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                    <text>EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Gargantúa asiste á las bodas de Camacbo,

sentándose valerosa y oportunamente en los sitios de mayor peligro y animando á sus huestes
con su pala.bra y el ejemplo de su valor. En ese
momento memorable, tenía á sus órdenes inmediatas un Estado Mayor de doce mayordomos ciclistas Y veintiún mil ochocientos mozos de infanterí8- á las órdenes de Jefes aguerridos de Grupo y de División .
A la hora del almuerzo el espectáculo era indescriptible y provoca.ha verdadero entusiasmo;
rodar de automóviles y bicioletas, chasquido de
cuchillos y tenedores, timbres, silbatos y campani11as manda11do la maniobra, estampidos del champagne, pendones flameando al viento, y sobre todo
ello "ens-eñorea.do del espacio" -el globo cautivo,
suministrado por el servicio de aerostac;ón del
Ejército, desde el cua,l dibujantes y fotógrafos de
la ¡prensa, tomaban croquis y vistas á ojo de pájaro
de aquella espantosa carnicería.
Las instaITaciones accesorias comprendían: m.il
seiscientas columnas ve-spasianas; ochocientas "plazas" de W . C. (eada alcalde llevaba un número de
orden ,p ara servirse ele estos accesorios y entraba
por turno: todo pa.ra evitar confusiooes y aecidentes); cua.t.ro tiendas de ambulancia servidas por
seis ,carruajes ele la cruz roja. y dotados de numenumeroso personal y material completo de socorros; dos puestos ele bomberos en alta fuerza .

Si Lúculo no ha comido en casa de Lúculo, los
alcaldoes &lt;le Francia han oomido con el Presidente
Loubet. Desde que hace años el Czar invitó "á
su pueblo" un banquete, que terminó en la más
horror.,sa catástrofe, realizánd-0&lt;Se así lo que dicen
del pato; que sale á almorzar y se lo cenan, no se
habían nunca visto "agapa-s" más extraordinarias
y eso que lo de Ru,sia fué un simple "lunch,"
un modesto "buffet," ·'ambigú," que diríamos
en la Aca.demia d-e la Lengua, en tanto que esto
de Los alcaldes ha sidc, ya lo veremos, un almuerzo en toda regla y un festín en t.ocla la línea.
)1ás que eso; ha sido "las grandes"' maniobras
culinarias., algo como los juegos olímpicos de la
mandíbuJa y las "circenses'' del tubo digestivo.
Los invitados eran la friolera &lt;le v,eintidos mil.
Bajo una tienda, algo mayor, preciso es confesarlo, que la de Aqui1es y que, levantada como por
encanto, se extendía á lo largo del jardín &lt;le las
Tullerías, entre la plaza de la Concord ia y el
Louvre, se pusieron las mesas, cuyo desarrollo no
baja de dos kilómetros. Doce mil banderas, cincuenta kilómetr,os de guirnalda de encino y lau.rc-1 y sesenta furgones &lt;le flores decoraban "]a
vasta na.ve." Para facilitar la ca-locación de los
invitados se dividieron la.s me~as por "avenidas"
numeradas y se subdividieron en grupos y subgrupos, que altos pendones de determinado color
permitían distinguir á lo lejos. Tal como un ejército dividido en Divisiones, Brigadas y Regimientos provistos &lt;le guiones de estandartes, que permiten reconocerlos y da.rles orientación.
. A fin de que cada invitado pudiera dar con el
sitio que le correspondía, se les proveyó individualmente: lo. de un rompe-fila, tarjeta para
hacerse reconocer por la vahla de policías que
guardaba la tienda; 2o., de un itinerario, razonado con indicación de la avenida, grupo, subgrupo y mesa á los que estaba afiliado; 3o. de un
álbum colorido, á usanza del de los marin.os, con
las banderolas, pendones, etc., que servían de puntos de mira y de indicadores de la &lt;.listribución
de las mesas; 4o., de una brújula de bolsil,lo,
de un sextante y de un par de catalejas; 5o. Como las di'Visiones y subdivisiones de las mesas en
grupos y subgrupos, se hizo con consulta de la
sociedad de geografía y del Estado Mayor del
Ejército, siguiendo la división territorial &lt;le
Francia, se les suministró así mismo un manualote de geografía, como obra de consulta; 7o.
En atencion á que muchos de los alcaldes hablan
de toda preferencia dialectos y "patoir" locales,
y á que la r ecluta del formidable personal de mozos obligó á "inco:rpmar" muchos extranjeros, se
ilió á cada alcalde un pequeño vocabulario en
cuatro lenguas y veinte dialectos por si necesitaba hacerse entender; So. Un plano del Comedor,
en el que estaban indicados los puestoo de servicio y con flechas los movimientos de la servidum~
bre y 1-as instalaciones ac.cesorias. A mayor abundamiento ee organizó un servicio de etapas y se
diseminó en el comedor un numeroso personal
de guías y de intérpretes.
Para servir aquel almuerzo monstruo, tuvieron
que .instalarse seis grande.s coéina.s, servidas por
cien maritornes cada una, y á fin de proveerlas
de gas y de agua se "creó" una doble tubería subterránea y se la proveyó de llaves, quemadores,
contadllres y demás ax,eesorioe, y hubo que desviar y canalizar subterráneamente las aguas de
un canal próximo al lugar del banquete.
Desde la antevíspera comenzó á ponerse la mesa, operación gigantesca, durante la cual prestó
excelentes servicios un ferrocarril Decauville provisionalmente in.talado bajo la tienda. Los carros
cargadoo d'e mantelería y de vajilla ciroulaban sin
tropiezo y vaciaban su cargamento en fas mesas,
en donde los mozos le daban conveniente colocación. Todo se hizo al reloj cronométricamerite, dirigido oon batuta: el día 20 colocación de manteles y doblado de servilletas; el 21 instala,,ión de
platos y cubiertos y sillae; el 22, á las ocho a. m.
pan; á las 9 vinos ordinarios; á las 10, vinos finos, t,&gt;entros de mesa y fruteroe, y así por ese
orden.
Legran, sucesor de Pote! y Chabot el héroe
de la jornada, mandó la bataila en auto"C!lóvil, pre-

•••
Para formar de esta fiesta, cabal idea, basten
algunas cifras. El consumo ha sido:
Patos . . . . .
Faisanes . . . . . . . . . . .
Pollos . . . . . . . . . . .
Legumbres .. . . . . . . .
Salmón . . . . . . . . .. .
Filete de temer-a . . . . . .
Ganado sacrificado para obtener
e,l filete. . . . . . . . . .
Uvas. .
. ..... .
Dua1·aznos. . . . . .
Higos . . . . . . . . . . .
:Manzanas. .. . . . . . . . .
P eras. .
·
Ciruelas .
Puros . .

1,800
2,430
2,500
2,500 litros.
2,000 kilos.
2,400
,,
250 cabezas.
1,000 kilos.
10,000 p'ezas.
4,000
,,
4,000
,,
6,000
,,
20,000
·' '
30,000
,,

,T~OS Y LICORES :
S. Julien . . .
Pregnac . . . .
Sauternes. . .
Margau.x . . . . . . . .
Champagne . . . . .. .
Cognac . . . . . . . .
Rhum . . . . . .

5,800 botellas
8,000
,,
2,316
,,
3,474
,,
3,474
,,
,,
580
,,
200

VAJILLA:
Platos de todas procedencias.
Cubiertos. . . . . . . ..
Vasos y copas. . . . . .
Fruteros y pasteleras. .
Saleros. . .. . . . . .

100,000
150,000
120,000
4,000
4,000

P ero lo más notable en éste orden de ideas fueron las plumas de dientes. Oa.da una llevaba en
letras traslúcidas, este lema: ''Banquet des Maíres ..-1900," y figuraron en la mesa, según los
meJores cálculos, un millón en números redondos.
Este banquete monumental se ha servido en una
hora, sin tropiezos, sin dificultades, sin esfuerzo
aparente. Todo ha estado á punto todo el mundo bien servido.
'
El y las grandes maniobras de Otoño, dan prueba de los progresos que hace en Francia el talento organizador a[ que debe el ejército su fuerza
actual y_su prestigio, y su cocina y servicio de mesa la umversal repntación de que disfrutan .

Domingo 21 de Octubre de 1900.

Domingo 21 de Octubre de 1900.

F.L MTTNnO TLTTR'l'RA no.

I
Rueda á la tumba Cromwell, el austero
famoso Protector, que derramara
sobre su pueblo beneficios tales
como los que la lluvia generosa
vierte en los campos, y el insigne Milton
que á Oliverio, en sus ínclitas empresas,
se unió, como el laurel se enlaza al roble
en corona triunfal, su voz levanta
aconsejando á su nación convulsa
fe, constancia y valor. El ígneo verbo
del gran republ'cano, en cuyas venas
la sangre hierve de los hombres libres,
su patria desatiende, y reina el hijo
del infeliz monarca degollado.
Al estallar las iras y venganzas
de la grey vencedora, huye el poeta
y erige un temp1o á las celestes musas
en su escondido hogar; más pronto el cuerv1&gt;
ele la desdicha en su morada vuela
'
y la luz desparece de los ojos
del genio infortunado. Entonces crecen
las alas poderosas de su n11D1en,
y es más bello y armónico su canto:
los ruiseñores que los ojos pierden
canta n con más hermosa melodía.
Y surge su magnífico poema,
crepúsculo, de llamas coronado,
y bosque secul,ar, á cuya sombra
percibe el alma las grandiosas -voces
de los himnos homéricos.

LA LLEGADA DE LOS ALCALDES.
EL GRAN BANQUETE DEL 22 DE SEPTIEMBRE.
[Véase el ar~tculo dd Dr. M. Flores 1

II
Sonriealegre el sol en la cerúlea esfera ,
y auras primaverales por los campos
llevan el regocijo de la vida.
En floreciente parque, el ciego Milton
vaga apoyado en Débora, su dulce
hija adorada-rutilante luna
que ilumina la noche del poeta,cua.ndo aparece el rey Carlos se"undo
~
'
seguido de brillante comitiva,
y con áspero acento y faz airada
gr_ita al n_oble cantor: "Coplero infame,
Dios castigó tus crímenes cegando
tus ojos de reptil." Débora, entonces,
responde altiva al déspota sañudo:
"Sombras hay en los ojos -de mi peore;
pero en su corazón luce la aurora·
.
'
y si ostentas soberbio una diadema
¡otra.de más valor su frente ciñe!" '
Calla, y enjuga con sus frescos labios
una lágrima ardiente que corría
por el pálido rostro del poeta.
Débora, luego, con su padre á solas,
le dice llena &lt;le ternura y brío:
"Qué importan á tu nombre y tus virtudes
los apóstrofes viles de un cobtlr&lt;le
si tu honor resplandece como un ~stro
'
y en 1a ferrea
armadura de tus v€rsos '
embótanse las balas de la envidia
y del odio el puñal! Padre del alma
las espinas que hoy clavan en tus si:nee.,
serán en las edades venideras
rayos de intensa luz; y á semejanza
del triunfador histórico que uncía
á su carro á los príncipes vencidos,
atados llevarás á la carroza
de tu fama_inmortal pueblos y reyes,
de tu subhme inspiración esclavos!

)Yfanuel Jieina-.

LA SALIDA DEL PRESIDENTE DE LA RCPÚBLIOA DCSPIJ!ES DEL BA#OUCTC.

�T
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL ~1UXDO lLCSTH.lDO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

El "Yucatán" yel "Independencia''
Kncstros grabados &lt;le esta plana, representan
diversos grupos tomados á bordo de la C-orl&gt;eta-Escuela "Yut:atán'' y del cañonero '·Independen-

cia," que actualmente están prestando se rvicios
de positiva importancia en la campalla de
tán.

·~l'"tlC,1-

Estas dos embarcaciones de nuestra

marina

X ac:onal, son las encargadas del transporte de
materiales de guerra, víveres, fondos y refuerzos,

•

.Y además sus servi&lt;eios son &lt;le gran interé.5 .en lo

1,

,,,.

que se relaciona con la vigilancia de las c::&gt;stas,

hasta el Fuerte de Sombrerete, llamado en la ac-

X
1

),..

tualidad ·• _F uerte de Zara ,·oz&lt;1:'

La Secretaría de Guerra y :Marina ha recibido
los mejores informes ele ios serYicios que han
'Prestado lofl.. referidos buques ,,- de la bueua instrucción y periect~ disciplina de &amp;Uf. tripulantes,
jóvenes en su mayor parte, que están llamados
·á formar un per20na1 apto é inteligente.
Como prueba de .ello, se sabe ya que al termimu el primer semestre del allo entrante, obten·drán un puesto -entre la oficia1id,ad ·ele la marina mexicana. diecisiete jóvenes educados en la
1
( orbcta-1'su1ela "Yul.'atán," los cuales son el primer producto científico de la institución .
La instrucción práctica que alH &amp;e imparte, es
•completa, y el alumno q u.e pa.sa por e~ta Escuela
tiene que eonocer forzosament.e desde la opera,ción de la '·Carena" hasta la del moYiiniento de

Comandante Trujtllo.-ZO Comandante, ler. Tt!nlente Luis L. L6;i9z.-ler. ren'ente Antonio Blanco.--l'3r. Teniente EJuardo·Oliver.
:.. 0 TenfenteJgnac'o Torres.-Oontador de 2"' R,món Sincb.ez Herrera.

las 111áquina8, y en cuanto a1 -orclen militar, el ma-

s, -·

~
'

'

.

1

1

~

..;e(~

nejo ele las ar.11·a.-; y de las graneles piezas de artillería, así com o el -c:rnocimiruto ." observancia
mús ext-r:cta de lo.s preceptos de l,1 Ordenanza vigente, constituyen 1a bai::e de esta instrucción.
X uestros grabados los hemo:: tomado de fotografías que obtuvo -en Belice, el S'.· J. Sal-azar.

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
Casa Et'Pinand.

,~-1'--, '
Uno de los más encantadores alraetiros ele la
Sección {lie Perfumería en la -Expo~ición ele 1900,
fué, se.guramente el }iiuseo Cei1tennal d e la P erfume ría , organizado por la casa l)I~AUD.

E1:·ta c:asa, que va había obtenido un GRA:N
PREMIO en la Fx¡;-0sición de 1889. figuró esta
vez FTEllA DE COXCTRSO: su Jefe fué nomlmu1o m:-embro de la Ccmif•ión &lt;le admüüón é in;taiaL:ión, y además d e e::-to, miembro d el Jurallo
d e los Premios.
F-shls distinciones no cxtrai1ar[rn ú nadie en el
público mexicano, que conoce tan generalmente,
y ap r ec ia ú tan justo título, la afamada marra ele
P crfumer·a PlXAl'D.
Cañonero •Independencia.-lfanfobras de artllerla.

Grupo de marln;ros de 1a Cotbeta :&amp;cuela ,.Yucatáa.•

Gaiionero •llldependenela .•

�Doming:o 21 ae Oetnhrn de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

í

'

,_•-·

T
.......,.

Carro alegórico de la Industria.

Facbada del Palaclo Legblativo

e/ Señor ;?resioenfe de la ijepública en 5oluca.
No vacilamos en calificar de suntuosas las fies-

tas que el Gobierno del Estado de México y el pueblo de Toluca dedicó al Primer Magistrado de la
N[c:ón, con 1;10tivo de la inaugurHción de mejo•
ras materiales en la progresista capital de aquella
Entidad Federativa.
El dia 13 ael actual, á la una y media de la tarde, partía de la Estación de la Colonia el tren pre•
siaencial, precedido de una locomotora de exploración.
Acompañaban al Sr. Presidente los Sres. Ministros de Gobernación, d,e Justicia y de Comunicaiones el Coronel D. Manuel Mondra.gón, el
Presid¡nte del Ayuntamiento de México, D. Guillermo de Landa y Escandón, el Lic. D. Lorenz~
Elízaga, el Lic. D. Alonoo Fernánd?, D. Manuel
Cuesta. Gallardo, los Capitanes Fehx y Porfino
Díaz y Samuel García Cuellar.
En las J~~taciones del tránsito, se tributó una
!;érie de manifestaciones al Jefe Supremo, y era
digno de .contemplarse el regocijo de los humildes
pobladores de aquellas regiones que le aclamaban
y vitoreaban.
El Sr. General Díaz fué recibido por el Gober-

Monumento erigido á. Colón.

la citada Avenida, cuyas casas ostentaban lujoso3

adornos. Desde lo alto de las azoteas y balcones,
las señoritas arrojaban ramilletes de flores y puña-

dos de confetti al paso del carruaje presiden_cial.
El Sr. General Díaz se dirigió al moderno Casino
del Comercio, inauguró sus salones artísticamente

decorados, y desde el balcón central del edificio,
presenció el desfile de las agrupaciones obreras,

gremios, empleados del Estado, habitantes de los
pueblos cercanos que formaban 1ma columna de
cerca de cinco mil personas.
Intercaladoo á la comitiva, desfilaban cuatro carros alegóricos, representando el primero á la Industria, el segundo al Comercio, el tercero á la

Patria y el último á la A¡rricultura.
En la procesión cívica figuraban quince bandas
musicales, siendo la principal la del Estado que
goza de fama aun en esta capital.

nador del Estado, principales funcionarios, numerosísirnas Comision,es, é hizo su entrada triunfal á
la ciudad, pasando bajo los arcos decorativos que

Arco de Tenancingo,

A las nueve de la noche ael aía citado, el Presidente inauguró el Palacio del Poder Legislativo,
cuyo edificio se levanta en la calle Porfirio Díaz.
Su pórtico lleva cuatro columnas corintias, una
cornisa exhornada y un tímpano precioso, todo de
cantería. Se abren tres arcos de medio punto que
ostentan bronceados canceles.
Una puerta con vitrina lujosa, comunica con el

menos bravo ler. Regimiento de lanceros del mismo nombre y procedencia.
Sí, señores, motivo es de complacencia y muy
grande, venir después de tantos años á comprobar, con hechos tangibles, que los toluqueños de
la presente generación, no sólo son merecedores á
título hereditario, sino también po.r la capacidad

vestíbulo, alfombrado y amueblado ricamente. A
la derecha se improvisó un altar que ostentaba el
retrato del Sr. General Díaz; á la izquierda, una
pintura de lo que era antes el edificio.
El Salón de Sesiones es sorprendente por su
decoración.

El señor General Villada invitó al señor Presidente á hacer la d€claración de la inauguración.
Las frases del General Díaz provocaron nutridos

aplausos.
Terminado el acto solemne del Palacio del Poder Legislativo, el Primer Magistrado pasó al Palacio Municipal de la Ciudad é inauguró también
el nuevo Salón de Sesiones, cuyo decorado, ile estilo moderno, es una copia del domo de entrnda
de la Exposición Universal de París.
Hubo un concierto espléndido, tuyos núJlleros
principales estuvieron á cargo de una orqw:~sta
típica formada por hermosas señoritas de la buena
sociedad toluqueña, y por las Sritas. Julia Zára-

en la Avenida principal habían levantaJo el pueblo de Toluca y los habitantes de los difere,il&lt;-s
Distritos.
Ita multitud se apiñaba en las aceras y ern dig-

Monumento de Hidalgo en la Plaza de los Mártires.

Arco Ce Valle d;i Bravo.

no de contemplarse el brillante cuadro que ofrecía

te, Emma Henkel, Concepción Barbabosa, Isabel
Sandoval y Sra. Guadalupe Villada de Peña y Reyes y el niño Luis Flores.
Los Lies. Francisco Javier Gaxiola, J,esús Urue-

ta y Francisco M. ele Olaguíbel, llenaron la parte
literaria.

Después del Concierto que aejó gratas impresiones, se sirvió un magnífico banquete en uno de

los salones ae la planta alta, banquete que fué
ofrecido en correctas frases por el Sr. General Villada.
F,J Sr. Presiaente contestó ei, los términos más
sentidos, como puede verse por el fragmento de
su brindis, que reproducimos.
"A lo menos yo, personalmente, me siento com-

placido de poder a.fhmar, con fundamento de lo
que he visto, que las virtudes cívicas y moral~s de
este pueblo varonil, no son inferiores á las miJi-

Carro=alegórico del Comercic,

tares y patrióticas ae que bace 38 años dió bueRa
muestra en los cerros de Loreto y Guadalupe,
digiaa y suficientemente representada por los bravos batallones lo., 2-0. y 3o. de Toluca,y por el no

Fachada del Hospital Genera,. [Detalle Central.}
Arco del Distrlto de Tenango.

, Arco deLDlstrito de Texcoco.

con que explotan las riquezas que para ellos guarda en su seno esta generosa tierra, tan heroica-

mente defendida por sus padres.
El Sr. Presidente inauguró el domingo los monumentos erigidos á Hidalgo y á Colón, que reproducen con toda exactitud nuestros grabados.
Estuvo en la Escuela Normal ae Señoritas y concurrió también á la fiesta matinal del veJ-ódromo, en cuyo campo los alumnos de las Escuelas

Correccional, de Arles y Oficios y Primarias de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Seiior Presldent.e di,1 la República presenciaudo las maniobr~s militares.

Uno Oc los patlos trlaugularcs ael Hospital General.

In Slrn cción Pública

porningo 21 de Octubre ne 1900.

EL NUEV O G()BERNADOR

]&gt;articular. ejet"ntaron ma-

niobras ñiilitare~ qu~ han siclo muy celebradas,

DEL

pues Jo,s n iños (!emostra ron poseer una instruc-

DISTRITO FEDERAL.

ción militar tan completa, eomo la Je los soldado, federales.
El Prim er 1Iagi.straclo asi st ió al banquete con

que le obBequ·ó el &amp;e üor General Yillada en su

P or disposición suprema

el señor Don Gui-

casa habitr.ción y por la tarde presenció una parte de los -torneOs de sport, que fué la n ota culminante de los fe~tejos del día . A las cuatro de

ll ermo de Landa y Es-candón, se hizo cargo en
\ ;:"! semana que ataba de pasar, del Gobierno del

la ta.rd-e se puso en marcha hacia la esta~ión, l)ara
recrresar á esta capital. siendo de.:-pedido con las
mismas de1n'0Bt~at:iones ele simpatía de que había
sido objeto al llegar á la ci udad de Toluc1. Allí
dejó gratos recuerdos su. perrnanencm, ;" el h;cho importan te de haber 111,1uguraclo meJoras publicas de suma utilidad. que demuestran el eelo
desplegado . por el señor Gc,bernaclor Yil lflda. y

] )i~trito 1-"'ed€ ral, 1mes~o del cual le hizo formal
en\ re•a el Sr. Lie. Don Rafael Rebollar, ,¡ue¡
ru~ n~mbrado Procurador General ele la Nación.
En el act o de la entrega, el señor de Landa y
E.s-candón al ser dado á reconocer á sus subordinados. les di rigió una alocución, encareciéndoles
]e a\"udasen con tvd.o empeño en las difíciles tareas· que se le han encomendado.

el grado d e c ul tu ra ). progr eso que ha alcanz ado

el Estado de }[éxic-o.
. El señor Mini :?t ro ele Gobcrnaciór. quecló re-

(Cuadro de Rlgault, grabado de Drevet)

Los poetas de LuisXIV.

rresentando al Primer Jlagi strado ele la Renúb!ioa y presidió la$ demús inauguraciones y fies-

tas que r epet imos fueron espléndidas.
Después de la muerte del Cardenal &lt;le . Richelien, qu e aún en medio de sus absorbentes labor es políticas y militares encontró siempre oea:siones de estimular y proteger la:; bellas artes y el intelectualismo, no Yolvió á co ntar:::e :Mecenas algul\Iuy rorfa fué la permanenci a en )Iéxic:o del . no en las altas ó.cl1itas de la corte francesa, hasta
Exmo. Sr. \\il de, nombra1clo '.Jlinistro Plenipoten- la odad madura del rey Lui s XIY, de aquel mociario Lle la Argentina cerca de nuestro gobierno, narca rna,gnífito y brilI-ante que con especial cui- .
pero ne&gt; obstante. supo en breYes días captar5e dado supo crear eu torno suyo á toda nlla pléyanrraigadas simpatías entre los miemLros de nues- cle de poetas, si no por genu:nas necesidades d_e
tra. más culta sociedad. manifestando gran inte- su espíritu ni por amor gi ncero -al arte, cllanclo
tés por )léxico. Indndnblernente el HueYo ~Li- menos para el rna_Yor esplendor y complemento de
nistro hará que nuestra.s relac:oneS con su país su corte.
sean cada día más estreebas y cordi ales.
Hste cargo de artifi~iosa vaniclilcl en lo referente Íl la poesía, ha. sido hecho al Re~- :-::lol con rnarcillla frecncncia ~-- á pe;;,:ar ·de que tampoco le h-an
faltado defe nsore3-, que en el espí ritu del rnonarc1 han c1efrlo adrertir la desi nteresada devoción
ror la.s bellM letras, queda en pie, 111Jis que por
otra co,-a. por la demostración misma. de l&lt;ls hcthos ~- por la opinión üe quienes vivían la vida del
11eY y le miraban á todas horas.
XO sería posible negar que si alguien pudo pre~
sumir ele conocer al ·u onarca, fué Colbert, el gran
hacendi$tn. el ).finistro que por modo más rcfl.exiYO ~- duradero influyó en el mejoramiento soci-al
de su tiempo, y 1i quien pudiéramos llamar el alma científica. de T.1u !s X.IV.-Pues bie11 1 hé aquí
con qué voco disimulo- exprernba su clespectiva
opinión !-Ohre ln~ E\at.élites poéticos de su ar110 y
$:Obre la L1 hor que ·el Rey leR imponía: "Estos grandes homllrec:::,-dicc Colbert,-estupefactos al eneontr arFe bajo tan alta. proberci-ón.- no pierden do
sn mente- el propósito de "cantar'' á to,do tranr·e la hic:::toria del pan vríncipe, so pretexto de
cnntar al F.Ftado. en ,poesías latinas y francesa.f-l,
en ora.ciol1es ~· otra~ piezas de elocuenc'. a, y en
merlallas: preocupán dose tan eólo de representar
:11 Re-Y C'DlllO un µrototipo, único y absol uto, de
"ernrit,·' de in teligencia, d,e valor y de belleza."
F.n tesis general es justa la oiii~ión. de Collmrt.
nero, cualesq uiera oue havan si&lt;l o la causa v el obExcmo. Sr . o. Edua rdo Wil de,
jeto de la protección de· Luis XIV á los poeta,,
Mfohtro Plenlp".ltenclario de la Repllblica Argentina..
SR. D. GUILLERMO DE LANDA Y ESCANDON,
Gobernador del Distrito Federal.

EXtllO. SIL D. EDUARDO WILDE.

=

EXCMO. SR. D. LUIS F. COREA,
Ministro Pl.-nlpotenclario y Envla&lt;'o Extraordinario de 1a RepdblicJ. de Nicaragua, cerca de nuestr&lt;&gt; Gobierno.

Acaba ele presentar sus creden uiales y ser recibido en ;1adiet1(!1a solemne por el señor Presi&lt;lcnte de la ·ne:_ública y sus Secretm1os de Estado, ,el nuevo diplomático con cuyo retrat~ honramm; estas páginas.
,10 ven, revestido de energías y animado, según dijo en su dif-ru r.so el e presentación, de los
mejores senti mientos hacia nuestra patria, el Sr.
Cerea es.tá llamado {i lrn cer que nuestra amistad
eoR la progresista Xirarngna, sea cada vez más
:s~ncera.

COBll"EILL:t.
rcuadro de Le Brun, grabado de Droyer)

LtrIB :Z:lV.

el resrultado es s'empre digno de alto aprecio literario en el hecho de que, entre tanto escritor
-adocenado, hubo algunos cuya labor, más pura y
artística, vino á aumentar la Esta de los inmortales.
La gran escuela de los poetas que formó R.i ..
--chelieu,, no existía ya, corno deciamos, cuando
Luis XIV recibió la herencia mazarína .
La Srita. M-agdailena de Scucléry seguía, ciertamente, publicando novelas tan vo\mmnusas como
sentimentales, impregnadas de artificios y de con-

J:t.&amp;.l!I' BA.Cill:t.
[Cuad ro de Santerre, lfrabB.dO de Dupin.J

venciona.li-smos, de la misma escuela eran también
]os tráo-ioos de moda, "preciosos" d-e la pluma,
Quinault y Tomás Corneille, hermano el último
de Pedro, pero que carecía de la fuerza, de las
características y del estilo de éste. Pero tales
productores no bastaban pa.ra reanimar el fuego
sagrado y las bellas letras languidecían.
Vivía aún el viejo C-Orneille, el verdadero, y de
tiempo eu tiempo, daba á luz 1111 drama; pera,

ahora, el gran poeta no era ya más que una sombra &lt;le sí mismo y 'S i sus versos d€leitaban, se
comprendía que su fuerza había muerto. No obstante, era él el tronco literario de Francia, al empezar la época de Luis XIV, y á pesar de su veje-.t y de su cansancio, se distinguí-a de los otrüii
plumiferari-0s cuyas obras se reducían á situaciones inverosímiles, á vanas declamaciones sobre el
sentimient-0 y la virtud, y cuyo estilo vacío y trillado apenas autorizaba á wlificarlos de frasea.nos.
Así íué como Pedro Corn.eille alcanzara todavía competencia con los poetas de Luis XIV ;1,
señaladamente con Racine, que cronoló~icamente íné el primero que em'Pezó á distinguirse. Y
si se considera atentamente la labor de a.mbos poetas, no es extraño sentirse dispuesto á "-"'... --:e&lt;ler superioridad á Corneille, nues si Racine le vence en
lo ordenado &lt;le su composición y en la tersura de
la lengua, aquél cuenta siempre con mayor fuerza é iru:lividuali&lt;lacl.
En Pedro Corneille se había conservado, dentro de ciertos límites, la originalida,1 en la presentación de los rasgos característicos y en sus
vflrsos, ,á menudo sublimes, se escucha aún el eeo
de los más libres tiempos de Enrique IV, de María de Mé.ilicis y de la Fr-0n&lt;la. En cambio, los
héroes y Uas heroínas -de Racine sienten muy finamente, se abandonan mel-ancólicos al am or y
hblan una lengua elegantísima,
nirmon,i-0sa,
grados-a y lisonjera, como
vi,•as imágenes que son
de la sociedad de Versalles y de Marly. Sus Griegos, Romanos, Hebreos,
y Orientales, del mismo
modo que aparecían en
el escenario con peluca y espadín y se trotaban de "Monsieur" y de
''Madam.e," 6entían, pensaban y se expresaban
todos cnal cortesanos de
Luis XIV, quien ell los

héroes pomposos y sqlemnes de los dramas, siempre ereia -encontrar alusiones á su naturaleza semidivina . Se reconocía en Al-e¡·anclro en Tito cu
' que 'Ra~~gamenón. Lo que hizo decir á muchos
cme modelaba todos sus tipos sobre las fo rmas
del Rey. Y, censciente ó no, esta tendeñcia, fué
1a q,ue mermó la 1perfección de sus obras: fungiend_o de poeta áulico y buscando en el Rey sus
creac10nes, para Ciros, Alejan-dros, Césares, Hércules y Martes, falseaba sus tipos, porque el Rey,
sonnente, a~aratoso y teatral, carecía porr comple.to de la qmetud clásica, de la majestad nall, ral
y .de la divina sencillez del tipo antiguo; del
m1smo modo en las escenas representa,das, no se
en-G~ientra jamiás el ideal contenido, la poderosa
pasión, la ipoética seYerida.d ni el lenguaje prof □ n ­
da,m ente psicológíco de un Esquilo ó de un Sófocles. Hacine que quería ser clásico esencialmc11,
te, no tomó de los clásicos más que ]as "tres unidades" y las formas exterjores, pero nada &lt;le su
"espíritu" propiamente dicho. Las reglas están.
obser.vadas con minucia, pero no se encuentra el
genurno fondo del clasicismo esto es la vcr&lt;la&lt;l
. l e y eterna. Por eso en ' nuestros' días,-exs1rnp
cepeión he-cha de algunos maestros de cP.cuela
cortos de vista literaria v encastillados en J.a rntina apreciativa,-no ha·.~ letrado que se pasm&lt;!
ante la nresunta perfección del "clasicismo" ele
Hacine.
l)

l"acatmil de 1Ula oaria 4e B aci :a.e ,. Boileau..

�EL MUNDO ILUSTRADO
Ese espíritu ipráctito y utilitario que se manifiesta en las obras de Hacine rpor la preponderancia. de la retór:ca sobre la idea poética, dominó.
por lo demás, en casi toda la literatura poé tica del
tiempo de Luis XIV y fál:ilmente explicable apa'rece el fenómeno, si se tiene en cuenta que no
era más que el reflejo del carác•ter del Hey en
hi cohorte lírica de que se había ro cleado.
En -consecuencia, parece mn.r natural que la li tera.tura de aquel siglo e5tuv,ese im;,iregnada de
entendimiento prá,ct:co, de frío cálculo y de crítiea, y en semejante sentido no nos pa.ret:e aYtmturndo a.f irmar que el r:epresentante mús preciso y
marc1do de esa índole literaria fuera _Nicolás Boi,
leau d,es Préaux. En sus versos, fríos v bien
m89-i&lt;los, se esforzó por sujetar la pc-esía · cxclni
sivamente á la misma regla de la etiqueta y del
buen sentido superficial que ~·a prevalecían en la
vida práctica, y sus esfue rzos fueron coromados
por el más completo é3..iio. En sus sáfras no hirió nunca lo exagerado. 1o extravagante, lo mezquino ni lo ridíeulo; dirigiól-as. por el contrario,
contra todo lo que signifi.caba entusiasmo y ardor

JEA.21 DE LA. J"OJl'T.&amp;Dl'E.
(i.:uadro de Rlgault, grabado de Dupla,)

poéticos y vuelo genial: en una palabra, se burlaba del objeto y de la fuerza mismos ,de la poesía.
De ahi que sus obras principales hagan efecto de
una iprosa enfiática y rimada y de ahí taimbién que
prefiriera el soneto, forma poética que permi te labrar friai:nente cato1ce versos en torno de una
1dea. pobre. Obra maestra de t-al musa. ánlica son
las "Epístolas" de Boüeau, en las que fu1gura u n
estro -decente y correcto que no tiende sino á la
loa de Luis XIV y- del propio auto r. Par.a mayor abundamiento y como si hubiera querido cortar toda discusión entre los pósteros acerca ele
su ideal ar tístico, escribió el famoso H Art poétique," en don-de hay r•eglas fijas para prnducir dramas, comedias, c1ntos líricos r sonetos, casi como si se tratara de pí.Jdoras ó ·brevajes medicina, les. Habla Boileau de las difi,cultades inifinitas,
del asiduo trabajo y de la constancia -que se requiere para prod,ucir una obra co rrecta., pero para nada tiene en cuenta el "e1emento primordial,"
-genio 6 talento-que es el que subraya y crea

la genuina personalidad artística. Boileau pre,
guntaba á Moliére: ¿ En dón.de encuentras tus
rimas? ..... Esa interrogación encierra toda la
aspiración ,p oética de Boil,eau, que no vió en el
poeta sino ~l paciente trabajo de gabinete.
1Iás personal, iud'uda-blemenie, :fué J ean de La
Fonta:ne, el inimitable fabulista que, no sin razón. fué -apellidad'o el poeta más francés, porque,
de\·oto á los principios del buen sentido. fácil y
amable,· más vivaz que apasionado, lleno &lt;l e 8Cll·
timiento sin entusiasmo, moralista y ra.r ionalif&lt;tn
s:n rigor, aparece apto para amoldarse á la .1preciación ipositiva. Tales condiciones serían. tal vez.
defectos para un género de puesía más alto, pero
s,e -adaptan por manera muy adecuada. á la fábula popuJ.ar, sin pensamientos ni sentimientos profundos, tal como la concibió La Fontaine.
Como la musa de La Fontaine era demasiado
popular 'Y quieta, poco artific'osa y nada pomposa,
y como predicaba cierta moral,-swperficial y acomodaticia, ciertamente, pero al fin rnoral,-que no
armon:zaba del todo con aquella c:::irte en que
ya se e.sboza.ba el futuro pompadouriano. el Rey
Sol no protegió 'á La Foutaine de u11 modo decidid'o, despreciándolo y temiéndolo al propio tiempo.
Alg-o semejan te había suced',do ya co n el duque de la RochefoucauJt, quien desde el tiempo
de las amorosas intrigas de la Fronda había creado ese género de literat ura p&lt;&gt;pularmente moral
y eenicilla., cuya esencia s-e advierte en las famosas
"Máximas" del citado duque, Menas de amargura
~' &lt;le tristeza., á menudo sentiidas v "verdaderas."
siemr,re brillani:es. De ellas partiendo. pe,•o
muc_ho más superficiales, més misericord:o-sos y
benevolos y de mucho ma yor atractivo •p ara la
masa lectora, fueron "Los Caracteres'' de La
Bruyéres, que no brotan del fondo de un ánimo
desil usionado é inquieto, sino que revelan al filóFofo mundano y elegante que intenta 1,;orregir á
la sociedad sonriendo · garbosamente.
·De esta. rno):al perfumada, na,ci-eron también
lris "Cartas" de Madame de Sévigné, que son una
obra característica d-el florecimiento literario de
la épcca de Luis XIV y qu r mucho co ntribnvó
para azuzar la energía de Mad·ame de La. F.a~1ette y ha cerla escribir Rquella "Princesse de CléYes," que libertó la. novela diel amanerado estilo
de la. señora Scudéry.
P ero sobre todos esos escritores, que á su yez
era n oo_ntr.os. de gra,itación de otros muchos planetas hterar10s de segundo orclen surc,ió
Molié0
re. Al escribir sus come'
dias, se sirvió como los
otros. de los modelos yj_
vos de su tiempo, pero
tu\'.o la cl-arivi-dencia de
no copiar de ellos s:no
los rase-os eseneiale:-:. las
revela'Ciones dura1deras,
Jo Que no estaba directo
.é irresimisiblemente li.Q'ado á los efímero:-: encaies
de 1as peclwras y á los
bordados de los-ca~a"on ~s.
Por eso ,su ohra tiene
siempre hálitos de frescura y por eso, aunque con

"Co:i:te 4• Ka:i:mol" de Luis XIV, donde ■ e repreaenta.ba.n l•• come di••·
{De un grabado de la época,)

D-Omingo 21 de Octubre de 1900.
Domingo 21 de Octubre &lt;l,, 1900.

BOlL1U.1J :DES PB::fAUX.
(Cuadro de PIies, grabado de Devtei.)

menor intensidad, puede clasificarse entre las
".eternas,"-por la abstracción de las pasiones,
de los tipos y de los caracterel!i que presenta,-como la &lt;l,e Shakespeare.
Ninguno de sus tipos principales ha desapareeido: ni hs "eruditas" de las " F emmes sav·a ntes."
ni los- enriquec~dos •dol "Bourgco'.1; ¡gi~nti~homme," ...1li el "Avaro/' ni el " )1isántropo,n 1ü "Los
Tartufos."
Aparee.e, en ren1men, M:oliére .como la más opulenta flora ción del ambiente literario que quiso
r:rear Luis XIV y con él basta, por cierto, para
considerar la époc:i como 1_)ropic'.a á las bellas letras.
En lo que se refiere á estudio ~• á influencia lit eraria E, por escuela y tendencia, de los pseudoclásicos fran ceses del siglo XVII. resulta que, si
apreciables y ú tiles en el terreno de la s-esuda espet:ulación lit.eraria, son peligrosos en la vía pura,
mente imitativa y preceptiva, ~r pueden producir
retoños tan torcidos. corno los. que produciría el
estudio de asuntos hístór:cos y filosóficos hecho en
libros de Yíctor H ugo ó de ·Alejandro Dumas el
Yiejo.

EL MUNDO ILUSTRADO

Había lleg-ado cuando ya estaban en clase todos
los alumnos sw; compañeros, y allí en el ese-a.Ión
de la puerta del Gimnas'o tomó asiento.
Balanceando presurosamente la pierna cruza.da
sobre la otra, el estudiante repetía sin entender
los renglo~.es ~raneeses del t ra tado de Química
que sostema abierto sobr.c la rodilla.
. _Sus nervio·s inquietos, le impedían fijar la atenc10n en fo que l,eía.
Estaba triste µo r .no haber entrado á la clase;
era natural que hubiese llegado tarde: ¡había acabado su t ra bajo cuan4o ya iba tan avanzada la noche!
..Pensaba en su vergonzo.s:a miseria-¡es una Yergnenza ser. pobre!--.en aquella mis-ena. subrayada
ante sus OJOS, por el desprecio soez del sirviente
imbécil, de aquella casa á donde fué en busca de
apoyo, la casa &lt;le un poderoso, á quien ni siquiera
llegó á hablar.
Pensaba en su desvent ura, en la mala hora en
que, ~ns padre.s pobres por ho•nrndoE. cometiern11
el error ele humlirlo f"l la e5- ~1iela Preparatoria,

7uan Sánche z-fi;ccor¡a.

cuando bien podían haberlo llevado á un taller
haberlo pue5to á disposición el.e la industria de
' 1tura. Así habria sido má~ útil á .sí 'mismo
agncu
y á la Humanidad, lo sería, si lle(Taba á obtener el
difkmltoso título, defendiendo n;alas causas porque de seguro, si quería prosperar, tendría que
aceptar todas las que se le ofrecieran· ¡ comenzaba
á sentirse con p'ocas fu·erzas para s.er Í1onrado!
P ensaba en fas injusti-cias, y recordaba á aquellos figurines sus commañeros de banco en las aulas que, si en la. Escuela, solían rec unir á él en
consulta, .cuando no entendían bien un problema
científico, apenas si le saludaban e-n la calle, disimuladamente, avergonzada.mente, porque los vieran eus iguales, los aristócratas.
¡ Oh! sus compañeros de banro, que sólo consumfan su tiempo en los corredores, gastando tabaco. y á fin de año iban á prerentar ai1te sus sinodales los rostros enrojecidos y sudorosos, acaso por
un resto ele vergiienza, acaso porque en esos momentos sentían lo poco que valían, pero que, casi
siempre eran aprobardos, y después, repuestos, duefios de sí -salían sonrientes, orgullosos; porque sabían que, si lo &lt;leseaban, podía n descalabrar con
monedas arrojadas á dista1JJcia á los atrevidos que
se refirieran á su ineptitud.
Y ellos no tenían que hacer traducciones que
tan mal pagaban para poder comer.
P ensaba que aquellos cuyo i&lt;leal era un hermoso caballo, y cuyo orgullo hinchaba la posesión de
una hermosa levita. no tenían lucha.
Y bien, si lle~aba á triunfar, mayor sería su
mérito: más grande su trill'nfo, cuanto más cruenta fuese la lucha; pero empezaba. á flaquear; ¡se
sentía ta,n débil moral v fíaicamente!
La enfermecla&lt;l á cRda l)fl,So mordía su cuerpo
del i&lt;'aclo. y lo bací,a. más inepto.
Cuando veía tan lejos el día de la recepción, el
clía en que iba á adquirir una arma que después
nece:;:itaba aprender á manejar, entonces sentía

1;

lll:OLl:éBE,
(Cuadro de Bonrdon, grabado de Beauvarlet.)

deseos de, arrojar 1-ejos el libro y salir á emplear
sus.energrn.s, aquellas en ergías que sentía en su intenor rernl-a-das por el inqufoto deseo ele hacer algo, algo indefinidam ente.
Pero, y ¿ qué iba á ha,cer? ¿ en qué iba á trabajar? ¿ Sabía hacer algo que no fuera estudiar?
Recordó á sus dos compañeros que habían t:amb'a&lt;lo los asientoo de las au.Ja,, por el allo banco de
~n e_s,critorio en una ~ot-aria, y por la d•esvencijada silla ante la me3a constelada de periódicos de
una, Redae;·ción.
'
¡ Pobre amigo que gastaba sus energía.s en la
abrumadora tarea de "hacer gac-etilla!"
Si él hubiera teni&lt;lo dinero, otra fuera su suerte; y aquellos qne seguían en la Escuela, porque
leníun el mériLO de ::er ricos, a,quellos que con
tantas facilidades alcanzarían el triunfo, mañana
cuando encontraran a.l pobre ga-cetillero, 1e negarían el saludo. y ¡el gacetillero tenía ta Lento, más
talento que mu-cho¿; clé ellos,!
¡Oh! él también empezaba á sentir 1a rabiosa
envidia de 1a impotencia.
9uiso tranquiliz-ar sus nervios inquietos. y con
{'UJclaclo puso la vista en el libro, pero su mira.U.a
de:.pués de Yagar locamente por 1os renglones
científ cos. cle;,:,pnés &lt;le ¿;altar por entre ello•.; clistooíclamente, como mujer insub.stancial, rodó ha.sta
e-1 suelo.
Dos gusanos se arrastraban, alejándose del céspe,l. por las losas húrne,las del patio.
Y el estudiante con el codo apo:_vaclo sobre el libro y sobre la mano la barha, quedó mirando fijamente á la pa.rej1.t de insectos.
Plegaban y desplegaban ,p ausadamente, como si
les costara gran esfuerzo, ios an":llos de sus redondeados cuerpos y avanzaban poco á poco, muy poeo á poco, sobre el -suelo. arra.strando como penosamente los cuerpos aterdopelaclos.
¡?h! cuánto tralmjo para arnnzar tan poco, y
¡que manera ele arnnzar, arrastrándose contra el
suelo !
¡ Qué pena !
Recordó ú su buena madre que, cuando él se eles~
e~pen1ba por su mala suerte, le aconsejaba que
vi-era hacia abajo.
Y ¿porgué? Aquella cle.sgracia no lo consolaba ......
¡ I níel:ees gusanos! Con qué temor avanzarían
sintiendo en los andllos de sus cuerpecitos el frí¿
del miedo; cualquiera que pasase distraído, Ios podía matar.
Era tan fácil pa.ra el homb-re matarlos, y ¡ sm
peligro!
Si hubiera. podido defenderse, igualar con una
arma las fue rzas, como pneclen hacerlo los hombre_s, no los -apresaran tan fácilment€, ni los mat~r1an los desocupa.dos niños que recorren los jarWnes.
i Qué Yicla ! sin poder nunca levantarse del césped, sin poder nunca erguirse.
A me1'Ced del primer pie brutalmente humano
que deseara clespeclazarlos.
Sin ten~r un a.guijón para herir la mano aprisionad ora; sm poder defonderse del p:cotazo de una
ga1linácea.
Eternamente, siendo víctimas de ]a injusta ley
del más fuerte.
¡Oh! aquella moUDtonía del verde.
. Así c~mo los hombres d·esean algunas y.eces cleJar la crndad, cambiarla por el campo así ellos
desearían. a1puna ve~ dejar aquel camp¿, su campo, J?ªra,u a cualqmera otra parte; por eso huían
del Jardm, se aleJahan arrastrando sus vientres
por las negruzcas losas húmedas del patio.
. Si hubieran podido cambiar la patúar cal agua
rnsa_1obre, por el negro café engendrador de en
suenos, pero ....
Y seguían los infelices, gusaneando, arrastrando con pena, contra las losas húmedas, los anillos
de sus redondeados cuerpos.
¡ Vida triste é inútil!
¿ Y sus placeres?
¿ Cuáles serian esos placeres oe gusanos á que
pudi€ran entregarse?
Su placer sería el amor, el eterno amor impuesto por la Naturaleza. á to-dos los seres .
. Y cuando fueran felices, con esa su única feli~
c1dad de gusanos, un pajarillo que saltara por en
tre l:a. yerba, ~ .los sepultaría en el estómago.
¡ Tnste cond1c16n de gusanos !
Y sintió compasión por ellos, por su desgracia.
¿ Desgracia?
¿ Sería u de veras infelices? Y¿ por qué?

Seguían caminando muy poco á poco, plegando
y clespleganclo con suave elastic:dad, con delicad-eza, casi con el-eganeia, los anJlo-.s de sus cuerpos de un hermoso negro con salpicadura.s de oro.
.Parecían gozar aeerrnn·do sus cuerpos, y al camma:r parec rnn t ontor.sionar.~.e de un lado para
otro, c,,on la contor~ión de la voluptuosidad.
¿ Quién .s.abe si eran amantes. y se iban á. buscar
un sitio á cubierto ele miradas· agenas, lleno de
:3ombra, en don de entregarse á las delicias de EU
amor?
¿Amor? .... y palpó los bolsillos de su chaleco,
vacíos. must:os, con las bocas plegadas.
En aqudlo-.s peqneñí.simos c€rebros no poclian
caber eso.s temore3, no podía caOOr la conrient;ia
ele su desgracia. uo podían ennegrecerae con la.9
tri.stezao. j Quién s·J be si eran felices en su desgracia!
Se entregaban á lo,;; goces q ne podían proporcionarse, y vivían agenos á los peligros que pasaban cerca de ello,.
Vivirían su corta vi,da en me&lt;Jjo de la felicidad,
una estúpida felicida.d, pero felicidad al fin.
Para él eran cl-esgr-ac:ado,s. porque él podía pensar su dcsgra.c ia, ¡ pero ellos!
Arratltraban :::u vida por el suelo, sin pensar en
más-¿ en más 6 en 1rnda ?-e-orno encogiéndOBo
continuamente con el mohín del despredo, para
todo Jo que les rodeaba. el &lt;le 0 precio absoluto para todo, el desprecio general de la atrevida estupiclez.
'Pen ían su alimento y su lecho vevdes. ¿ Qué
má~? Rus dolores ... Un :.abio cita para apoyar su
teoría ,le que no sufren dolore::- lo.s insectos, el cai;:o de la mar:µo'3a. que no sólo sobrevive largo
tiempo con un alfiler atrave~a&lt;lo en el ,cuerpo, sino que toma á'ri•d·anrnnte el alimento que se lo
acerca.
¡ Eran Ie1ü:e8! más fel:c ?-; que él. .. menos cles¡;i:raciaclo-;. pue::to que no podían como él saborear
su desgracia.
Y se lernntó, y fué violentamente hasta el lugar
donde los gusanos, clelicaclamente, voluptuosamente. arrastraban sus cuerpos aterciopelados, de
un hermoso negro con salpicaduras de oro.
Los rontemp,ló un instante, y puso .el pie sobre
ellos :frotándolo &lt;les,pués contra el suelo para desmenuzarlo:-:.
Se había ae;abaclo el amor de 1os gusano.s, porque, de seguro, eran amantes.
Ya que no podía compartir c'()n ellos la. felici-cla&lt;l. se las arrebataba, arrebatándoles la vida, que
era su felicidad .
Qui;;o nuevamente fijar sn atención, y abrió el
libro, lo abrió al -azar.
T ropezó con unas palahrns : "rien se perd, rien
se criee/' y cliri~iendo sonr:ente su vista hacia el
sitio en que la sangre blanca &lt;le los gu•sanos;
prendía una mancha sobre las negruzca,s losas húm.edas del patio, -dijo :
-De.:ipuf'-: ele todo, no he hecho más que -ayudar ;Í 1íl ]\ atu raleza en su gran obra. de eterna
transíornu1r·ión.

Francisco 3drafe i(uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

�Domingo 28 de Octubre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1000.

'

tornada puerta, introduce la cabeza maliciosa enA las once de 18. noche experimentamos un sa- tre las dos hojas, las hace exhalar un gemido al secudinúnto á la vez brutal y delicio-o: 1~ banda pararlas y con la CJla vertical pcuetra, se espereza
militar lanzó al viento los acordes bélicos y triun'
soltando el paño vel'de
fales del Himno Nacional. 'l'odo el mundo de
de las tallad as y monupie y descubierto, ei:.cuchó ese eanto sagrado qu_e
mentales ,cómoda~ sobre un misal ya señaEl ~cntirniento patrio es ataso el único que no tantas \"ec:es ha reconforta.do nuestros desfallec1lado una casulla disee atenúa ni se mitiga. c·on la amencia; que le- mient-0s y templado par.a rudísimas pruebas
puesta para la primera
jos de esfumarse y di~ipar¡..,e, se ac recienta y for- nue~tras energía.::. Sentíamo::- sobre nuestra frente el beso carillooo y el majestuoso aleteo de un
misa; sacude con la cotifica cuando se vive bajo otro C'ielo.
Separado~, uno de otro, el amante llega á olvi- ángel; había lágrimas en todos los ojos, sollozos
la los pies pítl idos y
dar á su amada, el hijo al padre, el amigo al ami- comprimidos en todos los pechos, nu-dos en todas
adoloridos del Uristo sogo; pero ni el placer de viajar. ni la contempla- las garganta:-. Al perder;::;e loa últimos ecos del
lo y moribundo en la
ción de imponentes ó risueños panorama!-, ni .Ja Hinrno y al entonurlo de nuevo en el interior del
som brn, de:;tacaclos sussuntuosidad &lt;le unas refinadas ('iYilizarione-:, ni )"labellón la orque~t.a. J' los coros, aquella emoción
relieves por el parpalos grandiosos monumentos de otras edades y de c~mprimida y -angusti~sa., estalló en aplausos y
deo del farol de la caotros pueblo~: ni el ka leido:-&lt;:opio de c•o~a'- ext ra- Vl\'8S.
lle, que hace temblar siluetas en los polvosos vi]ifoment-0 delicio5o. Ibamos y Yeníamos estreñas y de COt:itumbres exóticas, 1lega á horrar en el
drios de la ventana.
espíritu la ilueta del c-ampanario á tuya :-ombra chando tod-aii las mano!=:, abrazando amigos, charEl gato se pone contento, retoza con los manína.&lt;:imos, ni las cruc-es m0&lt;.let-tas del cementerio en lando como niño::., riendo á la vez que llorando, pulos, salta del facistol á la mesa enorme, donde
impregnaUo:,; de amor patrio, ébrios de gozo y d.e
que hemos de dormir el último Bnefio.
hace rodar la campanilla y derriba una vela; es fePartimo¡.;: pero parn vo.Jver. Xos au:--entamos; ent nsia8mo, henc:hidoe. de e~peranzas de grande- liz, no tiene que fingir ni unción ni timidez, no
pero ·tan sólo para acumular impre~ione~ y re- za, ciegamente confiados en un porvenir menos hay ni sacrisUín ni telebrantes .... es eeñor de eR:tS
cuerdos que hemos de venir ;Í comentar al calor tormento~o v má8 feliz.
santas soledades.
Hi huhieríln de realizar~ los votos que se fordel hogar y á verter en el alma de loE p,trientes
Se acurruca en }os sillones de cuero, se sienta
mula.ron:
si
hubieran
de
cumplir~
las
p.romesas
próximos y de los amigos íntimot-.
bala~ceando la cola en la concha de cantera, lavaTanto es así que la sola. idea de no poder YOl- que se hicieron; si hubieran de llev11rse á la prác- bo churrigueresco de los sacerdotes, y -sin miedo,.
tic-a los proyectos que se elaboraron y las protes- por el uarandal de bronce se entra á la iglesia; se
Yer, oonvierte en tormento -acervo el placer delicioso de viajar y que ana.Iizando un poc--0 se en- tas que se lanzaron, ) l éxico acabaría por ser el país dirí.a algún monstruoso pecado sustanciado en esa
cuentran, como condimentos del goce del viajero, modelo, la nación privilegiada, emporio u~ pros- fantástica silueta; algún delito, una blaafemia,
la duh:e melru1colía ele la au,en(-:a. v la risueña es- pc.ridacl, nido de la liberwd y el derecho, fo- 0 de una apostasía, una gra,·e culpa escapada de los con
peranza del regrci;:o. Por cr--o el cle.:-,tierro es t.an ciencia y lábaro de justicia nuevo paraíso en fesionarios; sube, las gradas de mármol, y an&lt;\&lt;e el
eruel; el cle~errado no ~Zilría de la~ &lt;le licia¡:. del donde imperarían la paz, la fraternidad, el tra- altar donde vela una tímida luz, lanza un maulliparaíso mi~mo. La au~nc-in forzof.a. irremediable bnjo y la riqueza .
do doloroso; después salta al pedestal de un sanHacia. all;í TilmO~ v mucho e-amino hemos re- to, ho1lando flores frescas; discurre entre las filas
de la patria, es el más eruel de lo~ ,ufrimiento~.
Todo cuanto en el extranjero recuerda el país corrido en el -sentido· ele e!:e idea] . La perfecde relucientes candelanatal, remueve en el er--píriin un mundo ele emo- ción no es de éste mundo; pero manifiestamente
bros; mira de hito en
ciones. rn cuadro, una. bandern, un canto natio- eA mejor nuestro presente que nuestro pasado,
hito los relieves de la
nal, un objeto uru.al, hac·en ~urgir mil imágenes y no se ha omitido e-sínerzo para que sea más ri cornisa; roza con su suaen el fondo del pensamiento. Re vuelven á ver las sueño aún el porvenir. Testil(o es este Pabellón
ve pelaje la falda de seen
que
el
país
ha
acumulado
todas
sus
riquezas
y
calles y la.~ casa8, los árboles de l:w calzadas, las
da de una santa, y desde
ventana¡:. bnjo las cuales E.e ha rondado. el arro- todos los elementos &lt;le su bienestar actu•l y de
el sagrario, como -saeta, j.,¡
yo de plaw, el bosque cle esmeralda. el cielo de su grandeza futura. y convertido hoy en Templo cle un sólo brinco ca,, al
zafir y el sol de oro. Desfilan •nle la ,·isla los pa- Auntuo¡;:o en que P.e tributa culto á la Patria, á sus
cojín mora::!:::.
donde
rientes y amigos, las mujeres á quienes -se ha libertadores y á sus regeneradores
hundió sus pies un Arj)r. Jff. Flores.
amado; los recuerdos históricos 1\cnden en tropel,
zobispo.
se preseneian batallas, victoria::, epopeyas y con
'l'odo lo olfatea, flores
todos esos lineamiento-s, se reconstituye una pay pebeteros, se rebtrega
tria más bella por ausente J más amada por leen laa alfombras, corretea salvando bancas por
jana.
las iglesias, se afianza. á las barbas, narices, manos
Esa emoción llega it su eolmo. desborda en láy libros de los varones tallados en el púlpito, y se
grima?, sollozos y gritos ele entusiasmo en los
Es un gato m,elancólico; de día duerme en todos torna Gil un cliablo predicador sobre la riquísima
grandes aniversarios y en la!- e.olemnes conmemo- los rincones que lo deja tranquilo la escoba del orla de encajes que desborda y cuelga de la sagraracione~, y fué casi doloro:-a á ínerza de ser inten- sacristán, pero prefiere las tinieblas de una cova- da cátedra. ¿ Qué opina de esos santos, presos en
sa, la noche del 15 de Septiembre en París.
cha y se apelotona en las cortinas escarlatas de sus nichos ele cristal, cuando así los mira sin parA la orilla del Sena el Pabellón de México sur- terciopelo con bordados de oro: es un lecho volup- padear? ¿ Qué busca en esos confesonarios, cuyas
¡re constelado de estrellas: todos los lineamientos 1tnoso, tibio, con vago olor de incienso; en su es- rejillas oraña? ¿ Qué haoo en el coro, paseándose
le su arquitectura, columna~, arquerías, frisos, conclite, nadie Jo turba, ni la luz del sol, ni los por el teclado, deslizándose como sombra entre
frontones. están dibujados eon luz; abajo, las n1idos de la calle, el órgano suena hasta. ahí como los fuelles, azotando la. tubería con la cola inquiea~uas del río le forman un basamento ;Je oto; una música lejana y apianada; los repiques Jlegan fu? i Oh! busca la ojiva de colores, busca el erisarriba, ,obre aqnell~ eomde1ación ondea ~11.1jri::;- cansados y amortecidos; como un rumor las preces tal roto, se trepa á la sillería del coro, ser hace la
tuoso -el pnhellón nacional sobre el á~ui1a lumiv como un suspiro
"toilette'' en un respaldo y después huye, se escunosa y la víbora fosforescente del escudo. De lelos salmos.
rre par la reja y lanza un maullido de triunfo
jos pñrece transp:uente -y aereo, llerndo. como los
Apenas
si
Jo cuando se encuentra en plena bóveda, en plena aldestinos de la patria, sobre alas de plata y nubes
distnen los roto- tura, teniendo á sus pies una ciudad dormida, un
&lt;le fuego. A todo lo largo de él en la ribera, una
nes irer::ipetuosos á negro conjunto puntilleaclo de luces, un mar de
portada chispea y destella con s11s millares de
quienes no persi- azoteas chispeantes de acitarillas, de donde confocos multicolores, y de tiempo en tiempo, intensos
gue y la fuga de testan á un reclamo otros gatos enamorados y voluminares de bengala, lo tiñen, ya. ele púrpura, ya
las alimañas en las luptuosos.
de e!-l-meralda. Guirnaldas ele flores, ma.cisos de
Ent~nces, como Quasimodo, sal va los abismoi::,
podridas
tarimas
Ycl'dura tropical, haces de bancleras, nombres de
se
desliza por las canales y los antepechos escala
liherta&lt;lores y &lt;le héroes en letras ele oro, com- vive entre esplendores y personajes de madera, los plintos, roza al pasar las fuentes de '1as coentre golas de iglesia, ramilletes de papel dorapletan la decoración.
lumnas, se cuelga de los dinteles y se deja rodar
])l interior pare&lt;&gt;ía una á.;:.cna tle oro y las da- dos, espejos turbios manchados de cera., grandes por la musgosa curvatura de los domDos; es femas mexicana.s, h1jo~amente ataYiadas. er1m las florones de latón, decoraciones de Semana Santa,
liz, es libre, es ág:I, reshadas de aquel Palacio mágico. Chispe•ban sus candeleros de cirios envejecidos, sayones y ángepira á plenos pulmones
ojos negros, flotaban sus cabelleras de ébano, les mutilados, faroles de velación y bancas rotas;
el aire balsámico de la
,lespedían destellos las jo1•as y perfumes, las ro- ¡ pero bien se sueña sobre esas ricas telas que emanoche; como exhalación
nan
un
olor
místico,
un
olor
que
habla.
de
amoRas de su atavío; entreveí:mse formas esculturaemprende la ascenci ón
les en la transparencia ele las gasas y ha.j o el dra- res platónicos, espirituales, inmaculados!
espiral del caracol ele la
Llega la noche . .. bien conoce los toques trispeado de las ves ti el u ras.
torre y jugueteu. con las
tí~imos
del
"Angeil.us,''
el
rumor
de
los
fieles
que
Toda la colonia mexic--ana e~laba presente, y
mudas é inconrnovibTes
fraternizaba. Calmado el abismo que ha scpara- se alejan al repiaucteo de las llaves del sacrisrampanas; explora una
hín,
el
crujir
.,;trepitoso
de
las
puertas
y
cerro(lo nue:-;tra sociedad en clases independientes, aleclara.boya, y como esfinjos
y
ose
silencio
imponente
de
la
nave,
,silencio
de
jad-as unas de otras, sin contado ni ínsión po&amp;ige, sobre el mnndo de
hle, el amor patrio las confundió esa noche en gigantesca tumba, donde siguen rezando, eterno,
piedra que sostiene una
contrito;
el
gran
reloj
y
novicia
siempre
morifrate1·nal abrazo, las amalgamó é hizo de todas
simbólica cruz, mira primero el paisaje terrestre,
bunda
y
suplicante,
la
lámpara
del
Sagrario
chistllas un solo corazón y un· solo e~píritu. Los nulanz~ como muezin, un grito doloroso, y contempla
merosos invitados e~tranjeros, diplomáticos, mi- porrotea.
de hito en hito, esa pupila felina de la noche; ese
Es
de
noche,
bien
lo
dioen
los
rumores
profanos
litares, altos funcionarios constelados de crm.-ee
o¡o del qee creerit !al vez en Dios; ese astro que
&lt;le rodas las ól'Clenes clel mundo y revestidos de de la calle, el organillo de la esquina, el reflejo de
deslumbra; esa luna llena solitaria y tranquila. en
un
farol
que
se
entra
por
el
ventanal
y
tiembla
en
5-us vistosos unifgrmes bordados y recamados; parel zenit.
lllS
altaa
vigas
..
.
.
y
paoo
á
paso,
con
lentitud
de
ticipaban el.e nuestra alegría ¡ ,"le nuestro entuprelado, avanza hasta la sacristía, espía por la en•
Jfficrós.
l!iasmo exaltado por lts acordes do la orquesta.

El 15 de Septiembre en Paris

RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN.
Un escultor me•lcana.
, Cuando, después de veinte años de combate viv 1s11no, el eseuJtor Hodrn llegó á triunfar en la
':°?c.enc1a del públ ico, el gra11 revolucionar10
fi¡o una e.scuela. Su obra, en la que hay delicadezas cast enfernuza.s y Ob3días asombrosas enormes trozos de mármol que se antojan heridos po~
el ha&lt;:ha de un dios terrible y fragmentos animados por un soplo de ternura, fué la revelación de
un arte nuevo, de un arte. que nacía de la vida y
en ella buscaba sus materiales de exteriorización
¿'!qué ea, en suma, la obra de arte? Un gra1;
escritor, que es, en sus ratos de ocio un uran
c~ítito, lo ha d:cho: "un rincón de 'natu~leza
v_,sta á través de un temperamento: · 'l.'odo consiste en el modo de_ ver la naturaleza : Wagner la
v_e de un modo cl1strnt • de Bethoveen; Murillo la
sicnte de diverso modo que Velázqu.,,,; para Víctor Rugo no es lo que para Chateaubriand . Y sin
-embargo, la íu~nte es la misma, el manantial, el
eterno manantial de la belleza triunfadora, ¡,er-

otros _rumbos, aligerada del peso de los convenc10nalismos y los. prejuicios, que la. tenían encla•.
va.da en la cruz irredenta. de la inmovilidad. y ..,
la estatuaria principia á t.ener carne y músculos·
Yª, se realiza el sueüo d~l escultor Puget: "el
marmol tiembla ante los ojos." Y detrás de las
huellas del maestro, influenciados diversamente
por su labor,-porque éste es el polvo del camino
.
.
'
-rorre un grupo de ¡óvenes, que han ido á buscar sus informaciones en el gran foco que c:tldea
el arte: en ~a pasión, que es la naturaleza· en el
dolor, ,1ue es la vida.
'

Peque1h p'eza de estudiante pobre ó de ar,
tista que comienza. ¡cuántas noches falton dos leños que arrojar en la chimenea., que abre inútilmente su bocaza negra! Y al día siguiente, ¡ á. la
labor! i á dejar escritos en l:.1 piedrn loo dolores,
ei,taS injusticias, á develar
estas p-.ígin.as! ¡ Y
cuá.~tas de estas noches, joven arfo;ta, la desesperac1011 no habr-l llamado á tu puerta, y te habrá
acompañado como una hermana vestida. de negro! Así nació ese incisivo trozo de mármol ~í
brotó esa escultura punzante. H ija de la ~iaa,
producto de esa e:-.cuela de artista~'\ nuevos, á los
q~~e ~odin h~ mar~a&lt;l~ una send:1, "Desei,perac1on 1 es un sucedido,' un documento , un da.to
mas q~1e agr~gar á. esa historia que la gacetilla
nal'ra mconsc,entemente en su tarea baladí.
¿ Qué es todo ello, después de todo? Una mujer
que se abate sobre el piadoso regazo de la tierra.
-Yiajero, sigue adelante!

.

Sacu~o un poco mie recuerdos, que caen sin
haber siclo tostad06 toda.vía por el otoño del olvido. U~-a maña.na opaca, nuiy fria, de una rezagada primavera; plaza de la Eswción de MontparnasBe; ca[é con terraza al aire libre; un barrio
muy burguh, mu_v sano, muy atareado, un "alto''
en la lóea c1rrera de París Nos habíamos senwdo y dejábamos ir un poco la '·loca de la casa."
Chucho Contreras JU.e ac-ababa de enseñar su
'~Ialgré tout,"-un mármol que sufre,-y pre•

0

VIDAS NOCTURNAS.

E XP03IQION UNIVE RSAL DE PARIS. - "Deseapel'IICl6n," e!Cultura de Agustln OCampo [aril8ta me:z:lcano.J

manece siendo uno. Lo que hay que analiza r,
-pues, es la impresión que ta naturaleza despierta
,en cada ,espíritu, el "á través del tempera.mento"
·de que habla Emilio Zolá.
¿ Cómo es para Rodin la naturaleza? El propio
"fo á conocer el proceso de su obr-a: "La naturale:z!l. lo contiene todo; no es necesario tener imaginación pa.ra ser un gran arlist.a; basta mirarla;
~n ella nada. choca, todo son medias tintas, en las
-cuales juega la luz amorosamente. Pero estas
medias tintas hay que fijarlas con vigor, con iniensid-ad, con violencia, por decirlo así, pero al
,nísmo tiempo con dulzura. De este modo se llega á la expresión. Sorprender el ge.sto especial
·-en que mejor se r-0velan los ca.ractcres de una forma, conseguir fijarlo, traduciendo no sólo sus movimientos externos, sus m-anifesta.cioues visibles,
,.ino también las palpitacio11es del sentimiento ó
ele la sensación en que mi l(e.sto ha germinado,
-esto y nada más que esto es la escultura."
Y de ahí brotan esos personajes con nervios y
-corazón, esos bustos con idea, es:is figuras coR movimiento, esos rostros con pasión, eso&amp; brazos y
e-s1s manos contraída,;, por un rentimlento que
seiíalan la obra cle Rodin. Es la vid.a qu-e vence,
1a. vida que ih1mina. con una luz interior los matériales a.,,rupados por el gigantesco viejo. Este
,es el secreto; pero ¿quién ha llegado á él?
Con Rodin la. escultura ha comenzado á t,c,mar

sentádome á sus "muchachos:·' Cárdenas, :N'ava
y Oeampo. Luego se unió á nosotr06 Eduardo de

EXPOSICIÓN DE PARÍS.

la . Torre,, un jarocho traducido al parisién, de
quien he de hablar otro día. Y todos nos habíamos abandonado á una de esas horas improoisas,
en que cada. fraee suclla ,-.esponde á una emoción
y cada palabra tl un €:Stado de co nciencia.
Y fué bomínd0€e en la niebla de la mañana
el café aquél y aquella plaza, y el buen ba rrio
burgués, y París y la Francia., para, desenrollar
á nuestra vista un lienzo de la P.a,tria ausente. Y
comenzando por hablar de llféxico, concluímos
por hablsr de nosotros, de nuestras luchas de lo
que habíam06 h€?ho, de nuestras esperanz~s; fué
una nube de m-3,nposas que cruzó por el cielo empañado de la gran ciudad. Entonce.s conocí á
Ocampo, entonces comprendí el por qué de la
sinceridad cruel y dolorosa de su eecultura "De~pernri?n," que tan brillantemente ha fi~ura.do
en el ¡,alon de Bellas Artes del Pabellón Mexicano
en el Certamen Universal.
Es que Ocampo sólo lm tenido necesidad de
bue~l.r en sus sufrimientos, que descender por la
escala de la inspiración á la sima de ,sus tristezas.
-El invierno es muy frío en París, y la ''bohemiada," una ruda tarea,--me hacía observar Chucho Contreras, qu.e sabe bien el "oficio." Y ÜCl\mpo y C,irdenaa,--dos antipodas, dos amigos, ~o,
camarJdas,-también lo saben!

= •=
Casa Ed. Pinand.
Uno de los más encantadores atractivos de la
Sección de Perfumería en la Exposición de 1900
fué, seguramen te el Museo Centennal de la Per~
fumería, organizado por la ca•a PINAUD.
Esta casa, que ya había obtenido un GRAN
PREMIO en la. Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nom,.
brado miembro de la Comisión de admisión é instalación, y además de esto, miembro del Jurado
de los Premios.
E.stae distinciones no extrañarán á. nadie en el
público mexicano,. que conoce tan genemlmente
Y aprecia á tan justo título, In afamada, m.arc:,. d;
Perfumería PlNAUD.

�Domingo 28 de OcLubre &lt;le 1900.
Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUND() ILUSTRADO

Enriqu~,. siempre que 0oo comía ·ex:cLalll.aba:

J ol~! i deh&lt;:IOSOf!! j deliciosos! ¿ te ae~&lt;!rdas Susana . . • • Lo que sentí entonces, supe que' Sf lla1n~n. celos, ¡ qué horribles, hermanita mía! qué

LA CONFESION•
ESCENA DRAMÁTICA

horr,bl"" son los celos! Ya se acer&lt;:aba el día ·ae
tu boda._ . . . sólo faltaban quince días ... entonces senti volverme loca y me dije una noche:
j No L_. . no se casará con Susana. . . s.e casará
cornrngo . •. iº sabré haicer que me ame . . . nun&lt;?ª eneontrare otro hombre á quien ame oomo á
este. . . . Pero una noche ...
Su.sana.-Marg.arita, no prasio-as
no pro~:CT,s
o
'
!'.l,o( .•
ruego por Dioo.
M-argarita.-Una noc~he te ví Susana te ví
cuan1do te alejabas eon é1 por el 'jardín ,: á la luz
~e la luna! á .-esa luz clara. que jugába~11~ cuando
€ramos c!11qu1l1as. iá eEa luz blanca, ví que Enrique
te abrazo y te besó . . . ¡te besó los labios SusanaL • • no sé_,qué; pero fué -sin duda el 'primer
beso que te dio, porqu.e estabas muy pítlida al volver al salón.
~
Susana.-Calla. calla ...
Ma~~arita.-¡ Ohl_ ¡ Dios mío! Entonces pensé y
me d1Je: j~o, Ennqu~ no se casará con Susana,
oo se casara con nadie! .. . y entonces, entonces,
ontonc:es ...
El P. Simón.-I-Iija mí-a, Margarita. prosigue
hasta el fin .. .. yo, en nombre de Dios, te ordeno
que prosigas.
Margarita.-Enton-ces .... te a.cuerdas cómo el
jardinero Juan preparaba. balitas de carne para
mata.r á los -p erros vagabundos? ...
-Susana.-Calla, Margarita . . . calla.
].fargarita.-No me lnterrumpas, Susana, en
nom}?re . &lt;le la eternidad ñ Ja. que voy á entrar,
no me mterrurnpas ... Juan trituraba una bote11, con un·a piedra y ponía algo de aquel polvillo
de vidrio en las bolitas de carne cruda... vo
tomé un frasquito, J-0 pulvericé con un martillo
y guardé el polvo de ,·idrio en la bolsa de rni
d-el-antal. .. después .... al otro día, cuando estabas condimentado los pastelillos para Enrique,
yo te ayudé y preparé seis con el polvo .. . . yo le
scrvl los pastelillos, ¿ te acuerdas? y me comí uno
.. . . él se cmnió t res ...
Su.s ana.-¡H ·e rmana mía! ¡Herma.na. mía!
Margarita.-N o me interrumpas. . . . los otros
dos los arrojé al estanque. ¡ Ah ! uo me digas nada, Susana., no me interrumpa-s ... escúchame . ..
E nrique murió . . . . los cisnes que comieron los
pa.stelillof, murienm también ... sólo ~ro seguí viviendo para mayor tortura ... Pero eso no fué lo
más :·errib!e .... escúchame .. . escúchame ... . .
oye lo más espantoso.
Susana.-Margarita ... hermana mía ...
lH1argarita.-No me foterrumpas . .. foda mi
·v i&lt;la t ué desde entonces una. tortura horrihle, y
mp dije:
-"No abandonar~ nunca R. mi hermana .... y
l e conf.esaré todo é, la hora de morir."
¡Ah! esa hora terrible ha llegado ya, Susana . ..
¡ Qué su-plicio de tantos años!
Todas las IllOches, al acost,¡rme, he pensado :
¡ Ah! si m uriera y,o sin ,poder conlesarlo todo!. . .
Qué miedo tengo, Susa.na ... qué miedo de ir á
verle antes ·q ue tú ..... '
Imagínate, si al entrar en la eternidad, me

TOMADA DE LA NOVELA, ESCRITA EN FRANCÉS, POR GOY DE MAUPASSANT.
llustracloues de Torres Hnos.

... n

• •

PERSONAJ8S

Marcrarita .-Sra. ViTginia Fábregas. _S usana.Srta. (luadalupe López del Castillo. El P. ::limón.
-Sr. Frant:isco Uar&lt;lona .
El escenario representa dos alcobas a.n uebladas confortablemen•
W. Ea una se encuentra en un sillón Margarita n.oribunda; en desórden isobre una mesa, fr11.sco11, drogas, eLC.
En la alcoba lnmeaiata Susana conferencia con el P. Simón, --,J

Margarita.--(!'ll,orporfodose
en el lecho.)-Sí, pa&lt;lre mio .. .
grandes y tremenda• culpas . . . .
Sus,¡ru¡,--(Sollozaudo) -;C,ulpas grandes! tú, hermana mia;: .
El P. Simón .-Susana: ,le¡a;
n-0s solos, la Gracia Ue Dios esta
próxima á ca-er sobre tu he1:1,rnna ..... No la rebu-des._ (' ase
E-ll.sana tl la a:coba inmediata).
Júientras el sacerdote wnfiesa en vos
boju. á Mar~arita, Smana en su aleo
ba solloza.

.

Susana.-Mi hermana, . 1111
Susana.-Padre mío, mi hermana va á morir
. y necesita la absolución de sus culpas, que bien pobre ]1errnan,it~, va á mor1~. : ..·
mi consuelo umco en la tie~1,1
poois deben ser por cierto.
..
,
va á a,eabar ... La muerte ha J.do
El P. Simón .-Bi,en pooas en verdad, h1Ja nne.;
arraneándome los seres miás queMargarita íué siempr,e buena y_ practican~e. crisridos para 1ní; y dentro &lt;le treB
tiana; los pobres del pueblo siempre rec1b:er-0n
días .. . mañanaa .... dentro _de
beneficios de sui, angeli-cales manos, y 'la gran
uan hora tal vez, habré_ perd:do
prueba d,e fraternal amor que pudo (~,a_rte, Iné no
el únioo sér que me liga con
casarse nunca y ofrecerte su C-Ompama desde la
este munido ....
hora tristísima en que perdiste, en vísperas de
Primero, siendo muy niñ~, m~
boQas, al qu.e te ofreció su nombre.
.
Susa.na.-Es verdad, padre. Muchos mozo&amp; n- #madre· &lt;lespués .. ¡oh! ¡que horrible!' repentinament~ Y ~11 víseos y elegantes, solicitaron la mano de l\Iargarita desde que mi Enrique murió, dejándome sol- peras de ca,sarme, m1 novio; un
te~a y viuda, y M,argarjta no aceptó nunca las año después, mi pa~lre. · .hoj~- ·
mi hermana. . . . m1 h&lt;p-mauilta
ofertas de ninguno.
menor. . . mi querida l[argot,
El P. Simón.-Susana, hija mía, puesto que
que sacrificó por ml s~s allos
el confesor de Margarita está ausente, es para
juveniles ... mi. 1rnrmamta Uarmí un &lt;leber imprescindible y que la Pro,iden•
got, á la que -debo ~ner compa-cia me impone, dar por la primei:a y quizá ¡ay!
ñ-era en m1s horas tristes ele solpor la postrera vez también, la absoilución sacertera ... ¿ por qué, Señor, hiciste
&lt;lot~l á tu hermana. Voy á cumplir con ese deber
que yo amara tanto, tan,to á ~n~
triste en verdad,
rique, que -sobre su cadaver JUre
" E•tra1W,O el P . Simán y Susána á la alcoba de Mar- no -casarme nunca.? . .. ¡oh, no,
garita.
nunea!. . .. y mi pobre Margot. ~. mi pobrecita
hermana hiw el mi,smo juramento por no sepaJ¡}l P. Simón.-Ilija mía, ¿ estás ya preparada
rarse de mí, mientras viviera ....
para confesar tus culpas?
El P. Simón ha terminado dc. con~
J~ar á Ma.rgarita y llama á Susana.

El P. iSimÓill.-(entrando).Susana.. . tu hermana te llama .. . acércate ... quiere antes
de pre.sentarse frente á frente del
Dios santo y justiciero y único
que a.doramos los cristian08, implorar tu perdón.
Swsaua.-¡ Mi perdón!
i\Iargarit,,.-Sí, Susana, j tu
1
·perdón!
Susana.-( sollozando y arrojándose en los brazos de Margarita).-,;, 31\i perd¡ín?. . . i Pero
de qué? 'l1ú me sacrificaste tu
existencia toda ....

Mlarg-arita .----a:E.kúchame,

Su-

sana.. . . . escúcl1arne. . . . no me
interrumpas ... se acerca la hora tremenda, y es muy grave . ..
muy grave lo que tengo que d-e!irte.
El P. Simón .-,:ieñor, Dios
mio, envíales tu fuerza. . . manda sobre ellas tu m.isericordia y
dales ánimo y valor .. .
Uarmi.rita.-¡ Su-sana! . .. ¡ Susana!.. . neér~ate. . . . ~cúcharne. . . 110 me interrumpas .....
Es horrible lo que voy á decirte
.. . ¡oh! ¡Dios mío! ¡Dios mio!
110 me interrumpai::, Susana ... .
i. Te acuerdas de Enrique? .. .. .
de tu novio . . . . de Enrique .. .
;te acuerdas? ... yo tenía enton~es doce aiíos . ..... ~ a-cuerdas
¿verdad?

Susana.-Sí, Margarita; bien me acuerdo.
Margarita.-Enrique era muy guapo, verdad?
Enrique . .. ¡oh! la primc:r:a vez que se presentó
en l.!asa, iba. á llevar á papá una buena noticia ...
¿no es verdad? la noticia del triunfo d-e un litigio . ... ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío! aparta esta visión en mi hora postrera ...
¡ Qué bello est,,ba Enrique! ¿ Te acuerda~, Susana?., .. Mientras habló con papá yo estaba observándolo. . . . desphés, cuando se alejó, le ví
alejarse . ... y crnmdo me dormí, soñé con él. .. .
luego . . . . luego . . . luego ...
Susa.irn.-¡ Oh! Margarita, hermanita mía, ¿ cp1é
vas á decirme?
-Margarita .-Escúchame! ,escucha. . ... no me
juterrumpas ... Enrique volvió á casa varias veces; yo le miraba, le miraba, le quería devorar
con los ojos; y-0 no pensaba en nada más. que en
él, y en voz muy baja .. . muy baja, murmuraba
al acostarme: Enrique ... Enrique.·... J~nriqne
Sampierre.
S:1,::.ana.-Ca1la, Margarita .. . calla .. ..
Margarita.-Déjame, déjame, 1&lt;léj8ill110 COll·
clnir . .
El P . Simón .-irargarita, hija mia; prosigue.
Margarita-Después ... -después S€ dijo ,en easa
que ibas á casarte con Enrique ... y entonces,
Susana, sentí un pesar mny grande ... muy grande, lloré tres noches ... en tres noches no donní
ni un solo inst,,nte. . . Enrique iba á ,erte todas las tardes ... , .. todas las t.ardes . . . . al ponerse el sol. . . ¿te aenercl'8i?
Susana.-Calia Margarita, calla .
El P. Simón.-Prosi¡rne, hija mía . ... D'os
omnipotente: envía sobre ellas un rayo de tu djvina rnisericoriclia.
Margarifa.-¿ Te acuerdas, Susana? Tú bacías
unos p,,stelillos con harina y mantequilla .. . . .
¡oh! no me interrump't1s . .. hermana mía .... 110
me interrumpas ... si fuera. preciso haría yo en
estos momelitos lo misnH&gt;, lo m'.smo que tú hacías .....

• •

•

1,1\:

TRIUNFADORA.

encuentro con Enrique, y no me perdona haber
sacrificado su felicidla.d en la ferra ... . ¡Oh!
¡ Dios ·mío! y si murió en pecado mortal. .....
¡ Susana! ¡.Susana! voy á morir y neces ito tu perdón . .-: . no puedo -compareC€r m1te Dios ni ante
él. . . . mlte mi víctima., si n l1evar tu perdón .. .
Perdón, 'herma.na m ía, perdón ....
(Susana solloza en silencio).
~ 'EL P. Simón.-Susana, tu hermana va á presentar se ant.e el Dios omnipotente y justfoiero ...
Susana.-(sollozando sobre el cuerpo de Mar-

y el beso mudo, pasiona1üe _v la..rgo,
fué la plegaria dre dos a!Jnas locas
al hundirse en la nceh,e &lt;l-el letargo . ..

)

rrristán enamoróse &lt;le la ~Iuerte
iencarna.ndo su forma ,en la de Iseo.
:y al apurar el filtro: ¡quiero verte!
--exclamó con las ansias diel deseo.¡ Ah! qué he rmD&gt;~a fué aquella Epiphanía
de un nuevo Amor; ¡ qué grande el Episodio!
y qué hermoso Tristáu, ouando r1:10ría
s: n rencores, sin quejas y sin O.d10.
Hundió la frente cálida, en el seno
d-e li:t muj,er, que loL':8, de eutusiaE-1110
sorbió la l1ez amarga del rnneno ....
Y en el postrer espasmo,
'C U-ando á la. Tierra. Augusta fecundaba
t&gt;l Sol naeiente, con su pólen de oro;
cun.ndo todo cantaba
v ese canto ,á los cielos se elevaba
~orno un himno de amor, gran-de y sonoro:
el hf'roe y la mujer unen sus bocas,

€nrique J'o rres J'orija.

garita) .-Te perdoHo, hermana mía . .. y que Dios
te perdone como yo
TEL ON

.Cuc de J'oberal.
N. de R.-- El a.rtlcuto qu':! antecede lo h~mo&lt;J reoro1ucldo del "Có-

mico,'' p'lr el placer de o b3eqnlar á u uestros lectores con los grabadoi que Jo ilmtran en un t11.m 'lilo m,¡,yor, pa.1"1l que se pueda apreciar

en elhlS tanto el talento de la Sra. Vi rginia FJbregas, que interpret ó
i&gt;.n su acmurt Pl arnimento, · O'lln el gusto arttstico del Sr. !h.nuel
Torre,s. que fué quleo tomó las fotog rafias.

Yertió la luz su viI"ginal tesoro,

y sus pupi~as al mostrar el cielo,
¡ rodó una. perl--&lt;L de candente oro!

II
A 11oc h~cer.

LOS DOS CREPÚSCULOS.
I
A man ecer .
Abrió su cáliz la naciente aurora
como una flor en búcaro de grana;
y al sonreir, sobre L1 mar lejana
se disipó fa luna soñadora.
Los rerdes prados que el Abril colora
Ee -ci ñeron la frente soberana
de esas perlas que lleva la mañana
en el rubio cendal que se eva.pora.
Hasgó el oriente su rosado velo;
· Janzó la tierra su cantar sonoro
y huyó la noche con medroso vuelo.

La tarde huyó corno invertid-a aurora
arrastrando su túnica de fu-ego,
y fué extendiendo por los campos luego
el crespón de la norhe solladora.
L::is verdes pr,1dos que el abril colora
entregaron EU e&amp;píritu al sosiego.
y Yoh·ió ele los campos el labriego
echando al aire su c . rnc:ón sonora.
·vibraron en los varnes las esquilas;
el grillo pre] udió bajo Ja m-ata.
-y las aul'as quedáronse trauquilag_
Plegó la luz sus velos de escar1ata,
~' al apagar el cielo sus pupilas,
j rodó una perla de bril)ante plata!

Salvador ifueda.

�...
Domingo, 28 de_Ociubre_de_ 1~00. ,.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Puesto de tamales y atole de leche.

LA KERMESSE EN TACUBA.YA.
El domingo ú1timo, con un entusia_smo excepcional, se venficó en Tac:ubaya una luc1da kermesse ,de la cual dan idea nuestroti grabados, y en
• Ja' que tomaron parte no sólo Jas prmc,pale:; íam&gt;
lia.s de -aauella población, sino también muchas
distinguidas personas ,de esta capital y (le los alrededores.
El objeto de la fiesta fné c'6lebrar la reelerción
del señ,or General Díaz, idea qu-e na-tió en el seno
de una. junta presidida por el se1!~r Li~. Don !gn acio Mariscal. Dicha jnnta com1e1&lt;0:i1ó a los i!:enores J-osé María. Villasana, A urelio González Carrasco y ·Lauro Ceballo,s, para que diesen forma al
pensamiento.
El sitio elecri&lt;lo fué ]a. Alameda de Tacubaya,
que presentab~ un aFpecto magniñ_oo, por lo bien
combina.do del adorno, que resulto elegante ":' artístico. En los.ángufos Suroeste y :Noroeste se levantaro n &lt;lo.s grand-es portada~, en las c-uale:i, sobre petleslales de doo y medio metros _de. alturn,
se veían unos obeliscos rematado~ en mastile-s que
.-tenían como -adorno guardas y reJi.eyes ei:idlo rcIiacimiento.
Multitud de faro1il\o.s, ~feudos:' rortinaje~ completaban el •domo general. Entre los pne,tos artísticos, citaremos el d€:Stma&lt;lo al expendio &lt;le
confetti . Se levfl.nt6ba. á la .sombra. de un corpu-

La fuente maravmosa.

Este espejo estaba cruzado por una banda simbólica y las otros tres por guirnaldas de flores.
CO!lllpletaban el adorno, tibores y vasos esma1tadoo con d ibujos dorados.
En el remate del frente, en un espejo reYe-Btido
de lazos de crespón de todos colores, i::e leía ·'Confetti."
Era directora del puesto, la señora María B. de
.Ma-vers y expendían la mercancía, fos señoras Maria Maya de Villnrreal, Lili :Mavers &lt;le Nate ra, ]as
señoritas Maria Jiménez, Elena y Margarita Mavers y las niñas Loló Mavers y Angel ita Yilluxreal.
El puesto de tamales era uno de ]os más bonitos
y más extensos. Se encontraban al fr.ent,e de éJ, ]a
sefiora :Afatilde Oliva d,e Guerrero, Directora del
puesto, y las -señoritas María, E!&lt;ther y ·v ictoria
Iturria, Elvira, Sn.ra. y Esperanza Cosí-0, S,ua y
Elena Aparicio, :l&lt;Ianu.ela, Eulalia, Lnpe y María
Guerrero y Carmen Gándara .
El · puesto de tl11loes y pasteles, muy vi.::toso,
represen taba un pabellón neo-greco y atendían á.
los visitan tes la señora F)stela González C'arrnscn
de Garza, y las señoritas A,clela Nor:t!ga :· Fro,ge r;
Elell&amp;,, Cecilia y J ose.fina. I?rog-er, Martrarit·a Aubert, 'Lupe L ombardo, Ana Romaní, Rosa Prieto,

La Banca.

lento olmo, aorovechándme su grueso tronco como oolurrnna de sostén.
De un mostrador circul ar cubierto de tela verde. transparente con encasetonado polric..Torno,
flrrancaban una ,serie de columnilla~ revestidas
de musgo. con guías de rosas artifici-ales, blaní'as
y roja~. La. techumbre era bien original. Unrr
triple bambalin a de papel ·de seda se prendí~ en
torno de la línea. de la tech umbre. eoronru&lt;la ésta
nor 1ma seri.e de bandera...~ de -crespón de todos rolor,es, ,e n gruuos, con aplicaieioneR &lt;le mo-W~ ele
-plRt.a ~' oro, ba.nd,erola.s que jugaban capricho~amen1.e á imDnl-sos &lt;lel viento.
Distribuidas veíanr.ie también grandes :Aorpr,i {ld
lis á colores, junc-os -de un m€h-o qne sernehl1~n
flrroiar Sf'rpentinfl~ y ,e¡;-cudf\c:: de confetti, orlrirloq
&lt;le ]azos de crespón y de plumas en rica variedad
ile colores.
Bajo Pl Rrco que conef.ln011ílía. en clir:,,c-tión ~
h ·p-0T°UHla &lt;le] parque, lucía una PBtatn~ d,e n-,pfr1l
de- fa.m año m1tural, representn11,dn 1ma P'-"rlrrvn
PtíopP. -:rnoyada sobre una mesana de tornett,das extremidades.

Dulces y pasteles-.

Hcrminia Ramiro, Sara, María y Elena Ruiz, Jifaría Echegaray y Josefina M:anterola.
La Banca, donde rejnó el mayor orden, estaba
ador_nada con ricas colgadu ras de seda. ::le encargaron del cambio las disti nguí-das -seüorns Laur..,
::l. de .Mari,,cd..J, de García rreruel, Schmi1dtle:n,
Gómez Parias de García, de Velasco Rus, Marisral
de Morán, Laura Mariscal ele Maris-cal, y de del
Yallc; y s-eiioritaR Carmen Mnri~cal, Q,uerejazo,
'l1ere:;a. del Villar, ).1,uía rrerei::a Limantour, María
del Va.lle v Mar;a Luisa Gómez Farías.
En. el litdo Oriente del parque existía un solo
pne~ro c;ne ntra 1a fa¡;: mir,H1n::: por el lujo de ~u
decorado. Era una tie11rla chi1m de dos ,uco,s, cu-

1

Primer premio de «El Imparcial.

Otro puesto de con!ettt.

El interior ofrecia grandes Mrp'ref.la~. no l., TT"'i::a ('ircular del centro aTrancí'lha nn ·í'Uf'lrlrailo de
Puesto de COnfettl.

P~Peios hisPladoo, v oorrespond ín a'l &lt;lel fre1,i-,, 1111
hnsto d1el íl-enenl Díaz. qno O";tentah{I h h!t1i-O:t
tricolor, distintivo de la Primero Magistratura .

Segundo premio de «El Imparclal.»

yas oolUJ1Jnas estaban re,esticlas con t ela~. rolar
rosa y verde nilo, en forma -de bul1on es. Persia.nas de canuti1lo y cuentas de colores se aibrían artísticamente. El remate ,contenía una, ri ca vanedacl de abanicos. J~t1taba destina-do á la venta
de tó.
.

Seguían después los puestos de flores, cerv·eza
juguetes, te, cantina, c01úetti y rifa zoológica., to~
lodos muy bien aten didos por las más henoosas
señoritas v más respetables damas de la oooiedad
. tacubayense.
La kermesse estuvo concurridísima y asistió á
ella el señor Presidente &lt;le la República.
"El Imparcia!J" &amp;:efü1ló kfos prem:os ,pana los
puestos mejor adornados, que resultaron ser á
juicio de respetable jnrado, los de tamales y confetti, que reproducen nuestros grabadQil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dominrro 28 de Ootuhre de 1900.
~

Dom ingo 28 de Octubre de 1000.

EL MUNDO ILUSTRADO
be1lón portugués es un simple alm~én, una esta.eión marítima. En su parte supenor, algunas
&lt;leeora,ciones de caia y de pesca; en la base, cuerdas y amUloa como los que se ven en las ca~l,es
&lt;le los puertos: he ahí tc,da, 611 ornamentaC'lon
exterior. Al 1,edooor del 'edlificjo _l,orre 'Ull'~
banqueta d-e pequeños guijarros blancJS, ej-e:cutada por obreros po,r tugueses Jlevados e~pec1almente á Paris p-ara ·aar una muest ra de ese modo de pavimentraeión nacional.
.
En el 1'roca&lt;lero tiene Portugal una. segunda
instalat ión especial, cerca de la avenida de Jen? 1
arriba ele la sección egipcia. Es éste un pabellón
afe&lt;etado á las colonias de :lfadera, del C'abo Verde,
&lt;le Anrrola, del l\.Ioza.mbique, de 001., etc. etc.,
d{rnde ~ ve la expo,sición de los productos de dichas posesiones.

LA GRAN BRETAÑA.

.-.. :::';'- ""'~- -

- .;..-_-- -_:--.- _:..:,.;.,__.e:.·-- -

Pabellóu de Portugal en la Plaza de Orsay.

NUESTROS GRABADOS.
EXPOSICIÓN DE 1900.

PABELLÓN DE SUECIA
El pabellón de la Suecia es el terreno de los
pabellones extranjeros qu e bordean el Sena, inmediatos al pu,e nte de 11.Aama. De un,t estructura
eminentemente nacional, está ICO!lrstrufrlo por
completo de madera de sabino, del eolor natural.
BJ. arquitecto, M. Fernando Boberg, no ha intentado disi.im ular este rú stico elemento de construcción bajo u na capa de pasta.
De arriba á abaj.o, las :fa.chacfas, cumo los techados, están hechos ele latas labrados y superpuesta.s, como la pizarra. en los techos franceses.
La su&lt;periicie del todo está cubierta por un barniz brillante.

LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS

0

AR Q UEOLOGICOB

En las edic iones d'.a.rias, hemos

dado cuenta pormenorizada de los
valiows descubrimientos arqueológicos que
se han hecho en la ,calle de las Es8alerilla.s,
al practicarse las obras del drenaje.
Oon mucha justicia se ha prestado tod a
atención á estos descubrimientos, que ú la
vez que proporcianan la posesión de v.erdadcras joyas de arte antiguo, atlararán muchos puntos históricos y serv:rán para f,orrnai~c idea exacta del grado d,e ad elanto aleanzado por las razas aborígenes.
Las excavaciones van á continuarse, y .es
opinión de los arqueólogo.s que han de se l·

G.rabados tomados de fotografias

directas.

El conjunto de este pabellón ofrece un aspecto exótico, que tiene verdadero atractivo, sobre
todo, visto desde el Sena, haeia el c aal f:&lt;e abie la
gran loggia &lt;le macisos arcos qne forma la planta
baja del ediJlcio.

EL PORTUGAL
El Portugal es uno de los raros país-es que,
no queriendo ó no pudiendo ofr€cer.se el lujo
&lt;le un verdaero ¡ralacio en la ~-aHe de las Naciones, se ha.u resignado de buena voluntad á i-er
allí representados poir una 1Co11.s.rtruc1.;ió11 ·m o&lt;le¡;la.
Aun re ha distinguido de otros, tales como
los de Dinama.rca, Finlandia, etc., en el hecho
de abdicar en toda pretensión artíst'c11. E l pa-

Ya ha sido notada la simplicidad &amp;parente del
pabellón que representa, entre las otr•as nacio.nef,
a la poderosa y rica Inglaterra. Delante de sus
fathadas, gTises y 30briamente ornamen tadati,
dücurre la muchedu mbre &lt;le visitantes, resi sin
tiempo para detenerse.
El visitante que pasa die ,l argo s:n detenerse á
visitar el pabellón Inglés, lleva la impresión de
su insignificancia exterior, y mucha sorpresa le
causar ía oír deeir que did10 pabellón es, de tO{las
]as ,construcci-ones de la Calle de las Naciones., fa
que más ha. costado, a'6Í como en un baile de trojes lois oropelc-s más ornamentados de oro, los más
constelados de lentej uela, están muy lejos d&lt;J representar el vaJor de u n tTaje ele líneas- simp1le;i,
a,rtfaticamenOO tallado en una ri&lt;:a tela..
('o;:mo 'l.1s otras naciones, la Gran Bretaña ha
bu~ca:&lt;lo, pues, un éxito en la Exposición Universal de 1900. I'ero á ello se ha esforzado por
otros medios diferentes de los de sus émulos. Se
diría, en efecto, que adivinó que Alemania buscaría su triunfo en la enormidad casi sin medida,
en la exhibición orgÚllosa. tle su poder productor,
en la opulencia un poco pesada de sus instalaciones y en la pompa &lt;le sus decoradoo. Los AngloSaj,o nes han evitado seguir á los Germanos s-ob1'e
este ter'reno.
El pabellón Br itánico es, en Jin, un edifi~io señorial.
Por otra parte, e9 u n c1stilI0 auténtico, puesto

c1e positivo interés los descubri:mien tos que se sigan haciel1'do, opin ión tanto más fundada cuanto
que, en efecto, haBta. s.iete y medio
metros de profundi&lt;lad se han enc'Ontra.do obras tan importantes como es el c1ronamiento de una to rre almenada y de fo r ma circular.
PuÍilica.moo en esta plana algunos de los
olJjetos má.s curio~os que hemos fo tografiado v que r epresen ta n lo siirniente :
1· v 3. Zahurnadores .-2. El último ídolo
encoiitrado.-4, 7, 9 y 11. Instrumentos
que se empleaban en los sacrificios humanos.-5 . El dios del aire y el indio triete.(-). Brazero destinado á la Donservación del
fuerro sagrado.- 8. Vasos sagrados.-10.
R os~rio de c.uentas.-12. Urna funeraria,
ve1'&lt;1.aderam:en te n otable por su estructura.
Pabellón Real de Suecia.

Pabellón f. eal de la Gran Bretafl. a.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.-,

La c-,,remonia civil tuvo _lugar en la sala del
en la capilla del
T rono, Y la ceremonia reltgtosa
.
b'
d· 'i
palacio, donde M~n~ñor S~m, arzo ispo e D unieh dió la ben&lt;licwn nupe.al.
, .
E;itre los asistentes se veía : el rey d~ ~elgica,
el conde .Y la condesa de Flandes, e( prmoipe reente d,e Ba.viera, el rey de Rumama y ~mnero~oo personajes titwlados que perteirncen a ambas
ca;:~-a esta solemnidad, se ha-bía desplegado u~
gran aparato, siguiendo todas •las re~las de ia etiqueta: los prí..ncipes es~ban en umforme de gala; las princesas, en tra.Je e8cota.do, oon el manto
de corte, -cuya. cauda era llevada en los ~fopa.rtamentos por damas de honor, y, en la ca.pilla, p~r
pajes reales, vestid,oo 0011 ele~antes tra¡es antiguos; al paso del corte30, hacian los hon-0res, arqueros ,es-t:dos de gala. . ,
.
.
El mismo día, eon ocaswn d-e dicho matr'lmonio, Bélgica estaba de fiesta, p~r todas partes flotaban las banderas belgas y bavaras; se celebraba Te-Deum, en toda&amp; las iglesias, y las. ~ndas
nülitares recorrían las ciudades d-e guarmc10n.
En Brnxelas deben ya haber tenid.o lugar
gra,ndes fiest.as ofi.ciales y populares al regr.e;o de
los nue-,os esposos, que eran esperados el sabado
G del presente.
.
.
rrocla Europi estaha pendiente .·de este matrimonio, ca.&lt;si real, en que ee han unido dos Estados
de importancia.

LOS RELOJES.
Lo que está en los ·li

bros de Braharua está
en su corazón. Ni tCt ni
vo sabí::n.nos que hubiera. tanto ruo:110 en el
mund-o.-(Pron~rbio Irudio.)

El Principe Alberto de Bélgica y la Priacesa Elizab?th de Ba.vlera.

que reproduce, en sus grancies líneas, "Kingston-House," hermosa muestra del estilo Isabel,
construído en Bradford-sur-Avon, á seis legua.5
de Bath, bajo el reinado de J acobo I. El arquitecto, Edwin Lutyens, ha simplificado aun_ su
modelo, eliminando todos los detalles que ¡uzgó superfluos, con el fin de Megar á la. discreción
completa, cuidándose, al mismo tiempo, de la sequedad.
.
Las fachadas Norte y Sur, dan sobre el Sena y
sobre la Calle de las Naciones, y son, sin embargo, muy vistosas, gra.cias á sus t res "bow-windows" -en saliente. Los techos bajos tien.en pequeños piñones regulares. En los ángulos, se ierguen ,esbeltas chimeneas de la.drtllo. Se imagina
tal habita,;ión enmedio de un gran parque, lleno
de prados y boscajes. Se&lt;'ía hermosa destacándose oobre un fondo d,e verdura, en lo alto de una
basta terraza en pendiente, á la que se subiría
pO:r grandes avenidas describiendo ampli .. s curvas. Todo esto le falta, y siu .embargo, en su
destieroo fil borde de un río parisi,ense, el eastiIlo Inglés tiene gran aspecto, visto desde la ribera opuesta, con su silueta, de color y líneas apasibloo, reflejadas -en la. lenta agua.
Hemos dicho que el pabellón de la Gran Bretaña, ha eostado más caro que ninguno otro ele
sus vecinos. Este oo es, en efecto, un ,edificio
engañoso de madero y de ·pasta. Ha sido construído todo, de fierro y &lt;le oemento. Toda la armadura del edificio es metálica. De esta manera oo ha obtenido una incornbustibi1ida.d absoluta.. Más aún, por exceso ele precaución al
mismo tiempo que por refinamiento de corrección, 110 se ha querido que un restaurant ocupe la
planta baja.
Todas estas precauciones fueron motivadas por
el fin á que ,se destinaba el edificio, d!1spuesto en
vista de las recepciones del Príncipe de Gale¡;:,
y por el valor inestimable de las obras de arte de

pintura inglesa que debían llenar sus galerías.
La ent.rada para los visitantes, está sobre la
Calle de las Naciones. A tra,·és del pabellón se
les ha trazado un itinerario que les hace recorrer
todas las salas de ambos pisos, y les lleva después
á una puerta de salida lateral.
.
De un extremo á otro, es aquella una exposición del arte de amueblam:,ento· inglés. En ella
han cooperado las más grandes casas del Reino
Unido. El visitante se pasea. •terdadera.mente en
un castillo priva-do, donde, de la noche á la mañana, podría instalarse y vivir un gran señor. El
estilo moderno y los estilos antiguos, se han repartido los vestíbulos, las galerías, •las recámaras,
las bibliotecas. E,l tono mate de todas las maderas, unifica el conjunto.
Puede decirse que el confort, el estilo y el arte bri,tán'.cos, se encu,entran resumidos, bajo sus
aspeetos más seductores, en este pabellón real.

Matrimonio del Príncipe hereiero de Bélgica.
El día 2 del presente Octubre, se celebró en
Munich, en el palacio real, el · ma.trimonio del
Príncipe Alberto de Bélgica y de la Prirucesa Isabel, duquesa de Baviera.
El Príncipe, que tiene ahora veinticinco añOB,
nació en Bruxelas el 8 de Abril de 1875. Hijo
del Conde de Flandes y nieto de Leopoldo n, es
heredero presunto del trono de Bélgica, por haberse extingu:{lo la desceudencia masculina del
rey actu~l, con la muerte de Leopoldo-Fernanclo, ocurrida en 1869.
La Princesa, nacida en 1876, en Pose-ri.hofen,
es la hija del Karl-Teodoro, &lt;luque de Baviera,
y de María-Josefa, duquesa de Braga.nza.

E-sto empezó en broma y concluyó muy en seno.
Platte el subalterno, que era pobre, tenía un
reloj de 11' aterbrnry, co11 sencilla cadena de cuero.
El coronel poseía también otro Water?nry y
por cadena. un pedaz? ele correa qne hab1a p~rteneciclo á una cadenilla barbada: son las meJores, &lt;:ortas y fuertes.
·
Entre un pedazo ,de correa y una C'adena. de cuero. ha.y poca diferencia, y entre dos relojes de "\Vaterbur~' no hay ninguna.
Todo el mundo en el pueblo cono-cía la cadena del coronel.
N'o era éste jinete, pero le gustaba hac?r ereer
{1 la gente que lo había sido, y forj-,1ba las histor:as m..ís fantásticas, respecto á una$ bridas ele caza, á las cuales, este reBto de cadena había pertenecido.
El coronel era. además, hombre muy religioso.
Subalterno y jefe estaban vistiéndo,e e~ el Círculo, con mm:ha prisa, porque se les hab1a hecho
tarde y, ¡ lo que es la mala sombra!
Los dos relojes, con las cadenas colgando, estaban colocados en un estante que había debajo de
un espejo, ¡ qué de5cuido!
Platte, terminó el primero, cogió un reloj, se
miró al espejo, arregló el nudo de la corbata y salió corriendo.
Cuarenta se~undos después, el coronel hizo exactamente lo mismo que el subalterno había hecho,
y se marcharon ambos, llevando cada cual el reloj
del otro.
Habrán ustedes observado, que muchas gentes
religiosas son profundamente suspicaces, y aparentan-con un objeto puramente místico; cla_ro está-un conocimiento de todas las malas acciones
superior al de impío. Tal vez fueron muy malos
antes de convertirse, pero ele todas suertes, es lo
cierto. que en imputar cosas malas á otros y conYertir en pésimo lo que es en sí inocente, ha.y entre esta buena clase, unos tipos superiores.
El coronel y su esposa, pertenecían á esta especie de seres; pe.ro la mujer era peor que el marido.
Naclie fabricaba el escándalo como ella y por conducto de los criados, con lo que está dicho todo.
Sembró la discordia en casa &lt;le Laplace; evitó
el easamie1lto Ferris-Haughtrey é indujo al joven
Buxton á abandonar en los llanos á su mujer el

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

por la caída del call"l'Uaje y había reconocido la
voz de 1.1_1atte, que por cierto le era simpátco,
cuando ponía á la yegua como un trapo.
Al vede al otro día, le enseñó el reloj y le eontó la historia del dueño. El subalterno movió la
cllbeza, guilló los ojos, y dijo:
-¡ Qué cosa más repugnante! ¡ qué asco de
viejo! j Y eso con sus mojigaterías! Yo enviaría el
reloj á la mujer y pediría explicaciones.
Urs. La.rkyn, pensó por un instante en los Laplace, á qu ienes había conocido cuando creían el
D:DO en el otro, y respondió:
-Se lo enviaré. Creo que le daré un buen rato,
pe.ro,~no lo olvide usted-jamás le diremoo á esa
muje.r la verdad.
Platte sospechó que su reloj debía estar en poder del coronel, y creyó que la devolución, con una.
call'ta a.paciguadom d-e :i\frs. L·a.r kyn, sólo produciría algún disgusto pasajero.
·
La .señora. Larkvn estaba más en lo cierto: sabía
que una gota de ;eneno encont.rarfa teneno muy
apropia&lt;lo para hacer sus efectos en el corazón ele
la coronela .
El reloj. con Ia &lt;:arta, qu,e contenía algunas observa-e.iones respecto á las hor-as de recogerse el coronel, llegó á poder de la mujer de éste, que llo~
ró encerrada en .su cuarto, nüentras pensaba lo
que debía hacer.
Si había alguna mujer bajo la bóveda del cielo
á ]a cual odiara -con santo fervor la coronela, era
s:n duda }frs. Larkyn, mujer frívola que llamaba á
primer año de matrimonio, por lo que Ta pobre la señora del coronel la gata vieja.
señora y el pequeñuelo que tenían, murieron.
La coronefa decía que en l,as rernlaciones alTod-a-5 estas cosas, se recordarán en daño de la guien había tan notable como :Airs. Larkyn. y hacoronela, m:e11tras haya regimientos en el paí5.
cía otras citas ele las escrituras, sobre todo, del AnPero volvamos al coronel y á Platte.
tiguo Testarnen to; pero ella era la únü~a. que se
Ambos, al salir, tomaron caminos diferentes.
atrevía á decir algo contra Larkyn, á la que todos
El coronel fué á comer con dos capellanes, tenían por una mujer muy divertida á la par que
mierntras el subalterno se dirigió ú tomar parte muy honrada.
en un hanquete de muchachos solteros, al cual,
¡Pensar que el coronel, -su m~rido, había esbsiguió una partida de whist.
do sembrando relojes bajo las ventanas de tal per¡ A qué causas obedecen á veces las cosas! Si sonaje y en horas pecaminosas, mezclado esto con
el criado de Platte le hubiera puesto á la yegua lo tarde que había regresado la última noche,
]os a.rr-eos nuevos de camino, los remates de las era . ... .. !
anillas, no hubleran podido, empujados por la acEn este momento de sus reflexiones se levantó
ción de las riendas horadar el cuero del sillín yendo y salió en busca del coronel que lo negó todo
á clavarse en el lomo del animal, cuando el subal- m@os la propiedad del reloj.
terno volvía á su casa á las dos de la mañana, y la
E-Ha le intimaba por la salvación de su alma que
yegua, ni S€ habría. encabritado, ni habría da.do ~ijera 1a verdad; él negó &lt;le nuevo usando dos pauoo huída, ni habría ido á caer dentro de una zan- labras feas, y ante tal cou.ducta, la coronela, conja, volcando el carruaje y enviando á Platte, co- tuvo el aliento por un espacio de tiempo igual al
mo si hubiera sido una pluma, por encima del cer- que un hombre necesitaría para respirar cinco
cadQ de aloes, al parque, admirablemente guarda- veces.
do de Mrs. Larkyn; ni este cuento ,e hubiera esEl discurso que le arrojó des,pués no nos imporcrito jamás.
ta. Fué el de una mujer celosa y por añadidura
Pero la yegua hizo todas esas cosa.s, y mientras vieja y de mejilla~ hundidas. Una profunda desPlatte daba vueltas en el césped como un conejo confianza briHaba en él.
herido, el reloj y la cadena, salieron escapados de
L1egó á decir, que hasta el corazón de los niños
su bolsillo, como Ia espada de un miliciano sale de podí-an los demás hacerlo malo; y el odio rencorola vaina, cnanrlo se ha,ce fuego en un simulacro, so á Mrs. Larkyn y las creencias religiosas del co. y fueron rodando, alumbrados por la luz de la lu- ronel, salieron á relucir.
na, hasta deteneree al pie de una ventana.
Por encima de todo, para agriar más la cosa,
Platte se levantó, metió su pañuelo debajo del estaba el m~ldito reloj, con cadena y iodo, sonansillín, enderezó el carruaje, y prosiguió la mar- :lo en la palma de la mano, seca y temblona, de
cha.
la &amp;eñor,a coronela.
Admiremos ahora los trabajos- de Kismet (el
En aquel momento creo que -experimentó algo
destino). i Ciertas cosas no oenrren dos veces en semejante á las sospechas implacables que semun siglo!
bró en €1 pensamiento dBI viejo La place; algo paAl terminar la comida del coronel con los dos recido á las amarguras de la pobre Miss Haughcapellanes. ,iquél se desabrochó el chaleco y se re- trey, y algo, -en fin, igual al cáncer que devoró el
costó ,sobre la mesa para ec~ar una ~j~da sobre corazón de Bux.ton al ver .:i su iffieliz mujer expialgunas de las nanacionei;: de las Misiones.. La rando.
llave de la cadena, se salió del ojal, y el relo¡ ....
El coronel tartamudeó algunas explicaciones y
el reloj de Platte, se &lt;leslizó trauqui!amente s_obre recordó que su reloj había desaparecido; pero el
la alfombra, donde el criado le hallo á la manana
misterio le iba pareciendo cada vez más grand-e.
siguiente y se le guardó.
L~ mujer gritó y ·rogó alwrna-tivrumente hasta
El coronel se enc1minó después á su casa en buscansarse, y entonces se marchó peooando en los
ca de la. mujercita de su ca.razón; pero el cochemedios de "castigar el duro corazón de su mariro esba.ba borracho y perdió el camino, por lo que, dq,'' lo que traducido á nuestr-a gerga quiere derecrresó
á
una
hora
tan
desusada,
qu~
las
excusas
e
cfr: en los medios de "retorcerle la cola."
que quiS-O dar, ni fueron oídas.
..
.
Profundamente impresionada con la doctrina.
Si Ja coronela hubiera sido una vas1Ja ordma- del pecado origina,l, no podía creer en la aparienr-a llena de ira y destinada. i la destrucción, hacia de las cosas: sabía demasiado y llegaba á saltos
bría sabido, que ·cuando un hombre se retr~sa por
á las más extrañas conclu.siones.
motivos que debe cal]a.r, sus excusas son siempre
Se lo merecía: esto destruia .su existencia, como
originales y conveniente~.
ella
hahía destruido la de Laplace.
Las estúpidas explicac10nes del coronel, prueban
Perdió la fe en el coronel, las sospechas crecieesta verdad.
.
,
ron .
· Admiremos de nuevo las obras ele K1smet.
Acaso-pensaba-había pecado muchas veces
E1 reloj del coronel, que con la mis1~,ª rapi_dez
antes
de que una misericordiosa Provid~ucia huque Platte penetró en el parque, escogio precisabiera
puesto
en las manos de un instrumento tan
mente para detenerse el pie de la v~ntana _de
in.digno
como
Mrs. La.rkyn, las pruebas _d~ la _culLarkyn, y ésta al verle á la manana s1gmente
pa.. ¡ Era un infame, un malvado, un v1eJO hberle reconoció y le recogió.
La noche anterior, haofa oídQ ruido oousado tinQ!

Mrs.

Esto puede parecer muy exagera.do en una mujer casada hacia tantos años, pero ,es un hecho antiquísimo, qu&lt;! 5i uu hombre ó una -mujer, se entretienen con deleite, en pensiar mal tle la,s gentes
que no le.s importa.11 y en esparcir lo que piensan, acaban por .pensar brnb1én mal de los que
les tocan más de cerea, y más les inler-esan.
Hay derecho á pensa r, que el mero incid-ente
ele perclerne un re,loj, es dema,sl-ad-o pequeño y triYial para. produeir tale5 diseucioues, pero otro hecho no menos antiguo, es a.quel de que en la vida,
-como en las carreras de ie·abaHos, lo:; peo-res accidentes acontecen merc-ed á las zanj·as más •pequeñas y á las emp·a]iza(las más baja-s.
Del mismo modo -se vé a,I gunas veces á una
mujer, que en otros tiempos y bajo otros climas,
hubiera siclo una Juna de Arco, a,porrea&lt;la con
todas las mo,les.tia.s propias &lt;le los vulgares quehaceres domésticos; más éste es otro cuento.
La oplnión que había tenido ,si.empre la eoronela, la hacía a hora más desgraciada porque insistí-a
más y más en creer en la villanía de los hombres.
Recordando cuanto había heicho, -era &lt;live-rtido
verla sufrir y contemplar los inútiles esfuerzos
que hacía p-ara. ocultar á la vista de todos sus sufrinüentos; pero en el pueOlo los con'Oci.an riéndose gra;ndemente porque la historia de la pérdid-a
del reloj, había tomado u,n a,specto muy dramático en los fabios de Mrs. Larkyn .
Una ú dos vtce.s Pla.tte, v:•enclo que el coronel
no aclaraba el misterio, dijo á Mrs. La.rkyn qua
la cosa ha.b ía ido demasiado lejos y debía dec irse
á la mujer lo que había pasado.
~Irs. Larkyn frunció los Jabios, s2.cu&lt;lió •lia cabeza
y juró que la co-ronela debía soportar su crGtigo
lo mejor que pudiera . ¡Na die hubiera sospecharlo
que abriga,r a odio tan profm1do una m11jer :frívola!
Platte no hizo nada y poco á poco llegó á ereer,
viendo el sil,e,ncio del coronel, que é~te había corrido aquella noche por terreno vedado y preferf.a sufrir su pen'.tencia, no muy severa Há e-star en
las lenguas de otras g-entes respeclo á sus horas
extraordinarias."
Platte olvidó poeo después todo lo referente á
los relojes y partió del país con su regimiento.
illrs. Larkyri regresó á Inglaterra con su ma.-1Jo,
cuando éste cumplió el tiempo de servicio en la
India, pero no olvidó jamás.
El suba.Jt~rno tuvo razón al decir que la broma había ido demasiado lejos.
Las sospechas y lo trágico de éstas----que nosotros, seres superficfales, no podernos ni ver ni

creer--BStá.n matando á la coronela y hacen desgraciado al coronel.
·
Si cuaJqrriera de elloo lee este cuento, podrá fijarse bien en las enseñanzas qu-e encierra y des· pués besarse los dos y volx-er ,á ser amigos.
·
ShakesP"are alude al placer de ver á un ingeniero hecho trizas por su propia batería; lo que
prueba que los poetas no deberían escribir de lo
que no -en tienden.
-Cualquiera podía haberle dicho que zapadores
y artilleros no son una misma cosa; pero sí, cocl'igiendo la frase, se substituye ingeniero con artillero, la moral viene á ser la misma.

l{udyara J(ip/ing.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL INTESTINO DEL LEVIATHAN.
Con ese rubro, en sus "Miserables," Víctor Rugo hace U.'Da descripción magistral, como ·todas la.-;

suyas, de ese IDWl-Oo subterráneo, todo de brumas
y de sombras, de esa red interior de tubos y canales fangosoo y pestilentes que constituyeron en
otra época el alcantarillado de París. Verdadero
laberinto de Creta, inestr:cable, derruído, á trechos, interrrumpi,do á veC€s por lagos de fango ó
por tembladeras de arena, tortuoso, al capricho de
las curvaturas é inftex:ones de la vía pública; negro "como boca d,e lobo," apenas, de cu.ando en
{;uan&lt;lo, medio alumbra.do por troneras circulare3
que brillan en la obscurida,d como ojos de bwhw
en acecho.
Aquello tenía una vida y una tradidón, una
h:storia y una leyenda. Aquel vasto resumidero
había. sido guarida de bandidos, refugio de perseguidos, asilo de 1niserabl.es. De tiiernpo en tiempo UJI1 cadáver flota.nclo en el fango; eran los restos
de algún bribón ó de algún infeliz muerto de
hambre en aquellas soledades; un ]l'lquetc de harapos medio hundidos en el fango, era un recién
nacido arrojado -al albañal; un destello en un
rin,cón, era un-a joya perd"ifla; un trapo atorado en
una rejilla, el sudar'o de Marat.
En aqueHoo a'lbaiiales había de todo, pero especialmente, de toclo lo malo. La oon.strucción
envenenada por sus propios miasmas, parecía enf~rmiza; transpiraba. eom-0 un tísico, estaba cubierta de manchas como nn leproso y ele escaras
oomo un gangrena&lt;lo. Cuartel general de la peste, de ahí salia &lt;le cuando en cuando, agola ha. ]•arís y volví-a, como el boa, á -dormitar ahito .en $U
tenebroso nido.
Sólo los miseralJles ó los ban&lt;lolcr.os, y á veces
la policía en su busca, 'b ajaban á. aquel antro.
Aquellas tinieblas infectas, aquella atmósfera espesa y envenenada, inspiraban m'.ed-o, y fué hcróica la emipresa de hacer un descenso á ·e~e círrulo del infierno y &lt;le poner orden eu aquel caos. F.,sa
epopeya tuvo su.s héroes y sus mártires; mncho&lt;S
i-ngeni-eros y muchos obreros murieron asfL,iados, sepultados bajo los derrumbes, envenenados
por ]as e:ma~aciones, ahogados, cosa horrible, en
aquel fango miecto.
.
A esos héroes anónimos debe Pa,rís ]a conquista
de su~ albañales, y hoy es un goce, un r¡_:,creo, una
partida de placer, la visita á las -at.argeas. Ningún tourista que se respeta, deja de hacerla. Re
va en grupos alegres y bulliciosos t:omo á Asniéres, á Robinsón 6 á Bougival. Las señoras llevan elegantes sombreros y faldas de secla, los ea.balleros v-an á la ucanotie•·'' y gabanes color d-e
aw~Uana, y se pueblan de alegres carcajadas v ,Je
parloteos sonoros aquellas cavernas antes sombe'.:i-,
y pobladas tan sólo de rumor-es siniestros y de
ec.cis pavorosos.
Las galerías, vastas como naves de templo, estucadas, revestidas de cemento de Portland
prolongan hasta per,derse de vjsta sru; curvas ar~
mon:orns; cordones de lámparas incandescenbes
salpieadas aquí y a1lá de desh1mbrantes Juees de
arco. inundan de claridad todo el recinto; convoyes de barcas movidas ·p or electri cida,d llevan á
los visitantes y se navega. en aguas, ta~to ó m·á.s
limpias que las del Gran Canal. Aquelilo es una
fie-:ta. veneciana.
Placas esmaltad-as ele azul con letras blancas,
indicnn los nombres de las calles, de Ja,s plazas y
avenidas, bajo las cuales se cireula; se oye arriba el 8or-do rmna,r de los carruaj,es y tranVías que
pasan, y atenuado, el zumbido continuo de la
gran co'lmena. En 1m momento da-do se nave~a
entre un Íerrocanil, que pasa encima y el Metropo,] il,ino que circula abajo.
Sie,-uiendo el ananque de la bóveda, á todo lo largo de las galerías, corren tlos tubería3 monstruosas. é la der,.cha la del a,,&lt;TUa del Sena, para el riego ele las ~alles, para el la,vado, etc., y á la izquierda
la del agua de manantial, potable. Corren también
parl\lelamente á ellas haces de cables t~lefónicos y
de h,l,os telegráficos; los tubos de aire ele los relojes
pnenmáticos; íJ.a tubería. -de a~re comprimido para
tra,nsmisión de fuerza motrjz; todo r-Qtulado, numeraJclo, marcado como mercancías en alm-acén ó
como documentos de archivo. Las tomas de agua
están etiquetadas é indican el edificio á que corresponden; .grande• aroos rebajadas y cenadas con

compuertas, son los desagiies suplementarios para
la época &lt;le las grandes !luvias. Jill desarrollo de
las ga,lerías es de mil kilómetros; la distancia de
l'ans á Madrid.
Después de media legua de paseo en liar-ca, lo-s
viaijieros transbordan a un rft,;rrocarril eléctrico,
y continúa la excursión durante med:a legua, aún
tan interesante y curi-osa. como al principio. Luz,
agua limpia, aire respirable y .puro, temperatura
tibia, to,clo esto en el ,i,lbañal ae uua ciudad populosa como París, ,es pwra y simplemente un
p~odigio que no tardaremos en rea1izar en :México.
Expulsar los miasmas, haeer tocar retirada á b
peste, aprovechar la a:targea para cana.Jizar el
agua y la fuerr.,a, transformar en laboratorio de
vid-a y &lt;le aetividad lo que era depósito y foco de
des,compo,sición y de mu,erte, t.ail. es la obra colosal
que se ha re-alizr-ado en ]os a]baña.le-s de París.
Y no es e&amp;0 todo; a.quel1a.s aguas t_¡_ue pa-s-an de
un lado al otro diel Sena, á través de €normes sifones, van después, impregna,d-as d-e i1bono, á vivificar los campos cir,cun vecinos y á fertjlizar los
sembrados. Lo que en la cloaca era piadredumbre, se transforma, en la eamp-:ña, en alimento;
el gen ·1() humano hace de la muerte vida, del
-cieno fruta-s, del miasma perfumes y del lodo flores. El sol, la nube, la tierra, la atmósfera, l:oloboran á esa misterios-a transformación; con el hu•
mor que se segrega y la basura que se tira se "fabrican," taJ pu-ede decirse, el pan que nutre y la
rosa que emibalsam-a, realizándose así el ensueño
ele Vídor Hugo, que deploraba lo-s cientos ele millones que de los albañales d~ París iban á perderse infecundos en el mar, y que quería ver
convertidos al bien del desval ido.
La civilización omnipotente, juega esas burlas al destino; con las miserias humanas, forja
sus grandezas; recoge la mies humarna, riega
con ella un valle, y á poe-0, cosecha. l-a esviga rl~
trigo ;1::ira el hJ.rnbriento ó el rami11ct-e de flore;
para el p~icta.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

LOS DOS HUÉSPEDES.
Ca~ta de una Vandiana.
Desde ,que la ciudad fué tomada, M. Henry se
e~~blec10 en nuestra casa. Se per.eeguía á los Iugitivos, hasta. 1lias puertas de Niort· en las calles
los Marselleses, arrojaban sus arma; y se rendían.
Ya era de noohe, y sin embaro-o no cesaban de
traer p~üüonc-ros á nu·e&amp;tra sah~ baja. M. Htmry
loo ~1to con su bella clemencia de vencedor:
j Aba.JO las armas! ¡ No se os hará mal! Se desarmaron los azules y ee les dejó libres. Yo no pu•
&lt;le menos de hac-e-r notar al joven jefo, esa impru-

Ya acudes á tu cita misteriosa
con el inquieto mar, luna conüante,
y -asoma por las playas de Levante,
host:a de luz, tu cara milagrosa.
En la onda azul, cual nacarada rosa
se abre tu seno c::m pasión de amante,
y dibuja un reguero rutilante
tu pie sobre la espuma en que se posa.
El agua, como un tálamo amor-mio,
te ofrece sus cristales movedizos
donde tiendes tu cuer.oo UumiJ10so.

tdencia eu dejar vagar p-0r los arra.baJes á mi'lcs de
mientras que sus guardias, creyendo su
objeto terminado, no pensaban s:no en retirarse
cada uno á su alojamiento.
-Vos tenéis a.quí, enemigos encarnizados le
,elije. Yo m:1Smo he oido á un subteniente' de
_Marsella, llamado Ripard, júrar que si no os mataba. ,en el campo ~e ha.talla, os asesinaría después,
•del mo&lt;lo que pudiese.
MiB palabras_ pusieron sombría, la frente del jo·ven Jefe, su mirada senci11a de niño tuvo una es•
pecie de admiración t."Omo si preguntase : "Por
•qué. me odia Ripard ?" Después sacudió ese p€ll·
.sa.nuento con un 1ligero movimiento de homhros,
y ordenó dejar libres á los últimos prisi:oneros
·añadiendo:
'
-Es preciso que nosotros probemos á todos estos miserabl-as, que hay máB humanidad en nuestra alma que en la euya.
Terminaba. apenas de hablar, cuando un tumulto se produjo en el umbral de la puerta v
tres soldados v.andiaJJos, pres-entaron en la sala ~
1.m hombre, -con el pelo en -desorden, los ojos in•
:yectados -de sangre, y el rostro descompuesto y
•convulso por el odio.
-Se acaba de ooger á éste bandido con las armas en Ia mano,-clijo uno de los soldaclos.-la
vi-0.a, ln liberbrl. i:e le ha"h'.an concedido. se ,1ki•
~ después volvió á &lt;:ort.a di &amp;tan-ci-a y disparó un
tiro sobre uno de sus libertadores. ~osot.ros le
bomos arrancado la. pistola, bella aquí.
Y uno de los guardias puso el arma soUrc la
mesa.
-A la prisión,--dijo :AL H enry.
Después reprimiéndose, volvió ha-c'.-a el prisio-n.ero.
-¿'l'u nombre?-Je dijo:
Y el otro, lanzándole una. mirada maligna, contestó:
-¡ Ten cuidado! Este nombre va á causarte
miedo, me llamo Ripard.
Yo me estremecí.
M. Henry no se inmutó. Fijó sus ojos en el
marsellés y le dijo sencillamente :
---'-Y bien, füpa.rd, estás libre. ¡Vete!
-No; yo me quedo-replicó el hombre-des&lt;'Onfia&lt;lo, conozc@ la trampa, desarmado, no habré
franqueado el uni bral de la puerta, cuando tus
bandidos me habrán asesinado.
M. Henry le designó el arma depositada sobre
la mesa:
IM,ta11e,s .

. ¡ Allá van en tropel! Son las livianas
hojas con que tejió la primavera
su delicada túnica ligera
donde estampó el Abril flores tempranas.
En espirales cléb'les y vanas
van bailando su danza lastimera,
y parecen llevar en su carrera
ayes de enfermo y d.obles de eam,panas~
Como las hojas por la tierra inerte
van bailando camino de la muerte
buscando su sepulcro en lontananza.

T-a humani&lt;l1fl fl revuelta y c.r.,nfun-dida
h11ila. también, huyendo de· la vida,
hacia la tumba su grotesca dauza .

Salvaaor ~ueaa.

BOCETO
Á MEDIA NOCHE.
Bate el remo con golpe soñoli?IÜO
los cristales purísimos del lago;
en el ramaje misterioso y vago
cuelga su lira el perezoso viento.
Besa el río callado y macilento
las dormidas riberas con halago,
y la fronda -confusa ofrece en pago
desmayado dosel á su e~emento.
Todo duerme; los astros que dedinan,
los torrentes, las selvas, las cascadas,
los mares que en ]as playas se reclinan,
¡ Y allá sobre las tumbas olvidadas,
los sauces melancólicos se inclinan
rlando extrañas y lentas cabezadas!

Ilnye la noche. En el redral umbros()
desgrana el dulce mirlo sus cantares
Y. en los hondos y escuetos platanare~
vierte el Alba su efluvio lumino-so.
. ~orno el .velo de un ángel, vaporoso
g1ron ele mebla envuelve ]os aduar.es
.
'
y rornµen en ]a sierra los pinares
en un hinmo salvaje y estruend-0-Eo.
La luz, que apenas surge, el inv iola.d o
pico de_ intactos hielos baña y dora
con mc1erto fulgor; hierve en el prado
]a -savia, de la mies generadora,
y al céfiro lascivo y perfumaclo
ilefcubre el seno la sonriente Aurora!

josé fiórr¡e;: ugarfe.

, -Y? no tengo ~ino una palabra, por lo demás
he aqu1 tu defelWl: toma tu pistola ..
El marsellés rió bu:r!lonamente.
-¿ Sabes que está cargada?
Por toda respuesta M. Henry ·tomó la pistola y
la tendió á Ripard, quien la deslizó én su cin h{rón. Después, envolviendo de nuevo al j-oven vandeano en su mirada rencorosa, refunfuñó:
-¿ Dónde quieres que vaya.? Las casas rebosan ele gente, los lechos y la paja í-a.ltan, el campo no está seguro; si tú me temes mát.ame, pero
e.s~y muy fatigado y no puedo dar un paso
lniclS .

-Se,,,-dij,o M. Henry.-Hay capitu1ación, no
esta.mes en guerra. Si no tienes á -dónde ir dor. ,
,
'
miras aqm.
Yo teml&gt;lé á la idea de albergar á un huésped
tan peligroso. Encontraba mil objeciones que hacer, hasta afirmar que no había ni una si1la que
ofrererl-e.
-Y bien,-dijo M. Henry,-se acostará en mi
pieza, €1 lecho es grande, dormirernOE: los dos en
él.

LAS BODAS DEL MAR.

Y al ostentar desnuda tus hechizos,
el mar, en un abrazo ternblorow,
columpia el haz de tus :flotantes riz.os.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domi"Dgo 4 de Noviembre de 1900.

La. emoción me dejó muda. El hombre ncs
aOEchaba, mirando el suelo. con los ojos invectados d-e sangre. Hubo un momento de estt{por
que rompió M. Henry, suplicándome tuviese la
bondad de tomftr la vela y g,1iarlo hasta su piesa.
El ma.roo1lé,s tuvo una sonri¡;;a. burlona que me
dejó helado. Pasé delante y subí los escalones. El
c:orazón me latía, la vela vacilaba en mi mano, una
vez en el corred0r, abrí la. única puerta de la pie•
za, entré y d-ejé la luz sobre la chimenea. Yo me
rct-a.rdaba. esperando encontrar la ocasión de disuadir c:n YOZ baja á nuestro huésped, ó de hae;er
a.costar {1 uno de sus hombres en la pieza í) ·)•lr
' menos de!l:armar á Ripard; pero sea que
' 'M.
,o
Henry hubiese olvidado 1a escena de la. pist.ol.1,
sea que se hubie&amp; obstinado en su resoluc'.ón, me
cortó la -p,ilabra eon urui. despedida sin réplica:
-Buenas noches y hasta ma.frana; yo no puedo
más de fatiga .
Y á fin de obligarme á que rne _retirara más
pronto, comenzó á desvestirse.
Salí trastornada y dejé voluntariamente la
puerta entreabierta. Le oí pedir á Ripard, bajo
el pretexto de que I!eposarían más tranquilamen•
te, que cerrase la puerta. La prontitud con que
el hombre obede&lt;Jió, &lt;lando doble vuelta de !,lave
á la cerradura, me hizo estremecer. En la angustia horrible que me oprimía, tuve 1-a idea, de segui r el corredor que conducía á la pieza, subirme
en algún banco, y -espiar por una cla.raboya que
había en lo alto &lt;le la pared. El pudor me retenía, pero no podía sin embargo resolverme á qejar a.sí á nuestro huésped, enti-egado á su poor
Pnem1go. Comuniqué mis temores á varios soldados va.ndeanos, alojados también en la casa,
participaron de mi inquietud, pero ninguno se
atrevió á forzar la consigna, diciendo :

é

-:--Cuando M. Henry manda, se hace lo que él
qmere.
Decidí á uuo de ellos á subir su jergón al corredor, y extenderse junto á la puerta, listo para
forzarla al menor ruido alarmante. Me retiré
entonces, pero muy p&lt;&gt;eo tranquila, y me arrojé sobre mi lecho si n desvestirme.
, Mi insomnio fu~ cruel, y no pudiendo más, vol!1 al_ corredor y v1 que la claraboya aun estaba
ilummada. Aunque la casa permanecía sumergida en un completo silencio, mi ansiedad iué tal,
que coloqué el bancQ contra la pared, me subí y
miré dentro ele la pieza.
M. H enry esta,ba acostado, y dormía ó parecía
dormir; Ripard había colocado la vela sobre la
mesa, cerca de la c1bccera de .la cama y de pie delante del looho, inmóvil contemplaba al joven
vandeano.
Yo no podía ver la expresión de su rostro pues
m~ volvía la espalda. Permaneció así algunos
mrnutos, preguntándose quizás si la seriedad de
éste semblante ta.n puro, no sería una astuc:a, 6
~fectación. La ?ªmisa del jov-en jefe, abierta, deJab~ ver enmed10 ·d e su pecho desnudo, una cademta ele plata y un escapulario obscuro que s~
destacaba sobre -la deslumbradora blancura de la
riel.

M. Henry respiraba len\a,mente con un aliento
calmado _Y regular, los ]a,bios entreabiertos por la
sem1sonrrna de un bello sueño. De pronto noté,
que el brazo derecho de Ripard, caído á lo largo
de su cuerpo y medio oculto por la sombra de la
mesa, se levantaba con una prudente lentitud, y
cua~do su mano apareció en la luz, ví que tenía
la P)stola, y que co1; el dedo sobre el gatillo, la dir:gw recta al cora.zon del dormido.
Me paralicé de horror, mi corazón cesó de latir
un grito de in~e&lt;;ible espanto se ahogó en mi ga.r~
ga,nta. Yo m1raba trastorna.da como -en una fas~inación impotente. de pesadilla. M. Henry sonaba. siempre, sonnendo, el semblante dichoso
imperceptiblemente mecido por el mismo alient¿
dulce, ofreciendo en toda su confiada desnudez,
su pecho blanco y tibio, -al cañón negro y frío que
lo amenazaba.
Fué un minuto atroz; sentí pasar el estremecimiento de la muerte. El hombre guardaba su actitud de asesirno, y el tiro no &amp;cababa de salir Ripard lanzó un profundo suspiro, su mano ~acilante bajó la pistola. Con un movimiento feroz se
v?lvió y se _alejó del lecho. Ví entonces que 'tema una pa.l~d€z espantoea, sus párpados se agitab~~' sacud1~ la cabeza como para arrojar alguna
v1s·ón sa.ngr1enta. Después, sin ruido, dejó su arma robre 1a mesa.
Yo no esperé más, descendí del banco, di apres~irad-amente la vuelta por el corredor y desper-W ~l vendeaJ10 , que roncaba sobre su jergón.
Arriesgándome a todo, le ordené forzar 1-a cerradura, teniendo cuidado de no llamar la
atención del marsellés.
El! soldado sacó un
gran. cuohillo ele su
bolsa, y aunque se pu•
.so fü:rmed~atrunente á
la obra; ésta fué difícil y larga. Por fin la
e J:-radura. cedió, abrí
hruscamente la puerta, p~ro me detuve
en el umbral, sorprendida.
Ripascl se había
acostado junto á M.
H enry, y con la faz
tranquila, el uno al
lado del otro, dormían oo'll el mismo
sueño de niño, el pecho levantado por la
nlisma
reopir.ac~órn
lenta y &lt;lulce; ·con
igual sonrisa en los
1-afoios .....

Cl¡arles Foley.

�Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DOCTOR

en

la €splanaoa oe los Jnválidos.
LAS PROVINCIAS VIEJAS.

Puesto que se ha reconstruído el ·'Viejo Pa• pertenece al pasado; sólo de tiempos relativarfs," ¿por qué cad·a 1HOViil'cia no hab'.·a de estar en mente lejanos, puede hablarse del peinado á la
su reoonsti,tución ·particular d€ntro del recinto María Antouiet::i ó del traje "Directo-río" y el dede la actual Exposición, que tanto perteneee á cora.do á 1-a "Pompadom·," como los signos cara-cterí.sti-cos de una época :::eñala.da en la historia,
la provincia como á París?
Por esta reflexión que re hizo el Comisario Ue· por acontiecimientos senS'acionales íntimamente
nera1, ha sido por Jo que el visitante se ha visto ligadcs con los u5ic,s y costumbr-es de lo-s que virodeado de cons,trucciones •p into,rescas que se han vieron entonces.
Hoy no podríamo'5 señalar para. mús tarde la
erguido sobre la Esplanad" de los Inválidos y
historia de las últique han copiado su forma, su or1rn.n1antación y
ma.sguerra.s, por ejemhasta el sistema de construcc:ón, á monumentos
plo, di&lt;:iendo los paíloca"es.
SJ.allO\$ vestían
tal ó
La Provenza se ha remontado hiBta el tiempo
cual traje: la moda,
&lt;le los romanos, y se le\'anta en colurnna-s corinfuera de paí.rns como
tias de arquitraves desmantelado,s; la Brebni.a ha
China, evoluciona á
t? ..._
ido más lejós aún, en la noche d.e los tiempos, y
r:. -'"..
exhibe un "menhir" auténtico, acompañado ele cada momento.
o-:.·:·
,
toclos los detalles venerables que 1e oo-n vienen .
En -cuantG á los habitantes de esas antiguas
mrnradas han revestido los trajes tradieionales
que el vestido democrático y 1a. blusa de igualdad ha su,plan-tado poco á poeo, y_ que n, ex'sten
ya, sino en el estado de recuerdos. i Pobres trojes nacionales! Ellos
eran a~adables á la
' '
vj•sta y de formas sim,páticas : se jntenta,
cuando, menos, eon'f,~rvar pladogameute
,su recuerdo, y los -colecciona.dores :recoien
ávidamente sus últimos restos. De esta
manera., es como se
perciben algunos fi· r ',., t ,
----, _
·1 ' j
í
gurines pasados ele
moda ,en las vitrinas
de la Exposieión ceni-= ,-1r
tenal de trajes; en fas
secciones de enseñan~. --::'l:¡,..,.:..
za, se ven numeroJ.--¡
sos maniquís· v,esti&lt;los
, t
según los viejos usos.
'
y recons.t.ruíclos así
por fas institutrices,
bajo las recomendaciones del M:iDIÍsterio.
Hay alH, uues, preeiosos
documentos
oue ayuíkrn á recorrlar la vi.da de a-quellos p11eblos.
Tie:mno era c1e fijar
P~tos /últimos re&lt;'uerdos. por.tue ei:tán á
punto die a~aw:n·ecer, loo unos tra&lt;:. los
otl'!oie. -con m1,n r&lt;.:iuirlez
lamenta ble. Desn,e h,í'e mucho tiemno. los
J1ombres han 1·e1111n- ~
ciado iá ]o q11e Re lhm::i. la investüración
del pasado; las m11jeres que habfan conserva.do, currn{lo meno~. los antiguos peinados, les ahañdomrn
más y má"'; el espíritu &lt;le oornfiección reina sobre el mundo
entero.
Y, asi, siempre bajo la influeneia de la
mocl.a, ..en el traje, ra•da vez más capricho~• y sujeta á evo&gt;lueiones casi diarias, es
ya . impasible fijar para. el porvenir una
é p o e a determhrn&lt;la,
partiendo de la fo,..
ma de los trajes. Eso

"'

-- -'.~1

DON PERFECTOAMÉZQUITA.
Nota luctuosa y sensacional ha sido eu los últimos días la muerte del lJ,mo. Sr. Dr. Don Perfecto Améz,q1úta, Obispo de Puebla, cuyas virtu-des y sab1&lt;luria, unámmeme.nte reconocidrui le tenían eapt~des grandes y resp.e tuosas sin{patía,5,
.muy especialmente entre la s0&lt;:iedad angelopolitana, que ha dado muestras del más 0o-raude duelo por la pérdida de su Prelado.
El Sr. Amézqu.ita nació el año de 1835 hizo
-~UB primeros estudios en el Seminario de 'León
rngresó después á la Orden de los Paulinos ;
prévio el noviciado, recibió las órd,enes sa.cerdÜtales el año 1886. En 1876 fué nombrado para
servir el, Cur-~lo de Guimajuato, y en 1880 fué
elevado a la d1gmdad de Obispo de Tabasco al
frente d;, cuya Diócesi permaneció hasta 1897 eu
•que fué removido á la Diócesi de Puebla.
Durante toda su existencia. fué muy querido el
Sr. Obispo Amézqui-ta, por sus virtudes entre las
·que descollaba la caridad y su anhelo por difuu.
&lt;l.ir la instrucción.
Su sentida m11erte acaeció el día 27 del pasá-do Octubre y fué motivo de las más crrandes demostraciones de pública condolencia.º Se sabía
·que el ilustre Prelaidlo había muerto en la mayor
_pobreza, y sin duda esto fué causa ru, que la Colom~ francesa de Puebla, por una parte, y varios
parbculares por otra, solidtaran el honor de correr con los gastos de la inhumación del ca.dá-ver, proposición que el Cabildo angelo']Jolitauo
.agradeció, pero no creyó prudente aceptar.
El cadáver d-espués de embalsamado, se expu.so al públi,,o durante tres días, y los funeráles se
verificaron con tc;da solemnidad el día 31 del pa.sado en el Panteón Francés.
La Catedral de Puebla.

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_,-.·;;.--

Desfile del Cortejo.- Apuntesdel natural por nues irodlbujante.

La capilla Ardlente.-Apuntes d el natural por nuestro dibujante.

Desflle ante el cadli.ver.-Aput!.tes del natural por nuestro dlbujantl,

El C,_tafalco,-Apuntcs del catural por nuestro dibujante.

�Domingo 4 de X oviembre de 1900.

EL MUNDO ILl:-STR.'1.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

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Panteón de Dolores. Lot.e de la Colonia Italiana.

Panteón de Dolores.-Monumento al Sr. Eebastl.An Lerdo de Teja.da

EL ÚLTIMO 2 DE NOVlEMBRE.
La nrnYor parte de los habitantes de esta. MetróPoli, ~iguiendo trad!ci-0,nal co.5tumbre, visitaron el viernes últim o, las necrópolis do·nde duermen sueúo eterno los séres 111;ís queridos.
Lo ..: sepulrrof, monumentos y capilla.5, cubiertos d-e ceras y de flores, ofr~ían as.pecto lm po-

Panteón Francés. Monu.tnento al Sr. Manuel Velasco

Panteón de Dolorea,-Monumento A Doña Leona Vicario.

niente, y ]a multirnd reL·orriendo fa_:; ca1Iejuclas

formadas por \o.s ár boles de los panteones, se eletenia ante 1-a~ tu rnlras de los clenclo,;-: para c-orn;;agrarles un rec-uenlo y d.epos:tar una ofrenda . demc~tra.clón del c-arül o que no pned,e clest.rnir Ja

m uerte.
En el Panteón ele Dolor€-S fné donde eonc-n·r rló mayor número ele per5ona~. entrndemos que
por ser el que más c-acláveres gtrnrda hajo 5-U extenso terreno : pero también ¡:¡umientó la afluencia de visitantes, el het·ho de habers-e lnang-urado
en el -día á q11-e no:: referimo5. el :;:.enicio eléctrico
de lJ'anvía.s que llegan al Panteón .
Nuestros grabados representan los más artís-

mero que llamaba la atención era el dec.'Ora&lt;lo seYero de la capilla expiiitoria, do nde durante todo el día. los saeerdotes católicos estuüeron entonando responsos, y en la mañana oficiando en
sufragio por los difuntos.
Entre los departamentos más adornados, era
de lo mejor, la Ro tonda de los H ombres Ilustres. curas tumbas v mon umen to3 e!-t.aban eubiertos C-on multitud~ ele corona¡;:. de arnlorio, porcela na y fl ores naturale:&lt;. En alj!uno.s- monumentos e1 adorno se completó con hate.;; de ban deras nacionales. plegadas con c-re.3-pon es negros.
En el lote de los defensores de la Pat.r'a de
1846 á 1847', también se veían numerosas ("()fOnaf:. ~· en lo.s listones que las sujetaban sen1,idí81mas insrriptiones.
Los sepulcros &lt;le Don Gabino Barreda, &lt;le los
poetas A2"ustín F. Cuenca y Manuel Aenña., el il-el
Yate Guillermo Prieto y en general todo~ los del
lote de primera das-e, estuvieron adornados, algunos con tanta sencillez como buen gnsto.
El Panteón francés también se Yió muy concnrrido por lo más distinguido ele la co1onü1: y Jas
re~petables farniFas mexicanas qne han deposifado en aqueHa necrópolis los restos de. sus &lt;lc11,lo,;.
En la magnífica capilla con que cuenta el Pan-

~Panteón Espaiiol. Cai,ma de la famllla Mora.

teón, se ,,erificaron sin int.errupeión, las preces
acostumbradas y ca5i sin excepción todos los sepulcros estaban ad ornados., prevaleciendo en el
adorno las toronas de flores natural-e5, ent re las
cuales vimos verdaderas obras d,e arte.
En el humilde Panteón de la Piedad, inmediato al anterior, cambia ba ,el aspecto: los visiiantes en su mayoría de la clase popular, se entregaban enmedio ele sus recuerdos á la acostumbrada verbena: pero sea por el buen servicio de
la polida ó porque aunque sea. paulatinamente
vamos mejoranc\o en moralidad, debemos decir
que no se registraron en este afio, los desórdenes
y delitos de que en otros años ha dado cuenta la
prensa de infonnación.
El Penteón Esp-añol fué visitado desde las primeras h oras de la mal1'811a por infinidad de per.sonas, y también 103 sepukros estaban adornados
casi en su totalidad.

Rico en ornamentat:ión v muy visita&lt;lo íué el
panteón que se e:nc:uentra ~n ffi¡¡· cumbrer: del Tepeya&lt;·, donde también hay algunos m11erto~ ilniitres.
En un terreno alejado de la Yilla, está el panteón general de la poblaei6n . y tmnUién allí ha bfo. muchas tumOOs adornru.ln1::.
Aquí se tuvo especial t:nida&lt;lo. de qne i.o~ doliente::.:, no introdujeran fr11ta~ ó comidaB d.entro
del pantA?-On, á fin cle no dar el e~pedJ1,cuilo poco
ed:ifkante de ver á los vivos c-mniendo ó embrfagánd•o~ . jnnto á la"' tumba s de los muerto-:.
~Iuy poco concurrido se veía e1 panteón de San
Fernando. No ob:.,tante. hubo un mome-nto. de
las diez á las onc-e de la mañanfl.. en que -:.e vió
ün,adido por los curiosos qn,e se agru paban, la
maYoría. de el1of-. en
reciedor ele la tumba
del iran patricio D .
Benito J uárez, la mejor sin dif.':ptita. J:e e-:e
pant.eón. Pero pasada
es:a hora. los pasillo¡;¡
se veían con por•a
gente: ,, aquí y aJlí,
u n o qu,e otro -cirio de
pálida llama.

La tumba ele Alejandro Garrido. es la
que más aclorno-s 1neía: var ias (oronas de
gardenias. cuatro cirios encendidoB, anchas franja~ de trrspón. La tumba ele
Juan Y0lle, tenía una
corona. de siE&gt;mprevin
y Y ario-. -cirio~: v la
{lel Oenernl Mártín
Ca:t"nera, una corona.

f

Al frente del seprnl-01·0 del ,·entedor
de Puebla. alguien c-olocó una c,-orona de
laurel. Al lado. la
tnrn ba ele Comm1for t.
]neía. cn-atro c-orona;;
de gardenia-., una, eh
cada. esquina . Las demás, solas Y trist e.:.,
sin un reCuerdo: Y
nllá en el fondo de ui1
patio, abm1donacla v
va.da. la que guardó
los rf'Stos de 1Iira&gt;món .

f

Panteón FBpafiol. Monumento
al Br. Manqel Olage.

Llegada ele] primer tren ell!ctrico al Panteón de Dolores.

ti,cos y modernos monmnentos que se han lern1:tado en los distintos panteones, y entre los anh&lt;ruos damos á la estampa el erigido sobre la
Jumba del Sr. Lic. Don Sebasti.ín Lerdo de Tejada, tanto porque aun en~re los modernos continúa. siendo uno, t1.e los ,nrn..s- notables. l'omo porque en la publicación que de él hicimos hace
alcrunos año:-. resnltó imperfecto.
~Al penetrar en el Panteón de Dolores, lo pri-

1

.,..

Pant:eón :Espafiol. llonumento al Sr.
Teodoro Alanls
Panreón Espatlol. Monumento á. Don' l'edro
.
Norltga.

Panteón Español. :Monumento á. los Sres. J&lt;ll!é y Jaime
Pulg y Konmany.

Panteón Francél!I. Monumento á la Sra. Leonor
Verdugo y 1itOS1.a.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

Domingo 4 de Noviembre Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

TIPOS EXOTICOS.

NOVIE~;fBRE

EN LA EXPOSICIÓN DE PARÍS.

ENTRE LAS TUMBAS.-HIJA Y ESPOSA.
1'-fañanas

tr:,i,tes, tard'M melancólica¡.:,

soh""S

amarillentos de enferma luz, ráfagas de vi-cnto
que suspiran ail pa,•::.:1r arrastrando ilas hojas
muertas ,que iueron la pompa del V ,e rano, no:-talgias de tumbas, languid-e&lt;.!es de almas, flores
de recuerdo 11ena.s ele llanto, crespones fúnebre~,
parpadeo doloro~o de cirios, angustia infinita ele

)foviemüre es el mes de las lágrima.s, el mes
de los recuerdos.

Por las angostas veredas de los panteones, forma.das con esbeltós pinos y fúnebres cipreses

ahora apenas de lejos, perdidos entre el polvo y
en ,el ruido.
'l.1oclos 'Be -apresuraron entonces deseosos de estar listos el día de la apertura, 'tra·bajando con
amor para prepa:,:ar una inslai1a-c:&gt;ón q1,I) ,hlacía
enton-ees su orguJl]o y que es ahora. oonoci.da ha-sta
la saciedad : no se hubiera hecho ni á cambio d·e
un imperio, dejar á los ,exposito;es la. sección de
que -ahora. se es&lt;t.:.apan bajo cualquier pretexto, íelrnes de d~sfr_ntar de un momento, de reposo.
Esta. as1clmdad, te-nía un excelente aspecto bajo el punto ,de vista pintore,eo : d~jaba á todos
a_quellos md1genas, ido-s á París, de los cuatro
rmeone~ del nniver.20,. -ese carácter particular y
tan diehca.do, ew especie de perfume de exotismo
tan liger:o, que ::e va pronto al -contacto ·de un'Zl.
civiilización diferente, como Ja cáscara ele ]as fru tas maduras.
. Los indígena,;; que, entonces, parecían exteriorizarse
má,s y haber continuad'o más "allá"
.
' eran '
ciertamente, los Tonkineses. P,eiimaneeian horas

da. en el Ocaso, y algunos- girones de .aon~bra _se
ihan prendiendo de los árboles de aquel silenc10-

. Ant"-5 die qu€ la Exposic'ón d~ Parí s se hubiera
~1sto mvadida por esa.s ilarg-as c-ara,vanas de extra,nJer?s. que andaban con el cueno, tendido, activos
Y av1-dos die v,er; antes d•e qu.s todos esos buen os burg-ueEJes de rc,strbs al egr~s y sorprendidos

so paraje.
Junto á una tumba muy humilde que "' acababa de cerrar y sobre la que había algunas flores sin marchitarse aún, mudos y consternados
estaban dos hombres, como .si espera5en que alo-una. voz brotada del sepulcro les dijera: ··; Adiós!

fDejadme sola, que la. noche se acerca!"'
Uno de ell-Os, anciano ya, permanecía &amp;entado
en e} suelo en actitud conmovedora y fijos los
ojos en aquella tierra ingrata que cubría para
Fiempre el ca.dáver de su hija: el otro, que era
joven, estaba de pie, con el semblante demudado v la cabeza baja. ¿ Pensaba en algo? Tal
yez ~no. Ilay veces en que el alma, acometida
por fieros dolores, se adormeoe ·l cierra sus alas;
momentos que ha.c en traspasar á. la imaginación
más a1lá de la locura, para 11lev·arla de nuevo al
engrane de la razón.
Quizá en esa actitud, en ese s]encio había ence1Tado el poema más dulce del adiós; adiós que tras-pasando loo límites del sepulcro, iba á resonar en
los oídos de la muerta, para volver tornado en
est:a palabra: ¡ hasta la vista!
-¡ Vámonos !-dijo de pronto el anciano lenmtándose,-no tardaremos en v-olver .. ¡ adiós,
hija de mi alma, corazón mío!
_JSí, vM}ronos,-eonrt:ef.tó el joven, ico~endo
nua flor de encima del sepulcro de su esposa.la. noche del martirio noo espera.
Amboo cruzaron sollozando por !,is angOBtas
y{eredas tliel :panteón, m-iientras 1laa SOm.bras ,se
prendían de los altos ei,pres€8 y las ráfagas de
Xoviernbrc enion.aba.n el monótono ''im,iserere'"'
de los ,difuntos, al chocar contra los mausoleos.

Ferr¡ar¡?Jo Celada.
corazones, rnej illas ,surcadas por la.s lágrimas,
,manos blancas de vírgenes -que riegan pétalos
sobre lais 1osas de las tumbas y se oprimen castamente alzadas hacia el ,cielo ,en actitud de oraci·ón, cabezas pálidas de ancianos, reclinada.a so-lire los mármoles fríos envueltos en crespones,
olor acre de flores de la última estación, cortadas
por la mano del e-,1ríño y derramadas oomo un
tributo en los cernenterim .... es Noviembre.
Cuando 1lega este mes &lt;l'e mel.:u1Colías, el alma
,pensa.tiva se s:enta á. contemplar en las ruinas del
µ,asado, el silencio de las eternidades y el corazón sobrecogido de angustia, golpea su -cárce,l de
&lt;lolore&amp; ,co,n acelerados ecos.
Noviembre -es la -semblanza de la muerte en
pre.~ncia de la vida.
Pnsa envuelto en un torbellino de hoja.s secas,
d~ lianas marchitas, de 'Perfumes débiles y de
pluma.s de nidoB, arrancadas del manto policromo
de Filomela.
Hace llorar con su aliento frío el cordajo de
los grbolcs enfermos, que como empolvadas Eras
les dicen adiós á las risueñas rordes del Estío.
Parvadas de tórlola.s silvestres, vestidas de
oonicientas plttm&amp;S, bajan de las cañadas silenciosas á p'.-cotear el amarillo rastrojo, que en pequeños haces, eay&amp; ~egado ~JO!l' las ráfagas d.e
Otoño, en los angostos surcoo.
El perezoso buey, que se detiene para. contemplar las sombras de las nubes que pasan por la
tierra, bajo la aNliente resolailll, d€Stroza á su
paso los varejones del "acahuatl," llenos de flores amarillas.
Las tórtolas saltan de uno á otro surco. ha•
cien-do un ruido de alas (1ue imita el iru-frú de
hi seda, y los insectos, cantan con agudo zumbido
la indolencia de la siesta .
Lo,.,;; arroyos, cuyas agua.8 turbias y polvosas
han disminuido, parecen detener sus corrientes,
y una que otra onda, va á romperse contra los
pedruscos, vistiéndolos ele un salpique de espumas.

que. elevan. sus copas a.l cielo: -&lt;:ruzan ~mlutados
cortejos -d,e sér..:..s triste.-;, que vian buscando en·
tre los húmedos cannellones el peda;cito de tierra
bajo el cual duermen el sueiio eterno los qu,e eu
la. cárcel de la vida, sac-rarnen.t,aron con ellos sus

afecciones íntimas.
LM tumbas están d.e luto ·y las alm-as oprirnida-s 1:rajo el peso de la desoh1&lt;.•i6n.
Por a.quí se ve á una enlutaUa orar de rodillas
cerca del s·epulcro rl.e su ei;po:,o y enjugarse la.s
lágrimas con (;&gt;l blanc-o p~11-rnel.o: en esa otra
tumba sembrada de siempre~\~ivas y margaritas,
está un jov,e-n pálitlo. apoyada ht &lt;:-a.hcza en las
mano.;; y con la mirad11. fija. en el lugar que guar•
da los- despojos de la que fué la compañera de su
vida: má.ó:! allá á un triste an ci-ano que corta el
pábilo de los -&lt;:irios con su mano trémula y recoge laf: gotas de ce ra que caen como lágrimas congeladas sohre loo blandones. E¡;:t,e sér no tiene
familia; todos los su_v1..~ duermen en el seno de
la. muerte.
¿ Y las tumbas de lo~ pohi'es? ..... ¡ah! .... .
¡ pa.ra ellos no hay más que lágrimas, lá.grimaa
arrancadas de los corazone,s que los aman!
Un hombre 1&gt;enootivo bu~a con ávidos ojos,
entre ese hacina.mientio de tumba.-; anónim-a.s, el
sepulcro &lt;l-e un hijo qu,e era su corazón. y no haUúndolo, riega las flores de su t.ernura sobre todas ellas. La coquita que mora en ese recinto,
con: gemidora. voz parece deei rle: gracias.

OprimiOo el eorazón por la -angustia y llenos
los ojos _de lágrimas, buscaba la otra. tarde con
pago lent.o, la i,imorada tnmha de un sér amado por mí, á quien dcho una profunda gratitud.
A mi paro •·.mcontraba semblantes pálidos, ojos
llorosos. ojems azul-es -y cabezas pensativa.s.
De pronto me detuve á contem1)lar una esce•
na muda. q11e consternó mi espíritu.
La luz de la tarde comenzaba á caer desfallecí-

11f

-~

1

('

,.,)
J

~_;,
Albana.is.

Inalgenas de Han vi I Tonkiu.)

tle t,c1m::lfa imagen, de~cnbriendo sus die11lc.:, Lwaclos -ele esmalte, en una sonrli-:,a. Je l":&gt;'Iltisfacción no
&lt;ljsimulada_. _La pequeña hija., Tan, -con su jmpaCJente act1v1d1\'Cl y sorprendida del nuevo deco-

hubieran esparcido un rpo.co por doquiera los papeles gra~rcsos d,e su~ frugal-es almucrzo.s, había,
en aquel vasto recinto, en qu-e se agita ahora una
muchedumbre inquite,ta, abigarraJa, cubierta d,c
polvo y ruid osa, inst,ante.s ver1laderamente llenos
ele sorpresas y de encanto. Antes de ese período
die fiebre, qu-e -es uno de los caractere--s ele una
exposición que ha tenid-:'.J&gt; éxito, hubo un período
de preparacjón más íntimo, en que eil paseant,e
se veía más á sus anehae, y en el qu·e que el paseo
cómodo y sin obstáculos era aún posible: era éste
el momen to en que, á travéi-: -cJ,a los ál'bolcs, revestidos apenas de la primavera, r,e veía. salir ele la
tierra la biv1rra arquitectura &lt;l,e los palacios : el
recibimiento que se en-eoniraha ele parte de los
expositoTee y de los "desgrn.riu-d-as concesionarios"
llenos aún de -esperanza y -de ilusiones, ern muy
afable y cordil!,l. Los que han visto bien los objetos expuestos, los han vi~to en esa époea : entre
las cajas medio abiertas, entr,e las hebras de he110 ele los empaques y los papeles de -sed-a arrugaclm•, se podi-an admirar de ce.rea las lacas ele la
China, las delimdos estatuitas de Sajonia, todos
esos bibelats llen es d-e finura quB se perciben

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
:

CASA ED. PINAUD.
"C"n,o de los más encantadores atractivos de la
Se?c10n d€ Perfumería en la Exposición de 1900,
fue, s:guramen~, el Mu.seo Centennal de la Perfumer1a, orgamzado por la casa PIN A UD.
Esta casa, que va había obtenido un GRAN
PRE1IIO en la Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nombrad~ miembro de la Comisión de admisióu é instalación, y además de esto, miembro del J uradc&gt;
de los Prem10s.
,Es~as disti?ciones no extrañarán á nadie en el
publico_ mexicano, que conoce tan generalmente
y aprecia _á tau justo título, la afamada marca il.e
Perfumena PINAUD.

I~~-

;

;

·',

Una mujer de Argel.

enteras, en cuclillas, pintando, con una lentitud
y una mi.nuc:osi-dad enteramente orientales, complica.dos réclames á la puerita de sus puestos:
atento.a, como un niño aplica.do, siguiendo las cur•
Yas trazadas. por el pincel que cargaban de tinta
de tiempo en tiempo, sin ·levantar los ojos ele su
labor, repre-s-entaban los combates terribles de
un genio de cráneo descubierto, de larga barba
~egra; cuando tePminaban, contemplaban un
mstante aquella escena trágica -eo11 una mirada
]lena de ensucll.o, y se volvían hacia el visit-:mte
quC:'_, si!ent·ir ~o, les había seguido en l,1 cr,:,:ació~

raclo que le rodeaba, d:-scurr:-a al red'edo-r ,de su
pa:dre, y se atrevía poco á poco, hasta tocur el
bastón de_) visitante absorte. en ver el trabajo del
pmtor: si, por -azar, se sentí-a observada, le\'antaba ~us pequeños -0jillos maliciosos,_ cor:rie_ndo
despues á arrugar su turbante ·azul contra el seno
&lt;le su madre, ocupa:da en otra. tarea. Los ho1nbrcs
SO·?- tíi~ü&lt;los, poc~ habladores; .sus mujer~ parocen
mas bien su bestia de carga, que su compañera .
Igualm-ente las Chinas, que .en s u pafs €on por
l? gen~i:31 tratadas sin mira.miento y casi -sin c-0ns1&lt;lerac10n, se encontraban allí enteramente sorprenJdidas de verse, siendo objeto d,e atenciones y
de delicadezas de tod•as clases : aquella. amenidad
no. les dejaba., por otra parte, enteramente tran quilas, y era verdailerarnente curifü,o- verlas saltar

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· ! 1 1.,·'
lr'' _1'11(,r'

. ¡ 1) ...

1

,.; ,

Un egipcio y una mujer del Sudan.

•

Sef1orlta japoneEa,

Joven chino.

�Domi11g-o 4 de Noviembre_ de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dom.i!ngo 4 de _Nov_iembre &lt;1€ 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

LA
I

habían enc011trado en su eorazón el eco tierno de
entonces.

Aquella es.cena, presenciad-a por el pobre mncha~ho d·esde un rincón del salonci11o como un
'CUr10so, ni siquiera como un comparsa en el coro
elegantes que rod~aban ~ la d'.va, él, que
tema po-r derecho propio opción á un primer
puest,o; ,aquel acto de la petición á sus apasionaclos Y a.cfo,rat~ •res de una limosna para los pobres

Por el pronto sólo había conseguido una promesa. Ella seguía quer~éndole; esperaría á que
se labrara ur;.a posición. Como él, creí-a en el
po•r venir. Cuando el joven, f'n uu día de sn sa.uto, J-a regaló una cajita de e-edro de fina labor Rena.cimiento, que 1a diva destinó desde luego á

?.e

SJ!dados de Dahomey.

6ohre sus ,pies pequ·eños y contrahechos entre las
rnoos del restanmnt, arpoyándose ligeramente en-el
monlante de una puerta, -en ,el respaldo de un siJ!ón ó e n la espaJ!da de un parroquiano á quien
conocían ,corno muy &lt;lulce: tenían algo del aire de
pájaros curi,osos y asustadizos, adefa.ntándose con
gestos m1\dos y huyerndo temerosas, si se habla.ha
alto c1el·an!Je de ell-as, ó ,e hacía un gesto brusco.
Las -comid-a.s de los si!'vientes chinos presentaban un rincón de exoiismo verdaderamente
cur:oso, cua,ndo, .sin acostumbrarse aún a:l confort
de un servicio á la -europe-a, comían todos sentados a,l redeaor de una mis-ma mesa, pinchando con
destrez.a por el rextremo de sus bastoncillos el arror,r,
e n lftg-ua, ó los µequeños trozos de carne, en los
platillos dispuestos entre ellos. Al lado de loo
ohinos d-c un•a clase inferior, había otl'IOS más
ilustradoo, d:iscípulos, en su mayor parte, de las
escuela.~ de los misioneros, establecidos comerciantes ó cjcrcjendo cualquiera profesión libre: uno
:de ello.~, por ejemplo, aiompañado de su hijo, joven
mozo, de rostro inteligente y alerta, sirviendo de
intér¡.iret&lt;J ali alrruira.n-te Oombet, con,'taudo con
verdadero orgullo sus reladonee con el glorioso
marino francés.

U.a1'.estudiantina española..

los tunecinos, d-c los egipcios más ó menos auténhos. La exposición de 1889, con su calle del
Cairo, &lt;le 111idosa memoria, ha arrojad(!, en efecto, el más absoluto descrédito sobre es&amp;. cateo-o~
ría de indígenas: por otra parte, se ha visto ~acer en prov~n~ias, en Pads y aun en el extranjero, establecimientos de más ó menos categoría,
que han matado todo 1,o que podian tener de interesantes las danzas de aquel!,os países. No se en-

..

j

•••
Pero sí es relativamente fácil evocar los países
l ejano5, oonversarndio con los a.siáticos más rebeldes á la civilización y más fuertemente inibuí:dos
de las t'radíiciones, de las ideas, &lt;le las costumbres
de sus antepasados, la ilusión es imposible y se
hace nula e n aq'llella oto,. parte de la Exposición
consagra&lt;la á las exhibiciones de los argelinos, de

----

Ex,posición, arrastran sus sandalias ipor todas partes.
·
Entre los niños, qrne representan ciertamente la
parte más graciosa &lt;le la Expooi&lt;::ión aietual, hay
uno particularmente hermoso, hacia el cual se
vuelven todos los ojos de las madres al descender
de las penidientes del Trocadero en medio ile la
troupe de los actores Indo-chinos, señores de dinel'O y vesti,d,o,s con trajes sonoros: es éste Wynkah,
el de los grandes ojos a-terciopelados, tan dulces!
- rriene siete afi.os y toca el tamboril mientras que
la pequeña Cléo de M:eróde inclina gradosamen1.e su pequeña cabeza fina, bajo el aJto peinado
pnutiagudo y hace ondular su flexible talle en el
oorselebe id~ meta!l, en que ee ,apoyan sus d-0s
manos afiladas: es curioso en ton-ces comparar loo
ojos de la danzante, velados de languidez, con los
ojos enteramente abiertos del joven Indio.
En otro lugar, al compás de •pan-deroo y al
claqueteo de las castañuelas, se agi•ta una danza
española, una -pareja de Majos, que agi,t,an los
brazos armoniosamente y llegan aun á iacoonpaña.:rse elloo mismos, al son de alguna entusiasta
c-anción.
Si .es ,posible r,e,c,orrer en unas cuantas horas to~
dos loo países del mundo, de antípoda á antipoda,
la presente Exposición ha realizado este sortilegio,
trayendo el colorido y eará~ter de las naciones
más lejanas.

.)

Iudtgenas del Senegal.

cuentra, en todos estos restaurants ó cafés moros,
sino espectáculos de fiestas fortlneas 6 "rnusichalls" de provincia. De la misma manera, entre
los mercaderes, no se en,c uentran, sa!lvo raras excepciones, sino estas figuras de judíos con turbantes, que todo el a,10 y fuera de loo tiempos de la

Hombre del Cáucaso.

DIVA.

Ballarlne&amp; espafioles.

Mujer del Cantón de Scheuitz.

,. &lt;

..\

•·f
\

('

1-,..

'

~~~

ble. Prendas de ropa sacadas sin duda para llevarse, abandona,das después; cajones entreabiertoo. La
mesa. de e5cribir, un lindo mueble barroco, tenía
la llave puesta. i Abandono terrible en la precipitación de la marcha! Con mano impaciente alzó la
tapa en forma -de pupitre, y apareció ante -sus ojos
lo primero su cajita Renac:miento, regala&lt;la en
una fecha dicho.sa. Ya sabía que encerraba sns
cartas. La abrió, sin embargo, maquinalmente, y
en el acto se persuadió de qne no era de su letr,1.
ni de su papel el paqnetilo, liado con una cinto
grana.
. ¡ Oh, Dios mío! Leyó una carta, y pálido, con
OJOS de loco, se qu.edó un lnstante convertido en
u~a. estatu'.:1, dud,an.do de la veracidad de sus pupilas. Después tomó otra, y una seQllnda
luerro
O
' doi tas t.odas. Cuando oonduyó, senº'
Yt' f ne'd evor~n
1a en su ::er en ero algo parecido á la muerte.
Era una corresponden~a a:moroea, sostenida con
u~1 gran duque ruso. Las primeras epístolas ten.1an fecha de, rlm años atl'lls, las últimas muy reciente. En estas el ausente la 1lramaba con un
gri~o de pasión: "¡Ven, ó me muero!" ¡Ah. \a
perJn-ral j Y le había escucha.do á él á la vez . hacien-do fl.orec-er sus ilusiones, puras flor-es &lt;le' az·1har &lt;lestinadias á secarse en seguida.! ¿ Por qué
m€ntir1e? ?. Por qué no confesarle la v,erdad?
Escuehó ruido de pasos á sus espaldas. Guardó
las carta.s, cerró la mesa, y la coci-nern. apareció
en_ la. estaneia, dándole un sobre dejado por la.
senonta antes de irse. Allí estaba la confesión
escueta, casi borrada por las lágrimas; la petición
desesperada de perdón por no haberle declarNlo
~ue no le 'Pertenecí,a; la. notieia de que marchaba
a. Mo~ou .ª d~sposarse con un oficial de la guardw, a quien. idolatraba, y al que debía palabra
d€ rnatrimomo. El pobre tallista acabó la lectura y permaneció desolado y sin aliento. La ta,rdía .d-eclaración cafa sobre &gt;SU cabeza como el rav-0,
que no es esperado nunca y mata de improviso.

III
labr:cgos arrollados p-or la inundación-una ca~iú1:irofe •completa, varias aldeas deshechas. una
yega convertida en un pantano, quién sabe los
ahogado,.1,-t11ro el valor -de una revelación para
el artista, lué un relámpago que ilumina un
ab'ismo de pronto €n la noche obscura.
rrotlo e.l mundo sabía. que !a diva se retiral:ra
de la esceua, d-el teatro, que caraba .con aquel paisano -suyo, un tallista el-e gran ponenir, un Berruguete presunto. como le llamaba el cronista
&lt;l·e un periódico diario. Cuando se presentó ante
los abona.dos, la mano tendicl,a, con su.. figura suave y ~]larda, la excla.maieión g,eneral estalló:
"¡ Uftecl no podía despe-dir::e de otro modo:
ejeecicndo la caridad! ¡ El hada ele la cornpaf-ión!'' "¿ Con que defin:tivamente deja usted
huérfano el arte? ¡ La eslr;,lla más brillante del
cielo líric-0, que palicforer· Y ella. respondí"H sonrtendo, oon cierta melancolí-ri en .el acento: "¡ Oh,
sí! ¡Me retiro lt mi casita!.¡La gloria es un sol que
alumbra, pero no calienta, y que da frío al
fin! ..... "
Al joven no es-ca.pó este dejo: ·oe tristeza, pero
tenía la palabra solemne de la diva, recordaba la
cohvicejón firme de su promesa. El poseía fe en
el pofvenir; con el buril en la mano sentíase capaz de crearse una poúc'.,ó n; trabajaría para los
do.s, abriría.se camino. Ella 110 necesitaba eeguir
cantando, pertenecienclio, al público, ·en una_ ~xistencia tan •gitada y turbulenta. La. tranqu1]1dad
del hogar, el amor satisfecho en un rincón, valen
más que los aplamo.s de los "dilettanti". en masa
anebatados por el entusi-ai;mo_. . Pronto iba á r~alizar su i1usi6n suprema, aear1crnd-a. desde los drns
1.risles en que, alejada ele la ciudad natal por
consejos ele un profesor de música apa~10na.do de
sn voz y augurador de un futuro de nqueza, s-ecrnfa su carrera -artística µor los telegramas trans;;,iti&lt;fos á los periódicos de la loca,Jidad: Por fortuna había hallado á su -antigua novia prop1e1a
á su~ proyectos; sus frases deso1acla.s de cariño

santuario de sus cartas, le auguró triunios brillantes en su carrera cuando fuera conocido. Al
cabo, mostrada alguna otra obra á sus· adoradores,
recihió un encargo de sillería en la que hizo maravi1las. Llegó así á poder reunir algunos miles
de reales. rero á cada jn,d,ioación .suya, la diva
oponía una du1oe resistencia. Todavía era pronto. ~ad-a de construir ,sobre arena movediza .
Fl p 1azo ele la formal palabra irnpú.isorn al fin,
y Jle!!Ó aqu.ella noch e de la petición de limosna
para ]os inundadio-s. Hi Esa ...es la nmdalgin del
te:1tro, qu.e cle-=aparecerá &lt;-'On el tiempo!" pen.só el
t::ilfoda procurando deglutir la nrnla 1mpre~ión
c1rnrsada en su [mimo po-r la tristeza de sn prcmetida.

II
Fl de~cnbrirn'ento resultó
bruhtl, de golpe, bruscamente,
un h8.,{'ha:li0. Fué á los dos
días de la petic:ón de lim™na para. les inun&lt;lados á casa
de la diva, á .ay_uel piso que
parecía un museo, tan lleno
de preeiosida&lt;les; le abrió la
puerta la cocinera, que quiso
decirle algo balbuceando, y á
la que no escuchó; y oomo
siempre hacía, entróse derecho al saloncito &lt;l e música.
Apen·as pisó el mosáico die su
pavimento, se detuvo estupefacto. Se advertía allí una fuga, una huída, un viaje apresurado. Sobre un sillón habíase quedado olvidada una
guía. Del mu,;iqµero faltaban
las partituras que habitualmente L'Ontenia. Trémulo penetró en el cuarto toeador.
Allí la ausencia el'a más visi-

Amaneció muerto en su cama, estrechando
unia cajita de finas molduras contra su peobo. El
láudano r.ecetado por el méélico estaba apurado
de una vez. La patrona fué la que -se le en-centró así á loo tres día, de e nfermedad . Sob1,e la
mesa de- noche hallaron una carta escrita, en la.
que sól-0 se leían esta8 palabras comO expbcación
ctel suicidio :
":N' o puedo resistir á un desengaño. ¡ Se rcoigna uno cu-a.ud·o despierta d-e un su,eño; pero no
cuando cae de él!"
~

,.J'i lfoqso

J ére:;: jlieva

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
tes á una fúnebre carabana, se detenían ante sus
amadas sementeras. Y ahí, de pie, sinüeron el puñetazo último de la realidacl en la mitad de la cara. Ni un grano había quedado: las espigas rotas
caían por los suelo,:, ó pendían aún mutiladas de las
cañas sin hojas. Y ahí, todos de pie, ~e limpiaron
con el dorso de la mano las lágrimas. ¡ Todo estaba
perdido, perdido para siempre; sus sueños sin a!as,

u;~1- /

~~

J¡'/ .

,

_.i~

""'·!

.

mañana; es Paolo y Francesca leyendo hoy con la
misma mirada húmeda, el libro embelesador en
sus primeros capítulos, de la vida, y glosándolo con
besos, y enlazados después fatalmente, horriblemente, eternamente en un abrazo siniestro apretado por el torbellino!
Para que un amor sea. inmortal, se afirma, es
fuerza que sea ilícito, que tenga la sal y la pimienta del pecado. Amor que se ostenta, amor
que abre la ventana para que caiga ;'!Obre su idilio
un pedazo de día; amor que tiende el plumaje al
oro del sol y sonríe á la vida que pasa, porque la
vida lo sanc:ona; a.mor que muestra á las miradas
cordiales el tálamo fecundo &lt;le sus be.,os . . . . es
desabrido primero, intoleral)le después. La m11licia
literaria excogita sus argumentos ; la malicia histórica la ayuda. Se escarba con pluma aviesa en el
acervo del pasado, y se arrojan sobre el papel novelas vertiginosas de romántica grandeza, que no
han. tenido por teatro el plácido y tranquilo teatro
doméstico. Y se procura ocultar, oculfar como
vulgaridades que harían prueba plena en contra los
santos edenes conyugales de tantas mujeres que
han pasado por la existencia como esas doncellas
rubias é inmateriales de las baladas escandinavas :
sin proyectar una sombra en el hielo resplandeciente do su camino!

Cuestión de temperamento y cuestión de inmoralidad. Los hombres, según los versos imperecederos de Sor Juana Inés de la Cruz, hemos manchado el espejo y sentimos luego que no esté claro. Quisimos hacer de buen tono el delito y lo
hemos logrado. Quisimos imponer el don Juanismo, antes atrabiliario, ridículo y escandaloso, hoy
sus ilusiones :iin nido~! Y ante aquel sol, ante aquel discreto, despiadado y calculador, y lo hemos imcielo lumino~o, ante aquel desastre, pensaron en puesto. iras ni la malevolencia human1:1. es absolu1.sus hijos, en que habían de comer; y con el azadón
ta y el _Bien tiene aun su heredad en la tierra y
al hombro, sin una queja, sin una súplica en los proporcwna venturas al hombre de buena volunlabios, buscaron de nuevo las siembras del maíz tad. Hay un lote de almas escogidas para quienes
temprano, la ú1tima tabla en aquel naufragio; y
)a rec_ti~~d es un c~mino sembrado de rosas y la
con la fe de siempre; hendió el azadón el aire, rió mflex1b1hdad un canon; almas que mitigan el
con su risa luminosa, se hundió en los suelos; y
p~simis1;10 del º?servador Y_ del filósofo, que precayeron otra vez de aquellas frentes, y sobre de dican aun la lóg1e13. del Umverso, que tienen desaq~ellas tierras, húmedas y queridas á pesar de to- tellos, que alumbran con su dolor ó con su aledo, las primeras gotas del nuevo sudor.
g~ía ~ que con gran asombro de la mezquina saSabinas, Mayo é:e 1900
li~una h~mana, tan orgullosa como impotente,
aciertan siempre; porque ahí donde la malignidad
MIGUEL E. PEREYRA
que ~odo lo pesa y calcula, se estrella, ahí la inocencia que nada sabe, halla la vía de la verdad y
de la dicha
Para esas almas se ha hecho el hogar; para esas
~
almas se ha hecho la paz que es la herencia más alHay en el léxico ele 1a vida palabras qui! cienen ta, la inefable herencia de la misecordia infinita.
La ciencia social podrá fulminar el connubio
alma de angustia y vestidura de desolación, pero
acaso ninguna más expresivamente triste que es- eterno de dos almas; la ciencia de los espíritus
ta: "Sin hogar;' sobre todo cuando se pronuncia blancos, vestidos ele fe y de esperanza, que es una
en las últimas riberas de la e&lt;lad. Las modernas ciencia que nadie estudia, pero que muchos saben
'
ideas sociales pretenden arrojar del Santuario eri- lo abonará siempre.
Hay
dos
clases
de
e13.racteres
para
quienes
la
hog:do por seculares costumbres, al matrimonio. El
matrimonio, se dice, es la sola institución acaso que nestidad de un afecto no supone la muerte del
no ha evolucionado ahora que todo evoluciona y mismo: Los altos y los humildes. Un pobre de
se adapta. El matrimonio presupone un impo- espíritu y un Víctor Rugo son capaces de fasible: el amor eterno, y un absurdo: la hannónica bricar santuarios con los amores íntimos y benmarch1:1. paralela de dos caracteres. El matrimo- ditos: el primero fabricará una capillita inmacunio es el paraíso de hoy y el infierno dantesco de lada para rezará una virgen sonriente y fraternal;

DIVAGA DIVAGANDO.

Vlabs del Fu,rte.

Domingo lo. ele Julio de 1900.
,antará una basílica prodigiosa
e1 segundo le\
.
("L'artl el' etre grand pere~') con sillares .de
mantes con pórfido:; graciles que se empman Pª
ra besa'r el azul, con oros eternos Y mármoles ele
tersura milagrosa.
.
Y un día se abordan las lindes del ca~mo ele
la muerte. Allá quedó el ave del para1so desplegando al sol el absurdo policrómo de sus alas;
allá quedaron los sueños de grandeza ~oroo harapos de pabellones de guerr~ descolond~s Y ,ttotanes 1:1.l azar ele todos los vientos; quedo a !la el
cofre vacío y herrumbroso en que como joyeles
guardamos nuestras vanidades, y es la hora del balance rígido y del tri~te ex.amen. Ll~vaban los _que
saben mucho, los que analizan la vida, los ep1cureos por vocación llevaban como los otros, los humildes, los igno;antes, los bueno:;, un ánfora.
para :llenarla de agua ce1e:;tial en todas\
las
fuentes que borbotan suavemente en
los senderos, y el ánfora está vacía. Pusieron en ell-a embriageuz y la embriaguez
fué como un enorme sueño negro del que
despertaron con sed. Bien quisieran pedir á los
otros, á los que marchaban con la cántara plena
de fresca agua y desatando al viento sus canciones, la piedad de algunas gotas. Pero ya desaparecieron. Sobre los verdes joviales de la~ laderas se proyectaba su silueta; pero ya no están allí.
Se recostaron sonrientes en el seno de Dios, después de haber reposado la cabeza en el hombro
de los únicos afectos que duran.
Y acertaron los ingenios; y hallaron los cándidos la verdadera clave de la vida ... . y los sapientes antes de bajar á la sombra sin fronteras,
giran en derredor la vista, giran ,la vista en la estancia desmantelada. de amores: Un ga.to negro
rebelde al cariño y dócil á la voluptuosidad enreda sus ronrones sobre un cojín de seda. Unos
libros estériles de verdad, se duermen empolrnclos en el estante y de lejos viene la risa indiferente del ama &lt;le llave!¡, que charla en la despensa.
El hogar era verdad; los ingenuos tenían razón.
Ya no se puede empero reconstruir la vida. Aguarda el barco negro con el negro remero. El sol se
pone y las velas enlutadas parecen alas de buitre
que se extremecen.
Pasan las sonrisas de las cortesanas envejecidas; pero no disuelven la sombra ... . . Son tan
tristes!

EL MUNDO ILUSTRADO

a··m:

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 2

MÉXICO, JULIO 8 DE 1900.

Director: Lic. B.A.F.A.EL :BEYES SPflll'D)L.&amp;..

8UBSCRIPC!Ol&lt; MENSUAL FORANEA, Sl.l 0
lDEM IDEM RN LA CAPITAL, Jl.2o

Gerente: .A.J!l'TOJ!l'IO OVYJ.11

@I

fim ado ]le r vo.

LA PACIFlCAClÓN PE LOS MAYAS.
~

Damos hoy á la e~.tampa vistas del fuerte número 1 que las fuerzas federales en su activa y
fructuosa lucha constante para lográr la pacificación ele los rebeldes mayas han levantado en Jonachel, á unos veinte kilómetros de Peto.
El baluarte está situado en un pueblo abandonado desde el principio de la guerra de castas. El
camino está practicado entre verdaderos bosques
de corpulentos árboles, en una gran planicie ele
aspecto frondoso y agrada ble, interrumpida por
una que otra pequeña colina.

et nacimiGnfo

~G

un 9Gnio.

r@

�EL MUNDO ILUSTRADO

l. Blancos y amarll/os.-2. Demócratas
Y republicanos.-3. Parls municipal.
4. Un poeta electoral.
1.-Qué diablos hacen los europeos abriendo ó
forzando las puertas de China y provocando la
:formación ele una China industrial; poniendo,
por medio de los :ferrocarriles, en comnmcación las
dos ó tres ó cuatro Chinas, que en realidacl existen en China, y exponiéndose á que dentro de
medio siglo domine todos los mercados de Asia,
este pueblo, esencialmente industrioso y barato,
capaz, dicen, de alimentarse con ratas, haciendo
una terrible competencia á los gatoo, y ele dormir,
dicen, ·'doscientos'' en donde duermen "dos'' europeos; que no adora á Dios, sino al Diablo, siguen diciendo los misioneros (¿ por qué 11-0 adora
á los europeos, á quienes llama "los diablos de
occidente?") Armar para 1-a guerra y para la. lucha económica á un centenar de millones de
hombres, tal será el indeclinable resultado de la
tutela armada que Europa se dispone á ejercitar
en el Celeste Imperio~¿ Pero podía evitarlo? ¿ Podían evitar los gobiernos que los pueblos codiciaran un gigantesco consumo posible ele sus artefactos y una colocación productiva de· sus capitales, por la consideración de no sacrificar el presente al por venir? Imposible; el egoismo sistemátic~ es la base de todo desenvolvimiento económico, y el interés no ve más allá de una generación; después de esa el diluvio.
Para mí, lo que ha precipitado la acción de
los sa]Yaj,es patriotas chinos, que aspiran al aniquilamiento de los elementos europeos, no es el
odio directo á la ingerencia. extraña netamente,
€S el miedo á que esa influencia realmente remueve las co;;tumbres y las creencias ele los celestes. Por eso han asesinado tantos centenares
de chinos cristianizados; aquí la influencia europea había producido ya su efecto. Por eso pret enden destruir las vías férreas; aquí la influencia se siente próxima.

Muchas concesiones se han otorgado en el imperio; dio-o mal, ninguna se ha otorgado; el sistema es diferente del que aquí usamos &lt;le propiedades temporales por un siglo. El imperio es el
que hace construir por su cuenta, por empresarios extranjeros, europeos siempre, y emite con
este efecto un empréstito con garantía de las rentas generalies del gobierno, y especialmente de
las de la línea en construcción, después de cubiertos los gastos de explotación y administración )fochas son las líneas en poryecto; costarán á Europa unos cien ó doscientos millones, algunas de, ellas son dificilísimas. Los franceses proyectan, y h,m traza_do ya, según, en,tiendo, u_na.
ferrovía de ~u posesión, del Tonkm a la provmcia meridional del Yun-nau; otras recorrerán en
todas direcciones el inmenso, territorio del imperio; Can ton y Hon-Ko~g que,clar~n unidas,
la riquísima cuenca del 1' an-Tze:Kiang quedara
i'em1ida á los límites vagos de la tierra celeste por
una eerie, de redes férreas en proyecto; el T:songli-yamu ha 1obracloi cuerdamente, poniendo un
"kasta aquí" á las solicitudes de contratos y decretando que no se otorgarán nuevos derechos,
:mientras las líneas concedidas no estén á punto
de terminarse.
EBtre los diez mil kilómetros que van á construirse ó están construyéndose, los más importantes son los que recorren la provincia que borda el
golfo de Pet-clú-li, en donde está Pekíng, y en
donde se están verificando actualmente los sucesos que traen á mal trae~ á los gabinet~s e;uopeos. Los rusos piensan umr con su transibenano
la red de :u _a,.ichuria, región poco poblada. línea
meclianamenlfü productiva, pero ele un va.lor estratégico ele primera im¡~ortancia;. la r ed del Petch i-li es i•glesa, y los rngleses tienen la concesión para reunir ambas redes; la que toca á la
capital y la que pertemce á los ni.sos; gracias á
esta lransacción, no se rompieron las cabezas ru-

r

sos y brrl!anos h~ce poco tiempo. Pero };.s l~e~s
de mejor ponemr son las que van de lien-Ism
y Pekmg al valle del Y ~ng-'l'zé, ~l través de la
aran llanura china; un smcl1cato franco-belga esºtá co115truy-enclo una &lt;le ella~, l a que. 1·1gara, la _capital del imperio con Han-1\_eu, la futura capital
mercantil de China, y que está compuesta _de un
grupo de poblaciones )rnbitadas por tr~s millones
de persona:;;. Las eslac10nes y los rrabaJOS de esta
mao-nífica obra son quizás los que má; están sufri~1do en la insurrección.
Lo gntve para los fanáticos chinos, es que el
pueblo, cnyo horror por los ferrocarriles tra.t~
de excitarse por todo extremo, acude en masa a
las líneas y se embar ca en ella~. ~-Iorror; algun~s
de los leilll'ados de esa junta, mm1sterw y conseJ0
de Estado al mismo tiempo qne se llama el
'fsong-li-y~men, había hecho á las concesiones la
terrible objeción &lt;le que los cuerpos ele lo, dragones saaraclos
o
•yacían á flor de tierra é iban á , ser
profanados por los constrnctores; otros. cre_or.,
que los ferrocarriles e_ran inútiles( que los antepasados habían recorrido el espacio con mayor
velocidad en carros tirados por sendos pares de
fenices (plural de Fénix, el ave que renace de sus
propias cenizas, con per9ón de Uds) y que con
buscar la receta de renovar estos medios de tr anspor'tle bastaba .... La emperatriz Tshé-hi, de cuya conducta astuta y cruel, dábamos pruebas á
nuestros lectores hace pocos clias, pero que no carece de perspicacia, á pesar ele su _deseo de ~antener la preponderancia de los chmos en Chma,
(cosa que pueda que parezca natural á ,algunos)
contribuyG á hacer á un lado estos obst~culos, y
los ferro:carriles comenzaron á constnurse; €' l
hombre más rico de la füerra Li-hong-Chang, fué
el primero que se arriesg? á construir. Y. como
los chinos son más negoc1anll'es que sectarios ele
Budah ó de Con:fucio, atestaron los wagones de
los :ferrocariles, que comenzaron á ser un buen
negocio que atrajo otros capitales europeos.
~

Para impedir los espantos~s males, que__de la
transformación del pueblo chmo, de los HiJOS de
H-an iban á fluir se organizó la sociedad de los
'
' nombre verdadero es: "I -ho'·boxeadores
" cuyo
ch'uan ·" y 'como estos dos vocablos "patriotas y
.
dl
.
puños"' se pronuncian
e nusm_o
modo "h
e uan,"
resulta que lo mismo se dice: liga de patriotas,
que liga de los puños, ele los "b~xers" dicen _l?s
ingleses. Esitn. sociedad es de reciente formac10n
entre los centenares de otras que hay en China,
y en realidad, tuvo importancia desde el últi~o
golpe de estado antirreformista de la _emperatl'lz
Tsh é-hi; la ;·egente, lo recuerdan mis lt;ct?res,
fué la autora de los emperadores ele los ul'timos
treinta ó cuarenta años : su hijo muerto en la
crápula; su sobrino, que es el actual, y que reisultó deYoto de los ingleses y de las reformas aceleradas; la emperatriz mató ó hizo huir á los innovadores, aplastó á su hechura el emperador
Koang-su, que desde entonces no ha dicho: esta
boca es mía, y en virfü1d de que han pasado cin~
años sin que el emperador tuviese herederos, le
nombró uno, el príncipe, Put-sin, el nieto del
feroz príncipe Toan, tío del emperador actual.
¿ Este es realmente el jefe de los boxers? Probablemente sí ; la verdad es que, á pesar ele que la
r egente no creyó destruir, sino contener el movimiento reformií#a, las masas populares que sigu.en
como bon-egos á los patriotas-puños, espantados
de la :facilidad con que pueden implantarse las reformas y resueltos á no dejar que se hiciera un
nuevo ensayo, han recibido admirablemente el
impulso y están destruyendo cristianos, rieles y
plenipotenciarios á porfía. Desgraciadamente se
ha confirmado el horrible asesinato clel Sr. ele
Katteler, y f!e sabe que las legaciones y sus habitantes están á punto de sucumbir, si no han
desaparecido ya, según a.firman los últirnoR telegramas.
¿ Este hecho elió el poder al príncipe Toan?
Muy probable es, y la noticia ele la toma ele Takú debe de haberlo consoliclado en él. Parece
que el emperador y la regente están reducidos á
la impotencia, y Toan, los reitres de Tung-fusiang, que son su guardia. y las hordas horrach11s ele sangre reinan en Peking. Los europeos
visto está, no pueden anilles de un mes poner sobre
la capital las fuerzas necesarias; los rusos, que
son quienes pueden más, pueden poco. Los japoneses son los únicos que pueden rápidamente

Domingo 8 de Julio de 1900.
enviar sesenta ú ochenta mil hombres á Takú; y
es muy smgular que h cmlización euro~ea, ten"ª l)0r mandatario á UJl pueblo no cristiano.
O
i
1 •
~ obles son las palabras que el J:&lt;;mperac or umllermo ha hecho oir á los batallonetl de marmos
que salen para China; recordábamos al oírlo, S\L
tamosa pintura alegórica, en que represen~ab~ a
las naciones europeas rnarchanclo sobre la c1vil1zación amarilla; su pre,;entimient:o o su profecía se
va á cumplir; ~ólo que la rnnguardia üe los l&gt;lancos será amaril:a también.

2.-Los periódicos n~rteamericano_s, de la semana divicten su material de sensac10n entre el
incendio naval de ~ ew York, las noticias de China y la Convención demccrática de Kan~as. ~unque el futuro pr,esidente no entrará en funciones
hasta el -1: ele )larzo de 1901, y aunque la elección
no se verificará hasta Enero, los pai-tidos necesi'1.lll.Il con medio año de anticipación, escojer
sus sendos candidatos y fijar sus programas ó plataformas para preparar 1-a elección de los 450 (p~co menos) eiectores que, según la ~onstitución deben nombrar aJ .Presidente y Vicepresident~. Los partidos siguen siendo principalmente dos, puede
deciTSe exclusivamente dos,
tanta así es su superioridad de representación sobre los otros. Hay un partJido socialista,
mejor dicho, una fracción dd sociali~mo que ;·~husa la alianza con las grandes fracciones pohticas · el partido populista, corno allí se llama; hay
otr~ que tiene todas nuestras simpatías, el de_ "la
prohibición ele los licores fuertes;" pero el prnnero de estos minúsculos grupos cuenta 200,000
ekctores y 130,000 el segundo, ¿ qué son en comparación de los 1-1 millones con que cuerutan Y
que se disputan republicanos y _demócratas? Vistos desde lejos estos catorce millones de electores, se, distribuyen por masas iguales entre los
dos campos; pero de cerca hay que tener en
cuenta las fracciones excedentes del uno sobré
el otro y que son decisivas, tratándose de sufragios. Cuando triunfó hace algunos años el partido demócrata con el excelente Sr. Clevelancl,
por candidato, su mayoría fué ele 86,000 votos;
pero Mr. McKinley y los republicanos triunfaron hace cerca d€1 cuatro años, con una mayoría
de 612,000 electores de primer grado.
Recuerdan mis lectores q1:e aposté con ellos á
que si el afor,tnrnado McKinley tenía la b1,1ena
suerte de ver concluída ó á punto de concluir la
campaña ele FilipiL'&lt;IS, sería includablerneni.e escogido por la convención de Filadelfia, y que
lnego triunfaría en la elección; así quedaría i-ancionacla la política imperialista, la que siguiendo
el comejo dado no bá mucho á los franceses por
Brunetiére, afirma que para ser una pot'encia económica ele primer orden, un estado necesita ser
una potencia militar ele primer orden ta~n bi én;
y es•to parece una paradoja; ¿ no es ci€rto? 'l'anto
capital inutilizado ó esterilizado por el impuesto
para mantener á tantos hombre¡¡ arrancados al
trabajo productivo, so:s. :fenómenos de patología
social, y yo creo que ;eJ. siglo XIX pudo haber
realizaelo la mitad ele 1-a obra dejada al siglo XX,
si hubiese podido disponer de las energfa.s amortizadas en el ·régimen de paz armada. Pe,ro los
angloamericanos, en su mayoría, al menos, ven
las cosas ele otro modo por hoy, dominar inmensos mercados en Asia y Australasia, preponderar
en los latino-americanos, ese es su norte económico, y para ello necesitan ensanche militar, es
evidente; pero esta inutilización del pueblo norteamericano es tan :facticia, tan con:braria á su
índole y al espíritu de sus instituciones, que alli
lo son de veras, porque han nacido ele su raza
:r de su historia, que alguna vez vendrá una reacción gigantesca contra la tendencia actual y raerá por ttierra el ídolo de fierro y oro. Pero esto
está muy lejos: el espacio ele tres ó cuatro períoelos presidenciaklS. Entrietan to~ vrecisa confesarlo, el partido democrático insiste en hacer
la olla gorda á Ur. 1iac Kinley, ernogiclo como
el más couspicuo representante ele la idea imperialista, y á Mr. Rooseve1f, escogido como el
más genuino tipo del imperialismo en acció~1.
Al escribir estas líneas no conozco el proo-1-'ama de la Convención ele Kansas; pero el telég;a-fo
nos infol'!'na que un grupo, director de primera.
import!tncia, al que pertenece el infatigable, ~Ir.
Bryan, ha resuelto mantener en todo su, rigor enla plataforma, el principio bimetalista y la l ihre&gt;

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 ele Julio de 1900.
acuñación de la plata. Es este un ;e•r ror; si tal plataforma es admitida, probablemente el candidato
escogido será Mr. Bryan, que con este motivo se
creerá obliga.do á pronunciar de aquí á fin de año
quinientos discursos; (y me pregunt? lleno . de
terror .a nte esa; formidable ¡elocuencia rotativa,
¿ no será el mismo discurso, quinientas veces repetido?). Y perderá; la misma ?oalicióu cte ~os
elementos ricos del alto comercio y la alta mdustria que rechazan con todas sus :fuerzas el
tStablecimiento legal del bimetalismo, la cadena
del uno-diez y seis, como ellos dicen, que esto~·ba
todas sus operaciones y limiit.a. todas sus gana~cias,
&lt;l-ará el triunfo á los republicanos, aun haciendo
á un lado el imperialismo que ha trazado hondos
surcos en la masa democrática, y aun haciendo á
otro lado las divisiones personales en el grupo
democrático neoyorquino, entre Mr. Croker, jefe
del Tarnmany-H~ll y Mr. Hill, el "leader" de los
demócrata,; rurales.
Los demócratas tienen sus principales esperanzas en el Oesoo; con el Sur cuentan; vencidos por
el egfu-err.o de los republicanos en la guerra ele
¿;ec·esión, consenan su fidelidad al programa cl:emoc-rático, enemi.go del centralismo y del ultra, prote&lt;:cionismó del N"orbe, y votan por el programa y el candidato como un sólo hombre. En el
Oe;:te, ern inenfumente agrícola y opuesto_ por en_de
á las .tarifas que han creado la pot'encia m~ustnal
norteamericana y la formidable. plutocracia, que
era su indeclinable consecuencia-, á expensas de la
plenitud del desenvolvimiento ag~ícola y ,mü~ero
&lt;lel Oeste. Pero los republicanos tienen mas dmero y más poder y triunfarán, en él €stán, en él
quedarán .
,
Re.cuérdcse que no hace mucho transcribimos
una carta bastante se11safu, por cierto, de uno ~e
lo~ cienmillonarios americanos, Mr. Carrueg1e,
qiic proponía ít los demócratas, aplazar el -~roarama bimetalista y concentrarse en el anti-im~
perialista que consideraba_ salvador. Tal ~ez esto
ha hría sido lo cuerdo; qmzás no lo han Juzgado
posible lo;; jefes del grupo democrático en nsta
de las exigencias d,e,l Oeste.

3.-¿ Qué habrá dicho el insigne Julio_ Lernaitre, metido á político, el~ ~as primer~ sesiones de
su adorado consejo rnumcipal el€! Pans, el :flamante consejo que consideraba una escoba _que ba;;ería "al sindicato Waldeck-Rousseau Millerand ~
que le hacía exclamar : "por fin, París torna a
:Francia?'' En primer lugar, la tan decantada mayor:a nacionalista se ha desvanecido, según i)arcce v los más celosos de entre ellos se han umclo
'J
,
?
á los socialistas para votar ¿ que cosa.
na t errihle can•ura de anarquistas contra los prefe~t_os
allí presentes del departamento y -de la pohcia,
una censura' contra el orden público. "Muy
lionitos centimientos," como suele decir u~
11oeta amigo mío, que todavía no es de~adente. Y
en Hgundo lugar, un voto contra 1~ liberta~ _ele
cn~eftar, con•entida á las con~regac10nes rehg10sas no autorizadas por la ley; idea_ ?astan~e i;iarecida á alguna que sostiene y proh1Ja el s111d1cato
que Lernaitrc orlia. ¿ Qué tal? Un voto contra el
orden y otro contra la liberta_d, "pas n:ia_s" cl_ir_á
Millerand; pero qué dirán, repito, el espmtu'.lhs1mo autor clel ''matrimonio blanco" v su colega,
e;:e amable y el,,] icioi::o poeta rnaYemente inclinado
hac-ia el &lt;1tcÍ•stani~mo, que se llama Francisco Cop1iée? Pronlo lo sabremos.

u

-c;:::,..Q-&lt;;:::,.-

4.-Lo que sí sabemos ya, es. lo que dice otro
pocta-polít1co, G~briel D'~~nunz10, derrota~o
las últimas elecciones de diputados en Italia. Es
11 n hombre tremendo el joven autor de "il Piacere·• y de ''ilFuoco;" pocos clias antes de lf!: elección se había Latido á sable con un adresano polític~ y le había partido la figura de un tajarrazo ... : . Y fué á los comicios y dirigió la palabra
.á los representantes de los colegios electorale_s flo
rwtinos en estos magnífico:, términos : "hbr~s
&lt;:iucladanos de Florencia, joven fuerza prorneti&lt;la á la grande obra que se prepara, súbita y vivaz primavera abierta há poco dentro y fuera clel
.círculo antiguo ( ?) ; vos, pueblo de S. uan, seguros amigos míos, que habéis conqmsi.a,do el
honor de 1-a gran jomada por un asalto mas glorioso que una victoria; vos, pueblo de Santa Maa-ia Novella, primer nervio de la guerra, que

~;1

!

Tal parecía pues que su concierto estab~ llamado á un f;acaso ' cierto y á un fiasco .ruidos?·
l!;l Ricardo Castro y el infortunado Felipe Vina'nueva son los solos, los verdaderos grafl:des
compositores que Mé~ico tieD:e, y acaso ha te~_id~.
P ero el mérito, aqm, necesit~ mulet~?• . carretillas, '·vejigas para nadar," alas de penod1co para
vol-ar y con nada de eso contaba Campa.
..
obstante, se lanzó. X obleza obliga,_ se dlJO
á sí mismo. Nuestr-OS industriales exhiben su....
artefactos, nuestros agricultores sus productos,
nuedtros pintores sus cuadros, nuestro~ esc_ult~r~s
sus estatuaíl. Fuerza es que, yo haga 0ll' mi mm,'lca.
.
t ?
Y la hizo oir y aplaudir. ¿ Con qué elemen o,s .
Con su fe. ¿ Con qué recurs~s? Con su energ1a..
¿ C~n qué esperanzas? Con ;11mg'.mas.
. . .
Sin levantar mano, con mfatigable ~rdo~, ~ro-anizó una maanífica
orquestia, recluto prnrnsO
tas vJ cantantes, se alleaó
el concurso de Gustavo
b
Q .
·nal
nuestro
aran
barítono,
ele Kervo y umBeI ,
o
t'
tanilla que recitan admirableme~te, y presen o
batalla cuerpo á cuerpo y frente a frente.
La composición del programa. fué ,electa.)' el
de~empeño irreprochable. Los cantantes _J eJecu
tante, franceses percibieron desde el primer e~sayo que Campa es un compositor á 1~ vez ~enhdo, profundo y sabio; que procede en h!1~a directa
ele la escuela francesa, por ~Iassenet y Samt Jae:11ssus maestros; y, en línea colateral, de Alemarna,
por Wagner, su ídolo. Y no bien se pene-trar_on de
la sio-nificación de la obra ele Campa; no bien la
sinti~ron impregnada del numen rno(ierno ? del
genio francé,s,_ ellos, que creían,, encont!}rse f,r,e~;
te á una mustea de ''derbanka y ele fan«a:sta,
ridícula v exótica, al oír aquella armonización Rabia, aquélJ.a contrapuntística exhuberan te, aq11ella
instrumentación original y rica, saludaron con
sinceridad y entusiasmo al joven maestro.
La eje"Cución fué un triunfo; el lúblico er~ c_n
parte mexicano; pero era tamb1en. .Y p11nc1palmente, francés. Los arn~ncios re~~~an: "ma~tro mexirano" y el noveler1smo pans1en, que quiso austar ele aquel manjar exi:-raño y exótico, se
pre~entó en la sala P leyel con.. esa sonricilla escéptica que adopta el francés ante toc1o lo que. no
es parisiense. ]"lron to Fe bonó &lt;le- todo$ los labios.
Xo bien resonó la "Danse Ancienne'' en todos
El martes 12 de Junio, en la Sala Pleyel de aquellos "b&lt;&gt;ulevarderos" y conocedores. hastiaParís, como quien nada dice, en un verdatlero dos de todo, €'Stalló el ent.usias~10. Qnerían exosantuario del arte lírico, el maestro Gustavo
tismo y arcaíRmo y fueron sernclos á su gusto;
Campa, crítico musical de "El 11~nclo," y com- el exotismo y el arcai¡.mo ele los ballet~ rlc las H epositor exquisito, celebró un :festival suntuoso
radias éw iiassenet y ele los de Enrique YIII ele
y significa.lllvo é hizo oír una sene de sus compo- St. J acn, sabio verdadno, rico ~' sonoro que resiciones.
me ita el pasado v evoca los paisajes y lo$ panoraN"ada más atrevido que tamaña empresa. El pú- m~,; lejanos y extraños.
blico parisiense es de tal índole, que todo lo que
CanÍp-a. c1·e"oeoso de ostentar ~u ta~ento en la
no es francés, le pa.rece sospechoso; que á todas multipliciclacl de sus formas, hizo eJecnlar cleslas reputaciones extranjeras lo dejan frío, que to- pué;; rn "allegro appai,sio;1~to" á cl?s pianos. C~n
da trompa de la fama le parece insonora, srn? e,;- él conquistó fama de mus1ro sentnnent:l y mas
tá afinad-a con el "la" parisiense y con el cltapa- que i:entimental. pasional. Luego, empunanclo la
són francés.
lira ele Oluck y de }l,fajark, nos r etrotrajo á los
Las contadas celebridades extranjeras que han "minuef~," á los "cantos con variaciones'. de la
h echo aquí carrera y conquistado lauros, en c:en- eclad ele oro de la música de cámara; nos hizo sod-as, arres, industria y política, han ne;esitaclo, ñar con su "ReYerie," tocla inspirada en ,ragner,
ya ele padrinos influyentes ~' ele alto caracter, ya y o-emir, llorar. y amar con su estupendo poema
. llit~' una " au· b 8\1e '' magrn
. t ra_l .
del bombo ensordecedor del cuarto poder. Eleo- .ele""amor, en el que
nora Du::e, para pisar con éxito la escena . llari- fre¡:.ca como el musgo, y ar omática como el tomisiense, huho ele apoyarse en el brazo , delicado, llo v un dúo ele amor en medio ele! cual ¡:e cle~tapero poderoso ele Sarah Bernarht; }lana Guerre- ca '1ina frase· digna clel autor ele 'l'ri8tán é !solda.
ro se protege contra la crítica con el penacho
~
blanco )' el espadón desmesurado de. Cy1°'.1110 de
Beraerac, es decir. ele Coqnelín; Gabriel d .\mm"Gn triunfo! y un tri unfo en París! bien lo mC-:
zio ~• la bella Otero han tenido que desba~ijar,, el r ecía el soñador solitario y a.ustero, sacerdote de
uno á la literartura :francesa, 1-a ot.ra las Joyenas su ar te, propagandista ardiente, maestro co:11cien· de la Rue de la Paix, para hacerse admirar y zudo melancólico como i\Iozart, qne nadie nos
aplaudir; la bella Guerrero pa~a á las modista, sosp~chaba, y quo París ha ungid~ i:naestro.
de la Rue Rovale en buenos lmses los aplausos
rn triunfo! y un triunfo 1le 1Jex1co, que ha_y
que cosecha en Folies Ber~ére y en Parisiana, Y que agregar á otros m ll; hos q ne :11uesi.ro i;iaís ha
el trnor .Alrnrez, ele la grande Opera, ha teni&lt;lo obtenido y obt€mlrá aqnt. Yo hubiera querido ver
necesidad de cantar gangoso y sin expresión. la rara &lt;le los que dicen que nueatro gobierno ~aa la usanza de aquí, para hacerse tweptar en el cía las cajas para que aquí huelguen y paseen oc10"sancta santorum" del arte lírico.
sos y disipados, qne narla lncen, nada emprenden· y nada loaran en bien del país! Dejémo;i-los
, .y brabajemos
" en nuestra línea como campa
decir
en 1'l su:l'a, por prestigiar al país Y darlo á conocer
Los elem,entos de éxito en París, para un aren lo que puede y en lo que Yale.
tist,a. extranjer o, son: el "cuarto poder," al qne
hay que adular, el faubaurg St. Germain, al que .
hay que cortejar; el Jockey Club, al que hay que
agradar, y el comercio parisiense, -al que hay qu~
pagar. Campa tiene la nulidad ele no saber m
adular, ni cortejar, ni lisonje~r, y á mayor abundamiento, la de no tener con qué pagar aplamos
ni rimbonbantes réclames.
habéis defendido con ánimo tan entero el campo en que habíais plant-a_do ynestro estandarte;
y yos pueblo de Santo-SpinlJo. . . . y vos, en fin,
pueblo de Santacroce, nuestra. suprema. esperanza falanrre selecta á quien se ha confiado un nom, puro,º brillante y ardiente
.
bre
como un_ estandarte rojo desplegado bajo el ~ol flo!entmo; vosotros todos ciudadanos de l! lorencia aqm con'
gregados, recordad
que esta -velada de armas "es
más solemne que aquella. en que nos contamos
y miramos frenre á frente nu~stra :fortu~a; recordad que es preciso no dar Il1 tregua m cuartel
al emmigo, sino vigilar siempre, poner]? á prueba., perseguirlo; recordad que es preciso so_rprenderlo al poner su mano en la ... _en el cieno, que manipula con tanta msolenc:ia y arr~jár,;elo á la c.1ra y mostrar de nuevo que su v1Ílanía sólo es comparable con su mi~~o y ~tu_estro desprecio." Y refiriéndo,;e al Danct esculpido
por .1figuel Ang,E'l, estatua mu)' popular ~n Florencia, el poeta concluye con este snnbolo:
"Cuando, i oh! ciudad-anos libres, con toc~as vuest1ras :fuerzas en un segundo asalto reumclas, hayan plantado vuestra bandera sobre ent_rambos
campos, comenzarán Ynestr?" nuevos destmos; y
podréis en guisa de presagio, arrnncanclo ~e su
triste nicho oculto al joven héroe por 111guel
Angel esculpido, conducirlo á la alegria y á la
gloria de vuestra prima vera." ¿ Qu~ os parece?
K o, discurso político, no es rnte; d1~curso electoral, tampoco; diremos poema-oratorio electoral.
¡ Oh! los poetas políticos son s :ernpre jóvenes,
muchas veces de jóvenE'S se quedan, cuando los
otros han seguido vida adelante; entonces son
jóvenes antiguos; D'Anunzio d~nt1:o ele vei~te
años, que tendrá cincuenta, sera siempre el JOven héroe que vive ;en la alegría y en la gloria de
la primavera.

¡~;

Un concierto de Campa en París

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

Domingo 8 de Julio de 1900.

UN RECUERDO DE VIAJE.
Hace algun os años, al volver de Francia, me los vientos y entré. Todo era humilde y pobre,
detuve en una ciudad de Castilla, deja.n,do en ella el pero s-0lemn€! y elocuente; que cuanto más desnuda
ferrocarril por una mala diligencia que había de de grandezas apan.ce la muerte á nuestros ojos,
conducirme hasta un pueblecillo, á donde me lle- más impone. )ii había Jargoa epitafios, ni sepulvaba la 11fición que tengo á cuadros viejos, -cros de bronce, ni columnas de jaspe, sino cruces
cuando son buenos, y antiguallas, si tienen de no- de palo clavadas en la tierra, calma, silenc:o, solEidad augusta, y luego, ocultas entre la verde aliabl~ algo má;, que la edad.
Era ya en los últimos días del verano y al caer fombra de yerbajos que cubrían las tumbas, mila ttarde; el sol, que parecía despedirse haciendo llares ele esas florecitas tristemente amarillas, que,
alarda de sus fuerzas, brillaba inusitadamente, como hijas d€,J llanto, sólo en tales lugares crecen,
iluminando con su dorada luz las quebraduras de y rojas am11polas, que e,n aquel sitio semejaban
las peñas que, c;:imo festones de granito, limitaban manchas de sangre derramad,, en las luchas de
por ambos lados el camino que recorríamos envuel- la vida.
Como si •se hubiqra querido hacer allí1 palpaUe
tos 1:.n una nube de polvo y moscas; llegaban al
oído, confusos y mezclados, l-0s gritos del zagal, el la hermosa idea de la igualdad humana, casi todas
cascabeleo de los collares de }a:, mulas y las mal- las tumbas eran en su pobreza parecidas; quizá
diciones de los pasajeros, presos entre tablas, que pol'I esto) mismo, ó tal vez por su mayor altura,
parecían pugnar por separarse, poniéndonos á me llamó la ate1J1ción una que consistía en una
cruz de mármol basada sobre losa de granifo; las lluvias habían
arrastrado sobre la piedra sepulcral la. bastan te tierra paira cubrir una inscripción
brevísima, de la cual
podía solamente leerse
esta. fecha: 1860.
Colgadas de los brazos •de la. cruz veíanse
seis coronas de siemprevivas , de las que
muchas desmentían sn
nom hre por lo secas;
la. primera, contadas
de izquierda á uerecha,
estaba completamente
destruíc1a, era el esqueleto de una corona; sólo quedaba de ella ese
rollo de pajas que
unos revisten de florecitas con la mayor indiferencia pa~·a que
otros lo depositen llorando ant e1 un sepulcro; en sus cintas apenas p0(1ian ya adivinarse los guarismos
que componían esta cicada bache, que producía un tumbo, en peligro fra : 1861; la segunda también ajada y seca,
d,€• c:irtarnos la lengua con nue,tros propios dien- decía: 1862; la tercera, descolorida y pálida,
deshecha y maltratada por los vientos, c:orrestes á poco que nos descuidáramos.
Hubo una cuesta donde la carrera fué vertigino- ponc1í.a á 1863; en la. cuart:a, conservada más
f'a; los árboles inmediatos á la carretera pasaban erntera y con más color, los nümer os se leían.
junto á las vemtanillas del coche como huyendo de aún perfectamente : 186-l: .La última, casi lozana
él; los chicos de las aldeas que atravesábamos in- y fresca todavía, era. del año siguiente. El ai&gt;
tentaban en vano subir2e á la trasera; las aves de re las hacía temblar, moYiéuc1olas pausada
corral escapaban :1umorizadas al sentirnos; las y dulcemente, como si forcejearan queó.:n-do detemulas corrían y corrían; la diligencia iba, en fin, ner ante aquella piedra, caldeada por el estío,
más de prisa que pensamiento de ambicioso. Al las frescas brisas de la tarde; el sol ponienl'e pallegar á un pueblecillo hicimos alt-0, y cuando ya recía volverlas el color perdido; nada se oía en
€•1 mayoral empezaba á impacientarse porque no torno, ni el chirrillo de los animalillos estivales,
salía el relevo de las cuadras, nos dijeron que aún ni el bullicio de las cercanas eras, ni aun el blantardaría el coche más de un cuarto de hora en po- do .aJtsteo de los pájaros que, faltando la luz,
tle.r arrancar de nuevo, pues no esperándole tan venían meidrosos á esconderse en los resquicios del
pronto como había llegado, estaban todavía las tejadillo de la puerta, mientras yo pensaba, mimulas en una era que distaba de allí dos largos rando aquel sepulcro : "Aquí yace uno que todavía
vive en la memoria de otro."
ti ros de fusil.
Pero noté en seiguida, que \5i la última corona
Pregunté entonces si había en el lugar algo
notable que ver; dijéronme que no, y eché á an- correspondía á 1865. eran ya pasados algunos años,
dar por gusto de €1Stirar las piernas, como para y aquella mano cariñosa no había venido, como
convencerme de que 11::odavía estaban en buen uso antes, á dejar sobre los brazos de· la cruz ninguna
nuen11 prueba de que fuese la fiel ejecutora. de lo
y sabían su oficio.
alma triste la ordenaba.
m pueblo valía J!&lt;&gt;Co; no habí~ en él ni_un so~o queElundolor
y el recuerdo son perfumes de los
€luificio clign-0 de citarse; era t'n ste y miserable,
que cada hora nos arrebata un átomo; llega un
pero en las afuerns se veían, como _tendidas en la
día en que la mente olvida, se debilita la miemoria,
falda del cercano monte, algunas qumtas de r ecreo
y como una. tinta pálida, se funde en otra más
que, ocultas entre copud?S árboles_, ?~jaban adivicaliennei, se truecan en tristeza los dolores; al panar la comodidad y la nqueza. Dmg1me hacia la
decer intenso sucede la. melancolía plácida y tranmás c€n·can.a, y ya próximo á ella, ~l. torcer un
quila; y como lo blanco se hace, sonrosado, lo Tosahni~co recodo del camino, me halle JUnt~ á la~
do carmín y Jo carmín rojo, la alegria renace deta,pias del cementerio; de _suerte que, degm_ido "a
j:rndo apenas una reminiscencia vaga de que se ha
mi espalda la pobreza por 11' en busca del b1ene"':
!.l1fric111, un &lt;:oníuso rumor de haber amado q11e
tar y la fortuna., vine á ~ar con la muerte, cosa, s1
percibirnos. como s1 al corazón llegaran los 2c,1s
mnv frecuente, menos tnste de: lo que parece. . .
,b Ye.ces conocidas -.- ha mucho tiempo no escuclnCuatro muros de tierra parda y delezna\Jle l1m1tlas. &amp;lo es lo que aquí ha sucedido : quien se
tabau el sagrado recinto; empujé la puerta, sobre
q11edó ha olvillado á quien se fué. y el añ'l ("1 (fl"
la que había una cruz de m?iler!\ tronrhr.d~ por

..

la nube del dolor se ha disipado al recibir el beso
consolador de la ale1gría, J-0s brazos de la cruz han
esperado en vano una nueva corona.; la tierra se
ha ext'e'Ildido sobre la piedra libremente~ y ahora el muerto lo está en verdad y sin remedio;
pero ant.Es no, que mientras alguien los recuerda,
los muertos viven. Dentro de poco el afelpa.do
musgo echará raicillas en los huecos de las letras
grabadas, borrándolas entw-amente, y \,m,tonces
todo habrá concluído.
La luz iba faltando, y la curiosidad me atenaceaba por rnber una cosa vulgar hasta. no más :
la eterna historia de uno que se muere y otro que
lo olvida.
Expiraba la tarde,; las temblorosas sombras de
los altos cipreses envolvían la cruz como una gasa fúnebre; cuando al mirar fijamente aquel sepulcro, creí ve,r su piedra t,ra.nspa.rentarse y conmoverse, ofreciendo el obscuro fondo de la tierra
á mis ojos atónitos, como un extraño kaleidóscapo
cuyas visioms fueron el espejo en que se reflejaba Jo que m i fantasía. iba forjándose. La losa de
granito fué tomando los brillos de un cristal que
conservaba la forma de la lápida, y por bajo de
ella cruzaron ant:e mí escenas no ocurridas, con
que yo pr,etendía. fingirme lo que quería adiYinar.
Y creí ver explicada,; las seis coronas ue mil
modos distintos. . . . . . . ,

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Expos ición r e; rospectiva..

Exposición de Bella s Artes.

Yí brillar las primer¡:1-s mira.das que llegan
hasta el fondo del alma y no quieran salir jamás
da allí; los primeros suspiros que se beben como
algo nuevo que noB da la vida; las citas á esas horas que tardan tanto en llegar y que se nn tan
presto; las veladas de amor con sus estr.zllas en
el cielo y con sus be•os en la tierra, y esas miradas de esp€1l:anzas y duloes inquietudes con
que el cariño se alimenta, y las promesa;: que se
hacen sin saber cuándo oo podrán cumplir.
LuE1go, tiomando rumbo distinto mis antojos,
ví un poema de paz y de dulzura donde lo había
visto de pasión ardiente y loca.
La madre jugando con el niño, que enredaba sm
temblorosas manecitas entre )as anchas Y robustas trenzas de una. cabeza bañada en los arreboles
de luz que esparce en torno suyo la alegría; los
pasos inciertos; las primeTas caricias hecha5 por
el hijo, como obedeciendo á un instinto, y recibidas por la. madre como aspirando u n perfume;
las primeras balbucien te~ palabras, antes qu2• dichas por el labio, adivina.das por la imp:iciencia
del deseo . . . . y luego la sepultiura, las sei.s coronas, y el problema en pie. Aquello era la no\·ela
ele un alma que había. anu1do, y se veía olvidada,
algo que hacía sentir el frío de la muerte en las
entrañas; eira mirar la tumba de uno mismo,
leer en su propio porvenir, hundir la vista en lp
futuro y ver el nombre horrado, la lápida invadida por las plantas, las coronas marchitas, y
por cima de todo la mano del olvido, dE1ando
caer cada segundo un átomo clel polvo de la nada
sobre el recuerdo de nuestrll. existencia . . . . .
.Amante ó madre, hombre ó mujer, el YiYo
había muerto ó e-1 muerto estaba ya olvidado.
Cerrada la. noche, volvírne triste y pensativo
hacia el lugar; monté en el coche, que partió
arrastrado al galope, de la~ mula¡¡., y mientras tuve fija en la memoria la imagen de lo que creí.
ver y lo que ví, hubie~e dauo cuanto tmía por
saber la historia de la~ eei:, coronas.
Pero de allí á poco, y pensándolo bien, hubi,eira dado Jo mismo por segi1ir ignorándola, y n hora prefiero á la, realidad horrible con que pudiera tropezar el antojo de mi imaginación.
Quiero creer que los muertos eran dos.

:Jacinto ócfavio j)lcón.

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Exposición de t abacos, p roduc~os qu1micos y perf11mer1a..

Fots. de Manuel Flor~s, hijo.

E xp osicion de granos y semillas.

casa:, particulares, habitables, y de una rique,za
no muv excesiva: el de la Gran Bretaña v el de
Austria. El nrimero es, en efecto, habitable-; su
disposición interior no desdice lo que sus fachadas hacan preveer.

NUESTROS GRABADOS.

EL NUEVOPHESlDE~TE 11n ICIPAL DE PARÍS.

T

Publicamos, por ¡,.,e r de gra11 oportunidad, la
fotografía de 1¡_ Gréhaun1l. m1ern Presic1wte,del Consejo Municipal de París.
El señor Grébauval, tiene sólo cuarenta y dos
:años. Nacido en Amien,-, ~e dedicó al periodismo
,en su tierra natal; de,,pué, fué á P.arí,, donde
tomó una activa parte en el rno\·imiento boulan_gista.
El señor Grébau val. que ha merecido el important.€! c.ugo que Fe le acaba de clar, ha consagrado su~ inteligente'- e&gt;tuclios c-on particularic1~cl á los a,;untoB financiero~ y tres Yeees ha sido informador del pre-upnesto. En sus ocios. se
ha c1eic1icado al periorfümo •atírico atacando á la
11.dministración en un diario de la tarde. El se11.oT Grébauval Pe ha dedirac1o también á la literatura, habiendo public-ado un libro titulado:
«Los En:fcrmos."

111. Gr6bauv~l.-Pre31dent9 de l C,ns ejo Muuicipa.l
dePar1s,

LA EXPOSICION DE PARIS.
AUSTRIA.

D os de los pabellones ext:Iranjeros alineados sobre el Sena., afectan exteriormente el aspecto de

El exterior del pabellón Austriaco, obra ele un
inteligente arquitecto, es, por el contrario, engañoso á la simple vista. El a-rquitectlo, habiendo
querido edificar al borde cld Sena una construcción enteramente vienesa, no hubiera podido ene mirar n-acla tan caracterísLico como . esa adaptación de los motivos arquitectónicos de la
'lfinter R eitschule, (Casa de Invierno), una de las
construcciones de la. Hdhurg. La em·oltura
exterior es la importante; el 1nm1cionac:o arqui tccto, la constru~•ó á su fantasía y en seguida
se las compuso lo mejor que pudo para alojar allí
la exposición oficial austriaca.
Los pabellones d1c11 Austria, de la. Hungría y
de la Bosnia Herzegovina, están agrupa.dos; pareció n ecesario constTuirlos muy diferentes los
unos ele los otros, á fin de marcu bien la diversidad de origen de estos tres países reunidos políticamente. Los tres arquitectos han atenido sin
t.rabajo este resultado: el castillo bósnico, la habalía húngara y el hotel austriaco, ponen á los
ojos del visitante una ima~en fiel, si no comple-

�Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

Arbustos en sus respecti\'os c.1jeties, recortados
en globo, hacen cuadro á la puerta, que cierra una
hermosa reja y qw¿, está precedida por estatuas figurando caballos encabritados.
Interiormente, el pabellón parece, de pronto&gt;
no ser otra c:isa que un hermoso block de e3calcra. Muy bella, tranquilammte concebida, la escalera que conduce á la galería del primer piso p.1rece ocupar tloda la planta baja. Esta, sin embargo, comprende muéas salas : un salón de recepción, decorado y amueblado en el nuevo gmto
vienés; una sala de lectura; una estancia agregada. á 1-a exposición colectiva de las aguas minerales y esh:ciones balnearias; otra pieza, ocupada
por la exposición d.s• la ciudad de Viena. El primer piso encierra una parte ele la exposición del
arte austriaco, la exposición de lo~ po,:tes y telégrafos y una serie de paisajes dálmatas.

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL PABELLÓN DE GRECIA
Las ~cc:ndades geográficas, tanto como las proporciones territoriales,
no ~an sido observadas en la calk· ele las X aciones en la Exposición ele
Pans. De modo que la Grecia se ha colocado entre Servia .. .. y la Suecrn Y 1~ }&gt;ersia, entre Luxemburgo y el Perú. P&lt;:-ro nada puede reprocharse ~ este arreglo fon taseísta, puesto que es armonio,so.
As1: pues, en la prEGCnte Exposición no hay que ir á buscar la imagen poht.c1 del m~ndo civi_lizado, sino solamente una imagen arquitectural enteramente mdepend1entc d,, su vecina.
Los ladrillos azules del pabellón ele Grecia, se unen á los ladrillos
rosas, en un &gt;Etfecto de gracia encantadora que mucho ha acrradado al
e:cn·tCll" f ran~és Anatole_ J&lt;'rance ... '·Lo que 'hay que aplaudir eno esta obra,
dice el m_enc,onado escnt\or, es que la materia prima es pr,iciosa, ó cuando
me?os, smcera, rara cualidad en una constn1cción extranjera. Así, Yed.
que fino y br1_llante es su color, lo dulc,21 que son Jo;; tonos azules y rosas
de estos mosaicos, y hay que admirar, que bajo ern pórtico, el mármol de
las colu~nas blancas tiene venas de ágata. ~'IJ"o falta, pues, sino un fütón
de laun,,es, palomas sobre los tallos ele las cúpulas v el ~ol de la Atica.
Habéis risto. cont.inúa Anatole Franr-e, habéis visto ~obre la ruta polvos,1
de Atenas, entre los grises olivos, los muros r:o.s-as del monasterio de
Dap~hé? ~Ie figuro á Dapnhé ante ese h.·rmoso edificio, (el pabellón de
Grecia) comtruído de una manera tan original sobre el terna 11:zantino.
L. armadura de los arcos y de las cúpulas es de fierro vaciado. El arquitcc.o, 1I. l,uci,e·n Magne, supo relizar de esta manera la costrucción
de una obra moderna, uniendo la gr acia antigua á un "material"' nuevo.

I

EN REY DE SUECIA EN PARÍS.
...;.__

-r:•,'~-:f-.7 -.:::.--~~;~t~5
Pabellón de G::ecia.

t!l, d~ esta extrai.a. yuxtaposición política, que
con!tituye el 1rnp~r,o austro-húngaro.
El pabellón de Austria es c-1adrado. Su techo
de pizarra está hecho á la }hnsar. Una cúpula
ovoide corona uno de los áncrulos.
Lai simetría. de la fachada ~e limita á. los dos
ante.-cuerpos; el de la de derecha, dando la ',Sralda. 1:11 Sena, ~s poligonal y forma pabellón de
ang~o, como s1 el pabellón estuviera en una
esquma de calle.
La ornamentación escultural es abundante con:1º en todos los edifc:os de estilo baroco. Est~ estilo, el "barocco" italiano del Bernin v de Borron:iini, pa11tió, de Roma á mediados dei' siglo diecisiete y cruzo toda la Europa, afrancesándose con
Bo~f~and, españolizándo~e con Churriguno, briflamzandose para convertirse en el "estilo abom hado" que
mucho tiempo m Irnillaterro
. , triunfó
d
,..,
, ~,
~ermamzan ose con los dos FiEcher, padre é hiJO, . que fueron los arquit~ctos de la Hofburg. El
e~tilo baroco, es de arqmtectura escultural (Bnmn e:-a, en efecto, escultor.) En sus excesos, no
conoc1a las lín~as rectas ni las superfici€, plana;,.
Es,_ en el extenor de las consirucc:ones lo· c1ue el
estlo"
·
·
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rococo" para l os mtenores.
E~ pabellón Austriaco, time, por "tanto, una
sobriedad relativa. Sah-o algunos detalles de la
fachada, el resto es de un gusto firme, aunque un
poco pesado.

S. lit. el Be:, de Suecia alllegar ala estación del lrorte.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Rey Osear, d:e Suecia, ha sido el primer soberano que ha hecho su visita á la Francia, después de la apertura de la Exposición Universal.
1'~1 Rey salio de Londres la maüana del 7 de Junio pasado, y llegó :í. Calais en vapor esp€cial, para subir á un tren cfüpuesto por la Compañía

EL PABELLÓN . DE PERSIA
La cerámica triunfa en el pabellón de la Peirsia.. Sus materiales, sin
embargo, no son persas. H an salido d,e1 la gran fábrica de I vry, donde se
han descubierto tantos procedimienlkls anticruos. La Persia moderna no
hubiera. podido enviar unos estucados tan fin;mente tirabajadús y pintados.
El pab:llón está, según se dice1, inspirado en el p!!lacio ele 11adresseyeMadersc~ab1, uno de los juguetes arquitEctónicos de Ispíahan. Sobre el
puente de la puerta de honor, Están escritos en Persa el norn bre y títulos
el;:! ~•_1bnano actual: "El Soultane Moza.ffer ed din Shah Kadjar."
Sobre esta in~cripción figura la corona imp2Tial.
En_ el. interior r~side el, ~riente tradicional : los divanes, los tapices,
los cortmaJes de refleJOS nwtahco,,, las armas damasquinas, los vasos de cobre, los bordados, las 1.ela1 tejidas de seda y oro. En un lado todo esto se
encuentra en calidades variadas; hay cosas hermosas, mediocres v malas :
es el bazar de venta. Del otro, nada. sino lo mu_v he,rmoso, los tap·~zs antiguc_s de un valor inestimable, los cogines cubü,irtos de encajes &lt;le sala maravillosamente bordada de oro, los vasos preciosos, un amontonamiento de
rjquezas un poco fatigante para lo,3 ojos; es é.,te ,e,l salón del Shah de
Pe:sia, esperado el presente me~, después ele su &gt;l:&lt;Stancia en Contrexévilk

El Pabellón Imperial de Austiia,

del X orte, y que le hizo Iranquear en tres horas Y algunos mrnutos lo;; trescienit'os kilómetros.
que separan al C'aJais marítimo ele París. El
c?nvoy _;eal se cTomponía. de un fmgón de la
Compama del :Norte, de un wao-ón-restaurant
&lt;le _la ~ompañía de wagones-&lt;lormitorio~, de un
$alon-v1ctoria real P. B. 1\o. 1, y de un wao-ón
d,2 }ª· cl~~e, ele la misma . CompaÍi ía ele! X orte.
St'. 1IaJestael fué recibido á su llegada por el
Pres1cle~ite c~e . la Hepúbl ica, acompañado de )I.
J~;lca~se, :u_m,stro _de .Negocios Extranjeros, del
G,en_ial Ba,lloucl, Jefe de la casa militar presidencial, .V r1e )L Croizier, director del Protocolo.
)f. Louhet, para aquella ocasión, había aélor?ªd~ su solap,1 c1n la condecoración del "Sernm, , que el Rey le ofreció la mañana siguienü,
!l dia en. que el Congreso de Versailles le elev6.
a la Presidencia. Esta orden, cuyo color es azul
celeste, no. apo;ta sino el grado de caballero y
no ,se da smo a los soberanos.
' ·
El Rey. ~levaha una ro,a que reunía la orrl!!n
de la Le2"1on ele 1Ionor, la merlalla militar y ]a
medalla de rnlvamento, combinadaR.
La el'po~a del )Iinistro de Suecia, en París,
Mme. Ack~rmaun, ofreció flores al ilustre viajero. La~ mat alta~ personalidades de la . coloi~ia
rne~a e&lt;tuv,er?1: :1Jresenfos en la Estación. Rn
ilfaJ estad ~_e dmg1ó en seguida al suntuoso hotel
de la ~vemcla del Bosque ele Boulogne. destinado
exc~us1va1~en!e á lo~ hué~pedes coronados, V á la
rnanana s1gmente l11zo su visita oficial al Elíseo.

11

1 .

).

:inauguración del Pabellón de- 'l'raBavaa:.

Pabellón de la Per■ia.

EL PABELLÓN DEL TRANSVAAL.
El pabellón oficial y la granja bóera que, con las construcciones &lt;lo
las rumas de oro, componen el conjunto de la Exposición del Transva·al,
acaban de ser abiertas al público.
Tri,;te, bien triste inauguración, sin recepción y sin brillo; el pú})lico
admitido en el coqueto pabellón, tan fresco, tan elegante con su decorado enteramente blanco y oro, no ha expeirimentado la sensación que
se debía e,peiar del fellz decorado de las salas. Parece qu¡;• un velo negro
reviste las ulancJs columnas, y la simpatía popular es tan fuerte, ,rn favor
de Jo¡; infortunados bóeros, la piedad y la emoción son tales, que los visitantes se adelantan lmtamente, la cabeza baja y hablando á media voz. Se tiene la impresión exacta de la llegada. &lt;le los invitados á un día de cnt:erro, y gran sorpresa causa no ver á :Mr. Pierson,
Com1sar10 General de la República Sud Africana, recibir los apretones ele mano destinados á la
familia.
Esta impresión fúnebre está aumentada aím
en el intenor, por el pequeño salón instalaclo entre la columna'(:a interior y una de las exteriores.
Allí, en una semi-obscuridad, se yergue el busto
en mármol del Presidente Kruger, y un poco
más atrás, sobre los caballetes, los retratos del
Dr. Leidds y del General J oubert, cubierto el
último de crespón; en medio de la estancia, sobre una mesa, se encuentra un bouquet tricolor,
cfrecido por un grupo anónimo de obreros patriotas, semejante á una corona colocada sobre
una tumba.
X o lejos de esta sala fúnébre, el pú1~lico se detiene á contemplar con estupor el canón. de la
guerra de 1880, fabrica.do por un herrero bóero
con yantas de ruedas!
En medio del natio interior se encuentra una
gran urna llena de pájaros y de pequeños animales. El fondo de la sala está ocupado por t~na serie de pinturas al óleo, que. representan ~1tferentes visi.as de la fábrica oficrnl dD exploswos
de l\Ioder:fontein, que produce la dinamita y
que ha provocado la grave cuestión de los
explosivos, punto de partida de una de la.s
reclamaciones inglesas.
Cuando se llega al primeT piso, en la galería circular, re escapa. el visitante un poco
á la tristeza ambiente y no puede menos de
Monumento de Ccp6rnico.
interesar~ en los tapices de pieles curiosas,

�Domüwo
8 de Julio de 1900.b

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

expuestas sobre la balaustrada de la galería, así como en los
~lcspojos de antílopes, cuyas especies son tan numerosa5 en Sud
Africa. Son notables, también, los utens1los de ca"a, los b1be]ots y estatuitas confeccionadas por los indígenas cifres y zuJues.
En medio de todos estos productos, está expuesta la últicarta
o-eolócrica ele: la República Snd-Africa, hecha ·para
111ª
b
o
l'
.
la Exposición de 1900, y sobre la cual, una mea. roJa, como
impregnada de sangre, muestra. al lado del Transrnal, la RUperfi.cie de las regiones del oro, causa de las d,ESgracias que se
han abatido sobre los bóeros.

LOS ZAPATOS VIEJOS.
J\unque _una gitana desgreñada y negruzca le
hab1a pre&lt;licho que llegar1a á. apalear eJ oro, Pedro Nolasco ya iba de~cendienuo la árida cuesta
de la vejez sin que viese el suspirado instante
de mejorar fortuna . Siempre sentado al pie del
tamborete ó bastidor, donde bordaba con femenil paciencia-él fué uno &lt;le )03 muchos del gremio que dieron nom ?re á la calla de Bor&lt;ladores,

EL PABELLÓN DE LA ARGELIA.
Sobre la. vertiente del Trocadero, cerca c1~~ puente de
Jena leva11ta la Argelia sus blancos minaretes y rn~ cúpula;;,
cuyo' brillo cintil-a al sol. Sus dos grupos c1c euificios da~ alegria y animac·ión á la vasta vía que conduce' por cletras del
Sena del Campo de l\Iarte al Trocadero.
J~l primer grupo de consbruceiones ~stá cons~grado á la
expooición of.cial de los pro_du~tos ~gehan~s, mientras ;i-ue
el otro está exclusiYamente cted,cado a las c11stracc10nes. Este
par de'grupos está cortado por una ca~ le, reproducción, de una
vía argeliana, muy c.uiosa, con sus tiendas y sus ca.fes.

Esca.ler,. de h onor de l Pabellón de Austria..

A su derredor se agrupan varias distracciones, panOTamas y conciertos argelianos que atraen á toda una población
ruido.su y alegre, cuyos gritos y cantos detienen á los numerosos pasean l:fs.
Mientras que los Ouled-Xails más ó menos auténticos,
llaman -á lc:,s espcct.adores, penetre~os al otro grupo de c:mstrucciones, e11 que la muchedumbre e:; tan grande como en la
calle de Argel.
Aquí, nada de hml)Olriles y clarinetes, pero se _ofrecen ~l
viútante bellas é ink1J.·e~antes cosas sobre un espGc:o ele mas
de dos mil ochocientos metros, se escalonan salas ~' p·ltios de
Yariadij.'s dimrn~ion e~, elegantes reproducciones de monumentos argelianos debidos á un eminente füquitecto.

'1
1

Pa.bellOn de Argelia.,

lacio, r odeado de los funcionarios y guardado por uu pelotón
de marinos.
P.ETO el peligro para los extranjeros no reside solamente
al rededor de la capital del Imperio Central. Hasta estos último; días se encontraba en Yunnan un personal técnico, de
rngenieros y c:mductcre:;., itjecntando loci trabajos preparatorios
de la vía férrea, que debe unir al Tonkín con h1 capital de la
prol'incia.
T:n alto funcionario del )Iini.;terio de Xegocios extranjeros, ser vía de intermecliario entre la dirección de les trabajos
y las autoridaues chinas.
Hace algún tiempo, la, agitación que se ha manifestado al
R orte de la China, se demost,ró, igualmente, al ::,ur, hasta el
punto de que el Cónrnl francés creyó deber armar, para clefonderse, al personal del con,ulado y de los caminos de fierro.
Esta agitación contra los exbranjeros, ha redoblado su
furrza en estos últimos tiempos, tan amenazadora para los europeos, que el virrey se declaró impotente para protegerlos.
l'or un telegrama r eciente. el Cónsul francés, )Ir. Francois, hizo saber al liinisteno de Xegccios extranjeros, que le parecía
necesario replegarse sobre el Yunnan con todos sus agentes y
los misioneros.
Las ultimas noticias son de menos en -menos tranquilizadoras; d Príncipe· Ching, pre:-idente ,lel Tsun-li-Yamen ha
sido reemplazado por el Príncipe Tuua, padre del presunto heredero y fa1·orable á los boxer~.
P1€Ciso es esperar que lo~ últimos cablegramas no se confirmen; pero deben temerse noticias graves, y la clepo~:c:611 de
la Emperatriz viuda parece absolutamente indicada.
De creerse es, por otra parte, que el formidable movimiento boxer no encuentre resistencia formal, lo que le hará.
aumentar en vigor y llegaT quién sabe á que terrible magnitud.

LOS "BOXERS" CHINOS.
Grande el"- en ElHopa la inquietud, porque todo el mundo se preocupa de la suerte c1e los extranjeros q ne están en
China, en peligro perman¿[lte. En Pekín todas las leg,:c:ones
europeas e~tán agrupadas en una misma calle, excepto la ele
Hélo-ica. Cada una cle e,tas legaciones rntá guardada por un
cle:::tacamento e~ soldado~ y de marinos, y juRtamente publicarnos una fotomrafía de la de Francia, en la que se pmde ver á
Mr. Pichón, ftinistro Plenipotenc'.ario de aquella Repúbl ica, á
quien, según los últimos despachos, dan por a~esinado en P,ekín, juntamente con el ]llinistro inglés, en el umbral de su pa-

EL 1\fUNDG ILUSTRADO

X.egac i on d e Francia. e n Pek1n.

1

J.

en 1Iadrid,-apenas si el jornal alcanzaba á mmtenerle ele rnús gacha;; que jamón y más lentejas
que tocino, y pag-ar su humilde ropa v el alquiler de su exiguo tabuco. Y &lt;le.;enredando y dernnando el retorcido hilillo dorado con que recamaba
c1sullas, estolas y mantos de image'Il, solía pensar
para el raído coleto : "La maldita gitana ha blóme
de apalear el oro, porque siempre lo traigo entre mis manos pecadoras . . . Chanfionerías de bruja, para burlarme y dejarme con un palmo de
narices."
Con estos melancólicos pesares batallaba una
tarJe Pedro Nolasco, en ocasión d.e, estar realzanL'.O las barrocas rosas del velo de seda que un devoto quería regalar para su fiesta á Nuestra ::,sñora de la Guadalupe,- cuanclo en la puerta de
ru chiribitil se incrustó una figura ele mujer desarrapada, y una voz ron ca y &lt;lejosa articuló:
-A ]a pa e Dios ... A echarte la buenaventura vengo, zalao.
.
,
- A poner pies en pol 1'oroE"c1 ahora mismo es a
]o que vendrás-exclamó .el bordador montando
en cólera' al r econocer á la empecatada
egipcia.,.
:Más de diez años h!lce profot1za~te que yo sena
rico, y aún sigo p:c.ínclome los dedos con la aguja
y cegándome los ojos con el bordado. Quítate
de enmedio, ó sino. . .
,
,
.
-Avina!!Tao
clesconoc10--cm1testo la gitand
b
'
l•
,
con sorna-ahora te vov á cantar la verna ma,
fija que el sol que nos alumbra. Rico serás, y en
doblones has ele ajogarte mu luego; p~ro ,va 9ue
no das albricias á los que te traen el bien e D100,
np te ha de aprovechar ná, y ha~ de querer gorverte á tu miseria, y á pintar e,a'- r os1yas pa J~s
zantos. Y agur, y á la ~epultura te yeYen tus chueros, tiñOí,O.
.
.
Pronunciada la sentencia, la bohemi-a desapareció, no sin que Nolasco se levantase he_cho un
basiliwo, resuelto á dar una mano de punaclas y
ccces. Tardó en apaciguárl'-e1le la ira, que no ~enía sobre quién recaer, y aquella tarde no h~zo
-cesa de provecho· temblábale el pulso, las hoJas
de rosa se desfi~raban, el tafetán so encogía y
el delicado hilillo se confundía y embrollaba entre

los dedos. Durmió muy mal y despertó despavorido, viéndose i:odeado de gente; un gentío, todo
el barrio se agolpaba á su puerta; le sacudía por
los hombros á empellones un venerable clérigo,acabado &lt;le bajarse de la mula en que venía desde Toledo, para IJOticiar á Pedro X olasco el fallecimiento de su tío Don Ramón Trijueque Salas, opulento negociante en paños y sedas, el cual
dejaba por único heredero al humilde bordador.
]¡&gt;edro Nolasco pensó si era alguna pesadilla. No
reccrdaba á su tío, no c:imprendía por qué .le daba éste, tal prueba de afecto, y todo era pellizcarse á ver si, en efecto, despertaba. Por fin, hubo de convencerse, y de súbito entrando en él un
gozo desatin¡&lt;lo, sin poder contenerse, r ompió á
bailar el fandango, con tales piruetas v mudanzas,
que lucía y mostrat a patente la suela de los zapatos, únicos que poseía, ya bien maltrechos por el
uso. RE·parando en ellos llll solícito vecino de los
Yeniclos á felicitar, prorrumpió : "Corro á traer
al señor Pedro X olasco unos zapatos nuevos, pues
no es razón que tan poderoso caballero esté tan
mal calzado.'' Y salió, y volvió con los zapatos En
menos que se cuenta,. y el afortunado bordador,
atónito de alegría, dejó,e descalzar y c1lzar hecho una estatua. ¡ Para fijarse, en menudencias estaba él! T odo se le volvía preguntar y repreguntar á cuanto ascendía la sucesión,
que salió más pingiie de lo que pod la calcularse así de pTonto. Dehesa:i en Extremadura; olivares en
Jaén; fértiles cigarrales en T oietlo;
casas en la misma corte; telas, muebles, plata labrada por arrobas, de
todo cliéronle poFesión sin tardanza á X olasco, y para los primero¡;
gastes ha.Uó en arquillas r cofres
r epletos bolsones, donde el sonido
delicioso del oro hacía música cele,t ial entre las ma!Jas de :;:eda verde. Acordóse Xola, cJ lle la gitana,
y rápida nube pasajera obscureció
su afüorozo.
Poco tardó en serenarse y entregarse á goza.r
de su suerte, mudándose á e~paciosa y señoril vivienda, admitiendo criados y montan&lt;lo casa según correspondía á su nueYo estado de fortuna.
A fuer de ric:i, declicóse á pasarlo regalado y ocioso, y presto se hizo muy melindroso y exigente,
poniendo á todo defectos y reparos, llamando bazofia á los platos exquisitos, y trapos á la holanda y al ve-lludo. Dimanaba quizás la impertinencia y dewontento del enriquecido bordador de una
pequeñez, de una nadería en que t.ropezaba, pero
qu.e iba. amargándole infinito los gustos : su calzado. Desde aquellos primeros zapatos que le trajo un vecino oficioso, &lt;!llantos ponía le molestaban
y lastimaban, llegando gradualmente á producirle sufrimiento intolerable_ Fuese que padeciese
de gota, juese que sus pies, cargado,;
por el reposo y la vida sedentaria
dB bordador, no consintiesen opresión alguna, es lo cierto que pasaba
NolabCO las penas del purgatorio.
'l'odo se le volvía zarandear al
maestro ele obra prima,
encargarl es pares y más
pares, y )úilitimamenk•
docenas ele pares, sin
que, probados uno tras
tro, ac1virtfosen algún
alivio los pobres pies
magullados y en tortura.
Echóse N olasco á recorrer una. por una las
zapaterías de la villa y
corte, que fué infructuosa diligerncia. A cada.
salida, el dolor de los
pies se encruelecía y redoblaba. Ya eran punzadas violentas, ya latidos sordos y clesespera:1tes, ya un contínuo roer
como de can furioso, ya

un estirar análogo al que da en el potro la cuerda
del verduo-o. Y así se pasaba el malaventurado Nolasco noches y días, en un puro ay, mald:c¡endo
ae su suerte, renegando de Dios y de lo-s hombres.
¿ No había persona caritativ,a que 1~ curase?-D?
pronto clavósele en el magm una ide·a . REcordo
que cuando le había caído de golpe y porrazo el
fortunón no le hacían los pies el menor daño, y
tenía pu~stos unos zapato5. infelices, viejísimos.
Mandó que le trajesen sin tardanza de la~ ropavejerías, prenderías y puestos de Pastro, los zap~tDti
más llevados y traídos que se encontrasen. l r~sentáronle cestos de galochas, pero nmguna venia
á su pie: unos por estrechos, otr-0s por holgados
en demasía, éste por torcido, aquél por arruga&lt;lo
y duro, las asquerosos zapatos, s~bre revolver_ el
estómacro y encalabrinarle los nervios, no nr.neü1:-1ba.n submal. Este había llegado á ser intolerable.
El exbordador pedía á gritos la. muerte. ~us p~rviclas, pesías y reniegos, de u~a legua se 01an.•hscandalizados tei1ía á los servidores, espantlaclo al
médico, que veía_ inútiles sus unpi_ientos y emplastos, y horrorizado al buen cler1go qu_e le h~bía t raído la heren cia. Y he aquí que de 11nprov1so ~olasco llama al vecino que le había descalzado en memorable ocasión, y le ofrece una por rada.
de dinero s1 le elevo] vía sus zapatos del tiempo cle
la. miseria.
-Es el ciso-dijo el vecino apurado y con~
fmo-que los tiré al estercolero de la pl~z1, y_ a
saber dónde habrán ido á parar! Haré d11Igenc1as
por encontrarlps, pero desconfío ..... .
De allí á pocos días, el vecino se apareció con
ciertos zapatos muy semejantes á los de ~ olasco-todos los zapatos de desecho se parecen ;-pero el
engaño conocióse al p~nEtrlos: al enfermo no '~e
venían; el vccmo, codicioso de la recomven,a,
había traído cualquier calzado, un par suyo. probablemente. Y i\Olasco siguió poniendo el lamento @ las nubes, retorciéndo~e y rabiando, haota
que un día, entre alaridos, rugió:
_
-¡ Ui caudal entero daría por mis zapato.-, viejos, los único~ que no n_ie destrozaban. los pie:!
Transcurridos breYes mstantes, el criado, r~:;petuosamente anunció que allí estaba una gitana
muy deseo;a rle entrar á ver á su seí'íoría, y con
promesa ele curarle.
-Que pase eea hija de Satanás- chilló el desesperado.
La o-itana cruzó la puerta; era la misma bruja
de la JJredicción, negra, siniestra, horrible.
-Yeno-o--clijo con r etintfo-á entregarte tus
zapatos, por ellos 11;e ~,anís cua~.to hereuaste, ,tiñoso. Ya ves s1 acerte_ l e anuncrn que reneganas
de la suerte, porque para vivir rabiando, mejor
vive~ t rabajando. Giiérvete á tu tienda á ganarte el pan. ¿ Tratlo hecho?
Pedro :N"olasco se irguió, besó la mano ele la gitana, recobró sus viejos zapatos como recibiría
un pedazo de " Lignum crucis," y cor:ie,ndo se
volvió á su tabuco, donde Xuestra Senora ele la
Guadalupe hizo que nunca le faltase pan, y le
conc€:dió una buena muerte.

y

€rr¡llla ))ardo pazán.

.

L

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{

�EL MUNDO ILUSTRADO
para que se la lleven _á su novi_o ,,
en señal de un amor sm desped1c1a !

- ALOLA YLUPE RAMOS PéORUEZA. -

... ¡ Dicen que por corl&lt;ar un amarílis
que vió junto á la orilla!
Por eso cuando Juan vino á sacarla
de la pérfida linfa
donde presa quedó, entre las raíces
de una gigante encina,
apretada la flor entre sus dedos
estaba toda vía ....
¡ Triste esperanza la que sólo encuentra
en su angustia infinita,
una pálida flor de donde asirse
para salvar la vida!
Y así, pálida y muerta
c:&gt;mo la florecilla,
Juan el barqum-o la s-acó del r ío,
mientras t'-Odos decian:
"ved que tiene los ojos entreabiertos . ..
parece estar dormida ....
pensad lo que dirá su prometido
cuando le llegue la fatal noticia ...
¡ él, que alegre se fué, porque la dijo
que á casarse volvía
cuando el trigo estuviese ya corlado
y la cosecha del maizal vendida!
¡ que le quiten la flor de entre los dedoJ,
que la desaten, f)ronto, aquella cinta,

"DomillO'O
8 de Julio de 1900.
b

Y mientras le desatan los cabellos
y de las manos frías
le arrebatan la flor, por la vereda
tortuosa que desciende hasta la orilla,
se escucha, t'ras los ár boles,
un largo crepitar de hojas caídas;
luego un grito de angustia
que se pierde en la tarde pensativa .. .
y al fin un gran sollozo . ... .
¿ quién se acerca? ... es una viejecilla
que corre hacia el cadáver y lo abraza,
y al oído le grita:

"i respóndeme si no quieres que muera!
¡ respóndeme, hija mí.a ... !"
. .. Todos tienen el rostro contristado,
nubladas las pupilas ....
Y mientrns unos dicen : " i pobre muerta!"
otros murmuran: " ¡ pobre viejecilla !. .. "

}tlaría €r¡riquefa.
Sauina.c: (Coalrnila).

rnoo.

Entre todos los grandes artistas que ilustraron esa época artística que llamamos "Renacimiento," porque en ella con nuevo vigor renacieron las bellas arles en todas ~ns manifeslacio-

S:ra. Be:rt• l'e:rnandez de A:rellano.

Rl 4 del aclh1al s~ celebró en el templo de
Santa Teresa una de lai:; má:; suntuosas cer~monias nupciale,; del año en curso_:_ la muy_ est11:1:1ble !':Eñorita B"rta Fc1nández, h1_¡a del senor D:m
Serapión Fernández y ele la seiiora Doñ~ ~gap_ila
Anaya, contrajo mat rimonio con el _d1stmgu:do
caba.llero Don Carlos Arellano y Zap1an.
l\Iuy acreec1oro:3 rnn los nuevoR cónyuges á
disfruta.r de la felicidad que les deseamos.

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A.._!,,,.

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Domingo 8 ele Julio tlc

~amas mG:cicanas.

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e.isa n1im., 4 de la 3

=

d al Ciprés, 1':ro7'~cto, const:rueoión 1' propiedad del S.r. Coronel de Ingenieros D . Adolfo llll. de Obregón.

Miguel Angel.

nes, ha:y dos figuras_ que descuellan en grandes
proporc10nes, y cuya rntluencia en el Arte ha sido
tan P?derosa, qi!e sus nombres no pueden s.ei· &lt;lesconoc1dos por nrnguno que se precie de ser sencillamente culto: Miguel Angel y Rafael.
Parece increíble la enorme actividad artística
que desplegaron ambos maestros y una somera
narración de su vida basta para conv.e'llcernos de
que la inmortalidad no se conquista sino á costa
de mucho trabajo, aun cuando el genio innato
sea UJl factor necesario para conquistarla. En esta
épor•,1 uctunl, en que la pereza qnie1ie• presentársenos como un distintivo del temperamento
artístico, es útil y necesario que se sepa ampliamente que los grandes artistas, los más grandes,
los verdaderos inmortales, vivieron una vida de
constan te actividad y trabajaron de una manera
asombrosa, sin lo cual no hubieran pod ido leO'arnos tantas i~discutibles pruehas de su genio, que
son la base mdestructible &lt;le ~u inmortalidad.
No pretendemos que Miguel Angel y Rafael lle~
nen solos toda la gloria del Renatimiento; hay
una enorme pléyade de artistas que igual derecho
benen á la general recordación: pero escoO'emos
á los más populares, y sus vidas y creacione~ bastan para darnos clara id-ea de lo que puede la
energía de un vercladero artista.
Miguel Angel, nacido en 1475, ya había esculp:do una buena estatua cuando fué á Roma por
vez primera, de 1496 á 1-±99. Esa €statua llamábase "El Amor," y aunque no existe ya, sabemos
por las crónicas dé la época, que era de una factura tan hermosa, que el carcl.enal Riario, gran
conocedor de obras de arte, la adquirió en la plena
creencia de que se trataba ele una. obra desenterrada y perteneciente á la época de mayor fiorec:miento del Arte antiguo.
Cuando Miguel Angel se clió á conocer en Roma como el autor de "El Amor," el trabajo llamó á S\lS puertas con tesón, y durante su bre~e
e,tancia en la ciudad eterna, tuvo que •esculpir
"La Pi eta" quQ se ha] la ho_v en San Pedro, el
"Baco," q~e está en Florencia, y un ·'_C upido,"
que adquirió el negociante Jacobo Galh. Regresó á Florencia y en 1501 había ya concluido su
colosal "David" y habí~ dibujado el fa!noso cartón de la Batalla de, Pisanos y Florentmos, par!!
el O'ran cuadro mural del Palacio Yiejo. Pero el
Papa Julio II quería para. Roma el talento de
Miguel Angel y lo llamó de nuevo en 1505 y le
encargó que le construyera para la I glesia de San
Pedro un monumento -fúnebre sobeTbio, "como
h ~ entonces no se hubiera visto ninguno." Ese
monumento no llegó á concluirse nunca, porque
el inquieto espíritu del Papa concebía constantemente nuevos y grandiosos proyectos y obligaha al escultor á abandonar sus trabajos para ero-

EL 11UXDO ILU~THADO
pezar otros nuevos. En sus memorias, Miguel
~\.ngel llama á e::!e monumento ··ta tra&lt;redia o~ .,u
b
v1'da, ~ porque su grandiosa concepción
le torturó sin ee~ar y 5in pod€'rla realizar nune.i. El Papa le_ obligó á abandonar el cincel y le encargó
las p1tm'.ras ~e la Capilla Sixtina, que Miguel
Angel eJE'Cuto en cuatro ai'ios. Apenas concluídas, el ~&gt;apa lo transformó cu arquitecto y le hizo
constrnJr la heTmoRa fachatla de la IO"lesia de San
Lorenzo dé, Florel'cia, que era la pa1~·o{¡uia de los
Mé&lt;lici~, familia del nuevo Papa León X.
En 1534 y concluída esa obra, Miguel Angel
regresó á Roma, en &lt;londE• se le encomendó la 1nntura de ·•EJ Juicio Final" en la. Capilla Sixtina.,
labor que le ocupó hasta el año de 154.1, m que la
entregó á la eterna a.dmir.ación del mundo. Fre~co aún "El Juicio,'' .Miguel Angel obed,ic:ó de
nuevo al P-ap,t, ejecutando sus pinturas en la ,Capilla Paulina, la Conversión de San Pablo y la
Crucifixión de San Pedro, trabajos que le lastimaron notablvmcnte la vista.
Pero la mejor pn1eba de que su genio de artista no se había debilitado, fué la constnH·c·ión rlennitiva ele la Basílica de S. Pedro. cura. dirncción
le fué encomendada y aceptó á la cdacl de setenta
al.Íos, desempeñándola hasta su muerte.
¡ Admirable vicia de artista '. El conjunto de sus
obras, tomando en cuenta simplemente el tiempo n e.cesario para ejecutarlas en lo p1aterial. hace exl,r emecerse á cualquier artista de nuestros
días. .Miguel Angel, arquitecto, pmtor, e~cUJL0r,
es siempre granüe, siempre admirab le ; por último, fué también poeta, y dej&amp; una hdmoe.a colección de sonetos. ¿ Cómo fné el portento? l.:'n moderno escritor francés lo explica a,í : ¡ Miguel Angel era un genio, que no bebía ajenjo!
E,s c:erto que la. actividad de Raf.ael no abarcó
tantos ramos como la ele Miguel Auge!, pero estudiando sus obras con detenimiento salta á la vista la enorme labor preparatoria que tuvo que
cumplir para lleva.rlas á cabo, pues ~i la ejecución
artística es en ellas admirable siempre, el alcance de las id,ea.s inspirativas os verdaderamente
portenforn y nos revela que la erud:c:ón de Raral€J es&lt;,uvo á la altura de todos los conocimientos de su époGa. Curioso es, en verdad, seguir
paso á paso el desarrollo de su facultad artística
á través de sus obras y en pocos maestros de su

E~pecialicfad en Rafael íué el fresco, y de hecho en ,el fre,co se basa su celebrida.&lt;l. l:'lus pinturas murales del Vaticano producen efecto de
obras sobrehumanas, ya sea que se las consider-e
€111 conjunto ó en detalles. Allí la ide-a es tan admirable como cl pr ocedimiento artístico, allí demostró el maestro su teoría de que el verdadero artista no puede ni debe. limitar sus frcultades á la
educación de los sentidos ni á la expontaneidacl
de la concepción, sino que üene que aprender
mucho, mucho que estudiar en abstracllo, ya que
la ciei:c:.a y el arte se. dan la mano tan á menudo, como h ijos que son ambos del hombre intelectual.
Grande y muy notable ,e,s la. pléyade de pintores rafaelistas, que aún después de la muerte del
m!l!Eé'tro siguieron infundiendo nueva savia en el
Arle, y cualesquiera que sea.u las evoluciones que
éste ha.ya sufrido posteriormente. y sufra todavía
en lo futuro, nunca serán bastantes para borrar
ni arnrnguar la gloria de los maestros del Renacimiento, porque ellos ejecutaron una labor consciente y exacta, como ha dicho Taine : "sabiendo
á dón de iban y de dónde venían."
Lo cual sucede á muy pocos artistas de nuestros
días.

SUEÑO DE OPIO.
En esa hora gris, en esa. hora·
J.foda y sombría en qn&lt;! el dolor em 1,riagfl.,
Y en que parece el novio ele la aurora
Una ascua inmensa que en el ruar se apaga,
Yo levanté la piedra de tu fosa,
La dura piedra que la vis.t a ataja,
Y desleída., honible y asquerosa,
Te ví en el fondo de la negra caja.
Los hambrientos gusanos ¡ cómo hervían !
En esas formas que adoré por bellas :
De tus -Ojos las cuencas parecían
Ya sin pupilas, ¡ noches sin estrellas!
Húmedo el cráneo y sin cabellos, mustia
La sien, regazo de mi boca ardiente,
Abierto el labio en espantosa angustia
Deforme el s~no, sin CílJldor la frent¿.
Tu cuerpo, que era un vaso de perfume,
Con su olor nauseabundo me asfixiaba;
¿ Qué aroma mundanal no se consume?
¿ Qué carne no se pudre y no se acaba?
Así te ví, y entonces un reguero
De llanto desprendióse, de mis ojos,
En tanto que el cruel sepulterero
Me ocultaba tus lívidos despojos.
l. Por qué tiemblas? ¿ Por qué frunces el ceño?

¿ No te ha gustado mi doliente historia?
Nada temas, que todo ha sido un sueño
Que he querido grabar en tu memoria;

Bafael.

categoría son tan perceptibles el pr oceso del perfeccionamiento y el esfuerzo constante y sostenido por alcanzarlo.
El gran maest'l'o ,empezó sus estudios en Perusa y su "Coronación de la Virgen,'' por ejemplo,
ostenta el-ara.mente el estilo umbrío, que Ya transformándose en breve en toscano, á la influencia
de los estudios hechos más tarde en Florencia. como lo demuesfra .s u "Descendimiento de la Cruz,"
qUJ0 está en la galería. Borghese, para consolidarse, en fin, en ese estilo genuino é individual que
propiamente no pudiérnmos llamar sino "rafaelista." Esúe es el que abarca el tercer periodo de
su vida y que se manifiesta en la "Fornarina ., de
la galería Barberini, en el "Violinista." del palacio Sciarra., y sobre todo, en la "'Trans.figuracüín" del Yaticano, que fué su obra postrera.

Para hacerte saber que la hermosura
Y la gracia que en tí el amante advierte
Van á ser en la hueca sepultura
'
¡ Regocijo insaciable de la muerte!
Y que tan solo la virtud bendita
}:s á un tiempo, al brotar su herm~sa lumbr,1,
.\ stro que en el espíritu gravita . ..
¡ Flor abierta en la misma podredumbre!

Julio fflozeo,
(Colombiano.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VTI--TOMO Jl--NÚM. 3
Girecw:n Llo. &amp;AJ'.&amp;.EJ. &amp;BYBS SPún&gt;OJ..&amp;..

::¡:scuela ll'. de Bellas Artes.

MÉXICO, JULIO 15 DE 1900.

8Ull8CRIP&lt;:IOK DNSU.U. ,OILUQA,
IDO IDO IUI L4 CAPITAL,

t.

59

,._.e,

Gerenw: .&amp;.JITOll'lO Cl11T,..

Cua dro de .Toaq1111lBamlzez.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concierto de Campa en París</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t. Á bol'do, - 2. EnOhina, - 3. Movimiento Eleotol'al. -4. En tnglate,.,.a,-5. Fl'ente á Ohesbu,.go.

1.-Estas líneas que muy claras y der~chas veréis, le,clores mío5, han dado, seguramente, un
quehacer e11·diab!a{lo á 1~ tipógrafos; e&amp;tán escritas á la altura de Xew-fornid-la.n d (leed
Terranova) por quien toclaría no ha si·clo ni siquiera. ca.pitán ·de buque, y aunque es magnífico
el tiemipo, el 1rnvío, (uno ,de los mejores, ya que
no de los &amp;up~'€1110s de la gran línea de navegación germano--americana, el ".A uguste Victoria")
-8e a,cuesta que es un gusto sobre babor y tengo yuc resolver, dos vecei::, por m:uuto, el terrible problema, de escribir en hamaca. ¿ Y sobre
qué os eS&lt;.:ribiré? No sé nada. Estoy en el
1imho que separa. dos mundos, y el qu,e no ffibe

1o que ha pasado do,r;¡ días antes, na&lt;la sabe en
este tiempo; el telégrafo nos cambia el panorama del mundo dos Yeces al &lt;lia, y si os hablo del
úl1timo que yo l1e visto vais á decir, que creo estar en mi élase contando á Jos rnucha,eho~, que
ron tnao ojo~. todo sonrisas, todo nervio[=:, y que
renuevan para mí la juventud con sólo sentir la.s
palvitaciones de su vida, una lección de h:l-5toria
antigua.

•••

•

2.-Cambiarernos, pues., los papeles é instruí-Orne
vo::otro:_ &lt;le, Jo que pa.sa :va• 41.rn no puedo hacer~º yo. ¿ lJué srn.:ede en ühina? Ya supongo llegado A l'eRín al Graa! von Yaldersee; allí supongo que no habrá encontra-do ó no encontrará las co~as fáciles . ¿ Se habrá deja.do, se dejarú vüjtar por el viejo camfuitróu del marqués
Li-Hung-Chang? Si se deja viEütar, si entra
'con él en plática.$, aun cuando no ha.ya protocolos, si consiente en reconoc-erlo e.orno com:siona&lt;lo por el íugitiYo gobierno 10hino~ ~quiY.:~!d1ú
ei'.'\tO á mm retirada, y el señor concle habrá perdido su primera bata.J.J.a djplomática. Porque si
Alemania, mu·.v ele prisa, en honor de la verdad,
puso e-orno conclieión, "sine qua non," para la.
pa2' el que previamente fuesen castigadio-s los
culJ.?aibles, reconO'Cidos tales por un jura.do internac10nal, e:- elaro que si pone esta condición al
debate perdió su terreno, su actitud, dió un paso
á retaguarcl ia.
Pero es cilaro que debe -darlo; no es la primera vez que e1 gabinete alemán a,tenúa en el terreno de los hechos la ftterz-a de una declaración
forrnula,aa ó inspirada por el Emp€rador; la actitud de Inglaterra poniéndose del lado ele la solución americana y que evidentemente ha arrastrado al Japón, deja á Alemania sola con la~ dos
naciones que son justamente las que tienen en
China menores intereses, mínimos, pudiera cle&lt;'irse, HlS augustas aliacla.s Austria é Italia. La
~ituaeión es falsa y lleYará al imperio gen11á11ico
derechamente á la guerra con China; pudiera
ser que esto buscase el emperador, y sería un golpe aud-az, pero acaso certero. Efectivamente, en
este caso, como la derrota ele los chinos es $egura, como e~a guerra. puede circunscribirse á un
rn,dio (le aeción que comprenda a1launos 0o--rancles
(listrito ... ~olame1üe, Cha11g-Tun, en° cloncle ya los
alen:an~-. tienen pose,-:iones; Pe-ti-chilli, que C'5
e-1 cl1stnto (le Pekín, v ac;1,so los &lt;:entrales é interiores del Yang--hé, ·resultaría relativamente fáril y la paz haría de Alemania la principa.l posee~lora ~n China. ¿ Y ésto quién se lo Jrn bría de
1mrpedJr? Al contrario, todos los compadres del
C'oneierto anti-chino, f.le apresuraJ·ían á tomar parte en la rehatiña. )fo intere5a mtt&lt;:ho, pues,
saber lo que allí pasa.

•••
3.-De lo que puedo con ma~·or seguridad hablaros, es del movi,n1iento electoral arnericrmo: he
atravesado los Estados Unidos casi. de un extremo á . otro. y ni desde las ventanillas ele mi vagón, ni desde la acera de mi hotel en X ew York,
he notado nacla. Diríase que los partidos se recojeo ry almace11an ail iento y fuerza para. partir el
uno contra el otro; p~nsaba hallar ,aquí un pue-

blo entero en movimiento y el suelo americano
estremecid-0 por el hura•cán de los meetings sin
tévmino. Nada. Una encantadora americanita
de San Luis Missouri, que pasó por ]as calles y los
salones de Méxiro, en el invierno pasado, blonda, ro~da y efímera como una. rosa matinal, esuibía. á un ami_(J'o mío, al comenzar el período
el·ectoral en los Tostados Unidn-s, que aquello iba
á ser la guerra &lt;le secesión de las palabras y los
gritos; y así empezó, pero hoy se h1 concretado
á la.s pa.labras, sobre todo á las palgbras de los periódicos, en és,Los si que la batalla es inmen:-a,
que sube de tono todos los días; en los periódjcos y en los anuncios; desde ªEagle-pass," desde don-de fa garra bruta-1 de la Aduana americ·an:a -'J&lt;:ude y estJ·uja a.l viajero, ha.sta la ciudaJ-imperio, pasamos por una va.lla de anuncios, ig'nalet. á los de las drogas y ele la.s novedades en maquinaria, que avisaban las visitas ele los candiflatos aquí y all-á. El más anuncia-do era, sin duda., Th . RooseYelt., que ha sido hasta hoy el gran
"speaker'' electoral dt!l grupo republicano. y en
torno del cual se han li'hado algunas batallas y
ha habido ailgunas lapidaciones sin mayor c'-0112e&lt;'.nenda.
Pero no 1e haie.e, nada parece capaz de galvanizar al cuerpo electoral que dió mucho de sí
en los Primeros momentos; en el hotel en que
v,iví dos dfas en Xew-York (&lt;le la Quinta Aveni-.
da) se reunía el comité directivo -del partido republicano_ en el E,stado, el más importante quizüs &lt;le la Unión, y algunos -de sus m~embros, s-erio~, insignificantes, cua:lquier cosa, veían impasibles al salir de sus reuniones, los 'Primores
con que los regalaba un propagandista demócrata
que había alquilado un cuarto en uno de los
pí~w más altos de un hotel contiguo y cle~cle allí
proyectaba con una poderosísima linterna, retratos é ÜBcripciones sobre el A1,co de triunfo en
"~taff' le\ antaclo para Dewey. No podían esas
inscripciones ser más expresivas: ªno queremos
"trusts;·' queremos república, no imperio, un
presidente no un emperador, McKínley contra
Bryan, es la riqueza contra la república (ªwealth
agaist eonunon-wealth.'")
7

•••
Todo ello es profundamente grave; el partido
re1mbhcano ganará las elecciones y mis leetores lo
saben ya probablemente en los momentos en que
l-ea11 -etta revista; la lucha se habN renovado furiosamente al fin, y palabrn.s terribles deben de
haberse cambiado ammciacloras del fin de la federación : l)0 se cumplirán, por fortuna, los juramentos de la cólera,y todos volverán tranquilos,
hoy corno ayer, á sus ocupaciones. Pero la disidencia es profunda y ninguna lo fué tanto en la
historia de la Unión, descle la lucha anti-esclavis-ta; puede guardar en sus obscuridades todo el
porvenir ele la Federación.
El triunfo del partido demócrata habría sido
una catástrofe econónüca para los Estados Lnido-s; toda interYencióu gubernativa en el elei1icacH$imo sistema. monetario, como no sea para sancionar y facilitar la circulación de valores- reales,
puede determinar 1m siniestro en el orden económico: fijar una riela.ción cualqu:era, inalterable entre dos tipos de moneda, el-e ]os que uno ha dejado
&lt;le ser. en la mayor parte de los países industriales y mercantiles, una. expresión monetar;a, para
convertirse en nna mercancía pura, es exponer á
la Nación, que con ta.maña resolución apechugue á
la pérdida total y súbita de su reserYa ele oro y ele
aquí á. fa conjunción ele todas las bancarrotas
particulare,:; en una bancarrota general. Bryan
pers-onifieanclo una tentativa de este género en
los Esta:dos Unidos, se ha hecho imposible para fa
pre~idenria. Si dentro ele cuatro años triunfase el
partido demócrata, sería con otro candidato y aJierando profundamente esta 11arte de ::u pl'Ograma. como uno de 105 centimi1lonarios americanos
se lo aeonsejaba.
Pero tampoco debemos hacernos la ilusión los
que quisiéramos qur ti democracia american;.l
~lL nen. dejara su cari1r:: tH pacífico, garantía su:ir-.:ma para lo~ países iher0-1:liillericanos; no sólo es la
cuestión ele plata lmo de cnyos múltiples n.:rectos acabamos de indicar, la que ha lleva.do la. mayoría contra Bryan y ha. conspira.do contra él, como 1111 im:1enoo "trust" político. á ]os grandes
neos an1encanos, es que, nos. parece haberlo dic,ho ya, el imperia.liSl)lo tiene el voto ele las mayorías electorales: Ur. Roosevelt ha hecho jugar

Domingo 11 de Noviembre de 1900.
con mucho acierto y seriedad, el pa1triotismo, el
celo por el honor de la patria ernpeña,lo en 1'as
Filiprnas, sobre todo, en favor de la C'au:;:a republicana; el imperialismo para 1~s maEa.S populares es cuestión de orguhlo amencano:
El tiempo cuTará esta enfermedad; cu_ando
los amel':canos se convenzan de que se va11 a e1:contrar arrostrados en la lucha por el predominio en el Pacífico, y que tiene que transformarse
definitivamente en un es.ta-do militar, C'Omputarán con la precisión con q~e ellos sabei:i, ha.¡_:erlo,.
los enormes sacrificios de hbertad que henen que
ha-cer para llevar á cabo un negoeio malo .Y encontrarán el modo de d,etenerse y de voher en
si mismos.

•••
4.-Y puesto que _de elecciones se trat.a, no
habrá que olvidar la vwtor,a cte 10s 1mpena1Istas
ingtes-eti en tan e.xa('.to parangou. -con la de los
norteamericanos; J\ir. (J11amberh1m debe de sentir3'e profundamente satisf.eoho; bajo sus auspicios
y ele 1a sangre mezclada Je dos grandes pueblos
en tremenda querella, ha nacido el unpeno sudafricano, estrella &lt;l-e una mayor conste1adón "de
una mayor &lt;.:han Bretaíia ." .t.l partido liberal ha
quedado maltrecho en el campo electoral, y difícilmente se levant-ar.J. en mue.has años de esta derrota; pudiéramos decir que como grupo crupaz
de eqmlibrar por sí solo al unioni~mo, ha cesado ide ser en 1-a historia inglesa.; no e~ un todo,
es un elemuto capaz &lt;le entrar en h1 composición
&lt;le futuros todos.
,
Ya á suceder al partido liberal inglé.,, lo que
ha ::,uced:do con el belga, que ha pasa,tlo á la historio en su programa tra.cticional. Los partidos
para renovartie están sentenciados á ir hacia la democracia, allí est.á para ellos la fuente de Jurencio; allí se regenemn muriendo; el partido lib&lt;:ral tiene que penetrar en la demoC'raC'ia y en
ella encontraree con el el-em-ento socialiHa y de.
aquí un mundo de coll3€Cuencias.
l : na entre muchas : el liberalismo pierde su relirr\6.n
absoluta de los dere'chos rnciiúlualed
O
y reconoce la supremacia de los derechoS
soe;iailcs; el socialismo pierde su religión en
la bondad absoluta de las Tevolnciones y se
conYierte en parlamentario y reconoc:e el derecho de las burguesías á tomar parte ~n el gobierno; algo así va á pasar con el partido liberal
inglés .
Y es que la socieclacl ha eam bia.clo bajo los
partidos; éstos en Inglaterra iuYentaron el parlameniariE.lllo pai-a evitar el monopolio político y
di&amp;tribuirse por turno el poder; luego la aristocracia., en que se llamaban liberales ó ••,y-higs"
los pan.·tidarioo de las prerrogativa~ del parlamento (es decir, los más aristócratas, los más oligarcas, y conservadores ó '·tory") los partidarios
ele la prerrogativa del rey, turo que ensanchar sus
filas y una oleada ele burguesía rica lo inva,clió; es
la que hov reina. Pero las masas industriales, las
que bajo el suelo monopolizado por unos cuantos
nlillares ele terratenientes, encontraron
una
nueya Inglaterra, la del fierro y del earbón, esa
cada vez más numero.sa y ca-da vez más ávida,
golpea sin cesar las puertas góticas de ,vestminster y ó se la deja entrar ó vuela toda la máquina. El sufragio ha ido poco á poco ensanchándose
y antes de concluir los diez primeros años del
siglo entrante, ya será casi un sufragio universal;
ese será el moonento psicológico; enton~s la
vieja disposición política venfü·á por tierra y pasará la Gran Bretaña por las mismas terribles
crisi~ que los pueblos continentales, con la diferencia que ella pondrá. en las soluciones un poco
más de sernticlo práctico.
Y andando los tíempos queclai-rl d.e 1mevo rehecha la distribución fundamental: tornarán á
e.ncontrarse frente á frente los partidario¿, de la
libre a,cción del individuo y los de la intromisión
neces~ria -del F.staclo, y vÜl rnr,á, á haber liberales
~, autistarios; éstos serán los socialistas. O n1ce(lel'á otra cosa, lectores míos, pero no os dio-o
0
cuál, porque la jgnoro.

* * *
5.-~asa~1os c~e las costas de Inglaterra, que
he tenido a la v1Sta por una ventanilla del ~alón
el~ fumar en que ecribo, á las costa .. ele Francia; Y me preg:unto: ¿ y aquí qué habrá. pa sado?
Tengo ]a segundL.~ de encontrar viyo al gabinete

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

•

W,;ldeek-Rousooau:' ¡¡ es probable
que: lo vea yo cerrar la. exposición . Cierto que los enemigos de!
actnal gobierno, s:intiénd~ impoteuLes para hacerlo ("J.&gt;er po1·
medio de la acción pularncutaria, ha.hiendo ,dado en la flor de
pedirle. que cayes-c oolo, que renunciase -al poder, rr)Orque lo q1ie
se había propuesto haeer estaba
hecho, p01·qu,e el ,a~unto Dreyfus
estaba terminado y la Espoo-ición
á punto de terminar.
Pero habrá que confesar que
sólo en un .acto de insensatez podía. M. Waldeck, ~bmulonar umi
tarea.. cu:ra primera part.e ha si&lt;lo
llevada á cabo. con tan: buen
éxito, á ipesar cl,e las furiosas censuras, de quienes no pocl,emos tolerar á los soc..:iali-sta.s, en el poder
como si oonstituv,endo é&amp;tos un
fuerte grupo parhm1e11tario, pu&lt;lieF•P.n estar indefin'..d~me11te excluídos. Sólo un grupo parlamentario puede caer en e~ta.: €X-comu11iones el de los que niega la legitimidad del pri'ncipio !·c 11uhhcano. Tocl(ls los otros grupos for;r,o.:amete deben entrar com,) {'lcmentos de ]a-s combi1111.eio11e::. pr¡lítica,s que determinen la formación del gob'Kirno.
Haber sentido e:.to, habt'f rnbiclo por encima de sus- pr('jn icius
de lib€r-al doctrinerio ha;::t-1. st: ➔
suprf'mos a11J1elos de Bal va.ci6n republicana, haber ela,S'iflca(lo así
cano y á seguida el principio liberal y haber intentado coju~r éste 1i'iomentánea.mente eon el socjalismo para hacer de todo un gobierno ,de eoa1ición. y clejm· en el
socialismo la. necesi&lt;lad de ser gubernamental para. Yi.vir como entidad política y de prescindir de la
rP,volución y d.e atenerse á 1a mareha evolutiva .d e tos grupos humanos, no era poca tarea; -demanda
todavía tiempo; de:móslo; dádeelo.

Seifol'a Beatriz Redo de Za/diva,.,
t en Madrid el dta e de NoTiembre de 1000.

Justo Sierra.

quedará como modelo de todos los génerO&lt;l y como
ejemplo único en el mundo. Veárrnoslo s1 no.
Se abre el concierto por el "Crucifix" de Faure,
ca.ntado por veintieuatro tenores y veinticuatro
barítonos aeompañados por el órgano monumen~•-&lt;=&gt;
tal -d.el Trocadero, y eee coro ~tá const i~uí&lt;l.o l'ºr
los primeros tenores y los pr1me,r™: baritonos de
Sólo en París y durante una . exposición ~ni- la Grande Opera y de la Opero Com:oo. Coro moversa.l, pueden organizar.se festivales de la. im- numental puede decirse, único en su género, digportancia del que la sociedad ele l';" Artistas no de un '"parterre" de reyes, y corno no lo podrá
Dramáticos celebró días pa&amp;ados en el rrocadero. jamás reunir un ra.jaJ1 "dilettantj.'' Las -adrniraBien sé que en Londres, en San Pablo y e!' Al- b)es voces de Alvarez, de Vaguet, de Maredhal, de
bert Hall, en Alemania, en plena plaza publica Cazeneuve, se funden con las poderosas y dulces
y en Francia misma ~~ los antiguos y ru1.~10sos á la vez de Delmas, de Renau&lt;l 1 de Noti, de Bartet,
circos romanos de Bezier-es, ele ..Arles y de N1mes, de tanto, y tantos solistas que forman un todo arse hacen conciertos monstruos ó portento~as re- mónico 1J{imitab1e, inaudito y sublime.
presentaciones teatrales, en que se resu-m~a la
Viene lu~go el "Ave María" d,e Gounod. ar-omtra..gedia griega y en las que. se 1~rneren millares pañadil, por veint:cua tro :Vi?lines y doet:: arpa~, y
de eoristas y figurantes ant~ mulhtudes ?e espec- e1 órgano, los primeros v1olmes y las prnnerns artadores. Estas representac10nes son 1mp~men- pas de Francia, y canta.do por los .sop~n~ de
tes por su masa, grandio3:1s ~r sus _pr?~ormones, fuerza y ligeros de las dos grand,es msbtu c10nes
memorables como reconst1tuc10nes h1stoncas, pro- mu~ic-aJes de París. El "Ave María" ent.ona,do á
funoos y dignas de estudio P'.'r el papel qu" de- la vez Por Luisa Breval, Aino Ackté, ]n. B-asman,
sempeñan en la educación estetica de 1M mas-as Y la Grandjean, la Hak, la Brej ean-Silver. la Land,arni, la Tifaine, ]a 11fastro, es un coro de ánge:.
en el progreso artístico ~.e los pueb~~El festival de los A1i1$tatS Dramiahcos lo carac- les. Aquellas purísimas voces parecen bajar del
teriz,an no su ma.~a pesada, ni su estructura mo- cielo, vibran como ca.ricia en el oíd-o, llnpregnwrnental, sino el haber siclo clelicademente e~- nan como un bá1saano el corazón, penetran todo el
quisito, su alto refinamiento .Y su ~-a.rácter de d1- sér v lo inundan de celestes du1zuras. Cuando se
rjgirse, no á la.s 1'?asas se~cilla5, sino ~ los g1;1s- ha Úído ,e~e himno así (.,"8.nta.do y H~Í acom1)aiindo,
tos refinados y -exigentes, a una selecmon de m- se adivina que Gounod lo escribió par.a. qnf' lo
teligentes y ele conocedores, á un n~cleo de al-~?s cantaran queruhes, y que se lo di-ctó mm voz ele
espíritus que, por fortuna, en Frane~a? son leg10n ~rcángel. El público transporlado a11lnu&lt;le y llora. y llega la, emoción á ser do1orosa á fu,erza ele ser
y que llenaba los ám1;itos, de la., vastis,m~ salo.
El programa melma n_umE:ro:s. de concrnrto, _re- intensa.
Saint-Saens y Diémer .se apoderan del piano. lo
cit.adón baüe conferencia, canc10nes y monologos, tod~ sele~to, toma.do ele ]~ ~ejo~ de los gran- acarician, lo hieren, le arrancan sus.piros y lamen-el.es roa-estros líricoe:, de lo mas 1_nsp1rado
los tos, rujidos y alaridos; el meooni8mo, galvanizapoetas eminentes y de lo más deheado y espu,tual do, emallét armonías, despide destellos; arrulla co· de los huroorist.as.
, ,
.
. mo tá'rtola, trina como ruiseñor, resuena como claEl ;personal ele artlsta.s no vo~ \'·era a. reu~:u-se,_?-1 rín de guerra y llena la nave con vibraciones del
en París mismo, en rnuc-hos anos, y la eJecuc10n más extraño y 'afunirable de los "scherzzos."

EN EL PARNASO.

?~

Se interrumpe el concierto y
viene el inoormedio lik~ar.\).
¡ Qué decir de eoo ITuI,ravillo;;o
desfile de genio$,. de evooadores,
de l1mtérpretes, tnaravilkJso, d,u
inspirru:lo pensamiento del poeta,
vulgarizadores de la profunda
lucubración del .filósofo! En sus
la bio-s el verso· se modula como
un canto, la prosa se annouiza.
como una mlli:Ji,c,a; aqu:ellos
hombres .Y aquellas mujere., tienen el secreto de todos los dolores y&lt;le todos los goces humaJ)OS;
su Hanto €S cl,esolador, &amp;u grito
entusia·sta, su ll'onía sangrienta,
.su risa m1gustiosa., su amor tierno, su -pmsiórn impe1tuosa.. Todo
cuanto la voz hum.ami puede expresar y puede expresarlo todo,
aquellas voces lo expresan y lo
dicen. Por su boca entona himnos, Rugo; canta estro!-as, Musset; modula sonetos, H erecli'a ;
sueurra idilios, Lam-artine. Con
elJos se ama, ee odia., se sufre, se
goza; se vive en U'D.a. hora toda
la vida humana. Coquelín, Mauruet Saully, Lebin, Coquelín Cadet: Sarah Bemhardt, Jane Hading, Bartet, Jndic, Simón, Gira,rcl; GaJlipaux, P~lin, Fugére,
cito al a.caso, nos pasiean á través del poema épico. de la oda
triunfal, &lt;le la fábula, de la tragecJia, diel sainete, de la canción
picaresca, del monólogo desapilante y nos h=n pasar revista
á tod,as las formas literarias, á
tod.as las manifestaciones del arte escénico. Rev ista que oo un almanaque de recuerdos dulces
para los que seguilmos hace
treinta años e-1 movimiento P:el
arte teatral moderno.
JU.die nos emociona, es ahora
ll'lla matrona noble y solemne la
que antes fué una "divette" piooref!co, y m"l mtencionad.a y
canta aún su inolvidable "piouit"' con la misma grada ingenua y la misma punta. de maliciosa inocencie. Es
ya una rmna ; pero en ella anidan tórlolHJS, trepm¡.
las yedras y la cu bren de flores y de frondas.
~ l momento supremo, el instante sulJlim.e, fué
aquael en que Aino Ackté, una niña:, y Faure~ un
anciano, cantara.u el d'úo ele "llireille.'J Fué genial la idea de unir aquel pasado con este pre~ente; de apoyar aquel lirio en e:rl-a ,eneina, de·
hacer un raanillete con el botón de rosa y la rama, medio seca ya, de mir.to.
Ackté es joven y bellísima, comienza apenas y
ya se ve -aclamada y se la presagia un brillante
porvenir; es un genio en su aurora. Faure es un
viejo cub'.er-to ele canas 1y de lauros, fué único y
sigue siéndolo, vive, retirado, (le sus recuerdos
de otra edad, tiene un pie al borde de la tumba
y la pupila fija en lo alto; es un genio en su oca.so.
Con esa aurora y ese ocaso, se hizo un crepúsculo esplendente, profundamente tierno, á Ja vez
que deslumbrador. No sé que haya emoción
comparable á la. que experimentamos al oir fundidas en un mismo eanto una voz que vienr. del
cielo y otra voz que baja al sepulcro. Emoción
dolorosa y dulce, mezcla ele esperanzas para lo
porvenir y de recuerdos de lo :pa:sac1o; rpresagio
y tr.adíción, principio d-el mañama y fin &lt;lel ayer,
niilo y tumba, ama.lgamaclas, corno ainaJQ"ama la
viila lo que está á punto ele acabar, con lo que empi&amp;,a á surgir.
Esa misma incoherente y disparatada pero
profunda emoción debe al morir experimentar el
creyente : de un ,l ado un mundo que se hunde
en la_ nada; del otro un e:rnipíreo que surge en el
e.spac10.

�Domingo 11 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

LA ESTUDIANTINA "CRISANTEMA."

A JESUS CONTREBA.S

}fas . . .. cree en el amor, existe; mira,
soy una prueba d~ que exis~: toma
,,
aliento y fe de mi postrer mn-ada . ....

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111

Dql raído jergón en que yacía
mi perro moribundo, alzó la testa,
la gra,n testa escultórica, orgulloso
y &lt;Hltivo, romo un dios agonizante.
En sus ojos, profundos y febriles,
súbitamente se enoondió un relám:pago
die amor inmenso. Mi tristeza entonces
quiso asomarse á mis pupilas para
dar un adiós á aquel amor sublime.
La bestia, estremecida con temblores
de ternura, miró caer mi llanto,
y con u;n rndo y soberano gesto
de angustia y de dolo,r,-Gracirus,-mc d~o. '
Después, con lentitud doli®te. y grave,
·
tras la fatiga del su•premo empuje,
como en uu cabezal, reclinó el perro
la gran testa ,ese ultórica en el muro.

\

Pero sus ojos tristes; tristes, tristes1
me siguieron hablando:
"Es la primera
vez que no te obeaezco. no me llames,
ya te voy á dejar amado mío.
Viví de tí, por tí, para atraerme
todas las emocionffi de tt1 alma,
tus goces, tus pesares y tll'S sueños;
para buooarte en todo, porque eras
mi única aspiradón. A una caricia.de tu mano, á un acento. á una apacible
1nirada) se dormían mis :iinstintos,
y uu sér inteligente, amable, dócil,
generoso, leal, siempre d-isipuesto
al SfüCri:ficio, :fuí. bajo el en-canto
de tu voz, tu caricia ó tu mirada.
¿ Quién te amó má.s que yo, sin un inetante
de duda, de desdén ó de abandono;
sin una ingr:ati-tud, sin llll olvido,
sin dejar de ser tuyo, -siempre tuyo?
Fui el compaJlero insomne de tus penas,
tu guardia ('Jl el peligro. Fuí tu siervo

•

,

~

en el plaoer. tu amigo en el quelHanto,
tu jovial camarada en la alegria.
.Acuérdate; ee :fueron los eíhneros
amores, la ilu:sión y la esperanza;
oa-ntando se alejó la. nave de oro
y noo dej@ ,en la orilla obscura. y sola ..
¿ Qué te quedó del Uní verso, ¡ oh pohre
soñador &lt;le remotos id~ales?
Arriba, mucho cielo, el impasible;
abajo, rnueha tierra, la infecunda.
Y yo que era la piedad; un áto!ll{)
d-e vida UIDido á tí por misteriosos
enlaces. Y marchamos. ¿Hacia dónde?
¿al Bien? ¿al Mal! No importa; íbarnO$
Yo, arrodillado, en el íergón ra.ído
juntos. en que mi perro a.goniza·ba, estuve
Yo :fuí el festejador de tus .sonrisas,
por instantes sin fin, absorto en una.
el eantor de tus negras soleda&lt;les, honda mediLación. Un gra,n misterio
yo vigilé tus tristes pensamientos,
rodeábame .. . ... ·
yo -comí el pan mojado con tus lágrimas.
Y u.no de rui¡;.n.iñ'Gs
}:n el silencio de tu hogar sin lumbre
E.e a6mnÓ á la ventana d-e la akoba
yo ,consolé tus noches d-e delirio,
y me gritó: i I'apá, _muy buenps. días!
y clavando mis oj06 en los tuyos
Octubre 31 de 1900.
te pregunté: ¿ qué tienes? ¿ por qué lloras?
_.Cuis f;. Urbina.
Ya ves, me voy, te dejo; me entristece
pensa.r en que no habrá quien te acompañe
por el camino, eomo yo, besando
tns huella.s en el polvo del sendero.
Te quedas con los hombres, los que olvidar
los que traicionan, los que engallan, sólo,
'l1iirando hacia los ('ielos impa::'iblies,
en pie robre la tierra despiadada.
Mi muerte no es la tuya; tú sucumbes.
y, transformado, asciendes á otros mnndos;
yo íuí materia que te amó, no tengo
filma con que esperarte en otra vid-a.
Tú eres un inmort-a.l; sueñas que, errante .
por ~ mar azul y luminos-o,
busca,rás, de astro en astro. la impoe.iblc
quimera de iu espíritu. Yo vuelvo
á pudrirme en el fango del oue salen
el mónstruo y el reptil, flores y cstr~llas.

•

•/&lt;,,

J;w

r

1,:1,

Y un último relámpago en sus .ojos
el amor encendió. Gracias-le dije,
y me incliné á besar la morihumla
cabeza de a,¡uel dios agonizan te.

Los tardíos luoems de la noche
se desleían; un. hela.do vien to
-como un soplo de muerte, recorría
la llanura en tinieblas; y en el J:9ndo,
tras un akór, un árbol se agitaba
como dedo que niega.
Lentamente,
sobre el negro abaúd del horizonte,
·
1111 crespón blruQ.co apareció ,en la sombra
y se extendió como triunfal bandera
por eil c-ontomo azul de la montaña.·

,;,

&lt;

-,~

y

~·

•

\

m

C&lt;in gusto tlam01, ho)· á. eonoce:r á nuestros lectore'".:; el grupo d:e cli.$tinguidas s-eñoritaB y profeso1·es de Toluca, que han formaclo una orque~hl típica, que con ju-~tic·ia h'.1 merec;do elogios calurol'OSOS y enorgullece á la capital del Estado de México.

-

•

~

•••
Tan bien organiza,clo cu-erpo musical, hizo su

pre-~enta.eión en· el Palacio Municipal ele Toluca,
en la magnífica veladca que dió en honor del señor
Presidente de la Repúblioa, la noche del 13 ele
Octubre último.

l

La orquesta típica que ha sido brmtiz-acla con
el nombre de ªCrisamterna," cosechó m1triclos
aph,uoos al tocar la del'cada seren~ta ae Bra¡tn,
el intermezzo die "Oa.valre,"ía Ru~ticana" " un de~
licioso wal€ de salón, de fino corte.
V

..J

NUESTROS GRABADOS.

=

La muerte de la Señora Doña Beatriz
Redo de Zaldi..-ar.

Lo más distinguido &lt;le la sociedad mexicana
está en estos momentos de .duelo con motivo de h
muerte de la seriora Doña Beatriz Redo de '.TialdívaT, acaecida el &lt;lía . seis del actual en la capital
de España.
La señ-0m de Zalclívar, en 1a plenitud ~le la vida
y tan bella. como Yirtuosa, tenía conquir.:ta.do nn
puesto de honor en la !l-Ociedad qne La. C3timaba y
la quería con predilección.

Había ido á Europa llena de ilu3,ionesJ ávida de
a,rtmfrar los encantos que ha ofrecido la gran exposición del siglo, y cm. . ndo apenas, había eatisfecho in1s deseos y visitaba las }}r:ncipales poblaciones europea.e:, la arrebató la. muerte, sin permitirle,
&lt;'on .erucldad, que ella nunca mereció, darles el
po¡;;.frer adio,s á sus padres y á su e-s,pow.
La noti-cia causó honda ;;eJisación y cablegramas
po-:te-riore!'; á aquel que trajo la fatal nueva, han
Pomm1icado que e-1 cadáver fné per:fectamenle
cmbal~.arnado : se l'ele,braron solmenes exequiae. en
nno de los principaJes templos de la ciu-clad de
Jfadrid, r ~-e han hecho toda~ las ge"tiones necesar·a-:. parñ que el cuerpo sea trans-ladado á 11:éxico.
Aqní rn preparan magnificas honras en el tero-

n

Proyecto de 101 Sel.orei ln&amp;•nlero1 S.t.nta. r.ruz 1 Ollvler.

plo de Santa Brígida, y el i,epelio w verificará en
el Panteón francés.

EL PALACIO DE JUSTICIA DEL RAMO CIVIL.
El Supremo Gobierno, aproba.do .el ga::.to n ece~ario para _pro-ceder á la recon&amp;tru"{'ción del Pa-

lacio de Justcia, aceptó el proyecto
cam0,3 ." que es ohra de

los

~11e

ho_v puhli-

seiíore~ lng-enieros

Don .\rmanrlo l. Santa Cruz y Don Alhorlo llenero Olivier.
Como ~e ve. al cle-,;::,ruparecer el antiguo edificio
quedará substituida su fadrn.da nor otra de estilo moderno y que reune á sus be-llezas arquitectó-

�EL MUNDO ILUSTRADO
nicas la distribución conveniente, al fin á que se

P uebla, que tan justa-

destina.

mente estimado era de
sus diocesru1os, por exaltada caridad y demás relevantes Yirtudc:.:.
Nuestras ilustnt'Ciones
d') hoy, darán una idea
más completa de ]o qnc
fué aquel acto, debiendo
llamar la atenclón hacia
el hecho ele que segú n
n os informa testigo presencial, no .solamente á

En el inte.rior las repara.ciones serán de impor-

tiancia, acLLptanclo todos los departamentos al modern ismo del .exterior.

,

,

El Gobierno ~aquirió la propiedad &lt;le lo que

Dominao 1 l de Noviembre de 1900.

Domi ngo 11 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

las puertas &lt;le la Catedral y en la PJaza prineipal había la aglomeración de ~en te que se vé
,en nuestr0'"5 graba-dos.
Las calles toa.as que reoorrió el cortejo hasta

llegar

a;]

Panteón

fran-

cés. que queda bi en reti-

rado del centro de la población, ~tal,,an igualmente henchidas de gente -. el cortejo fué tan
n1l!Il1eroso, que no todos
miembros pudieron
penetrar á la n e&lt;,rópalis.
En cuanto á las mueG-

SlIB

tras de duelo general,

w.

Yloíl•n•d.Y11

Candidato republlcano triunfante.

wtuaJmente es ropilla de la Enseñanza, y que
qued&amp;ba embutida entre -las dos alas del antiguo
Pe.lacio, lo curu hubi;,ra sido causa de que la facbooa DO fuera corrida.
· Subsanando el inconveniente al comprarse el
templo, se ha d.iopuesto que en el ala derecha que-den radicados los Juzgado de lo Cm! y el Tnbllillru Superior, en el Centro la Suprema Corte
de Justicia de la Nación y los demás tribunales de
la Federación y en el ala izquierda los juzgados
menores y ailgunaB otras oficinas, como el Regisko de la prop:edad, etc.

contadas eran las casas
que no tenían sus balco-

10.es y fachadas cubiertas
oon cortinas b]añcas
lazos negros.

a&amp;Uda del cadáver del Ilmo. Sr.:obh1po de I'uebla.-[Fot. de Bustamante.]

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
EN LOS ESTADOS UNIDOS.

En la "Revista del Exterior" que -publicamos en
este número, nos refiere el maestro Sierra las llTJpresiones que, acerca del movimiento electora.l,
recogió á su paso por los Eetados Unidos, y ya
nos indica también que el triunfo sería del can-

Ta en nuestro númer-0 anterior dimos cuenta

didato republicano.
,
Así fue, en efeclo: dos eran los candidatos
sostenidos por partidos nume,ooos y respetables:
lo demócratas proclamaban á Mr. Bryan, que ya
había figurado en la lucha electoral pasada, y loe
republicanos postnJaron á Mr. M~Kinley.

á uuestros l.ectores de la la solemnidad· que re-.istieron los fuooraJes del lilmo. señor Obispo de

El día seis, fecha en que se verificaron los comisios, el cable noe estu,vo comunicando noticias

LOS FUNERALES DEL JLLMO. SE/lOR

DON PERFECTO AMÉZQUITA

pormenorizadas de la marcha que seguían las elecciones que, como es sabido, son un verdadero acontecimiento en la vecina Repúblioa v ditn Jugará las escenas más acalorad..aa, al empeñarse una
verdlulera lucha pvr ·el triunfo de tal ó ouaI
candidato.
La colouia americana., bien numerosa en esta
capital, y muy interesada en los asuntos políticos
de su nación, estaba ávida por recibir notidas
acerca del resultado de ,l a elección y la mayoria
de sus miembros Be dieron cita en la cantina ''El
Congreso Americano," cuyoo propietarios habían
anunciado que ,persona caract&lt;)riza&lt;la de_ Nueva
York les comunicaría por telégrafo la marcha de
la elección y su roou,ltado definitivo.
La cantina estaba literaJnaente llena de americanos, y quienes vieron él acaloramiento con quediscutían los republicanos y Jo,, demócratas, la,,
apuesta.a que se cruzaban y las oolamaciones 0011:

~ntre las apnestas nota ble~. fué na la cine propus1&lt;:ron los partidarios de McKinl er, ofre-ciend,,
pagar $1,000 contra $300.
·
Los partidarios de Bryan, desalentados porque
ya en varns entidades de ]a Unión había sido tlerrotarlo su candida-to, se abstu vieroB de admitir
,! reto.
A las 9 y media de la noche se ;,,cil,ii, un
telearama, que decía:
Mckinley releecto. Inmeno triunfo del partid o
republicano.

Los te]egrruna.s en que oficialmente se comunicó

€6te triunfo_, dicen afí:
Nueva, York, Noviembre 15.-Media noche.-

El escrutinio final en los Estados pareee ser ha., -

No se conoce el resul!,ido de California, 9;
Idaho, 3; Kansa.s, 10; Kentucqy, 13; Nebrasca,

8 ; Nevada, 3; Oregón, 4; South Dakota, 4, y
Total, 61.

Wyoming, 3.

•••
ta esta hora, el siguiente: En íavod de McKinley:
Oonecticut, 6; Delaware, 3; Illinois, 24; In-O ia.Ila.,
15; Iowa, 13; Maine, 6; Maryland; 8; Massachueetts, 15; Micbigan, 14; Minnessota, 9 ; New

Las notiow; de la Prensa Asociada, son: Me
Kinley, 277 votos; Bryan, 143.
Fa,l tan por recibirse 28.
El triunfo de Me KinJey, es seguro. Suponi endo que l•s 28 votos de loo que no se sabe,
fueran á favor de Bryan, á pesar ele ello, M:ac
K in ley tendría una mayoría de 107 votos.
1

w. 1111. Jennlngs Br:,an,
\11.Hldato de•6orata derrolado.

La colección de vistas que publioamo; en esta
página, fué t&lt;&gt;mada el último día 2 de Noviembre al rCL'Orrer los pan t:eones y 81l:8 ceroanfa.s.
Ellais- pueden dar una i&lt;lea exacta d-e cómo se eelebra entre nosotros el día de difuntw v seña.Jan
perfectamente una de nuestras máa tipicas cos-

8; Mississippi, 9; Missoury, 17; Montana, 3;· Carolina &lt;lel Sur, 9; Ten.nessee, 12 ; Texas, 15;
Utal1, 3; y Virginia, 12. Total, 139.

1

L03 funerale.! del Ilmo. Sr. D, Perfecit AmhquUa, Obispo de Pnebla,-Fot, de Buataman~.

RECORRIENDO LOS PANTEONES.

tumbres .
En ella, como siempre, resalta el rarácter de
nuestro pueblo que en lo religioso, lo mismo que
en todo, no roneibe uoo solemnidad si ella no .
es motivo de diversión.

•••

q11e eran recibidas las noticias, pudieron formar-

se 1ma idea aproximad,, de lo. qne ee -.n dfa de
elecciones en la populosas ciooad.es amerioe.nRS.
Los interesados permanecieron allí casi ha,rl',a
la madrugada, hora en que el telégrafo qUle había
trasmitido parcÚllmente el resultado, comunicó
el •ómputo definitivo, que &lt;lió el •trin-nfo al parli'10 republicano: Mc,KinJey cerca de treecientos votos, por 150 que obtuvo el demócrat&amp; Mr. Brya,r.

Hampshire, 4 ; Ntw Je:-sey, 10: Nueva York, 36;
N"ort h Dakota, 3; Ohio, 23; Pennsylvania, 32 :
Rhode Isla.nd, 4; Vermont, 4; Virginia Occi{lent a.l, 6 ; Wi sconsin, lG. Total: 1.247.
En favor de BBryan: _\Jabama, 11; Arkansas,

¿ 8€ riegan las tumbas con lágrimas, los dí.as
&lt;l-os de Nov1-embre?
Pocas, según c:r,eemos, son 1a.s qu-e humedec-en
las losas de loo sepulcros. '

�EL MUNDO ILUSTRADO

Do,&lt;1ingo 11 de No,-iembre de 1900.

Domingo 11 de N~viembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

¡o,¡¡ ha.tiitauites pacfflcos de aqueUoe: paísOl'i. , ,11u1. r(•IDOTa para el progreso y ~na

¡ EL CAMPAMENTO

rn:uicba.

.

111 .gra en el cua.&lt;lro

de,, pazN!

hoy ofrece nuesi.:ra

prn:-¡i&lt;:r11w.ci ~ue
d civiliza(lo.
ció'l íi. los QJOS del mun o

ZARAGOZA

....-

Pero
si todo6 8':10emos esto, po-eoo
'
•
¡os q·ue . comp1-ellrelíüi v:tnwnte
seran,
.
,e
.
t ...
nuHmitud de los sacr1fiCJ0S. Qll
l
&lt;
n.u
1".~
'='
ºfi
el
Gobwuo
c- ·'t r•i JllJ»iña siglll _ca para
_
,
;~\a ~\ Erario
1
t.'f1tú, il lc1vaud-0

!

1.t.

pn.ra el soldado que 1a
cab?· .
,

h}l Ej&lt;Ji·u tIYO, mnltJphcando sus lnb?d'.c-rnndo órd-enes eficaces pa.ia

rr-~

CN l AS COSTAS

DE YUCATAN.

~~

la, ·viol-onht rea.llzfi¡ción de los plan-es: t l
Nrario, f'O'}"OI"tand'O g"fü"&gt;tOS de com:,hi ,e;,
,..td ón v el solda,d-0. ex.puesto no s6lo a.
It;s ri~s~·oo que pue-cle ofr.ecer un ene'."º •·,u
.,"'..;....,,to ar conocedor de11 terreno,
llll~
·'
¡
li
c::in'o tnmlnén á los lHJlft'OrOO e e un e_ ~i:l · mal SR.do, son diignos del elogio,
Balón principal de la curUdur[a,

Departamenco de tanques y lava:1o

EL ÚLTIMO SINIESTRO.
Una. fá.brica. destruida. por el fuego.
El mes ¡pasado y el que está en curso, han sjdo
!atales para respetables negociaciones industriales y meoc-antiles, cuya importa.IliCia, crédito cimentado y ?peraeiones en auge, los t.enía. libres

Todos tenemos notic-ia de que el Es-

ta(lo de Yw.:lltftn, J)O'r su part-e, r f'I
Gobierno l"ederaJ. en cuanto á, .su pod-ü'l'
con,cierl'e, han puesto el rnwyor em1&gt;efio dtwante los úitimos meses, en termin ar, rn.ft yez por toda&lt;3, la pacitica.ción
de 'las costa.s él-e Yucatán, sometieurlo
de 11w1, manera dc-tinitiva á. la.s tribus
1111,a.y&amp;-.,
qne. sumidas f'll
lamentable
srnly:1ji:-1ri1:, h:rn Yen.ido 8iendo descle hac-e nrncLo

tlein1)0. una n menaza

¡mra

unido al ó-ese&lt;&gt; ele (]ue __cuM!to antes se
,.1~x1~ ít tftnüno la. pa,ctfica.ción.
.

Xnestros g1\~hadoo

de esta plana, re-

•)resent..111 \-arias vistas tomadas en el
L

"'7

,

a"

za~

()t!P

:i.llí

residen

celebraron el últn1-

mo :,u:n'rsa.rio de ooestra Lndepemde. •
c\:t.

l',\ER_CF\.00 DE LOS DOMINC.05 EN EL Cf¡MPfl.ME:N T O.

\

'

¡,m,V\rtante

oarrag0 Z,'
'l-'".
.
Cf&gt;Htro de opiera.cion-es. de suma 1:mpott:iucia f&gt;U e.-:ta campaña.
l:na de estas vistas fué toonada a] ver !fican,e 1:n ban,fJ_nete con que las fue1:·

(;&lt;'. lll J)&lt;llllt'llJtO

tografías y a.puntes en el momento del sin:estro,
dan una idea de lo que éste fué.
La fábrioa destruída contaba co11 magníficos
elementos, un capit.al cuantioso, buena maquinadd fr-acaso, o por lo menos, del trastorno que han
ria, y iproced1mi€ntos nuevos, y una dirección hásufrido al rer devorados por el fuego sus Cliantiosos
bil, todo lo cual hace q,ue unánimemente &amp;e haya
eapiooles.
lamenlAldo el accidente.
EJ fuego. al 8t'r -descubierto, comenzó á
ser atacado por un
grupo de operarios,
que de la mejor voluntad ofrecieron ¡rn:servicios, el cuerpo de
Bomberos llegó también al Iugar del si11 iestro. con la oportunidad posible. da da ]a C:Oi~tancia, bien
larga que los encargad.os del salva.mento
tuvieron que recorrer
deWe sus estaciones
ha.sta la fábriea.
Hubo buen orden
en la,s maniobrai- que,
por otra parte, fu't!ron
muy pesadas. pero e-1
De vista fok gráfl.ca tomada en el momen to del incendio.
fueg-o. alimenta.do por
el fuerte ,·ien to que
;:;.;inies.tros semejantes son tanto más la,meutasoplaba, a-rnnzaba por in::;tantes-, s-in que se le publes &lt;.~uanbo que entre nosotros son ex-cepcionales
diera extinguir, y a.l fin, el ed'.ficio qu€&gt;dó reducido
J-as quiebras; el comercio es honrado, -en su totaá escombros y cenizas, y la maquinaria inútil. En
]idfüi', y sólo causa:; imprevitSOO.s y de f.uerza macuanto á la mercancía, toda s-e perdió.
yor pueden trastornar la.s QPCraciones de una ueLo único que pudo salvarse fué la caja foerte
_gociadón.
icle ,l a negociación, que los operariw que llegaron
En toda la República, pero muy especialprimeram·en.te lograron saear dél despacho en los
m-ente en ~u capital, son relatiVafuente raros loS
primeros momentos d-e-1 incendio.
incendios. pero de treinba días á esta parte, la fatalidad, el ligero descuido, ó como quiera llamár-sele, que ha dado origen á que el int.-endio se íní-ci(.", ha encontrad-O un poderoso auxilio €n los vienLA FAL SA AURORA.
tos de velocidad c-011Siderabl-e, que han alimentado
el fuego, cuya YOrarci-dad ha reducido á escombros
importantes edificios.
El último incendio de importanc'.a., d~ués del
¿Qué ucmiit-rfL esta noche? Dios lo srube.
&lt;l,e Jos almaeenes de "La YaJen-ciana," fué el reLa tiflnll se estremece anoda.da
y todos com atónita nliirada
gistrad.o en la semana pasada en la fábrica de
Yerno~ su conmoción profunda y grave.
pieles &lt;&gt;stablecida en el lliwcl10 del Chopo, y los
¡:;\I-0-rtal! Tu madre fué : justo es Q'Ue llores
efectos del destrudor elemento furon de tal trasJ f'ompanas con ella sus dolo.res ...
cendencia, que medio millón de pesos- es la cifra
(En la prisión.)
en que se estiman las pérdidas pecrmiaria.s.
Nuestros grabados. obtenidos por medio de foNingún hombre conoeerá nunca la. rnrda&lt;l exac. ta de esta historia, porque aun c:ua.ndo las muj cre5 se la refieren algunas Yeccs al oído las una1'
ú ]as otras mientras, al terminar la noche Lle un
baile, están desatando sus cabellos y com¡&gt;amndo
las listas de las víctimas. como el hombre no pue- de asistir á estas operaciones, el relato hene que
hacerse desde afuera; de oida-e-, y e::. por lo tanto,
-obscuro é incierto.
J-amás elogiéis á una. hermann au~cnte delante
. de otra hermana cou la esperanza de que vucil.tros ,elogios lleguen tl los ·oídos de la ens.ilz-ada y
·os µreparen el camino para lo fntul'O.
Las hermanas son mujeres primero. herman-a;-3
después; y si no seguís mi consejo, trabaj,tréis en
,·uestro propio daño.
La parte pos~rlor del edificio.

Sa.umarez sabía esto cuando se resol,vió á. pedir la mano de la mayor de las hermanas Oo-¡,loigh.
Era un hombre raro y con pocos méritos_. ea.
epinión de los hombres, aunque populm· entre las
mujeres; pero había sabido adquirir un l"oncepto, que le permitía dar fuerza al Consejo Jel Virrey y reservar alguna para beneficio del estado
mayor del general en jefe.
Era hombre civil.
Muchas mujeres se interesaban por él. acaso
porque los modales que empleaba las ofen&lt;lían.
Si le da usted un puñ.etazo en la.s narices á un
caballo la vez primera que tropieza con él. probablemente no le querrá á usted nunca, pero desde
aquel día se fijará si-empre en los movimientos
que usted haga.
La mayor, Miss Copleigh, era buena, regordeta, simpática y bella: la menor, en opinión &lt;le los
hombres, no era tan bonita, y aunque no t•ompartamos este juicio, hay que decl,arar que su carácter tenía mucho de repulsivo y desagradable.
Las dos jóvenes parecían en eu exterior idénticas; tenían una inmensa semejanza así en la figura. como en Ja voz, pero rutdie podía dudar ni
por un iru;tante respecto á cuál de las dos cr&amp;
más linda..
Saum.arez formó su ·,resolución d-e &lt;'a.sarse -con
la mayor, tan pronto como l legó al pueblo. J&gt;roce&lt;dente de Behar. A lo menos, todo:-: a~egurábailllOS que quería hace-rlo, lo que riene á s.ei· lo
mismo.
Ella ten ía vein tidós añoo y él _tremu
tres,
;,1 más de un sueldo y unas ob,cncione~ que se
aproximaban á la ,cantidad de cu-atroci€ntas rupi-as mensuales, de suert.e que la boda que a.n eglábamos era, por muchos conceptos. excelente.
Como ya he dicho, el galán se llamaba Saumarez. y, según algunos afirmaban, con esto esta.b-.i.
clieho todo lo que podía decirse de él.
Diseñado ya su ·pl-an, le consultó consigo mismo, y resolvió aprovechar una coyuntura_
En n uestira jerga dcsagr:wable se dech, que las
jóvenes Copleigh cazaban en parejas: e-s decir, que
no se podía hat.--er nada con u na sino en presencia.
de la otra.
Eran doo hermanas que se querí-an murho; pero -este mutuo cariño tenía, á ·veces 5115 inconvenientes.

r

Sawnarez, colccado entre ambas, ,1n;11itcnía en
t.'l fiel la balanza, y nadie tnás que él mi:-:rnp poJía decir de q11.é lado se inclinaba su corazón,
aunque cada una de ellas se lo imaginase.
Paseó á caballo con las dos y bailó c-on las dos,
pero pune-a logró separar á la una de la otra, ni
siq uiera por un momento.
Las mujeres sostenía.u que estaban :-icmpre
juntas por mutua desconfianza, temiendo cada
cual que la otra se le adelantara: los hombres no
decían nada.
Saumarez callaba, con gusto ó sin él. y estaba

�EL .MUNDO ILUSTRAf&gt;O
aproximaban á la canti-0.ad ,de cua.trocienta:, ru-

plai$ men&gt;5.ua1 es, de :-::.uerte
que la boda que -arreglába,mo:S era, por mu-

cho,s ~onC'epto,s, excelente.
Como ya he dicho, el

galán t:ie Harna,ba Saunrnrez, y según alguno-s afirllla bttJl, con ,e-.r.o ~taba.·

.._licho todo lo yue podía
tler-'rse de él.
Diseñado ya. su plan,
le consultó '-!On::.igo mismo, 0í rernlvió aproveclrnr mm coyuntura.
'

En nuegti·a jerga d~agraclablc .-:e dt~t·ía que

las jóvenes Coplt•igh c'.aFJaban en pnreja¡,.: ('S decir, quµ

1;1-0

~e podía ha-

cer nada con una :::ino en

presenci-a &lt;le la otra.

Eran

UOA

hermanas

que ,se querían mucho;
pero este mutuo c·arii10
tenía á veces :::u.: inconvenientes.
Saumarez, eolocado entre ambas, mantenía en
el fiel la b-alanza, y nadie
más que él mismo podfo
decir de qué lado ~e inclinaba su con1zón_ aunque cada. una de ella&lt;.! :::e
·lo imaginase.
Paseó ú &lt;.'flhallo rnn
]as &lt;loa y bailó con las
tlo.s, pero nun ca ]ogró
separar á la una de la
otra, ni s:qniera por un
momento.
Las mujeres sm.teníanque estaban siempre
juntas por 1m1hrn des·conñanza, temiendo ca.da
cu-al que la otra se le
adelantara: los hombres
no &lt;iecían nada.
Saumarez .ca.liaba, con
gusto ó si11 él, y estaba ·
lo más cui&lt;la~"'?'mente atento que podía, teniendo, como tema, dos que le observaran.
Sin &lt;luda alguna, las &lt;los se habían enamorado
, &lt;le él.
Como el tiempo calurOso .se iba a:proximando y
el hombre no se explicaba, las seño.ras dijeron
que po&lt;lía advertirse en los ojos de las hermanas
la impaci.encia que sentían, y que estaban á pun~
to de estallar, -ansiosas é irritadas.
Los hombres no ven est-a.s cosás como no ten~n más de mnjer que de hombre, y, en tal caso,
importa poco lo que digan ó piensen.
En -cua1ito á mí, sootengo que lds calurosos elfos
&lt;l,e Abril. habfan robado el color á las mejillas de
las -señontas Copleigh y debían envia~las inmedi-atam-ente á ]as montrula.~ 1rnes nadie, hombre ó
mujer. es angelical .cuando los grandes calores se
aproximan.
La m~ís joven ~ volvió arisca, por no decir
agria, y los encantos de la ma.yor disminuyeron,
cosa ,algo más difícil.
El lugar donde estas osoenas ocurrían, aunque no era. pequeño, estaba -separado de la línea
férrea. y llamaba poco la atención.
No ha,b ía jardines, ni m1úsi&lt;:as, ni diversiones
dignas de este nombre, y se necesitaba hacer un
viaje de veinticuatro horns pa.ra ir á Lahore á
bailar, por lo que Jas gentes se entusiasmaban
m-ncho con e~tas cooas pequefias, que les interesaban granden1ente.
En los comienzos &lt;lB 11ayo, poco a'IlLes &lt;lel éxodo final de las iexcnrsiones fÍ las montrul.as, cuando el tiempo era mn,v caluroso y apenas si quedaban veinte personas en el lugar, Saumarez ideó
una expedición á una antigua. tumba situada. á
seis millas de di..'tta,Tlcia, junto al ,]echo del río; expedición aue debía hacerse á la luz de la luna.
Fué una pa.rtida á escote de las llamadas "Arcas de ~,oé," en las cuales cada pareja debe marchar con int.ervalos dre media milla, á causa del
polvo. Las Jl'lrejas fueron seis, incluyendo los
1
_rodrigones.

Domingo 11

a:

Do;:.úngo 11 &lt;le Noviembre &lt;le

;Noviembre &lt;le 1900.

Xos reunirnos en la cisterna; alguien trajo un
"banjo," que es el instrumento rnás dulce, Y._ tres.
ó cuatro -cantaron.
~ o ti.e rían .ustedes; ¡ nuestras di versiones en
las localidades uparlad-as son, en verdad, muy
I
pocas!
Despué-5. nos pusimos á charlar en . grupos ó
juntol:l, tendidos bajo los árboles, cubiertos 1~
pies por los pétalos de las rosas que el sol lrnb1a.
abra~ado y esperando que la., e~?ª estuv1era. dispuesta. Fué una cena esplendida; ta1: fria, tan
helada. como podíamos desear, y estuv:rnos largo•
tiempo ~abo-r.eándola.
Xo,té que el aire se volvía. más y más caliente;
pero nadie pareció fijari--€ en esto hasta. que la luna :-e ocultó y un viento. tan ab¡rasador que quemaba, come~;,ó á azotar los naranjos, produ.eiendo un ruido semejante al {lel mar.
~.\.nte::: de que supiéramos dónde e:3tábarnos, la
tormenta de po-ho cayó sobre nosotr08, vién&lt;lonos e1wueltos por rugidos, torbellinoo y tinieblas.
La mesa fné 1anz-acla á 1a cisterna; y como lemíamo:=; permanecer junito á la derr.uída tumba
por miedo á que ,el huracán la -derribara, toma, mos á tientas el ea.mino de los naranjos, &lt;l.ondelos c,1ballos estaban trabwos, para esperar que
la tempestad pasara.
En aquel momento, la. escasa luz que había sedesrnneció hasta el µunto de que no podíamos
Yer nuestras manos, ni aun poniéndolas cerca de
los ojos .
El a' re estaba cargado de polvo, y la arena del
lecho del río, lleruaba nuestras botas y nuestros
bolsilloE, se nos entra,ba por et cuello; cubría
nuestros bigotes. ¡ Fué una &lt;le las más tremendas
tempestades de polYo ele aquel año!
Todos estábamos acurrucados en montón junto á los caballos, que temblaban. m trueno retumbaba sin cesar sobre nuestras cabeza::-:, y e1 relámpago brotaba en tod&lt;Je direc'13iones del seno de
las nubes como el agua, de una esclusa.
K o había, en rigor, peligro, si los caballos m&gt;
j
se soltaban.
Yo wtaba con la cara vuelta al viento, tapándome la boca con las manos, oy,,ndo el go)pi,ar
&lt;le lo,; árboles uno,; oon otros y sin poder distingnir na,da, cuando no me alumbraba el rayo.
\
A su luz ví que me hallaba materialmeµte
adherido á Saum.arez y á la mayor de las hermanas Cople'gh, teniendo mi caballo fre:htt&gt; á
Estas excursiones son convenientes al final de mí.
la estación y antes, por tanto, &lt;le que las jóvenes
Re&lt;!onocí á Mrs. Copleigh porque llevab~ &amp;irese marchen á las montallas, porque se prestan á &lt;leelor de su sombrero un "pagrí" (1) y su herv,ari-as inteligencias, y deben ser estimulad-as por mana no.
lo;; rodtjgones, sobre todo por aquellos cuyas seLa electricidad de la. atmósfera. había pen~trañoritas casa.der'as están encantadoras con traje de do en mi cuerpo y temblaba y me estremecía de
amazona.
pies á cabeza, como .el trigo ,se inclina y estremeEsto lo vi una vez, pero no se relaciona con el
ce antes de la lluvia.
presente cuento.
Aquella expedición se la llamaba la del gran
La tormenta era horrible. Podía creerse que
sopetón, porque todo el mnndo sabía que Samna-. el viento iba á levantar el globo en P= para
r-ez se iba. á dedarar á 1a mayor de las Copleigh, arrojarle después hecho pedazos, y el ealor auy a-demás de este asunto había otro que podía mentó tanto, que hería la tierra con un fuego
muy bien arreglaTse felizmente.
semejante al del día del Juicio final.
La atmósfera soc'al estaba muy cargada: era
Al cabo de media hora la tempestad se calmó,
preciso despejarla.
y entonces oí sonar junto á mi oído una voz déA las diez nos reunimos en el lugar d·e la cita. bil, que cOn acento desco-nsolado, pero dulce y
La noche se presentaba horriblemente calurosa y suave -como el quejido de un alma que, perdida,
los caballos sudaban, aun yendo al paso; pero to- gira con el viento, suspiraba:
do era preferible á permanecer en nuestras som-¡ Oh, Dios mío!
brías ca13a.s.
=-: En aquel momento, la más joven de 1-as herCuando partimos bajo lo,; ray,oe de la lumt lle- manas Copleigh tropezó conmigo y cayó en mis
na, éramos cua.tro parejas y un terceto, puesto brazos, diciendo:
que Saumarez march,ba con las &lt;los hermanas
-¿ Dónde está rná caballo? Démelo uste&lt;lJ.
Cop1€igh.
Xecesíto marcharme. Lléveme usted á .casa.
Yo caminaba per.ezos¡1mente á la cola c1e la exCreí que los relámpagos y la negra obscuridad
p,edí.ción, pensando con cuál de las dos volvería la habían aterrado, y µoocura,ndo tranq11ilizarla,
el hombre á su casa.
le dije que no había. peligro, pero que era preciso
To&lt;los éramos felices y está,bamos contentos; esperar á que la. tormenta pasara.
pero presentíamos que algo iba á ocurrir.
-:~fo es ~so, nQ es cso,-me r espondió.-QuieCaminábamos lentamente y era ya cerca. de ro irme: i sáqueme usted de aquí!
.
media noche cuando aún no habíamos llegado á
Le repliqué que no podíamos marchar hasta
}a antigua tumba, .cubierta por una. cisterna de- que l,a. luz reapare-cie.ra: pero noté que se separruída y situada en los destrozados jardines don- raba ele mí y se alejaba : estaba ilemasiaelo obsde íbamos á comer y beber.
cuvo para poder saber hacia dónde.
Llegué el último, y antes de entrar en el jarEn aquel momento, un espantoso •r elámpago
dín, ví que en el hori,mnte, hacia el Norte, corría rnsgó el cielo, es.talló el trueno, como si hubiese
en fo:rma de pluma, una nube obscura y sombría; llegado el fin del mundo, y las mujeres 0O'ritaron
pero como nadie me hubiera agradecido que es- horrorizadas.
tropeara fiesta tan bien preparada y entreteni11] Ador110 de tela bl11n"a quP se pone alreélídor del sombrerr&gt;,
da, y como una tempestad d-e polvo más ó menos parerido
al ''yelmo'' que usan JOI! bon bres, y le da la apariencia de
turbante.
no causa mucho daño, me callé.

rnoo.

&lt;l En este mismo instante, sentí í]ue la

? _un

EL MUNDO ILUSTRADO

mano

hicim 1}:e se posaba sobr.e ITlli }10m Uro,
Ol a Sanma1,ez que gritaba á mi OOdo .
1

y

Aunqu,u el ruido ,de Joe ·1á11boJeJ1) ien su jncernte lucha, Y los aullidos del viento no me eleJª an perc1?ir bien eus frases, al fin entendí
que me dec1a:
-1Me .he equivocado al declararme. ; Qué deú
b o rncer?

J.

Saumarez
. , nmguna
.
. no me había, hecl10
•
Jamas
fi L
con
lo ( encia . Nunca fuí su arn:go
· , ni aun aJ10ra
sCoy, Y sospec110 que él tampcco lo era ni lo es.
uanclo se puso en p:e tem-~laba ll_eno_de excitación; y yo,
que e.\pernnentoba fen:-,ieiones m n.Y -raras, efectl l:,~ .1
eleetrici&lt;lad, no acerté á decirle más que esto:
-Se necesi-ta estar loco pa~a pedir la mano de una muJer en ~edio de una tormenta
como e.::ita. Pero 1)0 veía, 1a
forma de enmendar el error.
- ; Dónde está Edith -me
preguntó, dando un grifo.
Edith era Ja menor de la&lt;:
hermanas.
,Lleno de asomt,ro, ex.dame:
~¿ Qué le importa á u,;;ted
e.::a?
Por e~pacio ele a1o-uno.s minutos estuvimos gr~:ando Jo,
dos ~om~ l6cos; él jurando
que a qmen había qu-er:&lt;l.o &lt;leclararrn era á la. ;:menor. :y yo
respondiendo, hasta e1~rollque~-er, que debía haberse
eqmvoca,do.
No puedo explicarme esta
e~cena rnás que pensando que
nmguuo ele los dos sabíamos
lo que hacíamos.
1~odo aquello me parecía un
sueno; desde el manoteo de los
caballos en la obscuridad, hasta. el hecho de contarme Saumar,ez la historia ele sus amores con Edith CopleigJ1 .
.Aún seguía desgarrando mi hombro con la
mano y pidiéndome le dijera &lt;lón-cle estaba E&lt;lith,
cua!1&lt;lo la tempestad voh-ió á calma.rse; la obs:
cundacl se iluminó a]go y ví la nube de polvo
forman:e en 1a llanura, frente á nosotros: lo
peor había pasado.
La luna se había escondido y comenzó á briJlar con luz muy t,enue la. falsa. aurora, que apareoo una hora antes que la real; pero aquell,,
luz era muy ,débil y la sombría nube seguía mugiendo como un toro.
T-Paté {le averiguar hacia. dónde se había dirigido Etlilh, y cuando e!&lt;t.a ba pensapdo en esto ví
tres c::&gt;sas á la vez: ví la cara de :Ma{Tdalena
\opleigh. la hermana mayor, que surgí: sonriendo del seno -O.e la obscnri&lt;l..acl y se~ncaminaba
en bu~ra ele Saumarez, pne:::-to de pie junto á mí.
La jo\'en l:)Uspiraha un "Jorge," á la vez que S'f
brazo se deslizaba á ,través ilel bmzo libre do
Snumarez, y en su rostro se reflejaba esa alegrhl
que se siente rara vez en la vida; demostración
plena &lt;le que la mujer es tortalmente feliz; do
oue para ella el aire está lleno &lt;le armonías y la
tierra aµarece envuelta en espléndidas nubes de
color de fuego, poirqne ama y es amada .
Ví. .. la cara ele Saumarez cuando oyó la voz
de Magdalena; y ví, por ·último, á unos quinientos pasos del Jrrnpo de naranjos. una figura en 1
vuelta en amplio y obscuro traje &lt;le holanda,
lanzarse sobre un ca ba 110.
A cau...~, sin du&lt;l:a, ele la sobreexcita&lt;"ión en
011e la tempestad me tenia. sentí una incljnaeióni
eliep]orable á mezclarme en Jo que no me impoTtaba, y cuando Saumarez ,,;;e disponía. á escapar
en seguimiento ele la que había montado á caballo. ecliánelole hacia atrás, le &lt;liie:
-Fspere usted aquí y dé explicaciones. A la
otrq, yo le haré volYer.
Y corrí ,en husr-ft de mi cabalJo.
He proÍeBa-&lt;lo siemµre la opm10n, -perfectamente inútil, (le que todas ,Jas cosas deben hacerse con clecenci.a y orden, por lo que creí que
el prim€r deber de Saumarez era borrar suave-

:~~u~°ie rc~t:7a.de Magdalena el sello &lt;le venTodo el tiempo que im·ertí en ajustar la cadena barbada &lt;le mi caballo, estuve pensando ea
(1ué forma saldTia el hombre del paso.
Monté, y entendiendo que debíamos retrazar
un poco la vuelta, m-e limité á poner el caballo
á un paso algo vivo al en&lt;.'amin.arme en busca. de
Miss ~(liih; pero ésta, apenas me vió, partió f\
gak1pt, lo que me obligó á imitarla y mientra,·
, . vo.l \'la
, l a cara y o-ritaba:
'
'
corr1,~
-~Déjem&lt;&gt; usted. Voy á mi casa. Vuélvase
usted.

Mi deb€r era alcanzarla primero y discutir
después.
La carrera fué digna de aquel que seguía pareciéndome un mal sueño.
El terreno era muy millo, la tempestad volaba
rápicl,t clelan te de no.::otros, y á cada. paso penetrábamos violentamente en medio de los torbellin&lt;&gt;F; .que .surgían de sus bordes, y semejando
Jemomw d,e polvo nos ahogaban.
L"n vi€nto abrasador ·,saturado d.el olor insoportable de los hornos di; ladrillos, soplaba con
fuerza, y entre la débil luz de la falsa aurora
y loo demonios de polvo, á través de aquella llamua &lt;lesolaela, aleteaba el traje de holanda obscura sobre el caballo- castaño.
Primero tomó Miss E&lt;lith el camino del pueblo; después giró dirigiéndose hacia el río á través ele los jrrn~ales quemados y abatido,; por la
tempestad, malos hasta par-a. una carrera montados en puercos.
A sangre fría jamás se me hubiera ocurrido
atravesar aquellos sitios de noche; pero cuando
el va.yQ estalla sobre nuestras cabezas y un vaµor, semejante al que exhalan los sepulcros, se
mete en las narices, esto 11ega á parecer natural
y hasta lógico,
Yo corría y .icon-ía g,ritmHlo; ella, lindinán1
d(,-::;,e 11:H·in adehnte, dnba, .tremendo.si lar.ág,1zos
á su cabal1-0, y en -esto, un nuevo remolino de
Ja ,tempestad nos -alcansó,
empujánd001os
el viento h-acia adelante como si hubiéramos sido
pedazos de papel.
No sé cuánto tiempo duró la carrera; el golpear de los cascos de los caballoe, el rugir del
huracán, y el paso rápido de aquella luna. de color de sangre y ele apagada luz á través de una
niebla. amarilla, me hacían pensar que duraba
años y años.
Estaba bañado literalmente en sudor ele pies
á cabeza, ,cuando el castaño tropezó, y aunque logró dominarse, se alzó completamente cojo. Mi
c11ballo estaba inutilizado.

Mjss Edith, -cubierta de polvo y sin sombrero,
daba lástima.
-¿Por qué no me &lt;leja usted sola?-gritó ruWmen-te.-j Yo no deseo más que irme á mi
casa!
~Es ncoesario que vuelva. usted, Miss Copleigh; Saumarez tiene qu.c decirle 8Jlgo.
Era este un modo un tanto imbécil de plantear
la cuestión; pero a.p enas conocía á 1li.ss Copleigh,
Y, aun coonct~ estaba desempeñando el papel de
l ~ov1denc:a, a costa de m1 caballo, no podía .explicarle en pocas palabras lo que Saumarez me
ha~ía dicho, y el seguramente e::-..'Pliearía mucho
rneJor qu.e yo.
Los pretendidos deseos de volverse á su casa
el ccm-sancio . . _ todo, desapareció en un momen~
to: no ha,cfa más que moverse -en la silla y i:,Ollozar, mientras el viento sacudí.a su negra cabellera .
No refiero lo que me dijo, porque estaba comp1etameute "deshecha."
He aquí lo que en realidad era la arisca i\Iiss
E&lt;lith.
i Un hombre completamente extraño para ella,
tratand,~ de explicarle que Saumarez la amaba y
que debia volver para oírlo de sus propios labios!
. C~eo que me hice coonpren(ler, porque aprox~mo Sl~ cab-allo al mío, y arunque cojeaba, ]e
hrno avivar el paso, encaiJJ:linándonos hacia. Ja
derruí-da tumba., mientras la tormenta seguí.a
retumblan&lt;lo en el valle de Umballa y algun•as goc
tas enormes de agua caliente ,comenzaban á caer.
Supe en el camino que Miss E-dith estaba al
lado tlc Saurnarez cuando éste se declaró á EU
her~nan~, y al oírlo, quiso volverse á su casa para
rabiar hbremente, como cumple á una señorita
inglesa.
. V·arias v,eces _durante ila man:ha se enjugó los
OJOS con el pam..1.elo, y su -charla. me
demo&amp;tró
plenrumenw á dónde llegan la inconstancia ele!
corazón y los efectos del histerismo.
TO?-o -esto era s~ncillanlnte absurdo, pero
pareeia muy natural, &lt;lodos el lug,ir y el tiempo.
El 1nundo estaba este &lt;lía reducido á las dos
hermanas Oopleigh, á Saumarez y á mí, :formando corro, ya iJnminados por el rayo, ya envueltos
en la obscuricla.&lt;l, y el bilo que había de guiar á
este !:nundo extraviado pru.·ecOO que $e hallaba
en m1s manos.
Cuando regresllfilos á la tu-mba, en medio de
esa tranquilidad. parecida á Ia muerte que siQ"lie
á las tempestad€s, comenzaba. á brill;r la at~rora y encon.tramos á todos nuestros compañeros
esperándonos.
Saumarez parecía el más impaciente: su cara
estaba de cien mil colores, y cuanc16 Miss Cople_i;¡h_ y yo llegamos con los caballos cojeando,
sruho a nuestro encuel11tro, ayudó á Eclith á desmontar y la besó delante &lt;le todos.
Fué una escena ver.claderamente teatral aumentando Ia semejanza el poh-o b1an-co c;n que
todos estábamos cubiertos.
Hombres y mujeres parecían esp,eotros que,
agrrnpados bajo los naranjfü, se disponían á
aplaudir la elección de Saumarez, corno si se tratara de 1a reµre~entaeión de un sainete. Jamás he
visto nada más anti-inglés.
Por fin, Saumarez dijo que debíamos rearesar
porque si no vendrían del pueblo á buH~'arnos:
y me preguntó si tendría la bondad de ser el
eompañero &lt;le Magdalena. ¡ Contesté que na&lt;la
podía serme más grato!
Formamos, pues, seis parejas, y regresamos de
dos en doo.
Saumarnz acompañaba á Miss Eldith á la que
había cedido ffil caballo.
'
El cielo estaba despejado y cuanclu el sol salió,
noté que todos, poco á poco, íbamos entrando en
la categoría de seres vulgares.
Tarmbién aprendí que Ja, tal "Arca de Noé"
era una cosa completamente distinta de todas las
,lemás de este mundo, y pedi á Dios que no se
repitiera jamás. La habíamos hecho acariciados
por una tempestad &lt;le polvo y por los bramidos
de un viento abrasador!
Me sentía ca.nslll&lt;lo, magullado y un tanto
avergonzado de mí mismo, y me fuí primero al
baño y luego á la cama.
He aquí .Ja historia, segUn la versión de una
mujer.
Es-crita no se verá jamás, como Magdalena
Copleigh no se &lt;encargue &lt;le ello.

lfudyaro Xíp/i,¡g.

�EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campamento Zaragoza</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

�Domingo 18 de Noviembre de 1900.

PAGINAS DE VIAJE.
LAS PALOIIAS DR SAN IIARCOS.
Aquella mañarut había caído sobre la cinda&lt;lt:oncha una Huvia de color~, un vívido d-iluYio
d'e matices. En los cnnalillos abrían su=:, ojaZ-0!3,
a.qui J allá~ en la impasible corriente de las agua.5,
gl"ilndes manchones verde-obscuro; en la gran arte-

ria Jíqui'da que .cruza, á modo de 8 in rert.id:n., las relucientes islas., ponían tintes fugit:Yos, re.splandore:; pasajeros, los &lt;lardos c-oléric-oo de nn sol le
t..~t;0; eu los enoajet; &lt;le piedra de los palacios. en
la c.síera de oro de Santa MMía Della i'lalute, en
las &amp;labardaa dentada, &lt;le las l(Óndolas, en lo, ar~"' del Palado Ducal, en el! asfalto de la Piazzelta, en el mimdor del C\1mpanile. la luz. de,&lt;,ornl"'niérul.ose en gotas, en rayos. en au.reolas. ba1íaba ~ Ven~cia, la hacia relm·ir por fragmenro ... ,
por piezas, en los rinc-ones, en loa amµlio.s espar~os, en la tierra, en l11s aguas. en los aires en Jos
.
'
planos vecm&lt;Y.:1, en Ja.s lontanazas.
Seguir rítmicamente el zig-~ag de la..~ crón.doJa,e. á través de las calleja:s, ce.~acl.os por ~uella
or;la de entonaeione~, fl..dormt't·idos por el lento
rai,•i'-n de laf.l on.d-as, en las &lt;1ue fa JX&gt;rtha &lt;le!
gon&lt;lolero marca breves c-icat.ric-es. ,· &lt;le pronto
penef.rar, por uno &lt;le lOfl. -estrecho&lt;: h·n.eC'os que dP.i•n libres los pucntecillos y los palacios. eu la
Plaza de San liarC'Ot-l ¡ oh impresión imborra1,;el momento mmca olvidado! Yenec·ía ];1
IJiz;¡ntina, la romana., ~a grL~a. Ye11lc·a trinnrad-ora. de todas las (•iVilizaeione-:. &lt;le tona ..
las razM, de toclas las servidumbref-', de toda las
t11.1has, Venecia libre, que ha robijado en Ru manto de soberana t0rlas las estrella,i:.. en su tímic-a de
dio-5ª todos los fulgores, Venec·ia únic-a, propia.
.surge de pronto romo una revc•laci6n de su paMtlo, co~o mw ex'PF,cación de !1-ll pre.(:e-nte. ¡ a~·! c,o...
mo una irrevol·ahle condena de Bn porvenir.
En la. noche. la riu•dacl, ií cl~pcr·ho ele -sus l'llrrajada.s 'Y de e.ne;: ~ritos. &lt;le lrn:: ec·o.: ele f:US músic;1.s
.'f de los reguero'- de c·laridnd d(' sus. barras. se
muere ]ent.amente. iArrufla-da .por e] ru.'.&lt;lo del
agua que, para empl('ar una fra.~ ele Castelar, se

mensa nube con plumas que raya aquel c·uadTo
con su,; rápioos giros. Y toda la historia de Yenecia, sus tr:~te.s dias de cautiY-erio, su~ robustas
Juehas por la libertad, sus noches de orgías y .de
serenatais, de radáveres .Y de rayos de luna, de besos lúbricos .r Je ahogados gemido,, todo su pn5ad.o ac-ude eon las blancas mensajeras qu~ os
rodean.
:Es verda&lt;l, Yen-ecia romana, griega, bi1.antina,
ha tomado de cada raza _v ele cada civilizarió11 y
de cada momento histórico un diamante que en-

que mi corazón estaba alegre, gocé de claros.
soloo en aquella sombra.
.tí o tardabo en oir risas alegres, que venían.
del tugurio inmediato, habitado por toda una familia, el padre, la madre y una chi~uela de sieteá echo años.
lol padre tenía un aire singu,lar, con la cabeza,
plantada de t.ra,és entre dos hombros -puntiagu-.
d0€. Su roslro, huesudo, era amarillento, con
abultados ojos negros, huooide1; bajo espesas ce-.
jo,. A pesar de sú aspecto lúgubre, llevaba oom&amp;estereo-tipada e-n el semblante una sonrisa tími&lt;la y bondadosa. 8e le hubiera tomado por un.
gran niño &lt;le c:i1!ciwnta años; se turbaba, se ruborizaha. c·&lt;m10 una donceUa. Huía de la luz. sedesli,,-0ba á lo largo de las paxedoo con la humilclad de ~n presidiar'o indultado. Rccípro-.
c,s ssludos nos fueron acercando. Me agradaba
aquella faz extraña,' llena de inquieta h&lt;&gt;mbríarle bien. Poco 3 poro. llegamos á &lt;!6mbiar conlía-.
le~ apretones &lt;le mau06.

lI

gar1,ar en su cabellera de bacante ,r de y¡i-gt•n,
&lt;le c·ortecian_a y &lt;le múrtir, como esa bi11Hlada ele
paloma.: recoge:-.11 alimento deJ primero que ¡nNl. La
ciudad. c:.-onquistó los nrnres; la.5 aves conquistaron
los aires. En la c:urra de sus &lt;.,-aniale; :-:e deinvo
la. c·onquista turc:a. como 5e detnro la irrupeiún
germana, y a.sí se c.-onS€rvÓ inmacula&lt;la. $Óla. única, con aru trofOO,;; ele otras ecfa&lt;les, " ~us 1.1rtei; de
otros pueblos. Y arriba, las ?lioma·s, pooa..des en
los roset-0nes góticos, en Las cúpulas bizantinas,
en la cuadriga griega que soporta el pórti-&lt;:-o de lit
inimagin..1ble i1?lesia, son hw1bién vision.(&gt;$ de otros
tiem_l)-06 y de otro.a pueblo:-;;, una 0erran turlxl ,1lada
que viene del pasado.
j Oh deliciosa Piazz,1 ! á tNl\'é~ de la orfebrería
ele tus a.r:co.s, las .palomas ponen un tinte de fragilidad quebradioo, que completa tu encanto. Y
cuando. al pie rle uno de los gallardos m,ístiles
en los q~~ flamea la u~z. roja &lt;le Sabo_ya,-crQ~
d_e salvacwn que te red1m1ó de tu pasado martino,-6 en torno de una de h1s Yentanas de tus
pala:cios. se agita la nómada caravana &lt;le p1umfls,
se pregu_nta suspen~o e~ viajero si aqnel cuadro broto del ensueno. e.1 algún invisible genio.aca~o tl que pree.idió las glorías &lt;le Venecia.-iu
trazado con la luz de -a,qu-ella mailana la férica
aparición, &lt;]Ue la sombra de la noclie hundirá implacablemente en la aterradora extensión de las

.\1 eabo &lt;le ~is mebes, ignoraba 1lÚn el ofic:o.
&lt;le que vivían m.i \'e&lt;:·ino Santiago y su familia.
El hablaba poco: de su mujer, á qu ien preguntara ton verdadero interés en dos ó tres ocasiones, s~lo obtuve re:-,puest.as eVftsivas, balbuceadas c:on torpezo.
l 'ierto clía.-había 110,,ido la víspera, y mi corazón esfaba tlolorido,-al bajar el boul-erard
dd Jnfierno. ví venir en dirección contraria á
uno de esoo parias clel pu&lt;'hlo de París, vesticlo.
(le negro, &lt;:&gt;on sombrero del mismo color y corha1a blanca. que llevaba debajo del brazo el estreeho ataúd de un niño recién naci&lt;l-0.
Iba cou la c1beza baja; llevaba su ligero fardoc·on aire de cliEcitrac-ción pensativa, y ha.cía rodnr,
c-on el pie los guijarros del camino. E1 cielo estaha blanco. flimpnticé con aquella tristeza que.
pasaba. Al ruido de mis pasos, el hombre levantó la roll('z11: en seguida. ]a volvió rápi&lt;lamenü•,
pr1,o era &lt;lomasia&lt;lo tarde; le había roconociUo:
mi n·cino Santiago era enterrador.
Le miré alejarse. avergonzado de su vergiienza .
Me dió pena no haber tomado otro peseo. 'Rl'
proseguía ~u camino, con la cabeza. a.ún más
baja, sin duda, qne acababa de perder el apretón de manos que eambiábamoe todas las tardes.

-~

'

IY
Tení~ yo un cofre. cuya madera se pulverizaba,
-carcomida por los gusanos. Mi vecino Santiago
,lo conrirtió en un guardarropa; cubrió el fondo

1·

VIAJEROS NOTABLES.

t

La prensa europea y luego la norteamericana,
·dió cuenta del extraordinario viaje que ha emprendido el Dr. P. G. Attias, eélebre viajero que
ha realizado por dos veces la vtrelta al mnrudo, y
:se propone llevar á cabo por le1X!em vez esta hazañ..1, en las más exoopcion.ales circunslancias.
El Dr. Attiru;, debrá dar esta vuelta al mundo
•en el transcurso de un año, habiendo salido de
Londres .sin nn rolo centavo y debien&lt;lo regre~r
-al mismo punto ron un capital de $25,000.

,

{1
'
n\

~ ~

1

MI VECINO SAN T IAGO.

T

I
Te.nía veinte aJ"io!. Y habitaba en Ja calle de
Gracicuse. E~ oota una callejuela que baja rle
la altura de Snmt-Vidor, por detrás del Jardín
de Plantas.
S~bía dos pisos,--Jas casas son ba.¡·ac en este
·' d ome a· una cuerda para no resbarr10-a,..,..,
, 5urr;1n
ba_Jar en 108• escalonoo desgastados, y llegaba á
m1 zaqu1zam1 en ,la más completa obscuridad. La
sala, grand e Y frra, tenía la d&lt;!Snudez, la claridad
pálida de una cueva. Sin embar~o, en los días

I

Al &lt;lía siguiente le ;volví .á ienoontrar en 1-a
eacalera. Quiso hundirse en la pared; se achicó,
se empequeñeció, recogió con h1l.úllldad los pliegues de ..l!ll blusa, ,para. que la tel.t no xozasc
mi vestido. Inclinada la frente, su pobre cabeza
gris temblaba de emoción .
:Ue detuve, mirándole á la cara; abrí mi mano
cuanto pude, y se la ten.dí.
Levantó la cabeza, vaciló; tocó]e á su nz:

'-btVtw .if~ ff'l5
e---------

de

V
En aquella época, mi vida era. un
sueño de amor, sueño también de tristez,t. &amp;ntía c:-erto pl'il.Cer en medio de mi
pc::!adilla; quería á mi veci110 Santiago,
porque rivía. ron los muertos y me traía
el olor acre del cementerio. Como resultado de sus confidenci"'-'\, escribí las
primeras pá.g-iJrn.s &lt;le las "Memorias de
un sepulturero."
Por la noche, mi veoino, antes de
dcsinLd-arse, se sentaba encinta del &lt;;Ofre para contarme el trabajo del &lt;lía.
Le g1ntaha hablar de sus muertos. Ya
era una. jove.n; lt pobre, muerta ,d,e una
en fermedati de~ q,ooho, posaba poco:
ya l!ll viejo; e5te viejo, que le había
magullado el brazo, era un alto func·ionario, qu,c, debfa haberse llevado su
dinero en los bolsillos. rrenía así d-etalle8 íntimos ,ar.erca de ca&lt;la muerto;
ronoeía ¡:,u perm, los ruidos que se ha.bí:m prorlu,rido en el ataúd, la manera
rbmo hahíai si-do preciso hajarloi- por
]as YueltaF. ele las e¡:,enleras.
Oeurría ú veces que mi vecino SaJ1tiago Yenía más hablador y expansivo.
Se apoyaba en la pared, recogido el
manlo sobre el homhro, -oehOOo hacia
atrás el sombrero. Hahía. encontrado
herederos generili!os, que le habían da.&lt;lo
para 1u to-.. En estos casos, acababa por
enternecer,.:c, y me juralm que, &lt;mando
Jlegara. el momento, darfrt tierra á mi
cuerpo con la mayor suavidad, con mano de amigo cariñoRo.

con periódicos, y colocó encima, cloblúndolo deht-adamente, su traje negro.
A veces, por las noches, en medio de una peeactiMa, me despertaba ,con so~(;-alto, d·irigía
miradas extraviadas al viejo cofre, que se extendía á lo largo del muro en forma de 0taúd;. creía
ver sa.lir de él el sombrero, el manto negro, la
corbata blanca.
El sombrero giraba en torno de mi lecho,
zumbando sordamente, .dando pequeños saltos
nerviosos: el manto se ensanchaba y agitabit sus
paños como grandes alas negras, volando pcr la
habitación, hueco y silencioso; la corbata blanca
se estiraba; luego se arrast.raba tmavemente hacia
mí, con la cabeza ergu'.da y meneando la cola.
Abría los ojos desmesur-adamente, y ,eía el
viejo cofre inmóvil y sombrío en su rincón.

VI
Viví así más de un afio en plena necrología.
Cierta mañana no vino mi vecino Santiago.
Ocho días doopués había m ufüto.
Cuando dos de sus colegas se Hevarno el muerto, estaba yo en el umbral de mi puerta. Les
vi bromear, bajando el ataúd, que se quejaba sordamente á cada sacudida.
-Uno de ellos. bajo y grueso, decía al otro,
alto y delgado :
·
-Enterremos al enterrador.

emilio flolá.

III

aguas.

antoja el_ ruido de una., lágrima cayendo sobre
otra lágnma. Pero el d" trae la victoria lo.
h.irunos de luz, las estrofas de color, el movimi~nto
la vida, la vida que parece escaparse ÍL borboto'.
neB por la amplia. arteria del Canal Grande in~ndando con sus glóbulos policromos lo• edificios
y los espacios, las obras de arte y los atrezzos de
la naturaleza.
Y al llegar á 1a Pl•z•, al poner el pie en el
l•c1ente embaldosado del gentil cuadrilátero, en
el CeT100 -ele 18B Procuradtu-ías-. &lt;"OH el divino fondo
de San. Merw;;, boj_o el lal(o de turquesas del cielo, un mmen~o batir di:. alas, uno. sen\ación freses Y alegre viene á abamcar como una carlcia de
lo a.Jto: ,on las ,Jl&lt;llomus de San Márcoe la in-

mirarme frente á fre:11.te; ví que se agita,ba~ sus gruesos o¡oo y qu:e se tenía
-&lt;le purpura su rostro amarillento. Después, cogiéndome bruscamente del brazo, me acompañó á mi buhardilla don
de por fin, tomó la palabra .
'
. ~E-s usted un honrado joven,-me
diJo.-Su ªE'retón de ma1105 me ha he-cho olvidar muchas mira.das insuitan"tes.
Sentóse; se confesó á mí. )Ie declaró
-que, antes de ser del ofic-io. sentí-a, como los demás, hondo maJc5tar al en·contran:e con un sepulttLreTo. Pero más
tarde, en sus largos horas de camino,
-en medio del silen&lt;'io de los fúnebres
,convoyes, había reflexionado mueho, y
-se awmbraba del d:sgusto " el temor
·que inspiraba á su paso. ·
r~nía yo entonces Yeint{' año!I-, y
hub1e~e abrazado al verdticro. 1[c lancé
á con~ideraciones filo~ófica~, queriendo
-demc1:-trar á mi vecino lo 3anto de su
misión . )fas él levantó sus hombros
pltntiagudos, se frotó la-: manos en silencio. ~, con su voz lenta y torpe, dijo:
-Creálo usted, "Ee1lor. Las mumrnracione~ del barrio, las miradas ofensivas de los tran.:euntc~. me inqu:etan
poeo, ~iempre quic mi mujer y mi hija
tengan pan. Sólo una CO$-H. me derazona: no duermo cuando pien$O en ella.
liii mujer y yo somos ya YiejO$, y no
nos ruborizamos. Pero la jlffentud es
-ambiciooa . Mi pobre }Iarta se avergon·1.:ará de mí más a.delante. A los cinco
'.años vió á uno de mis coleo-as
v lloró
D
' •
t anto. tuvo tanto miedo, que no me he atrevido
á ponerme aún el traje negro delante de ella.
Me visto y desnu,lo en la escalera.
Me ~ompadecí de mi vecino Santiago. Le dije
-que. deJase s1:5 ropas en mi habitación, y se l?s
)limera y qmta•e allí al abrigo del frío. Tornó
mil preeaucwnes para trasladar á mi casa sus fú·n~bres _atavíos. A partir de aquel momento, le
v1 diariamente por ]a mañana v por la noche.
Hada ,u tocado en un rineón
mi buhardilla.

· Domingo 18 de No•yiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

!

l__·

......

-.··-~~-==
L,&lt;\'f

s.a,¡¡--. .

sell.ora de Attlas.

X o podrá hacer uoo más que de sus facultades
intelectuales y por ningún motivo contraerá deud·a de algún género.
El viajero es un joven de simpátic!L ,Jreeentia;
habla un espaii.ol incorrecto; pero baLante elocuente. Se expresa con calor y narra Lz manera
pinl..ore:,ca, sus extraordinarios viaje~.
E-1 primero que realizó, fué en el a.lío de 1897,
habiendo apostado C'On un club londinen~e que
lo llevaría ú. cabo á pie y en determina-das circunstancias. Regresó á Londres dentro del término fijado y ganó la apuesta, que era ele con-3¡.
dera ción.
]~l é'egundo YiHje lo efectuó en eondiciones no
menoi. originales y lamhién lo ghnó.
EslC' último, le fué propuesto por el ··Lo11'Clon
Exporting Club,·' y en él se Ye-rsó también una
canli-tla-d comiderablc.
El Dr . ..:\.ttia.s, no ~e re--olvía á emprend.er el
viaje que en 1,i a.ctualida.d hac:e. porque cuando
le J'ué propuesto, acababa 1Cle contraer matrimonio l'On una señorita inzle5a. hija del General ~layor 1[oulton: pero ella nd nv.11 lo animó, ofre~iéndole 2-compañarlo y compartir todas las pcnalidadcR de la extraordinaria aYentura.
Llegó á .América, e1 1.5 &lt;le Agosto, acompañado
de su e:::p~a. y seis personas que forman su servidumbre.
Para arbitrarse recursos en Canadá. primer punto americano qne tocó, empezó por dar conferencias en públieo, y deiapnés pub\i&lt;:ó un periódico
titula.do: ªHow to Make a. Fortun.''
La edición le dió un rendimiento de $1,300,

c001 los que pudo eontinuar el vi.aje. E1nprcn&lt;li6
é:;te en automó,·il; pero 108- terrenos accidentados
le impidieron continuar l111ricndo u¡;:;o de es.te IDf?&lt;lio de transporte y recurrió á hu;. cal&gt;Rlgaduras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Xoviembre ele 1900.

Domingo 18 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CONSAGRACIÓN DEL NUEVO OBISPO
VE YUCATAN.

LEYENDAS OAXAQ1JEÑAS.
FANCI LANCHINI.
Aclamáronle nobles y vasaJlos,
La multitud se &lt;l.€rramó gozosa,
Al son del baile y populares oánticos,
Y en los torneos resonó Ja. fi.esta
Con explosión de , 1vas y de aplausos!

I
Ya salen &lt;le la gruta del Santuario
Con . el traj,e ritual 1os sacerd.otes,
Y, ~eguidos del ,pu.eblo, se dirigen

1

IV

Entre roncos y místicos -el-amores,

Hasla la casa de la noble anciana,
Que espera el fo[lo augusto de los dioses.
Ya está exlerulida la piel manchada
Del que fué fiero tigre de los bosques;
Y así la anciana, con -aoento graYe,
A la solemne inquisición responde:
-"Ha.ce v,cintiocho día.is paseaba
De la verdosa "Ciénega" (1) en el borde,
Cuan.do m.iré en la tierra humedeci&lt;la
Un blanco huevo de tamaño enorme;
Con harba prooaución y gran contento
Mi mano apres,ura.da levantóle,
Al calor afanoso de una pava
Cuida,dosa lo puse des&lt;le entonces,
Y hoy, con sorpresa y pasmo no sentidos,
i Oh, sabios y eruditos sarerdotes!
En lugar del polluelo que esperaba
Re encontrarlo este niño: tez de bronce,
Lustroso y áureo su oomblaJite tiene,
Y a,lienbrn sus m:ra,das, resp]an&lt;lores
Fugaoes que me turban; mientras raros
Tres cuernEcillos, su cabello esconde ....
Yo no sé si es de~racia ó die.ha inmensa,
Pero hay más puro am bi.ente ). más fulgores
En esta casa y en mi alma sie·nto
No sé qué hondos y ch vinos goces,
Y Oé revelo el misterio, estremecida;
Sobre esa piel del tigre de loo bosques,
Invoca&lt;l el consejo y el pronóstico
Y, al escuichar la voz de nuestros dioses,
J nterpretad el singular prodigio
¡ Oh sa.bios y eru&lt;li,tos sa.ceNlotes!"

1I
Y enmu&lt;lieció ]a ancia.na, y tras solemnes
Litúrgicos y extrañ06 sortilegi06,
Una y tres veces Jas cabezas canas
Los saeer&lt;lotes pállidos movieron,
Como si, en gran meditación, buscaran
Bl alfa incognoscible del misterio . .. .
Y una y tr-es veoes más, rru·as palabras,
Conjuracio.nes &lt;l-e sus labios trémulos,
Graves turbaron la actitutl lnmóvil
De sus -posturas y mortal silencio ....
Hasta q1ie al fin, como al impu1lso rápido
De un solo, yi ocler0&amp;0 pen~amiento,
FANCI LA~CHINI (2) alegres exclamaron
Con una voz que parecía un ,eco,
Cwul si vibrl'lra en su inspfra&lt;lo labio
De los &lt;lioses chontales el acento.
Y animados sus rostros--antes lívidos
Como después de un sueño cataléptico,..Así dijeron: ~"Venturosa anciana,
Oren y cien veces te bendriga el cielo
Ya que sagrada. inspiradón divina
Hizo mover tu ies.píritu y tu cuerpo.
:E.ste niño que ves, será. sin duda,
Honra. gloria _y defensa de tn pueblo,
Y ha de reinar sobre ieJ chontal. comb antes
No hubo jnmá'!I. afortunado reino.
"Ciencia, virtrna. pocl€r," eso revelan
Los cuernecillo¡. &lt;le su .sien. por eso
Sn nombre ha br!, de ser: FANCI LANCHINI!"
ª¡ Fa:ncri Lanchini !" repitió la anciana
Llena de nobl€ y sin igual contento,
Y en coro prorrumpió "¡ Fanci Lanohini!"
Enluasiasma&lt;lo del chontal ell. pueblo;
Mientras ]os sacerdotes regresaban,
Con el traje Titual y á paso lento,
1.-La ci~n&lt;"ga del Pelón, pueblo de San Lorem:o Jolotepeji
llo, Distrito de Yautepec.
2. -·· Fanci Diwchini" 6 Ala ne La11chini" que s1ipiifica. 'ºTres
Colibrie.t" srgím el Sr. D0J1 Manuel Arnrtínez Grac1da.

Llevándore con.sigo hasta el S-antuario
Al niño hem10so que surgió de un huevo!

III ,
.. Ha muer to el Jefe del ohontal, ha muerto
• F.1 caudillo feliz y venerado
Y el pueblo se apreswra diligente
En pos de un Jefe esclarecido y apto.
Entre la mulltitud se a,bre camino,
Y a-sí exclama elocuente el mifls anciano:
-"En el Santuario le tenéis!. . . ansioso
De saber}' die_luz vivió nueve años,
La reli¡;ión y la vi rtud más rígida
Los nobles acerdotes d.e enseñaron,
Siempre arlmfran&lt;lo su OOlento insólito,
Siempre su alllhelo de saber premiando;
Al lado de los épicos gu€rreros
Supo las armas manejar y hablan
De su valor y agilidad loo bravos;
V oootros &lt;!Onocéis su ingente origen
Y no ignoráis que vino de lo alto;
Lle~a en la frente el sello de loo dioses,
En su mirada el esplendor del rayo
Y es su palabra dominante y dulce
Como ilwericib1e F-U' poten1e brazo .
"Ciencia," "virtud," "pocler" fué su pronóstico ....
;. Tenéis al Jefe y lo olvidáis a.e-aso? .... "
"¡ Fanci Lanchini l" proclamó agita.da
La tribu entera, Uena de eTitus;a-srno,
Y dtil chontal omnipotente Jefe
Fanci Lanchini resultó adamado!
Vistiéronle ilesl)ués loo sacenlotes
Con la veste simból'ca. Su mano
Izqu-ier,da asió los arcos y 1a1S fl.ooha..,;;
Y---cu:al señafl de potestad v m~.n do~
Tomó con 1la derecha el regio cetr.o
Y oyó la voz saeerdc,tal:
-"Oh fausto
Mortal Fanci Lmchini. desde ahorn
Eres: el RBy de los chonta]es:, bravos,
Defiénidanílos h1s armas y t1.. genio
Y gobiérnalos bien, cual gobernaron
Los que muertos están, jefes gloriosos
De nlta proS&lt;1pia é invencible brazo!"
Y tras iolemne procesión, en donde

.... Yed á la turba sollozar tristísima,
Yedla correr por caNes y por plazas,
Como al influjo del pecar intenso
Que emerge amargo (le dO'lientes almas!. ...
Aún reeuerda las solemnes fiestas
Q10e ha tantos años el chontal gozaba
Cua,nclo Jefe de todos sus cl&lt;,stinos
Al (Yran Fanci Lmchi.ni proclamara;
Aún° parece ver las rnetarnórfosis
Del regio glarlia,do,r , á quien gu:ab~n
Al éxito inmortal sus tres potencias,
Cnando-áail colibrí de lev;,s alasº
.
Volaba. como fle-0ha, por el viento
Hasta lleg-ar al campo de batalla
Y allí SiP"dicnto de trim1folles glorias,
Y fre~t.e á frenbe al pala-!lín contrario
Otra vez hombre, en singular pe.lea
Re11dirl() con la fuerza die su brazo
Y traer el cadáver &lt;l.el v1encido,
Como botín de guerra. á ms sol&lt;laclosl
Aún r.Pcuerida las contienid:as n1da.s
Fn que, al estruendo die 1a. hlcha trágici::
n~sfrúi-ecid-as sus valientes tropas,
Sin fuerzas y sin víveres 11i agua,
ll'-1 caudillo inmortan. con faz sere0t,,
'J'ocaba ~us "potencias" ,que le daban
Agua. 4,ropas y víveres de sobra
PaJ"? Tendir triunfa.n tes la jornada!. ..
. ... Ved á la turba sollozar tristísima,
Yeclla oor,.er por calúes Y por plazas,
Como al influjo de pesar intenso
Que ,emerge runa.rgo ele dohent:es aJmas ..
Muerto está su caudillo, aqu€l que turn
Virtudes, com_o nadie, extraordin~rias,
F,~ que eon&lt;luJo á los chonW.,les, s:empre
Victoriosos en épicas hazañas;
E ] que reinó t.an dila.ta,dos 1lñoo
Y enurandeció su nombre con su raza .....
Yed ~1.1.'S solemnes funerales : tristes
F.n pos -dP. rn cadáver todos ma;roham,
Porque no ,esperan va -parA su reino
Como P.anci Lanchim otro :}..Lonar-ca 1
Ya llegan loÍ, la tumb,a y ~ ,detiene\! ...
¿ Por qué esa inmensa. ~in.gu1lar al-arma?. ~
;, Qué suceso impensa.do ha C'Onmovi,do
Aque11la. hu.rm-ana y silenC'ioo.a masa.
Oue cual fiero oleaje, se revuelve
Y ,como el mar enbra:\Teóclo. dama?
¡ Oh confüeión de la divina esti-rp&lt;&gt;!
E,n ascensión augusta. inesperada)
El cadáver del Jefe esclmerido
A la.s regiones sidera'le&lt; ,e a.lza, (3)
Corno atraído por grandioso influjo
Que lrn.sta. los mismo.p. sa&lt;'erdot,es pasma ..
Y desde -entonces &lt;leific·ado tuvo
El c 1Ho sempiterno de i::.n raza
Que le llanwba con afán TbAPOXNA
FANCI LANCHIXI, y perdurable ysanta
Fné 3u memoria en e1 ~an.tnario umbrío
Donfü? el ohonta1 sus dioses v.eneraba.

-

Acontecimiento solemne, fué, en la semana que
acab~ de ~.sar, la consagración del Sr. Dr. Don
~arbn Tntschler, preconizado Obispo ele Yucatán, _y de dicha. ceremonia tomamos fotografías
que ilustran este número; contán&lt;looe entre los
grabados una copia del retrato del 1rnevo Prelado, qne hemos tenido la fortuna de obtener
La cere·1?--o~ia, 9ue estuvo muy concurrid~ por
personas distmgu~•clas, se Yerificó el domingo pasado en la Colegiata &lt;le Guaclialupe. Fué consagrante el Ilmo. Sr. Arzobispo de México, D. Próspero María AJ_arcón y ,Sánchez de la Barquera, y
tuvo como asistentes a los Ilrnos. 8res. Obispos
d€ Chilapa y ele Cuerna vaca.
Como es bien saibildo, el a0to ele la consa.o-rac:ión
de un n~evo Prelaiclo es de los rná.,s impotentes que,
se practican dentro ,le la liturgia católica; el juramento que se toma al electo la cons-acrra{!ión
con el Santo Oleo, la imposición '&lt;le las vesticlnras,.
la_ entrega del báculo, la mitra v el pastoral, lo1rnsmo que eJ "Te Deum" con que ::e c:erra Ja ceremonia, tienen infinidad ele detaJles que irnpone11
aun á los menos &lt;l,ev-0tos, y todos ellos fueron cumplidos como lo exige el ritual.
Como padrinos &lt;ld nue\·o Obispo ficrurarot los:
Sres. Lioenciados Martínez de Arreclo~ulo, RnhioAlpnche, Dondé y Cantón Rosado y los Sres. BernaMo Ru.iz de Santiago, Escudero, Rejil, Peún,.
Domínguez, Coutolenne v García A:mora, sienclopadrino-s de la oonf:'agrodón el Sr. Lic. R,1.z Guzmán, otros particufares y el Sr. Canónigo D. Ma-.
nnel Aceve&lt;lo, de la Catedral de Mérida, que vi-no presidiendo nna co,misión eu,earga.&lt;la el.e manifestar al nuevo Prehulo el regoc•ijo que su e]eC'ción ha motivado entre la sociedad católica dela. diócesi de Yucat•á n.
Terminada la ceremonia, el nueYo Ob:iSpo recibió infinidad de felicitaciones; &lt;lió por prime,,
ra vez la bendición episcopal, f'f en Stt,11irla un
grupo .de invitados asistió á un banquete que presidió el Ilmo. Sr. AJa,rcón y que se verificó en uno
de los dep.artamont~s interio.res de la misma Colegiata de Gnada·lupe.

Exposición de ganadería en Coyoacán.

i

Los progresos obteni{los en los últimos ti€nipos en la cría y mejoramiento de los ganados, ·han
avivado loe estímuloo de la compet-en-cia entre los
ganaderos, .dando esto origen á las exhib:cionC's
de ejemplares zoológicoo en fos Concursos y Certá-men,es que con tanta fre&lt;!uencia se vienen efe.::tuando en las principales Capitales europeas )'
americam.a.s.
En el país, diferentes con-cursos de esta eap9cie han sido organiza.dos con el apoyo, muy Jau&lt;lable en verdad, de la Secretaría de Fomento; y
de éstos, los que mayor éxito han obtenido hasb1
hoy, han si&lt;l.o loB organizados por la Sociedad Oc
Concursos de C-Oyoacán .
Acaba ele celebrarse el séptimo ele estos C·,;·tám~nes que se abrió el día once del corriente,
para cerrarse el di~iocho del mismo.

/limo. Sr. Dr. D. llllartln Tritschler.

Ha sido el más selecto entre los Concursos ha8idos. A más de los numerosos exp06itores Jd
pa.ís, concurrieron no pocos ganaderos de los '].U·~
tomaron partidpación en la última ExpDBicir'.in !]e
Agricultuta &lt;le San Antonio Texae.
Entre los jardines y huertos del pintoresco pueblo de Coyoacán, &gt;'€ encuentra el local de la t,ociedad ele Concursos.
Allí fué donde instalaron sutt lotes !os ex¡.1•J
sitores, en considerable número.
Han siclo expuestos ejemplares de diferentes
especies &lt;le ganado, y hubo entre ellos, no po~~1JJ:i
dignos drel importante certamen.

El gan.a,do vacuno es, sin &lt;luda alguna, el q1-1t?
ha obteiüdo la primacía en el Concurno.
La importación de ganado de esta especie, es
de importancia en el país; nos son ,conocidas lad
principales razas ele los cria,deros &lt;lel mundo, y
nuestros ga naderos se ha-n dedicad-o empeñosamente al cruzamiento de esas razas con las rlel
país, resultando hermosos ejemplares de rn.z·t.
criolla.
Puede caJificarse el contingente d-e la Exposición en esta forma: ganado vacuno, eabadlar, lanar, porcino, animales y aves de corral y perros
tle razas e~timadas.

1

Ta1 es la historia d~l infant,e regio
Oue naciera. al CTtlor de humilde pava:
Innegable verdad ó -cuento hermoso,
Role.:nne narraóón ó bella fábula.
Así lo cuenta, en grá.fit'os: orígenes,
La misteriosa tradición indiana!
1900

}Yliguel j)olaños Cacho.
3.-A esto debi6se qu &lt;" la tribu lo deificara, d='indo Je el nombre de "TLA POXNA Af•:ine L•wchini." que

quiere decir: "Dios de los Tres Colibries."-.\L Ma-rtfnez Gracida.

Ceremonias de la consa~l'acl6n del nuevo Obispo de Yucaté.n.-Fotografias del natural, especiales para "El Mundo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUS'I'HADO

"CHl~Ut~
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BECERRO DE ~~Zfl HEREfOl&gt;.0.- 8" CR_ÚZf\lY\IENTO.

Uoningo 18 de Xoviembre de 1fl00.

,. Domingo 18 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�Domingo 18 de NO'Viellllbre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Noviembre

se acerquen á

n,/.!l!I

Nació en hurnHde cuna: -s-11 padres pertenecieron
á la cla.se deheredMla &lt;le la sociedad.
De niño recibió la es-casa instrucción &lt;le su épo-c~; de jbven no concurrió á la,s aulas. porque en su
hogar no podia haber brazos &lt;lesccupados. Las
necesi&lt;la.des de una familia numerosa, en su mayor
pa.r te femenina, recl-amaban cl empleo de las energías y activi&lt;lades de_todos los varones de aquella
casa.. Y más tarde, cuando J.as pequeñas niñas Be
transform~1'0n en mujeres, también trabajaron para proporcwnaron el sustento, -dedi(!á.ndose al Profesorado.
Por esto e:- que, cuando Vidacr Aloocer traspasó
el dintel d-e la edad florida, se consagró al a.prendizaje de un arte onecánico, y el joven obrero de1 trabajo, vivió desd·e enlónces &lt;lel studor de su frente.

Era la época ludnosa para la patria. La esclava de
tres siglos se ergufa en a.querllos instantes para
-arrojar 1Jejos de ,sí el yugo &lt;lel dominio, y entre sus
buenos hijo1::, que ofrecieron el sacrifi.cio de 1a vida
á &lt;0ambio de lit integridad :nacional, surgió el modesto arteeano, quién fué á regar su sangre en los
campos del combate.
Y .cuando en el suelo patrio, 1a Jncha con el extm.iio fué,Teemplaza,da por la lucha entfe los hermanos, ni el patriotii-!mo del antiguo immrgente. ni la.s
virtudes cívicas del Ciudadano mo&lt;lelo, permane~ieron inactivas: Yid-al Alcoc-ersiempre estuvo con
los hijos virtuosos de la Patria .
Y vino la edad ma,chlra : el jóYen se hizo hombre;
su sangre, enardecida. en el combate, ya no salpicaba los campos de batalla.
Entónces Alcocer se consagró ail cumplimiento
de un ministerio noble, quizá el más noble de los
ministerios.

)

0

=·=
Enseñar al que no sabe; proteger y amparar á la

niñ&lt;ez desvalida. Una de la,; más bellas fases de
la caridad, sintetizada &lt;ID aquella frase: "dejad que
los niños se acerquen á mí."
.Educar á los niños es f.ormar hombres; es hacer
de -eJios buenos hijos, que serán l(lespués mejores
pa&lt;lres y virtusos ciudadanos.
Y se impuso esta misión, él, ~nte cuya sed ele
apren,lizaje habían pa.sado indiferentes los poderosos. BJ, que &lt;:arecía de patrimonio, patrocinó á los
hijos de los nl€nesterosos, derrochando los redud¡lo,¡ al1orros de ¡¡n constante trobajo en impartir la
instrucción entré la niñez misera:b1e.
Los huérfanos encontraron padre en aquel
hombre de corazón de oro; los nífios desYalidos comulgaron entonces ante el ara &lt;le ,Ja Escuela, eon
el p-an de 1a inteligencia y á sus hogaTes miserables
fué llevado pü&lt; la mano benéfica de Alcocer, el pan
del cuerpo.
Benefactor de los pobres en genera,!, amparo ele
los niños, particularmente, y más qne todo e-sto,
decidido y constante protector y dirnlgador de la

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CLUB "MERCURIO."

LOS RESTOS DE DON VIDAL ALCOCER
naejad que los niiios

ue 1900.

Don Vidal Alcocer.

instrucción entre las clases pobres, esto fué Yidal
Alcocer.
Habitó por muchos años en el barrio de la Palma, y fué la "providencia" de rlos vecinos del rumbo
Fué el furn:lador de las primeras Escuelas que
hubo en México, y constantemente gest~ona,ba concesiones cerea del Gobierno, para el mejoramiento
y progreso de los establecimientos de instruecjón .
Fun-&lt;Jó una Sociedad de Beneficencia, que fué
de las primeras en su género en a.quella época.
Los profernres de entonces supjeron apreciar en
su Vfl1lor, losn1éritos del ilu5tre benefactor, y justipreciaron ta11n bién sus esfuer.z.os en pro cle la enseñanza.
Damos publiei&lt;lad á un graba{lo que tomamos
de otro que íue ofreeido como modesto presente, á
Vid al Alcocer, por el Cuerpo de Profesores de €sta
capital en el afio de 1840, con motivo de su cumpleaños.
Cuando falle1rió el benefactor, en 23 de XoYieY1bre de 1860, numerosos huérfanos quedaron abandonados, ha.bían perdido á su segundo padre) y
mujeres viu{las y hombres desYalido.:. y nillos de
todas clases, 8,enclecían la memoriri.. ele a~1uel que
fué su apoyo y amparo.

Se inhumaron sus despojos en el entonces •Cementerio de los Ang,,les, de donde fueron trasladados el 14 del corriente á un.a fosa de preferencia del Panteón de Dolores, irumediat.a á la Rotonda de los Hoo:rubres Ilustreo.
Merecido tributo á la memoria de t.an esclarecido mexicano!

El '·sport" del &lt;:iclismo ha triunfado. Yenc:iendo obstáculos y arrollando dificultades se
. a•b rió paso á. tr~vés de añejas preocupaciones ~ al
fin ha conseguido penetrar victorioso en nuestras 1.:o&amp;tumbres.
Y avanza entre nosotros á granUes pasos: e.s
ya un conquistador.
En un principio, cuando se inició la velo{.:ip.edía en el v·aí~, ~e creyó que no iba á, ser po·
s1ble su implantación y tuv.o, sus enemigos y
basta sus detractores.
.~e empe_zó por juzgar inútil 111 "-s-port;· y se
dIJO d:espueo que era nocivo á la oalud, -se le llamó anti-higiénico.
Pero la. juventud encontró en la velocipeclía,
al principio, una distracción; despué3, el e·le~ento nuevo de nuestra "hige 1:fe" adoptó el biciclo para exhibir. desde una eleyación mayor
tle un metro, sobre el pavimen,to de la~ aven(d,a.s
3\I"isiocrátieas, sus entonces ,rudimentarias hab:lidades en el arte de pedalear; luciendo á la vez
el desgarbo y la figura los jóvene::. elegantes, jinetes en el pr:miti\·o e-aballo de hierro de gran
alza.da, al que, hasta cierto punto, se estu\'O en
lo justo, juzgándolo inútil.
Pero él nos inició en el ªsport'' del ciclismo,
que ya no es entre nosotros un exótico: es.tá perfectamente aclimatado. Y al biciclo substituyó
la bi,cic]eta, como a&lt;_¡uél había reemplazado al triciclo.
Y á. partir de la época en que fué introduc'da al país la bicicleta. ha venido esta máquina en
carrera triunfal, imponiéndose hasta ha,cerse necesaria como lo es en ]a actualidad.
El ciclismo sigue día. á día toma11&lt;lo incremento en la üa,pital 1 y el m-0-d erno vehículo es
empleado como uno de los más íáciles medios ele
locomoción por 1as vfr19 púbEcas ele la Ciudad 1
por las calzadas, y emJ}ieza á extcnrlerFe hasta á
los camin-o.s para excursiones á considera.bles dista11cias.
En la actualida.U, hay varios Clubs de ciclistas, formados en su may,..·r parie por -.el elemento extranjero. y rnlam~nte existe uno en la Capital, cuvoo miembros todos son mexicanos:
jóvenes dedicados al l...'Omercio-, que h1Vieron ]a
idea d,e estrechar los vínculos de am~stad y
compañerismo, formando una a.grupación que
tuviera como un mó\·il, el inclieado, y como un
atractivo, el "Fport."
La iniciativa 'Partió ele los s,eiíores Francisco

ELVIRA LAFCJII, Primera Tiple de la Oompaiila Tamba.
{Teatro Prlnc1pal)

Bel1ido, Enrique F. ,M,irandta, Ra.fae-l Domí nguez y Alfredo Moulat, y el Club quedó defi nitivamente instalado en Agosto últmo, co-nstanclo de más de veinte miembros, siendo lo-s principales de entre ellos los señores Enrique :Mirez, Juan Et-charren, lia:nue-1 l{u.:z, Dclfino
Ueacado, Juan Rodríguez, ~'rancisco Bel] ido. Manuel. M. Pachec-o, "Manuel Rodríguez, José Espeje] y Raúl )font.ero del Collado.
Aicaba de e-fectn'.°ar su pri1nera excunión• Te-glamentaria. el "Mereurio/' que así se dcnc.mina
la agrupación ele "sportmen." Se {lirigiernn los
jóvenes rumbo á Texcoco, pero hubieron 1le hacer escala ;¡. inmediaciones de la Haciench de
Ohapingo, y como ee e11contra:ra en rn finca rural el -señor Don :MaJ1uel Gonz.á]:ez, h ·zo c~te cabal,lero lllila ga.Janl:,e invitación á. loo; ,ciclistas,
p;1ra Que µasaran á visitar la Ha.cienrfa, hahiendo
el anfitrión ofrecido
sus invitado.e: 1111 .opíparo
banquete que se &gt;Ei1Tió en el suntuo-:o comedor
ele la casa.
Pasaron también los invitados á la sala ;le armas, y se consagraron á ejel'Cic:os &lt;1e tiro. tomando de~pués Yarias impresioneo;z fotográfica~,
die las cmiles µubl'c9.mO'S el graha,r1o &lt;1ue iJu-;:tn
estas líneas y represe11ta á Jo-: miemhr:--s del
referido Club, que merece gencrn] o;zimpatía. l)flrí}ue
socied-ades &lt;le este género siempre f-{)·n prov.,.,drnsas
en México cloncle faltan ,distra-ccionetz ho11-::'-tas y
agradables para los jóvenes.

De la familia Alcccer viv~ aún 1a señ~ra. Doña
Dominga, Eimpática anciana sexagenaria, de aerisola-da virtud .
Esta dama, lo mismo qu,e sus hermanos, se de~
&lt;licó al l;'rofesorado por muchos años de su laborjo:,;a vida; ahora, enferma y aehaeosa, para ]a existencia con h tranquilid,cd de espíritu de quien jamás ha faltado á los preceptos de la .moral.
A la ceremonia de h-ru;lación d-, los restos del
Beuefactor, asistieron grupos d,e niños de uno y
otro eexos, representando á las Escuelas de Instrucción Primaria, algunas señoritas, en representación del Profesorado, y el H. Ayuntamiento,
en cuyo seno se a,eordó é inició .a traslación de
los resto::.

a

-&lt;:&gt; J/1-&lt;:&gt;

Grupo de niños y niña!!, alumcos de las Escuelas Nacionales.

Grupo de los miembros del Club "M~~c,urlo."

El Club ª:Uereurio," no solamente se consagra al sport, sino que, según su progr~rn'l, or.,
ganizará conciertos y veladas, bailes y oh:as fiestas recreati va,s.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo J 8 de Noviembre de 1900.

Domingo 18

oo Noviembre de 1900.

EL MU}IDO ILUSTRADO

PADRINO Y MADRINA.
Eduardo tenía dieciseis años cu1m&lt;lo fué pa•
drino ,le •u pequeño pr:mo. El día del bautismo, llegó con sus pa&lt;lres v.esti-do elegantemente
para la ceremonia. Des&lt;le ] uego preguntó A
quién se le había destina,lo por ooma&lt;lre.
-Es á 1a pequeña MaríQ; tú no In oonooos,
más ya verás qué linda es.
Cuando la vió, debió confesar. en efecto, que
en su vida. había encont.ra&lt;l-0 una criatura más bella.
:María tenía nueve año~; apenas reprQ,!,:entalm
siete, de tal onoGlo era la expre.,;ión de su rostro
infamtil y senci'11o. Se po&lt;lia t-.mnparnr, sin exageración el color de suE= redondas mejilla!!-, á las
rosas de Junio, y sus -0j()$: elar&lt;&gt;f:. dulces y límp'.dos, á los tiernos myosati!,:. que ~e miran
al borde de los ríoe, e-n d ag1rn que _pn'=n
cantando.
Eduardo encontró muy honit.a {¡ la pequeña 1.faría, bonita C'omo una rnullec·a,
cop .su traje blam:-o, -wbre el cual fioU1ha
un lazo atado ::1] t.alJe. del miflno 1·olor
de su• ojos. Admiró l~ secfo~~ rizos. &lt;le
sus cabellos, que ::e ern,ort;ja1rnn fornrnnclo 1m nimbo &lt;le nro á t::u ¡lelien'1a ,V blanca frente. Le enic·antó h1 :peitp11:~1ia .Mnrh1;
má.3 ruando, por indicaci{m &lt;le ~n mamá,
se adelantó pnra ofreeerle un lindo ra,mo de, flores 1bJJJn&lt;··cH;, flC
encontró ridkulo é hiw
un movimiento Ue {lisgusto.
rna j-oven. qu(' éJ no (·0llOCÍa.. le miraba. !'-(1,Jlriendo 11rnlicimament.(,:
-Ofrecer] el lm1 zo á la madrina. ]{'
dijo con tono pita-

anuncian&lt;lo que por aquúl lado no había fasti-

que nada había cambiado, ni los convidados, don-

dia

d.ff étl voJv'.ó á ofre&lt;:er un ramo de florus blanras a
María,
La linda. niña eru ah.ora una bella joven: $C
encontraba en rns Úlccioncs el mismo encanto infanti.l, sus ojos azules al fijarse ® ' otros nu-evos
eMu-eñ&lt;W, conservaban el inefable rondor de su
mira&lt;la, y süs e-a.bellos de un hermoso e&amp;:.tall.o
daro, ·se anudaban en lo alto de 1a nuca, en una
{renz-a;·cuyos dorado,s tonos camb:aban C-On la luz.
F~ta vez, Ednail'Clo no rechazó 1a elección que
se habia hecho p¡¡ra ·él, y el &lt;lía transcunió &lt;luleemcute hora tros hora.
María, por rn parte, no par€C'Ía disgushrla
la &lt;-,ompañía d-C'l ofü·ial. .Y la sonriP:a no 1fo.;:;1paref'ió de los fabioo ele los -&lt;los jóvenes más que
c·mrndo sonó la hora de ...epararse.
Entonces, el tío, dijo i, Edruardo:
-V0€-0tros habéis sido padrino y madrina junt-0.-:, después gascón, y dama &lt;le honor. Yfl no
oo falta. más que ser (lc11p0Fados- .... 'l'ú lo sabe€,
la p,eqneña. María es un buen partido ..... ¿no
quieres peTIBar en ello ...... ?
-Lo hé pensarlo ya. tío mío, dijo Eduar&lt;lo con
vncilación, y de tal morlo es dulee para mí e~e
pen-samie11t·o. qu e espero arrullará los sueño~ 1l e
todo mi vi'Uu. ;, Qn-eré:,s pedir -en mi nombre ]a
mano de la hermosa niña?

E:du-ardo se encontró entone:cs C€l'('a de l'&lt;l joven que J.e había mira(lo burlom1mente }' q-ue rns-

SANTA TERESA.

BeLdarl . talento. gra,6 a y oort.-Osía,
i-lin ta..".a c-one.edió benig,io el cielo
IÍ la don&lt;,elh1 que tlel po.ti.-o suelo
es honra y gloria . C'n-c11nto .Y alegria.

resc.1&gt;.

•

Eduardo se 1-111•
so, al o:r e~t-.h; ~):1labras. de mal humor. Frunció el ceño y pasó ,·:1riae veces la. mano sohre su labio ~uperior, qu 1~
un obscuro bozo comenza.ba ú sombrear. ¿ No tenía él die{;is{ú~ aJlos cumphtlos? ¿ :No ~e hal:&gt;i.t
prefenta-do algunos mC'~l'tl antes C'on el gra.do dl·
bachiller?¿ Entoncet:, por qué i:-:e le da\J;1 por con;pañera á esa chjquilh1 dC' vestido corto? ¿Por q11:•
no más bien, á esa señorita ya forma\ de la ru,il
el bonito talle se dibuja,ba en un traje tle sed-a Y
que atraía sus mirrutl:u::-? Al ~enos, con ella,_ lii1bi€ra podido tener c-onvm-sac10n y moi;;trarse mt~ligente, hablando &lt;le sus proyectos de'. porve111r.
que eran muy vast~ de S\liS _gu.51-m artisticoo, que
él encontraba OT·iginales y bien ~undados,_ de s~s
id·eas políticas, de las cuales tenia ,1&lt;• m~¡or Ojll·
nión. Más yo o.&amp; pTI.'gunto, ¿deque p~1a lrn,blar
con la pequeña María? ¿ De sus mtrneeas o de
sus primeras lecciones de piano?
.
.,
Entonces para hacer notar su desprecio, ~-np:10
interesarse extraorrlinariament.e. en '811 ah1Jaclo,
qne eon las manos ecrraclas. cfo,r mia bajo loo velos
de rn curua.
En la mesa. la pequeña María se po_rtó _corr~taJne-n1t,e. Pero por cierlo que no parecm divertirse con ésta moderación.
Por condescendencia, Eduanlo. &lt;los ó tres vecee, le hizo alguna pregunte sencilla, mirándola
oon piedad.
Un poco asombrada, ella rcspon&lt;lía eorteF=-mente, con d;u ke voz: _
-Sí. ,señor; no, senor. _
,
.
y tímidamente, la pequcnn M_aria, fiJaba _de
tiempo en tiempo la mirada 1ímp_1&lt;la._ de SllS OJOS
rlaro.-:, hacia un niño, ocm~o de seis anos, del cual
la redonda cabecita, aparecía a] otro exlrell1:o de
la mesa.
Como una distinción honrosa, habían eoloca&lt;lo
al padrino y á la ma.&lt;lrinn, enfrente ~ia !0~ p;, ·
ores del niño bautizado.
En nn, á los postre,, se permiten al_ mno y _á
María, ir al jardín. lfay pr&lt;mto sus nsas_ Y gritos de alegria, J.legnron hasla loa convida.dos,

tía un hermoEo traje de seda. Aproximaron r:116
~ill-ai-; y se pusieron á conversar con la exag-t"radu
seried-ad de los jóvenes que quieren pasar por
gente formal.
Y muy prontio. el joren ol\'iLló por cornplt'to á
la pequeña :Uarfo.

•••
l)j,,z a1lo:-: de..;pné-f:. f.ien&lt;lo Bdnar.do ::uhten·ent{'
(le ltúsarOf', y tan brillante sol'Clac]o c-01n.o homb,rc
t1e mundo, fué invitado parn. fer "ga~cón ,_j ._, hi,11, .1 :·

,1e sn prima. i ;1 livrnu11,n
maiy'()II' del nill.o. del c-m1.l.
él era padrino
-¿ Y quién ser1.l rn1 CO'lllp-añera. ht dama {le honor?
preg untó.
-Será fa pequeña María.
la conor('S muv bien. tu oomaclre. Sej[urft.mente no la
has vi,,to desde el día ,Je,]
baut.i&amp;.111-0. pu-es ,·ive leja-e; de
aquí, y se la vé mu~· poco.
]1Xlnnrdo calculó &lt;¡ne Jifaría debia ten~r &lt;liecinuev('
años, recordó con phlcer el
]indo rostro que irnludahlc-

mente no lrnl&gt;rb eémb~ft1clo
en -dehc-a'(leza. ~e divertía
pensar que ..-1·! Yol ver á ver
á la joven, no $e recon(){:erían clc~de lnr70, tanto habrían camhiarlo nno y otro.

Lo mi¡;:mo que en a.queoca~ión 1 llegó con sui:-:
padres, á ca~a de su tío, que
era donde iba á verificarse
el matrimonio. Y íUé en
aquel Ill18mo l!illón, en el

na

J
1

Su rorazón ·10~ nohlei-: {1 porfía
ganar intenfan (·on ardic11ie anhelo,
rnas ella oran&lt;lo, á n:ú:: ,en el °'1-Tmelo
fe ofrece ¡l0r e:;posn en f.eliz día.

Y el rey de reye~ ac:eptó su man-o,
_v 1lie r-icnf'ia rir¡uí,.;.imo tt\&lt;:.0ro

en ~n ~píritn int'mule soberano,

y el anillo nuptial, por más d·ecoro,
le pone lueg-o. y &lt;le $'U amor uiano
Je 1x:tea el pe{·ho co n un dardo de oro.

José Sebasfián Segura.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

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Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

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) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

3

J .•;n

.l.:!5

Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

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,

) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

�Domingo 25 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Las dos Margaritas.
CUENTO DE CA TULO MENDES.
Lambert y La.ndry, que no eran feli ces en el

una hora, ávi&lt;lo sin deooan.so d!e -cuanto erncan-

seno de su familia, por ser hijos de unas gen Les

ta, enloquece y extasía, gastó sin ,contarlos días

pobres, resolvieron ir á oorrer mundo en bus-ca

y noches, todos entre risas, todos con besos. Las
aura,s apenas tenían tiempo para mov-er las rama-s de los rois-anos y levantar los velitos de las
mujeres, ooupado si.emipre en llevarse los pétalos
de la margarita.

fie fortuna. Pusiéronse en camino una mañanita
de primavera. Lan.&lt;l.ry tenía quince años, Lam-

bert diez y seis; eran pues, muy jóvenes para vagarbundear de aquella suerte; á la vez que muc ha
e~peranza, tenían poca inquietu -1
Pero eonfortáronse grandemente con una aventura que les ocurrió en 1los comi enzos del viaje.
Al bordear 1cm linderos de un booquecillo, salió
al encuentro de ellos una dama; iha engaJana&lt;la
toda con flores; los botones de oro y las pimpinelas ronreía.nse entre sus cabellos, las volúbilis que
formaban guirnaldas en su vestidura caían hasta
su.s breves zapatitos de irrmsgo semejante á terciopelo verde; sus labios ,pa recian una eglantina y
sus ojos, dos corooillas azules. Cada vez que se
movía, volaban desde ella las mariposa'S como Una
TOCiada. No es sorprendente que así fuese, puesto
que era el hada Primavera, á quien desde Abril
se la ve pa.sar cantando por los bosques rever&lt;lecidoa y por las praderas esmalladas otra vez de flores.
-Vaya- dijo á los dos hermanos-puesto que
partís para un largo viaje, quiero hacer un regalo
á cada uno de vosotros. Landry, toma. esta margarita; y tú, Lambert, recibe una margarita también. Os bastara arrancar un pétalo á estas flor.es
Y tirarlo lejos, para sentir en el mism-o instante nn
,placer sin igual y que rerá precisamenl.e aquel que
hayais Oe5eado. l&lt;los, seguid vuestro carnino, y
tratad de ha&lt;;er buen uso de los presentes de la
Primavera.
Con mucha cortesía dieron las gradas á aquella
hada obsequiosa, y luego pusiéronse en ,cam,íni0,
satisfecho,; hasta más no poder. Pero al llegar á
una encrucijada, hubo discordancia de ipareceres
entre ellos: Lamben quería ir por la derecha, LanG.ry quería ir por la izquierda; tanto que, ipara acabar la disputa., oonvinieron en qu,e ca-da -cual hiciera su gusto, y se sepa.r aron después de besarse.
Quizá no Je disgootara á cada hermano el verse solo, á fin de usar con más libertad del obsequio que
les había hecho la dama vestida de flores.

II
. Al estar Landry en la próxima aldea, vió á una
JOVenpuestade codos en una v-entana, y apenas pudo cont.ener im grito: ¡tan limh le pareció! Nó,
jamás había visto una personita tan encantadora;
ni siquiera había. soñado que pudiera ,existir una
así. Gi.si una niña todav~a, con cabellos tan finos
Y rubios que apenas se -distinguían del aire iluminarlo por el sol, tenía la piel pálida aquí, un poquito enrojecida allí (lirio por la frente, rosa por
Ja15 mejillas); abríansc ,sus ojos como dos az.ules
pervincas donde brillase una perla .de lluvia; no
h:3bía labios que, al ver los suyos, no hubiesen quendo ser abejas. ¡ Guardóse bi'3n Landry de vac:br!
Arrancó y tiró á lo lejos uno ,J e los pétalos ,le
su marg-arita.: aún no había arrebaitailo el viento
el frágil despojo, cuando la niña de la ventana estaba ya en la calle, sonr;éndole ,1 viajero. Marcháronse al bosque veci:c.o, con las manos uuida.s, hablando en voz baja, diciéndme que se amaban;
experimentaban tales delicias, na&lt;la más que eon
escucharse el uno al otro, que se creían en el 1)8raíso. Y -conocieron muchos mOment.os parecidos
{L ese primer momento, muchos· días tan du lees
como aquel primer día. Hubiera sido una dicha
sin ténnino, á no ser por que la. niña murió una
tarde de otoño, mitentra:s las hojas secas arrastra&lt;la.s por el cierzo chocaban contra Jas vidrieras
&lt;lsndo golpecito,, como los ligero,; dedo,; de la
Uuerte que pasa.
Landry lloró durante largo tiempo; pero las
lágrimas .no -cie~an tanto que no se pueda mirar
á través d~ ellas. Cierto día vió uma henmosa
transeunte vestida .d'e raso espolinado oon oro,
nud""'8 •los ojos, locos aos labios; y echan.de, al
viento otro pétalo, partió oon ella. Desde entonees, indolent.e pidiendo á cada hora que fuese
UJl goce y á 'cada goce que no durase más de

III
Enteramente opuesta íué la conducta de Lambert. Era un mocito económico, incapaz de derrochar su tesoro. En ,cuanlo se en-co-ntr6 solo en d
camino, prometióoo aJ1orrar el oogaJo dol hada.
l'or numerosas que fuesen la,s hojuelas de la coJ'Ola, si las arraucaba á cada iTh5tante, llegaría
ép!X!a en que ya no hllibiese ninguna. La. prudencia exigía reoorvarlas para el 'Porvenir; obrando &lt;re ese modo, de .seguro que &amp;e conforma ~a
c-on las in tenc:on e.s de la Primavera. En la próxi ma ciudad por donde pasó, compró una cajita
muy sól:d:a, con cerradura y llave; metió en ella
la flor, resuelto á no mirarla má."; qu,ería evitar
la•s tentaciones. ¡ Qué hrubía de eomet€r la falta
de levantar los ojos hacia las mocitas de la.s ventaJHl.s, ó seguir á Jas hermosas tran~euntes de enencendido mirar y labios lecuelos! Razonable, metódico, preocupado por cosas serias, hízo::e comerciante y ganó sumas cuantiosísimas. No tenía más que desproc:o para e.sos aturdidos que
pasan los díacs en fiestaa, sin cuidarse d'E.l mafrana;
si había.ocasión, no dejaba die sermone:arles de
lo lindo. Por ese motivo considerába,n1e mucho
las gentes honradas. de a•euerdo todas ellas en
eloaiarle, en ponerle como ejemplo. Y continuaba
enriqueciéndose, tra bajan&lt;lo desde la mañana á
la noohe. A dooir verda&lt;l, no era dichooo e-orno
hubiera querido serlo; pensaba, á pesar suyo, en
loo goces que rehuía. ¡No hubiera tenido más
que abrir la eajita y tirar al aire un pélelo,
para amar y ser am3.do; pero en seguida refrenaba -e&amp;B velei&lt;la&lt;les peligrosas. Aún tenia tiempo. Conocería el placer, pero '11'.lás tarde. Sería ya
muchacho cuando quedara sin pétalos su marg'ilrita. "¡ Paiciencia., no nos apresur-emo.1.:!" Nada
arriescra,ba -oon guardar. puesto que la flor estaba
á bue~ recaudo dentro de la ca.ja. La brisa, revoloteamfo en tcrnr, suyo, no cesaba !de murmurar: "Tira un pétallo, écha.melo, á fin de que me
Jo Ueve y te sonrías!" Pero él se haéía el ,sueco; y
el viento se marchaOO para ir
á ba,lancear las ramas de los rosales y sacudir sobre las meji
llas de las mujeres jóvenes los
velitos de eneaje.

d-encia. í He tenido ta nitos goces, hermano mío!
-¡ De val'ente cosa 1:e valieron! Si hl]bieras sido tan &lt;Circunspecto como yo, no te verías redu&lt;lido á estériles duelos. Porque, sábelo, no tengo
má,1 que La&lt;Xlr VJn gmto pan·a gu;;tar todos los
pl!l&lt;Xlres de que estás harto.
-¿ Es posible?
-Como ,Jo oyes, puesto que he guardado intacto el presente &lt;le] hadra. ¡ Ah, ah! Puedo pasar buenos ratos, si quiiero. 'U
. ira lo que vaJe el
tener economía.
-¡ Qué! ¿ Intacto, de veras?
-Mira si no,-dijo bmbert, abriendo la caja
q1w había sacado del bols'Ho.
Pero se quedó muy pái]ido, pues en lugar de la
frese-a marg.aüita abierta, no tenía ante los ojos
sino un mantonc ito de po,l vo grisáceo, semejante
á una pulgarada de ceniza sepulcro!.
-¡ Oh,---exc1amó con ira,-maldita. hada perver~, que ,se ha burlado de mí!
Entonces una señora joven, toda vestida de
flores, salió de un chaparro del camino, y dijo:
-No ane he humado de tí n&lt;i de tu hermano:
va es tiem;po de explicaros las cosas. En efecto,
las &lt;los marcraritas eran vuestra misma juventud:
la tuya, L,,:;,dry, que has arrojado á todoo los
vienros del capricho: la tuya, Lamber!, qne
has dejado marchitarse sin h!l&lt;Xlr uso de ella,
dentro de tu oora.zón siempre cerrado. ¡ Y
tú no tóenes ni siquiera lo que le queda á tu
herma.no: el recu€&lt;!Xlo en flor de haberla deel10ja&lt;lo.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Paball6n de Siam en el Campo de lllarle.

mis:m-0 tiempo, pose•.:t piernas y prulmou~':l- sólidos para las galopadas frenéticas que duran á veoes cinouenta minutos. Por buenos que sean, á Sll:
Ilegad&amp; á Roma oon sometidoo á un tratam.i'3nto,
á un e11.friamiento especial, en razón de tal errnamiento de obstáculos tan diferentes de aquellos
á los cuales están habitoodos.
El "master" d~ estas cacerías, es el marqués
de Rolxagiovina, sportman experimentado y hábil
jinete.
Eln cuanto á loo lugares en que se oorre el zorro, son principalmente los llamadoo T-0r di
Quinto, suelo rouy accidentado, sembrado de
rocas y de cavernas, ó en los terrenos boscosos
y quebrados de la Srorta, corno el de la Isla
Farnesoe. Pero la. caz.a má,s herrnosa ;;e hace ordinariamente sobre la antigua Vía A¡,pia, en que
se encuentra el bien c001ooido mausoleo de Cecilia Met.eHa, el cool. sirve genera.lment.e de lugar
de cita.
Vist.a á di,sta.ncia, la caza. al zorro en la Vía
Appia, es un espectáculo de las más fantástico,;.
Los, casoos rojos de los caballeros, ra.yan, como
meteoros ra.d iantes, la atmósfera gris, mancha-da de musgos, de la Campagna Romana. Sn vista evoca los cuentos más funambulescoe de Hoffmann, las escena.s diabólicae cread-as por Holbein
y los viejos maestros flillilencos.

Bl estilo pagoda, bien eea chino ó hindu, no
ti-0ne llliÍE rival en los jardine;; del 'l.'rocadero,
por 10 pim;oresco y poético dt su estruotura, qüe
fl e,tilo á!"abe.
Las expo~.·1,Jones du la .ln¿o-China, de la China y de la India frarrc,,a, están aloj~-1as to•1'1S
dla~ en pu.~·,,das n-a~io.:-1:~e,,, primor1MO con,1u11:--v
q u-e hace al visitante soñar con loo misteriosos
países orientales.
Hay aún otra pagoda, no menos interesante
que ~as ,que aeabamos de enumerar, en el Oam¡,o de Mart.a, á un lado del pilar Noroest.e de la
torre de trescientos metros,: es éste el pabellón
oficial de Siam.
Arrna.rillo y rojo en todo su rad.ianl.e decorado,
coronado por una flecha esbelta que se desprende hacia el espacio, está ligado :i un restaurant
perteneciente á la münna sección, y en el que
reina estrictamente el mismo .estilo de estructura
y decoración, por un elegante pasillo que forma
uu brazc, de la pagoda.
E.u sus amplios salones inier:ores, se ve la exposición de los innumerables productos naturales del •país, consistentes en maderas preciosas,
maderas escu,Jpidas, tejidos y boroados del más

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El monumento del Presidente Carnot.

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Pabellón de Siam.

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IV
Pues bien; al cabo d'€ muchos años, 11egó un día en que
visitando Lambert sus ha.ci-enda.s, encontróse en el campo
t·on un hombre bastante mal
vestido que iba á lo
largo de un campo
de alfalfa.
¡ Ah ! ¡ Qué veo r
;. No eres tú, L1ndry,
hermano mío?
-Sí, yo soy, ...1-responclió el otro.
-¡ En qué mísero
estado te vuelvo á
enc(}nrtrar ! 1rodo me
induce á creer qu&amp;
has hecho ma.] nso del
regalo de Primavera..
-¡Ay!- soopiró
LaJJdry, - quizá he
tirado demasiado de
prisa todos los pétalos al aire. Sin embargo, aunque un po,co triste, no me arrepiento de mi impru-

Domingo 25 de Novi&lt;ombre de 1900.

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curioso trabajo y de una riqueza verdaderamente
oriental.
El pabellón de Siam está situado en un amplio
espacio del Campo de Mari.e, rodeado de árboles
y arbustos, que le dan el 3Specto de erguirse en
el interior de algún jardín
'ú1J1 ;'l pagoda. en cuestión, está perfec.taL:.:.Pn:e
en su estilo, en todoo los detalles, efecto debido
al cuidado aíduo del Comieario General de Siam,
S. Exc. Pyha Suriya Nuvab, Ministro de su Majestad Chu-La-Longkorn, resident.e en París, desde ha,ce mu~ho tiempo.

...-ers-iones fa.v oritas dre la "high-life" romana, á h
-cual se unen numerooos caba.11eros extranjeros,
"misoos" y "lardies," ávidos de
ejercicios ecuestres.

La Scciedad romana, llamada de "Caza del Zorro,"
cuenta con más de medio siglo de existeneia.
La. "Campagna Romana,·:
con. sus inmensas extensiones,
ofreoe un terreno ardmi rabie,
pero también, á oausa de la
vuried~d de sus obstáculos,
un-0 de los campos más difíciles de toda Europa, para el
expresado sport. 'l.'an pronto
El sport de fonnidables ~•Jopadas, la caro del
zorro, constituye en el Innerno, una de las di-· planas, tan proni,o quebradas,
suis soledaides son cortasdas por
arbustos, por fooos, por corrientes de agua, por muros,
por barreras que tien.en á
veca; hasta oua.renta metros
de altu,ra.
Las cacerías inglesas no
prestan obstáculr,s de tal elevac~ón, y por consiguiente,
son menos peligrosas. Para
correr el zon-o en la Oampagna Romana, es preciso ser un
jinet.e de primera fuerza.
Los caballos utilizados en
estas correrías, son, en su mayor parte, de media sa;ngre, .
"hunters" irlandeses. Deben
ser exeelentes saltadores, y al

Desde la muerte de Sadi Cmnot, Presidente de
la República Francesa, muchas ciudades de aquella
nación han querido honra.r su memoria, elevándole
estatuas. Entre todas, la ciuda,d de Lyon parecía
designada. para rendirle un homenage póstumo,
puesto que fué allí, en plen·a fiesta, donde el President.e sucumbió el 24 de Junio de lS94, herido
de una puñalada, por el anarquista i\aJliano Caserio.
En la mente de los Lyoneses, siguió mmediatamente después del trágico aoonteCLmiento, la idea
de tal homenage, y si ha transcurrido un gran lapso de tiempo entre la concepción del proyecto y s~L
ejecllción definitiva, preciso es akibuirlo á la importancia misma del monum ento, que se ha. 'luerido fuera diguo de la gran ciudad. Debido á ia c,,laboración de dos emilwutes artistas, el estatuario
Gauquier y el arquitecto Nodin, este monumento,
erigido en la plaza de la R.apública, se compone de
un obelisco que reposa sobre un basamento cireulia.r, cuyas gradas inferiores forman del la.do de la
fachada principal y sobre la base, loo recipientes
escalonados de m1a fuente. La. estatua de Carnot,
colooada en la base del obelisco, está encuadra.da
de atributos simbólicos y figuras alegóricas.

LA CAZA DEL ZORRO.

.r.:.onumento erigido en honor ckl Presidente C arnot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La tumba del Niño.
La ronca y solemne campana ele Catedral, &lt;laba
las d-oce, el día dos de noviembre, cuando Manuel
García Borda, vestido de negro de pies á cabeza,
desem1bocaba de Tacuba. al Empedradillo y aeele-

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ranclo el ya viol,cnto ,paso, lo encl-erezaba al Kiosko
que sirve -O.e ,mercado de flores.
Tarde llegaba Manuel, que tarde acootárase la
noche antes, d-espués &lt;le una oena tornrnntosa con
ain.'.,gos., en compañía de tres tiples de un teaitri,llo
ramplón.
Despertarlo por un relox que da.h a las once, fijó
los deslurn braidoo ojos en un retrato puesto en reluciente marco y colgado al muro frente á él, el ~
retrato de su hijo, muerto á los dos a,ños, su Manuel, úni,co fruto &lt;loe un d-esgracia:do matrimonio
que, a] faJtar el niño, habíase disuelto, volviendo
á J.os cónyuges una insoportable libertad.
Entre lo.s a.eres recu erdois de la noehe anterior
que lo llenaban &lt;le aseo, la vista del retrato fué
como una ,carici·a de h1ando p1umón que refrescó
su rostro abochornado.
R ecordó la fecha del día y de un sallo dejó la
cama y empezó á vestlrse, apartando ,con disgusto
Ja.s ropas que d,ejara. des,parramad-as por el suelo
ail acnstar5e.
Pensó en el desayuno, más el que solía hacer
en estos amargos despertares. no consistía en ]a
tradicional taza &lt;le rico y humeante soconu~co
con el apetitoso y bjen 1mtado mollete, sino que
daba á m e.stómago algo que tuviera alcohol, tan
repugnaJ1te á esa, hora . Iba á encargar se lo traje-

sen, pero una mirada al retrato dióle un escrúpulo
que le ,c ontuvo .
Refrescados rostro y cuello en el lavabo y puesto de rigurow luto, salió Manuel con el irritado estóma.go vacio de alimento y la intranquila concien cia llena. de escooed-0r,es pensamientos.
Habrá que llevur flores á la tumba &lt;le] niño,allá, donde tantas veces habian ido juntos su esposa y él, antes de la. dolorosa. sepa:ración,-que si él
no cui-druba de llevarlas, se queda.ría sin un recuerdo €1 pobrecito bebé, bajo la fría e-antera de su
pesado monumento.
Ha,b iase un ido Manue1 á Car!ot,1 Fch:Jve, en
uno de esos imiprudentes m!l.trirno nioB q-u-c se ha
da-do en llamar "por d-es,pec:ho" y (jll€ hace n participar á un ser inocente ,d e toda culpa, del amargor
natural en unos de5én~ños .amorosos.
Oa.rlota. era una tapatía., con má.,; gra&lt;.:ia que belleza y más travesu:r:1 que coquetC'l'Ía. Vino unos
día,s á Uéxico, conocióla el recién despecha.do Manuel en una gira ca1mpestre, empezó ú olvidar á
su lado l·as penas que ojeroso le tenían, y se enrndó le. macleja de ta.l modo que no hab,enclo espada
::i]ej.nndri!J:J. que cortara aquel nudo gordiano, remachóse ante la ley y sa'Iltifieóse ante 1a Iglesia;
remad1e y san tificación que dieron los peores resultadoo. Alguien que los
vió en el tren, &lt;le vuelta
de su viaje ele bodas, asegura que, uno írent·e á
otro, leían sendas novelas. j La luna de miel
tocaba á su fin á los
treinta días del matrimonio!
Después vino la tan
conocida h.istoria. de esfas uniones anormales á
base &lt;le diferencia de caracteres, no a&lt;laptados
uno al otro por el trato
previo : pequeños disgustos por opiniones encontradas sobr e un color, un libro, una pieza
de música; deta1les, ni,niedatles, pero nimiedades y detalles que forman el fondo d,a la vida
diaria, pequeños choques
que van minando la base
del frájil edificio ide la
dicha que, e1'l estos casos
desgradados, sólo puede sostenerse cuan&lt;lo uno de
]os ?ónyuges sacrifi.ca sus opiniones, sus g-nstoR.
611S ideas, ante u,n deber sublime : la tranquilidad
del hoga.r.
Ni Manuel con sus turbu,lentos vientiooho años
nj ~arlo-ta con sus veinte abriles soñadores y am~
bw1osos, eran capaces de ta1l sacrificio.
Pa,sa.da la atracción de las piri meras emociones, pasado el ficticio enrnnto de la situación
novedosa, cayó el polvo de oro de las aJas &lt;le la
inocencia, el pobre Amor miró con profunda triRteza á a,queI :rnatrim orno
y tendió eJ li_g,ero vuelo
en busca de más dulce
nido.
Las molestios que á
Carlota producía el embarazo, tra.duciénd◊se en
quejas, exigencias y capricho..:, mal soportados
por }fanuel, desilusionado y á un paso de la de=&gt;esperaición, fueron agriándoles la vida hasta
que mwió el bebé, débil
organismo iuconscieJ?.te,
f"'Cro fuerte lazo que unió
dos oora.zones ya tan alejados 1mo de otro.
Al besar aquellas mejillas .sonrooa!Uas, volvleron á ,con:furndiroo sus cabellos, estrecháronse las
lnanos al disp,utal'Se el rollizo 'Y a.dorado cuerpecito
y por v,er al niño con airior, dejaron de verse con

Domingo 25 de Xo.iembre de 1900.
&lt;lespr,cio. Aquellos dos seres, tan desacordes en todo, quedaron de ,p erfecto acuerdo en un punto:
mimar y aclorar aJ bebé, que les sonreía con su
boquita roja, diminuta y desdentada.
Cuánta.s veces, después &lt;le dar al nmo su
baño ootidiano, poníanlo oobre un.a cama, donde
libre de toda presión de la ropa, pa.te-aba y palmoteaba feliz, mientras ellos .se comunicaban las
gracias y progre-sos que Je notaban, y perdían::c
luego en mil proyectos defalla&lt;loo sobre e,] porvenir &lt;lel nene, que a.cabab.a. por dormir.se sonriendo á un Jnundo grato é ignorado.
No tiene historia 1a dicha, y ,i aquello no lo
era, parecíasele mucho en el fon.do. La,s sonr:isai:::,
írescoo gorgeos y primera•s tra.Yesuras ,del n;ño, ll enaron dos años, en que los es.posos discutieron
muy po,eo sobre gustos y aficiones.
Ji.! ;mplaca•ble Genio del Dostino necesita,b a
turhar con ruda disonancia aqueUa rena,eientc
annonía; opacar L'On e,s-pe-2a nube, la anémica refulgeneia de aquel s01l de ventura.
:E-l niño enfermó de ,un cólico que se lo llevó
ffidmd~
.
Deshecho el lazo de sonris:1s, be~o1' y monerías,
que ju'!ltos mante'llía á Carlota y )fanu,al, recomenzaron los disgustos, resucitárome olvidados

Domingo 25 de N ovi0mbre de 1900.
memoria.: Carlota, es:Cumiua.da su fr1gante belleza en la ligera nubecilla &lt;le su velo blauco, sujeto
á los cabellos por la emblemática ~rona de azahares. Y una ole,ida de ternura, abrténdose paso á
través de los tristes pensamientos, in=dó el pecho ele Manuel con la libia íra,rnncia
de la brisa
0
ja,lapeña, que arrullara su luna de miel perfumada por los naranjos en flor.
Llegó el tren á la Villa. Cargadas ambas manos con ]os recuerdos pa,r a el niño, toimó Manuel
la 01.npiooda rampa del "Pocito," que más diiroct,a C'Onduee al cementerio. Ante e1 pórtico, que
antojósele entrada de casa pompeyana, detúvose
á serenar el sobrealiento de la fatiga que lo hacía
anhelar precipitad.amente; pero el vientecillo frio
y ,ealante, precuroor de la lluvia invernal, le hizo
avanzar entr-e las tuml·as, llenas de flores y con
cirios encendidos unas, solas y empo.l vads.s otras.
E11 ambiente lleno del olor de flores y pavesas,
record&amp;le el mes de Mayo en los templos.
Encon tró varios grupos de personas vesti&lt;las
de color, r iendo y charlando como en un paseo.

EL MUNDO ILUS'rRADO
Una jo-ven &lt;l&lt;&gt; grandes ojOfi negros :· en•:·cn,r!i(h
boca, dirigióle una mirai[Ül, que era. &lt;::tsi mrn promes-a.
Buscab,a, él con la vista el ,ULanc-o monu111(' nt 0
ooronado por uTI ángel, que con un ,le.lo l'íl lo:;
labios imponia el silencio.
¡ Guán agena estaria su eeposa de que en eP-e
momento pensa,h a M.anue,] t-anto en ~lla., al llevar
uina ofrenda á su hijo!
Po-r dónde ootaba la. tumba?¿ Tia. habría per{hdo? ... . ... No, era aquella., el án~e-1 &lt;le rn:'lrrno] no podía en_ga.ñ.arle. ]Jero ¿ f;an lll"Ila ele ílor-es? .... ¿ Y aquella mujer que las nnX'gfoh1.
esbelta como la caña que &lt;lost.i!a el nzúftlr en lo~
trópi,coo? ¿ Sería la del tren? Su talle t.raie ionahn.
el mismo triunfo admirable &lt;le la cuna, pNo
estaba envueM:.o en negro crespón y :.la otra'· llevaba bll\.lsa gr:e y sorubrer-0 c-laro ....
A &lt;loo pa.S-Of3 urno de otro, volvi&amp;:-e ella y rimboo quOOaron viéndose, páli&lt;l05, mu,Jo~, anhdan-

tes.

Fné ella quien pndo ha1b!ar prirnero:
-No esperaba:~ enéontrarme, ¿verda&lt;l? ... .
E,l mintió:
-Si Jo espera be .... mira. Y lo m06tr6 la corona cJn et ''A 1111-e~tro hijo" en letrns .(Te chaq11ira blanc1.
Tomó1a ella cr1J1 crnodón, y poniénclok1 á los
pies del áng€l, dió la espaldla á Manuel para
O•~ultar sus lágrimas.
Con todo el .l hnto Jd arrepentim'ento que le
rnpretaba, pe&lt;;ho y ,i:..rarganta., aoercóse Manuel, y
tomán&lt;lole un.a mano, rollozó á su oído:
-Carlota, penlúna me y serurnos 1:ru,enos ....
No repetiré lo que :-:;igt1i6; sólo puOOo afirH;'ar
que pooo &lt;lespul'fi, el {rngel de bl:anoo mármol f]UU
&lt;.:orona e~ monumento extendió hacia e1los su mano y sonreía viéndolos a.lejarPe (.1,e1 bNzo, y, por
fin, p.erd,erse C'lltre la,;, trnmha~.

México, 1900.

fiuillermo €duardo S!fmond~.

Costumbres Pintorescas de Francia
LA "SAN CORNELIO" GRAN FERIA DE ANIMALES
EN CA R NAC.

" '.ncores y precipitóse la separación in&lt;lirada dos
anos antes.
, Con e:] menor escán dalo posible, volvió Carlota
a Guadala¡ara, wl la&lt;lo de su fami lia. Manuel co~enzó á pasear Sll dBcepción y su fastidio en un
c1r,eu]o .de placeres compradoo con dinero y con
aaJ•ud .
Todos estos recueoow bullían como una gusan,era en su cerebro, mientras escogía las flores
para la tumba.
Compró. dos grand-es ramos de gardenia,s, rosas
Y pensamie~tos, que un muchacho del pueblo
ea.si arrebato~e con el consabido "¿-lo llevo señor
lo llevo?" Pensando que pronto 1'á fragan~ia d~
1a.s flores ma,rchit:aríase en la fría. seoum del m-0numento, Hegóse á comprar una corona artificfal
Era de admirables flores de porcelana, y en u~
arra.n_que _de ..~e&lt;.:uerdo y de ternura, hízole poner
esta mscr1pc10n:
I l 1e
.,
. "A nuestro hi¡'o"
, . Ese pura
parec10 necesano para presentarse ante el sepulcro del bebé.
Subió Manuel al, tranvía eléctrico de la Villa

d~ _Guadalupe, y vio con extrañeza 'q_Ue entre los
VJaJerO'S, sólo él vestía fot.o y ll&lt;~vaba cor~nas.
. _Dura,n te el trayecto, una mujer ocupó su aten-

cwn.l Esbelta
,
t , · como, .la ·c,uia que &lt;leatila el azucar

en '?s. rop1cos, pahda y aipenas sonrosada como
un hr10 pudoroso. Verdes e.orno Jas pupila.5 &lt;le
las Náyades eran sus pupilas, que filtra,ban su Ju~
entre, la riza seda de las pestañas. bajo loe arcos
mag,1.,.tra,]es de las ·ce¡as Su L - - a·
d
'd'.
. c.
uvut u\e grana o ·
l ca~1z,ad!a por la sonrrisa, dejaib a a&lt;lmirnr las
las ma'S blaneas y más iguales &lt;l,e. la tierra. su
nrnn?, al posarse .sobre las ondas abundanfes y
seclenas del .p elo castaño era digna de se
t
d
D'A
,
· ,
r can aa por
nnunzio, copiada. por Bouguereau .
. Por una d-e e~ misteriosas aroiciac.iones que
ben.e, el •pensamiento, eYocóse una figura en su

pe;-

No es San Cornelio el único protector de los
animales, invocado en e.l Oeste &lt;le Praucia, en favor de los habitantes de las füballerizas ó d€ los
establos ele las granjas. San Elías y Sa.n Gervasio
ron también invoca.dos vara los ea.baUos, y San
Antonio para los cerdos. Pero es San Cornelio
el protect-0r que está. más en voga .
Se le venera en numerosos Eantuariors : en Stival
y en Erdevcn, en Belz :· en Pluvigner, pero sobre
todo, en Guna.c, la patria ele los mega.l itas.
Como en los días á que me refieiro, se oolebra.
su fiesta anuail en la última de c&amp;t.-'ls localidade~,
y snhj,enii.o que aquella gran fctia ele anima.le~
tendría más importancia. que de co.stumbre, a
c,nw1 &lt;liJ la epiclemia &lt;le fiebre aphtooa, que ha-cLI
n1 agosto sobre la región, me propuse asistir ít
ella .
Rrizau ha cantado en hermo!,':OS versos la pro"'ce;ión anual de ]a.c. gen.tes (lel burgo de Ploemc~,
en Carnac, que han promehclo. hace ya mucho
t:empo, ir aJlí procesionalmente y hacer por fo
noche, dar u na vu&lt;&gt;lta alrededor de la capilla ú
los an imales protegidos.
La btndici6n d ~ los animales.
Eu el país, t;e ocupa n mucho tiempo mntcs. ele
li fe ria de San Cornelio, en la cual, los cultivah.-. d11c1io~ y de los sirvientes. En primer lugar,
se habla muy bajo de este vrnJe, se cs-coje una
dores de muchas leguas á la redonda., contraen
(hm la vuelta á La igles:a, arrvtl illándose "!ch l.'OH el voto de lleva r su gan ado el último domingo . tarde y todos los animales r~unidos desfilan, loo
dudores delante de la estatua de :lan Corrielw, fauno.a atados, Jo.s o.tros en libertad, acompañados de
de Septiembre al '\&gt;er dón" ó fe ria . En la -aldea
chada Oeste de la ton-e; después se dirigen lnwia
la fuente, donde bañan con eil ·a gua del manantial
todas las cabezas d~l ganado; do.:5pués de una. corta. plegaria, se vuelven á su ol&lt;lca.
La procesión de peregrinos es, también, nu1y
------=-~ ~ ·~c1uios.a : éste entra desde luego á la iglesia, arrocliHá,ndose delante de las reliquias del santo, poniendo en las urnas sus p:eqlillai:; of:rxmda-s; despuét,, .con su sombrero y su ro.e.ario en 1a mano,
da la vuelta á la iglesia, se arrodilla tam bi·én
clelante &lt;le la estatua de la torre, se dirige hac:a
la fuente, le da una vuelta., se arrodilla de nuc"º : entonces loo mendigos y los muiehac:lio'S' de l
país, que le han seguido desde la iglesia, llevando
en '.t1. mano un vaso lleno de agua, se disputan por
sal,er quién de elloo le ofreeerá el refresco; alguna.a veces estas disputas generan en batana . ... !
En la mañana del día de la feria de Han Cornelio en Cama-e, tiene luga r la -ceremonia rn .í s
interesante. Antes de la gran misa, son !leva{lus
cerc,i &lt;le la puerta principal ,le la iglesia, bajo la
popular estatua., las bestia&amp; ofreci&lt;l.as al patrón (le
los bueyes. El clero sale en gran pompii. co•n la.
cruz y los ciriale!:l, y bendice el ganado, •comp,uesilo
sobre todo, de vacas, ele temems y &lt;le becenillos,
alguna,s veces de caballos, y también · de cerdo.~.
En seguida se condu,ce este ganado procesional.
mente al campo de la feria, d-0nde se vell{~e al
mejor postor, por los agentfü de la igle,.:.ia.

La feria. de los animales ofTecido11 á San Cornelio,

�EL MUNDO ILUSTR.c\DO

Domingo 25 de N oviempre de 1900. ·

Domingo 25 de X oviembre de 1900.

F.T, MUNDO ILU~TRADO

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l. F. O. Nacional MexlctWO. Paso ae "La CUmbre.":.-.2. "El Vulcano."-3. Muelle de Tamploo.-4 Vista del p
de
·
v . " Puente de Dlos."-6. Vista tomada en el "R!o. de Sa.Dtlago, - 1. Jacdln de &amp;,,i Marcos en • -•mU.,"• --8. ~~,t'._'
{Sonora.)
""'"
~,es.
~wa Oua;vmaa
do Le6n.

1. Pl&amp;IDOl'e.ma em el Bl. O. ?r,ac:looal.-2. Salto de iuana.ctlt-l in, (Jalisco.)--3. Ca,ted.ral de 0oHwa.- 4. Lago de ()ha.pala, (J&amp;iliaco;}5. Otra v,sta ,de ~_\mlaca.ttú.n.-t_l-. Parque y Ge.oodral de Morella .......q_ Eli los· alrede(l~ de Jttlapa.

�EL MUNDO ILUSTfü\.DO

Domingo 25 de Noviembre de 19J0.

Acontecimiento musical.
Engalanamos hoy nuestras columnas con el
retrato de la señorita Matild,e Brugiérc, :renombra-da ca1:_tan,~, .qu-e, con la cooperación del "octe~ espanol, , tiene anunciado para la no c-he de
manan-a., un variado c?n~ierto, que .s.e espera sea
u_n ve;X1adero acontecm11ento mu3i1..: ... :, f se ·verificara en el tea.tro del ªRena,cimiento.''
Entre los números del programa, hay cuatro á

l

Hin los vagos PonicntoH &lt;le an1ati-s"ta
Han, cansado sus ojos mis anhelo!-i

Uomo si la esperanza tras

::-11\,(

,

eles

J"lota.ntes -se escondiera de mi vista.

Infortuni.os de runor, ansia~ ,de artista
.Me han heriid-0, y -en L11i-t.L de consuelos
Han. ca.usado sus. ojos mis anhcl-os,
Bn los vagos Ponientes &lt;le amatista.

me encal!'ino á tu conquista,
Y mirando saludo,; de paüuelos
Y temblar peinadores de uat ista,
Hn los vagos Poni-ente-s .d,c amatista.
Han cansado ,sus ojos mii:; anhelos.

II
La. hllfCo rn todas :)arlef-i, y no C-3 van:1
Mi ilusión; entre un vuelo do€ palomas,
DespruTaman&lt;lo místi.co.s a romas
La veré aparecer en su ventana .

J...ia busco en el oonfin,

Je.sgrana
Jü ~rbol los oo11ares d-e su-s gomas,
Y cuando el alba emurre fUS redomas
De redo en la nítida mañana,

La busco en el espejo reluc:ente
De las agues, la b~-eo en el Oriente
Dorad.o -con el polvo &lt;le sus hu ellas,
Y en las noches i•nlm1es y preñadas
De rumor-es, buscanUo sus miradas
l&lt;Jwruto largamente las estrellas.

Y como ave que teme los enojos
Del viento, ve los nrnrEs d·e tus oj-os
Ahogando sus an:::ias á la orilla.

V

Pues soy de ese cortejo Je ama.dores
Que rirrnando ternuras ó rjgores
Pasó, el laúd al hombro, por la vida,

Ya 110 hay DiOS€5 ni Reyes, ya no hay esas
Glorias que con el viento de la fama
Han negado á nosot.ro-s en pavesas,
Mas aún ,p uedo en mis Hri-c11.s empresas
Tu recuer&lt;lo querido es mi presea,
V enoeré tus desdenes, es mi mote,
Y para entrar ansioso en la pelea
Llevo en el corazón mi Dulcinea

Hoy e6Cu00:o illgazaras matutinas,

Marchó ér\ pos de áventurns y laurele,,,
Voy oon lira y estoque á la jornada,
Y bardo y ea&lt;bafflero de los fieles
rl'rovaré en los rostitlos mis rond.ele-s
Y •&lt;angaré doncellas con mi espada.

·'·

.

( t

Mañana, cuanilo deje las ruinas
E-sa turba. locuaz de golondrina,:;
Que a.traveBÓ roz,rndo mi vidriera?

VI
Me asomé á tus pmpilas, donde nada
El húmedo e,,'Plendor de las turq11&lt;&gt;Sas,
Y une. nube cargada de prom€68s

E,stoy presto; feliz con el ·arribo
De ia aurora que agita su tmbante,
El perfume del oéfiro recibo. _
Y con el pie ligero en el estnbo
Ya monto sobre el flaco Rocinante.
'

Ya en el haz de la.s aguas erifi:.aJinas
Va anunciando la alegre primavera.

Hoy vibro de placer. mas ¿ qué me espera

Como el enamorado Don Quijote.

,1

Una turba locuaz de golondrinas
Atravesó rozando mi ,,icJriera,
Y oí cómo tembló la enredadera
Al rumor de sus charlas argentina.s.

Después de iatr!lvesar por mi vidriera.
La parvada, locuaz &lt;le golondrinas.

E,cribir en mi eseudo: por mi I¼ma.

• . ..

Para adornar tu Mla, su paciencia
Cansó bordando un biombo, en que una flaca
Grulla de buehe azul. su sed aplac1
En un río de inmóYil trasp-arencia.

Q11e con el rula roza tu mejilla,

Castellana, pretendo tus favores,
Y juro sucumbir en la parti{!a,

-"f

La ,concha su cambiante refulgencia.

Y yo también. ansi0-80 ele tu agra&lt;lo,
rre ofrecí un a,banico ele broca,clo

III

--=":-"-~--¡

1

'

IV
Un artista nipón t.alló la laea
De h, lecho real, donde destaea

Obscureeió el nistal de tu mirada.
Sonreía tu boc-,1, más rooa da,

- -~

Más dulce que la. cp\Jlpa de las fresas,
Y entumidas y toripeo de estar presas,
)Iis ansias escapáronse en parvada.
OcUltanclo á mi vista s11 mist.erio,
De54:ieclía ,su lúbrico zahurnerio
rru carne, satinada como el raso,
Y cuando al fin miré tus perfecciones,
Combándose mi anhelo como un vaso
Recibió la.s primicias de tus dones.

VII
Llega~ medrosa y tímida á mi es_tanda,
Y ante el óvalo claro del espe¡o
Rneltas tu vellocino de oro viejo
Que se extiende adornando tu elegancia.

r

1
CLAUSURA Y DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS.
Después •de haber exhibido durante una semana
los notables ejemplares zoológicos ,de sus magníficos lotes, quedó clausurado el séptimo concurso

de Ganadería.
Este acto fué preced'do de una visita que el
día anterior al ele la clausura, se dignó ha-cer á 1a

po;.

y en esta vez, como en otras ocasiones semej-antes, el señor Presidente estimuló á los o-anaderos y á los miembros de la Sociedad de Coicursos
. .
'
p-~·a que pros1gurnran en su labor, digna de encom10, pues que va encaminada al mejoram'.ento de
las razas en el ganado.

Regalando tu gusto y tu opulencia

{·u11Klo

EL SÉPTIMO CONCURSO DE GANADERÍA.

Exposición el señor Presidente de la República .
La pre!.:.encia del Primer l\IaITTstrado en el edificio de la Sociedad Anónimaº de Conc1uso3 de
Coyoacán, es altamente significafr¡-a: eat.a visita
es por '5Í sola una garantía. de que no decaerá
el ánimo de lus organizadores de esos concursos
ni se enfriará el entusiasmo de los ganaderos
concurrir á esta dase de exhibiciones, pues siempre tiene el señor General Díaz una fra:se de aliento para todos aquellos que, en cualquier sentido,
siguen la senda del progreso.

j Ideal!

Y.a no hay Dioses ni Reyes; ya. no ha.y esa:;
Glorias que c-on el viento de la fama
Han llegado á nosotros en pavesas,
Ma.3 aún puedo en mis lírifas empresas
Escr~bir en mi escudo: por mi Da.-ma.

EL MUNDO ILUSTRADO

Me presentas tus laihio..~, &lt;loncle escan cia
La espera del placer su vino aüejo,
Y en sus bordes magníficos me dejo
Embriagar ,de pasión 'Y ele fragancia.

Este concurso superó á los anteriores en resultado3 satisfactorios.
1

A través de la tenue m1F:eli na
Siento tu desnudez ailaba,::-Jr:na.
Modela.da á mis miemUr0.:, tembloroso:::,
Y ral eerra1·s,e tus oj-os tutelures
Exhatlas &lt;le tus seno5 oloro..sos
La esencia del Cantar de 1-os Cantares.

Es la primera ocasión que á certámenes como
este, concurre de una manera &lt;lirecta el elemento
extranjero.

En los ~nteriores ~oneursos, cierto es que algunacionalidad
han
exhibido alguno que otro ejemplar; per~ ~iempre en pequeña ewala, y de rnmnera accesoria á
excepción .de _los ~ñores l\Januel Sainz y Cía., ~ue
h.an contr1bmdo siempre con su, importante contingente al éxito de los Concursos anteriores.
Ahora ha sido de gran importancia el contingente de los ganaderos extranj€ros, quienes esta?l~i-~ron lote? €11 t&lt;xlai forma, en los que se
exiJ11b10 un numero -consi-d.erable de notables

Sr. Lic. José 'M. Pavón.
t El 17 de Noviembre de] 900.

del M_i;1isterio. Públieo, en
m'.lnec10 poco tiempo.

cuyo

puesOO

per-

nos .~riae-eros -de diferente

VIII
E•J corazón enfermo &lt;le tu au-sencia
E~ira de dolor porque t.e has ido;
¿ En dónde está tu ro3tro bendecido?
¿ Qué sitios ilumina tu presencia?
Ya. mis males no alivia. tu clemem:ia,
Y a. no dices terá u ras á mi oído,
Y espira &lt;le dolor porque te has ido
EJ cor.razón enfenno de tu a~encia.
Es en vano que finja indiferencia,

En balde busco el i&gt;la del Olvido
Para. callmar un poco mi: do-1€nda;
]:!}1 corazón enfel'mo de tu ausencia.

E~pira de dolor porque te has ido.

IX

Srita. Matilde L. Brugiere.

&lt;:argo de la señorita Brugiére, y han s:clo escogidos con tino, eomo puede verse en seO'nicla:
Sa.ffo, Aria ªO ma lvre imortelle." aiunocl.a. StiE as the uight ('i'ranqui!o como la noche).
Bohn, - -b. .From grtef I cannot mea.~ure (:N"u
puedo &lt;'\p1,!h'.ar el dolor) . .Franz.-c. Dem i'l,,1-a.

Brn111.--.
a. Serenata. "1-Iorch,

Horch ."

Schubett.-b.

Freudvoll und Leidroll (De alegría y tristeza
lleno.) &amp;ethoven.-c. Im. Herbst (En Otoüo) .
Franz.
L-a reina de Saba, Gonnod.-ªPlu.s o-rand clans
son obscurité." Con acompaiiamiento &lt;lel Odeto.
A la buena elección ele la-s piezas ae canto,
&lt;lebe agregar2e, para augurar un éxito c:m1pleto,
e~ hecho de que la, señorita Brngiére es ya conocida. de nuestro púbHc?, qne en el afio pasado Je
tributó una ovación al conocer las magníficas
dotes de la cantante, durante una serie de con.ciertos verifica,clos en la "Sab ·wagner."
1

Algo así como Ull velo, como un manto
De brumas desvanece mi quebranto,
Y no ID€ queda ntás de •mi tormento
Que un triste y silencioso desaliento,

ejemplares de ganado de tocias es]l&lt;&gt;Ci€6 y de razas
diferentes.

La_ disLribución de premios adjudicados á los
expos:tores, fu,é un acto sole.mue, á la Yez que

de alta significación.
Damos _la reproducción de los objetos de arle
premios

Hizo sus estudio-s profesionales en el Colegio ele
Sa.n Iklefomo, y en el a.ño de 1852 recibió el título de Abogado.
Durwnte la intervención amE.ricana, el Sr. Pavón abandonó sus estudios para presentarse en las

filas
de . los defensores de la inte~ridad
del territo,
.
o
no 11ac10nal, hab~endo tomado parte en vari-as ace-:ones de guerra.

1ifás tarde desempefió importantes cal'gos en ]a
Ad.ministración de Justicia, entre otrc-s, el &lt;le Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del

~

que constituyeron los

El Licenciado Pavón nació en esta Capital el 26
de Agosto de 1827.

extraordinario~

ofreeidos por la &amp;cretaría ele Fomento la

s;'.

-cied-ad Anónima de Concursos- de Coyo'acán

el

Municipio del mismo pueblo y el J°"key CÍub

Distrito.
En 1889, foé nombrado defensor de pobres,]
desde entonces desempeñó iesit.e cargo, hab:endo tornado parte en importantes Jurados.
Fué siempre estima.do de .sus compañeros y
amigos y su cliente-la veia en -el abogado un a.poyo
moral y un consejero experto.

respectivamente.
'·
Los otros grabados repr-esentan -el amberso y
r~'f-erso -de l:as medallas eoncedj&lt;l.as á los expo,-:1tores premrados.

Que un (•ansancio que busc-a. una. almohaJa)!'
l'ara arpoyar su frente fatigada.

Una quieta y gla,c'a,1 oonva,le,,'Ceneia
Sucede á la agud-ez de mi dolencia,

Marca apenas mi frente ensombrecida
La cicatriz reciente de mi heri&lt;la,

El Sr. Lic. D. José M. Pavón.

En los du1c2s crepúsculos, ya empieza
Mi alma á divagarse .en la. tri&amp;teza.
Y no me queda. más de mi tol'mento

Que un triste y silencioso desaliento_
En la.s pál~ilas tardes, miro al &lt;lia

El_ sábado 17_ del corriente falleció en la Capital
el senor Licen.crn&lt;lo Don José :l\Iaría Pavón.
Era el decano de los Defensores de oficio cara-o
_,d urante muchos años.
'
º
que - desempeno
Fué el reñor Pavón, antes de defensor, ~~gente

Re-costarse en la incierta leja.nía,
Columbra mi mirada en los cami•n os

Siluetas de cansados peregrinos,
Veo frondas caídas de saúces
Y espaldas fatigadas por sus cru.ces.
M.e figuro mirar en las sabanas
Del desierto un cordón de cara vanas.
Escrutando ]os J'fn-m-OS areua,les

l&lt;:01 pos de hospilidarios palmerales,
El triste desaliento do,ode quiera
· Vertiendo su eopor de a.dormid-era,

Mi cansancio que busca nna allmohada

Para apoyaJ· su fr&lt;•nte fatign&lt;la.

efrer¡ l(ebolledo.

Premio del Municipio deCoyoacán, Premio del Jockey-Club.

Medallas para los Premios.

Prem:o de la Sociedad de
Concursos.

Premio dela Secretar~ a
de Fomento.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Noviembre de 1900.

Las tropas aliadas en Pekín.

Domingo 25 de Novie-:mbrc de

rnoo.

EL MUNDO ILUt:ITRADO

GRANDES ALMACENES DE ABARROTES DE LOS SRES. CLEMENTE JACQUES YCOMPAÑÍA.

=•=
EL RESOATE DEL PE-TIANG.

Al siguiente dia de la entrada á Pekin del General Frey y de sus tropa.s,~por consiguiente, el
16 de Agosto,-un pequeño cu€rpo formado por
los marineros y voluutsrios que habían defendido
1as Legaciones, dejó el barrio en que se encuentran
éstas, apoyado por un de~tacame-nto Ruso,para ir
á sooorrer el Pe-Tiang. defendido por treinta marineros Franceses y diez Italianos y bloqueado
deWe hacía dos rne&amp;es. Los aliados estaban absolutamente sin noticias de ht mi~ión desde el 20 de
,Tunio. 'l'odo lo que había podido saberse por los
prisioneros hechos en el curso del sitio, era vago:
el Pé-Tiang se sostenía s.itiatlo estrechamente por
el enemigo y vivamente atacallo por ,el mismo, porque ron frecueneia, casi todos los días, se oía,
des,¡Je las Legarionee, un YiYo roiíoneo en el nordeste, quo no podía dejar duda alguna re-spectQ del
drama de que era teatro dicho lugar.
El Pé-Tiang se encuentra en la ciudad Imperial.
8u parque está apoyado sobre el muro Oeste,
muy cerca. de la puerta de la ciudad Amarilla, llamada Si-Hoa-Meu: é:•ta estaba. barriea:da; las tropas Chinas esta.ha n detrás con sus cañones . Cuando los aliados llegaron delante de aquella puerta,
encontraron ya un batallón .Japonés que, Gesde la
víspera, intentafaa, inútilmente derribarla, ipor íal-

.i .

-;.r

f

! :.f:

,'
La calle de h1s Legaciones, deJpttés de levantado el sitio .

Tiang, quince faltaban al llamctmiento, derribados
en el -campo d{! honor, cuya tumba estaba cercana
y entre los cuales se contaba el teniente Henry,
in~ig-nia del buque.
El teniente Italiano Olivieri, eomo por milagro

a.un la pequeña parte de carne de caballo ó de mu
lar, cuyas cahez,is, entrañas y pies, se disputaban
los Chinos hambrientos ....
Aquel pequef10 rncinto ha.bfa conocido todos los
horrores de una ciudad sitiad.a.

FIESTA INAUGURAL.

....,..

Kuestroo amigos los Sres. Clemen.te Jacques y
Cía., nos han dirigi:do la siguiente invitación :
"Clemente Jaoqu,es y Cía. tie11en la hon-ra de
in vitar á V.d. pa.ra que se sin-a concurrí r el 25
del actual, á la i11auguració11 del edificio que acaban de construir en la calle de Don Juan Manuel
Número 6, en donde qoodan instalwdos sus almacenes.
"Por la J1l'LÍÍana: de 10 á 11, (Ceremonia privada) Be11dición del edificio por el Ilustrbimo y
Reverén.disirno Señor Arzobispo de :Méxi,co, Don
Próspero María _\ hurón.
''Por la tarde: de 3 á 7, exposición de los Almacenes y Lunch; &lt;le 7 á 8, fu-egos artificiales
y elevación de globos aereootáticos."
México, Noviembre de 1900.

,..;..,.,:~t ,: ~;~_)){"
,:',¡,

Fachada Oeste de la hahitaci611 del Ministro de Francia.

ta de artillería . 1:'11 doble ataque combinado de .
la§ tropa. Fra11cesas y Japonesas, se las entregó
fácilmente, a.l mismo tiempo que los marineros y
los voluntarios de las Lega-ciones escalaba.u, por
medio de cuerdas, el muro imperial y caían en el
parque, donde fueron redbid.os como verdaderos
salvadores : los sacerdotes, las religiosas, los misio1ieros, les tomaban las manos y, Henos de lágrimas
]os ojos, con la garganta oprimida por la emoc.ión,
gritaban : "¡ Viva. Francia!" Los cristianos indígenas se prosternabar1 á sus pies, les besaban las manos. E1.•;t, cu dccto, la salvación llevada -por los
,,oldados Franoeses á tod;i aquella milcheduml,re
qu.e, precisamente desde hada una hora, comcnza~
ba á desesperar, no contando ya con su reS'!at~, ,t
l'unto (le reoetir como los Polacos: "¡ Dios e:::t"á.
;.,,11y al!ü y J¡~\,"!;:nria mu:,· lejos!"
Más de cuatro mil proyectiles grandes habia.n
siclo disparados coutra el Pé-Tia.ng. La fachru.la de
h catedral estaba de tal manera acribillada Ja halas, que ocurría hacerse la pregunta d~ si el f!il.~migo no había intentaU.o, por este med10, destruir
d edificio.
Ert fin, las minas--&lt;¡ue dejaba11 después de la
explosión, socav011es ,de 25 metros de diáimetro y
de 7 metros de profu!lldidad-destruyeron una gran
pirte del establecimiento ocupado por las hermanas, cayendo sobre doscientas personas, todas las
c uales murieron.
De los cuarenta heroicos defensores del Pé-

Yerdaclero, se salvó de una ele aquellas estragosas
explosiones, dspués de haber perma.necido cuarenta y cinco minutos sepultado e11tre los escombros.
Aquellos dos valientes oficiales, fueron secundados
por Morn,eñor Sarlin, coadjutor del Obispo de
Pekin: habiendo sirio militar en su juventud, tenía en la sangre algo -del ardor bélico de ,sus primeros años; había, pues, organizado un euerpo de
;.lanceros" para rechazar
.los asaltos y con ellos habfa i,ntentado una salida
y quitado heroieamente
un cañón al enemigo.
Ilacía más de oeho dlas
que los víveres escascahan. Los cristianos podían recibir apena.e.:. en
la distribución c1&gt;tidiana, algunos granos de
nula. ha.l"lna y engañahan su hambre con las
hojas de los olmos y de
las ae.acias que- ee encontnhan en el recinto sitiado.
'Los misioneros se habían inflingido las más
duras privaciones, para
dejar á los marineros y
demás defensores del PeTiang, su ración de pan y
Puerta de In Ciudad

.
---

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¡_l:..c::.,. •
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1

Nos complace repToduci.r en este número la
fotografía del hqrmo;o iedificio que hoy se
iua~~ra, por ¡ser \éste 11111a de las mejo.re~ y
más atrevidas eonstntccion,es &lt;le la ,capital, pues
tie11e 4 pi-sos con una altura total de 22 metroS.
Toda la parte baja es de chiluca maciza y los
tres pisos altos de esa hermosa piedra blanca
llamada. de Pa.chuca.
E l arquitecto madrileño, Sr. A. Mingo, ha sabido da:r á dicha construcción una harmonía de
líneas, que llama forzosamente la atención, y estamos seguros de que este edificio interesará á
todas las personas anlantes del progreSo.

Tártara, por la ~ual entraron las fuerzas japonesas,

Hermoso edjficio inaugurado hoy en la Calle de Don Juan Manuel, .Núm. 6.-México.

�Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 22, Noviembre 25</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Feria de animales en Carnac</name>
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        <name>La caza del zorro</name>
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        <name>La tumba del niño</name>
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        <name>Pabellón de Siam en Campo Marte</name>
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                    <text>Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Jloming? 2 de ~icie_mbre de 1900.

Domingo 2 de Diciembre de 1900-

EJL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLES MANIOBRAS MILITARES

Recuerdos de la Exposición.
LA CALLE DE LAS NACIONES.

PREPARATIVOS PARA EL SIMULACRO DE GUERRA.
La 0bra de destrneción ha '.come-nzad,o. La piqueta hiere despiadadamele los pórticos de los palacioB-, abre profundas britrchas en las columrmlas,
deaquicia arcos, establece la ley niveladora del
rnoo: la Expo-s:,eión ha muerto! De sus escombros se salvará.u sólo dos edificios de arU€: y de
gloria.: el Grand1EJ y el l~equeño Palacio, únicos
s,ttpervivientes del -concurso, estrofas de gr-anito

de este ~nimado poema.
Hay un acto en qu,e los franceeEs ponen tan
gran -empeño como en oonstruír: en destruír.
!~leva·: altarea al ...:u!1o de un dios que p1'0nto
será arrojado de la conciencia.; alzar monumeITTto.a en loor de UIIla idea que .se barrará muy luego
del espíritu; inmortalizar hoy la figura mañana
l::lscarne-c'.lcla: he aquí algo que se. aviene al tem.peramento de e,stos nriñqs grand.es, grandes en
sus loeuras, en sus explosiones, en sus impulsos,
njños en s.us brusC()-s cambios, en sus giros de ave,
en sus escarceos, en sus hechos· heróicos, en sus
mamifestarciones en pro de un serntimiento ó de
un pensamianto.
Así, esta Exposición, con sus necesarias rectificáiciones, su concienzuda fe de erratas, estaba
destinada á desapar,ecer, y ,el hijo de París, que,
siempre la ha vi6to con desdén, como un prócer
á una hermosa ama,nte que hace la tertulia á sus
ami,gos, especie de mueble de lujo, de objeto decorativo, que completa .su insta:lación de hombre
de gusto, hará una fiesta el día en que sobre esta
espa~iosa plamicie que ,~ extien&lt;le de la Plaza &lt;le
la Concordia hasta el Campo de Ma.rte, cruzada
por la omcura corriente: del Sena., Ge amontone
revueltamente la tierra y la piedra, las planchas
de hierro y los tablones de madera. ¡Hossana!
Y el Quai Debilly, limpio ya de la férica
reconstrueción &lt;lel París Viej9, y el Quai d'Orsay,
,1-mbarazado de la doble hilera de ,palacios que
íorm-aban la calle de las N a.ci,ones, volverán á ser
lo que eran antes: &lt;los monótonas orfllas salpio.'l.das, a,:¡uí y allá, de ,pontones en los que los
barcos quie surcan el río vienen á volcar bocanadas hum.ana.s.-Y si me refiero á la obra de
}lobida y á loo pabellones internacionales, es porque la calle de las Naciones y el Viejo París, son,

\

r

La ealle de las Naciones.

Muchos de nuestros dectores estarán informa·dos ya de que el próximo mw-tes cuatro del
.a,etua], se verificará un gr,an simulacro de gu-crra
para celebrar la toma de posesión d.el señor Pre-si.dente de la República.
Rl sitio iescogido ,por el señor General Bern.a.rdo Reyes, ha &amp;ido el valle de Zapotitlán, á inmediaóon€S de lxtapalapa, y el plan á que ol&gt;edecerá el simulacro de 1€.Sta fttfüÜÓn de armas, es
•el s~gu.iente:
Se supone que por el rumbo
Zapotit7án.
viene una fuerza cJntrairia, formada de 7.m-a divi~
síón (la primera) eon el fin &lt;le caer sobrt, L1
·capital, y en tal virtud, se ordena por los jefes
dcfenoo:ries de la ciu-daid, que otra división, (h
-segun-da) salga al eneuentro de las fuerzas enemigas, á fin de estorbarlc5 el paso.
El jefü, enviado al encuentro de la. divi,:üón
•enemiga, -con toda astu-cia y -como perfecto con ccedor del terreno inmediato, (el de Mexiealzingo), -divide sus fuerzas de unia manera hábil,
.á, fin de que una sonpre.ea determine la victoria
de las fuerzas de su mando, sobre las enemigas,
-eu.yo vie1rda,de-ro número desconoce.

Los palacios e:ic:tranjeros desde el Sena.

á juicio mío, los dos más acabad,os rincones del

Certamen de este fin de siglo. 'Imposible para
el que ha asistido á la Exposición de París, desprenderse de esta imborrable impreaión, día á
dí-a reiterada., desde la cubierta &lt;l-e los "bateaux,"
desde la bairandilla de]. Puente de Jos Inválidos,
&lt;le,sde las ?ugitivas planchas del "trotto~r roulant,"
de arquitecturas disímbolas, .de líneas ~~c?nt~adas, de matices div€íl'sos, &lt;le razas, d-e c1v1hzac10nes, de costumbres .-cuidas de todas partes del
mundo.
La historia de la Human,ída&lt;l desfila hrevemente ante los ojos; ahí se libra la gran lucha
de la existencia; por .ahí pasan todas las glorias
y se dan la mano todas las obras de arte; es wia
hermooa página de vida : Cosmópolia avanza
por los -carriles del progreso, uniendo los o€sfuerzos
de todos sus hombres, ligados por Ia soli&lt;l.a.ridad,
que es la ley de la Civilización, invocan&lt;lio el
pasado, qu,e entraña la noeión &lt;le la Pa,tria ..
De las ojivas góticas dd Pabellón de Italia, que
rompe la Calle, á las cúpulas bizontinas del Palacio de Sel'bia, que la cierra, .el visitante ha r€c-orrido la historia de viejos pueblos y de jóvenes
nacionalidades· ha entrevisto el "oonfor-t" de la
'
.
vida inglwi, se ha asomado á la edad de la conqmsta española, ha vislumbrado el ¡:,oderío feudal del
imperio g-eirman10, se ha. a-proxima~o á lai e_x1stenóa febril y llana de la, República de Norte
América y ha becbo altos en la divina noche de
invierno de las plani-cies
noruegas y en la abrupta
roca mediterránea. en que
se alza esa miniatura de
Estado, que tiene Po' jefe á un. sabio y por teooro una ruleta: MonteCarlo.
Y baj-0 estas constru cciones, en una galería
abierta sobre el Sena, los
restaurants, las cervoc-e~
rías, las tabernas, ]06 cafés, los ''barrs," las can~
tinas, los bazares, haciendo resaltar- los caracteres de cada µais, con
orquestas típicas, rumanas, serbias, españolas,
•ba.il"-'I, coU1plets ,al \ai:r,e
libre con es,.mdependencia de la vida que hace
el ,¡&gt;rii:ciJ)fll encanto ele
]a gran Ciudad; cuadTo
de policromia,, irreprod,1eibles, ha.fui.do por el
sol de fuego del verano
yarisiense ó esfumado por
esa ma.ravfllosa luz gris
que 1h:a.oe 1€1Utrar 'á 'loo
objetos en un desmayo
lento y prolongado.
Y ~ta vi6ión se desvanecerá; las cúpulas y las
estatuas v los a,TCOS y la~
escalinatas·serán íbarridGl3
para ,_o dejar di0trás de
si más 'lue el :reouerdo

y la. esperanza de nuevas futuras ~econstruccion,es_
Porque el ideal de la FraTuC1a-¡ oh pueblo
triunfalmente latino!----es borrar las huellas de!
pasado para improvisar repentinamente el porvenir.

•••

ESTAMPA.

En nuestro próximo número hemos de dar
·t'rónica suficientemente ilustra.da de la fie8ta m1Jit,a.r, que ofrece eatar llena de atraetivos, y _para
la oual se han pr,cparado amipJ.ias trilmnas, á fin
•de que el l)úbli-co pue,cla cómodamente presen-ciarla ; pero no hemos que-rido dejar de publicar
·en estas páginas ló relativo á las maniobras preliminares que se verificaron el sábado anterior,
tanto rporque resulta.ron un éxito {,'Ompkto, que
·demuestra el grado de inst:rrucción y disciplina
de nuestro ejército, &lt;:orno porqae nuestros gra'bad os darán idea de la:,: evoluciones que han de
pr;1.dicarse en. el repetido ,simulacro.
El señor General Reyes se p1-.eoontó en el C'ampo de maniobras, vistiendo el uniforme de campaña y acom1)añado de los siguientes jefes que
componían su Estado )Iayor:

=•=ten:uplo solitar:o
No recuerdo si en
UTh

En la magia vesperal de los vitrales,,
O elll fas hojas de un menudo antifo1úuio
Con viñetas y miriadas iniciales,

Vi un emblema dolorso y am,oroso:
Un ardiente corazón que como un cirio
E~ardai sus fulgores sin reposo
Atizarlo por su amor y su martirio.

Y clamé: sólo el ilivino Nazareno
Puede ser inaccesible á las .miserias
Y trocar en mirra y bálsamo el -ve~eno
Que destila la amargura en sus arterias.

Sólo El sabe como ,lámpara ferviente
Mantener su corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dul-0emente
'
.Por la :aarza del tormento eircuído.

Mas los nuestros, corazones infeliC€s
Enconados por la ortiga del anhelo
Y con signos de sangrientas cic-atri~es
Aún después de la expiación y del consuelo_

¡ Oh! los nuestros están llenos &lt;le maldades
Son hurna:nos, oon capaces de perfidias;
,.
]frascos ple~os de vitriolos, de impiedades,
De blasfellllas, de •ponzoñas y de envidias.

Y los ojos en el .símbolo ferviente
Del piadoso corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dulcemente
'
Por la .zarza del tormento cireuído.

Pecl í amor para los tristes corazones
Que son cálices de enconos y de agruras,
Porque están envenenados con pasiolles
Y apretados por cilicios de amarguras.

€/ren l{ebollec"c.

....

~

.~--.'

,. ;~¿~--:-~.,.,

•

La avanzada del pmner
ban-d.0 1 se. ve rep2ntinamente ante la del segundo _r desele luego l!omprendiendo la su-

tase.

Brigadieres Ignacio Safamanci y Luis del Va11-e, Coronel de Ingenieros Ab-elarclo A ralos Coronel M-anucl Uorelló, Coronel S-aJlvador °Espinosa -de Jos :Mont.ero5-, Coronel :Fran.ci reo Homero, Teniente Coronel del Estado ~'liayor Especial,
Ji'-duardo Paz, CapiUm Primero )'[igu,::l Ruelas
·Capitán Primero Alfonso Pradillo, Capitán Pri'.
mero Luis Pérez Vigue,roa, v los capitanes avu~
«:la-ntes Franci&amp;co La,croix, Leopoldo Yiilarreai y
Gustavo Sala:,.
A las nueve y minutos de la mañana, según lo
·ordofnaclo, con1JCnzaron á aparecer en la.s lejank1.s
·del terreno, las Íu·erza-s c:mtendi entes, dand-0 así
-prindpio la pri,mera faz del combate:
La descubierta die c·ahall,e ría de la priimern división -.:e avistó por los dC8-filacleros que forman
los cerros de San Lo1,enzo y 'l'lalhen,go, apoyada
•desde lejos por el batallón de Z11paclor,,s, que se
quedó á la espe-ctativ-a .en ]a garganta de los c-eJ"J'OS, en tant.o que FU5
exploradores arnnzaban
liccia el cerro de la. Estrella.
La foe¡za de ,xplora~;ón d,,l primer bando. la
·:formaba una secdón de c1ba.llería qru.e se des-

"

..

Sr. General Bernardo Reyes en el campo:de operaciones

plegó en tira.dor es y que arnnzó hasta rebasar la linea de LlS
tribunas, pues que s1 bien á rn
eneuentro v,e,nían ocultos df'
Mexicalzingo los ex.ploradore;;
&lt;le la seguntla di visón, és.to.s
pennanecian tras la falda
oriental del cerro de la Estrella

El duelo de art1lleria. -Segunda

,.,.

, tf.~

perioriclacl numérica, pues que esta a.vanzadá e3tá
formada por dos ·t:Fcu.adrones, emprende su ca~
r:'.ino de- retiraria. l-atiéndose 11GL1lmente li.i~ta
lograr replegarse a.l lugar donde esperaban los
zapadores., que violenta.n1irntc han abierto unas
trincheras, en que esperan á los escuadrones de
avanza,cla de.! segundo bando, que vi,e1.nen protegido~ por una b:ite:~J de ,trtillería á. caballo, formada por e:uatro cañones.
Les de la segunda división, al ver que 103 exploradores del primer bando se retiran, dan sobre •e-llo-:; una 1.:a::.·ga en forrajeadorcs, lle@rndo
ha~ta. mil quinhrntos metro.:; d1el lugar en que
están atrinchera&lt;los los zapadores.

,•.

"' .._,'&lt;·

,.
X

.·'

~--

,f..~.-

La calAlleria de la seg u.a da Di vis.ón, lista para la carga declsiva.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

Domingo 2 de Diciemb,e ú

}loo y otra avanza,da toman posiciones: la
de la primera, despliega eu inifanterja en tres
grupos, al ai&gt;rigo de las trincheras abrertas en ,1
Puertecito, sobre el cual marcha un ewmtdrón
ele la segunda, división, que pretende flanquear
la posióón de, los zapa,dorc,;; pero el vivo fuego
,tle J,a rnfanU'ir1a deben-e á la va,n guardia del segundo bando, que entonces toma -nosición mM
ú la derecha, situando su artillería á caballo que
sostiene ua ligero combate, en el que haoe r:iayor
daño á loo del primer bando, por el mayor alcance de ,sus tiros, que son certeros á mil qui-

1900.

ET, U UNDO ILUSTRADO
y su s,e(I'vicio de ambulan cia; y h:, segunda División, qu e tiene un total de 2,900 plazas, con dos
Batallonies, on ce Escua(lro ne-2; una, Batería mínima de Batall a y do:; Hate rías mínimas de artill ería ligera, 1T1ás rn s(:. rvic io d.e· Ambrulancia. rrodas esa·s fuerzas, un irlH -: á la guarclia de las tribunas, y á cuat ro E,-.tuaclrones de Rurales que
limitarán .el terreno Jel combate, sumarán G,950

1

!

ni.Entos metros.

_1Ud:as es~ pequeñas escaramuzas, que en términos técrucos se llaman ''wrvicio de ,punta,"
hacen los

combates &lt;le

r0€urso,

que

son

ne-

cosarios ·antes de emprender cualquiera acción decisiva, pues mientrr.\, rlpra,n, o,stos
combates, los jmes de uno y otro bando
disponen el género de rombate que van á presental', isiguiendo la tácüca de no exponer ninguna ,columna forma.da d:e antemano ,en situación
de comba.te, á una sorpresa .
Lo8 informes de los exploradores, dan entonces un resulta.do, y ,sabiénd-05€ ya, sobre poco más
ó menos -el núme;ro de fuerzas de que dispone el
enemigo, se ordena el ,combate.
J{f;ta vez debían simularse sacrifita.dos los dos
escuadrones de ca.balleria, lanzados por el segun.do ba.n do desde el princi'Pio de la acción, al plan
que perseguía el je,fe, General José Muía de la
-'Vega.

Ultima fase del combate en la falda del Cerro de la Estrella.-Carga de caballcrll:l.

mento, las infanterías de uno y otro bando hacen alto, y rodilla en berra, se ca!!Ilbian nutrido
fuego J-iasta quedar á tan corta di.stanci-a, que
se ordena armar las bayonetas para la emergencia
de un encuentro cuerpo á cuerpo.
El movim:ento -decisivo rn acerca. En el campo del combate todo es movimiento, y el segundo
bando, falto de apoyo de su caballería, va á ser
destrozado.

Arimer1a de Montafia de la segnDda Div18f6n &lt;lur&amp;nte la s.egun&lt;la fa.se del combate·

Segunda f'aee,

Impedimentos y exploradores en e1 cerro de San Andrés.

En este período del combate, tieoem la parteprinciJl"l las fuerzas de iníantería, pues las cabaHeríalS del segundo bando, que tieneJil. un efectivo de once escuadrones, siguiendo el plan de
su jefe, han siclo divi.dida.s desde iE,l principio
Oel combate, orrlcnándose que nueve de esos est•uarlrones sigan por la falda deirrnha. del cerro
rle la Estrella y por la milrgen del lado de Xochimilco y vayan á situar.se con una batería li~:_n, á un lugar estratégico, ocultas por las pequena::, al~uras que presenta ieJ terreno, en tanto que
se ver1fiM el choque qu,e decidirá la acción .
Mientras se hace este movimie·nt~, que no sospecha el jefe del primer bando, la fra~rión ile
infantería y peque,ños gmpos de caballería y 1l&gt;
artillería á ,-aballo, que están al Poniente del
cerro, s:guen llamando la atención á las fuerza-s
&lt;lel primer bando, p-ara que éstas, e,nvale~.ltona&lt;Las por el escaoo número d,e adversarios que ante ellos !:e presentan, se oosuelvan á abandonaru1s .posiciones, que son formidables.
Se generaliza entonces el fuego de artillería é
i~fantería, en tanto que un escuadrón Cae prjtl!Onero, envuelto por el ienemigo, que al fin rn
lanza resueltamente al C'()mbate, abandonando
la posieión del Puertecito.
Comierw.,an ie1Dtonces los avances de la infantería, que son lo.s que forman los movimi-ent-os más
brillantes de esta fase del combate. A cada mo-

Los jefes de las fuerzas de vangnardia eran,
por el primer bando, cl señor Coronel Caus, y
por el segundo, el de igual empko y arma, Ma1rnd M. Blázquez.
'Situadas laa vanguardias en la posición dicha,
oe generaliza el combe.te de éstas, en espera de
sus fuerzas de ayuéla, lanzándose un escuadrón de
.abaJleria del segnn&lt;lo bando, á cubrir el flanco
izquierdo de la artille~ía. de á caballo, en tanto
que el primer grupo de explorad-Ore,, P""" á cubrir el flanco derecho para reunirse 1w dos escuadrones y ientrar á la earga; pero el regimiento q11e cubre el flanco derecho, que sólo fué á
descubrir el efectivo enemigo, regresa, mientras
que el (loe la izquierda ·sigue avanzando, viéndose
obligado, á su ·vez, á retiraroo, dejando su artill&lt;rría á caballo en su flanco derecho, después de
dar media vuelta . Este movimiento obedece al
hecho a., que de súbito aparece la artillería &lt;le
Ja la. división, que está formada por cuatro piezas &lt;le batalla, ,ruperiores á la artillería á caballo,
artillería que apoya los movimientos de un batallón y un regimiento de la misma división.
Ante la su'Perioridad numérica, las vangnardiru, del segundo bando retroceden en busca de
eus infanterfas y demás fuerza efectiva, que ha
sido ya organizada y que desemboca por el cerro de la Estrella.
Así tel'llllina la. primera fase del comba te.

Tercera fase.
Se comprende fácilmente que el encuentro de
dos fuerzas contrarias, fuerte la primera en tres

•

•••
Tod,os los moviuüentos se verificaron con admiTahle preciS:-óÍ:i, produciendo el ii:nqjor ef'€o-

to de vista, siendo seguro, repetjmos, que el simulacro será uno d,e los más notab1,s.
1'

I;
General Jesús Alonso FloreP, Jefe de la primera División, y General
Pedro Tro11.coso, Jef~ de su Estado Mayor.

mil quinientos hombres. y la E-e gunda en dos mil
novecientas plazas, pueda verificarse en un terreno que mi11€, treoe kilómetros, en ,cualquier punto del extenso valle; pero una galantería del sellor Ministro de Guerra, ha hecho fijar es,e encUie,ntro preciEamente frente á las tribunas dest:nadas al público.
El combate, que desde las diez de la mañana
se ha generalizado con la aproxim.ación del grueso de las d&lt;&gt;s ,divi-siones, lanza sus elementos hasta la primera líniea, haciendo evolu,c)Jnes que
ponen á las tropas contendientes en d último
lance de la acción, minutos antes de las once de
la mañana.
Decíamos anteE, que la segun,da división iba
á ser des.trozad-a; pero en ese momento, como una
av~lancha, re deS1prenden por el flanco de,echo
los nueve escuadrones de caba11ería que le cornEspond.en, sobre el enemigo, protegidos hábil-

1

La vang1i1ard.ia de la primera Dtv1Bi6n a1 empeze.r el ataque.

mente por el vivo fuego de la batería ligera, situada en una altura de la montaña.
El primer bando, cogido de frente y por el
flanco de:Df:lcho, eede, fy antes id.e v·0rifiicarse el
choque, termina el simulaero; pero se c-omprende
bien que la acción ha quedado por el segundo
bando,
El ftEIJlecto del campo es bien impotente. Las
columnas se ven moverse eon precisión. La caballería que, da la sorpresa y determina el triunfo, cubre el flanco derecho, y los infantes de la
primera división, formando clos cuadros, rodilla
en ferra, en guardia, con bayonetas cala~fas.
No hay necesidad de que el choque llegue á
verificarse, pues los movimientos todos, que dejamos descritos, dan brill:rntez al ado, y demuestran ·~l alto grado d~ in•trucción á qoo
se va acostumbrando á nuestros soldados.
El toque de diana, que repeTCute en aquella
extensión, tccado por todas las bandas, indiea qThe
el combate se ha deci~[ido,

t

General José M. de la Vega, Jefe de.la segunda DivMón
y su Estado Mayor.

hombres.
V.-Se distin guirá la primera División de la
segunda, en qu e ll evar:1 aquélla los sche.cots con
íundas blancas, y la segun da. División sin ellas.
VI.-La'S fu ~1rzas ele ::xplorac·ón de ambas Divisiones, serán vi:-:tas en el valle á qtLe se ha he.cho referencia:, á Jas O y 10 minutos, y á las 9
y 25 más ó menos, empezarán á tirotearse
VII.-Seguirán •lu ego fa s peripecias del encuentro indica-do, hasta llegar el grueso die las
vangu,ardias r€i~'p (c J,~, que irán ~ormalizand'.o
el combate.
VHI.-Este combate se ge1K1ralizará cerea de
las ,diez de la mañana, con -la apro11:imación de
la. parte ,principal de las D:visiones.
IX.-Una v€z entradas todas las tropas en acción, lanzarán sus 11:Jem entos á la primera. línea,

,

Los Jefes de las Divisiones freDt.e á. las tribunas, durante
el desfile.

llegando á su último período el coIDba'te, que se
finalizará después de terminadas ciertas evoluciones que pongan á las trap-as conte111dientes en
el último lance de la acción, cerca de ]as once
de la mañana.
,
X.-A11tes de que se ve,rifique el d10&lt;1ue entre
las tropas, se suspenderá el simulacro de combate entre 1-as dos Divisiones, y formando un C\11€(1'po de Ejército, ha,·án su désfile frente á la tribuna presidencial; cuyo desfile terminará próximamente á las doce y media del día.

• ••
En lo tocante á medidas de orden, se han tomado las más oportunas y conducentes, á fu, de
evitar aglomeración y accidentes, y tanto la empnfrSa del ferrocarril de Xico, como la de tranvías, ,han org-anjzado un buelll servicio.

YO MORIRE EN OTOÑO.
~
Caballos desertores.

Las siguientes notas, serán ,de,i positiva utilidad! para aquellos de nuestros lectores que concurran á la gran fiesta mihtar:
I.-El simulacro que va á efectuarse el 4 de
Diciembre, tendrá su verificativo en la extensión
que hay entre Maxicalzingo y Zaipotitlán, cuya
exl,,nsión nüde 13 kilómetros.
II.-EI encuentro de las tropas contendientes,
se ejecutará en el valle que so extiende al Sudeste del Cerro de la Estrella, hasta el puerto
que forman los cerros de Tlaltenco y San Lorenzo; valle que mide cinco ki-lómetros.
IIL-De Za,p otitlán saldrá hacia el valle dicho, la primera División, mandada por el General Jesús Alonso Flores, y pasando por el puerto ant,e,s expresado, entra1ú • 'I valle; y por - el
la&lt;lo contrario, ó eea por el Cerro de la Estrella,
partiendo de :M:exicaJzingo, llegará la segunda
División, á las órdenes del Gen,eral José María de
Ja Vega.
IV.-I.a primen, División, fuerte de 3,500
hoonbres, contará con cuatro Bataol1ones, cmco
Escuadrones, &lt;los Baterías máxima~ de '8ata1la

j

Y o mor: ré en Otoño,
Que es la estaeión del año
Más bella, más alegre,
La consagrada á Baeo,
Yo mor: ré en Otoño,
Cu0ndo el racimo glauc'O,
De néctar dulce henchid-O,
Madure entre los pámpanos,
Yo mor:ré en Otoño,
Y ~l pie de viejo era,blo
!\fo eavarán mi tumba
La.s ninfas y los sátiros,
Y en cara.c teres gfi.egos
Pondrán como epitafio:
"Vivió Ein ilusiones,
}1:urió ¡:.\n ,desencantos."

]{. oe 3ayas €nrlque~.

.

�Domingo 2 de DicieILbre de 190J.

EL MUKDO ILUSTRADO

LOS FUNERALES DE UN NIÑO EN SICILIA.

Domingo 2 de Diciembre de 1900. .·

Cuadro de Luigi Nono,

�EL MUNDO ILUSTRADO

J)omingo 2 &lt;le Diciem:i,re de 190-0.
Domingo 2 Je Dicicmure &lt;le 1900.

EL l!UNDO ILUSTRADO

De.sde el primer trame de la escalinata, pue(len verse 105 esbeltas columnas que .sostienen .Ja
techumbre &lt;le los corredores del segundo piso, en
d_on&lt;le re hallan las oficinas principales del Pala-

PEDRITO.
Se me había in\'ita.do á la quinta de lts L:la5: 11.1
poco fatigado por mi última. permanencia en la-; .Ju
dias, ilcepté con gusto la invitaeión de mi -camanUa
J;13n Delson. J&gt;oco tismp,o despuélS de mi llega.da,
oia ya frecuentemente a Carlota, ,la hermana de mi
amigo, hablar de Pedr:to, y J mm sobrepasaba á su
hermana ,en los elogios que heda del f-amoso Pedro.
-¡ Ah, qué buen muehaciho es! exclamaban á me111udo todos, En la quinta de las Lilas. Y estas
alabanzas me daban una gran curiosidad de conocer á es,e Pedrito tan e,Jogi,ado.
-&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

Una tarde, nos anunció un telegrama la llegada
de aquel personaje que había excitado tanto mi
interés. Fuimos los tfloo á r-e·cfl:&gt;irle á la estación.
En la sala. de espera, sentía yo que mi eur:osidad
crecía por moment-0s á medi.da que la hora de
llegar el tren s;, aproximaba. El culto que se tenía en casa de mis amig-0.s por el pequeño Pedro,
me intrigaba. ¿ Merecería ese mucha.cho los elogios que se le tributaban? Dudaba. yo de ello.
Al fin llegó el tren, y en Ja confusa mezc,Ja de
viajeros que partían 1y qne llegaban, ví muy admirado á mis amigos lranzar&amp;e á un.a de1iead·a joven
que bajaba del tren .
_

1

l

1

-'

'

-¡Pedrito! excl=ó Carlota abrazándole, y

-Yo no bailo nunca., -respondió.
¿ Qué misterio era ést€?
Su verdadero nombre me era desconocido. Xl)
recib;-a ninguna earta desde su ll€gada á la quinta de las Lila-s, y nunca hablaba de su íantilia..
Sin duda era huérfana. Los criados la llanrnbm
s:,e mpre con el diminutivo masculino con que todos la designaban y •corno éste no era su verdadero nombre, la curi-0si-da&lt;l me a-t ormentaba. Al
terminar el baile, -entré a:1 saloncito de fumar, y
ent;ontré allí á la. mi'steriooa joven liando un cigarrillo. Su rostro severo, que easi nunca iluminaba la .som·isa, me pareció más tr:ste aún, en
aquella penumbra.
-Buenas tardes, señorita,-lre dije.
Ella inclinó la -cabeza sin responder á mi atento saludo. Mortifieado ,p&lt;&gt;r el silencio que guarda.ba, me callé, buscando alguna palabra para
romper aquel hielo. No .me atrevía á &lt;l-e~irle ga.lanterías, pues 1había notado que todos los hombres se abs,tenían de decírselas.
-¿ Queréis que os traiga una luz?-Ie dije-ya
no se vé.
-Gracias,-contestó ;-la obscuridad me es
muy grata.
-¿ Por qué ?-le pregur&gt;té.
:K"o obtuve respuesta, y cansado de esta obstinación, de permanecer indiferente y fría á todo
lo que la rodeaba, la dejé ry salí á la terraza .
Decididame-n te tenían ra:oón en llamar Pedro
á esta nrnjer, pues parecía tener una piedra en
vez de corazón .
Permanecía impasible siempre," ya delante del
dolor, ya. de la alegría.. No correspondía con vehemencia á los testimonios &lt;le amistad que le
daban Carlota y Juan. Y oomo manifestase á
éste Ia. impresión que me hada ·l a amiga de su
hermana, me reprochó mi du;reza ·p ara la joven.
-Tú no la conoees, Armando, es muy buena.
-Será, respondí yo, ,p ero su indiferencia por
todos los .acontecirnjentos de la vida, me la hace
poco simpática.
Juan no con testó nada.

oon gran asombro mío ví que el susodicho joven
~estía faldas.
-¡P.edr.:,to! ex.clamó también Juan, repentinamente presa d-e esa emoción viva que era en él
acostumbrada cuan&lt;lo tenía un gran gozo. Ella
le estrechó i1a mano, y se inclinó &lt;lelante de mi
cuando ,le &lt;lijo Juan:
-Te presento á mi amigo Armiand-0 Darcy,
subteniente &lt;le marina. Nuestras mirndas se
cruzaron; la de ella~ grave y triste, la mía, sorprendida.
-¿Porqué no me habías dicho que el pequeño
Pedro, era mujer?-pregunté á Juan. El me iba
á responder cuando su hermana lo 11amó paro
que arregla.se el transporbe- del equipaje die ,su amiga, y á míme retuvo con ellas, para ayudarlas á
buscar una eoche y awmpa.ñarlas.
Pedrito hablaba poco; su voz era dulce y triste
y me hacía el efecto de una voz risueña, cuyas
notas ,alegres hubiesen desapa:recido.
En la comida, me puse á e:xa.minar atent.amente
á la joven. Tenia un aspecto ingenuo y una expresión grave, sus bellos ojos obscuros estaban
llenos de profund« melsncolía.

=

Al ,día siguiente, fuimos á pasear en bieideta,
y Pedrito fué durante el trayedo como un verdadero mu.chacho, listo y ligero. Carlota volvió por
el tren, con sus padres y dos amigas; pero el pequeño Pedro volviQ- oon nosotros en bicicleta,
con el mismo ánimo con que había ido.
Al otro día, instaló Juan un tiro de pistola en
el for.dín, y ,la extraña joven tiró maravillcsamente.
-Esta no es una mujer, dije á Juan .
-No, puesto que es Pedrito,-me eonte;;tll admirado de mi exclamación.
En la tarde se bailó y yo invité á lo jove'1 por
simple cortesía. Rechazó mi invitación, sonri.cml0
tristemente:

Era noche de luna, y una barquilla vogaba por
el .estanque. Estábamos reunidos en la terraza y
conversábamos tranquilamente, cuando de pronto la barquilla, al virar, se volteó.
Juan y ,yo, que notamcs el accidente, corrimos
ha-cia el estanque.
Cuando llegamos á la orilla., vimos con asombro á
Pe&lt;lrito que na.daba, arrastrand-0 á un niño chorreando de agua; le ayudamos á salir de allí y
le quitamos su carga. Juan murmuraba :
-¡ Querida niña! cómo sois imprudente, arriesgando así vuestra vida!
El chiquillc, salva&lt;lo se sacudió como un perro
mojado y dijo:
-Gracias, "signorina."
Y después de haber besado la mano de su salvad-Ora se alejó.
Muy conmovido murmuré :
-¡ Qué valor, señorita! ¡ Qué sangre fría tan
a,¡lmirable! Es hermoso lo que habéis hecho.
"Ella sonrió de un modo vago, y entró á Jas habitaciones ,p ara cambi,3,r sus vestidos.
Momentos después apoyada en la balaustrada,
contemplaba las estrellas, y yo &lt;lecía á su oído:
-¡ Cuán bella est.áis esta noche! Y si SU}l1erais
cuánto os amo! ....
Ella . palideció, y sus grandes ojos sombríos se
~len-aron de lágrimas.
.He (;on L€ mpló un instante, y después, c0I! ll~lJ.
bur.squedad terrible, casi feroz, me cont:€stó:
-i Callaos, 11. Da rey! no sabéis lo que decís,
soy casada.
¡ Ella! casi unft. niña, y ¿&lt;¡ué hombre indigno
de esta felicidad se había casado con ella para
dejarla después vivir -así, a,ban,donda y triste?
Juan, al ,cual confié lo que la joven me había
dicho, me contó su vida.
-Sí, Pierrete es casada.

cio.

:;\Ime. Sestre casó :í su hija hace seis años con
un banquero, el eual, á consecuencia de un desastre fina.nciero, se volvió loco. Desde hace tre.-;
años está en una casa de e.;1]u:l en los alrededores
de París.. P,e drito perm,11Hc:mí en adelante sDLl

V

Fachada principal.

Estas columnas, oolocad-as de dos .en &lt;los, y unid-as !)or tWIB. baJaus trad.a da qlict.lra., fonnan
uno de los &lt;lct.allcs más henn-0sos d-e la constru ceión.
Los corrndoroo, como loe del piso bajel, son
de mosaico, perf,ectamente amplios, y no obstanto, fa techumbre ooill que se h-aJ\an .cubiorlO'~,
prest.an amplia. luz á. las oficinas que se encuentran en aquel departamento.
El salón prindpril, de grandes dimensiones,
con su suelo e,noo.rado y reh1cicnte, su decorado
severo y elegante, sus dos puertas de ent-rocla y
otras ipor donde recibe luz y ventilación, es digno
de figurar entre los principales salones con que
contamos en esta capitel.
Looe un {lrte1::-ona.do tl,e mud10 mér~W:, que
estl1. poste-nido pür vistosa cornisa de papél maché, y dividi&lt;lo en -cuatr-0 cuadros, de cuyos C€ ✓•
tros pen&lt;len grandes candiles de cristal de ra&lt;a
y metal.
Rl ,e,dificio cuenta con las oficinas necesarias al
objeto que se le destina~ ,s,e tiene designado un
lugar apropósito para la biblioteca y estudio, y
además, cinco salones para las correspondientes salas del Supremo Tribunal de Justicia del
Salón de Sesiones de la Le¡islatura.

EL PALACIO

DEL PODER LEGISLATIVO
EB EL ESTADODE GU!N!JU!TO.
E! Palacio del Pod,r Legislativo de Guanajua-

to, es indadab1,mente, un-0 ele los mejores .clificios

en el muudo, privada de la dicha para siempre.
Su desgracia no tiene remedio, pues sólo l.1.
muerte de su esposo le -puede devolver la libertad
¡Pobre Pedrito!......
·
Algunos. días después, me embarqué en ~olón
para el Oriente.

!res años m~s tarde,. c,uando volví, fui á la
qu.~ta de las Lilas, y v1 a la joven, á quien no
hab1a yo o~v1da&lt;lo, entre varios invitados, vestida
con un tra~e claro y sonriendo.
Juan me d.ijo, mostrándomela :
-Mme. Leneyr.
Yo la sa,ludé, y después de cambiar con ella
algunas ~~labras, la ví r:dejarse. Entonces mi amigo me d1¡0 :
-~u esposo murió, seis semanas después de queestuvrnte aquí.
--:¿ y ella ha vue-lto á casarse?-prerunté conmovido.
o
-Aún no, pero yo espero que esto sueederá.
pronto.
-¿ rrú esperas? ....
N-0 _pudimos continuar, nos separó una :ficrura·
de cotillón.
o
En la mañana del día s'•g uiente ba¡·e• al . d,
, á 1 .
'
Ja.r m·
y v1
a Joven q.u e venía hacia mí, tendiéndome•
la. mano, y exclaman&lt;lg con a:eento oonmovido
-¡Armando! . . . . .
·
.P-asarnos juntos varios días en 1a quinta de Jas:
L1Jas, algunos me.,-:ces 005-pués nos h b'
sado.
a uimos ca-

con que cuenta la cap'tal ele aquel Esrn&lt;lo. El
orden dórico de su hermosa fachada construída
con ·piooras de múltiples colores, extraídas de las
famosas canteras de Gururnjuato, y escogi&lt;las con
verdadero gusto, le hacen resaltar entre los demás edificios que hermoS€an djcha ciudiad.
Su fachada principal consta de dos pisos, corona&lt;los por elegante y vistosa cornisa, sostenida
por una baJlaustrada de cantería, en cuyo centro
se levanta un artístico frontispicio, en el que se
lee el nmnbre del Palac:o y la fecha en que se
Wrminó su edi.ffoación.
Las amplias puertas de su segundo pi.so, r.ematada. s,. por tres ménsulas que sostienen talladas
oornisas y obedecen al miE-mo orden, so,n ele verdadero gusto artístico. Las viUrieras formadas por
cristales de una pieza. sobre marcos de madera
fina y con grabados caprichosos y elegante::., hacen resaltar más la, magnjfi.cencia de la facha.da
del P alacio, y completoo el elegante golpe de
vista que produce.
E)l i'Il.terior del edificio es muy suntuoso. Sus
pavimentos de mosaico dan un efecto sorprendent e. Llama la atención, d,eede luego, la hermosa
escalinata, que conduce al segundo piso; de balau.stra&lt;la de piedras, imitando mármol y labrada
delicadamente, sus tramos están adornados por
pilastras· que sostienen bruñidas esferas, y en cuyos dencansos, .pueden ar&lt;lmirarse preciosos dibujos de mosaico.

Escalinata , 1er-. tramo.

Estado de Guanajuato. Estos despachos también
se encuentran decora.dos lujosamente.
El Palacio es d" tres pisos, y el último está destinado á los archivos y otra;; oficinas &lt;le orden
secundario.

Se han encargado ya á Europa los mueb.M.'s que
servirán al salón 'Principal del edificio, lt.ti cuale;; senín mu y el,egantes y apropiados al uso que se
les destina.
También se ha hecho un pedido de mobil-iario
á una importante casa eonstructora de la Hepúbll\,,1.
ksto-s úl ti mo.s se destinan para las oficina~ d~
menor importancia.
El señor Lic. Don Joaquín Obregón González, Gobernador Constitucional del Estado de
Guanajuato, ha tornado especial empeño en la
edificación del Palaeio del Poder Legislativo, y
por fin, ha visto corona.dos sus esfuerzos. La dirección y construcción del -edificio, íué encoonendada al seüo.r lngeniero alemán, Don Luis Long,
que na puei:;to cuanto está d,e su parte al levantar
]o::, pla1no~, en el decorado y en la pronta terminación de los departamentos en los trabaj~ de
edifkación .
No solamente i: :e ha hermoseado Guanajuato
con la obra. qu e describimos á grandes r.:Li.:gos,
sino que últimamente se han realiza.do en aquolla
tiudaid otras mejoras de consid€'I'ación, de hu; que
nos ocuiparemos próximamente, ilustrando 11,ucstras descripciones con foto-grafías que nos ofrece
enviar el señor Otto Biltz, y de las cuales tenernos
ya var:as en c-artern. Los· grabados que ilustran el
presente artículo, son tomados de fotografías saca.das por el eltista me,nciooo.do .
Para termin-ar, diremos que, al hacer nuestra
visita al Palacio del Poder Legislatvo de Guanajuato, se nos vino á la memoria la hermosa construcción del Palacio de Minería de esta capital,
cuya arquitectura y estilo tiene mu.ch:::. semejanza
con los de aquél.

He sabido después, de -µna manera indirecta

y p-or un~ casualida&lt;l, que Juan también la amaba y ha bia pensado haoer.Ja su esposa.
i Pobre Juan, mi dicha ha causado su t . tez r·
Más Y
to
1
r,s ,a .
. o cuen con a amable Carlota para h cerio olvidar) á Poorito procurando
' ¡
ª
to y ventajosamente. '
eas:ar- o pron-

]traro de Fon fene//es.

Corredo rque conduce al Salón de Sesiones.

Fotografias de Otto Biltz.

Escttlinata dd segundo tr-amo.

�•
Domingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900. -,,

De&gt;mingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900.

EL MUNDO ILUS1'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Las fuerzas francesas en Pekín.
Preciso es que se i;epa, loo verdaderos salvadores de los extranjeros en Pekín, son las tropas del Mikado. Después de la toma d,, TicnTsin, el 14 &lt;le Julio, fué euEstión de una marcha

Y Antonio que babia estarlo descansado, por revelación su~o que
habla otro monje-llamado Pablo

.

~

Vigilando el transporte de y.veres.

quiera algunos vestigios de las Legaciones sitiadas. Cuando las tropas aliadas marcharon sobre
]'Jeibsang, para df,~alojar al enemigo de s,us fuer-

tes posiciones, contaban con no dirigirse más lejos
por entonres. Los honúres de la batalla del día
5 •de Agost-0, corre~pondcn á las tropas armcricana.s y, sobre todo, á las JaponEeas que, ·con una

.

__-.-.l~
_ .

_;:;;¡;

jnteligentc, que tenía por meta á Pekín: eran
precisos cuarenta mil hombres y el movimiento
ne&gt; poclí,1 -.fcctuarsc ai,tcs del 6 ó 7 de Sept'embrc.
Es d.ccir, que !os soc-orros llegarían, sin duda.,
tres -semanais demasiado tarde •para encontrar si-

,,;.

- mu~1"!o mejor ·que él, á quien debla vuntar Y el venerable anciano,
Bpoyado en tlll báculo que sosten a
s~s débiles miembros empezóást·nt1r deseo de ir no sabia donde, Y
Pr~segn a en el camino comenzado,
d~c1endo: "Creo en mi Dios: El un
d1a me mostrará al compañero que
me ~a prom1:tido." Apenas pro11unc16 estas palabras, vió á u11
hombre en parte caballo, á quien
los poetal!I denominaban Hipocentauro Al instante arma el monJe
s1;1 frente con la señal de la Cruz, y
dice el monstruo; ¡Holal ¿En qué
¡,~rte habita por aq11! el siervo de
Dios? Y el monstruo. haciendo re.
chinar no sé qué de bárbaro. y triturando las palabras más bien que
pronunciandolas, buscó entre .'jU
hórrida boca un diset1rso blando
para responder; extendió luego In
man.o derel·ba, .mostró al manje el
cammo y, semeJante á un ave desapareció á su vista atravesa'ndo
los abiertos campos.

,_
~~~

.

.-

~

El Comandante del •·narey" y sus subalternos, defensores de la Legación de Francia

SAN JENONIMO.
1I1 vita Sa11cti Pauli cremite.

al general harón Yamagoutchi. dice un extr,1.njero d-e los que se encontraron ~iliados en Pekín,

el Comandante Harada, alumno de 1a escuela
Francesa de Saint-Cyr y d,c la escuela super:ol'
de guerra, al Esta.do Ma.yor Japonés y al Coronel
Shiba, no hago sino intePprelar á las g€1ntes civilizsdas y á lo:; chinos ~nrertidos. oifo1dos du-

Antonio, el Cenol&gt;iarca del $i.leneioso Egipto,
para t.emplar los duelos de su vivir-proscripto
en una helada cueva donde retoza el Diablomarchooe en altas horas á visitar á Pablo
el m'ás vitijo eremita.
'

•

La paz reinaba en, wrno:
en cálidos eflwvios, rpor sus bocas de horno
respiraba el desierto. Ya no volaba una
sola pareja de ibis rojos. Lt luna
rubriéndose ancho paso tras cenicie~ta franja
ventí_a sobre el pdlvo su amarilla naranja,
'
•eg111da pe&gt;r un astro (dorada maripo..sa •
que en derr&lt;l&lt;for girase de una pálida rooa.)
Súl&gt;'&lt;mmenw el monje, creyendo oir muy lejoo
un rumor, se detuvo, y á los blancos I\...flejos
del astro melancólico vió la extraña figura
de un mónstruo que, á galope, cruzaba la llanura,

y hace perder el alma del hombre eternamente.
Ko soy púgil : mis brazos no soportan el peso
de 11.m ánfora coln;i.ada; se diría de yeso
mi figura unas V€ces, en otras aparenta
los contornos de una rafa rumarillenta.
Ui frente, que no ciñe fresco gajo, sin vello
finge tan sólo el árida rodi],l a del camello.
Soy un heraldo mudo de la roja victoria
sobre el Olimpo. Digo la beldad y la gloria
de Cristo con .Jos séres que son d~ polo á polo .

El Centanro
Ko 'Puede vuestro Cristo competir e-cm Apolo,
con el hijo soberbio del Ceñudo y Latona,
qt1e en los brazos de Dafn's al amoT se aibandona
ó lleva el ígneo ca.n,o que volcó Faeton.te
por los campos azules del abierto horize&gt;nte.
El olímpico auriga de Ja eterna carroz.a
&lt;llonde Febo, ceñido de laurelres, retoza.
con las Horns desnudas, los sonoros tropeles
por el ét.er dirige de sus raudos coreeles.
Van cayen(lo las se&gt;mbras bajo el dardo certero
del Arquero divino; ipor el ancho sendero
que siguió la can-oza, cru.z·a el ool, •pasa el .día,
y la luz va regando su dorada armonía.
Ese numen risueño que ig-noró la tristeza
y ha rendido al olvido su robusta cahern
es el rpa,lre del verso: con su mano divina,
al pulsar los bordones del arpa elefantina,
vaga, dulce, rumorosa., y simbólicamente
ha forjado una patria más hermosa que Ori@te,
donde yerra el perfume que al dolor noo arra,ica
ry á do vuela el su~iro de aimor-alondra blanca
que sobre el pico lleva la 1111iel de un beoo rojo.
De allá part.en los yambos como flechas de enojo
del axtista oon celos, que siguie'Jldo la huella
de Marsyas, lo cautiva, ,]o vence, lo des11ella.

y removiendo arenas ee venía derecho
á él; su cuerpo flaoo tembló oomo un helecho
que el auTa mece: "acaso esa bruta carrera
ínese fuego diabólico; tal vez hambrienta fiera ... .."

~-a llega! y frente á frente del vital esqueleto
del monje, un -sér no visto, desmelenado, inquieto,
ee p:.ra. El ermitaño y el mónBtruo se interrog,rn,
y así, bajo la calma de la noche, malogan:

Interior de la Capilla doJJde se verificó el Te Ileum.
La salida del "Te Deum."

iuria que fué la admira•c:ón de tOOos, atacaron
de frente Íl las línea:- enemigas, mientras que el
GeneTal l:;-rey, ron un puñado de hombres y su
e.xcelentc -artillería, envolvía á los dünos por una
húhil maniolini, introducía el desorden entre sus
filas y l:e-s forzaba. á huir hacia .cJ oeste.
A la mañana sig-uie-nte de la victoria, los Japoneses decla.raron que estaban prestos á marchar
sobre Pekín, d,c-\ &lt;:ual :;ería posible apoderarse, p0r
un golpe ele 1uHhicí,1, con una decena de miles
de hom,l}r~; ngrcg-aro-n que, ei no se quería seguirles, ellos Be dirigirían solos al socono de las
Lcga,ciones. _Ahora. bieni, todo el mundo quería
ser el prime-ro en llegar á Pekín. Y entonces
comenzó aquel '·rush''-que parecía casi una fuga, tan precipitada éra---sobre La ca,pital, á la
cua.l entraron lus tropas el H de Agosto. Los
Cipayos fueron lo~ que penetraron primero,
"Al rGndir un homenaj€• público de gratitud

ran te &lt;los meses .. ,
En la siesta del dia l"±, los ru..sos, después de
un .combate terriU\e, en el cuitl fué mut rto un
coronel y herido el 0-eneral en Jefe del Estado

:M:a._vor, se apod,t1raro-n de una puerta de la ciudad
china. En fin, en la tarde, \-as J·apon,es.e::. c.rn::;iguieron, despuPs ele varias tentatirn-s infructuo-

sa,:;, hrieer saltar la puerta Tisi-Hoo-Men ele la
ciu~la.cl 1.Ylrtara y penetrar 1~m el :recinito.
.
E,1 15 de Agosto, al nacer el día el General
Frey entró ú su vez c-on sus tropa;, la mayor
parte ele la•:- c-ua.les ha.Man ido de rr1€'.ll_rrsin á
rnarcha.s forzadas. rrras lueha heróica se ha obtenido un.a victoria decisiva que loo franceses celebraron {'On 1m rre Dn.1m de que d.an id·ea nuestros grahados.

El Centauro

''

Yo soy el viejo Hippofoo: el último Centauro
que circundó sus sienes con el augusto lauro
&lt;!recido entre ,las grutas del Sagrado Arehip'élago;
soy un hijo de Grecia que; atravesando el piélago,
vino á hu.scar la sombra de bosques escondidos
pam llorax la fuga de sus dioses vencidos.
Yo soy la Fuerza alegre: mi brazo poderooo
,ea be peinar la ninfa y estrangular el oso;
y, en mi pecho que tiene la aspereza del cardo,
ee dol&gt;lan las espadas y se despunta el dardo,
)º, ,:,ual rodada piedra que va de to,pe en to,pe,
robre las rocas duras revienta. mi galope :
hasta [os dioses tiemblan cuando la ceja enarco;
yo rompo &lt;los encinas para fOTjarme un arco,
]" cifro la alegría de vivir. SO\)' m1 hombre
'ltte sueña, quiere y puede, y á la par lleva. nombre
de monstruo; tengo mente, y ·endurecfrlo callo:
.s&lt;w maJ.o corno el hombre v ágil corno el caiball-0
v 'velo extraño símbolo s¿ñftOor y }aS&lt;'i vo;
{}uien conozca mi esenoia. co:nQ('e 1~i adjetivo,
comprende el adjetivo uníversal y humano
(Jne entre su seno oculta la palabra: Paganol
Tu nombre dí, Fantasma, que oo1oquia.s conmigo.

San Antonio
Yo soy Antonio, un siervo &lt;le] Señor, tu ene(migo,
que atempera sus pasos á la celest.e norma
de Jesús, ry proocribe la diaoolica forma.
que corrompe 1os seres, arrebata la mente
Cuartel de 1&amp; Arlillerta de Campaña,

Grupo de los principales jefes aliados.

Por la. senda más agria del adusto Parnaso
con la crin en desóroen, á •l a luz &lt;le! Ocaso
va s.UJbiellido Pegaso, portador con sus ancas
del cantor Mm,aiseta.. de las Vírgenes blancas.
Y en. la fiesta de mármol, sol&gt;re el bajo relieve,
entre diioses risueños v Afroditas de nieve
cuyas bocas en!sayan · fas sonrisas eterrnM,
se irgue Aipolo; la ca-rne de sus ,pálidas viernas:
el torso alabastrino don&lt;le la raza ond11la
en candenciosos plamos; ]a frente que simula
una ara donde ofician la Luz v la Alewia,
y de su cuerpo todo fa vivida armonía,
parece que suspiro por el febril eontaeto
de efebos v de ni,nfas de delicioso tacto . .... !
¡ al Crinado cantemos!

San Antonio
Es un ídolo verto,
es un hoon.bre en el mundo del espiritu, muerto.

El Centauro
Un Dios más bello muestra que Apolo y Citerea.

San Antonio
El triste, el duJce, cl pálido Nab( de Galilea.

:Es el &lt;profeta joven: como dora-da llnvia.
tieml&gt;la su pelo dócil, flruye su, barba rubia:
El sabe lo que dice la voo de las colmenas,
y ama los (,&gt;a.Des tristes como las azucenas:
y son sus ojos grandes, mela,ncólicos, vfl,gos
y en su fondo reflejan, oomo místicos h1gos:,
el di vi n.o silencio de k1.s noches trn.nqui1as;
y, cual besos que miren sus al&gt;sorlas pupilas,
aprisiomm la cailma d-el azul horizon~e;
son sus manos delgadas ,como lirios de monte;
por su vm habla el €l'O de un arrullo &lt;livino,
y &lt;&gt;n vez de lauroo lleva la t&lt;&gt;ca del raJ,ino:

Es triste cuando vaga, cual un pastor extraño,
en ·bul~('a die fa ovejai p·e rdida d-el rebai'í.-0,
y &lt;!uando llora á solas por el amigo Jwnert-0;
es triste euando, extinta la luz en el Ue5icrto,
l'0]1 ]a ctibez.a. baja y los ojos cerr:.idos
medita entre una fila de camellos cansado.:: .
Si entre _las franelas negras d·el olivar espeso
el &lt;l-e Korioth le besa con sn marchito beso,
swbiendo que su wplo sobre el Ungi&lt;lo vierte
la hez de la perfidia y el vaho de la muerte;
cuando la vieja mano &lt;le Dios le desasiste
en el postr-er instante de su dolor: es triste!

Y si á. la. tibia sombra de la copc1.da higuera
rentado por las tardes, al pueblo que lo espera
le drne la Parábola, y en delicioso a·briuo
bajo la vid en fruto de Lázaro su amiO'o
ri. María-la tierna y á ~farta-la
enseií.a á mmar el Alma y á despnciar la Vida·
cuando, caudillo inenne de la recrión futura
'
de mártires, levanta fa mística ft°gura,
sobre el pacient.e lomo de la borrica tarda,
y en medio de Jas voces del pueblo que le aguaroa
entra en Salem, de angustia y amor el alma llirn-a;
cuando en las horas grises de ,l a última Cena
mie~tras la Pecadora su casto pie le enjuga,
y mientras Juan--el Virgen--com;parte su lechugn
el Rabl&gt;i, desolado por [a melancolía,
'
es dukc., es chtlce, es dulce!
La blanca Euea.ristía
paJpita entre sus manos; (;{}II1 la mirada alumbra
los tinws nebulosos de tímida penumbra
que va llenando en. olas aquel sereno asri1lo,
y, d~stroza&lt;lo mártir al parecer tranquilo,
suscita sobre e1 terso cristal de su memoria,
la pena _·i?in orillas de su futura historia,
y oye VIl&gt;rar el beso del hombre que le entrega
á la cobarde excusa de Nefas que le nieg,i,
y, como los retumbos d-e sorda catarata,
los bárbaros aullidos &lt;le! pueblo que le mata,
Jlllentras el arn:ho marco de la verutaua hebrea
recorta azules franjas del étel' de Judea,
que está diciendo al. mártir de faz entristecida
cómo puede ser Jibre, fáci'l, sensua,l la vida!
ContéBt,ame: ¿qué trágico ca.Izó mejor coturno
que aquel Crucificado de rostro taciturno
que, erguido sobre el Gólgota, doll.00 la cruz pasea
los ojos por su caro ·país de Gali,lea,
que no verá en el tiempo, y en lángwdo desmayo
se va muriendo exangiie? Cuando vestía el sayo
de punzador ultraje, cuando car,gó la earga
de su futura gloria, cuando prooo la amarga
bebida el virgen labio dolorido y sangriento,
y oyó que su lamenta se perdía en el viento,
fué el trágico sublime! Lt flor de los dolorés
regó desde ese insta.rute sus cálidos olores,
y cual bandaila nívea de ci@es fumiliares
al arenal sin límites hu,yeron á millares
las Vírgenes de Cristo, que en su mención de palma
hlhilaron lo que Grecia no vió jamts: El Alma!
Allí, :más victorioso que el -0rcomenio atleta,
con sus ,pasiones lucha vetusto anacoreta,
creador, en el silencio de abruptas •F,01edJ3(lcs,
de gooes no sentidos, de voluptuosidades
qu~ ascendra el abswnerse y &lt;&gt;culta la tristeza;
alla desde las cruces levantan la caheza
los mántires heridos-sedientos gla&lt;liador-rs
mue secan con sus bocas el mar d e loo floloros .
El impasible Cosmos Je vuestra funfosía
perdió tal vez su eurytmia, su olimpo, ¡.¡u a•legría;
en oambio nuestras almas trocaron la quimera
por un país exoolso donde el a.mor ÜYl!per.a
y .....
Súhito el Centauro, doliente, -si.lencioso,
oo fué sobre la are00i .con paso r&gt;e,rezoso.
a).eja,ndo, alejando ..... y entre la !!rie Hanura
borró µara ·los hombres su helén;ca. fi.~ura.
mientra.e; el "Yiejo ·monje con su b{1culo inciertt&gt;.
con el signo de graoia, borraba .en el desierto·.
las huellas del Centauro .. .. .

sentida--

&lt;;u/1/,ermo Valeqcia.

�EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

'

/

.J:-:::~

"

..........

'" ..
'").,,!,

..

· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 23, Diciembre 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Yo moriré en otoño</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

'

/

.J:-:::~

"

..........

'" ..
'").,,!,

..

· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

�EL 1fUNDO IWSTfü\DO

KRÜGER FRENTE Á KRÜGER.

prendido de ese faro que ha inundado el mundo.
¿ Qué C:.iría Kruger á Krucrer el busto inmor-

-"Y ante su busto, cubierto de flores y tarjetas-nos ha dicho el otro día el cable-el Presidente de la República del Transrnal, se detuvo
unos mmutos."
¿ (lué pensamientos con alas de buitre cruzarían por el alma de este viejo peregrino que va

talizado die la EX&gt;pooiC:ón.,
~doloroso ·errante
del "waal/' el hombre de mármol á la escultura
de carne?
. ¿ Qué diálogo sin paJ.abras, qué estrofa sin so~
mdos, qué dolor sin gemidos!
-Y luego, cuando la entrada de la mansión
señorial del Keise,r ha permanecido irevocableménte cerrada á la trémula plegaria de libertad
~e este Lear tosco y selvático, acaso por las meJlllas die! hombre de mármol ,se deslizaría una lágrima que seria absorbida por el piadoso manto
que enjuga todos los dolores humanos.

ll_evando_ ele puerta e~. puerta su ti·émula. · plega-

na de libertad, espe&lt;:ie de Lear tosco y selvático, perdido en la eternidad d·e la noche de los
grupos civiliza dos?-¡ Breve victoria! Sob;.e la ergui~l~ eabeza bla?_ca ~e este anciano, la primavera
parisiense deshoJo todas las rosas de sus rientes
jardines y volcó todos los ramos de lilas blancas
de sus triunfales bosquecillos. i Alborada efímera!
En aquel pedestal se apilaron las cartulinas de
muchos hombres llegados de todas pa.r tes de la
herra, que sonaban como una marcha épica al
borde de su sepulcro.-; El día €U Que se ina1wuró
0

;J

Es mi alma una capa de ponzoña,
¡ No llegues á mi aJma!
~ o te acerques, por Dios, que en tu locura
Puedes pro1ar su ·contenido ... ¡ aparta!
No te acerques, ¿ no ves en mis pupilas
La enrojecida llama
De la madd·a,d que todo lo coooume
Y todo lo aniquila porque es ascua?

Es mi conciencia un antro, y.a lo sabes,
Y a no hay en ella nada
Que á la virtud responda ... ¡ está tan negra,
; Y tan dura y tan fría! .. . ¡ Pru;a ... pasa!

una clarmoo de entu.sia,;mo. Y o he visto en
París el triUilÍo del Tranavaal. He sido más feliz que Kruger, que ha presenciado su derrota
allá abajo, en las llanuras inunda.das de sangre'.
en log matorrales que ocultan cadáveres. He aaSÍstido á esta gloria que llamaba á los ooraz®es
en un ·crepúsculo de siglo, cuando tooas las tris~
tezas y todas la.e neurosis que se enroscan en el
-espíritu de ¡,. bu.manidail, habían entrado en la
sombra para dar paso al torrente de luz des-

Hoy mi cerebro es yunque donde todos
Los delitos se fraguan,
H oy nutro mis pasiones con el llanto
Que la inocencia ante mis pies derrama.

Amar ... sentir. . . . sarcasmos, boberías,
P equeñeces humanas;
¡El odio!. .. Eso si es grande y es eterno,
No como la bondad, que es una máscara!

Y en almas desgarradas,
Yo Soy como esas aves qu-e aletean
De criminal placer en la borrasca.

!MATA!

á este pueblo .semi--'vencido,, oom&gt;venice&lt;lor, en

¿Razón? .... ¡Ya no la tengo!. .. Sé tan sólo
Que es fatigosa carga,
Que en tiempos que la tuve, mi cerebro
Vibró &lt;le pena y se anegó de lágrimas!

Yo sólo pienso en el negror nocturno,

'

Yo he visto--en 1llll concierto, en el Teatro del
Chatelet-= multitud enardecida---0omo se
enardecen las multitudes parisiensesr a,clamar

F,T, MUNDO ILU8'J'R Ano

De&gt;mingo 9 de Diciemhoo de 1900.

Tengo atrofiado el corazón .... ¡ qué gozo!
En mi vida nefasta,
Para todas las penas, es de acero,
Para todos los erímenes de lava!

en la Expo-sición el Pabellón del" rrransvaa! eaía

Pretoria en poder de Inglaterra!

Dooningo 9 de Diciembre de 1900.

Mi conciencia es &lt;le réprobo, no tiene
Más ,que vooes amargas,
Convulsiones de cráter inflamado
Y sordos ~rugimientos de avalancha.
¡ Mi oorazllil . .. i qué ,quieres! ... sólo exi.l,,t.e
Para esa 1ucha extraña
De la maldad y el crimen ... sólo eabe
Alimenta;r rencores y venganzas!
Como el ·perverso criminal la muerte
Hn las sombras prepara,
Así mi r ;razón buscando víctimas
Entre la, sombras de mis odios marcha.

El P:rea14ea.te Krtlge:r y

■u

Ya ves, yo soy muy malo, soy muy malo
En mí vive la infamia,

Como el delito octtlto en las tinieblas,
Como la iepra en la podrida entraña.
Ya ves cuá.nUl maldad hay en mi vida!
No te acerques ... ¡aparta!
Si llegas, helaré tus ilusiones,

Y sin piedad estrujaré tu alma!
Y ella, la frágil, la sensible y buena,
La dufoe y delicada,
Le respondió :-i No importa . .. yo te amo,
Aquí tieD":3 mi vida . . . ¡hiere . . .. mata!
Mérida, Noviembre de 1900.

.Mosler, Bowen

&amp;.

Cook Sncr,

LAS GRANDES FIESTAS

.Cuis l{osado~_Vega.

EN HONOR DEL

1

/

~

El mal tiempo, ca.so d(, verdade:rn. fuen.·zu. mayor para los trabajos· de fotograoodo, nos oblig~
ron á reta.r dar este número.
Rogamos á nuestros !ecotres que tomando en

Porfirio Díaz á la Primera Magistratura de la Nac!ón .

SR. GENERAL DÍAZ.
Á NUESTROS ' LECTORES.

Compañfa Sutidora, Contratista y Decoradora.

Sería tarea muy difícil tratar de d11r una idea
,siquiera de lo que fué cada una de las fiestas con
-que el pueblo 1ne!Xi.cano celebró de una manera
verdaderamente excepcional y ta.r;i. entusiasta como
-expontánea, la nu-eva exaltación del señor Gene ral

Nuestros periódicos informativos se han encarga,do de esta tarea, dejándonos satisfechos de su
-l abor y en estas páginas sólo haremos un n,;bozo
de lo que fué esta demostración de regocijo público pa,ra referirnos á los grabados que pudimos
obtener.
La crónica de las fiestas podr'a, por otra parte,
s·ntetizarse fU las siguientes líneas que &lt;.;Opiamos
de uno de los diarios:
"Las elrc.:üones pres.idenciales arrojaron una ci-

frade votos, señalando al señor General Díaz rara
Presidente de la R,epúlilica en el c uatrienio constitucion~l, que ayer ha comenzado; la fiesta, que
c~Il, m?hvo de este suceso, se organizó, tiene sign dicactón may&lt;&gt;r todavía que las cédulas depositadas durante los comicios,: á la cas;lla electoral pud,eron llegar solamente lc;s ciu-da.danos mexicanos
la fiesta de. ayer, simbólica, grandiosa y tal ve~
umca en la vida de nuestr-a. República, se presentaron á s:: .donar la voluntad de los votantes l&lt;&gt;.·.
ñinos, las mujfll'es, los extranjeros:, lo.s ricos ; los
pobres, los hombres públicos y los que apartados

á

cuenta la razón que nos ocasionó el reta.rdo, se
sirvan dispensarnos.

eapoH.
Jokey Clnb.

Drogeria. de LabaJi11 St:cs.-lluminaci6n nocturna _segub.do premio,

�lDomingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUS'rRADO
absolutamente ele la Administración, han podido,
sin embargo, ver en ella la garantía de los inte:r-eses individuales, las facilidades otorgadas á las
iniciatiYa5 del adelanto y lai pro~J}erida&lt;l, en suma, del país.
Esto, y no exageramo'fi, fué la gran manifesta-

EL MUNDO ILUSTRADO

,·ii~;~

ción á que ayer hemos asistido en •rn ta c.1pital 1 y
que ha tenillo robusto eco en las fiestas loca]e:,
que se Yerificaron en todos los ámbitos de la Re-

' .

.1'--

. .

pública. Xo ,,e le 1i·zo fiesta al pt&gt;eulo, el pueblo
qliho hacerla.y de i:u e:xpontaneid-acl. de .su alegria ordenada, de su. multituJ· compacta, rnrgió
un 1.:uadro que nunc1 habíamos preienciado.
El entu.siasmo era general; cerradas las casa~
de comercio, las führioas y los talleres, aquello.:,
que no tomaban parte en la manife.'."tación. representando un gremio, esperalian Yer el desfile, y
puede a!egurarse que pocos fn Erron los hogare3
que no quedaron desiertos, atraídos sus mora•dore3
por el eco de la fiesta.
La agricultura, la industria, el comercio, la mimerfa, los obreros asociados, las corporacionm. cüntífic.as, la prensa, la labor de la mujer honrada,
la instrucción cle1 njño,. todo cuan to es benéfit:o,
de todo aquello que e2peramos progreso verdadero,

~turo ayer representado en la manifestación. ¡ Y
qué forma más vistosa y elocuente ... ! Los niños
afiliados á su primero y hermo20 estandarte: .el de
la escuela, donde aclemcí.s ele los conocimientos intelectualrn, t·stán adquiriendo las nociones ele moralidad y de civismo de que ha de depender el engrandecimiento de nuestro pueblo; la mujer
obrera ostentando orgullosa, con €J orgullo de la
honradez, su traje de labor, que constituye el mejor el-e }05. atavíos; el hombre que vive ,en las pr?fundidades ele la tierra, rnlienclo á su supe'l·fic:e

Carro de Agricaltura,

nera- vistosa, nueva y original, como cuadros de
cinematógrafo, desfilaron ayer ante cien mil es-

pectadores, que en un instante pudieron ver reunidas las fuentes de riqueza de que disponemos, y
e' uso que pO{lemos hacer de nuestras actividades.'

La Prensa de la Capital, y las Sociedades Científicas.

para tomar parte en un regocijo general, las sociedades mutualistas, most.rándonos en los lemas
¡cl:e .sus estandartes, la alhagadora e&amp;peranza de
que la unión, la coniraternid,ad y el ahorro, nos
harán tan fuertes como r;cos; y al lado de todos
los humildes hijos del trabajo, el agricultor, el industrial y el comerciante, que al exhibir sus productos y presentar sus al;egorías, nos dicen, con la
elocuencia de los hechos, que hemcis a,d-e1antac1o
mucho en este período de paz, y que aún más poQ.emoo adelantar si seguimos reoorr:endo el camino
iniciado. Y después de esto, el \€,1emento intelectual, la prensa, los hombres &lt;le profesión, las agrupaciones científicas, que tantos bienes saben derra-

La inauguración, pudiera decir.se, la iniciación
de lo-s fe&amp;Htios públicos, siguió inmeiliatamente
á un acto oficial de }og más importantes: en 1a
Cámara ele Diputaclós, á la.si nueve de la mañana,
el .señor General Díaz, por una vez más, se pre&amp;entaba ante la Rep1'&lt;fsentación Kacional y ante
el numeroso público'de las galerías, para. pronun-

e'ar con voz llena de virilidad el juramento legal:
ªProtesto guardar y hacer guardar las ~Y8:&gt; de
Reforma y desempeñar con lealtad y patriotismo
el car(To &lt;le Presidente de la República."
El s~llor Chavero que, como Presidente del Po:ler Legi:/iatiro babia escuchado la protesta, &lt;:ontestó: ''Si así lo h:ciéral5, la nación os lo pre~
mie v si no ella os ~o demande," fra&amp;Es elocuentes.
de 1{ue.stro ritual gnbernatiYo, que en esta vez.
no fueron ertuchadas: se perdieron entre el uniforme aplauso del pueblo, que en. su sientimental
estruendo no ofreda, s'ino que anticipaba el premio, seguro de que ha de cumplir sus compromi~os aquél que en tan largo.s año¿¡ de servicios ha.
comba.ticlo por la integridad nacio;nal, ha iniciado
el orden, ha consolidado la paz. y ha aumentado el
crédito del pue:blo mexicano, siempre demostrando el amor á la Patria y ¿,in apartfil's.e jamás de la
línea del deber.
Quienes así han obrado durante treinta: Y cinco años de luchar y treinta ele reorganización social, no necesitan un juramento: sin otorganlo, se
sabe de antemano cuál ha O.e ser su conducta, y
el pueblo que anticipó en esta vez el premio á aa
promesa, fué sen.sato, fué justo y demostró que
tiene _aquilata&lt;las les virtudes del gobernante que
nos nge.
,
Se extinguieron los eco-S de la evadón verificada
ru el Salón del Congreso, y mientras los carruajes presidenciales atravesaban por entre una valla
de soldados, cerca de cien mil a1mas, (no exajeramos) se aglon~raban en las.i priniciµaJ.es -avenii..
das para ~er el desfile de la que, llamada "Procesiórn de lru Paz," re.sultó ,ser la más elocuente manifestación de que el pueblo, dMtro de sus heterogéneos eleme:ntos, desde el potentado al obrero,
y lo mismo Cl industria-1, que el -comerciante, el

Haciendas de Apam

'

'iLanquero, el extranj,cro, el mex:c1no, el profesio·J1al y el empírico, iodos supi•cron calificar en to,d,a
·..su import.ancia, el acto que se realizaba y hacer
-oste1nible su adhesión.
1{1} Cuerpo Diplomtltico y •e ornisio~~ de la más
-alta repre~ientac:ón socia-1 fueron rec:b1d·as ,fn Pa]acio, en tanto que en l.a Calzada de la Reforma
rn orl1'aniz-aba la "Procesión.·,
A ]~1,s oc,ho de la mañana, hora de la. cita, co·m·enzaron á llegar grupos .die manifestantes, que
-tomaron parte en la pro,cesión, estacionándos,e eoniormc con las ó1,denes rcc:,bida,s con anterioridad;
·pero que hubo que reforma, ya 8Jbl"e· .el terreno ..
llc,co antes de fas &lt;liez de ,la mañana, los mamfcs!i'.lnte.s, en mrn extcnE-a. fila, -se extendían d-e~de
·1a -entrada. d-Ell paseo, á lia glorieta siguiente á la
&lt;l·e Cuauhtemoc, fraoi :1Jná.ndo~e a-lgunos d!2, Uos
.¡:;rup0,,;; en dos fila::, á fin de hacer menos dilitada
·1a lín0.1.
Los carros fueron llegando poco á pccJ. y en
"-O'l ac,to eran colocados -eJ1 el lugar que les corrcs·ponrlia.
Llevan.do como descubi'€rta nn e.~cuadrón cle1
•oua.rto de rurales, el prim,er grupo, -era e! quG for~naba la cabeza del desfile, teniendo al frente la
,núsioa ckl primer BataJlón de artiUeros.

mar ~@bre las socieda&lt;l,es

Todos estos elementos presentados de una ma-

La producción del a:i::úcar.

Hacienda de San Javier.

La Industria 3ericfcola.

Mar&lt;,haba en primer térnüno un ¡;rupo de alumnos de fas Escuelas Nacionales Prrnw..r1as, llevando uJJJ esta,1darte de sed·a blanco pintado al ólro,
con las ale~orías y atributos dú la ciencia. El
estandarte ~taba ornamentado con flecos y borlas
de oro 3' sustentado por uua pulida vari'lla de níquel.
Se{Tuía después un grupo de- prof,rnoroo de las
Escu;la.s inte{Tr.a&lt;lo por los señores Directores
J-esúg P~rchinr Roumaldo Orozco, José Troncoso,
Antonio Aladana, lldefonso lú,tm.da, Enrjque Garduño, rroribio Vela.seo y Jesús G. de Vélez, el ú.1timo C-Orno delegado d er los profesores de la Ba¡a
Cahfornia.
A continuación venía un grupo de veinte alumnos y cuatro Profesoras ele. las ~scuelas Nacionales
Primar:itas para niñas, lul'icn&lt;lo, un estandarte de
mda blanco, con ancha franja verde y Jlecos de
oro.
Escuolas primar:a.s mixtas: comisión de veinticuatro alumnos v dos proíewres. ERte grupo se
distinguía po-r su €stand.arte de seda moiré con ins{;ripción roja, franjeado ele canelones &lt;le oro y sujeto á la YaTilla por grues:n·s corclon&lt;!s de seda y
oro, rematados ,fcrI flotantes borlas.
Segui!a. despué.$ un grupo d~ c~0renta niños de
las E.SCruelas Primarias del Distnto, llevando un
estandarte igual al anterior.
Efcuela X ornv1l para Prof~ores. La comisióa
de este plantel ,,,taba formada po,r quince a]tlill-

Estandartes de los Estados,

noEJ uniformados, y llevando uno de ellos la bandera de la Escuela.
Veint:cuatro alumnos ,de la Escuela Industrial
de Huérfanos, también uniformados, Beguian al
a11teúor; llerando el estan&lt;l:arte del -colegio, que
es una a1·tística. insignia hecha en secln, sobre las
que •mtán pintadas al óleo unas alegorías.
Los grupos de las escuelas primarias y mixtas,
de que antes hE.unos hecho mención, estaban entre.sacados de las escuelas 1, 3, 5, 7 y 9, pa.ra las escuelas de niñOE, y 2, 4, 6, 8 y 10, para las de
niñas, encargándose . de la organización de estos
grupos, los señores Profesores é Inspectores de
la Dirección General de In1:1trucción, señores Vallejo y Pérez Valiente.
También la Escuela de Sorclos-Mudos, tenía su
repre&amp;&amp;ntadón en la. co1mitiva.
Veinte de esos
eilumnos, forma,ba.n después de ]a Escuela de Huérfanos, llevando una herm0€a ban-dera tricolor, con
una inscripción en lctra.f/ doradas.
Seguía después €1 gran estandarte de la. Escuela
de Art,w y Oficios, franje•,do con borlas y fino
fleco ,d e oro y cruzado por barras ele seda, tricolores. Doce altunnos del plantel meueionado, formahan la escoll·a de e3te estandarte.
Venian después v,erinte alumnios del Conservator:o Nacional de :Música con su esbandarrte, lucjen&lt;lo una hermosa 1ir-a bordada en oro y ornamentada con flecos de &lt;lrn, cordones y lazos de
moi•ré, tricolores.
La romisión de la Escuela Nacional Preparatoria ta. Í@r.ru.a han \'-einte a.lu.mnos, coi;. su band,e;ra,

�El'I, MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

fo17;~a&lt;lo -co~ elegantes mold urns .de "papier ma-che oon relt.eves d-e oro, telas de seda y artísticas
pi,o:as florales.
F -l paso del carro del "Lapiz del Aguila" iué
motivo de una ovación y urua v.enlia&lt;lera lhwia de
confetti, que &lt;lió animaeión á la tie.~ ta. 8abemos
que las operarias que il;an en e;,::ie carro distribuyeron 1,500 libras &lt;le coufetti, sólo en el travecto
de La Reforma á Palacio.
-

EJ cm;ro de la Compafiía Cigarrera :Mex·c1na, S.
.A., fue otro de Jo¡; más vistosos por su
&lt;l&lt;'corado, qu,? ~ué de Jo más curio.:o y o-rig:nal:
~m~ gran pJJ-am1de trnncada que i::-o formó con c-aJeti11as de cig1u-ros de la5 vari-aJ;13 marc:as con que
cuenhan "El Negrito," "E"l Modefo/' "E,I Premlo"
Y "La Mexic-ana," y que -con rn3 llivcr:X&gt;s -colores
formaba11 un verda:dero mosaico de h111to mérito
como vis-ta.

SR. D. LUIS LAV!1

¡-;.R LlC. D. ALFREDO CHAVERO,

Tesorero del Comité Organizador.

Presidente del Comité Organizador.

y doce la conüsión cfo la &amp;cuela de Comercio, lle-

Dos carros. No vimos desfilar pesadas ruedas y
vando también su ban&lt;ler-a, 1.:nyos cordones- eran · máquinas arr-.a3trada.s, or-a. por el ta.rdo pa.so de los
llel'a&lt;loo por las señoriras _\Iaría Soledad Aguilar bu,Ei)'es, diespué&amp; por la voluntaria velocidad de-1
'y O,,lestioo Hu.fino, al umnss del plantel. A con- vapor, y ,en seguida por el troni:o ''pure sang€"
tínm:eión, un grupo rl,e alunmos d€1 la Escuela de animales de delicados n{'rvios. No vimos todo eso,
Medicina, con su estandarte.
rpo,rque no lia.bía tiempo para fijarse en detalles:
Seguía después un gmpo de alumnos del Cole- mujeres •hermrnas:, -ECO.as flores, como sublimes
io Militar, sin armas, y los carruajes de los alum- las a,Jegorfas d-el trabajo, como grandioso, 01 obuo,s _de la Escueta &lt;le J urísprudencia, cuya comi- jeto de la. fiesta, como bello ,l a,r te, la forma, el fin .
sión esmba formada por Jos señores Enrique de
No nos proponemos de::c.ribir; todos los carros
la Gmza, Miguel E. ••reyra, Celestino Cosí o y presentados estaban bien id,eados, t-odos tenían un
Alberto Lopez 1ierrnoo,.
detalle digno de un clog'o; pero entre los que
En otro carruaje iban 'los señores Ingeniero figuraron .meréeesc hacer especial menei~ de los
Fra.nei:cD Echegaray, David Nataniel Chavez, sigui en te,g:
Antonio P. Safazar y Luis G. León, por la Escue"E•l Lapiz del Aguila," una de las casas más
1a Normal para ProJesores, ]leYando un e9tandarte mod€rnas y que ha introducido industrias enterade seda blanca.
Cerraban este $'Tupo los lanclcaus ocupados por
los alumnos de! Instibuto eientífico {1hs-carones)
y un grupo de alunw·os uniforma.dos d-eil Liceo
Fournier.

SR. lN"GENIERO

D:

SEBASTTAN CI\MACHO,

Miembro del Comité Organizador

mente nuevas tn el pais, pre.sen.tó una originalidad tan bella como costosa. Un c1osel de se&lt;la
verde nilo, bajo el oual hermosa.&amp; mujeres, operarrías -&lt;le la filbr~c1, se enl.'Ontraban en gr-a.ciosas posturas : unas obsequiaban al público r-tgalando confett', que es proclucto de la mismo fábrica, y otras
ee limitaban á ostenrar su bellexa, en mnto quelas demác vo,lvían 1por el fuero del trabajo, buscáwJolO sin cesar en las ingeniosas máquinas, únicas en -e,l pais que se emplea,n en la fubrioación de
sobres, con la cireun.stan-cia de que en esta nego_..
ciaición se usan .elementos ,pura.mente me!Xi,eanos, tanto en brazos oomo en materi-a.1 primas.
Fué este carro :uoo de los más aplaudidos, y en
verdad lo merecía, no sólo por su significación,,
•'no también por el gusto del adorno, que estaba

.' '

Era m;ajestuoso el aspecto del cerro, b'.en diEJpuesto el adorno, y h"-8ta ostentooo •i se quiere
~l s~nito. que ee formó a.] ca.rr¿_, fo wmpo,.. •
n1aiI1 16 luJosos trenes
repartido.re:; unos tirados Po,r magníficos troncoo, y ot.roo, ~ne son automov1l~ de ver&lt;l1adero lujo, que nos ha imporbado el mas refinado buen gusto extrn njero
Per?, no e3 el ~-dorna del carro, ni la lujosa ostenbac10n d-e la rica compañía los que provocaron
el a-plauso, la admiraciói;_ y el respeto de los millares de a.knas que preseEc-iarorn el desfile : lo eonmoved:or, fo pa.tét'.co, ,Jo significativo fué .ver tras
aquel carro una mas-a compa-cta de má;; &lt;le 1,500
r-r,ree de ambos sexos que prestftn sus serv'.cios en
fSa gran fábrica.; 1,500 indivkluo-:1 que representan otras tantas familias liberta,da:s de la. miseria.
por medio del trabajo honrado, que nos abre las
ruertas d!e un po,rvel1llr ri,suf'J)-o, eomo que está.
fandado en la moralidad y en el bien.
El ''Lapiz del Agui•l ,"esotra de las nego1.:iaciones
qure distribuye trabajo entre muchos f:€res y cuyas
labores ron de aqucllas que redimen á la mujer

Hemos dicho que tollos los elementoo sociales
estaban representados en la. manifes,tación sin
precedente de que venirnos ocupándonos, }0:3 obre
ros por su número; la minei'Ía en un grupo de
esos herojcos lucha&lt;lores que en el día de júbilo
ealieron de lasi (IJltrafias de la. tierra para lucir sus
somb.rre'I.:os e-mbreadof.:,_ sus lámparas de .segU'J.·idad
y las picas con que dei;trOí:ando una corteza nos
produeen deslumbrante oro; la. agricultura en tod-as sus nrnnifestaciones -ele prosperidad y con el
orgullo, nobl&lt;i por cierto, de la riqueza que es inde5tructib1e, &lt;le1 ele:mcnto que '(le unl1 manera
fólida puede o.freoer bienesfar en las nuevas indt1stria~, y como lo más hermoso entre tantas
muestras de rique.zm "':' tanta.s alegorías del trabajo, la figura de la. mujer, que ora sea coronan&lt;lo con laureles la .frente de quien supo hacer el
bit111., om sea camil:1ando en las principales avenidas, ó bien haciendo glrar, orgullosa, la rueda que
&lt;:onfecclona; ~üempre e.: la mujer que toma parte
en las gnrn eles fiestas del progreso, de la paz, de
la tranquilidad, y exhibet, tras rancias pr-eocnpaciones, el -diploma que la acredita. como elemento
indispensable en el &lt;;oncierto de la vida humana.

Placa obsequiada al Sr. General Dfaz, por la Sociedad
Fraternal Oaxaqueña.

Sabido es qu,e la "Compañía C:garrera )fexicania," S. A., e-s una d,r1 J.a,s empres.:1.s rn.ás nueHlS en
J.féxi,eo y ele las 9ue más pe-r.:&lt;pectiva ofrecen por
su resl'et~hle &lt;l.lp1ta.J, ($1.750,000) su hnena organuzacwn, loa perw1a d.e los conocidos: h1du~:triaJe.a
que se encuentr.an al frente del negocio, y la bo,n.&lt;]a,d de sus proc1t1J(J~OS, qUJ2 son tan oomeradoo co.
mo i:eq~tiere 1a eo•mpe~c~~ia, ,si&lt;m1pre benéfica para
ol pub]~eo, que s&amp; ha rn1crndo entre los tabacaleros
mexicanos.

La iluminaeión en Catedral.
Vi,¡ta fotográfica tomada en la ncche.

del v1c10 y le presentan los hermosos horizontes
del tra-bajo.
Empre!aiS ~emejantes son una esperanza para el
pais, gra•dúan su progreso, dan impulso al mayor
desarrollo ,le la actividad y m , recen ser bendecidas por lodos los buenos .

Da;pués Lle los anteriores, desfilaron otros muchos carros, todos vistosos, r e,presenta&lt;lo cada uno
r~-petables agrupaciones de esta ciudad; que son
las qu,e nos prestigian y fomenten nuestro constante _a,deJanto.
Enumerar,erncs · ]os siguientes:
Hec'.encla de
Cavc·á e-a, Hr1&lt;'iencfa de San J av:er, Agricultura,
Hacendados de pulque, Caña de Azuear, Negocia-

ción Agrícola de Xico, La Car&lt;&gt;lina, Tren d·a
Agr~cultura, Compañí~anufacturera de Barro,
Industria. Sericícola, Com-pañía Refinadora de Pctról,rn, que lució todo su nurneroso perrnnal; Fllbri&lt;,a d€ Velas Esteáricas y otras.
Además de los carros !l.legóricoo fué de 1lam::1r
la atención en
esta vez, el numeroso .contin~nte
.
a
que proporcwna1'0-n los empleados públicos, los
alumnos de las escuelas, los hacendadoa, comercfamtes, profesionales, sociedades mutualisba.:\
cuerpo estud:antil, prensa, banca, y en una pa!-J~
bra, todos los l1ombres de energías y actividades.
Hazón hay, pues, para decir que la fiesta del
día primero ha sido sin precedente en loo anales:
de la historia de Méxieo; los elementos socialts.
habrán vi•.sto ·a,lguna vez galvanizados, ohede-.
c1endo á fuerzas poderooas, la religión, por ejem,

s:

Adorno principal que figuró la uoche del baile en el Teatro Nacio ¡
Fot. de O, de la Mora,
p
t d
na ·
royec a o Y eJecutaiio por Alf. Hijar y Raro.
Pnlacio Municipal. Vista fotográficn tomada en la noche.
La Europea,

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Las divcryiones públicas, las fiestas netamente
populares, Ja cireulación profuaa de retratos y hojru; impl'!esas y el fomento de alg1rnas obras ele 1?eneficenc:-a privada, fueron otra faz (le los festeJos
qu-e venimos refieñiando á v~ela pluma y de los
cuales fueron activos organrnadore; lo3 numeroso3 amigos ,del eeñor Geuer~ Díaz, ~ncabezados
por ]ns ~eñores Ch-av-c•ro,. Cast:llo, Lane y Cama.í:ho, cuyos retrat-Os publtcamo,s ho,v.
.
Aclem:ás de lo rei.-eñta,do, el banqu·ete ofrecido al
~cñor General Díaz por lo,s 27' Oob2nrnclores de

gruta, viéndose cubiertos los pasamanos con telas
en densos pljegues, y en los descanso-s, grupns de
plantas exot!cas, en macetones sencillos pintados

Estados fué otra. ,·ercfaclera nov-rdarl .
Las cliverms enti(h.ule3 ele la Foa·era1:10n, repre,

l

,,

i=:entn,elas por ·sus gohernante-s, ~e vieron neumcla~
en el bien improvirado salón, &lt;m que se_ tran-::.formo
el Teatro Nacional, y allí, en vre-::.-e-ncrn &lt;le respeLibles per¡;:onali&lt;lades, como lo fueron lo ..: nu.1:1,ero~
rn-s in\'itados, se Yió palpablemcnh':1 b a-:lhes10:1 al
Primer 1[agi-sfraclo de lJ Uepúhl.ica. y la mr~lad
absoluta de esas fracciones. que, libres en su reg1•
men int.e.•·ior v con todaE1 las franquicia3 y clcrec-h,o~ que le c~nc-e-cle nue~~r.a C::11~stituciún cl~moetálic.1, pes:guen un solo 1deal, siguen 1~11 _mu~mo
rnmho, y están alentadas por un m1helo 11111co que
les da Cohesión, res.pelahilidad y o:c:p-~T·a~1za.:.
¡ ldeal bendito! .... Paz, progn::1::,0, bien ele la
Jesús Alonso Fl¿-res, Jt:fe ele la primera Divisi6n
que tomó parte en el simulacro.

plo; pero en plena paz, sin que d deseo, •la envidia ó la desesperación sean los fa.etores de, 1~na
conmoción popular; es la pr:mera vez que Mex:wo
preeencia uua expontaneidad que tan alto habla
t 11 pro de la a&lt;l.mini&amp;tr-a.ción que ha merec ido este
J10nor.

=•

liemos hablado de •l o que lué la procesión, y
no podemos omitir un detalle que c~mplementa
s u solemnidad : si las calles estaban literalmente
lleuas de gente, no lo estaban menos lo,s balcones,
v,cntanas y azoteas de las casas cup~s fa&lt;:·hada-s, en
su mavoría, ee adornaron con positivo e~mero.
Nu-e'stros graba,dos representan los. aclornos de
ll1iIB gusto, cuya vista fotográfic~ pud11nos toma~,
y entre ellos se cuentan las ~1stas de ]os echfrcios qu~ ccnno la Droguerrn ele la Profesa,
L'.l. Esmerailda, la Cas,3. Mo3]er y el J rckey Club, mer ecieron respectivamente el primero, ~egunclo '!
tercer premio que había s-eñalado el comité orgamzador para los adornos mús artbtic-os.

Patria.
EÜ aquel banquete, no es temeoorio asegu~r
que rein6 la m'Js sólida -a_l-egría de qu: han l_:°chdD
disfrutar en esta eentnna que termina, 10:" hut'lnos hijos de México. Lo,s elementos no p~l.ian ser
mejores para proporcionar semejant.e regocJJO: l_uz,
art-e, belleza proporciona.d,a, po•r un -~-d-0rno b1,en
concebido y mejor ejecutado, espans10n, -c~n.fian
4

za., anhelos, ilusiones, esperauzas fundadas e 1,clea•
lee, realizados, como producto de loo sanos pensam:entos qn.e en aquellos instantes embargaban los
eerebros.
.
Tod'O esto constituí:a fa atmósfera que &amp;.e respiró la noche del (Ha primero, en el ~r~atro ~ acwnral, y que sólo necesitaba pa.i:1 r.ro,duc1r.~ un-a ex •
plos.ión de entusia,smo, 'lln b,rmcl1s co1;10 el ele~ se-

ñor Licenciado Don Joaqum Obrcgon Gonzalez,
y la voz del señor General D!a~, siempr; vihr~nte
v alentadora, como el ,eco de vieJas encrgi_as y ~1emPre conmovedora, corno quie es voz que smtetiza la
eii1cerida9", que ,parte .de un alma. y descubre un
corazón.
&lt;e,,ó~~

:ID! dom!ngo siguió el gran baile. La sor-ierlacl
mexicana se mostró infatigable en &lt;E:Gta vez. y ron
cntut1iasmo excepcional, ,acu&lt;lió lo más selecto de

EL )fUNI:O ILUSTRADO

lo cual no eo propio de una fiesta, como la que
estamos reseñando.
En el fondo, se construyó una elevada plataforma, para los Profesor,es de la Orquesta del Conservatorio, la cual estuvo ,dirigida por el señor Félix Rocha, y llenó su com€tido, con la maestría y
el buen gusto que se le r econce.
En los departamentos de la parte alta se notaba, como en los salones, un movimiento extraer•
&lt;linaria. La entrada á las escaleras, semejaba una

]os

'

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

al óleo.
El tocador de la señora Romero Rubio· de Díaz,
contenía elegante mobiliario. Llamaba la ateneión
el tocador y el lavabo de madera de rosa, con cu-

bierta de mármol rosa, veteado.
El juego del tocador era de plata cincelada, con
En las galerías; cuyas vitrinas y muros estaban tapizados de tela de color
lila, se coloc¡irou un gran número de mesillas y
magníficos -asientos, para el servido del "buffet."
muy h ermosos reliever.s.

=

'! d e la Vega ' Jefe de la segunda División
Sr Genera1 J • "·
•
que tomó parte en el simulacro.

ella al llamamiento que se le hacía para celebrar
un acontecimiento

~~
Las

ve1rdacleramente feliz para el

La Tribuna ele Honor.

El Hfo;,er," estu'Vo cl€stinado á la mesa de honor,
que apar,ecia en forma de herradura. Formaban
plafoncl, una gran cortina azul pálido, en plissé,
con un me&lt;laJJón en el ce:::irtro. Los muros contenían cuatro espléndidas pinturas tntigua.e-, de extr.aordinario mérito artístico, a.tribuid-as al p:ntor

Zurbaran, representa ndo cuatro hemno~.as muje-

· ex t rao_rd'~na;
inritaciones, agot;udas, teman

Casasús, se situó en la puerta que daba. accc.,o al
primer w.Jón.
Igualmente un.a comisión dei caba11€ros, á quienes presidía el señor Licenciado Joaquín D. Casasúq, se colocó frente á las señoras, para esperar
el arribo de la clistin_guicfa dama, á quién se dedi-

caba la fiesta, y e,] del señor General Díaz.

ria dernan,d1a, había positivo alboro_to por _as1sb~ a
la fi-esta, Y nuestras d-ama-s, las mas p~eciadas ~o. t r o suelo
contmy,as de nu-es
· , prestaron
. . un val10s0
an,d
iente en este genura.l regoc1~_0, p_repa.r . -O sus
más hermosos atavíos y sus m,ts luJosas to1llet~!
parra lucirla.5 en esta noche, cuyo re~uer-do ha ae
perdurar mucho tiempo en la memona de los: mexicanos.

He aquí á grande-5 rasgos, un extraeto de la
reseña qu-e hicimos de la fiesta :
En mucho se modificó •E'l decorado ael teat~?
para la espléndida "soirée." En_ el ml,ón verde m]o estilo Luis X I V, se aumento el numero de las
lu~eE:1. Los foquillos incandescente&amp; enlaz.ados,
sE1mejaban guirnaldas de delicados e?lores que se
prendían en las columnas y -en las mensulas de los
arcos.
.
Las flores artificiales resaltaban sobre el e1e11caclo tapiz que envolví-a aquel lugm· delicioso donde
rie desarrollaron las már., brillantes ese€!11as de la

fiesta.

El paYimento estaba cu\Jier~ ron alfombras color crema v los n1;uebles ta,p12.ados de felpa con
ap]icacion~· ele motas y gu"5anillo, veíanse &lt;listribuídos en artístico desord1m..
En el muro ~ orte había un es.pejo bi-selado de
granel-es -di·mensioneB, cincund a&lt;lo de flores blall(.:as
y rematado 1)0r ha.ce5 de banderas.

El Sr. Gene1al Reyes y su Estaelo Maycr.

res. rraJes cuadros fueron proporcionauos por el

señor Li cenciado C11ayero.
Se niveló perfectamente el pavimento del salón,
baata unirlo á la altura del foro, y se cubrió con
resistente lona blanca,

La señora Romero Rubio ele Díaz, se presentó
a.poyada en el brazo de-1 señor Licenciado Alfredo
ChaYero, é inmediatamente la señora Casasús, se
i:olocó á su d-Eir€cha: y penetraron al salón, entre

La sillerfa, prolongaba su inmensa curva, has-

la, acompañada de la señora Ca.sasús y del señor

Cha vero.

El ireñor Presid-E111te, penetró luego al gran salón . rro&lt;la la coñcnrrencia :::e encontraba de pie,.
y así permaneció~ hasta que el señor General Diaz
y su espo8..q., ocuparon "los asientos, .situados en el
fondo de la gran sala.
Innmdio.tamente despuéis, sonaron los acordes
de la orquesta, y Ee rompió el baile con un vals.
La sellara Romero Rubio &lt;le Díaz, vestía elegantísimo traje de seda. liJ.a, bordrulo eon perlas
y con ·adornos de tela ¡-e11Uée. Ll EJVaba riquísimo
collar, formado por hilos de brillantes, sobre fondo de terciopelo negro. Complementaba este adorno, un .segundo collar de esmeraldae, rodeadas de
brillantes.
En el peinado ostentaba una diadema de brillantes, y coronando el tocado, tres clavillos con
las mismas pi-edras.
Era de tal manera num-erosa la concurrencia
que asistía á la gran fiesta, que con swna &lt;lincultad las parejas logr-aron bailar algunos compases
del primer vals. Inmedfatamente -se comprendió
que aqu,,,l local era insuñciente, y se dió ordeu de
que todos los palcos fueran abiertos para que ~saran á ocuparlos las familias que .a·sí lo desearan.
También se hizo indicación para que una parte de la con-curreneia se &lt;lirigiera á ocupar el sa•

ta muy cerca de la plataforma de la orquesta.
A las nueve de la noche, comenzaron á poblarse los salones, que muy en breve deberían canta.
ner una gran concurrencilfl., tan selecta como numerosa.

1

La fuentecilla, qm, tanto lució en la, fiesta del
día ,prLITl,cro. no aparecía ya, -en este salou, porque
como de2tinacl·o á baile, era. nec e,2,a rio aprovechar

Attacbé ele la Legaeióu Alemana.

todo el espaeio,w local.
.
Los dos, toca.dores para. clama8, s1 tuados el uno
frente al oi.ro, veíanse Laipizadoo con tela .d,e seda
azul ,en plissé, con ramos de flores,
AParte &lt;lel gran tocador que contenía cada uno
de estos de,p arlamentoa, se c)ntaba. un chaise•longue- acojina.da~- con tapiz de rica. tela, dos lavabos
y Yarias -sillas de finísima madera.

En eil gran salón, el a.,dorn10 d,e los pal(,'ilil era
gracicso, á la vez que senoil\o. Los antepechos de les
palcos primeros, estaban ,cubiertos de gasa color
rosa con aplicaciones de flores, formando guirnaldas, llevando los foqu'llos incilfildesc-ontes bajo ,11'

Las damas

if t-aballeros,

formaban animadísimos

grupos, antes de que la orquesta preludiara sus

melodí-as.
Media hora después, habían llegado la mayor
parte de las distinguidas familias invitadas, y la
comisión organ.izadora del baile, integrada ,p or loa
señores L ir-enciado Alfredo Cbavero, Licenciado
Rosendo Pineda, Luis G. Lavie, Apolinar Casti.iln,

Descarga en el orelen ctrrado,

Gabriel Maucera y Carlos Rivas, se bailaban deíem&lt;los en e.1 peristilo, en espera de la señora Ho- · la doble fila que les formaban los señores Gobermero Tiul-:o de Día.z y dal señor Presid1;nte, para nadores de los Estados.
i11trod1H·i.dús al salón .
Tras ella entró el señor Presidente y los caTau h1,..go como el tcque militar 2nr1ció la balleros de la Comisión que lo recibieron.
proximidud del señor Presidente, la Comi~ión t1¿
La señora Rom€ro Rubio de Díaz, se dirigió
dctmns, µre~'idida por la señora Catalina Gu;llén ele á su tocador especial, para volver 1.espués á la sa-

Ión verde, donde tocaba la segunda orquesta.
Con estas acertadas disposiciones, se logró organizar mejor la segunda pieza del baile.
Entonces ·pudo apreci0ree el espléndido golpe
de vi,.ta qu,, presentaoo el salón principal. 'l'odas las damas lucfan trajes del mejor gusto y

tela, y esto producía el mejor efecto.
]~l paleo de honor, de3ti na&lt;lo á la señora Romero Rubio ,de Díaz, era el más artísticamente adornado; bajo un inmen.:30 resplandor dB luces que lo
corona.han, os-tentáhas-e un retrato aJ óleo &lt;le la
distinguida dmna en traje ,de gran fiesta, teniendo
en sms manos lU1 ramillete Je crisantemas.
En -el salón, sa au·mcntó considerablemente la
instalaieión eléotri-ca, alternando con los focos incandescentes, loo de arco de mi1 bujías.

Al regresar del simulacro.

Attaché de la Legación Americana.

En la pa.r te correspondiente al esoonario, ocho
¡le. estos focos, derramaban una claridad meridiana. Lástima que no se hu biese oambirulo el dooorado, que repreExmtaba. un a tienda de campaña.,
Obseryando las primeras maniobra9,
Durante el eluelo de la Artillería.

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Di ciemhrr &lt;l0 111nn.

F.T,

MTTNDO lT,TTSTRADO

~l
1

)~~
~-·\

;;..•

,,..;.

•

tt •

Carro de ••¿t Lapiz del Aguila."

daban al conjunto un golpe de vista maravilloso.
Contemplando la fiesta desde un palco, y cuando las J&gt;&lt;lrejas se deslizaban al ritmo lento del
vals, hubiera podido decirse que kl brisa mecía
u.u campo de flores.
En el salón verde, el efecto era sorprendente.
La tonal;dad formaba el más bello fondo de aquel
cuadro de alegría.
La señora Romero Rubio de Díaz, fué objeto de
las ateueione-s de numerosas y distinguidas damas
que se a,cercaban á saludarla. Varios de los miem-

Casasús, Luis G. Lavie, Coronel Ahumada, Licenciado Curie!, Guillermo de Landa y Escandón, Licenciado Lorenzo Elízaga.
Brigad:,er Martín González, Gene,ra,l es Cantón
y Cañedo, Ingeniero Escontría, Coronel Santa
Cruz, General Bandala, Aristeo Merca.do, Coronel
Oa.huantzi, Licenciado Emilio Pimentel, Luis G.
Galv1án.
Se colocaron en los dos lugares principales unos
meinús artísticos.

El del señor Presidente estaba adornrudo con

Carro de la Compañía Cigarrera );lexicana, s. A

Pero si esto fué de sentirse, y si muy lamenta.ble fué que nuestros sol&amp;dos, víctimas de las crudezas del tiempo, hR(Yan pasado 72 horas, de fatigas no simuladas, sino tan rea.les como las de

~a guerra, hay un motivo de congratulación general, al conocer el resultado del simulacro, cuyo
plan dimos á conocer en el número anterior.
La resistencia de nuestras tropas, su diooiplina y su buena instrucción, quedaron una ·vez más
demostrados, en los campos de Ixtapalapa.
Las cualidades del personal que formó las do,

bros del cuerpo diplomático pasaron á presentarle

un lazo tricolor de seda y contenía una preciosa

sus respetos, así como los señores Ministros y Go-

divisiones contendientes, ha.u sido motivo de una

acuarela répresentando

bernadores de los Estados.
A las doce de la noche, la.s comisiones de obsequio &lt;.:oonenzaron á conducir á las familias á
olos. salo~1es. donde debía -se,rvir&amp;e e,l ex-

densos pliegues, y el símbolo de la Paz, con esta
inscri.pci-ón: "Semper."
El menú de la señora Romero Rubio de Díaz,
contenía también una preciosa acuarela, y sus adornos e1'3.n ae listón color de rosa.
•

felicitación honorífica, dada por el Secretario de
la Guerra, ha dado lugar á que el cable haya trans-

qu.isito

"buffet."

Un

ejército

de criados eu

"grand tenue" hacía el servicio, y hay que advertir -que, á pesar de que eran muy numerosas 1as
familias que á la hora indicada se hallaban reu1üdas en los comedores, en el salón del baile no
decaían la animación y el entusiasmo.
Las vianáas servidas eran de lo mejor, así co~
mo el_ servicio y las vajillas de las mesas.

Con exquisita galantería., las comisiones y los
demás caballeros atendían á la~ damas.
A la una de la mañana, se sentaron á la mesa de horior las siguientes distingui&lt;l'aS personas:

el ,&gt;abellón nacional en

en la que desde los jefes de las Divisiones, los Jefes de Día, los Capitanes de Vigilancia, y los ofi-ciales, hasta los rondines, las centinelas y las avan-

Un temporal deshecho, pudo haber quitado el
brillo que -la hermosa fiesta militar ofrecía desde

sus sorpresas, sus cargas, sus peligros, y todo en
el mayor orden, dando lucimiento á lae manio-

que se conoció su programa y se tuvo notieia del

bras

nuestros enemigos, se había iniciado el -lía. tres y

General Porfirlo Díaz, Licenciado Ignacio Ma-

fué c'!lusa, ci.eriamente, de que la brillante función

riscal, Licenciado Alfredo Cha vero; Generales,
González Cosío, Reyes y Mena, Licenciado Joo-

tle a~mas prepafada, no tuviera el gran número

quin Baranda, Ministro de Francia,

Licenciado

mitido al extranjero frases encomiásticas para nuestro ejército y ha provocado la admiración
de todos los que vimos á nuestros valientes indios,
ele rostro tostado y resisten(li,a excepcional, pasar
varda.deras horas de prueba. en un c-ampamer1:to
inundado, sin faltar á una sola de las reglas t.áctic-as y de¿pués como descanso de aquella fatiga,

"Le elou," el broctle de oro, pudiéramos de,cir,
con que se cerró la te mporada de fiestas, fué sin
duda alguna el s.imulacro de guerra que, organizado por la Secretaría de Guerra., ·se ve.ri-ficó ·el día
4 en terrenos inmediatos á Ixtapalapa.

Señoras Romero Rubio de Díaz, &lt;le C!ayton, de
Mariscal, de Wat&amp;on; de González Coslo, de Reyes,
de Limantour, de Casasús, Osio de Landa. Camacho ioo La.nda, ele Elízaga, de Rincón Gallardo
y Fernánclez Morphy.

éxito que se había alcanzado en el campo de instnwción.
La lluvia cOntínua., el nublad·o sin interrupción

y el viento helado que durante seis dlas han sido

de espectadores que hubieran concurrido en tiem'
po normal.

..

zadas, dieron muestras de su esmero en ·el cumpli-

miento del deber, una batalla en toda forma, con

y honra á los jefes

que proyectaron tan útil

ejercicio.
Nuestros grabados, tomados en el momento Oe
la Íanci.ón de armas, dan una idea de lo que ésta fué; pero en nuestras vistas no podemos, ni
tampoco con nuestra pluma,· señalar cuánta viri-

lidad, cuánta abnegación y cuánto amor por el
deber, demostraron en los días 3 y 4 del actual
loo simpáticos soldados que tomaron ]l&lt;lrte en el
simulacro y á quienes sincera.mente felicitamos.

Cnrro alegórico de la Agricultura,

Fotoarafías-de 'Brlblesca y Z.Jlce

�•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 24, Diciembre 9</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>General Porfirio Díaz</name>
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        <name>Hacienda de Apam</name>
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        <name>Industria sericícola</name>
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                    <text>•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

�JJolllillgO lG de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo Ministro de Fomento.
El señor Ingeniero Don Leandro Fernández,
con cuyo retrato ilustramos hoy la primera página de este semanario, 3{,'8ba de ser nombrado
por el Presidente de la República, Secretario de
F..sta&lt;lo y del Despa.cho de Fomento.
Aceptado el nombramiento por medio de una
comunicación en que el señor 1:'ernánd-ez manifiesta sus a-gradecim'entos por la alta honra que
~e le ha dispeneado, y dice que se sentirá satisfecho si los semcios que pueda prestar llegan á
ser de utilidad para el país y de crédito para la
nación, el jueves prestó la protesta de Ley, habiéndosela tomado el señor S,eretario de Relaciones, como Jefe d.el Gabinete.
En los salones de la Pres-i&lt;lencia había numerosas personas que espera.ron l-a ,ialida del nuera
:Ministro •p ara presentarle .sus felicitaciones.
El señor Ingeniero Don Lean&lt;lro Fernández,
cuenta con honorosos antec€dentes, bi,en demostradas aptitudes y numerosa., simpatía-s. Tiene
4, años de edad, se recibió &lt;le Ingeniero el año
de 1873 y desde enton&lt;,es ha desempeñado trabajos y puestos de importancia.
Entre aus principales estudios se cuentan los signienties : ronstrucdón íde !pt~ntes, ,canales y
obras en los puertos de Méx:co, su estudno de. PeSll6 y Medidas para la aJopción del Sistema Métri-co Decimal, en l-a República, la forma.ciób de
proyectos para la apertura de caminos carreteros, el estudio que emp1'€rnlió para. la reforma del
proyecto del Desagüe del Valle de México y el
importante trabajo qne sobre el valor de la pesantez, emprendió .en cola.boración con el señor
Ingeniero Franc:sco Jirnénez.
Determinó la longitud y latitud de 35 pnntos
de la República.
Ha sido Profesor y Director de la Escuela ae
Ingenieros, Regidor de Obras Públicas, Sub~ec:netario de ComunicacioneB, Ingeniero Consultor
de importantes comisione.s y de las obras del Desagüe, Director del O~rv-atorio Meteorológico,
Gobernador de Durango, Director de la Casa de
Moneda, etc.

DE AUTOS.
"En el pueblo del Huizache, á los veinte días
del mes de Febrero de mil novecientos, habiéndose recibido la adjunta consigna, se pasó al punt~. conocido oon el nombre de "Corral de piedra,"
distante como un kilómetro del lugar, y se da fe haber v-isto el cadáver de un hoonbre como de veintid.Ó6 años de 00.ad, a1to, moreno, con un ligero
bozo en el labio supelrior, cabellos, cejas y ojos
üegros: ¡presentaba en la región, 'PTI&gt;l'Ordial uu
agujero producid" ,p or la entrada de una bala,
proyectil que tenía su orificio de ,salida en el oonóplato izquierdo, y otra herida de sable hacia el
írontail, midi1€ndo la lesión once centímetros de
tamaño por -.no de ancbu.ra; ,la profundidad no
se pudo apreciar por no contarse con instrumentos apropiados para ello. Junto al cadáver se
h-á,Jlaron un sar".p&lt;1 rojo empapado &lt;le sangre, una
bolsa de cuero conteniendo cigarros,.. .v~e,i ntidós
centavos en cobre, veintiicim.,'O en plata, un. -ejemplar .de la imagen conocida por "Anima sola," y un
papel de eonocimieni:o subooripto por D. Manuel
'l'ames, de Guadalajara, en que atestigua la hombría de bien de un sujeto cuyo nomhr-e no puede
leerse. Al oc-,ciso se le mandó enterrar- en el cementerio del pueblo, disporuiéndose que antes
permanezca á Ja espectación pública, vestido con
las ropas con que se le encontró, que son panta]onrn de dril blanco, camisa de "calicot," ceñidor, "huaraches" y sombrero de palm-a, por si
ha_y alguna persona. que lo reconozca. Cerca d.eJ.
filtio ,en que se supone aieontecieron los hechos,
se halló un trozo de sable que ,e p1·esume haya
sido uno de los in&amp;trwnentos vulnerantes.
Así terminó esta acta, que subscribe en unión
d&lt;&gt;l alcalde y testigos de asisterwia., el ciudadano
Grregorio López, práctico en medicina, de cuarenta años de edad, casado y vecino de este lugar,
par no haber médico titulado en la jurisdicción.

No se ma.n.dó practicar autopsia del cadáver por
no UE-nerse á mano objetos apropiados para ello.''
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"En la fecha, presente una quejosa, d·j o, previa protesta lega1, llamarse Damiana Pérez, ca.s~da, sin ,prof.esión, &lt;le setenta añoo &lt;le edad, onginaria y ve:.:ina -de Gua&lt;laJajara: que el oa&lt;láver
que tiene presente, es el de su hijo Ignacio Almeida, de veintiún años, carpintero, hijo de la
deponoote y de su marido Pedro Almeida: que
su mernciornado hijo fué muerto por la "acordada" de este lugar, harbiendo acaec'.do los hechos
d~ la man,era siguiente: que doofo hacía algún
tiem'PO su citado hijo mantenía relacion1EB honestas con 1f.rurta Ruiz, vecin,a d-e la casa en que habita la quejOSa en Guadalajara, que es la "al-caicería'' llama.da "La Ca:la,vera:" que corno "los
padres de la R.u:iz injustificadmn,ente se oponían
ú las Jielaciones de 1los amantes, Igna.eio se propU.i.5o robar á }[arta., lo cu.al ejecutó, viniéndose
á este punto, donde p,ensaba trabajar en su oficio: que la dieponente, sabedora de los sucesos
v contando va con el ,consen-tim'.-ento de loo p2d11r1.~ de 1-a R~liz, que es menor -de edad, se propuso legaJi½arr la unión y á ere efecto se encaminó
al "Huizache/' donde supo á .c:,-u llegada que Ign.aicio .se encontraba preso y d~pués que había
sido muerto: que es &lt;.:uanto tiene que expon-er, a.dvirbendo que Ua buena, rondud:a de su
hijo pueden atestiguarla sus &lt;patrones D&lt;l'Tl Juan
Cortés, Don )hnuel Tames, y otras muchas personas que lo conccieron y estaban al tanto de s.n
comporta111i.i,€fll-ta."

"·El mismo día, prie~nte un testigo, exp.u.s-o,
previa la protesta acostumbrada., que se llarma Antonio Yera, casado, ,de cincuenta y cínico añ09
de edad, originario de Ixtlán y actuaJmente
"Juez de la, acordada" cliei este lugar, que el ca.dáYer que se le presenta es el de un individuo que
el día de ayer le entregó el señor Pr"5idente }funi~ipa,l &lt;para que lo cond11jera á la caoooora del
partido, acm;ado, si nm1l no recuero-a, &lt;le vago,
mal entretenido y d,e habe,r¡;:e robado á una ''muchachona" que venía con él: que se-gún sa.be, dió
esoa informes al señor Presidente, el señor Don
Pedro Gómez Gál"1'z, dueño de la Hacienda de
San Bueniaventura, quien pi&lt;lió contra el hoy difunto á causa de que se le habían pe1'&lt;l'ido de uno
de sus potreros dos caballos que, estaban allí "persogados," siendo uno die ·E.'!llos conocido con -el
nombre de "E,l Resorte" y el otro el que llamaban
"El Jaltorna.te," así como veinte pesos en dinero
y otros objetos que desapareci•eron de la tienda .
de la finca: que el día de hoy, A la madrugada,
dispu90 á sus suOOrclinados que enai-ll-aran. sus caballos y así lo hicieron, conduciendo ,entrr filas
al preso, que iba maniatado: que -al ll,ega.r al 1mnto conocido por "Corra.\ .d ,e ipi1ul.ra" el hoy diíunto que había conseguido des.pren.der,;e &lt;le la.:. 1iga&lt;luras á farrnr de la obscnri&lt;lad, emprendió }a
fuga gritando : "viYa la libertad df' 1~ hom breH;
síganme si son tan "fiebres,'' por 1-0 cual lo.-: individllo~ que acompañaban aJ ,depon1f,nte de8cargaron sus armas contra el que se e~capaba. resaindo en su ataque al ver que eaí-a mu-erto el reo:
que ALrneida, a1 empren.cler la. íuga, dispaTÓ dos
tiros, die los cuales UllO trn.spasó el som bTero que
portaba uno de los "auxiliares'' y -el otro se incrustó en la montura &lt;lel decl.a.rante: que ignora
cómo haya podi&lt;lo el :reo procurarse el revólver
con que trató -&lt;le 0.fenclerilITT, a!lÍ C-Omo á {lóndo
lo haya arroja{lo ai1 correr-: que igual mente ignora
de qué proceda la lesión tl.e arma N.anca que el
cadáver presenta, pu.es ninguno &lt;le :sus suhordimuclos hizo uso d;e su sable contra el in,culpado.
Ratificó lo expuesto, leído quo le fué, y no
supo firmar."
1

(Declaraciones uniformes &lt;le cuatro '·auxiliares.")
"En F1egui&lt;la, el Juzga•do da fo tener á. la Yista
un sombrero de color gri~, perfo,..,,ao ,en el ala
y la cop-a por un disparo al pare&lt;X!r de arma de fuego, ~r una silla "\'aqueraº' que o.st,enta las mi.smas
señales en la "teja."'
''En vein1ticuatro de Febrero, pr,esente u-na testigo, previas las formalidrucles legales, dijo llamarse Marta. Ruiz, soltera, de ilieeioois años de
edad, sin profesión, originaria y vecina .de la ciudad de Guad¡j]ajara: que conoce á Ignaóo Al-

me-ida con quien estuvo en relaciones :por
espacio a.e seis meses, habiendo ante_s tenídolas
¾onestas con el fin &lt;le contraer matrirnomo, s-m
que hubieran eumpli~-o sus d&lt;Eseos, por ca.usa de
iia oposición que formufaron los pa.cl~es de la ~Ue
habl-a, razon por la cual, d·e c . ,mun
.
acu e1do,
&lt;l-eterminaron salirse juntos á ~ • a de c~sarse
dBspués: que al llegar á este _p~nto y carec1,endo
de trabajo, Ail-meida lo solicitó y_ obtuv? en la
hacicnd.a d.e San Buenaventura, situada a media
~iegoo d,e este lBgar: que al principio _vivi,eron
contentos; pero que como á peco el senor Don
Pedro Gómez Gálvez, dueño de la finca, empezara á corteja.r á la declarante excitánctola á que
dejara á Almeid-a y ella se resistiera, el 9~\ñ~r ~on
Pedro se &lt;lisQ"Ustó ameJJ..0.z.ándola con acr:nrn.nar
á su amante ~mo lo efeotuó de seguro, pues haoe como do; &amp;tilllaru:t.s f.ué puesto preoo AUmei&lt;la
sin que la ex,ponente haya lograicfo verlo en todo
ese tiempo, ni saber de qué lo acll5aban: que,es
Mso que Ignacio haya tenido pistola y mucho
máB que la haya disparado contra. alguien: y q ne
sí saha que el sombr.ero y la si1lla que ootán {t la
vista (los de que se ha dado fe) aparecen en todos los procesoa semejantes á éste, á fin de qu&amp;
Ee certifique que e9tán p 1:-rforados; pero que dichas huellas son antiguas, pues según le han dicho, en la causa que se siguió hace do.s ·años con
motivo de la muerte de Perfecto Sánchez Jª se
habían presentado dichas prendas: que hace tres
di.as, ail saberse €-n San Buenaventura. la muerte
del amante üe la que habla, se le a~ereó el scllor
Górnez Gálrnz y le dijo: "¿Y.a vies, ingrata. lo
que pasó? Pues tú carga..: &lt;:on eso." Y que como
preten&lt;liera abrazarla y la -expo-nente se desasiera de ól, el señor Don Pedro dispuso que fa expul&lt;Saran de la hacienda, como se hizo, sin dejarla siq1üe-ra sa.car sus "a·r íos."
Rat.ificó lo expuesto, leido que le fué, y no mpo
firmar. ·'
'·En catorce ele Junio que oo supo estaba en el
lugar el s~ñor Don Pedro Gómez Gá:lvez, el personaJ Jel ¡uzgado pasó á fa casa de dicho sujeto
con el fin &lt;le interrogarle. Previa la protesta de
ley que rindió, dijo ser casaido, propietario, &lt;le
cuarenta años de edad, originario de la hacienda
·de San Bu·enavrnüura y vecino d.e Guada,laja,r a:
que eon?ci?, á Ignacio A'lmeida, -carpintero que
estuvo sJrnen-dole en su finca por es,pa.oio de seis
meses: que últimamente, habién&lt;l~...iele perdido de
San Buenaventu1:a, diferentes anünatles, d'inero y
otra~ cosa~, y teme~&lt;lo sospechas de que -ti hltlrón
ht1rb1era 6'ldo M~ne1ida, lo avisó a•l señor Presidente .Muni,cipa-l, quien dispuso la -aprehensión del
reo: &lt;]lle mbe 4-iUe .el mismo Alnmida fué muerto
por sus guardianes, al fucrarse en el punto llamado "Corral &lt;le piedra" ; qu~ di-Si)aró una pistola robre Jos dichos rul'aJ-es: que no oJnore á
Marta R.niz. ni ~e ha hecho nunca proposicionesa~101'0-~s, 111 fue esei al motiYo de &amp;u denuncia,
srno el deseo de recuperar las cosas dJe su propiedad que .se Je habían perdido."

"En la. fecha, se procedió. á ~ele.br.1~ careo -eillh': el anterior declaranJte y 1la testigo Ruiz /qne
fue man?a~-a traer de su casa por medio de- la
fn-e.rza pnbhca) . por las . diferencias que se a,rhierten en Ems dichos. La Ruiz al señor Gfdvezcon m11c:ha -ex~l~ación: ~'usted me ,1I-.eq_U1ir::ó de
ani~ Y, m~ d1Jo que s1 no l.e daba e~ranzas
ai.'rimrnana a Ignacio."
El S€ñ~r .Gó~neiz GáJlvez á 11a Ruiz: "es falso
pue~ :ro Ill siqmera coB.ocí á usted."
'
~o lográndose avanzar más á causa de que la
~.u.iz n.o pu do -cont.e_sta1· por haber sufrido un gra, e a;c1dente, se d10 por terminada la diligencia ;
firmo de los ca~&lt;los el que supo, oo unión deI
aJralcle y los U!!:ltigos."

mil

''Eli !{uizache,'; J~io ~ri~er~ de.
n~re~ien~
tos. l\o resulumdo de lo actuado méritos parn
pr~cr en contra de persona detea-minad;:i arch1vense es~s diligencias. Notifíquese.
L-o decreto el_ Juez primero ,constitucional, ac-•
tuan&lt;lo con testigos de asistencia."
7 de Julio de 1900.

Victoriano Solado fllvare;;¡;,
Primer c-.1ento de un libro q
b
no Salado Alvarez,
ue nea ª de publicar Victoria-

Domingo 9 ele Diciemblie de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

t
tando las manos clamaba misericordia.. Entonces
oes, San Pedro dijo:
-"Créame, señor :Martín, no hay qr..e tomarse
tanta &lt;lesa.zón, pues podría darle un arrebato de
sangre. Después de todo, V. no tiene la culpa.
l\Iire, sus oucuñanenses de seguro que deberán estar pasando su &lt;:uarentenilla en et purgatorio.
-"¡ Ah I i Por caridad, excelso San Pedro, baga
V. que á lo menos pueda verlos yo y consolarlos!
_uCon mucho gusto, amigo mío .. . :Mire, cálcese pronto estas sandalias, porque los caminos no
están nada buen,o¡s ... Bien ... Ahora camine en
del'echura. ¿ Ve Y. allá abajo, en el íonclo, á la
vuelta? Pues allí encontrará Y. una puerta de plata, llena: d-e -cruoos negras . . . á mano derecha ...
Llame y le abrirán. j Aclios! Conserrnrse tan sano
y tan guapo.

"Y anduve ... anduve! !Yaya un trajín! Carne
die gallina se me pone, sólo de pensarlo. Un -senderito lleno d,e cambronera.s, de carbunclos relucientes y de culebras que silbaban, me llevó hasta
la puerta de plata.
-"¡ Tan, tan, tan!
-"¿ Quién llama?-m-e djjo una voz ronca y
quejumbrosa.
-"E•l cura &lt;le Cucuñán.
-"¡Ah! . .. Pase V.
"Entré. Un ángel grande y hermoso, con alas
oscuras como la noche y un traje talar resplandeciPntc como el d'.ía, con un.a llave de diamante colgando del cinturón, escribía "era-era", en un gran
librote m..1.S gor&lt;lo que el ele San })edxo ...
-"Aca.he pronto, ¿ qué qui-e.re V. y qué pregunta?-diijo •el ángel.
.
-"Bello áugel ele Dios, quiero saber (s1 no peco tal vez de curioso), si tienen Vds. aquí á los cncuñanenses.
-"¿Los ..... ?
-"Los cucuñanensm,, las genles de Cucuñán ...
Que yo soy su párroco.
-"¡ Ah! El Abate .M artin, ¿ no es eso?
-"Para servirá Vmd., señor ú.ngel.

'rodos los años, por las Calendas, los poetas provenzales publican en Aviñim un regooija&lt;lo librito llf'no hasta los bordes de rnrsos hermooos y
de bonitos cuentos. Acábame de llegar el de este
año, ,y en él encuentro un adorable cuento en
verso, que voy á tratar de traduciros abreviándolo
un poco ... . Parisienses, preparad vuestras cañasta.s .. Esta vez s,e os va. á servir fina. fior de harina
provenzal.

lfll abate :Martín era cura ele .... Cucmián.
Bueno como el pan, franco como el oro, amaba
paternalmente á sus cucuña.nem:es. Cucuñáu hubiera sido para él el paraíso en la tierra., si los cncuñanenses le hubiesen dado un poco más de satisfa.cción. Pero ¡ ay!, la.s ar-añas tejían en su confesonario, y el hermo.:;o día de PaiSCua, las hostias
permanecían en el fondo de su sagrado copón.
El buen sacerdote tenía lacerado el corazón con
esto, y no cesaba de ped:r á Dios de continuo la
merced de no morin:e, antes de haber vuelto al
-"Decía V. que Cucuñán ...
redil su descarriad@ rebaíio.
"Y el ángel va y abre su gr.an libro, mojando
Pues bien, Yais ú ver como Dios le oyó.
el
dedo eu saliva para que las hojas corran meUn domingo, después del Ernngelio,, el señor
jor ....
Martln subió al púlpito, y dijo:
-"¿ Cucuñán ?-dice, exhalando un profundo
"Hermanos míos, creerlme si queréis: la otra
noche, ¡ míEero de mí, pecador!, me hallé á fas
puertas del paraíso.
"Llamé: ¡abrióme San P edro !
-¡ Caramba! ¿ Bs V., mi buen señor l!Iartín?rne dLjo.-¿ Qué buen viento le trae por acá?
.¿ En qué puedo &amp;ervirle?
-"Buan Aan Pedro, Y d. que tieno el gran
libro y las llaves. pudiera decirme (si no peco de
cuTioso en clem9sía.) ¿ cuántos cucuñanenses tienen
Vds. en el paraíso?
·
-"Ko puedo negarle nada, señor :Martín; siéntese, vamos á ver la cosa juntos.
"Y San Piedr-0 cogió ¡;u abultad~ libro, lo abrió
y se puso las antiparras.
- "Yeamo,s un poco : ¿ Cucuñún, decimos? Cu ...
Cu ... Cucuñán. ¡ Aquí está! ¡ Cucuñán! ... :Mi
bnen iseñor :Martín, toda la p:ígina está en blanco.
¡Ni un alma!. .~o hay aquí más cucuñan-enses que ;.
espinas en una pava.
-¡Cómo! ¿Xadie de Cuceñán aquí? ¿Nadie?
,·
¡No es vosible! Mire Vd . mejor ...
-"Kac1ie, san..to varón. Mire V. mismo, si piensa que me burlo.
"Yo ¡ por vida.! hería el suelo con los pies, ¿ jun

•

suspiro.--Señor Martín, en el purgatorio no tenemos á nadie de Cucmián.
-"¡Jesús, María. y José! ¡Nadie de Cucuñán
en el purgatorio! ¡ Santo Dios! Pues ¿ dónde están?
-'·¡ Eh, santo varóu ! E~ta.rún en el paraíso.
¿ Dónd~ di-antre&amp; quiere usted qu,e estén?
-"¡ Pero si vengo de -allí, del paraíso! ...
-'"'¿ Que vi1ene V. de allí? Bueno, ¿ y qué?
-"Bueno, ¿ y qué? ... ¡ Qué no está u allá ....
¡ Ah Sant• Madre de los ángeles!
-"¿ Qué quiere V., .señor cura? Si no están
en el paraíso ni" en el purgatorio, ¡ qué duda tiene! están en el. . . .
-"Santísima ,cruz! ¡Jeell's, h'.jo de David!
j Ay, ay, ay! ¿ Es posible? ... ¡ Habrá mentido el
gran San Pedro! ... ¡ Sin embargo, no he oído
cantar el gallo! ... ¡ Ay, pobres de nósotros ! ¿ Cómo he de ir •al paraí.s.o, si alli no están mis cucuñanenses?
-"Oiga, mi pobre señor Martín; puesto que
se empeña, cueste lo· que ,cueste, en estar bien
seguro &lt;le todo ello, y ver por sus propios ojos
lo que haya, tome V. esa senda y ande á. buen
paso, si sabe correr ... A la izquierda encontrará
un gran portal. Allí le darán razón de todo. ¡Váya~ con Dios!
uy el ángel cerró la puerta.

"Era un largo seud·ero,. empedrado todo él de
braMs rojas. rrambaleábame, como tS i hubiese bebido; á cada paso un tropiezo; iba chorreando
agua en ca.da pelo d-e mi cuerpo había. una gota
de sudor y jadeaba de sed . .. Pero, á fe mía, gracias á las sandalias que me preslb el buen Sau
Pedro, no me abra:saba lo,s pies.
"A:,í que hube d.ado muchísimos pasos renqueando, ví á la. mano izquierda una puerta .. .
nn, m1 p 1H'lón, un enorme portón, abierto de par
en par, como la puerta de un grau horno. ¡ Oh
hij c·s míos, qué espe&lt;.:táculol Allí no me preguntan
mi 11c,11ú:1e, ri.llí no ha.y registro. ror hor11:1ciJ~
y con puerta franca éntrase allá, hermanos mios,
Jo mismito que .entráis vosotros el domingo eu
la taberna.
"Sudaba yo la gota gorda, y sin embargo, estaba yerto, escalofriado. Poníanseme los pelos {le
punta. Olía á chamllsquina, á carne asada, algo
así como el olor que oo difunde por nuestro Cucunan cuando -el albéitar Eloy, quema. el casco
d_e un burro Yiejo al herrarlo. ~u aquel aire pestifero y caluroso me Quedaba sin aliento; oía un
clamor horrible, gemidos, aullidos y jul'amentos.
-"Ymn.os, tú! ¿Entras ó no entras?-me elijo
un demomo cornudo, pinchándome con su tenedor.
"-¿ Yo? Ko entro. Soy un amigo ele Dios.
-"Con qrne eres un amigo de Dios? .. .. ¡ Eh,
bribón de tiñoso! ¿ Qué vienes á hacer aqui? ....
-"Yengo. . . ¡ Ah, no me hables &lt;le eso, que
ya no J~nedo tenc.rme en pie! . . . Y engo. . . vengo de le¡os .. . á preguntarle á Y. lmmildemente ..

�Domingo 9 de Diciembne de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"Y eu medio de un espantoso torbellino

r

'

I

/

... si ... sí, por casualidad . . . . hay aquí. . . alguno .... alguno de Cucuñán. . .
,
-~'¡ Ah, fuego de Dios! rre haces el tonto, como
si no supieras que todo Cucuñán está aquí. Mira.
cuen·o feo, mira y verás cómo apañamos aquí á
tus famosos cucuñanenses ....

de

llamas YÍ:
"Al,larguirucho de Coq-Galine (todos lo habéis
conocido, hermanos míos); Coq-GalHle, aquel que
se embrraohaba tan á menudo, y con tanta frecuencia sacudía las pulgas á su pobre Clairon.
"Ví á Catarinet. .. aquella mendiga pequeüa ...
con su nariz al aire. . . que dormía sola en el
hórreo . . . ¿Os acordáis, tunantones? .. Pero, chito; he dicho lo bastante.
.
"Vi á Pascal Doigt-d.e-Poi.··t, que hacía su. aceite
con las olivas del S€ñor Julien.
"Ví á Baet, la espigadora, que al e&amp;pigar, para
atar más pronto su gavilla, robaba á puñados en
los montones de haces.
"Ví al ina.estro Grapasi, y_ue aceitaba tan bien
la rueda de su carretón.
"Y á Dauphine, que vendía tan cara. el agua
de ¡u pozo.
"Y al TortilJard, que cuando me encontraba
llevando al Santísjmo, seguía como si tal por su
camino, calada la gorra en la cabeza y con la
pipa en el morro, y orgulloso como Arta bán ....
cual si se hubiese topado con un perro.
"Y á Coulau con su Zette, y á Santiago, y á
Pedro y Antonio .... "

Conmovido y pálido de miedo, gimió el auditorio al ver en el infierno, abierto de par en par,
quién á 6ll padre y quién á su madre, éste á
su abuela, estotro a su hermana . . . ..
Ya comprenderéis, hermanos míos,-prosiguió
el buen abate Martín,~ya compr,enderéis que,
esto no puede continuar así. Tengo cura de alma.s, y quiero,¡ quiero! ,salvaros del abismo adonde
todos estáis en vías de rodar c11beza abajo. Maiiana
pongo manos á la obra, maña:i;ia mi5n~o, sin tarda~. ¡ Y no faltará quehac&lt;er! He aquí cómo voy

que to,lo ande bien, hay
ne h;cerlo todo con orden. Ire~11os en filas, co!o en Jonquiéres ~uando hay bmle._ .
. .
":i\Iña.na, lunes, confe53ré á. los neJOS y v1eJa.S.
Esto no es nada .
,
"E~ martes, á los chiquillos. Pronto acabarc,")Iiércoles, los mozos y las mozas. Esto podra.
ser largo.
.
" Ju eves los hombres. Cortaremos por lo _sano~
"Viern:s las mujeres. Diré: ¡ nada de oJnsmes!
"Sába&lt;l:o,' ¡ el molinero! . . .. Ko es mueho un
día sólo para él.. . •
"Y si el domingo hemos acaba.do, seremos muy

á arre•lármelas. Para

D icbo y hecho. Hubo eolada. de lejía.
Desde aquel memorable domu~go,, el _aroma de
las virtudes de Cucañán s-e respira a diez leguas
.en contorno.
y el buen pastor, Sr. Martín, dichos.o y lJeJJo
de regocijo, soñó l a otra noche que,. s~gmdo &lt;la
todo su rebaño, subía el clarí:irno canun~, d.e la
ciu&lt;lad de Dios, en resplandeciente proces1on, en
medio de los cirios encendidos, de una nube de
incien so que embalsamaba, y de los niños de coro
cantando el "Te Deum."
Y héte aquí la. historia del cura de CucuüáJJ,
tal como me ha nrnnda.do contárosla es-e gran tunarra de Roumanille, quien la sabía á su vez por
otro buen compañero.

fi¡fonso :Oaudef.

LA VIRGEN PINOPAÁ

Lo q ne es esa piedra mística
Que custodio há tantos aüos?
Pu,es sábelo, y marcha :-"El Rey
De Teozapotlán, el bravo

}Ionarca que, en ardua lucha,
Conquistó el suelo tehuano,
Cedió este reino á su hijo
Y le impuso, al coronarlo,

Como un deb€r imperioso,
11eturiera en sus estados
A Pinopaá, su hija,
De hermosura y fe dechado;
l i'ué un modelo de virtudes
]'inopaá, fué el encanto
De los pueblos que adora.mm
En ella un. divino oráculo,
~uya mirada era, siempre
Para toda pena un hálsamo
Y cuya palabra dulce,
}Iás que la. voz de los pájaros,
Hasta. los sordos oían
Como inimitable canto
Que despertaba en el alma
Sentilnientos sobrehumanos.
)[ás, por desgracia, la virgen,
Presa de hondo mal extraño,
Cuando á Jalapa. llegara.
Cayó de la muerte en brazos,
Para velar, desde eutonees,
Por F-U reino desde lo alto.
La dura y fata_! noti~ia
Circuló de labio en 'labio,
Con la rapidez ingente
De 103 sucesos ingratos ...
) 'zóse el sa,mbrío féretro
Y en torno de él se agruparon
Caciques, grandes señores,
Y el pueblo, henchidos de lla]ij.O,
l)ar.., preparar la triste
:Fo&amp;i de la virgen, cuando
En la presencia de todos
Y como por arte mágieo,,
Pinopaá transformóse
En esta esfera . ... s-agraclo
T esoro inmortal que todos
Humildes rc,erenciamos,
Pues por los diosés ha sido
Para el culto destinado!
Ay! infeliz del que, aleve,
Profane, con torpe mano,

EL MUNDO ILUSTRADO

}:,t, •reliquia]!

~Ialdito
Quien, con jntentos menguados,
Irrespetuoso dfrige
Sobre esta meseta el paso,
Sin rendir un homenaje
Ante este recuerdo santo
Pinopaá n 0s da amparo,
lrrítanse u;~tú el incrédulJ
~,- :il fohui.11,:rle sus rayos,
Lo con vierten en vil pol va
O en miserable gusano!. .. "
Y al terminar su leyenda
El incljo grave y anciano,
Ocultóse en pleno día
De la luz el rojo astro,
Se estremecieron los montes
Y~como si inmensos carros
Sobre los cielos rodaranA tronó la tierra ... ~u-ando
A -cien leguas de cllstancia,
Lanzado por ,el espacio,
Como una débil arista.
Se vió el pastor transportado,
Sin ,que le faltara ni una
Oveja de su rebai'ío,
Am1que, herido de hondas penas
Y de temores extraños,
Siempre miraba delante
Al iJJdio de pelo cano
Túnica c-€ñida :y blanca.,
Luenga barba y tosco báculo!

felices.
'
"Ya veis, hijos míos; cuando el !rigo e~tá rnaclluro, hay que segarlo; cuando el vmo esta _echado, hay_ que beberlo. Basta ya de ropa suCia; se
trata de lavarla, y de lavarla brn11.
A , ,,
" E sta €.S la grada que á todos os e1eseo. men.

LEYENDASOAXAQUEÑAS
Cantando rústicos sones
Bajo el cielo tehuano,
Iba un pastor errabundo
Conduciendo su rebaño;
Y al wbir á un montecillo
Cuya cmubre es verde llano
Y forma como una mesa,
Invisible desde abajo,
J\Iiró fspaciosa planicie
Reeién barrida; y andando,
Yió que en su centro a.poyadas
Y arias piedras, como en .cuadro,
Rodeaban otra piedra
Como una esfera. Las manos
Puso en ella y, al tonmrlaJ
Súbito, ipara su pasmo,
Se apareció, de improviso,
Como caído de lo a-lto,
1Jn indio de fuerte talla,
Luenga barba, y pelo cano,
Yestido con blanca túnica
Y aJ)oyado en tosco báculo;
x ·así le dijo en un tono
Mitad divino y humano:
_.:xo toques rmás esa esfera,
Pro;:dgue con tu rebaño,
¡ Oh pttstor, que no conoces
Ese símbolo sagrado l
Que si te parece piedra
Es 1)orqne eres un villano;
Déjala si no ambicionas
Que presto, para tu dafro,
Sobre tu frente fulmine
El cielo todos sus rayos!
Pero si lavar anhelas
La mancha de tu pecado,
Inclínate reverente
Ante ese símbolo santo.
¿ Ignoras lo que es la esfera?
¿No sabes, pastor, acaso,

Domingo 16 de Diciembre de 1900.

Salón donde se verificó el banquete.

}Yfiguel ]Jo/años Cacho.

•
BANQUETE EN HONOR

De los Señores Gobernadores de los Estados·
=•-&lt;&gt;
Como un eoo ele las -fiestas presidenciales, que
re:Jefiamos -en nuestro número anterior, tuvimos
el domingo ú1t.imo una animada reunión que or, Q'anizaron el Gobierno de Distrito y el Ayunta~iento d,e la capital, como una galantería hacia
los señores Gobernador,s de los Estados, que visitaron esta ciudad.
Consistió la fiesta en un espléndido banquete
que se verifico en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal. El edificio fné adornado con el
mayor arte y llamaba la ate-nción descle la fachada que s-e iluDllnó profusamente con una infinidad de focos incandescentes.

Adorno de la escnlcra principal.

El conjunto era h€rmosísimo, eompletándolo un
áhco d-e luces, que semeja,ba.n dos banderas cruzadas, llevanao .en el centro un órnlo de bom~
llas opacas que orlaba un buen retrato del señor
General D íaz.
El pasillo de entrada lucía magnífico decorado
floral y Iras el cancel de cr'stales que cierra el
YeJtíbulo, se colocó una pequeña plataforma cubierta die heno y -sembrada. de ramilletes, sobre
la cual se destacaba un busto del Primer }Iagistrado de la Nación, sirviéndole de dosel dos pabellones ;,ntrelazados.
Las escaleras estaban también profusameTlf.e
adornadas, pero lo más notable era el Salón Je
Cabildos qu,e, se convirtió en un extenso comedor.
Este salón, qne- de por sí representa una obra
de arte, no ostentaba otros adornos extraordinarios, que eshltua.s de broll{.:e, sosteniendo haces
de globos lumino~.os y guías florales que se prolongaban en ondas, clescendi€ndo del artesofü1do.

El oro del soberbio "plafond" brillaba al contacto de los rayos de los mil focos que tendían
un manto de luz en todos los ámbitos de la ~un1nn~a sala, perfumada con el aroma de la,s rosas:
En la cabecera, un magnífico retrato del G-~1wn:1l Dfaz sobre un "panneau" de raso blanüo,
ennrn,irnd-o por pequeños ovalillos de los co1orc:-:; !Ht•ional es, atrajo las miradas.
Dos tibores chinewo-s de irreprochable gu~fo~
se levantaban á sus lados, coronados de plantas
e.\,)ticas.
Ese era todo el adorno : sencil1o, pero en s.u
misma sencillez llevaba el sello clel arte y d,l refinamiento moderno.
El banquete. al que coJJ~urrierot1 el Gobern•dor
&lt;le Distrito, su Secretario, los miembros del Ayuntamiento y los Gobernadores, fué ofrecido en correcto brindis por loE:1 señores Landa y Escaudón
y Algara. y contestó á nombre de ]0s obsequiados,
el seüor Obregón González.
1

'l'rofeo colocado á la entrada,

�F.L ,[U;&gt;.7)O TLUS'l'R Ano

JJcnúgo JG de D'c'cmbro de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG oe Dioiembr" de 1900.

de €.Sta parte del monumento un estudio conci.:mzudo de parte de HlS autores.
En la ornamenlauió n del friso, re~altan C;lrátulas con los nomb1•2.s de los Estados Mexicano:;,
.alternados con bajo relieres representando trofeos
de arma5.
Las dos fac!ia&lt;las lateralti.51 son coronadas en 1a
J)art.e ('entra\ por cu·atro e~tátuas, Significando la
Ley, La Ju,füia, la Unión y la Lil,ertad.

En el centr1f ele e~te mi~mo cuerpo del edificio,
.úbrese imponente y de proporciones verdaderamente co1T( t·tas, el Arco &lt;le Triunfo, con el Es1

&lt;olL[\o de la Hepública, colocado entre ramos de
laurel y pa,Jnrn.::, ligados por un largo lazo con la
inseripeión "Triunfo ·de la Lndepenclenc:a."
Hstátuas, hm;tos &lt;le próc-eres mex~canos, lemas,

guirnalda.:.

_y

otrcs moti\·0-3 de ornamentación, com-

pletan esta pmte de la obra. Se asciende á la se-

gunda platafornrn por medio de grandes y artístieas escalera~ de 3 metro:3 de ancho, colocadas en
el interior de las dos partes laterales del primer

cuerpo del monunwnto. completando el grandioso
conjunto arquitertónico, estátuas y bmtos de todoa l?s de1nI1s pen~onajes que h1n figurado en aquellas epoeas.

Del centro de esta plataforma se eleva el es-

belto monumento &lt;le forma piramidal, y ele estilo dórico con rem'nisccncias de francés, simbolizando la Hi~toria de la lndepenchrncia, cle.sarrollada por &lt;:uatro grandes grupos de 3 esLítuas cada
uno. signif.c111Clo la Conquista, la Independencia,
Jn Heforma y la Paz, figurados por los prin cipales
patriota.~ de ei:=ta época como: Allen&lt;le, ).forelos,
.Bravo, )fotamoros, Guerrero, etc.
, \,rJad.:&gt;ta men te grandiow y b-ien colocado es el
grupo principal, que imponente se destaca al pie
del pede •tal clel monumento; grupo que despierta en ctl'llqui~r cor1zón mex'.cano, recuerdo:; gratos y ú la par patrióticos. X o ,se necesita ser histor;ador, para reconocer en las dos estátuas de los
lado.,, al :lli1rtir Hidalgo, )' al Benemérit.o de la

del otro, faltaba, para completar la obra del Renacimiento una nufYa estrella que hiciera de :Mé~

x:co un pu~blo digno de su libertacl,-he aquí que
el año de 1876 .se abrió para México un nuevo horizonte de Proo-1
\~so' Luz• .l' Ju~ticia, [)Or med~o de
o

la Paz que el país e,bi dis[J'Utando desde entonce~, y .::e rn si mboliz1tcla por una majestuo&amp;a figura qu e fl.urge entre HiUalgo y Juárez, con la glo-

riosa bandera. desplegada, embl ema del honor nacional.
Mediante una e,cal , ra ó elevador

construído

en el int erior, podrá llegar el público á admirar,
de2de la altura &lt;lel gracioso cap:tel que corona el
monumento, El hermoso panorama del: Valle de
México.

Para inmortalizar á los _grandes hombres de la
Patria, J u:1rez, el primero lanzando el grito de--la
República,
remata el monumento con una sebellncl ependeneia ·que surgió en la notable Junta ele
.
ta
y significabva estatua:
Querétaro, y el s:egundo dictando Leyes y ReforLa Apoteosis de la Independencia Uexicana.
mas, y redrnz,m&lt;lo la l1wasión, simbolizada por
una corona y cJt ro que tioene á sus pi-es 1 proclaman- En ,·isla de tan bella v atrevida creación de los
do al mundo entero, con un ademán muy signi- artista,; Díaz .r Durini, 110 dudamos que el Supreficativo, los dere chos de un pueblo libre é inde- mo Gobierno tomará en consideración este proyecto, y que en un día no mll'y lejano, lo \'€remos
pendiente.
Después del sacrifieio del uno v de los méritos er'.gido majestuorn en la calzada de, la Reforma.
0

t

_J
Exmo. Sr, Airnearo Sato, Ministro del Japón.

EL ~UEYO MIXISTRO DEL JAPÓN.

=

Entre- los acontecimientos culminantes de la
semana que at'ab,1 de pasar, debe~10_.s mencionar
la rece¡;e;ón rn:ernne del nu~vo U1111stro d:"1 Japón, n:rific:ada el jueres último en el Salon ele
J:mbajadores.

La niña: Nobú Sato.

"Permiticlme que m.e rnlga 'll e ,esta oca&lt;'ún,
para decir urua palabra de admiración por el progreso asombroso que .México ha rdalizadlo bajo
la larga é ilustrada. administr2.c:ón de Yue..:tra
Mxcelencia, progreso que de -algú11 modo corresponden ol del Japón, bajo el reinado próspero

lo que han ,ido hasta hoy.
"Al pre~entar á Yu estfa Excelencia mis creclen&lt;;ialet1 y la carta de retiro de mi predecesor,

m-entado e'-te per.:onal con multitud de peroona.:;
&lt;JUC a~i"tieron al imponente acto.
A las doce en punto del día, penetró al salón
-el nueYo diplomátieo, Exmo. seño~ Aimearo ~ato,
á quien acompaña.ban su Secretario y los senores.
Gol&gt;crnaclor de Palal!io é Introductor de Embajadores.
. .
El ~ñor Sato, que no C)noce nu€stro 1d10ma,
·r.'.! ,t; xpresó en inglés. manifestando que le caü:.
~,ba gran pileer poJer informar al Jefo de_l GoProyecto de loa Sns. Ingenieros Capitán Porfir io Dlaz y Dttriui.

1

ARCO DE TRIUNFO MONUMENTAL.

=

!Los, señores Díaz y Durini concibieron la Íeliz
id~a de concretar la historia de :\léxico en un ar. ce( monumental, cuyo proyecto se publica en este
rn}merO" y está destinado á figurar en el mundo, com~ ·úntt:o en su género, porque si bien es cierto
qu,,. __exüteu .arcos de triunfo, lo .)Jlismo...q\le_b_ei:.:
m650s monumentos históricos, también es cierto

que hasta hoy no se conoce una oora que, por sí
sola, reuna los do~.
En este trabajo no omitieron B.;;fuerzo alguno pa-

severa y apro~:acla, á la cual se da aecew por cómoda.2l gradc_r1~-. muy bien distribuida.:; y circundada por arb.stico6 aütepechos combinados con pe-

ra poder presentar al Supremo Gobierno un proyeoto que, a.&lt;lemi:Í.3 de rEcordur á los mexican05 los
brillantes y heróicos hecho~ .de sus antepa.Mdo3,
vieran
fielmente
I"ttproducidos
el actual l'roa-reso
0
G d
d l
·
y ,,ran eza e p~is. .
.
.
Esta. obra, ele d1mens101~és verda.d~rarnente colo-

destale.s sobra~~ cu-ale.s figuran 16 estatu-as representa~do ale~oricamente laa Artt•"', Cienc~as, 1ndustna, Agncultura.
Sobre esta. plata[or,n"
¡evan ta m•¡es
· t
·
.. se
uosamente el cuerpo que constituye el Arco de Triunfo, estilo dórico en su arte inferi
,
· :

.fillles, descau.sa..so.bre una ale~ de 188:¡'._me.tros.mlll~- en_1a_ = .pe.rio,:. Un h p
·nte or, } corrnt.o
drados, y se éonlpone de una platafún:la eápa.ciosa --slis'árqú~ríils fórmdn&lt;l'o
:~uaoeso'
:.1
~:~1a"1ffiJ.)IO
hcon
,
::i:pac1wa
a.ce
5 ena,

Uierno ~Iexirano, aue el Emperador ele! Japon, su
Aua-usto Soberano, con la mira de mantener y
-pro~10nr la~ relacione-: ch am_istacl tan feli~men!e
,cxi.;tente-s entre los clo::= parnes, se ha dtgnaoo
nonlürl'tfle ~fini!litro Residente en México, en lu·gar del señor irurota: que s.e• _reti:ó.
•
Agregó que al a~um1r las obligac1ones de s~1 alto enearrro, puede at==e&lt;!urar que no perc~onam ~8·
fuerzo alguno para. desempeñ:arlas ,s.atJ!lbctoriamente, híl~t-a donde su c1paciclacl le aleance, en
h:,en ele Jo-. clos paí~es, para lo cual espera confi.aclamente contar ron el apoyo de nuestro gobierno .
Al terminar tuvo el señor Sato el siguiente
r,e ríoclo, que t ranscribimo"s integro:

Cuando se

ha comenzado bien S.t· tiene recorrida la mitad
del camino. y ,a.sí es que confío en que las relac:ones entre los dos paí:Se::. no puedan menos de
Eer más e~tre.c-has y m.'is rntimas en lo futuro, de

eión los Se('J'e!arios de Estado, los Jefes y ofic.aJcs del J,)jérc'to y los empleados públicos, '::_U,-

-7-._ •

de Su Majestad el Emperador actual; s'endo una

circunstanl!ia ieliz y significativa el que hace once •alios, clos de l aE, naciones más procrresi.stas -Üe
la. época, celebraban ontre sí un tratado de amistad y comercio, sobre la base de justicia é igua1&lt;1ad, .á fin de marchar una á la par de la otra,
al bnllante porvenir que les ~gnarda.

.

Obetleciéndo~e ú las fórmulas que previene la
-etiqueta diplomáhea, fueron dtado~ con antiei~a-

~:-,, .!...

Señora Yuki de Sato.

tfngo la honna de ,expresarle los cordia}e;:. ae~os
de mi Augusto Soberano, por la salud r felicidad de Yuestra Excelencia, aRÍ como por ·1a prosperidad del pueblo mexicano."
El señor General Díaz contestó manifeRtando
la r1ltisfacción qu€ le proporl!ionaba escuchar los
ami;:_torns v encomiást'.cos conceptos que acababa
de e~lll:har, habló en los mejores términos acerca. del no~able progres:-o alcanzado por el Japón,
que ha ;abierto ele par en par las puertas á la civiliz!ción occid ental y ofreció que el Gobi erno
;lfex1cano apoyaría cuantas g~.itiones se hicieran
para estrechar la21 relaciones existentes entre -los
do:; pah:e:-:.
·
P,ara concluir, SEñor :Ministro,-clijo el señor
Gen eral Díaz, 05 suplico trasmitáis á Vue:;tro
Soberano, loa voto:; que hago por su salud y felicidad, así como por la pro~-peridad siempre creciente del Imperio del J~pón .

En e.:.ta página tenemos c.l honor cl,e presen11\mo. Sr. D. R6mulo Bdnncourt, nuevo Obispo
de Tabasco.

tar á nuestros lectores los retratos del señor Mi' .
nistro y los miembros de su familia, que lo

acompañan en :México.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Dominao 16 de Diaiemboe de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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raisaje de iuvierno,

DE RIME E RITMI.
En el kiosko verdinegro del palacio d~ los lores
la marquesa Federica sufre intenso maJ &lt;le amores;
"Noble duque, no me olvides ... . tu marquesa angelical
que te aguarda pensativa, que te agu!.rda soñadora,
¿no te brinda sus eneanto, á la sombra protectora

1.--Vista de una caJllejue:la en Pachu::a.
2.-l1'ot. t-0mada en un plantío de caifé de Cór&lt;!&lt;1ba.
8.-Ruinas del e-cmvento que .existe en"El Desierto."
4.-Tl:n::•c-ala, tonen en• un. rto.
5.-El temp1o de Choluila, Puebla.
G.--Icuinai de Jos baños de Jos Riey.es de T{'ZCOLZingo,
7.-Puente en el "ObiqUllrn.ite."

del gran kiosko verdinegro del palacio señorial?
Por qué tardas, dulce amigo? ¡ Ya en cendales de albo lino
ocultó la luna el rostTo reluciente y marfilinol
¿Por qué tardas, duque amado? ¿No~ espera en el jardín
la más bella de las damas, la más rica de la corte,
la qu&lt;l luce cetro y martas, la que ostenta regio porte
y asemeja en los sa'raos el mns blondo serafín?
No te olvides, duque noble, qne las cuitas de tu bella

son las cuitas torcedoras de la tímida donoella
que nadando en la opulencia sólo sufre mal de amor.
ApresW'a, duque, el paso, haz volar á tu carroza,
haz que corra, llegu" pronto ..... tu cuitada ya solloza,
en el rico y confortable verdinegro cenador/'
Mas el duque nó llegaba .... Si1" encajes de albo lino
asomó la luna •l rostro reluciente y marfil in o . . .
Sólo el astro de la noche sus angustias pr,seució !
Y en el kiosko verdinegro del palacio de los lores
Ia. marquesa Federica traiciona@ en sus a.mores
una lágrima de fuego por el duque derramó!

�EL MUNDO ILUSTR ..1.DO

Domingo 9 ,de Diciembre de · 1900.
Domingo 16 de Diciembre t!e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL PRESIDENTE KROGER EN PARÍS.
&lt;;;&gt;O&lt;:&gt;

Pabellón de A.Jemania.

Alemania en la Exposición.
Entre los visitantes extranjeros de la Expooición, domina el elemento alemán. Yan á París,
tri unía dores.
Los Diarios repiten, desde el 15 ele Abril,
que la exposición de Alemania sobrepaFa á l~:; de
todos los otros. países, y van á convencerse y a gozairse en su triunfo.
Jncoñtcstab.lemente, .en tdecto, la 1expá:ción
alemana repartida en todos los grupos, excepto
en el de' las colonias, se irupone á la atiención pública por todas partes. Y no ,E.IS que haya sido más
favorecida. que las otras naciones, en cua1Jto al
punto de 1cc1l. Otros países hay que ocupan una
superficie equivalente, con produc~os y muestras
muy interesantes. P.ero donde qmera que se ha
ca,!ocado á los alemanes, han desplegado una energía extra01·dinaria á superarse á sí mismos en la-

cierto ·1nodo, á fin &lt;le que caiga exclus:vamente sobre las telas adheridas á los muros.
Estas t.elas, enceriradas en cuadros de oro bruñido, de plata, ele madera natural, rEistán espaciados
en dos rangos horizontales, dejando aparecer entre
ellos y sobre ellos un fondo de oro viejo. Ciento
r-incuenta pinturas solamentei y sesenta y cinco
grabados y litograha,dos, re.pre~entan el a:-te de las
escuelas y el arte independiente.

b01·.
La potlencia industrial y la p,ospericlad ele este
pueblo, se afirman y despliegan con una Yoluntad
jntensa. Ni un solo rincón ha. sido abandonado al
capricho de un expositor particular. Allí no hay
sino un expositor : la Alemania, l\Hquinas_, objetos,
_productos, todo está bien e,tiqueteado, llernndo el
nombra del fabricante; pero no se 1.1iene allí la impresión Je competencia que en obros pAbellones.
Nada. pm1ece a:=,:pirar á eclipsar á FU vecino, y ~]
úni co triunfo buscado parece ser el de la colectividad.
La vanidad de los Yisitantes alemanes tierue de
qué satisfacerse en todas las partees de la Exposición: la flecha de su pabellón de la calle de las
Naciones, /1':6 la más alta; sus dinamos son los más
poderosos; su faro tiene el proyecto•r luminoso más
fuerte; su restaurant es uno ele los más caro::.
En el gran palacio ele las Bellas Artes desde que
se- penetra en las ga:OOrías afectadas al arte alem ín,
es necesario, deatle luego, cerrar ]os ojos, para desacmifumbrarse á la ]uz natural clel clía.. Al derredor del visitantre, se elevan pilmres macisos de marmol negro, veteado de blanco; los tapices de las
mura1las son de colores pasados; velos tupidos
tamizan la luz, ó mejor dicho, Ja detienen en el
centro die la sala, y no la dejan penetrar sino de

En la calle ,Tu,, las Naciones, el pabellón del Imperio Alemán se hiergue entre- los de la Noruega
y la España.. Es, dice et catálogo oficial, del estilo del principio del Henacinürnto alemán. Se puede liga.r este edificio á una época. arquitectural:
no es menos original y nuevo. No reproduce el p1sado, sino que lo e·voca.
En el interior un "hall'' de mármol rJjo sirve
de caja á una doble escalera. A la entrada hace
frente un bu;;to del Emperador, cubierto de un
casco. Las rampas ele la escalera y de la gale-ría,
esb.llt decorad::is con. fi.1:uras de madera esculpida.
La planta h;1Ja está consagrada á una de l-as potencias ele Alemania : el Libro. Otra sal-a está .resE•rvada á la fotogra fia.
rrodo el pabellón t:iene un caráctei graudioso
y elegante que le distingue aún de 103 más suntuosos, perteneci-e•ntes á otras naciones.
El primer piso está dividido singuhrment~: de
un l~clo, un mu::eo social; del otro, salones llenos
ele pmturas fratc::!sas de estilo 18, que hllcen,
en el pabellón Alemán, la, "lección de amor dz
"·atteau," el "molinete," la "bailarina," "Canrnrgo" y otms varias, una excepción en la uniformicfacl del arte alemán que se exhibe eu esta galerfo.

Mme Eloff, lHie. Guttman y los biznietos de Krüt:er.

En su oportunidad hemos da.do noticia del arribo del l'resident, de la República Sud-Africana
á la c.1pita1 de .F'rancia.
La re&lt;'epciln que allí se le ha hecho, sin que
tenga ningún carácter oficial, ha sido, sin embargo,
de lo más notable por las muestras de simpatía
que ha prodigado el libérrimo pueblo francés al
derrotado ~a udillo defensor de los intereses de su
1&gt;atria.
¿ Y rnto, dirán uste&lt;les, afectará de algún motlo la políti&lt;.:a entre .Francia é lnglaterra, que ya
muchos suponen tira.nte, no obstante Ja correota
rnrnta ele .nts relaciones que exi.sten entre ID5 dos
paíse8J? ...
He afJUÍ lo que á -e-stc respecto dice uno de los
más 0arad&lt;'rizac.lo:-, periódicos parisienses.
'· Las 111,rnife:-::t¡1&lt;..&lt;ones organizadas en honor del
i&gt;re-~1drcn~e t\.rugt!r, mantienen altamente preocupada la aLnción púhlic·a, aunqu-c no ,es de pen~ur.:::e s:-qu11.:ra que ta)e_..; manifestaciones, pue&lt;lan
~er Ue c)11:::e::u-:::ni:in:-i p;1rn nuestras relaciones futura:; ton un:1 nación vc-cina y y amiga; la .t-'nmcia -es bt1.stante grnncle para mosttar sus simpatías
tal como las siente, t'.Jbrc todo, cuando ne se le
puede a,cusar de proteger terceros intereses -á expen~'ils de un-a nacitln vcc:na y aniga.
"La acogida que ha tenido en Francia el Presidente de In República Sud-Africana, la tendrá
en todas partes por do11d-e v-aya:'
"Sea en J talia, -en ArJemania ó -en cualquier
parte, la politica no r: _,á imp,dir que lae multitude::, manifiesten muy alto ~n respetuosa admirnción para los vencidos en (?s,te dllelo d-esiguaJ,
que :-e ha prolongado más de un año, oon menosprecio ele toda:; las leyes, divinas v humanas."
El perióclieo del cual traducimos los anteriores cünceptos, termina diciendo que sería -de desear:--e &lt;Jue tod,1~ esas manifestaciones tuvieran un eco
~n Inglaterra, para que esta nación, aun sacrHicando ::;u orgullo y sus interese5, pusiera fin á esta
&lt;.:entienda.
Con moti ro del viaje de Kruger, d'amos á conoc·er ú nuc:;;tros lectores los r€t.rnt0s de la fami lia del admirado Presidente: sus nietas señoras
J-:Ioff y U-uttman }' !-lUS pequeños biznie~s.
Tamblén public;1mos los -retratos de los val!entes guerrillnos bóeros, Lui.s Botha y Chrü;..
1¡¡rn Dcwet, que .~on los que mantienen ,la focha.

,

EL MONUMENTO DE NEUFCHATEU.

Monumento de Neufchateu

. La ciudad de Xeufc'.1ateu (Vosgos) acaba de
inaugurar un monumento erio-ido á la memoria
·de los .hijos el.e aquel deparL.'l~ento, muertos por
la p;~tna en diferentes campañas.
Dwho. monumento e&amp;uí fo,rmlldo por una cstat~m mul1ehre, alegórica, d,e una -actitud herióca.
] :.Eita figura de .mujer, cuvo busto dernubre el mo.
vimiento por el cual pai·ece desenrninar una e:::])ada, es obra d-e i\I. Bo\'·eris, estatuario. Se levanta sobr~ un zóc..:alo de granito de rosa, obra
de ~L E11nque Jacquemard, arquitecto de la ciudwcl de i'íeufchateau.
. _El comité qlrn tomó la iniciati,,a para la c-rea1.;1on de -es~ mo,numento. y que reunió los fon~los necesarios, -fué -presidido por un personaje
11nporhrnte ele aquél departamen~o.

•

1

•
Luis Botha.

Christian de Wet,

�EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 25, Diciembre 16</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Autos</name>
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        <name>El cura de Cucuñán</name>
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        <name>Gobernadores</name>
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        <name>La virgen de Pinopaá</name>
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        <name>Leandro Fernández</name>
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        <name>Ministro de Fomento</name>
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        <name>Ministro de Japón</name>
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                    <text>EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

�RT, MTTNTJ()

n ,ITT'l'R Ann

Domingo 23 de Dicic,nhre de 19Q0.

RT, MTTNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Diciembre da 1900.

'

¡HA HECHO BIEN!
I

-¡Juraría que me habían llMnado á dar lecpáginas á un cuaderno que tenía en un atril. Estábamos en el gabinetillo de un empleado laboción !
El ruido d€ los aplausos fu~ apagándose en el rioso. El ún'co mueble de luje&gt; era el piano que,
Arrieta ,J.e preglll.lJ tó en un examen :
salón, al mismo tiempo que se perdió en el te- según supe luego, había coatado seis mil reales.
-¿ Cuá11 es el signo musical más fá-0il?
clado el último eco de UJla si ufo nía de Wagner AJgunas sillas, tres cromos, una guitarra enfunY la n:ña, sin pensarlo :
admirab:l,emente interpretada. La marquesa se
dada, y allá lejos un,i cama, cuya colcha brillaba
-¡ El silen-cio!
, .
acercó á la joven, la besó con vanidad, la presen- por la blancura, en eJ fondo obscuro de la alcoEstas salidas, masadas oon 1agnmas, no me gustó ·c omo una bandera victoriosa á todos los cou- ba. i Ah! Olvidaba un d~talle. En fa salita á la tan á mí-decía el señor Pedro, que hablaba como
tertu-Jios. Como artista, un enc-anto; como mujer~ izquierda del' i_riano, eegún se entra en el g¿bine- un liUro.-Los niño,s viejos que razona!Il cuando
una rubia de ojos negros, por IC&gt;S qu&lt;&gt; &gt;'€ asomaba
te, est_ab~ un señor, ni joven ni viejo, frente á hab1an sueleru morir prematuramente. No pcr1;curna inteligencia fuerte. Con razón decía la mar- una b1 bhote-ca &lt;le modernos libros, franc~íi~ en necen ~J Surtido or:dinario. La naturaleza los exsu mayoría, enseñando, por eima de unos lentes
hibe como tnC.hs süJ3 eralas; pero los exhibe en
que le cabalgaban en la pwnta de la nariz, unos un banquillo y Im, a:arrota con la eserófula.
OJOS socarrones y alegres, &lt;londie se leía -sin emSe eno-añaba, afortuna,damente, en eualllto á
bargo, la fatiga del trabajo diario.
~\Iaría. Fué creciendo, redondeándose, criando
La chiquilla se volvía lo-ca, tocando euanto sa- sangre, con la pobreza de los ,p latazos de sopas,
bía: estll'dios clásicos, música aJemana., mú8i-ca die] ce&gt;cido, y principalmente d, las frutas que
ita•li?n~, cosas viejas y cosas moderna.s, t.odo can 11egala Dio• á ,100 pajarillos del campo. Y ahí
sentimiento e~quisito, ry con la ejecución pasmosa la tien= ustedes: una gran pianista y .. .. una
&lt;le sus manecillas que rodaban por -el piano corno gran mujer; '.I_)&lt;)lrque con.io guapa, es guapa.
dos ratas blancas. De vez en ,cuiando me. miTaba,
un poco roja, ,p ero -:si n intim..i&lt;l-mrse-, y á. veces
III
volvrn la cabeza para mirar al señor y preo-untar0
le rápidam€nte:
'
Maria, que estaba enredando en el piano, se
volvió it la marquesa y le dijo :
-¿ Qué estudio toco ahora? ¿ El largo?
-Siempre lo mismo. ¿ Qué apC&gt;Stamos que esY Eii equivocaba i'ºr casualidad UJ1a nota decía toda trémula: ·
'
tá usted hablando de mi pleito?
-¡ Estoy perdida! . . .. .
-Sí, bija; por qU;é no? Estos eeñorea querían
conocerte, y .....
-¿ Có:110 te: llaii:a.s, mon ina ?-le pregunté.
-Y todos me conocían, aunque usted no hu-Mana Lu:sa R1vera, para eervjr á Dios y á
usted.
biera tenido la bon dad de presentarme. Yo por lo
Fué desde entonces mi amiguita, y visitando menos recuerdo muchas de esas caras. ¡ Las be
la ca$a, supe má9 tarde, por el rumor ele la ve- visto en el tranvía '.
-¿ En el tranvía?
cindad, la bencficen-cia del s-e.ñor Pedro, que así
-]fo
el tra.nvfa, sí, coo,n,do yo pedía limQBna
se llmrnaba aqael hombre prob&lt;&gt; y laborioso, parco
con
Nieves.
Nos accrcá.bamoo á los ooches y pede pal~b:ras, siempre con los lentes en la punta de
la nanz, la cual se alargaba automáticamente eo- díamos á los que bajaban y subían. El señor Pemo si oliera cl trabajo. El ft1é quien sacó del arro- dro me daba CaE:i siiemprc- cinoo céntimos. Un
yo á María para darle de comer u11 plataoo de día me djó más, dos perros grandes : ry otro día
sopas, _un cocido y frutas de postre. El primer día fué una ba.rbariclad : ¡ me e&lt;:hó dos rmlitoo! Quino qms@ Ia ;rü])..a probar un bocado de carne. zá le inspiraba mayor compasión que Nieves, por¿ Por qué?
q ne era más pequeña de edad y Ge -0uerpo, porque
trabajaba más colgada del trwvía, y el estribo
-Porque la guardo para mi madre. Pero la
del
coche de tanto rozarme con él me había hemujer del señor Pedro le dijo :·
cho
en una pierna una herida que no se me ce-Come, hija, come lo que quieras sin miedo.
qu,sa que aquella muchacha era rma maravilla
n?ba nunca . Una tarde de un día muy crudo, me
Tu madre comerá también.
de quinoe años.
Y en un panecillo abierto le pu130 una chuleta d1Jo el señor Don Pedro, cogiéndome de una mano:
-¡ Qué estrella! ¡ Oh, superie&gt;r! ¡ Superior!
¿ Quiéres eomer en ca.sa? Y me fuí con él, porpara
lLEl\'arla á su ca.sa.
Y acercándose á la marquesa:
que no recordaba la última yez que había comi-La felicitam•C&gt;S á usted, Irene.
La niña -eoonió como si no hubiera comido nun- do ....
¡Ah, no! No era á eBa á quien eorrespo1_1dfan ca, atracándooo preferentemente de frutas.
-¿Y Nieves?
tales ]elicitaciones, y las rechazaba sinceramente.
-Hasta hoy-dijo-las ce&gt;mía por fuera; hoy
-¡ Oh! Kieves Escandón tuvo menos suerte
las como por d10ntro.
que yo y siguió pidiendo. La ví v-ariaa veces cuan. No hubo disensión. I ndicada la idea fué acoII
do iba al Conservatorio, y varias veces la. dí un
gida por unanimidad.
'
perro chico del señor Pedro. Después 'pasó mucho
-¿ P~r qué no hemos -de tener aquí esta nifia?
-Todos ustedes saben la historia de esta chipregunto rm día el obrero.
ca. La conocí hace eiN-co años.
Y la mujer y los niños responldieron inmediaDe regreso de mm excur,sión que hice á mi casa de Cuba, enferma de cuerpo y nostá.lr,.lc1 de mente:
espíritu, vine á Madrid ,d,esde Coruña, en ;1 tren-Pues, sí, ti-enes razón. ¿Por qué no hemos
carreta que llega &lt;le :noche. Venía de oír cosas y de tener~a? Así como así, donde comen cuatro
ver escenas un pC&gt;CO fuertes. Un asalte&gt; de bando- comen cinco.
le~ á mi casa de campo; una p€n&amp;pectiva de un .. Tenía .entQnces cuatro años y cantaba como un
asesinato al revolver d,e un ,camino · una lucha Jilguero.
Otro día dijo el señor Pedro :
de ciroo romano entre un toro y un ~lvaje que li
sacó tiras de pelleje&gt;, le saltó le&gt;s ,dos ojos y Je
-1\Iuj,er, esta niña, ,canfondo es una maravilla.
arrancó la lengua 0111sangrentada; y la vencranza ¿ Por que no hemos de enseñarla n1ú!f:oa.?
de uu marido ultrajado, que h•b:cndo encontrado
. Y Jlamaron profesor, y eoonpraron á plazos un
muerta .de cinco días, a] roo-resar
del larero
via¡· e' p1-ano~ pagxn1do los prim@ros vencimientos con los
:::,
:::,
á la muJe; culpab]e, bajó de noche á la sepultura, ahorr1llo:s que tenían en el monte.
1
desenterro el cadav-er, y, mientras arcHan las col1odo. muy .seneillo como ustedes ven. ¡ Sólo
ronas á que puso fuego para alumbrar su ven~ que .á mngnno de norotros se le ha ocurrido hagamza, le arrancó el pelo y le hundió un pmial en cer "Otro tanto!. . ..
el corazón rpodrido ....
En ~l C~:mserva~rio hizo milagros. Salía á priAl volver á Madrid, que es un cemen,terio de mer p1en110 por ano. Estuvo malita en vísperas
vivos, donde no pasa nada, me asomé en .seguida de coneuroo, y presintiendo que no podría entrar
al balcón de esta casa porque tenía hambre de su- en examen, se pn!So á morir. Allá fué corriendo
merg~e en u:raa noche tranquil-a, y oí, rasgane.~. maestro Arrieta y consiguió calmarla, ofredo el silencio de1 Barrio, ltt misma sinfonía que
c1e~dole que &amp;e presentaría. á ooncurro extraordi han oíd&lt;&gt; ustedes. Me encantaba aquel eco perdido
nar10, ?Orno -a.fil sucedió, y que escribiría. "para
en la g;ran música; lo perseguí escalera arriba,
ella sohta'~ una lección! ~n la que tuvo otro prisubí ~a,la el piso último, llamé, ry me&gt;mento,
mer prermo: ,Al prmc1p10 se tirnió mucho por
despues estaba ,1l [ado ,le esta chica, que era
su salud. V1v1a sobresaltada, y con frecuencia se
entonaes 1ma ra:Posilla de diez años, pasándole las despertaba ile ne&gt;che, dici€ndo:

tiempo sin que yo la viera. :\Ie dijeron
que había muerto. P01· entone-es siempre que salia á la calle, cualquiera que
fuese, no Yeía nada, porque sin querer
€e me marchaban loo ojos al cementerio, y ~uego, en casa, al meterme á
1a cama, lloraba atrozmente, tapándome las lágrimas con ;;;as sAb·auas. Pero
KieYes no había muerto.
Le pasó algo peor. Entró á Sen-ir á
una señora que la, molía á golpes, y la
ca.sti1ga.ba si -co1netía alguna. ligereza,
obligándola 'en invi€rno, á pa-:ar la noche en el halcón . y en verano á estar en
el patio. con la· cabez:1 drncubierta,
cuando el sol era más fuerte. ¡Oh! j La.
pobre Xieves! Se ha e.:.capado lejoE, muy
lejos, -::egún me han cliesho ayer. La
verda cl e:; que, por lo nrncho que ha
rnfrido, merecía haber ido derechita al
c:ielo.

{

IV
Aquellas ternuras eran en casa de la
rnarque:,;a, una eosa rara, algo así como
un nuevo género de sport. Hubo
un in"-tante ele recogimiento triste, de'3pués de hablar María, corno si se hub'ese vi-to pasar por el lujoso salón la
almita de la desarrapada, )lwves, y nadie se atrevía á romper el silencio, corno
si todos &amp;e reconoci,eran culpables
de haber puesto las mane&gt;s en aquel destine&gt; ingrato.
Pero la tertulia poco á pace&gt; recobraba su serenidad y su alegría. Cruzábanse frases lisonjeras, voces reto7,0nas, amores. comprim idos, y el
rnaripos-eo &lt;l-e los aban.icos sacó ele entre los cor-

EL NUEVO GOBERNADOR
D liL

DISTRITO FEDERAL.
En la sem:ana. anterior fué nombrado Gobernador del Distrito Federal, el señor D. Ramón
Corral, cuyo :retrato figura en la primera plana de
este número.
]&lt;)[ sei10r Corral que ha sido ge&gt;bernadc; del
Estado de Sonora. y acaba de regresa.r de un viaje á Eur,;pa, es de tma edad en la que puede desarrollar todas sus acti1vida.des y energías, y la
sociedad mexica,na mucho espera Je sus aptitudes.
Estaa, por otra :parte, las tiene bien demostradas el .señor Corral, como period.IBta. y en los
distintos puestos públicos que ha desempeñado.
Fné diputado á. la Legislatura de Sonora y Secretarie&gt; de Ge&gt;bierno en la misma entidad federativa; se le comisionó para. que en unión del señor Magistraido, Lic. D. Edu-ardo Castañeda, es-

\

piños, que estallaban de risa, nuern.s oleadas de
olor á carne joven, regalada y trimifadora.
La llegada ines¡vrada del marquesita de 1fataporquera. bautizad&lt;&gt; allí ~on el mote de "el
repórter" porque era un 3aco de not1c1as frescas y de sensación, at rajo la. curiosidad de todos.

tudiara ~l Código Penal del Distrito Federal y lo
adopt:ara á la Legislación de Sono:a.
Por útirrno, fué electo Gobernador del repetido
Estado y de sus gestiones administrativas se conservan los mejores recuerdos, muy es-pecialm-ente
por la eficacia con que &lt;:ecundó constantemente
las medidas adoptadas por el Ejecutivo de la
Unión para pacifiear de una manera definitiva las
tríbus rebeldes que habitan en 1as márgenes de
los ríos Yaqui y 1[ayo.
Tambiéri, durante su a·dministracióu se llevaron á cabo mejoras ma.te.ri-ales de importancia.
El ramo de Instrucción Pública, mereció su partioular atención, y en la actualidad la Capital y
;principales poblaciones de Sonora, cuentan con
panteles ele en5eñanza perfectrumente montados
y a.tendidos. mu,c,hos de .ellos, ,por Profesores Normalistas -de esta capital, cuyos servicios., mu_v bien
retribuidos, se han solicitado para aquellas apartadas regiones..
Todo lo anterior es sufic'.ente para que, corno
decirnos al principio, mucho espere la sociedad
mexicana, de la actividacl é inteligencia del nuevo
funcionario.

-¡ La erran notida, señoras y señores· la u1;n notici-a ! liie la. dieron en
'
o
'1 o a, esel Real
de los cursis, y he \'ente
L:ape para comunicárE;t:Ja á mtedes.
Lo.; semblante~ se alegrHon, reflejando la ansiedad ele los espíritus.
-¿ P11e-s qué ha ocunido, marqués?
¿ (Jué ha sido ello?
-¡ Una frio-le ra! ¡ La hecatombe hache! Otra bombita en Parí"-. ¡ Pero una
11()mha. pirami&lt;lal. pis.tonuda! Cuarenta
y tres muerto~.. setenta y seis heridos,
Ca rul!las la ca5a que tiene en la rue
YiYienne la Compañía minern cLAngi11,
y todo París huyendo.
-¡ Qué horror! ¡ Qué crimen b.m
atroz! Y diga u::.ted, ¿ han cogido al
criminal?,
-Al criminal, no toclavía. Pero
1e han echado mano á su mujer, ó lo
que se.a, á quien :::e vió entrar co,1 un
paquete, enruelto en un periódico que
debió &lt;l-ejar en un d e·~an::illo ele la es•
caJera. Por ciet·to que la mujer es ~pañ&lt;&gt;la.
-¡Hombre!
-Rf, ~· mu_,, conocida en ;\Iarlrid . Una
perdida, una tal Xie\'es Escandón ....
De lC&gt;S ojC\i de María, turbios y engrandecidos por ,el dol&lt;&gt;r, se d&lt;&gt;sprendió
una lá,grima sobre el teclado, donde vagaba '3Ún el último sonido de una, nota del corazón; y luego, dirigiéndo;;e al auditorio, estupefacto, si'Cbó mejor que dijo, esta frase
que pareció una bo?anada malsarui dtt'. arroyo:
-¡ Ha hecho bien!. ....

El Congreso Hispano Americano
""&gt;o""&gt;

La reumon del mencionado Congreso .soci,al,
en la ca,pital del reino de España, ha sido un
acontecimiento que ha ocupado la atención de la
prensa, no solo de los países latinos sino del mundo entero.
Todas las naciones latinas de este continente
estuvieren r~presen!a,das en aquella asamblea
por delegados, que fueron huéspedes cl,e [a Real
Villa y objeto del más entusiasta recibimiento.
S. M. la Reina Regente &lt;lió dos solemnes recepciones, en los priuopirules teatros se organizaron funciones especiales en honor de los congresistas, y las sociedades científicas, lo mismo
que los· salones más dis.tinguidos ..abrieron de
par en par sus puertas para dar ex:presiva acogida
á 1Ios america.nos que atravesaron el océano .para
ir á maiüfestar á España, con ,su presencia caracterizada, fas simpatías que por ella sienten las
naciones del Nuevo Munde&gt; y los lazos indestructibles que las ligan.
·
Durante 1-a.s sesiones que se veririearon, se trataron asuntos d-e la más alta im:portancía para
los intereses ele la raza latina; se analizaron los adelantos que en ]os últimos años se han realizado
y se presentaron los más halagüeños proyectos
para su progreso ,en lo ponenir.
l1éx ic•o estm'o representado por los señors
Ucs. Jus1o Sierra, Pablo ;\Iaceclo y 1fanuel 1forcm1&lt;' (,h.), quienes cumplida su com.isón, 1legarán
á esta capitrul en estos días. de regre:-;o de España.
En la a,pcrtura del Congreso, el )[aestro Sierra. además ele 1a repre::1entación que lleYaba. tuvo
la de lJ::: Repúblicas Sud -americanas, cuyos delegados lo elig:;:iron para que hablara en su nombre.
Nuestro grabado r epresenta el grupo de los delegados americanos que eoncurrieron á e--te Congreso. cuyas l'euniones ser-Jn periódicas en lo suLt!::;ivo.

Á NUESTROS LECTORES.

Grupo de De'.egados ni Congreso HU!pnno Americar.o de Madrid.

"D.
ber
que
eoo

Con el presente número termina la obra
Quijote de la Mancha," s'.éndon.e-.s grato hRhecho la interesante publicación antes de
termine el año, que habíamos calet,lado para
objeto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

J

Domingo 23 oc Diciembre de 1900.
por el casón de Juan . .. ¡junto por junto
ú. la me.smic-a puerta 1
Y pasan la::; mujeres
con sus tablas de pan á la caeza ...
con aquel pan de trigo
que granices d"anís, por drento lleva ...
con la.:i torta.s de Pa..:cua
que transcienden de giiena,;; .. .
Y pasan los que giichen del mercao
charla que charla . . . (;a uno con '-U tela. • I
tós pensando en comer y en divertir~e,
¡ tós con cara contenta !
Y drento del casón se va colando
tó aquel rum rum de gente eati,íechn.
y aquel olor de pan .... ¡ ese olomco
con que el hambre .e espierta!. ..
•l

¡ helándoles el frio i,ta los giiesos
y helándoles el alma la tristeza! ....
Y pué que más que ei" arcabol de un horno
aquel casón de calentico sea;
pero yo t'a8eguro
qu e, drento de él, el corazón se guiela,
¡ y que se siente allí mucho más frio
que en los mesmicos artos de la sierra!. ..

I
Ualhaya el tiempo malo,
malhaya la probeza,
1malhaya el que este mundo se gobierne
de tan mala manera!

IV
II
Suelen icir que el hambre
hace salir al lobo de su cueva;
yo pienso que hace más .. . . ¡ pienso que iguala
los probos cordericos con las fieras! ...

Blancos de nieve están, como palomas,

los artos de la sierra;
de plata enguarnecías
pá,lee que están las ceñas,
ande loa chorros d'agua
h€0hoo encajes al helarse quean;
de vidrio son las juentes ... .
de vidrio .son las ciecas ... .
paraliza el helor los correntales ... .
¡ las aguas páece que se paran muertas! ..
¡ Da temor tanto frío!
¡ Probe da que] que sin calor se vea
y halle nieve en el delo
y halle guielo en la tierra!

:•J

-"¿Xo hace tort.as la madre?"l'ice al probe de Juan una e ~us nena.:. ...
Y Juan . .. ni responderle ...
ni mirarla siquiera ...
¿Pa qué mirarla el pro pe
si no podía verla,
si siente que sus ojos,
llenándose de lágrima$, :--e ciegan?
¿ Crono ha de responderle
si s'ahoga de pena?
Y la otra criatura,
&lt;JUe está arrimá á la puerta,
poniendo esos ojazos tan e"Piertos
que pone la mi..:eria,
dice en tonico durce,
que amargo al alma llega,
ca ve• que el olorcico de las tortas
en el casón se cuela :
-"¡ Qué olor más giieno, 1J"dre!
¡ Qué olor más giieno que echan!"
Y hace ca ,es má! frío .. .
no para &lt;le nevar allá en la sierra .. .
De vidrio son las juentes .. .
Oe vídrio son ]as riecas .. .
paraliza el helor los correntales . . .

•

III
Con la mar de trebajos
hizo Juan su oo ón en la laera;
un abujero en onde
meterse tan siquiera;
un resguardo pa'l frío,
porque á más no arcanzaba su probeza;

un rincón pa vivir ... 6 pa morirse,
¡que el hundirse un casón no es cosa nueva!. ..•
Pos allí tiés á Juan acobarda.o;
que no hay ná que los probes tanto teman

como estos días tristes
en que tóico s'asuela;
¡~omo estos dfas en que grana el hambre

y :ure~flge la muerte su cosecha!. ...
Allí está el probe Ju an, que es de lo poco
gueno que ya se encuentra,
y su probe mujer, que es una santa,
y ::on ellos sns uenas;
dos '.lngelicoa da esos
que Dios al mundo pa penar los echa.
A 11( los !iés {¡ 16s en la cocina;
allí loe (iés . . . . ¡ pero sin chispa e leña 1
Del ~umo, d'otras veces,
allí se re fa señalica negra
'Y se ve el hogmil y el puñaico
&lt;le ceniza que quea ....
¡ 16 af(uello que, sin rastro de rescordo,
nui s páece que cocina, una nevera!

¡ Allí los tiés! ... los cuatro
que acurrucaos y arrecios tiemblan .••

Por el casón de Juan, junto por junto
á ]a mesmica puerta,
han hecho una sendiea
que va al pueblo derecha,
y tós los del partío
la toman por i;-erea,
igual si van pa'l horno
que si van pa la iglesia.
Asina tiés que, en siendo
como hoy que es X oche gii•na,
mil almas pué que pasen
por la sendica aquella,

las aguas páece que se parn11 muertas ..•
¡en el cielo tó nieve!. ..
¡ guielo por tóicas partes en la tierra! ...

V
. J uan;-yo soy tan giieno
,"N o _pu é ~ ~-1oe
e a gritos m ice malo la conciencia ...
Nuestros eran enantes
los montes con sus leñas
y libres pa los probes '
aquellos artos de pinás e,pesas ...

D omingo 23 e.e Diciembre de 1900.
libres rnn sus lentiscos y chaparros,
lo mesmo los callaos que las chentas . .. ·
Y libre5- los barrancos con ¡.;us ntb ros .. .
¡ lib res con ,sus romeros· las laeras l. ..

Y en estos días malos
en que el probe le niegan
lrélla)'o pa vivir quien tie caudales
y el cielo su calor y el pan la tierra,'
En estos días ma!Os, otras veces
110 era cosa e temblar, como hov se tiembla
que pa el hambre y el fno esos pechos
que tién tanta dureza,
les queaba á los probes
el consuelo e la sierra
con sus manis de lobos,
con sus mantos de nieve, con sus peñas! ...

y

Nu-pué ~er; soy tan giieno
gritos m ice malo la roncieneia;
esos montes son míos
con sus piná~ esp.e.!:as ...

NAVIDAD.

EL UUNDO ILUSTRADO
¡y mis hijos tién hambre

y, e~troccaos por d fríQ, tiemblan!

"' .,

camino ele la iglesia,
y al oon . de los guitarros y zambombas
y ele las panderetas,
al pasar por encomedio de la plaza,
esta coplica suertan:

YI
Prohc Juan, que orvidaba en su csvarío
que, aunque p.íece mentira, aquí en la tierra,
las leye~ qu.e hace Dio.-, son leyes malas,
y las que heccn los hombres, leyes giienas ...
En la plaza del pueblo e,lá la cárcel;
Juan está drento de ella ...
y eu mujer ,V sus hijicas lloran,
arrimás á la reja ...
Pa la misa de gallo va la gente,
la media noche llega,
hace ca ves más frío,
no para de ncrnr allá en ,l:t si€-rr1,
alegre::; van los mozos en panclillas,

El enorme gato negro. dormido sobre el ef-eJbel,
ch rnnaha su lino intermi1lable.
;, En &lt;¡u e había de pen:-ar aquella n'ña ca-:ada
a¡wna.;: h-acía un año .r nunca alejada del ~en.o de su
famiFa. ~ino en ,el hogar di~brnte? ¿ dónde hahía de ir aquc•!-la Ílnima blanca y amante bajo los
filo~o- l'UCh11!06 ('.e la nie,·c. :-ino á h ~oc·he•Bue-

1~::taban los a~, Jo¡.¡ felice;;; v amorow~ reri~n
ca:--atioe, en el muelle nido de su~ recámara tapizada
&lt;le azu.l. El. á los p:és d~ t:LL adorncla Jos.efina, ::entado en un cojín; con los labios rebo.-.ante.s de mimo:-u plática, chorr~ant.es de al mi barada
ternura; ell-a, aeurru cado en un srnón,
metida dentro de HI abrigo ele piele8,
J di~tr11í&lt;la. Xo veía á ~u amado; no YCÍa
la luz ténue de l¡1, Lím,para, má:-: débil aún
por el ra~o que la velaba .. Con su~ ojo:,
azule~. ligeramente entonnJo~. rnít1 á
lo leja:, no .-:é qué e~¡wji~mo:, enc:1ntado•
.re.:, y rn.-. oí&lt;lo:-- fino ... y atento:-, cerra.dos á la z,1lamera chnrh . e::;euchaban otra
mú~ica 111.í-. dulc·e, m:t .. ~u:1ve, más rorciicll, rcnicla de muy Uü,tantc, at rciopeJa.
&lt;la por h dulzura tlel recuerdo. l'n enorme 5ato negro enroi:;c.-iulo en un e.:-eabel,
.&lt;leY,rnaba :m l"no interminable.
Afn t ra, el frío rnyilba con .:u diamJnte la.s vidrieras &lt;le lo.-, balcone:-- r JI.Otaba
.á 103 tran~etmte:; en l:t:-:; mtrno•· y en los
roftro::i con ::;us disciplina~. De rez en
&lt;'uando, como un pájaro aterido r frio- 1
lento, entraba de la calle un guiñapo de
.canto alegre que rozaba con ::-ti.:- aw• lo::;
muro:; y caía al fin muerto ~ohre la alfombra . 11uchas nota,;, confusas y clisr,er~as, e~c..-Jpada~ de alguna :sala de baiJe, entraban tambión, volando corno somrnte.s oropi.:le..: y ahogando ::;u :sonido so•
bre los lapices.
Al berto notó la di~tracein de H1 joren
-e.•po~a, pero no le preguntó la rirn-.a, qui.ro por sí ~olo de~c:frar el eni~nrn, y levantando la cabeza, torada de:-cuidacla- \
m.: · nte corno la de un poeta, la apoyó sobre
~¡ cojin de las rodillas cerrada; y sua1•ísimas y cla\'Ó fll mirada de de\'oto amante
y sutil an-alizador, en los ojo8 de Jo,¡efinu.
J· 1 era. el astrólogo ~abio é infalible de
.aquellos cielos límpidos _y e:--plencloro$OS;
,él, con su aguzado entendimiento y fina
penetración, sabía leer en las conjunciones de las estelaros pu,pila;;;; .r muchas
veres, obscf\'alHlo un g-e:-to, ~ornrenrlienrlo
una sonrisa, espiando una adit ucl, adivinaba el na relebrad,'l entre ~'l1it2:~ oracioneJ y ri~as de jú•
JJen,arniento de 1Ja idolatrada amiga.
bilo en el solar paterno?
Lo'4 astros azules bajo -l11s pe5-tañas finísimas se
Como un filtro su memoria herda a! conjuro de
e mpaparon de agua; la nuca marmórea ~e doblegó la evorarion, en su~ ojo$ inten-.amcnte azule~. Ienbajo el peso ele los cabellos 0iaro;; en la írento tejueleados de estrella!ó, clavaba tius puntas de pla-albísima apareció el pliegue de una meclitae ión. El ta la alegría; Albert.o veía vivir en la conjnnc:ón
pensamiento df:: la hermosa ,Jo-:c.finn no estaba en d:1 la6 e.~telarc.-s pupila.:; la ima~en rerncitaJa.
el n,~: tlle nido de !a recámara tapizada de azu 1 ; el
En la sala limpia y resplandec ie nte, adornada
:ánima blanca y amante ele la e:::posa que formal&gt;a en lo~ ángulos, en los mu ro&amp; )' en lo aJto d.e las
&lt;:on el ánima ardiente de Alfredo una parejn de puertas, con guirnaldas ele heno fre8CO y oloroso,
inseparables r¡mlomas, que tejían su vida en un con ramas re~ino;:;as de pino, y abiE.rtos abanicos ele
-eterno arrullo. no lu•,traba. el l'uello ele su conqHI- palmas, se er~ía el ra choso natimineto. El nrbol
ñ era ni bu!ól,ca,ba su pioo, y extendiendo las alas de Navid,ad fovantábase enm !(l'o. lleno ele luces,
1,e escapaba del palomar cnliente, emigraba á otro
titilantc de luc:érnaga~, doblado bajo la pesadum.
nido á reclinar r:.u buche en un 'J)lnmón más suave, bre de sus írutos maravillosos é inverosímiles. Ha-á picotea,r trigueñas ¡.;einjilas, en otros surcos más bía pendientes de las ramas, pelotas de coloree,
Iértiles ry hospita:larios.
. .
cucuruchos de du,loes, tamlX&gt;res, fu siles diminutos
Bajo el frio d e la escarchada noche de D1c1em- y rorros de cabellos rubios. En el aire flotnba el inbre, ¿ adónde iba •la nostálgica palotrul?
cienso de los CJntos, SE• clesgra:lil'.~an la.s panojas

Los paetores y pastoras
todos rnn juntos por leiía
para calentar al niño
que n.ac:ó ,la Xoche Gucna.
Y por más qué es alegre la copli ra,
triste á la cárcel m sonico llega.,.,,.
y el probe tlUan cseripera.o llora,
y lloran en la reja
su mujer y sus probes m.1gelicos
que tién las mano.s -en los hierros puestas ....
¡ manos heltls que son tamién de h ierro,
d"agorrotás y tiesas.!

Vicente }rfedína.

de los cohetes y vibraban en oncla.&lt; rutilantes,
en ond ulac·one~ de aurora. boreal, los gri tos de !os
niños bueno~ y bullieio.~o.;:_ J..a. música, los cantos,
lo.:,; re7,1H, todo fe_;;t.ejaba la Xaiividad de-! bebé naz ..
reno tiormlcl:1 .-.cbrc l.:1:-- paj11:-; blonda,.;, de un p~1 re, ante la a1lor;1l'i6n silencios,a. d0l rr ~, r ) de hu?,1,•1,11tes •1~,.;t~ y la )Jula de oj~,: prt:ii·-l&lt;lflS &lt;le
melaneolín.
L ue~o . : cguía la cena famili-ar en el
L·omedor con fortablc y e.,¡pa~ios:o. Seniálian~c en torno de la mea sus padres, de
tranquila!\ te,:¡tas platcada.3, su ..:; pequeños
hermano~ con.. lo~ iJJbero::. albeantes- atados r.! cuello y lo:, innumerable~ amigos
.r conrida&lt;los. &gt;iobrc el mantel blanquíi:::im-0, de~tacálrnn.,e las otloríficas flor.es de
lo.• r,1millcteros; brllaban la, botellas de
vino hlaneo para rorear el sahro.so pescado: dc,collaban la elástica en.salada de
mil fruto;; y los don.dos bufiudlos untados
de miel. .\ lo."'&gt; postre:--, ::;u:;piraba. en- la
tala, opulentamente iluminada, o! preludio ele un nl]!=-,, que hacía relampaguear
;o~ ojo_.:; ju\"cnik-&gt;s y taconear los piés im,Jacientes, bajo la me::xi, y al .fin, el baile
¡ue lltnal&gt;a la 11oche t-on el ruido eorurnl de :--u algazara, que enrc&lt;l-aba en las.
\'€-rtigi no.::-1.h ruelt.a.; la" falcla3 de muselina á la..:i piernas ágile:, de loa enamo.
ra.dos; que dc..;granaba risas; provocaba
confe.•ione~ y mantenía dehpierto el júoifo ha-ta la madrugada.
Rajo .Jas p.::;,tJñas finísimas tornaron
Jo..; ojo..; azul-e~ i1 empa¡x1r.-e d€ agua y Ja
boca de pro\"ocativas sinuo..:id-ades se entreabrió para murmurar &lt;'On voz trist~:.
-¿ N"o es verdad que e~tarán muy contentos y se acordar-án siu duda de nosotroo:-Sí, respondió dulcemente el espo.
S:O.

Y entonces la adorada. Jo~efina, -sonriente, amoro~a, sin dei:\pedir siquiera 1tn
su.:-:piro por su pa ...:ado de hija mimada y
de clonc&lt;.~lla, hundió sus ,ledos transparentes en la cabeza. destocada de su Alberto; de-'ento rnó sus amantes ojos azule, que :-;e \'etearon de oro, y abatiendo
el cuello, le estampó en la toca ávida.,
un bew largo y vibrante, que tronó y se deshizo
C'nmo un múgi('o piroforo, en la rec:una.ra siloneiosa.
Marco de la luna ele miel que se había ocultll'clo
~n minuto, tras un girón de nubes, surgió en aqu.11
mstante, más puro, más mdioso, y ava nza ndo ton
lentitud por el !impido cielo claveteado de estrellas, dirigió los IJ)Untos agudos de s u,s cuernos hacia el Occidente.

€/rén l(ebol/edo.

11

�Domingo 23 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUB-TRADO

EL MUNDO ILU3TRADO

·~

~·

;_,_:'.!,~.

;-~~-~'.--"

,')-.

y

,
-~
.

'

l. P•norawa de la Villa de Guadalupo.-2. Aspecto de la Calzada
el 12 de Dlciembre.-3. En la falda del Tepeyac.-4. cL,s gorditas,&gt;
-5. Tipo indio.-6. Banquete al aire libre.-7. Las cuelgas.-8. La
colación.-9. Un puesto de cPeregrinos.&gt;-10. La cotnpra.- 11. cLa.
letanía.&gt;- 12. Un tenor.-13. Pidiendo posada.-14. Patio de vecin•
dad.-15. Un ba!le.-16. En la casa del pobre.-17. cL, piñata.&gt;

Domingo 23 d,, Diciembre de 1900.

�I
Domingo 23 de Diciembre de 1900.

Domingo 23 ue Dicieml&gt;re de 1900.

EL ifüNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD~
Y yace resignada á la cadena,
sin procurar romper los eslabones;
no ruje de furor, llora de pena,
al r ecordar sus bárbaras pasiones.

(DE 11ERNANDO CELADA.)

Yo ~cendí la montaiia.-En la c:.:peranza.
jadeante un ingel se juntó con migo;
se detuvo, y le dije en mi entereza:
-Sigo si sigues; si no sigues, sigo.

A UN POETA.

Bal'do del ::mfr:miento, tú que apuras
El brebaje d-, todos los d(}lores
Y puedes :e~•pre!--ar tu ➔ desYentura,s
Con amargas dulzuras
Cuando bll lira cslit llena de flores;

Tú, qne ·al probar C$C dolor eterno
Del mundo, lo torúa--lc en un idilio,
Y has bajado á Ja¡;. eima..s del infierno

Sin un rnae~tro que te &lt;llera. auxilio;
rl'ú, que llevando el corazón henchido
De lurnino~a fe, Jo¡; antros viste,

Y te halla'!--te en l:i:- acruas del olvido
Nárufrago :,, :.in amor ~ua.ndo volviste;

Yo acabaré la prueba.-"¡No se tcabal"
• el sendero ?.... - U i '. _,o
T te rmma.
• f"
-¿ N o termma
"Tus plantas quemará. la ardiente Java,
"desgarrará tu carne dura espina.
"No con la queja amárguen:S-e tus labios,
"pues quien se queja débil se proclama;
"no te detengas á vengar agravio~,
"que el que se venga su dereL:ho infama" ....
De entonces abnegada el alma mía
prosigue, entre las brumas de l,a t.ar,de,
ascendi-e ndo el camino, siempre p'a . ...
Si perdonar la ofen!'la es c;:,bardía,
confieso con valor que soy cobarde.

R- oe 3:ryas er¡rique:{.
México, 20 de ~oviembre de 1900.

'11ú, que hu:'r('ando las brillan.tes galas
De una ilusión pe1,dida,
Vi-st,e romper:,-:.c, la:- ht•rmosas a.las
De ta edad má:- ri~ueiia. d-e tu vida;

---------------

'J.'ú, que bu"rn~te blancas ilusiones
Para tu ·numen que tristezas canta,
Y .en la c·ima de toda-, las pasiones
Sentiste rc,balar tu débil planta;
'l'ú, que enflora:; tu lira do11de late
.El sentimiento que lo san.t.o encierra,
Y ves ]af.l amarg-urri::: clol combate
Con que "e cubre la mezquina tierra;

Dame un grito de a.liento y de altruísmo,
Porque mi fe y,t ,·,H·ilante muere,
Y ,e3toy en la rpemlientc de un abismo
Donde la, dC&gt;n:xi.. ol&gt;:!'C'uridad me hiere.
Siento va tni~ C"reencias moribundas,
Y ,espero :11 fin que á mi dolor respondas,
Tú que '·llevaR herida~ muy profundas
"Y tristezae muy hondas !"

YO NO ME. SE. VE.NQAR.
Yo no me ~é yrngar! ... Tantos amores
se encuentran ,1lhcrgaclos en mi pecho,
que iel odio, la. ,·enganza y los rencores
si hallan lug-ar en él, hállanlo estrecho.

Yo uo me sé ,·en.gar!. . . Uis ideales
suben á Dios, y nun{·a 1han det:cendido;
y, envuelto en lo~ efluvios siderales,
hallo justo el perdón, santo el ol•vido

¿ Cómo poner el pie en mi hogar, santuario
de mis puros afectos é jlusiones,
si1\ convertir el alma en relicario
que sólo encierra nobles al.eccionest
4"Cómo llevar á la adorada espoSt
y á los hijos-las rtoresi de mi alma,una frente ceñuda y tenebrosa
y un pecho ,en que no reine augusta. calma.?

¿ Por qué dejar que corra ante mis ojos
· la vil venganza su carmíneo velo,
y con vestiglos y ían tasmas rojos
en sangre tinto se ob:sicurezca el cielo?
Yo descendí del alma al hondo abismo,
donde la bestia tuvo su guarida;
la iuí á buscar, luché con heroísmo
y retorné, trayéndola vencida.

Arreglada en bandeaux la cabellera

De oro mate, la virgen peregrina
Que soñé, la pintada en la vidriera
De una suntuosa iglesia bizantina;

Ella, con sus mejillas satinadas
Y .5us labios jugoso-5 como frutos,
Y aus manos de yemas sonrosadas
Y dedos corno frágiles can u tos:
¿ No la formó el insomnio con ~u fiebre,
Ni en un sueño lranqu'.lo de belleza.
}ifi amor como la mano de un orfebre
Cinceló en brumas d.e oro su cabeza?
No la formó el insomnio con su fiebre,
Ni en un sueño tranquilo d,e- belleza,
:Mi amor como la mano de un orf.ebre
Cinceló en brumas de oro su cabeza.
Era la dulce Amada que venía:
Ví su quieta apostura, ví su cuello
Redondo y transparente que rendía
Como un nimbo 1pesado su cabello.
Si qu'.siera morar en ie:'l santuario
Pomposo que le han hecho mis ternuras .. .•
Hay nieblas en su agudo campanario
Y en su interior dorados y pinturas.
Pondré nu,evos adornos, pondré lirios
Fragantes ,en los diáfaoos jarrones,
Y luego prenderé lodos los cirios,
Los candiles de plata y los blandoru,s.
La luz hiere las gemas abaciales,
Repuja las custodias ~mari11Ias,
Y pasando á través de los vitrales
Arroja en los mosaicos sus gavillas.

€/rén Rebolledo.

DICIEMBRE
Llega con sus mañailas ~}ancas, con ~sns fic:'.3tils
de escarcha, con si). marav11loso ensueno Ue tr.1dieiones.
Es la última gota de elíxir _de eterna _vl,h, q"e
liba en 5 n copa &lt;le oro el vieJO m1lenano, el q~e
ha vivido toda~ las épocas y .paseará. 5li guatlana.
por los siglos de los siglos y más, mucl~~ mii.F._ .
D iciembre es la barba blanoa del! 'I1empo, Diciembre es la última sílaba del metro de doce; Diciembre es un suspiro puesto al fin de una sonrisa.
El perfume de D'ciembre es la mezcla de -~os
alien"'': el áltimo del vicio y el primero del nmo.
Nieve, mucha nieve para albo fondo de esa pereorinación de trarlicione:;, y de leyendas; meve,
color de mortaja; n'.eve, color de los paños de la
('1na· ¡iicve, cirio al lado de un cadáver; ntt.vc,
gota Íáctea en los labios del recién n&lt;tciclo.
Desde el primer sol del último mes del año, parece que la vida entra á una. solemnida&lt;l.
.
La multitud sonríe como la benévola vencida
por un &lt;:apricho del siempre senecto.
.En México, donde el ln vierno llega sin cruelcla&lt;le:5 y no victima, ni arranca lágrunas po_rque
no hay un trozo de leña para el hogar, m un
rnyo de sol para la avenida, en México, es un~~
fiesta la ~aída de las bojas.,
Llega, con los primeros días, la celebración de
lo que es emblema de Santa purw,a; la Inmaculada Ye sonrisas en l.i multitud que la adora. Cuatro soles después, es la fiesta de la tradición : la
Virgen I ndia surge en las alturas del 'Tepeyac,
con la unción en su semblante atezado, con sus
manos piadosamente unidas, dentro de su halo
de rayos ele oro . . ...
La ~angre noble de aquella raza que, próxima
á extinguin:rn, se reavi,•a, como de reaviva.r hubieron el fuego que martirizaba los pies de un
monarca, el último glóbulo, el que no quiere sa1: r de nuestras venas porqu·e son suyas, eternamente suyas, hace su fiesta al pie de la colina,
donde la tradición y los recuerdos tienen por panorama la inmensa sabana del Valle, el brillo
acerndo de los lagos y los penachos albos de los
volcanes.
Al pie de la colina que la loyenda ha ungido,
la multitud se a8Jita con movimientos de fiesta
propia, de fiesta de la .l.""aza, de grito nacional.

A penas se acallan los repiques del tffillplo, y la
ciudad creyente dobla los cortinajes y apaga los
farolillos con que engalanó los exteriores del hogar, cuando la fiesta torna á reanudarse, intima,
alborozada, rica en tradicionalismos poéticos y en
gozosas ::encilleces.
¡ Las Posadas!. . . . la peregrinación de un amor
que va en busca ele las tibiezas para que surja el
Hombre del mundo, entre cantares de ángeles y
adoraciones de reyes.
Las !'osadas son las fiestas religiosas del bogar,
e! mejor temp.lo para las creencias.

Viene la fiesta de Natividad, el Dios-Hombre
llega al mundo para enseñar la perdurable doctrina.
En México es costumbre que el Mesías llegue
euando e5,temos ce-nando . . . es un detalle que
probablemen.te debe te ner un origen por demás
mundano.
].;a decoraeión del hogar se transforma; ya no es
c~n1po de percgrinacionc&amp;, es to&lt;lo un paraje, el
rmcón del mundo que Jesús eligió para abrir sus
ojos á lo creado.
"J'l
. . to, " una. 11ermosa .ficción reL:ama'J N.
I ac11me-11
da de anacronismos-; inverosimilitudes, necraciones de distancias, proporciones y perspeotiv~s. Y
todo ello coronado por la. sublime ruina sobre la
que flota el ángel que anunció al pastorcillo la
Buena Nueva.
Y c~mo punto á esa estrofa del Tiempo, viene la ultima noche del año: San Silvestre pasa
por los cielos haciendo estrellas con la pedrería
de su tiara . . .. .

.J:uis Frias Ferqáqc/ez,

ELVIRA LAFON .

Fotografla Artística de E. Langc. Profesa núm. 1,

�:
•
RL

Domingo 23 de Diciembre de 1900.

RL .MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 ele Diciembre de 1900.

,rnxno n ,m,Tn Ano

--,

JVuesfros grabados.

=

Una fotografía de E. Lange.
Como modelo de una. fotografía rQridaUe ramente artística, ofrecemos hoy á nuestros lectores el retrato de Ehira Lafón, sin que nos refir,1,mos á los mérito:- üe la at:triz. pue.:to que en
nue.:;tro concepto e5-tá tan lejos d e ::.er una estrella del arte, que no llega Íl pa:eahle medianía, por
rn.ás que com'enimos en que, corno mujer, C6 muy
hermosa.

LOS PRESlDE\TES KRÜGER YLflURET.

=•=

Entre las e~cenas patétieas que '-e han des.arrollado r ecientemente con motivo de la vi:::ita que
hizo á Franc:a el Pre::idente Kruger. se 1:uenta
el momento en que el viejo bóero iué recihi do
por M. Loubet, escena que repre::entu nue3tro
grabado.
En efecto} al e:-trechar:se la m'rnO aquellos dos
hombre~. Jefe uno ·d e una nación, que no ob~t-ante
la decisión y bravura de ~us hijo.,,, ~tá ca5i perrli&lt;la bajo €1 vugo de la dominación y Presidente el otro de un pueblo fanático por la libe&lt;tad clebe·n lrnber experimentado la más grande
em~ción, ,lo mismo que los que asistieron á. aquel
acto.
1

MONUMENTO Á MOHELOS.

Nue.c;tro grabado representa el que s-e ha erigido al hoortador Morelos en la ciudad ele Toluca, y fué inaugurado durante las últimas fiestas que se verificaron en aquella cavital, con 1;10tivo de la. visita que hizo el señor General Diaz.

EL MONUMENTO DE BREST.
-&lt;&gt;O&lt;-&gt;

El día primero del último Noviembre fué
inaugurado por el General André, Ministro de la

Pabellón del Ministerio de -la, C :,Jo:1ias francesas en la Exposición de París.

Guerra fr3ncés, un importante mo•numento eríg:do en Brest, á '·los soldados y marino:; bretones
muertos por la patria."
Este monumento, construiído por subscripción
nadonal, es obra del escultor Augusto :Maillard,
c.iutor ele ''la Defensa del Suelo,'' -de la cccaíd,1
de Icaro," del monumc.nto del capitán Manard y
del monumento erigido por la ciuda·d de Asniéres
a L1 mc1110: ia de sus gloriosos muertos.
1"1&lt;11110 para los dos últimos de los ~xnre~;-1Jo:::
monumentos, fué por medio de un concu·rso lu
dudad de Brest escogió el hermoso ,proyecto ele Augusto 1[aillard. El grupe&gt; de bronce, de
cuatro metros de altura, erigido sobre un zócalo
de piedra de 2m.80 simboliza el genio de la patria, inspirando á un campesino bretón ta idea de
dejar su arado por defender su suelo natal.

EN LA EXPOSICIÓN DE P!BIS.
De elegante aspe-cho, arq~lite-ctura delicada, coronado de cúpulas y torrecillas profusamente decomdas de artesonados y cornisas, se, y,ngue en
el Parque del Trocadero el pabellón en que el Ministeri•o• de las Colonias Francesas ha eni.;errado en
conjunto la.s principales muestra.s de prodt'.ctos,
carra.5 geoQ"ráfica5. etc .. etc., que contribuyen a dar
nna idea de la importanc'a de la Franeia colonia:
_v ya que con tanro _e mpeño hemos procurado dar
á nuestros lectores una ligera idea de lo que ha
sido el gran concurso parisiense, no creemos deber omitir El grabado que hay publica,mos y representa el pafacio en que ~ expusieron todos
lo:, productos de la.s Colonias france:;as, que, por
otra parte, han demos.tra.do sus adelantos en los
últimos años..

Vis:ta del Fresidenle Krüger, del Transvaal, al Presidente Lonbel, de Ja República Francesa.

Monumento de Brest.

11.lonumento á Morelos, en Toh:ca ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 26, Diciembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�Domin,go 30 de Didembre de 1900.

ll:L MUNrO ILUSTRADO

Cuentos de Año Nuevo.
Hallá,base rentada una madre junto á la cuna
de su pequeño hijo, por todo extremo afligida y
temerosa de que la muerte se Jo arrebata:ra. P.áhdo y doomcrndo era el rostro del pobre pequeñuelo y sus párpados permanecían entornados.
Su Pespiración diffoil era algunas ve&lt;!es tan profunda, que más parecía suspiro que respiración,
y no obstante, aún. infundía más lástima la madre que el inooente moribUJJdo.
Hé aquí que llaman á la puerta y entra en la

-casa un pobre viejo, triste y envuelto -en un holgado cobertor, que le resguaPdnba del frío y Je
era á fe de todo punto indispensa,ble, pues reinaba un illlvierno IDllll.Y crudo, el campo esta.ha
cub'erto de nieve y de hielo, y el viento era récio y cortaba el c,úitis.
El hiren hombre tirita,ba de frío; y habiéndose
eilonr,ecwo el -niño poo, a1guno~ !lllom&lt;1&lt;&gt;to~, la
ma,fre se separó de la cu&lt;na y se fué á poner á
la lumbre lhlla pequeña vasija con cerveza para
reanimar a.Ji -anciano. Este, en tanto, se sen~ó en
la silla que antes oowpaba la madre y se puso á
m,ecer flll ;niño suavemente. Luego después la madre' tomó asiento á su lado y tendiendo una profunda mirada sobre el enfermo, que cada v-ez respira•b a más difícilmente, cogió ~u mianeeita y
dijo:
-"¿ No ea verdad que no lo perderé? ¡ Oh,
no! ¡Dioses. bueno y no querrá quitánnelo!"
A esta:s pala.bras, el anciano, que no era otro
que la Muerte, hizo con la cabeza un gesto tan
singular, aue del mi!1mo modo podía decir que sí
camo que nó. La pobre madre bajó loo ojos, y
dos gruesas lágrimas re&lt;Jbalaron por sus mejil1las.
Sintióse como un peso en la ca,beza, pues había
pasado tres días y tres noohes sin cerrar los párpailos; peranalllleció amodorrada cosa de un minuto no má.s, y en segnida despertó llena de sobresalto, filntien&lt;lo un ~;,stre.m,e,cimiento "de frío.
-"¡ Q,ué v.eo!'' iex,clamó paseando por su alTededor sus ojos extra,viados. El viejo había deaa.parecido v la cuna estaba vacía: aqúel hombre se
ha,bía lleva.do ac niño. Desde s11 rincón dejó oir
el viiejo reloj un rui&lt;lo sordo y confuso, los rodajes rechinaron con estruendo, el macizo peso de
plomo ee &lt;lesprendió, cayendo en el ~uelo y ¡ pa.f!
paróse el péndulo instantáneamente.
La ,pobre madre se ·preci,pitó fuera de la casa,
alaona,ndo por ,su hijo.
Afuera &lt;lió con urut mujer que vestía holgado
traje negro, y es1'aba sentada en medio de la
niieve.
-"La Muerte -entró en tu casa, le dijo la desconocida. Yo la he visto salir, Jlevándooe á tu
hijo; pero la Muerte corre más que el viento y
no s•Jelta nunca. su presa."
-"Dime sólo una cosa, dijo la madre. ¿ Qué
&lt;lireoción ha toma,do? Dímelo, te !o suplico; dímelo y yo sabré a!caJ1zarJ. a.."
-"Conozco el camino por donde se ha ido,
contestó la enlutada mujer; pero antes de indioártelo, neceei to que me dejes oír todas las canciones qu,e cantabas á tu hijo. Estas canciones
me a.gradan y tu voz me enaanora. Y o soy la noche, te he oído cantarlas varias veces y he visto
corroer tus lágrimas cuando [as call!tabas."
-"¡Oh! Yo las ca,itaré todas, to&lt;lasi enteramente, pero será después, dijo la madre. Ahora,
no me entretengas, déjame alcanzar á la l\fuerte
y recobrar al !hijo de mis entrañas."
La Noohe pernuineció muda é impasible y la
pobre madre, juntando las manos y llorando á
mares, se puso á cantar. Muchas fueron sus canciones; pero hubo en eHas más lágrimas que palabra,l
1 ,
Por fin le dijo la Nocb,:-"anda en línea recta hacia el sombrío bosque de abetos: por allí ha
huido la Muerte con tu hijo."
La madre salió disparada hacia el bosque; pero
á lo mejor .se encontró con que el camino se bifurcaba y se quedo pe:vpleja, no, sabiendo qué
dirección tomar. Había por allí un espinoso zarzal sin hojas ni flores, y como esto pasaba en Jo
más cTU.do del invierno gruesos carámbanos colgaban de sus desnudas ramas.
-"¿ Has visto á la Muerte llevándose á mi hijo? preguntó la madre.
.
-('Sí, conwstó el zar.al; pero no ínilicaré el
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El Jao-o entonces la itomó y so&amp;tuvo en .su superficie,º y cu.al si hrnbiese sido ~ colurrup~?, ,con
un eolo movimient• d-e onduiacion, la deJº.,ª fo.
otra odla doru.le se levantaba un marav¡¡:JociJ
edificio, 0 u'ya fa,chooa tenía más de una_ legua.
De lejos no p&lt;&gt;&lt;lía distinguirse b1e~ s1 esta soburbia romltrucción erai una montafub con suS'
gru.tas y bosqu,s ó una obra de arf.e. P_ero la.
desoladom madre ya nada po&lt;lía diatmgmr, habiendo perdido la vista.
-"Y ahora, ¿ cómo reconoceré á la Muerte
que me ha arrebataUo á mi hijo?" gritó con
d,eso-arrador ac-ento.
-'=-"La muerte no ,h a 11egado todavía," le con-•
testó una vleja, qu~ andaba por allí ~~aró~nd~
el iJJJVernáculo y cwd·ando las plantas. Y dime ..
•cómo te las has com,puesto 1¡&gt;ara lle~ar hasta
!quí? ¿ Quién te ha ayuda,do?"
,
.,
-"Sólo Dios misericordioso. P-ero tu tamb1e~
te S?pia:d-arás de m.í, buena mujer. t. Dónde está IDl
hijo?"
-"No le .conozco, repuEJO la vieja, Y veo qu,eeres ciega. Hay aquí m~chos árboles, flores Y
p.Iantas que se han marehitado esta noclie y den-tro d'e poco vendrá la Muerte, como de costnmbreá retirarlos. Creo que ya sabrás oue todos: los set&lt;'S huD_,auos ,tienen aquí un árbol ó una flo:.-que representa s_u vida ":f su caffi-cter y_que muer.emn ellos. A la sm&gt;ple vista parecen ve¡etales ordinarios; pero al tocarlos nót:3nse en ellos ~!s -pulsaciones de un corazón. Dlegate hasta aqm y t_a l
H:z •1odrás reconocer los latidm~ d.e,l cor'l;,Ar: d0
1
tu h ijo ¿ Pero qué me dará5 si te enseño €11. camino'.-'''
-"Nada me queda, ree:pondió la desdichada
madre con honda tris,teza. Sin embargo, pide loque quier-as y yo iré á buscarlo aunque ~" . ,r
fin del mundo."
•
-"De fuera d,e aquí nada necesito, contestó.
In. vieja . Dame tu larga y sedosa eabellera negra,
es n1uy rica; me gusta y de800 trocar con ella
mis pobres canas."
-¿ Nada mlís? dijo la madre. Tómala enhor-a-

buena:

crumino que ha tomarlo, s:-no con una condidón;
has de calentarme en tu seno•: me muero &lt;le
frío."
Y la ma.dre, sin titubear un momento, apretó
el zarzal contra sUJ peoho para derretir el hi.,J-o
q_ue lo cubría. Las espinas desgarraron ffilS carnes y brotaron dce. las heridas gruesas gotas de
sangre; pero el zarza&lt;l retoñó instantáneamente,
cubriéndose de verdes y freS1Cos tallos y de hermosas flor,es, en aquella noc.he de invierno. ¡ Tan
intenso y febril es el ca,lor que alberga el seno
de una madre afligi,cla!
SI zarza'! le indicó el camino que debía tomar.
Llegó la •madre á orillas de un anchuroso lago,
en el cual no había harca ni esquife, ni hi-elo bastante duro para pa,,"llrlo á pie, siendo por otra
parte dema~iado profundo para vadearlo. Y no
obstante, le era preciso lleg¡,r á a·a orilla QJ)Uesta
si quería. encontrar á su hijo. Delirante d-e amor
se arrojó al suelo tratando de beberse toda el
agua del lago, -cosa enteramente im1)09ible; pero
la angustiada madre creía que Dios se apiadaría
de e1la y obraría un milagro.
-"No, no has de lograr lo que te _propones,
le dijo el lago. Repórtate un poco y veamos si
hay medio de entendernos. A mí me gusta tener
perlas en. el fondo de las a.,"'llas y veo que tus ojos
oc1ten.tan un brillo que excede al de todas Jas
1¡&gt;erlas que he poseído. Si á fuerza &lt;le llorar logras
qu,e tus ojos se te desprendan, yo te con-drnciré
ha~" el invernadero que se levanta á la orilla
opuesta, en el cual tiene 1la. Muerte su morada,
dedioondose al cultivo de flores y árboles, ca,da
uno de los cuales representa. la vida de un sér humano."
-"¡ Oh! exclamó la madre, ¡ qué es lo que no
daría yo por recobrar á mi hijo!"
Y ¿ quiéni hubi~ra podjdo imaginar, &lt;lerlpués
de todo, que aún Je quedasen ilágrimas? Y sin
embargo lloró amarganlilnte, como no había llorado nunca., hasta que sus ojos ·Ee le ca~eron
de sus fubitas al fondo del lago, y quedaron convertidas en dos perlas como nunca las había poseído reina aJg,una.

Y se arrancó s:us magníficos ca bellos que un
tiempo fueron el orgullo tlie su ju;ventud Y sepuso en su ilugar las canas cortas y escasas de la
vieja.
Esta la tomó luego di! la mano y juntas entraron en el ,rast-0 in vernáculo donde ,crecía formmnclo soberbias espesuras; una. ve-getadón maravillosa. Jacintos delicadísimos colocados bajo campanas de cristal, ·estalmn junto á peoní~ hincha-das y vulQ"ares. Veíanse plantas acuática~, 1as
unas exihuberant-es de savia y las otras ca.si mar,chitas y eon las raíces rod\!adas ·de asq_uero u.a.
culebras. Algo más lejos se erguían esbeltas palmeras, copudas encinas y frescos plátanos, y en
un rincón extraviado, ostentábanse grandes cuadros de perejil, tooni,!lo y otras yerbas de cocina,
emblema del Oe-énero de utilidad que prestan aque11as personas modestas cuya vida. tiimbolizaban.
Había además grandes ai,bustoo plantados en u nas
macetas tan ango'5.l,8s é incapa.ces, que parecht.
que iban á estal1a,r, y en cambio míseras floreciIlas ocupaban ricos y hoJ'gados va.sos de porcelana, absorbiendo el más susitancioso mantiHo,.
rodeadas de rrun,ago y siendo ohjeto de los más
exquisitos cuidados. Todo esto representaba la
vida de }os hombres que existian en aqu-el 1D(r
mento, ,1es&lt;le la China h8.'Jta Groenlandia.
En vano la vieja trataba de e,cplicar detalladrumen'OO disposición tan misteriosa; la madTe no
la oía y no cesaba de pedir que la acrnrnpañase
junto á todas laB pequeñas plantas, tentándola&amp;
y palpándolas con afán pam percibir sus pulsaciones, hasta que después de haberlo vierificad&lt;&gt;
con mi11ares de ellas, acabó [POr d iatinguir y reconocer los latidos d~l corazón de slu hijo.
-'~l es," exclamó, tendiendo la mano sobre
un pequeño tallo de azafrán, &lt;loblado sobre sí
mismo y poco menos que m,um.io.
-"Cuidado, no lo toques, dijo la vieja, y no
te muevas de aqui. Cuando v,enga 1l'a Muerte, queno puecl-e tardar, amenázala con arrancar todas
1as flores 01ue crecen e-n torno y tendrá miedo,
pues es responsable y ha ele dar cuenta de Pll&amp;s á.
Dios, no pt1diendo arrancarse ninguna planta sin
su prévio consentimiento."
Al poco Pato se dejó sentir una ráfaga de
viento gla-Oial, y la ma&lt;1Te adivinó la :proximidad
de la MueDte.

DOIIIlingo 30 de Diciembre de 1900.

-"¿ Cómo ha.si"' hail'lado ,e} camino de este siiio? preguntó la Mu erte. ¿ Cómo t,e 1a.s has com1&gt;uesto para llegar hasta aquí antes que yo? Ex_plícate."
-"Soy madre," contestó Iacónicrnmente.
Y la Muerte -extendió EiU mano larga y huesom
sobre el nequeño azafrán; pero la madTe lo tenía estrechamente circuido con las dos suyas, al
propio tiempo que ~)onfa -el mBJyor cuidado en. no
·-aj.a r ninguno de ]osi men,udos y delicados pétalos.
Entonces la ;\.fuerte tomó el partido ele soplar sobre ,]as manos de la madre, la cual ee las .si rntió caer
desfol1ecidas, porque el ,al:ento de la Muerte es
~~ frío y helado que los vientos del más riguroso
rnvierno.
-Tú nada puedes en contra. mfa, Q.ijo Ja
Muerte.
-"Dios vnede más que tú," repuso la madre.
-"E-::1 cierto; ¡pero yo cumplo t,us mandatos,
.á fuer de jardinero puesto á sus órdenes; todias
-esas flores. todos esos lrboles y matas cuando ya
no pueden Yivir en el im~ernadero, los trasplanto
,á otros jardinet, y entre ellos, el grandioso é inm€nso del pa.raíso, comarcas d,esconocidas, en las cuale~
ni tú sabes Jo que ocurre, ni yo l)uedo decírtelo."
-"¡ Compasión! ¡ Ay de mí! gritó la madre. No
me arrebateE.&lt;' á mi hijo, ahora que he ten:&lt;lo la
--dicha de encontrar.Jo."
La .supl icante madre gemía amarga.mente y la
Muerte :permanecía im1)asible, 1por lo que llevando
~,quélJa -] a m9no sobre dos flores brillantes y magníficas, dijo á ,la 1luerte:
-"Pues lúen; ya que nada te dice la desespera.ción de una madre, yo armncaré esas dos flore&amp; y haré lo mismo con las restantes, clerast-ando
todo c.ste jardín."

La gloria de nuestro Siglo.
Eíl. siglo que hoy muere, nació entre los escom.bros, l,as llamaradas y las humareclaE d1e un forrni-0.iable incend.io. La revolución franreesa había pasado un rasero ni 1velador &amp;Obre las desigualda.dt1
,y protuberancias deil paSado; había "desmontado"
-el ca.m1po por medio del fuego; segaclo cabezas
&lt;Xlmo el tirano adorrnJicleiras; demolido viej-as é
inconmovibles construcciones .so-ciales; d-e~iarl'aigado preocupaciones; transformado ideas, usos - y
&lt;.:ost.umbres, y borrado, en suma, el pasado.
Sobre ese e-ampo en barbecho, entre ruinas ennegrecidas y manchadas de lodo y .sangre, 1iació
el sigilo creador, y recoustriu0tor por excelencia,
el que ha fundado lo3 -cimientos del monumento
futuro, el siglo que atalajó ~ s.u carro la ciencia
y la industria, que lo han pa.seaclo triunfante y
glorioso i;or todo el haz ~le la tierra.
'l,res grandes épocas y tres grandt:s fa stos tiene la t:icncia humana: la -a ntigüedad griega, el
Hen.a.rinüento y el siglo XlX. La Grecia antigua, cuyo guía fué Aristóteles, cultivó de pr:•íerenci-a la filo~üfía; .si con los ojos cle'l arte f',::tudi-aba la naturaleza exterior, con la luz ele la
rdlexión ::e engolfaba cu los mü=teri-oso~ an_•;rnos
del alin'l liumana: profundizó la ¡~10ral, influy(i
en las cts!rnnhre~, formó intcligenrias y corJz0nes, peroró con JJemóstenes. moralizó con Fiórratcs, ideal izó c:on Platón; pero no trascendió lo
bastante á la industria, al trah:1jo, al biene5tar
m;iterial tlcl hombre.
Durarite el Renacimi ento, la portentosa actividad huma.na rn convirtió á las belh1s letra:; y á
las b-el'las artes-. Resucitaron las clási·cas, J;ero
de preferencia las clásicas literarias; la plástira en
todas sus manifestaciones se ostentó: fioreci6, lle-nó la vida, casi constituyó su fin exclusivo. y
volvieron á poblarse de estatuas lae calle.,; )' par·ques; de monrnncntos., las plazas; de granrlio.sos
edifi.cios las ciudades; ele -cuadros los templos y
loS museos. El siglo de Aristóteilcs fué filosóficJ y
moral, el Renacimiento, •a rtístico y literario, nuestro siglo, cientfico é ii1dustrial.
Si pudiere condensarse en una breve fonna cuál
ha sido la excelsitud del siglo XIX, y condensar
,en una frase su grandeza, &lt;liríannos que lo que
lo ca,racteriza y lo ha.ce subtlirme, es que nunc! an·
-tes de él la ciencia pura trascendió más rápida-

EL MUNDO ILUSTRADO

.
t

/

-"Detente, gritó la 1iluerte. Y tú, madre d·esgraciada, ¿ no reparas en de!:ltrozar el corazón de
otras mad re?"
._"¡ Otras rnaclre2,!·· mumrnró la pobre mujer,
apartan•tlo la mano de l'aei flores.
-"Toma, dijo la ::\luerle: toma tus ojos; los
he visto en el lago: brillaban con tanta dulz,ura,
que no he µodiJ.o menos· que recogerlos. Xo sabía que fues·en los tuyos. Reeólnalos v mira al
fondo de eE,e pozo. Ahí verás lo qu·e ha1hrías de"
truíclo destru.yendo esas flores. En los reflejos del
agua verás la suerte re::erv-a:da á ca.da UIH. de eEJas
dos flores y á t,u hijo, si huhf'es.e vi\'ido."
La madre se inclinó $Dhre el brocal y vió pasar
sucesiva.mente una :::ene ele imágenes d,e ventura
y 1alegría. formando rirnefi.os cua.clros, seguidos de
es.pan~oea&amp; escena¿ de perndumbre, desolación y
m1;:o;·ena.
-"Esas co9:.1~, así las una.s como las otras, sor.
voluntad de U-os." dijo la. ;\Inerte.
-"Pero en lo que me :acahas ele enseñar, excla-

m?nte á la. vida práctica., y que jamás el teorema ha. influido máa. inm¡3diaba. y directamente en
el bienestar del hombre.
Era camcterístico del progreso humano, que Ja
vercla,d t.uviera una incubación seculfu!' antes de
poder fecundar y mejorar la vida.
Descubierto

L
Niiias Dolores Echenique y Luz L"'pez, el día de su primera
comunión.

hoy un principio, había q'lle esperar largos siglos fJU aplicación útil; la verdad quedaba estéril é infecunda, germinando ,en fos espíritus, almacenada en las bibliotecas, antes de dar fruto,
de sen-ir ele algo, de abrevia.J· el trabaJo, ele dulcificar la pena, de mi,tigar el dolor, ele acrecentar
en un átomo la feliicidad.
En nuestro f!!iglo, a1 clescubrimi~ento de la verdad, ha seguido su inmedi-ato aprovoehamiento,
su casi instru1·tá.nea transforma,ción en máquina
poderosa, ie-n instrumento preciso, en uteooilio có-

mó la madre Ilena de zozobra, no creo haber visto
yo el destino de mi hijo."
-"X o te diré yo cuá.l de e1Jog ,es, repuso la
Muerte; pero lo repito; entro todo Jo que has visto esbá la suerte que á tu hijo le aguarda en ,el
mundo."
La madre, enloquecida, hincó l,as rodillas, exclamando:
-"Por Dios, oye mis niegos y respóndeme de
una. vez: ¿ le estaba r.eservada á mi hijo la parte
horrible de ese espectáculo? Díme~o sin rodeos1
habla. ¿ Ko quieres contestar.me? ¡ Oh! en la cruel
incertitl11111bre ,en que estoy S1Unida, será mejor
que me lo arrebates antes de que corra el riesgo
de sufrir tales desgracias. Le quiero más que á mí
misma -al llljo de mis entrafias; oa.igan pues sobre
mí todas las desdichas. Llévalo en buena hora al
reino ele los •.,fol•os, y olviden-se mis lágrimas y mis
súplicas, mis palab11as y m-is sacrificios.
-"Xo te entiendo ~ien, dijo la :Muerbe; v-amos
á ver, ¿ quieres, sí 6 no, recobrar á tu hijo, ó prefieres que le conduzca á ese Jugar desconocido de
que no puedo hablarte'''
La madre, entonces, juntando las manos, cayó
de rodillas, y dirigiéndose al Rey de los ciefos,
exclaimó :
-"~o me eseuohes, Dios mío, si desde el fondo del corazón reclamo contra tu voluntad, que
está sii·empre cifrarla en lo mejor. ¡ Oh! ¡ No me escuehes, no me atiendas!"
E inclina,ndo s1t cabeza sobre el pecho, caía
abisma.da en la mJls t.errib!te de las cono-ojas, e-,
tanto que la Muerte arrancaba el clébii° tallo de·
azafcún y volaba á trasplantarlo al jardín deseonocido.

fin :Jersor¡.

modo! en procedimiento efi•caz. Fulton y Watt,
e.s-tud1an en su tortera la tensión del vapor, y á
poco andar, las loeomotora.s rlledan y los steamers
naregan; apenas .Past.eur d&amp;oubre el orimer microbio, cuando prepara la primera va-cuna; no bien
brota la primera &lt;Jhispa e-utre dos electrodos1 cua.ndo comienza el faro á d,estelli.ar, y el foco á bri-llar; de1 die-sc~1b1~üuiento d'e Jas toxinas: surge toda una terapeutica; de la fo.too-ra.fia instantánea
el cinematógrafo; apenas la ci·e~cia habla. cuanel~
ya la indusiria trabaja; la cosee.h-a del fruto sigue
ele cerca á la -coloración &lt;le 'a flor.
Con las aplicaciones die-1 vapor, se mw1a este
morimi-ento el.e instantáneu trnnsforma,ción de lo
verdadero en útil, ele lo científico en industri,al,
de lo filosófico en m-0ml y social, y ~e continúa
durante todo ie1 siglo, con ímpettL creciente: no
se s1be qué se ha e..ouquista.do más, si vcrdade3
ürnegal&gt;les ó aplicaciones útiles, ni es fácil el balance entre los principios d1ESéubiertos y los inventos realizados. A medida. que se ha ac11ece:ntado
e1 saber, .se ha refiuado el bienEstar; el pan es más
abundante, el vestido mñs abril'.)'aclor la habitación
' con f ortaUle, }' á ila vez elo criterio
'
ma:.;
huma.no
eom·ertido á la~ aplicacicmes ele- la e-sencia, se ha
hecho más :·ecto y más práctico.
La -ciencia qu-e era una divinidad etérea é intangible, que habitaba re-gi.ones inarccesibles, que
parecía l~uir_ clel contal.--to mezquino y degradante
de Jas mtfena:, humanas, encarnó y l.omó cuerpo;
tonaba. como un Júpite r, se cnvdlvía en nubes
y se circuía.. de relá1npago.s, ,como un J e.hová ;
en nuestro siglo descendió, eomo Cristo á la tier~a; se mezC'ló con los hombres, vivió su misma
vida, les prodigó consuelo. 1le:F1 dió aili111ent;0 v -vida y esper,rnza, les tomó de lia mano y los guió
P?r e] ~ndero ~~w ha de ieonduci1,los á un porvemr meJor, dulcificando sus pasiones con i0l incremen~o de .&amp;u bienest,ar, y ha:eiéndolos mejores á
med1da que son mrenos &lt;lesgraciaclos.
Es.ta 11edención rlie-1 hombre _por la -ciencia, es la
obra de •n uestro si,glo, ese d.e.scenso del cielo á i1a
tierra. y del empíreo rul obrador, esa constante preocwp-ación ele uti1lizar lo que se sabe y de aplicar
lo que se descubre, son su gloria y los títu!los que
permitirán á la posteridad decreta.rle las palmas
y colocarlo entre '1os primeros_y más grandes.

:Or,

Jrf. flores.

�Dc,,ni.ngo 30 de DUJ_iembre de 1900.

Domingo 30 de Diciembre "-, 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

POR1-""'AD A..

•

•

Galle la l\Iu::.a lánguida que nu día
Dérmmó, en sus it1Sonrnios pasionales,
Sobre el ánfora ebúrnea de la orgía,
Eil polen. de sus ro2as tropicales.
Calle la :Ilusa que libó en la copa
De Anacreón iebriscitantes heces
Y eleYÓ, con O\"ldio,
Al arte del aiilor lúbrie;as preces.
En 'fez de ,la pasión tien.mal y muda,
Que, en forma de mujer blanca y de.:muda,
De erectos senos y diYina. cara,
Ji~l bü.ril praxistklico
En transparente mármol encarnara;
Resurja, alfüo y bélico
Y fiero y triunfador, el arquetipo
De actih1d graYe y talla de coloso,
Como siurjió de un arte Yoluptuoso
El Hércules farnesio ele Lisipo.
Y ante el sorn brío dram:a
En que la humanidad enlnquecicla,
Al borde del abismo, como Ha1nlet,
':tiiene necesida.d de -amar la vida;
Ante ese ilimitado pan01;ama
Donde .aparece un siglo ·a gonizante,
Como un sol en Ocaso,
Lleno de luz, pero también de enigma8:
Déme su YOZ el huracán tonante
Y esgrima el brazo, redentor entonces,
Jill1 hierro ardiente. marcador ele estigmas,
Y el dórico cincel que esculpe bronces!
ECCEHOMO.

/

LLEGADA DEL SIGLO XX.

I
Débil generac10n: detén el torpe
Paso inseguro con que audaz camina,
Brillante sólo de presfado afeite,
Tu cuerpo eirvejecido en los intensos
Insomnios der deleite;
Has que tu pensamiento, encarcelado
rrras de tu frente, ensombrecida y pálida,
· Surja á la vida de la luz, &lt;:orno una
Redimida erisálida;
Reconcentra en tu espíritu,
Sl el "quid di,Tinum" dentro dél alienta,
La fe, que es luz de paz dentro del alma
Y que es Sol de e.uperanza en la tormenta.
¿ En dónde está la uroluntad," serena
Reguladora del cerebro hum~no
Que, rigiendo el espiritu y la carne,
Sus atávi.cos ímpetus refrena?
¿ Qué hiciste de esa foerza-indestructiblé
'rimón con que de todas las borrascas
El hombre surje sa!Yo é invencible?
· Ay! por buscar la vibraeión que flota,
1
. .. macabra,
El suefi.o absurdo y 1a Y1s10n
Has disloeaclo el sentimiento y-rota
La yerclad en el arte ,Y la palabraPoseiclo de histérica, facundia
Y de jnnoble iracundt:a,
Has dejado apagar f,a gradas luces,
Has dejado morir an:Sias qu~r~das,
En lfll Yicio :de oncl¡is ·honuc1das
Y en la duda de trágicas faút:es!
¿ En dónde ,está la "dignidad,"- el faro
De tu propio valer .\' tu aHiecl río?
·En dónde está e.~,a lámp-ara? ..... -Xo arel€!
Í&gt;-e tu conciencia en el altar racío,
Dejó extinguirla tu paEión cobarde!
Y-blanco ele la insicliaRies procaz -ante fos cliosies rotos
Y aplaudes tu dolor )' tu perfidia!
La elariclad del deshonor delata;
En plena luz, los miserables gimen;
Siempre la obscuridaEl encubridora,
8irv.ip rpropicia al cr.imrn.;
Y en J,a. tiniebla de tu ser, ahora,

EL MUNDO ILUSTRADO

Por aplacar lus loeos apetito.s,
Inútil es ·que á Babilonia auudas
Corno á madre de tocios lo, delitos:
Babilonia está en tí ... tú eres, á un tiempo,
rrraición y vicio ..... Bt1Itazar y Ju das!
Mirad! .. . el mismo có~mico equi,!·ibrio
Q.t!e sostiene los átomos tompactos
F.n la armonía inmenrn de los mundos,
O en la rncreta \' id·.t de la muerte;
La misma innata. intima inf.!iiencia
Que hace que ei' débil huya del mís fuerte,
Buscando una fatal coexistencia;
Ese mismo pocler ó fuerz,a muda,
Núeleo de Yicla ó foco ele pasiones,
Haz de dolor ó carmen de ptaceres,
Es ,el ª~Iaelstromº' de incognoscible elíptica
P-01· do "ab eterno·• ruedan
Indivicluo:1 :r pueblos y naciones,
En marc:ha apocalíptica!

II
Yed,l'os marehar: el niño ya. no busca
El dUlce y tierno y maternal regazo;
Con una audaz precocidad ele hombre,
Rompiendo de la infancia el tibio lazo,
En vez del chtlce almíbar
Conoce ya las heces del acíbar;
Sueña efi la lucha, en los placeres sueña
Y eu el primer umbral de su camino
Como una dél&gt;i1l· guija se des1peña !
Y el -amor-esa llama que confunde
En una sola fé dos corazones?
Ya no incuba la dicha y la modestia,
Hoy es audaz, lujuri~u besja
Que agoniza en un i;:uelo que se hunde:
Abierta ~ti la verde celosía;
Un flechazo de. luz rasga .Ja umbría
Lobreguez de la cimara secreta,
Como un nimbo c'Ie luces de Bengala;
Mas no flota la escab
Ni ansiosa agu'llrda en e1 balcón Juliet-a.
Achmtro, $Obre el muelle,
Rojo diván de rico terciopelo;
En la mano la copa del champaña,
Que, al cleritamarse, en el tapiz sal,pica,
Está m1 Adonis macilento y frío.
Cuya alma, enferma ele m aldad y hastío,
Como su &lt;:uerpo mlÍ.sero claudica ....
Y )a hermosa beldad su oro premia
Y al besar, con la púrpura
De -sus labios, la copa de Bohemia,
Do]' eloneel faciturno
I..e. hipocondriaca languidez aliYia
Y extiende, &lt;Como un pájaro nocturno,
De su abrigo de ,pluma el ala tibia . ....
De -su túnica regia ee despoja
Y, enfrente de la lµna reneciana,
Donde frrailia la imagen incitante,
Aparece, de$nuda y palpitmlte,
Como una diosa de la eclacl pagana ....
Y acaba el "fiat lux! ...... ''r tras 1la dura
Jornada en que el dolor placef remeda,
Un girón menos en el alma queda.
Ji{ás son1bras -cubren á la selra obscura
Donde se pierde el corazón opreso .....
Y en aqueHa ideal boca de Yirgen,
Digna de la plegaria y la ternura,
Se estampa un bes.o má, .... ¡trágico bes&lt;0!
rrriste calleja, húmeda y sombría,
Inquieta. soledad, Yulgares ca~as
De muros agrietados,
Encorraclo farol que parpadea,
Con fas intermitencias de un beodo,
Y da, ,con sus fulgores mutilacloo,
'Tonos ele sangre al removido lodo.
Abajo: el sucio fondo ele la charca
Cortada, á trechos. por fugaces huellas;
Arriba: todo y nada, lo que aba rea
Un cielo sin color y sin estrellas ;
Y en el dintel de puerta envejecida
0

Un bulto informe de muj er, el rc.~,to
De un alma en el naufragio ele la vida;
:Miserable, nocturna cal,!ejera,
Que al primero qu e pasa
Se ofrece . ... para todo lo que quiera!
Póbre flor, sin aurora.~,
Juguete vil cl'e LL lujuria imligna,
Que s1rn pesarr:s cuenta por sus horas,
Y en su dolor eterno,
Corno herida paloma. se resigna!
La m,irada tornad, ve.el cómo impera
En su pal•acio la Arnricia artera:
Amplio sa!?óu, henchir.lo
De eofocaute gas ,v d e tabaco.
Que .11uhlan el ambiente empobrecido:
La multitml an~io.o:a,
En cuya, faz el Yértigo
La exaltación de la demencia estampa,
Esperando el oruculo temido
De la falaz fortuna ó de la trampa;
Y eT joven y el anciano,
El potentado ,· el humilde obrero,
Unidos j ay! en fraternal comorcio
Por la Yoz argentina del dinero.
Y tras la brega. imana
Y ante el tapete, encubridor &lt;le ahismos,
Como la mar y la e!:=peranza, verde:
La palidez eontrita del que pierde
Y Lla. triunfal sonrim del que gana!

III

Y ved á las na,cione5! .... mareha. opreso
El pueblo á su Calvario ele amarguras
Y han1briento dobla la rodilla, al peso
De tantas armuduras!
Elu vez ele los arados y del tajo,
Surca el cañón la abandonada tierra
Y está el pueblo siu pau y sin trabajo :
})ere hay en los graneros proyectiles
Y-por salrar la honra de los pueblosLos reyes tienen l)ÓlYora. y fusil~!
Palla el aire oo el fondo
De los e11rare-ciclns subterráneos
Donde lasi rna:,:s oprimidas gimen;
J,a fiebre del dolor arele en los c.d neos
Y surje de lo hondo
rna. fatal nec~idad ele crimen!
Raza~, c.'tn3c1,clas de vivir, combaten
Y se lmsc:an y a.coohan, ,con sigilo,
De uno á otro he.mis.ferio.
K o oo oye de la paz e,] noble cántico,
Ni hay d•el Ira bajo el conforlaute aeopio;
La sangre mancha el abundoso Xilc,
Ha enrojecido el agua del Atliíntü:c,
Ha despertado ha~t~ al Celeste lmpecio
De su hondo s11eño el.e abyección y opio;
Y desde el corazón, frío ~r artero,
De las rocas británicas,
-De la Conqui la sempiternn ªmater,"1.. retencle ahogar al bélieo bóero,
Al bóero irnmortal, de ansias volcánicas,
Que acabará cuando el volcán no tenga.
Ba5e cap·az de so~tener su cráter!
¿ Ko dsteis sucumbir á losi infieles
A la alta. tra,dición ele sus laureles?
Y YiYe aún. tras época ominosa,
.
La que fué un tiempo lbérica famosa!
¿ E1n dónde etitán Daoiz, Yelarde, Riego
Rspa:rtero y Serrano'
Caractctres &lt;le luz, almas ele_ :fuego?
Qué se hic:ieron las épicas jornadas
En que triunfó la espada por ,la idea?
-Cahezas, Dos &lt;le Uayo,
Valencia, 1\[anzauareg y Alcolea?
Ay! ril Yalor, al sacrificio au!su.;to,
A la ignorada abnegación heróica.,
A la fe noble y a,] deber ele! justo,
Han sucedido: indif.e.rencia estóica,
EJ plaeer muel,Ie, la virtud &lt;l&lt;&gt;rmido
RI femenil ealor y el insaciable '

�Domingo 30 &lt;le Diciembre _ite 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Amor •l yo .. . . Imperator de la vida!
.Super::ticio .. a grey: aca:,eo espe_ras,. . .
En la embriacruez que á. tu conciencia sitia,
Al blando sm~ del mandolín sonoro,
Que Apolo te hable, por la voz de Pitbia,
En su trípode olímpica ele oro?
¿ Juzgas viento de fronda el arrebato
De igualatoria lid? ... .
-Jónica:; sienes
El p-atriotismo ungió!. .. Y audaz opuso
Contra el brazo opresor de Pi,istrato
Su triunfadora rebelión Clistene,!
:.\fas sin brújula vas y fin objeto
¡ Oh multitud raquítica. que Esparta
Hubiera despeñado del Taigeto!
¡ Oh pueblo Jegen&lt;lario de otra época,
Digna de la -exi:::itencia y de la historia.
Digna del Sol y del laúd de Homero,
Cual la &lt;le aquel emperador guerrero,
Que hizo un astro inmortal &lt;le '-ll exietencia
Y paíleÓ, en elíptica {le gloria,
Desde :F'enicü:t al cauclaioi'O Ganges,
Yietoric:as la~ i.irmas y la ciencia!
IV
Y allá van, tras gigantes e~pejirn1os,
Individuos y pueblos, deliranies
Al choque de enconirados fanatismos!
Y lo3 intranégentes de 1a vida
Son los mismos aún: los judaizante~
Que á los graco~ yenclieran al Sena.do;
Son los que-------&lt;;in la m.ás,;ara, de EdipoEn Queronea las frentei-t
Indinaron rendidos á Filipo;
Arquitectos de sombras y ruinas
Qu,e al mismo César sin rubor trajeron,
Feroces Catilinas!
Los que-al concierto imuen.::;o de los mudos-X egaran á 1a ciencia en Galileo;
Los que, al concierto inmenso de los mundos,
De las transformacionea de ProteoA Sócrates brindaran la cicut&amp;,;
Los que engendraran, tras de lucha. airada,
Cual sangrientos apóstole~, de acere,
A Luzbel hecho hombre en Torquemada;
Y á ~figue1, el aric.:íngel miliciano,
Hecho verbo flamíjero e11 Lutero!
Y habrá. ele ser igual, el triunfo, acaso,
De Grecia ó Macedonia?
Si hondo ,aquilón la libertad conmueve,
¿ Reinará igual en la- inmortal ..Atenas
El verbo demostino que el aleve
Silendo de Filipo y sus cadenas?
A la faz de individuos y naciones,
¿ Serán lo ruismo César y Pompeyo?
¿ Lucanos y Nerones?
Contra la misma máquina que ha sido
De redención y paz liuupio ,enero,
¿Xo se leYanta, en iracundia ciega,
Demoledora el hacha del obrero,
¿ X o-del Derecho en nombreA .Ja vanguardia de la innoble brega.
Armado del puñal y el explosivo
El Anarquis.m.o, nega~ión de todo,
Al invocar la libertad sagrada,
~lancha la libertad de sangre y Jodo? ...
V
Escuchad el clamor, hondo y profundo,
Que de 1'1s multitudes ,e leranta,
En guerra contra el eieao y contnt e1 mundo!
Kadie la fé del pon·enir saluda,
I':!IB la tenaz desolación que can ta
Las trág:\cas estrofas de la Duda!
Oid el eco del dolor hurn;a.no:
ª-¿ Cómo po&lt;lrá. fructific-ar en ~a
'fierra, inundada para siempre, el germen?
La fecunda labor jay! Eerú. €u -vano:
En esa tierra, en que los miarnnas duermen,
nieamente crecerán J.a:;, flores
Blan~as, pero lefa les del pantano 1
''En el roído muro sólo arraiga
La tris!~, inútil yedra .. . .
Én bal.&lt;le frotareis perpetuamente
La cristalina, pero fah,a piedra,
Buscando en el,la el prisma durodero
Que haee en el diamante verdadero
De un átomo de luz un ascu-a ardiente;
Aunquo Ja falsa piedra también brilla,
Al soplo nada más de vuestra boca
Yol rnrá á ser la misera ble arcilla.
"-Después del golpe del martillo, al fuego

r

Voraz y calcinante de la fragua,
'fornará el fierro á natural dunza;
De la cú~picle altí:-:ima la roca,
~o ha de l)l'indar el agua;
Que si en la piedra de la" cimas choca
El mazo, dirigido
Por vu1c1hlico múseulo que cri:5pa
Los nen·ios del atleta jadeante,
En vez Uel agua brotar:t la chispa
Débil v pasajera de un instante!
"-ImÜilmente es.ca1areii- la sierra,
]~n pos de la riqueza codiciada,
Si no eneontrai;i., al ese-abar la tierra,
En cuyo c1auftro maternal esconde
Xaturaleza pródigo tesoro,
El anch 1 veta mineral, en donde
f\rnja rno::. rrrano~ vírgenes el oro
-"Qué importa que el alambre, por el viento,
Como aéreo pentágrama, conduzca
Del uno al otro polo ,el pensamiento,
Si ,en su eléctrico soplo alm no lleva,
•
A,l banquete de toclas la, naciones,
La palabra. inmortal de ''buena nuev.a?"
-"Qué i1nporta que el audaz obrero rompa,
Oculto de la tierra en las entrañas,
Con un chispazo la gigante mo1e
Y en llanuras eo1i-vierta las montañas,
Si no deja, siquiera,
Un átomo ele luz tras fJU camino,
Xi un .sólo pan á su ,afligida prole?"VI
Y ese trágico acento. e~a bla:-.femia,
De una riiina intelectual, presagio,
Es la ruda ame·naza de un naufragio
En que al deber el egoi::-mo apremia .. . .
Invade la ignorancia kt. Acadenüa,
Viven triunfante, la doblez y el agio,
Se impone aún sobre el saber la -espada
Y, en vez de ho,-:inna,-, místico sufragio
Brinda á la libertad, raza m-enguada!
Los bardos &lt;.:antan a,l color qne "se oye,"
A la música extraña que "se mira/'
A fas tang1b]e~ do~;~
De las Ji::.&amp;s "que gimen,·,
Al amor sintomando la neurosis
Y á la neuro~is engendrando el crimen!
Xo hay látigo'$ que azoten mercaderes,
El U!mpJo es antro de sangrienta n1ofa
Y al oficiar el sMiro manchado.
Ay! . .. no surge d€1 templo profanado,
Candente e,tio-ma, la viril estrofa!
o
.
'
En me&lt;lio de -arraigadas bramas,
Sólo se escuelan hondas el'egías :
)Iurió el numen de Píndaro y Tirteo!
Oid la ru,i.sma voz, la que en obscuro
Calabozo arrancara á Galileo
El )!iserere de la ciencia . ...
-"ábjuro!n
-"~~bjuro de la rnngre poderosa
Que nutre y fortalece mi organismo;
Del anhelo de acción, debilitado
En la pereza muelle en que mi= enhebro,
Víctima de mí mismo!
Del santo amor que la ventura labra;
De fa chispa pensante del cerobro
Que constela su luz en In palabm.;
De la conciencia, singular tributo
Que en la infinita creación pregona
La •ltitud de lo, hombrea sobre el bruto]
-"Abjuro de la obsrnra ley divina
Y de la ley del hombre;
Abjuro de la ciencia y del progreso;
Del plac-er santo y del placer impuro;
Del mi.:.mo pen:-:amiento que germina
De mi cabeza en el cri~ol. ...
-"Abjuro!. . . "
VII

¿Y esa e3 I.:.1 lIU~IAXID...iD? ....
-Jamá-:, mentira!
Esa es la voz ele la ambición fra.::;trada ....
Xo es la Yerdad que efüeña,
Es la infffna-1, doliente carcajada
Del eterno Luzbel que se despeña!
En esta evolución, inextinguible,
Ardua labor del hombre
Que, aun morihunclo, crea;
En la lucha teruible
Del verbo y ele! saber con la ignorancia
De la fuerza bruta1 contra la idea;
Kacla pera la cieneia es imposible,

la constancia!
d ~a con la ciencia l
Cnano,
fl: t
'
la anti oCYiiedad •y e orec1en
e
n.yer
•
Renacimiento condensaban so 1o ' .
.
El pro(Treso no má: clentro de _Emopa,
Hoy,
la vida umver:::al al be~o,
Beben, ele polo á polo,
.
Los pueblos todos en la nmma copa
El raudal del pro¡¡i:eso!
.
.
Ayer la proclucc10n tuvo su lmd~.
El brazo individual que desfal!ece,
Hoy, al rugir de la..s po~,entes ~muas,
La industria á la3 nae1ones aba~teee,
y el mecánico esfuerzo ha tr~mforma&lt;lo
Al fabricante, de hábitos exiguos,
En regio potentado
Que opaooría el fausto ~ne ostentaban
Lo 3 magnate,g ant1g~10s .
. . .
Aver era la ciencrn. el pn~·1leg10,
El clon de los t,,l,ntos super10re_s,
La perla negra del collar egr~g10;
H oy es Ja cie~cia popular y rige
Súbditos y Eenores;
.
Vfre en La tierra y en el mar_a1rado.
y entusiasma su oráculo ó aflige
Al hombre y al Estado!
Ayer ]a antigiiedacl :~ lenntaba
Sobre la adusta trad1c1on y el hombre
Por con.oorviar la tradición luc-haba;
Hoy el anhelo inmenso de grandeza,
De bienestar social, muere y meJora
El imsia de vidr, como la aurora
Feraz de los otoños.
Los árbole~ enclenques endereza
Y convierte en ramajes los retoños!
Y &lt;le Jo, aJLtiuiledacl-antes rehacía
A la escuela ~ al libre pensamientoLa libertad fn&lt;lividual emerge,
Y la igualdad política oonciona_
El credo ele la nueva Democrocrn !
· Qué importa, pues, que la doliente noche
E:x\ienda su sombría Yesitidnra
Si, á los fulgores del naciente día,
La flor abriendo su pintado broche.
Perfumará más cándida y más pura?
, Qué importa, que los fuegos del esl
Lo'.;; esmaltados pétalos inmolen
Si, en las nítidas alas ele la brisa,
Vuela, hasta otras praderas,
Lluvi" ele oro, el fecundan te polen?
En el&lt; Orbe, de que es ar&lt;illa frágil
La que juzgamos Tierra po&lt;lerosa,
Siempre h&amp; triunfa&lt;lo el batallar criiento:
El grande, el apto, el poeleroso, el ágil,
En fuerza, en ,oluntacl, en pensamiento!
Pero la lueha es santi
Cuando redime al mundo;
¿La sangre, aca.:.o, ·no es bauti:-.mo humano?
¿ Xo hay llanto aun en las horas de contento?

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.

La mujer innwrtal cuya ternura
Los horizontes d,e la. vida enciende;
Frente á la que se venele
Y, cual reptil, engañadora esconile
El veneno que inyeda,
La mache, nido &lt;le virtud en donde
Dios la bondad universal proyecta!
Frente á Napoleón, atando pueblos,
Coronados de lauros y de espinas,
La abnegación del moscovita heróico,
La gran Moacou, la capital ardiemte,
Transionruada en ruina~!
Frente á Marengo y Austerlitz y Jena,
De Waterloo la rota, y el monólogo
De un oodáver viviente en Santa Elena!
Hidalgo, el noble corazón sencillo,
Por oodiruir •1 inclio, hecho Crndillo;
Y Wáshíngton, creando lás serena.s
Libertades de un pueblo procligio,o,
Al romper las británicas cadenas
Qne ataban al coloso!
Frente á la viaja Roma del Papado,
Y de la liber!Qd oprobio y muerte,
Garibaldi inmortal, genio y solda.do,
Italia unida, libertada y fuerte!
Frente á la hambrienta furia mu.sulman
E1 valor que el peligro menoaprecia :
Grecia e'Ilsefümdo á la familia humana,
Byron muriendo por la fe de Greci&lt;a !
Frente á la., hordas del Imperio Chino,
Histéricas de opio y de rngancia,
Las ju.stas del •aber y &lt;le la industria,
La llllive.rsal Exposición de Francia!

d;

VIII
El e.,píritu fuerte no desmaya
Xi habrá ele sucumbir, mientras que haya
"Gn átomo de luz en la conciencia,
Lna sola creencia;
¡\fientras, al eco san to de alegría
De un infantil y purpurino labio,
Loo madre sonría :
~Iientra.s-,i la opulencia y en la inopia,X o pueda una alma buena
Sentir completa la ,entura propia
Cuando la nubla la &lt;lee.gracia, agena!
Mientras loo.arquitectos de la nad"
A._caudil1en la turba en~~ngrentada,
Si al estallar el proyed1l-que prenden
En su clemencia de acabarlo to&lt;lo,Sucumben los honrados en eli pue..;to
Que otros grandes apóstoles cleñendeo,
Intacto y puro sobre el mismo lodo!
i rientros con lra el poder ele alti rn testa
Presienta la asombrada tiranía,
Una voz de condena 6 rebeldía
Ln ~lo grito ele viriJ1 protesta{
Y mumtras pueda el hombre eniancipado
Contraponer, en el turbión airado
Fr•nte al que siega por destruir. 'el noble
Batiallador, potente como el roble
Y humilde en el trabajo,
Que el surco abre y la seruilla siembra,
La fe en d cielo y la mirada ahojo!
Frente á la torpe 11embra

•

Friente ele la comuna-ese com.eta
De cauda tormentosa,La cívica República, la hermosa
República de 'fhiers y de Gam betta !
Frente al Reino de bélicos iD,Stintos,
-1lás sagaz y maligno que guerreroLos campamentos, de escarlata tintos,
Que con sru vida &lt;l€fendió el bóero!
:Frente al antiguo suelo mexicano,
Eslabón de la ibera aristocr-acia,
Gu.arida de famélica teocracia,
Núcleo de fratricidios y renco.r,es:
El viviente clamOI", inolvidable,
De la hunúlde Caunapaoo de Dolores;
La Libertad que to&lt;lo lo transforma;
J uárez dictando, en Sinaí glorioso,
Las 'fablas de la Ley de la Reforma;
Y el toque de "¡ Adelante!"
De aquel mismo inmortal clarín tle guerra,
-Heraldo d~l dered10 y la victoria :La voz de paz, ei géne:;is de glori,a
Que &lt;lió á la patria sant~s energías:
La obra inmensa de Porfirio Díaz
Que, con el Siglo, canblrá La llistoria !
Frente á la ciega multitud ignara,
Pas-teur rasgando los ignotos Yelos
Del co~os invisible, con avara
Ansia de bien y de oober; lia ingente
·
LabOT de Humboldt y Litré .... y el genio
Del gran Lesseps, meret...-edor de al tares,
Aun más que el de 1Ioisés brazo potente,
H1mdien:do tierras y estrechando mares!
Los modernos Colones del planeta,
Sin miedo ,a] mar ni al iracundo J~olo:
Vanguardia del humano penrumiento,
Cuyo inmortal y &lt;lligno monumento
Son las blancas pirámides del Polo!
Como el bramar del h uracán-ve.stiglo
Que no ha -de dom-eJlar terráqueo yugoEco infinito ele] dolor de nn t:liglo:
La voz de Vidor Hugo!
Y de Fouriér y Sa.int Simón delante:
Frente á la voz del Karl ~larx, teruida,
La creación magnífica, raUiant.e,
Derramando calor y luz y vida,
-Del infinito incognoscible al beso;La universal fra terniclad del justo,
Augusto Compte y su apotegma augusto:
Ai\IOR, ORDEN, PROGRESO!

IX
Tú-"esclavo Tedim.ido"--que !?f!ntías
El látigo azotando tus esfi"ldas,
Y &lt;le tus propios hijos,
Pecl.azo,s ele tu aer, no disponías;
Inclínate renfüdo ante la tumba

FlL MUNDO ILUl!TRADO
Del Siglo del Progre,o,
Y llevas en tu frente de alabastro
Del !-iglo que de Lincoln escu1.: hara
El a,tro de la "Fé" que a.bu.renta duelos
El "le\'{mtate y anda'' del opre¡;o;
Y del amo-r universal el astro:
rru que puedes curar la.s füllil.rguras
_rrú-''enfermo" ,,acilante--que llevabas
Y de bábarno untar los corazone3
El incurable mal en tu organü•mo
Y d1.: rramar la pena ó las vent.urns
Y, :;in la Fé ele Job, -.ólo alentaba::i
Con tu estigma 6 tus altasi bendiciones:
Repul~ión y piedad para tí mismo;
Tú, que----como ninguno
Alza la frente a-1 cielo,
De lo~ cimientos ele tu Igle.•da-has visto
Ya no tendrás m.i~rias en tu duelo
En tu• débiles hombros.
Ni &amp;erá tu &lt;l,estino la mi,.eria :
Tan1balear la religión del Cristo.
Be-nclice ú Li~ter, de la ei-encia orgullo,
Hm1dirse el mundo antiguo y levantaroo
Lin coln-libertailor de la materia!
Otro mundo ü1mortal .en su.s es·c:ombro::;
-'I1ú-·'obrero·' de -las sombra:, que pasaste
'fú has sido campeón le-al y bue110,
Tu juventud ,en honda catacumUd
Pen,ador, &lt;liplomático y artífice:
Y, al ~ón del mi~mo golpe, noche y día,
El
siglo naveg.al,a en mar airado.
Debujo de la tierra te inern,t.aste
'fú has ido con el Siglo y has Mlvado
romo en tu propfa tumba;
El legado de Pedro!
Oye el rugir inmenso
¡ Oh gran Pantífice!
Del v11por que la. máquina conmueve,
Alza tu mono de marfil, cual lirio
Paro exhumarte á tí: ,qut nHt tu ~n'(;ienw
l'áliclo y puro; y coneencliendo goocia
:En el ara del 8iglo Diez y Nueve!
A réprobos y ateos y creyentes.
Tú-•· pro.::;erito·' anhc:ante--que veniste
Unge----con la bendita DemocraciaEn pos de .abrigo &lt;lef&lt;le extralla!=- tierras,
Las almas y las frentes!
O d-e tu patria perseguido, huiste:
Tú que has dejmlo allil ... tu pensamiento,
X
Lo~ bueno!' :::érei-t de tu ho-31.1r bendito:
Acia.ma el soplo eléctrico que puede
Llen-1rle-s, nada. 1n;ls, :Siquiera un grito,
¿ Ha muerto el ldeal?
1.'na sola palabra de ternura
-Jamás, )Ientira!
Dt:,! alma del proscrito!
Hoy es el Ideal aun má.s potente,
Pero no va---como antes-rrú-'"manc:ebo'' robul:JtoSoñailor y risible "Don Quijote,"
Que huyes de la pobreza
La lanza en ristre, el rocinante :al trote,
Y te e,pantas del tiempo y la ili~tancia
Enderezando entuertos, eunl le pinta
Y que, no obstante, a.lientas ambieiones
En su obra simbólica Cervant&amp;;
De poder y de grandeza;
Ya no €S el "Don Juan" de la Comedia,
Armate ele valor y de cofü,tancia,
-De la virtud esoornio y carieajad.aImita lot1 gigantes caracteres,
Que lleva en el acero para cada
E.s-cala, con te86n, las altitudes;
Aventura de amor, una trajedia;
i'!Iira cuantas columnas de mi,llones
Ya no es la ilusión que nos abisma:
8e pueden lernntar con '"alfileres,''
Anhelo de loo sneños intangibleo•,
A la .::,am bra no más de las virtudes !
Del cielo azl.ll, del irisado prisma
Tú-·'nación ., mutila.Un-que en e1 jul'go
Y las aspira.cione;; imposibles.
Voluble o engaño..;o de -la guerra,
Fuiste presa abatida del mAs fuerte
En este Siglo-lírico y guerreroY perdi,te, al empuje ele la suerte,
El Ideal es la "verdad" soñada
Con un noble puñado de tus hijos,
En Jo "bello," lo ''bueno" y "vierruul-ero."
Algún girón querido de tu tierra;
ApJaude loa triunfales reb,,liones
r¡ Y bien caído el que, al luchar, se abate!
Que son-como c11ntara el valeroso
En que los pueblos mártires recobran
Poeta de los "Gritos del Combate,"
Su libertad-per&lt;l:ida en la ConquistaAl mi.::;mo ronco són ele ]o;:i cañones!
Con su mareial •oento de Coloso
1'
sn Jira inmortal que centellea- :
Tú-indiana ·'tribu''--&lt;1ue en la sierra abrupta
'Trueno y rayo ija yoz, e1 arte ariete/
Tus tradiciones ceculare:- guardas
"La Ciencia espada, temrpestad la idea,!"
Y vive::; en tus viejas tradicione1.1,
Como. llllla. momja, !leca é incorrupta,
!Oh esclavo redimido, enfermo saru,
Del tiempo el-e le►-i gran&lt;le5 Faraones.·
Obrero libre, soñador sereno,
Tú que has mirado el polro de loa ;iglos
Mutilada nación, nobles monarcas,
Enten'.1.r tus gr-Jnític-a8 dei&lt;lad,t.s
Y espiritual "león," hábil y bueno;
Y sobre los palacios de tu ooza
Grandes y mi,eraMes de la tierra,
Crecer, con otra raza, otras ciuclade~
Con la esperanza y el dolor en guerra;
Que ac.a.~o el penenir t.am bién derrrnmbe ·
!Oh humanidad que, en Siglo gigantesco,
Loa pocos de los tuyos que vinieron
Entre la dicha y la desgracia, giras
Tu:.. lineamientos y tu ié perilieron: '
En un eterno círculo .dantesco!
No loa esperes más . .... ¡Yen ó sucumbe!
Yolvecl la vista atrás, en donde bebe
Yosotros---¡ Oh "}Ion-arcas y Señores!"
Raudal inmenso &lt;le consuelo el hombre,
-}Iagn&lt;ínimo:--, idiotas ú opre.::;ores-Al ver que ha ido por füstinta y grande
Que Jrnb1ais ele la justi&lt;.:ia y del civismo;
Ern mejor el Siglo Diez y X neve!
.
Los que us.iis, srin medida de un "d.erecho"
La duda mata, más la fé ]e,-a.nta:
Que os diera el mismo Dios ó el Dios del "Hecho,"
¿ Qué es el valor sino el dominio augu~o
(Que para herir derechos es ,lo ruiemo ;)
Sobre el temor innato á lo que espanta
Yo-..otros, de la etitirpe cl,e tiranos,
¿ Qué es la felicidad stino h,, santa
Que perpetuais la ineptitud ó el crimen
Resignación del justo?
Y 110 pem~-aü:; que wn vnc5-tros hermanos
Los que vne;:;tra.s erg-á::ttdas oprüne1,1:
Y si escuehais, aún á Galileo,
Lo, que del pueblo manejai&amp; Q,a. suerte
Exánime y doliente, en el obscuro
Vinculada á la vuestra; y en el puesto
Cala bozo inferrn.l clamando:
Reail les imponeis á vuestro:, vá~1tago1::,
-"Abjuro!"
Aunque ellos traigan-grey qne se desquiciaHaoocl que su ¡,alabra--eomo AnteoLa herencia ele los vicios ó ,el incesto,
De su mori,il caída
Ileeha pavor. demencia 6 estulticia!
Se levante, en reacción omnipotente,
Si creis en el credo del sencillo
Tmnsfigurada e11 cláusula de vida.
Fiuósoío errabundo cle Juelea:
Y al inm!enso conrierto Qc los mundo8.
¿ Porqué reinais á póh-ora y cuchillo,
-Que no habr:1 fuerza ni poo.er que innoveMatais la libertad y ahogais la idea!
C]ama.d, cual Galileo en su conciencia
Si crei9 en el cre&lt;lo de los hom bris,
Con la fé uni vcrool:
'
Y temei.s Jas vorcígines clel odio,
¡E
PUR
SI
1IOUTI!
¿ Porqué no record.ais á Hiparco y César,
La, fé de Bruto y el puñal de Harmodio?
Jfligue/ ]Jo/años Cacho .
Y tú-manso "león"---cor&lt;lero níveo,
Que tr11.Sciendes á esencia de los cielos,
Chiht1ah11a, Diciembre de 1900,

�EL MUXDO ILUSTRADO

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.
Domingo 30 de Dióembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EN HONOR DE LOS SABIOS DEL SIGLO XIX.

menciollilndo los admirables trabajos de Le Verrier, Berthellot y Darwin.
Por último, el Proresor Don Luis G. León, ocupó 1la tribuna para referirse á los trabojos de los

La,s agn1paci&lt;;mes "Sociedad Mexicana para el
eultivo de laJS Ciencias" y "SO&lt;!iedad Alejandro
Volta," celebraron~¡ 23 clcl octua, en la Sala Wagner, una Sesión s-0,lemne en honor &lt;l:e los sabios
&lt;le este siglo.

tomaron la palabra la señorita Guadalupe Rodríguez, quien se refirió á los trabajos de Pasteur y
Li~t-er, menelo,:iwndo también á Koc.h, Virchow y
Roux, que son acreedores á la gratitud o-e la b1
m:anidad .
La señorita Dolores González García, habló de
los vi.ajeros y exploradores, citando en primera
linea á Livingstone, Stanley, Nanse-n, y no olvidándoae &lt;le And:rée, que habiendo ealido de Noruega en 1896, no e ha vuelto á s,iber de él.
La inteligente señorita :llaría Luisa Domín1-

VoJta.

De"Pués de oír la opinión de las respetables academias científicas de Ja capitaU, acerca de quiénes
han sido los hombres más not.ab]1Es del siglo XIX,
se encargó á la sellorita Raquel Simchez Suárez,
Secretaria de la primera. asociac.ión mencionada,
que hiciera un estl-ldio de los hombres qtte más se
distinguieron en los distintos ramos de la activi-

Profesor W. C. Rocntgen.

dad humana. La señorit.a Sá.nohez, cumplió muy
bien ~u cometido y leyó un .discurso que le valió entusia~i:as aiplausos.
A las diez en punto de la m~1ñana, &lt;lió principio ci~ acto, ante numerosa y d.i.stinguida concurr.encm.
Además del discurso de la señorita Sánchez,

Andre¡¡ Ampere,

gnez, ocupó la tribuna pacra hablar de las grandes
obras de ingeniería, realiz:idas en el siglo;
Muy inteJ'esante fué el trabajo de la. señorita
Raquél Oropeza, quien habló &lt;le loo g.ran&lt;les gobernantes, citando á Luis Felipe, Rey de loo franceses; Leopoldo I, Rey de los Be],g,is; Humberto
I de It!J!ia; Don Benito J uárez y Don Porfirio
Díaz.
La señorita Josefina. Ramos, leyó n.D..:1. memoria,
reliati:va á los astrónomos, químicos y natiuralis.tas,

Nausem.

grandes fisic-os: Vol ta inventrun.do su pila, Oer&amp;ted, Ampere, Arago y Fa.raday, rponiendo las bases paira el electro-magnetismo, tan i,e.cUI1-do en
d.es,cubrimrientos notables; Morse con su telégr~fo; Daguerre y Kiapce creando la fotografía; ÜH illetet licuando todos los gases; Bell y su teléfono:

Humboldt.

Edison y su fonógrnfo; Hertz, descubúend-0 &amp;us
ondas lllfilavillosas; el Doctor Roentgen admirando al munilo con su.s famosos Rayos X, y ,farconi, inventando la Telegrafía sin alambres.
La sesión resulltó del ma!)'or interés. pues fué
nna síntesis completa de lo m,ís notable ocurrido
en el presente siglo.
En nuestros grabados publi,camos l1oy los retratos de los l1!M ilustres sabios, á quienes se
honró en la sesión referida.

!.-Iglesia más antigua de Monterrey.
2.-Ln-go de Chapnla. 3.-Blaza de Cllolula. 4.....JEl "Pico de Oxioo.b.a" visto desd.e Rineón Grande.
5.-Lago de PMzcuaro. 6.-La Calzada de G-uadalupe,. 7.-Pnnorama de Sa.n Miguel .Allende. 8.-0eutro de :la. Plaza de' Mo:rielia.

Berlbellet,

Stanley

Pasteur.

,

�!

EL MUNDO ILUSTRADO

.Á LAS PUERTAS.
Poco tiem po antes del triunfo
del Crl:,¡tia111smv, cundla m1stenosa voz por el Mar iigco diciendo. Ha muerto el gran .Pan.-""'ichelct.

El siglo XIX fué bautizado c'On gotas de sangr,e y d'esciendc á la fosa envuelto en un sudario
tachon,ado .de man chas rojaiS.
Ha habido quince
millones d.e hombres fuera de la vida, pero aún
el siniestro caballero que guia al escuadrón apocalíptico, sigue agitancto -su estancfarte negro. Y
he aquí que repe11tinamente el ,e:spíritu humano
hace un alto pa1"a, eontemplar el nuevo camino que
á 0u p.a.so se abre.-¿ A dónde lo conduce ]a tiaID!a nte vía? ¿Ya al 1\abor ó al Crulvario? Y un soplo eon'Éolador viene á oreair, como 8u "lied" de
.tiecque r, 100 campos sembrados de cadáveres : e~
la luz &lt;le un Ideal triunfante que incendia estta
pálidia alborada, la luz de la Uienci11, gue traza
su signo de redención en ,el alma die una humanidad 1nqui.eta y n1eilante.
La Bdatl ~leclia desesperó y tuvo miedo: la
mue rte se cernía ::;obre un 1naufragio de almas;
e! arte e;s entonc--es una. pesadilla trágica, q11-e tortura á los cr.eadore~: yo he visto en un museo itaJi.ano, una cruxifieción que ca,usa espanto; el Crist-0, la Madre, la. Xaturaleza misma, son presas de
uuJ convulsión terrible: á las pue,i-itas de los monaateríos se agolpaba una multitud aterrorizada;
la ªdanza de la muerte," el castigo impneEto por
Dios .í !os pecadores, agitaba campos y poblarionCE: la terrible profecía iba á cumplirse : el fin
del mundo iba á libertar de dolores, de miserias;
(fo anigiustias, de visiones al mísero rebaño humano. Y la, ho:-tia. ~e ,e,levaba en lo interior de las
cat,edrales abi1ertas dia y noche á 1-a contrición general : ¡ Uiseric--ordia, Seño,r, Misericordia!
Sobre el fondo profundamente negro de esta noche sombría, había de cruzar la thiis-pa carmesí
de un incendio: Jn huma11id1ad, después de sentir
miedo, sentía cóle1-a, si antes se arrodillaba y oraba, ahora oo ponía en pie y amenazaba. la mane
que elevaba iel cruc-ijo, ie·sgrimía el puñal; y un
torrente de sangre se precipitó locamente, ame,
nazando inun(ltHlo todo.-Cuando el siglo XIX
iluminó con sus resplandores esta etapa., una nueya, vida parecía haberse inaugurado, y un sentimiento -de iamor animar todos los corazones. Hasta. sobre ilos fronto11es de las iglesias góticas se
habian impreso las tr:es palabras &amp;acramentales,
que iban á camb-iar los espíritus y á convertir en
. ángeles á los ho1n l~res: ¡Li bertad! ¡ Iguatdad! ¡ Fraternidad ! Trinidad ideal á la que la ciencia lw
arrojado tres pal,1bra.s aceradas: Ley de h erencia
Sllparvivencia. de Jos m,áis apt03J, Lu·cha. por la
cxi~ientia. Y ante fa aterradora revtlación, lo:
rnism0i3 espíritus que ahora se habían agolparlo á
las ptH:!'rtas d,e !os la.boratorios, de los talleres, dr.
las biblioteca~-en doncle quiera que ha ce su ora-

Domingo 30 de Diciembre de 1900.

ción el trabajo-como antes se agcillparon á ¡.,.
puertas de las catedrailes, quedaron también aterra-,
dos y se acusó á la c~eincia de in1postora y se
trató de cvucificarla .como antaño, al oue habb
proclamado la verdad á los oídos atónitos de las
multitucfos.
Y surgió otra vez nueva pro-testa, y la lira brilló nuevamente en las miradas y ,los brazo;s se
agitaron y las bocas eontraídas for'nmlaron el nuevo evangelio -de 'la muerte : Ya que el dolor, fo
miseria, la angustia, son inevitables compañero::
de la vida humana, hagamos añicos esta vida
ahogue-mosi todo germc11, extirpemos todo aliento; el sepu!l,cro es . la felicidad, la nada, la ·solución de todos los prohl.em.as, "au.orkos!"
Y la
chi~pa fué pronto incendio, y el asesi nato fué
alzado sobre el trípode de una doctrina como
inevitable consecuencia de una Fe á la in'versa.¿ Así, plLes, todo ha -concluído.-E,l FroQTeW la
.Hsperanza, la Justicia, pa]a.bras vanas en° el :f~tal
desenYoh-üniento de fa humani&lt;lad, en su carrera
eioga á travéa del tiempo?
No, mientras el l\Ial lucha tenazmente-, el Bien
trabaja por re:mediar,]o, y .sobre cada herida la
gran co!um11ada, la Ciencia, derrama su consolad~r bálE1Jmo. P.ara ella, el siglo XX es un bienveinclo; ipara ella, los horizont~s se dilatan ~ los
espaicio9 €e iluminan; para eUa, Ja humamdad no
e.s la irre&lt;lc nta eondenada á arrastrar pe.%.da cad_ena de ,esclarn; para ella, el hombre será libre;
libre, no del dolor, no del ·snfrilThÍento; que son
inherentes á la vida, que, libre de las fuerzas que
parecían tenerle siempre -a.tatlo, libre del yugo del
medio, de fas inflexibles leyes de la naturaleza,
libre, no con la libertad retórica de una palabra
eserita ni con c.1 alarido terriblle d-e un zociferador
armado, sino con la libertad serena y tranquila
de una labor lenta, persistente, agl.omie rada, que
va amontonando mmtcrialeB ¡para el bie-net-irnr (le
la especie. Y e:::ta es la tarea qtLe- se impont:: el nuevo siglo.
¿Problemas? Sí, muy hondos y muy trascendentes; ;p roblemas ,sociales, que son los que apasionan, los que· conmueven, los qllle agitan a tod;u:
las actividades: el prob-Jema. de la pobíaciór1~ el
problema obrero; el (problema. de los productos
á bajo precio, facilirlhdes de persistencia en la
vida, de desarroJlo en, los energías~ de diS:&lt;:iplina
en .el e¿fuerzo; el gran prob1ema de la educación:
ya que todavía la láa1,para de la. et&lt;cueJa tiene "una
boca que soipla," y .el problema. del Dereoho, que todavía tiene una sombra errante s-in
patria en el conmovido territorio del viejo
1nundo.-Y el siglo XX .posee abundantes maLcrial es ; elementos bastantes para a.cuid..tr á la
gran obra. Lega .estai agita·da eenturis. abundante cooecha de sinüenite sana, á ca mbio de
alguno-s granos malos: ]as futuras flora,ciones
¿ arrojarán aún rooas negras ?

Mortero Mondragón.

I
Domingo 30 de Diám1hre de 1900.

y · á la tarea! Que no d"38rte ni nn solo solfü1do
.I
del campo
ide b11t-alla, que no se a h o~re u11-. so"] o ,esfuerzo en el talLe·r, que se e{,'OilO\n1ce. ~-n áto!:10
,d,e enero-ía que realice cada hom:tn·e su fuñc¡on
impere~l;ra, dentro de esa estuecha ~üli&amp;arW.ad
qu,e une á todos los gérmenes de la crea.c1~n y que
Jiga la, nebulosa y la oruga. Sobre ]a cubteri:3-- -d2l
incansable '·st€&lt;trner·· ' r esuena la voz de ahen,to;
la que vigoriza y tonifica. El Progreso eE:pera que
cada hombre cumpla:&lt;:011 su dleher.

&lt;:arios .l)ia,: .l)ufoo.

PRIMERA COMUNIÓN.
A las niñas Lola Echenique y Luz López

La pequeña capilla respland~ciente como un
ascua &lt;le oro, en los mrnros, gwrnalda.s ile garde~
nias esparciendo En aliento desmayado, arriba el
órgano desgr-anánao~:ie en tropel de notas sonoras.,
el altBT pe11diclo ie n brumas ele incienso, y €n aqu el.
fon.do Ja nQlta tie11ia de las dos a.]mitas a,lzando
su 1)leo-aria al cieilo.
Suefio.s bl-ancos, buenos sueños de la edad d,e
hi inorencia que caen eobre 1e-l egpÍ'ritu -corno un
rocío benidito, cruzan con ala. de ángel la diáfa na, claricliad de la mallamL
Las dos niñas han salido de la. caea mm.y tempranito, 11,evan en sus labios y en sus frentes las
huellas fre&amp;c-as d.e ,los besos maternales, iSe han
rpuesto s11 Yesti-do Manco y se han prendido el
ligero velo. Y ahora se acercan al altar, lle.va nOo á Dios ,sin ofrcn-cla, su alma b!ianca como su
vestido, su primer día de vida que se aib re como
un lirio en el vaso de la Fe.
¡ Yestidos blancos:! ,sínubolo de la inocencia, manto de -s ueños castos, que llevas en bus pli,egrues caTicias y lágrimas, bien bri.Jl,aste a.quelfa mañana en
la pequeña capilla resplandeciente como un ascua.
Fulste amor, fuiste esperanza, fuiste nido de promesas y reguero luminoso que une con Dios las
almas de las madres.
Y un 3nhclo infinito se apodeTa del espíritu,
un deseo de que a'qu.eHa blancura no sea nune::i.
1uan-c:-ha-da con las swlpicad-uras &lt;lel camino: que
sea sienupre blanca vuestra vida., oo-mo vuestro
vestido, como ·vues:.tros sueños.

El viejo Tiempo ex-tenrlió su anchos ala,; apoyó
los braZ-08 sobre J,i fuerte guarlaña y !me &amp;! tranquilamente:
-Esas "las de la ebea-nidad que fllamát¡, años,
caen, cual estrnendi06a -catara.ta, die lll.Ila iánlorra eeleere, mohonada de briilantes esbrellas, q''tabarca
en m 0os ámbitoo del fiTiill!mento. En
fon-do
Sf. destaca, con oega,dora luz, la antoreha
néfica
y radiante que da ,Ja a.nimación y ,el gozo , a naturaueza y que llamáis el Sol.
,
Esa catarata trae, con su impulso iJesi,;tible,
á [a tierra, todo eil vjgor d,e los geres, ,con sus
irio tornast&gt;lados, los gratos ceUajes de l esperanza, que embelesian aJ homlbrn; pero ¡a¡ l con su
em¡puje coloo,J todo lo arrastra consigo: o mismo
la materia que el espíritu, fo mismo el h-0m bre que
sus obras, lo mismo la iniquidad y
justicia
qu,e las adrumaciones de la gloria.
T&lt;&gt;do cruetla con sus olas tu.muitnooasi um abiism-0 insondalble y al]l]í .se d:eshace veloz4ente; sus
elementos .., disgregan y evapora11 anl¡ un soplo
irrisis+..iblie y .e terno; pero esos -eleme~tpts vuelven
otra vez á conde.nisa.roo en J.a altuTa pa'.rlt. engrosar
de nuevo el torrent,, de los añoo en su fta.rafa de
origen. Por e:so el anclla, ánfoTa
nunca s-e
agota; po,r eso la larga suresión de loo sigloo seri
Df:'rp~t.1.1arm1ente renovad:a. ¿ Quién nje que ~ tl
grantO.ie, -el sobf.:rano Espíritu-Dios, e!l e sost·e1~e
~s11 o'!Jra inmensa en el inoonm.ensura.ble espa.f·i1J rlc
la etern'dad?
Pues envueltos ,en esa catarata irresistible, ,en
el empuje ,de esas olafi lun1inosas: ,cuyas crestas, coronadas de espuma, srurca graciosamente en el bajel
de los sueños nuestra al11:li3lda Esp,erllnza, vienen,
es-Umión por -estación, lll/eS por mes, dfa por día,
hora por hora, los suirimientos y las mmorguras,
las satisf3"ciones y lo;i triunfos de lüs ~legidos por
la Fama.
Yo vuelo al vaivén de esas oLas, tengo en mí la
voz d:121 la experienc~a J oomo todo i? oonozeo, voy
á revelar aü mnndo ,]as etapa&amp; del esrpíry\u en el calendario de la Glotria.
Dl' viejo Tiempo recogió las alus, extendió la
diMt.ra y evocó al Pasado, su hijo predilecto.
Erl Pasa.do ocurrió prontament,J al c-onjuro, •y
por sobre la rugiente catarata de los •ños levruJtó
as\ como Tuna nube de ceniza y hmno. En tanto,
las estrt'llas ·del cíe.lo, oomo si una mano inyil;;blJe
lae reuniera, se acer,caiban y un1an entre sí con
sus rayoo lumlinosos y fo.rmaban e11- el espa.cio estoo.
tres no,m,bres: "en.ero, fie.bnrro, marzo."
Loa áltomos de ceniza y uas espirales de humo,
como ai Thill soplo avasalUador loo juntase, fueron
conxJ,ensánOOS(&gt; y eondensándore
vez más hasta tomar la forma característica. de pornonajea
histórieos; y tal como aparecen, por arte de ma,.
gia, en el escenario d~I teatro Jo¡ ,personajes maravillosos, así aparecie-ronr también en el escena:rio
.die la ebernidrud, las figuras &lt;le u~guerrero, d1e un
,poeta y de un .,.,bio.
1
' Los tves rpersooojes ee deootía en fla obscuridad, pue&amp; aún l)O había un sol que alrnnb-rase sus
nombres. Berdidos entre las scnlbras de la indiferenóa glacial, de eea que hie/a el alma antes
que el cuerpo, se agitaban afan001mente, como 'poseidoo de un vértigo, de nna l~ura. ¿ Qué busca-

i

1

oell

LA CARBAZOLlT A.

Las pniebas prácticas que anualmente rjnOOn
los aJu.mnos del Cologio )lilitar que estudian artillería, ·rn hicieron en CEfos dh1s. con un mier3
explosivo q:ne se llama "oa,rbazolita" y c- 1_ya fuerza. d.e~frudorn. es diez veces mayor que la é',e la
dinmmita. ~u-estros grabados rein·eselltan los ¡'ctal15 Oe estas prueb-B que tuvieron éxito ror.l
i)!,·w.
1

El espaldón destruido con la "Carbazolita "

ºfºª

Práctica con cañones Mondragón y Bange.

Grupo de alumnos después de las pruebas.

FONDO
RICARDO COVAARUBIAS'

t

l!lL MUNI'lO ILUSTRADO
bam., el uno co11 U'Il,a espada ansiosa de p,llear; el
IYl:ro con ll!lla lira, ,presta á verter en los oidos dela
humanidOO sUB annoni.ooos oones, y el otro, en fin,
aprisionruJdo los elementos de la JIO.turakta en la
estrecha cárool dia urua retorta, -para investigar ,profun~amente el corazón rebosante de vida y de sus
etárnales prisioneros? ¡ Ay, lo &lt;¡ue buscaoon con
tanto afán era la conqui&amp;ta de un.a imagen resplandooi,ente, semeja,nte oo la. prooencia á una diosa,
que pamba oon la ra,¡,ldez del relámpago delante
de 41os, cual UJla visión de loS sueñru, en &amp;l carro trill1JIÍa11te de 'la Gloria!
Dernepente empezaron á disiparse las es,¡,esas
tiniehles, y rosad!as y ,ha:J",.,&lt;&gt;nd&lt;lll'as tintas á tieñir
el horizonte. El! frío glacial se fué transformando
en ttbios ,efluvios éLe primavera y los 1luceros crepusculares, eon su pállida, pero poética luz, mial
si obedOO.esmJ. al reclarrnp de ]a 11.tna.cción unriver&amp;a!l, se aoorcaron hasta tocarne y íormaTon, entr-e
sí, estos tres DiOmbres: "~bril, mayo, junio."
¡ Ah, cómo al esoanorio se engatlanaba ! l,is flores
y l~s luces 0o Ueooba111 todo. Entonces fné cua,ndo
a¡pareció en la naivec.illa de loo srueños la gracfosa
· Esperanza, y a,l Sllrcar tra.n quilarnente por sobre
las reV'!Wlles olas de los años, arrojó un cable, de
los que elevan al ho:m:bre hacia la albur-a, á cruda
nno de ox¡uEl!los troo náufragoa de la ambición humana que se debatían en la obscuridad. El uno
fo ató á su espeda, el otro á su lira, y el otro á
su h1rvie11te retorta. Entonces fué mando pasó
de nuevo, en su carro triu,nfnl, la e,--pl¡¡n,dente Gloria, y lles dijo con voz sonora: "¡ A&lt;le.Lainte! &amp;eQ"Uild
y triunfaréis. Tú eonquistia.rás nacion-es y s':,r-ás
emperad@r. La historia se llallJJará Napoleón el
Grande.
"Tú serás el ídolo de un siglo y la Fama te
adamará CO'II el nombre de Lord Byron.
, "Y tú h~s wn .deEcuhrimiento que asombr,81'á
a ~a hum0.llildad, y la humanida&lt;l t,, llamará el gran
Lavoisier."
En e.:,gu.ida, rápidamente con una ex,plooión de
i.oolor y luz, i:a¡p-areció el sol, llenando con sus rayos la erea1:ió11 entera, y con los colores del iris
"Jlllrooieron en el oopacio estos tres 1100iib1•es ·
"jrulio, agosto, septiembre."
·
lDl guerrero auhía a.hora por 11Da &lt;&gt;Sl'a1la doraida
hasta el último peld~ño de la ambición humana· el
poeta llenaba, ya eon su" motos los ámbitos del
!ffiund~, y el sabio había d=bierto ya, cc,n su
peq_uena retorta:, €il' gron re&lt;..-Teto de 1]a vida uni versal.
La G1oria volvió á pasar de nuevo y ciñó en Ja
frente de Napo,león una corona imperial, en la
1-n~pira&lt;la cabeza de Lord Byron una corona d,e
lao10-el, y en la d,,¡ infatigahle Lavoisier la de
fuertes ramas de la verde encina .
'
En tanto nn damoreo ooloml y un aplauso
qu,e tesonaba en tooo el mUII1do aclamaban el
tnrnnfo d;,l aabio, del poeta y del guerrero. Y por
tod•e partes se oía: ¡ Gkria al genio!
¡Ay! el eooenario se deshizo; los flores y las lu&lt;Jes des•pa,rec1eron_; la tormenta sucedjó á uo, calma
ytrilasteolas de foa
ensoru=doras
.Q ,
, anos mue·fan
h
,,~
• 1 ue
, &amp;
aparecia entone-es todo! Al brillo de los rela7eagos, entre los negros nruharrones, como si estUN eran formarlos por va,n as luces de fuego fátuo
_recieron estos nombres': ªoctubre novj_embre'
d~1e1embre."
'
,
~o.do .se iba envolviendo oomo en un inmenso S'Udar10. _La Gloria apareció die n'llevó pero en su carro tnUJ1fal s.o·•o lJ-evia,ua.
L
'
•
ooronas de
siemprevivas.
El gueri:ero, el empe-ra1el:or, el -conquistador de extensas 1;.arnones, caía iexánime en un palmo de tierra pres:ta?a po,r sus enenmigos; el poeta, el ídolo
de u~ ~1g10, -ca.1a exánime emponzoñado por los
e:fil uv1os en un pa.ntan~, en lejana región, arrojado
~ueumente de~ patria; y el sabio rubía penosamente los ~,~ldan~ de la guiJlotina, donde, al golpe
.d~ 1a uu:(h11la-, 'C8.J.a, para s1emipre, su oabez2. Por
~~as pa.rt~ resonaba, _entonces, este grito fatídico:
La _huma,mdad no qmere conquistadores; la huma,:11dad no quilere poetas; la hmmruiidad no quiere
sabios."
¡ Ay! €1l escenario se deshizo otra vez y sófo quedó visible. e.l Tiempo, con sus ·a nchas' eilia.s ,extendidas y S'l!S fuertes brazos apoyados sobre la ~uadaña. A su ladiJ, del =cha ánfora celest,, se de~pei'.,,.
ban las olas de loe años, y yo sentí entonces que,
arrastrado por ellas, cala, lembién, puesta la vista
fill la esplendent.e imagen cb ua Gloria, en &lt;il abismo
insondable de la Muerte v el Olvido.

Francisco C(?bos.

La virgen fenicia, muy triste y lloro.s1,
la pálida frente reclina en el tron-0
del rey Salomón.
¡ Cuán beUa es la virgen, la virgen cautiva
que adora en silencio los torsos sa ~rad os
de Baal Ammón !
Sus tersas mejillas son carne de ros'.a-5,
y al mórbido brazo de nívea blanc11r1
matiza el zafir;
su beca es un cálii de múri ce tibio,
las trenzas, undos-as y suaves, más ru hias
que el oro de Onr.

Y llora la virgen: recuerda su patria.
su delo, sus campos, sus ,Q'revrs quer:d us
y al bello p-astor
Que djio en su oído con voz melodiosa
la fra-se más tierna, la frase más dulce
primera .de arncr.

El sabio la mira :-tus ojos te acusan
i oh joven fenicia! ¿ no ansias ·el reino
de J erusalem?

¿Por qué si te brin-do mi rec,io tesoro
y ufanas te sirven tresci-enta~ mujeres
desdeña,s mi harem?

¿ Qué_ vale tu oro? qué vale tu reino,
tus '1mdas esclavas, tus ricos palacios?
-¡ oh gran Salomón!

Devuelve. á mi pecho la calma y la dicha. ..
A.doro m1 patria, mis greyes, los campos
de Tiro y Bidón;
la dulce zampoña mi oído refresca,
parece que miro Jos tiernos rebaños
bajar al redil];
parece que escucho los tristes balidos ...
y allá muy lejana, vibrante y sonora
canción pastoril.
El rey compasivo medita nn instante:

-Es justo, le dice, que llores tu dicha
tu patria y tu amcr.
Retorna á tus greyes, retorna á tus huertos,
retorna á los brazos del tirio felice,
del bello pastor ...
La hermosa fenicia radiante se yero-ue ·
revela su r:ostro ~ontento, ai!egría, o '
é intensa emoción ..

Los mórbidos brazos levanta hacia el cielo
se postra de hinojos y besa las plantas
'
al rey Salomón. . .

:J. jYl. 9alir,ce::.

iVEREMOS!
Anoche en el salón, oí que tus labics
"Veremoe," me dijeron.
Sentí en el corazón fue(To
de aloria
0
mis fibras de p]a.cer se estre1~iecie;on.
Miré tus ojos, que derraman siempre
tan dulce mansedumbre,
Y ellos bañaron mi alma, que te adora
con los tibios fulgores de su lumbre. '
"Veremos/'-¿ qué veremos, alma mía?
¿ Qué dijo esa mirada?
i Oh! no entreabr-as la puerta de ese ció;ü,
no me muestres Ja luz de esa albcrf.lda.
No hagas brotar la luz de e.sa -esperanza
para destruirla luego,
n_o animes ~s ]a lifamia en que me abraJ3,
s1 no has de arder conmigo en ese fuego.

estanis/ao ce/ Can¡po.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 &lt;le Didembre &lt;le 1900.

,
ro del natural, por el Profesor Gustavo · Eberlein.

FONDO
OCOVARRUBIAS

,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VTI--TOMO Jl--NÚM. 3
Girecw:n Llo. &amp;AJ'.&amp;.EJ. &amp;BYBS SPún&gt;OJ..&amp;..

::¡:scuela ll'. de Bellas Artes.

MÉXICO, JULIO 15 DE 1900.

8Ull8CRIP&lt;:IOK DNSU.U. ,OILUQA,
IDO IDO IUI L4 CAPITAL,

t.

59

,._.e,

Gerenw: .&amp;.JITOll'lO Cl11T,..

Cua dro de .Toaq1111lBamlzez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

el déspofa de j)arís.
Cada metrópoli moderna, y creo que lo mismo

ha pasad9 en las antiguas, tiene su p_laga, su az~t '·
su calamid-ad pública que reina é impera á c1eLcia y paciencia de las autoridades y las leyes, que
se impone á todas, cobra tributo, da toda la gueTl'a que puede y se da, en general, 1~ gran vida á
costa de propios y extraños y más bien de los extraños que de los propi.oo. ·
Londres itli.ene sus ebrios y su etjército de salvación, á quienes se encuentra hasta e~ la sopera
que cantan, bailan y tambalean lo mismo en la
City que en Regents Pal'k, que entonan salmos Y
organizan procesiones y reclutan adeptos en todas
' "carga.npartes y á toda h ora, y que son 1o mas
te" de la tierra.
. _
Nueva York tiene sus distribuidores de b1bhas
y. sus agenifus de seguros, que allanan moradai;,
interrumpen fiestas Y. labores, se cuelan ~or todas
las rendijas y queman la sangre al Convidado de
Piedra.
.
En Roma, y en Italia toda, son los mendigos
los ~mcargados dei impdl'ltunar y de molestar, en
colaboración con los cantores ambulantes y los
vendedores de obras maestras de yeso.
En Buda Pest son las mujerzuelas las que se
lliavan la palma; \n México los rateros; en Berlín
los filósofos y profesores.
En París el vero.adero déspota, el rajah, el califa, el Da~iciano, el Timour, el Gengis Khan, el
azote de Dios es el cochieiro de fiacre. Es sorprendente! Más que la Francia es París, el que ha
tremolado la bandera de la Libertad, la Fraterni-dad y la Igualdad, como quien nada dice, la
Santísima Trinidad de los moder'Ilos pueblo_s _latinos y es en París en donde una clase pnvilegiad;, dotada de todas las inmunidad:9 y_ s~gura
de todas las impunidades, atropella a di~no la
fraternidad, primero, la igualdad y la hbertad
después, se burla de la ronda y del_ farol y en
lugar de atrapar multas, contr~venciones, sus~
pensiones de ejercicio "'! otras ~m~~zas, atrapa a
porrillo á diestra y simestra, pi_ngues y_ numerosas propina;;;. Y ¡ ay de los vencidos! _cuidado con
levantar los ojos ó las manos, con encoJerse de hombros, con articular palabra, con ave1;1turar ~a
tímida observación; un aguacero de unpropenos,
una lluvia de insultos, una catarata de ignominias se desprendená sobre el atrevido aue osa
alzar la mirada ó la voz ante el último de los representantes del quinto pod~.
.
Figúrese el lector: son vemte mil, fuera de
música y acompañamiento;. todos electores, todo~
sindicados; su voto detelfD11na en pro de Juan o
de Pedro la inclinación de la balanza electoral.
Disponen de la Cámairia, del Senado, de 1~ Prefectura de Policía. "Subvienen la prensa," ile-nen en
jaque á la magistratura, llevan la batuta al. destemplado orfeón de los carniceros de ~a Villette y de las obreras socialistas de Bellev1lle, son
electores de Rochefort, fanáticos de Paul Deroulede, huelen aún al petróleo dei la Comuna.
Cuando una persona, física ó moral, dispone de
tanta influencia y de tanto poder, lo primero que
le ocurre t€l'l abusar de él, imponerse á los. demás,
darse la gran vida á costa agena y en esto descuellan los cocheros parisienses.
Su pescante es un trono; su látigo, un cetro;
sus caballos, ]a c-qadr iga triunfal que los arrastra
como á los romanos ~per.adores; su sombrero
de hule es casco; su levitón, manto; su hirsuta
cabellera diadema. N-ariz al viento, frente erguida, ru'irada fija en el horizonte, circulan_ altivos, majesfuosos, olímpicos. Se siente terror,
"el frío de una hoja de acero en las entrañas"
cuando hay necesidad de implorar sus servicios.
Jadeante y sudorosa, la carga, á legua y media
dieil. domicilio conyugal, hace señas angusti.osas de náufrago _al fiacre que pasa. El "magestuoso," de cien veces en noventa y nueve, sonríe
con innenarrable desprecio y pasa de lairgo. Su
m!),jestad va á almorzar, y la ruina de una- famiHa., la. -perdición de la patria; el fin del mundo no
lo obligarían á aplazar diez minutos su almuerzo
ó su comida.
Supongamos, sin conceder que el semidios se
digna bajar los ojos hacia el gusan-0 de la tierra
que implora su misericordia.; pobre gusano; "más
le valiera estar duermes." No bien ha indicado

la dirección, cuando Júpiter chispea, estalla y
atruena.
-No faltaba más! haberme detenido para una
"carr,era" ("course") tan "ignoble!" Sucio buro-ués y dé quién te burlas y por quién me tomas?
Esp;cie de horno (especie ~e four,) busca un imbécil que te lleve! Y otras lindezas por es~ orden.
Si por casualidad, cosa bien ra1·a por ci~rto, _la
dirección que la "carga" se propone seguir comcide con la., preferencias del cochero, las cosas
cambian· el drama no se desarrolla sino al llegar
al punt: elegido. Quien ha visto al león herido,
el mar tempuestuoso, ,eil volcán en ~rupció~,
apenas forma concepto de las iras conv~lsivas, epilépticas titánicas de un cochero parisiense en el
momento de recibir la paga y el "pour boire" ó sea
la propina. Nuestro cocheros son, en comparación pigmeos é iniefü:e~.
_
_
Recibir la paga y sentu se ata&lt;'ar1o ele hidrofobia
es todo uno pa.rn el Sumo Pontífice parisiense. Si
la carga ha vaciado el portamoneda, empeñado el
reloj é hipotecado sus fincas, toda.v ía puede salir
bien librado con dos ó tres insolencias exre-nsivas
á su familia . Pero el infeliz que creé en la tarifa,
el cándido que juzga que la remuneración debe
ser proporcionada al servicio, están perdido~, y ya
los he visto instigados, silbados, eECarnecidos y
deshonrados por diferencias de cincuenfu. céntimos.
"Ana.tema sit" sobre la carga que articula mal
el nombre de una calle ó el número de una casa;.
"honnit soit" quien á medio camino quiere cambiar de rumbo; maldición sobre aquel que pretende abreviar el camino, que lleva perros ó n iños,
que fuma en el coche, que quiere descorrer los
vidrios si hace calor ó echar la capota si llueve.
Ya se las puede compone,r y se expone á una paliza en regla, sin perjuicio de tener que pagar el
doble "pou,r, boire" ó daños y perjuicios al cochero,
según _el caso.
Contra estos siete vicios parece que podría haber siquiera una virtud, la policía. Si mis lector es, como á todos se ]os cleseo, llegan á venir á
París les hago una súplica y me permim darles un
consejo, el más sano de todos: Jamás recurran á
la policía contra un cocher o. Insultados, befados,
escarnecidos, saqueados, toda.vía les sale -más la
cuenta de dejar los "cepos quedos" y de retirarse
en regla con todas los "horrores" de la guerra.
Y si diere la circunstancia de que mis lectores
sean puntillosos, delicados, susceptibles y "muy
hombres," como lo es todo buen mexicano, lo
mejor que pueden hacer, si necesitan tomar coche en París, es prqverse de revólver, bastón con
verduguillo, trompeador, tauranavok, y una vez
bien armados, pertrechados y municionados en
previsión ele un ataque á mano armada, emprenderla á pie á su casa ó á donde tengan que ir.
Y es probado; ]a sabiduría de los hombres no
ha encontr ado hasta hov, medio más adecuado de
evitarse disgustos con· los cocheros. "Et encare" . .... !

-~La Duquesa de Conarec.
I
¡ Me acuerdo! Andábamos eñ una callecita de
platanares Jorge y yo, sin hablar. Era una de
esas noches de otoño, tibias, tiernas, dolientes,
queadormecen t :.nlánguidamenteelalma, y hacen
que todo el sér, dilatado, ensanchado, derramado,
se mezcle al suaño crepusc1ilar de las cosas y se
pasme en él. Bajo el cielo sin nubes, en que palidecía la encantada melancolí-a del azul, detrás
del castillo antiguo que aún no J.'luminaba sus
vente.nas y erguía, neg,ra su masa rectangular con
sus cuatro fuerles torres, subía lentamente la
luna, llena, sin halo blanco y desenvolviendo sobre los techos, sobre el terrado, sobre las ce.nas•
tilla del jardín, sobre los árboles profundos y so•

Domingo 15 de Julio de 1900
bre todo el lejano paisaje, s-c inmensa palidez diáfana semejante á. una red d,e. gasa de plata.
.M-Ei detuve maravillado.
Allí muy cerca de nosotros-pero sin dudá no' á. causa. de la.s ramas que o=urecian
~-- '
nos veía
la penumbra-la duquesa de Conarec estaba sentada delante de un camellón de rosas sin flores,_
teniendo entre sus rodillas á la pequeña Lola, su
l1ija, que se reía bajo de los labios de ella. Desde
hacía cinco días que estaba yo veraneando en casa del duque, había admirado muchas ~ooes á.
e;,a hermosa joven; jamás me había parecido tan
admirable, exquisita y pura como esa noche en
medio de la dulzura de la luz nocturna y dcl
jardín tan sosegado. Toda blanca con su larga.
bata que sobre el suelo se deslizaba y que la luna
envolvía con una plumilla de nieve, con el bustoun poco indinado, con la curva de- un tallo esbelto de lirio, inclinaba bajo el oro pálido de su ca-·bello dividido en dos bandas, que algo habían
desbaratado las ca,r icias de la niña, su grave y
dulce semblante en que la serenidad del la sonrisa
se extasiaba de ternura, en el que las miradas tenían el candor augusto quei sueña con los ojos
pintados de las Madres virginales. El misterio dela hora añaJ':a á esa visión toda la lejanía del sueño. Y cuando la duquesa más inclinada hacia su.
angelito lozano y rosado, lo besó en la frentecon de1tención así como en los cabellos alborotados, sentía espa.rcirse en mí, como una agua deliciosa y fresca, el buen ejemplo del inmaculadoamor y de la pureza infinita.
¿ H abía yo hablado alto soñando? Es probable;
Jorge me dijo al oído, con una voz ruda en quetemblaba la cólera.
-¡ Y sin embargo, si el rayo de Dios cayesesobre esa mujer, y la hiciese pedazos, e1rayo haría bie!ll ! Pero á la verdad, las Cleopatras fatales, asesinan amantes de los esclavos rubios, y las
cínicas Mesalinas, y las Faustinas desenfrenadas,
y es-as reina;;; de Francia que poseyó el sangrientoclffillonio de la Lujuria, fuel"On menos abominables que ella.
-¿ Estás loco? exclamé.
-No, ven.
Y me atrajo hacia el fondo más obscuro de la
callecita.

II
"¿ Conociste á Albino de Cernac? Dulce,.
hermoso, at\revido, un verdadero joven. Amaba á
la duquesa con úna pasión profunda, sin límites,
absoluta. Pero sin esperanza ¡ oh! sin ninguna esperanza. ¿ Ser amado por la señora de Conarec,
era acaso posible? ¿ No eira la más casta, al mismo
tiempo que la más bella? Perfecta esposa, madre
admirable, no había atravesado el mundo
malo que murmura y que calumnia sin ser jamás heTi1.a por las más ligera sospecha? P iadosa por otra parte, con una piedad algo huraña, se
encarnizaba en formar su salvación con ~u tenacidad de bretona. De suerte que, á pesar de su
fortuna y su hermosura-¡ su hermosura incomparable !-la soledad poco á poco se había formado
en su rededor. Aceptaba, amaba ese aislamiento.
Lejos de los hombres, está uno más cerca de Dios.
Cuando consentía á instancias de su marido en
aparece1r en aJguna fiesta, venía tarde, se retiraba
pronto, fastidiada, un poco severa,; su afabilidad,
mundana visiblemente, no era sino una r esignación ele su austeridad; á causa de esto, había algo
de contrariedad en el respeto que inspiraba; delante da ella se tenía frío, como en una pieza en
que hubiera una esilatua de ni-e'Ve.
"Pues bien, esa. mujer, una noche, de repente:fué aquí, sí, en estle castillo en que estamos-esa
mujer elijo á Albino de Cernac, muy pronto, muy
bajo, al ofrecer le una taza de té: "Si quiero. Estai
noche. En mi cuarto."
"Y esa noche, con el arrebato de una pasión
largo tiempo contenida y altiva con manifestarse
por fin, se clió ella á él toda entera. Cómo la había merecido, cómo había_ podido obtener-sin
pedirla-la realización repentina de su deseo devorador, no lo comprendía ni trataba de comprenderlo. Se arrodillaba casi espantado, la miraba deslumbrado, y ella en el descaro soberbio ele -.
su alegría: "¡ Sí, sí, sí, yo te adoro! le decía."
P_er? cuando estaba á punto de asomar el día,
la timidez se apoderó d-e ella. ¿ Si iba al salir der
cuarto, á hacer ruido en la escalera, á despertar
á alguno? Era terrible el imaginárselo solamente.
-¿ Qué hacer? Albino pensó en la ventana. Unar

Domingo j_5 de Julio de 1900

•

(ocura. El cuarto de la duquesa se halla en el se.gundo piso de la torrecilla de la izquierda, y abajo de la ventana-mira, puedes verla desde aquíse abre profundamente el antiguo foso enJ que
han rodauo las piedras de las murallas ruinosas.
Huir por allí .ea·a imposible. Pero no sólo fué
posibh:1, sino fácil, gracia~ á una precaución que
-ella había tomado. De un armario sacó una larga
-c-uerda con nuclos, arrollada como uu cable de
-marina-una cuerda de seda delgada, sólida. Alhino no vaciló, era valiente, se conocía ágil y r ohnst-0. La cuerda fué atada al borde de la ventana: &amp;e puso en ésta á caballo-después del inefa'h!e beso de despedida-y empezó á bajar á lo lar_go ele la muralla, ®tire el crepúsculo, con los ojos
leYantados hacia, ell;1., que se inclinaba adorable,
rntire todos sus cabellos sueltos. Para mirarla
-aún, olridaba él toclo, la cuerdecilla que podía
romperse y el sombrío abismo abia-to. P ero reJJentinamente vió brillari alg0 entre las manos de
la duquesa-¡ tijeras, tijeras!-y cortó ella la cuer&lt;1a. y el desgraciado, ca?enclo de una altura de
'&lt;liez metros, ::,e rompió el cráneo contra las pie-&lt;lras del foso.

tA EMPERATRIZ DE MÉXICO.
~

CURIOSA BIOGRAFIA.
Entre las principales familias de Ya1ladolid,
(hoy :Morelia) figuraba, á fines del siglo pasado,
la. del acaudalado comerciante Don Isidro Huari.e, quien por su posición ejercía en aquella ciudad
-el encargo ele Regidor y AlcJ.lde Pro,·incial, con
rnya repre:oentación salió á recibir á Hidalgo,
rnando éste, a, la cabeza clel ejére:ito insurgente.
hizo su entrada. solemne en la capital ele 11ichoac-ún.
'
El señor Huarte, que alcanzó una edacl muy
-avanzada, foé c1sado tres veces, siendo curioso qu-e

1

'

Doiia. Maria Jiuarte de Iturbide.

;;us esposas se llamaron Ana 1Iaría, h. primera;
.Ana )Ianuela la segunda y Ana Gertrud1s la ter&lt;·era. Del matrimonio con Doña Ana )Ianuela,
nae:ió Doña Ana María, que e~ el objeto ele estos
apuntes. La niiia Yino al mundo en la expresada
&lt;·indad de Yall 1lolid el 18 de Enero de 1786 y se
le pu,ier on los nombre.,· ele ..\na _}[aría, Jo:'efa,
}{amona, hija leo-ítima ele Don Isidro Iluarte y
de Doña Ana )faría )Iuñóz :-lanchez de Tagle,
~1emlo su• padrinos d l1egidor Don J Oí'é Plata y
1-u e,posa Doña Ana Bu•tamante.
J&gt;or aquella época las hijas de las familias prin&lt;&gt;ipales ele Yallatiolicl recibían su educación en el
&lt;&gt;olegio de Santa Rosa ]liaría, en que se enseñaban
]a,: labores propias ele la mujer y algunos cono. cimientos de instrucción primaria. El instituto estaba bajo la dirección clel clero, y encomendaao
:-á sei~ros que vivían bajo ciertas reglas mo-!]ásti"l'HS. Allí pasó Doña Ana :María Huade los años de

EL MUNDO ILUSTRADO

III
Yo había escuchado sin interrumpir; por fin,
grité :
-¡ Eso no es verdad!
-Un poco después ele levantarse el sol, un
criiado oyó sordos lamentos. Acudieron, Je,·antaron
á Albino todo ensangrentado. Con voz que iba á
extinguirse, murmuraba que al pasearse, desde
por la mañana, al rrecleclor del castillo, se había
deslizado sobre el borde del fo50. P e1ro yo permanecí solo cerca de él, en el cuarto en que lo
había acostado, y antes de morir me confeisó
todo.
-¡Ro! ¡ Por qué había de haber cometido la
duquesa ese crimen!
-Los muertos no hablan.
-¡ Oh! ¡ eso sería espantoj,o!
-¿ Lo dudas toclaYía? Ü)·e; la duquesa eotá
allí, acércate á. ella y clíle, e-orno por casualidad,
esta frase sencilla al verla abrazar á su hija: "Es
usted muy feliz, señora, y digna de su feliciclacl. ''
- ¿ Para qué le lHlbía yo de hablar así? ¿ Cre.e,s
que tal Yez se turbaría?
-¡ Ya verás! ¡ ya Yerás !

su adolescene:ia Y allí c:nnenzó á llamar la atención
por su hermosiua.
Era, costumbre en aquel colegio que las tardes
de lo·s domingos y juews salie,en al mirador del
edificio las educamlas que por su buena conducta
hubiesen merecido tal premio; y es fama que en
el tiempo en que Doña •.\na pe-rmaneció en el
plantel, se llenaba la plazuela de las Rosas de los
j(ffenes rnllesolitanos que iban á contempl·a r el
1ostro peregrino de la joven Huarte. Entre los
concurrentes se distinguía pcir su apostura )' marcial continente, el rico mancebo Don ..:-\.o-ustín de
Ii.urbide, Alféu¡z de las )Iilicias Reales, quien por
fin logró hacer conquista tan deseada. El matrimonio se verificó en la repetida ciuclacl de Yallaclolid, el 27 de Febrero ele 1805.
. Aún duraba la luna de miel en aquel matrimoRto, cuando se clió el grito de independencia m
el pueblo &lt;le Dolores. P ara Iturbicle c)menzó entonces aquella Yida en que se distinguió pM' su
:alor en los combates :' por su crueldad contra los
mrnrgeutes: y temeroso de la venganza de estos,
trasladó á su esposa á la ciudad de )léxico, en
donde brillaron más sus virtudes nunca clesmenticlas y rn belleza cada día más creciente. Su es1:oso tenía el empleo de c)ronel en el ejército realtsta ? esta alta po~ición facilitó á Doña j _na relacionarse con las mejores familias ele la capital
del ,·irreinato.
Llegó el día en que Iturbicle, mudando de opiniones, proclamara la inclepenclencia. ele la patria; _y mientras que, como pirimer caudil!o del
ejército trigaraute hacía rn carrera tri unfal por el
territori o mexica110, Doña Ana ~forí~ ~ufría en la
capit'al la persecución y los ultrajes ele! gobierno
español, hasta verse reducida á prisión en el c:mYcnto de Regina. De allí logró e1·adir~e, merced á
los e•fuerzos ele los pa1rtidarios ele la re1·olución
y no sin eorrer g rande peligro se d irijió al suelo
natal, ocupado ya por los independientes.
"Luego que en Yallaclolid se supo qM e~taba
para llegar la esprn-a del primer jefe. se dispuso el
más rnagní-fico recibimiento que la~ c..r cun~tancias pudieron permitir y el '21 de Agosto (18'21),
todos los habitantes, fü c,ches. á caballo, á pie, la
esperaban en la garita del Zapote. desde la que
fué conducida en medio de los más Yi,·oo. aplausos, en un carro triunfal preYenido al efecto, clel
cual el puehlo quitó las mula, para e•tirarlo él
mi¡,mo, pa•ando por entre- las tropas ele la guarnición, tendidas pa,ra hace·rle honores _&lt;1e Capitán
General, hai,ta la habitación que le eP.tahn preparada, en clonde se "1"e0 entaron á felicit~rla todas
lao. autor idades eclesiástic1s, civiles Y militares." (1).
Con:mmacla la inclcpenrlencia, en mala hora pensó Iturbide hacerse emperador del pafa .á que
había claclo libertad. Realizó su ambición, cuando
el tei-oro nacional estaba exhausilo v cuando la opinión pública comenzaba ya á serle hostil. Xada
(1).-Alam5n, Historla de 1\Iéxico.

· Hice lo que él me dijo. Después de algunas palabras, pronuncié la frase que él había dicho, y
estaba yo seguro que la duquesa no se conmovería. Ninguna turbación manifestó en efecto, sonrió dulcemente, y volviendo sus bellos ojos tranquilos :
-¿ Digna ele mi felicidad? dijo. ¡ Oh! no. Pero
estoy protegida.
-¿ .Protegida?
-Por Dios prime1ramente; y luego por un talismán que tengo. ~osotras las bret0nas, ya sabe
usted, somo;; un poco supersticiosas. Mire usted
aquí está mi porta-felicidad, aiiadió con la sonrisa aún más dulce, con los ojos aún más tranquilos.
11e mostraba un brazalete singular que tenia
en el puño derecho, un brazalete· úmnarlo de un
pedazo de cuerdecilla de se,da : y volvió á dedicarse á. be,ar los cabellos de la bonita Lola.
Huí de ella. Yoh-í á unirme á Jorge y le dije:
-¿ Por qué 1.0 has denunciado á e8a miserable?
-¡ Porque la amo! respondió con una voz sorda en que sonó un sollozo, y porque tal vez llegue un día en que quiera cometer otro crimen!

C:afule )'lféndez.

le conturo para llernrloo. á efEdo, pues hasta recurrió á imponer un préstamo forzoso de stiscientos mil pe;.os al comercio de la ciudad de México.
Llegó el 21 de Julio de 1822; día dc•s tinado para la coronación del emperador y la emperatriz,
y á este propósito clic~ el historiador Alamán:
'·Hacer corom1s y clemás insignias d1:•l imperio, de
una riqueza proporcionada á la ocasión: no era
posible en aquella, circunstancias, pues no hubiera bastado parn tal gasto todo el préstamo forzoso,
y por esto se pidieron joyas presbadas. devolviéndolas dEspués de la ceremonia: "con lo que las
corona&amp; se de:=:barataron antes que el imperio."
En cfc.cto, Iturbide se vió obligado á salir del
país. Doña. Ana )Iaría siguió á su e:;poso en el
destie'!"ro: lo acompañó luego en su empresa temeraria de Yenir á reconquistar la corona imperi al : y e1 18 ele Julio de 182-±, hallándose alojada
en h1 casa del General Garza, en Soto la Marina,
r eicibió la notic:a de que el día anterior había sido fnsi]ado su esposo en la población ele Padilla.
El g0bierno de )Iéxico dió orden ele que Doña
4&lt;\ua ~\faría y sus hijos fuesen reembarcados con
rumbo á Colombia, lo que no pudo YerificJrse por
fo1ta d.-, buque, y e] 16 de Septiembre salió pnrn
Kueva 0rleans, fijando de~cle entonces su re;;itl(!lle:ia en los Estados Lnidos: el Congreso deo:~etó
se le pR!!ase• una pensión anual de ocho mil ];!:~sos.
El '20 de l\Iarzo ele 1861-á la eclad de 75 años
-falleció en Filadelfia Doña Ana :Maria Rnarto
ile It1ul iéle, sin haber querido jamás volvP,r á la
paü-ir1. &lt;mB en rn concepto, había sido ingr,1ta
c0n "'rl Jibertaclor.''

€ouaroo Jluí_z.

LA ESCALA.
Al primer escalón: yo soy tu hermano;
al segundo e,cilón : .yo soy
o-o,
. tu amio
al llegar al tercero, me desdio-o
y al cuart o, con cle¡;dén te doy Ía. mano.
Al quinto, te contemplo erguido y vano,
al sexto !11e detengo, callo y sigo,
y tu anmtacl al séptimo maldigo,
y en el octa\"O la e,carnezco ufano.
Tú quedas sólo. y abatido y triste
miránrlome escalar °Ia altura bella
'
' que mi escalf!ra sostuviste;
'
despues
un amargo dolor tus labios sella,
pues que por ella, ayer subir me viste
y hor ves mi ingratitud bajar por ella.

Jlfarfí'l }'edro.za.

�F.T, MUKDf', rLUS'I'RA no

DoJL·ngo 15 de Julio ele 1!100
Domingo .15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CHINA EN LA EXPOSICION DE PARIS
En el rincón más fresco y tranquilo de la Exposición, se levantan, contiguas, las construcciones
de.losdospaísesen que se desarToyan en estos momentos las más sangrientas t'ragedias: el Transvaal y la China. No es ciertamente el espectáculo de la guerra ó de la insurreción lo que los visitantes esperan encontrar bajo la sombra del Trocadero. Sin embargo, una curiosidad especial empuja Rl público hacia estas dos exposiciones, tan
&lt;lramáücarne,He actuales. Y, ayudada por la imaginación, :..sta curiosidaL1 no es desilucionada.,
Hncia la u t'remidad de la galería de la derecha
,1cl Trocaden,, se levanb1 la n1tl';·:;i monutílC 11!:11
de la expedición china. Es ésta una reproducción

tado en un féretro, se inclinan unas plañideras.
En medio de un grupo de altos dignatarios, está
cubier&gt;ta con un abat-jour opulento, de fargos¡
péndulos, una figura de Manchu: es éste el peinado que un grabado chino presta á la Emperatriz madre. Todos los detalles de este género
prestan á las circunstancias un interés especial,
y no sin algún horror se descubren, viendo de cerca ciertas pinturas de vasos ó de abanicos, los tipos terribles de los extranguladores, :figurando
en eEcenas de asesinato é incendio interpretados
con el cuidado evidente de hacer palidecer los detalles crueles.
~f. Carlos Vapereau, comisario general, ha demostrado mucho gusto y saber, al organizar la exposición clel Celeste Imperio. La China que se exhibe en la Exposición, es una China amable y íacil, una China humanitaria. Pero como una conse-

Bep:roducción en la ezposición de China de la :residencia tmpedal en Peldn.

fiel de la que precede al templo de Confucio, situada en Pekín cerca de la sala de los exámenes literarios. Es ámplia y majestuosa, pintada en rojo,
verde, amarillo y blanco. Tranquilos paseantes pasan á toda hora bajo esta puerta, cruzándose, á veces, con algún chino no menos apacible, mozo de
restaurant ó actor de teatro, ó, tal veiz, uno de los
comerciant€s que venden en las tiendas vecinas
juguetes y cajas de laca ..... .
Allá, en Pekín, en ei;te momento, grita y se agita un populacho deselllcadenado al rededor de la
misma puerta, pintada en los mismos colores, é
igualmente ámplia y majestuosa. Las legaciones
europeas están barricadas, las iglesias entre llamás ..... .
Franquea.da la puerta, henos al borde de una
piei,;a de agua donde cae, como dulce murmullo,
una caBcada. Entro los árboles se levantan pabello-nes pintados de un rojo sangriento, cuyos techos
están levantados en los cuatro ángulos. El edificio principal, el del fondo, reproduce una de las
puertas de la muralla da Pekín, coronada del
kiosco del Tambor (Kou-Leo.i.) Encierra un
ajuar de muebles, un restaurant y un teatro. El
restaurant, es el de una, estación de ferrocarril
aún hipotética, la del Transiberiano en Pekín. Un
poco más lejos, se ve la 1€6tación de Moscow. Algunos wagones y algunos centenares de metros
de tela pini'ada, representan los millares de versetas y de panoramas que separan á Moscow de
Pekín . .
A la derecha de la puerta de Confucio, otra
construcción de dos techos, es una copia, según se
dice, de uno de los pabellones de la ciudad prohibida, la villa violeta, residencia del Emperador
y de la F.mperatriz viuda.
Muy semejante es la prisión, al borde de un lago floreciente de nenúfares, del débil soberano
pu€6to ba¡jo ·tute~a.
Los diversos pa\lellones chinos del Trocadero
confüenen aolecciones de arte retrospectivo y moderno, como jarrones, boudhas, quema-per:fumes,
extraños y preciosos bibelots, maderas esculpidas,
marfiles, sedas hermosas y algunos productos industriales.Unos manequíes :figuran, con los trajes
arreglados por la jerarquía social, á los ricos y á
loa pobres, mandar:iries y gentes del pueblo, letradoi y bateleros. A los pies de lUl muerto, recos-

e
73

En memoria del ·Renemérito Juárei

fueron ocupados el mismo día. El no curnplimieu-to de los tratados, obligó de nuevo, á las flotas aliadas á obrar, en Junio de 1859. Pero esta vez el
famoso general chino San-ko-lin-sin les hizo
lamentarse de pérdidas sensibles: tms chalupas.
cañoneras fueron echadas á pique y cuatrocientos
setenta y cuatro hombres puestos :fuen·a de combate. El lo. de Agosto de 1860, en fin, :fué entablada una acción decisiva. Ese día los fuertes de
Pet-thang, cerca de Ta-Kou, :fueron tornados por·
asalto, como simples fuertes de tierra, por las tropas que, para desembarcar, habían tenido el agua
hasta el pecho. El 21 de Agosto, los dos grandes.
füertes norte y sur de Ta-Kou, fueron tomados
á su vez. El rest,o es conocido.
Ha.ce unos cuantos domingog comenzó, de nuc-vo, esta página de historia. La víspera, se reunic-ron á bordo del buquet-almirante ruso los coman-

El día 18 del corriente mes, el gran partido liberal de la República, conmemora, c-n forma signific-ativa y gramliosa, el aniversario de la muerte
del Apóstol de la Reforma, del Benemérito Beniio Juárez.

milcle jornalero había de O('npar la primera magistratura del paí~. promul2;ar rnbia, leyes, luc'rnr
sin descan,;o por la democracia .Y la libertad y causar la admirae;ión de la Europa entera?
El lago á que nos reiferimos es \'isitado por mu-

El 110mlJre del Benemérito sirYió ele Ululo al
drnma que eS&lt;:ribió ). que fu(&gt; eqrenaclo y pue5td
en e,cana repetitht5 reces, en 01 'J'eatro Chateau
cl"Eau. el aüo de 18HG.
Esta obra de Boi,::,:.ie.i· prorneó en 1.1 prem;~ p'.lrisien,e ven1aden1 $en,ación.
Sólo un periódico. ''Le Décarltitlt.'' $e atrevió
á lanzar fra,;es gro~eras ~- ca1nmnio,cas. por d~sconocer en lo ab,:olnto la hi,toria mexic-ana.
Buli,:0 J uárez. el hijo del Benemérito. que entonce, desempeüaha el cargo de primer Secretario ele la Lc"'aciún ::.\Icxicana, en Franda. cumpliendo con ~111 ~agrn1ln 1lebu. rE'c:hazú tan viles
nncepto:-' que ofernlían la memoria tle ,u padre.
Exigió ó una retr,ldac-ión cumpliüa ó una repara&lt;;ión por medio de la~ arma~.
El Direetor del diario franc:é, ntiní lo, concep?
to~ calumnio"º~ y firmó una dec·laiaciún, en la que

La po:rtada de la ezposición en China.

cuenci'ai de _ios !acontecimientos independientes/
de su voluntad, resulta que estos pabellones polícromos y su contenido, representan ahora una China bárbara y hostil, toda llena de gritos de muerte.

LOS FUERTES DE TA-KOU
Las noticias recibidas de China, nos remontan
á cuarenta años a.trás. Como en la víspera de la
guerra de 1860, los primeros disparos de cañón
entre la artillería china y la de las escuadras europeas, acaban de cambiarse en Ta-Kou, á la embocadura del río Pei-Ho, al fondo del golfo del
Petchi-li.
El 20 de Mayo de 1858, quince navíos ingleses,
once franceses, dos americanOil y un rllso, bombardearon por primera vez los fuertes de Ta-Kou, que

dantes de las escuadras, avisando á los comandantes de los fuertes chinos que debían evacuarlos cÍ:.
las primeras horas de la tarde dei 17 de Junio. Como respuesta, los fuertes abrieron el fuego el.
mismo día 17, á la una de la maña.na. Los marinos
franceses, al€manes, rusos, ingleses y japoneses,
respondieron inmediatamente. El bombardeo- duró,
siete horas y fué seguido de un desembarque que
tuvo por resultado la toma de los fuertes. El na-vío alemán "Iltis," perdió tres hombres y tuvo siete heridos. Do§ navíos ingleses sufrieron i&lt;Yual0
mente y recibieron algunas averías. ,
A bordo de loo navíos rusos, hubo dieciseis
muertos y cuarenta y cinco hei;idos. Los franceseS:fueron los más afortunados, pues no conta.ron sino•
un muerto y un herido.
Ta-Kou, Tien-Tsin y Pekín, están ligados entiempo ordinario por ied Pei-Ho y por un caminode fierro. La vía fluvial y la vía férrea. están cortadas actualmente y las comunicaciones teleo-ráfi0
cas interrumpidas. ·

Man'iiestación anta! en el sitio donde re le'l'antaba modesto motumento en r,c)rfación de la cam en que na~ió Jt ll.rez.

T

Pubr c nnos en el presente número algunos gra1,ados que esperamos sean del agrado de ;rnestros
kctorrs, Ya que tienen relación con el esdarecido
hijo de Oaxaca.
Muchos son los monumentos que ~e han lernntado en diYersa;, ciudades del país y que eslán perpetuando la memoria de Juárez; pero ninguno
-ofrcc-e los hermosos detalles artísticos como el que
~e lerantará en la cuarta glorieta de la Calzada de
la Reforma ele esfa. capital.
El boceto que reproduce nuestro primer fotogra1,aclo, fué modelado ,en Italia y aprobado por nuestro Gobierno hace algún tiempo, presupuestándo•e
fa ea11tidacl de $-!0,000.00 para tan hermosa obra.
E¡;te monumento descansa sobre una plataforma
que lleva escalinatas en los cuatro costados. Se
yen desde luego cuatro estatuas alegóricas en los
(rngulos. ]~n los la,bleros clel pedestal ei;tarán repre¡;entados. en bajo-relieve, algunos de los €1pisoclios
múr;. rnlienlies de la vida del ilustre ciudadano.
En el tercer cuerpo clel monumento &amp;e ofrecen
otra!:' he!!·mo$as alegorías, y por último, la figura de
,lnárez, la colosal estatu-a ele bronce que se modeló
también en Italia y que se conserva provisionalmente en el patio ele la SEcretaría de Comunicaciones. Quizá qea modificado este pro_yecto, según se
c·ree. pero de todas maneras, en la capital contará
d Benemérito con un monumento, verdaclera joya &lt;le arte y hucn gusto.

T'na de las manifestaciones más significativaque ¡;e vcrificn-án en el presente año en la fech.a
1uctuosa, ~erá la organizada por los hijos de Han
I)eclro G uclatao, en cuyo pueblo se meció la humilcle cuna. clel Patricio.
:4an Pablo pertenece al Distrito de Ixtlán, del
E,tado de Oaxaca. En sus cercanías existe un peq neño lago, á orillas del cual, _Juárez, sien~~ joren,
(·uiclaha meas y ganaba su vida en condic1on tan
'•precal'ia.
¿ Quién hubiera pe:nsado entonces que aquel huTa-Eouc vista genenl del cuattel euiopeo.

cho~ de lo, tonrista~ que Ya!1 á Oax:1c-a. porque eYoc-a rec-ucrclo~ de aquel ?:r,111 ci-n1hr1ano.
Puhlicamo~ igualmente un c ll'io"o g-rnpo ele i!,d(gena,-. que roclc-an una pEqnrüa columna truncada. c-on la c-u,1 e~t~ha reüalado el lne:ar tlondc ,·iera Juártz la luz primera.
'
En la actualidad esa columna e•tá eubstitni&lt;la
por un bonito monumento de tres cuerpos, :!Otl
una e•tátua de bronce, monumento que años atrás
e;:turn en el paseo ele Xetzahualcoyot, de Oaxac1

Por ú1timo, damos á con(){'er el retrato del literato francé, Alfredo Gassier.

111, Alf:redo Gauie:r.

hizo jmt'.cia á la memoria ele] Pre,itlente Jnárez,
y dar cumplid-a, satisfacción á Hl hijo.
:Mr. Alfredo Gassier, en otra,:. oca..:iones demostró también gran afecto por nue~tro país, y hacia
nuestros benefactores.

Liguna d~ San Pedrc Gu~latao, (1 cuyas m~rgenes pastoreaba ga!lado e1 que li~gó i ser el gran Reformista.

�Domingo 15 &lt;le Julio de

Domingo 15 de Julio de 1900

EL :MUNDO ILUSTRADO

rnoo

EL MU~DO ILUSTRADO

1'

La toma de la Bastilla.
Xo es ,olamente una fiesta trance"\ la que
"r.cabamos·, de celebrar. Prueba de ello, es que
de~de año~ at1ás los mexicanos acostumbramos enlue-in~nrn111105 coi, e] 14 de Julio, como .. ¡ ::e
tratara ele algo nue::;tro.
Y efectivamtnte, e::. también algo nuestro. El

Sin embargo, los Reyes no sentían ya mu)' ~e•
guro 8-U trono y se esforzaban por encontrar nntl
wlución ,al tremendo conflicto, que de tiempo atní.:;
se les pre:-:cntaba. Pero no querían hacer e,)nce:::i•Jne~, t.emerosos de que íue¡:;en intttpretadas como
debilidad y acaneasen una caída má:; ri,pitla.

&lt;le,astre que ,e acercaba, y el 12 &lt;le Julio ele 1,89
pre-.entó !SU renuntia.
Apena:. llegó e--c hed10 al conocimiento del pueblo, c:uando ::;u furor, por tanto tiempo comprim¡do, amenazó estalhlf :::angrientamente.
Camilo Demoulins, en los jardines dd Palais

11
1

11

le '

La toma de la Bastill•.•·H de Julio de 1789.

--

1-! c1e Julio es la Ilevolución Francesa, y ésta es
francesa tan Sólo porque :-.e Yerificó en ~~rnncia;
mas, de hecho. es univeranl, es pura Y, senc11lamente la ReYolución la Gran R uvolucwn.
En donde qui;ra que ha florecido el árbol de
la libertad, se han eantado himnos
á los hombres v á lo, hecho del n3

El )linbtro Xecker, fiel servidor
del trono, había comprendido que la
salvación del poder monárquico solamente podría. cou~eguirse á costa
de concesiones al pueblo y trató de
influir sobre el ánimo ele Luis XYI
para obtenerla,. Prometió al pueblo
que sería cJ abogado de eus derechos y los representó fielmente ante el trono.
Pero sus esfuerzos fueron vanoi;. Llegó un mo•
mento en c¡ue no quiso ya hacerse cómplice ele la
obstinación del Rey ni reponsable del inevitable

Royal, azuzó al pueblo ÍI lo rebelión. y el pnehl,o
se decidió á procurarse ju~tic:ia. á mano an11alla.
El terrible 93 había gtTrninado .. . .
· El martes 1-! de Julio, una compacta mu chedumbre. compuesta en ~u nrnyor parte de habitantes del barrio de San Antonio, invadió cJ. Ar..:cnal
de los Invúlidol-, en donde Se hallaba una con-.iderable cantidad de annas y de pertrechos ,le
guerra. Entre hombres y mujeres }o!- revolu&lt;."ionarios ernn cuarenta mil y les fué fácil dominnr á.
los guardianes del Arsenal y extrael"Se 42,000 (u.siles que allí había y otras diver:::as arma3 que

porque ello...: clesgarr:::. ro_u el denso ve-

- -··•··----

lo de seculares etclantude:; que oprimía las frentes ,le los puchloa, Y
al desgarrarlo, mo~traron horizontes
nuevo::: am¡&gt;lísimo--, ante los cnalEs
.
la ruta' apa1eció ilumina&lt;la y 1mmnosa, ]a gran ruta ele progrc .. o que
con incan::nhle anlor- vamo;. ret·orriendo. Por ebO es el 14 de .Julio una fie~ta ca!-i unin'rr~al.
El martes 14 de Julio de 1789
brotó la chi~pa que hahía. de oca~ionar ese inc~mlio, cuyas 1laJ11as coneumieron el trono de lo~ Bor\mn.ei- de
Francia. y l'Uyo~ Inlg:or,1;•.; gloriot,:m; y
siniestro:,,, pusieron su Ú!-culo amenazante ,obre la cabeza &lt;le todos los

1

détóporn~.

PROYECTO DEL MONUME~ ro AL BENEMÉRITO

c.

El de-contento herrí:i de tiempo
aiTlts; el pueblo oprimitlo, t n nmo
había c-lama&lt;lo jm:.tiria :une l'l Trono
de Lui:-- X\" l, v t"ll l"el-lpnei-ta ú i-tl-:i
clamores eúlo irnbia rec ibido la indife-rene:ia del rev y el C-!-C'll!'llio de
la reina ~faría An{onit'tn, tlc aquella org1.dlo~a. hija de Hap--bur~o,
qno había dicho que ya c¡ue el pueblo no tenía pan, debería comer
bizcochos.

BENITO JUÁREZ, EN EL PASEO DE "LA REFORMA."

•

C&amp;milo Deunoulins en el "Pa.lais•Bo:,al," el 12 de Julio de 1789 .

�Domingo 15 ele Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRÁDO

Domingo 15 de Julio de

rnoo

EL MUNDO ILUSTRADO

dcstinal,an al p1wblo que se les uniese durante su
marcha. U.na yez armados, resonó el grito "¡ A la
Bastilla. á la Bastilla !"' y el improYisaclo ejército
cmpre11dió su nlill'cha hacia la vetusta fortaleza,
al son d€ canto; populare~.
En aquE.Jlos momentos la Bastilla era rara el
pueblo el sombrío símbolo de la tiranía, porque en
ella se había encerrado á todos los que se habían
atreYido á formular lflll YOZ muv alta las demandas pop~ilnr~;; y porque en todos" tiempos la Bastil (a )rnbia sido la a~nenaza terrorífica ele que se.
sll'nei:a la monarqu1a para sofrenar las nae:ieintes
y t:mbrionaria~ libertadeli.
J&gt;ero en 1,89 ya la rieja fortaleza no tenia la
i1'.1portancia de antaño, )' solamente estaba cu¡;:tollmtla por esca~a~ compañías de guardias 1,-uizas, á
la:a óM1ene,- del Gobernador, que era entonces el
cahallero de Launar.
'l'an luego como é~te gentilhomhre Yió acerc,u,~
ú la~ pieza, de artillería de que dii-ponía la fortnleia, dió orden de que los guardia!' ~e a1m.!$ta,en á la
re,-i.,:.tencia. _\parecía é~ta como impo~ible, no oh~tante la diferencia de número ele la~ fuerza; sitiadas y ele lao ,-itiacloras. porque 1-a, pe,ada~ muralla,- de la fortaleza clefenclían perfectamente á los
&amp;uizo1,-, mientras que la masa popular prescntaha
un hlanc-o indefemo á los c1iBparo;: ele aquello, y
á la~ piezas de artillería de que lfüpone la fortaleza.
......

_

Asesinato de Flesselles el 14 de Julio 1789.

Mr. l!l'ecker.

Así fné que dur ante toc1a la mañana se cambiaron com~antes disparos entre el pueblo y los rniz0s, nrnnBnclo muchos de los revolucionarios.
P or fin . á las dos ele la tarc1e ocurriósele á un
tal_ Hulin hacer un supremo esfuerzo para consegmr algunos cañones. y al efect.o se, d irigió al
palacio municipal, que estaba custoc1iaclo por

Bajo el título de ,.,~iejos Recuerdos."' el príngnarcli,1~ france,e, )' arengó á loB soldados hasta
eipe
de ,J oimillc e~cribió inten,ante;; memori,1s,
alc:anzar que ,e unie"en al pucblo, llevando einco
pnlilic-adas en 18H-!. :-\e hahia ca~aclo en el Brasil,
pitza;; de artillería.
Entonces, la defen~a ele la Bastilla Fe hizo inso,trnibl~. ~- en _brern ht muchedumbre penetró
en el primer patw. Inmetliatamente la handen1
hlanca de la rendición fné izada por Jo:; !-itiadore&lt;
y apareció _el_ GohErnador ele Launay para tratar
de la,- e:ond:c.onE" de ]a c-apitulación. Pero el pu~hlo enfurecido no le dejó hablar y lo hizo pcdazoR
~obre el ~egunclo puente ele la fortaleza . tlel rni,mo
modo co1110 iba á hact·rlo en bre,·e con el nne,·o
l\lini::-t'ro Fle,:l'elles.
'11 omacla la Ba,tilla, la rel'olución se hizo temer claramente. El pueblo nombró alcalde tl'-'
París al astrónomo Bailly, que se había hecho
popular como presidente de• la Asamblea Xacional,
y c·onfirió el mando ele la guardia nacional al General Lafayette. que había prometido hacE1r proclamar los der echos c1emandados por el pueblo.
Desde ese momento, de hecho, ya no hubo más
rey que el pueblo y Luis XYI no fué ya más que
una expiación de los pasados yerros ele la monarqu ía.
·
Tal fué la gloriosa jornada parisiense del 1-!
ele Ju lio de 1789.

O. H .

EL PRÍNCIPE DE JOINVILLE

M. Bdlly, Pre■ident9 de la Asa,mblea l!l'acioD.11.l,
nomb:rado .A.leal.de de Ciudad por los ciudadanos de
P.uis, el 14 ch Julio de 1'189.

Fra_ncisco-Fernanc1o-Felipe de Orleans, príncipe
de J omnlle, c1ec-aJ10 de los Y ice-almirantes franceses, gran cruz le la. L egión de honor ha mue•r to
el 1G de Junio p~aclo. en París en s~ hotel de la
annida lL\ ntin. Xacido en el ~astillo de Xe'llillr
el 1-1:_ de A~?;:to de 1818, último superriúente el;
Jo¡: cm~o h1Jos ele! re_,. Luis-Felipe. tenía ochenta
y un anos de edad. Deí:'pué, ele haber conquistado
toclo,.; e~to~ grado&gt;' en la marina francesa, de haher;:e di:tinguiclo en Ran Juan de rlúa, en la torna de , eracruz por la e;:caudra france,a. en )Iogador, etc., fué promovido para. '&gt;'ic-e-almirante/
en 18-!5.
La rerolución de 18-:l8 le condenó al destierro
~Jn los otrof&gt; m iE1mhro8 de la familia real. En 1870,
epoca. de Jo,; de~as~res francese,.;, se presentó en
Francia. como oficial americano. bajo el nombre
de. coronel Lutherod, y sirvió rn el ejército del
Lo,rc, en las tropas do-1 o-eneral d' Aurelle de Paladines. En el mes ele Febrero de 1871, 0legido diputado en la Aeamhlea nacional, al mismo hC!mpo que el duque de Auma.le, s~ sentó á la Cámara
donde pennanecíó hasta 1876; entonces volvió
definitirnmentq. á Oa vida privada.
'

El Priucipe de Joinvi lle.

en 18-!3, con la pri ncesa Francisca de Bragance,
hermana de Don Pedro II, muerta en 1898; era
padre de la duquesa de C'hartres y del duque ele
Penthieue.

LOS SUCESOS DE CHINA.
En el pel igro general que hace correr á todos los extranjeros residentes en China la insurrección de los boxers. que el Gol)ierno chino no
ha q~erido_ ó no ha podido reprimir, difícilmente
podrrn c1E-c1rse qué nación es la rná, -amenazada.
Ale1~1a_11ia, como ninguna otra potencia europea,
1ta rce:11)J 0o un ultraje imborrable con el a•esinato de su 1Iinif'tro Barón de Yon Ketteler. pue,
aunquo ie1 ,cal-Jle hai o.nunciado loo asesinato~:
del ::\Iinistro francés é inglés en Pekín. nada hasta ahora ha Yenitlo á confirmar esta Yersión.
J"&gt;ero la Francia está doblemente amenazada.
p_or el actua~ orden ele co;,a.s en el Celesliei Impeno .. ,;:n Pek'.n• t~clos los~ franceBes participan del
p~li':10 com_m!. },n el í unnan, una de las pronncias rner1d1onalEf' de la China, está aislado y
se e1~cuentra en la situación más crítica u n grup·o
ele crndadauos franceses.
Este grupo se compone : de M. Francois Cónsul de la República francesa en Yunnan y' de su
per~onal, ha-,tante numeroso: fogenÍero~ cncar-

Ministro de Francia en China.
Interior de la Catedral,

gados de estudiar el trazo de la línea de penetración al Yunnan, concedida por la China á la
Francia; en fin, como por todas partes, de misioneros.
M. Francois, en presencia de la grareclad ele la
insurrección contra los extranjeros, había recibido
el encargo ele llevar á todos los ciudadanos franceses &lt;le Yunoon-Senl 311 'I'onk¡n pu,..- ·:MongTse y el río Rojo. Se esperaba en Francia con impaciencia noticia ele la marcha de la pequeña columna q,ue fie creía ya en 1Iong'l'se, cuando el Ministro de Negocios Extranjeros recibió un telegrama del expresado cónsul, en cla.ve, fechado el 14 de
Junio y concebido en estos términos:
"Nuestra marcha para el Tonkín ha sido
impedida por la fuerza. ~os encontamos
como prisioneros en· Yunnan-Sen. T odas
nuestras casas, dos misiones inglesas y
francesas han siclo pilladas é incendiadas.
Actualmente no tenem06 ni ropa. Todo
ba siclo robado. Nuestros archivos y mis
claves han corrido la misma suerte, y no
puedo comunicarme con la Legación. Es
pre.ciso que el Gobi€1fno exija enérgicament:e á Pekín que se nos vuelva sanos y
sahos."
En presencia de esta situación, M.
De1lcassé hizo ir cerca ele él al Ministro
de China en París, y le invitó á telegrafia r inmediatamente al virrey del Yunnan, expresándole que su vida respondía
de la de los franceses, y oue la Francia
sabría siempre vengarles. Y así lo hizo el referido
Ministro.
En Pekín están agr upados en una sola calle
de la villa manchú, todas las L egaciones de las diversas potencias, al Sud-este el€ la ciuc1ad imperi'cl.l. La Legación francesa tiene por vecinas á la
del Japó11 y á 1a de Italia. Los bancos, los hoteles,
los almacenes europeos, son los que separan las
legaciones, que se componelll generalmente de un

vasto recinto rodeado de murallas de ladrillo. La
longit uc1 de 1-a calle es, poco más ó menos, de un
kilómetro. Una pequeña guarnición compuest a ele
250 solc1ados ele diversas nacionaJ.:clades, así como ele los ciudadanos capaces de sostener un fusil, he aquí todas las fuerzas de que dispone €ste
pequeño barrio europeo para defenderse.
En cuanto á las iglesias, tres de ellas se encuentran en la villa :Manchu. Pero la catedral se

Pagoda de las cinco provincias, en Yunuan-Sen.

!ernn~a en la misma ciudad imperial, donde está
rodeacla&lt;letodo el conjunto de construcciones que
constituyen el Pét' -aug. El recinto c1el Pét° fué
cambiado después ele la guerra del Tonkin; la
iglesia y construcciones que le rodean actualmente, fueron inauguradas en 1888.

Habitaci ón de los misioneros conti8'1lá á h catellral 4e Pekin.

MRS. GLADSTONE.
La muerte de. Mrs. Glac1stone, priva -al mundo
de una personalidad que caracteriza un tipo cada
día más raro. Aunque fué su destino el de encontrarse durante más de setenta años en estrecha.
conexión con los asuntos públicos, permaneció
hasta el fin de su vida siendo un conjunto de todas
esas cualidades que hacen de la mujer una
esposa y madre ideales. "No sólo la más
amante de las compañeras, sino la más devota filántropo, cuya vida fué consagrada á obras ele caridad entre sus prójimo. De tal manera fué descrita elocueHtemente l\Irs. Gladstone en una co:mposi◄
ci_ó~ presentada á ella y á su esposo á p10◄
pos1to ele sus bodas de oro, en Julio de
1
1889.
Los que creen y han asegurado q~
Mrs. Glaclstone tomaba poco ó ningún inteTés en política, excepto en los asuntos qu? di~ectamente afectaban á su esposo, estan s~ngualarmente equ_ivocados; por
el contrario, muy pocas mujeres han to~acl~ jalli:ás parte con igual agudeza é
mtehgenc1a en el engranaje de los asuntos públicos. Mr. Gladstone dijo una vez
á un amigo íntimo : "Mi esposa ha couocic1o t.odos los secretos políticos que yo he
poseíc1 0, · nunca ha traicionado mi confianza;" y se dice, así mismo, que durante
su luna de miel, el joven miembro del P arlamento dijo á su esposa :
"Preferís no saber nada y e.;tar libre de toda
responsabilidad, ó conoceT• todos mis secretos y sujetaros á una estricta discreción?" Mrs. Gladstone
era c1emasiado verc1adera mujer para no elejir la
segunda alternatiYa, y nunca faltó á la confianza
que reposaba en ella.

l'achada de la oatedral de Pekin, 1lanqueadap or dos pabellones imper¡ales.

�DoU:..:ngo 15 de Julio de 1900
EL :MUNDO ILUSTR.á.DO

Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

eCa Ba6eza 4arfanfe.

!H-:t-~ .
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.......... . •,.
__._~-"·.--.: ·.:..

_

...,.__,___.-:.:.,

Al fin, toda anegada en llanto, rodándoseme por cos, tersos siempre y en esa hcra, secos, hoyuela- rada puntiaguda se clavó en mí. Sus ojos quelas mejillas las lágrimas que iban á humedecer el dos y lívidos, los míos que Je esquivaba para au- rían hablarme, pretendían decir algo, pero yo,
¡ oh Dios! no los entendía.
velo enlutado con que cubría mi cara pálida y oje- mentar su deseo.
Y desbordaban deseperaciór¡.
De cuando en cuando, desde el cuello rebarosa por el-insomnio, me hallé frente al cadáver
Su _boca se entreabrió varias veces, como por
nado, en donde comenQ:aban á ¡prenderse nemutilado de• mi infeliz compañero de vida.
Al fin; estaba en presencia de la acre satisfac- gruzcos coágulos, rodaba silenciosament.; un un esfuerzo supremo; castañeteáronle los diención de mi enfermo deseo : mirándolo allí, tendi- hilillo de sangre, que iba culebreando por el tes, y cuando el corazón me latía apresurac1~do sobre la plancha, horri"l:&gt;lemente descabezado. metal de la plancha, hasta detenerse contra la mente y un sudor frío me humedecía el cuerpo,
oí clara, distintamente, mi nombre pronunciado
Entonces sí, perdí unas pocas de mis energías, mano crispada, á la que coloraba.
Las fuerzas me faltaban; emp-Er,mba á sentir por aquella cabeza tronchada: "¡ Ana, Ana!"
en1!onoes sí, me saltaron las lágrimas que habia re¿ Era posible?
presado durante la. ejecución. Porque yo asistí á miedo, horror, :','-¿ por qué no confesarlo?1fi pavor fué ilimitado; quise correr, gritar,
la ejecución; creí que si en alguna parte necesita- asco, sí, asco que comenzaba á causarme aquel
moverme al m1Emos; nada pude, y con la mano
ba de mí, era en el cadalso. Y mis ojos fueron á cadáver sangriento del decapitado.
apoyada
cerca de su pie derecho, que comenzaba
Pensé
ie'll
salir;
yo
ni
siquiera
podría
clar
el
buscar los suyos, allí, sobre la mortuoria plataforma. Nuestras miradas se encontraron, y se - último beso á mi muerto; habría necesitado to- á ponerse horizontal, quedé inmóvil.
-¡ Ana, Ana mía!-repitió con voz humana,
mar entre las manos su cabeza divorciada del
besaron sobre las gradas de su patíbulo.
con entonación que 1,ada tenía de sobre¿ Por qué sólo se ha de acompañar á los
natural.
que mueren poco á poco, tranquilamente,
Entonces, más tranquila, con una mezentre los blandos almohadones u¿ lecho,
cla de cruel curiosidad malsana, de comy no ir á despedirse del que la justicia
p!acencia cariñosa para el pobre ajustiarranca del mundo sobra el duro tablado
ciado, v de presuntuoso valor de mujer
infamante?
colocada en espantosa situación me aproxiEl necesitaba acaso de una mirada amimé un poco á lá cabeza de lni marido.
ga en -el momento último. ¿ Quién sabe si
Apenas entreabriéndole los labios lívise tiene más serenidad para entregar la
cabeza al verdugo, cuanlo enfrente hay
dos; volvió á salir claro y distinto mi
nombre:
unos ojos amados?
Fuí á cumplir con el deber, cruelmente
-"!Ana, Ana mía!"
impuesto por los hombres, de despedirse
Quise contestar, darle ammo, inspide los que mueren.
rarle confianza .en mi ser~nidad, por la
Además, entre la curiosa multitµcl que
que ele seguro temblaba, y sólo pude arse arremolinaría, en derredor de su cadalticular un tembloroso: ¿ Qué?-como si
eo, sería yo la única que le mirase con
apenas me atreviese á hablar.
eariño, la única que no sintiera asco por
El 1:sfuerzo de la cabeza creció, creció
el crimen, y horror é indignación para el
grandemente; la ví congestionarse; tomó
criminal que il:;a. á e.xpiar su delito, el dela ma1~ada color_ación del esfuerzo, y
litlC&gt; cometido por el amor que me tenía;
lanzando un suspiro, como para descamar
un amor lcco que lo eñgendró unos celos
del trabajo ejecutado, como de satisfacimbéciles, pero amor al fin.
ción por el triunfo, emprnó á hablar con
Por mí había partido de un certero go}voz débil.
pe de puñal, el corazón _de, aq_uel inf~li_z, ~e
-¡ Oh! Ana mía, qué inesperacla dicha·
aquel inofensivo, á quien hizo la lilJUna
verte á mi lado, acompañándome en mi;
de juzgar peligroso, tentador, perverso! ..
últimos horribles momentos, cuando vo
Se condujo como un valiente: no llevaba
creí qu{!, la vez en que nos lniramo's allí
miedo en el semblante, no, el pavor no le
en el cadalso, era la última.
había arrancado los colores de la cara;
Como sufro, Apa; mis dolores en esta
solamente sus labios, secos por la fiebre;
gran herida son insoportables. Cuánto he
habían perdido el carmín; no l'e&lt;cOrrió su
sufrido en unos pocos momentos. Mentira
cuerpo estremecimiento visible, mientras
que no se sufra con esta muerte mooestuvo completo. Sólo, cuando el horritira Ana, mentira; yo he padecido' horripilante cuchillo tronchó aquella cabeza,
blemente.
cuya frente yo había besado tantas veces,
N ad.a son los sufrimientos de la víspera
cuando la sangre saltó parabólicamente
comparados
con los del día de la ejcude los vasos rotos, cuando c9.yó el cuerpo
ción. ¡ Nada valen!
ya separado de su cabeza, se convul~ionaCuando pasé la noche oprimido en la
ron aquellos brazos que tantas veces me
camisa de fuerza, oyendo desde la celda
habían H,trechado, se retorcieron un molóbrega_, el ruido que hacían al clavar el
mento, como miembros de epiléptico.
tablado
afuera, en la plaza, para matarme
Cuando ví sobre la bandeja de estaño,
allí, oyéndolo, como oyen los espectadosu cabeza chorreante, sentí más precisamente delfinida, más claramente terrible, la impre- tronco, y mancharme los dedos y las ropas, y res en un teatro el clavetieo detrás del telón
sión de gran miedo que experimenté, cuando, acaso ¡ los labios! con su sangre derramada por cuando durante el entreacto preparan la escena:
siendo muy niña, me llevaron á un salón, en don- el implacabre verdugo, por el mayor asesino, in- j estaba yo completo! Y ahora ... ahora sufro horriblemente mutilado, sufre nú cabeza que vive
de había una ca.beza ensangr€'1ltada que respondía vestido de impunidad por la misma Ley.
Iba á volver la espalda al cuerpo ensangren- aquí sujeta entro su cuerpo muerto, al que ante~
á las preguntas que se le dirigían.
tado, cuando ví que aquella cabeza; parpadeaba, gobernaba, y el que ahora le presta un punto ele
Después. . . . . ¡ al cesto!
¡ Cuánto odié á todos los que tomaban parte en ¡parpadeaba! como cuando sentimos la pesadez del a.poyo, para que no ruede hasta el suelo. Siento
la tragedia, tranquilos, con seriedad afectada, y sueño y no queremos dor,m ir, como cuando no que- · en la cabeza, cómo comienza á enfriarse mi cuerpo.
á los rnriosos que fueron á satisfacer, como á Uüa remos dejarnos vencer por un· beleño. Sentí el re¿ Comprendes mi extraña situación?
corrid t d0 toros, rns ansiu de impré~ionc:; Iuc:·- sortazo del susto; sentí lo lnismo que si alguien
¡Ay, cómo me duele el cuello cortado!
hubiell'a aplicado á mi cuerpo bruscamente una
tes, sus deseos de ver sangre.
Oye, es rnentir'a. que no se sienta dolor ...
Un beodo cercano á mí, se burló de sí mismo, esponja empapada en agua fría.
Al principio, la fuerza clel golpe me dejó inQuise huir, pero no pude; mis piernas tembla- consciente, pero después, como se vuelve ele la
después de haberse enternecido; "¡ pues no había
mn, mi vista se nubló, y para no caer, apoyé la inconsciencia de una fiebre, vo1ví á pensrur, y con
llegado hasta el nunto ele afligirse!" .....
¡ Desgraciado! La cabeza estaba entre las dos mano sobre la plancha, cerca de su pie derecho la misma violencia con que pieman los cerebros
débiles de los febricitant.es.
piernas, reclinada sobre uno de los muslos; los que comenzaba á ponerse horizontal.
Miré atentamente á la cabeza; ¡ilusión mía!
:Mi pensamiento se aceleró en su marcha; se
ojos entrecerndos, como si dormitase, y por la
boca entreabiei ta, se le asomaban hacia adentro, seguramente. No; en aquellos ojos había vida; avivó lni memoria. Allí, dentro del cesto ob0 curo,
algunos de los bigotes, desordenados y marchitos. no tenían la vidriosa opacidad de los ojos muer- he pensado rápidamewt'e en lni pasado, efi mi
presente, en mi porvenir .
¡ Oh! así, con los oj.os entrecerrados, pero llena tos.
¿ Seria posible que aún viviese aquella cabeza?
He recordado nuestros clías de ventura, nercl ide vida, así había yo tenido r ecostada sobre mi
da para siempre; he r€cordado la noche de mi
hombro, aquella cabeza, entonces ya hueca, mus- ¡ Qué horror!
crimen.
Y seguía parpadeando, sueguía parpadeando.
tia, que ya no abriría los ojos al sentir mis besos,
Al fin abrió los ojos completamente, y su mi¡ Ojalá que á ese maldito lo hubjesen guillotique ya no buscaría GOn sus labios si,empre fres-

�Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�EL MUNDO ILUSTRADO
China paia nuestros primos; úrgeles, pues, desembarazane de la cuestión políti&lt;;a .filipma.

Prec:isamente el Imperio británico, que tantas
formas tiene, una en Irlanda, otra en la lndia, otra
en sus colonias y anexiones sud-africanas, otra~ en
'•••Pueblos viejos y naciones nuetras. Australasia y Amér:ca, acaba de pre~ntar un tipo
2.--EI caos chino.
de confederación que c-011 el tirnipo, será la forma
definitiva de la. Yasta agrupatión c-o~mopolita que
1.-Excelente impre,sión ha causado en el mun- domina el leopardo: me refiero á la federación au-:do entero la plataforma democrática de Kansas- traliana, autorizada ya por un con venia qt1e dehe de
city y profundamente sen~ible es qne, deticle el haber pa.,ado sin novedad en tercera lec-tura en la
punto de vista del éxito posible, esté viciade por Cámara Comerc:ial y no muy tarde quet1ará incorlas pmposiciont~ bimetalista~ renorndas de la pla- porado á la Constitución británica.
taforma de Chic-ago de Hti, porque, ya lo dijimos
Sabido e~ ton qué lent.itud y al traYé.- ele cuántas
en nuestra, últim,1, re1·i~ta. tornanín á conjurar dificultades los fed-eralistas australianos ha.u logracontra el triunfo del multiloc-ueme :'.\fr. Bryan los do reunir en favor de su proyectlo lo~ Yoto,. de
enormes intere~es ball(:arios que lo hicieron nau- las mayoría~ de las A~amblea~ de las colonia, infragar antaño.
sulares·: en la. misma. Australia, la c-olou ia oeci&lt;le11El imper~alit'mo del programa republicano es tal se ha , egregado de sus c-onterráneos; la X uern
sobrio, t-n honor ele la Yerdad y cire:unspccto: el Zelandia no quiso firmar el pacto: cuestiones de
medianí&lt;mo éxito de la c·ampaña en las Filipinas, mero interés wonómico las dividen. Las otra~ se
la segnriclad ele que en pabes de raza divertca, de
han Yeniclo á un acuerdo y luego han obligado al
temple belico~o y de amplia aspiración nacio- Gobif:•T'll&lt;l inglés, represelltado por el ministro de
nal, en ~urna, en lo, JHÍ,e,- de marcada per,,onali- las Colonias. el hov célebre }Ir. l'hamberlain, á
dad propia. la eo11qui,ta ~· la dominación, pa~ado 8'8.ncionarlo casi integralmente. Y 110 es poco filoel primer período de arma~ y sangre, virne otro en sófico ver al f.errible autor de la guerra sud-afritpie to.lo fortifü:a á la nacionalidad avasallada,
cana que cue,ta á la Gran Bretaña quinientos miiorlo la robu;:tece y renu~xa. todo complie,-a el llones ele pe;,os y cinc-uenta mil hombres, sin fijarproblema del imperio; todo obliga al dominador se en otras eonsecuellcias. c-onc-etler largamente á
ú mantener*' en un estado militar con su séquito los insulare., del Pacífic-o. más ele lo que negó obst1e ee&amp;iri~mo, ó á constituir,e. como Inglaterra, tinadamente á los comisionados (lel Tramvaal y
en fonn.idable arist0&lt;:racia.
que quinee aüos d-e~pué., ele que &lt;¡uede pacificado
Nunca será democ:rá¡jc.:o el imperialismo; esto lo el Rur ele Afr:ca, ,-e Yerá obligado el Gabinete brihan vi:,;to á mai~a,·illa los aut!ore:; de la plataforma 'fü.nico á conceder también.
de Kru1sa,--city. q u~ realmente ensancha el alma•
De lo que ~e ha conc-ecliclo á la federación austrade &lt;:nanto,; aman la libertad y el derecho, aun liana c-onfecleracla con lni;latena á la. indecu.ando lo, con~ideren ideales laboriosameme rea- pendencia no •e cliferenc-ía ele hecho hov · una lilizable:,; t'H el 1Jrograma r.,1mblit·ano se percibe el ga €'Tltre pueblo, independiente, re,-ult'tlrí~ lo mii'ecó de lo~ intere,-e, y apetito~ que se lerantan con mo. ARi por ejemplo. la alzada ante el C'oni'ejo prirumor inmenso de lo más inferior, tle lo más tgoís- zado ele la Reina, último lazo jurídico que li~aha á
t.a que hay en el organi,,mo tle un gran pueblo; en la colonia c-on la metrópoli había siclo rnprimiclo,
el de los demócratas re,uena distinta y clara la menos para los c·a;:oR en que ,e veuaran los interevoz del padre de la patria. ele Washin6•i:on, la voz
ses de una po,esión británica ó au;:traliana. Esta
de los fundadores de la República, es la rnz de la excluRión terminante de la corona de los a-untos
conciencia.
inkrriorei' de las colonias íederndai', escandalizó un
No triunfará hoy; le llegará su t1ía. Para nos- poco al seüor C'hamberlain, y el artículo quedó
otrog rnanto se refiere á dar la plena autonomía á reemplazado por este otro: habrá apelación ante el
los fiJipinos, á los porto-ric&lt;-:mes y la. independen- Con•ejo prirnclo. menos cuando sblo se, Yersen i1icia completa á los culinnos, forzosamente nos tie- tereses auR'!'ralianos. ¡ Ya Yéi~ C'\1ánta diferencia ·
ne de ,u lado. El papel soberano, único del pue- es lo mismo! Pues sf1 ha ido más alhí: el Parlamen~
blo allg]o-americano 1::11 la historia humana. e~ ese, to fed€'ra] temln1 entre su;; atribuciones todo cuanpromover la formac:ión c1e1 entidades libres, libre- to se refiera á la, relacione"' exterior-e,:: v sobre todo
mente federales á él: claro e:; que sobre lo hecho á la.&lt;; que ,ostellgan la fedtlfación con ·las i;;Ja~ del
no 1:,e puede voher, ni vuetle renunciar una enti- Pací~~·o. El }finistro de las Colonia¡: grm'ió nn po(]ad ei,tupendamente apta para el negocio, á la parco, diJo que nada bueno &amp;ilclría del adículo y firte mercantil y económicil de sus nuerns ,ulqui,i- mó. Y allí tienen ustedes una naeión nue1·á Flll'cione:,,. para que otros sean los aprovechados, ni giendo entre los archipiélagos de e-oral tlel Pacilas Filipinas que han costado no poca sangre á los fieo.
a.meric:anos ya y no pocos dollars pueden regala!'f'e.
Aplandimos el adrenimiento de e~ta hermana
i un ~indicato de inglese~. alemanes y japoneseb, anglo-,ajona, de esta Rfpúblic-a miel'a que forma
por puro amor á la füo~ofía del te~tamen:lo poli- pa&lt;rte nominal de un imperio y Yenera como F.mttco de \\_,.ashingtou.
prn·atrizH i'n majestad Yictoria, tanto más sinceraDe todo e~to pll;('(lcn nacer profundas modi- mente c·uanto meno, ::le! siente gohernacla por ella.
ficacione,, en la Constituc:ióll' americana v al insta- Y antes de medio siglo, los archipiélagos de la
poner un imperio á la foderac:iún habrá· nece~idad im,ulinclia. los grupos mei'tizos anglo-malayos ge
1le da,r á e~te apéndice una. forma constituc:ional habrán agluti1111do á la confedernción que hoy natambién ¿ ()ué forma? La de confederación bajo la oei. El archipiélago filipino que e,- uno de· ellos
he_gemonia de los E;;tados "Cnido;;: no hay otra po- c·on-erá la mi,ma rneiie Y a~í e-orno ú los fenicios
sible. Cornprénclense la;; repugnancias de Mr. sncedieron Jo¡: eartagine;e~ en la dominación del
Bryan y rns partidarios á dar entrada al archipié- Mediterráneo Oceiclental (;, cómo de,per&lt;liciar la
lago tagalo en la. constelac-ion federal; pero gra- coyuntura de encajar una e-ita. c·lásica ?). así loi' an~
vitamlo hacia é,_,ta halJI·á que formar un nuevo glo-americano, sucec1€1rán á los anglo-,ajones en la
a~terismo.
clel Pac·ífü·o. Y todo e!'-to pue&lt;le ,uc·eder ó no ~uceCuarnlo lonl Salisbury cleclamha que "la apa- der, corno diría un director del Oh,enatorio merición de América entre los factores de la. cliplo- teorolúgir·o. ¿ La polític-a es otra C-0$a que nn::i memaeia asüític·a y quizás europea era un me-eso se- teorología?
rio y gra..v&lt;'. cle~tinado Yerol'ímilmente á sel'\'ir ]os
i.i,JA;ere~e, ele la Gran Bretaúa,'' ó se hacía. ilusio11eH ó fingía tenerlas. Porque hay desigualdad:
los Et,taclos rnidos no son vulnerables para los
2.-No es un emhrollo, es el do~. e" la noche,
i ngk~es; el imperio británico ~í lo es y en gran- una lúgubre noche de .,:ang1c y de lágrimas, e~to
de, por el C,madá.
que pasa en China. El pueblo chino no es un pueLa~ Filipinas, sin embargo, entre el Japón é blo inmól'il, e,: un mundo qne ,;e hasta á si misInglaterra, es decir. entre Borneo al Sur y Formo- mo, como pobla.ción, procluce:ión ~· medios comulltl al Norte. l'Onstituyen desde hoy la falla en la
nicantes, y qne, bajo la historia monótona. de su,annadum &lt;le nne~trro~ primo~, y si después ele lo dinastía~, desde hace cerrn ele c-inc·uenta siglos
qur va á sue:etler en China, rusos, niponitas y ale- (los chillof: dicen: de:-;d e, l'111c-e rniilones de año~)
manes se extienden en el Golfo de Petchili, el pro- clesde la dina,:tía legell(laria &lt;le lo, IIia (fintes de
blema puede ser graYe en el mar }Iericlional de
2,200-E. Y.) ha,;ta la acttul rnandchú-tártara

Dom.in"º
22 J,e: Julio de- 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

de los Tsing, ha venido &lt;le la barba;rie pura á ufüt
civilización ·'sni géneris" y de ést~ al lento c?ntacto cJn las culturas de tendencia coamopohta
como las europea8, c-ontado que Yisiblemente c:Jroienza á desorganizarla y transformar!ª: dand_o
lugar á erupciones &lt;le] salvaji~mo honueida pnmitiYo, prehistórit◊, e;uaternano, que :"ace_ en el
folldo irrt 'Clt:ct.ible de la raza y que la fornudable,
la estu¡,enda burocracia china, deja. e:;tallar periódicamente, e:uamlo el viento de fuera sopla,
con demasiada fuerza y parece, desquiciar el mecanismo eterno del man.Jarinato.
Las nac:iones tienen dfll·ec:ho á serlo, las a~lnmer,:ciones humana~ que la historia, que la nec:esidacl (e~ lo rni,mo) e:; cletir. los intereses de la
carnti y el espíritu, han aglomerado primero y organizado luego en derredor de una bandera. ele
una relio-ión de un iTono. ele un cndalso, en ~ue-,
.
derecl
'
ma de un
,entimiento y una fe, bem1J1
10 a
la. ~'ida. al respeto. es tÍn e-rimen Yiolarlas, profa1rnrla:;, de~trozarlas, c-o-nquii,tarlas; ¿ qué nos impe,•rta que sean crímene-; aplauc1idos, festejados
v ellsalzados por él apetito. por el odio, por
lf1 imbee:ilida&lt;l t◊lectiva de lo:,, triunfadores el,rio,
de fuerza, y pletóricos de ca.rne humana y :feroc·es
de lujuria internacional? Qué nos importa. X o,otros enra,ti]lados en la ton-e1 de marfil del derecho, de la inteligencia, del espíritu. en una. palabra, prote~tamos. negamoR, reímoF de desprecio y
de cólera; y viYimos seguros del cb,quite, la hi--toria e,-tá llena de pudridero¡: ele pueblos que -ólo han AAbido ser brutalmellte fuerte~.
Connn1iclo; más si las nacione;: tienen derec:ho
á -,c,rlo. el munélo tiene derecho al mundo, la civilización tiene derecho á la expansión y al moYimiento, para. no atrofiarse y perecer. ¿ De qué c-iYilización nM habla u,;:ted? interpelarán mis lectores; porque en e,tos momentos hay dos c-iYilizacione;: en .¡,1] mundo y para de,ignarlas cromáticamente. la- llamaremos la blanca y la amarilla
(dejemo- ,Í un lado la muRulmnna. por considerarla
intermediaria). Hablo ele la mía. de la vuestra,
tle la nue-tra, de la que, necesita ensancharse sin
cesar, de la r¡ue tiene en el progre$O º" !ey de Yicla; hahlo ele la blanca: si la ciYilizaeión amarilli,
si la Chin,i no necesita. ir más allá dei clonde ha
ido si prefiere quedarse eon su té, su arroz, su
familia fuerte y pacífica, su mand,uín arriba de
s~1 cc~~cta. y ~rriba. ele su mandarin al "hijo t1el
cielo . rnu:c-ot1z~po por la adornción y el opio, y
reducido a un magote" de porcelana en una caja de oro y márfil, hien está: ma• que no se c:err~, que no se encierren los amarillos, que no
c¡m~ran poner barras de, costumhre,. ele preol'upac1ones. de miedos y odios en las bocas de ,ns
e,:plén&lt;lido~ río,;, de sus ubérrima,,. comarcas. de
su:::, campo~ y c1e sus minas, porque Berá inútil y
s~ra ~a ngnento.
::forá i_nútil, tii los chinos qu.ie~·en defender -u
1;1ae101l¡]hdad. que se transformen, que se dejen
fee:undar pon· la. cultura blanca, japonesa, americ:ana ó europta, que Je pidan sus fábricas, sus buque:,, ,uf armas, sus arados y que hagan saltar
la tap,i ele fierro del mandarinato cuando entren
en e_bullition_ y sa~t~dan la burocraeia que ]o,;
asfixia. y ~, mrnonhza en su proYeeho, y en Jugar de dej!lJT:&lt;e oprimir y comprimir sin térmiuo
por una c:ultura exclu~iYa_mente literaria de proferrE&gt;s en el ,irte lle decll', mterpretar y enreJa·r, los
_rn,que entre l~s qu« ün-estigan. descubren é
rnrentau t·Olll&lt;J 1111·entaron los padres de los c-hi110s, como 110 inventan ya los ele ahora. porque las
cla~e,- :·let.r~cl'.i"'" han matado e,J e,pírit u del pueblo chmo. a fuerza de tenerlo darnclo con do~ ó
tres idea;: Yiej.Hi, como á un ganso, cuyo hígado
Re trata de hipertrofiar.
.,

perfiles, las blondas cabelk!ras, los_ talles de avispa y las olímpie:a,; actitudes fem~nmas.
. •
Toda la exposición es un alcazar de la muJer.
Cuando gira. el dinamo es para destellar :uz a~1stral sobre sus enca.ntos; si el telar va y viene, mcansable, lanza.ndo entre los hilos de la tra_ma ht
lanzadera, rápida como el dardo, es parl: ~eJer t elas Yistosas con que ata viarla; gira. ve~tigmoso el
huso é hila para ella; para ella se enciende el. foo-ón de la caldertt · silba el vapor, ruge la turbma,
desliza la banda de trasmisión. La actividad infatio-able de que es síntesis la Exposición, la ha
desplegado el hombre, princip~lmente. en pro cl_e
la mujer, y como un sultán oncn~al, s1 la ha pnvado de libertades, de prerrogai!ivas y derecho~,
si la ha hecho sierva, en cambio le ha cincelaelo
alhambras, en las que murmuran fuentes, . se
exhalan perfumes, cintilan joyeles, ondean tapices
y cantan ángelef'.
.
. ,
X o obstante el "Palac10 de la )1uJer' no resulta redunda~te, ni superfluo, y á mi_ jui_cio llena una misión profunelamente human\tar1a y filosófica.
~i toda la Exposición es un himno á la bell_eza el "Palacio ele la Mujer" es una oda al trahajo'. á la infüligencia, á la virtud .femeninas. L-1
mujecr civilizada aspira á ser bella. asi
b;mos
querido los hombres; pero a~pn-a tambien a ,er
útil á colaborar al progreso eomún, á dar --n
not~ armónica en la colaboración universal, á dejar un nombre inscrito en los anales de la ciencia, del arte, del trabajo, en fin.
Es este nobilísimo y novísimo aspecto de la
mujer el que el Palacio demuestra y oste'.1ta. La
mujer tiene funciones augustas y. exclusivas. la.
mat'ernidad allte todo; en el palacio se oste11tan
en gráficas expresivas y estimulantes la :fecuncliclad comparativa. de todas las mujeres del mulldo,
Y ruborosas é impregnadas ele convicción las p11:isienses desfilan arrepentidas ante la fecundic1ad
de las madres inglesas y alemanas.
Yiene después la supervivencia ele los hijos,
c1e la que es responsable la asistencia matern,t,. y
estadísticas instructivas demuestran qué rna¡1res
saben mejor asistir y conservar su prole. El trabajo doméstico está &gt;representado por esas primorosas y exquisitas labores en que la mujer ocupa
HlS ocios, que sirven ele derivativo á sus aspiraciones confirmadas y á Sll energía limitada; labores de gusto y de lujo que atavían al niño y
embellecen el hogar y acrecientan el confort y la
elegancia aún de los hogares más humildes. Bn~clados deshilados, tejidos, todo tenue, todo clel1cado, 'todo vaporoso como el alma tierna y las
manos afiladas que lo conciben y lo ejecutan.
De pronto, y al pasar de un salón al_ otro se Y_e
á la mujer salir del hogar y poner el pie en la nda social; de un sólo vuelo se eleva {l. la co111.:epción y al sentimiento del arte, á las disquisiciones
y lucubraciones de la ciencia. Da gusto. en las Yasta biblioteca hojear los libros, los. periódicos y los
folletos, en todas lenguas en que la mujer da.
c·nenta de sus pesqtúsas científicas y de sus üleales literarios. Los hay que, tratan de matemáticas, de física, de geografía, de historia, ele filosofía; los hay que cantan poemas, qu_e cuentan
novelas, qu-e entonan epope•yas. La muJer, emancipada de la ignorancia ahorca los graves problemas, presenta soluciones, acumula obserrnciones
En un ángulo del Campo ele }Iarte, cerca del que más torde se,i-án la ciencia del ponenir.
pilar S. O. de la Torre Eiffel, se eleva, blanco
Después de la Biblioteca, el ~Iuseo: una macomo la pureza, armonioso como la hermosura, ravilla. Pintura, escultura, grabado, arquitectura,
sencillo como el candor "El Palacio de la Mu- la galería contiene tesoros. Ni que hablar ele las
jer."
flores vivas y frescas de ~Iagdalena Lemaire ; de
¡El Palacio ele la :Mujer! En esta illcomparable los animales palpitantes de Rosa Banheur; de los
Os conté hace pocos días cómo, bajo los aus- exposición la mujet· tiene, no uno, sino cientos de japanismos inmortales de Luisa Abhema. Estas
picios de Inglaterr~, había intentado realizarse á alcázares! A cada pa.,o se ostentan pabellones, son maestras y maest:ras de maestros. Lo que hay
todo vapor en Pekmg un plan éte- r~fonnas, qt~e construcciones, templos á veces que le están con- que admirar son los pasteles vigorosos y vi,iensuprimía millares de, empleados ele ~·1rreyes abaJO sagrados, que le son exclusivos, en los que reina tes de Amelia Valentino, retratos que hablan, fiy que exijiendo á. los letrados ~sabido es que en como soberana, en los que eg incensada como guras qlile se desprenden del cuadro, como si dotadas de vida por ~l genio de la pintora, quisieran
China los empleos se dan mediante un examen) diosa.
participar
de la vicla oomún; las acuarelas de )faEl
palacio
del
vestido
le
está
exclusivamente
exámenes no literarios y casuí~ticos, sino, sob~e
todo científicos hería en €~ corazón al 1nanclan- destinado, y en su honor ondean. las te~as, cle~- clemoiselle Durruthy, deslumbrantes de colorit1o;
nato~ Pues ent~nces fué cuando comenzó el in- pliegan su tul las gasas, ondean los encaJes y bri- los óleos de Oonsuelvy ele Aquileia Fould, milleitendio que hoy devorn el Xode de China y cun- llan los bordados. En la galería ele las joyas chis- narias que se hacen, á fuerza de: talento, per(OO ya por el Centro y el Sm; la r~acción acau- pean en su honor todas las gemas y se irisan todas donar sus millones. Y luego Paulina Desbor&lt;les,
dillada por la Emperatriz que reduJO á la abso- las pedrerias; en el Palacio del Baile es ella la Yirg~nia Demont Bretón; ~Iacl Il'uilhard,. L.
luta impotencia moral _al emperador, a~ grado de hada, la "Willy" mágica admirada y codiciada; Bronarclel, Ana Klumpfe y otras mil que eRenlreducirlo á una hipótesis, pues no es e:v1~ente que en los teatros de la Rue de París son las divas las pen y pintan con sinceridad, con Iml.estría y con
viva todavía, es el principio del mov1m1ento an: que triunfan y á quienes se glorifica en apoteosis talento, y que en su femenina sencillez no han
ü-extranjero actual, que probablemente, y as1 magníficas; en las galerías ele pin turas son sus bebiclo la copa embriagadora ni el filtro mortal
suele suceder, provocó la terrible Si-ta.y-ben Y formas seductoras las quese deifican, y en las del :qi.oclernismo.
exhibiciones fotográficas se ostelltan los correctos
P or último; el Teatro. En el elegante salón
segura.mente ya no se puede contener.

jos. El arte de conquistar á China üene su modelo
en el ai-te de convertirla al cristianismo que• los
jesuitas discípulos de Ricci plaJ1tearon ~on t~n
buen éxito desde fines del siglo X \TI; el mgemoso padr.ei, haciéndose pasar por un budhista_ P'rimero, luego por un letrado (la clase predommante en China), mezdando la Yenta de relojes á la
ele estampas que representaban á Jes~cris~o _Y á
la Virgen, dando á su primera. iglesia cnshana
por piedra fundamental una acadenua ~le ?1atemáticas y astronom1ía, que pronto fué mdispensable para el gobi€1rno chino, cuyos cómputos cronométricos habían llegado á :;er verdaderamente
fantásticos, log•ró captar,e la~ simpatías del emperador Chen-'l'sung. que tenía fe ciega en un
hombre que podía profetizar los eclipses con
perfecta exactitud .
. .
Naturalmente, el crü;tianisrno que1 los Jesmtas
enseñaban no excluía la Yeneración de Confucio, saben' mis lectores ó están en peligro de saberlo ahora, que en China., donde pululan l~s
más extJrambóticas supenticioncs, hay dos religiones, emtre las que se distribuyen los millones,
los muchos millones de :;eres que ele la ~Iandchuria al Tonkin muestran sus ojos oblicuos .V sus
trenzas untadas tle, grasa: el "~mlhismo, '' religión
renida á China de la India, ba,tante transf0rmacla, y cuya mO[al y cuyos ritos ti~nen ~an extraños puntos de contacto con el cmtiamsm~,
el
"taoismo," politeísmo ¡n·ofnntlamen~e mistico,
supersticioso, minucio;:amente o~·gamzado, y que
es una degeneración de la doctrma pura y noble
de Lao-Tsen. Sobre estas dos sectas que cuentan
sus adeptos por muchas decenas de millones está,
como en el imperio romano, con cuya dec_ade1;1eia bizantina tiene la ac-tual China extraordmana
semejanza, la religión ofieial. á la que todo chino
debe someteirse si es chino. á la que no tenía el
padre Ricci íncom·eniente en_ someterse en apariencia; esta religión no con;:iste en '-lllª fe, smo
en un rito, como la religión ele, Augusto y el
Imperio; buclhista ó ta?ista el chino, ?ebe creer
6}fieialmente,, ó mejor dieho, debe rendir cu!to a~
Cielo á la Tierra., á lo, astro,:, á las montanas, a
los ríos, á los antepasado;, imperiales y á algunos
grandes bombreR, entre quienes descuella Kongfu-Tsen (Oonfucio).
De la doctrina ele Confnrio se asió el padre
Ricci para publicar su primer lib~·o religios~ y
su d-eismo era igual al del ¡rran filosofo, mediante unas Ctl.ailfos explica e-iones; los chinos l~t~ado~
y el pueblo no tenían incom-eniente en as1s~u ~
las cer€1lilonias ele aquellos padres tan parecidos a
}os bouros budbistas y el cristianismo progresó
hasta el grado de que en princ,ipíos. del swo
XVII una emperatriz se bautizo é hizo bautizar
á su hijo. Pero, por un lado, el profundo recelo
de los mandarines, que de cuando en cua?do determinaba sangrienta:; y C'l"l.te1e,~ perse~uc10nes, y
por otra las intransig~n_cias de_ la ~una rorn~n~,
que obligaron al catolicismo cJ1;rno a desv~sbfoc
de la dalmática. budhista )' á quitará Jesucr1sto el
paTeCido con el gr~n ~onfucio, di_er.~n al traste
con la obra de los Jesmtas, que rer1b10 con l,1 extinción de la Compañía. en el siglo paFado, el i2:olpe de gracia. Ahorn el catolicismo que en ~1nna
se predica es muy puro, pero hace po_qummos
adeptos y no sirve sino para mantener VIVO: aunque latente, el :furor fanático ele las multitu~es
y causar de tiempo en tiempo brntal~s explosiones, como ésta que ha cerrado su. preambulo con
la espantosa tragedia de las legac10,ne;:.

r

~

J:os e11ro1wo~ hacen bien en querer meterse en
Cl!ma, en' 1¡nt&gt;rerla explotaT, en procurar centuplirnr o-u prodneción y su c-onrnmo y en querer
aprowelrnr,e ele e1llo; confücar con este moti Yo
su Roheranía á los celestes, su Yoluntacl de ser lo
que "ºn y c:omo son, es reprobable; pero sólo esto
t., r~¡mibahle. todo lo clemá~ es nec-e5ario, ~' por
c·on_,1gu1e11te, debe Rer; el deber rnwe de la neC'e~1dad, que e, el cforecho; el deber y el derecho
son el al11'er,;o y el re,•erso ele lo necesario.
Pero aquí Yiene cl_e moldei confei'ar que en e~ta
tarea la:; ro-a~ han ido por un camino poco acertado y &lt;¡ne_ la_ espanto,a tragedia, á c·nyas primeras
e-renas a-1-tirn os, es tm corola•rio de errores vie-

1
)
••

Tales ó cuales indicios ansiosamente extraídos
de las comunicaciones que indirectamente reciben de Peking, los plenipotenciarios chinos mantienen la esperanza de algunos gob1ernos re~pecto de la suerte de la. colonia europeo-runenc:ana
en la capital del Imperio. Yo la cr~o v~na, haciendo votos por equivocarme; el silenc10. a bsoluto de los infelices, que ya el 24 de Jumo, se,gún el telegrama patético del Director General
de Aduanas, Sir Robellt Hart, estaban en u~a
situación desesperada, habla muy 11.Jto y muy h:tgubremente; jamás ha )1abid_o tanta. elocuencia
en el mutismo. Las retice11c1as calculadas de
Li-Hong-Chang, á punto ele, embarcarse en HongKon..,. para Che-Foo y Peking, llamado por la
Emp~ratriz, cuyo suicidio, según ésto, ha re~u~tado falso todo confirma la verdad del horripilante suc:so. Hasta los inverosímiles detalles
avanzados por los virre~es chinos, como explicaciones ó atenuaciones previas del crimen, _sobre
los desmanes de las guardias de las legaciones,
cornpme1han el hecho.
'rengo para 11i{ que cuando el movimiento "hoxer, '' fomentado por la Emperatriz, llegó á obtener la entrada al Ministerio del príncipe Tuan
y la radicación en Peking del foco ele la re~nelta
y Jleo-aron los destacamentos á las leigac1one~,
la. expulsión ele los extranjeros quedó determinada· el "Xorth-China-Hernlcl;' vaticinaba todo
est~ desde que en .Koviembre del año pasado la
secta secreta. de los "boxers" salió á la calle·, empuñó su bandera, amenazó á l~s empl~a~os de loa
forrocarriles y mató á los clunos cnstianos por
centenares. Los misioneros que huían despavoridos acá y allá, anunciaban el "tifón" que se :preparaba en el Xorte; nadi-e· hizo caso._ El as_esmato del infortunado De Ketteler, el mcend10 del
Tsong-li-yamen por los soldados alemanes, justamente furiosos, fué la señal del ataque, la toma de Takú unió las tropas regulares armadas y
en!;eñadas por los alemanes, á las turbas e~a,peradas; lo demás nos lo dirá en un porvemr, no
muy lejano, la prensa del mundo entre renglones
negros.
¿Y lo demás? Sobre lo demás, nm buenos
lectores, aventma.ré próximamente algunas profecías; procuraré que de antemano los sucesos
garanticen su exactitud y veré qué trazas me doy
para haoeTos creer que ha.bía predicho to&lt;lo lo
que vaya aconteciendo. Cuéntase de un orador
mexicano, que al corregir las prueb_as de su,; d1scursos parlamenta.ríos, que se publicaban en el
"Diario de los Deba.tes,'' cinco 6 seiis meses después ele pronunciados, tenía cuidado de ,h_acer
ciertas rectificaciones, que resultaban exactis1mos
vaticinios dei acontecimientos verificados entre la
fecha del discurso y la de la corrección; veré si
puedo hacer lo mismo; puede que algo de e.sto
hayan hecho también J ell'emias y Baruc.

clusfo ~icrra.

EL PALACIO DE LA MUJER.

!?

1

!

�EL MUND0 ILUSTRA.DO
al fondo se levanta un escenario. Autores, compo~1tores, de&lt;:orn&lt;lores, todos son muj e:res. 8e re•presenta primero una &lt;:hisp:rrn te parodia &lt;le
.r"régoli, llama&lt;l,t l?regolili, 1cleada por una mujer. Fregolili pa:una á su público; nada más rápido, más completo, más perfecto que &lt;;us trafü1ormaciones. Canta como Adelin.a Patti; ejecuta
en el violín como 8arasate, baua CJmo 1tosa ~llauri ó la Zambelli, &lt;lecl-ama como 8arnh Bernhart.
Aquello es iuaudito, Frégoli, el creador del .género, resulta un infeliz; su empresario, e:;panca&lt;lo,
preré su próxima ruina, el público silha á FrégoJi ,1zorado } á :;n empresario aterrn.do. Al final
iodo se adara; no hay tal Fregolili, sino una
brillante pléyade de a•rtistas de ~oc:iedad, que el
púhlico ha tomado por una sola persona. Frégol i'reeobra !Eil color, su empresario la calma, y el púhlico
ríe á mandíbula batiente del chasco e,piritual que
Je han dado.
Después, escenas del Trianon; ~faría Antoniei.a. la princ~•a de Lamballe, l\Iad ele Pal ignac, toda la li-ra quEI la Revolución hará después astillas. Poesías de la época, sonatas de Gluck al

claYicordio, minuetos deliciosos; una reconst'rucción magistral.
Por último, proyecciones ele linterna mag1ca. 8on dos poemas de J enny 'l'henard, recitados
por una. artista mundana. El primero canta e,l
amor de dos campesinos y describe su paseo por
d hosque. A medida de la narración, las proyecciones pintan el bosque al obcicurecer; la barquilla fll 4ue los amantes se des.liz-an por el lago; una rnz angélica en tona miEterioso~ can tos
acompañada por el órgano. Cae la tarde; surge
la luna rielando su c'.ar itlad en el lago; canta el
rui,ciior, murmura la cielva: los amantes sueñan.
Poe:o á poco amanece, vago• ,onrosados de aurorn. coloran E,l horizonte: en el e· elo se tiüen
de púrpura la8 blancas nubes. aborregadas, rnrge el a;.;tro rey y €1~talla en el órgano un himno
triunfal al sol v a.l amor.
El otro poen;a es místico. El pe~cador, al amanecer prepara sus redes, iza su Yela y ~e hace á
la mar. Xavega t!ranquilo €1ll un mar de zafiro
oue ningún .viento riza. ni ninguna oleada agita.
De 11epente, el cielo se encapota. el viento zumba y

LA EXPOSICION DE PARIS.

Franeesa. y de los compositores Reyer, Mass:e.net,
8aint-Saens, Paladilhe, Dubois. Lenepveu, de la
Ac1demia de Bellas Artes. el Presidente M. Loubet, acompañado ele su esposa, los miembros del
Cuerpo Diplomático y numer osos invitados.
Imposible seria de3cribir lo radiante y entusiasta de t-al fiesta, toda he.cha de patriotismo, en que
h asta los extranjeros sentían pasar por SU$ cabezas
el aura ele culto arrebatador que aquel pueblo tributa á su patria.
· Al fi n del Pspectculo, la célebve Mlle. Delna,
empuñando u·ia. bandera francesa, cmtó la marsellesa, poniendo en ella toda su alma y todo su
fuego, acompañada por los coros del Conservatorio.

Fiesta en el Palacio Bourbon

A propósito de la Exposir:ón, M. Paul Deschanel, Presidente de la Cámara de Diputados de la
República Frnncern, dió hace pocos dias una fiesta muy brillante en el Palacio Borbón.
_
El expresado Presidente die la Cámara, había
hecho edificar expresamente en los jardines ele la
"quai d'Orsay'' una \'asta sala del teatlro, donde
asistieron á la repnesentación de una obrita patríótica, titulada "Toda la Francia," debida á la
colaboración de los SS. Sardou, Sully-Prudhomme, Bornier, H eredia, todos de la Academia

Domingo 22 de Julio de

rnoo.

T
L
f

Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

se desencadena la. tempesbad. El oleaje furioso
sacude la bar&lt;:a., el hur-acán de8pedaza el Yelámen,
el rayo desgaja el niácitil.
.
Roto el timón, la barquilla á merced del vrnnto y ele la mar; el 1Mrino invoca á la madona y
le implora piedad, no para él, sino para su mujer y sus hijo,,.. En medio de la tempesl~td la madon-a rnrge en los ail't" entre el mar agitado y la
nube de~tru&lt;:tora. La tempei--tad se calma, como
por encanto y guiada por la maclona, la barcil
n1elve al puerto Y el marino al hogar.
Poe~ía. m1kc1." iln~iones !le óptica y de. acú~tic-a. todo e~ ~orprendente y forma un e:'-pectáeu]o.,
incomparable.
Tal e~ el "Palacio de la ::\Iujer'' al que b~e,n quisiera trae!', para e:;tirnularlas, comolorlas y r econfortarlas, á tocl·a s mi&gt;&lt; e &gt;mpatriotas.

El Pabellón de Hungría.
~

Xuestros compañeros de redacción que actualmente están en París, al enviarnos la fotografía
del Pabellón de Hungría, que figur-a en la grnn
Exposición y qu.e reproducunos en nuestro grabado, nos dicen que sin vacilar puede afirmar~e
que es de lo má» b.ello que se haya imaginad-),
tanto por su ddicada arquitectura, como por la
combinación de colores y n:l:J.g11ificencia de los
detalles y decorado.
K uestros lectore&amp; podrán convencerse de la,
verdad de €ste juicio, viendo atentamente el grabado que dá una id~a de esta obra de ar-te.
LA. FIESTA DEL PALACIO DE :EC.VBBOJ!l' - Mll~. Delna c anta ndo la MarEellesa.

El Monumento a.I Sargento Bls.ndan
7

-&lt;::::,()~

l j ltimamen!e ha tenido lugar en Lyon la S!r
jemne i\1au"unc·ó11 &lt;fol monumento erigido al
p.argento Bl~ndan, glorio"º hijo de esta villa
franee•a. fn 18.J-2, Blandan era rnb-oficial &lt;le\ 26
de linea. A la cabeza de veinte hombres, lleYaba la corre 0 ponclencia entre Bouffarik y-Blitlah,
cuanclo fué a,altaclo C€rca de Berri-~Iend, p nr
trescientos áralie,. '·Rendirno·,, jamás!'' dijo y or-

EL PABELLO.JII' D E H Vl!IGBIA.

LA PIES'l'A DSL PALACIO BOVBBOll'.-Durallb la re:¡1u n1taoi611 de "'l'oute la Prallce."

aanizó una vigoro,s a resiste,ncia. Pero bien pron'.o
~ayó herido por tre3 balas, gritando: "Val or,
arnigos, defendéos hasta la muerte!" Cuando llegó el scc:&gt;rro, diecisiete· de estos valientes e•taban fuera de combate.
El monumento glorifica la memoria de Blandau,
· y al mismo ti€11Ilpo, la de sus compañeros, cuyos
nombres están escritos al lado del suyo.

�.,.
EL MUNDO !LUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

Domingo 22 de Julio de 1900.
•m, hermosísimo decorndo y la prolusión de focos
-clectrlCOS.
Cortinillas de ra,o de color lila. cubrían los antepechos de los palcos, en cuyas columnas de hierro, revestidas de guías de flores artificiales se
c-oloe~ron lunas venecianas adornadas en su p;rte
8up~rJOr po~ magnífica¡ guirnalda~.
El re~to del decorado . de un efecto precioso, lo
c-ompon1an ¡uncos y estrellas florales.

EL 14 DE JULIO EN MÉXICO.
La Co_lonia Francesa de 1Iéxi co, .v•c grupo respetable &lt;le exfranjeI'Os indui:trioso5. llenos de una

ncth·idnd febril, amantes del progres;o, celebraron
(•on inu:-;itado júbilo, su fie::ta patria, el anivei-.:.,1-

EL Ml¡NDO ILUSTRADO

Los niños demostraron una bue•
na instrucción militar, conocimiento de los toques y voces de
mando y agilidad ¡Jridigiosa. Sus

•••

El paYimento del salón se arregló de tal mane.ro,
que pudo hallarse al nirnl del escenario en curo

'

fondo se construyó una plataforma para la nume:i;osa orquesta.
A las &lt;liez de la noche comenzó el baile en medio de la más franca alegría.
La::i damas lucían hermosos trajes escotados y
los caballeros el irreprochable frac.
Las plateas y palcos primeros, fueron tomados
por las principales famili-as de nuestra buena sociedad.
Tin el palco &lt;le honor presenciaron la. fiesta el
señor :Ministro de Relaciones Exteriores, que. concurrió en nombre del Primer ~Iagistrado de la Re-

pública, el Ministro de Justicia, los Encargados de
Negocios de Francia, Bélgica, y del Japón, los Secretarios de la Embajada de los Estados Unidos, y
otras distinguidas personalidades.
~lucho tiempo hacía que no se registraba un baile tan elegante como el ele la noche del 14.
Las fiestas se prolongaron un día más. El "picnic" del 'l'ívoli Venechmo de Popotla, no e5tuvo
tan concurrido en vista del mal tiempo.
En resumen, los festejos de la Colonia Francesa, resultAron con todo el lucimiento que se esperaba la rol1lisiót1 9rga11izadom.

'

•

memoria 6e c:1uárez.
La manifestación patriói.ic·a en memoria de J·uú#
·rez. r evistió gran solemnidad.
En proCEsión cívica desfilaron por las calles céntric·aB-1 para dirigir~e al Pantcén de San Fernando,
l:n;.ís de cinco mil personas, llevando coronas de

en que la agre~ión brutal é inaudita &lt;le lo!&gt; derecho::; internacionales, Ilamada propHganda imperial. parecía haberiZC enseñoreado de la exben~ión
de la Uepública; pero aquello no fué más que una.
ilu.:;ión de la fuerza; la pat ria existía. Estaba se~

Jliña.s v6nded. oras a.mbulan ~es .

Ma.niobrat de los al 11.mnoa del Liceo Fraucéa.

rio de un hecho glorioso y de un gran triunfo.
Los franceses saben divertirse é imprimen á sus
fiestas su propio carác:ber expansiYo y bullicioso.
J&gt;or esto es que €Jl todos los años, el 1-! ele Julio

e._ esperado con enh1siasmo.
Los últimos festejo:- alcanzaron el más brillante
·éxito, á pesar del mal t;empo.
El Comité Directiro, bajo la pre.sidencia ele un
excelente amigo de )léxico, 1[r. Hipólito Ch,unbón, organizó un programa lleno de atractiro¡,, no
sólo para las familias de la Colon ia, sino para todas
las de nuestra sociedad.
Puede decire.e que las fiestas se dividieron en tre5
partes: torneos y kermesse, en el ·F rontón "Fic~ta, Alegre,'· baile en el Teatro Xacional, ;v fiesta
campestre en el Tívol i Yeneciano de Popotla.
En el Frontón, hubo, por la mañana, un partido de pelota, una quiniela, ejercicios militares y
,le ciclismo por los alumnos del Liceo 1:.'ranc~s.
nuienes Ee presentaron vestidos con bonitos uniformes, consi~tentes en pantalón blanco bombacho,
polaina, chaquetín azul obscuro y gorrill a blanc1
con visera.

ejercicios principales consistieron en m.archasi
cambios de flancos y ma nejo de del fusil.
En ciclismo están igualmente muy adelantados
y lo demostraron así en sus carrera:; hacia atrás y
t,n otras evolucicnes diffcl!es.
Se concedieron medalla:i. ele oro, á los pelotaris
que ganaron el partido, Odriozola y Chiquito de
Toloea. y objetos artísticos á lo::: alumnos del Liceo,
que se. hicieron notables en los ejercicio::. militares y en las carreras de bicicleta.:..
Las dos series de palcoH rn veían engalanadas
con cortinaje.: oue llevaban enlazados los colores
franceses y mexicanos.
En el palco de honor, pre¡_:enC'iaron la fiesta,
el nuevo Enc1rgado de Negocios ele Frnncia, ) Ir.
Bouvard P ouque-villc, el :M)nistro de I nglaterra,
~Ir. Dering, y el Comité Patribtico.
Durante la "matinoo/' un grupo selecto de hermosas señoritas. vendían confetti, ser pentinas, y
ranlilletes de flores, recorriendo el edificio en todas di recciones y haciendo de rroche de gracia, pa-·
ra conquistar parroquianos.

Por la tarde se vió mucho más concurrido el
Frontón.
La ke11messe duró cinco horas, habiéndose co1oca.d0 puestos diforentes en el espacio libre de la
"cancha," siendo los más notables tres Tóm'balas,
una Ruleta, el de confetti, el juego de cuchillos y
el gracioso que llaman los franceses "Degollación
de Inocentes."

•

V s nd!llora de flores.

Asp ect o que pres entaba. el Frontón ,

Lucía por todas parles el confetti en apretados giros de colores, iormando en el pavimento una
espesa alfombra.
Los palcos estuvieron ocupados poi" distiup:uidas
familias.
A partir de las seis de la tarde, se bailó a]earamente, á los acordes de una buena orquesta 'que
alte.rnaba, con la excelente banda militar del cuerpo ele Artillería.
Tres ó cuatM veces íué toeada la )farsellesa, despertando en los hijos de Francia, un rnrdadero frenesí.
La fi,sla se prolongó hasta el obscurecer.
En la noche el Teatro Nacional resplandecía por

y

1

Plataforma de honor

flores, algunas de magnífica confección, verdaderas
-ob ras artísticas.
E n el costado oriente del jai-dín de Guerrero,
se ltwantó la tribuna de honor, en la que tomaron
-aslento los de::cendientes del Benemérito, las n umero-:as comisiones-, delegados de los Gobiernos
,ele los Estados y Zona:::i Jiilitart:s, y distinguidos
jefes del Ejérci"to.
. _
Concurrieron también los Secreta nos de Es· :ido,
el Gobernador del Distrito ~· el Ayuntamiento.
A nombre del Primer ;i[agistrado da la República, presidió la ceremonia el s.ell.or )Iinistro de Relaciones.
El señor Licenciado D. Félix Romero,. como
l ' residcnte del Com.ité Patriótico Liberal, hizo
uso de la palabra, enalteciendo la memoria del
Benemérito J uárez. Entró en consideracwnes sobre ]a labor política del gran ciucladano.
Habló de la bancarrota ele! clero Y de sus partidarios, y de la firme actiturl del _!!ºb}erno repl~blicano. al presentarse en el territorio del p~IS
las fuerza8 íranc~sa~, amparada..s por la protecc1on
napoleónica.
·
El orador tu,o frases ele elogio, é hizo completa ju~ticia á 1-a~ prominente::; figuras del par~ido
liberal, que con J uúrez al frente. &amp;alvaron las_ 1TI$·
titu c-ione:; democráticas, haciendo caer })Or tierra
-el imperio de 1Iaximiliano, y alejar toda esperan2a en el partido de la reacción.
Uahlando de lit Juc'.1a titánica, en la época de
la. intervención francest, se expr.esó a.si el orador:
'·En efecto, ducladanoe, hubo .circunstancias

rena é impávida al lado de J uárez. en Paso del
Korte : herida y bañada en sangre en los bosq ues,
pero con ti mosquete al hombro, al frente ele los
guerrilleros; en las cuidade6,. vida €ncerrada ' corno en u n sa n tuario, en la conciencia de cada
hombre de honor. y en las aldeas. en los calabozo$, en el &lt;l;stierro y aún ~n el patíbulo, palpitaba
en el corazon de rada mexicano y en la última mirada de· CMla már tir.
.,
'·Pero ~onó al fin la hora suprema en que la re sistencia, el fuego, la
sangre, el de5borclarniento de todas las
energías populares, tra
&lt;luciéndose en victorias, como Alamos y
Mihuatlán, Ures y la
CHbonera, San ,Jacinto \' el 2 de Abril, San
Lol·enzo y Querétaro,
vinieroná ofrecer~terno testimonio de no
quedar en la grande
extension del país otro
vestigio del gobierno
imverial. que el ajusticiado del Cerro d e•
la~ Campanas.''
rran brillan tes ~
ríodos oratorios, fueron recibidos con estrepitosos -aplausos.
Un ¡-rupodsrut'&amp;les

Explicó cuáles han sido las con:-ecuencias de
aquella noble actitud awmida por los partidarios
ele la idea republican-a, y terminó su discurso con
un brillante apóstrofe al pueblo mexicano, que
afio por mi o sabe rendir un tributo de home naje
sincero y justificado. al ilustre hijo de Oaxaca,
acudie 11do en masa á vi:,itar su sepulcro y á depositar las ofre ndas de una gratitud sin límites.
Grand,~ aplausc\; acogieron las palabras del
distinguido orador.
La banda de Zapadores tocó la marcha fún•hre de Chopín, y en seguida ocupó la tribuna el
s:eñor Lic. D. José María Gamboa. Subsecretar io
de Relaciones. quien re-citó iel rnanífico soneto que
ó continuación re1n-oducimo.:;:
En la lid fratricida el impotente
pid·e fa Yor á extraiío poderoso,
que rapaz aborrece y vanidoso
ele Colón al inmenso continente.
Tú encarnabas de un pueblo el evidente
clertc ho de rivir libre y glorioso,
y supis-t.e iru::t rar el pavoroso
morir de una. nación independiente.
Contigo el guerrillero audaz se C8fuerza,
porque la LEY, la PATRI A son un hecho,
que el ,·igor de t u a[án no hav quien lo tuerza ;
y por lo grand:e- e~t..b contra lo estrecho:
Napoleón, el derecho de la fue rza
Y tú, J uárez. la fuerza del derecho.
El tercer número del programa íué cubierto
por el jo,.en Agustín Hernández l\Iejía, quien á
nombre de la juventud e5tudiosa oaxaqueña, pronunció una aloc1.,_ción.
L a ceremonia oficial ter minó con la composic'ón poética del jo,·en D. Manuel Mateos Cejudo,
cuyas estrofas arrancaron aplau;;,os. El joven !fateos tenía la r,epr esentación de la Escuela Nacional de Comercio.
La manifestación termi nó con el depósito de las
n ume rosísimas ofrendas, en tre las cuales se hicieron notar las corona-; ele porcelana de las difere ntes Colonias Extranjeras.
Los miembros del parti do liberal, cumpl ieron,
pues, con u n sagrado deber. honrando la memor ia de un homhre que iué la enc_unación del der echo, el ejemplo del más acendmdo patriotismo
la representación más noble. de la República y
defensor más ardiente de su libertad.

el

ooncluc1eu4o uua. 4elaa m b

herlJloaas coronas .

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EL MUKDO I LUS'l'HADO

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Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTHADO

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Vista 1reneral de la Pábrica.

La fábrica con que cuenta la "Compañía 1Iexicana .Manufacturera de BaPro, '' establecida en
la Colonia de ::ianta Julia, es, sino la primera. sí
una de las más importantes negociac1oues ,existentes en el Distrito .l&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:om·ei1~ernos al visitar sus departamentos, con el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

tos preciosos para la resolución de dos grande$
prnblemas : el dPenaje de la ciudad, base uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensísimo~ terrenos áridos, pero v1 rgene~, que existen en nuestro. territorio y que
obr·a s relati,·arnente ~el)Cillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertilidad, que con $US productOB aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
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par-a la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, producse fundó el año de to de todo;, los puntos inmediatos á .México; de~ 't
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EL MUNDO ILUSTHADO

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La fábrica con que cuenta la "Compañía ~Iexicana Manufacturera de BarTo," establecida en
la Colonia de Santa Julia, es, sino la primera, sí
una de las más importantes negociac10nes iexistentes en el Distrito .l!'ederal, y de ello heiuos podido
&lt;:onreurernos al visitar sus departamentos, c:m el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e,ta

tos preciosos para la resolución de dw gr-andes
problemas: el dPeuaje de la ciudad, ba,,;e uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensí~imo:; terrenos áridos, pero virgeue~, q ue existen en nuestro territorio y que
obras relativamente ~encillas pueden tranformar
en terrenos de rara :fe rtilidad, que con sus productos aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
Pero antes de entrar en conside!'aciones,
á grande;; ·rasgos. lo
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cómo ,;e fundó: La
pietaria de la conce- bastante extensión, puesio qué la fábrica con"umc
ünadas franquicias 450 toneladas diariamente; depósito &lt;le materia
o pa.1".i. la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, produc' se fundó el año de to de todos los puntos inmediatos á México~ deconsejo de adrnini3- park1men to ae ·cald-t:ras, la qlie•funcion11 e, &lt;le alsidente, R. C. Pen- ta presión, tiene 250 caballos de fuerza y dá mof Administrador Ge- vimiento á un magnífico motor horizontal de clo. . 4foeva York, y Geren- b_le émbolo, que á la vez hace fune:ionar á to1h hr
er, que actualmente cornplie:ada maquinaria de la fáhi&lt;c1 .
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Esta consiste principalment,e en loh nw1inos que
añía es de $600,000 reducen á polvo mu_v rntil, toda, la, materia'l priistruída. en terrenin: mas, la máquina que mezcla lo~ compm1ent-es y
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ven cruzados en dis- .Y las pren,a~ 9ue están colccHla~ en lo, departaes de ferrocarrile~,
rnen tos al to,:.; en éstas prensa¡: se depooi ta la ,meztla mi~ma f~b rica Re rla .v moldeK ele grande peso dan forma •t n nnos
f.[e lo~ productos y de cu-a11t&lt;1F minutos á tubm;; de todo, calibre,- y !;~pe~ore,;, a,-;í eomo de &lt;fo:tin ta.• formas : ''re~.-• dobles
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La fábrica con que cuenta la "Compañía ) Iexic-ana. ¡'tl anufae:turera de Bano,"' estaoleeida en
fa CoJonia. de :Santa Julia, es, sino la primera, si
una de las más importantes negociacwnes iexie-tentcs en el Distrito ~'ederal, y de ello hemos podido
&lt;:onrencernos al visitar su3 departamentos, c,rn el
fin de &lt;lar á conocer á nuestro3 lectores. en c~ta
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lo~ últimos aiíos transcurridos.
Por ~us fines. y el género de ~u~ producto-.. la
fáhrica que nos ocupa y con cuyos grabados ilu:::tramos c:--ta.: página5-, es digna ele la nu_ror al-t:n&lt;·iún, puesto que viene á proporrionarnos elemen-

to::: preciosos para la resolución de deh:i grande.:,
pro Ulemas: el dflC naje de la ciudad, baoe uel me¡oramiento ele la ••lubriclad pública, y la irrigación de los exten~ísimo.:; terrenos áridos. pero v1rgene::, que 1_:!Xisten en nuestro. territorio y q1,1e
obrns relativamente ~e ncillas pueden tra..nformar
en terrenos de rara ft-rtilidad, que con sui; producto:; aumentan las fuentes de la. riqueza nacional.
.Pero ante:- de entrar en consider1:1.ciones,
prccurarerno:-- dtscribir á grand.es rasgos.. lo
que e:s esta fábrica y cómo se fundó: La
l'ompañia, que es propietarit1. de la e,"Oncei::ión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno pam la manufactura de barro critnlizado. s.e fundó el año &lt;le
181)7, componiendo su con~ejo de admini:,tración ler.- :-eliores Presidente, R. U. Pentield, de Xueva York: Admini&lt;.:trador General, H. \Y. Lyle, de Kueva York, y Gerentt Director. S. F: Fuller, que actualmente
rc.;ide en ) léxico.
El cnpital de lu Compa1iía es de $G00,000
oro. La fábrica. está construída en krre1Hr.tan amplio¡;:, que además de ~cr suficiente...
para contene r centenares de millarcH de tuh~ y ladrillo~ refractarios, i-c ven cruzado:-. en &lt;lii;ti1lGs ,di rerrione~ por e~c:1pe.;; de ferr()(';lrrilc~,
qm~ permiten que dentro de La mi~ma f~hrira -.:e
\·eritique la. &lt;·arga y de-i-ca rga de lo:- productos ,Y de
los. materi-ale~.
Lo5 departamentrs pueden (')a.;ifü•ar:-e de la 1n°tnera siguiente: depósitos de r-arhón de pie1lra di'

T alleua.

ba.itante extensión, puesto qu é la fábrica con"urnc
450 toneladas diariamente: depó~ito &lt;le materia
prima: barro refractario y barr,o común. pr,)rlucto de todot; los punto:; inmediato::; á lfl•xico; departamento de -caldt ra:--, la qúe-funciona l'~ de alta pre:::ión, tiene 250 caballo;: &lt;le fuerza .V clú nwvimiento á un maµ,nífico motor horizrmtal &lt;lt' dobJe émlmlo, que á la vez hac·e func·ionar á toilt ta
complieada maquinaria de la fahr:c1.
Esta c·onsiste principalmente en lo:- rnvlino..; que
reduc:en á polvo mu_y :;util. tod¡¡ .. la~ materia" prima ..;, la máquina que mezc·la. lo~ cnmprrnen'tt•s y
lo:-; devul'lve en forma &lt;le ma~illa húme&lt;l:1. qm• asdende JH~r e~C'ala..; ~emejantc.:- á Jo . . cubo.; de tlflr(a
.Y la~ prt•n-..i..; tJue e.;;tán cokc](_fa,.. en lf}-. &lt;lep,1rb1m1ntn~ ulto..;; (•n éRtail pren~a~ :-:e de¡m:--itu l:t,rnezc·ln y moldes de grande pe.;o dan fo, ma ,; ll unos
c-u·,u1tn:,; minuto:- á tuhos de todo.; calibre~ .Y Ui-pe!-Ore:,;, a:-;í como de distinrn,..; forma~: "te&lt; · dobles
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Domingo 22 de· Julio de JnOO.

Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUKDO ILUSTHADO

Vlat.&amp; general 4e la Pá.b:dc•.

La fábrica con que cuenta la "Compañía. J le:xicana. Manufacturera de Bar'l·o," estaDlecida eu

la rolonia de tianta Julia, es, sino la primern . sí
una de las m'Ú.S importantes negociaciones f'xistentes en el Distrito J&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:onrnu.e ernos al visitar sus departamentos, c:111 d
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

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tos preciosos para la resolución de dos g rand.es
p, oblernas: el drenaje de la ciudad, ba;e oel meJOramiento ele la. salubridad pública, y la irrigación de los extensí.simo5 terrenos áridos, pero v1rgene~~ que existen en nuestro territorio y q1,1e
obms relati,-=-amente sencillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertil idad, que con ous productos aumentan las fuentes de la, riqueza. nacional.
.Pero ante5 de entrar en consideraciones,
prccuraremos dEsc r ibir á grandes ·rasgos lo
que es et'ita fáb rica y cómo se fundó: La
Compañía, que es propietaria. de la concesión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno para. la manufactura de barro critalizado, se fundó el año &lt;le1897, componiendo su consejo de administración }fB. sell.ores Presidente, R. C. Penfield. de Xueva York: Administrador Genen1I, R. W. Lyle,
Nueva York, y Gerentt Director. S. J?: Fuller, que actualmente

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re~ide en México.
El capital de lu Compañía es de $600,000
Depósitos de materia. p:dma.

1;=-e(-(·iún del ~ernanario, cuál es el grado de cle.sarrol lo que ha akanz3do lfl. industria en ){éxico, en
los últimos all.os transcurrido:;.
Por sus fines. y el género de !=US producto$. la
fáhrint que nos ocupa y con cuyos grabados iln~tramos esta.: páginas, es digna de la nu.ror aten&lt;·ióu, puesto que viene á proporcionarnos elernen-

oro. La fábrica está construida en terren~
tan amplios, que además de ser suficiente-;
para contener centenares &lt;le millares ele tuho~ v lallrillos refractarios, se ven cruzadoo en distinlL~s ,direccione¡;. por ern:1pea de ferroc-ar rile::;,
que permiten que dentro de la mi~nrn. f,íbriC'a :.-:e
Verifique la carga y de~carga de los producto~ y de
lo~ mate riales.
Los departam('ntcs pueden C'lasificar:::.e de la manera siguiente: depósitos de c-arhón ,le pierlra dP

Ta lle:i:e ■

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bastante extensión, puesto que Iá fábrica con9umc
450 toncladás diariamente: depósito de materia
prima: barro refractario y barw común. producto de torlm; los puntos inmediatos á Méxi('O ~ departmneni.o ae ·cald11: ras, 111 que-funcion,a e:- &lt;le alta presión, tiene 250 caballo" de fuerz.1 _y dá movimiento á un magnífico motor horizontal ele dob_le émbolo, que á la vez hac·e funcionará toU.1 .ta
complicada maquinaria de la fábr:c.1.
Esta consiste principalrnent,e en lo:, mq:!inos que
redu&lt;.;en á polvo muy ::util, totlcb la,:, materij..;; primii::,, la máquina que mezcla los compmtente~ y

lo:; devuelve en forma de ma~illa húmeda. que asC'iende- p1)r e::-calas :,;emejantc.~ {¡ lo.; &lt;:uho;-. (te i10rla
y la~ prerHl:; 9ue están cokc.Hla .. ; en !Q:-; departamento:,; alto~; en éstas pren&amp;a!- ¡;.:e dcp1)-f',!ita h1,mezcla y molde:,i de grande pe:-o dan fo1ma •1= 11 unos
cuanto~ minuto:-; á tuh~ ele totlo"' calibre;;. y ·uF.pe~oren, así como de distinta.-: formas: '·tes," dnbles
'·te-:.' ·r,urvn:- ,~ recto,;;.
Fahiicado el tu_ho. ie le deja Eecar en lo . . clep::u-

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Viata. de l oa s eta pri mero• horuos.

�Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
tamentos interiores de la íábrica, en los cuales
hay -una grande tubería, por donde c:mstantemente circula una corriente d~ vapor, y una vez seco
el proc1uc-to pai;a á los hornos de "cocido." Estos,
en número de doce, son de colosales proporcione6;
en su interior tapizado enieramente ele ladrillos
refrac,tarios, se apilan centenares ele tubos que
p ermanec-en cinco días bajo la acción de un fuego
activísimo. Los productos d•c la combustión se
escapan por chimen ea~ cJlocadas cada una en el
centro de cuatro hornos, y cuando la cocción eslá
paro. terminar, se mezcla al fuego sal común, la
cual, al combinarse coi1 la sílice produce la más
perfecta y utilizable Yitrif.c.1ción. Conviene fijarse

en esta forma de vidriado, pues en él no se man
sales de plomo como antiguamente, y esta circunstancia permite que la tubería producida por
la "Compañía ~lanufacturera de Barro" pueda ser
empleada a.ú n en la conducción del agua potable.
L a producción de la fábrica es actulamente de
25 kilómetros de tubos al mes, y en cuanto á su
buena calidad, baste decir que antes de ser cmp1sada en las obras del drenaje de la ciudad de
;Jéx:c:i, se comprobó que su r esistencia es tres ó
cuatro veces mayor que la que ofrecen los mejores tubos importados de los E stados Unidos.
J;Jn cuan to á los ladrillos refractorios, que tanta
aplicación tienen la ciencia y en la industlria,

Domingo 22 d,e J ulio de 1900.

actualmente se iabrican á mano y se producen
unos 5,000 por día.
.
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Próximamente la fábrica va á producir ladnl1o~
tle colores para 'ras fachadas, lo cual a1:1men~am
su importancia, que es ya muy gra1;1d_e, si se tiete
en e:uenta como decimos al principw, que , os
acrricultor~s pueden, por medio ~e estas tuberms,
f;rtilizar los terrenos improductivos, llevar a~ua
re n abun dancia á donde falta, y los Ayunata:111 1entos con más ó menos esfuerzo, están en_aptitudes
de 'emprender obras de drenaje, . que deJen ·garantizada la salubridad de los habiümtes, aun e_n
aquellas poblaciones, que hoy ¡¡e encuentran mas
mal acondicionadas.

PRIMER AMOR
-&lt;::::x)'&gt;

Señora, dijo el poelu, me preguntáis á qué cth,d
empieza el amor; jamás comienza, porqrne· ser e1umoraclo es la manera ele ser del homb1e, como ser
negro tener la naríz aguileña; los que están destinados á ser enamorados, siempre lo han sido, Y
sobre este punto, como sobre los demás, Shake-,p eare ha mostrado su géuio impecable, mostrando á Romeo moribundo por los desdenes de Hosalina, aJ mismo tiempo que se arrojaba en lo»
brazos de J ulieta.
P ero esto pide necesariamente en su apoyo un:i
hif,torieta contemporánea; héla aquí.
H e sido educado en el colegio Coriolis, situado
en la calle Richen, cuyo árido y triste1 jardín fL~1'.queado por dos gradas y lleno de árboles raq111ticos, estaba rodeado por magníficos jardines de_ algunos grandes hoteles, ya destruidos, al conclume
la calle de "Troirse" y la calle de Groppi-}Iarie.
Había allí sobre todo niños ricos: si bien que la
vida era en ieixtremo de etiqueta, nos hacían come,·
uno que otlro alimento salvaje, apenas bu~no pam
l os prisioneros de Mazmorra.
Entre otras cosas los pensionistas teníamos tanto dinero que habíamos podido comprar el maw~
rial comple1;o para un teatro, trapos de tela roja,
cascos de cartón cubiertos de papel plaLea&lt;lo ó (1e
oro, espadas pequeñas, pero de verdadero acúr0,
con lo cual nos divertíamos los domingos en la.
tard~ r epresentando m~lodramas ó tragedias, mitad de memoria, mitad improvisando: el teatro no

ó

Altar inaugura.do el 16 del aetual.

EL TEMPLO DEL CARMEN.
De los templos modernos mejor ornamentados con que cuenta la capital, figura en primera
línea el del Cármen. situado en uno ele los áng1;los de la plazuela Lle rn norn bre, algo retirado
del centro.
.
I'oc·os días hace aún que ~e efectlljba en ese
santuario una ceremonia imponente: la bemrc.ón
é inauauraci.ón de magníficos allares de mármol
blanco~ laLrados ricamente por artífices mexicanos, y costeados por particulares. El altar mayor,
~on el pavimento y la baran,'1illa del Presbiterio,
componen la obra más n otable.

Se emplearon mármoles blancos d-e Italia y todos los altares importaron $30,000.
A la ceremonia. concurrieron el Arzobispo de
México, dos obispos foráneos que .,.inieron exprofeso, y los principales miembros de los Cabildos
Metropolitano y de Guadalupe y numerosas familias distinguidas.
El templo del Cármen ha sido restaurado Yarías veces. Los religiosos carmelitas lograron adquirir parte del terreno que ocupó su conYento y
ahí hicieron levantar la moderna iglesia que hoy
se admira. y que ha ido em belleciéndose poco á
poco, hasta quedar convertida en rico santuario.
La cofradía. T archi-cofradfa del Cármen están formadas J)Or fieles que gozan de excelente
·
posición pecunia.ria y éstos son los que han de. •.·,
sembolsado inertes su-·
m aq, para e:qgral\decer el
culto Y embellecer su,
iglesia· preíerida.
L a fachada, to1Ia de:
cantería. e, igualmento
ele estilo moderno.
Por ~er de oportuni&gt;_. ·:.dad, darnos á c001ocer
dos grabado$, uno del
exterior y otro del altar
mayor del Cármen.
E l Cármen es una de
las iglesias más antiguas
ele ~Iéx:co, el convento
de lo!l rnrmelita,- era de
los más famosos v al Yerse hoy recon•fruido el
templo, en una forma ta¡:¡
elegante eomo moderna,
no ' !'e puede dejar ele admirar la constancia ele
los devotos cofrades que
han logrado llevar á Cilbo oóra de tal magnitud
y costo.

-_. ----:, 7

..

Fach~d:-. del '!'e~pl o del Carmen

era otro que el salón de la clase, de la cual sacábamos los bancos, para hacernos espacio.
Los profesores encontraban todo bien, pues para las noches de los domingos de invierno, nos cotizábamos para haceT traer los célebres pastelci
de la casa Bulleh.
Era. ya os lo he dicho, un colegio elegante ooncle todos vestían bien.
Los niños de familias conocidas, se asociaban
por parejas á manera de viejos amigos y se dabalil.
el lujo de 11S1r trajes iguales. Una de las más encantadoras parejas del colegio, unida por una afección fraternal, era la que formaban Chedhome y
Pe-8!'-0nnaille, hijos los dos ele ricos annadorcs &lt;lel
Hane.
Los Yeo toclaYía en el recreo, con sus blusas arnles á rayas blancas, y con sus trajes gri.e,; en 11s
clases del colegio.
Era en 1836; mis do., camararlas tenían como
yo trece años.
Chadhome tenía una cara de niña, blanca y d iáfana, y unos cabellos rubios, rizados naturalmen te
t e en hcrm.o~o~ h""~ª º·

EL MUNDO ILUSTRADO
en el jardín teniendo por testigos á los cincuenta
alumnos de la clase. que á través de las venfunas
sin cortinas, podrían verlos.
Como podéis suponerlo, yo agoté tods los argum~ntos posibles para disuadirlo de su proyecto.
-¿ Y mi honor? exclamó él, como un imberbe
Cid, sacudiendo su bella cabellera.
Después, entre sollozos y vert iendo un mar de
lágrimas :
-Esto no es todo: puesto que Rosalía me ha
engaña.do, es n€cesario que yo muera; mira: yo la
amo.
Y de nueYO lloró, lloró abundantemente.
Xo ture ni un segundo la intención de denunciar á mi camarada, porque entonces como ahora,
me parecí.a que no debe ponerse abstáculo á ta11 soberano acto.
. !,o más ext_ra_ño iué que el plan de estos pobres
mnos se r ealizo punt-0 por punto, sin dificultad
alguna.
Al día siguiente durante la clase los dos encontrar on medio d,ei salir, y bien pronto los vimos en
el jardín en mangas de cami:,;a. monfac1o8 en los
caballos ele madera &lt;lel gimna,,.io y con espadas desnuda;; en la mano, e•paclas tomadas en el material de nuest,ro teatro.
Habían 9.uerido batirse á tal altura, para qne
todos los ne$€n: nuestros cincuenta peicl10s contenían la re~piración.
Duriez no podía explicarse una falta tan mar_á nuesttros c1eberes: pero gracias á su natural
Hhotis:110, no se a.percibió siquiera de las ardieotes m1~adas que unos t ras otros arrojában10s á
hurtadillas hacia el jardín.
Embravecidos, furiosos, bañados por el sol
nuestros dos amigos estaban bellos como unos án~
geles; el combate se empeñaba violento, exaltado,
at~oz: porque no sabían nada ó c-asi nada de e•~rirna, Y_en ~u cólera no se apercibían de los ara nazos, m vetan sus camisas manchadas de, sa11gre.
_Al fin Checlhome, herido en la frente por un ten :ible golpe_de la espada ele Piessonnaille, que le
hJZo un aguJero y se quebró adentro, cayó de espaldas desde la alfüra ele su caballo dei madera.
!essonnaille estaba ya á su lado llorando y resfonandole la heridi! : un inmenso grito salió á la
wz de nuestro, pechos; tiramos las illlesas y nos

~ª?ª

Pessonmülle tenía los suyos cortos y tlesaliñados sobre una pu¡ueña cabeza viril y enérgica.
Un día siguiendo para ir al colegio l:&gt;.. larga calle de Provenza, Chedhome, con quien yo iba en
fila, me dijo, después de titubear largo rato, que
tenía que hacerme algunas confidenc·ias, y con voz
dulce y mfüical, concluyó p or abri rrne su corazón.
~.\.maba á Rosalía y era amado de ella.
Ros-alía era una jovencita planchadora, roja como ~l infierno, delgada, ojos de íuego y labios como
pimientos, que pasaba por haber sido y s:e4· aún la
prometida del señor Coriolis. y que plegaba y acom odaba los manteles, servilletas, con unas miradas
capaces ele incendiar e [ Kremlin.
Chedhome, que había ido á ver la planchadora
en busca ele corbatas blanca,~, dejó caer un alfiler
y se arrodilló para recogerlo: cuando Jeyantó su
frente tenía sobre sus mejillas J.as manos de Rosalía, que le besó apasionadamente los cabellloi,.
Dos miradas y una cita habían cruzado rápidamente, cunado el idilio .fué bruscamente intenumpido por la entrada de la tía Rcgat, amarillenta
y apergaminada ecónoma del colregio.
El me contó todo esto con palabras entrecortadas por la encantadora fiiebre de la adolescencia.
Era en los primero~ días ele Abril.
El aire estaba embalsamado por los tibios efluvios de la primavera.
Se sentían los soplo., perfumados de los jardines
Yecinos y en los cartides de los teatros se leían títulos de piezas romáutic-al".
Yo bebía ávidamente fas palabras de Chedhome,
que caían en mi corazón como fuego en un regu~ro de pólvora, porque, yo también amaba, pero
a.maba á Chiloé, Phyrra, Filis, Pbidvlé y á todas
las mujeres ele fa¡; odas ele Horacio.
El drama se precipitaba con una rapidez veTtiginosa.
Completamente i;eparado de Chedhome algunos
días, porque varias horas de recreo la.; pasaba escribiie·n do pensamientos que me valieron una oda
de tres sílabas que hallé en mi pupitre, y porque
no nos habían unido para las salidas, r enoYé con
él diez días d,a,pués nuestra. p1·imera conversación.
Lo ví agitado, comuho. pálido, apretando sus
labios lívidos y su fu-ror €ra tal que apenas poil i!i
hab1arme con la. voz balbuc·iente.
-Sí-me dijo-me traicionó él, mi amigo, mi
hermano, Pessonnaille.
En vano quise interrumpirJ.e.
-Le :-u-araré-me conteRtó.
Y en rón1,es me eonfió todo.
Estaba arreglando un duelo entre él y Pessonnaiile pan el i:Jguiente dfa.
Durante la clase de doce á una de la tarde, sal(lrían los dol', y en presencia de todos, se batirían

precipitamos tumultuosamente al jardín, al (:U·Ü
llegaban al mi5lllo tiempo el señor y la señora ,le
Coriolis, los profesores, la tía. Regat, las criaJ,,,,:
toda la casa.
Puede acfü·inarse cuál fué el terror y espanto
que este drama produjo, porque una vez acosta,lo
no en la enfermería, sino en la habitación cec1itla
por una ele las señoriias Coriolis, Chedhome c:1yú
en profundo sopor y los médicos no respondieron
de su Yicl.a
Pasaron clos meses, durante los cuales todo el colegio pa"'6 como en un sueño agitado y -angmtio•o,
antes que estuYiese curado para enviarlo á casa tle
sus padrieJS.
En cuanto á Pessonnaille, el mismo día del combate se le puso en una. diligencia con un profe~or
encargado de conducirlo al H avre y entrecraxlo {i
su familia, gua debía colocarlo, si fuera ne~sario,
á disposición ele la justicia.
Y bien, señora : fué en 1874, trascurridos treinm y ocho años, que YolYí á Yer por primera yez á
Chedhome, de~pués de los suce~os de nue,tra. infancia.
Ern ya el .célebre viajero cuyos trabajos no os
son desconocidos : había trabajado, luchado, rnfrido y conocido la gloria después ele terribles cle!SBfres.
En A~rica, asaLlo, ó poco menos por lo,; irnlígen.a~- coe1do por el sol, soportando en pleno desierto el hambre y la fiebrer, escapó mil veces ú la
muerte.
Hu m_ujer, bella y encantadora, pereció en un
naufrag10; y rn h ijo franco-timdor, en la última
gue~ra, fué atr ozmenlte degollado.
Sm embargo. cuando me apercibió en Xiza en
el paseo de los ingleses, corrió hacia mí, y apretÍlndom~ las manos, con una expr~ión de alegría infantil :
-'·Sabe. me dijo, que no era tle sus cahellos
el b?cle que Rosalía había dado á Pessonnaille : Jo
ha bia robado de un tocador.
La encontré el año pasado en Río J-aneiro y
me lo co11fesó."
)firé entonces á Chedhome y ví extreme~er~e de
alegría _su viejo cu.ello e11 que la edad forma ba
11:;Ja sene de ondas, y ví iluminarse su cráneo li~o
y desnudo, cetrino como una calavera esculpi&lt;1a en
un pedazo de raíz de boj.

J"eodoro de }Janville.

UN PERIODICO INTERESANTE YBARATO.

Habiendo ensanchado el CO}IICO su circulación en esto$ últimos
meses, los editores ha~ podido mejorar las condiciones de abono; a!&lt;Í e~
que desde_eJ. lo. de Julio, la suLseripción mensual vale 40 centavos en to&lt;h
la República.
·
'
Este periódico publica semanan·amente 11n numero
'
e 16 púgin,1:3
y obsequia 16 páginas ele novela.
La impresión ,es hecha en papel superior y está ilustrado con fin os
grabados.

a

Se o~upa de asuntos humorísticos y serios.
Se sirven subEcripciones en,ianclo en 0&lt;Yiro postal ó en tim1re 5 el
valor de un trimestre adelantado.
Diríjanse los pedidos á R. )Iurguía y Compañía.- ::\féxico, Sm
Felipe Neri número 4.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL U UNDO I LUSTRADO

LEYENDAS OAXAQUEÑAS.

EL PARAÍSO DE LOS GATOS.
¡Ah! ¡ Qué lejos estaba la asadur~ que comía

Una parienta me legó uu gato de Angola, que
cs. el animal más estúpido que nunca haya conocido. He aquí lo que él mismo me refirió cierta noche de invierno, ante laa calientes cenizas de la
chimenea.

en casa! Bebí en las canales, y nunca la leche azucarada, me supo tan dulce y agradable como aquel
agua. rrodo me parecía bueno y hermoso. Pasó
una g-ata, gata enc1ntadora, á cuya vista experimenté una sen5ación desconocida. Sólo en sue1i.os
había contemplado hasta entonces á esas criatura s deliciosas, cuyo espina::m se arquea con adorable flexibilidad. ~lis tres compañeros y yo nos
prcc:pitamos al encuentro do la recién llegada.
Me adelanté á 1nis amigos. y disponíame ya á di rigir á la hermosa mis cumplimientos, cuando
un o de- mis camaradas me mordió cruelmente en
el cuello. Lancé un grito de dolor.
-¡Bah! (me dijo el gato padre, tirando de mí.)
Ya encontrarás otras.

I
Tenia entonces dos años, y era el gato mejor
cuidado y más ingenuo que ie-s dable imaginar. En
edad tan temprana, mostraba, ya todas las pretensiones de un -animal que desdeña las dulzuras del

hogrur. Y, sin embargo, ¡ cuántas gracia~ debía á
]a Provldencia por haberme· coloc1do en la ca:a
de su tía de usted! La excelente señora me adoroba. Yo tení.a en el fondo de un armario una
verdad.era alcoba, un colchón de pluma~ y triple
manta. El alimento no desdecía de la cam1 : nunca J)an, j amás sopas; si€rnpre carne, y carne bieo
firef.;ca, chorreando sangre.
Más, no obstante tanta dicha, me pooeía un
deMo, un sueíio, el de huir por la. entreabierta
eutaaa y escar,Jnne á los tejados. La.s caricias se
me antojaban sosas; la molicie de m.i lecho me
causaba náuseas; estaba gordo hasta da r me asco á
mí mismo; en fin, me aburría soberaname:nte.
Debo decir que, alargando el cuello, habí.a visto
cierto día. desde la ventana, en el tejado de enfrent.e, á cuatro gatos que retozaban, con el pelo
erizado, -alta la cola, tomando el sol, dando ~alto.:

.,

/
;

1.

1.L...

y tumbos

1

_,,,, j

'

sobre ]as pizarras azules, r mayando de
alegría. 1\1).mca había contemplado espectáculo
tan extraordinario. Desde C'11to'nces formé mi resolución . La, Ycrdadera felicidad estaba en el tej arlo, _tras de aquella ventana que se cerraba tan
cuidadosamente. Para convencer me, má~, me decía que así se cerraban las puertas de los. armarios donde se guardaban los manjares.
Mi proyecto de huir era irrevocable. Debía ha}Jcr en la ,•ida algo más que carne echando sangre. Una mañana se olvidruron de cerrar la Yenta11a de la cocina. S•lté en el acto á un tejadillo
que había. al lado.

II
¡ Qué hetmosos estaban los tejados! Los lirnital,an anchas canales, que exhalaban aromas del iciosos. Seguí -voluptuosamentle estas canales,
donde mis patas se hundían en un lodo fino. tibio y blandísimo. Me parecía que andaba sobre
terciopelo. ¡ Qué calor tan agradable al sol! :Mi
grasa se fundía.
No oc1~1f~,ré á usted que en mils de una ocasión 11:c t-nhé á temblar. Había algún espanto Lll
el ÍJndo de 1rii alegría. Recuerdo, especialmr111c,
cicrrn emoción tel'rible que dió en tierra con n,;
cucrpv. r!'rc?f: gatos que rodaron desde !n n'.:;J ·1c
1111,1 rn::.::; 1 ff: acerc1ban á mí maullando horrorosamente. Viéndome que desfallecía, me tratarl)D
de gran tonto, y me dijeron que todo era pura
broma . Me puse :\ mayar con ellos. Aquello era
encantador. Alegres y retozones, no tenían mi e~~
túpicla grasa, y se hurlahan ele mí cuando me cle~lizaha como una. bola ~obl'e las planc.ha~ de zinc
caldeadas por el sol. Un gato Yiejo, padre de la
banda. me cobró particu1ar afreto: prometióme
consagrar::-e á mi educación, cosa que acepté con
reconocimiento.

correr hasta rayar el alba.: no perdonamos ripcón ni descansamos un momento. Durante diez
ho ras me cayó el agua encima. 're.mblab.a como
un azogado. ¡ Maldita c1lle ! ¡ Maldita hbertad!
¡ Qué de menos echaba 1ni prisión!

LA VICTORIA DEL SOL,
Entrn dos montes cercanos
Donde un claro arroyJ pa!a,
Después de surgir del fondo
De una. cueva inexplorada,
Existe el pueblo de Achiutla,
(Pueblo "de do Yienc el agua.")

Al par que el astro del día
De entre las nubes destaca,
Nimbado de aureos fulgores,
8u hermoso disco escarlata!
Es la hora del crepúsculo
Yespertino : el ave canta
l~n el bosque las endechas
Dulces de la lardes diáfana,;
Los an·oyuelos murmuran
La eterna canción del agua,
Y sus rosarios de anillos
Torpes reptiles arrastran
J:n el invisible fondo
De 1a3 llanuras ele grama . .,.
]~l campeón irritado,
-Cuenta la escritura indiana.Creyendo que el Sol ardieut~,
Con sus flamíj eras ráfagas,
T.e impedía la conquista
lle aquella fértil comarca.
'roma, ~in perder momento,
Las saetas de su aljabJ,,
Y . ron e~fuerzo robu~to
Y C:')11 certera mirada,
Arroja su cla.rclos rápidos
Del Sol al disco e,carlata !

Cuentan antiguas leyendas
Que ese arroyo fecundaba.
Dos fuert-es y hermosos ilrboles
Cuyas verdes y lozanas
Hojas, que otañales vientos
Desprendían le J.as ramas,
Eran lleYadas, no lejo~.
Sobre la corriente mani-:a:
Y que de esas hojas ,·erdes,

III

, 1

j

Et; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

Al cabo de una hora de paseo, sentí atroz apetito.
-¿ Qué se come en los tejados?-pregunté á
mi rnaetitro.
-Lo que se cncuentra,-me respondió doctamente.
Esta respuesta me puso en grave a prieto, porque. por má5 que bu~caba, no encont.raba nada.
Vi al fin en una. buhardilla á una joven obrera
qlle, estaba prepal"ando 8U. desayuno. Sobre la mesa,
debajo de la ventana. brillaba una magnífica chnleta de un rojo apetitoso.
-He aquí mi negocio,-pensé ingénuamente .
Salté á la ·me-sa, y me ahalancé á la chuleta.
Nunca lo húbiera hecho : la obrera, que estaba en
guardia. me asestó en el lomo un terrible escobazo. Abandoné mi presa, y huí dando espantosos alairidos.
-¿ T e has caíd de un nido? (me dijo el gato
padre). La ca rne que veas en las mesas, debe ser
deseada desde lejos. Hay que buscar en las canales.
Kunca pude comprender que la. carne que hay
en la cocina no perteneciese á los gatos: mi estómago empezaba á resentirse seriamente. El gato
padre ac1bó de desesperarme. · diciéndome que
el'a prec:so aguardar á la noche. Entonces bajaríamos á la ca.lle y registraríamos los montonet) de
basura. ¡ Aguardar hasta la noche! Lo decía tranquilamente·, como filósofo convencido. En cuanto
á mí. desfallecía ante el solo pensamiento de este
· ayuno prolongado.

IV

La noche vino lentamente; noche de nie·h la que
me heló. Caía una agua finísima, penetrante, azotada por bruscas ráfagas ele viento. Bajamos por
el huec.:&gt; de una escalera . ¡ Qué fea me pareció la
calle! ¡Todo Ee había. acabado, el calor agradable,
el brillante sol, los tejados re~plandecicntes como
un e~pejo, donde- me revolcaba con tanto gusto.
:Alis patas resbalaban en el sucio adoquinado. Recordé con amargura mi triple manta y mi colchón de plúmas.
Xo bien en la cal1e. mi amigo se puso á temblar. Encogióse cuanto pudo; se deslizó furtivamente á lo largo dt&gt; la pared, diciéndome que le
siguiera. Encontrama:; una puerta cocheira; se refugió en ella apresuradamente, dejando escapar
un ronquido de 8atisfacción. Como le interrogara
acerC'.l de esta fuga, me dijo :
-¿No viste aquel hombre que llerabn un gaucho Y una canasta?

-Sí.

-Pues bien: rú nos hubiera visto, nos habría
matado y asado á la parrilla.
-¡ A.ados á la parrilla! (exclamé). ¿Pero la
calle no es nuestra?
·
V

~

Habían ya verlid&lt;i la basura delftnte de las
puel'ta:::. E~carbé en lo:; montone5 como un desesP?t·aLlo. Hallé dos ó tres. hucso5. mondos y litnp10s, :revueltos en la. cemza. Comprendí entonce-s cuán suculenta. es la asadura fre:c1. Mi amigo lo registraba todo concienzudamente. Me hizo

Al ama necer, el gato padre, viendo que vacilaba:
-¿ rrienes ya bastante?-me preguntó con aire
extraño.
-¡ Oh, sí!-le contesté.
-¿ Quieres volver á tu casa?
-Ya lo creo; pero ¿cómo encontrarla?
-Yen; esta mañana, al verte, comprendí que
un gato tan gordo como tú no había nacido para
las ásperas alegrías de la libertad. Conozco tu casa. T e rny á dejar en la puerta.
Aquel digno gato decía. esto sencillamente.
Cuando hubimos llegado:
-Adiós,-cxclamó, sin demostrar la menor
einoción.
-~o (grité); no n os sepa racemos así. Vente
conmigo. Partiremos el lecho y la carne. Mi ama
es una mujer excelente ....
Ko me dejó concluir.
-¿ QuieTes callart'e? (me interrumpió brusca.mente). Eres un tonto. M,e moriría en medio de
tanta molicie. Tu vida de satisfacciones es buena
para los gatos bastardos. Los gatos libres no trocarán nunca su libertad por tus bofes y tu colchón ele plumas. Adiós.
Salióse al tejado. Vi sn alta. y flaca silueta estremecerse de gusto á las caricias del sol naciente.
Cuando entré en casa., su tía de usted cogió
las disciplinas ~· me administró una. corrección,
que r ecibí con alegría profunda, gustando ampliamente la Yoluptuosirlacl de tener calor y ele ser
golpeado. Pensaba en la buena ración de carne
que en seguida iban á darme.
V
-Ya lo ve usted. (concluyó mi gato. esperezándose delante de las brasas); la verdadera dicha. el paraí5o consiste en vivir encerrado, en r :,:..
r:ihir 7olpes, en una casa bien provista.
Hablo por cuenta de los gatos.

tm ilio 3ola,

ANHELO INFINITO.
A GUILl,EBMO R, ÜALDltRON,

...... Non speciem CQf})oris, nec decua temporn
no11 cu.11dint111 /ul"ia, ecce u,ti,i amicum ocul{, ..... .

8.t.N AGUSTIN. Confbss. Lib. X, &lt;:ap VI.

No corporal belleza y transitoria
Bondad, ui luz de materiales ojos :
~•da que llegue á míseros despojos;
N1 la ctulzura del maná, ilusori.1 .. .
Xi música. y fmgancias; ni de gloria
La pue.•ril humareda, ni los floj os
Deleites de,[ sentido . ... ¡Qué de abrojos
Punzan el alma opresa entre la escoria!
Amo una luz sin forma en el espacio
lTn acorde que el tiempo no arrebat~
Ln aroma que el úbrego no mata:
'
Gozo, dulc e1 manj_ar y bien no lacio,
Que no se acaba 111 jamás fastidia:
Foorza del Alto que trinnfa11do lidia!

J'smael Crespo,

La. tarde muere: las sombras
Los horizontes opacan.
Como fúnebres crespones
K'e2:nr nubes se dilatan
Y-herido el Sol-con su sangre
De rojo los cielos mancha
] fasta qne muerto se hunde,
Como en una tumba trágica,
Del Occidente lejano
Tras las enhiestas monta.ñus!
El campeón safülecho
Diriie postrer mirada
Al íéretro formidable,
Diano
del muerto que guarda;
0
Y, en medio de las tiniebla,,;,
1'riunfante hiende la planta
Robre aquella virgen t.ierra
Oue rn brar.o conquistara
Y la Capital asienro.
Del imperio de su raza.; (*)
De equclla ra•a de ilustre•
Artífices de oro y plata,
De lapidarios y astrónomos
Que hic ieron grande su fama
Y propagaron las artes
Entre los pueblos de Análnrnc!

I&gt;or creac:ón expontánea,
Surgieron, Yar6n y hembra,
Dos caciques cuya raza,
1
:Pan v-alerosa Y activa
Como intelig¡nte ";,' sana,
1-'ué de Ja nación mixteca
Koble y altiva prosapia.
De aquellos hijos de árboles
-Viejas tradiciones narran-

En distintas &lt;lirecciones
Cada uno emprendió la marcha:
Uflos en pos de c::&gt;nquistas,
Otros sin planes ni ansias.
El más atrm·ido de ellos,
I&gt;ronto á combatir con saña,
Con su e8cudo v sus saetas
Y sus músculos"' por armas,
Ll Pgó, al fin, á Tilantongo,
l i1értil y hermosa comarc-a
J'&gt;onde ·1a Xaturaleza
1 ~cl'l'amó toaas sus galas,
Pero donde todada
La íecunda estirpe humana
No había impref:o las huellas
Redentoras de su plan la . . .
Y buscm1clo al athenario
Qun belicoso anhelaba.
El campeón sns alígeras
Sa.ei.as al viento lanza,
En medio de imprecc.ciones
Y violentas amenaza:s:
Retos que sólo co.ntestan
L os ecos de las montañas,

Eata.tua. de W .... ahinggon.

ra. de lugar en París; pero los americanos se
dan pedecta cuenta de que la Francia les está
más r econocida por la estatua de Lafayette.
La creación · de este monumento, en las conclici.ones en que sei ha efe.c tuado, es una hermoro manifestación de simpatía de pueblo á, pueblo. El Lafayette del Museo de Louvre, en. París, representa, del otro lado del Atlántico, la misma idea que &amp;imboliza: en la bahía de Nueva

1900

Jr1iguel _Bolaños Cacho.

f'/

La vl..:toria del Sol es tan general en
1) 4S0D de ]OJ,¡ m!x ec11.s que e11 IOS CSCU·
dos de st.s armas pinral)au un e 1pitán armadn, con sn pJoacho de plum-1!', arco,

el

rodela y saew en h1~ mano~. y en ~u pre-

s~ncla el Sol ocuJtAodose entre nube~ parda.s.-Buiyoa. Gcog, U.:sc., 2 ,:i par1e, e l flS,
2'2 y ~.-Pbro. uay, H!st, de 01tx., Tom .
1, t,;ap. ·r.

Washington y Lafayette.

=

Los Estados L 11 idos del N orte .i.c:aban de dotar á París de
dos monumentos nuevos. Hace unos cnantos días que se
inauguró en la pla2ia de J ena
una estatua á ,Yashington, y
en la ele Carrousol, una. á La.fayette.
El' monumento á Wa.s hin,g11on no está ciertamente fue-

EsU,1ilU, d e Lkfa.7et.\e.

�Domingo 29 de Julio de 1-900.

EL MUNDO ILUSTRADO

P a l acio Imperial en Peldn.

York, la estatua de la libertad, ofrecida por la
Francia á los Estados Unidos del Norte.
Al frentle del monumento provisional, que fué
objeto de la inauguración á que nos referimos, se
lee una inscripción en inglés, que dice: "erigido
por la juventud de los Estados Unidos, oo agradecido recuerdo de Lafayette,rhombre d'e Estado, soldado, patriota."Y en efecto, la juventud americana
uno de cuyos ídolos es La.fa.yette, subscribió una
gra.n parte de los fondos necesarios para la realización del proyecto de Robert J. Thoms0m, de
Chica.ge.

nicie arenosa, á más de 150 kilómetros de la costa, á 20 kilómetros de Pei-Ho, casi en el centro
de una de las provinci-as más septentrionales del
Imperio, sólo á unos cuantos centenares de kilómetros de la fron:tlera Norte, y en contraste, á

Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I.LUST'RADO

durante la terrible y célebre revolución de los
Taíg-Pings, la capital del Imperio.
El viaje de Tien-Tsin á P ekín, era aún, en una
época muy reciente, una verdadera expedición.
Se tb:ataba de remontar el P€i-Ho (río Blanco)
hasta Tong-Tchéou en canoas, cuyo confort v rapidez dejaban mucho que desear; de Tong-Tchéou
á Pekín, el t rayecto se efectuaba en carreta, á caballo ó en pollino.
Pekín es una ciudad cerrada á los extranjeros; sólo los ministiros europeos y el personal de
las Legaciones, tiene autorización para establecer
allí su domicilio. A despecho de ésto, los soldados que guardan la puerta, no exigen del arribante pasaporte alguno ni cumplimiento de formalidades. Para penetrar á la ciudad, basta llegar á
sus puertas en el tiempo en que esfán abiertas,
es decir, durante las horas del día, pues ningó.n
motivo pueda determinar á los guardias á abrir
dichas puertas durante la· noche.
UJ1a vez franqueada la primera puerta, el viajero se encuentra en Pekín, en la ciudad china.
Desde luego se desvanece la esperanza de encontrar en el int~:rior de sus muros un camino más
apropia.do, un aire más puro. En si\ recinto, son
los pozos y los huecos más profundos, 1a nube de
polvo más espesa, agravada por olores "sui géneris," de los cuales parece Piekín poseer 1a especialidad.

PEKIN.
"Pé-Tchine" (la capital Norte), "Tou-Tchan"
ó "Tching-Tou" (la primera ciudad), tales son
los nombres chinos de la capital política del Celeste- Imperio.
Todos los pueblos de Europa y del Nuevo
Mundo, se han esforzado casi siempre para colocar sns capitales en lugares favorecidos, cuya posición :m);ma facilite las relaciones obligadas que
toda metrópoli debe llevar con las provincias, ya
sea directamente sobre el Océano, ya sobre algún
río grani!e y practicable, ya, en fin, en el corazón
mismo del país.
Pekín, la capital del imperio chino, residencia
del Emperador que tiene en su mano los destinos
de un pueblo, cuya cifra puede valuarse aproximadamenfu en más de 400 millones de individuos,
se encuentra, por el contrario, situado en una pla-

F uente central en el jardin de Borda.

Legaci6n de Jtialla en Pekin.

muchos millares de kilómetros de la frontera del
Sur.
. Pekín es, verdaderamente, como su nombre lo
indica., la capital del Norte, e11. opqsición con Nanking (la capital del Sur), que fué €lll una época,

La ciudad chb1a vista desde la muralla.

EL JARDIN DE BORDA.
Nadie que ha.ya visitado la ciucl:a.d de Cuerna,,i,ca ha dejado de admirar, sin duda alguna, el notable jardín de Borda, el primel'Q del país en su &lt;J'énero, á pesar de hallarse desctridado en la act~alidad.
Cuentan las antiguas crónicas que un francés
llamado Don José de la Bmda dióle su nombre
por haberlo hecho formar, derr~cba.ndo l'lna. canti~
dad fabulosa de dinero.
. Vino á la capital de la Nueva España el susodicho extranjero á principios del siglo XVIII:
era pobre y desconocido.
Trabajó como operario de""tnina.s, ahorró una
b~ena part~ de sus sueldos y logró formar un capital reducido, que fué la base de la fortuna.
Tni:bajó con ahinco y gracias á su actividad y
audacia, la suerte le brindó con sus dones.
Descubrió varias minas andando el tiempo y llegó á converitirse en un millonario, á figurar como uno de los primer9s capital istas ele la
Nueva España.
. S~ radicó en Cuerna.va y ahi hizo formar el
Ja.rdm, dotánd?lo de hermosísimos prados, de
fuentes soberbias, de iestanques deliciosos · contr~tó los mejores jardineros é hizo plan~r gran
n~rmero de árboles. R~u~ió á la vez los mejores
eJe:mplare~ d,e 3:ves acua'fJic~ y de pája.ros de variado plumaJe e hizo formar 1gualmente viveros para
la cría de peces.
;Esto ocurría el año de 1762.
_S~ aseg¡iora:"t~ espléncli.clo jardín importó u
millo:n, tre'SCientos cinc.wnta mil pesos.

Grall eatallq'll.e 8ll el Jar4fn de Jlor4a.

�Domingo 29 d,e, Julio de 1900·.

EL MUNDO ITJUSTRADO

SAN ANGEL ·y SUS FIESTAS.
No hay exagerac1on alguna al asegurar que la
ciudad de :México e,la rodeada de jardíne~. Si se
exceptúa el rumbo del Peñón de los Baños, en donde las sales del terreno ha im¡m,so en ésta, cierta
estlerilidad, todo lo demás es pintoresco, exhnberante, fértil hasta la prodigalidad. Abrigado d
Yalle por las montaña, que le c·rcundan, goza de
una perpetua p1ünaYera, de un Yerc1or constante.
Debido á e:;:la eircun::tancia, la metrópoli rnexican·a esl!á circundada de multitud de pueblcc:Jlos
y aldeas liermosísimas, que son Yerdade110s lugares de recreo.
Hacia cualquier punto que se· dirija la vista, aun
desde las azoteas de lns rRsas, se distino-uen luego
las arboledas, los mil jardines, y en medio de esta.
naturaleza encantada, las casas blancas de los campesinos ó las suntuosas quintas de nuestros capitalistas.
San Angel es uno ele e~tos pueblo,, un verdadero rincón del Parabo. Be ha11a á t1•es leguas de
distancia ele la capital y está situado ~obre una colina en anfiteal'ro. Su posición es agradable y tiene edificios muy nota bles, entre los cuales se cuenta. el ex-convento del C'nrmrn, que llama la atención de los extranjeros.
No se puede asignar con exactitud la época en
que comenzó á formarse San Angel.
Pa1•ece que ahí existió una ermita, á la cual eran
enviados los religiosos de la orden del Carmen,
rnfermos. Peco á poco la salubridad del lugar y_ la
devoción, atrajeron á la gente, y la ermita se convirtió en un convento, y surgieron en torno suyo
diver&gt;sos edificios.

Palacio lllunicipal.

eas, y la. cascada del río, llaman la atención de todos los amantes á lo bello.
El terreno en que está edificado el pueblo, es

Alameda.

San Angel abunda en puntos de vista admirables y tiene paseos muy bellos. La entrada por el
rumbo que se llamó de Chimalistaca, tiene un aspecto imponente. El paseo del Cabrío enlTe las ro-

Camino de San Angel.

rnlcánico, sin embargo, muy fértil. Se ven aún las
capas de lava que el tiempo ha enfriado.

Dumnte el estío, San Angel pierde el aire de
soledad que conserva en otras ocas10nes, para converl1irse en un sitio lleno de animación.
La5 familias mejor acomodadas concurren á pasar ah( 1-a temporada del verano. Reina la mayor
armonía entre las familias, y de aquí proviene la organización de fiestas íntimas ó de carácter
popular, que siempre resultan lucidísirnas.
A lo mejor se im1n·o\7isan bailes y paseos y por
la noche no falta punto de reunión amena.
San Angel sufrió mucho durante las epidemias
del cólera. La ele 1833 asoló casi la población.
En los últimos diez años, San Angel ha progresado Yúiblemente. Muchas ele sus fincas son verdaderos palacios, rodeados e.le parques y de ai-tísticos
enrejados. Algunos son de tires cuerpos y lle\7an
torrecillas ~- mina1 1etes :E~heltos y graciosos, desde
los cuale~ se domina el regio panorama del Yalle
de ~léxico, cubierto cl,e: Yertlor v avrisionado por su
cinturón de montafias.
•
Sobre la linea ele loi:: Ferrccarriles, á la entrada. del pueblo, ~l tourista queda o-ratamente in:ipresionado al oh;ervar la, bellezas" que ofrece, en
magnífico conjunto, la Hacienda dt Guadalupe con·
su entrada original, sus gari tones que le dan aspecto de fortaleza, su parque tupido de cedros y de
abetos, y ie n el fondo, la quinta ele la familia Teresa, que es un venladero primor .
La plaza del Carmen está rodeada de buenas fincas, distinguiéndose el t fmplo del Carmen con
su _hermos_a _cúpula y su anchurow atrio, y ~l Palacio Mumc1pal, de dos cuerpos, con su bonito portal, hace poco reconstruido.
"C'na angosta ca.llcc:lla limitada por árboles,
en ascenso gradual, conduce al Jardín d e San J acinto, en cuyo lado oriente se lernnta el pequeño

Los ab:ededores.

Domingo 29 de J uEo de 1900.
mercado público, que 'c'S de fierro, rnstcni t1a su techumbre Pollonceau, por sólidas c:&gt;lurnnas.
El jardin mencionado, contiene giganteo&lt;;OS árboles que enirelaz'cln sus rama3, siempDe cubiertas
de follage, para tlar sombra y convidar al descanso .
En la glorieta centrnl se acaba de cJnstruir un
kio~co de hierro, bajo el cual hay una fuenteciUa
original .
hn este rumbo &lt;le la población se encuentran
las mejores tincas, ,r parece rntar ahí el centro del
c:m1ereio, porque e,: donde se advierte de ordinario mayor animación.
Del jardín ck ~-an Jacinto parten muchas callejas, que si no fe cfotinguen por la corrección de su
trazo geométrico, ~on en cambio hermosamente
sujestivas. Las hnert1.1s y los más poét:CJS jardines se suceden sin mterrupción . "C' na que otra finca moderna ~e encuentra al pa.so, ? por cierto que
110 se hacen llamativas .
A:1c1ando po~· el cmnino carretero que concluc2 al
)Iolmo del Ohrar, se descubren paisajes delicio~os, en donde rneontmría asunto inagotable un
inspirado acnareli;;ta.
Hay otro rnmho hermoso, el que se ex!r:ende al
sur de la Fábrica de Loreto, donclie resaltan entre
el follage, la::: blancas chozas de pajizo techo, frente á las cJales nuestra cámara instantánea ha sorprendido cnriooar; Escenas y tipos originalísimos.
Con la llegada del mes de Julio. San Angel parece recobrar 1rneYa vida, pues todos sus moradores se prepar-an á disfrutar de las aleQ'res fi.e•tas.
Con la titular ele la virgen del Carmen, comien-

EL MUNDO ILUSTRADO

lJ'na cal!e de s..n Angel.

El día de hoy se realizará la -apertura de la
Exposición de que himnos hablado.
A la vez de desarrollarán los curiosos incidentes ele ese cinematógrafo rico en colores y pletórico ele alegría, que se: llama kermesse.
Entre los puestos principales, se conta.rán los
siguientes:
Dos de confetlti, atendidos por las señoras de
Calderón y de Osio.
La Banca.-dirigida po·ri la señora de Ibáñez ..Rifa Zoológica.. Atendida por la señora Roig.Pastel,Es y b-anclwichs. Señora G utiérrez.- Puesto de té faponés. Atendido por 111 señora Elguero, qu•:en expenderá igualmente unas ;miedallas
conmemorativas de la fiesta.-Soclas y helados.
Señora Agu:ado.- 'I\unales y tabaco13. 1 Señora
Paz Barroso.-Tómbola. Señona Collado.
En cada uno de estos puestlos, atlemás de la directora, habrá cinco ó seis señorit~s como expendedoras. Para la kennesse se ha E!scojido el jardin
de San Jacinto. En torno de la glorieta central
se levnn tan los puestos.
El certamen queda di,·idido en tres grandes grupos: C)mponen ,el primero la exposición de planfu•, y para adjudicai- los premios se tendrá en cuenta el núméro ele las que se pre:'lenten en cada lote,
i,u nneza, su cultivo y la. manera artística ele so
instalación.
C'omprenrlen el segun cl~ grupo las flores más varia.das, sea en ramilletes. vasos, canastillas y todo
género de ornamentación arfütica .
En el teron grupo quedan incluidas las frutas,
tomándose igualmente en considem.ción, al discernirse los premios, la diYersiclad de aquiellas, su
calidad, desarrollo, rar eza y forma agra.ciada en la
l'aisaje ele San Angel.
preparn.ción de cada lote.
Se han creado tre primeros premios, tres segunLa parlie· principal de los festejos es, sin duda dos. cuatro terc,pros premios y dos cuartos.
_zan aquellas, en su forma más apropi,:da, para toHabrlá además menciones honoríficas.
,clas la~ clases de la sociedad . .b.1 pueblo humilde, alguna, por los delicados detalles que ella ofrnce
-encuentra r egocijo con las funciones acrobáticas y la U:!:iládadi ,que trae.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
_gratuitas, las cucañas, los fuegos a1tificiales, los consigo, el certamen de
toros de cohetes, las cabalgafüs ruidosas, etc . La f!.ores, plantas tropicales,
.c1a,,.e c.cJmouaua tiene anuatmente rn brillante fi utas ele la e~tación,
cultivadas en el Distrito
. - - - - - -- - - - - - - - , - -- -- - - -. Federal,y obj€to, ele jardinería. Los floricultores y hortelanos más inteligentes acuden á disputarse los premios, y
son di~nos 1le admirarse los lotes d,. la cxpoRición, en donde no se sabe qué aplaudir más, si
la rPpontánea preparación de aquellos. por su
forma novPclosa á la vez
que Sc'ncilla, ó la exlrnl1erancia de los producto,;.
Las fü stas han co•
menzado rn todo su esplendor.
Instantanea tomada del n"tural.

kerme,se y dos ó tres bailes durante la temporarla. bailes en los cuales se prescinde de toda etiqueta.

Vna choza en el rumbo de Loreto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dom:ngo 29 (te Julio de 1900.

EL MUNDO . ILUSTRA.DO

Domingo 29 de Julio de 1900.

CANCION DE LAS ONDINAS.

DESERTOR.
Van €n rondas lentamente voluptuosas las ondinas,
Un perfume derramando sus flotantes vestiduras
'
Van rimando los ensueños en doradas· mandolinas
Sus falanges se sacuden en nerviosas crispaturas. '

[Para «El Mundo Ilastrado»].

Las noticias eran devoradas por un público ávido de saber los últimos acontecimientos. Las redacciones periodísticas se, veían asaltadas por una
multitud ansiosa de conocer el resultado de la injusta guerra internacional, provocada por el más
fue¡te, ambicioso de un pedazo de tierra que apropiarse.
Infinidad de hogares quedaron tristes por la
ma1·cha del padre, del hermano, ó de los hijos.
Al grito de guerra, y por la patria, casi no hubo
un hombr,e que no corriera á la defensa del territorio nacional.
Aquel día las noticias habían sido funestas. Un
grupo de hombres valerosos habían caÍ&lt;lo en una
emboscada, y ni uno se salvó. El coronel Z .....
se había fugado, abandonando el puesto que defendía, y los soldados, sin hábil diree:ción, habían
sucumbido en lucha desigual.
Los periódicos narraban el suceso, y grande fué
la indignación qoo se levantó en contra del Coronel Z ... . U na orden del Cuartel general, recomiendando su aprehensión, circuló profusamente,
y era die esperar que antes de 24 horas, caería el
desertor en poder de la justicia, y se le juzgarúa
~n consejo de guerra. Todos creían qu:e. se le fusilaría sin formación de causa.
También allá, en el triste hogar, se ha sabido
la fatal noticia. . . . Una mujer llora desesperada y acaricia á sus pequeños hijos, lamentando haberles dado vida, se horroriza el pensar que estos
inooentes niños llevarán la mancha infamante de
,;er los hijos del cobarde desertor.
La noche está muy avanzada, alguien ha llamado á la vidriera de la ventana .. . el corazón de la
pobrie mujer late precipitadamente, es su manera
de llamar .... es ét, el cobarde, el desertor, su esposo .... indecisa no sabe qué hacer. ¿abrirá ... ?
¿ no abrirá? .... Un violento llamado la resruelve,
ha tenido una salvadora idea. Abre la ventanay. . . . . lo sé todo, le dice, te has hecho indigno
de tu patria, de tus hijos y de mí, pero no imporrta, yo te salvaré, espera,-desfürurando la 1€tra, escribe una carta anónima dirigida. al Coronel Z.. . . en que 1e, avisan que su ml1jer ha sido
asesina.da. Dobla el papel, lo estruja nerviosamente, vuelve á la ventana y le dice :
-Toma, esta carta, corre al Cuartel General,
si ap€sar de eso te condenan, no habrá justicia en
la tierra.
-¿Pero qué carta es esa? pregunta él. ..
-En ella te anuncian que han asesinado á tu
esposa., y voy á matar:rrue, así te sal varé.
-No, eso nunca!
-Calla desgraciado, y ve pr-0nto, aún es tiempo, no han venido á buscarte aquí . . . si te
aprehendieran, estos niños serían los hijos de un
cobarde, y yo tu esposa, una infeliz que no merece la vergiienza de que la desprecien! . . . para
aecidirte, mira. . . . y sacando violentamente un
puñal, se lo clavó en el pecho.
Aquiel hombre, que nunca se imaginó que su cobardía pudiera tener castigo tan cruel, f'altando
-por la ventana penetró en la pieza. Lloró, gritó,
pidió socorro; la mujer se moría y sólo pudo
murnnurar:
-"¡ Salva á, tus hijos ... !" Está en poder d€ los jueces la carta anónima,

Llen, e,l viento los rumores que simtllan r:IBa y lloro
A los piélagos de ensueño que las penas desbarata;
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro,
La cadencia querellosa de su t ierna serenata . . ... . .

Las penumbras de la seha vierten hatchiq; €l sonoro
Ritmo, tiene los sonidos de una pátera d-ei plata .....
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro
La cadencia querellosa ele una t~erna serenata.

ifamón Fra us fo.

~amas cff(Gxicanas.

Uua fuga &lt;le Beet!hoveu, moribunda el aire hiende,
Y se cri8pan en fas cuerdas las falanges sacudidas;
Voga el alma soií,;¡dora y cual lampo se desprende
Del espejo venli.-negro de las aguas adormidas.
Y rns voces tienm ecos ele ternuras ideales,
Son los cantos de los lirios en las noches consteladas
Cuando vi.ea-ten las estrellas sus reflejos siderales '
Y descienden á Jos lagos en auríferas cascadas.
Son acaso los acentos de ios mundos ignorados,
Los sinfónicos poemas de los astros en, loo cielos,
¡;

J

Los ensueños ele un poeta pam siemprie1 sepultados

O los gritos, los delirios el€ los místicos anhelos . ...
(Vuelo de quimeras á la sombra. Se oyen voces
harmoniosas á la distancia).
-Soy la trova misteriesa. de las flores á la aurora.

-Yo despierto los ensueños que se piie:rclen en la ruta.
-En la nébula del llanto soy la voz re, eladora.
0

-Yo desgrano los delirios al amparo de mi gruta.
(Los árboles se agitan movidos como por un ritmo
vago, dulcemente sonor-0s. Todo calla por un
momento y vuehen las voces)
-Somos gotas desprendidas en las noches estivales
De cristales que se cuajan en las frondas harmoniosas;
"Caen las notas como gotas'' en los claros manantiales
Y despiertan los anhel6s en las lianas lujuriosas.
Las penumbras de la selva tienen ecos de tristeza,
Ha.rmonías que se desprenden de las aguas cristalinas.
Y repite la hoja1Msca. con sus cantos, la terneza
De las Dotas; vagarosas de las dulces mandoliuas.

El Exmo. Sr. Marqués de Corvera.
Nuevo Ministro ae España f'n México.

Seiiora Jla.ri a. Landa. de lUva 7

El señor Ministr'o de España y sus acompañantes ~ueron conducidos á Palacio por el Sr. Sáya·go, mtroductor de Embajadores, en los carruajes
de la Presili:&gt;ncia.

El jueves de la semana á que se refiere este número, fué solemnemente recibido en el Salón de
Embajadores, por el Primer :Uagistrado de la
Nación, el Exmo. Sr. Marqués de Corvera, acreditado por S. S. M. M. el Rey Don Alfonso XIII
y la Reina Regente, oomo repre entante en }{éxico, de la Nación española.

X· .....

El señor Don Alfonso de Bustos y Bustos,
Marqués de Conera y ele las Almenas, Conde de
Nieva, grande de España, Senador por derecho
propio, hombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, ex-diputado á Cortes y poseedor de unn.
gran fortuna, ha diemosfrado constantemente sus
simpatías por América, y en su discurso oficial
manifestó sus deseos de que las relaciones ele :México con España sean cach üía rn4s estreclrn~.
El señor Genieral Díaz, que I"LCibió al Exmo.
Sr. Corvera, con el ceremonial aco;,,tumbraclo, manifestó á su vez, y á nombre de la ~ación )fexicana, los votos que hace porque la cor&lt;lialiclacl que
hoy exi~e entre los dos pueblos sea siempre sólida y estrecha.
La reoei¡:;ción diplomática cclehra&lt;la en el Salón
d'e EmbS1jaclores, ha síclo seguramente una ele las
más brillantes.

)Wéxico )Wooerno.
Publicamos en este número algunas de las casas
que forman actlualnwnte ornato de, nuestra ciudatl,
y que han sido dirigidas por el señor Ingeniero
Don Isidro Díaz Lombardo, de cuya personalidad,
nos hemos ocupado con anterioridad, al publicar
hermosos €-dificios de los alrrededores y las obras
del Desagiie dél Valle de :México, en las cuales
.el señor Díaz Lombardo prestó importante cola•
boración, mereci€nc1o por ella que se le estendiera_ honrosí~im_o diploma y se le otorgara un pre11110 pecumano.
Las casas que hoy publicamos están situadas. siguiendo el orden de los grabados, en San José el
Real, nÚID.€TO 9, esquina de la 2a. de la Palma (exAlcaiceria,) 2a. de San Francisco, esquina de San
FranciEco y Vergara. y l a. de Mina 1,41-1.

y en la planeha del hospital el cadáver de la in-fe-

liz mujer, como una prueba de verdad.
No han podido condenar á muerte al coronel
Z . . . . Para hacer que abandonara su puesto, el
-enemigo cometió un crimen horrible . . . la esposa asesinada, los hijos huérfanos . . . es digno del
interés que todos demuestran por él.

Cervante■,

• *.

EXllrlO. Sr. llrlABQUES DE COBV EBA,
MlnistJo de Eipaña en México.

E! Siñor Marqués de Corvera y de las Almenas,
vesba el elegante trajie, de los diplomáticos, 1~ mismo que los ~~ñores Sec:aetario~ de la Legación; en
cuanto al hiJe ~ Embajador, lucía el brillanfü
uniforme de. Oficial de la Guardia Real española.

El señor Ingeniero Díaz Lombardo, hijo el€ la
Escuela ~e Minería, no obstante ser muy jo\'en,
ha merecido por su dedicación, laboriosidad y antitudes, desempeñar puestos de gran r.epresent"ación
y es actualmente empleado de primera categoría
en el CataRtro.
.
En cuanto al gusfu arquit~dónico de sus obras
pueden calificarlo nuestros lectores en vista de Jo~
grabados que publican10s, y estamos seguros encontrarán j~stificado q1;1e por la novedad diei estilo y
correcc1on de los ed1fic10s, figuren en esta sección
de nuestro semanario.

�Dominrro
o 2:J dei Julio- de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO f LUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

La Exposición Pan-Americana en la Ciudad
D EBUFFAL O.

.

En uno de nuestros números anteriores informamos á nuestros lectores acerca de la importan-cía que tendrá la partiC'ipación que México toma-

.

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del lago Erie, que se encuentra al SUToeste. Ella
es uno de los centros ferrocarrileros más grandes
del mundo.
Las diversas líneas de vapores de los grandes lagos, aumentan sus facilidades de transprufo. Su
estado sanitario es uno ~ los mejores del mundo, debido, en parte, al hecho de po-seer más calles de asfalto que ninguna ctra ciudad de América y de Europa. Estas calles se mantienen muy
limpias, y son, por lo tanto, de gran valor sanitario. A estas ventajas es preciso agregar la gran
abundancia d,e agua del lago Erie de que dispone
y un sistiema perfecto de drenage, y reglas sanitarias observadas con gran rigor.
Las grandes caídas del Niágara y el paisaje admnble del cañón de este río, se encuentran á me~
dia hora por ferrocarril, de los terrenos de la Exposición.
A los objetos naturales de interés en esta localidad famosa, preciso es agregar también la gran
fábrica de generación de fuerza eléctrica que es
la más grande deI mundo y que está siempre abierta al público. El turista puede salir de Búffalo

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JOJllll' G. JIIILBlJ'Blll',
Presidente.

Cxposici6n Eléctrica.

WILLIAJII I. BUCKAlll'All,
l,lrector General.

rá en la primera Exposi,ción del siglo XX, senalada para•J.901 enla ciudad de
lfarfalo, en la cual no sólo
han de figurar, nuestros
pro-duetos, srno que además
se construirán en los terrenos señalados, edificios que
r econstruyan los de México,
::,· den una idea de la ex1.ructura de las calles de la
Metrópoli.
Hoy publicamos algunas
Yistas die los principales
-edificios de la exposwión,
acompañándolas de los si.guientes datos que pueden
tlan idea exacta de lo que
será el gran certamen:
El Gobierno de la vecina
república ha estimado que
.será de gran utilidad una
exposición, en 1~ cual se
exhiban todos los productos de los países del contin,ente americano, puesto
que ella senirá para estre,char las relaciones comerciales, y gracias á esta conYicción concedió todct su
.apoyo al certamen, que
h·asta la fecha cuenta, enitre valor de acciones y subyenciones de los Estados y
del Gobierno Federal, con
l.ln capital de
5.000,00l\
dollars, que ya bastaría ~a.ra el objeto, pero que aun
se t ienen fundadas esperanzas de que se aumente
-consi.de·rablemente.

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La Ciudad de la Cxpasici6n

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La ciudad de Búffalo se presta s~n~,ularment_e
'bien para efectuar en ella una Expos1010n. S~ cb:ma durante los meses de verano, es magnífico,
pu~s jamás hay calor excesivo, debido á las brisas

~

~N.5TRucc10NE.s

por la mañana y pasatr algunas horas en la "Chautauqua Summer School" que es tan famosa, y
regresar por la ta.rae. Hay también otros muchos lugares interesantes en los alrededores de
Búffalo.

Se rendirá homenaje especial á la ciencia eléctrica en la Exposición Pan-ameri&lt;iana. La proximidad de la inmensa fábrica de gelllaraci'ów
eléctrica de las Cataratas del Niágara ha dado á
Búffalo el nombre de "Gi~ad E,léctrica." S111
a,lumbrado lo produce la fuerza de la. caída del
Niágara., su sistema de tranvías está movido por
aquella y la fuerza motriz de que se hace uso en
el gran número de molinos, manufacturas y establecimientos da todo género, que se encuentran
dentro del recinto de Búffalo, es la. electricidad.
Esta fuerza es transmitida á Búffalo die! una distancia de veintidós millas, por medio de gruesos cables de cobre descubiertos, forma.dos de 19
alambres cada uno, sostenidos por postes muy altos y muy sólidos.
La presión es de 10,000 voltas, y los aisladores
son naturalmente enorffiles; y esta linea es quizás
la más extraordinaria de que se háce uso. Como
la gerencia. de la Exposición dispone de semejante
fuerza ilimitada, se tiene el
'propósito de hacer una
Exhibición eléctrica de proporciones fenomenales. "La
Plaza de las Fuentes" ha
sido- escoj ida como centro
principal para llevar á cabo efectos soberbios de
alumbrado eléctrico .
El edificio de. la electricidad, en el cual se exhibirá esta fuerza formidable,
por manera diYersa, de modo que sirva de estudio fácil y provechoso, tiene 500
pies de largo por 15 de ancho, lo cual da un espacio
ele 75 pies para la exhibición ele artículos y objetos.
Se hará uso de este fluido
misterioso para fundir y
forjar metales; para cocinar, alumbrar. calentar, y
para fines de fuerza motriz,
todo lo cual será demostrado con claridad y sencillez en gran número de
exhibiciones.
Los arquitectos de paisaje han recibido orden
de disponer los jardines, lago-s y bosques ele la
manera más artíS'l,ica, pues la Exposición destina

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~EÑOR INGENIERO
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}5ÍJJRO ~IA-Z lQM BARDO_._.~
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La PlUJ.,

P al acio de 1a K ort icul tnra .

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

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Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
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El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 5, Julio 29</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

-

.

...,,i.-'

... .. ,_,;..,
. -··

.,.,.,,.

...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

, •••entre sajones y latinas. 2.--cntre
chinos. 3.--Humberta /.
1-Poca cosa hay que decir: los telegramas lo
dicen todo y los comentarios huelgan cuando se
trata de hechos que se suceden en procesión ele
emociones y sorpresas indefinidamente irenovadas.
Los "revisteros" tenemos la tarea fograta ele serviP recalentada'S ]as sensaciones fuertes y bn1scas
que el insaciable apetito del público pide á los fabricantes de notjcias. Las revistas-, las crónicas
quincenales ó hebdomedarias no sirven ya, ó sirven para poco, para condensar y enderezar unos
cuantos datos comprobados en ]a orilla del camino,
como a] margen de las :&amp;irrovías que recorren los
trenes á todo vapor se fijan los postes kilométricos. Nos queda también el recurso de volver la
vista hacia atrás y medir un trp.mo del camino recorrido, porque au11que esto divierta poco á los
lectores, suele interesar al revistero ó cronista; y
e.orno en el fondo tras esto va una buena parte de
ellos, tras eso vamos, tras el placer puramente literario ó filosófico, si quereis, de ver como la historia va tejiendo su urdimbre, va haciéndose á sí
misma.: no ES extraño que de vez en cuando obligue á mis víctimas, c_tigo á mis lectores, á clesan&lt;lar caminos. ¡ Con no seguirme!. ....
Decíamoo en nuestra última conversación que
la plataforma del partido demócrata americano
adopta.da eu Kansas City, había merecido la aprobación y el elogio universal; naturalmente exceptuáoomos á los imperialistas americanos y á los
imperialistas latinos (los hay también) del concierto. Nos re:ferfamos á quienes no hacen ridículos espanta-necios de su patriotismo verbal; 110s
referíamos á la gente culta que tiene eQ. cuenta
medio. circunstancias, momento histórico y lieyes
sociológicas, para avanzar opiniones no escritas
para el abuso de las galerías analíabéticas, sino
para el u.so d~ cuantos profesan en serio la religión .de la patria y el culto del der.cho.
La impresión que en el grupo latino ,electo ha
hecho el programa de Kansas City, está resumido
en unas cuantas palabras del más circunspecto,
del mejor informado y más autorizado (en cuestiones de política general) de los órganos diarios
de Francia. Dice así "Le Journal des Débates:"
"El programa adoptado por el partido democrático es del mayor interés y marcará una focha en
la liistoria de los Estad.oo Unidos: hahlamos de
su elocuente protesta formulada. contra el imperialismo del partido republicano. Si el programa do
Kansas City condena el imperialismo, es en nombre de dos principios igualmente caros al partido
democrático : la salvaguardia de las instituciones
liberales en los Estados Unidos, y ésta es la preocupación egoísta, y luego, el respeto á la. liber- .
tad tle los otros pueblos, y este es el lado altruista
de la cuestión. A los ojos de los demócratas, el
imperialismo no sólo es peligroso para una repúlJlica., sino la negación misma del republicanismo.
porque hay incompatibilidad entre ambos principios. El programa formula con toda claridad esta
noci.ón, "~ue ningún pa.ís puede mantener se largo
tiempo en un estado de cosas que no es ni la
república ni el imperi.o" y predice que el imperialismo en el exteric,r con ducirá fatalmente al despotismo en el interior. Es casi sin ejemplo en la
historia, que las ideas altruistas interna.cionales
hayan figurado en un programa de conjunto, como figuran en el de Kansas City. Y todo el está dominado por esta sentenciá: "ningún pue\llo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo."
Júzguese por este somero análisis, con cuánta
razón aplaudimqs la plataforma democrática y
cuán sinceros y "cuán mexicanos" son los YOtos
que hacemos, no por el t rilmfo de éste ó del otro
partido en los ~stados Unidos, eso no nos atañe,
sino por el triunfo de las ideas tan precisas, tan
nobles, tan justas que ese magno documento
contiene. Estas ideas no triunfarán hoy, lo repetimos, la corriente -ae la opinión predominante
es otra, y la cuestión económica del programa
Bryan, mezclada á la plataforma anti-imperialista, la debilita y la sentencia á la derrota. La batalla será ardiente cómo nunca, es verdad, pero

Mr. Me. Kálllley será indeícctiolemcnte ele,cto.
Pero lleaará en lo porvenir un día en que al
hacer el balance, se llegue á la convicción de que,
aún desde el punto de vista económico, el imperialismo es pérdida, y que bajo el aspecto político
es el naufraaio de las instituciones libres. Y la
reacción vendrá y el partido repuhlicano, que de
tan forrnidabJ,e energía. vital está dotado, reconocerá la profunda verdad del gran principio proclamado en Kansas City; ningún pueblo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo.
Entonces los Estados Unidos realizarán en la historia el vaticinio, ó mejor dicho, el "desideratum" que formulábamos hace pocos días aquí
mismo en estos términos : el papel soberano,
único del pueblo anglo-americano en la historia
humana, es ese: promover la formación de entidades libres, libremente federadas á él.

=

"Blood is thicker than water," han dicho los
anglo-sajones que creen que la. voz die la san~re
los llama á la unión y á la alianza, á pesar del
océano que los divide; la sangre pesa más que el
agua, dicen_ los ib.e~o-amtericanü:'3, que promueve~
con incansable actividad la reumon de un congreso que tienda á apretar los aflojados lazos entre
los latinos de ambos mundos. No pueden ser más
inberesantes los capítulos del programa de debates de esa reunión : relaciones económicas y sociales de España con Portugal y con las nacion~s
hispano-americanas: estud10 de lo~ m€d10s á P~ºP?sito para formar una• gran corriente de op1mon
capaz ele obligar á los gobiernos de esos Estados
á concluir una alianza estrec ha y á r€currir al
arbitraje en todas las diferencias que puedan surgía entre ellas: medios de extender las rel.ac1011es entre los pueblos iberu-amer1canos: estnd10 de
los tratados que haya que concluir ó modificar
para llegar á la solución de los problemas económicos : organización en América. y ,en España d.e
exposiciones pEJrmanentes hispano-americanas de
productos de toda especie, en que el consumidor
y el productor puedan entenderse directamente:
fundación en Madrid de una Academia ele ciencias y artes ·y establecimiento de otras análogas
en Amércia: creación en España de uu banco hispano-americano, con sucursales en Portugal y en
los Estadm, hispano-americanos.
No tenemos á la vista los textos de estas proposiciones, y es más bien su sentido que su forma literal lo que acabamos ele transcribir. Todo en
ellas es excelente y no poco innecesario, porque
¿ cómo podemos intervenir los hispano-americanos en cuanto contribuya á unir más estrechamente á España y Portugal, que desearíamos ver
formando una nación sola? Quisiéramos que retirara el proyecto su circunferencia hasta hacer del
Congreso lbero--americano un congre~o pan-latino, en que :F rancia é Italia tuYieran un asiento.
Hay intereses comunes para todos los pueblos romanos, cuya habla ha. sido el vehículo de consenvación del oopíritu latlio transmitido por Roma,
"alma mater" de la civilización occidental y descompuesto en matices y colores diversos, según la
índole que el medio y la raza han criado en los
grupos distintos que compone la familia latina,
pero que vienen del mismo rayo de luz.
Darse cuenta de esta solidaridad histórica,
demostrar con sólo e,l hecho de hablar y de entenderse que, si no hay una raza latina (este es
un absurdo científico) sí hay una comunión latina;
bmcar al través de lo que nos diferencía y separa
lo que nos liga y nos une para consolidarlo y refo rzarlo; ver, bajo el aspecto de la educación,
tanto como bajo el económico y mercantil, el problema; desechar los proyectos y alianzas internacionales- que, nos quitarían toda libertad dP !'lcrión
y nos darfan el aspecto de una confederación armada para oh·o combate que el del trabajo y del
progreso, tal serían el propósito y la labor de
una reunión del género, de la que desearíamos ver
realizada hoy ó Iilllñana, en Madrid ó en México
ó en París. La preferiríamos aquí, quisiéramos
que fuese preparada lentamente y convocada para 1910 en el centenario de nuestra independencia. No viviríamos muchos, ¿que importa nuestra
vida de un día al lado de la e&lt;terM vida de la Patria?
El Congreso Pan-americano, que se celebrará
en México marcará una etapa, recorrida para JJegar á realizar el propósito antes indicado; si los
latinos tenemos intereses comunes, generales,

Domingo 5 de Agosto

°'" 1900

.
r.
más concretos los tenemos los americanos, y a
pesar de que en .el concier~o Pan:ameri~no e?tra1~
en primer térmmo los saJones, esto no implic~ n1
oposición, ni contraste entre lo~ d?s pensam1e~tos; amba:s obras son, ó nada significan, de solidaridad y de paz; ambas buenas,. ambas. necesarias. Estrechar por todos los rned10s poSibles l~•
relaciones intelectuales y matemles en el largmsimo continente interpolar, compuesto de dos
enormes macizos, y un dique ístmico que dividen
en dos la gran masa acuática del plan~ta,. es, por
sólo la dificultad geográfica, una obra mdispensable á la par que gigantesca; para. llevarla á cabo
el capital y la audacia norte-amerncana, son un
elemento de suprema imporlancia. Estableicer
una especie de consejo anfictiónico perm~nente,
que impida por la_ mediación y .el arbitrale los
conflictos internacionales americanos sena un
pensamiento sin consccrnE~cia, sin el as~ntimjento
de la na.ción analo-amer1cana, que tiene tanto
poder y tanta fue';,za ó más, más sin duda, 9.ue el
resto de la América reunida. Dar á fa doctrma de
Monroe reafirmada á porfía por los grupos contendientes en los E stados Unidos, la extensión que
debe tener, para convertirla en la doctrina .magna del continente entero. Y en lugar de hm1tarla
á la independencia de los americanos, respecto
de los europeos, ampliarla á la independencia en
términos absolutos: los pueblos americanos pactan la mutua garantía de su independencia : la independencia de las naciones americanas es in viola ble.
Con esos tres grandes capítulos, la obra de un
congreso pan-americano, T·e sultaría de incomparable trascendencia histórica.

2.-l'ío cabe duda: las potencias e•taban desprevenidas, desapercibidas en el caos chino, veían
turbio y ver turbio es no ver nada. ¿ Pero por qué
estaban despTevenidas? Porque se les daba la gana; ahora que las noticias nos llegan á porrillo resulta que la voz de alarma se ha.bía darlo, que lo
que está pasando se había anunciado. En Febrero decía el "North China Herald" de Shangjai
(puesto que así se pronuncia asi debe escribirse ¿ pon qué hemos de transcribir el chino en
inglés?) "Es moralmente cierto que la primavera
va á ver estallar un levantamiento -0omo los estranjeros no habrán visto otro igual. El país en.tero entre el río amarillo y la gran mu·ralla (Petchili y 1Iandchuria) se incendiará; la conflagración destruirá todos los intereses extranjeros
en el interior y forzará á los europeos á huir de
Tien Tsin y de Pekín en condiciones que no es
posible prever. Tiempo hace que amaga el peligro
de esta sublevación. Si un sólido haz de esfuerzos
no logra -conjurarla, aseguramos, en · 10s lími tes
en que un acontecimiento humano puede ser previsto, que esa insurrección estallará. ¿ Se puede
cantar más claro, pregunto yo? ¿ Qué se hizo..?
Nada; cuando ya el gran-maestre de los caballeros
del puñetazo (los ''boxers") estuvo á bordo de la
nave del estado, como en cliché se dice, entonces
se hizo venir á Pekín un grupo internacional de
soldados, insuficiente para. dominar la situación,
bastanbe para exacerbar el fanático exclusivismo
que bahía exaltado hasta la hiperestesia la serie
de mordidas que el enorme manjar chino había
recibido en Kiao-Tcheu por los alemanes, en Siao'I'chung y Mandchuria por los rusos y en Weijai-wei por los ingleses.
"Existe, decía un corresponsal chino en Pekín,
del periódico citado, en Mayo último, existe un
gran proyecto todavía secreto, para: .destruir á
todos los extranjeros en China y quitarles todos
los terrenos que se les han cedido en arrenda.miento. Son je.fes de este movimiento, la emper.atriz regente, el príncipe Ching, el príncipe Tuut
(padre del heredero aparente) y otros." Jinumera
las fuerzas regulares que tomarán parte en la lu•ha
y clasifica á los boxeadores entre los auxiliares. Algunos chinos han avisado á los extranjeros que se
han burlado de ellos. Los miu.istros extranjeros ee
han contentado con protestar, se les ha contestado
con muchas palabras y ellos se han dado por satisfechos.

Mis lectores saben lo mismo que yo lo que ha
pasado y conjeturan como yo lo que va á pasnr.
Aun cuando los plenipotemciaros no hayan sido

,

Domingo 5 de Agosto de 1000
sacrifica&lt;los todavía, qu edará &lt;lesmostrado que su
situación, bien precaria aún, se debió á ellos nlismo.s y que viendo lo difícil que era tomar la. legeción rnglesa, la, emperatriz ha d ispuesto una
comedia para hacer creer á las potencias que el
gol.iierno chino d:efendió á los rnmistros. Pero s~ponien&lt;lo que estos se ludien en salro, que cua1qnier día lleguen á T ien-ri'sin ¿ qué ha~áu los eum11eos? hl emperador de Alnmm1a ha prnnunciado
palabras irreparables al despedirse de sus tropas;
la. muerte de su m i11istro \on Ketteler, no solo
fué una. herida en el cJrazón, sino en el orgullo
heráldi co del ªKaisser ;" la ha consicl-.&lt;J.·ado como
un reto y con la rígida altirnz que lo ca ra cteriza,
ha levantado el guante y lo :estruja frenético con
su m-anopla de fierro. :Si Mr. Conger, si 1'lr. Macdonald, como todo parece indicado, resultan sa!_vos, si M. Pichon y el ministro japonés están vivos ¿ americanos, ingleses, franceses y japones:Es
trat-arán con los chinos desde 'rien-T.sin? ¿ Entonces Husia y Alemania aYanza rún solas hasta. la capital de los celestes, la una para satisfacer su holl0r por medio el-e la renganza, y para satisfacer
su amo:ción por medio &lt;le la secue.stración del
"hijo del cielo" la otra?
~Ias si Rusia y Alemania avanzasen, Inglaterra
irá también y Francia con Husia y el Japón con
todos. Y en realidad lo que ha pasado con los misioneros, lo que han hecho los "boxers" con fos
chinos cristianos, es por tal exbE.1m10 cruel que
para llegar á modificar la situación de los extranjeros en el imperio, una vez por todas, para dejar abierta_la Chin-a ,e ntera no ú la conquisla, lo
que sería tuna iniquidad, sino al .comercio ele!
mundo, lo que es un derecho del mun do, va á ser
fonoso, indeclinable, después ele cuanto ha pasado, reten-er puertos, oc upar capitales, intervenir
en la constitución ele! gobierno mismo. Para esto
es necesario iT 1.l .Pek ín con cien mil hombres. Luego será necesario quedarse con doscientos mil.

=

3.-Rodeado de la simpatía. de las naciones,
y de la profunda consternación de los amigos de
J,1 humanidad y de Italia, Humberto I , conducido en hombros de un pueblo, :envuelto en la
bandera de la patria que él vió nacer. que contri buyó á redimir corno soldado y á fortificar como
rey, convertido el féretro en inmenso altar de flores
qne rep&lt;rnentaba u la dernción y la piedad de sus
conciudadanos, desciende al r:eciente panteón de
la mq~rnrquía; Siguen tJ.a. wrocesi_bn ifúneLre, el
nuevo rey, pequeño ele cuerpo como su padre, ho~co, inteligen~ y serio; el emperador alemán qmzás, lleva ndo como ofrenda· á su fiel aliado el ¡,echo marci-al descubierto y franco, la plena conciencia de su férreo deber monárquico }' el secr~eto
regocijo de saber que un rey en nuestro tiempo,
es un hombre qu,e, está en la brecha., que combate
con un enemigo invisible, más expuesto que en Ja
más cruda batalla y que así el peligro y la bravura, dignifican, santifican casi el poder. A ~o lejos
una mujer acompaña el duelo; augusta mas que
por el hlasón y la corona, 1ior la virtud y por el
dolor; la Nación se siente algo así como la vmda
del muerto, para llorar con Margarita, para. bendecirla en estas horas de íntimo martirio, como
la bendijo sin cesar en los días del esplendor y del
triunfo.
Y más lejos -todavía, en la sombra silenciosa
ele una prisión voluntaúa, la diáfana mano trémula d~ un anciano sagrado bendice también la frente dolorosa de la reina y la cabeza inclinada ele 1a
Italia para siempre vi uda, y con los labios llenos
de clemencia y de sollozos, pronuncia sobre el
ataúd que desciende en la sombra -eterna, el supremo "duerme en paz, qu e: la luz perpetua luzca para tí."
No era el segundo rey de Italia un hombre de
talento superior; era. superior por el cor~zón . El
co razón que partió 1a bala inícua del ases ino es taba lleno hasta rebosar, ch, amor, ansioso y activo
por Ja nueva patria, por todas sus miseri-as, s~s
grandezas, sus tristezas y sus espera,~zas. Cont1nuar sin tregua la labor solo con.clmda en apariencia ele la unificación, amar la libertad, someterse á la ley, era toda la religión política de este
hombre bueno. ¿ Es dónde hay una, Jtepública. más
libre que esta república italiana en qu e el rey simboliza la obra de la historia, la uni ón, con un pasado de sufri mi€1ltos y afanes, en que la casa de
Saboya. representa á la Italia unida y coronada
por el anhelo incesante de llegar á ser? Buscar
á un monarca italiano para ajusticiar. al princi-

EL MUNDO H,USTRADO
pio monárquico, es el más odioso y cruel d( los absurdos, es matar la foNtla. racional de la transformación lenta de las democracias europeas en
repúbli cas.
P ero para. el fanatismo glacial, no de los famélicos, no ele los desesperados, porque no lo son
estos siniestros obreros del crimen, frecuentemente hombres de disipación y de placer, sino de los
pervertidos intelectualmente por la taberna, eJ
periódico y el club, qu ei crea en ellos el afán enfermizo de salir de la tiniebla á la plena cla ri dad ele
la historia, aunqu e la. historia sea el patíbulo; para este fanatiamo homicida no hay reflexiones, ni
hay razón, no hay mas que impulsos. Si la razón
pudiese en ellos algo, ciertamente, que la sola observación ele que poniendo á los soberanos en peligro de muerte los transforma de, hombres de
poder en hombres ele deber, los identifica moralmente con e-l instinto de la. propia conservación
en las sociedades, los hace profundamente simpáticos por su probable martirio y consolida así sus
tronos cada vez más, bastaría. para hacerlos desistir de propósitos que haciendo víctimas inocentes,
renuevan la vitalidad de instituciones viejas.
Pero es inútil, el mal no tiene remedio, más justicia en las profundidades del organismo socia l, menos al cohol en las copas y en los libros (suprimiendo el primero se reducirá á un "minimurn·'
el segundo) y el mal general de donde brotan estos hongos ele muerte, podrá evitar mucho; nunca suprimirá al "inconforme" .que sugiere al loco
larvado la idea d,-S' sacrificar la vida pa1J.1 quitársela á otro hombre. Contra esto ni hay •rtern edio, ni hay precaución eficaz. No ha.Y más que
resignarse de antemano con el destino y marc:har brarnmente hacia el deber. E sto lúzo toda su
vida el rey Jinmberto.

clu8fo ~ierra.
. LO QUE SE APRENDE

EN LA EXPOSICION DE PARIS
Hay quien juzga que las Exposiciones Universales sou ,;,·,.r1.1des tiestas clecorauvas, kermes:;~s ti"~com un ates, espectácutos monstruos, en las que lo
útil cede el paso á lo grato, lo práctico á lo divertido, lo serio á lo frívolo. Hay también quien defina. una Exposición Universal como un colosal reclamo comercial, como w1 anuncio cinematográfico gigantesco, como un anuncio vivo palpitante
y descomunal destinado á atraer-clientela y á acre,
centar la parroquia del especiero de al lado, del
fabricante de enfr,ente, del productor de pastillas,
contra la calvicie ó de "consomé" miner.al. Para
los primeros una Exposición es un ~mporio de
bailarinas, pa.ra los segundos una feria ele charlatanes.
Los grande• certámenes de la industria participan de una. y otra c9sa. Son centros de recreo y
focos de cha.rlatanesco reclamo. El visitante sale
de ellas con la pupila impregnada de formas deliciosas de color,es multiplicados y brillantes, de
'
,
lineami:entos
armoniosos; en su 01'el o r esuenan musicas y cantos, en su espíritu vibran himnos y aletean versos. Sub también con el carnet atesta.cl0
de indicaciones útil,es : el sombrero de patente sin
costura; el calz-ado que dura hasta que se acaba;
los brillantes de "strass," más "finos" que los ver•
&lt;laderos; el casimir impermeable para clim,as. secos y otras mil baratijas y mercancías fantasticas
que acaba por comprar, haciendo con ello el agosto ele los mercaderes.
P ero al lado de eso y á la vez que eso las Exposiciones son graneles institutos donde se aprende, clesmesrnradas 0€cu1elas práct'icas, verdad:eros
establecimientos pedagógicos; y no es este su aspecto menos intel'lélSante, menos útli y menos pintoresco.
Vamos á verlo. Entremos ,en cualquier parte,
en el Palacio de la Optica, por ejemplo. No bien
traspasado el umbral, nos vemos envueltos en las
más ásperas tinieblas ; en el palacio ele la "Optica"
reina, en efecto, la más completa obscur'idad. Lo
primero que la. rasga es un letrerito es{!rito con luz
fría, que dice: "Cuidado con los· rateros." Después
en el fondo surge de súbito una proyección luminosa y colosal de diez metros de diámetro y que á
primera vista parece ser una torta de viruelas.
Una voz clara y vibrante comienza. la explicación :
Se trata de una proyección de la luna, agranda-

da enormemente y que permite percibir los crátere:;- inmensos, las abruptas mo1nañas, los valles,
profu-ndos característicos de su const 1tuc.ión . ~a
voz explica brevemente qué es la luna, sus movimientos el nKic,mismo ele sus fases, que la proyección' reproduce á medida de la narración; da
nombre á las montañas, á los a11fitcatros, á los supuestos mares; disipa los errores vulga res y las
preocupaciones fa miliares á este. resprnto~ y en
cin co minutos el espectador recibe la m:1s grat a,
elocuente é instructiva lección ele astronomía. De
la luna se pasa á los planetas, de éstos á la. Vía
Láctea y se recorre el firmamento en med ia hora.
en alas de la ciencia.
En otro salón re pasa revista á los rnicrobioa de
la peste, del tétanos¡ rde )la tubercmlósi,,, ,~i:I
croup; se asiste al combate de esos mon:::truos con
los aJóbul os blancos de la sangre que los de~lruven °v s.e r ecibe una lección útil de fisiología, de
~1edíCina y de higiene con sano.s CJnsejos para
precaver ó atenuar esas JJlagas.
l!Iás allá los rayos d,e Roengen hacen visible
el esqueleto á tra~és de las carnes, deja,~ ver las
palpitacioneí? ele las vísrerns y la voz exohca la e~tructum y funciones de los ór~anos. Y eles.pues
en saloneS sucesivos los tubos de Geissler teñidos
de oro, d e- rubí, de amatistas ~7 ele zafiro por la
electricidad giran, oscilan, se balanceaJ1 :Ell el m&lt;is
YistoE-o y silencioso fuego de artificio que pueda
darse.
Entre proyecciones, fuJguraciones reflexiva;, y
radiacionesel Palacio de la Optica ofrece al publico sesenta espectáculos vistosos y sesenta ncciones
científicas. Esto es lo que se llama pedagogía!
Si queremos instru irnos en geografía, nos basta
empr,e nder. una excursión mari'tima en el Mareorama ó en el EstereoTama ó emprnnderla bravamente en ferrcc-arril de Moscou á P ekín ó más
simplemente d•r la Vuelta al nlundo en el espectáculo así llamado, ó visitar los Viajes Animados.
El )Iareorn m,a representa un vapor dotado de
movimiento ele rodada y de cabeceo, mecido por
la brisa y por el mar; con chimeneas, mástiles,
vieilámen, tripulación y cuanto hay que apetecer.
A uno y otro la.do se desenvuelven kilómetros de
tela adm irablemente pintada, que reproducen mares. costas, puertos, escuadras, con palpitante verdad , produciendo la ilusión de una Yerdadern travesía. El cicerone todo lo expl ica, da todas las indi caciones roelativas á los puntos que M reconen
y en una hora se han gozado los placeres de un
vi.aje " se ha aprendido mucha geografía y mucha
historia. En el 1ransiberiano Ee Yiaja en v,e rdaderos vagones de un lujo asiáti co ._con restaurant,
mirador, biblioteca, cuarto ele banas, etc.
Los amantes de la arqueología pueden en el Trocadero, en los Pabellones de J ndo-China, de Egi pto, d,a :Madagascar y otros más visitar todas las
ruinas, estudiar reproducc:ones d,e monumentos é
im:cripcioues, colecciones de cerámica, de armas,
de monedas. Pueden en las lecciones retrospectivas, consultar manuscritos y papirus, comparar
ejemplares de indumentaria, el e mobiliario, die
utensilios domésticos, de medios de transporte, de
máquinas ele guerra, de arma.duras, de joyas.
El agricultor en bm:ca. de procedimientos, el
industrial deseoso de nuevas máquinas, pueden rn
las vastas galerías ver trabajilr y pr0&lt;lu ri r i1 los
. hombres y á las máquinas. coleciconar folletos ."
estudios, documentarse co n hechos y estadísticafl,
N-ada falta, todo existe, todo se hace á la vista lle
todos; se sirve aire líquid o, color de cielo, en vn_1:: os
salidos del horno del vidriero; s.e tejbn encaje:;,,
se fabrica papel, se elabora pan, bizcochos, dulces,
j.abones, bug-ías; se destilan esencias y nerfurnes,
se forjan hierro y aoero en hornos ardientes; se
construven palacios de hielo en refrigeradores monumentales; se borda con hilos de seda. y de oro:
se trazan filigranas; se tallan diamantes ... toda
la gama del trabajo! toda la lira del progreso industrial.
Y se sale ele ahí un poco aturdido, vagamente
mareado; pero más feliz, porque se ha ~ozaclo r-:n namente ;más fuerte. porque se ha aprendido; má,s
noble porque se ha admirado y más lleno de fé y oe
espe.mnza porque se ha sentido bajo la ma110 el pulso vigoroso y robusto de la. hmnaniclad que piensa
y que trabaja., v que au~ura eterna vida v proeperidad eterna á la. industrila que redime, eirnoblece y enriquece.

:Or. )(f. Flores.

�...
EL MUNDO ILUSTRADO.

D0mingo 5 de Agosto de 1900

Domingo 5 de Agosto de 1900

EL ASESINATO

DEL REY HUMBERTO I.

Viot;or lllhnuel III, Bey de Italia.

Nada nos ha paNocido más justo que rendir en
este número, sincero homenaje á la memoria del
infortunado monarca Humberfü I, publicando en
l ugar preferente uno de los últimos retratos de
eme hombre, que por sus energías, patriotismo y
relevantes cualidades, se hizo digno de universal
respeto, como digno es también del luto, que todo
el mundo civilizado ha demoel!rado por su muerte,
que lo coloca €ill el puesto que corresponde á los
mártires del deber.
La trawendencia de tan luctluoso acontecimiento, su magnitud, la condolencia universaJ. que ha
inspirado el nefando ar.imen y la excecración que
éste merece, .asuntos son que quedan tratados en
la "Revista del Extlerior," que aparece ien este
mismo número, siendo ésto la causa de que las
presentes lí!].eas sólo se encaminan á explicar las
ilustracion!€6, que con motivo del asesinato del
Rey de Italia hemos podido adquirir.
Humbe.rto I, hijo del rey Víctor Manuel y de
Adelaida, archiduquesa de Au&amp;tria, nació en la
ciudad de Turín el día 14 de Marzo de 1844. Los
tiempos eran de lucha, y muy temprano se inició
en la.vida militlar, y á los quince años figuró al lado ele su augusto padre en la guerra de Italia,
organizada por Napoleón III, contra el Imperio
de Austria, y que ensanchó ampliamente los dom i1üos del rey de Cerdeña.
Derribados los Borbones del trono de las dos
Sicilias, el entonces príncipe lieredero fué á Nápoles y á Palermo á compa:rtir su popularidad
con Garibaldi, asociado muy especialmente á la
reorganización del reino. Aun quedaban en píe

Viot;or Kan uel II ;y Pio IX.

los. Estados pontificios, que interrumpían la unidad de Italia, apoyados por las bayonetas napoleónicas. Víctor Manuel buscó un nuevo aliado
en Rusia, y €il1 1866, fué su hijo á París á sondear
el ánimo del gobierno f:-ancés ante la nueva -a.lían-

A la muerte d'e Víctor Manuel, acaecida el 9
de Enero de 1878, Humber.to ocupó el trono de
Italia, y dirigió al pueblo una proclama, en la que
ofrecía "imitar los grandes ejemplos de abnegación por la patria, amor al progreso y fe en las libres instituciones, que son el orgullo de su casa,"
que había aprem.dido de su padre.
La historia de Italia en loo últimos veinte años,
prueba de una manera evidente que ha sabido
clllnplir SU· promesa.
El criminal atentado aue ha puwto fin á los
días del soberano, y que hoy llena de luto al pueblo italiano no fué el ún ico tramado contra su augusta persona: el día 17 de Noviembre de 1878,
Passanante, uu asesino vulgar d·ei la ralea de los
Caserío y los LucheBi.. lo hirió, aunque levemen-oo,
y fué salvado por el arrojo de su primer Ministro el señor Cairoli, que lo acompañaba, y que
tamb:én fué herido. La magnanimidad d:el sobenano perdonó al autor de aquel atentado semejante
al de que ha sido víctlima después; la clemencia
no sirve ,Para desarmar á los monstruos.

l

&lt;que lo pr,ecedieron en el trono de Saboya. Kació
&lt;!t 6 de Abril de 1765 y murió el 27 de Abril de
1831 en Turín. Fué sepultado en la. Abadía de
Alatacomba; casó el 6 de Abril de 1807 ton María
·Cristina de Boron, Infanta de la~ Dos Sicilias.
Con la muerte clel Rey Carlo5 Felix, se extin..guió la línea primogénita de los Reyes de Saboya
.Y pasó la corona á Carlos Alberto, de la línea de
J-3aboya Carignano, cuyo t'ronc:&gt; era el Príncipe
'~l'omás, hijo de Carlos }lanuel primero.
Ca,rlos Alberto, "El }Iagnánimo," hijo elel
Príncipe Carlos }fannel ele Saboya Carignano
_y de la Princesa }Iaría Cristina ele Sajonia. Xació en Turín el 2 d. Octubre ele 1798 y murió
·en Oporto el 28 ele Julio de 18-!9; casó ~l 29 de
,{'5eptiembre de 1817 con María Teresa dEI To~can~,
.\.rnhicluqnesa ele Au:itria.
Yíctor .:\lanuel II Rey de Italia. hijo del prece•tlente. Xació en Tm'Ín, el H de }larzo de 1820,
murió en Roma •E1l 9 de Enero d€ 18i8, donde fué
-~epultado en la Iglesia del Panteón. Casó el 12 de
Abril ele 18-:1:2 con 1faría Aclelaicla ele H(lpsburgo
Lorena, Archiduquesa de Austria.
A la muerte de Humb,,•rto I ha ascendido al
trono su hijo Y:c tor l\Ianuel Fernando Mar:a
'Genaro de Saboya, Príncipe de Xápoles. Xacido
-el 11 de X0Yiernb,1e de 18(i9 Y ca,aclo el 2-:1: de Octuhre1 de 1896 con la Princesa Elena de }Iontene_gro.
Amacleo Fernando de Saboya, Duque de Aosta
.y Rey de España. nació en 'J'urín el 30 de }Iayo de
18-:1:5 y murió en la misma ciudad el 18 de Enero
'{]e 1890. Casó el 30 de, }layo ele 18G7 cJn }Luía
·v ictoria, Princesa del Pozzo de la Cbisterna, na--cicla e¡¡ 9 de Agosto ele
muerta el 8 de X o-v iembre de 1876. El 11 de Septi-rnnbre ele 1888
·casó en segundas nupcias con llfaría Ltizia X a_¡;oleón Bonaparfü. Electo Re)· de España por las
·Cortes de llladricl en lG de X o,·iembre de 1870
~1 hclieó el trono el 11 de Febrero ele 1873.
Del primer matrimonio nació el actual Duque
•ele Aosta, }Ianuel Filibmto ele Saboya, en Géno·ya el 13 de Enero de 1869, casa&lt;lo el 25 de Junio
•de 1895 con la Princesa blena Luim de Orleam,
hija del difunto Conde de París.
El retrato da Pío IX (Juan }Iaiía Nostay y Ferretti, que nació en Sinig.'lglia el 10 de }layo de
1796 y fué exaltado á la silla Pontificia el 16 de
-Junio de 18-:1:6) lo publ'c1mos porque fué él quien
perdió la soberanía de los Estados Pontificios, bajo
d reinado de Víctor 1Ianuel II, cuya. política siguió inrnriablemente el Re:· Humberto.
Mucho se ha dicho con motivo de la supresión
del poder temporal de los Pontífces, que Yíctor
Manuel fué mo.rtal '€111emigo de Pío IX, pero tal
-especie aparece elocuentemente desmentida en el
.grabado que publicamos, tomado ele, un cuadro
·que rep,resenta al Pontífice y al .Monarca c itados,
·unidos amigablE1nente, por más que razones
)_)olítica3 hubiesen obligado á Víctor l\fanuel II á
~uprimir el Pod·c1r Temporal del Pana.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lote del Sr. Vida.l lll'á.jera.

LASFIESTAS DEL CARifENEN SAN A~GEL.
Las mencionadas fiestas, que desde la época colonial se celebran año por año en el pintore:,:co
pueblecillo, en el presente me5 de Julio, han tenido verdadero lucuuiento, debido en gran parte
á la circunstancia ele que inaugurada la t:racción
eléctrica en los tranvías que llegan á esa población, ha aumentado considerablemente el número ele visitantes á aquel rinconcito florido.
El domingo ~!timo fué seguramente el día más
alegre de las fiesta:;, con motivo de habnse celebrado la apertura de la Expoúción de flores y ·
frutos, que en su mayor parte se cultivan en San
Angel. ~l acto inaugural fué presidido por distinguidas seüoritas de la población, y á la ceremon:a siguió una kermesse, á la que dieron luc:miento más de cuatro mil personas. que pasaron
el día en 8·a n Angel, y que estuvieron visitando
sin interrupción e_l jardín d.e San Jacinto, que fué
donde se verificó la fiesta.
Al rededor del jardín se estableci eron bonitos puestos, adornados con buen gus~o y que estuvieron á canro de las familias ele la localidad.

Nuestros gro.hados representan dos de estos puestos
dos &lt;le las mejores instay dos de las mejores instalaciones que figuran en esta
Exposición, que además de
dar lugar á fiestas, tiene su
uOilidad práctica, puesto
que los concu Nentes al certamen se esmeran durante
todo el año en mejorar el
cultivo de sus huertas y jardines, y á ello se debe que
n os lleguen á la ciudad tan
hermosas y variadas· flores,
como &lt;liariamente admiramos en el mercado.
En el "puesto de Cerveza" estaban la señora Brier
ele Rivas y las señoritas
Lui, Jmma. Carmen. Dolores, Josefina. y Paz Marrón,
Josefina N úñez, Dolores
Urquiaga y Rosa Bier.
En el de tabacos v tamales, que repreeenta otro de
nuestros gtabados, estaban
las señoras Ba,rToso y Peón
y las señoritas Manuela del
Villar y Elena HopE'.
Las instalaciones florales
son las presentadas por los
señores Viclal Nájera y E.
Velázquez, vecinos de San
Angel.
Como puede verse por nuestros grabados, no
solo mejoran nusetlros floricultores, en lo relativo á culti\'ar, sino que también han adelantado notablemente en gusto art!ístico.

Puesto &lt;1e T,.b,.c va y 'l'amalas de la S.i:a. Lu isa.
L. de Ba rros o .

-&lt;::::,.O&lt;:::,.

Duque de .A.ost;a.

za. Resonó otra vez el estampido del canon, y
Humberto tuvo entonC€s la opoitunida~ de demostrar sus dote., militares en la sangrienta bat~lla de Custotzza, donde hizo prodigios de valor
al mano.o de su división.

La colecc~ón de gra?ados que publicamos, representan a personaJHl de la casa Real, y
son tomados de monedas que nos facilitó el señor l!'ina_mori, uno de los más antiguos y honorables m1embros de la Colonia de Italia residente en México. He aquí algunos ligeros dabos biogiráficos relativos á esos personajes.
CARLOS FELIX, hijo de Víctor Amadeo III
y hermano de Carlos ::\il:auuel IV y Víctor Manuell,

Lote del &amp;r. Velá zquez.

�Domingo 5 ele Agosto de

EL UUNDO ILUSTHADO

rnoo

Domingo 5 de _\gosto de 1900
tedral, por }a puerta del frente que corresponde

La Manifestación del 30 de Julio

á la narn deI'é&lt;:ha.

Las bandas de música quedaron en el atr:o, tocmdo marciales piezas.
Las comisiones llegaban á la capilla de San José
y entregaban sus ofrendas á los seiíores encargal elos de r c•cibirlas. La:, diferentes coronas y ramilletes se colocaban al pié del altar artísticamente.
Las ofremlas fueron numerosas y artí,ticas,
consistiendo, en sn mayor parte, en coronas de flores naturales.

lN HONOR DE HIDALGO.

Tercer n1omento del retroceso.-Cnñ6n de Batalla

Carga del Cttñ6n de montaña

'1.ondragón."

u ...

11

E~ lunes útlimo, la enseña nacional, izada ~
media asta recordó al pueblo el trágico fin del in.cia&lt;lor de nue.:: tra independencia, el inmortal Hidalgo.
La manifr;;tación organizaua para conmemorar
el fusiJauüento del héroe, revistió la mayor solemnidad y nue;tros grabados relat:vos representan
las fotografía5 que pudimos toma,r al paso de la
comitirn. ::le organizó é•ta en la o-lorieta d:
Cuauhtemoc, en la e-alzada de 'ia Ref~rma, y fué
tal el número de manifestantes, que la va n o-uardia de la comitiva se ~ituó frente al Pabelló; mori~co. Est_a comih\·a la formaron empleados púbhcos, rmembros de h1s soc:edades mutuali tas,
comisiones del ejército, niiíos alumnos ele las es-cue.Jas nacionales y vecinos de los aher1edoreo.
El desfile, que comenzó á la, diez de la maña1u,
se efectuó en el órden siguiente :
DEScubieria de gendarmes montados, niños del
H ogar de Xiños p obres, vestidos de rurales. Banda de Zapadores, comis:ón del Colegio Militar,
alumnos de las fücuelas de Jnrieprud€ncia, ~1e-

J.\1ondrag6n."

EL CAÑON ~E BATALU "&amp;IO~~RAGON"
Al regresar de Europa el oeüor Coronel Don
Manuel Uondragón trajo comigo un cañón de batalla de su invención, que fué construido en le~
talleres de Saint Chaumond.
Ya ia prtn,a de Parí,; había juzgado las n,1~ables condicione, del arma y tributado grandes
elogios al di 0 tinguido milita·r mexicano .
. El señor }Iin:stro de la Guerra quiso presenciar las prueba5 del nueYo cañón v fijó el día 20
del mes anterior para que se efectuas.en.
E l polígono de :::lan Lázaro estaba inundado
En esos días y se escogió una amplia zona ele terreno ele lao lomas de Santa Fe.
En el campo se imtalaron cuatro caliones de
batalla sistema Bange, el de batalla "}Iontlrngón," uno d'E, montaña y un mortero del miemo
autor.
Tan luego como se presenr.ó el señor Secretari~ d~ _Guerra se libraron las órdenes para que
prrnc1prnran las pruebas. Con el cañón ele monta-

vent.ud en las Artes," E scuelas primarias, 11unic ·p-a!idad de Toli.epec con su música, Ayunrnmiento de ).Iixcoac, música del 7o. Regimiento,
e.omisiones fo1ánE.as, Liceo Hidalgo, A_vuntami·mto de Xochimilco, comisiones del pueblo de ~Iix-

Cañón de 70 mm, de tiro rápido p!l.ra. motaña sistema. Bange, '' ...."1ondrag6n"
,on el personal que Jo sin·:"6 el dfa del concurso.

dragón y en una lona lo5 veinte c1rtuchos que estaban destinados. EstUYo encargado de pn·sentar los cartuchos, el Capitán segundo Gamboa,
de hacer y rectificar la puntería, el Capitán p1imero Alberto )Iéndez, y de hacer los dispa,ro~,
el Capitán Eguía Liz.

El Sr Ministro de la Guerra y el de Hacienda en compE.ñia de otros invita:Jos en

las pruebas del mnierial de Artillería "Mondrag6n"

ña sist€ma M:ondragón, se hicieron doce disparos sobre los blancos situados á tres mil metros
de distancia.
Se hizo funcionar el mortero }Iondragón, á tiro directo con granadas Shrapnell y á 1,200 metros de distancia del blanco.
En seguida se aprestaron las bocas de, fuego
para el concurso entre el nuevo cañón 1Iondragón, de campaña, de setenta y cinco milímetros,
y cuatro cañon es de campaña, de ochenta milímetros s:stema Ba1Jge; de tiro rápido esta:;; armas.
Este concurso se orgi:nizó para practicar el tiro rápido é investigar si el tiempo empleado en
~3parar veinte pa.-oyediles. con icuatJro cañones
de Bange es mayor ó menor que el empleado para disparar igual número de proyectiles con un
,1,ólo cañón )fonc1ragón, en el concepto de que en
este fuego rápido se exigió la rectificación de la
puntería 4 cada tiro para comprobarse• luego la
precisión. El fuego comenzó por la pieza de la
derecha con los cuatro cañones de Bange; á partir del primer disparo, el fuego se hizo á discrEción.
Los vdn te disparos de los cuatro cañones "Bange", ('n la forma qu e dejamos señalaJa, se bcieron en un minuto veintitrés segundos.
Se colocó entonces e) cañón de ln~:\I i.t )Ion-

Las Com1sio11cs.

Citaremos las principales ya que no es posible
dar á conoce11 l·a lista completa.
Colegio )IiJitar, ccrnna de garclen:a,, nardos,
magnolias y rosas reinas.-Escuela de J uri~prndencia, coron-as de peonías, claniles. ro~as y gardenia~, con lazo.:; Yioleta.-Escuela Preparatoria,
semejante á la anterior. -Escuela de Corne1 c:o,
corona de rosas blancas, pemamien l\os, claYeles .Y
rniosotis.-Lcuela de Artes y Oficios, corona de
un m etro de düímetro, con un hermoso "touffe"
de magnol:as.-Escuela ~acional número 7, eorona ser.c"lla con bandas de Estón mor-ado.-Cuerpo de irurales. magnífica corona de gardenias, adornada con hojas metálicas de begonia.-Societl-ad
"Gnión y Concordia," corona hermosa con grand€s lazos.-Ay1mtamirnto de Mixcoac, corona ele

Los tiros disparados por €! de Mondragón dieron en su mayoría en los bla11co's.
Los veinte disparos del cañón de batalla M:ondragón, se efectuaron en dos minutos. Se observó que en tanto que los cañones d,e, Bano-e retrocedían á cada disparo, el de Mondragó1~ perrna-

nec~a. firmE', rotrocediendc• sofamente el ,canoapropiamrnte d:cho, sin que se moviera casi el.
montaje, circunstancia que farnrece mucho á la
rectificación de la puntería. Consiste también la .
rapidez del tiro del cañón nuevo de },fondrao-ón
en el sistema dc1 cierre y apertura, f-acilitáncfosc,
por él la r apidez en la carga. y descarga del arma ..
Siguieron las operacione~ con el mortero de
montaña de ochenta milímetros del sistema }fondragón, haciéndose quince disparos á tiro indirecto, á una distancia de 1,300 metros. Diez de es-."
tos di_sparos se hicieron con granada Shrapnell, y
los cmco restantes con granadas-torpedos, car- .
gadas con melinita.
Al hrminar · 1os disparos c :m el mortero el"
cañón de setenta y ,cinco rnilímetro5, sistema,
Mondragón, comenzó el tir-0 rápido, habiéndose-,
anotado el tiempo que se empleó en hacer veinte,
nuevos cfüparos y se ratificó igualmenb la pre-cisión del tiro.
L os señores 1finistros de Gut irra y Hacienda
se mantuvieron á corta distancia de las pieza/.
principalment~ de la nueva que ayer se estrenó,'.
para ver func1ona.r de om·ca el mecanismo osten-.
sible y poder apreeiar la precisión del tiro y lasoperaciones de carga y descarga.
. El cañón de batalla "Mondragón," seo-ún
opi-0
món de nuestros militares facultativos más eniJE'lldidos, es una obra. maestra que honra en alto,,
grado á su autor.

I '

L os nitos de las escuelas.

dicina, Prepaiatoria, Banda del CtErpo de Ar,illería, alumnos de las escuelas de Comercio y de
Artes y Oficio-s, Sociedad Infantil Mutualista y
comisión ch•l Cuerpo de Rurales, Banda del 130.
batallón, Sociedades Mutualistias "Unión y Concordia," "Siglo XX," "Renacim:ent.o," "Obreros Libres," "Esperanza," "San Juan Bautista de Sant-a Ana," "Buena ),fadre," "Patria, Libertad v
ProgreE'o," "Sociediad Fraternal de Folié,,''
"Gua.d alupe Hidalgo," "Sociedad Hidalgo," "In, de.pendencia y Libertad," "Fe, Esperanza y Caridad," "Unión y Amistad," ·'Protectora de la Ju-

Alum110s de las escuelas Superiores.

qu:c y de Guadalupe, banda de míu,:c 1 y 1Iunicipalidad de lxtacalco con su música propia.
Seguían el pueblo de CoatepEc, comisiones de
Jefes y Oficiales de los cuerpos de la guarn ·c:ón,
el Comité Patriótico 1Iutualista, cerrando el de5file la .Banda del Estado Mayor EspEcial y una
eoco.J t:a de Gendarmes montados.
La comitirn recorrió la avenida ,Tuárez, calle de
San Fra1:c·sco y Platei os, portal ele Mercaderes,
frenh,, de los Palacios :Municipal y ~acional, para
llegar á la Catedral.
A las once, la co:nitiva comenzó á entrar en Ca-

nardos, heliotropos y no me olvides, con un retra·to de Hidalgo, llevando una banda tricolor plegada artísticamente; lazos rno-mdos, con doradas
inscr:pcione;;.-Comandan,::ia :Militar, coronas ele
flores naturales con lazos de moiré.-Secretaría
de Comunicaciones, c:&gt;rona de gra11 tamaño figurando guardas de pemamientos, daveles y no me
olvides, con l~zos de mo:ré.-Oasino K acional, de
flores exquisitas, gardenias, peonías, campánu las,
gardenias y rosas.-Taba.sco, co,rlQna, de gran tamaño, con un copete de magnolias.-Querétaro,
de pensamientos y claveles.

¡

•

La des en bierta del desfile.

Cañón 11 Ba.nge" en el momento del disparo,

Fo:. de la !'hoto Suplay Co.

Las sociec·ades mutualistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de Agosto de 1900
Domingo 5 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Angulo noroeste de la Bo:tega núm. 3.

LAS BODEGAS DE "COUPAGE."
SOLEMNE INAUGURAOION

A caza siempre che "la actual\dad·· para servir á
nuestros lectores "el plato del día," hoy_ poden~os
ofrecerles curiosa8 noticias de una. gran mdustna,
nueva en el país, de positivo interés general : la
industr:a del "coupage."'
¿ Qué se entiende por "coupage ?"
_
El Consejo Superior de Salulmdad, prenarnentie· consultado. contestó así:
"Por "coupage'' se entiende la mezcla c1e dos
ó más yinos naturales;·· y tomando como base tan
clara y terminante definición, el señor )Iinistro de
Fome;ito celebró con la casa Barrios y Muriga, S.
en O., un contrato para que esta instalase unas Bodegas especiales en las cuales debe invertir cuando menos $200.000.00, sometiéndose á estrechísimas obligaciones que constitu~·en la mejo.r de las
garantías para el público.
'roela la prensa diaria, en editoriales ~- reportazgoo, se ha ocupado con elogio ele esta nueYa é
importantís,jma industria, haciendo de ella un e~tudio completo, merced al cual, el público se ha
formado sin duda juicio exacto del negocio. Por e$O
no repetimos cómo lo.; vinos que llegan ele E spaña, de Francia, etc., son sometidos á escrupulosísimo análisis, organoléptico y químico; cuidado-

Grupo del Sr. Secretario de Fomento, y demás i.avicadoa, en la casa habitación del Sr. J;.ur..;a. .

samente cla~ificados; trasegados; fil traclos; mezclados; analizados de nuevo para. estimar el 0o-rado
de semejanza que por dichaa mezcl-as se ha obtenido con relación á una muestra de vino-tipo; y
envasados, por fin, para la venta, en barriles est:e~
rilizados por la acción prolongada de un chorro
de vapor generado en una caldera de do,c:entas
libras de presión.
1""os limitaremos á explicar brevemente los fot??raba??s que i~ustran estas páginas, informa- ,
mon grafica que Juzgamos mteresante para nuestros lectores.
El frente de las _Bodegas "dice" poco. Es!ie primer cuerpo del edific10 (en el cual están instalados el gabinete ele análisis, €'l escritorio y otras
dependencias análogas) v· ene á ser como el muro
de contención. que se impone á la inYasora marea
d•0 los ru_iclos de 1~ ra)~e. el foso aislador que corta
el paso a la trep1dac10n constante producida p or
el t ráf'co de la YÍa pública.
Dc•pué;; de atraYesar un pequeJÍo pat'io, penet:aino;: al templo .... Sí, de templo y de fortaleza
hrne algo aquel ~ingular recinto:· espe,ísimas
Pª!'ccle,, que apagan todo rumor: la luz cenital :filtranc1o~e como por un tamiz -á travé~ rle rlisrreto
!ir~sparc11te: que ;rnla bien c~ispuesta claraboya,
luz que p_ai ece mas tenue,, mas suave, por el deli~a.cl_o mabz verde cl~ro de aquellas parredes; el piso
,.,11~. rle ceme1~to. simulando anchas Josas; la extremada pulcritud del conjunto; y sobre todo, los
PaUo de movimiento.

"foudres," odres ó toneles enormes, de forma .especial, todos iguales, alineados en las galerías y
que, como ha dicho un periódico, "álzanse/ soberbios, imponentes, majestuosos, montados en reci.oo soportes ele labrado encino," c mt1ribuyen á
la impresión "sui géneris" honda y agradable que
produce la visita del local.
Curiosos, €•n verdad, son los mencionados "foudres." Si tal era el tonel de Diógenes, bien pudo
vivir en él. Imagináos una bar.rica vist-:i. con una
lente que aumentase cien diámetros, urr!t barrica
euyo interior se limp:a introduciéndooe, por una
puerta varios hombres, quienes ya dentro nesecitan
-valerse de escaleras para alcanzar á todas partes.
La capacidad de cada recipiente oscila entre
12,000 y 13,000 litros, ydel líquido contenido dá
;precisa indicación, litro p01l"' litro, un tubo de
nivel fijado en la parte exterior, donde también
puede leerse, en un termómetro, cuyo globo está
,en confucto con el vino, la temperatura ele éste.
Dato elocl]rnte: cada "foudre" lleno representa un
valor de más die, siete mil pesos.
Noootros, que hemos visitado el esta.b lecimiento de los Sres. Barrios y Murga, S. en C., tanto en
,dia de inauguración, como en día de trabajo, hemos quedado admirados de la sencillez de las maaüobras, del buen orden que preside todas las operaciones. Obra 2.e t:tanes parnce trasegar en medio
,dia 13,000 li!lros de vino, tr.:ce toneladas, de uno
;á otro "foudre" y al mismo tiempo filtrar, clari:fica1;, "fijar" esa enorme cantidad de líquido sin
id.erra.mar una gota; y sin embargo, tamaña em¡presa acométela y realízala sin esfuerzo, cn~lquier
obrero, gracias á pod'€Jrosas bombas especia-les y
l. un perfecto "filtro de presión."
En suma, tan esmeraaa es la instalación, tal la
disciplina que en el tirnbajo se guarda, que el ob-

Parte de 111 Bodegn núm. 1.

U n rincón de la. Bodega núm. 2.

serva,dor ligero se ·cmgaña juzgando esta industria
"cosa fácil,' º porque realmente lo es la parte mecánica" cu..¼Jldo se practica con sobrados elementos de todo género; pero los s¿!Üores Bar.ríos y
Murga, S. en C. han necesitado dos añüil de estudios incesantes, la colaboración c:entífic-a de tan
alta autor.dad en la materia, corno el ,eñor Ingeniuo -Agrónomó Don Vícl-0r ('_ Jfan~o de Zúñiga, Director de la Estación Enológica de Raro, del reputado Químico, Profesor de nuestra
Escuela Nacional de Medicina, Don Fernando
Luna y Drusina, y del "Maestro Bodeguero," Don
Manu'€,I Barnola Godás, para vencer las dificultades que circunstancias así climatológicas como de
otra índole, se oponían á la realización de sus propósitos y rectificar los cálculos que establecidos
para un merlio como el de Burdeos ó H a.ro íallaban frecuentE,mentle en el nuestro.
Pero por fin han conseguido su "deside1átuni :"
poder ofrecer al público, á precios baratísimos, vinos absolutamente puros y por ello y por haber
establecido en !€11 país una industria nueva merecen plácemes.
La inaugumoeión de este nuevo centro de trabajo, se verificó el día 30 del pasado.-A las doce del
día se encontraban present.€s en los salones del
Sr. Murga los Sres. Antero Muñúzuri, Ram6u Alcázar, C-arlos Ortiz, Indalecio Ibañez, Valentin
Sánchez, M~nuel Tolsa, Alfredo Guzmán, Fernando Luna y Drusina, Pedro García, Antonio Barr'os, Manuel Vega. Manuel SantoYeña, Faustino
Junco, Valentín Martínez, Moneada, Raygadas,
Melendez, .Manuel Ovltiz González de Murga, José Doría Morales y algunos r epresentantes de la

pr.ema.
La llegada del señor 'M,inistro die ·Fomento_,
acompañado del señor Crespo y Martínez, Oficial

)Iayor del Ministerio ele Fomento, fué la señal para. pasar á visitar las bodegas.
fütas son muy ámplias y perfectamente acondicionadas al objeto á que se destinan, encontirándow divid:das en divernos compartimientos, destinados al banilaje y á lo.s "foudres."
Ha_v l)ombas absorventes y expelentes para el
trasiego de los vinos, según queda dicho, y una
porción de máquinas destinadas al corchaje de las
botellas, enc1squillado de las mismas y un sifón
automábco para llena.tilas.
Un departamenfu especial está destinado á bañ-0 de los operarios, que éste les es exigido diariamrnte á los obreros, con el fin de que los trabajos de trasiego y demás, se hagan con la mayor
limpieza posible.
Una línea férrea de Decauville J\3corre todo el
recinto de· las bodegas con el fin de llevar una plataforma á las básculas de pesos y después conducirla al lugar destinado á los carros de transporte.
Después de que fueron rncorridas las bodegas,
los invitados pasaron al comedor, donde se sirvió
un lunch, terminando la fiesta á la una y media de
la tarde con un banquete.
La constante in troducción de nuevas é impoi:-=
tantes industrias en nuestro país, como las que estamo, dando á conocer en iesta sección, demuestran de la manera más elocuente el progreso de
Méx ico, ya innegable entre los más escépticos y
pe¿imistas, pero qu€ urge se conozca en· todo el
pa.ís _v en el extranjero, pa.ra que el desarrollo
iniciado, aumente cada día, atrayendo capitales
y hombres d,e empresa, que son los factores que necesitamos para llegar á los ideales de progreso qtre
perseguimos.

Gabinete de Análisis.

�EL 1IUXDO ILUSTP._\.DO

Domingo 5 ele ~\gosto ele, llJOO

Domingo 5 de Agosto de, 1900

LAS TRES DONCELLAS

Por la alfombra después rodó perdido;
y la nota siguió clara y sin miedo..
Y vivió má3 q,te el músico ... . el somclo !

el buque J!:scuela "Zaragoza" conduciendo á bordo al señor General Brigadier D. Rosalino l\1artínez, al señor Coronel D.
David \Yilson, Gobernador Civil y Militar de la
Uolonia ii~glesa de Belice, á algunos ele los
m embro,; Je la famfüa
de este Gobemante, y á
un empleado de confianza.
Al desem barc1r el gobuna dor de Belice fué
recibido con honores de
General de División con
mando, y las autoridádes
civiles y mifüares le hicieron solenrnc recepci6n.
El seüo-r Capitán Ga.r~
cía Cuellar, expresamente conúionado por el seiior Presidente de la República, había iclo en su
nombre á recibir al Coronel \\''ilson y hr l 'erle
compañía en s{1 viaje de
l\Iéxico, que .-:e verificó
al día ~igu:ente.
Du rante su pernnanencia en e~ta capital el repetido Uobernach ,- ha
sido objeto &lt;le las más altas distinciones, y ayer
debe, haber partido rumbo á Inglatena.

D OS S ONETO S .
LAS MELENAS.

Pocas ,~,ices cor:cu1ro al Circo. Todo espectáculo en que nuro la abyección humana, ya ~ea moral ó f1s1ca, me r epugna grandemente. Algunas noches hace, sm embargo, entré en la tiend·a alzada
1w1 la plazoleta del Seminario. Un saltimbanco se
dislocaba haciendo c:mtorsiones grotesc-as, explotando su fealcl-acl, su desYergiienza y su idiotiomo,
como esos limosneros que, parn e~t11mular la esperada largueza. du los transeuntes, enseñan sus llagas y expLotan su podredumbre. Una mujer-casi
desnuda-se retorcía como una víbora en ,el aire
Tres ó cuatro gimnastas de hercúlea mfücul-ación
se anojaban grandes pesos, bolas de bronce y barras.
de híiarro. ¡ Cuánta cleg1 adación ! ¡ Cuánta miseria 1
Aquellos hombres habían renunciado á lo más no•
ble que nos ha otorgado Dios: ·al pensamiento.
Con la sonrisa del cretino ven al público que patalea, que aúlJa y que les estimula con sus voces ..
Son su bestia, su c:&gt;sa. Alguna noche, en medio de
ese redondel enar,mado, á la luz cle las lámparas.
de gas y entre los sones cle una mala murg-a, caerán desde el trapecio vacilantei, oirán el grito ele
terror supremo que lanzan los e,pectaclores en el
paroxismo del cleleii1ei, y morirán baliados en su
propia sangre, sin lágrimas, sin piedad, sin oraciones!
Pero lo que sublen más mis senl'imientos, es la.
indigna explot-ación de los niños. Pocas noche~ ha-

Sr Coronel David \Yllson, Goberna( or de Belic~.

¡ Porque ¡ay! para dormir, el Arte, bello,
se ha hecho un almohadón, con el cabello
de todas las melenas recortadas! . .. .

LA MUERTE DEL ARTISTA
En sus últimas tardes presurosas,
listo á morir y con la tumba J.ista,
el mús'co vibraba como arista,
entre nubes de ideales maripo as .. ..

Los poetas de rostro macilento,
los pintores de faz descolorida,
los músicos ele triste y larga vida,
su amplia melena soltarán al viento . ...

Cada vez que las músicas nerviosas
llegaban al oído del artista,
danzaban en tropel, ante su vista,
sueiltas guirnalclas de impalpables rosas .. .

¡ Oh, viejos melenudos soñadores!
pasaron ya las épocas mejores:
yacen la liras, triunfan las espadas;

Súbiia idea iluminó su mente:
buscó el piano; en las teclas pu¡;o un dedo,
y sin moverlo.: . . doblegó la :frente.

20 Bis.

En lo alto de un castillo tres doncellas
La vista vuelven hácia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas
Ciñe la cota su robusto talle.
'
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
¿ Qué traes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú cleseas.-

LA HIJA DEL AIRE.

Puede torna.r, y con-mayor aliento,
esa añe1a costumbre que hoy se olvida,
ele usar melena en bucles recogida
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I

J ose S. C:hocano,

El lunes de la semana
pasac1a llegó ú Veracruz

ce, ?YÓ una niña clel ~aballo que montaba y estuvo. a punto ele sm- horf'lblemente pisoteada. · Record~1s á la pobrecita hija del aire, que vino al c:mismo
circo un año hace? 'roda.vía me parece esta.rla vien-clo : el payaso se Mvuelca en la arena, diciendo insulsas gncejadas; ele imprilviso miro subir por el
;olant~ ca~le_, que termma en la barra del t 1rapecio- ·
a un ser &lt;lebü, pequeño y enfermizo. Es una niña.
Sus delgac~os bracitos van tal yez á quebrarse; su
cuello va a troncharse y la cabeza rubia caerá al
s~1elo, como un lirio, cuyo delgado tallo tronchó el
viento. ¿Cu~ntos años ÜE'D.e? ¡Ay! es casi imposible le~r la cifra del tiempo en e~a frente pálida, en
esos OJOS mortec.nos en ese cuerpo adrede &lt;l-dormaclo! Parece que esos niños nacen viejos.
Y?- se enea ra~~ á los barrotes del trapecio, ya
conuenza el supltc10. Aquel cuerpo pequeño se d escoyunta y se retuerce; gira como r ehilete, se cuelga de la del~a_da. punta de los piés, -;i_¡, por un milagro ele eqmhbno, se sostiieqrn en el aire detenido
por lo~ talones climinul'os que se pegan á. la barra
movediza. A ratos, sólo alcanzo á ver 11na flotante
cabellera rubia, suelta, como la de Oíelia, que da
vueltas y vueltas en el aire.Diríase que la sano-ro
h uye espantada die, e?e frágil cuerpo, que t ient la
blancura ele los asfixiados y se refugia únicamente
~n la cabeza. ~l público aplaude ... Ningun-a muJer llora. ¡ He v1sto llorará tant1as por la muerte de
un canario!
. Cuando acaba. ~•l suplicio, la niña baja del trapecio, Y, con sus retratos en la mano, comienza, á coner los palcos y las gradas. Pide una limosna. Pasa
cerca ele mí: yo la detengo.
-¿ Estás enferma?

EL MUNDO ILUSTRA.DO

-No, pero me duele, mucho .. ... .
-¿ Qué te duele?
-Todo.
La luz de sus pupilas arde tenuemente como la
1uz de una luciérnaga moribunda. Sus cle]crados
labios s,e abren para dar paso á un quejido, q~1e va
no tiene fuerzas de salir. Sus bracitos están flaco.;,
pálidos, exangiies. Es la hija del dolor y de la trisza. Así, ta.n pálida y tan triste era la niña que miré
agonizar, y cuya imagen quedó grabada para siempre en mi memoria. La infancia no tiene para dla
tintes sonrosados, ni juegos, ni caricias, ni alegrías
No: no es el alma que viene, es el alma que se va.
Dí pobre niña, ¿ qué no tienes madre? ¿ Nacisfe
acaso de una pasionaria ó veniste á la tierra en un
pálido rayo de luna? Si tuvieras madre, si te hubieran arrebatado de sus brazos, ella, con esa aclivin-ación incomparable que el amor nos da., sabría que
aquí llorab-as y sufrías, traspasando los mares. las
montañas, vendría oomo una loca á libertarte de
esta esclavifud, ele este suplicio! No, no hay madTes malas, ee mentira. La madre es la. proyección
ele Dios sobre la tierra. Tú eres huérfana.
¿ Por qué no moriste al punto de nacer? ¿Por
qué recprres con los pies desnudos ese duro pais
del sufrimiento? Dí, pobre niña : ¿ qué tú no tienes.ángel de la gua.rcla? Estás muy triste : nail..ie endulza tu tristeza. Estás enferma: nadie te cura ni
te acaricia blandamente. ¡ Ah! cómo envidi-arás á
esas niñas felices y dichosas que te vienen á ver,
al lado de sus padres! Ellas no han sentido cómo la recia mano de un gimnasta desalmado quiebra los huesos, rompe los tendones y disloca las
piernas y los brazos, hasta convertirlos en morillos elásticos de t rapo! Ellas no han sentido cómo se encaja en la carne viva el látigo del acliestra.dor que te castiga. Para ella no hay trabajo duro;. no hay vueltas ni equilibrios en la ba.Tra fija.
¡ Tienen madre!
Dí, pobre niña : ¿ Por qué no te desprendes del
t:apcc.io para morir siquiera y descansnr? Tú, e1~form,1, blanca, trisue, paseas lángud.ameni c t:1
r:lirada.. ¡ Cómo debes odiarnos, pobre niña! Los
hombres----pensarás-son monstruos sin piedad,
sin corazón. ¿ Por qué permiten estie cruentísimo suplicio? ¿ Por qué no me recojen y me dan,
ya que soy huérfana, esa madre divina que se llama la santa Oarida&lt;l? ¿Por qué pagan á mis verd-rigos y entretieJ11e111 sus ocios con mis penas? ¡ Ay,
pobre niña! tú no podrás quejarte nunca á nadie.
Como ni tienes madre en la: tierra, no conoces á
Dios y no le amas. Te llaman hija. del aire; si lo
fueras, tendrías alas, y si tuvjeras alas, volarías al
cielo!
-&lt;::::,..'IÍ'-&lt;::).

¡Pobre hija diel aire! Tal vez duerme ahora en
la fosa común del camposanto! L a niña mártir
de la temporada no trabaja en el trapecio sino á
caballo. Todo es uno y Jo mismo.
Oigo decir con insistencia que es preciso ya organizar una sociedad proi1ectora die los animales.
¿ Quién protegerá á los hombres? Yo admiro esa
piedad suprema que se extiende hasta el mulo
que va agobiado por ,el peso de su carga, y el ave
€uyo vuelo corta el plomo de los cazadores. Esa
gran redención que libra á todos los esclavos y
emprende una cruzada contra la barbarie, es
digna de aprobación y de encarecimiento. Mas
¿ quién libertará á esos pobres seres que los pac1res corrompem y prostituyen, á esos niños mártires, cuya existencia es un larguísimo suplicio, á
esos desventurados que recorren los tres grandes
infiernos de la vida:-la En-fleTmedad, el Hambre
y el Vicio?
1

)'lfanuel g ufiérrez Jláj era.

-Hoy, hija mía, de la sa.ya gualda,
Ausente en tí pensé. Ya sé cuán grato
Te es ~d poder lucir tu rica falda;
Tus gustos son las galas y el ornato.
D el cuello arrebaté de un caballero
Esta cadena de oro,
Y en pago de ella díle muerte fiero-.
Tomó la joya la doliente niña,
Y el blanco cuello se ciñó con ella;
Fuese al lugar donde ocur.r ió la riña,
Y al muerto halló por la sangrienta huella.
-Aquí insepulto €stás como un :malvado,

Silvestre flor, cayó en eterno sueño.
Juntos yacieron, y la brisa arroja
Sobre los dos amantes
Su bl-ando aroma y la caída. hoja.

III
De lo alto ele un castillo una doncella
Vuelve los ojos hácia el hondo valle·;
Su padre en un corcel se acerca á ella,
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
-z Qué traes á tu hija?
Juiciosa he sido como tú cleseas.-

-Hoy, hija mía, de la blanca saya,
En tí pensé. 'l'u gust:o son las flores,
Y más te agrada su corola gaya
Que de costosas joyas los fulgores.
Quitéle á un atreivido jardinero
Esta fior candorosa,
Y en pago de ella díle muerte fiero.
-Cuál fué su desacato, padre mío,
Que te movió severo á darle muerte•?
OuidaT las flore,, e1J1 el humto umbrío
Era su afán. ¡ Cuán trisi',e es ya su suerte!
-Quiso negarme con p-alabra osada
La flor de más valía,
Que destinaba al pecho de su amada.Y eres un caballero,
Y en vida te llamé mi dueño amado.Entre sus brazos le llevó piadosa
I'iasta la Iglesia del lugar vecino,
Y le enterró en la tumba do reP,osa
Su noble estirpe de funesto sino,
Al cuello se eitrechó con nudo fuerte
Los rojos eslabones,
Fiel en su dulce amor hasta en la muerte.

Tomó la flor la niña candorosa,
Y ornó con ella su virgíneo seno;
Bajó al jar~ín do un tiempo, tan dichosa,
Pasado hab1a tanto rato ameno.
En el jardín se alzaba una colina,
Sembrada de azucenas;
Sentada en ella el-rostro al suelo inclina.

II
De lo alto de un castillo dos doncellas
La vista vuelven_hacia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas,
Ciñe la cota su robusto talle.
-¡ Padre y señor muy bien venido seas-!
¿ Qué t.raes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú deseas.-Hoy, hija mía, de la verde saya,
En tí pensé. La caza es tu alegría,
Y tu mayor placer tener á ,raya
La rauda fiera allá, en la selva umbría,
Arrebaté de sus manos un montero
Este venablo agudo,
Y de él en pago díle muerte fiero.De roa.nos ie su padre la doncella
Tomó el venablo con su diestra fuerte;
Al monte se parflió la niña bella,
Gritando por doquier;-¡ Doior y muerte!y de los tilos en la parda sombra,
Entre sus perros fieles,
Halló á su amante sobre roja alfombra.
-Al verde tilo acudo y á la cita
como te prometí, mi amado dueño.Clavada en el venablo, cual marchita

-¡ Dichosa yo, si al par ele mis hermanat
Pudiera darme desastrosa, muerte!
Pero 1-a.s hojas de la flor galanas
Herir no saben de tan fiera suerte.Con yeTta faz mirando la flor bella,
Vió cual se marchitaba,
Y cuando se agostó, murió con ella.

€nrlque ;(eine.

�EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

e:-

EL MUND0 ILUSTRADO

Doll?ngo 12 ili!l Agosto de 1900.

logra al fin. En una semana el niño duerme como un ángel, come como un lobo, crece y engorda como un lechón. . . . esl1á salvado.

• *.
Lita noble institución es, no hay ni para que decirlo, giatuita; toda madre pu-0-llE, Jlevar ahí á sus

hijos. Tiene para subsistir fllántro_PO~ que la dotan
y cuenta con importantes su?scnpmon~ y don~tivos · todo visitante, conmovido y admirado, deJa
su of~·enda y se sale de ahí reconfortado, consolado, tranquilo, al considerar que si la. naturaleza y
la sociedad son despiadadas y encarnizada la lucha
por la vida, la caridad iEJJl cambio abre sus alas
de ángel y bajo ella cob:ja á los que sufren y

especialmente €u niño, al más digno d-e compasión
de todos Jo;, sereF.
El fundador y propagador de esta obra nobilísima se llama Alejandro Lion. Este nombre merece el respeto de todos; un día ,1 otro las madres
agradecidas le elevarán una estatua.

:Or. }Yf. Flores.

-LA REVISTA NAVAL FRANCESA EN CHERBOURGO.

El gran Certamen de París es una ostentación
á la vez de fuerza y ele belleza. Todo cuanto el
pasado humano ha c1se'8do ele poderoso, ele útil,
de rico, y todo cuanto la mente del hombre ha
concebido ele bello, de decorativo y ele armonioso, tiime su manife3tación y su florescencia aquí.
De un lado toda la mecánica; clel otro toda la
estética. De aquel, la maquinaria, poteni;ie y
mugidora que centuplica la fuerza y reemplaza
la destreza: la grúa H ércules capaz ele levantar
montañas; el martillo ele vapon, qm:• puede pulv,¿1rizar rcc3s; la potente palanca que remucvt:
mundos; la l~omotora que arrastra convoyes; el
dinamo desmesurado que despide fulgores deslumbrantes y rayos homicidas; la s:erra de vapor
que arrasa a:rboledas; la caldera que aprisiona
presiones volcánicas; el cañón inconmensurable
que vomita proyectiles destructores . . . . el l'l&amp;inado de la fuerza!
De éste; arquitecturas que dibujan en el espacio sus lineamientos atrf!vidos ó armonio-sos_; parques freEcos recamados de fior,es delicadas y sombreados de árboL1c,s tupidos; monumentos impornfütes y magestuosos; c~tatuas que exhiben á toda luz sus castas y espléndidas morbideces; cuadros de ma,astros pintados con luz y que r eproducen el hombre v la naturaleza :en sus múltiples actitudes é infinitos aspectos; jaspes que brillan, fion::1s que embalsaman, árboles que murmuran, riachuelos que bullen, ca~cadas que se despeñan, diosas de mármol, grnios de bronce ... .
el reino de la belleza!
Entre uno y otro reino, en medio dE-1 acorde
estridente ó majestuoso, ca.si ahogado entre tanta sonoridad, surge una nota tierna, dulcísima,
que casi se pierdie, en el conjunto y acaso de todas las que, vibran la más deliciosa : el vagido de
un niño en su cuna.
Es un kioskito pequeño, cerca de la Torre
Eiffell, prendido á su flanco poderoso como un
nido en las ramas del roble. D entro de cajas de
cristaJ que parecen estuches, en camitas blancas, encintadas die azul y de rosa, duermen el
único sueño tranquilo de la vida, niños débiles,
pequepitos como pájanos,, imperoeptib~es entre
la borra de pluma, como colibríes recién nacidos. Swe,ñan ... maman dormidos con la avidez de
su imperiosa naturaleza, en vía de desarrollo y
sonríen como ángeles. ¿ Quiénes son ? Son los desheredados, los endebles productos, casi incapaces

de vida, de la miseria, del vicio, del agotamiento
de una raza. gastada; granos microscópicos desprend:dos de esa planta corpulenta, que es la civilización.
En los grandes cantros europeos, por el. exceso del trabajo y la exigüidad de la alimentación,
por la desnudez y el frío, las enfermedades y los
vJCios, el fruto del amor rara vez brota l'igoroso
y sano. En proporción alarmante se mult'plican
los nacimientos prematuros y las gestaciones imperfectas é incompletas. Cuando los niños no nacen deformes, corcobados, ulcerados, .en la primera luz exiguos y mezquinos. La sangre helada
no bar:.ta á vivi:fi&lt;!arlos y mantenerlos; sus músculos rudimentarios no les dan fuerza ni para respirar ni para nutriBa.

Sr. Al,;jandro Lion.

La inmensa mayoría sucumbe de frío y de inanición en las desmanteladas bohardillas de los
miserables y una buena mitad de los niños que
nacen sucumben !€oll el primer año de la vida. De
ahí la despoblacion del territorio francés; pocos
nacimientos y muerte frecuente de los n:ños, pueden eonvertir una nación ?en un desierto. Eri tanto Rusia, Alemania, los Estados T;nidos, ven crecen y florecer su población; Francia ve decrecer
y empequeñecerse la suya y sus pensadores señalan el peligro como bastante á producir la ruina
á corto plazo de esta inme-nsa civil:zación.
Contra ese mal hay dos remedios : ó aumentar
la suma de los nacidos ó disminuir los estragos
de la muerte en la primera infancia. Lo primero
raya ~n lo imposible; para lograi·lo habría que
rehacer el carácter del pueblo francés, su sistema
económico, sus condicionE;,S sociales, forja rle virtudes con sus vieios, enseñarlo á emigrar y á

colonizar, airnuar la despiadada lucha por la vida y toda tentaviva en ese sentido r ernlta quimérica.
El segundo medio es practicable y la caridad
se ha apodemdo de él, lo explota y lo empl:ca con
actividad febrJ y magníficos resultados.
El medio de que se sirve es elemmtal, á la ver,
que :fundamental. La vida es calor, como es, ~lor
la fuerza. Para arrancar á la muerte tanta victima.
enclenque y raquítica, hay que transfandir calor _á
los seres débiles y enfurmizos. El frío es el enem1go iurado de los niños y de las flores; para ést_as.
existía el invernadero; para aquellos ha s1do
preciso inventar la incubadora, invernadero de la
tlor humana. Al n:ño débil, nacido prematuramente, incapaz de r espirar y de nutrirse, , s•e- le
enc:erra, como á una orqu ídea, en una ca.mara
calentada artific:almente, y en la cual se renueva
sin cesar un aire tibio y puro; vestido de lana,
recostado en su lecho de pluma, albeando de limpieza, el niño no sale de ella sino para alimentarse
y para que se le cambie rlüpa. Según ~l grado de
su debilidad, se le alimenta con u n bi?erón suadsimo y bien combinado que econonuza lo~ fGfuerws de succ:ón y permite mamar á los más
déb1 les, ó bien Ee le nutre al pecho de sanas y vigorosa., campesinas.
Yo lic .:isistido á la resurrección ele muchos niños
en las encubadoras y nada hay más interesante y
conmov,Edor. Llega. el niño sucio, harapiento, enflaquecido, helado por el cierzo, azuleando de frío
y muerto de hambre; se le baña inmediatamente en agua esterilizada y bien templada; w le envuelve en blancos y abrigadores pañales y se le ~!JJ cierra en la incubadora. Momentos despu és el color
azulado y la palid1:rz han desaparecido, un leve sonrosado comienza á colorear su semblante, su respiración se hace más nrofunda y mi:s uiuplia, ge;,ticula, se mueve v poco después lanza un primero y tenue grito. Tien hambre, comienza á vivir,
Las nodrizas, siempre vigilantes, le ofrecen el pecho. . . . en vano ; el niño no tiene fuerzas para
tomarlo ni chupar el blanco jugo. Esta situación
es palpitante y llega á hacerse dolorosa. La nodri70 comnrime Sll' seno. hace caer gota á gota la leche entre los labios del infante. A veces su habilidad triunfa del agotamiento del niño, llega éste á.
deglutir algunas gotas y queda algunos momentos extenuado de fatiga. La nodriza espera, ins:ste luego en su tenaz maniobra y todos los cirunstantes Ee lle11an de r egocijo cuando el niño llega á
tomar el pecho.
Si la k ntativa fracasa, se recurre al viberón, á
los baños al'menticios, á !11odas las ingeniosas artimañas que la ciencia aconseja y la caridad ha prohijado y salvo casos excepcionales, el resultado se

El Presidente de la República Francesa acaba de
JJa~ en Cherbourg una revista á la armada naval
de aquella potencia, compuesta de las dos escuad·rns
d,e la Mancha y del Mediterráneo que c.uenfan con
40 navíos de todos los modelos.
Los navíos de ambas escuadras estaban dispuestos en siete lineas, la pr imera, muy cerca de tierra., perpendicular al arsenal, estaba formada de
los seis con-tratorpederos "Duranclal", "Hallebar(~e"
.l
, "Lahi,1e'', "Cassini"
. ' "Fleurus" ..y "Dunois",
después, frente al canal de _sal,~cl~, c1el ~rs_~~a,~, el
grupo de torpederos "Chevaher , ·;,fangm1 , Cyclone", "Aquilon", "Flibmllier '' y "Forban"; la

El Vice-almirante
Fournier

El ·•Bouvet," acórazsdo de la Escuadra portador del pabell611 del a lmíran~azgo

segunda línea comprnndía los guar-costas acorazados "Almiral-Tréhoaurt" y "Bouvines," el último de los cuales llevaba la bandera del coutraalmirante Mallarmé, después d crucero acorazado
"Poihuau," que llevaba el pabellón del contra-almirante :Maréchal, construcción histór:ca, pues á
,su bordo fué proclamada, en Crons1aclt, la alianza franco-rusa; en fin, el cru ce,ro "Galiléé."
El "Bouvet," que llevaba. en su gran mástil el
pabe11lón del almirante Gervais, comandante en
jefe de la armada naval, ocupaba d centro de la
tercera línea; estaba colocado entre los dos navíos almirantes de las escuadras del Norte y del
MlEidite,1ráneo; del lado del arsenal, ~e encontraba el "Massena" con el almirante :Ménarcl, del

Vice-almirante ~\Iénard.

Sala de Maternidad.

Otra de las figmas
pronúnentes de la armada na,v al francesa, es la
d-j cive-alm:rantle Fournier, comandante en jefe de la escuadra del Mediterráneo. Este marino
nació el 23 de Mayo de
1842.
Entrado al servicio navai ,cm 1859, fu promovido aspirante en 1861, enseña en
1865, teniente de navío en
1869, 1c1pitán ,le fragata en
1879, capitán de navío en
188-!, y en fin, ,-:ontra-almir an'.•e rn 1891.
Ademús de todas las expresads dignidades, es comendador• de la orden francesa la
Leg'ón de Honor.

El Vice-almirante Nlénard.

La escuadra del Norte de la armada naval franCt~!'a, lleva el pabellón el vice-almírante Ménard,
cuyo re!trato damos á nuestris lectores, comandante en jefe de la enunciad flota.

Almirante Gervais.

El vice-almirante M:énard nació el 2 de Mayo·
de 1837. Entradi al servicio en 1852, fué promovido aspirante ,m 1854, en seña en 1858, teniente
de navío en1862. c1pitn defra gata en 1877, cap:tán de navío en 188-!, y contra-a,lmiranlie, en
cuyo puesto le damos á conocer, en 1891, casi al
mismo tiempo que su compañero el vicealmirant,e, Fournier.
El expr esado marino fué prefcto m.arítimo en
Lon•i.ent, y es, así mismo, comendador ele la Legión de Honor.
Estos dos perrnnajes, juntos con el almirante
Gervais, comandanue en jefo de la armada naval
francesa, son los que dirigieron las maniobras navales de,l 18 de J ulio, iniciadas por la gran revista pasada por el PJTesidente de la República Francesa, acompañado die, los presidentes del. Senado
y de la Cámara de Diputados, del presidente del
Comejo y del Ministro de Marina.

Vic~almirante Fournier.

otro costado el "Brennus," con el almirante
Fournier; el crucero &amp;coraza do "Bruix," cerraba
la línea. ,
La cuar ta línea estl.aba. formada por cuatro acorazados que llevaban ed pabellón del contra-almirante Roustan, que mandaba una divi;,ión de la
€1Scuadra del :Mediterráneo, y por un acoirazado
gu:.; rda.-costas.
Sala de alime11'baci611.

La quinta línea no contaba menos de ocho ~avíos i::c:irazados, entre los que se contaba el viejo é hist:órico acorazado "Imp~enabl_e," que llevaba el pabellón del contra-allillrante Touchard.
El l-'re,:id,mte de la República .r'rancesa se embarcó á bordo del " I'Elan" y pasó ante el frente de las rncuadras que estaban dispuestas sobre
la línea que tenían una longitud de má.; de vemtc
kilómetros.
,
Damos el r etrato d,el Almirante GoJ1Vais, comandante en j,afe de la armada naval :francasa, y
del ' ·Bouwrtl' acorazado de la escuadra que llevaba el pabellón del almirantazgo.

Snlóa del almirante Gervais ti borclo del ·'Bouvet."

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Agosto de 1900.

Domingo 12 de._Agosto de 1900.

UN JUSTADOR DE LOS qAMPOS.
Saltar la tapia para dar un beso á una ranchera, tosta.da por el sol, y en lo inmenso de sus
ojos, toda esa clarid-ad con que se eamaltan los
cielos y los campos reverdecidos, fué lo que hi.zo
Jacinto, ltodas las noches, durante mucho tiempo.
Juntos vivieron la misma Yida, eECalaron las
mismas peñas, y junltlos, s~empre juntos. ¡ Cuánto
hacía de aquello! buscaron las pmyecciones de las
cosas en las agu11S inmó,·iles de los charcos, ó en
las diafanidades de ámbar y luz de sua nativos
arroyos. Canto y vida en todas las coaas; canto
y vida que oyeron y sintieron uno al lado clel
otro. Nidos coronados de hojas y de aves, llanuras amplias y silenciosas, crepúsculos q tle se van
ó que llegan con un cant\o de luz y de ensue110
en el borde de sus labios; he ahi el país donde
vivieron la primera etapa de sus amores. ¡ Y qué
amor€i,! toda ella para él, todo él para ella, en un
perpetuo idilio . . . . . y el viento pasando, y el
agua y el tiempo. . . . así, sin una lágrima, sin
un toque de tiniebla, sin una desilusión.
¡ Salve ~1a ria! clamoreaba á lo 1.etios la campan a, y ellos caian de rodillas, mientras el crepúsculo iba soltando sus ern~angrentados velos
sobre de las dormid11s aguas. ¡ Salve María! tornaba á r.epetir, y ellos seguían rezando, cogidos
de las manos, el crepúsculo naufragaba en un piélago de sangre, las llanuras enmu decían . y las
mbn tañas distantes colgaban desde los picachos

su montaña, y ~mpapados de sol y lluvia en_ el
estío, de sol y de nieblas á la muerte del ot~no,
y de nieblas y escarchas en las lentas peregrmacione,s d~l invierno. Cuánto tiempo asi, y sin embargo ... era inevitable la separación. Rosa había
crecido, abriéndose á la vida con toda la plenitud
de una desbordante primavera; Rosa no podía
seguir por más tiempo á su lado; or:ras atencioltE\S y trabajos más en armonía con su edad le
llamaban al hogar, y la separación se impuso.
A la ca,ída del sol, en aquella tarde en que
las nubes, como agrietados acueductos chorreaban luz, :v á lo lejos, inmóvil una malla, tan sutil
como el ala de1 una mosca, diluía los matices del
término lejano; unidos, con muchas lágrimas en
los ojos y muchas quejas en el borde de los labios,
se dijeron adiós. El la empujó, y volviendo las
espald-as, se Emcaminó por opuesta vereda y sin
atreverEe á volver los ojos llenos de lágrimas, oyó
el adiós que Rosa desdia lejos le daba, oyó el grito
supremo y doloroBo de las hojas -errantes. . . . y
más allá, aún más allá, la voz de la campana, de
aquella campana. . . . y de rodiUas, sin ella, tal
vez para siempre sin ella, murmuró con la tarde
y con los campos ¡Dios te salve María!
Desde aqoolla época, las dificultades para ver á
Rosa fueron en aumento. Al principio la veía á
mañana y tarde, después tan sólo á esta hora, y
por último, cuando pasaron los días y los meses,

)

·,.

á las hondonadas, amplias vestiduras, donde se
amasaban las ;,ini1~blas con los últimos fulgores
ve,spertinos. Seguía mut;:10 tiern po aquella rnrnpana, y cuando por fin enmudecía, los astros empezaban á mirarlos, el viento suzurraba más, y los
ecos recorrían como pájaros, rozando con la punta de sus alas aquellas vast11s soledades. Ellos,
entonces, cogidos delas manos, tornaban al caserío
Por las mañan11S, el alba les iba á sorprender
en su camino. Aquella palidez de los cielos, lentamente, iba acentuando la tonalidad ele sus maljji&lt;:es, para transformarse en lila, en rosa, en nácar y en púrpura, y cuando por fin, abría sus brazos luminosos para ensangrentar los montes, c&lt;mst'€1lar los campos, y desnudar la$ hondonadas, oían
deleitándose, el p1oíundo canto ele. vida de la luz
y de la tierra, y cayendo de rodillas, con un grito
de admiración en el alma y en los labios, adoraban
con todas las cosas, con t otlos los serEs y con la
naturaleza toda, al gran Dios; mientras la onda
sonora de aquel maravilloso a1pegio, se mecía ondularnlo lenlf.lamente, para penler~e por fin, en
largas y movibles espirale~, en lo alto de los cielos, semejante en su marcha á la ,oz de una campana.
Cuánto tiempo vivieron esta vida, cuánto tiempo recorrieron con el ganado los campos, libres como él, como él agrestes; respirando las auras de

Y

l.:.

.e,

~

del animal, y dejando "chorrear" reata_ primero
y después "amarro.u.do~' en to~a r~gla, deJarle re~dido en los suelos, mientras el, Jadeante, remolineando la reata y á "media rienda," regresaba en
busca de los espectadores, ávido de_ aplausos Y saliéndole á la cara sus vanidades satisfechas. .
La fama de Jacinto cundió lentamente, primero, después con rapidéz, y por último, llegó" un
momento en que no hubo un herradero, una . corrida" una cabalo-ata, que no contase á Jacmto
entr¡ los suyos.
Jacinto, vivía la vida de su
gloria, rodea.do de envidias, d~ mi:ch~s envidias;
pero ¿ eso qué le importaba? s1 ooni_a a Rosa para
sus .amores y sus manos para los Justos.
Y así pasaba el tiempo aquel bellaco,. como le
llamaba Don Luis el dueño de la hacienda á
donde servía. Así pasaba la vida, si.e!mpre rü;ndo,
de todo y por todo; echando un trago aqm, ~n •
piropo á una moza más allá, ?3-St~n~ose á sí illlS·
mo, y dejando á sus adversanos o •r ivales con algunos dientres menos ó los hl1€1Sos de sus manos
bien pintados en sus caras.
..
-Jacinto, que te habla el ,amo, le diJo s~ madre; y Jacinto, sin-decir una palabra, se fue á la
casa del amo.
Estaba que "ardía," según ~l mismo dijo, d'espués: "Doña Juana y Don Luis en el canape, de
pié y junto á la mesa el m~yordomo, más allá, l_a
anciana cocinera, y por último, sentado en un Sl-

'C.I /

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of:

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fué necesario hacerlo únicam.em.te por las noches.
La educación de Jacinto era una de aquellas
que abarca á la mayor parte de los chicos de una
Tanchería. Después ele los primeros cuatro años,
al chinchorro hasta las doce, al azadón y la yunta en la "labor," y por último, cuando hay afición, un buen caballo, y á recorrer los campos pastoreando la "remuda." Desde entonces comienza
para ie1l mozo el tenaz empeño para ver de conseguir una prodigiosa habilidad y un vigor, que
muy pocos alcanzan; pero que todos envidian y
admiran en aquellos que las consiguen.
Desde peqneñu&lt;llo, J)acinto, robustecfa ,sus
músculos pasando á nado, y "á brazo parlado" .el
río, una y otra vez, y se ejercitaba luchando con
los chicos de su edad. Más tarde, cuando se sintió verdaderamente hombre, á los diez y siete
años, cuando fué "vaquero," empezó á cincelar
sus aptitudes y á íorti:ficar sus enseñanzas y vigor,
hasta alcanzar á los vein-te, tal fama en la comarca,
que ninguno de sus justadores se atTevía á luchar con él en un "herradero."
Daba gusto verle, cuando en aquel "cuaco"
prieto, ancho de e~1cuentro, de crin negra y bien
peinado y de anca lustrosa; con el sombrero hasta las orejas, cerrado el harbiquetio, clavado, más
bien que seTitado en la silla, se tendía hacia la res
á toda carrera, para ceñir el lazo en las bregas

llón forrado de cuero, y en sus brazos, Don J uanito, el recién llegado, de allá, de donde estudiaba, hecho un hombre, un tanto flacón, pero ya de
respetarse."
-Buenos días les dé Dios.
-Buenos días Jacinto; aquí tienes á Juan que
te quiere saludar.
-Qué hace el amo, y que tal "leaido ;" y J acinto acercándose, apretó la mano de Juan, y se
quedó en pié, sombrero en mano, en espera de las
órdenes del recién llegado.
-Que tienes que acompañar á Juan en sus paseos.
-Está bien, contestó Jacinto á Don Luis.
¿ Nada más ordena el amo?
-Que te vaya bien.
-Pues con ·1a "venia," buenas tardes.
A la mañana siguient~ Jacinto acompañó á
Juan por aquellos mundos de Dios, como aquél les
llamab-a. Siguieron los paseos sin intermJencia
siguieron _las evocaciones de lejanos tiempos,
amo y criado separados t anto por la distancia,
tornaron como en pas,ados días, á ser cariñosos
y francos.
U,na t~~de, al regresar ~e una de aquellas correnas, vrn .Tuan á las muJeres del rancho volver
de las márgenes (leL río, á donde habían ido á
llenar el cántaro de agua.

y

-Buenas tardes, señor amo; decía cada una
de ellas, al pasar, y seguían caminando con el
cántaro al hombro, descansando en una de las
puntas,del rebozo, plegado en varios dobleces.
-Buenas tardes, contestóla Juan, que seguía
opuesto camino para verlas á todas.
-Oye Jacinto . . . . ¿ Quién es aquella muchacha
que viene allá?.
-¿ Cuál, la de la "nagua priert:a? . . . "pos"
quien ha de ser, Rosa.
-¿ Y dónde vive?
-"Pos" allá . .. mero enfrente de su casa.
Era este detalle el que recordaba Jacinto. Lo
que siguió después fué lo de siempre : un beso que
no se volverá á dar, una c-arne que nunca volverá
á pertenecemos; y los celos, los terribles celos,
que muerden más el alma que el orín á los metales ;lostorturadorescelos del momento en que seve
con una precisión mortal, la boca amada besando
de la misma manera que nos besó, los brazos enredándose en otro cuello que no es el nuestro, y
la inmensidad desbordante de amor, de alma y de
juventud, vaciándose en un espíritu que no nos
pertenece. ¡Y quiénes eran!. . . . Rosa y el Sr. Don
Juan; á quien tanto querfa, el que tanto le quería; el que estaba obligado á querer y respetar; el
que nunca hubiese hecho semejante c_osa ~ haberlo sabido. Y Rosa .. . .. Rosa .. . y silenc10s0_, J acinto, torturaba eternamente su alma; se complacía en ir destilando gota á gota tanta amargura,
amargura que le iba carcomiendo lentmente, que
iba minando su organismo de hércules que se desplomaba, que se venía. abajo; ,aquel organismo de
músculos recios que se iban aJJ.ojando como cuerdas que nunca vibraban. . . Y allá iba P?f' los
campos, con los brazos caídos y la boca siempre
amarga y seca como si _masc~se re,cuerdos.
,
Débil y agotado, débil y s1:1 bnos; pero :fiel a
la t radición y la costumbre, iba preparando uno
por uno los equipos para el herradero. Ct~ántas
veces le detuvo en su faena este pensamiento :
¿ Para quién triunfaré? Y otra vez d~ cara al pasado ó vivir la vida de las resurrecc10nes. ¿ Para
quién triunfaré? ¿Para quién. triunfaré? ... .._ y
las m,anos caían de nuevo, y d~ nuevo los arnnazos y el desfile en tropel de cosas y detalles, de
detalles y cosas de aquel todo abrumador. ¿ Para
quién triunfaré? ¡ Qué di~blos! para é~, para humill-ar, para ahogar su rabia, para embr,rngars,e ?ºn
algo. Era lo único que le quedaba; si, lo un1co,
y de un salto se encaramó al caballo, y ahí_ va . . :
al herradero al herradero, al herradero, iba diciendo · mie~tras las espuelas, con su campanillazo ma;tiilleaban el aire, y el caballo, á media
rienda, acortaba la distancia.
El corral del encü:rro estaba lleno de, "bote en
boifle". . . Las m.:ij.eres en las fapias, los chicos en
las "agujas" de ld. puerta, y los vaqueros d~ntro,
reata en mano, y prastosátodo,esperaban_connnpaciencia que se diese la señal. Ro~ t~bién estaba
como el año ani€rior, en el mismo mgar y con
semblante de regocijo.
,-¡ Puerta á la tordilla quemada! Y allá va la
tordilla quemada al segm1do cor~al. Las reatas
ondularon dieron vueltas en el aire y la yegua
jadeante; 'siem.pre sujeta y siempre, rebelde, después de resistir mucho t~empo, fu_é á caer. sobre
el "sirre" del corral. ¡Fierro! ¡ FwJrro ! gritaron
todos, y el hierro candente se imp:·imió en la carne
del animal. El humo de carneardidaypelochamuscado ascendió en espiralies, la bestia lanzó :fogosos
resoplidos, y un lropel de gritos de entusiasmo
de los espectadores saludó á los vaqueros que se
pasaban de mano en mano la botella del ~ezcal.
Después el vino empezó á radiar en las pupilas y á
reir en las almas, el polvo del corral á espesarse,
las bestias á desfilar con mayor presteza, y aquella atmósfera saturada de sol, de alma de campo, y vida an:plia y fecunda, se impregnó de cantos gritos gemidos de reatas al frotar. las chapa;reras; una corriente d~ actividad, hi~e!1ó las
arterias, alio-eró los orgamsmos, centuplico las
fuerz,as é inyectó elasticidad y vigor en los músculos, y la sed ele hechos, de g~oriosos anhelos, de
actos heróicos, caldea la sangre de los vaqueros;
esa sed en sobrep11jar, de vencer y qu~dar á la
vanrnardia est11lló en todos ellos, hostigada por
el vino, el ~ol y las miradas de todos, en aquel d~a
luminoso, ien que el cielo, como las alas de un pajaro, besaba con sus flecos y de punta. á punta, en
montañas dístantes y opuestas.
J aeinto fué el primero, que como de costum-

y

EL MU:KDO l LUS'l'HADU.

EL LAUREL.
La más risueña ilusión
Cual humo se desvanece,
Y el dolor, como eJ placer,
Marcado un ~imite tiene.
Los lazos de la amistad
Se desatan con la muerte,
Y el amor, con ser amor,
No nos sobrevive siempre.
S6lo la gloria que el genio
Con ,su inspiraci6n adquiere,
Con los siglos se aglganta
Y con el aplauso crece.
¡ Ohl por eso e1 pobre vate,
De la existencia en la fiebre,
Por conq11ista1· un laurel
Desdeña mundanos bienes.
Un Iaurei que con sus boja.s
Ciña amoroso su .rente,
Que crezca sobre su tumba
Y que por su fama vele.
J. F. Sannrnrtin y Aguirre

La Fille Cadette.
En la camita, enti-e las hondas
penumbr·as, due11lle la Mimada:
su cabellera cae en ondas
sobre la frente nacarada.
Como un joyero su encarnada
boca está. llena de golconclas,
y hay una rosa roja en cada
mejilla oculta por las blondas.
Llora la niña y mueve el raso
de su albo pecho que aJimenta
las na.naciones de Stambul.
¿Entre sus sueños piensa acaso
en el dolor de Cenicienta
6 en ,la impiedad de Barba Azul?

J. Jll. Facl¡a.
bre griltló: ¡Esa es la mía! con un grito áspero y
agudo, con el sombre10 hasta las orejas, las chaparreras sonantes y la cara cubierta de sudor y
fu.erra . . . . . esa es la mía! y á su voz, todos se
apartaron, y un recogimiento reinó entre aquellas gentes. Y ahí estaba: en acecho, el lazo en la
mano derecha el resto de rea.fa enrollado, sost ea:Iiéndole la izquierda, siguiendo con la vista al
animal, que emprendía la carrern. Por :fin, pasó
junto á él: la reata onduló, ~ió vuelt.as ·, . . y n_o
hizo presa en las manos del animal. Quedo tenchda en el suelo, y la vista de J aeinto clavada en
ella· de Jacinto que sentía un látigo de fuego que
le ~otaba la cara; entonces, febril, loco, jadeante;
recogió el lazo, se precipitó fras ~l animal, le alcanzó con el lazo por el cuello y brando con fuerza, sintió que sus pies cedían, q~üso resistir, y
por último, dió de cara contra el sure _del corra!:
arrastrado, pisoteado, golpeado, sacud~do, y mas
arrastrado, más pisoteado, 'más sacudido, po~, el
despecho, por la vergüenza, por la desesp~rac10n;
silbado por todos, burlado por todos, fremulo y
con un nudo de angustia que le subía del corazón á la garganta.
¡ No, mil veces no; así no se quedaría! Y á pesar de todo sin una ilusión, sin una esperanza, pero r ebozante su alma de orgullo y de vergüenza;
volvió á tronar su voz :-"Puerta, puerta, echadla
al campo":_ y él á un lado de ésta, se amarró
una de las puntas de la reata á la cintura, hizo
el lazo con la otra, y sin atreverse á ver á Rosa,
con lill.a tempestad de noche en su cabeza, esperó silencioso.
- "Que no, Jacinto, que te mata, que estás
muy débil."
Y él, al oír la última palabra que le quemó la
sangre más que todo, quitó las trancas del corral.
Allá va el animal, y allá va el lazo de Jacinto al
cuello de la bestia. Después el choque, la r~istencia, la bestia sacudiendo, él resistiendo; la bestia tirando siempre y él impotente, dar terreno .. .
más terreno, y por último. . . . la caída. . . la espantosa caída y dejarse arrastrar, sin oponer resistencia, tapándose la cara con los brazos.
-"Corta con el cuchillo la reata,"-le gritaron
todos corriendo tras él; y J a.cinto, entonces, asiendo el cuchillo que pendía de la cana.na; á pesar
de lo vertiginoso de la carrera, aún meditó aquel
acto, y duró con él y con su destino; arrojó el
cuchillo á un lado, se cruzó de brazos ... y se hundió en la noche de su vida, sin una queja , sin
una súplica, sin un gt--ito de dolor.
Julio d&amp; 1900.

J({igue/ € . J'ereyra.

TRES SONETOS.
ALPHA
La noche-nubia-pliega lentamente
Su m-anto d~ tinieblas soberano ;
Y en el monlfu, en la selva. y en el Jlano,
Humedecido y puro está el ambiente.
~ace amarilla v pálida en Oriente,
-Como la mies del trigo en el Verano-La luz, que tiendie1 su rosada mano,
Despidiendo á la noche impertiuente.
El cielo se en::ojece por Levant.e,
Se irisa el anoyu,alo, mientras baña
Las guijas de su lecho, murmurante,
Levanta su renacho Ja espadaña
Y surge el sol, como coral gigante,
Engastado con fuego en la montai a!

OMEGA
Y se eleva rojizo! en la espesura
En los árboles prende-hilos de oroSus cabellos de luz; todo un tesoro
Da su lurninea y mágica hermosura.
Mas llegado á la cima, con pavura,
El rey del cielo, el opulento moro
De aladas nubes entre alegre coró,
Empieza á descender dlesde la altura.
Súbito de amarillo tiñe el suelo!
En la bóveda azul de limpio raso,
Tienden las aves presuroso vuelo;
Y al ocultarse al fin, iein el Ocaso,
Vuelca su urna de sangre por el cielo,
Para indiear su luminoso paso!

CONCLUSION
El hombres es sol! dejacl. c¡ue mientras pase,
Fecundice la tierra con su planlth;
Dejadlo qoo á medida que adelanta,
El dombo de las sombras despedace!
El hombre es sol! de las tinieblas nace,
Pletórico de vida se levanta,
Se eleva por el cielo, se agiganta
Y en el mar de las sombras se deshace!
Espíritu que aliento, sé fecundo
Y deja si te pierdes esculpida
Tu lmeHa sobre el piél-ago profundo.
¡ Ay de aquel Que no deja en su partida
Una cauda de luz, que indique al mundo,
su paso por el cielo éle la vida!

elías .C. 7orres.

/

�EL MUKDO ILUSTRADO

Domingo 12 de. Agosto de 1!)00.
actualidad sus edificios y monumentos, dignos de
la cultura. aue hemos a1canz~clo.
.
,
GU'1dalaJ"1ra poI' otros mil y muy Justos titu' siempre
' la Anclaluc1a
, mexicana
.·
los será
Y_ Xalapa'
que lo mismo que todas nuesUras poblaci?nes de
importancia, ha entrado al perí?do evo~u~ivo_qul:!
la moderniza y hermosea, como tierra pnvileg~a~a-,-será siempre la tierra ele )as flores y las m1;1Jer~s
hermosas; la tierra. que bnncla ~mores, que m~~ira á los poetas y prornca la mas grande¡ adm~r~ción por las galas de la naturaleza! que tan prodiga ha sido en aquel pe1lfumaclo recmto.
~·~

X u es tras ;Jmtraciones, ele las pág-ii;..;.s que ho_v
dedicamos á Xalapa, dan una idea de sus belloe-zas
naturales y ponen de manifiesto sus adelantos, que
la han inEfamorfoseado, dotándola d,e her:nosos
edificios. circunstancia que se prest:a a consideraciones alh1gadoras que vamos á permitirnos trans-

~hl~
•
En primer lugar, los progresos ele Xala_pa, su
ensanchamiento, su mayor número ele habitantes
y el desarrollo que en oeil.la han tomado el comer--

JALAPA.-Lugar donde hoy se encuentra. el n Parque Ju/irez."

[Fot. C. C. Coslo.J

L!S CIUDADES QUE PROGRESAN.

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

de la patria, y logro del biEIIl. pr.ocomunal, c01!10
el mejor afianzamiento del bienestar individual."
En esta marcha ascendente, e,n esta ma:avillo.,a
evolución, cuya rapidez asombra aun á los menos
escépticos y pesimistas, hay, sin emabrgo, de la
•!llflnim idacl rn el &lt;'~fuerzo, poblaciones .1' J-:~t tdos que más que1 otros se h;m distinguido, ora por
su decisión en la lucha, ora por los resulta.dos alcanzados.
Yeracruz, entre las unidades federales, Xalapa,
Coatepec y otras, enltlre las poblaciones, pertenecen á este número, aún teniéndose en cuenta
que tratandose ele Xalapa, por ejemqlo, la translación á ella de los P oderes del Estado, ha siclo un
~lemrnto que antes no tenía y que 1ft ha hecho
aumentar en importancia.
En cuanto á Coatepec, citada accidentalmente,
su desarrollo, ,su aiumento ele r:queza y ele importancia entre las poblaciones , eracruzanas y
aún enl:r e las ele todo el país, se debe muy especialmente á la cledioación ele sus habitantes y de
sus hombres ele empresa que han logrado hacer de
aquellos terrenos un gran centro productor ele
tabaco y -ele café, y no obstant•&amp; las bajas registradas últimamenl!e en los precios, lo cua.l no ha deja.do de perjudicar á los cosecheros, el bienestar
subsiEte, por que el aumento de Yías de comunic :ón ha mejorado su comercio, y por otra parte,
la industria en sus diversos r amos ha adquirido
notable desarrollo.
En Xalapa, no sólo son los nuevos edificios los

]ALAPA.--Calle "Enriquez."

lanto y prosper;dad, lo forman varias fábricas de
hilados y tejidos, en que se transforma la fibra algodonera y Llenen traoajo millares de obr.:,ros mex1cancs.
En la vía del progreso intelectll'.ll y material
por cloncle c1mina el país, el Esta,1o de Veracrnz
marcha, con otras €mtidades, á la vanguardia. Su
presente es interesante y su por venir será más
explenden te.

Jalapa antigua y Jalapa moderna.

"La tierra ele las flores y de las mujeres bon:trrs" se ha llamado siempre á la pintoresca c:ud·ad
ele Xalapa lo mismo que á nue5tra 1nc·trópoli. se
le llama "Ciudad de los P alacios," á Puebla "Crndad de los Angeles" y á Guaclalajara "la perla de .
Occidente."
Los "palacios" que valieron _su nombre á la
metrópoli, aquellos edificios antiguos, ele severa
arquitectura, de fachadas con ~hnenas :: graneles
pat'os sombríos, Yan de,apar ec1endo baJO el poder ele la piqueta modernista, y el nuevo a.r!e y
]os gustos nueras &amp;ti encargan de le_vantar sobre
los viejos cimientos, edificios grandiosos, en !os
oualcs se substituye la piedra poroEa por el m.1rmol, los ernudos nobiliar ios por obras de arte, y
afiligranados detalles, y los pesados muros_ ele e.al
y canto por los &gt;Esbeltos y no menos resistentes
que se fabrican sobre el fierr?.
. ,
ruebla, lo mismo que ~léxico. segn-ra. por Jl'lllcho tiempo, conser vando en ~us t emplos,_ sobre
todo, el recuePJo de la arquit~c!ura. ant1gu_a , y
sus imborrables t:racliciones rel1g1osas segmran
haciendo de ella la "c't1clacl angélica," por m'Ís
que también en esa cap:tal el arte moderno se
haya encargado de hermosearla y sean ya en la

1A PRENSA EN CHINA

JALAPA.-"Parquejuárez." ec•:fi.co.do donde estaba el Convento de Francisca.nos.

JALAPA.-"Parquejuárez" y Volcán de Orizaba..

Fot, C. O. 0011!0.

Fot. C. C.'Ó&gt;sl.o.

cio y la industria, no son una nota aislada: sus
·adelantos gráficamentle demostrados en nuestras
ilustraciones y que no pueden pasar inadvertidos
á nadie que haya conocido el Xala.p a de hace
treinta años, sirven de un dato más para convencer á todos los que con avidéz observamos la
marcha del país, de que la evolución p11ogresista,
r esultado del bienEstar que se disfruta act!ualmente, no se limita á tal 6 cual localidad, sino que es
uniforme en toda la República; lo mismo en Yucatán, donde las fincas henequeneras aumentan ca-da día en importancia, que1 en Monterrey, donde cada día fümbién aumenta el número de fábricas, la implantación de nuevas industr:as y la
construcción de modernos y grandiosos edificios.
Lo mismo sncecle en Chihuahua, donde se fundan
bancos y fábricas; en la ceTcana capital del Estado de ::\Iéxico '" en suma, en todo el vasto territorio, dentro del cual está comprendida nuestra
unidad nacional.
Alhagnclora es, y mucho, ésta consideración que
crea la convicción de que, no es ilusionismo, sino
una realidad y realidad comprobada por hechos
tangibles é innegables, el progreso ele 1\féxic.1 y su
prosperidad que, en el mismo orden die cosas, lle&gt;~ará á ser ,ercladeramente notable en unos cuantos años más de lucha por el porvenir, de pers€1;erancia en el trabajo y de aprovechamiento de la
idea que al unísono vibra en estos momentos 0 11
los cerebros de todos los mexicanos buenos y útiles á su nación: "progreso, paz, engrandecimientl)

JALAPA.-Lava.deros r ústicos, Bstac:Cn del Interoceánico.

que demuestran su adelanto: s~ comerc~o ha aum entado y por su parte, el Gobiern? ha 1mplan~ado mejoras de positiva _i°:1-port~:ic:a en los distintos ramos de la Admm1strac10n. ~nt re estas
mejoras se cuE01ta el establecimiento el_e una Escuela X ormal, que será modelo y de-be maugurarse en el próximo Septiembre.
E•te edificio sup,ara. desde ahora en manificenc:a cuantos análogos hay en el país, sin que incurramos en exageración; sus departamentos to:
dos son elerrantes y &amp;decuaclos, sobTe todo, al fin a
que Htán destinados. El Gobierno del Estado no
ha omitido gasto alguno para contar con una Escuela Normal modelo en Jalapa. ele donde 11ro,"i.enen tantos normalistas notables que extienden
los nuerns métodos científicos-pedagógicos por toda la füpúblic-a. Lo que, más llamará, la atenc;ón
en el nuern plante1, sE•ra el gran salon de rece~-cione~. filigrana de decorado y adorno. y los gab:r.et.e, de Física y Química, para los cuales s2 acopian los mejores element os ele obserración y estudio.
En el período evolutivo del pueblo verac_ruz~no,
-en general, figura n tres pri_n-Oipale~ con~btubvos
de prorrreso y bienestar: la mdustr1a agr1cola que
se des,;lllrneh·e portentosamente y la incl~s~ria
minera que cobra nuevos vuelos con la proinma
explot;ción de los yacederos ele carbón mineral Y
10~ ilepósitos de p,eltróleo. Bl otro factor de acle-

l'~t.

c.

C. Costo.

La prcma, como ifütilcc·óu social, en el imperio chino, elata de épocas muy remotas; pero
&lt;.:~tá Jejcs de ser, como Ja pr.n,a de los países occiclentales, un conjun.o ele per·óclicos de opiniones distintas, rnpre;,entantes de pa r tidos diversos,
en pugna unos contra otros y r~,tlejanelo la opinión pública en sus diversas manifestacio11es.
El principal y el más antiguo de los periódicos
chinos, es el Kin-Pas, (informes ele la corle) lla.mado también Peng-Tchas (copias de la corte y
conocido por los europeos como la "Gaceta de
L'ekín .'' i\o es un periódico doctrinario; sino que
se compone únicamente de notcLs informativa~.
T odas las mañnnas se fijan en el o~lacio imperial
los documentos que han ele publicarse en la

:i

JALAPA.-Pa./ac,o del Gobierno.

Fut.

e

C. Costo.

�Gaceta de la cual se envían ejemplares á_ todas
las pr~vincias y se hacen ~ul~itud d~ copias e,xtractadas, que se venden ,ª _baJO. p~ecio. Ademas,
cualquiera puede copiar o imprimir los documentos que le convenga, y vender esas reproducciones.
La ' Gaceta contiene los edictos imperiales, los
nombramientos, acto,i administrativos, prcmi~s '
otorgados por el soberano, El aument-0 u l'educc1on
&lt;le impuestos; el movimiento ~e co_sechas, _las emuaja&lt;las; los c1stigos á fun?onanos fal~1stas, y
alouuas
ve(es el reiato y cast.1go de los crimenes.
0
E n c-ambio, jamás publiea una palabra q,ue se
refiera á la vida del hmperador, lo cual esta terminanlemente prohibido por las leyes. Jamás publica artículos de fond.o.
Aparte de &lt;ese periódico oficial, hay otros_ periódicos escritos en chino; entre éstos, los prmc1pales son: El Chem-Pao, editad? en Shangh~ por
europeos; El Hou-~ao y E~ Tsm-Pao, pubhc,ados
allí mismo, por ed1tore;, chmos; el Tcheng-h.omPao, que publican editores chinos en H~ng-Ko~g.
"'l'odos estos periódicos,-dice el escritor chmo
Tcheng-K.i-'l'ong-publican apreciacionesa; pe•1:o
en un circulo limitado. Tienen el derec110 e c1ecu
por qué tal medida 1:1º les parece buena, por, ~ué
preforirían tal cambio. E~ una es~ecie de cn~ica
racional, filosófica, sm· pas10nes y sm pe7son_ahc~ades, la única que se les permite. Pero baJO nmgun
pretexto podrían hacer ataques directos, que les
Están absolutamente prohibidos."
Los periódicos chinos, impresos en papel de
arroz, no tiene~ lectura s:no por un sólo lad?;
su longitud es poco más ó menos la de un chano
común; pero la anchura es doble.
En primer lugar, publica u~ artículo de fondo;
después vre,nen los act?s oficiales, los d_ecretos y
nombramientos trasnubdos por el telegrafo de
Pekín. A continuac:ón aparecen noticias locales,
y en seguida las de provi?ci~, recibidas ~o~ :elégrafo ó por correo. D_espues v1en-rn las,nobcia~ extranjeras, y por último, algm~o~ _arti?u~os sobi;e
los juicios de los tribunales; Jl~ICJ0S a veces comicos, extravagantes, que dan libre curso al humorismo de los periodistas chinos.
.
En la última página están los anunc1?s. Todos
}os perióclioos timen un suplemen_to obl:gad~,, e~1
que reproducen la ~aceta de ~ekm. Lo~ penochcos chinos jamás t.ienen folletm.
.
.
Por lo anterior se ve cuán grandes diferencias
hay entre la prensa chi~ia y la ?ccic1ental. Aquella es exclusi.vamente rnform-ah.a; no hay en.
ella polémica de ningún género, ó si las hay es de
ínfima importancia.
.
.
.
Ro por esto se crea que los f~c1?nar10s chrnos,
aún el mismo Emperador, estan libres de toda
crítica. Hay un cuerpo, el 'rou-Tcha-Yang, ,que
tiene el deber de criticar todos los acúo_s q_u~ a su
juicio son reprocl~?les,. y el pueblo, md1v1dualme,nte puecle tambien eJercer la censu~a.
.
"El der€Cll9 de crítica-dice el escritor chmo
que citamos antes-~epresentado en Europa po~
la prensa, está en Chma encarnada en la censura,
ha sido reconocido oficia ln1ente nor nueskos emperadores, hace más de _die_z _mil años, como perten,e,ciente de im modo md1v1dual, á cada uno de
nuestros compatriotas."

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El globo en el a ire.

EL MUNDO ILUSTRADO

FLORES MU'ERTAS.

-ado por el Barón Conra~o Bossus, por
acompan
d ·
·os
M "Eu"enio Wolf y por os mgemer . ,
.El 1tgo Constance, sobTe el cual se efecltuo el ex. ble p ara as"d ascenerimento
es un sitio admira
t
p
.
'
sta
t
siones · tiene ba n e espaci·0' y un acc1 en e-·
. preveer-tendría allí .consecuencias
quei es' preciso
mucho menos desastrosas que en ~ierra.
,
Se ha dicho que el Conde Zeppelm se pro~o~:na
. en su " esqm"fe ae'reo" a' visitar
ir
. la Exposición
I te
de París· á lo que los franceses, siempre ga an d s,
han pue~to excelente cara, p~ometiendo al au az
viajero una recepción entusiasta. Pero_ ~ muy
probable que no esté próxima á esta ongmal visita el Campo de Marte.

1!11

El areóstato, sujeto á la experiencia, se ?ompone ele una g-ran envoltura cilíndTica en hilos ele
aluminio, de una longi!t'ud de 107 met::os. ?ºn
11 de diámetro, en la cual se en~ierran d1ec1siete
globos pequeños con u_na, capacidad de .1~.000
metros cúbicos de gas h1drogeno. El mo".'01m1€nto
está proporcionado por dos motores Daimle~, de
] 5 caballos cada uno, que accionan por med10 de
hélices. Cada uno de estos motores, reposa sobre
una barquilla, una el~ las cuale,s esta colocada en
la parte deJantera, mienhas que_la otra se sus~enc1e á la postel'ior. Las dos barqu!llas se co_inumca1;
por teléfono. El globo se mantiene horrnontal o
ir.clinado en €11 sentido que se desee, por un peso
ele 25 kil¿s al que se hace correr á lo largo de un
cable fijad¿ al casco del areóstato.
La inflada ele este ingenioso apara~o ha prese1;1tado muy grandes dificultades; ha sido ne?esano
todo un invierno para efectuarla; el -~arracon flo~
tan te bajo el que se prac~ica la operac1on y que es~i~
representado en nuestro grabado, se desprend10
de sus amarras un día de tempestad; m~y cara _fué
la reparació de sus averías, pe_ro poco_ i~porto al
Rey de Wurtemberg y á los neos acc10111stas que
el Conde Zeppellin agrupó á _su derr_edor, puesto
que el resultado final fué satisfactor10. .
Después de muchas 't1entativas contrariadas por
diversos incidentes, tales com~ la ruptur3: del globo, se consiguió P?r fin, el_ ~1a 2, de Julio, hac:r
un experimento, s1 no dec1Sivo, a lo menos ~ ,Y
alentado para el porven:r. El globo en cu~sbon
se elevó á una altura ele 400 metr~s, corr~endo
en segii.ida, contra el_ viErnto, 1:1-~ viento hge~o,
es cieiltb, una distancia de 6 k1l_ometros en di~Hace poco tiempo, circul? por ~a prensa E~rociséis y mecl:-0 minutos. La ?1amobra para s~bir
pea la noticia de una tentativa feliz, respecto.ª la
dirección ele un globo, clectuada por un antig~o ó para evolucionar por medio del p~so movible,
dió excel€rntes resultados. Poi&lt; de~grac1~, 1~ cuercl~
oficial del ejércifü alemán, el ~onde Zeppelm.
que retiene dich~ peso .s~ enredo al tn:no~ y fue
He aquí algunos datos, _acompanados de_ gravaprciso
interrumpn: el v1_aJe. El descend1ID1ento se
dos, á propósito de este mteresante expenmento.
efectuó á una distancia
ele 10 kilómetros del
punt'o da partida. Los
día.r íos alemanes no ponen en duela que, sin este accidente intempestivo, el globo hubiera e:7~lucionado con tal facihc1ac1, que habría vuelto,
ciertamemte, al punto de
partida. Esto es lo que
se inttlenta demwtrar.
En su primer viaje,
e1 Conde Zeppelin fué

LA LOCOMOCION AEREA.

, '.Domingo 12 d~ Agosto de 1900.

D omingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MlJ:N"DO ILUSTRADO

PABELLON DEL NITRATO DE SOSA
Cuando el visitante penetra á la vía interior de
la Exposición, que se ~xtiende á lo largo de. la
Galeriía de las máquinas, á un ~-ado de la ~vemda
de La :OfottePicquet, su atenc1ól: ~~ atraida por
un pabellón desllmado á la Expos1c1on d~ productos comerciales.
Una gran parte de este pabellón e~tá consagrado á la .Exposición permanente del Nitrato de sosa
de Chile. Cuando se penetra en la vasta sala dra
-esta exposición, hiere la atención d;l_ visit_ant~,
desde luego, el aspeicto puramente te?nco, c1entifico y, sobre todo didádico, de los_ obJetos expuestos, pinturas, planos, :eget~les, ~nerales Y, docu:
mentos diversos ofrecidos a la vista detl publico,
y es que, en efecto, el Comité Perll?-anente no s~
ocupa de operación alguna comercial y no _perSÍ"Ue sino un objeto : hace conocer las cua,hdase
p:eciosas del nitrato el~ s?sa, una de las mas poderosas substancias qu1m1cas, empleadas en la
cultura intensa.
Desde el admirable descubrimiento de Jorge
Ville se han llevado á cabo grandes progresos con
el en::_pleo de las substancias químicas, que se han
generalizado en el mundo entero.

¡Pobrc-cita'S! . . . . . fodavía las guardo -m el
fondo de una cajai como g uardo los recuerdos en
El fouc.lo de mi corazón! crnco :;ños hare que c,m
sus gratos perfumes, me embriag-aban, y crm rn,;
lin dos matices, en los que revelaban la alegría de
una pasión, llegaron á mis manos como llegan los
efluvios de Prim.avEira, como llegan las brisas matinales á despertair la floresta, ¡ cJn una caricia!
¡Ayer! ........ cuando las deposité aqui, todavía conservaban la fragancia; y la palidez de sus
pél!alos, me panda que era por la compañía que
me habían hecho la noche anterior en el baile. Me
entristecí un instante al verlas; pero p,rnnio recobré mi alegr ía. al aspirar sus pt•rfumes que se
esparcían por rn i alcoba, y loca creí, que jamás dejerían de exhalarl os.
Hoy, por fin; volvió á abr:rse el sepulcro que
tan tos ai10s le;; guardó su existt,encia ! !.......... .
¡ Pero como están!!. . . . . . . . no las cono2c), sólo
quedan tallos secw, pedazos de hojas, todo es polvo sin aroma, ni colo r .... . ... ¿ Qué se hicieron
mis nardo5 olorosos? ¿ Dónde están mis camd:as
rojas, mis tímidas Yioleta,. m is blanc:is margar~tas? ..... ¿ Qué se hicio:•on mis jazmines y mts
myozotiE, que jurar on no olvidarme? ..... ¡ N-1~
die me contesta! rernloteo la caja qw eri-m&lt;lo en m1
impaciencia que ella me r esponda. pero no, lo
único que encuen tro son unas pobres rosas, llenas
de espinas! ¡Ah!. . . el dolor también ellas lo
guardan, también en ellas rnu f'iE•ron las sonrisas;
y sólo quedan los punzantes dard os del marti-

buscaba! ¡cuántas ,esperanzas había c~rado en 41,
para que en un momento se desvanecieran, como
se desvanecieron en el cielo las nacaradas nubes
c1Ell crepú&amp;eulo !
.
¡ Aquí están mis violetas, las p n ~e.ras flores
que, aliadas en un listón. fueron apr1s10nadas en
mi pecho, que pronto las mair,chitó!
.
_
¡ F lores muertas, recuerdos de un _ayeir :1sueno!
decidme algo ele vuestra. pasad¡¡ extstencia, -ó s1
ya porque está is con vertidas en poi vo, no sentís
ni r e-cordáis nada! .....

1

Pabe/1611 del Nitrato de Sosa.

El Pabellón del Comité Permanente del nitra-

to, de sosa, contiene toda una serie de documentos
-que constituyen una maravillosa lección ele e,;tas
cosas, al alcance de todos.
En el centro de las vasta sala, se eleva una
.gran pirámide formada de cubos, pequeños en la
-cima, y que aumentan rápidamente rn dimensiones. Estos cubos representan la prL&gt;duc:::ión del nitrato de sosa en Chile.
Esta exposición del Nitrato de Sosa. atrae á to-dos lqs numerosos propietar ios y cu:ltivadoreG,
t anto franceses como extranjeros.

. 1
1'10 . . . . . .

¿ Vosotras sois aquellas flores llenas de matices?
¿ Vowtras, las ele brillantes corolas, que tímidas temblásteis al primer beso del sol. irradiantes
de hennornra, esperaban ans:osas las caricias de
la dorada mariposa y el travieso colibrí? ... .
Y osotros, por fin, ¡, sois hoy el emblema de
amor? ¡Ah! sí, nero, :de 'un ·amor mu1_,rto,, ele
un amor que ya no existe de él_. más que los rec:1erdos! . ..
Aquí están; ¡encontré.el ramito de azahnes qll'e

¡Decidme que sí! No temá is que vueslra e:mtestación sea un desengaño para mí. . . . ¡ Acaso
no sabéis que la Yida en sus pág: nas, escritas con
lágTimas, llern s·empre esta frase: ¡ dieoonga- .
1....
110

L os sueños. 1-as esperanzas. las ilusiones, todo
se acaba, todo se convierte en polvo, y sólo quedas temblásteis al primer beso del sol, irradiantes
en el pensamiento y sepultamos en el fondo del
corazón ... .

El Conde Zeppelin .

Tres son los elementos que concurren á la formación de la substancia completa, y estas tres partes son más ó menos útiles según la natura.leza de
su cultivo, estos tres elementos son: el ácido fosfórico (bajo la forma de superfosfatos), la potasa
y el azotato (bajo la forma de azotato ó nitrato de
sosa).
Este último es el más importante, tanto para
las plantas y los cei.ieiales como para las viñas.
La totalidad de los nitratos de sosa proviene
ele Chile, donde se encuentran inmensos yacimientos de este precioso IllÍDJe(fal.

El globo sobre su plataforma.

'

,f

E!cuela K.\dc Bellas Artes.

CA.BIDA."D CBilH'I A.l'IA..

México.

�EL MU1'DO lLCSTlUDO

Domingo 12 ele. f_gosto Je 1900.

3

=

Dom.:n;o 12 d:e. Lgcsto de 1900.

LA VENGANZA
-¿ Y no 5e horror;z::i. usted al recordar esa historia? exclamó 1Ianolín después de haber escuchado
.al tío Julián que, con voz pausada y con profusión

EL MUNDO ILUSTRADO

TI

Por ,111, sucedió lo que yo, con tanto temor, ha- zón la potencia de la ley, y en mi mano el princibía p11.,wisto al travé;, ue aquella desigual amistad, pio inquebrantable de la justicia.
?.fe rebelé contra las debilidades de mi sexo y
en !et que el má3 sóraido imeres jugaoc1. el principal
me
apresuré, deciclida, á la ejecución de mi venpapel por parte de Salvatierra. LOS negoc10;; de
ganza.
a.que! -ano 1ueron malos y tu padre se vió en conConcebido y estudiado el plan de mi campaña •
diciones pecui)-tanas tan dif.-c.les, que no le fué
posible hacer con el tal .Mauricio ciertas tran- y previstas todas las cir cunstancias que puchesen
t.acciones á qu~ se había comprometido mi espo- ser :favorables ó adversas á la realización de mi
so el año ancerior. Tras los disturbio;; de este ansiado proyE.C,o, elegí, como más adccuaaa á mis
primer percance mercantil, vm1ero~ ofaos ma- propósitos, una noche tormentosa, tan negra coyores, ha;;ta que 8alvatierra, para quedar exen- mo la conciencia del agiotista l\Iauricio.
Cubierta con un ropaje desgarrado y sucio, con
to de pagar una crecida suma que tu padre le
el
c:1bello revuelto, y fingiendo los movimientos
exigía con documentos ciertos, coucibió y llevó al
terreno de la ejec1.:ción, la siniestra idea de des- pausados y la voz doliente de una mencliga. me
embar zarse de él, privándolo de la vida de la ma- lancé á la calle arrebujada con un viejo paüolón,
resuelta á ocultar con humildad :fingida toda la
nera más vil y sanguina.ria.
Como si se hubiese t ratado de matar un perro hinriente cólera que bullía en mis entrañas.
Entre mis manos, criEpaclas por la efervescen&lt;'ia
rabi&lt;.i3C-, 'ó ,.,n monstruo die maldad', el lintame
l\Iauricio Salvatierra, acompañado de un negro, de mis senti'mientos, se agitaba convulsirnmente
llue por varios años le habia servido ele caóalle- un :frasco ele cloroformo que haría el milagro aperango, acechó á tu padre en una encrucijada del tecido.
Llegué á la casa del sanguinario Salrntie1 ra.
camino que -conducía á nuestra propiedad; y cayendo de improviso sobre su persona, le descar- _ "C"n estremecimi,émto brusco sacud:ó mi cuerpo al
gó un sablazo, lo derribó del caballo que montaba pisar el umbral de su satánica viüer.cla. L ogré
y con r efinamiento de cI11eldad, lo ató á un largo reponerme pe,¡ un gran esfuerzo de voluntad.
cordel y . .... ¡ oh miserable! lo arrastró despia- Con voz trémula v semiahogada le pedi, en nomdadamente en un-a gran extensión del camino. En bre del amor de Dios, un lugar de su casa para
la noche velaba yo en mi casa el c1dáver de tu pa- pasar aquella ncche toledana.
El malvado fijó en mí sus torvas pupilas de
dre.
Aquella noche, cuyo recuerdo me hace estre- buho. . . . . . no logró conocerme y me dió hosmecer, mientra.s elevaba yo a 1• cielo mis oramom,s pedaje en la misma recámara donde él dorrna.
Jh)r el de-sean~•• ,1~ 111 u¡ ,~o, lanzaba, ,,hrí 1 cic
El priuer paso estaba dado en la senda d•e mi
dolor , terribles anatemas contra la vida de. su venganza.
verdugo.
Fingí dormir sin afectación, para poder espiar
-¿ Y cuál :fué, mamá, el paradero de ese. ban- su sueño.
dido Salvatierra? ¿ Burló el poder de la justicia,
Una hora habría transcurrido, cuando con verfué castigado como merecía. ó quedó inmune su cladeia :fruición y con algo de sobresalto en el essangriento delito?
píritu, oí que el· muy infame 'roncaba .. , . ronca-Xo hijo, qué había de quedar inmune ni qué ba tranquilamente produciendo un monótono sonido gutural. Era indudable que dormía.
Cautelosamente me acerqué á su lecho, quité
de su diabólico rostro la. esquina de una sábana
que estorbaba mi delicada
operr!::i.ón y le apliqué, le
apliqué con zaña á la narfa
el :frasco de cloroformo.
Su ronquido se akilluaba
poco á poco. . . . su faz k&gt;maba coloraciones amarillentas, y para no sentir en mi alma la menor huella ele remordimiento, evoqué á mi memor;a, todo aquel sangriento clraJ _,,
roa. en que mi esposo sucumq:ó
bajo el acero y el cordel de su verdugo.
Ante tan amarga evocación, sentí que mi pecho
ardía en un incenelio de cóleras implacables .. .
arrojé á un lado el frasco del maraviHoso líquido,
y no satisfecha con verlo morir lentamente, lo
acabé de matar extrangulándolo con :furia entre
mis manos.
Realizada mi venganza, salí rápidamente para
había de burla1~ el poder de la justicia! Tú habrás
la calle, respiré á pulmón pleno, el aire de la nooído decir que los criminales, por no sé qué reacche; y al pensar. en mi esposo, me pareció oír su
ciones misteriosas que se operan en sus sentimientos, nunca pueden huir ni muy lejos ni por mu- voz, que daba gracias desde el seno de la tierra,
cho tiempo del teatro de sus hazañas, como si y que de la eonciencia me quitaba el peso de una
una potente mano invisible los detuviera y los losa sepulcral.
obligase á confesar el secreto de sus culpas. FeJulio de 1900.
nómeno extraño es este que fambién se operó en
jJenifo Fer¡far¡es.
la negra conciencia de .Salvatierra, y por el cual,
los r epresentantes de la ley no tuvieron que hacer muchas pesquisas para conocer, hasta en sus
detalles más espantosos, el crimen cometido por
el salvaje usurero.
Desgi-aciadamente en aquella época, la justicia estaba en manos de licenciadillos desvergonzados, que á su deficiencia profesional, unían un
cinismo pasmoso para comerciar con la justicia
y hacer de la ley el parapeto de los más inicuos
ldrc c·n· o~. Así :fué cómo Salvatierra, interp oniendo el influjo de sus caudales, logró muy
pronto pirnr ~l suelo de sn casa en completa libertacl, sah·ánrlose de la, pena terrible á que la ~
•0
,
ley lo condenaba.
· La justicia había sido pisoteada, la ley burlada,
__,......,,..
'\,
olvidando el nombre de tu padre; pero existía yo,
. '.,
su esporn, con una honda herida moral que manaba mucha sangre; existía yo, que huna ida en
un abismo ele dolores desesperantes, en un ca.os
de trágicas aflicciones, juraba enderezarme contra el asesino ele mi esposo, alentando en mi ra1

Digno de espzcial at~mción, es sin duda alguna,
el Conrnltorio Quirúrgico que· el Dr. Pagenstecher t:ene establecido en San Luis Potosí, donde
con una minuciosidad médica, aplaudida por
· c:.i.antos han visitado dicho estabkicimiento, se
atiencle sólo á enfermos destinados á operar;:e,
&lt;¡uedando terminantemente prohibida la entrada
ú toclo enfermo conltagioso. Sin duda alguna que
á esto se clebe, en parlte, la gran :fama que como
operador tiene el Doctor Pagenstecher en todo,
los Estados del Interior, y aún en el extranjero,
pues tenemos á la vista la opinión respetaJ,ic rlel
Dr. Po~ain, de París, respecto á la difícil oper.:1.c:óu de la trepanación que efectuó en la pcrs•Jll;t
~'on&lt;.cidísima en San Luis Potosí, Sr. Rafael U t1tiérr2z Ba--renechea y acerca de la cual &lt;1i-:il el
expresarlo Dr. parisiense : "que es la más perfcJc•t;:i,
{ cient:í_fica c.peración de ese g,:'.,nero que P'.l-'c.l~
UUCCl'Sl'.' '

La chínica á que nos re:fer:mos está di vid ida en
dos departamealtos:

lo. Departaroent'o prirndo.
2o. Departamento de beneficencia.
En el primern se atienden á en:fernios particula1'E:S y en el segundo, cuya fundación se debe al
Sr. Don Pedro Barrenechea, hay 1-! camas siempre ocupadas por enfermos indigentes.
Cuerpo 1Iédico.-Dr. Pagenstecher, )Iédico
Director.- Dr. Horacio Uzueta, Subd:nictor.Asistentes, Dr. Joaquín Rodríguez, Dr. José }Iaría Quijano, Dr. Bulmaro Flores y Pract:crnte
con domicilio en la clínica, Efüeo Coleniga; además el conocido oftalmólogo Dr. Antonio Alons-0,
está encargado de las operacionrn de los ojos con
departamentos especiales para el tratamiento de
las diferentes enf-e,rmedades.
.
En dicho eF-ta blecimiento se practican no sólo
operaciones ele Señoras que es la especialidad
elel Dr. Pagenstecher, sino todas la:.; operaciones
de alta cirujía, con brillantes rsultados, como
puede vei•0 e por la Estadi'otica sigu:ente ele lo~
me,-:es que van del año :

OPERACIONES.
Cu• muenrado~. tos

2 iumrr &lt;1', v:enbc . . . . . . . .
1 '2 operados de los órganos intestinales
2 abcews del hígado. . . . . . . . . . . . . .
1 Extirpación ele un pecho por cáncer
2 amputaciones. . . . . . . . . . . . .
2 operadM de la pleum quitando frai;mentos ele una costilla. . . . . . ,
l Resección de un labio por cáncer. .
14 op,)raciones diYersas de cirujía
general . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1 curación radical ele mia- hernia. . .
1 curación ele una :fistula en mujer . . .

2
12
1
1
2
2

1
1 ~l:
1
1

, .
Total. . . . 38 operados
37 con cx1to por un c:1~0 desgracifülo.
Ei1 nuestro próximo "Almanaque de El Imparcial" nos ocnp'.lremos ele los diferentes clepartamentos de este e9:ablE•:!:nüento..

de detalles, hab'.a narrado, en la sobremesa, uno
de los ep1sodlos más desagradables de su vicla.
-Xo nijo, contestó la ouesa mamá. Lo que hizo
Julián es muy natur-al, muy humano, y lo harías
tú &lt;:y lo haría cualqmera que se encontrara en las
mismas cncunstan(;1as en que se vió tu tío.
-Pero eso •es muy doloroso, mamá, repuso M:anolin. Yo sólo ejecutaría un acto semejante, cegado por la sombra de una cólera suprema, ó en momentos en que la voz del sentimiento herido, clamara cont1ra mi verdugo.
-Precisamente, hijo mío, el grito de una cólera
suprema y justa, fué el que obligó á tu tío á ser el
protagomsta de esa historia que te horroriza; y la
voz de una cólera. suprema y la explosión del sentimiento herido, me hizo tomar, á mí que soy mujer, una acllitud varonil c)n motivo de_ la muerte
de tu padre, que Dios teng·a en su reino.
.
-¿ Usted también mamá, se ha visto en situación como las del tío?
-Quizá un poquito pe:ires, hijo; solam~nte
que tú las ignoras porque nunca he querido amargarte la vida poniéndot:e al corriente de ellas. Sabes que tú padre murió y". . . . nada más; pero
desconoces muchas escenas de ese trágico suceso;
desconoces la vida de su verdugo y el secreto de
su muerte. Oyeme, voy á hacerte la narración de
la tragedia.
-Allá por el año de 1885 nadie creía que el
tal Don :llariano Salvatierra :fuese un malvado
empedernido, si bien era señalado como usurero sin conciencia. Se le veía corno á una especie
de ogro avariento y r epulsivo que gustaba de disfrazar sus malos instintos con el manto de sus
santurronerías, oyendo misa los días :feriados y
santiguándose ele todo con la aparente humildad
de un corderillo.
Su vivienda era un C'aserón ele paredes sucias
que encerraban 1111 aire cargado con las emanaciones tufosas de multitud de pieles secas que se ostenta.han cfüeminaclas sobre :fardos de mercancías añejas.
O.culto en aquella posilga, alfombrada siempre con giron·éls de papeles g-rasows pasó los mejores años de su vida ese infeliz urnrero, convertido en t.opo, por su repugnante avaricia y su vulga ridacl ~u pina.
Tras ele ]a~ relacione~ amistosas y comer ciales
c¡ue ligaron á tu padre con ese m·iserable rabino, nunca llegó "á descubrir el fondo de virulencias que se ocultaha en su criminoso corazón . Tu
padre era sobrado bueno, y ele una credulidad tal,
que á vece!" se enfadaba conmigo cuando le hacía
ciertas ob,enaciones sobre la inconveniencia ele
la amistad ele Salvatierra, á quien nunca ví con
buenos ojos.

¡~

�Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 7, Agosto 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casas de los conquistadores</name>
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        <name>Justador de los Campos</name>
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        <name>Revista Naval Francesa en Cherbourgo</name>
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                    <text>Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domingo 19 de Agosto ele 1900

LA PANDORA.
-Hermoso corazón tiene Juan Miro!, llliadió
Chatrv al escuchar el sincero elogio que hicimos
del es~ultor. Todo cuanto acabáis de contar sobre
su juventud y sus luchas artísticas para salir ele la
miseria y adquirir un nombre, pnwba es de su admirable esfuerzo· pero hay que conocer su alma
incomparable y 1~ bondad de su espíritu, qu~ sólo
puie&lt;len comprender los que se llaman sus íntimos;
he aquí uno de esos rasgos á que aludo.
.
Varios artículos críticos en qrne. había yo emitido ideas que confrontaba1:1 con las s~yas, hicieron que una verdadera amistad nos ligara. ~s
dos vivíamos en la misma calle; y toda los dias,

á la hora d,e la sie?ta. le r€cibía en mi casa, donde
charlábamos de airite á más y mejor. Al º?s?urecer lo acompañaba á su taller, en el ,que viv1a e;1
compañía de su anciana madre, y alll perman_ec~a
yo hasta bien ~mtrada la noche. La pobre sen~ia
había cegado, y cuando no salía á tomar el a.ire
del brazo de su hijo, permaneda en su_ cuarto,
cuyos ánrrulos y rincones conocía tan bien c~mo
los bibel;ts que lo adorna_ban. N a_die la hub~era
creído una ciega al verla ir y vemr por la piez_a
con la firmeza con que ena la cruzaba en todas dir ecciones.
.
A la pobre señora, como á todos l~s ciegos, :e
gustabai tocar , cogeo.1 y vol~ear los obJetos enh:
sus dedos para formarse asi una idea de lüs cosa,
'jl!C ni p,,,lu ,er.
.
Juan ~Iirol, ya sea por el capricho ele coleccionar, ya por necesi~acl c'.e ~rabajo, todos los dw,
llernba. al taller: mil cunosida.cles, que _daban al estudio el aspecto de una tienda de. bT1c-á-;brac,
constantemente renovada, y conociendo perfect,1mente la costumbre que tenía ~u madre de, palpar
y coger todos los obj~tos, teimendo ac'.e~uas, q~e,
por no estar el taJle1r igual, todos los clm, la srn,ora fuese á tropezar con algo y sufne.,e ~Jgun
golpe en una caída, Juan_ habíale rogat1o ~annosamente que en su ausencia, no €ntrara Jamás al
estudio.
¡ Pobre señora }[irol ! Cuan el o clela~te
ella ~e
hablaba ele las obras ele Juan, se entristecia h,ornbleme11tle y exclamaba: ¡ Dios mío! ¿por que me
castigas así? Qué desgraciada soy ele no poder contemplar las estatuas ele mi hijo ! todo el mundo
las mira, exce,pto yo ! ..... ~u rostro se. enso_mbrecía y acababa por caer en un profundo ,silenc10, del
que no se la sacüba por l~rgo ra~o. As1, pues, ante
esta justa pena, Juan evifüba siempre hablar delante ele ella ele sus trabajos y hasta ele sus proyectos hücienclo á sus amigos guardar igual reserva.
p 0 ;. esto sucedía, indudablemente, que á menudo
viniese á mi casa.
Hacía Ya seis meseis que Juan anclaba, preocupado, nemativo, con una sola idea en lü c_abeza
que no le dejaba lugar para otro pensamiento.

el;

Soñaba con hacer una estahrn de Pan dora~ había
€01contrado ya la actitud; pero bus_~aba aun &lt;;o,n
locas ansias la fisonomía, la expres1on que deb1a
dará aquel rostro. Había ca mb:ado ele modelo muchísimas veces, sin obtener el resul_tatlo. que_ ~l¿i.,e~ba tanto; y con estas :vueltas de 1magim~c1on vivía en eteu1a lucha; más una tar de lo n llfgar
anheloso, radiante ele felicidad, sonriente, exclamando mientras subfa la escalera:
_. Pronto, pronto! Al fin h&lt;:1 encontrado lo ~¡ne
bus~ba y ésto sin modelo alguno; un rayo ~e rnspiració~! ... .. . Pero_¿ qué_ h,aces que ~o v._ene$~
al punto, vente conmigo. F1gurate, h,: s1c~o tal mi
a1egría, que hasta he hablado ele 'é~la a mi madre;
los dos, abrnzaclos, hemos llorado Juntos, Je e~uoción, ele pena, porque ella no puede ver n11 l andora, cl1€1 alegría., ele todo junto. . . .
.
. .
Estaba tranfiguraclo; por la luz ele ,msptración
que irradiaba su semblante, comprendi lo hermo:
so ele su Pandora, y tomando el sombrer? 1~ segm
á grandes pasos por la escalera que habia el acabado ya de bajar. Una vez en el ?oulevarcl, me ~ornó del brazo, y mientras cam:nábamos refename sus desfallecimientos, sus e;,peranzas, sus l:1chas, hasta ese día bendito en que• la idea habia
surrriclo repentinamente ele la biruma, y en que,
en ~n rayo ele sol impravisto, había e?contrado lo
que tanto buscara: la mirada, la sonrisa, la expresión, toda la fisonomía de ~u Pandora, para cuya
realización bastaran unos bre,·es momentos t1e trabajar con el palillo. . .
,
-¡ Es mi obra ma~stra ! l'trpetía exaltado; s1, esta vez lo siento, es mi obra maestra !
Hablaba con plena seguridad de lo que dEda,
con la satisfacción del que ve r,rnlizado de pronto
lo que tardó tanto tiempo tomando forma en el cerebro; y caminaba sin cesar ele hablar, tropezando
eon los traunsentes que Yolteaban á vernos llenos
ele asombro.
-· :m obra maestra! repetía; pero no podrás
form~rte una icl-m sino hasta que la mires con tus
propios ojos; entra,, entwa, vas á verla. . .
,
y vertiginosamente m e, arrastraba por el vestibulo. Subimos á toda prisa, y al llegar á la puerta
de su taller en el cuartb piso, lo ví detenerse,
acerca•¡, €J oíclo á la cerradura y quedar inmóvil.
-Parece que ahí anda mi mad!·e, dijo _en v~~
liaja un tanto inquieto y con el ceno fruncido; ¿.ª
qué 'puede haber venido á este lüclo? Le h; suphcaclo que no viniese cuando yo no esté aqm, temeroso de que ....
No esperó más; introclucienclo la llav; en la cerradura abrió la puerta del taller y entro. Un gran
ruido ele algo que cae, segui~o ele u_n agudo ~nto
de angustia, ensordeció de 1mpronso mis 01dos.

y _penetré en el taller. Mirol, h wriblemete pahdo,
tembloroso, vacilante, se apoyaba en el muro, no
encontrando en su visible agonía una sola frase
que decir. Tan páli~a como éli su ünciana madre
estaba de pie en medio dll la pieza, temb~anclo como la hoja en ie[ árbol, con las manos Juntas en
actitud suplicante. Entre ellos, delante ele un b~nquillo volteado, yacía un gran bloc, una masa mforme y blanda ele arcilla, completamente aplastada soblie ie~ suelo.....
Me expliqué esta escena muela de drama, banal
para cualquier otro testigo que no, fuera yo tan
interiorizado en los detalles íntimos de ella. Oyendo que su hijo llegaba y temerosa ele ser cogida
en flagr-ante delito de curiosiclacl, la pobre señora }firol pardió la. cabeza y olvidó las precauciones; así fué que, en su precipitación por huir del
tallm, antes que Juan la sorprendiera allí, tropezó con uno ele los banquillos y lo hizo caer.
El silencio se prolongaba. El espectáculo ele la
pobre ciega, temblO'rosa por la ansiedad, con las
manos juntas y el rostro descompuesto por mortal paliclt€11:, medio perdida en la penumbra de!
cuarto, me hizo honda, impresión y me sentí lleno
de piedad paira la infeliz. Con una voz que se abogaba en la garganta por el terror, la ci-Ega se
atre,·ió á exc.:lamar :
-¡Ah, Juan .... mi pobre Juan, di pronto,
pronto .. .. ¿no es la Panclora, al menos?
Y Juan, enfrente de la amargura y desolación
d,e, la pobrie anciana, levantando sus ojos al cielo
y haciendo un sobrehumano esfuerzo, exclamó con
una voz calmada y dulce que me volvió la espera,n za:
-¡ No! á Dfos gracias, no. No es la Pandera;
no era sino un busto apenas comenzado. ¡ ~ih mi
pobre mamá, qué susto acabas ele darme.
Las .mejillas de la anciana se tiñeron con la púrpu¡m. d,e, la alegría y dejando caer sus brazos ;;obre
el cuello ele su hijo:
-¡ Qué feliciclacl, Juan mío! ¡ qué felicidadr
porque ~o hubiera siclo irreparable. Te prometo y te Juro no entrar jamás al talk~11· cuando no
estés aquí. Abrázame en prueba ele que me perdonas.
Y Juan le abrazó, conduciéndola amorosamente
hasta su cuarto.
-Recoje eso, me ~lijo al volver; yo no tendría
valor, se me rompen a el corazón; más nunca diga\ nada á la pobre vieja . .. . se moriría ele pena.
Enton~es, _y al ver que baJaba los ojos para ocultar s1;1s lag,r1mas, lo compre111dí todo. Acababa de
mentir. Aquel bloc informe que se aplastaba contra el suelo era la Panclora.
Da un salto franqueé los últimos escalones

&lt;:arios Foye.

TU YYO
(Para •El Mundo Ilustrado»).
.

'

\;,...

\
)

S~ me dieran las gracias sus encantos:
s~ m,e, pr~srara el sol su ardiente luz:
si me diera el armiño su blancura
Y me dieran las aves su laúd
Y Dios me diera con e[ O-rbe entero
cuanta, beUeza e~concle el cielo azul,
no haria una lllUJer, para mi gusto,
más hermosa que tú.
. Si t~ diera Cupido sus alllol e;,;:
s~ te c~ie,ua su acento el ruiseñor:
s~ te cli~ran su re los querubines :
si Dt~ di,era ~ma madre su pasión:
y ios te diera con su amor cliv in0
todo su alienro inmenso y creador
~o podrías, mi bien, hacer un hon;br~
,mas amante que yo!
Bloy A~oriegn Ruiz.

.1.a Italia Parlamentaria.--2. Francia:
desorganizaciones.--3. Ohinerlas.

•
1

1.-El parlamentarismo italiano estaba eníermo de los nervios durante el trabajoso ministe-rio Pelloux; el uso que había creído necesario ha061' el honorable General de la facultad constitucional del gobierno para promulgar una ley condicional cuando la juzgase indispensable, con la
resena de some,terla á la sanción del poder legisla ttivo, había procluciclo una situación que todos
los días crecía en gravedad; no habiendo podido
impedir la promulgación del decreto-ley-así se
llaman en el 1€inguaje constitucional italiano los
actos legislativos del poder ejecutivo-la extrema izquierda de la Cámara de Diputados, compuesta de republicanos y socialistas, todos vel1Pmentles, todos resueltoe y ó elocuentes ó locuaces todos, se propuso impedir la aprobación 1,arfomentaria, á fuerza de obstrucción tumultuosa, de
batalla, de palabra y de mano, de ruido y escándalo. El liinisterio se encontró perfectamente
impotente para realizar su propósito, á pesar de
la compacta mayoría que gobernaba el señor Sonnino y que era enteramente adicta al genenil
Pelloux.
Y digamos ele paso que la posibilidad de las
minorías para impedir la marcha de todo el organismo legislativo, ya por ausencias, ya por medio de moratorias que generalmente asumen un
carácter de violencia, no ha conhribuíclo poco al
terrible descrédito de que disfrutan las instituciones parlamentarias.
Como noootros creemos que estas instituciones, ya €n su forma puramente representativa
como las nuestras y las norte-americanas, ya en
su foT'.ma europea (gobierno por medio de las
mayorías), son las únicas que garantizan positivamente las libertades políticas, hacemos votos
porque los países parlamentarios en que no existlen ni asomos de crísis políticas, como el nuestro,
aprovechen sus tiempos de calma püra revisar sus
reglamentos con objeto de impedir á todo trance
las tiranías de las mayorías y las obstrucciones ele
las minorías. Porque es sabido que las mstituciones parlamentarias, son como esos organismos
que, aunque parecen¡muertos, repentinamente, con
UDa sola gota ele agua, reviven y se mueven, y bue~
no es que entonces con la vuelta de la actividad
coin~i~l? la facilidad del movimiento; un poco de
previs10n basta para evitar situaciones peligrosas. Pero volvamos á nuestros italianos.
~

Aquí mismo hemos referido los esfuerzos supremos hechos por el Ministerio y su mayoría para sobreponerse á este estado de cosas; el rey era
inquebrantable, jamás consintió en convertirse
en dictador; era preciso reformar el reglan, .nto en plena batalla; los medios fueron ingeniosos; por demasiado ingeniosos, la oposición radical y la constitucional fumaron una actitud favorable á los partidos extremos y no quedó al Ministro más que un r~curso: disolver la Cámara
y convocar nueva~ eleciones. Así se hizo y la primera impresión fu~ que el Ministerio había re-.
forzado su mayoría, la segunda, que las cosas
quedaban en la Cámara en la misma situación que
antes de las e}etd&lt;mes y que seria preciso seguir
ele tropezón en tropezón la misma ruta que en
las úlfü.mas sesiones, lo que tenía al país profundamente cansado y nervioso. El parlamento no
trabajaba, combatía desesperadamente para no
trabajar. El Ministerio Pelloux se retl.iró entonces, y una combinación más bien que un gabinete fuertemente apoyado en raíces parlamentarias,
subió al poder bajo la -dirección del Signor Saracco. El envío á China de tropas, que con palabras ele tan vibrante patriotismo saludó al partir el rey Hu.mberto, el -movimiento ele la opinión calurosamente inclinada á la partácipacióJt
ele Italia en el forzamiento internacional del celeste imperio, la insinuación clei Guillermo II,
que recurría á sus afüdos para ayudarlo en su

EL MUNDO f..LUSTRADO
obra ele venganza y ele castigo, empujaban al
nuevo 1Iinisterio por un camino, distinto del
que el nuevo parlamento parecía· marcarle: nada ele gastos, nada ele c.:argas nuevas en el presupuest'o, la expedición en China tiene que ser para
Italia una simple demostración de acuerdo y
simpatía á las otras potencias, no una obra formal ele inl:.€:rvención y cooperación armada.
¿ Qué hacer? El Signor Sonnino ofrecía la cooperación de su grupo, pero eso era precisamenlte lo que el nuevo ministro no quería; eso lo coloca ba exactamente en la situación del minist€rio caído á pesar ele su mayoría; caíelo por la imposibilidad ele amlar ...
::\Iueiie el rey. La reprobación absoluta que el
odioso crimen encontró en la humanidad civilizada, en Europa, en Italia, (porque no merecen
el honor ele ser considerados ni como una eoccepción siquiera los ''bo.xers" de gorro encarnado ó
de sotana negra, que bendijeron 1eil impío homicidio) tuvo su eco solemne en el parlamento. Todos los partidos lanzaron al crimen su anatema
y ,el nuevo minist'erio ascendió involuntariamente en la c.:onsicleración pública, en virtud ele la
tregua ele la muerte.
Esta es la historia ele ayer. El buen ciudadano
que fué Humberto I ya-ce en el Pantheón que
clescle hace siglos se llama "ele Agripa" y que en
realidad fué obra de los arquitectos ele Haclriano, que en el segundo siglo de Roma, lo restauraron co~pletamente. El nuevo rey ha inaugurado su remado con palabras ele concordia, de liberalismo y ele italianismo profundamente, sentidas;
c?n ellas ejerce la 1:1Ísión que explica. la persistencia de las monarquias en medio de la gran marea
democrática que sube sin cesar en la Europa occidental; la necesidad de poner fuera del alcance
ele los partidos el sitial ele un árbitr o entre ellos
que -~ medio de 1~ bat~llas, las colisiones y la~
coalw1ones, pueda impechr la guerra civil; así el
p~pe) ele los reyes en E mopa queda limi-taclo, pero
cligmfieado: son supremos jueces ele paz. P or eso
jamás estará bien constituída una república cuando no haya ace:laclo á conservar en un CUl€1I'po
perlfeptamente mclepencliente é inamovible esa
func_ión que tiene en las monarquías el re; · eso
mph_c~ la organización ele la Suprema Corte de
Justicia en la constitución de los Estados Unidos.
Pero además, la dinastía de Saboya es la personificación de la uniclacl ele Italia.; mientras esa
º?ra no esté consumada, no sólo legal, sino socialmente•, mientras no esté fuera ele toda discusión, mientras no sea para propios y extraños
realmente "intangible," comp decía Humberto
el papel histórico die los nietos ele Carlos-Alber~
to no hübrá concluído.

Luego, ahora que ha. empezado la vida política
normal, los partidos se han mirado de hito en
hito; se han contado. Resulta que á pesar ele los
esfuerzos del gobierno del General Pelloux en las
pasadas elecciones, su mayoría bien computada
no existía en realidad ante la representación ele
las oposiciones unidas. Las últimas elecciones ind i,•an dos cosas claramente. la. Que hay un sensible é intenso "11isorgimento," como los italianos di.cen, de la vida política en el país. 2o. Que
los partidos re•volucionarios han ganado terreno.
El número de votantes (en Italia el sufragio E-s
censitario y alfabético, los que pagan cier ta mínima contribución aUDque no sepan escribir y todos
cuantos saben escribir, siendo ciudadanos, se
entiende, tiene derecho de votar) ha llegado á
1.361,000, como 120,000 más que en las últimas
elecciornes y se distribuyeron así: menos de 612
mil en favor de los candidatos ministeriales y
cerca de 750_ mil en favor de las oposiciones; pero
en este guansmo la porción mayor tocó á los partido~ antidinásticos;. sobre todo, las graneles pobl~c10nes están dommadas por ellos; Milán que,
baJo tantos aspectos, es la más imparfante eiuclacl
de Italia, hoy ha clividido sus votos entre socialistas y republicanos. Estos grupos estaban desde ha.ce tiempo desUDidos: los socialistas eran
igualmente hostiles á la monarquía que á la república burguesa; siguiendo las enseñanzas de
Marx aspiraban al gobierno del proletariado bajo
UDa éonsfüución distinta die lo que hoy llamamos monarquía 6 r epública. Pero las leooiones de
la política de represión extremá desplegada por

el gobierno militar &lt;le los ültimos tiempo~, han
realizado la fusión de los grupos subversivos y
ambos siguen hoy la bandera republicana.
Resulta, pues, que si el gobierno del Sr. Saracco qn:iere emanciparse ele la. tutela de Sonnino, y esto le es preciso para conjurar las ?bstruccion,es que le impedirían vivir, se verá obligado á precipitar una liga ele las oposiciones ele donde puiecla resultar una mayoría nueva; pero esa
mayoría no puede llevar al gobierno á los republicanos es evidente; podrán subir al Ministerio
los Giolissi ó los Zanardelli, y éstos compensar á
los partidos extremos su no participación directa
en el gobierno á fuerza de condescendencias y
concesiones. Pero esta tarea un poco análoga á la
de Walcleck-Rousseau en Francia ¿n o será precaria? El problema parlamentario italiano no puede
ser más grave, como se ve; la crisis es eviclen te.
l

2.-Ui: filial amigo mío, endiabladamente listo para comprender y admirablemente dotado
para exp!'E'sar, me hablaba de la profolllla impresi(m que (.m él había hecho el progrflso estupendo
Je las ~Gcieclacles cooperativas en Bélgica; tal como l'úsulta de las estadísticas traídas y explica&lt;las
por Anseele en París, en donde mi amigo lo escu chaba ha&lt;;e muy pocos días. El buen rnceso de
la cboperac:1ón social es uno ele los fenóme!los rná~
irn1Jorwuies y cleci,;ivos ele· nuestro tiempo. En él
api'mta la solución del más grave problema c·,m
, ¡1rn 1ropiezan para nmmalizar su vida las graneles nucioars industriales ele Europa y .Am?,ric:1 y
aunque á t,OSotros los mexicanos, apenas en 1n :t:1rora del i11J1tRtrialismo, la ·cuestión parc~i.?,c, )l'&gt;l'
hoy, puramente especulativa, no lo es, en realidad, si que,r-emos ser precavidos y evitarnos en lo
futuro los desastres en que las naciones viejas h111
estado á piqu~ ele naufragar.
Los congresos de las sociedades cooperativas
celebrados en París, con motivo ele la Exposición,
han sido muy interesantes, sobre todo, el de las
sociedades cooperativas de consumo, formadas
por graneles ligas ele obrei:os que, suprimiendo
los intermediarios entre el productor y el consumidor han podido abaratar los artículos ele consumo y aun las habitaciones y aun fabricar ellas
mismas productos baratos y proporcionarse el crédito que necesitan, constituyendo con sus módicas cotizaciones los fondos apropia{los para todo
ello. El resultado ha siclo admirable; el bienestar
ele las clases ob1uas aumenta diariamente y el
espíritu ele asociación y de soliclariclad crecen·.
Pero esta ascensión lenta, piemo constante y normal hacia la prosperidad y el bienestar ele los proletarios, no es vista con blli€nos ojos p('r los socialistas políticos, por los feroces é intransigentes
teoristas ele las reivindicaciones revolucionarias.
¿ Pues cuál papel tendrían ellos en repúblicas a paciguadas, en que cesara eJ odio ele las clases y las
burguesías y los proletariados formasen la escala
movible ele las desigualdades irremediables, pero
indefinidamente atenuables y el capital entrare
al servicio del trabajo y el antagonismo tendiese
á el esaparecer por la solidaridad y la justicia? ~o,
para agitadores á todo trance del porte y arboladura ele los señores J aures en Francia y Anseele en Bélgica, esta perspectiva es triste; la guerra social es la única solución, es la redención
única.
De _aquí la idea ele convertir el capital ahorrado por las cooperativas en el fomento ele la revolución, die las protestas violentas, ele las huelgas permanentes. Esta idea fué la que se esforzaron en hacer triunfar en el congreso de las asociaciones _cooperativas de consumo. No lo lograron; venmeron á despecho. ele los rüádos retóricos
del socialismo armado las proposiciones contenirlas en el programa de quienies con gran sensatez
han pensado que los fondos que pueden reunirse por las cooperativas, deben consarrrarse á ase~
gurar su existencia, dándolos mayo~ extens:ón
constantement~ y á fon~entar todos los planes que
tengan por obJeto realizar un progreso económico por la cooperación.
Esto e~ lo sensato y lo positivo, esta fórmula
progresara; qootlarán del otro lado los que viven
el~ los padecimientos dolorosos de las masas haciéndolas delirar, aconsejándolas el uso per'enne
d~ la fuerza, proponiendo la transformación soc!al, 1:º po~ medio de la asociación, que es lo fisiológico, smo ele la convulsión, que es lo pato-

�Domingo 1!) de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
titlán y que como las moscas huyen y se disipan
con el humo de los cañones ingl1€ses de marina.
Todoeso loaplaudo; gusto de ver que los japoneses
..;;::,..•,&lt;;:&gt;,
sometidos á la prueba, suprema según parece para
Y mientras el socialismo se disgrega y descom- la cultura europea en su actual momento hisillóripone, y \Yaldeck-Rousseau contribuye á ello, con- co, como decíamos los oradores de haceveinticinco
virtiéndolo en un grupo eminentemente conser- años, de combatir con las armas úfümas y los flavador de las instituciones r epublicanas, temeri- mantes preceptos de la táctica se hayan mostrado
dad genial que no ha sido dado &lt;;omprender á los superiores á todo encomio y aun en su movilizaenfermos de fiebre política y "chauvine," como ción hayan admirado á sus poco benévolos jueces
Julio Lemaitre, que está dejando zozobrar en un europeos por la precisión mecánica y la celeridad
charco de elocuencia, á la Rochefort, el talento de sus maniobras de dese11Dbarque y marcha. Perliterario inás diáfano y mejor irisado de la Fran- foctamente;y todos cuantos de civilizados nos precia inteledual de este fin d,e1 siglo, esa agrupa- ciamos Lacemos votos porque los ministros sean
ción curiosísima por híbrida y sin programa po- salvos y las familias europeas y los chinos cristiasible que se llama "el nacionalismo," se descom- nos que se han arrimado medrosos y desesperados
á la legación inglesa. Todos estamos pasando hopone y se pudre.
1\Ie dirán mis l€1Ctores ¿Usted en qué se mete? ras de angustia renovada (acaso cuando mis lecto¿ Usted por qué califica y censura estos asuntos _ele res lean estas líneas todo haya pasado ya) al saber
una famil:a agena? Pues por gusto y por coraJe; c¡ue á medida quei el auxilio se acerca á la capital
por gusto, porque todo cuanto fortifica ó debilita de los celestes, las bandas y los ejércitos rechazaá un grupo latino nos at añe y nos apasiona; y rlos eonfluyen en grupos tumultuosos en Pekín,
luerro porque los franceses nos han !€ducado en el p resas del pánico, exaspe•rados por el odio y pream~r de las conquistas civiles que de la revolu- f'.urosos de vengar sus miedos y rns derrotas en el
ción emanan y cuando vemos que hay un partido grupo de indefensos que desde hace días han torque aspira á dominar, que obtiene, triunfos en Pa- nado á asediar y bombardear. 1\Iás aun, nos alerís mismo y que niega la legitimidad de las eon- grai•íamos de que fueran ahorcados (yo soy un
quistas de la Revolución y aspira á fundar una sensibl~, no un sensiblero) algunos "boxers" asesinueva intolerancia relig-iosa, basada sobre una no~ :' en ~l palo más alto S. A. imperial el prínterrible intolnancia política, se nos figura que cipe Tuan; y si S. l\f. la emperatriz (c. p. b.) rehay allí algo que_ se disuelve, que se reblandece, rnl ta r:ue ha metido la mano en la ensangreutacla
1
que muere; qm, las pasiones de l a adolescencia de masa, q1 e la pa~u,), que le hagan un palario ,fo
r
•
m
:f
lana
en fas Hermlldas y que, allí se ere:'!., f:tun pueblo, que los ideales desvanecidos vuelven
mando
en
pipas de ámbar y oro medio kilo de opio
como en los enfermos c&amp;ebrales, como en los
viejos y ésto nos inspira rabia, no contra Fran- . lodos leí' días, la napoleón de los ingleses de hoy:
cia, ¡ líhrenos el cielo de este sacrilegio! no contra que lr. manden i1 no d!ei esos reyes africanos quJ t1e
l os nacionalistas, sino contra el destino, que pare- nen confinados aquí y allí los franceses y lo-; in¡rleses ;r&gt;_ara que se case eon él; todo ello no es ca&lt;'!€· burlar::e del progreso y pone en boca de los
bizn'etos de Voltaire y ele Rousseau los gritos in- paz de hacernos pe.stañar.
concebibles ele "mu€1rtan los judíos y mueran los
~ ~ ,&lt;;:&gt;,
protestantes." ¿ Cuándo oiremos gritar "viva la
Hechas estas salvedades me creo perfectamente
esclavitud?"
expedito para confesar que, si en los proeedimien~
t.os son dignos de anatema los chinos, hay un pun3.-Entendámonos; aplaudo de, todas veras el to substancial en que tienen razón. Los pueblos
esfuerzo verdaderamente admirable que la colum- civil izados han adoptado resueltamente la teona internacional está haciendo para llegar á Pe- ría d,e, Nietzche: son super-pueblos, como según
kín y salvar á los ministros al través de los pan- el filósofo demente hay ó debe haber super homtanos dd Pei-ho, del horrible calor "insol ante" bres; para ellos y en-tre ellos hay respetos inter(tiemblo de que los cajistas más académicos que naeionales, derechos y deberes recíprocos, congreyo, me pongan " insolente" ) de esas latitudes y al sos d,ei la paz y conferencias de la Haya (salvo, natravr,: &lt;le los enjambres de chinos más numerosoi turalmente, uno que otro zarpazo mutuo si la
que las moscas -en los lodazales de la gran Tenoch- oportunidad se presenta). Pero, ·en fin, entre los

lógi&lt;;o, y que engendra, ~in r emedio, el anarquismo, la miseria y el cesarismo al fin.

0

super-pueblos las cosas no van tan mal en dirección de la paz y de la fraternida~ humana. Q_ue
esto provenga del vil interés, no llllporta: ese_ mterés no es vil desde el momento qute1 se obtiene
un buen resultado; si la paz n? viene de que se
hayan moralizado los hombres, smo de que, á. vuelta de muchos cálculos, lod reyes del dinero han
comprendido que clll€1Sta más la guerra que la paz,
¿ qué n0s importa, si el resultado es el deseable Y
es el hmuauor
P ero tratándose diet los pueblos, de las naciones
explotahl~s y dé?iles, ya es ~tra cosa; aquí Y~
hay der_echrs, °:i h~y filosofias y ape~as proc;C(tl:
mientos humamtanos Yo estoy en IDl casa. Y itlú
te apodera,; ele mis puertas y de mis ventana:' .Y
luerro te haces dueño de la azotea, ¿ no tengo el
uer~cho de 9reguntarte: con qué der.eeho? Lo~
dueño~ de J1ong-Kong y de P uerto-Arturo y Lfo
otrtas puertas reBpondmn: po'i·que co~o ya no tenemos &lt;1onrh: Yender lo que producimos, p :JrqtD
todo;;, poe:1J 1rní~ ó menos, produeimos ~o mi;-;nH!,
neL·esi t11mos que vosotros, señoreF trescientos millones de chinos, nos compréis todo nueo..Jt!ro sobrante, si no estamos expuestos á volver á ser pobres, y para ello ha sido preciso apoderarnos de
las pue·r tas de entrada y de una parte de la casa y
hemos apostado á quien cogía primem y á qu:en
cogía más; la sublevación de los "boxers," las mat.anzas de cristianos, (nosotros quisiéramos que todos fuéseis cristianos porque así seríais nuestros
dientes obligatorios) son incidiEIUtes; el hecho, el
destino se cumplirá, después del incidente más
inevitablemente que antes, seréis nuesfü10s compradores ó nuestros siervos.
Bien está; esto es el d,eirecho del más fuerte, que
es el derecho que se ha empleado siempre contra
el derecho; en virtud de él Mr. Chamberlain se ha
anexado el Orange y el 'ransvaal y Lord Roberts
manda asolar los campos y arrasar las granjas de
quienes combat:en por la liber tad y port la patria.
P ero entonces ¿ por qué no explicarnos el odio 'Espantoso que se ha encendido en el corazón de los
chinos y que dur.ará sin du da lo que los chinos
duren, t'S decir, siempre, porque un chino se muere, pero los chinos no mueren jamás?
Y mientras la cuestión china pasa del período
de invasión, al de complicación, be aquí que recomienzan las mata.nzas d!a armenios cristianos en
Turquía, t oleradas ó acaso ordenadas por el Sultán, más melancólica y silenc:osamente feroz que
doscientos mil "boxers" junl1os.

~-º

cluslo dierra.

Los acontecimientos en China
-&lt;:&gt;-• ~

En el caos de noticias confusas y contradictorias que nos llegan de China, bien difícil es desenrl'edad algunos informes más ó menos creíble!&gt;. Y
así desde el momento en que varios telegramas
están de acuerdo, el público se ve reducidi á aoe ptar, al menos provisionalmente, la ver sión que
ellos aportan.
De esta manera, mientras que Pekín está como
excluído del mundo, nos es un poco más conociu.a
la situación de Tien-Tsin.
Se sabe, pues, que el 9 de Junio, una col umna
internacional compuesta d,e cerca de 2,000 h ombres, mandada por el Almirante inglés Seymour,
salió de 'I'ien-Tsin para Pekíng, donde le llernba
la necesidad de probejer las legaciones. Pero desde el 13 de Junio nos encontramos á obscuras
acerca de las operaciones de est.a columna. ¿ Está
en Pekín? ¿ Se h a rnelto á Tien-Tsin? Ha sido
destrozacla? Kada se sabe en absoluto. Todos los
días leemos ansiosos los cables, buwmdo alguna
noticia definitin1, y en nuestra decepción de la
mañana, esperarnos mejor info_rmación para el resto del día. Pero las comunca.c1ones no se restablecen y la inquietud aument,a de día en dí-a.
Lo que, desgi-aciadamente se ha confirmado, es
que, apenas evacuado Tien-Tsin por el Almirante
Seymour, -fué atacado por los insurgentes y las
tropas regulares chinas, aliadas contra los extranjeros, por encontrarse en dicha ciudad un gran
barrio europeo. Dicho barrio y el de los chinos

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 19 ele Agosto de 1900

::a

LA REINA 'MARGARITA.
Modelo de cspoaas y de madrés, dechadouevirtudes (2ntrc las que &lt;lescu::lla su amor ascemlra&lt;lo al pueblo italiano, la. Reina Margarita pcr1n;mece hoy sumida en el más amargo dolor C;On
motivo de la trág~ca y universalmente sentiua
muerte &lt;lel H.t•y huml;e1•t10 I.
Como reopetuoso tributo á su infinita pena y
justo homenaje á sus virtudes, publicamos en este número el retrato de la infortunada r:eána viuda, habién&lt;lolo tomau.o &lt;le la fdtogr,afía que con
su autógrafo envió como muestra de cariño á la
Sra. Do11a Carmen Romero Hubio de Díaz.

1
1

l

CONFIDENCIAS.

Soldados regulares chinos.

que comercian con los europeos, han si&lt;lo bombardeac1 os.
Una, segunda c:ilumna internacional, :;alida de
Ta-Kou; después de la ocupación u.e loo fuertes,
se empleó desde el 17 ele Junio, en soconer· á
Tien-Tsin. En esta. fecha atacó á aquel colegio militar, que encerraba cañones y municiones abundantes, logrando destruirle. La e~tación &lt;lel c1mino de fierro ha sido ocupada por fuerzas sólidas.
Pero los edificios de las concesiones europeas no
han podido ser protegidos. Una nnern tentativa
hecha el día 20 de Junio después de la llegada de
los refuerzos, ha frac-asado igualmente. Sobre un
contingente de tres mil hombres, perecier-0n y
fueron heridos trescientos. El Contn almirante
Bruce telegrafió de Ta-Kou en los rnquietantes
términos de que la mencianadas concesiones no
existen ya.
Sin embargo, un despacho del Almirante americano Kempff, recibido en Washington, nos
anunció hace poco que las fuerzas europeas lo~,aron, en fin, el 24 del pasado, p enetrar en TienTsin, y que una parte de sus fuerzas se dirigió in-·
mediatamente al socorro del Almirante Seyfüour.
Per o este despacho es muelo respecto al estado en
que los chinos pusieron á las concesiones de TienTsin.
T odas las potencias envían actualmente á China navíos y soldados. Francia hace partir esas
tropas de la Indo-China; Inglaterra, de las Inctia.s; los Estados Unidos, ele Filipinas. Un decreto del Emperador de Rusia, ordenó la moviliza-

ción de cuerpos u.e ejérc:to ele la Siberia y de
Amor, los que. forman un efectivo &lt;le 60,000 hombres, una mitatl &lt;le los cuales puede estar ya O(;Upando á Pekín.
El ejército r egular chino, se calcula en 80,000
hombres, de los cuales 10,000 ó 15,000 están armados de fusiles de tiro rápido y son aptos para
manejar los c1ñones.
Los irregulares y los boxers pueden llegar á la
cifra de 300,000. Hay que advertir que é,;ta última cifra es en teramente hipotética.
Tien-Tsin, del cual damos en este número algunas vistas, es un agl omeración mucho menoi;
importante que Pekín. La capital del Imperio
chino ocupa u n-a enorme superficie ele terreno,
pero no cuenta con más de 500,00 á 600,000 habitantes. La población de Tien-Tsin es tres veces
más considerable.
Esta ciudad, metrópoli comercial del ~orte de
China, se extiende sobre la rivera derecha del
Pei-Ho. Al ~orte, la ciudad china; al Sur, las
cor.cesiones extranjerns.
La estación del camino de fierro se encuentra
sobre la rivera izquierda del río, que franquea un
puente de barcas.
Según las últimas noticias, los :Ministros. y las
escoltas de las leg-aciones, deben haberse encont,rodo con el Almirante Sevmour, cuando fué atacado por los chinos, cerca de Tien-Tsin, cuando se
batía en retirada.
Se puede esperar que su salvación será á la fecha un hecho cumplido, por los 8,000 ó 9,000
hombres de tropas que ocupan actualmente á
Tien-Tsin.

Y-u que tu meute mi id,,al compren&lt;le
¿l'or qué en tus labios el dolor estalla?
Depón tus ruegos ....... mi esperanza encientlo,
Dame la luz de tu esplendor, y calla.
Yo necesito que tu voz me arrulle,
Que ante mis triunfos tus plegarias Yibres,
Ya que en la hornaza de mi frent-e· bulle
La luz gloriosa de las almas libres.
Si tu razón en mi actitud vislumbr a
Kuncios c1e muerte, la razón t-e· engaña;
La actividad, como la chispa, alumbra,
Y la quietud, como la sombra, empaña.
Es necernrio que tu mente vea
Que el hombre sólo es superior al bruto,
l'orque. nació para er;c:,nder la idea
Como la flor para engendrar el fruto.
En mi inquietud, que á domeñar te inclinas,
Ves una fuentie de futuras penas,
Y al m :,mo tiempo que mi ±e iluminas,
Con tm l'eproch!:s mi labor condena~.
Si no be nacido para ser verdugo
Debo alentar con mi glorioso ai..u1elo,
Ya el anatema en donde se alce un yugo,
Y a. la piedad en donde gima un du.elo.
Aunque tu pecho al infortunio tema
'l'ienes, por fuerza, que ascender conmigo
P ara alcanzar la aspir ación suprema
Que tú deploras y que yo ben&lt;ligo.
Siendo i nfecunda la expresión doliente
Que á veces das á tus amargas voces,
Déjame hundir y serenar mi fiiente
En este inmenso manantial de goces.
Deja á mi musa que, con pompa entraña,
Busque los lampos de la nueva aurora,
En las tormentas quie la vida entrañ'.'y en las penumbras que la ciencia explora.

jJenifo

Fenfa,¡u .

EJ~ MONUMENTOÁ LITOLFF.
,&lt;;:&gt;,(),&lt;;:&gt;,

Hace pocas semanas tuvo lugar en Colombes,
Francia, la solemne inauguración del monumento
(lrigido en memoria del célebre compositor Enrique Litolff, monumiento funerario, levantado en
la tumba misma en que reposa aquel genio IJ11sical.
La inauguración tuvo lugar un martes, á las tres
de la barde, con el concurso de la música de la
guardia republicana francesa, que ejecutó, durante a.q uel acto, dos obras del gran Litolff: la
soberbi-a composición "Una Ma.r cha fúnebre" y la
obertura d,a "El último día del Terror."
M. Silvain, de la Comedia France~a, elijo un
poema de Armando Silvestre.
El moaumento en cuestión, e.s obre del escult0r Luciano P allez y del arquitecto Albe~to Julien.
Sabido es que Litolff dejó grandes obras inmorttales, por el _vigor de su composición, tales como
Los Templanos, el Escuadrón volante de la Reina
la Mandrágora, ·E ioisa y Abelardo, }a Caia d~
Pandora, la Bella del &amp;¡;que durmiente, etc.
Los Ministros extranjeros en China, y

si:s es¡;otas

Juan Bresci, asesino del Rey Humberto.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN MEMORIA DEL REY HUMBERTO

ANIVERSARIO DE LA GLORIOSA BATALLA

_D E CHURUBUSCO.
L:1 H1cienda. de

SOLEMNES HONRAS EN SANTO DOMINGO.
La colonia italiana r esidente IE'Il México que
tanto y con tanta just:cia ha dado muestras de
dolor profundo desde el momento en que se c~n~
firmó ei asesinato del Rey Humbe11;to, orga111zo
solemnes honnas fúnebres, ~•n memoria del citado monarca, y la ceremonia efectuada el martes

ves de los arcos, sobre los cuales se levan-la la cúpula.
En el e-entro de cada uno de los canceles de las
capillas, se \'eÍan escudos de las armas reales, encuadrados en guirnaldas de flores, protegidos por
an-0:has bandas y grandes palmas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

Porta.le■.--Bl

Puente de Joco.--

Bl C::ouvauto.

berto, que modeló el esculihor Sr. Enriqu:e1 Alciati y que es una verdadera obra de arte.
'De la cúpula y en, densos p_l~egu:e.s desc1;ndía ·
una bandera triooilor, que cob1Jaba. el ataud y
'liemiina.ba en la gradería del lado Or_iente.
En frente del monumento funerario, se colocaron más de t reinta coronas de fl.o,r es naturaJes
con lazos de crespón. Había dos que so'cresalían :
una de dos metros de d:ámetJIO formada de gardenias, azaleas, peonías, nardo~,. rosas, bego~ias
tuberosas y otras flores exqms1tas. Ostentaba
lujosísinUL banda ele moi~é, de los colo~es negro,
blanco y rojo : ·era la ofrenda de la codoma Alemana.
La otra corona rntaba hecha ele porcelana, imitando rosas y ramas de laurel. En sus li&lt;,tones
tricolores se leía en italiano una significativa
imcrip&lt;:1011. Esta oorl()na fué depositada por la
Colonia Itllliana.
En los cuatro ángulos del catafalco se colocaron otros tantos blandones como d:e1 tres metros
de altura. Bn e,! borde del presbiterio se distribuyeron grandes macetas con plantas exóticas.
A lM diez de la mañana comenzó la ooremonia fúnebre. El Arzobispo de México fué r ecib:do e'll la sacri1,Lía de\....templo poP los señores Amelio y Vale1.zi.
Concurrieron á :esta ceremonia el señor Licenciado Don Ignacio Mariocal, ostentando en su
pecho la banda de la O1'&lt;1-en ele San Mauricio, el
Licenciado Don José María Gamboa. El Cuerpo
Diplomát'co estuvo representRclo por los señores
Embajadores de los Estados 'Unidos, Ministros de
Bélgioa, Guatemala, Alemania y España, Encargados de Negocios del Japón, Inglaterra y Francia. De los diplomlátieos,
primero que llegó
fué el señor Conde Magliano, Ministro de Italia,
quien junto con el señor Licenciado Mariscal,
· ocupó el lug,ar de honor.
L as distinguidas personalidades que hemos citado, fu:aron recibid-as por los señores Bassetti,
Amelio, Dcc tor Nibbi, Alciati, Repetto, Pedraz_zi, Cossi, Lavatelli, Bertoni, Novi, Valezzi, Robelo, Molgora y Lancia_
Estos caballeros se estuvieron turnando para
recibir también á las familias y darles colocación
en la igJ:e,3ia.
En el lado izquierdo se colocó el Cuerpo Diplomático y las Comisiones de las Colon::a.s alemana, española, inglesa, americana, francesa, suiza, belga, austPo-húngara, etc.
Más d:e, mil asientos se hallaban distribuídos en
toda la extensión de la nave, formando dos alas
sep,aradas por un pasillo de dos metros. Ahí se
instalaron las familias invitadas á la ceremonia.
Nuestros grabados relativos, dan una idea de
lo que fué tan solemne ado.

Los vetenanos que &amp;e portaron eón heroísmo, :fi.gura nclo como ardientes defensores del territorio
naeional, durante el período de la injusta invasión
norteamEll.'Ícana, han d'spuesto, como en años anteriores, una ceriemonia patriótica, en conmemoración de la Batalla de Ohurubusco v de los ilustres mexicanos que en ella sucumbie~on.
~on muy pocos los- que sobreviven, pero ninguno ha olvida.do á sus jefes y compañeros de luchas
.Y sienten viva satisfacción al r end:r tributo á sus
méritos, cuando llega la fecha luctuosa. Después
&lt;lel desastre de Cerro Gordo y de haber ocupado
Ja,, .fuerzas invasoras las plazas ele Orizaba y .Puebla. se fortificaron á gran prisa los principales
puntos ele la capital, las garitas, el P eñón, Chnruhuse:o y :Mexicaltzingo.
Dice un testigo de aquellos acontecimientos:
"Reinaba por todas partes el entusiasmo, se
1·eipetían los actos de patriotismo y al clamoreo
tremendo ele la campana mayor respondía el aspecto del pueblo indignado y re:melto á defender
sus derechos.
"\'arios ricos se guarecieron tras de las banderas ele los cónsules, y la abstención, si no la hosiilidad del clero, se hizo antipatriótica y fatal para nuestra causa."
.
El enemigo se aproximó á la capital y dessde lue~o las fuerzas fed.e1rales y las de guardia nacional,

Vista ext~rlor del ex-ConTento de Churubusco.

San'ta Anna,en laHr.c· end-a de Portales para _a cudir\ según dijo, al violento auxilio de Valencia ó
Anaya, en ca;;o necesario.
Los americanos permanecieron en Tlalpam y
en la Hacienda de Coapa, organizando el ataque.

~a

El catafaleo

de la semana pasada, reYistió la mayor suntuosidad.
El templo de Santo Domingo, quei fué el elegido, se decoró con verdadero arte :
En el a:lt.ar mayor se hicieron desaparecer los
altarcillos laterales, si:e•ndo substilttuídos por dos
mesas cubiertas de terc:opelo negro con franjas
de oro; sobre aquéllas se colocaTOn grandes ra..milletes de forma original.
De la linternilla descendía un pabellón fúnebre, pendiendo de una corona de plata con sus
anchas bandas de merino, cuyas extremidades
se prendían después en las pilastnas ó en las cla-

El catafalco atrnía particularmente las miradas. Su plataforma me.día seis metros de frente por se·is de fondo.
En las graderías descansaban grandes blandones y candelabros de -bronce con gruesos cirios
encendido,, El pabellón qu:e, formaba el segundo cue1'Po del catafalco imitaba el veteado del
mármol gris de Orizaba. Las cuaJt~·o columnas
tenía~1 sus capiteles dorados. Bajo el pabe~lón
s~ ve1a un féretro de grandes dimensiones, revestido de raso negro. En las dos extremidades se
veían las armas Reales de la Casa de Sabova.
Sobre la cúpula lucía el busto del Rey HÚm-

Hacienda. de Portales.

:se aprestaron á la defensa. El General Valencia,
,con el r esto del denodado cuerpo de Ejército d,eI
;-J°orte. se situó en las lomas de Pelón Cuaufüla,
-cerca de San Angel.
El Gene1m.l Anaya, ilustre por muchos títulos,
-acompañado de Rincón, de Gorostiza y de otros
~sclarecidos patriotas, ocupó el Convent•o de Churubusco, fortificándof'e rn mejor posible, en tanto
,que situaba buen núme1ro de tropas el General

BI Embajador Clayton y otros miembros del Cuerpo Diplomático,

Por el camino de Peña Pob1,z, descendieron, como
arnlancha sobre Pad:erna, en donde presentó ac;ción imp11uclentemente. el Gem1ral Valencia, quedando derrotado )' teniendo que huir hacia Toluca. Esto ocurría el 19 de Agosto.
. ~os soldado~ de Yalencia se pusi,c1ron en prec1pitacla fuga y fueron á llevar la noticia de la
derrota ele Padierna á los fortificados de Cburubu€c).

El enemigo avanzó al día siguiente, compuesto

a,_, 5,00(1 solla lo~. al mando del Gcneml Twigs y
Yarias veces atacó la posición del Uonverito, siendo rechazado. En las inmediaciones se trababan
combates personales.
Hay que adYertir que en Churubusco,doo.trode
los muros del Comento, sólo haóía 800 veteranos, guardias naeionales de los Cuerpos dé Incledependencia y Bravos; pero todos ellos, alentados
por la voz y la conducta heróica de sus jefes, se
mantuvieron firm:es, dando una gran lección al
invasor.
Los asaltantes nolí1on:raronla posiciónsin~hilsta
que no hubo quedado un sólo cartucho en manos
de los heroicos defensores y cuando cuatrocientos
de éstos habían sucumbido en el campo. ,
Entre los principales se contaban Martínez de
Cast1ro, notable por su sabeP y sus grandes virtudes cívicas, Peñúñmi, hacendado probo y laborioso y Villama,r , poeta distinguido.
El Ge[leral Anaya~ que había quedado ciego por
la reciente explos:ón de una caja de parque, se hizo conducir casi sobr e los para.petos y continuó
alentando á sus soldados.
Cuando Twigs ocupó el convento de Churubllsco, le pr.eguntó en dóndle, habían ucultado el
parque, á lo que contestó Anaya, con dignidad
y entereza:.
-"Si hubiera parque, señor General, no estarían ustedes aquí."
Estas palabras pintan ie[ carácter del ilustre
General mexicano.
1 •¡~ :
La derrota de Churnbusco habla muy alto e».
favor de nues:l'ros veteranos á quienes el misme
enemigo admiró, por su valor y abrne(gación .
Es justo. -pues, que año por año se les tribute
un recuerdo y se depositen ofrendas de gratitud,
en ~l monumento que conmemom tan gloriosa
acción.
Estas líneas van acompañadas ele varias ilustraciones.
?os· repr esentan la Hacienda de Portales, que
fue el campo que ocupó Santa-Anua y que al
ocurrir el desastre de Churubusco, tuvo· que abandonar violentamente.
Dicha hacienda se halla hacia el Sur de la capital, á unos siete kilómetlros de distanc:a. Perle-

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL M"GNDO ILUSTRADO
nece actualmente á Don Simón Cravioto y consta de dos :fincas, separadas entre sí. Se le llama
de Portales, por los que tienen aquellas en su
frerulie.
La Hacienda está unida á J oco por un angosto
camino bordado de elevados árboles. En 61 puente de este mismo nombre se trabaron algunos
combalms personales entre los ilwasores y los vetemnos de guardia nacional, de;:pués de 1a acción de Padierna.
Se con-0 erva el ex-eonrento c1r C'hurnhusco. esl!iando actualmente com,,fftido en Lazareto ::\Iilitar de t¡fo~os. ~u.; mu:·o~ rnn lle 1mmpostería de

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

J)l/éxico en la Cxposición de ;?arís.

tamiento, de esta capital. El terreno afecta
la forma de una alcayata. El primer cuerpo
de la fine:a lo forma un
alto basamento de 2.70
metro:?, el cual ,.rve oc
apoyo á un primer piso.
En los planoci E•xisten
tres grandes diü;iones.

VERDADERO ÉXITO.

La primera ocupa la
esquina formada por las
menc:onadas c:illes y está de:;tinada á la Aclmi.i:stración del Instituto;
conbtlt de la entrada, de
un yestíbulo ovalado y
exornado con nichos, e;;calera, un patio central,
Secretaría,
.\. r chivo,
Prefeci¡lura,
Dirección,
Primer patio del ex-convento de Cburubusco
Sala ele Junta~, B:blioteca y ~Iuseo de Drogas.
Los p:&amp;0s y techos son de vigu~ría de acc1ro_ y
' ocupa una p ar"e
de la. faLa ~e!.!'ll r1da di l'is:on
L
lámina acanalada. Los patios van a tener _p150. ~e,
chada q{1~ 11a :'t 1..· ,':.lle de Balderas y sé encu~n- cemtnto los corredores ele mármol, la DHecc1on
tra cliYidid:1 c11 1r,•.; grandes PaueJh,nes ,1.1slaoos y los deÍJartamento, d:e1 l-:Lstoria :Kal~1-a~ de. mt
por patios. La planta de los Pabellones tie11-; l:t saico tle madera, las Secciones de QunmC:a ) l! tforma de una doble T; se instalarán ~n _ellos la 5
eiología de mosaico de soletas inglerns Lle baSecciones de Historia ~atura!, de Qu1m:ca Y de
rro.
Fisiología. En )os basament.os se colocaran anr.a ·
Ha;:ta la fecha se llenn invf1rtidos unos sesencenes. maquina1:a, servidumbre y Jeparta.mento:i ta mil pesos; los trabajos a.vanzan rápidamente,
para ammales.
.
,
¡mes se quiere dejar t_ermi~ado el mo?erno ed'.En el primer piso y en el eJe d'é' l:1~ 'IT. ~e en- ficio lo más pronto pos1bli0, a e~edo de 111augurc1r-cuentran los graJ1cles salones que re\:11.1.en luz
lo luego; para ello, se ha mult:p~1cado el person~l
cuatro Jatlüs y que se destina1~ rnspect1;a~eute ~ de ope1ario,, que el señor Ingeruero Herrera dm:i\íuscc,· &lt;le plantas, Laboratono ele Qumuca Y a
ge ¡x:rsonalmente para que .no se apa~ten de ~u 0
Sala ele O1,eracionef'.
in5tl'ucciones. A primera v1sh1, se recibe, con_ lo
Los departamentos que ocupan los exb1•emos ?&lt;2· que h ,5ta hoy hay terminado, una. agr~clable rn1 ·
las T'r. y que reciben luz por ~res l~dos, es~an
pre~ión, que persiste a.1 penetrar al mtEnor· de uno
dedicados á gabinetes d:€1 ti&gt;abaJO, m1croscop10s,
de los Pabellones que ya está terminado. Hay am balanzns, reactivos, de.
plitucl, mucha luz, excelenoc'S cl'sposieiones topcL a tercera d:visión ó fracción del terreno está gráfica~, rnntilación sobrada y ele!11e~tos de el~formada por un pequeño jar~í~, al derre~~r del
gancia y solidez, que harán del ed1fi~10 del_ In11t1cual se encuentran la mmaJena, la Secc10n de tuto }Iédico Nacional uno d'€1 los 1neJores, s1 no el
Bact,eriología, el Anfiteatro y las Secciones cuarmejor, de euantos poseé el Gobierno Fede1-al e11
ta y quinta del I nstitul'o Médico Nacional.

Pº;

Monumcoro coumemorat ivo de !a acción de Chnrubmco. en 1847.

gran csptsor, .como los de las coll!,'.ti·ucciones de la
época colonial.
Algunos departam~ntos están en ruinas, ientre
ellos dos de los pasillos donde estaban las celdas
de los n ,ligiosos.
En el muro del lado Ponien'['.e y E!ll el que cor responde al atrio del templo inmediato, se ven
aún las troneras que practicaron los defensor:es
del convento.
Los muros ostentan aún las huellas de los proyectiles enemigos, así como los pretiles y la torre
del templo.
Fiente al edific:iQ se :formó una plazoleta, en el
oontro de la cua.1 se levanta el monumento . de
mármol consagrado á la memoria .de los defensor es de Churubusco.
Este monumento se erigió en la época del Gobierno de Comonfort.

NUEVO EDIFIClO FEDERAL ENMÉXICO.
Aprobados por la Secretan-fa de Foment~ l?s
rilanos para la construcción de. un nuevo edificio
para el Instituto Mécfüo Nacional, que correspo1:dier a {t las necesidades que exige ese establec1mi1emtt10 de primer orden y único en su géne1'0: de
pr~pied&gt;1.,l íed€ral en el país, el señol' I ngemero
Don Curios Hnrera, autor de los planos, procedió á la ej,t'Cuc:ón de su proyecto.
El edi(k10 se eonstruye en la actualidad en t€rre:lOS ~i tnados en las calles de BalL1eras y Ayu n-

Sr. lll&amp;llUll Guc{&amp; Tt&gt;rrea,
Adjunto al Comisario.

Sr. Don Sebastián B. de Jllier,
Ministro de México en Londres y Comisado General,~n la Exposlcl6n.
(Del " Alodern Me:z::lco."J

Nuestras constantes informaciones, publicadas
en los diarios, tienen ya al tanto al público del
éxito que nuestra nación ha tenido en el gran certamen parisiense, al grado de habel' alcanzado positiva notor~edad entre los demás pueblos que han
estado repr,esentados en la exposición.
El éxito se debe al número de expositores, la
inmensa variedad de productos exhibidos y al muy
considerable número de premios que ha otorgado el Ju.ro.do Calificador.
Resultado tan ha.lagador para itodos aQudlos
que deseamos que nuestra patria sea conocida uni-

versa.lmente, porque dEll conocim:,ento de sus riquezas, su cultura y sus últimos notab1€s adelantos, tiene que surgir un bienestar sólidamente ba.sado, sa debe indudablemente á los esfuerzos unidos de la. Secretaría de Fomento, en l\ié1fieo, y á los
del Señor Don Sebastián B. de Mier, M:n1stro de
México en Londres y Comisario Gweral en la exposición.
FomE,nto organizando los grupos, poniendo á
su frente personas inteligentes y que desplegaron la mayen• actividad, á la vez que no economizando gastos; logró que en el gran CEil'tamen con

campos ocupados por las tropas lnvaw, as, después d~ la ac,cl6n de Chuiubusco,

El edificio todo descansa sobre una plataforma
de concreto y viguería de fierro.
Los muros del basamento son de piedrn., los del
primer piso que dan á los patios, de eantería y ladr illo compr:mido; los muros interiores son de
tabique y piedra. La fachada, que se incrusta en
la esquina formada por las calles del Ayuntamiento y Balderas, se está construyendo con grandes
blocks de piedra chiluca.

esta ciudad y que se han construído recientemente, ó se construyen ahora.
Se observa que los alrededores del moclerno local del Gobierno está rodeado de fincas nuevas &amp;
en construcción, cuando hace dos años, en los ·momentos en que se empezaban las obrai., era aquello
un páramo, por no deciri que asquerosas lelr:nas
públicas.
Las Secciones y distintos departamentos van á
ser dotados de aparatos é instrumentos científicos, lo mismo qt1&lt;:
de mobiliario moderno, de manera
de equilibrar la elegancia. interior
con la ex~1erior y tener todos los elementos de cienc:a que se requieren
en un establecimiento, como el Instituto Médico Nacional.
No se calcula aún la fecha e11 quequeden terminados los t rabajos, pero no sería aventurado a.seguvnr
que su fin lo veremM antes rle qtH'
ltJermine el año venidero, el primero
del siglo XX.
Vista del Pa.belló&amp;l de llléxlco, cu y a &amp;pntu: a s e v e xi1lc6 el 1° le Junio.

Proyecto para el n uevo ed16cio d a/ Instituto médico NacionMI.

Sr. Bam6n Pernandes de Artea8'a,
Adjunto al Comisario.

que se cierra el Siglo XIX, México fuese conocido
en todos sus múltiples aspectos, desper'fündo la
curiosidad y el inte'rés, lo mismo de los hombres
de ciencia que de 1os hombres de empresa.
Ed geólogo en descripciones y curiosos ejemplarrn habI&lt;á encontrado en nuestro país vasto campo
de estudio; el historiador deseará conocer en
nuestras ruinas valiosos datos acerca de una civilización que ha desapar,ecido, el geógrafo, el botánico, el minero, todos, en vista de nuestros var iados pr oductos y de nuestro violento desarrollo
sociail habrán sentido intea:és por este territorio
Por su parte el señor Mier y sus colaboradore~, con cuyos retratos honramg§_
este número, se impusieron desinteresada labor.
Ya estaban en París nuestro pabellón,
nuestros productos, los impor.tla.ntes datos que habían de darnos á conocer; pero
París es un "maremagnum;" en épcc.t de
€,xposición, hay tanto que ver, tanto que
admirar en lo general, que muchos de
los detalles se pierden, se nasa por el frente de infinidad de objetos que anenas son
vistos, se deja de pregun1für lo que se ignora y de aquí que en uno de estos certámenes se d€je de conocer mucho interesante y de a.prender mucho útil.
El señor Don Sebastián B. de :Mier, segmamente atento á Esta circunsiancliai,
se impuso la ifürea de que México no fuera uno de esos detalles inadvertidos y lo
ha logrado .con tino que le dan hon1·a y
con éxito completo.
J.~" más importantes publicaciones curope&amp;~, ios catálogos de la Exposición, la
mayoría, en suma, de los órganos encargados de realizar ks altos fines de1 eertamen, se han ocupado de :Méxi.co. P or
cuantos medios ha sido posible, se ha dado á conocer nuestra n11óóu y se ha logrado desper'Har interés pcr ella.
Esto es mucho lograr. En el siglo XX
ya no habrá un sólo pueblo civilizado que
desconozea nuestros elementos, nuestras
aptitudes, nuestros esfuerzos y nuestras
e~peranzas.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

EL 1\fG.NDO I LUSTRADO

Dom'ngo 19 de Agosto ele 1900

PARA UNA AMIGA.
Muy pronto has de partir; y hasta la muerte
Conservará el recuerdo el pobre asceta,
Muy pronto has ele partir, voy á ofrecerte
Los trist'ísimos cantos de un poeta.
r-

Y nacieron aquí, dentro de mi alma,
Corno la. imagen fiel de mi quebranto;
Reinó la tempestad tras de la calma
Y tras de mucho llorar sequé mi llanto.

LA ULTIMA CITA.
~

En la Exposic:ón Anexa de Vincennes.

Xo cantó más : e'l1 dulce arrobamiento,
de las a ves el vuelo ella seguía,
mientras que por el ancho :firmamento
la noche lentámente des0-mclía,
-Como un mar que no riza el viento leve,
los días-murmuró-corren y·eloce~;
per o ol vidamos que la vida es breYe,
que el instantie· vendrá de los adioses.
¿ Acaso en esa playa de zafiro,
como de ar enas de oro, salpicada
de mundos á do va nuestr o suspir o
en alas de la brisa perfumada,
nos volveremos á ,encontrar?
-Sin velos,
-él dijo entonces-el espacio esplende,
y la divina mano va en los cielos
las inmortales lámparas enciende.
En el misterio de la noche bella,
en cuyo seno el ponenir palpita,
amor ·mío, escojamos una estrella
y démonos allá la última cita.

I mprovisación de cam!llas.

~~~

~ --~-•q;~ ..~·---

S0001·ro á los heridos.
:~

·):'

La Exposición anexa ele Vinrennes, sacrifieatla
un poco por el mimo hecho ele su alojam:ento,
atrae sin embargo todos los domingos un público
muy numeroso, que sigue fas manifestaciones exportivas y los concursos internacionales de ejercicios físicos.
H ace unas cuantas semanas ·Etl espectáculo ofrecido á los visitantes que se dirigieron hacia el
velódromo municipal, no careció de sorpresa y
de color pintoresco. El programa anunciaba el
concurso int€'.rnacional de los primeros socorros
á los heridos civiles y militares. Una á una, las
dinrsas sociedades procedieron á la instalación de
puestos de socorro, los cuales fueron Yisitados por
los circunstantes, y qu0 comprendían todo el material actual : ·ambulancias, arneses, vehículos var ios dispuestos para el transporte de los heridos.
Después continuó el concurso ele los ejercicios para reicojer los heridos y las primeras curaciones.
Este fué el "clou" del día.
.
Sobre el césped del velódromo se habían preparado muchos obst.áculos : un muro, pozos, taludes.
Aquí y allí esta1)an tendidos ó sentados algunos
:.;.-~~-:-:.--:-:--· .....:; .--;.~
~~

:-:

·. : ··

Paso Eobre un muro.

i

~-~.,..:. . ..

.. .,,, ; _.

He soñado en un mundo sin dolores.
Con ,11: r,1ras nrnv te•rnes delineado;
Y en Ul' Íl1; 1i0 tierno, dos amores,
Dos seres que se adoran, he soñado.

Siempre he visto en mi tét'rica negrura
Como ángel que soñar a el Santo Ciego,
Una 1\I irní ideal, como ella pura,
De ardiente corazón y ojos de fuego.

Y se aman ella y él: ya no solloza.
El trover o cantando su balada,
Y el idilio de amor al fin se esboza
En el bohío t riste : En la enramada.

Y así van á vivir toda la vida;
El uno para el otro : en embelesos;
Sin pensar en la -amarga despedida
Traduciendo su amor en castos besos.

,,

No he podido con tonos orientales
A mi pobre acuarela dar belleza;
He aquí lo que te ofrezco : ideales
Sobre un. fondo ele mística tristeza.
:i\Iéxico, Junio de 1900.

Juaq Oret:

){{ar¡uel j&gt;uga y fical.
DAM A S MEXIC A N AS.

DOS SOLES.
Para un aloum.

r aso sobre un talud,

jóvenes heTic1os en una batalla imaginaria, que
llevaban un cartel que indicaba la naturaleza de
sus heridos: fractura del brazo, de la pierna, bala en el cuello, en el vie.ntre, etc., etc. Los socorredores ll~gaban con sus aparatos y sus andas, y
en saqmtos ó en cajas lleYaban los antisépticos,
la~ bandas ~le tela, en :fin, lo n e,cesario para los
pruneros cmd~dos. Con un golpe d€ mano, lleno á
la ve~ de rapidez y delicadeza, cada herido era
recogido ; su pier111a, su brazo ó su cuello eran curados. Después se le instalaba sobre la camilla improvisada en la postura más conveniente para no
molestar la parte enferma. En fin, más de prisa
aún que lo quei habían lleo-ado los socorredores
se alejaban llevando al herido h;cia la ambulancia
ó el hospital.
A la ida como al regreso era preciso franquear
pozos, muros y taludes, hacer pasar sobre ellos sin
sacudidas y sin golpes al doloroso fardo .Era una
maravilla 1~ de ver la ha))ilidad adquirida por
todos_ esos Jovenes voluntarios agrupados en ligas
Y sociedades para llevar á cabo con el mayor desinterés una obra de tal utilidad.

La tarcle está muriendo . .. .. Desde el taller la artista
.Mira el con:fín clel cielo y al :fino lienzo pasa,
Con el pincel que brilla como quemant!e brasa,
La hoguera del ocaso que recogió su vista.
El rojo sol, el viejo maestro colorista
Se arropa de }as nubes con la encendida gasa,
Y adiós dice á la hermosa. cuando el confín traspasa
Dejando surcos de ópalo, ele grana y de amatista.
La noche avanza triste .. .. sus ,-elos se descorren;
La artista el cuadro dej·a ; su pensamiento, en calma,
Lejano viaje emprende, y esplendoroso alumbra
El sol de los recuerdos el cielo de su alma.

·I

l

(:limaco Soto jJorda.
EL CO}lICO es e: pr.riódico il usi.raclo ele mayor circulación en la República, consta ele :&lt;O páginas semanarias, impreso en pa~el sup-erior.
Obsequia en e.lila número 16 páginas de novelas escogidas, de las cuales
pueden haoor:::e volúmenes separados.
Se ocupa de arnntos serios y humorísticos.
Se iln~·tra con cl;bujos bien ejecutados y con fotografías tomadas del
natural.
La suscripción mensual vale .sólo cuarenta centavos. .
.
Los pedidos pueden hacerse enviando el valor ele un tr~estre en guo
postal 6 en ~imbr(;s, dirigiéndose á R. Murguia y Ca.-Méx1co. Apartado
número 20 Bi.:;.

Sra. Luisa S, de Buch,

(Fot. ValletoJ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

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Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

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8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO SUBTERRÁNEO.
El único lugar fresco de la Exposición es "El
Munclo Subterráneo." .Aprovecho estos tórridos
calores para conducir á él á mis lectores en espeTa
de temperaturas más prímaverales.
.
No sólo es freseo el Mundo Suo!!e•rráneo, smo
que á la vez es amen~ é instructivo. ,La cortez_a
terrestr-e es una esponJa perr-forada de tnneles, su1cada de cavernai;:, ahuecada de gale,das naturales y
· artificiales y casi cada. alveolo d&lt;e, esa colosal esp onJ·a -es nido de alguna maravilla. Nuestras grutaa de' Cacahuamilpa, la cav,erna del " mamu t, ., 5011
ejemplo de las ciclopeas y portmtosas construcciones. subterráneas que contiene la cásca:r-a wrrestre
y rerpresentan en su magnificencia la poesía _épica
de lo obscuro-y de lo misterioso. La gruta de Capri, azul como el zafiro, con su lago, tr_a~quilo, sus
arroyos murmuradores, son su poes1a id1l:ca. Cacahuamilpa par.ece residencia de algún Dios OrientaJ: el "mamut" merecería ser habitado por Prometeo, Capri por Calipso.
El nombre ha ayudado á la. Naturaleza con ese
trabajo el-e topo de ahuecar la corteza terrestre, ya
para extraer sus tesoros, ya. pacra depositar los cadáveres. ya para eregir templos, ya, com_o cierto
1ord inglés, para construir palacios. DebaJo, pues,
del suelo que pisamos, ocultos á nuest,ras profanas
miradas hay toda una historia, todo un arte, toda
una indU,'ltria, toda una vida; y si nos fuera dable lev-antar las capas superficial,€-s como el Diablo
Cojuelo destapaba las casas, á guisa de soperas,
nos sorprenMría el hormiguero de fuerzas que bu-11-en, de fenómenos que se agrían, de hombr&gt;Es que
trabajan, lado á ,l ado de las inmóviles y blancas
osame-ntas de nuestros más remotos anteipasados.
. Veríamos las selvas sepultadas carrbonizarse y
convertirse en m,antos de hulla; los asfaltos destilar á través de serpentinas ·rocallosas y gotear en
los. lagos de petróleo; hervir las lavas en las entra.ñas de los volcanes; filtrar las aguas calcáreas y
crístalizaI sus sedimentos en diamantinas mtalág-mitas; dislocarse las capas profundas y formar
lentam1€1nte altas cortlilleras y hondos valliei,; formarse las vetas de preciosos metales; disecarse y
mt&gt;mificaroo la fauna y dejar escrita en la roca la
historia natural an'llidiluviana.
Veríamos igualmente al ~'opo cavar, al gusano
sctpentrar, al hongo crecer, al horilbre trnbajar , y
admiTariam-0s la intensa é inagotable actividad de
lo que -l lamamos inecrte y la vida activa d,e lo que
creemos seipultaclo y muerto.
Un espedtácuJo de este género era tentador para
los organizadores de la Exposición, y noble y
grandiosa la tentativa cl,e, ofrecerá la cmiosidad d-e
las masas, no sólo las grandezas visibles y exteriores de la civi-lización, sino también al lado de ellas
sus portentosos misterios, ocultos, casi siempre, á
la mirada vulgar y sólo paten~1€S á la perseverante
ob¡:ervación del sabio. Esa tentativa, bien lograda por cierto, se ostenta bajo tierra en el Trocadero en profundas cavernas guardadas como por un
Oeirbero, por un colosal Iguana.dan y por un terrorífico Megaterio.
Se baja en la obscuridad y de uno y d!lro lado
del largo y profundo subterráneo, se encuentran ya
dioramas, ya reproducciones de bulto de los principales fe_nómeuos y a&lt;:pectos del Mundo subterráBeo.
La formación d,e1 la Tierra. Sobre el planeta
en fusión comienza á formarse la prim-era y delicada costra. Un cielo siempre tempestuoso, un sol
desmesurado, una luna que hierve, y arde; relámpagos que ciegan; ca!l1aratas que se despeñan. La
mat-eria terrestr.e iem fusión, no soporta la presión
ni la prisión de la débil eorteza que más tarde ha
de encerrarla, comprimirla y dominarla. Los vapores la tailadran y se escapan 1€'11 blancas columnas, las lavas la surcan, los fuegos interiores la
despedazan y se abren paso en cráteres de volcán.
El &lt;,'a.OS de fuego sucediendo al caos de sombras.
Después, la flora y la fauna p,imitivas; todo brutal, colosal, desmesurado; troncos que parecen to1Tes, bejucoo que semejan árboles; elefantes como
edificios; un murciélago gigantesco cuya~ alas desplegadas obscurecen el sol; plesiasaoeros, ictrosau.
ros, á la vez formidables y ridículos, dioses pO'I' la
fuerza y monstruos por la deformidad.
La época de apaciguamiento de las fu-erzas está
repriesem.ifu.da por la tranquila grnta azul, un zafiro

ahuecado y por la de Padirae con su cascada luminosa y chispeante.

Después de la Naturaleza, la Historia; La necrópolis Menfis, en la que. reposan cadave~es de
hace cinco mil años, esculpida con las hazan~s de
los heroes, pintada con las proezas de lo~ Dioses.
La tumba de Acramenon
€:n la que bajo cupula de
0
bronce rodeados de vasos de oro y cubiertos de
joyas áuerrnen los hernes de Homero. La Cámara sepulcral Etrusea alumbrada con lámparas colosales. Las Catacumbas de Roma con los altares
y las ornmentas de los -mártires. Las Pagodas subterránéa.s de Anam, ahu-ecadas en plena roca, pol,ladas de Boudhas dorados y de Dioses extraños.
Por último la industria, el trabajo, la conquista
de :a riqueza' oculta por la mano d,e-1 _hombre. Minas de sal crema cristalizada como cnstal de roca,
sobre la qi1'e nu'even cataratas qoo la. disuelven y
que poderosas bom~as extraen, _líquid_a, ~ara h~cerla después cristalizar. L as mmas nsuenas. Minas de ·carbón-las minas siniestras-n1cgras, obscuras, fatídicas, mortíferas casi tumbas, con sus
explosiones de gri.¡;ú y sus escapes de gases dele'te:r€tos. Minas de plata y de oro, pérfidas como
~irenas, que atra,E&lt;D como ellas y que como ellas
arruinan y matan. En cada una todo el tragín del
t:·abajo. El ir y venir de los vagonetes cargados;
-el incesante subir y bajar de los émbolos y d·e, los
ascensores; el gotear monótono del agua que filtra; el iie¡piqueteo de las barretas contra las rocas;
silbidos de vapor; zumbido de ventiladores; estallido de barr-enos. Aquellos hombres inspiran
compasi{m; parecen combatir y cavan su fosa; h~cen con su esfuer zo la riqueza agena y con sus vicios la miseria propia; de aquellos anit.ros salen á
cada paso la huelga, el motín, la revolución; de
ellos ha salido el socialismo.
Es natural é irremediab11€l; cuando se vive sepultado y en la obscuridad sólo se si-enten ódios y se
aspira tan sólo á .Ja luz, al aire y á la libertad. En
aquellos tenebrosos invernaderos sólo incuban
ódios y germinan bajas pasiones.
De las minas ha extraído el hombre el carbón,
que es fuerza; el fierro, que es palanca; el oro que
es riqueza. Pero de esos antros obscuros amenaza
salir la revolueión soc:al que en su forma nihilista
aspira al aniquilamiento de todo, por imposibilidad de pod,e!r el obrero disfrutar de todo.

Domingo 26 de Agosto de 1900.
L os campos, las ciudades, el desierto,
Todo q~dó cubierto
Bajo los pliegues de su negro manto!
Ah! y entonces 1~ dije :-"Mi enlutada.
Tú mi Musa bendita;
To:Ua el laúd y canita á Margarita!
Tú tienes bajo tu ancha. vestidura
Todo lo que el poeta necesita
Para pintar su espléndida hermosura.
IguaJa con la luz dei tus luceros
Sus m:radas inmensas de ternura;
Remeda con la luz, que en hebras de oro
Vuela· sobre tu frente
La blan(;a luna, el inmortal tesoro
De lumbre que arde en su pupila ardien'l'e;
Has que azote la rápida tormenta.
Con su ala de rttlámpago los cielos,
Para imitar con ella la violenta
'l'empestaci. cte 8il amor y de sus celos;
Y después . . .. Cuando tienda la mañana
Sobre las cumbres su lumbroso manto,
Que diga al mundo tu vafümte canto : Mirad á la mujer amiericana!" ...
Y la noche se fué!. .. No oyó mi ruego!
Sí; yo la ví partir! La ví eseonderse
Tras la monitiaña, y vi llegar el fuego
Del alga qoo €n el éter se extendía . .. .
¡Yo no sé por, qué la luz del día
Me pareció tan trist e! .. .
Oh luz! responde .... ¿ Acaso comprendiste
La tristeza inmortal del alma mía?

Abrí €-ste libro!. ... Yaci,lé un momento!. ....
Llamé los dulces génios del reposo,
Y no quisieron escuchar mi acento! . ...
T.omé la pluma, la apoyé neir'Vioso,
Y comencé á escribir, fall!:o de calma : "Margar~ta.. . . . la hermosa. . . la sensible ..
En mi lira no caben ¡ imposible!
Todos los versos que te dice el alma.!" ....

José )Y!. ,Busfillos.

EL PABELLÓN DE NORUEGA EN LA EXPOSICIÓN.
La forma exterior del pabE-.llón de :N"oruega, en
la Exposición de Par,s, ~e traduce exactamente
t·n su .Jci7&gt;ecto interior, tar.!o más, cuanto que 1'c ::e
han buscado div· siones en salas diV'éirsas. El pabellón mencionado es ele una. sola na.ve, muy alta, á ílUP forma marco una larga gal.e-ría supePior
•que tiene acceso por medio de una escal-c,ra muy
vertical casi sin rnclinación.
Toda· su construcción ha sido montada. exclu.sivamente en madera; las ornamentaciones se
componen de moltluras de gran orig:~alidad, que
.se recomiendan por su valor decorativo.
La l'.\['•.-,,iC;ión ese:, (;, ..- 1 1,:,teramente co~sa.~:'.1
rla á la p~sca.. ~· á las artes que tocan el eJercic10
,de esta industria. X o obstante, el lugar de honor
11a sido reservado á una vitrina, donde, bajo cristale::., se ve un modelo del "Fram/' navío que1 lle-

Y la !farde se fué!-Tendió imponente
La noche sus orespones misteriosos :
Inundó el firmamento 1€intamente,
Descendió á las montañas del Oriente,
Se resbaló á los campos silenciosos,
Y avanzó más y más!. ... Mirad! Qué encanto!

raza robusta que constituye este pueblo, cuya
principal industria es la pesca de alta mar.,
Sabido es que en Noruega se arman aun para
la pesca á la ballieITTa, la cual se efectúa por 27 vapores, tripulados por 1,227 hombres .
.,
La enseñanza profesional de la navegac10n y
de la pesca marítima, se da por las Escuelas de
Bergen y de Bodeo. La primera de esta~ ciudades
posee el museo especial, que, es el pnnc1pal expositor del pabeHón noruego; él es el que muestra
ante un diorama m-a,rítimo, en e,l cual, sobre el
mar boreal, flota un ballenero, todo un rebaño de
habitantes de esas latitudes : osos, morsas, focas,
leones marinos, etc., 1e1tc., cu.va reproducción damos en nuestro grabado. El mismo museo exhibe
unos p,esca.dos encerrados en pomos rectangu~arcs do Yidrio, y que parecen pesoados la v1spera, tan viras y radiantes son sus colores.

EL PSHA DE PERSIA.
Nuestro grabado representa al citado soberano duran•te un paseo en las calles de París, en la
última visita que hizo á la capital de Francia y

Animales raros exhibiios.

que pooo gratos reClllc&lt;rdos deb-e de haberle dejado con motivo del atentado que estuvo á punto de sufrir y que fué, el primero de la S!lrie,
;mes como saben nuestros lectoP2is, dos veoes
n:ás ha estado á punto de peTecer á manos de
los infames anarquistas.

IORAD!
¡ Dejad que vuestro espíritu suspenso,
De su destino al poderoso grito,
Dirija el vuelo de su afán inmenso
.A su patria inmortal, ,e,} infinito!

i

~\{ª~~~{~:.
&lt;

Cantan á Dios el ave entre el ramaje,
En su onda el mar, el céfiro en su giro;
Que los cie-los reciben homenaje
De cuanto tiene voz, canto ó suspiro.

Apágate!. .. La sombra es la que anhelo
La noche, la enlutada
Diosa, que .entreabre su gigante tienda,
A esperar que la luna la sorprenda
En su lecho de estrellas reclinada!
Ella, mi Musa! La que me ha arullado
Con lira melancólica y sublime;
La Musa que mis pasos ha guiado,
La Musa que en mi senda se levanta,
La que le dice á mi ~speranza : canta !
La que le dice á mi tristeza : gime!

vó al i11lrépido Firitjof Nansen y á sus valientes
compañeros, hacia la conquista del Polo.
El busto del explorador mismo, se iergue ante
ia viir;n;1, nt&lt;,.•tmnclo el :-.:~rro enérgico, los r:t5!a,OS
finM v 1egulares del li,nuLrc que casi res·ilvi.) ,·ót:
problema. enloquecedor de la busca del polo
• , r, l'
c-, u,e permanec'ó oculto durante el
siofo XIX, y cuyo secrefo revelará sin duda el
Pero el futuro t riunfador no hará jamás olvidar la glor :a de Nansen, ni el recuerdo de su
abnegación y valor. Conocida es l1l. historia del
'· Jfr¡¡m-'y .,le -u equipaje. El navío había sido construido EBpecialrnente para esta expedición, es ~ecir, que su e,sh:uetura estaba reforzada para res1sit.:r la terr'ible presión d e los hielos. "El Mundo
Ilustrado" s.e ocupó extensamente y á su tiempo
dej las peripecias de tan atre.vida exploriación.
La vitrina en cuestión dice _al público toda 1-a
rr.nmn,·¡ 1:lo, a historia : el casco del "Fram'' muestra
el sistema de armaduras, por el cual se puso á sus
ftancM, en e:~tado de resistir la opresión glacial.
Allí se ven, así mismo, los objetos d·el uso personal die K ansen, su trineo, sus patines, sus raquetas
de nieve; la lámpara de alcohol sobre la que hacía sus alimentos; el saco de pieles en que· se encerraba para dormir; más
a:ún, dos de sus perros, naturalizados y montados con
tal perfección, que dan la
ilusión de la. vida.
Cuando el Empe-rador
Guillermo II recibió á N ansen, hizo llamar á sus hijos,
y les elijo: "Sois muy jóvenes aún para comprender
lo que ha hecho el hombre
que e-stá ante vosotros; pero más tarde, cuando se os
refiera su h:storia, r ecordar éis con emoción que le habéis visto."
Se recuerdan las palabras del Emperador Guillermo delante di2· esos objetos, testigos inanimados de una odisea, ante la cual los viejos cuentos
no son sino narraciones de niños.
Por otra part!e, contemplando los objetos expue-st9s en el pabellón de Noruega, se adivina 1-a

XX.

¡ Ma•riposas de luz, tended el ala
.A la llama que nunca se consume;
Cuanto puede volar, la cima escala :
La música, el incienso y ,eJ perfume!

Apágate, crepúsculo! No anhelo
Tus sombras, tus reflejos, tus paisajes;
Desprende la guirnalda de celajes
Con que decoras el azul del cielo;
Recoje el traje de púrpureo l'aso,
Y después, avanzando majoollu.oso,
.Arroja tu estandarte luminoso
En el inmenso abismo del ocaso!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900.

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¡ Caed de hinojos! Suplicantes palmas
Alzad venciendo vuestro orgullo ciego;
La oración es la vida de las almas,
¡ Santa actitud de adoración y ruego!
Del existir €ll la inmortal contienda,
Nada el milagro del amor ataje:
¡ Que la oraeión, como el perfumei, ascienda~
Y que el perdón, como la lluvia, baje!
Si navegáis en golfos de ventura,
. Cantad ¡hosanna ! en vuestra dicha extrema;
Y si togáis en mares de amargllfa,
Tened confianza en la bondad suprema.

José .Oópe~ j)orfíllo y lf ojas.

- -

·-=--~:-:!
-· ..,,._______ . _1,

En este mundo arcano y deslumbrante~
En el seno de tantas ma·ravillas,
El hombre, pobr,e• ser de un solo instante,
Nunca se halla mejor que de rodillas.

¡ Sonreíd al pensar que en esplendores
Al fin se tornará la noche obscura,
Y que son de la vida los dolores
Sollozo abajo y cántico en la altura!

-..---1:

'--·

~;&gt;~";G'.'.'•c ,,., . }~~-:- -~-~::::~, _::'.: .
El Paha de

Per■la

en .l'aris,

�D?mingo 26 de Agosto de
EL MUNDO ILUSTRADO.

rnoo.

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900. :::::::,:

PARTE EN lOv D.IVER~O
lftHO DEL CERTAME./'i

1

1os dos grandes poetas de Alemania
~

()~

A la teoría sociológica que as:enta que el florecimiento de las bellas letras, ó mejor dicho, la intensidad poética, sólo se manifiesta durante el
equilibrio político de las naciones, Alemania va
dando un mentís incontestable, puesto que en
todo este siglo XIX que ya toca á su fin y durante
cuyo último tercio esa nación ha alcanzado unidad y equilibrio políticos sin precedente en su
propia historia, no ha podido producir un sólo
poeta que la gloria .Y los merecimientos de los anteriores eclipsara.
Recorriendo la historia literaria de Alemania,
desde nuestros dias hacia atrás, no encontramos
figuras de "primera magnitud," sino hasta Goethe
y Schiller. Ahora bien, ¿ en qué époc-a florecieron
ellos? Reinaba entonces un equilibrio político en
el seno de la nacionalidad alemana?
No; el fin del siglo pasado significa para Alemania nada menos que el más completo desequilibrio.
En pie todavía el feudalismo,-no obstante los
enormes esfuerzos de Federico el Grande, que en
tal sentido bien pudiera apellidarse el Luis Once-

S ra . Dr. ga ll!aschi n,

no germano,-dividía el reino en una porción de
pequeños Estados sin más cohesión interna que
la comunidad del idioma, demasiado débil por
cierto para formar una entidad política equilibrada, como no la han podido formar ni la formarán
nunca las diversas naciones hispano.-americanas.
A aquella debilidad se oponía la fuerza francesa, naciente ele nuevo, que desde las esplendor osas épocas de Luis XIV, no había cesado de
ejercer su presión sobre los Estados alemanes.
~uede decirse que la Alemania propiamente
dicha, no existía entonces. La diversidad de religiones era, acaso, el mayor obstáculo que se interponía entre aquellos diversos pueblos de común
origen y ele idénticas aspiraciones. En semejantes condiciones el peligro de una absorción paulatina era inminente. ¿ P uede da.rse mayor desequilibrio polí:tico?
Y sin embargo, en ese medio florec:eron Goethe
y Schiller, poetas de veras, poetas eternos, ele esos
cuya gloria es imperecedera, simplemente porque
se basa sobre creaciones que á la tersura y belleza
ele la forma, unen un "humanismo" intenso y una
idea, muchas mejor dicho, que arraigan en los
más íntimos é invariables ideales de los hombres
y que encarnan eternas y axiomáticas observaciones sobre las tendencias clel alma humana.
Sucede con sobrada y deplorable fr€Cuencia, que
nuestro incondicional vasallaje al intelectualismo
francés, ciña tupidas vend3,s sobre nuestros ojos,
al grado de que las demás literaturas extranjeras sean desconocidas, no sólo para nuestro gran
público, sino también para nuestros hombres de
letras.
Si no fuera así, es seguro que -el intelecto hispano-americano, cuyas principales características
son la facultad de asimilación y la maravillosa
plas_ticidad, ya hubiera "enmoldado"-(no hay que
enoJarse, puesto que lo hacemos diariamente en
los franceses)-en el modus faciendo de Goeihe
y ele Schiller, con mayor provecho y utilidad.
Sin Embargo, el tiempo lo hará y cuando e~o
sea, se convencerái: nuestros literatos de que la
inspiración no debe beberse exclusivamente en E•l
"espri~ p~tillant" de las_ oril}a~ del Sena y de que
al arh.fic10 de un Verlame o a la brillante meH,fora de un Rugo, podrá siempre oponerse la "filosofía" de un Schiller y da un Goethe.
.
.Damos hoy los retratos de los dos graneles pO·.!·
tas ele .Alemania
Osear 7(e rs,

El matrimonio del Rey de ~rvia

1

'

•

Af)tn...f.
~

. .
f

Conoc:da es la situación ele la familia real de
Servia : la ex-Reina :N"atalia y el ex-Rey Milano1.
pasean cada uno por su lado, á través de toda ht
Ei1r:opa, sus existencias nómadas.
H ace cinco años, el joven A1'éjandro estaba en
Biarritz con su madre. Esta tenía consigo una d~ma de honor. á quien amaba mue:ho, :Mme. Draga.
ofaschin, encantadora bellezP,, EÍ.mRle burguesa,
viuda de un ingeniero de minas.
Maschin, bella é inteligent€ conquistó al hijo como habín encantado á la madre, y dejó el servicio
de fo 1eina para seguir al rey.
H asta entonces nada había de anormal. Per&lt;&gt;
hé aquí aue hace unos cuantos días, e,l joven r ey
Alejandro ammc:ó o:ficialment,e que iba á despoHme con Mm\€,. Maschin, y á hacerla reina.
Con este motivo hay quien augura una guerra civil, tlc terribles consecuencias en el caso.

.

"-,,.

....~º~- ,.
'

.

.

,·

-·A: ""

'., ·.

1,

G R UPO Dé ~EÑORITAc&gt; l'iOMBR.ADA¿, Rt1NAc)
ARA PR.E.:&gt;I01R, LA.:, ( AR.RtRAt1 OC C'll\llA

El Bey de Serv ia.,

.

~~

�Domingo 26 ele Agosto ele 1900.

EL MUNDO IL USTRADO

CUAUHTEMOC

FRAGMENTOS.
los indios aliados habían robado á los conquistadores; quiénes que los solclª-dos ele los b2rgantines tenían ocultas las riquezas, y quiénes que
Cortés, de acuerdo con los ven{!idos, poszfa el tesoro de ¡¡fotecuhzonia. Los ofieiales reales por

:fuieron puestos al tormento, que consistió en quemarles pies y manos.
.
.,
"El rey, con inquebrantable _constancia, s~fn~
]os dolores sin cambiar la seremdad de s_u ro~tr? ,'
Tctlepanqudzaltzin, p1:óximo á sucumbir, volv10

l~st:ima q~e el Sr. Orozco y Berra, autor de las
lmeas copiadas, haya incurrido en un error en
una contradicción y 8n un anacronismo.
'
. En ':n error,, porque no fué 'retlepanquetzaltz!n., senor de 'llt1copan, el que murió en el martino; fué otro indio nobilísimo cuyo nombre, no
ha transmitido la histona. .
"Los _oficiales del Rey-cl:ce· Go1~a~a:.._q~eriai~
descu?rir el oro, plat~, perlas, piedras y joyas
para Juntar 1:nucho qumto; empero nunca pudit::•
ron eon mex,c:ano nrnguno que dij ese nada aunque ~odos decían cómo era grande el tesdro de
los d10ses y de los re3·€s ; así es que acordaron dar
tormento á Cuauhtemoc y "á otro caballero y
su privado." El caballero tuYo tanto sufrimiento, que, "aunque murió en el tormc!nto ele fueao
"''
no con f eso, cosa de c:uantas le preguntaron sobre
tal cosa," ó porque no lo sabía, ó porque guardan ed secreto que su señor les confía conshmtísimamente. Cuando lo quemaban miraba mucho _a:!., Re)_', para que, habiendo compasión dél,
le diesen ltceneia, como dicen, cfo manifestar lo
que sabía, ó lo dije~e él. Cuauhtemcc le miró
con ira y lo trató vilísimamente·, como muelle v
de poco, diciendo si estaba él en algún deleite ó
baño."
Esta versión, que es la Véll'claclera, la siguen en
s1!~ obras respectivas Herrera, Torquemacla, ClaVJJero, Cavo y otros, y ninguno meneiona al
"tecuhtli" de Tlaeopan.
•

oCuis 9onzá/ez Obregón.

Grupo princi pal de la Comitiva Aztec a .

'9ru~sfros 9ra6ados.
-C:::::,..*-C:::::,..

EL VALLE NACIONAL.

lfotable bajo-relieve en el monumento de Cuahutemoc. Obra de Gabriel Gue:na.

su parte inquirían para satisfacer el "quinto," y
según parece fueron los primeros en solicitar
que se atormentase á Ouauht;,2moc. Entonces
desempeñaban estos cargos, .Alonso de Grado co-

trisilemente los ojos al monarca, como para pedirle lieencia de revelar '€'l secreto ó suplicarle
que él lo hiciese : fijóle airadamente la yista ·
Cuauhternoc, dirigiéndole secamente estas palabras : "Estoy yo en algún deleite ó baño?"
Avergonzado €'l señor ele Tlacopan, recobró esa
indiferencia, estoica eon que los valientes saben
burlar las crueldades de sus enemigos "y murió
en el tormento." Tarde para la gloria de Don
Hernando fué quitado del brasfü•o el Emperador
azteca, porque aquella acción imprimió una fea
mancha en la memoria del conquistador, á quien
no se puede defender con que era débil para eontener á la soldadesca; en momentos más difíciles había sabido tenerla á raya é imponerle su
pod'€irosa volunitad."
El juicio es justo, la reflexión oportuna . .. . .

Moctezuma y su reg i a comitiva .

Todo lo que se había juntado era mezquino en
comparación d,e los sueños de inmensa riqueza
con que creyeron ver coronados sus esfuerzos los
conquistadores. El oro fué buscado con ahinco,
y no se podían consolar de la pérdida que tuvieTon en la "Roehe Triste." U nos á otros se aeu~a ban. Los indios fueron de nuevo interrogac1os, y ante sus n•egativas y ante las esperanzas
frustradas, la murmuración sorda comenzó á revolotear en todos los oídos. Quiénes decían que

EL MUNDO ILUSTRADO

1

LOS MARTIRES DEL TESORO.
Cuatro días cle~pués (1¿: la toma de la cíudad
y tres de la junta de 'l'laltelolco, Cortés se fr_aslatló eon los suyos á Coyoacán, llevando consigo
presos á los prmcipales señores indios, con grilles y cacLna,; en los pies.
Para calebrar el triunfo hízose un banquete
con el vino llegado de Y eracruz y los cerdos
traídos de, la Isla de Cuba. El número de invitados superó al de los asientos, y "la planta de
Noé," corno afirma Bernal Díaz, dió _al trast'e eou
el juicio de los comensales. Conqu1staclorcs hl!•
bo que treparon sobre las mesas y otros que ro•
daron debajo por los suelos. Fué aquello un,1
orgí-:J. en que el desorden no concció límites y en
que tomaron partei las pocas mujeres castellanas
que había entonces, to¡;ando el papel de víctimas á las pobres indias á quienes bnrfülmente
burlaban los conquistadores. La ebriedad fué
origen de muchas bravatas á cual más ancfaluzas. Hcfiere Berna] Díaz que algunos aseguraban que habían ele comprar caballos con sillas de
oro, y que hubo ballestero que ya soñaba del
mismo metal las sadas de su aljaba. Terminó
el convite eon un baile, y aquí fué tanto el libertinaje, que Fr&lt;. Bartolomé de Olmedo tuvo
que in tlerYenir y reprender á aquellos locos.
En desagravio de la orgía, Cortés onlenó una
procesión, en que fueron los conquistador-es co-l)
sus banderas levantadas, "y alguna-s Cruc-rn á
trechos, y cantando las Letanías, y á la postre
lma Imagen de nuestra Señora : y otro día precl icó Fr. Bartolomé, é comulgaron muchos en
la Misa chspués ele Cortés y Alvarado," y dieron
"gracias á Dios por la v:ctoria."
Pero pronto surgió ele nuevo la discordia. Xi
los estragos de la orgía ni el aparente arrepentimiento que siguió á la ceremonia religiosa sirvieron para echar en olvido lo escaso del botín.

Domingo 26 de Agosto de 1900.

roo contador, Bernardino Vázquez diei Tapia como factor y Julián de Alderete como tesorero.
Cortés y los testigos que presentó en sus descargos, aseguran que á las repetiuas insfüncias del
último se dió tormento á Cuauhtemoc. Sea de
esto lo que fuere, unos como autores y otros eomo cómplices, todos son culpables.
''En mala hora-dice un historiador erudito y
laborioso-se procedió á la ejecución. Cuauhtemoc y T etlepanquetzaltzin, st'ñor ele Tlaeopan,

Bepresentación del Bey de Ta cuba.

Cuauhtemoc r epresentado por el j oven Jos6 Guerrero.

La manifestación de aniversario, en honor del
heroe azteca estuvo muy bien organizada en el
presente año, y á pesar de su sencillez, resultó
imponente.
La glorieta de Cuauhtemoc en la calzada de la
Reformá se decoró vistosamente, con gallardetes,
banderas, escudos artísticos y · profusión de flores.
Se pronunciaron sentidos discursos en nahuatl
y mexicano y varias composiciones poéticas, distinguiéndose el P resbítero José Pilar Sandoval
que hizo un buen panegírico del ilustre caudillo.
Cuarenta niños del Asilo Hunt Cortés llegaron
á la glorieta en un tren especial de los ferrocarriles del Distrito. Vestían todos trajes aztecas,
muy lujosos y apropiados. Rafael Allende r epresentaba al Emperador Moctezuma y se hacía notar por su manto de lama. de oro, euya cauda era
llevada por-dos pajecillos. Le seguían á corta distancia los que representaban á sus aliados, los Reyes de Texcoco y de Tacuba; Cuauhtemoc estaba
representado por el niño J osé Guerrero; después
los guerreros, los caballeros tigres cubiertos de
pieles y los caballeros águilas, los sacerdotes, jueces, nobles, servidumbre, etc. Cuando se presentó ésta comitiva, el público prorrumpió en aplausos entusiastas.
Los niños fueron á colocarse en torno del monumento, depositaron ramilletes de flores y cua~do terminó la ceremonia oficial, entonaron eánticos en náhuatl, y el Himno Nacional Mexicano.
Logramos obtener alg1Jnas fotografías muy cur iosas de la original comitiva azteca, las cuales sirven de iJustraeión á las presentes líneas.

La aspiración de todo país que·, como el nuestro, entra ele una. manera franca en una época
ue prospnidad, es emanchar su comerc·o, haciendo valer sus productos na:turales ó industrialrn
en los mereaclos de todo el mundo, y México de
una manera. muy especial, ha sentido la neceúlad
de exportar sus productos como uno de los grandes medios, si no el úU.:co, de contrarrestar las
fluctuaciones del cambio y estar siempre en aptitud de recibir del extranjero la infinidad ele artículos que nos son incl:spensables y que aun no
pueden fa brica.rs-e en el país.
Toda cuanta empresa tienda á hacer valer nues.:
tras producciones y á aumentar por consiguiente
nuestro eome·rcio en el exterior, es pues digna
de la mayor atención, y en este· caso se encuentra la fábr:ca de tabacos de los Sres. E . Gabarrot,
Compañía limitada que en éste número comenzamos á dar á conocer, reserYándonos para en artículos subsecuentes, cicuparnos de los detalles
más interesantes de esta poderos-a Empre~a.
La-mencionada firma social, está consti.tuída en
Inglaterra y tiene ramificaciones de, positiva importancia en todas las principales ciudades ele
Europa, tales eomo Viena, Budapest y París. En
Australia cuenta también con activos agentes quq
prestan los mayores servicios en aquellos mercados donde es llfcesario compet!r con los artículos similares de las Filipinas y demás centros de
producción del Occidente.
Tan acertado ensanchamiento, debido niuy
principalmente á las gestiones del Director Gerente, Sr. Alfredo Rauwelears, que reside en Jalapa, tiene asegurado el eonsumo, aun con exceso,
de los productos de la fábrica, pues tiene celebrados fuertes contratos, entre otros, para la pr ovisión de los estancos de Austria y ele Hungría, y
el Gobierno de la República Francesa expidió, no
hace mueho tiempo, un decreto especial en su favor, concediéndole el privilegio exclusivo y {mico del abastecimiento de puros extranjeros en
Francia.
El . principal eell'tro de consumo con que cuenta esta negociación, es naturalmente el mercado
inglés, donde hay tan delicado gusto por el tabaco
labrado y se estima en todo lo que vale la elaboración y buena calidad del tabaco mexicano, muy
especialmente la de ''El Valle Nacional" que a,ctualmente domina en Londres, no obstante la activa competencia de las demás fábricas de,1 ramo.
Como la especialidad de esta casa es la de los
colores claros y su elaboraeión tiene un aroma
exquisito, los pedidos aumentan día á día; en los
últimos seis meses la casa E . Gabarrot y Cía. limitada, alcanzó un 40 por ciento más cie ventas,
comparándolas con semestres anteriores, y en la

actualidad lucha por dar cumplimiento á los enor me'S pedidos, á cuyo fin aumenta constantemente
el número ele operarios que llega al presente á
más de 500 homb11es y unas 100 mujeres.
La fábrica que nos ocupa, con tino y previsión
ha logrado poder asegurar una producción siempre igual, porque euenta con muy grande existencia de tabaco en rama d,e, las mejores vegas del
país y en los momentos de crisis porque atraviesa el cultivo del tabaco en la-R e·pública, es la
sóla negociación que manti,e1Jl€ el crédito del tabaeo mexicano en el extranje'l'O, no omitiendo gastos ni sacrific:os por conservar el puesto en que
afortunadamente ha llegado á colocarse.

LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE TABASCO.
Publicamos en este número diviersas vistas relativas á la segunda exposición regional que una
sociedad de eoncursos organizó y celebró, hace
unos cuantos meses en la capital de Ta barno.
Figuran en nuestros grabados-los retratos ele las
pe:rsonas que más contribuyeron al éxito del certamen y distintas vis.tas ele la exposición, cuyo objeto es digno del mayor elogio.
Efectivamente, todos sabernos que el suelo de
Tabasco es una de las porciones del territorio
mexicano más privilegiado por la natura}eza : sus
maderas preciosas, y en general, todas sus producciones agrícolas han contribuído mucho al eré
dito que tiene México como centro productor, y
cert ámenes como el que motiva estas líneas, son
de la mayor utilidad.

El rey de Tex coco represenh do p o.~el joven Jos6 P ich a r do

�.
26 de Agosto de 1900.
Domingo

O~porioménío de filiíead

�EL Ml:7:KDO ILUSTRADO
1,

SON LOS SUEÑOS QUE PASAN.. .
~~

DE UN LIBRO PARA ELLA.
A veces tu recuerdo s,e condensa
en mil formas extrañas; huye, el día
y en rojo funeral, sobre la inmensa
exun-ié,11 del azur la tarde piema
y yo pienso c:m ,ella, virgen mía!
Pienso en ti!
Cael el sol ... Alguien me n ombra,
una yoz-muy lejana !-de reproche.
Y clavado de horror sobPe' la alfombra,
con los ojos abi-ertos en la sombra
te busco enl're los sueños de mi noche.
El prlmei- su alía.

Y un· f'ueño viene á mí. Cruza la sala
~on vuelo de fantasma, y se divulga
un rumor ideal si bate el ala
"&gt;' es tan puro como una colegiala
vcstidita de l ino, que comulga . .. .
La fe de mi niñez !

Pero usted que e;; literato, puede comprender
es2• crim,en que pareoe tan repugnante, sólo por
un olvido mío, sólo por una torpeza.
Ese olvido, &lt;)&amp;i lt\o.r,peza y una cobardía pueril
que me avergüenza, son las causas de que yo esté aquí; pero si no fuera por m ~2stras torpezas.
por nuestros olvidos, por esos defectos que hacen
h imperfección del crimen, no habría en esta
cárcel tantos infelices, y no estaría tan ufana la
policía &lt;le sus ti iunfos.
Bien; volvamos al asunt:o,-y sin conmltarme
rnspendió nuestro juego, y siguió bar-ajando á veces nerviosamente, á v,eces echando las carta;; ani&lt;e su vista .en "albures'' que parecía. jugar en la
memoria.-EstE es el caso-siguió, mientra procuraba destilar en el vaso las últimas gotas de la b-,.
tella visiblemente ncía. Llegué huyendo ck, aquel
pueblo, en donde amaneció muerto uno de los vecinos •ricos, y luciendo eL:1g,aJ1te traje de marcada
hechura norteamericana.
Mi lujo lleval:;a á mis amig-cs ii. bu~ra.rme para
que cambia.se á su vista, y en pago de algún b1nquete de que habían disfrutado, una mo111:,Ja de

El se!lunda suelfa.

Sigo un scherzo
inefable, que el ánima me •roba
v otro sueño se aoeTca, entre ~ll disperso
cnjam bre y es azul: el primer ver?o
que escribí, niño y trémulo en m1 alcoba.
El tercer sueiia.

Y lleo-a un sueño rosa-oh paraíso!º
.
y sirnto no sé qmi dulces !esab10~ :
es el beso primer que de 1mprov1so
le dejé á una muchacha que me quiso,
cierta noche de Abril, entre los labios.
El cuarta sueiia.

Y luego un sueño púrpura : ni el cielo
arde tan vivo cuando el sol navega.
Le conozco muy bien : el primer celo!
Mas si ya no sé odia,r! si ya el Otelo
mu rió en mi cor azón. . . . . . que tarde- llega !
Ella.

Y por fin vienes tú; con el sedeño
pelo envuelves mi fl"e:nte atormentada
y al oído me dices: pobre dueño,
lo mejor ele mi ser €OS ser un sueño,
un copito de luz, un eco. . . . . . . nad_a!
Y suspiras "¡ adiós!" y €n el tranquilo
a:;:ul en que cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo . . ... . .
mientras surge el menguante y con su fifo
guillotina la testa de la ncehe!
Kriens, Agosto 4 de 1900.

LA B R UJA.
Cuando y-a sólo se oía en la cárcel el alerta de
espacio$O
edificio, y el ale1•fa de la campana de voz sor da ~pauc.ada, alertas igualmente lúgubres, tristes, con
tri~teza des.espw·ante, él y yo en nuestra celda de
di~tinción, jugábamos á las cartas el pocker, para
parnr el tiempo.
J, l me decía mientras barajaba:
Sí; en esta vez en que mi criD11m es m1s cfüculpahle, en esta vez en que soy, relativamente, por
~upuesto, 1111emos criminal que en las otras, cuando
he vivido aquí durante algunos meses, va ú ser
cuando la justicia, popular, esa, just:cia un poco
risible, me va á imponer mayor pena que -todas las
que he cumplido "obedientemente;" ¡ quién sabe
si la de la muerte!
Es que ellos no pueden comprender: que haya
un hombre que cometa el crimen en las circunstancias en que yo lo cometí.
Jo.&lt;: centinelas q11Je• rodaba por todo el

oro, cuyo valor propio subía por el alza del cam-

u:o.

Todos creyeron que efectivamente volvía de
Estados un ido-,,.
Al principio ,todo fué bien; disfrutaba d,e· mi dinero y disfrutaban de él ta.mbién mis amigos y los
dll'€iños de cantinas, c1fés, etc. L os garitos no,
porque á menudo ganaba yo.
¡ Oh! pero una. noehe, ya bien entrada ]a noche, pasaba por d Portal sol:tario; las alacenas
estaban e-erradas, y sólo de trecho en trecho, en
el escalón de 1-as casas ele comercio, se wfa á algunos muchachos, "pilluelos.'' ¿ sabe m1'.ied ? .v algunos perros junto á ellos. Yo caminaba ele prisa,
distraído, acaso preocupado.
De pronto, por junto á una columna c12· los are:vs, entró al Portal "el!d. ..
¡ Que impresión tan extraña y tan grande me
causó su horrible figura!
Yieja, nauseabundament·e Yieja; apenas dejaba
asomar por en tre el tápalo -que parecía pegado á
ambos lados de la cabeza, una cara hlanqu(sirna,
de blancura de racláver; en la obscuridad brilló
un momento rodando de aHiha á abajo, por el
cuerpo, su mirada. ton-a dirigida de soslayo pc,1,
sus ojos pequeños y brillante~, ¡oh! como los de
un lobo que encontré otra noche en mi camino
peligroso hacia una rancherfa.
}Iar~o encorvada, parecía llevar enorme giba, y
parecía más chaparra de lo que eu realidad era.
El tápalo negro--así parecía, en la not;he, pero
era verdoso-formaba sobre su frent,21 vértice de
ángulo y caía sobre una enagua ta.mb:én obscura
muy amplia, ampliada redondamento por la antiCU;.1da "crinolina."

Domingo 2G de Agosto de 1900.
Al columpiársele las enaguas, descub•rfan las
chancl-Ert:as que calzaba la vieja, y un pedazo de la.
media blanca.
• Oh! yo no creo haber sido cobarde, pero _esa
no~he, al pasar rápidamente á su lado Pª:ª deJarla ait'rás, sentí un calofrío que me entro por el
cHebelo y me ba.ñó todo el cuerpo.
Al llegar á la esquina volví la ca.beza, avanzaba.
poco á poco, balancE".1Ildo las amplias enaguas que
le d,ejaban al descubierto las chancletas Y las medias. ·Eran las dos manchas blancas que se destacaban d,21 la obscuridad de su cuerpo: la ca.ra_ y las
1mdi{S· Aquella ca~a. de cadáYer que ater-:orizaba;
yo no creo en apar1c10ne-s ele mu~rio, por supuestó ni en la existencia d,e, las bruJaS, pero de amba's fiO'uras tenía; de muerta y de bruja._
Aq~ella noche 1-a. vi en el s~eño; la ~1sma car.a
caclavéricamente blanca; los OJOS peq_uH10s de m irada forva y las enaguas redondeadas que se ba1-anceabn descubriendo las medias blancas.
i Bahl la preocupación de una _noeh~.
.,
No; al día sigu~emte dmaba 1111 foo l'lnpres1~n.
Y al tercer día creí verla al volver una. esquma,
y temblé.
En la noche me propuee ir al portal; quizá por
allí fuera á su casa todas
las noches; ? la vería de
cerca, y me desimpresionaría yo; sólo quedaría,
naturalmmt.e, la impresión
ele asco, porque eso sí; era
asquercsa. la vieja, la arp ia, Ja bruja, con su cara
·abundan t-EJnenrt:e enharinada. Supe que se ponía
polvo de almidón sobre el
cutis engrasado.
Llegó; ht d'stinguí á lo
lejos, atravesaba la pl112:1,
viniendo dd Zócah.
Por junto á una c:&gt;lumn'I. entró.
1\Ie acerqué, y mi impresión se- afianzó, se fijó lamentablemente.
El mismo calofrío me
entró; me crispó los n e•r\' ios, y sentí grandes deseos
ele arrojármele encima y
hacerle daño.
una mañana con amigos que me acompaña.h an,
la rncontré por el mismo
Portal, seguramente era su
costumbre pasar por ahí
par-a ir á su. tugurio; un
cuchitril tan asqueroso como €!la, sería su dormitorio, su habitac:ón no,
porque habitaba en la calle: quién sabe en dónde?
Int-errogué á mis amigos; ¿ quién era,qué hacía
aquella mujer, ó lo que fuera?
¡ Ah! me contestaron; era "La Bruja", una lirnosmrn vergonzanta, una miserable beata que vivía de la caridad pública, con las ea,ridades dP, los
ricos.
"La Bruja.,; así me había. parecido. Era su as:r;ecto, el de las legendarias brujas que figuran en
Jo., · rw:,ntoo rfantásticos.
,
Y cuantas v,eces la encontraba, y la eneontraha,
rk~Yen tllradamente, muy á menudo, me horr:piló
de igual modo, )' sentí los mismcs impt1lsos de
arl'Ojármel•s encima y maltratarla.
En muchos años la ví. Llegué á temErla, y en
cada mujer que vestía de negro, y que miraba yo
rnnir á lo lejos, Cl"Zía encontrarla.
'Gn clía observé que á cada paso, mi capital se
iba consumiendo, y mis negoc:os iban siendo más
malos; perdía yo en &lt;tll juego, y una tarde, €01 que en
unes Bol" ches intenté extraer del saco de un elegante amigo mío qu121 jugaba en pechos de camirn, 1-a car0:1zra que yo había. visto h ench ida de billetes de Banco, lo vió, y tuve que hacerle creer
que era una broma. Acaso lo creyó ó apar,e:ntó
creerlo; me había visto gasta¡, demasiado, y enseñarle poco antes, al cla,r una. limosna! no pocas monedas de oro que aún le queda.han.
Comencé á senti·rma v,e,rdaderamente enfermo.
Sentía. una gran intranquihdad, un sobresal'to
constante.
Algunas veces me par ecía que era yo víctima de

Domingo 26 de .Agosto de 1900.
una persecución oculta. Sin embargo, las autoridad€s no me buscaban; se habían olvidado un poco de mí. ... ¿ No era "La Bruja?"
Y me avergoncé de habwlo pensado siquiera Uh
momento.
Una noche á la salida del teaia-o, cuando ya habían apagado todas las luces, en el inlt!erior, y sólo una puerta quedaba ent:rie~ena&lt;la para que salieran loo artistas, al salir del brozo d·e una corista
la vi ó creí ver:ia, yo no sé á punto fijo, p€rO sentí
el p€SO de su mirada torva encima &lt;le mi.
La luz roja de los focos del pórltico le chorreaba por el cu'e:rpo, y le daba un aspecto extraordinrurianien te fantástico, temible en verdad.
Mi deseo de arrojármele encima y golpearla, se
hizo imperioso, intolerable.
¡ Si no hub:ese sido por la suripanta l
Como si alguien me la hubi~se disparado enfrente, con certera punlbería, se m,e entró en el
cráneo y allí se me adhirió la idieia de que mi malhechora era ''La Bruja."
Seguí encontrándola con frecuencia; me crispaba los nervios, ·n o podía yo remediarlo. y mei entraban las ganas de arrojármele _encima_. y tomarla por la cabeza, y sacudirla haciéndola describir
con los pies un elipsoide; así he visto á algunas
mujeres dar muerte á las gallinas.
" La Bruja", y á mi pesar pensaba yo en las madejas de cabellos y en los brevaj·e s de que se oye
hablar á los sirvientes, y con los euales han embrujaclo á sus parieut'es ó amigos.
A veces me parecía que, como en las comedias,
por artes ocultas, aquella vieja asquerosa sabía d~
mi último crimen, y me vigilaba, y me amenazaba con su mirada 1ioriva.
¿ Sería esa mujer la causante de mi aurehensión y mi sentencia?
Pero, ¿ era eso posible? .. . ..
Bueno, seguramente que no existen las brujas,
pero si existieran, ¿ sentirían así, tan desagradabkllllente, tan atrozmente, los embrujados?
Y me volví huraño y malhumora.do.
A menudo volvía la cara, cuando caminaba,
porque temía que me siguiera. Una noche, al llegar á la esquina d€1 la calle en que yo vivía, t uve
la seguridad de que la, encontraba en esa calle
aguardándome hipóoritamenl{lel para luego pasar
como si nos hubiéramos encontrado por casualidad, y me volví en busca de amigos.
(El prisionero se levantó repentinamente sonriendo, como si hubiera reillido una feliz idea y se
dirigió al lugar en que estaba la lamparilla de
alcohol, con la cual oa.lentábamos algunas veces
nuestro;; alimentos; vació en la copa el aguardiente que había, lo mezcló con agua y lo bebió. De;;pués, hac:endo chasquear la lengua volvió á sentarse.)
--La eneontré al atardecer y me ocurrió ~eguirla por entre la multitud que á esa hora se a-rremolinaba en las calles.
Acaso era mejor hacerme su amigo, pero ¿ cómo? Tendría desconfianza; le extrañaría mi resolución.
Veremos-me dijEf-y la seguí.
Pareció ndhufo con disgusto, ¿ y qué?Cuando tuV@ la seguridad de que la seguía, aceleró su marcha; oasi c-0nía, con torp€ carrera de vieja. Entonces ¿ era ·e lla la que me temía?
¡Ah! la seguiría á cualqu:e- parte que fuese, y
me quedé a,trás, bastante atrás; podría yo distinguü·la desde 1-e-jos; harto particular era su aspecto, ¡ay! demasiado fija llevaba su imagen.
D espués ele cruzar callejones sin empedrar, llenos de baches pestilenfos, llegamos á una callejuela muy estrecha y obscuro. Sólo un farol opaco, á la mitad del anoyo, dejaba caer su luz lánguida desde el alambre en que se columpiaba tristemente, como el cadáver de un ahorcado.
Llegó á una puerta baja y estrecha, y sacó la llave. A ti en-tas halló la cerradura y abrió.
Oeirró tras de sí la puerta, antes de encender la
luz, y cuando prendió la cerilla, se iluminó una
ven tana que había al lado de la puerta.
La vieja fué pausadamente á cerrar con toda
preeaución, las maderas de la ventana.
¿ Habría yo emprendido en balde mi larga caminata?
Con una última. esperanza atravesé la calle, y
llegué á la ventana.
Por una amplia hendidura dei la madera vieja,
se asomaba la luz.
Sosteniéndome á pulso con las manos fuerte-

EL MUNDO ILUSTRADO
mente prendidas á los
hierros fríos de la ventana, apenas rosando con
las puntas de los pies la
pared, quedé lespiando
al interior del cua!"L'll•:ho.
Con la iuiciosa lentitud de los viejos, "La
Bruja" plegó cuidadosamente su tápaJ.o verdoso, desanudó. de su
cuello una mascada blanca, y la dejó sobre la
&gt;cabecera de la cama.
Hasta ese día le vi el
busto, pues siemp11ei lo
,cubría compnetarnent.eel verdoso tápalo.
Del cuello le pendía
1ma camándula c1e fuscas
cuemtas negras, y rematada por un gran crucifijo. Al lado izquierdo, como condecoraciones, tenía prendidas medallas
con listones azules.
De pronto la perdí; se
alejó, y no la alcanzaba
mi vista, pe.To luego
volvió.
¿ Qué iba á hacer?
Levanttí el colchón, y
doe debajo sacó un bulto.
Tomó asiento sobre la cama, y en la confianza
de que €staba sola, cruzó una pierna con lo cual
clejó al descubierto la otra, horriblemente flaca1
forrarla con la media blanca que remedab.1 las
arrug:is que cubría.
El bulto era aJ.go envuelto en un pañuelo. Lo
desanudó ayud'ándose con su desdentada boca, lo
de;;enrolló, y después oir-0 lienzo que también envolvía aquello. Al fin apa.reció un sobre de carta
viejo, surcado de aNugasydobleces,y sacó, ¡ un paquete de Billetes ele Banco!
Entonces abrió su chaquetilla, y de junto al
seno plano, negruzco, ajado, sacó otros billetit1S, y
los unió á los ateoorados.
El producto del &lt;lía, ¡ explotaba bien la caridad
páolical
· Uonfieso que el ladrón saltó en mí, y mi deseo
ele n rroi{m·1ele encima, se hizo mayormente i: r1,sist iLle, in t&lt;;lerable, imponente.
Era un magnífico pretexto ante mí mismo, para
darl'el muerte.
Además, la ocasión era propicia; había soledad
y negrura.
P ern, ¿ cómo iba á hacerlo? Yo sólo llevaba un
revólver, y la detonación llamaría impertinen'tes.
¡ Ahorcándola! ¡ era tan fácil! fácil sí, peTO me
asqueaba tocar aquel cuerpo. ¿ No me acobardaría
con su mirada torva?¿ No i·rí.a ella á darme muerte, al con!t:rario de que yo se la diera?
Entonces ....
Y ¿ cómo llamar? ¿ fingiría la voz? No, sabía su
nombre ni el de una amíga suya; no era buen pretexto.
¿Un desconocido? No abriría.
¡ Ah! la policía; un reo que se había ocultado.
¡Bah! me lavaría las manos después, como aquella vez en que despeda.eé un sombrero grasiento
que me ensució los ded-OS.
Esperé á que guardara de nuevo el &lt;linero, y
llamé con fuerza.
La ví por el ojo de la cerradura, lividecer ext raordinariamen te. temblar, temblar fuertemente, cubrirse m~jor con las ropas de cama ; ir de un
lado para olt,'ro, quitando de sus lugares los objetos y volviend o á dejarlos allí mismo, y gritando
que no sabía, que no sabía, haciendo señas desesperadas con la mano derecha sobre el hombro, como para que me alejara, como de que no quería
oír: "allí no tenía á nadie; era sola."
¡Sola! ¡Ya losabíal
La intimidé; si no abría, ¡la autoridad! abriría
por la fuerza.
Cuando apenas entreabri ó, d-e1 un fuerte empellón la separé, y le apliqué violentamente su cabeza abrazada con mi brazo izquierdo, contra mi
pecho, mientras con la mano derecha daba vuelta
á la llave prendida en la chapa.
Se ll"eSistiía, y la codicia y el temor le daban fuer-

zas á la maldita vieja; pero unas fuerzas muy :rda-

ti vas, fuerza oonil.
La llevé hasta su misma cama, y allí la tendí
· y le introduje en la boca su propia mascada blanca.
Después puse mi mano en su cueHo, y opr~mí,
oprimí.
¡ Qué horror! ¡ Cómo sentía yo sus nervios viejos
bajo mis declos ·ate:naceantes!
Se retorcía, se sacudía, levantando los brazos
y las piernas, enseñándome su cuerpo apergamina~
do, y yo oprimía, oprimía con gran horror, con
"miedo." En medio de sus ansias, tendía la mano
y buscaba algo, algo que le interesaba mucho en
sus ú]tl:mos momentos; los billetes; después lo he
pensado.
Entonces sólo pensé en el horrOO"' que me inspiraba; sus ojos se abrieron desmesuradamente;
nunca se abrirían tanto en su vida, como en el momento de su muerte. Se :redondeó su boca desdentada de labios amoratados y secos, y asomó la lengua colgante.
Por úl'l:ima vez me arrojó á la cara su aliento
ya muy débil, un aliento fétido.
·
Y cuando desprendí de su cuello mi mano, y
la ví muerta, y me ví solo en aquel cuartucho, un
temor incomparable se apoderó de mí; me miraba,
es decir, tenía los ojos abiertos fijos en mí, y sentí
el mismo calofrío en mi cuerpo que cuando me miraba estando viva.
Me pareció que iba. á levantarse; unos deseos insensatos de echar á correr, me entra'ron de repenlte, y abrí, y corrí desesperadamente. Corría por
los callejones obscur os y Estr-echos, haciendo saltar
el lodo al pisar, y enfangándome las ropas y la
cara.
L a sentía detrás de mí, sentía su mirada, y conía más y más.
. E n una e~quina. un policía me detuvo; ¿ á donde
iba yo, corriendo, sin sombrero, con el t raje enfang-ado, y el_ rostro enrojecido, sin poder hablar por
la sofocac:ón?
;. Lo sabía yo acaso?
Y no 9~ü~o oír mis ruegos que, ya un poco sereno, }e, dm_g1 par~ ,que no ~e aprehendiera, y me
llern a la rnspecc1on ele policía.
P oco &lt;le1'puéR lleg-ó otro guardián pidiendo una
~,a:rru~la; ¡_lleva?ª mi, sombrero! el sombrero que
hab1a deJado Junto a la muerta el asesino" . . ...
~ si hubiera Rielo por robarla, se explicarían
loo Jtuados un asesinato así; pero no ni eso. Se nesita tener el vicio de matar-com~ me decía el

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

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MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 9, Agosto 26</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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1

MUNDO ILÚSTRADO.

~ - O J--NÚM 1
'RICARD 1 o • • .A.EL BEYES SPflll'DOL.A..
•

MÉXICO,
ENERO 6 DE 19QL
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Subsc¡ZC:,~~e":ne::~!1~::Ft~i; •~:~i •
Ge.rente: AllfTOJll'lO C11Y.is.

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BIBLIOTECA UNIVERS!IAfllA

.

"ALFONSO REYES

FONDO RICA.ROO COVARRUBIAJ
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1

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1

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•

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ º ~ - - c : x : : x : x : :x:::cxx::iocc:x:x::x:x:x::&gt;~~·~:x:rj~;lt:~ ~ ~ ~

\

El Emperador Guillermo dando lectura á su último informe gubernativo•

/

FONDO .
RICARDO COVARRUBlAS

�Domingo 6 de Ener o die 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

ta&lt;los signos d-e má pensamiento, y sabes qu.e, á meAl a.puntar ,el día1 la amrudia huyó del amado.
DJUid-&lt;:&gt;, son lágrimas las gotas que crédula ben,evo'l'rul.
corría, que dejó en la arena del jal'dín, por no
~
lenCia _118Jl'.la,
_vooes, diamantes; tú, á cuya luz
Lámpara que me bias aeompa:íia.do dura'.11úe lar- ha nac1.élo, lo umoo míe que -acaso vivirá: lámpara det.enerse1 •la rllbonznda ~apatilla color de rosa . . .
¡.Ja zapatilla que durante dos minutos nada más
gos años en la,, noches de tedio, y en las noches de buena) ¿qué nos tr-ae el nUleivo año?
oprimió
el pie brev1e de la ninfa!
trabajo; lámpara anciana de cofia blanca y gafas
. !or dev&lt;i:ción á religiosa y poética. leyenda, los
De1t:le entonioo.s está vacía .... e;,peran(lo siemverd~; en:f'.ermera call&amp;&lt;la y ,d:iligwte; tú, la que mnos que. tienen padres, y padres cariñosos dejan
no hiaces m el _menor ruido; veladora; oye el tic- ~sta noehe $US zapatitos .e,n la mesa que está junto pre. E~ iarnante se la llevó como DeiJiquia; pero de
ta.c monótono, mcesante, de aquel CUK;Ú oolga&lt;lo ,en a l~ cama~ y dentro de esos za.patitos hallan, al si- él! hruyo el amor, como anites había huído 1a genla pared; ipr001to va~ aibrir~ la puer~illa&lt;le nogal, gmen:-e dra! ~ golosina y ,el juguet.e prometi&lt;los. til enamorada. Yo, ~ue entiendo el idioma en que
fara dar paso al Ja,b1erto ;pwo, á los ojos rojizos y Voy a escribir_ ¡ oh flá~JIP8ra! para que tú la leas se ,e.x~m~a eil e-.-orurpm de r-aso, sé que dice :
-Soy el que tu besaste c&lt;m ternura. Soy el
a Ja cresta del gaJ,Io que á mooio &lt;lía y á m~lia antes que nadie, la historia de los breves zapaque
es1p,era en v,ano que lo lJenes tú con un renoche d'.1- el alerta á las horaSI vigilantes. Lámpara, titos: Cendri116n, que se parece mucho á tí me la
cuerdo. Sé que mi diu·eña te e:'IJ)eró mutJhas no'
no cons~'bentas qTU&lt;; te apa.git,en las vírgenei, locas, conto.
ches, mu_chos meses, mucihoo aüos, y que aJ1ora
porque
~1e aqu1 que está en la puerta y Jlama."
está ten,di&lt;la sobre el: de."Jiludo mármol de la tum_ l!.""8 el mismo; pero se llia,ma qla -0itro modo. Los
Papá,-Enero-el de l.t barba florida, como la b~, co~o yo sobre el mármol de la ohimenea. ¡ :Ni
an~ ~.e par:e~n. á los enfermos de los hospitales
del Emperador Carlomagno-viene a1 mundo en el,:a m_yo t€ndremos año nuevo! Par-a tí a,nudaba
Yª. lo-~ pr~,,1dian?s,
que sólo el número que llevan los smgulanza. N-0 tienen nombre, y ¡desdi- cuanto S-an_Si,Jve_stre se cala su capuoha y ha~e la nu ~eno,ra sus cabellos :rubios, mirá.ndo....:e en el
ohoo_o e1 que ~o lo tiffile! A ,eoo, de .iegllTo, la des- noche robre la berra. Buen cómico--el dfa,blo sa- e&amp;peJo de Ven€Cia. X o podía venir á tí, porque
graic1a se .Jo dió. Porque habréis oído decir el "año b1e más por viejo que por dia blo-n-0 entra jamás su ~lanta des;a]za, punzada ipor los &lt;laix'lo&amp; del
&lt;le la peste," el '' año &lt;le tl.a ruerra " el "año d,el en e,1~ena an,tes de tiempo; aguarda á que el re'Joj- cammo, hahna manchado de san!!110 tus alfomha,mb
· nunca el º año 'd:e la dioha, el ~puntador dé las dooe Uamadas, '. interín suenan bras. 'lle ~eró. Le habías prometido darle la vi_ re;" pero
ano del amor, el año de lia glori,a! Sólo el dolor est_as, oonviersa con -el ,anciano Sa'11 Shl vestre. d~ Y le &lt;l1.srte unas hwas. Con ansia aguardó que
qmen, á fuerza d~ habers-e muerto tantas veces: tu me at~ras _á su pie. Y ha muel'to, y no se
suele ~Jamar á los años: ¡ hijos míos1!
i Cuanfas noohes de San Si]vc,stre i oh buena Y~ m~ere tan send1la y mansa1JDente, como quien atrev~. la mfe1iz á entnir en et eielo, porque se
d1'&lt;.'€ ¡ huenas noohe.s !" y se duerm-e.
avergnenza de teuer el rpie de.srmdo .....

f

Lámpara: ya a,oma la eriza .cresta del gallo en
~l cucú. Alumbra á ini fantasia par-a que deje sobre el mármo·l su zapatito de cri&amp;tal. Es ,e,l de
Cenicienta la trabajadora, humilde y pohre. Toma tú tu año mi:eYo; toma otro poco de mi vrda.
¿No me das toda la tuya? Aun brillas; a,un oigo
alegres risas en mi hogar; aun canto algo en lo
íntimo de ani a}ma. No es hora de dormir. Yelemos todavía.

--------------

El gran problei;na del Siglo XX.

1

Mira ahora, pa.d re santo, todos los botincitos
que me ~ri:n. ¿ Cómo no he de qUJererlos, si
son tan pequenuelos y graciosos? Ha.y enl,re ellos
mu~hos Q•ue son pobre.;. Por ejiemiplo, la punta
de aquel parece bO&lt;!a de negrito limpia-botas: por
la raJadu:ra que tiene ha de asomarse la carne de
los dedos regordetes, como UJ1a encía muy colorada. Ese otro está cansa.do de tanto ir á la escue1~, Y ~ resortes ñlojo;; dicen: ¡ya no vamos!
El de mas allá-¡ glotonsísimo!-se Jia comido los
tacones. Pero. todos esperan algo, ipues aunque
pobres, son_ d1chooos, porque nadie es enterament~ pol&gt;r,e m enteramente de.sgraciado mientras
tiene pacll"eS.

l~m~ara! i hemos ,.,,asado en esta n::uilr.. espero! :Ni
~u m yo creemos en loo añ:&gt;s nuevos: el tiempo no
m_terrumpe su llllaroha ni un sea-un,do
,
· d · · 'bl
º '-" · • • .cont·.1nua
m 1vis1 ,e, dcomo infinita línea recta qlll"e no sa
bemos de don e arranca ni si "termina en al ,
to·
,
d .
gun pun' pero, ·a pesar e ello, supersticioso sentimiento
~ apodera de m::sotros en la última noche rle Dic1embce, como s1 ésta fue.~e en reailida&lt;l la últ'
~oche de uma vida. A.t;! Lo sólo cierto e~, queU::1~
: a _una de esas ~OC:l1i00 nos anc-ontramos más y
c~c.;nos á h1 última noohe sin orillas!
A Ji, lampara, nunea te he visto palidecer sino
o clarea eil ~ía; tu luz, (,'Omo el cariño die los
. icl~ pa~res, ~pr~ es la misma: te enturbió
Illl iento' te deJó expiran te mi descuido como á
los buenog padres les empaña la vida l ' f
"'J d , .
,
.
Y es ien erma
, . esan~or o e1 suspiro de losi hijos. p1:ro ·a ,,
diste senales de cansancio y ni "'-~,, t . J. mtas
mist.e.
'
-.t'l,:ra..s -e m e-

=

h i_Mi herma~ de Ja Caridad, Sor Marcelina la
'~ m~a á qm_en Alfredo d,e 1fus~et &lt;lijo expira~te:

ormir .... por fin voy a dormir!" Ve'- .:i . d
cofia bl
· · ·
·,
@~iora e
sola v anca, VleJec!ta : tú d~ que no me viste ni una
las ti'i:e~~;~/esi,,nes, y si-empre, si~mpre en todas
~
d · u,. que me aoompanas en todo lo
o Icuro 'e la vida, en el estudio, en el trabajo
en as emfemnmades' en las .,,.,"'°"
Y te qued as sola
. '
t'~...._,
y ~paga,da cuando voiy al amor, á ·1os pla(!eres al
rmdo: tu, la que haces brillar en el pa¡pel los e~lu-

ª

-:-Papá-En.ero-dice el Santo-¿ por qu.é buscas
m:rmos y prefieres los zapa.titos de los ni:'.ios?
'
tien~alntobocpadr~, no .soy yo el que los busca . ellos
· ".u a
·a siempre a.bierta
·d
'.
·
Tanto los he tratado t t
y p1 en .... piden!
ano conozco sus •ecr t
que los -amo. Cada zapato tierue su
. ~ e os,
so_n felices, huelen á taloncita,_ c~·'osercrdeto. Uno~
med'a~ d
d
, uu
e rosa a
1 " _e se a. Otros, han sufrido mu,,.ho
'
E n mi a
· de ébano guardo mu.cho" · Cad
, rmal1'10
uno e~tá
par
a
,
. a mi,, 11 eno ele recuerdos H"'·
color_ de ro:,.a que parece de carne.
h~o uno
~~ pisar flores, para que las alfombras lo
p~:
cien, pa,ra que la~ mauos c1J
.Lean
. lo desabotonen . ,r si· ~ . e una cama.rera guaipa
.
.
· 1 .1.
.:-upieras que á pe· d
IUJO
tiene en el J·
' · "ar e :;U
'
ª ma un o-ran vado' E d
~mjler riela y muy bella. P~r mirar!~ h~a: U'Ildaa
o, 09 ga anes -ele la époc
- f .
cedades. Por obte
a, ano~ ehces d,e, sus mo,~
1
..
.
?_ erlo, pr_ometió uno dar la Vl.d
.1 ese
o rorn:,1 awó
a.
valiente La hirm~~rrque e~ apuesto, joven y
dejó a,1 ~alir del baiÍe, ::ª;:;iºXfes~~aª~eh r.e::~ida,
guante perfumado y en 1
on..,= un
· Y end "·' ~ ~
I.
.
e guante e~ta esquela :
c.
'ª"'· · · • • nquieta en 1 · d'
?niero ser tuya con el alm! t:Ja.,m espero.
, El luuero de 1 lba .es el lucero
·· · · ·
~e alumbrará_ te~b1ando nuestra boda!
's rosas del Jardm saben el se
.
.
chean. EDJ eil ibosquecillo d'
cr~ y cuchilos olvidados azahares.
-e .JJ:Lar3.l'.\JoS1 suspiran

Está

ª

L_

Los zapatitos de fos niños ricos, esos tan cucos y tan monos, nada me pneocupan, no les hago falta. i A esos les eaen ju!!'llet.es todo el año'
Los que costaron mucho al pobre
rruipá
·
má- q
d
,
l:',
por
, ,; ue seam. e 1os mas baiatos; los que fle
rea.han muy ;Pronto porque sólo duran medio año .
os qu~ conocen á los remendones, esos son lo;
que miro con &lt;:ariño, los que nenaria die diamantes esta n◊&lt;:he para que los padres com raran _muchas (.'8Dlcas á sus hijos.
p
Sm embargo, también los otros los de 1
.
?ºáns, me hunden en serias ref1exio'nes . A ~n111r . esos •pequeños piés que ahora ~Íán
e
abrigados en las colchas? . D,e qué serán 1
muy
tos que usen mañana? G
os zapaAtiza el fuego de tu chimenea mi . .
.
,
v1eJo armgo

rnoi.

San Silvestre.;. me da frio pensar en los niños descalzos·!
Ko sabes cómo quiero á los muchachos! Y cómo río al oir lo que me dicen. ¿ Sabes lo que me
prdió ese chiouelo que apenas sabe hahlar? ¡ Me
pidió una hermanita ! Cada año me haoe-n más
enc:argos. ¡ Y cada. año estoy más viejo!

en,.

fü,te otro botindto,,p:rooigruió Paipá-Enero _
este roto, de suel~ clav;eteada,, es el de un niño
que n_wruca tuvo yuguetes porqu~ su padire era
muy neo Y _la madre era muy pobre. Anduvo mucho, Jo aguJerea.ron fas p.iiedrns, lo cUJbrió el lodo,
por tod:as }Mlrles le entraba el agua. El niño que
lo ll~v-a.ba era men~i&amp;"~• pedía ,limosna para su
mama, Y. una vez p1d10 por amor de Dios á un
desconocido que iera su padre, y éste nada le dió
porque ~1•a. ~oche Buena, soplab-a aire muy frío,
Y no q111so desabotonarse su g:rb-á.n .... Una última noehe de Diciemhre, el cielo •oohó más frío
que, n:unca dentro de e:,e zapatito. Y esa vez fué
la u™ca en que ,el pobrecito pordiosero tuvo su
regalo de año nuevo: aquella noche se murió.

Doming-0 6 de Enero de

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS BOTIT AS DE AÑO NUEVO

✓

El s.igl.o XIX tranf'formó ele to·do á todo las
eondiciones del trabajo y de la vida humana. Con
las aplicaciones del vapor aceleró las comunica&lt;&gt;iones por mar y tierra, centwplicó el comercio,
multiplicó y estrechó las relaciones entre 1Jo,; hombres, y sobre todo, fundó la gra11 ~ndustria que,
abaratando toda cla!"e de artículos y mejorando su
calidad, Oos ha puesto, los más necesarios, al menos, al alcance de todas las fortunas, elevando
11sí el coeficiente de híenestar, de "comfm,t," :v aun
de higiene y elegancia de toda&amp; la.s c!ases sociales
Ya no da tumbos la diligencia en los hoyancos,
ni se atasca en loo haches del camino; ya la rarabei;a no "jinetea'' el oleaje; ya la muj~r no hace
c--alceta doce horas diaria;, para cambíar de medí.as eada uno. El telar de mano que tejía una
vara de paño en el tiempo en que se hace hov
1rna tall)icería de los ~obe'l inos, está relegaflo, á
título de curio~idad á 1os museos; hov ,se forja con
pilones &lt;'le veiinte tonelada.s v no con martillos
de diez libras; en la casa e.n~pacadora entra por
un embudo el cerdo y nor otro sa1en salehichas;
se hacen en minufos rollos de papel contínuo de
muahos kilómetros v las rotativa¡:: im¡prirnen al
día miHares de ejemplares de periódicos.
Todo se bruce al vapor y por el rnpor, en g2.mdes
musas y en cantidades ;prodigiosas y á precws míniunos; pero esta portentosa actividad fabril de la
que no hubo jamás ejemplo ni precede.nte, si por
una parte es ·creadora y fecunda, por la otra es
destructora y aso1aidora. Tia caldera es una valamandra que vive en el fue.go y de fuego se alüuenta. Por los millares de bocas de los millones de
hornos en actividad, van parnndo los ár.boles eeculares de las Eielvas vírgenes y las potentes Yetas de las mantas de carbón.
HS:ce un siglo, con reooger leña muerta y ramaje caído y seco, con ararn~ar co&amp;tras de turba en
los pantanos secos, el hombre tenía el combustible
necesario para su hogar y para su cocina; pero hace cien años que abate robt'.es y encinos, que tala
bosques, que agota yacimientos de hulla y ya se
columbra una época en que, si no falte, a,1 menos
encare1iea el combustible y en que la fol'lmidab~e
industria humana, hoy rohusta y vi.gor08a, pue&amp;ta
á dieta de combustible, entre en ootado de anemia
y ee vea expuesta á morir de consunción.
Muy lejos estamos de la total despoblación ele
Oos bosques, y ya se reúente, sin embargo, de ella
el régimen pluvial qu€ mata con su escasez é irregularidad la agricultura. Mác; lejos aún estamos
del agotamiento material!. de las manta~ carboníferas, y la profundioad á que ,e les explota ~· la
&lt;:recien'te demanda de com bu~tible •lo enea recen,
por una parte, mientrac; por la otra el obrero de
lais minas, sintiéndo:e má1- necesario Pada clía, ee
vuelve tiránico, exigente v á cada paso de las huelgas hace surgir ,,crisis del comhus,tiHe que repercuten en la industria toda.
El siglo XIX, que ha -creado el mal, ha tratado
de atenuarlo; los fo~one~, calderas Y chimen eas
perf.oocionadas, economizan combustible ~' ,Jo consumen en menor propordón que antes con el mismo y aún mayor rendimiento en fuerza; se ensayan, y con éxito, nuevos combustibles; el gas, el

lllmo Sr. Don Jacinto L6pez, Arzobispo de Guadalajara,
t el 3 1 de Diciembre de1900
(Fot. de Mora.)

petróleo, la gasolina y el alioohol dan excelenoos
resultados en pequeños aparatos; pero el problema
en grande subsiste y el carbón sigue siendo el
e~od.lusi.vo alimento de la grande industria.
La eleotricidad, primero, y ú1timamente el aire
líquido, ofrooen, al pa~e.r, una solu.-ción; pero
ésta sólo es parcial y -condreionaiJ. El aire líquido
supone presión, es decir, su,'Pone máquinas compresoras y por consiguiente y hasta ahora, vapor y
wrnbustible; y no lo SU.'])Oneu menos los dinamos .
y motores eléctricos; tales como ho1 esfán instafados y funcionan.
·
·
El siglo que pasó, dej,a, pues, un gran problema
)' ha suscitado una enorme dificultad al siglo q,ue
empieza. Pero si le ha presentado el problema y
le ha creado la dificu,fü1.d, en eambio le ha suministrado las premisas y los elementos de la. solución.
Esta estriba toda en el aprovoohamiernto de las
fuerzas naturales y su tras.formación en fuerzas
industriales, por medio de la electricidad.
El des,pilfarro de combiustibles es nada en comparación del desaprovechamiento de las fuerzas naturales. Soplan furiosos los vientos, corren magestuosos los ríos, se despeñan immultnosas las cascadas, pa~µitan lentas é impotentes las mareas v
el soplo, la eorriente, la caída, la oscilación,
fuerzas activas, eficaces, é incurables é inagotable$.
Cuatro aspas sobre un eje, media docena de pa,letas al paso de la ccm-iente, una tu11bina. al pié
de la catarata, grandes flotadores en la superficie
de las olas, y 1a. brisa, haciendo girar las aspas;
la eorriente, las paletas; la cascada, la turbina y

son

e~ &lt;&gt;!eaje mecie~do los frotadores pondrán en mov1ID1ento los dmamos, engendrarAn corrientes
cargarán acumuladores y el hilo y el cable tel~
gráficos 1106 trasmitirán y distribuir-án en talleres
oficinas, obradores y fábricas. Y e.&lt;,as, fiuerzas su~
m~n millones de cabaltas, pueden poner en moviamento todas las máquinas del mundo, no cuestan nada, no se agotan jamás, no encarecen con
la huelga, baswn á la más intensa demanda v
permiten det.,a.rroll'.o á la encina en el bosque
c~~ él proouran Lluvia que fecunda, oxígeno que
vivrfica, sa1lud y vida a,l homore, espiga dorada al
campo y fruto suc ulento alL huerto.
Y no habrá nada más grandioso que ver, cr,mo
ha de verse, á fin del .siglo que eID.pieza, que e)
hombre pone al &amp;ervicio de sn tra,bajo y de su
industria á los a;;,tros que producen las mareas
v los vientos, á 1a gravitación qt1e haoe de."'lizar
las corrientes y preci'Pitarse la'&gt; catdas, y nadJl.
más sublime que considerarse que las giraciones
del volante y de'. eje toman ese ori!!en en fuei-za's
venidas de las estrellas desde el fondo del infinito.

y

�Domingo 6 de Enero tle 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ::\IUXDO IUTSTTIADO

EL ILLMO. SEÑOR

tos jugadores, pa,ra defender esos puntos. Más lejos, á una distancia conveniente, se sitúan otros.
tres jugadores, uno en el centro, otro á la izquierda y otro á la derecha del campo, encargados de
coger la ¡pelota cuando pasa los lfunites del rombo, y arrojársela á loo que defienden las bases.
Entre la segund'a y tercera base se sitúa otro·
jugador, que se. llama ('tihort-stop," y que debe
recibir los golpes clire&lt;.,&gt;tos de la pelota.
Como queda dicho, colocados los jugadores del
primer ·b ando en la posición descrita, los contrarios oo van colocan-do, 1}0r turno, delante der
1
' 'catcher"
de un basto.
, aronado
.
.
En el centro, detrás del "pitcher," se coloca el
juez.

~--~

DON JACINTO LOPEZ
La sociedad de Guadalajara, despidió el siglo
XIX, con una nota triste ~ue la llenó de duelo:
la muert,e del virtuoro Pre'lado Ilmo. Sr. Don Jacinto López y de la 'Torre, quien eontrajo la enfermedad nue inició su muerte, cumpliendo con los
deberes &lt;le su minii:iterio, y en el poco tiempo que
estuvo al fre11te de 1}a AJX¡uidiócesi jalisiens,e, se
captó las más gran&lt;les simpatías.

El nuevo Sub-Secretario de Fomento.
En la semana an,terior, y con motivo de haberse
separado de la Secretaría de FOIJllento el señor Ingeniero Don Gilberto Crespo Martín,ez, íué nombrado Sub-~ecretario d,e la mencionada Secretarfa,
el señor Ingeniero Don Gllberto Montiel Estrada,
cuyo retrato damos a.hora á conocer á nuestros lectores.
El señor Montiel Estrada, muy j&lt;YVen todavía,
fué discípulo en algunos cur~os del adual Ministro de Fomento, quien por t,aq circunstaneia conoce perfectamente las aptitudes de su inmediato
subalterno. Por otra parite, el nuevo Sub-secretario las tiene bien acreditadas en los puestos público&lt;; &lt;rne ha &lt;le0 empeñado.

Señor Ingeniero Don Gilberto Montiel y Estrada,
nombrado Sub-Secretario de Fomento.

miembros del Club de El Paso, con los de la Liga
~féxioo, en los días 23, 24 y 25 leJ actual los terrenos que pertenooen al Club "México," en el Paseo
ele la Reforma, se han visto concurridos, y las :fiestas sporlivas han siclo de 'las más animadas.

El pitcher lanza 4a pelota al "catoher," y antes
de que éste la reciba, el contrario debe asestarle·
un golpe d&gt;e basto que la lance, á mayor ó menor·
clisooD1Cia, dentro de los limites ,del campo, seña~dos por dos líneas. Una vez que la ha lanzadocon el gol'J)e de basto, debe correr á ganar la primera, segunda ó tercera base, sucesivamente, antes de que •l os que ocupan estos lugares, hayan podido recogerla. Cuando ha recorrido todas las bases y vuelto al ipun,to de part.ida, hace una carrera. Si no logra ganar base alguna, queda "fuera,"·
y otro va á ocupar su llu.gar. Cuando tres jugadores han sido puestos fuera sucesiva.mente, sie cambian las posiciones ele los bandos; los que ocrupaban el caonpo van á empuñar el "bat," v los otros
ocupan sus p11estos en el campo y asrí sucesivamen-

A.tharta n lltgan do á la prim ua base.

SPOBT EK DIEXICO.
De dos años á esta ,parle, la afición por el baee-,baJl se ha desarrollado en México. Se han fundado varios clubs que forman la Liga de México,
y qu,e no omiten esfuerzo a-Jguno para impulsar el
sport entre nosotros. A principios del año antepasado, los miembros tl:e la Liga expeDJSaron los
gastos para que vinieran los más hábiles jugadores
de Monter.rey; hace pocos meses también expensaron los gastos para traer á los jugadores de V elardeña. Actualonente han traido á los de El Paso,
•Texas, y ahora, según sabemos, están en arreglos
para que vengan á México los jugadores de Eagle
P.a.~.
'l'oclos estos esfuerzos, que signi:fica.n molestias,
y aún gastos, son dignos de la~ mayores aaabanzas.
Con motivo &lt;le lo~ pa.rtidos que han jugado los

r

Al comenzar una entrada.

. ~l ejercicio del base-ball es de los más sanos y
vmles. No nos sería posible entrar en detalles acer- te, hasta complel:4lr determinado número de "enca del difíci'l sport, que r~uiere ligereza, luiibhli- tra&lt;his," ó turnos, al c,a,bo de los cuales, e1 bando
que ha hecho mayor número de carreras, es el vend.acl y fuerza, y está sujeto á reglas estrictas.
cedor.
En él toonoo ,parte nueve personas de cada ban·I'al es, á muy grandes rasgos, el ejercicio, lleno
do, y iJDlientras los de un partido ocupan los puestos señalados d-e antemano, para recoger la pelo- de pintorescos incidentes, que ha entrado .de
ta y defender Uas bases, los otros tienen que tur- lleno en las aficiones de los más distinguinarse en lanzar la .p elota, por medio de un basto dos sportrnen de México, como son los señores
de madera, y correr á ganar las bases que ocupan Braniff, Frisbie, Tyler, Loubens y otros muchos
los contrarios, antes que estos alcancen la pelota. entusiastas jóvenes &lt;le la mejor &amp;ociedad.
En el terreno en que se juega, hay ,.raza.do un rom. ,Nuestros grnbado~ repreeentan, uno fa disposibo: en el centro se coloca el "pitcher," ó sea el c1on genera•} de los Jugadores; otro la disposición
que ]anea 1-a pelota con la mano; en el ángulo del del pitcher, catcher y batter; y otro el momento
frente se coloca el "catoher," ó s,ea e~ que la ba en que un jugador del Club Mé...ico va á tomar
de recoger cuando el contrario que se coloca inme- la ,primera base, des.pués de haber dado un soberdiatamente adelante, no puecl~ .acertarle un golpe bio golpe de "bat ;" mientras otro va á pasar de
ele basto. En los otros tres ángulos, ,que son la pri- la segunda á la tercera base.
mera, segunda y teroera base, se co,1ooan otros tan-

Domingo 6 de Enero

5'e 1901. '

.Las ciudades que se transforman
PUEBLA
Es necesario, para aprecii!r justamente los adelantos materiales de una ciudad, amentaree de ella
pol" /Un tiempo _relat ~ amente 1argo. r&gt;:1cbla es
1.ma ele aquellas en que más se hace sens,1ble _esta
&lt;'ircunstancia. Cuando se !'.lega á la metropoli ang,elopolitana, después ele ~ucho tiem~? ele ausencia. se experimenta la m1;;.m.a sens-ac10? . que no?
&lt;'mbar"a ruando después de un largo Yl8Je pensarnos v;r la niñita graciosa qu,e acariciábamos antes ele nuestra partida, y nos la encont.ramos con,·erticla en una señorita rno&lt;lelo de be~leza.
J&gt;uebla, desde su nacimiento. tenía u11 ~lilo de
&lt;mC'anto: su situación to:eog-ráfica :, su ohma: la
reli-gión de los ·distintos gobiernos durante la dom in ación española, le dió notoriedad con 1'. os magníficos templos que se hicieron cons-truir y entre
]os cuales descuella la r enom&gt;hrada y rica Catedral;
]os hombres &lt;le emuresa la herm-0°earon a11 conc·entra:r los ramos a. 1 comercio y 1la industria, y
]iasta las épocas más aci-a,g,ai, ele nuestra hi,otoria
1'ÍHieron para &lt;larle renombre con las fechas del
2 ile Abril Y el 5 de Ma:ro.
Deo,de entonces acá, en los últimos veinte años,
l&gt;uebla. ha r,ufriclo, sin embargo, una comol.eta
meb1mórfosis: va no son solamente el buen declive ele rnR calles, sus "pasaderas," su proverbial
-aseo y ~a riqueza de s,us templlos las que ofrecen
nn erran interés.
Ha llegado á Fu com-plete desarrollo, y si por
una pa.rte el aumento &lt;le sus centros manufactu·reros y comerciale.:, le dan cada día mavor importan cia, por otra part.e la construcción constante de
11ucvos y ,alio,:os edificios modernizan y hermo·sea11 su ·ai,pecto.
1,., iniciativa privada muaho ha h&lt;rcho en rste
Fentitlo: pero el Estado. por su parte, ha demosiraclo con hechos tangibles $U esfuerzo lt -e~te respecto, edifiranclo, reconstruyendo los edificios an ti&lt;Tuos erio-ienrlo monumentos. y con,irtien&lt;lo las
p]a7n];tas ~n jardines que meio.ran las ya buenas
condiciones hi.2'iénicas &lt;le aquella metrónoli.
T,;i última &lt;lemostrarión ele rste aclelanto crrrir11tr esta,rá verificándo~e en fos momento,; en
,que e&lt;1 presente número ]l¡,o,1e Ít manoc; ele 1111e¡;;tros lectores. pues la "ciu&lt;lael de los. ánqeles'' º"
·11,. vestido de !!ala para relebrar la inau1:urarión
cfo snfl m4s recientes meior~.s m~teri~ les v re,.ibir
f'on las mayores muestras &lt;le a&lt;l,hesión al P1·imer
Magistrado· de la Repúb'!ica, quien ron su presen-

á.

0

!'alacio .Municipal de Puebla, que se inaugurara boy.

cia dará la más grande solemnidad á los actos q~~
se preparan.
.Enlre éstos, ha.:v uno de la má:,; alta _y CQnmo··~dora significación: el descu1]}lfo1iento del mo, umento qtte por iniciativa de la colonia francesa,
r esidente en Puebla, se ha •'.evantado ú la memoria de los f.rauceses y de los mexicanos que- s1crific:aron su vida cltmmle la guerra de Intervención .
Fl buen ~entielo que guió á lo~ iniciadore~ al
proponer la erección de un mominnento, que haé~ 1,.. a1paLle~ la~ Ul,L.JlC..~ 11,/ ~d: 10llc;:o.

\.I~

i::1lUt:,1...i1.u.

en~IC-

1
1

_ _ _ _ _ _ _P_a_n_or_a_m_a_de_'_P~ue_b_la
~..-

Esperandola pelc,ta.
Colocación general de los jagadorcs.
Vista interior de la Escuela Normal.

r

_- -_- - -

.¡1

los dos pa 1,cs y el olvido absoluto de r encores que
nunca debic.ron exislir,-ha·sielo-1notivó oe · unáni~
mf' apla11s0. y e+ acto en que el señor -General
Díaz, á nomhre d·e 11.éxico, y el señor Pouqueville,
á nombre de · la Fran cia,• descubran el artístiLu

�Domingo 6 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. 1

Cerro de San Jnan 1 donde se verificará el ..garden•party.,,

grupo, ~e espera ,;ea la nota saliente &lt;le las fie&gt;'tas.
EBtas, en lo general, serún mu:y ~11ntuo¡aa,; á juzgar por los prepara ti mi,: que ¡.:p han hecho: hanquet.es oficiales. gran baile. l'l'l'l'p&lt;·iones en los
Casinos y animac1at-- fk•,-ta,.: popu1'.are¡.:_
Lo,- arco,- ele triunfo levantado~ en las priHcipale,; eaJle¡.:, ,on una 110\·ecla&lt;l. ,-:egún nue,tro~ informeB. ·

Fuerte de Loreto.

fesora$, el Palacio de Justicia, y nuevos departamentos en el Ho~pic:io y la Penitenciaría.
~

De l as fie,;ta,; ~erá una de las más animadas el
'·garclen-party'' que ha de verificarse hoy en el ceJTO de San Juan.
Ante~ tle que regre$e á )léxico el señor General
Díaz, »e co'.ocará la primera piedra de un monu-

Ayer á la una de la · tarde debe haber salido
para Puebfa, en tren especial, el señor Presidente
tle la República, á quien acompañan distinguidos
funcionarios, los miem~ros del Estado ~Iayor,
una ~erción de la Guardia Presidencial y algunOSimi taclos.
La Orden general de esta Plaza previno que Fe-

•
Fachada del Hospicio.

Palacio de Justicia.

Se sabe que en las pri1wipales e~taciones de'!
camino, muy e1,pec:ialmrnte en aquellas que e~tán
como Ozumba y Santa Ana Chauternpm1, en jurisdicción de distintas entidade~ federales oe prepararon entusiasta~ maniíe;::tacione~ que deben
ha,berse verificado al pai&lt;o &lt;lel tre11 pre;.idenc-ial.
En a1lgunas de las estaciones se levantaron
grandes arcos triunfaJes.

Panoramas de Puebla.

En el próximo número darrmos erónica ilustrada de tan notables :fiestas, limitánrlonos hoy á dar
á conocer en nuestros grabados algunos de ·los edificios que van á inaugurar mejora,; materi1ües.
Entre é,;tas, la~ de ma_vor importancia Ron:
el Palaeio 1Iunicipal. la E&lt;"rnela Xormal de Pro-

mento que se erigi.rá á la memoria del gran Patricio Juárez, en la Plaza que lleva su nombre,
harbiéndose elegido este sitio por haberse detenido
en é'l el Benemérito de América cuando fué á
inau2:urflr el tramo &lt;le] Ferrocar-ri1l Mexi&lt;'~TIO, entre aquella ciudad y la Capital ele la República.

hicieran los honores de Orde!D.anza, disponiend&lt;&gt;
qne una batería mínima del 4o. Batallón, hiciera.
una salva de 21 cañonazos, y la música de Artillería estuviera en el andén para despedir al Primer )Ia~strado. Los jefes y oficiales francos también quedaron citados á la hora menciona.da.

HORA SANTA.

El cniut--ia~mo que reina en la Capital de Puebla, e,, r~nladeramente notable, según se sabe
por lo,;; último~ teJegram'&lt;ls rec:ibi&lt;los. De varios
puntos de la RepúlJlim y muy especialmente de
)léxico, han ido gran número de personas deseo~ª~ de presenciar las fiesta~ que se prepara11.
Las calles, deHle el ~ábado, se veían muy ador-

nadas. ·T odas las fachadas, aunque fue~e sencillameinte, estaban engalanadas.
Los arcos levantados en las boca-calles y que
nuestros grabados reproducirán en el próximo número, son una verdadera noved'&lt;!d. Con especialidad se mencionan el arco &lt;le la "lnz" y uno que
se ha construido con piedra.

Las campana~ a1nm&lt;:ian s.olemnes
ql1e otro año en la ·v ida
por ,;iempre se va.

Los ausentes, los parias que lloran
al recuerdo feliz de su hogar,
desplomando la frente marchita,
suspiran dieiendo : !Señor, ten piedad! ....
Las camipanas anuncian sc/!emnes
que otro año en la vida
por siempre se va.

Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vi-da
por eiempre se va . ...
enclavijando sus de&lt;los de rosa
las vírgenes castas al pie del altar,
y elevando los ojos al cielo.
exclaman fervienter;: ¡ Señor, ten piedad!

La miseria y el lujo sie postran
que ante Dios todo el mundo es irua]
,
.
b
'
y e~ umson~ y tierna plegaria,
replte11 : ¡ Dios nuestro ... Señor, ten pieuad !. ...
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vida,
r,or siempre se Ya.

Los enfermos, los pobre~, ,]o:, tri•tes
que bu,iea,n ansiOH&gt;S
consuelo á. m1 mal,
inclinando la pálid11 frente,
sollozan diciendo: ¡ Señor, ten piedad! ... .
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en ,la vida
por siempre oo va.

¿ Quién, en horas tan santas y puras
no se postra á los piés di?! altar?
¿ Quién no siente -eJ deseo inmaculado
de &lt;lecirle á su Dios: ¡ ten piedad!. ...
Las campanas anuncian sole111.J1,es
que otro año en la vida
por siermipre s,e Ya.

Los ancianos de rostro severo
en los templos se postran á oraT
y con trémula voz que conmueTe,
exclaman : ¡ Dios Santo .. .Señor, ten pieda&lt;l !
Las campan-as anuncian !'Olemn-es
que otro año eill la vida.
por siempre se va.
¡ Oh! los huérfanos niñoo levantan
sus iiébiles brazos, con cánciido afán,
J oon voz balbuciente repite-r. :
i ampara. á •los niños ... Señor, ten piedad!
Las -campana:s anuncian sotemnoo
que otro año en la vida
por siempre se va.
Conmovida y lloro~, la viuda
bajo el peso diel hondo peoo.r, '
abrazando á sus bjjos ,del al-m.a,
murmura de hinojos: ¡ Señor, ten piedad!

Detalle de la focb ..da del Palacio de Justicia.
La Escu~la Normal.

...

Emma Sostegni.

El que no ve la luz triste cieo-o
.
'
o
que menihga 1.m pedazo de pan
se ~rrod_il.J!a en la na.ve del ~plo
Y dice prnilo,so : ¡ Señor, ten pied-ad !. ...
Las oanipanas anuincian solemne5
que otro año en la vida
por siempre se va.

Enmude(:en los tristes recuerdos
.enervados de tanto ],]'o rar,
com.o mansas palomas dormida.~
que en desmayo dejó e-1 huracán;
la esperanza, _la ,dulce esperanza,
heraldo. del cielo, desciende fugaz;
su sonnsa consuela las almas
que bu-saaJ1. alivio seguro á su maJ.
i Qué consuelo tan triste el consuelo
de _esperar ... solamente e¡¡perar!. ..
i Como ruedan los años al fonde
del famélico olvido glacial!
i Cuárutoo sueños S'e llevan de paso
cuántas vida! ,con ehlM se van !
'
Na.da más esperanzas nos dejan
imposibles deseos nada más. . . '
i Cómo -espanta el silefü:io iprofundo

�F.L MTTNTIO TT,TTR'l'RA no

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo G de Enero de 1901.

al prójimo con malos olores ó con espectáculos
rcp ugna11 te-3.
.
Atareado estaba el sacerdote _leyendo un eJemplar de " .Eil 'l'iempo," .cuando oy~ que tooa ba~
Hm,·ernente con los nudillos una hoJa de la ,entor
nada puerta. Lewntóse, y dejando ~obre la rn~a
d periódico, que quedó cabeza abaJO, most~an~o
la tri\ple eoroTl'a y las Uave~ del e,:.~udo po11t1fic10,
salió á Yer quién con tan discretos golpes se anuu('iaha.
Era Jmrnito Pérez Cardona, sobrino del raci~nero Don AnLO'tlÍO Ca1.1dona y abogado de reoent1s-inm creación. Besó la mano del señ0r D.cá~,
quien lo abrazó cariño omente, y luego del prolcwo de todas las conversaciones: "¿ Qué tail ?P~es yo, bien ¿y la famillia?-C~1cit~ no está
n\:uv eatólioa: rn reuma la tiene sm vida-Pues
ol ~ólchico, &amp;'lñor, el ,eólcli.ieo; es eminente."
.Tnanito habló así:
-Xo ,me ágradezca. la visita, señor Deán, porque vengo, cpmo de costumbre, nada más que á
clm,Je mol&lt;Btias.
-Xo dig-a usted tonterías, Juanito, repliaó el
c.apittLlar enfadado; bien sabe qu,e se le quiere y
que "e le servirá con gusto si es coo1 posible lo
que &lt;lruea.
-C'laro que sí, señITT; no se tra.ta de que los
gamo~, pa;,t,en en et aire ,n i &lt;l,e que los peces salgan
ít tierra, romo ,dijo nue~tro Virgilio: qui.ero que
harien.dÓ usted una de las suyas, se sirva agra·
ciar á Antonio Figueroa con la ,pla:?Ja de primer
Yiolín, que ~tá vacante en el coro d,e la. cate-dral
por muerte del pobre Rómulo Juárez.
-Pero, ¿ qué tooa el violín? Porque mire us
ted que rpara. sub,:itituir á Rómulo oo neo:?Sita su
más y su menos.
-&amp;!ñor, mi compadre Antonio, porque es mi
romp,tdre, es un hombre honmdisimo y cumplidc
eomo natlie con sus ohligaieiones: á la madr,e, la
Yiejecita Doña Rafaela, él la mantiiene de todo á
todo: Lui,;, su h ermano impedido, corre por rn
n1enta: á su ,pobre tía Doña Ri t&lt;a., ciega desde
haee año3' la pasa una mensualida.d; pe-ro es tan
ho1,miguita arriel'a y tan bu~ca vildias el pobre Antonio, que toda vía puede ayud,ar á la co11rerencia
abonar á la deuda enorme que dejó su padre, soenrrer á loo pobres y vivir con cierta holgura.
-1[uy bonitos sentimi-entos; ¿ p3ro toca l&gt;ien el
,iolín?

-ele los siglos . .. •..
¡ Señor, ten piedad!
Y o. que voy oon mi cruz &lt;le tristezas,
J&gt;0r in.cierto y obscuro zarzal,
me detengo á escu"Char los clamores
que les tristes ,espíritus dan,
y también me arrodi,!lo y exclamo:
¡,.;eñor de los triste3! .... Señor, ten piedad!
l\1 il'ntras dicen las lenguas de ·bron(:e
fjnc otro año en la vida
por siempre se va.

LOS FOGONEROS.
La liltima huelga..

1

i

Fernaqdo Celada.

0

Una blanca nubecilla
quiso velar, inocente,
la luz del sol refulgente,
Mas, sin humillarla el sol,
que cual disco de oro lirilla.
filtró sus ra,voo por ella,
y para hacerla más bella
la encendió en áureo arrebol.
. '.

Como la nube del cielo
es tu modestia, María:
en vano ocultar ansía,
cual blanco, flotante velo,
el claro sol, sin capuz,
que centellea en tu mente
y &lt;m tu pensativa frente
&lt;1uiebra rn doraida Juz.
De tu inteligencia el sol
filtra sus ravos por ella,
y para hacerla más bella
la enciende un áureo arre-bol.
Casin,iro Prieto.

-Diré á usted, señor, Antonio es caitólico tan
sincero que nunca ha queádo empleame en el Gobierno, temeroao de 9.ue Le impongan cualquier
c·ondición que signifique el aibandono, aunque sea
aparente, de nue&amp;tra Sant.a Religión. Como él dic·e : ' •mis creen.cías antes que nada; ni por to,lo
el oro tl·el mundo saCTificaba yo tanto así de mi,
convicciones, que son mi consuelo." Por ,eso no
pa,-a rlia de ~'iue,Jtra Señora &lt;le GuadaluJJ€, dio
Señor San Jo&amp;é, de la Purísima ó del santo d&lt;!
c,ualquiera de los suyos que Antonio no celebre
comL1Jlgan&lt;lo con toda su famitJ.ia. y criado.s. ¡ Y vaya si refülta eapectá:culo edificanite, en estos tiempos en que el ateísmo está de mod.a, ver á toda
aquella fanülia, desde Ja cieguecita á qu.ien lleYan de la mano, hasta el niño que -el día de lo&gt;
Santos Inocentes hizo su primera cOIJilunión, acerearse á la ,sagrada mesa á recibir el pan de Joe
ángeles (:On un reoogimiento y una compunción
que ¡n:-rcce q ne están diciendo: "Domine, nom suum
&lt;lig-nni- ut intres sub tectum meum." P.ero lo gr,1cio~o, lo conmovedor, porque ,hay que decir la paJahra, es oír á Antonio discutir con los protestante.'! ó c"On los ind i_f,erent~s, cosas que se relacio-

EL V IOLÍ N .
El t-eñor Deán ee hallaba en su a~uto, el
frcfeo apos,ento del piso bajo lleno de libro:; ai~tiguo;;: las obras d,e los ,s-a_ntos Pad!¡¡¡s, los Conct) io~\ los saibrosísimos m1sticos_ ~noles, que han
caído en d,esuso p-.ara dejar el s1t10 a die~babl~ declama,ctor,e.':!, algún tratado de &lt;k?gr~1a escn~o. el
mi.o de uno y la iudispensable Histona de Mex\eo
por A!amán. Ocupaban el ~te~o de la estan_ci.a,
1 m ,;ofa forrado de cerda, seis sillones con asiento de vaqueta y uoo mesa. de viejísimo roMe que
¡;u¡:;t,e n taba vairios iníolios y 'tenía en su centro un
bra,:-er illo de plata en que dormitaba el rescoldo.
En las paredes no baibía má!! a,dornos que un ~~­
:pantable &lt;'l'OOll~ Coraz_ón de Jesús, echando
llamas y limpiamente eogido por los dedos pulgar
é índice de un mancebo ele cara bonita que alzaba
los ojos :al cielo como extrañ-ando la pévdida de
aclu l'll mú,,: ulo hueco--un plano de la ciudad de
.Jenwalém .Y el r,2trato de u.n mocito guapo, simpátic-o y de apacible rostro, ohra de no m'&lt;l!l pinoel
y que á la cuenta. representaba al señor Deán en
sus ycrde.:i y floridos añ03.
El Presitlente del CabiMo era. un viejecito seco, ·a,·ellanado, d•e a.,,"1lileña nariz, de rostro blan&lt;'o,
de ojillo,; pardos, travi~os y burlones. Tenía
bi,tn c· uidadas las manos, pequeños los piés, brilla 11 te el ~7,a&lt;lo, si,n una mota la ropa y demO&lt;E t
tra ha en todo su inlc1ividuo el señoril atildamiento
de qui en considera como lllla de las primeras virifüh-~ rnciaíles el exqui,1ito aseo de la persona.
8nlía decir el señ-Or Deán que la limpi&lt;.'za era
rnue-.tra ,no ~ólo de respeto al cuerpo, que por sel'
a~·ma ,del. combate terreno debe conservarse ,liiuJ)ia. y ap~ para la l~cha, sino también prueba de
cai·Hhld bien entendida, que no quiere se moleste

Domin"o
o G de Enero de 1901.

Illmo. Sr. l)r. LeopoluO Rniz, Consagrado Obispo de L !6n.

nen con nu,estra Bendita R-eligión y SUS' sagrad~
doQ\ffias • el hombre se .vuelve un itgre y no deJa
oa;a en' que peP2&lt;ignar.se á los sootarios del -error.
A Augusto Nico~ás, á Salmes y _hasta á ~suet se los ha aprendido de memona y los aplica
tan á cuento que es para caér~e '1Í. uno la baba.
EJl otro día cogió a,l obispo de eJllos, ,aquel bella.cote de baroos y levitón, y con Jo de "la Yerd,a,d
no varía nunoo; tú varías, Juego no eres la ve1:•
dad '' me lo encerró en un ,círculo &lt;le que el ou1. ....
tado' no lo"ró s1~lir. .Antomo
-Exoole~te; todo eso es excelente; pero ¿ toca
bien ,el violín?
-N"ada diré &lt;le su honmdez, de su afecto á lo~
amigos, de su ap€g0 á los buenos principios, de ~a
facilicfo,d con que comipreude y desenreda los maE
sutil.es iproblemas de teología y de meta.física . ...
-Pero¿ toca bien el viooín?
-Como tocar, toca, vaya si toca; cua.nido tenía
doce ó ca,toree años llegó á desempeñar en una
difltrilmción de premios algo muy difícil, me parece que "El Carnaval de V:enecia" ó cosa así, y
todo el ITl)undo lo aiplaiudió. Hace treinta años
que no coge el instrumento; 11ero se pondrá al
avío y verá u,sfod qué musicazo 10s sale. El ne
se habría atre,·id-0 á solicitar la plaza; p,ero ye
le he dioho: vale que tienes- tanta. necesidad. y qm
el señor Deán es un santo que sabe pmteg,e r á
los católicos sinceros que aman á su familia ... .
-Y que tooon ,el violíu por oficio, no que lo
tocarooi hace cien años.
-De modo qrue ...
-De modo que no me es ¡posible agraciar á su
r eco.mendado con la placita; si se tratara de premiar la buena eonducta, la ipiedad acendrada, la
adhesión á los bUienos prinoipio-s, su don Antonio
e:1taría que ni mandado hacer. Como se trat.a de
mover e.l arco en l]a catenrál haciendo "pizzicati"
prefiero á quien no se encumbr.e tauto en cuestiones teológicas ni estudie al ágmila de 11Ieaux, ni sea
polerni;,,ta de tamaño rumi'Jo, y esté rulgo me.nos
em.pc,]1rndo .en e.J &lt;..'-Onocimeinto de si se puede s.ubir hasta el sol ó bajar hasta el fa, la cuarta cuerda ded instrumento ...
¿Verdad que el señor Deán dió una lección que
,ale un Perú á los recomendadores de oficio. qu~
son capaces de recomendar para mn•cstro,:, de las m/1s
suhlimes y abRtrums nw.temáticas á sujetos de
quien ~ófo pueden alegm que l&lt;on buenos hijo!',
hu¡,nos padres ó buenos arnigos?

Victoriano Salado .,lÍlvarez.

_

Aspecto del l'opocatcpctl y el lxtlacihuatl, eo los últimos dfas

Que los O'breros de una mina rehusen trabajar,
que una explosión haga cincuenta víctimas, que se
&lt;lesprenda sobre una. cuadrilla de aqeJilos habitantes
de las entrañas de la tierra un torrente de agiia que
bruscamente ba encontrado esca})€, é inmediatamente se conmueve la opinión pública, la prensa
nl~na grandes ooh1mmas con la lat,!!nte 11formación, las subscripciones afluyen; pero los fogoneros! qué clase de gente ,es ésta? no.&lt;: preguntamos.
P ues son unos pobres diablos muy infei]ices confinados en lo mlÍs profundo de los navíos, á quienes
los ipasajeros entreven apenas en ~ curso de una
larga travesfoi y que desconocen la gentes que no
han na;vegado jamás.
En los primeros días del mes de Agosto pasado,
los fogoneros y los acarreadores de carbón d,e} Havre, se dedlararon en huelga. Hubo algunos desórdenes, se reúrasó la partida del trasatlántico d.P
Nueva York, depué's vino un acuerdo mútuo y el
aumento de salarios; el trabajo se reanll'dó para inteIT11'Illrpirse d,e nuevo en Burdeos y en Marselfa,
donde la huelira terminó como en el Havr,e, en
medio de la indeferencia general del ~n púibllico,
Y sin embargo, estos desgraciados merecen
simpatía. Se consagran á una tarea más peno~a que
la de los marineros, y tan peligrosa cO'IIlo la de los
mfoeros.
Se verá que n~ ha.y nada de exajerado en lo que
hemos diobo, si se nos quiere se~uir á Ja caldera
de un gran navío de vapor y V'er lo que aJ,]í pa&amp;a .
Esto CB como descender á los infiernos. Del
puente á la cala, un paqueebot moderno tiette_ de
15 iá 18 metros de profundidad: la altura. de un
quinto piso mexicano. La bajada. se efectúa por
m,edio de esca1as de hierro verticale!', cortadas por
descansos de clara:boya. Por poco balanceo que haya, es preciso asirse fuertemente á Jo~ barrotes
para no caerse ali fondo del abismo. Abajo, .Robre
las planchas sofocantes, los fogoneros con la espalda desruuda, arrojan violentamente la hulla en
Jas calderas :incandescentes. Este espectáculo es
muy conocido, no insistiremos pues en él, pero hagamos notar que el fogouero se limita á lanzar á las
calderas el carbón arrojado sobre el piso. Su trab-aCargando la caldera.
jo es muy penoso, pero más duro aun es el del acarreador, obligado á l!levar á f.uerza de músculos
el combustible que va á buscará las carboneras.
en los flancos del buque, á veces transversalmente: sus pulmones, para descelllder de nuevo á su sombría morada.
Estas carboneras están por lo general colocadas son inmensas ca,vema,g de Jlaredes de hi,erro que
En un paquebot de los más modernos, que queenvuelven los compartimentos ocupados por l,a maquina.ria. A.Jlí dentro siempre es de noche, á despe- man 380 toneladas de vapor rul día, ha,y ciento oncho de las lámparas humeantes que alumbran ape- ce fogoneros y sesenta y lL!Il acarreadores, lo que
nas las tinieblas cargadas d,e pol-vo negro. AlOí haoe que cada uno de éstos deba transportar poco
reina une. temperatura. de 40 grados por lo menos, más ó menos 4,000 kilos por día.
con frecuencia de 60 á 65 y á veces más aYn.
Sin tregua ni d.e~anso, es preciso tlacar la hu11a
que algunas veces se desploma, sepuJt.ando á los
acarreadores. En los grandes navíos eil catbón pasa
de las carboneras á las fog-0neras en vagoncillos
que ruedan sobre rieles á través de una e51p€cie de
túnel. dispuesto entre las calderas. Que se produzca
1
pues, un escape de vapor en a,quel e!ttrecho pa&lt;'illo,
&lt;¡ue salte una J&gt;ieza d,e la maquinaria, que se abra
m¡a fuerte vía. de agua en el momento de un naufragio ó de un abordaje, y fogoner-0s y acarre:d0re:;
serán qemados ó aho~ados, sin haiber siquiera visto venir ,el peligro, .sin tener conciencia de lo que
pasa. Y hay que notar que no son -estos accidentes
extraordinarios ó de rara ocurrencia, sino qu•~ ~e
producen anuallmente d.urante los graindes nauíragios, únicos que llegan á conocimiento del púLlico.
Pero otros muchos wn llos peligros que amenaza,n á est¡, ribrcro en su vida sombría v arritada.
T
1
,
b
· to
ua 1m,!,10au ace estrruros entre ellos ruar.do e~curriendo sudor, con el cuerpo ardi ente y la garganta en fuego, sube después de haber terminado
&gt;'U cuarto, á re.._,;¡pirar ell aire puro, pero glacial,
de afuera.
En la cima de las esca.Jeras de fierro, al lado de
lai:; mangas de aire, es donde se puede ver en el
mar á eRtos desgraciados, á estos negros fonta¡.mas
&lt;¡ne aparecw y desaparecen á los pocos instante!',
con el cuello envuelto en un pañuelo, cubiertos ele
TlOlvo de carbón y llenos de tizne. Permanecen
fuera unos cuantos minutos, ávidos de llevar conConducción del combustible.
sigo todo el oxigeno que son capaces de contener
Tomando aire.

�EL MUNDO ILUSTRADO

RL 1.ffiNnO TLUSTRADO

Domingo 6 de Enero de 1901.

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Cuento de las tres Reinas.

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Habla Finogino:
Mi alma se llama Crista. En un pesebre na&lt;!ió
para ser mronaida princesa del martirio. Ella es
hija id.e una virgen y un obrero y la noche de su
naoÍll:niento danzaron y cantaron, al 1-e&lt;ledor del

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bles pórfi'dos y ágatas, se esperezan, en una imperial ca111Ila, los leones. Suena en tanto un
trueno de trompetas, y el viento sonoro hace ondear i:lustne-s oriflan:Íllas y banderas de púrpura.
En el tercero, la mirra perfuma un suave ambiente en la, más precioea de la.s isla,s floridas.
Es bajo un cielo azllll y luminoso que baña de
oro dulces gloriieta.s encantadas y mág:cos kioskos.
Las rmias imperan en los jardines c11&amp;todiados
de pavones, y los cisnes en los estanques especulares y en las fuentes. Si oís una música lejana,
es de cantos y liras y eítaras, en lo secreto de los
bOS1cajes, en donde brotan también ruidos ele besos y ayes y risas. Es el i'Ulperio &lt;le la mujer;
es el país en donde la prodigiosa carne femenina,
al mostrarse en su pagana y natural desnudez,
tiñe de rosa los divinos crepúmulos. Pa-rnn bajo el pórtico celeste, bandadas de tórtolas; y tras
las arboledas vénse cruza.r formas blancas perseguidas por figuras velludas de piés hendidos.
-Pues has de sufrir, pues estás rondenada inexorablemente, princesa de martirio-dijo Ja reina de JerusaJém;-¿ no es
cierto que en el moa:nento de tn ascención
preferirías el divino paraiso de incienso?
Y el alma:

Puente de Ba-Lach.

Un Sanatorio en Lang-Bian.

\A.·\:-;. ' - .,,_
. . . . /í.-' .
\

Sabido es que, por lo general, todos los paí~
Asiáticos ofrecen como una de tantas balTera,\l a
la coloniza.ción, !3,1:1 grandes msalut.mdad€€ ele sus
dimas que casi siempre son fatales para los europeos.
.
Pocos lugares, sin embargo, pueden cons1Jerarse
ta.u perniciosos para la vida del extranjer~, co~
la Inido-China, y, particularunente, la Co~hmchma
y el Comboclge.
En efecto, todos los extranjeros que han inte~tado con más ó menos éxito emprender la colonización de detemrrinadas tierras en los países mencion•~d.os, no puedf'n nermanecer ni t~es año? f'n
aqucl clima homicida, donde una anemia ter:nb-le,
acompañada de todas las enfermedaid.es á. que da
origen, haeen estragos en la población. •l'od_os los
colonos extranjeroo, tienen, pues, perentoria necesidad de salir de! país cada dos años, con el objeto de ir á reparar en rnaltreha salud á o~ros
paires, ¡reneralmente euro.peos, dota.dos de Rn chma
menoo debifüante.
Los soldados de la guarnición colonial, así como todos los funcionarios encar~dos de la administración de diichas cofonias, sufren de una mane-

.,1z:.,- . -.,-

.·

~

,,..',,,

roy

Convoy de avituaJlamutoto

Trabajos para la construcción.

;pesebre, cien pastores. U na estreHa apareció sobre del techo del pesebre de mi alma; y :. la ll'll.Z
de esa estrella llegaron á visitar á la recién naeida tres reinas magas.
Venían ellas desde países muy lejanos. La primera sobre una asna blru1ca, toda capa:razonada
M plata y perlas. La segunda sobre un unioorILio. La terrera sobre un pavo real.
La recién nacida recibió SU3 homenajes. La
iprimera J.e ofreció incienso. La segundn oro. La
tercera mirra.
Hablaron las tres :
-Yo soy la reina de J erusa,Mm.
-Yo
la reina de Ecbatana.
-Yo roy la r eina de Amatunte.
-Princesa de martirio, pues has d·e padecer
mañana la crucifixión, hé aquí el incienso.
-Princesa de martirio. pues has de padecer
mañana Ja crnel coronación, hé aquí el oro.
-Princesa de martiTio. pues has de padecer
mañana la transfixión, hé aquí la mirra.
Y la alma infante contestó con una voz suave:
-Yo te so.ludo, reina de la Pureza!
-Yo te saludo, reina de la Glorüi!
-Yo te saludo, reirna de} Amor!
-Vosotras tres me traéis los más inapreciables regalos, de manera que entreveo, para mientras lle,,aa la hora del martirio, tres paraísos que escoger.
En el primero forma la ~ube aromada y sacra
del incienso un inmenso dombo á través del cual
se vislUJl'.Ilbran el amor &lt;le los asttos y las sonrisas arcangélicas. Allí imperan las virtudes, ceñidas las blancas frentes de una h1z paradisiaca.
Los tronos y los diamantes haoen oír el rumor de oro de sus incomparables magn.i:ficencias;
un místico són de salterios di&lt;.'e la paz poderosa
idel_Padre,_ la sacrosaJ1ta magia del Hijo y el misterio sublime del Espíritu. Los lirios son las
floreg que en hec:hiceras vialácteas cu,ltivan y recog~n las vírgenes y los bienaventu.rados.
En el segundo, el oro fonma 1m ma:ravillosísi~
mo palacio constelado de diamantes de triun:fos;
arcadas vastas se desenvuel'Ven en una polvareda
de soles. Allí pasan los grandes, los fuertes ceñidas las cabezas de laureles ele oro. Allí c;ecen
los laui,e'les, y de las gigan,tescas columnas cuelgan co:r,onas die roble y de laurel. Los superhombres se regocijan en visiones augustas sobre
horizontes iil'lilensos; revuelan familiares las
águila,s; y sobre los pavimentos de Dl'.x&gt;mpara-

ra terrible durante le época, de los grandes calores,
y muchas vooes tienen que pedir su relevo teniendo tan sóllo unos cuantos meses de servicio.
Así, pues, fáeiJl es &gt;COl!Ilprendei: el viool interés
que reviste para aquellas poblaciones el hecho de
haberse iniciado los traibajos de un sanaroorio, en el
seno mismo d~ país inhospitalario y en un lugar
cuya tempera.tura haoo en €ll. elima mortífero de
nqw1llas re!!iones de efecto de un oasis de vegetación en el interior del desierto.
En erecto, después de numerosas irn;vestigaciones, y de haberse buscado inútilmente un lugar
apropiaáo para el importantísimo fin de crear
una estación sanitaria que sirviera de refugio á
los extranjeros, se ha descubierto coono aid.ecuada
al objato la meseta de Lang-Bian, que es el TJUI~.to
fronterizo del Laos, de la Anam y de la C'oclunchina.
Nuestros grabados r epresentan los trabajos emprendidos recientemente en aquellos terrenos para con.st:m ir puentes, pabellones y todo lo necesario al fin á que :,e destina aquel sitio.
.

-¡ Ay! en verdad que la parte más pura
de mi ser tiende á tan mística mansión.
Existe en mí lllD. diamante que oo llama
Fe, una perla que se llama Esperanza, y
un rubí que se 1'1am.a la Cari·da,d; el Amor.
'1'iemblo d~lante de ]a omniuotencia del
Padre, me atrae la grandeza del Hijo y me
enciende la llama del fü:pi-ritu Santo;
más ...
-Ya sé--illlterrumpió la reina de Ecbatana :-por cierto que en el instante de tu
ascensión preferiras el paraíso del oro.
Y el alma:
-¡Ay! en verdad que me domina el~deseo de
la riqueza, de1 pod.er, 'de fa fuerza. ~ ~a hay
más bello que dominar, y los mantos, pu:rpureos y
los cetros y las supremacías, son absolutamente
atrayerute.&lt;l. Os juro que el grande Alejandro me
hace pensar en Júpiter y que el són soberano de
las tropas, pone un heróieo
temblor en una parle de mi
ser, como me enamora un cetro de oro, un cetro espiritual;
pero ...
La reina de J erusalém suspiraba. La reina de Eclaba son. ~
~eia. La reina de .A.batunte, di- ~
JO :

~ Crueles -penas has de pade- ~
cer; tu crncifixión será dolorosa y terrib;e; sufrirás [as esrpinas, la hiel y el vinagre.
Y el alma niña interrumpió
á la reina :
-Yo ~ré contigo, mi señora, en el paraíso de la mirra.

~ubén ,Parío.

Anuestros lectores.
Habiendo terminado la publicación
del "Quijote/' desde
este número comenzamos á dar 16 páginas de "Los Miserables" y 8de "Monja y Casada, Virgen
y lfartir.1'
Preparamos mejoras
de Importancia.

Domingo 6 de Enero de l901,

FLIRTA TION.
Que á las d ui!ces graei-as la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto á Cloo,
que á J.1argot ó á Cleilia dé un ron&lt;lel BanwiHle,
eso es justo y bello, que e::;a foy no,; rija,
eso lisonjea y eso regocija
á la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre l:irne, cual labrado en nieve,
con el cuell-0 en a.reo, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especllllar;
y aunque no la dice, va ritmando una aric.
para la entreabierta rosa wfüaria
que abre el fresco cáliz á la iuz ~unar.

Albas margaritas, rosas e!i'carfütas,
¿ no guardáis memoria de las serenatas
en que un ti~rno lírico os habíló &lt;le amor?
¿ Conooéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bantlolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo, para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideml,
y tus óJabios, rimra¡;i ricas de corales,
merecen la ofrenda de los ma.drigales
floridos de líricas rosas de cri&amp;tall.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rosal galante la fraganeia exp,rimo
para ungir la alfombra donde estén tus pié9.
Yo satludo el lindo triunfo de las damas
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del tiempo del Rey Soil francés.
R ***

�D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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