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                    <text>o

Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

o

~

•oc::x::x:::x:::xoc:x:::::x:::::x::x::x:x::x:::::~cx::x::x::x::,oc:x::::x::::x:::::x::x:::.c:x:::x:::::x:::e&gt;c:x::::::x::::x::x:::x:::::x:::&gt;,

c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 10 de Marzo d e 19fü.

EL MU NDO ILUSTRADO
jo al Doctor, a l confc~or de Doña Rosa y h u n
abogado local, hombre de mucho peso. La di~cusió1i fué larga y acalorada, ~e emitieron y fondaron toda cla~e ele opinione-:0 , ;;e lliscutió á fon&lt;lo
la cue~tión, y no ;-e 11&lt;.&gt;gó á un acuerdo. E l D r. n o
se compr ometía á afegu rar el éxito, el sacerdote
oe embarcó en una fo~ic; kológica sobre el dered10
de obliga r á la n iña á :-::ufrir una operación aYenturada, y en&lt;:ontrú t.antas cita;; latina,; en pro e-orno on contra; D01i a Hoea pedía á grito&gt;' un col ir io ó ·'co,;a a;;í,'' para lli~ohP-r la tclita que wlaba
l as pu pila;: de la crintura; Don ,Jnnn opinó que

Buenfos c1Cisfóricos.
L os dos ancianos c,;;peraban con ansia el advca
nimiento de aquel n iño, n iña ó lo que fuere. Matrimonio infecundo, vivían hacía t reinta años rol os,
aislados, esa vida melancólicamente feli z, monótonamente t ranquila, propia de dos viej os que s~
quier en y p eculiar de esos bogares en que no baten
sus alas ni gor jean esas aves, los niños.
Cuando perdieron la e&gt;'peranza de tener ,mcesión, recogieron un huérfano; pero les dió mal
pago, y después de amarg,arles la vida con su mal
carácter, sus enfer medades y sus vicios pTecoc-es,
se les largó, llevándose alhajas y dinero.
Este con t ratiempo los hundió aun más en su
soledad y los confirmó en el propósito de aislarse
del mundo y de la ::;ociec1ad, n.o c1eseanc1o ya má:;;
que una cüt'a, morit-,,e j untos y de repente. A veces, ~in embargo, tenían veleidades ne reiterar In

nía en busca ele amparo y hospitalidad, en casa
de ims padrinoo.
-¡ Pero muj er, vienes l?~rdida ! j Yálgame Dios!
y cómo íné eso. Entr a, sientate; ya nos contará,:;
de::;pués . . . y ;;obro 1.0clo, calma, valor, confianza
en Dios y ya verffiTIOS lo ouc se hace.
Hub~ que arreglarle una cama, porque la infeliz Yiuda, próxima á ser madre, no podía más de
fatiga . de terror y de fiebre.
.
A fuerza de cm&lt;l,Hlos y atenciones, la infcfü;
mujer cobró ánimo, mejoró de salud, encon tró lenitivo á su dolor. y pudo, al lado de sus padrino;;.
esperar el nacimiento ~le su hijo. Era éste el niñ o que con tanta an~1edad y alboroto esperaban
los buenos viejo;::.
.
rna madruga&lt;la, los vagidos de una criatura
anunciaron el fel iz adY-enimiento á Don Juan, qu~

r

(
\~

\

')
J

~

" R.:

experiencia y cambiaban el uno con el otro éstas
ó parecidas reflexiones :
- H icimos mal en recoger al muchach o cuan do ya estaba ma l enseñ ado y basta viciado. " Ot r o
gallo n os cantar a," si lo recogemos recién nacido
sin m alas mañas ni malos ejemplos y lo educamo;
á nuestro modo y á nuestro gusto.
- Lo mismo hubiera sido, t ú. Estos mu chach os
de la plebe ya nacen pervemos, y aunque la mon a
se _vista de seda. . . . Ni con p adres descalzos le
quitas á un pelado sus mala, inclinaciones · no
bien crecen, sacan l as uña~ Y :'C acabó . ..' . á
emborracharse y á flojeflr y á robar. i Si están dejados de la mano de Dios ·!
-No obstante, eclucándolos bien, vigilánJolos.
y dándoles buenos consejos . . . . tal vez se loc,rara
algo,-insistía Doña ROEa.
"'
-Puede ... pero lo dudo, arguía Don .luan.
Y continuaba el tren monótono y tristón de su
vida.
Tur esos días les cayó como llovida del cielo
una ahij a,da de confirmación, de la que ni ~;
acordaban y que venía "de buída." Los "pronunciados" habían asaltado la ha,cienda en que el marido trabaj aba, lo habían matado, y la viuda presa del pánico, había huído sabe Dios cómo ',, ve-

'.

•

~e paseaba con a n siedad por la sala, y poco después_ Doñ a Rosa, sa.!tando y palmoteando como
una chiquilla, anunciaba :
-Una niñita, Juan, una niñ ita, y 0"'Ordísima
la may brib001a !
-Bueno, bueno, ¿y :i\faría?
-No muy bien; la "señora" dice que está muv
débil.
..
- P ues ve con ella; no te despegues, y que llamen al médico, á poco que se necesite.
Se necesitó más pronto y más seriamente de lo
que creían. La pobre madre, abatida por el dolor
~inada por _la viudez, ate;fa~a po~ 1~ in.compren~
s1ble tragedia de qu~ h~bia sido Victima, sin más
dosis de vida que la md1spensable para que naciera su bija, murió á poco, dejando en brazos de
Don Juan y de Doña Rosa, á la niña como un
legado de afanes, de inquietudes, de :esponsabil idades, inherentes á una improvisada é inespera-&lt;la paternidad.
Quedar on primero ató_ni_tos; después, cavilosos.
y acabaron resuelt&lt;?§, dec1d1dos á ser padres aman:
tes y abnegados de aquella huérfana.
Pasados los momentos primeros y las punz,mtes
impresiones de aquel triste suceso, comenzó para
ellos una nueva V1da de quehacer y de movimien-

to, entrecortada de problemas que el

·
da de emociones
.
azarp
tea· ba, impregna
dule~,
de
nas ~ozobr~s, de ensay_os tímidos, de éxitos le .
la_ v1_da agitad.a y fehz de quien tiene
asistir -:r_ proteger á un querubín.
que
La n ma era encantadora sana vigorosa M
co_n g~la? dormía con terqu¡dad chili b
enia,sis C0IDICO.
'
aa
La
"S
''
l
"D
' . enora y e
odor," au,ruraban bi,
Sl! cna!1za; el Doctor parecía en'k oratl ci'
OJOS; s1e1~1prc que iba á verla, é iba á
los exammaba con extremada atención
tener ex~raños movimientoo de cabeza. ' Y
Los OJ~ de la niña tenían n o sé qué de
cular, de smgular, que el Doctor sabía y que
Rosa y Don Juan percibían sin poder expli
~ra11 grandes, garzos, límpidos como piedras
c1?sas aquellos ojos, y sin embargo, tenían
D10s qué de anorma•l, y r aro.
E l D octor lo explicó u n día ·
- !íiense ustedes : esa ruedita negra que
l-OS_ºJ?8 lle-rn,n en el centr o, no la tienen los
c~1q•m Ha. y el Doctor separaba con cuidado
parpados de la niña y h acía paJpable su a.fir •
-Y eso, ¿no es malo ? preguntó Doña
- HUilll. · · · pues, bastante. Esa ruedita n
que á la n iña le f alta, es la venta.na por do~
luz entra al fon do d~l oj o. N o habiendo ven•
no hay luz, Y no habiendo luz
-:;-i E r~.t~nces es ciega !-grit·ó· D~ña RoS'll.
E l mfxiico n o se atrevió á contestar.
- ¡ Solo eso nos faJtaba !-exdamó Don J
Y 1 ◊':1_po~res viejos r ompieron á llorar, míen
la n!na, mconsciente de su desgracia, tiradita
carnba en su cuna, pateaba de lo lindo y se
maha con afán un dedito que se había cazado
vuelo.
Resta?lecida 1~ calma, el Doctor explicó !¡lle
~~l tema ~eruedio, que se podía hacer una o
cion Y abnr la rnnhma que la naturaleza h
cerrado; que eso se había hecho ya con buen
sultado en otras ocasiones.
_ El remedio pareció peor que la enfermedad.
ua R°:a, q~le á pesar de su coquetería de mu•
se habia deJado una berruga p or miedo á las ·
ras, " . D o1;_ J~ian, que en ciertas ocasiones
p_refendo ~eJarse morü- á dejarse sangrar,"
s1eron el grito en el cielo.
-¡ Agu)er arle los ojitos !--l(lecía la una.
-¡ y 81 la dejan tuerta! decía el otro.
~ ¡ "'f lu~go, un sentido tan delicado! L o que
sufnVála mocente,-agreg-aban á dúo.
lo -:e ya.nl o pensando. Yo cumplo con avi.
q hay. Desde luego, la operación no
ª1:l-!08 ~onviene que se h aga más tarde cuando
m 1;1-a aya crecido, pueda entender 'obedecer
cm~arse ella misma un poco. Adem'ás esta
[.3~1ón sólo en México, en don de hay
is as y toda clase de elementos. Conque, vamos.
no ~ay que apurarse desde tan temprano ; ti
po hen~n. de pensarlo y de resolverlo.
t Los vie~os se aferraron á la ide-a del aplazam·
0 como ª 'lma tabla de n aufragio ; frente á
g'mJJtles problemas de la vida una tregua es
sa. tan consolad
.
, .
ora como una 'solución,
y los ·
r~tus debi~~ aplazan indefinidamente las reso
c10nes dec1s1vas.

l

?ª

J¡aJo

buenos

ar~t:o del "statu quo," la niña creció y se d
6 ' las vacunas le prendieron admirablem
t e · Don J uan m d'd
·
.
.' tec·
, or 1 o pnmero
p or el pnm
d ien ito, "puso
plan" a, D ona
- ..... ~qa v la hizo
·.
.
gar las torreJ as; á poco comenzó la ru,. 1 á n,ir
tear
,,
l b ·y á. andar, Y b'ien pronto, aunque •.
ciega.
rl~ ª. ~ohta por toda la casa v retozaba en el ·
e mc11.'i,o· Co=
·
u,o era ciega
, la ·pusieron bajo la
vocacwn de Nuestro. Señora de la Luz tal
confiando en un milagro
'
Un día que Luz twpezó can un mueble
pu~ to, cayó Y. se hizo un chichón; surgió de n
v? el problema ,de la operación, y con las pro
ciones de un ca.&lt;,o de conciencia. Citóse á co

lo mejor era t raerla á 11éxico y consultar el caso con alg ún especialista.
A, í ~e hizo; Yinieron á la capital y sometieron
el caso á e:onsulta. D ió la de;;gracia que reunieron
en junta á dos rirnles en ·'oculiismo", y,
como era nat ural, el uno tlijo que ,-í y el otro dijo
que n o, ambos con igu al c011tunclcucia y acop io
de 1,azonea.
U n resultado sí ~e l ogró. Don J uan y Doñ.1 Hosa , isitaro11 todo en la capital, y por con:;iguiente.
la E;:.cuela de CiegoF, y quedaron sorprendido . El
edificio, i-eYero, per o elegante, albeando de limpio,
con sui, !!'.randes fr0.:ieos t&gt;n el ve..:;tíbulo, su jardín
fron do;;o _y perfu mado, ,rn,-;; refectorios amplios, ;;lB
dormitorios lumino..;o:; y ventilado~; l os cie~uito:'
corriendo y ju¡rando en l os corredore~, snbirmhi
y baj ando e,-cale-ra,; como si "úc-\im-ieran viendo,"
t odo aqu el parloteo regocijado bajo el cuidado
de bcnéYolas matrona:; .v ele vigilantes ¡;oJír;ito~.
les hizo p rofunda impresión. Pero lo que los dej ó marav illado,,; fué oir á Jo;; cirgo..:; lerr, ,crlc~ c.:;cribir , calcular, bordar, carpintear; e:;;cnchar ~u.:;
coros angélico.; tan tierno,; v sentidOl', lil" .:;infonías de su orquesta, su estu diantin a .... E l viejo
matrimonio había oído hablar de todo eso, sin
creerlo en el fondo. L uz, tran~portada á la hora
c1e la escolcta y ele la lección de mú~ira, exclamó :
- 1\famá Rosa, que me emeñen á tocar el pian o, ; quier es?
Aquel e~pectáculo los mareó y tra..-stornó á tocl os. Durante muchos días n o se habló rle otra co~a.
Se hicieron p royectos : Luz aprendería todo e;;o, sabría l eer, escribir, cantar, bordar, tocar el piano ;
p odría tra bajar y bastarS&lt;' á sí misma. L a ceguer a no tendría va inconvenientes serios.
- ¡ Y ya no me harán operación !-decía elln
en el colmo del regocijo.
Aque.lla resolución inef;perada, di~ipó l a om::e~ión bajo la cual vivían hada ya año¡; y era uua
puerta que se abría ele par en par del lado Lle h1
felicidad y !'-obre el más tranquilo y sereno dt•
todos los horizontes.
Se dieron los pMos necesarios, y L uz ingresó
al plantel. El D irector y Fundador , señor T .. ..
la ,acof!ió con patemal benevolencia, con la dulzura ang-élica, con la inmensa tenrnra con que a.cogía á todos sus asilados, y no tarcló en ser su predil ecta.
El señor T. era un an ciano venerable, exquisito
de pulcrit u d, u na miel su carácter. Con i;,agrado
á su obra, la vigilaba sin descanso y se afanaba
por mejorarla. No salía casi de la escuela, vivía

la misma vida que sus alumno.-;, los acompañaba
en sus la borCl&lt;', pre~cnciaba sus recreaciones y á la:,
hor as calurosas de la siesta, bajo la sombra de lo;;
árbole;;, sentado en un banco rústico, con un hervidero de c:hiquillos que lo adoraban. cabalgando
en t.Ui' pierna~, pendientes tlc ;;u cuello, tornado,
de sus mano", c-on su luenga bar ba, su alta c;,;tatura v su e.;cuatlría ele atleta, pareeía esa e.,'..atun
del :X ilo ,al picada de amorcil lo~ que se a&lt;lm ira
en el )fu,:eo del Louvrc. Era la hora ele los chocho~, de la:,; golosiJrn,- y de los cuento:; pintorescos
é in"tnictiYo,, ele las clul.ce:,; rcprimcmtla,; á las perczo1-o., y á Jo,- travie,;os, lle la, .fra"c" de estímulo
y dr ál iento para los enérgico~, lo:; bonclatlo,:os y
loo tlócile~ . ...

Luz lkgó á quererlo ha,ta el fanati"m o. llnbí:
en , u afodo muclrn, componente, y muchos factows : una ~irnpatía profunda por el andano &lt;·ariño~o y henénilo : l't'~peto por i,u .alicr y su,; virtude:-, a&lt;lmirneión por :-u c1wrgía y por ;;u obra
iilantrópic:a, gratitud por ,-u,; cli;;tinóones y agas,1jo.,. l'ompara&lt;lo con é:-tc. el cariño granclí~imo
\' tiPrní, imo, ~in duela, de Luz por bll, p:.iclrcs
a,loptivo,,, cnl má, ,:irnpk. meno,; noble, mú,- hurgué., ; era el afee-to t¡ue ,e puede profe~ar á lo:-;
hornbn.·~ ; el que ,en tía por el ;;CJior Di redor era
el amor que ,ólo pueden in&gt;'pirar lo~ hérot'ti y lo:;
dio,,e,-.
Luz ,e había cle,..arrollaclo \' cmhclleciclo pro&lt;ligio,amcnte .•\ lo, catorce año:.:, era t_oda una mujer, alta, flexible, arrogante )' nrnJe:;tuo,.:a, •P1•.
J uno niña. y tenía a&lt;:titude,; altirn:-; y graciosa&lt;;,
como la,; ele la Diana ele Han,- )fackart. Era ,í.
la yez que níYeamrnte ca,-ta, plenamente mujer;
nada ,ahía, pero todo debía Bentirlo, el empuje ele la :'-avía, el calor ele la s-angre gen ~ro,.1, ~a
,e:l &lt;le lo ignom1lo _\· ele lo mi;:terio..'-O, las int:.•qJlic-ahle,-; inquit&gt;tudr;; ~; los no nefi.niclo, a :.!:Plí,s ']tlC
a(•ompafüm á la eyolución del ~er. E"tab1 en h
celad en que la nrnjrr ,-neña con el ángei 1J rr•11
el héru', mrrne-nto delicado y crítico en qnL' ~•~
na,,1 nor c-ctreeha ere"ta entre dos precipici0:- : el
é,ta::;i::: rní;:tico Y el amor romántico, momento &lt;lcei;:.irn en que h1s adolescente,,. corren el l'iesgo de
proft•=ar ó ele íng.ar,;e con su novio.
Luz había encontrado realizado su eMueño arllicnte en &lt;.&gt;l ~efwr D irector, y á p OC'o ancla1· ya ('a,:i nada ni nad ic existía para ella, fuera de él. Su
ccgn-crn mi, ma le permitía forjárselo á su antojo,
ft ,.:n rn prieho. tal eomr,
l o había ;:oiia&lt;lo : todo al 1
r ededor su.YO lo empuja- 1
ha á ,miarlo Y á venerarlo ; e11 ~u iÍ1~enei 1 h
,1 r-arieiaha como i;i nún
fnera niña: no querfo senarar:&gt;e de su lado; iloralia ;;u am-encia; lo ,entí, 1
llegar antes que naclie, v
primero aue todos se precipitaba á ,:u encuentro.
~e pu,:o triRtc, soña:'!ora,
diYagada, dormía poco t,
comía meno;: ; se llegó .'t
rreer que estaba enferma.
En r ea lidacl, estaba enamorarla.

***
El señor Director, por
rn edad, por la austerin·1 l
ile su vida, por la solidez
ele su;: principios, por ._..¡_,
nosición á la cabez:1 del
plantel y su ·consagrR&lt;'.,in
ah"-oluta á 1-u ob-ra abmtrópica, estaba al aiJrig0
ele toda seducción v ,worazado ronha tr1b ·¡ nt.i.
ción. Cuando ~e convenció ele aquello, cu·mdo el
amor exaltado y neurótico de aqu ella n1iia saltó
á ,;u Yil'ta, mmo á h de
todo el mundo, ;;•:itió {&gt;]_
inocente, remordimien to ;
se hizo, sin razón, tremen.dos caraos y daeic1 i0
poner remedio. La ni.ña,
enamorada, es decir, doblemente ciega, le ins .
0

Domingo 10 de Marzo de 1901.
piraba compasión profunda; la quería •~orno
á todos sui; ciegos, como una hija; uo se sintió
ni por un momento contaminado de la pasión de
L uz ; pero juzgan{lo que su ternura y predilección
p or ella habíau si&lt;lo parte princinalí;;ima en hae:er brotar un sentimierito profano t•n am1cl corazón ardiente .Y virg("J], se prometió enmendar su
inrnluntario error, cortar el mal ele raíz y ensayar
el romedio á la yez banal, bru tal y heroico de la
au:'encia.
Llamó á Don Juan, habló con él largo y tend ido, le hizo comp1,c-n&lt;ler la situación .Y se decidió,
en combinación con Doña Ho:'a, llevar~e á la niña
al eampo.
Se explicó á Luz que i:;us ne rvio~, su,- tristeza:-,
rn inapetencia, ~u,; insomnio;:, crnn consecu0ncia
clel mucho c.:;tudio y de la vida sedentaria que hacía años llevaba, de la nostalgía ele la:- rosas y ele
las bri,:a,;, y que el doctor aconsejaba cle,;canso, rnpo~o ele ~u e¡;píritu y una ternpora&lt;lita en el campo; que cu cofüecueneia, irían á pa,ar unOl'; dín,:
al pu&lt;'blo, mientras ella se re,;tahlcda. A la sola idPn ele la au,;cnria, Luz ~e sublevó, lloró, protl';tó; con t al de que no ~e la llcYaran ni la :::acaran del cok•gio, juró no e.,tueliar ya má~, comN
bien, reir, cantar, dormir, t odo cuanto ~e aui~icra. Don ,Juan y Doiia Rosa. á qnient':- aterraba má-;
&lt;·1 amor quimérico de la niña que sus acha.qtw" . .'.'
mantm·icron firme:;; 1le la~ súplica,- pasaron á las
amenaza,, y Luz :sufrió un primN ataque de rn'rvio$, aterrador é inofensivo como todos. Al verla
eonruba, tetánica, C'spumante., la opulenta cab1°l1Na en de:sorden, y pegajo~a ele viscoso ~ud rw,
estmicron á punto de desist ir; ~ro el ~eñor Diredor imistió, y con razones de peso : la situación era in~o~tenible, ¡ á dónde iban á parar! ¡ cómo fomentar aquella pasión imposible y que comenzaba á suscitar hablillas que podíau llegar al
escándalo! El, el hombre fuerte é incorruptiblC',
comenzaba á sentir r ubores de paje ante las fra..'iCS
tierna,; y las caricias cand{'ntes de la muchacha;
ya había SOf!&gt;rcndiilo sonrisas maliciosas y cuchicheo!'- burlone:- entre preíed&lt;IB y alumnoo.
-Así e;:; que ... nada,~ontinuó el Director, ¡ á llevarse á la niña ! dentro de algunos meses ya
no se aco:rdará de e:a historia.
. Dicho y hecho; empaquetaron á Luz en la d i1igencia. y reintegraron con ella su antes tranouilo Y de-lic:io~o domicilio de Atlixco.
La partida fné cruel; Luz lloró Y se desmayó.
cayó en conrnbiones, y llegó al pueblo hecha un t

�lástima y un mar de lágrimas. Doña R?Sa confiaba en el aire puro del campo, en las brisas perfumadas en los baños fríos, en la leche fresca
Don Ju~n, que había leído algo de Lamartine,
abrig,aba temores y sentía desconfianzas.
Nada oudo distraer ni consolar á Luz. Como
si la hubíeran reconocido, las palomas bajaban del
palomar para poi;arse en sus hombros y picotearle eomo besándola, los labios; en el corral, canto»
triunfales de crallos, cacarear de gallinas, piar de
polluelos, grit~s est1:idente~ d? pavos, ~ai,-cajada~
de guajolotes, la deJaban rnd1fcrentc. y ante~ la
importunaban que dívagarla. En el jardín, el aroma penetrante &lt;le jazmines y azahare:., el lenu·'
períume de la,; ro,c:a,;, el zumbar de lai; abejas y
moscardones, la frc.;cura y la soledad del emparrado, la atraían. á la vez que la enervaban. ~e la
veía á menudo hincada, medio recostada en el
banco •rústico, como si tuviera una mano rntrP l,t
suyas, seguir atenta una conversación, qne
no se oía; se la oía murmurar respuo.,tas a prr
guntas aurentcs, y pe1mianccía horas enteras extátiea, inmóvil. siu·uiendo en :-u t•,píritu el desarrollo de su sueño.
Un dí-a que Je. pre:rnnfaron:
-¿ Qué haee~ ahí? ( 'ontt•;;tó maquinalmente:
-Platico eon el srñor Director.
Enflaquecida llegó, á poco; estaLJa demacrada:
en vez de do1111ir. vagaba gola á deshora por C'l
jardín; huía ele todos, y abgtraída y ensimisma&lt;lMpronunciaba frase~ intoherentes.
-Se nos muere ó se nos vuelve loea,-&lt;lccían
los viejos.
El médico lora]. el c¡ue la Yió nacer, per&lt;lía los
bártulos, vaciaba la botica. y acabó por intimar
categóricamente :
-LléV{)nrela o-tra \'ez, ó no :r&lt;.&gt;,;pondo de su ra
zón ni de su vida.
¡ Y vuelta á cargar con Luz á }léxico!
El señor T .... no :;npo qué hacer ante el fracaso de su tentativa v va tiraba la montera. Un
día, platicando con ei inédico &lt;lel asilo, joven y
guapo él, de gran talento, un poco escéptico, como
hoy diríamos "fin &lt;le siécle··, y medio psicológo,
el seño,:r DirC&lt;:tor tuvo una idea que creyó genial:
-¿ Si la hiciéramos operar y recobrar la vista?
Es seguro que al wrme caduco, cano. rugoso y feo,
Luz se curaría. En su imaginación debo :;er un arcángel; si llega á ,·erme anciano, achacooo y an.tipático, su pasión, de por fuerza, tiene que extinguirse, y quién sabe si ya viendo, encuentre un joven de quien enamorarse,!
-Puede muy bien, arguyó el doctor, pero acaso se ha~ usteu ilusiones. El hombre, ante todo,
ama los Encantos, la belleza plástica de la mujer.
Para la mujer, el físico del hombre, es secundario.
En estado de indiferencia y en igualdad de circun~
tancias, es seguro que prefiere un joven á un
viejo; pero ya enamorada. dudo que la demostración de la fealdcad ó de la Yejez del objeto amado, la bag-an dejar de preferirlo. Si llegan á enamorarse de los feos, ,:abicndo que lo son, de lo~
mónstruos, constándole,- ,:u deformidad, qué mella quiere usted que les hag-an esos atributos cuando ya aman!
--

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 1901.

_ "I

-Sin embargo, ella debe reputarme
hermoso. ¿ Qué conoce de mí? mi sér moral mi afecto hacia ella, la compasión que
me' inspira, la benevolencia con que la
trato. ¿ Pero de mi persona física? E!
~onido .de mi voz, la forma y el temblor de
mis manos, la lenta cadencia de mis pasos. El canevá está en blanco, y sabe Dios
lo que su fantasía haya obr&lt;lado en él !
probablemente un efebo,
ttn ángel, un ~emi-dios: y
cuando vea este torso encorvado, estos ojos empañados v lacrimosos, la~
canas, las arrugas, ele seguro me verá con horro··
y ,:al&lt;lremos airosos del
paso. Además, la;; reflexiones de usted, completan mi plan; si Luz
recobni la vista. cuando
llegue á verme. ~·a habré
procurado que ,;epa lo que
-;on la juventud y la belleza, y el golpe será seguro.
-Así sea; en tod.&gt; ca~o, La experiencia es curiosa y ruego á usted me
¡,ermita e;;tar presente el
día que o8tente sus encantos ante la atónita
mirada de Luz.
-Cuente usted con
ello, como yo con sus luces y conseio.s.

-f

***
Decidido á quemar sus
naves el señor Director. '
;,e aipei"Ronó con la úi.milia, y íué á hacer á Luz
una vii;ita. Luz recobró en aquel del ieio~o momento, el apiñonado color de las mejillas. el tono d~
Hl~ mú"culo~, el timbre ya apagado de su Yoz, la
luz, empañada ya, de sus pupilas. ~ntada en un
banquillo, como en el colegio, á loo pies del señor
Director, con una mano del viejo entre 11:lti suyas,
Lu1. irra(liaha felicidad y seguía la hábil conversación del anciano. Este, parecía inspirado; hahló &lt;1cl ciclo, de lo,; astros, del sol, de lo;, arrebol~
ele la aurora y rle log celaje.~ del ocaso. Ensalzaba
y ponderaba e-1 arco iris, las livideces del relámpago, la e~mcralda de los campos, las alas de oro de
b~ mariporni:, la nívea blancura ele las nubes, el
eintilar rl&lt;· las &lt;'::itrellas, y en media l1C&gt;ra hizo la
rporiera rle todo,- los fenómenos y de todag las
c.&gt;sa~ visibles.
-La múiica más dulce, el aroma má,, delicado,
el ~abnr más C'xquisito,-decía,-¡ qué son y qué
rnlcn al laclo de la lu1., de sus camhiantes v ele su~
matiee¡; ! Ver,-agregaba.-&lt;lesdc la fall1 rle la
eolina ~eqientear el arroyo en el valle. pasar h

-Pues mucho va á ver la niña cuando ni nosotros mismos vemos,-deeía Doña Rosa, que se
sentía--con ímpetus de p.e~lizcar al Docto~··
_·y el señor T. no viene ?-pregunto Luz..
Ah! eso no,--&lt;:ontestó con aire de suficien:
cia el oculista, que estaba en ~ntec-edentes.-El s~ñor Director es como el ramillete con que terminarán los fuegos. Lo verá usted á su tiempo; c·uando pueda sin peligro soportar la luz y cuando ya
sepa ver.
.
-¡ Cómo que sepa \'er ! pues qué más necesita
saber ver si ve !
-Ya le expliqué eso largamente á Don Juan.
No basta que la operación se haya logra~o; a~~
principio Luresita "podrá ver, pero n? ~abra ver;
tendrá todos los elementos para percibir, pero no
percibirá.
_
-El demonio que lo entienda; s1 puede ver y
.no ve, será por puro capricho, porque yo," usted;
y todos loo que podemos ver, vemo-s, y no se por que
€Ha no lo había de hacer. Y tú, Juan Lanas, que
nada me habías did10 ! ¿ v dónde vamos á encon trar escuela y mae,:tros para que la enseñen á ver?
-l;"stedes mismos serán los maestros. " vo los
aleccionaré. Por lo pronto, y ya que las heridas cicatrizaron y que no ha~· inflamacfón, vo~· ;'ápi~l~mente á examinar el fondo del OJO, despues d1re,
casi con seguridad. si la niña llegará ó no á
ver.
El oc,ulista armó un aparato provil'-to de un c~pejito, é inundó de l~.1z tomada _de una lám.~ara y
reflejada por el espeJo, las pupilas de la runa, to;
davía concentró los ravos con una lente, y lanzo
hasta el fondo del ojo: un haz -deslumbrador.
- Chula.- decía Doña Rosa,--eso es el cardillo, ¿ lo ves?
.
-No,-resp001dió Luz, nada más s10nto muy
raro en la 0.1.beza v ardor en l os ojos.
-Pues hija, si no ves C:3€ ca11dillo, te luciste Y
nos lucimos,--comentó Doña Rosa, que estaba ,va
nerYiosa, impertinente ~' hasta agresirn.
-Todo va bien, dijo el Doctor
terminado el examen, el fondo del
ojo está sano, la pupila inta.eta,
el humor vítreo ...
-Sí; como dicen luego, todo,;
somos honrados; pero la capa no
parece! Mucha papilla y mu&lt;:hos humores; pero la pobre no
ve ni el cardillo ! ¡ Estamos frescos!
-La niña verá, respondo d~
ello. De,,de mañana, y ciñéndose
á mis instrucciones para abreviar
y marchar más aprisa, comiencen
á enseñaTla á ver. Y o daré mis
vueltas.

Yista por el ametista coronado de armiño de laa
montañas. abarcar el variado Y espléndido horizonte, wr aB&lt;'e11der en elegantes e;pirales el bruno
ele la cabaña, despeñarse en diamantes la cascada,
romperse en espumas la resaca, fulgurar el rayo,
flamear el rnlcán .... e~o ef' divino! quien no ve,
no vin.&gt;. no goza, no puede ser feliz: está condenado al dolor en su cárcel de sombra:;.
Luz se había puesto poco á poeo en pie, sus ojos,
insensibles y luminosos, pa,Tecían rnr á lo lejos . .•
la inmen;;idad ! Volvía lentamente la cabeza como
recorriendo un vasto panorama, la nariz dilatada, la respiración jadeante, trémula de emoción
y resplandeciente de beHeza_
-Veo, veo,--·cleda á media voz mientrai; habla•
ba el viejo, y luego, cuando calló el anciano, dejó
escapar con desaliento esta;; palabra;;:
-Xo, no veo, ¡ quién rmdiera wr !
-Tú. si lo quier°", es mu_v fácil; un juguete,
un piqnetito (]ue ape,nas sentirás; los médico-: rdS•
ponden de todo: ~e ap1't'i-uró á decir el señor T . . •
encantado del éxito d{' su estratagema.
-Y te llevaremos á la Alameda, y al teatr:&gt;,
agreg-aba Doña Ro.&lt;&gt;a.
-Y á Santa Anita v al circo. completaba Don
,Tuan.
·
-Y admirarás la Katnraleza, v verás el cielo
.Y los a;::tros, aponba el señor T .. ·..
-¿ Y lo veré á usted también ?-preguntó ella

***
Resuelta la orerac1on, se acudió al oculista del
pro, quien la practicó con su maestría acostum·
brada, dejando veu&lt;lados los ojos de la niña unos
días, en espera de la cicatriz de las heridas.
Etornos fueron, para todos, aquellos días de angustiosa Cl'pera. ¿ Se habrá logrado e,l resultado?
;, Llegará Luz á ver? Doña Rosa y Don Juan ,no
pegaron los ojos en todo ese tiempo, y sen~1an
trnsudores á la idea de que la operación hubiera
fracasado, idea que parecía complácerne en ator·
mentarlos. Sólo la enferma, fortalecida por las
asiduas visitas del seüor Di l"ector, esperaba tran·
quila y con una seguridad absoluta. ¡ Quería ver, Y
lo quería con tanta intensidad y emergía, que .no
dudaba; de qué, removic1o el obstáculo matenal,
J10('ob~a plena y completamente la vista!
Llel!'o.:iel momento solemne: el Doctor hizo cerrar las puert-as v ventanas, y procedió á quitar el
,endaje, alumbrándose con una vela provista de
un velador.
,
"'

En otra ocas1on, Don Juan se pu~o ~ _pa~ar y
repasar frente á. {'!la, hast~ que consigmo que l a
joven lo siguiera con los OJOS. ,'. .
t
-Eso que ves, soy yo,-le dec1a --~hora es oy
á tu izquierda. ahora á. tu derecha, Sl!!'?;eme.-,_
Luz lo se.,.uía en su5 movimientos, perd1endole á
i:,
,
t
ratos y volviéndolo luego a encon rar.
,
·
D
- I:?.o-a
que se
O
Esta experiencia encant o a ona
,
puso á repetirla.
·d
-Ahora vo,-y moviéndooe en todos s_enh os,
-búscame.~eeía.--estoy junto al balcon . • • • •
No. tonta, de este lado.
_
Luz ac.abó nor fijan,e en ella. Dona, R osa! loca
de gm,to y puesta en jarrat&gt; frente a la Joven,
decía:
.
-Esta soy yo : mamá Rosa; tengo m1 ba,ta de
percal y mi ma~cad~ en el cueUo; esto se I lama
fistol " estos son amllos.
. .
.
-¡ Anda allá, mujer! qué va á d1::1hngu1r todavía fü.toles 11i anillos; confórmate con que te

exhaños y fantásticos; cruzaban como saetas cosas
flotantes, y dos claraboyas de una. casa frontc~a~
fueron como dos ojos de buho g1ganteseo, fiJo"
siemure en ella \' amenazadores.
E~ la inconsi,,tcncia del medio que la rocleah~,
v la variedad de sus aspectos, que le prntl ucia
~-értigos. había que traerla y lleYarla ele la mano,
nunea sabía don&lt;le comenzaba )' donde acababa la
t'S(·alera. CuaJUdo quería auda1; sola y sin .t,10piezo, e-erraba los ojos y echaba a and~r, hacieudolo
mejor ú ob,:;cura~ que ron ~uz : soha pe1manecer
largo rato en plena obseundad, para eo~·apa~ al
mareo que'le producía aquel rale1doscop10, ~1empre en 1novimiento, y hui&gt;? momentos en q~1e lleeró ú creer que ver era fatigoso. estorb().".o, nnportuno é inútil. Por la noche. durante su sueño, gur ·
gían de nuevo y le asediaban todos aquellos figurones y aquellos fautasmas.
Por fin. llegó á ver, como vemos todos, con claridad, co1Í preeisi61~ y discerni,mi~nt_o. ~a habí~u
enseñado con espeernl e€mero a cl1stmgu1r un JOven de un viejo, una persona bella ele una f?a; -e
habían esforzado en ponderarle las excels1ludes
de la juventud y de la hermosu~·a. Xo bastando 1~
"casos" en el círculo de relaciones de la familia y en el de las nuevas é improYisadas que se
t,ontrajt•ron exprofeso, la documentaron eon álbums fotográficos, periódicos ilustrados y cuanto
vino al caso. Se la llevó á Yer en tearr~ y pMrM,
á euantos más jóvenes y hombres hermosos y elegantes fué posible, y solían decirla para sugerirla :
-Xo volte€S; ahí rn un viejo.
To&lt;lo esto lo dejaba haC;er Luz sin cau-,arle extrañeza por no estar en el secreto. n día, sin embargo, en que Don .Juan se prodigaba en improperio:; contra los viejos. Luz le fué á la mano di •
ciéndole:
-¿Porqué quiere usted tan mal á lo;, aneianos?
rsted y mamá Rosa son Yicjos. ~· son muy monos
y muy buenoo.
. C're_veron peligro~o insistir en aquel manejo. que
podría despertar la -:uspicacia de Luz, )- decidieron tentar la prueba suprema. La jo,·en estaba,
por lo demás, muy aleccionada, )' había hecho
grandes progrwoc, no ~ólo en la distinción entr~
Yiejos y jóvenes, sino también en su capaeida-d para apreciar la belleza. l.:'"n sentimiento e.stético,
innato en Luz ? una enseñanza objetirn asidua,
habían dado á la joven alta~ aptitudes ele apreciación y ele crítica plásticas.
Si Doña Rosa. Don Juan .r el señor Director
hubiernn adivinado lo que pa;:aba en el alma de
la niña de:;de que inie:iaron su educación estética,
hubieran batido palm,ls y eantado Yictoria. A medida que Luz discernía lo bello, que se ~aba cuenta del brillo de una mirada. de la corrN·ción de
un perfil, de la arrogane:ia de una aetitucl. ele la
gracia Y· flexibilidad de un morimiento. ib:l re1·i~tiendo en su mente, con ese atributo. la imai,cn del señor Director. Para ella, el $eñor 'l' . ....
á quie11 nunea había vi,:to, aeabó por ser joven,
arrogante; A polo. por la gracia; Hércule,,. por fa.
fuerza. Su fanta,:ía lo fné poco á poco reYistiendo
de ensortijada c-abellera, de barba poblada; le atr!bu~-ó ojos negros, de mirada profunda, 1rnriz grieP'a. boca carno,,a .v fresca, torso robusto. cintura
flexible, ma,no nerviosa, pie seguro. andar airoso, y c,uanto encontró á mano de bello, de juvenil
~·. de viril.. Lo vi~tió, igualmente, á su antojo: le
nta de neo pano, sombrero deslumbrador, &lt;:haleco .Y camisa de nieve, pantalón extrarico. bastón
11ltr,ad1ic:. Dentro de ese traje, metió el cuerpo qua
habia. sonado, dentro del cuerpo el alma, bien
eonoc1da para ella, del señor Director, y se creó
un amante, á la vez Adonis, Grammont Ca lerousse y Francisco de Paula, y á él cons;nó su
0
Yida, sus éxtasis y sus transportes.

r

***

Al día siguiente comenzó el
aprendizaje; sentaron á Luz en
una poltrona y entreabieron un
poco al lado del bakón. La ciega no notó nada, lo que arrancó
una mueca á Doña Rosa. Pero poco á poco, y como sin conciencia,
Luz se había vuelto y tenia los ojos fijoo en la
franja de luz del balcón. Parpadeaba á \'l'Ceti,
y después comenzó á buscar con las manos y á
tentalear algo del lado de la luz.
-¿Ves algo, niña?
-No sé; pero creo que hay algo enfrente,é insistía en querer tomar aquello con las manos.
Intervino Don Juan y fué á cerrar el balcón.
-¿ Pero Qué te pasa; hombre? Ahora que empieza á ver algo, le cierras el baleé;:;_!
-Déjame en paz,-y continuó su lección.Eso que estaba. enfrente, ¿ dónde está?
-Ya no está.
-¿Y ahora?
-¡ Ahí está !-y bataillab_a por tomarlo.
-Pues eso es lo que llamamoo luz, eso es la
luz.
-La luz .... --decía la enferma con poca convicció11.
-Fíjate ahora; esto es más luz, ahora menos,
ahora nada.
-Sí. sí, ya la voy conociendo.
-Hasta que quiso Dios !-exclamó Doña Rooa.
Pocos días después, Luz daba á entender que
entreveía ya las cosas, designándolas vagamente
con esta indicación : aquí más b1z, aquí menos,
aquí nada, según el color brillante ú opaco de lo;
objetos, ó según el claroscuro de la pieza.

Domingo 10 de ~Iarzo de 1901.

medio vea en conjunto, y date de santos si lo logras.
A estas alturas el aprendizaje, Luz tenía ante
lo:, oj-os, un panorama extraño, según después
pudo describirlo: Los objetos le parecían pintados ó proyectados sobre una pantalla, todos á la
misma distancia. ninguno de bulto, sino romo
"untados'· en el muro. Loo objetos eran manchas mal limitadas, de colores diversos; pero poco matizadoo é indefiuioles. Las cosas en movüniento deslizaban sobre las otras pegadas á
ellos, como quien se desliza á lo largo de un muro.
Aquellas sombra6 chinescas eran ridículas á veces, á veces sinie5tras y hasta terroríficas.
Cada persona llevaba tras de sí su propia caricatura, su sombra qne ge;;:ticulaba, hacía "lo:, enanitos y los enanotes;· se alargaba, se inflaba, C!'cal~ba el techo, se arrnstraba por el -suelo y ,;olLi
gm.r al rededor de la pen:ona misma como esquivándola y burlándola. Poco de:-pués, el gombreado
de los objetos. le parecían hueco:;., Yano,-, vacío;; en
ellos; la;; puertas, cavernas, si la pieza contigua estaba obscura; los ba.J.con(IS, fanal&lt;'S_
Vivió dos ó tres meses en medio c1e una pesadilla; tropezaba con todo. tardaba "años y felice;:
días," en llegar á pu:üos que le parecían cercanos; surgían de improviso á su lado figurM y seres

** *
El momento decisivo llegó. Conforme e:.tnba
c-ourenido, se dieron cita el Doctor escéptico y--e~ señor Director. Aquól, como todo el que s·~
~1ente hermoso y Ps elegante, hizo una toilette e;;.
rnen~da, la de t_?dos l.os Lovelaces en las grandes
oeas1,ones; el senor Director, por el contrario. ene~rrn su torso, olvidó rasurarse, descuidó el cep1llo, y con su levitón más viejo " su corbata má~
raída. acudió á la cita.
·
Luz esperaba en la sala el momento máB dule~ de su existoocia, impaciente, pero confiada. Ha.
lna logra~o, eomo todas las naturalezas pasional:5, _suge1:11~e de ta,l mod~ que .ni se pregunbiba
s1qmem ¿como sera el senor Director? ¿qué im-

�Domingo 10 de 1~arzo de 1!)01.
presión va á pro&lt;lucii,me su persona? Para eHa, aquello i:o se
preguntaba ni 5e discutía, m po··
día de otro modo suceder : el señor Director entraría luminoso,
radiante como un astro, Y ella
caería á sm piea gritándole :
-Gracias, mil gracia!', por h,:befüc tlejado contemplar y adnnrar !
De pronto, un timbre que r;bw,
pa:,;os y voces confusas en el corredor y en la ante,;ala; la puerta
tplC se abre, dos hombre,, que entran v Luz, clesatentatla, lor,1,
radi;ntc feliz como nunca !1:1bía
' serlo, se arroJ.a en b'raconcebido
zos del Dodor, cxclamam1o:
-Se11or, señor, qué hermo~o e~
usted. . . y cae desplomada . . .
El señor Director y el m~dico
i,e retiraron, aquél, radiante _\ feliz, éste, confuso, caviloso, pro-•
fundamente conmovido.
-¿ Qué ,t al, anüguiitr\-:-dechi.
el :;eñor T. . . dando amisros..--:..,
palmaditas en el hombro dt&gt;
amigo,-¡ qué le había yo dicho!
¿ Yerdad que ha sido un riran
golpe?
-Sí, sei1or,--conte,tó el otro,
-mortal.
***
1Io1-tal en efecto. Cuando Luz supo lo que había pasado, !?orqu~ ~e apresun1:?n} decÍl;el~, creyendo así "consolidar la curacion , quedo e~tnpef ,,&lt;ta.
. .
-¡Cómo ! ¿no era él? ;,había perdido el JUI·
cio? r,·era posible el error? Bah
... . se
chancean,
] ,
?
no es posible, ¿quién otro pe{ na "er.
. .
-:X 0 , hija, no; no era él, era el otro¡ el n~Jo,
el encorvado y tembloroso, el de la levita ra1da.
¿no lo Yiste? ;. emnarañac'.o ~:_feo é]? . . .. _ .
Desde aquel momento smho ~uz u~a C?"ª imposible de clescribirEc, y que_aca h~ por msp~ra~le horror y a;:co. Amaba al ~enor D,irccto:: s1, sm d1~da, con toda rn alma, y senha tenble remonlimiento de haberle ~ido infiel. aunque por enor,

por extravío y sin voluntad. A la vez, la a&lt;Sediaba
la imagen arrogante y jmenil del Doctor. ¿ Lo
amaba también? :N'o quería confesárselo, se lo neo-aba ob,,tinada v descaradamente á sí misma; peºro acabó por no .podér,;elo ocu1tar. Su
., amor se d_ualizó, por decirlo así, y fué ta&lt;n fogoso, tan ard1en te para el uno como para el otro. Con el alma, con
lo que el corazón tiene de má.;; noble, de más puro
y de má~ abnegado, amaba al Reñor Director; con
los ojo~ del e~píritu, no veía rná,,,: que á él; en tanto que con los ojos del cuerpo, no veía sino lf'I j n''entud, la belleza y la arrogancia del Doctor, y
que con su organizarión de mujer, sf&gt;n.,;ible y apasionada, no amaba ni podía amar á otro.
Quería hacen:" i lusioncs, dividi:rse, ceder ll cada amor su parte de presa, y dar la mitad de su

MELANCOLIA

NUESTROS GRABADOS.

Hondo anhelo de infinito,
Perfección nunca lograda,
Verso extraño y exqui.sito,
Frase rica y torturada,
Frágil cuerpo, sang~e enferma,
Carne impura y enennga,
. Que se a,duerma,: que_ se duerma,
Que descanse m1 fatiga.
Cada nítida roañaua
Entre un hálito de aroma,;
En el aire se desgrana
La parvada de palomas,
De palomas mema~eras . ,
Que en su vuelo h~c1~ ]as ClllHl6
Van en triángulos e hilera,;,
La parvada de mis rimas
En perpetuo y t~iste viaje
Por los cielos lununoso:;
Con un mfatico mensaje
En lo.s picos armoniosos.
En las lilas del Poniente,
Ca,da tarde gris y quieta,
Yao-amente, Yagamente,
8e l evanta una silueta
Que conforta mi alegría,

y en la noche azul Y pura,
La a&lt;lorable Poesía
Desvanece mi amargura,

y deahace en mis tormentos
Amor~a y aniadada,
El collar de lindos cuentos
De ]a bella Scherazada.

€/rerr Jlebolleoo.

EL MUNDO I L USTRAD(')

E L MUNDO I LUSTRADO
sér á cada cual: su espíritu al
uno, al otro la forma sensible, ma.
terial y exterior.
-El señor Director será mi pa.
dre, el Doctor será mi espo-:o . ••
Y se le erizaban los cabellos al
sentir, sin explicároelo m cas:
concebirlo, que tenía que ser toda del uno ó toda del otro : que
para conseguir al primero, le en,
.fuerza dejar al segundo, y qu&amp;
para caer en brazo:5 de éste, era
indispensable prescrnd1r del Qtro.
Y no lo podía, amaba á lo,; do,i,
y un amargo intolerable le subía á la garganta, al sentin;e viro-en v adúltera, y condenada á no
~ealizar jamás e;;e divino ideal di?
la mujer pura : pertenecer, todP,
en cuerno y alana, á un solo hombre.
Aquel dolor minó su exi.,tencin,
precaria ya después de tanto S'lfrimiento y tanta angustia;
demacración se acentuó, sus fu~,.
zas decayeron y comenzaron
extinguirse. Cua.n do se ~in•i6:
próxima á morir, hizo venir al
señor Director, y á su cabecera, le
t01J11ó, como acostumbraba, u•·a
mano entre la.s suvas, sudor~s-1~ •
verta.s; cerró los ojos para verlo mejor, y
dijo:
.
-Señor, perdóneme lo que le he hecho onfnr.
:N'o tuve la culpa ...
-Perdóname tú á mí el no haber podido cura,
te y el hacerte morir . .. .
-Xada tengo que perdonarle... E rró u~t
la cura; pero fué por mejor acertar~a. Hay mej
res médicos que los hombres .. . . :M1 mal no ten
más remedio que la muerte. Sea bienvenida; ell
resudve todos los problemas . . .. el mío w hre t
do. Allá -y señalaba el cielo,-poclré amarlo s·
' porque seremos libres y amare a' us
obstáculos,
solo, exclusivamente, porque á la vez será ust
hermoso y bueno.
Y besán dole la mano, ~piró.

.

DR. M. FLORES.

esa entrevista y de esa complacencia común b
tó el idilio que, como "blanco azalrnr'', perfumó 1
vieja mansión de los statonders.
''La X oche'', que es el nombre del cn1d.rn qu-3
Los estados holandeses, aquellos mismos rs
en primer Jugar publicamos hoy, es una bella evo- dos holandeses que alzaron el gallo á Felipe I
cación de la deidad que pasa "callando ru.ido3 y y á Luis XIV, ejercíeron el poco símpátic:i p
a.pagando luces''.
.
pel de suegros en esta boda, trama,da por el c1m
Está la fúnebre ninfa representada en me&lt;l.10 ue y realizada por la inclinación; y consiguiero
un bosque tupido en que abundan las lianas y que el novio, furioso y resuelto á no tratar má
las plantas parásitas, teniendo á los pies una av~ de la tmióu, se volviera á su tierra germánica.
agorera de esas que, gratas á la obscnriclat1,
Pero contra el amor nada valen los cálculos
graznan de manera siniestra en medio de h
la política: Enrique se vió obligado á ceder al
sombra.
La actitud de la figura, aunque no exenta ele: algo cedieron las cámaras holandesas; y el res
defectos, tiene algo que la _hace parti;1_llarmenb~ taclo fué este matrimonio que tiene toda la fr
prestigiosa, la cabellera tupida y negr1S1ma y los cura y el primor de un exquisito cuento de had
ojos s01111brío.s y evocativos, q~e recuerdan la cl,1Lvs holandeses, como buenos habitantes de
mide de estrellas que caraderiza á la noche.
húmedo y frío, gustan grandemente del c¡1n
Decir el número de sociedades corales, de músi
El Matrimonio de la Reina de Holanda
públicas y particulares y de orfeones que se ?º
gratularon por el feliz suce,oo, parece impos1bl
Por mucho tiempo, pTeocupó en gran manera 6
El adorno que se colocó en las calles y pla
las cancillerías y á los que se intere1,an en lo to- fué exclusivamente ele Yerdura, de verdnr,1 h
cante á las nuevas de la:; corteB, una, cuestión a) meda y fresca, que daba á la carrera el a~pecto
parecer irre:::oluble: ¿con quién se casaría la b1;- un bosque en prima,era.
lla v joYen reina de Holanda?
También la iglesia estaba decorada con ve
Por ser quien es la simpáitica prince:,a, es dt'·· dura: las viejas columnas ele la ''Groole Ker~",
cir, por pertenecer á la gloriooa y legendaria ra
órgano de gigaintescos tubos, el púlpito de ahca
rna de los Orangers; por ser tan bella y cleli~ada. da ebanistería, desaparecían bajo bosques ele plan
que los holande,-:e.; entu,;;iastas la comparan á la tas ,erdes, colocadas con tanto a1-te como prof
ideal amazona &lt;le los Xibilungos; y por gobernar sión.
el pueblo neer]andé-¡:, uno de los más granaes y
_\lgo parecido á un teatro, un tablado r i1níiÜ
l1ichosos que hayan apareci-do en la historia de
1a hmnaindad, la noticia de rn enlace ha llarnallo mo puesto en medio de ]a iglesia, fué el ln.,
ilonde los novios y los principales concurrentes
la atención general.
Como se sabe, esta umon fué obr¡¡ no ,le l:1 colocaron.
íría y ceremouiosa razón ele ~ta&lt;lo, &lt;-ino d¿ fo.,
Hoy los jóvenes d~poj&lt;ados gozan en rn bello
inclinaciones de los jóvenes despo~ados. El du- distante castillo de Loo los hechizos de una ]u
que Enrique de }lecklemburgo-Schwerin y la rei- de míe], que hacen más bella su. hermosura,
na Gu.illermina se vieron y se agradaron; y éle juventud y su poderío.

Domingo 10 de Marzo de 1901.

l

---- .

• t •

•ª ....

:;.,..-..= .....

LJLTIMOS ECOS

DE LA ESTANCIA DEL "VINETA"
EN 'A G UAS: MEXICANAS.

El crucero rulmnán "\Tineta", después ele permanecer en la,; aguas de nuestro primer puei-to durante algunos días, se marcho con dirección á la
América del Sur.
Los marinos, antes de alejarse de las costas ill} •
xicanas, hicieron saéar, á instancias de sus amigos, vaTias vistas del gallardo y elegante barco que
t,ipulaban, y cuyas condiciones dé celeridad, li g~reza y buen andar encomiamos debidamente á
su tiempo.
El "Vineta" es una prueba. del cuidado y atención que el joYen emperador germano consagn
al importantí1úmo renglón de la marina de an
natria: en po.co;; años la vieja flota, llena de defectos é incapaz de resistir el ataque de una verdadera potencia marítima. que existía haoe todavía poco tiempo, ,e ha conve1,tido en una de las
mejores y 1mí., bien organizadas del mundo entero.
La con,:,.trucción anual ele varios barcos, 1a
apertura de canales que expecliten y hagan fácil la
navegación, la cuidadosa y constante instrucdón
de la juventud que se consagTa al mar, han traído
el resultado que hoy admiramos en el "Vineta ·•:
una oficialidad coHecta y entendida, una noble
y saludable emulación entre las personas que l.t
foNnan y la serruridad de las costas y colonias qu~
constituyen el imperio que hoy rige el genial y talentoso Guillermo II.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 19.0L

Domingo 10 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Primeras flores.
EL mercado de florl'=' se ha rcju\'Cnl'Cido en
estOb día,;. Bajo la \·icja cúpula de hierro,- mohosos y de ,·idrio,; polvo.,,o,, hay una animación de
pajarera, más inquieta y ruido,;a cada vez, conforme \'an llegando los tibios men,:ajes de aire perfumado con que, como es costumbre, no, ,alud,1,
ante,- de pre,;entán:eno-., la señorita Primavera.
E11 X oviembre, este mismo lu¡;ar e;; el aba,tecedor de los comenterio,. La multitud que á él
acude, circunspecta y grave. no -e parece á la de
e,;te mc.,'.S, tan ri,;ueña y jubilo,a. que ba4a co11
verla para sentir cómo n~ lk•g,1 hüsta el comzón un buen 1,oplo de alegría sana. En ~oriembre. el mercado ,;,e de.:.borda de ,m glorieta circular, y como la taza de una íuente colmada, deja rodar por sus escalinatas de piedra. hasta anegar la;; baldo-a, del cmbanqtwta&lt;lo ). los arriate,
del jardín del '· Atrio... un manantial de flore,
y de nm&lt;-go:;. l'ero. no obstante la riqueza de
las c-orolas, la c-a.pri('ho,a rnrie-dad de los pétalo,,. la mezola deslumhrante de los matice", en
todo aquel caudal de hoja,; y de estambres. domi11a un tono tri;ote, una ,·ciada opacidad, un ambiente enfermo: las ro~a" blanca$ se abaten desmayadamente ,;obre "lb tallo,., e-orno mujeres cansadas de llorar, las margarita,; amarilll'1lll, como
si en !-us alba~ estrellas ,e reflejase la llama de
los blandones, las viol&lt;.'bl$ ocultan entre la, ramas Hl palidez ami c·omo un relaje de im·ierno,
y los pensamiento,. pupil,ls fatigadas, dejan re:..balar el rocío como última:-: lágrim.t,, por ,-u,;
ojera:; de terciopelo. Ha)· muchas c-orona~. ha_v
muchas cruces, hay muchas guirnaldas hechas para rodear lápida,;, ó colgar del mármol
hts
urna,;. ó enredar,-;e en 111,; corni:;a,; de lo,-, :;epulcro,;.
Las gentes van bu:;canclo los adorno:; florales que
mejor simbolicen un dolor, que expresen ~o'l mtÍ,
exactitud un recuerdo, que traduzcan en flores lo
que las almas sientan en pesares, que fraternalmente armonicen con una tumba, que :;ean lamento. y oración y ofrenda, que .á los Yivo.- que pasan le,-: digan : aquí no, ha dejado el amor, con
mano piado,:a, y á lo, muert0:; que dese:an,;an bajo
la tierra obscura y opresora los arrullen con una
músi&lt;'a imperceptible y :mtil c-ompuesta de besa;;,
de su,;piros y de melancolías. Las flore,,; de X oYiemhre 8on ornatos fúnebre,;, cloloro.;a,- alegoría~
de la muerte, pensati"ª" compañeras de lo~ ci-•
rios; ~on flore,- anémica", que abrió el aliento
frío ele las mañana,- nuhl™:la". ~- que no :::intieron por el día el co,;quilleo de las maripo,a, que
van á dol'lnir en los eálic-es su borrachera de ~ol
y de néctar, ni por la" tarde, ,·ieron lo, e-:c-arceo:loco;; ele las golondrina, juguetona-:.-, ni por la
noche oyeron trovar al risneiíor todo ye,,tido de
plata nitilante por la luz de la ré'mota e"trella
enamorada ele ,;u,- canciones. Ron flores que han
i,;entido la nie,·e. que oyeron llorar el agua ele lo$
arroyo,:,. fustigada por el hielo, que aprE&gt;ndieron de
memoria el coro litúrgico de lai- hojas ~eca,- que
-van por los senderoo como una proce,-;ión de peregrin0$, que han vi,,to á lo lejo:-;, las rígidas contorsione,-; de lo8 árboles desnudo;;, que. al erguir•
se. contemplaron en lo alto nido" vado,, ~- al inclinan:e, sorprendieron pájaro,; aterido~ ). agonizante-t-.
Ella-:.- son, las pobrecita;: pálidas. c·lorótica;;,
toclaría bermo;,as como jóvenl'&gt;' tí~ica,, ele esas d1,
ojos febriles y pómulo-: rojizo,;; ella;., ~on la• que
vienen al 1Iercado para que ,;e las Heven :uego
al cementerio, donde ~e tien&lt;lcn sobre la;; pulida;
losas de los monumentos y -:e de;-hojan, ~· se secan,
y son barridas al fin, por la áspera é irren'rente
eseoba ele los sepulturero".
Cuún distintas esta,: otras de' )Ia.rzo. madrugadora,; y fr(.'5('as, que llegan al )[eread? re-cién hañada:-1 por el rocío de la madmga&lt;1a, y que sr rÍCTI
J)icarc,-;c-amente. contenta;; de viYir. de --er bella~.
de haber embriagado á lo,, colibríe,, y c-oqnetcado
con la:-: mariposas de mantos de seda joyante,
y acl:'drndo por entre los tu.pido,; ramaje;., l,li! boda;. fü, la~ ave&lt;.. Estas sí que h1m vi"to á las golondrina:::-, y á :aemejanza de )[ignon, ~ur.ií;in en
ellas: estas sí que han escuchado ariC'ta~ d~ trin~ y cristalinas sonatas ejecutada;; con drlica·de-

a~

za ideal por lo, surtidores de las fuentes; ésta~ ,i
que cantan los bueno=&lt; días, y como much;Jch,b
en un balcón abierto, nos ven pa.sar y cuchichean
e-orno queriendo &lt;letenerno,-, para que las salutlcmo,, con una galantería.
De vera" que están lindas la" c-oquetas; ~&lt;, le,
nota de,-;de luego que son ca~uivanas, frívolas,
aturdida;.. audace.s, deeidoras; tienen la Yoluhilidad de lo,-. quince año~; no piensan ,,ino en y_u.'
son bonita:&lt;. ¡ Oh, }lalherbc, viejo gmñón, no
te detengas: :--igue, sigue con tu pan1"ol bajo el
brazo, y tu libraco de pasta de pergamino en la
bo1",i del gahán empolvado, sigue, filósofo rimaclor
ele la desdidia y de h1 muerte, no les digas á estas ro~a,-. bt•rmejas, tu ,·eh'o manoseado. 111 le,
expliques lo que van á durar; no te detenga-,
frente al '·)lereado''. ~igue, que l a Catedral est.i.
abierta Y llaman á mi,-.a. abre allá dentro tu bn,viario y· medita con Kempi5, en lo efímero !1e b
ft'licidad y de la belleza!
En e~ta~ mañanas de lnen ,-;ol claro y limpio,
de aire ra&lt;lio~o, que e--malta el césped del jardí11
del •''Atrio.., y pone contornos de oro á las copa~ ele los árboles, sólo los enamorados y los soñadore,-, los que no entienden de filosofía,-, los qui?
no quieren saber ~i la vida e~ mala, porque ,1?
contentan con ~entir que e;; bella. son los que --e
detienen ante la glorieta circular del )1ercaclr,,
y compran lirio,. violeta;;. margaritas. rosas, muchas r0$as, to&lt;la!' las ro~as, la~ primera" flores que.
para anunciar;;c, manda la señorita Pl'imavera, á
los soñadore, y á los enamorado,,.

La Opera francesa.

La Compañía francc,..a, que no,; estaba haciendo
proci::;amente lo que la" esperanzas: prometer que
venía y no c-umplirlo nunca, llegó por fin en plen·i
cuare,,.rna, agitando en una mano el cascabel de
la opereta, y en la otra la campana, de bronco ,onido, del drama musical. Al llamamiento acudieron, éstos santiguándose y palmotean&lt;lo aquéllo~,
todos los amantes de la buena música. El Renacimiento se ve concunido noche á n oche.
La temporada "e abrió con ''Hugonote:;... Gran
puerta de oro. El bello poema del insigne autor de '· Africana..., no envejc&lt;·e. ante;; consérva~
henchido de fre-ciua juYenil, no obstante su marcado romantici;::mo. E~ un veterano audaz y vence-dor. Ha ;;obrevivido á rn e-;&lt;:uela.
Y no e;. el llrama de Scribe de e~tructura rnlgar, ni la;; brillante, e,;eena,-. de Descham 1'-, que•
dieron ocasión al músieo para e:icrihir cuatro ó
cinco número,-; ele ,-u ópera. lo que prolon.g a la
vida á los "II ugono({',··: e-- el genio ele )leycrbeer, la ~uprema inspiración del maestro, el encanto de e,a música Yigoro-:a y colorida. que elevó al grandilcx:uente alemán ú la altura de primer compo,-itor de su épOC'a.
En ' ·Hugonotes.. e,;tá, hábilmente interpretildo
el c-ontra,te entre católicos y protestantes. E;;ta
lucha religio,;a en la cual se c-onfnnden los cántic~ c·alvini,ta~. re&amp;pirando ardor y franqueza. y
la.\' letanías romanas, unciosas y lánguidas, sirve d~
marco ,ombrío á los trágicos amore:, de un prote,-tante "&gt;' una católic-a. . . ¿ pero á dónde ,oy á
parar?
)fe detengo: es ya mu~· tarde para entrar en el
anáfüi=&lt; del argumento de "Hugonotes", no
quiero contar la hi,,toria de esta abuela del 11..tP;
todo el mundo la conoce Y se la sabe al dedillo
hasta en sus pormenores u1ás íntimos.
EL tenor J erorne, la :;oprano Talexis )' el bajo
Bouxman, fuC'ron los héroes de " Hugonotes''; e;;
natural. Raul, Yalentina y )Iarcelo i-on las trec;
figura, que tienen reliere en la obra; las demá~
se pier&lt;leu E&gt;n un fondo borroso y lejano. J erome
e,, una ¡;ran voz; la Talexis, una hermosa arti~ta,
apa,;iona&lt;la y ,·ib.rante: Bouxman. un gallardo '.ipo e"(·énico, c·on una voz caliente. flexible Y exten1-a.
·
Rin embargo, la ópera no pndo lucir e-orno otra,:;
vec-l',. Raul ,-.e enronqueció mucho antes de que
la pólrnra &lt;le lo, al'(·ahucei- de 8an Bartolomé. ~,ltura;;c el aire. Asi;;timos á uno,; "Hugonote;;"
sin tenor. No oimo-o á Jerome. lo adivina.mo;. Y
á pe:-11r de e~o, lo a.plaudimo;;. Seguro e,;tov ele
que e,- é~te uno de los más raro;; v de los más legítimos triunfos del cantante francé5.

Las V iajeras
colectivas: bailes veladas literarias, conciertos, comidas campostres' y todo lo. r_e1·
ativo a' "sport" .
Este, dada!- nu~tras con d 1c1ones, se, l~ace cada
día más nec~ario para el clc;-:arrollo f1s1co de la
generación que nace á la vitla de_ la actividad_ ~n
una. época ve1,dadcmmente florec-1entc y propicia

Ya c,.;tán C'migrando las golondrina", las ai-.
d,h del ,ol, e-orno lt":i elijo un amable poeta • ya COJ;
m ienzan á t&gt;:--cribir nípi&lt;las mt,lodía~ en el 'vieut.o•
~'ª hay nota,-. en lo~ pentágramas de alambre del
telégrafo.
¿ Xo a&lt;:abamo,.; de hablar ele
re,? Pue,- por e,.;o vienen.
E~ el tiempo de lo,; espon~ale,;
bre-.. El amor necesita ro,;a.~.

•

JUNTO AL FUEGO
¡ Oh. mi 1umbre amiga; mi novia, la lum
i Oh tú, sola dueña de mi amor eterno!
Junto .í tí l&gt;ebímc azumbre v azumbre
De pone-he,,, fragante:-. en ncx:he::- de invierno.
i. Quién como tú me ama, mi dulce señoril?

¿ Quién e,, má~ hermosa'.-' ;, Quién es má.s ardien
¿ Quién, c-omo tú. luce penachos de aurora
Que te ha regalado el sol e:,plendente?
Lo,, dioses te hicieron, y le,-, plugo darte
Ropón de e:,meralda$, rubíes y amatistas ;
rru belleza e:, tanta, que escapas al arte
De ,-abio,,, poetas. pintores y artista,,.

A todos cerraste la mfatica puerta
Tras de la que escondes tu amor y tus ga]asr
También, á mi ,·ista, ele rubor cubierta,
l~lega::,te, en un tiemn?, tw, púdicas alai;.
Pero te vencieron mis amantes bríos;
Al yugo ccdi,-te ele amorosos lazos.
Y. hoy, sólo en tus labi~ ,;,.e posan lo, míos,
Y ;;úlo á mi cuello anuda,, tu~ brazos.
Tu amor íué mi mu,-a: tú diste á mis ojOI
Yi,-.ión sobrehumana de mágicos lentes;
'l'ú has pne:-;to en mis labioti cansados y flojos
C'ontraceione~ bruscai, de besos candentes.

Bditicio del C• ntro de Depe ndientes.

E1 ~'Centro de Dependientes''
En época no lejana nn" hemos ocupado de esta
-simpática agrupación. t"nn nwtiro de la e.,tudiautina que fo11·. ó y qut' fué t'l único n .,,:,;ucrdo &lt;¡uP
tuvimos de lo que en tiempL&gt;-, remotos era el Carnaval en )léxico.
Hoy damo" á c:onoc·C'r el c1lificio en que la mi,-.ma sociedacl ha e~tablt•('ido una quinta de ,;alucl
para los .;,ocio~ que ,-t' e1H:uentren enfermos, y lo
hacemos -con tanto má,- agrado cuanto que yerno~
en la nue,·a creat"i&lt;Ín un fin t•lerntlo que re ~epara
por completo rle la~ formula~ Yulgar~ del rnutualitimO en )Iéxito, sil'1Hlo de tomar~e cm considera-ción, paar justificar nue,-.tro t•logio, que la ma__yor parte &lt;le lo, miembro,- tlL· 1•! '·Centro de Dependiente,-.. :;on jówm,,. y no obstante las ineli-

naciones propias de la edad, no han pensado en
congregar,;c solamente para !livl'!'tir,t•, ~ino para
,t:r po,-1tiYru11ente útik,-. le,-; un~ á los otro,;.
lla r todavía una eircun&gt;'lan&lt;·ia c¡ne ,tumenta la
,;imptltht hac·ia esa rnrporat·ión: á ella e,tán afiliarlo,,, imliYi&lt;luos de lC)da~ nuc:ionalirla,lt•-.. y rntn• lo;; s()('io., reina. :-in emharg-o. la rn;tyor armonía y confrnterniclad.
:c\lhico, 1loncl&lt;' hay relativamente tan p.x·o&lt;. centro-, de rC'erC'ación hone,-ta. ne&lt;·e., ita mucha, 1lc c-;ta, s&lt;x·iedade,- que scniián para alej,ir á lo,; júV&lt;'lll'S ele las cantinas, culti vnr re-lacio ne.-; ,le RociC'cla,l que los cleYcn é iniciaroe C'll JH'gocio,-. p,pentlati\·o.,; ele ,e¡ruro porvenir. tr&gt;do c-;to :;in perjui('.io ele que dentro rle lo~ límite;; del orrll'n ~las corwenil'llCi,:..:; ~orialcF. tengan r~o~ !!rtl])O~ un
programa marcado para proporcionar:;c eli\'ei·~ionc5

1

l

~cvyccco JcJ monumento que se ercgirácn Verncru.z
á la memoria del Benemtrito D. Benito Juárez.

p:11'a que se empleen ~randc., y juvcnile~ energías

en la realizac·ión tanto dl'l hit'n iluli\·i&lt;lual como
dl'l bien omún.
La, parti1la;; de caza, las reg-a.ta;1, el hase-hall, el
c:rl i,-.mo. la !!imna,ia. cte.. e,tím 11,unatlo;; á nrestar ::-en;cio~ de importanci,l, en e,;te ::-entido, J. la;;
,,gruparionc~ ele júvcne;: que existen en la actnalicl11d.

EL MATRIMONIO DE LA REINA GUILLERMINA.

Tú entra$te á mi mente desierta y escuáli
Y al querer tu soplo renovar mi vida,
1::ran,-forma;; mi sangre clorótica y pálida,
},n mar turbulento ele lava fundida..
;, Quién c·ual tú c-omprentle la lucha violenta
Que aqita terrible la:; noche,- de mi alma?
¡ E irritada ruge,-., ,-i ,·e:; la tormenta;
Y plác·ida ríe;: ;;i reina la calma!
Cuando la tristeza ele 1ú o-ubres giros
Enrnelve mi pecho, ¡ qué tmaro-o es tu lloro!
¡Se hinchan tt1s flamas en sordos suspiros,
Y c-ambias tus chi$J)fü'- en lágrimas de oro !

Y cuando el agenjo inunda mi mente,
Y en sus ondas Yercle:. de tl'nues cambiantes
X ~ufragan mi~ penas, me acojes sonriente,

¡ I cantan alegr?s hts llamas brillantes!
'lltt risa e;: rascada de rítmicas olas :
Son tus e-are-ajada$ rojas culebrinas
Que brincan risueña::; haciendo cabriolas;
¡ Si triste. romnue,·es; :;i alegre, fascínas !
Por eso ere;: duelia ele mi amor eterno;

X o alberga mi pecho caprichos triviales . ..
Así, pues, no temas que, al irse el invierno,
El cálido e:,,tío te traiga rivales.
Brindando á tu nombre, hebíme entusiasta
De poncheR fragantes, azumbre y azumbre .. •
¡ Oh. tú. mi adorada. bellísima v casta !
i Oh, mi dulce amiga ... ! ¡ )[i ·novia! ¡ Mi Jum(bre .. •

firfuro jJefefa.

Al llegnr A las puertas del templo.

'toilette que usó en la ceremonia.

�Domingo 10 _de Marzo de 1901.

RL MUN"DO ILUSTRA_DO

Dooning~0 de~arzo_de 1991

EL MU~O_ ILUS•TRADO_

La Gran Exposición Pan-Americana
Si de los principales ~ificios que se h~~ ,levantado en Buffalo con motivo de la Expos1cion, tuviéramos todavía mucho mie deeir refiriéndonos á
sus detall~, esmerada constru&lt;'ción, amplitud y
eleva,do costo, planas enteras podríam~ llenar ~¡
nos propusiéramos enumerar y dar una 1&lt;lea precisa de todas y cada una de las sorpresas que preparan nuestros vecinos del X ortc, y que son, en lo
general, dignas de su típico atrevimiento y gusto
-por lo sensacional ; pero ya que con estas línea&lt;;
hemos de cerrar nueKtros informes relativos á e;:h
Exposición, que será uno de los primeros y má..,
notables aco:atecimientos con que se inaugurará et:ta centuria, nos limitaremos á dar á conocer en
nuestros grabados, los preeiosos pabellones que se
destinan á la Horticultura y la Agricultum, al
Templo de la :Música y al grupo de etnología; el
Palacio construído á expensas del Estado de Nueva York, y una ésq11ina de la grandiosa construcción, que se ha llevado á cabo á la entrada de los
terrenos en que va á verificarse el certamen.
No nos detenc1romos en describirlos, puesto qur
nuestras ilustraciones los reprCh---entan perfectamente y á primera vista resalta su belleza arquitectónica, que sabrán valorizar nuootros lectores. .
Más á propósito es hablar de aquello que threctamente interesa á nuestra República. "Las calle"
de México."
Uno de los principales y más ricos conce;;ionarios de la Exposición, concibió la idea, ya en su
mwyor parte realiza&lt;la, de consagrar una gran par-

Pabell6n del Estada de Nueva York.

ETHNOLOGY.

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EdiOcia para el grupa de Etnalagla.

rimos, no sólo se ha limitado á reproducir nuestras construcciones, sino que hará que figuren en
aquel recinto, cu8lllto de tipico ha podido encontrar en el país: desde la carreta. antigua tira.&lt;h
por bue~s, la canoa de nuestros lagos y el "cayu&lt;:o" de los ríos, hasta la plaza de toros, loo pMeoe
de Santa Anita, etc.
Los toros, sobre todo, han merecido su- mayor
atención, y ha contratado u.na cuadrilla para da1¡
la friolera de 180 corridas en los seis meses que
tendrá de duración el certamen.
Fuera de esto, que tan directamente nos concierne, la compañía organizadora de esta fiesta, netamente americana, tiene en perspectiva novéda&lt;les capaces de atraer á los menos curiosos y amantes de divertirse.
Para imaginarse hasta qué punto pueden haberse esfor~ado los ingenios y calcular la clase de noye,cla&lt;les proyectadas, ba,sta decir que se ha ofrecido un premio ele cien mil pesoo en oro, al autor
del proyecto más nuevo é ingenioso, y que á juicio ele lo:, miembros de la compañía, sea superi@r
á to&lt;lo lo que onás ha llamado la atención en lo~
graneles certámenes, incluí&lt;los los de París.
..
Entre lo que se conoce ele estos proyectos, J1áblase de un viaje á la luna. Los pasajeros tomarán
lugar en un aparato sorprendente, y una vez instalados, por una serie de combinaciones mecánicas,
sentirán que abandonan la superficie de la tierra,

tie del terreno, á dar á conocer nuestras calles,
nuestras construcciones principales y hasta nuestras costumbres nacionales, teniendo en cuenta el
interés que l\féxico ha despertado en los últimos
años entre todos los norteamericanos de empresa ¡
capi,ta,l, y lo poco conocido que, relativamente, es
este país, no obstainte la,s numerosas excursionec;
que casi mes á mes han esta,do visitándonos.
Las moilestias de un viaje, la imposibilidad de
abandonar los negocios por unos días, y otras muchas causas, hacen que los vecinos más alejados de
nuestra frontera con la Unión Americana, nos conozcan apenas por rrferencias incapaces de dar
idea perfecta de lo oue es nuestro suelo, sus riquezas, nuestras condiciones económicas y socialés v
tanto~ y tantos factores como son in&lt;lispensables
apr~ciar para que los hombres de neo-ocios
encuen0
tren un rico :filón que explotar.
Buffalo, con su aparat{)lf,-a. exnosición, con d entusiasmo que ha sabido despertar en todo el vasto
territorio americano, su anuncio constante de verd_aderos a_tractivos, es seguro que reeibirá la. visita de millones de hombres, -para quienes México
es punto menos que desconocido, y el paraje llamado "Las calles de México," nos prestará un valioso servicio: el conocimiento !ITáfico de nuestraQ
ciudades, que será contingente t-de importancia Ji
á él se une el esfuerzo que bagamos los mexicanos
para exhibir con la m11:yor profusión posible, nuestros product.os, artefactos y adelantos.
Por otra parte, el concesionario á que nos refeTemplo de la Música.

�F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ::\Il~NDO ILUSTR_.\.DO

d'or el alma 6e ''dolea6es''
El ,,1eerdote, un montañrs alto y recio, se detuvo frente al conserje de la plaza de toros.
El ei;cueto mozo, con tufo,; de pelo bravío hasta
las cejM, razurada la faz, en mangas de c.,miF·1
y alpargatas, recomponía á la sazón uan montura
&lt;le lidia; miró con curiosidad al edesiástico, sin
atinar nué podía llevarlo al coso en día de trabajo,
y le dijo alzando los hombros:
-Puede ui-tecl vi~itar la plaza, ahí c¡;tá 1n

(

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I

t.

~

puerta del callejón-y señaló con la leznn una de
las brechas del intrincado andamiaje. Nada se
me debe--agregó casi con grosería, cuando el interlocutor metió mano al bolsillo, para gratificarlo-v volvió á la faena, sig,iiéndolo col'l la vi:;ta,
canturreando una copla booegonera, cuyo ritomelo
fingía el resta.llar del látigo y la interjección del
carretero, que .azuza á las bei;;tias cansada~.

"¡ Arre, arre; chis, chas !"
· La sotana se perdió á lo lejos; el Padre Ca.milo discurrió por el callejón, penetró al redondel;
su e,;tatura. enorme proyectó una sombra mavor
aún en la arena inerte; el sol occiduo lengii!!teaba
en las rendijas, como la lumbre roja flamea Pº'-'
las grietas de un horno.
¡ Y qué grande era aquella fábrica v cuán silen-·
cioso y solemne aquel circo, en .cuya.s·lumbreras v
tablados quedaban huellas de .la última corrida:
en los palcos, sillas derribadas; en lrni e~cañ(js,
un tonel de agua volcado; papeles de colores corch0t-, cáscaras de frutas. . . ·
'
Gua sola vez, allá en la infanC'ia, estuvo en los
toros, y con los ojos del recuerdo, resu&lt;:ítaba el
circo, pleno de bote en bote; flámulas de .trapo
que ~e retuercen como látigos en el cielo de In
tarde; cortinas abigarradas, que i;e inflan como
,elámen~; trajes vistosos de mujeres desenvuelta,: tropas cuyas armas chispean; bomberos : la
fanfarria de metálicos instrumentos: blancos paiío,-, en los kepies de los gendarmes; sombrillas
relampagueantcs; mantones multicolores; enjamhres de vistosos abanicos; naranjos y clavele; dohk~; mantill~s y sombr~ros de paja; triángulos
albos de camisas masculmas; negros para~o1e~ ·
For&lt;lo titilar de la multitud alegre del domingo'.
y al lado apuesto: la chmima bañada por la lum\Jre I d~l astro; la. chusma rabiol"a y pintore~ca ;
movediza y mugiente, saludando con gritos y palmas el breve y doloroso drama que abajo se de~arrolla: un toro negro izando sobre las astas al
&lt;:aballo desfallecido, indefenso y anciano; las pa-

ta., blanC&lt;'l.,; &lt;'alzada::- ya c-on el rojo coturno de la
sangre y de la muerte: de la ~:mgre que brota á
borbotone,. como f¡ientc termal, por la hon&lt;la herida del encuentro.
Se estremeció de horror t·l contemplativo, y pa!1CÓ lo::- oj0::- en torno: solrda&lt;l ~- ~ilencio: prenda~
de ropa or&lt;•ándose aquí y a&lt;'ullá; tres €:,rallinas picoteando l'I rstiérC'ol junto á la puerta del toril.
:;entóre en l'l ~caño donde destan~an los peon~,
y r&lt;.'&lt;-·onstruyó la de~gracia
del mrutador "Role-tldes".
tomo la ovó narrar en la
tertulia de ·1a &lt;:ernía.
V~tía ele azul y plata
aqudla ta'r&lt;le: había pnei,io
al t·nartro, un lucido par de
barnderilla1-; palmas, tabaco
y dinero; una pet·ador11 llamada ''Dulzura.;'' le arrojó
dt'ntro de sn zapatilla bordada de oro. un pañuelo de
,eda y un manojo de clavele;;... El públi&lt;'o pidió
otro par y él obedeció, dejando lo,; tra.4r,,; ele matar
que había (•mpuñado; tomó
nuevo-; valo,,, rompiólo,, para ac•Jrtarlo:-., t:ontra la rodilla, y de cara al sol pr':'jlaró
el quiebro ...
1
El enx:ador enton&lt;,-e,;, con
,·
gesto de niño que llora, exclamó: ¡ Dios mío! y signó,-e. porque Yeía el horribl~
('Uadro: un ¡ ah ! de espanto
Tompió el ;.;iJencio del públ1eo: la mú,-i('a enmudeció,
tan ,-.ólo el pistón, un ciego,
~c¡..rt1í.i lanzando la alegre melodía de un pasa-calle anda.luz; la., mujere,, &gt;'&lt;' eubrían el rostro; "Dulzuras'', la c·antaclora. rompió en el agudo ~ito que pre&lt;·rde á las
c-onntl,iom.,; histérica,:; v en la arena, rodeado ele
un grupo ele torero", i11.útilmente al quite. hajo
la, a,ta.s del toro, un toro granizo. -.:e ~acu&lt;lía m1
homhre á rnda derrote, lm hombre vestido de azul
y plata. un hombre que al ,-er de nuevo lanzado
por lOl' air~. c:aía en crnz ])()('a abajo ... inerte ...
,;e lo llernron; "::\fonarea ", el Yeragnas a.,&lt;-,.ino.
fué indultado por su pujanza.
-De modo. murmuró rnuv
I
pálido el ,ac:er&lt;lote. que h1 cogida fué ahí, bajo el palco pres•dencial, y paso á pa.~o. 1legó
al ,..itio. donde quedaban huella.; de la hl&lt;'ha todavía. ,r piadosamente tomó un puña,lo de
la tirrra rojiza y la guardó en
su pa11uelo: &lt;'erca Yió un anunció y le,·antólo; era ang0-4a
tira imp~,:a á varia,: tinta~.
con toscos graba.do~ y borro,oo
retratos en fondo oval, entre
ellos figuraba el de Franci~-o
Arazn "Soleades''.
-¡ Pobrecito hermano mío!
clamó el recio eele,-iástico, con
una voz que no correspondía
á lo adusto de ,u faz, ¡ pobrecito hermano mío!
Y lo recordó atr&lt;&gt;Yiclo y YO·
luntarioso; rausa de la.~ iágrimas en el hogar: predestinado
á una trágira muerte; hoy recogido al pie de un árbol. pr(','a
de una c·onmoción cerebral;
otra vrz con un brazo roto por
montar potro,- bruto.,: después
cubierta fa cara de sangre por
reñir á pedra.tlas; siempre arcliendo la lámpara ante el ~anto, para salrnrlo &lt;le pelirrrn&lt;=;
siempre al borde trém1117i de
]~ labios mat.ernos, antes que
el de los otros hijos, el nombre

amo:;o dt'.l de,,obediente y arrojado, y temerario,
¡ pendenciero ...

-¡ Pobre madre .... te va á cost.ar la vida cuando lo sepa.. !
-¿ Y vüütó usted la enfermería?
-¿ 'l'enéis enfermería?
-E~ tlaro, e:, de reglamento, la. estrenó hllt'e
quinc.-e día..:; precisame~te "Solead~'' ... Pero espíe
usted, y el mono sabio que servia de "cicerone"
al Padre ( 'amilo. pues con ese fin lo man&lt;ló el
(•om:erje, hizo que, doblando su cuerpo hasta lo
inverosímil, pegara el ojo á una rendija de la
puerta del chiquero-mire usted ~. toro gra..
nizo fué l'I que lo mató .... las manos sobre las rodill,is y t◊nteniendo la respiración, temblando como una criatura el sacerdote conoció al asesino
de i,-u hermano menor; el "Monarca" macizo,
fuerte. d&lt;&gt;spótico, corta la encornadura, l~trosa la
piel, rizado el morrillo, lenta la cola, entrecerrados los ojos, rumiaba. . . . soñando en la vega
azul, &lt;¡ uizá; en las altas yerbas; en el llano
tranquilo.
-¡ MaJdito !. . . Pero tú-murmuró
ti&lt;1o-¿ tú qué cttlpa tuYiste?
-Lo t,¡;tán eurando de las heridas .... observo
el mono "nbio, y alejó de ahí al sacerdote para conclucirlo á un de,-mantelado cuartucho' oliente í
dro¡.ta:;; amueblado con un aguamanil esmaltado,
un eubo tle fie1To ; una mesa forrada de hule
blanco, y un e,;tante, á través de euyos polvoroso¡
&lt;:ristale:; se veían amontonados frascos botellas,
lío~ d~ algodón, rollos ~e vendas y c~lgados de
alfilenllo::; de cobre ó dispuestos cuidadosamente
uno:- al 1::do de otros, los fin0:, y resplandecientes
ac('TOS de la cirujia.
-Aquí lo trajeron, r~piraba apenas; le cortaron la ropa con navaja para de,,,·estirlo rná~
pronto; le lavaron con esa e;ponja grancle la.
hPri&lt;la principal, ¡ era un horror Padre! de la
tetilla á la ingle una abertura d¡ este ancho: la
hemorragia lo mató: allá afuera. un mundo de
gente se agolpaba para mirarlo detrás de los vidrios, aquí profundo silencio, afuera comentarioa

en voz baja: se iba la luz; encendieron c-erillo~
para 'e::-cribir &lt;'l acta; de:;pués el Yelador tl'ilj 1
una lintNna; lo,- amigos reclamaron rl cuerpt1 tle
'·Soleades··, y &lt;:omo faltara con que e1woh-erlo,
c¡ui:-o pre,-tar su capa de lujo el "Uaclitano" pero
"Dulzuras", que ,-erá lo que quieran, pero ~e pre,rú
con él como mtrlie (¡desde eompr-arle l os &lt;·igarro,; '.) ' ·Dulzur¡¡," rompió un Yiclrio, walo 11,-ktl, c,;e; y por ahí. hcC'ho bola arrojó su mantón
de }fanila; rojo. con bordados blancos. i Pobre
mujer! Aún nw acuerdo que al f.alir lo llt&gt;váhamos sobre una tabla. porque la camilla tar&lt;l,tb,:
mucho, Iu llcYábamos entre cuatro, y nos cll'tnrn,
f'f! afianzó á ]¡¡~ corrn,.; del "Almendro'' el picador. y hl's&lt;Í al muerto rn la boca, tanto que pareC'Íll morderlo. y ,liciéndole cosa.1; de amor, tan tri,;ÍC:'. qul' no,~ hizo llorar. Por (','O ~e ha dado á la

bebida; ¡ vaya. que le tenía ley al pobre muchacho! Le mandó decir nueve misas . .. porque un
torero, créame usted, Padre, un torero tiene esa
cle1-gracia. morir lejos ele su familia, en una mesa
de operaciones. Eso me decía yo cuando muerto
"8oleade,;'', vino el Yiejo ''Lagartijo'', su paisano, quien con todo y ser duro en el oficio y haber
visto muehos difunto,; en la lidia, lloraba como
una mujt•r, y Ir cortó pl'lo, y le hizo caricia,; como
á un niño, y le decía, besándolo :-'l'oma, Paquin, toma, redhelo como si fuera de tu madre
infeliz!
_El Padre Camilo e:;cuchaba ron los ojos hajos,
tremulo, atornwntando con su,; dedos de labriego
el borde &lt;le la me,;a: una, clos, un hilo lento de lágrimas d i,-,·1m·ín--como la linfa tímida clisrurre
entre árido~ bloques-por ~u faz yaronil S
adu,ta.
De pronl,o, como si una idea más alta que el
dolor humano lo dominara; .;e quitó el sombrero
re-:-petuo-;;tmente. con aclemán "acerdotal, abrió un
breviario, y mirando una ele las manchas de sangre que en el pi,-o había, rezó en latín una orac-ión
mortuoria, la mi,,rn.:1. que de:;hoja las flore,- &lt;lel
penlún i,;obre to&lt;lo,; lo~ ataúdei:; v sobre todas la;:
fo,.:as, -;ólo que l'll e;,a Y('Z era más gra-ve y más
inten:;a la entonación de la \'OZ intercesora; má~
fervoro:;o el ruego, como $i hubiese de atraYe~ar
tixla la tiPrra qm• colma una sepultura sin epitafio. en país extra110. la tapa del féretro c·osteailo ú
e,;cote; y los pliegues d(• un sudario pue,;to por manos merc~naria,;. para llegar al oído de un difuu, to amado é impenitente ...
Y entre tanto, el con~erje S&lt;'guía cantando c:on
•yoz ronca i;u copla bodrg-onera. ·
¡ Arre, arre:, chis, chai,. !

1

EL DIOS RECLAMO.

La humanidad tran,;portada y agradecid11 lernnta e,-tatua~. ent011t1 himno::, y rntreteje laurek•,, para glorificar ú )0:, g)'¡\nde,; descubridore~ e
inrentore-; · ú Franklin, domador del rayo, á Fulton y á W~th. domesti&lt;:,tdon•,- del rnpor, á Edison,
araliatlor y con,;errndor de ht palabra, á Roentgen.
ilH·entor de la luz ob,;eura, v ha~ta ahora, ninguna
plaza pública lleva el no1i1bre, ningún "squ.are"
e engalana con la e,,tatua, ningún monumento
~e n•r1rue en honor &lt;kl inn•11tor entre todo•, del
de-c-ul,~idor por excelencia. del treador inimitable á quien deben gloria y renombre todal:l las
c·elebritlades moderna,-, á Rarnum, en suma, el
de--cubri&lt;lor y propagador th•l "Reclamo'', palanca
de todo movimiento moderno, pedestal de toda
grandeza fini~ecular, punto de apoyo de toda fuerza política, ,;ocia! y económica. y base y sostén
,'e toda gloria actual.
Hagamo, Yaler .Y tributemos homenaje ele justicia ú ,;u mara.villo,o imrnto.
Antl', del Reclamo, se tenía genio. talento. mérito, virtud . .. y mo&lt;le,-tia, y con todo ese bagaje
,,, moría. por lo común. pohre é ignorado. Eran
nece,arlo, la sonri,-a de la Fortuna, los raros ca:
pricho~ del Azar, ciego é inju,::,to, las fantasías del
])e,,tino, para :,;tcar ú un hombre de la mediocridad.
' •\'ino... "l'ió", y "vrnció". Barnum, y dejó {i
la humanidad. como patrimonio, el "Reelnmo'·,
que hac-c ,;ur&lt;6 ir al indi,·iduo &lt;le entre la multitud;
t•l Reclamo, fuerza mH·ida ayer apenas, y ya más
J}')clero,a que la hada Elec:tricidad y que el sufragio uni'l'en;a•l; el R{'\·lamo.- úni&lt;'a potootacl que
l•,tá al abrigo de la,; revolu&lt;'iones. Ante ella, todos ,on iguale,-. emperadort':- y rey~, vendedore,
de j,ibón y fabricante, de jarabes de buena marea.
Del Reclamo. dependen de hoy má~, la .belleza.
la s,tlud, el amor, la,, riquc-za.-. El. á ,-u capricho,
haC'C c-riminall'&gt;- como hombre;; honra-dos, héroes y
1uárti rc-;, fel ict•,; y dc-,graC'iad0,~.
De hoy má,., él e, la Yerdad suprema. Con su
má::;cara ge,itituladora ·y su elü~peante atado, se
reve,tirán la filosofía, la religión. la política, la
ciencia, la indu.;tria, el comercio. y serán, a,í di:-frazaclo,-, verdad y bondad. Bajo i,u colorida y
llamatirn etiqueta, el ,·eneno se &lt;:onvertirá en panace1t; la inercia, en fuerza; el ,-ofisma, en trorema: el polvo, en oro. La verdad, cuya eompleta
desnudez rCJ_mgna, &lt;'nyo ceño fruncido asusta J
cuyo laconi,mo nos deja indiferentes ~- frío,, ne.
ce,,ita, para tomar e-arta &lt;le naturaleza entre los
hombre,-, algo del atado lentejueleado, de la nariz po..tiza y de los cascabele, del clown de feria.
l'odrán el error, el fraude, el Yieio, la nulidatl
clisfrazar,-e de la misma manera y pasar por Yerdad, lealtad, Yirtud y mérito; pero, ¡ qué importa.
,-i á ese preeio C'ircula la ,·erdad y ,;e difunde, y
~i el mérito Y la virtud se yen en~alzaclo~ Y engrandecido.s ! ·
·
La culpa no es del Reclamo sino de la i,patía
y de la injusticia humanas. El es el antídoto d~
la mode-tia; y los engaños y picardía,; á que ,,e
pre:;ta, :-011 l'l c·ai,tigo de nue:;tra iniquidad y de
nuestra ingmtitud para con lo bello, lo ,·erdadero y lo bueno.
El Reclamo es un corredi,·o de la luz que,
c:íniea, deja ver al lado de la~ bellezas, Jo,., luna1-e:::. El, má, misericordio~o, exalta lo bueno, e,fnma ó _di,imula lo malo; convirtiendo en oro
todo el e-obre, aerecic-nta la riqueza humana; hac·iendo héroe,- ele lo, que eran pobre~ diablo~, y
i-antO!-' de lo que no eran más que 'L'artnfo~. aquilltta nur~tra virtud y uuestro rnler moral. y nos
h~ee n_iá- re-1wtable, y admirables á nue~tro~ propio,; OJO~.
Tr~t&lt;.&gt;mos de• e1:umerar lo;; beneficios qur ha hec-ho a la humamdad. ¡ Enumeración digna de
IIomcrn ! El RC'C'lamo ha inventado nwclicina,
para tod,1" la~ enfermedades. La patología, aterrada, ha cecl1clo el campo al cinturón c,l&amp;:trico
al pare-he de Ori~i, á los óvulo~ Dernb. á las píl~
clora~ ro,;acla~ ele! Doctor William,- para per"onas
~-on .. - Y P_:lra persona~ sin ... á la cl1intntlahlta,
a la Gut•_rena. J Loy_ ~e muerr ~óio el que quiere,
por c·apncho, por d I h•t tantismo. por a mor al arte: pero no por falta de mrdicanwnto" seanros
ni ele médico,- infalibles. El qm• dmk de "esto
que recurra Íl la cuarta plana de lo,- periódicos'.
b plana en que hablan los Ol"áculo,- ,. ofician las
pi toni:;as.
·
0

Domingo 17 de ::\Iarzo de 1901..
Cualquiera va á cree~ q_ue _l~ époc~ ~n qt~e f;orccieron la ~ontag, Julia Gns1, el d1vmo U·trcJa,
la,- hermana,- )larquizio, ~nurrit, "e tutti qu",nti"
fué la époC'a del ''bell canto·•, la l'clad de oro da. la
míhil'a ro&lt;:al. La l'erdad de;;nuda y ceitucla !rnbfa.
tenitlo ht c·ruc&gt;lcfod de de,-poblar de cantante, nuestro,- pro,-ccnio,, y de rui~l•tiores lo~ l!o_:-quc, d~ manta pintada de nul'~tras e,;cenas lmc:a~. 1-.1 Reclamo acude al 4uite :c-eguido de la claque, repuebla l'I de,-poblado, y á la tri~trza y al de-encanto
ele haber perdido á 'ram berliek y á Angela Peralta, ,;ub,-tituyc In gloria indable ele po,-C'Cr á
la Pata Y ÍI Pep&lt;' Yigil.
·
(ht,;títbamo" del toreo, admirábamos á disbtncia
á Lagartijo, á Fn¡,-cuelo, al Guerra, muerto,- para
la afición y el Reclamo llena lo,; rncío,, reemplaza la,- baja,;, reorganiza el batallón diezmado, y
lo intc,ara ('011 el ")forito'' y Don Tancredo.
.
. do
En "uue,;tra inoc:encia, creíamo,;
e,;tar eonuen
mendrugo;;, a,;tillítndonos los diente¡,. con matateIHb y adoquines alimenticio:&gt;.
Error: el Reclamo
viene á c-on,olarnos, demo,-trándonos las blancura:; y ]a.,. sua,·iclades de lo:- bollitos y de la:, ro~ca~ tle Albeitero Y Arrac-hr.
¡ ('uánto,- infeliC'P:,, había hace año" que no tomaban buen Yino, ~o pretrxto ck que no podían
pa!;arlo ó de que ni aun pagándolo lo encontrab,1n t•n rl c·omercio ! El Reclamo, compadecido,
ha t()tado c·on ,;u n1rita mágica la tintura de campechr. :-· ck-,;de entonce", hasta lo~ p 1rdiosero•
pue,h•n regalarse con los mejon•,- "crudo/' de la
Borgoña y dPI Borclelés.
;. (1niéu C':- el inrentor ele lo:- zapato" '·que duran lo que uno quiere". de lo~ fluxe" de c·a-imir
in¡dé,. buen corte garantizado, á nue,·e pe,o,
·plat11: ele hb c·ama:- ele latón á prueba de derrumbe &lt;ll• la c·,N1: dr los c:o,mético.&lt; Jlara '-arar el pelo: de las pomadas contra las pecas y las arruga,-: ele la, mina~ en acciones ele diez centarn--,
c-on &lt;liYi&lt;lenilo,- -l•manario, ele cien pe,o,: di&gt; lo;
$Cg"ll ro~ en q ne ~e paga como uno :'. se r&lt;'eibe co:mo mil?
Y ,-i del orden mercantil é indu.-trial pa,n1().;
al eientífic-o, artHico y político, ;, quién ha 11ngi;lo ..emi-dio, á Crookes, el inventor de la fuerz.t
:p,,íquiea? ¿ á quien debe Eva Fa:-· el acliYinar las
:tonterías que pien~a ,m público? ¿ quién ha clado
·$er y Yida al decac1enti$lllO en pintura, al natura-lbmo en 1itera.tura, al eclectismo en filo~ ,fía?
:, quién ha poblado las repúblicas c·entro-america:nas ele héroe:&lt;, de regeneradores, ele político.;,. Bi~:markinos. de generales ~apoleónicos? ¿quién las
ha heoho Pac:tolos para la Jlinería; Jaujas p,ml la
:Agritulturn, repúblicas en lo polític·o. Arcadias rn
;lo social?
El autor ele todas esas maraYilla¡.1 el creador y
-divulgador ele todo,- esos prodigio.&lt; e$ el Reclamo,
:á la wz )lecena5, Franci:sco de Paula y Divina
:Providen&lt;'ia, en una palabra. Quinto Poclrr.
Huprimiclo el Reclamo, ~e paralizaría en el acto toda la Yicla moderna: el hombre no tmdría ,·a
en qué creer &gt;' en quien &lt;'Onfiar: enfermo, no po.clría curar;:r. hambriento, no tendría alimento que
:eon,;umir; ¿ÍI qué ~a;;tre recurrir? ;. clr qué zapa:tero ,;erYir"1?? ¿ A qué manos confinr la ,alrnción
:de la patria y los cle,,tino, ele la humanidad? El
:es árbitro de nue~tra;:: preferenria,,. c·riterio de
:nue:,;tros juicios. norma clr nue"tra eonduc-ta: á la
:,·rz locomotora :'. riel, hélice y faro, Yela men y
:c',tr('l la polar.
8i no exi,-tiera el Reelamo, el sol se extinguiría.

])r. Jrl. Flores.

REVERIE
¡ Cómo re~lt•ja el pen-,amiento mío
El cuadro pfotore&amp;&lt;,-o ele ;m aldea!
Brilla ÍI lo., rayo,: de la luz fehea
En la falda ch:l cerro el ea..l•río.
C'orrc á Hl5 plantas el bullente río
Que rntre choza~ :-· pracla,; culebrea,
Y el álamo opulento abaniquea
La hamaca que se mece en el estío.
L o., iaramhueo.s y lo,; mirto" roj0s
C'erc-an el huerto donde alegre un día
1\fe miró entre sonri,a~ v f10111·ojo~.
"~o ,olverá,; á verme", me decía.
Y no la vieron má~ mi-, mt1"tio,- ojos
Que lloran hoy sobre -;u tumba fría.

Joaquín C:rejo.

�EL imNDO ILUS'TRADO

EL MUNDO ILU3TRAD0

Do.mingo 17 JeJiarzo &lt;le 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA

:r-

.,

·,

\

¿

. Prinetti, Ministro &lt;M Relaciones.

E.l Nuevo Ministerio Italiano.
ror cau¡;a de una riguro,-a providencia contra
la Bolsa del •rrabajo, en Génova, la Cámara italiana derribó al Gabinete !;araco.
La constitución clel ~finisterio que reemplazó
á aquél, fué de las más laboriosas. ~o menos
de ocho días de actirns negociaciones necesitó el
señor Zanarclelli para llevar á bu.en término su
tare-a; por fin, el tatoree de Febrero, por la noche.
el Rey aprobaba la lista ministerial que le presentaba el señor Zanardelli y la cual es bastante
homogénea.
La Presidencia ~in cartera de este ~Iinisterio,
toc-ó al señor Zanardelli; los importantes departamentos de Gobernación y Relaciones Exteriores
fueron para los ~eüores Giolitti y Prinetti.
El señor Zanar11elli, Presidente del Consejo,
cuenta ahora setenta v tres años de edad. Es la
octava vez que desen1peña el cargo de :\1:inistro,
y ca~i siempre, exceptuando una vez que estuvo en
Gobernación, ha des.empeñado la cartera de Justicia.
Eg un jurisconsulto muy distinguido, autor del
códi¡rn penal Yigente en Italia, al cual se ha bautizado con el nombre "Código Zanardelli".
También es orador muy elocuente, aunque nervio~o é intransigente en sus principios.
Dest&gt;mpeñaba el ~finüJcrio de la Gobernación
en 1878, cuando el Rev llumberto fué víctima de
un atentado en Xápoles, y cayó del Poder por no
habl'r previsto 11Í prevenido el siniestro.
El :-eñor Giolitti nació en Coni, en 1842. Su
carrera es la hacendaría. Es hombre robusto, ele
franqueza brutal ~· de voluntad inflexible.
Ila estado ya también en le Poder, del cual
cayó en circunstancias memorable~. Quiso noner
·coÚi á las intrigas que los hombres político; reatiza&lt;lo con su nombre: "Código Zanardelli".
hizo pagar caro su alarde de honradez.
Aun !:e le persiguió judicialmente, y sólo escapó merced á haberse refugiado en Berlín, en casa
e}(' una ele sus hijas. Su vuelta al Minish&gt;rio significa una satisfacción concedida á su per,-;ona.
El ~eüor Prinetti. que pertenece á la der&lt;&gt;cha
&lt;'!el Parlamento. e;; ingeniero y dirige en }Iilán
una gran fábrica de automóviles y bicicleta;;.

La opereta y la Montbazon.

Sr. ZanaTdellí, Presidente del Cons&lt;tio,

las fórmulas rituales, invoc-ando al Señor, para
que ''todos los que reciban la~ cenizas en suo cabeza~, se llenen del espíritu ele compunc-ión y obtengan la gracia de deplorar su,, falta~".

Sr. Ciolittl, Ministro del Interior.

Atendido el rango que ocupa el Papa, según loa
teólogos de la Corte Romana, no podría recibir
lecciones de sus inferiore~.

La 1;1ujer de 111; ~ombre célebre no se casa sino
Cuando el Papa tenía capilla, bendec-ía las ce- á mellias. El publico entra como tercero en la
nizas desde lo alto de su trono. El Cardenal Pe- unión.
nitenciario .,e aeerc-aba al P ontífice, que estaba
Ernesto Renand.
:-entado en su :::illón, y e-;;parl'Ía las cenizas sobre .
***
~u cabeza, haciendo la seüal de la cruz; pero sin
Los consejos son siempre agra&lt;lables al darse
pronunciar la fórmula acostumbrada para los sim- y algunas veces útiles al recibirse.
'
ples fieles: "memento horno.., etc.
Aln.r1ricio Esrrés.

&gt;

copla, la de la ópera bufa, la de la "divette'' Montbazon. El filósofo dijo: mientras se es poeta se es
joven. Y estar alegre ó expresar la a1egría, ¿ no
es ser poeta ?
Un escritor nuestro aseguraba que la música dJ
Offembach huele á las cenas de la )faisou d'Or,
que es una música griseta. Porque en el reino de
las notas, como en el de los corsés, hay una música honrada y otra que no lo es, como hay mujeres del templo y mujeres de la calle. La música
de opereta, cuando sale de paseo, va en un coupé, cuyas persianas se han cerrado discretamente
muchas veces. Es música "cocotte". que debe
oírse con el cigarro en la boca y el sombrero
puesto.
Offembach toma su violín, como un mal músico
de murga, y de pie sobre una silla, entre el tumulto del café, improvisa c,a~
obras maestras rb ligcrr.:r,n y de
desparpajo, en la., que á ratos
nos parecen el choq11e de ias
copas, los taponazos del chnmpagne, la cascada de la. ri.:;a y
el coro de los besos. Hay en
ella;; notas y frase~ 1uc reC'uerdan el frú-frú -le l:i .,;cda
rosando en las alfombra~, el
hnllic·io Y tumulto de "l\foulinFougc", la;; voces de los el•rio~,
el choque de la~ bocas y el ruido e.,trcpitoso de los platos.
Lo que prueba el geni'l ,1e
Of,,mbach, e~ RU destreza P'lra
hallar libros á propósito. Parcc
él, i~1úsjco parisiense por excelencia, o pesar ele su origen tudesco, habían nacido }\foilhac y
1 1_,:I,,vy, los dramaturgos mtís
l11Jod rlc París.
Y_ e-1 escritor á quien ac,ibo
de citar agrega. ¿ Queréis &lt;'Om))render .r mirar en forma humana la música Ele la ''Bella
~lena?" Leed antes Frou.1' rou. la admirable comedia de
lo~ comediólogos 'llombrado,;.
_..'\ ue~tro insigne "Duque Job"
~licc_: "E_,a mujer coqueta por
rnstmto. mconstante por temperamento, que hace mal sin
querer h,~rerlo; una locuela,
una aturdida, que, como á ciertas plantas, sólo vivientes dentro de su i1wernaclero no puecle_n existir_ fuera de lo~ salones,
m,t~d nm.1er y mitad telas, figurrn ele moda revestido de carne .I' hueso, alegre, &lt;lccidora con
la ~onri 0 a en los labio;;
el
abanico
en
las
manos,
adoran/o
cl'l á ;,u marido, pero queriendo
al propio tiempo que los demás
~a :rea~ adúltera, sólo para
1m1tar a sus amigas del gran
•u e ueueoi' O
mundo; esa Frou-Frou á quien
condenan todas las peripecias y
muere ~rrepentida, per0 perÍ~ando siempre en trajes y som.
.
breros; esa Frau-Frou es la
rn,age::i viva de la música de Offenbach.
. : ahora, tras de la incitante invitación de la
ª!~~ta, abramos !as pue11;as áureas del arte franc~~ . aden_tr~ estan la musica histórica, la sinfo.
rna c1_esc:1phva, la elegancia rítmica . adentro vamos a o1r " Lakmé" y á oir á "Dalila" N
la 'ralex1s
. y 1a B onheur. Apresurémonos.
.
os esP"ran
~

'v

~--~~- 1

LAS CENIZAS EN ROMA
La ceremonia de las cenizas, reviste lm Clll'áC•
ter c;;pecial en Roma. Las palmas benditas el
Domingo de Ramos del año precedente, se recogen en un platillo y se bendicen nuevamente.
En las grandes basílicas patriarcales, y especialmente en Lctrán, las prescripciones litúrgicas
se observan escrupulosamente hasta en sus menores detalles. Bajo el pórtico, están reunidas las
palmas en un haz encerrado en una jaula metálica. Hay sarerclotes que queman el montón en
pre~enci-a del clero de la Basílica, conforme lo indi&lt;'.an nuestros grabados.
Un obispo, cpn mitra y gran capa violeta, color
de uuelo y penitencia, bendice las cenizas segin

Es cosa averiguada que los mexicanos somo,
tristes. N0 sabemos reir franca y sinceramente,
con la sencillez con que cantan las aves y se abren
las flores. Nosotros esbozamos la risa, la apuntamos, la hacemos gesto, y se nos queda en la boca
como una mueca alegre. O por el contrario, la
golpeamos, la rompemos, la obligamos á estcLllar.
la sacudimos en una convulsión histérica. He
nos queda á flor ele labio, como sonri,;a forzarh
y melancólica ó ,;e nos hunde hasta el corazón
como un puiial afilado : ó somos indiferentes ó somos sombríos. Kos presentamos á la vida como escépticos ó
como pesimitas. En cualquier
caso somos dolorosos. K uestra
risa duele: tiene un lejano eco
ele queja; hay en ella temblores de sollozo. Suena á cristal
que se quiebra, á vestidura que
se rasga, á cuerda que se rompe.
Hemos aprendido mucha,
-cosas buenas: á buscar la verdad, á sentir el amor, á ::;oñar,
á filosofar, á embellecer; lo
que no hemo,; aprendido e-s á
reir. Tenemos mal oído pam
imitar esa~ ~calas, esos "pizzicatos'', e~11s florituras deliciosas. esos trinos del placer, esa~
cadencias clcl regocijo, el bel!
canto del alma safü,fecha aue
entona el himno del 'Placer á
toda voz, para despertar goce;
escondidos y enardecer perezosas alegría~.
·
Por eso esta;; ri;;as de Francia,
fáciles. derrocadas, trfriales,
sanas, que ,;urgen expont.í.neamente del fondo del espíritu
e-orno del fondo de la tierra surgen las plantas para re.,pirar
ambiente y bebm- luz, estas risas que travesean como niños,
{llle l'altan como acrób-atas, que
ondulan tranquilas y puras,
como el agua de un mar en
calma. nos atraen, nos subvugan. nos dominan, nos causan
extrañmm, nos parecen exóti cas, sobrenaturales, extraordinarias.
Ko son las carcajada~ ele
Vulrano, sonoras y tremendas,
q~e hacen va:cilar el Olimpo.
m las agudas &gt;' demoniales,
que percibió el doloroso florentino en las cavernas d,:,,l Infierno ; no es la risa de Rabelais, ahita de genio v de:;wTgiienza, ni la cervante'l'&lt;!a, pun-zante y amarga picadura de
la abeja filosóftca; es la frágil y corriente risa de París, la ql1e lle,·a allá todos los corazones como
lleva s;u esfera i_nt~rm1 un cascabel, para poder
sonar a cada mon,miento, la expresión sincera de
un _pu~blo. 9ue se divierte para vivir, y que vive
})ara ~hye1hrse, el comentario de la frase picante.
la mus;ca d~ la_s ca_nciones picarescas. La ri:-;a
de Pans esta cnstahzada en la ópera bufa: v la
óp~ra bufa &lt;', u~a muj~r coqueta, hermosa. provocativa, co:i flexibles nuradas, boca que contrae b
volupt~os1&lt;lad. voz que apasiona el deseo.
La ~isa de París es la Montbazon. X o es joven
1;5ta diveta ¿ pero acaso el houlevarc1 necesita se,.
Joven para ser h.?rmosamente jovial ~' atractivo?
La ~fontbazon c.;; flor de 1Joulernrd, de ese J. ardín
de nsas.
La música.ª~ Offembach, ele Hervé, de Anclran,
la copla clr0latica, la canción perfumada de ternula frase chorreante de malicia, el flirteo ch páJaro c1~ los temas dulces y 'Pegajosos, como untado1&lt;
con 1:uel, el 1rnls de oro, la romanza ele plata, son
el pretexto que encuentra la :;\fontbazon, parn
~ostrar la cosa más deliciosa clel mundo: la Gra~ia. Rl canto es un ~ccesorio, un acompañamienro, un f~ndo. El interés principal e.stá en el
Tostro ammado, burlón, mo,ible, · exquisitamente

audaz y canallesco en ocasiones, y en otras ya adolorido, ya amoroso, ya inocente, ya cándido, velado por una pasajera melancolía, ó iluminado por
la flama repentina del amor que pasa.
Los ojos de la Montbazon todo lo cantan y todo lo ríen; hablan un francés provocativo y charlatán, un francés que no es académico, ni pulcro,
que desprecia la gramática y que se sale del diccionario, pero que es, en cambio, pintoresco, matizado, policromo. Un poco más abajo, en la boca,
que es una rosa de sensualidad, palpita el francés, de juguetones vocablos, de LudoYico IIalevy
y de Enrique llleilhaé, el francés hipócrita, henchido ele mala intención, que ahueca las palabras
para ponerles dentro una gota de picardía. Pero
los ojos de la diveta que conocen mejor el i'.1io•
ma y que son más listos que los libretista5, tmr:u-

Domingo 17 de Marzo de 1901. -

:ª,

RO MA.-La ceremonia de tas cenizas.

Excmo. Sir. Camilo Blondel,
Ministro de Francia en México

cen inmediatamente al público los pasajes má., Pi!cabro;;os, le e:-plican los "calembours', le in rNpretan el sentido semi-oculto, le enseñan el jnecrll
0
malabaresco y engaüador del "esprit''.
el ~a Montbazor:, es, hasta hoy. la primera figura
e a op~reta: tiene cuerpo esbelto. cabeza intcresant~, I~nradas que provocan el deseo Y so ·•
que rnntan al b
'I''1
.
.' .
nr1-as
P.
•
•
eso.
ene la 111tel1gencia 11 rce~i:a para mterpretar la pasión y traducir la ma,c,a, y la voz i~dispensable-vo·z que es un repiiue de. campamtas alegres-para Beguir el vuelo
e e man posa d~ las melodías de opera bufa.
L~. hemos visto reir con Offembach, en la "He1~~a ',Y en l_a "Pericholc". i Oh, seductora! Esta~
de • lo. 0crrotesco, la ,..crr1·ega v l a esa - ,do~
1 heromas
,+.&lt;
P' _u~ a, e~""n ya v1eJas. Su fingido candor fué
or1~~nal ha?e ipedio siglo. De imitación en imitac1on,
el tipo
á ser vulO'ar
'"1'n emb·
· · ha lleg:aclo
~·
o' · ,,
a rgo, son vieJas, pero son lindas.
~a Montbazon tampoco es joven: pero no 1
ce~1ta El b F
·
o net
f.
, po :e , ~usto, para adquirir la juvenu ormo el diabohco pacto. i Qué tonto ! .

i

d

***
La primavera eterna es la del placer, la de 11

EL NUEVO MINIS'l'B.O FltANCES
_Próximamente s:rá recibido en audiencia 1Íbhca, el Exmo. "Senor Camilo Bl&lt;mdel
I prl
hace poco E . d E
, nom )r;, 'l
.
. . nvia o 'xtraordinario Y Ministro PI
mpo_tenciano ~le la República Francesa cer del
Gobierno mexicano.
ca e
tic~l ~ucv-0 Ministr_o ~omenzó su carrera diplomá:) ;ntes de vemr a M:éxico pertenecía á la Te
~::º~ecr:~~;:_ª en Roma, con el carácter de P;i:
Con anterioridad, ocupó ouestos de .
ria 1.
en. Lon clres, Madrid, Berlí 11 l\Iarruec:1poRí0
ª
neiro, Brasil, Lisboa y Tún'ez Af •
'
at~1vo con el carácter de Encar~ado r~~ªi/~fdescm General de Francia.
º
. en-

1

�rr

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sra de Grcvitle

Ecxmo. Sr. J. Greville, llinistro de Inglaterra en México

LOS PRÍNCIPES AUSTRIACOS
Y EL

NUEVO MINISTRO INGLÉS.
En la semana que acaba de pasar, }léxico ha recibido '1a visíta de los Príncipes amtriacos Kcvenhiiller y Fuerstemberg, quienes llegaron á Veracrnz
en el vapor Lafayette.
A bordo del mismo buque venía el señor Greville, recientemente nombrado Mi:11-5tro de la
Gran Bretaña cerca de nuestro Gobierno. ácompaña al nuevo Diplomático la señora su esposa, y
en los grabados que ilustran esta plana tenemos. el
gusto de presentar á nuestros lectores á tan distinguidos personajes.
.
Al tenerse noticia del próximo arnbo de los
Príncipes austriacos y el Diplomático inglés, los
Sres. Mayor Félix J)íaz y Capitanes Do!beckcr Y
Montesinos, del Estado Mayor del Presidente de
la República fueron comisionados para irlos á
recibir hasta 'veracruz y conducirlos á México en
un tren formado por tres carros presidenciales.
Los huéspedes austriacos quisieron visitar algu ·
nos puntos de los más pintorescos y notables que
toca la línea del Mexicano, así es que los carrospalacios hicieron escala en Orizaba.
El Dr. Kaska, uno de los súbditos austriacos que
residen en México desde hace muchos años, fué
también á recibir á sus nobles compatriotas, y junto con ellos llegó á la estación de _Buenavista.

EL MUNDO ILUSTRADO

ció en 1875 con el cargo de attaché en la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña; en el siguiente año, después de haber sustentado el examen que se requiere en aquel país, pasó
como agregado á la Legaición de París, en la cual
desempeñó poco tiempo después el cargo de Secretario.
Con el mismo carácter, ha estado el señor Grevi lle en las Legaciones de Buenos Aires, Lisboa,
.\tenas, Pekín y Río J aneiro.

El señor Cartwrikt, actual Encargado de \egocios, hizo entrega de la Legación al señorGreville, para marchar á Londres en el vapor "La-fayette", que salió de Yeracruz el jueves pasado.
El referido diplomático, es muy estimado por
sus compatriotas, y se manifiesta :i;nuy safr;fecho,
de su permanencia en Méxioo. Piensa abando-nar la carrera diplomática.
La Colonia inglesa le dió una despedida muycordial.

***
Por su. parte, el señor Greville, fué recibido por
el. personal de la Legación I~glesa, el Cónsul_ de
la Gran Bretaña y alaunos miembros caracterizados de la Colonia inglesa que residen entre nosotros.
El nuevo Ministro inglés, desde los primeros
momentos después de su llegada, se manifestó muy
complacido del clima de México, se expresa muy
bien de nuestra Nación, y dice que ha sido para él
motivo de recrocijo el nombramiento de su Gobierrio para p~esentarlo cerca d_el nuestro. .
El señor Greville es un experrmentado diplo:11~t ico, que ha hecho completa su carrera, que se m1-

Dr. Rancher,-Prfncipe Fonstenberg.-Pri ncipc y Princesa Kcvenhütler.

Domingo 17 de Marzo de 1901.

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

-

EL MUNDO I LUSTRADO

NUESTROS G R ABA DOS.

SALETITA
Cuando Doña Maura Bujía, viuda de Pez, vió
incrustars~ en el m:arco de la puerta á a'luel
vejete .de piernas trémulas y de.sdentada boca.
apoyado en un imponente bastón de caña de Indias con ,borlas y puño 'de oro, no pudo creer que
tenía en su presencia al novio de sus juventudes,

l

al que por ser pobre no :,e llabia casado con ella.
Cierto que el noYio, l:&gt;ánfilo Trigueros, ya no era
niño entonce:;; y ahora, mientras Doña )laura llrvaba divinamente sus cincuenta y nueve, activa y
ágil y t-Odavía fre;;cachona, con el pescuezo satirnldo aún y los ojos vivos, Don Pánfilo se r.\ndía
al peso de· los ,etenta y cuatro, tan atropelladito,
que Doña Maura ;;e preci1?itó á ofrecerle el sillón
de gutaoercha.
-Y luego dicen que no se hacen viejos los
hombres,-pcnsó ri8ueña, mientras le daba mil
hienvenitlas.-¡ Ya ;;abía ella .;;u llegada, ya! ¡ Y
que traía un c-apitalazo, montes y monmas !
-E·so sí, lau~ Deo.-silbó y salivó Don Pánfilo
al través tle sus de~pohladas encías.-No nos ha ido
mal •del todo. . . De aquí me cchástcis por rlesnudo . . . y vuelvo Yestido y calzado y con gabán
de pieles.
Doña 1Iaura, abriendo el ojo á pesar suyo, cogió una silla, y ,e acomodó cerquita del anciano.
Tan rara vez entraban compradores en aquella
tienda de pasamanería :v cordonería, que no se perjudicaba la dueña recibiendo tertulia.
-¿ Con que mucha suerte? ¿ Era verclau. cn~e
había depositado en la sucursal del Banco un mlllón de pesetas?
Coono la vanidad es el más tenaz y constante
de los sentimientos humanos, en las pupilas del
viejo lució una vivísima chii,pa de satisfacción, :V
su rostro demacrado se coloreó. :N'o, no había
que exagerar: el millón ele pe.setas precisamente,
no ; 'Pero vamos, se le acercaba, se le acercaba .. .
· Se le acercaba! El corazón de Doña Maura
~alpitó como no h~bía pal~it~~o antaño eu las
pláticas amorosas m en los 1dil10s c?nyugale• ·,.:
-¡ Cerea de un millón de nesetas, Vir~en sant1;!ma de la Guía! ¿ Cómo se puede :reurnr tanto 1_,1nero? ¡ Qué ,ele cosas •e hacen con él ! ¡ Qué exi:,tencia ancha, fácil, deliciosa, represent~han es?3
cuatro millones de reales! Toda su Y1da hil.brn
lidiaclo Doña :Maura con la ,e~ca$ez. . . Sieni1·~,:
prisionera ~n el tencluch~, echando cuentas ''. 1;.ácuentas; siempre trabapndo, uarn n? ;:al,,. ele
una estrechez sórdida. . . Apuro~ y mas apuros :
el cesto de l¡¡ -nlaza medio rncío ó lleno de norr¡uería~, -cabezas &lt;le merluzas v pescado de gatos; la
cuenta del pana-o.ero encinia; la del zapatero 11menazante... Entornando lo'S ojos veía una clespcn-,,a atestada de cosas buenas,- Doña :Maura pea

caba de golosa----0onservas Y dulces á porrillo,
aparadoroo repletos de loza, armarios abarrotados
de sáibanas ry ropa blanca en hoja todavía. . . ¡ :Xo
más zurcir medias, no más remendar trapos! Hasta fantaseó la blandura fofa de los almohadones
de un coohe. . . ¡ Coche ! 1Ella arrastrada por
, ~:
patas ajenas! Una olead·1
,..,..
de felicidad se esparció por
todo su cuerpo .. •. ¡ Y Don
Pánfilo que volvía soltero,
solo; que no tenía en Marineda parientes, ni acaso
amigos, después de veinticinco años que faltaba de
allí. .. ! Pero ¿ cómo atraer,
cómo seducir al vejestorio?
¿ Cómo asegurar tan soberana pre~a? ¿ Ardería aún
en su corazón, bajo la ceniza, una chispita del antiguo entu$ia~mo . . . ? ¡ Ah.
si unR brisa de primwera
refrescase y halagase nquel
yerto corazón !-Y Doña
?lfaura se atuzó el pelo ele
las :,ienes, se enderezó en la
silla, escondió el pie mal
calzado con babuchones de
orillo ...
)Iientras preparaba sus
baterías. entró en la tienda,
rápidamente, una muchacha con vestido ele percal y
manto de clara granadina.
Al través clel ligero nubarrón del moteaclo rvelo de
tul, los cabellos r1lhios y
crespos lucían como toques de oro, y el rostro reu.ondo y sonrosado, de angelote ele retablo. parecía más juwnil, más luciente, con un
brillo de primavera y de mocedad. . . "Ven, Saleti ta: aquí tienes un señor que ya le cono:!erás.
porque te hablé de él cien Yecc~. . . Es Don Pánfilo Trigueros ... "-Y la muchacha, con risa repentina. trinada y gorjeada, exclamó encarándose con el viejo: "¿ Es usted ese tan rico, tan riquhümo? ¡ Ay ! ¡ Quién me diera ser usted!"
La ingenuidad de la muchacha, la alegría, c¡ue
es contagiosa, trajeron unos asomos ele buen humor, una sonrisa pálida, á la triste carátula del
indiano. Doña 11aura, iluminada por una idea,
adelantando ya sin recelo los ha.buchones ele orillo, empujó :i Saletita, que, sin cesar de reir, tropezó con Don Pánfilo. "Déle un beso, que es
una chiquilla . .. " El viejo llegó sus labios fríos
á la cara de rosa, donde depositó 1m beso sepulcral. ..
Desde aquel día vino Don Pánfilo todas las tardes, á la misma hora, á sentarse en el sillón de
gutapercha, en la trastienda de su antiguo amor.
Y se espa1,ció por el pueblo la voz de que iban á
realizarse los planes malogrados, y no faltó quien
se mofa~e de aquella trasnochada y ridícula boda.. . . Doña :Maura recibía bien la broma, la contes-taba con chanzas de comadre que hace su santo gusto, y ofrecía dulces, y comidaba para dentro
de un mes . .. Juzgaba oportuno des1)istar á los
murmuradores •y curiosos, que envidiaban la caza
rna,gnífica.-El indiano se había t ragado el anzuelo. Aquel aturdimiento, aquella franqueza
graciosa de Saletita, le conoui,-;tarcm de golpe. Corno el hombre ele gastado estómago que siente capricho por un manja,r nuevo ó una fruta temprana, el viejo se encandilaba y se deshacía en babas
mirando á la chiquilla. 'C"na dificultad presentía
la madre, pero dificultad tremenda. Al manifestar Don Pánfilo sus honestas intenciones, ¿ cómo
trastear á Saletita? ;. Cómo persuadirla al sacrificio? ¿ Cómo decir á aquellos diecinueYe años
imprevisores, cándidos, floridos, que se un~esen
indi;,olublemente á aquellos setenta y cinco achacosos. hediondos, envueltos Ya en la atmósfera de
la tumba? Doña :Maura no se atrevía, no. ¡ Vaya una ocurrencia del vejete, ir á chalarse por la
mocita! ¡ Qué hombres, qué incorregibles! Cuán-

to más

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUXDO ILUS"fRADO

~

v1eJo, más loco . . .

sentencia no
¿ Para que
necesitaba ahora esposa e~ bueno de Don Pánñlo? ·
P_a~a. cmdarle, para servirle las medicinas, para
dmgir su casa, para. . . pa:ra heredarte, en 811•
ma .. . s,í, para ~-ec~tir aquel fortunón, que no
cayese en manos md1ferentes, extrañas . . . ; No
sería pmdente que, supuestos tales fines, eligiese
una mujer formal, una person~ ya práctica, seria,
que sabe lo que es la vida y tiene experiencia v
mundo ... ? ¡ Ah 1 ¡ Si Don Pánfilo wtendiese ii
.
.
su eonvemencia
.. ..1
A tod? est~ el tiempo corría, y era urgente
sondear a Saletita, luchar con su repugnancia, convencerla. . . ¡ Faena terrible! ¡ Brega que Doña
:Maura presC'Iltía estéril! Saletita, de fijo, !lada
sospechaba aún; pero cuando lo supiese pondría el
grito en el cielo . . . Ciertamente ella supondría
que aquellos halagos bajo la barba, aquellas chocheces mimo~as de Don Pánfilo, eran como de paclre. . . ¿ Qué di ría al enterarse de que el telllblón
1a pretendía en ca,5a111iento? Todo el mundo emln·omaba á su madre con el indiano. . . ¡ Cuárn].)
Yiese que el gato pelado y decrépito buscaba la rata tierna!
Por fin, una noche, después de cerrada la tienda, Doña )Jaura, encomendándose á Dios, cogió á
su hija, la hizo mil fiestas, y empezó á soltar la~
peligro~as insinuacionc". . . -Callaba la rrl'1d1·•cha, bajando la cabeza, escondiendo la mirada de
!'US azules pupila1-, como se esconde el travie~o pilluelo que acaba de cometer un hurto. Y ele súbito,
á una exhortación más apremiante de su madre,
jurando que 'JYl'efería sufrir que ver sufrir á su
hjja, le,,antó la faz; soltó una carcajada rlc retiñtín plateado y claro, como el repique de ar-

X APOLJTANAS. El cuadro que publicamos en la primera plana, representa á clo~ lindas jóvenes, tipos de la
belleza l&gt;Lcnltar de las encantadas riLeras del golfo parténopes. El tono caliente cfo la tez, los ojos brillantes "como
e"trella en cisterna··, los cabellos negrí::imo:; y el a~pecto ele languidez propio,:,
ele la, raza:- meridionales, se acentúan
en la, hermo~a~ napolitanas, ya pertenezcan á las c-la:se:- populares ó á la.s má,;
cultivada,; capas ~oeia le-.
El g-rabado "('rn&lt;latlos maternales··,
e, p:,rticularrnentt- ~u~e~tivo: una pequeñuela, hija de familia pobre, entretiene á :;u hL·rmano, mientras uno de
lo, gatitrn: jugnPtenes arranca un trozo
ck la humilde estera que se halla en el
~uC'lo. y la madre vigila la comit1a ele
lo~ otro:- y participa de la 'pitanza. La
· ,w,itud rl&lt;' la marlrr improvisada es
mu~· natural; pero la del niño posre un
relieve verclacleramente extraordinario.

Esta

es aplicable sólo á lo~ borrachos. . .

Sra Ni na Pak, en la 6pera "Carmen.''

LOS ARTISTAS DE LA ÓPERA.
Xuestro croni,:ta, en ,;u artículo "Imprr~ione~ de la ::emana.., da cuenta á
lo.~ letcores de esta publicación, de lo
que ha sido para 11éxico la actual temporada ele Opera y Opereta francesa.
que e"tá dando una corta serie d,~ repre,,rntac·iom,,- en el 'l'eatro del Renac·imic•nto, y pnr C'&gt;lta razón no nos detenrlremo~ &lt;'n hablar ele los méritos artístieo, ele la Compañía al dar á conocer

Señorita Talexis, Soprano dramática absoluta.

~os r~tratos ele log principales miembros que la componen y
a quienes, en su ma,ror parte, se debe el éxito alcanzado t~n-to en las obras clásicas como ~n las operetas, principal~ente
en las que nos eran_ des~onoc1das y por primera vez se han
puesto en escena en 1\1éx1co.
.
· Lástima es que los espectáculos que valen le pena sean
tan poco dnraderos en esta capital. La Compañía de o .
nos abandonará muy pronto corno nos abandonan c · ;peia
11rc los buenos artistas.
'
asi siem-

-----------.
/

/

/

•

gent~na campanilla, y exclamó, esgrimiendo las
mamtas pequeña$ y gordas :
, -Bien, ¡ ya ~é que u,.ted quería el novio para
s1. . . _! ¡ Pero en eso esta ha yo pensando! Desde
el pnmer &lt;día conté con él . . . Si usted me lo
quita. . . ¿ Ye c-,;tas uñas? ¡ Pues no le digo
más . .. !

)

.,

€ 11]lli a j)ardo pazan.

Sra. Montba.zóo,

Sr, Enrique Jcromc.

�EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 17~dc .Uarzo de UlOl.

EL VELERO "YUCATAN."
Puhlic:amo~ hoy una reproducción del \Plero
"Yuc,ltán", .v un PUatlru l'l1 &lt;¡ue figuran la cficialichJ y tripulación de d1c:ho buque, que pre:;ta
&lt;•x:e;l'iente,- ,ervi(:iOi:i como barco-escuela. para la,;
manu bra:&lt; de vela, y 1¡ue en la adualwao ha au-·
rnc-;thHlo :&lt;U aproved111miento eon lo~ :;ervkio, á que
s,· k ha destinado r:1 la c·ampaña artirn y c-fica;;
que la Federación ha emprendido contra los }[a, a;;. rebelde» de la Peníu~ula Yucatt&gt;c·a.
· Como embarcación e~colar, está montada conf&gt;rme á la&gt;&lt; morlnna., regla~, y sati~f,1ce tod◊:, los
n'.(Jui;;ito" imli,-pen~al_ile':" para que lo")ó~·ene~ mexicano,- aprendan p1,ad1camente la n;rntwa, ha:ota
dejarlo:; en aptitud de dedicarse más t;irde á hi
milrina mercantil. que l'• la que l':itre n,i~otros es-

micutos que de manera sólid~ s~ adq~e~en en esta.~ instituciones. se 1u1e la mi l'uenc1a mnegable
que ejercen e_n_ la· deci,,ión l!ºr. el. tntb_ajo, la.." e;tri~ta;, regla;; militares y la d1:&lt;e1plnrn a que se habitúan los alumnos.
En la actualidad. como deeíamo~ a1 princ1p10,
el v€lero ··Yucatán.. ha aumentado ~u importancia con lo~ coustante5 ;.;ervicioi; que ha ure,;tad::i
durante la campaüa contra lo,; .\faya:-. servicios
que han c?1'.::;i:&lt;tido _en el transpork ele tropa,;. armas. mumc1011e~, nvere,, etc.
Reo-pectn á la c:ampafüi.. como habrán vi,-.to_ m~eBtro.,; lectores en hi.:; informacione., de Jo,-. tl1,1nos.
a.vanza con toda rapidez. cada día Lt~ fuerz·l:&lt; feclcrale, ganan terreno, 10-~ rebelcle:; ,,e ri~den en
fraccione.:', son jlerrotadoi:; en otra;: oca,;10nes, Y
Jo,.; má:; obcecados ,:e Yen obligados á remontarse

Cerro de "El Vlgia" de donde se está extrayendo la piedra y del cual partirá el rompe olas.

LAS OBRAS DEL PUERTO DE MANZANILLO

1.a estatua del Gral. Pedro Ménde1.

Tripulación del

tá llamada en época más ó menos lejana á adquirir bastante desarrollo; pues tratántlose ele la ma--rina de guerra, ya e, cuestión discutida y re~~e~ta
que no tiene 11éxico nece:;idad de hacer :x1cnfic10::pecuniarios de suma cuantía para montar una e,,cuadra, que no tendría más ot&gt;jeto que hacer una
ostentación inútil, desde el momento en que no
tenemos ambiciones de conquista, no tenemos colonias maríti-rna::; por cuyos intereses velar, ~- p~ra asegurar la integridad de nuestro terrüono
nos basta con la buena defensa de las costa:;, que
en la mayor parte del litoral tienen defensa~ naturales consistentes en lo,- e:;collos, l&gt;aucos arenoso,; y demás inconvenientes que encucntnm para
atracar las grandes embarcaciones, aun en nuestras mejores bahía,-,.
Para la vigilancia fücal en las costas, el servicio de Puertos, lo:&lt; transportes de fuerzas y el
buen orden dentro del espacio que ocupan Ja,aguas mexicana,;. ba~ta con las embarcacione, con
que contamos, ~· cuyo número se aumentará según la;; necesidades que se n~·an presentando ~de la manera más eonveniente, ,;~gún se ha com.enzado á hacer en los últimos año"·
En lo que se refiere á la marina mercante ). clP
tran,,porte de pa;:ajeros, el asuuto c,- di::'tinto, el
número de 1:mbareac·ione" aumenta má,; cada día,
en cono&lt;ecuencia. con el mayor tráfico, y Y eracruz,
Alvaraclo. Tampico. Pr.:lgreso y otro:&lt; puertos cuentan ya con ba,.cbmte-: Yapore,; qu&lt;' hacen el tnifico entre los di;.tinto~ punto;; de importancia que
se hallan en el litoral. Por otra parte. en lo, río;.
navegable;; aumenta también de una manera considerable el número de emharcacione,;; .de n1por
v de vela que hacen el tráfico en las más caudalosas
fluviale~.
Para este servicio, nue,-troA buques escuelas darán m9?nífico contingente, como á la ingeniería
lo ha dado el Colegio }filitar, pues á los conocí-

Domingo 17 &lt;il.e MarZ-O de 1901.

EL lfUNDO ILUS'TRADO

1
'

Yucatá.n."

á parajes que por su misma situación hacen abrigar la ,;eguridad de que serán un elemento má,;
para la completa rendición.
Los . jefes que dirijen la campafüi esperan que
-antes de que la mala t'Stación del año, en la;; co;;tac,. pueda obligarlo,; á suspender su ardua empre"ª· ñabrán logrado la pacificación que desde hace
tanto tiempo se viene per:;iguiendo.

Entre los grande::- hombres cuyas estatua., adornan la amplia Calzada de la Reforma, figurad
muy en breve la del General Don Pedro 1l éndez,
hijo e~forzaclo del E::.tado de Tamaulipas, elegi•
do por el Gob:-erno de aquella entidad federati•
rn, para ocupar tan honroso puesto.
La cofütrucción de la e~tatua fué encomendada
á los ,;;eñores Jesús F. Contrera:S y Ilomdedeu,
la FuTidición Artís.tica, quienes con acopio de d11to8 ~· teniendo á la vista los mejores retratos del
Yaliente tamaulipeco, han terminado el modelo
de perfecto parecido que reproduce nuestro grabado y que próximamente se vaciará en bronce para colo&lt;:arse en la Reform,1.
La estatua se descubrirá, probablemente, el 16
de Septiembre de este afio.
El General }léndez, durante las épocas mú
aciaga,, del pafa, tanto en la guerra de Reforma
como en la invasión americana y la intervenció
france~a, dió muestras de valor )' patriofürno que
ameritan la decisión tomada por el Gobierno de
Tamaulipas para honrar su memoria.

De nada ~erviría el aumento de producción en nuestro suelo, j les
frutos natnrale~, lo miwno que los artefactos salidos &lt;le los centros indm,t.riales, tuviera!! que permanecer almacenados en un sitio por falta de vía5
t1e comunicación que los lleYaran á otros mercados donde encuentran demanda. y fácil. á la vez que wntajoso consumo.
Sabia, pue,-, ha sido la .Admini;;:traición que hábilmente secundada por
autoridades suhaltern'&lt;ls y aun p&lt;Yr capit.alistas amantes del progreso, ha
multiplicaclo el número de vías de romunicación que. según fra.~t&gt; de uno cJ,,
nuestro~ más clistinguidos func:ionarios, "son las arterias por donde corre la
sangre clt·l comercio, que es la vitali&lt;lacl de los pueb~oo'·.
Efec:tivanienk. ,;i nu~tro comercio tanto en el intprior como en el
exterior clt•l paí;s. ha. numentaclo ele una manera considerable. dé-be,~e en
gran parte á la multipli&lt;'ación de las vías férreas que, reduciendo C"l tiernpo á su mínima expresión, cruzan el país en todas direcc-ione~. lleYaiHlo
ele un t&gt;xtrPmo á otro lo que aquí falta y sobra allá. con seguridades relativas y ;:in trabas fiscales. Pero no son solamente las grandes líneas troncales las que vor sí mil'llnas pudieran realizar el benéfico fenómeno merc-antil; para el éxito en ellas se ha necesitado y se neoesita aun en mavor número, la multiplicación ele los ramales, los ferrocarriles industriales los
caminos vesinales y las rutas marítimas y fluviale;;.
'
A c&gt;:-te fin, ha1~ t,endido constantes y laboriosos esfuernos ele muc·ho.,
añm,, y mucho f;e ha logra,clo; pero la obra es gigante&amp;:a por los mil accesorio:; que es necesario ('Uhrir, y tiene aun que seguirse durante largo
tiempo.
Entre csoñ ac~F01:im:, llllO de los más importante~. de lo" qne má;s enes.
tan, pero que son md1spe11~ables tanto para él rnejorami&lt;'nto dE&gt;l comercio
de altura como &lt;le! de cabotaje, es el buen acondicionamiento de nue~tras
bahías y los muellt&gt;s de nuestros puertos, para facilitar la entrada cfa bu. ques &lt;le grnn calado y la c·arga .r clescarga de mercancías.
. A~í se expli~a ~ue ne la manera mái:; asidua y aun á co~ta de po~itirn,;
sacrifü:101- p&lt;,'&lt;:nmarJOs, ,;e ha_yan emprendido y continuado ohras Yerclade:ªmente gigante:,,cas_ en los puertos de Yeraeruz y Tampico. y otra~ no tan
importante~, pe-ro i::1empre trascencle!lltales, en los demás puerto,; qne cubren nuestros litara.les en el Golfo y en el Pacífico.
Las obras emprendida;; en el Puerto de :Manzanillo, que ~on á la., que
se refieren los f!l'abados que ih1shan estas líneas, tienen importancia mo
sólo de,,de _el ~unto de vista mercantil, sino también en lo que re~pecta al
estado ~amtano de aquellas costas. Había en sus inme&lt;liaciones do, ba-

Vista general del Pnerto al frente de la Bah!a, entrando por la estación del Ferrocan;il.

jos 6 cuencas e:xtema,, y profundJlS que, cubieTtªs por el agua del océ¡tlW
en determinadas épocas del año. al bajar el nivel del líquido, que&lt;lab¡n1
t•&lt;Jnvoertidas en ciénegas, en verdaideros pantanos sobre los cuales ejercía S\l
poder el calor solar, haciendo que entraran en putrefacción los cuerpos de
animall,s muertos y toda c-la:se &lt;le clese&lt;!hos, lo cual producía miasmas y ga-e~ deletéreos. que. al ser lleya&lt;los á las costas por los vientoo constante,
que •oplan en aquellili' parajes. dejaban en las poblacion-es los gérmenes del
paludi;:mo y demás enfermedades infecciosas.

Un rc&lt;.onocimiento en Cabo Corrient~s.

A lograr la d~~aparie:ión de e,:te foco de in-salubridad, tienden en parle
1M c:::fnerzo~ realiza-do~ en _la::: obra,; emprendida~, habiéndose proyeda&lt;lo
-&lt;.&gt;gar para "1empre las men&lt;·1onada:~ cuenca.~, á cuyo fin ha habido necesidad
de demoler ~randes rerr )~ mmediato~, para rellenar con sus piedras aquella~ profund1dades.
. :.\.fanzanillo, _q~e no cll'ja de tener su importancia, la allmentará al
meJorar ~l1_s cond1&lt;:1ones tanto s-anitarias como la,.;; que ;;e rt&gt;fieren á las mayores fac1hdacles para que la:, em bm-cncioncs tomen y &lt;leposi ten cnrg,is

I

j,,
_,

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~~,
.

·.;-

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....

J

.

. •-:..

.

vífü,

El Vcl!ro "Yucatán."

Vista del piotorcsco paseo de "Ventanas." Canal en constru.ccl6n paTa comanicar
las aguas del mar con las de la Laguna de Cnyuilan,

Curva que comunica ta mole con la linea que viene de., m Colomó" up d
,,
pasando por la calle principal 6 de la Laguna. y
e regoza •

�..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 11, Marzo 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camilo Blondel</name>
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Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�Domingo 24 de Marzo c1e 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Arribo del S r . Presid ente
La nota culminante, en la ~emana &lt;¡ue ac:nlm
de :pasaT, ha sido, seguramente, la llegarla á México del señor General Díaz, dc."!&gt;ué-~ dt' haber ,erma,necido l\lna corla temporada t'n Cuernavac:1.
E l acontecimiento &lt;lió lugar. á que una wz má,,
los habitanoos demostraran su respeto. l'U adl1cc:it,11
y su cariño a;l Jefe Supremo de la Xac:ibn,.
Varias páginas de este número, &lt;•.c,tán ron~g1 adas á fa perma,nencia del señor (}encral Díaz en
ila pintoresca población de Cuerna-va-ea. y en ella:-:
,damos pormenores que omitimen; en e.-ta -:e&lt;:civn,
para no incurrir en repeticion&lt;&gt;s.

La visión de los d ías m ístic o s
:Me descubro, como al cruzar el rnneel de •m
templo, al penetrar en los días mí;:;tico;:. De se~ana á semana, se alzan los viernc::; ·ele c-nare~ma, como de -trecho en trecho, cubren lo,; sagrado;:; muros las dolor osas escena~ ele la .. ría crucis" .
A pesar elel escepticismo que nos invade, soñamos, au1n tmlás lbilen que sentimo 0 • la }loc;:ílu
religiosa.
El aire empieza á trascender á incienso Y am¡1polas. ¿ Re dicho que se ,mciia? E~ Yert1ad: h"
aquí la impresión que la cuare:;ma me proelucc.
Un ángel blanco, el que vió Tobía, en la~ tin ieblas de su noohe, va, apenas despunta el alba,
recorriendo, con las alas plegadas y el eahdlo
"húmedo de rocío", los hogares llonde lo~ niños
duermen, soñando quizás en la ob,;&lt;.:ura ,-ac:ri;:tía
de la iglesia, en la que el Yiejo cul'a, arrellanado
en su sillón ele cuero, estmo leyéndole,, durante
la cuaresma, los pasajes bíblicm,.
Aquel ángel, invisible para h, que tra&lt;:pa~aron
ya el áureo lindero de la niñez, excepto para las
madres, penetra en un rayo lle -sol ú la estancia,
enkeabre las cortinas del lecho, ~- se inclina á
dar un beso en la rosada mejilla del dormido.
E l niño, cuando despierta, cn'C wr &lt;1uc la Yisión se desvanece en una lumino;:a atrnó~fera de
plata. Y siente la alegría máa raeliante y rl alma
11iás pura; se mira envuelto en un incien~o azulado, en el que se esfuman 1as grada5 de mármol del altar, regadas con hoja~ de ro:'-a; o)·e
cánticos celestiales, lJ;COmpaña·do&lt;: de arpas misteriosas, y, arrodillándose, murmura su oración matinal con inefable recogimiento. ¡ Es qu~ para
despertarlo, ha venido la fe ton la mañana !
En el templo, quedain algunas i;ombra~ empotradas en los rincones, prendrdas en los dorados
cuadros ·de los altares, en torno de la lámpara que
en la leiana ca.pilla pawadea. cansada de haber
velado toda la noche, y en el fondo del coro, cubriendo los omamcn tos de madera del balaustrado
y los unidos tt1bos de l os órganos.
. Pe_ro ya en lo.&lt;: frescos de la cúpula. los ángeles,
1lumma&lt;los por las primeras lures del día. abrieron las alas en su diáfano ambiente, y parece que
de su sonrisa surge un canto.
Tal cual devoto ma,drugador. entra con callado paso, y se arrodilla s~bre el frío pavimento,
ó queda en pie junto al presbiterio, ó se reclina
en los estriados pilares de las naves.
Entretanto. '1a vieja campana, perezosa y lánguidamente, llama á los fieles á la primera misa.
El altar mayor esplende con un brillo. amortiguado por la blanca luz de la mañana. La llama
de las ceras, amarillenta é inmóvil , se refleja e11
el blanco barniz de las columnai, y hace brillar el
oro de los ornamentos. Las flores cuelgan de
los bruñidos búcaros y difunden su enervante
esencia.
En m itad de esta deslumbradora blancura, se
levanta la "M:ater Dolorosa", con su túnica morada y su manto azul. las man&lt;&gt;s cruzada...c: !'oh1·e el :1rcho, el rostro pálido y afilado, y los ojo1-, húmedos
de piedad y de lágrimas, vueltos al cielo.
Ya el sacerdote, de bordada casulla v transparente alba, oficia frente al altar; el acólito, de roja sotana, coloca !.-obre el atúl el misal. -pe;;arlo,
de aureo" relieves deslustrados; entonces. un grupo de niños, como una bandada de mariposas de
nieve, invade la esralinata. Son las almas gloriosas; llevan prendidos á sus hombros, como un
girón de niebla, velos transparentes; ciñen los
sueltos y ruhios cabellos coronas de -azucenas y una
misteriosa claridad baña los sonro;,ados semblantes que sonríen cast:miE&gt;nte.

EL MUNDO ILU3'1'RADO

1!omingo 24 de Marzo de lDOL_

E L MUNDO I LUSTRADO
Deshojando amapolas á los pies c1e la Virgen,
las niñas entonan un himno, en el cual se confunden, ron harmonía solemne, las vor·e.; i ntaDtilt•~,
agudas y vibrantes como gorgeos de pájaro, y las
notas graves ,del órgano.
El incienso, que envuelve el altar en una ligera bruma; el sacerdote, que bendice á la multitud
anodillooa y comnovida; los cánticos &amp;1.gratl..&gt;,.
el penetrante períume de las floreF, toelo llena el
alma de los niños, de una purísima blancura.
¡ Oh, dulce devoción que reza y ríe; de natural
piedad prin1er aviso! ¡ Fragancia &lt;le la flor del
Paraíso! ¡ Preludio del concierto cele,;tial !

mua, como los astros en el azul del cielo cuan
aparece la mañana. Pero esa voz, en o~asion
tiene la fuerza dramátic~; se convierte en sollo,.,
zoa dc~-garradores,. en gr~tos de angu&amp;tia, en im
prec~ciones de rabia, y ti~bla en las eróticas vi.
brac1one:; del amor, que dcJa ósculos calientes
bre los labios entrerubiertos.
Pocas veces el público ha sentido, como ante
Anita. de la I'ack, el ·sublime horror del stúrimiunto trágico.

Viernes de Dolores
Cuando los mue-hachos regresan de la e,,cuela_.
á la hora en que la púrpura del sol se ha detenido,
y queda sólo flotando en el horizonte, entre el
,1zul obscuro de las montañas y el pálido azul del
ciclo, una aneha franja de rosa, la ciudael se sumerge lentamente en las sombras.
l'ero, rompiendo aquí y allá la obscmiclad de
las fachadas, brillan manchas lumino::,as l{UC. proycctá'lldo~e sobre el pavimento de la &lt;-alle. forman en él 1m cuadro de claridad amarillenta.
Los focos de lnz eléctrica inundan el centro de
la e:iudael con :au fulgor lechoso y lhido.
Y he aquí que 101:i •niños tocan, por fin, e:on inquieto reirocijo, á la puerta de su cal'a. y atropellándose,
gritando. . llen0s, ele una loca alc«ría,
lle- .
•
o
gan H la pobre P.ala, donde la.:; cristiana:; manos
de las madres han levantaelo un altar: el del
Yiernc:; c1c Dolorc".
Sobre limpioi; é intados lienzo"· &lt;:olorndos en
recipiente:; tle arc-illa, yerguen ;;us e:,,pigas lo~
rnl.Jio:; haces &lt;le tr1"0, que atan listone¡, rojos; luc-en las naranjas &amp;us ocres esferas: arden los cirioi-. cuya blancura ornan oropeles y tinta,-: bantlerolas de plata se agitan acariciadas por el aire,
Y lo~ frascos de aguas de colores, verde::,, azules,
roja:, &lt;le.,lumbran con sus e,;pléndidas transparencias.
Alli está la Yirgen, bajo un do,el lle cortin:i."
de nieYe, circuida de guirnaldas de ro,;a;;:, con RU
ro;;tro pálido y di,,ino, y :au,; ojo,;, húmedos. &lt;le
piedad y ele lágrima,;. rneltos al cielo.
Hojas de amapol:.i,:. ~er,;as y brillantes, rodean
el altar, CO'Jl una alfombra colorida. Y su fresco
pNfnmc ,e e:-pare:e por el viento.
· ·
11ie11tras la abuelita reza en ~u Yiejo cleYocionario, la hermana mayor, una joYen alta. triste,
Y lle mirada candorosa, tOC'a en el piano, en actitud beatífica y uncio,;a, un preludio del "Stahat
~Iater".
Y los niños Sl' arrodillan para contestar. en
coro, las oraciours :v plegaria,,: gozan dentro de
~uel ambiente de perfume y de luz, 1-e extasían
ron la maraYillo;;a combin~ción ele los colores. !'e
embriagan de incienso, y en un arranque de beatitud incon:::cic•nte, penetra hasta m alma un i,oplo suave de ternura florida. para a{Juella Virgen sola, triste. de ro,:;tro pálido v afilado. v de
ojos_, l1úmedos de piedad y de lágrima~, n1elto,
al cielo.

VISION TRÁ GICA
Sentí un anhelo ide 'Yerdad. Mi menh?
Giró en la sombra cc,n violencia ruda,
l 'uando de l)ronto obscureció mi frente,
Como siniestro nubarrón, la duda.
Creiyendo hallar en su poder un mito
ReBonó mi YOZ en tempestad de agravios,
Y ví más lúgubre s,u faz, al grito
De una blasfemia que estaHó en mis labi~
En un arranQue de insensato brío
Qui;;e rasg-ar su tenebroso manto,
}&gt;ero sentí la co1m1oción de un frío
Que me hizo, al punto, estrC'lllecer de espanto.

Y ví un abismo ... y escuché un barullo
De onelas que hervían con clamor de enojos ;
)181.~ nielto en mí, con encendido orgullo
)1iré a1l fanta:@a. y cxdamé á sus ojos :
¡ Oh negra esfinge que ante el alma erguida
Pones un .-elo &lt;.le infranqueable malla
Sobre ese Eterno munantia,l de vida
Donde la rnz del pamsamiento calla.
Desde que el hombre, sobre el fértil camp,
De sus conquistas, la yerdad explora,
Tejes un nublo sobre caela 1lampo
Y una penumbra sobre cada aurora.
Tu sombra por doquiera se desliza
Y á 'Vece,, tornas, con tu horrible ceño,
En gesto de paYor cada sonrisa
Y en visión tormentosa cada sueño.
Toda ilusión á tu 1)oder se ahuyenta
Y itransforn:-.ando en inquietud la calma,
'l'rágica :;urges, como flor sangrienta,
En la angu'iitiosa soledad del alma.
Por más que el hombre de su fe al abrigo
Te oponga el fuego que en su mente l ate,
Tiene por fuerza que lidiar contigo
En silencioso y desigual combate.
Ante qas lu&lt;:has que la mente l ibra
Contra las sombras que en tu ambiente crea5:
T,a oculta voz del sentimiento v•ibra
Y el cráneo estalla en tempestad de ideas.
Ya yo he ,:entido tu contacto frío
Ecos de la ó p era
Y ha vacilado mi razón al verte
En el público selecto del Renacim:,mb f;m En mis momentos de profundo has,tío
quec1ado impresiones; el cuerpo de la Bonheur v Como una ton·a aparición de muerte.
el alma de Nina Pack.
•
Siempre que en tomo de mi frente bu lle1~
La :Sonheur, en "Dalila", estaba soberbia ele be- Las mariposas ,de tus hondas brumas,
lleza.
:.\l is sueño¡, tiemblan )' azorados huyen
)lientras ella cantaba, esforzando su apa,iona- Como 1wes broncas de irizadas plumas.
{lo temperamento, yo recordaba aquel simbólico
Y cuando mi alma con tenaz empeño
rnarmol de Garrara: la Hermosura dominando á
Busca el origen de ,la vida, absorta,
la Fuerza.
, La fiera il)(lómita_ CU)'OS ojos relampaguean de Vienes á mí con pavoroso ceño
c?lera, _le"l"'anta la aua&lt;la garra y dispone los re- j ~egra vi"ión que el sufrinniento aborta!
cios rnuse~1l~s ~ara sa)tar .sobre la presa. pl'ro no
Aunque ele pronto tu aotitucl me arnagu&amp;
puede re,nshr a la pnrnera caricia ele la Venus Xo lograrás con t u frialdad de tumba
vict01;io,_a y tksnuda ~ue en ella cabalga. Tien- Oue mi e.~peranza en tu bajel naufrague
de hum1lclrmente el Jaspeado lomo, é inclina el Y en la inacción mi -voluntad sucumba.
cuello melenudo; se siente satisfecha de llevar la
Hier e. Yo sé que el pensamiento hcriuo
pura y blanca carga d e una belleza triunfante.
Puede !&gt;ahar!'e de tu negra escoria
Sansón e8tá vencido.
Xina Pack, en la ":N"avarraise". se hace admi- Y moclula1·. con su penacho erguido,
rar por su espíritu. Es una artista más delica• Sobre tus bruma~, &amp;u canción de gloria.
da que bella. La voz corresponde á la bella deliYo sé que el hombre en tu escenario obscnr cadeza ele l_a forma: es suave, pastosa, limpia. lle- Puede Yenccrte, porque en su alma encierra
na de apacible frescura; voz á propósito para des- El sol _má~ alto y de fulgor más '])Uro
vanecerse en la cadencia unciosa de la oración ó Que Dios formó para alumbrar la tierra.
para seguir el ritmo cordial de los amores ardi¿nFebrero de 1901.
tes. La voz de esta mujer, impre"nada de ento.
l
.
º
j)eflifo Fenfaqesnaciones e rgrncas, se deslíe en una infinita ter1

EL, SEl'\OR GENERf\l, .DIAZ EN OUERNf\Vf\Of\

·-·

SU ARRIBO Á ESTA CAPITAL.
L a capital entera ha presenciado la cordial y
-cariñosa recepción, ofrecida al señor Presidl:!nte de la República, á su regreso de las com:,rc¡¡$
&lt;lel Sur, á donde había ido á tomar un poco i!e
reposo, después de sus laboriosas tareas de ruuclt H
.años.
Después de permanecer un corto tiempo en las
orillas del Mexcala, donde se levantó un campamento para hacer una Yida al aire libre, pero rod eado siempre del cariño acendrado y de los tiern os cuidados de su fanJiclia, se transladó á la ha&lt;:ienda metalúrgica de íH uitzuco, cerca de la his•
tórica ciudad de Iguala.
L a dureza del clima, el calor á veces sofocante
de la comarca, no le fueron muv favorables al
s eñor ~neral Díaz, y hubo de buso-ar en zona mád
b miigna, lugar más adecuado á su descanso. L n

ban :¡,or todas partes. Se le veía en los sitios máo
frecuentados, en el teatro, en los paseos, en io~
jardines, en las plazas. Visitaba unas veces los
edificios públicos, otras, los establecimientos industriales, y por donde quiera que iba, era recLbido siempre con ese respetuoso cariño que le
conservan las el-ases altas y las bajas, 10&lt;1 ;,rótcl't's
y los proletarios, las personas acomoda.da-. y ;os
que tienen que vivir de su trabajo poco remunerado.
Quien haya visitado la capital del E;;tado de
:Morelos en estas últimas semanas, habrá podido
notar en toda la población el aire regocijado, la
actitud placentera que todos manifestaban durante la permanencia del señor_ General Díaz en
la ciudad. Como si un soplo de vida n ueva, corno
si una ráfaga vivificante hubiera corrielo por

Mas para comprondcr cuán útil y necCilaria :,;\
sido egj¡a temporwoo de reposo al señor General
Díaz, para pc,.etrarse bien de la trascendentai
importancia que ha tonido este corto periodo de
descanso, hay que verlo en su hogar, hay que contemplarlo rodeado de su amante e:;posa y de sus
tiernos hijos, envuelto en una aureola pura y limpia, á donde no Hegan, ni remotamente, los oleajes del mar de la política. En el alto ~uesto que
ocupa el srñor General Díaz, daua la marcha ge
neral que ha impreso á los asuntoo del país, le es
muy difícil apartarse, siquiera bl'(.'IVemente, de
todos los asuntos que se relacionan con su alto
MJoargo. En :México, csfo apa~ta,mien,tg momentJánco, era absoluitament.e irnpo~ible; l'll Cuerna.vaca, le e,ra dable a11;n,tar;;c de la tarea cuotidiana.
dcspren&lt;ler~e un punto de la c1irección inmediatá

rln el camino de Acapatciogo-lnstantánea tomada por el fotógrafo de "BI Mundo" el 17 de Marzo de 1901 .

l1ermosa población ele CuernarnC'a. con ;;u, mági&lt;'OS jardines, con su vejetación exubera11te y su
-temperatura su.av-e y uniforme, le abrió su., puertas alborozada, y el 8eñor Presidente fué á irn,talarse en la casa habitación del Gobernador del
Estado de Morelos, Coronel I&gt;on Manuel Alarcón.
'fodo contribuye, en la hermosa Cuernavaca, á,
1:acer de la población una espléndida resideneia. El a.gua con:e en abundancia por cauelaloso,Y_ murmuradores apantles, fertilizando aquellas
tierras tro-picales. Mézclanse en los iardines de la
ciudad y en bosquecillos que la rodean, el opul~nto manglar, el alto y copudo mamey, el magm fico ,cafeto, y por encima de estas manchas de
vei1&lt;lura, agitan sus abanicos ele esmeralda las gigantescas palmeras, anunciando la entrada de la
t ierra caliente. Las calles limpias y aseada¡; lM
fachach!JS &lt;le las oa¡.,a.c:, pinfad,aa de nuevo 1~ trjas rojas de las chozar-;. forman un conj~nto de
notas annoniosai, -qnl' aJlogran el espíritu.
La ,ciuda.d, M (',Rt.as seman,a;; ha estado de

fiesta.
El señor G-eneral Díaz era visto fuerte ercruido, con su mira.da i;erena y reposada tra~quihl y
familiar con toda~ la~ bl1en°as gentes que lo salnd'l.-

Cuernarnca, todos se sentían animados con un
vigor nuevo, todos experimentaban la influencia
bienhechora del 8upremo J efe de la República,
que, con su sola presencia, comunicaba su fuerza á touos, y ese vigor se derramaba en explo¡;:iones de alegría.
-¿ Has visto al señor P residente? se preguntaban los amigos y con@cidos.
-Sí, ya lo YÍ. Qué bien &lt;.&gt;stá; es el mismo &lt;le
siempre.
- ~i par~ que haya estado eukrmo,-decían
otr~s- ¿ has vist? qué bien se sienta en el caballo.
y como lo maneJa en el llano v en la barranca v
lo mueve con roda ligereza? •
' •
- En efecto, no parece que va de paseo· cualquiera diría, si no fuera por que le falt;n su-,
arreos militares, que camina al frente de su;,
huestes, aninnando á sus soldatlos con ·et ejenrpio.
-Ese es el Genera1l que yo conocí. cuando era
niño. El jefe c1;1rtido bajo el sol del campamer.to, el soldado siempre alerta sobre el enemi!co.
listo para todos los movimientos de la carnpaüa
v dispuesto á lanzarse, en. un momento dado, ~"~
bre las fuerzas que soñaban con la reacción et':lr na y el Imperio en esta tierra.

d~ los asuntos _políticos, y reposar tranquilo en medio Tde las dcliC'1as de su encantado hogar.
~ OS()ltros,
que enviados por nuestro perióchco, ,tu,vimos la ventura de sorprender}()
en esas escenas dulces y tranquilas, n,&gt;oot:os, que por una dclicac'.a deferencia, que jamas ~abremos agracler.er deh1clamcnte, pudimos llegar a su lado y ver la vida que hacía en medio ,h
s~ familia, puclimo~ apreciar cuán benéficas ha11
::-ido para su espíritu, en contltanitc labor en incooa~te_ ten::-ión: fijo siempre en los a,;unl~ de la
Republica, pudnnos apreciar c·uúnto bien han de
hacerle estai&gt; auras serena.:; y tranqu ilas, carcracla,;
c?n los perfumes clel trópico v animadas co~ las
nsas y a,legrías de los suyos, -que se regocijaban
ele verlo contento y ~atisfC&lt;'ho.
Co:1 frec·u&lt;.&gt;nci'1., ·se 01~a~izaJ~ai1 día,- &lt;le cam:po :
el senor. Alarcón y su cl1stmgu1cla ~posa, en cuya
c~s~ rl'sidían los distinguidos hué,-pcdes, se multiplicaban en sus atencionoo, para proporcionarle;
i_:atos de ~gr.a.dable solaz. U nas Yeccs. se dirigía11
a_ las haciendas cercanas ó á los pueblos circunve~mos, ,~n ot~as, "._isi~abao el _pueblo ele Acapatcini::,0, res1denc1a senorial c1t,1 mfortunado Archiduque M-aximiliano de Ani,,tria, )' &lt;'ada día, á oaiLi.

...

�•1

Domingo '! ! de ~larzo de 1901.

EL ~ffi:SDO ILUS·TRADO

Marzo de 1901'.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

él oe ~ent6 á &lt;'--c-11c•har tranqnilanwnte la le&lt;·tura. de un 1¡.
bro inter&lt;.~ante: "S41poleón III, por lmbert de Saint .\mand". J,~ 11
&lt;-sa obra, el autor cle,-aibc &lt;·on t-erena imparc1alida.il, todos los e;i.
,.odios más ,-alienlt't- &lt;•n la vida. del. último Cé,-ar
íra1wfu' y J·uz,...
l
.,u,
:-i11 pasi&lt;Hl, :-11c; c-n,-11e1io~ y al uc·111ac·1011c", que o arrastraron, implat·ablc3, á la c-;thhtrofe.
En t'l-ta. la.NI(•, ¡;e Ida y ec;c·m·hahn ron interés, la part.e r&lt;•lath·a i.
la e.:-¡~&lt;lióón frante.,a &lt;•n Méxi&lt;·n, y tcxlo lo que ~ rela.ciomi con 11\
lntc-rnmción y el eíím&lt;·ro Im1wrio qu&lt;'. a,entado sobre la~ lnn-onct.as &lt;•xtmnjera:-, pr&lt;•tcnclió w,-kner &lt;'I infortunaclo Príncipe FernanJo
?ifoximiliano ele llap~hnrgo. ('on c·uúnta awnción e.--cuchaba el señor nennal J)íaz aqudla kdum. con qué tino y perfecto r·m~imi(•nto cld a.,unto, mtific•aba la¡; afirni:icione:, cld autor, cfotallaba 1"8
hecho.:, ampliar.a la narra&lt;·iún y r('(_·tifkaha, en oca~ionc,;, lo,; juicio,¡
del hi,itoriador. Si algum1 wz el Fciior t;cneral Dí.iz ha dado llllll'&amp;
tr.a.-; de ,;u pro&lt;licdo,a mernorii NÍC'nt irn. el&lt;&gt; :-u ,ano juicio y de ~:i
ilw&lt;►1Tuptibh' eonvic·rión rcp~·blit·ar.a, ha :&lt;ido, sin du&lt;la, en &lt;·~ta o~ae:ión, en que, bajo el tupido bc,,:c¡ue HJneriea.no. f'e oía como la rnz 1b
la. 1 l istoria, hablando ele h&lt;"&lt;·h0t, pR:'n&lt;lCl'S, en &lt;·alidad &lt;le ~a juz.,a.l:1
bajo el fallo inapclahlt&gt; &lt;le la &lt;'rílic·a. Lo~ &lt;¡ue pudimos ~u;ha~lo, nos ::;cntimos rcg0&lt;·ijado.4, vimm; brotar, redirivo, al c·audillo ¡lp 1~
Ifopúbliea, al campeón de nuo,,tra~ lih&lt;'rt,Hl&lt;',-, curli(lo por c•l sol (!3
su.o; glori~'lS c.aanpañal'l y al&lt;&gt;nt.ado por d Yi¡:ror juwnil, que ,Jo arra3.
t.r6 &lt;'n ~a YÍa lád«1. n&gt;c'Orricla. de,-de lo d" Soto v ~Iia.huatlán h&amp;;ta
el 2 de Abril y el 21 &lt;le• Junio.
•
'
Pa.,ó el rato ele lt'&lt;·tura. y aquella tarde clcfo:io.,a ::;e closlizó dul('('m&lt;&gt;nte en amenas nhítica¡;_
El ¡:eñor Gen&lt;&gt;ral Díaz, &lt;le exrelC'Ilt.c humor. no;; m0,,tró. una w1
má;;, f-U privil&lt;&gt;¡:riacla memoria, nmrnnclo 1·pi;odios &lt;le ,m vida de e,;.
t11di1t'Jlte y ''&lt;'Chando ioror-'' ¡.obre materias diYen;a..,, que l\..'l:ordah.&amp;
ron admirable clarida,l.
De.~pué~, se retiró &lt;&gt;1 i:&lt;&gt;ñor Pre:-icl&lt;&gt;nt&lt;'. ron su familia , á atlmirar uAA herm~a pue:-ta ele rol d~dc las glori&lt;&gt;tas de que e,;tá adornado el puente "Porfirio J)íaz", ]'('(·i&lt;&gt;ntemC'nte krnntado para untr
la &lt;&gt;iu&lt;lacl de CuernaYa&lt;-a eon ia e,.;ta.&lt;·ión del FerI'ocarril "Gran

~

:=::z?

=---=- -

= ·~ . ~ -~ ~;
-

-

r,.

cífioo".

EL ~R. GENERAL DIAZ
Retrato recientemente tomado en Cuerna-..aca.
JnstantAnca tomada por el fotógrafo de" El Mundo" cl 17 de Marzo de 1901.

hora, se proc·uraba variar el euadro, cambiar el
escenario de ~a coma.r&lt;.·a privilegiada.
En uno de c,,0,, pa:-CO•, pudim(),,. sorprend&lt;&gt;r :ü
~ñor G&lt;&gt;neral l)íaz, la mañana cid 17 del corri&lt;.&gt;nt.e, y con la "eúmara", obt,en&lt;&gt;r las prim·ipal~~
prueba.s fotográfic,as que ofrecemos hoy á nue~trvs
lec·torc.s.
U no dr loo sitios má!:, pintoresc·os, en los :rl redrdore,; de Cucmava.c-a, entre todos los poético5
pai~ajes que rodean á la ciudad, es, sin eluda, el
que llcrn rl nombre poétic·o de "Los ojos de Gualupita''. Entre wrdaderos booqucs de manglar~,
en medio de los ac·cidentes del terr&lt;&gt;no, brotan
uno~ manantiales que rc•ciben ese nombre, que va
unido á la leyenda del lugar, que con e,;tro inl-piraclo, cantó, en i.us ratos de ocio, el General
J 0:-é Guillermo Carbó.
l)(',:.pués de rruzar una barranra que atravie~a
un -puente atrc•vido, -por encima del cual pasan la::i
tranvías de Cuemavaca, se l1e¡:ra á un bosqu:}
apretado, donde la vegetación tropical se admira
en tooa su grandeza. Los manantialc-;, brotan en
linfa,:. claras y transparent~, por diver~os -punto,;, v lne¡:ro se encauzan en varias ennales bor,b&lt;las ele flor&lt;&gt;s, que conducen el agua de q11e ¡:e alimenta la ciudad. Rntre los acciclentes del terreno, por entre peñas ~uet~s y macizos de verdura, "c exliend&lt;'n p&lt;,quciios planos donde la buena
fOCiPclad ele Cuernavara organiza rns mejores horas de rerreo. Allí se sirvió el domingo pasado
nna romicla campestre, oue ofreció el señor Alareón al señor General Díaz y á su :familia.
De,:.pués de la comida, cuando toc1os los que
acompáñaban al señor Presidente recorrían laa
11(mclas del boe:que y las veredas de la campiña,

La mañana &lt;l&lt;'l marl~ último, había or¡:ranizado el ,:ciior Alareón una pa.rtida de tiro ,al blanco, en la Alameda de Cuernava&lt;'a.
Abiert.a. una bredm dC' más ele dosci('Jltos metro.,-:, ~e colocó el hlanco
apoyado en un muro de e.a.nforía, y delante de una. pequeña enramJ•
da &lt;"Ubiorw. con cor-tina~ y adornada &lt;1&lt;&gt; flore~ y hA.CCS de bancler,ls;
loo aficionados al ('jer&lt;'icio de tiro pudieron ejercitar sus aptitudes.
Entre 1os que más ee di~ingni&lt;'ron por buono,, tiroo, ademá..;; del se·
ñOT General Díaz, que d&lt;.'mostró la firmeza de su puh-0, hay quemen•
cionor al Coronel Alarcón y al Capitán Porfirio Díaz.
La hora del rewero re a1➔roxirnaba. Toda la sociedad ele Cu~rnavaca experimentaha honda contrariedad al saber que se retiraba d:,
la poblarión, por urg€'ntes necesidades del ¡:ervicio público, l"l Sil•
premo Magistrado, á quien por unas semanas había dado franca h~
pitalida&lt;l. LoR habita.nt&lt;.'S &lt;le la capital ele ~{ore]~, en I.• a.~ Y sin
distinción de el~. se agrupa.roa en la estación del ferrocarril J14·
ra darle &lt;'.a.riñ~a cl~1ida.
:N"osotr05, :recogimos ap)'('rmraclamenfo m1e.:-tros apunt.es de vi¿•
je. guard.amc.- con cuidado nuestr.is "ne~tiva.s", y abandonamo;; la
población, con pena también. pttra venir á ofre&lt;&gt;er á nuestros le&lt;'ton:;
una nota gráfka de la ~ta.nC'ia del Feñor Presidente en Cuernaxn~o,
donde fafl horas se han cle,.;liza.do maru:amC'nte, para restablecimien•
to de su salud, que. aunque ligemment&lt;' quebrantad.a por breve tie-m•
po, nunca ofrecié&gt; n&lt;"lig-ro alarmante, y ha vuelto ya al completo ejer•
cicio de sus arduas l11bores fülminirlratirns.

MONTCEAU-LBS-MINES
Desde hace más dA un mes, los dlez mil obreros que componen casl e
t
·
huelga, abandonando tábr-icas y talleres como consecuencia de un oonfllcton !u b otalldad la población de Mi&gt;nteceau-les Mines se bao levantadó en
Nuestro grabado representa, en el tondo, los talleres abandonados. q e a surgido enbre la Compafi[a de Blanzy y sus mineros.

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~~¡¿=:·.!_

COMIDAS POPÚLARES

LoslospriperjutoloR
meros perjuc
HcadoCJ en 1este conflict o cuyo d esenJace es dlt1cll
• de prnveer, son los obroros c
•dam,nte
causad
~bundantes que pueden arbltr~~i1:\o!
se
ve
en nuestro gra':!a:io, estb pr:i:: 1~~~l~::lb~~¿:n!a
tan
11nmáenrtesentlr
.
os malos
y honpoco

!~~:n~~~:::~ii~~~~g~º

�. Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUS'T.UADO

EL MUNDO ILUSTRADO
e,;pantofll perseguía al pintor en la calle•. y lo
acompañaba hasta ;-:u c:asa.
Cna noch&lt;.•, l::,pin&lt;.'llo ~e aeo~tó t'll el leL"ho c:,rnyugal, al lado de ;u 111_1-~jer, Y, liC durmió.
Durante el sueno, vio un angel tan helio .:·orno
San :Miguel, pero 1wgro eomo la JlPZ; y l'! úngcl
bablú a,í:
-Spinello, yo ,;oy Lueifur. ¿ Dúnde me h 1bías
vi,to, para pintarml' bajo un a,;pecto tan ig11ominio~o?
El viejo pintor n•-porn1ió que, en efedo. nunca
lo había visto, p1wsto que no había ido t•n ,ida ai
infierno, como Dant&lt;• Al ighieri; ¡wro que al figurarlo ª"í, qucl"Ía t•xpn•sar e11 rasgos -cn-ibh•s toda
la ft&gt;,1l1lad del pec·ado.
Lucifer oe ~ncogiú clP hombros ( algniPn ]111biera creído que ,e levantaba la colina de :-i,11'
Geminiano). y dijo:
-8pinello, ¿ qui ere..; haecrme rl farnr de rnznnar un poco conmigo? Como léigito, no "º." de,pre&lt;'iable; lo ~abe bien Aquél á quit•n a&lt;lo1\t-'.
Lucifer no recibió c011kstaeión, y prosi!,ruir'i ei,
e,.to,; término,;:
-'l'ú, 8pincllo, has leído los libro~ en que ~:me da á conocer: Ya sabe~ mi,; awnturas Y 1•,t:í"
al tanto ele que ,-alf dp] cielo para ser prínc·ipc dPl
munclo--Pmpre;:a altísima, que t-\Cría, 1lt• ,.;eguro, h
úniea, si los titam•:- no se hnhit&gt;ran l»,·antn1lo ,1llte.- 1·ontra .Júpiter, conforn11' lo lrnhr:í, visto en una
antigua tumba, en que c~c sueeso e:-tá repro1bC'ido
en mármol.
-Cierto, &lt;lijo Rpinello; lw Yisto {'"ª tuml,a rn
Santa Rrparata, clt&gt; Floreneia, y e;: una hrr:no,.a
obra ele los romanos.
-Y á pesar de e~o, repttso Lurifer sonrk•rnl0,
los gigante,:; 110 eshín en forma de :-apos :,i ele
camaleone-,.
-Pero, e-n cambio, dijo el pintor, no se hahfan
alza,lo contra el verdadero Dio:;, --.ino contrn un
ídolo de lo;; pagan~; y vos, Lucifer, alzá,t,•i- el
e,hmdarte de la rebelión contra el rf"y ele In tierr,1
v de 108 ci&lt;&gt;los.
· -Xo lo niego. contestó Lucifer; pero ; ele ruántos prcados me hac&lt;&gt;.~ reo?
~Por lo meno,;, de siete, respond ió el pintor,
y todos capitales.
-¡Siete ! dijo el ángel ele la" tiniebla~ ; ~i&lt;&gt;te,
es un número teológico. En mi hi,-toria, que e,;tá e,.;;trcchamente unida á la del Otro, torlo "º
cuenta por siete.
. ~ú, Spinello, me crees orgullo.,o, colérico ,\ env1d10so. Concedo que lo soy; pero á condición de
que reconozcas que la gloria fué lo 11ue me ..:afüó
envidia.
¿ Crees que soy avaro? También lo c01ve1lo ·
la avaricia, es virtud de príncipe;..
'
. Por lo que toca á la lujmia y á la ¡;{Ula, 110 me
cbgu:;taré si me las atribuyes. (hieda l.1 pereza.

L U CIB'ER.
Spinello Spinelli, de Arezzo, procedía de una
excelente familia ilorentina, desterrada de su patria; y la nobleza de su ingenio igualaba á la de
i:;u lináje, 'Pues es de saber,;e que era el más hábil
pintor de su época.
Después die ejecutar grandes obras en Florencia, los pisanos lo solicitaron para que ornamentara, después de Giotto, los muros del sagrado &lt;!]austro en que los muertos descansan bajo rosas, en
tierra llevada desde Jerusalén.
Pero tras una la-rga labor y una inmensa gananeia, quiso Spinello volver á ver la buena ciudad de
Arezzo, su ma&lt;lre. Los aretinos no se habían olvidado de que Spinello, inscrito desde su juventnd en la cofradía de Santa Maria de la Misericordia, durante la peste de 1383 había visitado á
los eniermos y sepultado é. los difuntos. Y como
sabían, al par, que mediante sus obrai;, rnibí:1 extendido por toda la Toocana la gloria de Arezzo,
lo recibieron con grandeti muestras de acatamiento.

&amp;taba todavía muy fuerte, á pesar de su mucha edad, y pronto decidió empezar á ocupar~e de
las grandes obras que le encargaron en su ciudad natal; pero como aquello no era del gusto de
su mujer, ésta solía decirle :
-Ya eres rico; descansa y deja á los jóvene,:;
que pinten por tf. Siempre conviene el r epos...,
cuando se empieza á envejecer; pues hay que acabar la vitla en medio de una suave y piados'.l calma. Levantar obras profanas, á guisa de Babe.les, es tentar á Dios. Concluirás, oh, Spinello,
por perder la paz del alma, si te obstinas en manejar tus telas y tus colores.
Así discu rría la buena mujer; pero Spinello,
que nensaba sólo en acrecer su fama y su hacien:
da, lejos de descansar, contrató con los constructores de Sa.nt' Agnolo una historia de San :Mi!!'Uel,
que había de cubrir todo el coro de la iglesia, y
contener una infinidad de figuras .
Se nu•o á la tarea. con aroor jamás visto. Relc-vendo los pasajes de l a Sa,¡n-ada Escritura, en
que tenía que impirarse, estudiaba p rofundamente ea.da versí-culo y hasta cada pala·b ra; pero no
contento con dibujar en su taller todo el día, tra-

·-• -

bajaba en la mesa ó en el lecho; y por la nocb.,.
pa.o-cindose al pie de la colina en que Arezzo selevanta, orgullosa de sus torres y de sus muralla,~
meditaba más todavía.
De este modo, la historia del Areángel estaba
íntegramente pintada en su cerebro, cuando comenzó á dibujar las figura~, con lápiz rojo, sobre el muro.
Hubiera desde luego empezado á trazar con...
tornos; pero antes quiso pintar i:aobre el altar mayor la escena que debía aparecer con más primorque las otras, pues convenía exaltar al jefe glorioso &lt;le las milicias cele;;tiales, por la victoria queobtuvo antes del principio &lt;le los tiempos.
~pinello representó, pues, á San Miguel combatiendo en los aires á la serpiente de f!iete car,.,zas y diez cuernos; y á Lucifer, príncipe de 103·
demonios, lo puso en la parte inferior del cuadro, bajo la apariencia de un monstruo espantable.
Pero salió en su empeño más airoso de lo que·
esperaba: Lucifer resultó tan horrible, que no !!P.·
podía escapar al poder de ser fealdad, y aquella faz:

Al pronunciar ei-ta palabra Lucifrr. cruzó lo.,
brazos, y sacudiendo la .sombría te.stn. agitó la ra.
bellera inflamada.
-Spinello, ¿ crees de vernH que vo , ea pC'rez.,.
~o? ;. }le juzgas cobarde, 8pincllo? ;. Pi,..p-::,s
que haya carecido de empuje al revelarn{e? No,
¿verdad?
Era justo, pues, que me pintaras bajo lo~ c,1ractere.s de un audaz, de aemblante orgulloso. ¿ No
conoces Que ofen~es á Aquél á quien adoras, si le
das por adversano ÍL un sapo monstruoso? Spinello, eres !DUY torpe, á pesar de tu edad, y éent0
deseos de tirarte de las orejas, como á un chiquillo
desaplicado.
Ante esta amenaza ·y viendo e l brazo de Lucifer
extendido sobre él, Spinello se llevó la mano á la
cabeza y empezó á ahullar de espanto.
L a buena de su mujer, que despertó sobresaltada, le preguntó qué le acontecía. El, rechinando ~os dientes, respondió que IU!ababa de ver á
Lucifer, y oue había temido por sus orejas.
-Ya te h abía dicho, respondió su esposa, que
todas esas figuras que te empeñas en pintar en
los muros, -acabarían por trastornarte el juicio.
-No estoy loco, dijo el pintor; lo he visto, y es
n:iuy hermoso, aunque altivo y triste. :M:añana,
sm f alta, borraré la horrible figura que tengo pintada, y pondré en su luga.r la que vi en s11eños •
pues, á sabiendas, ni al dfab}o, mismo se ha d;
ofender.
- Mejor es que t.e duermas, replicó la mujer;
porque á esta h ora dices cosas insensatas y muy
poco cristianas.

:i.\larzo &lt;la ·1901.

ele una religión exaltada. &lt;¡ue haC'C c-.tallar incenuios en todo:; lo-:, c:orazom·,.
_
¡X&lt;&gt;! .Xo ha muerto l'l C'é-ar; ,u ~om bra cruza la eíudad-fiebre, y la 1..mpap,1 con ~u epopeya.
E,, d de~tello de un ,,o] dl',ap.m•ci,ln, qne toda.J'ir¡afo le France.
Trnd. pnra ' ' 81 Mundt, J1a ... trado"
' ía ~igue c'nYiando ,fü luz .í tl'llYé,- de ln~ espa1;ios.
Yiene de ,u 1k•;tierro. eomo antniio vino, á recobrar cu pue,t&lt;&gt; de honor, ú e,-tremecer al mundo
t·on un fruneimiento de el'ja-; viPne :i llenar de
c·larit.lacle, el cielo, y á pohlar de músic11;1 los ain·-: Yiene á n'coger lo "nyo. y eomo el Cristo, :i
Hay tn P arís trc.s tumba~, que viliitan t,Jtlo,; arrojar del tl'mplo á lo~ 111en·aJer('-'.
Jo, viajero,: la ele .AJ.x,Iarclo y .Eloís,1, en ei Pa¡ E~ él! El amor de &lt;.':-Íl' pnelilo francé,,, á
dre Lacliai~e; la ele la Dama de la, Camelia,,, l,U
l'l lk'&lt;¡neño cementerio de :\fontmartre. y la ,~e C'U\'O lado de,eaba dormir d último -.uciio, lo ha
c·on:;errnclo piado,amente. X r) e- (•] t'lllperaclor roXapoleún l. en la Cúpul.t de lo,; lll\'álido~. Puemano que han tallado lo., e -&lt;:ultorl'"' italianos; _no
den clejar~e de Ycr la~ dos primen1~, pero no la
es el bronce de Canorn ab1do en t&gt;l patio del :M:u=~º Bn•ra, en :\[ihín--{·11t•r¡10 &lt;li:-nu&lt;lo, cabeza
apolina, con un l'eñiclor que le oprime la frente;
-es el ·' Petit Caporal ... C'on ,u JK'tJUl'ÍiO tricornio,
:;u bota fuerte, ,u sobretodn y ~n mirada de águila. ¡ E;o e~ : el águila ! l · n Ílg11ili1 que se ha
eleYa·do por encima de toc1n- In.: pkad1os y que se
l1a bañado en el C'alor dd ,ol.
Y a_.,í concibe P arb al Em¡wra&lt;lor. á "~u" J&lt;Jmperador; grande, inconmen,11n1hl", pero compañero, camarada. Por eso lo h,1 unido á la dcmocra&lt;·ia. pon1ue e,; un César n•puhlirnnn. un tiranr&gt;
fraternal, . que viene ch• m1,1 madre común : la
J-'~ancia.
,-:;iguc el ídolo en el alt,1 r &lt;le tn&lt;la..; la~ almas,
y ,u recuerdo arranca explo.-iofü'-' inn,itn.&lt;las. Recuerdo, una noche, en un &lt;·afé de barrio, atmósfera cargada de vapore:-, a 1¡.,'1111;1 ''&lt;l i Yl'tte" cancanesca, en un pequeño e~cenario. unu~ músico.-, tzín:raro..: y luego un tran,formi-ta &lt;me acomoda un
fieltro á varias formas.
De nronto, mm de é"ta,- forna 1M perfiles de
aquel ,ombrero . . . Y una arnlandia de aplauso,
llena la ~al a.
-Vive l'Empereur! Yiw l'Emperenr!
Y encarándomP. c:on un rlragím. mi veci no de
espectáC"Ulo, el primero en dej,ir ir ~n entusiasmo :
-¿ Y la República? le pregunto.
-Y bien, me conte~ta ~in parpadear, ¡ Viva el
Emperador .. . ! j Y virn la Rt&gt;púhlica !
Ko ha muerto, no, el Cé,ar: ,u ~ombra se pa~ea por este París insubstaneial y frívolo; Hll nomhre está escrito en toda,- la~ piedra, y en todo¡;
los corazones; en los puentt&gt;-, en la, columnas, en
Jo:, hombres como en las en-as. en los mármole&lt;:
del vencedor de Austerlitz, no la del gran ogro como en las conciencias.
w r~o. La augu,-ta rotonda, se ve á todas horas
Y no muere porque ~imholiza la Gloria, qne
del. día, invadida por una. multitud cosmopolita, Fe escapa ele t()(loo los sepulcro, y que resucita O!'
,ed1enta de contemplar el gran bloque de granito todos los martirios, para ascender á las regiones
ocre que encierra los restos del César, conforme á eterna,s .
,u voluntad postrera, grabada en earacteres de
oro en la puerta subterránea del sepulcro: " DeCarlos ,píaz 2&gt;ufóo.
tieo que _mis cenizas descansen á orillas del Sena,
en medio de e~te pueblo francés que
tanto he amado".
La luz, ;;uavemcnte tamizada, penetra por los fanales de la Cúpula en
blanda_s ondas azules y amarillenta.,:;,
envolnenclo axiuel sepulcro, aquellos
m.á.rmolei;, aqruellas estatuas, aquellas
banderas, aquellos mosaicos, en un tinte de alba otoñal, en un desmayo de
gloria, en un e.ru;ueño solemne, que va
ganando poco á poco el espíritu.
Sí, así debía reposar el César, rodeado de esta claridad tibia y acariciadora, en el fondo de esta urna de piedra, rodeado de sus estandartes de victoria, arrullado por el murmullo de
admiración de las multitudes, que se
alza como un rezo de patria, &lt;lesde la
balaustrada que circunda la cripta.
,! Ahí reposa . .. ? j No ! El Emperador no ha muerto; el César se pasea, inmortal y glorioso, por este loco
París que lo aclama delirante, que sueña en él, que vive de su sombra. Ha
puesto su sello en todos los monumentos, ha grabado su nombre en todas las
piedras, ha hincado..im garra de león en
todos los espíritus. Y para recoroa.rlo,
ahí están hombres y piedras, mármoles
y conciencias. En loa puentes, su N
vencedora, en las columnas, el bronce
de los cañones enemigos, en los museos, sus armas, su sombrero, reliquias
Spincllo trató e](' lernntar;;e, pero no pudo; y,
,;in cono&lt;·imiento, c·,wó en la almohada.
.\lguno, día,: lauguidec:ió prc,,a de la fiebre, y
luego J1.urió.

Lt\ SOMBRA DEL CESAR.

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l. Un rincón de Cuernavaca.- 2. Palacio de Cortés.-3. Plaza de Cuernavaca.-4. Paseo en el lag,

5o

del jardín de cBorda.&gt; -(Vista de C. f'ellandinl.)

g,

....&lt;0

o.....

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2-! de Marzo de 1901.

Domingo 24 de .Marzo el.e 1901.

EL MUNDO ILUSTRA DO

POR CORREO
-¿ La señora Petra Oómez ?-&lt;lijo el homhre
&lt;le ¡!Orra galoneada, empnjan&lt;lo la puerta del
cna rto de la cas¡i de vecindad; y huscanclo entre
el montón de cartas con sobres de distinto:'- colore:, de distinta,- letras, de distinto,,. tamaños y
de procedencias distintas, que guardaba en
gran bol~a de cuero, sacó una esquela, quP en
caractere;; casi ininteligibles decía en la nema:

~a

)Iartínez y las Ulloas á ver el baño de San Juan .. c1ar, hermo.&lt;a. ·estampa .~y cmprell'dicron la
Como la:;· agua,; ~e habían retardado en aquella \'llClt,J.
.\. lH'"ª r de ir cubierta con la:; "111anga8" &lt;le buYez. se determinó dar un c,hapuzón al Prccufoor ¡}¿
Cristo, ~iguiendo una c;o,tnmbre antigua y acep- k, la inundaban los torrentes de lluvia, que se le
&lt;·orrían por lo.~ C'abellQ&lt;;, le mojaban el corpiño, le
tada en el lugar.
Cuatro robu,;t1r,; indio,- H' metiPron en el agua, tra-pa,aban el cor¡:é, y ~e le calaban hasta el pec·argando la imagen del santo - ele barba nazare- c-ho, moreno \' caliente.
( 1uando el ·jinete alzaba la rienda -para ¡;:ostenc•:na, de expresión e:,tátíca, dt noble rostro, con el
al
ja11wlgo, próximo á caer, ó se inclinaba por
Tlellico, f&gt;l zurrím Y el callado di' pastoreillo •, 1dente y &lt;lulcc -nadaron un buen &lt;'"pacio á "ro- cualquier accidente del camino, empinado y di-

f{ ha 1:--·liléJ (Jt
• }Jüt" 'p&lt;

La muchacha, ¡1..~m,tada, nerviosa, soltó la mata
de pelo negro como la. endrina, que sujetaba. con
los dientes nacarados, mientra,; la de::cnre,daba
con el "descarmenador" de asta; cogió la c·art,l
con las manos temblorosas, y sin acertar á abrirla, sintió que una palidez mortal invadía su ro~tro moreno y hoyuelado: había. reconocido la letra de non Atanasio Pérez, el sacristán &lt;le la parroquia~ que de ordinario "notaba" las carta:; que
salían del pueblo con destino al exterior.
Por fin, trás de llevarse, en su impaciencia, trozos del papel cuadriculado de "correspondencia
particular", la Petra leyó:

•

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:.S::-.~~ (§::::.:...,.
/.

Sintió la mujer como si algo i;c le derrumbara dentro, y al mismo tiempo, sintió que un tropel de recuerdos--de recuerdos grato:;, tristes, punzantes, graciosos, doloridos-la llenaba y envolvía, sugiriéndole sentimientos de amor, ele odio,
ele wnganza, de conmiseración Y de rabia. Y
aquella explosión de tantas cosas· di,er~a~ y encontrail.as, de tantas impresiones dulces como la
miel y amargas como el acíbar, se concretó en una
eosa tibia y ,;alobre que se condensó en i,us pe,;taii.i~
Y resbaló por sus mejillas, qnemánclolas como hierro candente.
_.r~.1an. el mismo .Tuan que. f;{)¡!Ún rrzaba la torne
m1sH"_a, había muerto por relos de otra, había sido
el Primero y únieo amor tle I&gt;etro.
E_ra el mozo más guaµo y arriscado del pueblo:
na&lt;l1e ,g-inetraba C'Omo él lo, potros brnto,. na,1:~
&lt;'~mo él echaba "manganas" y "c1·inolinas", nac11e era más altanero y reñidor que él ' .v nin!!Ún
o
~eso sonaba como los suyos, ni aparecía tan á
tiempo, cuando había que dar muestras de rumbosidad v garbo.
Recordaba bien aquella tar&lt;le -el próximo 24
de Junio haría diez años ~n que fueron ella, lM

,

lapiéº', y ú una ,;eñal convenida se zambulleron,
pero sin abandonar la eS&lt;!ultura, que depositaron
eu la orilla respetuosamente.
Como si San Juan lo hubiera hecho, trá.s el bochorno de la siesta, vino un vientecillo sutil que
descompuso los rústicos peinados de las muchachas, hizo volar el manteo &lt;lel señor cura y levantó
la arena de la orilla.
A poco, arreció el aire, se esparció un Mlito de
dulce frescura, l'l follaje de los grandes sauces
ondeó como P,1nrnlartc&gt; de seda joyante y nm10ro~a, y empezaron á ca"r goterones, que parecían
en la arena gnu1tlP,-. monedas de cobre.
Los charro, ,acaron sus tilmas variopintas, sosegaron á Rus c·abalgadura,;, que emanchaban l::t
nariz y arqueahnn el cuello al percibir el olor de
tierra mojada, y rmpezaron á ofrecerse para conducir á las muehacha.&lt;; hasta el pueblo.
Todas aceptaban: y con ligereza de campe"ina~,
poniendo un pie en el arzón, se colocaban en un
veriqncte sobrr la "cabeza" de la silla "vaquera",
haciemlo á un lado la. reata ó el machete, mientra~
lo;:; galanes, ~irmpre lista la rienda, se retiraban
á la grupa del bruto.
Petra subió en el caballo de Juan, el caballo
"Coman&lt;:lie'' -hallo -~lobo, cabos negro~, buen an-

fícil, Petra sentía en el cuerpo la presión de dos
mano,- fuertt'.s .como tenazas el cosquillear. en la
nuca de un bigote delgado y suave, y pendiente
~obre el)a 111. mirada de dos ojos moriscos, enérgicos, ardiente,,, como la brasa del carbón en el bogar.
D e allí nacieron la mutua inclinación los amol'l"- ruiclooos, que por mucho tiempo
'fueron el
palillo de die&lt;I1U."S de '1:oda-s las boca:-, en el pueblo,
y la huida de los felices amantes á México.
Luego vinieron los c1i~gustos: Juan era esenc·!almente inconstante: n•lrnsó, primero con eva_,1rn,, lu_ego ~on hruta~icladcs, cumplir la promesa
&lt;lr matnmomo hecha a la muchacha; faltó por semanas &lt;'ntcras del Ja&lt;lo de ~u amante; y un día., la
Petra ,;e encontró sola, sin rerurso~, sin amparo
Y tcnie1Hlo r¡uc atender {1 dos niños frutos de 1~
uniún c·on el alevoso.
'
Flotahan en i;u memoria peclazoo. ele drama,
fragnwntos de i&lt;lilio, voces que había oído nlvirl_anclo la hoca ele que salieron, guiños de ojos, sonr1-;a~. gc~tol', halagos, reños fruncidos y puño3
amenazante", cuando fiió de nuern la vista en la.3
pata~ de mosca ele la carta, que continuaba así :

�Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 12, Marzo 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�E L MUNDO I L US·TRADO

EL MUNDO I LUSTRADO

F RAGMENTOS
DOLOROSA

sado la noche; un leñador piadoso que se api..id:i
del aba.n.&lt;lono en que fatler.wo, parte c.'Onm1go lh
pan de la mañana, enguja mis Jágrim:14.:;, aita c?n
dma venda mil; ipies que sangr~n toda~ia, me eci:;;
sobre Mll;; hoonbros y me llova a }a q111etia herc&lt;la&lt;l
doorle mis pa&lt;lres llorarán s,e,gur'aruente.
El cielo está más puro y transparente; los endriagos y se~ demonía.oos ql\le trazaban su rombo
tétrico e'Jl la noche, no mut•Yen ya lru; alas &lt;le murc·iélago.
.
1}1os ha ~·isto la tierra. y e.u fülíada, que es hu y
calor, pinta &lt;le azul el infinito e.9Jacio,, d.e blanco las nub&lt;&gt;", y de color de rOffi loo eopmtus; (']
agua tarta1n11de-a como una ,niña en Ru cuna, y :"e
aha &lt;le los tr,ig-ales y la~ ,;eme:nte ras eil rnmor conforta.nite de la vi&lt;la : ya vamos llegando á la her 1' &lt;lax:l; allí e., tá el pueblo con :,u parroquia P&lt;l:rcla ~oron11~la ,por un ángel de bronce que, extend1.das 1a,,
alas, fija la planta irunóvi'l elll ~l campa,nano: alt,,
~tá el campo:,3nto, e:on sus tapias verdosas y agr~ctada$ : los muertos c1n ·as almas ;no han subido a,m
al cielo y penan bajo' la c-ruz &lt;le tosco p-alo, cuentan su Úisteza al ciprés pGra que éste la cuente á
la;, a ves, lru&lt; aves á la 1uz, J,a 1luz al cielo : ya a lcanz:i
á eolumbrar los muros de mi ca.."'3., ya ese:ucho (•l
mea.reo de las gallinas y el relirn:har &lt;le los_ caballos &lt;'n el pa;tio; miro el p(lllvo dorado que clícunda como auréola c-elest.ia1 el drcnlo negruzco de la
era· distingo e-1 viejo fresno qne sounbrea la pneeta, v miro abajo el ha.neo de piedra &lt;londe mi pa.•
dre repos.'L blan damente por la.s tarde.-,, y m1enh
las cabez¡a.q d&lt;'l ga.na:do; pero ¡a~· ! q11e también
a,hora sient-0 miedo, y ~e acongoja mi cora.zón y
~ eniturbian mis ojos: veo el rootro huraño de mi
pa&lt;lre, á quien cau.•é dolor fan grande con mi ausoocia ; .eseuch-0 fas palabras d1iras y agrias coro
que habrá de rec-onvenirme y reprenderme; tem,&gt;
su ira, y llena mi alma de mortal espanto, espío
ipor la venfo,n a. penetro de p1mtiHas á la ea..•;a, el\derezo mis p11ro., á la ha.h itación donde m i madre
llora, me arrojo solloza11do á sus bra.zos, oc-ulto d
rostro entre los n,lieguef' de su traje, y lloró allí,
hast.a que el su&lt;:'ño, el hambre y la faitiga cierran
mi.R párpa.&lt;l~ y dan fin á mis cO'ngoja!'.
Heme aq;uí ele regreso, ¡ oh Santa Madre ! ¡i;eca
tu llant.o, abre h1s brazo:, y per&lt;lona !

¿ En qué linfa serena, en qué onda transparenfo
o&lt;-0npapa1é, l::!eñorn., el pcn~a.miento mío, para qne
pueda &lt;:ompren&lt;.ler t.us exrelcn&lt;:ias? ¿ Cómo doma r
iJa. in011rable i;orpeza de esta palabra. flaca y miserable, que ~ arrastra como ~olla sierpe por hi
tierr.1, i;in tener alas para alzar el vuelo? ¡Ay !
bien lo gabe,: szyy menetiterooo y pobre; nada pw:do por mí; vivo panosa vi·d a de C.'Ongojas, y lo~.
huracanados vientos &lt;lel o.,píritu han &lt;l&lt;.•f'quic·iatl,)
mi iint€Jligeneia, que sólo debió ser bruñido e-:pejo
que refleja,ra tu celeste imagen. ¿ En qué lengua,
-~
ra, y con qué 'i"OC&lt;.'s podré hablarte, si no h~1y
en mí &lt;:osa ninguna virgen (le pecado, y he abierto 11ni alma á todas las pa.siofü~ ? :Fuérame cla:rl.n
remorutar el cun;o de lo.; añoo, volver á la apa&lt;:ib1 t•
-edoo de la inocencia, y c n ton&lt;'e.'l, de.~a&lt;tando n,i
~tu&amp;i.asmo, mi lengua cantarfa tuis a1laoanzas.
:Mas enouéntrornc ahora tomo el niño descarriado que ,;ale al rlarear el aloa de la quict.a heredad donde &lt;luenlli.'n ~u.; padres, y di~irrienl(lo clJ~etinadaammte por fo.&lt;; canip01-, correteando t,-,;~
la. g-a.llartla m&amp;ripooa que s-c aleja y ~e aleja como
,el ideal; inquiriendo la brcñooa e:.pesnra de ]1).,;
bosques para ooger los ll'idos de la::; aves, y abrc-va1J11&lt;l.o su ardien te sed con el agua del aIToy-o, tomaida con Ja palma de la. mano, no advierte c.-1
ra.u&lt;lo vuelo &lt;le las horas, no medita en las amantfü inq,uietu&lt;les de sus pwdre.s, y c uando el hamb re le Jul,{,e cobrar {le n uevo la 'Illemoria, y qu iere
volver á la hereda&lt;l, piensa q,ue e.;;tá imuy ]eje,,,
&lt;le la oosa, en lo más intrinca,&lt;.l o de la !oel'Va, donde no se ;peroibe otro rui&lt;lo que fJlO rea el del agu,1,
&lt;:orriendo blandamen te y el del aire que a.gi ta hH
nervio;;as ramas; y recorre el boscoso laberinto, y
hu.s ea la salida, y no la encuentr a; y cada vez p;
rol d(";,pide de ~u ea.rcax más vivos rayos; y cad.1
vez el bosque a.ngosta más ~us f {mebr€PS calleja'\;
ya loo, p ies d e.~angrados brotan sangre, y los hin-&lt;:hado.~ oj os brotan lágrimas; ya el pequeñuelo
euerpo no resiste la fatiga, y á cada. paso que 1•1
rapaz a,vanza.. a¡!ruijoneado por el miedo, piérd~c
111.á.i en vez de hallar el caJm.ino; el sol le a,brum,L
]a.s e&amp;pinas {lestrozan su ca,lzaclo, las erizas ram:.is
EL CRUCIFIJO
de los á.iiboles de.~garran su v€Stido en mil pedazo~:
camina. e l sol, las auras de la tarde refrescan lJ
a.tmó...;:.fera. y comienza á caer me.n,uda lluvia; rl
niño corre, corre : y declina la tarde, '1as aves vu~lCri1eito, Tú e:r&lt;.'$ el bien, Tú eres -la verdad, Tú
ven piando á sus ruidos que están ocultos en la eros el amor, 'fú eres la vida, ~1entira qu e tu !'f: fronda; cada pino g uarda un ooro de pájaros can- ligión es la religión de los opresores, porque e;
tores que se de..piden de la lruz, t ra.q:pru,an poco á la religión de l&lt;&gt;d oprimidos; mentira que con tu
poco el ópalo del oielo las agujas doraidas de la~ siangre ,&lt;.e pueda ungir la tiranía; mentira que ta,;
-estrellas ; 1-a sombm comierrna á Sllbir como U llll brazos no e.:tén a:biertos para l os q1ie corren un;1
marea obscum por la Yertiente de los montes, y el vida de dolores. Tú eres amor, y el amor es feniño, d~pavorido, ~in aliento, sigue su oorreri:.i. C'.tmdíc;:.imo rde suyo; por eso vamos en tu seguiverliginooa, apenas ;;e detiene par a tomar re.',Jllello, miento como van las ovejas tras el pastor que las
sigue, sigue; el v;_iento sopla, la,s encinas tienen s,i- encamina y las de.fienue; que h.i a,uxilio todo , ~
Jemnes diálogos entre sí; los sauces sacuden su~ hacedero, todo es llano, porque en Tí están ju.uto:;
eaoolleras itrágica.;,; , "a.11.Se apag,a,ndo todos los 1 u- tooos los saberes y unidas entre sí todas las .::omore;;, cierro. la. n oche cada V&lt;'Z más densa, se ho- sa,s; nuestro amor á Tí -es 'll.lla ;,e.el que naida aplaca,
ra.da.u más y ,a,hon clan las qruebras y aberturas do:'. una ha111n~ sin hartura; libé-rt.ano;; del cautiverio
e.a.m ino, rtodos los seTes m1woo y eternallllente en- de fo, culpa; .p on en olvjdo nuestras fwltas, no 'S·
oadena&lt;loo que avara guarda la Nauuraleza, el tron- enoaKlenes tus furores ~,onfra estos menospreciable•
«&gt; descuajado, el pino enhiesto, I-a hoquedad rugr;s,1,
gn1sanilJoo q,ue oo han alzado en rebeldía, seda.ríos
de la encina., y la JX&gt;ña giga.Tute de gmn.ito. se ani- que combruren ;y vilipendian tu doctriina. en nomman con la mons-tn1osa vida -de la oombra; cruje ·bre de no sé q•ué religión de miser icordia, ouando
la rama, chasca l,a hojarosca, el ánbol tiende bra- el oatolwismo e6 la verelaclem religión del amor y
zos JillUSCul&lt;&gt;SOI', y aguarda el peñón inmoble, co- la mrisericordia; en nombre de la libertad, de ia
mo atleta fatigado; el niiño oye e,sa.-, voces solem- ;igualdad y la frat,&lt;.&gt; rnida{l humanas, oua.1wlo T ri
nes de las cosa;,, e:,quiva el brazo &lt;le los oedro.:;,
fuiste el .más augusto mártir de esta idea en aq1i,sortea los abismos, huye, corre, á cada paso cn,&gt;e lla espantosa tragedia que, CO'l1 miedo del sol y
mirar, bri'llando como rarb11Dclos en lo negruzco :oom.blo:r de la tierra en todos su.~ mie mbros, se rt!~1e ·l as hojas, las pupilas sanguinolentas &lt;le los lo- prese.ntó en el Gólgota ; en nombre de los hambos; trota·n , ga101pan en su memoria Jos horrjbbs brientos, C'U0n&lt;lo tu religión es, Señor, la religió 11
cuentos que su vieja nodriza le narraba, y ya sm de los pobres, de los menesterosoo, de los proletafuerz.a.s para seguir su caminata, ni para estrmnr.~ rios, de todos aq1Uellos que pa:decen hambre.
cer el aire con sus gritos, nú para derramar mal"!?s
Los venideros no creerán-decí,a el marqués éi•J
ele llanto_, cae '.{)Or fin desfallecido, como un cuerp0 V aldega.mas-que se ha levantado 1l!ll día en el
m uerto. mientras el vienfo se reuuerce entre l os ce- horizonte del m,u1J1do en que esta religión divina,
ch-o,, y las nubes escalan el espacio.
toda de misericordia y de amor, ha sido entrega Yo también, como el niño descarriado, seguí da á la exreración de las gentes por bárbaras J
s&lt;&gt;n das torcidas y me perdí en la roledad del bo;; - harrrubrientas m1Uche dumbres, neoesita:das de amur
&lt;¡11e : yo uimbién, como 34uél, sentí fatiga, mied0,
y de 1miooricordia. Los venideros no creerán eu
Yi caer la n oche, cerrerse el manto de la sombra los insensatos fu:ror&lt;&gt;s de aquellos que, siendo poy 8ipar&lt;'r er las fieras alimañas, que medran á ía - bres, se han lerva'.DJOOldo en tumulto cont ra la única
vor de la,s tinieblas; yo también, desmayado, caí en r eligión que tiene entrañas para los m enesterotie-rra. c,on el cme11p0 inerme, difunta. ya la volun- so.s, que estando deshereda.dos han puesto su boc&lt;i,
tad, y no íuí, &lt;mal debiera, pasto de los lobos, por- sus manos y su s pies en la religión santa que 1&lt;'~
que Ti'.1 ,me amparaste, ¡oh gran Señora! Ha pu- ofrec,e un reino por herencia ; que no teniendo

a,

padre, se han aliado en rebeldía contm su único.
paidre qrue ootá en los cielos y les dice :
"No podéis subir hasta donde está mi glorua.
Y o, que soy el S~ñor de lo.s prodó.gioo, haré el lll3yo.r de !os pr&lt;Xhglos por vo.~ros, y t.-Ondré toda
mi glm·.ia dan&lt;.le vosotros estéis. ¿ No tenéis con..
c-iencia para CO'l1crerme? C':r:eed en Mí, y ten.
dréis 1111ás c ien eia. que los que mru3 me conoce
¿ ~o tenéis ni in~nio ni le tras para convertir
~fí 1~ .muc-hedtm1bre &lt;le las gente;? Desead que-,
todas las almas se C.()'])rviertan á Mí, y Yo os daré,
las palmas de la prediooción y del apostolado.
¿ No te•néi-.s agua. p-a,ra. los que tienen soo, ni pan
para los q11e tí e.nen hambre? No importa ; pedidme á ~fí que los sedientos beban y los hambrientos c·ornan, y el pam que aplaque su hambre 7 et
a,.,&lt;TUaque tl"J111ple ;:u ~1, o-s serán compu tados ,,0ql
cielo. ¿ E,;tá•i,, cargados de tol erancias y de di
y os faltan fuerzas para las b-u®oas obras ? Desead
ohrarlas, y tened ,p or cierto que y-a las habéis obrado. ¿ Em-ii&lt;liáis á los que tuvieron la gron dich&amp;
de padecer por ~Lel martirio? Desead padecerlo
~· toocid por ciert-0 que V'l.l&amp;---trn '\ero, la gloria d·~
los mártires. ¿ No podéis ,;er misericordioso.,!
8ed pa.e-ient('j;, y ten&lt;.&gt;d por cierto que scréi-s tan
grandes arute :;\Ií por vu('Stra -paciencia , como }og;
otros por su mü,ericordia. ¿ No podéis levantar i.
Mí n1estras manos, rargadas de h ierros y pu!!a'•
tas en prisiones? Levanbad vuesiJm voz, y vuesLl"l
plegaria será &amp;"C'l-ita en el ciclo, oorno si hubiérdtÍilevruntado á Mí j1untamentR la voz y las manos.
"¿ Sois onm:loo? No importa, levarrr~d vue,,~ro,
e.~píritu á Mí, que yo oigo la voz de los espirito,.
¿ No sabéis qué rosa pedinme? No i mporta, porque Yo Bé lo que os coruviene. ¿ No sabéis por van•
tura a.mar? Pues si sabéis amar, lo sa:béis todo,.
porq_,ue me ;;abéis á Mí, y lo tenéis todo porque 1116
tenéis á ~fí, que soy habitan te ele los corazones qne,
me aman. ¿ Xo reeort.láis ouando an&lt;luve por el
mun&lt;lo? Hubo erntonces un,a mujer adúltera, •¡Ul
era huhbrio &lt;le las gentes; ;;,¡_1,.q mam.os estaban til•
das de buenas obras, su alma abrumada de peca.dos; no entendía cosa de plegarias ni &lt;.le oracione::;.
.pero Y o l,a núré y se enamoró de Mí; y se pu¡:,o ca,
Jla&lt;lamente á mis pie;;; y allí puesta se convirtieron su s ojos en fuentes de lágrimas, y lloró tanto, que lo-s cielos mis.mOl- admiraron RU dolor.
N"ada me ofrecía sino ella rola; n a&lt;la me pedía
irino á Mí; v con eeto sólo, Hl corazón contrito r
h111nillaido se revi~tió de rooplan&lt;lecientc y más angélica herrrwsura; y con C$Í.-O sólo, si hubieran po,
dido emvidiarla, la hubieran envidiado todos lo¡; ooros de mis ángeles y de mis serafines, porque me
enaimoré de ella y la hice mía, y santifiqué con 10i
prewncia el corazón conturbado de la m-repentida
pecadora. ¿ No soy el que llevé oonmigo 31 Pa•
raiso el alma de aquel famooísimo laxlrrón, en la
sang-rie&lt;ntia tragedia del Oa.lvario? ¿ Quién fué
j amás ni má,s cu1pa,ble ni menoo menest.ero,:o qui)
él? Pero al rendiir su e,,.píritu lo puso en mil' m:inos, oomo yo puse el mío en las manos de mi Pa•
clre, y así como mi Pald,re lo :recibió, yo le recibí.
El oceáno de mi amor había pasado por la cu:11hre
de sus cu,lpas.
"Yo soy Aquel que antRs de dej a:rme ver de los
reyes, me dejé Yer de los pastores; que ante. ~e
llamar á ~1í á los abastecidos, llamé á los nec~1tados. Yo wy Aquel que a.ndando por el mn?do
dí salud á los d01ientes, il11z á los ciego,:, limpieza á los leprosos, movimiento á los paralític&amp;1,
vida á los 1111Uert0!'. Y o soy Aquel que, par-a ilar
de beber á los sedientos, ihice brom.r las a.guas de
las r-0ea.s, y para. daT de comer á los hwmbrient!ll
envié el maná y muil.tiipliqué los pane!'. Yo St)J
Aquel que puesto entre los 'Pobre:; y los rico:-, los
ignorantes y los sabios, entre los arrogantes y 1~
humildes, pasé sin decir nada junto á ]os rico."., en•
tre los arroganites y los sa,bios, Jlamé 0011 tierna
voz á unos pobres ignorantes y humildes pescador~, y me hice todo suyo, y les lavé los pi~, y les
dí mi Cuerpo por ma.njar y mi Sangre p or be·
bida : que tanta fué mi querencia.
"Na'Cl.a anné tanto como la pobreza y vuestro amor
después de la gloria de mi Pa&lt;lre. Sienido Sooorrano Señor de todas las cm,as me de!'pojé de t-OdJ.3
ellas para ser uno de vosotrO'.S. A uno de voaoitre&gt;s que á ningún príncipe del mu.n.:do, &lt;.lí la 1!0bernación ele mi iglesia. sacratísima; y parra con·
feriirle aquella suma potestatl, n-0 le pregunté fa
que t~n~a ni lo que sabía, sino lo que amaba. ~o le
exrum.me de doctor, sino de a::rnrurute. Y o mismo
iclejé mi vestidura de rey y tomé la de siervo. Un,
mujer fué mi ma dre, un establo mi aposento, ·Jn
~ bre mi mm a; pasé mi infoneia an desnudez Y

&lt;'ll obediencia, viví áiribu.lado; cooní el pan ele la.

-caridad ; no tuve un día de repo;,o ; llenáromne de
vituperi-OS y afrentas; mis profotns me llamaroll
"yarón ele dolores"; e,;cogí por trono una cruz, dtl'-3ca.n:-é en un :sepulcro ajeno: al entregar mi cspir í:tu á mi Padre, os llamé á todo.:.; á ~Ií. Y desd~
entonees no me can1'0 de llannaros : ved cómo teng)
la cruz, para :recibiros á todo;; entre ambos brazos
ten didos".

)Ylanue/ qufíérrez }Yá/era.

EL DOltlNGO DE RAMOS
EN SAN PEDRO.
~

L a inmensidad de Sa,n Pedro e;,fal;a silencio:;a.
X O se oía sino el rrumor de kll' p-a1'08 de la much;dumbre, semej ante, en el m1:Íl'l11&lt;&gt;l pulimentado, d
sordo ruido de torrente;; 'lalidw rle uutclre.

versias los Generales de las órdenes religiosas,
los ow{tro Conrervadores, Auditores de R-0ta, Clérigos de Oáma.ra, Votantes de la Signa.tura, Ab1:.:::viadores, Maestros de éeremon.ias, Camareros as i,;tentes Camareros secretos, Ca.mareros extra, Abogados'consistoriales Caballerizos, Chantroo, Clérigos y acólitos de capilla, Conduotores de la "Vi~Jtl
Ru.bca"-todo un pueblo eclesiástico, toda la 111numera.blc familia pontificia, prolongando su lento
desfilo como una theoría de milicias cristianas que
va al ~ielo á Tecoger la palma de los elegidos.
El Pwpa, rentado, con las rodillas_ oubiertas dry
una manta. bordada, presentaba el pie y la manc1
á loo ósoulos que ascendían, distribuyendo al prvipio tiemJ&gt;0 la palma. rizada &lt;le Sa.n !fomo con un
mo'i"Í.lnioot-0 de automatismo grandioso, con i:n
g-&lt;'sto hierático y antiguo, que lo semejaba á una
e&amp;iatllla sa;nta del pasado.
._
.Apa.rato maravilloso, admirable efecto de k\ltro de la liturgia, obra maestra del tnuufal e~pt•dúr-ulo rc,ljgicso del siglo XVI, de ,;u gP-nio el•

una ma.~ de on1uesta y vO'ces qt1e tocaba á las infinitas profundidadt'll del alma.
.,
Em e l cainto-llano dramntizado de la P a.--10n de
Cristo, según el enrngelio de Han }!!ateo, que entonaban trc:i diáconos.
Imp1'!IBionada honda mente. sint\cndo )igero~ ,e,calofrí~ por la espalda; permanecrn ena.Jenada oajo lag-ama. de las me lancolías, que clcrrama~an !\fü
notas, semejantL&gt;S al gran murmullo de una 1~menFa dewhirión, su.spen&lt;li'd-as y tre molante~ mmuto¡¡
e~teros sobn' sílab~ de dolor, cu.ras ondas sonol"lll
perma,necían en el aire sin querer morir.
.,
Y subí,1, baja,ba .Y volvía. á subir la lamcnta:-1on
del ~·ct&lt;·rífic io, de la agonía del Hombrc-Dw3, mod.1latla y RU:-pirada con timbre humano.
Mientrn..c; dura eate cauto oo que repercute lJt
mucrtt• dd autor de toda bendición, la Iglesia no
pide bentliciouoo; mientras dura este cant-0 r1ue
re,lata J.a. noohe ele la rnrdadera luz del mundo, 1:i
Igle..;;ia. no enciende cirioo, no inC&lt;'n~a, no responde
'·(.l-]oria tibi, Domine''.

Cuadro de Fray Bar tolommeo,

''Galecía P i tti."

Luego estaltó el hunno dt' '· Pul'ri ln:hra~orum"'.
rocuerdo de lo¡: hijos &lt;le Judea ante el Seuor, un
cántir.o de plar(•r juvenil. m1, l10:&lt;c1m,n ~ que d eag;1rraba eJ. aire con n()ta.;¡ m·geutmas. i-11biendo y perdi&lt;\ndo,:,---c en lo aJt-0 d e l-a.&lt;1 bón•clas . repercutimu1o
á dista,ncia c.-omo clamor de 11i iio;: en ecos da
montañas. ·
Con el primer ac.-e nto dt' ei-te c-an to ~- su alegría,
com~nzaba el desfile, la procesión eterna y siem)H~ 1mern de esta Corte d e la Igle~ía. que va á
1·ecibir las palmas de manos d&lt;'l P adre Sa,nt0:
l 'a.rdenalos, Patriarca:;, Arzobis po,-:, Obispoo na
lk&gt;i,-tentes y asistentes, Abacl c-s rnibw los, Penitene iarios, el· G01bemador ele Roma, el Auditor d,:i
('á,mara. el :Mayordomo, l'l T&lt;',:.01w o. los Protonotarioo apostólicos participmltc-i; y honoTa rios, d
Reg-ente ele la Canrillería.. C'l :\ ud i lor de contr o-

Domingo 31 de 1forzo de 1901.

aitf' ca túlico, de todas l:IB ma nos de ~us gr'!md"s
arti&amp;tas, de sus pintores que inventaron el &lt;lümjo,
el orden, el arreglo, la C'ompooición y la simetrb.
de la,:: nosturas, el oocalonamit•nto de lo,; grupo-s,
la belleza ele la decoración viYiente, sobreponiC'n,h
uno~ á otros e;,tos magnífiros corn par;:;a,; traj ea 1lo,
con c,1pas de armiño, con sobre-pe\.liz de r-ncaj &lt;&gt;s, r,thrilleante,- de brocado _y &lt;l0 !&lt;C-cla, combina11do ci
oro pálido de l as palmas moved·izas y el carm esí d,}
loo fofülos, con las armonías y lo:; sordos esplend,.,J'{',-, &lt;le un colosal Tie:iano.
L a OOlltemplación, dividida y errante, se de3pe,rtó y eonmovió por un ('auto inaudito, un&lt;i
queja en que gamía el fiu del mundo, una músic,i
01-ig inail y desconocida, en que chocaban los insultcr.; de u na t ur.ba fnri~ 'll, un r ecita do lento y solomm' qne contenía la voz lejana de l a Histor i•t,

La mu:s1ca, cada vez más penetran(;;), uiá,, d.:::Fti~ za&lt;la de anguGtia, semejaba la l'OZ
,/ 0,-ú.:, uicion&lt;lo : "Mi alma está triste hasta h m nert1!"; l:t
voz de J esú~ que un momento antes, en 10!- labios
del cantor, tras.pasó todos los pechos con el horror
ck la muerte de un I&gt;ios.
Y continuaba el recitado, rot o p or las réplic:.1s
&lt;lel Coro, ki. tempest a-d de clamores, el rumor car1cature,;,co, cómico y feroz del pueblo hanücida ; rl
goce disco1xk111te y bklsfemo de las t urbas, pidit:lndo la sangre de u,n justo ; los gritos destempht,l os
dol " Crucifige" y de " Ban,abás", que opacab:.1.n
las dolorosas a rmO'llías como un gran desdén resignado.

a~

ed111undo !J Julio

oe qoncourf.

Tra ducido para "El Mundo Ilus t rado,"

�Domingo 31 de }forzo de 1901

EL }IUNI&gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·1'RADO
Est.a música ~ infinitamente resignada y conmovodora, mucho más triste que ninguna otra
modro"lln; salió de una alma femenina y religioM.
lle hai&gt;ría pod!&lt;lo t"&gt;-c-ribir en_ algún convento per'.
(li'do en el fonclo de una soiedaJ, tra~ hr~os cnEmcños indistinto¡;:, entre los crujidos y los bO.;ozos riel viento, que gime cantando en torno
la.&lt;; ru.il~.
Es menel:&gt;ter, á toda co.~t.a, oir los "MiserE&gt;re" tle
mañana; u11-0 E'S de Pall'Strina, otro de Allegri.
¡ Qué concreción de profundos é ignora.dos sentimientos!
&amp;ta es la música de la restaiumción católica f..tl
como la halló e-1 ei:pírítu nuern al rehacer la Edad
)[&lt;'&lt;ha.

ue

JUEVES.

Museo de Laxembnrgo.

MIERCOLES Y JUEVES SANTO
EN LA

CAPILLA SIXTINA

IIIE&amp;COLES.
Tre; horas en pie, todos los hombres en pie.
Las dos primeras horas transcurren ; algU11os n·J
ret&gt;i.sten y se marchan. Los cuerpos están enoerrudoo como en estuches; los rostros palidecen, se coloran, gesticulan ;-vienen á la memoria los Condenados de Miguel Angel.-Los pies se encajan
en las pantorrillas, las rodillas en las caderas, lns
riñones se doblegan; bienaventurado quien cnctuutra una columna para apoyarse.
.:.\Iuchoo tratan de alcanzar su pañuelo para enjugal'Se la !rente, otros tratan en vano de preservar
su sombrero; no se ve más que un bosque de C!l.-

beza~.
La muchodumbre se agrupa. á la pue:rta, í'lc
cuan·clo en cuando penetra uifícilmente un per3vnaje oficial, merced á. los hombros de los acólito:;,
como un clavo de hierro en un pedazo de mader;,1.
En las tribunas de la entrada, en una especie de
jaula, las damas se sientan difícilmente y aspir-m
Yinagre.
Aquí y allá, suizos de penacho blanco y traje de
óµ~r,a se awovec-han de sus alliChos pies y se reeli1 tu1 en la alabarda.

cu ..dro de W. Bou11:-aercau.

El ronquído monótono de loe Salmos dura y
perdura siempre.
Lo cual no impide que las fign:ras de Miruel
0
Angel serun gigantes y héroes.
8i pudiera aoostrurme de espaldas para mirar á
loo profetas. ¡ Qué soberbioo tron&lt;JOS, qué magnHlcos cuerpos primitivos loa de Adán y Eva l El
terrible Cristo del Juicio es, á. un tiempo mismo,
un Apolo vengador y un sublime Júpiter tonantt'.
Uon qué gesto de trill!llfador desprecia los cue,pos de sus enemigos derribados. Aquí todo viene
de la antigüedad; cuando Bramante ideó á S1n
Pedro, tomó sus dos ideas del Panteón y la Ba;,ílica de Constantino : las dos edades uniéndose v
oompletándose.
~
Al fin el "Kirioo", después el "Miserere". Esto
si que recompensa todos los dolores de rodillas ":,'
riñones que se han sufrido. El contraste es cno1·me; hay acordes prolongados que parecen falsos
y produeen en el oído una sensación semejante á
la que deja en la boca una fmta ácida.
No hay canto claro ni melodía rítmica; tooo e:;
mezclas y cruzamientos, voces vagas y quejumbro1,as que parecen ora las dulzuras de un arpa cólic::i,
ora las lamcnt,a.ciones agudas del viento en los árboles, .ora los r-umores dolorosos y hechiceros d'.:'
la campiña.
Na.da más original ni más grande; la edad musical en que se ha escrito una misa semejante, está
..cparada por un n.bismo de la nuc..c:tra.

Ayer noche y hoy por la mañana, hojeé los d1'1
tomos de Baini accrea de Palestrina.
F·ué hombre piadoso, amigo de 8an Felipe Neri,
hijo de pobres gentes, pobre él mismo toda eu
vida. Vivió de una pensión, primero de seis, dea•
pués &lt;le nu(},e escudos mensuales; nunca tuvo dinero b~-tan.te para imprimir sus obras; era infeH,
y rebosaba de ternura; perdió tres hijos avocados á
un gran porvenir, y escribió su:s " I..mnenU!(!iones,.
en medio &lt;le dolores terribles y prolon~dos.
Por él y por Goudinel, su maestro, sale la mítsit:a, un siglo de~pués de las otl·as artes, dol caoi
medio-cval.
El canto ~ar,rrado est-aba lleno de la h1' rrumbre
escolásfün, oriza&lt;lo de dificulta,des, de compli::-.cione$, de cxtravagan&lt;:ias; las notas habían de 9el'
WJ'fks euando €C hablaba de pra-dos y hierbas, rojall cuando se trataba &lt;le sangre y {le sacrificio, ne~ras ruando ~ mencionnba,n el s(•pnlcro y la mncrll·: rfüfa parte cantaba letra diícn•nte y á vec•'!I
c-mH:iom'!: m 11ndana1,.
l~l sPnt~miento religioso reapareció prot&lt;&gt;stantP.
&lt;'on Lut&lt;&gt;ro, católi,eo oon el Concilio de Tren!&lt;&gt;.
&lt;:ou&lt;lin&lt;'I, r¡ue murió camo mártir e-n la 8an Bartolomé, 1--scribió la músic-a &lt;le los Halmoo hcróiC1•s
que sus torreligionarios, los hugonotes, ra nta11ai1
en medio de las hogueras y de las b-&lt;100.lla~.
Pall.'l'h-ina, inducido por el Papa, e,;crihió !.is
,a~ta~ é in-&lt;lefinib[('S armonías de la~ desolacion••:1
mí:--tic11s, la1, súplicas de un pueblo ontcro, pueril
y f.ri&lt;-lte, l)OStta&lt;lo bajo la mano de Dios.
Loi; ")fii&lt;crt&gt;re" e:-t-0n fuera de la jurisdireiñ11
de toda mfoüca oída por mí, y quizá má.5 allá dv
Hns límit~ : nadir, antes de conocerlos, llrga á
im11ginar tanta. dulzura y melancolía, tanta ra•
reza y suhlimida-&lt;'l.
Tres p1mtos sobresalon . . . Las disonancias .,e
prodigan algunas Yeces hasta producir lo que
mtestro oído habituado á i-ensaciones agradalJlei,
llama hoy notas falsas. Las partos se multiplican
&lt;'Xtraordinariamente, de manera que el mismo acorde puede contener tres ó cuatro consonancias y
dos ó tres disonancias, desmeml:mt~ y recomp;&gt;11erse poco á p()('o é incesantemente; á cada insta,ni&lt;', nna voz !'e d&lt;'i:;taca con un tema propio, y el haz
º&lt;' desparrama de tal manera, que la armonía ruta! p-arece un efecto de la casualida,d como el
wrdo y flotante concierto de los rumores de la
(,•arnpiña.
El tono contim10 es el de una oración extática Y
gemidora &lt;JUe per,;eyera ó vuelve sin cansar nuncli,
1l i~t.anie de todo canto simétrico y de todo ritmo
vulgar: a"J)iración infatigable del alma dolorida
&lt;1ue no puede ni quiere reposar sino en Dios, imvulse&gt;!' siempre renovados de espíritus cautivos qne
caon de m1evo en tierra por su peso natal, smpiros prolongados de una infinidad de desgraciado~,
tiernos y amantes que no se cansan de adorar Y
pedir.
,,
El espcctáC'nlo es tan admirable para los ojo,
como para los oí-&lt;l~.
Los cirios Tan exting,1iéndose uno á uno, se P,'I.•
11cgrece el vestíbulo, las gmn&lt;les figuras de los
íf{'$:cos oo mueYen obscuramente entre la sombra.
Se a~dan ,einte pasos y repentinamente apare,,'8
la Capilla Paulina, flamante como un paraíso an¡rélico de gloria, luces y perfumes. La~ hileras d,J
c·irios sulien en el altar como una falange en
mareha. Las lámparas descienden abriendo ;;ns
{lorados arahesicos, sus penaiehos .de chispas, sus ro·
f--as de ~plendore~. sus copetes diamantin-OS como
la~ aH!s rnMiea~ 1lel Dante.
Escan1a-, ele nácar eriza,n el i;antuario con sus
hlanrura~ d@lnmbrantc,; laR columnas tucrcrn q1~
&lt;'&lt;µfral&lt;':, de azur entre loR rli,ine&gt;!' cuerpo&lt;: rle lo•

Domingo 31 de 1farzo de 1901.

ángeles, bajo las volutas dc incienso humeante; un
aroona embriagador llena el aire. Bernini ~:;
(luien ha dispuesto &lt;.'Sta fic-:;ta deliein,:a, ~t&lt;&gt;,- de.,;lumbramientos, esta obra de hndai-. :-;u ~anta
Tel'CSa extática. de la igle;;i.i "Della Yittoria" entrevé en espíritu e1-1ta solomnitlad, porque aquí debía estar.
En San Pedro, entre dos filas de sol-&lt;lad0;:, &amp;e
mira pasar el cortejo que rn á ("(•l&lt;•lmn el La.rnbrio. Desde luego, "}fon:;i¡rnori'' de füonomía espiritnial, Cardenale-s violeta,-,, ten p] c·a1)('lo rojo en
la mano y seguidos de $11&gt;- a&lt;"úlitos, ( 'anónigo,. ataviados de rojo _vivo, y al ti11 lo., doc·e Apó,-.tol&lt;'s
,·estidos de azul. tO&lt;',tdo,: c·on un sombrero blanco
muy raro v con un ramill1't&lt;, tn la mano.
tn un ·h ospit~1l dii-UrntP, las dama&lt;; rom,rnas
can trajes negro,; _y del anta [ps hlaiwos de rl'ligio~a;:, desempeñan ('[ mi:,mo oficio. He N.'cihe :cllí
á tres ó cuatro&lt;·i&lt;•ntas aldeanas &lt;(U&lt;' l1an YPniclo e,;vresamente á la tit•.-ta. Las clam.1" má~ di~tingui•hs,
las princesas misrna:s la~ clc•.:&lt;·alzan, Jt,i- Jayan los
pie~, les vuelven á poner c•l ealzado, l&lt;~ dan de comer y las Jleyan Íl dormir.
E:; la nece:sitlatl violentar intennitl•ntc lle emociones y lmmill¡wiont'&gt;' cristianas.

7(.

..Ji. :iaine.

Tradncldo para "El :\fundo lln!ittrado"

lORAD!
Dejad que vuesiro r;;pírit u ,u~pcn,o
De su de,.;tino al podrr&lt;~l ¡.(rito,
Dirija el nwlo &lt;I(• ,u afún in111en,-.o
A s~ patria inrno11al, el in finito.
)faripo,-a, de luz. tP1HlC'cl l'! nl,1
A la llama que r. , .l{"a :;e 1·011"um1•;
('ua.nto puede Ynhn. la aHura c•,.:-c•ala:

La músiea, el i11&lt;•i( n"o ,, el pt•rfonw.
Cantan ÍL Dio~ &lt;·1 :n·&lt;&gt; rnt rn t'l ra1naje,
En s.u onda. el mar. el C'éfiro l'll sn giro,
Que los cielos rt&gt;t·il&gt;t•n honwnajt'
De cuanto tiene H&gt;z, emito ó ,-11--piro.
En este mufü.l o nr&lt;-ano Y ch•;:lumhra.ntc,

En el seno de tanta,, mara~·illa;:.
El hombrr, pobre ,t'T dl' 1111 ~olo in"'lante,
Xunca se halla nwjor 11m' de rodilla,.
Caed de hinojo,. ~upli&lt;·nntl"' palma-:
Alzau YCllC'iE'nclo \"lH':-tro ()J"¡.("ll llo c·it&gt;g"O:
La oración e,; la Yi&lt;la ele la;: alma,,
Santa actitud de aclorac-ión y r.neg&lt;l.
Del exi,,tir en la inmorlal contit•11&lt;1a,
Xada el milagro tM amor at.aje:
Que la oración, c·orno el ¡wrfume. a-c·ien&lt;b,
Y que el pcrdó11, como la Jimia, baje.

Si na,egái~ en golfo, (lp ,·E&gt;nturn,
C'antad IIOSAKKA en n1(';;tra clidrn. e:.trema ;
Si naufragái,; en maro:; ele amargura,
Pooid piedad á la bondad ,-nprcma.
Sonrciu al pe11$.'lr que en &lt;'~plendores
Al fin se tornará la. noche obsrnra,
Y que san. de la vi&lt;la. los dolore;,.
Sollozo abajo y cíintico en la altura.

José .Cópez J)orfillo y lfojas-

Secreto de las bellezas del Evangelio
Se nota un i11Jl1C11:-o arnnc·E&gt; litc1·:nio en el Ev.111gelio. Produce el efecto &lt;l e un palacio &lt;le hadi,
construí&lt;lo íntegramente de pir&lt;lra~ lumino,a;:.
Una exquisita Taguedacl en las transicio11es y
las uniones cronológicas, comunica á esta cliviu;i.
eampilación la ligereza de un relato infantil.
''En a,quella oca:1ión", "en aquel tiempo'', "sucedió que", "ese día ... ", y otras mu!'has fórmuias
rme aunque no lo i-ean, parec&lt;'n precisas y liaren
fluctuar la narración entre ]()'; c-ielo,:; Y la tierra.
A causa de la intl('f,--i~ión clel texto, -la narración

Coleccl6n de P.rtrobn.

crangélic·a apena¡; toca la n•alitla,l. Xo,- habla v
nos embelesa un genio afrpo á quic'n ~e t0&lt;.·a y .;.:!
ahraza; pero que no dc~Cil'i1de lrn.sta las clt•·,igualdacles del sendero.
Xo hay quien "e detenga tl a,·criguar si el genio
aquel sabe lo que nos rn(•nla. Xada e:onote v ,b
11ada iducla; p@que llega ú proc1uc·irnos t&gt;Íedo
a.nálogo á la afirn1a&lt;&gt;iém &lt;le la 1m1jer, que no,. hace
sonreír y nos convence. Equival!' en litrratura á lo que en pintura e,-; un niño de Cone¡rgio ó
una Virgen de diez y .s-ei;; año;;, obra de Ha f'ael.
El lenguaje es de la mi,:ma da:;.e y apropiado
al asunto. ~fodiante un Yerclaclero ailarde, d
rurso claro é infantil &lt;le la narración hebr€'a, ::!l
timbre fino y exquisito de los proverbios, ,;e han
traducido en un dialecto helénico bastante corr.,cto, bajo el aspecto de las bellezas gramaticales;
pero en que ª'Parece totalmente clislocaoda la a.n tigua sintaxis clásica.
Los evangelios son la primera obra e:scri ta- t&gt;n
g'riego vulgar. El viejo grecismo e,;t.ú moclifica&lt;lo
allí en el sentido de los idioma;; modernos.
El helenista halla esa lengua débil y sin &lt;'xpre~ión; clásicamente considerado, el Evano-rlio no
tiene estilo, ni p la11, ni belleza; pero es ;na obra
maestra de literatura popular, y hasta cierto punto el libro popular más antiguo que se h ava ~rifa.
Pero no hay qur ]1a.cerse iluRioncs por" lo que ,e
refiere á la inp:enuidad clr la forma. La pabbra
clc verdad no tiene para el oriental el mismo ,,mtido que para nosotroE-.

El oriental refiere c-ou aclorable candor y con
el a&lt;:ento &lt;le! testigo, una multituu de co,;a,; quu
no ha visto_ y ele que ninguna certeza abrigJ.
Los tapr1e:ho,:o,- re!a_to~ de la salida de .E,.{1pto,
que en todas la~ fam1has se dicen la ,ísvera du la
J&gt;aS&lt;:ua, ú na'.l ie &lt;;ngmian ; pero no por e:;o ,1so111bran meno;-; a quwnes Jo,; oYen.
La~ rt&gt;pre;:entationes e-&lt;·énicas con que c'el~bran
anualmente Jo,; per~a;: lo~ martirios de la familia
ele ~l_i ~r em_-iqnecP:1 siempre con alguna nueva inYenc1on clesbnada a tomar á las víctimas más interesantes~- más odiosos á sus matadores ...
El eyangelio &lt;l&lt;' :-;an 1fateo, como casi todas 1a.~
composiciones fina;:, fué la obra de una conciencia
doble en cierto modo.
El autor es á la vez judío y cristiano; su 11Uev~.
fe no ha mata,do á la. antigua ni le ha quitado na&lt;la de Rll ipoesrn. Ama las dos cosas á la vez v el
e,;pecta&lt;lor goza, ~in ton11entos, de esa lucha. Adnurable e,;tado e,;te en que se es todo sin Rer torhwía na.da ele.terminado; transición exquisita, m-0 .
n:ent? excelente. para el Art&lt;; aquel en que una conc~enc1a ~e com~erte en pacifico campo 'de hatalfo
~m que ella m1,111a sepa inclinarse á niucrún extremo.
,:,,
El &lt;':i,;tiani~mo e;;tá en ~fateo, en el e,;tado éie
flor abierta. pero que lleva todavía los fra!!llnent 0 ,
del botón de que ~e escapó.
1:&gt;
"

ernesfo lf eflan.
Tradncido para "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 31 de :Marzo de 1901.

EL MUNDO ILU3TRADO

:a

F.T, MUNDO ILUSTRADO

Domillgo 31 de ~farz-o de 1901.

�Domingo 31 de Mar.60 de 1901.

EL MU:~IDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

equilibrio celc,tial; y arriba, muy arriba, en el
fondo del infinito, un rompimiento de gloria, s:imejantc á los que yo había visfo en viejas pinturas,
se abría en ocres deslumbrantes y en palpitaciom, 1
de púrrpura. .Me aúuerdo que supe rezar las oruEL TEMA DEL DIA
cione.~ do mi madre, de una literatura recargada y
hombá~iica, llenas de interjecciones admirativas, y
Un rincón de la 'llida. Es la hora de la pwpia para desahogar un fenor inconscienb.',
lntinddad. Ella y él solos. Orepúscu• como 1111 molcle to,;co que recibe y da fonna al melo. A lo lejos se "e el cielo.
tal inflamado. La leyenda cristiana tenía p.ir:i
mí un lado pavoroso, siniestro; aquel en el q1te
ELLA.-¿ Y :;il'ntc u,ted la poe:-ía. de la R :lli- intenenía "Eloe", como gran fuerza desconocigión?
da, para ordenar &lt;lt•~dc lo alto, el martirio del meEL.-;, Yo? Rí; en mi niñez leí con del()it~ lancólic-o nazareno; y otro lado luminoso, ViV'.),
''El Genio del ('ristianii;mo"; rn mi juventud, riente, aquel en el que un apo~tólico grupo de e 0 me llcrnba al campo, para recrearme á solas, í. cogido,;, en derre&lt;lor de la madre desfallecida J~
esas serena~ comJHll'íera~ de Jo,; bu&lt;•no:&lt;: "Las Me- angu,;tia, bañába,;e en claridades paradisíacas. El
ditacionc,,·. de Alfonso el pío; &lt;'.Uanclo quiero re- sublinw ,;acrificio del amor se me mostraba con u,1
posar ~m poco (lt-1 ,·értigo de la vida, abro, por horizonte sombrío: el de la crueldad misteriosa ue
cualqmer parte, un libro de "}fofüeñor'' H.enan los ciclo,;, )' una tima radiante: la de la virginal
(mesé de memoria la "Plegaria en el Acrópolis") ; ternura sobrehumana.
y no h;we nmeho tiempo. mi entretenimiento f,1(Reflcxionanclo). Pero e:=:tas impre;-;iones me
vorito fné el de wr ha,-ta la fatiga las prodigiosas
duraban e:-ea"o tic•mpo; al salir ele la Catedral, :í.
e:;tam1¡¡1, de Ti,,-ot, en ~u .. \'i,la de J e:;ús .. . "
pleno ambiente•. la re,pirac-ión perfumada ele b
ELT,A.-N'o, no es e;;o.
primawra ;:oplab,1 ,-olJrc mi cabeza, agitando .ll
EL.-~ Pue,- qué e,-. entonce", lo que u4e&lt;l me
par de lo.-; eabcllos, las idea,, que ,;e dc,-prendían tlt•
pregunta. ,;eñorita? Dr,earía yo entenderlo bien.
mi Cl'rebro, y se alejaban, como se desprende el
En ,;u:,; &lt;·Jaros ojos clüspea la malic-ia.
polvo barrido por el Yicnto. )[e quet1aba entonE u ..A.-,¡ }fafüia? :X o; en mis claros ojos deb::i
ce,; en el alma una ,;cnsación de bienestar, suave
de brillar la &lt;·urio,-i&lt;lacl; u,,tedc;; los imaginativo;
y duln•, parecida á la que experimentamos en el
~on poeo ~inc·&lt;•ro,,; e,..t,ín a&lt;:o,..tnmbrados--como
c:uerno al :=:ali r dd baño en una tibia mañana.
que e;; ,11 ofic-io-ú cubrir ron palabras desluir.}fo ~en tía pnrifitado; limpio de pecadora~ tci1ltrantc,;, el Yaeío de ,u "cntimiento.
taciom•s
y libre, al fin, tlel p¡1nit·o del diablo, ~[
Bueno; pue,; yo quiPro que u,,tc&lt;l me diga lo que
h_aya C'xp&lt;•rimcntad~ en e~tos días ~antos; pero ain señorita, del diablo de eola negra y mo11,;truo:; 1,
e-ita~ d(• autores 111 reminiscencias literarias, si.u Ycteacla de Yerde azufroso, ele eabeza con euern,)~,
aeorclaN' de lo;: YÍl'jo., ni de los nuevos místicos; ele mano, c-on ,garras, ele alas membranosa~ y r,'~in refrrirmc la interpretación científica del lluda,, que ;e mol'Ían torpemente tomo la::: de un
"C'a,-tillo interior", ele 8ania T erc~a, ni recitarme murc·iélago gig,rnle~eo. l)etrá,; de mí, un p0,:,)
verso~ de la ''Sage,;,:e'', de Ycrlaine, ó páginas de arriba de mí, (lt•:-lizándosc ¡;obre la lrnl'lla ele rn i,
"La l'atc&gt;clral", de llu_r,-mann; e~a;; impresiones li- pa,;o..;;. e,taba yo seguro, t:omplcla mente ;:egnro, ,'e·
hrc,ca~ &lt;lc'-_jela~ u:sted allá para los ,-uyos, para rn-; que wnía. e,pada en mano, el ángel de plata rEíc:ompafü•ro$, lo;; que andan á caza de una metáfo- fona ~· mhellos de oro cmpalideci&lt;lo, quien, dera ó pcr;:ignen em0&lt;·ionc,; agenas porque carecen jando Pl Y('t1Íanal ,le colon•,, dc;;clt• el que me •o,,de emo(•ioncs propia.;,. Todo hombre debe haber rC'Ía ,-i&lt;•mprc que rntraha )'O en el templo, habh-.e
,C'nticlo algo con p,;to; no "e tira, a;-;Í tan de repen- dC(:idido á ser mi protector y mi cu~todio.
Lo,; a iios pa~an ruido;;amentr, romo las ,1g:,:1;;
t~ y con tanto dp,;pre&lt;:io lo quc se lleva en el ()Spír1tu por fuerza, :\' pa;:a de los pallrcs á. lo,:; hijJs de un río que arra,tra piedra;; cl(•,;prendicla.~ ele la
¿ cómo cliré yo?, c-omo una herencia que recibimos montaña. y troncM arrebatada~ Ít la orilla. T ,1
al nacer, como una moneda que nos ponen en la Yida aturde. E~, ú Ye(·es, r;;trcpito,-a. y rorre r·, ·1
mano que per primera wz abrimos al aire u&lt;.:l furia, C'mpujatla _v enriqurC'icla ,por el turbión; ne.
mundll, y que no podcmo,- i.-oltar sino en otra m:1- gra de pa,ione,: y e,pnmante dP c·úlera~: á YP,· ,,,
no que apriete la nuestra; como un sello que no,, rurnon•a )' e-anta y brilla y e:; awl: pero no ·h·,;.i
marca en la carnr ,-uare y tierna y que se va b:&gt;- de ;;onar: ,;11P1Ht y no,; aturde Y 1rn,: adormece.
(rn ,-ilcncio brerc).
rrando ])O&lt;'O á poeo, euando c·rct·emos, pero ;;in
ck~apart'&lt;.'&lt;'r por (•ompleto, ~in que se pierdan las
Hoy l'sas c·eremonias me parec·t'n un poc-o ,1p:'.línea, dr la&gt;' cieal rice~ ... ¡ oh, sí, porque nos ha- rato~,1,; ~- tcatrale;;, como h('(;ha,; para impre,ion:ir
cen una herida que hwgo curan con bálsamos de la amodorrada imagirnH·ión de la mncheclnml&gt;rc.
f~ y ungiiento" dl' &lt;'&gt;'1wranzn. pero &lt;1ue, sin embargo, Es wrda(l que la iglc,:;ia es el origen del IPatro ...
s1 con nne"tros cleclos la oprimimo~, nos duele, ne~:; ( Saliendo de ,:u medita&lt;:ión, como anojado &lt;le ella
duele. Cstedc... hablan mucho de quién sabe de un gol¡:&gt;e, ~• miranclo á su interlocutora fij:1cuantas tosas, de ,-('(limcnto;; ele razas, de asom- mente). Perdón, señorita; me di~lrajc. Esas .,0:1
bro,- y terrores primitirn,., ele preocupaciones se- rosas de los libros.
c·ulare.... el&lt;' ataYi~rno. ¿ n,-í ~e llama, no es verCon toda franqueza, hoy veo muc:ho de mmuhdad, ,lla,i5rnO? ¡ Dio;; mío ! Hablo de estas no, _ele profano, tal Yez, porque algo hay de profacosa:; que apenas comprcnilo, que conozco de oí- nación, en estos días místico;;. Parécemc como
da:::, que se me barajan en el entendimiento y me que los templos se convierten en lugares ele !'')le _nublan, y que :,;0,-:ncd10, cntrenio, adivino, en creo, en salon es de recepción, en sitios ele o;;tenfamis lcetura:; y en Yue~tras conversaciones. ¿ Ve us- ciones y de pompas. X oto la "pose" r eligiosa; ~ri
ted? Yo también hablo ele libros y de teoría3 · me figu~a que la "::,emana Santa" es un prcte"to
e.,toy tonta. ¡ Qué lástima.! Y a ni las mujcre~ para lucir hermosos traje,-, tocados oriO'inalcs senpodemos !-er sincera!- ...
cillas elegancias, lindas joyas y cr ee~cias c~tóliEL.-Está u stccl filosófica. señorita no me atr•:i- cas. La;; igle.--ias se llentm de c~1rio,;os, de presunYO á decir más; filosófica. y eneantado;a.
tuoso;:, y _de desocupados. La Yanidad r ebosa, coELLA. ;, ~o le parezco á usted un poco pedan- mo que !'IC'Tl1pre es mayor que la piedad; va J15 .
teS&lt;'a? (Pausa). ¿Y qué picma usted de la frazada d? santurrona, pero no puede ocultarse:
poc-:ía ele la Religión?
la denuncian ~ns arre?s. ¿ Creyentes? 8í, aqueEL (di,-traído).-Por mí mi;;mo nada, ó C?lsi
lla beata de tapa lo ra1do, encorvada v tcmblon'l •
nada, le aseguro á usted que me puedo pasar sin aquel a~l~iano ele ojos tristes y cabeza de a~cet" 1:
ella. Prefiero la poesía de la duda; una brizna de ~quel nn~o asombrado, de gesto medroso v mirncl:i
creencia en una onda de escepticismo. Allá, de pe- rntran~mla, ~quella mujer del pueblo, iclolátric:i v
queñín, a~i:;tí á las ceremonias litúrgicas: una adolorida-tipo de nuestra pobre raza de $Ometimañana ele "Seña", una noche de "Tinieblas", un d~ ;-~uella joYen histérica, en cuyas pupilas a.,
''Lantorio"; me parecieron imponentes, dram.iti- v!s10naria, llamea un insano fanafü,mo. . . Señora,., solemnes ; me eausaron asombro compli:!ado nt~, .1;1-º es esta la época de sentir la poesía. de ],¡
ele miedo muy grande, tenaz, trágico y pueril, su- r~hgion. ~stas observaeiones son vulgare,:, trigerido seguramente por todos los otros, por lo, viales, necias. Andan de boca en boca hace sifieles. por la multitud que llenaba el temp!o. glo.:. ::\[as e;:: e,.;to lo único que se me ocurre.
;, Qué sabía yo de la muerte ni del misterio de h
ELLA . (n!cdita; luego ríe).-;, C'onque quisif'r,1
tum ha? Por instinto, me sentía bien afianzado á uste~ cn"banos ele las catacumbas? i. ascC'li~mos
la vida, como un arbusto que ha echado largas medi eYalcs? ¿reglas se,eras? i. disciplinas dolororaíces en la tierra. El organista me parecía un sas? ¿ clau,..tros ~ombrío:,;? i. rejas tupidas? ; mac-i•hombre ;:;obrenatural; los sacerdotes, unos ~res rac10nc,.; y ay-,mo~? Amigo mío, permítam~ u;:tr"1
rlfrinos; las columnas de las naves no estaban ci- aue le llame eántli&lt;lo. ;, X o me ha dicho u"ted Pn
mentadas sobre el i-ue]o, sino que flotaban en ua muchas ora~iones &lt;¡ue el Arte e&lt;Yoluciona? Yo me
amh:ente azul, ~n-.pendidas en los aires por un figuro que e-:o quiere decir cambia, se modcrniz.1,

IMPRESIONES DE LA SEMANA

toma la forma que requieren las nue,·as costnm.
bres y los usos nuevo;;. Us_tedes dicen que el ideal
,.nfrc grandes transforrnac1onc". No digo el """
tido, el cuerpo, los miembro~, los músculos 1
.
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1. l
1
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11,en,1O,,:.
an &lt;:an~ &gt;1ac o, en e organismo humano.
): o e ramo~ lo,; nusrno,- ayer que hoy. 1· Oh éram~
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mas ucrtc~, mas ruc
como menos sensible,¡
tomo menos tri;;t~--, c~mo más vüluntariO!'os
terc-os ! ¡Bah! y s1 Yal'la el cuerpo, si la fortaJ.,.
za de los brazo~ decre•ec, si la tisrn ha consumido
l'l petho, si la$ piernas $C han vuelto endeble~ ,i
la e:xi~tencia ,;e ha debilitado, si todos en la ,ida
(':;.tamo; ~o~rac,ho.-:, ó 1w_ura"!énicos ó histérico,. ó
loco~, o 1cl iota~. . . ¿ q11e &lt;leJa usted para la rdigión, que tiene que sufrir las decadencia:; ,1;.
c·'.1rnP ~- los trn,torno,. de la,, almas? La sn¡wr1·n·cntia de la fe e~ milagrosa: es una a,piraeiúo
Ptema. Piense usted en que p:&gt;r dentro de :&gt;s'
garrulería irre"pduo~a, irreverente, diré me-jo;
hay una palpitación de amor, de esperanza, de mi:
i-criconlia. l'ada uno ~e acerca á Dios como •me.
de; qui(•n con el corazún $angriento, entre la~ 'nano,, quién con el c;-píritu repleto de pasionc."' y va,..
uidadP~. quién rncío &lt;le toda idea, quién, hei1t:hido de trrnura, &lt;¡nién, ind i ferenh•, frío, arra,trado
por lo,- demás, eomo tan,;ado de vivir; pero c,taa
ma~a,; hacen !(,gione.~, y e:;ta~ legiones de árruilas
de ,-:erpicnte;;, de maripo~a~. de c"carabajos, "ue 1~
que puPclen Yolar muy alto, de los que ya no pueden
,olar, lo:&lt; ali-rroto", y de los que se arrastran, los
reptil(•, y los gu,:anoo, todos suben, ó hendiendo
lo,- aire.,, ó afianzándose á la tierra, á aletazos ó á
mordida:-, hincando el tentáculo ó sacudiendo l:ts
plumas, pero ,-ubcn, ,-uben ...
Er, (entfüia.~mado y hmlón).-¡Bra,o ! ;Br;1\'0 ! ;, lla leí elo füted á Lacordaire?
ELL.\ (cxaltacla).-:Xo ; he leído la '·Lrvenda
clorada··. ¡ Qui:,iera hablar á mtcd ahora, de muc·has ro,-a~, ele mu-chas c:o:&lt;a,- ! ( Uomo cayenclo en
una wlada melancolía). ¿ Luego no le rru,tan á
.l
1as 1g
. lC':iia".
. '.)
o
u~teu
EL ( alg-o enfál ico) .-Sí; la,; ~oli tarias, la, triste~. la,; iglesias de barrio, las trncbrosas, las que
huelen á humedad y á incienso, las de cúpula;; bJjas, ,idrios cmpolrndo;;, bancas pintadas, santos
clcsteñido~, cl(,~clorados altares platerescos, pintn1'11~ negra.,, n egros, con algunas cabezas náufrai,1~
&lt;'11 aqnl'llo~ marr~ ele ~ombra, io.oeas pilas de agua
bendita crnbuticlas en pilares e11,;alitradoB, órg,111 &gt;
clt&gt; tuhPrías abotlaclas, t ri,to" convulsos y empapatl,is
en ~angre, y en el coro. rejas coloniale~. ile g-rne,os y jnutos barrote:&lt;. y ele trecho en trecho, confa-.ionarios de roto:; talh1do;;, y c,c:ulturas de úng?]p,- defo1111e~, y por las wntanas una ráfaga d~
,o]. efímeramente borclatla por la sombra ele !0:1
p.íjarof&lt; que pasan ...
ELT•.\ (como a.saltada por un recuerdo).-.\
c-icrta;; horas, toda.;; la,~ iglesias se parecen. E,wi
c-apilla,- que u:;ted ;mcfül. ..
EL (interrumpiendo).-Xo las su;ño, las he vi~itaclo, en ellas me he i:;entido eristiano . ..
ELL.\. ¿ Y u;;ted las prefiere?
EL ( en tono lírico) .-Prefiero ir al campo. lrr
la.s flores, trepará los árboles, sentirme dentro de
la naturaleza, tenderme sobre la yerba y huncl~r
la cara en el rocío, ó entretenerme con los eapnthos de las nubes, y con las rondas de las aY~~,
leer de cuando en cuando una página clási~•
baj :&gt; la frescura de los ramajes cuajados de hoJ!'IS
$Onora,;, y, al apartar los ojos del libro, clavarlos en el horizonte si n fin, remoto, transparent•!,
en cuyas azules lejanías, ca,ben todos los sueños.
ELL.\ ( inci,iva) .-¿ Y es esa la poesía de la r~
ligión?
EL.-B~a C'l, señorita; las montañas son altl·
re, y la luna ...
Er.r..\ (con risueño sarca;:mo) .-La luna es h.J•tia: Ya lo sé; ~on metáfora;: Yiejas; hace setenta
aiios que las puso en Yerso Yíc·tor llugo; usted rne
ha recitado e,a,; estrofa,::. ; Por c1ué se toma n•,
d ~
tcd lo que no e!\ ~uyo, ea deeir, lo que es de to ~ ·
::\Ien o,; libros y má;; ,:inreridad; (bien pronunc1'1•
do) particularmente. más origiua1idad.
Er. (joco-serio, señalando el cielo profundo,
reno. puro, e,poh·oreado ele estrellas) .-¿ Y .:p!e
c·ulna tengo yo ele que fa naturaleza· sefl. la mai
,·ie-ja \' la, má;; sublime metáfora? ¡ La poesía ,fo
la rPligión ! :Xo lo clice lltJO"o, ni Núñez de ArC'C'. ni lo;; grand&lt;', ni los ncou~ños poetas lo dicrn:
P,e ,pedazo ele ciclo que desde aquí eontemplam0,~,
,e lo canta solo. i. Se corffenre usted, señorita, th'
lo que es la poe:;ía &lt;lt• la religión? E~tamos 1,,
arucrtlo, completamente ele acuerdo ... ¡ :Mire usteil
c¡né noc•hc !

º",

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.Cuis ~. l/rhina.

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Domingo 31 de }farw

J.e 1901._

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�&amp;mingo 31 de :Marzo de UlOL

JESUCRISTO.
.Al norte de Solima,
La ciudad soberana
Que de la historia hnmana
)[a1x:a y ocupa la elevada cima, .
En ht estéril región que nunca v1:;te
De la hermosa natura los arreos,
Elé'rn~e al Calvario, loma triste
De,;.tinada al suplicio de los reo,,.
A la hora de ¡.;,c,,,ta,
Cuando miás viva lumbre
Derrama en el espacio el rey del uía,
Suele apiñarse en la región funesta,
Inme1itia muchedumbre
Que acude prt•surooa
A mirar del suplicio la agonía;
Que el hijo de J ,u dá, como el 'Pagano,
Gozó feroz. con C'l dolor humano.
En la cumbre del monte,
Del sol ardiente por la luz bañados,
De.~tácanse en el fúlgido horizonte
l:,obrc altas ornees, tres aju,.ticiados.
Dos de ellos, bien se mira,
::,ou &lt;le la sociedad baldón y estorbo,
Pues en su rostro dc&gt;,;pcchado y torvo,
Dolol' no f-C retrata, sino ira.
Augu,,to el otro y bello,
.
Aunque alzado en la cruz c-ual dclincupn te,
De la inotl'ncia el a:pacible &lt;'ello
Mue-tm en la luz de la serena frente.
De amor sublime los rngrados lazo:;
Tiende al hombre, y por él suplica tiernc
Abrienrlo á ffilS miradas ambos brazo5
Y elenindo los ojos al Eterno.
Y rxtendido en la &lt;:ruz, vuelta.'! las mano,;
Y 1a mirada á la radiante ~fera,
Par('Cl' 0ólo que un momento espera
Para lnmdin;c en los cielos soberanos.
Ese cnwificado
Es Jesús el profeta,
El que m arengas á la turba inquieta,
Predicaha ltL muerte dd pc,cado;
El proteC"tor piadoso
De todo,; las pequrños y dolieutes,
El que daba á los niños inocentes
Aihrigo cariñoso ;
El que manso á la me,sa aborrecida
8cntúbase del duro publicano;
El que sah·ó á la adúltera la vida
Exh•ndiendo la rnauo
Sobre su ob,.cnra frente envilecida;
m que COll dulce amor y santa iuea
Ileclim ió dPl error y del delito
A la~ almas senciilas,
Y los bordes del mar ele Ctalilea,
Del (':;tupor ('ntre el con,:Lante g~·ito
Comno,·ió con inmen,;as maravilla.&lt;;;
Quien clió á los cielos luz, al f-ordo oído,
C'on~uC'lo á las má~ duras pesadumbres,
Salud al afligido
Y pan á las hambrientas mw:·hedumbres;
El que del cielo rn el sagrado noml,re
La ergástula rompiú {'0n ta~1ta:; 1mrno;;,
Y predicó á la faz ele los tmrnos
La libertad v la igualdad del hombre·
El que del vicio y la abyección 1wfanch
Halir hizo á su YOíl al hombre ingrato,
A manera del pútrido cadáver
A quien dijo imµl•rioso: ¡ SDWE Y A~DJ. !
Y salió de la tnrnba á su mandato.
La sombra U&lt;.' la pálida agonía
De Jesús en la faz se difundía,
C'ual de la noche el wlo
Al declinar el tlía,
Re -ra extc&gt;ndienclo por el claro cielo.
,Al pe:-o dd dolor ,e doblt•gaba
;i[urmurancfo perdón su boca pura.,
Y lleno dv panua
El pueblo en torno Je la cruz giraba.
Angel~ 110 hajill,an de la altura
A librar al profet.1
Con e.,;pada,,. ck YÍYitlos fulgore.~:
l\fas de fnrntr n-&gt;Cóndita y secreta
En el pueblo brotal&gt;an los tf'rrorcs.
;, Por qué tal c·onfu$iÓn? Veces "tn cuento
Yi6S&lt;' la cruz alzada

,

1!.:L MUNDO ILUSTRADO
Sobre esa cima tétrica y pelada.
lJonde tienen las lágrimas a:iiento;
Y el inocente que de impía,; manos
Hecibe muerte fiera,
]\ o terror, coDlpasión cau;;ar debiera
En los pochos humanos!
Es que hay en la conciencia
.
Voz que acusa, y acento de sentencia,

Y no es po::úble, sin oir su grito,
( !ometer el delito
Y hollar impíamente la inocencia.
Ei; que ese ajusticiado que perece,
}J:; de una arcana y formidable Cbeneia,
Y al mirar ,m bondad y sus prodigios,
&lt;Jual radiación de un astro esplendoroso,
l\í,ás bien que hombre, parece
Arcúugcl poderoso.
Holló 'SU ,p lanta el suelo
Y re~onó ;;u ;voz en la Judea;
J&gt;t&gt;ro .~u corazón siempre y ;;u idea
Anduvieron alzados por el ciclo.
De ¡,:us pupi1as la mirada calma
De caridad y amor estaba llena,
Y el timbre de ~u voz dulce y .,;erena
Ptnietraba ·ha~ta lo íntimo del alma.
He.,i;.tir nadie pudo de sus ojos
La ca.~ta rofulgcucia,
Hin ~entir el afán de la conciencia
Asomar á la faz entre sonrojos.
Al oir los consejos de RUS labios,
lra frente alzaban loo que siempre gimen,
( 'allahan los 1J11ás sa.hio~
Y C'ra mirado con horror el crimen.
i 'l'ono ESTA CONSl')L\DO !
( :1amó eon voz tremt&gt;nda y e;;tentórea,
Que rcprodt1jo el eco amedrentado
l)e Ja región austral á la hiperbórea.
¡ Tooo E8TA CONSU111A.DO ! El gran acento
Cual roz de tcmpe:;tad so11ó ira.cundo,
Y por la:; ondas trémula;: clel Yieuto
&amp;- propagó con e&amp;htpor del 1nundo.
Roto» lo:; lazo.~ ele la Yida, el cuello
De Je:-:úR doblegó,;e inanimado,
Y .-obre el noble pecho en,;agrentado
(';lyó el l"embla-ntc bello.
Entone-es. cual l&lt;Í fuera
})r~..;;a el orbe de vértigo gigante,
Avivaron los astros su ,carrera
Y trepidó la e,;fera vacilante.
Rojas y obscuras nieblas
l'or el cárdeno espacio se extendieron,
Y de la tierra sobrC' el haz, cayeron
Palpables las tinieb1as.
La\:! negras alas de la ncx·he obsc-ura
He abrinon en el alto firmamento,
Y &lt;·on fulgor siniestro ~· macilento
Brillaron la;: esLrelilas en la altura.
A imvul¡,o de iracundo terremoto,
Bamboleó la tierra estremecida,
C'ual na,·e sin piloto
"F.n mar embravecida.
Y los Fopul,eroR tétricos, abiertos
I'or mano misteriosa,
I,anzaron de ~u boca pavoro~a
Sobre Salem sus animados muertos !

¡ J;}:; lo inmenso que surge,
Lo ignoto que aparece,
l,o infinito que asoma y resplanucce !
Rn tanto, el pueblo impío,
Uota,; al cabo del error las nieblas,
Exclamaha: ¡ Perdón, perdón, Dios mío!
Golpeándose el pecho en las tinieblM.
¡ Era el Hijo cfo Dios, era C'l )fe:-:ías
Que anunciaron las santas profecías!
¡Oh! ¡hombres! en la ;:angrC' del U11gido
Vue,;tras manos cruelC's Re han teñido,
Y al peso aterrador de niestro rrimen,
T,a inmensa creación se ha ei;lremecido 1

Preñada catarata,
Hayo devastador, fuego cele,,te,
Asoladora peRte
Se amontonan del aire en el dominio
Sobre la tierra ingrata,

EL MUNDO ILU3'l'RADO
F,sperando de Dios ~l alto _ü~per~o
Para ejercer su horrible numstenoDe destrucción, de muerte y ele exterminio (
Mas Dios Omnipote11tc
Movió en la altura el c.ctro refulgente,
Y ordenó á los siniestro,: mensajeros
&amp; alejaran del mundo. y tl.'SÍ dijo:
'·La misión de mi Hijo
Fué de amor y ventura para el hombre;
Su martirio ha de ~er al bien fecundo:
Salvador e;; su nombre,
.
Y un"ido 1ior su sangre redentora
i:,
.
•
1
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Es ya sagrado para R1empre e mun o.

Domingo 31 de Marzo de 1901.

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ii
~

./

Dijo aRÍ, y al instante
.
Brilla de nuevo el ~ol, el alto cielo
Origen de la luz, se inw1da de ella,
Recobran i;u alma ,paz la e,-fera bella
Y lo.s estrellas su apacible Yuelo.
Del seno de Abraham mudo y sombrío
Se elevaron los ju,-tn;;,
Y ascendieron, colmando su albedrío,
Ha.otta loo reino.e; &lt;le la luz augustos.
Rena&lt;:ió la concordia.
Entre Dios y su mísera criatura,
Y, redimida de la sombra obscura,
Por la misericordia
El alJna humana se el&lt;"vó á la altura.

~

Rralizó,,:c rpor fin la maravilla
De que bajara. al mundo Aquel que fuera,
Del Joruán de.qeado en la ribera
Y del Nilo en la orilla;
m que tan largo tiempo fué c;.p&lt;.&gt;rado
Por los pueblos que tienen su morada
En los bordes del Gangcs afamado
Y en la orilla del Eufrates sagrada;
Y allá C'll las costa.;, de la mar l&lt;~gea
('anta amores con rítmico oleaje,
Y en la playa de América Falvaje,
Tumba diaria de la luz fehea;
Y en las arenas de la Libia ignota
Donde arde un sol al que ninguno iguala,
Y en la orilla remota
De la mar de J a,pón y de Bengala.

)e

.
~

z
1w
~

/O

ne Confucio y Zoroastro
Sócrates y Platón fué la alta gloria,
Anunciar en el cielo de la Hi::toria
La a..--censióu de ese a.-;tro.

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~

~
H

~

La Academia y el Pórtico perecen
Al herirlos la luz del nuevo día,
De la razón los horizontes crecen,
Y la :Filosofía
Y los sa,bios helenos enmudecen,
K o hflly corazón donde la vo1. no vibre
De la ·c-.,;peraoza con sin par grandeza,
}f urn' el e:&lt;elavo, :qace el hombre libre,
Y dc-1 progreso la epopoya empieza.

~

,;:i
~

~
e/

¡Oh! ¡ Cri,,to ! yo te adoro
ron entu,;iasta amor. y el pC'Cho mío
De aruentísima fe guarda un te,,oro.
Yo ,;in tregua te envío
A trarés de mi vida, al cielo inmen:;o
Do tienC's tu morada,
De mi amor y mi fe el con4antc incienso.
}~n medio del torrente
Deva;;tador de la maldad drl día,
He rcsü;tido el ímpetu inclemente
De la ,:oberbia y la bln;;femia impía.
Grande, hermoso. J)oético te miro,
8in saher en mi anhelo
Si aca."'o te amo más; ó más te aflmiro.
Y siemprC' te confie,,.o ¡ oh Dios dC'l cielo!
Bn medio de las síitiras del mundo,
Y cifro en adorarte mi de&gt;'wlo,
Y sólo en tí mi,: esperanzas fundo,
¡ Que la luz 1,endeaida
Qne dl'l'-pide la insignia de tu muerte,
Di,:ipe las tinieblas de mi rnerte
]~n la senda escabro~a de la ,·ida r
Cuando la muerte adu¡;ta
T'onga fin á mi vida congojosa,
Xo quiero más sobre mí obscura fosa,
Que el .:anto amparo de tu cruz augusta.
Y cuando cruce YO la f'Olitaria
Bternidad ¡ oh Padre Soberano!
Haz Que lleve en el lahio una plegaria
Y una cruz en la mano r .

José .Cópez J&gt;orfil!o y 'lojas.

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�Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

�Domingo 7 tle .Abril de 1901.

EL HUMORISMO Y EL CLIMA.
Todo el mundo ha p:xlido obsérrnr que lv~
hombres del ~ort\', los holandeses, los g&lt;&gt;rmaoo-;,
los angl0-t::aj01w,:-, son ~erioR, circurn;pedm;, bonachones, y á n•cc.,; hasta t·án&lt;h&lt;los y s¡•uc1llos,
por h menos (']} rn trato, ya que no ('n lo que á
sus negoc:ios ó inter('f;es H' refiere. De cien conversacionc,: e-ntn• ingle.~C'\l, alemane~ ó yankecs,
novtmta y nue\·l· son ¡·omersac·ione,; de 1wgoc10,;,
serios, acompañaclas de c-álculos; ó bien, rt&gt;flexiones austera~ &lt;le moral. polítita, religión, ó ¡•omt&gt;ntarios breve,: y H'&lt;-&lt;&gt;--. d¡• lo,- ,-uce,;os del &lt;lía.
En (&gt;!;o;; di!Üo~os, falta siempre una. C0!-8, la nota chU::K·a, el eha:--&lt;'arrillo c·spintual, la i-aeta ¡•nwncna&lt;la y lanzada al prójimo. la trítin1 acre• y á la
vez burlona, la c·ari(•atura clcfornw. de"mesurnda,
gestieulante, de lo,- homhrr-: Y de las c•o,..as, d1)
los vioioo y el&lt;&gt; lt11.&lt; Yirtnc),-., de Jo,; 11cto,; lnwno-; ú
de los ado" vitupnablt•s. Lo,; homhre:; ele! ~orl'!
tienen t.ac:iturno l'I huen humor. difíc-il la r·arcaja&lt;la. k•nta la palahra y pl·: a&lt;lo l'l ~~to. ~u humorismo p, "bon t&gt;nfo11f'. azota t·on pluma~ ele
a,e,,trnz ó ton ramilll'll·s &lt;1&lt;· flon,,-: la ;;at•h1. t'lllbotada, jamái:; pen&lt;&gt;tra en las carne•-. ni hac·e ,-angre; el jui(·io trític·o no t•s ja.má,- hofetadn, ni 1wllizeo, ni latigazo: par&lt;·&lt;·t• más hi¡•n la palmad ita
en el homhro ú ¡•l c-o&lt;lazo. qur achit•ru•n ,.;e h.i
inc·urrido ¡•n un nror b t•n una falta. \' no PI pal1m•tazo que la t•mnit•nda ÍI l'l pnntapit• &lt;¡Ul' la
C'orrigr. E~a c-Ia~l' 1le ,-.úti ra t•, fraternal. p :ir lo
du!c~, pl'&lt;lagíl~Í&lt;·a. por lo &lt;·i rtun,-¡,c•da. y mm1:·:
se vi,-tC' tlP clown, ni se nron•P dt• altill'n',- parn
herir. ni dP 1·aH·al)('Jp:,; para llamar la atl'ntiém Y
aturdir ('OTI t•l ruido.
En los nwridionaJt.... PI hnmorimrn l'-. ,-.istt•nüiieo, y ln sútira, \'t•neno,-a. De 1·i¡•n conn•r,.;at·iom•,, o¡·ht•nta, por lo nwno,. ,-on hurlesea!", joco~a,.:,
bufa~ \" malévola,-. Ané1·clota,-, ¡•hi:--tt&gt;s. ,-ohrenombre,, c·rític~a tk.,..piadada dP t0do v d(• to,h, .. tai
es la tonver~ation u:--nal c•ntrr (•:-:¡,año]e,-, latmonmeritan~. itn lianos y franC't~&lt;•,-. dt•l Sur. t·n partin1lar. ;, c·n la &lt;¡ll(• lo, Jlll'\ic·ano,-. ,-01110- tan distinguido,-, "'C'0111N prúj imo... l'" para no,-orr,i~
má, impc•rio,-0 ,. ..,. c·.onwr p.-i:1: t.al pan.·H• qm· -1
no &lt;let·1mt"' mal dt Jo,- &lt;lemú,- 110 \'a.mn,- á po(kr tlorrnir. ); o hien -.r renm·n dos g-¡•ntt•,- y ya ,¡• la~
oye hablar mal c]p una tt•n'l•ra, no importa quien,
aito. hajo. bueno. malo, lwlln. frn. majPst1rnrn ú
ridículo. Y ;.;pa dic·ho ¡•n honor J11H•.-.tro. &lt;'OlllO d(•
lo:- anda h1&lt;·c&gt;;; nup,tro, nuwstrrl'. ¡°" asom hro,-a n1w,:tra atil1&lt;'l'J1C'ia 1n1ra ene:ont rar PI lado riclít1ilo de
toda•.:: h;:. co,-a,. para luwn la t·arirntura &lt;ll• tnda., }ns per~OTill!'. para t'lllllt'(!Ul'ñt'l·&lt;•r lo grande,
pa.ra ha¡-pr grot&lt;':-&lt;o lo snhlinw. 1lp,;prt&gt;tia1J)t' . lu
noble, y ri,;ible Jo patétic·o. ( 'ontr,1 nue,t.ra ~anra,
no hay clc•fen,-a posible: á nn,-otros ..\polo no- re!-.11l ta gomoso: \"1•1111,. l'Ursi; Frnnklin. mog1¡.{ato ;
I&gt;ante. llorón; ::\figuel ,\ngd, idiútico. Ifacrmos
1·nmom1l&lt; á la,; fnlminac·iom&gt;s c]p I~aía;a; palmos
&lt;le nariC'(&gt;s á la,- lágrima,- &lt;lt• ,ll.'n•mía,-; te1wmos 11'1
Año Crii-tiano anet·dótito que ardr en un c•aJHlil ·
~mno,; ¡¡ist&lt;.&gt;mátieanwnte ic·onodasia.0 ; Y patriotero" }. to&lt;lo, no per1lonamo~ ni á nue,-tro;:. l1éroe,- ni
á nue,-tro,- tauclillo,.
A la \'l'Z. maléYolo:- Y fr,-tiYo,. tenemo:- una ma1wra 1wculiar ele lwrir':,· matar riendo.~- llegamo;
al ~di:-mo c:uando &lt;lemolt•mo;;:. c·arcajeando, una
rqrntac·ibn fernrnina.
,; He dún&lt;le rnt&lt;-e e,ga prnprn,.ión? ;, qué e..:: lo
que no-- hate á la vez hnmori;.;ta~ y mal&lt;licirnte,-?
¿ por qué no,; indinamo, ,Í gozar eon toclo lo que
e, ridíc1ilo. deforme, contrahecho, extraYa!!ante.
y p()r qué lo fingimos cnanclo no exi,-te y lo forj:mio'" euamlo falta?
En un lihro rr&lt;'i&lt;'ntr. llamado á pr0&lt;.1nC'ir ~en~aeiún, é intitulado "La géuesi:- del crimen en
~léxito", ¡•l seiíor Liceneiaclo .Tulio G'ucrrero. rn
autor. da de nuc.,.tro humori"mo un.\ explir.iciún
ingcnio;.;h,ima y muy aproximadmnent.e wnlac1era.
P oto más ó menos, hela aquí: Somos un país de
luz: nuc:;tra atmó,-frra transparente. lumino.,;a,
purí,ima, dibuja con extraordinarin prec-i:-ir'm y
con maravillosa paleta. to&lt;10l' los contorno, ~- todos
lM matices de fo~ (-o,:as. Imposible que c•n e-•h;
rornliciones, en el centro &lt;l&lt;' e,,e luminar radiante
y profuso, C!-Cape nn pormenor. ~i un lineamiento ~e quiebra y ~e hace tortnOl'o é irregular. si
un matiz choca ,, riñe con los que le e;:tán inmediatos, en el acto la luz lo;: denuncia. }o!" i;eñala.
]o.~ amplifiea y hace que se de~taquen con claridad
inexorable, con evidencia inevitable todo lo clefornw. todo lo grote~co. todo Jo ridículo, todo lo

EL MUNDO ILUSTRADO
caricaturesco. En los paises del Norte, crepusculares y nebulosos, una púdica ga~a vela la deformidad; sobre el lineamit•nto, sobre el relieve, sobre
d tolorido se extien&lt;l&lt;' una nube que envurive,
atenúa, l..._fuma y disimula. A"í mitigado, lo defonr.c p~a fácilmente ina.d.Yertido; lo grote~eo
~e esc•onde á la miracla ; lo caricaturesco no !e
al encuentro de la yi,;ta. ni la penetra, ni la ab1-.1n·e, y en fuerza ele mirar menos claro y meno,;
preciso, el hombre ve meno:; ricli\'uleces y ·extravagancia~. De nhí que sc•a meno:-: dado ai humori:-:mo, á la "átira. á la caric·atura y menos apto para
ella.
La cxpliraeión, como ,;e Ye, e" ingeni~a, brillant-e, ~obre tocio en t'I ¡,,-filo pintoresco ele] autor,
y no C'abe duela que em·iPrra una gran parte &lt;le l:1
\'Cr&lt;lad. Pero á nu1....,tro ,tuicio no la encierra t:xln.
llay alg-o má1,, que la luz, l'n ju{•go, en e~e fimómeno pFic·ológito : rl rnnjunto del dima v de $lB
conF&lt;'Cuencias c•c·onómic·as y mor.lle,::.
·
C'uando en medio clt• ia,- bruma,; del Táme,;i,
6 drl ]&lt;}~mida, batirlo p:ir los c·ierzo,- hclaclo~. tiritando de frío y c]p hambre•. tiendr :-u mano el mendigo, no inspiran, no pueden ini,;pirar risa ~n,
harapo~. ,-u::; botns br)(¡ui-abicrta.~ y de;;&lt;lc&gt;ntarla~,
"u frac raí&lt;lo. ~11 &gt;&lt;ombn·ro dt&gt; e-opa·, ma&lt;'hucado y
ple_gaclo como un atorclión, ~us guantES que cleja:1
&lt;'"capar los (h'&lt;lo,:, ,-u bufanda rnulticolorn. Lo
ouc im-pinm ,..011 teJTor y c·ompa--ión. Aqurl, fi,n:rón, c¡uP. al pie &lt;le] ..eahallito'", bañado en el sol
priman•ral &lt;]p :\U•.xic-o, cnrnelto l'll tibio,; efluvio,
y haiiado de irradiacionc,,; iri,;iHln,-. ;;cría grote:,('O
y se haría bt&gt;for y ha-ta apcclrrar, bajo la niew,
t•nv1wlto Pn la hruma. Pmpapado 1lr llm·ia. e,.: ,.;iniesfro, tnígic·o, horrihlt&gt;. lnrnluntarianwn1e, ¡•n
rn JH'e,;pnc-ia, el e,-pírit u ,:i• pinta "11 hambr&lt;&gt;. su mi"'l.'ria. -.u,- c·oyuntura;; triturada-. por el fríl). ,-.u
muertp po:-ib!c !ajo d puei:1te di.! l,onc.lre- ó c·n lo•
mnelh•,; de Aml&gt;eJ'l'l': Y ,-e le soc·orre y ,-e le tomp:i.deC'P; pero no ,e le hu ria.
·
Lo mismo pa,a c-011 l'l 1ldornw. c·on el ¡·ontrah1•&lt;·l10. ton l'l mutilaclo, (•nn la mu,jpr. ton el niño: l'l
:1..-..pedo trági('O de rn tl\'formi1hul sP ,;olm•pone
ú ,;u a,,p('C'to grotl'&gt;l·O. La imagen ele] el-Olor e~panta, y hac:e huir la ri~a. hiela en lo,; labi():-1 la
lmrla, paraliz,l y cle,.arma la :-átira.
Lo ebmic·o. (•.-o &lt;" má, qnc el fraseo 1h• lo trágic-o. Ahí donrlt• lo trí1gi(·n no 111,1rra jamás: clondt&gt; inexor~hlt&gt;mentP el dima tortura v a:;p~ina. no
hay lugar á la thiflna, sino á la pie&lt;lad; ~e tco&lt;·orre y ,-p ampara en n•z de burlar, y lo ¡.;rote-,co
,e hac·e augu~to, porqt1L' ren:-la inferioridad para
la luc·ha y porqm• augura. no Yic:toria::;, sino derrota.~ r desastre~.
Re puede n·ir del dC':'-arrapatlo, del deforme,
del e:-;tropeado, ahí tlondp la naturaleza p, 1rn1&lt;lre ·
¡wro la deformidad, l.i mi~eria, la impNÍPcciún
fí,_ira ó moral. sólo ~ugiNen c·om¡x14ión v arl'anran lágrima, 1londe quiPra que ,;e com:ierte en
maclra,-tra.

A distancia, se elevaban airados brazos gi"a
O
~ ' á modo d~ pr?t~t.a, por k, &lt;:ruento
cnmen : eran las mmo\•i]p;; aspas del molino. qi
destacaban su negrura en el límpido horizonte. to-

c1!¡

"'ª

Domingo 7 do Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO
trás sí monedas lucientes de oro, que el nevar continuo sepultaba. l uego; súbitamente dotuvo su carrera, t-omó con sus manos frígidas la nieve carda,
y afanóse en restregar, furioso, la. mancha roja que?
ensuciaba. sus vestidos.
La nevisca. arreciaba.; poco á poco, los miembros de " Pierrot" se pusieron yerto.~, arrcciúron~e
sus facciones, y quedó hecho un car ámbano, en b
inmensa llanura iluminada por la luna: mientras la fuente enmudecía, congelada, la. triste de
"Colombina" lloraba silenciosamente debajo del
cobertizo, y allá, en el límpido horizonte, las le-

ciu&lt;la.dooos de la grom R('pública. europea. que vicialidad del buque mencionado, con la eíusió1i
y esplendidez ele que han hecho gala siempre.
Los oficiales AzllJJJ[lc, · Truph~mu.i, BoutJroux ·t
Pertus. que fueron loo que acudieron á la gaJ.a:nt.•·
invitación de sus compal:riotas, :rec:ibieron num,•r063.S demostraciones de afecto y con,-;ideración, u&lt;!
que re mo..~trnron muy rec001oeidili\.

EL REPRESENTANTE DEL URUGUAY
La &amp;pública. oriental del Uruguay, nno de 1,-,~
más simpáticos p..-úres sud-americanos, acaba. de
acre&lt;lite.r ante nuestro Gobierno oomo su llinistro
residente, al señor DO!II. Juan Cuesta, pro.JruD.ente
hombre de Esta.do de aquella nación.
El señor Cu.esta, que fué ye. recilJ.iclo en audiencia pública por el señor General Díaz, mostró en
,;u discurso grande y posiLivo deseo de estrechar
fas relaciones que felizmenre unen á su p..'Ús con
el nuestro; y de ~ o que oontribuirá gra.rulemcn-

•

. Y ·•Pierr~t-- tornó ,Í corn7 en clirec·dón á Ja:
fuente. al pie &lt;ll• la euul ~ohan -.uc-L...:11:'r-c las cita;; ton "Colombina".
- ; \~a tengo dinero '.-pen,-al1a a, ~n C'arrcra.
-El clmero e-,.. maldito imán que irre, i,-tiblemente atr~e. . . l'on él ,,L• (•ompr,i todo. porque todo,
--e c:otiza en la 111a-eara&lt;la ,11:'I mundo : ¡ honn1, talento y honort'"· . . ! .. ('olomuina .. -l•J1Í mía ...
La fm•:lte, qu¡• oyó coti«liananwntt' nuP-t ra~ cuit11::-. 110 rei_r~ hnrlon~ c·u,rnclo '·Colombina'· ]H'l'•
gunt_~ m~hc1os_a: ;, 1 a ,lntt&gt;• lo,- &lt;lint•ro~ para irála ' H·arrn ... : ; Sí ... ! ¡ (}ni,o ,linero, muc-ho
oro, Y aquí lo tPng-o ... ! QnP ,.) oro también ,e
tl'J:-111utc1 e;1 F(lll_gre cuarn1o el l'rime.:i lo &lt;&gt;lahnr.:.
i 0ro. •. J ;, qué ~s el amor -.in él ... ? "Qué 1:
nda. . . . ¡ 1 n hunno grote-t·o, un andrajo y un
mendrugo ... !
·
_.. Pit&gt;r!·?f'. ah•riilo, llPg-ó al !f'rmino ele ,u rammo. d1'.1 _nwlta á un rec·odo. y allí. lwla&lt;b. inc¡u1t&gt;ta, tmtan,lo. t&gt;speraha ••f',&gt;lomhina ...
-¡ .\ qní tiPn&lt;•, d om '.-y ·· Pierrot"' mo-traha
la,:: 1_11oneclas nwnt,-,.: rndiante-- 'llli! Jo~ rl'flPjo- a~
la nieve.
• -; Xo te a •t•rquC$, no !-r,,pli1:ú .. C'olomliina''
-trae;; tu rn~·o hlan('{) ,lH·io r] .. ,-anirr&lt;': mira e-orno
t~ m,,11'.c·ha .. ; ~ tP ha.~ lwrido? i r,•,-p,mdc '. ~ X o ... ?'
I ue-: , de Que r-a -angr&lt;'. eua,ndo en to,fa h ,ahn.
na no ha\' una l'&lt;nina ... ? ¡El oro ... ! i \h ... ~
tu, manM_nn &lt;'-t,ín THiras... ('nmo no e,t.í hlan1·0 tu n• ·tido l 1
• 1 aneo ayer cttal la inmac-ula&lt;la al-

PIERROT.
Aquella huirla &lt;lr "Pierrot". con las man~ cri,p_ada¡¡, y. el traje blanco ,:al picado de &lt;:angrc homi t·1da, de.1,mclo &lt;'I molino lejo$, cerrado como una
tumba, donde el Yiejo dueño, tendido en el suelo húmedo. agonizaba, era el corrrr de~parnrido
d? un fanta,c;ma blanco por i;obre la limpidez de la
JlleYe.
"Pierrot" huía. lmía ¡¡iemprc en precipitad.,
marcha, c:ual ,-i trá, él. viniera len-ión desaforada
11e1~iguiéndole, t·uan.do ,.:úJo Be ;ría e.:u sombm
proyectada por c·ima -del blanquear de la sábana,
qn_e á la antes tan Yerde y florida campiña amortaJaba.
Hubo un momento de tregua ; detúvose agitado, palpó las monedas que O(·ultara en los anc·hos pl_ie~;ues del albo &lt;'a~nrón, ~-. pálido y medrohura dt&gt; mi alma. . . ¡ JI uve, larn la mancha que
:-o, d1r1gio de so,-layo una mirada allá lejo..;::, en te conde-na . . . Y entonce::-.' .. !
tanto la luna lanzaba su nítida luz recwiendo su
"Pierrot"', aterrorizado. e~taba lejoE. huía, mieargénteo pálido la brillantez ele ]¡ nie,~ . . .
doso;
tal c~eía que la voz argentina de su ama&lt;la
¡ E;::pectáculo horrible!
era la propia voz &lt;le su conciencia; huía, dejand~

Tantadas aspas del molino solitario se erguíam pavorosas, protestando contra. la crueldad del crimen ... !

Occx::::c:,c:::&gt;c:::&gt;c:,c:,c::::,c:,.c::,.c::,.c::,.c::,.c:&gt;10

ven entre nosotroo, se propusieron rooibi.r á. la ofi-

0 c:x::::ic::x::x:::x::;cc::x::::x:x::x:O

Í'

Onafeyac.

--

-

'

. o

' íl

8

EL SR. D. JOSE V. MAZA.
Un hombre bueno, un €6píritu honrado v recto
un noble y sencillo pala.din de lra verdad y·del de~
her, ha baja.do á. la tmmba.: Don José V. Maza.
Unido el seño.r Maza á nuestro héroe epónimo, d
grnm. Juárez, por 1~ lazos de la familia. y el afe-:!to, siguió al insigne patricio en toda su carrera
d!istim.guiéndose siempre por doo cualidades muy
hermosas : la :fidelidad y el amor á la patria.
El señor lfazra, que murió de av811lza.da. ec:la.&lt;l se
dooicó á sus labores hasta los días inmooiat~ á
su muerte, demoot-mndo siempre su noble y ser ena. confianza en loe principios repuhlica.nos, hast~L
sus últimos momentos.
Descanse en paz.

íl
íl

~
3~c:x:::x:x:::x:::x:=,o
Exmo. s,..

a,.. a. Juan Oueata,

Ministro del Uruguay.

nota muy inte~moo : hace augurar el buen éxito
que obtendra el futuro Congreso Prui.-am.oricano,
cuyo solo ~mlcio ha sido acogido oon pooitivo alborozo por los Gobiernos todos.
:&amp;;a asamblea .anfictiónica, en que se discuti.r-.:m
los más importantes y legítimos intereses de nue.;tro oont.imentx.&gt;, tendrá, pues, de seguro, toda ;,1
trosoon&lt;lencia que ha.u pensado sus iniciadores _v
nuestro Gobierne, que ha secundado oon tanto ca.lor la alta y generosa idea.

......
Nnestre Señor de las Barbas

La riqueza de Don Gelasio Garroso era un eni!?'ma sin clave pa.ra los mora.dores de Cebrc. N,,
podían ('xplica.rse cómo el pobrete hijo del sacri.;.
t.án
de Bentroya habí,a. ido á la. callada fincando,
EIS,-.Jo•&lt;I v. Maza,
apandando
todas las buenas tierras que salían, y
+ el J.9 de Marzo de 1 901.
redondeando una. propiedad tan pingiie, que ya er t
te á tal resultado la. ge::;tión amignble y sin(.,-era difícil tender la vista por los alrededores de·l ¡:mcblo sin tropezar con la "lcira." trigal, el prado cb
del
joven diplomático.
La rica. y patriota colonia fronoo;a :residonre enregadío, el pinar ó el "bra.bádigo" de Don Gel:;.
El Unigua,v, junta. á los vínculos de afecto ratre nosotros, tuvo oportunidad en días pa.oados, Je
sio Ganoso. Molinos y tejares; casas de labor y
demostrar su amor á la tierra disk111te y ;;u de.~co z.~, idioma y ?rigen que nos un(•n á. .lru; repúbÍica., hórreo::; ; heredades donde la avena asoma.ha &lt;;u_:
&lt;le alentar todo cuanto contribuya á la 'defensa de lnspano-amencanas, otro lazo quizá más poderoso: tiernos tollos verdes, ó el maíz engreía su panoclu
(•l grnn poeta Zoo-rHJa de San Ma~·tín, que ha hela int.egridad del territorio.
.
rubia, todo iba perteneciendo al exmonago ..
Habiendo llegacl.o á aguas mcxioanas el cruce- eho vibrar en su_ l~re admirable el amor, la gmndé- y ~n ~a. plaza ~ Cebre, en el sitio más aparente _v
ro francés "Suchet", uno ele los más Ralla.rdos de za, y el pansam1ento de toda nuc.-;tra América.
vrmcrpal, pod1an los vecinos admirar y cmidiar
la floreciente marina francesa, los distinguidos
El. cli,-cun,o del :Ministro del Un1guay tiene ruu los blancos sillares que una legión de picapedrero,labraoo. oon destino á la fachada. suntuoea ele la
futura
vivienda del ricacho.
7
Lo que más hacía ca.vila.r al vulgo era la cer!:cza de qu~ Garros? no había prestado á réditos con
~ura, m come~c1ado, ni heredado á tío de India~,
n_1 apelado á mnguno de los medios lícitos ó ilir1tos de cazar con liga á la volandera fortuna.
Descarta.da la misteriosa. procedencia de sus canda.les, era la vida de Garroso clara y trall8pareate ~mo el cristal, y sus costumbres tan honesta;;,
tan mtachable su conducta., que ni se atrevía á roz!rle la c.alun.mia con sus alas de murciél~"U. :K0
sol~ no practicaba la ui:;ura, sino que solía avu&lt;l¡¡r
, desrnteresa.damenre á vecinos á quienes veía con ,.¡
a,..,o-ua. al cuello; de vez en cuando realizaba ver1 &lt;laderos ~ctos ~arita.tivos; no intrig,aba, no se metía
con nadie,_ m era. pleit.ante, ni tirano para. su,
arrenclat~nos, ni hacía, en suma, cosa por la cua l
1_10 mereciese el dictado del hombre más pacífico y
1u~to del _orbe. Notaban también su puntualida&lt;l
en cumplir los ~e~res religiosos, en no perder m:sa. Y en rezar diamamente el rosario· y aunr¡ue n ,
se le _viese conf~r il1Í comulgar, la' genre de Ccbre vivía. persuadida de que lo hacía Don Gelas io
cluran~ las rempo~?-88 que pasaba en Compostela. Si.e1:1pre se d1strngu1ó por la piedad el hijl)
Crucero iran~és "Suchtt" que vi ■ it6 Veracruz.
del sacristán de Bentroya, lo cual era tradición

EL CRUCERO "SUCHET"

-

--='-'--------~-~~-~

�Domingo_ 7 de Abril de 1901.
de fiamilia, pues su padre y su abuelo habí.m
moorto oasi en olor de santidad, usando cilicioo y
&lt;"Clifioand-0 á -,us contemporáneos. Estos antect!&lt;lentes expliron el ra.~ombro de los Yecinos de C,'bre cuando ,el que no tenia sobre qué caerse muert,,,
apareció nirclándo.oe en caudal y renta,; con la.,
má.c; alto.5 &amp;rñore.s del país.
Y.a sunondréi-~ que lia gente de imaginación no
l'C resignó á no inventar. Quién afirmó inti;;p:damente que la fortuna de GarroS-O provenía de un
oontnaoondo de annfü~ durante l,a guerra civil.;
qttién juró y perjuró que en un viejo Paw había
encontrado un te,om fantá~tico, incalcdabl•.'. Y
no y,alfu ,argiiirle,; á ('SVOS H•J''elistas de fe,,t111rla
Yena oon oue lia g1u&gt;r!'a civil se había reducido :n
Ualicia á que ,:,alieFil'n unos cuantos latrofoccioso-;
m,al am1ad0!' d,e e~&lt;:opetas oomidas de orín, y qu:-.
en cuanto al te;:oro del Pa2i0, no parecía Yero,;ín•il

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

su des,azón, ni decirle que provenfa direct,1mentc
del espwnto sentido cacl-a vez que bajaba .í la telarañooa cueva donde guardaba los r,,,;to" rlel tesoro depositado en suti manos por lo;; monjes ac
B&lt;entroya, cu.ando, al exclaustrar],..,;. huhic~·u~1. de
t'mprerHl'E.'r el camino del destierro. Y no ,,t· 1 ciertamente que le iasusba.ce ver las monedas, la plal:1
n•pujada, ni las joyas que habían adornado :~·•
altares; era m1e allí, &lt;m la cueva, estaba tnrr:b1en
-to.,timonio evidente é irrec·usable de l,U dehroel Cristo viejo, h1 devotísima imagen conocid:;. en
el p,afa por "Nuestro Señor de las barba~".
HiabÍia sido antaño la veneranda efigie. de anmdor natural, la mejor prendla, el orgullo dt&gt;! famoso monasterio. Acudían en ¡x rc~ri ,,,wi ón los
oompesinos á adorarla, oreyendo que las ,);Jr\111~ de
aquel rostro pálido crecían con regulari .1H&lt;i, -,it&gt;ndo preciso despu1J.1tarlas ooda nH',: que aquell 1
1

gró dar al traste con la acrisola.da honradez. Eu
un viaje á Compostela e:ruagenó _e~ OO'llte~do de la
primero. olla, y de vuelta a.dqumó 1a primer finca. L, difícil es empezar. Roto el freno, nacL
contuvo al ii.nfiel fideicomimrio.
Nin"ún aviso, ningún incidente casual vino á
record~rlre que delinquía. Sin duda t.odos lo,i
monje;; hiabílllill. ;perec~do_ en, 1a excliaustración;
quizá.s~y €6 Jo veros1m1l-;--&lt;&gt;olo ~10 de ellos, el
abad, el que ihizo entreg,a. a GelasJO del tesoro, sabía el seciieto; y el abad, cura.nd-0 marchó, tenía
setenta años y ere propenoo á la apoplejía.. Lo
cierbo es que 11wtdie se presentó á reclamar nada,
v Don Gelasio hul:&gt;ieoo gomdo de tranquilidad absoluta en el crimen . . . á no ser por el Cristx&gt; Yiejo, "Xuestro Señor de lias barbas", La sacra efi"ie que tamto le hiabíian encomendado los monj~;.
~ que d..l'lní.a en la cueva, descolgada de la cru1.,
envuelta en un polvoriento sudario. A oada nueoo.ngríia ial tesoro de los monjes, aplicada á s:1ti6f.wer la codicw; á ca.da herediad oon que redondeaba su;; bienes; á oada viajé á Oompostel:a p,ar.i
desprende11:-,e de monedtas ó joyas, Don Geliasio,
onfenno de pavor, soñaba noches enteras oon el
Cri,;to, y le veía sacudir lia e&lt;nVQltura y 'Surgir l)álido. b11.rbudo, en,¡angrentado y horrible. Todo,;
pod~an ignorarlo; podía [lO ia.lmrse en l,a comarc,1
una vm para 0001deruar á Gan,oso; nadie le señ:1h1ria oon iel d&lt;&gt;tlo, porque nadie sabia el infame orig-en
.~u;; 1x,nbas .. . rpero bien lo sabía " Aquel"',
ol del costa.u.o herido y los 'pies talanmdos y l.1
harba luenga, el de la cara lívida y los desmayad,)s
ojos.
Qucdábale á Doo Ge1asio el rocursl) ele hacer
a.~tilla.s y quemar la imagen. . . ¡Ah! Ko se atl\..'Yia: h:abh.t mamado oon la leche y llevaba en las
voellii8 cl 1Tu;peto y la devoción á "Nue;;tro Señor d~
la.;; barbas'', la irn:a.gen ooberana, milagrosa, ct1
(:uyo camarín ardía siempm una lámpara de oru,
~- cuyo altar habíam. desgastad-0 los besos de la fo ;
y ,,ólo de recordar que allí en su cueva, reposah:1
el la11go cuerpo desprendido de la cruz y repujado
en la sábana, parecido á un verdadero cadá.ver hnmano, ::-e e.,tremecía de angustia, de espanto y UH'·
mentálJlffi c-ontrición. No re sentía capaz ni du
desenvolver cl paño oor miedo á ver crecidas laJ
baroo.." del Cristo, y de enoontmr .sus ojos bañado,
t'n lágrimas. Y ,al mismo tiempo, tener el Cri-t,o allí era 0011..0J0J-v.u- la evidencÍla del delit-0, la innegable prueba &lt;lela :fechoría; y Don G€lasio, en
:noches d,e insomnio, sentía pesar sobre su corazón el cuerpo inerte del Cristo, y en medio &lt;l.i
1~ tinieblas creia ,palpar á su lado unos bwizos angulosos y 1iecios, ry sentir el r-0ce sedoso de u~a;
barbas finas, e&lt;:ipesas, oomo oabellem de muJei-.
Por e.so últimamente se había propuesto no bajar
á la cueva, donde quedaban todiavíia rastros del
botín, ,algunas j ~ de l.as má'S eonocidas, -que JJ•
dí,a,n dcla1Ja,rle. "Nuestro Señor de 1as barbas ma
ba oastigado", pensaba, i'Il.undado en frío sudor.
-En efecto, llegó la hora del castigo.
Xiada tan peligroso como la fuma de rioo en la
aldea. Al tomar cuerpo la leyenda. de que Don
Gelru;io poseía un tesoro, los Ladrones de la coma:rca oori.er001 ta.nito ojo y medibar-0n un golpe.
Orgiaruizóse urua g-aivillia para .asaltar 411 rioachón solit~r:io. En .La noche más crud,a del invierno penetraron, enma.'&gt;Caro.dos, en su vivienda; le ataron,
y con ru:nen,a..oo.s y por último refinac1os tormento,,
echándole aceite hiT'Vi'011d-0 en la planta de los pic,i
y sobre el vi.entre demudo, le oblig,a,ron á que reveloa...~ el e:ioondTijo.
Como yia no quedaba sino lo enoerrado en la
cueva, ®l. hi111carle lancetas de cañas entre las uiia.;
resoh-ióse Don G€Lasio, moribllildo de dolor, ,Í
guiiar iallí á los ladrones.-Distin¡nría.se en un rincón la forma del Cristo encubier.bo por el .,uJ11.rio,
y Ga.i·1Tu-o, trémulo de ffip,a.nto y de dese.speración,
presenció &lt;:ómo loo bandidos rasgaba.u el paño poivoriento ~· deacubriiain la sagrada efigie-cuyas
barbas le nairecim1011. desrnesurocms, formidable.,.
-Los chas.9.ueados facinerosos dieron urua páta,!a
al Cri5to, y, blrasfemando exi!!i.eron el oro y }a,
.
E• utonoes Garroso, enº Ve'l &lt;le señalar e,'
Joyas.
rincón donde hahí:a soterrado lo que aún poseía d=l
te;;,Oro, arrojó~ oobre la u1tmjada imagen, besándola con delirante arrewntimiento. Y los 1adro11es, que t.emím1 ~r oorpoon.didoo, porque los perr0i
Ja,d1~barn, apoya.ron en ]¡a, sién de Ga.rroso el c,~ñón d~ ~n,a carabina, disoo.raron ... y el ca.d~ver
d:'l. cnmmal, perdonado sin duda yia por }a JU~t1cia. oele.;;be. ,rodó al lado de la efigie, bañándol.l
en E&lt;angre.

Domingo 'i' de Abril de 1901.

"ª

·a.e

que lo hubiese desenterrado Garroso, pue.s el {mie,,o Pazo que poseía.--com,p1'&lt;1do á la arruinada y
oolile fumilia de LacunéLe-no pudo adquirirh
]l&amp;!ta de..pués de tener dinero. A pesar de esta olijeción, la leyenda del tesoro fué la que pn.-va.leció,
la que obtuvo los sufragios de la multitud, l.::
que lentamente se impuso h,lSta á los sen,aLo5.
Per.'lonas autorizadas &lt;aseguraban 6aber de burr.:1
tinta que Don G€Lasio vendí,a, secretamente á Jo,;
pLatero·s, en Compoote1a, pedrería y oro lahra.Ll•&gt;,
monedas antiquísimas, sartas de perlas y de-slu,nbradores joyeles de rubíes, esmeraldas y diamante~.
Y l,a viersión era exiacta. Más de una vez, y m-is
de tlos, y más de veint.e-á ca.dJa desembolso, nlC'ti redo por ;nuev,as adquisiciones,-ha.bía realiza&lt;l •.
Don Ge1asio el viaje á Compostela, llevando co•1sigo una reverenda b-Ota. de lo .añejo, la clási.:-,1
"morerua.'' del país, pero "morena'' pr.e-pamda como los cubiletes para hacer jue~ de manos, pu{';;
bajo el vino ocultaba. un doble fondo en que yacfan
],as moned.1as y 1rus joyru;. Los mayorales y ~gale~
de La diligencia observahan que Don G€1as10 llO
¡)restaba. su "morena" á nia,di.e; si asfixiados por d
oalor le pedÍlan un trago, sa.c-aba dinero ~· 1~ con. vidaba en lias taberruIB.-Al ll~"Qr á la ciudad.
Don G€1a.sio vaciaba. la bota, exfoaía el conteni&lt;lo
oel doble fondo, y siempre á ck;;hora, y con la re••
oorn1 más pr-0funcla, entraba en uoo ruín pJ..-at,'rÍta, ag,azapada al pi.e de 1a catedral, ~; enajenaba.
la p,edrerí,a rica, loo fr.agmentol'; de oro m.achaoadn,
las onzas peluconas de iabu.lbado cuño; hecho lo
cual regresaoo á C~bre sin desamparo.r la O?ta. El
platero goord,a,ba reserva, J'J-Orque el negocio teni,.
e:,jnndia.
Lo raro es q11e, después de excursiones úan fructíferas solía Don Gel~io pa...oanoe dos ó tres día::
en 1a ~ma, presa de un m.al indefinido, un,a especie de "morriña" invencible. No llamaba médioo; iaboorvía uma d-OSis de quioo ó una decoociúu
de ruibarbo, 'Y ial fin €.e levianu..oo amarillo y die$erubl,antado, oomo s-i saliese de una fiebre.-lfal pudiera explicarse ,al m édico 1a. verdader.1 ~aus-a de

llllgosta. fronte sudtll&gt;a gotas ele sangre, y q_uc de
tlquelloo ojos vidriosos, revulsos por la ag()l1í,1_, al
&lt;.10meterre en la comarca un escánda!o ó ur.. crimen, se desprendían gotas de salado ll•d,i. 'Al
$Hber;:ie qm, abandonab 111 d rouvcuco lo• monjes,
ueyóse que !ii1t:an llevado ronsigo al Cri.,to mil-a.g1·oso.-No era cierto.-La memoria de la virtud ejemplar del sacristán, la excelente ,3ondt~C't.L
de ,;u hijo, les sugirieron la id.ea de c-0nfü~r á é3te
ht custodia, no sólo de la imagen, sino de todo el
tc.-;oro monacal, desde los ~álioe.-, v:~i,!:ótico3 ha3ta
bs 0nzas de Oa.rlo-1 1V. Cc'eían H•• buenos monje3
que áC1uello de la exclauc:tración era una racha paf,ajer-a; que 1a ira de Dil)s caeáa sobre quien nsí
profanaoo los monasterios; que d-::it, o ,fo un año,
dos á lo sumo, aplaca.ria.se 1a tormenta, :;c.r¡a ca:!Ll~ada la iniquidad, y entrarí.rn 1e nuC;vo en HL amado retiro, oon. el Santísimo bajo palio y pisanrlo
flores. Y hay que reconocerlo: lo mismo crei:t
Don Gelasio.
Aguardó, pue.s, ba.'!tante ti€'1l1po, mis de dos lustPos, conoorvando fielmente el depósito, y evitando que cualquier indicio rerel~n aquel pah
i nfost:ado de g.avillas de saltea.dor.es--que la cueva
de su humilde casucha oculta.1)¿1, tal riqueza. Por
preooución 1a distribuyó, desliZia111do porciones l.&gt;hajo de Las vigas, en huecos que él mi.,mo abría Pu
la pared y tapaba luego con cal y mezc}a, en rinC'()tlel del huerto que na.die sino él labraba. y u-0.1.de entemiba muy profundas las ollas rotiais atestad.as de oro y preseas. Pero corrieron los añoa;
]QS iao011tecimienoos políticos sigtúeron
curso;
el 'loogmo, e,1 erguido mornasterio de Bootroya-e,-peciie ~ Escorial perdido en. la montaña-emJ)l&gt;ZÓ á cubrirse &lt;le hiedra, á tener goteras, á dar
indici,oo de decrepitud; los moraclores de Cebre utili7la110n c&lt;nn-0 leñia de arder los eonfe,:ionarios, lo~
e.&lt;:tanoos de la biblioteca, el piso de la.s celda:::,
hasta los tall.Jado,c; sitiales dl:'l C'Ol'◊. . . y la idei
crimirnal que sordamente lmllfa en el oe1~bro y eu
1.1 voluntad de Gru-roso se pre,entó clara. y definida,
a¡)l'!etó el cerco, se envolvió en sofismas ... y lo-

su

émilía }'arco pazan.

H:&lt;tremo del tabo conducto r del a¡raa.

Inst:ilación Bléclrica.

El paseo resultó de lo má.s a.gr.a.dable; á bordo de los carros palacios
que condujeron á los iaw1badoo, se sirvió un bam.quete, y t.odoo quedaron sumamente comp1acidos de loo v,isbas panorámicas que ofrece el camino, y de
las ouales c1!.:rán UJJ1a idea las illl6tMcioues Que aoompa.ñam. á estas líneas.
En cu-am.to á 1a insbaliación, represenbad:a en parte, en otros de nuestros grabadoo, reune todas las condiciones apetecibles pa,ra Jos fines á que se destina,
y produce el magnífico alumbrado de
la progresista oapibaJ. veracrumna, cuyoo adelanto;; son más palpables cada
día.
. . ,¡¡
En el número próxim-0 de este semaOO.l'io tendremoo oportunidad de dar á
oonooer á nuestros lectores el pliantel de
educ.ación prepar-atoria que a.oaoo de
iin-aiugu.raree, y que está montado á todo
costo y oon sujeción á los más modernos adelantos científi&lt;COS y pedagógieos.

XALAPA.
&lt;::::&gt;-e,&lt;:::,

Oon motivo de fos fiestas que se vc~iíioa,ron en l.a oapital de Veracruz para celebrar la inauguración del Col0.gio Preparatorio, el señor Ministro de
.J ll8ticia y las demás personas que había.u ido de México, fueron invit..'tda3
por el señor General Frisbie, para Mtt!r
lhll. nasoo á Coat.epec y visitar la caída
de Texolo, y la instalación eléctrie:t
que da el alumbrado ,de Jalapa, Coat,,.
pee y Teocelo, ,. -ue próximamenl~
eurtirá de luz al puerto de Verocruz.
La caída de ,agua de Texolo, distaate llilOS 12 kilómetros de Xalapa., produ.
oe una fuerza efectiva de 3,000 caballos, que es más que suficient,e para el
movimiento de la instalación, ll!lla de
las prime11aS de l,a. República en que se
ha hooho un buen aprovechamiento &lt;le
la fuer7la ilridráulica.
F,n ocarrli á Coatepec.

Dep:irtamento de los dinamos.

Ferrocarril tt e catepcc.

�EL MU~TDO ILU3TRAD0
~

i
1.

-'.Sc5252IBJ

�EL ~IU~DO ILUSTRA.DO

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Lo he dicho on otra ocasión, y &lt;Si no lo he dicho, lo he pen~atlo, tjue una rcvi¡;ta de la semana,
es uu almacén de bairotija.s, donde se presentan los
bUOL'bOO más efímeros b1e.n d:isptw:;too, y colooo&lt;lo-i
de tal suerte, que atr,aig,;-un lia. übeución y Uamon
á ,,oet,._,, á la curiosidad.
Aquí, se pulen las g:aL""etiL1a1:1, ,;,e limpia,n hs
11.0ticias, oo I"l:X,'◊lllJ)imcn y bar,nizau lo.s acont.eci-mioutos, se 1'\!nti1md.a lu oolia. de Peuélope, qM, in•
c,;tnsablc.,, tcj,en los cli:a.'S, y qlliC', en fuerza. de m 1llfueOS y trasiegos, re rompe y de.-;colorra; se retooa,n los viejos cua,drns que pintó la Faiutasía, y cuyo
fondo des&lt;;&lt;a;;oaJ·ia el Tiempo con ;;u.s uñas; .aquí, ,e
JX'gia la. chuchería rota, ~ abvill,anta el oristal mhooo de l C,,JMjo. t:e lJ."CSUc'itan los oros ,wgo1tizanl~;;,
b&lt;C t•nciendrn1 li1S 1,'\.'m.a."i apagad,lti,
se $iLCu.de e1
polvo del \'./l vido . . .
E.~toy on ,esta tienda de v,i ejo, y binn que mal,
]0;~ que entr.an. en elfo, me ven jwnt-0 á la hornaza
d.c la pequeña fragua, moviendo el fucile s,op1ador
ó limpiando, con iaooi!:e3 y drogat1, una repujad&lt;\
empui1adura, ó desenredando los flecos de una. tela, ó aprebando loo flojoo brazos de un OO!lldelahl'o. Los que sólo pas,ain, sin entn:u:, 0y~n siempl"e
el retumbar de mi maTtiJlo sob),"(' •t'l yunque.
Hoy mi judío av-airo y trabajador, que vende ob•
jetos rorrientes, COOclS de uso diario, nn~hles inútil!(';;, toi;ca.s vasijas, armias llenas ele orin, tapie-orí,-..,; pcxlTida.s y desmatizad:as, pero que tie111
¡:,iem¡m:J urna bu(')na ;:onri;;a pa.m el de.~mi._&lt;;:ado
que s.aluda, pa ra fa. mujer que se a.oerc-.i. y pan
el amig,o que paro..
Tengo también m,iis mtos .a,., fl"'a,nquoo, cont0
aihom, ·y dig-o: Jm,dia ,de e.silo qrne Nl.~ño es bueno,
ni llll(•rn. ni legítimo: esta corb1na no es; 1111 gohc
lino, ni e.-;ta hoja €tl de Toledo. ni e.-ta má...;,ca1•,1,
es j~1 J)()111..~1 : ni e~tia Jorig,a es la de Holdá.u, n:
f\.-(' ohiapí,n e., el de Oenlcienfa., 11i aquella. copa e:;
Ja dd Hiey de Thulé. Os engaño. Soy u.u merc-a.~r ;.in ooncienoi,a, un Shylock aborrecible . . .
Tal wz, adenbro, muy adentro, gua.rcle yo á l..t
vitr.gen 1:&gt;ensativa-á lia Musa Eixmna ;-mas como
soy cclooo. iapc-n.al' si de cu.amlo (IU cuando. ,ella ,:,(•
rub1eve á Jovw1bar un pooo la persiana --:,· a..."Omar,;,,
110 moilli'nt-0 para. oontemplia.ros. V osotroo nQ p·,,
ráfa miente.s. y como v-a.is de pl"IBa, no se .os ocu-rre
alzar el rostro J)m,a verhi.. A mi me pa¡rece hermos..1,: tione Jos ojos graaures, 1"eSpl~lllldecientes y
clorllllÍdoo.
H&lt;Jf, ~tia oróni{l., es un almacén de esperanz,t3,
de hj¡,;toriias f uturas, de ~ - La imp-re.ión 1c
1a seniania ~ mooót-Ona é IÍ!noolora. De los templos saJen Jas últimas oreciones, como vaho de
i.no.ienoo. En clloo se quedó l,a, mulbitud, atraída
por ,Jias llama,s ele los oirios, por los esplendores UJ
los "mooumentoo'' ry por :La voz l.acrimosa &lt;le lo~
pucidimdoros. Todo e-1 nm1I&lt;fo .a{'Jlha de salir ele
la:. ,ig.Le::;ia,;. y está toda.Tía romo de.$lumbmdo y
exMtico. Oye á lo lejos, oomo t.ocadia por viohi~
celestila.res, la, viej,a mfü,ioa de Baoh: y los solelll!l.lffi orfeones de Pialestrina han dej,ado en el aire
un ooo vago de f:&gt;'lIB 111otas litúug,ioas.
Por fuera de l.as ii.iüe5i,a.c,, Ja procesión de Clui"sos y el ruido iensovdooedor de las "matracas" ha
hecho contraste ('()'.11 Las e..."Oellas mfutioa.s. Y el
sol, un ,gran sol de Abril. que se entretiene en &lt;lardear flo1~, secar el ,rocío, hoja por hoja, en lo,
1,an11ajes. ry fatigar á los ipájM'OS, llevó á lor jardines pú hlii.oos á nmohoo deoocu padoo, Jos cuales, á
fo, somlwa de los frei;noo :vaquítioo.5, adormiecieron
SlL~ ooios oon las metiálioas 31fmonías de las bandas
milibares.
Pero de -prornbo, ai:rnr, ton-es y campanarios, n•
cuc1ieron lia mooor1ia, y €.'e pusieron á repirar co!l
todias sus oamparuas echa.das á vuelo, que volteje~toon ruidosamente, como muchachos salba:rines v
t1iaviooos; fas oampanras, que &lt;'lk',i siempre llaman
á misa, ó rezan en voz baj,a. ó ~mpaña,n, gango.;,1~
y 1,oncas, el 001'0 de los canóni¡¡;o.s, ó tooan las ouciona, oon gr.a.vedad de sochantre. cantaron, muertas de risa. las cosas más aregocij.adas y profanas,
lle,m,a,ron iá la Alegría ausenbe, á gr.andes v◊C"es . .
por tooos pa.rte.5. pam que no quedara un solo corazón enirti.stecido ó meloocólioo.
Y enton~, la Primavera sonrió .p or la hoca da
toda~ su~ rosa.~. y •á l.a t"ieciéu lle¡rada, á lia Alegría,
le dijo: oo amo, con los pétaloo de todas mis IllJa.1'' gairit.as.
Entre ta.n to. por lias oa.1les ·henchida.a;. el pu1~blo se diYicrte. Es una diversión nacional, no

imitad.a ni extraída de las costumbres extranjeras.
Aquí, &gt;lC ouoma á '·Judao'' on una. efigie de car•
tém, muy tosca y primitiva, que á duras penas reproduce la forma huma.na.
En ca,da calle de la oiudad. el traidor apootol
muere entre el regocijo de e::;te pm.,blo rudam~ntc cri.-;tiano.
La muerte de Jurla.,, tomada a,;í, como uua vengamm de la multitud, e-.s ele un simbolismo, que
.,.e pre,ta, .si 11 embargo, á unos &lt;:mmtas ligera.-; ruflexiou~. ¿ Cuá.nt:a~ V('{1cs, mientras el muñeco
oe balianQC'a., cruje y c.-,talla en u.na explo.-,ión de
elti.,;,1)&amp;,, no se ha figura.do al¡¡;uien que lltiiste ai
1,idículo 6unlicio ele al"ún perverso vulgar, que
me.rezc-a. mofa y desp1wio?
De 1'a, muchedumln-e C'ntusiast.a salen, á vect&gt;,,,
gi•ito.s que mut,5tran la Dasión e,;oondida. Se pon~
nombr-e ,a,l ''judas"', se le oocuentr-a pa,recido.
Piara a:lgú1J1 mnam,te (.\" el rival, parn algún envi•
üioso ~ el vieucedor, pa.ra lia. rn.a,,.a. es el impopular.
Y arriba, en loo baloone.s, lw; pila.;; de linda..,
mlll:h,1.chM se ,agitan oon estremecimientos de gozo, y demiaman en el viento agitado y humeante,
Bu lluv,iia de -Oa.l'(.,,;~,las sono1"1.s.
1'ambiéu n;¡.m ellaas es simbóliaca. e.sta muerte d\!
cruel escaim.io y hlll"la fu:;teio.cia. Eso mismo que
en plena •víia pública hareu aihora oon el muñeco,
Jiicierou ell,a,.., con el joven erui.morado y romántico, el de maro-,ar,ita en el oj.al, el de l&amp;:; oa.rtas eu
verso y lo.s Slliipiros melodiosos.
Y luego, dentro &lt;le nosotros, ¿ no hemos diado
ja-ual género de tortur.1 á lll1fi idea que noo pareció extvavaga.ute; á un oontimienbo, que por geneI'OSO y albo, creímos J.oco; á ,un recuerdo tenaz que
1100 mol~taba y noo dolía?
A e.-;e castigo, asisten las i&lt;lea.s mala.s y los S&lt;'Utimieuto.s t.orpes; todo el pueblo bajo del a1ma.
Y quemamos, oo mioorioordiia, a la traidora ilusión que nos engañó ta1nto tiempo. á la infame e,peranm que IJlOS hizo creer en la tli.ch». al e11C'urfio
que nos mbó el :nepOi'-O. Es La in~en Je la mujer pér!icl-a. ó el plan del li-bro imposible, ó el ideal
no re;11izado, lo que marfüi7,a.rnos, CüJ ridículo
111.iri l·, 10, en mw,tro i-:íhad 1 ne gloria. ,\ 1 ;;,ihr :le
]11¡; dia.s t.ristes. de la "Sema,n-a &amp;mta" ele las p€na.s, no,, tlivNtimos con esto., tra¡¡;icómicoo aut-0,
de fe. Qnizá nosotros mismo,-; somos los "iuda,,"'
alg1ma v-ez. ¿no lo di&lt;'C el Cantar &lt;le Oampoa.w.10r:
La conciencia á los malvad-OS
castig,a tan pronto y bien,
oue hay muy 1)()006 que 110 e.;tén
dentro de ;;u pecho a.horcado,,.

.Cuis

g. Urbina.

UNO DE TANTOS
lina noche, en París, Léo lfontaneier y yo, q'1 ~
nos· habíamos vuelto á reunir después de seis afü,.;
de separación, y que teníamos por lo mismo m: !
confidencias que hacenios, acabábamos de co1ui:,'
en el Restaurant Brébaut establecido en la prim~,
ra plataforma de la torre Eiffel. Era noche de
fiesta en el Palacio ele la E:\."J)osición; las "fuen
tes luminosas" f ulguraban con bellísimos cam-

biian~, allá abajo de noootros, l,a galería &lt;le Jas
:Máqtrinas, las cúpulas del palacio de las Artei
Liberales v del u.e Bellas Artes nos aparecían cuñidaas i:,:on "'1a1,gas guirnaldas de foco.s luminosos.
Léo, entre otros muchoo episodios de su vida, lll,i
refirió el siguiente (llle no he podido olvidar.
··Cuatro aii.os cluró apena::; la vida tranquih
v sosegada que con tanto anhelo había buscad 1
tle,;pués de mi mairimo1110.
).li esposa misma, luego que vió--y las rnuj ere~
tienen swmpre ojos de lnu.,-c par-a ver esas cosasque la vida ele provincia no cuadraba á mi cará.,.
ter inquieto y veh.ement.t-, me acontiejó que vol.
yjé,,emc.s iá BarL~, y que me onÍiR'g.ara á mis antiguas ocnpacione,-.
-Vueh·e {1 ser perio&lt;lista, me &lt;lijo; aunque soy
cselo.....¡¡¡, por na.turak•za, procuraré dominarme, y acab}l,ré por dormir bien aumque i:epa que tú pasa,5
las noches entre le&gt;~ l,a,..,tidor&lt;:lti de los teatros, ofreciendo ramilletes á las divas y tuteando á la.s coristas.
Y volví .í Parí,,, volvi á reanud.ar aquella vida
ele eslabones de fuego que todo lo calcina, lo mism,l
en lo fí.,ico los párpadQ.'l y el cabello, que en lo
moral las ilusiones y las virLude.s.
Fué precisamente en los primeros me~cs de mi
roentrada en el periodismo, y ya mi nombre habí&gt;t
vuelto á adquirir cierta notoriedad, cuando p!lt!,&gt;
lo que voy á relatarte.
'Una IJoche, una de esas noches que habíamo~
pasado yo y otra media docena de cronii,tas teatrales, "tuteando á las coristas", como dijera mi
mujer, la., ·i ntimidades del "tutoo", entre lo.~ ba,tidores de uno de lrn, teatros del Boulevard Mont•
martre, nos llevaron á beber una copa de Cha.ni.
pagne má:,: tle 1ª"' llt'&lt;.&lt;e,a,rÍ.as. Habían dado ya
las do.5 de la mañana eu,a,11110 Paul Rondeil T y 11
nos encontrainos al fin sol06, presa de la excitación
p roducida por la..~ pasa.mis libacione,s, sobre el
"mac,a,oom'' dd Bouk•vard. ya romplci.lmente desierto.
Seutía:i.no,: naturalmt\ntl' una sed horrible, " 00 mo si ma1'C'"áramo,, lan.a", seglÍ.n la fel iz expresió,1
ele Jrnan Riclwpin, y como todos los grand€8 cafés y "bra8serie.s"' e,;taiban ya cerrados, Rondeil ~·
yo tomamos una de la.~ callej uelas adyacentes Jl
Bou leva.rd y entramos en u n figón de esos que to ,
da la noche permanecen abierto.&lt;;. Ahí, frente á
u n µar de copas de vulgar aguardiente. entre et
h umo de cien pipas y c-n medio de los j urament.i;¡
de cien bocas. no,- pusimoB á charlar, á hacerno~
esas confidencias que con· tanto gusto como facili- .
cla.d se hacen los ebrio.~.
Yo no tenía por Rondeil una gran simpatía ni
una gro.n estimación. Su oficio de "éreinteur" nw
repugnaba, porque en mis pre-unciones de lite•
rato y de poeta. encontraba inferiores á mí á t o•
clos aquellos á quienes ti ,pesar de llamarles cole~as, creía exclusivamente periodistas : y Rondeil
eutroba. sc,gt'.m mi opinión. en el número de es0a.
Sin embargo, e!,a noche. ó el alcohol me dió IÍ. mí
benevolenci&lt;a., ó á él le dió tialent-0. El hecho es
qM me pareció eomo otro hombre. Su conver~,1,ción era fácil, chi-speante y tenía ciertos ra.sw-3
de ingenuidad que me conmovían. Recitóme versos, ver;.os suyos, ;;i no correctos, sí inspirados, qu¿
se sentíian brotado~ clel corazón, eomo flores en un
campo de cardos. Su voz, ial recitarlos, tenfa i .1flexiones hondamente tiemas. Le manifesté ~or-

mos esas refrieo-,a,s y en elli1S sobresalimos, lo hiciéramos expontá~amente, por iil'stinto, _por gu~to,
pa...~; pero no lo crea usted: somos l_os rnstrumentos de agenos odios de las ruines pasiones de otro~.
Yo al menos ra;í he prooo&lt;liclo ca,si siempre
C~ndo el editor que me p~oia ha tenido alguna.
yenganza infame que satisfaoer, ha echado ~ian1?
al iarma iprohibid-a que llevaba oculta, C'8 decir, a
mí, á mí el procaz, el "bravo", el "éreinteur", . á
mi que -soy en puridad .algo así como una navap
catiala.n-a que esgrime un m,a,jo incapa~ de tomar en
el teITeno del honor 1-a espada ó 1a pistola del c,1ballero. Y así he herido á quién sabe cuánta,,
personias honorables, á qliién sabe cuánt-0s ~ompil·
ñeros míos; sí, porque hasta en contra de m1~ ri:opios camaradas, de aquellos que viven con m1 nu-;ma viida, he &amp;ido esgrimido! No ha mucho que a.cu~
fé á uno, por sus ex0030S alc()hóticoo, y ya. ,-e ust~d ~L
t('ngo der,echo pa:na. ello... (Ronde1l, al dec1rm1J
ffito ta,rtamudca.ba y,a por efecto
del ~lcohol); ante, había denunciado á otro porque frecuientab¡t
las ,mujeim de mal vivir, yo que
soy
peor hasta que ,e,~as mismas
r
muje~, porque no mi c11erpo,
sÍlllO mi inte-ligenoia, ha S'ido lo
que he pro,,;tituído, lo que he vendido al mejor postor!
Aquel pobre diablo. de.-:---pués de
u.u momento de silencio, en qu,'
p:i.recía como ,a,nodado, continuó:
- ..\Jguna vez he querido s,alir
para. siempre ele este :fango, osca' p'"&lt;llrme -de este infierno: pero no
' he podido, por largo tiempo, 10grarlo. lle pasado ha,,;ta quimx
díias bu.scn.ndo otro traoo,jo más
honest-0. pero, cansado de encontrar cada nOC;he, al tornar á mi
eai'lll, que no ha.bí.a con qué amanecer y que mis hijos no te-nía,n
zap.a,to.s, he aoabado por volw•r á
mi antiguo oficio, por cmpequeñecenne tle nuevo como un puñal
que hubi~ra soñado se,r espada sin
log,ua.r aumentar sus dimen;;ione.,.
Rondél no ])Odía ya hablar. L.1°
numero&amp;LS libaciones -de aguardiente habían produciclo ;:.u re' mltaclo. En el fondo, .su 1-e.lato
me h1i,bía oonmovido. Aunque al
e&gt;ir sus confidencias había comen•
~ad.o por tener1e horror, pensanü J
'- ;111 la fa.mili:a de ,aquel infe1iz,
.,) icabé por sentir :La suprema. pi-edad que inspiró á Víct-Or Rugo
sus venso.s. ,á la hortiga y á los
animales pon.zoñoso.-i, y que hizo
cleoir á rue grand-e y b001.da,d,oso ge·
...,,,
nio, que en el Calvario las Jlaga.s
&lt;le Cristo imploraban piedad
g le", parece un ladrido. y c:nya última, ''life'', para lo,- c!Javo.5; y tomé del brazo al ebrio peric)c-emeja un silbido, para Yivir hay que morder co- distia ,y lo llevé á su oosa.
mo oan, ó que aTI"aistr.ar,-e como yíboro. ¿ Criee usQuince días después, una crisis política me arrú•
ted que yo he adquirido mi reputación por gusto, j ó á una polémica periodista. Varios diarios tugozoso de obtenerla? Oh, no; las circunstancias rnaron los unos el pro y los otros el contra ele mis
me han hecho lo que soy. Obligado desde los úl- opiniones.
timos años de mi cuarto lustro, á mantener á una
rna noche, ial ipaffir por el ''boulevard'', ,í que
familia numerosa, ca..o.ado á los veintidós años, p·1- en los kioscos el público ;;e arrebataba los ejem.
clre de tres rujos á los winticinco, he buscad? en piares de "L'Eclaf', que era un periódico de c.-'l'l periodismo una manera de vivir segura s1 no cándalo, enemigo de la.s ideas que yo defondía.
muy productiva. He exprimido mi c-evebro
Al comprar un ejemplar, oí á un individuo qu&lt;'
á día. noche á noche eobre la.s mesas de redacc1on. decÍJa: "On éreinte }f. Montancier'' (DerrenQ'an
Pero el uso indebido v exee~iro que he hecho d-, ial señor l\Iontancier). 2\-Ie dirigi á un café y ojré
,esa víscera, no es lo que me preocupa: siento que rápidamente el periódico. Pronto encontré el ara ún queda en ella jugo suficiente. Lo q~1e me tíeulo. Busqué la firma: ¡ Paul Rondeil !
'C1ue1e, lo que . .. se lo curé á ustecl con Bmcer~¡Oh! el amigo Roncleil me ponía eomo no ,i,¡,
dad . . . lo que me ,a.Yer,giienza. es que he expn- gan dueñas. De ,su artículo salía yo hec-ho un
11iido también mi corazón, y en ese sí no que~a. _rn monstruo de vicios. Y ha6ta citaba hechos en ap,in ada; está agotado, vacío como una u Ya oprmmfa yo de sus iacusacioue.s. ¡ Decíia que quince día,: anl('nt re los dedos.
tes me había estado embriagando en un fiirón baa•
Rondeil parecía sumamonte agitado. Procur,S ta el amanecer !
l('.almarlo.
l\Ii primera impresión fué de cólera; a1Tojé el
- ¡Oh! Usted no me conoce bien, siguió di- periódico con asco; pe1,o al dirigi.J;me á mi cas:1,
l('iendo, no conooe ciertas poridades de mi vida ín- al tvavés del ''boulevard" lleno de transeunte.~, rn i
tima, ni puede suponerla-¡:. Porque usted no ~o- cólera se fué calmando. "La plaie dit : gráce pour
n ooe c1e las Juchas periodfaticas, más que las v10- les clous !" cantaba á mi oído la gienerosa voz J.e
laencias ele los ipartidoo ó de lo~ c~rculos polí~icos, Yíctor Rugo, y recordé lo que Rondeil me decí,1
en !Jas polémicas leales en que. s1 se ataca a los quinoe días antes, la. noche iaquella: "en mi e.asa
l iombres, se les :ataoa por un acto adm~nistrafü·o, no había oon qué amanecer, y mis h ijos no tenían
l)Or las ideas en un artículo ó en un discurso ex- zapatos".
pnesaclas. Pero los combates de encrucijad,a, cuerAl llegiar á lia mía. mi mujer me e~peraba C'l •
po á cuerpo, en que yo he adquirido "mi reputa• mo ,siempre, cariñosa é impacientement.e. Se echó
".!ión", esa repuúaeión de que mted me habla, le en mis brazos "S después de las primems ternezas,
son desconocidos. Y todaYía f.i lo.s que provoca- me dijo:
µresa de que hubiera cult~vado g~nero de lit~:atura ta» contrario á su caracter y 11. su rl'putac1on.
- · .:\li reputación! dijo, ¿.acaso se hace uuo 1~
,que desea? ¡¡Mi carácter!! ¿ acaso conoce u~tca.
ni nadie el car-ácter verdadero de sus semejantes?
Y o roe he hecho, como todo!', la reputación que
he podido y en cuanto á mi ca_rác.ter, lo he .amold_n ·
&lt;lo á las circunstancias de m1 vida. Amigo mu,
'.Yº no 'Sé si siempre se ha vivido como ahora, ~ero
io que sí sé decir á usted es que desde q~e fué 1111l)Ortada de allende l.a Mancha e~a horrrble fra,~:
4
'struggle for life", cuya primera pal.abra, "slr!l_~-

Domingo 7 de_~\bril de 1901.

-¿ Sahc.,? Ju.anito no pudo salir porqu~ nr,
fü•ne zapa tos.
-Pues ni yo tengo con qué co~pá~l~, º?~testé sonriendo, pero oon una sonn8a Jubtlo~1~lma como La que hubiere tenido al dar la uoL,~i.a
,
ele 'haberme saoado la 1otena.
}Ii mujer pareció admira~a. de _gue el no tener
dinero me causare tanta satl.-,:faec10n.
Y, sin embar,go, querido amigo, gracias. á H.on- ,
n.ei-1 Ja sat-is:facción que sentí ~"'a vez, ha stdo u.na
' más grandes y ,;ine€r-a.s ue
., m1. v1.da" .
ut' 1rui

)Ylanuel J?uga JI fical.

LA PASIÓN DE JESÚS
REPRE!SE:«1'ADA

AL N A TURAL.

Tt'nemos el o-1IBto de ofreoor hoy á nuestros lectoro_, dos ilnst,;aciones notables, no sólo por La bellc•za de t::1U composición artística, sino ila~i~ll.
p(}r que ~n el reflejo de mht costumbre tradicional curop&lt;,"'1.
X os referimos á las páginas dcl oontro : '.'Salida para el Oalntrio" y "Piedad"', q~, á prune!l"a y.i.sta. pudiera croe1be fueran, copias de cuadros célehi;es y que son fot-Ogrraf1as toma,da,s del
natural 'l'n Óberamniergan, simpáti&lt;,'O país de la..~
monbaña,~. donde se COfu.-;{.'l'V'3., ú través de los siglos,
la co~tumhre ele reproducir, al niatural, oada d:&lt;!z
año~. la Pa.,;ión de Jesús.
E;;ta solenmidad e.;; famo;;a en toda Europa. l.,o:;
h ,tbitantes de iaquclla població~ rtu,a,~, . guardan
c:on la mayor purere su~ crcei1ci~; religiosas; 110
l"'Onvieirten en fie.~ta la 1-eproduccion de las e:leenas en que fué protagoni'5ta el 1Iártir del Gó~gota,
por el contrario, se pre~ar~n 007: v_erdadera ptcda•l
al desempeño de e!'&gt;úa practica cr1;;trana, "':f procm.rnn
que toclos los pasaje.~ repra&lt;entados i;e aJusten pe1·fretamoote á los text-0s :-agmdos.
Los personajes que figuran en la representaoiún
;:on elegidos, -:,· el pueblo c1üda mucho de que ha:,a alguna wmeja-nza !ísica J moral,entre los e'1egid0t3 y lo.:; p-m·5on,1Je,s que van a repreientar,A.sí por ,e jemplo, el encargado de representar a
J esú.s. debe .ser un hombre &lt;le notable hermosum
nwoniJ, que no tenga má.s de 33 años, y que ~r
l'U amor á loo semejant,es y sus cost~bres m,)r1g't'rad~, ha.ya .afoa.nzado alg-tL'illl not-Oried:a,d; Ma-·
rfa ffi eleo-ida entre Las más hermosas donoe-llas,
Sarn Pedro: e.:ntre !os ooci.a.noo, etc.
En cuant-0 á La "mi.se eu e.soone", se procura no
omitir detalle, por illilignifiea,n~ que parezca, ?
cada. driez años aumenta el número de cuadros reproduoiclo~, en parajes y cdifiC'ioo construídoo ex:~H-effimenire.
.
Visitar á Ohera.mmergau cuando cstHR solenmidades se Yerifican, ~uiYu.le á asistir á lo,;
gmncli~ y trágicos i-ueoooo que _hace ~inte st¡?;lo$ cambjaron Ja faz de la humarndad, as1 e, que
clc:&lt;:tle los paM más remotos llegan grandes e~c~r;,:i()l1,e,, 0011 el fin de pre.;enciar estos actos rehg10,;:oo de cm-a importancia Y significa,c,ión da.n i.dea
m1~tros grobaclos.
•

.?Í:l

/

\

P ETRON IO.
"Sonante lira, cuyas cuerdas de oro
Tañer me oyó !,a multitud un -día,
Yia l)Or última iv-ez tu melodí.a
El vient-0 11asg-ue en c-.ímtico sono'ro.
A Venus plugo que el cobarde lloro
.Tia.m ás -reLara. 1a mimda mia;
De gooos, juventud y poe:,fa
Ilo)' deYu-elV'O sin mengua mi ooooro.
Brínd-amie. Emúc-e, el almohadón turgente
De hl sen.o gxmtil; músioa, suen,a;
·
Fr.agamtes rosas, roronad mi frente ...
Dice Petiooio. Con la faz re1mta
Tiende al médico -el braro, y lentamente
La s,rngre brotia de la. herida VJerul.

e nrique {;. )Ylarflqez.

�Doming~ 7 de _Abril_de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~f

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS'TRADO

E

Aeontecimiento po.r demás lamenta,ble pa.ra la
FOcieda&lt;l mexi~, fué la muert.e del señor Prokaor Alfollilo Herrera, verdadero sabio y filántropo, cuya bi&lt;&gt;P1'8Íía ~,,ede condenisall'Se en estas brc •
vos íraoos: vivió para la ciencia, para su hogar v
para 6116 sem:ejruires.
Merood á uoo labor asidua y á una ccmstan~ill
;;i,n límites, llegó á ser un ootu:ra.lista de prim:-r
or&lt;len, y innro 1a farmacopea como la fauna y fa
flora me.xioamas, le deben descubrimiento,, y aplicaciones á la ciencia y á la industria que son de uoétiva trasoondencia. Pero si como sabio se d1~t.1~guió, oomo hombre de espíritu puro fué, tal ve1.,
más nota.ble todavía: su placer era el estudio, ¡,ara difundir después sus oonocimientos, y el bien
obmr.
F'u.ndó la socieclad "Filantrópica Mexicana",
perteneció á 1a mayor parte de las sociedades cie11-

tíficas, que conservan sus trabajos oomo verdadens joyas del .sabeT, y romo Mastro, prestó su,,
servicios durante más de treinta años en los pnlJcipales planteles educativos.
'I'a.les cuadidades justifican el duelo unánin,e
que motivó la muerte del señor Herrera, muy e,rpecialmente ea:itre la generación que hoy mareh.=t
hacia el p,rogerso, aJfüa&lt;la ha.jo l:as oo.nderas de la
ciencia, así como el empeño que romó la Sociedail
Farmacéutica MexiCMla, de la cual era el señoT
Herrera Vioopresidente Honorario y socio benemérito, en tri,butade honore, póstumos dii.gnos de sm
merecimientos.
La iniciativa de 1a sociedad mencionada encontró MOgidia entre los alulil!llos y Profesores de la,;
Escuelas -suoel'liores y Profesionia.les y las más caracber:izadias agrupaciones científicas, que prestaron
valioso contingente para que la velada q1re se ve-

rrn.có el 28 de Mairzo en la Oároo.ra de Diputados

oojo la Presi&lt;lencia del reñor Ministro de Justicia,
acomprui.ado de la. Mesa. Directiva. de la "Farmac-éutica Mexicana", revistiera la mayor solemnidad.
El local se decoró severamente, oomo puede ver•
se en nuestros grabados, la concurrencia fué eele~ta y numero.s:a, "{ los señores Dootor Altamirano,
Licenciado de los Ríos, Prom,or Luna y Drusina
y EJ1Tjque Pérez Valencia, en magníficos discursoo y poesías, hicieron el pa.negírioo del sabio

Maestr-0.

La orquesta del Oonservatorio tocó selectas y
apropi,adas piezas, y el acto más imponente consi;tió oo el depósito, 13.llte el retrato del señor Herrera, de numerosas oorooos que enviaron las Escuek1s, la.&lt;; sociedad.es cienitíficas y algunos de los ami•
g~ del ilustre muerto.

,"
:"&lt;

• ....

rJ

,·.

),-~ ~.

... . . "'"
,_a,"'¡~

'

'

1• Catedral de Monterrey.-2. Barrio nue,o, Orizaba.-3. Dos Ríos, México.-4. Iglesia del Sacro Monte, (Ameoomeca.)-5.
Bosque de Santa Fe, México.
6. Metlac Tune), (Verarruz. México.)

Plataforma Presidencial.

Adorno de los palcos,

�Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 14, Abril 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Do.mingo H de _.\bril de 1901.

PAGINAS DE VIAJE.
UIIA ASOE/101011 AL RISHI.

El Lago de los Cuatro Cantonc~--el Vierwaldstaetter :-lee-extiende rn manto azul brillante, en
forma de una ::l irregular, de una cruz extraña, batiendo con c,TuS lew..s ondas }as verdes riberas, rucogiendo en las tramparcncias de la superficie
los picos corona.dos .de nieve, loo multi«ilores &lt;:aseríos, laR nubes que á modo de girones de tnl, cruzan á i111terYaloo el cielo, de un azul tan límrpiclo
corno &lt;'l ele las aguas.
A l&gt;ordo de un gallardo "steamer '', de una.
blancura de cisne, en medio de urui multittvl
corn:mopolit.a, en el foco de un feslfn &lt;le ma,tic·c-.o.
que e~ta.11an en lo..s trajes de n-rra porva&lt;la &lt;le vi:1jero,; Yciúdos tle todas pari;(&gt;a del mumlo á 1-eF-pirar (•l e;;tío ae Suiza. nota.e; dispersas de un C'ON
chil Ión, en el que se mezelan las voceP- de una. multitud de idiomai::, Yernos desfilar los pueblecillos,
huir lll,; montaña~. (•orrrr los jardine~. circ-mdos
de una barrera de montaüas, abrupta~, t•~c-arpadaf.:.
de un tinte obscuro la,; miaB. rojiza,:, azulada,:, liliale~. la,; otras, á pedazos de verde e~truendoso, ya
de un tono de mar profundo. con salpicadnras d~
e;;pnnrn de niew cu las cúspideR, esfumadas en el
amplio :St•micírcnlo del horizonte.
Y a,-;[, en aquel roc-ío de entonac·io11ei', en aquel
com·ierto de colon•s, en el que la. vista recorre momentímcamente toda¡: las descomposiciones de la
luz. lwmos dejado atrás á Lucerna, con sus plano,-; muelles, su Yiejo puente medieval, !'Su macizo
torreón lacustre, las agujai:: plmzantes de su catedral campestre; ~· atrás ¡.:e quedó también Wegi,-;,
la deliciof-a aldea envuelta en una espesa red de
wrc1urn, la línea en o~ados zig-zags del Ferrocarril de San Gotardo, para no tener al frente sino
la mole sinie,;tra del Pilato,;. los contornos semifantái'ticos de loi- ~Iitos de Brunnen y el osado perfil dt•l Righi, mole, eontomo;. y perfiles reflejados, á intermitencia,-;. en el sereno lienzo del lago,
ensanchado á medida que avanzamos.
De pronto, el sonido alegre de una campana nos
anuncia que hemos llegado al término ele nuestra
t•xcur,-ión fluvial: Yitznau, en el fondo de una
prq1.1cña bahía, un pucblec-ito Ralpic·a&lt;1o de flore~
v arbustos frutales, C'on un aliento ele primaYera,
á, la sombra &lt;lel monte rnya asceni-ión vamos á
en~.prcn&lt;ler. Desde el cmbarcadC'rO ~(' distingue,
preei,;a, segura, una. buena porción del trazo ele la
YÍa férrea ; una línea osada. no que c·arnrolca. sino que asciende, por los e,:tribos del Righi. Reíos
ele las penclienteF- de nuestro c·amino de hierro de
Orizaba á Maltrata; hay ahí algunas que pasan de

18, -W y 2-1 por ciento. Se va casi en el aire, al
bor&lt;lc del abismo, que cada minuto que pasa ahon&lt;l.i más y más; la cremallera se afianza de escalón en escaló11, con un movimiento brusco, con un
sobresalto que, durante los primeros minutos de

Domingo 14: de .Abril de 1901.

EL ID:"NDO ILt'S·TR.:\.DO
camino, os infunde pavor. pero al qne llC'gáis á
ac-ostnmbraros poco á poeo.
Extraño ft&gt;nómeno ae la visión: los árboles, lar,
casas las misma~ montaüa~, paree-en t~ner la in~lina~ión del tren en marcha. Yeis edificios que
se bambolean, f.:in desplornar~e: bosque~ como doblegad..,,s ~or un poderoso aliento invisible; t~é!.o ~
inclina á Yuestro paso, y deF-de el vagón al aJre h-

nuestros vestidos, y el aire, muy violeuto ahora
amenazaba derribarnos por una de aquellas pen:
clienks.
Buscan&lt;lo un refugio, dimos en la e~tación del
camino de hierro, y tras una mirada postrera, tras
un adiós, quizás eterno, tomamos nuestros puestos, v comenzó el descenso.
Y ·al llegar á Vitznau, todavía 1l11 bermejo raye&gt;

Tan sólo el viento de la tarde fría
su pensamiooto embarga un breve instrun.te,
y alza el velo que cubre su sembl'1.nre
y á la frialdad del viento desafía.
'r e ví flotrundo enmedio de 1a sombra,
en el triunfo ideal de tu blancuro:
tenías por retrete la €Spesure,
y el césped de la orilla por alfombra.
Agitado tu pooho alabastrino
al oalor estival de aquella noche,
tu belleza triunfu.J. abrió su broche
como se abren las filores del espino.
La luna tamizaba sus destellos
en la.,; trémula.s frondas argentiirui.s
y brri.11-aban las go~ cristalinas
en l~s hebr~s de m.1el de tus cabellos.
Cuando los tersos brazos ext.end.ías
esp¡1r(;iendo el cabello enmaroñado,
de J.,-a uoohe tu cuerpo destacado
un Cristo de alabastro pared,as.
¡ Oh violeLa de Pairma ! ¡ Oh, lirio l ¡ Oh, rosa!
Cuál 'tu b~a.ncu.ra d~lumb_ró mis ojos,
y cuál sm·gieron apetitos roJos
del seno de mi alma tormentosa !

j

L
bre, fuertemente cogidos á la baramlilla de la ~?rtezuela, en una incómoda postura, prcsencia1s
aquel disloque c~e la 111:turaleza;
,
El aire ~e ha ido haciendo mas penetrante, mail
incisivo; baja de los vntisqueros, trae c-aricias
heladas soplos que entran en las carnes; llega
cargad~ de olor acre, y á las veces, arrastra partículas de nieve. Hemos dejado el Yerano en el
lago, y media ~1or_a de march~ nos _ha trasladado
al corazón del mv1erno. Aqm y alla, á pocos metros, sobre nuestra cabeza, á nuestros pie~, blancos picachos, capuces albos, crestas rnmaculaclas;
y en el fondo, el lago más azul todavía, más azul
que nunca, loF- manchones de Yerdura, el diluvio
ele flores que ha puesto matices rojos en el manto que e~vuelve á Yitznau.
Se detiene repentmamente el tren en una de
las e$taciones, y bajamos 1m momento á rngcr flores de los Alpe&gt;', unas estrellas blanrns, que semejan copos de algodón, con las que hacemos un ramo níveo; compramos un canasto de fresa&lt;-, otro
ele duraznoi-, y nos acomodamos-¡ acomodarnos!
-en nurstro Yagó11. Reguimos. A cada hueco
que abre el trayecto, un panorama nue,:o, lUl
nueYo lienzo. saludados con gntos de entusiasmo.
Otra media hora, y la cremallera se detiene definitivamente: estamos en Righi Kuhn, en el Yértice de la montaña.
Una aneha plazoleta, algo á moclo de cráter,
una gran plataforma, en la que se han instalado
una docena de lujosos hoteles, de restaurantR, de
pof'adas, ele cantina¡;; y dominando toda? estas
construcciones, una atalaya con su torrecilla de
maderas desde dom1e $e contempla el espectáculo
más hen'noBo que puede presentarse á tourista que
rC'corra Suiza.
Uncia el Sur, def:C11Yo1Yiéud0Fe en un amplio
semic-ír:.:ulo la cadena de los Alpes, en la que se
destacan ~uf:' picos más notables, blam·oR, ocres,
verdoso:=:, á mayor ó menor distancia, marcando
puntos lucientes, líneas indecisas, en una C'alma
grave y angu~ta; al R orte, el lago de los Cua~ro
CantoneR, á 1,863 metros de vuestro obi;ervatono;
la capilla de 'füll, como un altar flotante; el Zu¡_{
i·ke, el lago más límpido que pueda exii;tir en Suiza, y rnbre el cual, _una bandada de aves pro:vecta
1111a ¡:ombra movediza; la mancha obscura de la
~cha Xegra; y (;astilloF, campanarios, aldeas, "villas·'. hoteles, "mazot:;'' (chozas), ei:;parcidas en
aquel diYino lienzo, que es preciso contemplar
tras de cristaleR ele colores, ya que la fuerza de la
luz hiere implacablemente la retina.
ImpoFible arrancarse de aquel espectáculo. Y
no nos hubiéramos arrancado de él, si rma de esas
frecuentes tempestade:=: que eFtallan repentinamente en eE&gt;as alturas, no hubiera pueF&gt;to 1m velo de
nubes bajo nuestras plantas. La lívida claridad
de 1111 relámpago nos envolvió por un momento,
y el eco de un tn1eno corrió por la serranía, envuelta ya en 1ma gasa de niebla,:.
El espectáculo era ]1ermosamente a~errador, pero endiablatlamenlc ne~goso. La lluvia empapaba

ele ~ol iluminaba la florida clámide de la aldea,.
mientras arriba, una cuchillada de luz rasgaba el
negro crespón que ocultaba la cúspide de la montaña.

R'Í&lt;iiste al oa.bo, silenciosa y rápida,
y, al pensar que era de otro tu belleza.,
urna ,nube de insólita tristeza
cH,yó en mi corozón, como una lápida.

Y.a no es la acacia que en Abril perfuma,
sino la adelfa que el Amor inflama,
.v, embr:iagnaite y sutil, doquier derrama
el atriactivo de su gracia suma.
El placer, que en su pecho oocontró asilo,
ex~i.ltáindola al trono de la orgía,
en su rostro, prodigio de armonía,
dejó la huella de su torpe estilo.
La somb,rilla en los hombros apoyada,
y por la espalda el chal ba.j,ando en rizo!',
luce la juventud de sus hechizos,
por el primaYeral soplo embriag,ada.

En sus profundos ojos nazareno;;
asoma cual un a.,;tro la concioncia;
a.ún vela el rubor ele la inooencia
la cruel hermoimra de sus senos.
De la danza campestre fotiigada,
y más riente aún que el claro &lt;lía,
d-e un apuesto galán en compañía
descanso busca bajo la enramada.

Algo dice temblamdo en sus oí,do;:,
del galán la palabra c8Jl'iñosa
y vacila escuchando unia armoniosa.
música que acaricia los sentido-.&lt;;.
Mas la grata beldad se aleja en bre,-e,
por extraña emoción su sér turbado:
el rostro sonriente se ha tornado
en un lirio más blanco que la niew ...
Y en U11 amable encanto prisiooero,
sueña el devoto de la esquiva diosa
ser el Abril de aquella tierna rooo.
y abrir su cáliz al am.o.r primero.

fi. &lt;;onzález Carrasco.

~fas bralla aÚ!ll el resplandor feboo
de c...s.a at:mcción que á mil amantes doma,

y ante el odioso porvenir que ru;oma,
má,i ardiente y voraz surge el Deseo.
Aún no ha caído; aún guarda su semblante
la expresión tentadora de otros días;
huy en su aoonto grata;; melodfus
:y beso.s en su boca llameante.

La vida será un hinrno d,e ventura
~rán sus sueños de placer hermo;-. mientras ha1y,a dos bmzoo amorosos
&lt;¡ue la ofrezoan un lecho de ternura.
La YÍ en la orgía alegre y complaciente,
Y, noseí,do de m.o:rbal trr.is~.
-creí ver en 1a luz de su belleza
la última flor de la e,ba.ció:n muriente ...

lweostada en los muelles almohadones
del carruaje en que ostenta su hermosura~
pasa, oomo el adiós de Tulla ventur-a,
al sonoro tirotarr de los fri.._o.ones.
. A la dorada luz del sol pou,ioute,
mcéndia.se el trigial de sus cabellos,
Y demelve al Ocaso mil destellos
su pupila serena. y elocuente.
Yaga bajo los árboles sin hoj-a.s,
~udiferent.e á lo que en tomo mira,
~n~furonte á La ;pasión que inspira,
;ndifeoonte á ,duelos y congojas.

I&gt;or hallar en sus ojos La ternura,
ó en sus trémulos labios el furtivo
beso en que estaUa el cor-&lt;LZón c,a,utivo,
el alma diera la mayor ventura.
Mas on su C()IJ_,azón, mudo á porfía,
el Amor nunca difundió su esencra,
y cruza el erial de la existencia,
fria como el Invierno, siempre fría ...

Tacubaya.

fi. ~onzá/ez Carrasco.

N INAPACK.
ARTE OLÁSIOO Y ARTE REAl:.ISTA.

:K ina Pack, llegó, vió y venció; ha cautivado al
público, subyugado voluntades, encendido locos
entusiasmos, y contra lo que va siendo ya habitual y normal en estos tiempos de reputaciones
usurpadas y de reclamo á alta presión, };ina Pack
e:; digna de sus triunfos, merecedora de su gloria, y posee, efectivamente, un gran talento, con
destellos de genio.
He aquí cómo la comprendo y por qué la admiro tanto, ó más que la masa del público.
m arte lírico dramático, ha sufrido en los últimos tiempos una evolución d0lorosa; pero fecrmda; casi una revolución. El arte antiguo era artificial y convencional. Por sus libretos y sus personajes, era lllÍtológico y legendario ; traía á la
escena á los héroes, á los paladines, á los semidioses, y narraba sus proezas y las portentosas
aventuras de su vida; mezclaba, á menudo, el elemento sobrenatural al juego de las pasiones y á
la trama de los sucesos . Sus protagonistas eran
reyes, santos, sátrapas, conquistadores, tocaban
apenas con su planta la tierra; hablaban ese lenguaje rngo, abstracto, simbólico, propio de los
personajes bíblicos y de los antiguos poemas épicos. Con Corneille y Racine, cuyas tragedias han
dado molde y libreto á tantas óperas, los personajes llegaron al sumum de lo acompasado, de lo
magestuoso, de lo noble, como con los poemsa religiosos y mitológicos habían llegado al colmo de
lo solemne v de lo hierático.
En el drama lírico primitivo como en la tragedia clásica, no figuraban propiamente hombres de
carne y hueso, con sus miserias, sus imperfecciones, su complexidad de naturaleza, su mezcla de
gra·nde y de mezquino, de sublime y de ridículo,
sino meros símbolos, pasiones puras, tendencias
abstractas.
El arte de interpretación tenía que ceñirse á
esa concepción. Los artistas tenían que no ser
hombres, como no lo eran loi-: personajes que encarnaban, y el modelo para el intérprete •.Jra, rn
suma, la estatuaria griega que había escul p1clo m
mármol las actitudes, la expresión fisonóm1&lt;•:1, el
porte y el ademán de los serC's sobrenatnralP.s y
las virtudes, vicios é ideas abstractas.
Sobre el tablado no había, pues, más que actihlcles nobles, posturas académic-as, lentos desfi Je,-,
de teorías. Los grlndes intérpretes huían del
movimiento natural, de la expresión genuina, de
la aditud real y humana, para copiar de los rnui-:cos de 11iJ.1tunt y escultura. Para cerciorarse de
rllo, hay que ver á Sarah Bernhardt, en Fedra, ó
á }[ad. Delna, en Orfeo. Se c-rce estar ,isitando
el 1Iu~eo del Vaticano ó la Loggia de i Lanzi,
y toda la serie de los trágicoi- líricos ó dramáticos
i;i¡{uieron la tradición por ser la única posible.
.\demás, como por regla general la música no seguía sino muy ele lejos la intención dramática, no
era poRible humanizar la tragt&gt;dia lírica, clando al
c-anto las inflexiones propias de la pasión del momento Y de la situación escénica.
La situación ha cambiado después, y con ella,
la~ condiciones de la interpretación. La ópera,
que toclaYÍa con Wagner se desarrolla. entre las
brumas simbólic-as de la leyenda y se cierne sobrei

las nubes mitoló&lt;Ticas á prodigiosa altura sobre la
hwnanidad, comienza, como el drama, á descender al mundo, á pintar hombres, á crear seres
reales de carne y hueso, y á desenv~lve~ no las epopeyas de la leyenda, sino las peripecias reales ó
posibles de la vida humana.
1leyerbeer, en los llugonotes y Dinorah, Bizct,
en Carmen Gounod, en ifireille, y después la pléyade mod~rna, Puccini, Mascagni, Leoncaval_lo,
Charpentier Giordano Brunneau, han descendido
franca y audazmente ó. la tierra y pintado, en música, al° hombre, sus dolores y su vida.
A esta concepción rcafüta del drama lírico, _ha
tenido que corresponder _una nueva forma d? mterpretaeión. A las actitu&lt;les es?ultur~lef\. a los
ademanes llamados nobles, á las mflex10ues severas de la YOZ, han tenido que substituirse la plástica v la dinámica humanas. Después de Adelaida· füstori Elconora Duse; dei:;pués de '!'alma,
Coquelín; cl¡spués Je Sarah, la Rejane ~' Nina
Pack.
Xo puedo ha(;er mejor elogio de Nina Pack, _que
compararla á la Hejane, con cuyo talento tiene
el suyo tantas afinidades, sin dejar de ser tan
personal.
Como Rejane, Kina Paek vive, siente y expresa
sus personajes; como Reja.ne, Nina Pack es mujer y no estatua, paquete de nervios y no figurante de ballet; alma ardie11te y apasionada y no
moldaje de museo. Como Rejane, Nina Paek estudia, si es que los "estudút", sus movimientos y
sus actitudes en la vi&lt;la, en los hombres y no frente á las e,:tatuas y frente á los espejos; como Rejane, poco importa á :Nina Pack que una actitud
sea poc-o noble, un movimiento asimétrico ó una
i11ílcxión 111da ó áspera, si son verdaderos, reales, eft.ctivos y adecuados á cxpre~ar la pa~ión que
la domina ó la ~ituación en que se encuenrta colocada; como Rejane, Nina I&gt;ack deja entre bastidores su coquetería de mujer. y sus refinamientos
de mundana, para revestir la piel de su personaje,
y trasladarlo fiel v completo al tablado; como ReJaue, en suma, Nina Pack es sacerdotii;a de la
verdad.
Por eso es tan grande y tau admirable; por eso
arranca lágrimas y sollozo;,. por eso conmueve y
apasiona. Su arte no es oropel sino oro fino; su
talento no es artificio sino sensibilidad; y por eso,
porque no finge sino siente_. porque no representa
sino vive: -por eso su organización se consume, su
rostro se demacra y palidece, sus carnes se enjutan y ha acabado por concentrarse en sus admirables ojos de criolla impetuo,;a y arrebatada, todo el
calor de su sangre y todo el fuego ele su iuFpiración.
Nina Pack es por excelencia la artista lírica
moderna, realista, naturalista, y si no puede dar
modelos á Ra~ael. RÍ puede inspirar cua&lt;lro~ á Gericault.

Á LA TRISTEZA.
Compañera del alma sin fortuna
que perdidos lloró stieños y bienes,
la tierra toda por esclava tienes
y es el pecado original tu cuna.
¿ Cuándo libre de tí ... ? Como importU.Ra
pasión cruel, tinieblas me previenes
ora mande fulgores á mi¡; F&gt;iene¡;
ra~·o solar ó beso de la luna.

Eres en el azul nube sombría:
celos y vanas quejas entre amantes;
hartura en el bullicio de la orgía.
A tí la inspiración vfre sujeta;
y te deben sus triunfo;; más valientes
lira, cincel, pentágrama y paleta.

.Cuis ]Jarredtr.

�eCcs Jf{ártires 6e c1acu6aga

IMPRESIONES DE LA SEMANA

4r0s sitios Ristóricos
heridos y á los departamentos de los prisioneros.
Hay una matanza espantosa.
En el jardín del edificio, mueren acribillados
el General Don Mariano Lascano, que durante la
acción se había portado heróicamente, el joven
José :María Arteaga, el Capitán José López y el
Teniente Alberto Sierra.
Los verdugos no quedan satisfechos. Arrancan
también á los médicos de las salas del improvisado hospital, y los llevan al suplicio.

lugar del trágico suceso, á reclamar á sus deudos
para darles sepultura, y se les negó este último y
tristísimo consuelo.
El atentado produjo la indignación general, y
los mismos verdugos, atormentados por el remordimiento, se arrojaban unos á otros la responsabilidad de los crímenes.
En el cementerio de la pobre iglesia de San
Pedro, fueron á dormir el eterno sueño los patriotas sacrificados. Hoy día, hasta los cimientos de

del ensueño. . . y de les oficiales ingleses; "Herodíade", la incestuosa y sensual judía que ...

''Herodiade."
Que ha salido de la fantasía de liassenet toda
vestida de esplendores. Esta ópera, divina de terEn los periúd1cos diarios se ha discutido, d u- · nura, de vaguedad y de color, posee un encanto
rante la semana, si las compañías italiana., que semejante al que encierra en sus páginas admirahemos oído, fueron: mejores -ó peores que la fran- bles el trabajado cuento de Flaubert. En las pá-cesa que ahora "'.hace" temporada en el Teatro ginas musicales del compositor y en las páginas lidel Renacimiento.
terarias del novelista, hay una suntuosidad, un luBien vistas Ja,, cosas, son incomparables lo,; re- jo, un vigor de matices, un aire histórico, real, _v
pertorios de una~ y otra. En la italiana, es prP- poderoso, parecidos, afines, como brotados ele ins-eiso el "Trovador"'. Es como el capitán del ejérci- piraciones gemelas, en dos distintas manifestato lírico. :::le h- uistingue desae luego erguido, ciones artísticas, valiéndose de la sugestión del so.arrogante, hermtl~O; en los hombros, la capa blan- nido ó del poder ele la palabra. El cuento y la
ca como un manto; la coraza bruñida y reluciente, ópera se completan. Son dos obras de estilo pu_y sobre el ca~eo deslumbrador, el airoso plumón, ro, sobrio, diáfano: al través de ellas, se ven temflotando al viento; colgado al cinto, trae el laucl, h]a,. lrs joyantrs túnicas orienta1es, los brazos
-en cuyas cucrd,1,- duermen lo~ cánticos melo&lt;lio.,;os, y·apretada L'll la mano clie~tra, como apercibido al combate, la espada desnuda, como un manojo de resplarnlores.
llanriquc, Ps d Cid clel repertorio americano.
Encabeza la hue,-te. Yiene :-iemprc á México, ele
bracero con ·· .\ i1la' la ct:cultura de mármol ne_gro, uara que formen raro contraste la cabellera
rubia y ensortijada ele! troYad.or, con d cabello
&lt;le ébano, que ~l' derram::i. caiidaloso -y lacio, del
turbante rojo ha:-ta las desnudas espaldas de la
-etíope.
Atrá~, caminanclo á paso lento, c-cmo en el éxtasis de un sueño, viene la '·:-,onámbula··, la niña
enamorada qui' trasciende á flores; Yiene la "FaYorita·', lánguida. triste, cle~e~peranzada, pálido y
lacrimoso el ,;rmbla.nte, que encuadran las ob~curas tocas, y con la mirada fija en un punto del e~pacio. ante la pe rpetua visión ele un trágico infortunio; vien ' ·'Fausto··, ebrio de dicha, ele la
mano ele una llama hecha hombre: :\lefistófeles;
viene 'l'raviata. filtrando rn Y0Z de tísica en un
-canto de morihuncla; y un poco lejof, en tropel
arrebatador, viL'tien los "Hu!!onotes··, rntonando
los himnos calvinistas. desgranados á cada instante, nor las frase:-; tiernas y los gritos frenéticos de
una pasión sublime; la "Africana'' Selika, recordando sus trágicos amores, al morir bajo la som bra del árbol funesto; " Roberto el Diablo··, en
pie dentro de una ráfaga de luna, )' absorto en la
•contemplación de una silenciosa danza de "wollis"":
vienen " Otello", enfurecido. el romántico "Hernani'' disfrazado de peregrino, el corcovado "Rigoletto'', envuelto en las obscuridades de la borrasca, la d ulee " Lucía'', suspirando las palahra~
·de su delirio, y al fin, muy remotor1, como perdido~.
&lt;lesvaneciéndoce en la línea del horiwnte. la
blanca armadura de Lohengrín, j unto á la c1wl
yergue su cuello el simbólico cisne; la gruta ,1 •
Venus, dentro de la que " Tannhauscr·· entona &gt;&lt;ll•eanciones lúbrica,:, y extrañas, _y el r ostro doloro~&lt;&gt;
de la " Judía'', iluminado por el resplandor d,
púrpura de la hoguera. Más al lá, quién sabe, un;1
multitud ele cn'aciones célebres q11e casi nunca llegan, que i:;e qned,tn en la línea del horizonte, _1·
iJue miramos. como en una apoteósis, sobre la L'll
bierta del "Buque Fantasma··.
Pero las compañías italiana;;, que prometen mu•cho, jamás lurn poclido r ealizar sus promc~ao. Se
acerca el "Trovador'', lucha con "Hernani"': aparece "Traviata'', .Y ~e arroja sobre los cornbatiPntes nara separarlo~. y llama en rn auxilio al bufón
fle la tempqrada v á la loca de la casa; pC'ro la ef- cocesa Luda y el cascabeleado Triboulet. no logran siempre, ·á l)C'~ar de sus e¡;fuerzos, aplacar la
cólera de log rivales. Por lo común, Manriqur
vence: se que11a t'll pie y dispuesto á continuar sus
Mad. T.alc:,c:is Cil "Herodiade ''
hazañas á la tPmporadá siguiente.
. Las cornpañíM francesas, nos ofrecen Fausto, desnudos anillados de braceletes radiantes, iJ.as
·el legítimo. el !!'alo. que, aunque aparece en esce- diademas gemadas, en las que la luz cabrillea y
na disfrazado dt&gt; alemán, no hav que creérselo, Pe iriza, los cascos romanos coronados de águilas
porque e,:, más frírnlo que filósofo, y dice más ga- imperiales, como se ve un paisaje al través de la
lanterías que Hl'lÜPncias · con él !leo-a " :\Iio-non''
0
vaporo,:a cortina de la niebla.
la .pobrecita hf)lll'mia qu~ cuando Y~ rnl~r ho-olon~
La "Ilerodiade·· de Massenet puede comparard
rin_as se acuerda tlel país de los azahares, doncle ~&lt;' á un viejo arcón, férreo yameo, que encierra un
el a.ne e,; má,- t'ran~parente y el ciclo más azul. tC';;:oro &lt;le melodía,; arcaicas l)Cro intactas, finas,
Suele llC'gar Pau,;to en las comnañías franccRa~ con delicadísima~, perfumadas con incienso y mirra,
~fe gra1'e rnrtcjo ,le "Hugonotes··, y anunciando c-omo telas antiguas que no logró descolorar ni pua roz en cuellf) la i&gt;resencia de un bravo heroe clel drir el tiempo.
romanti ci,-1110. ron ..1 que Raul r Marcelo no loJusto es hablar aquí de dos artistai; bellas; de
graron nunca hacer las paces: "Guillermo Tell ".
dos muieres apasionadas; de dos intérpretes que
Pero lw ªfJUÍ c¡nc la troupe (le Berriel nos ha 01re1s, y encarnan sus tipos, de dos almas femenr~entado nuevos amigos, con lm, cuales apenas ninas; de la Ilonheur y de la Talexis, Herodíade y
habiamos__trabado relaciones ó conocíamos ae oí- Salomé.
_ó_tan sólo habíanpasado, dejando su tarjeta.
La Bonheur, en esta obra, es una hembra fuerte,
e VISlta. "Samson y Dalila'·, gran pareja bíbli- llena de cóleras y de voluptuosidades, ambiciosa
'{!a; "Lackmé", la exótica enamorada, la seductora y dominado::-a, siempre enjoyada, siempre altiva ;

El desfile de las óperas

Cuarenta y dos años han transcurrido desde lae
tremendas ejecuciones de Tacubaya, que ~l~naron
de duelo al partido liberal. La guerra civil, con
todo:- sus horrores, se enseñoreaba del territorio
mexicano.
El episodio más sangriento, que constihúa un
crimen de lesa civilización, se regiEtró el 11 de
Abril de 1859.
Habíase trabado 1ma batalla entre los defensor es de los principios democráticos y las fuerzas de

Domingo 14 de .ibril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 14 de Abril de 1901.

de cuerpo esbelto y firme, cabeza de deidad desdeñosa, )' ojos de mar, profun~os, tremend~s, C?n
relámpagos de borrasca _y cabnlleos de pleml~10.
La Talexi:;;, por el contrario, es la pobre Salomé la triste y p:&gt;bre Salomé, que sigue obstinadame~te la rústica v desaliñada túnica ael profeta Juan, que pa:::a ·iracundo y terrible, agit_an&lt;lo su
amari11a cabellera, empolvada por los a1res del
desierto y lanzando ~obre las multitudes asombradas SU$' apóstrofe,; amenazantes, que donde se posan, oucman las carnes, como marcas de hierro
candente.
lfoy á prnpó,üto es la voz de la soprano r_ancesa para seguir el uncioso vuelo de esa mus1ca.
que t rasciende á cedros del Líbano y á rosas de
Jericó; muy á propó8ito para cantar hossanas al
Bautista ó para expresar ang-elicalmente los arrebatos de su amor inmaculado, que huye de la
grosera caricia. de los sentirlos, y como la p:iloma
mística, se r cmon ta á las i nfi.ni ta~ claridade ;.

f

.Cuis

FRAGMENTOS DE UN POEMA

0

,

Vestigios del ~mcntcrio de San Pedro Martir.

Campo de las tjecuciones.

la reacción, en las lomas de aquella ciudad, y ahí
quedaron vencidos los primeros. El Gen~ral Degollado resolvió abandonar el campo, cediendo al
mayor número. Tacubaya se vió entonces invadida por las tropas de lhramón y de Márquez, y
la soldadesca, ebria de sangre, corn:umó los más
crueles atentados.
El Palacio Arzobispal estaba convertido en un
hospital, en cuyos amplios salones, el dolor y lti.
desesperación tendían su negro manto.

Frente á unas antiguas tapias que hoy limitan
el :Molino de Valdés, se suceden las ejecuciones.
La historia ha conservado los nombres de aquellos mártires: Ildefonso Portugal, Gabriel Rivero,
Manuel Sánche~, y Juan Duval, víctimas de la
ciencia y del deber.
Ni á ·los practicantes se perdona, y sucumben,
vitoreando á la Reforma, el poeta Juan Díaz Covarrubias y José María Sánchez.
El Licenciado Agustín Jáuregui, sólo por el

Interior del Ex-Arzobispado.

Los médicos de las fuerzas liberales, verdaderos apóstoles, cuidaban de los heridos, sin importarles la presencia del enemigo ni su actitud de
sinie~tra venganza.
El día anterior, se habían presentado á ofrecer
rn ayuda á los facultativos, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, y ellos también procuraban el alivio de las víctimas del desastre.
En el recinto del Arzobispado, se sucedieron escenas que la pluma se resiste á describir. La soldadesca r eaccionaria llega hasta las camas de los

aquel campo mortuorio, han desaparecido, y sólo
una aguja de mármol, en forma de obelisco siJn.
bólico, señala la tumba de los Mártires de Tacubaya. Hasta las piedras de este sencillo monumento han sido arrancadas, y el tiempo se ha encangado de borrar las inscripciones. El artífice había burilado en el obelisco, con negras cifras,
"Alceldama·', palabra bíblica que r easume el misterio de aquel lugar, que velan loR pabellones de
la muerte.

Bx-Arzobispado en Tacubaya.

hecho de profe~ar ideas liberales, es hecho prisionero en su casa de Mixcoac y llevado alpatíbulo de
Tacubaya. Tras él, encuentran la muerte gloriosa de los héroes, Manuel Mateas, joven abogado,
y otros patriotas.
E l número total de las víctimas alcanza á 53.
Los cadáveres, horriblemente mutilados, quedaron amontonados, en aquel campo de sangre y de
infamia.
Las madres, las esposas, los hermanos, los hijos
de las víctima&amp;--dice un escrito1t-acudieron al

No obstante el tiempo transcurrido, año por
año, el pueblo de Tacubaya, se reune, á la som~ra
de los esbeltos cipreses que rodean el obelisco
marmóreo, y deposita su ofrenda de gratitud, sen·
cilla é imponente.
Publicamos hoy cuatro ilustraciones, que repr~sentan la fachada é interior del antiguo Palacio
Arzobispal, el campo de las ejecuciones, y los últimos vestigios del cementerio de San Pedro.

·-·

jas,

&lt;;; Urbina.

Siempre lenaz, d~'~ pué:, ck tantos aiios
persiste c•n mi nwmoria tu memoria,
y lloro al rcc·orclar aquella historia
ele amor _1· de e~prranza y desengaños.
IloY uno al otro en la exiRtencia extraños,
Rin · soñar rn11 rnent iras de una gloria
como todas fugaz y transitoria,
rnmos vi~tienclo ú J.1 Yerdad de engaños.
Jugamos al amo'r: lejo~ estabas
y creímos p1r l'~O que perdidos
nunca no~ dañarían ,;u:-; aljabas:
y tu alma ~- mi alma á su pesar heridas,
tarde sunieron qup te amé _v me amabas,
y que al jugar jugábamos dos vidas.

J

***

Sabes como pa~ú. . . ().uizá en tu mente
evoque caprichoFa mi fortuna,
recuerdos de una noeh&lt;"' en que la luna
de tu amor Y mi amor fué confidente.
Al decirnos adiós, dulce y doliente
como nunca sonó querella alguna,
ele las querellas de tus versos, una
te dije en voz muy baja .Y balbucient.(l.
Era un ¡ ay ! de dolor de tu alma triste,
queja de una altivez que el daño doma
y que al golpe del daño se rcsi-,,te,
y en mi labio aquel ¡ay! fué luz q1H• asoma
tras densa nublazón, y á mí veniste
como niela á su nido la paloma.

*** fué la amencia,
Después c1e aquella noche
y ya de tí cli~hmte, vida mía.
cada ri;:ueño f:ol cfo un lllH'vo día
iba ele tí alejancio mi cxi~U'n&lt;;ia.
Sin tu dulce afección, sin tu presencia
que le daba Yigor y lozanía,
la flor de mi cariño. q11e se abría,
cerró las l1oja~ y perdió su esencia.
Y fuiste para mí sólo un par,,ac1o
visible en una hermosa lontananza
v entre celajes dt' oro arr(.'hujado:
hasta que muerta al fin toda esperan:,;1t
pensé que eral" 110 má, un bien soñado
que al deRpertar &gt;'C aleja y no se alcanza.

***

)las ¡a~-! que al &lt;lP"Pl'rtar, la ima.e-en b:)lla
de aquel sueño de amor f)Ue yo creía
delirio ele mi loca fanb1:-:ía.
en mi cielo, fugaz y l'rrantl' C'f\trella,
dejó en mi corazón pC'rP1rnc huella,
y en donde i::ombras &lt;lPl pal"arlo había,
con cada triFte i::ol &lt;le un 1mevo día
luce un rec-nerdo de In noche aquella t
Iloy distante~ loR do,; y ya perrlich
l}ara siempre aq1ll'l místico embeleso
que á mi espíritu el tuvo trajo unido,
mientras se inclina del dolor al peso
mi alma que ríe co11 placer fingido,
cuando p,wde llorar te manda un beso.

J osé }'eór¡ del Valle.

�Domingo 14 de .Ahril de 1901.

El·secreto de Maese Cornille
. ... .
Franc:ii;quín ~1amai, vil'jo gaitero que viene de
vez en cuando á mi ca~a. 111&lt;• refería la otra noche
un dramilla de al&lt;k·a, ocurrido en mi molino, ha&lt;:e veinte año!,;. · J,;¡ n•lato del bm•n hombre me
impresionó, y voy ú inlfltlar refrríro~lo tal como
lo oí.
lmaginaoi,;, por un rno11wnto, qtwridos ledores,
que os halláis ~&lt;•ritados ante• una vnRija Jle11a de
aromátiC'o \'ino. y que o~ hahla un ,·iC'jo gaitl'ro.

&lt;'&gt;

( 1

r

.

&lt;

~.----'

Buen 6&lt;:ñor, no peméis que nuestra comarca
huya vivido siempre m1u•rta y ~in fama, como
ahora. Antiguam&lt;'nte, haliía gran comercio de
molinería, y de clic•z leguas á la redonda, los de los
"mas" nm, traían ~u tri~o á moler. Todas las
colinai; al rededor del ptwblo estaban cubiertas
de molinos de vic•nto. A dC'recha é izquierda no
se veían más qur :u,pa~. ~irando rápidamente por
encima de los pinoi,;, bandadas de borricos cargados de sacos, subiendo y deslizándose á lo largo
de los caminos, y toda la SC'mana daba gusto oir
de~de Jo alto, el ruido de los chicotes, el zumbido de
la tela y el "¡ Dia me r' de los ayudantes de los
molineros. . . Los domingos nos íbamos por gruJ)0!'. Allá los molineros pagaban el trago. Las
molineras eran bellas como reinas, con sus "fichús" de estambre y sus cruces de oro. Yo llevaba mi gaita, y hasta el anochecer se bailaba de
]o lindo. Como vais viendo, los molinos eran la
riqueza y la alegría de la tierra.
Desgraciadamente, A los franceses de París se
les ocurrió la idea de er;tablecer un molino de
vapor, en el camino de 'l'arascón. ¡ Todo muy
hermoso y muy nuevo! Las gentes tomaron la
costumbre de enviar todo su trigo á los otros, y
Jog pobres molinoi, de viento quedaron sin trabajo. Durante algún tiempo intentaron luchar,
pero el vapor fué más fuerte, y uno después del
otro ¡ peste ! se encontraron obligados á clausurar... No se vieron más bandadas de borricos ...
Las guapas molineras vendieron sus cruces de
oro. . . ¡No más trago ... ! ¡ No más baile I El
mistral soplaba, y las aspas permanecían inmóvile~. . . Luego, á la hora menos pensada, la comuna echó abajo todo aquello, y en su lugar hubo viñedoi; y olivares.
Sin embargo, en medio del desastre, un molino
habíase mantenido erguido, y continuaba girando
valientemente en las barbas de los dueños de mo1inos de vapor. Era el molino de Maese Cornille,
el mismo en que nos preparamos á pasar la velada.
Maese Comille era un viejo molinero, que vivía desde hacía sesenta años entre la harina, rabiando por su situación. La instalación de vapor
le había vuelto como loco. Durante ocho días, se
le vió correr por el pueblo, amotinando á la gent e á su rededor, y gritando con todas sus fuerzas
que se quería envenenar á la ~rovcnza con la h~rina de aquellos nuevos molino~. ''No vayá1S
allá-decia--tlSOS ladronefl, para hacer el pan, se
sirven del npor, que es invención del diablo,
mientras que yo trabajo con el "mistral" y la
"tramontana", que son el aliento de Dios miseri-

EL MUNDO ILUSTRADO
cordioso ... " Encontraba, como et'a, multitud de
bellas frases en elogio de los molinos de viento;
pero nadie le hacía caso.
Entonces, de rabia, se encerró en su molino y
vivió solo como bestia ú•roz. No quiso guardar
consigo ni á su nieta \'iveta, una muchacha de
quince años que, de,dc la muerte de J:-US padres, no
contaba en el mundo más que eon su abuelo.
Aquella criatura HC vió obligada á ganar~c su vida y á euntratar~e en los ''mas'' para las faenas
11uc allí ~e ofrecían. Y, sin embargo, parec1a que
bU abuelo la adoraba.
:::lucedía c:on frecuencia
que hieit•ra á pie las cuatro legua&gt;1, soportando el
fuerte sol, para ir á verla al "mas'' en que ella
trabajaba. y se ll! iban las horas en verla y llorar . .
En la comarc:a se pcmaba que el viejo molinero, al arrojar á Vivcta, había ol,mdo por 11\"~--:c;a;
y no le honraba ciertamente eso dn ~ ~,iar á la muchacha arrastrar:;e de un:&gt; :, vtra aldea, expuesta á
las brutalidadcR e1, i :vs "amos'' y á todas las mi~l'r;'ls tlt• !~5 jóvenes de condit::i'ón.
Tmnliién se
•
nuv mal que un hombre de la fama de )Iae~e Comille y quP, hasta entoncc&gt;R, se había dado
ú respC'lar, anduvie~c ahora por las calles con~? un
verdad(•ro bohemio, de:-ealzo, la ~orra aguJcreacla la blu:-illa hecha pedaw,;... El hcc:ho es que
lo; domingos, c·uando le veíamos llegar _á _misa,
nos aH•rgonzábamo~ de (•1, noE;otros los v1eJOS; y
Cornille bien que lo notaba, pues no se atrc\'Ía á
:-rutar~e en la banca. Siempre se quedaba en el
fondo ele la iglei,in, cerca de la pila del agua bendita, con los pobre!'.
En la ,ida de 11ae~c Cornille, había algo que
no era muy claro. Desde hacía mucho tiempo, nadie del pueblo le llevaba tri~o, y sin embargo,
las aspas de su molino no dejaban de moveri;e ...
En la noche ~c le encontraba por los caminos,
arriando á su asno cargado con grandes sacos de
harina.
-¡ Buenas las tenga, ~lacse C'ornille ! le gritaban los aldeanos; siempre con el molino.
-Siempre, hijitos, reRpondíales el viejo con aire marcial. A Dios gracias, trabajo no falta.
EntonceR, si .e le preguntaba de dónde diablos
podía vcnirle tanto trabajo, se ponía el dedo en
los labioi;, y respondía gravemente: "¡ P~h ! trabajo para la exportación" y nunea pudo !'acársele
más.
En cuanto á poner los pies en su molino, no
había ni que pen;;arlo. Ni la graciosa Viveta entraba allí. ..
Cuando se pasaba por en frente, se veía la
nuerta siempre cerrada, las gruesas aspas siempre en movimiento, el amo viejo sonando la tarima de la plataforma, un gato grande y flaco
que tomaba sol en el borde de la ventana y que
miraba con recelo.
Todo e,-0 aumentaba el mi8terio Y daba q •.é hablar á la gente. Cada quien explicaba á su modo el secreto de Maese Cornille; pero el rumor general era que había en ese molino más sacos de
escudos que sacos de harina.
A la larga, sin embargo, se descubrió todo; he
aquí cómo :
Al haC'er bailar á los jóvenes con mi gaita,
noté cierto día que el mayor de mis muchachos y
Viveta se habían enamorado perdidamente uno de
otro. En el fondo, eso no me desagradó, porque,
despuéf:. de todo, el nombre no estaba deshonrado entre nosotros, y además, me J1abria encantado
ver retozar en mi casa al diablillo de Viveta.
Solamente que, como nuestros enamorados tenían
frecuente ocasión de estar juntos, quise, por temor
á lo que pudiera ocurrir, arreglar desde luego el
asunto, y fuí a1 molino para echar dos palabras
con el abuelo ...
¡ Ah, viejo zorro! ¡ Curioso sería ver cómo
me recibió! Imposible hacerle abrir su puerta.
Le explicaba mis razones tan bien como podía, al
través del agujero de la cerradura; y todo el
tiempo que duramos hablando, el endemoniado
gato flaco bufaba como un diablo, sobre mi cabeza.
El viejo no me dió tiempo de acabar, y me gritó con demasiada grosería que volviese á mi gaita,
y que si tan precisado estaba de casar á mi chico,
bien podía ir á buscar á las muchachas de la molinería de vapor. . . Como os lo supondréis, la
sangre se me agolpaba á la cabeza al oir tan desatentas palabras; pero tuve bastante prudencia
para contenerme, y dejando al viejo loco en su
molino, fui á anunciar mi fracaso á los chicos. Los
pobres tortolillos no querían creerlo. Me pidieron como una gracia que les dejara ir á los dos
juntos al molino, para hablar al abuelo . . • No

Dv:uinb&lt;· l4 &lt;le Al.,rtl de l!lOl.

EL MUNDO ILUS'l'HADO
tuve rnlor de rehusarles aquello, y ¡ prrrt ! he ahl
11uc parte la pareja.
Precisamente cuando cllo,o llegaron, ~Iaesc Cornille acababa de salir. La puerta, cerrada con
doble vuelta de llave; pero el simplón vi&lt;'jo al
partir, había dejado pendiente su e:-:cala por
ra, y de pronto ocun-ióselcs entrar por la ventana
y ver algo de lo que pasaba en &lt;·~e famoso molino ...
¡ Cosa !'ingular ! El cuarto dl•l molino vacío ...
Xi un .:aco, ni un grano de trigo; nada el :,arina
en las paredes ni en las telarañas. . . ,., o ~e percihía ese agradable olorcillo e~ : ¡;runo prenf'ado, que
l'mbalsama los !"t ~:;1os. . . La máquina ruclimentarir. -::uuierta de polvo, y ('¡ gato flaco y
f,:,mae durmiendo encima . ..
El mismo ar-pecto de mü,eria y aliandono tenía
la pieza baja :-un pobre lecho, algunos harapos,.
un trozo de pan sobre un peldaño de•la esralcra y
&lt;'n un rincón, t res ó cuatro sacos agujereados iJ¿.
donde ~e escapaba tierra blanca.
¡ Allí e:-taba el secreto de ~Iae:-c Cornillc ! Ese
Y&lt;'S0 era el que pa!'Paba en la JJOC'hc por los C'lml1w, 1,ara E;alvar el honor del molino, y hacer creer
que r, ]lí se elnhoraha harina. . . ¡ Pobre molin" !
¡ t-&gt;obre Cornillc ! Desde hacía muf'ho tiem po q11e
k,, molinos de vapor les habían privado de torll\
tarea. Las a~pas f'eg"Uían girando: pero la muela roo\ íase en el vacío.
Los chicos se volvieron clcshec:hos en lágrimas á
C'Ontarmr lo que habían visto. Re me apretó el
corazón, al oirlof'. Sin perder un minuto, &lt;·orrí
con Jo~ Yecinos, á refcrirlei; el asunto en do3 palabras, y nos convencimos de que era necesario, ol
punto, llevar al molino Cornillc todo el trigo qur,
hubiera en las ca,;as.. . )lás tardé en decirlo que
en que ef'o se ejecutara. Todo el pueblo se pttso
en camino, y ll&lt;"gamos á lo alto del molino con
una nroccsión de asnos cargados de tr igo-¡ de
verdadero trigo !
El molino esi11ba abierto de par en par... Ante la puerta, ~1acse Cornille, ~entado sobre un
"aco de yeso, lloraba, puesta la cabeza entre las
manos. Acababa de notar, al volver, que durante su ausencia habían penetrado á su casa y sorprendido su secreto.
-¡ Pobre de mí !, decía. Ahora, no me queda
más que morir . . . i Está deshonrado el molino 1
Y sollozaba hasta enternecer. llamando á su
molino con todos los nombres, hablándole como á•
una persona verdadera.
En este momento, los asnos llegaron á la plataforma, y todos nos pusimos á gritar bien
fuerte. como en los buenos tiempos:
-: Ah del molino ... ! ¡ Ah de :Uaese Cornille r
Y he ahí que los sacos se amontonan ante lapuerta. y el hermo!'&lt;&gt; p-ano rojo !'&lt;' extendió en ti::-rra por todos lado!l ...

fue-

H ay que har&lt;'"r,;-¡s justrc1a: {1 nartir ele este
día, nunc·a dej,unos al vic•jo moli,wro sin trabajo.
Luego. l'l..• mañana, murió Mat'i'P ( 'ornille, y Ja,aspa2 dl! nuestro último molino &lt;·1•i-aron de girar.
1,i;ta vez para siemorc.. .
..\1uerto Cornillc, nadi(•
continuó i-u obra. ¡ Qu{• &lt;¡uPr(•i!', !'('ñor ... ! todo
tiene un fin en &lt;'ste mundo, y e" m·cC'"ario cr{.'('r
que el tiempo de los molinos d&lt;' \'il'nto pasó ya.
como el de los pu&lt;•ntcs &lt;l(• ha reas i'ohrc el Hódano,
el de lo~ parlamento~ y l'l ele In,- &lt;'ai'aeoD!•::; floreados.

.fllfonso .l)oudet.
(Tradncido pnrn •• El :\tundo l u~t, iult

)

El Colegio Secníldario deVeracruz
Nuestro~ diarioi- tuvi&lt;•ron al pithlrc·o al tanto ele
las imnortantC"s C'eremonias C'on qm• :-e C'cl&lt;'hró en
Jalapa la inauguración ele• la es¡,lí•11clida e,-1•11ela ,c•cundaria. 9uc el Estado de• Vt•rn1·ruz. uno ele Jo,primcros dc•I paíi; rn lo quP at:iii(• al euida&lt;lo y
fomento de la instrue(·ibn, a:·aba de lt•n111tar 11
todo costo.
C'nmo ,&lt;' !'ahr. invitado d sei~or Pre:-i(h•nte 1ll'

Fachada del Coltgio Prtparatorio.

C'ión Pública, para que lo repm;cntara en ei-e
acto trasC'cndentalísimo.
La obra, de cuya magnitud é importancia se
pueden formar idea nuestros lectores por los
grabados que publicamos hoy, empezó en Abril de
lh99, y concluyó en Febrero del corriente año.
Dirigió los trabajos el Reñor Teniente Coronel
de Ingenieros Don Salvador Corral, quien t.aml,ién levantó los planos é ideó la r&lt;.'cdificación.
El importe del edifü·io, sin contar el de los
muebles, aparatos que integran los gabinetes de fí!-ica, química é historia natural, biblioteca, etc.,
fué de $101,177.95.

•••
Desfile del Batallón Jnfa.ntil,

la República pa~a conc·urrir á la rnauguración, se
exc~so~ con motivo ele ~111-, múltipl1•~ aten&lt;"ioncs, y
de~1gno en su lugar al señor Lic-enc·iit&lt;lo Don Joaqum Baranda, Se('retario de .Ju~t ic:ia é Instruc-

Ocupa el colegio una área de 2,.'íi 9 metro$ cuadrados, está perft-ctamente ventilado y cuC'nta con
una excc•lente dotaC"ión de agua.
Es una positiva honra para el Estado de Veracruz ~ner un e~li~tio destinado especialmente á
C?legio, y más s1 e,;te pollee Ja¡, condicioneR de higiene, belleza y adaptación á ,u objeto, como nuevo centre, de enseñanza.

iDESPIERTA , SOÑADOR A !

Despierta, 1;oñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla_H·ra,
•
Prorrumpe en tus gemidos de idlliN~- amores
Y mística tristC'Za.
Que rnclvan á la vida ·los vicjv.--, c,h-ida&lt;lol',
Recuerdos del poeta.
"
¡ Despierta, soñadora, y &lt;lime lo &lt;¡ue 1,-111.•ñas !
Acude al gran torneo,
Torneo de los ritmos, brillanW!' e-orno perlas;
Acude ya, no tardes,
Yo quiero con mis versos de mí:-tic·a tri::1teza
A mi gentil sultana,
'
Formarle un regio trono de csplrnclida, diademas.
Y la verá~ erguida, ciñéndo!le á ims sienes,
Los lauros de un poeta:
Que &lt;'n lucha desastrosa, pensando ,blo en ella
Viviendo de un recuerdo,
'
¡ Ideó todo un poema!
Despierta, soñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla._vera,
Prorrumpe en tu!l gemidos de idíli&lt;% amores
Y mhltic-a tristeza.
Oue v1wlvan á la vida los viejos, olvidados,
Recuercl0,&lt; del poeta.
¡ DespiC'rta, ,oñadora, ~- dime lo quE' i&lt;ueñns !
/u11n

)fae¡,;c Cornille abría tamaños ojos. Rabia cogido el trigo en el hueco de su mano, y decía,.
riendo y llorando á la vez :
-Es trigo... ¡Dios mío ... ! Buen trigo .. •
¡ Dejadme que lo vea!
Después, volviéndose hacia nosotros :
-¡ Ah ! bien sabía que volveríais. Todos loa
molineros modernos son unos ladrones.
Queríamos llevarlo en triunfo al pueblo :
-No, no, hijos míog; es necesario que vaya á
dar de comer á mi molino. ¡ Figuraos, hace tan-_
to tiempo que no le he acallado el hambre !
Nos brotaron las lágrimas al ver al pobre viej_ocorrer de un lado á otro, abriendo los sacos, CU1dando la muela, mientras el grano se aplastaba, Y
el fino polvo harinoso iba al fondo.

Patio princl pal.
Salón de actos,

R Orci.

�Domi,ngo 14: de Abril de 1901.

EL MUKDO ILUS·TRADO

a

Domilllgo 14 de .Alnil de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

_- ,,......--.

Satina Cruz y "Bl Vigía."

..
Panorama de Tchuantepc

'I'EHU A N 'l'EPEC
La capital dd Reino Zapoteca, cuyo p0&lt;forío
desapareció dci;pué~ del avance de los mexicanos
sobre Oaxaca y sobre el Itsmo, es ho.v una intercsa~te población, situada á las orillas del río de su
nombre y del de "Ventosas", que desembol'a en el
l'acífico, cerca del puerto de Salina Cruz, que

aunque bien abrigado, tiene mal fondo; lo cual ha
tlado Jugar á Ja contrata de obras de importancia,
l¡llC datan nueva y vigorosa ntla á :::latina, Telrnantepec y Coatzacoatcos, como puntos que queda1án convertidos en centro de tránsito, al poner,.p en explotación el Ferrocarril de Tehuantcpec,
llamado á aumentar c:msiderablemente nuestro comercio con Sud-américa y con los paísei; del Este de los Estados Unidos.
Entre las mencionadas obras, es de las más im-

Un rincón del l hmo.

portantes la formación &lt;le una buena bahía en
i::ialina Cruz y la edificación de una ciudad moderna, para lo cual se han comprado los terrenos todos, y en aquellos puntos en que hoy se levantan
humildes chozas, aparecerán en época no lejana
edificios modernos, Aduana, y oficinas de la categoría que requiere una nueva :· abundante fuente de riqueza comercial.
Nuestras ilustraciones rcpre,-entan el aspecto que hoy tienen aquellas com,n·ca;;, cuyo suelo es

riquísimo, y originales las costumbr_es de sus habitantes.
Entre estas últimas, descuellan el uso de típico~ trajeF de moda invariable, que visten lo mismo las señoras más acomodadas que las mujere,:
del pueblo: el "huipili'', el saco de una pieza y
sin mangas, amplio y apropiado al clima, es general, y sólo i;e diferencia entre las distintas clases
soeiales, por la riqueza de las ligeras telas que se
emplean en la confección, y la mejor calidad de
Ja~ l,londas y ene-aje,: que loi; adornan.
La mujer tehuana es muy afecta á las joyas, y
concede gran predilección á las sartas y collares,
que ~i entre el pueblo son de cuentas, entre personaF de categoría son de onzas de oro.
l~n cuanto á sus fiestas, siempre muy animadas,
oh~ervan otra costumbre tradicional: las "velada,·', bailes muy concurridos que se dan dentro
del recinto que forman gr~ndes enramadas al aire libre, ó cubiertas, cuando más, por una vela
l igera.
En lo que respecta á riquezas, cuentan los habitantes de aquellas tierras con las que les producen el añil, el palo de tinte, las maderas preciosas,
azúear, aguardiente, etc., todo de buena calidad y
en abundancia tal, que justifica el carácter indolente de los hijos de aquel país.

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Traje de señoras tehuanas.

Capilla en el Cerro de las Campanas

capilla cuya fachada é interior representan nnestras ilustracioneR.
Fué construida por iniciativa del señor Doctor
En el mismo sitio en que tuvieron dPsenlace ],)s Kaska y alguons otros amigos del menci011ado
episodios del llamado Imperio, con el fusilamien- noble austriaco, y aprovechándose la estancia en
to rlPl Archiduque Maximiliano, levántase hoy la México, del Príncipe Kevenhiiller y de algunos
otros nobles de la cita-¡ da nacionahrlacl, ~e
inauguró solem1ienwnte la capilla, en la ~emana que acaba de p,1sar.
La inaug-uración revistió un carácter particular y religioso : los
Príncipes austriacos, el
séquito que los acompaña, algunos extranjeros, la familia Miramón y otras ele e!!ta
capital, se dirigieron á
Qucrétaro, y el miércoles, en las primeras horas de la mañana, se
Yerificó la ceremonia,
en la cual oficio de
Pontifical el señor Obispo de aquella diócesis, 1
habiendo acompañado
la misa el orfeón de la
Catedral.
Terminada esta ceremonia, se procedió á
colocar en el centro del
altar un magnífico cuadro que representa la
Piedad.
Después de esto., los
concurrentes visitaron
el sitio en que fueron
fusilados :Maximiliano;
Fachada de la capilla en el Cerro de las Campanas.

lliram{m v jfojía, \ regrtsaron á la ciudad
L: señor~ Princesa ele Kevenhiiller, ,ll tcrmilrn;
la cei;emoma, puso en manos del señor Obispo &lt;].,
Queretaro, w1a cruz fabricada con madera Jel
barc-o ' 'La :Xornrn'', que fué el r¡ue condujo á Veracruz al Archiduque.

lntcrior de la capilla,

�Domiugo H de Abril de 1901.

EL ;\IU~DO I L US'TRADO
Droming&lt;l 14 &lt;le Abril &lt;le 1901.

EL XU~DO ILUSTRADO

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11.o.
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dos de lujosos balcones,
que de rústicos tejadillo;;,
que la misma concurnncia atraen, desde el a,.
falto del boulevard que
desde el paviment o de tierra suelta del pueblo miserable.
La figura del apóstol
traidor simboliza ante
nuc,;trn pueblo el horror
á la felonía, el disgust'&gt;
por la infamia; y constituye además su presencia
una buena oportunidad
rle manifestar el afán de
"chuela" y broma, característico en nosotros.

:.:::.;::~ lj.~;~

~-.- .......··-·~

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·•--&gt;:-. . , . ~

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.::•~

l. Una. prooesión en T lahuac. -2. V.ernes Santo en Ixtaca.Ico.- 3. Los J udaf.

4. P rocesión en Mitla.-5. Judas antes de cla Gloria.&gt;
6. E l Canal de I x:tacalco.

lo~ misionero~, arrancar de raíz las viejas práctiea~ de lo~, habitantes de la tierra, quisieron encauzarlas, adaptándolas á la religión católica que
ellos predicaban. El resultado no se hizo esperar : una mezcla informe de idolatría. v fanati~El nuevo edificio destinado á oficinas del llll'll·
mo, de. superstición
y necedad, de ridir~ilcz é io-. .
o
ci011ado Ramo administrativo, está construyéndose
norancia, que positivamente asombran.
Todos hemos presenciado las ceremoJlias que de con la mayor actividad, según proyecto y bajo ~11
dirección de los señores Ingenieros Capitán P orfihO)' en más sólo serán un recuerdo : las imágenes
de Cristo ó de María, conducidas en triunfo, ve~- rio Díaz y Rafael Sánchez Facio, de suerte es que
tidas con trajes que á lo impropio añadían lo en breve plazo lo veremos inaugurado.
grotesco; una muchedumbre ebria de vino y arDescribir aquí esta nueva obra arquitectónica, es
cliendo de calor; un cielo azul con un sol que lan- imposible, por falta de espacio; pero tampoco lo
zaba aljabas de fuego; muchos "puestos" al aire juzgamos 11.ecesario, desde el momento en que
libre, en que se vendían y apuraban jarros de pul- nuestro grabado da á conocer á nuestros lectores el
que v copas de aguardiente; y mezclados á todo v~rdadero mérito del edificio.
aquello, cachazudos excursionistas americanos que
Los ingenieros contratistas han procurado. en
asesta.han la "kodak" y sorprendían la Ringular fi- lo posible, respetar la majestuosa m-quitectura
~onomía de aquel espectáculo sugestivo y lleno de que ostentaba la fachada del antiguo edificio, hercolorido.
moseánnola. sin embari;o, con balaustradas. etc.
En cuanto al ornato interin-r. podrmos asegurar
Sólo una nota queda de esos festejos : los judas-los judas, que lo mismo sr cncirnclen cu'ga- que sení:verdaderamente notable.

El nuevo Ministerio de Justicia

c1{uesfros Sra6ados.
La preni,a ha alabad~, con ju~ti.cia, un ~d!c;;c
reciente del señor Arzobispo de Mex1co, prohiL1endo la celebración de los llamados "pasos··, que se
verificaban en los pueblos de indios, dando qur
l'eir á los burlones y atrayéndose las protestas de
la gente ~ensata.
. .
.
Formados los pueblos de md1es de los res1du~s
de las antiguas ciudades que se hallaban en los d~ferenteR reinos antiguos, conservaron, "traducidas" al c-rietiano, muchas de las costumbres del
tiempo ele Rn gentilidad.
Pruebas bay de que, juzgando inconveniente

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�I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

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Gerente : ANTONIO OUYAS,

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LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

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·---~Í\'.-!-=

Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 16, Abril 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hombre invisible</name>
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        <name>El vórtice</name>
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        <name>Justino Fernández</name>
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        <name>Rurales en Buffalo</name>
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                    <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

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Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

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Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
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N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
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•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
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con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
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le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
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e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
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tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
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ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

(
,
_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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II
La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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- 1 .-----==--. . .-...,,.

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Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

(

(
(

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
1,e

u
l(
(

(

¡
(

EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

ce

***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 18, Mayo 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�~om.ingo 12 de Mayo de 1901.

MALDICION DE GITANA.

brindarrnos alegremante por que .,e des'Illlntiesc el
augurio. Y 11abía allí un señor que, presumiendo
de &lt;n-acioi;o di J. o con sorna : ·•r.:; muy malo c-o'
mer0 trece . .' . c·uan.do solo
hay corn1.da para doce" .
A la ma&lt;lmcrada ,;iguiente tomamos el tren y
,-alimos hacia
(;azadero. La expedición -se pre:.ental,a magnífica: la temperatura era, &lt;:o_m_o de
mediado, de ::,eptiembre, templada y delic10::c_a;
cada tarde lo~ zurrone:; Yolrían ate.:;taclos de pieza.,, y pam mayor ,-ati:;faec·ión. no,, habían anunc:ia&lt;lo que andal,an re.:--e~ por el monte, y ~l!e el
prinwr ojeo nos prometía rico botín. Dec1duno,;
que e.,te ojeo princi1Jia,c un miérc:_ole-s por la maüana, y apenas cle;,pac-ha.da,.: la,- 1~11g-as y el ch~olate. ~alimo;, á &lt;:ahalgar lllll'-tro,; )Af·o.,, qne no;; espe1·aba,n á la :puerta, entre el tro¡k'l de la- e.~opeta,;

Siempre que :,&lt;J trata. entre g&lt;-'nte con preten::-iones de- instruícla, ele agorería, y supcr;;ticiom~, no
h ay nadie que no ,;e cle(;hire exento tle miedos pueriles, y pwnto meno~ de,enfaclado que llon Juan
frente á lai; e.~rntua,; de ~u, ríttinrn:'. :X© ob~tante, tran~curridos lo~ diez minutos tonsagraclo1, á
alardear ele es-pírit u fuerte. cada cual ,:al,e alguna
historia rara, algún ~utediclo inexplie:al,le, una
'•coiucidencia·'. (La, e:oin&lt;:ühmtia,, hat-en el
gasto) .
La ocasión más frecu:nte \le lrnbfar de super,,ticione1S la ofrecen los c:onvite
De los t·atorce ó
quince invitado;; ~ cxe:u~an uno ó do,;: al €sentarse á la mesa, alguien nota que son trec-e 10-~ c:omensa.les, y al punto decae la animación, óyen::;e
forzadas risas y chanza,- poco ,:incera;;, y los amer.&lt;le la casa se wn precü,ado,:; á bu,.:.car, a1mque sea
en los infierno,;, un número catorce. Conjurado
:ya el mal, sino rt:'nate el contento, las ri~ita~ de
la;; señoras tienen un soniclo franco; -e Ye que lo,pulmones respiran á gu,:to. ;, Quién no ha asistido á un epis0&lt;lio de e,,ta índolt?
.En el último que pre,enc1é pude ob~cna1· que
Gustavo L izana. mozo a~az de:&lt;preocupado, era el
1111ás carilargo al contar trec-e. y el que tle:-fmnció
el ge&amp;to cuando fuimos e-atore-e. Xo hada yo tan
superst~ioso á aquel infatigable cazador y "sportllllan ·,, y extraiiándoone ,·erle hasta demudado en
~los iprimeros momento~. á la hora del café le llevé hacia un ángulo del saloncillo japoné.•, y le
-interrogé directamente.
-una &lt;-oincidcncia-r{&gt;spondió, como era de
ipre-umir; y al ver que ~-o sonreía, me ofreció con
un ademán el sofá bordado, en &lt;:uyos cogines una
illandada de grullas blanca.., eon patitas rosa volaba sobre un cañaveral de oro, nacido en fant,ástica laguna; se sentó él en una silla ele bambú, y
rápidamente, ootrecortando la narración con agitados movimientos, me refinó su ·'coinoidencia"
del número fatídico.
-Mis dos amigos íntimos-los de corazón'
eran los dos ohicoo de )Iayoral, &lt;le una familia
extremeña antig,ua y pudiente. Habíamoo estado
juntos en el colegio de los jesuita;:;, y c uando salimos al mundo, la a.mistad .se estrechó. L lamábanse el mayor Leoawio y el otro Santiago; y habrá usfod visto ipocas figura:.s más hermosas, pooos muchachos más simpáticos y pocos hermanos que tan
("ntrañablemente se quisiesen. Huérfan os de padre y matlre, y dueños de su _hacien da, no conocían
tuyo ni mío : bolsa común, con.fianza en tera, y á
IJ.){'$ar de l a diferencia de caraderes-Leoncio
nerv.ioso 'Y vehemente hasta lo 8umo, y Santiago
negras y la gresca y alborozo de los perro;;. Como
&lt;le u n genio igual y pacífico-inalterable armonía.
tengo tan pre,;ente., la,; menores cir~W1St.ancia.s de
A mí me llamaban, en broma, su otro hermano,
M¡uel día, recuerdo que me _extrañó muc-ho la fuy la gente, á fuerza de vernos unid()!,, h abía lleria con que lo,,, animales ladraban, y al asomarme
grudo á pensar que éra:mo,-, cuando meno~, prófuera . ví, apoyándo.se en uno ele los postes del emximos ;parientes los Mayoral y yo.
parrado que sombrea:ba la puerta, á una gitana
Apasionados cazadores los tres, nos íbamos seatezada, escuálida, andrajosa.
manas enteras á las dehesas y cotos que los MayoPodría- tener sus veint.e años, y si la Sltciecla.d,
ra.l poseían en la ~fa.ncha y Extrema&lt;lura, clon&lt;le
h~ de euanta alimaña Dios crío, desde peroices la descakez v la,s greña;, no la afea.."-Cn, no carecería de cierto ·salvaje atractirn, porque loo ojos briy conejos hasta corzos, venado,, jabalíe,, ginetas
llaban en s-u faz (-etrina · como negros &lt;liamant~,
y §ratos monteses.
los dientes eran piñones monda-dos y el talle un
COlll buen refuerzo de 8€-copetas negras 'Y una
junco airoso. Los pingajos de su falda apenas
jauría de excelentes podencos, hadamos cada ojeo
cubrían ;:.us cle.mudoo v delgados tobillos, y al cuey cada batida, que eran el asombro de la comarca.
llo itenía una ;;arta -de vidrio, mezclada coo no sé
De €!."tas excursiones resolvimos una cierto día de
qué amuletos. Dij·e que sus ojer.c brillaban, y era
1'4an Leoncio; no cabe olvidar la fecha. Kos hacierto· brillaba1.11 ele un modo raro. que no ,;;upe
bía convidado juntos una tía de los Mayoral, seüora di,-cretí-sima v madre de una muchacha en- de.finir: los tenía clavados en 8antiaP-o--que, lo
repito, era un mlH:.hac.,ho arrogante, rubio y blancantadora, por quien Santiago bebía los vientos :
co,
y en aquel instante. subido al poyo de montar
sutilizando mucho, creo que esta pasión de San:v
con un pie en el e5tri,bo. c-on ,su ;;om brero ele alas
tiago tuvo su ;parte de culpa en la de&amp;gracia que
ancha•, ;;u bizarro capote hecho de una manta zasucedió : ya diré por qué.
morana. de vuelto e:uello ele terciopelo Yerde. y
Ello e~ que nos reunimoo en la C8'~, donde, con ,ms altos zajone, de caza. que marcaban la deremotirn &lt;le la :fiesta, había otros varios convidados :
r-hura de la pierna. aún parecía má5 a,puesto y gaamiguitas de la niña, señores fonnales, íntimos de
llardo.-Y á Santiago fué á quien dirigió sus lela marruí. . . Y yo, que jamás contaba entonces tanías la egipcia. soltándole esos requiebros raros
los comensales, al pa.,.ar al comedor, involuntaque gastan ellas, y ofrooiénd~e á decirle la buenaria.mente, me fijo en lw platos. .. ¡ Eramos treTentura. En aquel momento. :-;a11tiago, de i:egnro,
c:e, trece justos!
pern:aba en el dulce ro.,tro de ;::u novia. y el conKi se me ocurrió chi:;tar: por otra parte, no
traste con el de- la gitana dehió de cau~arle una
f'{'Utía aprensión. Estariam06 á la mitad c1e la co- impre-o.ión de repn,!;Uanc-ia hacia é.,ta : porque era
mida. cuando lo ad1·irtió el ama ele la ca.&lt;:a, y dijo galante con toda;:: la.::: muiere;::. y ,-in embargo, solriéndose:-"¡ Hola ! ¡ Pues con el resfria.do &lt;le tó una frase dura y ha;::ta cruel, una fra"e fatal ...
.Julia, qu.; la impidió venir, nos hemos q11__ecado vo a,-í lo creo. . . ·
en la docena del fraile! No asustarse, senores; · - ;. Qué buenaventura vas á darme tú ?--exclamó
q1ue aquí nadie ha cumplido los sesenta más que
Santiago.-¡ Para tí la qui.o.ieras ! ¡ Si tuvieses Yenyo, y m todo raso seré la e•CO!!irla ''.- ¿ Qué liabíahP-n, no "f'ría 0 tan fea :r t r:1 11Pg:ra, r-hic¡uilla !
inos de hacer? Lo ec:Jiamos á broma también, y
La gitana no se inmutó en aparicne:ia, pero yo

cl

0 •

111

.lL

EL •.1:UNDO ILUSTRADO
noté en sus oios aluo que parecía la sombra de U1l:
abi~mo; y fijándolos de nuevo en Santiago, que
~ta,ba á caballo ya, articuló despacio, con indiierencia atrorl y en voo ronca :
-¿:No omere.,; buenavent1:11'as, _jermoso ? Pues
toma maldiciones. . . Permita Dios. . . P emnita
Dio,-. . . · nue vayas montado y vue!Yas tendido!
Y o no sé rnn qué tono pudo decirlo la malvada
que nos quedamos ele hielo. Leoncio, e~ especia(
tomo adoraba en 1,u hermamo, se demudo un poco
y aurnzó hac:ia la gitana en actitud amenazal:ira;
lo::, peno,;, que conocen tan perfecbmente la,;; in1 l·ncione;; de ,-;u,; an1os, se abalanza-ron ladrando con
furia: uno de ellos hincó los dientes en la pierna
\lt•snucla de la mujer, que dió un chillido. E 6to
l&gt;ast-0 para que Leoncio v yo, y todos, incluso Santiago, nos distrajésemos de la maldición y pensái-t•1110:; únic-amente en salvar á la bruja m oza, en
rie.,go inminente de ser -00.itrozada por la j auría.
Contenido,; los pt-rr-OS, cuando volvimos la cabeza. la gitana .va no parecía -por allí; sin duda se
había pue.:--to en c·obro, aunque nadie supo por
dónde.
Al llef!ar aquí de su nanación Gustavo, me hirió de súbito un recuerdo.
-E;;pere 11sted, e.,pere usted . .. - murmuré
re'-·a,pac-itando.-C'reo que cooozco el final de la

::ircxno

ILUS'THADO

EL SEROR LICENCIADO ·

un verdadero palacio con;;truído á
todo cooto y de arquit-ectura moder111,nma. 8~1 situación 110 pudo ser
mejor,
puesto qup el lugar e-n que i'C
El Secretario particular del señor
eucueutra
ei.,tá ·llamado á ser el punMürí$tro de J usticia es muy conoto
rná,:
c-t'.ntrico
de la rnpital. h,1lláncido en )léxico como joven de ta&lt;lo.--e
muy
cerca
cld Pala&lt;'io del Polento é intachable honra.dez. Su cad&lt;.&gt;r
Lf&gt;.gi~ati,
0,
entre
el Palacio :Narrera ele abogado fué de las más brieional
y el Castillo de Cha,pultepec.
llantes que se rE\,oistran en la EscueLa ¿citada del edi.fieio adquiriuo,
la &lt;le Jurisprudencia, de donde fué
como
,-.e puede ver en nuostro gra~:kx:retario por muchos años, y probado, es ~untuo.:a y llama la atenfosor &lt;le u,u r3Jlllo muy importante
ción
entre todas las que figuran e11
dl'l derecho.
primer
término on el rumho de la
El ,;cñor Don Ju5tino Fernámdez,
s\rnni&lt;la
J1uí.rez. Patoni y la Reque Ita ,dirigido por tanto tiempo la
forma.
E,;cuela citada, ha sabido distinguir
La,- ofi&lt;:ina., ·'" :-alonc-- ele rcce-psiempre al señor Víctor lfa:nuell
ción
nrn á ;;cr elegantemente amu1•(\¡,;ti,llo, y hoy lo tiene cerca, segublados,
,pmria.-, cierta,- imli.,,pensables
ranwnte como umo de sus ni:{1,5 lean•forma, y apropiaeion&amp;, que 8()'l
le., y út ile-,i amigos.
naturale;: a,l conrc-rtir u,n palac.-io particular en edificio público.
Pero ninguna &lt;le la,- obra, que hahr-:rn de emprender~e ~on de aquclla11
q1~e puetla;n tardar ó dañar on _ Ío
n (,~de que las obras del Palacio
rná,; mínimo d riqubimo docorailo
Nacional comenzaron en la. parte
que O•-tenta,n Jo,; murales y techos,
oc·11pada por fa Pre.,idencia y por la
L~pecialmcnte del "alún &lt;principal.
&amp;'{·reta ría de Relaciones Extt&gt;riore.,,
T&lt;)rla, la,, ofit·ina:- públic,1;; parece
c-it el ala derecha del Pa.Jacio menfllll' tit•1uh,n á aproxima1~,:e )' har~r
c-iona&lt;lo, el Gobierno trató de a.dquisu núcl&lt;"a en la parte donde la ciurir un edificio apropia-do para la Se&lt;la&lt;l
má, herrnoi;:a y má,; amvlia.
e:rctaría de Relaciones Exteriores.
E,-to. f'in eluda alg1ma, que tieAdemá~, se de-sea.ha que la men,
ne una ,lita con,·c11if&gt;ne:ia y gran i:1eionaua Secretaría estlw,iera en un
kré- •para eil público, l)Ol"que lo, ll('edific,io adecuado para reicibir ú los
goeio,, se facilitarán má.s ~· lfü, c&gt;SR. LIC. V IOTOR MANUEL CASTILLO,
n•pn'&gt;-t-ntan tes de los Gobierno., de
morli·dacles
de c-omunicación :-erá:1
Sc-cret a rio particular d el Ministro d e Jn st ida.
1,),- paí::es con quienes México cultini.a:rnre.--: y má...;; ¡mic-fa·as.
-va rl.'laciones, y que tienen que ocurrir frecuente- e-lega.n,tes, habit'111lo tlc.~idido la aidqui1,ición de la
Dentro de poco tiempo, la ea;:a quedaru á la di~mente a l despacho de-1 señor ) [ini~b-o.
del sefi.or Don Frwnci._q,-o E~pin()¡-,a, situada en la po-ición del Gobierno, é inmediat.111H:mte s,e da.1~1n
Se e.,;;tudió la easa más eom·eniente, y ,,e JHl:;.() e:.tl le de P atoni.
todo,, lo...: pasos para la trarulaci&amp;n &lt;le las oficina..&lt;,
atenti ón en .arias de las mejor 8ituadas y má,
La referi1fa ca.-a e,- notal&gt;le por su ek•ga,:1-::ia, á ,-,u nnt•1·a reside-ncia.

Víctor Manual Castillo.

0

La Secretaría de Relaciones.

l"'

-- - ---- -

1

•

•

DJ1u.i.ugo 12 de Maiyo de 1901•

hi,toria . . . Cuando usted nombró á los :Mayoral,
empezó á trabajar mi cabeza. . . El nombre '·me
,sonaba . . . " Se me figura que conozco á los dos
hermanoo, y ya voy reconstruyendo su figu ra . . .
Leoncio, vivÓ, moreno, delgado; Santiago, ru bio y
algo má,, irrueso. . . ¿ l&lt;'ué en esa cacería donde . .. ?
-Donde Leoncio, creyendo disparar á un corzo. mató á Santiago de un balazo en la cabezare,1)0n&lt;lió lentamente Gustavo, cruzando las manos
con involuntaria angu.stia.-Santiago "volvió ten.
elido . . . ., Perdí á la vez mis dos amigos; porque
el matador. si no enloqueció de repente, como pasa
en las novelas y en las comedias, quedó en un estado .de perturbación y de alelamiento que fué ~recienclo cada día; y q,uizás por olvidar oortos JD'itante&lt;: la horrfüle escena, se entregó-€} que er,i
tan forrnalillo que basta le embromábamos- á mil
exce.;os. a('a bando así de i&lt;lioi:lizarse. ¿ De&amp;pués
de saber e;,ta "coincidencia", extrañará usted que
me agrade poco sentarme á una mesa de tre-c,!?
Por má:, que quiero dominarme, se me conoce el
miedo. . . ¡ El miedo, sí; hay que llamar á las
co,as por su nombre !
-¿ Y volvió á parecer la gitana ?- pregunté
con e:nriosidad.
- ; La gitana! ¡ Quién sabe á dónde vuelan
e:-a.o. cornejas agoreras !--exclamó Gustavo sombríamente.-Los de esa casta no tienen poso 11i
pa~adero.. . Como dice Cervantes, á su ligereza
110 la impiden grillos, ni la detienen barrancos, n 1
la contrastan paredes... Cuando velábamos al
pobre Santiago, y tratábamos de impedir que ~e
;:.nic·idase el deses.perado Leoncio, va la bruja debía
de estar entre breñas, ca.mino de Huelva ó de Portugal.

€n¡i/ía j)ar:Jo ]Jazán.

--

- - - -- - - - - - - - - -·----- -

· -- -

FACHADA DEL NUEVO El'IFICIO DE LA SECREfARIA DE RELACIONES.

�Domi.n@l 12 de Mayo de 1!.101.

IP.;• , -- , - -

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

La propaganda protestante
EN MEXICO
-::::,,.~-&lt;::::,.

La-s in;;tituciont.,; rd·igio,a,-; t omo las polítie1s
y las l,()(•j¡¡Jt", son mrn re,nltante superior del tipo moral de tau¡¡ r¡¡za y cle C-ll.t~a pueblo, ele ~11"'
a'llt('('.edente,; bi;;tóric:o,, de ~u c:lima, de la luz de
su bol y dd zafiro tl&lt;' -u cielo. Emanan tanto. dt'l
corazón humano corno ele la naturaleza exter10r;
)iC forjan al calor de lo,; 5&lt;'J1timientoo, á la lnz de
la ciencia 10&lt;.·1\l y contlen,-an en breves dogma,- y
en contados vot~- tollo el ,:.ér mor,11 y material de la
socic&lt;lad en que imperan. ,\.~í como la flor e,: la
condensación de toda la &gt;avia y la obra de toda
Ja vida de la planta; que á darle forma, cc~lor. per~
fume, á rf'vortar t,tpriehosamente sus petalo.:, a
hilar ;;u,; e-;tambr&lt;&gt;~ v á ahuecar ;ms carpelo.- contribuyen clt&gt; un latlo ·1a raíz, el tallo, las hoja,, todo_« lo!'- tejido.e;; v lo~ ór¡nmos dd vegetal. y_ ~lel
otro la,- In:¡,_,¡,_ frr-c:a" ó ahn1~aila,-. lo&gt; ra}'O" nhio~
ó candente,- del ,ol. la~ linfa; pura!'- ó turbia,: del
arrc,_vo. )' que en tal virt~Hl, cada phrnt,a ~iene ,1~
flor e-orno ~u fruto prn¡no~ v tarac-ten;;hc·os, a:;1
c11da puPblo tiene -u reli~ión . p,-pecial, ~~l tlc~ma
propio, su tnlto pl'tuliar.
,-i,-te-ma d~ c·ienc-rn,- _y
ele Urr:nmla, lwd10 ú la nw1hcla de ,-u mi&lt;'lPctual1dad, de ,-u 111oralicla1l. fl¡, -u t',trnc-tura plllític-a,
de :;u-: trae! icionl'- y de• ,-u llll'tlio.

,-n

***
En la ·antigua Urt&gt;&lt;.:Ía. arü,ta. inrdigc•nte. gimná,t.ita y pl.í,-ti(:a. y t&gt;n JUl'tlio de una nat_urale~a
benigna. to&lt;¡ueta y acic--alacl'.1, brota una mnologia
1)1lramente poHic·a. c:nyo:s d10.-e~ "ºn obra tle e,,t_atuario, ardiente, p,na amar, ágiles para ~om~atJr,
ht&gt;T'mo,w tlt&gt; farm,1, tlialéc:tito~ y un poco rntngantc"', arnabfo,-, l'll suma, y poco temibles aun _en;mt~?
nu11H.•j&lt;.•n como Júpiter rayo,; _&lt;le ··entre ba:s_talor&lt;."5 ,
ec,griman trid~nte.:; c~e ahn-acen de acce5ono,- ~-omo
N('ptuno. ó ".fuero,,'. de Benf:{,l)a como_ P_luton.
El culto es aln ba1le.s de mnfa!'-, de:;files de teorfa,. jue"OS olímpicos eáutico:; Y. á rato~. baca11c1le,; ·galante,; bajo tien~la,.; de níu:pura ó bóYeda.s de
mármol, entre nubes de Yapores perfuI?ados y
..obre tapie-es de flore,. En el altar se mmoJ~n
palomas ó cordero~, y :;obre el ara se queman mciensos.
Los dio,es, 011 EscafüEnaYia, "ºn de5me., ur,ulos y
mon,-.truo:;o,,, sanguinario;, como fie_ras, tenebrosos y
de perfil incierto como con&lt;lensac1ones de bi:11ma.
Son la expresión poética de la ~aturaleza i~de~
mente, del clima húmedo y lluvioso, ele la tierra
fnngo,-a. Habitan selra:;; impenetrables de pmos
gigante"c:o,, salen ~e ~hí para hacer_ la gt1::ra al
hombre y para amqmlar, co~o la munclacwn, el
hura&lt;-án ó la tempestad, ~u bien y los frut~ de su
trabajo. Es una mitol_ogía_ de_pueblo~ tac~turnos,
torturados por su conc1encia siempre mqmeta como por una naturaleza pródiga tan sólo de catástrof~~;

***
J ehoYá. dios de un pueblo per~eguido, e,c::l_aviza•
do ha,bitánte de una tierra infecunda, es dios de
la; iras, de las batallas; especie de monstruoso
cacique gruñón é irascible, sien:i,pre con el ~n3:tema en los labios y la fulguracwn en los _OJOS.
El catolicismo es la religión de los débiles, de
los oprimidos, de los hombres y de los pu~~los que
nece;;itan la disciplina, la regla, la pres1on y_ la
prot.ctc-ión de la autoridad; de aquc!la~ raza,; ::;on~dora,, y apáticas que, como la::- cuatlngas, necesitan á ia vez del látigo que a,,uza y del freno que
gobiema y contiene. ~u ?:1lto t_iene todas las pomp-a~. el brillo y las magmfü:encias de la~. c-eremo;
nías de corte; de los homenajes qu~ se tn))l1tan a
lo,: ,oberanos absolutos. Las alta,, Jerarqma, e~l~siá,,tic:a;, acaparan el p;ohierno t?mporal :· e,p~ntual, gobiernan á los fieleti como a ::-ieryo,-.. ayndandolo-. impartiéndoles con;:.~1el~ y e,;peranza"; pero c-obrándolc-s tributo y eJere1endo ,,obre ello, un
de,;pot i-mo :,in límites.
. .,
El protestanti,,mo e:; rehgion de ho~1bi:e, c¡ue ,e
han lwd10 el propó:,ito de gobernarse ~ :-1 !m,-mo~,
de mantener,e inviolables de rn ront1encrn, clec1clido,- á :;er ~· á permanecer libre,, á gobernan-e pc~r
sí mi,mos en lo político y en lo moral. E-._ rcltgión tle pueblos prác-tico,. au_steros. poco , onadore.s v poco ilu:;os, oue de~precrnn la fomrn con _t~l
ele llegar a'l fondo, y á quienes lo :real y _lo po::-1t1vo prc"enra más que lo i,le al Y lo rntang1l,J..,_
El c:ulto corre.• pondc al dogma, au::,tc ro, ~l YCro,

monótono. dei;proYi,to tle pompa y de lujo. y 110
pretende tlL':-'lurnbrar ni marea_r ni tomtt~ por sorpre.-.a al alma. rt.'(;J'e-,mdo la ni::ta y ,H.:arH:rnndo el
oído. E,-ta religión c:arec:e de ca,sta sa&lt;.i.'rdotal y
de dt•ro regular. oficia en :,lIB templos el tendero
de la {'.•quina; y deja libre.." á los fieles, po11!ue c:arece &lt;h' jerarquía.,; ec:le,iú~tica~ que lo dommen y
de in~titucione;; ~ac:ra111entale,.: que lo e:,:tlanc-en,
que lo :,;ubn1g1ll'n Y oue ab~onan ,n pen~miento y
-,u ac:tividad.

***
En virtud de e,-.ta estret;ha clepenclene:ia entre el
--ér moral y el c:arácter del hombre, y del me-dio
en que vi,e ·· la religión que profesa, ó_mejor dicho, que e:; ca.paz de prof~ar, no e.-; po,nble transni tomarlas de una -planta
plantar la,; reli«ioner.,
humana, para ingertarla,; en otra, a menos que n_o
~ean muy análoga-, c:asi idéntic:M. A tan~o eqmvaldría e~to, e-orno á pretender ingertar la Y1d en
tronco de la entina, ó á tran~plantar la palmera a
la~ regione,, hiperbóreas.
E•e trnn,-plante v e,-e ingerto se lograi_i. en ap~rienci,1 mue:ha,; Ve{:e,-; pero pota;; en realidad. :::,e
logra hac-er católieo, en China v en la _India como lo logró E~paña en Amfrica; -pero "1 :;e rasea
la corteza para lm,tar el núcleo, &amp;e percíl)c c¡ue el
ingerto no ha ' ' prendido'' y que la comunidad &lt;~e
dogma,-.. tle fe Y de principioR es tan ,;ólo comumdad de nombré, y analo¡óa de aparie,nc:ia~.
El inclio anwri&lt;:ano ~i&lt;111e ,ienclo idólatra con
C'l nombre ele l·atólico: ,uele esc-onder bajo el ara
del altar erist iano PI ídolo azteea: adora con las
denominaciones dt•l ~antoral romano las clivinicladt&gt;:s primitirn~: ha adoptatlo del culto todo lo que
él puede tener tle iclolátrieo: pelea por _la Guadalu:
pairn l"Ontra la Yirgt•n de lo;. Remetl1os, como s1
fueran tliYinitlade,- cli-tinta;, v no una sola: sus
~anto, loe-ale- ,-e lrnc-en pe~ado/ cuando ,e le,; quiere tra.,;latlar ú otro templo; adoran al Santo X1ño
de ~u aldea Y lo sobreponen al ele la rauc:hería ele
al latlo, m,-Ínife,tación profundamente idolátric-a: nractic:an los -atramento,; conjuntamente con
la bruinía Y lo,; malefitio,-; tienen sus brujos y
~U:- ·'n;1lmale¡,·· al lado de sus cura.s y vicarios.
Lo que les pa,a con el t,ttolic-i:ID10 les pa..-a con
mayor razón ccm el prote-,;tantismo. E"te no tiene,
no ·puede hacer presa sobre el indígena; toda propaganda ~e e.,;trellaní ant-e la propern,ión idolátrica
v ante la uecesi&lt;lacl c¡ue el in&lt;lio experimen,ta de ser
gobernado, concluc-ido y guiado por la autoridad
del c-aci&lt;¡ue ó del eura. X o sienel o reflexivo. ni
personal. ni imle-pendiente por carácter ni libre
por temperamento. la religión protesta1~te n9 encuentra ba,;e ni estímulo en su cerebro m en su corazón. El culto au,;tero, e-1 ceremonial monótono,
la adoración abstracta, dejarán indiferente y
frío a,l indio que ama el $anto ele madera, la imao-en esculpida en c:antería, el baile y los cohetes
;l mezcal v el pulque de la verbena, ·y si nominalmente CB católico por el culto aparente y por la
presión de la autoridad religio;;a representada por
el clero, la religión protestante que no habh1 á
~u;: sentido,, ni le ofrece otras perspedins que las
de una libertad de conciencia á que no aspira y de
una indenendencia per;:onal. política y social, cuya necesidad no siente, no hará camino ni pro;;perará en la raza indígena.
El mestizo semi-ilustrado preferirá eternamente lo misteriooo, lo pintoresco. lo suntuoso y lo fantástico del dog:ma ·y del culto católico,-;, que lo
atraen con su;; pompa::&lt;. ·q ue lo seduc-e-n con su poesía, que lo c:onsuelan con sus promesas y lo alientan eon sus esperanzas á las severidades y desnudeces del rulto protestante; y por pereza de espíritu,
por hábito ele tomar las icleas ya hechas y por pereza ele formár&lt;elas él mismo, no será jamás prot~tante.
En cuanto al mestizo ilu~trado profesará ó el
catoliciRrno atenuado _y filosófico ele los Causin y
ele los P. Janet. el dei9lllo vago y acoonoelalicfo de
los Robe:-piérre: el ateísmo franco ele Anacarsis
Clootzs, ó el atei.smo científico de H. Spencer.
Pero materia prima para el protesfantismo, no
la vemos ni creemos que se encuentre, y reputamos
infundados lo;: temoreR, más bien aparentes que
reales, de ver desidolatrizado y descatolizado al
país. Entre tanto. la propaganda protestante nos
presta excelentes serricios de enseñanza del pueblo y de beneficencia, y debemos dejarla tranquila
hacer su parte de obra sana y benéfica.

.

e:

IMPRESIONES DE LA SEMANA.

vitudos y miserias. Es un soonetido no un desesperarlo. Quiere vivir vegetativa y 'brutalmente
c-omo está acostumbrado.
'
P ero en la ciudad, las primeras capas sociales
l:' han arrojado su miasma mortal. Le han dioho:
no sufras, mátate, y él ha obedecido como suele
sin ,aruí.lisis ni prot_estas. ¿ Será cierto que comien~
za a perder el ms.tmto de eonsc1-vación este primiti,vo r De ser así, tal síntoma de ·debilidad es alarmante. La di¡,;;omanía popular comienza á entrar en un perioclo agudo de demencia. Dentro del
1ipemaniaco comienza á aiparecer el suicida.
Y a nos hablarán los sociólogos de este doloroso
ft&gt;nómcno.

Mendigos y suicidas.
Según han reícri&lt;lo lo, perió&lt;licos de la ,-emana, lm, niiios que mendigan forman ya ún ejército en aumento.
Ya, en otra yez-hace mucho tiempo--he anotado esta impresión dolor&lt;&gt;t;a. En efec;to, decía entonces, cuando la prOCC$iÓn de carruajes vuelve dela Reforma, y nuestra gran avenida se anima porun morumto, p-a.ra tomar á poco á la habitual hristeza, síntoma de nuestra anemia social, puede el
obserrndor notar un curioso fenómeno y hacer una
entretenida e;,taclístic-a: ya en )léxico, no hay ó casi no hay pobres graneles. Todos son chico!'. Porcada anc-iano que pasa implorando la caridad públic-a. nor cacla leproso que cruza. haciendo una
verda,clera exposición imperial de llagai;,, por ca:da
harapo humano que se arra-str-a sobre el asfalto. p()rcacla (•nfermo, por cada mutilado, hay cineo, diez,
veinte niiios que explotan el más rico filón en la
üila de los pueblos civilizados: la mendicidad.
Es asombroso pasar rt-vista á esta infancia harapienta que se escurre, como agua fa'llgosa por 1m
e-anal de mármol, por la:, prinápales calle,, ele la
c-iudad. Es un pueblo ele mendigos liliputiens~.
Atnwe:'amos por entre una hampa diminuta como por un campo de e.,;piga~. Apena¡; nos llegam
á la rodilla los de estatura más elevada. J&gt;or
nne.-tra.-; piernas abiertas puede pasar la muehctlum brc e-orno un ejéreito por un arco triunfai.
Ilugo ~e hubiera admirado de ver tan bien representada su ''Corte de lo~ )Iil~«ros" por una eom~
paliía infantil.
Ya los viejos encontraron apoyo; ya los hombres
hailaron trabajo; ya nada más los chicos se quedan --in pan; ya sólo la niñez está indigent&lt;'.
Bien recuerdo que ruando hablé de esta,~ cosa,, acusé á la inmoral caTidad p-úlYlica, á la li1110:;na c-allejera, al "emtavo·' ambulante, de mantener e.,;ta exnlotae:ión ele chiquillos.
A .•ro esta noticia es menos terrible que otra qne
tambiln ha llenado las notas de policía de la ,-emana: la gente del pueblo ;,.e suicida. Este&gt;-~ atentados contra la propia existencia, en la masa popular que vive una vida primitiva, uua vida clr. in-tinto groi&gt;ero. zoológirn, sin reflexiones ni refinttmientoo, nos traen 1m hondo v extraño descomuelo.
La epidemia ha cundido. ·La mala l'-avia no ,;:ólo marchita las flores, tue,;:ta hu, ramas y pndre llh
fmto;,, sino que también H''C·a y envenena las raíce;,. Los hombres ele nu(';.tro pueblo. con sus pasiones salYaje,,, ;,us cefos de rna(•ho y sus rabias de
fiera, se enfurecen ~· matan. Tienen aún en el
seno ele la sociedad las costumbre~ reminiscientt&gt;S
de la selrn. Pero la bestia nunca rutenta c-ontra
ella misma. _\.rna m garra y su guarida. y .,e aferra á la existencia corno un tronco al terreno. E.t
capaz de todo por ~alrnrse. r: Cuándo se ha herido
un león con Sfü rnisma8 zarpas? ;. Qué lobo se ha
inea{lo los colmlilo~? Solamente .,;e quita la vida
el que piema en ella. el que teme t:&gt;l dolor, el que
pierde la fe, el de.,:deñad9 por la e,::pcranza.
El mal de "'erth&lt;&gt;r no c-ontagia sino á rningin,1cioi1es virns, á frentes meditabundas, á corazom'-;
inflamarlo;:. Es un exquisito tra,:torno del pca--amiento: e, un delicado extravío clel sentim (·lito.
B,- también, en rnnchoR eas05, una locura de imifación : una contagio,a fiebre de notoriedad y de fama. Los P.árrafos de gacetilla, las narraciones melodramática~, lo;: "entre-filets" espe-luznantes, han
atraído á buen número de incaut os. i Qué dicha,
inocente-mente tonta, la de sacrificar la vic.la por
un e,efodalo de prema que traiga en lenguaa
nombre;; ob,,cnros y episodios vulgares!
.
Pero e;;ta drgenera&lt;·ión burgue,a la tienen qmencs hau es.tado ¡,.uh,crito~ al gabinete de lectura Y
se saben ele coro á Pérez Escricb, á Ponson du Terrail y á Fernánckz Y González. El indio analfabeta no conO&lt;'e •l a idea de la muerte. del aniquilamiento. de la nada. En su fetichismo embrionario
:v n ebuloso tiene plena seguridad de vivir s~empre.
Rus rito8 ft'mebre,;:, que parecen egipeio!'-, lo mdic3m
hien : en tomo de los sepulcros pone ca:da ano,
Tiandas ~, golosinas, para que se alimente la ma:
teria inestinta, que no pierde nunca su forma, nt
sus apetita,;, ni sus de,;eos. El indio no puede ser
cristiano: no se imagina almas s in cuerpo. Su t~ca y sangrienta idolatría se transformó en otra mas
bondadosa y más amable. Es melanoolico por natura·leza, y, además, por una larga serie de escla•

Domingo 12 de Mayo de 1901.

El Congreso Científicode Montevideo.
N"o pueden ser más halagadoraB las- no 'icias recibida:; en esta caJ)it.al respecto á las
distinciones y triunfos que ha logrado el señor Licenciado Emilio Pimentel, conocidísimo en
México y nombrado por nuestro Gobierno para que
representara á la República en el Congreso Científico efft!tnado en el Uruguay.
La prensa ele Montevideo se expresa con frases que deben ,;ati::;facerno,;, al hablar del delegado de )léxico; y es que el Licenciado Pimentel ha
¡:;ahiclo c@rres11on&lt;ler á la merecida di:;tinción de
que fué objeto por parte de nue,,tro Gobierno.
Bien conocidos son ,;us talentos, sus méritos ~ocia,les y Hl altura científica, y el ruidoso triunfe
que en aquel país ha alcanzado, no era nada remoto, porque iba al seno de una agrupación de hombres de ciencia enviados por todas las Repúblicas
latino-ame,ricanas.
Desde la st&gt;sión preparatoria, el señor Licenciado Pimentel fué honrado con la elección de Vicepresidente del Congreso, y se presentó con ese carácter en la solemne sesión de apertura.
Esta fué todo un acontecimiento. El Licenciado Pimente-1 hizo uso de la pala.ora y fué calurosamente aplaudido. Las damas y señoritas le arrojawn flores y ramilletes desde los palco;;.
Así fué, pues.•, que desde la sesión con que el Congreso inauguró su~ traoojos, el distinguido representante de ::\léxico obtuvo señaladísi•mo triunfo.

El mes del rocío.
Dicho se e:;bá que Mayo es el })(:rtnrbador &lt;le la
metrópoli. La ciudad se va quedando sin fiestas.
¡;in fl~re;;, Y, ~in mujeres elegarntes. Las recepcio:
nes anstocratical&gt; se han convertido en bailes cam.
pe,;tres.
Las flores~ _natural-no quieren estar solas,
y las pocas que vienen bostezan de fastidio en 1~
apretados hares ele los ramilletes v se :marchita'll
hajo la cúpula de cristal del merca:do.
Todo está solo : hasta la parte de alambres del
telégrafo donde los pájaro~-notas con alas---es&lt;·ribían sus aéreas melodías: romanzas de Massenet
_., canciones de Tosti.
• .Ei, cambio, la--, aldehuela!' de los alrededores e,;tán loca? de. con ten to. ¡ Qué frescas, qué alborozadas, qt~e. pnmaver-a'les, amanecen las campiñas!
¡ Qué· pahdamente azul se ve el horizonte!
E n la mañana, cuando el allJa da los buonos días
de;;cle la cumbre de los volcanes, el paisaje no se
muestra muy alegre, porque la luz está melancóli&lt;'a. Despierta muy páli&lt;la la Tirgen. ¡ Pero cómo
travese-a. e,! rocío en '1a diafanidad del aire! Salta
en polvo de diamantes y todo lo salpica. Los átomos blancos pone,n un cinturón ele elari&lt;la:d en el
c-o~lete de las rosas, un aderezo en la veste inmaculada de los lirios, un jo}·el en el pomposo per•aeho de los claveles, un broche de 'Perlas en el
lnt.ón de las margaritas, y una gota de luz en la
flexible púa de fas yerbas. Cómo ruedan de los copos, de rama en rama, de hoja en hoja, las menucuentas con que el juguetón aljofar apedrea
lo.~ á rboles .. .
Y ese es Ma_y~, el mes de las mañanas llenas de
frescura y de las flores Hena.s de rocío.

na.s

Ecos teat rales.
Como apenas hay rumores, los ecos son mu.y poHelos aquí: los beneficios de
Bell y la despedida de Nina Pa.ck.
Bell es el ídolo de los niños y la Pack ha sido, en
la temporada, la adoración de los "dilettanti".
Lo~ ~pectá?ulos ofrecidos en honor de uno y otro
ha1'. sido ruidosas manifestaciones de cariño. ¡ Oh,
vivir en, un aura de aplausos, debe ser una de las
l'.:J, as mas be!la.s de este mundo !
e:&gt;S v muy débiles.

A las siete de la mañana, el señor General Bravo ocupó, sin resistencia, el pueblo de Chan Santa
Cruz.
·
El fausto acontecimiento causó en Yucatán la
mejor impresión, y el. Gobierno del Estado élió los
primeros 'Pasos para erigir una estatua al General
Díaz en el Paseo ~fontejo de Mérida, y declarar
hijo &lt;le Yucatán al señor O·eneral Bravo.
El señor Presidente &lt;le la República ha recibido
calurosas felicitaciones de las Cámaras de la
Unión, de las Colonias Yucateca y Campechana
residentes en México, y de todos los wltos funcionarios, por la ocupación de la Ciudad Sa'llta de los
mayas.
La gran energía organizadora del señor General
Díaz, secundada eficazmente por el señor Ministro
de ,la Guerra y los Genera,les Ignacio A. Bravo y
José :U. de '1a Vega, encargados de las operaciones
de la campaña, son los factores de este triunfo de
la civilización, que con t..l.'Ilta justicia aplaude la
República entera.

.Cuis ~ - llrhlna.

Sr. Lic . Emilio Pimentcl.

LA CAMPAÑA DE YUCATAN
Aoenas en nuestra edición pasada dábamos una
nota gráfica de los notables trabajos efectuados en
el corazón de las intrincadas selvas de la penínsu1~ .yucateca para traer á la vida de la paz y de la
&lt;·1 v1hzación -á las tribus de los rebeldes indios ma_vas, cuando tenemos la satisfacción de dar cuenta
"&lt;le un hecho de resultados trasceJlldentale.s en la
('ampaña.
_ Eil día 4 del mes en curso, á las siete de la ma.1.1ana, las tropas federales al mando de.l señor Gent•ral Ignacio A. Bravo, ocuparon el famoso ¡m.ede Chan Santa Cruz, cuartel general de los
1
~&lt;l1~ rebel-des, residencia de sus cabecillas y relicario de su,; snpersÜciones.
Este J1echo ha cansado una sensación agradable
~n toda la Repúhlica.
. La 1&gt;revisión con que la;, tropas federales mar('haron -sobre Chan Santa Cruz, dió el resultado que
lo~ aidelantos de la cie ncia militar requieren. Las
f ierzas caminaron sobre la brecha que abrían con
11
~ s trabajos de zapa. En las cerca,nía;; del pueblo
1c Ohan Sa'llta Cruz se encontraron á los indios re){•Ides bien paraoet~os; pero con un .ata.que de
f lanco, las posiciO'Iles quooaTon -abandonada;;.
. La madrugada &lt;lel día 4, las fuerzas del Gobierno avanzaron B&lt;&gt;bre el punto objetivo, y los rebeldes huyeron -por las veredas rum1bo á los montes.

!,'o.

1

Sr General José M. de la Vega.

El trabajo pre.,:entado por el Liconciado Pi.rncnt~l _versó sobre 1-~ determinación del c-a.r-'acter jund1co del extranJero en México, sn posición ante
el derecho comercial y el derecho civil ante las
legislaciones mercan ti( y penal, clemostra:ndo cómo
la _legislación proteje ál extranjero, y cómo adqmere por la naturalización los mismos derechos
que el ciudadano del país, á excepciÓ"l del de ocupar la Presidencia de la República ó el caro-o. de
lfinistro ele Estarlo.
"'
Casi en toda,s la~ sesione,; q ne se efectuaron el
señor representante ele l\Iéxico hizo uso de lapalabra, y su opinión encontró eco. en el ma.yor número de cMos.
. Cada vez que el Prc:üdcnte del Congreso anirnc!aba _que el Lic. Pimentel tenía la palabra, ef distmgu1do grupo de &lt;loctos aplaudía 8atisfecho de
prepararse á oír la cloc-uente fra;;.e del Li-c. Pi mentol.
Su trabajo científico no sólo fué aprobado si.no
recomendado oficialmente T&gt;Or el Cono-reso 'como
muy interesante.
"'
'
Los cooigresistas resolvieron por voto unánime
nombr_ar ~l representante de México para que fuer~ ¡;u mterprete en la tribuna, en la M lemne sesión de clausura, y el Licenciado Pimentel aceptó
el. cariro, pronunciando un discurso entusiasta y
bnllarnte con fra;,es &lt;le gran sentimiento y de arrebrutadora elocuencia.
Felicitaim.os al Gobierno por el tino que tuvo
al hacer la elección de representante, y al señ&amp;r
Pilllen.t.dl por sus triunfoo.

�•'€/ )rfu11do :Jlusfraoo '

jrfayo 12

oe

19ót·

LA FIESTA DE ANIVERSARIO DEL 5 DE l\ 1A YO DE 1862.

•
LA. REVISTA..
Luego que terminaron las maniobras militares y las tropas quedaron dispuestas para que el reñor Presidente p~sara r~vista, el alto funcionario,acompa.ñado del ~r
:Ministro de la Guerra y de los demás Generales que se encontraban present&amp;-, ocuparon los carruaJes abiertos. Junto al ocupado por el señor
Presidente, iba el General en Jede del Cuerpo de Ejército, todo el Estado Mayor y la Guardia Presidencial.

5 DE MAYO DE 1901.
La última celebra.ción del aniversario de la glori~ batalla del 5
&lt;le Mayo, fué un acontecimiento militar y una oporlumitlad más para
que todas las clases sociales rindieran homenaje de gratitud y simpatía
&lt;á los grandes héroes de la memorable jOO"JIB,da.
Se efectuó una de esas agraidabilísimas manifestaciOOO! del vakrrdisciplinario de nruestro ejéreito, poniendo en práctica algunas maniobres, á la vista del señor Presidente de la República yde otm3 distmgnridísimos militares, ante los repre;;entantes de las naciones amigas,
ante 11n grupo de la más granada sociedad y ante la enorme masa del

LOS SIJPERVIVIE:NTES 1:NVALIDCJS
Son cinco los supervivientes inválidos de aquella glorio!'a jorna,da: Francieco Sánchez, ciego.
$argento, :efiere patéticamente su desgracia, y
mue,;tra orgulloso de haberla ~ufrido defendiendo la patria; va siempre acompañado de su hija, aue le sirve de guía), A¡rnstín ~fartínez, Mariano
Espíndola, Luis P,arada y Felipe Longo; todos llevan con orgullo sus eondecoracione~.

,e

pueblo, que ta:nto se satisface en mirar á
los defensores de sus derechos demostrando S'US valeres militares.
El sitio que se eligió para que las tropas evolucionaran, hasta disponerse á que
el señor Presidente de la República pru:;ara r evista de ellas, fné la extensa pla.niicie
ele "La V.a.quita", terreno muy apropiado
para ol efecto, por su amplitud y nivelación.
8e ma,ndó construir una serie de tribuna~, desde donde el público invitado puuo
pre8ffi1ciar có.mdoamente la gran ceremonia militar.
Una gran parto de la sociedad mexicana cóncurrió á la fiesta, prestando un im1provisado atractivo la elegancia que las
damas lucían y la nota alegre de los colores de los trajes -de la estación primaveral.
La tr-ibuna colocada en el centro era la
de honor, y allí se iBstaló el señor Presidente de la República, aoompañado de s,us
Secretarios de Estado, varios diplomáticos y los más distinguidos militares de
México.
Desde las primeras horas de la mañiana,
la ciud,a,d se puso en movimiento para
asistir á la fiesta militar. Con la multitud fueron también los atractivos del pa-seo matinal del día de fiesita. La oiuda,d
i,e concurno
hasta ya vecina la tarde,
cua,ndo el :regreso de los miles de almas
que había'Il ido á los campos de la fi~ta.
militar inva,dió el núcleo de las avenidas.

L&amp;S TRIBlJNA.S.
El señor Presidente de la República aban&lt;lonando el campo &lt;le la revista.

EL GEWBBlL :U .JEFE.
El señor Gener:.l de División Don Francisco ~lez Y su Estado Mayor, se situaron en el centro
del campo, precisamente en la línea do~
efectuarse la gran revista, y saludaron la
llegada del senor '11:S!Qente de la República.

J-

en..!~,

EL &amp;VA.NCJE.
Los movimientos de la infantería, al avanzar, fueron notabilísimos; la maTOha de frente al
paso redobla,do ya era de mérito, pero la que, manteniendo su ahneaimiento, efectuaron el paso veloz, no se había presenciado de manera más notablE'.

DEL ESTADO JIA.YOR PRESIDENC:IA.L.
OOLOC:A.OIDN-PBUIITIVA. DE LAS TBOP.U.

�Domingo 12 rh• M:-1vo ilf' 1901.

Domir.go 12 de Mayo de 1001

EL ::\HiXDO ILUSTRADO

FL MTTNDO JT,TTR'I'RA no

Jlionumenfo á los ?{éroes ae la :JnOependencia
El Supremo Gobierno de la República ac-aba d~

aprob1n· d proyeeto de un monumento á 10:- hér()('i' de la Independc-ncia. formado por el :,.eüor
ln"eniero Don Antonio Rivai; Mercado.
La obra ~ Yrn1ac1eram('Dfe grandio~a. y c·o-rrt"'l)ODde á la menwria á que e~tá de:..tinada.
El lugar elegido para la c·onstrnc-c·ió11 e,- la c-ua,rfa ()"lorieta &lt;1el Pa&gt;'('() de la Heforma, la gran e-alzada que ya luee tres
obras c1e arle. y entre
ellas el notabilíi'imo monumento á Cuautemoc.
El proyec-to de,l seüor
Ingeniero Riva,S )Ie,rc-aclo es una concepción artística: sobre una plataforma que deberá tener un metro y medio de
altura, se levanta un
zócalo de d0&lt;: metro.;; V
medio de alto por 12
metro,- de lado. A la
plataforma se asciende
por cuatro escalinatas
de granito, y en los ángulos se colocarán cuatro obeliscos &lt;le granito
rOAA de Escocia, flalilqueados por ba,laustrada~ de la misma piedra;
pero de color gris.
El zócalo tiene en los
á.ngulos, cuatro pedestale,, con estatuas que repre-;:entan la Ley, la ReFistencia, 1-a Fuerza y el
Progreso.
En el cent.ro de la
fa.e-hada principal, que
e,; la que ve á la ciudarl,
lia)· una puerta sobre la
l'Uale-5ttÍ una alegoríadel
pueblo mexicano.-fuerte é invencible en la lueha. dócil en la paz.un león guiado por dos
genio~.
El zócalo descrito soporta un pedestal que
tiene S€is metros de altura, y en un tablero ornamentado que sirve de
fondo á la alegoría que
hemos citado, está una
in~c-ripción que dice :
Por hacernos vivi•r
dieron la vida
La Patria los venera
agrarlecida.
Sobre este pedestal es
donde irá colocada la
¡zran apoteósis de la Independencia.
La figura del venera,ble Padre de la P atria
~ levanta en el centro
teniendo á su derecha
?Iorelos y á su izquierda
a Guerrero; una m ujer
(¡ue simboliza la P atria
les ofrece laureles v
0 t:a figura alegórica': la
Historia, recoge sus
nombres en el gran libro de las épocas. La
~tatua de Hidalgo esta colocada á mayor altura que las de los héroes ::\Iorelos y Guerrero, y debe destacarse dominando la artística composición.
. En los cuatro ángulos del pooesW se colocar-an otras tantas estatuas de los principales hér~ de la guerra de I.nd~dencia.
d :Sobre e.ste pedestal que hemos descrito es donde
~~cama 1~ cohunna, parle principal de la compo-a -~Jón. Tiene &lt;loo metros ochenta centímetros cíe
iametro y veinte metros de altura. En el pri-:e~ tercio está esculpida una Fama, preciosamen,obre el grupo principal de los héroe::1, y sim-

•

á

que r&lt;•pre-enta la l llllt•pt·1uk•:1c-ia. Ru col-Ol',lcÍÓn
pai1i• má~ alta del monnml'llto signific.-a el
triunfo de la idl'"d.
La altura total c1el monumento, contachi tlt'~de
TLn ,millo rmrnml'nt,1.tl() c·m1 ft':'ton~ \' c·aln.-'Zil&gt;' d&lt;•
lt&gt;ún. El fn~t(' tlt- la c:olunma lo a el ornan c-mit ro el pi,o ele! P.a..seo lrn"ta la ~rnnta. de las ala,- de la
-palma., li~ada.• á él 11or cfo.- anillo", y llcra,n in,- al{•goría cnlminmlle, E'$ de tuarenta metro~.
El matt'rial que -.e empl&lt;&gt;a1it paTa la con,truccri pt()&lt; nom hre,- l1P 0h€'r◊e~.
·
El &lt;·npitt&gt;l c1e e,tilo c-orintio, e4,'t c·o:14ituít1o c-ió11 será piedra blanca ele Pachuca, mármol bhmc·o &lt;l.e Carmra, para }a;g
r•tatuas de Hidalgo,
)lorelos, Guenero y l&lt;nl
hérces que deban oc-una r lo$ pedesiale:: de los
ángulos del Zócalo. Las
farola-, de lós ol.&gt;t'h,&lt;:o➔
Y el león serán de urouce wrde antiguo. y las
estatua~ alegóric-a,- de
bronce .florentino. ~úlb
la fi!)'ur,a de la Inclt-pt&gt;nde-ncia, a~í como la
puerta y el barandal c1el
c-hapitel serán de Jirolll-e
dora·rlo al fuego.
Ta n luego como el
monumento que ilrjamM de,erito merec-iú tt
aprobación del Gobi&lt;•r110, se procedió á Pfl-'l'tuar 1-as obras preliminares que ya hac-e YHrios c1ías se están &lt;-ignienc1o en el conenrrido sit.io que ya apuntamo.~ más arriba.
Eiate nuevo monumen to, que vendrá á prestar un atrac1ivo más al
hermoso Paseo de lit Ri·forma, tan justamente
conceptuado COIJl10 11110
de los primeros clel
munc1o, era también 1111a
deuda de gratitud que
la nación mexicana tenía que saldar con,
los hombres que lucharon por hacerla intlcpendiente y libre.
Era muy justo que la
obra dedicada á la memoria de tan gloriosos
patriotas fuera digna del
objeto. rral se ve en el
pro_ved.o &lt;le] señor Ingeniero Ri,as 11lercaclo: la
artística sencitl.lez q11e
pre,:ide en todo el conjunt-0, la severidad &lt;le
e~tilo, la concepción alegórica son d.ignas de fi~
gur&lt;11· como figuran, en
mm obra que quiere }a
inmortalización de grandes hechos.
La a:ltura. del monumento no la. tiene otro
alguno erigido en la
metrópoli, y esto tamhién tendrá su grado d2
.importancia.
A la ao.ministra.ción
pública actual, á la que
ta1J1tas y tam.tas obras
monumentales le ha tocado llevar á cabo, desde
las que pertenecen al
orden moral hasta las
materialeF. dd1ía ronwponder la erección del
principalnw-nte por cuatro águila?, mexicanai::.
Los detalle,-: gmerales r1e la composición for- ~ímbolo que encendiera en las memorias el reman también 1111 ,-ímholo: la c·olumna, en el or- cuerdo sagrado de los primeros luohadores por la
den arquitec-túni&lt;'o. :r el león, entr&lt;' los mamífe- Independencia lle la Patria.
Este 8ignifieativo monumento sabrá unir en ei:ro~, rep,re8('1Jlian la fuerza: el águila, e;.; ~ímbolo
de lo -triunfal. de lo que clomina. Los tret- elemen- trecho recuerdo la idea de los héroes muertos µor
conquistar la libertad y la de los que s.upieron hato-~ citados cuhniJHm en ki compoP.ición.
Sobre el C34)itel de la rolumna hay un corredor cer un clón de e~a conquñsta.
El ~ímbolo de "león c16riF', est.á. felizmente aplicon oo.mntlal de bror-Jc.-e. Se a,;riende á él por un
caTacol que eRiá en el interior de la columna.
cado á nue;tro pueblo. En realidad, es una fuerEl rmon~1me,nto ice corom1 con una :figura ala.da, za manejarla por el soplo del genio nacido en plebnliza &lt;lar

¡¡]

,·it&gt;11lo en la, 1101,1,- &lt;le

-11

darín , ]a¡;

haz;nia,. 11t• lo~ _gr:1ntlt.•, patriotn,.
E-te krt·io l',tá ,eparnclo rlt• l();; ,.npc·rinr&lt;•- p,IT

&lt;·n la

�EL lrDNDO ILUS•TRADO

Domingo 12 J.e Mayo de 1!)01

1&lt;'.T, MHNDO

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Domingo 12 de Ilfayo de 1901.

ILU&amp;1'RADO

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Frente del monumento.

Piso.

Interi6r de la columna.

n•o c:ampo dt• la paz, en medio del himno e--tt"Uendo..,o del trabajn .Y en el ardor luminoso del progre•'º que trae felicidade,,, honra ~- grandero.
La obra del ,;eñor Ingeniero Riva» 1Iercado, es,
por tndo~ coneepto,;, ele gran mérito, ~· la a,proba-

C',,m q tH' {'l Supr&lt;?'mo Gc-hil' rno ha lwdw 1k l.'11a ,
m,rnifü•~ia que lw_v ,tm pli tud ele conocimiento, ,eh•,·ciún refinad a y ex◄1u i,;i ta _v ren •rente re..:ti tud
haci a lil g rarnlcia i,nrnortal del pa~atl &gt;.
('orno quiera r¡ue la obra pr-o_
n~d.ada por el 8f'-

ñ or Ingeniero Riva.;; liercado, se pu.so en p1•áetica
imnediatamente después de la aprobación oficial,
e,,; de esiperarse que dentro de poco tiempo el monumento estará concluído, herunoseando el paseo predilecto ele todas las clases sociales de la metr&amp;poli.

El Ferrocarril de Tebnantepec.
~

Ofrecernos hoy á nuestr os lectores una serie de
grabados que repre;,.enta los sitioo más pin torescos que toca en su itinerario el Ferrocarril N acional de Te-huantepec, y las reparaciones que actualmente se llevan á cabo en la vía.
P ara la ejecución de estas o.b-ras, entre las cuales se ~-uentan l~s de afianzamiento y desviación
de la lmea en u1Yer;;os tramos del camino ha sido _necesario abrir brecha á través de bosqu:is inaccesibles y aprovechar algunos yacimientos de cantera para lo~ puente,:..
En los puertos &lt;le Coatzacoailcos y Salina Cmz
que une el Ferroc·arril, se han emprendido tambié~
algunos t raba.joo de importancia, como estable&lt;:imient.o de muelles }' rompe-olas, con el fin de que
aipai.-ertcan todas las ,·entajas ,posibles á los buques
de mayor calado.

PAUCIO LEGISLATIVO DEL ESTADO DETLAXCALA.--INAUGURADO EL DIA 10 DEL CORRIENT"C:.

l. Rompe-olas en Salina Cruz. -2. La vía en el
kilómetro _1,93. -3. El río Malatengo.-4. Casa de
la Compama en el campo.-5. P uente en eil kilómetro 238.

�JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 19, Mayo 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�"NT, MTTNl)O :n,TTR'J'RA no
D emill{¡o 13 de Enero de l!JOl

EL MUNDO ILUSTRADO
tropezarse, á la orilla del arroyo, con Cristo recostado muellemente al lado de Judas y de Pila-

tos.
A tra-vés de la concepción árabe del má~ a11á,

Panorama del Rbin.

Donnía la ciudad, ¿qué es clormiT? parecía
muerta, amortajada en sus edificios, yacente en la
solemne fosa de su silencio augusto, sobre el que
pesaba la noehe ,como una inmensa lápida. t, 1~
sumo, á trechos, el fanal de una ogiva iluminarta
de la que se es,ca,paban ~os p-av.es acordes de un
órga.no, como el último eco de aquella ciudad sin
alma, ó la fosforescen,cia de dos pupilas de un ga~
to sobre el a,l ero de un tejado. visión vaga Je
una silueta de;:prendida de las ilustraciones de
PAIIORAf/llAS DE BASILEA.
alguna naración popular alemana de Auerbach.
Y así cruoomos la población, impregnados de
¡ El Rhin ! Y como locos noo precipitamos á aquella calma solemne. Rorfocando el buíllicio ele
través de la amvl!ia plazoleta sombrea-da de año- nuestra charla, cambiando impresiones rápidas.
sos árboles, que termina en lma terraza circuida fijando fujitivas imágenes en la urna de n uestra
de un varandal de vieja piedra ennegrecida por memoria, tratando &lt;le hacer menos ruidoso el
los siglos. Allá, á nuestros piés, en una h on&lt;lona- taconeo de nuestro calzado, deslizándonoo como
da profunda, cubierta de macizos de verdura, su- sombras, persegi1idas por otras oombras : las que
surraba la clara corriente su canción fresca y so- se de€prendían de la historia de la ciudad. Y
nora, en u n crepúsculo estival! de vívidias entona- eran férreos cabaJieros. osadamen te erguidos bajo
ciones.-Deooender por la desgastada gra&lt;reria, sus corazas relucient.et&gt;: encogulladoo misteriooos
cogidos d e la mano, en una ansia de llenax nues- blandiendo en sus ma.nos el crucifijo; teólogos
t ros pulmones de aire hu:medecido al beso del rio, sútiles, y obi...c:tpoo y empera,dores, ,p rocesión que
cruzar el Wett.steinbriickc, con sus tres arcadas el órgano acompañaba con sn voz sonora, tropel
de fierro y sus dos gigantescos basrniscos, y, en &lt;le fantasmas que el so-plo ele la Reforma disiµó
la opuesta orilla, bajar por las rampas que enca- como esa cohort~ que las nubesi íorma•n, en los
jonan las aguas, empapar en ellas nuestras manos cielos y desbarata el viento de la noche.
y salp icar rt uestras cabezas con aquel rocío tres
Así seguimos por entre ca.Jlejas estrechas, por
veces eagrado-por la poesía, p or la h istoria y por entre amplias aven idas. así atravesamos los taciel recUJerdo,----sí, ¿ no es verdad, mis amigos? es- turnos claustros de la Catedral, así bordeamos la
to hicimos en aquel atardecer imborrable, preciso, recorta&lt;la silueta ele fa fale,!,ia de los Cordeleros.
en medro del vah o azulado que ascen día lenta- hasta desembocar en el Botan Garden, á través
men te del R hin y del flotante v€llo gris que se de cuya:; tupida~ guirnaldas de hojas, el mármol
extendía de las fábricas.
del ma.e!&gt;; r o fran céi,, ;:.urgía como una nota moY llegó, por fin la noche, y aún permanecía,mos derna r.n aquel ambiente del pasa,do.-Y mienallí, sugestionados por la rápida corriente, vien- tras en el coqnP.~o comedor del hoted es,pume&amp;ba
,do como las aguas venían á estrellarse, forman- el color pálido del vino, soñiaba yo con quién sabe
do remolinos en las pifastras del puente, en uu qué "lied" que Enrique Reine debe haber escrito
rlvido &lt;le todo, sin atender a,l pañuelo que ponía en la plazo1eta •~!!l Miin;:.ter de Basilea, vier.do
un tono blanco en el fondo obscuro de Ja arbole- huir l as agnM &lt;·hras de la rápida ,corrie:üe.
d a, ~eñal amiga de 1os compañeroe quie se h abí:m
qup,Jado en la piazoleta que domina el Miin~tl.lt·,
la eateelral. Cll_Va&lt;' dos agujas se esfumaban e.u la
somlira.-Era -preciso regresar al hotel de&gt; la
A nmicl:i de 8i,nta I~abel, frente al divino monumen to en que el cincel de Bartholdy ha dejado
parn. siempre inmortalfaada la gratitud d.3 la
F rancia .'i 1:l ~•hecia, en los amargos días d~ lll
gue,n:a.
p€irezosamente, d~jaru:lo ir nuestro
espmtu, libre ele toda traba, noo pusimos en mar&lt;:ha.

PAGINAS DE VIAJE.

?·

--------

La reconciliación de los muertos.

Li. mitología griegn. concebía la vida futura
en una. forma tranquila y apacible. En espaciosos y soonbrea.dos jardinei,, á la sombia de encinas corpulentas y de perfumados laureles, los
que fueron. coronados de rosas y de mirtos, envueltos en blancas túnie.as y .en amplias mantas,
paseaban ó reposaban, de&lt;partían ó ,meditaban,
disfrutan&lt;do de los ,elll('antos del panorama, aspirando la brisa impregnada ele aromas, bebiendo
en fuentes purísimas agua diamantina, desgranando racimos ó ?:115tanelo pomas.
Desligados diel mundo, agenos y extraños á las
pasiones que los conmovieron en vi.da, superiores
á todas las miserias y á todas iJas hajezas. sin ambi,ciones ni rencores, sin necesidades y sin dolores, los hombres más diverso.e,, los caracteres menos conciliables. los ~íritu$ más divergentes y
los enemigos más acérrimos, la mano en la mano, íla pupila en la pupila se clan cit.a, fraternizan v se aman.
Ahí puede el diYino Platón apoyarse en el
hombro de Diógenes el Cím,co: ahí podrían Barro, Séneca y Petronio, dejar de ser loo cortesanos de Nerón; el emperador tigre discurriría
amigablemente con Pedro y con Pablo y podría

enteramentt sibarítica, y de la. cristiana, e$encialmenle extática y contemplativa, flota una
idea fundamental, que se comprueba en mnC'hae
otras teogonías y que caracteriza á los _más n~bles
y o1eYa.dos, l•a del olYido &lt;le los agra v10s reciprocas, la de la reconciliación de los muertos, la ele
la unión y solidaridad póstumas, ya que no actuales, de todos los hombres.
ERta idea general, 0aEi universal, de que toda
lucha tendrá un fin v toda rivalidad un término: de que el dio, el rencor, la ambición, la envidia. tardle ó temprano, prescribirán, entrmiu el
concepto de que son ilas necesidades y mii;erias de
la existencia las que nos dimen y separnn. y
contraiponen y entrañan á sí mismo la a.0ol)ira.ción
á la paz de los espíritus y á 1a confraternidad universal.
Que pueblos y raza,: que creen firmemente en
la otra vida, en la subs:-stencia del hombre b d,e,
algo de él des•pués de '1a muerte,_ hayan incuba?oamorooamente e...coa. idea y eg,i asp1ree1ón, nada tJene de extraño: pero sí lo es que la acojan y la
fomenten espíritus que estin convencidos rte. ~ue
la muerte es e'! ani,quilamie'Ilto total v defimbvo·
del ~r, y que admiten que na.da d~l _viviente1&lt;ubsic,t,e en el muerto sino es, trans1tor1am('nte,
la forma que revistió en vida y eternamiente,
los materiales de q111e estuvo compuesto ¡;u organii&lt;mo.
,
Este hecho. sin embargo. es eX'))lioable. T,as,
&lt;'Oncepcioiles humanas pueden rer falsas v !'irnilolo. ser sin embrurgo nobles. bellas ó útilei=:. La
&lt;'iencia repudiará eternamente lo faJso; pero no·
por eso desa'Pareeerá. de la vi~a ni dejará d(' ~ra&lt;laptado como medio oe acción, como ,prO&lt;'eihmiento usual. como espantajo á veces, como ei:tímulo otras. La bóveda cel~te no exi$ ni na&lt;lie0ree ya en ella en ~ mundo científico y fligueprestando enormes servicios á laa especulacion~
v á la enseñanza de l a .astronomía; el éte.r JX)r dlfini&lt;'ión en un absur.do, v toda la físiea se ~rve
ele el c~n ventaja ,para e~licar hoohos y prever
fenómenos.
Much-0s convencionali!:'lllOS. que Nordau lílama
"m1entiras convencionales" desempefüm un pa.p et
mo:ral. sociaJ y político enorme y suelen 1&lt;er frenOS' para el extravío y l)01anicas pa&lt;ra el pro~eMLa moral, bien que incierta y vacilante y á cada.
paro desfulleciente de lae claoos _in.cullta~. r~osamucho en la acción de la autoridad y &lt;loe la Justicia y en el esfuerzo represivo indiivi&lt;lna]: -pero
repos~ también un tanto, en la. mayoría d~ ~osca~os en un sistema de absurdos, de eontrad1cc10ne~. de falsas id~. de fr-aeeA v nombre!' !'"in ¡;entido que casi toda la humanid,ad llama sus creencia~ ó su.s prin,cipioo.
Si hay ideas falsas y momentán('ament.e at
mones, útil~. las h0;y también inadmrii::ihlec: ~' M bles: la igunldad humana e., u n nobilísimo mito
v aunque failM. la iodea del prog-rern "iuc1efini&lt;lo''"
&lt;le la humanidad es elevada, grandiosa y e~timulailora.
Lt faílsedad útil y la mentira noble no cleben
-preferirse á la verdad; pero no debe fampocfr
d('oocharee v l)()Stergarse en la -práctica, mientras la verdad no haya penetrado y fructificado
en el esipíritu popuJar.
La. de la re&lt;,'On1Ciliaci6n de los muertos ~ de
aquella.s ideas nobles, elevadas, mo:rolizaooras Y
ferun&lt;las en consecuencias morales y oocial(\';.
Nada fomenm y mantiene má&amp; una pasión que
la creencia de que ha de ser eterna, inextinguible. ¡Ay de quien crée que jamás dejará de od~arr
por eso ~ólo fü odio femnent.ará, se encendem Y
perdurarn. La creencia en la eternidad ele un
amor contrariado ha conducido á m¡uchos homhre'l al suicidio ó al crimen. Li. sola idea rle que
el dofor ó la pasión han de tener un término es
va un bálsamo v un lenitivo y la convicción ele que
todo tiene llll ·fin acaba por Sler él supremo ronsuelo y el mejor, más seguro y eficaz ele lo.~ calmantes.
Prft'entar al pueblo imá~enes viv,as. enRe~anzas plásticas de apaciguamiento, á tanto eqwvale como 0ipaciguar; y propalar ó sugerir que todas las pasiones acaban 'Por extinguirse .. que_ ~o
hay odio perdura.ble, ni rencor eterno, rn Pnrnl ta

Domingo 13 de Enero de

19-W.

..indefinida, á tanto equivale como á moralizar á
los hombreE,.
Los inióadores del mon11IDento franco-mexicano ele Puebla han tenido esa idea á la Yez noble
y genial. Al presentar á la contemplación. da las
ma~as, enlazados en estrecho abrazo, al hérne mexicano y al héroe franoés, al simholizal' en mármol In re-conciliación de los muertos, han hecho
::il,ra ele i·onfraternidad v solidaridad ele los viYos y ese abrazo que los adver:;ario~ de ayer se
dan en el mundo ideal de ultratumba. un·e hoy
en la vida real á dos pueblos aimigo.'- que se respetan y am:m, que se estiman y admiran.

-1as fiestas Presidenciales en Puebla
INAUGUBAC,IÓN DEMEJORAS MATERIALES.
El monumento franco-mexicano.
Discur so del S eñor General D íaz.

~.,.~

Ya ~n nuestro número anterior, preYeíamos
-&lt;1u~ las fiestas que se orga1iizaban en Puehla en
h;onor del s~ñor Presidente &lt;le la República ' senan notables, y así lo anunciamos á m1e;:tro; lec'.º1•, c,;; :pero mayor, mucho rna,\'or de lo que nos
nn~!\·maba,mo$, ~esultó el enh1:-ia,mo con &lt;iue lo,·
Yec111os ele l-a cmdad ang6lie:a. recih'eron al Pri11wr :Magistrado d~ la X ación _: y mud,o más
grand,~ de lo que preveíamo,. fué d fonsto do
_fk'l'.tas á las que conttrilrnyerc:in no ,Jílo e,l
(,oh!crno del Estado c-on sus esfuerzo~. el Anm1'.miento y !~r· grandes ema1re!":1s comerci~,le,,.
· s .1110 :n, g-,e,nera\ to~? el _wicin lario de la, por
ün to·.~ ,btulo~, S1J11Ipatica. crndad.
],J Xo es la índ~l,e de ~ 1 puhlicaciún rompati.e con la resena pormenorizada que hemos pod 1do hacer figurar en nuMtros diario, v confor111eg t•on nu&lt;':8tro_ prognima, nos abstend~·emos de
-~n!r~r en mm?CL~sos dclallle,:. ])'€ro no hcmo, de
(leJaI de dar s1qurnra sea una idea de lo que fue~on estos regocijos públicos, ente1·amcnt,e justi?ª&lt;1os,. como que :con ellos re daha c..1¡iñosa
lmm_ve111da al ~oberna.nte, ~- celebraha eil mejoramiento ma~nal de ,una cmdac1 de importanc·ta :" se sanc10naba el fr~te~nal &lt;a brazo que repre,enta el, bronce y ha cl1g-mficado á flos hijos de
Arco ae piedra del listado, situado en la esquina de Santa Clara y ~anta Teresa.
-~uest~o palS, tanto como á los hijos de la noble
,, rancia.
~hado, á las doce y mirnUJto~ 'P
A
_
han al p ,.,
• _. m. . compana•~,., A\tta-1
, )dle¡ ,l 3&amp;
~
· Francia 'Y E-=aña
. 'U'' ' ,:u..
w,es
Rel . senor reswente, los senore;:; ::\[mistros de J tes de
-'8ga~10nes
de
Francia
·'"
Alemania
y
Don
•Tomé.e
a,c10nes.
de
Hacielllda,
die
Goberna.ai&amp;n
d1a
La sa,lida del tren pres:denci'al se ,·e&gt;:rifiró el
F omento y d C
· ·
, ~
· e O'Illu,m cacion~, los Representan- Bra~ff, a.lgunos m'tO.lllJbros del Estado l\fayor del
Pres1d.ente
}' otra~
pe~~nas
,.,,,, n nl~
t ·,
·
.
,
.
' ''"
Uv L&lt;0¡pl'ao::tcn ac1on
sociaJ. A despedir al! ~ñor Presidente asistieron
c~m~ es co,,;tnmb'.e: lo;: GeneraJus, ,J C'fes y Ofic:1.üe~ de la guarmc-1611 que no est.aban &lt;le servie10, y ilo~, mis altos emu:l'.ea1dos d,e todos los ramos, h'&lt;llb1end0Ue torado á una ba.tería mínima.
c1e&gt;l Cuarto BataJJó,n de Artilleros. hacer los ho~
nore.s que ma,r ca la Ordenanza.

\i~

~

El viaje J~o,s o~reció una novedad: Desde q-u e
el ~~n pres1dcnc1all tocó los límites -da! •IDst.iatdo
de 1laxcala, en SoUeipec se ve11ilicó UJna seriede demooh~cion.es, hasta que llegamos á Puebla
En hi. menciona.da
b
_ G
alestación de Solt=
~e=, aguard aa a,1 senor ener Díaz, el Gobernador de 'l'laxcaíla_; E!U Guadailu¡pc, A¡pizaco, y Panzaco&lt;la, hia a
homtos a_clornos, y COlil(p,acta multitU:d esperando el arn~ diel tren,; en Sa1]ta Arua Chiautempan, los m1em.br05 más prommentes del Gobierno de TlaxcaP.a r en la est.ación ele Puebla, senciHamente adorru1&lt;la, toda la poWación concentra•
tl~ ~u l os a_Illdenes y puntos inm-ed1i'81tos pam
M1~1r, al amb~ dlel señor Generwl Díaz q.ue se
verifico á las seis y veinte minutos de la tarde

bf

~

Frente del Castill

º• Jcvantado CD el cerro dtt SanJuan.

, ~as ~ueTzas del_ )!,stado y ILas de la Federación
alh residentes, h1c1~ron los honores mifüares

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Enero de 1901.

7

r

Domingo 13 de Enero de 190f.

EL MUNDO ILUSTRADO

Estación del F . C. lntcrocéanico de Puebla.

bmda con p,,dección. Dos colU!Jllma.s de .cad-a
lado le servían de sostén, siendo muy a.rtíaticos,
sus afi'lignmados carpiteles.
El friso conte:nía
mo1cluras muy vistosas. En el ático se leía la
eiº1.tiente inscri¡pción "Al vencedor de ayer." "At
p;cifica.élor d,e ahora." Lo E,arvían de rema~e. un,
águila giganteFca sobre el nop,al de la trad1c1ón.
Todas las molduras, rosotones, letras, etc., enan,
ele piedra; así e1'1 que est-0 arco en su misma seriedad, 1~-eYÓ un sello de elegancia refinada.
El el-el Ayuntamiento, que e:."iaba situado en la
~•alle de Gn~clialnpe, antes de llegar al Pa'Seo Nne-vo. era el a,e mayor altura.
Sobre bases de tres metros se arrancaban decada lado clos columnatas de orden romano. El
.friso contení-a molduras arlísticas, y el arco, dereducida cuerda, era muy original.
Sobre el caprichoso remate descansaba una estatua alegórica, imitaciól'l. de IruÍ.l'IDO[ blanco. _}j;n
la parte superior, había tableros de uno_ y. otrolado y sobre el'los se veía rerulzad.a la Sigmente•
insc;ipción: "El Avuntamiento de Puiebla, al
Iléroe de la Paz. 1901." Eil ar,eo tenía una entonación gris obscuro.
El arco lev'&lt;l,ntado por las colonias ing,lesa y·
americana, se Jia:l:laba frente al Portal de las F~ore~, cerca de-1 ángulo Nordeste die la Plaza Pruicipal. En las pilastras que lo sostenían, i;e•

acto continuo, el señor Presidente y su comitiva,

se dirigieron en lujosos coc:hes ahierto,;, á la casa
del señor Gobernador. atraYc~ando por las calle~
princiipafos de 1&gt;uebla, c:uyas fachadas, easi en s,f
totalidad, estaban adornadas.
Ya en e:;os momentos producía todo su mag- .
nífico efecto La iluminación que se tenía pr•e,pa:
rada entre la cual llamaba mucho la atenció 1
la dJ la callle de Zaragoza, oompuesta die mil quiniootos focos penolientes de guías qoo atravesa:
ban de una acera á otra, y la del arco de la Com•
pañía die luz eléclri€a, que fué verdaderamente
not.a.ble, y estaba situado en la esquina d,e Mercaderes.
De estas dos partos, de la iluminación general,
damos vistas que estamos seg1Tos agradarán á
nuestros lectores, tanto -por sus detalles como por
el. mérito que les da haber sido toonadas á media
noche, por el inteligente fotógrafo, seño_r Bushamante.
El adorno de la ciudad, fué la mejor demost:reción del unánime regocijo con que allí se l'lecibió
al Primer funcionario &lt;le nusstra Nación. Por
todas partes se levantaban arcos de triunfo, y flamea,ban las banderas tricolores. En lae casas extranjeras se entrellazaban con las die otras naciones y aún en las habitaciones más humildes, una
cortina de encajes, un retrato ó un sencillo lazo
de listón, daban á conocer que sus moradores tomaban parte en el gran festival.
Entre los arC'os eran dignos de llamar la atención Oos siguienlos, que nuestros grabados re-

Agencia del Banco Americano, en la A venida Zaragoza.

A la salida del cementerio francés, después de inaugurarse el monumento franco mexicano.

producen: El aireo del Estado, construído con
pie&lt;lra pomes y muy nohable.
Tuvo un costo de $5,000. La piedra fué la-

I

En el "Gardcn Party."-Un Kiosco de baile.

veían pintadoo, por un lado, un soldado escocés
y un soldado americano, y por el lado opuesto,

dos figuras alegóricas. "La ffioria" y ''La Libe-riad ." En el friso se !eía la sigu~em.te palal&gt;ra:"\\Tc.Jcome," saludo inglés de bienwnida.
Formaba el remate un ático circul.ar, formado de pail.rnas y laure'le.~, llevando en el centro un paisaj,e
(l1E•1 Y 2lle de México y el -escudo de la República·
protegido por una guarda tricolor. Ramata.ban
el arco 1res banderas, illl.a inglesa, otra americana. y mexicana la de'l. centro, al pie die la cuar
había un escudo de la ciudad d-e Puebla.
El arcG co¡,tea.do por }a Compañía &lt;le foz ,eléctric-a, eTa swm.amente gracioso y original. Su e1-tñlo se a,sem.a.jaba al arábigo.
Sobre las bases,
arrancaban de uno y otro lad-o esbeltas ~olum.rullas que protegían en su centro artísticoo jarroll!es. Segu1a, un tablero, en CUV8 oontro se leía
"Paz." En el segundo crnerpo había. un gran·
cliflC'O formado por una serie de círculhs concéntri1•0R ck f,uolillos incandescentes. Ostentaba en
el centro un escudo de 'la República, gttarnecido•
de flores, entre las cuales a.soonaba.n focos más
p('(Jneño,.
Completaban el deieorado, Jllásti1e,
term.iniwos en lanzas, oriflamas, guirnaldas y guía~·
ue flores C'on numerosos forws.
Tute arco causaba la más gre,ta i~resión, visto de noche. S-e hallaba en la segunda cal1e dc:MerC'ad-eres.
Referente á los adornos d.e partkufares, l:i.abr.kn

mucho que O.€Cir si, como manifestamos a'l prin-ciipio, nos lo permitiera la ínaole y dümensiones
·de este Stcmanario.
Baste, por lo tanto, dejar aquí consignado que la
-elega,n,cw, en el adorno, de las ,princi.paíles casas comereiales, es una de las muestr.as indiscutibles que
Pu-el:lla ha. darlo en esta vez, de la importancia que
"han -adquirido sus negociaciones comerciail.es, entre las que se etJJentan muchas que giran fuert~
-&lt;:apitales. Haremos mención, sin embargo, de las
-sigufontes negociaciones. cuyos adornoo fueron
notables, y figuran en las ilust11a.ciones de estas
-páginas :
"La Sorpresa", cuyo edificio se acaba de terminar, tiene una extensión de media cuadra, y ocupa el sitio en donde se ha.tlaba la Lonja del\ Estado.
1Jno de ~os socios, el señ0r Don José D01enberg,
,es el Petual Cónsul de Bélgica. Los departamentos son muy -extensos. El salón del frente abar-

El &lt;.;erro de San Juan en el momento del G!irden Party.

r----------------------------------------

ea toda ~a facha:da. Esba, die arquitectura. moderna y cantería roro, embellece la ciudaid. Gira
bajo la razón social de J. Dorenberg y Cía., co:.
merciantes en ferretería y mercería.
l '.11 &lt;~l centro -die la fachada, está colocad-o el
ma.&lt;6 nífico monumiento de bronce traído de Alemania últimamente.: y el cuall representa la. 1raternidad entre AHemania y México, nooiones
que hau vivido siempre unidas y sostenildo finrues
lazos comerciales.
El adorno &lt;le esta casa, era de Sos mlás elegantes, tenía en el centr0 un retrato d€1 Sr. General
Dísr.. coronado con launeles y banderas atemanas
y rm,xican-as. En los muros de toda la fachada,
había. rannas de palma. El ooorno costó algunos
1ni1,($ de pesos.
"La Ciwdad de Londres," situada en la esquina de fa calle de Carnicería, es una
oasa comercia[ que gira bajo la razón social
Sommer H ermann. Es un edificio inmensamente
extenso y de las más antiguas y iacroo.itadas casa comeN.!iales de ferretería v mercería de la
l1cpú bl ica.
•
fu adorno era senc~Uo, pero muy el.egante,
comir;Lía en vari~ escudos y baadieras at.emanaa
y mexicanas.
"La Oirud.a9- de México," una die las casas de
comercio de ropa, situado en la Caille die MerO

ll:n el Ytil0&lt;1romo. Al p,rtlr la carrera de Ciclistas.

�Domi~o 13 de Enero de HlOl.

Domingo 13 de Enero de 1901.

EL .MUXDO 1LU8'1'.1UVU

EL MUNDO ILUSTRADO

ha sido no menos completa. Los almaoenes comerciales están á kt ailtura. de los nuestros, ca-si
ya no hay neeesid~d en Puebla de emprender un
viaje ó recurrir al E~re::,,;i para obt;ener un artícullo. Sus establecimientos bancario&gt;', entre los
que descuellan el Banco Orienuil y las Sucur."-ales
de los Bancos de México, e,-tán allí 'Para facilitar
las opera,ciones y ofrecen una esperanza á los
hombres de negocios para que en no remoto tiempo desaparezca la escasez de numerario que hasta.
hoy ha venido siendo una rémora para el de~arrollo de las grandes empre&amp;a:c&lt;.
Esto, no obstante, como ya dejamos ind:ca&lt;lo,

CAile de Zaragoza, iluminada con mil quinientos focos. Vista tomada

Jllercer!a y ferreter!a "La Sorpresa" Una de lasCIU!as comerciales más Jmportantes de Puebla.

caderee, era otra de las notables, según .puede
verse en el grabado que representamos.
"El Banco Orientwl Mexicano," rec,-ientemente
est.a.blecido en la ciudad y que hace grandies transacciones en todo cl Estado, est.á formado con
capital español y mexicano, uno de loo principales accioruistas es el señor Don Ramón Ga:vito,
persona distingulida de la Colonia española que
ha cooperaK!o mucho ad progreso de la industria
en el Estado.
Fué uno ,die los organizadores de las fiestas presidienciales.
"La Estación d,ell F.errocarn"\J. 'Tni:er~
nico." Este edificio recientemente construido
y que resalta sobre los otros dos de las estaciones

Casa de Don Ignacio de la Hidalga.

de los Ferrocarriles l{exicano y del Sur, estaba
eleganteme-nre adornado con banderas ingl.esas,
americanas y mexicanas, en su entrada que tiene una forma circular, había gran número de
pallma.s y banderas nacionah:is. En las aJas de gus
tres hermosas torres flomba.n las banderas de nas
tres naciones referid11S. Un retrato d~ señor General Díaz, coronaba el centro del edificio.
"El Caslin-0 Español," hermoso edificio situarlo
frente á la Plaza 'Principal, estaba adornado con
cortinas de los colores españoles y mexican06, en
J.as prim~ras y en su centro había escudos éLe la
nación !I)6Ilinsuliar.
"La casa del señor Don AgUJstín de la Hid!alga," situada en la Avenida Zaragoza:, de construc-

ción moderna., lucía elegalllte a:dorno é ilumina-ción.
"La Agencia d:el Banco Americano," s:.itua.da
en la mñsma ca:lile, iucía a.domo sencillo de banderas annerica.nas y mexicanas.
-&lt;:,.,.JJ-&lt;:,.,

Decía,mos en nuestro número anterior, y hemos
tenido oporlunidad de confirmar nuestro aserto,
que la ciudad de Buebla se ha. transfornmdo deuna ma:nera fiSOO!ll¡brosa en los úlrtrilmos años: sus
edii:ficios son Jlllllchos de ellos tan h-ermosos y modernos, como los que pu!dñeran servirnos de orgullo en la CaipitaA de la República. y en cuanto á
la esfora mercantil é industrial lia transformación·

I

El tieñor l:'resictentc en el Garden Party.

1as hay de mruhca importancia, coniándose entr-e
elllas 1a Compañía de Luz Eléctrrea, las que explotan caídas de agua, en la Sierra, las grandes
negociacione6 agricolias que prosperan más cad-a
día y otras muchas que sería largo enumerar.
Entre ellas, y por habernos llamado mucho la
atención, citar&amp;nos el gran d-epósito de m-adera.s
del señor Don J ooquín Crespo, donde se depositan en grandes cantida&lt;les, no sólo las má-s rica~
del Estado de Pu.ebla como son, las de San José
de los Mollinos y •T-enexte,pec, Cofre d'e Perote,
y Aclamax, sino también madier-as preciosas y las
que m-á:S demanda tienen en nTuOOl:ro mercado y
son de procedencia americana.
Nos hemos referido hasta aquí al embeIJecimiento d-e la ciudad y á su mejoram:iiento comercirul, en lo que se relaeiona á la iniciativa privada,

por lo que respecta á. la d~l Gobieruo del Estado
:' al Ayuntamiento de Puebla, bástenos decir que
á las much~s mejoras realizaaas en los últimos
veinte años y de ílas que siempre hemos daao
oportuna cuenta, se han ~crregado en esta vez
algunas de suma ilillJ)Ortancia : el Palacio Municipal, inauguraido drurante estas fiestas, corresponde
en un tod-0 á la cultura de la bella ciudad; el
Pala.rcio de Justicia Penal, viErJW á llenar una necesidad que se imponía, y las mejoras llevadas á
oabo en el Hospicio y en la Escuela Normal,
ofrecen una garantía á la juvent ud poblana éw
que p,uede en sus plantele" aittquirir la instrt1cción en. que se cifna al briilante porvenir de las
generacwnes nuevas.

4 las 11 de la noche.

Fot. Bustamante. Puebla.

Aquel es un sitio histórico visto con veneración. De,;de su pu'Dto mlás a'lto, el señor General
Díaz encendió una tea como señal ,convenida entre él y los jefes de las colrunmas que haibían de
aiacar la ciwdad el 2 de Abril de 1867.
Consérv~c,e aún una pequeña iglesia y alg,unos
muros, testigos de aquellos acontecimien.tos.
En el cerro se formó un pa.rque moderno, plantándose nll!ID8rosos árboles de di,v,ersas clases y
tamaños, con los cuales se fol'Jilaron calza'.das y
call:ejuelas en semicíreulo.
Se levantó un fuerte de madera, de tres cuer-

...~

Futre las fiestas públioas :foé notable cl Garden-Party verificado el dooningo pa...qgdo en e'l Ce1-ro de San Juan.

l

\r.

~

,_ .,

I

. -! '!*

Arco del Ayuntan1iento.

Almacen de ropa, "La Ciudad de México" y Hotel "Francia."

Arco de la Compa!Ua de IW! eléctrica. Vistll tomada de dla.

Casino Español.

pos, con seis torreones -almenados -, aspiUeras coronando las azoteas.
·
Frente á esta fort.a~za provisional, ee colocó
una. plataforma de madera. En los ton-eones ondeaban flámulas de c1i.versos col-0res, con inscril)ciones alrusivas.
Desde el medri.o día, las carretes-as qUJe cond'u-

�EL MUNDO ILlI_STRADO.

EL MUNDO ILTTSTRA DO

Doming-0 13 de Enero de 1901

1

7

Escudero, M. Boulard Pouquevihte, Secretario d e
Gobierno, Tomás Brauiff, Lic. Lorenzo Eilíza.ga,
Magistrado Miguel Limón, y ayud.antes del señor
Presidente. quienes permanecieron bastante tiempo en la, animada .fi:e,;ta.
1

Al señor Premden,tJe d,e la República se le
ofrecieron dos banquetes : trno el señor Gobernador del Estado, )' otro el Ayuntamiento de la
Capital, este últ'mo, al qu•e asistieron doscientos
cincuenta invitados, fué ofrecido al señor General Díaz, por el Presidente de la Corporación.
El señor Presidente de la República, conbestó el
siguient.e erindis. que tomamos taq uigráfi.camente :
Señor Gobernador:
Muy honorable Ayuntamiento:
Señores:
Las encom'á..«tica;; apreciaciones con que en

nombre de la ciwdad acaba de favorece11IDe uno
de sus más ilustra-des 1nunícipes, y la entusiasta
recepción con que se sirve honrarme esta cwlm
sociedad, me imponen el graú::&gt; deber de expresaros mi reconocimiento por vuestras respectivas
maniíestaiciones de benevolencia que tan eficazmente C'Ultivan la simpatía que me li~ con esta
histórica ciudad.
Sus hermosas calles, sus plazas y edificios, y
hasta los cerros y las p raderas de sus pintorescos
alrededores&gt;, han sido teatro y son otros taintos recuerdos de a,lgún ó algunos ,episodios de nuestra
historia militar de aquellos que tanta sangre costaron á la República y pusieron en peligro sus
instituciones y su autonomía, episodios ~ue al ~eflejarse en nuestra 1nemoria renuevan unpres10nes que causara su presencia, impres:ones de tremendo desastre las nLá8 Teces,. otras de honrooa

,

1

-~
1:.:ll--- - - - - - - - : - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - l

Panorama de la Ciudad de l:'uebla tomado desde el Cerro de San J r an.

cen al cerro, se Yeían litera1mente cubiertas de
hou,.bres á caballo y J&gt;eatone5.
A las dos comenmron sus viaj-es los tranvías
especiales,, siguiendo la línea férrea costea:da por
el Ayuntamiento. A lias tres, aque1los lugares estaban pohla,dos extraordinariamente. Millares de
¡personas se agrupaban e n las calzadas de la entr~da al i-Jarque.
.01 crradro era pintoresco, visto desde 111. falda,
y más 'Pintoresco aún d-e la cumbN á la falda.
El sol bañaba los cam,pos y todo r espiraba alegría inténsa. Se contemplaban á lo lejos los volcanes, el P opocatepetJ y el Ixtexihualtl, y por
-0tro lado el pico de Orizaba.
A lM tres y med:ia partió de la casa del señor
Gobernador, un wa,gón especiaJ, conduciendo al
Presidente- Secretarios de Relaciones, Gobernación Haci~ntla, Comunicaciones y Fomento, Go'
.
berna:dor,
Jl.ii,n:stro de España, General IgnaciO

Domingo_13_de Enero_de~1901.

B Jificio del "Banc o uriental,"

~'ictoria y colmada revancha; pero tan serias, tan
sol:emnes en uno y olro caso, quú aún ahora, en
,i;u carácter de simples recuerdos, sacuden con violencia el cooozón, no sólo á lo;; que tenemos la
honra de haiber sido actoroo en tales episodios,
sino también á los que sólo fueron testigos.
Afortunadamente aquella l'ri~i:&lt;, aquellas tormentas y sus consecuencias, han pasado, para no
volver, y ahora, el bravo y laborioso Estado de

La "Ciudad deJLondres·• de Sommer Hermann. U na de las Mercerfas y Ferreterfas más
importantes de la Ciudad de Puebla.
·

Puebla, ha en tri!klo ya resuelto y muy diligente á
la alma de su reconstrucción. Después de una
fra11ca comalecencia, la conección arquij)ectónica y e)eganóa con que ha. reparado los ~es•.astres
que hizo la guerra en su hermosa capital, son
los mejores da tos que nos ofrece para juzgar de
su cultura y soh-encia, sus hermosos ríos y arroyos eq,,ütati rnmente subdivididos, y d•espués ~e
dar impwlso á mlll1titud de mecanismos industna-

les, van á fertilizar la rica. y variada agrict1ltura
poblana, que desipués ele satisfacer an1¡pl,i-a-mente
el consumo local y contribuir ·l de los Estados
vec~os, da notable contingente í. la expor tación
nae1onal. Sus numerooos fábricas é innumerables
industrias m1:1nuales- arrojan torrentes de manufacturas que el comercio acoge con avidez para
lanzarlas al tráfico por los ferrocarriles, oarr:eieras y demás vías nacionailes y vecinas, que aJ. amparo de imperturbable seguridad cruzan -en tod-as direcciones su rico territorio~ Sus mu-chas
y bien servid-as escuoelas, hench1das de aLborozada
y hermosa, lozana é intelio-ente J·uvenimd son ~I
.
t,
'
precioso contingente eon que las an~licas y virtuosas madres pobJanas robustecen ae día
día
nu~tra confianza en el porvenir.
S1 la evocación de tantos y ~an initeresantes
1:cueroos, y la presencia de tantos elementos de
bienestar y progreso acumulados _t&gt;Or este sirm.pático pueblo, no fueran bastantes 'Para hacerme
J~UJY grata Y memorable esta visita á la heróica
c-rndad ele Zara.goza, los móviles que me dilci&lt;lieron á emrpren~erl-a serían ?astantes para qwe la
fuera, tanto as1 valen en nn oonc&amp;pto las mejoras
que ~~m?,s entregado aJ servicio pú,blico y la reC?ncü1ac10n de los muertos. poI1que •la reconci"liac1ón de l~s. m~rlos, p resu~one la de los vivos y
la reconc1bac1on de loo v1vos es la uniim y la
unión e.s la ÍQel'7J3, y cua'!l&lt;lo la fuerza se ostenta
no sólo en los puiíos, sino muy especialmente en
el eerebro, como lo tlenuncia la impaeiente inicia.tiva p_o~tma, para todo lo huieno, poco queda
que aimlb1c1onar y menos 'á. un pueblo como este,
que por haoor sido de Ios primeros que arrostraron los desruitres o.e la guerra, tiene dei,echo preferente á los frutos de 1a paz.
Br)ndemos J,&gt;OI14Ue es(:: derecho ae¡¡, ejereido tan
amplia y fructuosamente eomo fo presagian la riqueza de este privilegiado suelo, y ei. -yaroni] é inte.lig,ente espíritu &lt;le em¡pra&amp;'l. de la juventud poblana.

en

--c::&gt;•~

Arco de la Compañía de l:u elé_ctrica, situado en las calles 2a. de .Mercaderes y Santa Clara.
Vista tomada á las 11 de la noche,
[Fot. llustamante.]
Grandes almacenes de Maderas del Sr. Don Joaqu!n Crespo,

~ fiesta oo'l V-elódrO!lllo, ·á la cuaJ también se
refieren algunas de nuestras ilustr-1.c.un.es iué tal
vez la más concurrida po: la buena sociooad' de
Puebla. El locail lucía un he,rmow (!ooo.raido floraO, y el program'.1 consistió en carrerns en las
que tomaron parte los mejores clclist.e.s una audición musica:l y maniobras militares que ejec1i1-

�Domingo 13 de Enero de 1901.

RL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
i!-aron lo,s .!'.himnos de ílas Eseuelas y que resulbarwi Yerdaderamente notables.
Intenciooothnente hemos dejado nara ,estas últi1mas líneas ocwparnos de un acto que fué el
mi-; signiiicrutivo d'e todos Clbmtos venimos reseñando: La inaugruración de,l monu:n:;.ento francornexicano, que por inicia1bi:rn die los m.ás prominentes mi:emhros de la Colonia franeesa residente
en Pu-O'Jj]a oo erigió en el Panteón fr1mcés die esa
cimhd.
Y a en el a.rtículo que -pub] icamos en este número, bajo el rubro de "La Reconciliación &lt;le los
~fuertoo," nos referirnoo á tan imponente ceremonia. Ved en seguida la contestaoión que dió el Sr.
General Díaz al eentido dqscur:m que pronunció
el señor Boulard de Pouqueville al descub,rirse
el referido monumento.
Señores :
Al oir los delic.a,d~ conceptos que acaba de formular el digno representante ele aquel inteligente
ipueUo qu1e lleva la mngu,ardia y la bandera de
la moderna civiilizació11. me felicito de haber ven',rlo á presenciar esta f'ublime y solamne reconciliaci(m de ultratumba.
Siendo como ha sit1o e;ita heróica ciudad ,el ob-

La sobriedad con que la Patriia victoriosa ejerció su sobera,na justicia sobre aque.llos de sus hijos que imploraron auxilio de armas extranjeras,
determjnó una IJ&gt;ªª que por :fa1lta de intereses comunes, habría s:ido ,efímera, pues que sólo ~e fundaba en la olerrnencia de 3'(¡.s ve.ncedores por una
pa.rte, ~· en e.1 fugaz estt1por de los vencidoc:, por
la otra; pero á su amcparo y b1jo el profundo re!'peto qu,~, sin distinción de parti&lt;los Pe guardó al
deroL'hO ageno, Rnrg¡ieron la actividad coonercial.
la ferroYiaria y fabril que complicándon0$ á todos en gl'ancles intereses ele origen legal y honesto, Rolir1ificaron aquella paz, y p~rmitiéndono~
Ter ta11 claro, como $e ve después que han pa.• ado
aa tormenta J f-Us comecuencias, nos in,duce á
comen-aclore~- ~iberales y franceses á venir aquí
confnncliclos bajo ;Ja a,rmonía de m1a Leal reconcilia,ción. ~ pedir peroón, respectivamente, á nu,estras vícti-rnai:1 sacrificadas al inflexible deher m'l1bu, á t-01mar modelo de sm virtudes, y á colocar
íi'Uíi' Yencrabks huesoR,
bajo los ·aJ:tarei, de este
¡,,rntuario. para Ru eterno de:ocamo, y como t,e.q_
timonio tangilfle para las generaciones futuras,
del profundo I'C,¡peto- que la presente tributa al
honor fnncós.

jetivo de la guerra en su primer período y teatro de los más sangrientos y más trasoenclentalee
com hatcs, era naturaJ, que disipado iel furor de
la pelea, fuera tamhién el relicario común en que,
depuradas de hunwmo rencor, reposen fraternalmente unida~1 las o::nizas de aiqueHo~ leales sd1:dac1o~. que víctimas de sus I'0&gt;1peclivos deberes, murieron a,quí, unos por la inde,pe]lldencia de rn Patria, y los otros cumplieinclo la protesba. ele seg-uir A rn gloriosa band•2ra. &lt;lesgraciadaanentc empeña;1la en guerra c'Qn un pueblo que respondió
con decoro; pero jam:ís provocó aquel bélico &lt;."mipnje, que á princ~p:os del siglo XIX, colmó de
})1'88tigio militar á h1 Francia.
La guerra es la mayor entre la,¡ oa!llamidades
q~,~ !lagelJan á los pueblos y, sin embargo, ella los
v1r1l1za, Jos dignifica, MTDueve las viejas ideas
para ahrir ¡paso á la moderna civilizaoión v aun
les deja mayores b~neficios según que, al pasarlos por su t:errihle crisol, encuentre en ellos gérmenes de virtud que rever-ar. Así se ,explica que
al tcrmmar la ~uerra de interver,ción, quedara
'Pr~para&lt;la_ !,a fusión de los partidos, cuyas ~angnentas hdes v-e.n ían derrochando las energías
do! pueblo mexicano y prostituyenct1&gt; lastimosamente su sentido moral.

evangefüb1s 6 los cuatro fundadores del lugar,
porque en efecto, llevaban 1~ apeinid?s de ~uatro de los extremeños, que alla al moo1-ar el siglo
XVI fundaron Nava mora para defen&lt;ler r]a tierra
de los bandoleros y proporcionar albergue á los
caminantes.
Yo me atrevo á pensar, qu&lt;' aunque hubiera
habido en "El Bosque" alguna cuadrilla de des.
pelilejacfores como en e1 ''P rog-1,eso ., o' 1a "S ociedad." no por es.() habría dejado de frecnentarst!

navamorens-es estuvieran á la última y más riguros-a. moda.
.
Llegar "carga ele ),féxico" ~1 "Bosq1:1e" equivalía al acabós.e, al sálvern qmen pueda, pues no
había perro ni gato de los que íorma ha~ "la ,P~rte m~í.s C'ulta é ilustrada de nucs.tra anstol'mtica
s.ocietlad," como &lt;lecía. el corre¡;ponf:al jurado de
"El eco del comercio," que no ocurriera á C?m11rar y llevar coiio:igo. 6 por lo mt&gt;no-s á admir_ar
las preciosidades de la tienda de don Eustaquio.

MATRIMONIO DE PRÍNCIPES
El th1 17 del pa,ado Diciembre fué leÍllo en la
C'cí,mara &lt;le Di7mtados d,e )Iadrid, por el Presidente clei! Com,jo, ::eiior Azcárraga, el mensaje
ele la Rema l!egente, rcl'.ativo al proyecto matrirnonrnl de h Infanta :Haría. ::\Irce. eles, Princesa
&lt;le .1Rturia~, con el Príneirpe (;arlM de Borbón
hijo segundo ele&lt;! Conde de Caserta.
_E"te matri1_n_onio f:ignifica para J·&gt;¡; 1ña una
aliam1 de .fanulias, que ha encontrado en las cor1~,,; unánime aprobación, aunque ha llegado á inisimrn~:,.e, srn e-mbargo, que algunos miembros
prommentes del! Consejo, entre ello, el Presidente, señor .Azcárraga, se l1an r esuelto á votar en
&lt;:on1 ra. del e11lac-e. en jnntaQ privadas.
t~, Y nue,e, _minoría que no pt1ede ser una obje•
cwn prn chcho enlace.
~enatlo _E•pa~ol aprobó, no oh~t tnte el pro~ ec ta,lo
de la Princesa
·
. tm:atnmon10
.
, de Astunas
por &lt;:1en o crncucnta .V siete votos contra cuarien,

.:?

Infanta María Mercedes, Princesa de Asturias.

INSOLACIÓN.
Y.a la recoqección: en el sembrado
de lozanas gramíneas se apresura
con la cortante hoz el dueño armado.
Sobre la igual cubierta de wrdura
que se muestra en la tierra coono alfombra,
brilla cu informes lampos el pajizo
tinte de las €'Spigas; y ,en el suelo
amontonadas yacen ijas que á plena
troje la ambición mueYe. Xi una sombra
calma el fuego del grave medio&lt;lía,
al varón indinando á su faena;
y de hrisa que huye en J,eye rizo
apenas mece en honda lejanía
la llanura de plantas .... '

¡ Cuán hermosa
dcl trabajo la acción, con que acrecienta
fa mente hUIDana el. natura,! tributo
de la savia potente y generosa!
Y ¡ cómo es dulce que en jugoso fruto
retornen á la vida los encantos
que ella con obras &lt;le e¡•peranza alienta!
s\1iento del amor eon que á los hijos
prcYieue el labrador dicha y riqueza,
cayó á su campo en estación tan grata,
que ahora sin más pesares ni quebrantos
que los que en rayos calcina!ll.tes, fijos,
baja el sol, taladrando su cabeza.,
de mies repleto el campo !fe dilata!
Es quebranto ese sol, sobre iracundo

Príncipe Carlos de Borb6n.

Trópico hiriendo en Cáncer. Da el fecundo
beso que hace que e6tallien rn el trouco
los renueYos de vida, que la onda
templa &lt;londc, á su fuego, la caricia
parte de un ser al otro ser; que ahonda
en la rüicra tierra, y luego sub.e
á lan zar prodigioso la delicia
q ne &lt;:Ltaja entre los senos de Ja nube
en fresca y suave y delicada gota! . . ..
Da su beso fecundo, como nota
de vida palpitante, y rudo, bronco,
otro beso de muierte : sobre abismos
de g-101-:a y ,de salud, débiles, tristes,
.;ucu~11 ben a•I calor los or!ranismos.
En el aflán de su trabaj~ siente
el lahrador como de airada mano
una ruda presión oobre su frente ....
'riomblan sus ojos; miste-riooo fluido
discurre por sus venas crepitante;
como de mar, estrepitoso ruid,o
le asorda, y cae : bajo el enorme peso
{le la Iuerza &lt;le! astro, en breve instante,
la mente de con-0eptos oo vacía
,
'
parase
e1 corazón y se huye el día.
Ton&lt;l.iclo sobre un cerco de marchitas
plantas deooan,,;a.: abierto el labio espera
la fresca alejad-a; lleva escritas
la;; an~ias de vivir su astro inerte:
y ~obre los desaires de la sue1·te,
sohre anRias rhalo.,.radas desde un cielo
.
·1.1e á tal ruina,
"
1mpa¡:1u
á' tal espanto.
el sol con lumbre inmensa reverbera!
Santo Domingo.

lfafae/ .,11. J)eligne.

EL MIEDO ES NATURAL EN EL PRUDENTE
, Si hay un hombre '?ene.roso con sus amigos.
leal en sus tratos, partido con los extrañoe, idó:
lat~a. de los suyos, honrado, servicial, atento y
,mhc1to para todo el mundo ese homb
d
.
.,. . 10
D
.
,
re e oo;,, lll O,
es on Eustaquio Martínez, conocido or
)Iarhnez ,el del Progreso, á causa de llamars/de
c"te_ n~odo la finca. de campo que posee.
I l:'m embargo, ese caballero crü,tiano, ese prototip~ ,ele bon~~d, ese hombre recto, juicioso ):
e~u1lrhrado _deJo ,,,eco de un tiro á un hombre
srn que lmb1eran me-diado riña ni contienda.
Poi· el ,,!.'lenta y cinco vivía don Eustaquio &lt;'n
el puehlo ~le Navamora, donde ejercía todo¡; lOE
C'ar~os poR1bles: era pre~idente deP Avuntamiento, J~1e_z del_ re!:\"is~ro civil :, presidente t1e la jnnt,¡
de v1g1hrnc1a de mstrucc10n primaria, hermano
mayor ele la cofradía del Santísimo, admini•ltrador ele co~Temi, administrador del timbre, recaudaélor de impuestos, etc., etc.
Su ~ienda, llamada "fül Bosque," era el mentidero titulado, ~l. hurnr de reunión que todos freC'uentahan, el sitio don&lt;le más suave v moderadamente ~e mu~muraha del prójimo, ·pues había
o(ro- pnnf·os a donde concurrían gentes m~s d?snlnrn,l~,:, v rn que !'e hacían vivisecciones C'0n un
ta~ primor que habrían admirado al fisiOllog-iSÚI
nm• ducho. Por eso mientras las niñas en estado
rlc nwrc1rer Y hasta lo~ hombres. harbados evita_pa$ar por la "~ociedad amii:.to~a" 6 por el
C'as.mo _del Pro¡ne,o," no tenían rcn,1,ro alguno
en t.rans.,tar por frente á "El Bosqn&lt;'" ni en en!rar á con:pmr cuailquie-ra de las muchas baratiJas que_~lh se vendían, á riesgo de oir ll'lguna broi~a eannosa_ del señor Cura ó de escuchar alrin
O
rmopo rancio, parlo del ingequio de a1'Q!Uno de
los cuatro vejetes á quienes lifamaban lo~ cuatro

!:nn

Domingo 13 de Enero de 1901.
la lotería de cartones; acullá se ven,dían frituras de cosas del país, aliada su confección á la
rancia v ~abro.sa cocina española, y en 'todas pa,rtes se hebía, se p-i.taba, se reía ó re bailaba, como si toda aquella gente hubiera perdido el juic:o.
La familia de -:\fartíncz estaba en la "partida,"
donde la señora. v los chicos tenían concertada
una vaca. c¡ue &lt;l.el;ía jugar el jefr de lo,: rrenuarme&gt;. oe1 itíRimo en "todos menos "tecolote." "vieia," ;.moz[" _:, "camouina" y deimál'l terminachos
que han inventado los jugadores para dejarse
un~ á otros sin cara e·n que persignarse.
Don Eustaquio iba con d;rección á su ca.c:a -parn deiar en eHa el cachorrillo coo c¡ue Antonio
$e había armado caba.1lero, pues Jo había sorprendido en plena plaza luciendo aquel chisme
peli.groso, cuando il'l dar vuelta, .á tma ~nina
y em-pezar J.a calle de la .espalda Je la Parroquia,
que estaba. sola v e.--cueta como enren,ada pacífica á donee no Negaban. las olas de aquel _mar
agita(lo, columbró un grupo de cuatro ó cinco
ébrioo que discutían con su.mo /calor. A pef{lr de
que el bueno de Martínez iba envuelto en su capa, -los malvadoo aquelloo lo -reconocieron y uno,
el mlá~ inrolente y qu e era nada menos que eil terrible González, se le encaró llamánd'ole viejo
e$to y lo otro.
nón Eu~faquio se echó á temblar como un
azogado quif;O retroceder, d,ar expiicadones, parlamentar, pero todo inútil; la 'engua le quedó
l1echa. un ovillo y la mente convertida. en 1m
inmemo desierto en ue sólo de_;coll-aba, á manera
ile planta gigantesca y fenomenal, una iilea:
"El!'te pícaro me ma.ba, me mata este píe11ro."
Y como si hubiera sido }a acción del rufián el
reflejo del pensamiento de Martínez, González
sacó 1m enorme y truculento cuchillo, capaz de
"Cg'll.r la rabez~1 d~l mismo Alifanfarrón. gritando
{. voz en ruello: "Ahora se va á ver á. Dios, para
q11e aprenda á burlarse de
bo,m1iroo."
D0·1 Fustaquió no vi6 nada, no
pensó en
nada, no se acordó de su mujer, ni de sus hijos,
ni de su~ bienes: recordó solamente á su -persona,
á su vida y á esta envoltura material que
tanto amarnos y que tanto deseamos conservar
ile¡:~. -:,· cmpnrand9 el arma, que todavía llevaba
&lt;'TI la. inano. tirf, del 1lamador y oyó un ruido
quP. eq11ivalía al tronar de diez cafümes, al repicar ele cien ca~panas, al detonar de todos los
rayos que pueéi~n disparar las nubes en mil años.
Al mi$1ílO tíPmvo vió que el agresor vacilaba,
que extPn&lt;lí:t los brazos, que caí-a. al suelo y
sintió gr:rnde, inmoderado r egocijo,; pero al ol er
la pañosa, quema&lt;la por el paso de fo baíla, al ver
á los fanfarrones que hufan, rompió también en
rnrrera ebierta, paró basta ila casa de jue¡ro en
que su familia se solazaba, y entregando la pistola
al capitán de rurales, díjole con tono y acción
de q11ien ha perdido eA, juicio :
-Herí ó maté á un hombre; vea que hace con
mi11:o.
Muerto y bien muerto e.staba el bravucón : el
proiyecti!l se le había iniroducido en la. cabeza,
rajándosele como si fuera de mazapán.
Don Eustaquio fué sujeto á proei)so; pero los
tribunales unánimemente declararon que había
habido en. su caso la aJarma y temor fundados

no~

por la aristocr-acia de la pobhlción (pues hay
allí aristocracia, y tan ltnajuda como las de Madrid ó Viena; al menoo así fo di.ce el d.ia.rio de
la capibl'l que en paquetes de ocho y diez ejemplares recibe cada dos semanas el juez de primera
instancia.) Para imaginarse otra cosa, sería menester avanzarse h:astn pensar que toda la gente
del pueblo podía abstenerse d,e comer ,cosas ricas,
Id.e usar telas fina.s, de pooon::e s-omb:re:ros á la
moda y hasta de curarse, beber vino 6 fumar,
pues la tienda de don Eustaquio era cifra y
coID¡pendio de ouantas artes é industrias son conocidas.
Había allí todos los comestibles, des.de el "foie
gras" basta los plebeyos frijoles, como &lt;lecim_:&gt;s
aquí, ó frijoles, ó fréjoles, frísoloo como ensena
la A1.,"9demia que dehe decirse; desde fa holanda
con qne se adornan la,: princesas, hasta la "manta'' con Que se cubren las aldeanas,; desde los
zapatitoi:: 'que gastan ilas hermosas, hasta los
''lÍuaracl1es" que calzan los peones, amén de hilo.
a.:ruj-as, tintas, especias surtidas, medicinas contra
ei clolor ne estómago, las acedías, los flatos. la~
picaduras de alacrán y la-s fiebres h1;tei;mitente~:
de 4oza. cristal y porcelana; de rmagenes de
sant()s contra la peste v los ravos ó para el hallazgo de las {'Osas 'l)erdidas, v de pan procedente
de la panadería, de ve,las de la velería v de ch?colate de l a chocoklteria, q11e don Eustaqmo
había establecié1o con el con&lt;&gt;un:o de su mujer.
sus hijas, sus cuñadas y una legión de ci¿~aos Y
adictos que ge manejaban como uno~ . gmfalt~
por la habilidad y como unos Fabnc1os por fa
honradez.
De $nhra e$lá decir que don Emtaquio, dueño
de tantos y tan -productivoi; negocios, v funcionario fan atareado. no se daba punto de re-poso,
y que cuaniélo no tenía que a:cudir al Avuntamiento á fenecer una cu€Stión acerca de un camino vecinal. ocurría á una reuni6n de fabricantes de alcohol, ó á una asamblea de cofrades, ó {¡
adquirir un11 parti&lt;la &lt;le panocha, ó á arreglat
u na peliaguda cuestión de pas.es, guías y tornaguías.
Pero cuando el pobre capitalista oohaba el
resto y quería &lt;'Og€r el cielo con las manos, era
cuando recibía los encargos que anualmente hacía á México, pim-a fin de logrnr que 'los y las

Una de las noches cercanas á la época de lai'
fiestas anualefJ del pueblo, "El Bosque" rebooaba
de gente que manejaba, veía, preguntaba, pedía
y :regateaba acerca del precio y condiciones• de
todas las cosas que se encontraban á la mano,
sin que pudieran atenderla don Eustaquio, su
mujer, loo &lt;los zagia.lones que les ,ayudaban ail
deJ-pacho de merca,ncías y las 1hijas y los hijos
del C'omerciante que en aquell,a ocasión ,habían
venido expr ernmentc d,es.de la hacienda.
Aprovoohám:lo._o::,e de la confusión, un charro do
crulzonera plateada y µ uro en boca, ,cog-ió un brinquillo ele insiplificante valor y con él en la mano se abrió campo entre la gente á fin de e..oeaparse. Antonio. el hijo menor ele don Eu$taquio,
con coraje y bríos mayores de .Jos que hacían
pr esumir sus p(){·os años, re 'Precipitó ,contra. el
pi•llo. lo despo¡:ey6 de la a1haja. y sacudiénldole
por la chaqueta, le arrimó media do&lt;'ena de bofetadaR que el golpearlo n:-cibió C'füÜ sin meter
las manos. inm,que sí, al retirarse, lanzó una andana&lt;l,i de injurias.
,
-~ Pero, qué hace~. muchacho? pre!!U.Iltó líviélo el nadre. -poniéndore entre el chico que se
preparaba á lanzar nuevas hofetadw, y el guapo
que $e retiraba l1echo una alheña.
-Ri eR el famol'o Peilro González, de La Vent.:i. el jefe de los "c11erudos" que asaltaron fo
diligencia. el me.~ paRado. diio un vecino.
-Si "dehe mns m11erte1'" que ningún bandido, exclamó otro.
,
-Ri ei::tá exhortado por más de diez juzgados,
repu~o 1m tereero.
-Ri era el brazo derecho de Simón Gutiérrez
y de Rojas.. manimtó el s.eñor cura.
En aqueHa excelente famili-a -penetró el pánico
más eHpantoso, tanto mayor cuanto que '1'oño.
el golpeador. dió en traer c0nsigo un revólver
-pequeñito, eso sí : pero que di,,que debíá servir
para defen&lt;lE)rse del fasicinerof:o.
Entre tanto. llegaron las fiestas. Una noche
Pl pueblo era una verdadera Babel: aquí se tañía la ruitarra. mientra:~ una voz aguardentosa
&lt;.&gt;antaba "valonas" 6 "justicias"y nn improvisador
agotaba. las consonantes; allá se jugaban el "carcamán" (que por su-puesto no es ningún navío
maltrecho, como dice la Academia, sino un juego de dados) ilos albures, la palanea, la ruleta ó

de un mal in~inente y grave en su persona que
define el Código, y quedó libre y sin costas, aunque apesarado y triste como era ..zón en, quien
no había matado una mosca en su vid.a.

Victoriano Salado filvare~.
Villa de Zapopan, 10 de .Agosto de 1900.

�Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 2, Enero 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fiestas presidenciales en Puebla</name>
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        <name>Matrimonio de príncipes</name>
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        <name>Miedo en el prudente</name>
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        <name>Monumento Franco-Mexicano</name>
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        <name>Panoramas de Basilea</name>
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        <name>Reconciliación de los muertos</name>
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                    <text>JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�Dooningo 19 de M~o de 1901.

CARTAS A URBINA
"C&gt;~~

París, Abril de 1901.
La casa editorial de la Viu&lt;la &lt;le Ch. BouretParís-M:éxico-dará á la estoon.pa en estos días
un libro &lt;le sensaciones de París y de Italia, de
Rubén Darío.-Mándole ·para "El Mundo", Luis
muy queri&lt;lo, las líneas mías que 1e sel"Virán de
prólogo.

Peregrinaciones por Rubén Darío.
He aquí un poeta diwutido: es :im.discutibl~.
Sin reserva alguna es un poeta, y sólo eso _es qUIzás, pero lo es en toda la fuerza connotativa del
tlTmino. ¿ Un gran poeta/ No hay grandes
poetas : hay ll)OOtas, astros de luz propia l hary los
otro; los de luz reflejada, somos lw mas, somos
los planetas, Rubén tiene _su luz en sí_ mismo.
y a lo dijo .el mundo hispano-americano y todo
lati'Il'O comienza á saberlo ya; RuMn es 1ill poeta.
U:na de estas .noches atroces, de frío, de bruma, de
agua, en que i&gt;arece q;ue llueve barro EObre las ~lles de París y que son, sin embargo, muy oficial
v JDUY astronócmicamente "noohes de primavera"
leía yo, pala&lt;lcln.dolas con del~a~ión morosa,
cQll'.Ilo .diría un teólogo, las coonposiciones que, por
un capricho un poco enigmático ó un poco iniain:
til, llama el a.ufor "Prosas prO'Íanas". Las tales
prosas son poesía ipura, arte puro, copas de bohemia tazas de S'évres, cálices ·ele oro 'Y ,gemas de los
teso;os de las i&lt;l'lesias italianas, anforinas del Ce:rfunico en las iua·les ha vertido Rubén esencia de
su a!m'a forma-da CO'Il los instintoo que suben al
a1ma deÍ fondo de .nuestro organismo y la rooota'Il
y la hacen opaca como la sangre; formada con el
dolor que conmnica á la nuestra todo con.tacto
,con otras almas ;y tornan su esencia transparente como las lágrimas; fornrnda CO'Il lo que recoge
lfffi.estra aluna ,de átomos emanados ide un sol oculto ( en poesía es evidente la teoría de las emanaciones, a.e imágenes S'.in eontori:o proyectadas _por
un mu'IJJdo no visto, por el univenso que empieza
allá donde eJ unirverso acaba .y oue trasmutan la
sombra en misteriosa é infinita claridad, y ponen
en lo imterior de nuestra vida una lámpara. de a:1tar que ,pairece á veces apagada, cuando !':pentinamente nos inunda de eso que Hama deliciosamente el 'J)Oeta "1\lila -dulzura &lt;le luz".
Pero, dice una crítioo, si de e.sos elementos de
sonsualis:mo y misticismo que, efectivamente, suelen ir ju.ntos aJ. grado -de que el segundo no es más
que el erotismo imantado bada Dios, si de eso se
compone la inSIJ)iración de Rubén Darío ¿ por qué
hablarnos de ánforas de Atewas, de cálices de Cellini y de crist.iailes de Baccara.t; es bella la forma
de esa inSIJ)ira.ción ? ¿ Son bellos esos versos?
Tienen, res'POndo, una gran música extraña, que
sorprende primero, que parece un .reto ,á todas las
reglas ·de fa m&amp;trica y la prosodia, pero luego, á
medida que es leída atentamente, se filtra en el alma gota á gota -de miel y la anes.tesia y subyuga.
En primer lugar es suyo el instrumento poético, enteramente suyo, quiero decir que Rubén lo
doonina al grado que parece sn creador, que él es
el ,inv61'.l.tor de su anodo de hacer versoo, y ese instrumento es un "orquestrión" : clarín, flauta, címbaJ.o, :arpa, violí.n y lira, todo lo p1tlsa por igual.
No 'Sé si aJ.guno ha'.)'a dudado jamá,s de que este
poot::. fu€!3e capaz &lt;le cililoelar su estrofa en mármol &lt;Jlásico CO!IIJO Leconte de Lisle y N úñez de
Aroe ó en bronce como H ugo y Díaz ~Jirón ó en
arcilla de Tanagra como Campoarrnor y Banville;
muestras de su. destreza de e;,cultor ha da.do no
para olvi&lt;ladas; pero es músico v es músico wagneriruno. El Doctor Max Nordau que lo admira
(hemos conversado mucho con él) debe de aborrecerlo T)Or este oa.pítrulo y Rubén que es un retador soberbio y silenciooo--su silencio suele tener
sabor de desdén-se ha resigina:do á figurar en la
pTóxima edición ,de "De,generescence" al calce de
Verla.me iJ Mauricio ::\Iaderlink. ¡ A.sustado debe
estar con tamaña cüilllpañi-a. ! Y, sin embargo, el
Doctor N ordau tendrá razón en clasificarlo entre
los tipos de il.a familia de los "degenerescentes",
que pudo muy bien llamar "regeneTescentes",
porque in'\'ltil es negar que si Wa.e-ner y Verlaine
no han crealdo un.a. forma nueva del arte eterno,
sí h;i:n esta&lt;lo á p1mto de hallarla -v el rprimero la
ha hallado tail vez. Y yo no sé si es cierto que el
verso de nuestro poeta es en reaJ.idad el deJ a,ncestro Gonzalo de Berceo engastado en joyas "modera style" ó como con elegante ,donaire dice:

Y yo procuro que en la luz resalte
Tu. antiguo verso cuyas alas dow
Y hago brillar con mi moderno •:smalte,
esto es para saibiamente dilucidado entre qu1ene~
como Rodó en el estud,io admirable ,de "Prosas
profanas", 'estudian al microscopio el talento de
Da.río v al telescopio s,us poesías, que son eBtrellas; yo sólo veo en mi interior las reliquias que
allí han deja&lt;lo eso,; cueJ&lt;¡:&gt;os ?el~tes al pasar por
mi atmósfera menta,J. Lo evidente es que ha entrevi,sto y nos ha hecho entrever un color más en
la poesía oastellania.. un ultra-vi~leta que 1:1º conocíamos; que nos ha heoho sent~r un somdo, ~ás
no percibido antes de él; y repit? que e5 mus1c_o
wagneriano en verao español, no solo _por la prod,1ofosa variedad de su métrica que, cierto, va ma;;
~1lá del metro de los primitivos algun38 veces,
sino ipor el ritmo apropiado por tal modo al tema,
que es probable que un oído fino, ªlll: cuando ~uese el de un ignaro en lengua espanola, pudiera
inferir u. e. de la "marcha triunfal", por sólo su
rewnancia, que se trataiba de algo heróico y bélico y que de 1a composición que se intitula: "Era
u.d 'afre suave'' verdadero "memet" ora.l, que se
trataba de alo-o 'del antepasado si!do que pasó, efectivamente "~tre los sohlozos ,de los violoncelos".
Nadie ignora cuanto se ha disoutido su técnica sus procedimi€'Iltoo métricos, y cócmo han caísobre sUB hombros desdeñosos, "conff&gt;tli" y
serpentinas de iparodias y censuras: Rubén ha .;.,,cudido impávidamente su túnica apolínea con b
secreta runargura del que qui-siera ~r re3pefa~~ ;I
comprendido en la dolorosa lab,):- y •~x•¡u1~m1
de . . . .A..;í ,dice:

ad

Yo persigo una forma que no encuentra m: estilo,
Botón de pensamiento que busca ser la rooa

........................................ . ..

Y no hallo sino la palabra que huye
la iniciación roelódioa que &lt;le la flauta fluye
Y la barca del sueño que en el espacio boga ...
De mí sé decir que, sin que arrastre siempre
mi asentimiento en su.~ ensayos, me encantan
siempre y sueilen convencerme. Pero _sería mejo,r
prescindir del verso ~ntes que _d~rti?ula~l? as1
y hacer bella prosa, dice una cntica. 1 -~h . , b~ 1
•
Lo oollo es abrir á la estrofa su dora!C1ia Jaula clasica dejarla volar y peroerse en el horizonte y haoerl~ volver aJ. .reclamo. Y es de ver en las osadías métricas de nuestro liróforo como los acentos se multiplican, las cesuras se compl~c3:11 y la
frase métrica re diso-r~o-a y saJ.va el límite del
largo alejandr:i.no m;norimo primitivo ~in llegar
á duplicarse, á harer de un_ verso ~os ~5tapuestos sino ma,nteniendo ;;u umdad mistenosa en el
al~a misma de su estructura. La teoría de la
melodía ideal que ha fOTJllulado el poeta en un
preámbulo que va á desencadenar una tempestad
literaria, no me convence, porque no define nada,
puesto que esa melodía puede encon.tra:rae tanto
en el verso de Reine como en la prosa de Loti; &lt;le
lo impreciso de esa teoría ha resultado el ensayo,
no d'igno &lt;le aplauso, de mezclar á la prooa el verso en combinación íntima. Xo, no es porque cada palabra tenga un alma por lo que el verso de
Rubén sería verso, sino porque siempre conserva
el tema ry ;;e agru,pa y cristaliza en una -unidad musical ; esto es un arte consumado y aquí, puede decirse, no apren&lt;lido.
Sugerido sí, ~ugerido por el medio poético á
que se ba apropiado mejor el alma rítmica de Rubén Darío. Toda, ó casi toda, la nueva generación literaria en Francia, en todo el grupo latino,
pugna por hallar un mundo n'llevo en la métrica;
está en ci'Ilta la musa decadente y nada más interesante que este traba.jo de gestación, pero ,no será~
un Mesías lirico el que nacerá, será solamente un
BenjalIIlín. Después ,de Víctor Rugo que apuró
cuanto había de color, de música y de plasticidad
en la lengua poética francesa., Leconte de Lisle y
los parnasianos para renovar, sin romperlos, los
moldes eternos del alejandrino, lo hicieron sonar
ó con mayor dulzura ó con mayor fuerro, pero
siempre acomodándolo á la expresión de ideas cada vez más objetivas y concretas, verdadero realismo lírico, que se acercaba sin cesará un arqruetipo
de mfürica oral capaz de traducir fónicamente la
imagen y que el día que sea alcanzado por el poeta en vez de palabras escribrirá notas. El pamasiS1ID.o desde Leconte de Lisle hasta )L de Heredia
ha sido domfo'ado por ese afán y todos sabernos
cuan venturosos han sido sus hallazgos y como ha
dotado á la lírica y la épi.ca francesa de una ma-

Domingo 19 de 11ayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRA.DO
ravillosa colección de medallas y bajorreli~es imperecederos. Pero ese afán de encontrar á ,la poe&gt;1ía una forma de elentalmente distinta de la prosa
continuó inexti%O"Uible; al grado de que l,as palabras llegaron á tener para la generación de poetas
post ,parnasianos, un ,sabor de sonido en el verso,
casi inde,pendiente de Sl\l significado, y el verso
resultó indeterminado, lo que lo convirtió en una
e.~peoie de ensueño verbal que en los grandes poetias &lt;lecadent.ri.sta.; tiene un encanto extraño y responde á lo que la noción de poesía representa de
vago, de inexpresable, de misterioso. Entonces
las ,palabras cuya acepción se e~fwmaba en no sé
qué onda rruusical adquirieron un valor simbólico
y La fra.;;e poética fué una alegoría apenas penetrable á otro q-ue no fuera su autor y la poesía f.u.é
esotérica, sólo inteligible paro los asociados. Esto la sentenciaba á muerte; perdido el con.tacto
con el medio social se desoxigenó y murió entre
Verlaine y Mallarm.é, pero dejando como reliquia
un verso capaz de ernancilpa:ree de la métrica antigua, capaz de expanS'iones 'Y retracciones imprevistas, sin perder la unjd,ad rítmica que lo constituye v como recuerdo á H enry Regnier, á Ve:r,ha-eren, á. Rubén Darío . . .
Nuestro poeta ha sido en el mundo de habla española el más conspicuo representa.nt.e de esta
gran tentati'Va de haoer hablar á 1-a. poo.~ía un verbo nuevo y no ipuede decirse que no la haya realizado. Lo sing:ular es que profundamente sujerido por toda la poesía francesa de la última generación, ha sabiido rolmstecerse con la asimilación
y ser original como se debe ser, no empeñá.ndose
en decir lo que otros no han dicho nunca, sino esfurzándose en ser una persooialidad oada vez de
mavor relieve.
H-1 idioma español con sus palabras precisas
hasta la rigidez, se defendió de forzadores, tpero la
verdaid es que ha adquirido &lt;;U métrica mi:.tice3
nuevos, CO/JilO -dij.irnos ya; y afirmábamos que el
hijo flama.'Ilte era un Benjamín y no un Mesías,
porque si España ha agregado una cue:nda á su
lira no han sido ,suprimidas las otras. N'úñez de
Aree seguirá haciendo admirables versos y Rubén,
como suele ta.mbifo, los hará admirables; 1'a poética "decadentista" no es, en mi co'Doopto u.na renovación, sino una i1Dnovación.
Al sel"Vieio de esta causa ,ha puesto el poeta sudamericano un aLrna en que la sensibiliidad artística es una hi,perestesia., un temperamento prodigiosamente voluptuoso que -cmwierte en una especie
de agonía el a:mor por la forma v un dón de reducir cuanto le dictan sen-sibilidad y tempera.mento
á fórmulas selectísimas que comuni.can la emoción
del poeta y la prolongan en la vibración de las
almaa,
Frente á algunos a&amp;pectos de la civilización hu,mana, un poeta a,sí dotado. debe ser un caso interesantísimo, me decía yo al &lt;JOIIIlenzar la lectura
ele los apuntes de Rubén en su viaje ipor Italia y
París; y me tdis-puse no á viajar con el poeta, sino
á ví,ajar por .dentro de las impresiones del ,poeta.

periódico de Buenos Aires ¡hay periódicos mteligentes en este mundo, digo, en el otro mundo!
y "forzado" es la palabra, ¡ cuánto se conoc-e en
lo.s comienzos de algunos de sus trabajos el esfuerzo atormentador del poeta. por exteriorizar su
impresión en lemguaje &lt;le viajero, por precisarla
&lt;&gt;mindo es imprecisa, en recostaTla cuando es va~
,ga, en darle forma cuando no tiene contornos, en
reducir á unas gotas de agua clara que ha de beber cualquiera, el celaje sutil que "fla,ne" por
nuestro cielo! Pero mientras murmura sus primeras líneas pa¡;a una metáfora ante la playa de
su )fediterráneo (mar interior) una trirrern.e de
marfil ó ébano, purpúrea la vela triangular y trilpUlatla por oceániillas de~nu&lt;la.$ dentro de su gasa de oro, y nue.-tro autor se embarca y sigue el
hilo de cristal de su sensación y de su ensueño.
Continuará.

Jusfo Sierra.

·-·

LA TOGA Y LA TALEGUILLA

gros y de las caoostrofes de la barbarie. Esas hecatombes &lt;le animales inofensivos que se llaman
partidas de caza; esos torneos á }a pelota. que se
Haman "baisse-ball" y "foot-ball"; esas ii.IJJIDinencias de desnucamiento que llevan el aristoc1•ático
nombre de "staple chasse", y con anayor razón el
pugilato y fa corrida de toros, son espectáculo;; y
diversiones bárbaras y necesarias, también, en el
fondo.
Desterrar las ,diversiones peligrosas y dolorosas
'])ara sí mismo ó ,para, los animales, es dar muerte
á la vida gimnástica y con ella al vigor, á la salud, á la energía físiro y moral de las razas. No
es con Emulsión de Scott ó con hipofosfitos de
Ohurchill como se -puede formar un pueblo robusto, resistente al trabajo, animoso en la lucha,
estoico ante el dolor y valiente ante el peligro, y
son la natación, la equitación, la caza, la navegación á remo, la gimnástica, e11. todas sus forma&lt;.,
y en todos sus modos, las que pueden regenerarnos,
combatir nuestro raquitismo, acrecentar fa productividad de nuestro trabajo, nuestra longevidad y
,disminuir la cifra de nuestra mortalidad. Tratemos de pra-cticar las forrrnas menos salvajes del
spoTt; pero no lo anatematicemos, antes •bien, difunclámoslo en las clases medias y altas, anemiadas por la inacción y la vida sentimental y mundana.
Mala es la novillada; pero peores son el baccarat y el "paco chico"; nuestros altas clases y las
medias tienden acentuadamente á un afeminamiento peligroso. Antes "charreaban", brillaiban
en el "jaripeo" y la gimnástica, hoy propenden al
manejo del abanico.
Y francaemnte, prefiero ver hoy á un futuro
abogado pasando de muleta, á verlo mañana emipomadado y melindroso. jugar con e-1 ramo de violetas ó hacerse aire con el pañuelo bordado.
El país tiene bastantes mujeres; lo que cada día
necesita más, son hombres.

Ciertamente nada hay más incongruent-e y más
ridículo que imaginarse á Cicerón frotado de gra68 y luchando en el Circo, á Ortolan disfrazado
-de Jockey, corriendo en Longchamps ó en Chantill,• ó á Don Alonso el Sabio re,•e.sti,do del terno
,de iuces y bo,squejando un recorte ó rrunataudo un
quite.
l·ua tendencia austera ~' puritana que emana
,del anacoretismo medio-ernl, se refuerza en las
eabezas redondas de la re\'Olución ingle,a, se transplanta. entre los "ciudadanos'· franc~es, al ejemplo de Franklin y de \\'ashington, y a{:aba por en«arnar en la impecable y ~iniestra corrección de
Robespierre, nos inclina á la circuU&lt;,pección, al
buen parecer, á la dignidad profesional, de tal
,.Pr. )Yl. Flores.
~uerte. á la inmo'l"'ilidad faquírica, á la seriedad
.sa~erdotal, á la dulce serenidad apo-itólica. con tal
fuerza, que ya no concebimos á Enrique IV á -cuatro pies haciéndose cabalgar por su familia, ni
imaginamos á Gambetta hacie'llllo sentidillas, ni á
Juan Jacobo haciendo planchas. por más que re
••tiró·' algunas monumentales en su Yicla y en sus
obras.
Los nuevos enemigos.
Apenas un rnuchaoho sano. colorado, sanguíneo
La
información
de policía de la sema,na ~e ha
J retozón se Tecibe &lt;le .abogado ó de médico, des{'mpeña un '·pue,:,,to -público" en un juzgado me- entr~tenido en pormenorizar un suceso, no originor ó en .la sección médica de la Comisaría de su nal ni extraño siquiera: se trata de un hombre,
dem~rcación, ya se le exige una cara de palo, un reTestido de los poderes canónicos, y que, tentado
&lt;:ontmente de policía urbana, un aire &lt;le propa- por la ambición y el amor-las &lt;los frutas prohig-a.ntl1,,ta ,eva!1gélico. Ha de hablar poco y ca:mpa- bidas para él-huyó con cincuenta mil pesos y una
nudo, frunc1r leremente el entrecejo, toser -de rnuchacha seduci:da. Dejando á un lado el a:;•C'uando en cuando, rn.;tir levita negra cruzad~, pecto moral de este doble delito, quiero ver sófo su
d~har las corbata,- Yistosas, proscribir la car- aspecto_ romático, :r encuentro que, con excepción
~el t~·aJe talar del sacerdote, el episodio carece de
ffiJacla sonora ó el chiste salpimentado.
Otra cosa, sería un ataque al decoro profesio- rnteres real y es de los que se olvidan en breve.
~al, ó ~ la dignidad de la posición, al res.peto que Estas noticias serían de uua aburridora. iooio-uifia s1 mismos "- á los demás deben los hombres en- cancia, si en ellas no apareciera el tipo del héroe
mpetados; ~ería prostituir "la misión sao-rada" de novelesco, de folletín, hecho con un poco de Roquienes tienen cano-o de armas y el apostolado au- ~ cambole y otro poco de 1Iontecristo. En el caso
git,to de los gua1•dianes de la ·propiedad. del éle- presente el héroe se ,complicó con Claudio Frollo.
recho, de la vida Y de los porta-antorchas y porEn general, el .seductor ó el ladrón de levita
ta-e~ta11d,artes ele la huma.nida,d.
hacen un gran papel en lo., anales del crimen. El
A tal pUilto, que muchos distinguidos miem- ladrón ele ~evita, sobre todo, por ser un misterio~ros ~el foro ó del protomedicato, que por higiene so persona.Je que se presenta en la sociedad con
iban a fracturar,;;e brazos y á aplastar,&gt;e narices ~os aparatoo?s modales de un actor, de un galán
(l:J. _la noble práctica de la bicicleta, vieron di~rniJoven, que Tiste con elegancia, sabe bailar "boston"
nuir perceptiblemente la consideración, la clie.n- y habla del honor corno de un ideal ya conquista·
tel.1 Y _los hononnios tle que disfrutaron mien- do y seguro.
t~ resignado~ á la anemia y á la di::,pepsia, vivieEn las sociedades exquisitamente civi.Jizadas se
~on e~ la i;em1-ob5euridarl ele HIS de~,par-hos y con- presenta e~te caballero con bastante frecuencia, y
t,uJtonos y en la inmoYilidad e~tatnaria de sus "'1:1'~ proeza.s: hallan en ellas campo libre y rico. La
&lt;&gt;cupaciones liaoituales.
nd~ de &lt;.\,tos hombres debe &lt;le ser interMante y
De a.hí el eo.cándnlo' el "tole tole .. que se armn curiooa ¡~or cxtr_emo; debe de estar c0011puesta d·e
~ada rez que se anunc:ia una 110,illada de los alum- e.scena., Joco-sena~. como las memorias de Casa·nos del Seminario ó una función ele acróbatas afi- nov~, eon un gran fondo de filosofía callejera, per~ionaJos de los de la E.,;euela de Cieo-o,,, Este gé- n~rhda v amarga, en cuvo ntl&lt;Tar pesimismo no
nero de -dirersiones, sobre ser calific~las de bároa- palpitará otra cofa que · una devoradora
de
Y &lt;le ~erlo realmente, pugnan tanto con las placer y un sensualismo encanallado y brutal.
~; eas que tenernos ó fingimo:; profe~ar respecto al La ed~eación les ofreee p()derosos recui.·sos para
augu~to sacerdocio de' la ciencia". que tentado, llernr a cabo sus fechoría.,, y la moda y la urbaninos remos de tirar al basurero el fonó&lt;Trafo ó lo~ dad ponen á su disposición ao-radables
disfraces
O
rayo~
X,
si
lleza.mo~
á
averio-uar
que
Edis:on
hace
para
ocultar
sus
intenciones
y
malevolencias.
e! t ·
"
o
,
tlP O .~n,m10 ó que Roentgoen ensaya "la salva- Son hábiles prc,3tidigitadores, comediantes de
ora en el trapecio.
buena e.souela, y andan por e.sos mundos undiendo
corrida de toros es un espectáculo bárbaro, planes y fraguando a.(;eohanza;; entTe el estruendo
; vaJe._ sangriento, y la novillada lo es también. ele una orgía inacabable, como si la sociedad fuera
on:emdo; pero todo sport es bárbaro; la vida es- para ellos, lo que para los romanos de Petronio fué
:{b~'a es l\na momentánea regresión al estado la casa de Trimalción.
WlJe Y una parodia de las luchas, de los peliNo era común entre nosotroo este peligroso

IMPRESIONES DE LA SEMANA

1

AI voliver de un viaje ,á ItaUa leí una. buena
parte de estas peregrinaciones que va el lector á
conocer, que conoce ya, porque no le supongo el
mal gusto de comenzar este libro por el prólogo
v la verdad es que todo prólogo debía ser epílogo
y ser -colocado ,aJ. fin, porque ese es el orden raciona·l puesto que nace después de la lectura de l_a
obra, en la mente del prologuista, y el orden habitual potque nadie va al introductor sino al autor
cuando se trata de literatos de a,lta talla.
Rubén no sólo es aJ.to ,intelectual y sensitiva"I
mente, sino físicamente; es el suyo un cuerpo que
á puuto ele ser atlético se debu,vo negligente y perezoso y escondió una resistencia férrea á todos
los "surmenages" bajo una piel pálida ,patinada de
bronce y U'Ila alma de artista afinada hasta el dolor, en un c1iáneo que revela su cúpula mí;;tica
bajo la cabellera obscma cuidadosamente peinada
y detr-ás &lt;le unas pupilas coilor de tabaco, frías Y
silenciosas mientras no afocan uno cualqu ien de
·los infinitos aspectos de lo bello, que entofü'es hrilla en ellas una llama concentrada de pasión y de
ioce. Así atraviesa el poeta hispano-am.erican &gt;
la Europa de la civiJizaeión, grande, lento, siei,·pre bien perjeñado y elegante cOIIIl.o quien "fla- ·
ne" por un inmenso bulevar.
¿ Quién no cae en la tonta tentación de escribir
sus imipr~iones ,de viaje en general, y de viaje á
Itaha en particular? Rubéru. Darío se ha visto
forzado á hacerlo así; á eso vino, enviado por un

:~$

.rª.

sed

embau.ca&lt;lor. N u.estro era y henchía las cárceles
el tipo del ladrón miserable que, por lais noches,
en las calles solitarias, hlll'taba puñal en mano,
y oohaba á correr con el reloj y la bolsa, á Sil._ leJallO escondite, á su tenebrosa Corte de 1?5 Milagros. Kuestro era el haraposo, cl ha,mbnento, el
vagabundo, que, ignorante y ~~úpido, arrebataba á la exi;;tencia para poder v1vu lo que ella no
le .daba de bu.en grado. Pero este unarhechor era
fácil de conocer, y la policía lo atrapaba con facilidad entre sus mil y tres tentáculos.
1Ias al ladrón refinado, al elegante, al que flanea por el "bou.levard., del brazo de sus rumigos
aristócratas, al que asiste á teatros y ''clubs ',
juega al baccarat, va en carruaje al paseo, galantea á las perdidas de moda, y desafía á los que se
atTeven á poner en tela de juicio su nobleza, á
ese autor &lt;le estafas y enganifas, á ese flamante
Picolet, que alguna vez, como ahora, se disfraza
de sacerctote para engañar á las almas piadosas,
á ese no le veíamos aparecer sino de cuando en
cuando en los anales del -presidio.
Hoy nos dallilos cuenta de que nos invadió la
plaga, y que la propiedad tiene un nuevo enero'.•
go, más terrib-le que el pobre ratero que v,1 eutre
1a multitud, avispado y audaz, busca,ndo la punta de un pañuelo que extraer, y que el legenct&gt;1.áo
salteador de caminos que, a,ntaño, iba por escarpadUTas y vericuetos, exponiendo la vida, en persecución de algún convoy i:maginario.

Madre piadosa.
Un gran hálito de vida estremece y resquebraja
la tierra. Bajo la corteza afelpada de los can1pos se 01·en bllllir y cantar los misteriosos manantiales de la savia. Por las mañanas las frondas
desperezan su,; i'aimaje,; y los extienden en el vacío luminoso y azul, como brazos que buscan en el
aire algo invisible de qué asirse. Ll~an loo céfiros cargados ,de nólen y por todas partes lo avientan y derraman. La naturaleza oue se ;;iente hermosa 1:1onríe con una placi&lt;lez de matrona fecunda. Todo está alegre y satisfecho. :01 amor labora en su infatigable y divina tarea. Los pájaro~ se dicen ternezas, se buscan los insectos y se
persiguen las marvpo,;as. Hasta la eiudad llega
e,;te ;;oplo viYificante que parece un gran snspiro
de cariño.
-1Iira cómo soy buena-nos dice la sublime
madre ;-mira cómo hay todavía en el U niverso
fuerzas para crear la.; cosas bellas. ¿ Qué empeño
tienes, e.,píritu adolorido y escéptico, en entristecerte y en renegar de 1uí, que no te desconozco y
que te amo? :'.\Ie ves tri.,te como tú, y como tú,
fatigada J doliente, .poTque me ves á través de tus
lágrimas. Seca tus ojos para contemplarme; soy
la n,1isma. Bi'1:;_came en cualquier parte y me hallara~, ~· llenare tu pensamiento de ideas nobles.
Flores abajo y arriba estrellas, claridades y perfu~e;;, despertarán en tí esperanzas dormidas y
har~n _gen~una_r nuevo., en,rneños. Eres torpe y
sera.s mfel1z -s1 cruzas por la vida sin amarme.
¿ Qué ha-rían tu-s anhelos sin mis horizontes? ¿ Qué
harían tus placeres sin mis rosas? ¿ Qué harían
tus ideales sin mis aEtro.s? Eres el aiutor de tu
desdic,ha. Si, como antes, llorara,s en mi seno encontrarías la mi.5ericordia infinita de mi se~nidad ." hallarías la firmeza y al aliento que has
perdido por querer existir fuera de mí. Inútiles
S?Jl bus complicacione;;, vagas y estériles tus ansias. bolo mi sencillez es eterna y es fuerte y
es tcdopoderosa. Anepiéntete ,../ ;,en, que ¡ún
tengo bálsamo para curar tus heri&lt;las, soplo para orear tu llanto, ailas que prender á tus ideales y
ter1;ur.a~ con que an-ullar tus :,,entimientos".
1 1111e11tras tanto, al caer la tarde, sobre la vulgar melancolía de la ciudad fa,ngosa, los hálitos
ele las cercanas campiñas murmuran misteriosamente e~as palabra;; consoladoras. el alma, como
una en~-ei'l11a que ya no espera aliTio, pien~a en
que me,1or que _todo E.\',O, es descansar en el fondo
de la sombra sm fin y sin estremecimientos.

Género chico.
Y ~ada que~a, por hoy. en los teatros, digno de
menc101;1arse s~no el ''género chico", oomplicado
de sentimentalismo y ternura, no siemore de buen
gusto, pero que conmueven á la muLtitud ávida de
beber en, un 8-?rbo, la ~isa y el llaJJ1to, el dolor y
la alegria, qumta.esenc1ados en esos bocetos de
drama e1;1 lo.s que á wces resulta bien entendido
el complicado mecanismo de la vida real.

.Cuis ~- Urhina.

�EL :MUNDO ILUS1'R!.DO
Domingo

1!)

de 1fayo de 1'901.

Domingo 19 de 1fayo de 1901,..

EL MUNDO ILUS'TRADO

LA REINA DE LA FIESTA DE MIXCOAC.

ezposición 6e flores en eogoacán

En la kermest.e efectuada el domingo último e-n el pue~lo de
l\1ix,coac, se a-c-orcló que lo--; coneurrent-e.s _entre-gara_n su voto a una
wm,-ión nombrada al efecto, para elegir una rema de la alegre
fi.e.sta.
•
, d
El entusiasmo reinó tot1o el día .v á €'I ,:e mezch1ba el mteres e
saber ú euál de aquella multitud Je belleza,, tocaría triunfar en la
elección.
!,o,, jóvenes se el'forzahan porque vencieran su,; rnspectivas electa;;, había lucha electoral, propaganda,; P-alantc:c., proclama,; de .l~
partidob, et&lt;!., etc. La animación llegó á su colmo c•uando se participó que la urna de le,.; voto,; iba á ~er abierta y se procedía á conocer el
rc.,ultado de la:, e}eccioncs.
Los vota.nte.;; ce agolparon al local de la "rifa·,, y trc.., per::ionas
rc-cpetabl~ dieron fe de la J.g,llitlatl de los procedimientos.
'l'ras el último papelillo que s1lió ele la urna ::,e cfosbordó el entusia.,mo, proclamando á la. rt&gt;i na de la fie-,ta.
La electa. era la ~eñorita ~Iaría Elena Licéaga, joya ele la juventud mexicana por su belleza, rn donaire .v ;;us virtudes.
"(;na mayoría de l'C'tO\&gt; la hab1a elegido para que reinara en laa
hora-s de la fiesta, lo mi3mo que reina en el hogar y en los salones, en
ltt vida íntima y en la vida sccial.
Los elector,e;, quedaron complacic1ísimos de ::;u triunfo.: y "El
:i\fundo Ilustrado·,, que engalana i-us página~ con el retrato de_ la "Rei1ia de la fiesta", aplaude la elecció:i y felicita á los que _realizaron
feliz idea de crear la monarquía de la Belleza en, med10 de la ma,s
alegre de la,, fiestas que la e3tación veraniega hace en los pintorescos
;. u1;.bloo del Valle.

Al acto de la inauguración concurrieron muy
di,:tin"ui&lt;las per.-;onas y ful prc,,-idido por la i_;e' ac;ompana
- da
ñora "Ana Acosta de Gonza'l ez. C'o:;10
&lt;le las señoras de llegewi,ch y de O'Gorman.
La ceremonia se redujo, como en otros aiio~, á
varias piezas musicales ejecutada,,; p-OT u:1a bancfa militar y una di:::ertac:ión ,;obrn flon&lt;:Ultura
que en e.,ta n!z tocó pronunciar á la :;eiiorita Carolina Ale:ocer.

•

Bl di,=cuf'So de apertura fué á cargo &lt;le la seii.orita )laría Arias y abundó en fra~es de aliento
para quiene,, dedican su~ labore.~ al cultivo de los
proclnctos de la Xaturaleza que adornan el hogar.
Al acto concurrieron también los señores General )lanuel González Co,,;ío, )Iini:-tro de Gobernación, Ingeniero )Ianuel Fernández Leal.
Prmidente del Coll3eio ele ~\.clrninistración de los
Concufüo,, Doctor Fernando Altamirano, Director del Instituto )Iédico X acional y el Ingeniero
Jesús Galindo y Villa.
Las expcsicione;;
organizada,._ por fa
Sociedad de Concur,;o,- de Coyoaetl;:
lian ,;ido siempre
coronada,; de éxito,
y lo;; resultados que
repcrtan á la hortiEl domingo próximo
cultura, y cría de
pasado :;e inauguró la
ganado, ave.; y pesexta exposición de floces, son innegables.
rres, pája:ios y peoos de
Xo cabe duda
ornato, en el edificio de
que la floricultura
Concursos que la Socieha údo la princidad respectiva tiene esfapalmente favorecida
blecido en el •ointorefcO
descle la fundación
pueblo de Coyoacán.
de loo Concursos y
Al certamen actual
esto es lo más nahan concurrido la mayor
tural, da&lt;las las proparte de los ex.positorei&gt;
digalidades del buen
que en otros año,- pre.~endima que reina en
ta ron sus cultivo;; y, quien
· nwestro VaHe, de
haya seguido los paso.;;
la tierra donde broque la ornicultura piscifan los jaTdines que
cultura y floricultura
como una aureola
han ido marcando en
de eterna primavenuestro país, notará á
ra oiñen á la ciuprimera vista que el adedad que se posa solanto eoritinúa.
bre el histórico lago.
Loo ejemplaTes de p-áLos &lt;!uiltiva.dores
jaros y pece., son poco
de flores tienen en
r:t!.!llerosos; los de las flolos anuales Conourres .consiituven vendadesos un camno donramente la exposición, y
&lt;le exhibir sus esson muy notables.
fuerzos y acepta.,r
Los floricultores ele
Sra. Luz A.costa de González Coslo.
los estímulos.
Ccryoacán, San Angel,
Concunen tiam-- •
Tacubap, :i\Iixco.ac y pueblecillos &lt;lel pie del bién á los Certámenes muchas señoras afectas á
Ajusco han llevado un ma,,&lt;&gt;-nffico contingente. la florioultura, enviando los mejo.res ejemplares
Llaman la atención varios ejemplares de clemáti- que adornan sus jardines, sus patios y sus correde morada, azahalias, geranios, naranjos "enanos", dores.
árboles de hule, begonias, bu~mbilias y galat.eas.
Damos en esta página los retratos de las res.petaHay una enredadera con flores de color lila, com- ibles señoras Acosta de González Cosío, que se
•pletamente desconocida en México.
dignó presic1iT la apertura del último Concurso,

!ª

Grapo de expositores.

y )Iorcno de o·o-orman, una de la~ tlamas que la
acompafüm:,:i e:i la pi c~itlencia.

:::;entimül:l infi-

\
(

1

l

II

/

/

Sra. Moreno de O•Gorman.

nito no poder p,re.•entar á numtros lectores el retrato de la señora H egewisch por habernos sido
imposible obtenerlo.

Señorita Maria Elena Licéaga.
Reina de la fiesta de Mixcoac.

EL ALMA EN VIAJE
~

C'omo quien nada de la vida cilpera,
Ali-rota, sin fuerzas, sin bravura,
Cansada de vagar por ia e.,.pe,mra
Ya el alma en pos de su ilusión postrera.
Arnr, cuando reinaba Primavera,
X o fué á su ulanta la jornada -dura ...
Ma,, hoy ¡ cuán triste uor la "selva obscura"
Carnina el alma, p-álida viajera!
Ya no hay cantos de amor en la enramada
Ni -,,uspiros ·ael aire entre las on&lt;las,
Sorprendióle la noche en la jornada;

Y avanzando al azar, bajo la" frondas,
E n el Ensueño fija lá. mirada,
Con su dolor y su.;; tristezas hondas.

Salvador 9ufierrez )Yájera.

CONV ALESCIENTE.
Sentada al borde del lecho, la convalesciente,
J&gt;álicla Y bella lo miraba con ternura, á él, arrodiHado á. sus piés, como en oración ante una imai;en. Era un delicioso instante de la luna de miel,
que jamás en los muchos años c1e su vida habí.a
&lt;·e.,ado de iluminarla. Al través ele las cortinas
d~~cubríase el plantío, mitad huerta, mitad jardm, que circuía la cabaña; y la arboleda, como un
bosque, se extendía verdeando á la distancia. El
sol de Junio inundaba en luz el ámbito.
_Pero á quién ó qué veia él mientras la estaba
rn1rando á eUa No contemplaba, sino meditaba.
Medalla de premio á loa expositore1.

El pcn~amiento corría muy tejos clr
donde e~taban intonsamentc fijo~ sus
ojos.
Al comprenderlo
se sintió abandonada, sola ; una gran
tristeza le la-stimó e-1
alma; tuvo celos,
agolpáronsele las lágrimas á los ojos,
y se abrazó á él, tréLAS RBIN S &lt;D la novillada de los e;tndlantes de Jurisprodencia,
mula de miedo.
-¿ En qué piensas? le dijo al oído, con voz de llanto. ¿ Por qué
te has ido lejos de mí?
El despertó, y librándose del brazo convulsivo,
~
la asió por entrambos brazos y la miró alelado,
Si no acepto caer en penitencia
sumido aún en la estupefacción de su ensueño.
¡ Te Eeparaa de mí? ¡&lt;luro castigo l
-Amada, la dijo al r ecobrami, vengo de ver
f'ua.ndo á mi lado e3tá:;, Dios es conmi61).
cosa;; indecibles. Pensando por qu,é te quiero ~•o
Tú ere3 mi amparo, e:,cudas mi conciencia,
con tantos amores, se ha ido como por go!pe ele
revelación mi pensamiento más allá ele la vida.
y durante unos instantes he tenido la visión de
l~l no rn-1e mandará la de,wentura
mundos que juntos hemos recorrido y el recuerdo
Ri me baña la Iuz de tu mirada;
de exiRteneias que juntos hemos atrave,;a&lt;lo. U na
'\.-o no puedo temer la noc,he ob,,cura
nz fuis-te la hermana mía, y éramos gemelo•. Una
l\lieutra'." brille en tu:; ojos mi a!borad.1 !
vez en un paisaje blanco fuiste la noYia mía, te
perdí ail pie del altar, )' fuí viudo sin ser esposo.
Si me miras, yo t"é que mi~ agra,vic,a
l;na nz fuiste la madre mía, y yo me removí
enojo~,
en tus entrañas. Acaso un día {11 juntarnos fuimos PeHlona Dio,:, y calma
Por
la
oración
que
;:ale
ele
tus labios
chispas ele $01, ó gota de rocío .... y ahora entienCuando tiene.:i mi imagen en tus ojos!
do por qué tocloR los amores humanos se juntan
v vibran en mí, cuando mis labio!' besrn tu frente,
&lt;Juirino órdáz.
ó se b~ben mis ojos la luz de tus pupilas.

LINEAS.

"U"'

***

Y disipados los celos de e1la por tan adorables
incoherencias, sonrió en su orgullo de mujer al
oírlo delirar de amor, y mentalmente rió de las
~isiones de su amado.

~

�•#ti jtlundo :J/usfraoo. '-'

Jrfayo t~ de

f~()f.

ESTACIONES VER!mEGAS.HHTACUBA,, POPOTLA Y ATZ:CAPOTZ:ALCO.
Dejem06 á la populosa ciudad velada. por la
nube &lt;le sutil ,polvo que escapa por las desgarradura.-; de sus vías públicas.
Elija'lllos una de las cuatro seculares calzadas:
l!\, ooeidental, Jª que por ella iremos á más de un
si-ti-0 ele imperecedera remini~cencia histórica, ya
que ella nos conducirá á dos de las más simP'áticas
viLlas de nuc,,;;tros soberbios alrededores: Atzcapotzalco y Tacuba.
Siguiendo á lo largo de la antigua calzada, llegamos á Popotla, por ,fo, 'll'li&amp;ma ruta que cruzó el
puñado de valiC'J'Jtes arnntureros después &lt;le la
derrota de la trágica "Koche 'l'riste"', precedidos
de su intrépido Capitán.
Ya e-tamo,, en el pueblo &lt;lel "ahuehuete histórico·'. La calle principal, limitada por casas &lt;le
sencilla ~1pariencia, pro,istas de jardines y medio
ocultM detrás de ,l a fila de árboles de ]as aceras,
se prolonga en leve:; curvas hasta ligar.se á Tacub-a.
Oontinuan&lt;lo la excun;ión por la calzada, á la
sombra de su vetusta arboleda, llegamos á Atzc-apotza.lco, la poderooa &lt;le antiguos tiempos, la simpática vi,lla del presente y la localidad veraniega
por excelencia, del porvenir, que á sus illllllediaciones tiene el girón más delicioso de un booque de
ahuehuci€E añosos.

***

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,

Popotla, Tacub,a y At.zcapotzalco tienen inmigración veraniega, pero es may-0r el vecindario estable y á ello contribuyen las condiciones ·crimatológicas y .sanitarias &lt;le las localidades.
Quien haya vivi&lt;1&lt;&gt; en cualquiera &lt;le estas villas, solamente obligado por condiciones especialisimas, S&lt;l arrancará á su pesar, de aquel medio.
Exi.;t,e una unión absoluta entre las familias
que constituyen la escogida sociedad, común para
los tres centros habitados.
La estación prirrnaveml viene de añ-0 en año á
estrechar estos vínculoo de simpatía mutua, y las
excur-,;iones campestres, los festivales íntim{)t',, las·
reuniones en loo paseos públicos, los "combates
de confetti" en -los jardines se sureden con frecuencia; y como el sitio elegido para la cita tiene
que pertenecer á una de las loca.lidades, indiferentemente, las otras contribuyen con su c-ontingente
de juventud y belleza, y así se reunen en arn1onioso grupo, Lucecita Segué, la lrnrrnosa; las arrogantes Sofía Alcalde y Emilia Poppe, las agra.ciadas }.farí,a Palacios, Maria Lezame., Lucifa Mar-

Un lnnch al aire libre.

tínez. Lurpe H&lt;&gt;rrera y la decidora Berta Larrañaga, fog virtuooas Anita, Lupe y Lola Cú,antes, las
!'irnpáticas "t'rorita.c; Cre&lt;'po, Herrera, Robert, y
totfa una legión ju,enil entusiasta r bull;cio,.a.
Y la Primavera hace de eite co~junto de grncia.c; un ramillete juvenil, con el cual engalana du:ra;nte las calurosas tardes los jardines y sitios más
pintore:,cos &lt;lel rumbo.

Alameda de AtzcapotzaJco,

r--------------------------mo~ que no inc-uba1JJ. P or &lt;".-o &lt;lame&gt;., hoy á nuestros
1-ec:tore..~ una impresión de la vida nueva que se
agita en pkí&lt;:ida ole-a.da por aquellos poblad06,
donde los recueNlo.-, del p-a"ado hi~tórioo ponen su
nota mag&lt;.,.stuosa en la armonía &lt;le los a&lt;lela.ntoo
'
del confort y de la apacible vida.

Lo~ que abandonan los salones pa.ra ir en busca dd ambiente puro, Jos que trás el vértigo de
la vida de la ciudad se dan cita en la quietud de
los campos y llevan sus ojos á mirar loo h orizontes diManos, ya que tanto tiempo han visto la
bruma de polvo que levanta la población bullicios~; pronto &lt;&gt;ligirán pa_rn estaciones veraniegas las
v1llru; de Popoíla, Tacuba y Atzcapotzalco.

***
Las tres villitS po~n, OOlll-0 las,lllejores de
nue,;trru-: poblll('iones veraniegllB, todos los elementos de comodidad y bienestar apetecibl(I). Alumbro.do eléctrieo, saneamiento, obra que en Tacuba
y Popotla próximamente 1l€g8rá á ru término, y
,en AtcapotzaJ.co va á ser llevada á cabo en breve;
aseo y pavimento en ,us vías públicas, habitaciones confortables, "Ch,alets" de gusto, siti&lt;X! de recreo delici0t,os y alrededores pintoresros, jardines
y otros elementos de uti1idad y omató.
Cuando la tracción eléctrica quede e$lablecida
en sus vfas de comunicación, lo que11eri bien pronto, sin duda alguna que vendrán á ~ preferidas
Una calle de Atzcapotzalco.

A medida que la metrópoli extiende sus harria.da:; hasta tomar por límites lo que antes eran
alejadrs puob)e-cillos, $€-rá necesario que loo veran:antes bu~qm,n refugio en los campos que l¡oy
cu-cundan las ~tacicmes veraniegas, y nada más
á prop&amp;.ito que los .alrededores de lr.s villas ~
que no.~ hemat- ocupado.
Vale la pena recorrerlas, aspirar sus a,mbien~
ourear un momento ele vida nueva en su vieja ;
tranquila vida.

astas poblaci&lt;JDes, corno estación .de verano, por
una mayoría de las familias acomodadAs que emigran &lt;kl la 'metrópoli.
'I'acuba'Va y sus inmediatas villas ·han E;ic1o hasta hoy las predilectas: han atraído, han f.awinado;
pero ahora la ciuda,d de los Mártires ha llega.do á
la caitegoría de vcrda.dera ,ci&lt;udad, y l,a estación veraniega quiere ambientes &lt;le campo y no apeteoe la
atmósfera que tiene en suspenso gémnenes propios de loo grandes centroo poblad°".

***
Los emigrantes de la esta.ción primaveral, deben
salir en busoa. &lt;lel dima sano, &lt;lel aire ,puro, de los
horizontes &lt;le!',peja&lt;los; debe abandonarse el salón
para ir al campo en pos &lt;le la traquiliclad idí!ica
Y de la sal ud, que tan mal i!recha anda en las ciudade.'&lt;.

Jardín de l'opotla,
Bn el jardín de Tacuba.

Datos estadísticos loca1€S vienen C'J'J apeyo de
que : Atzcapotzalco es la población del Valle que
registra un número mfoimurn ,ele defunciones, y
1a.s enfermedades de cierto género que con alarínante frecuencia azotan otras loci.li&lt;lades de las
cercanías ele la capital, ~on ,por aquel nunbo exotisBajo un ahuehuete secular.

�Dorui~go 19 de :Mayo de 1901.

...

EL ~fUN"n o TT,Trn·l'RA DO

EL ::\IG:XDO ILCS"1'1L\DO

Doruingo 19 de ::\fa.ro Je 1901

.,

Un aspecto del choque de trenes del Ferrocarril Nacio nal llexican o,

El Sr. General Epifanio Reyes.
+ 14 de Mayo d e 1901.
En la madr ugada del martes último dejéi d0
existir en la ciudad de :\Iorelia el 8€ñor Grn::!t';tl
Don Epifanio Reyru, víctima de una antig1rn :, fección.
La muer-te vino inesperada: el ~ñor General h.i-

CJmpañcrw, 1-e:ip&lt;&gt;tado de sus inferiores, y .;;u valor hido las primer'aS ótdenes, pasó coono familiar
á toda prueba, no desmentido jamás en los cam- de1 Obispo de e83 ciudad, que lo era entonces r i
J}J:&lt; de bata! la, lo hizo acreedor al aplauso gene1eñor CarlM Colima y Rubio. Fué &lt;le:;.pué.;; Sern.l. B!:l los anale,; de la historia de nue.,tras lu- cretario de la Mitra y acompañó al señor Colim;t
cha::, figura en distinguido puesto el nombre y las á un viaje á Roma, .v obtuvo en aquella cioo•ad, d
proeza,:; del amerita.do militar que acaba de morir. grado de Doctor en Teología.
Hizo su carrera desde soldado raz-0, y hay un
A su regreso pa.ió al Cabildo Angelopolitano,
detalle mtable en su vida de soldado: ingresó al de5pués de haber rle-:cmpeñado el Curato de San
Batallón de '·Supremo.; Poderes", perteneciendo Marcos, de Puebla.
aún á la da.e dti tropa, y por rigurosa escala fué
Por remoción del Doctor Moreno, Obispo ele
conquistando rápi-damente unos tra., otro los asChiapas, fué designado el señor Luque para ocuC('IE-0,,, ha::,{,a llegar á obtener el grado de Coronel
par e~a diócesis, .v fué consagrado en la Catedral
del rui:;mo cuerpo; Jefe superior, es de"ir, fué
de
Puebla el 27 de Dioiembre de 1891, por el se.Tefe primero del batallón de q ne había ,;ido si mñor Labastida, Arzobispo de México.
ple soldado.
Al morir, era el Pcñor General Reye., Jefe de
hs Arma,-; en el E~taclo de Michoacán, donde se
l&lt;~ queria y se le re,pet.aba.

E L ACORAZADO ¿\.MERICAXO "WISCOXSIX", que visitó las aguas mexicanas tocando Bahía ~fagdalena, en su viaje á l$a.n Francisco
California, donde debía haber ofrecido un gran baile á bordo, al Presidente }fe Kinley.

EL C H OQUE DE T RENE S

EN EL NACIONAL MEXICANO.
La pr('ll"'il diaria detalló el dc,,-astre ocurrido á
do.; trenes de carga que corrían en senti&lt;lo contrario ;;obre la vía del Ferrocarril X acional lfexicano, en el kilómetro número 4-!.
La de:&lt;eripció-n del siniestro fné hábilmente hecha Por los repórten; y de ello pueden darse ouenta lOl' lectora~ de "El ~Iundo Ilustmdo", por las
&lt;fo,~ fotogr-afíag que lm encuentran en esta página y
que dehemo,; al inte,ligente aficionado señor Luis
B.;pin~a y Cuevas, que de una manera ca.sual fué
Yiajcro en un tren q.ue llegó al punto donde ocurrió el ehoque pocas horas despuég de sucedido.

La Avenida del Cinco de Mayo.
MÉXICO FUTURO.
De pocos añ-0s á e.;ta parte, la ciudad es objeto &lt;le nna tran,,f01 rnación completa. Los ca,-eronu ele pesados muros y ventana,s desiguale,, lo,:
cuchitrile~ estrech~ y rnmbríci', la,; calleja,; tor-

l,ía &lt;.x,tar1o durante el día anterior pcriccta.mcntc
.cJ.,ü :;11lud; por la noche, se recogió como de costumbre, temprano, sin que hasta e.;-e momento se
J1ul&gt;,iera presentado ni el más leve male.,t.ar.
+ 12/le Mayo de 1901.
Poco &lt;l~1JUÉ:3 de [¡15 tres de la madrugada, fué
Acaba de morir uno de los prelados más virde,;pertado por los dolores de Ia enfermeda.cl qur turuos de la iglesia mexicana, el señor Dr. Don
lo arrebató de l::i vida. Cuando las personas de ::\1ariano Luque Ayerde, Obispo de Chiapas.
la familia se ,dieron cuenta del lamentable succf~ra mu.v conocido en esta cintlad, en donde ha60, la riencia no podía ya prestar auxilio alguno.
bí·a permanecido -en distintas épocas.
El finado General fué un completo caballero
Estuvo en el Concilio de Antequcra, y en la.,
~a ció '(E'n la ciudad de Zacapoaxtla, Estado de
y pu1Hlonoroso militar. Por la primera de estas
fiesta-,
de la Coronación de la Virgen de GuadaluPuebla, siendo sus padres unos honrados labracualidades se conquistó simpatías y a.fecto;; entre
pe, celebradas el 12 de Octubre de 1896.
&lt;lorc.;;
de
aquel
Di.itrito.
En
Diciembre
de
1837
toda, la~ personas que llegar-on á estar en conLas virtudes del finado Obispo, le hicieron
tacto con él; por lo segundo, fué e:;timado de sfü muy joven aún, fué mantlado al Seminario el~ acreedor al cariño de sus diocesanos. Murió a
Puebla, donde hizo su earrera. Habiendo recila eda.d de 72 años.

El Señor Obispo de Campeche.

~e cduma el )léxico ele nuestros mayores, con su,
c'.lnt-0rnos c'.e ciudad antigua y con sus casa~ poblada;; ele leyenda,;, para ceder su lugar á la metrópoli moderna, de air0cas construcciones y recia contextura.
,jléx:co, á difere!lria de Xurcnberg, Ye:.ecia.
y otra,; viejas -ciudades europc.:1s, no tr--ata de curii:~rvar las angostas calleja,, lai; ca,-as mdioevalc,, le,; muro,- de.,ron&lt;'haclo,- y con la pátina {Ju..,
le, h,1 imprefo el t:empo: lejo;; d~ querer perpetu11r el modelo viejo, tra ta de com·ertine en_ ciudad rnc,•lerna, con amplias calle.;, cac;a., higiénica ~, paYimentos perf.cctamente macadamizado.; y
limpio.,; pa,eo,, bordados de árbolc.,; por cuyas hoja, cli~curran aire.;; purc2, agua., bie-::ih2clwra8, .Y
vida &amp;1na v c1nfortahl-e.
Xo rnbemos _.,i con e~tas ref'.lrma~ ganará ó perderá d arte; no ~abemo., si lo.;; anti::uarios y e.~tudic ,os -i!eplorarán oue tal ó cual recuerdo se ob~curezca : lo que sí sabemo,, -es que la civilización
ar.!w.,1, e (;TICia,lm ;,::? te uü]it.aria y pTáctica, q1K)
trata ,ólo de hacer má, larga, alegre y cómoda la
virla ele los h cmhres, exig-c esas mutilacion-es .v
e,,c , sacrificio~. A bien que en }léxico esas cosas
c-~t:án evitaidas; pues los monumentos viejos que
valen la p,m:,a son tan raros y tan solícito el emprño del Gobierno ,p or con»ervarlo~, que pueden
compadeeerrn perfectamente e l afán de mo&lt;lerni-

zc.ción
Yiejo.

v las exigencias

de los amantes

de lo

Le-.,; lac-erinto., de encrucijadas y vericuetos han

,.

CALLEJON DE BETLEMITAS.
C'asas que se derrnmbarán,

i~lo poco á poco de.,,aparee1endo, á medida que el
tráfico se extiende y se
dcrrruna el movimiento
por las arterias ele la .::apita], como una oleada
~e vida y ele gloria que
incuba nu-evc,3 ideales y
11 ntre
planta~ jóvene,.
-\.b1:ir calle,;, aunque al
abrirlas ~e borren las
hnellaR de una trarlición .
alinl'arlas, l1acer de ella~
lo que deben ~er, en una
palabra, ha s~&lt;lo una de
las miras co:nsta1Ul-A3.s de
Illll~tros Ayuntamien tos
desde 1861 á e.3ta f e,...ha. '
1

-·

-)Njf1!F_-~

---ic..

a

P ORTICO DELT~ATRO NACIONAL.
En demolición.

Aspecto de las primeras operacion! s para dejar la vla libre.

tuosas y mal orientadas, las plazas desnudas de
pompa .V de ornato, se tornan en j,ardines y alamedas que son encanto de los ojos, en avenidas
aseadas .v rectas, en edificios que absorben á torren~ la luz y en palacios suntuosos y gallardos.
Por todas partes se observa una fiebre de reconstrucción, y en me&lt;lio de una nube de polvo

TEATRO NACIONAL.
La dcmolici6o por el interior.

***
Quien haya conoc:&lt;lo,
antes de ese año, -en el c@mz&amp;n de la ciudad aquel
hacionamfonto de ' man-

�EL MUKDO ILUS-TRADO

Domingo 19_ de :Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUS•TRADO

1 '' - ' - - - - - ~ - - - - - - - '
AV~NIDA DE LO:i H OMBR~S ILUSrl{~:,l ( vlAtU:,CALA,)
Acera norte d e la manzana que dt:utrartc-ttá.

zanas y aquella re:-d de obscuras callejuela6, que
se llamaron convento,; de Santa Clara y Ca,puchinas. de San Franci,.ico y San Bernardo; callejenes
de }lecateros y de la Akaicería, y conozca lo que
son ahora. las calles de Gante y de la Pa•lma~ y
la aveni,cla del Cinco ele ::\fa.yo, experiment:¡,•á, s;u
cltl(la. algo a;;í como una mezcla ele sati:;facción y
s6rpre,-a.
La, nece.~id-ades de la óudacl ex1gia11 campo
más amplio á la coniente ele los neg0&lt;:io,;, y la
Reforma empuñó la barreta, paoeando en .;ón de
triunfo por sobre lo~ esrombros de los &lt;lerruído.;
monasterio,,. Se derribaron claustros; ~e hicieron
vrevalecer :;obre los intereses de los poco;; lo., intere;;e;; de la ma}'Oría. ~- donde antes se lernntahan
pocilgas!' madriguera;;, :e•e establPcieron vías u.ecomnnic-ación para encauzar &lt;-1 tráfioo, regularizando el movimien to. Así quedaron abierta~ mucha.,;
&lt;le nue~tra~ calles priilCipales y la que ahora nos
ha t1au.o materia para este artículo.

CALLE DEL MIRADOR DE LA ALAMEDA
Acera poniente de la manzana que desaparecerá.

también por otro sitio (el callejón de la Ci&gt;ndesa) santilicado por una anécdota. popuhtr-la del
encuentro &lt;le Jos hidalgos que ca,minaban en coche y entruron por los extremos del callejón, encontrándo;;e frente á frente sin que ninguno quisiera retroceder, por considerar determinación ta11
gra\'C como desdoro de su nol&gt;leza y alcurnia.
L,1. estrechez del callejón no permitía el paso de

,u totalidad para establecer en la plazuela que se
forme, el Teatro Nacional.
1' uestros grabado,, repre3entan la.5 casas y manzanas referidas, tal como pa;;ar-án á la hi,,toria.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

"fDOLOS ROTO S "
~

Ultima d e Díaz Dom(ngu,z.

Alherto Soria recordaba siempre con di,,cru,;te,
los día~ de incertidumbre y dolor que sigu~eron
al término de sus e5tuu.ios tilosóficos. Xece.sitaba
en esos días elegir carrera, ~egún los deseos de su
padre; y ante lo difícil &lt;le aeertar en su elección
mantúvooe un buen e.,pa.cio &lt;le tic,mpo in-esoluto.
AdiYinaba, merced á ,;u inteligencia clarísima, lo
dcc:isiro y grave del moment0. Otros de su misma
edad, compañeros ~uyo., en los banco,- de la escuela, tranquilo~ é indiferentes nor inc81pacffi de reLa. iniciativa del E&lt;'ñor Secretario ele Hacienflexión. descuidados del pornm.ir, ,;;e disponían á
da. sobre empleo .de diez millones de pe.,oo en
tomar,
al menor impuL,o extraño, por e:-1 atajo más
obras y mejoras• que reclama -la cultura ele la capróximo, así como tropel &lt;le sufriu.os corderos
pi~al. comprende, entre flls capítulos más i-mporobC'dientes á la voz y al carndo de w1 pastor irnotante;;. la prolongación &lt;le h1 calle del Cinco de Jfarante .. Yíctimas &lt;le un si~.tema &lt;le enseñanza: toyo hast.i ~anta l8ai&gt;el. la formación de una plado rapidez, con el que ,:e pretende madurar cerezuela en el lugar que ahora ocupan las manzan,•s
hroB v pulir inteligencia,:. rnmo ;:e mueYen máquique 10epara el callejón de e,,e mismo nombr-·, :· l:1
na3 por fuerza de elec:tricidac.l ó vapor, en casi toc-on.~trucción del Teatro Nacional en la p'.,1í:1wta
do~, precozmente amaneradog. era ya impo;:ible un
referida.
de.-arrollo na,tural, am1ónico v 0 ereno. CondenaPara la cjecuC'ión de mejoras tan necc~arias f''l·
do~ á l'.1- fatiga prematura, ·e n ello,, eil germen
ra el embellecirni&lt;:nto &lt;le la ciudad, habrá, tocbpnmordrnl, J)Toducto de la he1-encia y el medio,
vfo, que borrar las huella.~ de muchas trarlicione":
germen en cuyo regazo van la-&lt; aptitudes y enerel colisoo &lt;le la ca1le de Yergara, co11Yerti&lt;lo ahora
gías de cada individuo. había muerto ya bajo un
~n e2~ombro,, pero que aún nos recuerda los tiemfárrago de influencias contradictorias. ·ó en balde
pos de ~u L\.lteza Serení,-ima, las vieja, impresiotrata.ha de c1'i,•cer, permitiéndo-,,e de cuando en
nw artísticas y toda una historia de aventums,
cuando
alguna _protesta efímera. l"no:;, los más,
CALLEJON
DE
SANTA
ISABEL.
desaparecerá para siempre, y ;por el sitio en que
e;,c_uehaban
y seguían resigna-dos un consejo cualDesApq_recerá
por
completo.
antes l'e levantaha el teatro, rodarán rnuv en breqmera;
otros,
los meno;;, y de estos pocos era AlY•e loa carruajes, profonando cenizas que á mu- un coche al costa.do del otro; )' los hildalgos-que
b~1io.
caían
en
confu,l'ión y duda, sin atinar, casi
chos parecen sagra,u.a;;.
según el dicho de concienzudos croni,;ta.-:; no llemnguno de ellos, la carrera mejor avenida con sus
La futura avenida Ml Cinco de ::\layo, cruzar-á garon á ,dirimir tan raro encuentro á tajos y man- gustos é inclinaciones.
dobles - permanecieron
En el seno de la familia Soria se discutían oon
allí t1-e.,; día.~ con su,, no- frecuencia las probahilida.des de éxito feliz de caehos ha.,_ta que ht autori- da profesión en particular, pero nadie t01IDaba en
darl hub0 &lt;le convencer- cuenta las aficiones mismas de ..\.lberto. Su padre
los de que debían retro- e~otaba por la medi-cina ó las matemáticas· su tía
ceder y salir pJr donde materna, la tía Dolores, estaba sólo por la~ mateentraron.
máti&lt;:as y hacía ascos á la medicina como á un
P ara la prolongación ~licio J?0r demás plebeyo. Entre tant~ Alberto, el
de la a1·cniJ¡t ha:ita San- 1.1~1co mtere.sado, no mostraba amor decidido por
ta li,abt•l tendrán proba- m:1glli?-o de e~s estudios y profesiones. Sentíase
blemC'ntc. que rlerribarse mas bien_ atraido hacia el e6tudio del derecho, en
las oasas 11 y 12 del ca- parte ~or ser la ciencia del derecho la preferida
llejón de Betlemita.s, la de su tio paterno, el pOllítico de la famili~ llama2 de la Conde.3a, el mu- do Alberto como él y á quien él a.doraba, en parte
ro de unas caballerizas 1)0rque en la profe&amp;ión mirnia del abogado algo le
que quedan al frente, y seducía. ~o le :,educía el e~tuc1io mismo del &lt;lelas números 2 y 3 de la rec,ho ni el de sus fuentes históricas. Lo seducía
rnlle de l:lanta kibel.
al faz menos científica y rná8 brillante de la proLas n.anzana.~ que li- fesión de _abogado, idealizada por la figur-a del
m ilan las calle-P- del 1Li- abogado trmnfador en causas célebres.
rador de la AlaJ!Ileda y
X ada le parecía tan glori°''° como encadenar á
Puente de San Francis- los adversarios, le~·es y jueces. con la cadena de oro
co, la Aveniu.a de los rle la palabra bella y el ge~to noble y persuasivo.
Hoonbres Ilustroo {}:t:a- E~te parecer iba en su alma licrado á la emoción
riscala) y la de Santa más profunda v turbadora de su ~do-lescencia : emoCALLEJON DE LA CONDESA.
Será crnz'ldO por la futura A venida del 5 de Mayo.
I sabel será.u arrasadas en ción experirne~tad-a cuando fué á un teatro por la

•••

primera -rez de su V'ida, y pullo ver desarrollarse
en la escena, majestuoso y deslumbrador, un drama perfecto. Los períodos hamnoniosos y correctamente &lt;leclamados, el ai&lt;lemán sobrio y feliz de
algunos actores, los gr.itos dolorosos de los perso-najes toonai&lt;los de la vida real, eil centelleo de las
1111ces y las joyas, y los aplausos de la multitud le
turbaron hasta dar á su fantasía la ex-altación de
u.na embriaguez violenta. Aquella noc:he le fué
imposible dormir, los oi~os llen~ con ~as pa1pitaciones de todas sus -arténas, los OJOS abiertos en la
sombra y empeñados todavía en representarse los
episodios más notables del drama, pensando unas
veces en los actores como en entes casi divinos,
ccmsiderando otras veces al autor oculto de aquella urd-ionbre de verda&lt;l y poesía, desarrollada en
la escena, coa.no una cima insuperable &lt;le grandeza
y de gloria. Mi.11 sentim~entos nebulosos despertó
esa emoción en su alana cerrada aún de adolescente. Pero A-J.berto no supo leer ni siquiera adivinar en su emoción el secreto de su destimo. Y por
muoho tiempo después, al recordar su tumultuoso
estado de alma de aquelJ,a noche, lo atribuía á veleidad oasajera de &amp;U temperamento 1II1presionable.
Deseando, por una parle, acabar con sus viacilaciones infi.nítas; queriendo, por otra pa~, huir de
las estériles disputas provocadas por esas mismas
vacilaciones en el seno de su -familia, decidió en
uno de .esos arranques ,p eculiares de los ca:raderes
incoorupletos, débiles ó eniennizos, abramr la profesión del ingeniero. Sin darse ouenta exada de
lo que habí-a -pasado por .él, se encontró irremediablemente en~olfado en el estudio monótono y
frío de las matemáticas. No faltó quien le infundiese esperanzas y aliento: muchas voces optimistas le hablaron &lt;le un por:venir muy próximo, lleno
de cosecha a,bundante reseIWada á la ingeniería.
En efecto, por el país en oal1JI1a pasaba un soplo
regenerador careado de bendiciones y promesas.
Nadie guarda&lt;ba miedo al espantajo de 1a, guerra
civil, como si ésta no pudiese volwr de nu~o á
transformar campiñas prÓ&amp;peras en desiertos, y
ciudades florecientes y ricas en asifos de mendicidad y montones de escombr&lt;Y::!. Muchos se crefan
en el principio de UD'a larga era de bienandanzas,
y esperaban, como fruto de orden y paz, el nacimiento de nuevas industrias y nuevas riquezas,
á cuya fol"Jllación y adelanto contribuiría, más que
ningun otro, el ing-eniero C()IIl sus luces.
Apesar de todo, en el curso del ,primer año, eu
esfuerzo de voluntad se rompió más de una vez, y
á oada rnptura vivió momentos de dolor y días
pálidos llenos de tristeza. Su -manera rigurosa de
concebir el deber, ayuda.da luego ,por la co"tumbre,
venía á ser el solo aguijón de sus bríos. Trabajaba &amp;in entusia..."1Ilo ni amor, no consi-deran&lt;lo sus
estudios como destinadúS á embellecer y fecun&lt;la.r
su vida, sino como simple tarea indispensable y
enojosa, al fin de la cuaJ emprendería otra &lt;liferente. .:lin embargo, estudiaha con tenacidad heroica, dejando pasar la juventud _grave y rígi&lt;la,
como una virgen privada de risas, cantos y besos.
Sin ligerez.as amal&gt;les ni oalavera&lt;las ingenuas, su
vida se desliza,b a como ,austera vida de monje en
la estrechez de los clruustros. Sus labios, resueltos
á conservarse puros, rechazaban el bebedizo de los
a.mores fáciles. Y fuera de doo ó tres runigos con
los cuales, de tart1e en tarde, .gozaba de grato esparcimiento, nada le distraía de i;:1.1 em~ño en terminar pronto y bien sus estudios.
La tensión de su voluntad la sostenía el señuelo
de una J)Tomesa. Su padre Je había ofrecido enviarle á Europa á coronar su carrera. científica, ganando en lo~ grandes centroo del v,iejo mundo mayor suma de cienicia, y preparándose. por el solo
hecho de cruzar €'1 oceano, un éxito más feliz, como
creía y ase,gui,al&gt;a candorosamente el viejo Soria.
Por fin llegaron los últimos exámenes, y con ellos
aproximase el momento ide la partida. Soria, pasados los exámenes, experi!l'llentó un bienestar infinito, como quien se ve libre de una obsesión ó de
una ~ran pesadu.IIJibre. Su voluntad, como después
de largo encogimiento, se desper-ezaba fuerte y gozosa. Y sentíase tan ágil, desembarazado y lleno
de confianza, como si ,,e haillara en el ,erdadero inst~n_te oportuno para dar 1111 objeto á su vida. Su
&lt;lil1,!!'encia anterior $e le aparecía como simple deseo de llegar pronto al descamo, y su austeridad
como treta de refinado para mejor saborear todas
las delicias .,.. blanduras. Durante muohos meses,
desde ant'es de emprender vi'aje haista después de
su llegada á París, la primera ciudad en la cual había de fijarse á compietar sus estudios, vivió en el
tnás Profundo re-poso. Desa-parecida la ten.sTón de
su volun,tad, la alegría de vivir, que hasta entonces

había pasado cen:a &lt;le él como un torrente .mudo,
empe'ló á conq•u istarle. El torren.te mur.muraba,
canta.ba, convidándole en sus cantos y murmurios
á beber de la onda ter3a y fugitiva. Y sus labios,
llenos de juventud, se inclitnaron -sobre la onda como una flor sedienta.
:Mientras la vida se le insinua,ba, amable y risueña, en s:u alma despertó, á favor del reposo y del
medio parisiense, un germen dormido. Y del germen brotó, derramándose como savia. invisible por
todo el sér i-ncontaminado de Alberto, una iuerza
nueva que carda vez más afinaba sus ojos, afinaba
su piel, a1inaba sus neI'ViOS y le hacía buscar, casi
á pesar suyo, en los séres y las co.sa.s, la graoi,a y la
harmoní-a. Aquella su emooión turbadora, ex,perimentada de niño quando fué por la primera vez
á un teatro, se renovó más clara y á menudo, revelándose al fin como un instinto, como un sentimiento irresistible, nacido con él, indispensable par.a él, sentimiento vivo y delicado de la Belleza
harmoníosa.
Conocía de antes algunos de sus compatriotas
residentes en París y dedicados al estudio: médicJs
en su ma'Vor parte, raros i-ngenieros y unos pocos
artistas. Entre sus compatriotas no cultivó " Fostuvo oonistad verdadera si-no con Emazábel, médi&lt;:!1\
.'· !¡.:lesias, arlista, pintor y oocultor á la v,~z, ::;.mdenado á sucumbir dos años más tarde é:n p:l~na
e21peranza de triunfos. Igl~ias y un joven argentino amigo de I glesias, llamado Canes, pintor y
discípulo de Laurens, fueron los camaradas predilectos de Soria. Con ellos visitó los sitios más
frecuentiados de los artistas, los t alleres-escuelas
los grandes museos y las exposiciones ocasionrules
de escultura y pintura.
Semejantes excursiones, en los primeros tiempos las hizo, ó creyó hacerlas, con igual placer con
que hada excursiones {¡ los a,lrededores de París ó
visitaba las casas de curiosidades, regalo y diversión de la ociosa gente bulevardera. Pero poco á
poco se marcó su predilección por las excursiones
artísticas, v en estas creció ,de un modo casi na~ipable el caudal de sus ideas y gustos estéticos.
El grano de oro de su a:mor aJ. arte, pTimero apenas per~ptible como diminuta chi~a de luz, muy
ligero alcanzó las proporciones de filón rico y profundo. Soria saboreó pronto una a,legría nueva,
la alegría de conocer, con sólo echar una ojeada
sobre un mármol ó una pintura, los ;primores y excelencias de la. obra, y se ejercitaba en ai&lt;livinar,
así la escuela á oue pertenecí-a la obra como también el nombre del artífice cuyas manos movieron
el nince.l ó encerraron en la piedra de la estatua
la llamfl de la vida.
C11ando ou:iso reanuclar ·la interrum'O'ida labor
de sus estudios de matemáticas, advirtió y pudo
menir en toda sin .ma.g nitud el cambio asombroso
realizado en él por el hecho de vivir en una. atmósfera de arte. Conoció tristezas é incertidumbres
análo-gas á Jas que ha,bía probado en los penosos
principios de su carrera. Y en ese esta,do de alma consideró como una fortuna loe; obstácu1os que
Fe oP'Usieron á su a&lt;lmisión en la Escuela Central.
Todo extra,njero se tropezaba con esos obstáculos,
v -para vencei-los debía dirigirse al ministro de
Instn1cción Públiea francés y reclrurnar ,la intercesión del renresentante diplomático de su naís en
Frn.ncia. Pero Soria en vez de combatir las difi&lt;'uliades v ;vencerlas, más bien lae exa~eró. asién&lt;lose de ell-as como de un ánCOTa, valiéndose de ellas
coJl'lo d~ un rrrerexto. para no turbar su vida cómoifa. v feiliz de curioso de arte.
Al cabo de un año, a.nenas había oído en la Sorbona lai- con:ferenciais de un profesor de álirebra;
v si estaba muy atento á las expliCllciones del nrofesor al dejar el anfiteatro las oohaba en ol vi&lt;lo.
para' no recor&lt;lnr r:-ino J.as obra,; recién admiran as
en TY111,eos v talleres: cuadros hermosos y nobles
es&lt;&gt;n1turai:. ·
Sin f'mhiircro, b~io su caJma, en a1)aTiencia dicho!'a. nncía r1e cuando en &lt;'nando 1.m vairo rernorrlimiPnto: va~ repre&lt;'e:ntaba. con tristeza lo inútil del
esfuerzo· contim10 de HlS larg-os añ111S de eQtudio ;
"i:t nensaha en lo q11P su nadre. ronfiado v bondadoQo. PStaba e¡:nnnndo tal vez nf'l hijo ausente.
En la romnañía dP falesias y Cal1e;;. y PO'l" su género ele existPnda. hubo de conncer 4 muchos artiF-tiis:. Pntre e-llos á nno 011e sobTf' él f'if'i-eió 11na
influenria indiccutible. Se 11arnaba J ooé Ma,ITT-iñat. Era uno ele e,Q~ hnmbreQ de talento no m11v
i:rrande. pe,.n rl" volunta,d ,prodie:ioF-H. oue van deia.n do nor donne paF-ail'l una im-presión de fuer,:ii v
de salud. con la &lt;'ual dominan v subyugan. Pintor. joven cmno de un~ treinta añ()S. nacido en
Cuba, de padres españoles, estrecho de frente, ce-

Domingo 19 de Mieyo de 1901.
jijunto, y ba,stante seco de carnes, desdeñaba muchas cosas: desdeñaba el oro, desdeñaba la mujer, desdeñruba las letras, desdeñaba la polític-a.
En él no cabían sino dos iéjeas, dos pasione,.,, doo
fanatismos : la in-de-pendencia de su pafa y la gloria de su arte. Su amistad fué para Soria corno
un baño de energía, .Y en Soria completó la obra
de muoho ante;; inicia,da por el medio. A poco
de conocene, ya eran verda,deros amigos. Y como
J o;,é ::\fagriñat se hallaba m vísperas de realizar
uno de sus mejores sueños de artista, el viaje ele
Italia, cua.ndo llegó el momento de partir, nada
le fué tan fácil como llevan&lt;l de compañero á su
nuevo amigo Alberto Soria.
Seis me3es duró el viaje, la peregrinación artística de ciudad. en ciudad, ccrrno de santuario en
saniuario; seis meses llenos de luz, vividos €'Il la
S9b&lt;rrada comunión de un mismo ideal de belleza.
A la curiosidad noble de los dos romeros no ,;e e~condió un solo punto en donde hubiese florecido
una escuela de arte, ni la menor al{lea en doncl.e
rnn ru-ma de ar.tista hubiese dejado alguna de $ns
vibraciones más puras palpitando eternamente en
el fresco ó en la tela, en el baiorrelieve ó en la
estatua. Pero sobre todo, Florencia 1os turbó los
,
'
mareo, con el oceano
de esplendores de sus i.nfinitas
obras maestras, con su.i mármoles y bronces alzados entre c~ricias de sol bajo los pórticos, en las
plazas públicas, en las "log-g-ias" anahuro:;as y clar as, con sus ma'.}'ólicas suspendidas de los frontones de edificios vetustos, como sonrisa!'l de áng-e1~ extraviadas en un rostro severo, con sus palacios Henos de anajosta:d, cuya gracia y hm•monía se
funde en una atmósfera aleP"re v sutil en un cielo azul, delicaido y vibrante.
'
Florencia despertó las últimas rebeldías del ¡, 1ma de Mria y determinó el cambio de éste. El
punto de partida de su transformación fué un
,pensa_mient~ sacrílego acaráciado algunas veces por
él baJo la cupula de la Sa..,o-restía Nuova entre los
ricos mausoleos de los nfédicis, mientras ad.miraba
como en éxtasis la célebre Noche de Miguel Angel.
Ante aquellas figuras no acabadas, tales como un
tesoro aoena~ presentido de formas beUas y líneas
poderosa~, &lt;lió~ una vez á pensar si nadie podría
&lt;lesentra~ar la idea y completar la obra i nclusa de1
maestro mcornparable. Después de relampa!!"llear
en s~ alma, ese pensamiento no se extinguió d~ improviso como el relámpago. Lo asa:ltó varias ve~' lo persiguió, lo dominó, lo poseyó, como una
m~agen de voluptuo,siidad á un débil cerebro de eremita.
Años más tarde, al recordar esas reflexiones que
le s~g,erían las obras no aca:badas del maestro, las
co~s1~eraiba, aiverg-onzándo,se de el.tas W1 poco, sacrilCITTo. y ~ocura. Sacrilegio y locura le parecía
tocar, smuiera con la imaginación aquellas formas. "Mejor están así, nensaba. :hfejor están así
en su crepúsculo doloroso; quizás más bellas, se~~
ra~ente más "'Uras. Semejantes á flores entreabiertas, vivierndo en larte la 'Vida gloriosa tde la
º?l'l: acabada. en parte escondi-clas aún en el misteno 1mpenet:able del tr?zo de mármol sin pulir, parece co.n:io s1 esas creaciones del mayor de lor arti~tas hubiesen tenido, por un momento concieneia
de su perfección futura, y en el supr¿mo orguÍlo
de su belleza, se hru.bieran quedado en los umhrnles_ de la vida, temerosas de ser profanaidas, y ilesdenosas de me:z&lt;&gt;larse con la fealdad inquieta y vann
de los hombres".

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
~orrectamente impresa en Barcelona, aca1ba &lt;le
salir de lia~,prensas &lt;le J. BaUescá y Comp. Sucs.,
una c?'leoc1on de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición :fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiterial.
La obra se ha.lla de venta á
CINCUENTA CE:XTAVOS
en 1~ Libreri~ ~e Bouret, calle del 5 &lt;le Mayo, Librena 11fiadrilena, calle del Coliseo Viajo 1 d
Mauricio Budin, calle de San José el Rea·] ' ª le
.:, 1 Ed't
' Y en ª
oasa ue
i or, ca,~~e Id.e San Felipe de Jesm;,
Se ven~e . tamb1en en la Administración de
nuestro diano, ~ donde se reciben pedidos para
fuera de Ja capital.
'
LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA. REPUBLICA

�..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cartas a Urbina</name>
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                    <text>..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�Domingo 2G de )layo le 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
DOllllingo 2G &lt;le Mayo de 1901.

CARTAS A URBINA.
-&lt;::::,..~,&lt;::::,.

(CülH.:LUYE}

LAA vrim&lt;'rn~ hoja~ del libro ~on "manchas'' de
París, t·cHno lo,- pintor&lt;-,; dicen, •·total(.'S'' de la última E.,pO&gt;'ic-ión. ''gloria. de los ojoc," como dice
--el poda: artÍ&lt;·nlo,, p;morá.mi(·o,; á tra.vé;; de ouyas
línea,, :-.(' mtrel'é la mar &lt;le ánguln, y currn-. de pimimicle,; y lwmi,.ferio,., de gri,-e-. y oros, de .,;mnbra &lt;lifn&gt;"a e.,triada de luz que constitnye el a,&lt;
ped.o d1· e,,te Parí,; qui' h,a&lt;-e -indelini&lt;lo. que h,ke
.infinito :-ll pt•rp&lt;'tuo 1·&lt;'n·o •de bruma. Y cuando
c•l viajt•ro dc,,-ei&lt;'n&lt;le ele la torre Eiffol, ( el penacho &lt;le ( \_n-ano ele Parí~) es para bu:l&lt;'ar detalle,,
de art&lt;&gt;, para mNt•r,.e !'n 1m :,;urnario dorado y elcg~n~.e de la e•voltl(·ión artt-tiea &lt;le Italia. para medir a un e"Ntltnr &lt;ll'l tamaño de fü&gt;din grande l1;1-t'.1. en ,;u~ er~·or&lt;•;-- haric•11&lt;lo_. por eierto eon ex-qnis1te1:t'&gt;- &lt;le &lt;·r1tc·rio im·apaz de pedantería, el nHÍ5
acertado juü·io 1¡ue del in,ignv y ohsc·nro escult.or del bloque de Ralzac "e ha hecho ha,-ta hov.
Y (:()lll0 no hay C0:-a que ~eduu·a mits á esto.s
a&lt;loradore,- de la ~11.·31:ia, que ,-011 Jo,; p~N.1,, q1ll' la
fuerza ( que t·nantlo e-tá al servicio de la inteligt•n&lt;:ia. t~ también una belleza v tambitn e;; una
gracia) nue,tro pe1,egrino -:e nwte entre los anofoi;ajom"" de _\ méric-a Y tci,do Jo elh:nentra digm~ de
alabanza, y rn:-i todo digno tle a&lt;1mirac-ión y puede que razón t&lt;&gt;nga y la ti&lt;.'n&lt;:- de seguro y no sé
por qué ,e tk"::"caría que no la tm·iera tanto.
Las líne,1,- con-:agrad;i,; á O,ear Wilde, el p()('ta
estigmatizado :-obre quien hizo llover la soeie&lt;lad
fu&lt;'go de ,·ilip1mclio é il-,11.1ominia como el que cayó del eielo bíl&gt;lieo :-:obre i:;oJoma, son magníficas
de pit'!(la1l y :-erera tri-teza. Tiene en él fr~e~,
Darío, c¡nc 1mm-tran ('orno .su fontashl á pc&gt;-.:ar ~le
l:lus ~ig,mte:;¡_·a,- ala~ condorina"' no sale de la atmó::-fora de la r,1zón ~· tle la realidad y que no es
cierto &lt;¡ne la genial idea poéti&lt;:a, el e.-tro, que loil
académico,: di1·en, -,ea una enfermedad de la mente, un,i vt":iania, -:ino una afirmación extraordinaria de la facultad de percibir lo bello. Tiene en
e-5C juicio pensamientos suprema.mente hermosos
como é-"te, que :-erá lo único que del libro cite yo,
pue-to que, rechwido á fragmento,:, lo haría entrar
t.o&lt;lo en el prólogo. ' •Wilde no comprendió sino
muy tarde que los clones sagrados de lo invisible
:son depó,;itos que hay que saber guardar, fortuna., que hay que :aaber emplear, altas misiones que
hay que ,-aber c11mplir".
Y a,-í vive París Rubén Darlo y París vive así;
de la Expo,;iciún á Krnger. de i:;wedemborg it Sach1
Yaco, de -la Opera á "la Boite á Fursy", de Lohengrin á los 'rrabajos de Hércules, del abate
E~tourneau á ''la belle Otero"; de un sermón de
Bo,-;;uet exclamado por ~Io1met Sully á una "com1plainte'' fnnero-porln0i,o-ráfi.ca del "cabaret &lt;lu
nea,nt". Y to1lo esto t&gt;e refleja, no con precisión
fotográfica, ,:ino con venlad ,de Yida. y de poe-sía en
el libro del poeta; á fuerza de ver risueño y "&lt;:harm&amp;" á este París que lo ha fascinado y hecho suyo, que lo ha hecho su mosca de oro en una telaraña mara.villo$amente irisada por la luz de un sol
que parece el lustro que alumbra la escena ,de la
eterna comedia, i:e ha vuelto pesimista; 'Y suavenwntc y con fa. "noncha:lance'' de un ''&lt;lilett~nte·· pone en su honda. esta piedra: "como ten ero
m11y ])()Ca vida. social tengo todavía el mal gusto de
e:eer. en Dio;;, un Dios que no está en San Sulpioo m en la :M agdalena y creo que ciertos sucedido.-, c-omo lo cl~l Bazar de Caridad y la singular
muerte de Fehx Fam·e, son vagas señas que hacen
lo,; guarda-trene,, imi;::ibles á es.ta locomot.ora que
va con una pre,-ión de todos loo ,diablos á estrellar1::-e en no ~é qné parN1{m c1e la hi;;t.oria y á &lt;:fü•r
en no 8é qué abismo de la eternidad''.

***

;, Será que nurAro poeta. encuentre que lo que
li~a. y apriet~1 en 1m haz &lt;le placrr y dC' gn,-to to1da,, ec--:a,; üi,-írnhola:s rn:mif&lt;'~t.wioncs d&lt;•l París
que tanto ama. ,-in emhargo. e,, un :;igno misteriot-0 que l'!'"i•&lt;1e en Ia. .-ombra. y tm C'l ma,l y que un
"1fané 'l'ek(.] Farés", rrlampag-iwa, invi,ihle C'll
las ll&lt;X·h!':-' ele la moderna. Bahilonia? Lo cierto
eB c¡u&lt;' &lt;le impro,·i"o c1C'-'l'rtó del Parí,- de 1~1 Expo,:ición ( und ro.sa mon-.trnosamente ,admirable y lo&lt;·a., &lt;'(lomo un laberinto de gemas que fulgurarnn,
rieran y cantamn y a,l mi,-mo tiempo ordenada v
armoniosa cual una sinfonía de Beethown) y ]111yó á Jba;lia. Tuvo razón. A IiJailia. i-e debe· liuir
Fiempre; Italia es al refugio divino de toda. alma
on pert&gt;p-inarión : todo hombre que tenga el e.,tigm1a cfol amor á lo bello en t-11 frente o&lt;lebe ir allí

EL MU:t-fDO ILUSTRADO
debe aha-ntlonarlo foclo por ir a,llí, &lt;lebe ir á oír lo qui:,.tadorc~·, de Sor-0 M. de Heredia a1 pa~r &lt;:}
que Italia le &lt;fü:e, peg-ando todo al e--píri,h1, todo Eeufülor; no e,-pañol porque tenéis el estro demael i;cmtimien!Q al c-orazém de la di0t,a,. y an..'&lt;1nltar- .-..iado c-repu~&lt;:nlar y o.1mpuoot.o &lt;le demasiado tomla dC'rntarnc-mte y ,;entir el ritmo ..orpren,lente &lt;le pli&lt;·ado, mati&lt;-e", par-a. que pueda .ser su me-dio navida en c¡ue la naforaileza y el art,&lt;• riman en tura! el &lt;le Jo,, oolore5 franco., y ailtos que ama ¡11
nn pcw.•ma ,-in fin.. . ¡Oh! ltia.lia, Ita,lia, -m:ulre mn-:a e,-pafiola :, que tienen e,l .don &lt;le irritar á
&lt;le tula poe,,cía, &lt;le:;.pO&lt;Ntda. ele todo an,-11('ñ0, Yit-iím nut•,tro e,irnio amigo Santiago Rusiñol á t,uw►.;
de amor ,y de bel1leza apenas e4re&lt;:ha&lt;la cu.mclo pit..; t()(fo,, ]o,. días pone, sin embargo, el )h;,lid.t-.-rnnt'&lt;·ida &lt;•ntre 1&lt;18 brazo.: .. . !
tc•nánco ,-u &lt;-opa. &lt;le oro blaneo y de azul en(enRnh&lt;&gt;n Darío entró á Itali.i. como i,;e ch•he entrar, &lt;lido.
c-011 la dt&gt;vo-eiún i11gem1a111ente pa~ana de• un e,itúsí. ,,oi., amerieano pan-amrric-ano, porq11t' Pll
lion. ik~pue"t,&lt;i á arrodillaro:e en lo:a: ('ah-ario,, (:on- Y1w-trth H'l'"&lt;•-• t·uamlo ~e l&lt;M ~s.cucha atent.a.nwnwrtido,: en T,1bore,;:. ante Je-; Cri,;,to,--Apolo,-;. an- te i,:111c•1rnn n1mores 0&lt;·eánieo¡,, murmurios &lt;le ,;p)te 1~1- ma!lom1,, y Jirio-: ,de Angéfa·o. nardo,, de Y,1,, \' lm1mulo,- de ,:.atamta$ andinas, v si el CÍ,;rn,
Boti1·1•lli, rn,fü, de ternura dr Rafa.el. dt' dolor ,le c¡iw ·&lt;·• nHAro p.íjaro herá.ldico, boga· ,-in ce;,ar &lt;'&gt;!;
J )oh,i, (le Yit1a {le An&lt;lrra del ~m-t-0 y &lt;ir C'-ielo ,le Y1H-,.tr,1s fa¡_ro,, heléniocs en bul:'ca de Leda, el
fü,l]ini. .•h í hizo: t&gt;l arte en Italia: wnmlo mi~ eondor rnl'll' t1'ija.r á grandes :-alto,;; alados (fo tile!"torP", Je fué c,omo un diamante belmlo fat·eta ma 1•11 eim,1 1•n nm,tra., e..,;trofa,- Épic,1,,; sois a.;1eá f1aN•h1. luz á lnz.
ri&lt;·a-no por la t•xuberant,ia tropical de vuestro tt•111Emp1•zó á rezar ~u m-ario de poeta, por G(•no- p1·_r,1111t•nto ,1,l travé._ del cua1l :,;enth lo bello, y
Yn, 1'1.,a, Homa, Xápolt'-'-. . .
.\llí lo dc•jé yn á -..o:s de tod,1., parte,-, como solomo,, ,-crlo l&lt;Jti ametra,b {le e.,te .libro m.1 611.nífa-o; la., cuenta., ele oro rie-.ino0 !por na 'Íac-iil idad can que repercute I'!\
Je pae;an, Jent.ampnte il(·.iric-ia,da,, por 11~- dt'd11,. Y111·-tn1 lira 1mlieordp la. nn'1;;ica de toda la lirn
En tod,l;; pai1t.,., &lt;lite ,dg-o_. (le.,1mé., de tanto,. y humana Y la 1·onYrrtb &lt;'Il mú,i&lt;'&lt;'l. \'Ul½tra .. .
tanto,-, qne ,-e oirá ,-.i&lt;•mpre, porque &lt;kja hablar [1
Yo, m; &lt;¡tlt'réi., :-er •le nalli&lt;'; la:- únioas palal,ra..:
,-u alrna. . . ¡ ()ué bit·n tran,mit.illa al Jp&lt;:tor J,1 de pro-a qne he enc-ontra:Jo r.n "Pro,-a,, profa1rn,._'7
nrnm,·illcHt fri,,kza. ~- :,i)eneio de Pi., a, e-1 gran .,.,n nn ··a,lzo l'l puente y me encierro en ,1ni t,m·~
.. c&lt;1111p:i-~.rnto" ue m;'trmol cu_rns tu·:11\ia, .- on fa ll' ,marfil .. 1¡,w aprit•ta11 e] corazón : YChe:l á la
T9rre i,ndinada, el Bauti,-terio. d ])uomo ~- d hmn,1nitla11. n1hetl al pueblo nue,tro JY:l,lr,•. á
nli:-mo &lt;·ampn..;,anto ('&gt;Jl que p,n·c&gt;te c¡nL• oye 11no pt•,m· 1le Ynt•Ar.1, mano-,. 1de marqué.-, á .\mé:·i1·,L
JJOr dl1!.mte b, 1p•J,o..; d11l Dante y por &lt;1l'tr;í, lo, de 1nw-tra ·m,Hln•, á pt,-ar ,de vue,-tra &lt;'llrta de 11,11.uDio, . . . ¡(lh! &lt;·on qué piedad -e adora ,1llí &lt;'11 raliza(·iún 1·n fa. r!'púhlic-a. de ..\,pa-,ia y &lt;le l't•riaq1wHa tn•nwnd11. tran,-q11ilida1l la dt•-nwlt&gt;z y la k'c•,. Lo, 1pDt•ta,-, ch•hen sen'ir.,e de "n lira. pam
pnhrew &lt;le M¡n&lt;'l ~it.io &lt;lecomdo de ¡,;o,mbra, &lt;le &lt;·i\'i:liz,1r. para domeñar mon,;.fruoo, para J.leY.1rl,1,
fn&gt;;;(•o., de Uazzoli y tle Oreag-na, de rdiqnia~ de t•n po- -..u_rn ha·,ta la eima. en 1Ja mont.aña. .-ant:1 t!ll
,-;epuk1\•,.. y de un mmHlo de hi-toria y prw~ht. .. que ,e atlorn t·l 1'&lt;leal.
¡ Y &lt;•n Homa . . . ! La Roma de Rnbén Darío, .
7usfo Sierra.
e~ la Hmna de~! Pontífke, e.,; h1 lfoma de que tonu
pc.,-e-:ión Pedro f'll el Circo &lt;le X erém de ''(2uo Ya(li;;", ~1llí mi.-mo, quizá", do11&lt;lc hoy ~e lt•ranta la
zaúli&lt;·a t,i-aratla. &lt;-on !~1, giga:nte.-(•a eúpula •ele )ligue,!
s\ngc,1. . . Las protc,-ta,:, las ro.-crrn,:, la,,. ne~acio11L1, ante e-e diYini:;mo hierát,ioo que forma hinLlq::ó la noche, d&lt;' un cielo ob,curamrntr roque &lt;·on Ja,; ,mi,-eria;; y la;; naqurza.,; má, tri.--te, &lt;le
ila hnmanitlnd se dit-;iparon &lt;:m111&lt;lo tocó eon labio~ jizo, ,,in una nífaga de luz, sin un destello, envolre,erentes •·el anillo del pe:;&lt;&lt;:Hlor''. Tiene pala- Yiernlo á la. t-iudad en una niebla espe,a que ra.,l,ra.~ ene-&lt;Lntadora.s pam León XIII, de admi1'i1- gahan &lt;:on trabajo los focos elé&lt;:trico,;.
Había &lt;:aído &lt;:opio,-amente nieve, durante todo
('ÍÓn, _de ~rn1or; tanta gallardía de intPligenc·ia y
,de n1la. 'C1C'ntro del tran,-parente fona,J (1e a&lt;pwl el día, sobre la X neva Orleans; los parque,, la-.
cuerpo que pare&lt;:e una lámpara de altar en un plaza~., Ja,, ('Hile'$ ~ cubrieron &lt;le un lienzo blan~i;itnario oro todo, mármol t.o&lt;lo. arte todo, todo co; de,pné~ Yino la hela.d.i., cristalizando ai¡url
Ra.fa('I], todo )Lig,uel Angel, todo Pinturridlio. to- sudario, inmovilizamlo el agua en los surtidorl', de
do l'ánorn . .. fo ;;ecln&lt;:e, lo atrae. lo arrodilla. la, fuente,, cuajando imnen~os bloque;; flotanTiene rozón, el e,;pedáculo e.-; ,;oberhi() : e,-to~ te, ,obre la andia corriente d&lt;.&gt;l río.
Y aterido,., con &lt;'l mal de la patria, como ,;i tohombres &lt;le i&lt;leal en ilucha eon un mundo son la
ohm de arte (le Dio.,. ¡ Cómo be,,;a la;; manos del do a&lt;¡nel frío hubiese caí&lt;lo sobre nuestros e.,píriPontífice, manos fh1ídas, bendrei&lt;la, y trémula~, tu,, habíamos a(-abaclo por refugiarnos en el ( 'lub
manes hecha., &lt;1e alma Y ,ele bondad, c·uYa b-hln- ele la Pren,a, en "Canal Strcef', en la amplia
cura imrnwnlada se conÚnúa 3· ,e c-ompleta en la avenida que raracteriz,1. á la 'Poblaóón, dándola perfiles ele 1merto coomopolita, de gran centro humamí;;tioo bhmcum de ,la hoot.ia . ..
En Sápolcs, á oriUas del golfo de luz. de cuyo no, :-in fisonomía propia, un gran mercado ilnarífondo de zafiro viene y emerge ante Jo, ojo;; arro- timo en el que '-e reun~n todas las civilizacio1w~,
bado,, la füor &lt;lel arte antiguo, del arte eterno, J,I todas las razas, en un fondo abigarrado que la
flor de amor, e-nitre ,la tumba de Yirgilio y la tum- nieve había como desleído, como opacado.
¿ Por qué·, en medio &lt;le aquel remolino humano,
ba de Tiberio, entre lo,; oráeu!lo,; de la ~ibila y la.~
en
aquel hormiguero de hombr~, nos sentíamos
00.1,;1.ntola.s de Carmelina, yo he dejado al peregrino. .. J-untos lo encontraremo~ vorotra-~ y yo, en tan ,-olo$, tan desamparados, tan lejos, tan inmene,.t.as página;,, en Florencia, en Yene&lt;:-ia. . . Y -,amente lejo,::, de gent~ y cosas amadas? F ren¡oh! e:-pectáculo jnrompar.al&gt;le, el de un poeta te á la eintilant-e bocaza de la chimenea, viPndo
que transmite al mundo on vibraciones la perenne encender,,e lo¡¡ terrones de carbón, crujir, de-J1a1&gt;11g('-,-tión de ('l"'ill' co.;as en que !."l H ombre y Dio;; cer,e en cenizal', dejáoomos ir el pensamiento, la
han rirnlizaclo c'&lt;l;;i en crear belleza! )las 110 CT&lt;'&lt;iit- Yoluntad, invadidos por una laxitud aflicfo·a. por
que Rt1bén &lt;:,ibalga f'iempre en P&lt;'ga~: pie á ti1•- un c1e--mayo ele esfuerzos, mientras el coro ele la
rra. v ron la ri emla de :$ll eorrel lírico al brazo. ''il ciuclnd en fü,sta ascendía confusamente crono el
méric Péga,;.,,c au vert'' e-orno dec-ía c•l anee,tro rumor de 1111 mar lejano.
Hu~~· E-=t_e "yert" e.~ aqlú el rnmP._O de la ob~er***
Yac1on rc-ali,-.La, penetrante, exaeta, del medio ,-;o.:\,-1•Pndía aquel soplo de un gran cuerpo qnc Á
c-ial que el viajero atraYic;;a. Di&lt;·e lo que w, t0&lt;lo no;;otro,, ,-e nos antojaba sin alma formado &lt;le
lo que ve y en ,;u retina nada ~e deforma : una.:; co:-a,; toman mayor rclie,e que otras y l":,O e:; to- millare.-. de ,-ombra;.;, deslizándose sobre el :resplandeciente granito &lt;le las aceras, recortando sus nrdo ...
gras Biluetas sobre e.l inesperado resplandor de
Ht_ihén sigue pereg-i·inantlo, ,c&gt;¡rnirá por mu- una antor{'ha. Y la impresión de que aquello~ hom&lt;:ho tiempo: ahora H de bulernr en bule- bn.,, no pen,aban ni sentían oomo nosotros, c¡uc
Yar, rxqui.,itarncnte c1iYrrti&lt;lo por J•l fantá.:;tieo
desfile dc•l Parí,, erepu,-cular !. ,nOC'tuino ante lo., nna rnz que demandase socorro se perdería en aqnel
~le,;ierto de indiferencia y de nieve que nos rod&lt;'ll·
"bocb·· : m&lt;la Yieio ca:'cabele.ante rle midac·ia y de
locura, cada. Yirtud alP_!!rcmente di,-fraz,H1a. &lt;le Yi- ha, ,e apoderó fuerfomente de noRotroR, en aquella
hora eme!, impregna.da &lt;le visiones y recuerdM.
cio lo "'orprende, lo rctic,ne, lo co11mucye ...
;, ne cuántos borrosos rastroi-, de qué fugiti\'as
huella~ se formaba aquel estado de eoncien!'ia,
;, Por qué dicen que ,n o ~ois un poeta de Améri- que despué, he tratado de analizar, disecando &lt;'8,e&gt;.a, 1;1i_ querido gran poeta ('Oooial y bueno, bajo cla ~n-ación, siguiendo el impreciso reguero hasfa pahida m{h'IC'ara, tpor qué ? Pues no $0¡.S de ta_ llegar al mana:ntial de que surgía aquella coFrancia, porque aQmque vue,.-.tro ,er,-o habla, no rriente amarga? ¿ Era que nuestros espíritu-: c-alfa lengua, pero f.Í e-1 verbo franc-és, encendéis so- ?eado~ por los bermejos rayos del sol del trópic·o,
bre í,l e~as con,-.&lt;te-laciones nuevas que ven "los con- rnuntlados de claridades, necesitados de calor M

et,"

horno, se sentían ahí entumecidos, corno palmeras cubiertas de una caip-.i. de e:icarcha? Y de
pronto aeudió la expliclli:ión p1·e0i:;a, neta, punzante, ¡¡brumadora: era la tristeza. ,in COthuelo de
que 1.1rra-.trába1110:i todo.o !Ob dolorus de muchil.-,
generaciones, los ::mfrimiétltos t!e una raza, y que
en aqul'l momento vivido -:e hundía en nosotro~
todo un pa-:ado, toda una historia, todo un mund.o.
¡ á h, ,nl bermojo del trópico, rívida., tlaridade:,, triunfadol'as fie:::tas &lt;le luz! ht nieve había
caído topio:-aJllente, ;:;cpultándola,-; y mil•nt ra.,, la
Nue-rn Orlean, dejaba oir el coro tld hnrmi~uero
humano &lt;:-u morimiento, no~otros pcrmanet•iamo,
\

•••

Y d ,;Ímbolo surgió palpitante y terrible: el
pad1'&lt;:imit•nto ar-erbl), ,-in cum, (le la i I u,-ión en
eontado con la rt.'alidad; el ··morbo" de ln::: que
aman !'I dolor y ,.e complacen en reit.erarlo, bn.-ean&lt;lo en ti la, !,as fut&gt;Jltk':i de lit vida lo-- hitido~
angu,-.tiatlo,. las \"ibra&lt;:iones trágiea:-; padecimit'nto n•110rn,lo inc-e,-antement.e, per:-t&gt;guido --iL•mpre,

. /

1

CHOP IN.

ró~ico había lleg¡),lfo tan cruelmente hasta mí, jamas había roza.do fibra:, mái:, del-i.ca.da."-, más ocultas, más de.-&lt;:onoeiuas.

r

ahí vi!'ndo como lci3 enc-en&lt;li,do;; carbone,, ele la
c•himent'a :-e de-:hadan en ceniza,, refn!!ia1lof en
nue, tro, n•tuer,los, -adonnecido,, en nu~,-tra~ ,·isione,-. qm• no eran nu~"Stras únicamente, ,-ino dt'
to.lo, lo, que ante:- de no~otro, habían atrave--ado
]►Jr e,t.1, terriblt\, crl5-is Je) de.-.ampa.ro, frt'nte á
un eielo ,in de:::telloti v un desfile rle hombre, ,;in
punto 11e unión con 1Íue;;tra.s se1\:&lt;.icioue,,.
Y ,-úbitamente, como obedeciendo á una neee@itlad ,-uprellla, como para abrir la arteria. mi
C'0mpañPro ,;e aoercó al piano y dejó &lt;'orrer todo
a(¡uc!. raudal doliente, lo,s idea.les entenebridos, la~
JWotesta-:. Jo;; solloz0:,, el ge-mido lento y proloul,l:,ldo de lo, eternamente deseonsol,Hlo,, de lo,- heridos por l'l mal incurable del ensueño. ¡ Chopín !
Y la in&lt;•i,iira. melodía ~e e.,parció eu ond,1,.,; doloro6;h, :;&lt;&gt; dt•·granó t•n ayes. ,Í&lt;lln1Í, el iri-;pirado neu-

qnt• ,tparc•r·r en Jo, labio, que no-: piden hc,;o~, qucflort&gt;e1• L'll In.; rvmwro-- dt• la vriman~ra, que --e
mPzela t·n l.l plt•garia. que 110:, ac:ompaña en nue~trn~ noelll's de orgía. que llanrn á toda-s horas :'t
nue,-trn eorazÍ&gt;u, para ilt&gt;eirnos: ¡Llora! LIOJ"l
inc·on:,-ol;1hlemente la inútil exi,t@cia. llora la.,;
nlt•gría,-, llora el amor, llor-a ,.;ohre t-0rla-- las de,Vt'ntu ra,- dc&gt; la tirrra; ,.u fre todos los dolores, qu~
por la ley inexorable te han leg.Hlo todo,s lo" hombre.,: golpea ,;obre tu,, tri:-.teza.,, fecunda tu vilb
ron el II an to.
Y 111 it&gt;n tras ~obre la X 1ieva O rlean, pe..:a ha un
C'il'lo vrofundamt•nte rojizo, la dolie-n te melo,lía
"" rlesgranaba eu ¡&gt;U11za,;tes aye,;_. en onda,- dolor05a.s ... !

D. FELIPE RAMÍREZ YALDES

gido Nitre do,; va~()iJH'., en un aoci&lt;lentc ,le frrroea.rriJ, '!' iu~ü-nnó Pn trP lo., carro., ua..-.i "tcll'-.&lt;:O·
piatln,,·, t•mpujó cnr1 vigor .Y los ,c1paró l(} ha.-=.tdnte
para librar wl in l'e-liz c•a,ricatu flista ma,•.h,t&lt;:,1 lo Y
a,fixi,1rlo &lt;:0111.0 t'nfre la., planch,1,, ile unr.l. pren,-;1
hitlráuJ¡iea. LndNtba C"omo Pria.n, c,-Q"ri-111 ia C&lt;~HH&gt;
Pini. timba al hl1tn&lt;;o c",mo ,JW:111 .Jo.,é Buz. ,1zaha
•·• ,mo Rt:'né .'.\[a.-,on; j-aripPaha 1·1&gt;11M Yt•h1 ,'i U-,·mzález .\ra.g-{&gt;n, y l'r&lt;1 primer e,;pa,la l!!ll la" nm·ilfathl:-l dt' afic-ifo1.
En p1mto á in,,lru&lt;.'t'iún, la ,-uy-a era n1,t.1 Y
com¡&gt;ll'ta.. Ha.bhba varia., l&lt;•ngt1:1.:, eonn.cía Ja m;1¡..:ia _v 1la,, eieni:ia,, 1llC'1dt.a,, ,.,a,bía las fiírn1ula-. de la
rrnc·,1t:iún, 1lcl C()IJljuro y dl,l exor,•i~1mo. S:1hía lllt'·
1lici-na v tN&gt;-"CÍ,i reme:li,i,; extra1io, !. pot!.·ro-o-.:
ante,- que el Doctor .'.\fartínPz d,•I Híú ,lpl i&lt;·,1ra t•l
t&lt;loroformo en ~H•x ico, y,i Dm1 F\,]i¡)(' R,1,mírez 1li\'l'rtía ú :-u :-&lt;.&gt;rit•,liitl, lta-ui{mdole fl"'pir.1,r á t t'a\'!!4
'11· un;i 1~•p ►11jita Pmpapa,la dt• Llll lí11ui"11&gt;, lo que
1imdu~·ía "l'fü..;1.Ci&lt;)1W., t&gt;xtrnñ,i.,, y cn,-:ueño,.; f:u1tá,,.
LC'i;,,. Po,;cía un }wrharin muy rieu y eje-m,plare,
d!' pip,li,,i., pr1.~.:in,,_á.._ y dp ,1.nimale-, ran,.,. "l'Olll·
J);&gt;nía'' huo,;I)¡,;_ l'\traía Y orifi&lt;,aba muola.-.. .;,¡¡_}¡L¡
aplicar n•n-cl,aje~ y apó.,ito.,.
llilihía leído 111ud10 ,, .,P ilf'01-:¡lab.i rle todo: contaba cuent~.,; ,h•J ieio,-•ll", r1•ei-t,ah¡¡ pop,Íai.,. hada monólogo,,. Tenía -1111 e.-toreo,&lt;.-opio 0011 ,;_,t¡1ts clt&gt; todo., lo. . paÍ:;l•", ti,po." de tmfa., fa,~ raza.,, 1&gt;a,norama,
y pe1~,p1x!tivas Je toJa..-; ia., labitu&lt;les.
Su,- ~l'·
,-ione- de linterna. mágiC;l," de fbi&lt;,a recreatirn, tle
química. divertida, &lt;'lU.S ex:perimentos en a,c·í1..~tiea,
t1lectrici1lad _y óntica. eran sorprendentes en aquel
año de gra.ci&lt;1 &lt;le 18ti2. Había inventa&lt;l.-o 1¡1pamtoo,

UN HOMBRE PRODIGIO.
~ _juzgar por su3 in&lt;.-ontal,.le;; aptitu,le,- y ~umufüplt\, ha.bili1la..le.,, Don .Felipe Ramín•z d.t•he
h ruber l!'ni,lo tanta,-; &lt;:a.bcza.., como la hidra, y t,antos bmzn, ("OlllO Briareo. La li,-t.1 de ,,u,; capacida.de.-, 1lt• la.,, arte,; que prad,iewha, &lt;le los oficio,,
&lt;¡_ue po,,.eí.1 ,v ele li&gt;.:; ecinoeimientos que wlma&lt;.-enTuba
ocuparía un voliLllien y podría formar un c,ttá!ogo razona lo dl' }¡¡, acti~nidad hullHlJl&lt;l.
Lo trati• ~- yi,-..itó mi &lt;'ilNJ., ,-iendo _yo niiw, dur ante aii1,.,, y &lt;..ula Yi-,ita er1;i una ..orpre--u., uu
~ttractirn nut•rn. un e.spootá.l'Ulo ó una ex.hibición
llrn.::pL'r,Hlo.-, 1111 ,,crvicio (¡ue pre,.;ta.ba y 1le que
n~ ;.e le &lt;·n•ía. c·apaz, la o-;tenb.wión de un c:,rnoti1111ento &lt;¡lit' no :&lt;(' le :,0:;pcthaba. Cua.n&lt;lo 1--c creí.a
&lt;¡ue l!abía '·rncia, lo :;u NU,~;· ,;e pre,&gt;c&gt;ntaba t&lt;m la
a}forJ,t Jli•ll/1 ; j,1máo-; lo¡rrnba agot.í.r.,ele ni a.c&lt;&gt;rrala r,ele; h,:d,a frente á la., cue,-tiono,; má., arduas
Y rnria1la-: daha oiillla á 1-a.., empre-a.."\ má.~ ui.,-imbola,,; i-erda p:ira ti:,Jo, :;e pre4a.ha. á tiodo, y cuando todo lo habhl hed10, toda.vía le queda.b:a algo
por ha.c¡'r,
Con&lt;·rPtl•mo.,, rnumert'moo y cl~ifiquerno:-,: En
el ?rden de l¡¡_ adivÍl&lt;lal física era g1mna.~a, pt'lotar1, buzo, equilihri;;ta., jinete; :,;u fuerza era la
de un Hérctcl.c,:&gt;,, y su agiLi&lt;latl la &lt;le u-11 sa.lt~mha.nco. Por :,;wlv--ar á Oonsta.nti.no E:;calantc, co-

earlos 2&gt; /az 2&gt;ufóo.

in;:tituído experienc.•i·as y hecho demo.-tracione.i,
y bu.-.&lt;·aba por aquel entonces Ju direc&lt;:ión de los
globo,;.
Como prt•.,titligitador no tenía precio; entre sus
maIHb dt..,.,1pared:m reloje:s. ,;ortij,1:;, d1ád1aras y
,;e tran,,for.maban cu f1lon-,;, en paloma~, en flameaje;; dt• li"tont&gt;1,; y ca.,;t:iLd.as d1• ,1ga;;ajo~: con reflt•etore, c,,.pecialc:; n-.,tía á la-: danm, &lt;le hacfa.,, tle
,-íllicle,. .Je ninfa,-. Y ponía oreja,- de a-no y u1erno, de .¡JL,monio á Jo::: uibaLlero,.
l&gt;ibnjaba y pintiaoa que era un pri111cw; pra.ctieah,1 t&gt;l r et rato in"tantJneo y la -.ilueta pican•,t·a, tt caril'atura ritlí&lt;:uJa; &lt;·011 1111,1-. tijerit.i.,, y
un papL•l doblado re&lt;'&lt;&gt;rtaba e,1.,;itH,-. jnrtlinc.~, plant,i.• , anima.le~. .\. W(·,'~ lleniha l&gt;arro \" hacía bu,.t· ..-. · JaiT,ml'-. t•4atn;1,. Con ,u l'.Orlil¡;luma.,. y un
lK·dazo tle madt·m c~&lt;:u·lpía mublL•,- y !.tbraba pr1rnoro.-,1- dmelwrúai.-;. Era &lt;le gr,rn fuerz,i en kLll
f.:On•- &lt;il' e;~Illl•lote Y (•n el alambre toreido.
l\•m lo tJlll' tenía· ante todo y ,-obrl' todo ern un
t,~INüo 111t1:.,i&lt;:a,J ,de primer orc1c11, 1111 ,·erdatlcro gt-nio. 'J',x-a.ha t ~Jos •ln., in,-trumt•nto, &lt;:onocido.., y
otro- &lt;le ,.u inn•nción, c-on gran bahi-lidati, &lt;.-oa
.:-l•nt·imiL•nto l'\&lt;¡tlÍ.,ito, (•on arte incomp,irable. Era
guitarri.,ta. ha1Hloli•11i,,ü1 y lr.1ji~t.1; manejaba el
mT,1 c-on .-'lb[Jl'riorida,1 ineontt.-,;tah'le; el darinet!',
t·l ob,Jl•. el Ull'll•&gt; no tenían para él ,-e&lt;:rcto--. y Jaha á Jo-: brom·(•• ;Ja~ sc&gt;norida.llt'&gt;' mú~ exqui:&lt;ita.,, tLl
piano. timh1x•- de-eo110&lt;·ido.,, a11 órgano te-lestes arlllt UÍ.1,.
Su in4nrn11•nto prt·lliile&lt;:to Na la flauta, y como
fl.1uti,ta uo él'L'&lt;l &lt;tut' hay~1 tC'nid-o rirnl. ,-i e., que
1ml'th• flL•gar :'t tPnerfo. Tenía fhrnhh de ébano,
&lt;le t·ri,tal y &lt;ll' plata, había ti4tuliado :-u ., onoridad
y •IL• 1'fodo-, hahía t•m·ontn1do c·omhina&lt;:ioncs de
llan~ Cjlll' , úl o ól llHll1!'j.1-ba. y b1I,M1m(lo agujt'r&lt;l&lt;i
&lt;le &lt;JU&lt;' ,-í,lo él "&lt;' .-erría, J)rodnt·il'Illlo a.,í efoctog
tll'•,.:Jlo¡_•j l,►.- y "'Orpn•mk•ntl'~. l'on ,-u flauta. de
plata ..-tl pred'IL•d,a. i111it~1ha tod1), fo., in,tn¡,¡n~nto.- ,. to,la la ~,llurnkna ::;onora. Ilahía eJl dfa
.trrullu., (ll' túrtd a,-. trino• &lt;lt• ji,lp:ut&gt;ro. ,.onori,la,dL•.- ,11•món iua, ec-mo la,; ele•! rnnk1to Y dl'l zenzon1-ll': rnurnmlfo, 1llc l't•h-as Y &lt;ll• arroi·o~ zmnbi,1106
de hri.- a, y dt• aheja.,: h~bía l'h1nto~ y' ri&gt;',l.-, d,lmon•,- \' l'ltg-i(lo,.. y aqnt•lla f.lauta em toila la mú~irn. Tocando trá,- de una cortina ]Jecraha ú no
.;;:11.&gt;cr,e l'n qué i11..::tn1;111ento ejt'c-utaba:
&lt;lía en un
c·onc:i1•rto toc·ú t•l trémolo de Heriot en e1 "axofón
y &gt;l' c-rl'yó t¡nl' l'jt'l·ut;1ba en c,l riolín. llahía arrcg'lad.o rn ffauhi de plata de tal :'nc1ie. que to,la.~ .
la..- ,],J;n·e,- q1w.lahan ,1,l akancP de lo~ tfodo• {le nna
,-ola m:mo.
-Por .,.i mt• quedo manco--&lt;lt·da.
. El &lt;lía clPI ,.¡ 11ic0 tro de San ,\ ng-el &lt;'l' h-timb rf'rrn11wntt- la mano izquierda traitando de -ah-ar á
E~t.dantt•. Por la 11oc:ht&gt; :;e :pn•-t'11tó t•n c•l t,t&gt;J;Ltro
&lt;.•on ,-u braz.o 1•n c-ahrc~ti,1lo y l·':·11 una ,ala ma,:11&gt;
t cK·ó tcNno jmná, hahía to-c:,ido, ~ig-uió á .\1wtlla Peral ta t•n lo.- giro, n·rti¡!'i,no.0 n-. dt• )-11,, tri no: y ·ªQTgeo,. · ol púhliro. arrl'l:ata.tlo. h· trihutú ·una 0:ran
o,·c1-tiú,1.
Poil ía. á !,t \ l•Z. l'jt·tutar e11 el pía 110 y la flan ta
]' .
.
'
Y , ~ 1a 1mpr~)11,ar arrt•¡do~ ele -mú,ic·,1 1¡11&lt;• eje&lt;·ut.ab,1 l~l , .-lo. a l:i Yf'Z, en .amho~ in:'tl'lllllt'nto.,. Y
no c•ra nn ~i111ple ejel·ubrnte. úno un arti~ta c&gt;n la
má- 110hlt• at·l'nlÍón de ,]a pa·lahra: &gt;'entía la ,míL,ica. _la Hnrah:1. la gNnía: tran,-fufülfa en -.u a.t1-litorw h -~un rt'llhl ~nw,c•ión 1ni1,i&lt;•.;1l, la ,nprema de
&lt;'HH1,1011¡,,: oyendolo -sr :-t•ntían c·,1-lo,frío,. u &gt;rnan p,,r l 11 C'lll'rpo tra:;mlon•s. ,e ~t'ntían ,·a1"lti
eriza111•ip11ta,.: &lt;k u~hell&lt;}.,. 1111&lt;10~ t'n 111 ~arg.urt.1,
;:cl_&gt;n•,,ailto., clt· :-r:i!,lozo t•n t&gt;l lll't,ho, nnhlazón de Hgnnrn-.. rn In., ojl}~.
;, lln~ ha -:id,, &lt;le él? ¿ quién ha rnelto á oirl &gt; y
á ,1d1111 rarlo~ ;.quién l':' el ,Jpirntario (lp •IL, Jaurele, ~ ;, en qué tumha rep(),-a. ~i ha 11rnt•rtn? ; en qué
t·a,·prm1 ,e h,1 fl'Íugiado. ,,i t1ún ,in,?
.,
rn (lía. ~111rante p] lfamaclo impt&gt;rio. h- Arehi- .
1lnqtH's lo oyeron y Jo a1lmi1-arnn: par,1 darse aire
d~· )h•tt'fl,a, y &lt;:l' protec-ton-s dt•I arte y dt&gt; p pufa.nzilllorc-. l'll l·,11ro1m. del genia 1rntional. )1) t'lllhai:c·aron ~- ~•&gt; mandaron a,I rxttanje:ro. P oco 1fo;pu~,-, ,-e :-1_1p1t&gt;ron aquí "lL., tritrnfo~ en Parí,: de.,)~ne,- --&lt;' rl130 '.!lll' hahí,1 ing-rt,,11]0 á la on¡ue-t.a ele
~La )l:'nt·,la , &lt;le BnL-C-la'i'. ·'" ,k-pué.-. . . nada.
},l g-1·n1n ,.l, (•nrnh-ió Pn una nuhl'. :-e hun,dió ('·1
1a ,-olll'l_►ra ~· 1lt1,;;1par~i{_► para ,-.iL•mpre. ])1•.;.c,a,!1,,t,
a~-a-o. 1g11or;1d'.1 ~- ,pe1•d11lo. t&gt;ll &lt;·ualquier •·i•me11.tcno nilgar. l,,i.10 uua lo,a Pn &lt;¡nP -.u, a1lmira,dore,,
no han podicfo depo,;;itc1r una &lt;·orona y ,;obre la
cual la. pütria no ha pol1ido p:r.a har ,-u· nombre y
¡;,u glm·ia.

m;

.

Ja:

�Domingo 26 de :.Iayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

[L

c:1mpresione.s de. la _semana

f

LOS DOMING OS DE AHORA.

Ido el Circo ~- envejecida la zarzuela, nos hemos
quodado por ,a,lf!ilmo-s día,s sin espectáculos de atractirn. Entre tanto cambia este aba,tiinriento teatra,l :no se sabe qué hacer de Jos dOllilin!!'os.
La ci,uda,tl o.0 tá nerezooa; deja que el sol tienda p&lt;&gt;T las crulles, sus brrllantes -paños, y que el
cicJo se inunde de luz. La ciudad e-stá perezosa;
1-e rompla&lt;·e en 0011.Servar el sopor del sueño, el poly j,1Jo de oro nue la noohe arrojó en sus párpado;,,
~e aooma á Jos balconos v bebe á torrentes la vida
&lt;¡ue se e;;ca;pa en on,cl,a,,;; t-ihia,~. En las a\·e1iidas los
traruseuntes toman aire &lt;le fiesta, af.loian el paso,
f:e abandonan á una laxitud extraña, á una e~pecie de embriaguez que pone vidrios de coilores en
la ima._g,inación. Yan un poco al azar, aYentme1:os del aire y &lt;le la luz, y, toman parte en la grau
fiesta de la nahrra,leza.
Y por las mañanas en la Ala.meda, y por la,, i.ardes en la Reforma, la multitud cdebrea como 1,n
re:ptiil de eseamas an.ulticofores. Es allí donle las
músicas militares ha(!en oir sus fanfarrias sonoras.
Las notas ¡;e idi,;:eminan bajo Jo.; árbole.s acarician-

ILUS·TRADO

"2I~ EJERCITO MEXICANO.'' (1)
Llernl?a, razón Fígaro (maestro insigne de p.-?r:c-dista,s) cuando escribía. que una de las dificu·ltdes más grandes en que puede verse uno del ofi.&lt;.o, es tener que a,na¡1izar el libro de un ministro.
Y no porque un ministro ,:;ea incapaz de oscribir
,e,bras excelentes, sino precisamente por lo oontmrio: el ologio que fürigido á un particular parecl'
muestra de alto y gencl.'Ol-o altruismo, cuando se
de-di-ca á un hombre de posioión encumbrada semeja lisonja vi,l y repugm.ante. Pero cómo ha de ser;
la justicia. se hizo también para ,lo.s a.1tos personaje5, y hay que discernütla á rie;:go de que formen
catáilogos del pobre foliculario, las gentes que no
•&lt;:reen 'i'e pueda mencionar á la república de Venecia sin que luego se almla. á su próximo ma,trimonio
con el gran Turco.
El señor General Don Bernardo Reves ha he-cho un trabajo excelente acerca del cjéi·cito mex'Í•
-c·a,no: ila historia .fiel y oompletn de esa agrupuc-ión, mootram tlo de qu.é rna,nera ha ernlucionado
hasta converLirse de inmunda y repugnante oruga,
&lt;•n '·mariposa angélica que rnel.a á la libertad y á
h jn::.ticia", á despecho &lt;le todos los oh.::.táculo:;
y &lt;le -tmlms ,lias difioul-tadc,.
· X.a.die mejor prepara&lt;l-0 que el ~cñor General
Reyes para rea.1izar ooa tarea : conoce y ama al
ejércit-0, conoce y ama su hi;;tori-a, y ama y conoce
&lt;'Orno pooo.s ílas ciencias que podía,n dar.le lucoo
~ ara apreciar el éxito y l,as condiciones de en-c,;ientro.s y bata1las, de plane.s y campaña.;;.

SOL Y LLUVI A.

J&lt;~I ,;ol reh1mpaguM colériramente e-orno un di,1,;
irritado y ,-u" flechazos de fuego hieren lo;; picacho.-- de la ,erranía. Está en el zenit. La ciudad
¡percwN! rdmlle con ondulaciones lentas dé una
' 'hanoum·&gt; oriontal. En las caJ1tia1a.,, el fo1tiineo
&lt;le las &lt;:opas ,:e rnezt'la al chorro hiniente de las
careajada.-&lt;. E,l ajenjo YCl'de p-á,lido &lt;·orno un tallo
JHlCYo, ,::e iriza esparcicrndo su 1Jér.fülo aroma. La
&lt;:crvez.i-rubia cual campo &lt;le triga.le.::, elc,-a del
fondo del rnso ,ms ,locas burbuja.,. :\Iuy pronto la
multi,t-lHl abandona el boulmTard, fugiti ra &lt;le-1 calor,
y queda el ígneo moTiarra dueiio de las &lt;:11He", tendiendo Jienzos sobre el empedrado, taipi.c.-e.-- amarillo,- en l&lt;:1s ba-klo..·,as, c-a-l&lt;leando el agua lle lo,;;
estanque~, inu])jclando de oleadM flamígeras el ~pacio, haeiemlo circU'lar sus átomoo lle ,angre disne,lta en la gran arteria ele,l l;niYerso.
La c,imfod yac:e en un oopor &lt;le sie,,.ta; c-1 a,fa.1to de l,M cal.le.~ despide hlmbrc a,l contacto del
;prolo,nga,do be..-«&gt; del :::ol; el rnloj bate e-1 ala v-ibrantc de ,m ca.mpaarn. El cieilo se ineendia en torren-too de púrpura; un ruliento ele hornaza flott1. como
1111 va•por de fra.gua, !Y á lo lejoo, en lo,.; términos
oolor de acero &lt;lel horizonte, las ineomta.nte~, las
"hijaB de~ viento·', ,]as 1rnbos, va,n dl\"-plegall]&lt;lo s11
'l't•la negr,a, y se &lt;leslizan, se dcsliza,n, trayendo en
1.-&gt;11 ;,eno ol fresco licor que despe1,tará á la tierra de
ECU modorra.
Porque la Jltn-ia os la bandera blanca, la lJ.;mitlera de paz que agib •la. ,primavera. ~in dla, las
:rcli"as no ,:,e a,brirían ui habría ttuos de amor de rama en ra'llla.
¡ Cómo de.,;;eamos ahor a, cómo a.nhefomos que
Jleguen e-:as ta.11cles perezooas, empapadas en brunu1.-;;, que caen lenta:mente y se dffihac-e,u en la mo~iotonía gri,, clel crepúsculo! Pasan •lfü• nubes como arrastrando sueños, amontonándose en bloques
informE1.:;, en masas indecisas; ruedan, se agrupan,
riñen bataJlas gigantescas, i&gt;Rlpicadas &lt;le lágrimru,
y de fa sa,ugre anénúca ele un sol moribundo que
fe a.sorna á tra,é;; ide Ja cortina. ele '1a niebla; esas
tardes en que l,a Jhrv,ia ,teje sobre la ciu&lt;la.d un enea.je imp81lpahle, la cubre de blorn.las líqni,clas, de
un velo movible, rmientras ,allá arriba un relámpago traza en el e,..:;oudo iniinito quién sabe qué fulgiirantes caracteres !
Y cuando illueTe, ca&lt;la gota es un tono mate que
E-urge de iim,pro\·iso; un repentino pincelazo. Y el
agna rima, con su mur,m'llllo punzador, sueños y
mel0JI1colías.
¿No os ha ;;orprenchtlo nunca el ehnba;;co, bajo
fas áff•a:clas del bosque? Se diría que en la impemrlr-aWe roo de frondas se abren milJares de pnpiiJas ver&lt;les-Teucles, como las que eaJlÍÓ el poeta seviHa•no--quc nos ,núran irónicamente. Cabecean
los árboles &amp;ioi]diélllclose la mojada cabl'llera, $e
oyen aileteoo, susurro de hojia", v el grito agudo ele
nlgún náufrago del aire, 1-a.~gando el ritmo lento
del a.gu.acero. Buen chaparrón; ¿ cuándo e~c-ribirás en el cs-pacio ,tu hossana pi-oTidente, rn himno
E&gt;&lt;moro. v tu,: C$lrofas de apacible-:,· &lt;luke armonía?
;. Cuándo penetrarás en la tierra para remornr sus
0lvidooos gérmenes y colaborar en la gran obra de
la vida imperecedera?

1ru~rno

1

***

En las setenta y seis págmas del libro :;e rf'Corre-n todas las etapas de Ja hii.,,toria •del ejército,
closdc las rulgaraidas de las primeras tribu,;, que
&lt;'e entraban por ila,s tierras del contra.río tailándolo
.v destrozáind01lo todo, hasta el núcJeo aclual, científico, inteligente, dotado de todo;, lo.~ adelantos
modernos y en posi,bilida,d de rechazar los ata&lt;1ues de cualquier ~rupa.ción de la misma clase.
El señor Reyes siente y compren.de la guerm,
e-.;a niveladora. de hombres y rams, esa condición
de la vida, que no crece ni med11a sino por medio
-ele ila muerte. Y lo que es más, comprende la
poruía. del ejército, admira el color y '1a línea en
un escuadrón en movimiento, se siente excitado
evocando Jas voces de manido loo irnibos de venci&lt;lw ? vencedores, y ailca.nza oomo illi!nJ;UllO la dicha
de morir aitravesado por una hala, en un hernio.so
,e-ampo de trigo, ",con el amor en el a[ma y el ciefo en los ojos".
Sólo así se expli,ca que al tratiar de loo roeiiJhica
y sus .coetáneos habile de aquella:s grandoo é inú&lt;t.i~es oar,n,i.c.erías, con dialooto de ar ti.sba y frase
&lt;le inspimdo. Se cree mirar, all leer sus descripóones, á loo oaba1le;:08 águilM, 1leones .Y tigres, con
fit!S ca:soos hechos de Qabc-zas de anima.les, á los
6oldados oon ilas oa.ms embija.das de rojo, y OS·
tentando en las cabezas ,los penachos de viva plulllería; en ,1a.s 'lllaJ11os il.a.s armas de obsidiana y oro,
y en ·los "chim.a1li'' los espejos de pirita. Como
e.n el esoudo ide Aquiles, las figm-,as tienen voz y
movimionto y vida, que han a.clquirido al pasmoso
eonj uro dcl arte.
Pero si cl ,colorista y el dibuja,nte encantan, el
;pensador subyuga y cenvence. A pa11tir de 1l a
c-onqui.sta, vemos •salir de entre los oficiales de las
menguada., miJioias provinciales, con sus grados
adquiridos "por -cu,amto vo.s'', á lo;; mestizos conocedores de la tierra, grande.,, cahallistas, altivoo,
Ywlientes, des-preciaidorcs ele lo~ ('$pañoles y segurc,s de poller ·ser en adela,nte ,}03 dueños ele lo conquistado.
Trias fatos vienen los insurgente,.,, aleccionados
en la dura escuela &lt;lel atú1·imien.to, creando un
grupo tan ,anre.ta.&lt;lo y trun unido en su aparen te
h eterogeneidad, que viene á ser, a,nda,n,do los años,
el centro del eiéroito actual.
La fusión !iturb1di.:,ta, no resulta una combinación, sino una mezcla. l n,clependientes y rea,listas
podían comb.aitir,,e, podía,n ayudarse, nunca. podían
unirse ni superponerse: era,n como los gmmtes;
&lt;le la núsma forma, pero incapaces de servir para
la misma mano.
Todas la-s guerras &lt;1Í viJes sub'3ecuerntes fueron,
a.sí lo demuestro el señor Gener.al Reyes, el imyrn1so de ,los dos organismos, el amtiguo y el nuevo, ']'.)Or eJ11¡&gt;wlsar el cuerpo e)..-iraño que habían i,ngerido.

r

Damas me,clcanas.--Srlta. Maria del Carmen Margaln y de la Garza.

do pcoueños oídoo aterciopeladoo, y µrenden en los
~.píritus estrofas Hrieas, anhelos vagor~, Iocos
det'eo3.. Las sedias se irisan, y ip1wucen al arrastrar,e por Ja arena del parque, secretros sutiles de
arroyuelo que corre bajo arquería &lt;le rooas. La
primavera ha encontrado su ni,clo en todoo los &lt;Yjoo.
Se beben ,las IIlliradas como copas ele buen vino.
Embriagan los perfumes, loo ma,tice.;, las media~
palabras, Jas pupila$, el movimiento de Joo abam&lt;:o-. que abren sus afas, la músim . .. y el excelente veci.tnd,ario se &lt;1eja llevar por esta. oleaida poli&lt;:roma, por esta ráfaga de la alegre dioha ele viYir que oonvierte en ¡¡,ueños de oro las obsicll118S realidades de la existencia.
Y entre tanto, reina, aiosoluta, Su ltfaje.s,ro&lt;l, la
Tanda.

.Cuis

g. Urbina.

AMOROSA
~hirgcs d'eintre mis sombras, promebioo,
0omo un arrnanecer pllácido y beilJlo;
Y deFipiertas á mi aJma entumecida,
Oomo á fas aves nnaiinnil destello.
Ha :muoho de mi suerte me querello,
Ha mu.cho que la cailma apetecida
No impr.ime, por mi mal, su Maneo sello
En ila.s págilllas negras de mi vida.
Como una redención, ¡ oh, du:lce amada.!
A mis hondas fuinieblfos te ,a,proximas,
Y es a-ntorcha de amores tu mirada !
En pago de ese bien, desde mis cimas,
Raoia ,tí, que eres owmbre y albomda,
Como illOlas de amor vuelan mis ril)1las !
QUIRINO ÜRDAZ,

SIN CORAZON.
Cuando en el pecho corazón tonía,
X o cesaba, era eterno mi sufrir:
Era un ve1,dug-o el que albergaba dentro;
Era un infierno el que lOevaba en mí !
Yo Je decía: corazón, ¿ qué anheila.s i
Y él Tedoblaba su cruel latir;
Hasta que ya desesperado, un día,
.\.l,ríme el oecho v le arrojé ide allí.
Cayó á 1las ,pl3JD.fas de 1tna virgen rn'bi,a
De ojos de claro, espléndido za:fir ...
; Oh, corozón ! tú eres feliz con ella,
Y yo dichoso, corazón, sin tí . . .
FERN.ANGRANA,

EL BAB,DO.
Y al .fin pulió [a estrofa; sus cantares,
En la g-ruma sutiJ, encuentran vida;
Vibró todo su ser, y &lt;lió cabida
En e;l terso rorudel á sus pesares.
Ya formó una corona de azahares
Que en cabero. gentil, dejó ceñida,
Y en la ga.ma exquisita, imfum.dió vida
Con místico placer á sus pesares.
Eniermo soñador, en fos '81ltaires
Del subláme ideiaJ, oums tu herida;
Canta ahora á la virgen de tus dares
Tú que pules la estrofa, y tus caintares
En el terso r-oudel, encuerutrrun vida.
JUAN

R. ÜRCJ.

(1 \ "El ejército mexican.o ."-\fonografia ei;crita en 1899,
por c1 General Don Bernardo Reyes para la obra ''México.tia e1rolaci6n social " Edición especial. México. J. Ballcscá y
era , sucesor, editor. 1901.

S r. F ra.ncisco A . d e I caza,
Primer SecreOO.rio de la Legación de .néx.ico en E.spaña ·

Yiene la refol"ma y reaparece el iru;urgente, el
sc1dado dul puehlo, e,I mi,-mo que por once años
h,tbía combatido la tiranía y los privilegios, y fu.nda ol ejérc-ito ~meYo, c,l ejército que ,,e opuso y
destruyó al &lt;le gener-J.le•s nombrados de.,,de que se
ha11la.oo,n en el dau1;tro materno, ó por móviles en
que el vai!or y .la 0ien&lt;'ia entrah,'l.n por muy poco.
Y ese ejérciit.o de licenciados rneltoo generales, &lt;le mancebos imberbes recién e.scapados del
colegio. ide oaoora,les y de ranchero;; que ol día
runterior Jll8bfan dejado el lazo y la mancera, apoya
la expedición de 1J1uevas leyes y el oa.mbio del modo &lt;le ~er rsocia,l, combate oóntra el enemigo extrainjero, fusiJa el retroc-e:-o y 1la tradioión en el
Cerro &lt;le las Ca:rnna,n,as y prepam el oa,rnpo para
el progreso materia,! y moral ,de )Iéx-ico. ¡ Que se
dig-a. si 1ma a.grlllP'ación a;;í, 110 merecía un Iibro
tan ga,lrra.rdaimente escritó, y si no era -a@nto qtte
debía tentar el áni,m o y ilo., brío.s de un traJbajador
como el seúor Genera,] Reyes, reJ,a tar esa larga
serie ele proezas, ,ailtitudes, mÍl;erias, gilorias, pequeñeces, heroici&lt;lades, sufrirniffiltos y goce.s que
forma!ll el lote del eiércit.o mexicano!
A menudo se ,nota en el trabajo del ;:eñor ~Iinistr-o, que pone coto á .;u admira.eión, refiere en breye,3 dineas lll!la hazaña ó trunoa una reflexión: es
que el espacio Jo constreñía y lo maniataba; pero
como para la ejecuc-ión de esta parte ele 1fExrcoSu EVOLC.:CION SOCIAL, el Sr. Gral. compiló datos y
a.ounu1ló materia,les iprecio."-Ísi.m~ y muy extensos,
no pa,sará m ucho tiemno ,sin que vea,mos completa
la historia 1111ilit.ar de México
.
Pero aparewa ó no ese tomo, que dc~eamos todoo los amantes &lt;le nuestri-ai3 ro,as, el que conocemos ya basta para acreditar a,l señor General Re:VE.I'."' -de docto investigador, peruador concienzudo,
e:criitor eleg1ante y arti.,ta de noble y elevada pro,;apia.
g¡ romano decía: ó ejecutar cosai~ dignas de ser
e,cr1tas, ó eiscri'hir C058JS dignaJ, 1Lle i;er lcícla..,;. El
-,eñor Genera'! Rm·e.,, nue ha he-cho tanta."' co.-;a.5
dignas de relar,a,1,se. 8'0-cribe ta.rnbiét1 cosas merecedoras de que fa-; lea quien ame y rrupete á esta
pil.tria. nuestra, talll e,,c:arnecicla en otro tiempo, en
plena regeneración ahora.

V. Sa/aco filvarez.

El Sr. Francisco A. de Icaza.
En esta,s brerns líneas no tratamos de mostrar
la si•hieba arUstica deil diiplomáti-co-pocta que
C'()IIl tanta honra q)ara no.sotros
rcpr~nta en la
conte de Qas Eapafuas el arte y h cll'.ltura mexicanos; Icaru. merece un estrudJio serio y maiduramente pensaido, y hemos de ccmsagrárselo cuaiIJ:do tenga.mas para ~lo tiempo y lugar.
Cuando hace quince años pactrió nuestro rumigo
rumbo á }I.adrid, ,a l laJdo del inolvid;a¡Me General

O,m1ingo 2G de Mayo de lD0I.
Rivia Pafaoio, había hecho ya eooayos importa,nt~
que Je tenían gmnjea.do el puesto de Secretario
del Liceo Hidrulgo, de gl'ata reco11daición ;_ pero no
se .figuraba nadie gue alcanzara el merecido nom'"
bre que aihora goza.
..
La pub,licación de "Efímeras" fué una. positiva. revelacióñ: había en aque~las pocas páginas un
poeta (1do1Jlado" ( per.dónasenos el vooablo) de
pensaidor, de erudito y de hombre &lt;le finísimo
gusto.
Lo.s críticos más eminentes de l\fad.l'iid, lo mismo
Balant que Julio Bureld, Glarílll qne Joo portugueses y catafanes, ser1rularon el a.parecimieruto de
aquel nuevo astro con 'f1'illles [am.tlaforiias que demostraban ,su ootusiasmo.
Vino -luego Ja uueva colooción, "Lejanías", acogida con oo menores enoomiios !por el pú:l:&gt;'lico y la
crítioa. Se veía wl,lí a1l poeba más seguro, mis oonoeodor ele su arte, esc1~ihiendo en una lengua
más sabiallllente e.-;tudiad.a.; ~)ero con ,la ~nspiración, oi cabe, más briosa y robus.ta que en el primer delicio.;o libro.
No sólo ila poo..,ía ha cwl,timdo el señor de leaza: ,,11 '·Exrumen de críticos" ca.usó sensación no
sólo por oierta.-, revelaoione., qne rontenía, 6ino
por su fonclo de ciencia y pl)r su c.;;tilo impecable.
Su nuevo e.,tudio a.cerea ,de .l,as novelas ejemplares
tle Cerva.ntoo no sólo mereció el premio que le otorgó el Ateneo de ::lfadrid m~tliante el diolttmen
de un jurado respetabilii.-;imo, Aino ios más lioonjeroc- juicios de eminenoias del al'te.
Bl ;;eñor &lt;le Icaza, cuyo retmto publicamos,
fioEcitó y obtuvo del 1Iillisterio de Relaciones permiso para velllir á su patria. La gente &lt;le letl'"as,
que .aqui-lata y valora como se merecen los méritoo dm jovenu diplomático, celebró su presencia
ron banquetes y gim,; caJinpcstrcs muy awimaidos,
&lt;le entre ou)',as fie.sit-as oportuno nos parece ha(!er
anención de ila comida que ile ofrecieron los señores :de Cont.reras en su ;precioso "cottage" de las
Fuente;, Brotante;:;, y del almuerzo que en las cerca,nías de Tilá.lpam le dieron el Dirootor y redactores de "La Revista Moderno.''.

La independencia de la República Argentina.
La República Argentiua celebró ayer el aniversario de la Independencia, ,proclamada en las
Provincias de la Plata, por un grupo de patriotas
argentinos, el 25 de Mayo de 1810, cua,tro meses
antes q'lle entre nosotros estallase el griito de Dolores cuyo últi1mo re.suHado fué la Indepen,dencia
de nuestra patria.

El actual Pre.,i.drnfr de .aqu&lt;-l país T eniente
Genera,! señor Don Julio A. lwe-a, c~yo rntrafo
acompaña estas línea,~, ha contribuído poderosamente con su recto y jniciooo Gobierno al ensanohamiento de las i·elacioncs come1-ciailes de la
~rgenbina, haiciendo cesar la.e, diferencias que últii:namente ?e han StL-;c-itado con su vecina. la República de Chile, en cuyas oue.o,tiones e-1 Presidente ha
dei:nootra,do adnrirahles dote; de di1plomátioo intehgente, que honra.11 á su país.
Saludamos á la Repúbl ioa he11mana. en el ainive1~rio de s~ Independencia, de::.eando que no
vea mterrump1da &amp;u era de progrooos y que marche
como hasta a,hora, al frenite de las R~públi~
S ud-aimerioam.as.
ERRA.TA.-En nue,¡traedkiónpasada aparecil\ untlt f
qu;c!ecla: ··B¡ Sr Obispo de Campeche;" debió decir: •·gJ~ 0
Ob,spo de Chiapas."
~r.

�:Oomir¡go 26 de ]Y1ayo

''él }V!undo :J/usfrado."
tuación apropiruda para que
e&lt;OO será, un importante centro
del t~:fico internacional y qu~~e quedar a.sí,_ se. c~ervarían una:&lt;&gt;.
cond1c10nes que paro lo futu serían perJudic1ales en muchos
sentidos a1l Gobierno nacional. ro
·
Para tal acon&lt;licionamient se ha resuelto la compra de ];1.
ciudai&lt;l de Coo.tzaroaJcos y Ia i:vereión, según cálculos aproximados, de dos mill{)fJles de pesos ra indemnizar á los propietarios

oe 19&lt;)1.

\

y &lt;lej ar á la ciud~~l en el e,;t.ad~ue se desea.
. .
.
Esta. resoluc1on, está e&lt;tudiaJa, en forma _eqmtatirn y Yent'lJooa. para los vecino.~.
To&lt;la la ci udad pasará á ~er propiedad de la Fec1era.ci6n. :, dependerá cliredamcnte del Gobiemo Federal, de acuerdo con la reforma del artíc•ulo 123 de la Constitución, que se acaba ele aprobar en el C'o11greso; pero lo,; propietarios que recibirán íntegro el
valor de ;,u.,; &lt;-a;;a.., y solare,; en ,irtud de un contrato &lt;le "enfiteu,,.i:,",
ó arrendamiento, podrán seiruir ririendo allí y &lt;1edicándü;'e á la
explotac:i{m de 1-us tierras ~r el e,,--pacio de noventa y nueve afios,
Y por c:-to pagarún una renta del cinco por ciento sobre la cantidad
en. que ,;e rnlnú el forreno oeupaao.
E~to e, de lo más Yentajo.;o, pues equiwtle á realizar la propied,u1 en ~u jfoto rnlor, seguit,oi,frutando de ella por un réc1i-

Viéne.:'C hablando clcsdc bate tiempo, de importante;; obras r¡ue
se están llevantl-0 á e.abo en l-0" pucrto:s ,le ~ali1rn Cruz y Crntzacoo,lcos, obras muy nec·c,aria.~, pue:sto que &lt;.'On ella,- ~e en&lt;-amina
una dota.ción de seguri-da,des contra los riesgos del nrn1\ de la antihígim1c y de l.as &lt;lifi&lt;."ult.adc, del tráfico y del comercio.
Las obm:,; á que no., v.am0&lt;. á referir constcm de &lt;1o..~ grandes
ópcra.ciones: ,la ele a.,egurn~11icnto de ví,a,; herrada, y hi de los puer' tos que m&lt;á,s arri&lt;ba citaimct0 •
He,..~to ~le! fcrr~,arril, el termplén y la vía herrada. se ha:1
termina-do desde hace tiC'-mpo y e,,tá a,hierta al tráfko; pero fa Yía
adual no reune ·la,, concli,ciones ,nece.,arias para ,u n tráfico e:on,-iderable, y á esto se d ebe que F-e hayan emprendiido trabajos de tanta
imporkLn.&lt;:ia como Jo;; ,,iguiente.- : de.;viaóón &lt;le algunos tramo.;,
ampliación ele cun a;-; para dar mayor seguridoo á 1a Yía, y reconstruoción de puente,-; y ,alcantarül~ que son numero,,í~imos en la
línea, pues sólo puentes hay oc:hocienk-,.
T ambién t:'e cd.án s,uh,tituyemlo los durmiente;:, y acerca de
est-0 hay un dato muy ourio,;o que &lt;lemuootra el grado de riqueza de
aquollas régiones: ,la. mayor parte de esos durmiente•, ahora ifüervit,les, ¡;on &lt;le ,miademl', pree:ic;-as de las 11J1M es.timada,;,, como caoba,
guaymcán, leche de l\faría y otras. L os que actualmente se ootán

p:miendo ~o-a tic pino c:rco...o-h'Klo ha,,;ta el c-orazón de la madera,
preparadón co·n l,a cual ::e tiene la seguridad de que re,.ü-,,tirán á hi
,w&lt;:ión del clima.
Xo obstante la impor:"1.an,:;ia -ele estos trabajos que son, sin duda. lo,, princip,a,lc-3 vara. Hevar á cabo la obra má~ c-ompleta para el
tráfi.oo entre la., apart~wlas regionoo del Sur y del X01,te de nue,~tra
Hcpública, hay aún otro proyecto que el Gobierno ha r e.;uelto llevar á cabo para c,;&gt;ronar la magna l,abor de abrir nuestro comercio
al muooo entero, l ~ mii:.m-0 al Asia que á la Europa.

t~ á ]a_, &lt;le Tampico. Consi::ten en la consti,ucción de dos ma lec:onc6 que en J,a parte superior, tienen un espesor &lt;le 20 metro:; y
e,tán hoohos con un basamento de cantera traída á c1:,1tancia de
riento setenta kilómetros. Sobre esa ba -e se c➔ián colo-c.-ll'do e:normes bloques de •piedra ar tificia1, hasta dejar conolní&lt;los los muros
cole-cado:;; uno frente del otro, cm dirección oblicua, para producir
d en&lt;:a'l1,,amiento.

o -

***

Nos referimc;;; al a,condiciona.micnto que trat a de dársele á
la áu&lt;la.d de Coa.tz.acoalcos, que en la actualidiu.J no ofrece una si-

que el río, á poca distancia del mar, alcanza una profundi,clad ele
quince metrcE:. Pero en el cruz.aaniento &lt;le las aguas del río. con
las del mar, se han acumulado las arenas, formando una b.iura mov0diza y muy peligro-.:=a, que e.n los tiempos noI'male,, no tieaie más
que uno,;, trece pies de profundida&lt;l, que &lt;lidminuye toda1•ía. durante el mal tiemuo.
Para lograr el objeto, se están Llevando á cabo, 'Obras semejan-

Tcrminada,s t.ooas las obras á que nos hemos referirlo, la gran
labor á que hacíamos alusión más arriba, Cti decir, la apertura
de nue,;tro &lt;:Ctl'Ileroio al mundo entero será un hecho. Y con más
seremos un centro de tráfi&lt;-o c'◊·ij tales condiciones q'lle, á pe~ar del
Camü &lt;le ~ie.a.ragua, el tráfico por nuestro territorio será. más venta,jo,;o, porque se ahorro mucho tiempo de navegación y los flete,; Eerán mmios crecidos.
Se cak-:ula que el tráfico interna.ciona,l puede a~ender á dieciocho miHones tle tonel.atlas por año.
K o puede haib€r ma~,or importancia en estas obras, de las
cuales tanto bien e::ipera la X,ación, y esto justifica que se iprocooa.
cen tanta actividad.

- -- -----.. ·---- -- ----------- ----' (

. ..
Embarcación en el Río Coatzacoalco1.

to todavía. menor que el de cna:lq1$ra hipoteca, y tener además ca.pi tal paro. enS311'.lohar los negocios.
Por otra parte, ese ~to, que no lJ.ern miras egpecu,]a,tiva.5,
nada significará por las meJoras de gran trascendencia que están
resueltas y se han comenzado á ~Aer en ipmctioa.
R~tas obras serán destruocJOn de los malecones, procurando
una nivelación perfeota. has~_do:de s~ P?sible, un buen drenaje
y mejoro.miento de las condicion · sa.nitar1as. A este respecto se
ha coonenzado á cegar una. gran pantano que rodea toda la parte
Sur de Coatziacoailcos, Y que oons~ntemente tenía hasta un metro
de agua.

El R ·o de Coatzacoalcos desde la plantación Columbia.

Los trabajos que se lleva.~ á cábo e~ el puerto á que ,n os venimos refiriendo son de ma,yor ian~rta.ncia que los emprC'lldidos en
el &lt;le Sa,lina Cruz.
,
·teue'd
1
Se trata de que la comen . ...,rio e Coat~oailcos, bien enc&amp;usada, Ji.mpie la barfa. que basta: a.hora ha.ce ionposi'ble el tráfico de ese puerto, no obstante que está, perfectamente abrigooo, y

81 Fu&lt;rto y la Adtlana.

[Las k tc&gt;grafru qut ilustran &lt;Sta ¡:lana se" propitd~ d de Waik, fot.]

�Domingo 2G de .ofayo de

rno1.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
rumerica.no, en que tain discreta.mente secundó la
alta labor del .maestro Sierra. E)l ta:lenfo esencirulmente pr.á.ctioo de Don Pablo, IS'U perspicacia inooba ry su competente y l&gt;ien dirigida ouJ-ture, lo
ha.cen esencialmente apto para el desempeño de la
u,ueV"a barea en que le toca servir á s,u patria.
EL SR. Lrc. D. ALFONSO L.\NCASTER JoNEs,
miemb1'0 de ,la Oá.ma1,a &lt;le Senadores, es un or~or
de gran brío y tiene oonooimientos especiales en
a;s.u,ntos americanos, en los que ,puooe lilamru:se una
e.~peci,aJida,d.
Er, SR. LK D. EmLIO PARDO (jr.) tiene una
gra,n cwltura, un gran entendimiento y un gran

LOS DELEGADOS MEXICANOS
AL PROXIMO

Congreso Pan-Americano.
EnciP1Ta inmoru-a importanóa para el porvenir de A mfri&lt;'a 011 general, y en e.~peoi,a,l para
nue,-tm mu:ión y ,-.u desarrollo, ,\.a rnunión del
Congre--o pan--americ-a.no, que en el moo de Octubre ,\' juntará en C.'-ta ciudad.
A fin lle que ilo repre.scntcn pre~tando su con-

'

Sr Líe Gena ro Raigosa.

e;riterio. Su. con()('imiento de las cooas del país
lo hace e,pec1a,lmonrte ,a pto para el druemveño de
la tarea que ;,e le ha confcriido. Es también uno
de los pocos hmfü\nistas ecn que cuenta :'.\léxico,

Sr. Lic. Emilio Pardo, Jr.

Sr.

tiugo?te en el e,-clarec~miooto ,de las múlt1ples
cuei:•t1011&amp;, ~ujcbM á 1:,u estudio, así como para que
entienda.n N1 la preparación de los trabajos preliminares, el Gobiel'llo acaba de designar á alQ1UnOS
&lt;le lo,- má,,- conocidoo miembroo del foro del° país,
que e:;.tamos seguroo •dará,n buena.;; cuentas de sus
&lt;lolic,a.da-, comisiofü'..,-.
EL ~u. Lic. D. Gt;XARO R-1rnos.\ disfruta hace

LAQUINTA DE SALUD

CENTRO DE DEPENDIENTES.
La agrupaciém mutnaJi~ta y recreativa "Centro &lt;le Dependicmtes", marcha en contim10 progreso dl\&gt;&lt;le la fecha en que füé fun&lt;lada..
La sooiedad mexi-0a,n,a ~e ha d.aclo
ouenfo. ,de todos los adelantos que para p1'0por-0iona1'8e t;aJIO recreo, los
miembros &lt;le la agmpación han lleYado á cabo.
Primero fué O;a ooquisición &lt;le ll'll local elegante, ampllio y ,cómodo -donde
'\. poder :irnsta,lar ,lo,s sa:looes &lt;le reunión
euoti-diama y 10:; en que se recibe á la.;;
familias de los socios en lfill fiesta,s que
c,-on frecuencia organiza el Centro.
:Muchas son las pcn;onas que han vii:it~1,clo esos sa,Ione;;, y están de acuerdo
en que el !lujo y Ja ccun&lt;xli·da,d pre.si.den
cual corresponde á •l a tli;:.ti,n ción con
que ha ernpez.1,clio á vivir la oocied.a,d,
que hoy por hoy, es Jamás irnpo:r:oomte
&lt;l6. &lt;'Uant.as, en su género, ee han establecido en Méxioo.
El !lluevo paso que el Centro de Depen&lt;lienites ha &lt;láJdo es la fundación de
una Quinra .de Sa:lnd ¡para. los socios
que no cuenten oon farniJia radica,da
en esta ,capital ó para .a.quelilos que sus
padecimientos exijan ·la constainte rut.ención médica en hlgares adecua.dos en
higiene y cmnodidad.
La inaugi.m1c·ilón de ua 1ntilfaima
Quinta 1,e efootuó el domingo próximo
pasaido, ,presidiendo el acto la distin-

,•~1,la.s que e;,l;án ya. perfectammlte di,--pucst-a,, para prestar los servi&lt;·ich á que se ,desti•nan, llevan loo
nom hrc.~ de ,l.as distinguidas señoras
)Iaría Cafü11s de Lim3111tour, Aurelia
Oehoa &lt;le He_yes, Amparo Escalante ele
Corral Hemnelin&lt;la Paz o.e Ziimbrón,
y ~eñmitaee María Tere,a Limamtour y
Calias y Luz Gareía.
~ uc.-,t~ tlootores rvemn en e;;t.a. página nn gl'l.1,00 tcimado después del a.c-io
in.aug1m1,l y el interior de una de las
sala.~ que, como loo demás departa.mei1t◊c- de la ()uint.a, eshíin muy bien amueblados.
De la ,Ttmta. Directiva ael Centro &lt;le
DE•pt&gt;n&lt;li(,nte., c·oncurrierou los señores
P1v~id(•ntc Emilio Cuenca, Secretario,
Amlre, Barril,], Subosecrem.rio, Fidel
(fon~t,lez, y lr.s Vocales Guillermo
C'l.ark, lfa·ardo Burriel, G~bino Górnez, E-nriqne G. Villa, Olemente
Hernández, Mmnud Rold,án, Santiago
Barrena, Manuel Sánehez, Rufino Ceforio. Etl personal médieo de la Quin1.a.. ful tmmbién invitado y presentado
á loo socios con&lt;:urrentes.

1 '

Y une á sus dotes reconocidas de pensador un.a
elegante y perniuasiva pailabra.
'
EL SR. Lrc. D. PA~Lo MACEDO, ha sido obje. to de grandes y merecidas distinci.ones con motivo de sus trobajc&lt;S en el último congTeso hispano-

1-

Sr. Lic. Francisco oe la Barra.

Sr. Lic. Pablo_Macedo,

E conomía en ólUS relaciones con la moral y el derecho, que pronunció en el Concurso cien,tífico de
l 898, Llamaron la a tención de todoo Jos hombres
pensa.dores.
. ~ pesar de su wrta edad y &lt;le su rooioo.te' iniic1ac1ón en loo íllegooios, el SR. LIC. D. FnA ~cisco
DE ~.1.. BARRA tiene gran Tepu,taoión científica en
México, y es muy a.prociaido por su honradez y
ta.lento.

f-CÍ~

z.

S... Lic. Alfonso Lancaster Jones.

murho;: añoo de grande y merecida nombradía:
puede llamarse uno de nue.«tros más sobresaliente.~
intelectuales. Ü-Om? sociólogo, oomo ,pensador y
wmo abogado, e,3 iv1,-to como una de las fürura.-i
0
-más importantes de ~léxico.
EL SR. Lic. D. JoAQUIN D. CAsAsus, que ha
Tepresenfa&lt;lo con sumo lmllo á &lt;la nación en congresos interna.ciona,les, e~ un economista. de rara
y v-rusba instruoción, de amplias mir-as y ,eleva:do

Drunin,go 26 de Mayo de 19~1.

ª"

_J'

Sr. Lic. José L 6pez Portillo y RoJas,

ILCSTRADO

gui(la ~eñorita Luz Ga,rcía, 300mpaña&lt;la
del H•Jfor Uobenna~lor del Distrito, del ·
Feñor V (•ffil'(•il.ulo Amgol Zimbrón y
dcil Feñor Don 'l'dt&gt;,foro C'·rarcía.
La con&lt;-111-rcn&lt;:i.a. de ,socio,; y per;;onas
invifacl~b em numero;;a.
El rp.at io y corredora, ele la Qnint 1
rle ~alud e.,r.aban •dt'OOrad,o., co•, ban- .
&lt;leme; y t rofo~ ,de lo., ccJores wcsi&lt;·a•
n0o y e:.pa.ñoles.

JJ8L

Lic J oaqafn D. Casas6s.

conocimiento de los hombres y las cosas : su intervención en el Congreso tiene que ser altamente favorable para el país y ia,Ltamente honrosa para s11 pen;ona.
EL t:;R. LIC. D. JosE LoPEz PORTILLO y RoJAs
ha dedicado también sus vigüias a!l estwdio de '1a
Economía pi)lítioa, oiencia en que ha logrado sobresalir pub,lica,udo estudios que, como el de la

)fc:xno

----------

------

�Domingo 26 u.e 1la.yo de 1901.

.l!}L .MUNDO lLUS·TRADO

Poming-o 26 u.e l\fayo &lt;le 1901.

EL_ MUNDO ILUSTRADO

MÉXICO EN .LA REPUBLICA ARGENTINA
La República Argentina es u'lla &lt;le las nacione~ Jatmo-americanas que más han progresado, y
cloncle el creciente ,d~arrollo del comercio se ha
ht•cho notar en grande escala.
Entre ~léxico y la hermana reµúulica, siemp·re
ha habido las más coroiale;; relae:ione:::, y se han
ac·ent11ado rná.. en c,;1,ot;
último., año•,, , por el aumento i&lt;le comercio entre
lo., &lt;loo país~.
Oportuno nos parece
pre.,entar á lru ,lectores
{le ''El Mun&lt;lo Ilustrado"
c-1 retnito del i"cñor Juan
Uuilfreire, Cón..;u,l ge01eral de .1'J éxico en la Hepúb,l ica Argenti,na, que
adualme-nte oe en&lt;:uentr.i
entre n0---0troo, de~puó.:l
(le ha,!x)r vüüt:ado loo ti-abajoo preliminares pa1,'l
la. J&lt;Jxp ~,, ición de Buffalo.
}&lt;)\ "eñro Guilfreire es
de.:-tenclionte &lt;le w1a noble familia portugu('!,a y
ha si,t1o t-iernpre adieto á .t
mw,tra patna. FJS un
profnn-do &lt;,-onocedor ele
]05 at1cla,nt0b y e..,tado fina,n&lt;:iero &lt;le ·:México, y
c~t.a:s órcm1:::tancia,; le
grangcaron el clistingui•
do p11esto que oou JYª·
Dam~ también á nuestro,., lectores una v1~ta, Jt·
la pal'te prinoiprul del cd1ficio del Con..;ulaido ge11cral de México en íl,wnos
Aire;,, que se encuc•utra
situado en la .\venida de
Mayo, que e; la más gra•,diOAA &lt;le Bueno,; Aires,
tanto por -::;u tráfico cuanfo por il,a magnifkencia
de los edificio-::; que en
ella se han construído.
El edificio del Consulado es elega,nte, oon es~ilo enteramente moderno,
y tiene en su interior el

res diferentes cuerpos de milicia para ejercitarse
en el tiro, señalando el Gobierno determina&lt;lo
premio al mejor tirador.
CO'rno una galantería para la República ATgentin~, tocla-s la,, ,rnacioncs allí re~re-senitadas Beñafarc.a tm premio para el que Yenciera.

r

E l sifón en el Canal Nacional.

!"uente soorc el Cana.t.

¡mnt-e de terminar. fa con,tru01·ión
dt&gt; un sifón que permitiru. el pá.~o
Lajo el cauce del Canal X.a,ciond,l, del
río de la l)it,da.d, que ha ~iido th~-viado de su a.n•tiguo cutbO y l¡ue
,1trarn.;ará el punfo ,citado.
La olmi es grnrnlio;;a .v pre,--tará
ó la ca.nital grande~ servicio.-, pue-,
c., un coml}lement.o Je la,; ◄)br,L., J ¡,l
Dt•--acriic ,del Yalle -de ~féxi.00, que
C(~n tainfo éxito ~e llevaron á ca.l&gt;o.
l~-1 sifón consta en ·:su ·?arte e-ene:irul de ooho oou.(_lucto:-,·1le forma cua~1 tra'lsporte de las canoas
drRngular que •~e ha:n coloou.h
tran_-•rer.:sa.lmente al e-anal, form,ic,los de grue..-rcL:, q,ae ,-e reu~1c y a ·umul.a en las 7.a.njas y campus
UmJi,na.s !de fierm •de ht re.,i,tL'neia ,ne,c&amp;ari.a y
a.dvaieent~ a.l ( 'a.n~1,I.
de..-um;,ando sohre una., obra~ de ma,mpo.,tería.
En 1'1. ,pa.Pte que c·orre.,,,pon&lt;cl.e á ~a ,terminru::ión
&lt;&gt;tt&lt;' ,a.l decto se hiciemn. ;-4,)bre Jo , c.-ondudo-s rc- · dt&gt; lfr.-i comhwto., por &lt;.l on-dt&gt; va á •.1Jlir el ,a.gua •&lt;lel
f'erido" ,~e han colf}(.·a&lt;lo una, serie~ de lámina,5 rfo le. la Pieda,d .,e ha leviainta,do un puente ( cu'lmidas ('Iltre .,;Í p i)r fuerte, rnmad1e, &lt;le fierro y
ya f .)tt)grafía ,pre~enbunl)::) "! que tiene por obque eoru,titThirán el ea.LL;;e llel Ciwail K.a,cio.n.a.i, jeDi) dar el p;ll&gt;{) á lo•~ que atravie,en ,la calzada,
como ,-,e re por la fot!&gt;¡rra.fía que presootamo6. A pum fo11n11a en t'.•I:' ¡nmto part&lt;' de eUa.
un lado v otr o de é,te .•e pmlo:icrm·.á,11 las lámimi.s
El puente tiene do~ are-o~ de mump~terí,a, cofornum&lt;lo los ladcs ó p,tre-tle.- 11;1 &lt;.\mal.
rre.,pnndiernfo tí ca1la uno ele e&gt;llos cuatm &lt;le los
A la entr.a1da del ;:;ifún v -,ohre unos muros de
eon•,luctos, tl•nien·1lo en ~u -T&gt;&lt;trte inferi-o r las detm:¡vmpo,;tcría que la re.,gu~nda,n ,-e han eon:.;truí- fon,·,a~ nece,;aria.~ p,arn irn¡wdir oue la fuer te v
do do,- Yáhula~ automática- ,le fierro que, según COlli~t:truk cnn•ie,¡ltp dl'l a.gua q,ue forma e,l río
fa mayor ó mC'nor pre.-iún ,h•l ,¡,gua quedar.in ce- mii,ue ó de.-.truyu la ha~c y e{)ntrihu.nt á la c.tí&lt;la
1·rad,t:- o al&gt;ic•rfa.,, permition-ilo el p;,1,,0 del ag11a del puente.

Otra de las obrais que .se ha.n em1m•111dido ha.jo ,la custodia del jefe
,de e,s;J, di,isióu, señor Ingeniero
Cantos Borgati.ha y del Ingeniero
Alfredo Dí,az Yiala.d.éz, :;u ayudante,
c.-, •lra. li,mpi,a del ÜllJnal Xa.cional,
cuya oper-a,ción no se cfectua.oa de5de hace once años y, por •lo talllto,
el fango removiido y iarrastrndo por
la., con,ienrtes, había ,a_-;ol va:do ~u rou&lt;-~, haóc-ndo oasi impO:'ible la cornie.nte del .a,g-u-a, ha11lámlo;;e, por Jo
,ta,nto, ca:;i e~tanwada.
La. ÜCJlllliéón idespué,;; de hacer la
liurnpia del Canal de ~Iatlapalco, ha
empren&lt;lido 1,a de,! Naoional, qne e:;
el central, en cttya obra i-:e emplean
aictualmente má:, de qui'llientos hombres, ;,.iendo rnece..'!3.rio saeer un metro de prof1muliltLad de a:soke que se
ha1bía acwuwlaiJo.
Como con.oocuBnoia nruturail de
estru; ~bms M venido la su::cpensión
del trafioo de canoas que se hacía
por el Canal, siendo es-te el 1H·ino.i,pal y oasi el
únioo 1rnedio que emplea,n los iniligen.as &lt;le Ja.maic-a, 8a.nta Anita, Ixtamko y Xochimilco para el
t ransponte de su.,, verduras :r deimá,3 produc·ciones
agrícoll:l.$.
Lo..~ indígeMS ~e ha,n v-i,,.to en 1-a preci!-a nece8idad tle trllJlhl.porta.r e.n carros s.u, canoas (como se
ve en la fo,tografí.a aldj.unta) ó. lugar~ en que hal!ia agua., ¡&gt;ucs ex;pue,,ta"' á la intemperie se les
de.-,tmyen ó detcri,or.ain.
Como las obr.a.s del de..¾1."-olvameuto 8e pro&lt;iiguen
oon tanta activida,J, el tráfko no ,clumrá interrunc~&gt;i.lo, &lt;le,,.pué@, de d0c, semana,- ~llfu;, reanudúllll o,;u
entonces bajo .mejores Clln&lt;licione..., la. mn-ega.ción
&lt;lel Cana,l.

T.a. demolici611 d.-1 T.-atrn Na&lt;'lonal.
La magna obra. tle embolll'einnie.nto de la ciudad, que ha &lt;lado principio con la pro\ongac' Jll
&lt;le la Aveniila del 5 lle }fa.yo, turn tlll m ,nuento

blico itr~ ,impre,..,ionc-" que reprc~e,nt.arr el ifüt.a.ute
último del Ooli,eo, que de hoy en má~, vivirá en
C\ ,b -'¼.'Jl~acione.,
q,ue ge-neralunente €e titulan :
''lo que fué''.

En el Canal de Santa Anita.
LA COMISIÓN HIDR'.lGRÁFlCA.
"G n~ de las &lt;'ec,c•iouc,~ de l,i1 C'o111 isión Hidro,¡1:ráfü:a X nvimia.!, en ,m
divi"ión del Valle de )léxico, ha
emprendido dt'B&lt;lt el ml",, &lt;le N ()vit,mlll"e del a.ño pa-a.Jo, y t:1-.hí ú'

Ultimo aspecto de la d~molición.

¡so]emnl' 1tl rh•rri bar la íütima línea lle &lt;~)lumna:o,
oue ma.rcah,1,n el límite &lt;lr lo que fué, por la oalle de V erg-ara , el gran Tea.tro X aciona,l.
Conw re&lt;:uel'do Je e..--e momento, dam0::, al pú-

Sr. C om, Juan Gu1lfre11e.

l

lujo que le corrosponde.
J&lt;Jn cierta ocasión muy reciente, la Argentina
convoe:ó á todo el ejército, promoviendo ejercicios
milit.ares, y prometiendo premios de consideración
á los que en ell&lt;&gt;5 triunfaran.
Con este motivo, se reunieron en Buenos Ai-

El que ofreció )léxico fué notable por su original i1lad. Coni,.i,:,tió e-n un gran sillón de ébano, deil
siglo pa«ado, y ,;,.e &lt;le.~ignó par.a. que, á nombre de la
República, fuera otorgaido al vencedor en el certamen.

LA CIUDAD DE COATZ.A.00.A.LCOS,
!d.inntos dcspufs.

La demolición consumada.

que v,a á pasar á ser propiedad de la Federación, oon el

fin de ponerla en cond.ioiones de que pueda ser

1lJ1

cómodo centro de tráfico internacional.

�•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

�"EL RÍO HONDO."

so, y el puente esbclt-0, arrogll/Dte, seguía con orgullo enl·azan&lt;lo las &lt;los montañas para que sobre

Aquel río era ma,lo, muy ma,lo, pervel\So, vengai ivo, odiooo, in1rnmrnno.
Cuando á diario &gt;'e retorcía siguiendo con su
cuerpo sinu-o.,o J,1 mü,ma ruta, a:moklán&lt;looe siemp r e á kt mi,-·ma fornna, refunfuñaba írnses de odio
inmenso, o&lt;lio que, porque no podía &lt;lesboroaTue,
a u.menolaba á CHllla in,-tan,te, v crecía, crecía ha.,ta
___

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Junio de 1901.

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mortifirn.r á úl ..fü.-rno ,-u lll'-arrollo, ha.sta fo1comodarlo, porque no 1&lt;&gt; &lt;•a 1.·ía dentro del pecho.
'.:Río Hondo" Je 111-amaban, segimu:nente por
burla; á él que, a.pena"' t:-i tenía. profundidad par-a.
cubrir á 1m ,leic:hón !
Después {1e mucho tiempo en que corrió libremente por el eaanino que desde su primer moment.o tle v-i&lt;fa, amorooamente le trazara su buena
madre Niaitumlcza, de,;pués de mucho tiempo en
que an-tl'uvo i,noo'llH•ien~elllente por la e-asa. que ella
le ha,bía &lt;lado, un día 1m hombre vino á esclavizarlo ; verdaderamente ocliaha con mucha ju~ticia á
esos hombres que habían venido á transformarJe
su casa, que habían venido á obligarlo á seguir el
camino que má, &lt;:onvení•a á lo., intereses de ellos
mi~moo, y temero.,os de que, eomo un -perro fiel
dejara algún clía la c-a.~a á que había si.do llevado poI la fuerza. para -voh-er á la &lt;le eu anti¡rno
amo, le ha,bía.n formado con giga,nte.s.cos bloque,;
de ro,JlaJ,a,s piedra,- una gran (:árc-e,l. •

~

Después sobre Hl cuerpo vihorn°co, humiJ.lándol o, viiLlpendiámclolo, habían hecho pasar la locomot.ora audaz que trasladaba á los maldecid%
h01ID.bres de -ciudad á ciudad.
Y en vano, él rnmi8Jndo á diario su odio, había
mordido ~e.s piernas férreas del puente; 6ólo se
lleV'a,ba en Ja boca desesperainte sabor ferrugino-

ellas corriera el tren .
Muchas veces había desea&lt;lo trag,ar en sus
agu,as frías, e,;p1rmoH1..s, coléric--a,-, al tren que infutua&lt;lo pa,:,;aba resoplando arriba &lt;le él.
Cuando ,la Xaitura]eza toda se enrojecía de eóJera, cua.n.do el rayo tronaba y tcfüa de p(urrnr.t ci
espacio, cuan.clo por rabi.a 1llor.aban los cielos abun&lt;lantemente, empapando la tierra, cuan,~o .-e o:a
por tod,a;s parte.; el grito de X atura. furiosa, c:i
había querido tomar parte en el concierto de furor, y &lt;l~bordar,;e y arra~trar árboles torcidos, ganad&lt;, moribundo.,, hombres a.gonizant~, sobre todo, hombres; y no había podido ::calir &lt;le su jauJ,a : la rabi.a Je había eongestionado el rostro, le
habb amarillecido e-1 ,emLlante, y ¡ nada más!
¡ l'émo h:ibía rlefearl.o . arrebatm- atlguna vez á
un hombre, apri~ionJrlu entre sus
g-arra,:, em·oherlo entre sus brazos
k' ~
líquidos, arra;;trarlo contra las roca:-:. golpL•arlo c-ontra las pulidas
pie&lt;lra~. arredondadas y brillantes
C'0mo c-aheza:-: C'aha,:, y obligarlo á
heher ag-na, mue-ha agua, hasta ahitarlo J);lTa que "e dese:;perara; lle,arlo ha~ta allá, hasta aquel desniYd de :,U kc:ho, en donde al caer,
él rt.'Ía 6trepito,,am'ente, con risa
) .~ritantc. borbotada. espumajo;:a, co~ériea, &lt;·orno ri,a de atacado, y despué,; arrojarlo, dc,;peñarlo, para. ver
c:Úlno ,altaha en petlazos el cuerpo. y
cúrno la ,ang-rc teüía las aguas rojizamwte; entonces habría podido saoiar $U~ an,ia, de Ycnganza, saborE:ando con
placer tigre,&lt;:o la caliente ~mgre humana.
i::iólo una vez había UeYado en o,;us Muas el
euerpo de un hombre, y ero había sido m1 hombre
muerto. llll icr1feliz, cuyo matador, había pretendido ocultar el crimen. pero él no, nunc-a había
matado á un huma.no ; lo~ más débiie.:, cuando estaba más a:iratlo y había. pretendido ahog-arlos,
Jo había:n dominado, ID habían ,·encido rasgándole
las entrañas con la~ manos,
a.briéndo,e paso á braz'lda~
entre las ondas, cuya perfidia resulb1ba estéril.
Todo~ lo burlaban; has,,...
ta un niño una vez, desde
la ventanilla de un coche del
convoY, le había lanzado un
escupitajo, y él, el "Río
Hondo", que llevaba agua
de sobra. para haber ahogado al soberbio ch.iquililo, ¡ no
había 'Podido contestar el
ultraje!
Todos lo ofendían, lo desprecia,ban; los toros se complacían en profanarlo con
las groseras pezuñas, y los
cerdos iban á saciar la sed
en Sfü aguas, la~ pobre;; aguas de un río infeliz. Las mujeres iban á
la orilla. y se inclinaban sobre él para mancharle las
aguas, para teñír;,elas con
el jabón.
;, Cuále.., eran en cambio ~m gocc,s? Bien esc-a1:,w; recordaba ,-o!lamente co,n p!a(:er, el acre y iaromooo sabor &lt;le tia;: flore.:. que .;e le deshojaban en
el seno, y las caricias con que había bañado los
&lt;:uerpos blancos de unas &lt;loneellas que habían ido
á buscar frescor en las ondas ese día limpias y
puras. .. Tenía razón para haberse vuelto malo,
pervenso, ,engativo, odioso, inhumano.
Aqueil.!la tarde calurm:a, prorncadora de bochornos, ondufaba perezmamente, bostezando su fastidio; miraba con indiferencia. á los pájaros que en

sus ondas iban á saciar la sed, y arrastraba sin
conciencia ilas fJore;; que, como ciesva.necida.s, como nooeídas del vfrtigo del abismo, se le venían
encima, se le hundían en sus aguas, cuando él
les besa!ba los pies de los tallos.
- Respim.'l1clo como siempre, fuertemente, acompasadamente, segtúa su paseo forzado, intel'minahle, mirando ail cielo con fijeza, como interrogándolo 1perennemente.
Sólo acompañaba a1 rumor &lt;le su deslizamiento
uno que otro mugido, el suave trmar de aJgun~
aves y el chirrido de las serpientes que arrastra-

han oomo étl los cuei,pos siruu.0606 CO!IIlo el suyo,
por entre la maileza enmarañada.
Vió aparecer á lo Jejos lllla i-ndígena que llevaba á cuestas sujet.o con el rebozo, 8Jl úJtia:no fruto
de sus amores con el hombre que la había abandona&lt;lo, y en Ias manos y en Ja oabeza y junto al pecho &lt;:argaiba los vegeWes para vender en el mercado.
Detrás de la indígena y cargando rbambién ya un
haz de yerbas sobre ,l a espalda, oamiruLba &lt;li.ficuJ.tosamente U!D.a ohiqui1la. Las &lt;los seguían la ruta
del " Río H ondo" y el río on&lt;lula.ba perezosamente
mirando con fijeza al cielo, cuyas azulosjdades y
blancuras se ae retrataban en la prupila. La niñ·a
se inclinó para reco~er en el hueco de su manecita 111egra y ma,ltratad~ un pooo del líquido con que
apagar su sed de C'8lllma1J1te. La madre seguía ~r0 tando, con las verdums para vender en el merc-;\do, carga.das sobre Ja cabeza junto al ped1-1 y c:1
las mainos.
La niña resbailó bajo el peso de su fardo y
cayó violentamente al río, sin servir!le las ra;rn~5
á que se asió, y que Hevó empuña,das a,l agua. Su
grit-0, su ¡ay ! de &lt;lolorooo e.o,pant-0, hizo· volver la
cara á la indígena cuya tez ob.~cura se empaliclcc1-'.i.
. -¡ Hija, hija !-gritó J! indígena, como si ~¡uis1era detenerla, pero el no, como un ladrón q:,r,
1
haJtla :inesiperadame'lte Ja oportunidad de Mc1.1r
sus ansias de clept6mano, corría ya abrazando e-iitre sus brazos Jíquidoo el oue1'Pecito inocente.
La mru:lre corrió también; dejó caer los ce,;:tos que 1levaba en las manos, y .a.segt1rando al
chiquil,lo que llevaba en las espa,ldas corría con to- ·
das las fuerzas ,de sus oiernas nervudas y negra.,,,
y con toda la Ye-loci&lt;lad que le pe1mitía el pe-o
que soF¡:&gt;Ortaba.
-¡ Hija, hija, Yirgen Santísima !-gritaba
mientm.s perse__01J.1ía el cuerpo volteado mil vec~
por ua fuerza de la corriente contra las pulida.,
piedras, arredondadas y brillia,ntes, como cabeza,;
catlvas.
Eil "Río Hondo'' dejaba oir .su murmullo, coono
ri.sa bmlona, criminal, y jugaba fe1iu8Jlllente co:1
su pr~a.

Hubo un momento en que unas rarrnas i;ahadorns afianzaron las ropas &lt;le la niña, pero lue¡r,)
el río Oll!idarlosamente Jru; desprendió, y siguió
ooelainte en su carrera, lileva.ndo eJ cuerpecito en
mortales vo1tejeos. Co.nira el vértice de una piedra piramidal golneó J.a pequeña -cabeza, y las
aguas se colorearon CO!ll la samgre que brotó de la
hel'ida.
La indígena, sudorooa, con los labios sooO"', los
pies saiilgrámd-Otle, y Ja cabellera opaca y lacia
a;rreibatada por el viento, seguía corriendo y gritain&lt;lo tras el cmerpo de su hija.
Al fin llegó el río con su presa a.l ªsalto"', al
despeñadero, y se detuvo un instante oomo para
tomar fuerzas y para gozarse más en su perversa
labor; baJanceó un momento, cual si la arrullai::e
p~ra que entrara en el sueño eterno, á la idébil
cnaiura, y la empujó, la arrojó entre las aguas espumosas que caían estrepitosamente, OO!ll. sonidos
de caroajada.
La madre vió, vió horriblemente como rebotaba
contra las rooos el cuerpo hijo de &amp;u cuerpo,
aquel ooenpo casi desnudo, de carnes obscura;::,
en las que hrubía muchoo labios rojos de las heridas recién aibierta.s, vió cómo se despedazaba oon-

iro. los peñiasoes Java,dos con,tinu.a,menie por Ja.s
.aguas espll!IIlosa.s y coléricas.
Ya no pudo ver más el cuerpo que tragaron ávi-darnente J:as aguas cri.mmatles; y a.-somándole :la
•paMdez &lt;le la ,aingusti': por las mejillas o~curas,
-sudor()(Sl8., oon los J.ab10s seco.,, ooa las Jágrimas
rdda,n do, con J.a cabeHera lacia y opa,ca azotaa.a
por el __y,i e:zi,to, oayó de rodiltlas la indígena al bor·d e del abismo. Y á sus foascis cortadais, oraciones ó quejas, y al llant-0 de la cria,tura aterroriza..da que llevaba á las espaldas, hacía eco el "Río
Hondo", que des.pué-&lt;; de su '·~rnlto'', :seguía aillá.
~bajo, muy abajo, en el fcmdo del abismo, desli1"í ndose tranquilaimente, onduh1m.do hip6critamente, rmnedando con su murmullo, el sonido de las
plegarias &lt;le la !indígena; aquel rfo era malo, muv
ma1lo, perverso, odio.,,o, vengativo, inJmmano; ~l
"·Río Hondo'' se ha,bia vengado de loo hombres en
aquella 'DÍlia, su primera víctima.
Y 1a noche &lt;lej.aba caer -lentamente i::obre aquC'l
&lt;llUW.ro, su pesado y espeso telón ele sombras.

Francisco 3árafe iiui~.

LAS RUINAS DE ITÁLICA.
'· Estos Fabio ¡oh dolor! riue ves ahora."

Angela Peralta, re.,;uelta á arruina.r:;.e por forn~utar el arte, había deci·dido dar á conocer en
:M.éxico el g':ram.diobo, el incompara,ble Requiem de
Ver&lt;li. Yo, como dioo de sí mismo el duque de
Mantua en. Rigoletto, era "stt1dente e povero", y
fracasaron todas mis combi-naciones .financieras encanünadas á "allegarme los recurso,, necesal'i.os",
los seis reales fuerte,; que costaba un asiento de
galería. No pudiendo asistir á la ejecución., determiné concurrir a.l ensaiyo general, procuro.u.dome
un r ecibo de abono, '·credeooial" indispensable para ser admitido á él; pero en todo el "mundo escolar'', único que yo frecuentaba, n.o había un solo abonado que pudiera facilitármelo.
Fallidos los medios financieros y los de as.tucia, decidí forzar la consigna, penetrar en la plaza ¡&gt;or la fuerza, y presental"ll'le al ensayo 'Con &lt;lesi1lant.e, "taconeamdo gordo'', como quien enh-a on
8U casa., y burlar con mi -aplomo la vigilancia de
los cancerberos. Así lo hice, tuve éxit.o en la priruera puerta; pero en ,la segunda me cerraron el
pa:-o y me quedé rabioso y taciturno en el vestíbulo. Tuve entonces una idea genial; el Conserje
del T eatro tenía su habitación oo C'l tercer ipiso,
y se entraba á. su casa por el pasillo &lt;le loo palcos
terceros; esa puerta debía de estar abierta y acaso
desguamecida, y si así era, desde los pakos podría
,oir el ensayo. Subí entré y vencí, y pude, sin ser
notado, colarme en un ,palco. ¡ Qué 1J1oohe ! Desde la ohscuri&lt;la,d de mi palco absorvía á torrentes aq uellas maravillosas armonías, aquella música
vigor osa, sabia, j.nspirada, la mejor, aoa.so, de
Verdi, ejOOUJtada á la perfección por artistas de
primer orden, y por imp~nentes masas corales é
rnstrumentales. Gocé cuainto no e., decible, me entregué á. las inten.sa.:, volu.ptuooidades de mi arte
favorito, IV realzada oon las excele,ncias del fruto
prohibido, aquella audición es en mi recuerdo la
tnás deliciosa de ,toda., cuantas he pod,iclo cli-sfrutar.
Ooncluíclo el ensa,_vo, salí á t.ient.a.s por el obscuro pasadizo, llegué á '1a puerta. . . Esta:ba cerrada y yo prisionero. ¿ Qué hacer? Llaimar, des-pertar á los criados del Oonserje, era exponerme
~ provocar un escándalo y á ~e.r tomado por ~n
laidrón. Quedarme solo en aquella obscur,idad
Y oon um frío siberiano, me a,terraba, y largo rato
no su1x- qué partido tomar. Dooidí quedanme, pa1.&lt;~r aillí la noche y salir de madrugada, cuando saltera;n loo 'Criados ó la familia del Com1erje.
Arreglé una cama oon &amp;illa.c; y me r~té en ella.
Tenía UIJl miedo horrible; sentía. sin verla, la inmensidad de la nar;·e poblada. de tinieblas; me
~brumaba el sepuforal silencjo oue me rodeaba;
creía sentir el "aquel-are" de las ratas entre las
lunetas y en los pasadizos.
_Pooo ,á poco me invadió el :meño; una vez dorInHlo, aquella.&lt;, sombras Ee poblaron de visiOIIle.s y
fa;ntasmas. Resuscitaron para mí todos los artis~a:s _v evoluciona.ron á mi vista. los personajes de
~pera y de &lt;lraima que había podido admirar ein
el grain. coliseo. ¡ Qué epopeya ! Para mí volvió
á canitar Ja Cortesi ''La N onma" "La Meidea" y
T ramata"; me veía., muy niñ~ ,aún, absorto en
...~ ;Oilli.erruplación de la SIOC'erdotisa Druida y arroll!IAlO por los sicentos de su mágica !plegaria á la
luna, cuyo elíseo surgía ililmenso y brillante de en-

;'1,a

tre las espesuras dE,l bosque sagra.do; tan absort-0
y arrobado que, ipor más incli'lla.rme y mejor ver,
perdí el equili!brio, basculé sobre la -barandilla del
pa:loo y, á no detenerme alguien de las ropas, hubiera ido á e.,.trellarme en. el patio.
Despllés de la Cortesi; la V estvali reV'istió la armadura de plata de Romeo, y surgió &lt;le.,;lumbrante
de belleza, llenando la nave con las vibraciones
de su VOZ robusta y melodiosa. Mujer singular,
con. todos los in.stintos y los hábi.tos de u.u hombre.
Dicen de ella que en. su casa ve.~ía traje masculino, r,icibía á slll:l íntimos en la ma.ñana, de ·'bata."
y •·gorra griega", e;,)lM un magistrado; Yes-tía después ,;u amazona, paseaba. á cahallo, y remataba
zambnlléndo.-e en el e.-;tauque de ''El J oridán.",
y lut&gt;go tinm&lt;lo el rifle y la pistola, y "apostando
mr;.,,oas '' con l0t:, mejores tiradore,., de ::\Iéxico.
Un día re--spondió á una. audacia de galán con un
bofetón terrible, y acto continuo le envi6 dos padrin~. El adora:dor no hallaba qué hacer; no
1)0día batir~e con una mujer ni be ,a trevía á dem0::;trarle miedo por sus habilida.de.-; de tiradora. El
infeliz encauec-ió en veinticuatro hora,; y &lt;lió la
más cmnpli&lt;la ,,afüfacoión á la. ofendi&lt;l,t. En otra
oca.--ión, a~albv]a la diligencia en que caminaba,
di,1pe1~ó ú riflazoo á los foragidos.
i Cúmo analizar aquel desfile de sombra.", que
no en1n má;., que rec:uerdl)., ! Ahí Tom be,;i y la
~\..Iba ~" ama:ban y morían suspirando canciones y
gimiendo roman~lli~; ~fazzoleni, conmoviendo el
a.rte::-0naclo con los eco.~ de su voz de trueno; Biachi
gorjeando c-omo tma. alondra., Maffiei resonando
como una campa,na mayor; Angela Peralta oa.nta1ndo como sólo cantan loo querubes; Tamberlick
caballere.',{.'O y apue;;to en l\Ianrique; nú,;tico é
in«pira:d o en Polliutto; travieso y juguetón en Almavirn; Ga,~er, el Fígaro ideal, el eantaute
mae..;-tro •·con quri.en murió su escuela''. flotando al
viento la capit,a roja de l\lefistófole8; brillando en
i-;us mano;; el puñal de Saint Bri.s; sugiriendo perfülia.-; y crímenes á Otello, siempre inspira.do,
¡e,iempre gnm&lt;lioso, siempre encaruando su personaje, re;uscitándolo, creándolo 6. veces de todas
pieza.,:; y &amp;1.oándolo de la nruda. Y Sborti el genial
y Guiclitta Galaz2,i, la ardicntP,, la irL,:;pirada, llorando la;; ingmtitud&amp;s de Faon y yendo á la
muerte como Jo,; áng-el~ van al cielo.
Inrno,;,ilble seguir; la historia del Teatro Nacional e, ca3i la historia del arte teatral en la segunda mita,d del siglo XIX, uno. y otro se han casi confu1Hlido é identificado, han segui.do la misma ruta. fluctuado en el mismo oleaje, escalado
]a,., mi~ma·s luminosas oimas 0011 la Ris·tori, con
Sarah, ron Coquelín, con Valero; descendido á
idéntu:o, abismos ron la farsa zarzuelera, con el
g&amp;nero chieo, con la bal'barie acrobática; atravesa,do lo., mismos pantanos con la opereta obscena
con la canción pic-are;,ca; sufrido lO!l mismos echp~
~ y las mismas ocultaciones, degrarlándo;;e y ennoblec-iéndry.;:e juntos, y ofrecióruiooe á la admiración de la.,:; multitudes. sal.pi-cados de manchas v
lunare:- COJJllO el sol; pero refu1o-entes
V des,lum0
bra&lt;lore,&lt;; eomo él.
Hoy, del Teatro má, glorioso de América. no
quedan sino escombros y un vacío que acaso no llenemos ja1_ná,-:.. Y ~ los que vivimos lo mejor de
nue.-.tra ,·ida 1dent1fic.a.doo ron Ru.s triunfos v con
la.., creac-ion~ del avte, ~10 noo queda sino po.sear
i::obre su,; rtuTifü;, oon el libro de Olavarría y Ferrari, que ha escrito su epopeya, en las manos, y en
lo,, la.bios los versos del poeta.
E,;too Fahio, ¡ oh dolor! que ves ahora . . .

_pr. }Yf. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
.e;:::.,.~~

Los conciertos de la Sala Wagner.
Ha siclo e..:;ta semana un anuneio de ~rima.vera
líri&lt;"a. La sala \Yagne-r ha acogido con su acostumbrada ho,,1&gt;ita,liidad. a.l cuarteto Saloma y al
octeto '·i\Iéxu:·o··.
Kos parece increíble, en el desierto de la vulgaridad mu~ical en que vivim&lt;&gt;R, encontramos,
por unas cuan las horas, do.-i oasis. Y hemos reposado, como en tm sueño ideal, en 1:-a música de
cimara.
Música de cámara: una velada ele invierno
una llama.rada generooa. de chimenea, infantes dor:
miJd.?5 en el regazo de la madre, u,n perro fiel de
ca.musa blasona&lt;la, husmeando los tizones en actitud de esfinge, un interior germano, mudo bie-

Domi~O'O 2 de Junio de 1901.
nestar, y la musa de fas sonatas, en su infancia,
iniciando una frase inocente, como las frases de
los niños.
Ha,bla á loa corazones a,mplios es-a música clásic-a.. Nada hay en ella pequeño. Parece ser como el eco de la N aliuraleza que la ha inspirado al
cerebro &lt;le sus hijoo. En ella se en-cuentra al rumor g rave de loo h0;,que:;; primarera..s :solemnes,
noohe;; augustas, patéticos dolores, elegía.-i á grandes hécoe,;. En ella hay silencio,; :;olemue.s que
parecen de vieja ca.tetlral; acordes que suenan al
espíritu como llamamientos de vieja. catedral;
lentitudes graves y al'i&gt;mpa..:;.adas que envían procesiones de levita.s y venera.bles patriarcac~; dulzura.s que son bLa,nclM plegarias ele ,,Práfica.~ voces.
~Iú.,ica. &lt;le cámara. Y me entri;.tece pensar
que en e.-;ta época en que la humanidad llora por
carencia de sueñoo, no haya sino unos cuantos devot()S que acudan á la sala Wagner, para tener un
pun,to de recogimiento, y mirar sugestionados
por e,as melodías de otro.~ tiempos, las divinas
viéonct, que aC'Uden, com1&gt; al má.gi,co éfecto &lt;le un
conjuro, llamadas por l¡1. voz cantante &lt;le los violinc.~ y la grave súpli&lt;'a de los violoncello.~. Dos
noche.s de concierto en la ~ala W~ner no.-:: han
~ejaao una proJ'wnda impre,,;ión de enrnnto y
sueño.
¿ Y ,,ahóis lo que hemos ;;entido? Pur-~ oid.
Cuando estéis ,un poco tristes, sentaos á la orilla &lt;le un río, en una tarde ;;erena. Cont('mpla&lt;l
el agua que pa...,a, clara, ondwLante y rumorosa.
Ahsorbeos. Allí, bajo la placa de ori~tal que os
salpica de rocío el rnstro, se agita otro mundo,
está otra naturaleza : un cielo que centellM más
luminoso, unas frondas que se mueven más lejanas, un ambiente má-, puro, por donde cruzan los
pájaros con las alas in,móvilw y tendida,-, Hay
mucho que ~e e,;fuma, que se de.svanece, que nos&amp; a,lca.nza.
Y entre ta,nto que el l¾:,&lt;&gt;113. corre por aquel cauce de zafiro, peu;;ad en vuestras tl'istezas, en
vuestros 8JIDores, en vuestros desengaños, a.rruJ:la.do,s por el eterno cauro, por el misterioso monólogo de la linfa, cuyos sonidos traducís con la maravillosa intuición del sentimiento .. .

Honras manchadas.
Traen los periódicos cliarios u.na noticia que
quií'iá haiya pasado inedvertida. para mucha,; pobres
gentes que no J1w:;mean, como otras las hm•ll is del
e:,;oándalo. La tal noticia está semi-vehd1. cnstarrnente encubierta, y aunque no por vulgar deja
de ser triste, pasa enitre las demás sin de.spertar
la curiosidad, ni dar pábulo á la murmuración.
Es un cuento vulgar en el que los per5onajes
se llama.in "él" y "slla". ''El" es seu&lt;luctor; "ella"
la víctinw.. El tercer personaje es un ¡&gt;&lt;&gt;hre joven. que llega más tarde, y ail conocer al secreto,
retira su palabra de .ca.samiento y hace pública la
deshonra de su prometida.
Los periódicos no dicen loo nombres; pero loo
nombre::: importan ,poco. El problema. e,, viejo:
una. mujer oaída en eil infame lazo de un amor
mentido, ma,nchada en la blancura de su ca;;tidad,
;, puede elevarse hasta el matrimonio? ¿.puede, sin
mengua. caminar por la. vida de ,l,a mano de un
hombre honrado?
¡ Ah, é ' Cuando la mujer &lt;le~pués de la falta,
ruge como leona ante los fragmentos de su honra mancillada, cuando víctima tle tm perjurio
armor,ooo llora ha;;ta. borrar la. huCJlla de la carici-a
lasciva, y de«pué;;, sufriendo mtwho v ocultando
mucho su vergiienza, s·iente que entra por fin en
J,a conrnba ;10,mbra de ºl\ espíritll el hábito perfuma.do de un aimor nuevo que Jp dice: Yo beso
los ojo..o. que se humedecen con lúgrima.i;, y las
fr~ntes 11ue guardan los pensamientos puros; vo
vierto bálsamo de cnnsuelo sohre la.« a,Ja,.~ heridas
para que ,;anen y tornen á volar; yo despierto esper~nza, en_ las a.loma.,;¡ cansada.", y pongo, en silencio. ~onn,as ca.'ltas en 108 semblanhiR trist"s ·
·!•~ pe1'&lt;lono. :''º olvido ... , entonces, elevada, dig~
mfic-arla. asc1en1le d&lt;'l fango de la cul1)a la mujer caída. ~· pueile abrir los bl.'azos al ooposo la
conciencia al clebe,r v las puertas del hoo-ar
hon0
rado.
"
¿ No e;; ve1xlad, pensativo Dumas II, que opinas lo mismo, tú el glorificador y el &lt;le'1:ensor de
la. perpetuamente déhil, de la. eternaimeute herida? ¿No es vevdad, buen Miohelet rrran compasivo, viejito de nieve cuya cast.3. ' ~u-risa. ile
abuelo_ feliz. no ha pleg~~ nunca la:bios más vuros, m servido de expreswn. á. alma más noble y
san.f.Q.?
·

.Cuis

g. llrl&gt;i,lfa.

�Do1~ingo 2 tl~ J uuio de 1901.

ll',T. MTTl\'nn TT,TTR'l'RA ní'

EL MUNDO ILUR·TR A no

Doming,o 2 de Junio de 1901.

w

.

VIOLETA S.

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ue c.n pos dol bien sumo
ail cielo caminan.
'l'a,mhión J.as trmnaintes
leve., carnpani:llas
de la eILredadera
que tu man10 cui,da.
Y ('S blanra la re;;te
que al lieBamue agita
la pá,l ida mu a
de mi p~ía.
Si fie.~ta hri.Ilante
Falones aninrn,
&lt;le blacr1e:o Fe visten
&lt;louoollao; a,lliva,:;.
... A.5í te coaoomplen
mis ojo.~, el día
que nuestro;; amon.'$
0

NEVANDO.
I
Yo adoro la nieve
~Jt, ¡lije á mi niña,
miranuo loo CO])OO
cubrir la alt,a c~ma.i Beruht.o lo blanco ... !
_\mor ~imboliza.
pureza y en.:;ueños
y pr~peros dfo~
Color bla,nco luoen
ilas alm.is OOI1J(litas

d

II
¡ )Ialdita la nieve!
-gPmí esta al hora-da,
mi raudo lo.:; copn,;
l&gt;e.,;ar mi ventana.

LA ESTATUA.

___ XHico

- ,.. J o~
,

A/

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...
I

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y
1

~

;i~;

ciclo bendiga ....... .

i Qué tri.-te In bhwco !
Do,lor trae a.1 üilma.
:;inicstro..-., ¡tfane:,,
memoria.~ amarga.;

.......................

Nicw en los ca\Jello.;
de la gent.c anciana
que en l'rú¡:dl-0, gl-oria,&lt;;
-no fía ya nada.
NiHc en bs canciones
un hcimpo lozanac-,
al Bopb focmulo
de noblr c.0 peranza
Y nieve en la d •n~a
tomida morlajia,
po,;tror ataYío ... ,
rnpaje qu,c e.;panta ...
Ye=tida ¡fo bhrnco,
{lt&gt;jó mi ador11d,1.
¡,,w rnÍL~ limpio ci r,Jo
d gris de Cantabria.
Yt~tid.i ele blanco,
la ví una mañana,
del tempfo -0011 otro
salir uespo;;:acla !
Lul• Barre ria.

Bl.vw.1:; vic:lefa-. que al c·aer L1 barde
:\le -.o,n rcí,tei.i deodl' t•I ,hfarnlo ,ono
l)p Laura, rina.ndn ,1k ,u., helllc,, ojo,Amor, aJ verme. .-e l,rnzó á mi pecho:
B:•.1nrn:,; vic,leta,- &lt;JUl' nl nwdiar 1a noohe
{)., ,le,pwnt1H:ei., 1h,l hakón, á tiempo
()ul' inquieta Laura. ,tparet,ió y, ('rI'&lt;l.Ute,
Allá, (•:1 lo azul, pa:I i•t1Pl:iú m1 hh·l'J1) ...
Blane;¡¡¡_, v;i-oleta.,: L'mbri,1gatl mi allmra.
C,u vue,,tro a.rl&gt;ma virg-in;1 l _,. al meno,;,
Ya qu1\ ú mi;; oj&lt;}, Lt oeultó la ,1m1b~a,
\'ueln1.n mis ojo, ú mirarla en ;.iuern&gt;s . . •
l,'ERNANORANA.

LA RISA ETERNA.

Cuan,lo p:1,-a,11 lo, dl'1ln,, de la_ brisa,
ln mi,;mo que por CUl'rda,- rn11.,1c,1,les,
rozmulo lo.., ,0010rr~ ma111rntialL'&lt;',_
lo-,; truec;t t'll riza.~ que p,tl't.'Cl'll nsa.
Y ,;i el alha dl'rrúma-l' inderisa
pnr la., hoj,:1,- ,le eien c:añawrales,
.-imulan rh,l rodn lo~ C'ri,:talL':i
reir a·!e,gre que ht luz iri"ª·
SP abren &lt;le ri~a l,b fr,l it'e, flores;
e-nvolvióndo.•c~ en ri"as ele fulgore~
bailan la" hoja~ ,,u ligera danza.
Y es que ooha Dio;; como infinito Jllil¡nto,
sr,•bre lo etel1Ilo 1lel humano llanto,
el eterno reir de la o,perainza.
8ALYADOR RUEDA.

-:--- _Tny A~ D ""&gt;L PA ~s ll,.JR.-A/rededores de Tizapán.

De lo,; follajes híunedo~ hajo la grata somh1 a
qne con ~n~ mil encaje~ la_ exten~a fuen~ ampara.
~L,hrc um:sgo~a ha,e. que finge muelle alfombra.
en pie se halla la Yé nu~ dt• múrmol de l'arrara.
La luz baja tmnquila ck:;de el t'ah_l'llo unrlo;;o
hm,ta el pie. que :rn,,tenta :;u e~vlend1,t lez-herman,1
de lo" fn1gante~ lirio~ ;-tic :'U gloria orgnllo,:o
triunfa el .•\rte, exhibiendo :su de,mndez pag&lt;1nt1.
Doquier que la lur. bl':'-a rn~ forma,-~ d_l&gt;,,earÍl
;:cutir en ella el ,;opio ele un e.,treme-&lt;.·11111cnto;
junto á ella el ,·iento pa,a ....,· hallúnclola tan fría,
tan 1m1tla y tan hl•rrn1r.:a, :-e '"ª quejando el ,·iento
Y la ll~via anhelara pre1Hler"t' á BU" cabello,,
c·rimo gota~ de iri~ r¡ne H' intt&gt;ndian al rayo
del ,ol, ó bi1.~n la I una rnirarht ú m, U&lt;-'~tellos
inclinar la cahC'za con ideal tle,nrn~·o.
Perdida~ ~u, mirarla~ ,-in lnz, en ln infinito.
el ,iento, el sol. la lluvia le dan ~u~ 1lelei~o~as
c·aritias. . . En ,-u t1H:o pecle~tal rle gran1 to
11i la, arn.- la alegran. ni la embriagan la,- ro;:a-:.
C1rnnrlo la tanle ríe "obre el ;.,angrit-nto Oca,o,
un soñador arti~ta que cruza mn1lo ~- ¡rnwe,
ante la erguid;t e;:tatua detiene el btrtlo pa,,o,
y ;:u mirada en ella ;;e vosa como un are.
· Y ante aquella mirada ,cerena ~- rloe:uente
c¡ue Ya del brazo al tor:&gt;o. ,,le! tor:&gt;o á la garganta,
he~atla· por un hálito dP ,icla. Yénfü ,iente
que en ,,u interior hay algo que ;:e e~treme&lt;:-c Y
( canta.
Bajo la tez que un día pulió el buril_ ;:c&gt;reno,
areleracla y lot'a la ;:ang-re corre: un nrn
rubor ,-ube á ;;n r&lt;r.-tro: ha.in el hintharlo :&gt;eno
por &lt;"l arti,;ta :;iente l'-U c-orazón rautivo.
Al soplo ele la ,itla. la ,&lt;1iáfana aureola
dr•l pensamiento Yie1te ,-u lnz. ~· la ama1,g-u1·a.
de lo,, humano;: goc·e~ wdadM, tri,-te ~- sola
rn su actitud inmú,il lamenta la est'ultura.
Amar qnisicra entoMes : amar con la Yche-mcncia
&lt;]Ue arra:;;tra á la hembra ardiC'nte de earne !. luz
, (formada;
.:e.u ti r;:c por ('] brioso coreel ,ele la r1em&lt;&gt;m·ia
á espacios infinito;: de pronto arrebatada.
Y sentir la sonrisa del apurado g-oct&gt;
en sus húmedos la.bios &lt;le rubíes c·,1rnales.
~- abrir los tersos hr?zos. y e;:tre1~1ecer~~ al_ roce
d e un pecho ardiente, lleno lle 1mpac1enc1as sen( ;:uales.

.... . . . . . ...... .. ... . ......................
Y cua,n,do ya h noche su velo ha de;;pl~ado,
cubriendo dei Poniente la luz risueña Y ,iva,
la estatua á sentir vuelve su blanro to;·~o l.-L1r~o
á tiempo que el artista se aparta ~e ,-u li1,lo,
irguiendo la radiosa cabeza pemativa.

fi. ~onzá/ez C1arrasco.

Los que veranean. salen á recorrer los campo,;, Jo,~ jardinc.., nue ciñen 1~ pul-hlecillos donde
'})refieren pa...ar la calturosa estación.
_Los ,paisajes más gratos saltan á ,;u vi.-ta, ~- hair lugares que llegan á ser predilectoo, por la
pla~1dez de ?u panoraa:ua, por las sombra.;, de lo-- follaje,o ó por la fre:;cura que les prestan las cristalmas contentes.
·
~fuchos de esos luga,res son a,n ommos; !'e le, cle.-igna con el primer nombre que salta á los
la.hios; n060tros. al recoger las impresiones fotognífica$, loo llamaremos tamhién c'ln u•1 nY·i-::
arbitrario, son "joyas del paisaje".

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�~L MU:KDO ILuS·TllA.DO

Domingo 2 ~e J uuio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA PAZ UNIVERSAL.
. ... .

PAGINA l\;fILITAR .

LOS DELEGADOS MEXICANOS AL TRIBUNAL DE ARBITRAJE.

\

El ooñor Presi·dente de la República aco•rcló le~
fuera conferido el inmediato aseen¡;o á ocho ami,:ritados Jefes del Ejército, como j1ustifkado prnmio
á los importantes fief'Vicios q11e han pm--tado á la
Patria y á la coloctiv-ida.d de que forman interct;a.nte parte.
g¡ ~eñor General
D. Joaquín '.6. Kerlegancl e~ de la pléyade de patriotas
&lt;1ue en l~ campos
de bata11la _v en épocas de lud1a c•ruentoa, han ofrecido i:;u
.~a•ngrú }' ,-u,; ~crvieios en holoeau¡.lj;o
de la~ ~anta, c:au.,,acl
de la Patria.
Su hoja de ,-erYicios militan,, e, una
¡.:erie d-e honro,a~
no11a..-, a,í cerno ~u
vida privada C'::! un! sue~\,i(m ele atto" irreprodiables, porque el senor l\.erlega,11&lt;1, adeiiná, ele ser
un valiente soldado, es un cumplido caballero.
Xo solamente ha srrvido á la nat-i&lt;'.m wn ,:u
í',rpacla,. sino q~w ha ,~e~empeiia,clo pm.,..to,, de importancia, habienilo sulo electo Uoberna,clc►r Cone-titucional. del E"tado ele C'ampeühe; v ant-i&gt;, de
a:hora ha etfado tarnbié.n a,l frente ele una Zona
)Iilitar: 141 12a., que radi(•a rn Ync·atím.
El Ejecutivo ha tenido en cuenta t•.-to., mérit~ al c-oncedcr al H•ñor Kerlegarnl d grado de
Ueneral ele Briga,da, design,índolo la ~e&lt;-retarfa
de Guúrra para desemJ&gt;cñar c-1 ra rao de Jefe de la
va. Zona :\Iilitar.
h
, Don Lauro _Yillar, aetual J&lt;'fo cíe] 2-lo. Batallon de Infantena, e" :;ihora, en virtur1 del a-censo
c:on que fut agraciaclo, GenPral Brigadier.
:\Iuy joven, o-asi niño, ,:-;e filió en Pl Ejército,
ron el grnllo ele Alférrz, el año ele
18G.''i. Hápiilamente obtuvo los a&lt;-cen;,,os ~ub.-eeuente;:, y
en ll:i89, era dado á
rec·onoc-er como Coronel de Infantería
pe1man('ntc.
Ha ~ido ,,iempre
un militar pumloJloro"o \' un comJJl{•to caf1allero. ba-tante e,timaclo ele
i-u, ,:uperiorn-, qneriLlo ele ,:u subalterno,} apreci~clo por H10. amigos particulare,.
se registra en su hoja de ~e-rvi&lt;:ios nine-ún
&lt;-a;tJgo, Y hay ano-taeione~ honro,.;í,;imas er; el
nn~~10 expediente. Fué hecho pri,-ionero en la
aec_wn del puerto de San José, campaña de San
Lm "- Poto'
· tH·ol ,a numero~as accione,
81 , Y h a as1s
1
&lt; e gu~i;ra, teniendo siempre unn Yida de condante acc1-0n militar.
El Brigadier Don Miguel )forales e;;, 11110 ile
1 ~oldados que pueden conta~e entre lo;; de la
. vieJa guardia'", á pesar ele que es relatiYa.mcnte
J0; en; pero vimo iá la vi&lt;la militar en la época de
mas 1:1da pruel&gt;a para la nación, v ha sufri&lt;lo la-;
pednahdades de los más asiduos y 'fieles defefüores
e la Patria.
_ F ue' de los que se encontraron al laclo del sen1or Ju_árez en la fmntera, cooperando á ,,o,,tcner
e Gobieron en Paso del K ortc.
Tomó parte activa en el sitio de
Querétaro, y su hoja ele servicios está
lle'I!a de accio11P·
meritorias, qu
-tifican la de.,1g,rbción que del agraciado ha hecllo el
Supremo Gobierno.
Los jefes y subalternos del Sr. Brigadier )forales ma'llifootaron satisfacción por el ascenso
del militar.
--

La ,-pn,-,wiún L'n L'I año de 18!Hl la con~tituyú Lt
e,.m·oc·ac·ión de un er,:i~re"o Lle paz, 4ue 1h•hía k11er 1,or d&gt;Jt•tn rc,tringir lo, armament.11,:. ~ujehtr
la., futura~ c-uutir,:ws interiuwiorwl-.•,: ú ,trbitrnje,
l'-tnhlL•c·l'r rC'g-la:- para hacer m;\,; humanitaria la
~uerra y anular é-ta ,:i era po,iblc.
1·11 j,wen ,:ilenc·io,o ~· pen:,a.t1nr, un alt-rui~ta,
(¡uizá, un mí,ti{"o-XiM'.ás de R1&gt;manoft'-dt"::'&lt;k
pl forlln ¡]p la Hanbt Hu,ia C()n:i;regaba ú lo.: peritn,- r!l la "razón ch- la ,-inrazón", pam iuterrog,trk~ ,-,&gt;hn· la ma nent d1! mqw,li r fu tura,.:
c·:1rnic·l'rÍi1,:, ). m-reglar confp~rne á ju,ticia ln-- ,li,¡nttas ch• ptwblo:&lt;.
Al l limu1mirnto ,le\ jon~n C'z,1r re,,-

,

Por partt&gt; &lt;lt• }iéxieo. tan honro,:n.- nnmhramil•nt l• retayerl)ll en la,; ,i¡ruil'1Üe:- pr1·-r.•na,- : ,p110r
Lin•nciaclo D&lt;&gt;n )fanut'I .\,píroz. Emh,tj,ulor 1h·
Yúxicn en Jo,-, E,-ta.1l , l'ni,lo-:-, seíwr Litenti;1•lo
,T i.cé )1. Uamhna. 8uh,c•crl'tario 1le Hclaeiont•,- Exleriore,; · ~eiior Licenc:iallo Don .\1 fr;.&gt;1lo Ch,tn ,..,,
I&gt;:putacio al Con¡rre,o d1• la rniún, y ,efüir Lin·nc:aclo Don Ut":i,ll'r1 lfaig-o--a. ~Pnailor cll' l•b
l•&gt;tad,), Uni&lt;h), )lc•xieano,-, l'll_l"t&gt;.• retrat.&gt;:- públ:uu110~ h•)y.

]•:~ncliú prinll'ro h1 gt•ntil Ouilll-rmina ele
Holanr1a. rr{·ién a:-crndida al tmno glor io:-11 de h-- Or,rngp,; y cle,e,1.•m de m1)~trar
-,.u,- hL•nnr.,o,-; ;entimil'nto,-; y l'll uno &lt;lt'
l.1, p,thwio:- qm• ¡&gt;&lt;),1•en l1M rey••s dt' a,¡UL'l
p,1í, ,(• n•trniú la d&lt;)ita y trn,s:t•11th'ntal
a-amhk,1.
Pt•'Jl&gt;!'C·ia,; nrn, rn,olucione" vit'1ien .
di cu:-i1"1l'., :0t• cnc:i2"1111l'n y difit·ultailL•- ,e
11ron:11,•1.•n. _I" al fin termina, el ('l)n.grei-o: c,ra un himno ú la paz, un ditirambo
c.í la ju,titia. una ,-cric de nnblPs y lenrnta.da, ,1-pirac-iom•s el re~ultado th· la
0

a,,a.ml:lca.
Pero ú potn truena l'l cañún. "L' oyrn
grito-- ch- rahia y alariLlo,; de 111•,¡kc-ho :
ingfo"t', ~- húeros luchaban en 8ml-a\fric-a
('On furia nunea vista, y á pe,;,ur de Las
a-1piraeiom•., 1lt' Xicolás &lt;le llnmanoff. de
Jn,.; y oto.- ele U ni l lcrmina y de la,. re,-0ht&lt;·ione, de lo.s doctorrs, una nut'rn guerra a::-ola al planeta ...
;, ()uit•n· p,lo dPc-ir que el Cm1¡rn.':-O ha~·a :-i&lt;lo inútil éi de ~imple a1&gt;;1.rato? Xo;
quien• 1ll'l'ir t.rn ,;/)Jo que lo que un ·orador ilu,-tre 11,tmaha "h1~ i1npm\.•za~ natiya,; tlc, la rl.'alidad"', tit'llL' que prcpomlrrar
por mucho tiempo, á pe,ar d~ todo$ lo,
dL&gt;;eeo, clt&gt; los idiólog~.
J)p Arnéri~-a Rólo fueron com·oc:a11a, ,ln•
naciont'-- al Congre~o: lo~ F&gt;tado~ rni,, ,__ y }Téxi("O; ,v nue,,tro Gobi1.•rno, c·orreo,pondi&lt;'ndo á ese honor, de:::ig11ó á dos
de nm'-tro.s m.á.s di,:tingui-dos diplomático,:. los se:ñorr,; Don Jo,;ú~ Zenil y Don Se&lt;bastián de ~1ier
y Cefo.
En &lt;'l prntocolo re,-pcctivo, ,e e:-tipuló que eada
una de la.;: naciouc, rcpre,-.entada,- d(Signaría de-lega&lt;los que, en ca~o OfN,&gt;cido, dirimit•ran las dis-puta5 que surgieran, si a.-;í lo de~eab,tn los pueblos.

1,.a ,. el c:lamorco dt' la:- fiL•-b1, ext raor&lt;1i na ria.mente ,untuo,.a., con que ,-p -alu&lt;laba al Jde dP E~hulo
t•n ca,la una de la,- c-iutladl', que 1·i-itaba L'll ~u
exrur-.ión.
La re,petahle ,-rii.ora :\í ·Kinley rnfonui'&gt; rPpc-:1tinamrnte, cuando el riajL•ro _1· -.u -équito lh•gab:m ú la ciudad de :-;an Frnm·i:'tO Californi,1.
El c-able t,nuts,mitió in'lllL'Lliata i1otic:ia á to.lo el
mundo, Y la pre1w1 diaria diú cuenta &lt;l,•tallatln de
todo~ y rnda un.o Lll' lo,. mornp1tto~ de la enl"ermeda1l
de
tan
di~tinguilla
¡¡¡1&lt;·ientc.
La c·onn1c&gt;eiún en lo, E,tado, de la
Rc,púb•lic:a lkl Xort&lt;.• fué gran1k y c-on
Plla ~e pu,;o dl' manifie~to la cstima1·iún
qut&gt; el purblo dL·l YC'eino paí- tie1w por
,-u actual j&lt;1fr.
Por fortuna . despué:&gt; &lt;le rnrio, c1ía,; ue
c-..-peet&gt;u.-iún, la ,eñora ::\Le Kinle~· 1wohró
en al~o ;u ,alud y lh•garon á funilarse
l.t, L'-J&gt;l'ranz,ts &lt;ll' t¡llC' el lanwntahlc a,i:eidcnte no tL'IH1rht c·on:-;N·UC'neia• fu1w,tas.
A,í fué. PrOJito llegó una franca
conyak.-&lt;·encia, y l'l viaje, Yi&lt;&gt;lentamL•nte
in tNrtunpido, pudo refürnclar:'C.
Las rtVC'J&gt;t ione.,, Jo,-; bailc--. y las fic~ta, ¡rnpttlart•~ que ,L' tc•nÍiln prepara,las en
la ciudad ele ::--an Franci,C'o. no pmlieron
efrctua1·H: con la. e"plendiilPz acorclad:1,
pon¡lll' ln, Yi,1jero,; roh·ieron á emprender ,-u ruta c·uamlo la ,t·iiora 1IcKi n ley
se eneontraha aún deli&lt;:ad,1.
En la actualidad, la, salud de la lfütingttida. paciente NJ muy relativa.

,?~

X m•,-.tro gobit•rno lrn nomhrailo tres
num·o,; delega.dos al próximo Congri,.so

En el viaje que a.cuba de efectuar el Prc:-;irlente

c1e loR F.r.,tadoo Unido~ á travé.;; del territorio de
,la Unión del Norte, ocurrió un accidente lamentable que acalló, aunque :SÓio fuera por algunos

Pan-A.aneric:ano que habrá de celebrarse
en e.-ta eapital.
El a.umento de- la delegación e:;taba.
anunciado de,,1tle que se expidieron los
nombmmiento,-, de que dimos cuenta á
nues~os ledore.:; en el número pasado de
bte rema.nario.
.. J
, . ... per.,:onas de~ignadas ahora son los señore.~
Lieenciados Alfredo C!1avero, )Ianuel Sánchez
~Iú rmol ~- Emeterio de la Gar za (jr), que de8empeñará el cargo de :;&amp;gu11do Secretario de la Comisión, habiéndO'le tocado desempeñar el primero
señor Godoy, Secretario de la Embajada rnex.ica~na en Wa.;;hi11t,oton.

n!

l:&lt;:)l Brirraclier Don
Agw,tín García Hernández emp!YtÓ ~u
carreJia 41esde la clase de trooa. y en Sonora se ha. distinguido por lo., importantes se.rvicio,oue ha pre:,ta&lt;lo en
la campaña del Yaqui.
Ha sido Jefe de
varioo Cuerpo~ y
en la actua.lidad lo
es del l 2o. Bata.
.
llón dr Infantería
re.s1denc!a en Torin. Es un militar pnnd'o-no~
10,0 Y a•11:1er1t~ño, y su a;;cen;:o e; bien merecido.
Don Victoriano Huerta hizo sus estudios en el

:ºn

J

'

~-º

EL CONGRESO PAN-AMERICANO.

LA SRA. McKINLEY.

Domingo 2 de Ju~ de 1901.

'

SB. Gil.AL. IGllACIO A BBA VO .
A cnyo mando la columna t-:xpedicionaria al cAm~~1{a¡C~~:~eldes mayas, llegó a l pueblo de (. h&amp;n

Col!:'gio Mili~ar, y es un Jefe pundonorooo y ele
rele1·antes ruentos, asi como de muy bastos conocimientos técnicos.
. Después de haber ingrei:ado al Cuerpo de Inge~eros con el carácter de Teniente, ha obtenido por
ngurosa escala sus
'&lt;!:,('ensoR, y tiene
una envidiable hoja de servicios.
Desde hace algunos años quedó co'lllisiO'Ilaclo v rnn
opción á su empleo,
en el Cuerpo de
Estado Mayor, para mandar el 3er.
Batallón ele Infantería, que guarnece actualmente la
plaza de Ohilpancingo.

:f-:1 señor Brigadier Don Julián
J aramillo o;; uno
de los Yiejos soldad~ ; desde el año
de 1846 pre.~ta sus
im,port.ant.es servicio.;; en el Ejército,
siendo actualmente
,Tefe clel Batallón
de Inválido.~.
Ha merecido la
C'ruz de Con:;tancia
ele primera clase, la
que le fu{ concedi&lt;la por ha,ber combatido en el territorio de Puebla, y el Escuelo
ot.or:i;ado por la acción de Ohurubu-;eo, así cerno
numerosw diplomas.
l&lt;'ué prisionero en la éuoca de la intervención
americana, pero logró evadi,rse ele la pri:&gt;ión, yendo de-;de luego á presentar8€ á la~ fuerzas de
nueo,;tro Gobierno.
Es liberal por exoolencia, y su, a,cendiente;;
tuvieron singular fama por halier !leYa,do á cabo
he.dios extraordina,rios en la ludia por la in.depemleneia nacional.
El señor Bri~adier Don ?ifclitón Hurtado fiel
pa1iiil~r_io de la causa liberal, P:&gt; uno de los 'bueno", m!lrtare;; con que. ~uenta el Ejéreito.
Hu mgre:;o al 1Serv1c10 de las arma,- data de
186(j, ! e_n ~11 hoja de servicios no ,,.e regisura ni
la,; 1ni~ ms1gmficante falta al cumplimiento ele
"-t:s ck•búrei', y eo."a singular, en má~ ele treinta
ano,; que han tran.;;currido dewe que
~
sentó plaza como
Sargento lo. del
Batallón de Ti,radores de J aliRco, no
ha llegado á solicitar ni una hora de
liC€ncia para faltar
al servicio, del cual'
siempre ha sido e,;clavo.
Combatió contra
las fuerzas imperialista,-, hizo la
c:ampaña del Sur, y
·
lucihó contra lo.-; sublevados de Ycracruz conocidos
con el nombre de "Comuneros".
Estuv~ e,n el -sitio de Queréta,ro, y e:;ta ao('lon
le couqu1~to la c?ndecora.ción re"pec:tirn, a~í como
le fuer_on confendas la medalla por la acción fl.!
la ::\IoJoncra. y las Cruees de Con,tan&lt;:ia de segunda y tercera clases.
A más de otr~ delicadas comi~ione:&gt; que siem-.
pre ha_ des~mpenado, en la actualidad, y desile
ha.ce d1cz ano:&gt;, es Secretario de la Comandancia
)1ilitar.
El sefior C'oronel Doo Felipe ::\Iier fué almnno
del C?legio }Iilita.r, y ha obtenido ens ascensos
por ngurosa escala.
Tiene una magnífica hoja de sen·icios y es un
pll'Ildonoroso militar.
. Corta es su carrera, pero le han sido conferidas
importantes comisiones que ha desempeñado á.
satisfacción del Gobierno.
¡ ·'·
El señor ::\Iicr
obtuvo el grado de
Coronel, siendo {lesde luego destinado
al mando del 260.
Batallón, que l'1e
encuentra de guarnición E:n ::\Iorelia.
Ultimamente prestó Íllllportantes servicios, siendo aún
Teni..ente Coronel,
en el Estado de
Guerrero, y el señor
Presid~ntc de 1~ _República, en recompensa á
esos mismos servicios, -~ord6 le fuera expedido el
despacl10 del graclo ID1htar que disfruta.
~

.

Cumpliendo una promesa h echa á nu(:Stros lectores, publicamos el retrato del Sr. General BrnYo.

�D-0nüugo 2 de Junio de 1901.

.EL lIUXDO ILUS·Til.ADO
EL MUNDO ILUS·TRADO

1/

(Í

------- --.--

·---- - - - - _:_

-

-

- --

- •.

. •..J

Domingo 2 de Junio de ~901.

Otro lugar de nue3tra República que atrae numerosos
vi~itamtes en el tiempo uel verano, es ('.)bapala: un puerto pc,¡ucño en un pequeño mar.
Allí se tiene todo lo apetecible en la cáhda esta&lt;!ión :
hhias, air€'8 aspir~dos en la planicie amplia de las aguas,
fre::,&lt;:ura de las noohes lunaTe", que poetizan su luz en el
HHl\"e encr~pamiento del ole-aje.
En las playas del mar c,hapál iro, los acaudalados han
hed10 construir "cihalets'', al modo de los que vemos qu~
bordean nuestro arist0&lt;:rático Paseo de la Reforma. En
el tiempo del ver aino, se orgfüJi~an excul"Siones á los pueblo~ ribereñcs y ellas son como los "días ele campo" que
llamamos por acá.
Esta plana de grabados cla nna imoresión ele la hermosura y de lias escena" ele aquella ~stación veraniega, que
no por poco frecuentada, cleja de ser de la;; más importantes de nuestro país.

�Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

1.tl,
Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

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Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

�Domingo_ 9 de J unri.o de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Junio de 1901

EL ilIUXDO ILUSTRADO

LA HERMANA PEQUEÑA.
I
Eran tres herma.nas: las tres bonitas, las tres
discretas y las tres pobres.
El padre se llamaba Don Ambrosio, y era cesante desde el 29 de Septiembre.
Podía vivir con comodidad, po1,que había ¡¡horrado "un poco"; pero las niñas no tenían dote.
Una niña sin dote es un punto negro en la sociedad modema, porque la sociedad moderna es
posifü·i,,ta.
Las tres niñas de Don Ambrosio esperaban, sin
embargo, casarse con un millonario cada una.
La Yida que hacían era, según ellas creían, la
más á prop6,,ito. Era una. vida, sin embargo, que
á Don Ambrosio le traía á mal traer, porque el
pobre hombre no podía con el gasto que traía consigo.
Porque las niñas, ó, por mejor decir, dos de
ellas, Luisa y Aurora, no
perdonaban dive1rsiones Tui
turno preferido en día de
moda. Iban á pa~eo todos
los días, al teatro todas las
noches, de cuando en cuando á un té, de cuando en
ouando á un baile.
:Modesta, no.
:Modesta, que era la má,,
pequeña y la más bonita,
parecía la más neja de la,
tres por su ca.rácter.
-¿ Pero te educas pa1·n
monja ?-le decían sus do,
herl'tla!nas.
-Dejadme, yo sé lo que
lllle hago.
Y la dejaban y se marcha.iban todas las noches al
Teatro Real, 6 al E,pañol,
ó al de la Zarzuela. Don
Ambrosio ¡ es claro ! hacía veces de "mamá"
porque era riu&lt;lo y las niñas no habían de
solas. También iba con .ellas Isidoro, un pobre chico, emp_lea~o coi\d!? mil reales en un n:1inis~erio y
oue soha _p~gars~ , como se suele decir, siempre
que la fam1ha tema. un palco ó un coche alquilado
para pa&amp;eo. ·
. - I si_doro es un buen chico,---decía Don Ambros10 ;-tiene poITonir . ..
_-¿ Porvenir ?---decía L~isa.-¡ Bonito porvenir l
Die~ mil reales y republicano, y ahora que ya á
vemr la monarquía . . .
-¿ PoITenir ?-añadió Aurora.-Ya le he visto
cesante tres veces en cuatro años.
-En ca~1:bio,--observaba Don Isidoro,-tiene
IJ?-UChos ?ficios : porque, además de su sueldo, gana
cmco mil reales como administrador de una casa
~e la calle de l'.1- -~chue-a, y cuatro mil que viene
a s~ar
com1s10n vendiendo vinos de Jerez ...
i que! ¡ si el Isidori~ es una hormiga!
Y era v~rda:d. Isidoro era una hormi¡:mita. N 0
habJa ~ed10 de que convidase nunca á las niñas al
ca.fe m las _comprara un cartucho de caramelos.
Cuando iba al teatro, "acudía" cuando se empeza?a el segundo acto, por no verse en el comprom iso de tomar las entradas.
Dejab'.1 ~ue Don Am?rosio comprase "La Correspondencia para pedirsela prestada, y luego se
q~edaba con ella, y al cabo de tres meses las vendía todas l!;l peso y se ganabá tres pesetillas.
Pues senor, como digo de mi cuento las chicas
se ponían muy tiernas cuando las miraban los "gomosos", como dicon ahora. En la casa .eran presentad?" muchos de ellos; las niñas se trataban con lo
meJor de la corte.
Y 1\Iodestita, siempre muy seria y siempre en
casa.
Un día, Don Ambrosio ganó sesenta duros á la
lotería. Las chicas alborotaron la vecindad y no
pararon h~sta conseguir que los sesenta clur~s · fu,2ran repartidos á partes iguales.
Luisa con sus veinte &lt;duros se compró un v,J,tid_o de ~edalina morada. que adornado con uno, 1.erc~opelitos negros yqué sé yo qué, resultó eleg:mtís1mo.
Aurora abonó tres butacas de "callejón" en el
'l'eatro de la Zarzuela, CO'Illo quien sabía dónde ~e
colocaba. ilfodesta se gual'Q.ó su dinero y una noche, mientras las "chicas", como decía'e'na, salia-

¡;

?e

ron al teatro, salió ella con la criada, una criada
ele treinta años de servicios en la ca:sa y á quien
desde niña llamaban la "Chacha", y volvió al poco
rato con dos gallegos, portadores de una gran caja de madera, que llevaron al cuarto de Modesta.
L'.15 chicas -rokieron del teatro á las doce y
media, tan contentas, tan satisfechas ... el vestido
de Luisa había hecho furor. . . habían dicho á todos sus amigos y amig-as que se habían abonado ·
Don Ambrosio venía echando pestes de Salas y d;
la Zarzuela.
-,.: Qué tienes ahí ?---dijo Luisa reparando en el
cajón que había traído )fodesta.
-Kada,-respondió la hermana pequeña tapándolo con el cuerpo.

-:-¿ A ver, á ver qué has comprado ?-dijo Auronta.
-¡ X ada ! ¿ Qué os importa?
-¡Ay! ¡qué hurón! Apuesto á que es al"'una
tontería.
"
-Serán libros viejos.
-Algún retablo.
-¿ Es un organillo?
-Vamos, no seas simple, enséñanos tu compra.
Modesta se reía y no enseñaba lo que había dentro de la ,caja. No hubo medio de descubrir el secreto. Don Ambrosio asee-uraba nue sería algún
regalo nara. é-1, oue cumplía sesenta y cinco años
dentro de pocos días.
Las ,"!'
c 1~ca~" , con sus t rapos y sus prO'Veclos para ~l día siguiente, no vol vieron á ocuparse del ta.PUJO.
. Se dunnieron soñando con un batallón de nov10s, y se despertaron di&amp;puestas á molestar á la
hermana pequeña.
Por~:ue, eso sí, ~e reían de ella, la criticaban su
reclus1on vol_untana, pero la exigían que las peinase, que les diera el plan de un vestido, que las colocara las flores en la cabeza ó en el nelo. Modesta
era tan mañosa, aue todo se lo encontraba hecho.
Un día que fué Isidorito á verlas por la mañana, le dijo Luisa:
-¿ No sabe usted que mi hermana ha hecho
una compra?
-Ya lo sé,-dijo Isidoro.
-~ Qué es fo que sa,be usted ?-dijo l\Iodesta enlX!ndida de cólera.
--¡ Ah !-dijo entonces Isidoro poniéndose morado ;:-creí que me decían ustedes otra cosa.
Lmsa )' Aurora se miraron.
_-Pues sí, seño_r,-dijo Aurora,~ha. comprado
~i hermana un bicho que está encerrado en un caJ0n de madera y no se puede ver.
-Debe ,ser un anima,l ucho raro,---dijo Luisa.
Y se reian como unas bobas.
Isidoro cambió ele conversación.
-;. Saben ustedes que se casa el Vizconde?
Aurora se puso nálida.
-Xo puede ser,--exclamó.
-¡_Vaya si puede ser ! Como que acabo de oir
la pnm~ra amonestación en la iglesia de San Luis.
-¡ T1tere !-murmuró Aurora.
Y se marchó á su cuarto.
-La verdad es,-dijo Luisa entonces;--que no

tenía ninguna necesidad de haber hecho creerá mi
hermana Aurora que. estaba enamorado de ella.
Don .Ambrosio, que oía la conversación "ech'
un sermón''., diciendo que sus dos hijas ~ayor~
e~·an unas smiplcs, que se creían todo lo que les decian los hombres, y oue ...
En este ;111omento _entró la "Chacha" y dijo:
-:-Ahí viene la criada del cmtrto principal que
qmere hablar con ustedes.
-¿ Con nosotros ?-dijo Don Ambrosio.
-Eso dice.
-Llame usted á mi hija Aurora y recibiremos
todos á esa criada.
Vino Aurora llorando.
-¿ Qué tienes ?-le dijo su padre.
-Xada, que me he pinchado.
-~o será de coser,-dijo Modesta sonriendo.
-): o, porque no soy tan "cursi" crono tú.
Entró la cri~da del principal y dijo: ,
-Buenos dias, ¿ están ustés "giienos ?"
. :1)on .Amb:osio contestó por todos, y la criada
diJo en se¡;1.11da.
-Pues ... dicen mis señores que á ver si hacen ustés el favor de no armar ese ruido por las
no~hes,. poroue no lo puen aguantar, y á más que
está 1111 amo enfermo ...
Todas las personas que había en la sala se miraron.
-Ruido. . . ¿ aquí ?-dijo Luisa.-¡ Si nosotras
Yamo,; todas las noches al teatro, y en cuanto venimo;; nos aMstamos !
La "Chacha" .r )Iodesta se habían puesto muy
coloradas.
-Diga usted á los señores,-exclamó :Modesta
por fin,--que está bien, que no habrá más ruiuo.
Arpena_s se hubo marchado la criada del principa.l , llone:on las preguntas sobre ilfodesta y la
cnada antwua.
-¿ Se pu~de saber qué pasa en mi casa por las
noches ?-gritó Don Ambrosio.
-¿ Es decir que aouí hay "jarana'' en cuanto
nos vamos ?--exclamó Aurora.
-~ Te pasas la noche bailal1do, hija mía ?-pregunto Lmsa.
1\!o~esta se ech? á llorar y se marchó corriendo.
Ya ;ban á seguirla todos, c~ando Isidoro dijo:
-No es nada. Don Ambrosio; yo les diré á ustedes lo que nasa; dljenla ustedes llorar. . . se ha
asustado, nero. . . en fin, todo se arreglará ...
hasta otro rato !

II
Desde aquel día ilfodesta fué objeto de todo "'é•
nero de_ bromas? que se h~bieran prolongado ha~ta
con~ertuse ~n msultos, si un suceso inesperado no
hubie:a Yemdo á absorber toda la atención de la
familia.
U:na_ noche al volver del teatro, D.on Ambrosio
se smf:ó mal_o; ~ la madrugada se sintió peor, y á
1~ mana.na s1gmente dijo el médico que no durana tres días, porque tenia na,da menos que una
pulmonía fulminante.
-Sí,-dijo Don Ambrosio, que enfermo y todo co:iservaba su ma1 humor y su franqueza.-Se
e~penaron ustedes en que con sesenta y cinco
anos fuese todas las noches al teatro á los bailes.
al demonio, ¡ y es natural, reventaré como uná
bomba!
Luisa_ y Aurora cormprendieron tarde que el
pobre VieJ0 tenia razón. y lloraron desconso1adas.
Isidoro entró e?- la a~c?ba, y dijo:
-Don Ambrosio, qmsiera revelar á ustedes un
secreto.
. -Dejadnos solos, dijo el enfermo á sus tres hiJas.
-~o,-dijo Isidoro ;--que se queden
Y habló de esta manera:
.
-Yo, señor, hace mucho tiempo que tengo pensado casarme con Modesta.
El enfermo, Luisa y Aurora se quedaron estupefactos.
_-Y como ella Y.Yº somos pobres,-continuó
Is1doro,-hace m~cho tiempo también que,. contando con el permiso de usted, estamos preparando
la boda.
Luisa Y Aurora, aunque parezca extraño, rechinaban los dientes.
,-:-¿ Se acuerd8: u~ted de a.quel cajón que tanto
excitaba . la curiosidad de estas señoritas ?-preguntó Isidoro.
-Sí, sí, ¿ qué era?
-Pues era u_na máqu~na de coser que adqutrió
Modesta á medias conrrugo, y con ella y dos piezas de tela que teníamos compradas con nuestros

ahorros ha hecho Mod~ta en tres ,meses todos los
trapitos p ara nuestra casa y un equipo modesto de
novia. Mientras ust.edes se divertían y gastaban
dinero, Modesta y yo ahorrábamos y hacíamos
nuestra cuenta. Ese era el ruido que tanto moles-

:"lÍ .

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fiaiba •á los del principal.
La máquina de coser,
que parece una tormenta
d6Shecha.
Don .Ambrosio se incorporó en su lech-:&gt;,
extendió los brazos y en ellos se arrojaron
Modesta é Isidoro, ani011tras fa voz del padre decía:
-Hazla m'll(Y feliz, que es 11Il11Y buena ...
¡hijra mía ! ¡bendita seas !
Diez minutos después, espiraba sin haber dirigido una palabra á Luisa ni á Aurora.

III
De esto hace un año. Modesta y su marido son
los esposos más felices del mundo. Modesta, sin

LAREGENERACION DEL HOMBRE
POR LA MUJER.

El hombre es le que la mujer quiere.
iN'ada nos deja más in.diferentes que las cosas
importantes, ni nos ih.ace aná.s gracia y causa más
risa que los asuntos serios. Tomlll!Ilos interés
desmesurado en las fugas de tiplles, y dejamos á
un lado las predicaciones de los apóstolflS y l os descubrimientos de los saJbios; eJl último chascarrillo
nos trae ipreoorupados, 'Y dejamos .pasar inaid,vertid&lt;&gt;
el último iDJVento. De 'los ipe:r&gt;iódioos, leemos 1a
gacetilla; damos calaba.zas al drama por el género chico; preferimos l a música de baile á la de
Clámara, nos enojan las novelas tendenciosas;
gustamos de los cuentos escaibrosos; dlll!Ilos todos '1os Tolstoi y todos 'los libsen por un buen
Paul •de Kock, ry Wdos los órganos de catedrales
por u.na, buena "mario:nlba" chiaipam.eca.
En ese ,desdén y en ese olvido de todas las cosas serias, sensatas, útiles 'Y practicas, ha caído
un hacho trasoorulental. La simpática iniciativa
de un., joven, simpática talmibién, ry su idea genial
de ipr'Jllliiar con s,u oora.zón ry con su mano aJ. más
estudioso y al !Il'.lM inteligente de sus pretendientes, a-penas tha merecido una vaga mención en. la
'Preru;a ;y oo.a vaga sonrisa oo el rpúl:füco.
Y sin embai,go, la idea es feliz, es sana, es progresista, es moral y es trascendente.
El amor de '1a llllfU.j er ha sido siempre un gal,a:rtdón. Con él premiabam. las damas espartanas
al gl\lerrero IJ'Il!ás &lt;vallien.te, al atleta más robusto y
más ágil, 311. corredor más rá'Pido. Las altas cortesanas romanas da1ban su corazón á los vencedores
en el ciroo. En '1a edad lllledia, .las ialtivas castellanas ti.ralban su guam.te á la irurena del torneo, y
da1ban ron €11 su mano al paladín que 'lo irecogía.
En la época actual, sigue siendo el corazón de
la mujer, pramio ó recompensa de otro género de
proezas ry de otra suerte de hazañas. Suel~ conquista.rlo el que mejor anuda su corbata, el que
viste oon la firma del :mejor sastre. Lo obtiene
• con mayor facilidad q11-Íen ppne en linea de combate más caibahlerías de sembradUJra, ma,yor número de- cabezas ,de ganado maiyor, más y :mejor saneadas fi.nicas, ó tí-bu.los ,al portador menos depre-

embargo, tiene u.na pena. Su marido le ha prohibido todo trato con s,us her,mana.s. Luisa y Aurora, sin nadre, sin educación, sin recursos, h an acabado por ser dos a,ventureras. . . ¡ Era natura,l !
En "La Corresponden- cia" del otro día se lefa el
siguiente anuncio : "Se
vende una máquina de coser casi nueva; en la calle del Bonetillo, número
17, cuarto sotabanco".
Modesta y su m.a.rido
leyeron este anuncio y se
les arrasaron los ojos de
lágrimas.
-¡ Es mi máquina!dijo Modesta.---¡ El secreto de nuestra felicidad !
No me la quisieron dar
cuando me ca.sé, y ahora la venden ...
~Para ir al primer
baile de m.áscaras de este
año,-dijo l&amp;idoro con
desprecio.
-¡ O tal vez para comer mañana, I sidoro ! dijo Modesta.-¡ Ve y
cómprala !
Isidoro la ha vuelto á
comprar y 0011pa el luga,r
preferente del ga:binete
de s,u esposa. Luisa y
Aurora no necesitaban venderla para comer, porque
no les falta dinero. La vendieron porque la mfáquina en la casa era un mueble ridículo, inútil.
¡ Poroue es una máquina de "coser", y esas desventuradas. . . no saben l

rpaís y de su época, y del lagartijo se 'habrá. hecho
hoonbre.
La empresa es tenta,dora; la mujer frivola conspira. contra su bienestar y su felicildad; por tener
novio elegante, ibrillam:te ,y celebra,do, no conquista
más que un IIIlarido v~sátil, infiel, mund!llllo é indiferente.
'
La joven precursora, e11y-0 nombre ignoramos,
ha dado 'llil ejemplo que, de ser seguido, redun.dará en hien d~ la II1JUjer y de la patria, y si hace
prosélii.tos, IIIlerecerá !lugar aparte y escogido entre
las mujeres nobles y buen.as con que se honra la
huonanidad.
'lll1

.
.
EL OBRERO HÚNGARO.

Jr. )Y!. Flores.

Haibíamos aca1bado por refugiarnos, Gustaivo
ClllIIlpa y yo, en el fondo tele una cervecería, en el
Gros Caillon, á donde lle~bam., crono un coro
lejano, las notas desunidas, fragmentadas, de la
fiesta. La pereza nos invadía, una gran :pereza de
espíritu, u.n agotamiento moraJ, despuá, de aqueHa tarde de emociones intensas, variadas, ca,yendo crono 'Uila lluivia de colores, de sonidos, de siluetas, .de paisajes, de vida. Y buscamos una hora
de reposo, un alto, en el que poner en orden
nuestoos ideas que se esca,paiba,n por los l¾:,&lt;JU.jerillos
de nuestra :memoria, algunos 11D.inutos de calma en
aquella. ciudad febl'il, hidro-oxigenada ¡por [os
gritos, las luces, las banderas, la gloria de los pa[rucios, el m~mrento, l'a fuerza en acción, lai
gran fuerza r adiante del rpr'Lwer y •de la primavera, propagaida en ol€adas deslUlll!bradoras, en soplos de t r~unfal energía.
Y aquella sala, muy sola, muy tranquila, muy
burguesa, en los ·dinteles Jnismos del Certlll!Ilen, se
nos apareció como un rincón de paz, crono un
-éuseblo blasco.
pequeño santuario @ el que poder adorar nuestros recuerdos, nuestras 1lejamías, nuestros seres
queridos, un oasis de ,amor i!n el inacaba:ble desierto de la indift:rencia loca y bulliciosa. Ha,y en
cía.dos. También l-0 subyuga el que ha corrido el ootazón huma.no-¿ no lo habéis advertido?mayor número de aventuras, el Lovelace más rufor- una 'Predisposición á hacer surgir los contrastes,
tunado, el calruvera más empedernido.
los claro-obscuros, las antítesis, en ooya virtud
En suma, ,,n el pasado se lleg,a:ba al amor por nos oom;p1iaicroru&gt;s en salpicar tas mayores alela ostentación de la fuerza, de la agili'&lt;lad y del va- grías con las gotas amargas de nuestros dolores.
lor, y en los tiempos que corren, lo disfrutan y ¿ No habéis experimentado nunca, en :m.ooio de un
obtienen los goonosos, :los ricachones y '1as perdula- luminoso lienzo murrdano, la necesidad irresistil'ios.
ble de encerraros dentro de vosotros mismos, de
De 0!hí una aoontuaida decadencia de la juven- per,manecer solos, ,i rrevocaiblem@te solos, mientras
tud. La llllujer es la gran educadora, el excitan.- más abandonáis 'Vuestros sentidos-ese otro "yo",
te más poderoso de nuestras energías, la brújula ci.nsubstancial y efímero, que todos llevamos- á
de nuestra actividaid, la 11D.eta de nuestras aspira- 1as agitaciones del llllundo externo ? Y en ese esciones. Guam.do Ja mujer sabe d~cir : "Vuelve tado de conciencia vivimos, Gustavo y yo, unos
con tu escurlo ó sobre él", hace héroes; cuam.do cuantos llllinutos de 'llruestra 'V'ida propia, muy ini mpregnada de místicos efhwi os vue1ve la vista tensa, muy honda, a.llí en el espacio de aquella
á lo a1lto, 'Y responde á cada jmamento y á cada saila ouaidrangular, de rojas banquetas y mesas de
,promesa señalando el ciEilo, haoe apóstoles y anár- mánmol, oon un viejo piano en '1lil rincón silenm.res; si ama 'la. •poesía, enciende inspiraciones ; ciosa, desierta, sin otros concurrentes qu~ aquesi la ciencia, rpromueve estudios y suscita descu- llos dos :mexicanos soñadores, muertos de tristebrünientos.
m ry de tediio en la victoriosa noohe parisiense; y
Ouando lo que ruma es "la grona" y la opulen- algunos ipasos, un gran diaiblo,~ombrero blancia; ouando, r ormiántica, sueña con D. Juanes y do, de falda, 0JI1.rplio saco, figura de obrero ~ue
con Wertiliers, crea 'lagartijos, icodwiosos, cala.veras d.evoralba con gentil apetito un trozo de 'carne
'Y suicidas.
aoom'Pañándola. de prolonga,dos tragos de cervez~
De ahí que esa niña, que se ofrece oomo pr~o negra.
al estudio, á la apil.i.cación, aJ. trabajo y á la cienPoco á poco la ~eblina que ®lpañ&lt;Lba los objecia; que no se deja dé&amp;lun:nibirar con diamante~, ni tos se fué desvam.ecie~do, se impuso lra realidad, y
atmdü con ¡paJ.abras canden.tes, ni extraviar por faltos_ ,de algo más mteresante, :fi.jrumos nuestra
enJfemnizas ¡y románticas ivirtuldes, :venga á ser ateno10n en aquel compañero inéSperadp que el
entre nosotros '1.lll. sér excepcional, und atrevid·a y azarr- haJbía puesto en nuestro camino y que teníagloriosa innoro,dom, la precursora de u.n m1evo v llllos la seguridad de no volver á ver nunca. más
noihle aipostola,do 'Y la redentora de una ju.velltud que se :hundiría en el inmenso tropel de horuhr~
hoy frívola y mañama seria, hoy apática é inú·.ll y que 1haibía cruza.do, que cru.zaTia ,aún nuestro camañana la.boriosa ;y íeounda, encen-.ugada hoy en im.ino. .AJto, foerte, de un rubio de ensueño con
el vicio y sedienta de placeres fáciles, y en.tnga.ch ojos de color verde iprofundo, en los que briliaban
mañana á Ja labor fecunda y aJ. trabajo seri~-runos rpuntitos acerados, rostro de bondad suave y
Supongamos que encuentra mta,doras; qn.e, á can.dQll'~a: con un halo de 'Vigor, un pino del Nor•
su ejemplo, tddas las 11D.uñecas deliciosas y frí·v◊h,, te enroJecido por un ra,yo de sol del mediodía. Hadam en prefe:ro.r a,l más honrado, al más trabaja- b~ iacaibado de cenar-de devorar7
ya en sus
dor, al anás inteligente, al más ¡probo y aJ. más ,¡a- lfilll'adas se asomaba una flairna de ,gula satisfecha•
bio, a:ntes 1de :muoho, el en.jambre dorado invadi- una ~egría sana, cronunicativa, un.a alegría d~
rá los talleres, las escuelas, 'las oficinas; explotará raza Joven, plegaba en una sonrisa sus l abios de
minas, ilabrará. can:n¡pos, fundará. lalborrut.orios
de esfuerzo, de amán nobl€ ,d e hwha de
. :v la mariposa se transformará en' voluntad,
lanz-ará. negocios,
hoa:nibre resuelto á cumplir alegremente su oficio.
abeja. Un renuevo de actividad surgirá. del seno Y erufocando el ouadro que tenía delante se ledel ocio; la cantina. 'Y el d'll.b se vacia:ráin y se lle- ivruntó, y después de pedirnos excusas 'en un
naren l as colmenas del tralbajo, y la j,uven.tud ~rancés dep'.1.oraible, fuese deredho al piano y deperezosa y viciosa. se transfOIUilará. en una legión JÓ errar sus manos~-grandes, anchas, nervudasde hombres útiles, ,d e ciudadanos •dignos de su sobre el vetusto tecla,do.
1

�Domingo 9 de J ll'll!Í.o de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¡Dioses! ¡ Qué ejecución! Una fantasía del
" T rovador'', icorregida, a~nta.da, reclificada,
con fragmentos de su invención, con trozos iJllllprovisados, cambiados todos los tiempos, invertidol'
todos los efectos; un concierto iinimaginaible, absurdo, 'lllla pesadilla musical, que hacía saltar á
Crum.pa sobre su asiento. Acabó la cencerrada, y
el ejooutante, siemipre sonriente, con su sonrisa
fmnca iy comunicativa, nos reiteró sus disculpas.
Las manos anda:ban torpes; el mazo, el martillo,
lwi 'haibían echado á perder, ipero el amor al arte
quedaba siempre, en medio de sus correrías para
buscarse la vida, que lo haibían llevado á Pa.rís,
en donde los traibajos de la Exiposioión haibían
creado UID.3. activa demanda de brazos. Y luego nos
enseñó sus papeles en regla, su pasaporte, sus certiificados, escritos con caracteres desconocidos para
rnosotros, run montón de papeles con líneas cabalísticas, con gruesos rasgoMs, que él trataba de
explricarnos en su lengua.je lento y torpe, en el que
cada palabra tenía la ine~periencia pero tambiérn
la fuer~ de las motas
que había arrancado al
piano.
Era húngaro, magyar,
y venía de las orillas
del Danubio, á marchas
lentas, de comarca á comarca y de ciudad á ciudad y de villa á villa; era
húngaro, y al decírrno~lo
resplandecía en su cara
el orgullo de pertenecer á
un país valeroso y enérgico, conservado en toda
su tradicional pureza en
medio de la lucha en defensa de su nacionalidad
abatida, sofooada ; era
húngaro, de Monok, la
ciudad del gran patriota,
de Kossuth, el héroe, el
" leader", el desterrado,
el vencido glorioso que un
día había osado lanzar
contra Francisco José el
j'llramento de Aníbal.y se desborda:ba su entusiasmo á. torrentes, se esparcía sonoro y fresco (•omo una corriente p1:ce:ipitada de un ventisqi..-:n.
Em la fuerw., era el ,igor, era la acción sa111:.,
alegre, era la vida irradiante de la voluntad l;t'
una raza j oven que todavía no ha sentido, en las
desgra-cia.s que la han
atormentado, el morbo de
su decadencia.
Y mientras yo tejía, entre las confusas perspectivas ·de aquella c:tótica tarde, la., líneas del Poooll6n de Hungría, con sus esculturas y sus ailtares, sus armamentos y sus túnicas, sus misales y
sus espadas, Gutavo Campa se dirigió al ipiano y
dejó escuchar una tanda de los bailes de Brahms,
allí, -en aquella sala solitaria y olvidada, en medio
de la fiebre -de la fiesta.
¡ Ah ! La imipresión que el inusitado torrente
armónico hizo en eJ espíritu de aquel coonpaiiero
de u,na hora, á quien ·nunca .más deberíamos volver á ver ! Como a:novidQs por •poderosos impulsos interiores, todos sus miembros pusifaonoo á
seguir [os caipriehosos giros del bailable; hízose
llllás comunicativa, más saludable, su buena sonrisa fran~a, y por sus ojos de color pasó una niebla
q'lle se condensó en una larga lágrima que rodó,
rodó lentarmente 1hasta tocar los ilahios de aqúélla
boca enérgica !
Y yo sentí que mis pU!pilas se anublaban y por
mi espfoitu :pasaba. la amada sombra de Ja Patria.
A la :mañana siguiente, al recorrer la prensa
del día, y entre los "hechos diversos", leí que la
noche anterior había ,sido asaltado y muerto, en los
amplios terrenos del Gros Caillon, un obrero ex.tranjero, ,por una ban:da de mrulhechorfis.
Y pensé en el músico de la cervecería, en el
:niagyar expatriado, en el obrero de cabellos rubios
,color de ensueño y de ojos verdes con puntitos
:acerados.

(;arios _Díaz :Oufóo.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESUMEN.--Arriba telón.--La comedia española.--Sainetes y mujeres.
--El realismo escénico.--Las dos risas.--La agonía del teatro.
Muy pronto, hoy mismo, quoizá, va á abrirse er.
México una temporada de comedia española. En
este género de piezas &amp;ricas, de juguetes cómicos,
de sainetes, han sido siempre maestros y consumados artistas los ,poetas dr,a.máticos españoles.
.AJhora misma dominan en esa clase de fecundo
teatro, Javier de Buiigos, Ricardo de la Vega, VitaJ Aza, López Silva, y últimos en tiempo aunque no en lugar, los andaluces Quintero, que escriben con tal gallardía, elegancia y chiste desenfadado y natural, que no parece sáno que en ellos

se ha concentra.do la alegría Juminosa del cielo de
su tierra.
Esas obrillas, filigranas de realismo escénico,
podrían ser cOWlparadas á esas muieres que con
su irresistible gracia y su fácil donaire seducen
desde luego, no ibien se las mira terciar el mantón,
:poner los ,brazos en jarras, sacudir, con 'llil provoeativo 'ffiO'V~miento de cabeza, las f,lores del peinado, y retocar, con un guiño chorreante de malicía. sus canas llenas de pícara y sensual coquetería.
Y estas reales mozas, son descendientes por línea recta y sin cruzamientos espúreos, de las majas de Don Ramón de la Cruz, y si no fuese por
riertas diferencias y reform,\.$ en la indumentaria,
bien que algu•nas sean ligeras y de poc.1 importancia, se las creería Jas propias "Castañeras picadas",
las "Escopeteras", Inesilla, la de "Pinto", ó María la de "Los majos vencidos", vivificadas por
un poderoso y sobrehumano soplo, y vueltas -al
teatrn para recreo del púl:&gt;lico inteli¡imte y letra&lt;.....,.
En general, todos los sainetes modernoo son un
primoroso y acabado traibajo, son fieles ;y coloridos
,asuntos de la realidad ibien obseiwada, son pedazos
rle vida sociall tomados "d'apires nature",
plenos de luz y movimiento y ihasta con sus granos de refilexión y filosofía, espolvoreados, aquí y
allá, entre chist.e y chiste, para no obligar á fruncir el ceño iá. las "alegres máscaras".
Algunos, particularmentt!, están escritos con
un gracejo espontáneo, con soltura e~uisita,

Tienen rasgos deJicadoo, iliálogos de una. viveza
admirable, escenas regocijadas 'Y, sobre todo, personajes coipiados con cuatro línea¡;, á trasos gruesos-siluetas á lá.piz-,que dan claras muestras de
un fino espír.it'll de observación.
La llaneza popular está depurada en estas obras
hasta donde el arte lo_ permite, y tras el lenguaje
burdo-un caló expresivo y cauda.loso-se a divinan
las suaves mflexiones de nuestro idioma.
Haiy-es preciso-__porque así lo exige el géne- ,
ro- .;us equívocos y licencias, pero lle~ , una tan
coqueta envoltura de gracia, pasan tan disimulados y airosos, que sólo los oídos -malévolos pueden
percibrirlos, como sólo los li.ibertinos, descubren, á
prim- a. vista, á las ,perdidas q'lle se disfrazan de
señoras.
Los sainetes que ahora se estilan, por lo camún
no tienen a:rgumeilto; mas á pesar de eso suelen
tener intención y casi, casi una tesis, que es una
perogrullada, por supuesto, qu~ no se hian de ir
á buscar en estos juguetes, loo misterios y problemas de Hamlet.
Sin embargo, labores son éstos del ingenio, joyas corrientes, pero, por diversas partes pulidas
con delicadeza, y con una que otra incrustación
de cr,istal que, desde lejos, prod1Uce el efecto de un
dirumante.
Suelen los clristes en que abundan estas obras ser
burdos y pesados en demasía, á lo menos para nosotros los americanos, pues en Españá, según se
cuenta, son de uso corriente los que se transportan al teatro; claros suelen también ser los eufemismos, y subi&lt;las de color. las alusiones; otras
obras, en cambio, •hay y se diferencían de éstas,
en la delicadeza de su expresión, tanto más notable cuanto que imita deliciosamente la enrevesada
jerga poipuliar. Ahí están las escenas de López Silva para confirmarlo; pero agrupándolas todas,
puede afirmarse q'lle viven y son aplaudidas porque no llegan á lo soez ni despiertan esas carcajadas villianas que son, en lá. zarzuela de mallas, por
ejemplo, el himno triunfal de la grosería.
Por el contrario, esos vulgares proverbios, esas
picarescas imágenes, esos velados equívocos, provocan la risa rumable, la ligera, la aristof.anecia, la
que se confunde con -la sonrisa, porque apenas entrea:bre los labrios, la que suena dulcemente, como
si fuese la M:aroha real de la Alegría.
Esa es fa Jue nos aseguran que vamos á oir ::-n
el Renacimiento, con la Compañía de comedia españo1&lt;1, y con ese veterano de la "v,is", Cj-e' se llama J'lllio Ruiz. Ko falta, es natural, quien desconfíe.
Mas, por de pronto, se nota entusiasmo por
asistir á. este teatro, y á los otros, al P rincipal,,
con sus tiples semi-desnudas y sus revistas oonsonas, al Arbeu, donde próxima,mente se yesentará un cuadro de óipera italiiana, y á este Renacimiento con su nuevo espootáculo.
¿ Y haiy así quien diga que el teatro agoniza?
¿ Efectivamente sucederá esto? El tema es viejo y algo gastado.
Yo pienso, dice un crítico, que el pueblo, el
que forma el gran público, hoy no se identifica con
las obras de lia. escena, y fácilimente deja que le
ganen la vol'llntad y el gusto esos espectáculo&amp; de
h'.3'ja estofa, híbridas creaciones, productos de vanas artes :mezcladas con muohos vicios. Y la
parte selecta de la sociedad milta, los e.&lt;\PÍritus mejor educados, de gusto más puro y fino, nrefieren
~ozar ~ solas la belleza menos estrepitosa y más
simpática ,á, sus int4nas aficiones, más importante,
más espiritual, ,más profunda, anás humana que la
que ofrece el género é. la moda.
Muchos piensan que esta decadencia general del
teatro es iinevitable.
Y o opino con los más que para la sociedad presente, es la n01Vela género más propio que el teatro; pero no creo que estas fol1lllas distinbas del
Arte lhan de ser sucesivas, sino que pueden y deben coexistir, aunque unas ú otras predominen
seg{m •los tiempos.
Hoy, el .predomiinio es, sin duda1 de la novela;
pero no po--:- esto se anunciE! como necesaria la rui~ •del teatro, ni se diga que por estrecho¿ ini, ..di.mente p_ar~ l,a. misión del arte actual, y convencional, y hmitado, debe mo:ri.ir, ,pudiendo, como pue-de, mejorarse, ensancrhar sus moldes aspirar á
nueva vida, en restauración _proveohos~ para él y
para los progresos del .espíritu colectivo.

.Cuis &lt;;. Urbina,

Domingo 9 de Junio de 1901.

Fot. de M. Torres.

Tal era el cuadro. De su fondo umbrío
Se alzaban rachas de rugientes notos
Que hacían caer en el hogar vacío
Las aves muertas y los nidos rotos.

EVOCA...\.Cl ÓN.

Llauto y caricias en doliente coro
P.rinué á tu mal en su terrible exceso,
Mas no nudiste n i escuchar mi lloro
Ni responder á mi angustioso beso.

Mustia la faz, enmarañado el pelo,
La voz deshecha en discoroantes notas,
Y en la actitud de quien implora al cielo
De pie en el nido con las alas rotas.

Inútil era que en los firmes lazos
Que enca.denaban mi dolor al tuyo,
Te sacudiera en mis convulsos brazos
Y te incensara con ardiente arrullo.

Tal era el cuadro en que á mis ojos fuiste
Flor an-ojada á la aridez de un yerno
Donde se alzaban en connubio triste
)fi alma convulsa y tu cerebro enfermo.

. Luché ante tí por desgarrar la trama
De la tiniebla que á tu sér cubría,
Sin ver que tú eras la inconciente llama
Y yo la sombra que en la llama ardía.

Ese era el cuadro. Su recuerxlo deja
En mí una extraña sensación de espanto
En que te miro balbutir la queja
Y trás la queja modular un canto

Inquieta ó triste, ó aipacible ó ruda,
Siempre te hallé, mientras duró la brega,
Para la voz de nuestros hijos, muda,
Para el raudal de mis pesares ciega.

Mientras la fiebre en su furor dejaba
De:::-coloridas en tu faz las rosas,
Tu frente herida sin cesar giraba
E n un abismo de infernales cosas.

Horas eternas, pavorosos días,
Noches sin luz, cOIIllo el insomnio largas,
Como las cuencas del sepulcro frías
Y como el soplo del tormento amargas.

Como una flor descolorida y mustia
Te ví en mis noches de aflicción ardiente,
Trás un acceso de febril angustia
Sobre mi pecho doblegar la frente.
Jamás te he dicho que vertí mi llanto
F.IIl erupciones de dolor que ignoras,
Cuando alternabas tu Horoso canto
Con el clrumor de las nocturnas horas.
Jamás t,e líe dicho que ante tí de hinojos
Ví extremecerse, en tu inquietud de loca,
Con refulgencias de ansiedad tus ojos,
Con carcajadas de dolor tu boca.

Y en ese .mar de sensaciones rudas
:Miré caer mis esoeranzas yertas
Unas tras otras, como sombras mudas,
Sobre U'll osario de ilusiones muertas.
Por eso siempre en las memorias mías
Irá el recuerdo de esas noches largas~
Como· las cuencas del sepulcro frías ·
Y como el soplo del tormento amargas.

jJe11ifo Fen fa nes.

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F.L

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo_ 9 de Junio de 1901.

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Fot. de. M. Torr~.

\tr~-rno 1LUSTRA1)O

�'Una gran empresa &amp;tezicana.---clerrocarriles cXi6algo 9 cXor6este.

-Estación de Tizayuca.

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Estación de Somorriel

1

o.

Fachada de los Tallerce.

!'

•

Sr Lic. T,,mli.s \1 H 11cern,
~uperiutendente

Construcción del Pnente del Tecolote.

.A.t.entos á los adelantos del _eaís, tenemos la
satisfacción de presentar á nuestros lectores el grado de prosperidad que una empresa mexicana, la
de los .l!'errooarriles de Hidrugo y del Nordeste, ha
'aJ.canzado en el corto tiempo que tiene de explotar
las vías que ella construyó.
Los datos siguientes los adquirimos acercándonos á un alto empleado de la Compañía.
Las líneas que pertenecen actu.aJ.mente á los
Fel.1l'ocarriles de Hidalgo y del Nordeste tienen
una l-0ngitud totail. de 214 kilómetros. De ést-Os,
161 pertenecen al primreo y los restantes aJ. segundo. La,s dobles vías en las estaciones, alcanzan 'llila longitud de 19 kilómetros.
La línea más corta en proyecto hasta el puerto
de Tuxpan. tendrá una longitud aproximada de
250 kiil.ómetros, desde su unión c&lt;Jn la vía actual
en las cercamías de Santiago, de m-0do que el
pue!to de Tuxrpan quedará á 380 kilómetros solamente de la ciudad de México,
El anoho de la vía es 3 pies ingleses-914 milíimetros. El :menor radio de las curvas en la vía
construida es 150 metros, y la mayor pendiente 18
milímetros por :metro; en la línea por C-Onstruir,
según los estudi-OS hechos hasta hoy, el radio tendrá que reducirse á 80 metros y las pendientes llegarán á 25 a:nilimetros.
Los rieles son todos de acero, de 40 libras por
yarda, y los durmiente~ de encino casi en la tot.alidad de la vía, pues los pocos de ocote que aún
quedan se están substituyendo rá,pidamente.

V•
Las obras de arte de importancia, son el puente
sobre el Gran Canal, el del Tecolote y el de 'l'ortugas, éste úJtimo notable rpor su ligereza.
En nuestros grabados se ve uno que se refiere á 1a
construcción en el puente sobre el Gran Canal,
del pilotage que sirvió de cimiento á los estribos,
habiéndose claivado en cada lad-0 45 pilotes de 15
metros de largo y 45 centímetros de diámetro en
la cabeza. Otro grabado representa la construcción de la bóveda de ladrillo rpara recibir el terraplén en la barranca del Tecolote; se vf! el andamiaje oonstruído provisionalmente para dar
paso .á la vía mientras se terminaba el puente de-finitivo.
El número de estaciones actual.a:nente es de 20,
siendo terminales las de Paohuca, Irolo, Tortugas y México; ésta última, situada en Peralvillo,
y cuyo proyecto es obra del Ingeniero Antonio
Caso, está en construcción, y contiene Mnpliarmente todas las dependen-cías necesarias para un
buen servicio de pasajeros. Su fachada es de la
fü1111osa cantera de Pa.ohuca, con la que ahora se
construyen todos los edificios de importancia.
El Ferrocarril está provisto abundantemente del
agua necesaria para el servioio de sus trenes, habiéndose invertido un ¡fuerte capital en consegui1 lo, pues es provel'hial la escasez de agua en la
comarca.
Eu sus esplfodidos talleres de Peralvillo, const_ uye carros de carga y a,un de pasajeros y hace
_, reparación de sus locomotoras. Entre ~uestros

Estació.1 terminal de México. Peralvillo.

Sr. D. Ga brid Menctra,
Gerente Gmual.

Sr. Teodoro CheTannu:r,
Maestro u1ecánico.

~r. Fn1ncisco Barrera,
Ingeniero.

---Z:1"1:NtCO---

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•'C,.,..,"i.º

Plano~del trayecto

los:ft"rr oC'arriJes

arabados, e,;tá el de la .fachada principal de los
talleres construídos de ladrillo y tepetate, y los
que se ;,efieren al interior del salón de maquinaria. y á la fundición, estando tomada l?- fotografía de ésta última en el momento de salir del horno el metal fundido, viéndose á la izquierda del
grabado la operación de llenar las cajas con dicho
.metal.
El númer-0 de trenes que diaria,mente recor.ren
la vía es de 18, siefülo 6 de ellos especiales de p-a::;ajeros, 4 mixtos y 8 de mercancías. _Cad!l. trnn
de pasajeros camina en los días ordm,,t·w3 con
cinco coches; los trenes de pulque llevan de 15 á
20 carros. La Empresa posee actualmen~l' 24 locomotoras de los diversos modelos que mue3tran
los gra:bados, siendo 21 de ellas de la conocida
fabrica "Baldwiu Locomot1ve Works". Llanu1 la
atención el perfecto esta.do de estas máq~i1;1a.s, pu~
diendo asegurarse que en tan buena cond1c1ón esta
la número 1 oonstruída en 1883, como la numero
2-! que ent;ó en servioio el año próximo pasado.
número de carros de pasajeros es de 41, y de
carga 210.
La Empresa tiene establecidos ó subvencio1:a,dos
servicios de carruajes para Zacatlán, Huauchinango, Huascazaloya, lluayacocotla, l!ineral del
ühico y Cumbre de Pahuatlán. Ree1en_t~mente?
el señor Mancera ha cooperado con el Gobierno ~0L
Estado de Hidalgo á la apertura de un camino
carretero por Iluayacocotla á Zacua~t~pán, y de
su propio peoulio ha reparado 5 kilometros y

Ei'

abierto 4 nuevos en el crum.ino á La Cumbre de
1,ahuatlán. 'l'ambién ha construido 1ti en el de
l'a.clmca al :Mineral del Chico; la distancia entre
estos dos puntos, debido al nuevo camino_ se reuuce á las d.os terceras partes, y á la mitad en
t1runpo.
.
El número de personas ocupadas en los diversos ramos del Ferrocarril es 880; de ellos, 260
en "las estaciones, 230 en la reparación de la vía,
150 en los taJ.leres, 100 en los trenes, y el resto
en servicios diversos.
Jill número de pasajeros transportados en 1899
fué de 264,000, y en 1900, de 280,000. El número de toneladas de carga fué de 190,000, y de
240,000, respectivamente, en los dos años citados.
Las rntrada.s brutas al año, pueden estimarse en
$ 900,000. Esta cifra nos sugiere un sencillo
cálculo, que S011I1etemos á la curiosidad de nuestros lectores :
El flete actuaJ. por ferrocarril es, cuando más
una tercera parte del que _antes se cobraba en ca rros 6 diligencias; por consiguiente el público
ahorra anualmente haciendo uso del Ferrocarril de Hidalgo, $1.800,000. La. subvención total pagada hasta ahora por los Gobiernos General y del Estado ha sido de $ 2.000,000; de manera oue la Nación recibe ANUALMENTE la cantidad que el Gobierno ha dado una sola ve~. Haciendo este cálculo extensivo á los otros Ferocarriles, y teniendo· en cuenta gue la red actual en

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Locomotora núm. l.
Locomotora núm. 16.

�J)omingo 9 de Junio de 1901.

7

Construcción del puente del Cran Canal.

•

La riqueza de la co- ------ - marca que la línea
atravesará entre Santiago y Tuxpan, es
prodigiosa: 1Iagníficas
maderas preciosas y
de construcción, como
cedro, aguacatillo, caoba, ébano, zapote, chijol, etc., etc., maderas
de tinte como moral,
sangre de drago y
otras; adc,mái::, árbol
ele hule, carbón de
piedra, ohapopote y
petróleo. Respecto á
produotos agrícola~, el
terreno es inmejorable
uara el tabaco, café,
caña de azúcar, frutas de toda especie y,
por último, la ·vainilla, más y más apreciada cada día.
Publicamos los retratos de los señores
Don Gabriel ::\lancera, propietario y Gerente
General del Ferrocarril y tle su sobrino, el Sr. D.
Tomás, del mi:-imo upelliJo, 8uperinten&lt;l.ente General. El señor Don Gabriel ::\lancera es lp que

la Hcpúhlita es u.e 15,000 kilómetros y el Ferrotarril u.e llit1algo sólo tiene 200, re::;ulta que la
~ ación utiliza. auurumente $150.000,000.
Se
tomprende así que hi gran prosperidad que á
)léxico han tl.a&lt;lo ,ms vías ferreas, y la buena inn:r,-ión del dinero que un Gobierno progresista
como el nuestro, haee subveneionado los l!'errocarrile-,. El Ferrocarril de Ilitl.algo se principió en
Paelmca cl año t1e 187!), :;iendo propie&lt;lad del Gobierno tlel Bslado; en 18ti0 fué tra::;pasado al
Br. Don Gabriel )Ianeera, su actual poseedor,
habiendo llegado á !rolo en 1883.E: servicio de
pasajeros se hizo por el Ferrocarril 1'Cexicano ó
de Vcracruz hasta t::l año tle 1889,en que terminada la vía á 'rcoloyucan, los trenes de Hidalgo
pasu:han sobre los rieles del Ferrocarril K acional
ha~la la Ciudad de México. Construi&lt;la la vía
del S orJeste entre 'l'izayuca y la Capital en
li:&gt;90 c-e~ó el serYicio anterior; el año de 1893 los
riele;, llegaron á la ciudad de 'Í'ulancingo y en
1897, á Tortugas, punto te1.1min:tl actual del Ferrocarril 11 iua]go. ·
•
El ponenir de esle Ferrocarril es brillante.
Consti'uiJa la línea á Tuxpan, qne es la más corta de la Oiuclatl. de )léxico al Güllfo,y el puerto,
que 'quedará en condiciones análoga.~ ,al de Tampico, el cornerc:io einropeo seguirá forzosamente
este Jerrotero. El 11io de 'l'nxpan tiené en su tlesomboc:adura 500 rneLros de anchura y 7 metros
de profundidatl.; con;;truíclas las escolleT-:l.S y
dragada la barra, la corriente del río hará bajar
ol fonJo, y los vapores, aún de gnm calado, poJrán entrar al pueTto quedando completamente
al abrigo de los foertes vientos qne frecuentemenle azotan las cMtas del Golfo. En 'l'ux1)an y sus
eel'C·anías la fiebre amarilla es rarbima, siiendo
~ciialados los caBos que de ella se han conocido.
Puente de Tortugas.

Interior de los talleres.

se llama un carácter: muchos obstáculos sé han
presentado á su paso,
grandes dificultades se le
han ofrecido en su tarea,
y con admirabie energía,
con una constancia digna
de lodo encomio, ha continuado imperturbable su
empresa ha,;ta vencer to&lt;las la-1 etapas con satisfacción de propios y extraflos·. El Ferrocarril
ha siclo construído casi
rn ~u totaliclad por el señor l n "eniero Antonio
Caso, q;e ingresó á esta
empresa úl mismo año de
su fundación. Este r,eñor
ha sido hábil y eficazmente secundado por el señor
Ingeniero FrJJJ.oisco Ba-

Domingo~ 9 de Jumio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

VERANEANDO.
Hablábamos tres ó cuatro amigos, en amable paciente, y lo demostraba haciendo fulgurar sus
compañía, en uno de muchos sitios de reunión, negras pupilas.
Sobre úl pavimento de la calzada, las esferas
acerca ¡ naLurahnente ! de las mujeres y, muv
principalmente, de las mujeres hermosas, cuand; amarillas ó rojas rodaban al impul,;o del mazo;
uno de elloo, entusiasta é impulsivo como pocos · r&lt;'Ía Rosita l)ommier,-un bibelot precioso y juexclamó, dlirigéndose á mí:
' g-uetón--con una 11isa ele pájaro que escapa, y
-Si usted hubiese pasado, hace unos cuantos tnando yo pasaha cerca Je !Babel Zárate, ella tuvo
clías, el instante de complacencia de que yo he la galantería ele voher,:e á mí. para decirme, cirnbranclo su cuerpo como un tallo lilial:
gozado ...
Y me refirió Como, 1111 domingo
del mes de Mayo, pa~camlo por los
alrededores, había hallado en Coyoacán una plaza, y bajo hts enramadas del parque, una catlena de
rosas virientes v un coro lle :;onri~
sas argentinas. ·
Hablaba con rntu~ia"mo !al, exponiendo de tal modo sus impre~ione-s, enamorarlo cie~o de la belleza,
que creí ele buena fe en que el ca f&amp;
y el sofocante calor ele la estación
perjudicaba el e;::taclo ncrrioso de
nuestro amigo.
-Yaya usted y se conrencrrá; no
hay nada más he1111050 que esta estación en algunos de n nl',.;tro~ ¡meblos cercanos á la rapilal. ~\quí no
se respira, no se rive, no se Yen más

Interior de los latlt:res.

rrera. El último de los retratos que publicamo,
pertenece al Ji mHlo se flor 'l'eo&lt;loro Uhernnnier, q ne
()(·npú el pue.:to &lt;le maestro mecánito ha,;ta su
111 ucr! e en F\-h, éro &lt;lcl corriente año. La instalación de lo•s talkres y el
magnífico estatl.o de todo
el material roJante, son
debitlos á su pericia y actividad. Su hijo, el señor Francisco Chevannier, oeupa actualmente
el pue.sto ué maestro mecánico: es un j oYen instruítlo que perfeccionó
su;; conoei mi entos en la
Fábrica lle BalJwin, en
l'bi ladelphia.
La estimación que el
público demue,-tra á e~te
l'en'cl(•11Til y su estado
floreeiPnte, reconocen por
canrn el excPlente se1Tic:io y la complcfa regularitla&lt;l ·ele su~ lrenes, pue~
10;; horari&lt;)._~ se cumplen
con tocla exactitud. Respecto á accit1cntes, son
tan raros y ele tan poca
consideración, que basta
citnr el hec-ho de que en
l os 18 a fios que la vía
llern clú ~er explotada
por rapor, se han transportado no menos de
:3.000,000 de pa;,.ajero~.
sin lia.l,er muerto uno
solo.
Pant trrminar, una
p,nticularidr1d notable y
tal vez únie;t en los ferrocarriles del paí,: En las
J
líneas de Hidalgo,no hay
un solo empleado extranjero; todos, sin excepción, desde el Sr. M:anrern hasta. el último ele los opcrariw son mexicanos; el iN1zo y construc,ción han sido hechos por
Ingenieros mexicano.,;; la administración est.á á
rargo de empleados mexicanos, y en el serYicio
de trenes, locomotoras y taUC'1·es, sólo se emplran
_,. ~r han emplea.clo siempre obreros mexicano~.

***
Por esta amplia nota informativa que damos á
los leotore~ ele "El :\hrnclo Ilustrado", podiiá ver~P que la iniporla nl'ia de la c1mpn•fa clt' loo ]i'crrocanilr;; Ilitlalgo y :Xordeste, es verdadera y digna &lt;lp t,rner,c en c-on~itleración, para que sirva de
Pjcmplo á lo,; hon,bre~ tt11e, eontamlo con _potlcrosr'.~ rlomcnlos pecuniario,, ile1'C'c)noecn lo que purtleu llegar á valrr la.s g-ranch'~ empw;;,1s implantadas rn )léxico, á la hora cm que el florecimiento
inJ11Sirial empieza á cimentar:;,e y la protección del
Gobierno está peifectaiillente de acuerdo oon la:;
ideas de engmndecimiento y progreso del país.

to á la Belleza enciende sus pebeteros. Rosita
Pommier, 'l'ercsa Salgado, llevan en sí toda la
gracia del ingenio francés, todo lo picaresco y
enloquect:dor del espírih1 latino; Emmy Biitner
pa,a silenciosa y arrogante, la sombrilla abierta
sobre el homhro, como una encamación del arte
plástico.
l'uando el Yerano vuelca :sobre la capital el
ínc&gt;go Je todas ::u,- fragua,;, y lit eiuda.d se calcina
enn1elta por Ja roja clámide Jel incendio estival, Coyoacán abre de par
en par las Ycrja~ ele ,;ns '·l'illas", estallan sus ca pullM, ~acullcn st1 follaje los f1'&lt;•,no,; y Ju; ,:tuccs, Y, cuando' la ll'Ol"hC 11:g,~. al pie de cada reja
canta una estrofa tlc RlllOr.
Cuánto daríai,; pol' YiriT ali siempre; por lanzaro,; al rnh, llcvanJo
por el talle á Tcre., a Rivas; por
charlar al lado dr Emma Pommier,
de .To,efina Ilal'o, ele Tar,-ila. Sierra. flor c1e ingPnio v &lt;le virtud.
Cuánto diéi~ai,: ponrue las inmulah]e;; li.,yeg rle la nat11r,1leza, rornpienm ~t1;; t·,ulrua,: de e,-cla1·ihul, y
en l'l'Z de la ,:ucc,-ión da los ! iernpos
y tle la~ e.,.:lationc&gt;,:, qurclara utm etern,1 juwntud YÍYicla l·n un perpetuo
··r&lt;'nmeo'·.
Y cle.,pué" ele Yagar rn el grato
pnehkl'illn, junto á lns rosales en
flol' ~- rntre la pajarc,:ra algarabía.
dP ]a,: .i ugaclora.~ rle "ericket'', con
t111é enorme pe:-al' n· uno á lo lrjo,; la
grnn t:iu&lt;lad. la t",Íl1111,1cla en!re brum,1s lle p()lrn, ebria ele mm·imiento,
c-on su~ asfalto.~ enfel'lno,: ele insolación, con su,; largos arnnitlas barreteadas por la fiebre de embellecimiento ...
Y el monótono chirrido del trolev
finge una burla. para los que vol~
Yemo~ á la melrópoli, abandonanclo
fa plácicla Yi cla del pueblecillo veraniego.
A. González Carrasco.

1

•

que nubes dé polvo y edificios á medias; no se vcm
más que semblantes abrumados y trenes replutos
d e gente que se impacienta por todo ...
Y una mañana dominical en que el sol é.~plend.ía como una onza. ele oro'. hice mi eniracla en
COl)"oadm, trémulo de emoción y de anhelos,_ de
inquietud y de esperanza. E,-taba en el récmto
de la Belleza.
El cricket; ¡ qué hermo;,o pretexto! Allí en el
parque, bajo las arboledas ,c~·clú-claro, csb?lta ,Y
graciosa, llena de amable scnc11lez, fué Julut Zarate quien me dijo sonriendo_:
.,
,
- No llega ustecl en la meJor ocas1on; aun faltan muchas y no sé si vendrán á tiempo. .:i, ?
-¿ Pero es que usted cree lo que me w.ce.
-Sí· mire usted en derredor: falta Gila O' Gorman; f~ltan las Sierra; faltan. . . . .
•
,
La interrumpió Emilia l\Iiranda_ ~v1tándol'.'- a
tomar su puesto en el juego. Enuha estaba JJID-

-Aenérdese uslcd de que yo quiero mucho á
mi pueblo, para que no diga de él más que cosas
bonitas.
Y me lo l'ceomendaba todal'Ía ...
-1Iire usted, co,mpañero fotógrafo, mire usted
qué hermosa adquisición seria si lográsemos obtener una instantánea de Emmy, lanzando airosamente el "gallo", con un golpe de cesta ...
- ~i lo procure m;ted,-mc contestó el fotógrafo-allí se velan todas las placas.
•
-¿ Porque no hay luz suficiente .. . ?
- Al contrario: por sobra de luz; es cmno el
sol : hay que verht con cristales ahumados ...
Ante Emmy Biitner, grave y hermosa como un
monumento de arte, la admir ación estalla y_ el cul-

�Doming~ 9 de J un.io de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
con el noonbre del señor General Don I gnacio A. Bravo.
Subsanamos hoy esa equivocación, publicando
los retratos de los dos distinguidos militares.

D~mingo 9 de Juiruio die 1901.

\

LA PRÁCTICA TOPOGRÁFICA
DEL COLEGIO MILITAR.

SR. GRAL. IGllfACIO A. BBA VO.

Nuestros lectores advertirían de seguro la equivocación que sufrió el formador de este periódico,
haciendo aparecer en el número pasado, el retrato del señor General Don Abrruham Bandala

~
~

Año por año, los alumnos del Colegio :Militar,
pertenecientes á la clase de Topografía, excursionan por algunos de los lugares más á propósito
del Valle de México y más lejos aún, ejercitándo,;e e:q. la práctica del levantaonicmlo de planos y
demás trabajos concernientes á la Topografía -:-.lilitar y á la General.
Desde el día 6 del mes próximo pasado, los
alumnos de ref.erencia, divididos en dos grupos,
uno á las órdenes del scñór Capitán ele fütado
;1Iayor Especial, Grrgorio Zcrmeño, que es el que
practica la 'l'oipogrnfía General, y el . segundo,
mandado por el señor Capiüín de Ingenieros ·
Prancisco Aguilar, dedicado á la 'l'opogrnfía Militar, llernron á cabo los trabajos aludidos, teniend'o
el primer grupo, como Z-Ona de levantamiento. h1
región comprendida entre el pueblo de Cuajimalpa, Ranchos ele Santa Lucía y el Naranjo, camino .al sur de éste, 1\meyalco. Santa. Ro~a, 'l'la Henango y Cuajima.Jpa, llevando como fin el que 1-,
tria,ngulación correspondiente ha de qnccla r li~ t ·
cla con los vértices que fueron establecidos durante
la práctica del año de 1892 : Molino ele 13ezares y
Rancho de Santa Lucía, con&gt;titnyendo a,í uno ele
los lados de la rccl.
Los alt~m11os de Topografía 1[ilitar, en núnwro de 36, ;practicaron la Topogr:afía en los terrenos
eornpr,encliclos entre la Loma Horno, Rancho La
Ycnta, Contadero y Cuajimalpa,• por el Oe~te ;
por el Este, el camino de Cuajirnalpa, Tlaltcmango
y Santa Rosa, y por el Sur, Santa Ro$a, convento
del Desie1-to y Loma del IIorno. La línea divisoria
de ambos trabajos, estaba constituíd.a por el camino
de Cnajima.lpa á 'l'laltenango y Santa Rosa, y sobre ella se escogieron varios puntos como vértices trigonométricos que, ligando las dos triangulaciones, servirán para la rectificación de los trabajos.
'l'erminados el día 6 del presente los trabajos

LAS RUINAS DE MITLA.

____ __ ____

......,

_,__

..,,.._,.....

;_

EB. GJI.AL. A BJI.A.ll.A.lll BA.llfDALA.

de campo, los alumnos, después de una permanencia ininterrumpida de un mes fuera del plantel,
se entregan en éste á las operaciones de gabinete,
como son las de cálculos y construcción.

= = , o o o = = = ==

L as ruinas de los •palacios de Mitla, r.starían
próximas á desaparecer si el Gobierno, de;-;pués
del infonme que rin~ó el Inspector General eleMonumentos Arqueológ,i.cos, no hwbiera proced-ído con t.oda actividad á ordenar las obras necesarias para la conservación.
P ara dar una idea del estado que- guardaban en
el siglo XVII esas ,ma.rruvillosas obras del arte
tulteco, recurl'imos á 1¡na descripción hecha por

el cronista Padre Burgoa, que las visitó en
aquella é_poca.

Burgoa, nos dice a1 referirse .ai .~ fi.cio dle las
seis colwmnas, que los techos que ,cubrían aquellos aposentos estaban formados con "grandes lozas ta,n parejas y -ajustadas que, sin mezcla ni
vetún ,alguno, parecen en las junturas tablas traslapadas, y todas las cuatro salas siendo muy esipa.cios-as, están CO'll un mismo orden cwbiertas con
esta forma de ibovedaje", en la actualidad, ninguna de estas salas conserva sus techos, quedando tan
sólo techado desde aquella época el pasillo que
conduce -del salón de las columnas al patio interior.
Sigue el dommico su descripción y en ella nos
dice : ··las cuadras eran cuatr o altas y cuatro bajas". Así pues, á juzgar por lo que uos dice el

cn,.oiista, el erl i.dieio cwya parte exterio1 damos hoy
en nuestro ,pnmer gnhado, constaba de dos cuel.'pos
de los cuales hoy conserva sola.mente uno, del cual
tomamoo dos vistas, la primero ant es de las obras
de conservación que última.mente se le han heoho, :y la se,,"'ll'Il.da del estado en que hoy se en,cuéntra.
El otro piso de que nos habla el referido Padre
Buvgoa, &lt;lesa.pareció por completo, lo mismo que
lias grandes lozas que formaban la techumbre del
primero y el pi.so del segun.do.
Con anter.ioridad ,á las obras que hoy se han hecho, todos ,los muros del edificio estaban próximos
á derrumbarse, por la destrucción del muro de
sostén que formaba su plataforma y que era el

�Domingo 9 de J U!IlllO de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo fJ de Junio de 1901.

EL l\lUXDO ILUSTRADO

La Exposición Pan -- Americana
EN BUFFALO.
A juzgar por lo que n~ cuentan las crónicas de
los corresponsales mexicanos en el Certamen
Pan-Americano q1Ue en los actuales días se efectúa en la ciudad de Buffalo, las promesas de suntuosidad y de b'enéfico fruto están cumpliéndose
en ·la feria que pudiératlllos llamar del X uevo
)Iundo.
El acto de inauguración revi,,tió el ca.rácter dE:

. que aseguraiba la estaibilidoo de la construcción,
así como los sillares y primera guarnición de las
paredes exteriores que formaban el templo.
El te-rcero de los grabados que hoy publicamos
da á conocer el edificio de las colUJIIlnas, -la galería Sur, a1I1tes ;y después de habérsele practicado
las obras de que nos ocupamos.

Hoy todos ' ')S cerramientos de las puertas se
encu&lt;fütran asegurados con potentes viguetas de fie-rro, así como las lozas de la bóveda del pasillo,
entre el salón de las collltIIlnas y el patio interior,
todos los muros de la construcción han sido há-

bilmente reparados recobrando sus antiguos plomos y nivel€s.
Durante las obras que se emprendieron para
reparar estos edificios, se descubrió un notable sepulcro, que daremos á conocer próximamente.

nes. Los csfuerozs de los armadores alemanes en
e:;t-e ·sentido, habían lleo-ado á ta,l ptmto que §e
llegó á creer, por un mimento, que ha.bía'.n triunfado en la competencia, sobre sus rivales los ingleses. Al gigantesco "}Iajestic" inglés, opusieron los alemanes su poderoso "Kai:ser Wilhelm".
. La satisfacción del triunfo no duró rpor muoho
tiempo. El 4 de Abril del año en curso Inofaterra
lanzaba desdé sus astilleros de Belfast 'su l;ermano
' los na,víos
vaipor "Celt·
•1c.,, que es e1 más ar.anide ,de
que hay3ill.. cruzatlo la inmensa superficie de las
aguas, y ciertamente, pm:a un ojo ac0--,"'iumbrado
á rnr esos grandes Leviatanes, no impone tanto el
gran ,tamaño, co11110 la gracia y gallardía del gigantesco buque. :Xo iguala el "Celtic" en velooidaid Y lujo del decorado interior al "Oceanic" ·
pero sí tiene la seguridad y confo1i de éste.
'
El tonelaje del "Celtic'' será en conjuruto de
20,880 toneladas, e.s decir, 1,265 más que el del
'·Great Ea.,;tern". Su desplazamiento en la línea
de flotaeión será de 37,700 toneladas. Tiene 700
pie,;&lt; ele largo; 75 de ancho ,y 49 de pumtal.
La botadura al agua del gallardo navío, se hizo con toda solemnidad, ante millares de espeotaldorc0. que prorrnmpieron en entusiastas y espontaneos aplausos al ver deslizarse suavemente el
buque sobre la superficie &lt;le las ondas.
Altos personajes pre.0 enciaron el acto. Allí se
,eían entre otro~, la Conde1-a de Cadog-arn, Lord
Londonderry ~· el Lord Co1--regidor de Belfast,
quien. en men~aje ,c1e felicitación, dió cuenta ele
la botadura del "Celtic'·.

n11:1, una ~1rnpatía que á ,·eces ha pasado de todo límite.
Tal nos dicen las crónicas españolas, tal cuentan en -multitucl de chascarrillos los escritores
Iesti vos ele la península ibérica.

...

Nuestro cuarto grabado representa el costado
Noroeste del exterior del .Salón de las Columnas,
que ,amenazaiba su irumediato derrumbe, _puE:S tenía ,un desnivel de veinticinco centímetros, una
enorme cuarteadura y grandes huecos producidos
por las piedras que se habían. caído y de las cuales algunas haibían sido robadas ; en el quinto
grabado se ve ya el citado costado con las reparaciones que se le han hecho.

JULIO RUIZ.

.

Ya ~e no~ anuncia él fin ele la trarnsía del tra.,atlántico que trae á bordo el personal contratado
por la Empre,a
del RenacimientoJ •para inauru•
' o
rar, por pnmcra yez en }léxico, una temporada
ele c;:pectác:ulos en que entre por único elemento
escénico el arte cómico.
Que ello ~erá una novedad, está fuera de toda
eluda; pero l1ay que ver si los artistas correspon·,l en con :&lt;us facultades al honor de ser implantadores de un género de fiestas semejantes.
Ilay por de pronto una -promesa. La dirección
del cuadro artfatico e:;tá en manos del más reputado actor cómico e.spañol. Julio Ruiz es un cómico á quien se le anuncia una carrera sin ocaso.
Ha mantenido por el mayor tiempo que pueda
in·e.scntarse un actor nocbe á noche ante el mismo público, un nutrido aplauso, una risa conti-

Las cuatro salas se encontraban muy destruidas,
y los visitantes, tan numerosos en estas últimas
fechas, se larrnenta:ban de ello.
El señor Don Leopoldo Batres, Inspector y
Conservador de MonUlIIlentos Arqueológicos, procedió á dirigir las obras apropiadas para couservar estas valiosas ruinas ; recogió la mayor J!arte
de las i)iedras que se habían caído y las que habían sido robadas y fueron colocadas con toda escrupulosidad y cuidado en los huecos en que falta:ban; á los muros se les ha dado nueva solidez,
sin perder en lo más mínimo su carácter de antigiiedad.

JULIO B.lTIZ.

Sea ello Lodo lo que· dicen, sea menos, habremos
~iempre de eopé1rar una novedad que á su debido
tiempo justi.preciará. nuestro púhlico.
~;r--;::,.

En nue:::tra edición pasada dimos á nuestros
lectores los retratos de las damas que figuran en
la Compañía á que esta.moa haciendo referencia.
Con excepción ele la señora Roca de Chico, todas son desconocidas del público mexicano.

c ,a .pitá.u Sa.muel Ga.rcia. Cuélla.r,
Jefe del contingente militar mexicano en la Exposieión
de Buffalo.

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
Correctarrnente impresa en Barcelorui., acaiba desalir de las prensas de J. Ballesoá y Coonp. Sucs.,
una colección de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiteriaL
La obra se halla de venta á
CINCUENTA CENTAVOS
en la Ll.brería de Boure.t, calle ,del 5 de Mayo, Librería Moadrileña, calle del Coliseo Viejo, la de
Mauricio Bu&lt;lin, calle de San José el Real, y en la;
oasa del Editor, calle id.e San Felipe de Jesús.
Se vende también en la Adn:nin.istración de
nuestro diario, en donde se reciben pedidos para
fuera de ,l a capital.

LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA REPUBLICA
1
_,•

alta solemnidad que le correspondía, y la serie de
fiestas ha daclo p1,incipio, no sin ciertas notas de
chocarrero exotismo de que ya nuestra prensa se
ocupó, poniendo las cosas en rn verdadero lugar.
El contingente que la República .\lexicana ha
prestado al Congreso Pan-Americano es amrplio y
puede da¡¡- 1ma idea de nuestro ade'lanto moral y
material.
Ya los lectores de "El )fondo Ilustrado" conocen el proyecto según el cual se constru:r_ó el Pabellón donde )léxico exhibirá sus producciones.
La instalación estaba rpara terminarse en estos
días, y quizá á estas fechas la ina1le,&lt;mración se ha
efectuado.
fül confangente militar enviado por la República ha sido objeto de consideraciones por parte de
las aut01·idades aIIIlerica.nas, y está llamando poderosamente la atención todo el grupo ·de militares de las tres armas, que fueron al mando del
Capitán Samuel García Cuéllar, cuyo retrato inclnímos en estas líneas.

·-·

EL BUQUE MAS GRANDE DEL MUNDO.
No se conforma Alemania con que la vieja Inglaterra domine en absoluto con .;us buques, en la
vasta extensión del océaino, y ,sí e¿;tá convencida de
que Gran Bretaña es la señora &lt;le los mares, por
su marirna &lt;le guerra, con gram afán le ha disputad? en la mercante, la primacía en alcainzar el
l:ImUJlil en tamaño y velocidad -de las embarcac10-

rr:á-

"CBLTIC".-El buque mlis grande del mundo.
' 1

�Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

'

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Colegio militar</name>
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                    <text>Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

�Domi~g? 16 _de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA AMENAZA.
-&lt;::::&gt;,--~
Aquella casita nueva tan cuca, tan blanqueada,
tan gentil con su festón de vides y el vivo coral
de sus tejas flamantes, cuidadosamente sujetas
por simétricas hiladas de piedrecillas; aquellos labradíos cultivados como un jardín, abonados, regados, limpios de malas yerbas; aquel huerto poblado de frutales escogidos, de esos árboles sanos y
fértiles, ,placenteros á la vista cual una bella matrona,-me hacían siempre volver la cabeza para
contemplarlos, mientras el coche de línea subía al
paso, levantando remolinos de polvo, la cuesta más
agria de la carretera. Sabía yo que esta modesta
é idílica prosperidad era obra de un hombre, pobre como los demás labradores, que viven en madrigueras v se mantienen de berzas cocidas y mendrugos de pan de a:naíz, pero más activo, más emprendedor, ·dotado de la perseverancia que caracteriza á los anglo-sajones, de iniciativa y laboriosidad, y aue, á fuerza de economía, trabajo, desvelos é industria, había llegado .á adquirir aquellas
productivas heredades, aquel huerto con su arroyo,
y .á construir, en vez del ahumado y desmant.elado
tugurio, 1a vivienda "&lt;le señor", saludable, capaz,
aspirando y respirando holgadamente por sus seis
ventanas y su alta chimenea. .. A veces, desde el
observatorio de la venta'Ililla del de.startalado coche, veía al dueño de la casa, el tío Lorenzo Laro•
co, llevando la esteva ó repartiendo con la azada
el n(\,&lt;JTO éstiercol fecundadol', exponiendo al sol
sin recelo su calva Sl1clorosa y su rojo y curtido
cerviguillo, y admiraba involuntariamente aquella
vejez robusta, aquella alegre energía, aquella
complacencia en la tarea . y en la posesión de un
bienestar f!anado á pulso y á puño, sin defraudar
á nadie, honradamente.
Un día,--1legando el coche al alto donde ya se
registran los dominios del tío Lorenzo,-noté con
sorpresa completa transformación. En las heredades en barbecho crecían cardos, escajos y ortigas; la mitad de los árboles del huerto aparecían
tronzados, secos algunos; el arroyo se había con,ertido en charca; y en la fachada de la casa solitaria pendía, á manera de colgajo de carne desrorendido por cuchillada feroz, una vi&lt;lriera que
desgajó sin duda la racha clel huracán. ~fi exclamación de asombro y pena determinó silenciosa
y astuta sonrisa en el aldeano Que, sentado frente
á mí, descansaba la barbilla en el puño de báculo
del inmenso paraguas rojo-el clásico "paraguas
de familia'' tan querido del campesino gallego.Guiñó los ojos sagaces y esperó con sorna la pregunta infalible.
-lfi amigo, ¿ sabe si es que ha muerto el tío Lorenzo de Laroco ?-pronuncié con interés.
-Morir, no murió-respondió el aldea1J10 pesando las palabras cual si fuesen polvillo de oro.
-¿ Pues cómo veo todo abandonado y hasta la
vidriera rota ?
-La casa se vende y las tierras también-declaró el buen hombre, con la misma solemnidad y
diplomática reserva.
-;. Pero y al tío Lorenzo? ;. Qué le pasa?
-El tío Lorenzo, ¡ pst. .. ! dicen que embarcó
para Buenos Aires.
-¿ Y por qué? ¡ Un hombre que le iba tan
bien aquí!
.
El labriego meneó la cabeza. adelantó el labio
inferior, se encogió levemente de hombros, apretó
el cayado del paragvazo, y al fin soltó con énfasis :
-¿ Y qul· quiere, señora? ¡ Cosas de la "fertuna", que "vira'' como el viento!
Conociendo algo la psicologí~ de uu~tra gente
aldeana, C(?mprendí que aunql1e. preguntase y repre¡-(untase, no sacaría en limpio· la historia dramática que me hacían presentir iiquellas truncadas
noticias. Por sne-rte, al día siguiente, cuando s.•
lía.mos de la misa ma:vor, me dí ele ma.nos i boca
con el médico Don Fidel, sujeto de habla expedita y bien informado de la chismo_gr,1 Et rural.
Apenas toqué el punto del embarque del tío l.orenzo, exclamó vivamente:
-Ahí tiene usted uno que no emig-r,1 ni por falta de recursos, ni menos por sobra de C"&lt;ii&lt;'ia. :::l,1tisfecho vivía él en su casita preciosa. v crin rns
frutales y sus hortalizas, y su hórreo rén,rtir11do
maíz, y su panera llena de trigo, como el emperador en su trono. Era un "filósofo" a:llá á su manera el tío Lorenzo, y comprendía que vale más
pájaro en mano. . . Pa-ra quien sabe ag-enciar y
vivir, América está en todas partes... ¡ No me 11)
dijo pocas veces, cuando veía emigrar á los mozos!
Y hasta aseguro yo una co;:a, y ]a aseguro porque

estoy en autos: que va ese hombre herido mortalmente por el golpe y la aflicción de dejar lo que
tantos trabajitos le costó adquirir, ¡ porque si cree
usted que allí hacía germinar las cosechas el abono, se equivoca: cada espiga era una gota de sudor
y un átomo de voluntad del tío Lorenzo ... !
-Pues si no se ha ido por 'D.ecesidad ni por lucro, ¿ á qué santo se fué ese hombre ?-pregunté
sintiendo que mi curiosidad se redoblaba.
-Se ha ido. . . ¡vel'á usted .. . ! por nada; por
una aprensión, por el fantasma de un daño ... por
una palabra, por algo que se desvanece en aire.
Se ha ido por una amenaza. . . ¡ Una amenaza de
muerte, eso sí! De verns espanta observar lo que
labra en nuestro cuerpo una lima espiritual, una
idea. ¿ Usted recuerda al tío Lorenzo? ¿No le
.eía todos los años al pasar? Pues ya sabe que era
un viejo de los que aquí llaman "rufos", colorado, listo como un rapaz, el primero en coger la azada y el último en soltarla, y chusco y gaitero él
con Jas mozas, y amigo de broma, y sin un alifafe
ni un humor, ni un dolor en los inviernos; como
que en diez años que llevo aquí sólo una vez me
avisó, para curarle una 'mordedura que le había
dado en el hombro un burro muy falso, un garañón que tenía. Pues si le ve usted poco antes de
embarcar, no cree usted que es el tío Lorenzo, sino
• su sombra ó su cadável'. Se había quedado en Jos
puros huesos; la ropa se le caía; Ia cara era del
color de este papel de fumar, y los ojos 1~ revolvía como los de un loco, así, á derecha é izquierda,
y la ,cabeza así, mirando si venía alguien á herirle
á traición ...
-¿ Y qué mala alma le había jurado la muerte á ese pobre diablo ?-murmuré, para atajar las
descripciones del médico.
-¡ Sí ahí está lo raro !-exclamó él, exaltado
por los recuerdos.--Nadie, ó poco menos que nadie; su propio :·erno, un majadero, un pillete de la
curia. El tío Lorenzo no tuvo de su matrimonio
sino una hija, muchacha muy buena y muy apocadit.a, que se enamoró de un escribientillo de Brigancia, y contra gusto del padre se casó con él, muriéndose de allí á poco, ó porque su marido la maltrataba, que es lo más pl'obable, ó porque ella era
de complexión delicadísima. No quedó sucesión.
El tío Lorenzo, entonces, ya empezaba á prosperar,
á hacer compras, á tener "pan y ,puerco".
En estas, el escribientillo se metió en no sé qué
gatuperios ó trnpisondas de falsificaciones, y lo
echaron de la notaría y de todas partes : se vió en
la mayor miseria_, y se acordó de su suegro, y se le
presentó una mañana, mientras el tío Lorenzo andaba arando. ¿ Le sacó ó no le sacó, de aquella
,ez, tajada? En la aldea dicen que sí, porque después se le vió por las romerías bien portado, muy
majo, de botas nuevas, jugando y empinando el
codo. PeTo ya sabe usted fo que son estas cosas: el
que chupó quiere seguir chupando. Parece que
cuando el tunante ese volvió á pedir dinero, el suegro levantó la azada y se la enseñó gruñendo: "Ahí
tienes lo Que te puedo dar: agarra ésta y suda como yo sudo, y comerás y lograrás remediarle". Y
el yerno, echando mano al bolsillo y sacan&lt;lo una
faca y abriéndola, contestó así mismo: "Pues en
pago ele eso que me das, te daré yo esto en las tripas; tan cierto como que se ha muerto mi padl'e.
Suela y revienta ·v junta ochavos, que el día que
estés más descuidado. . . con esto te encuentras.
Hasta la vista ... hasta luego".
Y usted preguntará: l. era hombre el yerno de
cumplir esta amenaza? Pu.es aquí está lo bueno,
Y por qué- dije que el tío Lorenzo emigró huyendo
del fantasma de un daño, y no más que del fantasma. X adie de los que conocen al escribiente le
suponía con ag-allas para cometer un crimen: porque una cosa es chillar v echar una bravata, y otra
hacer . . . ¡ Y quiá ! Si tampoco .Jo creía el tío
Lorenzo. Es decir, no lo creía con la razón; pero
como la razón es la que menos fuerza nos hace, y
como la imaginación estaba impresionada, y como
el tunante se dejaba ver en los alrededores y le
rondaba la ca~a )' se le presentaba de repente salienr1o de trás un árbol, el tío Lorenzo empezó á
guillarse. . . ¡ porque no somos nada, nada ! y le
enfró una especie de fiebre coticliana, y recuerlclo
(]Ue me llamó á &lt;'Onsulta. . . ¡ Una consulta bien
orig-inal ... , una consulta del alma!
"Oiga, Don Ficlel, Yo estov malo de una idea
que se me ha a.¡1;arrado ... y no piense: me hago
cargo, señor, de que esta idea del demonio es una
"tontidad ... " Deme algo. Don Fidel, porque
puede 'SeT que con una reretita se me quite: que yo
he oído que estas cosas de ]a cabeza también se
pueden quitar con remedio~. EUo enfermedad pa-

rece, porque cuando me siento algo mejor conozco
que estuve aloquecido, y que ni tengo pizca de
miedo á ese trasto, ni él es hombre para ponerse
conmigo cara á cara ; y si veo esto tan claro como
la luz que nos alumbra, ¿ en qué consiste que sueño
con "él" todas las noches, y de día, ouan&lt;lo salo-o
0
al trabajo, voy mirnndo siempre para atrás, y
hasta juraría que siento que me meten una cosa
fría por los lamos ... vé? aquí, aquí; que me duele, que ni respirar me ·deja ... " Yo, naturalmente, le desengañé. ¡ Esto no se cura en la botica !
Si fuese reuma, se lo quitaría con salicilato; si
fuese dolor de costado, vejigatorios y sangría . ..
¿ Pero cosa de allá del pensamiento? ¡ Sólo Dios !
Y el tío Lorenzo-que en medio de todo era terne-me dijo así, unos días antes de la marcha:
"Don Fidel, soy más hombre que ese malvado, y
se me pone entre las cejas que lo me cumple hacer, es,-antes que estar siempre con susto de que
me mate,-irme yo á él derecho y partirle ,la cabeza
con el azadón .. . y dejarlo en el sitio. Y ya no
sueño con la muerte que él me dé, sino con dársela yo; y tengo unas ganas atroces de verlo tendido ... y como no quiero perderme ... ni condenarme. . . ahí está, me voy á América. . . vendo todo. . . ¡ Al fin de mis años, á rodar por el mundo ... !" Y lloraba el viejo como un chiqui:llo, al
decirme esto . . . que, vamos, me conmovió también á a:ní.
-Según eso, hizo bien en marcharse ...
. -¡ Ay, señora !--1:ruspiró DO'Il Fidel.-Sí, haría
bien. . . Pero, ¿qué sabemos? El hombre no
puede huir de su suerte ... Ayer, en el vapor alemán, he visto embarcarse al yerno, al de la amenaza que estaba pereciendo de necesidad aquí ...
y también se larga á Buenos Aires.
.

€milia j)aroo ,Bazán.

AMAZONA.
Llevas la bota ceñida,
larga y a,ncha la polfora
y en un mechón recogida,
como serpiente dormida,
la &lt;lorada cabellera.
Tiembla impaciente el corcel
bajo el mandil con corona,
'
pero tú saltas sobre él
y le acaricias la piel
con el traje de amazona.
Tu cuerpo glácil se arquea
como el tallo de un rosal
y cuando el potro escarcea
lo tdominas á tu idea
con la espuela de metal.
Rutila al sol el miraje
de tu sombrero de copa
y das encanto al paisaje,
oorque eres en ese traje
la más gallarda de Europa.
Tu ma'D.o nerviosa y fina
que bajo el guante hormiguea,
tiene la rienda y damina,
porque e.s mano femenina
y aun hiriendo, lisoujea.
Y cuando el noble animal
se arranca en un torbellino,
tu cuerpo primaveral
parece el weño genial
de un artista florentino.

jrfanuel lfgarfe.

AMOR NORMAL

X o hay parn que traigamos á cuento
una vez más las cualidades de entendimiento, corazón y carácter que adornan
al señor Sierra, porque esas cualidades son
bien conocidas de los lectores de este semanario. Culto, con una cultura tan alta
como la que pocos, quiZJás ninguno, podrían presentar en el país; inteligente,
con una superioridad ele intelecto tan
electiva que en cualquier lugar del mundo llamaría la atención ; bueno, con esa
bondad que sólo tienen las almas grandes
y selectas, el señor Siena es una de las
más hermosas y conspicuas figuras de
nuestra patria.
Su instrucción en asuntos pedagógicos, su largo y fructuoso magisterio, el
amor con que la juventud lo mira y el
amol' que él tiene á la juventud, lo hacían
á propósito para ese nuevo y delicado empleo. El señor Presidente de la República ha comprendido bien esas cosas, y
por eso lo ha llamado á un puesto en que
el auxilio de sus luces puede ser más útil
que en parte alguna.
Enviamos nuestro Tespetuoso saludo al
:i\Iaestro Sierra.

Y AMOR PATOLÓGICO.
El amor es una ley natural, una necesidad del corazón, la base sólida é inconmovible de la famil.ia y ele la sociedad.
Por el amor se vive, por el amor se trabaja y se obtiene, se lucha y se triunfa.
Amol', en todos los modos y las formas;
á la mujer, á los hijos, á la madre, á los
amigos, á .Ja patria; es la función suprema, el arranque de todos los empujes, el
punto de apoyo de todas las fuerzas, el
foco de que irradian todas las eneTgías.
El mundo interiol' tiene su gravitación
como el mundo planetario, y esa gravitación es el amor. Estímulo de toda actividad y móvil universal de la acción, el
amor, como el ejercicio de todas ,las actividades humanas, d&amp;be ser un plaeer;
amal' debe ser un goce y una satisfacción.
El amor normal, natural, debe ser fuente
de goces y no semillero de dolores, foco
de luz, y no antro de tinieblas; estímulo
y energía, y no abatimiento y desolación.
Se debe amar riendo y cantando; derramando flores y entonando himnos. El
amor debe convertil'nos en atletas gozosos, en Juchaclores regocijados, en pailadines expansivos. Amar, como respirar
y como vivir, debe ser función y emoción
expansivas, plácidas y dulces.
En nuestra raza v en nuestro medio vemos generalmente otra cosa y á veces todo [o contrario. Cupido no es para nosotros un niño juguetón, rozagante, sonrosado y feliz, sino un Cíclope brutal, arrebatado, impetuoso y ciego. Para nosotros
el amor no es Venus esplendente y sonriente, mecida por las olas en su concha ele nácar, salpicada
de blancás espumas y circundada de iris matizados y brillantes; es Gorgona ceñuda, coronada de
víboras, espumante y furiosa. Nuestro amor no
es alborada, sino tempestad deshecha ó noche sombría.
Amamos como quien delira ; en medio de visiones y fantasmas; como quien enferma, en medio
de calosfríos y de ardores ele fiebrn. La época de
los amores es período de crisis, que anemía, que
devora y que consume. La virgen inocente y cándida se siente desfallecer y morir; f!alidece, se marchita, enierma, sufre y llora. Extrañas melancolías invaden su espíritu; un abatimiento profundo enerva su voluntad; la risa se borra de sus labios, las lágrimas empañan su mirada; huye de la
sociedad, busca el aislamiento, desdeña el placer. El adolescente, juguetón poco antes, alegre
y satisfecho de vivir, se siente sacudido por impulsos desconocidos, se hace irascible ó insociable,
abandona el trabajo ry se entrega á la meditación,
borronea estrofas, olvida .á sus amigos, desdeña á
su familia; un sentimiento nuevo excluye de su corazón todos los otros y, absorto y ensimismado,
pasa por la vida como distraído y exhaviado.
Apenas contrariado, el amor reviste formas furiosas y agresivas; celos, iras, enojos, furores inmotivados, desesperaciones injustificadas, sacuden
el espíritu como la tempestad el esquife, y se entreven inminencias de naufragio. No correspondido, el amor impele al vicio que aturde, á la orgía
que degrada, al crimen que infama, y al suicidio
que aniquila.
Es claro que nuestro amor es enfermizo, patológico, anormal; que trabaja á contra pelo y á
contra filo; que, alterado en su ésencia por nuestro
temperamento y nuestra educación, va contra sus
naturales fines y trabaja contra sí mismo.
En los países del Norte, en esas razas apacibles,
serenas y ,tranquilas, el amor es nol'mal, porque
aunque intenso es tranquilo; ,porque es creador y
no destructor; ,porque completa, endulza y corona
la vida, en vez de mutilarla y amargarla. Allí se
ama como se respira, apacible y dulcemente. Las
razas del Mediodía, impetuosas, ardientes y soñadoras sienten, como ciertos tipos orientales, la voluptuosidad del dolor; toda sensación intensa,
desmesurada ry brutal les procura goces, incomprensibles, pero reales, y hacen &lt;lel amor cilicio,
&lt;disciplina, potro y hoguera para mejor sentirlo y
mejor disd'rutarlo.
En esta modificación radical del sentimiento,

Domingo 16 de Junio de 1901

IMPRESIONES DE LA í'SEMANA.
R.ESUMEN: La lucha de los teatros. - Género grande.-La resurrección de la comedia. - R.eminiscencias de los viejos
tiempos.
Sr. Lic. Justo Sierra.
No:nbrado recientemente Subsecretario de Instracción Fúblioo.

han tenido entre nosotros más parte la educación,
que el temperamento y el medio exterior, e~pecialmente el literario, que la índole de la razn. Nuestras bisabuelas del régimen colonial no conocieron
ose amor que enferma á nuestras hijas y las tortura. Amaban apacible, dulcemente al esposo que
se las destinaba, le eran fieles y sumis-as, y se conformaban con la dosis de monótona felicidad que
se puede encontrar en el fondo del gineceo. La
juventud masculina de entonces era sosa, inerte,
tranquila, un ;pooo hipócrita; pero nada tumultuosa. La casaban con quien querían y se dejaba
casar sin protestas y sin rebeliones.
Con la emancipación rpolítica, la difu.;;ión de las
luces y la invasión de la literatura romántica, comenzó el amol' á hacerse eniermizo, teatral, extravagante y extremado, y sus formas anómalas se
difundieron como una epidemia, dominando casi
medio siglo T prolongando su acción hasta nuestros días.
Pero en fuerza ele ser agudo el mal, no ha podido ser dura&amp;ro; una reacción saludable comienza á sentirse y acentúa sus efectos. Bajo la
influencia de una educación menos literaria, ele
la difusión ele mejores usos sociales, ele la generalizaeión de ideas más sanas por más positivas y
más práctieas, la fiebre comienza á mitigaTse, los
fantasmas clel delirio á disiparse, las agitaciones
convulsivas á calmarse. El amor, gradualmente,
de enfermedad va volviendo á su categoría de
función, y de estado anormal del espíritu vuelve
á su carácter de sentimiento necesario y natural.
El romanticismo, pasado de moda, comienza á
caer en el ridículo, como los "cabriolets" y "manteletas" ele 1830. Se ama hoy con igual ardor;
pero con mayor sensatez; con la misma ternurn,
pero con más lucidez y Teflexión, y esa evolución
es· benéfica, porque toda pasión ciega, ingobernable é irrefrenable es perjudicia] al bienestar privado 3' á la felicidad social.

:Or. ]Yf. Flores.

D. JUSTO SIERRA.
Las últimas modificaciones en el lfinisterio ele
Justicia é Jnstruoción Pública, de que hemos dado oportuna euenta, han traído como una de las
novedades principales la entrada del señor Licenciado Don Justo Sierra á &lt;la Subsecretaría de
Instrucción Pública, una de las en que se dividió ese importante ,departamento.

Los teatros han entrado en lucha. En
d Principal se presenta el sainete líri1,o_.
acompañado de la petipieza y de la revista, ,trmfadas de melodías pegajosas; en Arbeu se anuncia la ópera italiana, que trae
uncidas al viejo repertorio de: V erdi, algunas
'f rías obras modernas. Este teatro sacude
sus palcos empolvados y se prepara. á rivalizar con
el Princiipal; y ambos son como dos ancianas coquetas que entran en lucha amorosa para conquistar al ,público, que suele ser un amante exigente
y descontentadizo. Sin embargo, miTadas, sonrisa.s, promesas, citas, nada escasean el Principa;l y
Arbeu para adueñarse del galán.
Emprenden la conquista de este trasnochador,
con todo el entusiasmo de la primera juventud, como antaño, en las buenas épocas de :Moreno y el
Currillo Pastor. Sólo que el Principal está seguro de su triunlo, por ser el mejor vestido y ,por
saber llevar, como la Eloísa de Argensola, "aquel
blanco y carmín", que esconde su vejez. "¡ Es
tanta la verdad de su mentira !"
Arbeu tieM, en cambio, y á pesal' ele su a.,pecto enfermizo y pobre, el atractivo de presentar un
espectáculo culto.
Bien es verdad que, ·á su vez, el vetusto coliseo
parece como que quiere despertar á las obras serias, á, las antiguas, á la:s que durmen, como los
gigantes dé los cuentos, un sueño de hechicería y
ma,leficio, en el fondo deil archivo. Quizá con eso
pueda el teatro del "género chico" enamorar al
público. Esas obras antiguas, de tres actos, tienen espíritu español; caminan caballerosamentey con bizarría, y aunque se les conoce que ya están,
entradas en años, revelan al instante su lejano yalto abolengo. Han venido á menos, pero poseen.
algunos rasgos de sus nobles antecesorns. Ya apenas se les conoce; pero fijándose bien y con interés, se les nota que son ele la familia de trovadores y castelJanas, de reyes y de cortesanos, con
los que llenó Don José Zorrilla toda una época
dramática. Tienen versos bonitos, discretos, sutilezas, arranques de honor, juramentos, y música seria. El recitado imita á Calderón y á Lope;
el canto á los maestros italianos; un poco á Rossini, un poco á Bellini, un poco á, Donizzetti.
¡ Bonita música! Cansada y envejecida, pero con
a,lgunos números inspirados.
Pero el Principal y .Arbeu no están solos en esta lu?h~- El Ren~cimiento, nuevo y emperifollado, s1 bien algo distante, espera la cita del novio
audaz y rondador. El Renacimiento es la novia
joven; Arbeu y el Principal son dos jamonas dé'
buen parecer todavía, pero á las que no les sienta.
muy ,bien ya el deseo de enamoramiento y aventuras.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
''La laguna.", como cariñosamente la llaman los
moradores de aquellos rumbos, está limitada, por
decirlo así, ipo-r una serie de pueblecillos ouya vitalidad estriba en la exuberancia de sus campos
y en el decidido amor de sus ,habitantes al comercio y á la industria.
Entre estos pueblecillos, se levanta ahora la
moderna población de Ohaipala, en primer término, con sus "ahalets" airosos y sus palacios veraniegois, pletóricos de luz y de aires sanos: allí acuden, año por año, las familias más distinguidos
de Guadalajara, y multitud de extranjeros, que
vienen en •busca de mejores climas, escogen aquel
lugar privilegiado como asiento de su residencia.
Tizapán el Alto, es otra de las poblaciones ribereñas que más seducen á los visitantes, por el
extraordinario desarrollo de sus elementos de vida, y lo activo de su comercio con las demás plazas de la laguna. Cuenta Tizaipán con bonitos jardines y oon un servicio completo de alumbrado
eléctrico.
J amaiy, que ofrece muoho interés por su producción agrícola, presenta á la curiosidad de los veraneadores un monumento--que damos á conocer
en grabado-erigido en honra y gloria de Pío IX,
en vida del Pcmtífice, por un Cura á quien sus feligreses vieron como á santo bajado del cielo. No
haJy entre ello,s quien tenga noticia cabal de su
ingreso á la parroquia; casi ni del tiempo en que
acaeció su muerte ; pero todos saben que el sacerdote, en la época de la Guerra de Reforma, recibía
«cargamentois de pesos", que tan pronto venían á

Domingo 16 de J unio de 1901

Departa m ento de est earina s,

del patriotismo indoma,ble, y la Isla de :Uexcala,
ahora abandonada, fué teatro de las más gloriosas
hazañas. Pocos años después, Don José de la

Cruz mandó construir un presidio en la I sla, que
es el que, en ruinas, representa nuestro grabado.
El laao, tal como muchos de nuestros lectores
lo con~n, es sin duda, como nos decía el americano amigo nuestro, el punto más pintoresco de
la Reuúhlica. La benignidad del clima que se
disfruta en sus riberas, la feracidad de los campos que se extienden por todos los rumbos y la
importancia que encierran sus elementos de vida,
son más que suficientes para levantarlo, no mu:y
tarde, á la ma,yor altura.

Incendio de una casa empacadora.
Don José de Tere:ta Y )iiranrla, nomhrado Ministro de México en Austri a, y :su C;,,posa señora Luisu Rorrero Rubio de Teresa.

¿ Y con qu~ ;piensa el Renacimiento vencer? Con
la comedia.
Desde- tiempos remotos, desde los tiempos legendarios de Guasp de Péris y de Galza, va perdiéndose en México la afición .á las compañía,s de
verso, á esas que solazaban á nuestros 'Padres con
los dramas de Peón Contreras y las comedias de
Mateos. Se iba, en aquel entonces, al teatro, para experimentar la emoción estética, suave como
una caricia. Todiwía el genio de Ecfüegaray, descompuesto y lívido, como un agonizante desesperado, no aleteaba en la escena española; todavía
no se sentían en el teatro los crispamientos trágicos, á que de veinte años acá, nos tiene acost umbrados el sublime forjador del "Haroldo".
Después de aquella .tranquila edad vino la decadencia, y en seguida, como era de rigor, la "invasión de los bárbaros".
Un.a furia inusitada, un frenético desvarío,
rasgó ;las ,decoraciones del "Trovador", arrancó
á los artistas los toneletes recamados, destruyó el
repertorio, hizo pedazos, hoja por hoja, los versois arrobadores de García Gutiérrez y de Peón,
los áticos y fáciles romances de Bretón de los H :rreros, las vivas y encantadoras escenas de Zorri•
na, y arrojó en el ,teatro los ,primeros gérmenes dt'
estas hortiga.s espinosas que invaden los tablaclJs
y amenazan ocultar para siempre los viejos telnnes, -los jardines bañados de luna, los castillos
coronados de peñascos, las columnas de jaapr;,
las prisiones sombrías, donde amaron y sufrieron
"Manrique" y "Don Alvaro".
Marí3 Guerrero, fué una hada del Arte, y con
su vara mágica, sacudió el letargo del drama español. Aún recordamos con una delicia mezclada
de tristeza aquella resurrección. Y ahora se no!3
presenta la comedia, mejor diremos el sainete, el
juguete cómico, la gracia española dramatizada.
La comedia nueva, cosmopólita, á esa que se
-viste iá la francesa, apenas ha coqueteado con nosotros; no,s la trajeron las compañías italianas. La
admiramos por nerviosa y por lo bien que sabe
interpretar nuestras penas y nuestras alegrías;
pero le hicimos poco caso cuando nos visitó; estábamos muy ocupados con las "barbianas" y los
..J'ohulos" de Chueca y Valverde, con "Pepa la

l!'rescaahona'' ? la "Menegilda" de "La Gran Vía".
Porque nuestro gusto iba bajando de nivel1 en un
declive peligroso; venía del "boulevard" ,pintoresco de la ópera francesa y entraba decidida en
las tabernas y barrios de Madrid; se cansaba de
estar en los brazoo de "Madarue Favart" y la
"Bella Perfumista'', y dedicábase á bailar flamenco con "Niña Pancha" :y la tía Antonia de la
"Verbena''.
El ta1lento perspicaz de Ricardo de la Vega, la
fina observación de Vital v la música de Caballero, solían ~ndemnizarnos
tanto de los ohistes
de cuartel y de eoplas de púrpura.
Alhora se no,s presenta en el Renacimiento Julio
Ruiz, que es un actor cómi.co muy c'hispeante, ingenua y ,burdamente gracioso, representando tipos
madrileños que le han conquistado en España
una fama popular. J uilio Ruiz, como el vejete de
la "bande joyeuse", viene danzando en medio efe
una fila de mujeres herrciosas.

un

y Austria-Hungría.

Se !ha designado al señor Don José de Teresa
y )firanda para que desempeñe el pUE:sto de Mini.stro de )féxico en Austria Hungría, al reanudarse las relacione;; diplomáticas entre los dos
países.
Este nombramiento no ha sido ratificado por la
Comisión péTmanente del Congreso de la Unión.
Podemos estar seguros id.e que nuestro país estará bien representado, pues el señor de Teresa
E:s un cumplido "gentleman", y la señora Romero Rubio de Teresa irá indudablemente á figurar
en primera línea en la corte vienesa, pues á ello
le a;yuda su belle:za y sus cuailidades morales.

POR EL LAGO DE CHAPALA.

~

¿ Cuiál de los tres teatros vencerá al :fin? ¿ Cuál
será el preferido ?
· Entre tanto el público del teatro, el público
inofensivo é inocente, se divierte.
Y es que un espectáculo teatral es 1la diversión
de la fantasía, un juego infantil del espíritu; es
la casa de muñecas, es la guerra de los soldados
de plomo de la imaginación. El mll!Ildo real se
vuelve ,niño ante nosotros y nos entretiene con
fingido,s sucesos que no son y seres que no viven.
Como mudhacho travieso que oo propusiera asustar á tímidos rapaces, se pone al máscara adolorida y nos hace llorar, ó bien se disfraza con la
máscara alegre y nos contenta.
Cuando al bajar por la última vez el telón nos
levantamos del asiento y atravesamos el vestíbulo
de cualquiera de ,los teatros, se nos antoja que
despertamos de un sueño.
Y, sin embargo, en esta lu.oha, el Arbeu, el Principa'l y el Renacimiento, puedoo hacer juntos la
conquista de su galán. El buen mozo t iene caricias para sus tres amantes.

.Cuis

LAS RELACIONES ENTRE MEXICO

g. Urhina.

"Créanme ustedes-nos decía un americano
mu.y conocedor del lago de Chapala,-que lo más
he11noso ~on que cuenta su ,país, tratándose de
puntos pmtoresco.s, es la "Laguna" : la conozco
por Jama y por Tuxcueca, por las mil rancherías
y pueblecillos que la rodean, ry por todas partes he
visto, en mis excursiones, los más encantadores
paisajes ry los más risueños panoramas".
Y en efecto, este buen ,americano da cuenta y
razón del lago y de sus alrededores, como quien
~b!a de su propia casa y de los rinconoitos que la
limitan. El nos ha llevado-en media hora de
agradable conversación---0.e Ohapala á Ocotlán, y
de Ocotlán á La P alma, una primorosa finca de
campo que se asienta sobre }as riberas de la laguna, en territorio miohoacano, sin que durant e
nuestra larga travesía hayamos e •rimentado
cansancio ó fastidio.
Lo que vamos á contar al lector tiene más de la
coseoha del "tourista" que de nuestro sayo : él nos
ha referido sus viajes, y no hacemos, al transcribir sus impresiones, más que dar á '1a ihoja tersa de
su narración una que otra pincelada.

Departamen to de j a bo nes finos.

sus manos como eran empleados en obras de benffiicencia ry ornato de la población.
Este monumento, por la manera con que están
trabajadas las figuras que lo a~ornan y l~s detalles de su arquitectura, esvá cub1er.to materialmente de inscripciones en relieve que recuerdan ora
los hoohos más notables del Pontificado de P ío
I X ora la declaración dogmática de la Inmaculada 'concepción, ó bien 1os rasgos más salientes del
sucesor de P edro.
Remata el curioso monumento, que mide más
de doce metros de altura, la estatua esculpida en
piedra, del Pontífice, es~ re"'.estido de u~a especie de estuco, y ,tanto la in:fimdad de motivos que
entran en su ornamentación, como el labrado de
los "nichos" ,y columrn1s, indican que fué obra de
lar_g-o tiempo ry de paciencia ex!remada.
.,
En Ocotlán los viaieros expenmentan sensac1on
mUJy distinta; el puebl~ esbá situado _á ipoca d~tancia del lago y se asienta á la orilla del R10
Gra.nde, an. el punto que toca el Central Me~icano. Esta circuMtancia, hace que se la considere
como un verdadero puerto, y las embarcaciones
procedentes de- los distintos pueblos que rodean la
laguna, acuden ,á. él, por el Río, para dejar á bordo de loo trenes su cargamento de frutas y verduras y los variadois productos de la pesca.
El lago dé Ohapa,la tiene tan:bién. s1!- e.popeya
en las luohas · de la Independencia. Alh se mantuvo durante cuatro a.ños- 1812-1816-el fuego

Un desastre producido por el fuego acaba de
destruir una de las casas empacadoras de México.
El siniestro fué terrible; las pérdidas ascendieron á. cientos de miles de pesos, y sólo por una
gran fortuna pudieron E:vitarse las desgracias
personaks.
Lois bomberois,--ese cuerpo de valientes,--desplegaron toda la actividad que el caso requería,
no tratando de sofocar el incendio, porque era
cosa imposible, pero sí maniobrando de mllJllera
de cortar al terrible elemento toda comunicación
con los edificios contiguos y algunos departamentos de la casa.
P odemos dar una idea del siniestro en los tres
grabados que se encuentran en esta página.

P atio de los depa rtament os de jamones .

��Domingo 16 de J unio de l!JOl.

EL lWNDO ILUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO
.

De.mingo 1G de Junio de 1901

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~a cu~rilta forGra.

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Vela el alzado seno la mantilla
ocultando el misterio del decoro
y eJ. ,pueblo alegre en resonante ;oro
grita al verla llegar : ¡ viva Sevilla !
En las ,gradas, la gente luce y brilla;
rueda la luz en cataratas de oro,
y al son agudo del clarín sonoro
rompe marcha la espléndida cuadrfüa.
De la plaza se eleva un clamoreo
al ver la gracia del gentil paseo
que marcan los toreros andaluces.
Y del bizarro andar á cada paso,
por los trajes brilllantes de oro J raso
corre un temblor de palpitan.tes luces.

lt

Pot. Ramoo.

Sofrador Rueda.

En el álbum de una pálida.
Como ro~ sin sangre, corno lirio c1e niere,
Como anémica luna que sus ráfagas llue,e
En el bosque sin hoja~ de un paisaje irn-ernaJ ;
Así muestra~ el órnlo de tu faz hechicera:
11e parece tle mármol, mú parece de cera,
Es su virgen blancura la blancura lilial.
Tú iluminas la n~he "&gt;T ob,cureces el día;
Nos a.bre,·as en ondas de inmortal armonía
Cuando hieres las cuerdas del sonoro laúd.
Como Ofelia á tu paso dejas mirtos dispersos,
Y cantando desgranas el collar de tus ,ersos
Empapados de aroma de feliz jurnntud.

¿ Por tu noble apostura, por tu rara elegancia,
Eres una princesa de la corte de Francia
Cttyo escudo blasona tu alta estirpe en su lis?
¿ Cómo un ramo de gracias donairoso y coqueto,
Al gemir de las violas has bai,la,do el minueto
En el rico palacio del galante Rey Luis?
Tú que tíenes los ojos de torcaz mexicana,
Tú que ostentas el cutis de camelia temprana,
Tú que envuelves tus formas en la nube de un tul ;
Tú que unciste á tu carro dos sagradas palomas,
Tú que todo lo allegras, ilumina.s y aromas,
Desposarte mereces con un Príncipe Azul.

Pot. Torres.

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Mrtt111ttm/ ,• .,., .,.,, WM»MEIIM'IIVIDI\CMV~

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La no,illada de los estudiantes de Medicina

DOLIENTE.

&lt;:::&gt;-.--&lt;:::&gt;

Ha llegado á ser u,n a nota no vulgar la de la

serie de fiestas tauromáquicas que vienen or~ani-

1- A la llegada de los pescadores.
2-Vlsta de Ocotlán.
3-Nlonumento á Pio IX en Jamay
4-Garlt6n del Presidio de Nlexcala ..
S•Orllla del pueblo de Nlexcala.
6-Ruinas d•I Preeidio.
[Véase el texto.}

zando los estwdiantes de 'las Escudas profesionales.
Las familias distinguidas que concurren á los
espectáculos; el tinte de elegancia que ee advier t€en los detalles de la organización; el personal d€
l.as cuadrillas y, sobre todo, la exquisita finura de
los grupos de señoritas que acceden á presidir la
1ksta, entra,ndo á ella en el tono necesario al
&amp;:an acorde de juventud que impera en los entu111astas espectáculos taurinos, hacen de unas tar.Ies que antes eran quizá inadecuadas á la catego~a mor al de los estudiantes, tardes de gr ata
ammación, de elegancia, de vida social.
En esta nota nos referimos especialmente á la
1k-sta que organizaron los estudiantes de M:edicilla. Fué, en verdad, toda una señora fiesta.
Engalanamos esta nota con una impresiór i el
J&gt;ailco de las r.einas: siete hermosas señoritas pertene:cientes -á muy distinruidas
familias de n ues0
tra sociedad y, complem entando, incluímos un
grupo de los improvisados toreros.

Y o la he visto en mis sueños oaliliada
P asar sin mirarme
Y per&lt;lernne en [ia sombra, d-ejaindo
Un vago recuero.o de aroma en el a,ire.
Y o la he visto, de blanco vestwa,
Etérea, &lt;listrunte ...
En sus ojoo azules mareaida .
De un duelo infinito la huella 1mborroble.
Y he sentido en el ailma angustioso
Aftán 1de irritarle :
· Oh doliente! Qa tierra aibandona,
Que' el cieno salpica, tu veste a,lbeam.te . . . 1
Aún la miro Y l.ia lloro: es la :misma,
La misma que mtes
Ha.s-ta mí descendió, eoronada .
De mirtos y r osas, risueña y tn unfa'IJlte ...
i Pavorooo misterio!-¿ Qué ocu1to
Poder iimplacaMe
Te arroj 6 dew~ el ci~lo, ial iabismo,?
¡ A quién ofenchste, s1 tu eres un angeil 1.
Fsrnangr-ana.

Y o me siento celoso de las flores de armiño
Que en la comba nevada de tu leve corpiño
Aprisionas y hieres con agudo fistol;
Y me siento celoso si tu mano de reina
El toisón de tu gato acaricia y despeina
Arrancando en lo obscuro como chispas de sol.
¡ 011, gentil rosa blanca, quiero ser luminosa
Ailba llena de fuegos y entintarte de rosa;
Darte un beso en el cáliz sin tu albura manchar r
¡ Oh, diamante lumíneo de sin par agua pura,
Quiero ser garra de oro de tu cruel montadura:
Oprimirte sin tregua, pero hacerte brillar!

Juan jJ. ~elgado.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS OBRAS EN E~ PUERTOjDE MANZANILLO.

-·

r ¡¡ ;¡¡

DEFENSA Y SANEAMIENTO.
Los grabados que publicamos hoy, darán á
nuestros lectores una idea aproximada de la importancia de las obras que por cuenta del Gobierno se llevan á cabo en Manzanillo, con el fin de
hacer de este puerto uno de los principales de la
República.
Las obras á .q ue nos referimos, encaminadas al
saneamiento y defensa del puerto, consisten en la
construcción de un malecón y un rompe-olas y en
la apertura de dos amplios canales que establezcan la comunicación de las a.,,oUas del océano con
las de las 'lagunas que rodean la ciudad y que, por
sus condiciones especiales, son una amenaza
constante para la higiene.
El -primero de ,nuestros grabados representa,
por medio de una línea de pilotaje, la dirección
exacta del malecón con respecto á la playa. Su
objeto principal, como se ve, es el de impedir que
las olas sigan carcomiendo los bancos de arena
sobre los cuales está edificada la población.
En sentido vertical al muro del malecón y sirviéndoles éste de punto de arranque, se establecerán cuatro muelles de do.scientos metros de longitud por veinticinco de anchura, guardando entre
sí una distancia de setenta y cinco, para formar
los "docks", de manera que en cada uno de éstos
puedan refugiaIBe hasta cuatro buques de los más
grandes. El fondeadero tendrá una profundidad
de ooho y medio metros.
Hacia la parte occidental de la bahía, se constrnye el rompe-olas, que protejerá el puerto de la
invasión de arenas mQIVedizas que azolven el fondeadero, amenguando la acción de los remolinos
y contra-corrientes, para que las embarcaciones
puedarn acercarse y alejarse, acortando velas, sin
el auxilio de remolcadores.
Las obras de saneamiento son quims de mayor
importancia que las de defensa. Para llevarlas á
cabo, se proyectó y está ejecutando la apertura de
dos canales : uno que comunique la laguna de
Cuyutlán con el mar, á través del cerro de Ventanas, y otro que permita la inundación de la de
San Pedrito por el océano, aprovechando en parte
el lec.bo de un río.
El canal de Ventanas, que representa otro de
nuestros grabados, est.á aibiedo en casi toda su extensión en roca firme, ry tiene un desarrollo de
ciento cincuenta metros por nueve de sección media.
De· esta ma,nera se conseguirá que las lagunas dejen de ser un foco de infección; pues es bien sabido que el agua del mar, en las épocas de las altas mar~s, lleva á ellas multitud de animalP.s y
desechos, que entran al estado de putrefacción tan
pronto como pasan esas épocas y se evapora el
agua estancada.

Para la ejecución de estas obras, la Empresa
contratista tiene actualmente insfalados más de
veintiún kilómetros &lt;le vía férrea y una maestranza montada conforme á lo.s adelantos modernos.
Con la realización de estas grandes mejoras,
que estarán terminadas dentro de dos años, el

Para este caso, se ha proyectado la prolongación
del muro de defensa de la bahía hacia el Oriente, para con.struir otros cuatro muelles de dimensiones iguales á los que dejamos apuntaidos, aiprovoohando otra ba!hía que se extiende hacia ese rumbo, separada por una hilera de peña,scos.

Un detalle de la misma fachada.

Fachada del Palado .\lunicipat dd Uro

departamentos _de )Iineralogía y Petrograiía, á
la izquierda., y Estratogra,fía y Paloontología á la
derecha. El centro de la •planta se desti"''Lrá á
La iniciativa de Hacienp.a, aprobada últimamen- )fuseo, constrwYéndose un espacioso salón, y hate por las Cámaras de Ja Unión, sobre empleo de cia la parte posterior se instalarán las secciones de
una parte de los sobrantes del Erario, en obras Vulcanología y Seismología y otras dependenci,as.
En el piso superior se construirá otra serie de
materiales que reclama el desarrollo y cultura de
salones
para las oficinas de la Dirección, el Archila capital, comprende entre sus puntos principales, ·
lo relativo á b construcción del Instituto Médico vo y los dapartamerntos de Geología, Fotografía,
Dibujo de fósiles y topográfico, Laboratorio, Esy del Instituto Geológico.
Del primero de esos edificios dimos ya una tadística. y Química, principalmente. Corresponidea, publicando en nuestro semanario una foto- diendo al salón del Museo, que se construirá en el
grad:ía del proyecto. El grabado que ofrecemos primer piso, se levantará otro de iguales dimenhoy á los lectores de "El Mundo Ilustrado" co- siones, en el piso superior, para la biblioteca.
El edificio, tal coono a.hora se encuentra en consrresponde al segundo.
El Instituto Geológico se construye hacia el trucción, da muy buena idea acerca de su suntuocostado Poniente de la Alameda de Santa l\íaría, sidad.
y es un bonito edificio, de corte moderno, compuesto de una plrunta de basamento y dos pisos.
Al primero de estos dos pisos se tendrá acceso
por una MD.plia escalinata que ocupará el centro
de la fachada, pasando imnediatamente al vestíSe an1mciaba para ayer la inauguración del Pabulo por tres puertas de rema.te ,smni-circular,
distribuídas en el muro del frente. Hacia el fon- lacio )funicipal oo. el mineral del Oro, pequeño
do del vestíbulo estam la comunicación con la pueblo que iha ido engrandeciéndose de poco tiemescalera, y á uno y otro lado las entradas 'Para los po á la fecha .

EL INSTITUTO GEOLÓGICO.

EL PALACIO MUNICIPAL DEL ORO.

Hace diez años, su población era ele mil habitantes, y ahora cuenta con algo nci.s de doce mil.
La ciudad puede considerarse .dividida en dos
partes: lo que fo-i;ma el antiguo pueblo, que ocupa un espacio reducido en la parte más baja, y
la nueva ciudad, que se extiende á la falda del
lomerío, con sus calles bien trazadas y orientadas,
y en donde se ven casas primorosas de estilo
americano, y hasta 1de cna,tro ,y cinco pisos. •

***

El Palacio Municipal es, como puede verse en
nuestro grabado, una construcciórn moderna.
El terreno para la construcción, fué cedido
gratuitamerute por el señor Augusto Shalber, Gerente de la negociaciórn "La Esperanza", y la madera empleada en el edificio, es regalo del señor
Hoster, Gerente de la "El Oro Mining Co." Puede calcularse el valor de los regalos e:o. cerca de
treinta mil pesos.
El Gobierno lleva gastados hasta ahora veinte
mil pesos en el edificio, sin contar el precio del
mobiliario. Dado el ,tipo de Jos salarios, el costo
del ma,terial y el precio que alcanza ahora la propiedad en esa población, puede asegurarse que el
Gobierno ha adquirido un edificio magnífico, á un
costo relativamente insignificante.

ir=
Vista general del Puerto.

Puerto de Manzarnillo que goza fama de insalubre
y que no ofrece para las embarcaciones las comodidades de una bailiía bien acondicionada, será
uno de los primeros de la República, puesto que
con la prolongación del Ferrocarril del Sur d€
Jalisco, hasta el Pacífico, aumentara considerahlemente el tráfico mercantil entre las costas de Sina:loa, Miohoaron y Tapie.

La reciente partida del señor Ingeniero Smoot,
contratista de•las obras, para los Estadoo Unidos,
parece que se relaciona con la mira de que los
,t rabajos se apresuren notablemente hastf). llevarlos á término. Según hemos sido informados, se
tiene también en proyecto la instaJación de un faro en el puerto.

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Facbt1.da del Instituto Geológico.

E,rplotación de canteras.
Canal de Ventanas.

�Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

�Domingo 23 de Junio de 1901

LA HISTORIA DEL HOMBRE
QUE SE HIZO SABIO
Hurb&lt;' en otro tiempo un mozo bueno como el
;pan 'Y guapo corno un San Miguel ,de retaJblo. Le
llamaban Homobono y era. la adoración de las
genws que le conocían.
iSe desvivía por prestar servicio á los extraños,
por -ayudar iá los amigos, por favorecer á los enemigos y por confort-ar á los desvalidos. Con él hallaban con.suelo los tristes, pan los menesterosos,
juguetes los niños pobres, amp~o las viudas, carida,d los perseguidos, iy los hastiados entretenimiento.
J,unto á Hornobono no era posible estar desazonado, porque las desazones se ,alejaban de él al
mirar €,•l resplandor de santa alegría que se escapaba ,d e su alma ,t ersa, ipura. 'Y unida como el agua
de un estanque limpidísimo, y de 8'11 :fisonomía inocente ry sencilla.
Pero Hoonobono, que hacía dichosos á tantos, no

EL MUNDO ILUSTRADO
Homobono se sentía ,conmovido; pero mucho
más conmovido se sintió cua,ndo oyó rdecir al Doctor : "Eso se puede obtener artificialmente, mediante una operación sencilla".
•
Al •día .siguiente, el chiquillo aquel, hecho de pasta de ángeles, ocurrió á la ca,sa de Aborym para
preguntarle qué operación eta aquella. Opuso el
Doctor algunos reraros, per.o al fin convini€-Ton en
que esperarían el momento propicio para hacerla.
Por esos tiempos murió en la ciudad run sabio muy
grande; un hombre que 'b.a,bía id.€-j ado :fama de conocer todo cuanto habían alcai11Zado los hombres,
y murió asistido ;por .Abo:nym, que estuvo en su
compañía ib.asta ,u n rato después que se hubo extinguido todo aliento vital.
A poco entró el Doctor 1á la caisa de Homobono,
y como lo encontrara dormido se apresuró á partirfo el cráneo y á sacarle el cerebro, substituyéndole cél,u la por célula, lóbulo por lóbulo, hemisferio por ihE!ll1isferio, el que !había arrancado al sabio que acababa de morir. Luego, aplicando no sé
qué ungüentos y pronunciando no sé qué frases de
1

EL MUNDO ILUSTRADO
críticas le escocían y molestaiban a1Unque fueran.
finas ry comedidas.
Y a no era el ;paño ,d e lágrimas de los tristes, ni
la iprovidencia de los irufelices, ni la admiración
de los buenos. En los mismos en quienes antes
había visto amigos y hermanos, vió des,pués émulos y enemigos; en los mismos labios donde estaba
~auro de cosechar ,alabanzas y bendiciones, estaba
seguro después 1de no alcanzar sino censuras y dicterios.
Al mismo tiempo se sentía triste, triste con rfiris•teza inacabable é infinita. Las penas de la vida
le habían asestado antes tiros que se embotaban ~
su co¡aza ,d e resignación; aihora lo herían con fle.ohas enerboladas que se le entraban por la carney se la &lt;lestrozcaban.
Cosas que antes ,n o sentía sino como rasguños
en la epidermis, ahora eran dolores que lo martirizaban, quitándole el hambre y el sueño.
.A!dioo su alegría, su mansedumbre, su bondad,
su equilibrio, todo lo que lo había acompaña.do en
su vida anterior. Problemas á que no había concedido ninguna importancia ó apenas importancia
teórica, después lo atormentaban y atenaceaban
sin descanso; negocios que le ihabían parecido insignificantes como granos de mostaza, después se
le :figuraban enormes como montañas de .h ierro;
personas en cUJya excelsitud había creído, se le presentaban como ruines y para poco, á causa de queno eran sino buenas, y no podían competir A::on Homobono que alardeaba de intelectual..
Y así, atovmenta.do por odios, ,pasiones, dolores,
problemas y penas, Homobono se atravesó un día,
con un tiro certero, aquel cerebro que no caminaha de acuerdo con su corazón, y que, por contera,
no era suyo y lo hacía sufrir ,t anto.

Y. Salaoo filvarez.

NOTAS DE VIAJE.
~

OS.IZABA.

era dichoso ni vivía contento. Le enMgrecía los
días y le turba.ha las noches la pena de no adelan.ta,r en sus estudios, el dolor de no saber tanto como otl'OS clricos de S'll edad, que lo dej,a,ban emboba.do con sus habilidades y con 'Sus discursos. Y
cuando Woo envi.diabam su ecuanimida.d, su looganimidarl, su pureza de intenciones ry la belleza
de su -alma, Homdoono sonreía pensando que mej_or le ihubiera valido -conocer el "trivium'' y el
"quardrivium", y discutir acerca ide si Aristóteles
había tenido ó no razón en tal ó cual pasaje de su
Etica.

•••
Conocía Homdbono á un gran :fisiólogo y anatomista de muoho fuste, á quien llamaban el Dootor
AJborym, noonbre igurul al de uno de los diaMos
IIDÓS terribles. Quizás lo hruya sido, coono se verá
rpor la obra.
U na. noche se hablaba del don de sabiduría y de
la importancia de tenerlo. Se mencionó á Salomón, que prefirió la ciencia •á la riqueza ry al poder; á los prafetas y á ,l os iluminados, que poseían la salbi!duría infusa; á la,s. pitonisas, que vaticinaban lo futuro; á los apóstoles, sobre quienes
descen:dió el Paráolito en lenguas de f,uego; á
Raymundo Lulio y Franci'Sco ide Asis, que de caballeros ,brillantes, ,pero llenos de ignorancia, se
habían conver,tido en pozos de ciencia, en varones
del ,Señor que vencían á los herejes y quitaban almas tá Satanás; á Cornelio .Alápide, que siendo un
niño casi idiota habí-a recibido una pedraida prnviden.cial que le ib.abía ,despeja.do el entendimiento,
de manera de poder descifrar con claridad nunca
vista los mi'sterios de la palabra divina.

abracadabra, dejó á Homobono, al perecer bueno
y isano.
,Cuando el mozo despert-6, smtía un ligero dolor de cabeza y nada más. Cogió s-u libro de texto,
y como si ihubiera desgarrado Ulla venda, empezó á
entender cooas que antes no alcanzaba., á vislumbrar horizontes que no conocía, á 'llotar reladones
que no !había distinguido nunca. Luego le vino
algo como flujo de pal.abras oon que lograba explicar elegante ry ricamente, con frase colorida y exac,ta, todo lo que sentía bullir en su interior, y se
conoció orador, poeta, estilista ry apreciador de la
belleza.
Los con.discípulos de Hom.obono caminaban de
sorpresa en soi:presa :y se hallaban acordes en que
al mudllacho le había "salido talmto". Hoy escu&lt;Jhaban una conferencia de Hoonobono acerca de
electri'.ciidad, luego ocurrían á gozar de 'll'llO de los
:famosos discursos con que arrebataoa al audi.torio,
después iban á la representación de uno de sus
dramas, 'Y cuail!do llegaban á su casa leían alguna
disertación en que el antes atraisa,do estudia,nte desenvolvía nociones y plantaba teorías nuevas sobre
derecho de ,gentes, :filosofía ó estética. Y lo -más
gracioso era que todos esos trabajos suyos parecían como la explanación, como el desarollo, como
€1 corolario de los que hrubía emprendido el in.signe Sapiens, el grande hombre ,difunto.
Iban todos los días á más la fama y el respeto
que rodea.'ban iá Homobono; pero él se sentía más
y más infeliz á medida q11e pasa!ba el ti€-mpo.
.A su serenidad, á su paz interior, 'á su nofile y
elevada ecuanimrdad sucedieron bien pronto el
hastío, el des€-ncanto 'J la duda.
Las a,laibanzas lo dejaban contento; pero las

.Al entrar en la ciudad, busqué en vano la elev~da cima que le da su nombre. No ,la. vi. Una
cortina de montañas de un ver.de oboouro cerraba
el ihorizonte; era u.na muralla ondulante en la queligeras gasa.s de nubes prendían sus estandartes
victoriosos.
Vista desde la avenida principal, .aquella serranía semejaba yawT en un sopor ,perezoso, en un 1~
ta.rgo solemne iy gra.ve.- Sin querer acudió á mi
meim.ori,'l; UI1a vieja impresión, á la primera lectura del Guillermo Tell ,de Schiller. De aquelloe
montes, austeros y -silenciosos, de aquel rincón de
illaturalezca absorto en su propia vida, bajaba ail
valle rumoroso, E-ntrecor.tado de bulliciosas corrientes de agua, un soplo ,de vaga melancolía., un
hálito de somnolencia impregnado de no sé en
qué extraña dulzura.
En las abras, un matiz violáceo se desleía á la
1-uz del sol, en tanto que harapos de ,b rumas se
colgaban en el ramaie ·de un cerro, ha,ciendo aparecer los árboles como en.vueltos en un velo· de:b.umo.
Desde e;l puente de la Borda vi al río desprenderse en cascadillas, huir entre guijas, lamer los
pulidos troncos de los platanares, sai1tar con su
crin suelta de espumas, inmovilizarse en un remanso y llenar pequeñas ipresas, dando mavi.mient&lt;&gt;
'á maquinarias cUJyo llllmOT sordo se armaniz;a;ba con
la muda severidad de las .m~tañas. Y por todas
partes el cerco de granito, la silueta. de aquellos
gigantes gibosos, como centinelas de la ¡población,
como EScudos arrojados por ti.tanes guerreros des•prendidos de allá, de la gran pirámide, del coloso
de blanco penadho perdido en el espacio.
Y el "rum'' "rum" del agua, el glutineo cavernoso de los molinos y de las fálbricas, con su nota
sorda, com.o de colmena, acusando UI1a vida enérgica, una actividad sostenido, en medio de la callada solemnidad de los montes.
A11 pie de las alturas, por misteriosos caminos,
'Pºr ,senderos ignorados, el agua -se ib.a desliw.do, á
- ocasiones á saltos 'bruscos, ya en callejones tort~osos. Viene blanca ry transparente porque el cielo se ha mirado en ella y las b\Strellas se ih an '8.SOmado á su cauoe; viene rápiida porque ,l a seduce
el vértigo; viene cantando _porque se siente alegre de romper su cár cel de hielo.

Domingo 23 de Junio de 1901

C001ocedores ,fa tan grandes mereEl hombre la espera abajo, la da
cimientos, varios literatos ocurriede :pa•letazos, forceiea con ella, la
ron. hace tiempo al Congreso de J adetiene en su curso, y acaba porr
lisco solicitando se pensionara · al
apresarla. Pero e¡la se hace la dóseñor Rivera, que gastaiba su fortucil, la mansa, se deja guiar, y á pona., por cierto no corta, en la impreco recobra su libertad, vuelve á ser
sión de libros útiles y ro la in.stru.cla señora de los campos, la que pasa
ción del pueblo; pero la Legislatucantando y recoge por un momento
ra, basándose en consideraciones
cuadros y espectáculos en su lienzo
que
desconocemos, negó lo que se le
líquido, ,para olvidarlos ,al momento,
pedía, y que en concepto nuestro
la inquieta, la 'Voluble, la tornadiza.
era de absoluta y extricta j,u sticia.
Y a ha saL.::.., de los subterráneos,
ya abandonó los reductos, y aihora
salta y se atropella €-n la llanura.
(i)
Ha trabajado mucho, y ahora descansa en su leoho, en algún prado,
en donde el beso del sol la transporEl sin'Vergii~un tipo social,
ta á los aires, para ciwr de nuevo y
tproteiforme, invasor, unüorecente y
s1:;T llevada al taller y de nuevo concaracetrístico de ciertas razas, puequistar su -independencia y de a:i.uevq
blos y épocas, si bien generalizado en
rodar y ser batida y hecha polvo,
todo el mundo y difundido en toda
vapor, incesantemente, eternamente,
la humanidad. Tratemos de defiatada á su cruz, suj€-ia á su martinirlo y comencemos ,p or distinguirlo de los tipos congéneres y análorio.
gos. Llámase sin vergiienza al homOrizaba es la ciudad del agua; se
bre que se ha echa.do á la espalda
la ve coagulada en lo alto de los
la d1gm.idad, por más que lleve de
montes, corriendo en sus ríos, sofoella la máscara ; que ivive sobre el
cada en sus pasadizos subt~rráneos,
rpaís, sin trabajar; que explota á sus
en el humo id.e las fábricas, €-n la neamigos, parientes y perso~as de esblina de los montes, en •l a savia de
timación1
les exprime el Jugo y les
las plantas; circula, va y viene, cochu,pa la sangre ; es el Tartufo de la
quetea, ,huye, se arremolina, brinca
honradez y del tra!baj o ; el Yago del
y apasionada ·de aquel pedazo de
jaque y del sablazo. .Distínguese
tierra no 'Puede abandonarlo nunca,
del mendigo en que no tiende 'la ma..y cuando ihwye rpor una senda vuelve
[10 sino que pone planes; del timapor otra y si se despide por la tarde
do~, en que no exipl~ta. la c~cia ó
regresa por la mañana.
1a ambición de sus 'VHJfamas, smo su
¿Qué son esas nUJbes? me preguncompasión y su buen oorazón, y del
táis. Son una promesa de regreso. 1•
ladrón, en que no en:i-plea ~ edios de
El agua se va r.iendo por el cauce L----------------::-------:-:--=:-----------1 violencia, sino de persuaci6n, y en
del río y vuelve llorando por la tarde
5r, Dr. Presbltero Agustln RIWJra.
que no despoja, sino rec~be. . .
en gruesas lágrimas.
Hay
tres
tipos principales: el ~mverguen~a
Está celosa id.al azul del cielo, de los dorados del siglo XVIII , ailgo á manera de un Feyjóo me- Heráclito, el sin vergiienza Demóonto y el sm
xicano. Como el insigne benedictino orbitense,
rayos ·del sol, da los parpadeos _de las €Strellas ; ha consagrado el Dr. Rivera su pluma al d.,;,_•u- vergüenza Catón. Heráclito se _presenta llor~,
qui.ere ser la venoedora~ la favorita, y por eso ~o gaño &lt;le errores comunes; como él, está dotado abatido envuelto en levitas grasientas; pero digdeja que el astro del día se en.señorée en el horide amplia y enciclopédica instrucción, y como él, nas. Víctima de la fatailidad, perseguido Y agozonte y por eso ,también se detiene agazapa:da en
posee un grande y sereno valor civil que lo impul- biado por el destino, su vida ha sido _Ulla no in~
las aÍtu.ras. Desde allí .acecha, desde allí vigila,
-sa á decir su opinión, aunque hiera intereses, con- rrumpida de contratiempos y desgracias. Cal~J!lly como el amor puede más que el despeoho, baja
traríe tendencias y ofenda á personas é institucio- c1ades inesperadas dieron al traste con. s:u patrunovelo::mente y posa su beso fresco en la tierra, que nes. La verdad es su ídolo y su noxma, y como el nio, pilladas é in:.fideli,da,des de sus asociados y deda esp€-Ta anhelante.
historiador romano, se ha formado el propósito pendientes disiparon en _h:i-rmo el fruto. de su trabajo; su abogado lo traic10n6, su médico le curó
No recuerdo quién_ha llamado á Orizaba el Man- &lt;le sentir lo que dice y decir lo que siente.
chester de México. Encuentro la frase exacta Y
Perteneciendo el señor Rivera al sacerdocio ca- la cura; su mujer, siempre en estado y con un
la ihago mía.-Desde la callle principal se me anto- tólico, que, como se sabe, es una corporación ce- niño en crianza se encuentra afectada de un ma,l
ja encontrarme sobre el puente de un gran "stea- rrada en que todo cuanto se ,pie~sa y se ejecuta es incurable y di~pen.dioso; le llueven los hijos !
mer'': una p.aJpitación interior conmueve el b~- conforme á pauta invariable, na sabido ser sin- las enfermedades; ti6ne siempre de turno dos ruco rechina Ja máquina, escá.panre hondos resoph- cero y honrado, sin contrariar los dictados de su ños con escarlatina, uno, por lo menos, en agonía;
d;., y toda la n3:-ve trepida y vibra mi ~dio de conciencia. Sacerdote ejemplar, es también es- en aquel momento na.die se ha desa:rinwo en
aquel océano verdoso en el que las m01~~anas se- critor liberal ejem'Plarísimo y tiene amigos y ad- la casa, ni haiy con que enterrar á la. cunada.
Todo el mundo lo a,bandona; nmg-una mano
mejan olas gigantescas.
.
miradores en todos los laudos.
se
le tiende; el ministro, antiguo compañero de
.Alllá va el navío, con su pesado cargament~ ;
Contar las obras que el señor Rivera. ha escrito,
las chimeneas vuelcan al espacio sus bocana.das c~- á partir del trabajo sobre la posesión que sa?ó á colegio, ínitimo de la familia y que debía tantos
lidas, la hélice bate el agua, la azota, y en medio la luz el año cuarenta y cuatro del pasado siglo, favores, le ha quitado el empleo por colo:car á un
del valle extático se iescUGha el eco aihogaido de una sería tarea imposible. Creemos qúe no bajan de ahijado; el otro ministro le ha prometido coloenorme cdlmena el coro grave de una poderosa cien los libros, opúscufos, folletos y hojas sueltas carlo; pero no ha.y vacante.
-Y aquí me tienes, en 11.1. última, sin cuartilla
eIDergía que mu~ve á aquella ~mbarca&lt;:ión, balan- que el sabio lagueru;e ha publicado. Too.avía hace
ceada por un hálito de las brisas marinas que .se pocos días, á pesar de sus setenta y siete añoe de y sin más apoiyo y protección que tú, que nunca
han abierto paso entre los cafetos y las gard,3n1:1;;; eda.d y cincuenta y siete de dedicarse al tr~bajo me has abandonado ni me dejarás perecer ... !
Dem.ócrito no gime, ríe; no solloza, oh.arla;_es
intelectual, el señor Rivera aca:ba de obsequiar á
d0 la tierra caliente.
Al pisar tierra orizabeña, en el fondo de 1~ .,i - sus admiradores 1::on un nuevo libro en que r ebate de una ex-pansibilidad y de una verbosidaid innalenciosa serranía buscando un all.to de las tnst1- á los deturpa.dores del hfaoe Moreno, cuya glo- gotables, ostenta gran aplomo, es con:fiazudo, da
zas del ''boulev;rd", ihe sentido un aliento con- ria el señor Doctor sacó de 1~ obscuridad en que palma.ditas em. los hom'bros y una espu.mi:t8, blanquiz.ca de triumfo brota siempre de sus labios. No
solador : aJlá arriba, la eterna, la ÍJD.acabreble fuer- yacía.
Pero si son de alabarse la amplia información, ostenta desgra.cias, exhibe esperanzas; si cuaja el
za que preside á la vida de la naturaleza; en la
ciudad crepitante, la redentora energí-a de un gru- el criterio honrado y el sincero a.pego á la ciencia negocio que trae entre manos, "se ar'ID.a" y sale
po humano que forja en el yunque las aceradas ar- que demuestran los trabajos del señor .,Rivera, más de apuros. Tiene confianza en el porvenir y admas que han de servirle en la gran lucha por la respeto merecen el patriotismo, el amor á la tierra miración y cariño por su víctima.
mexicana y el expontáneo y nob-le cariño que pro-¡ Pero vi.ej o ! ¡si estás famoso ! ¡,gordo, coloexistencia.
fesa á los hombres que han hecho bienes á Méxi- rado y con un por:venir brillante ! Por más que
&lt;!arios 2Jíaz 2Jufóo.
co cualidades que resplandecen en esos escritos.
te 'Veo poco sigo atento tu carrera y celebro tus
'Al revés de otr3JS ,personas de su ejercicio, el triunfos. Yasé ... yasé ... , no te hagas "guaje",
señor Rivera se ,distingue por su adíb.esión á todo que juega tu candidatm:a para cierto gobierno de
lo grande y bueno, sin curarse de que pertenezca Estado.. . Hombres cmno tú son los que neceó no á tal ó cual bandería ó fracción.
sita el país y oja;lá y todos 1os gobernantes fueran
En todos los libros del señor Rivera resplan- de tu talla; ¡ otro gallo nos cantara! ¿Y la direcHonramos hoiy las columnas de nuestro semana- dece un estilo puro, pero exento de amaneramien- ción del Banco,? Si no te la dan se hU!D.den !
rio reproduciendo el retrato del digno anciano que tos; ocurre muohais veces á la anécdota, al rasgue ¡ Qué saben los accionistas de finanzas! Contigo
hoy por 1hoiy es el decano de los literatos ~e la Re- típico, á la frase que anda en ·boca del vulgo, y sería otra cosa y ya verían si se prosperaba ó no.
pública. El señor Dr . Don Agustín Rivera, sa- de ese modo resultan su dicción expresiva, su
cerdote jalisciense ,de clarísimo ingenio y luces su- frase clara, su idea exacta y su conjunto armonio(1) Lease: Los sinvergüenzas.
periores, es 'lln polígrafo como los hubo á :fined so y bello.

"LOS GALEOTES"

1

.-.

EL SR. DR. PRESBITERO AGUSTÍN RIVERA.

�•
Domingo .23 de Junio de 1!)01

EL i\fUNDO ILUSTRADO
EL :MUNDO I LUSTRADO

Con que ·t e dejo ... porque tu t~ompó es preci~
so; si puedes, ,á,rmame con
a,lgo mientras se arregla
mi asunto ... ¿No obligarás á un ingrato?
Catón jamás _eide dinero. Austerv y digno,
se abochorna,ría de recibirlo. Busca trabajo honrado, no importa cuál,
J:!i.n,guno es dewonroso y
él no tiene pretensiones
ni preocupaciones. Una
jefatura de sección, una
curul, cualquier co,m en
la que eche los pulmones,
si es preciso; ipero que le
permita ma;ntener incól uane el nombre de su padre
y Jai!ignidad •de su fa.rnilia. Es desgraciado y pobre, no por pereza ni -por
vicios, sino por dignidad,
por eso dejó el empleo,
:por que lo humillaban y
lo trataban como trapo
del suelo. · Le ofrecieron
u.na colocación en la Casa
de Moneda; pero lo sometían al vei.amen de registrarlo al salir. En
una pagaduría en que había -vacante se permitie,
ron el lujo de exigirle .
que caucionara su manejo, á él, á Antonio Péxez ! Como si de antiguo
no fueran su nombre y su
familia conocidos y honxa,dos, aunque pobres!
El hecho es que tanto
HeI'áclito, como Demócr.ito, como Catón, son
;perezosos ó 'Viciosos, ó
ambas cosas; que ni la
fatalidad deja de persése¡,,o-uir a:l primero, que
suele tener que enterrar
dos ó tres ve&lt;!e's á su misma cuñada, ni se arregla
jamás el negocio del segundo, ni encuentra el
tercero fflllpleo J_ ocupación análogo á sus antecedentes y á su dignidad.
-Dispón del cadáver
de Sofía~os dijo exa1brupto Heráclito.
-¿ De Sofía? ¿ Pue;;
Mn,e. Blondel,
no la enterramos )'d. en
Bspos,i del S r. Ministro de F r ancia, llegado recientemente a l pafs.
Enero?
-No, tonto, á quien ente:rramos en Enero fué Don 1Iiguel, el honaohón crédulo, tan bu.eno como
lL Luda.
. tonto é-idea profuooamente r eal y humana,- Fracasó el monopolio de los nenepiles-ex- fomentador inconsciente y estimulador asiduo de
clamaba Demócrito--y rme he qu,ed.ado sin icuartilla. los íicios y de las malas mañas de los Galeotes.
-¿ Pues no piintaba tan bien?
El tipo de Don Miguel, con quien nos codeamos
-+Sí; pero el administrador sf! largó con el di- á diario en todas parte:s, entraña la filosofía de
nero y nos sentó á todos.
la pieza, á saber : que hay sin vergiienzas porque
-¿ Y los lrudrillos de arena. aglutinante?
hay quien practica el bien sin discernimiento, á
-¡ :Xada; que nos birlaron la patente y mi abo- ciegas, á troohe y moche, y sin saiber á quién ni
gado me cobra las perlas de la Virgen!
importarle cómo.
-¿ Y los automóv-iles de tracción animal?
J€iremías el bueno; pero un tanto cuanto pesi-Pues y la epizootia. .. Hemos perdido más mista y egoísta. En fuerza de pesimismo y de
de cinco mil del águila.
egoísmo adivina á los Galeotes, los presiente y los
Y así por ese orden.
denuncia, sin conse.:,o-uir otra cosa que hacerse reEsta clase de tipos y las situaciones económicas gañar y maltratar. Es, á nuestro juicio, el persoy .dramáticas que de su acción social derivan, son naje capital de la obra, por:que representa el buen
los que, de reoli€.ive, con una realidad palpitante, sentido y la prudencia en medio de cinismos sin
con una veroa festiva, con una vi-s cómi-oa vigo- escrúpulos y de virtudes y ben&amp;ivolencias sin mesura.
rosa, con un fon.do de profunda filosofía y una
En el desempeño, muy aceptable, y á ratos
f orma ir.reprodhable, nos ofrece y presenta la deli- iverdaderamente br,illante, desouella Julio Ruiz,
ciosa comedia "Los Ga,leotes", de los hermanos que hace un Jeremías magistral. Los demás cumQ uintero, representad.a últimamente en el Rena- plen ,y algunos como buenos.
ieimiento con un éxito colosal.
El núblico, llena .el teatro y hace bien; pel'o
Moisés Galeote enoarna á Heráclito ó Demó- hará mejor en aprender lo que la obra. enseña: el
crito, según el caso, y es el -tipo acabado del sin- tacto en el ejercicio df! lá. virtud. Sólo quemánvergüenza, vicioso y perezoso. Oaton, el sinver- doles el pasto, podremos acabal' con esa plaga de
güenza digno, altivo y ,p rofundamente J&gt;t,TVerso, parásitos que pululan en nuestro medio y en
-está simbolizado en Mario y trataido de mano nuestra época.
;naestra.
A~ !rudo de estos dos tipos del mal, evolucionan
2'r. jYf. flores.

Domingq ·23 de Junio de 1901

LIRA MACABRA

~

¡ Quién forjara la historia de aquella lira, lira macabra y primihva
que Safo hubiera tenido
por obra de las Furias !
Sirve de base al ateo y
de caja a,rmónica al propio tiempo, ,un cráneo de
mujer que aún conserva
restos de la corta, espeEa. cabellera.
Ofician de
brazos las astas ligeramente ai,queadas de una
cabra montés. Tr.icorde
es la lira como la del
Padre Apolo. El plectro desapareció, acaso
con la mano del artista
que la pulsaoa, joven
guerrero ó viejo agorero
a,nónimo, sacerdote de la
tribu. ¿ Fué d cráneo
aquel de una pulida etío;pe, estatua rudamente ta11.ada en un bloque de
carbón; ó de una Venus
cafre; ó fué sólo elegido
al Maso entr€· el osario
por más sonoro y resistente, al cabo de un festín de caníbales ?
Bestia de carga fué en
vida esa mujer, y animado iru;trumento que vibró
sólo al choque de rudas,
s-alvajes sensaciones. Ni
el sol que le caldeaba la
piel, ni la flora y la fauna cuasi monstmosas de
sus selvas, ni los lagos
que reflejaban sus formas, ni las estrellas que
iluminaban sus noohes,
encendieron jamás una
idea en la tinieola de su
mente. El terror á lo
ignoto, y la melancolía
de la vida esclava, fuemn los polos de su mundo psíquico.
Luego lo cóncavo de
su crráneo ,vaciado y blanqueado por la muerte dió
voz iá la lira, y lanzó á la
puerta de una cabaña, 6
á la riba de 'l1Il río bárbaras sonoridades, acentos de una lengua en la que los humanos expresan
emocion&amp;, e.speranzas é ideales, que no son para
traducirse en palabras, misteriosas radiaciones del
ailma que sólo el alma entiende, cos.as de ilusión,
de amor, de fe: suma poesía.
La voz de 1-a muerta que en vida no s"inquietó
de su fin, ni alcanzó ' á darse cuenta de que era
su sino dar de su seno nuevos guerreros &amp; futuras madres; la voz de la muerta conmovía, alentaba, elevaba el espíritu de su pueblo. En a,quel foco sonoro se concentraba cuanto la selva, el sol, y
lagos y estrellas d€'cían á a,quellas :mentes.
¿ O fué acaso el instrumento aquella lira sacra
que sólo rpara los dioses sonaba, cnáneo de la intocada hija de un rey, inmolada-como la Efigenia de Algamenón-en aras de rnna colérica divinidad á quien aquella sangre habfa de ruplacar?
¿ Por ventura _el mago-el sumo saoordote--no
más, hería sus cu€·r-das, y al resonar, post:rábase en
tierra la muHitud, iporque creía sus acentos eco y
remedo de la voz de fo infirrµto, de la universal
y suprema inspiración de todos, condensación del
ideal y de fa conciencia crepusculares ,de una.
raza ... ?
¡ Quién forjara la historia de aquella lira !

@®~(

.
o

o

~~

o[rn

• 1

Oésar Zu111eta.

R o m anza sin p a la b ras.
Cuadro genérico.

�"€/ ]YfuniJo :Jlusfrado,"

•

MOZAB.T EN CASA DE MADAME D

Junio 23 de 1901.

OMPADOVR, Cuadro de V. de Paredes.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 de Junio de 1901

Domingo ~3 de J~io de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

. . T.
~

.• e

,7

!WIH~l_~==·:.a .

Orquesta Lerdo de Tejada.

(;uadrilla de tore&gt;ros y Orquesta Lt-.rdo dt· T1•t1ula.

La orqu~ta que formó el popular :filarmónico mexicano Miguel
Lerdo de Tejada ya es conocida de nuestro público, y se recuerda que
nJ dejó mala i,mpre,$ión en sus ejecuciones.
; Los :filarmónicos lucen el traje de charro, que es típico en nuestro
país.
Es una de las exhibiciones que más se han aplaudido en las "Calles de México".

El día de la inauguración de las "Calles de M.éxico", la nota. más
llamativa fué la lidia de toros hecha por el espada español Eduardo
Leal y su cuadrilla, formada de los banderilleros Sevel'ino García, Francisco de Dogo, Luis Leal y Antonio Méndez.
Aunque la fiesta de toros no es netamente mexicana, sí está muy
aceptada en nuestro país, y de seguro por eso figura en el simulacto de
nuestras costumbres.

Orqueitta U:1,tca de Salterio~.

Verbena popular en las calles de l'tléxico.

La víspera de la inaU¡,"'llración de las "Calles de ~léxico", se organizó una verbena popular, en la que tomaron parte todas las personas
,contratadas para ~r á emibir sus habilidad€'S en la feria.
Todos lucían los vistosos t r ajes con que habían de presentarse en
.Público, y del pintoresco conjunto da una muestra la fotografía enviad-a
.:por nuestro con:es.ponsal.

..,

Marra Sore1, primera bailarina.

Desde que el correspoo1sal de los diarios que
edita la casa fundada por "El Mundo Ilustrado",
&lt;lió una crónica completa de la fiesta. que se efectuó en la inauguración de las "Call6s de México"
(un lugar que figura en la Exposición Pan-Americana de Bu:ffafo), creímos que en materia informativa el CU'ffi'Plimiento ha sido exacto, exce¡tuando aquello que corresponde á la informacion
,gráfica de este semanario.
A cumplir vienen estas páginas, que llenan las
fotografías enviadas por nuestro corresponsal y
que son una ex•acta. adición á las descripcion€S y
motivos que para sus cartas ha tenido.
Nos dedicamos en es.to á dar una noticia gráfica por excelencia : En aquella tierra extraña está
un grupo de compatriotas que si en su forma típica no Rueden dar más que una idea,--siempre
exótica,-de nuestra manera de ser, no dejan de
rpert6'1.1ecer á nosotros.
El danzón de Lerdo de Tejada y las desafinaciones de las que allá than ido á llamarse tiples,
son á veces nuestros aplausos. ¡ Quéjense los que
baten palmas sin tón ni son ; ellos llevan su pequeño contingente á lo que naciendo en lféxico en
d "género chico'', va á correr en . . . cualquier
género.
"El l\Iundo Ilustrado" trata de ser en estas veces una revista granea, tal cual la puede tener
una nación europea.
N,uestros lecto1'EJS deben e:;;tar impuestos de
ello, ya que por la adaptación que hemos querido
!hacer, tenemos en nuestro favor plácemes muy
respetabks.

El cuarteto de M1ulmb6u

El reel.amo, en e11pera del piibllco.

En el kiosco que aparece en esta fotografía es donde se exhiben las
"tiples" y ,bailarinas momentos antes de que dé pl1Íillciipio el ~pootá.culo
por tandas.
En la plataforma aparece todo el ek-mento femeni,n o ataviado con
los traj~ .mexicanos y .• . extranjero s con que se presentarán en el es-cenario.

Este "recla,mo" es como
barrio.

Aurora Rosetti. primera bailarina.

el "paseo" ó "convite" de

Formada por loo princiipales ejecutantes de saltéTio que hay en l\féxico y por los tocadores de guitarra y bandolón que se reconocen como
sobresalientes en 1-a manera d€· ejecutar en esos típicos instrumantos.
El conjunto de los ejecutantes es a,,,&lt;rradable, y recuerda los alegres
acordes que se pierden en las "ohi,nampas", en nuestros populares paseos de Santa Anita.

ll!l1

circo de

Formado por indiv-iduos oriundos tlel Estado de Chiapas, asiste á
la Exposición de Buffal-0 un cuarteto que ejecuta en un instrumento
llamado "Marimbón".
En la •Irul(YOr parte de nuestra República este instrumento es desconocido, y sólo de vez en cuando se exih&lt;i:be en algún circo ó espectáculo popular.
La música de este cuarteto es exótica, aun para los mismos mexicanos.

�Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Junio de 1901

élue6la. - fi&gt;amas distinf.,uidas.

LA CREACION.
TEOGONIA TRIQUE.

(*)

I
... Y el viejo NEXQUIRIAO, grande iy radioso
De vida y de poder, tendió su inmenso
Ojo de luz sobre el obscuro y tmgico
Vacío de lo negro ...
Y vió-----ld.e sus pupilas
Inmensas á los vívidos destellosLa informe masa, oomo embrión estéri'l
Del vientre sin calor del Universo . . .
La tierra "no era'' a;ún, necesitaba
Para rvivir del creador aliento.

**•

Srlta. An,ella Hierro.

,

RESURGAM.

Los frutos rojos y aromadas rosas
Y en el erial sin fe, páramo yer'.o,
Urc:nrán otra vez las tuberosas.

¿Y es esa tu pasión? Nieves caídas
Que arrastran las lozanas tuberosas;
Ondas sin un rumor, ondas dormidas . ..
¡ Páramo sin claveles y sin rosas!

No importa el huracán de lo pa,sado
Si haiy algo que escapó de la porfía:
Se tiene más a;mor si se ha llorado
Hasta llorar á mares la agonía !

Remanso que no bulle ni murmura
Ni guarda los matices de la vida;
Arbusto desgajado que á la altura
Eleva su hojarasca entristecida.
Enhiesto ,peñascal, antro vacío,
Océa,no sin azul donde el mal flota,
Un corazón sin fe, muerto de frío !
Un mar que se esca;pó, gota por gota!
¿Y es ~a tu l)asión? ¿ Cómo la nieve
Podrá formar la vida de las almas?
Dile á tu corazón~on ansia bebe!
Dile al remrunso aquel-besa las palmas !
Presta cail.or y luz al oleaje

Srita. Sara Rodile••

Roon.pe con las mentidas convenciones
De los torpes ilusos del dereoho.
¡ Cómo puede sa!ber de corazont'S
El que iII.O lo ha sentido entre su peoho !

Srita. Esther Mlrua.

Y tiñe con a;Ll&gt;uras las corolas ;
Reviive con tus ,bé'SOS el ramaje
Y al m'cl,r de tu pasión vuelve las olas.
Entonces brotaran en el desierto

V en y reclina en mí tu ri;gia frente
Y deja que me asome en tu mirada;
Verás como retorna el Bien ausente
Cual de 'lill cielo meior otra albora.da.

Y así en mi corazÓID., decirte -¡-m ía !
liIJ.undarme en la fe de tus amores
Y beber en ,t us labios la ambrosía
En pago de miti versos y mis flores 1

,fidalberfo Carrieoo.

Y pensó Nexquiriác: ¿ Por qué estoy solo
Si solo me entristezco?
Sin los !hijos la vida no es completa,
Tener hijos "es bueno ... "
Y al influjo divino
De su creador, fecundo pensamiento,
Brotaron nueve dioses formidables
Y distintos también de su cerebro :
"Shischéc", dios de la Tierra; el luminoso
'íNaác", señor del Sol; tibio y sereno
''Yaihuí", dios de la Luna; el ígneo ry bravo
"Cuhuí", ,señor del Fuego;
"Cunmá", dios de las aguas; el tonante
"Na:néc", dios de los aires; el del hielo
Blanco ''Yu!huéc" ; el pállido y temible
"Nimá", dios de la muerte y el horrendo
Y tentador y cínico
"Chunguy", dios del Infierno 1
Y después N exquiriác miró gozoso
La creaci6n éll. su principio y, lleno
De esperanzas y amor, llamó á sus hijos
Que se agruparon obedientes luego;
Y díjoles :-"Sihisohéc---aher.mano vuestro-Se encuentra débill. y sin fuerzas para
Secar la tierra ... ¿guién su noble esfuerzo
Le prestar.á para aiyudarle .. . ?"_;y nadie
Contestó. Y N exquiriac, rugando el ceño,
Dijo á Cuihuí, su hijo,
-"¡ Oh, calor de mi cuerpo !
Baja á la tierra y •hasta que te llame
El lodo seca con tu ardiente fuego''.y sumiso Cu!huí bajó al instante,
De aa tierra introdújose hasta el centro,
Derramando tan inerte
Calor en ella que la tierra, ardiendo,
Hizo temi;T á Nexquiriiác tremenda
Formid1:11ble explosión y, con empeño,
Llamó al mismo Cuhuí; (que no le oía,
Y echaba más calor desde su cootro),
Entonces temeroso del peligro
Dij o á Cunml't, que apresuróse presto,
-"Oh, sangre poderosa de mis venas,
Desciende hasta la tierra en donde el fuego
De tu hermano •Cuhuí romperla amaga;
Arroja en ella tus torrentes frescos
De aguas á raudales, pero no ,t e irrites

Y ahogues á tu hermano que está dentro". Arm6le de sus amnas más temibles,
Raiyos y roncos truenos;
Y por si no bastara,n las corrientes
Del agua de Cun.má, por coro.pañero
Le dió á Yuhuéc, el imipasible y triste
Blanco dios de los hielos!
Y les dijo á los dos :-"Enfriad la tierra,
Apagad el incendio!"Derrepente la tierra, obscurecida,
Como en loo tiempos del vacío negro,
Miróse circundada por compact0;,,
Obscuros nubarrones gigantescos,
Que se agitl!Jban sin cesar sobre alla
En medio de relámpagos y truenos !
Era que el dios Cunmá cumpliendo estaba
El paternal consejo ...
Y llovió tanto, tanto, que las partes
Cocidas por al fuego,
Formaron las colinas, las montañas,
Las costas y los cerros;
Y el lodo blando aún, que se deshizo,
Convertido en torrentes y veneros,
Rodó á la parte ba,ja y se formaron
Lagos y ríos, mares y arroyuelos ...
Y Ywhuéc impasible, que hasta entonces
En futil inacción pasó su tiempo,
No teniendo qué haoer buscó un asilo
En los montes enhiestos,
Y formó los voilcanes,
Blancas y abiertas cúspides de hielo
Por donde, á veces, irritrudo, sopla
Ouhuí su aliento de ceniza y fuego !
•Mas temiendo otra vez ·nuevos peligros
Nexquiriac, ,padre tierno,
Dijo á Nanéc, á su impa]¡pable hijo,
-"Olh, de mi ser aliento 1
V e rápido á la tierra y soplo activo".y fué N anéc y con su soplo hizo
La -arl;mósfera y el viento.

*-

*

Y el equÍllibrio "fué ... " pero las sombras
Envolvían la tierra con sus velos;
Y del gran Nexquiriác ante el mandato,
El dios N aác y el dios Y a.hnú partieron
A derramar su luz y sus destellos;
Juntos salieron y, volam.do juntos,
.Miró Y ruhuí un conejo,
Imprudente detúvose
Y activo perai,gu:iólo hasta cogerlo;
Mas all querer recuperar la marcha
Y comerse el conejo á un mismo tiempo,
El animal se le aitoró en la boca,
Y al seguir el sendero
Por do Naác marchaba apresuraldo,
Ni le pudo alcanzar ni llegó á tiempo .. .
Era del mundo la primera aurora!
Ráfagas y reflejos
Inundaban la tierra, ail.borozada
Del sol al primer beso .. . !
Yahuí, la luna, desde entonces triste,
De honda aflicción y de pesar intenso,
Pálida sigue al sol y lleva siempre
En la boca el conejo!

II
(*) Pera la formación de esta Leyenda el autor se ha inspirado en un pequeño folleto publicado en l.893 por el Sr. &lt;;ayetano Bsteva qttien-según el Sr. Man.ne! M'artfn~z Grac1da
-recogió la tradición de boca de los indios entendidos de la
tribu llamada trique •Bl trique (dice el miamo Sr. Martfnez
Gracidal es idioma de la filiación mixteca y se llama aof porque muchas palabras terminan en trae, trec, trie, troc, true 6
en crac, cree. cric, croo, era.e Hay ~os trac1icioncs respecto á
la trib-a La primera es que eran m1xtccos los que la formaron
y qU.e, resentidos por algo, cambiaron s~ idioma. La .segunda, qne dich'&lt; trib11 ee un grupo de yaq!'11s q11c los mixtecos
t'raieron cautivos. Lo cierto es qne la tnbu es montarás. muy
valiente. de com plcxión robusta y que difiere mncbo en )os
12s0s y costumbres de los mixtecas, d.u.nque no en los rasgos
enrrales fisonómicoa. 1&gt;

Así la tierra "fué ... " pero falltaba
Algo que la creación engrandeciera;
Sin áiiboles, sin florEiS y sin hombres,
La tierra era una inmensa
Triste extensión sin :fin y sin objeto ...
Y, á la voz de la magna omnipotencia
Del viejo N exquirmc, los siete dioses
Obreros de la tierra,
(Pues Nimá el destructor jamás creaba

Y Chunguy sólo amaba sus blasfemias)
Reunidos en la atmósfera regaron
'
De gérmenes proilí:ficos la extensa,
La inhabitada y lúgubre
Arida superficie del planeta ...
Y surgieron las flores y los árboles
Los animales nobles y las :fieras, '
Y "N dajá" el pensador, el primer hombre
Y la primera mujer, "Numá", la excelsa! '
Ambos reyes del mundo
Mientras no contrariaran los mandatos
De la Deidad eterna !
Y con los dioses admiraron todas
Las grandes mar!IIVÍllas y bellezas
Y dominios inmensos que á sus plantas
Les brindaba la tierra;
Y los dioses pusieron en las frentes
De la gentiil pa.reja,
Una corona, símbolo de mando,
De gloria y de grandeza.
Y así los siete dioses les dijeron:
-"¡ Oh, N dajá., hermano nnestro 1
¡ Oh, N umá, corazón de la existencia!
Cuidad vuestra corona cada uno
Cual sin igual presea ;
El que mandó ponéroslas os sigue
Y vigila también, siempre, al pie -de ella,i
Si alguno de vosotros
'
O vuestros hijos á O'lvidarlas llega,
Las tomará quien os las puso ruhora
)
Y por siempre jamás vuestra grandeza
P erderéis ¡infelices ! mientras toquen
Vuestras plantas la tierra 1

•••
Y N exquiriác entonces, entusiasta
Con su obra magna, convocando á :fiesta
Al rebelde Ohunguy díjole :-"Llama '
¡ Oh, dios de los infiernos ! con p:resteza,
A cuanto músico halles en el orbe
Para que en grmde, universal orquesta
Cante la vida de la tierra; corre,
Para cum'J)lir mi mandamiento vuela";y viendo que Ohungu~, cual siempre cínico
No acataba su voz, tocando "¡ alerta !"
'
Llamó á cantores, músicos y bardos
Y clamó : derramad vuestra selecta
Armonía -de notas y de cánticos ...
Y aquel suolime himno gigantesco
De vida y de placer, la furia horrenda
Despertó de Chungu¡y que, en alarido
De embravecida :fiera,
Llorando por la dicha de los hOlffibres,
Sacudió su flamígera melena
.
Y, en vez de destruir como pensaba
La inusitada :fiesta,
Oía, con doilor de condenado,
La música soberbia...
Hasta que huyó, iracundo, á sus sombrías
Recónditas cavernas
En donde desde entonces vive oculto
Miímtras brin.da N aác su luz intensa,
Y solamente de Y aib.uí á los tibios
Ful~ores ó en las tétricas
Noches sin luz---&lt;!on la figura humanaTentando á los mortales se pasea!

Jr{lguel .}Jolaflos Cacho.
Chihuahua, 1901.

1

•

�,

Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 25, Junio 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Exposición de Buffalo</name>
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        <name>Hombre que se hizo sabio</name>
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Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

�Domingo 30 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

MINIATURA.

Nuestro Ministro en París.

I

1

El señor Don &amp;bastián de Mier acaba
de ser nombrado Ministro de México en
1
Francia : nombramiento acerta.do honra
merecida. El señor de liier ama'profundamente iá su país, no pertenece al grupo, reducidísimo por fortuna, de los que
después de hacer ó de theredar aquí fortun as que el avance nacional ha triplicado
sin que ha.yan ib.eoho para ello el menor
esfuerzo, profesan por su tierra natal una,
religiosa indiferencia. Nuestro representante en París, ha hooho del honor mexicano ~a espe~ie de honor propio, no
desperoic1a med10 de poner de relieve los
esfuerzos gigantescos que ha hecho nuestra P atria bajo la dirección del Presidente, y ha Jogrado en las cimas de la sociedad europea en Inglaterra y Francia, rectificar muohos juicios hostiles disipar
muoha ignorancia desdeñosa y hacer volver hacia nosotros los ojos de muohos próceres de la ciencia y del poder.
Ant.es de ser el representante oficial de los Estad os Unidos Mexicanos, ha sido en cierto modo
nuestro representante social. Durante la Exposición, en que el buen suoeso de nuestras e:xihi'biciones debe tanto á su deseo de acertar y á su inteli-

l.

,,.

Desde ha tiempo el espíritu sabia
que ibas en él, 11 destilar tu encanto,
sin poderse ex,plicar, cuando sería,
ni tampoco por qué tardabas ta•nto.
Aquella soled.ad en que vivía,

y que piaidosa recogió mi llanto,
al oído también me lo decí,a,
endulzando mi eterno desencanto.
Llegastes &lt;á, mitad de mi camino . .. ,
en el instaJ:1ite en que sintió el anhelo
avidez de aspirar algo di,vino;
y fué itu aparición en mi ansia extrema:
un crepúsculo de iámbar en mi cielo,
ry en los laibios, la EStrofa de un poema.

II
Era mi corazón urna sagrada
á donde iba .sol tando á ca.da día,
gran.os &lt;le incienso que mi .amor prendía
oon el fuego que alienta tu mira&lt;la;
fué en mis sueños tu espíritu, cascada,
que ,de lo alto, á mi espíritu .c aía,
ry por la a,ltura misma constelada
un enjaa:nbre de estrellas parecía;
ry fuistes en la forma la escultura,
ca.paz de r evelar al sufrimiento
que aun existe Uilla gota de ventura;
y por eso después el pensamiento,
ail perderse tu blanca vestidura,
voló muy alto y se. abatió sediento.

III
¿,Cómo hablar tu• lenguaje, si no existe
en el ;-laibio, una frase que no lleve
a&lt;;a, cáld.encia entumecida ry triste
de la hoja seca, que la racha mueve ?

r.:.

¿ Córp.o enrontrar la frase que se viste
de fue/fo y de calor, y que se atreve,
á entreabrir el botón que se reSliste,
y á fundir los criistales de la nieve?

Y sin. embaDgo, icuando ví en tus ojos
la húm€id~ claridaid que ahí se hospeda,
ry tu faz, inundarse de sonrojos;
el amor tan.tas veces contenido,
al ESCaparse vacilan&lt;lo queda
de mis trémulos lalbios suspendido.

IV

,.
!

-

A medida que ha:Maba ; esa corriente,
fué más robusta, más nemosa y viva·
y el lino inmacula,do de t u frente
'
á €6$ pa,labms abatiéil!dose iba.
Seguí hablando, y después, así tu mam.o
semejante á una f lor qué abre el verano '
por la ihúmeda tihieza que almacena· '
'Y al sentir el oontaoto de la mía,
'
fué cerrando sus dedos, cua,l lo haría
con ¡sus débiles !hojas la azuoona.
'

V
¡ Qué ldelioiosa sensación aquella !

DAMAS MEXICANAS.--SRlTA. CONSUELO MOGUEL.

Ella que fortifica y que levanta ·
Y el molde perenne en que vacía '
el amor sus arrullos cuail!do c~ta •
e~la q~e ha:bla por fin, y que al oíd~,
viene '.1- ,decir, lo mismo que diría,
un páJaro, á otro pájaro en su nido.

VI
.Aspiramos la flor de los amores ·
nos oontamos las íntimas tristezas · '
y sin quererlo oasi, ·1as cabezas ·'
se iuclinan semejaa:i..tes á las flores.
Ha sabido miis íntimos temores
su~ sus iimantiles ligerezas;
'
y Slil quereTlo casi, las ca.bezas
se inclinan, semejaJ1tes á las f.lores.

abrió su ciliz l a truner estrella !

Luce el alba por fin en los alcores ·
nu~tras almas invaden las tristezas; '
y run quererlo casi, 1-as crubezas
se·inclinan, semejantes á las flores.

Aun de la tairde está. viva la ihuella
en las cimas que hospedan á ,l os hielos •

-Dame un beso y después uo haya temores.
-Toma un ·beso y después no haya tristezas.

¡cómo el iarrnor nos ÍIIl.undó de a'll1helos ·
y cómo, en lo irufinito de -los. cielos '

'

..

(f

.,.

.,

1

Y se agolpan los hondos desconsuelos
que no ham. de herirme, porque estoy ~on ella.

L a frase iha ibrotando lentamente :
since'ra, musical y persuasiva,
para e,gitar después convulsamente
el lago de tu a1ma pensativa..

':'

Sra. Guadalupe Cuevas d~ .Mier

y al decirnos adiós, nuestras cabezas
se inclinan semejantes á las flores.
_i Bie~ _sé que se~ así! mi amor lo e3pera,
nu esp1ntu lo abriga eternamente
que este canto naoido en primaive;a
iba de hablarte de mí cuando esté ausente.

Ha de hablarte al oído cuando muera
cuando se hunda la taDde lentamente '
cuan&lt;lo el otoño 'a rrastre en su carrer~
las muertas hojas que arraincó Ílll,clem~nte.
F~ un instante que amarrnos, y lo dsj'l,
mutilado tal vez, tal vez sin galas
cual una rama por el viento trunc; ·
al pensar qu: el recuerdo es el rreflej~
de un e~~urno de a,mor, que aunque sin alas,
y aun v1en&lt;lole ,mor&gt;ir, no muere nunca.

]Yliguel J&gt;ereyra.

gente laiboriosidad, el señor de Mier recibió, en
compañía de su bella y elegantísima señora á. tod? til París selecto de aquellos días de oos~opoli~smo, e~ el Pa,bellón de México y nadie ha olvidado m el serio encanto de aquellas fiestas, ni
la amabilidad exquisita con que hacían los ,honores de la casa mexicana el Comisario GenéTal y
su familia.
Lais relaciones que una coroial sociabilidad conquistó entonces a,l señor de :Mier han persistido,
su contacto con el mundo oficial é intelectual se
iha acentuado desde entonces y sólo así se explica
cómo ha podido reunir en un haz apretado el
grupo de personas conspicuas que van á encargarse de presentar ,á Europa al México de nuestros días en un libro que será de primer interés.
Todo cuanto hemos apunta,do es, aunque enco~t~co, justo. Pero tiene derecho á ser parcial
el v1aJéTO mexicano que encontró en la espléndida
mansión de Neuillry en que el señor de Mier reside en compañía de su venerable madre, de su esposa y sus hijas, deliciosos ejemplares de la flora
mexicana, tan noble y cariñosa hospitalidad de
esas que mitigan nostalgías ry siembran gratitudes
perdurables.

Sritas. Leon or y Guadalupe de :Mier y Cuevas.

EL AMOR ANIMAL
Y E L A M OR HUMA N O.

Cuando hundidos los flancos, secas las fauces,
inyectadas en sangre fas pupilas, husmea,ndo y aspirando las lentas y al'difJil.tes brisas del desierto, la pantera busca con ahinco y ya con rencor
la presa que íha de saciair su hambre, su instinto
predominante es destructoT; busca la ,lucha, ·a nhela el combate, se recrea de antemano con las
contorsiones ry il.a,s coil!vulsiones de su 1Víctima;
mira con anticipación su piel desgarrada 'Y cruenta, sus miembros fracturados y las entrañas esca,pándooe de las -0avidadt'S, los ojos salidos de las
órbitas, Jas vísceras arrancadas de sus alveolos, y
se baña en un ensueño de voluptuosa carnicería.
Llegado el -momento de la, acometida, su sarpazo es brusco y su dentellada bruta,l; desgarra,
fractura, destroza y disper&gt;Sa; baña en sa:ngre humeante sus fauces y sus patas; hun&lt;le la cabeza en
los restos palpitantes; mastica con furoT, y un
gruñido sordo ry -0ontinuo ·de sUiprema. sa,ti&amp;facción
se esca,pa de su garganta seca de placer.
IDl bipopóta'Illo sediento atraviesa como un proyectil el tupi'do juncal; huella flares, despachurra
.frutas, trunca espigas y destroza cañas; aniquila
laboriosas hoowigas, derriba a.divos colmenares, y
va indiferente, rectilíneo, impávido, sembrando
ruinas, en busca de la charca de fango en que se
baña, ó de la lima en que extingue su sed.
El ciervo (fil ibra.ma causa espanto; enhiesta la
coronada frente, •luminosa ry siniestra la mirada,
hirsuto el pelo, desaifía, aoomete, combate, siembra cadáveres de rivales á su ,paro y se rodea de
un círculo de 'Víctimas, y luego, victorioso y feroz, se a.podera de la hembra, la golpea, la mal-

J. s.

Sr, D. Bernardo de Mier y Cuevas.

Domingo 30 de Junio de 1901.
trata, y á cornadas la lleva á las esp&amp;suras de la selva y á las escabrosid11des
del barranco.
Así son todos los apetitos animalc~,
ciegos, rudos, destructores; el sér que ha
de satisfacerlos no es objeto de mimo, de
s~mpatía, de aiecto, sino miás bien de
odio y de rencor, ó de desprecio. El
cerdo se arroja sobre el barreño de desperdicios, lo rompe, lo tritura, coone y
Eisotea, parece como que necesita sazonar
el manjar con fango.
Hambre, sed, amor, todo es en los animailes estúpido y rectilíneo ; arrullos,
apenas las tórtolas; cantos, apenas los
ruiseñores; seducción y deslumbramiento, apenas los pavos. Los demás arumales tienen concubinas á quienes torturar y
no esposas á quienes amar; siervas de
quien€-S ha,cerse servir, y no compañeras á
quienes amparar. El amor que consuela,
defiende y proteje les es desconocido, y el
más refinado egoísmo preside la satisbcción de sus necesida&lt;les y de sus ¡q&gt;etitos.
El hombre, que tam.to ha poetizado el
3Jillor, que tantos himnos le ha cantado,
que de tantas flores lo ha coronado, tiene
á cada paso regresiones á la animalidad; impone
á la mujer sus ca.priohos; la encadena, esclava;, al
carro de sus triunfos; la roba, la engaii.a, la
pierde y la mata so pretexto de amarla.
Abunda quien crea que el amor no impone otro de-

Sr D . Sebastfan B. de 111ier.

ber que el de llagar á la posesión del sér amado, por
la astucia ó por la fuerza, y que su misión esiá
cU!Ill.plida cuando fa posesión se ha realizado.
DeshonDa, miseria, ·abandono, escarnio, sedioia,
todo eso viene después; ES el precio á que pagaa:nos
la abnegación de ,la, mujer, sus i,acrificios, su pudor de virgen, su prestigio, su virtud y su porvenir.
Don J uam., Lovelace, como la diosa de la India,
pa8€l!ln su carro triunfal sobre cuerpos vivos y
palpitantes de doncellas delumbradas y ciegas de
amor, y dejan tres de sí corazones desipedazados,
vifürs truncadas, esperanzas desgarradas, felicidades aniquiladas.
La mujer no es un sér con dE-Teohos mdiscutibles al rufecto, 11 la simpatía, ,á la compasión siquiera de su seductor; no, es un instrumento de
placer, un-a presa que i,e despedaza y se devora,
.una caña cuyo jugo se bebe con delicias y cuyo
bagazo seco se tira al •basurero.
·
Y cuando deshonra-da, perdida, condena.da :í la
vergiienza ry a,l dolor, l-a víctima pregunta á su
verdugo el por qué de su ·despiadada crureldad ·
éste contesta:
'
-Porque te amaba, ry 5610 haciéndote infeliz,
deshonrándote ry hundiéndote en la miseria y la
desgracia, ipodía hacerte mfa.
Eso, sí es amor, es el amor animal, at ributo •d e
la,s bestias y no de los hombres. El a.mor humano
es piadoso, oompasivo .y agradecido; es amor que
anhela y procura el 'bien del sér ama&lt;lo; que trabaja para que subsista, _que lucha y combate p.a-

�•
Domingo 30 de Junio de 1901.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Junio de 19Dl.

EL :h1UNDO ILUSTRADO

ra protegerlo; qiie .liga ipor toda la vida; que obliga en justicia á pagar con sacrificios, con bondades, con dulzuras los goces que ha procurado y
los dolores y ,angustias que ha prodigado.
A-mar, es consagrarse á la felicidad del sfa
amado; ry quien por satisfacer su amor, impone
dolores y torm€-ntos &lt;y condena al objeto de su
amor al sufrimiento ry á la afrenta, ha renegado
de sí mismo, ha deiadci de ser un hombre para
convertirse en una fiera, se !ha segregado de las
leyes fri.umanas para encenegarse cu los apetitos
anima,les1 ry no merece más que el odio ó el desprecio de l,as gentes honradas.
La ete,rna, lucha ib.umana á través del tiempo y
del espacio, tiene un :fin supremo: substituir á
la organización. imperiosa el alma racional; al
instinto brutal, el sentimiento noble; al sacrificio de los demás, la filantropía; al deseo, el amor
á la lujuria, el matrimonio. al enjambre, la familia. Y quien abdica de los ·deberes que la humanidad impone, debe quedar fuera de las leyes
humanas.

J)r. )ti. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESU MBN.-La r esurrección de la música - Operas pooulares -La música anti~1Jaylos vicjoscant 1ntes -L,as obras
modernas - Bohemia. - Carmen. - Los Galeotes y Julio
Ruiz.

Ha sido esta semana para los dilettanti, á man.era de inespeI'ada fontana, de fresca y brillante linfa, abierta de improviso, á pleno sol, en la
arena tostada del .desierto.
Iban los caminantes fatigados y sedientos, y el
milagro bajó en un rayo de luz que hirió, como
un ,v¡;nablo de oro, la. tierra, para que de la herida 'brotase aquella sangre transparente.
Los melómanos esiim de plácemes. El aire se
ha llena.do de sonidos. U na estimulante ráfaga
de entusiasmo ha sacudido el viejo teatro de San
Fel-ipe. Tal parece que despertamos de un sueño
largo y alegre, durante el cual hubiésemos estado es{mchando ruido de cascabeles, serenata de
mandolinas, y pasacalles de bandurrias.
La zarzuela 1ha dominado el teatro, lo ha invadido, y se ha adueñado, como una conquistadora,
del gusto.
Sin emba;rgo, cuando nos ,isita la ópera pierde
la zarzuela una buena parte de su público.
La Compañía que ac.a:ba de visitarnos y 41ue ha
abierto la temporada de Arbeu, es de las que llaman populares y que, descle el punto de vista del
arte, prestan un gran serYicio á la cultura humana, en cuanto que democratizan las obras exquisitas y arrojan en las masas el germen fecunclísimo del amor á la Belleza.
Hemos oído ahora algunas óperas viejas. Y n os
confimnamos en nuestra opinión. Ya oara nuestro temptTamento e)lfermizo y neurótico, no tienen encanto las fiorituri, los arabescos de trinos,
las mallas sutiles de gorgeos, las explosiones de
"fermatas", todo ese aegre ju ego de las notas,
todo ese fino desgrane de escalas y apoyaturas en
que se deshace la vieja música, como una nube ,,e
deshace en rocío.
Los maestros modtTnos nos emocionan, nos ~ttcuden, nos subyugan con una música dolorosa y
fuerte, en la cual la YOZ humana entra como u;1
elemento de la polifonía.
Es claro; ya la voz no canta sola, cwno antes,
seguida sumisamente por la orquesta, como un.a
reina por los .cortesanos obedientes; ya no es
soberana y señora, iá cuyo mandato iban los instrumentos orquestales subrayando con timidez las
melodías; vibraban con delicadeza las CUtTdas, trinalban con dulzura las maderas, y de vez en cuando, los latones, á la sordina, intervenían en el
acompañamiento con sus quejas metálicas y duras.
Y a no es la voz humana la única todopoderosa
y expresiva en el concierto de los sonidos; ya está
descoronada, y aunque conserva la nobleza de su
linaje, ha perdido su omnipotencia. El arte antiguo se preocupó mucho en hacer de las gaDcrantas nidos ele ruiseñores, y de las aéreas tram~ de
esa música angélica y candorosa cuelgan, á manera ele ornatos y guirnaldas, las más jITTiales y
deliciosas sutilezas del canto.

Sr. Lic. Juan A. Mateas,
Dramaturgo que cel~br6 sus bodas de oro la noche del
martes 26 del actnal.

No -haibía entonces pasión sino ternura, ni
tristeza sino melancolía ... ¡oh! lan lágnml:l5 no
eran tan amargas, ni las quejas tan hondas, ni el
dolor tan ,desesperante y huraño. ¡ Oh, Bellirn.
Tubió como las mieses, dulce como los ángeles,
joven como la aurora, melancólico como el ocaso,
tú eres un símbolo. Tu música, corno la de Donizzetti nos aburre un poco y nos em1mlaga bast¡mte; es un rnso colmado de miel que cuan.do alguien lo acerca ,á nuestros labios nos repugna porque ~-a estabos habituados ,á los acres y malsanos
sabores. ).l;úsica sana pero sin nervios; sin vigor, sin estremecimientos, sin angustias, requiere cantantes educados hasta lo imposible, voces
sujetas á largos y difíciles estudios, vocaciones
decididas,, óDganos pri,ilegiados, que venzan á la
naturaleza iy ihagan del grito, del suspiro y del
sollozo, primores ·de notas. Para tal especie de
cantante,, toclo rumor debe quedar dentro clel pentágrama: es ésta una terrible gimnasia de las
cuerdas vocales, en las que se enredan y suben y
hacen los sonidos inauditos escarceos, como ágiles y pujantes acróbatas. Pero el ideal artístico
ha variado de rumbo. Las óperas nuevas no necesitan esos ,gloriosos esfuerzos.
Poner música á cuadros vivos, encerrar en la
pauta caracteres, dar á cada grito su nota, á ca.da
frase su entonación, pintar líricamente tipos que
vibran ,y Ee convulsionan cerca de nosotros, ha sido la asniración de los nuevos compositores. Las
tentativas han resultado soberbiag,
En esta época, al terminar un drama, cuando
cae el telón rápidamente, después del alarido de
"Carnllería" ó del sarcasmo de "Los Pa.yasos",
queda en nuestros oídos, por mucho tiempo, como un rumor de océano remoto, el eco persistente del gran dolor humano que se queja en las
óperas modernas.
Sin embai,go, para mí como para muchos, es
un placer amruble quedarme &lt;le vez en cuando,
en mi cuarto de tra1bajo, rodeado ele mis amigos,
y á charla de&amp;hilvanada y saltante, recordar entre risa y risa, burla burlando, mitad á ironía y
mitad á admiración, frases, motivos y melodías de
Donizzetti y Yerdi, música que cantó en nuestro
corazón los himnos celestiales de las ilusiones
recién nacidas.
Ahora no vamos á un teatro á soñar con las arcaicas inspiraciones &lt;le los maestros paganos; pero no ob,tante nuestros aplausos y nuestra decicl.ida admiración por los flamantes maestros italianos, no podemos menos de volver alguna que
otra vez á las óperas viejas, como se vuelve á un
parque abandonado que de tiempo atrás conocíamos primaveral y florecido.
Y 1he aquí que ha llenado la semana "La Bohemia" de Puccini. Nos visitó 1Iimí. Es imposible olvidarla, ni dejarla ele ver por muchos días.
'S'ada hay tan tierno ni tan conmovedor para nosotros que conttmplarla del braw de Rodolfo,
mientras cae la nieve en la mañanita gris y triste

en que prometen dejarse los dos bohemios cuando vuelva la tierra á cubrirse de flores.
Del idilio callejero nos queda siem_pre una memoria dulce. Van y vienen las gran.des óperas,
las opulentas, las magníficas; nos entusiasman,
nos arrebatan, nos sacuden; pero ~o bien desaparecen, cuando nos preguntannos : ¿Dónde está
}Iimí?
Ahora acabamos de llorar con ella; volvió, como
de costumbre, muy tierna, muy linda, muy sumisa.
La .fresca ry deliciosa música de Puccini fué interpretada de un modo exce1ente por los artistas
de la Compañía La,mbardi, sobre todo, por el tenor Rambaldi y la sopra,no Lery.
También, aunque un poco desgracia.da, hemos
vuelto á oir la "Carmen", que es como si dijéramos la clave &lt;le la música mod-ema.
lle aquí una sensación de la música de Bizet :
Sobre un muro blanco, del que se destaca el dosel del emparrado, cfuispea la luz: una luz fuerte, cruda, de tarde primaveral, que hiere los ojos
y sacude y quiebra en el aire la urdi1Illbre de oro
del sol. Las pupilas, lastimadas, se empeñan en
recrearse en aquella contemplación dolorosa, como si las hipnotizaran los resplandores. La claridad es una fuerza: atrae como eLabismo. El
resplandor ·se impone. La manifestación de la
vida, cuando es brillante y vigorosa, seduce y domina.
Sangre y sol; é'SO es Carmen. Resplandece y
d~slumbra. Las notas de esta partítura genial,
vibran como átomos luminosos. Tienen, en 1n.
pauta, la, inq\lietud de las luciérnagas en el follaje. Forman una música que oímos, y, por una
erlraña rela,ción--qui.2lá porque despierta rccuer,dos de cuadros y lecturas-"vemos". Es música que pinta. 1\Iás que ninguna otra, tal vez,
reproduce oon una pasmosa exactitud el color y
la línea. Los sonidos poseen matict'S y contornos.
Cada melodía se combina en la imaginación con
un lienzo en movimiento.
Canta y dibuja Bizet en esa obra, los t1pos de
una España que vive en los versos de Rueda y en
las pinturas de 1\Ia.drazo, c'olorida, apasionada,
viYaz, tierna ,h asta la caricia, impulsiva hasta el
asesinato, graciosa y bella hasta el encanto.
1Iuchas veces se me .ha ocurrido preguntar :
¿ es realmente española la iheroína? Parece que
no; parece que á pesar del man'tón, de la mantilla, del cla,vel de púrpura en el peinado y de las
pupila_s árabes, obscuras y pavonadas, Carmen es
una gitana que para engañarnos se vistió de andaluza.
La aplaudimos y logra conmovernos porqÚe es
humana. No es una española, es una mujer · es
la mujer.
'
El viejo Shakespeare clecía : Pérfida como la
onda. i Aill ! peDdone ustc-d, sEñorita, esas filosofías no vienen al caso v suelen ser faltas de educación.
·
)1e desdigo y me ac:Tui~ro á la opinión de usted :
el p◊tta inglés no· supo lo que dijo.
Y con "La Bohemia", y con las hermosas comedias ele los Quinteros, ''Los Galeotes" y uEl
Patio", que son por hoy el atractivo del teatro rlel
Renacimiento, la semana se ha pasado aplauaiendo, cuando no á los italianos, que tienen muoha
voz, á J ~lio ~uiz, que no tiene ninguna, pero que,
en camb10, tiene mucha gracia.

.Cuis

~

lfrbi11a

MYOSOTIS.
~

Cuando gima la brisa entre las frondas
Y en el bosque la tarde haya caído,
Como un canto de amor irá á tu oído
El amoroso ·arrullo de las ondas.
Y en l,ánguido vaivén tus trenzas blondas
Se mecerán, y -el pensamiento ;herido,
Bu;,cará como tórtola su nido
Para llorar con tus tristezas hondas.
Encubierta en su clámide sombría
V ~ndl'á la noche, y cual sentida quéja
Oirás que el viento esta canción murmura :
-No me olvides jamás ¡oh! amada mía ...
Y cual dulce esperanza que se aleja
L a canción. morirá, doliente y pura!
Antonio H. Altamirano.

CONTRASTES.
SOL Y SOMBRA.

"'.

En el palco, que era un ascua ele colores chillonc;., clestac-ábase una :figura ele mujer, más rubia. que el sol y más bonita que la Virgen c1el
Pilar, y á su laclo, acechánd~la sin piedad, abría
el varillaje de un abanico negro una señora demasiado joven y hermosa para vestir su jurnntud
y hermosura con el rugoso traje de suegra ...
En la arena, húmeda y removida, iba dejando
coágulos de sangre un caballo, herido traidoramente en el pecho. ("Palmas y olés"). De lo alto
caí.an mazos de puros, sombreros de ala ancha,
blasfemias irritantes y juramentos que chorreaban
odio ...
Cuando ella se miraba con timidez en un.os
ojos que no la perdían de vista, abríase el vari' llaje del negro abanico1 y aleteando pausa,damente, ocultaba la cara de aquella rubia, cara
de cielo sin nubes ni manchas. Era el mariposear
de la sombra sobre la luz ... el -aleteo de un murciélago sobre una florecilla azul .., .
El caballo, herido en el pecho, sacudía oomicamente la cabeza sobre un charco de sangre. De
arriba rodaban tempestades de entusiasmo, y el
,público pedía con vocés de muerte : ¡caballos ... !
¡caballos ... !
¡ Cuán bonita estaba! ¡ Con cuánta dulzura mirábase en los ojos que no la perdían de vista . .. !
El varillaje del abanico extendíase como una
mancha negra sobre una hoja de magnolia, y por
un espejismo de la c1istancia, semejaba un crespón de luto velando unos ojos que se miran todavía y seguirán mirándose á través de las sombras del tiempo ...

.,Cuis ]Jonafoux.

=--7c1
SritJi~ ..,az Cortinn, Lolita. L1tncla y Camacho, Lolit,L Rubio, Elena l'ortillo y'Cucv'ss Jo~efina Noñez Prida, Lolita de
Ja Vega. ,1 n ria Portillo y Cuevas, Luz Garcf°" 1... astañeda, Marra Tertsn. Limantoar, Josefina .Algara, Me.ría Algara,
y ~J "1'1,1. "'atilde ltuénte.

EL SOLLOZO.

De primera comunión.
.Niñas Bnetamantc, de Puebla.

LOS DOS CORAZONES.
Como fuente de luz y de poesía
se eleva el sol, y u divina llama
por la creación inmensa desparrama
ríos de amor y mares de alegría.
Como un eterno manantial, envía
misericordia á cuanto vive y ama,
y en luminosos piélagos inflama
almas y cuerpos, desatando el día.
Al corazón universal copiando,
ve ¡oh, corazón del hombre ! -derramando
del sumo bien ·l as bieruheohoras palmas.
Y ni apagado ni jamás rendido,
¡sé como sol sublime suspendí-do
en el cénit radiante de las almas !
Salvador Rueda.

H e nacido en los acordes de los tristes violoncelos,
fe forjaron mis arterias con gemidos de las violas
Y $Írviéntlome de nares las tranquilas barcarolas
Por un mar ele desengaño,; llego al mundo de los duelos.
Son guirnaldas de mi frente cabizbajos a&amp;fodelos
Y en las almas donde habito, almas triste:s, almas solas,
Cuando rompo entrecortados los suspiros de mis olas
Se de,granan las plegarias en sentidos ritornelos.
l~n las márgenes del Llanto, mis hamacas balancean
Y á su pe:,o, los Dolores, como sáuces cabc-cean.
Soy oepsible, quejumbroso como el ritmo del oleaje,
)Ie remedan los clamores de la brisa entre d ramaje,
)Ie remedan los lamentos de las fuentes que se quejan,
)Ic remedan los rumores de las alas que 1:e alejan!

José€. €/i~ondo.
CANTARES.

La infancia nos da sus lirios,
sus rosas la juventud ...
¡Y sirven sólo esas flores
para ornar nuestro ataúd !

El crepúsculo es mi hermano
porque siente mis tristezas.
Su recuerdo es breve tarde
su esperanza. . . noche n~ra.

T engo mil preoentimientos
que me torturan el alma;
v es que el aire de la muerte
está rompiendo las ramas.

Cuando la tarde se muere,
maclre, te &gt;b¡;·so muy triste,
porque la tarde me anuncia
que también has de morirte!
José M. Bust/llOB•

�Domingo 30 dé Junio de 1901.

.'

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

l. Hacienda de plifa en Tehua.,tepec • 2. o //, d 1
cán de Oollma.--s. Jardln de s. Marcos, •A;,,;as'::a1ie:,::e_~~o t,et!'::8
•
•
"

.
:,::,:::='•;•3.
En e!ria de Ooatzacoalcos.--4. El volis ongo.--,. Una parte de/lago de Zirahuén.

s. Plaza Principal de Aguasoallentes.--9. Un paso en el ria de Tehuantepeo.--to. En la Arameda de Bhlhuahua.--tt.
/Presa en el ria de Santiago.--12. Plaza de Frontera. Tabasoo.-•13. En las '"'albercas•• del Valle de Santiago; laguna e11 e/
cráter de un voloán.--t4. Wlárgene• del ria de Tehuantepec.
Las fotograllas que ilustran estas dos plari,nas, son propiedad de Waite, fot.

�EL MUNDO ILUST ~ADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

EL BUEN CONSEJ.O
Santiago, 26 afios.-Francísc.Íl, berm'lna de Sanft:ago,
1 7 años

[ En e .sa de S.aotiago J

SANTIAGO.-¿ A mí es á quien visitas?
.FRANCISCA.-Si, hermano mío.
SANTIAGO.-¿ Y á mi mujer también sin duda?
FRANCISCA.-No, puesto que no está aquí.
SANTIAGo.-¿·Cómo lo sabes?
FRANCISCA.-Acabo de verla en nuestr-a casa.
SANTIAGO.-¿ Ha ido á casa de nuestros padrE.-s?
FRXNCISCA.-En este momento. Aún apostaría

\
I

J

que está allá todavía.
SANTIAGO (fastidiado).-¿ Y te ba hablado
de .. . ?
:F1UNCISCA.-Ha hablado y llornc1o.
SJ.:-;TIAGO.-¿ Y te ha puesto, al corriente?
FRANCISCA.-¡ Sí, Dios Santo! y por eso me h e
apresurado á venir ; n€.cesito que hablemos larg uillo.
SANTIAGO.-Ya te escu0ho.
FRAXCISCA.-¿ E s verdad que querfas divorciaros?
SANTIA.Go.-Pura verdad. Estoy de ella basta
el copete.
FRANCISCA.-Pura comedia.
8ANTIAGo.-No; drama, verdadero drama.
FRANCISCA.-¡ A los dos añ os solamente !
SA:-;TrAGO.-P€.TO ¡ qué par de años!
Fn.A.NCISCA.-Ella ~e queja de tí y mucho; y si
lo que me diee es exacto ...
SANTIAGO.-¿ Qué te ha dicho ? .

:FRA.NCISCA.-Ha soi,prendido lllla carta. ¿ LTam¡is · á 0t10 nece.dael ?
S..1ÑTIAGO.-¡iCómo ! ¿ Se ha atrevido á refe-.
rirte la historia de la carta ?
FuNCISCA.-Sí. ¿ Qué te admira?
· "SAN'l'LI.GO.-Es inconveniente . mezclarte, á tí
que no eres. casada, que no sabes nada ele la vida, en todas estas "manipula_ciones" lntimas.
FRANCISCA.-¡ Si tú crees que ella me ha enseñado algo y que me ha arrancado ilusiones con
la historia de tu carta, bien que te equivocas!
¡ )lis ilusiones ya volaron, y qué tiempo hace!
SA.KTIAGO.-¡ En todo caso, no deberías gritarlo
tan alto!
FR..1xcrsc.-1..-1Iarta ha hec,ho mal en tomar la
cosa por lo trágico. En su lugar yo habría reído.
P ero, ¡ vao·a ! Es excusable : encuentra una carta
de mujer, una carta de amor dirigida á tí . ..
SA.N'l'IAGO.-¿ Y dónde la encuentra, si te
place?
FMXCISCA.-Ei;¡. un caj ón.
SAXTL\.GO.-¿ Qué cajón? El de mi escritorio
cuya llav€ se me olvidó sacar. Revuelve mis papeles, y yo no admi to eso.
FR.lNCISCA.-Buscaba.
SAXTIAGO.-¿ Qué, qué buscaba ? )Iolestarme,
no otra cosa.
FRAX0ISC.A.- Es posible. Pero, ¿ de quién es la
culpa? Twya.
SAXTI.AGo. -No, hermanita. Esta car ta .. ..,
puesto que es necesario que me explique contigo
acerca de ella . ..
FR.Axcrsc.A. ¡ S í, vamos ! con franqueza; te lo
suplico.
SA.NTIAGO.-Pues bien, eso no es de a,h ora . . .
¿ ComprendE.is? Eso es viejo.
F1L-1.NCISCA..-¿ D e alguna anterior?
SL'\'l'IA.GO.-Sí, justamente. Yo la guardaba
como r ecuerdo.

- ·'

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

··LA EXPEDICION MILITAR CONTRA

#os· MiYAS.

LA TOMA DE BACALAR.

U n a gabarra blindada.

Con muy importantes detalles, nuestros diarios dieron á sus lectores un extracto de las principales perirpecias ocurridas en la expedición militar que marohó á someter á los indios mayas sublevados en la región occidental de la península

Gran Guar dia en la entrada N. de la plaza.

tos días en que la recupera nuestro Gobierno para
incorporarla á la maroha de la civilización.
En la agrE.-ste s11blimida-d. _de aquellas abruptas
serranías, el ti~mpo 'Y la ignorancia hicieron ruinas; el primero, pasando lb.oras monótonas, golpeando con su martillo ..silencioso .sobre los techados y sobre los muros de la ciudad perdida; la
segunda, imponiendo inmotivados rencores en
contra de la maroha de la ciivilización.
Consid€rese, juzgando ipor lo que s-e ve en los
grabados que representan 1'8.S Grandes Guardias
en el Norte ry Oeste de la p laza, cual sería ·aquella vida. de salvajismo, pasada entre ruinas y ma-

r a penetrar en 3b"1las poco prc!undas; son bastM1te grandes para con.teñer los hombres necesarios para la defrnsa. y el a.taque ; tienen además
un blinda.j e que preserva á las fuerzas de los
efectos del fuego del enemigo.

á

)
FRANCISCA.----Oon su retrato. 1Iarta me ha dicho que con la carta había un retrato.
S.AKTIAGO.-¿ Tu ba dicho eso también?
FRA.NCISC.A.-De una m uc:bacha muy guapa, según parece.
S.A:-;TIAGO.-:No fea, en efecto. ¡ P ero tú comprendes, cuando vohí á casa, :Marta estaba furiosa, con una cara! Supuse luego que haibría algún

Ho.

FRANCISCA.-Todo.
SANTIAGO.-Uarta está l oca.
~RAKCISCA.-De, pe$aI".·
SANTIAGO.-No. Loca ele locura, ele celos. Busca cosas imposibles y sospecha necedades.

pobre muchacha, de quien guardaba un papelillo
de cuatro líneas !
FM.NCI~cr-¿ Te atrer~rías á jurar que no h as
amado.sino á una mujer antes que á la tuya? ¿ Te
atreverías?
·
SAXTIAGo.-:~fo.
FRAXOISCA..-¡ V aj'ª ! Siquiera er es menos
~entiroso de lo que creía. Además, conmigo,
bien sabes que no pasarían tus mentiras.
SANTIAGO.-¡ Bonita conversación la nuestra!
FRAxc1scA.-Acuél'Clate de tus tiempos de estudiante, á partir de tu curso de Retórica . .. ;
las cartitas, los guantes, los pañueloo, que tú me
dabas á guardar en mi r opero de luna, bajo mis
camisas de dormir, para que papá y mamá no
las pescaran.
SANTIAGO.-¡ Cómo! ¿ Hacía eso? ¿ H e hecho
eso?
FR.-1.xcrscA.-;iIuchos años.
SAN"TIAGo.- P erdóname. ¡ Qué inconciencia !
FnANCISCA..-Pno no pongas esa cara de entierro. Es curioso. Allí he aprendido la vida,
sin tener que experimentarla yo misma. Eso me
ha formado de la mejor manera que pudiera desearse. ]ifo ha avispado ... fraternalmente. Los
ih.ermanos graneles son la verdadera escuela de las
muchachas.
S.ANTI.AGo.~ Cállate. No hables así.
FRA.NCISC.A.-Sí; volvamos á )farta. Hay que
hacer una cosa: besaros.
SANTI.AGo.-Nunca. L a mordería.
~~.AKCISCA.-~lordeos, pero besaos. Ya que
estais casados, hay que aguantarse, cueste lo que
cueste. ~oy conservadora. Cada vez que haya
un agrav10 de uno para el otro, éste debe decirse : " H e aquí una ocasión para probar mi superioridad mostrándome generoso''
SANTIAGO.-Estás terrible.
FRA.NCISC.A.-Estoy despojada de artificio.
S.AXTIAGO.-:No hay ideal para tí.
FRANCI~CA.-:-Y rpara tí el ideal es la hipocresía;
no para m1. Digo lo que es. Juntaos tú y tu mujer. T endréis todavía muchas eswnas muchos
gritos, mucihas lágrimas y después alo-~nos momentos felices, por esto ó por lo otro, pesar de
todo. No apuntéis en vuestra cartera más que
los m~m~n~os felices. La vi-da es un t riste pe:scaclo, ms1p1&lt;lo y con espin as . . . lo que hay que
hacer poco más ó menos es variar las salsas. P ero es preciso comenzar por aceptar al pescado sin
protestas y humildemente.
SANTI.AGo.-Pero tú ¿ te casarás?
FRA~CISCA.-----No me inclino muoho. Pero, vamos, s: me caso será como morirme, para larguísimo tiempo. ~li marido hará todo lo que quiern, no flaqueare nunca; firme hasta el ú ltimo minuto. ¡ Alh ! ni se des!haní de mí tan fácilment~. Y? le devolveré todo lo que me b aga; pero
sm deJarle.
SANTIAGO.-¡ Tendrá para divertirse!
FRA~CISC.A.-Volviendo á lo otro, ¿ nos hemos
entendido? ¿ Puedo ir á buscar á Marta y arrojarla de nuevo en tus brazos?
SANTIAGO.-Tienes modo tan singular de arreglarnos que, por lo h ermoso del procedimiento no
puedo resistirte. Ve á busoor á l\Iiarta.
'
FRANCISCA.-"¡ All r ig'ht !" Y no elogies mi
manera de obrar. :Me ha servido para otros, antes que para tí.
SA.NTIAGO.-¿ Quiénes otros?
F~:-;crsc.A.- Pa:pá y mamá, vamos. L os he reconCJ hado más. (Saca su reloj) . Fúmate m paz
un haibano; ,dentro de media hora te t raeré á mi
cuñada. (Sale).
'

FRAXCISCA.-Toda una madeja, dil1ás.
SA.XTI.AGO.-La be abrumado á preguntas ; ha
estallado y me ha montado en justa cóltTa. H an
salido unas palabras ...
FR.A"NCJSCA.-¿ Desa,graelaibles?
S.ANTI.AGO.-Algo más que eso; y de palabra en
palabra . . .
FRANCISCA..-Han llegado hasta querer separarse .. .
S.ANTI.AGo.-Precisamente. T e confü-saré que
estas escenas se repiten con demasiada frecuencia
y ya estoy cansado, molido.
'
FRANCISC.A.- L o mismo me decía ella, hace
una média hora apenas. Sin embargo, no veo
que esto sea tan grave.
SA.NTIAGo.-¿ Qué le falta para serlo?
FRANCISCA.-Uarta ha sido una tonta con registrar ~s cosas en tu ausencia. Pero ¿ no eres tú
un imb~cil-si lo que dices es verd~d-al guardar cartas y retratos de tus "ant€.Tiores", ya que
te-ha$ casado?
~-tXTI.A?-º·_:_i ?I is "anteriore, !" ¡ Diríase qu e h e
temdo trernta mil ! ¡ Todo se reduce á una! ¡ Una

€nrique .Caveoan.

Curioso árbol incrustado en el muro de una casa en minas.

Gran Guardia en la Entrada O E . de la plaza.

yucateca. :Ca toma de Bacalar, so_bre todo,_ ha
sido descrita con el interesante colon do que tiene
· la carta íntima de un militar que concurr ió á la
ocupación y que narra sus impresiones á su espos;~ca-lar es una vieja ciu d,a,d de la península, y
cuenta en su historia !haber sido invadida y casi
d6-struída por los indios mayas á mediados del
siglo que pasó.
Las fot&lt;&gt;oo-rafías que aquí publicamos dan u~a
idea de lo vetusta, de lo abandonada, de lo salvaJe
que ,h a vivido lá poblaciói;i de Bacalar hasta es-

Choza d e j?Uano de los indios rebddls.

J'equeño puesto en Jas trincheras.

lezas ~ ensombrecida por la ausencia de _horizontes, que la esp€sura de la serranía se obstina en
hacer.
No insistiremos en contar á nuestros lectores los planes d~ ataque
que ideados desde esta capital por el
señor General Díaz y el señor General RE-'}'es, y puestos en práctica
por los ,señores Generales Bravo y
de la Vega, bastaron para tomar posesión de aquella importantísima
parte de la República. "El Mundo Ilustrado" llega con su nota
gní:fica y cumple así los compromisos que de E.-sta n-aturaleza tiene para con sus lectores.
Entre las ilustraciones que en esta plana habrán de encontrarse, está una de las gabarras blindadas
que entraron á la laguna de Bacalar en la ocupación de la plaza.
Las gahanas son una especie de
canoas descubiertas, construídas pa-

Estas embarcaciones fueron muy útiles en la
torna de Bacalar, aunque cuatro de ellas encallaron por lo hajo de las lLc,"1las.
Otra de nuestras ilustraciones bien sugestivas
es un pequeño puesto en las trincheras de la población tomada. Tiene además el curioso detalle
de un árbol que ha crecido sobre un angosto y
ruinoso muro, abrazándolo con sus raíces que le
sirven de sostén.

Barraca Ftrmada en el centro del Fuerte.

�..
Domingo SO de Junio de 1901.

• t

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE LA DAIIA

LA ULTIMA FIESTA DE TOROS.

DEL ABANICO BLANCO.

Casi no hay agrurpación de cierto carácter que
se haya quedado sin llegar al redondel de la plaza de toros para hacer una :fiesta con pretexto de
lidiar novillos.
La última tarde de toros en la plaza "México" la prepararon los artistas del Teatro Principal.
Todos tan conocidos, todos gozando de simpatías en el público de México, era natural que la
fiesta resultara animadísima y en extremo concurrida, quizá exageradamente concurrida, puE1sto
que los diarios nos dan noticias de varias desgracias ocasionadas por la impetuosa ola de entusiastas que forzaron las puertas de la plaza para
penetrar á los tendidos.
En éstos se notaba una concurrencia escogida,
y con mayor razón en las lumbreras de ambos pisos.
Los artistas del Principal hicieron una verdadera fiesta bula y no se espera:ba, ni ellos querían,
que fuera de otro modo.
En la caricatura tauromáquica abundaron detall~ chuscos, muy chuscos y muy arriesgados; es
decir se demostró valor y magnífico deseo de hacer pasar una tarde agradable á los numerosos
invitados.

Tchulllllg-Tsen, del país de Soung, era un literato que llevaiba la saibiduría hasta el completo
desproodim~en.to d€.· todo lo perecedero, y que, como buen &amp;tino que era, no creí&amp;. en las oosas eternas. !No tema, para dai: gusto á su alma más
que la oonciencia de que "era distinto de los' otros
hombres, que se fatigan por adquinir inútiles riquezas y vamos honores.
Y tan honda era esa satisfacción, que después
de su wuerte lo proclamai'◊n diohoso y digno de
en,vidi,a.
Una mañana que andaba ,á la ventura por las
márgenes floridas de la montaña N am Hoa, insensiblemente se encontró en el cementerio en que,
conforme á los uros del pafo, reposan loo muertos
bajo montículos de tierra removida. Mirando
aquella innumerable serie de .tumbas, el l~terato
meditó sobre el destino de los hombres.

PARÁFRASIS DE STECCHETTI.
PÓSTUMA.

LA MARGARITA.

HIEl:.O.

Si cuando llegue la nocturna sombra,
Al a1rir con sigilo la ventana,
Piensas que escuchas una •voz lejana
Que se queja doliente y que te nombra;
Si de los prados en la verde alfombra,
Cuando brille la luz de la mañana,
En la flor que tus tren.zas engalana
Sorprender una lágrima te asombra,
No imagines que es gota de rocío
Y que te engaña un triste pensamiento;
Sabe que aquel es llanto, y llanto mío,
Que no se queja entre la sombra el viento,
Que yo me muero, y al morir te envío
Mi última trova y mi último lamento.

SOIJ la blanca sibila de los prados ;
DOIJ respuestas de armor, ry con mis hojas
Digo si son queridos ó engañados
Los que me cuentan íntimas congojas
Soy la blanca sibila de los prados.
Vive amor entre dudas ry temores:
'J.1:iemo y esquilvo, triste r:f venturoso,
Une á la claridad de los albores
Las sombras del ocaso misterioso,
Vive amor entre dudas y temores.
¿ Me quiere ó no me quiE-Te ? es el problema
Tormei:.to y dicha de la vida humana;
NosoJras resolvemos el dilema,
Pero vosotros preguntáis mañana:
¿Me quiere ó no ... ? y eterno es el problema.

Deja que mis dolores te confíe:
La páli,da beldad color de cera
No llora nunca, ni jamás se ríe,
Aunque en mis •brazos se abandone entera.
La nieve de su ser no se deslíe
.Al claro sol de voluntad sincera;
No haiy en sus ojos faro que me guíe,
Ni entre sus besos alma que me quiera.
¡ .Ary ! cuántas veces en mi obscuro lecho,
.Ardiendo en la pasión que me devora,
Entre mis brazos con furor la estrecho,
Y me sorprende la indiscreta aurora
Llorando, al contemplarla, á mi despeoho,
Helada siempre, y siempre tentadora.

Francisco fi. iJe ::Jca~a.

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:::¡:~, ..."!. ....,;,,.

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Edlflclo de la Aduana Fronteriza de Nogales, Sonora.

- . ;:-:~~

Propiedad de Waite, fot.

-V'lllIIlos, dijo, este es la encrucijada en que
rema.tan todos los caminos de la vida. Quien llega á la mansión de los muertos, puede estar seguro 1de no volverá 'lll'irar la luz del día.
Na.da tiene de extraordinaria ·esta ii.dea; pero
resume !bastante bien la :filosofía de TohuangTsen ry [a de los clunos. Los ohinos sólo creen en
una existencia, que es aquella en que ,:en :florecer
las ,adormideras al beso dE.•l sol. Segun que son
inclina.dos á la melancolía ó á la seren~dad, los
consuela ó los desespera la igualdad de los humanos ante el sepulcro.
.
Por eso tienen, para distraE.TSe, una multi_tud
de ,diosecillos verdes ó rojoo que suelen resumta.r
á los mueritos ,y ejercer la magia entretenida. Pero Tohuang-Toon, que pertenecía á la secta orgu1-losa de los :filósod'os, no pedía consuelos á dragoncillos &lt;le poroela;na.
Paseando un ,día sus pensa;mientos entre aquellas tumbas encontró á una j◊'Ven que vestía tra~
je de luto,' es decir, larga túnica .blanca de hechura sencillia y sin ·adol'J'.l.os. Sentada cerca de
una tumba, aig.i,taiba un aibainico MaJ?-co sobre la
tierra aún Írffica del túmulo funerario.
iSintíendo -curiosidad de conocer los motivos de

acción tan extraña, Tchua.ng-Tsen saludó á la joven oortesmente y le dij o :
-¿ Me atreveré, señora, á preguntaros qué persona yace en e.sta ,tumba y por qué os tomáis la
molestia de hacer que desaparezca la m.erra que la
cubre? SOly :filósofo; inve.stigo las causas y he
aquí una que ignoro.
·
La joven continuó moviendo su abanico; se
ruborizó, bajó la cabeza y murmuró algunas palabras que el sabio n.o entendió. Renovó muchas
veces su pregunta; pero en vano. La jov€.n no
hacía caso de él, y parecía que su alma había pas~do por completo á la ma;no que agitaba el abanico.
Tchuan,g-Tsen se alejó contrariaido. .Aunque
bien supiese que todo no es ,sino vanidad, era, por
costumbre, inclinado á busca;r -los móvü.les de las
acciones huma.nas y particularmente de las de las
.mujeres; esta especie de criaturas le inspiraba
curiosidad malévola pero muy• viva.
Proseguía len.ta;mente su paseo, volviendo la
cabeza para ver tod.aivía el abanico ibatien:do el aire como las alas de una gran IDl!-riposa, cuando, le
sorprende una mujer vieja, en quien no se había
:fij.aido al prinoipio, haciéndole señas para que le
siguieTa. Le llevó á la sombra de un mon,umento
más elevado que los otros y le dijo:
-He oído que hicísteis á mi ama llPA pregunta
á la que no ha contestado. Pero yo satisfaré vuestra .curiosidad por un sentimiento natural de simpatía y esp€.TM1do que me da.réis en recompensa
con qué comprar á los sacerdotes un papel mágioo que prolongará mi vida.
Tchuarug-Tsen sacó de su bolsa una moneda, y
la vieja habló en. estos términos :
"La dama que •habéis visto sobre una tumba es
la señora Lu, viuda de un letrado llamado Tao
que murió, hace quince ,días, después de larga enfermedad, y esa tumba es la de su marido. Amábanoo con gran tel'nura; aun, casi agonizante, Tao
no podía resolverse á abandonarla, y la idea
de dejarla en el
mundo, en la :flor
&lt;le su edad y de
su belleza, le era
completamente
insoportable. Se
1'eSignaba,sin embargo, porque era
de caráckT muy
dulce y su espíritu se sometía
fácilmente á la
iilecesidrud. Llorando á la cabecera de la cama
de Tao, la que no
había abandonado durante la enfermE--élad, ponía
á. todos los ,dioses por testigos
de que no le sobreviviría y de
que con él partiría su .sepulcro como había partido su leoho.
Pero Tao le 1d ijo :
-Señora, no juréis.
- Al menos, replicó ella, si debo sOlbreviviros,
si estoy ooILden.ada por los Genios á ver todavía la
luz del día cuarriido vos no la iv~is, sabed que no
consen,tiré nunca en ser la mujer de otro y que
no tendré más que ll'l1 esposo como no tengo más
que una alma.
Pero Tao le ,dijo:
-Señora, no juréis eso.
-¡Oh! Too, Tao, dejrudme jurar al menos que
en. cinco años 001nrpletos no me 'Volveré á casar.
Pero Tao le dijo:
-Señora, no juréis eso. Jurad solamente que
guai,daréis :fielmente mi 1memoró.a mientras no se
ihaiva secado la tierra que cubra mi tumba.
Lu lo juró sol0mnemente y el buen Tao oerró
los ojos para no volverl.os á a:brir. La desespE.Tación de Lu exoedió á todo lo que pueda imaginarse. Ardientes lágr,imas devoraban sus ojos.
Rasgaba, oon los puñalillos de sus uñas, sus juegos de porce1a.na. PE-TO todo p.asa, y el torren~t:l
de su dolor acabó de correr. Tres días después
de la muerte de Tao, la tristeza de Lu habíase

Domingo 30 de Junio de 1901.
vuelto más humana. Supo que UJJ1 joven, discípulo de Tao, deseaba manifestarle cuán,to participaba de su pesar, y juzgó {X)tn razón que ella no
podía excusarse de recibirlo. Le recibió suspirando.
Este joven, que era mur elegante y de hermosa

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apariencia, le ,habló un poco de Tao y mucho Je
ella; le. dijo que estaba encantadora y que ya la
amaba, y ella le dejó decir.
El prometió volrnr, y esperándole Lu pasa todo el día sentada cerca del sepulcro de su marido,
donde la ihaibéis visto, secando con su abanico la
tierra que cwbre la tumba.
Cuando la anciana ,terminó su relato, el sabio
Tahuarng-Tsen pensó:
-La juventud es corta; el aguijón del deseo Ju
alas á "ellas" y á "ellos". Después de todo, Lu
es una honrada persona que no qui€.Te violar su
juramento.
Este es un ejemplo para las mujeres blanCM de
Europa.

flnafolio France.

LIBERTADOR.
--;::,,.J"-&lt;::,

Ser ó no ser, jamás fué para él, como para el
trágico, problema pavoroso : no le intimida la
muerte ni la desea; la vida ni le seduce ni 1e pesa,
y en la alta serenidad de su mente las mira con
igual indiferencia. El oro no tiene para é'l tentaciones, nunca lo preocupó. La glor&lt;ia no le
atrae, ni le deslumbra : él es su,perior á ella.
.A'llla la libertad : toda la libertad, la suya y
la ajena : no concibe unos derechos y unos deberes, sino la plenitud del derecho y la plenitud del
deber.
En donde él comparece y los encuentra cerceniados, protesta, evangeliza, inflama la multitud
con el verbo de su apostolado, la arra&amp;tra, arma á
los desposeídos, y al reflejar de su espada fulgurante; más temible d'eSpués de cruda revés, lleva
sus legiones por entre lagos de sangre, por sobre
ruinas iy lb.ecatom'bes, á la victoria sin nombre del
derecho sobre la fuerza.
Como el dios de llllS leyen1das orientales, crea
de la nada, hace la luz, fulmina, habla de entre la
zarza ardieTu~e, cruza en un carro de fuego d€S1umbrador por entre las genites asombra.das. Tiene de César y de Es,parúaco, de .Arminio y de BóIívar, su ju&amp;ticia es asoladora, y su generosidad
fecundísima.
Cuando asienta el ,pie en las nubes de la dumbre, impone á los pueblos redimdios la libertad,
la libertad intolerante, sin coo:npromisos ni remiendos, la que arrasa el templo, y leva:nta la escuela; la que silencia los embaucadores; la sublime atea que le reconoce y le respeta á la vida
todo lo que a, de ella; lo que es del cerebro, la razón; lo que es del corazón, el amor; lo que es del
'Vientre, el hrumbre. La que tala la maTaña primitiva, riega el suelo .con 1a samgre de los ~rugados
rebeldes, y desde el zenit, sol sin ocaso, calienta al
aimor de sus rayos los venideros gérmenes, y hace
brotar de la calcinada tierra las razas nuevas.
No ha venido aún el libertador.

C!ésar 3umefa.

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Domingo 30 de .Turno de 1901.

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;EL MUNDO llJU,STRADO

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FONDO
HICPRDO COVARRUBIAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor animal y amor humano</name>
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        <name>Dama del abanico blanco</name>
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        <name>Don Sebastián de Mier</name>
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        <name>El buen consejo</name>
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        <name>Expedición militar contra los Mayas</name>
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        <name>Libertador</name>
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        <name>Paráfrasis de Stecchetti</name>
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        <name>Sol y sombra</name>
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        <name>Toma de Bacalar</name>
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        <name>Ultima fiesta de toros</name>
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                    <text>Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

�:.mringo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

F,L MUND0 ILUSTRADO

Domingo . 20 de Enero de 1961.

22 DE DICIEMBRE DE 1900.

RECUERDOS DE UN BAILE.

l. Srita. Josefa Algara. (Rorro.)-2. Srita. María Rincón Gallardo. (Japonesa).- 3. Srita. Anita Riba y Cervantes. (Caperuza roja).
4 Srita. Teresa Parada. ('Tr1:.j~ capricho "rosa y negro.") .
(Fot. E. Lange.},

l. :Srl~a. Guadalupe !:Uva Y u~rvantes. (Primer imperio).-2. Srtta, J'uSefa Algara. (Borro).-3. Srlta. Muía Rincón Gállardo. (Maja},
4. Srlta. Dolores Parada. (Estilo Luis XV.
·
·
(Fot. E. Langc.)

�Domingo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1901~

EL MUNDO ILUSTRADO

Amor de abuelo yamor de nieto
El mbuelo tenía sesenta años. E~3: alto, se?o,
nervioso, teüido vagamente por la b:hs, con ~JOS
admirables de un gris profundo, prenad_os de unperio:;a enero-fa. Viejo soldado, refoTIIl.lsta. recalr.itr.ante lii:ral descamisado, ateo, habla•ba como
quien ~nda, regañaba platieitn._do1 parec~a est~r
siempre á la caibeza d~ _su reg;mie~to, 1mpon~a
en todo la disciplina Jillhtar. Sonreia poco, reia
casi nunca, se irritaba á menudo. ~ra _un ~gro
con oorazón de niñ~ generoso, carifatirvo, lea,l
amigo y maJm'O&lt;liento y regañón. Como e1 Ursus de Vfotor Rugo toda su virtud eran .actos.
Sabía socorrer, pero no consolar; contrastaban ~a
rudeza de su palabra 0011 la dulzuro de sus sentimientos.
.
Todas sus pas.ion~s tenían una . sola mamfesta.ción la cólera. Su ternura era mwunda, su
entusiasr:io liilioso su compasión, arrebatada.
I 0"noraba ~na
asentir. Sólo diecía que sí
'
. que
cuando oía decir que
no, á reserva de d,ecir
no cuando oía decir que sí.
Había deja.do una pierna y parte del mu~lo
en cuailq,uier parte, e11: Ca~pulálpam, , sa1be _Dios
dón&lt;le! y mutilado y v1ctonoso, se h.abia retirado
al campo, había cultivado la tierr.a, fundado ~~a
r ica industria y procreado una numerosa fam1ha
á la que adoraba y re¡rañaba en e~ceso. . .
Lmpregn,ado de liberal~smo, !1abia suprimido la
tienda de raya y la babia temdo que restabl,ecer
á instancias de la peonada. A.dministmba jus_ticia en su finca encerraba en la troje á los ebnos
y escandalosos,' componía los ~trim&lt;&gt;_nio:- desav~nidos hacía vacunar y educar a los md1tos, gnta•ba todo el ti'8mpo y hacía todo el bien que podía, con una cara de capaooz de chusma.
Cuando fué rico viajó; dese&lt;&gt;nte.nto de todo, no
dejó de disfrutar de nada, y ya_ -yiejo, c~sado ~
algo enf.ermo, vino oon su familia á radicarse a
la capital. N o &lt;J.~iso nun,ca_ tene_r C?0!1e, andaba
siempre en tranvia y su un.oo eJer c1c10 era sentarse por la tarde, en la Al.ameda, á ver pasar .J-Os
coches que van á la Reforma, regañando con algún v.iejo oompañero de arm3:s y ma~~~ando t-erron,es de azúcar para neutralizar la bi:fu!.
Todo le disgustaiba, de todo estaba siempre d~scontento del Gobierno, del pueblo, de la SOCJedad, de Íos pavimentos, de la comida, y vivía feliz
rene..,,"'llndo de todo.
,
Tuvo una crisis en su vida; se l e enamoro su
hija menor. La caldera de su inidi.gnación estuvo á punto de estallar; se puso sombrío y taciturno y peor bu.mora.do que nunca. Cuando "se
fonnalizaron las oosas," echaba. chispas. Llegmba
dos ~es al dí.a heaho un energúmeno, diciendo
h orrores echando pestes, crurgadG de chucherías,
de jugu~tes vaJiosos, die mueblecitos .cucos p3:ra
la &lt;.!aSa de los futuros y llena.u.do de improperios
á la modista que no acababa las donas ó al tapicero que no daba traza de arreglar las ,cortinn:s,El &lt;lía de la boda eehó pestes, y ech o tambien
1a casa por la ventana, y a:l ver desaparecer del
&lt;lintel de la puerta la blanca cauda de la desposada que ,cambiaba. de nido, se temió que rompiera
á muletazos ros •espejos y se l e vió derramar dos
lágrimas.
Pasóún año; y qué año! No había en el mercado-azúcar para aquella bilis; todo era tristez_a
y dwe:lo;' cuando los recién c3:sados venían de visita recibían una buena reprimenda y un regalo
va,Ji~so i á fuerza dé improperios, los detenía á comer · á 'vuelta de
ó tres sermones los retenía á
cen¡r y á dormir y sólo se separaba. de ellos á la
fuerza y á revi enta cinchas.
Un día aquel bronce se fundió en miel. E ra
abuelo. Cuando se acercó á la cuna ,sonreía plácidámente y caminaba como sobre algodones.
:Entre encajes y flane~as se distinguía un bultito,
dos mofl.etés de leche y rosa, nilos de oro bajo
una cofia tejida de nube; dos manitas entrecerradas y decoradas· de uñitas de nacar: el nieto.
E l ve-terano contempló aquelil-0 con plácido
asombro, se mdinó par.a mirar mejor; con la punta del' dedo tocó apenas la mejil1a d~l niño _do:mido, por la primera vez de su vida se smtió
iundado de ternura, toda la. bondad encerrada,
toda la t-ernura aprisiona.da en su oor.azón desbordó, asomo SUi ojos y Eil viejo adusto, lloraba
de placer.
Desde a,q~ punto, el viejo coronel se convirtió en pilmama; asesoraba --á J.a nooriza, ·da-

coed

dos

a

ba útiles consejos á la mamá; presidía á la alimentación del bebé; asistía á la sesión &lt;le baños· bacía aflojar las cintas del ropón y &lt;le la
fay~. Compró termómetros y los inslul? en todas
las piezas; le amaneda y le anocbocia en_ casa
de su nieto; no' había ya donde pon&lt;er las _s1lhtas
americanas, los oochecitos ingleses, las banadems
nuevo modelo; co~ró sobre :Ja march_a un surtido de sonajas, mamaderas, soldados, pitos y cornetas, llevó ferrooíll'ril de vapor y cabaLlo d~ cuerda y enseñó al niño á chupar caramelo.
E1 niño, en Dios creía y en su abuelo a&lt;l~raba, juga,ba con su pioeha, cabalgaba l'n sus piernas y más tarde, cuando empezó á andar paseaban juntos, el niño asido á la pierna &lt;le palo del
viejo.
Esta felicidad duró, como todas, poco. Fl anciano coronel murió rodeado de su familia, sonri@dÓ J mirando á su nieto.
El niño parecía no estrañarlo, nadie en la: casa le hablaba de él; de tiempo en tiempo mterrU;mpía sus juegos y :p2seaba en derr&lt;';1or u1;a
mirada vaga, que busca y ne encuentra, o ~cudrn
á la puerta al sonar la campanillll a como s1 esperara á alguien.
,
Poco después, ya nada. Parecía haber olvidado to&lt;lo y por completo. Un día jugaba en la
Alameda; había improvisado un eonvoy, atando
con nn hilo una cur,eña, un cochecito y un caballo de palo. Absorto en su trabajo parecía inrsensible á todo y extraño ai1 mundo.
De pronto, comenzó á r esonar monótono Y
acompasado el chocar de una muleta en el ce-mento de la calzada. Era un im-á.li&lt;1o que se
acercaba.
El niño prestó atención, se hirguió
luego, volvió la cara, abrió los bracitos y s.e precipitó sobre la mu,1eta del inrnlido_, llorando y
gritando, loco de alegría: PapiÍ ! Pa,pá !

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do ,,,, viento empezó á soplar viokntasmo cuan . " 1
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f , mpuja&lt;lo ha'Cia el an,2c1fe que uerra, por
~ie¿te la entrada del puerto, donde se e~tre-Jila~a algu'nos momentos de5pnés, O?n~:8' la~ roca~..
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norme muchedumbre as1stio ~ aquel clr.1e, un me.~ que el "G nc1·senau• ' ,:,e
, , ~•11 1.;011ma"' na
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-.r.ílao-a
habiéndose
trabado
entre
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1 ecuenua
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que d""'ne-ridian
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la oblación, r elacione;; muy cord1a,l;-S· er&lt;&gt; toe a
la
voluntad d~ los Malaguenos y '~~. los
miembros de la coloma alemana~ ~ue se p 1_\ ~nI la primera noti&lt;fra del smiestro, fnc 1111t
p~~~t:, mientras la tempestad
mani:n·o Iue rt,e ara ir en la ayuda de los naufrago,.
bordo según '·El Cronista," l-lrubfa un de~orden e~pa~tow, un aloc~miento gene1:a-1:
unos re PI·ecipi taban hacia las , embart·.11·1011~.
. · : J•
desde el momento ien que el nav10 empezo ,1 _
=a mientras que otros se lanzaban pn1
ce~ agl
'
El "Gneisenau" fué arrojado , :ma'&gt;'
eruo
ad uras.
veces contr-a. til dique hasta el momento en qut',.

IX
Ven, que la tarde muere, el_ sol declina,
De púrpura se tiñe la AlpuJai:ra,
Enciéndese la estrella vespertrna,
Vuelve al alero ya la golondrina
Y ca1lla en el barranco la cigarra.

huena

S;

'l

Pabellón de los plácidos senderos,
Y entre las ramas de gigante altura,
Las frases que te dice mi ternura
Las trinan en sus nid'Os fos jilgueros.

ia:

I V,

j

:N"o tar des; del encanto que te asombra
Fs hora va: la trémula enramada
Con voz ele arrullo sin cesar te nombra,
Y es que ha:v alma,: oc11Ji.as en la rnmbra
Que esperan impacientes tu ]•legada.
V

-------

r

~!-

XI

111
Ven ' y si"amos
por la senda agreste .
o
Que aun 0o-uarda llnidas nuestras propias
hu~lu,
Qur han besa&lt;lo las orlas de tu ~ste:
¡ Es templo de amor! con luz celeste
La iluminan tembl!ando las estrella;,.

habién&lt;loi:e prod ucid-o una importante avería, zozobró.
_
Entonces los marineros se arroJaron a 1 agu~~
EL NAUFRAGIO DEL "GNEISENAU." muy
fangosa, cargada de looo,
~a&lt;l~ron hacia
el borde. Desde el muel'le, se asistia a su lucha:contra la muerte,_ sin poderles pre_star ~ocorro
En nuestras ediciones diarias hemos infonna- " UDO · otros contmuaban s-qspend'í.dos a los m,a"do á nuestros lect&lt;&gt;res del na1úragio del tines, 'á los cordajes, á las V'ergas, _á las m irniobra~.
navío afom.án "Gneisenau," arrojado sobre la cosDos- botes salidos del puerto m tentaron acerta de Máilaga, y ahora, al mismo tiempo que las carse al navío perdido. pero todo fué en vano. U1~
fotografías, algunas de las cuales he mos publica.- poco más tande sin embargo, uno de ellos logn!
do, nwstrando las diversas fases del ,ah-amento a·bordar al "Gneisenau" y embarcar á catorce e ►
del equipaje de la fragata en cuestión, los diarios dieciséis hombres, Pero cuando volvía. á tien-a, :leespañoles nos traen det.alle,, circunstanciados de ,olcó una ola v sólo tres de ij-0s náufragos tuviela catástrofe.
ron la suerte áe salvarse á na.do.
Ha sido en efecto, como era fácil suponerlo,
Una d e las ohaluipa.s del "Gneisenan·' dejó el
por un golpe de viento del Este, por Jo qne el crucero llevan.do ocho b0mbres, entre los cualles
"Gneisenau" fué arrojado contra la costa ele 1fa- ~e conhtba el comandante Krestih:rrumn,--&lt;hecho
laga; pero, aunque •la nota oficial publicada por el que desmiente la primera versión, según la cua_l,
''Monitor del Imperio," sostiene que 1a tempestad el menci&lt;&gt;nado oficial, se baibía dejado hundir
llegó de una ma~ra enteramente imprevista, el con su n avío. Esta ch11lupa se hundió, sin embardiario ~'El Cronista," &lt;le Málaga, afirma por el go, con todos los que la trip~aban.
contrano, que, en la mañana, el "jefe de la maEl teniente capitán Bermngbau.s, leva~tadorina," del puerto de Márraga había hecho prerenir por una ola, se c~gió á una ph1~cha. Lucho la~aJl coman.dante K1iesthrnann que la posición que go tiea:npo; clespues, agota.do, deJ-0 aquella pave~,1
del n aufragio y se abismó en -el mar. ~n g~lpe
d,e mar, había también fovantado al rngemeroPrufer.
.
Uno de los marinos, agazapado sobre la qm_1111
de una chalupa, permanooió cinco horas C;&gt;m? Jnguete de las dlas, antes d.e poder llegar a tierrn.
A las 2 de la tarde salió del puerto él vaµor
"O-abo ·ortega!," llevan.'do hacia el "Gniei&amp;enau" íi
las autoriclade~ marítimas de Málaga. Pero 110
pu1&lt;:1o a&lt;:,e rcársele v tubo que vdliverse atrás.
Com natural es pensarlo, durante todo , e~tr
tiempo !&gt;e multiplicaron l&lt;&gt;s actos de bero1s!l1º·
Se cita á un marino español, llamado Fra.nc1srn
López M-arín. que salvó cuatro hombres él solo.
y no abandonó la partida sino cuanldo fué gravemente herido en ija, cabeza.
Finalmente hacia la tarde se logró establec,e_i·
un puente entre la playa y Íos restos del "Gne1El Comandante Krcstbman.
senau," lográndose salvar á los homh:ves reíugrnocupa1ba, en la rada, á una media milla de los dos en la arboladura.
arrecifes, era peligrosa, en razón de la baja barométric__a ta.n fi;~~cada que se producía d~de e1!
la manana. Segun la nota del "Monitor," no fue

Despiértanse morimes y alaveses,
Los nazaritas salen de la Rauc1a,
Y en la sombra que marcan los cipreses
Se mira el centellar tle lo_s arneses
Y algún extremo de flotante cauda.

1&lt;.:.1 vi:ento duerme en la Hboleda obscura

iª"'

Entremos al Alcáz-ar; frente ar] muro
Que enguirnalda muslímica leyenda,
Pronuncia fas palabras del conjuro:
'~re quiero con el aJma, te lo juro,
Y te doy este beso como prenda."
VI
Y á tu voz, de pasión estremecidos,
P8ll'a entregarse á l a morisca zambra,
Surgirán los espíritus domüdos,
Corno duermen las aves en sus nidos
Ocultos en los techos de la .\Jambra.

YII
El alegre murmull]o qu e se acerca
Detrás de los floridos arrayanes,
Del limpio estanque perfumada cerca,
E,s que agitan las ondas de la alberca
De Zoraya y de Fátima los manes.

YIII
Sacuden al surgir las crencha,; blondas,
.\.ureos velos de espalda&amp; de alabastro,
Y del estanque en las re\'ueltas ondas
Al copiarse 1Jos cielos y las frondas,
J:,; flor ele luz entre el ramaje el astro.

•

XIV

Y oirás por las caladas celosías,
Cuando mi intento cariñosa ayude,s,
Kásidas am&lt;Jrosas de oiros días
En que cantó Jathib sus alegrías
Al rítmico comp-ás de los laúdes.

X

11

Lo~·

El T eniente Dromard.

Y brilla la marmórea columnata,
Sostén del 8.l"a,besco policromo
Que oscilando en la alberca Ee retrata
Como un encaje de bruñida plata
Que en sus cavernas fabricara el gnomo.

I

....

..
p

Por arden de fantásticos claveros
Las puertas del hal'lem abre el -eunu&lt;:o;
Enciéndense en •las sa.las los mecheros,
Y el humo de orientales pebeteros
Orla con gasas el labrado estuco.

XII

..
..

Esmalta los gallardos alminares,
En caracteres cúficos escrita,
La historia de :Jos reyes Alhamares,
Y desln!lllbra en la torre de Comares
La gloriosa epopeya nazarita.

XIII
'Tú sabes que esa rica filigrana
Que los muros d1ecora y fest,onea
X o es vano alarde de riqueza: vana,
Que es un libro de gloria mu¡s.ulJmana
En el que cada trazo es una id.'!a.

XV
Su pupila en la somib,ra nos :10ech:1:
Va á cantará la ru1bia pensativa,
romo d-e nieves y de brumas hech1,
Tur(Tente
el busto y la cintura
estreolia
o
.
.
Que siendo soberana es Illl cautm1.

XVI
¿ Qué cuál es el origen &lt;le] enl?'an~o?
Larga es fa historia. ¿ Conocerla quieres
F..s el beso de un muerto, causaespanto.
,¡ Para q ne hablar de celos .Y d{) llanto?
Hablemos del amor: dí que me quieres.

XVII
¿Por qué iiembla tu mano entre ht
mía?
Cuando así á mi reclamo te re,istes,
¿ Es que olvidaste el venturoi,o día
En &lt;J.Ue por vez primera la alegría. .
&amp; preoontó en la "Senda ele los tr1s(tes ?"

XVIII
Xadie nuestros coloquios importuna

¿ Por qué inquieta me miras? Quien .
te roba
La dulce calma que al placer se ad'll.Ila,
Si en las arcadas filtrase la luna
Como la luz en 1a. nupcial alcoba?

XIX
¿ Que no es cierto ie-1 prodij io? Pues
por eso
Déjame que lo invente y que lo cante,
De tu ruibia cabe~a bajo el peso,
En el poema. rítmico dell beso
Que escriba con mi la.hio en tu sem(blan te.

XX
Bésmrne con tus labios carmesíes,
)Iientras tus ojos como el cielo azule~,
)fe miran entornados ... ¿sí? sonríes.
;. Qué me importan amores ele zegrí-el:!,
De musas, de gomeles y gazu1les ?
Granada, 1890.

Francisco fl.

oe :Jcaz a.

�Domingo 20 de Enero de 1901.

Domingo 26 de Enero de l!h.11.

El Naufragio del "Gneisen

nte á las costas de Málaga.
(Véase el articulo relativo.)

�Domingo 20 de Enero de 19il.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Enero de 1901.

CUARENTA AÑOS.
El hi'4toriador ruso Kostom'1r◊V pub-licó en
l 881 una leyenda ukrani,ana con el siguiente
asunto. Cierto ·inrlividuo asesinó áem comerciante robándole su dinero, con el cu-al vivió durante
c1;airenta años con toda tranqu:Uidad. Pero en el
mismo instante de haber cometido el crimen, el
a~sino creyó haber oído una voz que le anu_nci:aba el castigo ile su mala acción cua:ndo hubiesen pa,-ado cuarenta años.
Al aproximarre el término fatal, e) aR~,1ino.
mortiñcado por el temor y Jilemo de mqmetud
y de,a,-osie.go, no prndo guarr&lt;lar ;'l se,creto , y ·lo
refirió á su hijo, el cuail le consolo, de:most.randole que no había ningún fundamento 1para cr_eer
en semejante voz misterio~a, ya que !1º e:3 s1.1?pli&gt;mente más que el procluc-to d~ h1 !magrn_ac10?
excitaila, pue.;;t.o que la falta no 1mpl!ca el_ mev1lah1e ca-itio-o. El asesino quedó tranq,mlo co?
aquelila opinión, y siguió vivie~do sin ningún cuidado, ha,;ta que murió re;pentrnam,ente
su 1;·
cho sin sufrir ningún dolor. E~o s1, muri~ el día
fija&lt;lo al término de los _cuarenta ,ªñ?s; 1,1enclo el
&lt;•aHtio-o terrible ele! a,:,e&amp;rno, la p,e11dicl:a. de la fe
y la "muerte sin a,rrepentimiento.
Tol;,toi de-o.arrofü1 esta herrno~a. l_eyenda alterando los detalles en la forma s1g1ll:ent.e:
J)e,-pué,; de la {'oníere_ncia. U"mfla ('011 :'U hijo, aquella misma noche
del 12 al 13 ·de Agosto, comenzó su
castigo.
Retira-do en su habitación, pensaba:
"· Ko hay Dios! ¡ no existe el alma!
l
.
1
¡ no
hay •miedo a,l cm;hgo.
¡ 011, q~e,
tra1H¡uilidad! i:V qué vanos eran TlllS
lemore~!
Los hombres iuchan y se
matan los unos á los otros por el -afán
de Yivir como ha dicho mi Alejandro.
La l ncha por la existenicia: tal es la
ley, y no puede haber otra. Y Dios
me ha hecho vencer. . . . ¡ Dios, haciéndome vencer! ¡ Qué costumbre m{u;
s,tmple! á mi prop!o esf1;1erzo y no á
Dios debo la v1ctona. AH puedo gozar
tranquilamente._ Que ca;1a u:no se ~proved1ede su trrnnfo. Y o v1vo fehz, y
so:o el pensamiento de lo porvenir
viene á empañar al~rn tanto mi ventura. Yo compren,do que tengo algunos envidiosos, muchos que qui,ieran
lo que yo tengo. Pues ]}"en, que lu- ,
ehen, que no se confíen en lo que han
de heredar.
A~í, Alejandro, mi propio hijo ....
Su hijo Alejalll&lt;lro no tenía bastante con los
veinte mil rublos que su padre le daba cada año
para su;; gastos, y le había pedido que le diese
diez mil rnblos más. El padre ,e había. nega&lt;lo á
la ,preten!'ión, y el descontento ,de1 hijo anite aqueJ,Ja negativa vi110 en aquel momento á la imaginación del padre, cortando el hilo de sus pensaJrne11to;,.
Es verdad que ól espera recogerlo todo cuando
yo muera ....
Y ele pronto, ·Trophimo Semionovitch, vió claramente en su pensamiento que su hijo Alejandro no podía menos de desea;r su m11erle.
"¡ Lucha por vencer! ¡ yo he luchado! yo matiS
1111 comercitrnt:e; tenía n€1Ce~idacl de su muerte, ~
le privé de la vidil.. ¿P ero él, mi hijo Alejandro.
q11é existencia le hace falta exterminar?"
Y revohiéndose con terror en rn lecho seguía
pcni;ando.
"¡ Qué exiHtencia fa mía! Rí, yo soy para él un
obstáculo. Aunque yo le &lt;líese el &lt;linero que él
clcsea, i:ie-mp1ie querrá mejor que }'O muera, porque ál ,:erá &lt;lueño de todo."
Y Sernionovitch recordaba una por una las palabras "&gt;' las miradas de su hijo que le haMa.oon
&lt;le sus deseos de muerte, deseos que no podía menos de temer.
Y pues su hijo, hombre instruí-do y sin prejuicios, ileseaba su muerte, sin duda qoo lo mat.a
iía. Cierto que él pod:ía tomar sus medidas, ¡ per(l
había venenos tan fáciles de propinar! ....
Y aJ10ra recordaba una conversaoión de su hi-

e:~

jo hahlando &lt;le amtiguos veneno", que mataban
sin dejar el menor rastro.
"El no tiene más que proporcionar~e uno de
estos Ycneno!!-, y no podrá resis,tir la timtación de
hácermelo tornar."
"¿ N"o me decía él que no me ocupe más ,Je negocioo, que no tengo nece;:idad d·e acaparar más
riqueza~? ... 8í; un vaso de te y todo e;;M.. terminado . .. Comprar á un criado cua,'. quiera, al cocinero ... ei:!o es !an fácil" ....
Y sospechó que pudieran sobornar al pequeño
avuda de cámara.
- "Que vea mil rublos y es cosa hecha."
"Lo mismo que el cocinero."
Preocupado con estos pensamiento,; seguía en
agitación creciente, y p-ar,1 caJmar su angu,stia,
tomó un vaso de agua azucarada que había sobre
la -me..~ de n,oche. Pero al ir á beuerla, notó que
en el fondo del vaoo había corno una mota blanca.
"¿ Qué puede ser esto?" Y miró con recelo.
no atreviéndose por fin á 11leva.r d vaso á sm
labios. Luego se d•irigió á su mesa t0&lt;:ador en
busca die la vasija dul agua, pero, reflexionando
fampo~o re atrevió á tomar una gota.

"Sí; la lucha de todos contTa to&lt;los; y pueste
que es preciso luchar, hay que oor prudente. Yo
comeré y beberé en adelante lo que coma. y lo
qu,e beba mi mujer . . . P-ero mi mujer sabe que
á mi muerte recib'rá la séptima parte de mi for
tuna, y sus parienter-i pobres hace ya. tiempo que
la esmn pi dien,do socorros . .. Pues bien, en la
guerr-a. como en la guerra; -es pre&lt;!iso buscar el
medio ele que mi mu,erte no sea benoeficiosa. para
ninguno de ellos ... Es necesario hacer un testa~
mento por el cual queden deshereda&lt;los: sí; maña,11a lo otorgaré y lo daré á conocer.
Y una vez tomada esta reso],u c'ón, trató de
dormir, sin que por un momento •Jo pu.diera conseg-uir.
De pronto tuvo la ide1i ele hacer inmediatamente ~u testamento, y 11,evantándose precipitadame-nte, se vistió con li_gereza, ca.Jzán,doi,e sm, zapa•
tinlas, y se Eientó á la mesa para escribir el borra•
dor de su testammto, en virtud do] curul legaba
toda su fortuna á vario~ establecimientos de beneficenria. Una vez terminado su testamento, se
volvió á la c:&gt;ama, pero e11 Yano quiso l'e,conci.Jia1
el sueño. Fl recuerdo de ~u ayuda ele cámara sobornado, no ~ apartaba de su imaginac;ón. Y
p,en~ando, pen&amp;1n&lt;lo, se ponía él en luo-ar de su
~~Q

o

"Si yo f.u ·:;e un pobre 18J{'ayo con quince rublo~ de sueldo a:1 mes, viviendo en la. miffilla ca8a y junto á un, señor poderoso, durmiendo á su
lado, separa,do únicamente por unas habitaciones.
y sabiendo á ciencia cierta que no hay Dios ni
justi-cia, ¿ qué haría yo? Sin duda haría lo

que hice con el comerciante á quien 815esiné.''
De nwevo Semionovitch tuvo miedo y se le-vantó para correr el cerrojo de la puerta; luego
arrimó una buitaca sobre ella sujetándola a,! picaporte con una se:rvilQeta; clespué:, arrimó otra bulaca y otra, hasta fo1war una regular barricada
q~1,e tendr(an que derribar para abrir fa puerta.
Hólo entonces re atrevió á aipagar la bujía, y se
quedó dormido. Y durmió tanto tiempo, q1U.e n
mujer, -alarmada, quiso entrar en la habitación á
ver lo que pasaba. AJ irntentar abrir la puerta
rodaron con e;;,trépito las butacas puestas en ban-·cada. y a'1 ruido de la caída desperló;e Semionovitoh despavorido, y arrojándose del lecho, corrió por ,la ·habitación sin cl-ar:&gt;e cuenta de lo que
pai:aoo, lanz-ando angrn,t-iosas ~x&lt;11aJ11"l:cion&lt;rJ.
·'1.0u~ es esto? ~Qué ocurre? ¡¡Socorro_!!" Y creyó llegado a,l úiltimo momento de su vida.
• Cuando volvió en sí, ,ze ex.cusó diciendo que
hnbía atrancad'o la puerta por prudencia, ·y trató de disimular su miedo, ~iendo este disilmu1o
en adelante su principal cuidado. llas á pesar
de todos sus ,esfuerzos, todo el milrndo notó, á
partir de aq'llel día, un gnm cam~io en su marne-ra de ser. Hasta entonces hab1a;:;e mostrado
•
siompre ele lrnen hum~r, iuardan?o en
:'ll i"'trrior el r•'&lt;'ll•~r_.() d'.l !-\' c1m1Pn,
pero most,rándo,e cariñ~o con sus hi, jo!', y con ~u,; nietos pa1:ticularmente.
A hora perm·rnecía m.2&lt;litabundo, receloso y de~onfiaclo con todos.
Su preocupación ro1Ftante era la
redacción de ~u te~tamento, que nunc-a
le resu1ltaba á me&lt;liida ele su deseo.
Después de haber ronsultado á muchos.
a·bogaclos, sin satisfacerle la opinión de
ninguno, de nuevo, haciendo nuevas.
copias, se ponía á escribirlo y C'dll1biaba .sin ce•ar lo,- términos del documento.
Y no ern. meno;; el su-plicio
cuando se trataba de comer. Comenzó
por privarse ele ~u, manjares favoritos,
y e-viraba sentarse á. la mesa cuando lo
hacían los demá~: luego, en medio dtila comida, tomal;a par1e de los alimentos de su, hijos ó de su mujer, y
así únicamente creía comer con seguridad. En enanito al Yino, tenía cuida..J d◊ de gual'darlo bajo llarn ien su habi•
t.ación.
Abandonó sus negocio;:, y cuando ct: 1ardeen tar,1~ s•.; ocupab.a de ellos, procurab.-t. &lt;",·d'r..r
~•,,~ g:m,1nc:iH$ 6. la familia. Las ganancia~, que
tan ta;; ~ higrin~ Ié habían proporcio11ado no eran
ah~,ra otra cosa que ~aui-a de su 'Profunda inqu·etud all encontrarse impotente para ocn!ltar su
to1-tuna á los homb.res qu.e, como él, no tenian
idea de la conciencia ni de la fe. Se daba perfecta cuenta que si todoi- como él y como su
hijo pensaban que no había Dios ni justicia, nohabría fuerza lmmana que pudiera salvarlo. Se
le guita~ía la vida y la fortuna, bien por la astuc·a, b1.en por ,la violencia.
El único remedio que ahora encontraha era incuk-ar á s1L-, semejantes la iclca de qa -creencia en
Dios y en su justicia con lo;; hombres. Así. á
partir de la noche de1 12 de Agosto se notó,
en esta parte, un gran ramhio en sus costumbres, !lamando la '1-tención, de•dc entonces, por
una p1ooacl jamá,; en él conocida. Asi;;tía á
todos flos oficio~, guarda.n ao rigmo~amente los
ª)'llllOS y las absti111e·ncia,, de lo• miércoles v de
los viernes, no clesperdician&lt;lo ninguna ocasión
de_ hablar á s~ ~migos y á su fom~iia y á HlS
cmados &lt;le la r.
Dios '" cl.e sus mandamientos, sin el Cltmplimiento &lt;ie los cuale~, decía. salo puede esperarse 1en el otro mundo un
justo y terrible castigo. Y procuraba, sobre todo, incUllcar estas ideas en el ánimo ele su l1ijo,
afectando no recordar su memorable confe1iencia del 12 de Agosto.
Memorable conferencia, en la cual creía haber
adquirido la certiidwmbre die que nada debía te-

roer de Dios ni de los hombres, ,pudiendo gozar,
en acl:ellante, con toda traJ]quiilidad 1l0s ventajas
de sus riquezas, en las que esperaiba, encontrar
to&lt;lo género ele satisfacciones, y .Jaa cuales no
eran, en realidad, más que el origen ile todas sus
desgmcias. Y sin que un momento le abandonara la rid1ea. de que pod'ía iser iengañailo; ide que
alguno le iba á propinar un -veneno; de que; de
pronto, sería degol[ado, y de 1ma ú otra •manera.
víctima de rulgún terrible atenta.do por parte cl,e
los suyos, soopecba.ba de todos los que le rodeaban, creyéndoles preocupados por los más abominables proyectos respecto á su persona y dud,a,b a de todoo los hombres, y de su mujle'l', y &lt;le
sus hijos, y hasta de su:s pequeños nietecitos, á
fos que tanto cariño había 1Jeni,do hasta. entonce~
y tí. los cuarres deteetaba ahora lo ,m ismo que á t.o
dos los de'l'Jlás.
Y ipam &lt;lesechar tan negros pensamfantOf;, recurrió á todos i!os recursos ima¡:rinabl-~, ya tomando todas la.s medída,s de 'Precaución qu,e coni.idemba necei;arias para su salvaguardiia, ya trat.an:do de inculcar en sus semejantes la icl,ea d~
Dios y de ~a justicia absdh1ta., busoando dot&gt; este
modo su salvación con la conversión de los demás hombres.
Y en tanto, su prosperi&lt;la&lt;l crecionte, lejos de
proporeionarle la felicid'ad deseada, aurrnentaoo
i;ue angustruas. Los in&lt;livi&lt;luos de su imisma fam:i1ia. eran sus ma.yores enemigos, y 10!' 11ctos mRS
insignificantes de euailquiera ~e parecían encaminados á su perdición, vi-endo rpeligros y collll'piraciones en todas parles.
Semionovitch VÚ'Vió de esta manera por esp'1cio
cl,e diez años. Todo~ conocían su1, maní110., pero
todos ignoraban también sus sufrimi&lt;&gt;nto~. q,1e
eran bien grandes. El temor emponzoñaba. tooa
!'U existencia, y su mayor sufrimiento, 1.a cerlioumbre de que no podríia jamás libra.rre de él.
Sin amibargo, el desenlace estalla, próximo.
Lev,rntóse una. t.arde de la mesa, y entrando
en &amp;11 habitación, tomó un poco de vino &lt;lel qne
guardaba encerrado, y se acostó pa:ra no levantars3 m{s.
Sn muerte iué repentina y sin ningún suirim1cn! o.
Fil s1mtuosQ féretro de Semionoviooh iné condu..•ido ail c:&gt;menterio de San 1 lejandr i 1:ifev.;k:•.
seguido de. una gran muchedumbre de amigos,
que tantas veces habían asistido á Jos suntuosos
banquetes del rico propietario ile las minas de
oro. Un predicador de Sa;n Petersburgo, célebre
por su extraordinaria. elocuencia, pronunció 1-a
oración fúnebre, y hail&gt;]ó e:x:t-.ensi\menlte de las
bon&lt;la-des, de la piedad y ele las buenas obra.e
que distingui.eron aI difunto dmante su vida.....
Nadie conoció el crimen de Semionovitcb, ni
-el c-astigo que recibió desde el moonento &lt;JUe per-dió la fe.
Sólo Dios lo supo.

.Ceón 7olsfoy.

Las últimas inundaciones en Roma.
Pocas veces se había vi~to que un temporal
alcanzara una zooo d,e a,cción tan cxt-ensa oomo el
que acaba de pasar y que ha H1levarlo sus efectos
hasta el viejo llllundo, causan&lt;lo &lt;laüos más ó menos serios en algunos p.1í,es europeos.
Enire éstos, Italia ha sido el que más lrn ~nfrido por la llu,via incesan!.oe que, &lt;l&lt;l'f'de los principios de Diciembre, hicieron crecer el 'l'ibcr &lt;le

puent.e Emilio (ribera deroc)ia &lt;lcl Río) en. una
'lonl!itud de ,más le cuatroc1enlof' metro~: a las
dos rle la mañana se de$moronó dicho muro con
un estruendo eap,antoso. E sb:i parte de la &lt;·i uJatl
&lt;'S un paf-eo co¡ocido con el nombre de Lung-o
'l'evcre d'Angu;llara; felizmente, las aulorl'ladc~
hnbían prohibido el pa.o al público anlcs &lt;le
que tu-viera lugar el accidente.

El Fornm.

tal manera, que ha sobrapasa&lt;lo á la memorable
creciente de 1870, inundan-do muchos barrios
die ROiIIla.
Esta inundación, aunque limita&lt;la, gracias á las
obras ejecutadas en estos últimos años, ha causado daños conside:i:ables. Las aguas inva&lt;lieron
la parte baja del Forum, los alrede&lt;lores del Ponte Molle y del castillo Santo-Ange,lo, el Borgo Nuovc~ el Borgo Becchio, el Borgo Santo-Spirito y
Borgo Santo-A~elo : cuatro eaJ Ies &lt;J ne dei::embocan en la plaza Pía ; sobre lla ribua izquierda, se
extendieron hasta el PanthNn.
~

El acci&lt;lente más grave se produjo el 4: de Dicielilibre. La víspera, por la tarde, se habían observa&lt;lo profundas grietas sobre el gnrn muro que
sirv,ie, de dique e11tre e-1 pnorut.e &lt;klribald!i. 'Y el

El Panthcón.

Después do1 &lt;lerrumbe, el espectáculo era lamenta,blie: árboles gigantes no sobresalían &lt;le las · ·
agnas sino algunos centímetros solamente; los
banros arrancados flotaban en la superficie ele!
río ,como pavesas, y los fanr¡,es &lt;le grus habían
desaparecido por ca.D'!\¡:Ceto. COimo mediclia d,e
pn'!&lt;.mución, se hicieron .evacuar las casas riber~
ñas.

No hubo víctimas; pero el daño material e1,
muy importante: los trabajoo construidos no ha,
bían rostado menos ele cuatro .mi,lloncs.
El rey y la reina visi-taron los barrios snm,er~icl-0H hacia' -los cua.Jes se ha:bía tmnslada{lo una
muchedumbre inmensa. A la fecha del ilia 5, el
•Ti-her había vuelto á su nivel nomn.al.

SI Castillo de Santo-Angelo.

�Doming('t 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1!)01.

"P'T, MTINflO ILUSTRADO

BRONCES MUERTOS.
Allá en el Bóreas formidable grita.

l

y pide redención pam el culpado

Porque antes de caer fué desgraciado!
Es Tol.stoy . . . . ¡ el apóstol del pre&lt;.,'Íta!
Al pie del Esquilino otro medita
Y reza por aquel desv-enturado
Que llora en este mundo y qu,e ha llorado!
Es un viejo oon íe, Papa en su cuita!
Y aJ.lí en Jas cortesanas liviancl'ades
-Donde toda virtUJd yaoe podridaKruger, de cara al sol, vé á las Edades!
En nombre del deber, claman la vida!
Son bronces que carcomen las maldad.ee
De un siglo que se esfuma en 1a partida.

1

..J'/d Tiberio C:arriedo.

Otl~ fo~'\~N L.

@i\'\PA~ l~DEÓ p tR~~
Y O?Ell.E.Tíl fR~N(t)
EN E.L TE.ATRO

DEL RtNA'-l~IENTO

GERMANIA Y MÉXICO.
La hermosa alegoría que reproduc,e 1rnestro
grabado y alude a las invariables relaciones de
emistad, navegación, y comercio, que siempre han
existido entre Méxioo y Alemania, es una obra
de arte que el señor Don José Doremberg, Cónsul
de Bélgica en esta Re,pública, hizo traer desde
Berlin para decorar la facllada ~le la importante
casa comerciaJ, que con el nombre de ' 'La Sorpresa", t iene establecida en Puebla.
La reproducimos por dos circunstancias: es una
obra de arte, de mérito, que han calificado con
los términos más encomiásticos, artistas qt1e como
el señor Don Jesús F . Contreras, conooe:n Yaria.;;
obras del señor José Magre, de Alemania, y estiman que es un maestro en el arte decorativo, que
domina con mucho saber..
Por otra parte, el grupo de bronce á que venimos refiriéndonos, es una muestra de simpatía
que los señores Doremberg, muy respetados, han
d,ado á México.
Esa simpatía €S recíproca y en nuestra nación
siempre han sido tan respetados, como bien queridos, los mtemoros de la Colonia AJemana, que
con su laboriosidad, honradez é inteligencia, representa.n un factor importante en los adelanto,,
que hemos logra-do alcanzar.
La alegoría, que representa á Anáhuac y á
Germanía, se deseó ~ue la inaugurara el señor
General Diaz, pero no pudo tener verificativo este
acto, por ,la premura con que el Primer Magistrado re~e~ó á México.

L
Sr. D. Agust ln de la Mera,

Nombr ado recientement~ Gobernador del Estado
de Guerrero.

La visión del último día.
La humanidad entera se agrupaba acongojada
en aquella ·pavorosa tarde del último día del mundo, semejando apretada gr-e-y de ovejas medrosas
sobrecogidas de temor ante el solemne misterio
~e l~ torme~ta; y todos los ojos, dilatados por la
m~meta ans1ed_ad de la zozobra, mira.han (!On la
mirada magnét1ca del terror mudo, un cielo cerrada, y ame~zante, como secreto terrible, que oprimia el umverso con la profunda lobreguez de su
cólera silenci'0&amp;1.
El sol se había ccul tado, d•eS'}'ués de un dia eandente, entre los "cúmulus" pesados y sangrientos
del oca.so, com"l a...&lt;&gt;cua de plomo cald•ead.a por la
gran inflamación de un crepúsculo caliginoso y
turbio ele tempestad: tras aquella aitormentada
agonía de la farde había ido -cayoo~lo la sombra
sobre el mundo con pese de lápida de tumba y
en las angustias del sagrado terror de la muerie'
los labios pálidos balbucea:ban temblando un~
oración, la pobre oración de los débiles ainte la
imponente amenaza de la naturaleza irritada.
Y así se pasó mucho tiempo, fiota,n do las iras

de lo ignoto sobre los mundos kuruilla-dos; mud10
1,1empo del que corre en el gran silencio de la eternid-a&lt;l.
Después, cuando los oelajee ,c:a:n.grien·tos del ocaso fu1:ron negruras tinie,;1raR, borrones de noahe
sin a11r@ra, tras un lampo deslu.mbrador y rápido
que pareció pestañeo del ei•elo, otros mil relámpagos inquietos y breve" ~urcaron el espacio incrustándo~e con veloz culebreo como red de nervios de luz en el fondo revuelto del infinito,
siempre en silencio, silencio largo de pesa,dilla,
hasta que de pronto, sacndien&lt;lo con su estrépÍLo
la inmensidad cual si se r~uebrajara entera ía
gran bóveda sin fin, 1'18SO'l1Ó el horúhle chasquido
del primer rayo, el único rayo de aquella. gra.n cólera del nústerio, violento,, recio, con estridencias
secas de imprecaóón.
En la tierra todo habfa 8ido, y ya muer.ta, llena
&lt;l'e misteriosas lobregueces, bogaba. en la tumba
sin fondo &lt;l'el infinito, silencioso otra vez con el
silemcio augusto y total de las noches siderales.
Y en medio de aquel supremo mnti9Illo siguieron los relámpagos -ascend ienuo con on&lt;lulaeiones
inquiietae y lengiieteos brern~, entrecruzados y reñid-os como fantastico ejércü,o de serpientes en
porfia-do empeño de escalar el cielo, luchando entre sí con instiintáncos culebreos y punzadas de
luz, e;;tira.ndo vibranbes r,u-i lívidas raimificaciones
de arborescencia y recogie:11(10 súbito sus tentáculos cárdenos, que ora simulaban torcidas raíces
fosforescenit:es en el a1bismo de las sombras, ora
trémula.;; garras de fuego tendi'Clas hacia la berra.
con el a,nsioso temblar de un deseo senil.
Después todo íué confuil{liéndose IllilS y más cada vez, hasta convertirs-e en una inmensa red de
líneas fúlgidas, sin cesar estremecidas por contraicciones Yibrantes de nervios de enfermo 1111!11
•
.l
'
1:imensa
red líviua.
que siguió fulgurando intensís1ma.rnenbe en 1nedio del más grande silwcio que
hubo en los siglos.
Coono oriflamas destrozadas pasaron barriendo
el infinito las últimas nubes, que un viento desenfrenatdo y mudo llevaba en su furia; y lue,uo cual
iterena bendición póstuma, lentamente f~é' descendieru:lo sobre el universo 1-a. inmuta.ble y au9~ta paz del éter, en cuyo seno frío trazaban por
~1ltHna vez las esferas sus amplias parábolas, rnaJ~tuosos verses
la gran armonía de los espacios
Entonces comenw en el vacío lleno de la helada tristeza del gris, la silenciosa caída de los astros ,de oro, inmensa ca,cad-a de ascuas !ITanalla
de fuego _que crepitaba deslumbrante, d~slizándose armamosa en cadencias y rutilaciones &lt;le himno sagra?o; derrame de pedrería enc-end1da, mudo _e.stalhdo de soles, entusiastas y sin fin, qu-e sig~nó carendo en_ los abis-~os con arrogantes mag~ifwencrns d-E: vitoreo, mientras que las lejanías
ignotas del cielo oo:ipezaba. á wnar al unísono en
una sola vifuractón prolonuada sin término' ]a
áurea not.a ae las cien tro~petas la nota ú~ica
del concierto sideral.
'
Luego fu~ la caída de los astros de pla.ta, los
de luz cándida como una rima, que descendían
camtando su melancólic-a. rapsodia de las noche~
m lluvia ~e filigranas; tod_a la poesía de lo pálido::&gt;
q_ue oo de~ramaba en lo infinito con transparen~
cias . de cristal y oh.ispeo de diamantes é ingénuas
e_landades de agua inmaculada de oro siempre
ümbrando en el éter, cada vez más iintensa y penetralllte.
. Y cuando todo hubo acabado, en horas die etermda?-,, quedó ?ola en, el espacio ~uella. áurea vib_raic10n al ?m.~no, absoluta y eontinua; seguía
ti~brand? J?V1s1ble, p enetrante com-0 el martirio, ·
mas y m~s mtensa en su canto sin tema, que fué
luego gnto, hasta que en heróico "crescendo ,,
swmpre ~~cia ·vez más penetrante y poderosa ¡n
~u asc~ion, llegó á lo inacoosible de la extrema
mtens1d,ad? al supremo estrépito apo,&lt;;alíptioo, llenando ~mea los ámbitos todos del infinito, que
retemblo entero con sus ecos.
. Entonoos, en 1-a inmensidaid. del espacio suro-io
sm contomos, afaándose lenta y augusta como ~n
~almo, Ia so~~ra del Señor; y con un ademán de
S\lprema maJefltad extendió solemne la santa
d1estm sobre la nada . ...

ae

..J'/rfuro 7iménez ))astor.
Montevideo, Junio de 1900.
Grupo que decora la fachada de "La Sorpresa," importante casa comercial de Puebla.

�~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor de abuelo y amor de nieto</name>
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        <name>Cuarenta años</name>
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                    <text>~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de_ 1901.

de luz y 9.ue podía ser,ir ~ un pintor PU;ª pintar
:Ma,dre, amó con fanati..;mo; pero con ci1'&lt;:Uinsla mnerte de Kleoer, as~mado _por un ara~.
pec,ción á sus hijo~, _Y con it~ohüría á s.us metos;
(hianclo me mudé á la. esquma del barr1&lt;, &lt;ll'
J:'oco anl1t.,; de monr, rn 1,iet.&lt; ► de .8altembl'11, Saint-Germ:ain, eu que vi~o hace diez aíiQ&lt;;, ,toméco!llbatía con sue canto~ la modorra precursora mu0ho cariño á 111 trano111la y carnpel'trl' eal1e de
.
Si -el aifán de totlo inglés es aparree,r y se-r res- de .su eníerrneda&lt;l.
,....
Reina, foé intpe&lt;:ahh• y encarn_ó, ii~1ipa~1lJ'l~ copetable, circunspecto y _enfa-gico, el bello ide-,11 de
mo
la
lev
é
inflexible
l:omo
eUa,
las
msütuc1oru.~
la inglesa es s.e1· pura, trnrna, ameinle y fiel. Blande su pafs. Ki intri,gó contrn &amp;llli mirn~tro~, Jll
&lt;'&amp;'l coono la nieve sonro,;ailas como la aurora,
'
,
pretendió imponer á h1;_ Cáo_~a.ru~ ~ al pueblo e~s
rubias com-0 la alborada,
Ue,vrun en e1 corazon
más blancu.ra.s que en la. tez y en el alm,1 más prefu1cncias; no era \ 1et&lt;&gt;rnt qu_ien_ gobernaba,
e.ra la U,irta. :Mucha._ H'&lt;.&gt; i; i::lH rnturuo~. eu ~as
&lt;luhura quo en las pupilas.
.
, .
:N"o sólo ;,on pu,ra;., i-on la pureza. m.u,ma; a mn- grandes crisis intcriorc:&gt; ó rn Jo-; crueles co~fücmeJ'illa sube el rubor en otea&lt;las niá,s pur- to,; exterio,res, la sorprendían, tri4e y a~gus~ada;
ºQ'1.1Ila
.
purinas, ningunos ojos ~e velan ;11ás dulcemente, pero jaun.ás la zyyeroa cxhahir una que;¡a m forningún párpa&lt;lo ~.e, abate con rn~s pudor
c~n- mular una prob,ó&lt;ta. J,a guerra. e&amp;pec:1almente,
taeto 6 al aspecto de la~ buje-.11a;; o de las 1ntser!as la. atormentaba; s u C'orazón d,e mujer am~nte:
huma.nas. Ahí donde la espaiiola ,;e yergue 111- tierno y virtuoso, repugnal"Ja. la. matanza. aun a
ilignada, ahí donde la iialiaJJa im1)reca y aco- trueque die la conqui~ta. PNo iltl á .s~1 pueblo
mete, la inglesa se rubol'iza, -'Se doble~?- se a,b:11,e y á la ley; servido,1~1 ante!- que ama. s1mbolo Y
como lirio incapaz de 6opo;ritar el latigazo de la aoonte de la volunt.HI popular. la deelaraba cuan'
&lt;l .
d~ el pueb!'O lo ex.i~ía, eomo firmaba la paz cuaninju,ria, de la im,olencia ó de la au ~c_1a.
La ing1esa anua en una forma angehca, una vez &lt;l.o la Nación lo redamaba.
y dizqi,;,,e tan doiloro~1 le era. que la última
e-n la vida, á un sólo hombre. Se un,, á su es~so oomo la yedra á la. encina, en él' reposa, en el v trem®da que In¡rlat.erra ha cmprenilid~, fué
confía, á él entrega todo su ser, lo enlaza &lt;.-omo parte principal en 1€·1 ª:!iq:1ih1mie~to &lt;le su nda:
8i lo creemos; 1-u rJel'l:1to bi1li&lt;lo tan~as vece_"',
para protegerlo, le enflora. le ¡&gt;erfuma y le ,e11dulvictorioso,
pero d{-.&lt;peclaza.(lo otras; la ar,1stocrac1_a
za la vida, arfronta con él Jo~ mismos huracanes
y las mismas te~t,adcs y :,,uele &lt;lesgajarlo:; eJ diezmada y de luto. el pueblo angu~tiado. la. n- Roui;selel, que queda frente á mi cas!- En &lt;'l ,;~1..,.
queza pública despilfal'ra&lt;la, sus meJo~rs ca-puta- XVJI se llamaba el Paso de las vacas; por&lt;111e
miomo ravo.
Mujeir ·de hogar y no tle salón, saoerdotiza del nes muertos ó vencid~. elamor('-R de vrndas y la- algunos señores habían con.struído e~ cll m, sus.
culto lle la familia y no reina de la moda, la es- mentos &lt;le huérfano~, e, máe &lt;le. lo qne ;:e nece~ita casas de campo; en una de éstas m~no Matl11me
.
posa inglesa embellece con la irradiación de su para matar á una rrina qw¡_, eonf'.er\'Ó toc1a su vida d•l' Larnbliere la amiga de Lafontame.
l11ta casa do! siglo pasado, siluada ~n la l'.,qu1l;elleza el "home," lo calienta con su amor, lo un corazón de mujer.
V,ictoria murió anr.i11fü1 y glo.r'io•a. y amada; rnt de la call,c Outlinot, se ha convertido t•n ho,pueb.la ai~ risas de niño:--, como cantoo de pájarO".
Si ~oza, sonríe apaciblemente; si sufre, calla y ol- pero no d1ebe, no puede l'laJler Rido fel,z por más pital de San Juan de1Dios: del otro lauo_ de la cavidadiza y &lt;TCncrosa, está siempre cfo,pucsta á ten- que mucho lo merecía. Por est-e concepto, ~l d•e-s- li.e hay una. hilera de casuchas ~n que v1_ve11 _a rtedru: los braz~5 á la dem.antla ele p.eroón. Para ella tino no le fué propicio; hubiera si-do más d1d10sa sanos pobres que gozan de la vista del J!t:rd m de
Joi; hermanos. La calJLe Rousselet está mu_v 1n1il
110 1cxi..;rlen las infülelidades del ma,rido; las igno- si no hubiera sido reina.
empedrada : hay pocas tiendas y las que hHy ~on
ra, no llegan hasta ella; los vicios, las pequeñeces,
rnuy humilde5. En las ventanas hay ropa tl'ntlula
las miserias de los ~uyos las di,:müpa, las iencubre,
y en las puertas pían los polfios. Uu:alqt~ier?- &lt;·re~las aten{ia y si ama,rgan su vida.. no altera:1. su ,
ría que estaba e u un pueblo de provmclll mur
con&lt;lucta, no le 1,ugiei~n represalias, no -v1c1an
atrasado, en un barrio que llegaba hasta el campo.
su fidelidad, ni la ud,vfan de la línea de su deber.
Coono poco,; coches p-asan por la calle Rou~selet ,
La mujer inglesa, puede no ser feliz; pero no
i:ie deja jugar á loo niños, que abundan,. po:n¡u(! lo~
deja jan:ruí.s &lt;le ser fi~l y abnegada.
pobres son prolíficos é ignoran la doetnna de MaJCuando sobre este fondo de cru:ácter de la rat.hu!'. A la hora de la salida &lt;le la escuela, la calle
za oo infi.ltr8111 la e&lt;luoa.ción esmerada, la moral
se ],lena de muchachos, y tanto he pasado por ella,
p~ritana, los hábitos de buena sociedad; _c~1!ndo
que 101- he !lleg•ad? á con~r. ~}los tamhi,én me
la in11lesa oo mira: colocada en alta poS1c1on, y
ronocen y á menudo me dicen: Buenos &lt;l~as, ::&gt;&lt;&gt;cuando sobre sus hombros ~ n altas responsañor." Eo.1 la Ka'V-idad, cua-ndo ponen peqlwnos albilidades morales, 1)0líticas y oociales, su virtud
tares en la;; puertas, con una servilleta h1anca.
se aquilata, su decoro 6-e refrna; se estudia, se gouna Vírgen de yeso, tres rosas en un vaso y do1-&lt;
bierna, S(} consfüllye en rígido censor de sí miscand.eleros de plomo, me siguen hasta que le--ma y se ostc;nta como vivo ejemplo de cuanto de
ei·ho en una alcancía una moneda de dos ,uddo~.
más _granoie y nms noble pueda producir la orgaF.n fin, me tratan como vecino y como arnig?: en
nización humana.
los dí.as de Se-ptiembre, cuando sopla e!! vrnnto,
Tal fué Victoria de Inglaterra. Xinguna jume dejan libre el paso, y las niñas d.ejan rle sa:1ventud más florida, pocas bellezas tan deslumbrantar la cue1xla para no estorbarme.
tes como la suya. A los dieciocho años comenzó
á reina.r, su ambiente se impregnó ct.el baiho 11:efítieo de las corles, aspiró hasta ie-1 hastío el m Entonces, conocí á la cojita. Ilace mucho t iemcien-ao de la ad-ulaeión, se codeó, niña aún, con
po tle eso: acaibal&gt;a. yo de instalarme en aqm•l balas rurnbidcmes de los hombres, con las miserias
rrio, y ella tendría de ocho á diez años.
Vestía de lttto porque su padre, carpinkrii, hade la huIDJanida•d; contemipló luchas sangri1entas y
bía muerto: se sentaba en el dinool de una pu&lt;!rt.a ,
catástwfes tiembles; costeó á cada paso fangos y
poniéndorn enc~ma de las rodilllas la ~t.1. Y selodaza,les, y ni aqueHia atmósfera la asfixió, ni
cntretenfa en ver jugar á los demás niños.
aquél incieMo la mareó,, ni aquél conil:~ct:&lt;&gt; la des:
lfe conmo·vía por su aire triste y meditabundo,.
vió, ni aquelfos especlaculos la pervirtieron, m
Los brasileños, de color de chocdlate y llenos
aqwellos fangales la envenenaircm. Para el1a no de anillos y &lt;le cadenas y de billetes de Banco, su.s grandes ojo,; negros, su rostro pálülo y sus
existían más que el amor ardiente por su pueblo cr.een q,u e conocen á París asistiendo al estreno cabellos castaños.
Pronto conoció, en mis miradas, que me r..m~ay poT los suyo,. su virtud ~ust,era é incólume y de una comedia, dando una vuelta por el bosque
la línea recta, invariable é inflexible de sus debe- de Boloña ó cenando en un r.e-staurant; y nosotros ba com:pasión y me sonreía con aire melaneúlico:
yo ,le decía al pasar: Adiós, hijita.
r-es die soberana constitucional.
!,OIIIlOS tan frívolos, que con gusto damos el título
Pasó ol tiempo-¡,dos ó tres años se desliza n
Se casó por amor con el elegido de su corazón, de parisiense á quien entiende pronto un retruétan pronto!-y m1 jueves, al empezar el JTio('S de
y fné fiel y ardientemente amada; fué prolífica cano ó saibe cuánto vale una mujer pcrd i.da.
y pobló de sobe.ramos todos los tronos_ europeo~;
En reaili&lt;lad, la vida entera de un observador Mayo, observé al salir de la casa, &lt;¡me la calle clefué siemipre digna sin wr orgullosa, virtuosa ron no alcanzaría para conocer á fondo la monstruosa RousRelet, tenía un aspecto &lt;lesu6ado de Jlesta.
ser mogigata, au~tera sin dejar de ser benévola.
ca.pita}, en la cual cada rincón tiene sn íi,:.onomía Era que iban á haoer su primera comunión muDulce, pero firmemente, impuso en 1'a Corte especial. ¡ Es tan grande la diversidad ele tipos chos niños. El obrero, que renegaba todos lo." días
cierta am,teri-dad compatib1e con el esplendor de que en ella !'e encuentran, que no es posibl].e ima- !de los j-0,,u ita;,, c1wpués de leer los ,1)Criódicos,. que
ría. oponeri:c. ":No somos paganos," decía la mttla corona y lle,'Ó á cabo un.a gran purificación de ginársela!
Esta variedad en €11 aspC'eto de las callles de la d:r.e, que había enseñado á sus hijos el Catecismo.
las costumbres de la aristocraeia. Con su ejem.-plo
Ademlás, la prilJllera comunión de loo niño~ cr-A
predicó la ficw'Jiclad de las esposas. la fecundidad gran ci uda&lt;l, es para el verdadero parisiense un
un
pretexto para una fiesta. La lavantll•ra C'O rrí.1
v el amor de la fami1iia á las madres-; proooribi6 manantial ina~otable de interés en Hl misma casa,
áns desnmleoes hieróticas, las iextravagancia.s de la por decirlo así; yo, que conozco á París perfecta,. ~on una camisa de homlbre en la mano; el barbeÍnoda, el despilfarro de las fortunas y la galante- mente y que nunca be salido de su recinto, des- ro afeitaba á mucli.os parroquiano.s impac·i('nt~;
cubro frecuentemente cosas asombrosas durante el pastelliero de la calle de Sévres prepara paete-hTía frívola.
llos desde 1a víspera y la fruter.a del número g
Ya viuda, á semejanza de Juana la Loca, vivía mió! pase-O!'.
Detrás d-0 la fábrica de los gobelinos, he encon~ vende mtwho. La gente se agru'Pa á las vrn lan.1sdel recuerdo y ca.si en la tumba -del príncipe Alberto. Vistió dieM.e enton&lt;.-es luto en la inltimi- trado un canail. melancólico, como Hos de Venecia; para ver pasar á los que han d-0 comulgar.
¡ Qué bien están los niños con &amp;us gorra'l nuedad ; huyó de placeres y :fiestas; casi se encerró y en Grene1le, á dos pasos del Campo de Mart.e,
una plaza pública como fas del Cairo, inundarla vas con franja de oro, exceptuando á Víctor, el
~n su hogar y en su dolor.

Reina, Esposa y Madre

ª'.

hijo del eba,nista, que dejó caer la suya en el lodo!
¡ {Jué tonto!
.Pero mAs b{)l]lÍtas están las niñas, vestidas ele
h!anco,, sobre L().(io las ru?ias! EII ~elo ],es cae muy
bren. Blhls lo saben y baJan los OJOS para parecer
m.ús virgimtles y para verse los guantes blancos1
que son los primeros que s.e ponen.
Las morenas parecen moscas ca1das ,en la leche
pero a, pesar de eso, sus madres están orgullosas.'
¡ Oh pobres madres! ~e han compuesto mucho pam _l'a fiesb1 y sus tr_aJes revelan UR poema d,e mi:;ena&amp; y dr economia~. ~'.hí rn un saco de terciopelo que prob,lÍ&gt;lemente fué hcoho durante la
J~~poúción de PaTís d,e 18,67 y un chal de cachenma que h-~cle á ~Iont~ de Piedad. Las niñas que
las acompanan s1 esta_n vestid-as de nuevo; y
&lt;'?ando. ~na mad;.e Je dice_ á otra: "Q11é ¡ruapa esta _la h1Ja de vd.
La primera contesta: ''¿ Qué
·&lt;pHrre vd? Va á cumplir trece años.''
En fin. es un hermorn día para todo el mundo.
aunqu•;, los padres que en nada er-een, v-ayan á
rnul'Jmtrar de la ceremonia €·n las tabernai-. Cuando los niñoR, formados en dos hilleras una de niños y ot.ra de niñu,;, :;e colocan frente' al a,Jtar con
11na vela en la mano. mientras el ór&lt;Tano
~uena en
0
d pre~biterio: las mamás lloran.
.!'ronoo eonocí á mi cojita entre el gmpo de
11111a"? se ~poyab_a en ,:u mruleta negra; pero me
paree1ó mas mmac-ulada, m,L..: pura, más blanca
t¡u,c las otras: tamlJién me pareció má~ com11o·vi'.l,1. m~s recogid·a que FUS compañHa,:: su rostro
rnftmtil .tenía una rxpresión ang-&amp;lica v mh-tica
que hubiera encantado al pintor &lt;le Holhein.
Le dí con más expre;ión que nunca los buenos
y me sentía yo feliz al p,ansa,r q~e elfa tam. l ,1e n tenía pu~t? ,au ve&amp;tido blanco. ¡Un vestirlo
l,Ianoo; e-1 traJe 1tlean para una hija del pueblo!

&lt;i!~-,

La demolición del Teatro Nacional.
¡ Demoler pam ret:onstruir !
Este es el 1-ema ú que nos ha conducido la sed

Desde entonc·es varias primaveras me han vis1sitado, y muchas veoes las brisas embal&amp;1.madas
de }layo han hroho flotar los blancos trajes de
las niñas que comulg-an, en la Rousselct. }{a,n pas~do algunos años con &amp;U.S prirru:averas, pero también con sus inviernos. Otr0$ niños juegan en la
calle, y al barbero ha cerrado su ti,e•nda; el pastelero fuma s.u pipa á la pUtirta de la c-aHe, pero
su barba he cnearuccido; la frutera del número 9
ha desa¡,arecido, y donde vivía, vive ahora una
lavandera.
A pesar de todo, la calle de lwuss.elet ha conservado su füonomía de ante6 v 'los hermanos de
San Juan de Dios, siguen en s~ convento.

de progre8o y á él tenemo&amp; qu&lt;! ~er ohedienteí'I
lo mismo en lo fí&amp;ico, que en lo moral; Jo mismo
en el orden científico, que en el orden social.
Los d-egencrados, Jo,; enfermizos, Jo:; pasionales, los ic.lio~. son nuestros semejau tes, es juesto.

Pei;o ¿qué ha sido M la cojita? ¡Ay! Ha crecido muy poco, aunque ya es una joven que pronto cumplirá veinte años, según la cuenta que he
sacado con los dedos.
Cuando la encuentro deEcansando en su mu-le•
ta, una muleta. nueva. y u,n poco :más grandie que
la que antes usaba, no me atreYo ya á decirie:
¡.A!diós, hijita! y me contento con quitarme el
sombrero. Sa:Je pocas veces. Su madre es a.hom
portera, y no puooo ver á la cojita, pero oigo el
ruido ince.:ante de la m:áquina en que cose. Trabaja ropa de sciíora, y parece que gana bastank
Me han dicho que e~tá muy enferma, y que
tiene una pierna s.in movimiento. ¡ ~ unca. se casará! ¡ Pobre lI\lllchacha!
Sin embargo, todas sus compañeras de comunión han vestido por segunda vez al traje blanco:
el de boda. El sábtilo, n-ada menos se casó la hija del zapatero con el hijo del sastre. (Era claro;
los domingos, cuando la madrre tomaba. el fre.;:co
á_ la pu~rta. ,Y los jóvenes jug.a.bam á la raqueta,
Hempre iba a dar e\ vd!ante al callejón del número ~3. que es negro como una boca de lobo y des,
, 1 al pa¡,::,cer pam buscar' el voaparer1an
en e,
larute. )
¡ Y qué bi&lt;:'n se ha portado el zapatero! Se ha.
COillido y se ha bebido muy bien.
Ein los momento.; en que la recién easada, mo11taba en el eoohe. con su traj,e de seda blanca y Sil
corona de aza.hare~. YÍ q_rn., mi pobre cojita estaba
e~ la puerta de su ca..."'8, a.poya:da en su muleta v
viendo á la joven casada con envidia.
: ·
i A~-! pronto sll!o ella hahrá quedado sin ponerse mas que una vez rn la vida, el vestido blanco!-

Franclsco &lt;!oppee.

J)Ue~, que la.mente mos su dcsaparic;ióu; pero dentro de los cánones del progreso, es de desear,e
qu~ e~a cle~aparición sea ta11 r.á,pida, que tan infehc&lt;'." ~eres no t&lt;.-ngan. tiempo iw,tante para legar a futum,; gener1Jt1ones ~us desgracais,. :(.JI
forma de abn-i~mo.
~a i_gneranria que condurle, el fanati~mo que
perJuéhca d~de la nmralla del criterio falso, qu e
1n1,-de comiderarse misericordiosamente como
una ~xculpante, deben de..:;apareoer por mQS que
el tmmfo del 8aber y el recto juicio hagan mi,
llar;" de víctimas _ent.q~ ignorantes
fanático¡;;_
},n el orden social, para que la libertad impc:re. para q_u~ el dereoho se respet\e, para qne la
paz ~ea ~hcla. y duradera., tie;ne mue-has Ve('{,
que prinripinrse por la guierra que diezma que
a.,,.ola, qne aniquila.
'
Y a~í. en torlo, para evolucionar, es preei,;o
l'!·rno1·er oh~t íwu los.
Hoy._ es una nota de actualidad, la demolición
del pnmer t e-a tro metroipohtano. ::\f:ultitm:1 ,1¡,
per;;ona, ro11t('mphm diariamente el derrumhr ,lr,
los_ fu~rte,; mnrn~. 1·e11 al dcscu hi erto, entre ma.(] U1J1ar1a &lt;lc~Yenrijada. telares carcomirlos ,- abiertoR c;;c-otilloneF, ru¡uel C!,Crna.rio, amplio ·recinto,
que por tanto, aiio, fué el inviolable ",:ccretere''
&lt;l_e toda;. esai- interesan.tes historietas que Fe cleFign~n con el nombre genérico de "la. vida entre
ha;,bdor.(i-."
l'~r otra, parl~. aquel e~nario ha Fervido para
&lt;¡ne . ohre el dr~~l c n lo mismo la;. g-lorias del arte.
qu~
han v1s1u1do, qt1r las reinas del "género
eh1co y )rnstn los moniltrUo$OS EAperpento;, ele
!as _c?me&lt;liaF ele magia, y pocos han de ser lo,
mdmduo,: de la actual generación. niños jó1·cnt',
ó viejo;;, qne no conwrven un rccueTdo de la,
horns ele cfotracción, pasadas en aquel recinto. '
Hccuer¡loR wn q uc q uedar,án S&lt;.'pultadoR hajo
los ei&gt;comhro,: y Fi'rVil"án de cimiento al teatro
moderno Y _rl e grandioso aspecto, q_ue va á levantarse en el m1Fmo ree111to.
Lo exigía fl&lt;Í la invariable ley de la evoluciírn:
"demoler p,:rn reconstruir."

y

~.º~

PREPARAMOS

c!ileformasde'1mporfancia
Vista tomad

.
a en 1os pnmeros días de la demolición del Teatro Nacional.

EN ESTE SEMANARIO.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

y sintiendo que se rompían todas las fil;r~
mi corazón que se desgarraba t-Odo lo ~ e

t.~
L

á comparar rnL ;,eno.
d d m'1· alma' lleaué
caoe
º la Madre de l Corde10
·
con la que experimentó
sin mancilla.
l
y oraba, oraba sin cesar. con la ~ue·r k cn e
ail!rna pidiendo á Dios la vida de m1 ma,c~r¿ que
agonizaba. al morir el dí¡¡, entre nubes roJas.
rno un rr:y que se reclina en su lecho th ])Ur-

:o-

en las venas y hacía palpitar más de prisa los corawn5.
.
Y en me-dio de este espeet.áoulo opulento de la
naturaleza, yo me sent_ía
morir ;porque veía .agom,zar á mi madre.
Juntando todo lo más
ean.to de mi JJiñez, haciendo UD Ha,mamjento,
i;uprerno á todos los recuerdos blancos de mi inocencia, oraoo; de rodillas 80bre la tierra y con las manos junta~.
&lt;'levaba mi espíritu á Dios, pidiendo, como saben pedir los hijos, la 'Vida de mi madre, que
era mi vida.
.
I
Ella me había Jnseñado á rezar; de sus labtos
; Ten ,piedad de mi, . Señ?r, que nunca mintieron, de su ~oraz?n que nunca
Ec-gún t,u grande ~:nsericord1~ ! me engañó, había yo aprendido a creer en la
y ~e!!Ím la multitud de mis
eficacia de la oración. Sabía q11e cuando una aliniq;¡dade,, láYamc, Dios mío! ma buena se levanta al cielo, entt•e las nubes
Encerrado dentro de ~os muros de tu santa az:~lcs del incienso, para pedir algo á la di,·inicasa, he vivido largos año~, buscando tu l~z Y dad, el Supr€mo Señor · de lo ~reado, derrama
enderezando mi espíritu por tus veredas :floridas. de su mano augusta el tesoro magotablc de sus
¡ Cuántas vece..~ al 1)ie de tus alta~es, he ~un- doncf, i,obre laF- cría.turas.
dido mi frente en el polrn, he hmmllado m1 a~Y oraba, oraba sin cesar, pidiendo con lágrim8, he aniquilado mi Yolunlad, sólo para segun·
mas en lo, ojos. la vida de mi 1ruadre. delante
tus leyes inmortale5 !
.
H arapo desdeñado por el m~m~o, miserable de una imá&lt;Ten de María, que tenía en sus bragirón arrebatado á las vompas m1C'Uas de. Sata- zos el C'adih~er ensangrentado de J ef:ús.
Con la sencillez de mis poeo, años. quería
ná8. busqué refugio en el claustro, y baJo s1:s
altas bóvedas y en si1s augu.sta,;; wleda~es he 01- eomprendcr el dolor de María al pie dE: la Cruz,
do constantemr1Jte mm rnz que me gnta, como
á Lázaro en el fondo de su sepulcro : "Le,ántate
y anda."
Yo venía del e-spario donde bril~a la vacilante luz de la ciencia; había apr~n~1do en Jos ~Lbros de los hornlwes •Jo que algmen me ·decia
eran las enseñanzas de l-a iniquidad. Arrastrade
por un impulso eublüne; me incliné muchas veces sobre el gran libro de la naturaleza_ paua registrar sus arcanos y alm~1brar sus ignorados
misterios. Sintiendo en m1 8er un soplo sobera~
no me reconcentraba (U las soledades de rnt
co~ciencia par·a lJU"C'ar en el fondo de mi corazón las huellas del Creador.
Mas ¡~y! concebido en el pecado y yo mismo
fruto de la iniquidad, me desposé c-o:i la amargura me alimenté con el dolor, crec1 entre las
tinieblas, y puedo deC'ir ú las ~nas: ¡ vosotras
sois mis hijos! y decir á los errores: ¡ vosotros
sois mis herm.an1os!
He maceral.fo :mis carne,, he contrariado mis
apetitos, be cru¿ificado. ~ni 1.:◊neu:pi~ccncia, y la
carne rebelde, y la pas10n mdomabl_e, han enaendrado en mí el pecado, como el hmo engenla podredumbre, como la mis~ria engen~ra
el delito, que al fin rl horn bre nacido &lt;le muJer
&lt;'S flaco y por todas parles lo enYuelven las
sombras.

dra

CLAUSURA DE LA PUERTA SANTA.
~JI veinticuatro de Diciembre último, Su Santidad León XIII verificó la más importante cer emonia del año, aun c-0nbí.ndose entre ellas las
que t uvieron Jugar con motiv~ de la aparición del
siglo XX, y que consistieron en solemnes misas
eu las Cat.&amp;cumbas y -en las principales Basílicas,
á las 12 de la noche del 31 de Diciembre.
La. ceremonia á que nos referimos, fué la clausura. de la Puerta Santa, abierta por el mismo
P ontífice en 24 de Diciembre de 1899, fecha en
que come:az6 el Jubileo Santo, que la Iglesia ce-

lehra cada veinticinco años, con toda pompa.
El acto es de los m."Ís aparatows y asistieron
á él, innumerables personas. El Supremo Pontífice es lleva.do en la Silla Gestatoria hasta la mencionada Puerta Santa, y después de muohas ceremonias que previene el Ritual, empuña una cuchara de oro, de forma igual á la que emplean
los albañi1e1!, toma lec.hada de cal, y después de
haber formaao el hueco corre~ondfonte, coloca en
él el primer ta.bique de lOB que se destinan á clausurar la puerta, pG&gt;r medio die un muro.

Las más altas dignidades de la Iglesi8 : C'ar&lt;lenaloo, Arzobispos y Obispos, que estuvieron presentes, colocaron despu€S un ladrillo cada uno y
en seguida terminaron la obra violentamente ]06
artesanos.
En el ~entro del mmo se pintó una cruz, que
per.manece:m allí hasta dentro de veintián,co añO!',
término al fin del cual, otro Pontífice, se,,oún todas las probabilidades, presidirá. la demolición tle
la pared, para celebrar un nuevo Jubileo.

II
Aún lo rt'cucrdo muy bien. Aquella ta11q,e el
i,ol agonizaba envuelto en nubes rojas&gt; como un
rey que se reclina en su lecho, envuelto en su
manto de púrpura. m cielo estaba muy hermof.o · la naturaleza toda, parecía iefitremecerse en
ur{ espasmo supremo ile regocijo. ~ntíase cruzar un hálito de fuego, que eneendía ila sangre

~~
·1 o 'f 1a.&lt;1
y fué la sombra. La norhe ~n e) cie
tinieblas en mi alma. La oractón mocente del
niño se perdió como un eco ~~-º en l-a~ ,~oledades tristes d-01 infinito.1 ¿ Que l!Illportaba, aquel
corazón, sin man~illa, €Strujado po~ la mano
cruel del dolor ante la inmensa maJestad - del
Universo? ¿ Qué importaba aquella alma huér;
fana que solÍw,a.ba en me~io _de su amargura;
¿ Q.uié~ iba á enjug-ar la lagrima que se quedo
cuajada. en 1os ojos vítreos d~. la muer~, J" las
Lígrimas que escaldaro1_1, la meJ1lla del .,11no.
,
Mi oración se perd10 en las soled!&lt;les de la.
noche y mi grito de dolor no ~nco~tro eco ante
la inexorable crueldad de lo mfinito.... • •

III
Mi niñez pasó, las tinieblas de mi alma Ee tuitigaron un tainto con los tibios resplandores del
cariño de mi padre.
.
Mi madre me enseño á orar y á creer. )11 padre me en~, ñó á pensar y á analizar. Lleróme á
la. U nivcrsidad, y -allí loe sabios y los doctores
pretendiendo sembrar la semilla de la fé, para
rc-oo(Ter la cosecha de hermosas -esperanzas en un
mun&lt;lo mejor, depositaron en mi espíritu el germen de la dwda. que ha dado su fruto natural :
el CSCE'jl'ticimrw.
. ..
Perse(Tuido como los héroes de la anhgue-dad,
por dud~s y remordimientos que hin,caban en mi
(-orazón sus dientes envenenados, busqué un refugio en el claustro.
Otro.s traen á estas soledades aecepcioncs de
amor y wmbras de cariño. Ue-gan aquí agovíados por el J)(}SO de sus ilusiones muertas, traen
los encantos mentidos de sus recuer.dos. y á veces vu(&gt;lven la vista hacia atriás, pensando en
p!acerei, idos y dichas que fueron.
.
Yo sólo he traído mi duda. que como serpiente de apretados anillos se enreda en mi corazón,
se anuda en mi garganta, y sofoca en mí toda
a~pinH:ión noble, agota todo sentimien~ ~ano.
tanto que á veces, siento rena0er la béstia mno-

----,..._____

�Domingo .27 de Enero de 1901.
ble, las pasiones bárbaras &lt;lel hombro salvaje, y
rehabilitado por quién sabe qué obscuros atavismos al estado primitivo, quisiere romper, destruir, abrazar cuanto me rodea, y asentarme sobre montones de ruinas para que hubiera en el
mundo objetivo la misma sole&lt;lad, la misma tristeza, la músma desolación que hay en mi alma.
En vano macero mis carnes, ahogo todas mis
concupiscencia.~, refreno todos mis apetitos. Mientras aniquilo la materia, el espíntu revive y se
exalta; busca la "causa única," y cuando quiero
volver mi voluntad al Señor, reaparece la oración del niño, miro á mi madre agonizando, y
siento que los ciclos están vacíos y que el espacio !'Ólo es una inmensa soledad, donde rued1m
lo mundos indiferentes y fr:os ante la nada del
hombre.
En or¿¡,¡;iones, una ráfaga de mundos mejores
orea mi fo2nte. Vuelven á mí las dalces palabras rle mi madre, y lloro con lágrimias de peni-,
tencia. 8on insuficientes y frías las palabras tremendas del rey profeta. Se sacuden mis huesos,
s,e estremecen mis entrañas,
siento mis labios
abrasados por el fuego de lsaías, y canto el salmo al són del órgano sagra,do.
,Pero cuando mi alma se quiere desbordar en el
cántiro, son vanas todas las voces de los profetas bíMicos, y sólo encuentro dignos de mi dok,r
_y de mi tristeza, los gritos de Job, en medio del
estercolero.

IV
Mis hermanos que ven mi cuerpo flaco y estudian mi vida, midiéndola con el cartabón de
las viejas virtudes illútiles, me llaman santo.
Como si hubiera santidad en medio de la miseria; como si fuera beatitud la oración que empieza en el sollozo y acaba en ila blasfemia; como si fuera digna del sayal que me cubre y del
silicio que desgarra mis carnes la desesperación eterna que roe mis entrañas!
Yo .peclí la vida de mi madre cuando mi alma
era blanca; después, las tinieblas me cubrieron
y un manto de luto me ha entristecido eternamente. ¿ Cómo podrá la fé ayudarme en mis tribu1laciones, cuando la dude. la eterna duda, me
señala siempre con su dedo inexorable la lágrima cuajada en los ojos vítreos de mi madre agolDizanbe? . . ..... .
Enero, 1901.

filpha.

EL MUNDO ILUSTRADO

L.AS 11101.ETAS DE: MIMÍ.
Disputan los crfücos si Miirger, como literato,
valía mucho ó poco; si sn estilo era así 'Ó asao.
Lo que yo sé, porque lo he pailpado, e.!' que si
.M:iirger resucitase, no tendría que andar mucho
para encontrar en el París de ahora, la alegría
de la "Vida de Bohemia," el -,,aso de " Rodolphe" y el abra.ro d-e "Mimi."
"Marcel," "Colline," "So.haunard" J las dadivosas muchachas del libro de lfiiger, todo e-9e
mundo está -,,i1'o, anda por ahí, :fué ayer al Jardín del Luxemburgo para :festejar á su cantor...
Renán pedía qll'e, cuanoo un literato oaliera
á la calle, llense de precursor á un ho~bre C01l
un quit11sol especial, indicando á la mulltitud que
Jcbía retirarse en testimonio de respeto.
El quitasol de Miirger estuvo ayer entre las
manos de trescientos "Collines,'' cada uno de los
cuales llevaba del brazo una chica del barrio Latino. y cada chica un ramo de flores_ silvestres.
Eran los bohemios los eternos bohemios del barrio, donde está p;ohibido, por un bando tácito,
.
t o se " aburguese..... "
que el litera
Iban á realizarse dos actos revolucionarios,
protestando conírn la inauguración académica y
gubernamental diel monumento y contra el espantoso precio de seis pesetas que ~ puso al cU!bierto del banquete en honor de Mnrger.
¡ A.h, no! ¿ Qué iban á baoer. allí g~ntes del
Municipio y gentes de la .Ac~emia? ~nrger era
de ellos los bohemios. ¡ .AbaJO el gobierno! ....
!Abajo Ía .Aca&lt;lemia!. ... ¡Fuera el "hisopo 1uinisterial !. ... !'
Uno de la comitiva; Givriérie, tuvo una frase
feliz al poner las flores en el monumento:
"Cuamlo llegue aquí, el viernes próximo, la
burguesía sabia y literaria notará que el monum.lf.'nto inaugurado hoy por la Bohemia, es ya un
monumento "demi-vierge."
("Vivas de los estudiantes, abraws de las estudiantas, ovación indescriptible.)
i Y el busto de Miirger, con, su buena :fioonomía de ,eterno bohemio, pareció anima.rae en el
pede.,;tal!. ... ..
¡ Qué gran persona Enry Miirger!. ... Trabajaba, trabajaba ...... ! Diez, doce, catorce horas
pen,;ando y escribiendo diariamente! Veinte :francos le pa.0o--a.b an en el "Corsaire'' por cada capítulo
de la ''Vida de Bohemia." El "amo" tuvo la
"gienerosidad" de darle á cuenta 300 :francos.
Aquella noche-escribía Miirger-soñé que era
el emperador de Marruecos y que me había casado
con la Banca de Francia.
¡Pobre Miirger ! Uegó á tener miedo de todo. . . . A urelien Scholl refiere que, invitado una
noohe á tomar ca.:fé en la "terrasse" de Brebant,
conteFtó duloomente:
"¡ Oh, no! •remo siempre que pase un ómnibus
por encima de mi ta;;;a."
Buenos amigos de él quisieron darle un destino
fijo, destino del Estado; pero negóse á aceptarlo
con la mimia. arrogancia de Maxime du Camp
cuando contestó á Flaubert sobre su propósito de
aJmitir un destino en una embajada.
"Sóla una enfermedad mental ó la consecuencia de una comida demasiado copiosa, puede explicar tu ridcíula idea."
A lo que replicó Flaubert:
"Llevas razón,. Soy un miserab}e. Sé magnánimo, y perdóname."
Así Miirger: siempre luchando, con la pluma
independiente, por no tomar la escoba del lacayo.
¡ Y lo cierto es que los lacayos son los que dan
gusto á los señores del mundo!. ....
ilfiirger tu,vo, á pesar de sus infortunios. una
suerte rara: Miirger tuvo á "Mimi :" la "Mimi"
de la leyenda, encarnada en una muchacha qu~
se llamaba "Lucile," cuya verdadera historia se
sabe, gracias al doctor Ca.banés, quien publicó,
hace algún tiempo, un sugestivo relato, poco conocido en París.
Y o ''la" ví dos ó tres veces en casa d'e Miiger
- ha dicho el doctor.-Tenía la cabeza doemasiado fuerte, con relación á &lt;la delicadeza del cuerpo; rubio el pelo; azules y grandes los ojos; apa-

EL MUNDO ILUSTRADO
gado el ..,rillo de las pupilas por una tisir incipioente; iJálido el sembllante, con palidez de cirio; vein ticua.tro años . .... "
Pooo tiempo después, fué Miirger á pedir á
Cabanés que interce&lt;l:ese con su hermano, estu,

Domingo 27 de Enero de 1901"._

(

.I
\

1

- 1

diante de medil'i.na, para que el doctor Clément
director del hospital de la Pitié, diera asilo e1~
él á la pobre "Milu.i" . . . . El doctor Clément
otorgó el permiso, aU11que tropez-aba con algunas
dtficultooes, y Cabanés fué á dar la "buena nueva" al poeta. Había salido de su casa y Jo recibió
"Mimi."
-:-No está Enrique; pero yo sé por qué ha
vemdo usted. Yo soy quien "iene necesidad de
ir al hospital. Ya hemos agotado ,los quinientos
francos que nos dió, á ruego de .Al:fred de Vígny, _la .Academia Frtances-a, · y mo 'tenemos un
céntimo. . Estoy enferma, lll!Uy enferma,, y sin
lum~re, si1;1 médico ni medicinas.
No quiero
seguir aqw.
La llevaron al hospital y al inscribirla se
averiguó que era ca.sada, casada con un carpintero .. . .
Pasaron ocho días sin ver á Miiger. ":Mi.mi"
lamentaba su ausencia. "¡ Ya no piensa en mí!eX'Clamaba.
-Oiga usted-dijo ::M:iiger-"Mimi" se queja
de que usted fa. tiene abandonada.
-:-¿ Y qué quiere usted que bao-a
yo? ¡ Ni siO
qmera tengo diez céntimos para comprarle un
ramito de violetas!
P?r fin fué dos ó tres veces, cada vez con un
ramito. Cuando no lo tenía no iba. Por una
cqui-vocación. verdaderamente fúnebre, la enfermera rle :'l\Lni''. 1~ dió la muerte y el hermano
de Caoanes corrió a dar la noticia á Miio-er
-"C'est fini"~le dijo en el oa:fé d.,.º l¡ Rotonda.
. "Miiger se fut á la ventana para que no le
viesen •llorar, Y un momento después desapareció
del ca:fé."
Desapareció de todos los círculos que frecuentaba. . Cuando se deshizo el error, costó muohvl
trabaJo encontrar al poeta. "¡ Mimi" resucitada, te llama !- le gritaron.
'
- Iré el domingo.
Hoy no tengo con qué
comprarle las violetas.
Y fué el domingo, con el ramo y le contestaron que "1fimi" estaba en el anfiteatro de Clamart . . .
"Miiger adoraba á "Mimi"-dice el doctor
Cabanés.- 1fiiger tenía un gran corazón. Era
bueno, leal, generoso. El miedo die lleo-ar
á la
6
cabece:a &lt;le la enferma sin llevar&gt;h las violetas
era mas fuerte que su voluntad y le clavaha en
la ,~cera_ del hos~ital, impidiéndole entrar."
Hac1a Vaug1rard:''-decía'--"hay unos m11torrales d?nde no tardará en haber violetas. .A.Hí
las cogere para lleváraefas, y entonces :a veré
todos los días .... "

.,Cuis jJonajoux.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
n.n rayo sobre el épico p~ta,
_ .
¡ quedando ciegos, para siempre ?1-egos,
los neo-ros ojos del cantor de Oh1l'é:
proíun"dos ojos en que el genio ardía.
como el dorado surco de un~ estrella
que cruza las tinieblas d,e- la noche!

LA JUVENTUD DE HOMERO.
Amanece. Dichosa la alborada
esparee por los cielos y fos carrup-OS
el raud,al de su rubia cabellera..
A su radiante aparición, las flores
cíñense la corona d-e rocío;
vibran en J,a floresta alas y besos;
d nítido plumaje die los cisnes
rei'p1an:lece en los_ lagos; cada _rosa
fincre los rojos lab:os de una nmfa;
la tórtola f'llpita entre -el follaje
del álamo gentil; lanza el arro"O
!-lb fresca- risas de cristru1, y vJnu~,
la madre del amor, blanca y desnudia,
arom!i al UniverFo.--E-s una aurora
más bella, perfumada Y eRplendE.&gt;nte
qu,e el alba que ilumina la Odisea.
Por el frondoso bosque pasa, envuelto
en púrpureo fu~gor~ mo1,o giga~te
&lt;le apelino perfil, de raéhantes OJOS,
,lJ&gt;ORtura marcial, y hombros robustos
donde las recias águila;:. se posan.
}}l mancebo es un d=o;; hijo d-e dioses:
be-110 cual la victoriil, en fausto uía
&lt;le un ósculo nació que diera Apolo
1\ !·M ona, -l a diosa del combate.
Y cn los campos helénicos, su infancia.
se deslizó, cual fuente cri¡:atlina,
cantando sobre céspedes. Homero.
- Tr.l es su nombre-gusta desde ntn(.
la;; mieles de-1 pan11J de la poE)l'\ía,
y aprende, ya ienc-endido en sacro fuego,
el h imno sin pa~abras d•e los astro.-;
y la canción guerrera del torrente.
Bañ ado en los efluvios de esta aurora,
i;:u i'ed mitiga el arrogante mozo
en las azu les ondas que aca_rician
y refl-ejan el bosque de laureles.

Domingo 27 de Enero de 1901.

:EL MUNDO ILUSTRADO

Jllanue/ l(eit¡a.

7

1

CMJ\OS.

'ffi"i'''i''?""fí?"?

COSAS D:E :NIÑOS.

1

.

1

Siempre que muere un niño,
me lleno de temor y de cuidado ...
¡ con qué fadl:,(fad nos los arranca
},a muerte de los brazos!. ..
Mi niña se ha dormido;
la tengo dulcemente en mi regazo ..
8i me la has de quitar, dime, Dios mío
¿ para qué me la has dado?
Y, embriagado y feliz, Homero corta
ingente lira ele los duros robles,
y arranca de ella un cánti&lt;:o grandiosc,
de jamás e;;.ruclrndas armonías;
un cáT'hco tan fuerte y rutilante
como el escudo ,esplénd:do de Aquiles,
y en e1 que e5grime airada la Epoi,qa,
al roj':&gt; sol, la de&gt;ilumbrante espada;
canto inmortal de exámetros valientes
como legión soberbia de guerreros
de firmes y brillantes armaduras;
c,ántico, e.¿_ fin, que atruena los espacios
solemne .. triunfador, y á cuyos sones,
de fiera envidia. palidece Orfeo,
viendo rota en sus sienes la diadema
que con su lira conquistó. Vencido,
el amante de Eurídice venganza
pile á J ove, que rápido folmina

El castillo de Osborne, residencia donde p a s6 sus iílllmos mome n t os

Prusia. Las diversas grutas emán ligatla.s en tre
sí por esca1eras, que se ocultan detrás de gügantescas construcci~nes, de las cuales puede 0.nr una;
idoea, aunque incompleta, la fotografía qu~ publir
Rqtc oonvcnto está, pues, edificado sobre lo que
puede llamarse las eataoumba~,&lt;le Jerusale!n. Jfües
las g1'l.ltns y &lt;:avernas en cuestion, han scrvulo muchas veces de refugio á 1-os cristianos perseguidos.
La misión Fr{l¡ncesa y la Embajada. Etiope, pc.rmanecieron to&lt;lo un :rn.€s en J erusalem. T odos
loo ,cultos cristianos, católicos y orientales, tenían
sus representantes en la estación de Jernsnlem,
cuando la ,p eregrinación partió de regreso _á Jaffa.
y la l"'mbaj-ada y la Misión francesa, dieJaron la
Ciuda.d Santa enfare gri;tos die entusiasmo, que
fueron una despedida bien significativa.

Le ví correr, y ví su cuerpecito
moverse vacilan~ ....
lie ví caer . . . ~ nacarada frente
1a vi teñida en sangre! ....
Y ved ;por qué rorría el pobre niño :
l por besar á. su madre!

Y a la desconfianza y la malicia
s-e asorruan á sus ojos:
fa c,ánd:da expresión pe,rdió su cara.
¡ qué láb--tima de niño tan rue-rmoso.

Los juguetes en un rincon,cito,
la oasa en silencio,
la cuna vacía, la madre llorando .. .
¡ y el niií.o en el cielo! . .•
Vicente Medina.

s . M. l a Re ina

Victoria.

L a Misión francesa en la Tuert a de Ornar.

del Capitán de fraga.ta De V erehéres, se componía de algunos Oficiales y de una veintena de marin eros del "CaSFud."
~
.E-1 l~mibajador R tiope, Jo~ peregrinos y los marí no., franceses, recibieron en Jl'rusalem la aooUIA lliS ITA Á JEBUSALEM.
~ :da ntás simpática, tanto de parlu de las altas
nut(lri,fades Otolllfillas, como de los J des de las
Ne hay deber mü.s grato ni llenado con mayor diversas comunidM.iee crist.iam1•.
·
contento por todo el mundo Cristiano de AbisilÍrJo de nuestros grabados, r epre-=t&gt;nta á la f:Xnia, que hacer periódicamente una Per(\,crrinación
prc~nda ~i~ión sol,re fa gradería de uno de Ls
á la Tierra Santa, con ~ecialidad, á l-0s santo~
garnles pórticos de la Mez(p1ita ele Ornar, que
lug~ de J erusalem, &lt;lo,n,de mimp-len los votos y
pra, haL"e _IJ0CO tiem,_J-O todavía, inat-&lt;:esible á. io2
promesas que dan generalmente origen á la exUri~tinnm,. m Jefe de h Misión, }f. Moni1"n ,
cur.sión.
tie11e á rn derecha al ¡r~rr nte el-el Uonsulado nt&gt;
La Embajada Etiope enviada IJ)Or el Eml)&lt;•raFran1•i:1; ;\ su izquier&lt;lR, a , Emlmjat1or l-J Fü.1dor Menelik, para visitar la E:xiposición Univerpfa; el :e~to de la \1.i~i(,n y al-gun-0s 1nvilall0;;,
sa'! de París que acaba de clausurarse, ha efeot.uaoc-upan ias gradas del }'(rti&lt;:o.
do, antes &lt;le regresar á su país, esta piadosa jorEi Patriarca griego, Su Beatitud }fomeñor
nm á JeruBalem.
Damianos, á quien la Misión hflbía ped id&amp; autoL a Embajada iba enca,bezada por Mondon Viri;t,ación pa_ra visitar el mona$terio ele Mar-Sabú.
daioot, consejero del Emperador de Etiopía, y le
aprove..•hó esta oportUJn,i&lt;lad de denw-;,trar sus simservía de comitiva, un destacamento del crul'ero
patía~. La Misión fué r ecibida en el monasterio,
francés, el "Oa&amp;:ard" que r ecibió á bordo á la
al són de las caIIl/J)anas. por todo d personal de
Em!bajada, en el puerto de Tolón , para cond ncí rmonjes d-el convento- y se le otorgó una hospitala á Jaffa. J&lt;:&lt;:te rlef:ta&lt;·ament-o, bajo las órclen{'•
ra lirlad t:a.nto más brillante, cuanto que el monMterio en ·cuestión está establecido y vive bajo la regla d-el
Monte Athos; toda clase- de
f\l imon tos gra'30l'C\'" están rprohibidos.
X i m ujeres ni animales. hembra.-; pueden penetrar al convento. -· foé rueeesas-ario hacer ir de J aífa todo
lo indispensable para la recepdón.
Este extraño oornvento, 'PUi-'
recido aL del Monte San Mi,.
guel, pero no edificado ten una
isla como aquél, sino flanqueiido wbre la pared ele tma inmcn1.1a muralla cortada -á pico.
domina por complet.o el Ce~
&lt;h-ón, al que los árabes llarrnan
"wadi En,Nar,:' qwe quiel"e
decir "el terreno de fuego,"
contiene la tumba de San SaMs, uno de los santos más venerados de la Iglesia orient.al,
v escond-e en su enorme recinto, m:1a irrfinidad de grutas que
fueron y son aún el retiro de
U'Tl gran númeiro de cenobitas.
El monasterio está situado
en el D€Sierto de Judá, cuya
F\olemne construcción no habría
pin&lt;:el ó pluma crupaz de describir.
Una .de sus gruitas, contiene
los cráneos de 5,500 cenobit.as
que fueron aseainados a,llí por
ConTen to de llar-Saba dominando el Cedr6n.-(Dc:!rierto de: Jndá, Palc:otina.)
lru; tropas d-e Oosroea, ,r ey de

Abisinios en Tierra Santa.

Mgr. Dami•no•, patriaren griego de Jerusalem.

LAS MONEDAS.
Los harapos cubrían sus cuerpecitos. L~s mbias
cabelleras desordenadas parecían que~er huir de
aquella miseria, y se enroscaban y esparcían. El a.irºc se colaba en 81 euartucho, Effilbando o.l ,pasar
por den rendijas. Pero los niños tení:tn los ojoe
oriihrntcs y los pómulos rosados. Corrí"an y r%piraban fatigosamente.
Eran cuatro. Ninguno había eom.i&lt;lo. Pero ten ían una moneda en las crispadas manocitas. Y
se les agrandaiban Uos ojos cada. vez qne miraban
el tesoro. Y soñaban, cándidamente, con una incalculable variedad &lt;le golosinas.
El padre les había dicho:
-.A.l que se quede sin comer lle do_r nnn moned~.
Todas las criaturas habían ¡preferido fa. ri.queza.
Y habían levantado enérgicamente los brazos al
apretar entre los dedos el disco.
Tod-0 fueron risas, y carreras, y algazara, mientras el obrero devoraba el puchero mísero; mirando oblicuamente á los rujos. No eontaban éstos
con las exi-gencia.s del hambre.
¡ Ya lo creo que les venwría! ....
El padre se fué á la fábrica á ganar e'l mendrugo, y cuando volvió, ya entrada 111. noche, los chicuelos corrieron á darle las monedas. El\ sue semblantes pálidos había estela de Uigrima.s.
-¡ Tenemos mucha hambre!
Las monedas irían minando sus vidas. Y a&lt;:abarfan con ellas otras de más valor que les darían 'los hoIIllbres en el transCl11'SO de los tiern¡p~.
Y fas monedas volvían.
-,! Sí?-les contestó el obrero.-Pnes traigan
las monedas.
Habí_a muerto la madre, que ayudaba á ganar,
v el ahme.nto faltaba. Las monedas eerían entregad~s y recibid-as siempre que faltara pan. Y ]os
niños volverían á wrrer y á reír en&lt;-'fil"l."?ados en c1
cuartucho. ¡ Oh las ambicionts! ...

7osé Jlfarla (Jueveoo.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

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�Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 4, Enero 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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