sufnr y en los obstaculos que hay que vencer para alcanzados.
.
En las primeras ondulaciones que anuncia!1
el terreno a.lpino, es donde los cuerpos menoo vigorosos y los espíritus menos auda~es encuentran
campo para ofrecerse, en proporciones más modestas los encantos del sport alpino, y por tal razón,
Vorarlberg austriaco y el ~ir~l, llaman
año por año á centenares de excurs10rnstas que
acuden á "flanear por las montañas y á _beber naturaleza," según la expresión del conoCido apologista del Tiro!, Dr. Oh~stomannos.. , .
y en verdad que el Tiro! es un nnconc1llo encantador de tierra europea, cuyas bellezas na~urales dejan honda y duradera _im:Pr,esión, en qu_1en
las haya visto, porque sus paisaJes ofrecen. caracteres que no sería posible encontrar en nmguna
otra parte.
Aun cuando el Tirol está de lleno ~entro ~e los
dominios de la civilización, }a banalidad aun no

:1

ha sentado sus reales en sus montañas gigantesl.11.S ni en sus minúsculos valles, y todavía ofrece
el inefable atractivo del reposo absoluto y completo, lejos de todos los ruidos que despiei1tan
bruscamente y oue, en el homogéneo adelanto de
los pueblos, tienden á igualar todas las regiones y
á ir borrando las peculiares notas que el transcurso de los siglos ha impreso en cada comarca.
El apartamiento relativo de la región ha traído como consecuencia que la vida de sus habitantes haya conservado todas esas ingenuida'des
que enca~tan al viciado habitante de ~as ciudades: los tiroleses son francos, lea,les, mocentes;
sus trajes son propios y pintorescos; sus costumbres sencillas y casi patriarcales.
El paisaje del Tirol es un~ a~mirab!e. amalgama de paisaje a.lpino y de pa1saJe mendional.
Al pie de monta.ñas, cuyas verti_entes esmeráldicas deslumbran por la abundancia de su vegetación para transformarse más tarde en cam-

pos de hielo, se miran boscajes exuberantes, cual
sólo los hay en los países del Sur.
Las casucas de madera surgen por doquiera,
va escondidas entre los umbríos arbustos, ya empinadas en lo alto de las rocas, en eterno desafío
con los precipicios.
Las ascensiones á la montaña tirolesa, en tesis
general, s0n mucho más fáciles que las alpinas
propiamente dichas. Pero para el que quiera
ejercitarse en mayores excursiones, hay también
Yasto campo en el coirazón mismo del Tirol. Por
ejemplo, la ascensión al Grossglockner, la cual,
aun pa.ra muy experimentadoB alpinistas, ofrece
árduas dificultades.
Ofrecemos hoy á nuestros lectores a:lguno5
paisajes tomado~ al azar de entr~ los muchos hermosos del Tirol y estamos satisfechos de haber
tratado, siquiera sea ~omeramente, de ~na comarca europea encantadora por excelencia, am1que no figure preferentemente en las guías ele

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

Domingo ~3 d-e Septiembre de 1900.
á bordo del "Franm," hasta el confort hasta el refinamiento, y acabó por no tener si~o aquel canasto de trapero. Llegó á comer carne cruda, á
b_eber nieve fundida; y goloso, en medio del desierto de hielo, llevaba rn gnla hasta fabricarse
confitura y juguetillos de boca con el ollín que
dejaba en su chimenea de hielo la grasa de foca
mal q11emada.
.
¿ Qué vellocino de oro tentaba su codicia v le
imponía tan crueles torturas y tan grandes sacrificios? ¿ Tras de qué tesoro oculto corría desnudo, hambriento, tiritando, acosado por las fieras
y atenaceado por todas las inclemencias? ¿ Qué
iba buscando ese hombre? El polo; es decir, un
punto matemático, una abstracción, nada, en suma. Y tras de esa quimera que debía disiparse
entre sus roanos al llegar, si llegaba, á alcanzar-

los "turistas" para quienes
Europa no es más que un
"cartabón" que ni entienden
ni profundizan.
Pero tal-es cualidades no están r eñidas con otras, de que
no puede prescindir el hombre
culto, aun cuando esté enfrente de los más puros goces de
la naturaleza: en el Tirol hay
cómodos hoteles, buenas mesas, casas de baño, etc.
El veraneo en el Tirol aumenta todos los años de una
manera considerable, y con el
tiempo es seguro que llegará
á hacer una seria competencia
á Suiza. El gobierno austriaco
manifiesta ~!Tan interés hacia
esa parte del Imperio.
L a "posta" tirolesa es genuina: un carr icoche que os
conduce entre tumbos v retumbos por las carretera~, al
son de cascabeles v al ritmo
ele la corneb.1. dei' postillón
que aturde el aire con sus melodías y que. cuando Re agota
la fuerza pulmonar del filarmónico. es substituída por las
agudas, g-uturales notas del
canto iirolé;:. que imita las
vrce s de las aves montañesas.
, 1
Lle¡ráis á un poblacho y sus
habitantes acuden á veros descender del carruaje y á ofreceros albergue, al propio tiempo que os encomian las bellezas naturales de su comarca
'! os aseguran que el buen
Dios, al crear la Tierra, tuvo
en cuenta colmar de bellezas
al pueblo en cuestión, muy especialmenle.
En los hoteles encontraréis
limpieza Y comodidad : nada
que sobre ~- nada que falte, os
servit1Ín chicuelas tirolesas,
frescas como una hoja de r osa v limpia;: como el agua
cristalina que rebrama sobre
las rocas de la comarca.
Y despuéi; de una estancia
larga en el Tirol, podréis volver á la eterna lucha con ánimo tranquilo y nuevos hrío~:
lo más que puede dar de sí
una región!

EL MUNDO ILUSTRADO
la, corrió dos años, eECaló mcntañas de nieve,
surcó desiertos de hielo, navegó sin barco, caminó
sin vehículo, combatió sin armas, vi ,ió sin alimento y afrontó sin fruto y sin utilidad la muerte.
¡ Qué emoe:ones ! Namen tenía un compañero,
Hansen, y vario~ amigos, sus perros. Llegó un momento en que para mantener á la jauría había que
sacrificar á algunos de sus miembros. ~ansen,
la muerte en el alma, lloroso, él, el impertérrito,
llamaba á la víctima, se alejaba con ella adonde
los demás perros no lo vieran y la sacrificaba y
destasaba. Y olvía, generalmente, con las manos
llenas de sangre y con un nudo en la garganta y
lágrimas en los ojos; le parecía haber cometido
un fratricidio. Algunas ele las víctimas figuran
empajados en la Exposición; son mártires y necesitan mausoleo.

Esfuerzo e~téril, diríamos; sacrificio inútil!
K o; con esos sacrificios, con esos dolores, con
esas energías oe iundan las ciencias y las art-es Y
rn crea la civilización . ~embrar sin saber qué;
trabajar ~in pensar en qué· e$tudiar sin imaginar
por qué, todo eso es labor úfl, íruduosa, fecunda. Cuando no es la flor de hoy es el fruto de
mañana.
Y :Xamen, yendo delante de sí, tras de un objeto quimérico y noble, sin esperanzas de éxito
ni probabilidades ele lucro, ha enseñado á los
hombres cuál es la verdadera gloria y cuál la
verdadera felicidad : Forjarse un ideal, y grande
y noble, caminar en su busca siempre, sin descanso y á. través de lo impo-ible. Sólo á esa costa la
vida vale la pena de vivirse.
~r. )Vl. Flores.

LAS FIESTAS DE LA PATRIA.

Arribo del Señor Presidente á los Campos de Aruures.

Osear ;(erz.

LOS RESTOS DE UNA EPOPEYA

la lucha, hablando por todos sus poros, cantando
proezas y conquistas, epopeyas mudas, pero elocuentes, palpitantes, casi vivientes.

, ~as Exposiciones univ_ersales dejan en el espmtu y en el corazón imborrables impresiones
de grandeza, de hermosura, de fuerza. En ellas
el hombre se manifiesta. en todos sus aspectos, en
la plenitud de su actividad, en la múltiple expansión de sus energías, capaz de todo, abordándolo todo. &lt;lesa.fiando y venciéndolo todo. En ese
caos ele invenciones y de sensaciones llega la
mente á considerar lo grande como vulgar, lo colosal como mediano, lo sublime como simplemente
en medio de ese océano, de ese infinito oleaje de
emociones y de ideas, sólo surgen, sólo descuellan,
como las cimas de una cordillera sumergida,
aquellas que rayan en lo portentoso y en lo sobrehumano.
Dos inohiclables espectáculos han tenido y
tendrán. entre tantos otros fan grandiosos, el
privilegio de haberme sumido en el estupor de
la contemplación, de haberme sugerido trascendentes me&lt;litaeiones y de grabarBe profundamente en mi memoria: la primera locomotora y los
re,to1, Yenerables de la expedición de Nansen.
Tienen una ~' otros el sello pun:z,ante de un realismo perfecto. No son copias, dibujos, ni facsímiles, son ellos mismos tales y como salieron de la
mano del hombre, ó como quedaran después de

La máquina es horrible, deforme, ridícula. Encaramada sobre seis ruedas, como una zancuda
sobre sus patas, una plataforma descubierta lleva un hornillo informe, una caldera abollada
una chimenea chaparra y oxidada. A un lado u~
barril, es un depósito de agua y una cubeta sirve
para refaccionar, á mano, la caldera. Del otro
un canasto con carbón. Una manija de encino
dos émbolos raquíticos : tal es ese prodigio.
'
Sólo mirando al microscopio la evolución de
un germen pueden encontrarse lineamientos más
disparatados, bosquejos más informes, contornos
más extravagan~es. Aquello parece no poder
mantenerse en pié; puesta en movimiento la máquina tamba.lea, tropieza, suena como un canasto
de fierros viejos; causa á la vez risa y espanto;
unas niñas, junto de mí, decían: ¡ El Coco!
Aquel monstruo atalajado al carro de la civilización lo ha paseado triunfal por toda la tierra. Aquella deformidad es una conquista regeneradora del hombre y que ha cambiado la faz
del mundo. Con aquel gérmen, incubaodo, desenvuelto, perfeccionado sin cesar por el genio humano, se ha ampliado y extendido el comercio
acrecentándose la producción, centuplicádose 1~
riqueza y el bienestar humanos. Ese ser disparata.do y deforme, se alimenta de fuego y devora

tiempo y espacio; sus rugidos despiertan á la
civilización á los pueblos aletarO'ados · á su paso.
se pueblan los desiertos, abren °sus ~ntrañas las
cordilleras. Sabe volar sobre las cimas como el
águila y cavar agujeros como el topo; es á la
vez brutal y fecundo y con las cintas de plata
sobre que camina, aicaba,fiá por remachar una
ca:dena de confraternidad y de amor entre 1~
pueblos.
Ant~ ~stas consideraciones, aquél monstruo se
hace _d1vmo; de_ siml:'le mecanismo pasa á la catego1;1a de Provide~c1a; se reía ante él y se acaba
adorandolo, y la p·edad y la gratitud humana le
lev~ntan un t~mplo, lo colocan sobre un altar,
Y negan_ ante el flo,r es y queman perfumes y entonan himnos de alabanza.
, .Si esa reliquia es símbolo del poder material
e mtelectual del hombre, las que qnedan de la epopeya de ~anse~ lo son de su energía moral, de
su valor mdómito, de su voluntad incontrastable.
Aquello es también incoherente y deforme·
de un l_ad? amontonamiento de harapos; del otr~
u_n hacm_11ento de ~rebejos. Colgajos de pieles
s1_n curtir son vestidos; un saco agujereado de
p_iel de oso, es ~l lecho; dos largas latas despostilladas son pa tmes; unos juncos entretejidos y
mal ~tados son el tr ineo; un estuche &lt;le corcho es
la piragua, dos ó tres cajas vacías la despensa.
unas maderas aguzadas y unos mazos informe~
son las armas. N ansen comenzó por tenerlo todo

Ansurez, el extenso campo destinado á las maniobras, nota saliente de los festejos del 16, era el
luO'ar donde convergían las multitudes, siempre
animosas, siempre rebosantes de entusiasmo.
De lejos, desde la anchurosa calzada de la Reforma, se veía manchado el ceniciento horizonte
de una. mañana de lluvia con la nota tricolor famdi&lt;la sobre el llano á un lado de Chapultepec y al
pie mismo de este histórico edificio. Eran las trib~nas destinadas á los invitados.

Entrega de i.na bandera.

Acer cándose, el golpe de vista de la sencilla
construcción, era hermoso, predominaban hasta la
festinación en el adorno de ellas los colores nacionales en cortinajes, banderas, airosos gallardetes
y aun en las mismas a,plicaciones florales, se haoía buscado el conjunto patriótico.
Con una extensión bien medida para dos mil
espectadores, las tribunas formaban un ángulo recto, en cuyo vértice la plataforma de honor daba
la. nota saliente del adorno, con sus trofeos mili-

fiares, sus coronas de brillantes hojas de encino y
laurel y sus gracimas escalinatas flanqueadas por
artística balaustrada.
A las diez de la mañana las tribunas habían sido
ocupadas por infinidad de personas de las más elevadas clases sociales, y entre las hermosas toilettes
-de las clamas y elegantes trajes de los caballeros,
resaltaba la nota de los brillantes unilormes de los
militares de alta graduación que formaban los
Estados :uayores de las Brigadas y de la División

Rurales antes de las maniobras.

�Domingo 23 do Septiemb_e de 1900.

EL MUNDO TLUSTRADO

{ué cariñosamente ovacionado por los millares
de espectadores que presencia??u la ~scena.
La protesta de bandera.3 sigu10 &lt;lespu~s:
Cuatro eran los cuerpos que rec1b1an una.
nucYa ensmi.a, recogiéndoseles la que duran~~ algún tiempo íué el escudo de su hono: m1ht~r.
Eran Jos a&amp;raciados: el tercer batallon ele rníantería, y et' primero, 8éptimo y noveno regimientos .
.\n111zó en primer lugar el tercer Batallón,
llernndo una formación correctí:-ima
J~n e.::te momento !ns fuerzas ioda:; que es~-a?an
en el campo pre~entaban las armas y las mus1c-1s
tocaban nue.::tro patriótico himno.
_
.
La YOZ clara, llena y vibrante del scnor Presidente, se dejó oír.
'·~:-ieñorcs jefes. oficiales y soldados del tercer batallón _:dijo el 8r. Pres.idente.-Yengo en
nombre de i',1 República, á encomendar á vuestro
,·alor, patrioli:3mo y es.tricta discip.lina, es~a ~andea que simboliza su rndepend~nc1~, sus rnstituc:ones. la jntegri&lt;lacl ele su terntono ? s1~ honor
militar. ¿ Protestáis seguirla con fi-clellda~ Y
constancia en los combates hasta ronsegmr la.
victoria ó perder la vida?
-··¡ Sí, protestamos!'' gritaron á un~ voz todos los: miembros del Cuerpo, y en .::egu1da el señor General Díaz agregó :
Tribunas.

ó que tenían encargos e::peciales en el acto que iba
á celebrarse.
El General en jefe de la División, J·esús Alonso
]◄ lores, se presentó en el 1:ampo desde á las siete de
]11, mañana, seguido de su E-=tado ::\layor, que se disti nguía de los de los J efes de Brigadas, por los
braz~le, blancos y tricolores que portaban los
ayudantes.
A 1as ocho de la mañana, Ja.s tropas comenzaron á ocupar el campo, penetrando simultáneamente á él por los amp\ios puente.5 que se construye ron en los ángulos Sureste y Suroe~te del llano.
La concentra rión de las f uerzas en el campo,
so hizo en 2G minutos, tiempo considerado corno
mínimum para la entrada ó colocación or&lt;lenacla

&amp;

M

,&lt;:t

a

.

.....,
2rn

..,.,
os

'
Caballer1a

r

-"Al concederos el amparo de su sombra y el
honor de ponerla en vue;,tras m·anos, garantizo á
la Patria con fu ndamento de las vi r tudes- mjJi.
tares que os reconozco, que como buenos y leales
soldados sabréis cumplir vuestra protesta."

•••
Xucstros grabados dan una idea del aspecto
del c.11npo, de los grupos militares más salien tes y de los actos militares c1e la imposición &lt;le
condecoraciones y protesta de banderas.
Infaut.erla.

A las diez en punto, un lejano toque de clarín,
marcando un punto de atención, indicó la llegada
del Sr. Presidente de la Jlepúb!ic, y su comitiva.
J~l toque fué repetido por los clarinc5 de todos los
cuerpos, ernuchándose á continuación batir marcha, y los acordes del Himno Xacional.
P or el tingulo Suroeste penetró la comitiva . que
iba precedida por una f-lección de gendarmes del
ejército, después de la cual penetraron al campo
los carruajes que ocupaban lo;; señores Gobernador del Distrito, Guardias de la Prec;.itlencia, el Gobernador rle Palacio y Jefe del Estado Mayor del
Rr. Presidente.
Tras el cortísimo acto oficial siguió la Yerdndera fiesta militnt\ ansio-:amente esperada, ele la
que seguramente fué uno ae 103 ados más salientes la imposición de conclecorac:ones á los miJilares que se han distinguido por sus servicios en épocas de lucha pam la República.
El señor Ministro de 1a Guerra. Don Bernardo
Reye;;, fué el primer o que recibió la condecora ción y plaea ele constancia y mérito m ilitar ele
primera clase, siguiendo después muchos hueno,;
y leales soldado,. ent re los qu;, se enco1üraha
un grupo de indígenas, que vistiendo el humilde
traje de \a gente del pueblo, vieron caer sobre
sus hombros y de las propias manos del Sr. Presidente de la República la condecoración que ganaron en el famosísimo y lege1,dario sitio de
Qnerétmo. Doce eran los indígenas, y cada uno

......,.,.,

Grupo de patriotas lndlgenaa.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 d,s Septiembre de 1900i

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

la m!:~, repuso Paolo, enseñándole la pa.lma de
y sucedió que la misera se u , 11
zá.ndose con él . p
. ,P so a orar, abra1
ln.Í.entras los &lt;ihicosª\: tmbien rompió á gemir,

CUENT O DE IT ALIA.
antiguo. Fué una ga;ibaldina feroz. El culto
del héroe lo guarda ella en su corazón. ¡ Cómo
Lucio, el zapatero de viejo, es un joven. Sus olvidar que su e•poso habí:1 muerto besando la caprimaveras brillan al sol de la tarde. La luz en- mi•a roja del GPneral patriota, cuando la "Puerta
tra en el tabuco, besa el lomo de un angora, pe- Pía!"
rezoso como un viejo poeta, y en la frente á la
De repente la ~nciana intenoga á su hijo :
madre de Lucio, suerte de :Margarita anciana, ve-¿ Qué dicen los periódicos, qué dicen de la
jezuela adorable, de blancura risueña y sonrisa guerra, Lucio?
de amor.
El zapatero sigue malhumorado, y le responde
La viejecita hace calceta; el gato sueña un poe- á su madre, casi con acr;tud, el pensamiento fijo
ma de ratones, mientras re&lt;iibe un baño de sol; en la provocadora, que por unos inst11ntes no cruLu&lt;iio trabaja, junto á la puerta, encapotado el
ceño y en la boca. un gesto de ama.rgura. De hito za más:
-Las últimas noticias son tristes para el ejéren hito, e':!ha ojeadas fuera, á la calle.
cito. ~ada bueno debe de haber,
ma&lt;lre. Hace cosa de una semana guardan silencio los periódicos.
Y cuando el Gobierno y los papeles no dicen nada . ..
La viejecita lo interrumpió.
-Han derrotado al cuarto batallón, Lucio; al batallón donde
sirve Genaro.
-Xo madre, c:ue yo sepa, repone Lucio, arrepintiéuclo,e de
haber dicho la verdad á la viejecita.
-1[e alegro. :Mejor se venga
sin combatir el cuarto batallón,
antes que lo derroten. ¡ Ay, hijo,
cómo sufro con la. fulana guerra!
Sufro por Genaro, que está en
peligro, ~' por el ejército, que está en ridículo. ¡ Dejarse derrotar por Menelick! E8o da vergiienza. En mi tiempo era otra
cosa, hijo.
Y era lo cierto: el cañón de
}Ientana la arrulló un día. Garibaldi aparecía siempre triunfador,
puesta la camisa roja, ladeacla
la cachucha militar, entre banderas.
La viejecita recuerda á su esposo; recuerda á
Discurren gentes, á las cuales ve el zapatero
aro, y prosigue diciendo:
sin mirarlas. Una mujer, flor de la plebe, gen- Gen
-Tu padre fué un héroe, Lucio. Cayó junto
til de persona, muy maja, cruza rozando su falá Garibaldi.. Otros tiempos. ¡ Qué días! Pero
dellín, de exprofeso, con el quido de Lucio; y Genaro es hijo de guerrero; él no dará la espalda
lanza adentro una miracla, insolente comv una á los neo-ros del A:frica; mientras los oficiales co0
pr0vocación. El zapatero fulmina su martillo
sobre la suela. Al golpe violento la viejecita, rran, él, pobre soldado, sabrá morir.
La anciana empieza á emocionarse. A sus puasustada, lo reprocha:
pilas asoma la ternura. Su
-Caramba, Lucio.
ardor patriótico, su fiereza
Pero nada advierte la anci11na. Desde su mumilitar, la memoria de su
llido sitial del fondo, y el pensamiento muy dis- marido, el afecto de Genatante, no mira qué pasa en la calle, á su puerta.
ro, todo el semillero de
La mujer de mirada atrevida como una provosentimiento, cor re por sus
&lt;iación, repasa. Lucio finge no verla; y asume un mejillas en ola de lágriaire distraído. La provocadora cruza una ve:¡
mas.
más; está con un hombre. A la mirada y sonrisa
Lucio no ignora el daño
de la hembra, el zapatero responde cantando :
que tales conmociones producen á rn pobre vieja. Co- i
"La donna é mobile
mo se repetían á menudo, (
qual piuma a,l vento .. .. . "
en el carácter nervioso de (
la anciana, el médico previLa vejezuela escucha, regocijada, á su hijo. Del no al joven, diciéndole:
corazón de la anciana~ como de un nido, salen vo-Tenga cuidado por su
lando recuerdos. Y no penetra la blanca viejecita viejecita. Esas excitacio- \
cuánto es dolorosa la figura de aquel joven, la nes le son muy perjudicia- l\ j
pena en el alma, y en los labios una canción :fin- les.
'
gida.
Lucio intenta calmarla. '6--.
En al11s de aquel canto, el pensamiento de la Varias veces le repite:
,_,
anciana debió de volar mucho, mucho; porque á
- Xo piense más en eso,
la postre volvía como una paloma, trayéndose en
mamá.
el pico de rosa, y en las plumas como jazmines,
Y se dice á sí propio:
memorias del hijo ausente, memorias de Genaro,
-Porque estoy de mal
el hijo menor, que hace la guerra en el país de genio hago sufrir á mi. maAbissinia. Todos los pensamientos de la anciana
dre. ¡ Qué buen bicho!
- ahora se iban, temprano ó tarde, al .Africa remoLa vieja no se tranquilita hacia las regiones insalubles donde, su querido za. De cuando en cuando
Genaro, padece hambre, se abrasa de sol, y se pronuncia entre sollozos:
afronta con :M:enelick.
-¡Pobre Genaro; pobre
En el i.ima ele la vieja sé debaten la madre y
hij.o mío!
la patriota. 1talia y Genaro, después de Lucio,
El entrecejo de Lucio ensu debilidad, su chochera, constituyen sus amore8. Ama á la patria aquella andana con amor capótase más; su boca mue-

I

}

f'

quea una mueca trágica; su mirada se torna lúgubre.
De nuevo principia á cruzar, rozando su faldellín con el quido del joven, una figura,_de mujer,
muy conc&lt;iida. Otra vez cae sobre Luc10 la mnada ·insolente como una provocación.

II.
Allá viene Paolo, el pregonero de diarios, calle
arriba. El sombrerito, casi en la nuca, deja al sol
hl. frmte. Corre Paolo de prisa, y con el haz ele
periódicos al brazo, voófera :
-"L' Araldo ! Ultime notizie dell'.Abissinia.
L'esercito in rotta. ~forte del-genera.le Vicini."
La multitud lo asedia. Hormiguean los curiosos, á los gritos. Todo el mundo sale á comprar
el pE&lt;riódico, anhelante de saber cuál suerte cabe
al ejército en la remota Abissini.a. L os centavos
llueven en la bolsa de Paolo. El no se pára un
punto; abriéndosia camino por entre los lectores,
que empiezan á formarse en corrillos, se escurre,
calle arriba, c-orriendo, y gritando:
-"L'Araldo: L'-esercito in roita. Morte del
Generale Vicini.
Los centavos diluvian. El rostro del pregonero se h11ce radiante; su voz amme sonoridades &lt;le
clarín. Aquella derrota es un triunfo.
¡ Qué diferencia de los días anteriores! No acontecía nada. La semana fué mortal para él. ~o
rncedían cosas de sensación, ni llegaban noticias
de Africa. El pueblo comenzaba á olvidarse de
su aventura de Abissinia.
¡ Cuántas noches llegó Paolo á. su desván con
una miseria en el bolsillo, extenuado de correr,
ronco de gritar, vencido por el cansancio, y triste !
Su madre lo saludaba con un beso, que era casi
un reproche. U na lámpara daba su resplandor
muriente en el zaquizamí, iluminándolo á medias,
A esa luz advertía Paolo las figuras quiméricas de
sus hermanitos, moribundos de inanición. Y á
esa luz, le pa!'ocía más siniestro el dolor -en la faz
de su madrecita; más punzadora el hambre de sus
hermanos; más espectral aquella casa de miseria.
El no olvidaría la escena de algunas noches antes. Su madre, al entrar él, 1,e preguntó:
----:¿ Qué traes? hijo.

~~fm:~ gri; 1!º~f~t;, esraha~~:~:(rnr~!~":t~
can&lt;lil .alumbraba mosfera flota~a el dolor. El
aquella angustia. ron sus claridades equívocas
Paolo, de súbito, se. deshizo de los brazos

ternos.

ma-

-?ye, ID;adre, le dijo, yo traeré dinero
-¿ De donde' h'•
·
lJO, ae d ónd,e.?- preguntaba
la
temerosa, la desconfiada.
Entonc~s él la tranquilizó.
_-N º. p1~nses nada malo, por Dios T
,
nus per10d1cos, ss.ldré á la calle, y anu·nc·10.re
º?Tiare
no-

!~~~s, ~uchasr noticias, gr!ndes noticias, noticia.s
,pen asd. Yo _las P;nsare, yo las inventaré. Tú
veras, ma re; tu veras.
P aolo había &lt;ionvencido á su madre. E
decía acariciándolo :
'sta le
ci~Bueno, hijo, corre; inventa muchas noti-

Lul'io, el zapatero, al mirar cómo la gente eo- beso á -su madiie; pero él la. besa. desde la. tumba
rre y se anemolina, sale á su puerta. En ese ins- con el pensamiento Y entre tanto la colma. á be:
tante se percibe clara, rotunda, la voz- del pre- sos, el pobre niño cvee oír la voz de su madre
que le dice :
'
gonero:
-Invouta
muchas
noticias,
Paolo.
, -"~'Ar_aldo : Ultime notizie del Abis.sinia.
L eserc1to m rotta. Morte del Genierale Vicini."
l(u/ino .Blanco Fombona.
El ,z11patero se demuda. Aquel maldito gritón
Maracalbo 19 o.
pasa.na un momento d-espués, á la puerta de su
ten&lt;lucho. La viejecita oiría aquellas voces de
reclamo; y la angustia, como una serpiente se
e~rosearía. en el a,lma de la madre y de la ' patriota.
El pre~omro con-e, calle arriba.
Y L~c10 &lt;l&lt;Y: á su madre que le pregunta:
- H1Jo ¿ que pasa? Escucho voces. Me parece quie corren.
-Nada, madre; no es nada.
y se percibe de nuevo el grito de Paolo.
El s,olo nombre del Sr. General Riva Pala&lt;Jio,
L Las manos die- Lucio se cri~pa.n. Está nervioso. es ~a smt~1,s _más acabada de una reputación lite_os pesares &lt;le su ruad.re, la m.fi&lt;lencia de su que- rana ment~s1ma y ventajosamente conocida en
rida,
. .
ambos contmentes.
a los recuerdos
. de su h ermano, la 1.gnommia
e sus _compatriotas, todo sube aquel momento á
Sus l!bros y sus cuentos, de forma irreprochasus lab10s, . todo se ir-aduce en ieste rugido sordo . ~-le, tuvieron e?-tusiasta a&lt;iogida en España y Amé-¡ Ma&lt;l&lt;l1to sea!
· llca, Y sus pnmorosas novelas tienen, especialEntre tanto_ Paolo ha llegado junto al zapate- mente para nosotros, un encanto más seductor por
ro, y ech!l al aire su regocijo, oen miradas y en vo- el sabo~· l?c_al con que fueron escritas y por la
ces:
parle h1-stonca que en ellas domina.
En e.l medio ambiente intelectual de la época
'-"~'Ar~ldo : Ultime notizie &lt;lell' .Abissiuia
L esrc1~0- 1~ rotta. Morte del Generaie Viciui_,; revoluc1onana en. que salieron á la estampa las no_La V1eJec1ta da un brinco en su aeolchado v~}as del Gener~l -Riva Palacio, agolar una edi~iento. Ahora sí escuchó bien &lt;listintamente Lu- e:1~11 (,ra un prodig10 con que ni siquiera soñaba un
cio la ve_desde el umbra;!, pálido y mu&lt;lo.
.
eili_t~r._ P~ro "lfonja y C_a~ada" y "Calvario y Tabor, ~eahzaron ese prod1g10, y hoy no se encuenLa veJezll'ela grita:
tran sm~ e1_1 las biblioteeas algunos ejemplares
-Compra el periódico, Lucio.
com~o rehqma de precio inestimable.
Y prosigue mono1oo-ando:
~ u estro culto_ reverente por las bellas letras
-Ay, Dios, qué n-u:va desgracia. j Por qué no
m~ llevas del ~undo! i Qué ser&gt;\ de mi hijo de nac10nale., y la mdicación sincera de algunos de
nues~ros subscriptores, nos han decidido á ofremi Genaro, Virgen Santísima!
'
A ~a vista de~ zapatero se le ocunie á Paolo una cer ~ lo~ abona·dos de "El M:uñdo Ilustrado " la
mentira sensacional. N adíe ignora por allí que p_u~~wación de "~fonja y Casada, Virgen y MárGenaro_ pertenece al cuarto batallón. A todos en tir, profusamente ilustrada con magníficos foel barrio, se 1~ ha dicho la viejecita. La ~os- t~~rabados to?1ad?8 del concie11zudo pincel de
tu_mbre de fingir y contrahacer noticias trae á las 1 1lla,;,ana, el msp1rado colaborador del General
en el ch:sp~nte periódico "El Ahuizote."
1mentes de. Paolo una mentira estupenda• y allí
. Los d1bUJOS que nos ha hecho Villasana, .son
e~ .Las.propias barbas de Lucio, pronump~ en V~
dignos
de la obra confiada á su labor artística y
vibrante :
-L'esercito in rotta. II quarto bataglione . . ~ tenemnos con ellos una satisfacción legítima' al
Pero_ no pue~e concluír. Los ojos y la mano poder_ ofrecerla á nuestros lectores como un homenaJe de nuestro cariño literario á la brillante
de Luc10 lo detienen.
pluma del General Riva Palacio.
~Da~ue un, peri,ódico, ruje por lo bajo el zapa~?m~_ lo habíamos calculado, la edición de "Don
iJEio, asiendo a Paolo de la blusa.
Q~.HJote- se concluirá en lo que falta del presente
. Y nervio~o, colérico, empieza á ojear el dia- ano. Y entre tanto, comenzaremos á dar las pr irio. Pao)o mtenta zafarse y eoner á su preo-ón • meras entregas de la otra nO'Vela.
pero Lucio lo detiene. Los espectantes no ;om~
Al frente ele la obra insert11mos el retrato del
prenden qué pasa. Paolo rnmudece y palidece a~1tor. hecho en 1Iadrid en los últimos años de su
de susto.
vida.
E n el interior del tabuco, la vejezuela, miLos P~i:ieros pliegos se repartirán con el núrand_o la gente mariposear á su puerta, y an- mero prox1mo, srn que suspendamos por esto l
gustiada por las voces del pregonero. trata de publicación ?e "Don Quijote," obra de la cual da~
levantarse, y _rueda á los pies &lt;le la silla, por el remos un _pliego semanario hasta su ter.minación,
suelo. Al ?:rito y al golpe de la anciana, Lucio que repetimos será en Noviembre.
vuelvie los ~JOS, y ve á su madre, caída, la frente
Esperamos que en nuestra elección sea del
rota, y la meve de los cabelloo roja de sangre.
~~rado -~e nuestros constantes abonados, cuya
. Entonces mudo, siniestro, t&gt;n un instante, á la 1lustrac1?1: no puede dejar de conO&lt;Jer los verdavista de todos, Lu&lt;iio agarra á Paolo por el cue- deros m~r1tos de las obras del Sr. General D. Villo, lo ~trae ~ sí, toma el cuchillo de zapatería y &lt;iente R1va Palacio.
lp iencaJa funbundo en el vientre del muchacho.

H~ras ,después entraba Paolo triunfante en el
zaqmzam1.
Esa noche se comió; esa noche se devoraron en
forma de queso y pan las noticias falsas de Paol o.
Desde -entonees,, todas las tardes, al salir el pre~one~o á su pregon, la buena mujer le hace esta
mvanable encomienda :
-Inventa muchas noticias Paolo
En ~odo ~to viene pensan&lt;lo el p¡egonero, calle arn ba, m1ientras vocea y reparte su periódico.
Entre uno y otro grito habla con.sigo mentalmente. y a l pensar cómo granizan ahora los cuart&lt;:-3, en la faz se le dibuja la ale!lría
y sus ºJ· 0 ,
0
dicen cosas risueñas.
'
"
. ~oy, apena~ hubo re&lt;iibido el diario con las noticias de Af~c~, malas noticias, para él buenas
n~evas, corn o a todo correr, camino de su barrio.
Por uno como or~llo ~e campanario quería él
-que en su _pa!r?&lt;lma supiesen, los primeros, las
cosas de Ab1ssn~1a. A&lt;lem-ás, el barrio es populoso.
Y aunque humilde, á toda la vecindad le sobra
maner~ ~e comprar un perió&lt;li&lt;io, sioempre que haya noticias &lt;le senaación.
El pregone!º llega á la plaza de la parroquia.
be donde_ qlllera salen caras que le í'QDrÍen. Algunos lo mterrogan familiarmente :
- ¿ Qué embu~te dice t~ papel, P_aolo?
Todos los vecmos en el barrio conocen al prego~:ro; y ~l cono_~e á todo el mun&lt;lo : desde la
recien bautizada h1Ja del genovés marmolista que
es la más joven, hasta la madrt) de Lucio ~l zapatero, que es la más viejecita.
'
. RApido ~!ercurio, Paolo vuela, echa.udo á los
/llres su gnto sonoro:
, -"[~' Ar~ldo: Ultime 11otizie dell' .Abissinia,
L eserc1to m rotta. Morle del Generale Vicini."
De los zaguanes, de la &lt;ionfitería del restaurant
el~ todas partes salen gentes á e~mprai· el p~rió~
chco. Los transeuntes, el farmacéutico el licorista, hasta las mujeres, hasta los much;chos toCorre u_~ instante de asombro, de mudez, de
do el mundo quiere tener noticias, ,todo ieJ. i:iun- estupefacc1011 . Cuando la multitud se "' h
·
d L ·
,
....o a endo anhela. ver por sus propios ojos la verdad la cima
e uc10, ya el ha corrido á su madre y beignomi1~ia del ejérc,ito; todo el m~ndo rabia por sándola, murmura:
'
Haber como han hmdo las huestes de Italia ante
-¡Madre mía!
las tropas de Menelick.
'
En la acera, Paolo agoniza. También da un
(Y

VICENTE RIVA PALACIO

"Monja ycasada, virgen ymartir."

Á NUESTROS LECTORES.
~n el. ~Úmero correspondieUite á la semana antenor hw1mos mención, accidentalmente de una
ma~nifica ~pli.ficación del retrato d¡ la Sra.
Dona Carmen Romero Rubio de Díaz, verdadera
obra ~e ~rte que se estuvo exhibien&lt;lo en uno de
los prmc1pales establecimientos comerciales de la
calle de San Francirno.
, ~oy engalanam~s nuestro semanario con una
copia ~e la menc1011acla fotografía, lamentando
mu)' Sll!ceramente que en el pase al grabado ha~'~ perdido el magistral trabajo ml1cho de su ménto, pues es imposible que la pl'ensa tipog'Táfica
reproduzca con verdad los innumerables detalles
que logró obtener el hábil fotógrafo Sr. Octaviar.o
de la ::\Iora.
En el retrato que nos sirvió de modelo, el claro obscuro es irreprchable, las blondas finísimas
del tr-aje se destacan perfectamente y hasta el brillo de la tela de sed.a se ad vierte.

�Domingo 23 de Septiembre de 1900~

La Ca..c..aa ae El A br10.

Paso de un tren sobre el Holl-Holl.

INAUGURACIÓN

DE LOS CAMINOS DE FIERRO ETIÓPICOS
La inauguración oficial del primer tramo de
180 kilómetros de la línea Djibouti-llarar, debió
haber tenido lugar el H del pasado Julio, pero
la compañía imperial de lo;; caminos de fierro de
Etiopía escogió otra fecha que no fuera la de la
fiesta nacional francesa. La inaugur-aciÓJ1, pues,
fué diferida hasta la semana siguiente.
El 22 c1e Julio presentaba un aspecto animado
l'IJ. estación de Djibouti. Un tren especial, decorado con los colores franceses y etiopes, esperaba
delante c1e la calle. Estaba compuesto de dos wagones de la. clase, de tres de 3a. y de dos furgon-es. M. Zaborowski, Inspecl:or General de la

Obras de la Federación en Tampico
Galantemente invitados por el J efe principal
d'el Ferrocarril Central Mexicano, para que visitár.amos las obras quie el Gobierno Federal ha ei:1prendido en Tampico, salimos en tren especial
hacia ese puert.o, en donde tuvimos ocasión de
conocer dichos trabajos.
El principa1 consiste en el edificio para la Aduana Marítima, cuyo gra.bado aparece entre los que
forman el paisaje que va adjunto. Su fachada
principal mide unos ciento setenta y siete pie6,
poT mil veÍilltidos su extensión longitudinal. La
constrlilcción faé contratada por lai Compañía del
Oentral }lfoxieano y dió principio en 8 de Julio
de 1896 -para termina1· en los días del corriente
mes, debiéndose inaugurar el iedificio en ocasión
de las fiestas patriM en la localidad. Las g+and8S
booegas para el drepósito de la carga entrante se
J!msieron ya en uso hace pocos días y reúnoo tod~s
las condiciones que deooarse puedan en materia
de a1n'Plitud, comodidad é higiene. La "loggia"
es primorosa en su perspectiva; dies&lt;le su piso se

Compañía, r ecibía á los invitados. M. Angoulvant, gobernador de la costa de los Somalis, llegó acompañado del administrador colonial de la.
clase y c1e los jefes de servicio administrativos
c1e las colonias.
A la una y media se c1ió la señal de partida y
el tren se lanzó sobre la vía.
En el kilómetro número 7 costeó el convoy el
río de Ambouli, en que la compañía de aguas de
Djibouti ha instalado un inmenso colector que
alimenta de agua á. la ciudad.
En el kilómetro 18 pasó el tren sobre el puente
del Chébélé, excelente colilstrwcción arquitectónica.
El "Khmasin" ó viento caliente del desierto
comenzó, entonces, á soplar con violencia, mientras que el desierto mismo, con toda su desnudez,
desfiló ante la comitiva inau guradora.

dominan las aguas del Gol.fo y las de los ríos Pá-•
nuco y Tamesí, entre los cuales se levanta. La comunicación á la ciudad se hace por un puente
de madera qrne será substituído eon el tiempo por
uno de fierro y acero. Puede decirse que la ubicación de la Aduana :Marítima de Ta.mpico es la
mejor; por un lado está bañada por las aguas del
mÍS!JlO Pánuco y por las del citado Tamesí por el
otro; el mar queda más allá, á unos seis kilómetros, él.te manera que el puerto de desembarque
s0 hará en las proximidades del propio edificio,
en aguas del Pánuco, valiéndose del muelle que el
Gobierno mandó levantar frente por frente de la
AdUJana..
Los depart.amentos superiores son confortables
y elegantes, ac1ecuados aJ. objeto á que se les destina. Su construcción es suficientemente sólida y
hermosa. Sin temor de incurrir en exageraciones,
puede decirse que el edificio en referencia es, sin
disputa, el mejor en su género de cuantos hay en
el país y uno de los más elegantes y lujosos de los
similares del Continente Americano.
Otro die los grabados que figuran en el paisaje, representa el gran puiente que la misma Compañía del Central Mexicano mandó construir sobre las aguas del r ío Tamesí, quie es uno ele los

En el kilómetro 34 pudieron verse los pocos
vestigios del antiguo campamento en que fué recibido, á su regreso de Fashoda, el Coronel Marchancl, entonces promovido nuevamente comandante.
Antes de llegar al kilómetro 37, se perdió la
línea azul del mar, que se quedaba atrás. En el
horizonte, entre las montañas azules de Obock y
la línea negra del desierto, al borde del golfo de
Tadjourah, apareció una línea blanquecina: era
Djibouti con sus tres mesetas madrepóricas.
En el kilómetro 37 saludaron al convoy lof'
guardas del campamento, agrupados al rededor
de la bandera francesa, mientras que sobre el
fondo negro de las rocas basálticas se destacaban
los rebaños de carneros blancos.
A las tres y media llegó el coDYoy inaugural á
Holl-Holl,

que desembocan en el Golfo en Tampico. Tiene
la particularidad ere ser el únioo giratorio que hay
en el país; se desgaja por su centro para dar paso
á las embarcaciones de alto bordo, para adoptar
la forma (}rdinaria que tiene cuando pasan los pesados trenes d'el Ferrocarril Central Mexicano que
viene de Tampico.
La cascada del Puente de Dios íué una de las
gandiosidades que cautivó nuestra atención; de
la Estación ,d,e Rascón bajamos unos quinientos
pies hasta encontr¡u· &amp;llá en el fondo la precio;ia
caída de agua, no alta, pero si amplia en ~u cortinaje de líquido, el cual se, d-espeña sobre un lecho de roca-s que va en descenso marcado basta
llegar á un puente también de roca, que se ha
encargado de formar la Naturaleza. Esa casca&lt;la
y otras muchas que hacen los innumP.:rables nos
que a.traviesan las tierras de la Huasteca Potosina están ociosas, nada producen, si no es la aclmiración de los viajeros que visitánlas. ¿ Qué más?
Aquellos terrenos que son los más exuberant,es
de la República son enteramente vírgen~, conrnmen su fuerza productiva sin provecho · de nadie.
Figura también en estas columnas el gran
Puente de Dios, de qrne acabamos de hacer cita
al tratar de la primera aasca.da.

El i'u~nte áe Dios.

Lo.s demás grabados muestran las bellezas in- 1:nea &lt;.·1 h_o~pital y las casas &lt;le los empleados del por los Yiajeros; mejor que las cumbres de Malc?mpara bJes qrna encierra aquel la 1JOna privile- } errocarr11 Central.
tra~a son mejores las de El Abra, como son sugiada ~e la Huasteca y otras perspéctivas del puer~ o nos imaginábamos, al salir de esta capital
p~nores l?s variadas per,s,peetivas del camine c1e
to Y cmclad de Tampico, las que se observan á hae:er un viaje tan agradable por Ja línea llill ci~
J :unp1co a las &lt;le Ve1-acruz. Acerca del tráfico lebordo de los trenes del Ferrocarril Central 1fexicano, cuya es, sin duda, la principal y la más
hermosa ele cuantas hay en la República. Volú¡ ,
:r,nenes enteros invertiríamc.; en i,rneíiar tales riquezas y en lamentar que la mano del hombre
no ~ haya acercado aún á ellas para explotarlas
debidamente, y extraer &lt;le su ,eno los incontables
productos que las tierra,&lt;\ pueden rendir.
, Entre el verd,e €•?Jn eraJda que tapiza las serramas y valles d~ la Hnasteca se de~taca la blancura
del balastre dt&gt;·l terraplén que sustenta los rieles
'&lt;lel ferrocarril Central. }&lt;),t.as oura.s de b-alastre
contrib~yen en gran manera al a.&amp;eguranüe•nio
del ca.mm~, herrado: Rn cof:'to &amp;S grande, pues que
la Compama ha gastado cuatro mil pesos por kilómetro, sola~ente en _bala_~tre, que por lo que
C?rresponde a Ja substituc10n de durmienk;; y
rieles, que son nuevos y flamantes en Ja mavor
parte de la línea entre ~guascalientes y Tampico,
el pr~supuesto se mult1plic:a com·derablemente.
Los rieles de_ oet,rnta y sei;; libras por yarda se han
e_stado cam~nan&lt;lo por otros c1e setenta y cinco
libras tamu1én en yarda; de rnanem que no !-Olam ~nte las segmidacl. sino la elegancia ele este c.lmmo se ha asegurado, hatiendo que :;\léxico cuente con ~m elemento n:á, de cfütracción, muv superior a cu,anto,s S:!:) conc,cen en ~I país.
·
Como si fueran insuficiente,: e~a~ bellezas de la
~ua.su&lt;?a_, el puerto cl:e Tampieo, la Villa &lt;le Dona Cecilia, la Barra, eneierran otras- t~1ntos ent"3ntos p~r~ el viajero, por rns nuevas :finca.s, su
gran mY1miento comercial que de momento en
momento crec•e y se desarrolla, sus muelles en que
ele manera constante se labora en la carga y desEl 111:evo edlñclo aduana! v.sto de frente.
carga de los numerosos buques que H2gan y salen
del puerto y _que lo hacen ser ahora el primer pue,r - ta do ferroc,arril; más hermoso es todo aquello de
to de ton~laJe die la República; sus edificios públi- lo que &amp;~ sabe. ordinariamente; todos los puntos rrocarriier~ en los dos caminos, se nota más aun
la superwncla&lt;l en el Central que en el M .. - .
cos y part.wulares entre los que figuran en primera que toca. la vía herrada son dignos de c:rnocerse no
(de Veracruz).
ex1c.1

-------------;------

lnterlor de una de las bodegas db la Aduana Marltlma.

...

El ¡,ue1ote ;slratorlo del F. C. Central Mexicano, &amp;.bre el Tamesl,

�F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

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PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

dominación exclusivamente fundada sobre la á la Europa continental magullada y sangrando
fuerza, se equivoca idefectiblemente; es preciso y rabiosa, pero sometida, un deseo genera_l, de r;que trate de asimilarse al gruuo •ometido, si hacer en :B..uropa el sentimiento de la Un10n. En
quil're func1ar una. obra duradera, y no ha)· asi- esta época el inteliO"entísimo é insigne pícaro y
milae;ión l·ll donde un profundo interés no l.:t im- respetable hombre d~ estado que Be _llamó, Tall~ypulsa.
rand decía á Ga()'ern en 1814 en Viena: ··prec;,a.
' puen europeo
"
moderad"
o.
P~ro r." veo que esta doctrina, profesada ¡J,1r ser un
Pero
luego
vino
el
período
~el despertar d~
un
grupo
de
sociólogos,
opuesta
á
otra,
la
del
fat. Un sueño de Cecll Rhodes.--2. Un suemoso sociólogo Gumplovietz, que sólo cree en la las nacionalidades; esto no hubiera estorbado a
ño de paz•••a. Cuadrillas diplomátiguerra y en la fuerza, prive hoy entre lo, hom- la constitución de la futura República europea,
cas en China.--4.-•La República FrQn•
bres de estado; ya no sólo con los pueblo;; asiá- si casi todas las nacionalidades de raza (étnicas)
cesa y sus alcaldes.
ti&lt;;os y africanos, sino dentro del área misma de que yacían en el fondo, ~e la~ naci~nes puramenla rnltura europea la tendencia á sobreponer al te convencionales y pohticas rnmoo1atamente que
1.-En pos de la toma de posesión del Orange
y el Transvaál, por mooio de los decretos de c1Precho la fuerza es desconsoladoramente clara. atlquirieron, fuerza, no se hu~i~en empeña~lo la,,
.\tlrniro, pues, á los profesores que esperan para nacionalidades nueYas en opnm1r á los mas d~anexión expedidos por Lord Roberts, apoyados en
no muy lejos la realización, no ya de un concier- biles, así pasó con Hungría, así con Alemama
200,000 hombres, ha venido el desbandamiento
to, sino de una federación entre las naciones cut! que nacieron oprimiendo.
.
de la ma.yor parte de las gruesas partidas boer s,
tas, entre las europeas cuando menos. El emiEl profesor eminente á quien con tanta rapila retirada. de Luis Botha, la ca.ptura de Olivier,
nente profesor ruso :N'ovicow lo piensa así )' su li- dez hemos seguido, no pierde la esperanza de que
la marcha, no la deserción, del viejo Presidente
bro "la Federación de Europa" tiende á demos- su pronóstico de la organización de una Europa,
Kruger y el desmoronamiento de la resistencia.
trarlo.
confederada, se realice; y no decimos bien, porLa inundación ha bajado, los charc--0s se van seTanto más notable es esto, cuanto que ya se que no 5e trata de esperanza sino de certeza ciencando, sólo quedan los mosquitos y hasta la 'próxima estación de aguas, los ingleses triunfantes habían. familia r izado los publicistas con el famo- tífica; ó miente la sociología ó así será. L os pepodrán ir en ferrocarril de su capital del Cabo so a,potegma: "Europa no existe;" Europa coma simistas ele la sociología acaudillados por Gumá su capital del Orange, á su capital del Trans- entidad política capaz de la conciencia superior plovib:, afirman lo contrario, la lucha, es para
de su unidad, es un mito; lo que divide á Euro- ellos, la condición misma de la vida y la lucha
vaaL
Y puede asegurarse que mientras haya oro en pa, lo que la hace inca'Paz de federarse y de re- no acabará nunca: h ay, sin embargo, un claro
Johannesburgo y otros puntos de las repúblicas conocer una au-toridad arbitral colocada por en- ar()'umento no psicológico ni biológico, sino pusometida.;, difícilmente las fogatas que en los ve- cima de todo y de to&lt;lo.s, es ·el cúmulo de injusti- ra~ente histórico en favor de la doctrina de la
ricuetos de las sierras señalen los campamentos cias permanentes que someten por la fuerza unos paz; hé1o aquí: la marcha ~e la civilización ,;;e ha
efímeros de los grupos "boers," insumisos po- grupos á otros i. cómo deshacer e&amp;to que es obra Yer ificaclo por la guen-a hacia la paz, y se 1111 acercado lentamente á la realización de este ideal : rle
drán incendiar las hasta aver libres montañas de de la historia y de los siglos?
la
O'Uerra individual: de la horda nació la paz de
¿
Se
dejará
en
libertad
á
los
alsaciano!:',
á
los
la Holanda austral-africana; por supuesto, con la
condición de que queden tomando cerYeza entre irlandeses, á los polacos, á los finlandeses, á los los°grupos humanos superiores; de la guerra mel Orange, el Yaal y el Limpopo unos cien mil macedonios. á los rumanos de TramilYania, á los terior y necesaria entre los g~pos que con~¡?ol1om bres por lo bajo, de las buenas tropas de su italianos "in-ooenti," á lo-s bóer•, para expresar nían la;;; nacionalidades en su pnmera formac10n,
Gracio~a :Majestad la emperatriz y reina. Lo que su voluntad y esa vo1untad será respetada por nació el estado actual de paz doméstica :' civil;
obligará á dejar mucho campo á los rusos. los alemanes, ingleses, rusos, turcos, húngaro, y aus- la "'O'Uerra individua1, la guerra civil son arc:idenl
,
japone~es y los alemanes en la ventruda China; triacos? ¿ Se pueden columbrar ,iquiera las con• tes excepcionales ya, antes eran norma e5; a,1
y aBÍ ~e compensan las cosas en esta vida; por diciones en que este "desiderátum'' de los ami- puede Herrarse á la paz en la civilización, que es
lo que p;r ahora contenta las aspiraciones del
flomina r la cuenca del Vaal los ingleses han per- gos de Ia paz puede realizarse?
Kais•er alemán, según se infiere de su rli;:cur;;o
dic1o la dominación de la cuenca del Yang-Tse;
de odios al Mariscal de Walde~-se : así, dijo, por
ellos sabrán si el cambio vale la pena.
otro camino se llegará á realizar la idea del Czar
de la paz europea, uniendo á 186 naciones en una
Europa ha marchado hacia la unidad al través empr&amp;"3. de paternidad militar. Aquí es el ca,o
de su tormentosa historia, dice R ovicow; veamos de decir: si quiere&amp; la paz, haz la guerra.
En suma, el sueño de Cecilio Rhodes está cómo: en la época de radiación plena de la cultuá punto de realizarse,¡ ~rut zona inglesa Burc~da ra helénica el mundo circun-mediterráneo obedepor ITTO'antesco fen-ocarnl desde la punta atnca- cía á un mismo espíritu; Roma comolidó esta
na h~Ja el Mar R,ojo y el Mediterráneo, sería unifica.ción espiritual llevando por todos los ámHago gracia á mis lectores que se me antoj!l.
colgar el Africa con una argolla de fierro de la bitos de ese mundo y más allá la influencia del
corona imperial de la Gran Bretaña. Pero ved una alma helénica de que el imperio romano fué ve- que son poco dados á lucubraciones sociológicas,
carta de Africa y percibiréis, lectores, la dificul- hículo y agente. Esta obra de unificación eu- del capítulo interesante en que el profesor ruso
. tad; hay un Portugal africano que se extiende ropea, suspendida en los primeros siglos de las in- muestra que el fenómeno de la federación futura
de mar á mar del Atlántico al Indico, que es va- vasiones germánicas, fué rehecha por el cristia- se deberá á la realización de indeclinables leyes
O'O en sus co~tornos, es cierto, cuyo hinterland nismo que la salvó y la extendió. El siglo XIII, de lana.turaleza,yque las leyes biológicas y hasta
~o se ha fijado bien, pero que ~nserva reliquias el gran siglo de la teocracia, la unificación de la las mecánicas, están conjuradas en esta obra lende antiO"Ufü, florecientes posesione.. en ambos Europa intelectual y religiosa, llega á su apogeo: ta y segura de solidaridad y sociabilidad. Otros
océanos que está regado
1~ e~pléndid3:- vena la misma lengua oficial, la misma religión, la biologistas sostendrán que la lucha y la &amp;elección
fluyial del Zambeze el Yan-rse-Kiang afncano; misma ciencia, el mismo arte, dan al grnpo eu- son la ley verdadera, y que si una federación pa¡ oh! ser dueños del Nilo, del Zambeze y semi- ropeo una fisonomía indescomponible en cierto rece vislumbrarse en el horizonte esta es la fedueños del Níger, ya, que el Congo se les ha esca- modo. Y hasta en el siglo XVI hay una tenden- deración del miedo mutuo.
La verdad es que lo que ha sucedido con las
Jrn do; ¡cuán místico ensueño v cómo esos cho- cia uniYersalista, una especie de solidaridad larros de agua cayendo en la. capa inglesa aumen- tina de grupos distribuíclos en las sendas nacion~- cor.dusiones del Congreso de la Haya, podría desfarían el caudal del Támes1s! ¿Portugal? Pero lidades formadas ya. La Europa centro occi- corazonará los mejores creyentes en la paz futuPortugal no ha sido nunca una dificultad para dental, se daba el nombre genérico de "repúbli- ra; pero ;.ería una deagracia que así sucediera; no
los in()'leses · desde el célebre tratado de Methuen, ca cristiana" á sí misma, y la invasión muwlma- hay en esta labor santa, esfuerzo perdido, ni ;:ePortu~al v;ndió como dicen, su alma al diablo y na &lt;lió motivo á hechos colectivos que revelaban milla que no sea fecunda.
Los americanos somos más felices que los euentreO'"ó su pode; comerciail. á la tutela inglesa. Sí, la solidaridad de la Europa cristiana; la conducta
ropeos;
estamos más cerca, no de formar una fepero Portugal de hoy no es_ el del siglo. pasado; de Francisco I aliándose con loo turcos y escanla excursión épica de Serpa-Pmto en Afnca mos- dalizando á la Europa entera con este proceder, deración, pero sí una liga de paz intercontinental afianzada por la constitución de un supremo
tró que repentinamente podía pasar sob~e las ca- indican claramente que la unión moral exiatía.
tribunal de arbitraje.
bezas lusitana&amp; un soplo de la ~popeya mcomfaLa verdad es que esta unión comenzó á disolrable de sus descubridores y capitanes de antano,
verse con la Reforma que rompió el majestuoso
&lt;le esa época de bronce embutida de oro por
conjunto del catolicismo y con la resistencia de
Camoens y que las almas de los pueblos se aleFrancia al imperio de tendencias universales de
targan duermen, pero no mue~en, y es~o podí~ Carlos V. P ero viniendo á tiempos que nos son
3.-~\sí han ido las cosas en Chi'na, son muy
traer una serie de inesperados mconvementes ~ más próximos, puede asegurarse que la universa- instructivas y hasta amenas. lo. Concierto, lula prosecución de la tarea que Lord Roberts esta
lidad del francés en la Euro"ª culta, era un la- cha, ocupación de Peking por las potencias, nomlleYando trabajosamente á cabo.
.
.
zo de unión en el siglo X-VII á pesar ele las gran- bramiento del liariscal de Waldersee como geneY lueO'O, aquí está lo grave, segmd viendo la
des guerras de las potencias contra Luis XIV que ralísimo, asentimiento de todos, fin del primer
carta de" Africa y hallaréis wbre la frontera
muestran claramente que aun en la misma tlivi- acto. 2o. Declaraciones de todos los ocupante&amp;
noroeste del Porturral africano y bajo su frontera
sión el concierto era necesario, parcialmente por sobre sus buenas :intenciones respecto ele China;
sud-oeste dos fra~entos de tierra alemana, relo menos. En el siglo XVIII todo avanza hacia ninguna quería cogerse nada, ni una brizna &lt;le
cientemente alem~na; pues os juro que si los la Europa una, arriba la corriente intelectual sayerba, ni un terrón. Rusia conservaría la }Iandingleses intentan beberse al Zambeze, se encuen- turada de enciclopedismo cosmopolita y abajo la
churia mientras fuese necesario; Francia al Sur
tran un cabello rubio de alemán en su copa. corriente de los intereses y los apetitos saturada
quizás ocuparía una parte del Yun-nan, p,na pro¿ Cómo tragar esto?
de evangclismo y humanitarismo democrático. La teger su frontera tonquinesa; el Japón, intentarevolución proclamaba la federación de los pue- ría algo en. la costa china frente á su magnífica
"v-Jl-&lt;::::,,
hlo" al fin del siglo. la contra-revolución realiza- posesión de Formosa, en Amoy, por ejemplo, só2.-'C'n puehlo que quiere mantener ~~bre otro ha la unión de los trono;;; contra Francia. Des- lo como ensayo, para ver si pegaba (no pegó); In'ji:ebo ciyilizado,es deri~·. y llamamos ~::1 a los que pués ele Xapoleón, que por un momento logró g-laterra :' su viejo almirante Seymour, tratarínn
reunir en un haz apretado por su mano de fierro de consolit1ar la paz en los virreinatos cle1 innwntienen la plena conciencia de sí ml'.: n,r:,, Ul'U

y

EL MUNDO ILUSTRADO.

so Yalle del Yang-~sé. por cuenta de su imperial
J)atrona (t_a~poco esta pegó), Alemania tenía á
su generalts1mo. 3o. Era preciso negociar, no un
tratado de paz. porque nadie estaba en O'uerra
con China. sino un definitivo ' ·modm ,i~endi''
(por~1ue aunque parezca que el califü;ati,o es improp10, la Y~r~ad es que en nuestra época sólo
dura lo prons1onal) que garantiza~e á los cri,tianos clü~os 1~ libertad y la Yida, á los extranjeros
todo, vida, libertad y propiedad. es clec:ir. su comercio. sus minas. rns conce~iones ferro,:a.r ias, Sfü
nego~ios en rnma; má:i no una garantía cualquie!•1,· ;1110 muy efectirn, muy 5Ólitla (no sé c:ómo
lra a ser la tal garantía. como no sea una prenda
conpuesta de tres ó cuatro puertos ·, quiéne~
l,'.:: p0-eerán ?) Era preciso ne,gociar, \Jero nnos
llL admitían las facultades de Li-Hon-L'l11rng. ni
querLrn trata1: con la Emperatriz. á quien SUJY)nían ill!pulsadora principal de los. atentado~.
otro-. io~ americano5 eran de éstos, eonsentían !'n
negor·iu:· con cualquiera, el asunto era r"tirar
fuerzas &lt;le la tremenda ratonera c-hina y rerrna rnecer l:s Filip'nas. toda,ía muy inquietas :' \in1ce.,. :'-lota de Rusia; es preciso tratar; es preciso
facilitar al gobierno chino el modo ele tratar: es
preciso reconocer las facultades del marqués Li
para tratar (Li-Hon-Chang es un ,iejo c_liente del }Iinisterio de Relaciones &lt;le P etersburgo)
y e~ preciso, sobre todo. ret;rar las fuerzas aliada, de Peking. establerer&gt;e en Tien-T,in c-on las
Legaciones y esperar el fin: tlesconcierto; fin del
segunclo acto.
E-tamos en el tercero: Francia, como aliada de
Rusia. se inclinaba á la retirada, y el continaenle
que· llera el General Yovon,
se m0ve:ci de
'l'ien-Tsin, según. parece;· los Es.tau os
nidos
manifestaron que dejarían una O"Uardia para rn
Legac:ión que no les parecia prutlenle retirar ele
Peking: manifiesto fracaso de la proposición rusa. A la campana.da rusa, re,pontlió la campanada a!f'nrnna: juremos no comenzar la;: negociacione5, sino después de que los cabec-illas de los
atentados. desde el más alto hasta el má., baju,
hayan sido procesados y ca;:tiga{los con la interYención directa de las potencias. El tiro pare&lt;'Í,l dirig'do á la Emperatriz; las potencias enmudecieron, pensaron, meditaron; el gabinete ele
Wa,-hington tomó la palabra y Jo que ha dicho
€S, en honor de la Yerdad, bastante sen:::ato : no
accedo á lo que Rusia prepone, porque reclun&lt;laría en deprestigio de los aliados ~· rernltaría
-contraprodtH:t!nte, retiraré la mayor parte de mi,
fuerza- . ~rr11 clejaré una fuerte guardia, al mando de Chaffee al plenipotenciar:o Conger: rech&lt;t
-zo en absoluto la propo;;ición de Alen:·ania. no
sólo no exigiré el castigo de los fautores ele los
atentados como preliminaJ· obligado de las negoc-iacio11e,, sino que do:· orden á mi }Iinistro de
&lt;¡ue abra éstas inmediatamente, incluyendo entre
sus c:láurnlas el castigo ejemplar ele lo, c-ul pable~.
Rusia ~- Francia ele seguro que aceptan e;:te punto
•1e vi,ta; Inglaterra, no sin sorpre~a de muchos.
ha hecho suyas las couclu~iones amerieana;:. Alemania, pues,' corre riesgo de quedarse ¡;ola ron su
mari,cal y con su ejército. Y como el Emperador
lrn dicho· tanto. con tan sonora energía y con viriliclacl tan altiva, no dará un pa¡;o atrás, ~ería
de,doro: es capaz ele hacer la guerra por rn wenta, )' esto sería muy grave, endiablad_amente grave. Y aquí entra la camp'.!11ar1a chrna: la Emperatriz. dicen, ha nombrado su ]!Iini;:tro unfrer-sal al príncipe Tua.n . al culpable 11úmero uno, á
quien los alemanes han recetado una horca de
primera magnitud. Y el espíritu de rernelta ~re•i;:tencia al extranjero cunde por todas parte;: :
Li-Ron-C'hang, entretanto, Ya camino de Pe~
king y el mari~cal irá p~co de 0 pué,.-¿ 'En que
pararán estas m1;:a~? Lo ~e: nero no soy tan ton· an t es del "'t
to que ]o d1ga
r e..,

no

po;

:1

y'

r

4.-Al recibir el poder del adual }Iinisterio
francés, presidido por el abog~do 'iralclec,k-~on::seau, los más beuévüilos le abrieron un cred1to de
treB meses, de,,.pués se consintió en que llegaría
al fin de '·!'affaire ·· en se()'u1da se vió con paE'tno
q 11e pooía_ llegar i, la ape~tura de, la E:p~sició1:.
-ahora 11udie duda que la clausurara en ::'\0"'1emb1e
y de ]a derrQta parcial que ,~ufr!ó en_ Pa~!s con la
'Clect:ión ele una mayona nac10nahsta,
acab_a
de tomar el más brillante desquite con la m~111festación O"iO"antesca
del banquete de los vemte
0
mil alcald;s de }'rancia. Sólo la voz del nac-iona-

!

lista anti-semita Max Regis, especie de Rochefort
&lt;;olonial, se leYanló, no tanto para protestar y
atraerse la contra-prntesta de las fücudillas que
, olaron en torno cte su cabeza de a,póstol gimnasta "fin de siécle;· sino para mostrar la adhe:::ión gigantesca de la mayoría de la Xación á la,
Hepúb,ltca.
.t..l hecho indi~cutible que sale en relie,·e podero:;o ele la historia de la .Francia contemporánea
es ese: el e,;ta blecimiento definitiro de la República; ya nada, ya nadie hará tlesaparecer el régimen; puede ser q ne en horas magnas ele peligro internacional (más .Y más lejano) ó de pánico
soc~al se organiee la dictadura de un comité ó
t1e un soldado, ser-á forzosamente temporal, durará lo que dure uu peligro, ó lo que un hombre
ilure, pero la República re~ucitará : de eso está
eompuesta la savia de la Francia nuern. esa es la fe
política de las gener.ac:ones que llegan, cada Yez
en más profundas columrn:.3 al liminar de la vida
poíltica : la República es irremediable, es fatal.
La ernluc:ión de la monarquía legitimista de la
bandera ele Fon tenay á la bandera ele J emmapes,
de la blanca á la tricolor no ha servido más que
11ara dar importancia á uu ''poseur;• para dar actitud á un insignificantuelo, para nada. En cuanto al César del bonapartismo, no hay ya nada que
decir, es una, persondidacl c-ada día más dirnelta
en lo objetirn de su iprograma. es un monarca
E&gt;in mon,¡u-quía. que espera la sanción de un plebiscito. mejor dicho, que no la e~pera. sino gne
lo clice. porque sabe que en la Constitución
franeesa, esencialmente representatirn, pero que
está perfectamente convenólo de que el día que
el pueblo "plebiscitara .. obtendría diez mil votos
eontra seis millones que irían á la Repúbica.
Cualquiera habría pensado antes ele la muerte
del Presidente Faure qne )L Walcleck-Rousseau,
enc::'·na~1Jo el término de una erolución Yalicntemente iniciada TJor Gamhetta., su maestro. y dirigida con tanto acierto por Julio Ferry, ~ría el
\•l'p-;rni;:ac~or y el jefe de un partido republir~1rn
rnn,ern1dor. destinado á mantener los princinio.s
de la Tkroi ución en lucha con el sociali,mo ant~ •
liberal y el radicalismo jacobino. Y w gracia que
hoy no le reconecen ni sus enemigos, ni sm amigos de ayer ho_v agrupados en torno de los ¡¡feline v los Ribot, ha comistido en mantenerse en
el mismo punto, en su mismo puesto, en su mismo p10gr-ama, con la d;fereneia ele que girando un
poco sobre los talones hacia la izq uiel'Cla !;e encontró con que su ejército de hoy era el de sus ad,ersarios de la Yíspera, ~- que rindiendo parias
á su energía y su talento, se alineaban rerneltos y
firmes bajo su bandera oportunista. radieales y
sociafütas : ordenó la marcha y marchó con ellos.
Y es que í\'aldeek, como Gambetta, como Ferry. es perfectamente liberal por la razón y completamente jacobino por el temperamento; suele
ser eBto así; aquí mismo entre nosotros, donde
no hay luchas políticas, pero donde forzosamente se delinean las condiciones futuras de
· 1a, vida parlamentaria, sin la cual las conquistas materiales no adquirirían nunca valor
moral, nos hemos encontrado. no c:on sorpresa,
pero sí con curiosidad. ejemplares de estos; antijacobinos reF-ueltos por la razón. es clecir. liberales, y jacobino,; por la tendencia con,,.tante. es
decir, autoritarios. Así es el jefe actnal del )Iinisterio francés. E s un protestante de la raza de
los golill-as regafütas de la España del f'iglo pasado. de los ahogado, que organizaron la rernlución
y la infundieron en la Rflngre renoYada de Francia. en lM comités de la~ asam hleas legislatirns
ó s;niendo de comi,arios á la Co1wención. Y suhicnclo rnáR, mucho mál' alto en la historia, ele los
legi~tas que pusieron al feudalismo á los pies de
la monarquía é inrnrgieron á e-ta contra. la teocracia hasta co1n-ertir al pana,clo en un se1Ticio
ccle,iástico ele los reye;:: ele Francia y llamaron á
h Xación á tomar j1arte en el Gohierno en lM
Estados Generales de;;cle la aurora clel siglo
XIY.
Es ele e,os: :' lo que es líe: to e,perar de él es
que mando se retire del pue~to haya dejado cloo
gr11nde, gru1)0• de gobierno;:. el liheral-con,errnclo1 Y el radical-8ociafüta, que ,e alternan en la
clii,ección de los negrci0t•. }In~· difícil .s esto : para e;::o se necesita mayor clen,;iclad en la sangre
1:le la que el pueblo francés tiene: pero sólo el
haberlo intentado es grande :' e~ bueno.

EL CANTO DEL BOHEMIO.
Yo soy bohemio, no tengo nada,
Xi hogar ni tienda, vago al azar;
Yivo á la sombra de la enr-amoda
Junto á una peña que azota ,!} mar!
Es Yerde el piso y azul el techo:
(El mar y el c:elo que oyen mis cuitas)
Y sobre el céspetl forman mi lecho
)Iil tuberosas y margaritas.
Son mis amigas, todas las flores,
Que por la playa miro lucir,
Y son los pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la noche, con las estrellas
Yivo contándoles por placer,
Todas mis penas. . . . ¡ay! mis querellas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar,
1\Ii princesita, mi enamorada
Me viime, á veces, á ,·i5ita,:.

Y es mía su boca-toda ternura-Es mía su frente, su frente altiva,
Y son testigos de mi ventura
El mar, ílbajo, y el cielo, arriba.

¿::\Ie amas? }Iurmura, quedo muy quedo .. ~.... Si silba el viento iunto á la roca.:
¿ Oyes? me dice, yo te~go miedo,
Dame tus brazos, quiero tu boca!
Junto á mi pecho, su cabecita
1\Ie pongo á veces á acariciar;
Y así se duerme mi virgen cita
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano
Aqui una concha y allí una flor,
"]\Iira," me dice, "¿ ves el Océano?
"Es inifinito como mi arµor!"

Así en las tardes mi enamorada
1\Ie viene, á veces, á visitar,
Bajo la sombra de la enramada
Junio á la peña que azota el mar!

€lías ..C. 7orres.

El Ilmo. Sr. Dr. D. Atenógenes Silva.
Publicamos en este nún11ero un magnífico retrato, tomado ele fot ografía de ~Iora, del Ilmo.
Señor Dcctor Don Atenógenes Silva, quiien muy
recientemente ha· sido preconizado por la Santa
Sede, Arzobispo de 111ichoacán, puesto que estaba rncante desde la muerte del Ilmo. señor Arciga.
El nuevo Arzobispo es natural de Guadalajara,
en el Cabildo de la catedral ele aq1tella población
~e distinguió siempre como orador de primer orden )' teólogo notable por .su tal@lo y erudición.
IIace algunos años fué nombrado Obispo de Colima, en cuya d;oeesi ha trabajado con acierto y
ha conquistado simpatías.
F.n :Morelia, conocidos los citados antecedentes,
se ha recibido la noticia de la prec-onizac-ión cc::i
general a,:entimiento ~- la sociedad católica de l.a.
arqnidiosesi, á cu.ro frente rn á colo-car•e el señor
8ilva. espera beneficios de la actividad con que el
nuevo dignatario eclesiástico se ha consagrado
siempre al desempeño de su ministerio.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Director Presidente de la Peni:benciaría: el señor
Lic. Don ~Iiguel S. Macedo.

. Var;o:; fueron lo, ~i,temas estudiados por la
Junta; unos no se ajustaban á nuestro modo de
~er social, los otros no garantizaban la consccuc:_~n de ]os fines á que aspira el Gobierno, por l?
difere7icia ele caracteres sociales entre los distintos pueblo~ y razaF; pero de todos se tornó la parte cou:tucente rara esbozar el proyecto y en toda~
partes se observó lo que más convenía á México,
&lt;le manera de poder conden;:ar esos dat'ls en (:
brillan te informe de que lrn blamos.

El torreón central.

Por haber sacado graves é Involuntarios defectos la publicación anterior,
reproducimos este grabado que representa el momento en que el Señor Presidente llegó , lo.3 Campes de Anzures, el 16 de septiembre último.

INAUGURACIÓN DE LA PENITENCIARÍA DEL DISTRITO FEDERAL.
E n 1885 dieron principio los trabajos de const rucción de la Penitenciaría del Distrito F eder-al
de México, para terminar en el año de 1896.
E sas dos fec,has están inscritas á l.Qs lados del bus-

7

pieza la moral, la de civilización de la masa de
delincuentes, de los extraviados del sendero de la
honradez, de los transgresores de la ·ley y de los
que han insultado á la majestad ele la Justicia.
El sistema carcelario que conocemos, es bien
distinto del régimen penitenciario que en esta
fEcha se inicia en el Distrito Federal, en su única Penitenc:aría. La diaria comunicación entre
los presos y detenidos, es para la mayoría de los
delincuentes más una distracción, un verdadero
solaz, que un castigo. La holganza viene á completar un estado de cosas anormal para quellos
recluídos de las cárcele~, que estiman como temporada de arneto lo que las leyes quisieron que
fuera correctivo y chciplina. Los sentimientos
dañados de los cletenidcs entran en efer veseencia

cuando se produce el inmediato contacto; la facultad imagmativa, se pone al servicio de nuevos
cnrnenes que se orgarnzan en la misma prisión;
la vida en eomún sirve ele basamento para la intriga del crimen, para su preparación, previsión
ele detalles, aseguramiento de impunidades. La
perversidacl se ensancha á proiporción que acrece
el horizonte de comunicación fácil; la tendencia
á perpetn.ciones de nuevos delitos se amplía más
y más en las facultades corrompidas de los presos cuando éstos cuentan con verse diariamente y
á cada momento; el primerizo en la escuela del
erimen tiene á su vi5ta los mejores ejemplares
que le suministren fuertes dosis de corrupción, los
que ~an delinquido _co:1 mayor frecuencia, ·profnncllzan sus conocmuentos, los \iejos f01'111!1Jl1

educandos, y en e~te círculo vicioso to&lt;las las energías de aquellos. conclenado_s, an111cnt.an los peligros para la sociedad, encienden la hocruera inacabable del delito y popularizan los medios de la
delincueneia más aHá ele los recintos de la cárcel.
Viendo de bulto los hechos que anteceden, es
-como se estima más y más el beneficio que der ivará el régimen penitencia:-:io. Puede condensarse en estos sólos términcs la vida del "presidiario," no del preso : apartamiento absoluto y
trabajo. Decía Livingston : ¿ Puede darse mayor peligro de corrupción que el de estar en 00ntacto con los cr iminales? "El vicio es ro.is contagioso que la enfermedad; muchos males del cuerpo no se comun:can ni aún por el eontacto, pero
D◊ hay un ~ólo vicio de los que afectan el alma
que no se pegue por la comunicación constante."

¿ Qué busca la ley, la autoridad civil, al instalar

el moderno_ régimen penitenciario? La segregac1on del délmcuen te, en primer término, es decir,
lo inrnediato y que desde luego f!e imp:.m e; pero
como resultados mediatos v de nrnvor fomlo la
regenerac-ión del espíritu ciañado y· el ejempil~.
"{ para lograr ambos fines, para realizar les
provectos abrigados por la Superioridad, ha sido
necesario e;,i:ucliar á fondo tan tra,c~ndental
cuestión social. El Gobierno del Distrito, según órnes d~ Go?ernación, nombró una Junta de per;;-&gt;nas n nehger.1 PS pira que se encargara de la formaci~n de un proyecto de Penitenc; aría y los
reglan,0ntos ó las bases que deben regir en el interior ~el establecimiento. Esas personas viajaron
estudiando los procederes de otros países civil izados, se penetraron ampliamente de fos inconven'e11tes y ventajas que cada uno de los sistemas
presenta, y después de maduro examen de lo~ importantes, asun tOG, rindieron su informe, que r~
sultó in~eresante. Uno de los miembros d~ ~si
Jnnta ha sido nombroclo por el Gobierno para

Interior de una cel 1a.

La ley _est_ablcce tres per íodos ó gr ade,,;; parn
los pres1dianos; en el primero quedarán incluídos todos aquelloo delincuen tes destinados á la
reclusión abs?luta; en el segundo grado varía la
pena, es decir, se atenúa la incomunicación á
que están sujetos los del primer gr ado; en el tercero se rebaJa el castigo, la comunicación es roá,
frecuernte. Estos son, eB síntesiE, los precept::i-s
de la ley. Su aplicación significa el castigo bic-n
prepara&lt;lo, el escogitamiento ele la mejor for~·\
para llevar al delincuente á la reflexión de su,

1

to que representa al señor Presidente de la República, General Porfirio Díaz, en la fachada
principal del establecimiento penitenciario.
Solamente viendo los documentos auténtiros, se
puede llegar al conocimiento de la~ cantidades
invertidas por el Gobierno y los loables esfuerzos del Ejecutivo ele la Unión para dotar al Distrito Federal de un establecimiento indi$pensable en los tiempos modernos y que impone la civilización de los pueblos.
Afortunadamente que esos e,fuerzos serán ampliamente coronados con el éxito; la labor material quedó ternµnada, como dice acertada1nente
el redactor de un diario de la tarde, y ahora em-

Fachada prlnclral de la Penltenciarfa.

Depllrtamento de presidiarios del primer grado;

Departamento de presld farios del t.ercer grado.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DJpartamento de cocina.

crímenes, apartarlo de los senderos que lo llevaron á la celda y devolverlo á la· sociedad
como un hombre úiil y arrepentido.
¿ Qué me,dios son necesarios para llegar á este fin? ¿ De qué recursos se vale el legislador pr.ra obtener la realización del proyecto? Primeramente de la incomunicación, según queda expresado; y la incomunicación para el mexicano es la
muerte. El mexicano,-dicen los t,&gt;Omisionados,no resiste la monotonía, porque ama constantemente la novedad; el aislamiento largo y en siÍl 11cio es par-.i. él una pena enorme, á cau~a de
haucr vivido Sl(:'mpre en la expansión y en la libcrta.d. Estfl. es parte esencial del ca;tigo.
Racionalmente se ha graduado el período de
tiempo para la incomunicac:ón absoluta, atentas
ht$ reglas de la misma naturaleza humana. Hace
obsenar juiciosamente Víe,tor lfugo q1te "un
sufrimiento continuo p&lt;&gt;r mucho tiempo, altera el
;ilm::i en st1&amp; elementos de bien, la deforma, como
se deforma un pie encerrado continuament.e en
l!Il calzado apretado."
Pero el tiempo que perman&lt;'Zta el reo en su estrecha celda, de horizontes limitaclí~imos ~' siempr-e los mismos, es y será rnfic'entc para que el
paria social entre en meditaciones ~- reor¡{anice

Almacene&amp; y talleres.

77

Departamento de presidiarios de segundo grado.

su espíritu. Se ha querido por los autores del
reglamento penitenciario ó por aquellas personas
que lo ifüpiraron. a_ ue "todos los peniten~iados
_l)a&amp;u 1,or un p,•ri&lt;:-do dt:, aislamiento abso'.u; o,
dunrnre üÍ &lt;&gt;ual, sin &lt;li-. ,1¡raciones de ningún gén,·ro, pueden entrar en consideraciones sobre sus
propios hechos y sentir la necesidad de la vida
social, de la que le segregan los delitos cometidos, y que sientan también el deseo de volver á
ella con propósito :firme de en,mienda. lla querido
que el criminal comprenda y sienta que la soci.edad, sin exterminar.lo, puede imponerle un
eastigo severísimo, que no le es posible evilar al
recluido. Ha querido, en suma, el autor del rc:glamento, evitar ese falso con&lt;:.-epto que da aliento
á le,; c1·ünüi.1les pnn rersistir en sus depr11·:1dos instintos, y que el populacho expres-a en e:;los términos vulgares: "la cár~l no come," reputados como aforismo de indis.eutible verdad:
Los grabados adjuntos dan idea d-e los principales departamentos del edificio. El golpe de vista
es primoroso, se destacan desde luego las c:rujias
ó alas en que se encuentran los departamentos
de presidiarios de los grados primero y segundo;
las celdas que ocupan los presidiarios del tercer
período son las úUimas en su nurnC'raeión res-

pecti va y las primeras que se ven á la entrada
uel e,;taulec1m1ento; t-aQ parece que están independientes y formando parte de otro edificio.
Las dependencias de baí10s, cocinas, escuelas
y talleres, están montados de conformidad con
los métodos modem10s y contienen todos los elementos á que están destinaidas. Se puede ~r en
los mismos grabados el interior de una celda, de
la que se destaca desde luego la cama suspendida,
el lavabo y watcr-closet.
El departrumento que se inau"urará dentro
de algún tiempo será el de lavand~ría por vapor,
en el cual se asearán y des in rectarán todas las
ropas de los presidiarios. Se aumentó ol número
de trastos de metal para los rceluídos, á efecto
de disponer siempre de la cantidad que se haga
necesaria en un momento dado.
La translación de los presos de la Cárcel de
Bclem y de la,.,; otras del Distrito, se hará con
las mayores Elilguritlades pciübles P(clm evitar
cualquiera _manifestaciórt popular. E titá dispuesto
que el recibo de reos en l,a P en:lenciaría se ha.r:1 siempre antes de las diez de la maiíana · los
'
reo~ que ~e-an llevados despué, de esa hora serán
(fovueltos á sus r epectivas priaionc,.

Eofermerla.

:Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL :MURDO ILUSTR.A.DO

Domingo 30 de Septiembre_de 1900._

_Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUND() ILUSTRADO

El ]ere ~on, que se percibe apenas,
de nue•tra leYe música e;;eondida,
renueva la pasión desvan,ecicla
y eticla.rm:e la sombra ele las penas.

I
Som11s lasaJluas.

Nue~tro impul,o es motor que raudo muevé
de~de el ,we hasta el hombre, y que se atreve
á lanzar la ilusión por mil escalas.
Somos el fuego de loti labios rojos,
somos el movimiento de los ojos,
somos el morimiento de las alas.

Agrupados en sumas fab.1losas,
que la ráuda corriente desbarata,
colgamos de la enorme cata.rata
las sábanas de espuma esplendorosa,.
De los lagos las islas mi;:teriosas
a~ «-·8iego y de luz, islas de plata,
smrn 1amos el fondo que retrata
el palio azul de estrellas Juminorn°.
] )escribimos el arco del torrente
eom@ rodar de crista.lino puente,
del que, rotos, cayeran }os pilares.

Y fingien&lt;1o algaradas y motines,
rnn agua hacemos las salvajes crine,;
de los blancos corceles de los mares.

II
G INO BETTT.

LINDA MACU CO!.

T.inor L1jero,

Sopr~no Drn.n át,ca.

Lf\ TEMFORf\Df\ DE OFERf\
La inaugu ración &lt;lel "Teatro d~l Renacimiento," asu nto del cual in tencionalmente no habíamos queri-&lt;lo cuparnos sino hasta poder emitir una
opinión concienzuda, nos ha proporcionado una
verdadera novedad:
En pr imer luga.r etl local del nuevo teatro much o mepos vasto que el &lt;lel ·~acion-al, permite que
lµzC'&lt;ln más log Heno, casi completos que not:he ti
noche se han regi~trado: la~ "toilettes' de la, damas, que se han esmerado verdaderamente en esta
temporada ele_ ópera, han sido nota bles por rn elegancia y novedad y á toc1o este atractirn •e lu.
reunido la c-ircunstancia del aspecto original del
nuevo teatro, pequeño, es cierto, '])ero bien ornamentado 1 con buenas condiciones acúst:ca:s.
Las deéoracione:S, de lo mejor que se ha vi~to últimamente, y un atrezzo aprpoiado, aunque no
lujow en exceso, ha sido otro de los motivos a~
las buenas impresiones que está dejan&lt;lo la actual
temporada de ópera; pero la_ razón pr:ncipal _c~e
.este éxito, que hace mucho tiempo no prefenc1~bamos, es lo completo del cuadro que nos hai1 tra1do los Sre,:. Sieni, Pizorni -~, López, cua&lt;lro dentro del cual figuran verdaderos artistas y algunas
notabilidades.
De¡;de la noche de la inauguración, aunque con
las resenas debida.::, pudo apreciarse el mérito de
los artistas, con tanta más razón cuanto que hl,
temporada se abrió con "Aaida.," la. magnífi&lt;'a
obra de Verdi, que tanto conocemo¡: y que hemos
llegado á com:derar como "piedra de toque" para va,lorizar los méritos de una cantante.
En la -primera audición, no obstante el temor
natural de los artistas que ,;e presentan ante un
público desconocido y las fatigas de :1ª viaje laro-o pudieron dar á conocer sus aptitudes la se,., ' )Iacucri. que es una excelente soprane c_rn1
ñora
málica que canta con naturalidad y posee un timbre de voz sumamente agradable.
.
El tenor Bielctto también alcanzó un triunfo:
tímido en el primer acto, en el segundo, con el
primer aplauso unánime, se al_entó, y en el tercero lució por completo su media voz suave, su re-

gistro agudo magi3tral y un regiBiro medio irrepr-0chable.
Cioni, barítono m u_v aceptable, al que conccíamos y Nicoletti y Francalancia, secundaron el
de;:empeño provocando, aplau;:os.
En la secrunda representac:ón pudo afirmarse
más la opinión &lt;le que en e&amp;ta Ye_z hemos tenido
la fortuna de oir yerclacler o~ artista~. y la,; audiciones subsecuentes han sido una serie de triunfos.

LUIG1 N lCOLETTf KORMANN.
J rimer Bojo.

En '"Luc ·a·, la señora Padovani demostró que,
nada ha per-dido su bellísima voz, desde que no la.
escuchamos; por el contrario, pudo hacer gala de
hermoso,; adelantos en el "bel canto."
En cuanto á " Manón," la afiligranada composición de :Uassenet, que no habíamos podido
comprender en la temporada anterior, complació.
grandemente al auditorio, que ha hecho de esta.
obra su favorita.
La señora iilli y Betti, estuvieron irreprocha-ble~.
La Zilli es una artista apasionada, que á su ins-piración reune grandes conocimientos escénicos;
y detalla, con esas cualidades, su pa,pel &lt;le un modo realmente exquisito. Es una excelente actrizque sabe c.mtar muy bien.
Betti se ha conquistado con ,u talento y sus
facultades, un puesto de honor. Como cantante·
nada deja que desear. Ha hecho .furo,r.
Ambos artistas ensancharon su triunfo de la·
primera audición. En toda la obra estuvieron adrnirableo.
La verdad es que así por los artistas, como por·
el coro y la orquesta, la "1fanon" ha salido redonda; Y ha merecido una lluvia de aplausos y
a,1mirnctones.
Bn "Sonámbula" la señora Padova.ni y el bajo•
Xicoletti, lucieron sus facultades, por más que
la antigiiedacl de la música vaya siendo ya mu_y
poc 1 e;_:Tfü1able á nuestro público.
"La Bohemia" ha pasado sin novedad, grací11B
á la Zilli y á Betti, que se mantienen á una ali.u:·a 1rn1.'11ruhalle de artistas inspirado~.
En r ernmcn: el cuadro de ópera es uno ele
los mejores que hemos podido aplaudir de;;&lt;le hace algunos años y los artistas, todos ernpcíic~os
y demostrando deseos de agradar á nuestrc, público, son dignos de figurar en nuestras pág-i.nH,.
C'omo estrellas del '&lt;lrte tenemos á la Zilli, lm
Padovani y los tenores Bieletto y Betti.

V
Somos las montañas.

Cnal cíclcpes s·n vida y sin afanes,
mirar tsas gigantes cordilleras
qnc coro11an las águifas austera~
y fos ant0rchas ele su cien vol1:anes.
De Dios inmenso inacabados planes,
aterran con sus &lt;;Urn bres altaneras;
pues de leves molécula-;; ligeras
formado está el grandor &lt;le esos titanes.
'l'odo en la creación, corno divisa,
gracia t iene, ó sentir : la luz, la risa;
el il(,DJbre, el alma; su color, las rosas;

Somos los cielos.

Somos lo azul con qué se cubre el suelo;
somos lo azul; nuestro divino encaje
aparenta el redondo cortinaj.e
de la estupenda cúpula del cielo.
Somos lo azul; prendido á nuestro velo
llevamos el incend:o del celaje,
y no:; cruza el relámpago salvaje
cual ave inmensa de rojizo vuelo.
Somos lo azul, con átomos sutiles,
como quien labra túnicas gentiles,
del aire hacemos la ilusión celeste.

Y elaboramos con azul bendito,
el manto de los cielos infinito
que lleva Dios por deslumbrante vesta.

III
Somos las llamas.

D el templo en la penumbra solitaria
leves lucimos con fulgor medroso,
y el fai·o hacemos lóbrego coloso
de nocturna pupila visionaria.

El agua, sus murmullos melodiosos;
¿ :pó tienf'n corazón esos colosos?
si, sv..i su corazón, ¡ piedras preciosas!

VI
Somos las fiares.

Ese clavel de púrpura rizado
que abre á la luz sus pétalos lucien(es,
es un conjunto de átomos vivientes
hecho con un buril no imaginado.
Esas rosas de seno nacarado
cual ele una hada joyeros relucientes,
son átomos sutiles y rientes
donde el sol se recue5ta enamorado.
Con nuestras te1as mágicas de flores,
Abril combina el manto de colores
que clá á la tierra con el nuevo brío.

Y lo cuelga á su frente enamorada
cual velo de una regia desposada
empedrado de gotas de rocío.

VII

Los miembros de la hercúlea maquinaria
agita nuestTo aliento poderoso,
é impulsamos el tren vertiginoso
á lanzar su carrera temeraria.
Desparramando vivas clariclade~,
somos las luces de cien mil ciudades
hasta que el día por oriente asoma.
En el rojo volcán, somos cimera;
en el ineendio, larga cabellera,
y enorme pi:ra en la inflamada Roma.

IV
Somos la sangre.

Somos ritmo y calor, somos las :enas
que encauzan el torrcnt~ de la vida;
del corazón á cada sacudida,
van de entusiasmo y de pujanza llenas.

Somos las fieras.

De la,: fieras salvajes en la escala
somos melena en el león de Kubia,
oro en el pelo de la hiena rubia
y listas en el tigre de Bengala.
En el
nuestro
y al oso
nuestro

color de la pantera, iguala
dibujo salpicada lluvia,
gri~ que ahrérnse en la zubia,
reflejo su matiz regala.

Del cuerpo de la pérfida serp:ente
tejemos en la piel resplandeciente
luz y colores en bizarra pompa.

Y sobre tanta bárbara fiereza,
elevamos cual signo de grandeza
del elefante la terrible trompa.

VIII
Somos los pájaros.

De,tle el ave selecta y elegante
que abre su c:nla en forma &lt;le una lira
hasta el águila audaz que lenta gira
'
trazando augusta su espiral gigante,
Componemos la e 0 cala deslumbrante
ele alas lucientes donde el sol se mira,
y en cuyas plumas de colores tira
su tornasol espléndido y cambiante.

A las aves de todas las uaciones
les colgamos del pico las canciones
igual que un don armónico y fecundo.

Y en tierra y aire entrelazando el vu€lo,
somos la alegre música del cielo
y la espontánea música del mundo.

IX
Somos los rrien(os.

X uestro cuerpo es la elástica serpiente
que recorre los montes, las llanuras
los desiertos, las bravas espesuras, '
y las ciudades de bullicio hirviente.
Ella empuja la comba del torrente
sobre las simas lóbregas y obscuras,
y silba entre las místi&lt;;.as negruras
de la mole del templo resistente.
Sembrando incalculables maravilla-5
esparce por la tierra las semillas,
'
que al renacer, las grana y las revienta.
Ella casa las palmas y las flores
é imita con sus trágicos clamores'
el bronco retmnbar de la tormenta.

X
Somos los árboles.

1Ied10s selvas, al sol idolatramos
y hacia su luz tendemos nuestras l1ojas
buscando un beso de sus llamas roja;;
que allá en cielos remotos conte.m1plarnos.
Como á Dios los espíritus, rezamos
misteriows suspiros y congojas,
y ent_re las ramas lán~uidas y flojas
los mdos, con amor, balanceamos.
Cual almas de los árboles, las flores
bordan nuestra.~ agujas de colores
en los tallos flexibles y l igeros.

. Y cuando mueve el céfiro el b'oscaje,
v1 bran esas etitrellas del ramaje
cual temhladora lluvia &lt;le luceros.

XI
Somos los peces,.

En los pala&lt;'ios ele cri,ial sono1·0
que el sol penetra con su lumbre pura
somos peces de regia vestidura
'
esmaltada de azul, nácar y oro_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Como volar de ráudo meteoro,
nuestro bando en los mare~ se apresura,
)" &lt;:ual tropel de góndolas fulgura
al ritmo blando del neréideo ·e-oro.

"MALGRÉ TOUT."
Entre las recompensas numerosas y estimables
que México ha obtenido en París, figura una que
por ?u valor in~rínseco, realzado por las eircunstanc1as excepcionales en que ha sido conqmstada, merec.e todo aplauso y honra mucho á
&lt;1uien de ella ha sido objeto.
Conquistar un gran premio en materia de arte
es una proeza de que poc.-os pueden vanagloriarse.
L~s Ju1:3-dos de Arte constituídos par cuanto de
mas emmen~e cuenta el mundo en pintura, escultura y arqmtectura, son de una severidad casi inquisitorial, tienen una autoridad de todos respetada y asumen una independencia sobre la que
no obran influencias ni predominan amistades ni
valen presiones de ningún género.
'
"El tute ipor el a:r:he," tal es ;;u l,erna. Si al Czar
de Rusia se le ocurriera. exhibir un cuadro nada
importarían la alianza, ni las simpatías d; pueblo á pueblo, ni consideraciones extrañ~ al arte.
Si el cuadro fuera malo caería sobre él el anatema
del Jur~d~. Y si a.l odiado y vilependiado Drey•
fus le vm1era á la mente esculpir una estatua y
é~ta fuer~ bella, el proceso, el nacionalismo, el tt,ntidr,eyfus1smo, 1:-0do sería olvidado y puesto á un

Entre el cristal opaco de las olas
relumbran agitadas nue~tras c-ohts
bajo la luz que en ellas se dilata.

Y cuando lentos .amos por la orilla,
parece el agua que nos mece y brilla
genlil columpio de zafir y plata.

XII
Somos los insectos.

Puherizando el aire de colores
somos la vira pedrería errante
que conduce en su yuelo smurrante
música y repentinos resplandores.

K uestros menudos cuerpos bullidores
hacen del seno de la tierra amante,
un regazo sublime y fccundante,
un infinito tálamo de amore,.
El cuaja abejas, libres mariposas,
luciérnagas, cigarras ealurosas,
los seres microscópicos y alados.

EL MUNDO ILUSTRADO.
rn vida á la coposa y á los hijos sacrificó Hl 1abor y
~11.,uq,acidade:; de trabajo; cuando, e,ccultor, Sé ,fojú..Jrntilar y priYó á ,u mente de la fa&lt;:nltad lié décutar sus concepciones, libó lo,, más amargo,; cáliees, sufrió los más rudos tormento1&gt;, se midió
cuerpo á cuerpo con los más crueles obstáculos.
¿ Qué hacer? Nacido para el arte é impotente
para crear, el destino le ofrecía un dilema terrible: vegetar ó morir. Renunciar al arte era un
género de muerte el más cruel de todos, más lento, más prosaico. Extinguir en el astro la luz, en
la flor el perfume, es dar muerte al. astro y á la.
flor.
Ya mutilado, en los insomnios de la fiebre, en
las angustias del incierto porvenir, ante el horizonte obscuro y sin faro, surgió en su espíritu su
creación más grande, la que le ha com1uistado lauros y perpetuará su nombre. En la confusión de
sus ideas, entre las negras brumas de su dolor, c-011
letras de fuego vió formulado su destino: ··\lalgré tout," á pesar de todo, triunfaré, sabré sobreponerme á la impotencia, con un sólo brazo
lucharé y venceré, enseñaré laboriosa.mente á mi
mano izquierda á modelar y á esculpir, y seguiré
siendo sacerdote de lo bello. En vez de tender
la mano que me q1ieda al favor ó á la compasión,
esgrimiré con ella la espada del combate y sabré
vencer ó tendré derecho á morir.

poniéndose á la impotencia, tienen el sello de la
supr ema grandeza estética.
P inten otros cuadritos de género, esculpan :figuritas de T{inagro, escriban sonetos en los álbums,
lo,; YerdaJeros artistas y los más grandes, serán
aquello,; que, como Miguel Angel, fijen. en már-1üol los grandes dolores humanos, que como H omrro de, criban las grandes lucha.;, que oomo
Shake.0 peare pinten las grandes pasiones, que -éomo Dante form.ulen las nobles aspiraciones üe
justicia, que como Cervántes y Moliére hagan la
earicatura de un pueblo y de una ra~a, que como
Balzac escriban completa la Comedia Humana, ó
como Yíctor Rugo fustiguen los vicios, ensalcen
la rirtud y prediquen la lucha por la libertad y
el derecho!
Contreras ha seguido el buen camino, se ha
inspimclo en los grandes maestros y ha esculp-ido
en mármol, creyendo que era su prop"io poema,
un noema verdaderamente humru::o.
()ue lo imiten_ los desencantados, los rlesgra.&lt;':aJos v que antes de recurrir al suicidio lo estudien los desesperados.

Tal es la ' idea primordial de la famosa figura "llialgré tout" que Contreras ha ofrecido á la
admiración del público europeo.

UN MALVADO.

Y del sol á la cópula potente,
los pólenes inundan el ambiente
en dilmioJ de insectos irisados.
XIII
Somos 1a:1uz.

De divinos y eternos manantiales
que son mundos y soles. deS&lt;'cndemoc.
v en los o-olfos sin límites tendemos
.,nuestros ºYeloces rayos s1·tiera1cs.
Como ríos que tejen sus raudales,
nuestros ríos lumínicos tejernos,
v eruzando el espacio parecemos
trayedorias de estrellas inmortales.
l'or miles firmamentos resbalando,
va la luz portentosa atravesando
ckl mudo espacio los medroso~ Yelos.

Y aumentada por fuentes á millares,
baja cubriendo en inflamados _mares
la inmensa eEcalinata de los crnlos.

XIV
Somos los colores.

Como un blanco imiolado, se desprende
de su origen la luz inmaculada.
y al pasar por la atmósfera infla~1ada
tiñe los cielos y en su azul se enciencle.
Llega á los mares. y- en las olas tiende
celeste tinta bella y nacarada;
y al caer en la tierra alborozada
Íos campos baña y en yerclor los prende.

A nuestra luz, se irisan los plumajcR,
se coloran de flores los ramajes,
::;r, inflau1a la radiante pedrería.

Estudio art1stlco presentado por el escultor mexicano •Sefior D. Jesús F. Contreras en el grao. c~rt&amp;men parlsl~nse.

Nuestra materia donde está la norma,
fabrica con los átomos su forma,
como haoe flores, pájaros ó palmas.
Pero al llegar á la divina esencia,
muda se postra nuestra inútil ciencia:
¡ somos los cuerpos, pero no las almas!

XVI
¡¡No somos Dios!!

Y se ;·onnan con virns resplandores
osos gram1e, incendios de eol?res
,
donde ¡1rde y tiembla el rnonhundo dta.
AX
¡No somos el alma!

Sobre tanto prodigio de hermomra
como e:noierra la esfera cristalina,
moc1elamo~ la estatua peregrina.,.
la humana y nobifüima escultura.
Su l:Orazón es cáliz ele t~rnura,
egregia frente, lámpara divina;
y en el fondo de luz ele su retina,
el geni.o, cual relámpago, fulgura.
:'ll

lado y la estauta sería premiada en razón y proporción de su mérito.
Esta proeza de conquistar un gran premio de
arte la ha realizado un compatriota sin influencia,
sin otros títulos que su talento, sin más recomendación que su mérito y es Jesús CO'lltreras, quien
de hoy en adelante puede enorgullecerse de haber sido el primero de nuestros artistas que conquista ese vellocino de oro.
¿ Por qué? Porque toda gran creación artística,
toda eminente concPpión e,tética nace de un gran
dolor humano. Dante, Byron, :Milton, Shakespeare, :lloliere mismo, Rabelais, han sufrido y llorado, han luchado y penado; BeethoYen, sordo;
Víctor Rugo, proscrito; Berlios, menospreciado;
Wagner, silbado, han escrito y creado, con sus
gemidos, cantos inmortales; con sus lágrimas, estrofas sublimes; con sus dolores y sus angustias
han modelado lá arcilla, esculpido el mármol, dominado el lenguaje, todos los grandes artistas y
todos los grandes poetas. Balzac, feliz, hubiera sido Facundo; Acuña, dichoso, hubiera sido Sixto
Casillas.
Jesús Contreras que había. ostentado talento y
estudio, llegó al genio el día en que el destino lo
hirió de muerte y se reveló escultor in,pirado y
genial el día en que se vió mutilado é impotente.
Cuando Contrerac:. entre2'ó &lt;11 mano dered,a 1'.ll
L1 :izo ~eo,lar ele la ci rujh1:' etnn•lo p:na c0n~err:1 r

No somos Dios: la. red 1naravillosa
con que abarcamos la creación gigante,
no aprisiona su espíritu flotante
formado de una esencia milagrosa.
Filtrada en nuestra urdimbre misteriosa
su luz, como una aroma penetrante,
la creación es sólo la oEcilante
lámpara de su mano portentosa.
El es lo inmaterial, glo ria, hermosura,
bondad, justicia, bien, virtud, ternura,
cuantas alas despliega la poesía.
Y es donde el reino del amor empieza,
de no soñados cielos la grandeza,
de no vistas creaciones la armonía.

Salvaoor lf uec.'a.

mstribnción de uremias en la EII1osición de París.
El sábado 18 de Agosto tuvo lugar en la. gran
sala de F-estejos de la Exposición, la solemne
distribución de recompensas á los .ixpositores de
1900.
El motivo principal de la decoración consistía en una gigantesca estr,ella de flores ~rtificiales que reposaba sobre una esfera, en cuyo centro se había fijado una inmensa cruz de la Legión de Honor; cuarenta estrellas de menores
dimrmsiones, igualmente de flores, simbolizahan á
las cuarenta potencias que participaron de la
Exposición.
Nuestro grabado r..epreseruta el· momento en
que eil Presidente de la República Francesa,
a)rudado de M. Picard, comisario general, hace
entrega de los premios á los presidentes de grupos.
Para la ejecución del diploma de recompensas
de la Ex~iciún de 1900, se abrió un concurso
en que tomaron parte ciento diez concurrentes
siendo escogido, después de cuidadoso estudio'.
el modelo pr€\3entado por Camilo Boignard, joven ele talento desconocido, que triunfó de renombrados concursantes y obtuvo el premio de
10,000 francos.

•

Una mujer bellísima, vigorosa y sana, en plena
floración de la Yida y de la fecundidad, se encuentra postrada ·en tierra, maniatada, impotente. Su
perfil griego, su carnación deliciosa, sus curvas
armoniosas expresan todas una resolución heróica
y suprema, la de levantarse del polvo en que yaee, la de erguirse triunfal y magnífica, la de dominar é imperar.
Boca-abajo, en tierra, sin punto casi ele apo-yo para incorporarse, hace un esfuel-zo hercúleo,
la rodilla izquierda apoyada en la roca virn, el
muslo doblado y poderoso, el pecho robusto, el
torso arqueado, toda la figura denota. el empuje,
la decisión, la resolución de leYantarse del polvo
Y YO!ver la rara al cielo. Se la ,·e ya ca,i erguirse y leYantarse y se comprende que acabar{ por
lograrlo.

¡ Qué simbólica y qué profunda resulta la idea,
y qué admirable la ejecución! Si la obra ele arte
ha de ser á la Yez concepción y ejeeución y si no
hay obra inmortal que no entrañe un dolor universal, una lucha humana, un sentimiento eterno,
Sísifo rodando su r oca, la Danaide llenando su
tonel, Prometeo devorado por el buitre y ")Ialgré tout" luchando contra la desgracia y sobre-

Xo eres más que un zarzal en lo rastrero;
corno él, guardas arañas y serpientes;
y para desgarrar, llevas más dientes
que espinas su hosca.je traicionero.

El hace pre~a en todo pa,rnjero;
tú en el ·honor y brillo de las gentes;
él enreda sus tallos inclementes,
tú te rernelYes hosco y altanero.

Como al zarzal, te falta valentía;
como al zarzal, te sobra hipocresía;
,on, cual los ele él, punzantes tus abrazos.

Andando á rastras tu vivir sostienes;
tra idor y vil, como las zarzas tienes
para agarrar y destruir, mil brazos.

salvaoor l(ueda.

�EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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3-o de Sep1:iembre
Domwgo
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Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�sería. cansa.do enumerar aquí y que han ,surgido

t .Un poco de /iteratura.-- 2.¿,0uo Vadis?
por Henrlk Sl enldewlch.--3. La m uer•
te de l o s dioses, p o r Nlerejkowskl.

1.-Ya sé que con vosotros. lectores, hay que
gastar pocas disertaciones y que si no voy tras
los aplausos,. tampoco anhelo vuestros boste.10s;
amén de que el bostezo del lector se siente en _el
artículo impreso por no sé qué fenómeno especial
y mi querido y excelente amigo el_ edito: de_ "El
Mundo Ilustrado" tiene un marav1llo.~o mst1tnto
para adivinar el bostezo de su público y c-on, m_uy
finos modos me lo haría ver. ¡No, que el publwo
;proteste, que se indigne, que destroce el periódioo, que grite, que odie. pero que ne, bostece, eso
no! Y quién sabe cuántos pecados de estos me
habra perdonado ya el editor, por mera amista.a!
Pero no colmemos la medida.
En consecuencia, sin preámbulos ni acil-demias,
os diré que me gustim mucho las novelas histórica,s•· son terriblemente faclicias y "convencionales}• pero todo en literatura es eonven~ion~l y
luego hay novelas históricas y novelas lustóncas.
Yo agradezco mucho á Alej~ndro Durn~s q1;1e me
haya enseñado, no la histon_a d~ _Fran~ia, smo el
amor á la historia de Francia, a Fernandez Gonz;ález á Walter Scott, que me hayan mostrado vivos i, tantos y tootos, espléndidos en lo malo y lo
b11eno, de los grandes muertos de la his~oria: Y
de a.quí proviene el interés de ~a n~vela h1stón?a;
en la simple novela los personaJes tienen una nda
rrbstracta, hecha con elementos de réalidad, es
cierto, mientras más numerosas sean las moléculas de vida real que circulen por las vena-s de ei-tos ~ant-asmas, mQS nos .i~:1-presi-0~an. más nos
atañen más nos tocan y vivimos mus eon elloo. Pero en la n-0v,ela histór.:ca, el personaje no efl una
creación. es una resurrección; fué una realidad
que vuelve á serlo, y si no_ nos _interesa más, creemos más en él que en el md1v1duo que se mueve
en la novela realista ó psicológica.
Por supuesto, la historia, tal como la trataron
en sus novela;; Dumas ó Fernández y González, resulta un traje de vestuario de teatro acomodado
á la medida de imposibles aventuras_ de_ brocha
gorda: Francisc_o I, Em7que IV,. Richeheu, Ana
de Austria, Maria Antometa, Caghostro y Da,ntón,
son Alejandro Dumas y son Fernández y González, Pedro el Cruel y Felipe el II, Quevedo Y la
Princesa de los Ursinos; lo que salv:-t grandes
fraamentos de estas enormes decorac10nes teatrales es el poder del colorido, &lt;le la, f~ntasía,· de
la poesía á veces. Pero resultan cromcas es(,:i,ndalosas de una época bordadas con gru€'Sos ~nlos
multicoloreG: como procedimiento es el mismo
qNe el que emplean 1-0s "repórters" a,c~uales que
llenan una cara de un diario para decir que un
perro rabioso mordió á la "amasia'' del dueño de
una maicería.
La aparición de las novelas en que los autores
tenían el propósito de penetrar de ~ras en el alma de los pueblos muertos, de servirse de la fá1mla novelesca para ahondar la psicología_ de los
hoonbres grandes, y de probar, por la ex-actitu~ de
la decoración y la verdad del color local, su e1e~cia v su erudición, han abundado en todos los pmses ·desde las reconstrucciones frías de _Ebers, en
Alemania, y la maravillosamente colorida tentativa &lt;le Flaubert en Salammbó hasta estas vastas
tragedias, euyos nombres figur~p al frente de
esta revista. Esta transformacwn. de . ~a novela
histórica corresponde -á la transformac10n de los
estudios históricos, á los elementos,~ ver~a.d
científicamente comprobada, que la critica obbga
al historiador moderno á toma:r únicamente en
~e1enta así como los estudios históricos se han penetrad~ cada día más del espíritu de la nov_ela
realista, repugnando todo lo que par~zca _emoción
é intervención del sentimiento del h1st_onad?r en
la narración de los hechos: ni el novelista siente,
m el historiador falla: ambos exponen.

•

Domingo 7 de Ootubre de 190}).

EL MUNDO ILUSTRA.DO

tan.to en el grupo latino, como en el germánico y
el eslavo, pero sobre todo, la. arriba citada &lt;le Tolstoi, la primera ser:e del famoso novelista es.p~ñol y, en Francia, la "Force," de Panl Adam quizás y &lt;los ó tres esbozos inc-omparables de France
Lémaitre ('l'hai-., Myrra) son típicos en este género literario, que puede llamaNe nuevo, por la
profunda ev-0lueión que ha sufrido.
.
.
Y lleaariá á suceder que todo lo que la historia
ciientífi~ pierda de poe.&lt;iía y de estética, para. g~narlo en prec'sión, en exactitud y en imparc1ahda&lt;l, lo ganará la novela históriea. al grado de
que, en lo porvenir, ó mu-cho me equivoco. ó ~1~
el novelista historiador el vehículo &lt;le comumcación entre el pueblo y la ciencia.

nuho. fa, sombría cabellera&gt;
a.que1 rost ro corto Y a
·
• _;J
, la mod·a introducida por Othon, TlZii:IIUOS en
segun
t ,,
cuatro gradas de pisos superpues º~·
.
"No tenía barba, muy poco hacia. que
bía consagrado á Júpiter, y ~orna entera e abía otorgado un voto de gracia\ ~n ~~do:["
cuchicheaba que el emperador a ia ec o ..ª
·e . . porque como todos los de su fa1D1ha,
sacr1uc
o,
,
1
,d
tenia la barba rojiza. C-0n todo en e ~arca r;lieve de su frente, por encima de las OOJ-SS a1go e
,
. , había. Y su fruncido ceño lo _revelaban
o] 1mp1c0
, .
. p
b
aquella.
consciente de su omnipotencta. ero ªJº . . '
ª
simi-diós
muequeaba
una
faz
de
s1m10,
f,r en t e d"
d ·
ta.nt
•
ahoo-adaen &lt;rrasa prematura, llena e moon~
e:.
aei:os un "rostro de aleohólico y de cabatmo. A
Lygia' parecióle siniestro, hon:endo ªAt~ todo;
Bajó su esmeralda; entonces v16 la cnsti~a d-0~
ojos salt-0nes, parpad_ea~tes en la luz .excesiva,
cíos de expresión, v1dnosos, como s1 fuesen OJO~
de agonizante."'
lle aquí ahora la ~e.~rirrción de una lucha ~n
el Cireo entre un cn~tiano y un,a fiera. "El crlf,~
t:ano es un g iganteRco atleta barbaro U:rsus,
protector el_e _la joven h;roína }el _dr~ma, mandada a.J martmo por N eron y 1 igelmo .
"Súbitamente enmudeció el anfiteatro. Los a11gustanes se levantaron de sus asientos ~orno ~n
solo hombre. En la "arena'' pasaba una co,sa Jamáis vista. Al mirar á su princesa ata~a a l-Os.
cuernos del toro salvaje, el ligio, humilde haefa
un momento y pronto á la muerte, había dad~ D'n
salto como si lo hubiesen tocado eon un hierro
candente y enarcada la espina dorsal,. se laJ12Jaba
oblicuamente haeia la fiera en demencia. De· todos los pech-0s se escapó un. gril? ?,reve de estupor, seguido de un sordo ,nlencio.
" De un br inco el ligio había llegado hasta el
animal y lo había atrapado por lo.s cuernos. L&lt;:8pechos no tenían soplo; en el anfiteatro se habria
escuchado el zumbido &lt;le una mosca. Nada semejante se había visto desde que_ Roma era Roma."
"'l'enía el hombre á la ~tia por los cuerno~;
ha,sta arriba del tobillo, sus pies es~a,ban s~mbrados en la arena; su espinazo se babia tendido como un arco armado; entre sus hombros desaparecía su cabeza· los músculos de sus brazos habían
emergido con'relieve tal, que la epidermis parecía
á. punto de estallar sobre su.s protuberancias. Pero había parado de golpe al toro, y el hombre y el
-animal se cla-aban en una inmovilidad tan ab&lt;Soluta, que los espectadores creía~ tener ante ello~
un grupo e,;culpido de los trabaJOS de Hércule11 o
Teseo. :rifa~ de esta aparente fijeza se infería la
espantable tension de dos fuerzas ene-abrí.ta.das. El
"Aurocs" por sus cuatro patas estaba enclavado
en la arena v la masa sombría y vellu&lt;la de su
cuerpo i;e haibía cDntraído á man"\ra de gigantesca
bola. ¿ Cuál de entrambos agotaría su fuerz.a Y
caería el primero? Esto para los es~tadores
fanáticos tenía en aquel punto mayor importancia, más peso que su propio destino, que la suert,e de Roma, ó que su dominio sobre el mundo.
En tal m-0mento, el ligio era un semi-di6s; César mismo ~ había -puesto en pié. C&lt;mociendo la
fuerza del homhre. él y Tigelino habían de propósito organizado este espectáculo, diciéndo:se para
su coleto irónicamente: que eche por tierra al
toro que le hemos escogido."
"Ahora ,contemplaban estunefacios el cuadro
que anie ello.a tenían, ineapaces de figurnrFe
que fuese real. Al~unos hombres habían levanta.do los brazos en el anfiteatro y se inmobilizaban
en e,_a postura : tenían otros inumdada de sudor
la frente, como si estuviesen luchando. Sólo f'e
oí-a. en el hemiciclo la "extridulación" de las lámparas y el crepitar de las brasillas que goteaban
de las· antorchas. Las palabras habían expirarln
en las bocas; latían los corazones como si quisi esen romper los pechos. A todos parecía que la
lucha duraba hacía un siglo."
"Y el hombre y el animal petrifiealdos en pu
esfuerzo atroz, permanecían encadenados en h
arena. De repente un mugido sordo y gemebundo asoendió de la arena. Brotó un clamor de todas las gargantas y de nuevo quedó todo en r..booluto silencio. ¿ Era un sueño? Entre los férreos
brazos del bárbaro la enorme cabeza viraba por.o
á poco. . . . . El rostro del ligio, se surca y s11s
brazos se ennegrecían; mas todavía se doblaba el
arco dot-sal; se veía que recogía el resto de s1rn
fuerzas sobrehumanas y que se agotaban por imtantes ....... Cada vez más estrangulado, má~
doloroso, más i'onco, el mugido del Aurocs .se mez-

iª ~°

:ª~

2.-Las cualidaJes de imaginación y sentimiento

p0€tico que Taine exige del his-toriado~· en su
ensayo sobre Livio, serán las caracterí&amp;bcas de
los novela.dores de lo· porvenir: y, sin duida, hay
historiadores poetas como Miehelet y Carlyle, y
hay poetas historiadores como Lamart!ne y Chateaubriand, á quienes la escuela cientifica respeta y admira. pero no da carta de ciudadanía _en su
re:.no; con estos excluí&lt;lo.s, pero no desprecrndos,
se l'Onfunden el autor de la "Dé-bacle" y de "¿ Quo
V,adis?" Son poet.as, sus obras Bon epopeyas, ~ero
toda la imaginación, el sentimiento y_ el colorid-O,
están cristalizados en uerredor del 111!0 de fierro
de la verdad histórica.
"¿ Quo Vadis?" es una novela popular, no sólo e"ntre los eslavos sino entre los ingleses y los
aJemanes y hoy es '1eidí.sima en Franeia. Si Re,.
·to"
nan no hubiese
escrito el "Antecr1s
, es e1aro
que "¿ Quo vadis?" no habría venido á la estampa; pero el autor ha entrado en ,su empres.a
restauración de un momento supremo en la historia de la civifoaeión humana, el principio de la
lucha entre el cristianismo y el imperio, c~n una
riqueza de datoo realm~nte T:Jª•smooa, en qmen no
es un profesor. El m~~o social ?e lo" tiempos -~eronianos, el mie-do engido e~ D1&lt;&gt;f' y la aby~cc10n,
en Re]i&lt;Tión: la monstruosidad de los cnmenes
idea:dos; cometidos ~rac-ias á la omnipotencia del
emperador y á la debilid~d infantil d: su cerebro de megalómano y er-0tomano (perd?!l lectores
por estas dnl~ palabrita,s): la _fo:111ac1on seve~~•
triste y grandiosa &lt;le! grupo _cristiano e!I la,; _v1~
C'eras podridas de aquella sociedad en d1soluctón ,
dos ó tres tipo~ ent.resacados de la ~asa. co~o el
de "Petroniu,:-arbiter." el del g-r;ego-rufian Y
mártir al fin, Jibujados. el primero con un arte
y iel segundo con una verdad so_rp~en&lt;lentes, Y la
belleza magistral de las descnpc1ones. mueho
men-Of, líricas que las de &lt;~os M,ártir~s". de Ch~.teaubriand; pero má!:' expresivas,._ ~ mas 1'1DJ)res1cm~ntes por la verdad que se adivma en ellas: ~1 mcendio de Roma, las reunion~ de los cristianos
en el "ostriacum," verbi gracia, son. entre otra~
muehas. verdaderas creaciones geniales, tanto a~1
es el poder de evoca.ción del autor y tan s~berbia
la traslación á la palabra. y al cuadro escnto.
Véase un fragmento de una de estas obras
pictóricas: es un banquete en honor del emperador-cantante; en un moment? dado aparece
ante la joven cristiana protago~1sta ~el dr~ma ~
su joven amante, el monstruo 1mper1al: he aqm
eómo:
La aparición de Nerón en e'. in memo fe_stín,
rápidamente tornándose en orgia, ante Lyg1a la
bella cristiana es imponente:
"Bien había dicho Actea; César inclinado sobre
la. mesa medio cerrado un ojo. había acercadú al
otro su' esmeralda monocula;: la miraba. Su mirada se cruzó con la de Lygia y el corazón d~~ la
virgen se congeló. Niña todavía en la~ _campmas
Sicilianas se dejaba contar por una ~IeJa esclava
egipcia, historias de dragones, guardianes de cavernas y parecíale que el ojo .irlauoo de uno de
aquellos monstruos la miraba fijamente. Como
un niño asustado asió la mano de su compañero Y
en su cerebro surgieron sucesivamente rápidas y
caóticas impresiones: Así, pues. él era, ese e1;a, ~se
el espantable puédolo-tod~ ... Nunc~ lo habia visto, mas se lo imaginaba. diferente. F1gurábase "?-na
faz hórrida, en cuyos rasgos el furor apa;;rec1ese
siempre .... Y veía una. cabeza enorme pl~ntada
sobre enorme nuca, una cabeza terrífica, si, pero
grotesca, y semajante de l~jo~ á la ca~za de u!1
~
,párvulo monstruoso. Una tumca amet~ste, µroh1;
Algunos de los cuentos históricos de Pére1. bida á los simples iµortales, daba refleJOS azules a
Galdó~, la Guerra y la Paz de Tolstoi, otras que

?º

Domingo 7 de Oclubro de 1900.
-claba al soplo estridente del ]icrio· giraba cada vez
, 1
.
o '
mas a cabeza del ammal y de improviso escapóse de su gola una enorme lengua babosa."
"Tod-aví~ ~n instante y los oídos de los espectadores prox1mos escuoharon el sordo cruQ"Ído
de
0
sus h,uesos ma,chaca,dos; y luego el auros se desplomo como una masa, quebrado el morrül-0
mu~rto. E_n un ~brir y cerrar de ojo~, el gigant~
habia desligado a la virgen y alzádola en sm braz?~; después f'-El puso á jadear precipitadamente,
J1vido el rostro, aglutinados los cabellos de ~udor, que empapaba su cuello y sus brazo•. Permaneció un instante inmóvil y corno estúpido.
luego levantó los ojos y miró á los espeetadore-.
El circo estaba demente."
~

3.-La novela de Merejkowski no es el gran
poema en prosa palpitante del joven novelista
polaco, pero indic:a trum bién un esfuerzo h eróico
y frecuentemente feliz por vivir la reaJi.da&lt;l
muerta &lt;le la h:sto,r ia y transeribirla viviente
también á la labor artística &lt;J ue, no por ser á
ve_ces difusa y disertante, según el gusto yue domma en _todos los autorcs -ruso-s, piei,de quizás ni
un sólo mstante su interés. ¿ O el lnteré, será
para Jos profes-0res &lt;le histo-ria nada m,á~? Se
trata de la primera época del cristianismo triu•nfante y de la tentativa profun&lt;lamente intercHante, en su imposibilidad misma y á ca.u•a de
ella quizá., del emperador Juliano (el Apó"tata)
de restaurar el culto pagano, el culto ele los dioses. olímpicos como él decía. El protagonista es
el Joven emperador y la novela es la extraña y
dolorosa novela de su vida: sobrino y primo de
Consta~ti~o y sus_hijos, condenado á rnuerh por
su nac1rn1ento mismo, arrastrando sn juv&lt;!r.t1:d
en Ja miseria, en el odio secreto, pero profundo al
cristianim10, á su parec,er autor de todos sus
males, cleriguillo hipócrita en su adolescencia para salvar su vida, y á ocultas adorador extático
de la belleza helénica y del pensamiento helénico, robre todo; entregado á las supersticionet&gt;, á
las creencias de los ocultistas, los magos, los teúrg?s de rn tiempo; luego soldado, prínc'pe victor1oi-o, emperador al fin empeñado en destmir al
crisüanismo á fuerza de tolerancia y li,bertad religiosa para que todas las sectas crii:tianas viviendo juntas se entredestruyesen y sólo quedasen en pie los "templa serena'' del paganismo,
tal fué la vida de Juliano, tal es la trama ele la
novela, conducida con arte peregrino al través de
e~traordinarios epis-0dios en que se pasan en revista todos los componentes principales de aquel la época en el orden soeial, mDrnl é intelectual,
hasta la muerte, augusta en su senci·llez guerrera
y en Fu estoica arn¡Leridad, del tenaz enemigo del
"Galileo."
He aquí cómo cuent_a el novefüta un episorlio
de la lucha entre Juliano y los cristianof:. Se
trat~ del b-Osque de Dafué que en las &lt;;ercanías ele
Ant10quía estaba dedicado á Apolo, cuyo templo
ro·deaba. El ~mperador ordena que el sagrado
bosque f:Ca punficado y que, por ta'llto, se extraigan ele éstas las reliquias de un mártir crif:tiano
rlepositadas en una iglesia cercana al templo. Los
"galilcoR'' (así llamaba ,Juliano á los cristianos)
itDcendian, entonce~, el b-Osque. F,1 emperador
lo f:abe y acude; deJamos la palabra al autor:
"Juliano atravesó al galope las c-alles de Antioc¡uía, seguido de cincuenta legionario~: aterrnda
la, m1!chedumbre se dü,persaha ante ellof:; aqní
fue pisoteado uno; allá fué machucado otro; sus
_grito, fueron dom~nados por el trueno romtantc
ele los caf:cos y el ruido de las armas. Salieron al
campo: durante dos horas c011tinuó aquel la carrera enloqneredora; tres legionarios cayeron
so11rc i-uB caballos muertos."
·
"La luz era cada vez más viva; 8&lt;' olía el humo
ya, en los campos y en sus polvo.&lt;:os scmhrndos había reAejoi- de sangre; precipitábame lo~ cnriorns de torlai- parte~, corno las mariposa!'- haria la
llama. Notó Juliano la alegría e•tampacla en
los rostrM como si aquella,i gentes corriesen á
una fie•ta."'
"Brillaron por fin la~ lenguai- de fueao entre
las esniraf: ele] humo, so-bre las neg-ras ei;af: dcn.ticulflilfli: rlel bosque de Dafué. Penetró el cmnerarlor en el sagra,do recinto en rlonde muiría la
multitud; rnu cl10~ reíaa1 v cambiaban bromas.
Las tranquilas ave11idas, enteramente abandona&lt;1as, tantos años hacía, estaban llenas de gente;
el populacho profanaba el bosque, rompía las ra-

EL MUNDO ILUSTRADO
mas de los laureles venerandos, entmt.·-aha fas
fuentes, hollaba las tiernas flores dormi&lt;las. !foribundos, los narcisos y los lirios, luchaban con
su perfumada frescura contra el Cdlor asfixiante
del fuego y el hálito del populacho.
-Un milagro de Dios,-murmuraba aleare0
mente la multitud.
-Yo he vi,to caer un rayo del ciclo é incendiar la teclmmbre.
-No, mientes; la tierra se abrºó en el interior
del templo y vomitó llamas preei~amente bajo el
ídolo.
·
-Pardiez, después de la orden ahominahlc tle
sacn las reliquias! ...... ¿ Qué, creían que e~o
iba á pafar nada más así ..... ?
"Juliano vió entre la multitud, á una mujer
casi desnuda, como si saliese del lecho: ad·111i;·aba el fuego con una f:onrisa estúp'ua, a·rrullando
entre Rus brazos á un niño &lt;le ped10; temblaban
to&lt;lavía las lágrimas en J.as pestañas del inocentr,
pero se calmaba c 11upando ávida1mente el ~cno en
que apoyaba una mano mi.en t ras tendía la otrn
hacia el fuego c-0mo ~i hubies.e querido alcanzar
un juguete.-El emperador detuvo su ca.bailo· el
&lt;'alor im p,edfo avanza.r; Juliano comprendió que
el templo e@taba perdido."
".El edific:o ardía de arri,ba abajo, forman:'lo
nna sola inmensa hoguern; los muros, las vignF,
las mader-as talladas se desploma·ban con e~tTépit-0. y torbellinos de chispas subían al cielo que
.•e ahajaba cada vez más, amenazador y sangriento; la.s 11,amas lamían las nubes, se d~batían contra lm; a,p retones del viento y sonaban como pe~ada ve1a. Las hojas de laurel se .toreían en el
r4lor, como si sufriesen y se contraían; encendían.:e como gigantescas antorchas las cima~ d,c
1-0s cipreses y su humo blanco ~em,cja ba el humo
de los sacrificios. Caían apNJtadas las gotas ele
rE;cina, como si los árboles secu lare,, contemporuneos del tem]}lo, llorasen al D:•os con lá!!rimas de oro. Juliano mira.h a co11 ojos foroc..~ el
incendio; de improviso diesenvaina'ndo su e~pada y encabritando su caballo, sólo ,pudo articr:..
lar entre sn!': al])retadoH diente~, con impotente
furor: "¡ miserables, miserahles!"
, i:,ue~o traza el autor en un cuadro vivo y patetico la muerte del gran sacrificador del niño
del templo, ,]a emoeión ele .Juliano, "qne co11 venerac:ón, se arrodilló delante ele lo.&lt;: mártires de
los dio!,{l,; olímpicos : á &lt;lespec-ho &lt;le la pérdida
del templo, á despecho del estúpido triunfo del
populacho, ,Julian-0 ~ntía la rpreFencia del Dios
en aquella muerte. Su corazón :'e apacicruaba
aún ,¡:u odio se desvanecía y c-0n lágrimas l~umil~
de5 be!;aba la mano del agonizante anciano. ~obre
cnyos cabellos de nieve resaltaban las gotas rl c
l'-lmu;re .•cmiejantes á frutos rojos, mientra:' las
hojas de lanrel sagrado se enlaza~Jan eoronanclo
la rabeza del sacrific-ador; á su lado reposaha el
c uerpo del niño, cuyo lívido rostro parecía má,
bello tiún con su5 hlondos e¡¡bellos empolvados
de sangre.''
"Rúhitamente resuen,an cántiN~ rle ale"ría ·
. ' e1 emperador el rostro y vió en la ,..,prin-'
vol vio
ripa,l avenirla de cipreses desenvolvem~ una larga. proresión, una innúmera mu chedumbre ,fo
viejos sacerdotes vestidos de ilalmáticas dr, tela
rle oro ctrniadas de gemas, de diá&lt;'ono8 halanrcanclo su:; incensario,. de ne!\"ros monies llr-vando rir!rn; enremlidoi-, de vírgenes y adolescentes ve•hd~• de blanco, niños que .agitaban pa,lnus por
en('1ma ele la muchedum brc. y sobre un carro sol1ei,hio. la.i' reliquias de S. Valeriano en su nrna
&lt;le plata. en que H' reflejaban la, llam1s Bran
lai- reliquia• anoja&lt;la5 por orden del César del
templo tle Dafué: pero h expulsión se transformal_ia en marcha tri1111fal, Ca1Jtaha el pueblo el
ruibguo salmo ele David gl-0rificamlo al Dio~ ele Israel: rl-Omimrndo los silbidos del viento, el eslré1do dt"I incendio. el canto de vi ctoria ele los anlileoF- iha haria el cielo ilnminac1o por hs llam~s:
Ro,leando las tienieblas y las nubes.
Ante él va ~l fuego que exte~mina á sus enemigo¡;;
Las montanas. romo la C'era, se funden
Ante la faz del Reñor Dios,
Del Reñor del TTniYerso."
",Tnliano lívido. escuchaba rci-onar el último
versíc-1!10 que palpita ele a.Jegría y audaria:
Que bem blen los que sirv-011 á los í,lolo~ v se
(vane~lorian de ello·
IiwHnense ante El todos los dioi;es."
'
" Detuvo el emperador su caballo. desenvainó
m espada y _g-ritó: seguidme, soldados. Uno de
los ancianos filósofos que lo acompañaban los

&lt;letuvo; Juliano volvió en sí, se arrancó el ca-seo
que le quemaba la ca beza y dirigiéndo.,e á la
multitud, le arrojó al rostro un apóstrofe terrible que terminaba así: "si l-0s diose,,, me conceden vol ver victorio.rn de los penas, de~graciado:-;
de vosotros, tumultuarios; de&amp;i:,crracia,d-0 de tí,
n azareno, hiio de carpintero."-De repente le
panció que nna voz extraña le &lt;lecía: el nazarrcno,. hijo rle carpintero, te prepara tu ataú&lt;l.,Tuhano, que había tendido su espada sobre .h
multitud, buscó a,ombrado en torno suyo. l~-n
ese monie-nto resonó un rumor terrible, el techo
ele! templo vi1,0 ])Ol" tierra; rodó de su pe(lesial
e1 ídolo y lanzú un gemido quejumbroso la ('Ojr1
&lt;le -Oro que en la man o tenía. Vaciló la eolurnna
del pórtico y el capitel eorintio, con tierm1 "J'ac•a ,:e i11cli11ó y C'a_vó corno 11n lirio quebratl;' en
~u tallo .Y el antiguo $1lmo de David lo llominaha todo: tiem bien cuantos sirven á los íu ,1]0,.''

clusfo cSierra.

Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la ins.pirne;ión baja á vece,¡
al fondo &lt;le mis tristeza-s
para recoger e~trofas
empapadas en mis penas.
. Y en cada Uno &lt;le miti versos,
v1 •ven, con \'ida siniestraJ
m!s deseo€, mis dolores,
m:s duda:; y mis creen&lt;:ias.
¿ (lué mucho que }'O lo;; ame?
¿ (.J,ué mucho que yo Jo., lea
si son hojas arrancadas
al libro de mi existencia?
Cuando en mi obscura memoria
la frase brillando queilit
como en un girón ue nube
el reflejo de una estrella,
.-s porque bajó tau honuo
la rnsp1racióu á cogerla,
que en esa frase palpita
mi corazón de poeta.
8iernpre que á soñar me pongo
en&lt;;am-auora.i quimeras,
imposible,; ideales,
seres de extraña belleza
que habitan en luminosas
arquitecturas aérea5;
formas que suben aisladas
y diáfana;; y serenas
'
como los ángeles blancos
de la Dirina Uomedia
la r ealidad de la vi&lt;la'
inficxi ble, me despiert;,
y quedo confuso y tri~te
i;inLiendo angustias supremas,
como esas a,·e,; que huyC:n
en busca de prirnarera
y en alta mar le~ sorprende
el furor de la tormenta.
Entonces, escribo, esc:ribo,
con una ternura inmensa
que sólo cuando hago ,versos
el alma llora. y se queja,
y la ÍD5piraéión se hund e
•en el mar de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y ;sin embargo, en el fondo
cuantos dolores se quedan
sin expre$;Ón, tan intensos
que 110 caben en la idea,
JJ 1!rque son deseos vagos,
asniraciones inmensas
á las que exploran espacios,
sneñc..s de cosas eternas,
11-0,rnirdas
de extraños mundosJ
•
,
citas u~ lo que no llega . . . ·
la inspiración es un buzo
que no h-a. pescado esas perlas.

.Cuis f;. llróina.

1

'

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL lliJXDO I LUSTRADO

Erauna manam
- ·taa1egre ......

NUESTROS GRABADOS.
SEÑORADOÑAGUILLER311NAfLIVEIIA DEWIDE.

=

Cua?do todos se Íl~eron al panteón .siguiend_o
el ataud de nuestro miortuuado amigo y en el
euarto_ sólo quedaron los perfumes de las rosas
marchitas, de las ceras que ardieron y de los po-

E-ngalanamos nueetras columnas en el presente
número. con el retrato de Guillermina Olivera
de \Vide, espos-a del señor Doctor Don Edua rdo
'.YiJe, )finistro ele la l~epública árgentina, a.cerc·a &lt;le nuestro gobierno.
T:rnto la respetable dama como el diplomático,
ta.u recientemente acredit-ado entre ll0$0trDF 1 han
de-:.pertado muy gratas impresiones entre lo más
distinauido de la socie&lt;lacl mexicana durante l-a..
reuniÓ~1 íntima que ofrecieron el jue,·e~ ele Ja semana que acaba de paF-ar. e11 su
residencia del Hotel .. :-;anz,·' y
pueden esta r ;:eguro,.¡ que tt l partir rumbo al Xorte. dejan ai;raigadas simpatíai::.
Sentimos no haber podido obtener en tiempo oportuno retr-ato del setior Dr. Eduardo Wide,
para presentar [l mie:,tro.s lectores al diplomático, que reune á
]-a alta misión ele que d-ene inYestido. las releraqle- cualidades
per30nales que lo ho(·l'r\ acreedor
ú la más repetuo.;:a ('Stimación .

mos de las medicmas; cuando al silencio respetuoso que todos guardábamos ante el cad'á ver

se siguió el tétrico de la soledad y del dolor pa'.
:,:~o, .compr endí que era innecesario retener por
mas tie?'po aquel cu.arlo de alquiler y me propu•
se re~mr cuánto en él hubiera sido de mi amigo
Y, ~alir, march'.11'me lejos, para siempre, del tris-

t1S1mo escenario de nuestros dolore~.
Y as[ lo hice. Arranqué primero de las pare-

des algunas fotografías de gente mundana, únieo adorno de aquellos muros; luego hundí en un
"mundo" cuanta ropa me Yino á las manos, y
por último, fui al lugar del tesoro: al pupitre
que imitando madera fina era la nota de elc«an('ia de qd:e nueslro amigo,-en horas de buen °lrn111or,-solia .envanecerse.
Alli estaba todo. todo el le~!ldo de que yo debía apodcrarÍne
para ordenar las páginas de un
libro que el infortunado artiFla
venía tabajando hacía mucho
t'empo.
De e;,e libro hablan de salir las
monedas necerudas µara comp ra r dos cruces: una para. él,
'"pequeñita y pobre-me decía
con voz apagada, ya próximo á morir-la otra de
mármol ¿ eh? y ya sabes, la. vas á poner en el extremo do aquella avenida del panteón, don.de tantas veces fuimo::; á mirar lo:, crepúsculos; allá está mi madre, la pobre, que murió lo mismo que
vo muero: en esle instante de supremo anhelo
j-rnr la vida, que nuestra propia enfermedad nos
trae como ofrenda de muerte . . . ¡ es cruel la luhercu!oois! ¿ verda.U? .... bueno, no olrides nada: ·
Después murió.

• ••
Sobro el pupitre lo primero que encontré fueron unas cuartilla:, escritas: las últimas que pudo
h acer.
Ellas eran pocas; pero inmensamente bello el
cuadro que esbozaban; no tenían título aún y decían &lt;le esta. manera. :
'"Como es hermosa. la. mañana. en e::e corredor
q ue descubro &lt;l~de aquí, mi adoraou cuartito
donde e:,tudio y escribo, que tiene una ventana
que á más de dar sobre un jardín, me deja Yer
ese corredor donde va á reir toda su alegría la
luz de ]¡t mañana.
"¿Y qué más puede querer la vida? Allí hay
flores, pájaros que cantan olvidados de la_reja dora.da que los aprisiont1; ailí hay risas de niii.os,
u na viejecita de cabeza. blanca,-como que está.
hecha con la espwna. de una cascada de años.que platica con loa canarios y riega las flore8 y
,cu.chichea con un gato panzudo é histroso .que se
tiende en el cua&amp;ro de sol á dormir su olímpica.
pereza.
"Allí hay .. &lt;los niñas, d03 brotes de un rosal. ..
{~ tt11cn. he visto á. éste, acaso lo tronchó alguna
tormen ta de vid-u, serán huéría.nas, por eso las
:amo) ~on dos niñas como áng-eles, ríen á todas hoTas. La. utrn contará doce Navidades, la otra halm.l ílspiraJo, si 1~rncho. el ambiente de seis Primit\"Cras.
"Nunca riñen, jamás han maltratado al perezo-so felino y besan ,í la viejecita en la frente y en
las manris.
"La más chiquita, toma enlr.e sus dedos granillos
-de alpiste y los da en el pico á los canarios.
"Ayer sorprendí esta escena :
"Era una mañanita alegre." y como ahora. llena de luz y de perfumes. Me despertó la explosión
-de una risa de niño. ¡ Qué hermoso despertar!
Yo misn:w sonreí á las penuml)ras de mi cuartucho y por primera vez. desde hace muchos años.
no fué el grito que azuza para la lucha el que
arrancó el sueño de mis ojos.
"Salté d'CI lecho, abrí la ventana y ví, en ese
banco del jardín, á las dos niña~.
"La mayorcita arrullaba y daba de besos á la
1nás pequeña, diciéndole :
"--Soy mamita, duérmete.
"Y la. chiquitina. reia, reía. coP extarordinario
r egocijo, como la mañana, como mi propia ahba
-ante aquel juego tan extr~ordinnrio y anacrónico.

1

.fliocode enrrc,dcl ~ fur(:(ue.
l.erao c;e íe¡o1a&lt;I'
~
(

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.

(Véaae el TexlO,)
1

L

'·Pero ... ¿jugarían ó e.:tarh111 haciendo remedoa de una vida rerUader-a? ¿ Aquella .. mamita''
sería. c ierta?
"'.)[i presencia fué ad,·ertida. sin duda, porque
la niña. mayor sintió mi~ mira.du5.
' ·Levantó los ojos hasta mi ventana y los siguieron los Je la pequeñuela.
'·Sentí mucho terciar eu la c:-cena . pero íué preci50.
-'·~eñoritas,·· tengan u-.tcJ~ muy buenos
dias .
-··Buenos. día~. señor. conle:::tó la g1~ande con
cil'rbt. ti!:1i1~u:.
- •·,\_ mu\· buena hora vi~itan u-.tedes á la.-1
fl, ,re;:..
.,
-'·Xo. u que f-r,tge {1 la nili.a para que ,c orriera
y jugárai.w):- lln ruto.
'·¡ Dioa Santo! qué manera de hahlar de aquella
criatura. ¿ P or qué no le llarnal'la "mi hen nanita?'' 1Ie a~altó un e~oi:-mo : qui:-e ignornr to&lt;lo lo
íntimo que allí hubiera, par,1 deleitarme en las
más bellas conjeturar::.
'·Par,1 mí e.:ru nifia~ son huérfana::;: la rnaror
heredó los besos de una 1niuh·e ~- lo · imprime· en
los labios ele la pequeiiib1: rn rumbo á esa d&lt;la.
ian adorable como doloro~a. en que la niñez, la

jm·entu&lt;l y el señorío se confunUen . ~e e.::.t rcchan
realizau&lt;lo el más sagrado tle lo::; ministerio~.
"Las ªmaJnitas," dee&lt;le la que pintó el sublime
norelista de la Provenza ha,-t-a la mía. serán puntos de luz en las páginas de la doliente realidad

que . . ... "
N"o decía más el manuscrito tle mi pobre amigo.

•• •
Re1,ui todas laa página~ que ,.u temperamento
ele artista le dejó trazar y no encontró en alguna
de ellas el sitio donde iba á ser puesta la última
pincelacfo.
Fatigado de la labor. ,ne recliné sobre el pu•
pitre ";,' dormí.Me de~pertó un ra:·o de luz que entraba por la ventana .
La atmósfera de aquel enarto que había sido
momentáneo albergue de la muerte. la impreíl.ión
penosa que me había dejado la lectura ele la obra
de mi amjgo. la serie de sensaciones que -lleva en
sí qa hora mÍls fatal ele los mortales. todo ello tocaba en mis nervios un salmo de fiebre.
}'uí á la ventana :· la abrí ele par en par : as~
piré. un ambiente purbimo :· con sublime dolor
m iré el cuadro.
rroclo era. real: sobre el ban&lt;·O del jardín estahan las dos nifias mi rando ron ojm: ató n itos hacia.
la ventana. i\fi prc.:encia les turbó y ambas se
alejaron, calladas y si n volver el rostn,.
Deben haber eompreudido la catástrole.
JJor lo de,uús: "Era una mañanita alegre . . . "

.Cuis Frias Ferf1ánde;:.

rn. LIC. J. LUISREnLU.
l'no de los pocos hombres que con ~u Yida nos
rctuenlun una. época. de lucha en que el ,·alor
civil, la energía y el deber no~ redimie-ron, d.í nclonos la Constitución que a ún nos rige. acaba de
bajar á la tumba.
] 1)1 scii.or L ic. J. Luis Re,·illa, lo mismo que t odo,.. lo~ patricios que formaron el Congreso de
185G iÍ 1857, fné digno de la gratit ud nacional.

SR. DR. D. FRANCISCO !IARTÍXEZ BACA.
ruo de nuestros graba.dos representa al me ncion·ado Doctor, nombrado Director Hc,idente de
la Penitenciaría del Distrito Federal.
Dicho señor, que ha adquirido práctica y experiencia. i:;iendo Director de la Penitenriarht de
Puebla, tiene también nuevos Y mur útiles conocimientos acerca del régimen 1l€nitenciario en el
extranjero, pues con el solo fin de in;:truirse en
c-.te punto. ha recorrido las principales naciones
donde el régimen está en rigor.

U COMPA~ÍA DE SIBM, PIZOH~l LÓPEZ.
Habiendo rccibLdo varias felicilaeionc, por la
bontlad de los grabados que publicamü' en el nú mero anterior y repro...~nlan al perrona! &lt;le la.
Compañía de Opera que actúa en el Teatro &lt;le!
Renacimiento, hacemoo constar, con gu.-;to. qu.e
dichos graba.dos los tomamo5 de ma1?nífkas fotograrías obtenidas por el Sr. Em ilio Lange. cuyos
tallere:5. unoB de los primeros en su género. están
situado~ en la calle de la Profesa nútnero 2, junto
al templo.

BANDO NACIONAL.
Entre nuestros grabados, encontrarán nue~tros
lectores, ilustraciones que dan idea del importante acto oficial que se verificó el lunes primero del actual: la. promulgación del "B1.11Hlo"' en
el c·ual declaró la Representación Kaóonal, que
el C. General de Divi;,ión, D. Porfirio Dla.z. ha
sido electo Presideute Constitucional de los E,taclos l'"nidos Mexicanos, en el próximo euat r ícuío
que termina el a,io de 190-!.

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.
Entre las más proiresistas ciud.icles. del país,
,podemos contar á Chihualrna, capilal del Estado
de su nombre.
E n los últirn9s diez años se han realizado en

�Domingo 7 de Ociubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.

en un to(fo á las
ernas ex1genci·a-~ )' que re,ponde
leyes &lt;le la higien e.
.
·su fachada de un sólo cu,erpo ocup~ co?s1derahle extensión de terreno. Sus puerta~ y ous v;~tanas ojivale3, lucen las bellezas del orden goti-

a

co.Los departamento~ clestinados ,á los en~ermos,
forman pabellones a1slaclo5, hallando~ 1'1tuaclos
en un jardín que ya comienzan á cubnr los más
variado, arbusto3.
.
En el centro, se leYanta la sala Je op~rac_1one,,
&lt;lotada ele numerosos in•trumentos qrnru~·~1cos y
! , liten•i·11·o" mof1erno•.
Ei'ta clotac1on fu6
í1enl,1'
'
~
1
J
eneargada á Europa y á los E,tac M
rnc os.
Por último r1taremo•. como ohr'.1- m o&lt;lerna; el
aré0 de rantería que se levanta nrnJe;:tuo,o, a la
'entrarla del moderno parque ' ·'I,er&lt;l º. c1e
' 'T eJa
. &lt;l a."
X O son éstas las únicas obra,- reahzadas por el
Rr. Coronel Aht1mada, en Chihuahua. Hemos
citado e~as cuantas, por ser las que reproducen
nue•tros gra hados.

r .

EL NUEVO TEATRO DE VERACRUZ

Desfile de tropas.

ella obras ele gran interés público, las cuales son
dignas de elogio para su propio mérito.
.El Palacio de Gobierno, soberbio edificio de dos
cuerpo8, de hermoso aspecto, se lernnta frente á
la Ph1za Hidalgo. Todo:; stB departamentos han
sido ol,jeto de grandes reformas, y así es como rn
ve ahora perfedarnente acondicionado, ostentando
las e,plentlideces del refinamiento moderno.
El sa Ión Je recepciones está decorado con gran
lujo. :-,11-, cortinaje:;, muebles, cuadros y e•pejos
son obra, artísticas de primer orden.
Xo hate mucho retibió igualmente una transforrnac:ón completa el salón de sesiones de la Legi~J.atura. ne trecho en trecho se abren esbeltos
arcos protegidos por graciosas columnas de orden
corintio. El fri;:o, exhornado eon riqueza ele detalle;:, presta mayor belleza á la cornbin-ación arquitectónica.
Forma la techumbre una. cúpula de regulares
pro-porciones, la cual tampoco carece de mérito.
Rn la plataforma, limitada por una barandilla,
~e hallan tlistribuído, los sitiales de madera talla&lt;la que ocupan los Diputados, durante las sesione~, y en el fondo se levanta. el severo dosel ele
J}eluche destinado al Presidente del Congreso Loeal.
Fuera de la haran&lt;lilla ;:e extienden en dos alas,
los asientos destinados al público.
A parte de estas obras, podemos citar co-mo ele
las mejores que ha realizado la iniciativa clel Sr.
f'oronel Ahumada, Gobernador ele la Entit1arl federativa á que nos re:ferimos, el Hospital "P orfirio Díaz," edificio grancboso adaptado á las mo-

Corno resultado clel conélll'SO á que convocó el
Gobierno del Estado de Yeracruz, para la presentación de un proyecto para construir un teatro
que ha de substituir en
el primero de nuestros
Puertos el e&lt;lificio de
igual índole q,1e se incendió, se premió el
hermoso dibujo que hoy
reproducimos y fué el
preferido entre c:iez que
se presentaron.
:Es obra ele los Sres.
Ingeniero Echegaray y
.Arquitecto Sattine, y
desde luego se con,ino
unánimemente en que,
además de la belleza arquitectónica, el proyecto satisface á todas las
condicione~ que se seiíalaron en las bases del
concur0 o, cu)·o plazo expiró el 30 de Septiembre último.
El teatro consta ele
cinco pi,o~, siendo el
primero el destinado á
u n gran "foyer" circular,
formado por columnas y
cubierto por una bóveda troncónica. Este local puede servir, además
del uso común que se le
General en Jefe de la División nombrada para la promnlgaclón del Bando Nacional.
dé, para exhibiciones de
cinema,tógrafo, panorama, etc., y, con sus anexos, también para salón de
baile; permanentemente dará lugar para un café,
y su;, dimensiones son tales, que aun tiene espacio
para. una pisb:1, y un buen número ele espectadores.
En el segundo piso, sobre el "foyer," se asienta
e) patio, y en ~l tercero, cuarto y quinto pisos, estan comprendidos los palcos primeros y secrundos
0
y la galería.
El número de espectadores que, s~crún cálculos
hechos, cabrán cómod~mente en este teatro es
de un mil quinientos.
'

_Domingo 7 e.e Octubre de 1900.

La Penitenciaría del Distrito Federal.
. La i_na?guración ofit ial del establecimieuto pen_1tenciario, ~e .;tectuó en la mañana del &lt;lía. veint~nueYe ?el pasado Septiembre, con asistencia del
H_r. Pres1~ente de la Repúulica y 8re•. Secretanos. de Estad-0 .Y. del Despacho de Gobernación,
llac1en&lt;la, J ust ern: q omu~licaciones y Fomento,
~ob~mador &lt;le] D1d nto .f e&lt;leral, Secretario de
(Tob1e:no,. representantes ele lo• Po&lt;leres .Judicial
Y. Leg~~la.nrn ,Y. varia~ personas prominentes en su
~ituac1on polit &lt;!a y social.
La comitiva oficial fué ret ibida en la entrada
de. la l)enitenciaría por el per 0 onal He! Con5ejo de
I!irectores, que forman_ los , eñore, Lic. D. )Iiguel
8. l'\Iacedo, como Presidente; Lic. D. Agu5tín
M. Lazo, como Yice, ,Y Dr. n. Franei;:co )Iartínez
Baca, como Delegado ó Director. residente.
La c2remonia fné ~enc11lla, eomo la.s de ;:u créncro, y revistió los carácteres de seriedad de ~cto~ an:ílogoe. Una vez colocado el señor Pres'dcnte en el lugar ele h onor, teniendo á rn derecha
á los ::eiíore, Recretario;,. ele Gohernaeión. Haeienda y Ju•tici_a y á la. izquiercl-a á los de Justicia y
Fomento; situados en rn, re,pecti vos a,ien tos los
demás invitado,: y miembros de los allo, Cuerpos
á que nos referimos, abordó la tribuna el Sr. Lic.
D. Angel Zimbrón, Secretario del Gobierno del
Di•trito, para leer la relación oficial de lo, trahajo, ejeeutados en el e,tahlccimiento, desde los
preliminares ha 0 ta 'l os complementario::., no pa!.'ando _clcl'aperc-ibiclos cierto, detalles que pu•ieron
ele relieve la avucla en torlo, los órdenes. del Ejecutivo. de la l:nión, secunda&lt;la por lo, seiiores Secretar-os de Gober nación. Lic. D . l'\fanuel Romero Rubio y General D. )Ianuel González Cosío.
Hizo mención de los trabajo, ejecutados por los
miembros de h. Junta nomhra1da por el señor Gobernador del Distrito :v que integraron penonas
de representaeión como lo, Rres. Lic. Jo$é hes
Limautour, General D. José Ceh:1llo•. Lic. D . )figuel S. iliace&lt;lo. Lic. D . .T0&gt;é ilfaría Castillo Velasco, D. Luis. l'\1alanco, Ingeniero D . .Antonio Torres Torija, D. A. Rornlo, D. Joaquín )L Alcalde, Ingeniero Don Remigio ~á.vago, G,:meral D .
Pedro u:ncón Gallardo é Ingeniero D. Fran"iscc
&lt;le P . Yera, guienes formaron los pro)·eetos ele
edificio y esbozaron Tas pre,:cripciones reglamentarias. Algunos &lt;le lo, nombrado,, &lt;le~parecierou
ya de entre los vi,·os, pero su ol,ra, la que hicieron
en conjunto con los supervivientes, ha sido aprovechada tanto en lo material como en lo moral,
con algunas modific-aeiones nece.sarias.
El propio Sr. Zim brón, tratando ele los sistemas
q,ie la Junta había estudiado y propuesto para su
implantación en la Penitenciaría clel Distrito Fecleral &lt;le México, expresó la adopción que se hizo

~

TAL raohada del edificio, de un hermoso Rena-

Frente i!. la Catedral.

cimiento italiano, es bella v monumental si no
por la riqueza y suntuosidad, si por el ~uiclaclo
que ~e ha puesto en armonizar las líneas y en proporcionar las masa. y vacíos.
En sum-a, la construcción del nuevo teatro ele
Verac~uz embellecerá, ele seguro, la ciuc1rucl, presentara un aspecto moderno y servirá tal vez Je
modelo á los coliseos que, en adelante, se
construyan en la República.
Los Sres. Echagaray y Sattine, se encargarán
en breve de dar principio á los trabajos de esta
obr~_notable, como puede verse, así por la clistribuc1on_ c~mo por la ,p roporción y ornamentación
del echfic10, en el ·cual están resueltos ele una man~~ enteramente satisfactoria, los problemas ele
l11g1ene, !ales c~m~ circulación y ventilación, y los
d~ segundad publica que son de tanta. importancia en los casos en que se inicia un siniestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sefior Presidente al salir de uno

de los departamentos
de la Penitenciaría.

Proyecto de los Sres Echagaray y SUtinl rara el nuevo Tealro de Yertcruz.
clcl de Croffton, que es el que más cuadra con e'l
carácter de nuestra raza. Al llegar á la relac'ón
de los recursos invertidos en la con,trucción del
edificio, no; hizo saber que el co,to general de la
o_bra es, aproximadamente, de dos millone~, tresciento no,euta. y seis mil novecientos catorce pesos ochenta. y cuatro centavoB. Explicó también
las causas que habían determi11ado el aJJlazamiento de la Pen:tenóaría, desde el año de 1897, época
que había seiíala&lt;lo el Ejecutivo, y que .fueron,
entre otras cosa~, la necesidad Je coneetar ]os
desagiies del estah'lecimiento con el 0o-ran canal del
Desagiie y la de la con;;trueción de otros acce..orios, _que no por ser accesorios ~lejaban de ser necesarios y hasta imprescindibles para poner en
funciones el conjunto.
. El informe :fué escuchado con religio,so silencio y aprovechados ele él v-arios elatos importantes
que son los que poTiemos en conocimiento de
nuestros lectores. Suoedió al señor í'.iimbrón el señor l\Iacedo, quien &lt;lirigió á los presentes una brillante alocución, en la que campeaban fos más
avanzados conceptos ele la sociología y criminalogí~ i:noder~a.s, ba~clos en trabajos de insignes
cnmmalog1·stas. Parrafos enteros del clis·eurso fueron objeto ele justa admiración, porque se revelaba en eNos la exposición ele teoría., enteramente
nuevas y ajustadas al cri·terio mo&lt;lerno &lt;le los más
célebres scoiólogos y crirninalogistas. X o resisti ~os -a:l deseo de transcrihir UJlO ele lo" pasajes del
chscurso galano y profundo del distincruido orador. "La cieucia,--expresó el señor 'iiiacedo,c_ree ha~r eueontra'clo las J.eyes que rigen el delito considerado como mero, fenómeno natural, y
por la boca ele los iniciados en sus müterios nos
anuncia que las tendencias criminales :;e trans:forman, pero uo se suprimen; que en determinado
ambiente sociftl se ha de cometer determina&lt;lo número ele &lt;lelitos, ni u:o.o más ni uno menos; que
cada estado social supone cierto número v cierto
orden de delitos, que resultan como consecuencia
necesaria de su or~aniza,ción; que la aciivi&lt;lad
destructora del delito es proporcional á la activiclad jurídica, protectora y conserrnclora, unida á
la cual constituye todo el contingente de la actividad humana."
Por el estilo del anterior fueron los párrafos
de 1p1e AA conwuso la. alocución del señor Director
Presidente ele la Penitenciaría; los oyentes, que
constituían un gremio escogido de hombres cultos, manifestaban i,u aprobación á las teorías positivas en que descansa el discurso, aclmiranclo la
fácil ooncepciórn del orador para. coordinarlas y
hacerlas e:fectistas en el ánimo ele los presentes.
Terminada la labor del señor Macedo, le sig,.uó
en el uso de la palabra el señor Gobernador del

Distrito, Lic. Rafael Rebollar, para hacer forma'l
entrega al EjecutiYo de la (;nión de la Pénitenciaría del Distrito Federal. Bre\'e 'Iué la aleoeución
del señor ReboI!ar, y en ella ahundó en 1013 conceptos expresados por tiU antecewr en la tribuna.
Al term'nar dijo; '·t~mgo el honor ele hacer formal entrega. de la l)enitenciaría al señor Pre•idente ele la República," quien inmediatamenl.e se
JlL!W en P.ie_~ara declarar inaug-urado el establctjnnento, dmg1endo e-ta, palabra.; textuales: llOY,
YEIXTI~l'EYE DE 8EP'l.'IE1'.lBRE DE MJT,
XOYECJEXTO8, ({CEDA 80LEMNJ~MEX'l'E
IXAUGGRADA LA PEXITEXCIAlUA DKL
DISTRI'l'O FEDERA L .., Los aplau-s-0s más estruendo5os y entusia~ta, siguieron á 'la &lt;lecl-aración del Ejecuti,·o. Esta Iué la parte final tk la
ceremonia.
Abandonado el salón, se dirigió el rnfi,or P rcsi&lt;l@te ele la RepúbEca, ecompaliado del Secretario
de Gobernación, General Don )Ianu,el González
Cosío, y ?,el Ayudante de Estado Mayor, CapiM.n
&lt;le Ingem~ros Porfirio Díaz, á visitar parte cJ.el
establecnmento, como lo,3 locutorios la cn::.,;,fa
"-~," en l~ que se mostró el aparato id'ea&lt;lo por"el
numo senor Genero! Go02ález C'osío y que sirve
para elevar cómoda y rápidamente lo, alimentos
á los _presidiarios que habitan las celdas del piso
su,penor.

Llegada de la comitiva Presidencial á San Lázaro,
A las diez y cincuenta minutos de la. mañana
terminó la ceremnoia, retiránd~ luego el Primer Magistrado, sus Secretarios el.e Estado y demás miern bros de la CO'mitiva Oficial, y quedanüo
en el interior ele la prisión rnrios de los invitados que desearon conocer el interior del establecimiento.

�Domingo 7 \le Octubre de 1900_._

EL MUNDO ILUSTRADO

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Tejt!dores de tapices.

TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.

P ARI S.-P'acbada princlpal del Pabellón de la Na-vegaclón merr:a.nte.

Palacio de la Navegacfon del Comercio.

l!n barrio éscogido de una r :lla Ara1J e. arrancado, transporta~o tal _cu,il es. hasta lo;:; jardines
d e~ . ~roc~e.ro, 1m;talado en la rcci 11dacl de los
cd 1hc1?s afncanos y de las pagocl,ts In&lt;lo-chinas
he all1 el c~adro de la Exposición tunecin11.
h.ªY que de~Jr que dicho b1urio resume toda una
ciudad y a un toda.s la.~ ciudacle.~ tle rrúnez. C'omP:€nde la.s mezquitas, -los '·souks"' ó merc-adm cubier tos &lt;1.e ca,fés, ele restm1ran.ts, de t:endas: á
ellos se trene accew por poternas, después d•e haber rodeado los m11ros de defensa . . En fin. como
por azar, los muros y fas puertas. los ªsouks" v
fas mczqLLitas, resulta que reproducen. en totalÍcl_a.d 6 en parte, las construcciones más característ1ca.s de la Regencia.
_En las -construcciones de éste género es donJe
triunfa. la arquibcctum de 1900.
Antes .de penetrar en el ree!uto tunecino por una
de 1~3 rntrnmerahles puerta~ que en él e.e abren,
conviene hacer ex.t.criormente un rodeo al ltirrar.
Dos costados pr;sen ta.n fac-hada.-:. regulares. gu~ se
encuentran .e n 11ngulo recto. T_Jos otro~ costados
!orman -curvas, el uno hacia fueni , y forman un
ang?•l~ agl.l!do frente al pabeHón del Senegal. Es t.:, ultima _-parte {fo hl:- murallas de la aglomerac101t tunecma, es ,rle lo más pintores-co.
Remonteimos ahora ];¡ pendiente de la avenida.
Y haganrns nue~tra entrada. por la puerta central. Desemhoeamos .en. un vast-0 patio--jardín,
q.ue e1!vuelve construcc10nes variadas. dis.pnest;1s
s-m cmdado a,l guno de s:metría ó alineamiento.

=•=-

5¿

7

EL MUNDO ILUSTRADO

patio, están ocupados po r tres bazares, un vendedor de tabaco, el alfarero, tejedores de pahna, y
peluquero, un tapicero de Kair_o uan, un cincelador sobre cobre, un bordador de cnero;un bordador
sobre vestid'os, etc ., etc., etc., y en fin, un cocinero
indígena, hábil para prep-arar el "coucous" auténtico y el carnero a,l "felfat/'
Estos artesanos trnbajan á los ojos del público
v se abstienen de hacerle aieeptar sus servicios,
Ó cuando menos, no le solicitan sino con moderaeión . Pero la costumbre en los bazares es la
uüs.ma que en la vecina Argelia, que en el palacio Egipcio, que en el palacio imperial Otomano de la calle de las ~a,cion.es, etc., etc. Cínicos y
familiares todos' esos Levantinos, ta,nito loo de Túnez como los de Alejandría, de Constantinopla
ó del Asia Menor, no se contenta.u, con obsesionar al transeunte con sus ofrecimientos y sus invitaciones. Toma.n voluntariamente á los hombres
por el brazo, á las mujeres por el talle, para.
atraerlas delante de sus tendidos. F.,stos procedimientos divier ten á una parte del público de la
Expooi&lt;!ión Y disgusta n á la mayo r ía.
En Túnez, por fel i~i.dad, la danza del vientreromplemento y agrav-ante de todos los ba7,aresha sido swprimida . El comisario no la ha querido.
El conjunto presenta un cuadro muy comple•
to {le la situación de T únez en 1900. es deci r,

·~~
·; ."!·~--

¡.i..,.,

. Domingo 7 de Octubre de 1900.

La pLl.:rta ufüt b-DJ edid» d e l 'unez.

A la derec-ha, condt~c-e :31 edifido principal una gran
escalera, cuyo ed1fic10 es la mezquita de SidiMahres (Túnez) . En frente, el elegante pabellón
~e la_ Manouba_ está flanqueado á derecha por la
Zaoma de S1d1-Bel-Hru,2em (Slax). Detrás de
nosotros, la constru.ccjón que -aca bamos de atrare.sai: reproduce una série de rasas de los oasis del
D¡end. Por _todos lados a¡,areeen pasillos abovedados, ca·lleJU'elas cub1eritas, bgraeadas de tienda.;;. Aquí y rl\í se leva.nt.an kioskos, tiendecillas
que prest'ntaJ1 IR!, mercan-cías al viento. Bu fin
en ~rn .r irn:ón, ~1 na tie~1da nómada., bajo la cuaÍ
los !1H]1gcna~ teJen tapices, :v ·está rod-eada á toda
h,:,ra de un círculo de curiosos .
. Como todas las expGsiciones de la sección colonial,1 la
Túnez. tiene un doble aspedo : es pintoresca e mstruohva. E.l color local no falta, así
. romo tampoco los documentos oficiales. E l paseau~e que no ha.ce sino transitar, y el visitante
co1;cienzu&lt;lo que se detiene, uno y otro en-cu-entra
alh su atraebvo. Y, gracias á la íntima mezcla
de lo_ divertido y lo severo, el paseante no deja de
ad_q mrir al paso ~gunas enseñanzas prácticas,
mientras que el cunoso de lás estadísticas y de los
proªuctos, tiene un ms:tiante de recreació n a.travesa.ñero los "souks" ó gustandg u na taza de café
Moro uá beber y á comer," como dicen los rótulos
humorísticos de los ca.fes tunecinos.
Los "souks" y las tiendas qu-e rodea,n el gran

diecinueve año_s después del tra.tado que ha colo~rado á este pa1s ba¡o el protectorado de la F ran-

El Palaciú de la )r¡Lvcgarión del Com('rcio se levanta -sobre ht calle, entre el puente ,de Jena y e!
Palacio de los Ejércitos de tierra .Y de mar, formando por decirlo así, el '·pemlant" do! P.alacio de la5
Florestas.. Jlrecisa mentc ú cau..5a de esta si tuación
y de la necesidad de tlar á los dos vaAos edificios
cierta. similitu(l_, el c·qmi,-:ariato ~g-en.eral creyó
deber confiar la construcción del Palacio de 111
Navegación de Comercio, á los arquitectos ya encargados del de Las .Floresh1s, de modo qu.e allí se
encuentra. de nuevo el genio de lo:, jóYene5 y hrtbiles arquitectos, cu.va obta. ya se ha admirado
&lt;le! otro lado del puente de J ena.
Aunque si métrico con el .i-'alacio de las Florestas, el Palaci1) de l,1 Navegatiún d.e Comercio, es
de un estilo muv diferente.
Concebido en "el e::-pírilu de los palacios veneciano:,, que bonlean el G-ran Canal de Venecia, este
l'alaicio ha sido ejecutado t·ün la visible preocupación de sacar partido del largo río que le baJia.
La arquitecturn se compone fie ~ilnetas que Sl!
desta.can y;1, sobre lo:; Lechos y los muros, ya sobre
el cielo, y f1UC dan al &amp;gua curiosos efectos de r~flcjos, tan reUuStados en Yenecia .
La soberhia facha.da del T'alacio de la X-aYegación Oc Comercio, Re ex tiende sobre una longitw]
de 125 metros y se de-scompone en dos partes muy
dif.ere11tes; partiendo &lt;le! pnente ele Jena E-€ encuentra, des-de luego. un 1&gt;,ltio cuad rad o de 20
metros de costa.Jo, roJeado de g;1lería~ de· la altura de un piso. Este pati{) cua&lt;lraido tiene un
herma-so aspecto. ~, las larg-a.s ahortunt.;, de ca~la.
fachada, son de un atrevimiento muy gr-a.nde; la
bóveaa, con sus artesonado:, de madera pulitfa,

da con pcrferción 1 la impresión de la carena de un
nado volteado.
Haeiendo prolongaeión á este patio cuadrado,
~ extiende una inmensa galería de 75 metros de
longitud, igualmente rodeada en la planta baja,
y en el primer n:-so de una galería ele 8 metros
50 _C€ntímetrw de largo.
Las exposicionc~ que han tenido luo-ar en el
Gran Pillaeio. presentan un vivo intcré; Allí se
encuentran las exposiciones de la.s compañías de
navegaci~u . .ele la, Compañía del Canal de Suez y
de los prmc pales con.:-:tr uctores de navíos, así como las de la::: indu:-.trias que tienen conexión con
dicho arte, talé-5 como la pintura, la decoración y
las bomba:s meeú,nica~. accesor:os de la naYegación,
aparatos elée:t ricos para la transmisión de órdenes, etc., etc.
ffin la eSealern de honor, se encuentra la Exposición de la rnión de los Yatchs franceses:
modelos de buque.'- de placer, estatutos de sociedad, pabellones, eh: .. etc. ; conjunto que es muy
decorativo.
.
Bajo la cúpula, ha expuesto la Sociedad central
de salvamento de n,iufragos, C'.)11 una grtl.ndeza
natural, todos los aparato$ de sahamcnto en uso
sobre las c~tas de Francia.
~H1s lejos,. en el vatio de que hemos lrnhlac1o,
estú la ExpMieión retrosncctiva, desde 1800, de
los modelos de buques de carrera y de comercio.
Se admira un;t colecci ón muy bella de grandes y
pequeños huques de eabotaje. En seguida están
colo&lt;!ad.as lcu: Expof:ieion-es rusas. a\em-anas, aimericanas. ing-l crns (narngación c1mercial. chalupa.:, y canoas. ama.rra-S, grúas, objetos de salvamento.)
Los medi-o~ de ~ah•amento, que siniestros tan
r-ociL'IÜL---S ha-cen parti cularmente interesantes, es-

?~

Café.

Fabrica ndo un sombrero,

Yi1h, i.;eueral del "Sanatorlum• de Augioourt.

tán representados tanto en 1-a gran galería como
en la gale ría espeeial reservada á los concursos
de P ollock. Se recuerda que, desde el naufragio
de la ªBourgogne" una familia muy herida por
este desastre, ha fundado un T")remio de cien mil
franc◊-s destinados á. recompensar 1-a mejor máquina de salvamento.
J.At segunrh parte del concurso está consagrada
á los aparatos de salvamento para el conjnn\9 de
los pasajeros.

EL SANATORIO DE ANGICOURT.

~

A la íccha., el consejo municipal ele París de-

ha?er in.augu rado con gran pompa, el sa;rntono edificado po•r la Beneficencia Piiblica ele Pa rís,
sobre la meseta que donúna la pequeiia villa de
Angwourt, en cuya ceremonia iba ú. hacerse patente toda la importancia ele los esfuerzos hechos
y por hacerse, con la mira ele combatir la terrible
plaga de la tubereulosis.
Creando este sanatorio para ]os tuberculosos
adultos, la Beneficencia P ública está en vías de
.llevar á cabo una hermosa y buena obra; pero,
no hay que ver en él aún sino una primera tentativa, un ensayo, por -decirlo así, que será el pi'j mer escalón de una obra, colosal. Si todos los Estados civilizados se preocrupan vivamente de la
lucha contra la tisis; si la Ale1Lrnni-a. gracias á la
iniciativa pr irnda, se encuentra actualmente dotada ele gran número de sana.tor ios edificados co n
los últimos adelantos de la ciencia, no por esto está el problema menos alejado aún de una sol ución práctica, da.das las numerosa:;;. d ificultades
que se levantan ante los esfuerzos higienistas.

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominll" 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ,ILUSTRA,1)0.
motor, en nada parecido

al caballejo deamedraclo
de D. Sergio, era un coquetón vaporcito inglés,

verti:,a,l, 1'esplandee1ente, como pavonado de
obscuro.
Parecía
un
africano corpulento de
músculos poderosos; negtazo enorme por cuya
garganta, ~l húmero,

brotraba aliento de nubes; suerte de monstruo

etíope que al recibir el
alimento de carbón y leña, dejaba ver, palpitantes, las entrañas &lt;le fuego.
La mera cnwparaeión
de 1os molinos coostit.ufa

EL CANTODEI. BOHEMIO.
Y o soy bohemio, no tengo nada,
Ni hogar ni tienda, vago al azar;
Vivo á la sombra d~ la enramada
Junto á una peña que azota el mar!
Es verd&lt;&gt; el pi•o y azul el techo:
(El mar y el. cielo qll'e oyen mis cuitas)
Y ~bre el cé3ped forman mi lecho
1\lil tnbnosas y margaritas.
Son mis am.igas: todas las flores,

Que por la playa miro lucir,
Y son lo., pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la nochC'. C'()n las estretias

Vivo contándoles por placer,
'.l'odas mis penas .. . ¡ ay! mis quer, llas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar
Mi princesita, mi enamorada
Me viene, á y,eces_, á "fisitar.
Y es mía su boca-toda temurn1?&lt;.i

Junto á mi p&lt;~cho !-U caberila.
M:e pongo á vece~ á acariciar;
Y asi se duerme m.i virgenctta
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano

A hu, preguntas contestaba con una ironía.
-Ya veremoe, se-ñores; todos los barc~ ca ben
,en el mar; 1,ino que algunos naiufragan.
Pero D. Sergio en Jo intimo de su corazón,

Aqui una concha y allí una ñor
"Mira," me dice, "ves el Océano,"
"Es. infinito como mi amor!"

protestaba contra a,111cl pueblo espectante. que
""!"'raba la lucha c11asi alegre. A D. Sergio el
solo intento de Redi,J le pa1·ecía una estafa.
Eln la J&gt;Oblación ee forma1on parti&lt;los. :ID! uno

mía ¡;:.-u frente, su frente altiva,

Y son testigos d,e, mi Yentura
El mar, abajo, y el cielo, arriba~
¿Me amas? :Murmura, quedo, muy quedo ....
.... Sí, silba el vi•nto junto á la roca,
¿ Oyes? me dice, yo tengo miedo,
Dame tus brazw, quiero tu bocal

Así en }as tardes mi enamorada
Me viene á veces á visitar,

celebraba sesiones en el molino , v vociferaba con-

Bajo la sombra de la enramada

tra D. Justo.

Junto á la peña quie, azota el mar!

á

€lías .C. 7orres.

.Aquello era arrebatar el bocado
pwre de familia.
-No podemos presenciar esta lucha impasi-

UD

bles, gritaban.

-D. Sergio sucumbe.
-No, no.
-Sí, señores. ese D. Justo está podrido de dinero; bien puede echar un chorro de monetlas por
la ventana.
-Es lllla brega. de tigre con asno.
-Eso no, caballer~, interrumpía D. Sergio,
indignado ante · la nfrenta de la comparal'ión.
Quien luchó contra. nn pueblo, sin sa.l ir maltre-

clRolinos 6e clRatz..
El pueblo, blanco y pequeñito, al pie de la
montaña, entre 106 árboJes, es un huevo de paloma; aparece como ninfa desnuda, deslumbrante de bhmeor, adorrnee.ida en el valle, á. Ia eombra.
Desde el camino, el viandante, al mirar la aldehuela, bajo las ceibas floreci-Oa.s, piensa ver
una perla al través &lt;le una. eSilllerakia.

Aq udlo es par.a.d i-si.a.co.

Las ca-sucas no tre-

pidan al paso de los tren-es ; ni turban el silencio
de la comarca. las rápidas locomotoras.
El pneblet:ito, c:omo olvid-atlo en el repuesto
valle, iL la falda. del monte, qué había de conocer
luchas de grandes intereses, ecos de industrias,
rumoreos de eindad popnlosri! A manera ele ere1nita, ignora. de las cosas del mundo. Hasta su
reci nto sólo llegan el canto matinal de azulejos y
turpial es ; el chirri&lt;lo de '!Hacumnyos multicolores; las estridentes voees de alguna banda de pericos, que vneln hacia los maizales, á picar en el
oro de las mrizorea:;;. y raya el cielo azul del poblacho eomo una cinta Yerde, como una nube
de esmeraJclH.

El pueblo es dulce: pero monótono. Ali[ no
hay ot.ro e::ipectácnlo sino el ele la naturaleza, siempre nuevo. :::iempre hcrmo.:o, gra{o siempre á la

vista del l1ombre.
A trechos, en la montaña, los ronncos florecen;
en los claros del monte fas roza.: humean; y plantaciones de caíé, pequeñita:;;, dC'Saparecen cubiertas de neva.dos Jazmines, á la sombra bienhechora
fle los búcaro::, que se extienclen, como quitasoles

de púrpura, liajo el cielo azul.
Fué en este pueblo arcádico donde instaló D.

Sergio, vecino del lugar, una molienda de maíz. hoy muelen á la mano el maíz, y el trabajo 'es
La industria de D. Sergio prosperaba. De.Je impuesto del Señor, cllrltigo de la primera culmucho antes del advenimiento de la aurora el pa .
molino hervía en gente.
Todos conrenían cu ello. Muchos aventuraBl pueblo, agricultor, se levantaba con el alba ban que sería peligroso provocar los sentimientos
á cultivar el campo que florecía como un opimo del pueblo. Este, muy bien hallado sin. molinos,
cuorno de la abundancia; y al abrir los ojos lo es- repugnaba innova"Cionee que pudieran aportar
peraba sobre la mee-a. en el oopiO:?-O dci;:.ayuno, la fatales consecuencia~.
Harepa" calienlita, provocante y 1loradn.
El grito de guerra repe rcutió en los c:&gt;razone,c:.
Viendo el rno lino rebosante de perso,rnfi-, y {L D. 8ergio se proponía llevar á término una obra
D. Sergio atareado, feliz en la faena., los maLlru- contra el tenor expreso de los Libros Santos· é,
g.adores empedernidos al pasar, lo saludalr.m con interrumpía bru.:.:cameote sanas práoticaf estableuna sonrisa.
cidas de antaño. Aquello, pues, era inmoral. El
-¿ :Mucho traba.jo. D. Sergio? pre!-,.'1Jll1taban pu_ebló lucharía coa el innovador irrespetuot,;o.
Los unfü, llenos de ardor bélico ex,clamaban:
algunoa, !isonjeando de propósito la vanidad del
-Primero 5lll:umbir.
molinero.
Otros, poco aiecto5 ú las decisiones de la fuer}JI re~pondía con miradas de satisfacción, que
za. "-e lamentaban de ~¡ue un padre de familia, un
pudieran traducirae de esta suerte:
honibre honora.ble) diera albergue en su alma á.
-Comprendo que admiráis mi labor. Gracias.
El éxito de 6U negocio era para D. Ser.rrio tosa tales propósitos.
A pc~a r &lt;le todo. venció D. Sergio. Ya su
grave, punto de honor, oriullo de su existencia,
olJJ·a
era no 50lamentc mirada sin ojeriza si110
satisfacción la más cmnpljda de sn vejez.
¡ Cuánto no Je costaba el imvlantamiento del que mereció la ~anción del nuevo cura del lugar.
Cuanto al antiguo, ni al tiempo de cambiar Temolino! ¡ Qué Jucha. contra un pueblo, contra
un pueblo íntegro, y robre todo, qué triunfo! li,grcsía consintió en ab::;olver al moline.ro.
Lo3 detractores más empecinados de su proyecCna mañana co rrió en el pueblo la noticia ele
to eran hoy propagandistas de sn obra. La lucha que el Sr. ,Ju.:to R~di!, acaudalado mercader, pensaba en el e,stabl ecnrnento de olro molino.
fué horrible.
Cuando lo supo, D. Sergio se indignó.
-Este hombre está. Joco, manifestaban algunos; quiere turbar fas sanas co¡;.:tumbres de nues¡C6mo! Había él luchado ,sólo contra viento
~,r marea_ para luego _&lt;le obtenido el éxito, venir ú.
tro pueblo.
-Eso va directamente contra lo estat nído por comparbrlo con nadie? E so, jamás. El ó el otro.
la E:::critura, decía. La decantada. novedad es, Rl pueblo sería el juez. Y como interesa&lt;lo en
en resumen, Ir. remi6ión del trabajo, eomo que el litigio se abstuvo &lt;le opinar.

cho, bien puede atreverse con un capitalista.
Otro círculo, iparticlario de D. Justo, 6e congregaba en la botica . El farmaceula era el alma
de la reunión. Recién llegado al lugarejo, farmaceuta. titular, bachil1er, joven como de t.reint.a
años, Remigio, vástago único y heredero del ai&gt;tiguo boticario, respiraba entre los mozoe del
pueblo, sus amig&lt;&gt;:-, atmósfera de respeto, cuasi
óe sumisión. Todos deferían á sus opiniones.
No en be.lde di~urren einco años de vida en una
iejana capital de provincia, en la Universidad,
entre estudíant.es.

1

•

El prestigio del farmace11ta era muy justo.
máxime porque Remigio se esmeraba en consolidarlo con SU! "fablar polido," exento de provincia.liemos. J,a sociedad femenina, con donosura, lo
apodaba de ''banano." Remigio nunca quiso decir al l)látano "cambur," como las gentes del Jugar, sino banano, según el nombre castizo di la

fruta.
"Banano," pues, defendía el propósito de D.
Jll'Sto Hedil en nombre del Progreso.
-E-s imposible permaneoor estacionarios; decía; el carro del Progreso pasa.rá por cima tle nosotros. No seamos los indios de ese Jagrenata del
Occidente que se llama la Civilizaeión.
Su discurso ha.cía eco. Por todas parte,,. en la

en violeta y opalizando el horizonte.
Las líneas de color, ensanchadas, se hicieron
banclas. cintas, ga.eas, que ceñían el cielo de orienie. Y desde el cielo comenzaron á caer rosas, 111u-

están

trocerril, expresaban.
-De veras, respondía alguien, es tan soberbio
e] anima~ucho que á l,as veces dice á no andar, así
lo fustignen.
La. ac~rbi&lt;lad de la antigua &lt;·lientela c·o.n.;;tiruía
fuente inagota.b1.e de trist..t?zn para el pobre Don
Sergio.
Ji~l contó sie-µipre con que una p,ute de aquellas ma.Ias p00ora'8 le serí'ft fiel. Bl 8e imag-inabn,
en jm:ti&lt;-ia. aC'reedor de nlgunoc:· Rl'll&amp;'ljos. de alt-runos miramientos, de aJgún cariño. ¡ Cnlrntas veces lo sorprendió la media noc-he en la t.area de
fflCribir y repas.:11r los nombres il-e mn{·ha5 ele
éll_as, imagi11ando que no lo aband onrirían!
Formó su lista.
-Fulana no se me va. pens,1ba: de Zu t.ana no

estoy seguro.
¡ Pero cuántR. perfidia! Lo ]i~tR mennaba

de
diario. Todas las mañanas era mene-i:::ter le.5tar un
nombre.
Ya D. Sergio apenas 1:;i podía ma.nten-er con

chas rosas de luz, todas las rooas de la mañana .
D. Sergio se detuvo de pronto á la vuerta, por
clonde entraba toda el alba riendo. La claridail
caía en su rostro, pálido de angustia..

Su tez blanca, su barba blanca, sus cabellos
blancos también, resplandecientes á la luz matutina, daben al viejo un aspecto marmóreo. Detenido en el umbral. frente á }a aurora, parecía 'tma
severa estatua de guerrero, épioo mármol olvidado -en el fondo de una floresta virgiliana, y cubier-

to de campanillas color de cielo.
Nadie llegaba. D. Sergio pensó que su molino, á
e,;:t.as horas, ya hervía en gente. Recordó su lucha,
rn triunfo. Despué€ se vió vencido por un rival

afortunado y poderoso.
Sus ahorros del moli11-0, primero, después su
pequeña plantación de café, patrimonio de sus
hijoe. roclo lo consunrió la. hoiuera santa de aquel

odio, la llama de aqu€l doloroso deber.
D. Sergio se apoyó contra su molino, se llevó
1a mano á las sienes v por su rostro de mánnQ}
corrieron abundantes ·hilos de lágrimas.
Por eu frente pasó uu relámpago, una m1b" de
sangre.
Pemió en matar. se di,spuSú á matar, corrió á
matar. P ero un momento, transido de dolor, se re-

Redil la competencia.
Echaba cálculos. D. Justo perdia, es verdad;
pero él, D. S"rgio, se iba pooo á poco arrninando.
D. Justo era capital1Sta; él no. Al uno nada le
importaba perder en e1 negocio; tenía qué. Al
fin, quedando solo, se resai-ciría con creces. Entre tanto, ¿ cómo vivía él "Sin ganar? Ya casi estaban moliendo de balde. Los ingresos apenas cubrían los gastos.
Pero él odiaba ta.nto á su competidor, tanto
mal le produjo Redil, tan profundamente hirió su
honra de indu.trial, por modo tan oruel deshizo
el patrimonio de •us hijos, la dulzura del hogar, la paz de sus años, que D. Sergio, enoontran&lt;lo fuerzas en sí propio, compañía en su rabia,

sostén en su encono, luchaba y luchaba sin esperanza, por el orgullo de su nombre, por el amor
de 'SU casa, por el odio &lt;le su enemigo.

Uno á uno los amigos Jo abandonaban.
-D. Sergio, no sea usted caprichoso, le decían.
¿ Por qué no cede?
D. Sergio sé indigmba á tales propuestas. Y
entonres las filas de los afectos clareaban, como
las filas de las clientes.
"Dios mío, qué solos
se quedan 1os muertos."

En cambio, D. Justo, maldecido al imvlanlar

reunión, se levantaban vo1..-es aprobatorias.
-Tiene razón Remigio.

su empr~--a, ahora era imá.o de simpatías.
-D. Justo 6Í es hombre de negocios, expresa-

-Sí, sí, á donde iríamos á parar.
Y corrió el tiempo en estns luchas de círculos,
entre disparos de envidias, dardeos de vanidades,
gritos de pasiones, ecos de la estupidez.
Por fin, quedó instalado el nuevo molino. Las
piedms, de granito azul, brillaban, al moler el

ban los parciales de Redil.
Los pocos fieles á D. Sergio manifestaban
que Redil, cuando menos, era oportuno. No bregó
como D. Sergio y obtuso mejores resultados.
.Algunos decían:
-Es ahora cuando nuestro pueblo es apto pa-

grano de oro, en una rotación Tertiginosa.

ro molinos.

El

El molinero, siempr e rneditabnmlo, paseábaf:1;,

las manos en los bolsiHos, la barba hundida en el
pecho, arrebuja&lt;lo en su cobija de paño azul.

qllinaria con desdén in-

.Algunas almas sin piedad hacían mofa del caballli&lt;to, parangomíndolo
cruelmente con el vapor
de D. Justo.
-Cualquier día revienta de rabia ese po-

Sra. Dalia Gulllerntlna Olivera de Wllde _

farol a•rojaba en las b-aldosas del pavimento uoa
débil claridad . Pedrit.o detrmía en un charco de
.luz.

sufrible.
-Las piedra.a
casco.das, decían.

DJputado al C.Ongreso Constituyente de 18.56-1857.
t el dla 1~ del actual.

Director de la Penitenciaria del Distrito Federal,
inaugurada el :.:9 de Sep:iembre.

D. Sergio ya no pudo más. El molino, una madrugada, estaba desierto.
.b:1 molinero, meditabundo, se a'S-omaha á la
puerta de cuando en cuando.
La obscuridad, muy densa., no peTmitía v~r 1úno una impenetrable aglomerac:ón de sombras.
D . Sergio oía el silencio.
·
Su camarada de fatigas, Pedrito, mozaJvete como de cuatro á .cinco lustros, dormí.a arriit,cohado, adentro, bajo un farol de luz muriente. J~l

Las molenderas hablaban de la antigua nll\-

Sergio.

Uc. J. Luis Rsvllla,

se

Corrieron una, dos horas. Pedrito pehna11ecía
inmóvil, en su rincón; el eaball&lt;l no péQtañaha;
el molino, silenci0$0, decía cosas ;tristes.
No llegaba nadie, sino la aurora. El cielo, dareante, se comenzó á franjar con líneas de un -V€-rde extraño, que íué poco á poco, transformán-dcse

una injuria al pobre D.

Sr. Dr. D . Francisco llllartlnez Baca,

Era necesario convenir en que D. Sergio
aventuró prematuramente.

dinó nueva.mente sobre las piedras del molino
de aquel molino amado, orgullo de su nombre'
amor de su vejez y causa de su ruina; se reclin ó:
y vertiendo amargo lloro, á la luz de la mañana;
en un apóstrofe murmuró el pobre viejo:
-¡ Dios mío, qué injusticia!

lfufir¡o jJ/anco Fon¡ bona.

�EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�La Mitra, la Espada y el Libro.
El Pabellón de Hungría reviste una severi&lt;lad
1Í la vez medio eval y claustral. :Es un compuesto

de n1onasterio y de castillo feudal, con torres aln1enadas y ojiYa..s c-alada·s, con troneras como una
fortaleza y vitrale:, como una catedral. '1.1iene fosas y criptas, altares y panoplias, y hace un contraste extraño con las arquitecturas alegres, poi ícromas, coquetas ele la calle de las Xaciones. Visto de fuera parece disparatado, inconexo, ina.d-ecuado á los fines de una exposición universal; da
miedo y frío; y luego, cuando se penetra al interior y se 1e visita con detenimiento, resulta hondamente meditado y profondamente simbólico.
rroda la exhibición es religiosa y guerrera; no
hay en todo el monumento un proclucto natural,
ao-rfoola, forestal ó minero; no hay un artículo
p~1ramente inclustrial, tela, tejido, procludo qu!mi&lt;!o, maquinaria. No se encuenra una. sola manifestación clel progreso moderno; aquello es un
mrIBeo, á la vez hierático y militar, y el edificio
lo en:::uadra maravillosamente y lo rodea del severo ambiente que le es propio y natural.
Al rededor a,, un patinillo, todo gris, en el que
los muros macisos y desnudos se alzan sobre columnatas v arquerías góticas, reina una galería
tJUe es á ]~ vez una cri¡}ta. Sarcófagos que diren
':Il bajo relieves semi-bárbaros las proezas d~l. li{·roc y los milagros del santo; tumbas de rem.'.i&lt;;
piaid0sas coronadas de rosas místicas; sepul~uras
abiertas con esqueletos :vacentes la espada au.n al
la.do y la.!- joyas -diseminadas entre las cemzas;
estatua,s de mármol amarillento, de bronce fun dido, Ce cobre rt!pujado, revestidos de casullas ó
encerradas en armadur-as, báculo ó espada en mano.
En Jo,s salones ele arriba penden de las carnizas
los pendones deshilachRdos, ele los muros. las cotas ia.gujercadas. En l~s paredes, panoplias con
escudos de cuero herv1do, remachados con arabescos &lt;le clavos de cobre; cascos de hierro batido,
abollados á golpes de mazo y de mandoble; 1~n·zas robustas como astas de barufora. Pedreras 1nforrnes entre pirámides de rna.tatenas arredondadas; ballestas pdderosas haciendo jueg~ con haces
de saetas oxidadas; toscos ar.cabuces rncrustados
de hueso, de marfil y con~ia; .armadura-s cinceladas y perforadas por las v1zcama~. .
.
Entre cada dos trofeos., un rehcar10. Armanos
de roble maciw, labrados á punta &lt;le hach~, contienen cálices d~ p1ata, primorosamente crncelados, copones y custo&lt;lias de º:"º incrustadas de
pedrería; casullas, estolars y mitras reea~a.das Y
borda,clas, casi arquitectómcas, con cormzas, sobradillos, columnas v C31]lit&lt;&gt;les de bordados Y
realzados; las hay en las que el bordado foITl".a
nichos y altares en los que anida~ y P?san .1magenes de santos; altas cruces de maud1ta riqueza, ciriales afiligranados; candelabros eomo tr~ncoj::, con brazos múltiples que fingen rama~, son arboies místicos que llevan flores luminosas; f:ag~
mentas de altares dorados, que &lt;le.j-an pre~nttr a
Churriguera: sant~s de palo apohllado, pml~dm
de colores las vestiduras, demacrados y mac1lento::. que recuerdan á Bisancio.
.
,
En los muros y bóvedas, frescos y prnturas o
relieves que desenvuelven uno ele dos temas: un~
ha.talla ó un milagro. Aquello huele á 1~ vez a
polvo de combate, á incienfl.O de cere~1onrn. al alcanfor ele entierro. De un lado el orm )' ele] otro
Jo pedrería · allá toda la barbarie, aquí toda la rnag11i-ficiencia. 'v entre esos dos extremos y ~os dos
contrastes~ -foda 1a l1istoria de un puehl? Y de una
época, ó mejor, toda la ]1isto:i a,do&amp;tens1hle Y aparente al menos, de la humarnc1a . .
.
Visible. exteriormente, toda la lnstorrn e~ guerra y es propaganda. Cono11istar_ }r c01werbr, he
ahi todo e] afán humano. Conq~nstadoras y apostólicas la Grecia y la Roma. anhguas; lm-.. grandes
imperios asiático y afncanos;_ conqmstaclo~es
los bárbaros y los tártaros: conq1:1tMore~ :v apo;to1es los musulmanes y los espanol~. 1\ a.da mas
formidable que la alianza de la. mitra con la
espada; del Korán y ele] alfanje. Cuando esas dos
fuerzas se unen yse lanZfrn de cons~rno á ht. conquista del munc~o. ]a re"Rlizan y deJan escritos é
imborrables tembles anales.
El pueblo maclgiar ha siclo á la vez gue:rero Y
ereyente; muchos d-e sus reyes son sa,ntos, mnumerables de sus obi&amp;pos fueron :olda.dos: l_i-a_y en
el pabellón húngaro un "capello cardenahcw de

simple fieltro rojo al exterior y forrado de bierro
y reforzado con conchas de bronc-e al rnter1or, que
es túdo un poema.
Hungría ha tenido, pues, una idea extraña, pero
profunda,.-'a1 escribir en sn pabellón con emblemas religiosos y trofeos guerreros su pasa.do, .los
origenes de su historia, las peripecias ~e su vida
de pueblo; quien por ahí pasa y medita, mucho
estudia y mucho aprende.
Pero si Huno-rí-a ha tenido una grande y profunda idea al o~ganizar su pabellón, Alemania }o
ha tenido más hondo y rná5 exacto al instalar el
suyo. En el pabellón de Alemania no hay mas que
libros y obras de arte. El pabellón es uu palacio
suntuoso, to&lt;lo de mán11oles. y bronces, espa.c.10s?
y tranquilo, destina&lt;l-0 á -dar a.lojamiento reg10 ,ª
la cieneia y al a rte. Si e11 el Pabellón de Hungna
imperan la fuerza y la fe, en el de Alemania reinan la persuación y el análisis. J\o hay en él :nna
arma ni un emblema hierático; hay ca,reom1dos
pergaminos, papirus tra&lt;li.cion~le~, .libros, ~odernos relicarios de ideas, de prmc1p1os, ca.lwes de
ver~la&lt;l . monumentos de filosofía y de dencia; 1·esúmenes completos d-e las a:spira,cionies y d~l }?ensamie1üo humanos. En Hungría las extenóridades -ele la historia y sus faustos aparentes; en Alemania las r,ealidadcs de la vida, indivitluaJ y colectiva.
Porque el hombre "ha ereklo,'' ha conqui~taclo
pueblos, af!rasaclo regiones_. devastado cantrnent.es sometido v subyuga.do raza.s: porqu-e el hombr: "ha estudiado." "ha a.prendido" y "ha sabido," le ha. sido dable dominará la naturaleza y a)ranza.r el bienestar y el progreso. Con el aHa:1Je
en la mallo y la media ]una en el pendón, ha siclo
-demonio de destrucción; con el libro en la mano
ha siclo ángel ele redención . .
_
Y Alemania parece haber s1mbol1z~do ~~ gran
principio en su µalado y ~na, po~ncia mihtai: de
primer orden, no ha querido olvHlar, antes bien,
corroborar, que el maestro de escuela, vencedor en
S-adowa, está llamado á regenerar á la humanidad.

:br. Jrf. Flores.

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Domingo 14 de Octubre de 1900.

Domingo 14 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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• '"'_.,,._'1'

~

Era un raro visionario. Artista de los de buena
pasta y bravo compositor. Amaba la música con
toda la ternura de su alma delicada y soñaba con
la gloria como con una novia ausente. En sus locos devaneos se iba en rápido vuelo á la. mágica
selva que guardan roe-as hirsutas y Q.onde florece
el verde luarel, y volvía sonriendo alegremente de esa peregrinación al país del ideal en el que
cobraba nuevas fuerzas para seguir adelante.
Sobre las cuatro cuerdas de su pobre violonchelo desfilaba toda la muchedumbre de su prodigiosa
imaginación, vibrando como bajo el poder de una
orquesta y se perdía á diario en el estrecho espacio
ele las parndes ele su bu.harclilla. Los mejores años
de su vida los había pasaclo allí, tejiendo ensueños
y desgranando melancólicamente la sarta de sus
armonías nuevas, hasta que la suerte lé deparó un
rinconcito en los carteles de anuncio ele un teatrucho ele hlontmartre.
Luego que había logrado salir de su nido de ra-

ta, la casa era ya fácil: el horizonte q;1e se le presentaba era. inmenso, un honzonte banado por nubes de oolor de rora ... • • •
Su programa de nueva vida rezaba así: de Montmartre á la Opera, de la Opera á Londres, después
á Améric1, y después. . . . . . . . la c~rona de r~?_s
.blancas que ciñe en la cabeza el Ex1to, el bols1ld
repleto de monedas de oro y el hambre en fuga, Y

- ----

.~
--~,
'
. ,·· ~
.
.

EN EL ESPLENDOR DE SU JU·VENTUD.
1DetenJdo en mitad rte la carrna

cutindo ya estaba t-1 truinfo conseguido!
IVt&gt;d como lo ha tui b,ido y ha perdido

el prt'mlo que adelante peF~lguieral
M1t.shay que preguntar, antt-sdehacerle,
ob eto do castigo 6 d':! censur.t,
qu!én en un tr,rnce t11l pudo ponerle;
quién flrt-paró, a.levoso, la moniu·a.
¡Quizi el destiuo lo arregló de modo
que Hi impulso violento de salida.
v!ó sn fll~1H agotada.. dest,rulda.
y ror.o t:l cora:zón, renuucló A todot
(' La carrera de la vida".)

'

"'

Cuando referí 1a broma que el "Gusano" dió
al subalterno, prometí un cuento algo parecido
á aquél, pero en -el cual, toda burla quedaría descartada: el cuento es ests.

j
/
Roclin reía, reía, pensando que ya iba á llegar. el
dia en que se hiciera justicia á su talento.
Y el O"ran visionario, con su violoncbelo á la e~palda /' su rico arsenal de extrañas sinfonías, se
encaminó al teatro de Montmartre. Y allí, donde
él ,esperaba el primer triunfo de sus desvelos y de
sus lm·o-os años de C01l6agración -a.1 arte, no encontró, e; aquella noche luminosa de su aJma, ~ás
que la rechifla y las risas irónicas de los estudiantes locos y de las cacottes medio borrachas que
celebraban su curiosa :figura de pájaro ra.ro, apagando con su endiabla.do ruido el delidoso caudal
de su música triste.
Por primera vez en su vida Samuel Rodin llegó
aquella noche á su cuartucho, azotando las p~re-cles con su violonchelo, tambaleándose de ebrio y
renegando entre dientes contra su mala estrella.
Días después el "pájaro raro" de Montmartre
voló de su pequeña jaula al jardín del Luxemburgo. Aquél fué su teatro desde entonces. Al pie
de la estatua de Murger tocaba tocios los días s~1s
tiernas son.atas, sin tender la mano al transeunte, no; el que se dignaba darle una limosna la deslizaba por la abertura de la panza del violonchelo, porque el artista, clavados sus ojos en el inmenso azul, esperaba, ,esperaba el &lt;lia en que se le
hiciera justicia y en que viniese un misterii. so
mensajero y le dijera :-Ven, las puert~s de la
Opera están abiertas par~ tí.y todos los días y á la, misma hora, Roclin, pasa
que pasa el arco por las cuerdas de su instnunento, pensaba en la corona de rosas blancas cprn no
venía .
Y llegó el invierno con sus ráfagas frias y su
lhn-ia de plumillas cristalizadas, y el visionario,
con el estómago ~o-uijon,eaclo por el hambre y el
rostro. ftagelaclo por el aire glacial, siguió dando al
viento sus sentidas armonías, bajo la caída ele!
polrn helado.
!lasta que una mañana un grupo de estudiantes que pasaban charlando alegremente encontró
rígido, muerto, al pie d-e la estatua de Murger al
pobre Rodin, circuída su cabeza, poblada de bucles negros, por una corona ....... de flores de
niev,e.
LAS ALAS·

Si mi cuerpo mortal ala:; tuviera,
alas sobre los hombros, diosR mia,
con su plumaje pabellón te haría
tencliclo al viento igual que una. bandera..
Para que sólo mi pasión te viera,
en torno ele tu ser las plegaria
y te .formara ]eve celos.ía
porque ineses asi mi prisionera .
Cual varillaje deslumbrante y rico,
las entreabriera en forma ele abanfoo
y freRco dieran á tu tez lozana.
Y como velo de tus gra.cias sumas,
en. tu balcón abriéranse sus plumas
br1llando al•iol como gentil persi-ana.

Salvador l{ueda.

EL MUNDI) ILUSTRADO

(

L

Esto le sucedió un mes antes de salir para la
India, y tinco días después de haber cumplido
los veintiún años.
La joven tenía. diecinueve primaYeras, por lo
que puede afirmarse que era seü; años más vieja
que él en las cosas de este mundo, y en aquel1a
oDasión dos veces más loca.
Si se exceptúa. el hecho ele caerse ele un caballo, no hay nada má5i fatalmente fácil que casarse civilmente.
Rieardito Hatt, fué seducido en ,su más tierna
j11ventu&lt;l, no por la hjja &lt;le una patrona, ni por
una doncella, ni por 1ma "camarera" de ca~é, ni
por una cocinera, sino por una joven tan de su
mi&amp;ma clase, que sólo una mujer podría haber dicho que la muchaeha era ~lgo inferior á él.
La operación cuesta menos de cincuenta chelin-es y es tan nolable como una visita á la casa.
de effipeños.
Una vez hecha la declaración de Tesidenicia,
bast-an cuatro minutos para poner :fin á la ceremonia, inclrnyendo, i(lentificaciones, derechos .. .
todo.
Después el offoia] del registro, pasa el rodete
ele pa'Jlel secante sobre los nombres y poniénclose
la pluma entre los clientes, el ice con aspereza:
-¡Ea! Ya sois marido y mujer.
Y la pa,r eja sale ,í la calle pensando que algo
horriblemente ilegal acaba ele hacerse en alguna
parte. Pero aquel1a ceremonia vale y puede conducirle á uno á la ruina, lo n1ismo que el maldito "mientras viváis'' dicho al pie del altar, con
las amigas ele 1a novia cuchicheando por detrás de
ella, y ]os ecos ele! himno nupcial.
"La santa voz oue truena en las alturas," hacienclo saltar el tecJio.
Por modo tan sencillo. fué Ricardito secuestraclo y halló la cosa muy bella, porque había recibidÜ una .;redeu-:inl para la India. con magl'Ífico
suelchi_. rn:5ún opúialran en Inglaterra.

car.se nrny pronto, y que reclamaba mayor sum'a
dinero.
En aquel tiempo Hatt, comenzó á sentirse
nenio:so, e:xperin1entanclo írecuentem,ente esa
conmoción miedosa que asalta á los homb1-es caOr&lt;·.
Tal era el porrenir qu~ ambos trazaban b-Jjo sa.dos, cuando están fuera ele ciertas condiciolas lámparas de la estación de Adclison llo,d; y ul · nes.
füializar un mes •-tuc les pareció muy corto, :p;HXo tenía. derecho á pen5ión. j Qué sería de su
tieron para. Gravesond, donde Ri&lt;:ard1to se embar- mujer si él muriera de pronto! Est_e pensamieneó en deman,da de una nueva nda, mu:ntras ella to le atormentaba durante las noches silenciosas
se quedaba lloraDCio, en un cuarto de trei11tJ y abra-sadoras pasada¡; en la azotea, y á veces los
chelines por H:~nana, situado en una calj,-•,iLteh la.ticlos de su corazón, le hacían pensar que acaso
cerca de la plaza ele Montepellier é inmediata á la muerte fuera producida por una enfermedad
cardia&lt;Ca.
lo::i cu:,rtek¡::, ,le J\1¡ightSbridge.
El país á donde liatt se dirigía ern uno en el
Tales preocupaeio-nes, eran improgias de un
que los hombre2, ele veintiún año-::t, son consider-a- mozuelo, pues solamente á u.ri hombre ya maduro
dos corno mozalvetes y la vida es cal'a. Su suel- fo perturban; ¡ pero al pobre chico, siempre asdo, que parecía tan grande desde seis mil millas :fb.:ia.do por el calor, gracias á la falta de "pmfde distancia, no servía para rnueho, sobre. todo, kah," casi le enloquecían!
cuando Jo dividía en dos, mandando más de la
¡ Y no poder contarle á na.die su&amp; penas!
Cierta fuerza de elasticidad es tan neC€sarja al
mitacl al cambio de 1-6 718 á la ,plaza de )Ionthombre como- á una. bola de billar: con ella hacen
pellier.
Ciento treinta y cinco rupias desquitadas ele ambos cosa·s asombrosas.
Bicarclito necesitaba fatalmente dinero y tratrescientas treinta no clan facilidades para Yivir,
pero como era absurdo ,suponer que !Irs. Hatt bajaba como una. bestia; pero, ¡ es claro! los jefes
pudiera pasarse siempre con veinte libms ester- sabían que un muchacho puede vjvir muy desaholinas que Ricanlito le había cleja&lt;lo de lo que le gadamente con cjerto sueldo (la paga ~n la Indla
dieron para gastos ele viaje, y él lo com,prencl!ó e3 cuestión ele edad no de mérito), y si aquel moasí, ]e temitió desde luego las ciento noYenta y zo singular qu-ería trabajar comD dos, ]0-5 "negocinco, pensando siempre en que había que pa- cios·' ni permitían que se lo impidieran ni que
gar setecientas rnpia5 por un pa,saje ele priDJera 1e aumentaran lo" e1uohunentos en una. edad verdaclera·-'1cnte ridícula por lo temprana.
clase para la, señora .
Por eso Hatt logró sólo uno-s aumentos ele saSi se añade á estos cleta.1les nimios, el natural
instinto de un muchacho que empieza una nueva lario, 1'.1stantes pr1ra un mozalbete, pero 110 p•ir:i
vida en un nuevo país, que está ansioso de diver- una esposa y un hijo, y mucho menos para ahotirse y se vé obligado á a.ferrarse á un trabajo rrar las setecientas rrnpia,s del pasaje que él y
que desconoce y que en verdad, ne(:esita toda su )Irs. Hatt habían discutido tan ligeramente en
atención, se comprenderá que Hatt comenzara otro tiempo. ¡ Sin embargo ele tocl9 esto, debía
estar contento!
su carrera. "distanciado."'
¡ :"&lt;o dejó el pobre chico de comprenderlo, pero
El dinero parecía que se iba desvaneciendo enno adivinó todo lo hermoso de su porvenir!
tre las letras mandada.s á su casa y lo aplastante
Cuando ]os calores llegaron, el cansancio le del can1bio, y las cartas que recibía cambiaron
agobió y le adelgazó.
volviéndose ásperas. ª¿Por qué no se llevaba á.
Al principio recibía cartas ele su mujer lar- la mujer y al hijo?" Seguramente tenía un suelgas, cruzadas, de ocho carillas; diciéndole que do hermoso y procedía muy mal gastándoselo alese le hacía muy }argo el tiempo lejos de él. y que gremente en Ia India. "¿ Querría, podría hacer
cuando se reuniesen la tierra sería para ellos un la próxima letra un poco más eJ{isbca ?"
paraíso.
A esto seguia una. lis.ta. de lo que necesita'ba.
Alguno ele los compañeros de pupilaje le abu- el pequeñuelo, tan larga como una cuenta de perrría incesantemente llamando á la pLLerü1 de su sa . (En la India, la mayor parte de las casas de
destartalada habitación, para pedirle que Je.acom- comercio son persas.)
. En vista de esto Ricardito, cuyo corazón suspañara á. ver un caballo, únjca eosa que le hacía
falta; pero Ricardito no rpodia permitirse tale5 piraba por la mujer y el hijo, al que no cenocía,
lujos y tuvo que confesarlo, como tuyo también
que declarar que le era imposible seguir en la.
casa en donde estabL. á pe-sar de ser muy mo&lt;lesta, mudándose á una habitación arnneblacla próxima á la oficina donde trabajaba todo el día .
Su nuevo mobiliario eonsistía en u.na mesa cubierta con tapete de hule verde, una silla, un canapé, un cromo, un espejo pec¡uell.o, fuerte y orainario y un filtro que valía eiete rupias y ocho
anna,s.
La comida le importaba a1 mes treinta y siete
rrupias, gasto verdaderamente insoportable .
"Punkah" (especie de abanico ó ventilador
grancle hecho de lona, sujeto al techo, y que se
mueve por medio ele una cuerda,) no tenía. porque costaba quince rupias a1 me~: y por eso dormía en la azotea de la oficina, con todas las cartas de su mujer debajo ele la almohada~
De Yez. en cuando 1e convidaban á comer, con
lo que disfrutaba clel "punkah" y saboreaba bebidas heladas; pero esto sucedía Tirny de tarde en
tarde, porque la gente no quería trato con m1
mozo ele instintos wrnejantes á los de un r,1paYelas escocés y que vivía tan miserablemente.
'r~rnpo~? le e,ra posible suscribirse para ninguna chvers10n, as1 que no contaba con más distracciones que las que ]e proporcionaba su libro ele
banca, en el cual, leía. cuanto se ha. dicho respecto
á empréstitos sobre seguro y no le costaba nada.
Debo a1i.adir, entre paréntesis, que las remesas
ele dinero las hacía por medio del Banco de Bombay, con lo C11a], en el pueblo se ignoraba todo lo
referente á su vida privada.
Todos Ios meses enviaba á su casa lo que podía ahorrar, por otra razón que esperaba expli]~l matrimon'.o debía tenerse secreto dura1i1 e
un aúei. J:'asa&lt;lc• f;.: te, la señora Hatt marcharia 6.
r0nnirse 1·on su m&amp;rido y todo el resto de la vid,~
~erín para (•Jlos esplen,doroe.o comG una nube ,J~

oo

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

sentimientos algo raros en un muchacho, girabí.l. mayor cantidad y escribía unas cartas extraña..5, ni propias de un mozuelo, ni de un hombre,
diciendo que, en medio de todo, la. vida no era
&lt;livertida y rogando que tuvieran un poco de paciencia la madre v el niño.
La mujercita., aprob-aba d aumento del en vio,
bacía observaeiones respecto á la necesidad de
esperar y usaba en las respuestas un.:os giros extraños y duros que él no •comprendía. ¡ Pobre
chico!

El también se 1r1a . .. .... ¡ con el demonió!
¡ Aqui ~njuiciaba el niño!
Indinó la cabeza sobre el tapete verde de su
mesa, y antes de renunciar el destino y iodo lo
que este proonetía, lloró.
En tales circunstancias, la recompensa debida
á sus servicios llegó, y se le dierou tres días para
reflexionar.
El jefe de la casa-después de cruzaNe algunos
telegramas-dijo que aunque aquello no .se hacía
jamás. teniendo en cuenta la habilidad que Mr.
Hatt había desplcgaido en tal y cual ocasión, podía ofrecerle un puesto infinitamente mejor; primero como interino y luego, en un orden regulfir de cosas como definitivo.
-¿ Y cuánto ganaré?-preguntó Hatt.
-Seiscientas cincuenta rupias-contestó el
jefe marcando las palabras, v esperando que el
joveu al oírlas Be quedaría anonadaao de gratitud
y alegría.
¡Ah! ¡cuándo llegaban!
· ¡ Las setecientas rupias del pasaje: lo bastante
pa ra salvará la mujer y al niño y J)Crmiiirle hacer público su matrimonio!. ..... ¡ Todo llegaba
entonces!
Ricardito lanzó una carcajada ,salrnje que no
pudo dominar; lúgubre. turbulenta explo~ión C.?
alegría. que pareció que iba á matarle.
Cuando logró dominar:;e. dijo secamente :
-Estoy cansado de trabujar.-Ya soy viejo;
es tiempo de que me retire, :· me retiro.
-Este chico está loco--munnuró el je[e. Creo
que tenía razón: pero como Ricardo no rohió
jamás. la duda sigue en pie.

Más tarde y precisamente cuando á "propósito" de otro jornnzuelo que había cometido 1a misma locura que él, le dijeron que el matrimonio
no sólo destruiría Stt5 esperanzas de futuros progresos, sino que le haría perder su destino. llegó
}a horrible noticia de que el niño, su adorado pequeñín, había muerto y tras ésta Yenían cuarenta renglones garrapateados por una mujer irritada, &lt;liciondo que la muerte podía haberse evitado si ciertas cosas----que costaban dinero--------se
hubieran hecho, y si el hijo y la madre hubieran
ido á reunirse i.:on. el pad re.
La carta fué un golpe lcrrihle para el pobre
corazón de ] [att. pero eo mo "ofi-cialmente'' no
tenía dc:recho á tener hijos, no pudo hacer pú11 ico su dolor.
¡ Las cm:.a:5 que el d.esdichado emprendió durante los cuatro mese~ que gig-uieron á e,¡.i,to. :· las esperanzas que le alentaron para trabajar, nadie
o-:-aría preci~arla~!
Ahorró, pero la~ :::etccientas rupias del pnsaje
estaban tan lejo;; como siempre. y eso que sig11ió
haciendo la misma vida excepto cuando se n~ía.
forzado á, comprar un nuevo fillro.
Los e~fuerzo.::. en el trabajo. la;; luchas para
ma1nclar dinero, la noticia de la muerte del ni1io,
y sobre todo. la~ constantes exigencia&amp; que le imponía ¡:q1 exist.entiff cuoticliana.. con~umieron al
pobre C'hir-o. má, tal rez que hubieran consumido á un hombre.
Los compall.eros de edad madura que admiraban su~ ec-onomías y su co~tumbre de apartarse de
toda divenión, le recordaban aqud prorerbio que
dice:
~
El que quiera labrar Hl posición
no entregue á una mujer su corazón.
Ricardo, que habí.a experimentado todos los
dolores que el hombre puede e-entir, tenía que
reirse y darles la razón mientras en su cabeza se
revolvía constantemente la última línea de su libro de banca.
¡ Pero aún clehía sufrir más!
Llegó una nuen. carta ele su mujercita : natural conti nu·ación de las anteriores, si Hatt hubiera pensado en ello.
El estrambote ele aquella epístola era éste :
":\'fe voy con un hombre nüs g-eneroso que tú."
El dÜcumento no 'Podía ser más curioso. Sin
tircunloquios decía lo siguiente : "Que ella no
iba á esta r esperando siempre : ·que el niño había
muer to; que él era otro niño; que no volvería a
verla más; que vor qué no había agita&lt;l.o el pañuelo cuando f:.e separaron en Gran~send: que
Dios la juzg-aría ; que ella era mala, pero él éra
1)eor divirtiéndose en la lndia; que aquel otro
hombre adora ha el tcrr,eno que ella pisaba; que
ni él la perdonaría . ni élla le perdonaba." Y aqui
daba fin la tal cartita. que no tenía indicación alguna }Xll'O poder contestarla.
En ve1, &lt;le hendeeir ::-n eat.rella porque estaba
libre, Ricardo -sintió todas la.s impresiones de un
marido ultrajaclo-cosas impropias de un niñoY v0lvicndo la rista á lo pasado, vió á su mujer
C-on el ll'aje de treinta chelines en la pl~za_ de
Montpclli€r; re cordó el alborear ele la ultima
mañana que vasara en Inglaterra, cuando ella
cstaha U-orando ,en el lecho; y dió ,;ueltas en su
ca.ma y se mordió las mnnos sin para.me 11i por un
1111ome'nto á ven!óiar ¡ el desdichado! que si hubier~
nclto á ver á )[rs. Hatt despuús de aquellos dos
años, habria descubierto qne ella y él habían creC'icio de un modo tan dislinto que eran en realidad persona:; completflmente incompatibles.
Teóricamente. esto era lo que debía hacer, pero aquella noche la pa~ó en medio de la pena ínás
horrible.
A la. mañana siguiente experimentó re.pugnancia hacia el trabajo. y comenzó á pensar que había ,lescleñado los placeres de la ju,·entnc1.
¡ Se i;entía cansado. había gustad? lo?a~ las
.amarguras de la vida -antes ele cumplir rernt1trés
ai1os, y estaba deshonrado!
Aquí pensaba el hombre.

'Jfuayard )(ipling.

PÁGINAS DE VIAJE.

COMO OÍ "EL llEY POETA"
~

Habíamos loqueado en Suiza, como unos chiqnillos,-cl 11:Iaestro, Luis Quintanilla, )Ianuel
]?lores, hijo, y yo,-y todavía conservábamos la
impresión fresca de los lagos, de las montañas ~,
de los cielos. ¡ Bellos días azules de Lucerna!Habiarnos tomado el Express San G&lt;&gt;tardo y llegado á Milán una tarde estival en la que el sol caía
eomo una lluYia de oro sobre la ciudad. Es claro, nuestro priJ_uer tleseo fué Yer el "Duomo." Y
la luz se nos iba, el d ía iba &lt;leelinando poco á poco, en eee .combate de la claridad con las tinieblas, de que habla el poeta, y que no se conoce
más que en Europa. En nuestro eielo tropical
no se libran esos combates; -se hu nde el día, surge
la noche : todos son triunfos.
Y virnos el "Duomo;· 1 lo vimos en esa hora
gris, envuelta en gasas, en la que los matices y
las lineas se van desmayando lentamente hasta
quedar ocultos en la sombra. Vimos el "Duo
mo" y caracoleamos por las 'Callejuelas que rodean como una red de araña el gigantesco te mplo,

Domingo H .de Octubre de 1900.
D~mj~go_14 de Octubre de 1900.

EL _Mll'NDO I LUST RADO . .

•••••onn n •n·.n•nn . .,,. -..... . ..-. . -¡~~"'-:r.-====~~
--- -.. . . . . &amp;. . . • . . • • •••• • .. ···"rn
• • • nrnnmrmmnrm¡ . ••••..,•"'•"'•..,•..,•'"•"•"•"•...•"'•"'•"'•"'•..•..•..•..•- •- 1- ¡ ~

.

Sr. Gustavo Campa.

y recorrimos las ámplias aYenidas del "Xuevo
Parco,., entramos en un ca.fé-salón-a,l modo de
los parisienses-y regresamos á la Plaza de la
Cated1•al, en donde la Ualería "Yicttorio E manuele"' abre su gran arco esbelto.-A rnr ¿ quién
ha dicho por ahí que Milán no me gusta? Sí, es
,;·erdad; he afirmado que )iilán no es "todavía"
Italia, pero que tampoco es Francia; aquí, ri nconcitos de ciudad prorinciana del otro lado de
los Alpes; allú, espaciosas arenidas de la poblaeión 1,nern. r. Conjunto? No lo tiene; es una C'aµit.al hecha á pedazos; pobre, rica, á.mplia, estrecha . tortuo.sa, recta . con una eapa de patina f u!l
dest.ell::&gt; &lt;le arte nuevo.-Y así habíamos a.ndailo,
atando imvTesiones. con esa curiosidad inquieta
que se prende en los ánimos en la.s primeras hor as que se recorre una ciudad deS{'onocida.
Entramos en la Galería . el más bello paseo
acr istalado que posea pobla.d ón de Europa; veinte pasos ú través de las mesas &lt;le los cafés y los
restau ra n ts, y ¡ un abrazo r epen tino! un abrazo
que íué pasando de uno á otro. ¡ Ca ras conocidas !
¡ Buen español eu los labios! ¡ Am igos!-Los
eran nuestros; Pizzorn i, López, Sieni-el t r ío de
ªimpresarii" que reclutaba á los artistas que escuchamos ahora en el Renacimiento-y luego, el
~Iae~tro Bovi y Banqui, una. figura escapada de
u n lienzo toscano, una cara que ha tlésfilado an t~ muchas generaciones de mexicanos, v que
siempre tendréi en el pórtico de cualquier colieeo que arrienda Sieni.-Y la Yelada se paeó
alegremente. en desi l vanado parloteo, en el que
el arte había de figi:1rar como motivo único. Iha.
Gustaro Campa á Italia. no sólo con ·el deseo de
juzgar por su propio y des,p ierto criterio del movirnientomu::.iral, sino
con el de aperi;:onar~e
conRicordi,para quien
i1: a f.; s en e t v Saint
Saens le habíall dado
expresiras carta¡;:_ So1
ñaba con algo más; soll.aba con un ideal santo que iluminaba eu
er-.píritu como la luz
ele un faro: eonQcer á
Y erdi, estrechar la
mano del inmortal nonagenario, tener un
minuto -de 'C'omuuicaf'ion con el di,·ino viejo. enhiesto torreón
erguido eohrc el i;:oporte e.e su gloria.
Y de ésto se hah\6
á ratos, v de frase en
frase, saiió á relu ci r la
ópera que Gust.aYo halía terminado rne~e ,
antes y pensaba al'abar de instrumentar
en el silencio augusto

1

◄

Galería Victtoric Emanuele.

UUUtHl t U t U t,t .U.t.~V-t ~• t H UU.UU.t.U.U.U. ~~t.,..!!.tuu.t•t•t••••••••••~
•••
f
~--' U

Estatua de la Paz. - Un obsequio al Sr. General Día&amp;. . .

En nuestra información diaria li emos hablado
•·de l~ €statua q ue representa n uestro g1·ahado v
~que Juzgamos como una. buena obra de arte
.,
Es el original de ~•dera es.tucada al blanc&gt; y
_Sll autor que es el senor Longmos N úñ ez, de Ce.laya, comenzó su trabajo en el a ño 1898 que figu-

ra. en la bandera qu e empuña la eslátu.a. Al te rnunarla en Septi-e,mbre de este año, se la obsequió
al Sr. General D,az. "ºn una sentida dedicatoria
en ~a cu~l quedan de relieve la adhesión, respeto
v s,mpa~ia del artista hacia el Jefe- Supremo de
la Nac10n.

.u..u.,

•uu •u•.u uu.u.tu. , .u u..t

El Sr. Presidente después de haber conocido l
obra, dispuso que oo remitiera á la Academia da
Bellas Artes.
e
En el pedestal se leen estas palabras · "La Pa "
ª Meralidad," '"Crédito," "Progreso." ·
z,

�Domirwo
14 de Oc•ubre de 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO
de la recién aban&lt;lonada Helvecia. ¡Una ópera
Dueva! ¡y de ant-0r mexicano! Bovi tuvo un movimiento de e11Tnsiasmo, por la boca de López
-corrió una sonrisa. y Sieni dejó oir un ronroneo

felino. Pero habí-a que oir aquel1a mú::.ica ! Era

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CAPITAL DEL ESTADO DE llÉXICO.

Y de aquel -cua1dro c on.::er:ro aun Yiva.s las siluetas del atHlitorio: B°'·i y },fac,chi, en pie, ner-

=~=

vio.::o:::, exaltado,5, junto al pia:no r-epitie ntlo cada frafe que :::urgía de las man o~ de l'ampa. camu· ando miradas de inteligen-.:ia: Piv.:órni, en se-

--

Domingo 14_ de Octubre de 1900.

F1 Uencr,11 Don José Y'centc Villada, Goberna-:..1or del E:,tado de Jléxic.:o, invitó al Primer Ma-

.

-

'(

~¡! (¡' l. 1 l

•

.

•

-

-

-

f:!

Salón dormitorio de la .Escuela de Artes y Oficios.

¡ R1

l'a1.1orama de la Ciuoad de Tuluca.

necesario que el )faestro Campa prometiera una
audición. Y se acordó para la noche siguiente
una -eita en el .salón de prueba de la Agencia &lt;le
Zappert-un mncha-cho muy bulk:io.;o, muy m~
ridional, con una barbi11a judía y grandes ojos
e:x-presivos, 11n poco periodi~ta, otro poco crítico
y muchos pocos más que hacen de él un simpAtico
chico.

Y henos aquí venticuatro horao de,spués, á las
veinte (:reloj italiano, desesperación nue3tra, que
teníamos que sumar, re5tar, rnult.iplicar, dividir
y hasta creo que extraer la raíz cúbica de la hora
ipara averiguar en la que vivíamos) en la sa']a &lt;le Za-ppert, una á.mplia pieza -con balcones á
'la Galería, de la que se alzaba el nunor -sordo ele
-}a incisiva obarla italiana rima-da con el tintineo
de las cucharillas hirienclo las copas.
Noche cafa1rosa., agotante, sin un buen soplo
que llevar á los pulmones, ruda para hacer nacer
del piano las frases enérgicas del "Rey pe,.,ta .''
¡ PobTe Gusta,o ! El calor lo había pu~sto nervioso, impaciente. Niño grande, con sensibilidades ca.si femeninas, aquella transición de llnestras
alegres habitaciones frente al lago de Cuatro
Cantones á las re-cámaras fúnebres del albergo
San Michele, en una vía estrecha, cer.cana al
"Duomo," Campa había pasado todo el día en
su cuarto, q¡uejánclose de en:fermeclades imaginarias, muy descontento, mu.y mal impree.iorlado
del cielo de Italia bañado por un diluvio de fuego.
Fué preciso rogarle mucho p-ara que se decidie~
ra á sentarse al piano. Recuerdo que aun pensaba evadirse del compromiso, aprovechando el rato de espera que tuvimos qne conceder á un re~aga.do, á Pedro:Uacd1i, un joven poeta, redactor
ele "La Sera." en quien se había pensado lJara
traducir el libreto de Alberto iiichel al italiano.
Llegó por último ;\Iacchi, y se aeabaron 1os pretextos.
Y ahí en aquella ámrplia pieza á la que llegaban
por los abiertos balcones el sordo rumor {le la
ch¡_
u la italiana rimada con el tintineo ele lac. cu-&lt;-hara.s sobre fa.s -e.opas, oí i-eligiosamente el "Rey
Poela," la obra -que estremn·á una ele estas noches la corrnprul.ía .del Renacimiento.

gun&lt;la fila, también en pie, con su eterna tristeza, cleján,Jose arre_b atar por ésta ó aquella página;
López sonriente siempre, más SOJ1riente que mrnca, y ::,;ieni rerneltam€ntc dormiclo descle los primeros cJmpases.
Y a1 terminar la última nota, cuando las fe1icitaciones descendían sobre el fatigado maestro, el
viejo "empresar:o," irguiendo su alta estatura, en
un arranque de entusiasmo, exhaló :;u deseo en
una íra~e:
-Bi::ogua portarla. á )fe5sico. (Es pTeeiso lle,·arla á México).
Y asl fué como oí en )Iihí.n "El Rey Poeta."

C1ar/o s :J)ia:,: j)ufoo.

gistrado de la República y á sus dignos Secretarios ele Estado para las fiestas organizadas, coll.
mot:vo el~ la inauguru...:ión ele importantes obras.
materiale~ y de ornato en Toluca.
El t,r. General Díaz flceptó la invitación j ofrúc:ó concurrir.
'l1oluca se ve engalanada. Sus principales ra 11.:s y muchas a-e sus fincas, ostentan adorn08 ~,J ,;-.
tosísimos. Por todas partes flota la bandera t1'icolor, lucen los gallardetes y se prolongan las
guías ele flores .
En la avenida q1ne conduce &lt;le la Estadón él.el
Ferrocarril Na~ional hasta la Plaza de los Mártires, se levantan soberbios arcos triunfales -correspon ci:en clo á. los Distritos en que está dividi,lo el Estado de 1Iéxico.

... -y

·•

~

Taller de Bonetería en la Escuela Corre~clonal y de ArtE.a y Oficios

-

El ele Toluca es el más lujoso: lleva escudos
azte-cas y esbeltas columnafas.
El de Tla,l nepantla, está sostenido por cuatro
e-0lumnas &lt;le orden corintio, ornamentado con
grandes panneaux, sobre el :fondo azul eeleste.
El de Lerma, es floral. de estilo azteca el de
T:nango,. el. ile Texcoco qu~ más bien es un pabe1lon, se cl1strngue por sus bien trazados áti-cos v el
escudo del Re~· poeta, el ele Tema.scaltepec cOrnprencle una suntuosa portada. sostenida p.oT 1.:uatro columnas, el de Yalle de Bravo luce detalles
ailegóricos de primer -or,cle11. así como el de Otumba
que lleva en e1 remate una corona ele monarca
indígena, adonia,cla con plumas. Los arcos restantes corresponden á Sultepe,,, Cuantillim é Ixtlahuaca.
Bajo estos arcos debió pasar la eomitíva presidencia].
Se hacen graneles elogios ele lo.s -cuatro carros
alegóricil&lt;l que se han dispuesto á todo costo. Repres®tan la Patria, el Comercio, la Inducstria y
la AgriBultura.
Se ase.gura que el más bien dispuesto, es el de
la Industria.
Las fiestas han de prolongarse por espacio de
tres días.
Anoche, sábado, estaban &lt;lispuestas las iiilau!!luráciones del Palaóo del Poder Legislativo del ·
Estado y de los nuevos salones del Palacio 1fonicipal. Con la participa.ción de los rná.s inteligentes "clilettanti" de To1uca, deb€ haberse efecGlorieta. Oeni1al de la Alameda.
tuado un gran concierto.
Hoy domingo, serán descubiertos los monuÁ NUESTROS LECT ORES.
mentos ,cl,e H~dalgo y ele Colón, y se inaugurarán del Casino ,1€1 Comercio, y desde los balcones de
los nuevos departamentos de la Escuela Profesio- este edificio la mayor parte de los invitados preDes.cando proporcionarles ]a mayor amenidad
senciarán el desfile de Carros Alegóricos y la pronal y de Artes y Oficios de señoritas.
Durante 1a tarde efectuarán maniobras milita- cesión cívica forma.da nor las corporaciones obre- en este semaJ)ario, á la vez qu-e la. ocasión. de cores los alumnos d·e las Escuelas primarias ele Ar- ra.s~ niüos ele 1as escu,elas, fuerzas del Estado, ope- leccionar obras ele positivo mérito, &lt;l€sde el númetes y Ofi.C'ios y la Correccional, en el Velódromo, rarios ele las Fábricas, comi5.iones de los Distri- ro próximo comenzaremos á publi-car "Los Miscrable6/' de Víctor Rugo, sin perju:i-cio de conhtos, etc.
cercano á la moclierna ca1zacla "Colón."
nuar el "Quijote" y "}lonja y Casa.da."
Se inaugurarán después los elegalltes salones ·

1
•

- ........ ;.."f .

.! .

- _.,.
-----,-----~·-_,...-¡;.-::.r..:..r

l.

*

Fachada 'ilel Palacio del Ejecuitvo.-Toluca.

Columna Conmemorativa en la Calzada Caló11,

Escuel11, Correccional. Departamento de Varones.

�Domin,ro 14 de Odu hre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominro
14 de Octubre de 1900.
e

. :~,., ·Jt~~;,,; .
13 en las provincias). El número de alumnos pasa de 12,000.
.
En fin, 3 escuelas l\Iaría, (de curso mediano),
A estas instituciones se debe agregar una colonia de 200 alumnos, preparatoria de futuros
funcionarios y bolsistas en el Lic-eo imperia,l de
Han PcterEblirgo: el Instituto ele huérfanoo de
(;atrhina. las eF-ruelas de comercio de San Petersburcro y ele l\[o~('O'iY.
P~r C-onsiclenable que &amp;ea la accióu educadora de
estas obras. es .superior la importancia de la.s ele
pura, filantropía, entre lafli cuales ::.e pueden citar :
]os asilos ele nil1.os expó~itos {le San P etersburgo
con sus 30.000 pupilo~: la.s escuelas infantiles .. e1l
número el-e 177. ron 15.900 ah1mnoo: 13 hospitales. ton 180-1 lechos pe111nanentes, ~, -! 10.000 consulfos gratuitas anuaLes: 12 cas.a.s de retiro para
Yiuíl.a!-. jón~nes y ancianas. con 2.700 lech_o~: !l ~cied-adE&gt;s de benefi·cencia con 117 establec11rnenr.os,
Uajo la ,dirf'C"Ción inmediata del departa~11ento.
E! Pabellón lÍ one no.e. referimos ha ,:ido í',...ll~truído por los cuidados de la Emperatriz madre;
su stLperfü:ie es ,de 210 metros j la tiecha tiene ;¿:¿
de altura. De 1796 á 1828. la fundadora Emperatriz :María. había tra.zad-o las bases &lt;le e~ta org-anización. ú1üc-a en su eE-p,ecie. Su hijo. Xiro\á¡:: I,
quiso qne esta obra no sufriera m~ngu~ a!gun_a
cuaudo 1~1 muerte .d,e la Enrperatriz : rni::t:tuyo,
pues. para dichos establecimientos un depart~rnento especial, agregado á su &lt;.""ancillería purti&lt;'nlar.

plorador tenía muy buen aspecto en su simple traje de oapitán de fübotaje.
Su mano derecha está vendada; el Duque ha
teni&lt;lo, en efecto, los dedos helados en el curso de
su viaje. Por otra parte, no se ha eximido rle los
sufrimientos y trabajos del resto de la expedición,
y todos sus compañeros están de acuerdo en alabar su energía, su actividad y solicitud por eada
uno de ellos. Ha sido, en rea.lidad, el jefe de esta
expedición, y su energía n.o se ha desmentido un
sólo instante.
El capitán &lt;le Corbeta, Humberto Coagni, segundo del Duque, consiguió llegar más al Norte que
Nansen. Esie último llegó al 86°,14 y el marino
italiano aleanzó el SGo,33 _

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?-:&lt;·" .·.
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HÁCIA LA CONQUISTA CHINA.
-&lt;:&gt;{)-&lt;:,.

UN VIAJE NOTABLE
El Duque d~ los Abruzzos Hegó hace muv po-

eo tiempo á Cristianía, viniendo de Trondhjem.,,
lugar en que dejó su na.río, la ªStebla Pola re."
Los noruegos, y á su cabeza el famoso explorador K ansen, han hecho una recepción entuSL'asta
al joven riajero. Ya en Trondhjern, dnrant~ su
corta estancia -en esta viUa, habia sido objeto de

A mediados del mes de Julio, fué cuando se
propagó en la Mandchnria el movimiento contra
los exlranjero.s. Como los ingenieros belgas y
franceses de la línea d-e Pekín á H-aE.-Keou, los
i,ngenierois rusoo de, Ja proilon?"a·ción. t.h1i na del
Transiberiano, fueron de los primeros atacados.
La ciudad nueva de Harbin fué sitiada por los
boxers, apoyados por tropas regulares ó que así
se decían. El 14 de Ju1i-0, los chinos se dirigieron
aún contra la ciudad Siberia.na de Blagovestchensk, sobre el Amour. Durante dos días las baterías del fuerte chino de Sakhalin, gran ciudad
situa,da €obre la. ribera derecha: del mismo
río, en frente de Blagovestohensk. bombardearon
á los rusos cogidos de improviso. La antevíspera,
en efecto, los cosacos y 1as tropas d,e artillería que
ocupaban Blagovestchensk, habian sido embarcados para ir a,l so-corro de Harbin y de las seociones
en peligro del camino de fierro de Mandchuria.
Felizmente. desde el 16 de Julio, Blagovestchensk
dispuso de nuevas bocas de fuego. y pudo contestar. Lo·s primeros obuses incendiaron todo un barrio de Sakhalin. y las bat,erías chinas fueron
pronto reducidas al silencio.
AJCtualmente la RusiJL dispone, en la región del
A mour, en la Ma.ndchuria, de fuerzas &lt;.:o-nsiderables. Todos los cosacos de la Siberta han sido movilizad-es.
Tan pronto como s.e ha recibido e nefecto la
orden -de movi1izaoión, los cosacos ~e diricriero;1 ú
sus "stanitsas" (a&lt;lministraciones eosa,cas
cada
distri!o) con sus provisiones y su cabal10 1 que_deben siempre tener á la m-ano. Después del examen
de los efectos ele ropa, se le entrega. una carabina y un sable, y he aquí, ya, al caballero dispuesto
á partir. Así pues, esta movilización se hace con
la mayor raidez.
Kuestro grabado representa el momento ele embarque d.e los cosacos, des-podidos por sus familias.

de

EJérclto ruso en Siberia.-un:coronel~de cma:-os reclblen 1o el estandarte de su regimiento.

Los ane:cos de la Exposición Rusa,

NUESTROS GRABADOS.
Los anexos de la Exposición Busa.
En la Espfanacla de los I1nálidos, en el ángulo
formado por h calle Fabert y la de Grenelle, se
elevan una serie de pabellones de formas pmtore6cas, que completan, sobre aquel pun!º· _la ~xposición rusa, ofreciendo á -la Yista del pubhco rnteresa.ni,es obietos que no habían pocli-do obtener lugar
en las clases regulares. Encontramos, pues, en los
Invfüdos desde lueao. el Pabellón de las Instiº
.
tuciones 'de la Emperatriz
1Iaría. e dfi.
J c10 e1 rn,1s

Loa cuatro gu!as.- Sa vol a, Petiga:ic, Fenoillet Y Ollier

importante; después el Pabellón de la Meteorología, eJ. PabeUón de la Minería, y en fin, tres concesiones á particulares: la casa de Popoff, la
eonfiteria Durand y un restaurant ruso.
El Pa l&gt;ellón de la Bmperatriz Maria, construído
enteramente de madera, ofrece el aspecto de un
edifk:io religi~o con su, elocuente campanario:
contiene en su recinto documentos diver8os, diagramas, estadisticas, fotografías, trabajos de alumnos y pensi.onistas, con relación á las in&amp;tituciones
que hacen en Rusia. un pap€l análogo al que des-empeña en México la Beneficencia Pública. Estas
instituciones han sido fundadas por la Emperaiiriz llfaría Fe&lt;lormvna., esposa dM Emperaclo,r
Paulo l: adnalmeute .están colocadas bajo la alta cl..irección de la Emperatriz ma.dre del Tsar Xieolás Il .
Pueden dividirFe en dos grupos: lrn;; establecim:entoB &lt;le educación; los establecimientos el.e benefieencia.
El primer grupo comprende pri11ci1)almente las
('asas de edncaieión para mujeres jóvenes. que se
-00.mpone de treinta Institutos (10 en San Peter5burgo; 4 en J\{osc:ow; lG en provincia). La
clnración de los -estudio.s compr.e.11d-e siete años,
uno de los ,cuales está consagrado á un curso superior de pedagogía; el número de 1,os alumnos
se eleYa á 8,000, poco más ó menos.
A e.2-tas casas, que no recibeh sino internos,
están adjuntos 30 gimnasios p&lt;1ra externos (10 en
San PetersBurgoy sus alred-edores; 5 en :M:o~cow, y

«La. estrella polar•.

oraciones por parte de los habitantes, que fueron
]os primeros en darle la b:envenida cles1n1és de
su peligrosa expedición.
bl regreso d~ la "Stella Polare' y del Duque
de los Abru.zzos, se ha efectuado en el mom.ento en

El Duque ~e los A.brunos,

-que menos se Le esperaba. En ef.ecto, hace algunas semanas, el "Hertha," navío fleta.do pam llevar el &lt;X&gt;rreo al ilui;tre naYegante, pasaba, haeien·do su ruta para el Sur, al Norte de Hamerf.est, la
.ciuda&lt;l noruega más septentrional, y afirmaba que
no había podido er,i,con.trar á Ja expedición. Duxante mucho tiempo había circ.ulu.do por el cabo
Flora y por la tierra ele Franci.wo José, sin haber
podido acostar, ~mes le i;:inpii!diercln constantemente el acceso á tierra una cintura de espesos
hi-elos y tempesta,des d·e nieve. El naví.o YOlvía,
pues, sin haber podido cumplir su misión.
En seguida, poco tiempo después, 0tro telegrama, igualmente ele Hamerfe, informaba qm" la
"Stella Polare" acababa de juntarse al I-Iertha y
que ambos navíos estaban en comunicaeión, cn-cuentro extraño y único, que recuerda el encuentro
inopina:do de Nansen y de su teniente Johanssen,
&lt;lu;rante su último viaje al Norte.
El correo fué, pues., entregado al Duque. quie supo ele esta manera la muerte del Rey de Italia, y
los dos buques continuaron. su ruta hacia el Aur,
remolcando el Herlha á la "Stella Polare."' que
había sufrido mlH;ho por la pr.esión de los hiel.os.
Tres miembros -de la expedición faltan desgraciadamente en el regreso. E1l Teniente Querini y dos hombres se han quedado allá ...· ... víctimas de los peligros s:n número que se unen á
estos peligrosos viaje::, ~' no compartirán las alegrías y los triunfos del regreso.
El Príncipe partió ele Trondhj cm, &lt;londe entraron al lJllerto ambos navíos, por el ca,min·1 de
fierro hada Cristianía, ~, corno lo decíamos antes,
llegó allí el 15 de Septiembre, y fué espléndidamente recibido por las autoridades y por los
miembros de la Sociedad de Geografía. _El Duque iba vestido con su traje de á bordo, pantalón

y kv ita azul marino, con cuello ele terciopelo ·''
tnbierto con un ca,;;co de piloto. Delgado, con el
r )Str.o br1.1nceado por las intemperies, el rea:! e.:x

Partl la de tropas fara. China.

�Domingo 1-1 de Octubre &lt;le 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AUTOMÓVILES MILITARES EN LA EXPOSICIÓN DE PAlllS
pliegos. En los diversos estados mayores de la.s
maniobras del ejército dirigd.as po~ el G~~eral
Brugére, rn han empleado más de vemte tnc1clos
de este modelo. ~ste instrumento ha prestado

rnoo.

ALMA FEMENINA.
En veixlacl era inexplicable la conducta de Fc&lt;l€rico Rivassou, para la joven y hermosa viuda ele
Saint-Alli€r. El, que era el menos gu-apo de sus
numerorns pretendiente-=-, había mcreeido.-por

Y EN LAS GRANDES MANIOBRAS.
La gran curiosidad de las maniobras militares
que acaban de terminar en París, ha sido el empjeo de varios automóvjles.
Se sabe ya qu,e la cuestión del empleo de los automóviles, está más y más á la orden del día en el
ejército francés. ~o cabe duda que Francia, en
efecto, tiene la gloria y la ventaja ele ser la primera que se ha lanzado seriamente en esta vía y
con el sólo recurso de la industria francesa .
Ci.ertamente que será seguida por otras nacion es, pero el adelanto adquirido no será por eso
m,enos fácil de conser varse.
Desde hace muchos años, se ex,perimentan en
los cursos anuales y, particularmente, en las maniobr8.6, los modelos de automóviles que parecen
llamados á pr13stiar 1os mayores servicios. Actua1-

Domingo 14_ de Oct.ubrc de

género e:::pecial, cm~ un, motor de_ ~oce caballo~,
que puede march_ar a razon &lt;le 30 kdomctros., Esta victoria contiene cinco persoba.s, ~de má.J:) del
fogonero: en el delantero están destmad.os d-os
lUi!ares al mecánico y á un ordenanza; en el centr; se encuentra el cupé del general y de s;1 jefe
de Estado Mayor, con un armario, 111: buro, dos
lámparas, etc., etc. ; en la parte poster~or. una ~specie de ómnibus reserva dos Jugare~ a los oficmles del estado mayor, con una pe-quena mesa, una
lámpara ganchos para lw sables, etc.; un condueto
permite comunicarse con el cupé del
general. En :fin, una galería dispue~ta _sobre el
techo, está destinada ú recibir los eqmpaJeS..
La segunda categoría, co~o lo hemos dicho,
comprende las victorias destinadas a.l transporte
del material especial.
Esta.;; son: una victoTia de cirujia muy perfe:ccionacla que es un tipo enteramente n~evo, ~1 cofre de1antero está reservado al mecámco y a dos
enfermeros, y en e1 illterior está provisto de un

l;s

Coche del general en jefe.

ya importantes servicio~ desde hace c'.~co años. .
Una victoria D-ecauv1lle, &lt;le tre'5 asiento::;, casL
idénti-ca al último tipo corriente de la sociedad
Det:auvillc, está. destinada ú tran~portar rápidamente á los oficiales dc-1 Estado ).\ayor, cuando ha
terminado su servicio á caballo ~ohre el terreno.
En ]as maniobras se han empleado igualmente
mnr-ha::1- victorias &lt;le este modelo.
La bocie&lt;l•acl de los antiguo-~ establecimientos
Pa11hanl_y LévasS-Or, ha ;ido encargada d~ fabricar,
hace tre-B años, un ómnibus de ocho as:{mtos, de
una fuf'rza de ocho calrnllos. susceptible de propor-cionar una velocidad de 35 ki1ómeh:os. Ca,la

Carro de ciruJia de ambulancia.

Furgón para materiales de telegrafie..

-1nentie se ha hecho la elección de una manor a casi
defin.itivá. La "Clase 116 presenta al público en
1a Exposición, un modelo de cada uno de los vehículos adü'Ptados. En las grandes maniobras clel
ejérdto, de este año, se ha empleado para div,ersos
trabajos de comunicación y de transportes &lt;le persouál y material, cierto númeTo de victorias de
estos diferentes modelos.
Los automóviles militares pueden clasificarse en
tres rangos:
l o. Automóviles pam el tra.nsporte de personal.
2o. Automóviles para el transporte del material pe~ado.

StP.Vltt CES PQ!í'HS
.... --t,

Carro postal.

de 1-o,s dos ejércitos, en las maniobra~ de este
año, ha sido provisto &lt;le uno de estos ,"·~h1culos.
La Sociedad eléctrica &lt;le automov11es :.Iors,
construyó en 1896 para. el Estado :Mayor, un ~utomóvil &lt;le o-ran velocidad. Este ·aparato ha sido
ya emplead,; en diver~as ocasiones, principahnente en las graneles man'.ohras de 18!)8, en las que
fué utilizado frecuentemente por el General J amont. Puede marchar á razón de GO kilómetros
por hora. y &lt;:ontiene cuatro a~ientos. ~~n las maniobras &lt;le e~te año se han visto fuuc10nar cinco
automóviles ele este mo&lt;lelo.
.
_
En :fin, encontramos una confor table v1ctona
de la ,casa Peugeot para mando general de ,armada
ó de cuerpos de armad-a. Es éste un cupe ele un

11110

-::-

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-

------

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..,,......,:;:,,._

~:..=--=:=:::.:;;;'"_....:,,-

Oficina telegráfica ambulante.

3o. Motores desti nados al transporte de cualquier material pesado.
Los vehículos de la pnmera categoría se asemejan mucho á los modelos de uso corriente, y
SOJl:

lo. Los triciclos de Dion afectos á los estados mayores para la tran&amp;mi.sjón rápida de órdenes y despachos. Este triciclo está pintado de
gris, color reglamentario adoptado, coono se _s~be, para la nueva artillería, por ser ,el menos v~s1ble á 0•rande;; distancias. U n saco, suspendido
en la p arte delantera, está clestinaclo á recibir los

-

-

--

.....~ ...,;:_~,

-~

-. •

.......

--....
-·

'rren "Ecotte."

.

·~

buen botiquín, mesa de operaciones, arsenal quirúrgi,co, etc. El centro del coche, pintado de
gris, está provisto &lt;le un motor con fuerz~ de 10
caballos y puede caminar con una voloc1dad de
seis kilómetros por hora.
El automóvil para el ser vicio postal puede recorrer desde 7 hasta 28 kilómetros por hora.
El fur.crón para. útiles teleo-ráficos está provisto
de un mitor ele petróleo espe~ial, que para el ejército es muy ventajoso porque no es volátil y en
consecuencia no se desperdicia en las marchas
largas, como las demás esencias.
Su velocidad máxin)a es de 28 kilómetros por
hora.
La oficina telegráfica ambulante, suceptíble de
marchar hasta con una velocidad de 32 kilómetros, está organizada de una manera muy ingeniosa. Atrás ,del ''pescante" que &lt;lá h1gar á dos
personas, hay lrn aparat~ giratori? 9.ne ,eµ el momento en que el carrnaJe se detiene, pone á los
dos individuos citados dando frei1te á sus aparatos. Al mismo tiempo dos hombres que caminan en la parte posterior del coc1rn, ~ -0cupan ~n
establecer la comunicación con los hilos exteno1·es.
Se noitará desde luego que los carruajes de esta categoría, son muy interesantes por su a.pjlicación especial.
La tercera cateo-oTía es la. destinad.a al transporte de los materiales pesados y ele mucho volúmen: artillería, zapa, rancho, etc. Estos automóviles muy pesados y resistentes, tienen una veloci&lt;lacl moderada .
E1 tren "Scotte" sirve toda.vía. para los más
grandes transportes ,de la guerra, y muy recie1~t~mente se les cargó con cureñas y caiiones de s1ho
que son &lt;le los más pesa&lt;los.
Estos dos vehículos son movidos por vapor y
no difieren sino por algunos (l€talles, por ejcmp1o, en el, tren "S.c?!te" ,la pa:te de at~ás está
destinada a la prov1s10n de carbon y ,c ontiene dos
lugares para criados.
,
·Todos estos automóviles están destinados á
prestar grandes servicios en los ejércitos modernos.

una intrincada combinación de coquetería, despecho y premeditada venganza,--que Ja encantadora
baronesa le escribiera 1-a. siguiente cartita, deliciosa.mente insinuant€:
"Caro amigo:
"Sabe vd. que mañaua es mi día y que no faltarán Dar1et, Koska, el cubano García, Behnont,
etc., qu e me aburrirán con sus falsas galanterías y
pretensiones irrealizables. Venga vd. á las cin &lt;;o
y comeremos en confianza . Estaremo.s solos.
'~ o abandone vd. á su desolada arniga .-Berta."
Riv.assou había ciertamente recibido la perfumada misiva, pues el lacayo, que le conocía bien, se
}a bahía entregado á él mismo en su cuarto de soltero del Boulevard HausEm-airn; y Rivassou no vino; y Darlet, Koska, el cubano García y Belmont,
se bur1aron impunemente de la viudita que les había prometido pre&amp;entarles e.5a misma noche á su
futuro; que creía ,ser amada verdaderam-ente por
Federico y que había recibido una prueba de marcada indiferencia tan ofensiva para su dignidad,
tan dolorosa para su proyecto.
Esa noche, de5pués ele que se fué su última visita, se echó de bruces en el primer sillón que encontró y, sollozando loc:m1ente, rompió el rjco encaje ele su abaniquito de carey, deshojó el ra.mo de
fuscias de su talle y fljó su esplén&lt;lida toilette azul"lavande."
Al salir ele su alcoba el clía siguiente y pedir el
desayuno, un cria&lt;lo le presentó, en la bandeja de
plata, una tarj eta concebida. en estos términos :
"Federico Bivassou &lt;lesea tener la honra de explicar á la señora. baronesa. de Saint-AHier, su in;voluntaria jnatención de -ayer, y le ruega se lo conceda hoy á las cine-0"
De codos sobre la mesa donde e1 almuerzo esperaba inútilmente, la frente entre las manos, Berta se ·devanaba los sesos tratando de explicarse algo que no entoodía, y forjando proyectos que la
vengaran de aque11a ina11d]ta indiferencia.

EL MUNDO ILCT~'l'RADU
Huérfana y viviendo con una tía achacas.a, lejos
d.e1 mundo, había dado su mano al viejo barón Lle
Saint-A1lier que vivió lo justamente necesario pa'f"J. dejarla única heredera de su claro no111bre y
de su inmensa fortuna .
Durante los tres años que siguieron á los dos de
luto, en Frouville, en las carrera.s del Gran-Prix,
el "Salón," el uBois," etc., Berta fné proclamada.
reina. de la belJieza y del buen gn~to. Una lista interminable ele diplomáli,&lt;;o~, artistae-, millonarios ameri&lt;J..mo-s, ·'rastaqnéres" bra-=-ilellos,
había desfilado antB la esplénuicla
mirada de sus ojo:; negros, dcseanilo
quemar en ellos sus alas de mari posas &lt;le sHlón .
Ella, con un gol.pe de Yista rnperior á su edad, supo valorizarlos á
todos, y, ante el a:rdno problema
de1 mat rimonio, sólo ú uno encon tró con alma enamorada de su .alma : Fecleri&lt;:o Rirnssou, el poeta que
en sus ,·er.sos la deificaba . la ponía
,por encima. de toda alabanza. mundana, la jumaterializaba ha.sta la
diafanidad. P or ew ella,7ue cansada del mundo y sus huécos placeres, hadn tiempo soñaba con una
cabe.cita rubia y unos bracii.o.s gordos y sonrosados asiéndose á su cnello,-se atrevió á escribir á Federico para dejarle entrever el prim_er
rayo de un sol que debía anegarlos en ondas ile luz enloquecedora.
Y aquel rayo se había per dido . .
Rirnfsou había desdeñado la cita.
Quizás otra mujer . . . ¡ ahl no sn bía
si en aquel momento lo amaha ó lo
odiaba con toda FU alma! Grue.sas
gotas de 11anto quemaban sus mejilla.s y sentía en el corazÓI) y en la
garganta las ga rras de acero de la
angustia.
Se levantó sin probar el almuerzo, fué á su tocador y al mirarse en
_¡
el espejo, marchita la íresenr:1. ele
~n tez, empañado el cristal ele sus
ojos qne r oc1eab~ el crespón de las
ojeras, se despertó su orgullo. echó
la cabeza atrás soberbiamente, sonrió de un modo extraño y empezó
á borrar la hn el1a,s ele su dolor con
el agua fre.:ca clel lavabo ele Bohemia.
Cuan&lt;lo el relojito cincelado de la chimene,, clió
las cinco, ya Berta, que veinte veces lo había consultado, regiamente envuelta en ámplia bata de raso berenjena, tocaba en el gran piano de cola, la
última creación ele Cecilia Chaminade. Por momentos, aprovechaba 1m "rallentando" para f'Qnsultar el reloj ó un "pia.nissimo" parra espiar algún ruido de pa.sos imaginaTios.
Sonó el -cuarto; una clesonancia
rabiosa traicio-nó el iuror de la
baronesa que, roja de despecho y
sintiendo saltársele las lágrimas,
abandonaba el banquillo, cuando,
sin anunciarse, el sobretodo abroehado y el sombrero en la mano,
se presentó Rivassou .
Con la rapidez de un relámpago, Berta serenó su semblante y
sonriendo forzosamente, indicó
un a.siento =:il poeta :
-Siéntese vd., m1 querido
amigo, parece que viene rd. agitado.
-Agita,do y confundido, señora, mi fa.Ita es impe1·donable .
-¿ Su falta ele vcl.? ¿ P ero
cuál, caro poeta?
-Pues .... la de ayer .... no
haber venido . . . . . . -balbuceó
Riva.ssou .
¡Ah! ¡sl ! lo había olvidado; no
se fije vd., una locura mia.~dijo
Berta con la mayor natura,liclad.
-Sin embarg0, debo explicar
á vd., he pecaclo,-¡ah! por primera y última vez!-he pecado
contra vd ., mi religión! .....
-Vamos, &lt;mente vd. ese peca&lt;lote que ta.nto le aflige y veré
si .aibsuelvo.
-Va á vd. á reírse de mí. ...

-¡ Tanto mejor! ¡ hay tan pocas ocasiones de
reír en el mundo!
,
-Pues allá va, aunque temo aparecer ridículo
ante vd ., es una simpleza .
Y enroj ecien&lt;l-o -á su 1)efclT, :fijos los ojos en el
suelo, &lt;lespués de una pausa, el poeta habló así:
-La cartita de vd. ílnminó mi cuarto y perfumó mi alma; s-a be vd . que 50fi.ar Jo irnposihle es
mi locura. Bajaba yo la es~alera con la imaginación 11ena &lt;le proyectos sonrosados y lumino~QS
en.rneiios, cuando oí llorar en los pisos altos ·de la
casa . Era. el llanto de 1111 niiio, pero ll-e un niño
hondamPnte afligido, un llanto que partía el alma
y que nadie consolaba . In::tintirnmente me detuve y subí los e2=calones ele cuatro en cuatro hasta
Is, buhardillas. Estaba abierta la puerta de u11a
y de ahí salía.i1 los lamento-=-. Llegué ha.sta el &lt;lintel ; la pieza. estaba casi ob-=-cura, encendí luz y
vi. .... . -perdone vd . que le presente, á vd. tan
alegre, un cuadro tan tri.ste; á. vcT. tan bella, una
escena t.an horrible ;-ví 1111 cuarto sucio, con
su t.echo en cle~,,án, un mal jergón en un la&lt;lo y
e.obre él una niña de ci11co años abrazada al cadáver aun tibio clie una mujer cubierta de harapos y,
junto. un bebé d-e un aiío_y medio mirando ecto
con .sus ojos azules, inmensos y asombrados.
En rlo.;; wltos hajé ha;;.ta mi enarto y puse ,al
t.anto de todo á mi hltena vieja ~anette qu,e me
vió nacer y me cuida hoy como entonces. "El
médico que hice veni r, .sólo pudo decirme que
aquella. infeliz había muerto ele miseria. Nan'Otte
bajó ,a,l niño que vi~tió no sé cómo; yo quise 11-eyar
á la nifi.a nero fué imposible, y tendido el cacláver
en una cama que hice mbir, éon sus cuatro cirios y
algunac. flores, he pasado la noche ve1ando al mís.ero cadá\'er.
Hoy he &lt;lebi(lo arreg1ar el entierro y conseguir
que los niños se queden en casa. Son dos cabecita!='i rubias qne---:-Xanette &lt;1ebe tener la. culrpa,~
hoy me han hecho llorar diciéndome "papá" ....
Ya veis, baronesa, que fué impensado .... que
tuve la dicha en mis manos y la dejé c~ca.par. Perdonadme: antes ero yo sólo, hoy tengo .dos },ijos
oue Dios me ha claclo, clos hijos que no tie.nen madre ..... .
Rivassou oyó un violento ruido de faldas y, al
levantar la cabeza, sólo tuvo t i€mpo para abrir los
brazos y recibir en e1los á Berta que, con los ojos
llorosos y con celestial expresión, le decía: ¡ Oh!
¡ te amo!.. .. ¡sublime!. ... ¡ ere~ un áng'el, te
amo!-y tomando la cabeza d€l poeta entre sus
manos, lo miraba como á un sér sobrenatural é
idolatrado.
Méxi~o, \900.

9uillerrr,o €duardo Symonds.

�EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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