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                    <text>EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

�RT, MTTNTJ()

n ,ITT'l'R Ann

Domingo 23 de Dicic,nhre de 19Q0.

RT, MTTNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Diciembre da 1900.

'

¡HA HECHO BIEN!
I

-¡Juraría que me habían llMnado á dar lecpáginas á un cuaderno que tenía en un atril. Estábamos en el gabinetillo de un empleado laboción !
El ruido d€ los aplausos fu~ apagándose en el rioso. El ún'co mueble de luje&gt; era el piano que,
Arrieta ,J.e preglll.lJ tó en un examen :
salón, al mismo tiempo que se perdió en el te- según supe luego, había coatado seis mil reales.
-¿ Cuá11 es el signo musical más fá-0il?
clado el último eco de UJla si ufo nía de Wagner AJgunas sillas, tres cromos, una guitarra enfunY la n:ña, sin pensarlo :
admirab:l,emente interpretada. La marquesa se
dada, y allá lejos un,i cama, cuya colcha brillaba
-¡ El silen-cio!
, .
acercó á la joven, la besó con vanidad, la presen- por la blancura, en eJ fondo obscuro de la alcoEstas salidas, masadas oon 1agnmas, no me gustó ·c omo una bandera victoriosa á todos los cou- ba. i Ah! Olvidaba un d~talle. En fa salita á la tan á mí-decía el señor Pedro, que hablaba como
tertu-Jios. Como artista, un enc-anto; como mujer~ izquierda del' i_riano, eegún se entra en el g¿bine- un liUro.-Los niño,s viejos que razona!Il cuando
una rubia de ojos negros, por IC&gt;S qu&lt;&gt; &gt;'€ asomaba
te, est_ab~ un señor, ni joven ni viejo, frente á hab1an sueleru morir prematuramente. No pcr1;curna inteligencia fuerte. Con razón decía la mar- una b1 bhote-ca &lt;le modernos libros, franc~íi~ en necen ~J Surtido or:dinario. La naturaleza los exsu mayoría, enseñando, por eima de unos lentes
hibe como tnC.hs süJ3 eralas; pero los exhibe en
que le cabalgaban en la pwnta de la nariz, unos un banquillo y Im, a:arrota con la eserófula.
OJOS socarrones y alegres, &lt;londie se leía -sin emSe eno-añaba, afortuna,damente, en eualllto á
bargo, la fatiga del trabajo diario.
~\Iaría. Fué creciendo, redondeándose, criando
La chiquilla se volvía lo-ca, tocando euanto sa- sangre, con la pobreza de los ,p latazos de sopas,
bía: estll'dios clásicos, música aJemana., mú8i-ca die] ce&gt;cido, y principalmente d, las frutas que
ita•li?n~, cosas viejas y cosas moderna.s, t.odo can 11egala Dio• á ,100 pajarillos del campo. Y ahí
sentimiento e~quisito, ry con la ejecución pasmosa la tien= ustedes: una gran pianista y .. .. una
&lt;le sus manecillas que rodaban por -el piano corno gran mujer; '.I_)&lt;)lrque con.io guapa, es guapa.
dos ratas blancas. De vez en ,cuiando me. miTaba,
un poco roja, ,p ero -:si n intim..i&lt;l-mrse-, y á. veces
III
volvrn la cabeza para mirar al señor y preo-untar0
le rápidam€nte:
'
Maria, que estaba enredando en el piano, se
volvió it la marquesa y le dijo :
-¿ Qué estudio toco ahora? ¿ El largo?
-Siempre lo mismo. ¿ Qué apC&gt;Stamos que esY Eii equivocaba i'ºr casualidad UJ1a nota decía toda trémula: ·
'
tá usted hablando de mi pleito?
-¡ Estoy perdida! . . .. .
-Sí, bija; por qU;é no? Estos eeñorea querían
conocerte, y .....
-¿ Có:110 te: llaii:a.s, mon ina ?-le pregunté.
-Y todos me conocían, aunque usted no hu-Mana Lu:sa R1vera, para eervjr á Dios y á
usted.
biera tenido la bon dad de presentarme. Yo por lo
Fué desde entonces mi amiguita, y visitando menos recuerdo muchas de esas caras. ¡ Las be
la ca$a, supe má9 tarde, por el rumor ele la ve- visto en el tranvía '.
-¿ En el tranvía?
cindad, la bencficen-cia del s-e.ñor Pedro, que así
-]fo
el tra.nvfa, sí, coo,n,do yo pedía limQBna
se llmrnaba aqael hombre prob&lt;&gt; y laborioso, parco
con
Nieves.
Nos accrcá.bamoo á los ooches y pede pal~b:ras, siempre con los lentes en la punta de
la nanz, la cual se alargaba automáticamente eo- díamos á los que bajaban y subían. El señor Pemo si oliera cl trabajo. El ft1é quien sacó del arro- dro me daba CaE:i siiemprc- cinoo céntimos. Un
yo á María para darle de comer u11 plataoo de día me djó más, dos perros grandes : ry otro día
sopas, _un cocido y frutas de postre. El primer día fué una ba.rbariclad : ¡ me e&lt;:hó dos rmlitoo! Quino qms@ Ia ;rü])..a probar un bocado de carne. zá le inspiraba mayor compasión que Nieves, por¿ Por qué?
q ne era más pequeña de edad y Ge -0uerpo, porque
trabajaba más colgada del trwvía, y el estribo
-Porque la guardo para mi madre. Pero la
del
coche de tanto rozarme con él me había hemujer del señor Pedro le dijo :·
cho
en una pierna una herida que no se me ce-Come, hija, come lo que quieras sin miedo.
qu,sa que aquella muchacha era rma maravilla
n?ba nunca . Una tarde de un día muy crudo, me
Tu madre comerá también.
de quinoe años.
Y en un panecillo abierto le pu130 una chuleta d1Jo el señor Don Pedro, cogiéndome de una mano:
-¡ Qué estrella! ¡ Oh, superie&gt;r! ¡ Superior!
¿ Quiéres eomer en ca.sa? Y me fuí con él, porpara
lLEl\'arla á su ca.sa.
Y acercándose á la marquesa:
que no recordaba la última yez que había comi-La felicitam•C&gt;S á usted, Irene.
La niña -eoonió como si no hubiera comido nun- do ....
¡Ah, no! No era á eBa á quien eorrespo1_1dfan ca, atracándooo preferentemente de frutas.
-¿Y Nieves?
tales ]elicitaciones, y las rechazaba sinceramente.
-Hasta hoy-dijo-las ce&gt;mía por fuera; hoy
-¡ Oh! Kieves Escandón tuvo menos suerte
las como por d10ntro.
que yo y siguió pidiendo. La ví v-ariaa veces cuan. No hubo disensión. I ndicada la idea fué acoII
do iba al Conservatorio, y varias veces la. dí un
gida por unanimidad.
'
perro chico del señor Pedro. Después 'pasó mucho
-¿ P~r qué no hemos -de tener aquí esta nifia?
-Todos ustedes saben la historia de esta chipregunto rm día el obrero.
ca. La conocí hace eiN-co años.
Y la mujer y los niños responldieron inmediaDe regreso de mm excur,sión que hice á mi casa de Cuba, enferma de cuerpo y nostá.lr,.lc1 de mente:
espíritu, vine á Madrid ,d,esde Coruña, en ;1 tren-Pues, sí, ti-enes razón. ¿Por qué no hemos
carreta que llega &lt;le :noche. Venía de oír cosas y de tener~a? Así como así, donde comen cuatro
ver escenas un pC&gt;CO fuertes. Un asalte&gt; de bando- comen cinco.
le~ á mi casa de campo; una p€n&amp;pectiva de un .. Tenía .entQnces cuatro años y cantaba como un
asesinato al revolver d,e un ,camino · una lucha Jilguero.
Otro día dijo el señor Pedro :
de ciroo romano entre un toro y un ~lvaje que li
sacó tiras de pelleje&gt;, le saltó le&gt;s ,dos ojos y Je
-1\Iuj,er, esta niña, ,canfondo es una maravilla.
arrancó la lengua 0111sangrentada; y la vencranza ¿ Por que no hemos de enseñarla n1ú!f:oa.?
de uu marido ultrajado, que h•b:cndo encontrado
. Y Jlamaron profesor, y eoonpraron á plazos un
muerta .de cinco días, a] roo-resar
del larero
via¡· e' p1-ano~ pagxn1do los prim@ros vencimientos con los
:::,
:::,
á la muJe; culpab]e, bajó de noche á la sepultura, ahorr1llo:s que tenían en el monte.
1
desenterro el cadav-er, y, mientras arcHan las col1odo. muy .seneillo como ustedes ven. ¡ Sólo
ronas á que puso fuego para alumbrar su ven~ que .á mngnno de norotros se le ha ocurrido hagamza, le arrancó el pelo y le hundió un pmial en cer "Otro tanto!. . ..
el corazón rpodrido ....
En ~l C~:mserva~rio hizo milagros. Salía á priAl volver á Madrid, que es un cemen,terio de mer p1en110 por ano. Estuvo malita en vísperas
vivos, donde no pasa nada, me asomé en .seguida de coneuroo, y presintiendo que no podría entrar
al balcón de esta casa porque tenía hambre de su- en examen, se pn!So á morir. Allá fué corriendo
merg~e en u:raa noche tranquil-a, y oí, rasgane.~. maestro Arrieta y consiguió calmarla, ofredo el silencio de1 Barrio, ltt misma sinfonía que
c1e~dole que &amp;e presentaría. á ooncurro extraordi han oíd&lt;&gt; ustedes. Me encantaba aquel eco perdido
nar10, ?Orno -a.fil sucedió, y que escribiría. "para
en la g;ran música; lo perseguí escalera arriba,
ella sohta'~ una lección! ~n la que tuvo otro prisubí ~a,la el piso último, llamé, ry me&gt;mento,
mer prermo: ,Al prmc1p10 se tirnió mucho por
despues estaba ,1l [ado ,le esta chica, que era
su salud. V1v1a sobresaltada, y con frecuencia se
entonaes 1ma ra:Posilla de diez años, pasándole las despertaba ile ne&gt;che, dici€ndo:

tiempo sin que yo la viera. :\Ie dijeron
que había muerto. P01· entone-es siempre que salia á la calle, cualquiera que
fuese, no Yeía nada, porque sin querer
€e me marchaban loo ojos al cementerio, y ~uego, en casa, al meterme á
1a cama, lloraba atrozmente, tapándome las lágrimas con ;;;as sAb·auas. Pero
KieYes no había muerto.
Le pasó algo peor. Entró á Sen-ir á
una señora que la, molía á golpes, y la
ca.sti1ga.ba si -co1netía alguna. ligereza,
obligándola 'en invi€rno, á pa-:ar la noche en el halcón . y en verano á estar en
el patio. con la· cabez:1 drncubierta,
cuando el sol era más fuerte. ¡Oh! j La.
pobre Xieves! Se ha e.:.capado lejoE, muy
lejos, -::egún me han cliesho ayer. La
verda cl e:; que, por lo nrncho que ha
rnfrido, merecía haber ido derechita al
c:ielo.

{

IV
Aquellas ternuras eran en casa de la
rnarque:,;a, una eosa rara, algo así como
un nuevo género de sport. Hubo
un in"-tante ele recogimiento triste, de'3pués de hablar María, corno si se hub'ese vi-to pasar por el lujoso salón la
almita de la desarrapada, )lwves, y nadie se atrevía á romper el silencio, corno
si todos &amp;e reconoci,eran culpables
de haber puesto las mane&gt;s en aquel destine&gt; ingrato.
Pero la tertulia poco á pace&gt; recobraba su serenidad y su alegría. Cruzábanse frases lisonjeras, voces reto7,0nas, amores. comprim idos, y el
rnaripos-eo &lt;l-e los aban.icos sacó ele entre los cor-

EL NUEVO GOBERNADOR
D liL

DISTRITO FEDERAL.
En la sem:ana. anterior fué nombrado Gobernador del Distrito Federal, el señor D. Ramón
Corral, cuyo :retrato figura en la primera plana de
este número.
]&lt;)[ sei10r Corral que ha sido ge&gt;bernadc; del
Estado de Sonora. y acaba de regresa.r de un viaje á Eur,;pa, es de tma edad en la que puede desarrollar todas sus acti1vida.des y energías, y la
sociedad mexica,na mucho espera Je sus aptitudes.
Estaa, por otra :parte, las tiene bien demostradas el .señor Corral, como period.IBta. y en los
distintos puestos públicos que ha desempeñado.
Fné diputado á. la Legislatura de Sonora y Secretarie&gt; de Ge&gt;bierno en la misma entidad federativa; se le comisionó para. que en unión del señor Magistraido, Lic. D. Edu-ardo Castañeda, es-

\

piños, que estallaban de risa, nuern.s oleadas de
olor á carne joven, regalada y trimifadora.
La llegada ines¡vrada del marquesita de 1fataporquera. bautizad&lt;&gt; allí ~on el mote de "el
repórter" porque era un 3aco de not1c1as frescas y de sensación, at rajo la. curiosidad de todos.

tudiara ~l Código Penal del Distrito Federal y lo
adopt:ara á la Legislación de Sono:a.
Por útirrno, fué electo Gobernador del repetido
Estado y de sus gestiones administrativas se conservan los mejores recuerdos, muy es-pecialm-ente
por la eficacia con que &lt;:ecundó constantemente
las medidas adoptadas por el Ejecutivo de la
Unión para pacifiear de una manera definitiva las
tríbus rebeldes que habitan en 1as márgenes de
los ríos Yaqui y 1[ayo.
Tambiéri, durante su a·dministracióu se llevaron á cabo mejoras ma.te.ri-ales de importancia.
El ramo de Instrucción Pública, mereció su partioular atención, y en la actualidad la Capital y
;principales poblaciones de Sonora, cuentan con
panteles ele en5eñanza perfectrumente montados
y a.tendidos. mu,c,hos de .ellos, ,por Profesores Normalistas -de esta capital, cuyos servicios., mu_v bien
retribuidos, se han solicitado para aquellas apartadas regiones..
Todo lo anterior es sufic'.ente para que, corno
decirnos al principio, mucho espere la sociedad
mexicana, de la actividacl é inteligencia del nuevo
funcionario.

-¡ La erran notida, señoras y señores· la u1;n notici-a ! liie la. dieron en
'
o
'1 o a, esel Real
de los cursis, y he \'ente
L:ape para comunicárE;t:Ja á mtedes.
Lo.; semblante~ se alegrHon, reflejando la ansiedad ele los espíritus.
-¿ P11e-s qué ha ocunido, marqués?
¿ (Jué ha sido ello?
-¡ Una frio-le ra! ¡ La hecatombe hache! Otra bombita en Parí"-. ¡ Pero una
11()mha. pirami&lt;lal. pis.tonuda! Cuarenta
y tres muerto~.. setenta y seis heridos,
Ca rul!las la ca5a que tiene en la rue
YiYienne la Compañía minern cLAngi11,
y todo París huyendo.
-¡ Qué horror! ¡ Qué crimen b.m
atroz! Y diga u::.ted, ¿ han cogido al
criminal?,
-Al criminal, no toclavía. Pero
1e han echado mano á su mujer, ó lo
que se.a, á quien :::e vió entrar co,1 un
paquete, enruelto en un periódico que
debió &lt;l-ejar en un d e·~an::illo ele la es•
caJera. Por ciet·to que la mujer es ~pañ&lt;&gt;la.
-¡Hombre!
-Rf, ~· mu_,, conocida en ;\Iarlrid . Una
perdida, una tal Xie\'es Escandón ....
De lC&gt;S ojC\i de María, turbios y engrandecidos por ,el dol&lt;&gt;r, se d&lt;&gt;sprendió
una lá,grima sobre el teclado, donde vagaba '3Ún el último sonido de una, nota del corazón; y luego, dirigiéndo;;e al auditorio, estupefacto, si'Cbó mejor que dijo, esta frase
que pareció una bo?anada malsarui dtt'. arroyo:
-¡ Ha hecho bien!. ....

El Congreso Hispano Americano
""&gt;o""&gt;

La reumon del mencionado Congreso .soci,al,
en la ca,pital del reino de España, ha sido un
acontecimiento que ha ocupado la atención de la
prensa, no solo de los países latinos sino del mundo entero.
Todas las naciones latinas de este continente
estuvieren r~presen!a,das en aquella asamblea
por delegados, que fueron huéspedes cl,e [a Real
Villa y objeto del más entusiasta recibimiento.
S. M. la Reina Regente &lt;lió dos solemnes recepciones, en los priuopirules teatros se organizaron funciones especiales en honor de los congresistas, y las sociedades científicas, lo mismo
que los· salones más dis.tinguidos ..abrieron de
par en par sus puertas para dar ex:presiva acogida
á 1Ios america.nos que atravesaron el océano .para
ir á maiüfestar á España, con ,su presencia caracterizada, fas simpatías que por ella sienten las
naciones del Nuevo Munde&gt; y los lazos indestructibles que las ligan.
·
Durante 1-a.s sesiones que se veririearon, se trataron asuntos d-e la más alta im:portancía para
los intereses ele la raza latina; se analizaron los adelantos que en ]os últimos años se han realizado
y se presentaron los más halagüeños proyectos
para su progreso ,en lo ponenir.
l1éx ic•o estm'o representado por los señors
Ucs. Jus1o Sierra, Pablo ;\Iaceclo y 1fanuel 1forcm1&lt;' (,h.), quienes cumplida su com.isón, 1legarán
á esta capitrul en estos días. de regre:-;o de España.
En la a,pcrtura del Congreso, el )[aestro Sierra. además ele 1a repre::1entación que lleYaba. tuvo
la de lJ::: Repúblicas Sud -americanas, cuyos delegados lo elig:;:iron para que hablara en su nombre.
Nuestro grabado r epresenta el grupo de los delegados americanos que eoncurrieron á e--te Congreso. cuyas l'euniones ser-Jn periódicas en lo suLt!::;ivo.

Á NUESTROS LECTORES.

Grupo de De'.egados ni Congreso HU!pnno Americar.o de Madrid.

"D.
ber
que
eoo

Con el presente número termina la obra
Quijote de la Mancha," s'.éndon.e-.s grato hRhecho la interesante publicación antes de
termine el año, que habíamos calet,lado para
objeto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

J

Domingo 23 oc Diciembre de 1900.
por el casón de Juan . .. ¡junto por junto
ú. la me.smic-a puerta 1
Y pasan la::; mujeres
con sus tablas de pan á la caeza ...
con aquel pan de trigo
que granices d"anís, por drento lleva ...
con la.:i torta.s de Pa..:cua
que transcienden de giiena,;; .. .
Y pasan los que giichen del mercao
charla que charla . . . (;a uno con '-U tela. • I
tós pensando en comer y en divertir~e,
¡ tós con cara contenta !
Y drento del casón se va colando
tó aquel rum rum de gente eati,íechn.
y aquel olor de pan .... ¡ ese olomco
con que el hambre .e espierta!. ..
•l

¡ helándoles el frio i,ta los giiesos
y helándoles el alma la tristeza! ....
Y pué que más que ei" arcabol de un horno
aquel casón de calentico sea;
pero yo t'a8eguro
qu e, drento de él, el corazón se guiela,
¡ y que se siente allí mucho más frio
que en los mesmicos artos de la sierra!. ..

I
Ualhaya el tiempo malo,
malhaya la probeza,
1malhaya el que este mundo se gobierne
de tan mala manera!

IV
II
Suelen icir que el hambre
hace salir al lobo de su cueva;
yo pienso que hace más .. . . ¡ pienso que iguala
los probos cordericos con las fieras! ...

Blancos de nieve están, como palomas,

los artos de la sierra;
de plata enguarnecías
pá,lee que están las ceñas,
ande loa chorros d'agua
h€0hoo encajes al helarse quean;
de vidrio son las juentes ... .
de vidrio .son las ciecas ... .
paraliza el helor los correntales ... .
¡ las aguas páece que se paran muertas! ..
¡ Da temor tanto frío!
¡ Probe da que] que sin calor se vea
y halle nieve en el delo
y halle guielo en la tierra!

:•J

-"¿Xo hace tort.as la madre?"l'ice al probe de Juan una e ~us nena.:. ...
Y Juan . .. ni responderle ...
ni mirarla siquiera ...
¿Pa qué mirarla el pro pe
si no podía verla,
si siente que sus ojos,
llenándose de lágrima$, :--e ciegan?
¿ Crono ha de responderle
si s'ahoga de pena?
Y la otra criatura,
&lt;JUe está arrimá á la puerta,
poniendo esos ojazos tan e"Piertos
que pone la mi..:eria,
dice en tonico durce,
que amargo al alma llega,
ca ve• que el olorcico de las tortas
en el casón se cuela :
-"¡ Qué olor más giieno, 1J"dre!
¡ Qué olor más giieno que echan!"
Y hace ca ,es má! frío .. .
no para &lt;le nevar allá en la sierra .. .
De vidrio son las juentes .. .
Oe vídrio son ]as riecas .. .
paraliza el helor los correntales . . .

•

III
Con la mar de trebajos
hizo Juan su oo ón en la laera;
un abujero en onde
meterse tan siquiera;
un resguardo pa'l frío,
porque á más no arcanzaba su probeza;

un rincón pa vivir ... 6 pa morirse,
¡que el hundirse un casón no es cosa nueva!. ..•
Pos allí tiés á Juan acobarda.o;
que no hay ná que los probes tanto teman

como estos días tristes
en que tóico s'asuela;
¡~omo estos dfas en que grana el hambre

y :ure~flge la muerte su cosecha!. ...
Allí está el probe Ju an, que es de lo poco
gueno que ya se encuentra,
y su probe mujer, que es una santa,
y ::on ellos sns uenas;
dos '.lngelicoa da esos
que Dios al mundo pa penar los echa.
A 11( los !iés {¡ 16s en la cocina;
allí loe (iés . . . . ¡ pero sin chispa e leña 1
Del ~umo, d'otras veces,
allí se re fa señalica negra
'Y se ve el hogmil y el puñaico
&lt;le ceniza que quea ....
¡ 16 af(uello que, sin rastro de rescordo,
nui s páece que cocina, una nevera!

¡ Allí los tiés! ... los cuatro
que acurrucaos y arrecios tiemblan .••

Por el casón de Juan, junto por junto
á ]a mesmica puerta,
han hecho una sendiea
que va al pueblo derecha,
y tós los del partío
la toman por i;-erea,
igual si van pa'l horno
que si van pa la iglesia.
Asina tiés que, en siendo
como hoy que es X oche gii•na,
mil almas pué que pasen
por la sendica aquella,

las aguas páece que se parn11 muertas ..•
¡en el cielo tó nieve!. ..
¡ guielo por tóicas partes en la tierra! ...

V
. J uan;-yo soy tan giieno
,"N o _pu é ~ ~-1oe
e a gritos m ice malo la conciencia ...
Nuestros eran enantes
los montes con sus leñas
y libres pa los probes '
aquellos artos de pinás e,pesas ...

D omingo 23 e.e Diciembre de 1900.
libres rnn sus lentiscos y chaparros,
lo mesmo los callaos que las chentas . .. ·
Y libre5- los barrancos con ¡.;us ntb ros .. .
¡ lib res con ,sus romeros· las laeras l. ..

Y en estos días malos
en que el probe le niegan
lrélla)'o pa vivir quien tie caudales
y el cielo su calor y el pan la tierra,'
En estos días ma!Os, otras veces
110 era cosa e temblar, como hov se tiembla
que pa el hambre y el fno esos pechos
que tién tanta dureza,
les queaba á los probes
el consuelo e la sierra
con sus manis de lobos,
con sus mantos de nieve, con sus peñas! ...

y

Nu-pué ~er; soy tan giieno
gritos m ice malo la roncieneia;
esos montes son míos
con sus piná~ esp.e.!:as ...

NAVIDAD.

EL UUNDO ILUSTRADO
¡y mis hijos tién hambre

y, e~troccaos por d fríQ, tiemblan!

"' .,

camino ele la iglesia,
y al oon . de los guitarros y zambombas
y ele las panderetas,
al pasar por encomedio de la plaza,
esta coplica suertan:

YI
Prohc Juan, que orvidaba en su csvarío
que, aunque p.íece mentira, aquí en la tierra,
las leye~ qu.e hace Dio.-, son leyes malas,
y las que heccn los hombres, leyes giienas ...
En la plaza del pueblo e,lá la cárcel;
Juan está drento de ella ...
y eu mujer ,V sus hijicas lloran,
arrimás á la reja ...
Pa la misa de gallo va la gente,
la media noche llega,
hace ca ves más frío,
no para de ncrnr allá en ,l:t si€-rr1,
alegre::; van los mozos en panclillas,

El enorme gato negro. dormido sobre el ef-eJbel,
ch rnnaha su lino intermi1lable.
;, En &lt;¡u e había de pen:-ar aquella n'ña ca-:ada
a¡wna.;: h-acía un año .r nunca alejada del ~en.o de su
famiFa. ~ino en ,el hogar di~brnte? ¿ dónde hahía de ir aquc•!-la Ílnima blanca y amante bajo los
filo~o- l'UCh11!06 ('.e la nie,·c. :-ino á h ~oc·he•Bue-

1~::taban los a~, Jo¡.¡ felice;;; v amorow~ reri~n
ca:--atioe, en el muelle nido de su~ recámara tapizada
&lt;le azu.l. El. á los p:és d~ t:LL adorncla Jos.efina, ::entado en un cojín; con los labios rebo.-.ante.s de mimo:-u plática, chorr~ant.es de al mi barada
ternura; ell-a, aeurru cado en un srnón,
metida dentro de HI abrigo ele piele8,
J di~tr11í&lt;la. Xo veía á ~u amado; no YCÍa
la luz ténue de l¡1, Lím,para, má:-: débil aún
por el ra~o que la velaba .. Con su~ ojo:,
azule~. ligeramente entonnJo~. rnít1 á
lo leja:, no .-:é qué e~¡wji~mo:, enc:1ntado•
.re.:, y rn.-. oí&lt;lo:-- fino ... y atento:-, cerra.dos á la z,1lamera chnrh . e::;euchaban otra
mú~ica 111.í-. dulc·e, m:t .. ~u:1ve, más rorciicll, rcnicla de muy Uü,tantc, at rciopeJa.
&lt;la por h dulzura tlel recuerdo. l'n enorme 5ato negro enroi:;c.-iulo en un e.:-eabel,
.&lt;leY,rnaba :m l"no interminable.
Afn t ra, el frío rnyilba con .:u diamJnte la.s vidrieras &lt;le lo.-, balcone:-- r JI.Otaba
.á 103 tran~etmte:; en l:t:-:; mtrno•· y en los
roftro::i con ::;us disciplina~. De rez en
&lt;'uando, como un pájaro aterido r frio- 1
lento, entraba de la calle un guiñapo de
.canto alegre que rozaba con ::-ti.:- aw• lo::;
muro:; y caía al fin muerto ~ohre la alfombra . 11uchas nota,;, confusas y clisr,er~as, e~c..-Jpada~ de alguna :sala de baiJe, entraban tambión, volando corno somrnte.s oropi.:le..: y ahogando ::;u :sonido so•
bre los lapices.
Al berto notó la di~tracein de H1 joren
-e.•po~a, pero no le preguntó la rirn-.a, qui.ro por sí ~olo de~c:frar el eni~nrn, y levantando la cabeza, torada de:-cuidacla- \
m.: · nte corno la de un poeta, la apoyó sobre
~¡ cojin de las rodillas cerrada; y sua1•ísimas y cla\'Ó fll mirada de de\'oto amante
y sutil an-alizador, en los ojo8 de Jo,¡efinu.
J· 1 era. el astrólogo ~abio é infalible de
.aquellos cielos límpidos _y e:--plencloro$OS;
,él, con su aguzado entendimiento y fina
penetración, sabía leer en las conjunciones de las estelaros pu,pila;;;; .r muchas
veres, obscf\'alHlo un g-e:-to, ~ornrenrlienrlo
una sonrisa, espiando una adit ucl, adivinaba el na relebrad,'l entre ~'l1it2:~ oracioneJ y ri~as de jú•
JJen,arniento de 1Ja idolatrada amiga.
bilo en el solar paterno?
Lo'4 astros azules bajo -l11s pe5-tañas finísimas se
Como un filtro su memoria herda a! conjuro de
e mpaparon de agua; la nuca marmórea ~e doblegó la evorarion, en su~ ojo$ inten-.amcnte azule~. Ienbajo el peso ele los cabellos 0iaro;; en la írento tejueleados de estrella!ó, clavaba tius puntas de pla-albísima apareció el pliegue de una meclitae ión. El ta la alegría; Albert.o veía vivir en la conjnnc:ón
pensamiento df:: la hermosa ,Jo-:c.finn no estaba en d:1 la6 e.~telarc.-s pupila.:; la ima~en rerncitaJa.
el n,~: tlle nido de !a recámara tapizada de azu 1 ; el
En la sala limpia y resplandec ie nte, adornada
:ánima blanca y amante ele la e:::posa que formal&gt;a en lo~ ángulos, en los mu ro&amp; )' en lo aJto d.e las
&lt;:on el ánima ardiente de Alfredo una parejn de puertas, con guirnaldas ele heno fre8CO y oloroso,
inseparables r¡mlomas, que tejían su vida en un con ramas re~ino;:;as de pino, y abiE.rtos abanicos ele
-eterno arrullo. no lu•,traba. el l'uello ele su conqHI- palmas, se er~ía el ra choso natimineto. El nrbol
ñ era ni bu!ól,ca,ba su pioo, y extendiendo las alas de Navid,ad fovantábase enm !(l'o. lleno ele luces,
1,e escapaba del palomar cnliente, emigraba á otro
titilantc de luc:érnaga~, doblado bajo la pesadum.
nido á reclinar r:.u buche en un 'J)lnmón más suave, bre de sus írutos maravillosos é inverosímiles. Ha-á picotea,r trigueñas ¡.;einjilas, en otros surcos más bía pendientes de las ramas, pelotas de coloree,
Iértiles ry hospita:larios.
. .
cucuruchos de du,loes, tamlX&gt;res, fu siles diminutos
Bajo el frio d e la escarchada noche de D1c1em- y rorros de cabellos rubios. En el aire flotnba el inbre, ¿ adónde iba •la nostálgica palotrul?
cienso de los CJntos, SE• clesgra:lil'.~an la.s panojas

Los paetores y pastoras
todos rnn juntos por leiía
para calentar al niño
que n.ac:ó ,la Xoche Gucna.
Y por más qué es alegre la copli ra,
triste á la cárcel m sonico llega.,.,,.
y el probe tlUan cseripera.o llora,
y lloran en la reja
su mujer y sus probes m.1gelicos
que tién las mano.s -en los hierros puestas ....
¡ manos heltls que son tamién de h ierro,
d"agorrotás y tiesas.!

Vicente }rfedína.

de los cohetes y vibraban en oncla.&lt; rutilantes,
en ond ulac·one~ de aurora. boreal, los gri tos de !os
niños bueno~ y bullieio.~o.;:_ J..a. música, los cantos,
lo.:,; re7,1H, todo fe_;;t.ejaba la Xaiividad de-! bebé naz ..
reno tiormlcl:1 .-.cbrc l.:1:-- paj11:-; blonda,.;, de un p~1 re, ante la a1lor;1l'i6n silencios,a. d0l rr ~, r ) de hu?,1,•1,11tes •1~,.;t~ y la )Jula de oj~,: prt:ii·-l&lt;lflS &lt;le
melaneolín.
L ue~o . : cguía la cena famili-ar en el
L·omedor con fortablc y e.,¡pa~ios:o. Seniálian~c en torno de la mea sus padres, de
tranquila!\ te,:¡tas platcada.3, su ..:; pequeños
hermano~ con.. lo~ iJJbero::. albeantes- atados r.! cuello y lo:, innumerable~ amigos
.r conrida&lt;los. &gt;iobrc el mantel blanquíi:::im-0, de~tacálrnn.,e las otloríficas flor.es de
lo.• r,1millcteros; brllaban la, botellas de
vino hlaneo para rorear el sahro.so pescado: dc,collaban la elástica en.salada de
mil fruto;; y los don.dos bufiudlos untados
de miel. .\ lo."'&gt; postre:--, ::;u:;piraba. en- la
tala, opulentamente iluminada, o! preludio ele un nl]!=-,, que hacía relampaguear
;o~ ojo_.:; ju\"cnik-&gt;s y taconear los piés im,Jacientes, bajo la me::xi, y al .fin, el baile
¡ue lltnal&gt;a la 11oche t-on el ruido eorurnl de :--u algazara, que enrc&lt;l-aba en las.
\'€-rtigi no.::-1.h ruelt.a.; la" falcla3 de muselina á la..:i piernas ágile:, de loa enamo.
ra.dos; que dc..;granaba risas; provocaba
confe.•ione~ y mantenía dehpierto el júoifo ha-ta la madrugada.
Rajo .Jas p.::;,tJñas finísimas tornaron
Jo..; ojo..; azul-e~ i1 empa¡x1r.-e d€ agua y Ja
boca de pro\"ocativas sinuo..:id-ades se entreabrió para murmurar &lt;'On voz trist~:.
-¿ N"o es verdad que e~tarán muy contentos y se acordar-án siu duda de nosotroo:-Sí, respondió dulcemente el espo.
S:O.

Y entonces la adorada. Jo~efina, -sonriente, amoro~a, sin dei:\pedir siquiera 1tn
su.:-:piro por su pa ...:ado de hija mimada y
de clonc&lt;.~lla, hundió sus ,ledos transparentes en la cabeza. destocada de su Alberto; de-'ento rnó sus amantes ojos azule, que :-;e \'etearon de oro, y abatiendo
el cuello, le estampó en la toca ávida.,
un bew largo y vibrante, que tronó y se deshizo
C'nmo un múgi('o piroforo, en la rec:una.ra siloneiosa.
Marco de la luna ele miel que se había ocultll'clo
~n minuto, tras un girón de nubes, surgió en aqu.11
mstante, más puro, más mdioso, y ava nza ndo ton
lentitud por el !impido cielo claveteado de estrellas, dirigió los IJ)Untos agudos de s u,s cuernos hacia el Occidente.

€/rén l(ebol/edo.

11

�Domingo 23 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUB-TRADO

EL MUNDO ILU3TRADO

·~

~·

;_,_:'.!,~.

;-~~-~'.--"

,')-.

y

,
-~
.

'

l. P•norawa de la Villa de Guadalupo.-2. Aspecto de la Calzada
el 12 de Dlciembre.-3. En la falda del Tepeyac.-4. cL,s gorditas,&gt;
-5. Tipo indio.-6. Banquete al aire libre.-7. Las cuelgas.-8. La
colación.-9. Un puesto de cPeregrinos.&gt;-10. La cotnpra.- 11. cLa.
letanía.&gt;- 12. Un tenor.-13. Pidiendo posada.-14. Patio de vecin•
dad.-15. Un ba!le.-16. En la casa del pobre.-17. cL, piñata.&gt;

Domingo 23 d,, Diciembre de 1900.

�I
Domingo 23 de Diciembre de 1900.

Domingo 23 ue Dicieml&gt;re de 1900.

EL ifüNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD~
Y yace resignada á la cadena,
sin procurar romper los eslabones;
no ruje de furor, llora de pena,
al r ecordar sus bárbaras pasiones.

(DE 11ERNANDO CELADA.)

Yo ~cendí la montaiia.-En la c:.:peranza.
jadeante un ingel se juntó con migo;
se detuvo, y le dije en mi entereza:
-Sigo si sigues; si no sigues, sigo.

A UN POETA.

Bal'do del ::mfr:miento, tú que apuras
El brebaje d-, todos los d(}lores
Y puedes :e~•pre!--ar tu ➔ desYentura,s
Con amargas dulzuras
Cuando bll lira cslit llena de flores;

Tú, qne ·al probar C$C dolor eterno
Del mundo, lo torúa--lc en un idilio,
Y has bajado á Ja¡;. eima..s del infierno

Sin un rnae~tro que te &lt;llera. auxilio;
rl'ú, que llevando el corazón henchido
De lurnino~a fe, Jo¡; antros viste,

Y te halla'!--te en l:i:- acruas del olvido
Nárufrago :,, :.in amor ~ua.ndo volviste;

Yo acabaré la prueba.-"¡No se tcabal"
• el sendero ?.... - U i '. _,o
T te rmma.
• f"
-¿ N o termma
"Tus plantas quemará. la ardiente Java,
"desgarrará tu carne dura espina.
"No con la queja amárguen:S-e tus labios,
"pues quien se queja débil se proclama;
"no te detengas á vengar agravio~,
"que el que se venga su dereL:ho infama" ....
De entonces abnegada el alma mía
prosigue, entre las brumas de l,a t.ar,de,
ascendi-e ndo el camino, siempre p'a . ...
Si perdonar la ofen!'la es c;:,bardía,
confieso con valor que soy cobarde.

R- oe 3:ryas er¡rique:{.
México, 20 de ~oviembre de 1900.

'11ú, que hu:'r('ando las brillan.tes galas
De una ilusión pe1,dida,
Vi-st,e romper:,-:.c, la:- ht•rmosas a.las
De ta edad má:- ri~ueiia. d-e tu vida;

---------------

'J.'ú, que bu"rn~te blancas ilusiones
Para tu ·numen que tristezas canta,
Y .en la c·ima de toda-, las pasiones
Sentiste rc,balar tu débil planta;
'l'ú, que enflora:; tu lira do11de late
.El sentimiento que lo san.t.o encierra,
Y ves ]af.l amarg-urri::: clol combate
Con que "e cubre la mezquina tierra;

Dame un grito de a.liento y de altruísmo,
Porque mi fe y,t ,·,H·ilante muere,
Y ,e3toy en la rpemlientc de un abismo
Donde la, dC&gt;n:xi.. ol&gt;:!'C'uridad me hiere.
Siento va tni~ C"reencias moribundas,
Y ,espero :11 fin que á mi dolor respondas,
Tú que '·llevaR herida~ muy profundas
"Y tristezae muy hondas !"

YO NO ME. SE. VE.NQAR.
Yo no me ~é yrngar! ... Tantos amores
se encuentran ,1lhcrgaclos en mi pecho,
que iel odio, la. ,·enganza y los rencores
si hallan lug-ar en él, hállanlo estrecho.

Yo uo me sé ,·en.gar!. . . Uis ideales
suben á Dios, y nun{·a 1han det:cendido;
y, envuelto en lo~ efluvios siderales,
hallo justo el perdón, santo el ol•vido

¿ Cómo poner el pie en mi hogar, santuario
de mis puros afectos é jlusiones,
si1\ convertir el alma en relicario
que sólo encierra nobles al.eccionest
4"Cómo llevar á la adorada espoSt
y á los hijos-las rtoresi de mi alma,una frente ceñuda y tenebrosa
y un pecho ,en que no reine augusta. calma.?

¿ Por qué dejar que corra ante mis ojos
· la vil venganza su carmíneo velo,
y con vestiglos y ían tasmas rojos
en sangre tinto se ob:sicurezca el cielo?
Yo descendí del alma al hondo abismo,
donde la bestia tuvo su guarida;
la iuí á buscar, luché con heroísmo
y retorné, trayéndola vencida.

Arreglada en bandeaux la cabellera

De oro mate, la virgen peregrina
Que soñé, la pintada en la vidriera
De una suntuosa iglesia bizantina;

Ella, con sus mejillas satinadas
Y .5us labios jugoso-5 como frutos,
Y aus manos de yemas sonrosadas
Y dedos corno frágiles can u tos:
¿ No la formó el insomnio con ~u fiebre,
Ni en un sueño lranqu'.lo de belleza.
}ifi amor como la mano de un orfebre
Cinceló en brumas d.e oro su cabeza?
No la formó el insomnio con su fiebre,
Ni en un sueño tranquilo d,e- belleza,
:Mi amor como la mano de un orf.ebre
Cinceló en brumas de oro su cabeza.
Era la dulce Amada que venía:
Ví su quieta apostura, ví su cuello
Redondo y transparente que rendía
Como un nimbo 1pesado su cabello.
Si qu'.siera morar en ie:'l santuario
Pomposo que le han hecho mis ternuras .. .•
Hay nieblas en su agudo campanario
Y en su interior dorados y pinturas.
Pondré nu,evos adornos, pondré lirios
Fragantes ,en los diáfaoos jarrones,
Y luego prenderé lodos los cirios,
Los candiles de plata y los blandoru,s.
La luz hiere las gemas abaciales,
Repuja las custodias ~mari11Ias,
Y pasando á través de los vitrales
Arroja en los mosaicos sus gavillas.

€/rén Rebolledo.

DICIEMBRE
Llega con sus mañailas ~}ancas, con ~sns fic:'.3tils
de escarcha, con si). marav11loso ensueno Ue tr.1dieiones.
Es la última gota de elíxir _de eterna _vl,h, q"e
liba en 5 n copa &lt;le oro el vieJO m1lenano, el q~e
ha vivido toda~ las épocas y .paseará. 5li guatlana.
por los siglos de los siglos y más, mucl~~ mii.F._ .
D iciembre es la barba blanoa del! 'I1empo, Diciembre es la última sílaba del metro de doce; Diciembre es un suspiro puesto al fin de una sonrisa.
El perfume de D'ciembre es la mezcla de -~os
alien"'': el áltimo del vicio y el primero del nmo.
Nieve, mucha nieve para albo fondo de esa pereorinación de trarlicione:;, y de leyendas; meve,
color de mortaja; n'.eve, color de los paños de la
('1na· ¡iicve, cirio al lado de un cadáver; ntt.vc,
gota Íáctea en los labios del recién n&lt;tciclo.
Desde el primer sol del último mes del año, parece que la vida entra á una. solemnida&lt;l.
.
La multitud sonríe como la benévola vencida
por un &lt;:apricho del siempre senecto.
.En México, donde el ln vierno llega sin cruelcla&lt;le:5 y no victima, ni arranca lágrunas po_rque
no hay un trozo de leña para el hogar, m un
rnyo de sol para la avenida, en México, es un~~
fiesta la ~aída de las bojas.,
Llega, con los primeros días, la celebración de
lo que es emblema de Santa purw,a; la Inmaculada Ye sonrisas en l.i multitud que la adora. Cuatro soles después, es la fiesta de la tradición : la
Virgen I ndia surge en las alturas del 'Tepeyac,
con la unción en su semblante atezado, con sus
manos piadosamente unidas, dentro de su halo
de rayos ele oro . . ...
La ~angre noble de aquella raza que, próxima
á extinguin:rn, se reavi,•a, como de reaviva.r hubieron el fuego que martirizaba los pies de un
monarca, el último glóbulo, el que no quiere sa1: r de nuestras venas porqu·e son suyas, eternamente suyas, hace su fiesta al pie de la colina,
donde la tradición y los recuerdos tienen por panorama la inmensa sabana del Valle, el brillo
acerndo de los lagos y los penachos albos de los
volcanes.
Al pie de la colina que la loyenda ha ungido,
la multitud se a8Jita con movimientos de fiesta
propia, de fiesta de la .l.""aza, de grito nacional.

A penas se acallan los repiques del tffillplo, y la
ciudad creyente dobla los cortinajes y apaga los
farolillos con que engalanó los exteriores del hogar, cuando la fiesta torna á reanudarse, intima,
alborozada, rica en tradicionalismos poéticos y en
gozosas ::encilleces.
¡ Las Posadas!. . . . la peregrinación de un amor
que va en busca ele las tibiezas para que surja el
Hombre del mundo, entre cantares de ángeles y
adoraciones de reyes.
Las !'osadas son las fiestas religiosas del bogar,
e! mejor temp.lo para las creencias.

Viene la fiesta de Natividad, el Dios-Hombre
llega al mundo para enseñar la perdurable doctrina.
En México es costumbre que el Mesías llegue
euando e5,temos ce-nando . . . es un detalle que
probablemen.te debe te ner un origen por demás
mundano.
].;a decoraeión del hogar se transforma; ya no es
c~n1po de percgrinacionc&amp;, es to&lt;lo un paraje, el
rmcón del mundo que Jesús eligió para abrir sus
ojos á lo creado.
"J'l
. . to, " una. 11ermosa .ficción reL:ama'J N.
I ac11me-11
da de anacronismos-; inverosimilitudes, necraciones de distancias, proporciones y perspeotiv~s. Y
todo ello coronado por la. sublime ruina sobre la
que flota el ángel que anunció al pastorcillo la
Buena Nueva.
Y c~mo punto á esa estrofa del Tiempo, viene la ultima noche del año: San Silvestre pasa
por los cielos haciendo estrellas con la pedrería
de su tiara . . .. .

.J:uis Frias Ferqáqc/ez,

ELVIRA LAFON .

Fotografla Artística de E. Langc. Profesa núm. 1,

�:
•
RL

Domingo 23 de Diciembre de 1900.

RL .MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 ele Diciembre de 1900.

,rnxno n ,m,Tn Ano

--,

JVuesfros grabados.

=

Una fotografía de E. Lange.
Como modelo de una. fotografía rQridaUe ramente artística, ofrecemos hoy á nuestros lectores el retrato de Ehira Lafón, sin que nos refir,1,mos á los mérito:- üe la at:triz. pue.:to que en
nue.:;tro concepto e5-tá tan lejos d e ::.er una estrella del arte, que no llega Íl pa:eahle medianía, por
rn.ás que com'enimos en que, corno mujer, C6 muy
hermosa.

LOS PRESlDE\TES KRÜGER YLflURET.

=•=

Entre las e~cenas patétieas que '-e han des.arrollado r ecientemente con motivo de la vi:::ita que
hizo á Franc:a el Pre::idente Kruger. se 1:uenta
el momento en que el viejo bóero iué recihi do
por M. Loubet, escena que repre::entu nue3tro
grabado.
En efecto} al e:-trechar:se la m'rnO aquellos dos
hombre~. Jefe uno ·d e una nación, que no ob~t-ante
la decisión y bravura de ~us hijo.,,, ~tá ca5i perrli&lt;la bajo €1 vugo de la dominación y Presidente el otro de un pueblo fanático por la libe&lt;tad clebe·n lrnber experimentado la más grande
em~ción, ,lo mismo que los que asistieron á. aquel
acto.
1

MONUMENTO Á MOHELOS.

Nue.c;tro grabado representa el que s-e ha erigido al hoortador Morelos en la ciudad ele Toluca, y fué inaugurado durante las últimas fiestas que se verificaron en aquella cavital, con 1;10tivo de la. visita que hizo el señor General Diaz.

EL MONUMENTO DE BREST.
-&lt;&gt;O&lt;-&gt;

El día primero del último Noviembre fué
inaugurado por el General André, Ministro de la

Pabellón del Ministerio de -la, C :,Jo:1ias francesas en la Exposición de París.

Guerra fr3ncés, un importante mo•numento eríg:do en Brest, á '·los soldados y marino:; bretones
muertos por la patria."
Este monumento, construiído por subscripción
nadonal, es obra del escultor Augusto :Maillard,
c.iutor ele ''la Defensa del Suelo,'' -de la cccaíd,1
de Icaro," del monumc.nto del capitán Manard y
del monumento erigido por la ciuda·d de Asniéres
a L1 mc1110: ia de sus gloriosos muertos.
1"1&lt;11110 para los dos últimos de los ~xnre~;-1Jo:::
monumentos, fué por medio de un concu·rso lu
dudad de Brest escogió el hermoso ,proyecto ele Augusto 1[aillard. El grupe&gt; de bronce, de
cuatro metros de altura, erigido sobre un zócalo
de piedra de 2m.80 simboliza el genio de la patria, inspirando á un campesino bretón ta idea de
dejar su arado por defender su suelo natal.

EN LA EXPOSICIÓN DE P!BIS.
De elegante aspe-cho, arq~lite-ctura delicada, coronado de cúpulas y torrecillas profusamente decomdas de artesonados y cornisas, se, y,ngue en
el Parque del Trocadero el pabellón en que el Ministeri•o• de las Colonias Francesas ha eni.;errado en
conjunto la.s principales muestra.s de prodt'.ctos,
carra.5 geoQ"ráfica5. etc .. etc., que contribuyen a dar
nna idea de la importanc'a de la Franeia colonia:
_v ya que con tanro _e mpeño hemos procurado dar
á nuestros lectores una ligera idea de lo que ha
sido el gran concurso parisiense, no creemos deber omitir El grabado que hay publica,mos y representa el pafacio en que ~ expusieron todos
lo:, productos de la.s Colonias france:;as, que, por
otra parte, han demos.tra.do sus adelantos en los
últimos años..

Vis:ta del Fresidenle Krüger, del Transvaal, al Presidente Lonbel, de Ja República Francesa.

Monumento de Brest.

11.lonumento á Morelos, en Toh:ca ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 26, Diciembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�Domin,go 30 de Didembre de 1900.

ll:L MUNrO ILUSTRADO

Cuentos de Año Nuevo.
Hallá,base rentada una madre junto á la cuna
de su pequeño hijo, por todo extremo afligida y
temerosa de que la muerte se Jo arrebata:ra. P.áhdo y doomcrndo era el rostro del pobre pequeñuelo y sus párpados permanecían entornados.
Su Pespiración diffoil era algunas ve&lt;!es tan profunda, que más parecía suspiro que respiración,
y no obstante, aún. infundía más lástima la madre que el inooente moribUJJdo.
Hé aquí que llaman á la puerta y entra en la

-casa un pobre viejo, triste y envuelto -en un holgado cobertor, que le resguaPdnba del frío y Je
era á fe de todo punto indispensa,ble, pues reinaba un illlvierno IDllll.Y crudo, el campo esta.ha
cub'erto de nieve y de hielo, y el viento era récio y cortaba el c,úitis.
El hiren hombre tirita,ba de frío; y habiéndose
eilonr,ecwo el -niño poo, a1guno~ !lllom&lt;1&lt;&gt;to~, la
ma,fre se separó de la cu&lt;na y se fué á poner á
la lumbre lhlla pequeña vasija con cerveza para
reanimar a.Ji -anciano. Este, en tanto, se sen~ó en
la silla que antes oowpaba la madre y se puso á
m,ecer flll ;niño suavemente. Luego después la madre' tomó asiento á su lado y tendiendo una profunda mirada sobre el enfermo, que cada v-ez respira•b a más difícilmente, cogió ~u mianeeita y
dijo:
-"¿ No ea verdad que no lo perderé? ¡ Oh,
no! ¡Dioses. bueno y no querrá quitánnelo!"
A esta:s pala.bras, el anciano, que no era otro
que la Muerte, hizo con la cabeza un gesto tan
singular, aue del mi!1mo modo podía decir que sí
camo que nó. La pobre madre bajó loo ojos, y
dos gruesas lágrimas re&lt;Jbalaron por sus mejil1las.
Sintióse como un peso en la ca,beza, pues había
pasado tres días y tres noohes sin cerrar los párpailos; peranalllleció amodorrada cosa de un minuto no má.s, y en segnida despertó llena de sobresalto, filntien&lt;lo un ~;,stre.m,e,cimiento "de frío.
-"¡ Q,ué v.eo!'' iex,clamó paseando por su alTededor sus ojos extra,viados. El viejo había deaa.parecido v la cuna estaba vacía: aqúel hombre se
ha,bía lleva.do ac niño. Desde s11 rincón dejó oir
el viiejo reloj un rui&lt;lo sordo y confuso, los rodajes rechinaron con estruendo, el macizo peso de
plomo ee &lt;lesprendió, cayendo en el ~uelo y ¡ pa.f!
paróse el péndulo instantáneamente.
La ,pobre madre se ·preci,pitó fuera de la casa,
alaona,ndo por ,su hijo.
Afuera &lt;lió con urut mujer que vestía holgado
traje negro, y es1'aba sentada en medio de la
niieve.
-"La Muerte -entró en tu casa, le dijo la desconocida. Yo la he visto salir, Jlevándooe á tu
hijo; pero la Muerte corre más que el viento y
no s•Jelta nunca. su presa."
-"Dime sólo una cosa, dijo la madre. ¿ Qué
&lt;lireoción ha toma,do? Dímelo, te !o suplico; dímelo y yo sabré a!caJ1zarJ. a.."
-"Conozco el camino por donde se ha ido,
contestó la enlutada mujer; pero antes de indioártelo, neceei to que me dejes oír todas las canciones qu,e cantabas á tu hijo. Estas canciones
me a.gradan y tu voz me enaanora. Y o soy la noche, te he oído cantarlas varias veces y he visto
corroer tus lágrimas cuando [as call!tabas."
-"¡Oh! Yo las ca,itaré todas, to&lt;lasi enteramente, pero será después, dijo la madre. Ahora,
no me entretengas, déjame alcanzar á la l\fuerte
y recobrar al !hijo de mis entrañas."
La Noohe pernuineció muda é impasible y la
pobre madre, juntando las manos y llorando á
mares, se puso á cantar. Muchas fueron sus canciones; pero hubo en eHas más lágrimas que palabra,l
1 ,
Por fin le dijo la Nocb,:-"anda en línea recta hacia el sombrío bosque de abetos: por allí ha
huido la Muerte con tu hijo."
La madre salió disparada hacia el bosque; pero
á lo mejor .se encontró con que el camino se bifurcaba y se quedo pe:vpleja, no, sabiendo qué
dirección tomar. Había por allí un espinoso zarzal sin hojas ni flores, y como esto pasaba en Jo
más cTU.do del invierno gruesos carámbanos colgaban de sus desnudas ramas.
-"¿ Has visto á la Muerte llevándose á mi hijo? preguntó la madre.
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-('Sí, conwstó el zar.al; pero no ínilicaré el
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El Jao-o entonces la itomó y so&amp;tuvo en .su superficie,º y cu.al si hrnbiese sido ~ colurrup~?, ,con
un eolo movimient• d-e onduiacion, la deJº.,ª fo.
otra odla doru.le se levantaba un marav¡¡:JociJ
edificio, 0 u'ya fa,chooa tenía más de una_ legua.
De lejos no p&lt;&gt;&lt;lía distinguirse b1e~ s1 esta soburbia romltrucción erai una montafub con suS'
gru.tas y bosqu,s ó una obra de arf.e. P_ero la.
desoladom madre ya nada po&lt;lía diatmgmr, habiendo perdido la vista.
-"Y ahora, ¿ cómo reconoceré á la Muerte
que me ha arrebataUo á mi hijo?" gritó con
d,eso-arrador ac-ento.
-'=-"La muerte no ,h a 11egado todavía," le con-•
testó una vleja, qu~ andaba por allí ~~aró~nd~
el iJJJVernáculo y cwd·ando las plantas. Y dime ..
•cómo te las has com,puesto 1¡&gt;ara lle~ar hasta
!quí? ¿ Quién te ha ayuda,do?"
,
.,
-"Sólo Dios misericordioso. P-ero tu tamb1e~
te S?pia:d-arás de m.í, buena mujer. t. Dónde está IDl
hijo?"
-"No le .conozco, repuEJO la vieja, Y veo qu,eeres ciega. Hay aquí m~chos árboles, flores Y
p.Iantas que se han marehitado esta noclie y den-tro d'e poco vendrá la Muerte, como de costnmbreá retirarlos. Creo que ya sabrás oue todos: los set&lt;'S huD_,auos ,tienen aquí un árbol ó una flo:.-que representa s_u vida ":f su caffi-cter y_que muer.emn ellos. A la sm&gt;ple vista parecen ve¡etales ordinarios; pero al tocarlos nót:3nse en ellos ~!s -pulsaciones de un corazón. Dlegate hasta aqm y t_a l
H:z •1odrás reconocer los latidm~ d.e,l cor'l;,Ar: d0
1
tu h ijo ¿ Pero qué me dará5 si te enseño €11. camino'.-'''
-"Nada me queda, ree:pondió la desdichada
madre con honda tris,teza. Sin embargo, pide loque quier-as y yo iré á buscarlo aunque ~" . ,r
fin del mundo."
•
-"De fuera d,e aquí nada necesito, contestó.
In. vieja . Dame tu larga y sedosa eabellera negra,
es n1uy rica; me gusta y de800 trocar con ella
mis pobres canas."
-¿ Nada mlís? dijo la madre. Tómala enhor-a-

buena:

crumino que ha tomarlo, s:-no con una condidón;
has de calentarme en tu seno•: me muero &lt;le
frío."
Y la ma.dre, sin titubear un momento, apretó
el zarzal contra sUJ peoho para derretir el hi.,J-o
q_ue lo cubría. Las espinas desgarraron ffilS carnes y brotaron dce. las heridas gruesas gotas de
sangre; pero el zarza&lt;l retoñó instantáneamente,
cubriéndose de verdes y freS1Cos tallos y de hermosas flor,es, en aquella noc.he de invierno. ¡ Tan
intenso y febril es el ca,lor que alberga el seno
de una madre afligi,cla!
SI zarza'! le indicó el camino que debía tomar.
Llegó la •madre á orillas de un anchuroso lago,
en el cual no había harca ni esquife, ni hi-elo bastante duro para pa,,"llrlo á pie, siendo por otra
parte dema~iado profundo para vadearlo. Y no
obstante, le era preciso lleg¡,r á a·a orilla QJ)Uesta
si quería. encontrar á su hijo. Delirante d-e amor
se arrojó al suelo tratando de beberse toda el
agua del lago, -cosa enteramente im1)09ible; pero
la angustiada madre creía que Dios se apiadaría
de e1la y obraría un milagro.
-"No, no has de lograr lo que te _propones,
le dijo el lago. Repórtate un poco y veamos si
hay medio de entendernos. A mí me gusta tener
perlas en. el fondo de las a.,"'llas y veo que tus ojos
oc1ten.tan un brillo que excede al de todas Jas
1¡&gt;erlas que he poseído. Si á fuerza &lt;le llorar logras
qu,e tus ojos se te desprendan, yo te con-drnciré
ha~" el invernadero que se levanta á la orilla
opuesta, en el cual tiene 1la. Muerte su morada,
dedioondose al cultivo de flores y árboles, ca,da
uno de los cuales representa. la vida de un sér humano."
-"¡ Oh! exclamó la madre, ¡ qué es lo que no
daría yo por recobrar á mi hijo!"
Y ¿ quiéni hubi~ra podjdo imaginar, &lt;lerlpués
de todo, que aún Je quedasen ilágrimas? Y sin
embargo lloró amarganlilnte, como no había llorado nunca., hasta que sus ojos ·Ee le ca~eron
de sus fubitas al fondo del lago, y quedaron convertidas en dos perlas como nunca las había poseído reina aJg,una.

Y se arrancó s:us magníficos ca bellos que un
tiempo fueron el orgullo tlie su ju;ventud Y sepuso en su ilugar las canas cortas y escasas de la
vieja.
Esta la tomó luego di! la mano y juntas entraron en el ,rast-0 in vernáculo donde ,crecía formmnclo soberbias espesuras; una. ve-getadón maravillosa. Jacintos delicadísimos colocados bajo campanas de cristal, ·estalmn junto á peoní~ hincha-das y vulQ"ares. Veíanse plantas acuática~, 1as
unas exihuberant-es de savia y las otras ca.si mar,chitas y eon las raíces rod\!adas ·de asq_uero u.a.
culebras. Algo más lejos se erguían esbeltas palmeras, copudas encinas y frescos plátanos, y en
un rincón extraviado, ostentábanse grandes cuadros de perejil, tooni,!lo y otras yerbas de cocina,
emblema del Oe-énero de utilidad que prestan aque11as personas modestas cuya vida. tiimbolizaban.
Había además grandes ai,bustoo plantados en u nas
macetas tan ango'5.l,8s é incapa.ces, que parecht.
que iban á estal1a,r, y en cambio míseras floreciIlas ocupaban ricos y hoJ'gados va.sos de porcelana, absorbiendo el más susitancioso mantiHo,.
rodeadas de rrun,ago y siendo ohjeto de los más
exquisitos cuidados. Todo esto representaba la
vida de }os hombres que existian en aqu-el 1D(r
mento, ,1es&lt;le la China h8.'Jta Groenlandia.
En vano la vieja trataba de e,cplicar detalladrumen'OO disposición tan misteriosa; la madTe no
la oía y no cesaba de pedir que la acrnrnpañase
junto á todas laB pequeñas plantas, tentándola&amp;
y palpándolas con afán pam percibir sus pulsaciones, hasta que después de haberlo vierificad&lt;&gt;
con mi11ares de ellas, acabó [POr d iatinguir y reconocer los latidos d~l corazón de slu hijo.
-'~l es," exclamó, tendiendo la mano sobre
un pequeño tallo de azafrán, &lt;loblado sobre sí
mismo y poco menos que m,um.io.
-"Cuidado, no lo toques, dijo la vieja, y no
te muevas de aqui. Cuando v,enga 1l'a Muerte, queno puecl-e tardar, amenázala con arrancar todas
1as flores 01ue crecen e-n torno y tendrá miedo,
pues es responsable y ha ele dar cuenta de Pll&amp;s á.
Dios, no pt1diendo arrancarse ninguna planta sin
su prévio consentimiento."
Al poco Pato se dejó sentir una ráfaga de
viento gla-Oial, y la ma&lt;1Te adivinó la :proximidad
de la MueDte.

DOIIIlingo 30 de Diciembre de 1900.

-"¿ Cómo ha.si"' hail'lado ,e} camino de este siiio? preguntó la Mu erte. ¿ Cómo t,e 1a.s has com1&gt;uesto para llegar hasta aquí antes que yo? Ex_plícate."
-"Soy madre," contestó Iacónicrnmente.
Y la Muerte -extendió EiU mano larga y huesom
sobre el nequeño azafrán; pero la madTe lo tenía estrechamente circuido con las dos suyas, al
propio tiempo que ~)onfa -el mBJyor cuidado en. no
·-aj.a r ninguno de ]osi men,udos y delicados pétalos.
Entonces la ;\.fuerte tomó el partido ele soplar sobre ,]as manos de la madre, la cual ee las .si rntió caer
desfol1ecidas, porque el ,al:ento de la Muerte es
~~ frío y helado que los vientos del más riguroso
rnvierno.
-Tú nada puedes en contra. mfa, Q.ijo Ja
Muerte.
-"Dios vnede más que tú," repuso la madre.
-"E-::1 cierto; ¡pero yo cumplo t,us mandatos,
.á fuer de jardinero puesto á sus órdenes; todias
-esas flores. todos esos lrboles y matas cuando ya
no pueden Yivir en el im~ernadero, los trasplanto
,á otros jardinet, y entre ellos, el grandioso é inm€nso del pa.raíso, comarcas d,esconocidas, en las cuale~
ni tú sabes Jo que ocurre, ni yo l)uedo decírtelo."
-"¡ Compasión! ¡ Ay de mí! gritó la madre. No
me arrebateE.&lt;' á mi hijo, ahora que he ten:&lt;lo la
--dicha de encontrar.Jo."
La .supl icante madre gemía amarga.mente y la
Muerte :permanecía im1)asible, 1por lo que llevando
~,quélJa -] a m9no sobre dos flores brillantes y magníficas, dijo á ,la 1luerte:
-"Pues lúen; ya que nada te dice la desespera.ción de una madre, yo armncaré esas dos flore&amp; y haré lo mismo con las restantes, clerast-ando
todo c.ste jardín."

La gloria de nuestro Siglo.
Eíl. siglo que hoy muere, nació entre los escom.bros, l,as llamaradas y las humareclaE d1e un forrni-0.iable incend.io. La revolución franreesa había pasado un rasero ni 1velador &amp;Obre las desigualda.dt1
,y protuberancias deil paSado; había "desmontado"
-el ca.m1po por medio del fuego; segaclo cabezas
&lt;Xlmo el tirano adorrnJicleiras; demolido viej-as é
inconmovibles construcciones .so-ciales; d-e~iarl'aigado preocupaciones; transformado ideas, usos - y
&lt;.:ost.umbres, y borrado, en suma, el pasado.
Sobre ese e-ampo en barbecho, entre ruinas ennegrecidas y manchadas de lodo y .sangre, 1iació
el sigilo creador, y recoustriu0tor por excelencia,
el que ha fundado lo3 -cimientos del monumento
futuro, el siglo que atalajó ~ s.u carro la ciencia
y la industria, que lo han pa.seaclo triunfante y
glorioso i;or todo el haz ~le la tierra.
'l,res grandes épocas y tres grandt:s fa stos tiene la t:icncia humana: la -a ntigüedad griega, el
Hen.a.rinüento y el siglo XlX. La Grecia antigua, cuyo guía fué Aristóteles, cultivó de pr:•íerenci-a la filo~üfía; .si con los ojos cle'l arte f',::tudi-aba la naturaleza exterior, con la luz ele la
rdlexión ::e engolfaba cu los mü=teri-oso~ an_•;rnos
del alin'l liumana: profundizó la ¡~10ral, influy(i
en las cts!rnnhre~, formó intcligenrias y corJz0nes, peroró con JJemóstenes. moralizó con Fiórratcs, ideal izó c:on Platón; pero no trascendió lo
bastante á la industria, al trah:1jo, al biene5tar
m;iterial tlcl hombre.
Durarite el Renacimi ento, la portentosa actividad huma.na rn convirtió á las belh1s letra:; y á
las b-el'las artes-. Resucitaron las clási·cas, J;ero
de preferencia las clásicas literarias; la plástira en
todas sus manifestaciones se ostentó: fioreci6, lle-nó la vida, casi constituyó su fin exclusivo. y
volvieron á poblarse de estatuas lae calle.,; )' par·ques; de monrnncntos., las plazas; de granrlio.sos
edifi.cios las ciudades; ele -cuadros los templos y
loS museos. El siglo de Aristóteilcs fué filosóficJ y
moral, el Renacimiento, •a rtístico y literario, nuestro siglo, cientfico é ii1dustrial.
Si pudiere condensarse en una breve fonna cuál
ha sido la excelsitud del siglo XIX, y condensar
,en una frase su grandeza, &lt;liríannos que lo que
lo ca,racteriza y lo ha.ce subtlirme, es que nunc! an·
-tes de él la ciencia pura trascendió más rápida-

EL MUNDO ILUSTRADO

.
t

/

-"Detente, gritó la 1iluerte. Y tú, madre d·esgraciada, ¿ no reparas en de!:ltrozar el corazón de
otras mad re?"
._"¡ Otras rnaclre2,!·· mumrnró la pobre mujer,
apartan•tlo la mano de l'aei flores.
-"Toma, dijo la ::\luerle: toma tus ojos; los
he visto en el lago: brillaban con tanta dulz,ura,
que no he µodiJ.o menos· que recogerlos. Xo sabía que fues·en los tuyos. Reeólnalos v mira al
fondo de eE,e pozo. Ahí verás lo qu·e ha1hrías de"
truíclo destru.yendo esas flores. En los reflejos del
agua verás la suerte re::erv-a:da á ca.da UIH. de eEJas
dos flores y á t,u hijo, si huhf'es.e vi\'ido."
La madre se inclinó $Dhre el brocal y vió pasar
sucesiva.mente una :::ene ele imágenes d,e ventura
y 1alegría. formando rirnefi.os cua.clros, seguidos de
es.pan~oea&amp; escena¿ de perndumbre, desolación y
m1;:o;·ena.
-"Esas co9:.1~, así las una.s como las otras, sor.
voluntad de U-os." dijo la. ;\Inerte.
-"Pero en lo que me :acahas ele enseñar, excla-

m?nte á la. vida práctica., y que jamás el teorema ha. influido máa. inm¡3diaba. y directamente en
el bienestar del hombre.
Era camcterístico del progreso humano, que Ja
vercla,d t.uviera una incubación seculfu!' antes de
poder fecundar y mejorar la vida.
Descubierto

L
Niiias Dolores Echenique y Luz L"'pez, el día de su primera
comunión.

hoy un principio, había q'lle esperar largos siglos fJU aplicación útil; la verdad quedaba estéril é infecunda, germinando ,en fos espíritus, almacenada en las bibliotecas, antes de dar fruto,
de sen-ir ele algo, de abrevia.J· el trabaJo, ele dulcificar la pena, de mi,tigar el dolor, ele acrecentar
en un átomo la feliicidad.
En nuestro f!!iglo, a1 clescubrimi~ento de la verdad, ha seguido su inmedi-ato aprovoehamiento,
su casi instru1·tá.nea transforma,ción en máquina
poderosa, ie-n instrumento preciso, en uteooilio có-

mó la madre Ilena de zozobra, no creo haber visto
yo el destino de mi hijo."
-"X o te diré yo cuá.l de e1Jog ,es, repuso la
Muerte; pero lo repito; entro todo Jo que has visto esbá la suerte que á tu hijo le aguarda en ,el
mundo."
La madre, enloquecida, hincó l,as rodillas, exclamando:
-"Por Dios, oye mis niegos y respóndeme de
una. vez: ¿ le estaba r.eservada á mi hijo la parte
horrible de ese espectáculo? Díme~o sin rodeos1
habla. ¿ Ko quieres contestar.me? ¡ Oh! en la cruel
incertitl11111bre ,en que estoy S1Unida, será mejor
que me lo arrebates antes de que corra el riesgo
de sufrir tales desgracias. Le quiero más que á mí
misma -al llljo de mis entrafias; oa.igan pues sobre
mí todas las desdichas. Llévalo en buena hora al
reino ele los •.,fol•os, y olviden-se mis lágrimas y mis
súplicas, mis palab11as y m-is sacrificios.
-"Xo te entiendo ~ien, dijo la :Muerbe; v-amos
á ver, ¿ quieres, sí 6 no, recobrar á tu hijo, ó prefieres que le conduzca á ese Jugar desconocido de
que no puedo hablarte'''
La madre, entonces, juntando las manos, cayó
de rodillas, y dirigiéndose al Rey de los ciefos,
exclaimó :
-"~o me eseuohes, Dios mío, si desde el fondo del corazón reclamo contra tu voluntad, que
está sii·empre cifrarla en lo mejor. ¡ Oh! ¡ No me escuehes, no me atiendas!"
E inclina,ndo s1t cabeza sobre el pecho, caía
abisma.da en la mJls t.errib!te de las cono-ojas, e-,
tanto que la Muerte arrancaba el clébii° tallo de·
azafcún y volaba á trasplantarlo al jardín deseonocido.

fin :Jersor¡.

modo! en procedimiento efi•caz. Fulton y Watt,
e.s-tud1an en su tortera la tensión del vapor, y á
poco andar, las loeomotora.s rlledan y los steamers
naregan; apenas .Past.eur d&amp;oubre el orimer microbio, cuando prepara la primera va-cuna; no bien
brota la primera &lt;Jhispa e-utre dos electrodos1 cua.ndo comienza el faro á d,estelli.ar, y el foco á bri-llar; de1 die-sc~1b1~üuiento d'e Jas toxinas: surge toda una terapeutica; de la fo.too-ra.fia instantánea
el cinematógrafo; apenas la ci·e~cia habla. cuanel~
ya la indusiria trabaja; la cosee.h-a del fruto sigue
ele cerca á la -coloración &lt;le 'a flor.
Con las aplicaciones die-1 vapor, se mw1a este
morimi-ento el.e instantáneu trnnsforma,ción de lo
verdadero en útil, ele lo científico en industri,al,
de lo filosófico en m-0ml y social, y ~e continúa
durante todo ie1 siglo, con ímpettL creciente: no
se s1be qué se ha e..ouquista.do más, si vcrdade3
ürnegal&gt;les ó aplicaciones útiles, ni es fácil el balance entre los principios d1ESéubiertos y los inventos realizados. A medida. que se ha ac11ece:ntado
e1 saber, .se ha refiuado el bienEstar; el pan es más
abundante, el vestido mñs abril'.)'aclor la habitación
' con f ortaUle, }' á ila vez elo criterio
'
ma:.;
huma.no
eom·ertido á la~ aplicacicmes ele- la e-sencia, se ha
hecho más :·ecto y más práctico.
La -ciencia qu-e era una divinidad etérea é intangible, que habitaba re-gi.ones inarccesibles, que
parecía l~uir_ clel contal.--to mezquino y degradante
de Jas mtfena:, humanas, encarnó y l.omó cuerpo;
tonaba. como un Júpite r, se cnvdlvía en nubes
y se circuía.. de relá1npago.s, ,como un J e.hová ;
en nuestro siglo descendió, eomo Cristo á la tier~a; se mezC'ló con los hombres, vivió su misma
vida, les prodigó consuelo. 1le:F1 dió aili111ent;0 v -vida y esper,rnza, les tomó de lia mano y los guió
P?r e] ~ndero ~~w ha de ieonduci1,los á un porvemr meJor, dulcificando sus pasiones con i0l incremen~o de .&amp;u bienest,ar, y ha:eiéndolos mejores á
med1da que son mrenos &lt;lesgraciaclos.
Es.ta 11edención rlie-1 hombre _por la -ciencia, es la
obra de •n uestro si,glo, ese d.e.scenso del cielo á i1a
tierra. y del empíreo rul obrador, esa constante preocwp-ación ele uti1lizar lo que se sabe y de aplicar
lo que se descubre, son su gloria y los títu!los que
permitirán á la posteridad decreta.rle las palmas
y colocarlo entre '1os primeros_y más grandes.

:Or,

Jrf. flores.

�Dc,,ni.ngo 30 de DUJ_iembre de 1900.

Domingo 30 de Diciembre "-, 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

POR1-""'AD A..

•

•

Galle la l\Iu::.a lánguida que nu día
Dérmmó, en sus it1Sonrnios pasionales,
Sobre el ánfora ebúrnea de la orgía,
Eil polen. de sus ro2as tropicales.
Calle la :Ilusa que libó en la copa
De Anacreón iebriscitantes heces
Y eleYÓ, con O\"ldio,
Al arte del aiilor lúbrie;as preces.
En 'fez de ,la pasión tien.mal y muda,
Que, en forma de mujer blanca y de.:muda,
De erectos senos y diYina. cara,
Ji~l bü.ril praxistklico
En transparente mármol encarnara;
Resurja, alfüo y bélico
Y fiero y triunfador, el arquetipo
De actih1d graYe y talla de coloso,
Como siurjió de un arte Yoluptuoso
El Hércules farnesio ele Lisipo.
Y ante el sorn brío dram:a
En que la humanidad enlnquecicla,
Al borde del abismo, como Ha1nlet,
':tiiene necesida.d de -amar la vida;
Ante ese ilimitado pan01;ama
Donde .aparece un siglo ·a gonizante,
Como un sol en Ocaso,
Lleno de luz, pero también de enigma8:
Déme su YOZ el huracán tonante
Y esgrima el brazo, redentor entonces,
Jill1 hierro ardiente. marcador ele estigmas,
Y el dórico cincel que esculpe bronces!
ECCEHOMO.

/

LLEGADA DEL SIGLO XX.

I
Débil generac10n: detén el torpe
Paso inseguro con que audaz camina,
Brillante sólo de presfado afeite,
Tu cuerpo eirvejecido en los intensos
Insomnios der deleite;
Has que tu pensamiento, encarcelado
rrras de tu frente, ensombrecida y pálida,
· Surja á la vida de la luz, &lt;:orno una
Redimida erisálida;
Reconcentra en tu espíritu,
Sl el "quid di,Tinum" dentro dél alienta,
La fe, que es luz de paz dentro del alma
Y que es Sol de e.uperanza en la tormenta.
¿ En dónde está la uroluntad," serena
Reguladora del cerebro hum~no
Que, rigiendo el espiritu y la carne,
Sus atávi.cos ímpetus refrena?
¿ Qué hiciste de esa foerza-indestructiblé
'rimón con que de todas las borrascas
El hombre surje sa!Yo é invencible?
· Ay! por buscar la vibraeión que flota,
1
. .. macabra,
El suefi.o absurdo y 1a Y1s10n
Has disloeaclo el sentimiento y-rota
La yerclad en el arte ,Y la palabraPoseiclo de histérica, facundia
Y de jnnoble iracundt:a,
Has dejado apagar f,a gradas luces,
Has dejado morir an:Sias qu~r~das,
En lfll Yicio :de oncl¡is ·honuc1das
Y en la duda de trágicas faút:es!
¿ En dónde ,está la "dignidad,"- el faro
De tu propio valer .\' tu aHiecl río?
·En dónde está e.~,a lámp-ara? ..... -Xo arel€!
Í&gt;-e tu conciencia en el altar racío,
Dejó extinguirla tu paEión cobarde!
Y-blanco ele la insicliaRies procaz -ante fos cliosies rotos
Y aplaudes tu dolor )' tu perfidia!
La elariclad del deshonor delata;
En plena luz, los miserables gimen;
Siempre la obscuridaEl encubridora,
8irv.ip rpropicia al cr.imrn.;
Y en J,a. tiniebla de tu ser, ahora,

EL MUNDO ILUSTRADO

Por aplacar lus loeos apetito.s,
Inútil es ·que á Babilonia auudas
Corno á madre de tocios lo, delitos:
Babilonia está en tí ... tú eres, á un tiempo,
rrraición y vicio ..... Bt1Itazar y Ju das!
Mirad! .. . el mismo có~mico equi,!·ibrio
Q.t!e sostiene los átomos tompactos
F.n la armonía inmenrn de los mundos,
O en la rncreta \' id·.t de la muerte;
La misma innata. intima inf.!iiencia
Que hace que ei' débil huya del mís fuerte,
Buscando una fatal coexistencia;
Ese mismo pocler ó fuerz,a muda,
Núeleo de Yicla ó foco ele pasiones,
Haz de dolor ó carmen de ptaceres,
Es ,el ª~Iaelstromº' de incognoscible elíptica
P-01· do "ab eterno·• ruedan
Indivicluo:1 :r pueblos y naciones,
En marc:ha apocalíptica!

II
Yed,l'os marehar: el niño ya. no busca
El dUlce y tierno y maternal regazo;
Con una audaz precocidad ele hombre,
Rompiendo de la infancia el tibio lazo,
En vez del chtlce almíbar
Conoce ya las heces del acíbar;
Sueña efi la lucha, en los placeres sueña
Y eu el primer umbral de su camino
Como una dél&gt;i1l· guija se des1peña !
Y el -amor-esa llama que confunde
En una sola fé dos corazones?
Ya no incuba la dicha y la modestia,
Hoy es audaz, lujuri~u besja
Que agoniza en un i;:uelo que se hunde:
Abierta ~ti la verde celosía;
Un flechazo de. luz rasga .Ja umbría
Lobreguez de la cimara secreta,
Como un nimbo c'Ie luces de Bengala;
Mas no flota la escab
Ni ansiosa agu'llrda en e1 balcón Juliet-a.
Achmtro, $Obre el muelle,
Rojo diván de rico terciopelo;
En la mano la copa del champaña,
Que, al cleritamarse, en el tapiz sal,pica,
Está m1 Adonis macilento y frío.
Cuya alma, enferma ele m aldad y hastío,
Como su &lt;:uerpo mlÍ.sero claudica ....
Y )a hermosa beldad su oro premia
Y al besar, con la púrpura
De -sus labios, la copa de Bohemia,
Do]' eloneel faciturno
I..e. hipocondriaca languidez aliYia
Y extiende, &lt;Como un pájaro nocturno,
De su abrigo de ,pluma el ala tibia . ....
De -su túnica regia ee despoja
Y, enfrente de la lµna reneciana,
Donde frrailia la imagen incitante,
Aparece, de$nuda y palpitmlte,
Como una diosa de la eclacl pagana ....
Y acaba el "fiat lux! ...... ''r tras 1la dura
Jornada en que el dolor placef remeda,
Un girón menos en el alma queda.
Ji{ás son1bras -cubren á la selra obscura
Donde se pierde el corazón opreso .....
Y en aqueHa ideal boca de Yirgen,
Digna de la plegaria y la ternura,
Se estampa un bes.o má, .... ¡trágico bes&lt;0!
rrriste calleja, húmeda y sombría,
Inquieta. soledad, Yulgares ca~as
De muros agrietados,
Encorraclo farol que parpadea,
Con fas intermitencias de un beodo,
Y da, ,con sus fulgores mutilacloo,
'Tonos ele sangre al removido lodo.
Abajo: el sucio fondo ele la charca
Cortada, á trechos. por fugaces huellas;
Arriba: todo y nada, lo que aba rea
Un cielo sin color y sin estrellas ;
Y en el dintel de puerta envejecida
0

Un bulto informe de muj er, el rc.~,to
De un alma en el naufragio ele la vida;
:Miserable, nocturna cal,!ejera,
Que al primero qu e pasa
Se ofrece . ... para todo lo que quiera!
Póbre flor, sin aurora.~,
Juguete vil cl'e LL lujuria imligna,
Que s1rn pesarr:s cuenta por sus horas,
Y en su dolor eterno,
Corno herida paloma. se resigna!
La m,irada tornad, ve.el cómo impera
En su pal•acio la Arnricia artera:
Amplio sa!?óu, henchir.lo
De eofocaute gas ,v d e tabaco.
Que .11uhlan el ambiente empobrecido:
La multitml an~io.o:a,
En cuya, faz el Yértigo
La exaltación de la demencia estampa,
Esperando el oruculo temido
De la falaz fortuna ó de la trampa;
Y eT joven y el anciano,
El potentado ,· el humilde obrero,
Unidos j ay! en fraternal comorcio
Por la Yoz argentina del dinero.
Y tras la brega. imana
Y ante el tapete, encubridor &lt;le ahismos,
Como la mar y la e!:=peranza, verde:
La palidez eontrita del que pierde
Y Lla. triunfal sonrim del que gana!

III

Y ved á las na,cione5! .... mareha. opreso
El pueblo á su Calvario ele amarguras
Y han1briento dobla la rodilla, al peso
De tantas armuduras!
Elu vez ele los arados y del tajo,
Surca el cañón la abandonada tierra
Y está el pueblo siu pau y sin trabajo :
})ere hay en los graneros proyectiles
Y-por salrar la honra de los pueblosLos reyes tienen l)ÓlYora. y fusil~!
Palla el aire oo el fondo
De los e11rare-ciclns subterráneos
Donde lasi rna:,:s oprimidas gimen;
J,a fiebre del dolor arele en los c.d neos
Y surje de lo hondo
rna. fatal nec~idad ele crimen!
Raza~, c.'tn3c1,clas de vivir, combaten
Y se lmsc:an y a.coohan, ,con sigilo,
De uno á otro he.mis.ferio.
K o oo oye de la paz e,] noble cántico,
Ni hay d•el Ira bajo el conforlaute aeopio;
La sangre mancha el abundoso Xilc,
Ha enrojecido el agua del Atliíntü:c,
Ha despertado ha~t~ al Celeste lmpecio
De su hondo s11eño el.e abyección y opio;
Y desde el corazón, frío ~r artero,
De las rocas británicas,
-De la Conqui la sempiternn ªmater,"1.. retencle ahogar al bélieo bóero,
Al bóero irnmortal, de ansias volcánicas,
Que acabará cuando el volcán no tenga.
Ba5e cap·az de so~tener su cráter!
¿ Ko dsteis sucumbir á losi infieles
A la alta. tra,dición ele sus laureles?
Y YiYe aún. tras época ominosa,
.
La que fué un tiempo lbérica famosa!
¿ E1n dónde etitán Daoiz, Yelarde, Riego
Rspa:rtero y Serrano'
Caractctres &lt;le luz, almas ele_ :fuego?
Qué se hic:ieron las épicas jornadas
En que triunfó la espada por ,la idea?
-Cahezas, Dos &lt;le Uayo,
Valencia, 1\[anzauareg y Alcolea?
Ay! ril Yalor, al sacrificio au!su.;to,
A la ignorada abnegación heróica.,
A la fe noble y a,] deber ele! justo,
Han sucedido: indif.e.rencia estóica,
EJ plaeer muel,Ie, la virtud &lt;l&lt;&gt;rmido
RI femenil ealor y el insaciable '

�Domingo 30 &lt;le Diciembre _ite 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Amor •l yo .. . . Imperator de la vida!
.Super::ticio .. a grey: aca:,eo espe_ras,. . .
En la embriacruez que á. tu conciencia sitia,
Al blando sm~ del mandolín sonoro,
Que Apolo te hable, por la voz de Pitbia,
En su trípode olímpica ele oro?
¿ Juzgas viento de fronda el arrebato
De igualatoria lid? ... .
-Jónica:; sienes
El p-atriotismo ungió!. .. Y audaz opuso
Contra el brazo opresor de Pi,istrato
Su triunfadora rebelión Clistene,!
:.\fas sin brújula vas y fin objeto
¡ Oh multitud raquítica. que Esparta
Hubiera despeñado del Taigeto!
¡ Oh pueblo Jegen&lt;lario de otra época,
Digna de la -exi:::itencia y de la historia.
Digna del Sol y del laúd de Homero,
Cual la &lt;le aquel emperador guerrero,
Que hizo un astro inmortal &lt;le '-ll exietencia
Y paíleÓ, en elíptica {le gloria,
Desde :F'enicü:t al cauclaioi'O Ganges,
Yietoric:as la~ i.irmas y la ciencia!
IV
Y allá van, tras gigantes e~pejirn1os,
Individuos y pueblos, deliranies
Al choque de enconirados fanatismos!
Y lo3 intranégentes de 1a vida
Son los mismos aún: los judaizante~
Que á los graco~ yenclieran al Sena.do;
Son los que-------&lt;;in la m.ás,;ara, de EdipoEn Queronea las frentei-t
Indinaron rendidos á Filipo;
Arquitectos de sombras y ruinas
Qu,e al mismo César sin rubor trajeron,
Feroces Catilinas!
Los que-al concierto imuen.::;o de los mudos-X egaran á 1a ciencia en Galileo;
Los que, al concierto inmenso de los mundos,
De las transformacionea de ProteoA Sócrates brindaran la cicut&amp;,;
Los que engendraran, tras de lucha. airada,
Cual sangrientos apóstole~, de acere,
A Luzbel hecho hombre en Torquemada;
Y á ~figue1, el aric.:íngel miliciano,
Hecho verbo flamíjero e11 Lutero!
Y habrá. ele ser igual, el triunfo, acaso,
De Grecia ó Macedonia?
Si hondo ,aquilón la libertad conmueve,
¿ Reinará igual en la- inmortal ..Atenas
El verbo demostino que el aleve
Silendo de Filipo y sus cadenas?
A la faz de individuos y naciones,
¿ Serán lo ruismo César y Pompeyo?
¿ Lucanos y Nerones?
Contra la misma máquina que ha sido
De redención y paz liuupio ,enero,
¿Xo se leYanta, en iracundia ciega,
Demoledora el hacha del obrero,
¿ X o-del Derecho en nombreA .Ja vanguardia de la innoble brega.
Armado del puñal y el explosivo
El Anarquis.m.o, nega~ión de todo,
Al invocar la libertad sagrada,
~lancha la libertad de sangre y Jodo? ...
V
Escuchad el clamor, hondo y profundo,
Que de 1'1s multitudes ,e leranta,
En guerra contra el eieao y contnt e1 mundo!
Kadie la fé del pon·enir saluda,
I':!IB la tenaz desolación que can ta
Las trág:\cas estrofas de la Duda!
Oid el eco del dolor hurn;a.no:
ª-¿ Cómo po&lt;lrá. fructific-ar en ~a
'fierra, inundada para siempre, el germen?
La fecunda labor jay! Eerú. €u -vano:
En esa tierra, en que los miarnnas duermen,
nieamente crecerán J.a:;, flores
Blan~as, pero lefa les del pantano 1
''En el roído muro sólo arraiga
La tris!~, inútil yedra .. . .
Én bal.&lt;le frotareis perpetuamente
La cristalina, pero fah,a piedra,
Buscando en el,la el prisma durodero
Que haee en el diamante verdadero
De un átomo de luz un ascu-a ardiente;
Aunquo Ja falsa piedra también brilla,
Al soplo nada más de vuestra boca
Yol rnrá á ser la misera ble arcilla.
"-Después del golpe del martillo, al fuego

r

Voraz y calcinante de la fragua,
'fornará el fierro á natural dunza;
De la cú~picle altí:-:ima la roca,
~o ha de l)l'indar el agua;
Que si en la piedra de la" cimas choca
El mazo, dirigido
Por vu1c1hlico múseulo que cri:5pa
Los nen·ios del atleta jadeante,
En vez Uel agua brotar:t la chispa
Débil v pasajera de un instante!
"-ImÜilmente es.ca1areii- la sierra,
]~n pos de la riqueza codiciada,
Si no eneontrai;i., al ese-abar la tierra,
En cuyo c1auftro maternal esconde
Xaturaleza pródigo tesoro,
El anch 1 veta mineral, en donde
f\rnja rno::. rrrano~ vírgenes el oro
-"Qué importa que el alambre, por el viento,
Como aéreo pentágrama, conduzca
Del uno al otro polo ,el pensamiento,
Si ,en su eléctrico soplo alm no lleva,
•
A,l banquete de toclas la, naciones,
La palabra. inmortal de ''buena nuev.a?"
-"Qué i1nporta que el audaz obrero rompa,
Oculto de la tierra en las entrañas,
Con un chispazo la gigante mo1e
Y en llanuras eo1i-vierta las montañas,
Si no deja, siquiera,
Un átomo ele luz tras fJU camino,
Xi un .sólo pan á su ,afligida prole?"VI
Y ese trágico acento. e~a bla:-.femia,
De una riiina intelectual, presagio,
Es la ruda ame·naza de un naufragio
En que al deber el egoi::-mo apremia .. . .
Invade la ignorancia kt. Acadenüa,
Viven triunfante, la doblez y el agio,
Se impone aún sobre el saber la -espada
Y, en vez de ho,-:inna,-, místico sufragio
Brinda á la libertad, raza m-enguada!
Los bardos &lt;.:antan a,l color qne "se oye,"
A la música extraña que "se mira/'
A fas tang1b]e~ do~;~
De las Ji::.&amp;s "que gimen,·,
Al amor sintomando la neurosis
Y á la neuro~is engendrando el crimen!
Xo hay látigo'$ que azoten mercaderes,
El U!mpJo es antro de sangrienta n1ofa
Y al oficiar el sMiro manchado.
Ay! . .. no surge d€1 templo profanado,
Candente e,tio-ma, la viril estrofa!
o
.
'
En me&lt;lio de -arraigadas bramas,
Sólo se escuelan hondas el'egías :
)Iurió el numen de Píndaro y Tirteo!
Oid la ru,i.sma voz, la que en obscuro
Calabozo arrancara á Galileo
El )!iserere de la ciencia . ...
-"ábjuro!n
-"~~bjuro de la rnngre poderosa
Que nutre y fortalece mi organismo;
Del anhelo de acción, debilitado
En la pereza muelle en que mi= enhebro,
Víctima de mí mismo!
Del santo amor que la ventura labra;
De fa chispa pensante del cerobro
Que constela su luz en In palabm.;
De la conciencia, singular tributo
Que en la infinita creación pregona
La •ltitud de lo, hombrea sobre el bruto]
-"Abjuro de la obsrnra ley divina
Y de la ley del hombre;
Abjuro de la ciencia y del progreso;
Del plac-er santo y del placer impuro;
Del mi.:.mo pen:-:amiento que germina
De mi cabeza en el cri~ol. ...
-"Abjuro!. . . "
VII

¿Y esa e3 I.:.1 lIU~IAXID...iD? ....
-Jamá-:, mentira!
Esa es la voz ele la ambición fra.::;trada ....
Xo es la Yerdad que efüeña,
Es la infffna-1, doliente carcajada
Del eterno Luzbel que se despeña!
En esta evolución, inextinguible,
Ardua labor del hombre
Que, aun morihunclo, crea;
En la lucha teruible
Del verbo y ele! saber con la ignorancia
De la fuerza bruta1 contra la idea;
Kacla pera la cieneia es imposible,

la constancia!
d ~a con la ciencia l
Cnano,
fl: t
'
la anti oCYiiedad •y e orec1en
e
n.yer
•
Renacimiento condensaban so 1o ' .
.
El pro(Treso no má: clentro de _Emopa,
Hoy,
la vida umver:::al al be~o,
Beben, ele polo á polo,
.
Los pueblos todos en la nmma copa
El raudal del pro¡¡i:eso!
.
.
Ayer la proclucc10n tuvo su lmd~.
El brazo individual que desfal!ece,
Hoy, al rugir de la..s po~,entes ~muas,
La industria á la3 nae1ones aba~teee,
y el mecánico esfuerzo ha tr~mforma&lt;lo
Al fabricante, de hábitos exiguos,
En regio potentado
Que opaooría el fausto ~ne ostentaban
Lo 3 magnate,g ant1g~10s .
. . .
Aver era la ciencrn. el pn~·1leg10,
El clon de los t,,l,ntos super10re_s,
La perla negra del collar egr~g10;
H oy es Ja cie~cia popular y rige
Súbditos y Eenores;
.
Vfre en La tierra y en el mar_a1rado.
y entusiasma su oráculo ó aflige
Al hombre y al Estado!
Ayer ]a antigiiedacl :~ lenntaba
Sobre la adusta trad1c1on y el hombre
Por con.oorviar la tradición luc-haba;
Hoy el anhelo inmenso de grandeza,
De bienestar social, muere y meJora
El imsia de vidr, como la aurora
Feraz de los otoños.
Los árbole~ enclenques endereza
Y convierte en ramajes los retoños!
Y &lt;le Jo, aJLtiuiledacl-antes rehacía
A la escuela ~ al libre pensamientoLa libertad fn&lt;lividual emerge,
Y la igualdad política oonciona_
El credo ele la nueva Democrocrn !
· Qué importa, pues, que la doliente noche
E:x\ienda su sombría Yesitidnra
Si, á los fulgores del naciente día,
La flor abriendo su pintado broche.
Perfumará más cándida y más pura?
, Qué importa, que los fuegos del esl
Lo'.;; esmaltados pétalos inmolen
Si, en las nítidas alas ele la brisa,
Vuela, hasta otras praderas,
Lluvi" ele oro, el fecundan te polen?
En el&lt; Orbe, de que es ar&lt;illa frágil
La que juzgamos Tierra po&lt;lerosa,
Siempre h&amp; triunfa&lt;lo el batallar criiento:
El grande, el apto, el poeleroso, el ágil,
En fuerza, en ,oluntacl, en pensamiento!
Pero la lueha es santi
Cuando redime al mundo;
¿La sangre, aca.:.o, ·no es bauti:-.mo humano?
¿ Xo hay llanto aun en las horas de contento?

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.

La mujer innwrtal cuya ternura
Los horizontes d,e la. vida enciende;
Frente á la que se venele
Y, cual reptil, engañadora esconile
El veneno que inyeda,
La mache, nido &lt;le virtud en donde
Dios la bondad universal proyecta!
Frente á Napoleón, atando pueblos,
Coronados de lauros y de espinas,
La abnegación del moscovita heróico,
La gran Moacou, la capital ardiemte,
Transionruada en ruina~!
Frente á Marengo y Austerlitz y Jena,
De Waterloo la rota, y el monólogo
De un oodáver viviente en Santa Elena!
Hidalgo, el noble corazón sencillo,
Por oodiruir •1 inclio, hecho Crndillo;
Y Wáshíngton, creando lás serena.s
Libertades de un pueblo procligio,o,
Al romper las británicas cadenas
Qne ataban al coloso!
Frente á la viaja Roma del Papado,
Y de la liber!Qd oprobio y muerte,
Garibaldi inmortal, genio y solda.do,
Italia unida, libertada y fuerte!
Frente á la hambrienta furia mu.sulman
E1 valor que el peligro menoaprecia :
Grecia e'Ilsefümdo á la familia humana,
Byron muriendo por la fe de Greci&lt;a !
Frente á la., hordas del Imperio Chino,
Histéricas de opio y de rngancia,
Las ju.stas del •aber y &lt;le la industria,
La llllive.rsal Exposición de Francia!

d;

VIII
El e.,píritu fuerte no desmaya
Xi habrá ele sucumbir, mientras que haya
"Gn átomo de luz en la conciencia,
Lna sola creencia;
¡\fientras, al eco san to de alegría
De un infantil y purpurino labio,
Loo madre sonría :
~Iientra.s-,i la opulencia y en la inopia,X o pueda una alma buena
Sentir completa la ,entura propia
Cuando la nubla la &lt;lee.gracia, agena!
Mientras loo.arquitectos de la nad"
A._caudil1en la turba en~~ngrentada,
Si al estallar el proyed1l-que prenden
En su clemencia de acabarlo to&lt;lo,Sucumben los honrados en eli pue..;to
Que otros grandes apóstoles cleñendeo,
Intacto y puro sobre el mismo lodo!
i rientros con lra el poder ele alti rn testa
Presienta la asombrada tiranía,
Una voz de condena 6 rebeldía
Ln ~lo grito ele viriJ1 protesta{
Y mumtras pueda el hombre eniancipado
Contraponer, en el turbión airado
Fr•nte al que siega por destruir. 'el noble
Batiallador, potente como el roble
Y humilde en el trabajo,
Que el surco abre y la seruilla siembra,
La fe en d cielo y la mirada ahojo!
Frente á la torpe 11embra

•

Friente ele la comuna-ese com.eta
De cauda tormentosa,La cívica República, la hermosa
República de 'fhiers y de Gam betta !
Frente al Reino de bélicos iD,Stintos,
-1lás sagaz y maligno que guerreroLos campamentos, de escarlata tintos,
Que con sru vida &lt;l€fendió el bóero!
:Frente al antiguo suelo mexicano,
Eslabón de la ibera aristocr-acia,
Gu.arida de famélica teocracia,
Núcleo de fratricidios y renco.r,es:
El viviente clamOI", inolvidable,
De la hunúlde Caunapaoo de Dolores;
La Libertad que to&lt;lo lo transforma;
J uárez dictando, en Sinaí glorioso,
Las 'fablas de la Ley de la Reforma;
Y el toque de "¡ Adelante!"
De aquel mismo inmortal clarín tle guerra,
-Heraldo d~l dered10 y la victoria :La voz de paz, ei géne:;is de glori,a
Que &lt;lió á la patria sant~s energías:
La obra inmensa de Porfirio Díaz
Que, con el Siglo, canblrá La llistoria !
Frente á la ciega multitud ignara,
Pas-teur rasgando los ignotos Yelos
Del co~os invisible, con avara
Ansia de bien y de oober; lia ingente
·
LabOT de Humboldt y Litré .... y el genio
Del gran Lesseps, meret...-edor de al tares,
Aun más que el de 1Ioisés brazo potente,
H1mdien:do tierras y estrechando mares!
Los modernos Colones del planeta,
Sin miedo ,a] mar ni al iracundo J~olo:
Vanguardia del humano penrumiento,
Cuyo inmortal y &lt;lligno monumento
Son las blancas pirámides del Polo!
Como el bramar del h uracán-ve.stiglo
Que no ha -de dom-eJlar terráqueo yugoEco infinito ele] dolor de nn t:liglo:
La voz de Vidor Hugo!
Y de Fouriér y Sa.int Simón delante:
Frente á la voz del Karl ~larx, teruida,
La creación magnífica, raUiant.e,
Derramando calor y luz y vida,
-Del infinito incognoscible al beso;La universal fra terniclad del justo,
Augusto Compte y su apotegma augusto:
Ai\IOR, ORDEN, PROGRESO!

IX
Tú-"esclavo Tedim.ido"--que !?f!ntías
El látigo azotando tus esfi"ldas,
Y &lt;le tus propios hijos,
Pecl.azo,s ele tu aer, no disponías;
Inclínate renfüdo ante la tumba

FlL MUNDO ILUl!TRADO
Del Siglo del Progre,o,
Y llevas en tu frente de alabastro
Del !-iglo que de Lincoln escu1.: hara
El a,tro de la "Fé" que a.bu.renta duelos
El "le\'{mtate y anda'' del opre¡;o;
Y del amo-r universal el astro:
rru que puedes curar la.s füllil.rguras
_rrú-''enfermo" ,,acilante--que llevabas
Y de bábarno untar los corazone3
El incurable mal en tu organü•mo
Y d1.: rramar la pena ó las vent.urns
Y, :;in la Fé ele Job, -.ólo alentaba::i
Con tu estigma 6 tus altasi bendiciones:
Repul~ión y piedad para tí mismo;
Tú, que----como ninguno
Alza la frente a-1 cielo,
De lo~ cimientos ele tu Igle.•da-has visto
Ya no tendrás m.i~rias en tu duelo
En tu• débiles hombros.
Ni &amp;erá tu &lt;l,estino la mi,.eria :
Tan1balear la religión del Cristo.
Be-nclice ú Li~ter, de la ei-encia orgullo,
Hm1dirse el mundo antiguo y levantaroo
Lin coln-libertailor de la materia!
Otro mundo ü1mortal .en su.s es·c:ombro::;
-'I1ú-·'obrero·' de -las sombra:, que pasaste
'fú has sido campeón le-al y bue110,
Tu juventud ,en honda catacumUd
Pen,ador, &lt;liplomático y artífice:
Y, al ~ón del mi~mo golpe, noche y día,
El
siglo naveg.al,a en mar airado.
Debujo de la tierra te inern,t.aste
'fú has ido con el Siglo y has Mlvado
romo en tu propfa tumba;
El legado de Pedro!
Oye el rugir inmenso
¡ Oh gran Pantífice!
Del v11por que la. máquina conmueve,
Alza tu mono de marfil, cual lirio
Paro exhumarte á tí: ,qut nHt tu ~n'(;ienw
l'áliclo y puro; y coneencliendo goocia
:En el ara del 8iglo Diez y Nueve!
A réprobos y ateos y creyentes.
Tú-•· pro.::;erito·' anhc:ante--que veniste
Unge----con la bendita DemocraciaEn pos de .abrigo &lt;lef&lt;le extralla!=- tierras,
Las almas y las frentes!
O d-e tu patria perseguido, huiste:
Tú que has dejmlo allil ... tu pensamiento,
X
Lo~ bueno!' :::érei-t de tu ho-31.1r bendito:
Acia.ma el soplo eléctrico que puede
Llen-1rle-s, nada. 1n;ls, :Siquiera un grito,
¿ Ha muerto el ldeal?
1.'na sola palabra de ternura
-Jamás, )Ientira!
Dt:,! alma del proscrito!
Hoy es el Ideal aun má.s potente,
Pero no va---como antes-rrú-'"manc:ebo'' robul:JtoSoñailor y risible "Don Quijote,"
Que huyes de la pobreza
La lanza en ristre, el rocinante :al trote,
Y te e,pantas del tiempo y la ili~tancia
Enderezando entuertos, eunl le pinta
Y que, no obstante, a.lientas ambieiones
En su obra simbólica Cervant&amp;;
De poder y de grandeza;
Ya no €S el "Don Juan" de la Comedia,
Armate ele valor y de cofü,tancia,
-De la virtud esoornio y carieajad.aImita lot1 gigantes caracteres,
Que lleva en el acero para cada
E.s-cala, con te86n, las altitudes;
Aventura de amor, una trajedia;
i'!Iira cuantas columnas de mi,llones
Ya no es la ilusión que nos abisma:
8e pueden lernntar con '"alfileres,''
Anhelo de loo sneños intangibleo•,
A la .::,am bra no más de las virtudes !
Del cielo azl.ll, del irisado prisma
Tú-·'nación ., mutila.Un-que en e1 jul'go
Y las aspira.cione;; imposibles.
Voluble o engaño..;o de -la guerra,
Fuiste presa abatida del mAs fuerte
En este Siglo-lírico y guerreroY perdi,te, al empuje ele la suerte,
El Ideal es la "verdad" soñada
Con un noble puñado de tus hijos,
En Jo "bello," lo ''bueno" y "vierruul-ero."
Algún girón querido de tu tierra;
ApJaude loa triunfales reb,,liones
r¡ Y bien caído el que, al luchar, se abate!
Que son-como c11ntara el valeroso
En que los pueblos mártires recobran
Poeta de los "Gritos del Combate,"
Su libertad-per&lt;l:ida en la ConquistaAl mi.::;mo ronco són ele ]o;:i cañones!
Con su mareial •oento de Coloso
1'
sn Jira inmortal que centellea- :
Tú-indiana ·'tribu''--&lt;1ue en la sierra abrupta
'Trueno y rayo ija yoz, e1 arte ariete/
Tus tradiciones ceculare:- guardas
"La Ciencia espada, temrpestad la idea,!"
Y vive::; en tus viejas tradicione1.1,
Como. llllla. momja, !leca é incorrupta,
!Oh esclavo redimido, enfermo saru,
Del tiempo el-e le►-i gran&lt;le5 Faraones.·
Obrero libre, soñador sereno,
Tú que has mirado el polro de loa ;iglos
Mutilada nación, nobles monarcas,
Enten'.1.r tus gr-Jnític-a8 dei&lt;lad,t.s
Y espiritual "león," hábil y bueno;
Y sobre los palacios de tu ooza
Grandes y mi,eraMes de la tierra,
Crecer, con otra raza, otras ciuclade~
Con la esperanza y el dolor en guerra;
Que ac.a.~o el penenir t.am bién derrrnmbe ·
!Oh humanidad que, en Siglo gigantesco,
Loa pocos de los tuyos que vinieron
Entre la dicha y la desgracia, giras
Tu:.. lineamientos y tu ié perilieron: '
En un eterno círculo .dantesco!
No loa esperes más . .... ¡Yen ó sucumbe!
Yolvecl la vista atrás, en donde bebe
Yosotros---¡ Oh "}Ion-arcas y Señores!"
Raudal inmenso &lt;le consuelo el hombre,
-}Iagn&lt;ínimo:--, idiotas ú opre.::;ores-Al ver que ha ido por füstinta y grande
Que Jrnb1ais ele la justi&lt;.:ia y del civismo;
Ern mejor el Siglo Diez y X neve!
.
Los que us.iis, srin medida de un "d.erecho"
La duda mata, más la fé ]e,-a.nta:
Que os diera el mismo Dios ó el Dios del "Hecho,"
¿ Qué es el valor sino el dominio augu~o
(Que para herir derechos es ,lo ruiemo ;)
Sobre el temor innato á lo que espanta
Yo-..otros, de la etitirpe cl,e tiranos,
¿ Qué es la felicidad stino h,, santa
Que perpetuais la ineptitud ó el crimen
Resignación del justo?
Y 110 pem~-aü:; que wn vnc5-tros hermanos
Los que vne;:;tra.s erg-á::ttdas oprüne1,1:
Y si escuehais, aún á Galileo,
Lo, que del pueblo manejai&amp; Q,a. suerte
Exánime y doliente, en el obscuro
Vinculada á la vuestra; y en el puesto
Cala bozo inferrn.l clamando:
Reail les imponeis á vuestro:, vá~1tago1::,
-"Abjuro!"
Aunque ellos traigan-grey qne se desquiciaHaoocl que su ¡,alabra--eomo AnteoLa herencia ele los vicios ó ,el incesto,
De su mori,il caída
Ileeha pavor. demencia 6 estulticia!
Se levante, en reacción omnipotente,
Si creis en el credo del sencillo
Tmnsfigurada e11 cláusula de vida.
Fiuósoío errabundo cle Juelea:
Y al inm!enso conrierto Qc los mundo8.
¿ Porqué reinais á póh-ora y cuchillo,
-Que no habr:1 fuerza ni poo.er que innoveMatais la libertad y ahogais la idea!
C]ama.d, cual Galileo en su conciencia
Si crei9 en el cre&lt;lo de los hom bris,
Con la fé uni vcrool:
'
Y temei.s Jas vorcígines clel odio,
¡E
PUR
SI
1IOUTI!
¿ Porqué no record.ais á Hiparco y César,
La, fé de Bruto y el puñal de Harmodio?
Jfligue/ ]Jo/años Cacho .
Y tú-manso "león"---cor&lt;lero níveo,
Que tr11.Sciendes á esencia de los cielos,
Chiht1ah11a, Diciembre de 1900,

�EL MUXDO ILUSTRADO

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.
Domingo 30 de Dióembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EN HONOR DE LOS SABIOS DEL SIGLO XIX.

menciollilndo los admirables trabajos de Le Verrier, Berthellot y Darwin.
Por último, el Proresor Don Luis G. León, ocupó 1la tribuna para referirse á los trabojos de los

La,s agn1paci&lt;;mes "Sociedad Mexicana para el
eultivo de laJS Ciencias" y "SO&lt;!iedad Alejandro
Volta," celebraron~¡ 23 clcl octua, en la Sala Wagner, una Sesión s-0,lemne en honor &lt;l:e los sabios
&lt;le este siglo.

tomaron la palabra la señorita Guadalupe Rodríguez, quien se refirió á los trabajos de Pasteur y
Li~t-er, menelo,:iwndo también á Koc.h, Virchow y
Roux, que son acreedores á la gratitud o-e la b1
m:anidad .
La señorita Dolores González García, habló de
los vi.ajeros y exploradores, citando en primera
linea á Livingstone, Stanley, Nanse-n, y no olvidándoae &lt;le And:rée, que habiendo ealido de Noruega en 1896, no e ha vuelto á s,iber de él.
La inteligente señorita :llaría Luisa Domín1-

VoJta.

De"Pués de oír la opinión de las respetables academias científicas de Ja capitaU, acerca de quiénes
han sido los hombres más not.ab]1Es del siglo XIX,
se encargó á la sellorita Raquel Simchez Suárez,
Secretaria de la primera. asociac.ión mencionada,
que hiciera un estl-ldio de los hombres qtte más se
distinguieron en los distintos ramos de la activi-

Profesor W. C. Rocntgen.

dad humana. La señorit.a Sá.nohez, cumplió muy
bien ~u cometido y leyó un .discurso que le valió entusia~i:as aiplausos.
A las diez en punto de la m~1ñana, &lt;lió principio ci~ acto, ante numerosa y d.i.stinguida concurr.encm.
Además del discurso de la señorita Sánchez,

Andre¡¡ Ampere,

gnez, ocupó la tribuna pacra hablar de las grandes
obras de ingeniería, realiz:idas en el siglo;
Muy inteJ'esante fué el trabajo de la. señorita
Raquél Oropeza, quien habló &lt;le loo g.ran&lt;les gobernantes, citando á Luis Felipe, Rey de loo franceses; Leopoldo I, Rey de los Be],g,is; Humberto
I de It!J!ia; Don Benito J uárez y Don Porfirio
Díaz.
La señorita Josefina. Ramos, leyó n.D..:1. memoria,
reliati:va á los astrónomos, químicos y natiuralis.tas,

Nausem.

grandes fisic-os: Vol ta inventrun.do su pila, Oer&amp;ted, Ampere, Arago y Fa.raday, rponiendo las bases paira el electro-magnetismo, tan i,e.cUI1-do en
d.es,cubrimrientos notables; Morse con su telégr~fo; Daguerre y Kiapce creando la fotografía; ÜH illetet licuando todos los gases; Bell y su teléfono:

Humboldt.

Edison y su fonógrnfo; Hertz, descubúend-0 &amp;us
ondas lllfilavillosas; el Doctor Roentgen admirando al munilo con su.s famosos Rayos X, y ,farconi, inventando la Telegrafía sin alambres.
La sesión resulltó del ma!)'or interés. pues fué
nna síntesis completa de lo m,ís notable ocurrido
en el presente siglo.
En nuestros grabados publi,camos l1oy los retratos de los l1!M ilustres sabios, á quienes se
honró en la sesión referida.

!.-Iglesia más antigua de Monterrey.
2.-Ln-go de Chapnla. 3.-Blaza de Cllolula. 4.....JEl "Pico de Oxioo.b.a" visto desd.e Rineón Grande.
5.-Lago de PMzcuaro. 6.-La Calzada de G-uadalupe,. 7.-Pnnorama de Sa.n Miguel .Allende. 8.-0eutro de :la. Plaza de' Mo:rielia.

Berlbellet,

Stanley

Pasteur.

,

�!

EL MUNDO ILUSTRADO

.Á LAS PUERTAS.
Poco tiem po antes del triunfo
del Crl:,¡tia111smv, cundla m1stenosa voz por el Mar iigco diciendo. Ha muerto el gran .Pan.-""'ichelct.

El siglo XIX fué bautizado c'On gotas de sangr,e y d'esciendc á la fosa envuelto en un sudario
tachon,ado .de man chas rojaiS.
Ha habido quince
millones d.e hombres fuera de la vida, pero aún
el siniestro caballero que guia al escuadrón apocalíptico, sigue agitancto -su estancfarte negro. Y
he aquí que repe11tinamente el ,e:spíritu humano
hace un alto pa1"a, eontemplar el nuevo camino que
á 0u p.a.so se abre.-¿ A dónde lo conduce ]a tiaID!a nte vía? ¿Ya al 1\abor ó al Crulvario? Y un soplo eon'Éolador viene á oreair, como 8u "lied" de
.tiecque r, 100 campos sembrados de cadáveres : e~
la luz &lt;le un Ideal triunfante que incendia estta
pálidia alborada, la luz de la Uienci11, gue traza
su signo de redención en ,el alma die una humanidad 1nqui.eta y n1eilante.
La Bdatl ~leclia desesperó y tuvo miedo: la
mue rte se cernía ::;obre un 1naufragio de almas;
e! arte e;s entonc--es una. pesadilla trágica, q11-e tortura á los cr.eadore~: yo he visto en un museo itaJi.ano, una cruxifieción que ca,usa espanto; el Crist-0, la Madre, la. Xaturaleza misma, son presas de
uuJ convulsión terrible: á las pue,i-itas de los monaateríos se agolpaba una multitud aterrorizada;
la ªdanza de la muerte," el castigo impneEto por
Dios .í !os pecadores, agitaba campos y poblarionCE: la terrible profecía iba á cumplirse : el fin
del mundo iba á libertar de dolores, de miserias;
(fo anigiustias, de visiones al mísero rebaño humano. Y la, ho:-tia. ~e ,e,levaba en lo interior de las
cat,edrales abi1ertas dia y noche á 1-a contrición general : ¡ Uiseric--ordia, Seño,r, Misericordia!
Sobre el fondo profundamente negro de esta noche sombría, había de cruzar la thiis-pa carmesí
de un incendio: Jn huma11id1ad, después de sentir
miedo, sentía cóle1-a, si antes se arrodillaba y oraba, ahora oo ponía en pie y amenazaba. la mane
que elevaba iel cruc-ijo, ie·sgrimía el puñal; y un
torrente de sangre se precipitó locamente, ame,
nazando inun(ltHlo todo.-Cuando el siglo XIX
iluminó con sus resplandores esta etapa., una nueya, vida parecía haberse inaugurado, y un sentimiento -de iamor animar todos los corazones. Hasta. sobre ilos fronto11es de las iglesias góticas se
habian impreso las tr:es palabras &amp;acramentales,
que iban á camb-iar los espíritus y á convertir en
. ángeles á los ho1n l~res: ¡Li bertad! ¡ Iguatdad! ¡ Fraternidad ! Trinidad ideal á la que la ciencia lw
arrojado tres pal,1bra.s aceradas: Ley de h erencia
Sllparvivencia. de Jos m,áis apt03J, Lu·cha. por la
cxi~ientia. Y ante fa aterradora revtlación, lo:
rnism0i3 espíritus que ahora se habían agolparlo á
las ptH:!'rtas d,e !os la.boratorios, de los talleres, dr.
las biblioteca~-en doncle quiera que ha ce su ora-

Domingo 30 de Diciembre de 1900.

ción el trabajo-como antes se agcillparon á ¡.,.
puertas de las catedrailes, quedaron también aterra-,
dos y se acusó á la c~eincia de in1postora y se
trató de cvucificarla .como antaño, al oue habb
proclamado la verdad á los oídos atónitos de las
multitucfos.
Y surgió otra vez nueva pro-testa, y la lira brilló nuevamente en las miradas y ,los brazo;s se
agitaron y las bocas eontraídas for'nmlaron el nuevo evangelio -de 'la muerte : Ya que el dolor, fo
miseria, la angustia, son inevitables compañero::
de la vida humana, hagamos añicos esta vida
ahogue-mosi todo germc11, extirpemos todo aliento; el sepu!l,cro es . la felicidad, la nada, la ·solución de todos los prohl.em.as, "au.orkos!"
Y la
chi~pa fué pronto incendio, y el asesi nato fué
alzado sobre el trípode de una doctrina como
inevitable consecuencia de una Fe á la in'versa.¿ Así, plLes, todo ha -concluído.-E,l FroQTeW la
.Hsperanza, la Justicia, pa]a.bras vanas en° el :f~tal
desenYoh-üniento de fa humani&lt;lad, en su carrera
eioga á travéa del tiempo?
No, mientras el l\Ial lucha tenazmente-, el Bien
trabaja por re:mediar,]o, y .sobre cada herida la
gran co!um11ada, la Ciencia, derrama su consolad~r bálE1Jmo. P.ara ella, el siglo XX es un bienveinclo; ipara ella, los horizont~s se dilatan ~ los
espaicio9 €e iluminan; para eUa, Ja humamdad no
e.s la irre&lt;lc nta eondenada á arrastrar pe.%.da cad_ena de ,esclarn; para ella, el hombre será libre;
libre, no del dolor, no del ·snfrilThÍento; que son
inherentes á la vida, que, libre de las fuerzas que
parecían tenerle siempre -a.tatlo, libre del yugo del
medio, de fas inflexibles leyes de la naturaleza,
libre, no con la libertad retórica de una palabra
eserita ni con c.1 alarido terriblle d-e un zociferador
armado, sino con la libertad serena y tranquila
de una labor lenta, persistente, agl.omie rada, que
va amontonando mmtcrialeB ¡para el bie-net-irnr (le
la especie. Y e:::ta es la tarea qtLe- se impont:: el nuevo siglo.
¿Problemas? Sí, muy hondos y muy trascendentes; ;p roblemas ,sociales, que son los que apasionan, los que· conmueven, los qllle agitan a tod;u:
las actividades: el prob-Jema. de la pobíaciór1~ el
problema obrero; el (problema. de los productos
á bajo precio, facilirlhdes de persistencia en la
vida, de desarroJlo en, los energías~ de diS:&lt;:iplina
en .el e¿fuerzo; el gran prob1ema de la educación:
ya que todavía la láa1,para de la. et&lt;cueJa tiene "una
boca que soipla," y .el problema. del Dereoho, que todavía tiene una sombra errante s-in
patria en el conmovido territorio del viejo
1nundo.-Y el siglo XX .posee abundantes maLcrial es ; elementos bastantes para a.cuid..tr á la
gran obra. Lega .estai agita·da eenturis. abundante cooecha de sinüenite sana, á ca mbio de
alguno-s granos malos: ]as futuras flora,ciones
¿ arrojarán aún rooas negras ?

Mortero Mondragón.

I
Domingo 30 de Diám1hre de 1900.

y · á la tarea! Que no d"38rte ni nn solo solfü1do
.I
del campo
ide b11t-alla, que no se a h o~re u11-. so"] o ,esfuerzo en el talLe·r, que se e{,'OilO\n1ce. ~-n áto!:10
,d,e enero-ía que realice cada hom:tn·e su fuñc¡on
impere~l;ra, dentro de esa estuecha ~üli&amp;arW.ad
qu,e une á todos los gérmenes de la crea.c1~n y que
Jiga la, nebulosa y la oruga. Sobre ]a cubteri:3-- -d2l
incansable '·st€&lt;trner·· ' r esuena la voz de ahen,to;
la que vigoriza y tonifica. El Progreso eE:pera que
cada hombre cumpla:&lt;:011 su dleher.

&lt;:arios .l)ia,: .l)ufoo.

PRIMERA COMUNIÓN.
A las niñas Lola Echenique y Luz López

La pequeña capilla respland~ciente como un
ascua &lt;le oro, en los mrnros, gwrnalda.s ile garde~
nias esparciendo En aliento desmayado, arriba el
órgano desgr-anánao~:ie en tropel de notas sonoras.,
el altBT pe11diclo ie n brumas ele incienso, y €n aqu el.
fon.do Ja nQlta tie11ia de las dos a.]mitas a,lzando
su 1)leo-aria al cieilo.
Suefio.s bl-ancos, buenos sueños de la edad d,e
hi inorencia que caen eobre 1e-l egpÍ'ritu -corno un
rocío benidito, cruzan con ala. de ángel la diáfa na, claricliad de la mallamL
Las dos niñas han salido de la. caea mm.y tempranito, 11,evan en sus labios y en sus frentes las
huellas fre&amp;c-as d.e ,los besos maternales, iSe han
rpuesto s11 Yesti-do Manco y se han prendido el
ligero velo. Y ahora se acercan al altar, lle.va nOo á Dios ,sin ofrcn-cla, su alma b!ianca como su
vestido, su primer día de vida que se aib re como
un lirio en el vaso de la Fe.
¡ Yestidos blancos:! ,sínubolo de la inocencia, manto de -s ueños castos, que llevas en bus pli,egrues caTicias y lágrimas, bien bri.Jl,aste a.quelfa mañana en
la pequeña capilla resplandeciente como un ascua.
Fulste amor, fuiste esperanza, fuiste nido de promesas y reguero luminoso que une con Dios las
almas de las madres.
Y un 3nhclo infinito se apodeTa del espíritu,
un deseo de que a'qu.eHa blancura no sea nune::i.
1uan-c:-ha-da con las swlpicad-uras &lt;lel camino: que
sea sienupre blanca vuestra vida., oo-mo vuestro
vestido, como ·vues:.tros sueños.

El viejo Tiempo ex-tenrlió su anchos ala,; apoyó
los braZ-08 sobre J,i fuerte guarlaña y !me &amp;! tranquilamente:
-Esas "las de la ebea-nidad que fllamát¡, años,
caen, cual estrnendi06a -catara.ta, die lll.Ila iánlorra eeleere, mohonada de briilantes esbrellas, q''tabarca
en m 0os ámbitoo del fiTiill!mento. En
fon-do
Sf. destaca, con oega,dora luz, la antoreha
néfica
y radiante que da ,Ja a.nimación y ,el gozo , a naturaueza y que llamáis el Sol.
,
Esa catarata trae, con su impulso iJesi,;tible,
á [a tierra, todo eil vjgor d,e los geres, ,con sus
irio tornast&gt;lados, los gratos ceUajes de l esperanza, que embelesian aJ homlbrn; pero ¡a¡ l con su
em¡puje coloo,J todo lo arrastra consigo: o mismo
la materia que el espíritu, fo mismo el h-0m bre que
sus obras, lo mismo la iniquidad y
justicia
qu,e las adrumaciones de la gloria.
T&lt;&gt;do cruetla con sus olas tu.muitnooasi um abiism-0 insondalble y al]l]í .se d:eshace veloz4ente; sus
elementos .., disgregan y evapora11 anl¡ un soplo
irrisis+..iblie y .e terno; pero esos -eleme~tpts vuelven
otra vez á conde.nisa.roo en J.a altuTa pa'.rlt. engrosar
de nuevo el torrent,, de los añoo en su fta.rafa de
origen. Por e:so el anclla, ánfoTa
nunca s-e
agota; po,r eso la larga suresión de loo sigloo seri
Df:'rp~t.1.1arm1ente renovad:a. ¿ Quién nje que ~ tl
grantO.ie, -el sobf.:rano Espíritu-Dios, e!l e sost·e1~e
~s11 o'!Jra inmensa en el inoonm.ensura.ble espa.f·i1J rlc
la etern'dad?
Pues envueltos ,en esa catarata irresistible, ,en
el empuje ,de esas olafi lun1inosas: ,cuyas crestas, coronadas de espuma, srurca graciosamente en el bajel
de los sueños nuestra al11:li3lda Esp,erllnza, vienen,
es-Umión por -estación, lll/eS por mes, dfa por día,
hora por hora, los suirimientos y las mmorguras,
las satisf3"ciones y lo;i triunfos de lüs ~legidos por
la Fama.
Yo vuelo al vaivén de esas oLas, tengo en mí la
voz d:121 la experienc~a J oomo todo i? oonozeo, voy
á revelar aü mnndo ,]as etapa&amp; del esrpíry\u en el calendario de la Glotria.
Dl' viejo Tiempo recogió las alus, extendió la
diMt.ra y evocó al Pasado, su hijo predilecto.
Erl Pasa.do ocurrió prontament,J al c-onjuro, •y
por sobre la rugiente catarata de los •ños levruJtó
as\ como Tuna nube de ceniza y hmno. En tanto,
las estrt'llas ·del cíe.lo, oomo si una mano inyil;;blJe
lae reuniera, se acer,caiban y un1an entre sí con
sus rayoo lumlinosos y fo.rmaban e11- el espa.cio estoo.
tres no,m,bres: "en.ero, fie.bnrro, marzo."
Loa áltomos de ceniza y uas espirales de humo,
como ai Thill soplo avasalUador loo juntase, fueron
conxJ,ensánOOS(&gt; y eondensándore
vez más hasta tomar la forma característica. de pornonajea
histórieos; y tal como aparecen, por arte de ma,.
gia, en el escenario d~I teatro Jo¡ ,personajes maravillosos, así aparecie-ronr también en el escena:rio
.die la ebernidrud, las figuras &lt;le u~guerrero, d1e un
,poeta y de un .,.,bio.
1
' Los tves rpersooojes ee deootía en fla obscuridad, pue&amp; aún l)O había un sol que alrnnb-rase sus
nombres. Berdidos entre las scnlbras de la indiferenóa glacial, de eea que hie/a el alma antes
que el cuerpo, se agitaban afan001mente, como 'poseidoo de un vértigo, de nna l~ura. ¿ Qué busca-

i

1

oell

LA CARBAZOLlT A.

Las pniebas prácticas que anualmente rjnOOn
los aJu.mnos del Cologio )lilitar que estudian artillería, ·rn hicieron en CEfos dh1s. con un mier3
explosivo q:ne se llama "oa,rbazolita" y c- 1_ya fuerza. d.e~frudorn. es diez veces mayor que la é',e la
dinmmita. ~u-estros grabados rein·eselltan los ¡'ctal15 Oe estas prueb-B que tuvieron éxito ror.l
i)!,·w.
1

El espaldón destruido con la "Carbazolita "

ºfºª

Práctica con cañones Mondragón y Bange.

Grupo de alumnos después de las pruebas.

FONDO
RICARDO COVAARUBIAS'

t

l!lL MUNI'lO ILUSTRADO
bam., el uno co11 U'Il,a espada ansiosa de p,llear; el
IYl:ro con ll!lla lira, ,presta á verter en los oidos dela
humanidOO sUB annoni.ooos oones, y el otro, en fin,
aprisionruJdo los elementos de la JIO.turakta en la
estrecha cárool dia urua retorta, -para investigar ,profun~amente el corazón rebosante de vida y de sus
etárnales prisioneros? ¡ Ay, lo &lt;¡ue buscaoon con
tanto afán era la conqui&amp;ta de un.a imagen resplandooi,ente, semeja,nte oo la. prooencia á una diosa,
que pamba oon la ra,¡,ldez del relámpago delante
de 41os, cual UJla visión de loS sueñru, en &amp;l carro trill1JIÍa11te de 'la Gloria!
Dernepente empezaron á disiparse las es,¡,esas
tiniehles, y rosad!as y ,ha:J",.,&lt;&gt;nd&lt;lll'as tintas á tieñir
el horizonte. El! frío glacial se fué transformando
en ttbios ,efluvios éLe primavera y los 1luceros crepusculares, eon su pállida, pero poética luz, mial
si obedOO.esmJ. al reclarrnp de ]a 11.tna.cción unriver&amp;a!l, se aoorcaron hasta tocarne y íormaTon, entr-e
sí, estos tres DiOmbres: "~bril, mayo, junio."
¡ Ah, cómo al esoanorio se engatlanaba ! l,is flores
y l~s luces 0o Ueooba111 todo. Entonces fné cua,ndo
a¡pareció en la naivec.illa de loo srueños la gracfosa
· Esperanza, y a,l Sllrcar tra.n quilarnente por sobre
las reV'!Wlles olas de los años, arrojó un cable, de
los que elevan al ho:m:bre hacia la albur-a, á cruda
nno de ox¡uEl!los troo náufragoa de la ambición humana que se debatían en la obscuridad. El uno
fo ató á su espeda, el otro á su lira, y el otro á
su h1rvie11te retorta. Entonces fué mando pasó
de nuevo, en su carro triu,nfnl, la e,--pl¡¡n,dente Gloria, y lles dijo con voz sonora: "¡ A&lt;le.Lainte! &amp;eQ"Uild
y triunfaréis. Tú eonquistia.rás nacion-es y s':,r-ás
emperad@r. La historia se llallJJará Napoleón el
Grande.
"Tú serás el ídolo de un siglo y la Fama te
adamará CO'II el nombre de Lord Byron.
, "Y tú h~s wn .deEcuhrimiento que asombr,81'á
a ~a hum0.llildad, y la humanida&lt;l t,, llamará el gran
Lavoisier."
En e.:,gu.ida, rápidamente con una ex,plooión de
i.oolor y luz, i:a¡p-areció el sol, llenando con sus rayos la erea1:ió11 entera, y con los colores del iris
"Jlllrooieron en el oopacio estos tres 1100iib1•es ·
"jrulio, agosto, septiembre."
·
lDl guerrero auhía a.hora por 11Da &lt;&gt;Sl'a1la doraida
hasta el último peld~ño de la ambición humana· el
poeta llenaba, ya eon su" motos los ámbitos del
!ffiund~, y el sabio había d=bierto ya, cc,n su
peq_uena retorta:, €il' gron re&lt;..-Teto de 1]a vida uni versal.
La G1oria volvió á pasar de nuevo y ciñó en Ja
frente de Napo,león una corona imperial, en la
1-n~pira&lt;la cabeza de Lord Byron una corona d,e
lao10-el, y en la d,,¡ infatigahle Lavoisier la de
fuertes ramas de la verde encina .
'
En tanto nn damoreo ooloml y un aplauso
qu,e tesonaba en tooo el mUII1do aclamaban el
tnrnnfo d;,l aabio, del poeta y del guerrero. Y por
tod•e partes se oía: ¡ Gkria al genio!
¡Ay! el eooenario se deshizo; los flores y las lu&lt;Jes des•pa,rec1eron_; la tormenta sucedjó á uo, calma
ytrilasteolas de foa
ensoru=doras
.Q ,
, anos mue·fan
h
,,~
• 1 ue
, &amp;
aparecia entone-es todo! Al brillo de los rela7eagos, entre los negros nruharrones, como si estUN eran formarlos por va,n as luces de fuego fátuo
_recieron estos nombres': ªoctubre novj_embre'
d~1e1embre."
'
,
~o.do .se iba envolviendo oomo en un inmenso S'Udar10. _La Gloria apareció die n'llevó pero en su carro tnUJ1fal s.o·•o lJ-evia,ua.
L
'
•
ooronas de
siemprevivas.
El gueri:ero, el empe-ra1el:or, el -conquistador de extensas 1;.arnones, caía iexánime en un palmo de tierra pres:ta?a po,r sus enenmigos; el poeta, el ídolo
de u~ ~1g10, -ca.1a exánime emponzoñado por los
e:fil uv1os en un pa.ntan~, en lejana región, arrojado
~ueumente de~ patria; y el sabio rubía penosamente los ~,~ldan~ de la guiJlotina, donde, al golpe
.d~ 1a uu:(h11la-, 'C8.J.a, para s1emipre, su oabez2. Por
~~as pa.rt~ resonaba, _entonces, este grito fatídico:
La _huma,mdad no qmere conquistadores; la huma,:11dad no quilere poetas; la hmmruiidad no quiere
sabios."
¡ Ay! €1l escenario se deshizo otra vez y sófo quedó visible. e.l Tiempo, con sus ·a nchas' eilia.s ,extendidas y S'l!S fuertes brazos apoyados sobre la ~uadaña. A su ladiJ, del =cha ánfora celest,, se de~pei'.,,.
ban las olas de loe años, y yo sentí entonces que,
arrastrado por ellas, cala, lembién, puesta la vista
fill la esplendent.e imagen cb ua Gloria, en &lt;il abismo
insondable de la Muerte v el Olvido.

Francisco C(?bos.

La virgen fenicia, muy triste y lloro.s1,
la pálida frente reclina en el tron-0
del rey Salomón.
¡ Cuán beUa es la virgen, la virgen cautiva
que adora en silencio los torsos sa ~rad os
de Baal Ammón !
Sus tersas mejillas son carne de ros'.a-5,
y al mórbido brazo de nívea blanc11r1
matiza el zafir;
su beca es un cálii de múri ce tibio,
las trenzas, undos-as y suaves, más ru hias
que el oro de Onr.

Y llora la virgen: recuerda su patria.
su delo, sus campos, sus ,Q'revrs quer:d us
y al bello p-astor
Que djio en su oído con voz melodiosa
la fra-se más tierna, la frase más dulce
primera .de arncr.

El sabio la mira :-tus ojos te acusan
i oh joven fenicia! ¿ no ansias ·el reino
de J erusalem?

¿Por qué si te brin-do mi rec,io tesoro
y ufanas te sirven tresci-enta~ mujeres
desdeña,s mi harem?

¿ Qué_ vale tu oro? qué vale tu reino,
tus '1mdas esclavas, tus ricos palacios?
-¡ oh gran Salomón!

Devuelve. á mi pecho la calma y la dicha. ..
A.doro m1 patria, mis greyes, los campos
de Tiro y Bidón;
la dulce zampoña mi oído refresca,
parece que miro Jos tiernos rebaños
bajar al redil];
parece que escucho los tristes balidos ...
y allá muy lejana, vibrante y sonora
canción pastoril.
El rey compasivo medita nn instante:

-Es justo, le dice, que llores tu dicha
tu patria y tu amcr.
Retorna á tus greyes, retorna á tus huertos,
retorna á los brazos del tirio felice,
del bello pastor ...
La hermosa fenicia radiante se yero-ue ·
revela su r:ostro ~ontento, ai!egría, o '
é intensa emoción ..

Los mórbidos brazos levanta hacia el cielo
se postra de hinojos y besa las plantas
'
al rey Salomón. . .

:J. jYl. 9alir,ce::.

iVEREMOS!
Anoche en el salón, oí que tus labics
"Veremoe," me dijeron.
Sentí en el corazón fue(To
de aloria
0
mis fibras de p]a.cer se estre1~iecie;on.
Miré tus ojos, que derraman siempre
tan dulce mansedumbre,
Y ellos bañaron mi alma, que te adora
con los tibios fulgores de su lumbre. '
"Veremos/'-¿ qué veremos, alma mía?
¿ Qué dijo esa mirada?
i Oh! no entreabr-as la puerta de ese ció;ü,
no me muestres Ja luz de esa albcrf.lda.
No hagas brotar la luz de e.sa -esperanza
para destruirla luego,
n_o animes ~s ]a lifamia en que me abraJ3,
s1 no has de arder conmigo en ese fuego.

estanis/ao ce/ Can¡po.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 &lt;le Didembre &lt;le 1900.

,
ro del natural, por el Profesor Gustavo · Eberlein.

FONDO
OCOVARRUBIAS

,

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VTI--TOMO Jl--NÚM. 3
Girecw:n Llo. &amp;AJ'.&amp;.EJ. &amp;BYBS SPún&gt;OJ..&amp;..

::¡:scuela ll'. de Bellas Artes.

MÉXICO, JULIO 15 DE 1900.

8Ull8CRIP&lt;:IOK DNSU.U. ,OILUQA,
IDO IDO IUI L4 CAPITAL,

t.

59

,._.e,

Gerenw: .&amp;.JITOll'lO Cl11T,..

Cua dro de .Toaq1111lBamlzez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

el déspofa de j)arís.
Cada metrópoli moderna, y creo que lo mismo

ha pasad9 en las antiguas, tiene su p_laga, su az~t '·
su calamid-ad pública que reina é impera á c1eLcia y paciencia de las autoridades y las leyes, que
se impone á todas, cobra tributo, da toda la gueTl'a que puede y se da, en general, 1~ gran vida á
costa de propios y extraños y más bien de los extraños que de los propi.oo. ·
Londres itli.ene sus ebrios y su etjército de salvación, á quienes se encuentra hasta e~ la sopera
que cantan, bailan y tambalean lo mismo en la
City que en Regents Pal'k, que entonan salmos Y
organizan procesiones y reclutan adeptos en todas
' "carga.npartes y á toda h ora, y que son 1o mas
te" de la tierra.
. _
Nueva York tiene sus distribuidores de b1bhas
y. sus agenifus de seguros, que allanan moradai;,
interrumpen fiestas Y. labores, se cuelan ~or todas
las rendijas y queman la sangre al Convidado de
Piedra.
.
En Roma, y en Italia toda, son los mendigos
los ~mcargados dei impdl'ltunar y de molestar, en
colaboración con los cantores ambulantes y los
vendedores de obras maestras de yeso.
En Buda Pest son las mujerzuelas las que se
lliavan la palma; \n México los rateros; en Berlín
los filósofos y profesores.
En París el vero.adero déspota, el rajah, el califa, el Da~iciano, el Timour, el Gengis Khan, el
azote de Dios es el cochieiro de fiacre. Es sorprendente! Más que la Francia es París, el que ha
tremolado la bandera de la Libertad, la Fraterni-dad y la Igualdad, como quien nada dice, la
Santísima Trinidad de los moder'Ilos pueblo_s _latinos y es en París en donde una clase pnvilegiad;, dotada de todas las inmunidad:9 y_ s~gura
de todas las impunidades, atropella a di~no la
fraternidad, primero, la igualdad y la hbertad
después, se burla de la ronda y del_ farol y en
lugar de atrapar multas, contr~venciones, sus~
pensiones de ejercicio "'! otras ~m~~zas, atrapa a
porrillo á diestra y simestra, pi_ngues y_ numerosas propina;;;. Y ¡ ay de los vencidos! _cuidado con
levantar los ojos ó las manos, con encoJerse de hombros, con articular palabra, con ave1;1turar ~a
tímida observación; un aguacero de unpropenos,
una lluvia de insultos, una catarata de ignominias se desprendená sobre el atrevido aue osa
alzar la mirada ó la voz ante el último de los representantes del quinto pod~.
.
Figúrese el lector: son vemte mil, fuera de
música y acompañamiento;. todos electores, todo~
sindicados; su voto detelfD11na en pro de Juan o
de Pedro la inclinación de la balanza electoral.
Disponen de la Cámairia, del Senado, de 1~ Prefectura de Policía. "Subvienen la prensa," ile-nen en
jaque á la magistratura, llevan la batuta al. destemplado orfeón de los carniceros de ~a Villette y de las obreras socialistas de Bellev1lle, son
electores de Rochefort, fanáticos de Paul Deroulede, huelen aún al petróleo dei la Comuna.
Cuando una persona, física ó moral, dispone de
tanta influencia y de tanto poder, lo primero que
le ocurre t€l'l abusar de él, imponerse á los. demás,
darse la gran vida á costa agena y en esto descuellan los cocheros parisienses.
Su pescante es un trono; su látigo, un cetro;
sus caballos, ]a c-qadr iga triunfal que los arrastra
como á los romanos ~per.adores; su sombrero
de hule es casco; su levitón, manto; su hirsuta
cabellera diadema. N-ariz al viento, frente erguida, ru'irada fija en el horizonte, circulan_ altivos, majesfuosos, olímpicos. Se siente terror,
"el frío de una hoja de acero en las entrañas"
cuando hay necesidad de implorar sus servicios.
Jadeante y sudorosa, la carga, á legua y media
dieil. domicilio conyugal, hace señas angusti.osas de náufrago _al fiacre que pasa. El "magestuoso," de cien veces en noventa y nueve, sonríe
con innenarrable desprecio y pasa de lairgo. Su
m!),jestad va á almorzar, y la ruina de una- famiHa., la. -perdición de la patria; el fin del mundo no
lo obligarían á aplazar diez minutos su almuerzo
ó su comida.
Supongamos, sin conceder que el semidios se
digna bajar los ojos hacia el gusan-0 de la tierra
que implora su misericordia.; pobre gusano; "más
le valiera estar duermes." No bien ha indicado

la dirección, cuando Júpiter chispea, estalla y
atruena.
-No faltaba más! haberme detenido para una
"carr,era" ("course") tan "ignoble!" Sucio buro-ués y dé quién te burlas y por quién me tomas?
Esp;cie de horno (especie ~e four,) busca un imbécil que te lleve! Y otras lindezas por es~ orden.
Si por casualidad, cosa bien ra1·a por ci~rto, _la
dirección que la "carga" se propone seguir comcide con la., preferencias del cochero, las cosas
cambian· el drama no se desarrolla sino al llegar
al punt: elegido. Quien ha visto al león herido,
el mar tempuestuoso, ,eil volcán en ~rupció~,
apenas forma concepto de las iras conv~lsivas, epilépticas titánicas de un cochero parisiense en el
momento de recibir la paga y el "pour boire" ó sea
la propina. Nuestro cocheros son, en comparación pigmeos é iniefü:e~.
_
_
Recibir la paga y sentu se ata&lt;'ar1o ele hidrofobia
es todo uno pa.rn el Sumo Pontífice parisiense. Si
la carga ha vaciado el portamoneda, empeñado el
reloj é hipotecado sus fincas, toda.v ía puede salir
bien librado con dos ó tres insolencias exre-nsivas
á su familia . Pero el infeliz que creé en la tarifa,
el cándido que juzga que la remuneración debe
ser proporcionada al servicio, están perdido~, y ya
los he visto instigados, silbados, eECarnecidos y
deshonrados por diferencias de cincuenfu. céntimos.
"Ana.tema sit" sobre la carga que articula mal
el nombre de una calle ó el número de una casa;.
"honnit soit" quien á medio camino quiere cambiar de rumbo; maldición sobre aquel que pretende abreviar el camino, que lleva perros ó n iños,
que fuma en el coche, que quiere descorrer los
vidrios si hace calor ó echar la capota si llueve.
Ya se las puede compone,r y se expone á una paliza en regla, sin perjuicio de tener que pagar el
doble "pou,r, boire" ó daños y perjuicios al cochero,
según _el caso.
Contra estos siete vicios parece que podría haber siquiera una virtud, la policía. Si mis lector es, como á todos se ]os cleseo, llegan á venir á
París les hago una súplica y me permim darles un
consejo, el más sano de todos: Jamás recurran á
la policía contra un cocher o. Insultados, befados,
escarnecidos, saqueados, toda.vía les sale -más la
cuenta de dejar los "cepos quedos" y de retirarse
en regla con todas los "horrores" de la guerra.
Y si diere la circunstancia de que mis lectores
sean puntillosos, delicados, susceptibles y "muy
hombres," como lo es todo buen mexicano, lo
mejor que pueden hacer, si necesitan tomar coche en París, es prqverse de revólver, bastón con
verduguillo, trompeador, tauranavok, y una vez
bien armados, pertrechados y municionados en
previsión ele un ataque á mano armada, emprenderla á pie á su casa ó á donde tengan que ir.
Y es probado; ]a sabiduría de los hombres no
ha encontr ado hasta hov, medio más adecuado de
evitarse disgustos con· los cocheros. "Et encare" . .... !

-~La Duquesa de Conarec.
I
¡ Me acuerdo! Andábamos eñ una callecita de
platanares Jorge y yo, sin hablar. Era una de
esas noches de otoño, tibias, tiernas, dolientes,
queadormecen t :.nlánguidamenteelalma, y hacen
que todo el sér, dilatado, ensanchado, derramado,
se mezcle al suaño crepusc1ilar de las cosas y se
pasme en él. Bajo el cielo sin nubes, en que palidecía la encantada melancolí-a del azul, detrás
del castillo antiguo que aún no J.'luminaba sus
vente.nas y erguía, neg,ra su masa rectangular con
sus cuatro fuerles torres, subía lentamente la
luna, llena, sin halo blanco y desenvolviendo sobre los techos, sobre el terrado, sobre las ce.nas•
tilla del jardín, sobre los árboles profundos y so•

Domingo 15 de Julio de 1900
bre todo el lejano paisaje, s-c inmensa palidez diáfana semejante á. una red d,e. gasa de plata.
.M-Ei detuve maravillado.
Allí muy cerca de nosotros-pero sin dudá no' á. causa. de la.s ramas que o=urecian
~-- '
nos veía
la penumbra-la duquesa de Conarec estaba sentada delante de un camellón de rosas sin flores,_
teniendo entre sus rodillas á la pequeña Lola, su
l1ija, que se reía bajo de los labios de ella. Desde
hacía cinco días que estaba yo veraneando en casa del duque, había admirado muchas ~ooes á.
e;,a hermosa joven; jamás me había parecido tan
admirable, exquisita y pura como esa noche en
medio de la dulzura de la luz nocturna y dcl
jardín tan sosegado. Toda blanca con su larga.
bata que sobre el suelo se deslizaba y que la luna
envolvía con una plumilla de nieve, con el bustoun poco indinado, con la curva de- un tallo esbelto de lirio, inclinaba bajo el oro pálido de su ca-·bello dividido en dos bandas, que algo habían
desbaratado las ca,r icias de la niña, su grave y
dulce semblante en que la serenidad del la sonrisa
se extasiaba de ternura, en el que las miradas tenían el candor augusto quei sueña con los ojos
pintados de las Madres virginales. El misterio dela hora añaJ':a á esa visión toda la lejanía del sueño. Y cuando la duquesa más inclinada hacia su.
angelito lozano y rosado, lo besó en la frentecon de1tención así como en los cabellos alborotados, sentía espa.rcirse en mí, como una agua deliciosa y fresca, el buen ejemplo del inmaculadoamor y de la pureza infinita.
¿ H abía yo hablado alto soñando? Es probable;
Jorge me dijo al oído, con una voz ruda en quetemblaba la cólera.
-¡ Y sin embargo, si el rayo de Dios cayesesobre esa mujer, y la hiciese pedazos, e1rayo haría bie!ll ! Pero á la verdad, las Cleopatras fatales, asesinan amantes de los esclavos rubios, y las
cínicas Mesalinas, y las Faustinas desenfrenadas,
y es-as reina;;; de Francia que poseyó el sangrientoclffillonio de la Lujuria, fuel"On menos abominables que ella.
-¿ Estás loco? exclamé.
-No, ven.
Y me atrajo hacia el fondo más obscuro de la
callecita.

II
"¿ Conociste á Albino de Cernac? Dulce,.
hermoso, at\revido, un verdadero joven. Amaba á
la duquesa con úna pasión profunda, sin límites,
absoluta. Pero sin esperanza ¡ oh! sin ninguna esperanza. ¿ Ser amado por la señora de Conarec,
era acaso posible? ¿ No eira la más casta, al mismo
tiempo que la más bella? Perfecta esposa, madre
admirable, no había atravesado el mundo
malo que murmura y que calumnia sin ser jamás heTi1.a por las más ligera sospecha? P iadosa por otra parte, con una piedad algo huraña, se
encarnizaba en formar su salvación con ~u tenacidad de bretona. De suerte que, á pesar de su
fortuna y su hermosura-¡ su hermosura incomparable !-la soledad poco á poco se había formado
en su rededor. Aceptaba, amaba ese aislamiento.
Lejos de los hombres, está uno más cerca de Dios.
Cuando consentía á instancias de su marido en
aparece1r en aJguna fiesta, venía tarde, se retiraba
pronto, fastidiada, un poco severa,; su afabilidad,
mundana visiblemente, no era sino una r esignación ele su austeridad; á causa de esto, había algo
de contrariedad en el respeto que inspiraba; delante da ella se tenía frío, como en una pieza en
que hubiera una esilatua de ni-e'Ve.
"Pues bien, esa. mujer, una noche, de repente:fué aquí, sí, en estle castillo en que estamos-esa
mujer elijo á Albino de Cernac, muy pronto, muy
bajo, al ofrecer le una taza de té: "Si quiero. Estai
noche. En mi cuarto."
"Y esa noche, con el arrebato de una pasión
largo tiempo contenida y altiva con manifestarse
por fin, se clió ella á él toda entera. Cómo la había merecido, cómo había_ podido obtener-sin
pedirla-la realización repentina de su deseo devorador, no lo comprendía ni trataba de comprenderlo. Se arrodillaba casi espantado, la miraba deslumbrado, y ella en el descaro soberbio ele -.
su alegría: "¡ Sí, sí, sí, yo te adoro! le decía."
P_er? cuando estaba á punto de asomar el día,
la timidez se apoderó d-e ella. ¿ Si iba al salir der
cuarto, á hacer ruido en la escalera, á despertar
á alguno? Era terrible el imaginárselo solamente.
-¿ Qué hacer? Albino pensó en la ventana. Unar

Domingo j_5 de Julio de 1900

•

(ocura. El cuarto de la duquesa se halla en el se.gundo piso de la torrecilla de la izquierda, y abajo de la ventana-mira, puedes verla desde aquíse abre profundamente el antiguo foso enJ que
han rodauo las piedras de las murallas ruinosas.
Huir por allí .ea·a imposible. Pero no sólo fué
posibh:1, sino fácil, gracia~ á una precaución que
-ella había tomado. De un armario sacó una larga
-c-uerda con nuclos, arrollada como uu cable de
-marina-una cuerda de seda delgada, sólida. Alhino no vaciló, era valiente, se conocía ágil y r ohnst-0. La cuerda fué atada al borde de la ventana: &amp;e puso en ésta á caballo-después del inefa'h!e beso de despedida-y empezó á bajar á lo lar_go ele la muralla, ®tire el crepúsculo, con los ojos
leYantados hacia, ell;1., que se inclinaba adorable,
rntire todos sus cabellos sueltos. Para mirarla
-aún, olridaba él toclo, la cuerdecilla que podía
romperse y el sombrío abismo abia-to. P ero reJJentinamente vió brillari alg0 entre las manos de
la duquesa-¡ tijeras, tijeras!-y cortó ella la cuer&lt;1a. y el desgraciado, ca?enclo de una altura de
'&lt;liez metros, ::,e rompió el cráneo contra las pie-&lt;lras del foso.

tA EMPERATRIZ DE MÉXICO.
~

CURIOSA BIOGRAFIA.
Entre las principales familias de Ya1ladolid,
(hoy :Morelia) figuraba, á fines del siglo pasado,
la. del acaudalado comerciante Don Isidro Huari.e, quien por su posición ejercía en aquella ciudad
-el encargo ele Regidor y AlcJ.lde Pro,·incial, con
rnya repre:oentación salió á recibir á Hidalgo,
rnando éste, a, la cabeza clel ejére:ito insurgente.
hizo su entrada. solemne en la capital ele 11ichoac-ún.
'
El señor Huarte, que alcanzó una edacl muy
-avanzada, foé c1sado tres veces, siendo curioso qu-e

1

'

Doiia. Maria Jiuarte de Iturbide.

;;us esposas se llamaron Ana 1Iaría, h. primera;
.Ana )Ianuela la segunda y Ana Gertrud1s la ter&lt;·era. Del matrimonio con Doña Ana )Ianuela,
nae:ió Doña Ana María, que e~ el objeto ele estos
apuntes. La niiia Yino al mundo en la expresada
&lt;·indad de Yall 1lolid el 18 de Enero de 1786 y se
le pu,ier on los nombre.,· ele ..\na _}[aría, Jo:'efa,
}{amona, hija leo-ítima ele Don Isidro Iluarte y
de Doña Ana )faría )Iuñóz :-lanchez de Tagle,
~1emlo su• padrinos d l1egidor Don J Oí'é Plata y
1-u e,posa Doña Ana Bu•tamante.
J&gt;or aquella época las hijas de las familias prin&lt;&gt;ipales ele Yallatiolicl recibían su educación en el
&lt;&gt;olegio de Santa Rosa ]liaría, en que se enseñaban
]a,: labores propias ele la mujer y algunos cono. cimientos de instrucción primaria. El instituto estaba bajo la dirección clel clero, y encomendaao
:-á sei~ros que vivían bajo ciertas reglas mo-!]ásti"l'HS. Allí pasó Doña Ana :María Huade los años de

EL MUNDO ILUSTRADO

III
Yo había escuchado sin interrumpir; por fin,
grité :
-¡ Eso no es verdad!
-Un poco después ele levantarse el sol, un
criiado oyó sordos lamentos. Acudieron, Je,·antaron
á Albino todo ensangrentado. Con voz que iba á
extinguirse, murmuraba que al pasearse, desde
por la mañana, al rrecleclor del castillo, se había
deslizado sobre el borde del fo50. P e1ro yo permanecí solo cerca de él, en el cuarto en que lo
había acostado, y antes de morir me confeisó
todo.
-¡Ro! ¡ Por qué había de haber cometido la
duquesa ese crimen!
-Los muertos no hablan.
-¡ Oh! ¡ eso sería espantoj,o!
-¿ Lo dudas toclaYía? Ü)·e; la duquesa eotá
allí, acércate á. ella y clíle, e-orno por casualidad,
esta frase sencilla al verla abrazar á su hija: "Es
usted muy feliz, señora, y digna de su feliciclacl. ''
- ¿ Para qué le lHlbía yo de hablar así? ¿ Cre.e,s
que tal Yez se turbaría?
-¡ Ya verás! ¡ ya Yerás !

su adolescene:ia Y allí c:nnenzó á llamar la atención
por su hermosiua.
Era, costumbre en aquel colegio que las tardes
de lo·s domingos y juews salie,en al mirador del
edificio las educamlas que por su buena conducta
hubiesen merecido tal premio; y es fama que en
el tiempo en que Doña •.\na pe-rmaneció en el
plantel, se llenaba la plazuela de las Rosas de los
j(ffenes rnllesolitanos que iban á contempl·a r el
1ostro peregrino de la joven Huarte. Entre los
concurrentes se distinguía pcir su apostura )' marcial continente, el rico mancebo Don ..:-\.o-ustín de
Ii.urbide, Alféu¡z de las )Iilicias Reales, quien por
fin logró hacer conquista tan deseada. El matrimonio se verificó en la repetida ciuclacl de Yallaclolid, el 27 de Febrero ele 1805.
. Aún duraba la luna de miel en aquel matrimoRto, cuando se clió el grito de independencia m
el pueblo &lt;le Dolores. P ara Iturbicle c)menzó entonces aquella Yida en que se distinguió pM' su
:alor en los combates :' por su crueldad contra los
mrnrgeutes: y temeroso de la venganza de estos,
trasladó á su esposa á la ciudad de )léxico, en
donde brillaron más sus virtudes nunca clesmenticlas y rn belleza cada día más creciente. Su es1:oso tenía el empleo de c)ronel en el ejército realtsta ? esta alta po~ición facilitó á Doña j _na relacionarse con las mejores familias ele la capital
del ,·irreinato.
Llegó el día en que Iturbicle, mudando de opiniones, proclamara la inclepenclencia. ele la patria; _y mientras que, como pirimer caudil!o del
ejército trigaraute hacía rn carrera tri unfal por el
territori o mexica110, Doña Ana ~forí~ ~ufría en la
capit'al la persecución y los ultrajes ele! gobierno
español, hasta verse reducida á prisión en el c:mYcnto de Regina. De allí logró e1·adir~e, merced á
los e•fuerzos ele los pa1rtidarios ele la re1·olución
y no sin eorrer g rande peligro se d irijió al suelo
natal, ocupado ya por los independientes.
"Luego que en Yallaclolid se supo qM e~taba
para llegar la esprn-a del primer jefe. se dispuso el
más rnagní-fico recibimiento que la~ c..r cun~tancias pudieron permitir y el '21 de Agosto (18'21),
todos los habitantes, fü c,ches. á caballo, á pie, la
esperaban en la garita del Zapote. desde la que
fué conducida en medio de los más Yi,·oo. aplausos, en un carro triunfal preYenido al efecto, clel
cual el puehlo quitó las mula, para e•tirarlo él
mi¡,mo, pa•ando por entre- las tropas ele la guarnición, tendidas pa,ra hace·rle honores _&lt;1e Capitán
General, hai,ta la habitación que le eP.tahn preparada, en clonde se "1"e0 entaron á felicit~rla todas
lao. autor idades eclesiástic1s, civiles Y militares." (1).
Con:mmacla la inclcpenrlencia, en mala hora pensó Iturbide hacerse emperador del pafa .á que
había claclo libertad. Realizó su ambición, cuando
el tei-oro nacional estaba exhausilo v cuando la opinión pública comenzaba ya á serle hostil. Xada
(1).-Alam5n, Historla de 1\Iéxico.

· Hice lo que él me dijo. Después de algunas palabras, pronuncié la frase que él había dicho, y
estaba yo seguro que la duquesa no se conmovería. Ninguna turbación manifestó en efecto, sonrió dulcemente, y volviendo sus bellos ojos tranquilos :
-¿ Digna ele mi felicidad? dijo. ¡ Oh! no. Pero
estoy protegida.
-¿ .Protegida?
-Por Dios prime1ramente; y luego por un talismán que tengo. ~osotras las bret0nas, ya sabe
usted, somo;; un poco supersticiosas. Mire usted
aquí está mi porta-felicidad, aiiadió con la sonrisa aún más dulce, con los ojos aún más tranquilos.
11e mostraba un brazalete singular que tenia
en el puño derecho, un brazalete· úmnarlo de un
pedazo de cuerdecilla de se,da : y volvió á dedicarse á. be,ar los cabellos de la bonita Lola.
Huí de ella. Yoh-í á unirme á Jorge y le dije:
-¿ Por qué 1.0 has denunciado á e8a miserable?
-¡ Porque la amo! respondió con una voz sorda en que sonó un sollozo, y porque tal vez llegue un día en que quiera cometer otro crimen!

C:afule )'lféndez.

le conturo para llernrloo. á efEdo, pues hasta recurrió á imponer un préstamo forzoso de stiscientos mil pe;.os al comercio de la ciudad de México.
Llegó el 21 de Julio de 1822; día dc•s tinado para la coronación del emperador y la emperatriz,
y á este propósito clic~ el historiador Alamán:
'·Hacer corom1s y clemás insignias d1:•l imperio, de
una riqueza proporcionada á la ocasión: no era
posible en aquella, circunstancias, pues no hubiera bastado parn tal gasto todo el préstamo forzoso,
y por esto se pidieron joyas presbadas. devolviéndolas dEspués de la ceremonia: "con lo que las
corona&amp; se de:=:barataron antes que el imperio."
En cfc.cto, Iturbide se vió obligado á salir del
país. Doña. Ana )Iaría siguió á su e:;poso en el
destie'!"ro: lo acompañó luego en su empresa temeraria de Yenir á reconquistar la corona imperi al : y e1 18 ele Julio de 182-±, hallándose alojada
en h1 casa del General Garza, en Soto la Marina,
r eicibió la notic:a de que el día anterior había sido fnsi]ado su esposo en la población ele Padilla.
El g0bierno de )Iéxico dió orden ele que Doña
4&lt;\ua ~\faría y sus hijos fuesen reembarcados con
rumbo á Colombia, lo que no pudo YerificJrse por
fo1ta d.-, buque, y e] 16 de Septiembre salió pnrn
Kueva 0rleans, fijando de~cle entonces su re;;itl(!lle:ia en los Estados Lnidos: el Congreso deo:~etó
se le pR!!ase• una pensión anual de ocho mil ];!:~sos.
El '20 de l\Iarzo ele 1861-á la eclad de 75 años
-falleció en Filadelfia Doña Ana :Maria Rnarto
ile It1ul iéle, sin haber querido jamás volvP,r á la
paü-ir1. &lt;mB en rn concepto, había sido ingr,1ta
c0n "'rl Jibertaclor.''

€ouaroo Jluí_z.

LA ESCALA.
Al primer escalón: yo soy tu hermano;
al segundo e,cilón : .yo soy
o-o,
. tu amio
al llegar al tercero, me desdio-o
y al cuart o, con cle¡;dén te doy Ía. mano.
Al quinto, te contemplo erguido y vano,
al sexto !11e detengo, callo y sigo,
y tu anmtacl al séptimo maldigo,
y en el octa\"O la e,carnezco ufano.
Tú quedas sólo. y abatido y triste
miránrlome escalar °Ia altura bella
'
' que mi escalf!ra sostuviste;
'
despues
un amargo dolor tus labios sella,
pues que por ella, ayer subir me viste
y hor ves mi ingratitud bajar por ella.

Jlfarfí'l }'edro.za.

�F.T, MUKDf', rLUS'I'RA no

DoJL·ngo 15 de Julio ele 1!100
Domingo .15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CHINA EN LA EXPOSICION DE PARIS
En el rincón más fresco y tranquilo de la Exposición, se levantan, contiguas, las construcciones
de.losdospaísesen que se desarToyan en estos momentos las más sangrientas t'ragedias: el Transvaal y la China. No es ciertamente el espectáculo de la guerra ó de la insurreción lo que los visitantes esperan encontrar bajo la sombra del Trocadero. Sin embargo, una curiosidad especial empuja Rl público hacia estas dos exposiciones, tan
&lt;lramáücarne,He actuales. Y, ayudada por la imaginación, :..sta curiosidaL1 no es desilucionada.,
Hncia la u t'remidad de la galería de la derecha
,1cl Trocaden,, se levanb1 la n1tl';·:;i monutílC 11!:11
de la expedición china. Es ésta una reproducción

tado en un féretro, se inclinan unas plañideras.
En medio de un grupo de altos dignatarios, está
cubier&gt;ta con un abat-jour opulento, de fargos¡
péndulos, una figura de Manchu: es éste el peinado que un grabado chino presta á la Emperatriz madre. Todos los detalles de este género
prestan á las circunstancias un interés especial,
y no sin algún horror se descubren, viendo de cerca ciertas pinturas de vasos ó de abanicos, los tipos terribles de los extranguladores, :figurando
en eEcenas de asesinato é incendio interpretados
con el cuidado evidente de hacer palidecer los detalles crueles.
~f. Carlos Vapereau, comisario general, ha demostrado mucho gusto y saber, al organizar la exposición clel Celeste Imperio. La China que se exhibe en la Exposición, es una China amable y íacil, una China humanitaria. Pero como una conse-

Bep:roducción en la ezposición de China de la :residencia tmpedal en Peldn.

fiel de la que precede al templo de Confucio, situada en Pekín cerca de la sala de los exámenes literarios. Es ámplia y majestuosa, pintada en rojo,
verde, amarillo y blanco. Tranquilos paseantes pasan á toda hora bajo esta puerta, cruzándose, á veces, con algún chino no menos apacible, mozo de
restaurant ó actor de teatro, ó, tal veiz, uno de los
comerciant€s que venden en las tiendas vecinas
juguetes y cajas de laca ..... .
Allá, en Pekín, en ei;te momento, grita y se agita un populacho deselllcadenado al rededor de la
misma puerta, pintada en los mismos colores, é
igualmente ámplia y majestuosa. Las legaciones
europeas están barricadas, las iglesias entre llamás ..... .
Franquea.da la puerta, henos al borde de una
piei,;a de agua donde cae, como dulce murmullo,
una caBcada. Entro los árboles se levantan pabello-nes pintados de un rojo sangriento, cuyos techos
están levantados en los cuatro ángulos. El edificio principal, el del fondo, reproduce una de las
puertas de la muralla da Pekín, coronada del
kiosco del Tambor (Kou-Leo.i.) Encierra un
ajuar de muebles, un restaurant y un teatro. El
restaurant, es el de una, estación de ferrocarril
aún hipotética, la del Transiberiano en Pekín. Un
poco más lejos, se ve la 1€6tación de Moscow. Algunos wagones y algunos centenares de metros
de tela pini'ada, representan los millares de versetas y de panoramas que separan á Moscow de
Pekín . .
A la derecha de la puerta de Confucio, otra
construcción de dos techos, es una copia, según se
dice, de uno de los pabellones de la ciudad prohibida, la villa violeta, residencia del Emperador
y de la F.mperatriz viuda.
Muy semejante es la prisión, al borde de un lago floreciente de nenúfares, del débil soberano
pu€6to ba¡jo ·tute~a.
Los diversos pa\lellones chinos del Trocadero
confüenen aolecciones de arte retrospectivo y moderno, como jarrones, boudhas, quema-per:fumes,
extraños y preciosos bibelots, maderas esculpidas,
marfiles, sedas hermosas y algunos productos industriales.Unos manequíes :figuran, con los trajes
arreglados por la jerarquía social, á los ricos y á
loa pobres, mandar:iries y gentes del pueblo, letradoi y bateleros. A los pies de lUl muerto, recos-

e
73

En memoria del ·Renemérito Juárei

fueron ocupados el mismo día. El no curnplimieu-to de los tratados, obligó de nuevo, á las flotas aliadas á obrar, en Junio de 1859. Pero esta vez el
famoso general chino San-ko-lin-sin les hizo
lamentarse de pérdidas sensibles: tms chalupas.
cañoneras fueron echadas á pique y cuatrocientos
setenta y cuatro hombres puestos :fuen·a de combate. El lo. de Agosto de 1860, en fin, :fué entablada una acción decisiva. Ese día los fuertes de
Pet-thang, cerca de Ta-Kou, :fueron tornados por·
asalto, como simples fuertes de tierra, por las tropas que, para desembarcar, habían tenido el agua
hasta el pecho. El 21 de Agosto, los dos grandes.
füertes norte y sur de Ta-Kou, fueron tomados
á su vez. El rest,o es conocido.
Ha.ce unos cuantos domingog comenzó, de nuc-vo, esta página de historia. La víspera, se reunic-ron á bordo del buquet-almirante ruso los coman-

El día 18 del corriente mes, el gran partido liberal de la República, conmemora, c-n forma signific-ativa y gramliosa, el aniversario de la muerte
del Apóstol de la Reforma, del Benemérito Beniio Juárez.

milcle jornalero había de O('npar la primera magistratura del paí~. promul2;ar rnbia, leyes, luc'rnr
sin descan,;o por la democracia .Y la libertad y causar la admirae;ión de la Europa entera?
El lago á que nos reiferimos es \'isitado por mu-

El 110mlJre del Benemérito sirYió ele Ululo al
drnma que eS&lt;:ribió ). que fu(&gt; eqrenaclo y pue5td
en e,cana repetitht5 reces, en 01 'J'eatro Chateau
cl"Eau. el aüo de 18HG.
Esta obra de Boi,::,:.ie.i· prorneó en 1.1 prem;~ p'.lrisien,e ven1aden1 $en,ación.
Sólo un periódico. ''Le Décarltitlt.'' $e atrevió
á lanzar fra,;es gro~eras ~- ca1nmnio,cas. por d~sconocer en lo ab,:olnto la hi,toria mexic-ana.
Buli,:0 J uárez. el hijo del Benemérito. que entonce, desempeüaha el cargo de primer Secretario ele la Lc"'aciún ::.\Icxicana, en Franda. cumpliendo con ~111 ~agrn1ln 1lebu. rE'c:hazú tan viles
nncepto:-' que ofernlían la memoria tle ,u padre.
Exigió ó una retr,ldac-ión cumpliüa ó una repara&lt;;ión por medio de la~ arma~.
El Direetor del diario franc:é, ntiní lo, concep?
to~ calumnio"º~ y firmó una dec·laiaciún, en la que

La po:rtada de la ezposición en China.

cuenci'ai de _ios !acontecimientos independientes/
de su voluntad, resulta que estos pabellones polícromos y su contenido, representan ahora una China bárbara y hostil, toda llena de gritos de muerte.

LOS FUERTES DE TA-KOU
Las noticias recibidas de China, nos remontan
á cuarenta años a.trás. Como en la víspera de la
guerra de 1860, los primeros disparos de cañón
entre la artillería china y la de las escuadras europeas, acaban de cambiarse en Ta-Kou, á la embocadura del río Pei-Ho, al fondo del golfo del
Petchi-li.
El 20 de Mayo de 1858, quince navíos ingleses,
once franceses, dos americanOil y un rllso, bombardearon por primera vez los fuertes de Ta-Kou, que

dantes de las escuadras, avisando á los comandantes de los fuertes chinos que debían evacuarlos cÍ:.
las primeras horas de la tarde dei 17 de Junio. Como respuesta, los fuertes abrieron el fuego el.
mismo día 17, á la una de la maña.na. Los marinos
franceses, al€manes, rusos, ingleses y japoneses,
respondieron inmediatamente. El bombardeo- duró,
siete horas y fué seguido de un desembarque que
tuvo por resultado la toma de los fuertes. El na-vío alemán "Iltis," perdió tres hombres y tuvo siete heridos. Do§ navíos ingleses sufrieron i&lt;Yual0
mente y recibieron algunas averías. ,
A bordo de loo navíos rusos, hubo dieciseis
muertos y cuarenta y cinco hei;idos. Los franceseS:fueron los más afortunados, pues no conta.ron sino•
un muerto y un herido.
Ta-Kou, Tien-Tsin y Pekín, están ligados entiempo ordinario por ied Pei-Ho y por un caminode fierro. La vía fluvial y la vía férrea. están cortadas actualmente y las comunicaciones teleo-ráfi0
cas interrumpidas. ·

Man'iiestación anta! en el sitio donde re le'l'antaba modesto motumento en r,c)rfación de la cam en que na~ió Jt ll.rez.

T

Pubr c nnos en el presente número algunos gra1,ados que esperamos sean del agrado de ;rnestros
kctorrs, Ya que tienen relación con el esdarecido
hijo de Oaxaca.
Muchos son los monumentos que ~e han lernntado en diYersa;, ciudades del país y que eslán perpetuando la memoria de Juárez; pero ninguno
-ofrcc-e los hermosos detalles artísticos como el que
~e lerantará en la cuarta glorieta de la Calzada de
la Reforma ele esfa. capital.
El boceto que reproduce nuestro primer fotogra1,aclo, fué modelado ,en Italia y aprobado por nuestro Gobierno hace algún tiempo, presupuestándo•e
fa ea11tidacl de $-!0,000.00 para tan hermosa obra.
E¡;te monumento descansa sobre una plataforma
que lleva escalinatas en los cuatro costados. Se
yen desde luego cuatro estatuas alegóricas en los
(rngulos. ]~n los la,bleros clel pedestal ei;tarán repre¡;entados. en bajo-relieve, algunos de los €1pisoclios
múr;. rnlienlies de la vida del ilustre ciudadano.
En el tercer cuerpo clel monumento &amp;e ofrecen
otra!:' he!!·mo$as alegorías, y por último, la figura de
,lnárez, la colosal estatu-a ele bronce que se modeló
también en Italia y que se conserva provisionalmente en el patio ele la SEcretaría de Comunicaciones. Quizá qea modificado este pro_yecto, según se
c·ree. pero de todas maneras, en la capital contará
d Benemérito con un monumento, verdaclera joya &lt;le arte y hucn gusto.

T'na de las manifestaciones más significativaque ¡;e vcrificn-án en el presente año en la fech.a
1uctuosa, ~erá la organizada por los hijos de Han
I)eclro G uclatao, en cuyo pueblo se meció la humilcle cuna. clel Patricio.
:4an Pablo pertenece al Distrito de Ixtlán, del
E,tado de Oaxaca. En sus cercanías existe un peq neño lago, á orillas del cual, _Juárez, sien~~ joren,
(·uiclaha meas y ganaba su vida en condic1on tan
'•precal'ia.
¿ Quién hubiera pe:nsado entonces que aquel huTa-Eouc vista genenl del cuattel euiopeo.

cho~ de lo, tonrista~ que Ya!1 á Oax:1c-a. porque eYoc-a rec-ucrclo~ de aquel ?:r,111 ci-n1hr1ano.
Puhlicamo~ igualmente un c ll'io"o g-rnpo ele i!,d(gena,-. que roclc-an una pEqnrüa columna truncada. c-on la c-u,1 e~t~ha reüalado el lne:ar tlondc ,·iera Juártz la luz primera.
'
En la actualidad esa columna e•tá eubstitni&lt;la
por un bonito monumento de tres cuerpos, :!Otl
una e•tátua de bronce, monumento que años atrás
e;:turn en el paseo ele Xetzahualcoyot, de Oaxac1

Por ú1timo, damos á con(){'er el retrato del literato francé, Alfredo Gassier.

111, Alf:redo Gauie:r.

hizo jmt'.cia á la memoria ele] Pre,itlente Jnárez,
y dar cumplid-a, satisfacción á Hl hijo.
:Mr. Alfredo Gassier, en otra,:. oca..:iones demostró también gran afecto por nue~tro país, y hacia
nuestros benefactores.

Liguna d~ San Pedrc Gu~latao, (1 cuyas m~rgenes pastoreaba ga!lado e1 que li~gó i ser el gran Reformista.

�Domingo 15 &lt;le Julio de

Domingo 15 de Julio de 1900

EL :MUNDO ILUSTRADO

rnoo

EL MU~DO ILUSTRADO

1'

La toma de la Bastilla.
Xo es ,olamente una fiesta trance"\ la que
"r.cabamos·, de celebrar. Prueba de ello, es que
de~de año~ at1ás los mexicanos acostumbramos enlue-in~nrn111105 coi, e] 14 de Julio, como .. ¡ ::e
tratara ele algo nue::;tro.
Y efectivamtnte, e::. también algo nuestro. El

Sin embargo, los Reyes no sentían ya mu)' ~e•
guro 8-U trono y se esforzaban por encontrar nntl
wlución ,al tremendo conflicto, que de tiempo atní.:;
se les pre:-:cntaba. Pero no querían hacer e,)nce:::i•Jne~, t.emerosos de que íue¡:;en intttpretadas como
debilidad y acaneasen una caída má:; ri,pitla.

&lt;le,astre que ,e acercaba, y el 12 &lt;le Julio ele 1,89
pre-.entó !SU renuntia.
Apena:. llegó e--c hed10 al conocimiento del pueblo, c:uando ::;u furor, por tanto tiempo comprim¡do, amenazó estalhlf :::angrientamente.
Camilo Demoulins, en los jardines dd Palais

11
1

11

le '

La toma de la Bastill•.•·H de Julio de 1789.

--

1-! c1e Julio es la Ilevolución Francesa, y ésta es
francesa tan Sólo porque :-.e Yerificó en ~~rnncia;
mas, de hecho. es univeranl, es pura Y, senc11lamente la ReYolución la Gran R uvolucwn.
En donde qui;ra que ha florecido el árbol de
la libertad, se han eantado himnos
á los hombres v á lo, hecho del n3

El )linbtro Xecker, fiel servidor
del trono, había comprendido que la
salvación del poder monárquico solamente podría. cou~eguirse á costa
de concesiones al pueblo y trató de
influir sobre el ánimo ele Luis XYI
para obtenerla,. Prometió al pueblo
que sería cJ abogado de eus derechos y los representó fielmente ante el trono.
Pero sus esfuerzos fueron vanoi;. Llegó un mo•
mento en c¡ue no quiso ya hacerse cómplice ele la
obstinación del Rey ni reponsable del inevitable

Royal, azuzó al pueblo ÍI lo rebelión. y el pnehl,o
se decidió á procurarse ju~tic:ia. á mano an11alla.
El terrible 93 había gtTrninado .. . .
· El martes 1-! de Julio, una compacta mu chedumbre. compuesta en ~u nrnyor parte de habitantes del barrio de San Antonio, invadió cJ. Ar..:cnal
de los Invúlidol-, en donde Se hallaba una con-.iderable cantidad de annas y de pertrechos ,le
guerra. Entre hombres y mujeres }o!- revolu&lt;."ionarios ernn cuarenta mil y les fué fácil dominnr á.
los guardianes del Arsenal y extrael"Se 42,000 (u.siles que allí había y otras diver:::as arma3 que

porque ello...: clesgarr:::. ro_u el denso ve-

- -··•··----

lo de seculares etclantude:; que oprimía las frentes ,le los puchloa, Y
al desgarrarlo, mo~traron horizontes
nuevo::: am¡&gt;lísimo--, ante los cnalEs
.
la ruta' apa1eció ilumina&lt;la y 1mmnosa, ]a gran ruta ele progrc .. o que
con incan::nhle anlor- vamo;. ret·orriendo. Por ebO es el 14 de .Julio una fie~ta ca!-i unin'rr~al.
El martes 14 de Julio de 1789
brotó la chi~pa que hahía. de oca~ionar ese inc~mlio, cuyas 1laJ11as coneumieron el trono de lo~ Bor\mn.ei- de
Francia. y l'Uyo~ Inlg:or,1;•.; gloriot,:m; y
siniestro:,,, pusieron su Ú!-culo amenazante ,obre la cabeza &lt;le todos los

1

détóporn~.

PROYECTO DEL MONUME~ ro AL BENEMÉRITO

c.

El de-contento herrí:i de tiempo
aiTlts; el pueblo oprimitlo, t n nmo
había c-lama&lt;lo jm:.tiria :une l'l Trono
de Lui:-- X\" l, v t"ll l"el-lpnei-ta ú i-tl-:i
clamores eúlo irnbia rec ibido la indife-rene:ia del rev y el C-!-C'll!'llio de
la reina ~faría An{onit'tn, tlc aquella org1.dlo~a. hija de Hap--bur~o,
qno había dicho que ya c¡ue el pueblo no tenía pan, debería comer
bizcochos.

BENITO JUÁREZ, EN EL PASEO DE "LA REFORMA."

•

C&amp;milo Deunoulins en el "Pa.lais•Bo:,al," el 12 de Julio de 1789 .

�Domingo 15 ele Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRÁDO

Domingo 15 de Julio de

rnoo

EL MUNDO ILUSTRADO

dcstinal,an al p1wblo que se les uniese durante su
marcha. U.na yez armados, resonó el grito "¡ A la
Bastilla. á la Bastilla !"' y el improYisaclo ejército
cmpre11dió su nlill'cha hacia la vetusta fortaleza,
al son d€ canto; populare~.
En aquE.Jlos momentos la Bastilla era rara el
pueblo el sombrío símbolo de la tiranía, porque en
ella se había encerrado á todos los que se habían
atreYido á formular lflll YOZ muv alta las demandas pop~ilnr~;; y porque en todos" tiempos la Bastil (a )rnbia sido la a~nenaza terrorífica ele que se.
sll'nei:a la monarqu1a para sofrenar las nae:ieintes
y t:mbrionaria~ libertadeli.
J&gt;ero en 1,89 ya la rieja fortaleza no tenia la
i1'.1portancia de antaño, )' solamente estaba cu¡;:tollmtla por esca~a~ compañías de guardias 1,-uizas, á
la:a óM1ene,- del Gobernador, que era entonces el
cahallero de Launar.
'l'an luego como é~te gentilhomhre Yió acerc,u,~
ú la~ pieza, de artillería de que dii-ponía la fortnleia, dió orden de que los guardia!' ~e a1m.!$ta,en á la
re,-i.,:.tencia. _\parecía é~ta como impo~ible, no oh~tante la diferencia de número ele la~ fuerza; sitiadas y ele lao ,-itiacloras. porque 1-a, pe,ada~ muralla,- de la fortaleza clefenclían perfectamente á los
&amp;uizo1,-, mientras que la masa popular prescntaha
un hlanc-o indefemo á los c1iBparo;: ele aquello, y
á la~ piezas de artillería de que lfüpone la fortaleza.
......

_

Asesinato de Flesselles el 14 de Julio 1789.

Mr. l!l'ecker.

Así fné que dur ante toc1a la mañana se cambiaron com~antes disparos entre el pueblo y los rniz0s, nrnnBnclo muchos de los revolucionarios.
P or fin . á las dos ele la tarc1e ocurriósele á un
tal_ Hulin hacer un supremo esfuerzo para consegmr algunos cañones. y al efect.o se, d irigió al
palacio municipal, que estaba custoc1iaclo por

Bajo el título de ,.,~iejos Recuerdos."' el príngnarcli,1~ france,e, )' arengó á loB soldados hasta
eipe
de ,J oimillc e~cribió inten,ante;; memori,1s,
alc:anzar que ,e unie"en al pucblo, llevando einco
pnlilic-adas en 18H-!. :-\e hahia ca~aclo en el Brasil,
pitza;; de artillería.
Entonces, la defen~a ele la Bastilla Fe hizo inso,trnibl~. ~- en _brern ht muchedumbre penetró
en el primer patw. Inmetliatamente la handen1
hlanca de la rendición fné izada por Jo:; !-itiadore&lt;
y apareció _el_ GohErnador ele Launay para tratar
de la,- e:ond:c.onE" de ]a c-apitulación. Pero el pu~hlo enfurecido no le dejó hablar y lo hizo pcdazoR
~obre el ~egunclo puente ele la fortaleza . tlel rni,mo
modo co1110 iba á hact·rlo en bre,·e con el nne,·o
l\lini::-t'ro Fle,:l'elles.
'11 omacla la Ba,tilla, la rel'olución se hizo temer claramente. El pueblo nombró alcalde tl'-'
París al astrónomo Bailly, que se había hecho
popular como presidente de• la Asamblea Xacional,
y c·onfirió el mando ele la guardia nacional al General Lafayette. que había prometido hacE1r proclamar los der echos c1emandados por el pueblo.
Desde ese momento, de hecho, ya no hubo más
rey que el pueblo y Luis XYI no fué ya más que
una expiación de los pasados yerros ele la monarqu ía.
·
Tal fué la gloriosa jornada parisiense del 1-!
ele Ju lio de 1789.

O. H .

EL PRÍNCIPE DE JOINVILLE

M. Bdlly, Pre■ident9 de la Asa,mblea l!l'acioD.11.l,
nomb:rado .A.leal.de de Ciudad por los ciudadanos de
P.uis, el 14 ch Julio de 1'189.

Fra_ncisco-Fernanc1o-Felipe de Orleans, príncipe
de J omnlle, c1ec-aJ10 de los Y ice-almirantes franceses, gran cruz le la. L egión de honor ha mue•r to
el 1G de Junio p~aclo. en París en s~ hotel de la
annida lL\ ntin. Xacido en el ~astillo de Xe'llillr
el 1-1:_ de A~?;:to de 1818, último superriúente el;
Jo¡: cm~o h1Jos ele! re_,. Luis-Felipe. tenía ochenta
y un anos de edad. Deí:'pué, ele haber conquistado
toclo,.; e~to~ grado&gt;' en la marina francesa, de haher;:e di:tinguiclo en Ran Juan de rlúa, en la torna de , eracruz por la e;:caudra france,a. en )Iogador, etc., fué promovido para. '&gt;'ic-e-almirante/
en 18-!5.
La rerolución de 18-:l8 le condenó al destierro
~Jn los otrof&gt; m iE1mhro8 de la familia real. En 1870,
epoca. de Jo,; de~as~res francese,.;, se presentó en
Francia. como oficial americano. bajo el nombre
de. coronel Lutherod, y sirvió rn el ejército del
Lo,rc, en las tropas do-1 o-eneral d' Aurelle de Paladines. En el mes ele Febrero de 1871, 0legido diputado en la Aeamhlea nacional, al mismo hC!mpo que el duque de Auma.le, s~ sentó á la Cámara
donde pennanecíó hasta 1876; entonces volvió
definitirnmentq. á Oa vida privada.
'

El Priucipe de Joinvi lle.

en 18-!3, con la pri ncesa Francisca de Bragance,
hermana de Don Pedro II, muerta en 1898; era
padre de la duquesa de C'hartres y del duque ele
Penthieue.

LOS SUCESOS DE CHINA.
En el pel igro general que hace correr á todos los extranjeros residentes en China la insurrección de los boxers. que el Gol)ierno chino no
ha q~erido_ ó no ha podido reprimir, difícilmente
podrrn c1E-c1rse qué nación es la rná, -amenazada.
Ale1~1a_11ia, como ninguna otra potencia europea,
1ta rce:11)J 0o un ultraje imborrable con el a•esinato de su 1Iinif'tro Barón de Yon Ketteler. pue,
aunquo ie1 ,cal-Jle hai o.nunciado loo asesinato~:
del ::\Iinistro francés é inglés en Pekín. nada hasta ahora ha Yenitlo á confirmar esta Yersión.
J"&gt;ero la Francia está doblemente amenazada.
p_or el actua~ orden ele co;,a.s en el Celesliei Impeno .. ,;:n Pek'.n• t~clos los~ franceBes participan del
p~li':10 com_m!. },n el í unnan, una de las pronncias rner1d1onalEf' de la China, está aislado y
se e1~cuentra en la situación más crítica u n grup·o
ele crndadauos franceses.
Este grupo se compone : de M. Francois Cónsul de la República francesa en Yunnan y' de su
per~onal, ha-,tante numeroso: fogenÍero~ cncar-

Ministro de Francia en China.
Interior de la Catedral,

gados de estudiar el trazo de la línea de penetración al Yunnan, concedida por la China á la
Francia; en fin, como por todas partes, de misioneros.
M. Francois, en presencia de la grareclad ele la
insurrección contra los extranjeros, había recibido
el encargo ele llevar á todos los ciudadanos franceses &lt;le Yunoon-Senl 311 'I'onk¡n pu,..- ·:MongTse y el río Rojo. Se esperaba en Francia con impaciencia noticia ele la marcha de la pequeña columna q,ue fie creía ya en 1Iong'l'se, cuando el Ministro de Negocios Extranjeros recibió un telegrama del expresado cónsul, en cla.ve, fechado el 14 de
Junio y concebido en estos términos:
"Nuestra marcha para el Tonkín ha sido
impedida por la fuerza. ~os encontamos
como prisioneros en· Yunnan-Sen. T odas
nuestras casas, dos misiones inglesas y
francesas han siclo pilladas é incendiadas.
Actualmente no tenem06 ni ropa. Todo
ba siclo robado. Nuestros archivos y mis
claves han corrido la misma suerte, y no
puedo comunicarme con la Legación. Es
pre.ciso que el Gobi€1fno exija enérgicament:e á Pekín que se nos vuelva sanos y
sahos."
En presencia de esta situación, M.
De1lcassé hizo ir cerca ele él al Ministro
de China en París, y le invitó á telegrafia r inmediatamente al virrey del Yunnan, expresándole que su vida respondía
de la de los franceses, y oue la Francia
sabría siempre vengarles. Y así lo hizo el referido
Ministro.
En Pekín están agr upados en una sola calle
de la villa manchú, todas las L egaciones de las diversas potencias, al Sud-este el€ la ciuc1ad imperi'cl.l. La Legación francesa tiene por vecinas á la
del Japó11 y á 1a de Italia. Los bancos, los hoteles,
los almacenes europeos, son los que separan las
legaciones, que se componelll generalmente de un

vasto recinto rodeado de murallas de ladrillo. La
longit uc1 de 1-a calle es, poco más ó menos, de un
kilómetro. Una pequeña guarnición compuest a ele
250 solc1ados ele diversas nacionaJ.:clades, así como ele los ciudadanos capaces de sostener un fusil, he aquí todas las fuerzas de que dispone €ste
pequeño barrio europeo para defenderse.
En cuanto á las iglesias, tres de ellas se encuentran en la villa :Manchu. Pero la catedral se

Pagoda de las cinco provincias, en Yunuan-Sen.

!ernn~a en la misma ciudad imperial, donde está
rodeacla&lt;letodo el conjunto de construcciones que
constituyen el Pét' -aug. El recinto c1el Pét° fué
cambiado después ele la guerra del Tonkin; la
iglesia y construcciones que le rodean actualmente, fueron inauguradas en 1888.

Habitaci ón de los misioneros conti8'1lá á h catellral 4e Pekin.

MRS. GLADSTONE.
La muerte de. Mrs. Glac1stone, priva -al mundo
de una personalidad que caracteriza un tipo cada
día más raro. Aunque fué su destino el de encontrarse durante más de setenta años en estrecha.
conexión con los asuntos públicos, permaneció
hasta el fin de su vida siendo un conjunto de todas
esas cualidades que hacen de la mujer una
esposa y madre ideales. "No sólo la más
amante de las compañeras, sino la más devota filántropo, cuya vida fué consagrada á obras ele caridad entre sus prójimo. De tal manera fué descrita elocueHtemente l\Irs. Gladstone en una co:mposi◄
ci_ó~ presentada á ella y á su esposo á p10◄
pos1to ele sus bodas de oro, en Julio de
1
1889.
Los que creen y han asegurado q~
Mrs. Glaclstone tomaba poco ó ningún inteTés en política, excepto en los asuntos qu? di~ectamente afectaban á su esposo, estan s~ngualarmente equ_ivocados; por
el contrario, muy pocas mujeres han to~acl~ jalli:ás parte con igual agudeza é
mtehgenc1a en el engranaje de los asuntos públicos. Mr. Gladstone dijo una vez
á un amigo íntimo : "Mi esposa ha couocic1o t.odos los secretos políticos que yo he
poseíc1 0, · nunca ha traicionado mi confianza;" y se dice, así mismo, que durante
su luna de miel, el joven miembro del P arlamento dijo á su esposa :
"Preferís no saber nada y e.;tar libre de toda
responsabilidad, ó conoceT• todos mis secretos y sujetaros á una estricta discreción?" Mrs. Gladstone
era c1emasiado verc1adera mujer para no elejir la
segunda alternatiYa, y nunca faltó á la confianza
que reposaba en ella.

l'achada de la oatedral de Pekin, 1lanqueadap or dos pabellones imper¡ales.

�DoU:..:ngo 15 de Julio de 1900
EL :MUNDO ILUSTR.á.DO

Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

eCa Ba6eza 4arfanfe.

!H-:t-~ .
;¡:~~---~ 'f .
.......... . •,.
__._~-"·.--.: ·.:..

_

...,.__,___.-:.:.,

Al fin, toda anegada en llanto, rodándoseme por cos, tersos siempre y en esa hcra, secos, hoyuela- rada puntiaguda se clavó en mí. Sus ojos quelas mejillas las lágrimas que iban á humedecer el dos y lívidos, los míos que Je esquivaba para au- rían hablarme, pretendían decir algo, pero yo,
¡ oh Dios! no los entendía.
velo enlutado con que cubría mi cara pálida y oje- mentar su deseo.
Y desbordaban deseperaciór¡.
De cuando en cuando, desde el cuello rebarosa por el-insomnio, me hallé frente al cadáver
Su _boca se entreabrió varias veces, como por
nado, en donde comenQ:aban á ¡prenderse nemutilado de• mi infeliz compañero de vida.
Al fin; estaba en presencia de la acre satisfac- gruzcos coágulos, rodaba silenciosament.; un un esfuerzo supremo; castañeteáronle los diención de mi enfermo deseo : mirándolo allí, tendi- hilillo de sangre, que iba culebreando por el tes, y cuando el corazón me latía apresurac1~do sobre la plancha, horri"l:&gt;lemente descabezado. metal de la plancha, hasta detenerse contra la mente y un sudor frío me humedecía el cuerpo,
oí clara, distintamente, mi nombre pronunciado
Entonces sí, perdí unas pocas de mis energías, mano crispada, á la que coloraba.
Las fuerzas me faltaban; emp-Er,mba á sentir por aquella cabeza tronchada: "¡ Ana, Ana!"
en1!onoes sí, me saltaron las lágrimas que habia re¿ Era posible?
presado durante la. ejecución. Porque yo asistí á miedo, horror, :','-¿ por qué no confesarlo?1fi pavor fué ilimitado; quise correr, gritar,
la ejecución; creí que si en alguna parte necesita- asco, sí, asco que comenzaba á causarme aquel
moverme al m1Emos; nada pude, y con la mano
ba de mí, era en el cadalso. Y mis ojos fueron á cadáver sangriento del decapitado.
apoyada
cerca de su pie derecho, que comenzaba
Pensé
ie'll
salir;
yo
ni
siquiera
podría
clar
el
buscar los suyos, allí, sobre la mortuoria plataforma. Nuestras miradas se encontraron, y se - último beso á mi muerto; habría necesitado to- á ponerse horizontal, quedé inmóvil.
-¡ Ana, Ana mía!-repitió con voz humana,
mar entre las manos su cabeza divorciada del
besaron sobre las gradas de su patíbulo.
con entonación que 1,ada tenía de sobre¿ Por qué sólo se ha de acompañar á los
natural.
que mueren poco á poco, tranquilamente,
Entonces, más tranquila, con una mezentre los blandos almohadones u¿ lecho,
cla de cruel curiosidad malsana, de comy no ir á despedirse del que la justicia
p!acencia cariñosa para el pobre ajustiarranca del mundo sobra el duro tablado
ciado, v de presuntuoso valor de mujer
infamante?
colocada en espantosa situación me aproxiEl necesitaba acaso de una mirada amimé un poco á lá cabeza de lni marido.
ga en -el momento último. ¿ Quién sabe si
Apenas entreabriéndole los labios lívise tiene más serenidad para entregar la
cabeza al verdugo, cuanlo enfrente hay
dos; volvió á salir claro y distinto mi
nombre:
unos ojos amados?
Fuí á cumplir con el deber, cruelmente
-"!Ana, Ana mía!"
impuesto por los hombres, de despedirse
Quise contestar, darle ammo, inspide los que mueren.
rarle confianza .en mi ser~nidad, por la
Además, entre la curiosa multitµcl que
que ele seguro temblaba, y sólo pude arse arremolinaría, en derredor de su cadalticular un tembloroso: ¿ Qué?-como si
eo, sería yo la única que le mirase con
apenas me atreviese á hablar.
eariño, la única que no sintiera asco por
El 1:sfuerzo de la cabeza creció, creció
el crimen, y horror é indignación para el
grandemente; la ví congestionarse; tomó
criminal que il:;a. á e.xpiar su delito, el dela ma1~ada color_ación del esfuerzo, y
litlC&gt; cometido por el amor que me tenía;
lanzando un suspiro, como para descamar
un amor lcco que lo eñgendró unos celos
del trabajo ejecutado, como de satisfacimbéciles, pero amor al fin.
ción por el triunfo, emprnó á hablar con
Por mí había partido de un certero go}voz débil.
pe de puñal, el corazón _de, aq_uel inf~li_z, ~e
-¡ Oh! Ana mía, qué inesperacla dicha·
aquel inofensivo, á quien hizo la lilJUna
verte á mi lado, acompañándome en mi;
de juzgar peligroso, tentador, perverso! ..
últimos horribles momentos, cuando vo
Se condujo como un valiente: no llevaba
creí qu{!, la vez en que nos lniramo's allí
miedo en el semblante, no, el pavor no le
en el cadalso, era la última.
había arrancado los colores de la cara;
Como sufro, Apa; mis dolores en esta
solamente sus labios, secos por la fiebre;
gran herida son insoportables. Cuánto he
habían perdido el carmín; no l'e&lt;cOrrió su
sufrido en unos pocos momentos. Mentira
cuerpo estremecimiento visible, mientras
que no se sufra con esta muerte mooestuvo completo. Sólo, cuando el horritira Ana, mentira; yo he padecido' horripilante cuchillo tronchó aquella cabeza,
blemente.
cuya frente yo había besado tantas veces,
N ad.a son los sufrimientos de la víspera
cuando la sangre saltó parabólicamente
comparados
con los del día de la ejcude los vasos rotos, cuando c9.yó el cuerpo
ción. ¡ Nada valen!
ya separado de su cabeza, se convul~ionaCuando pasé la noche oprimido en la
ron aquellos brazos que tantas veces me
camisa de fuerza, oyendo desde la celda
habían H,trechado, se retorcieron un molóbrega_, el ruido que hacían al clavar el
mento, como miembros de epiléptico.
tablado
afuera, en la plaza, para matarme
Cuando ví sobre la bandeja de estaño,
allí, oyéndolo, como oyen los espectadosu cabeza chorreante, sentí más precisamente delfinida, más claramente terrible, la impre- tronco, y mancharme los dedos y las ropas, y res en un teatro el clavetieo detrás del telón
sión de gran miedo que experimenté, cuando, acaso ¡ los labios! con su sangre derramada por cuando durante el entreacto preparan la escena:
siendo muy niña, me llevaron á un salón, en don- el implacabre verdugo, por el mayor asesino, in- j estaba yo completo! Y ahora ... ahora sufro horriblemente mutilado, sufre nú cabeza que vive
de había una ca.beza ensangr€'1ltada que respondía vestido de impunidad por la misma Ley.
Iba á volver la espalda al cuerpo ensangren- aquí sujeta entro su cuerpo muerto, al que ante~
á las preguntas que se le dirigían.
tado, cuando ví que aquella cabeza; parpadeaba, gobernaba, y el que ahora le presta un punto ele
Después. . . . . ¡ al cesto!
¡ Cuánto odié á todos los que tomaban parte en ¡parpadeaba! como cuando sentimos la pesadez del a.poyo, para que no ruede hasta el suelo. Siento
la tragedia, tranquilos, con seriedad afectada, y sueño y no queremos dor,m ir, como cuando no que- · en la cabeza, cómo comienza á enfriarse mi cuerpo.
á los rnriosos que fueron á satisfacer, como á Uüa remos dejarnos vencer por un· beleño. Sentí el re¿ Comprendes mi extraña situación?
corrid t d0 toros, rns ansiu de impré~ionc:; Iuc:·- sortazo del susto; sentí lo lnismo que si alguien
¡Ay, cómo me duele el cuello cortado!
hubiell'a aplicado á mi cuerpo bruscamente una
tes, sus deseos de ver sangre.
Oye, es rnentir'a. que no se sienta dolor ...
Un beodo cercano á mí, se burló de sí mismo, esponja empapada en agua fría.
Al principio, la fuerza clel golpe me dejó inQuise huir, pero no pude; mis piernas tembla- consciente, pero después, como se vuelve ele la
después de haberse enternecido; "¡ pues no había
mn, mi vista se nubló, y para no caer, apoyé la inconsciencia de una fiebre, vo1ví á pensrur, y con
llegado hasta el nunto ele afligirse!" .....
¡ Desgraciado! La cabeza estaba entre las dos mano sobre la plancha, cerca de su pie derecho la misma violencia con que pieman los cerebros
débiles de los febricitant.es.
piernas, reclinada sobre uno de los muslos; los que comenzaba á ponerse horizontal.
Miré atentamente á la cabeza; ¡ilusión mía!
:Mi pensamiento se aceleró en su marcha; se
ojos entrecerndos, como si dormitase, y por la
boca entreabiei ta, se le asomaban hacia adentro, seguramente. No; en aquellos ojos había vida; avivó lni memoria. Allí, dentro del cesto ob0 curo,
algunos de los bigotes, desordenados y marchitos. no tenían la vidriosa opacidad de los ojos muer- he pensado rápidamewt'e en lni pasado, efi mi
presente, en mi porvenir .
¡ Oh! así, con los oj.os entrecerrados, pero llena tos.
¿ Seria posible que aún viviese aquella cabeza?
He recordado nuestros clías de ventura, nercl ide vida, así había yo tenido r ecostada sobre mi
da para siempre; he r€cordado la noche de mi
hombro, aquella cabeza, entonces ya hueca, mus- ¡ Qué horror!
crimen.
Y seguía parpadeando, sueguía parpadeando.
tia, que ya no abriría los ojos al sentir mis besos,
Al fin abrió los ojos completamente, y su mi¡ Ojalá que á ese maldito lo hubjesen guillotique ya no buscaría GOn sus labios si,empre fres-

�Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�EL MUNDO ILUSTRADO
China paia nuestros primos; úrgeles, pues, desembarazane de la cuestión políti&lt;;a .filipma.

Prec:isamente el Imperio británico, que tantas
formas tiene, una en Irlanda, otra en la lndia, otra
en sus colonias y anexiones sud-africanas, otra~ en
'•••Pueblos viejos y naciones nuetras. Australasia y Amér:ca, acaba de pre~ntar un tipo
2.--EI caos chino.
de confederación que c-011 el tirnipo, será la forma
definitiva de la. Yasta agrupatión c-o~mopolita que
1.-Excelente impre,sión ha causado en el mun- domina el leopardo: me refiero á la federación au-:do entero la plataforma democrática de Kansas- traliana, autorizada ya por un con venia qt1e dehe de
city y profundamente sen~ible es qne, deticle el haber pa.,ado sin novedad en tercera lec-tura en la
punto de vista del éxito posible, esté viciade por Cámara Comerc:ial y no muy tarde quet1ará incorlas pmposiciont~ bimetalista~ renorndas de la pla- porado á la Constitución británica.
taforma de Chic-ago de Hti, porque, ya lo dijimos
Sabido e~ ton qué lent.itud y al traYé.- ele cuántas
en nuestra, últim,1, re1·i~ta. tornanín á conjurar dificultades los fed-eralistas australianos ha.u logracontra el triunfo del multiloc-ueme :'.\fr. Bryan los do reunir en favor de su proyectlo lo~ Yoto,. de
enormes intere~es ball(:arios que lo hicieron nau- las mayoría~ de las A~amblea~ de las colonia, infragar antaño.
sulares·: en la. misma. Australia, la c-olou ia oeci&lt;le11El imper~alit'mo del programa republicano es tal se ha , egregado de sus c-onterráneos; la X uern
sobrio, t-n honor ele la Yerdad y cire:unspccto: el Zelandia no quiso firmar el pacto: cuestiones de
medianí&lt;mo éxito de la c·ampaña en las Filipinas, mero interés wonómico las dividen. Las otra~ se
la segnriclad ele que en pabes de raza divertca, de
han Yeniclo á un acuerdo y luego han obligado al
temple belico~o y de amplia aspiración nacio- Gobif:•T'll&lt;l inglés, represelltado por el ministro de
nal, en ~urna, en lo, JHÍ,e,- de marcada per,,onali- las Colonias. el hov célebre }Ir. l'hamberlain, á
dad propia. la eo11qui,ta ~· la dominación, pa~ado 8'8.ncionarlo casi integralmente. Y 110 es poco filoel primer período de arma~ y sangre, virne otro en sófico ver al f.errible autor de la guerra sud-afritpie to.lo fortifü:a á la nacionalidad avasallada,
cana que cue,ta á la Gran Bretaña quinientos miiorlo la robu;:tece y renu~xa. todo complie,-a el llones ele pe;,os y cinc-uenta mil hombres, sin fijarproblema del imperio; todo obliga al dominador se en otras eonsecuellcias. c-onc-etler largamente á
ú mantener*' en un estado militar con su séquito los insulare., del Pacífic-o. más ele lo que negó obst1e ee&amp;iri~mo, ó á constituir,e. como Inglaterra, tinadamente á los comisionados (lel Tramvaal y
en fonn.idable arist0&lt;:racia.
que quinee aüos d-e~pué., ele que &lt;¡uede pacificado
Nunca será democ:rá¡jc.:o el imperialismo; esto lo el Rur ele Afr:ca, ,-e Yerá obligado el Gabinete brihan vi:,;to á mai~a,·illa los aut!ore:; de la plataforma 'fü.nico á conceder también.
de Kru1sa,--city. q u~ realmente ensancha el alma•
De lo que ~e ha conc-ecliclo á la federación austrade &lt;:nanto,; aman la libertad y el derecho, aun liana c-onfecleracla con lni;latena á la. indecu.ando lo, con~ideren ideales laboriosameme rea- pendencia no •e cliferenc-ía ele hecho hov · una lilizable:,; t'H el 1Jrograma r.,1mblit·ano se percibe el ga €'Tltre pueblo, independiente, re,-ult'tlrí~ lo mii'ecó de lo~ intere,-e, y apetito~ que se lerantan con mo. ARi por ejemplo. la alzada ante el C'oni'ejo prirumor inmenso de lo más inferior, tle lo más tgoís- zado ele la Reina, último lazo jurídico que li~aha á
t.a que hay en el organi,,mo tle un gran pueblo; en la colonia c-on la metrópoli había siclo rnprimiclo,
el de los demócratas re,uena distinta y clara la menos para los c·a;:oR en que ,e veuaran los interevoz del padre de la patria. ele Washin6•i:on, la voz
ses de una po,esión británica ó au;:traliana. Esta
de los fundadores de la República, es la rnz de la excluRión terminante de la corona de los a-untos
conciencia.
inkrriorei' de las colonias íederndai', escandalizó un
No triunfará hoy; le llegará su t1ía. Para nos- poco al seüor C'hamberlain, y el artículo quedó
otrog rnanto se refiere á dar la plena autonomía á reemplazado por este otro: habrá apelación ante el
los fiJipinos, á los porto-ric&lt;-:mes y la. independen- Con•ejo prirnclo. menos cuando sblo se, Yersen i1icia completa á los culinnos, forzosamente nos tie- tereses auR'!'ralianos. ¡ Ya Yéi~ C'\1ánta diferencia ·
ne de ,u lado. El papel soberano, único del pue- es lo mismo! Pues sf1 ha ido más alhí: el Parlamen~
blo allg]o-americano 1::11 la historia humana. e~ ese, to fed€'ra] temln1 entre su;; atribuciones todo cuanpromover la formac:ión c1e1 entidades libres, libre- to se refiera á la, relacione"' exterior-e,:: v sobre todo
mente federales á él: claro e:; que sobre lo hecho á la.&lt;; que ,ostellgan la fedtlfación con ·las i;;Ja~ del
no 1:,e puede voher, ni vuetle renunciar una enti- Pací~~·o. El }finistro de las Colonia¡: grm'ió nn po(]ad ei,tupendamente apta para el negocio, á la parco, diJo que nada bueno &amp;ilclría del adículo y firte mercantil y económicil de sus nuerns ,ulqui,i- mó. Y allí tienen ustedes una naeión nue1·á Flll'cione:,,. para que otros sean los aprovechados, ni giendo entre los archipiélagos de e-oral tlel Pacilas Filipinas que han costado no poca sangre á los fieo.
a.meric:anos ya y no pocos dollars pueden regala!'f'e.
Aplandimos el adrenimiento de e~ta hermana
i un ~indicato de inglese~. alemanes y japoneseb, anglo-,ajona, de esta Rfpúblic-a miel'a que forma
por puro amor á la füo~ofía del te~tamen:lo poli- pa&lt;rte nominal de un imperio y Yenera como F.mttco de \\_,.ashingtou.
prn·atrizH i'n majestad Yictoria, tanto más sinceraDe todo e~to pll;('(lcn nacer profundas modi- mente c·uanto meno, ::le! siente gohernacla por ella.
ficacione,, en la Constituc:ióll' americana v al insta- Y antes de medio siglo, los archipiélagos de la
poner un imperio á la foderac:iún habrá· nece~idad im,ulinclia. los grupos mei'tizos anglo-malayos ge
1le da,r á e~te apéndice una. forma constituc:ional habrán agluti1111do á la confedernción que hoy natambién ¿ ()ué forma? La de confederación bajo la oei. El archipiélago filipino que e,- uno de· ellos
he_gemonia de los E;;tados "Cnido;;: no hay otra po- c·on-erá la mi,ma rneiie Y a~í e-orno ú los fenicios
sible. Cornprénclense la;; repugnancias de Mr. sncedieron Jo¡: eartagine;e~ en la dominación del
Bryan y rns partidarios á dar entrada al archipié- Mediterráneo Oceiclental (;, cómo de,per&lt;liciar la
lago tagalo en la. constelac-ion federal; pero gra- coyuntura de encajar una e-ita. c·lásica ?). así loi' an~
vitamlo hacia é,_,ta halJI·á que formar un nuevo glo-americano, sucec1€1rán á los anglo-,ajones en la
a~terismo.
clel Pac·ífü·o. Y todo e!'-to pue&lt;le ,uc·eder ó no ~uceCuarnlo lonl Salisbury cleclamha que "la apa- der, corno diría un director del Oh,enatorio merición de América entre los factores de la. cliplo- teorolúgir·o. ¿ La polític-a es otra C-0$a que nn::i memaeia asüític·a y quizás europea era un me-eso se- teorología?
rio y gra..v&lt;'. cle~tinado Yerol'ímilmente á sel'\'ir ]os
i.i,JA;ere~e, ele la Gran Bretaúa,'' ó se hacía. ilusio11eH ó fingía tenerlas. Porque hay desigualdad:
los Et,taclos rnidos no son vulnerables para los
2.-No es un emhrollo, es el do~. e" la noche,
i ngk~es; el imperio británico ~í lo es y en gran- una lúgubre noche de .,:ang1c y de lágrimas, e~to
de, por el C,madá.
que pasa en China. El pueblo chino no es un pueLa~ Filipinas, sin embargo, entre el Japón é blo inmól'il, e,: un mundo qne ,;e hasta á si misInglaterra, es decir. entre Borneo al Sur y Formo- mo, como pobla.ción, procluce:ión ~· medios comulltl al Norte. l'Onstituyen desde hoy la falla en la
nicantes, y qne, bajo la historia monótona. de su,annadum &lt;le nne~trro~ primo~, y si después ele lo dinastía~, desde hace cerrn ele c-inc·uenta siglos
qur va á sue:etler en China, rusos, niponitas y ale- (los chillof: dicen: de:-;d e, l'111c-e rniilones de año~)
manes se extienden en el Golfo de Petchili, el pro- clesde la dina,:tía legell(laria &lt;le lo, IIia (fintes de
blema puede ser graYe en el mar }Iericlional de
2,200-E. Y.) ha,;ta la acttul rnandchú-tártara

Dom.in"º
22 J,e: Julio de- 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

de los Tsing, ha venido &lt;le la barba;rie pura á ufüt
civilización ·'sni géneris" y de ést~ al lento c?ntacto cJn las culturas de tendencia coamopohta
como las europea8, c-ontado que Yisiblemente c:Jroienza á desorganizarla y transformar!ª: dand_o
lugar á erupciones &lt;le] salvaji~mo honueida pnmitiYo, prehistórit◊, e;uaternano, que :"ace_ en el
folldo irrt 'Clt:ct.ible de la raza y que la fornudable,
la estu¡,enda burocracia china, deja. e:;tallar periódicamente, e:uamlo el viento de fuera sopla,
con demasiada fuerza y parece, desquiciar el mecanismo eterno del man.Jarinato.
Las nac:iones tienen dfll·ec:ho á serlo, las a~lnmer,:ciones humana~ que la historia, que la nec:esidacl (e~ lo rni,mo) e:; cletir. los intereses de la
carnti y el espíritu, han aglomerado primero y organizado luego en derredor de una bandera. ele
una relio-ión de un iTono. ele un cndalso, en ~ue-,
.
derecl
'
ma de un
,entimiento y una fe, bem1J1
10 a
la. ~'ida. al respeto. es tÍn e-rimen Yiolarlas, profa1rnrla:;, de~trozarlas, c-o-nquii,tarlas; ¿ qué nos impe,•rta que sean crímene-; aplauc1idos, festejados
v ellsalzados por él apetito. por el odio, por
lf1 imbee:ilida&lt;l t◊lectiva de lo:,, triunfadores el,rio,
de fuerza, y pletóricos de ca.rne humana y :feroc·es
de lujuria internacional? Qué nos importa. X o,otros enra,ti]lados en la ton-e1 de marfil del derecho, de la inteligencia, del espíritu. en una. palabra, prote~tamos. negamoR, reímoF de desprecio y
de cólera; y viYimos seguros del cb,quite, la hi--toria e,-tá llena de pudridero¡: ele pueblos que -ólo han AAbido ser brutalmellte fuerte~.
Connn1iclo; más si las nacione;: tienen derec:ho
á -,c,rlo. el munélo tiene derecho al mundo, la civilización tiene derecho á la expansión y al moYimiento, para. no atrofiarse y perecer. ¿ De qué c-iYilización nM habla u,;:ted? interpelarán mis lectores; porque en e,tos momentos hay dos c-iYilizacione;: en .¡,1] mundo y para de,ignarlas cromáticamente. la- llamaremos la blanca y la amarilla
(dejemo- ,Í un lado la muRulmnna. por considerarla
intermediaria). Hablo ele la mía. de la vuestra,
tle la nue-tra, de la que, necesita ensancharse sin
cesar, de la r¡ue tiene en el progre$O º" !ey de Yicla; hahlo ele la blanca: si la ciYilizaeión amarilli,
si la Chin,i no necesita. ir más allá dei clonde ha
ido si prefiere quedarse eon su té, su arroz, su
familia fuerte y pacífica, su mand,uín arriba de
s~1 cc~~cta. y ~rriba. ele su mandarin al "hijo t1el
cielo . rnu:c-ot1z~po por la adornción y el opio, y
reducido a un magote" de porcelana en una caja de oro y márfil, hien está: ma• que no se c:err~, que no se encierren los amarillos, que no
c¡m~ran poner barras de, costumhre,. ele preol'upac1ones. de miedos y odios en las bocas de ,ns
e,:plén&lt;lido~ río,;, de sus ubérrima,,. comarcas. de
su:::, campo~ y c1e sus minas, porque Berá inútil y
s~ra ~a ngnento.
::forá i_nútil, tii los chinos qu.ie~·en defender -u
1;1ae101l¡]hdad. que se transformen, que se dejen
fee:undar pon· la. cultura blanca, japonesa, americ:ana ó europta, que Je pidan sus fábricas, sus buque:,, ,uf armas, sus arados y que hagan saltar
la tap,i ele fierro del mandarinato cuando entren
en e_bullition_ y sa~t~dan la burocraeia que ]o,;
asfixia. y ~, mrnonhza en su proYeeho, y en Jugar de dej!lJT:&lt;e oprimir y comprimir sin térmiuo
por una c:ultura exclu~iYa_mente literaria de proferrE&gt;s en el ,irte lle decll', mterpretar y enreJa·r, los
_rn,que entre l~s qu« ün-estigan. descubren é
rnrentau t·Olll&lt;J 1111·entaron los padres de los c-hi110s, como 110 inventan ya los ele ahora. porque las
cla~e,- :·let.r~cl'.i"'" han matado e,J e,pírit u del pueblo chmo. a fuerza de tenerlo darnclo con do~ ó
tres idea;: Yiej.Hi, como á un ganso, cuyo hígado
Re trata de hipertrofiar.
.,

perfiles, las blondas cabelk!ras, los_ talles de avispa y las olímpie:a,; actitudes fem~nmas.
. •
Toda la exposición es un alcazar de la muJer.
Cuando gira. el dinamo es para destellar :uz a~1stral sobre sus enca.ntos; si el telar va y viene, mcansable, lanza.ndo entre los hilos de la tra_ma ht
lanzadera, rápida como el dardo, es parl: ~eJer t elas Yistosas con que ata viarla; gira. ve~tigmoso el
huso é hila para ella; para ella se enciende el. foo-ón de la caldertt · silba el vapor, ruge la turbma,
desliza la banda de trasmisión. La actividad infatio-able de que es síntesis la Exposición, la ha
desplegado el hombre, princip~lmente. en pro cl_e
la mujer, y como un sultán oncn~al, s1 la ha pnvado de libertades, de prerrogai!ivas y derecho~,
si la ha hecho sierva, en cambio le ha cincelaelo
alhambras, en las que murmuran fuentes, . se
exhalan perfumes, cintilan joyeles, ondean tapices
y cantan ángelef'.
.
. ,
X o obstante el "Palac10 de la )1uJer' no resulta redunda~te, ni superfluo, y á mi_ jui_cio llena una misión profunelamente human\tar1a y filosófica.
~i toda la Exposición es un himno á la bell_eza el "Palacio ele la Mujer" es una oda al trahajo'. á la infüligencia, á la virtud .femeninas. L-1
mujecr civilizada aspira á ser bella. asi
b;mos
querido los hombres; pero a~pn-a tambien a ,er
útil á colaborar al progreso eomún, á dar --n
not~ armónica en la colaboración universal, á dejar un nombre inscrito en los anales de la ciencia, del arte, del trabajo, en fin.
Es este nobilísimo y novísimo aspecto de la
mujer el que el Palacio demuestra y oste'.1ta. La
mujer tiene funciones augustas y. exclusivas. la.
mat'ernidad allte todo; en el palacio se oste11tan
en gráficas expresivas y estimulantes la :fecuncliclad comparativa. de todas las mujeres del mulldo,
Y ruborosas é impregnadas ele convicción las p11:isienses desfilan arrepentidas ante la fecundic1ad
de las madres inglesas y alemanas.
Yiene después la supervivencia ele los hijos,
c1e la que es responsable la asistencia matern,t,. y
estadísticas instructivas demuestran qué rna¡1res
saben mejor asistir y conservar su prole. El trabajo doméstico está &gt;representado por esas primorosas y exquisitas labores en que la mujer ocupa
HlS ocios, que sirven ele derivativo á sus aspiraciones confirmadas y á Sll energía limitada; labores de gusto y de lujo que atavían al niño y
embellecen el hogar y acrecientan el confort y la
elegancia aún de los hogares más humildes. Bn~clados deshilados, tejidos, todo tenue, todo clel1cado, 'todo vaporoso como el alma tierna y las
manos afiladas que lo conciben y lo ejecutan.
De pronto, y al pasar de un salón al_ otro se Y_e
á la mujer salir del hogar y poner el pie en la nda social; de un sólo vuelo se eleva {l. la co111.:epción y al sentimiento del arte, á las disquisiciones
y lucubraciones de la ciencia. Da gusto. en las Yasta biblioteca hojear los libros, los. periódicos y los
folletos, en todas lenguas en que la mujer da.
c·nenta de sus pesqtúsas científicas y de sus üleales literarios. Los hay que, tratan de matemáticas, de física, de geografía, de historia, ele filosofía; los hay que cantan poemas, qu_e cuentan
novelas, qu-e entonan epope•yas. La muJer, emancipada de la ignorancia ahorca los graves problemas, presenta soluciones, acumula obserrnciones
En un ángulo del Campo ele }Iarte, cerca del que más torde se,i-án la ciencia del ponenir.
pilar S. O. de la Torre Eiffel, se eleva, blanco
Después de la Biblioteca, el ~Iuseo: una macomo la pureza, armonioso como la hermosura, ravilla. Pintura, escultura, grabado, arquitectura,
sencillo como el candor "El Palacio de la Mu- la galería contiene tesoros. Ni que hablar ele las
jer."
flores vivas y frescas de ~Iagdalena Lemaire ; de
¡El Palacio ele la :Mujer! En esta illcomparable los animales palpitantes de Rosa Banheur; de los
Os conté hace pocos días cómo, bajo los aus- exposición la mujet· tiene, no uno, sino cientos de japanismos inmortales de Luisa Abhema. Estas
picios de Inglaterr~, había intentado realizarse á alcázares! A cada pa.,o se ostentan pabellones, son maestras y maest:ras de maestros. Lo que hay
todo vapor en Pekmg un plan éte- r~fonnas, qt~e construcciones, templos á veces que le están con- que admirar son los pasteles vigorosos y vi,iensuprimía millares de, empleados ele ~·1rreyes abaJO sagrados, que le son exclusivos, en los que reina tes de Amelia Valentino, retratos que hablan, fiy que exijiendo á. los letrados ~sabido es que en como soberana, en los que eg incensada como guras qlile se desprenden del cuadro, como si dotadas de vida por ~l genio de la pintora, quisieran
China los empleos se dan mediante un examen) diosa.
participar
de la vicla oomún; las acuarelas de )faEl
palacio
del
vestido
le
está
exclusivamente
exámenes no literarios y casuí~ticos, sino, sob~e
todo científicos hería en €~ corazón al 1nanclan- destinado, y en su honor ondean. las te~as, cle~- clemoiselle Durruthy, deslumbrantes de colorit1o;
nato~ Pues ent~nces fué cuando comenzó el in- pliegan su tul las gasas, ondean los encaJes y bri- los óleos de Oonsuelvy ele Aquileia Fould, milleitendio que hoy devorn el Xode de China y cun- llan los bordados. En la galería ele las joyas chis- narias que se hacen, á fuerza de: talento, per(OO ya por el Centro y el Sm; la r~acción acau- pean en su honor todas las gemas y se irisan todas donar sus millones. Y luego Paulina Desbor&lt;les,
dillada por la Emperatriz que reduJO á la abso- las pedrerias; en el Palacio del Baile es ella la Yirg~nia Demont Bretón; ~Iacl Il'uilhard,. L.
luta impotencia moral _al emperador, a~ grado de hada, la "Willy" mágica admirada y codiciada; Bronarclel, Ana Klumpfe y otras mil que eRenlreducirlo á una hipótesis, pues no es e:v1~ente que en los teatros de la Rue de París son las divas las pen y pintan con sinceridad, con Iml.estría y con
viva todavía, es el principio del mov1m1ento an: que triunfan y á quienes se glorifica en apoteosis talento, y que en su femenina sencillez no han
ü-extranjero actual, que probablemente, y as1 magníficas; en las galerías ele pin turas son sus bebiclo la copa embriagadora ni el filtro mortal
suele suceder, provocó la terrible Si-ta.y-ben Y formas seductoras las quese deifican, y en las del :qi.oclernismo.
exhibiciones fotográficas se ostelltan los correctos
P or último; el Teatro. En el elegante salón
segura.mente ya no se puede contener.

jos. El arte de conquistar á China üene su modelo
en el ai-te de convertirla al cristianismo que• los
jesuitas discípulos de Ricci plaJ1tearon ~on t~n
buen éxito desde fines del siglo X \TI; el mgemoso padr.ei, haciéndose pasar por un budhista_ P'rimero, luego por un letrado (la clase predommante en China), mezdando la Yenta de relojes á la
ele estampas que representaban á Jes~cris~o _Y á
la Virgen, dando á su primera. iglesia cnshana
por piedra fundamental una acadenua ~le ?1atemáticas y astronom1ía, que pronto fué mdispensable para el gobi€1rno chino, cuyos cómputos cronométricos habían llegado á :;er verdaderamente
fantásticos, log•ró captar,e la~ simpatías del emperador Chen-'l'sung. que tenía fe ciega en un
hombre que podía profetizar los eclipses con
perfecta exactitud .
. .
Naturalmente, el crü;tianisrno que1 los Jesmtas
enseñaban no excluía la Yeneración de Confucio, saben' mis lectores ó están en peligro de saberlo ahora, que en China., donde pululan l~s
más extJrambóticas supenticioncs, hay dos religiones, emtre las que se distribuyen los millones,
los muchos millones de :;eres que ele la ~Iandchuria al Tonkin muestran sus ojos oblicuos .V sus
trenzas untadas tle, grasa: el "~mlhismo, '' religión
renida á China de la India, ba,tante transf0rmacla, y cuya mO[al y cuyos ritos ti~nen ~an extraños puntos de contacto con el cmtiamsm~,
el
"taoismo," politeísmo ¡n·ofnntlamen~e mistico,
supersticioso, minucio;:amente o~·gamzado, y que
es una degeneración de la doctrma pura y noble
de Lao-Tsen. Sobre estas dos sectas que cuentan
sus adeptos por muchas decenas de millones está,
como en el imperio romano, con cuya dec_ade1;1eia bizantina tiene la ac-tual China extraordmana
semejanza, la religión ofieial. á la que todo chino
debe someteirse si es chino. á la que no tenía el
padre Ricci íncom·eniente en_ someterse en apariencia; esta religión no con;:iste en '-lllª fe, smo
en un rito, como la religión ele, Augusto y el
Imperio; buclhista ó ta?ista el chino, ?ebe creer
6}fieialmente,, ó mejor dieho, debe rendir cu!to a~
Cielo á la Tierra., á lo, astro,:, á las montanas, a
los ríos, á los antepasado;, imperiales y á algunos
grandes bombreR, entre quienes descuella Kongfu-Tsen (Oonfucio).
De la doctrina ele Confnrio se asió el padre
Ricci para publicar su primer lib~·o religios~ y
su d-eismo era igual al del ¡rran filosofo, mediante unas Ctl.ailfos explica e-iones; los chinos l~t~ado~
y el pueblo no tenían incom-eniente en as1s~u ~
las cer€1lilonias ele aquellos padres tan parecidos a
}os bouros budbistas y el cristianismo progresó
hasta el grado de que en princ,ipíos. del swo
XVII una emperatriz se bautizo é hizo bautizar
á su hijo. Pero, por un lado, el profundo recelo
de los mandarines, que de cuando en cua?do determinaba sangrienta:; y C'l"l.te1e,~ perse~uc10nes, y
por otra las intransig~n_cias de_ la ~una rorn~n~,
que obligaron al catolicismo cJ1;rno a desv~sbfoc
de la dalmática. budhista )' á quitará Jesucr1sto el
paTeCido con el gr~n ~onfucio, di_er.~n al traste
con la obra de los Jesmtas, que rer1b10 con l,1 extinción de la Compañía. en el siglo paFado, el i2:olpe de gracia. Ahorn el catolicismo que en ~1nna
se predica es muy puro, pero hace po_qummos
adeptos y no sirve sino para mantener VIVO: aunque latente, el :furor fanático ele las multitu~es
y causar de tiempo en tiempo brntal~s explosiones, como ésta que ha cerrado su. preambulo con
la espantosa tragedia de las legac10,ne;:.

r

~

J:os e11ro1wo~ hacen bien en querer meterse en
Cl!ma, en' 1¡nt&gt;rerla explotaT, en procurar centuplirnr o-u prodneción y su c-onrnmo y en querer
aprowelrnr,e ele e1llo; confücar con este moti Yo
su Roheranía á los celestes, su Yoluntacl de ser lo
que "ºn y c:omo son, es reprobable; pero sólo esto
t., r~¡mibahle. todo lo clemá~ es nec-e5ario, ~' por
c·on_,1gu1e11te, debe Rer; el deber rnwe de la neC'e~1dad, que e, el cforecho; el deber y el derecho
son el al11'er,;o y el re,•erso ele lo necesario.
Pero aquí Yiene cl_e moldei confei'ar que en e~ta
tarea la:; ro-a~ han ido por un camino poco acertado y &lt;¡ne_ la_ espanto,a tragedia, á c·nyas primeras
e-renas a-1-tirn os, es tm corola•rio de errores vie-

1
)
••

Tales ó cuales indicios ansiosamente extraídos
de las comunicaciones que indirectamente reciben de Peking, los plenipotenciarios chinos mantienen la esperanza de algunos gob1ernos re~pecto de la suerte de la. colonia europeo-runenc:ana
en la capital del Imperio. Yo la cr~o v~na, haciendo votos por equivocarme; el silenc10. a bsoluto de los infelices, que ya el 24 de Jumo, se,gún el telegrama patético del Director General
de Aduanas, Sir Robellt Hart, estaban en u~a
situación desesperada, habla muy 11.Jto y muy h:tgubremente; jamás ha )1abid_o tanta. elocuencia
en el mutismo. Las retice11c1as calculadas de
Li-Hong-Chang, á punto ele, embarcarse en HongKon..,. para Che-Foo y Peking, llamado por la
Emp~ratriz, cuyo suicidio, según ésto, ha re~u~tado falso todo confirma la verdad del horripilante suc:so. Hasta los inverosímiles detalles
avanzados por los virre~es chinos, como explicaciones ó atenuaciones previas del crimen, _sobre
los desmanes de las guardias de las legaciones,
cornpme1han el hecho.
'rengo para 11i{ que cuando el movimiento "hoxer, '' fomentado por la Emperatriz, llegó á obtener la entrada al Ministerio del príncipe Tuan
y la radicación en Peking del foco ele la re~nelta
y Jleo-aron los destacamentos á las leigac1one~,
la. expulsión ele los extranjeros quedó determinada· el "Xorth-China-Hernlcl;' vaticinaba todo
est~ desde que en .Koviembre del año pasado la
secta secreta. de los "boxers" salió á la calle·, empuñó su bandera, amenazó á l~s empl~a~os de loa
forrocarriles y mató á los clunos cnstianos por
centenares. Los misioneros que huían despavoridos acá y allá, anunciaban el "tifón" que se :preparaba en el Xorte; nadi-e· hizo caso._ El as_esmato del infortunado De Ketteler, el mcend10 del
Tsong-li-yamen por los soldados alemanes, justamente furiosos, fué la señal del ataque, la toma de Takú unió las tropas regulares armadas y
en!;eñadas por los alemanes, á las turbas e~a,peradas; lo demás nos lo dirá en un porvemr, no
muy lejano, la prensa del mundo entre renglones
negros.
¿Y lo demás? Sobre lo demás, nm buenos
lectores, aventma.ré próximamente algunas profecías; procuraré que de antemano los sucesos
garanticen su exactitud y veré qué trazas me doy
para haoeTos creer que ha.bía predicho to&lt;lo lo
que vaya aconteciendo. Cuéntase de un orador
mexicano, que al corregir las prueb_as de su,; d1scursos parlamenta.ríos, que se publicaban en el
"Diario de los Deba.tes,'' cinco 6 seiis meses después ele pronunciados, tenía cuidado de ,h_acer
ciertas rectificaciones, que resultaban exactis1mos
vaticinios dei acontecimientos verificados entre la
fecha del discurso y la de la corrección; veré si
puedo hacer lo mismo; puede que algo de e.sto
hayan hecho también J ell'emias y Baruc.

clusfo ~icrra.

EL PALACIO DE LA MUJER.

!?

1

!

�EL MUND0 ILUSTRA.DO
al fondo se levanta un escenario. Autores, compo~1tores, de&lt;:orn&lt;lores, todos son muj e:res. 8e re•presenta primero una &lt;:hisp:rrn te parodia &lt;le
.r"régoli, llama&lt;l,t l?regolili, 1cleada por una mujer. Fregolili pa:una á su público; nada más rápido, más completo, más perfecto que &lt;;us trafü1ormaciones. Canta como Adelin.a Patti; ejecuta
en el violín como 8arasate, baua CJmo 1tosa ~llauri ó la Zambelli, &lt;lecl-ama como 8arnh Bernhart.
Aquello es iuaudito, Frégoli, el creador del .género, resulta un infeliz; su empresario, e:;panca&lt;lo,
preré su próxima ruina, el público silha á FrégoJi ,1zorado } á :;n empresario aterrn.do. Al final
iodo se adara; no hay tal Fregolili, sino una
brillante pléyade de a•rtistas de ~oc:iedad, que el
púhlico ha tomado por una sola persona. Frégol i'reeobra !Eil color, su empresario la calma, y el púhlico
ríe á mandíbula batiente del chasco e,piritual que
Je han dado.
Después, escenas del Trianon; ~faría Antoniei.a. la princ~•a de Lamballe, l\Iad ele Pal ignac, toda la li-ra quEI la Revolución hará después astillas. Poesías de la época, sonatas de Gluck al

claYicordio, minuetos deliciosos; una reconst'rucción magistral.
Por último, proyecciones ele linterna mag1ca. 8on dos poemas de J enny 'l'henard, recitados
por una. artista mundana. El primero canta e,l
amor de dos campesinos y describe su paseo por
d hosque. A medida de la narración, las proyecciones pintan el bosque al obcicurecer; la barquilla fll 4ue los amantes se des.liz-an por el lago; una rnz angélica en tona miEterioso~ can tos
acompañada por el órgano. Cae la tarde; surge
la luna rielando su c'.ar itlad en el lago; canta el
rui,ciior, murmura la cielva: los amantes sueñan.
Poe:o á poco amanece, vago• ,onrosados de aurorn. coloran E,l horizonte: en el e· elo se tiüen
de púrpura la8 blancas nubes. aborregadas, rnrge el a;.;tro rey y €1~talla en el órgano un himno
triunfal al sol v a.l amor.
El otro poen;a es místico. El pe~cador, al amanecer prepara sus redes, iza su Yela y ~e hace á
la mar. Xavega t!ranquilo €1ll un mar de zafiro
oue ningún .viento riza. ni ninguna oleada agita.
De 11epente, el cielo se encapota. el viento zumba y

LA EXPOSICION DE PARIS.

Franeesa. y de los compositores Reyer, Mass:e.net,
8aint-Saens, Paladilhe, Dubois. Lenepveu, de la
Ac1demia de Bellas Artes. el Presidente M. Loubet, acompañado ele su esposa, los miembros del
Cuerpo Diplomático y numer osos invitados.
Imposible seria de3cribir lo radiante y entusiasta de t-al fiesta, toda he.cha de patriotismo, en que
h asta los extranjeros sentían pasar por SU$ cabezas
el aura ele culto arrebatador que aquel pueblo tributa á su patria.
· Al fi n del Pspectculo, la célebve Mlle. Delna,
empuñando u·ia. bandera francesa, cmtó la marsellesa, poniendo en ella toda su alma y todo su
fuego, acompañada por los coros del Conservatorio.

Fiesta en el Palacio Bourbon

A propósito de la Exposir:ón, M. Paul Deschanel, Presidente de la Cámara de Diputados de la
República Frnncern, dió hace pocos dias una fiesta muy brillante en el Palacio Borbón.
_
El expresado Presidente die la Cámara, había
hecho edificar expresamente en los jardines ele la
"quai d'Orsay'' una \'asta sala del teatlro, donde
asistieron á la repnesentación de una obrita patríótica, titulada "Toda la Francia," debida á la
colaboración de los SS. Sardou, Sully-Prudhomme, Bornier, H eredia, todos de la Academia

Domingo 22 de Julio de

rnoo.

T
L
f

Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

se desencadena la. tempesbad. El oleaje furioso
sacude la bar&lt;:a., el hur-acán de8pedaza el Yelámen,
el rayo desgaja el niácitil.
.
Roto el timón, la barquilla á merced del vrnnto y ele la mar; el 1Mrino invoca á la madona y
le implora piedad, no para él, sino para su mujer y sus hijo,,.. En medio de la tempesl~td la madon-a rnrge en los ail't" entre el mar agitado y la
nube de~tru&lt;:tora. La tempei--tad se calma, como
por encanto y guiada por la maclona, la barcil
n1elve al puerto Y el marino al hogar.
Poe~ía. m1kc1." iln~iones !le óptica y de. acú~tic-a. todo e~ ~orprendente y forma un e:'-pectáeu]o.,
incomparable.
Tal e~ el "Palacio de la ::\Iujer'' al que b~e,n quisiera trae!', para e:;tirnularlas, comolorlas y r econfortarlas, á tocl·a s mi&gt;&lt; e &gt;mpatriotas.

El Pabellón de Hungría.
~

Xuestros compañeros de redacción que actualmente están en París, al enviarnos la fotografía
del Pabellón de Hungría, que figur-a en la grnn
Exposición y qu.e reproducunos en nuestro grabado, nos dicen que sin vacilar puede afirmar~e
que es de lo má» b.ello que se haya imaginad-),
tanto por su ddicada arquitectura, como por la
combinación de colores y n:l:J.g11ificencia de los
detalles y decorado.
K uestros lectore&amp; podrán convencerse de la,
verdad de €ste juicio, viendo atentamente el grabado que dá una id~a de esta obra de ar-te.
LA. FIESTA DEL PALACIO DE :EC.VBBOJ!l' - Mll~. Delna c anta ndo la MarEellesa.

El Monumento a.I Sargento Bls.ndan
7

-&lt;::::,()~

l j ltimamen!e ha tenido lugar en Lyon la S!r
jemne i\1au"unc·ó11 &lt;fol monumento erigido al
p.argento Bl~ndan, glorio"º hijo de esta villa
franee•a. fn 18.J-2, Blandan era rnb-oficial &lt;le\ 26
de linea. A la cabeza de veinte hombres, lleYaba la corre 0 ponclencia entre Bouffarik y-Blitlah,
cuanclo fué a,altaclo C€rca de Berri-~Iend, p nr
trescientos áralie,. '·Rendirno·,, jamás!'' dijo y or-

EL PABELLO.JII' D E H Vl!IGBIA.

LA PIES'l'A DSL PALACIO BOVBBOll'.-Durallb la re:¡1u n1taoi611 de "'l'oute la Prallce."

aanizó una vigoro,s a resiste,ncia. Pero bien pron'.o
~ayó herido por tre3 balas, gritando: "Val or,
arnigos, defendéos hasta la muerte!" Cuando llegó el scc:&gt;rro, diecisiete· de estos valientes e•taban fuera de combate.
El monumento glorifica la memoria de Blandau,
· y al mismo ti€11Ilpo, la de sus compañeros, cuyos
nombres están escritos al lado del suyo.

�.,.
EL MUNDO !LUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

Domingo 22 de Julio de 1900.
•m, hermosísimo decorndo y la prolusión de focos
-clectrlCOS.
Cortinillas de ra,o de color lila. cubrían los antepechos de los palcos, en cuyas columnas de hierro, revestidas de guías de flores artificiales se
c-oloe~ron lunas venecianas adornadas en su p;rte
8up~rJOr po~ magnífica¡ guirnalda~.
El re~to del decorado . de un efecto precioso, lo
c-ompon1an ¡uncos y estrellas florales.

EL 14 DE JULIO EN MÉXICO.
La Co_lonia Francesa de 1Iéxi co, .v•c grupo respetable &lt;le exfranjeI'Os indui:trioso5. llenos de una

ncth·idnd febril, amantes del progres;o, celebraron
(•on inu:-;itado júbilo, su fie::ta patria, el anivei-.:.,1-

EL Ml¡NDO ILUSTRADO

Los niños demostraron una bue•
na instrucción militar, conocimiento de los toques y voces de
mando y agilidad ¡Jridigiosa. Sus

•••

El paYimento del salón se arregló de tal mane.ro,
que pudo hallarse al nirnl del escenario en curo

'

fondo se construyó una plataforma para la nume:i;osa orquesta.
A las &lt;liez de la noche comenzó el baile en medio de la más franca alegría.
La::i damas lucían hermosos trajes escotados y
los caballeros el irreprochable frac.
Las plateas y palcos primeros, fueron tomados
por las principales famili-as de nuestra buena sociedad.
Tin el palco &lt;le honor presenciaron la. fiesta el
señor :Ministro de Relaciones Exteriores, que. concurrió en nombre del Primer ~Iagistrado de la Re-

pública, el Ministro de Justicia, los Encargados de
Negocios de Francia, Bélgica, y del Japón, los Secretarios de la Embajada de los Estados Unidos, y
otras distinguidas personalidades.
~lucho tiempo hacía que no se registraba un baile tan elegante como el ele la noche del 14.
Las fiestas se prolongaron un día más. El "picnic" del 'l'ívoli Venechmo de Popotla, no e5tuvo
tan concurrido en vista del mal tiempo.
En resumen, los festejos de la Colonia Francesa, resultAron con todo el lucimiento que se esperaba la rol1lisiót1 9rga11izadom.

'

•

memoria 6e c:1uárez.
La manifestación patriói.ic·a en memoria de J·uú#
·rez. r evistió gran solemnidad.
En proCEsión cívica desfilaron por las calles céntric·aB-1 para dirigir~e al Pantcén de San Fernando,
l:n;.ís de cinco mil personas, llevando coronas de

en que la agre~ión brutal é inaudita &lt;le lo!&gt; derecho::; internacionales, Ilamada propHganda imperial. parecía haberiZC enseñoreado de la exben~ión
de la Uepública; pero aquello no fué más que una.
ilu.:;ión de la fuerza; la pat ria existía. Estaba se~

Jliña.s v6nded. oras a.mbulan ~es .

Ma.niobrat de los al 11.mnoa del Liceo Fraucéa.

rio de un hecho glorioso y de un gran triunfo.
Los franceses saben divertirse é imprimen á sus
fiestas su propio carác:ber expansiYo y bullicioso.
J&gt;or esto es que €Jl todos los años, el 1-! ele Julio

e._ esperado con enh1siasmo.
Los últimos festejo:- alcanzaron el más brillante
·éxito, á pesar del mal t;empo.
El Comité Directiro, bajo la pre.sidencia ele un
excelente amigo de )léxico, 1[r. Hipólito Ch,unbón, organizó un programa lleno de atractiro¡,, no
sólo para las familias de la Colon ia, sino para todas
las de nuestra sociedad.
Puede decire.e que las fiestas se dividieron en tre5
partes: torneos y kermesse, en el ·F rontón "Fic~ta, Alegre,'· baile en el Teatro Xacional, ;v fiesta
campestre en el Tívol i Yeneciano de Popotla.
En el Frontón, hubo, por la mañana, un partido de pelota, una quiniela, ejercicios militares y
,le ciclismo por los alumnos del Liceo 1:.'ranc~s.
nuienes Ee presentaron vestidos con bonitos uniformes, consi~tentes en pantalón blanco bombacho,
polaina, chaquetín azul obscuro y gorrill a blanc1
con visera.

ejercicios principales consistieron en m.archasi
cambios de flancos y ma nejo de del fusil.
En ciclismo están igualmente muy adelantados
y lo demostraron así en sus carrera:; hacia atrás y
t,n otras evolucicnes diffcl!es.
Se concedieron medalla:i. ele oro, á los pelotaris
que ganaron el partido, Odriozola y Chiquito de
Toloea. y objetos artísticos á lo::: alumnos del Liceo,
que se. hicieron notables en los ejercicio::. militares y en las carreras de bicicleta.:..
Las dos series de palcoH rn veían engalanadas
con cortinaje.: oue llevaban enlazados los colores
franceses y mexicanos.
En el palco de honor, pre¡_:enC'iaron la fiesta,
el nuevo Enc1rgado de Negocios ele Frnncia, ) Ir.
Bouvard P ouque-villc, el :M)nistro de I nglaterra,
~Ir. Dering, y el Comité Patribtico.
Durante la "matinoo/' un grupo selecto de hermosas señoritas. vendían confetti, ser pentinas, y
ranlilletes de flores, recorriendo el edificio en todas di recciones y haciendo de rroche de gracia, pa-·
ra conquistar parroquianos.

Por la tarde se vió mucho más concurrido el
Frontón.
La ke11messe duró cinco horas, habiéndose co1oca.d0 puestos diforentes en el espacio libre de la
"cancha," siendo los más notables tres Tóm'balas,
una Ruleta, el de confetti, el juego de cuchillos y
el gracioso que llaman los franceses "Degollación
de Inocentes."

•

V s nd!llora de flores.

Asp ect o que pres entaba. el Frontón ,

Lucía por todas parles el confetti en apretados giros de colores, iormando en el pavimento una
espesa alfombra.
Los palcos estuvieron ocupados poi" distiup:uidas
familias.
A partir de las seis de la tarde, se bailó a]earamente, á los acordes de una buena orquesta 'que
alte.rnaba, con la excelente banda militar del cuerpo ele Artillería.
Tres ó cuatM veces íué toeada la )farsellesa, despertando en los hijos de Francia, un rnrdadero frenesí.
La fi,sla se prolongó hasta el obscurecer.
En la noche el Teatro Nacional resplandecía por

y

1

Plataforma de honor

flores, algunas de magnífica confección, verdaderas
-ob ras artísticas.
E n el costado oriente del jai-dín de Guerrero,
se ltwantó la tribuna de honor, en la que tomaron
-aslento los de::cendientes del Benemérito, las n umero-:as comisiones-, delegados de los Gobiernos
,ele los Estados y Zona:::i Jiilitart:s, y distinguidos
jefes del Ejérci"to.
. _
Concurrieron también los Secreta nos de Es· :ido,
el Gobernador del Distrito ~· el Ayuntamiento.
A nombre del Primer ;i[agistrado da la República, presidió la ceremonia el s.ell.or )Iinistro de Relaciones.
El señor Licenciado D. Félix Romero,. como
l ' residcnte del Com.ité Patriótico Liberal, hizo
uso de la palabra, enalteciendo la memoria del
Benemérito J uárez. Entró en consideracwnes sobre ]a labor política del gran ciucladano.
Habló de la bancarrota ele! clero Y de sus partidarios, y de la firme actiturl del _!!ºb}erno repl~blicano. al presentarse en el territorio del p~IS
las fuerza8 íranc~sa~, amparada..s por la protecc1on
napoleónica.
·
El orador tu,o frases ele elogio, é hizo completa ju~ticia á 1-a~ prominente::; figuras del par~ido
liberal, que con J uúrez al frente. &amp;alvaron las_ 1TI$·
titu c-ione:; democráticas, haciendo caer })Or tierra
-el imperio de 1Iaximiliano, y alejar toda esperan2a en el partido de la reacción.
Uahlando de lit Juc'.1a titánica, en la época de
la. intervención francest, se expr.esó a.si el orador:
'·En efecto, ducladanoe, hubo .circunstancias

rena é impávida al lado de J uárez. en Paso del
Korte : herida y bañada en sangre en los bosq ues,
pero con ti mosquete al hombro, al frente ele los
guerrilleros; en las cuidade6,. vida €ncerrada ' corno en u n sa n tuario, en la conciencia de cada
hombre de honor. y en las aldeas. en los calabozo$, en el &lt;l;stierro y aún ~n el patíbulo, palpitaba
en el corazon de rada mexicano y en la última mirada de· CMla már tir.
.,
'·Pero ~onó al fin la hora suprema en que la re sistencia, el fuego, la
sangre, el de5borclarniento de todas las
energías populares, tra
&lt;luciéndose en victorias, como Alamos y
Mihuatlán, Ures y la
CHbonera, San ,Jacinto \' el 2 de Abril, San
Lol·enzo y Querétaro,
vinieroná ofrecer~terno testimonio de no
quedar en la grande
extension del país otro
vestigio del gobierno
imverial. que el ajusticiado del Cerro d e•
la~ Campanas.''
rran brillan tes ~
ríodos oratorios, fueron recibidos con estrepitosos -aplausos.
Un ¡-rupodsrut'&amp;les

Explicó cuáles han sido las con:-ecuencias de
aquella noble actitud awmida por los partidarios
ele la idea republican-a, y terminó su discurso con
un brillante apóstrofe al pueblo mexicano, que
afio por mi o sabe rendir un tributo de home naje
sincero y justificado. al ilustre hijo de Oaxaca,
acudie 11do en masa á vi:,itar su sepulcro y á depositar las ofre ndas de una gratitud sin límites.
Grand,~ aplausc\; acogieron las palabras del
distinguido orador.
La banda de Zapadores tocó la marcha fún•hre de Chopín, y en seguida ocupó la tribuna el
s:eñor Lic. D. José María Gamboa. Subsecretar io
de Relaciones. quien re-citó iel rnanífico soneto que
ó continuación re1n-oducimo.:;:
En la lid fratricida el impotente
pid·e fa Yor á extraiío poderoso,
que rapaz aborrece y vanidoso
ele Colón al inmenso continente.
Tú encarnabas de un pueblo el evidente
clertc ho de rivir libre y glorioso,
y supis-t.e iru::t rar el pavoroso
morir de una. nación independiente.
Contigo el guerrillero audaz se C8fuerza,
porque la LEY, la PATRI A son un hecho,
que el ,·igor de t u a[án no hav quien lo tuerza ;
y por lo grand:e- e~t..b contra lo estrecho:
Napoleón, el derecho de la fue rza
Y tú, J uárez. la fuerza del derecho.
El tercer número del programa íué cubierto
por el jo,.en Agustín Hernández l\Iejía, quien á
nombre de la juventud e5tudiosa oaxaqueña, pronunció una aloc1.,_ción.
L a ceremonia oficial ter minó con la composic'ón poética del jo,·en D. Manuel Mateos Cejudo,
cuyas estrofas arrancaron aplau;;,os. El joven !fateos tenía la r,epr esentación de la Escuela Nacional de Comercio.
La manifestación termi nó con el depósito de las
n ume rosísimas ofrendas, en tre las cuales se hicieron notar las corona-; ele porcelana de las difere ntes Colonias Extranjeras.
Los miembros del parti do liberal, cumpl ieron,
pues, con u n sagrado deber. honrando la memor ia de un homhre que iué la enc_unación del der echo, el ejemplo del más acendmdo patriotismo
la representación más noble. de la República y
defensor más ardiente de su libertad.

el

ooncluc1eu4o uua. 4elaa m b

herlJloaas coronas .

�Domingo 22 d, Julio ele 1900.
Domingo 22 d&lt;, J uho de 1900.

EL MUKDO I LUS'l'HADO

7

L a fábrica cou que cuenta

:xicana 1lan ufact urera de Ba
la Colonia de ::-ianta Julia, es,
u na de las más importantes ne
tes en el D istrito .federa l, y d
&lt;.-onreneerno:, al visitar su.; de

fin de dar á c:onocer á nuest r

ex.ea.

Depd• itoa de m

sec·c·iún ele! .;emanario, cuál es
110 que ha alranzJclo l&lt;J. indu
lo~ último!', aii.os lrarn;currido
Por sus fine!:-, y el género
fáhriea que noB oc·upa y ron

tramo:-, esta..: páginas, es dig
&lt;·ión. puesto que viene á pro

Pu.en&amp; 4el hora.o.

es-to_ qué la f[1hrica con,:,¡umc
ente : depó.:;ito &lt;le nutcria
rio y barro romúu . pr1&gt;ducs inmediato8 á Méx ico~ deas, I.1: que-funciorrn e, de alcabaJlo . . 1le fuerza v dít moífico motor hnriznnt31 de dovez hac·e func-ionar á to1l1 .tn
ria de la fábr'.c1.
c•ipalmen t,e e~1 lo~ mol ino:,; que
.Y l-Util. Lod ,h la, materi1h priue mezela IM rom1)ll)1en~t&gt;:; y
1111:1 de ma.~illa hú111t•1la. qu e as·e mejantt.:-- ;:J lo, tubo, (tt• noria
:-hin c-oif CJtla"" en Jo .. 1fopartata~ pren-:as ~e deprr.-ita h ,mezan de pe:-o dan f'o,ma n unos
tulio-, de todo-. (•1.ilibre,...v ~;.pe&lt;li1.;,tinta~ forma:-: ' ·te~:' dnblcs
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10. ~e le deja :-ecar en lo-. dep1r-

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Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTHADO

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Vista 1reneral de la Pábrica.

La fábrica con que cuenta la "Compañía 1Iexicana .Manufacturera de BaPro, '' establecida en
la Colonia de ::ianta Julia, es, sino la primera. sí
una de las más importantes negociac1oues ,existentes en el Distrito .l&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:om·ei1~ernos al visitar sus departamentos, con el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

tos preciosos para la resolución de dos grande$
prnblemas : el dPenaje de la ciudad, base uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensísimo~ terrenos áridos, pero v1 rgene~, que existen en nuestro. territorio y que
obr·a s relati,·arnente ~el)Cillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertilidad, que con $US productOB aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
~"!~~1111!""'.~ ~ en consideraciones,
' grandes ·rasgos lo
'l'aller.ea.
'mo se fundó : La
82?1' etaria de la conce- ~tante extensión, puesto qué la fábrica con~ume
inadas franquicias 450 toneladas diariamente; depósito de materia
par-a la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, producse fundó el año de to de todo;, los puntos inmediatos á .México; de~ 't
·onFejo de admini:!- partamento de ·caldnas, la que-funciona e- &lt;le al~~ N:Ei;'l&lt;~) t. l
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dente, R. C. Pen- ta pre;oión, tiene 250 caballo., de fuerza y dá moJL Zi 4 a:; =" • w e " e ..- ;. ~ -.
Adm inistrador Ge- vimiento á un magnífico motor horizontal 1le do;.;fJt~c~.·i..
eva York, y Geren- h.le émbolo, que _á la vez hace funciona1 :í. toth ta
r, que actualmente complicada maquinaria de la fábr:c1.
E:&gt;ta consiste principalmente eQ los m().]ino;; que
ñía es de $6()0,000 reducen á polvo muy wtil, tolla, la~ materia~ pritru1da en t erren~ mas, la máquina que mezcla lo~ cornpm1entes y
de ser Buficien te~ lo,; dernelve en forma de maülla húmeda. q11e as' de millares de tu- cien1le por eRcala;; HemejantH á lo, cuho,, 1te ooria
en cruzados en rl is- y la&lt;- pren , a:3 que están cokc1das en lo;; departa' de ferro-c·.irriles,
mento;; alto~; en éstas prensa~ 8e depmita la.,meza misma fábrica Re cla y mnlues de grande peso dan forma &gt;t n unos
los producto~ y de cu-anro,, minntos á tubos de todo, calibre~ y'i:spe... • • • li
sore~. a~í como de distinta., formas: '· tes," dobles
a~ifiearne &lt;le la JTiil- '·te,.' 'c·nrv n,- Q recto~.
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Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTHADO

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Vis \a general de la Fábrica,

La fábrica con que cuenta la "Compañía ~Iexicana Manufacturera de BarTo," establecida en
la Colonia de Santa Julia, es, sino la primera, sí
una de las más importantes negociac10nes iexistentes en el Distrito .l!'ederal, y de ello heiuos podido
&lt;:onreurernos al visitar sus departamentos, c:m el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e,ta

tos preciosos para la resolución de dw gr-andes
problemas: el dPeuaje de la ciudad, ba,,;e uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensí~imo:; terrenos áridos, pero virgeue~, q ue existen en nuestro territorio y que
obras relativamente ~encillas pueden tranformar
en terrenos de rara :fe rtilidad, que con sus productos aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
Pero antes de entrar en conside!'aciones,
á grande;; ·rasgos. lo
Talleus.
cómo ,;e fundó: La
pietaria de la conce- bastante extensión, puesio qué la fábrica con"umc
ünadas franquicias 450 toneladas diariamente; depósito &lt;le materia
o pa.1".i. la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, produc' se fundó el año de to de todos los puntos inmediatos á México~ deconsejo de adrnini3- park1men to ae ·cald-t:ras, la qlie•funcion11 e, &lt;le alsidente, R. C. Pen- ta presión, tiene 250 caballos de fuerza y dá mof Administrador Ge- vimiento á un magnífico motor horizontal de clo. . 4foeva York, y Geren- b_le émbolo, que á la vez hace fune:ionar á to1h hr
er, que actualmente cornplie:ada maquinaria de la fáhi&lt;c1 .
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Esta consiste principalment,e en loh nw1inos que
añía es de $600,000 reducen á polvo mu_v rntil, toda, la, materia'l priistruída. en terrenin: mas, la máquina que mezcla lo~ compm1ent-es y
-' s de ser suficiente, los devuelve en forma de ma,illa húmella , q11e a::;s de millares de tu- eien,le por esca.la,., Remejantt, á lo, cuho., &lt;te noria
ven cruzados en dis- .Y las pren,a~ 9ue están colccHla~ en lo, departaes de ferrocarrile~,
rnen tos al to,:.; en éstas prensa¡: se depooi ta la ,meztla mi~ma f~b rica Re rla .v moldeK ele grande peso dan forma •t n nnos
f.[e lo~ productos y de cu-a11t&lt;1F minutos á tubm;; de todo, calibre,- y !;~pe~ore,;, a,-;í eomo de &lt;fo:tin ta.• formas : ''re~.-• dobles
ila,ificarf&gt;e &lt;le la ¡na- '·te•.' ·ru rvo~ f., recto~.
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EL MUKDO ILUSTHADO

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La fábrica con que cuenta la "Compañía ) Iexic-ana. ¡'tl anufae:turera de Bano,"' estaoleeida en
fa CoJonia. de :Santa Julia, es, sino la primera, si
una de las más importantes negociacwnes iexie-tentcs en el Distrito ~'ederal, y de ello hemos podido
&lt;:onrencernos al visitar su3 departamentos, c,rn el
fin de &lt;lar á conocer á nuestro3 lectores. en c~ta
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lo~ últimos aiíos transcurridos.
Por ~us fines. y el género de ~u~ producto-.. la
fáhrica que nos ocupa y con cuyos grabados ilu:::tramos c:--ta.: página5-, es digna ele la nu_ror al-t:n&lt;·iún, puesto que viene á proporrionarnos elemen-

to::: preciosos para la resolución de deh:i grande.:,
pro Ulemas: el dflC naje de la ciudad, baoe uel me¡oramiento ele la ••lubriclad pública, y la irrigación de los exten~ísimo.:; terrenos áridos. pero v1rgene::, que 1_:!Xisten en nuestro. territorio y q1,1e
obrns relativamente ~e ncillas pueden tra..nformar
en terrenos de rara ft-rtilidad, que con sui; producto:; aumentan las fuentes de la. riqueza nacional.
.Pero ante:- de entrar en consider1:1.ciones,
prccurarerno:-- dtscribir á grand.es rasgos.. lo
que e:s esta fábrica y cómo se fundó: La
l'ompañia, que es propietarit1. de la e,"Oncei::ión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno pam la manufactura de barro critnlizado. s.e fundó el año &lt;le
181)7, componiendo su con~ejo de admini:,tración ler.- :-eliores Presidente, R. U. Pentield, de Xueva York: Admini&lt;.:trador General, H. \Y. Lyle, de Kueva York, y Gerentt Director. S. F: Fuller, que actualmente
rc.;ide en ) léxico.
El cnpital de lu Compa1iía es de $G00,000
oro. La fábrica. está construída en krre1Hr.tan amplio¡;:, que además de ~cr suficiente...
para contene r centenares de millarcH de tuh~ y ladrillo~ refractarios, i-c ven cruzado:-. en &lt;lii;ti1lGs ,di rerrione~ por e~c:1pe.;; de ferr()(';lrrilc~,
qm~ permiten que dentro de La mi~ma f~hrira -.:e
\·eritique la. &lt;·arga y de-i-ca rga de lo:- productos ,Y de
los. materi-ale~.
Lo5 departamentrs pueden (')a.;ifü•ar:-e de la 1n°tnera siguiente: depósitos de r-arhón de pie1lra di'

T alleua.

ba.itante extensión, puesto qu é la fábrica con"urnc
450 toneladas diariamente: depó~ito &lt;le materia
prima: barro refractario y barr,o común. pr,)rlucto de todot; los punto:; inmediato::; á lfl•xico; departamento de -caldt ra:--, la qúe-funciona l'~ de alta pre:::ión, tiene 250 caballo;: &lt;le fuerza .V clú nwvimiento á un maµ,nífico motor horizrmtal &lt;lt' dobJe émlmlo, que á la vez hac·e func·ionar á toilt ta
complieada maquinaria de la fahr:c1.
Esta c·onsiste principalmente en lo:- rnvlino..; que
reduc:en á polvo mu_y :;util. tod¡¡ .. la~ materia" prima ..;, la máquina que mezc·la. lo~ cnmprrnen'tt•s y
lo:-; devul'lve en forma &lt;le ma~illa húme&lt;l:1. qm• asdende JH~r e~C'ala..; ~emejantc.:- á Jo . . cubo.; de tlflr(a
.Y la~ prt•n-..i..; tJue e.;;tán cokc](_fa,.. en lf}-. &lt;lep,1rb1m1ntn~ ulto..;; (•n éRtail pren~a~ :-:e de¡m:--itu l:t,rnezc·ln y moldes de grande pe.;o dan fo, ma ,; ll unos
c-u·,u1tn:,; minuto:- á tuhos de todo.; calibre~ .Y Ui-pe!-Ore:,;, a:-;í como de distinrn,..; forma~: "te&lt; · dobles
'·te--. · ·n1no-. ,~ reeto ...
F,ilnic,tdo el tuho, ~e le deja :-rC"ar en Jo._ dep1r-

]

P uerta 4el horno,

Vi■ t •

4e l oa

se l■ primero■

hornos.

�r. r, mi;,; no

11.T',-T n,, no

Domingo 22 de· Julio de JnOO.

Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUKDO ILUSTHADO

Vlat.&amp; general 4e la Pá.b:dc•.

La fábrica con que cuenta la "Compañía. J le:xicana. Manufacturera de Bar'l·o," estaDlecida eu

la rolonia de tianta Julia, es, sino la primern . sí
una de las m'Ú.S importantes negociaciones f'xistentes en el Distrito J&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:onrnu.e ernos al visitar sus departamentos, c:111 d
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

•

tos preciosos para la resolución de dos g rand.es
p, oblernas: el drenaje de la ciudad, ba;e oel meJOramiento ele la. salubridad pública, y la irrigación de los extensí.simo5 terrenos áridos, pero v1rgene~~ que existen en nuestro territorio y q1,1e
obms relati,-=-amente sencillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertil idad, que con ous productos aumentan las fuentes de la, riqueza. nacional.
.Pero ante5 de entrar en consideraciones,
prccuraremos dEsc r ibir á grandes ·rasgos lo
que es et'ita fáb rica y cómo se fundó: La
Compañía, que es propietaria. de la concesión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno para. la manufactura de barro critalizado, se fundó el año &lt;le1897, componiendo su consejo de administración }fB. sell.ores Presidente, R. C. Penfield. de Xueva York: Administrador Genen1I, R. W. Lyle,
Nueva York, y Gerentt Director. S. J?: Fuller, que actualmente

ª"

re~ide en México.
El capital de lu Compañía es de $600,000
Depósitos de materia. p:dma.

1;=-e(-(·iún del ~ernanario, cuál es el grado de cle.sarrol lo que ha akanz3do lfl. industria en ){éxico, en
los últimos all.os transcurrido:;.
Por sus fines. y el género de !=US producto$. la
fáhrint que nos ocupa y con cuyos grabados iln~tramos esta.: páginas, es digna de la nu.ror aten&lt;·ióu, puesto que viene á proporcionarnos elernen-

oro. La fábrica está construida en terren~
tan amplios, que además de ser suficiente-;
para contener centenares &lt;le millares ele tuho~ v lallrillos refractarios, se ven cruzadoo en distinlL~s ,direccione¡;. por ern:1pea de ferroc-ar rile::;,
que permiten que dentro de la mi~nrn. f,íbriC'a :.-:e
Verifique la carga y de~carga de los producto~ y de
lo~ mate riales.
Los departam('ntcs pueden C'lasificar:::.e de la manera siguiente: depósitos de c-arhón ,le pierlra dP

Ta lle:i:e ■

•

bastante extensión, puesto que Iá fábrica con9umc
450 toncladás diariamente: depósito de materia
prima: barro refractario y barw común. producto de torlm; los puntos inmediatos á Méxi('O ~ departmneni.o ae ·cald11: ras, 111 que-funcion,a e:- &lt;le alta presión, tiene 250 caballo" de fuerz.1 _y dá movimiento á un magnífico motor horizontal ele dob_le émbolo, que á la vez hac·e funcionará toU.1 .ta
complicada maquinaria de la fábr:c.1.
Esta consiste principalrnent,e en lo:, mq:!inos que
redu&lt;.;en á polvo muy ::util, totlcb la,:, materij..;; primii::,, la máquina que mezcla los compmtente~ y

lo:; devuelve en forma de ma~illa húmeda. que asC'iende- p1)r e::-calas :,;emejantc.~ {¡ lo.; &lt;:uho;-. (te i10rla
y la~ prerHl:; 9ue están cokc.Hla .. ; en !Q:-; departamento:,; alto~; en éstas pren&amp;a!- ¡;.:e dcp1)-f',!ita h1,mezcla y molde:,i de grande pe:-o dan fo1ma •1= 11 unos
cuanto~ minuto:-; á tuh~ ele totlo"' calibre;;. y ·uF.pe~oren, así como de distinta.-: formas: '·tes," dnbles
'·te-:.' ·r,urvn:- ,~ recto,;;.
Fahiicado el tu_ho. ie le deja Eecar en lo . . clep::u-

•

Viata. de l oa s eta pri mero• horuos.

�Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
tamentos interiores de la íábrica, en los cuales
hay -una grande tubería, por donde c:mstantemente circula una corriente d~ vapor, y una vez seco
el proc1uc-to pai;a á los hornos de "cocido." Estos,
en número de doce, son de colosales proporcione6;
en su interior tapizado enieramente ele ladrillos
refrac,tarios, se apilan centenares ele tubos que
p ermanec-en cinco días bajo la acción de un fuego
activísimo. Los productos d•c la combustión se
escapan por chimen ea~ cJlocadas cada una en el
centro de cuatro hornos, y cuando la cocción eslá
paro. terminar, se mezcla al fuego sal común, la
cual, al combinarse coi1 la sílice produce la más
perfecta y utilizable Yitrif.c.1ción. Conviene fijarse

en esta forma de vidriado, pues en él no se man
sales de plomo como antiguamente, y esta circunstancia permite que la tubería producida por
la "Compañía ~lanufacturera de Barro" pueda ser
empleada a.ú n en la conducción del agua potable.
L a producción de la fábrica es actulamente de
25 kilómetros de tubos al mes, y en cuanto á su
buena calidad, baste decir que antes de ser cmp1sada en las obras del drenaje de la ciudad de
;Jéx:c:i, se comprobó que su r esistencia es tres ó
cuatro veces mayor que la que ofrecen los mejores tubos importados de los E stados Unidos.
J;Jn cuan to á los ladrillos refractorios, que tanta
aplicación tienen la ciencia y en la industlria,

Domingo 22 d,e J ulio de 1900.

actualmente se iabrican á mano y se producen
unos 5,000 por día.
.
•
Próximamente la fábrica va á producir ladnl1o~
tle colores para 'ras fachadas, lo cual a1:1men~am
su importancia, que es ya muy gra1;1d_e, si se tiete
en e:uenta como decimos al principw, que , os
acrricultor~s pueden, por medio ~e estas tuberms,
f;rtilizar los terrenos improductivos, llevar a~ua
re n abun dancia á donde falta, y los Ayunata:111 1entos con más ó menos esfuerzo, están en_aptitudes
de 'emprender obras de drenaje, . que deJen ·garantizada la salubridad de los habiümtes, aun e_n
aquellas poblaciones, que hoy ¡¡e encuentran mas
mal acondicionadas.

PRIMER AMOR
-&lt;::::x)'&gt;

Señora, dijo el poelu, me preguntáis á qué cth,d
empieza el amor; jamás comienza, porqrne· ser e1umoraclo es la manera ele ser del homb1e, como ser
negro tener la naríz aguileña; los que están destinados á ser enamorados, siempre lo han sido, Y
sobre este punto, como sobre los demás, Shake-,p eare ha mostrado su géuio impecable, mostrando á Romeo moribundo por los desdenes de Hosalina, aJ mismo tiempo que se arrojaba en lo»
brazos de J ulieta.
P ero esto pide necesariamente en su apoyo un:i
hif,torieta contemporánea; héla aquí.
H e sido educado en el colegio Coriolis, situado
en la calle Richen, cuyo árido y triste1 jardín fL~1'.queado por dos gradas y lleno de árboles raq111ticos, estaba rodeado por magníficos jardines de_ algunos grandes hoteles, ya destruidos, al conclume
la calle de "Troirse" y la calle de Groppi-}Iarie.
Había allí sobre todo niños ricos: si bien que la
vida era en ieixtremo de etiqueta, nos hacían come,·
uno que otlro alimento salvaje, apenas bu~no pam
l os prisioneros de Mazmorra.
Entre otras cosas los pensionistas teníamos tanto dinero que habíamos podido comprar el maw~
rial comple1;o para un teatro, trapos de tela roja,
cascos de cartón cubiertos de papel plaLea&lt;lo ó (1e
oro, espadas pequeñas, pero de verdadero acúr0,
con lo cual nos divertíamos los domingos en la.
tard~ r epresentando m~lodramas ó tragedias, mitad de memoria, mitad improvisando: el teatro no

ó

Altar inaugura.do el 16 del aetual.

EL TEMPLO DEL CARMEN.
De los templos modernos mejor ornamentados con que cuenta la capital, figura en primera
línea el del Cármen. situado en uno ele los áng1;los de la plazuela Lle rn norn bre, algo retirado
del centro.
.
I'oc·os días hace aún que ~e efectlljba en ese
santuario una ceremonia imponente: la bemrc.ón
é inauauraci.ón de magníficos allares de mármol
blanco~ laLrados ricamente por artífices mexicanos, y costeados por particulares. El altar mayor,
~on el pavimento y la baran,'1illa del Presbiterio,
componen la obra más n otable.

Se emplearon mármoles blancos d-e Italia y todos los altares importaron $30,000.
A la ceremonia. concurrieron el Arzobispo de
México, dos obispos foráneos que .,.inieron exprofeso, y los principales miembros de los Cabildos
Metropolitano y de Guadalupe y numerosas familias distinguidas.
El templo del Cármen ha sido restaurado Yarías veces. Los religiosos carmelitas lograron adquirir parte del terreno que ocupó su conYento y
ahí hicieron levantar la moderna iglesia que hoy
se admira. y que ha ido em belleciéndose poco á
poco, hasta quedar convertida en rico santuario.
La cofradía. T archi-cofradfa del Cármen están formadas J)Or fieles que gozan de excelente
·
posición pecunia.ria y éstos son los que han de. •.·,
sembolsado inertes su-·
m aq, para e:qgral\decer el
culto Y embellecer su,
iglesia· preíerida.
L a fachada, to1Ia de:
cantería. e, igualmento
ele estilo moderno.
Por ~er de oportuni&gt;_. ·:.dad, darnos á c001ocer
dos grabado$, uno del
exterior y otro del altar
mayor del Cármen.
E l Cármen es una de
las iglesias más antiguas
ele ~Iéx:co, el convento
de lo!l rnrmelita,- era de
los más famosos v al Yerse hoy recon•fruido el
templo, en una forma ta¡:¡
elegante eomo moderna,
no ' !'e puede dejar ele admirar la constancia ele
los devotos cofrades que
han logrado llevar á Cilbo oóra de tal magnitud
y costo.

-_. ----:, 7

..

Fach~d:-. del '!'e~pl o del Carmen

era otro que el salón de la clase, de la cual sacábamos los bancos, para hacernos espacio.
Los profesores encontraban todo bien, pues para las noches de los domingos de invierno, nos cotizábamos para haceT traer los célebres pastelci
de la casa Bulleh.
Era. ya os lo he dicho, un colegio elegante ooncle todos vestían bien.
Los niños de familias conocidas, se asociaban
por parejas á manera de viejos amigos y se dabalil.
el lujo de 11S1r trajes iguales. Una de las más encantadoras parejas del colegio, unida por una afección fraternal, era la que formaban Chedhome y
Pe-8!'-0nnaille, hijos los dos ele ricos annadorcs &lt;lel
Hane.
Los Yeo toclaYía en el recreo, con sus blusas arnles á rayas blancas, y con sus trajes gri.e,; en 11s
clases del colegio.
Era en 1836; mis do., camararlas tenían como
yo trece años.
Chadhome tenía una cara de niña, blanca y d iáfana, y unos cabellos rubios, rizados naturalmen te
t e en hcrm.o~o~ h""~ª º·

EL MUNDO ILUSTRADO
en el jardín teniendo por testigos á los cincuenta
alumnos de la clase. que á través de las venfunas
sin cortinas, podrían verlos.
Como podéis suponerlo, yo agoté tods los argum~ntos posibles para disuadirlo de su proyecto.
-¿ Y mi honor? exclamó él, como un imberbe
Cid, sacudiendo su bella cabellera.
Después, entre sollozos y vert iendo un mar de
lágrimas :
-Esto no es todo: puesto que Rosalía me ha
engaña.do, es n€cesario que yo muera; mira: yo la
amo.
Y de nueYO lloró, lloró abundantemente.
Xo ture ni un segundo la intención de denunciar á mi camarada, porque entonces como ahora,
me parecí.a que no debe ponerse abstáculo á ta11 soberano acto.
. !,o más ext_ra_ño iué que el plan de estos pobres
mnos se r ealizo punt-0 por punto, sin dificultad
alguna.
Al día siguiente durante la clase los dos encontrar on medio d,ei salir, y bien pronto los vimos en
el jardín en mangas de cami:,;a. monfac1o8 en los
caballos ele madera &lt;lel gimna,,.io y con espadas desnuda;; en la mano, e•paclas tomadas en el material de nuest,ro teatro.
Habían 9.uerido batirse á tal altura, para qne
todos los ne$€n: nuestros cincuenta peicl10s contenían la re~piración.
Duriez no podía explicarse una falta tan mar_á nuesttros c1eberes: pero gracias á su natural
Hhotis:110, no se a.percibió siquiera de las ardieotes m1~adas que unos t ras otros arrojában10s á
hurtadillas hacia el jardín.
Embravecidos, furiosos, bañados por el sol
nuestros dos amigos estaban bellos como unos án~
geles; el combate se empeñaba violento, exaltado,
at~oz: porque no sabían nada ó c-asi nada de e•~rirna, Y_en ~u cólera no se apercibían de los ara nazos, m vetan sus camisas manchadas de, sa11gre.
_Al fin Checlhome, herido en la frente por un ten :ible golpe_de la espada ele Piessonnaille, que le
hJZo un aguJero y se quebró adentro, cayó de espaldas desde la alfüra ele su caballo dei madera.
!essonnaille estaba ya á su lado llorando y resfonandole la heridi! : un inmenso grito salió á la
wz de nuestro, pechos; tiramos las illlesas y nos

~ª?ª

Pessonmülle tenía los suyos cortos y tlesaliñados sobre una pu¡ueña cabeza viril y enérgica.
Un día siguiendo para ir al colegio l:&gt;.. larga calle de Provenza, Chedhome, con quien yo iba en
fila, me dijo, después de titubear largo rato, que
tenía que hacerme algunas confidenc·ias, y con voz
dulce y mfüical, concluyó p or abri rrne su corazón.
~.\.maba á Rosalía y era amado de ella.
Ros-alía era una jovencita planchadora, roja como ~l infierno, delgada, ojos de íuego y labios como
pimientos, que pasaba por haber sido y s:e4· aún la
prometida del señor Coriolis. y que plegaba y acom odaba los manteles, servilletas, con unas miradas
capaces ele incendiar e [ Kremlin.
Chedhome, que había ido á ver la planchadora
en busca ele corbatas blanca,~, dejó caer un alfiler
y se arrodilló para recogerlo: cuando Jeyantó su
frente tenía sobre sus mejillas J.as manos de Rosalía, que le besó apasionadamente los cabellloi,.
Dos miradas y una cita habían cruzado rápidamente, cunado el idilio .fué bruscamente intenumpido por la entrada de la tía Rcgat, amarillenta
y apergaminada ecónoma del colregio.
El me contó todo esto con palabras entrecortadas por la encantadora fiiebre de la adolescencia.
Era en los primero~ días ele Abril.
El aire estaba embalsamado por los tibios efluvios de la primavera.
Se sentían los soplo., perfumados de los jardines
Yecinos y en los cartides de los teatros se leían títulos de piezas romáutic-al".
Yo bebía ávidamente fas palabras de Chedhome,
que caían en mi corazón como fuego en un regu~ro de pólvora, porque, yo también amaba, pero
a.maba á Chiloé, Phyrra, Filis, Pbidvlé y á todas
las mujeres ele fa¡; odas ele Horacio.
El drama se precipitaba con una rapidez veTtiginosa.
Completamente i;eparado de Chedhome algunos
días, porque varias horas de recreo la.; pasaba escribiie·n do pensamientos que me valieron una oda
de tres sílabas que hallé en mi pupitre, y porque
no nos habían unido para las salidas, r enoYé con
él diez días d,a,pués nuestra. p1·imera conversación.
Lo ví agitado, comuho. pálido, apretando sus
labios lívidos y su fu-ror €ra tal que apenas poil i!i
hab1arme con la. voz balbuc·iente.
-Sí-me dijo-me traicionó él, mi amigo, mi
hermano, Pessonnaille.
En vano quise interrumpirJ.e.
-Le :-u-araré-me conteRtó.
Y en rón1,es me eonfió todo.
Estaba arreglando un duelo entre él y Pessonnaiile pan el i:Jguiente dfa.
Durante la clase de doce á una de la tarde, sal(lrían los dol', y en presencia de todos, se batirían

precipitamos tumultuosamente al jardín, al (:U·Ü
llegaban al mi5lllo tiempo el señor y la señora ,le
Coriolis, los profesores, la tía. Regat, las criaJ,,,,:
toda la casa.
Puede acfü·inarse cuál fué el terror y espanto
que este drama produjo, porque una vez acosta,lo
no en la enfermería, sino en la habitación cec1itla
por una ele las señoriias Coriolis, Chedhome c:1yú
en profundo sopor y los médicos no respondieron
de su Yicl.a
Pasaron clos meses, durante los cuales todo el colegio pa"'6 como en un sueño agitado y -angmtio•o,
antes que estuYiese curado para enviarlo á casa tle
sus padrieJS.
En cuanto á Pessonnaille, el mismo día del combate se le puso en una. diligencia con un profe~or
encargado de conducirlo al H avre y entrecraxlo {i
su familia, gua debía colocarlo, si fuera ne~sario,
á disposición ele la justicia.
Y bien, señora : fué en 1874, trascurridos treinm y ocho años, que YolYí á Yer por primera yez á
Chedhome, de~pués de los suce~os de nue,tra. infancia.
Ern ya el .célebre viajero cuyos trabajos no os
son desconocidos : había trabajado, luchado, rnfrido y conocido la gloria después ele terribles cle!SBfres.
En A~rica, asaLlo, ó poco menos por lo,; irnlígen.a~- coe1do por el sol, soportando en pleno desierto el hambre y la fiebrer, escapó mil veces ú la
muerte.
Hu m_ujer, bella y encantadora, pereció en un
naufrag10; y rn h ijo franco-timdor, en la última
gue~ra, fué atr ozmenlte degollado.
Sm embargo. cuando me apercibió en Xiza en
el paseo de los ingleses, corrió hacia mí, y apretÍlndom~ las manos, con una expr~ión de alegría infantil :
-'·Sabe. me dijo, que no era tle sus cahellos
el b?cle que Rosalía había dado á Pessonnaille : Jo
ha bia robado de un tocador.
La encontré el año pasado en Río J-aneiro y
me lo co11fesó."
)firé entonces á Chedhome y ví extreme~er~e de
alegría _su viejo cu.ello e11 que la edad forma ba
11:;Ja sene de ondas, y ví iluminarse su cráneo li~o
y desnudo, cetrino como una calavera esculpi&lt;1a en
un pedazo de raíz de boj.

J"eodoro de }Janville.

UN PERIODICO INTERESANTE YBARATO.

Habiendo ensanchado el CO}IICO su circulación en esto$ últimos
meses, los editores ha~ podido mejorar las condiciones de abono; a!&lt;Í e~
que desde_eJ. lo. de Julio, la suLseripción mensual vale 40 centavos en to&lt;h
la República.
·
'
Este periódico publica semanan·amente 11n numero
'
e 16 púgin,1:3
y obsequia 16 páginas ele novela.
La impresión ,es hecha en papel superior y está ilustrado con fin os
grabados.

a

Se o~upa de asuntos humorísticos y serios.
Se sirven subEcripciones en,ianclo en 0&lt;Yiro postal ó en tim1re 5 el
valor de un trimestre adelantado.
Diríjanse los pedidos á R. )Iurguía y Compañía.- ::\féxico, Sm
Felipe Neri número 4.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL U UNDO I LUSTRADO

LEYENDAS OAXAQUEÑAS.

EL PARAÍSO DE LOS GATOS.
¡Ah! ¡ Qué lejos estaba la asadur~ que comía

Una parienta me legó uu gato de Angola, que
cs. el animal más estúpido que nunca haya conocido. He aquí lo que él mismo me refirió cierta noche de invierno, ante laa calientes cenizas de la
chimenea.

en casa! Bebí en las canales, y nunca la leche azucarada, me supo tan dulce y agradable como aquel
agua. rrodo me parecía bueno y hermoso. Pasó
una g-ata, gata enc1ntadora, á cuya vista experimenté una sen5ación desconocida. Sólo en sue1i.os
había contemplado hasta entonces á esas criatura s deliciosas, cuyo espina::m se arquea con adorable flexibilidad. ~lis tres compañeros y yo nos
prcc:pitamos al encuentro do la recién llegada.
Me adelanté á 1nis amigos. y disponíame ya á di rigir á la hermosa mis cumplimientos, cuando
un o de- mis camaradas me mordió cruelmente en
el cuello. Lancé un grito de dolor.
-¡Bah! (me dijo el gato padre, tirando de mí.)
Ya encontrarás otras.

I
Tenia entonces dos años, y era el gato mejor
cuidado y más ingenuo que ie-s dable imaginar. En
edad tan temprana, mostraba, ya todas las pretensiones de un -animal que desdeña las dulzuras del

hogrur. Y, sin embargo, ¡ cuántas gracia~ debía á
]a Provldencia por haberme· coloc1do en la ca:a
de su tía de usted! La excelente señora me adoroba. Yo tení.a en el fondo de un armario una
verdad.era alcoba, un colchón de pluma~ y triple
manta. El alimento no desdecía de la cam1 : nunca J)an, j amás sopas; si€rnpre carne, y carne bieo
firef.;ca, chorreando sangre.
Más, no obstante tanta dicha, me pooeía un
deMo, un sueíio, el de huir por la. entreabierta
eutaaa y escar,Jnne á los tejados. La.s caricias se
me antojaban sosas; la molicie de m.i lecho me
causaba náuseas; estaba gordo hasta da r me asco á
mí mismo; en fin, me aburría soberaname:nte.
Debo decir que, alargando el cuello, habí.a visto
cierto día. desde la ventana, en el tejado de enfrent.e, á cuatro gatos que retozaban, con el pelo
erizado, -alta la cola, tomando el sol, dando ~alto.:

.,

/
;

1.

1.L...

y tumbos

1

_,,,, j

'

sobre ]as pizarras azules, r mayando de
alegría. 1\1).mca había contemplado espectáculo
tan extraordinario. Desde C'11to'nces formé mi resolución . La, Ycrdadera felicidad estaba en el tej arlo, _tras de aquella ventana que se cerraba tan
cuidadosamente. Para convencer me, má~, me decía que así se cerraban las puertas de los. armarios donde se guardaban los manjares.
Mi proyecto de huir era irrevocable. Debía ha}Jcr en la ,•ida algo más que carne echando sangre. Una mañana se olvidruron de cerrar la Yenta11a de la cocina. S•lté en el acto á un tejadillo
que había. al lado.

II
¡ Qué hetmosos estaban los tejados! Los lirnital,an anchas canales, que exhalaban aromas del iciosos. Seguí -voluptuosamentle estas canales,
donde mis patas se hundían en un lodo fino. tibio y blandísimo. Me parecía que andaba sobre
terciopelo. ¡ Qué calor tan agradable al sol! :Mi
grasa se fundía.
No oc1~1f~,ré á usted que en mils de una ocasión 11:c t-nhé á temblar. Había algún espanto Lll
el ÍJndo de 1rii alegría. Recuerdo, especialmr111c,
cicrrn emoción tel'rible que dió en tierra con n,;
cucrpv. r!'rc?f: gatos que rodaron desde !n n'.:;J ·1c
1111,1 rn::.::; 1 ff: acerc1ban á mí maullando horrorosamente. Viéndome que desfallecía, me tratarl)D
de gran tonto, y me dijeron que todo era pura
broma . Me puse :\ mayar con ellos. Aquello era
encantador. Alegres y retozones, no tenían mi e~~
túpicla grasa, y se hurlahan ele mí cuando me cle~lizaha como una. bola ~obl'e las planc.ha~ de zinc
caldeadas por el sol. Un gato Yiejo, padre de la
banda. me cobró particu1ar afreto: prometióme
consagrar::-e á mi educación, cosa que acepté con
reconocimiento.

correr hasta rayar el alba.: no perdonamos ripcón ni descansamos un momento. Durante diez
ho ras me cayó el agua encima. 're.mblab.a como
un azogado. ¡ Maldita c1lle ! ¡ Maldita hbertad!
¡ Qué de menos echaba 1ni prisión!

LA VICTORIA DEL SOL,
Entrn dos montes cercanos
Donde un claro arroyJ pa!a,
Después de surgir del fondo
De una. cueva inexplorada,
Existe el pueblo de Achiutla,
(Pueblo "de do Yienc el agua.")

Al par que el astro del día
De entre las nubes destaca,
Nimbado de aureos fulgores,
8u hermoso disco escarlata!
Es la hora del crepúsculo
Yespertino : el ave canta
l~n el bosque las endechas
Dulces de la lardes diáfana,;
Los an·oyuelos murmuran
La eterna canción del agua,
Y sus rosarios de anillos
Torpes reptiles arrastran
J:n el invisible fondo
De 1a3 llanuras ele grama . .,.
]~l campeón irritado,
-Cuenta la escritura indiana.Creyendo que el Sol ardieut~,
Con sus flamíj eras ráfagas,
T.e impedía la conquista
lle aquella fértil comarca.
'roma, ~in perder momento,
Las saetas de su aljabJ,,
Y . ron e~fuerzo robu~to
Y C:')11 certera mirada,
Arroja su cla.rclos rápidos
Del Sol al disco e,carlata !

Cuentan antiguas leyendas
Que ese arroyo fecundaba.
Dos fuert-es y hermosos ilrboles
Cuyas verdes y lozanas
Hojas, que otañales vientos
Desprendían le J.as ramas,
Eran lleYadas, no lejo~.
Sobre la corriente mani-:a:
Y que de esas hojas ,·erdes,

III

, 1

j

Et; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

Al cabo de una hora de paseo, sentí atroz apetito.
-¿ Qué se come en los tejados?-pregunté á
mi rnaetitro.
-Lo que se cncuentra,-me respondió doctamente.
Esta respuesta me puso en grave a prieto, porque. por má5 que bu~caba, no encont.raba nada.
Vi al fin en una. buhardilla á una joven obrera
qlle, estaba prepal"ando 8U. desayuno. Sobre la mesa,
debajo de la ventana. brillaba una magnífica chnleta de un rojo apetitoso.
-He aquí mi negocio,-pensé ingénuamente .
Salté á la ·me-sa, y me ahalancé á la chuleta.
Nunca lo húbiera hecho : la obrera, que estaba en
guardia. me asestó en el lomo un terrible escobazo. Abandoné mi presa, y huí dando espantosos alairidos.
-¿ T e has caíd de un nido? (me dijo el gato
padre). La ca rne que veas en las mesas, debe ser
deseada desde lejos. Hay que buscar en las canales.
Kunca pude comprender que la. carne que hay
en la cocina no perteneciese á los gatos: mi estómago empezaba á resentirse seriamente. El gato
padre ac1bó de desesperarme. · diciéndome que
el'a prec:so aguardar á la noche. Entonces bajaríamos á la ca.lle y registraríamos los montonet) de
basura. ¡ Aguardar hasta la noche! Lo decía tranquilamente·, como filósofo convencido. En cuanto
á mí. desfallecía ante el solo pensamiento de este
· ayuno prolongado.

IV

La noche vino lentamente; noche de nie·h la que
me heló. Caía una agua finísima, penetrante, azotada por bruscas ráfagas ele viento. Bajamos por
el huec.:&gt; de una escalera . ¡ Qué fea me pareció la
calle! ¡Todo Ee había. acabado, el calor agradable,
el brillante sol, los tejados re~plandecicntes como
un e~pejo, donde- me revolcaba con tanto gusto.
:Alis patas resbalaban en el sucio adoquinado. Recordé con amargura mi triple manta y mi colchón de plúmas.
Xo bien en la cal1e. mi amigo se puso á temblar. Encogióse cuanto pudo; se deslizó furtivamente á lo largo dt&gt; la pared, diciéndome que le
siguiera. Encontrama:; una puerta cocheira; se refugió en ella apresuradamente, dejando escapar
un ronquido de 8atisfacción. Como le interrogara
acerC'.l de esta fuga, me dijo :
-¿No viste aquel hombre que llerabn un gaucho Y una canasta?

-Sí.

-Pues bien: rú nos hubiera visto, nos habría
matado y asado á la parrilla.
-¡ A.ados á la parrilla! (exclamé). ¿Pero la
calle no es nuestra?
·
V

~

Habían ya verlid&lt;i la basura delftnte de las
puel'ta:::. E~carbé en lo:; montone5 como un desesP?t·aLlo. Hallé dos ó tres. hucso5. mondos y litnp10s, :revueltos en la. cemza. Comprendí entonce-s cuán suculenta. es la asadura fre:c1. Mi amigo lo registraba todo concienzudamente. Me hizo

Al ama necer, el gato padre, viendo que vacilaba:
-¿ rrienes ya bastante?-me preguntó con aire
extraño.
-¡ Oh, sí!-le contesté.
-¿ Quieres volver á tu casa?
-Ya lo creo; pero ¿cómo encontrarla?
-Yen; esta mañana, al verte, comprendí que
un gato tan gordo como tú no había nacido para
las ásperas alegrías de la libertad. Conozco tu casa. T e rny á dejar en la puerta.
Aquel digno gato decía. esto sencillamente.
Cuando hubimos llegado:
-Adiós,-cxclamó, sin demostrar la menor
einoción.
-~o (grité); no n os sepa racemos así. Vente
conmigo. Partiremos el lecho y la carne. Mi ama
es una mujer excelente ....
Ko me dejó concluir.
-¿ QuieTes callart'e? (me interrumpió brusca.mente). Eres un tonto. M,e moriría en medio de
tanta molicie. Tu vida de satisfacciones es buena
para los gatos bastardos. Los gatos libres no trocarán nunca su libertad por tus bofes y tu colchón ele plumas. Adiós.
Salióse al tejado. Vi sn alta. y flaca silueta estremecerse de gusto á las caricias del sol naciente.
Cuando entré en casa., su tía de usted cogió
las disciplinas ~· me administró una. corrección,
que r ecibí con alegría profunda, gustando ampliamente la Yoluptuosirlacl de tener calor y ele ser
golpeado. Pensaba en la buena ración de carne
que en seguida iban á darme.
V
-Ya lo ve usted. (concluyó mi gato. esperezándose delante de las brasas); la verdadera dicha. el paraí5o consiste en vivir encerrado, en r :,:..
r:ihir 7olpes, en una casa bien provista.
Hablo por cuenta de los gatos.

tm ilio 3ola,

ANHELO INFINITO.
A GUILl,EBMO R, ÜALDltRON,

...... Non speciem CQf})oris, nec decua temporn
no11 cu.11dint111 /ul"ia, ecce u,ti,i amicum ocul{, ..... .

8.t.N AGUSTIN. Confbss. Lib. X, &lt;:ap VI.

No corporal belleza y transitoria
Bondad, ui luz de materiales ojos :
~•da que llegue á míseros despojos;
N1 la ctulzura del maná, ilusori.1 .. .
Xi música. y fmgancias; ni de gloria
La pue.•ril humareda, ni los floj os
Deleites de,[ sentido . ... ¡Qué de abrojos
Punzan el alma opresa entre la escoria!
Amo una luz sin forma en el espacio
lTn acorde que el tiempo no arrebat~
Ln aroma que el úbrego no mata:
'
Gozo, dulc e1 manj_ar y bien no lacio,
Que no se acaba 111 jamás fastidia:
Foorza del Alto que trinnfa11do lidia!

J'smael Crespo,

La. tarde muere: las sombras
Los horizontes opacan.
Como fúnebres crespones
K'e2:nr nubes se dilatan
Y-herido el Sol-con su sangre
De rojo los cielos mancha
] fasta qne muerto se hunde,
Como en una tumba trágica,
Del Occidente lejano
Tras las enhiestas monta.ñus!
El campeón safülecho
Diriie postrer mirada
Al íéretro formidable,
Diano
del muerto que guarda;
0
Y, en medio de las tiniebla,,;,
1'riunfante hiende la planta
Robre aquella virgen t.ierra
Oue rn brar.o conquistara
Y la Capital asienro.
Del imperio de su raza.; (*)
De equclla ra•a de ilustre•
Artífices de oro y plata,
De lapidarios y astrónomos
Que hic ieron grande su fama
Y propagaron las artes
Entre los pueblos de Análnrnc!

I&gt;or creac:ón expontánea,
Surgieron, Yar6n y hembra,
Dos caciques cuya raza,
1
:Pan v-alerosa Y activa
Como intelig¡nte ";,' sana,
1-'ué de Ja nación mixteca
Koble y altiva prosapia.
De aquellos hijos de árboles
-Viejas tradiciones narran-

En distintas &lt;lirecciones
Cada uno emprendió la marcha:
Uflos en pos de c::&gt;nquistas,
Otros sin planes ni ansias.
El más atrm·ido de ellos,
I&gt;ronto á combatir con saña,
Con su e8cudo v sus saetas
Y sus músculos"' por armas,
Ll Pgó, al fin, á Tilantongo,
l i1értil y hermosa comarc-a
J'&gt;onde ·1a Xaturaleza
1 ~cl'l'amó toaas sus galas,
Pero donde todada
La íecunda estirpe humana
No había impref:o las huellas
Redentoras de su plan la . . .
Y buscm1clo al athenario
Qun belicoso anhelaba.
El campeón sns alígeras
Sa.ei.as al viento lanza,
En medio de imprecc.ciones
Y violentas amenaza:s:
Retos que sólo co.ntestan
L os ecos de las montañas,

Eata.tua. de W .... ahinggon.

ra. de lugar en París; pero los americanos se
dan pedecta cuenta de que la Francia les está
más r econocida por la estatua de Lafayette.
La creación · de este monumento, en las conclici.ones en que sei ha efe.c tuado, es una hermoro manifestación de simpatía de pueblo á, pueblo. El Lafayette del Museo de Louvre, en. París, representa, del otro lado del Atlántico, la misma idea que &amp;imboliza: en la bahía de Nueva

1900

Jr1iguel _Bolaños Cacho.

f'/

La vl..:toria del Sol es tan general en
1) 4S0D de ]OJ,¡ m!x ec11.s que e11 IOS CSCU·
dos de st.s armas pinral)au un e 1pitán armadn, con sn pJoacho de plum-1!', arco,

el

rodela y saew en h1~ mano~. y en ~u pre-

s~ncla el Sol ocuJtAodose entre nube~ parda.s.-Buiyoa. Gcog, U.:sc., 2 ,:i par1e, e l flS,
2'2 y ~.-Pbro. uay, H!st, de 01tx., Tom .
1, t,;ap. ·r.

Washington y Lafayette.

=

Los Estados L 11 idos del N orte .i.c:aban de dotar á París de
dos monumentos nuevos. Hace unos cnantos días que se
inauguró en la pla2ia de J ena
una estatua á ,Yashington, y
en la ele Carrousol, una. á La.fayette.
El' monumento á Wa.s hin,g11on no está ciertamente fue-

EsU,1ilU, d e Lkfa.7et.\e.

�Domingo 29 de Julio de 1-900.

EL MUNDO ILUSTRADO

P a l acio Imperial en Peldn.

York, la estatua de la libertad, ofrecida por la
Francia á los Estados Unidos del Norte.
Al frentle del monumento provisional, que fué
objeto de la inauguración á que nos referimos, se
lee una inscripción en inglés, que dice: "erigido
por la juventud de los Estados Unidos, oo agradecido recuerdo de Lafayette,rhombre d'e Estado, soldado, patriota."Y en efecto, la juventud americana
uno de cuyos ídolos es La.fa.yette, subscribió una
gra.n parte de los fondos necesarios para la realización del proyecto de Robert J. Thoms0m, de
Chica.ge.

nicie arenosa, á más de 150 kilómetros de la costa, á 20 kilómetros de Pei-Ho, casi en el centro
de una de las provinci-as más septentrionales del
Imperio, sólo á unos cuantos centenares de kilómetros de la fron:tlera Norte, y en contraste, á

Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I.LUST'RADO

durante la terrible y célebre revolución de los
Taíg-Pings, la capital del Imperio.
El viaje de Tien-Tsin á P ekín, era aún, en una
época muy reciente, una verdadera expedición.
Se tb:ataba de remontar el P€i-Ho (río Blanco)
hasta Tong-Tchéou en canoas, cuyo confort v rapidez dejaban mucho que desear; de Tong-Tchéou
á Pekín, el t rayecto se efectuaba en carreta, á caballo ó en pollino.
Pekín es una ciudad cerrada á los extranjeros; sólo los ministiros europeos y el personal de
las Legaciones, tiene autorización para establecer
allí su domicilio. A despecho de ésto, los soldados que guardan la puerta, no exigen del arribante pasaporte alguno ni cumplimiento de formalidades. Para penetrar á la ciudad, basta llegar á
sus puertas en el tiempo en que esfán abiertas,
es decir, durante las horas del día, pues ningó.n
motivo pueda determinar á los guardias á abrir
dichas puertas durante la· noche.
UJ1a vez franqueada la primera puerta, el viajero se encuentra en Pekín, en la ciudad china.
Desde luego se desvanece la esperanza de encontrar en el int~:rior de sus muros un camino más
apropia.do, un aire más puro. En si\ recinto, son
los pozos y los huecos más profundos, 1a nube de
polvo más espesa, agravada por olores "sui géneris," de los cuales parece Piekín poseer 1a especialidad.

PEKIN.
"Pé-Tchine" (la capital Norte), "Tou-Tchan"
ó "Tching-Tou" (la primera ciudad), tales son
los nombres chinos de la capital política del Celeste- Imperio.
Todos los pueblos de Europa y del Nuevo
Mundo, se han esforzado casi siempre para colocar sns capitales en lugares favorecidos, cuya posición :m);ma facilite las relaciones obligadas que
toda metrópoli debe llevar con las provincias, ya
sea directamente sobre el Océano, ya sobre algún
río grani!e y practicable, ya, en fin, en el corazón
mismo del país.
Pekín, la capital del imperio chino, residencia
del Emperador que tiene en su mano los destinos
de un pueblo, cuya cifra puede valuarse aproximadamenfu en más de 400 millones de individuos,
se encuentra, por el contrario, situado en una pla-

F uente central en el jardin de Borda.

Legaci6n de Jtialla en Pekin.

muchos millares de kilómetros de la frontera del
Sur.
. Pekín es, verdaderamente, como su nombre lo
indica., la capital del Norte, e11. opqsición con Nanking (la capital del Sur), que fué €lll una época,

La ciudad chb1a vista desde la muralla.

EL JARDIN DE BORDA.
Nadie que ha.ya visitado la ciucl:a.d de Cuerna,,i,ca ha dejado de admirar, sin duda alguna, el notable jardín de Borda, el primel'Q del país en su &lt;J'énero, á pesar de hallarse desctridado en la act~alidad.
Cuentan las antiguas crónicas que un francés
llamado Don José de la Bmda dióle su nombre
por haberlo hecho formar, derr~cba.ndo l'lna. canti~
dad fabulosa de dinero.
. Vino á la capital de la Nueva España el susodicho extranjero á principios del siglo XVIII:
era pobre y desconocido.
Trabajó como operario de""tnina.s, ahorró una
b~ena part~ de sus sueldos y logró formar un capital reducido, que fué la base de la fortuna.
Tni:bajó con ahinco y gracias á su actividad y
audacia, la suerte le brindó con sus dones.
Descubrió varias minas andando el tiempo y llegó á converitirse en un millonario, á figurar como uno de los primer9s capital istas ele la
Nueva España.
. S~ radicó en Cuerna.va y ahi hizo formar el
Ja.rdm, dotánd?lo de hermosísimos prados, de
fuentes soberbias, de iestanques deliciosos · contr~tó los mejores jardineros é hizo plan~r gran
n~rmero de árboles. R~u~ió á la vez los mejores
eJe:mplare~ d,e 3:ves acua'fJic~ y de pája.ros de variado plumaJe e hizo formar 1gualmente viveros para
la cría de peces.
;Esto ocurría el año de 1762.
_S~ aseg¡iora:"t~ espléncli.clo jardín importó u
millo:n, tre'SCientos cinc.wnta mil pesos.

Grall eatallq'll.e 8ll el Jar4fn de Jlor4a.

�Domingo 29 d,e, Julio de 1900·.

EL MUNDO ITJUSTRADO

SAN ANGEL ·y SUS FIESTAS.
No hay exagerac1on alguna al asegurar que la
ciudad de :México e,la rodeada de jardíne~. Si se
exceptúa el rumbo del Peñón de los Baños, en donde las sales del terreno ha im¡m,so en ésta, cierta
estlerilidad, todo lo demás es pintoresco, exhnberante, fértil hasta la prodigalidad. Abrigado d
Yalle por las montaña, que le c·rcundan, goza de
una perpetua p1ünaYera, de un Yerc1or constante.
Debido á e:;:la eircun::tancia, la metrópoli rnexican·a esl!á circundada de multitud de pueblcc:Jlos
y aldeas liermosísimas, que son Yerdade110s lugares de recreo.
Hacia cualquier punto que se· dirija la vista, aun
desde las azoteas de lns rRsas, se distino-uen luego
las arboledas, los mil jardines, y en medio de esta.
naturaleza encantada, las casas blancas de los campesinos ó las suntuosas quintas de nuestros capitalistas.
San Angel es uno ele e~tos pueblo,, un verdadero rincón del Parabo. Be ha11a á t1•es leguas de
distancia ele la capital y está situado ~obre una colina en anfiteal'ro. Su posición es agradable y tiene edificios muy nota bles, entre los cuales se cuenta. el ex-convento del C'nrmrn, que llama la atención de los extranjeros.
No se puede asignar con exactitud la época en
que comenzó á formarse San Angel.
Pa1•ece que ahí existió una ermita, á la cual eran
enviados los religiosos de la orden del Carmen,
rnfermos. Peco á poco la salubridad del lugar y_ la
devoción, atrajeron á la gente, y la ermita se convirtió en un convento, y surgieron en torno suyo
diver&gt;sos edificios.

Palacio lllunicipal.

eas, y la. cascada del río, llaman la atención de todos los amantes á lo bello.
El terreno en que está edificado el pueblo, es

Alameda.

San Angel abunda en puntos de vista admirables y tiene paseos muy bellos. La entrada por el
rumbo que se llamó de Chimalistaca, tiene un aspecto imponente. El paseo del Cabrío enlTe las ro-

Camino de San Angel.

rnlcánico, sin embargo, muy fértil. Se ven aún las
capas de lava que el tiempo ha enfriado.

Dumnte el estío, San Angel pierde el aire de
soledad que conserva en otras ocas10nes, para converl1irse en un sitio lleno de animación.
La5 familias mejor acomodadas concurren á pasar ah( 1-a temporada del verano. Reina la mayor
armonía entre las familias, y de aquí proviene la organización de fiestas íntimas ó de carácter
popular, que siempre resultan lucidísirnas.
A lo mejor se im1n·o\7isan bailes y paseos y por
la noche no falta punto de reunión amena.
San Angel sufrió mucho durante las epidemias
del cólera. La ele 1833 asoló casi la población.
En los últimos diez años, San Angel ha progresado Yúiblemente. Muchas ele sus fincas son verdaderos palacios, rodeados e.le parques y de ai-tísticos
enrejados. Algunos son de tires cuerpos y lle\7an
torrecillas ~- mina1 1etes :E~heltos y graciosos, desde
los cuale~ se domina el regio panorama del Yalle
de ~léxico, cubierto cl,e: Yertlor v avrisionado por su
cinturón de montafias.
•
Sobre la linea ele loi:: Ferrccarriles, á la entrada. del pueblo, ~l tourista queda o-ratamente in:ipresionado al oh;ervar la, bellezas" que ofrece, en
magnífico conjunto, la Hacienda dt Guadalupe con·
su entrada original, sus gari tones que le dan aspecto de fortaleza, su parque tupido de cedros y de
abetos, y ie n el fondo, la quinta ele la familia Teresa, que es un venladero primor .
La plaza del Carmen está rodeada de buenas fincas, distinguiéndose el t fmplo del Carmen con
su _hermos_a _cúpula y su anchurow atrio, y ~l Palacio Mumc1pal, de dos cuerpos, con su bonito portal, hace poco reconstruido.
"C'na angosta ca.llcc:lla limitada por árboles,
en ascenso gradual, conduce al Jardín d e San J acinto, en cuyo lado oriente se lernnta el pequeño

Los ab:ededores.

Domingo 29 de J uEo de 1900.
mercado público, que 'c'S de fierro, rnstcni t1a su techumbre Pollonceau, por sólidas c:&gt;lurnnas.
El jardin mencionado, contiene giganteo&lt;;OS árboles que enirelaz'cln sus rama3, siempDe cubiertas
de follage, para tlar sombra y convidar al descanso .
En la glorieta centrnl se acaba de cJnstruir un
kio~co de hierro, bajo el cual hay una fuenteciUa
original .
hn este rumbo &lt;le la población se encuentran
las mejores tincas, ,r parece rntar ahí el centro del
c:m1ereio, porque e,: donde se advierte de ordinario mayor animación.
Del jardín ck ~-an Jacinto parten muchas callejas, que si no fe cfotinguen por la corrección de su
trazo geométrico, ~on en cambio hermosamente
sujestivas. Las hnert1.1s y los más poét:CJS jardines se suceden sin mterrupción . "C' na que otra finca moderna ~e encuentra al pa.so, ? por cierto que
110 se hacen llamativas .
A:1c1ando po~· el cmnino carretero que concluc2 al
)Iolmo del Ohrar, se descubren paisajes delicio~os, en donde rneontmría asunto inagotable un
inspirado acnareli;;ta.
Hay otro rnmho hermoso, el que se ex!r:ende al
sur de la Fábrica de Loreto, donclie resaltan entre
el follage, la::: blancas chozas de pajizo techo, frente á las cJales nuestra cámara instantánea ha sorprendido cnriooar; Escenas y tipos originalísimos.
Con la llegada del mes de Julio. San Angel parece recobrar 1rneYa vida, pues todos sus moradores se prepar-an á disfrutar de las aleQ'res fi.e•tas.
Con la titular ele la virgen del Carmen, comien-

EL MUNDO ILUSTRADO

lJ'na cal!e de s..n Angel.

El día de hoy se realizará la -apertura de la
Exposición de que himnos hablado.
A la vez de desarrollarán los curiosos incidentes ele ese cinematógrafo rico en colores y pletórico ele alegría, que se: llama kermesse.
Entre los puestos principales, se conta.rán los
siguientes:
Dos de confetlti, atendidos por las señoras de
Calderón y de Osio.
La Banca.-dirigida po·ri la señora de Ibáñez ..Rifa Zoológica.. Atendida por la señora Roig.Pastel,Es y b-anclwichs. Señora G utiérrez.- Puesto de té faponés. Atendido por 111 señora Elguero, qu•:en expenderá igualmente unas ;miedallas
conmemorativas de la fiesta.-Soclas y helados.
Señora Agu:ado.- 'I\unales y tabaco13. 1 Señora
Paz Barroso.-Tómbola. Señona Collado.
En cada uno de estos puestlos, atlemás de la directora, habrá cinco ó seis señorit~s como expendedoras. Para la kennesse se ha E!scojido el jardin
de San Jacinto. En torno de la glorieta central
se levnn tan los puestos.
El certamen queda di,·idido en tres grandes grupos: C)mponen ,el primero la exposición de planfu•, y para adjudicai- los premios se tendrá en cuenta el núméro ele las que se pre:'lenten en cada lote,
i,u nneza, su cultivo y la. manera artística ele so
instalación.
C'omprenrlen el segun cl~ grupo las flores más varia.das, sea en ramilletes. vasos, canastillas y todo
género de ornamentación arfütica .
En el teron grupo quedan incluidas las frutas,
tomándose igualmente en considem.ción, al discernirse los premios, la diYersiclad de aquiellas, su
calidad, desarrollo, rar eza y forma agra.ciada en la
l'aisaje ele San Angel.
preparn.ción de cada lote.
Se han creado tre primeros premios, tres segunLa parlie· principal de los festejos es, sin duda dos. cuatro terc,pros premios y dos cuartos.
_zan aquellas, en su forma más apropi,:da, para toHabrlá además menciones honoríficas.
,clas la~ clases de la sociedad . .b.1 pueblo humilde, alguna, por los delicados detalles que ella ofrnce
-encuentra r egocijo con las funciones acrobáticas y la U:!:iládadi ,que trae.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
_gratuitas, las cucañas, los fuegos a1tificiales, los consigo, el certamen de
toros de cohetes, las cabalgafüs ruidosas, etc . La f!.ores, plantas tropicales,
.c1a,,.e c.cJmouaua tiene anuatmente rn brillante fi utas ele la e~tación,
cultivadas en el Distrito
. - - - - - -- - - - - - - - , - -- -- - - -. Federal,y obj€to, ele jardinería. Los floricultores y hortelanos más inteligentes acuden á disputarse los premios, y
son di~nos 1le admirarse los lotes d,. la cxpoRición, en donde no se sabe qué aplaudir más, si
la rPpontánea preparación de aquellos. por su
forma novPclosa á la vez
que Sc'ncilla, ó la exlrnl1erancia de los producto,;.
Las fü stas han co•
menzado rn todo su esplendor.
Instantanea tomada del n"tural.

kerme,se y dos ó tres bailes durante la temporarla. bailes en los cuales se prescinde de toda etiqueta.

Vna choza en el rumbo de Loreto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dom:ngo 29 (te Julio de 1900.

EL MUNDO . ILUSTRA.DO

Domingo 29 de Julio de 1900.

CANCION DE LAS ONDINAS.

DESERTOR.
Van €n rondas lentamente voluptuosas las ondinas,
Un perfume derramando sus flotantes vestiduras
'
Van rimando los ensueños en doradas· mandolinas
Sus falanges se sacuden en nerviosas crispaturas. '

[Para «El Mundo Ilastrado»].

Las noticias eran devoradas por un público ávido de saber los últimos acontecimientos. Las redacciones periodísticas se, veían asaltadas por una
multitud ansiosa de conocer el resultado de la injusta guerra internacional, provocada por el más
fue¡te, ambicioso de un pedazo de tierra que apropiarse.
Infinidad de hogares quedaron tristes por la
ma1·cha del padre, del hermano, ó de los hijos.
Al grito de guerra, y por la patria, casi no hubo
un hombr,e que no corriera á la defensa del territorio nacional.
Aquel día las noticias habían sido funestas. Un
grupo de hombres valerosos habían caÍ&lt;lo en una
emboscada, y ni uno se salvó. El coronel Z .....
se había fugado, abandonando el puesto que defendía, y los soldados, sin hábil diree:ción, habían
sucumbido en lucha desigual.
Los periódicos narraban el suceso, y grande fué
la indignación qoo se levantó en contra del Coronel Z ... . U na orden del Cuartel general, recomiendando su aprehensión, circuló profusamente,
y era die esperar que antes de 24 horas, caería el
desertor en poder de la justicia, y se le juzgarúa
~n consejo de guerra. Todos creían qu:e. se le fusilaría sin formación de causa.
También allá, en el triste hogar, se ha sabido
la fatal noticia. . . . Una mujer llora desesperada y acaricia á sus pequeños hijos, lamentando haberles dado vida, se horroriza el pensar que estos
inooentes niños llevarán la mancha infamante de
,;er los hijos del cobarde desertor.
La noche está muy avanzada, alguien ha llamado á la vidriera de la ventana .. . el corazón de la
pobrie mujer late precipitadamente, es su manera
de llamar .... es ét, el cobarde, el desertor, su esposo .... indecisa no sabe qué hacer. ¿abrirá ... ?
¿ no abrirá? .... Un violento llamado la resruelve,
ha tenido una salvadora idea. Abre la ventanay. . . . . lo sé todo, le dice, te has hecho indigno
de tu patria, de tus hijos y de mí, pero no imporrta, yo te salvaré, espera,-desfürurando la 1€tra, escribe una carta anónima dirigida. al Coronel Z.. . . en que 1e, avisan que su ml1jer ha sido
asesina.da. Dobla el papel, lo estruja nerviosamente, vuelve á la ventana y le dice :
-Toma, esta carta, corre al Cuartel General,
si ap€sar de eso te condenan, no habrá justicia en
la tierra.
-¿Pero qué carta es esa? pregunta él. ..
-En ella te anuncian que han asesinado á tu
esposa., y voy á matar:rrue, así te sal varé.
-No, eso nunca!
-Calla desgraciado, y ve pr-0nto, aún es tiempo, no han venido á buscarte aquí . . . si te
aprehendieran, estos niños serían los hijos de un
cobarde, y yo tu esposa, una infeliz que no merece la vergiienza de que la desprecien! . . . para
aecidirte, mira. . . . y sacando violentamente un
puñal, se lo clavó en el pecho.
Aquiel hombre, que nunca se imaginó que su cobardía pudiera tener castigo tan cruel, f'altando
-por la ventana penetró en la pieza. Lloró, gritó,
pidió socorro; la mujer se moría y sólo pudo
murnnurar:
-"¡ Salva á, tus hijos ... !" Está en poder d€ los jueces la carta anónima,

Llen, e,l viento los rumores que simtllan r:IBa y lloro
A los piélagos de ensueño que las penas desbarata;
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro,
La cadencia querellosa de su t ierna serenata . . ... . .

Las penumbras de la seha vierten hatchiq; €l sonoro
Ritmo, tiene los sonidos de una pátera d-ei plata .....
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro
La cadencia querellosa ele una t~erna serenata.

ifamón Fra us fo.

~amas cff(Gxicanas.

Uua fuga &lt;le Beet!hoveu, moribunda el aire hiende,
Y se cri8pan en fas cuerdas las falanges sacudidas;
Voga el alma soií,;¡dora y cual lampo se desprende
Del espejo venli.-negro de las aguas adormidas.
Y rns voces tienm ecos ele ternuras ideales,
Son los cantos de los lirios en las noches consteladas
Cuando vi.ea-ten las estrellas sus reflejos siderales '
Y descienden á Jos lagos en auríferas cascadas.
Son acaso los acentos de ios mundos ignorados,
Los sinfónicos poemas de los astros en, loo cielos,
¡;

J

Los ensueños ele un poeta pam siemprie1 sepultados

O los gritos, los delirios el€ los místicos anhelos . ...
(Vuelo de quimeras á la sombra. Se oyen voces
harmoniosas á la distancia).
-Soy la trova misteriesa. de las flores á la aurora.

-Yo despierto los ensueños que se piie:rclen en la ruta.
-En la nébula del llanto soy la voz re, eladora.
0

-Yo desgrano los delirios al amparo de mi gruta.
(Los árboles se agitan movidos como por un ritmo
vago, dulcemente sonor-0s. Todo calla por un
momento y vuehen las voces)
-Somos gotas desprendidas en las noches estivales
De cristales que se cuajan en las frondas harmoniosas;
"Caen las notas como gotas'' en los claros manantiales
Y despiertan los anhel6s en las lianas lujuriosas.
Las penumbras de la selva tienen ecos de tristeza,
Ha.rmonías que se desprenden de las aguas cristalinas.
Y repite la hoja1Msca. con sus cantos, la terneza
De las Dotas; vagarosas de las dulces mandoliuas.

El Exmo. Sr. Marqués de Corvera.
Nuevo Ministro ae España f'n México.

Seiiora Jla.ri a. Landa. de lUva 7

El señor Ministr'o de España y sus acompañantes ~ueron conducidos á Palacio por el Sr. Sáya·go, mtroductor de Embajadores, en los carruajes
de la Presili:&gt;ncia.

El jueves de la semana á que se refiere este número, fué solemnemente recibido en el Salón de
Embajadores, por el Primer :Uagistrado de la
Nación, el Exmo. Sr. Marqués de Corvera, acreditado por S. S. M. M. el Rey Don Alfonso XIII
y la Reina Regente, oomo repre entante en }{éxico, de la Nación española.

X· .....

El señor Don Alfonso de Bustos y Bustos,
Marqués de Conera y ele las Almenas, Conde de
Nieva, grande de España, Senador por derecho
propio, hombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, ex-diputado á Cortes y poseedor de unn.
gran fortuna, ha diemosfrado constantemente sus
simpatías por América, y en su discurso oficial
manifestó sus deseos de que las relaciones ele :México con España sean cach üía rn4s estreclrn~.
El señor Genieral Díaz, que I"LCibió al Exmo.
Sr. Corvera, con el ceremonial aco;,,tumbraclo, manifestó á su vez, y á nombre de la ~ación )fexicana, los votos que hace porque la cor&lt;lialiclacl que
hoy exi~e entre los dos pueblos sea siempre sólida y estrecha.
La reoei¡:;ción diplomática cclehra&lt;la en el Salón
d'e EmbS1jaclores, ha síclo seguramente una ele las
más brillantes.

)Wéxico )Wooerno.
Publicamos en este número algunas de las casas
que forman actlualnwnte ornato de, nuestra ciudatl,
y que han sido dirigidas por el señor Ingeniero
Don Isidro Díaz Lombardo, de cuya personalidad,
nos hemos ocupado con anterioridad, al publicar
hermosos €-dificios de los alrrededores y las obras
del Desagiie dél Valle de :México, en las cuales
.el señor Díaz Lombardo prestó importante cola•
boración, mereci€nc1o por ella que se le estendiera_ honrosí~im_o diploma y se le otorgara un pre11110 pecumano.
Las casas que hoy publicamos están situadas. siguiendo el orden de los grabados, en San José el
Real, nÚID.€TO 9, esquina de la 2a. de la Palma (exAlcaiceria,) 2a. de San Francisco, esquina de San
FranciEco y Vergara. y l a. de Mina 1,41-1.

y en la planeha del hospital el cadáver de la in-fe-

liz mujer, como una prueba de verdad.
No han podido condenar á muerte al coronel
Z . . . . Para hacer que abandonara su puesto, el
-enemigo cometió un crimen horrible . . . la esposa asesinada, los hijos huérfanos . . . es digno del
interés que todos demuestran por él.

Cervante■,

• *.

EXllrlO. Sr. llrlABQUES DE COBV EBA,
MlnistJo de Eipaña en México.

E! Siñor Marqués de Corvera y de las Almenas,
vesba el elegante trajie, de los diplomáticos, 1~ mismo que los ~~ñores Sec:aetario~ de la Legación; en
cuanto al hiJe ~ Embajador, lucía el brillanfü
uniforme de. Oficial de la Guardia Real española.

El señor Ingeniero Díaz Lombardo, hijo el€ la
Escuela ~e Minería, no obstante ser muy jo\'en,
ha merecido por su dedicación, laboriosidad y antitudes, desempeñar puestos de gran r.epresent"ación
y es actualmente empleado de primera categoría
en el CataRtro.
.
En cuanto al gusfu arquit~dónico de sus obras
pueden calificarlo nuestros lectores en vista de Jo~
grabados que publican10s, y estamos seguros encontrarán j~stificado q1;1e por la novedad diei estilo y
correcc1on de los ed1fic10s, figuren en esta sección
de nuestro semanario.

�Dominrro
o 2:J dei Julio- de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO f LUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

La Exposición Pan-Americana en la Ciudad
D EBUFFAL O.

.

En uno de nuestros números anteriores informamos á nuestros lectores acerca de la importan-cía que tendrá la partiC'ipación que México toma-

.

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del lago Erie, que se encuentra al SUToeste. Ella
es uno de los centros ferrocarrileros más grandes
del mundo.
Las diversas líneas de vapores de los grandes lagos, aumentan sus facilidades de transprufo. Su
estado sanitario es uno ~ los mejores del mundo, debido, en parte, al hecho de po-seer más calles de asfalto que ninguna ctra ciudad de América y de Europa. Estas calles se mantienen muy
limpias, y son, por lo tanto, de gran valor sanitario. A estas ventajas es preciso agregar la gran
abundancia d,e agua del lago Erie de que dispone
y un sistiema perfecto de drenage, y reglas sanitarias observadas con gran rigor.
Las grandes caídas del Niágara y el paisaje admnble del cañón de este río, se encuentran á me~
dia hora por ferrocarril, de los terrenos de la Exposición.
A los objetos naturales de interés en esta localidad famosa, preciso es agregar también la gran
fábrica de generación de fuerza eléctrica que es
la más grande deI mundo y que está siempre abierta al público. El turista puede salir de Búffalo

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JOJllll' G. JIIILBlJ'Blll',
Presidente.

Cxposici6n Eléctrica.

WILLIAJII I. BUCKAlll'All,
l,lrector General.

rá en la primera Exposi,ción del siglo XX, senalada para•J.901 enla ciudad de
lfarfalo, en la cual no sólo
han de figurar, nuestros
pro-duetos, srno que además
se construirán en los terrenos señalados, edificios que
r econstruyan los de México,
::,· den una idea de la ex1.ructura de las calles de la
Metrópoli.
Hoy publicamos algunas
Yistas die los principales
-edificios de la exposwión,
acompañándolas de los si.guientes datos que pueden
tlan idea exacta de lo que
será el gran certamen:
El Gobierno de la vecina
república ha estimado que
.será de gran utilidad una
exposición, en 1~ cual se
exhiban todos los productos de los países del contin,ente americano, puesto
que ella senirá para estre,char las relaciones comerciales, y gracias á esta conYicción concedió todct su
.apoyo al certamen, que
h·asta la fecha cuenta, enitre valor de acciones y subyenciones de los Estados y
del Gobierno Federal, con
l.ln capital de
5.000,00l\
dollars, que ya bastaría ~a.ra el objeto, pero que aun
se t ienen fundadas esperanzas de que se aumente
-consi.de·rablemente.

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Torre e l éct r i ca.

La Ciudad de la Cxpasici6n

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~::. ::(fRoYEqo.s y

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La ciudad de Búffalo se presta s~n~,ularment_e
'bien para efectuar en ella una Expos1010n. S~ cb:ma durante los meses de verano, es magnífico,
pu~s jamás hay calor excesivo, debido á las brisas

~

~N.5TRucc10NE.s

por la mañana y pasatr algunas horas en la "Chautauqua Summer School" que es tan famosa, y
regresar por la ta.rae. Hay también otros muchos lugares interesantes en los alrededores de
Búffalo.

Se rendirá homenaje especial á la ciencia eléctrica en la Exposición Pan-ameri&lt;iana. La proximidad de la inmensa fábrica de gelllaraci'ów
eléctrica de las Cataratas del Niágara ha dado á
Búffalo el nombre de "Gi~ad E,léctrica." S111
a,lumbrado lo produce la fuerza de la. caída del
Niágara., su sistema de tranvías está movido por
aquella y la fuerza motriz de que se hace uso en
el gran número de molinos, manufacturas y establecimientos da todo género, que se encuentran
dentro del recinto de Búffalo, es la. electricidad.
Esta fuerza es transmitida á Búffalo die! una distancia de veintidós millas, por medio de gruesos cables de cobre descubiertos, forma.dos de 19
alambres cada uno, sostenidos por postes muy altos y muy sólidos.
La presión es de 10,000 voltas, y los aisladores
son naturalmente enorffiles; y esta linea es quizás
la más extraordinaria de que se háce uso. Como
la gerencia. de la Exposición dispone de semejante
fuerza ilimitada, se tiene el
'propósito de hacer una
Exhibición eléctrica de proporciones fenomenales. "La
Plaza de las Fuentes" ha
sido- escoj ida como centro
principal para llevar á cabo efectos soberbios de
alumbrado eléctrico .
El edificio de. la electricidad, en el cual se exhibirá esta fuerza formidable,
por manera diYersa, de modo que sirva de estudio fácil y provechoso, tiene 500
pies de largo por 15 de ancho, lo cual da un espacio
ele 75 pies para la exhibición ele artículos y objetos.
Se hará uso de este fluido
misterioso para fundir y
forjar metales; para cocinar, alumbrar. calentar, y
para fines de fuerza motriz,
todo lo cual será demostrado con claridad y sencillez en gran número de
exhibiciones.
Los arquitectos de paisaje han recibido orden
de disponer los jardines, lago-s y bosques ele la
manera más artíS'l,ica, pues la Exposición destina

or.L

~EÑOR INGENIERO
'"i'

}5ÍJJRO ~IA-Z lQM BARDO_._.~
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º.•

La PlUJ.,

P al acio de 1a K ort icul tnra .

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

-

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... .. ,_,;..,
. -··

.,.,.,,.

...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 5, Julio 29</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Anhelo infinito</name>
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        <name>Damas mexicanas</name>
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        <name>Desertor</name>
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        <name>El jardín de borda</name>
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        <name>Exposición Pan-Americana en Buffalo</name>
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        <name>Isidro Díaz Lombardo</name>
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        <name>La victoria del sol</name>
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        <name>Marqués de Corvera</name>
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        <name>Paraíso de los gatos</name>
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        <name>Pekín</name>
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        <name>San Ángel y sus fiestas</name>
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                    <text>Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

-

.

...,,i.-'

... .. ,_,;..,
. -··

.,.,.,,.

...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

, •••entre sajones y latinas. 2.--cntre
chinos. 3.--Humberta /.
1-Poca cosa hay que decir: los telegramas lo
dicen todo y los comentarios huelgan cuando se
trata de hechos que se suceden en procesión ele
emociones y sorpresas indefinidamente irenovadas.
Los "revisteros" tenemos la tarea fograta ele serviP recalentada'S ]as sensaciones fuertes y bn1scas
que el insaciable apetito del público pide á los fabricantes de notjcias. Las revistas-, las crónicas
quincenales ó hebdomedarias no sirven ya, ó sirven para poco, para condensar y enderezar unos
cuantos datos comprobados en ]a orilla del camino,
como a] margen de las :&amp;irrovías que recorren los
trenes á todo vapor se fijan los postes kilométricos. Nos queda también el recurso de volver la
vista hacia atrás y medir un trp.mo del camino recorrido, porque au11que esto divierta poco á los
lectores, suele interesar al revistero ó cronista; y
e.orno en el fondo tras esto va una buena parte de
ellos, tras eso vamos, tras el placer puramente literario ó filosófico, si quereis, de ver como la historia va tejiendo su urdimbre, va haciéndose á sí
misma.: no ES extraño que de vez en cuando obligue á mis víctimas, c_tigo á mis lectores, á clesan&lt;lar caminos. ¡ Con no seguirme!. ....
Decíamoo en nuestra última conversación que
la plataforma del partido demócrata americano
adopta.da eu Kansas City, había merecido la aprobación y el elogio universal; naturalmente exceptuáoomos á los imperialistas americanos y á los
imperialistas latinos (los hay también) del concierto. Nos re:ferfamos á quienes no hacen ridículos espanta-necios de su patriotismo verbal; 110s
referíamos á la gente culta que tiene eQ. cuenta
medio. circunstancias, momento histórico y lieyes
sociológicas, para avanzar opiniones no escritas
para el abuso de las galerías analíabéticas, sino
para el u.so d~ cuantos profesan en serio la religión .de la patria y el culto del der.cho.
La impresión que en el grupo latino ,electo ha
hecho el programa de Kansas City, está resumido
en unas cuantas palabras del más circunspecto,
del mejor informado y más autorizado (en cuestiones de política general) de los órganos diarios
de Francia. Dice así "Le Journal des Débates:"
"El programa adoptado por el partido democrático es del mayor interés y marcará una focha en
la liistoria de los Estad.oo Unidos: hahlamos de
su elocuente protesta formulada. contra el imperialismo del partido republicano. Si el programa do
Kansas City condena el imperialismo, es en nombre de dos principios igualmente caros al partido
democrático : la salvaguardia de las instituciones
liberales en los Estados Unidos, y ésta es la preocupación egoísta, y luego, el respeto á la. liber- .
tad tle los otros pueblos, y este es el lado altruista
de la cuestión. A los ojos de los demócratas, el
imperialismo no sólo es peligroso para una repúlJlica., sino la negación misma del republicanismo.
porque hay incompatibilidad entre ambos principios. El programa formula con toda claridad esta
noci.ón, "~ue ningún pa.ís puede mantener se largo
tiempo en un estado de cosas que no es ni la
república ni el imperi.o" y predice que el imperialismo en el exteric,r con ducirá fatalmente al despotismo en el interior. Es casi sin ejemplo en la
historia, que las ideas altruistas interna.cionales
hayan figurado en un programa de conjunto, como figuran en el de Kansas City. Y todo el está dominado por esta sentenciá: "ningún pue\llo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo."
Júzguese por este somero análisis, con cuánta
razón aplaudimqs la plataforma democrática y
cuán sinceros y "cuán mexicanos" son los YOtos
que hacemos, no por el t rilmfo de éste ó del otro
partido en los ~stados Unidos, eso no nos atañe,
sino por el triunfo de las ideas tan precisas, tan
nobles, tan justas que ese magno documento
contiene. Estas ideas no triunfarán hoy, lo repetimos, la corriente -ae la opinión predominante
es otra, y la cuestión económica del programa
Bryan, mezclada á la plataforma anti-imperialista, la debilita y la sentencia á la derrota. La batalla será ardiente cómo nunca, es verdad, pero

Mr. Me. Kálllley será indeícctiolemcnte ele,cto.
Pero lleaará en lo porvenir un día en que al
hacer el balance, se llegue á la convicción de que,
aún desde el punto de vista económico, el imperialismo es pérdida, y que bajo el aspecto político
es el naufraaio de las instituciones libres. Y la
reacción vendrá y el partido repuhlicano, que de
tan forrnidabJ,e energía. vital está dotado, reconocerá la profunda verdad del gran principio proclamado en Kansas City; ningún pueblo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo.
Entonces los Estados Unidos realizarán en la historia el vaticinio, ó mejor dicho, el "desideratum" que formulábamos hace pocos días aquí
mismo en estos términos : el papel soberano,
único del pueblo anglo-americano en la historia
humana, es ese: promover la formación de entidades libres, libremente federadas á él.

=

"Blood is thicker than water," han dicho los
anglo-sajones que creen que la. voz die la san~re
los llama á la unión y á la alianza, á pesar del
océano que los divide; la sangre pesa más que el
agua, dicen_ los ib.e~o-amtericanü:'3, que promueve~
con incansable actividad la reumon de un congreso que tienda á apretar los aflojados lazos entre
los latinos de ambos mundos. No pueden ser más
inberesantes los capítulos del programa de debates de esa reunión : relaciones económicas y sociales de España con Portugal y con las nacion~s
hispano-americanas: estud10 de lo~ m€d10s á P~ºP?sito para formar una• gran corriente de op1mon
capaz ele obligar á los gobiernos de esos Estados
á concluir una alianza estrec ha y á r€currir al
arbitraje en todas las diferencias que puedan surgía entre ellas: medios de extender las rel.ac1011es entre los pueblos iberu-amer1canos: estnd10 de
los tratados que haya que concluir ó modificar
para llegar á la solución de los problemas económicos : organización en América. y ,en España d.e
exposiciones pEJrmanentes hispano-americanas de
productos de toda especie, en que el consumidor
y el productor puedan entenderse directamente:
fundación en Madrid de una Academia ele ciencias y artes ·y establecimiento de otras análogas
en Amércia: creación en España de uu banco hispano-americano, con sucursales en Portugal y en
los Estadm, hispano-americanos.
No tenemos á la vista los textos de estas proposiciones, y es más bien su sentido que su forma literal lo que acabamos ele transcribir. Todo en
ellas es excelente y no poco innecesario, porque
¿ cómo podemos intervenir los hispano-americanos en cuanto contribuya á unir más estrechamente á España y Portugal, que desearíamos ver
formando una nación sola? Quisiéramos que retirara el proyecto su circunferencia hasta hacer del
Congreso lbero--americano un congre~o pan-latino, en que :F rancia é Italia tuYieran un asiento.
Hay intereses comunes para todos los pueblos romanos, cuya habla ha. sido el vehículo de consenvación del oopíritu latlio transmitido por Roma,
"alma mater" de la civilización occidental y descompuesto en matices y colores diversos, según la
índole que el medio y la raza han criado en los
grupos distintos que compone la familia latina,
pero que vienen del mismo rayo de luz.
Darse cuenta de esta solidaridad histórica,
demostrar con sólo e,l hecho de hablar y de entenderse que, si no hay una raza latina (este es
un absurdo científico) sí hay una comunión latina;
bmcar al través de lo que nos diferencía y separa
lo que nos liga y nos une para consolidarlo y refo rzarlo; ver, bajo el aspecto de la educación,
tanto como bajo el económico y mercantil, el problema; desechar los proyectos y alianzas internacionales- que, nos quitarían toda libertad dP !'lcrión
y nos darfan el aspecto de una confederación armada para oh·o combate que el del trabajo y del
progreso, tal serían el propósito y la labor de
una reunión del género, de la que desearíamos ver
realizada hoy ó Iilllñana, en Madrid ó en México
ó en París. La preferiríamos aquí, quisiéramos
que fuese preparada lentamente y convocada para 1910 en el centenario de nuestra independencia. No viviríamos muchos, ¿que importa nuestra
vida de un día al lado de la e&lt;terM vida de la Patria?
El Congreso Pan-americano, que se celebrará
en México marcará una etapa, recorrida para JJegar á realizar el propósito antes indicado; si los
latinos tenemos intereses comunes, generales,

Domingo 5 de Agosto

°'" 1900

.
r.
más concretos los tenemos los americanos, y a
pesar de que en .el concier~o Pan:ameri~no e?tra1~
en primer térmmo los saJones, esto no implic~ n1
oposición, ni contraste entre lo~ d?s pensam1e~tos; amba:s obras son, ó nada significan, de solidaridad y de paz; ambas buenas,. ambas. necesarias. Estrechar por todos los rned10s poSibles l~•
relaciones intelectuales y matemles en el largmsimo continente interpolar, compuesto de dos
enormes macizos, y un dique ístmico que dividen
en dos la gran masa acuática del plan~ta,. es, por
sólo la dificultad geográfica, una obra mdispensable á la par que gigantesca; para. llevarla á cabo
el capital y la audacia norte-amerncana, son un
elemento de suprema imporlancia. Estableicer
una especie de consejo anfictiónico perm~nente,
que impida por la_ mediación y .el arbitrale los
conflictos internacionales americanos sena un
pensamiento sin consccrnE~cia, sin el as~ntimjento
de la na.ción analo-amer1cana, que tiene tanto
poder y tanta fue';,za ó más, más sin duda, 9.ue el
resto de la América reunida. Dar á fa doctrma de
Monroe reafirmada á porfía por los grupos contendientes en los E stados Unidos, la extensión que
debe tener, para convertirla en la doctrina .magna del continente entero. Y en lugar de hm1tarla
á la independencia de los americanos, respecto
de los europeos, ampliarla á la independencia en
términos absolutos: los pueblos americanos pactan la mutua garantía de su independencia : la independencia de las naciones americanas es in viola ble.
Con esos tres grandes capítulos, la obra de un
congreso pan-americano, T·e sultaría de incomparable trascendencia histórica.

2.-l'ío cabe duda: las potencias e•taban desprevenidas, desapercibidas en el caos chino, veían
turbio y ver turbio es no ver nada. ¿ Pero por qué
estaban despTevenidas? Porque se les daba la gana; ahora que las noticias nos llegan á porrillo resulta que la voz de alarma se ha.bía darlo, que lo
que está pasando se había anunciado. En Febrero decía el "North China Herald" de Shangjai
(puesto que así se pronuncia asi debe escribirse ¿ pon qué hemos de transcribir el chino en
inglés?) "Es moralmente cierto que la primavera
va á ver estallar un levantamiento -0omo los estranjeros no habrán visto otro igual. El país en.tero entre el río amarillo y la gran mu·ralla (Petchili y 1Iandchuria) se incendiará; la conflagración destruirá todos los intereses extranjeros
en el interior y forzará á los europeos á huir de
Tien Tsin y de Pekín en condiciones que no es
posible prever. Tiempo hace que amaga el peligro
de esta sublevación. Si un sólido haz de esfuerzos
no logra -conjurarla, aseguramos, en · 10s lími tes
en que un acontecimiento humano puede ser previsto, que esa insurrección estallará. ¿ Se puede
cantar más claro, pregunto yo? ¿ Qué se hizo..?
Nada; cuando ya el gran-maestre de los caballeros
del puñetazo (los ''boxers") estuvo á bordo de la
nave del estado, como en cliché se dice, entonces
se hizo venir á Pekín un grupo internacional de
soldados, insuficiente para. dominar la situación,
bastanbe para exacerbar el fanático exclusivismo
que bahía exaltado hasta la hiperestesia la serie
de mordidas que el enorme manjar chino había
recibido en Kiao-Tcheu por los alemanes, en Siao'I'chung y Mandchuria por los rusos y en Weijai-wei por los ingleses.
"Existe, decía un corresponsal chino en Pekín,
del periódico citado, en Mayo último, existe un
gran proyecto todavía secreto, para: .destruir á
todos los extranjeros en China y quitarles todos
los terrenos que se les han cedido en arrenda.miento. Son je.fes de este movimiento, la emper.atriz regente, el príncipe Ching, el príncipe Tuut
(padre del heredero aparente) y otros." Jinumera
las fuerzas regulares que tomarán parte en la lu•ha
y clasifica á los boxeadores entre los auxiliares. Algunos chinos han avisado á los extranjeros que se
han burlado de ellos. Los miu.istros extranjeros ee
han contentado con protestar, se les ha contestado
con muchas palabras y ellos se han dado por satisfechos.

Mis lectores saben lo mismo que yo lo que ha
pasado y conjeturan como yo lo que va á pasnr.
Aun cuando los plenipotemciaros no hayan sido

,

Domingo 5 de Agosto de 1000
sacrifica&lt;los todavía, qu edará &lt;lesmostrado que su
situación, bien precaria aún, se debió á ellos nlismo.s y que viendo lo difícil que era tomar la. legeción rnglesa, la, emperatriz ha d ispuesto una
comedia para hacer creer á las potencias que el
gol.iierno chino d:efendió á los rnmistros. Pero s~ponien&lt;lo que estos se ludien en salro, que cua1qnier día lleguen á T ien-ri'sin ¿ qué ha~áu los eum11eos? hl emperador de Alnmm1a ha prnnunciado
palabras irreparables al despedirse de sus tropas;
la. muerte de su m i11istro \on Ketteler, no solo
fué una. herida en el cJrazón, sino en el orgullo
heráldi co del ªKaisser ;" la ha consicl-.&lt;J.·ado como
un reto y con la rígida altirnz que lo ca ra cteriza,
ha levantado el guante y lo :estruja frenético con
su m-anopla de fierro. :Si Mr. Conger, si 1'lr. Macdonald, como todo parece indicado, resultan sa!_vos, si M. Pichon y el ministro japonés están vivos ¿ americanos, ingleses, franceses y japones:Es
trat-arán con los chinos desde 'rien-T.sin? ¿ Entonces Husia y Alemania aYanza rún solas hasta. la capital de los celestes, la una para satisfacer su holl0r por medio el-e la renganza, y para satisfacer
su amo:ción por medio &lt;le la secue.stración del
"hijo del cielo" la otra?
~Ias si Rusia y Alemania avanzasen, Inglaterra
irá también y Francia con Husia y el Japón con
todos. Y en realidad lo que ha pasado con los misioneros, lo que han hecho los "boxers" con fos
chinos cristianos, es por tal exbE.1m10 cruel que
para llegar á modificar la situación de los extranjeros en el imperio, una vez por todas, para dejar abierta_la Chin-a ,e ntera no ú la conquisla, lo
que sería tuna iniquidad, sino al .comercio ele!
mundo, lo que es un derecho del mun do, va á ser
fonoso, indeclinable, después ele cuanto ha pasado, reten-er puertos, oc upar capitales, intervenir
en la constitución ele! gobierno mismo. Para esto
es necesario iT 1.l .Pek ín con cien mil hombres. Luego será necesario quedarse con doscientos mil.

=

3.-Rodeado de la simpatía. de las naciones,
y de la profunda consternación de los amigos de
J,1 humanidad y de Italia, Humberto I , conducido en hombros de un pueblo, :envuelto en la
bandera de la patria que él vió nacer. que contri buyó á redimir corno soldado y á fortificar como
rey, convertido el féretro en inmenso altar de flores
qne rep&lt;rnentaba u la dernción y la piedad de sus
conciudadanos, desciende al r:eciente panteón de
la mq~rnrquía; Siguen tJ.a. wrocesi_bn ifúneLre, el
nuevo rey, pequeño ele cuerpo como su padre, ho~co, inteligen~ y serio; el emperador alemán qmzás, lleva ndo como ofrenda· á su fiel aliado el ¡,echo marci-al descubierto y franco, la plena conciencia de su férreo deber monárquico }' el secr~eto
regocijo de saber que un rey en nuestro tiempo,
es un hombre qu,e, está en la brecha., que combate
con un enemigo invisible, más expuesto que en Ja
más cruda batalla y que así el peligro y la bravura, dignifican, santifican casi el poder. A ~o lejos
una mujer acompaña el duelo; augusta mas que
por el hlasón y la corona, 1ior la virtud y por el
dolor; la Nación se siente algo así como la vmda
del muerto, para llorar con Margarita, para. bendecirla en estas horas de íntimo martirio, como
la bendijo sin cesar en los días del esplendor y del
triunfo.
Y más lejos -todavía, en la sombra silenciosa
ele una prisión voluntaúa, la diáfana mano trémula d~ un anciano sagrado bendice también la frente dolorosa de la reina y la cabeza inclinada ele 1a
Italia para siempre vi uda, y con los labios llenos
de clemencia y de sollozos, pronuncia sobre el
ataúd que desciende en la sombra -eterna, el supremo "duerme en paz, qu e: la luz perpetua luzca para tí."
No era el segundo rey de Italia un hombre de
talento superior; era. superior por el cor~zón . El
co razón que partió 1a bala inícua del ases ino es taba lleno hasta rebosar, ch, amor, ansioso y activo
por Ja nueva patria, por todas sus miseri-as, s~s
grandezas, sus tristezas y sus espera,~zas. Cont1nuar sin tregua la labor solo con.clmda en apariencia ele la unificación, amar la libertad, someterse á la ley, era toda la religión política de este
hombre bueno. ¿ Es dónde hay una, Jtepública. más
libre que esta república italiana en qu e el rey simboliza la obra de la historia, la uni ón, con un pasado de sufri mi€1ltos y afanes, en que la casa de
Saboya. representa á la Italia unida y coronada
por el anhelo incesante de llegar á ser? Buscar
á un monarca italiano para ajusticiar. al princi-

EL MUNDO H,USTRADO
pio monárquico, es el más odioso y cruel d( los absurdos, es matar la foNtla. racional de la transformación lenta de las democracias europeas en
repúbli cas.
P ero para. el fanatismo glacial, no de los famélicos, no ele los desesperados, porque no lo son
estos siniestros obreros del crimen, frecuentemente hombres de disipación y de placer, sino de los
pervertidos intelectualmente por la taberna, eJ
periódico y el club, qu ei crea en ellos el afán enfermizo de salir de la tiniebla á la plena cla ri dad ele
la historia, aunqu e la. historia sea el patíbulo; para este fanatiamo homicida no hay reflexiones, ni
hay razón, no hay mas que impulsos. Si la razón
pudiese en ellos algo, ciertamente, que la sola observación ele que poniendo á los soberanos en peligro de muerte los transforma de, hombres de
poder en hombres ele deber, los identifica moralmente con e-l instinto de la. propia conservación
en las sociedades, los hace profundamente simpáticos por su probable martirio y consolida así sus
tronos cada vez más, bastaría. para hacerlos desistir de propósitos que haciendo víctimas inocentes,
renuevan la vitalidad de instituciones viejas.
Pero es inútil, el mal no tiene remedio, más justicia en las profundidades del organismo socia l, menos al cohol en las copas y en los libros (suprimiendo el primero se reducirá á un "minimurn·'
el segundo) y el mal general de donde brotan estos hongos ele muerte, podrá evitar mucho; nunca suprimirá al "inconforme" .que sugiere al loco
larvado la idea d,-S' sacrificar la vida pa1J.1 quitársela á otro hombre. Contra esto ni hay •rtern edio, ni hay precaución eficaz. No ha.Y más que
resignarse de antemano con el destino y marc:har brarnmente hacia el deber. E sto lúzo toda su
vida el rey Jinmberto.

clu8fo ~ierra.
. LO QUE SE APRENDE

EN LA EXPOSICION DE PARIS
Hay quien juzga que las Exposiciones Universales sou ,;,·,.r1.1des tiestas clecorauvas, kermes:;~s ti"~com un ates, espectácutos monstruos, en las que lo
útil cede el paso á lo grato, lo práctico á lo divertido, lo serio á lo frívolo. Hay también quien defina. una Exposición Universal como un colosal reclamo comercial, como w1 anuncio cinematográfico gigantesco, como un anuncio vivo palpitante
y descomunal destinado á atraer-clientela y á acre,
centar la parroquia del especiero de al lado, del
fabricante de enfr,ente, del productor de pastillas,
contra la calvicie ó de "consomé" miner.al. Para
los primeros una Exposición es un ~mporio de
bailarinas, pa.ra los segundos una feria ele charlatanes.
Los grande• certámenes de la industria participan de una. y otra c9sa. Son centros de recreo y
focos de cha.rlatanesco reclamo. El visitante sale
de ellas con la pupila impregnada de formas deliciosas de color,es multiplicados y brillantes, de
'
,
lineami:entos
armoniosos; en su 01'el o r esuenan musicas y cantos, en su espíritu vibran himnos y aletean versos. Sub también con el carnet atesta.cl0
de indicaciones útil,es : el sombrero de patente sin
costura; el calz-ado que dura hasta que se acaba;
los brillantes de "strass," más "finos" que los ver•
&lt;laderos; el casimir impermeable para clim,as. secos y otras mil baratijas y mercancías fantasticas
que acaba por comprar, haciendo con ello el agosto ele los mercaderes.
P ero al lado de eso y á la vez que eso las Exposiciones son graneles institutos donde se aprende, clesmesrnradas 0€cu1elas práct'icas, verdad:eros
establecimientos pedagógicos; y no es este su aspecto menos intel'lélSante, menos útli y menos pintoresco.
Vamos á verlo. Entremos ,en cualquier parte,
en el Palacio de la Optica, por ejemplo. No bien
traspasado el umbral, nos vemos envueltos en las
más ásperas tinieblas ; en el palacio ele la "Optica"
reina, en efecto, la más completa obscur'idad. Lo
primero que la. rasga es un letrerito es{!rito con luz
fría, que dice: "Cuidado con los· rateros." Después
en el fondo surge de súbito una proyección luminosa y colosal de diez metros de diámetro y que á
primera vista parece ser una torta de viruelas.
Una voz clara y vibrante comienza. la explicación :
Se trata de una proyección de la luna, agranda-

da enormemente y que permite percibir los crátere:;- inmensos, las abruptas mo1nañas, los valles,
profu-ndos característicos de su const 1tuc.ión . ~a
voz explica brevemente qué es la luna, sus movimientos el nKic,mismo ele sus fases, que la proyección' reproduce á medida de la narración; da
nombre á las montañas, á los a11fitcatros, á los supuestos mares; disipa los errores vulga res y las
preocupaciones fa miliares á este. resprnto~ y en
cin co minutos el espectador recibe la m:1s grat a,
elocuente é instructiva lección ele astronomía. De
la luna se pasa á los planetas, de éstos á la. Vía
Láctea y se recorre el firmamento en med ia hora.
en alas de la ciencia.
En otro salón re pasa revista á los rnicrobioa de
la peste, del tétanos¡ rde )la tubercmlósi,,, ,~i:I
croup; se asiste al combate de esos mon:::truos con
los aJóbul os blancos de la sangre que los de~lruven °v s.e r ecibe una lección útil de fisiología, de
~1edíCina y de higiene con sano.s CJnsejos para
precaver ó atenuar esas JJlagas.
l!Iás allá los rayos d,e Roengen hacen visible
el esqueleto á tra~és de las carnes, deja,~ ver las
palpitacioneí? ele las vísrerns y la voz exohca la e~tructum y funciones de los ór~anos. Y eles.pues
en saloneS sucesivos los tubos de Geissler teñidos
de oro, d e- rubí, de amatistas ~7 ele zafiro por la
electricidad giran, oscilan, se balanceaJ1 :Ell el m&lt;is
YistoE-o y silencioso fuego de artificio que pueda
darse.
Entre proyecciones, fuJguraciones reflexiva;, y
radiacionesel Palacio de la Optica ofrece al publico sesenta espectáculos vistosos y sesenta ncciones
científicas. Esto es lo que se llama pedagogía!
Si queremos instru irnos en geografía, nos basta
empr,e nder. una excursión mari'tima en el Mareorama ó en el EstereoTama ó emprnnderla bravamente en ferrcc-arril de Moscou á P ekín ó más
simplemente d•r la Vuelta al nlundo en el espectáculo así llamado, ó visitar los Viajes Animados.
El )Iareorn m,a representa un vapor dotado de
movimiento ele rodada y de cabeceo, mecido por
la brisa y por el mar; con chimeneas, mástiles,
vieilámen, tripulación y cuanto hay que apetecer.
A uno y otro la.do se desenvuelven kilómetros de
tela adm irablemente pintada, que reproducen mares. costas, puertos, escuadras, con palpitante verdad , produciendo la ilusión de una Yerdadern travesía. El cicerone todo lo expl ica, da todas las indi caciones roelativas á los puntos que M reconen
y en una hora se han gozado los placeres de un
vi.aje " se ha aprendido mucha geografía y mucha
historia. En el 1ransiberiano Ee Yiaja en v,e rdaderos vagones de un lujo asiáti co ._con restaurant,
mirador, biblioteca, cuarto ele banas, etc.
Los amantes de la arqueología pueden en el Trocadero, en los Pabellones de J ndo-China, de Egi pto, d,a :Madagascar y otros más visitar todas las
ruinas, estudiar reproducc:ones d,e monumentos é
im:cripcioues, colecciones de cerámica, de armas,
de monedas. Pueden en las lecciones retrospectivas, consultar manuscritos y papirus, comparar
ejemplares de indumentaria, el e mobiliario, die
utensilios domésticos, de medios de transporte, de
máquinas ele guerra, de arma.duras, de joyas.
El agricultor en bm:ca. de procedimientos, el
industrial deseoso de nuevas máquinas, pueden rn
las vastas galerías ver trabajilr y pr0&lt;lu ri r i1 los
. hombres y á las máquinas. coleciconar folletos ."
estudios, documentarse co n hechos y estadísticafl,
N-ada falta, todo existe, todo se hace á la vista lle
todos; se sirve aire líquid o, color de cielo, en vn_1:: os
salidos del horno del vidriero; s.e tejbn encaje:;,,
se fabrica papel, se elabora pan, bizcochos, dulces,
j.abones, bug-ías; se destilan esencias y nerfurnes,
se forjan hierro y aoero en hornos ardientes; se
construven palacios de hielo en refrigeradores monumentales; se borda con hilos de seda. y de oro:
se trazan filigranas; se tallan diamantes ... toda
la gama del trabajo! toda la lira del progreso industrial.
Y se sale ele ahí un poco aturdido, vagamente
mareado; pero más feliz, porque se ha ~ozaclo r-:n namente ;más fuerte. porque se ha aprendido; má,s
noble porque se ha admirado y más lleno de fé y oe
espe.mnza porque se ha sentido bajo la ma110 el pulso vigoroso y robusto de la. hmnaniclad que piensa
y que trabaja., v que au~ura eterna vida v proeperidad eterna á la. industrila que redime, eirnoblece y enriquece.

:Or. )(f. Flores.

�...
EL MUNDO ILUSTRADO.

D0mingo 5 de Agosto de 1900

Domingo 5 de Agosto de 1900

EL ASESINATO

DEL REY HUMBERTO I.

Viot;or lllhnuel III, Bey de Italia.

Nada nos ha paNocido más justo que rendir en
este número, sincero homenaje á la memoria del
infortunado monarca Humberfü I, publicando en
l ugar preferente uno de los últimos retratos de
eme hombre, que por sus energías, patriotismo y
relevantes cualidades, se hizo digno de universal
respeto, como digno es también del luto, que todo
el mundo civilizado ha demoel!rado por su muerte,
que lo coloca €ill el puesto que corresponde á los
mártires del deber.
La trawendencia de tan luctluoso acontecimiento, su magnitud, la condolencia universaJ. que ha
inspirado el nefando ar.imen y la excecración que
éste merece, .asuntos son que quedan tratados en
la "Revista del Extlerior," que aparece ien este
mismo número, siendo ésto la causa de que las
presentes lí!].eas sólo se encaminan á explicar las
ilustracion!€6, que con motivo del asesinato del
Rey de Italia hemos podido adquirir.
Humbe.rto I, hijo del rey Víctor Manuel y de
Adelaida, archiduquesa de Au&amp;tria, nació en la
ciudad de Turín el día 14 de Marzo de 1844. Los
tiempos eran de lucha, y muy temprano se inició
en la.vida militlar, y á los quince años figuró al lado ele su augusto padre en la guerra de Italia,
organizada por Napoleón III, contra el Imperio
de Austria, y que ensanchó ampliamente los dom i1üos del rey de Cerdeña.
Derribados los Borbones del trono de las dos
Sicilias, el entonces príncipe lieredero fué á Nápoles y á Palermo á compa:rtir su popularidad
con Garibaldi, asociado muy especialmente á la
reorganización del reino. Aun quedaban en píe

Viot;or Kan uel II ;y Pio IX.

los. Estados pontificios, que interrumpían la unidad de Italia, apoyados por las bayonetas napoleónicas. Víctor Manuel buscó un nuevo aliado
en Rusia, y €il1 1866, fué su hijo á París á sondear
el ánimo del gobierno f:-ancés ante la nueva -a.lían-

A la muerte d'e Víctor Manuel, acaecida el 9
de Enero de 1878, Humber.to ocupó el trono de
Italia, y dirigió al pueblo una proclama, en la que
ofrecía "imitar los grandes ejemplos de abnegación por la patria, amor al progreso y fe en las libres instituciones, que son el orgullo de su casa,"
que había aprem.dido de su padre.
La historia de Italia en loo últimos veinte años,
prueba de una manera evidente que ha sabido
clllnplir SU· promesa.
El criminal atentado aue ha puwto fin á los
días del soberano, y que hoy llena de luto al pueblo italiano no fué el ún ico tramado contra su augusta persona: el día 17 de Noviembre de 1878,
Passanante, uu asesino vulgar d·ei la ralea de los
Caserío y los LucheBi.. lo hirió, aunque levemen-oo,
y fué salvado por el arrojo de su primer Ministro el señor Cairoli, que lo acompañaba, y que
tamb:én fué herido. La magnanimidad d:el sobenano perdonó al autor de aquel atentado semejante
al de que ha sido víctlima después; la clemencia
no sirve ,Para desarmar á los monstruos.

l

&lt;que lo pr,ecedieron en el trono de Saboya. Kació
&lt;!t 6 de Abril de 1765 y murió el 27 de Abril de
1831 en Turín. Fué sepultado en la. Abadía de
Alatacomba; casó el 6 de Abril de 1807 ton María
·Cristina de Boron, Infanta de la~ Dos Sicilias.
Con la muerte clel Rey Carlo5 Felix, se extin..guió la línea primogénita de los Reyes de Saboya
.Y pasó la corona á Carlos Alberto, de la línea de
J-3aboya Carignano, cuyo t'ronc:&gt; era el Príncipe
'~l'omás, hijo de Carlos }lanuel primero.
Ca,rlos Alberto, "El }Iagnánimo," hijo elel
Príncipe Carlos }fannel ele Saboya Carignano
_y de la Princesa }Iaría Cristina ele Sajonia. Xació en Turín el 2 d. Octubre ele 1798 y murió
·en Oporto el 28 ele Julio de 18-!9; casó ~l 29 de
,{'5eptiembre de 1817 con María Teresa dEI To~can~,
.\.rnhicluqnesa ele Au:itria.
Yíctor .:\lanuel II Rey de Italia. hijo del prece•tlente. Xació en Tm'Ín, el H de }larzo de 1820,
murió en Roma •E1l 9 de Enero d€ 18i8, donde fué
-~epultado en la Iglesia del Panteón. Casó el 12 de
Abril ele 18-:1:2 con 1faría Aclelaicla ele H(lpsburgo
Lorena, Archiduquesa de Austria.
A la muerte de Humb,,•rto I ha ascendido al
trono su hijo Y:c tor l\Ianuel Fernando Mar:a
'Genaro de Saboya, Príncipe de Xápoles. Xacido
-el 11 de X0Yiernb,1e de 18(i9 Y ca,aclo el 2-:1: de Octuhre1 de 1896 con la Princesa Elena de }Iontene_gro.
Amacleo Fernando de Saboya, Duque de Aosta
.y Rey de España. nació en 'J'urín el 30 de }Iayo de
18-:1:5 y murió en la misma ciudad el 18 de Enero
'{]e 1890. Casó el 30 de, }layo ele 18G7 cJn }Luía
·v ictoria, Princesa del Pozzo de la Cbisterna, na--cicla e¡¡ 9 de Agosto ele
muerta el 8 de X o-v iembre de 1876. El 11 de Septi-rnnbre ele 1888
·casó en segundas nupcias con llfaría Ltizia X a_¡;oleón Bonaparfü. Electo Re)· de España por las
·Cortes de llladricl en lG de X o,·iembre de 1870
~1 hclieó el trono el 11 de Febrero ele 1873.
Del primer matrimonio nació el actual Duque
•ele Aosta, }Ianuel Filibmto ele Saboya, en Géno·ya el 13 de Enero de 1869, casa&lt;lo el 25 de Junio
•de 1895 con la Princesa blena Luim de Orleam,
hija del difunto Conde de París.
El retrato da Pío IX (Juan }Iaiía Nostay y Ferretti, que nació en Sinig.'lglia el 10 de }layo de
1796 y fué exaltado á la silla Pontificia el 16 de
-Junio de 18-:1:6) lo publ'c1mos porque fué él quien
perdió la soberanía de los Estados Pontificios, bajo
d reinado de Víctor 1Ianuel II, cuya. política siguió inrnriablemente el Re:· Humberto.
Mucho se ha dicho con motivo de la supresión
del poder temporal de los Pontífces, que Yíctor
Manuel fué mo.rtal '€111emigo de Pío IX, pero tal
-especie aparece elocuentemente desmentida en el
.grabado que publicamos, tomado ele, un cuadro
·que rep,resenta al Pontífice y al .Monarca c itados,
·unidos amigablE1nente, por más que razones
)_)olítica3 hubiesen obligado á Víctor l\fanuel II á
~uprimir el Pod·c1r Temporal del Pana.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lote del Sr. Vida.l lll'á.jera.

LASFIESTAS DEL CARifENEN SAN A~GEL.
Las mencionadas fiestas, que desde la época colonial se celebran año por año en el pintore:,:co
pueblecillo, en el presente me5 de Julio, han tenido verdadero lucuuiento, debido en gran parte
á la circunstancia ele que inaugurada la t:racción
eléctrica en los tranvías que llegan á esa población, ha aumentado considerablemente el número ele visitantes á aquel rinconcito florido.
El domingo ~!timo fué seguramente el día más
alegre de las fiesta:;, con motivo de habnse celebrado la apertura de la Expoúción de flores y ·
frutos, que en su mayor parte se cultivan en San
Angel. ~l acto inaugural fué presidido por distinguidas seüoritas de la población, y á la ceremon:a siguió una kermesse, á la que dieron luc:miento más de cuatro mil personas. que pasaron
el día en 8·a n Angel, y que estuvieron visitando
sin interrupción e_l jardín d.e San Jacinto, que fué
donde se verificó la fiesta.
Al rededor del jardín se estableci eron bonitos puestos, adornados con buen gus~o y que estuvieron á canro de las familias ele la localidad.

Nuestros gro.hados representan dos de estos puestos
dos &lt;le las mejores instay dos de las mejores instalaciones que figuran en esta
Exposición, que además de
dar lugar á fiestas, tiene su
uOilidad práctica, puesto
que los concu Nentes al certamen se esmeran durante
todo el año en mejorar el
cultivo de sus huertas y jardines, y á ello se debe que
n os lleguen á la ciudad tan
hermosas y variadas· flores,
como &lt;liariamente admiramos en el mercado.
En el "puesto de Cerveza" estaban la señora Brier
ele Rivas y las señoritas
Lui, Jmma. Carmen. Dolores, Josefina. y Paz Marrón,
Josefina N úñez, Dolores
Urquiaga y Rosa Bier.
En el de tabacos v tamales, que repreeenta otro de
nuestros gtabados, estaban
las señoras Ba,rToso y Peón
y las señoritas Manuela del
Villar y Elena HopE'.
Las instalaciones florales
son las presentadas por los
señores Viclal Nájera y E.
Velázquez, vecinos de San
Angel.
Como puede verse por nuestros grabados, no
solo mejoran nusetlros floricultores, en lo relativo á culti\'ar, sino que también han adelantado notablemente en gusto art!ístico.

Puesto &lt;1e T,.b,.c va y 'l'amalas de la S.i:a. Lu isa.
L. de Ba rros o .

-&lt;::::,.O&lt;:::,.

Duque de .A.ost;a.

za. Resonó otra vez el estampido del canon, y
Humberto tuvo entonC€s la opoitunida~ de demostrar sus dote., militares en la sangrienta bat~lla de Custotzza, donde hizo prodigios de valor
al mano.o de su división.

La colecc~ón de gra?ados que publicamos, representan a personaJHl de la casa Real, y
son tomados de monedas que nos facilitó el señor l!'ina_mori, uno de los más antiguos y honorables m1embros de la Colonia de Italia residente en México. He aquí algunos ligeros dabos biogiráficos relativos á esos personajes.
CARLOS FELIX, hijo de Víctor Amadeo III
y hermano de Carlos ::\il:auuel IV y Víctor Manuell,

Lote del &amp;r. Velá zquez.

�Domingo 5 ele Agosto de

EL UUNDO ILUSTHADO

rnoo

Domingo 5 de _\gosto de 1900
tedral, por }a puerta del frente que corresponde

La Manifestación del 30 de Julio

á la narn deI'é&lt;:ha.

Las bandas de música quedaron en el atr:o, tocmdo marciales piezas.
Las comisiones llegaban á la capilla de San José
y entregaban sus ofrendas á los seiíores encargal elos de r c•cibirlas. La:, diferentes coronas y ramilletes se colocaban al pié del altar artísticamente.
Las ofremlas fueron numerosas y artí,ticas,
consistiendo, en sn mayor parte, en coronas de flores naturales.

lN HONOR DE HIDALGO.

Tercer n1omento del retroceso.-Cnñ6n de Batalla

Carga del Cttñ6n de montaña

'1.ondragón."

u ...

11

E~ lunes útlimo, la enseña nacional, izada ~
media asta recordó al pueblo el trágico fin del in.cia&lt;lor de nue.:: tra independencia, el inmortal Hidalgo.
La manifr;;tación organizaua para conmemorar
el fusiJauüento del héroe, revistió la mayor solemnidad y nue;tros grabados relat:vos representan
las fotografía5 que pudimos toma,r al paso de la
comitirn. ::le organizó é•ta en la o-lorieta d:
Cuauhtemoc, en la e-alzada de 'ia Ref~rma, y fué
tal el número de manifestantes, que la va n o-uardia de la comitiva se ~ituó frente al Pabelló; mori~co. Est_a comih\·a la formaron empleados púbhcos, rmembros de h1s soc:edades mutuali tas,
comisiones del ejército, niiíos alumnos ele las es-cue.Jas nacionales y vecinos de los aher1edoreo.
El desfile, que comenzó á la, diez de la maña1u,
se efectuó en el órden siguiente :
DEScubieria de gendarmes montados, niños del
H ogar de Xiños p obres, vestidos de rurales. Banda de Zapadores, comis:ón del Colegio Militar,
alumnos de las fücuelas de Jnrieprud€ncia, ~1e-

J.\1ondrag6n."

EL CAÑON ~E BATALU "&amp;IO~~RAGON"
Al regresar de Europa el oeüor Coronel Don
Manuel Uondragón trajo comigo un cañón de batalla de su invención, que fué construido en le~
talleres de Saint Chaumond.
Ya ia prtn,a de Parí,; había juzgado las n,1~ables condicione, del arma y tributado grandes
elogios al di 0 tinguido milita·r mexicano .
. El señor }Iin:stro de la Guerra quiso presenciar las prueba5 del nueYo cañón v fijó el día 20
del mes anterior para que se efectuas.en.
E l polígono de :::lan Lázaro estaba inundado
En esos días y se escogió una amplia zona ele terreno ele lao lomas de Santa Fe.
En el campo se imtalaron cuatro caliones de
batalla sistema Bange, el de batalla "}Iontlrngón," uno d'E, montaña y un mortero del miemo
autor.
Tan luego como se presenr.ó el señor Secretari~ d~ _Guerra se libraron las órdenes para que
prrnc1prnran las pruebas. Con el cañón ele monta-

vent.ud en las Artes," E scuelas primarias, 11unic ·p-a!idad de Toli.epec con su música, Ayunrnmiento de ).Iixcoac, música del 7o. Regimiento,
e.omisiones fo1ánE.as, Liceo Hidalgo, A_vuntami·mto de Xochimilco, comisiones del pueblo de ~Iix-

Cañón de 70 mm, de tiro rápido p!l.ra. motaña sistema. Bange, '' ...."1ondrag6n"
,on el personal que Jo sin·:"6 el dfa del concurso.

dragón y en una lona lo5 veinte c1rtuchos que estaban destinados. EstUYo encargado de pn·sentar los cartuchos, el Capitán segundo Gamboa,
de hacer y rectificar la puntería, el Capitán p1imero Alberto )Iéndez, y de hacer los dispa,ro~,
el Capitán Eguía Liz.

El Sr Ministro de la Guerra y el de Hacienda en compE.ñia de otros invita:Jos en

las pruebas del mnierial de Artillería "Mondrag6n"

ña sist€ma M:ondragón, se hicieron doce disparos sobre los blancos situados á tres mil metros
de distancia.
Se hizo funcionar el mortero }Iondragón, á tiro directo con granadas Shrapnell y á 1,200 metros de distancia del blanco.
En seguida se aprestaron las bocas de, fuego
para el concurso entre el nuevo cañón 1Iondragón, de campaña, de setenta y cinco milímetros,
y cuatro cañon es de campaña, de ochenta milímetros s:stema Ba1Jge; de tiro rápido esta:;; armas.
Este concurso se orgi:nizó para practicar el tiro rápido é investigar si el tiempo empleado en
~3parar veinte pa.-oyediles. con icuatJro cañones
de Bange es mayor ó menor que el empleado para disparar igual número de proyectiles con un
,1,ólo cañón )fonc1ragón, en el concepto de que en
este fuego rápido se exigió la rectificación de la
puntería 4 cada tiro para comprobarse• luego la
precisión. El fuego comenzó por la pieza de la
derecha con los cuatro cañones de Bange; á partir del primer disparo, el fuego se hizo á discrEción.
Los vdn te disparos de los cuatro cañones "Bange", ('n la forma qu e dejamos señalaJa, se bcieron en un minuto veintitrés segundos.
Se colocó entonces e) cañón de ln~:\I i.t )Ion-

Las Com1sio11cs.

Citaremos las principales ya que no es posible
dar á conoce11 l·a lista completa.
Colegio )IiJitar, ccrnna de garclen:a,, nardos,
magnolias y rosas reinas.-Escuela de J uri~prndencia, coron-as de peonías, claniles. ro~as y gardenia~, con lazo.:; Yioleta.-Escuela Preparatoria,
semejante á la anterior. -Escuela de Corne1 c:o,
corona de rosas blancas, pemamien l\os, claYeles .Y
rniosotis.-Lcuela de Artes y Oficios, corona de
un m etro de düímetro, con un hermoso "touffe"
de magnol:as.-Escuela ~acional número 7, eorona ser.c"lla con bandas de Estón mor-ado.-Cuerpo de irurales. magnífica corona de gardenias, adornada con hojas metálicas de begonia.-Societl-ad
"Gnión y Concordia," corona hermosa con grand€s lazos.-Ay1mtamirnto de Mixcoac, corona ele

Los tiros disparados por €! de Mondragón dieron en su mayoría en los bla11co's.
Los veinte disparos del cañón de batalla M:ondragón, se efectuaron en dos minutos. Se observó que en tanto que los cañones d,e, Bano-e retrocedían á cada disparo, el de Mondragó1~ perrna-

nec~a. firmE', rotrocediendc• sofamente el ,canoapropiamrnte d:cho, sin que se moviera casi el.
montaje, circunstancia que farnrece mucho á la
rectificación de la puntería. Consiste también la .
rapidez del tiro del cañón nuevo de },fondrao-ón
en el sistema dc1 cierre y apertura, f-acilitáncfosc,
por él la r apidez en la carga. y descarga del arma ..
Siguieron las operacione~ con el mortero de
montaña de ochenta milímetros del sistema }fondragón, haciéndose quince disparos á tiro indirecto, á una distancia de 1,300 metros. Diez de es-."
tos di_sparos se hicieron con granada Shrapnell, y
los cmco restantes con granadas-torpedos, car- .
gadas con melinita.
Al hrminar · 1os disparos c :m el mortero el"
cañón de setenta y ,cinco rnilímetro5, sistema,
Mondragón, comenzó el tir-0 rápido, habiéndose-,
anotado el tiempo que se empleó en hacer veinte,
nuevos cfüparos y se ratificó igualmenb la pre-cisión del tiro.
L os señores 1finistros de Gut irra y Hacienda
se mantuvieron á corta distancia de las pieza/.
principalment~ de la nueva que ayer se estrenó,'.
para ver func1ona.r de om·ca el mecanismo osten-.
sible y poder apreeiar la precisión del tiro y lasoperaciones de carga y descarga.
. El cañón de batalla "Mondragón," seo-ún
opi-0
món de nuestros militares facultativos más eniJE'lldidos, es una obra. maestra que honra en alto,,
grado á su autor.

I '

L os nitos de las escuelas.

dicina, Prepaiatoria, Banda del CtErpo de Ar,illería, alumnos de las escuelas de Comercio y de
Artes y Oficio-s, Sociedad Infantil Mutualista y
comisión ch•l Cuerpo de Rurales, Banda del 130.
batallón, Sociedades Mutualistias "Unión y Concordia," "Siglo XX," "Renacim:ent.o," "Obreros Libres," "Esperanza," "San Juan Bautista de Sant-a Ana," "Buena ),fadre," "Patria, Libertad v
ProgreE'o," "Sociediad Fraternal de Folié,,''
"Gua.d alupe Hidalgo," "Sociedad Hidalgo," "In, de.pendencia y Libertad," "Fe, Esperanza y Caridad," "Unión y Amistad," ·'Protectora de la Ju-

Alum110s de las escuelas Superiores.

qu:c y de Guadalupe, banda de míu,:c 1 y 1Iunicipalidad de lxtacalco con su música propia.
Seguían el pueblo de CoatepEc, comisiones de
Jefes y Oficiales de los cuerpos de la guarn ·c:ón,
el Comité Patriótico 1Iutualista, cerrando el de5file la .Banda del Estado Mayor EspEcial y una
eoco.J t:a de Gendarmes montados.
La comitirn recorrió la avenida ,Tuárez, calle de
San Fra1:c·sco y Platei os, portal ele Mercaderes,
frenh,, de los Palacios :Municipal y ~acional, para
llegar á la Catedral.
A las once, la co:nitiva comenzó á entrar en Ca-

nardos, heliotropos y no me olvides, con un retra·to de Hidalgo, llevando una banda tricolor plegada artísticamente; lazos rno-mdos, con doradas
inscr:pcione;;.-Comandan,::ia :Militar, coronas ele
flores naturales con lazos de moiré.-Secretaría
de Comunicaciones, c:&gt;rona de gra11 tamaño figurando guardas de pemamientos, daveles y no me
olvides, con l~zos de mo:ré.-Oasino K acional, de
flores exquisitas, gardenias, peonías, campánu las,
gardenias y rosas.-Taba.sco, co,rlQna, de gran tamaño, con un copete de magnolias.-Querétaro,
de pensamientos y claveles.

¡

•

La des en bierta del desfile.

Cañón 11 Ba.nge" en el momento del disparo,

Fo:. de la !'hoto Suplay Co.

Las sociec·ades mutualistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de Agosto de 1900
Domingo 5 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Angulo noroeste de la Bo:tega núm. 3.

LAS BODEGAS DE "COUPAGE."
SOLEMNE INAUGURAOION

A caza siempre che "la actual\dad·· para servir á
nuestros lectores "el plato del día," hoy_ poden~os
ofrecerles curiosa8 noticias de una. gran mdustna,
nueva en el país, de positivo interés general : la
industr:a del "coupage."'
¿ Qué se entiende por "coupage ?"
_
El Consejo Superior de Salulmdad, prenarnentie· consultado. contestó así:
"Por "coupage'' se entiende la mezcla c1e dos
ó más yinos naturales;·· y tomando como base tan
clara y terminante definición, el señor )Iinistro de
Fome;ito celebró con la casa Barrios y Muriga, S.
en O., un contrato para que esta instalase unas Bodegas especiales en las cuales debe invertir cuando menos $200.000.00, sometiéndose á estrechísimas obligaciones que constitu~·en la mejo.r de las
garantías para el público.
'roela la prensa diaria, en editoriales ~- reportazgoo, se ha ocupado con elogio ele esta nueYa é
importantís,jma industria, haciendo de ella un e~tudio completo, merced al cual, el público se ha
formado sin duda juicio exacto del negocio. Por e$O
no repetimos cómo lo.; vinos que llegan ele E spaña, de Francia, etc., son sometidos á escrupulosísimo análisis, organoléptico y químico; cuidado-

Grupo del Sr. Secretario de Fomento, y demás i.avicadoa, en la casa habitación del Sr. J;.ur..;a. .

samente cla~ificados; trasegados; fil traclos; mezclados; analizados de nuevo para. estimar el 0o-rado
de semejanza que por dichaa mezcl-as se ha obtenido con relación á una muestra de vino-tipo; y
envasados, por fin, para la venta, en barriles est:e~
rilizados por la acción prolongada de un chorro
de vapor generado en una caldera de do,c:entas
libras de presión.
1""os limitaremos á explicar brevemente los fot??raba??s que i~ustran estas páginas, informa- ,
mon grafica que Juzgamos mteresante para nuestros lectores.
El frente de las _Bodegas "dice" poco. Es!ie primer cuerpo del edific10 (en el cual están instalados el gabinete ele análisis, €'l escritorio y otras
dependencias análogas) v· ene á ser como el muro
de contención. que se impone á la inYasora marea
d•0 los ru_iclos de 1~ ra)~e. el foso aislador que corta
el paso a la trep1dac10n constante producida p or
el t ráf'co de la YÍa pública.
Dc•pué;; de atraYesar un pequeJÍo pat'io, penet:aino;: al templo .... Sí, de templo y de fortaleza
hrne algo aquel ~ingular recinto:· espe,ísimas
Pª!'ccle,, que apagan todo rumor: la luz cenital :filtranc1o~e como por un tamiz -á travé~ rle rlisrreto
!ir~sparc11te: que ;rnla bien c~ispuesta claraboya,
luz que p_ai ece mas tenue,, mas suave, por el deli~a.cl_o mabz verde cl~ro de aquellas parredes; el piso
,.,11~. rle ceme1~to. simulando anchas Josas; la extremada pulcritud del conjunto; y sobre todo, los
PaUo de movimiento.

"foudres," odres ó toneles enormes, de forma .especial, todos iguales, alineados en las galerías y
que, como ha dicho un periódico, "álzanse/ soberbios, imponentes, majestuosos, montados en reci.oo soportes ele labrado encino," c mt1ribuyen á
la impresión "sui géneris" honda y agradable que
produce la visita del local.
Curiosos, €•n verdad, son los mencionados "foudres." Si tal era el tonel de Diógenes, bien pudo
vivir en él. Imagináos una bar.rica vist-:i. con una
lente que aumentase cien diámetros, urr!t barrica
euyo interior se limp:a introduciéndooe, por una
puerta varios hombres, quienes ya dentro nesecitan
-valerse de escaleras para alcanzar á todas partes.
La capacidad de cada recipiente oscila entre
12,000 y 13,000 litros, ydel líquido contenido dá
;precisa indicación, litro p01l"' litro, un tubo de
nivel fijado en la parte exterior, donde también
puede leerse, en un termómetro, cuyo globo está
,en confucto con el vino, la temperatura ele éste.
Dato elocl]rnte: cada "foudre" lleno representa un
valor de más die, siete mil pesos.
Noootros, que hemos visitado el esta.b lecimiento de los Sres. Barrios y Murga, S. en C., tanto en
,dia de inauguración, como en día de trabajo, hemos quedado admirados de la sencillez de las maaüobras, del buen orden que preside todas las operaciones. Obra 2.e t:tanes parnce trasegar en medio
,dia 13,000 li!lros de vino, tr.:ce toneladas, de uno
;á otro "foudre" y al mismo tiempo filtrar, clari:fica1;, "fijar" esa enorme cantidad de líquido sin
id.erra.mar una gota; y sin embargo, tamaña em¡presa acométela y realízala sin esfuerzo, cn~lquier
obrero, gracias á pod'€Jrosas bombas especia-les y
l. un perfecto "filtro de presión."
En suma, tan esmeraaa es la instalación, tal la
disciplina que en el tirnbajo se guarda, que el ob-

Parte de 111 Bodegn núm. 1.

U n rincón de la. Bodega núm. 2.

serva,dor ligero se ·cmgaña juzgando esta industria
"cosa fácil,' º porque realmente lo es la parte mecánica" cu..¼Jldo se practica con sobrados elementos de todo género; pero los s¿!Üores Bar.ríos y
Murga, S. en C. han necesitado dos añüil de estudios incesantes, la colaboración c:entífic-a de tan
alta autor.dad en la materia, corno el ,eñor Ingeniuo -Agrónomó Don Vícl-0r ('_ Jfan~o de Zúñiga, Director de la Estación Enológica de Raro, del reputado Químico, Profesor de nuestra
Escuela Nacional de Medicina, Don Fernando
Luna y Drusina, y del "Maestro Bodeguero," Don
Manu'€,I Barnola Godás, para vencer las dificultades que circunstancias así climatológicas como de
otra índole, se oponían á la realización de sus propósitos y rectificar los cálculos que establecidos
para un merlio como el de Burdeos ó H a.ro íallaban frecuentE,mentle en el nuestro.
Pero por fin han conseguido su "deside1átuni :"
poder ofrecer al público, á precios baratísimos, vinos absolutamente puros y por ello y por haber
establecido en !€11 país una industria nueva merecen plácemes.
La inaugumoeión de este nuevo centro de trabajo, se verificó el día 30 del pasado.-A las doce del
día se encontraban present.€s en los salones del
Sr. Murga los Sres. Antero Muñúzuri, Ram6u Alcázar, C-arlos Ortiz, Indalecio Ibañez, Valentin
Sánchez, M~nuel Tolsa, Alfredo Guzmán, Fernando Luna y Drusina, Pedro García, Antonio Barr'os, Manuel Vega. Manuel SantoYeña, Faustino
Junco, Valentín Martínez, Moneada, Raygadas,
Melendez, .Manuel Ovltiz González de Murga, José Doría Morales y algunos r epresentantes de la

pr.ema.
La llegada del señor 'M,inistro die ·Fomento_,
acompañado del señor Crespo y Martínez, Oficial

)Iayor del Ministerio ele Fomento, fué la señal para. pasar á visitar las bodegas.
fütas son muy ámplias y perfectamente acondicionadas al objeto á que se destinan, encontirándow divid:das en divernos compartimientos, destinados al banilaje y á lo.s "foudres."
Ha_v l)ombas absorventes y expelentes para el
trasiego de los vinos, según queda dicho, y una
porción de máquinas destinadas al corchaje de las
botellas, enc1squillado de las mismas y un sifón
automábco para llena.tilas.
Un departamenfu especial está destinado á bañ-0 de los operarios, que éste les es exigido diariamrnte á los obreros, con el fin de que los trabajos de trasiego y demás, se hagan con la mayor
limpieza posible.
Una línea férrea de Decauville J\3corre todo el
recinto de· las bodegas con el fin de llevar una plataforma á las básculas de pesos y después conducirla al lugar destinado á los carros de transporte.
Después de que fueron rncorridas las bodegas,
los invitados pasaron al comedor, donde se sirvió
un lunch, terminando la fiesta á la una y media de
la tarde con un banquete.
La constante in troducción de nuevas é impoi:-=
tantes industrias en nuestro país, como las que estamo, dando á conocer en iesta sección, demuestran de la manera más elocuente el progreso de
Méx ico, ya innegable entre los más escépticos y
pe¿imistas, pero qu€ urge se conozca en· todo el
pa.ís _v en el extranjero, pa.ra que el desarrollo
iniciado, aumente cada día, atrayendo capitales
y hombres d,e empresa, que son los factores que necesitamos para llegar á los ideales de progreso qtre
perseguimos.

Gabinete de Análisis.

�EL 1IUXDO ILUSTP._\.DO

Domingo 5 ele ~\gosto ele, llJOO

Domingo 5 de Agosto de, 1900

LAS TRES DONCELLAS

Por la alfombra después rodó perdido;
y la nota siguió clara y sin miedo..
Y vivió má3 q,te el músico ... . el somclo !

el buque J!:scuela "Zaragoza" conduciendo á bordo al señor General Brigadier D. Rosalino l\1artínez, al señor Coronel D.
David \Yilson, Gobernador Civil y Militar de la
Uolonia ii~glesa de Belice, á algunos ele los
m embro,; Je la famfüa
de este Gobemante, y á
un empleado de confianza.
Al desem barc1r el gobuna dor de Belice fué
recibido con honores de
General de División con
mando, y las autoridádes
civiles y mifüares le hicieron solenrnc recepci6n.
El seüo-r Capitán Ga.r~
cía Cuellar, expresamente conúionado por el seiior Presidente de la República, había iclo en su
nombre á recibir al Coronel \\''ilson y hr l 'erle
compañía en s{1 viaje de
l\Iéxico, que .-:e verificó
al día ~igu:ente.
Du rante su pernnanencia en e~ta capital el repetido Uobernach ,- ha
sido objeto &lt;le las más altas distinciones, y ayer
debe, haber partido rumbo á Inglatena.

D OS S ONETO S .
LAS MELENAS.

Pocas ,~,ices cor:cu1ro al Circo. Todo espectáculo en que nuro la abyección humana, ya ~ea moral ó f1s1ca, me r epugna grandemente. Algunas noches hace, sm embargo, entré en la tiend·a alzada
1w1 la plazoleta del Seminario. Un saltimbanco se
dislocaba haciendo c:mtorsiones grotesc-as, explotando su fealcl-acl, su desYergiienza y su idiotiomo,
como esos limosneros que, parn e~t11mular la esperada largueza. du los transeuntes, enseñan sus llagas y expLotan su podredumbre. Una mujer-casi
desnuda-se retorcía como una víbora en ,el aire
Tres ó cuatro gimnastas de hercúlea mfücul-ación
se anojaban grandes pesos, bolas de bronce y barras.
de híiarro. ¡ Cuánta cleg1 adación ! ¡ Cuánta miseria 1
Aquellos hombres habían renunciado á lo más no•
ble que nos ha otorgado Dios: ·al pensamiento.
Con la sonrisa del cretino ven al público que patalea, que aúlJa y que les estimula con sus voces ..
Son su bestia, su c:&gt;sa. Alguna noche, en medio de
ese redondel enar,mado, á la luz cle las lámparas.
de gas y entre los sones cle una mala murg-a, caerán desde el trapecio vacilantei, oirán el grito ele
terror supremo que lanzan los e,pectaclores en el
paroxismo del cleleii1ei, y morirán baliados en su
propia sangre, sin lágrimas, sin piedad, sin oraciones!
Pero lo que sublen más mis senl'imientos, es la.
indigna explot-ación de los niños. Pocas noche~ ha-

Sr Coronel David \Yllson, Goberna( or de Belic~.

¡ Porque ¡ay! para dormir, el Arte, bello,
se ha hecho un almohadón, con el cabello
de todas las melenas recortadas! . .. .

LA MUERTE DEL ARTISTA
En sus últimas tardes presurosas,
listo á morir y con la tumba J.ista,
el mús'co vibraba como arista,
entre nubes de ideales maripo as .. ..

Los poetas de rostro macilento,
los pintores de faz descolorida,
los músicos ele triste y larga vida,
su amplia melena soltarán al viento . ...

Cada vez que las músicas nerviosas
llegaban al oído del artista,
danzaban en tropel, ante su vista,
sueiltas guirnalclas de impalpables rosas .. .

¡ Oh, viejos melenudos soñadores!
pasaron ya las épocas mejores:
yacen la liras, triunfan las espadas;

Súbiia idea iluminó su mente:
buscó el piano; en las teclas pu¡;o un dedo,
y sin moverlo.: . . doblegó la :frente.

20 Bis.

En lo alto de un castillo tres doncellas
La vista vuelven hácia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas
Ciñe la cota su robusto talle.
'
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
¿ Qué traes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú cleseas.-

LA HIJA DEL AIRE.

Puede torna.r, y con-mayor aliento,
esa añe1a costumbre que hoy se olvida,
ele usar melena en bucles recogida
cual presea ele artíst,ico talento.

EL COMICO es el ~r i6dico ilustrado de mayor circulación en la Re¡J(Tblica, consta de 20 páginas semanarias, impreso en papel superior.
Obsequia en cada númer o 16 ,páginas de novelaR
escogidas, de las cuales
pn,eden hacerse volúmell€S separados.
Se ocupa de asuntos serios y humorísticos.
Se ilustra con dibujos
bien ejecutados y con fotografías tornadas ele! natmal.
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I

J ose S. C:hocano,

El lunes de la semana
pasac1a llegó ú Veracruz

ce, ?YÓ una niña clel ~aballo que montaba y estuvo. a punto ele sm- horf'lblemente pisoteada. · Record~1s á la pobrecita hija del aire, que vino al c:mismo
circo un año hace? 'roda.vía me parece esta.rla vien-clo : el payaso se Mvuelca en la arena, diciendo insulsas gncejadas; ele imprilviso miro subir por el
;olant~ ca~le_, que termma en la barra del t 1rapecio- ·
a un ser &lt;lebü, pequeño y enfermizo. Es una niña.
Sus delgac~os bracitos van tal yez á quebrarse; su
cuello va a troncharse y la cabeza rubia caerá al
s~1elo, como un lirio, cuyo delgado tallo tronchó el
viento. ¿Cu~ntos años ÜE'D.e? ¡Ay! es casi imposible le~r la cifra del tiempo en e~a frente pálida, en
esos OJOS mortec.nos en ese cuerpo adrede &lt;l-dormaclo! Parece que esos niños nacen viejos.
Y?- se enea ra~~ á los barrotes del trapecio, ya
conuenza el supltc10. Aquel cuerpo pequeño se d escoyunta y se retuerce; gira como r ehilete, se cuelga de la del~a_da. punta de los piés, -;i_¡, por un milagro ele eqmhbno, se sostiieqrn en el aire detenido
por lo~ talones climinul'os que se pegan á. la barra
movediza. A ratos, sólo alcanzo á ver 11na flotante
cabellera rubia, suelta, como la de Oíelia, que da
vueltas y vueltas en el aire.Diríase que la sano-ro
h uye espantada die, e?e frágil cuerpo, que t ient la
blancura ele los asfixiados y se refugia únicamente
~n la cabeza. ~l público aplaude ... Ningun-a muJer llora. ¡ He v1sto llorará tant1as por la muerte de
un canario!
. Cuando acaba. ~•l suplicio, la niña baja del trapecio, Y, con sus retratos en la mano, comienza, á coner los palcos y las gradas. Pide una limosna. Pasa
cerca ele mí: yo la detengo.
-¿ Estás enferma?

EL MUNDO ILUSTRA.DO

-No, pero me duele, mucho .. ... .
-¿ Qué te duele?
-Todo.
La luz de sus pupilas arde tenuemente como la
1uz de una luciérnaga moribunda. Sus cle]crados
labios s,e abren para dar paso á un quejido, q~1e va
no tiene fuerzas de salir. Sus bracitos están flaco.;,
pálidos, exangiies. Es la hija del dolor y de la trisza. Así, ta.n pálida y tan triste era la niña que miré
agonizar, y cuya imagen quedó grabada para siempre en mi memoria. La infancia no tiene para dla
tintes sonrosados, ni juegos, ni caricias, ni alegrías
No: no es el alma que viene, es el alma que se va.
Dí pobre niña, ¿ qué no tienes madre? ¿ Nacisfe
acaso de una pasionaria ó veniste á la tierra en un
pálido rayo de luna? Si tuvieras madre, si te hubieran arrebatado de sus brazos, ella, con esa aclivin-ación incomparable que el amor nos da., sabría que
aquí llorab-as y sufrías, traspasando los mares. las
montañas, vendría oomo una loca á libertarte de
esta esclavifud, ele este suplicio! No, no hay madTes malas, ee mentira. La madre es la. proyección
ele Dios sobre la tierra. Tú eres huérfana.
¿ Por qué no moriste al punto de nacer? ¿Por
qué recprres con los pies desnudos ese duro pais
del sufrimiento? Dí, pobre niña : ¿ qué tú no tienes.ángel de la gua.rcla? Estás muy triste : nail..ie endulza tu tristeza. Estás enferma: nadie te cura ni
te acaricia blandamente. ¡ Ah! cómo envidi-arás á
esas niñas felices y dichosas que te vienen á ver,
al lado de sus padres! Ellas no han sentido cómo la recia mano de un gimnasta desalmado quiebra los huesos, rompe los tendones y disloca las
piernas y los brazos, hasta convertirlos en morillos elásticos de t rapo! Ellas no han sentido cómo se encaja en la carne viva el látigo del acliestra.dor que te castiga. Para ella no hay trabajo duro;. no hay vueltas ni equilibrios en la ba.Tra fija.
¡ Tienen madre!
Dí, pobre niña : ¿ Por qué no te desprendes del
t:apcc.io para morir siquiera y descansnr? Tú, e1~form,1, blanca, trisue, paseas lángud.ameni c t:1
r:lirada.. ¡ Cómo debes odiarnos, pobre niña! Los
hombres----pensarás-son monstruos sin piedad,
sin corazón. ¿ Por qué permiten estie cruentísimo suplicio? ¿ Por qué no me recojen y me dan,
ya que soy huérfana, esa madre divina que se llama la santa Oarida&lt;l? ¿Por qué pagan á mis verd-rigos y entretieJ11e111 sus ocios con mis penas? ¡ Ay,
pobre niña! tú no podrás quejarte nunca á nadie.
Como ni tienes madre en la: tierra, no conoces á
Dios y no le amas. Te llaman hija. del aire; si lo
fueras, tendrías alas, y si tuvjeras alas, volarías al
cielo!
-&lt;::::,..'IÍ'-&lt;::).

¡Pobre hija diel aire! Tal vez duerme ahora en
la fosa común del camposanto! L a niña mártir
de la temporada no trabaja en el trapecio sino á
caballo. Todo es uno y Jo mismo.
Oigo decir con insistencia que es preciso ya organizar una sociedad proi1ectora die los animales.
¿ Quién protegerá á los hombres? Yo admiro esa
piedad suprema que se extiende hasta el mulo
que va agobiado por ,el peso de su carga, y el ave
€uyo vuelo corta el plomo de los cazadores. Esa
gran redención que libra á todos los esclavos y
emprende una cruzada contra la barbarie, es
digna de aprobación y de encarecimiento. Mas
¿ quién libertará á esos pobres seres que los pac1res corrompem y prostituyen, á esos niños mártires, cuya existencia es un larguísimo suplicio, á
esos desventurados que recorren los tres grandes
infiernos de la vida:-la En-fleTmedad, el Hambre
y el Vicio?
1

)'lfanuel g ufiérrez Jláj era.

-Hoy, hija mía, de la sa.ya gualda,
Ausente en tí pensé. Ya sé cuán grato
Te es ~d poder lucir tu rica falda;
Tus gustos son las galas y el ornato.
D el cuello arrebaté de un caballero
Esta cadena de oro,
Y en pago de ella díle muerte fiero-.
Tomó la joya la doliente niña,
Y el blanco cuello se ciñó con ella;
Fuese al lugar donde ocur.r ió la riña,
Y al muerto halló por la sangrienta huella.
-Aquí insepulto €stás como un :malvado,

Silvestre flor, cayó en eterno sueño.
Juntos yacieron, y la brisa arroja
Sobre los dos amantes
Su bl-ando aroma y la caída. hoja.

III
De lo alto ele un castillo una doncella
Vuelve los ojos hácia el hondo valle·;
Su padre en un corcel se acerca á ella,
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
-z Qué traes á tu hija?
Juiciosa he sido como tú cleseas.-

-Hoy, hija mía, de la blanca saya,
En tí pensé. 'l'u gust:o son las flores,
Y más te agrada su corola gaya
Que de costosas joyas los fulgores.
Quitéle á un atreivido jardinero
Esta fior candorosa,
Y en pago de ella díle muerte fiero.
-Cuál fué su desacato, padre mío,
Que te movió severo á darle muerte•?
OuidaT las flore,, e1J1 el humto umbrío
Era su afán. ¡ Cuán trisi',e es ya su suerte!
-Quiso negarme con p-alabra osada
La flor de más valía,
Que destinaba al pecho de su amada.Y eres un caballero,
Y en vida te llamé mi dueño amado.Entre sus brazos le llevó piadosa
I'iasta la Iglesia del lugar vecino,
Y le enterró en la tumba do reP,osa
Su noble estirpe de funesto sino,
Al cuello se eitrechó con nudo fuerte
Los rojos eslabones,
Fiel en su dulce amor hasta en la muerte.

Tomó la flor la niña candorosa,
Y ornó con ella su virgíneo seno;
Bajó al jar~ín do un tiempo, tan dichosa,
Pasado hab1a tanto rato ameno.
En el jardín se alzaba una colina,
Sembrada de azucenas;
Sentada en ella el-rostro al suelo inclina.

II
De lo alto de un castillo dos doncellas
La vista vuelven_hacia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas,
Ciñe la cota su robusto talle.
-¡ Padre y señor muy bien venido seas-!
¿ Qué t.raes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú deseas.-Hoy, hija mía, de la verde saya,
En tí pensé. La caza es tu alegría,
Y tu mayor placer tener á ,raya
La rauda fiera allá, en la selva umbría,
Arrebaté de sus manos un montero
Este venablo agudo,
Y de él en pago díle muerte fiero.De roa.nos ie su padre la doncella
Tomó el venablo con su diestra fuerte;
Al monte se parflió la niña bella,
Gritando por doquier;-¡ Doior y muerte!y de los tilos en la parda sombra,
Entre sus perros fieles,
Halló á su amante sobre roja alfombra.
-Al verde tilo acudo y á la cita
como te prometí, mi amado dueño.Clavada en el venablo, cual marchita

-¡ Dichosa yo, si al par ele mis hermanat
Pudiera darme desastrosa, muerte!
Pero 1-a.s hojas de la flor galanas
Herir no saben de tan fiera suerte.Con yeTta faz mirando la flor bella,
Vió cual se marchitaba,
Y cuando se agostó, murió con ella.

€nrlque ;(eine.

�EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bodegas de Coupage</name>
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                    <text>EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

e:-

EL MUND0 ILUSTRADO

Doll?ngo 12 ili!l Agosto de 1900.

logra al fin. En una semana el niño duerme como un ángel, come como un lobo, crece y engorda como un lechón. . . . esl1á salvado.

• *.
Lita noble institución es, no hay ni para que decirlo, giatuita; toda madre pu-0-llE, Jlevar ahí á sus

hijos. Tiene para subsistir fllántro_PO~ que la dotan
y cuenta con importantes su?scnpmon~ y don~tivos · todo visitante, conmovido y admirado, deJa
su of~·enda y se sale de ahí reconfortado, consolado, tranquilo, al considerar que si la. naturaleza y
la sociedad son despiadadas y encarnizada la lucha
por la vida, la caridad iEJJl cambio abre sus alas
de ángel y bajo ella cob:ja á los que sufren y

especialmente €u niño, al más digno d-e compasión
de todos Jo;, sereF.
El fundador y propagador de esta obra nobilísima se llama Alejandro Lion. Este nombre merece el respeto de todos; un día ,1 otro las madres
agradecidas le elevarán una estatua.

:Or. }Yf. Flores.

-LA REVISTA NAVAL FRANCESA EN CHERBOURGO.

El gran Certamen de París es una ostentación
á la vez de fuerza y ele belleza. Todo cuanto el
pasado humano ha c1se'8do ele poderoso, ele útil,
de rico, y todo cuanto la mente del hombre ha
concebido ele bello, de decorativo y ele armonioso, tiime su manife3tación y su florescencia aquí.
De un lado toda la mecánica; clel otro toda la
estética. De aquel, la maquinaria, poteni;ie y
mugidora que centuplica la fuerza y reemplaza
la destreza: la grúa H ércules capaz ele levantar
montañas; el martillo ele vapon, qm:• puede pulv,¿1rizar rcc3s; la potente palanca que remucvt:
mundos; la l~omotora que arrastra convoyes; el
dinamo desmesurado que despide fulgores deslumbrantes y rayos homicidas; la s:erra de vapor
que arrasa a:rboledas; la caldera que aprisiona
presiones volcánicas; el cañón inconmensurable
que vomita proyectiles destructores . . . . el l'l&amp;inado de la fuerza!
De éste; arquitecturas que dibujan en el espacio sus lineamientos atrf!vidos ó armonio-sos_; parques freEcos recamados de fior,es delicadas y sombreados de árboL1c,s tupidos; monumentos impornfütes y magestuosos; c~tatuas que exhiben á toda luz sus castas y espléndidas morbideces; cuadros de ma,astros pintados con luz y que r eproducen el hombre v la naturaleza :en sus múltiples actitudes é infinitos aspectos; jaspes que brillan, fion::1s que embalsaman, árboles que murmuran, riachuelos que bullen, ca~cadas que se despeñan, diosas de mármol, grnios de bronce ... .
el reino de la belleza!
Entre uno y otro reino, en medio dE-1 acorde
estridente ó majestuoso, ca.si ahogado entre tanta sonoridad, surge una nota tierna, dulcísima,
que casi se pierdie, en el conjunto y acaso de todas las que, vibran la más deliciosa : el vagido de
un niño en su cuna.
Es un kioskito pequeño, cerca de la Torre
Eiffell, prendido á su flanco poderoso como un
nido en las ramas del roble. D entro de cajas de
cristaJ que parecen estuches, en camitas blancas, encintadas die azul y de rosa, duermen el
único sueño tranquilo de la vida, niños débiles,
pequepitos como pájanos,, imperoeptib~es entre
la borra de pluma, como colibríes recién nacidos. Swe,ñan ... maman dormidos con la avidez de
su imperiosa naturaleza, en vía de desarrollo y
sonríen como ángeles. ¿ Quiénes son ? Son los desheredados, los endebles productos, casi incapaces

de vida, de la miseria, del vicio, del agotamiento
de una raza. gastada; granos microscópicos desprend:dos de esa planta corpulenta, que es la civilización.
En los grandes cantros europeos, por el. exceso del trabajo y la exigüidad de la alimentación,
por la desnudez y el frío, las enfermedades y los
vJCios, el fruto del amor rara vez brota l'igoroso
y sano. En proporción alarmante se mult'plican
los nacimientos prematuros y las gestaciones imperfectas é incompletas. Cuando los niños no nacen deformes, corcobados, ulcerados, .en la primera luz exiguos y mezquinos. La sangre helada
no bar:.ta á vivi:fi&lt;!arlos y mantenerlos; sus músculos rudimentarios no les dan fuerza ni para respirar ni para nutriBa.

Sr. Al,;jandro Lion.

La inmensa mayoría sucumbe de frío y de inanición en las desmanteladas bohardillas de los
miserables y una buena mitad de los niños que
nacen sucumben !€oll el primer año de la vida. De
ahí la despoblacion del territorio francés; pocos
nacimientos y muerte frecuente de los n:ños, pueden eonvertir una nación ?en un desierto. Eri tanto Rusia, Alemania, los Estados T;nidos, ven crecen y florecer su población; Francia ve decrecer
y empequeñecerse la suya y sus pensadores señalan el peligro como bastante á producir la ruina
á corto plazo de esta inme-nsa civil:zación.
Contra ese mal hay dos remedios : ó aumentar
la suma de los nacidos ó disminuir los estragos
de la muerte en la primera infancia. Lo primero
raya ~n lo imposible; para lograi·lo habría que
rehacer el carácter del pueblo francés, su sistema
económico, sus condicionE;,S sociales, forja rle virtudes con sus vieios, enseñarlo á emigrar y á

colonizar, airnuar la despiadada lucha por la vida y toda tentaviva en ese sentido r ernlta quimérica.
El segundo medio es practicable y la caridad
se ha apodemdo de él, lo explota y lo empl:ca con
actividad febrJ y magníficos resultados.
El medio de que se sirve es elemmtal, á la ver,
que :fundamental. La vida es calor, como es, ~lor
la fuerza. Para arrancar á la muerte tanta victima.
enclenque y raquítica, hay que transfandir calor _á
los seres débiles y enfurmizos. El frío es el enem1go iurado de los niños y de las flores; para ést_as.
existía el invernadero; para aquellos ha s1do
preciso inventar la incubadora, invernadero de la
tlor humana. Al n:ño débil, nacido prematuramente, incapaz de r espirar y de nutrirse, , s•e- le
enc:erra, como á una orqu ídea, en una ca.mara
calentada artific:almente, y en la cual se renueva
sin cesar un aire tibio y puro; vestido de lana,
recostado en su lecho de pluma, albeando de limpieza, el niño no sale de ella sino para alimentarse
y para que se le cambie rlüpa. Según ~l grado de
su debilidad, se le alimenta con u n bi?erón suadsimo y bien combinado que econonuza lo~ fGfuerws de succ:ón y permite mamar á los más
déb1 les, ó bien Ee le nutre al pecho de sanas y vigorosa., campesinas.
Yo lic .:isistido á la resurrección ele muchos niños
en las encubadoras y nada hay más interesante y
conmov,Edor. Llega. el niño sucio, harapiento, enflaquecido, helado por el cierzo, azuleando de frío
y muerto de hambre; se le baña inmediatamente en agua esterilizada y bien templada; w le envuelve en blancos y abrigadores pañales y se le ~!JJ cierra en la incubadora. Momentos despu és el color
azulado y la palid1:rz han desaparecido, un leve sonrosado comienza á colorear su semblante, su respiración se hace más nrofunda y mi:s uiuplia, ge;,ticula, se mueve v poco después lanza un primero y tenue grito. Tien hambre, comienza á vivir,
Las nodrizas, siempre vigilantes, le ofrecen el pecho. . . . en vano ; el niño no tiene fuerzas para
tomarlo ni chupar el blanco jugo. Esta situación
es palpitante y llega á hacerse dolorosa. La nodri70 comnrime Sll' seno. hace caer gota á gota la leche entre los labios del infante. A veces su habilidad triunfa del agotamiento del niño, llega éste á.
deglutir algunas gotas y queda algunos momentos extenuado de fatiga. La nodriza espera, ins:ste luego en su tenaz maniobra y todos los cirunstantes Ee lle11an de r egocijo cuando el niño llega á
tomar el pecho.
Si la k ntativa fracasa, se recurre al viberón, á
los baños al'menticios, á !11odas las ingeniosas artimañas que la ciencia aconseja y la caridad ha prohijado y salvo casos excepcionales, el resultado se

El Presidente de la República Francesa acaba de
JJa~ en Cherbourg una revista á la armada naval
de aquella potencia, compuesta de las dos escuad·rns
d,e la Mancha y del Mediterráneo que c.uenfan con
40 navíos de todos los modelos.
Los navíos de ambas escuadras estaban dispuestos en siete lineas, la pr imera, muy cerca de tierra., perpendicular al arsenal, estaba formada de
los seis con-tratorpederos "Duranclal", "Hallebar(~e"
.l
, "Lahi,1e'', "Cassini"
. ' "Fleurus" ..y "Dunois",
después, frente al canal de _sal,~cl~, c1el ~rs_~~a,~, el
grupo de torpederos "Chevaher , ·;,fangm1 , Cyclone", "Aquilon", "Flibmllier '' y "Forban"; la

El Vice-almirante
Fournier

El ·•Bouvet," acórazsdo de la Escuadra portador del pabell611 del a lmíran~azgo

segunda línea comprnndía los guar-costas acorazados "Almiral-Tréhoaurt" y "Bouvines," el último de los cuales llevaba la bandera del coutraalmirante Mallarmé, después d crucero acorazado
"Poihuau," que llevaba el pabellón del contra-almirante :Maréchal, construcción histór:ca, pues á
,su bordo fué proclamada, en Crons1aclt, la alianza franco-rusa; en fin, el cru ce,ro "Galiléé."
El "Bouvet," que llevaba. en su gran mástil el
pabe11lón del almirante Gervais, comandante en
jefe de la armada naval, ocupaba d centro de la
tercera línea; estaba colocado entre los dos navíos almirantes de las escuadras del Norte y del
MlEidite,1ráneo; del lado del arsenal, ~e encontraba el "Massena" con el almirante :Ménarcl, del

Vice-almirante ~\Iénard.

Sala de Maternidad.

Otra de las figmas
pronúnentes de la armada na,v al francesa, es la
d-j cive-alm:rantle Fournier, comandante en jefe de la escuadra del Mediterráneo. Este marino
nació el 23 de Mayo de
1842.
Entrado al servicio navai ,cm 1859, fu promovido aspirante en 1861, enseña en
1865, teniente de navío en
1869, 1c1pitán ,le fragata en
1879, capitán de navío en
188-!, y en fin, ,-:ontra-almir an'.•e rn 1891.
Ademús de todas las expresads dignidades, es comendador• de la orden francesa la
Leg'ón de Honor.

El Vice-almirante Nlénard.

La escuadra del Norte de la armada naval franCt~!'a, lleva el pabellón el vice-almírante Ménard,
cuyo re!trato damos á nuestris lectores, comandante en jefe de la enunciad flota.

Almirante Gervais.

El vice-almirante M:énard nació el 2 de Mayo·
de 1837. Entradi al servicio en 1852, fué promovido aspirante ,m 1854, en seña en 1858, teniente
de navío en1862. c1pitn defra gata en 1877, cap:tán de navío en 188-!, y contra-a,lmiranlie, en
cuyo puesto le damos á conocer, en 1891, casi al
mismo tiempo que su compañero el vicealmirant,e, Fournier.
El expr esado marino fué prefcto m.arítimo en
Lon•i.ent, y es, así mismo, comendador ele la Legión de Honor.
Estos dos perrnnajes, juntos con el almirante
Gervais, comandanue en jefo de la armada naval
francesa, son los que dirigieron las maniobras navales de,l 18 de J ulio, iniciadas por la gran revista pasada por el PJTesidente de la República Francesa, acompañado die, los presidentes del. Senado
y de la Cámara de Diputados, del presidente del
Comejo y del Ministro de Marina.

Vic~almirante Fournier.

otro costado el "Brennus," con el almirante
Fournier; el crucero &amp;coraza do "Bruix," cerraba
la línea. ,
La cuar ta línea estl.aba. formada por cuatro acorazados que llevaban ed pabellón del contra-almirante Roustan, que mandaba una divi;,ión de la
€1Scuadra del :Mediterráneo, y por un acoirazado
gu:.; rda.-costas.
Sala de alime11'baci611.

La quinta línea no contaba menos de ocho ~avíos i::c:irazados, entre los que se contaba el viejo é hist:órico acorazado "Imp~enabl_e," que llevaba el pabellón del contra-allillrante Touchard.
El l-'re,:id,mte de la República .r'rancesa se embarcó á bordo del " I'Elan" y pasó ante el frente de las rncuadras que estaban dispuestas sobre
la línea que tenían una longitud de má.; de vemtc
kilómetros.
,
Damos el r etrato d,el Almirante GoJ1Vais, comandante en j,afe de la armada naval :francasa, y
del ' ·Bouwrtl' acorazado de la escuadra que llevaba el pabellón del almirantazgo.

Snlóa del almirante Gervais ti borclo del ·'Bouvet."

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Agosto de 1900.

Domingo 12 de._Agosto de 1900.

UN JUSTADOR DE LOS qAMPOS.
Saltar la tapia para dar un beso á una ranchera, tosta.da por el sol, y en lo inmenso de sus
ojos, toda esa clarid-ad con que se eamaltan los
cielos y los campos reverdecidos, fué lo que hi.zo
Jacinto, ltodas las noches, durante mucho tiempo.
Juntos vivieron la misma Yida, eECalaron las
mismas peñas, y junltlos, s~empre juntos. ¡ Cuánto
hacía de aquello! buscaron las pmyecciones de las
cosas en las agu11S inmó,·iles de los charcos, ó en
las diafanidades de ámbar y luz de sua nativos
arroyos. Canto y vida en todas las coaas; canto
y vida que oyeron y sintieron uno al lado clel
otro. Nidos coronados de hojas y de aves, llanuras amplias y silenciosas, crepúsculos q tle se van
ó que llegan con un cant\o de luz y de ensue110
en el borde de sus labios; he ahi el país donde
vivieron la primera etapa de sus amores. ¡ Y qué
amor€i,! toda ella para él, todo él para ella, en un
perpetuo idilio . . . . . y el viento pasando, y el
agua y el tiempo. . . . así, sin una lágrima, sin
un toque de tiniebla, sin una desilusión.
¡ Salve ~1a ria! clamoreaba á lo 1.etios la campan a, y ellos caian de rodillas, mientras el crepúsculo iba soltando sus ern~angrentados velos
sobre de las dormid11s aguas. ¡ Salve María! tornaba á r.epetir, y ellos seguían rezando, cogidos
de las manos, el crepúsculo naufragaba en un piélago de sangre, las llanuras enmu decían . y las
mbn tañas distantes colgaban desde los picachos

su montaña, y ~mpapados de sol y lluvia en_ el
estío, de sol y de nieblas á la muerte del ot~no,
y de nieblas y escarchas en las lentas peregrmacione,s d~l invierno. Cuánto tiempo asi, y sin embargo ... era inevitable la separación. Rosa había
crecido, abriéndose á la vida con toda la plenitud
de una desbordante primavera; Rosa no podía
seguir por más tiempo á su lado; or:ras atencioltE\S y trabajos más en armonía con su edad le
llamaban al hogar, y la separación se impuso.
A la ca,ída del sol, en aquella tarde en que
las nubes, como agrietados acueductos chorreaban luz, :v á lo lejos, inmóvil una malla, tan sutil
como el ala de1 una mosca, diluía los matices del
término lejano; unidos, con muchas lágrimas en
los ojos y muchas quejas en el borde de los labios,
se dijeron adiós. El la empujó, y volviendo las
espald-as, se Emcaminó por opuesta vereda y sin
atreverEe á volver los ojos llenos de lágrimas, oyó
el adiós que Rosa desdia lejos le daba, oyó el grito
supremo y doloroBo de las hojas -errantes. . . . y
más allá, aún más allá, la voz de la campana, de
aquella campana. . . . y de rodiUas, sin ella, tal
vez para siempre sin ella, murmuró con la tarde
y con los campos ¡Dios te salve María!
Desde aqoolla época, las dificultades para ver á
Rosa fueron en aumento. Al principio la veía á
mañana y tarde, después tan sólo á esta hora, y
por último, cuando pasaron los días y los meses,

)

·,.

á las hondonadas, amplias vestiduras, donde se
amasaban las ;,ini1~blas con los últimos fulgores
ve,spertinos. Seguía mut;:10 tiern po aquella rnrnpana, y cuando por fin enmudecía, los astros empezaban á mirarlos, el viento suzurraba más, y los
ecos recorrían como pájaros, rozando con la punta de sus alas aquellas vast11s soledades. Ellos,
entonces, cogidos delas manos, tornaban al caserío
Por las mañan11S, el alba les iba á sorprender
en su camino. Aquella palidez de los cielos, lentamente, iba acentuando la tonalidad ele sus maljji&lt;:es, para transformarse en lila, en rosa, en nácar y en púrpura, y cuando por fin, abría sus brazos luminosos para ensangrentar los montes, c&lt;mst'€1lar los campos, y desnudar la$ hondonadas, oían
deleitándose, el p1oíundo canto ele. vida de la luz
y de la tierra, y cayendo de rodillas, con un grito
de admiración en el alma y en los labios, adoraban
con todas las cosas, con t otlos los serEs y con la
naturaleza toda, al gran Dios; mientras la onda
sonora de aquel maravilloso a1pegio, se mecía ondularnlo lenlf.lamente, para penler~e por fin, en
largas y movibles espirale~, en lo alto de los cielos, semejante en su marcha á la ,oz de una campana.
Cuánto tiempo vivieron esta vida, cuánto tiempo recorrieron con el ganado los campos, libres como él, como él agrestes; respirando las auras de

Y

l.:.

.e,

~

del animal, y dejando "chorrear" reata_ primero
y después "amarro.u.do~' en to~a r~gla, deJarle re~dido en los suelos, mientras el, Jadeante, remolineando la reata y á "media rienda," regresaba en
busca de los espectadores, ávido de_ aplausos Y saliéndole á la cara sus vanidades satisfechas. .
La fama de Jacinto cundió lentamente, primero, después con rapidéz, y por último, llegó" un
momento en que no hubo un herradero, una . corrida" una cabalo-ata, que no contase á Jacmto
entr¡ los suyos.
Jacinto, vivía la vida de su
gloria, rodea.do de envidias, d~ mi:ch~s envidias;
pero ¿ eso qué le importaba? s1 ooni_a a Rosa para
sus .amores y sus manos para los Justos.
Y así pasaba el tiempo aquel bellaco,. como le
llamaba Don Luis el dueño de la hacienda á
donde servía. Así pasaba la vida, si.e!mpre rü;ndo,
de todo y por todo; echando un trago aqm, ~n •
piropo á una moza más allá, ?3-St~n~ose á sí illlS·
mo, y dejando á sus adversanos o •r ivales con algunos dientres menos ó los hl1€1Sos de sus manos
bien pintados en sus caras.
..
-Jacinto, que te habla el ,amo, le diJo s~ madre; y Jacinto, sin-decir una palabra, se fue á la
casa del amo.
Estaba que "ardía," según ~l mismo dijo, d'espués: "Doña Juana y Don Luis en el canape, de
pié y junto á la mesa el m~yordomo, más allá, l_a
anciana cocinera, y por último, sentado en un Sl-

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fué necesario hacerlo únicam.em.te por las noches.
La educación de Jacinto era una de aquellas
que abarca á la mayor parte de los chicos de una
Tanchería. Después ele los primeros cuatro años,
al chinchorro hasta las doce, al azadón y la yunta en la "labor," y por último, cuando hay afición, un buen caballo, y á recorrer los campos pastoreando la "remuda." Desde entonces comienza
para ie1l mozo el tenaz empeño para ver de conseguir una prodigiosa habilidad y un vigor, que
muy pocos alcanzan; pero que todos envidian y
admiran en aquellos que las consiguen.
Desde peqneñu&lt;llo, J)acinto, robustecfa ,sus
músculos pasando á nado, y "á brazo parlado" .el
río, una y otra vez, y se ejercitaba luchando con
los chicos de su edad. Más tarde, cuando se sintió verdaderamente hombre, á los diez y siete
años, cuando fué "vaquero," empezó á cincelar
sus aptitudes y á íorti:ficar sus enseñanzas y vigor,
hasta alcanzar á los vein-te, tal fama en la comarca,
que ninguno de sus justadores se atTevía á luchar con él en un "herradero."
Daba gusto verle, cuando en aquel "cuaco"
prieto, ancho de e~1cuentro, de crin negra y bien
peinado y de anca lustrosa; con el sombrero hasta las orejas, cerrado el harbiquetio, clavado, más
bien que seTitado en la silla, se tendía hacia la res
á toda carrera, para ceñir el lazo en las bregas

llón forrado de cuero, y en sus brazos, Don J uanito, el recién llegado, de allá, de donde estudiaba, hecho un hombre, un tanto flacón, pero ya de
respetarse."
-Buenos días les dé Dios.
-Buenos días Jacinto; aquí tienes á Juan que
te quiere saludar.
-Qué hace el amo, y que tal "leaido ;" y J acinto acercándose, apretó la mano de Juan, y se
quedó en pié, sombrero en mano, en espera de las
órdenes del recién llegado.
-Que tienes que acompañar á Juan en sus paseos.
-Está bien, contestó Jacinto á Don Luis.
¿ Nada más ordena el amo?
-Que te vaya bien.
-Pues con ·1a "venia," buenas tardes.
A la mañana siguient~ Jacinto acompañó á
Juan por aquellos mundos de Dios, como aquél les
llamab-a. Siguieron los paseos sin intermJencia
siguieron _las evocaciones de lejanos tiempos,
amo y criado separados t anto por la distancia,
tornaron como en pas,ados días, á ser cariñosos
y francos.
U,na t~~de, al regresar ~e una de aquellas correnas, vrn .Tuan á las muJeres del rancho volver
de las márgenes (leL río, á donde habían ido á
llenar el cántaro de agua.

y

-Buenas tardes, señor amo; decía cada una
de ellas, al pasar, y seguían caminando con el
cántaro al hombro, descansando en una de las
puntas,del rebozo, plegado en varios dobleces.
-Buenas tardes, contestóla Juan, que seguía
opuesto camino para verlas á todas.
-Oye Jacinto . . . . ¿ Quién es aquella muchacha
que viene allá?.
-¿ Cuál, la de la "nagua priert:a? . . . "pos"
quien ha de ser, Rosa.
-¿ Y dónde vive?
-"Pos" allá . .. mero enfrente de su casa.
Era este detalle el que recordaba Jacinto. Lo
que siguió después fué lo de siempre : un beso que
no se volverá á dar, una c-arne que nunca volverá
á pertenecemos; y los celos, los terribles celos,
que muerden más el alma que el orín á los metales ;lostorturadorescelos del momento en que seve
con una precisión mortal, la boca amada besando
de la misma manera que nos besó, los brazos enredándose en otro cuello que no es el nuestro, y
la inmensidad desbordante de amor, de alma y de
juventud, vaciándose en un espíritu que no nos
pertenece. ¡Y quiénes eran!. . . . Rosa y el Sr. Don
Juan; á quien tanto querfa, el que tanto le quería; el que estaba obligado á querer y respetar; el
que nunca hubiese hecho semejante c_osa ~ haberlo sabido. Y Rosa .. . .. Rosa .. . y silenc10s0_, J acinto, torturaba eternamente su alma; se complacía en ir destilando gota á gota tanta amargura,
amargura que le iba carcomiendo lentmente, que
iba minando su organismo de hércules que se desplomaba, que se venía. abajo; ,aquel organismo de
músculos recios que se iban aJJ.ojando como cuerdas que nunca vibraban. . . Y allá iba P?f' los
campos, con los brazos caídos y la boca siempre
amarga y seca como si _masc~se re,cuerdos.
,
Débil y agotado, débil y s1:1 bnos; pero :fiel a
la t radición y la costumbre, iba preparando uno
por uno los equipos para el herradero. Ct~ántas
veces le detuvo en su faena este pensamiento :
¿ Para quién triunfaré? Y otra vez d~ cara al pasado ó vivir la vida de las resurrecc10nes. ¿ Para
quién triunfaré? ¿Para quién. triunfaré? ... .._ y
las m,anos caían de nuevo, y d~ nuevo los arnnazos y el desfile en tropel de cosas y detalles, de
detalles y cosas de aquel todo abrumador. ¿ Para
quién triunfaré? ¡ Qué di~blos! para é~, para humill-ar, para ahogar su rabia, para embr,rngars,e ?ºn
algo. Era lo único que le quedaba; si, lo un1co,
y de un salto se encaramó al caballo, y ahí_ va . . :
al herradero al herradero, al herradero, iba diciendo · mie~tras las espuelas, con su campanillazo ma;tiilleaban el aire, y el caballo, á media
rienda, acortaba la distancia.
El corral del encü:rro estaba lleno de, "bote en
boifle". . . Las m.:ij.eres en las fapias, los chicos en
las "agujas" de ld. puerta, y los vaqueros d~ntro,
reata en mano, y prastosátodo,esperaban_connnpaciencia que se diese la señal. Ro~ t~bién estaba
como el año ani€rior, en el mismo mgar y con
semblante de regocijo.
,-¡ Puerta á la tordilla quemada! Y allá va la
tordilla quemada al segm1do cor~al. Las reatas
ondularon dieron vueltas en el aire y la yegua
jadeante; 'siem.pre sujeta y siempre, rebelde, después de resistir mucho t~empo, fu_é á caer. sobre
el "sirre" del corral. ¡Fierro! ¡ FwJrro ! gritaron
todos, y el hierro candente se imp:·imió en la carne
del animal. El humo de carneardidaypelochamuscado ascendió en espiralies, la bestia lanzó :fogosos
resoplidos, y un lropel de gritos de entusiasmo
de los espectadores saludó á los vaqueros que se
pasaban de mano en mano la botella del ~ezcal.
Después el vino empezó á radiar en las pupilas y á
reir en las almas, el polvo del corral á espesarse,
las bestias á desfilar con mayor presteza, y aquella atmósfera saturada de sol, de alma de campo, y vida an:plia y fecunda, se impregnó de cantos gritos gemidos de reatas al frotar. las chapa;reras; una corriente d~ actividad, hi~e!1ó las
arterias, alio-eró los orgamsmos, centuplico las
fuerz,as é inyectó elasticidad y vigor en los músculos, y la sed ele hechos, de g~oriosos anhelos, de
actos heróicos, caldea la sangre de los vaqueros;
esa sed en sobrep11jar, de vencer y qu~dar á la
vanrnardia est11lló en todos ellos, hostigada por
el vino, el ~ol y las miradas de todos, en aquel d~a
luminoso, ien que el cielo, como las alas de un pajaro, besaba con sus flecos y de punta. á punta, en
montañas dístantes y opuestas.
J aeinto fué el primero, que como de costum-

y

EL MU:KDO l LUS'l'HADU.

EL LAUREL.
La más risueña ilusión
Cual humo se desvanece,
Y el dolor, como eJ placer,
Marcado un ~imite tiene.
Los lazos de la amistad
Se desatan con la muerte,
Y el amor, con ser amor,
No nos sobrevive siempre.
S6lo la gloria que el genio
Con ,su inspiraci6n adquiere,
Con los siglos se aglganta
Y con el aplauso crece.
¡ Ohl por eso e1 pobre vate,
De la existencia en la fiebre,
Por conq11ista1· un laurel
Desdeña mundanos bienes.
Un Iaurei que con sus boja.s
Ciña amoroso su .rente,
Que crezca sobre su tumba
Y que por su fama vele.
J. F. Sannrnrtin y Aguirre

La Fille Cadette.
En la camita, enti-e las hondas
penumbr·as, due11lle la Mimada:
su cabellera cae en ondas
sobre la frente nacarada.
Como un joyero su encarnada
boca está. llena de golconclas,
y hay una rosa roja en cada
mejilla oculta por las blondas.
Llora la niña y mueve el raso
de su albo pecho que aJimenta
las na.naciones de Stambul.
¿Entre sus sueños piensa acaso
en el dolor de Cenicienta
6 en ,la impiedad de Barba Azul?

J. Jll. Facl¡a.
bre griltló: ¡Esa es la mía! con un grito áspero y
agudo, con el sombre10 hasta las orejas, las chaparreras sonantes y la cara cubierta de sudor y
fu.erra . . . . . esa es la mía! y á su voz, todos se
apartaron, y un recogimiento reinó entre aquellas gentes. Y ahí estaba: en acecho, el lazo en la
mano derecha el resto de rea.fa enrollado, sost ea:Iiéndole la izquierda, siguiendo con la vista al
animal, que emprendía la carrern. Por :fin, pasó
junto á él: la reata onduló, ~ió vuelt.as ·, . . y n_o
hizo presa en las manos del animal. Quedo tenchda en el suelo, y la vista de J aeinto clavada en
ella· de Jacinto que sentía un látigo de fuego que
le ~otaba la cara; entonces, febril, loco, jadeante;
recogió el lazo, se precipitó fras ~l animal, le alcanzó con el lazo por el cuello y brando con fuerza, sintió que sus pies cedían, q~üso resistir, y
por último, dió de cara contra el sure _del corra!:
arrastrado, pisoteado, golpeado, sacud~do, y mas
arrastrado, más pisoteado, 'más sacudido, po~, el
despecho, por la vergüenza, por la desesp~rac10n;
silbado por todos, burlado por todos, fremulo y
con un nudo de angustia que le subía del corazón á la garganta.
¡ No, mil veces no; así no se quedaría! Y á pesar de todo sin una ilusión, sin una esperanza, pero r ebozante su alma de orgullo y de vergüenza;
volvió á tronar su voz :-"Puerta, puerta, echadla
al campo":_ y él á un lado de ésta, se amarró
una de las puntas de la reata á la cintura, hizo
el lazo con la otra, y sin atreverse á ver á Rosa,
con lill.a tempestad de noche en su cabeza, esperó silencioso.
- "Que no, Jacinto, que te mata, que estás
muy débil."
Y él, al oír la última palabra que le quemó la
sangre más que todo, quitó las trancas del corral.
Allá va el animal, y allá va el lazo de Jacinto al
cuello de la bestia. Después el choque, la r~istencia, la bestia sacudiendo, él resistiendo; la bestia tirando siempre y él impotente, dar terreno .. .
más terreno, y por último. . . . la caída. . . la espantosa caída y dejarse arrastrar, sin oponer resistencia, tapándose la cara con los brazos.
-"Corta con el cuchillo la reata,"-le gritaron
todos corriendo tras él; y J a.cinto, entonces, asiendo el cuchillo que pendía de la cana.na; á pesar
de lo vertiginoso de la carrera, aún meditó aquel
acto, y duró con él y con su destino; arrojó el
cuchillo á un lado, se cruzó de brazos ... y se hundió en la noche de su vida, sin una queja , sin
una súplica, sin un gt--ito de dolor.
Julio d&amp; 1900.

J({igue/ € . J'ereyra.

TRES SONETOS.
ALPHA
La noche-nubia-pliega lentamente
Su m-anto d~ tinieblas soberano ;
Y en el monlfu, en la selva. y en el Jlano,
Humedecido y puro está el ambiente.
~ace amarilla v pálida en Oriente,
-Como la mies del trigo en el Verano-La luz, que tiendie1 su rosada mano,
Despidiendo á la noche impertiuente.
El cielo se en::ojece por Levant.e,
Se irisa el anoyu,alo, mientras baña
Las guijas de su lecho, murmurante,
Levanta su renacho Ja espadaña
Y surge el sol, como coral gigante,
Engastado con fuego en la montai a!

OMEGA
Y se eleva rojizo! en la espesura
En los árboles prende-hilos de oroSus cabellos de luz; todo un tesoro
Da su lurninea y mágica hermosura.
Mas llegado á la cima, con pavura,
El rey del cielo, el opulento moro
De aladas nubes entre alegre coró,
Empieza á descender dlesde la altura.
Súbito de amarillo tiñe el suelo!
En la bóveda azul de limpio raso,
Tienden las aves presuroso vuelo;
Y al ocultarse al fin, iein el Ocaso,
Vuelca su urna de sangre por el cielo,
Para indiear su luminoso paso!

CONCLUSION
El hombres es sol! dejacl. c¡ue mientras pase,
Fecundice la tierra con su planlth;
Dejadlo qoo á medida que adelanta,
El dombo de las sombras despedace!
El hombre es sol! de las tinieblas nace,
Pletórico de vida se levanta,
Se eleva por el cielo, se agiganta
Y en el mar de las sombras se deshace!
Espíritu que aliento, sé fecundo
Y deja si te pierdes esculpida
Tu lmeHa sobre el piél-ago profundo.
¡ Ay de aquel Que no deja en su partida
Una cauda de luz, que indique al mundo,
su paso por el cielo éle la vida!

elías .C. 7orres.

/

�EL MUKDO ILUSTRADO

Domingo 12 de. Agosto de 1!)00.
actualidad sus edificios y monumentos, dignos de
la cultura. aue hemos a1canz~clo.
.
,
GU'1dalaJ"1ra poI' otros mil y muy Justos titu' siempre
' la Anclaluc1a
, mexicana
.·
los será
Y_ Xalapa'
que lo mismo que todas nuesUras poblaci?nes de
importancia, ha entrado al perí?do evo~u~ivo_qul:!
la moderniza y hermosea, como tierra pnvileg~a~a-,-será siempre la tierra ele )as flores y las m1;1Jer~s
hermosas; la tierra. que bnncla ~mores, que m~~ira á los poetas y prornca la mas grande¡ adm~r~ción por las galas de la naturaleza! que tan prodiga ha sido en aquel pe1lfumaclo recmto.
~·~

X u es tras ;Jmtraciones, ele las pág-ii;..;.s que ho_v
dedicamos á Xalapa, dan una idea de sus belloe-zas
naturales y ponen de manifiesto sus adelantos, que
la han inEfamorfoseado, dotándola d,e her:nosos
edificios. circunstancia que se prest:a a consideraciones alh1gadoras que vamos á permitirnos trans-

~hl~
•
En primer lugar, los progresos ele Xala_pa, su
ensanchamiento, su mayor número ele habitantes
y el desarrollo que en oeil.la han tomado el comer--

JALAPA.-Lugar donde hoy se encuentra. el n Parque Ju/irez."

[Fot. C. C. Coslo.J

L!S CIUDADES QUE PROGRESAN.

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

de la patria, y logro del biEIIl. pr.ocomunal, c01!10
el mejor afianzamiento del bienestar individual."
En esta marcha ascendente, e,n esta ma:avillo.,a
evolución, cuya rapidez asombra aun á los menos
escépticos y pesimistas, hay, sin emabrgo, de la
•!llflnim idacl rn el &lt;'~fuerzo, poblaciones .1' J-:~t tdos que más que1 otros se h;m distinguido, ora por
su decisión en la lucha, ora por los resulta.dos alcanzados.
Yeracruz, entre las unidades federales, Xalapa,
Coatepec y otras, enltlre las poblaciones, pertenecen á este número, aún teniéndose en cuenta
que tratandose ele Xalapa, por ejemqlo, la translación á ella de los P oderes del Estado, ha siclo un
~lemrnto que antes no tenía y que 1ft ha hecho
aumentar en importancia.
En cuanto á Coatepec, citada accidentalmente,
su desarrollo, ,su aiumento ele r:queza y ele importancia entre las poblaciones , eracruzanas y
aún enl:r e las ele todo el país, se debe muy especialmente á la cledioación ele sus habitantes y de
sus hombres ele empresa que han logrado hacer de
aquellos terrenos un gran centro productor ele
tabaco y -ele café, y no obstant•&amp; las bajas registradas últimamenl!e en los precios, lo cua.l no ha deja.do de perjudicar á los cosecheros, el bienestar
subsiEte, por que el aumento de Yías de comunic :ón ha mejorado su comercio, y por otra parte,
la industria en sus diversos r amos ha adquirido
notable desarrollo.
En Xalapa, no sólo son los nuevos edificios los

]ALAPA.--Calle "Enriquez."

lanto y prosper;dad, lo forman varias fábricas de
hilados y tejidos, en que se transforma la fibra algodonera y Llenen traoajo millares de obr.:,ros mex1cancs.
En la vía del progreso intelectll'.ll y material
por cloncle c1mina el país, el Esta,1o de Veracrnz
marcha, con otras €mtidades, á la vanguardia. Su
presente es interesante y su por venir será más
explenden te.

Jalapa antigua y Jalapa moderna.

"La tierra ele las flores y de las mujeres bon:trrs" se ha llamado siempre á la pintoresca c:ud·ad
ele Xalapa lo mismo que á nue5tra 1nc·trópoli. se
le llama "Ciudad de los P alacios," á Puebla "Crndad de los Angeles" y á Guaclalajara "la perla de .
Occidente."
Los "palacios" que valieron _su nombre á la
metrópoli, aquellos edificios antiguos, ele severa
arquitectura, de fachadas con ~hnenas :: graneles
pat'os sombríos, Yan de,apar ec1endo baJO el poder ele la piqueta modernista, y el nuevo a.r!e y
]os gustos nueras &amp;ti encargan de le_vantar sobre
los viejos cimientos, edificios grandiosos, en !os
oualcs se substituye la piedra poroEa por el m.1rmol, los ernudos nobiliar ios por obras de arte, y
afiligranados detalles, y los pesados muros_ ele e.al
y canto por los &gt;Esbeltos y no menos resistentes
que se fabrican sobre el fierr?.
. ,
ruebla, lo mismo que ~léxico. segn-ra. por Jl'lllcho tiempo, conser vando en ~us t emplos,_ sobre
todo, el recuePJo de la arquit~c!ura. ant1gu_a , y
sus imborrables t:racliciones rel1g1osas segmran
haciendo de ella la "c't1clacl angélica," por m'Ís
que también en esa cap:tal el arte moderno se
haya encargado de hermosearla y sean ya en la

1A PRENSA EN CHINA

JALAPA.-"Parquejuárez." ec•:fi.co.do donde estaba el Convento de Francisca.nos.

JALAPA.-"Parquejuárez" y Volcán de Orizaba..

Fot, C. O. 0011!0.

Fot. C. C.'Ó&gt;sl.o.

cio y la industria, no son una nota aislada: sus
·adelantos gráficamentle demostrados en nuestras
ilustraciones y que no pueden pasar inadvertidos
á nadie que haya conocido el Xala.p a de hace
treinta años, sirven de un dato más para convencer á todos los que con avidéz observamos la
marcha del país, de que la evolución p11ogresista,
r esultado del bienEstar que se disfruta act!ualmente, no se limita á tal 6 cual localidad, sino que es
uniforme en toda la República; lo mismo en Yucatán, donde las fincas henequeneras aumentan ca-da día en importancia, que1 en Monterrey, donde cada día fümbién aumenta el número de fábricas, la implantación de nuevas industr:as y la
construcción de modernos y grandiosos edificios.
Lo mismo sncecle en Chihuahua, donde se fundan
bancos y fábricas; en la ceTcana capital del Estado de ::\Iéxico '" en suma, en todo el vasto territorio, dentro del cual está comprendida nuestra
unidad nacional.
Alhagnclora es, y mucho, ésta consideración que
crea la convicción de que, no es ilusionismo, sino
una realidad y realidad comprobada por hechos
tangibles é innegables, el progreso ele 1\féxic.1 y su
prosperidad que, en el mismo orden die cosas, lle&gt;~ará á ser ,ercladeramente notable en unos cuantos años más de lucha por el porvenir, de pers€1;erancia en el trabajo y de aprovechamiento de la
idea que al unísono vibra en estos momentos 0 11
los cerebros de todos los mexicanos buenos y útiles á su nación: "progreso, paz, engrandecimientl)

JALAPA.-Lava.deros r ústicos, Bstac:Cn del Interoceánico.

que demuestran su adelanto: s~ comerc~o ha aum entado y por su parte, el Gobiern? ha 1mplan~ado mejoras de positiva _i°:1-port~:ic:a en los distintos ramos de la Admm1strac10n. ~nt re estas
mejoras se cuE01ta el establecimiento el_e una Escuela X ormal, que será modelo y de-be maugurarse en el próximo Septiembre.
E•te edificio sup,ara. desde ahora en manificenc:a cuantos análogos hay en el país, sin que incurramos en exageración; sus departamentos to:
dos son elerrantes y &amp;decuaclos, sobTe todo, al fin a
que Htán destinados. El Gobierno del Estado no
ha omitido gasto alguno para contar con una Escuela Normal modelo en Jalapa. ele donde 11ro,"i.enen tantos normalistas notables que extienden
los nuerns métodos científicos-pedagógicos por toda la füpúblic-a. Lo que, más llamará, la atenc;ón
en el nuern plante1, sE•ra el gran salon de rece~-cione~. filigrana de decorado y adorno. y los gab:r.et.e, de Física y Química, para los cuales s2 acopian los mejores element os ele obserración y estudio.
En el período evolutivo del pueblo verac_ruz~no,
-en general, figura n tres pri_n-Oipale~ con~btubvos
de prorrreso y bienestar: la mdustr1a agr1cola que
se des,;lllrneh·e portentosamente y la incl~s~ria
minera que cobra nuevos vuelos con la proinma
explot;ción de los yacederos ele carbón mineral Y
10~ ilepósitos de p,eltróleo. Bl otro factor de acle-

l'~t.

c.

C. Costo.

La prcma, como ifütilcc·óu social, en el imperio chino, elata de épocas muy remotas; pero
&lt;.:~tá Jejcs de ser, como Ja pr.n,a de los países occiclentales, un conjun.o ele per·óclicos de opiniones distintas, rnpre;,entantes de pa r tidos diversos,
en pugna unos contra otros y r~,tlejanelo la opinión pública en sus diversas manifestacio11es.
El principal y el más antiguo de los periódicos
chinos, es el Kin-Pas, (informes ele la corle) lla.mado también Peng-Tchas (copias de la corte y
conocido por los europeos como la "Gaceta de
L'ekín .'' i\o es un periódico doctrinario; sino que
se compone únicamente de notcLs informativa~.
T odas las mañnnas se fijan en el o~lacio imperial
los documentos que han ele publicarse en la

:i

JALAPA.-Pa./ac,o del Gobierno.

Fut.

e

C. Costo.

�Gaceta de la cual se envían ejemplares á_ todas
las pr~vincias y se hacen ~ul~itud d~ copias e,xtractadas, que se venden ,ª _baJO. p~ecio. Ademas,
cualquiera puede copiar o imprimir los documentos que le convenga, y vender esas reproducciones.
La ' Gaceta contiene los edictos imperiales, los
nombramientos, acto,i administrativos, prcmi~s '
otorgados por el soberano, El aument-0 u l'educc1on
&lt;le impuestos; el movimiento ~e co_sechas, _las emuaja&lt;las; los c1stigos á fun?onanos fal~1stas, y
alouuas
ve(es el reiato y cast.1go de los crimenes.
0
E n c-ambio, jamás publiea una palabra q,ue se
refiera á la vida del hmperador, lo cual esta terminanlemente prohibido por las leyes. Jamás publica artículos de fond.o.
Aparte de &lt;ese periódico oficial, hay otros_ periódicos escritos en chino; entre éstos, los prmc1pales son: El Chem-Pao, editad? en Shangh~ por
europeos; El Hou-~ao y E~ Tsm-Pao, pubhc,ados
allí mismo, por ed1tore;, chmos; el Tcheng-h.omPao, que publican editores chinos en H~ng-Ko~g.
"'l'odos estos periódicos,-dice el escritor chmo
Tcheng-K.i-'l'ong-publican apreciacionesa; pe•1:o
en un circulo limitado. Tienen el derec110 e c1ecu
por qué tal medida 1:1º les parece buena, por, ~ué
preforirían tal cambio. E~ una es~ecie de cn~ica
racional, filosófica, sm· pas10nes y sm pe7son_ahc~ades, la única que se les permite. Pero baJO nmgun
pretexto podrían hacer ataques directos, que les
Están absolutamente prohibidos."
Los periódicos chinos, impresos en papel de
arroz, no tiene~ lectura s:no por un sólo lad?;
su longitud es poco más ó menos la de un chano
común; pero la anchura es doble.
En primer lugar, publica u~ artículo de fondo;
después vre,nen los act?s oficiales, los d_ecretos y
nombramientos trasnubdos por el telegrafo de
Pekín. A continuac:ón aparecen noticias locales,
y en seguida las de provi?ci~, recibidas ~o~ :elégrafo ó por correo. D_espues v1en-rn las,nobcia~ extranjeras, y por último, algm~o~ _arti?u~os sobi;e
los juicios de los tribunales; Jl~ICJ0S a veces comicos, extravagantes, que dan libre curso al humorismo de los periodistas chinos.
.
En la última página están los anunc1?s. Todos
}os perióclioos timen un suplemen_to obl:gad~,, e~1
que reproducen la ~aceta de ~ekm. Lo~ penochcos chinos jamás t.ienen folletm.
.
.
Por lo anterior se ve cuán grandes diferencias
hay entre la prensa chi~ia y la ?ccic1ental. Aquella es exclusi.vamente rnform-ah.a; no hay en.
ella polémica de ningún género, ó si las hay es de
ínfima importancia.
.
.
.
Ro por esto se crea que los f~c1?nar10s chrnos,
aún el mismo Emperador, estan libres de toda
crítica. Hay un cuerpo, el 'rou-Tcha-Yang, ,que
tiene el deber de criticar todos los acúo_s q_u~ a su
juicio son reprocl~?les,. y el pueblo, md1v1dualme,nte puecle tambien eJercer la censu~a.
.
"El der€Cll9 de crítica-dice el escritor chmo
que citamos antes-~epresentado en Europa po~
la prensa, está en Chma encarnada en la censura,
ha sido reconocido oficia ln1ente nor nueskos emperadores, hace más de _die_z _mil años, como perten,e,ciente de im modo md1v1dual, á cada uno de
nuestros compatriotas."

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El globo en el a ire.

EL MUNDO ILUSTRADO

FLORES MU'ERTAS.

-ado por el Barón Conra~o Bossus, por
acompan
d ·
·os
M "Eu"enio Wolf y por os mgemer . ,
.El 1tgo Constance, sobTe el cual se efecltuo el ex. ble p ara as"d ascenerimento
es un sitio admira
t
p
.
'
sta
t
siones · tiene ba n e espaci·0' y un acc1 en e-·
. preveer-tendría allí .consecuencias
quei es' preciso
mucho menos desastrosas que en ~ierra.
,
Se ha dicho que el Conde Zeppelm se pro~o~:na
. en su " esqm"fe ae'reo" a' visitar
ir
. la Exposición
I te
de París· á lo que los franceses, siempre ga an d s,
han pue~to excelente cara, p~ometiendo al au az
viajero una recepción entusiasta. Pero_ ~ muy
probable que no esté próxima á esta ongmal visita el Campo de Marte.

1!11

El areóstato, sujeto á la experiencia, se ?ompone ele una g-ran envoltura cilíndTica en hilos ele
aluminio, de una longi!t'ud de 107 met::os. ?ºn
11 de diámetro, en la cual se en~ierran d1ec1siete
globos pequeños con u_na, capacidad de .1~.000
metros cúbicos de gas h1drogeno. El mo".'01m1€nto
está proporcionado por dos motores Daimle~, de
] 5 caballos cada uno, que accionan por med10 de
hélices. Cada uno de estos motores, reposa sobre
una barquilla, una el~ las cuale,s esta colocada en
la parte deJantera, mienhas que_la otra se sus~enc1e á la postel'ior. Las dos barqu!llas se co_inumca1;
por teléfono. El globo se mantiene horrnontal o
ir.clinado en €11 sentido que se desee, por un peso
ele 25 kil¿s al que se hace correr á lo largo de un
cable fijad¿ al casco del areóstato.
La inflada ele este ingenioso apara~o ha prese1;1tado muy grandes dificultades; ha sido ne?esano
todo un invierno para efectuarla; el -~arracon flo~
tan te bajo el que se prac~ica la operac1on y que es~i~
representado en nuestro grabado, se desprend10
de sus amarras un día de tempestad; m~y cara _fué
la reparació de sus averías, pe_ro poco_ i~porto al
Rey de Wurtemberg y á los neos acc10111stas que
el Conde Zeppellin agrupó á _su derr_edor, puesto
que el resultado final fué satisfactor10. .
Después de muchas 't1entativas contrariadas por
diversos incidentes, tales com~ la ruptur3: del globo, se consiguió P?r fin, el_ ~1a 2, de Julio, hac:r
un experimento, s1 no dec1Sivo, a lo menos ~ ,Y
alentado para el porven:r. El globo en cu~sbon
se elevó á una altura ele 400 metr~s, corr~endo
en segii.ida, contra el_ viErnto, 1:1-~ viento hge~o,
es cieiltb, una distancia de 6 k1l_ometros en di~Hace poco tiempo, circul? por ~a prensa E~rociséis y mecl:-0 minutos. La ?1amobra para s~bir
pea la noticia de una tentativa feliz, respecto.ª la
dirección ele un globo, clectuada por un antig~o ó para evolucionar por medio del p~so movible,
dió excel€rntes resultados. Poi&lt; de~grac1~, 1~ cuercl~
oficial del ejércifü alemán, el ~onde Zeppelm.
que retiene dich~ peso .s~ enredo al tn:no~ y fue
He aquí algunos datos, _acompanados de_ gravaprciso
interrumpn: el v1_aJe. El descend1ID1ento se
dos, á propósito de este mteresante expenmento.
efectuó á una distancia
ele 10 kilómetros del
punt'o da partida. Los
día.r íos alemanes no ponen en duela que, sin este accidente intempestivo, el globo hubiera e:7~lucionado con tal facihc1ac1, que habría vuelto,
ciertamemte, al punto de
partida. Esto es lo que
se inttlenta demwtrar.
En su primer viaje,
e1 Conde Zeppelin fué

LA LOCOMOCION AEREA.

, '.Domingo 12 d~ Agosto de 1900.

D omingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MlJ:N"DO ILUSTRADO

PABELLON DEL NITRATO DE SOSA
Cuando el visitante penetra á la vía interior de
la Exposición, que se ~xtiende á lo largo de. la
Galeriía de las máquinas, á un ~-ado de la ~vemda
de La :OfottePicquet, su atenc1ól: ~~ atraida por
un pabellón desllmado á la Expos1c1on d~ productos comerciales.
Una gran parte de este pabellón e~tá consagrado á la .Exposición permanente del Nitrato de sosa
de Chile. Cuando se penetra en la vasta sala dra
-esta exposición, hiere la atención d;l_ visit_ant~,
desde luego, el aspeicto puramente te?nco, c1entifico y, sobre todo didádico, de los_ obJetos expuestos, pinturas, planos, :eget~les, ~nerales Y, docu:
mentos diversos ofrecidos a la vista detl publico,
y es que, en efecto, el Comité Perll?-anente no s~
ocupa de operación alguna comercial y no _perSÍ"Ue sino un objeto : hace conocer las cua,hdase
p:eciosas del nitrato el~ s?sa, una de las mas poderosas substancias qu1m1cas, empleadas en la
cultura intensa.
Desde el admirable descubrimiento de Jorge
Ville se han llevado á cabo grandes progresos con
el en::_pleo de las substancias químicas, que se han
generalizado en el mundo entero.

¡Pobrc-cita'S! . . . . . fodavía las guardo -m el
fondo de una cajai como g uardo los recuerdos en
El fouc.lo de mi corazón! crnco :;ños hare que c,m
sus gratos perfumes, me embriag-aban, y crm rn,;
lin dos matices, en los que revelaban la alegría de
una pasión, llegaron á mis manos como llegan los
efluvios de Prim.avEira, como llegan las brisas matinales á despertair la floresta, ¡ cJn una caricia!
¡Ayer! ........ cuando las deposité aqui, todavía conservaban la fragancia; y la palidez de sus
pél!alos, me panda que era por la compañía que
me habían hecho la noche anterior en el baile. Me
entristecí un instante al verlas; pero p,rnnio recobré mi alegr ía. al aspirar sus pt•rfumes que se
esparcían por rn i alcoba, y loca creí, que jamás dejerían de exhalarl os.
Hoy, por fin; volvió á abr:rse el sepulcro que
tan tos ai10s le;; guardó su existt,encia ! !.......... .
¡ Pero como están!!. . . . . . . . no las cono2c), sólo
quedan tallos secw, pedazos de hojas, todo es polvo sin aroma, ni colo r .... . ... ¿ Qué se hicieron
mis nardo5 olorosos? ¿ Dónde están mis camd:as
rojas, mis tímidas Yioleta,. m is blanc:is margar~tas? ..... ¿ Qué se hicio:•on mis jazmines y mts
myozotiE, que jurar on no olvidarme? ..... ¡ N-1~
die me contesta! rernloteo la caja qw eri-m&lt;lo en m1
impaciencia que ella me r esponda. pero no, lo
único que encuen tro son unas pobres rosas, llenas
de espinas! ¡Ah!. . . el dolor también ellas lo
guardan, también en ellas rnu f'iE•ron las sonrisas;
y sólo quedan los punzantes dard os del marti-

buscaba! ¡cuántas ,esperanzas había c~rado en 41,
para que en un momento se desvanecieran, como
se desvanecieron en el cielo las nacaradas nubes
c1Ell crepú&amp;eulo !
.
¡ Aquí están mis violetas, las p n ~e.ras flores
que, aliadas en un listón. fueron apr1s10nadas en
mi pecho, que pronto las mair,chitó!
.
_
¡ F lores muertas, recuerdos de un _ayeir :1sueno!
decidme algo ele vuestra. pasad¡¡ extstencia, -ó s1
ya porque está is con vertidas en poi vo, no sentís
ni r e-cordáis nada! .....

1

Pabe/1611 del Nitrato de Sosa.

El Pabellón del Comité Permanente del nitra-

to, de sosa, contiene toda una serie de documentos
-que constituyen una maravillosa lección ele e,;tas
cosas, al alcance de todos.
En el centro de las vasta sala, se eleva una
.gran pirámide formada de cubos, pequeños en la
-cima, y que aumentan rápidamente rn dimensiones. Estos cubos representan la prL&gt;duc:::ión del nitrato de sosa en Chile.
Esta exposición del Nitrato de Sosa. atrae á to-dos lqs numerosos propietar ios y cu:ltivadoreG,
t anto franceses como extranjeros.

. 1
1'10 . . . . . .

¿ Vosotras sois aquellas flores llenas de matices?
¿ Vowtras, las ele brillantes corolas, que tímidas temblásteis al primer beso del sol. irradiantes
de hennornra, esperaban ans:osas las caricias de
la dorada mariposa y el travieso colibrí? ... .
Y osotros, por fin, ¡, sois hoy el emblema de
amor? ¡Ah! sí, nero, :de 'un ·amor mu1_,rto,, ele
un amor que ya no existe de él_. más que los rec:1erdos! . ..
Aquí están; ¡encontré.el ramito de azahnes qll'e

¡Decidme que sí! No temá is que vueslra e:mtestación sea un desengaño para mí. . . . ¡ Acaso
no sabéis que la Yida en sus pág: nas, escritas con
lágTimas, llern s·empre esta frase: ¡ dieoonga- .
1....
110

L os sueños. 1-as esperanzas. las ilusiones, todo
se acaba, todo se convierte en polvo, y sólo quedas temblásteis al primer beso del sol, irradiantes
en el pensamiento y sepultamos en el fondo del
corazón ... .

El Conde Zeppelin .

Tres son los elementos que concurren á la formación de la substancia completa, y estas tres partes son más ó menos útiles según la natura.leza de
su cultivo, estos tres elementos son: el ácido fosfórico (bajo la forma de superfosfatos), la potasa
y el azotato (bajo la forma de azotato ó nitrato de
sosa).
Este último es el más importante, tanto para
las plantas y los cei.ieiales como para las viñas.
La totalidad de los nitratos de sosa proviene
ele Chile, donde se encuentran inmensos yacimientos de este precioso IllÍDJe(fal.

El globo sobre su plataforma.

'

,f

E!cuela K.\dc Bellas Artes.

CA.BIDA."D CBilH'I A.l'IA..

México.

�EL MU1'DO lLCSTlUDO

Domingo 12 ele. f_gosto Je 1900.

3

=

Dom.:n;o 12 d:e. Lgcsto de 1900.

LA VENGANZA
-¿ Y no 5e horror;z::i. usted al recordar esa historia? exclamó 1Ianolín después de haber escuchado
.al tío Julián que, con voz pausada y con profusión

EL MUNDO ILUSTRADO

TI

Por ,111, sucedió lo que yo, con tanto temor, ha- zón la potencia de la ley, y en mi mano el princibía p11.,wisto al travé;, ue aquella desigual amistad, pio inquebrantable de la justicia.
?.fe rebelé contra las debilidades de mi sexo y
en !et que el má3 sóraido imeres jugaoc1. el principal
me
apresuré, deciclida, á la ejecución de mi venpapel por parte de Salvatierra. LOS negoc10;; de
ganza.
a.que! -ano 1ueron malos y tu padre se vió en conConcebido y estudiado el plan de mi campaña •
diciones pecui)-tanas tan dif.-c.les, que no le fué
posible hacer con el tal .Mauricio ciertas tran- y previstas todas las cir cunstancias que puchesen
t.acciones á qu~ se había comprometido mi espo- ser :favorables ó adversas á la realización de mi
so el año ancerior. Tras los disturbio;; de este ansiado proyE.C,o, elegí, como más adccuaaa á mis
primer percance mercantil, vm1ero~ ofaos ma- propósitos, una noche tormentosa, tan negra coyores, ha;;ta que 8alvatierra, para quedar exen- mo la conciencia del agiotista l\Iauricio.
Cubierta con un ropaje desgarrado y sucio, con
to de pagar una crecida suma que tu padre le
el
c:1bello revuelto, y fingiendo los movimientos
exigía con documentos ciertos, coucibió y llevó al
terreno de la ejec1.:ción, la siniestra idea de des- pausados y la voz doliente de una mencliga. me
embar zarse de él, privándolo de la vida de la ma- lancé á la calle arrebujada con un viejo paüolón,
resuelta á ocultar con humildad :fingida toda la
nera más vil y sanguina.ria.
Como si se hubiese t ratado de matar un perro hinriente cólera que bullía en mis entrañas.
Entre mis manos, criEpaclas por la efervescen&lt;'ia
rabi&lt;.i3C-, 'ó ,.,n monstruo die maldad', el lintame
l\Iauricio Salvatierra, acompañado de un negro, de mis senti'mientos, se agitaba convulsirnmente
llue por varios años le habia servido ele caóalle- un :frasco ele cloroformo que haría el milagro aperango, acechó á tu padre en una encrucijada del tecido.
Llegué á la casa del sanguinario Salrntie1 ra.
camino que -conducía á nuestra propiedad; y cayendo de improviso sobre su persona, le descar- _ "C"n estremecimi,émto brusco sacud:ó mi cuerpo al
gó un sablazo, lo derribó del caballo que montaba pisar el umbral de su satánica viüer.cla. L ogré
y con r efinamiento de cI11eldad, lo ató á un largo reponerme pe,¡ un gran esfuerzo de voluntad.
cordel y . .... ¡ oh miserable! lo arrastró despia- Con voz trémula v semiahogada le pedi, en nomdadamente en un-a gran extensión del camino. En bre del amor de Dios, un lugar de su casa para
la noche velaba yo en mi casa el c1dáver de tu pa- pasar aquella ncche toledana.
El malvado fijó en mí sus torvas pupilas de
dre.
Aquella noche, cuyo recuerdo me hace estre- buho. . . . . . no logró conocerme y me dió hosmecer, mientra.s elevaba yo a 1• cielo mis oramom,s pedaje en la misma recámara donde él dorrna.
Jh)r el de-sean~•• ,1~ 111 u¡ ,~o, lanzaba, ,,hrí 1 cic
El priuer paso estaba dado en la senda d•e mi
dolor , terribles anatemas contra la vida de. su venganza.
verdugo.
Fingí dormir sin afectación, para poder espiar
-¿ Y cuál :fué, mamá, el paradero de ese. ban- su sueño.
dido Salvatierra? ¿ Burló el poder de la justicia,
Una hora habría transcurrido, cuando con verfué castigado como merecía. ó quedó inmune su cladeia :fruición y con algo de sobresalto en el essangriento delito?
píritu, oí que el· muy infame 'roncaba .. , . ronca-Xo hijo, qué había de quedar inmune ni qué ba tranquilamente produciendo un monótono sonido gutural. Era indudable que dormía.
Cautelosamente me acerqué á su lecho, quité
de su diabólico rostro la. esquina de una sábana
que estorbaba mi delicada
operr!::i.ón y le apliqué, le
apliqué con zaña á la narfa
el :frasco de cloroformo.
Su ronquido se akilluaba
poco á poco. . . . su faz k&gt;maba coloraciones amarillentas, y para no sentir en mi alma la menor huella ele remordimiento, evoqué á mi memor;a, todo aquel sangriento clraJ _,,
roa. en que mi esposo sucumq:ó
bajo el acero y el cordel de su verdugo.
Ante tan amarga evocación, sentí que mi pecho
ardía en un incenelio de cóleras implacables .. .
arrojé á un lado el frasco del maraviHoso líquido,
y no satisfecha con verlo morir lentamente, lo
acabé de matar extrangulándolo con :furia entre
mis manos.
Realizada mi venganza, salí rápidamente para
había de burla1~ el poder de la justicia! Tú habrás
la calle, respiré á pulmón pleno, el aire de la nooído decir que los criminales, por no sé qué reacche; y al pensar. en mi esposo, me pareció oír su
ciones misteriosas que se operan en sus sentimientos, nunca pueden huir ni muy lejos ni por mu- voz, que daba gracias desde el seno de la tierra,
cho tiempo del teatro de sus hazañas, como si y que de la eonciencia me quitaba el peso de una
una potente mano invisible los detuviera y los losa sepulcral.
obligase á confesar el secreto de sus culpas. FeJulio de 1900.
nómeno extraño es este que fambién se operó en
jJenifo Fer¡far¡es.
la negra conciencia de .Salvatierra, y por el cual,
los r epresentantes de la ley no tuvieron que hacer muchas pesquisas para conocer, hasta en sus
detalles más espantosos, el crimen cometido por
el salvaje usurero.
Desgi-aciadamente en aquella época, la justicia estaba en manos de licenciadillos desvergonzados, que á su deficiencia profesional, unían un
cinismo pasmoso para comerciar con la justicia
y hacer de la ley el parapeto de los más inicuos
ldrc c·n· o~. Así :fué cómo Salvatierra, interp oniendo el influjo de sus caudales, logró muy
pronto pirnr ~l suelo de sn casa en completa libertacl, sah·ánrlose de la, pena terrible á que la ~
•0
,
ley lo condenaba.
· La justicia había sido pisoteada, la ley burlada,
__,......,,..
'\,
olvidando el nombre de tu padre; pero existía yo,
. '.,
su esporn, con una honda herida moral que manaba mucha sangre; existía yo, que huna ida en
un abismo ele dolores desesperantes, en un ca.os
de trágicas aflicciones, juraba enderezarme contra el asesino ele mi esposo, alentando en mi ra1

Digno de espzcial at~mción, es sin duda alguna,
el Conrnltorio Quirúrgico que· el Dr. Pagenstecher t:ene establecido en San Luis Potosí, donde
con una minuciosidad médica, aplaudida por
· c:.i.antos han visitado dicho estabkicimiento, se
atiencle sólo á enfermos destinados á operar;:e,
&lt;¡uedando terminantemente prohibida la entrada
ú toclo enfermo conltagioso. Sin duda alguna que
á esto se clebe, en parlte, la gran :fama que como
operador tiene el Doctor Pagenstecher en todo,
los Estados del Interior, y aún en el extranjero,
pues tenemos á la vista la opinión respetaJ,ic rlel
Dr. Po~ain, de París, respecto á la difícil oper.:1.c:óu de la trepanación que efectuó en la pcrs•Jll;t
~'on&lt;.cidísima en San Luis Potosí, Sr. Rafael U t1tiérr2z Ba--renechea y acerca de la cual &lt;1i-:il el
expresarlo Dr. parisiense : "que es la más perfcJc•t;:i,
{ cient:í_fica c.peración de ese g,:'.,nero que P'.l-'c.l~
UUCCl'Sl'.' '

La chínica á que nos re:fer:mos está di vid ida en
dos departamealtos:

lo. Departaroent'o prirndo.
2o. Departamento de beneficencia.
En el primern se atienden á en:fernios particula1'E:S y en el segundo, cuya fundación se debe al
Sr. Don Pedro Barrenechea, hay 1-! camas siempre ocupadas por enfermos indigentes.
Cuerpo 1Iédico.-Dr. Pagenstecher, )Iédico
Director.- Dr. Horacio Uzueta, Subd:nictor.Asistentes, Dr. Joaquín Rodríguez, Dr. José }Iaría Quijano, Dr. Bulmaro Flores y Pract:crnte
con domicilio en la clínica, Efüeo Coleniga; además el conocido oftalmólogo Dr. Antonio Alons-0,
está encargado de las operacionrn de los ojos con
departamentos especiales para el tratamiento de
las diferentes enf-e,rmedades.
.
En dicho eF-ta blecimiento se practican no sólo
operaciones ele Señoras que es la especialidad
elel Dr. Pagenstecher, sino todas la:.; operaciones
de alta cirujía, con brillantes rsultados, como
puede vei•0 e por la Estadi'otica sigu:ente ele lo~
me,-:es que van del año :

OPERACIONES.
Cu• muenrado~. tos

2 iumrr &lt;1', v:enbc . . . . . . . .
1 '2 operados de los órganos intestinales
2 abcews del hígado. . . . . . . . . . . . . .
1 Extirpación ele un pecho por cáncer
2 amputaciones. . . . . . . . . . . . .
2 operadM de la pleum quitando frai;mentos ele una costilla. . . . . . ,
l Resección de un labio por cáncer. .
14 op,)raciones diYersas de cirujía
general . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1 curación radical ele mia- hernia. . .
1 curación ele una :fistula en mujer . . .

2
12
1
1
2
2

1
1 ~l:
1
1

, .
Total. . . . 38 operados
37 con cx1to por un c:1~0 desgracifülo.
Ei1 nuestro próximo "Almanaque de El Imparcial" nos ocnp'.lremos ele los diferentes clepartamentos de este e9:ablE•:!:nüento..

de detalles, hab'.a narrado, en la sobremesa, uno
de los ep1sodlos más desagradables de su vicla.
-Xo nijo, contestó la ouesa mamá. Lo que hizo
Julián es muy natur-al, muy humano, y lo harías
tú &lt;:y lo haría cualqmera que se encontrara en las
mismas cncunstan(;1as en que se vió tu tío.
-Pero eso •es muy doloroso, mamá, repuso M:anolin. Yo sólo ejecutaría un acto semejante, cegado por la sombra de una cólera suprema, ó en momentos en que la voz del sentimiento herido, clamara cont1ra mi verdugo.
-Precisamente, hijo mío, el grito de una cólera
suprema y justa, fué el que obligó á tu tío á ser el
protagomsta de esa historia que te horroriza; y la
voz de una cólera. suprema y la explosión del sentimiento herido, me hizo tomar, á mí que soy mujer, una acllitud varonil c)n motivo de_ la muerte
de tu padre, que Dios teng·a en su reino.
.
-¿ Usted también mamá, se ha visto en situación como las del tío?
-Quizá un poquito pe:ires, hijo; solam~nte
que tú las ignoras porque nunca he querido amargarte la vida poniéndot:e al corriente de ellas. Sabes que tú padre murió y". . . . nada más; pero
desconoces muchas escenas de ese trágico suceso;
desconoces la vida de su verdugo y el secreto de
su muerte. Oyeme, voy á hacerte la narración de
la tragedia.
-Allá por el año de 1885 nadie creía que el
tal Don :llariano Salvatierra :fuese un malvado
empedernido, si bien era señalado como usurero sin conciencia. Se le veía corno á una especie
de ogro avariento y r epulsivo que gustaba de disfrazar sus malos instintos con el manto de sus
santurronerías, oyendo misa los días :feriados y
santiguándose ele todo con la aparente humildad
de un corderillo.
Su vivienda era un C'aserón ele paredes sucias
que encerraban 1111 aire cargado con las emanaciones tufosas de multitud de pieles secas que se ostenta.han cfüeminaclas sobre :fardos de mercancías añejas.
O.culto en aquella posilga, alfombrada siempre con giron·éls de papeles g-rasows pasó los mejores años de su vida ese infeliz urnrero, convertido en t.opo, por su repugnante avaricia y su vulga ridacl ~u pina.
Tras ele ]a~ relacione~ amistosas y comer ciales
c¡ue ligaron á tu padre con ese m·iserable rabino, nunca llegó "á descubrir el fondo de virulencias que se ocultaha en su criminoso corazón . Tu
padre era sobrado bueno, y ele una credulidad tal,
que á vece!" se enfadaba conmigo cuando le hacía
ciertas ob,enaciones sobre la inconveniencia ele
la amistad ele Salvatierra, á quien nunca ví con
buenos ojos.

¡~

�Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domingo 19 de Agosto ele 1900

LA PANDORA.
-Hermoso corazón tiene Juan Miro!, llliadió
Chatrv al escuchar el sincero elogio que hicimos
del es~ultor. Todo cuanto acabáis de contar sobre
su juventud y sus luchas artísticas para salir ele la
miseria y adquirir un nombre, pnwba es de su admirable esfuerzo· pero hay que conocer su alma
incomparable y 1~ bondad de su espíritu, qu~ sólo
puie&lt;len comprender los que se llaman sus íntimos;
he aquí uno de esos rasgos á que aludo.
.
Varios artículos críticos en qrne. había yo emitido ideas que confrontaba1:1 con las s~yas, hicieron que una verdadera amistad nos ligara. ~s
dos vivíamos en la misma calle; y toda los dias,

á la hora d,e la sie?ta. le r€cibía en mi casa, donde
charlábamos de airite á más y mejor. Al º?s?urecer lo acompañaba á su taller, en el ,que viv1a e;1
compañía de su anciana madre, y alll perman_ec~a
yo hasta bien ~mtrada la noche. La pobre sen~ia
había cegado, y cuando no salía á tomar el a.ire
del brazo de su hijo, permaneda en su_ cuarto,
cuyos ánrrulos y rincones conocía tan bien c~mo
los bibel;ts que lo adorna_ban. N a_die la hub~era
creído una ciega al verla ir y vemr por la piez_a
con la firmeza con que ena la cruzaba en todas dir ecciones.
.
A la pobre señora, como á todos l~s ciegos, :e
gustabai tocar , cogeo.1 y vol~ear los obJetos enh:
sus dedos para formarse asi una idea de lüs cosa,
'jl!C ni p,,,lu ,er.
.
Juan ~Iirol, ya sea por el capricho ele coleccionar, ya por necesi~acl c'.e ~rabajo, todos los dw,
llernba. al taller: mil cunosida.cles, que _daban al estudio el aspecto de una tienda de. bT1c-á-;brac,
constantemente renovada, y conociendo perfect,1mente la costumbre que tenía ~u madre de, palpar
y coger todos los obj~tos, teimendo ac'.e~uas, q~e,
por no estar el taJle1r igual, todos los clm, la srn,ora fuese á tropezar con algo y sufne.,e ~Jgun
golpe en una caída, Juan_ habíale rogat1o ~annosamente que en su ausencia, no €ntrara Jamás al
estudio.
¡ Pobre señora }[irol ! Cuan el o clela~te
ella ~e
hablaba ele las obras ele Juan, se entristecia h,ornbleme11tle y exclamaba: ¡ Dios mío! ¿por que me
castigas así? Qué desgraciada soy ele no poder contemplar las estatuas ele mi hijo ! todo el mundo
las mira, exce,pto yo ! ..... ~u rostro se. enso_mbrecía y acababa por caer en un profundo ,silenc10, del
que no se la sacüba por l~rgo ra~o. As1, pues, ante
esta justa pena, Juan evifüba siempre hablar delante ele ella ele sus trabajos y hasta ele sus proyectos hücienclo á sus amigos guardar igual reserva.
p 0 ;. esto sucedía, indudablemente, que á menudo
viniese á mi casa.
Hacía Ya seis meseis que Juan anclaba, preocupado, nemativo, con una sola idea en lü c_abeza
que no le dejaba lugar para otro pensamiento.

el;

Soñaba con hacer una estahrn de Pan dora~ había
€01contrado ya la actitud; pero bus_~aba aun &lt;;o,n
locas ansias la fisonomía, la expres1on que deb1a
dará aquel rostro. Había ca mb:ado ele modelo muchísimas veces, sin obtener el resul_tatlo. que_ ~l¿i.,e~ba tanto; y con estas :vueltas de 1magim~c1on vivía en eteu1a lucha; más una tar de lo n llfgar
anheloso, radiante ele felicidad, sonriente, exclamando mientras subfa la escalera:
_. Pronto, pronto! Al fin h&lt;:1 encontrado lo ~¡ne
bus~ba y ésto sin modelo alguno; un rayo ~e rnspiració~! ... .. . Pero_¿ qué_ h,aces que ~o v._ene$~
al punto, vente conmigo. F1gurate, h,: s1c~o tal mi
a1egría, que hasta he hablado ele 'é~la a mi madre;
los dos, abrnzaclos, hemos llorado Juntos, Je e~uoción, ele pena, porque ella no puede ver n11 l andora, cl1€1 alegría., ele todo junto. . . .
.
. .
Estaba tranfiguraclo; por la luz ele ,msptración
que irradiaba su semblante, comprendi lo hermo:
so ele su Pandora, y tomando el sombrer? 1~ segm
á grandes pasos por la escalera que habia el acabado ya de bajar. Una vez en el ?oulevarcl, me ~ornó del brazo, y mientras cam:nábamos refename sus desfallecimientos, sus e;,peranzas, sus l:1chas, hasta ese día bendito en que• la idea habia
surrriclo repentinamente ele la biruma, y en que,
en ~n rayo ele sol impravisto, había e?contrado lo
que tanto buscara: la mirada, la sonrisa, la expresión, toda la fisonomía de ~u Pandora, para cuya
realización bastaran unos bre,·es momentos t1e trabajar con el palillo. . .
,
-¡ Es mi obra ma~stra ! l'trpetía exaltado; s1, esta vez lo siento, es mi obra maestra !
Hablaba con plena seguridad de lo que dEda,
con la satisfacción del que ve r,rnlizado de pronto
lo que tardó tanto tiempo tomando forma en el cerebro; y caminaba sin cesar ele hablar, tropezando
eon los traunsentes que Yolteaban á vernos llenos
ele asombro.
-· :m obra maestra! repetía; pero no podrás
form~rte una icl-m sino hasta que la mires con tus
propios ojos; entra,, entwa, vas á verla. . .
,
y vertiginosamente m e, arrastraba por el vestibulo. Subimos á toda prisa, y al llegar á la puerta
de su taller en el cuartb piso, lo ví detenerse,
acerca•¡, €J oíclo á la cerradura y quedar inmóvil.
-Parece que ahí anda mi mad!·e, dijo _en v~~
liaja un tanto inquieto y con el ceno fruncido; ¿.ª
qué 'puede haber venido á este lüclo? Le h; suphcaclo que no viniese cuando yo no esté aqm, temeroso de que ....
No esperó más; introclucienclo la llav; en la cerradura abrió la puerta del taller y entro. Un gran
ruido ele algo que cae, segui~o ele u_n agudo ~nto
de angustia, ensordeció de 1mpronso mis 01dos.

y _penetré en el taller. Mirol, h wriblemete pahdo,
tembloroso, vacilante, se apoyaba en el muro, no
encontrando en su visible agonía una sola frase
que decir. Tan páli~a como éli su ünciana madre
estaba de pie en medio dll la pieza, temb~anclo como la hoja en ie[ árbol, con las manos Juntas en
actitud suplicante. Entre ellos, delante ele un b~nquillo volteado, yacía un gran bloc, una masa mforme y blanda ele arcilla, completamente aplastada soblie ie~ suelo.....
Me expliqué esta escena muela de drama, banal
para cualquier otro testigo que no, fuera yo tan
interiorizado en los detalles íntimos de ella. Oyendo que su hijo llegaba y temerosa ele ser cogida
en flagr-ante delito de curiosiclacl, la pobre señora }firol pardió la. cabeza y olvidó las precauciones; así fué que, en su precipitación por huir del
tallm, antes que Juan la sorprendiera allí, tropezó con uno ele los banquillos y lo hizo caer.
El silencio se prolongaba. El espectáculo ele la
pobre ciega, temblO'rosa por la ansiedad, con las
manos juntas y el rostro descompuesto por mortal paliclt€11:, medio perdida en la penumbra de!
cuarto, me hizo honda, impresión y me sentí lleno
de piedad paira la infeliz. Con una voz que se abogaba en la garganta por el terror, la ci-Ega se
atre,·ió á exc.:lamar :
-¡Ah, Juan .... mi pobre Juan, di pronto,
pronto .. .. ¿no es la Panclora, al menos?
Y Juan, enfrente de la amargura y desolación
d,e, la pobrie anciana, levantando sus ojos al cielo
y haciendo un sobrehumano esfuerzo, exclamó con
una voz calmada y dulce que me volvió la espera,n za:
-¡ No! á Dfos gracias, no. No es la Pandera;
no era sino un busto apenas comenzado. ¡ ~ih mi
pobre mamá, qué susto acabas ele darme.
Las .mejillas de la anciana se tiñeron con la púrpu¡m. d,e, la alegría y dejando caer sus brazos ;;obre
el cuello ele su hijo:
-¡ Qué feliciclacl, Juan mío! ¡ qué felicidadr
porque ~o hubiera siclo irreparable. Te prometo y te Juro no entrar jamás al talk~11· cuando no
estés aquí. Abrázame en prueba ele que me perdonas.
Y Juan le abrazó, conduciéndola amorosamente
hasta su cuarto.
-Recoje eso, me ~lijo al volver; yo no tendría
valor, se me rompen a el corazón; más nunca diga\ nada á la pobre vieja . .. . se moriría ele pena.
Enton~es, _y al ver que baJaba los ojos para ocultar s1;1s lag,r1mas, lo compre111dí todo. Acababa de
mentir. Aquel bloc informe que se aplastaba contra el suelo era la Panclora.
Da un salto franqueé los últimos escalones

&lt;:arios Foye.

TU YYO
(Para •El Mundo Ilustrado»).
.

'

\;,...

\
)

S~ me dieran las gracias sus encantos:
s~ m,e, pr~srara el sol su ardiente luz:
si me diera el armiño su blancura
Y me dieran las aves su laúd
Y Dios me diera con e[ O-rbe entero
cuanta, beUeza e~concle el cielo azul,
no haria una lllUJer, para mi gusto,
más hermosa que tú.
. Si t~ diera Cupido sus alllol e;,;:
s~ te c~ie,ua su acento el ruiseñor:
s~ te cli~ran su re los querubines :
si Dt~ di,era ~ma madre su pasión:
y ios te diera con su amor cliv in0
todo su alienro inmenso y creador
~o podrías, mi bien, hacer un hon;br~
,mas amante que yo!
Bloy A~oriegn Ruiz.

.1.a Italia Parlamentaria.--2. Francia:
desorganizaciones.--3. Ohinerlas.

•
1

1.-El parlamentarismo italiano estaba eníermo de los nervios durante el trabajoso ministe-rio Pelloux; el uso que había creído necesario ha061' el honorable General de la facultad constitucional del gobierno para promulgar una ley condicional cuando la juzgase indispensable, con la
resena de some,terla á la sanción del poder legisla ttivo, había procluciclo una situación que todos
los días crecía en gravedad; no habiendo podido
impedir la promulgación del decreto-ley-así se
llaman en el 1€inguaje constitucional italiano los
actos legislativos del poder ejecutivo-la extrema izquierda de la Cámara de Diputados, compuesta de republicanos y socialistas, todos vel1Pmentles, todos resueltoe y ó elocuentes ó locuaces todos, se propuso impedir la aprobación 1,arfomentaria, á fuerza de obstrucción tumultuosa, de
batalla, de palabra y de mano, de ruido y escándalo. El liinisterio se encontró perfectamente
impotente para realizar su propósito, á pesar de
la compacta mayoría que gobernaba el señor Sonnino y que era enteramente adicta al genenil
Pelloux.
Y digamos ele paso que la posibilidad de las
minorías para impedir la marcha de todo el organismo legislativo, ya por ausencias, ya por medio de moratorias que generalmente asumen un
carácter de violencia, no ha conhribuíclo poco al
terrible descrédito de que disfrutan las instituciones parlamentarias.
Como noootros creemos que estas instituciones, ya €n su forma puramente representativa
como las nuestras y las norte-americanas, ya en
su foT'.ma europea (gobierno por medio de las
mayorías), son las únicas que garantizan positivamente las libertades políticas, hacemos votos
porque los países parlamentarios en que no existlen ni asomos de crísis políticas, como el nuestro,
aprovechen sus tiempos de calma püra revisar sus
reglamentos con objeto de impedir á todo trance
las tiranías de las mayorías y las obstrucciones ele
las minorías. Porque es sabido que las mstituciones parlamentarias, son como esos organismos
que, aunque parecen¡muertos, repentinamente, con
UDa sola gota ele agua, reviven y se mueven, y bue~
no es que entonces con la vuelta de la actividad
coin~i~l? la facilidad del movimiento; un poco de
previs10n basta para evitar situaciones peligrosas. Pero volvamos á nuestros italianos.
~

Aquí mismo hemos referido los esfuerzos supremos hechos por el Ministerio y su mayoría para sobreponerse á este estado de cosas; el rey era
inquebrantable, jamás consintió en convertirse
en dictador; era preciso reformar el reglan, .nto en plena batalla; los medios fueron ingeniosos; por demasiado ingeniosos, la oposición radical y la constitucional fumaron una actitud favorable á los partidos extremos y no quedó al Ministro más que un r~curso: disolver la Cámara
y convocar nueva~ eleciones. Así se hizo y la primera impresión fu~ que el Ministerio había re-.
forzado su mayoría, la segunda, que las cosas
quedaban en la Cámara en la misma situación que
antes de las e}etd&lt;mes y que seria preciso seguir
ele tropezón en tropezón la misma ruta que en
las úlfü.mas sesiones, lo que tenía al país profundamente cansado y nervioso. El parlamento no
trabajaba, combatía desesperadamente para no
trabajar. El Ministerio Pelloux se retl.iró entonces, y una combinación más bien que un gabinete fuertemente apoyado en raíces parlamentarias,
subió al poder bajo la -dirección del Signor Saracco. El envío á China de tropas, que con palabras ele tan vibrante patriotismo saludó al partir el rey Hu.mberto, el -movimiento ele la opinión calurosamente inclinada á la partácipacióJt
ele Italia en el forzamiento internacional del celeste imperio, la insinuación clei Guillermo II,
que recurría á sus afüdos para ayudarlo en su

EL MUNDO f..LUSTRADO
obra ele venganza y ele castigo, empujaban al
nuevo 1Iinisterio por un camino, distinto del
que el nuevo parlamento parecía· marcarle: nada ele gastos, nada ele c.:argas nuevas en el presupuest'o, la expedición en China tiene que ser para
Italia una simple demostración de acuerdo y
simpatía á las otras potencias, no una obra formal ele inl:.€:rvención y cooperación armada.
¿ Qué hacer? El Signor Sonnino ofrecía la cooperación de su grupo, pero eso era precisamenlte lo que el nuevo ministro no quería; eso lo coloca ba exactamente en la situación del minist€rio caído á pesar ele su mayoría; caíelo por la imposibilidad ele amlar ...
::\Iueiie el rey. La reprobación absoluta que el
odioso crimen encontró en la humanidad civilizada, en Europa, en Italia, (porque no merecen
el honor ele ser considerados ni como una eoccepción siquiera los ''bo.xers" de gorro encarnado ó
de sotana negra, que bendijeron 1eil impío homicidio) tuvo su eco solemne en el parlamento. Todos los partidos lanzaron al crimen su anatema
y ,el nuevo minist'erio ascendió involuntariamente en la c.:onsicleración pública, en virtud ele la
tregua ele la muerte.
Esta es la historia ele ayer. El buen ciudadano
que fué Humberto I ya-ce en el Pantheón que
clescle hace siglos se llama "ele Agripa" y que en
realidad fué obra de los arquitectos ele Haclriano, que en el segundo siglo de Roma, lo restauraron co~pletamente. El nuevo rey ha inaugurado su remado con palabras ele concordia, de liberalismo y ele italianismo profundamente, sentidas;
c?n ellas ejerce la 1:1Ísión que explica. la persistencia de las monarquias en medio de la gran marea
democrática que sube sin cesar en la Europa occidental; la necesidad de poner fuera del alcance
ele los partidos el sitial ele un árbitr o entre ellos
que -~ medio de 1~ bat~llas, las colisiones y la~
coalw1ones, pueda impechr la guerra civil; así el
p~pe) ele los reyes en E mopa queda limi-taclo, pero
cligmfieado: son supremos jueces ele paz. P or eso
jamás estará bien constituída una república cuando no haya ace:laclo á conservar en un CUl€1I'po
perlfeptamente mclepencliente é inamovible esa
func_ión que tiene en las monarquías el re; · eso
mph_c~ la organización ele la Suprema Corte de
Justicia en la constitución de los Estados Unidos.
Pero además, la dinastía de Saboya es la personificación de la uniclacl ele Italia.; mientras esa
º?ra no esté consumada, no sólo legal, sino socialmente•, mientras no esté fuera ele toda discusión, mientras no sea para propios y extraños
realmente "intangible," comp decía Humberto
el papel histórico die los nietos ele Carlos-Alber~
to no hübrá concluído.

Luego, ahora que ha. empezado la vida política
normal, los partidos se han mirado de hito en
hito; se han contado. Resulta que á pesar ele los
esfuerzos del gobierno del General Pelloux en las
pasadas elecciones, su mayoría bien computada
no existía en realidad ante la representación ele
las oposiciones unidas. Las últimas elecciones ind i,•an dos cosas claramente. la. Que hay un sensible é intenso "11isorgimento," como los italianos di.cen, de la vida política en el país. 2o. Que
los partidos re•volucionarios han ganado terreno.
El número de votantes (en Italia el sufragio E-s
censitario y alfabético, los que pagan cier ta mínima contribución aUDque no sepan escribir y todos
cuantos saben escribir, siendo ciudadanos, se
entiende, tiene derecho de votar) ha llegado á
1.361,000, como 120,000 más que en las últimas
elecciornes y se distribuyeron así: menos de 612
mil en favor de los candidatos ministeriales y
cerca de 750_ mil en favor de las oposiciones; pero
en este guansmo la porción mayor tocó á los partido~ antidinásticos;. sobre todo, las graneles pobl~c10nes están dommadas por ellos; Milán que,
baJo tantos aspectos, es la más imparfante eiuclacl
de Italia, hoy ha clividido sus votos entre socialistas y republicanos. Estos grupos estaban desde ha.ce tiempo desUDidos: los socialistas eran
igualmente hostiles á la monarquía que á la república burguesa; siguiendo las enseñanzas de
Marx aspiraban al gobierno del proletariado bajo
UDa éonsfüución distinta die lo que hoy llamamos monarquía 6 r epública. Pero las leooiones de
la política de represión extremá desplegada por

el gobierno militar &lt;le los ültimos tiempo~, han
realizado la fusión de los grupos subversivos y
ambos siguen hoy la bandera republicana.
Resulta, pues, que si el gobierno del Sr. Saracco qn:iere emanciparse ele la. tutela de Sonnino, y esto le es preciso para conjurar las ?bstruccion,es que le impedirían vivir, se verá obligado á precipitar una liga ele las oposiciones ele donde puiecla resultar una mayoría nueva; pero esa
mayoría no puede llevar al gobierno á los republicanos es evidente; podrán subir al Ministerio
los Giolissi ó los Zanardelli, y éstos compensar á
los partidos extremos su no participación directa
en el gobierno á fuerza de condescendencias y
concesiones. Pero esta tarea un poco análoga á la
de Walcleck-Rousseau en Francia ¿n o será precaria? El problema parlamentario italiano no puede
ser más grave, como se ve; la crisis es eviclen te.
l

2.-Ui: filial amigo mío, endiabladamente listo para comprender y admirablemente dotado
para exp!'E'sar, me hablaba de la profolllla impresi(m que (.m él había hecho el progrflso estupendo
Je las ~Gcieclacles cooperativas en Bélgica; tal como l'úsulta de las estadísticas traídas y explica&lt;las
por Anseele en París, en donde mi amigo lo escu chaba ha&lt;;e muy pocos días. El buen rnceso de
la cboperac:1ón social es uno ele los fenóme!los rná~
irn1Jorwuies y cleci,;ivos ele· nuestro tiempo. En él
api'mta la solución del más grave problema c·,m
, ¡1rn 1ropiezan para nmmalizar su vida las graneles nucioars industriales ele Europa y .Am?,ric:1 y
aunque á t,OSotros los mexicanos, apenas en 1n :t:1rora del i11J1tRtrialismo, la ·cuestión parc~i.?,c, )l'&gt;l'
hoy, puramente especulativa, no lo es, en realidad, si que,r-emos ser precavidos y evitarnos en lo
futuro los desastres en que las naciones viejas h111
estado á piqu~ ele naufragar.
Los congresos de las sociedades cooperativas
celebrados en París, con motivo ele la Exposición,
han sido muy interesantes, sobre todo, el de las
sociedades cooperativas de consumo, formadas
por graneles ligas ele obrei:os que, suprimiendo
los intermediarios entre el productor y el consumidor han podido abaratar los artículos ele consumo y aun las habitaciones y aun fabricar ellas
mismas productos baratos y proporcionarse el crédito que necesitan, constituyendo con sus módicas cotizaciones los fondos apropia{los para todo
ello. El resultado ha siclo admirable; el bienestar
ele las clases ob1uas aumenta diariamente y el
espíritu ele asociación y de soliclariclad crecen·.
Pero esta ascensión lenta, piemo constante y normal hacia la prosperidad y el bienestar ele los proletarios, no es vista con blli€nos ojos p('r los socialistas políticos, por los feroces é intransigentes
teoristas ele las reivindicaciones revolucionarias.
¿ Pues cuál papel tendrían ellos en repúblicas a paciguadas, en que cesara eJ odio ele las clases y las
burguesías y los proletariados formasen la escala
movible ele las desigualdades irremediables, pero
indefinidamente atenuables y el capital entrare
al servicio del trabajo y el antagonismo tendiese
á el esaparecer por la solidaridad y la justicia? ~o,
para agitadores á todo trance del porte y arboladura ele los señores J aures en Francia y Anseele en Bélgica, esta perspectiva es triste; la guerra social es la única solución, es la redención
única.
De _aquí la idea ele convertir el capital ahorrado por las cooperativas en el fomento ele la revolución, die las protestas violentas, ele las huelgas permanentes. Esta idea fué la que se esforzaron en hacer triunfar en el congreso de las asociaciones _cooperativas de consumo. No lo lograron; venmeron á despecho. ele los rüádos retóricos
del socialismo armado las proposiciones contenirlas en el programa de quienies con gran sensatez
han pensado que los fondos que pueden reunirse por las cooperativas, deben consarrrarse á ase~
gurar su existencia, dándolos mayo~ extens:ón
constantement~ y á fon~entar todos los planes que
tengan por obJeto realizar un progreso económico por la cooperación.
Esto e~ lo sensato y lo positivo, esta fórmula
progresara; qootlarán del otro lado los que viven
el~ los padecimientos dolorosos de las masas haciéndolas delirar, aconsejándolas el uso per'enne
d~ la fuerza, proponiendo la transformación soc!al, 1:º po~ medio de la asociación, que es lo fisiológico, smo ele la convulsión, que es lo pato-

�Domingo 1!) de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
titlán y que como las moscas huyen y se disipan
con el humo de los cañones ingl1€ses de marina.
Todoeso loaplaudo; gusto de ver que los japoneses
..;;::,..•,&lt;;:&gt;,
sometidos á la prueba, suprema según parece para
Y mientras el socialismo se disgrega y descom- la cultura europea en su actual momento hisillóripone, y \Yaldeck-Rousseau contribuye á ello, con- co, como decíamos los oradores de haceveinticinco
virtiéndolo en un grupo eminentemente conser- años, de combatir con las armas úfümas y los flavador de las instituciones r epublicanas, temeri- mantes preceptos de la táctica se hayan mostrado
dad genial que no ha sido dado &lt;;omprender á los superiores á todo encomio y aun en su movilizaenfermos de fiebre política y "chauvine," como ción hayan admirado á sus poco benévolos jueces
Julio Lemaitre, que está dejando zozobrar en un europeos por la precisión mecánica y la celeridad
charco de elocuencia, á la Rochefort, el talento de sus maniobras de dese11Dbarque y marcha. Perliterario inás diáfano y mejor irisado de la Fran- foctamente;y todos cuantos de civilizados nos precia inteledual de este fin d,e1 siglo, esa agrupa- ciamos Lacemos votos porque los ministros sean
ción curiosísima por híbrida y sin programa po- salvos y las familias europeas y los chinos cristiasible que se llama "el nacionalismo," se descom- nos que se han arrimado medrosos y desesperados
á la legación inglesa. Todos estamos pasando hopone y se pudre.
1\Ie dirán mis l€1Ctores ¿Usted en qué se mete? ras de angustia renovada (acaso cuando mis lecto¿ Usted por qué califica y censura estos asuntos _ele res lean estas líneas todo haya pasado ya) al saber
una famil:a agena? Pues por gusto y por coraJe; c¡ue á medida quei el auxilio se acerca á la capital
por gusto, porque todo cuanto fortifica ó debilita de los celestes, las bandas y los ejércitos rechazaá un grupo latino nos at añe y nos apasiona; y rlos eonfluyen en grupos tumultuosos en Pekín,
luerro porque los franceses nos han !€ducado en el p resas del pánico, exaspe•rados por el odio y pream~r de las conquistas civiles que de la revolu- f'.urosos de vengar sus miedos y rns derrotas en el
ción emanan y cuando vemos que hay un partido grupo de indefensos que desde hace días han torque aspira á dominar, que obtiene, triunfos en Pa- nado á asediar y bombardear. 1\Iás aun, nos alerís mismo y que niega la legitimidad de las eon- grai•íamos de que fueran ahorcados (yo soy un
quistas de la Revolución y aspira á fundar una sensibl~, no un sensiblero) algunos "boxers" asesinueva intolerancia relig-iosa, basada sobre una no~ :' en ~l palo más alto S. A. imperial el prínterrible intolnancia política, se nos figura que cipe Tuan; y si S. l\f. la emperatriz (c. p. b.) rehay allí algo que_ se disuelve, que se reblandece, rnl ta r:ue ha metido la mano en la ensangreutacla
1
que muere; qm, las pasiones de l a adolescencia de masa, q1 e la pa~u,), que le hagan un palario ,fo
r
•
m
:f
lana
en fas Hermlldas y que, allí se ere:'!., f:tun pueblo, que los ideales desvanecidos vuelven
mando
en
pipas de ámbar y oro medio kilo de opio
como en los enfermos c&amp;ebrales, como en los
viejos y ésto nos inspira rabia, no contra Fran- . lodos leí' días, la napoleón de los ingleses de hoy:
cia, ¡ líhrenos el cielo de este sacrilegio! no contra que lr. manden i1 no d!ei esos reyes africanos quJ t1e
l os nacionalistas, sino contra el destino, que pare- nen confinados aquí y allí los franceses y lo-; in¡rleses ;r&gt;_ara que se case eon él; todo ello no es ca&lt;'!€· burlar::e del progreso y pone en boca de los
bizn'etos de Voltaire y ele Rousseau los gritos in- paz de hacernos pe.stañar.
concebibles ele "mu€1rtan los judíos y mueran los
~ ~ ,&lt;;:&gt;,
protestantes." ¿ Cuándo oiremos gritar "viva la
Hechas estas salvedades me creo perfectamente
esclavitud?"
expedito para confesar que, si en los proeedimien~
t.os son dignos de anatema los chinos, hay un pun3.-Entendámonos; aplaudo de, todas veras el to substancial en que tienen razón. Los pueblos
esfuerzo verdaderamente admirable que la colum- civil izados han adoptado resueltamente la teona internacional está haciendo para llegar á Pe- ría d,e, Nietzche: son super-pueblos, como según
kín y salvar á los ministros al través de los pan- el filósofo demente hay ó debe haber super homtanos dd Pei-ho, del horrible calor "insol ante" bres; para ellos y en-tre ellos hay respetos inter(tiemblo de que los cajistas más académicos que naeionales, derechos y deberes recíprocos, congreyo, me pongan " insolente" ) de esas latitudes y al sos d,ei la paz y conferencias de la Haya (salvo, natravr,: &lt;le los enjambres de chinos más numerosoi turalmente, uno que otro zarpazo mutuo si la
que las moscas -en los lodazales de la gran Tenoch- oportunidad se presenta). Pero, ·en fin, entre los

lógi&lt;;o, y que engendra, ~in r emedio, el anarquismo, la miseria y el cesarismo al fin.

0

super-pueblos las cosas no van tan mal en dirección de la paz y de la fraternida~ humana. Q_ue
esto provenga del vil interés, no llllporta: ese_ mterés no es vil desde el momento qute1 se obtiene
un buen resultado; si la paz n? viene de que se
hayan moralizado los hombres, smo de que, á. vuelta de muchos cálculos, lod reyes del dinero han
comprendido que clll€1Sta más la guerra que la paz,
¿ qué n0s importa, si el resultado es el deseable Y
es el hmuauor
P ero tratándose diet los pueblos, de las naciones
explotahl~s y dé?iles, ya es ~tra cosa; aquí Y~
hay der_echrs, °:i h~y filosofias y ape~as proc;C(tl:
mientos humamtanos Yo estoy en IDl casa. Y itlú
te apodera,; ele mis puertas y de mis ventana:' .Y
luerro te haces dueño de la azotea, ¿ no tengo el
uer~cho de 9reguntarte: con qué der.eeho? Lo~
dueño~ de J1ong-Kong y de P uerto-Arturo y Lfo
otrtas puertas reBpondmn: po'i·que co~o ya no tenemos &lt;1onrh: Yender lo que producimos, p :JrqtD
todo;;, poe:1J 1rní~ ó menos, produeimos ~o mi;-;nH!,
neL·esi t11mos que vosotros, señoreF trescientos millones de chinos, nos compréis todo nueo..Jt!ro sobrante, si no estamos expuestos á volver á ser pobres, y para ello ha sido preciso apoderarnos de
las pue·r tas de entrada y de una parte de la casa y
hemos apostado á quien cogía primem y á qu:en
cogía más; la sublevación de los "boxers," las mat.anzas de cristianos, (nosotros quisiéramos que todos fuéseis cristianos porque así seríais nuestros
dientes obligatorios) son incidiEIUtes; el hecho, el
destino se cumplirá, después del incidente más
inevitablemente que antes, seréis nuesfü10s compradores ó nuestros siervos.
Bien está; esto es el d,eirecho del más fuerte, que
es el derecho que se ha empleado siempre contra
el derecho; en virtud de él Mr. Chamberlain se ha
anexado el Orange y el 'ransvaal y Lord Roberts
manda asolar los campos y arrasar las granjas de
quienes combat:en por la liber tad y port la patria.
P ero entonces ¿ por qué no explicarnos el odio 'Espantoso que se ha encendido en el corazón de los
chinos y que dur.ará sin du da lo que los chinos
duren, t'S decir, siempre, porque un chino se muere, pero los chinos no mueren jamás?
Y mientras la cuestión china pasa del período
de invasión, al de complicación, be aquí que recomienzan las mata.nzas d!a armenios cristianos en
Turquía, t oleradas ó acaso ordenadas por el Sultán, más melancólica y silenc:osamente feroz que
doscientos mil "boxers" junl1os.

~-º

cluslo dierra.

Los acontecimientos en China
-&lt;:&gt;-• ~

En el caos de noticias confusas y contradictorias que nos llegan de China, bien difícil es desenrl'edad algunos informes más ó menos creíble!&gt;. Y
así desde el momento en que varios telegramas
están de acuerdo, el público se ve reducidi á aoe ptar, al menos provisionalmente, la ver sión que
ellos aportan.
De esta manera, mientras que Pekín está como
excluído del mundo, nos es un poco más conociu.a
la situación de Tien-Tsin.
Se sabe, pues, que el 9 de Junio, una col umna
internacional compuesta d,e cerca de 2,000 h ombres, mandada por el Almirante inglés Seymour,
salió de 'I'ien-Tsin para Pekíng, donde le llernba
la necesidad de probejer las legaciones. Pero desde el 13 de Junio nos encontramos á obscuras
acerca de las operaciones de est.a columna. ¿ Está
en Pekín? ¿ Se h a rnelto á Tien-Tsin? Ha sido
destrozacla? Kada se sabe en absoluto. Todos los
días leemos ansiosos los cables, buwmdo alguna
noticia definitin1, y en nuestra decepción de la
mañana, esperarnos mejor info_rmación para el resto del día. Pero las comunca.c1ones no se restablecen y la inquietud aument,a de día en dí-a.
Lo que, desgi-aciadamente se ha confirmado, es
que, apenas evacuado Tien-Tsin por el Almirante
Seymour, -fué atacado por los insurgentes y las
tropas regulares chinas, aliadas contra los extranjeros, por encontrarse en dicha ciudad un gran
barrio europeo. Dicho barrio y el de los chinos

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 19 ele Agosto de 1900

::a

LA REINA 'MARGARITA.
Modelo de cspoaas y de madrés, dechadouevirtudes (2ntrc las que &lt;lescu::lla su amor ascemlra&lt;lo al pueblo italiano, la. Reina Margarita pcr1n;mece hoy sumida en el más amargo dolor C;On
motivo de la trág~ca y universalmente sentiua
muerte &lt;lel H.t•y huml;e1•t10 I.
Como reopetuoso tributo á su infinita pena y
justo homenaje á sus virtudes, publicamos en este número el retrato de la infortunada r:eána viuda, habién&lt;lolo tomau.o &lt;le la fdtogr,afía que con
su autógrafo envió como muestra de cariño á la
Sra. Do11a Carmen Romero Hubio de Díaz.

1
1

l

CONFIDENCIAS.

Soldados regulares chinos.

que comercian con los europeos, han si&lt;lo bombardeac1 os.
Una, segunda c:ilumna internacional, :;alida de
Ta-Kou; después de la ocupación u.e loo fuertes,
se empleó desde el 17 ele Junio, en soconer· á
Tien-Tsin. En esta. fecha atacó á aquel colegio militar, que encerraba cañones y municiones abundantes, logrando destruirle. La e~tación &lt;lel c1mino de fierro ha sido ocupada por fuerzas sólidas.
Pero los edificios de las concesiones europeas no
han podido ser protegidos. Una nnern tentativa
hecha el día 20 de Junio después de la llegada de
los refuerzos, ha frac-asado igualmente. Sobre un
contingente de tres mil hombres, perecier-0n y
fueron heridos trescientos. El Contn almirante
Bruce telegrafió de Ta-Kou en los rnquietantes
términos de que la mencianadas concesiones no
existen ya.
Sin embargo, un despacho del Almirante americano Kempff, recibido en Washington, nos
anunció hace poco que las fuerzas europeas lo~,aron, en fin, el 24 del pasado, p enetrar en TienTsin, y que una parte de sus fuerzas se dirigió in-·
mediatamente al socorro del Almirante Seyfüour.
Per o este despacho es muelo respecto al estado en
que los chinos pusieron á las concesiones de TienTsin.
T odas las potencias envían actualmente á China navíos y soldados. Francia hace partir esas
tropas de la Indo-China; Inglaterra, de las Inctia.s; los Estados Unidos, ele Filipinas. Un decreto del Emperador de Rusia, ordenó la moviliza-

ción de cuerpos u.e ejérc:to ele la Siberia y de
Amor, los que. forman un efectivo &lt;le 60,000 hombres, una mitatl &lt;le los cuales puede estar ya O(;Upando á Pekín.
El ejército r egular chino, se calcula en 80,000
hombres, de los cuales 10,000 ó 15,000 están armados de fusiles de tiro rápido y son aptos para
manejar los c1ñones.
Los irregulares y los boxers pueden llegar á la
cifra de 300,000. Hay que advertir que é,;ta última cifra es en teramente hipotética.
Tien-Tsin, del cual damos en este número algunas vistas, es un agl omeración mucho menoi;
importante que Pekín. La capital del Imperio
chino ocupa u n-a enorme superficie ele terreno,
pero no cuenta con más de 500,00 á 600,000 habitantes. La población de Tien-Tsin es tres veces
más considerable.
Esta ciudad, metrópoli comercial del ~orte de
China, se extiende sobre la rivera derecha del
Pei-Ho. Al ~orte, la ciudad china; al Sur, las
cor.cesiones extranjerns.
La estación del camino de fierro se encuentra
sobre la rivera izquierda del río, que franquea un
puente de barcas.
Según las últimas noticias, los :Ministros. y las
escoltas de las leg-aciones, deben haberse encont,rodo con el Almirante Sevmour, cuando fué atacado por los chinos, cerca de Tien-Tsin, cuando se
batía en retirada.
Se puede esperar que su salvación será á la fecha un hecho cumplido, por los 8,000 ó 9,000
hombres de tropas que ocupan actualmente á
Tien-Tsin.

Y-u que tu meute mi id,,al compren&lt;le
¿l'or qué en tus labios el dolor estalla?
Depón tus ruegos ....... mi esperanza encientlo,
Dame la luz de tu esplendor, y calla.
Yo necesito que tu voz me arrulle,
Que ante mis triunfos tus plegarias Yibres,
Ya que en la hornaza de mi frent-e· bulle
La luz gloriosa de las almas libres.
Si tu razón en mi actitud vislumbr a
Kuncios c1e muerte, la razón t-e· engaña;
La actividad, como la chispa, alumbra,
Y la quietud, como la sombra, empaña.
Es necernrio que tu mente vea
Que el hombre sólo es superior al bruto,
l'orque. nació para er;c:,nder la idea
Como la flor para engendrar el fruto.
En mi inquietud, que á domeñar te inclinas,
Ves una fuentie de futuras penas,
Y al m :,mo tiempo que mi ±e iluminas,
Con tm l'eproch!:s mi labor condena~.
Si no be nacido para ser verdugo
Debo alentar con mi glorioso ai..u1elo,
Ya el anatema en donde se alce un yugo,
Y a. la piedad en donde gima un du.elo.
Aunque tu pecho al infortunio tema
'l'ienes, por fuerza, que ascender conmigo
P ara alcanzar la aspir ación suprema
Que tú deploras y que yo ben&lt;ligo.
Siendo i nfecunda la expresión doliente
Que á veces das á tus amargas voces,
Déjame hundir y serenar mi fiiente
En este inmenso manantial de goces.
Deja á mi musa que, con pompa entraña,
Busque los lampos de la nueva aurora,
En las tormentas quie la vida entrañ'.'y en las penumbras que la ciencia explora.

jJenifo

Fenfa,¡u .

EJ~ MONUMENTOÁ LITOLFF.
,&lt;;:&gt;,(),&lt;;:&gt;,

Hace pocas semanas tuvo lugar en Colombes,
Francia, la solemne inauguración del monumento
(lrigido en memoria del célebre compositor Enrique Litolff, monumiento funerario, levantado en
la tumba misma en que reposa aquel genio IJ11sical.
La inauguración tuvo lugar un martes, á las tres
de la barde, con el concurso de la música de la
guardia republicana francesa, que ejecutó, durante a.q uel acto, dos obras del gran Litolff: la
soberbi-a composición "Una Ma.r cha fúnebre" y la
obertura d,a "El último día del Terror."
M. Silvain, de la Comedia France~a, elijo un
poema de Armando Silvestre.
El moaumento en cuestión, e.s obre del escult0r Luciano P allez y del arquitecto Albe~to Julien.
Sabido es que Litolff dejó grandes obras inmorttales, por el _vigor de su composición, tales como
Los Templanos, el Escuadrón volante de la Reina
la Mandrágora, ·E ioisa y Abelardo, }a Caia d~
Pandora, la Bella del &amp;¡;que durmiente, etc.
Los Ministros extranjeros en China, y

si:s es¡;otas

Juan Bresci, asesino del Rey Humberto.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN MEMORIA DEL REY HUMBERTO

ANIVERSARIO DE LA GLORIOSA BATALLA

_D E CHURUBUSCO.
L:1 H1cienda. de

SOLEMNES HONRAS EN SANTO DOMINGO.
La colonia italiana r esidente IE'Il México que
tanto y con tanta just:cia ha dado muestras de
dolor profundo desde el momento en que se c~n~
firmó ei asesinato del Rey Humbe11;to, orga111zo
solemnes honnas fúnebres, ~•n memoria del citado monarca, y la ceremonia efectuada el martes

ves de los arcos, sobre los cuales se levan-la la cúpula.
En el e-entro de cada uno de los canceles de las
capillas, se \'eÍan escudos de las armas reales, encuadrados en guirnaldas de flores, protegidos por
an-0:has bandas y grandes palmas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

Porta.le■.--Bl

Puente de Joco.--

Bl C::ouvauto.

berto, que modeló el esculihor Sr. Enriqu:e1 Alciati y que es una verdadera obra de arte.
'De la cúpula y en, densos p_l~egu:e.s desc1;ndía ·
una bandera triooilor, que cob1Jaba. el ataud y
'liemiina.ba en la gradería del lado Or_iente.
En frente del monumento funerario, se colocaron más de t reinta coronas de fl.o,r es naturaJes
con lazos de crespón. Había dos que so'cresalían :
una de dos metros de d:ámetJIO formada de gardenias, azaleas, peonías, nardo~,. rosas, bego~ias
tuberosas y otras flores exqms1tas. Ostentaba
lujosísinUL banda ele moi~é, de los colo~es negro,
blanco y rojo : ·era la ofrenda de la codoma Alemana.
La otra corona rntaba hecha ele porcelana, imitando rosas y ramas de laurel. En sus li&lt;,tones
tricolores se leía en italiano una significativa
imcrip&lt;:1011. Esta oorl()na fué depositada por la
Colonia Itllliana.
En los cuatro ángulos del catafalco se colocaron otros tantos blandones como d:e1 tres metros
de altura. Bn e,! borde del presbiterio se distribuyeron grandes macetas con plantas exóticas.
A lM diez de la mañana comenzó la ooremonia fúnebre. El Arzobispo de México fué r ecib:do e'll la sacri1,Lía de\....templo poP los señores Amelio y Vale1.zi.
Concurrieron á :esta ceremonia el señor Licenciado Don Ignacio Mariocal, ostentando en su
pecho la banda de la O1'&lt;1-en ele San Mauricio, el
Licenciado Don José María Gamboa. El Cuerpo
Diplomát'co estuvo representRclo por los señores
Embajadores de los Estados 'Unidos, Ministros de
Bélgioa, Guatemala, Alemania y España, Encargados de Negocios del Japón, Inglaterra y Francia. De los diplomlátieos,
primero que llegó
fué el señor Conde Magliano, Ministro de Italia,
quien junto con el señor Licenciado Mariscal,
· ocupó el lug,ar de honor.
L as distinguidas personalidades que hemos citado, fu:aron recibid-as por los señores Bassetti,
Amelio, Dcc tor Nibbi, Alciati, Repetto, Pedraz_zi, Cossi, Lavatelli, Bertoni, Novi, Valezzi, Robelo, Molgora y Lancia_
Estos caballeros se estuvieron turnando para
recibir también á las familias y darles colocación
en la igJ:e,3ia.
En el lado izquierdo se colocó el Cuerpo Diplomático y las Comisiones de las Colon::a.s alemana, española, inglesa, americana, francesa, suiza, belga, austPo-húngara, etc.
Más d:e, mil asientos se hallaban distribuídos en
toda la extensión de la nave, formando dos alas
sep,aradas por un pasillo de dos metros. Ahí se
instalaron las familias invitadas á la ceremonia.
Nuestros grabados relativos, dan una idea de
lo que fué tan solemne ado.

Los vetenanos que &amp;e portaron eón heroísmo, :fi.gura nclo como ardientes defensores del territorio
naeional, durante el período de la injusta invasión
norteamEll.'Ícana, han d'spuesto, como en años anteriores, una ceriemonia patriótica, en conmemoración de la Batalla de Ohurubusco v de los ilustres mexicanos que en ella sucumbie~on.
~on muy pocos los- que sobreviven, pero ninguno ha olvida.do á sus jefes y compañeros de luchas
.Y sienten viva satisfacción al r end:r tributo á sus
méritos, cuando llega la fecha luctuosa. Después
&lt;lel desastre de Cerro Gordo y de haber ocupado
Ja,, .fuerzas invasoras las plazas ele Orizaba y .Puebla. se fortificaron á gran prisa los principales
puntos ele la capital, las garitas, el P eñón, Chnruhuse:o y :Mexicaltzingo.
Dice un testigo de aquellos acontecimientos:
"Reinaba por todas partes el entusiasmo, se
1·eipetían los actos de patriotismo y al clamoreo
tremendo ele la campana mayor respondía el aspecto del pueblo indignado y re:melto á defender
sus derechos.
"\'arios ricos se guarecieron tras de las banderas ele los cónsules, y la abstención, si no la hosiilidad del clero, se hizo antipatriótica y fatal para nuestra causa."
.
El enemigo se aproximó á la capital y dessde lue~o las fuerzas fed.e1rales y las de guardia nacional,

Vista ext~rlor del ex-ConTento de Churubusco.

San'ta Anna,en laHr.c· end-a de Portales para _a cudir\ según dijo, al violento auxilio de Valencia ó
Anaya, en ca;;o necesario.
Los americanos permanecieron en Tlalpam y
en la Hacienda de Coapa, organizando el ataque.

~a

El catafaleo

de la semana pasada, reYistió la mayor suntuosidad.
El templo de Santo Domingo, quei fué el elegido, se decoró con verdadero arte :
En el a:lt.ar mayor se hicieron desaparecer los
altarcillos laterales, si:e•ndo substilttuídos por dos
mesas cubiertas de terc:opelo negro con franjas
de oro; sobre aquéllas se colocaTOn grandes ra..milletes de forma original.
De la linternilla descendía un pabellón fúnebre, pendiendo de una corona de plata con sus
anchas bandas de merino, cuyas extremidades
se prendían después en las pilastnas ó en las cla-

El catafalco atrnía particularmente las miradas. Su plataforma me.día seis metros de frente por se·is de fondo.
En las graderías descansaban grandes blandones y candelabros de -bronce con gruesos cirios
encendido,, El pabellón qu:e, formaba el segundo cue1'Po del catafalco imitaba el veteado del
mármol gris de Orizaba. Las cuaJt~·o columnas
tenía~1 sus capiteles dorados. Bajo el pabe~lón
s~ ve1a un féretro de grandes dimensiones, revestido de raso negro. En las dos extremidades se
veían las armas Reales de la Casa de Sabova.
Sobre la cúpula lucía el busto del Rey HÚm-

Hacienda. de Portales.

:se aprestaron á la defensa. El General Valencia,
,con el r esto del denodado cuerpo de Ejército d,eI
;-J°orte. se situó en las lomas de Pelón Cuaufüla,
-cerca de San Angel.
El Gene1m.l Anaya, ilustre por muchos títulos,
-acompañado de Rincón, de Gorostiza y de otros
~sclarecidos patriotas, ocupó el Convent•o de Churubusco, fortificándof'e rn mejor posible, en tanto
,que situaba buen núme1ro de tropas el General

BI Embajador Clayton y otros miembros del Cuerpo Diplomático,

Por el camino de Peña Pob1,z, descendieron, como
arnlancha sobre Pad:erna, en donde presentó ac;ción imp11uclentemente. el Gem1ral Valencia, quedando derrotado )' teniendo que huir hacia Toluca. Esto ocurría el 19 de Agosto.
. ~os soldado~ de Yalencia se pusi,c1ron en prec1pitacla fuga y fueron á llevar la noticia de la
derrota ele Padierna á los fortificados de Cburubu€c).

El enemigo avanzó al día siguiente, compuesto

a,_, 5,00(1 solla lo~. al mando del Gcneml Twigs y
Yarias veces atacó la posición del Uonverito, siendo rechazado. En las inmediaciones se trababan
combates personales.
Hay que adYertir que en Churubusco,doo.trode
los muros del Comento, sólo haóía 800 veteranos, guardias naeionales de los Cuerpos dé Incledependencia y Bravos; pero todos ellos, alentados
por la voz y la conducta heróica de sus jefes, se
mantuvieron firm:es, dando una gran lección al
invasor.
Los asaltantes nolí1on:raronla posiciónsin~hilsta
que no hubo quedado un sólo cartucho en manos
de los heroicos defensores y cuando cuatrocientos
de éstos habían sucumbido en el campo. ,
Entre los principales se contaban Martínez de
Cast1ro, notable por su sabeP y sus grandes virtudes cívicas, Peñúñmi, hacendado probo y laborioso y Villama,r , poeta distinguido.
El Ge[leral Anaya~ que había quedado ciego por
la reciente explos:ón de una caja de parque, se hizo conducir casi sobr e los para.petos y continuó
alentando á sus soldados.
Cuando Twigs ocupó el convento de Churubllsco, le pr.eguntó en dóndle, habían ucultado el
parque, á lo que contestó Anaya, con dignidad
y entereza:.
-"Si hubiera parque, señor General, no estarían ustedes aquí."
Estas palabras pintan ie[ carácter del ilustre
General mexicano.
1 •¡~ :
La derrota de Churnbusco habla muy alto e».
favor de nues:l'ros veteranos á quienes el misme
enemigo admiró, por su valor y abrne(gación .
Es justo. -pues, que año por año se les tribute
un recuerdo y se depositen ofrendas de gratitud,
en ~l monumento que conmemom tan gloriosa
acción.
Estas líneas van acompañadas ele varias ilustraciones.
?os· repr esentan la Hacienda de Portales, que
fue el campo que ocupó Santa-Anua y que al
ocurrir el desastre de Churubusco, tuvo· que abandonar violentamente.
Dicha hacienda se halla hacia el Sur de la capital, á unos siete kilómetlros de distanc:a. Perle-

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL M"GNDO ILUSTRADO
nece actualmente á Don Simón Cravioto y consta de dos :fincas, separadas entre sí. Se le llama
de Portales, por los que tienen aquellas en su
frerulie.
La Hacienda está unida á J oco por un angosto
camino bordado de elevados árboles. En 61 puente de este mismo nombre se trabaron algunos
combalms personales entre los ilwasores y los vetemnos de guardia nacional, de;:pués de 1a acción de Padierna.
Se con-0 erva el ex-eonrento c1r C'hurnhusco. esl!iando actualmente com,,fftido en Lazareto ::\Iilitar de t¡fo~os. ~u.; mu:·o~ rnn lle 1mmpostería de

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

J)l/éxico en la Cxposición de ;?arís.

tamiento, de esta capital. El terreno afecta
la forma de una alcayata. El primer cuerpo
de la fine:a lo forma un
alto basamento de 2.70
metro:?, el cual ,.rve oc
apoyo á un primer piso.
En los planoci E•xisten
tres grandes diü;iones.

VERDADERO ÉXITO.

La primera ocupa la
esquina formada por las
menc:onadas c:illes y está de:;tinada á la Aclmi.i:stración del Instituto;
conbtlt de la entrada, de
un yestíbulo ovalado y
exornado con nichos, e;;calera, un patio central,
Secretaría,
.\. r chivo,
Prefeci¡lura,
Dirección,
Primer patio del ex-convento de Cburubusco
Sala ele Junta~, B:blioteca y ~Iuseo de Drogas.
Los p:&amp;0s y techos son de vigu~ría de acc1ro_ y
' ocupa una p ar"e
de la. faLa ~e!.!'ll r1da di l'is:on
L
lámina acanalada. Los patios van a tener _p150. ~e,
chada q{1~ 11a :'t 1..· ,':.lle de Balderas y sé encu~n- cemtnto los corredores ele mármol, la DHecc1on
tra cliYidid:1 c11 1r,•.; grandes PaueJh,nes ,1.1slaoos y los deÍJartamento, d:e1 l-:Lstoria :Kal~1-a~ de. mt
por patios. La planta de los Pabellones tie11-; l:t saico tle madera, las Secciones de QunmC:a ) l! tforma de una doble T; se instalarán ~n _ellos la 5
eiología de mosaico de soletas inglerns Lle baSecciones de Historia ~atura!, de Qu1m:ca Y de
rro.
Fisiología. En )os basament.os se colocaran anr.a ·
Ha;:ta la fecha se llenn invf1rtidos unos sesencenes. maquina1:a, servidumbre y Jeparta.mento:i ta mil pesos; los trabajos a.vanzan rápidamente,
para ammales.
.
,
¡mes se quiere dejar t_ermi~ado el mo?erno ed'.En el primer piso y en el eJe d'é' l:1~ 'IT. ~e en- ficio lo más pronto pos1bli0, a e~edo de 111augurc1r-cuentran los graJ1cles salones que re\:11.1.en luz
lo luego; para ello, se ha mult:p~1cado el person~l
cuatro Jatlüs y que se destina1~ rnspect1;a~eute ~ de ope1ario,, que el señor Ingeruero Herrera dm:i\íuscc,· &lt;le plantas, Laboratono ele Qumuca Y a
ge ¡x:rsonalmente para que .no se apa~ten de ~u 0
Sala ele O1,eracionef'.
in5tl'ucciones. A primera v1sh1, se recibe, con_ lo
Los departamentos que ocupan los exb1•emos ?&lt;2· que h ,5ta hoy hay terminado, una. agr~clable rn1 ·
las T'r. y que reciben luz por ~res l~dos, es~an
pre~ión, que persiste a.1 penetrar al mtEnor· de uno
dedicados á gabinetes d:€1 ti&gt;abaJO, m1croscop10s,
de los Pabellones que ya está terminado. Hay am balanzns, reactivos, de.
plitucl, mucha luz, excelenoc'S cl'sposieiones topcL a tercera d:visión ó fracción del terreno está gráfica~, rnntilación sobrada y ele!11e~tos de el~formada por un pequeño jar~í~, al derre~~r del
gancia y solidez, que harán del ed1fi~10 del_ In11t1cual se encuentran la mmaJena, la Secc10n de tuto }Iédico Nacional uno d'€1 los 1neJores, s1 no el
Bact,eriología, el Anfiteatro y las Secciones cuarmejor, de euantos poseé el Gobierno Fede1-al e11
ta y quinta del I nstitul'o Médico Nacional.

Pº;

Monumcoro coumemorat ivo de !a acción de Chnrubmco. en 1847.

gran csptsor, .como los de las coll!,'.ti·ucciones de la
época colonial.
Algunos departam~ntos están en ruinas, ientre
ellos dos de los pasillos donde estaban las celdas
de los n ,ligiosos.
En el muro del lado Ponien'['.e y E!ll el que cor responde al atrio del templo inmediato, se ven
aún las troneras que practicaron los defensor:es
del convento.
Los muros ostentan aún las huellas de los proyectiles enemigos, así como los pretiles y la torre
del templo.
Fiente al edific:iQ se :formó una plazoleta, en el
oontro de la cua.1 se levanta el monumento . de
mármol consagrado á la memoria .de los defensor es de Churubusco.
Este monumento se erigió en la época del Gobierno de Comonfort.

NUEVO EDIFIClO FEDERAL ENMÉXICO.
Aprobados por la Secretan-fa de Foment~ l?s
rilanos para la construcción de. un nuevo edificio
para el Instituto Mécfüo Nacional, que correspo1:dier a {t las necesidades que exige ese establec1mi1emtt10 de primer orden y único en su géne1'0: de
pr~pied&gt;1.,l íed€ral en el país, el señol' I ngemero
Don Curios Hnrera, autor de los planos, procedió á la ej,t'Cuc:ón de su proyecto.
El edi(k10 se eonstruye en la actualidad en t€rre:lOS ~i tnados en las calles de BalL1eras y Ayu n-

Sr. lll&amp;llUll Guc{&amp; Tt&gt;rrea,
Adjunto al Comisario.

Sr. Don Sebastián B. de Jllier,
Ministro de México en Londres y Comisado General,~n la Exposlcl6n.
(Del " Alodern Me:z::lco."J

Nuestras constantes informaciones, publicadas
en los diarios, tienen ya al tanto al público del
éxito que nuestra nación ha tenido en el gran certamen parisiense, al grado de habel' alcanzado positiva notor~edad entre los demás pueblos que han
estado repr,esentados en la exposición.
El éxito se debe al número de expositores, la
inmensa variedad de productos exhibidos y al muy
considerable número de premios que ha otorgado el Ju.ro.do Calificador.
Resultado tan ha.lagador para itodos aQudlos
que deseamos que nuestra patria sea conocida uni-

versa.lmente, porque dEll conocim:,ento de sus riquezas, su cultura y sus últimos notab1€s adelantos, tiene que surgir un bienestar sólidamente ba.sado, sa debe indudablemente á los esfuerzos unidos de la. Secretaría de Fomento, en l\ié1fieo, y á los
del Señor Don Sebastián B. de Mier, M:n1stro de
México en Londres y Comisario Gweral en la exposición.
FomE,nto organizando los grupos, poniendo á
su frente personas inteligentes y que desplegaron la mayen• actividad, á la vez que no economizando gastos; logró que en el gran CEil'tamen con

campos ocupados por las tropas lnvaw, as, después d~ la ac,cl6n de Chuiubusco,

El edificio todo descansa sobre una plataforma
de concreto y viguería de fierro.
Los muros del basamento son de piedrn., los del
primer piso que dan á los patios, de eantería y ladr illo compr:mido; los muros interiores son de
tabique y piedra. La fachada, que se incrusta en
la esquina formada por las calles del Ayuntamiento y Balderas, se está construyendo con grandes
blocks de piedra chiluca.

esta ciudad y que se han construído recientemente, ó se construyen ahora.
Se observa que los alrededores del moclerno local del Gobierno está rodeado de fincas nuevas &amp;
en construcción, cuando hace dos años, en los ·momentos en que se empezaban las obrai., era aquello
un páramo, por no deciri que asquerosas lelr:nas
públicas.
Las Secciones y distintos departamentos van á
ser dotados de aparatos é instrumentos científicos, lo mismo qt1&lt;:
de mobiliario moderno, de manera
de equilibrar la elegancia. interior
con la ex~1erior y tener todos los elementos de cienc:a que se requieren
en un establecimiento, como el Instituto Médico Nacional.
No se calcula aún la fecha e11 quequeden terminados los t rabajos, pero no sería aventurado a.seguvnr
que su fin lo veremM antes rle qtH'
ltJermine el año venidero, el primero
del siglo XX.
Vista del Pa.belló&amp;l de llléxlco, cu y a &amp;pntu: a s e v e xi1lc6 el 1° le Junio.

Proyecto para el n uevo ed16cio d a/ Instituto médico NacionMI.

Sr. Bam6n Pernandes de Artea8'a,
Adjunto al Comisario.

que se cierra el Siglo XIX, México fuese conocido
en todos sus múltiples aspectos, desper'fündo la
curiosidad y el inte'rés, lo mismo de los hombres
de ciencia que de 1os hombres de empresa.
Ed geólogo en descripciones y curiosos ejemplarrn habI&lt;á encontrado en nuestro país vasto campo
de estudio; el historiador deseará conocer en
nuestras ruinas valiosos datos acerca de una civilización que ha desapar,ecido, el geógrafo, el botánico, el minero, todos, en vista de nuestros var iados pr oductos y de nuestro violento desarrollo
sociail habrán sentido intea:és por este territorio
Por su parte el señor Mier y sus colaboradore~, con cuyos retratos honramg§_
este número, se impusieron desinteresada labor.
Ya estaban en París nuestro pabellón,
nuestros productos, los impor.tla.ntes datos que habían de darnos á conocer; pero
París es un "maremagnum;" en épcc.t de
€,xposición, hay tanto que ver, tanto que
admirar en lo general, que muchos de
los detalles se pierden, se nasa por el frente de infinidad de objetos que anenas son
vistos, se deja de pregun1für lo que se ignora y de aquí que en uno de estos certámenes se d€je de conocer mucho interesante y de a.prender mucho útil.
El señor Don Sebastián B. de :Mier, segmamente atento á Esta circunsiancliai,
se impuso la ifürea de que México no fuera uno de esos detalles inadvertidos y lo
ha logrado .con tino que le dan hon1·a y
con éxito completo.
J.~" más importantes publicaciones curope&amp;~, ios catálogos de la Exposición, la
mayoría, en suma, de los órganos encargados de realizar ks altos fines de1 eertamen, se han ocupado de :Méxi.co. P or
cuantos medios ha sido posible, se ha dado á conocer nuestra n11óóu y se ha logrado desper'Har interés pcr ella.
Esto es mucho lograr. En el siglo XX
ya no habrá un sólo pueblo civilizado que
desconozea nuestros elementos, nuestras
aptitudes, nuestros esfuerzos y nuestras
e~peranzas.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

EL 1\fG.NDO I LUSTRADO

Dom'ngo 19 de Agosto ele 1900

PARA UNA AMIGA.
Muy pronto has de partir; y hasta la muerte
Conservará el recuerdo el pobre asceta,
Muy pronto has ele partir, voy á ofrecerte
Los trist'ísimos cantos de un poeta.
r-

Y nacieron aquí, dentro de mi alma,
Corno la. imagen fiel de mi quebranto;
Reinó la tempestad tras de la calma
Y tras de mucho llorar sequé mi llanto.

LA ULTIMA CITA.
~

En la Exposic:ón Anexa de Vincennes.

Xo cantó más : e'l1 dulce arrobamiento,
de las a ves el vuelo ella seguía,
mientras que por el ancho :firmamento
la noche lentámente des0-mclía,
-Como un mar que no riza el viento leve,
los días-murmuró-corren y·eloce~;
per o ol vidamos que la vida es breYe,
que el instantie· vendrá de los adioses.
¿ Acaso en esa playa de zafiro,
como de ar enas de oro, salpicada
de mundos á do va nuestr o suspir o
en alas de la brisa perfumada,
nos volveremos á ,encontrar?
-Sin velos,
-él dijo entonces-el espacio esplende,
y la divina mano va en los cielos
las inmortales lámparas enciende.
En el misterio de la noche bella,
en cuyo seno el ponenir palpita,
amor ·mío, escojamos una estrella
y démonos allá la última cita.

I mprovisación de cam!llas.

~~~

~ --~-•q;~ ..~·---

S0001·ro á los heridos.
:~

·):'

La Exposición anexa ele Vinrennes, sacrifieatla
un poco por el mimo hecho ele su alojam:ento,
atrae sin embargo todos los domingos un público
muy numeroso, que sigue fas manifestaciones exportivas y los concursos internacionales de ejercicios físicos.
H ace unas cuantas semanas ·Etl espectáculo ofrecido á los visitantes que se dirigieron hacia el
velódromo municipal, no careció de sorpresa y
de color pintoresco. El programa anunciaba el
concurso int€'.rnacional de los primeros socorros
á los heridos civiles y militares. Una á una, las
dinrsas sociedades procedieron á la instalación de
puestos de socorro, los cuales fueron Yisitados por
los circunstantes, y qu0 comprendían todo el material actual : ·ambulancias, arneses, vehículos var ios dispuestos para el transporte de los heridos.
Después continuó el concurso ele los ejercicios para reicojer los heridos y las primeras curaciones.
Este fué el "clou" del día.
.
Sobre el césped del velódromo se habían preparado muchos obst.áculos : un muro, pozos, taludes.
Aquí y allí esta1)an tendidos ó sentados algunos
:.;.-~~-:-:.--:-:--· .....:; .--;.~
~~

:-:

·. : ··

Paso Eobre un muro.

i

~-~.,..:. . ..

.. .,,, ; _.

He soñado en un mundo sin dolores.
Con ,11: r,1ras nrnv te•rnes delineado;
Y en Ul' Íl1; 1i0 tierno, dos amores,
Dos seres que se adoran, he soñado.

Siempre he visto en mi tét'rica negrura
Como ángel que soñar a el Santo Ciego,
Una 1\I irní ideal, como ella pura,
De ardiente corazón y ojos de fuego.

Y se aman ella y él: ya no solloza.
El trover o cantando su balada,
Y el idilio de amor al fin se esboza
En el bohío t riste : En la enramada.

Y así van á vivir toda la vida;
El uno para el otro : en embelesos;
Sin pensar en la -amarga despedida
Traduciendo su amor en castos besos.

,,

No he podido con tonos orientales
A mi pobre acuarela dar belleza;
He aquí lo que te ofrezco : ideales
Sobre un. fondo ele mística tristeza.
:i\Iéxico, Junio de 1900.

Juaq Oret:

){{ar¡uel j&gt;uga y fical.
DAM A S MEXIC A N AS.

DOS SOLES.
Para un aloum.

r aso sobre un talud,

jóvenes heTic1os en una batalla imaginaria, que
llevaban un cartel que indicaba la naturaleza de
sus heridos: fractura del brazo, de la pierna, bala en el cuello, en el vie.ntre, etc., etc. Los socorredores ll~gaban con sus aparatos y sus andas, y
en saqmtos ó en cajas lleYaban los antisépticos,
la~ bandas ~le tela, en :fin, lo n e,cesario para los
pruneros cmd~dos. Con un golpe d€ mano, lleno á
la ve~ de rapidez y delicadeza, cada herido era
recogido ; su pier111a, su brazo ó su cuello eran curados. Después se le instalaba sobre la camilla improvisada en la postura más conveniente para no
molestar la parte enferma. En fin, más de prisa
aún que lo quei habían lleo-ado los socorredores
se alejaban llevando al herido h;cia la ambulancia
ó el hospital.
A la ida como al regreso era preciso franquear
pozos, muros y taludes, hacer pasar sobre ellos sin
sacudidas y sin golpes al doloroso fardo .Era una
maravilla 1~ de ver la ha))ilidad adquirida por
todos_ esos Jovenes voluntarios agrupados en ligas
Y sociedades para llevar á cabo con el mayor desinterés una obra de tal utilidad.

La tarcle está muriendo . .. .. Desde el taller la artista
.Mira el con:fín clel cielo y al :fino lienzo pasa,
Con el pincel que brilla como quemant!e brasa,
La hoguera del ocaso que recogió su vista.
El rojo sol, el viejo maestro colorista
Se arropa de }as nubes con la encendida gasa,
Y adiós dice á la hermosa. cuando el confín traspasa
Dejando surcos de ópalo, ele grana y de amatista.
La noche avanza triste .. .. sus ,-elos se descorren;
La artista el cuadro dej·a ; su pensamiento, en calma,
Lejano viaje emprende, y esplendoroso alumbra
El sol de los recuerdos el cielo de su alma.

·I

l

(:limaco Soto jJorda.
EL CO}lICO es e: pr.riódico il usi.raclo ele mayor circulación en la República, consta ele :&lt;O páginas semanarias, impreso en pa~el sup-erior.
Obsequia en e.lila número 16 páginas de novelas escogidas, de las cuales
pueden haoor:::e volúmenes separados.
Se ocupa de arnntos serios y humorísticos.
Se iln~·tra con cl;bujos bien ejecutados y con fotografías tomadas del
natural.
La suscripción mensual vale .sólo cuarenta centavos. .
.
Los pedidos pueden hacerse enviando el valor ele un tr~estre en guo
postal 6 en ~imbr(;s, dirigiéndose á R. Murguia y Ca.-Méx1co. Apartado
número 20 Bi.:;.

Sra. Luisa S, de Buch,

(Fot. ValletoJ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO SUBTERRÁNEO.
El único lugar fresco de la Exposición es "El
Munclo Subterráneo." .Aprovecho estos tórridos
calores para conducir á él á mis lectores en espeTa
de temperaturas más prímaverales.
.
No sólo es freseo el Mundo Suo!!e•rráneo, smo
que á la vez es amen~ é instructivo. ,La cortez_a
terrestr-e es una esponJa perr-forada de tnneles, su1cada de cavernai;:, ahuecada de gale,das naturales y
· artificiales y casi cada. alveolo d&lt;e, esa colosal esp onJ·a -es nido de alguna maravilla. Nuestras grutaa de' Cacahuamilpa, la cav,erna del " mamu t, ., 5011
ejemplo de las ciclopeas y portmtosas construcciones. subterráneas que contiene la cásca:r-a wrrestre
y rerpresentan en su magnificencia la poesía _épica
de lo obscuro-y de lo misterioso. La gruta de Capri, azul como el zafiro, con su lago, tr_a~quilo, sus
arroyos murmuradores, son su poes1a id1l:ca. Cacahuamilpa par.ece residencia de algún Dios OrientaJ: el "mamut" merecería ser habitado por Prometeo, Capri por Calipso.
El nombre ha ayudado á la. Naturaleza con ese
trabajo el-e topo de ahuecar la corteza terrestre, ya
para extraer sus tesoros, ya. pacra depositar los cadáveres. ya para eregir templos, ya, com_o cierto
1ord inglés, para construir palacios. DebaJo, pues,
del suelo que pisamos, ocultos á nuest,ras profanas
miradas hay toda una historia, todo un arte, toda
una indU,'ltria, toda una vida; y si nos fuera dable lev-antar las capas superficial,€-s como el Diablo
Cojuelo destapaba las casas, á guisa de soperas,
nos sorprenMría el hormiguero de fuerzas que bu-11-en, de fenómenos que se agrían, de hombr&gt;Es que
trabajan, lado á ,l ado de las inmóviles y blancas
osame-ntas de nuestros más remotos anteipasados.
. Veríamos las selvas sepultadas carrbonizarse y
convertirse en m,antos de hulla; los asfaltos destilar á través de serpentinas ·rocallosas y gotear en
los. lagos de petróleo; hervir las lavas en las entra.ñas de los volcanes; filtrar las aguas calcáreas y
crístalizaI sus sedimentos en diamantinas mtalág-mitas; dislocarse las capas profundas y formar
lentam1€1nte altas cortlilleras y hondos valliei,; formarse las vetas de preciosos metales; disecarse y
mt&gt;mificaroo la fauna y dejar escrita en la roca la
historia natural an'llidiluviana.
Veríamos igualmente al ~'opo cavar, al gusano
sctpentrar, al hongo crecer, al horilbre trnbajar , y
admiTariam-0s la intensa é inagotable actividad de
lo que -l lamamos inecrte y la vida activa d,e lo que
creemos seipultaclo y muerto.
Un espedtácuJo de este género era tentador para
los organizadores de la Exposición, y noble y
grandiosa la tentativa cl,e, ofrecerá la cmiosidad d-e
las masas, no sólo las grandezas visibles y exteriores de la civi-lización, sino también al lado de ellas
sus portentosos misterios, ocultos, casi siempre, á
la mirada vulgar y sólo paten~1€S á la perseverante
ob¡:ervación del sabio. Esa tentativa, bien lograda por cierto, se ostenta bajo tierra en el Trocadero en profundas cavernas guardadas como por un
Oeirbero, por un colosal Iguana.dan y por un terrorífico Megaterio.
Se baja en la obscuridad y de uno y d!lro lado
del largo y profundo subterráneo, se encuentran ya
dioramas, ya reproducciones de bulto de los principales fe_nómeuos y a&lt;:pectos del Mundo subterráBeo.
La formación d,e1 la Tierra. Sobre el planeta
en fusión comienza á formarse la prim-era y delicada costra. Un cielo siempre tempestuoso, un sol
desmesurado, una luna que hierve, y arde; relámpagos que ciegan; ca!l1aratas que se despeñan. La
mat-eria terrestr.e iem fusión, no soporta la presión
ni la prisión de la débil eorteza que más tarde ha
de encerrarla, comprimirla y dominarla. Los vapores la tailadran y se escapan 1€'11 blancas columnas, las lavas la surcan, los fuegos interiores la
despedazan y se abren paso en cráteres de volcán.
El &lt;,'a.OS de fuego sucediendo al caos de sombras.
Después, la flora y la fauna p,imitivas; todo brutal, colosal, desmesurado; troncos que parecen to1Tes, bejucoo que semejan árboles; elefantes como
edificios; un murciélago gigantesco cuya~ alas desplegadas obscurecen el sol; plesiasaoeros, ictrosau.
ros, á la vez formidables y ridículos, dioses pO'I' la
fuerza y monstruos por la deformidad.
La época de apaciguamiento de las fu-erzas está
repriesem.ifu.da por la tranquila grnta azul, un zafiro

ahuecado y por la de Padirae con su cascada luminosa y chispeante.

Después de la Naturaleza, la Historia; La necrópolis Menfis, en la que. reposan cadave~es de
hace cinco mil años, esculpida con las hazan~s de
los heroes, pintada con las proezas de lo~ Dioses.
La tumba de Acramenon
€:n la que bajo cupula de
0
bronce rodeados de vasos de oro y cubiertos de
joyas áuerrnen los hernes de Homero. La Cámara sepulcral Etrusea alumbrada con lámparas colosales. Las Catacumbas de Roma con los altares
y las ornmentas de los -mártires. Las Pagodas subterránéa.s de Anam, ahu-ecadas en plena roca, pol,ladas de Boudhas dorados y de Dioses extraños.
Por último la industria, el trabajo, la conquista
de :a riqueza' oculta por la mano d,e-1 _hombre. Minas de sal crema cristalizada como cnstal de roca,
sobre la qi1'e nu'even cataratas qoo la. disuelven y
que poderosas bom~as extraen, _líquid_a, ~ara h~cerla después cristalizar. L as mmas nsuenas. Minas de ·carbón-las minas siniestras-n1cgras, obscuras, fatídicas, mortíferas casi tumbas, con sus
explosiones de gri.¡;ú y sus escapes de gases dele'te:r€tos. Minas de plata y de oro, pérfidas como
~irenas, que atra,E&lt;D como ellas y que como ellas
arruinan y matan. En cada una todo el tragín del
t:·abajo. El ir y venir de los vagonetes cargados;
-el incesante subir y bajar de los émbolos y d·e, los
ascensores; el gotear monótono del agua que filtra; el iie¡piqueteo de las barretas contra las rocas;
silbidos de vapor; zumbido de ventiladores; estallido de barr-enos. Aquellos hombres inspiran
compasi{m; parecen combatir y cavan su fosa; h~cen con su esfuer zo la riqueza agena y con sus vicios la miseria propia; de aquellos anit.ros salen á
cada paso la huelga, el motín, la revolución; de
ellos ha salido el socialismo.
Es natural é irremediab11€l; cuando se vive sepultado y en la obscuridad sólo se si-enten ódios y se
aspira tan sólo á .Ja luz, al aire y á la libertad. En
aquellos tenebrosos invernaderos sólo incuban
ódios y germinan bajas pasiones.
De las minas ha extraído el hombre el carbón,
que es fuerza; el fierro, que es palanca; el oro que
es riqueza. Pero de esos antros obscuros amenaza
salir la revolueión soc:al que en su forma nihilista
aspira al aniquilamiento de todo, por imposibilidad de pod,e!r el obrero disfrutar de todo.

Domingo 26 de Agosto de 1900.
L os campos, las ciudades, el desierto,
Todo q~dó cubierto
Bajo los pliegues de su negro manto!
Ah! y entonces 1~ dije :-"Mi enlutada.
Tú mi Musa bendita;
To:Ua el laúd y canita á Margarita!
Tú tienes bajo tu ancha. vestidura
Todo lo que el poeta necesita
Para pintar su espléndida hermosura.
IguaJa con la luz dei tus luceros
Sus m:radas inmensas de ternura;
Remeda con la luz, que en hebras de oro
Vuela· sobre tu frente
La blan(;a luna, el inmortal tesoro
De lumbre que arde en su pupila ardien'l'e;
Has que azote la rápida tormenta.
Con su ala de rttlámpago los cielos,
Para imitar con ella la violenta
'l'empestaci. cte 8il amor y de sus celos;
Y después . . .. Cuando tienda la mañana
Sobre las cumbres su lumbroso manto,
Que diga al mundo tu vafümte canto : Mirad á la mujer amiericana!" ...
Y la noche se fué!. .. No oyó mi ruego!
Sí; yo la ví partir! La ví eseonderse
Tras la monitiaña, y vi llegar el fuego
Del alga qoo €n el éter se extendía . .. .
¡Yo no sé por, qué la luz del día
Me pareció tan trist e! .. .
Oh luz! responde .... ¿ Acaso comprendiste
La tristeza inmortal del alma mía?

Abrí €-ste libro!. ... Yaci,lé un momento!. ....
Llamé los dulces génios del reposo,
Y no quisieron escuchar mi acento! . ...
T.omé la pluma, la apoyé neir'Vioso,
Y comencé á escribir, fall!:o de calma : "Margar~ta.. . . . la hermosa. . . la sensible ..
En mi lira no caben ¡ imposible!
Todos los versos que te dice el alma.!" ....

José )Y!. ,Busfillos.

EL PABELLÓN DE NORUEGA EN LA EXPOSICIÓN.
La forma exterior del pabE-.llón de :N"oruega, en
la Exposición de Par,s, ~e traduce exactamente
t·n su .Jci7&gt;ecto interior, tar.!o más, cuanto que 1'c ::e
han buscado div· siones en salas diV'éirsas. El pabellón mencionado es ele una. sola na.ve, muy alta, á ílUP forma marco una larga gal.e-ría supePior
•que tiene acceso por medio de una escal-c,ra muy
vertical casi sin rnclinación.
Toda· su construcción ha sido montada. exclu.sivamente en madera; las ornamentaciones se
componen de moltluras de gran orig:~alidad, que
.se recomiendan por su valor decorativo.
La l'.\['•.-,,iC;ión ese:, (;, ..- 1 1,:,teramente co~sa.~:'.1
rla á la p~sca.. ~· á las artes que tocan el eJercic10
,de esta industria. X o obstante, el lugar de honor
11a sido reservado á una vitrina, donde, bajo cristale::., se ve un modelo del "Fram/' navío que1 lle-

Y la !farde se fué!-Tendió imponente
La noche sus orespones misteriosos :
Inundó el firmamento 1€intamente,
Descendió á las montañas del Oriente,
Se resbaló á los campos silenciosos,
Y avanzó más y más!. ... Mirad! Qué encanto!

raza robusta que constituye este pueblo, cuya
principal industria es la pesca de alta mar.,
Sabido es que en Noruega se arman aun para
la pesca á la ballieITTa, la cual se efectúa por 27 vapores, tripulados por 1,227 hombres .
.,
La enseñanza profesional de la navegac10n y
de la pesca marítima, se da por las Escuelas de
Bergen y de Bodeo. La primera de esta~ ciudades
posee el museo especial, que, es el pnnc1pal expositor del pabeHón noruego; él es el que muestra
ante un diorama m-a,rítimo, en e,l cual, sobre el
mar boreal, flota un ballenero, todo un rebaño de
habitantes de esas latitudes : osos, morsas, focas,
leones marinos, etc., 1e1tc., cu.va reproducción damos en nuestro grabado. El mismo museo exhibe
unos p,esca.dos encerrados en pomos rectangu~arcs do Yidrio, y que parecen pesoados la v1spera, tan viras y radiantes son sus colores.

EL PSHA DE PERSIA.
Nuestro grabado representa al citado soberano duran•te un paseo en las calles de París, en la
última visita que hizo á la capital de Francia y

Animales raros exhibiios.

que pooo gratos reClllc&lt;rdos deb-e de haberle dejado con motivo del atentado que estuvo á punto de sufrir y que fué, el primero de la S!lrie,
;mes como saben nuestros lectoP2is, dos veoes
n:ás ha estado á punto de peTecer á manos de
los infames anarquistas.

IORAD!
¡ Dejad que vuestro espíritu suspenso,
De su destino al poderoso grito,
Dirija el vuelo de su afán inmenso
.A su patria inmortal, ,e,} infinito!

i

~\{ª~~~{~:.
&lt;

Cantan á Dios el ave entre el ramaje,
En su onda el mar, el céfiro en su giro;
Que los cie-los reciben homenaje
De cuanto tiene voz, canto ó suspiro.

Apágate!. .. La sombra es la que anhelo
La noche, la enlutada
Diosa, que .entreabre su gigante tienda,
A esperar que la luna la sorprenda
En su lecho de estrellas reclinada!
Ella, mi Musa! La que me ha arullado
Con lira melancólica y sublime;
La Musa que mis pasos ha guiado,
La Musa que en mi senda se levanta,
La que le dice á mi ~speranza : canta !
La que le dice á mi tristeza : gime!

vó al i11lrépido Firitjof Nansen y á sus valientes
compañeros, hacia la conquista del Polo.
El busto del explorador mismo, se iergue ante
ia viir;n;1, nt&lt;,.•tmnclo el :-.:~rro enérgico, los r:t5!a,OS
finM v 1egulares del li,nuLrc que casi res·ilvi.) ,·ót:
problema. enloquecedor de la busca del polo
• , r, l'
c-, u,e permanec'ó oculto durante el
siofo XIX, y cuyo secrefo revelará sin duda el
Pero el futuro t riunfador no hará jamás olvidar la glor :a de Nansen, ni el recuerdo de su
abnegación y valor. Conocida es l1l. historia del
'· Jfr¡¡m-'y .,le -u equipaje. El navío había sido construido EBpecialrnente para esta expedición, es ~ecir, que su e,sh:uetura estaba reforzada para res1sit.:r la terr'ible presión d e los hielos. "El Mundo
Ilustrado" s.e ocupó extensamente y á su tiempo
dej las peripecias de tan atre.vida exploriación.
La vitrina en cuestión dice _al público toda 1-a
rr.nmn,·¡ 1:lo, a historia : el casco del "Fram'' muestra
el sistema de armaduras, por el cual se puso á sus
ftancM, en e:~tado de resistir la opresión glacial.
Allí se ven, así mismo, los objetos d·el uso personal die K ansen, su trineo, sus patines, sus raquetas
de nieve; la lámpara de alcohol sobre la que hacía sus alimentos; el saco de pieles en que· se encerraba para dormir; más
a:ún, dos de sus perros, naturalizados y montados con
tal perfección, que dan la
ilusión de la. vida.
Cuando el Empe-rador
Guillermo II recibió á N ansen, hizo llamar á sus hijos,
y les elijo: "Sois muy jóvenes aún para comprender
lo que ha hecho el hombre
que e-stá ante vosotros; pero más tarde, cuando se os
refiera su h:storia, r ecordar éis con emoción que le habéis visto."
Se recuerdan las palabras del Emperador Guillermo delante di2· esos objetos, testigos inanimados de una odisea, ante la cual los viejos cuentos
no son sino narraciones de niños.
Por otra part!e, contemplando los objetos expue-st9s en el pabellón de Noruega, se adivina 1-a

XX.

¡ Ma•riposas de luz, tended el ala
.A la llama que nunca se consume;
Cuanto puede volar, la cima escala :
La música, el incienso y ,eJ perfume!

Apágate, crepúsculo! No anhelo
Tus sombras, tus reflejos, tus paisajes;
Desprende la guirnalda de celajes
Con que decoras el azul del cielo;
Recoje el traje de púrpureo l'aso,
Y después, avanzando majoollu.oso,
.Arroja tu estandarte luminoso
En el inmenso abismo del ocaso!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900.

'--·~'

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¡ Caed de hinojos! Suplicantes palmas
Alzad venciendo vuestro orgullo ciego;
La oración es la vida de las almas,
¡ Santa actitud de adoración y ruego!
Del existir €ll la inmortal contienda,
Nada el milagro del amor ataje:
¡ Que la oraeión, como el perfumei, ascienda~
Y que el perdón, como la lluvia, baje!
Si navegáis en golfos de ventura,
. Cantad ¡hosanna ! en vuestra dicha extrema;
Y si togáis en mares de amargllfa,
Tened confianza en la bondad suprema.

José .Oópe~ j)orfíllo y lf ojas.

- -

·-=--~:-:!
-· ..,,._______ . _1,

En este mundo arcano y deslumbrante~
En el seno de tantas ma·ravillas,
El hombre, pobr,e• ser de un solo instante,
Nunca se halla mejor que de rodillas.

¡ Sonreíd al pensar que en esplendores
Al fin se tornará la noche obscura,
Y que son de la vida los dolores
Sollozo abajo y cántico en la altura!

-..---1:

'--·

~;&gt;~";G'.'.'•c ,,., . }~~-:- -~-~::::~, _::'.: .
El Paha de

Per■la

en .l'aris,

�D?mingo 26 de Agosto de
EL MUNDO ILUSTRADO.

rnoo.

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900. :::::::,:

PARTE EN lOv D.IVER~O
lftHO DEL CERTAME./'i

1

1os dos grandes poetas de Alemania
~

()~

A la teoría sociológica que as:enta que el florecimiento de las bellas letras, ó mejor dicho, la intensidad poética, sólo se manifiesta durante el
equilibrio político de las naciones, Alemania va
dando un mentís incontestable, puesto que en
todo este siglo XIX que ya toca á su fin y durante
cuyo último tercio esa nación ha alcanzado unidad y equilibrio políticos sin precedente en su
propia historia, no ha podido producir un sólo
poeta que la gloria .Y los merecimientos de los anteriores eclipsara.
Recorriendo la historia literaria de Alemania,
desde nuestros dias hacia atrás, no encontramos
figuras de "primera magnitud," sino hasta Goethe
y Schiller. Ahora bien, ¿ en qué époc-a florecieron
ellos? Reinaba entonces un equilibrio político en
el seno de la nacionalidad alemana?
No; el fin del siglo pasado significa para Alemania nada menos que el más completo desequilibrio.
En pie todavía el feudalismo,-no obstante los
enormes esfuerzos de Federico el Grande, que en
tal sentido bien pudiera apellidarse el Luis Once-

S ra . Dr. ga ll!aschi n,

no germano,-dividía el reino en una porción de
pequeños Estados sin más cohesión interna que
la comunidad del idioma, demasiado débil por
cierto para formar una entidad política equilibrada, como no la han podido formar ni la formarán
nunca las diversas naciones hispano.-americanas.
A aquella debilidad se oponía la fuerza francesa, naciente ele nuevo, que desde las esplendor osas épocas de Luis XIV, no había cesado de
ejercer su presión sobre los Estados alemanes.
~uede decirse que la Alemania propiamente
dicha, no existía entonces. La diversidad de religiones era, acaso, el mayor obstáculo que se interponía entre aquellos diversos pueblos de común
origen y ele idénticas aspiraciones. En semejantes condiciones el peligro de una absorción paulatina era inminente. ¿ P uede da.rse mayor desequilibrio polí:tico?
Y sin embargo, en ese medio florec:eron Goethe
y Schiller, poetas de veras, poetas eternos, ele esos
cuya gloria es imperecedera, simplemente porque
se basa sobre creaciones que á la tersura y belleza
ele la forma, unen un "humanismo" intenso y una
idea, muchas mejor dicho, que arraigan en los
más íntimos é invariables ideales de los hombres
y que encarnan eternas y axiomáticas observaciones sobre las tendencias clel alma humana.
Sucede con sobrada y deplorable fr€Cuencia, que
nuestro incondicional vasallaje al intelectualismo
francés, ciña tupidas vend3,s sobre nuestros ojos,
al grado de que las demás literaturas extranjeras sean desconocidas, no sólo para nuestro gran
público, sino también para nuestros hombres de
letras.
Si no fuera así, es seguro que -el intelecto hispano-americano, cuyas principales características
son la facultad de asimilación y la maravillosa
plas_ticidad, ya hubiera "enmoldado"-(no hay que
enoJarse, puesto que lo hacemos diariamente en
los franceses)-en el modus faciendo de Goeihe
y ele Schiller, con mayor provecho y utilidad.
Sin Embargo, el tiempo lo hará y cuando e~o
sea, se convencerái: nuestros literatos de que la
inspiración no debe beberse exclusivamente en E•l
"espri~ p~tillant" de las_ oril}a~ del Sena y de que
al arh.fic10 de un Verlame o a la brillante meH,fora de un Rugo, podrá siempre oponerse la "filosofía" de un Schiller y da un Goethe.
.
.Damos hoy los retratos de los dos graneles pO·.!·
tas ele .Alemania
Osear 7(e rs,

El matrimonio del Rey de ~rvia

1

'

•

Af)tn...f.
~

. .
f

Conoc:da es la situación ele la familia real de
Servia : la ex-Reina :N"atalia y el ex-Rey Milano1.
pasean cada uno por su lado, á través de toda ht
Ei1r:opa, sus existencias nómadas.
H ace cinco años, el joven A1'éjandro estaba en
Biarritz con su madre. Esta tenía consigo una d~ma de honor. á quien amaba mue:ho, :Mme. Draga.
ofaschin, encantadora bellezP,, EÍ.mRle burguesa,
viuda de un ingeniero de minas.
Maschin, bella é inteligent€ conquistó al hijo como habín encantado á la madre, y dejó el servicio
de fo 1eina para seguir al rey.
H asta entonces nada había de anormal. Per&lt;&gt;
hé aquí aue hace unos cuantos días, e,l joven r ey
Alejandro ammc:ó o:ficialment,e que iba á despoHme con Mm\€,. Maschin, y á hacerla reina.
Con este motivo hay quien augura una guerra civil, tlc terribles consecuencias en el caso.

.

"-,,.

....~º~- ,.
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1,

G R UPO Dé ~EÑORITAc&gt; l'iOMBR.ADA¿, Rt1NAc)
ARA PR.E.:&gt;I01R, LA.:, ( AR.RtRAt1 OC C'll\llA

El Bey de Serv ia.,

.

~~

�Domingo 26 ele Agosto ele 1900.

EL MUNDO IL USTRADO

CUAUHTEMOC

FRAGMENTOS.
los indios aliados habían robado á los conquistadores; quiénes que los solclª-dos ele los b2rgantines tenían ocultas las riquezas, y quiénes que
Cortés, de acuerdo con los ven{!idos, poszfa el tesoro de ¡¡fotecuhzonia. Los ofieiales reales por

:fuieron puestos al tormento, que consistió en quemarles pies y manos.
.
.,
"El rey, con inquebrantable _constancia, s~fn~
]os dolores sin cambiar la seremdad de s_u ro~tr? ,'
Tctlepanqudzaltzin, p1:óximo á sucumbir, volv10

l~st:ima q~e el Sr. Orozco y Berra, autor de las
lmeas copiadas, haya incurrido en un error en
una contradicción y 8n un anacronismo.
'
. En ':n error,, porque no fué 'retlepanquetzaltz!n., senor de 'llt1copan, el que murió en el martino; fué otro indio nobilísimo cuyo nombre, no
ha transmitido la histona. .
"Los _oficiales del Rey-cl:ce· Go1~a~a:.._q~eriai~
descu?rir el oro, plat~, perlas, piedras y joyas
para Juntar 1:nucho qumto; empero nunca pudit::•
ron eon mex,c:ano nrnguno que dij ese nada aunque ~odos decían cómo era grande el tesdro de
los d10ses y de los re3·€s ; así es que acordaron dar
tormento á Cuauhtemoc y "á otro caballero y
su privado." El caballero tuYo tanto sufrimiento, que, "aunque murió en el tormc!nto ele fueao
"''
no con f eso, cosa de c:uantas le preguntaron sobre
tal cosa," ó porque no lo sabía, ó porque guardan ed secreto que su señor les confía conshmtísimamente. Cuando lo quemaban miraba mucho _a:!., Re)_', para que, habiendo compasión dél,
le diesen ltceneia, como dicen, cfo manifestar lo
que sabía, ó lo dije~e él. Cuauhtemcc le miró
con ira y lo trató vilísimamente·, como muelle v
de poco, diciendo si estaba él en algún deleite ó
baño."
Esta versión, que es la Véll'claclera, la siguen en
s1!~ obras respectivas Herrera, Torquemacla, ClaVJJero, Cavo y otros, y ninguno meneiona al
"tecuhtli" de Tlaeopan.
•

oCuis 9onzá/ez Obregón.

Grupo princi pal de la Comitiva Aztec a .

'9ru~sfros 9ra6ados.
-C:::::,..*-C:::::,..

EL VALLE NACIONAL.

lfotable bajo-relieve en el monumento de Cuahutemoc. Obra de Gabriel Gue:na.

su parte inquirían para satisfacer el "quinto," y
según parece fueron los primeros en solicitar
que se atormentase á Ouauht;,2moc. Entonces
desempeñaban estos cargos, .Alonso de Grado co-

trisilemente los ojos al monarca, como para pedirle lieencia de revelar '€'l secreto ó suplicarle
que él lo hiciese : fijóle airadamente la yista ·
Cuauhternoc, dirigiéndole secamente estas palabras : "Estoy yo en algún deleite ó baño?"
Avergonzado €'l señor ele Tlacopan, recobró esa
indiferencia, estoica eon que los valientes saben
burlar las crueldades de sus enemigos "y murió
en el tormento." Tarde para la gloria de Don
Hernando fué quitado del brasfü•o el Emperador
azteca, porque aquella acción imprimió una fea
mancha en la memoria del conquistador, á quien
no se puede defender con que era débil para eontener á la soldadesca; en momentos más difíciles había sabido tenerla á raya é imponerle su
pod'€irosa volunitad."
El juicio es justo, la reflexión oportuna . .. . .

Moctezuma y su reg i a comitiva .

Todo lo que se había juntado era mezquino en
comparación d,e los sueños de inmensa riqueza
con que creyeron ver coronados sus esfuerzos los
conquistadores. El oro fué buscado con ahinco,
y no se podían consolar de la pérdida que tuvieTon en la "Roehe Triste." U nos á otros se aeu~a ban. Los indios fueron de nuevo interrogac1os, y ante sus n•egativas y ante las esperanzas
frustradas, la murmuración sorda comenzó á revolotear en todos los oídos. Quiénes decían que

EL MUNDO ILUSTRADO

1

LOS MARTIRES DEL TESORO.
Cuatro días cle~pués (1¿: la toma de la cíudad
y tres de la junta de 'l'laltelolco, Cortés se fr_aslatló eon los suyos á Coyoacán, llevando consigo
presos á los prmcipales señores indios, con grilles y cacLna,; en los pies.
Para calebrar el triunfo hízose un banquete
con el vino llegado de Y eracruz y los cerdos
traídos de, la Isla de Cuba. El número de invitados superó al de los asientos, y "la planta de
Noé," corno afirma Bernal Díaz, dió _al trast'e eou
el juicio de los comensales. Conqu1staclorcs hl!•
bo que treparon sobre las mesas y otros que ro•
daron debajo por los suelos. Fué aquello un,1
orgí-:J. en que el desorden no concció límites y en
que tomaron partei las pocas mujeres castellanas
que había entonces, to¡;ando el papel de víctimas á las pobres indias á quienes bnrfülmente
burlaban los conquistadores. La ebriedad fué
origen de muchas bravatas á cual más ancfaluzas. Hcfiere Berna] Díaz que algunos aseguraban que habían ele comprar caballos con sillas de
oro, y que hubo ballestero que ya soñaba del
mismo metal las sadas de su aljaba. Terminó
el convite eon un baile, y aquí fué tanto el libertinaje, que Fr&lt;. Bartolomé de Olmedo tuvo
que in tlerYenir y reprender á aquellos locos.
En desagravio de la orgía, Cortés onlenó una
procesión, en que fueron los conquistador-es co-l)
sus banderas levantadas, "y alguna-s Cruc-rn á
trechos, y cantando las Letanías, y á la postre
lma Imagen de nuestra Señora : y otro día precl icó Fr. Bartolomé, é comulgaron muchos en
la Misa chspués ele Cortés y Alvarado," y dieron
"gracias á Dios por la v:ctoria."
Pero pronto surgió ele nuevo la discordia. Xi
los estragos de la orgía ni el aparente arrepentimiento que siguió á la ceremonia religiosa sirvieron para echar en olvido lo escaso del botín.

Domingo 26 de Agosto de 1900.

roo contador, Bernardino Vázquez diei Tapia como factor y Julián de Alderete como tesorero.
Cortés y los testigos que presentó en sus descargos, aseguran que á las repetiuas insfüncias del
último se dió tormento á Cuauhtemoc. Sea de
esto lo que fuere, unos como autores y otros eomo cómplices, todos son culpables.
''En mala hora-dice un historiador erudito y
laborioso-se procedió á la ejecución. Cuauhtemoc y T etlepanquetzaltzin, st'ñor ele Tlaeopan,

Bepresentación del Bey de Ta cuba.

Cuauhtemoc r epresentado por el j oven Jos6 Guerrero.

La manifestación de aniversario, en honor del
heroe azteca estuvo muy bien organizada en el
presente año, y á pesar de su sencillez, resultó
imponente.
La glorieta de Cuauhtemoc en la calzada de la
Reformá se decoró vistosamente, con gallardetes,
banderas, escudos artísticos y · profusión de flores.
Se pronunciaron sentidos discursos en nahuatl
y mexicano y varias composiciones poéticas, distinguiéndose el P resbítero José Pilar Sandoval
que hizo un buen panegírico del ilustre caudillo.
Cuarenta niños del Asilo Hunt Cortés llegaron
á la glorieta en un tren especial de los ferrocarriles del Distrito. Vestían todos trajes aztecas,
muy lujosos y apropiados. Rafael Allende r epresentaba al Emperador Moctezuma y se hacía notar por su manto de lama. de oro, euya cauda era
llevada por-dos pajecillos. Le seguían á corta distancia los que representaban á sus aliados, los Reyes de Texcoco y de Tacuba; Cuauhtemoc estaba
representado por el niño J osé Guerrero; después
los guerreros, los caballeros tigres cubiertos de
pieles y los caballeros águilas, los sacerdotes, jueces, nobles, servidumbre, etc. Cuando se presentó ésta comitiva, el público prorrumpió en aplausos entusiastas.
Los niños fueron á colocarse en torno del monumento, depositaron ramilletes de flores y cua~do terminó la ceremonia oficial, entonaron eánticos en náhuatl, y el Himno Nacional Mexicano.
Logramos obtener alg1Jnas fotografías muy cur iosas de la original comitiva azteca, las cuales sirven de iJustraeión á las presentes líneas.

La aspiración de todo país que·, como el nuestro, entra ele una. manera franca en una época
ue prospnidad, es emanchar su comerc·o, haciendo valer sus productos na:turales ó industrialrn
en los mereaclos de todo el mundo, y México de
una manera. muy especial, ha sentido la neceúlad
de exportar sus productos como uno de los grandes medios, si no el úU.:co, de contrarrestar las
fluctuaciones del cambio y estar siempre en aptitud de recibir del extranjero la infinidad ele artículos que nos son incl:spensables y que aun no
pueden fa brica.rs-e en el país.
Toda cuanta empresa tienda á hacer valer nues.:
tras producciones y á aumentar por consiguiente
nuestro eome·rcio en el exterior, es pues digna
de la mayor atención, y en este· caso se encuentra la fábr:ca de tabacos de los Sres. E . Gabarrot,
Compañía limitada que en éste número comenzamos á dar á conocer, reserYándonos para en artículos subsecuentes, cicuparnos de los detalles
más interesantes de esta poderos-a Empre~a.
La-mencionada firma social, está consti.tuída en
Inglaterra y tiene ramificaciones de, positiva importancia en todas las principales ciudades ele
Europa, tales eomo Viena, Budapest y París. En
Australia cuenta también con activos agentes quq
prestan los mayores servicios en aquellos mercados donde es llfcesario compet!r con los artículos similares de las Filipinas y demás centros de
producción del Occidente.
Tan acertado ensanchamiento, debido niuy
principalmente á las gestiones del Director Gerente, Sr. Alfredo Rauwelears, que reside en Jalapa, tiene asegurado el eonsumo, aun con exceso,
de los productos de la fábrica, pues tiene celebrados fuertes contratos, entre otros, para la pr ovisión de los estancos de Austria y ele Hungría, y
el Gobierno de la República Francesa expidió, no
hace mueho tiempo, un decreto especial en su favor, concediéndole el privilegio exclusivo y {mico del abastecimiento de puros extranjeros en
Francia.
El . principal eell'tro de consumo con que cuenta esta negociación, es naturalmente el mercado
inglés, donde hay tan delicado gusto por el tabaco
labrado y se estima en todo lo que vale la elaboración y buena calidad del tabaco mexicano, muy
especialmente la de ''El Valle Nacional" que a,ctualmente domina en Londres, no obstante la activa competencia de las demás fábricas de,1 ramo.
Como la especialidad de esta casa es la de los
colores claros y su elaboraeión tiene un aroma
exquisito, los pedidos aumentan día á día; en los
últimos seis meses la casa E . Gabarrot y Cía. limitada, alcanzó un 40 por ciento más cie ventas,
comparándolas con semestres anteriores, y en la

actualidad lucha por dar cumplimiento á los enor me'S pedidos, á cuyo fin aumenta constantemente
el número ele operarios que llega al presente á
más de 500 homb11es y unas 100 mujeres.
La fábrica que nos ocupa, con tino y previsión
ha logrado poder asegurar una producción siempre igual, porque euenta con muy grande existencia de tabaco en rama d,e, las mejores vegas del
país y en los momentos de crisis porque atraviesa el cultivo del tabaco en la-R e·pública, es la
sóla negociación que manti,e1Jl€ el crédito del tabaeo mexicano en el extranje'l'O, no omitiendo gastos ni sacrific:os por conservar el puesto en que
afortunadamente ha llegado á colocarse.

LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE TABASCO.
Publicamos en este número diviersas vistas relativas á la segunda exposición regional que una
sociedad de eoncursos organizó y celebró, hace
unos cuantos meses en la capital de Ta barno.
Figuran en nuestros grabados-los retratos ele las
pe:rsonas que más contribuyeron al éxito del certamen y distintas vis.tas ele la exposición, cuyo objeto es digno del mayor elogio.
Efectivamente, todos sabernos que el suelo de
Tabasco es una de las porciones del territorio
mexicano más privilegiado por la natura}eza : sus
maderas preciosas, y en general, todas sus producciones agrícolas han contribuído mucho al eré
dito que tiene México como centro productor, y
cert ámenes como el que motiva estas líneas, son
de la mayor utilidad.

El rey de Tex coco represenh do p o.~el joven Jos6 P ich a r do

�.
26 de Agosto de 1900.
Domingo

O~porioménío de filiíead

�EL Ml:7:KDO ILUSTRADO
1,

SON LOS SUEÑOS QUE PASAN.. .
~~

DE UN LIBRO PARA ELLA.
A veces tu recuerdo s,e condensa
en mil formas extrañas; huye, el día
y en rojo funeral, sobre la inmensa
exun-ié,11 del azur la tarde piema
y yo pienso c:m ,ella, virgen mía!
Pienso en ti!
Cael el sol ... Alguien me n ombra,
una yoz-muy lejana !-de reproche.
Y clavado de horror sobPe' la alfombra,
con los ojos abi-ertos en la sombra
te busco enl're los sueños de mi noche.
El prlmei- su alía.

Y un· f'ueño viene á mí. Cruza la sala
~on vuelo de fantasma, y se divulga
un rumor ideal si bate el ala
"&gt;' es tan puro como una colegiala
vcstidita de l ino, que comulga . .. .
La fe de mi niñez !

Pero usted que e;; literato, puede comprender
es2• crim,en que pareoe tan repugnante, sólo por
un olvido mío, sólo por una torpeza.
Ese olvido, &lt;)&amp;i lt\o.r,peza y una cobardía pueril
que me avergüenza, son las causas de que yo esté aquí; pero si no fuera por m ~2stras torpezas.
por nuestros olvidos, por esos defectos que hacen
h imperfección del crimen, no habría en esta
cárcel tantos infelices, y no estaría tan ufana la
policía &lt;le sus ti iunfos.
Bien; volvamos al asunt:o,-y sin conmltarme
rnspendió nuestro juego, y siguió bar-ajando á veces nerviosamente, á v,eces echando las carta;; ani&lt;e su vista .en "albures'' que parecía. jugar en la
memoria.-EstE es el caso-siguió, mientra procuraba destilar en el vaso las últimas gotas de la b-,.
tella visiblemente ncía. Llegué huyendo ck, aquel
pueblo, en donde amaneció muerto uno de los vecinos •ricos, y luciendo eL:1g,aJ1te traje de marcada
hechura norteamericana.
Mi lujo lleval:;a á mis amig-cs ii. bu~ra.rme para
que cambia.se á su vista, y en pago de algún b1nquete de que habían disfrutado, una mo111:,Ja de

El se!lunda suelfa.

Sigo un scherzo
inefable, que el ánima me •roba
v otro sueño se aoeTca, entre ~ll disperso
cnjam bre y es azul: el primer ver?o
que escribí, niño y trémulo en m1 alcoba.
El tercer sueiia.

Y lleo-a un sueño rosa-oh paraíso!º
.
y sirnto no sé qmi dulces !esab10~ :
es el beso primer que de 1mprov1so
le dejé á una muchacha que me quiso,
cierta noche de Abril, entre los labios.
El cuarta sueiia.

Y luego un sueño púrpura : ni el cielo
arde tan vivo cuando el sol navega.
Le conozco muy bien : el primer celo!
Mas si ya no sé odia,r! si ya el Otelo
mu rió en mi cor azón. . . . . . que tarde- llega !
Ella.

Y por fin vienes tú; con el sedeño
pelo envuelves mi fl"e:nte atormentada
y al oído me dices: pobre dueño,
lo mejor ele mi ser €OS ser un sueño,
un copito de luz, un eco. . . . . . . nad_a!
Y suspiras "¡ adiós!" y €n el tranquilo
a:;:ul en que cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo . . ... . .
mientras surge el menguante y con su fifo
guillotina la testa de la ncehe!
Kriens, Agosto 4 de 1900.

LA B R UJA.
Cuando y-a sólo se oía en la cárcel el alerta de
espacio$O
edificio, y el ale1•fa de la campana de voz sor da ~pauc.ada, alertas igualmente lúgubres, tristes, con
tri~teza des.espw·ante, él y yo en nuestra celda de
di~tinción, jugábamos á las cartas el pocker, para
parnr el tiempo.
J, l me decía mientras barajaba:
Sí; en esta vez en que mi criD11m es m1s cfüculpahle, en esta vez en que soy, relativamente, por
~upuesto, 1111emos criminal que en las otras, cuando
he vivido aquí durante algunos meses, va ú ser
cuando la justicia, popular, esa, just:cia un poco
risible, me va á imponer mayor pena que -todas las
que he cumplido "obedientemente;" ¡ quién sabe
si la de la muerte!
Es que ellos no pueden comprender: que haya
un hombre que cometa el crimen en las circunstancias en que yo lo cometí.
Jo.&lt;: centinelas q11Je• rodaba por todo el

oro, cuyo valor propio subía por el alza del cam-

u:o.

Todos creyeron que efectivamente volvía de
Estados un ido-,,.
Al principio ,todo fué bien; disfrutaba d,e· mi dinero y disfrutaban de él ta.mbién mis amigos y los
dll'€iños de cantinas, c1fés, etc. L os garitos no,
porque á menudo ganaba yo.
¡ Oh! pero una. noehe, ya bien entrada ]a noche, pasaba por d Portal sol:tario; las alacenas
estaban e-erradas, y sólo de trecho en trecho, en
el escalón de 1-as casas ele comercio, se wfa á algunos muchachos, "pilluelos.'' ¿ sabe m1'.ied ? .v algunos perros junto á ellos. Yo caminaba ele prisa,
distraído, acaso preocupado.
De pronto, por junto á una columna c12· los are:vs, entró al Portal "el!d. ..
¡ Que impresión tan extraña y tan grande me
causó su horrible figura!
Yieja, nauseabundament·e Yieja; apenas dejaba
asomar por en tre el tápalo -que parecía pegado á
ambos lados de la cabeza, una cara hlanqu(sirna,
de blancura de racláver; en la obscuridad brilló
un momento rodando de aHiha á abajo, por el
cuerpo, su mirada. ton-a dirigida de soslayo pc,1,
sus ojos pequeños y brillante~, ¡oh! como los de
un lobo que encontré otra noche en mi camino
peligroso hacia una rancherfa.
}Iar~o encorvada, parecía llevar enorme giba, y
parecía más chaparra de lo que eu realidad era.
El tápalo negro--así parecía, en la not;he, pero
era verdoso-formaba sobre su frent,21 vértice de
ángulo y caía sobre una enagua ta.mb:én obscura
muy amplia, ampliada redondamento por la antiCU;.1da "crinolina."

Domingo 2G de Agosto de 1900.
Al columpiársele las enaguas, descub•rfan las
chancl-Ert:as que calzaba la vieja, y un pedazo de la.
media blanca.
• Oh! yo no creo haber sido cobarde, pero _esa
no~he, al pasar rápidamente á su lado Pª:ª deJarla ait'rás, sentí un calofrío que me entro por el
cHebelo y me ba.ñó todo el cuerpo.
Al llegar á la esquina volví la ca.beza, avanzaba.
poco á poco, balancE".1Ildo las amplias enaguas que
le d,ejaban al descubierto las chancletas Y las medias. ·Eran las dos manchas blancas que se destacaban d,21 la obscuridad de su cuerpo: la ca.ra_ y las
1mdi{S· Aquella ca~a. de cadáYer que ater-:orizaba;
yo no creo en apar1c10ne-s ele mu~rio, por supuestó ni en la existencia d,e, las bruJaS, pero de amba's fiO'uras tenía; de muerta y de bruja._
Aq~ella noche 1-a. vi en el s~eño; la ~1sma car.a
caclavéricamente blanca; los OJOS peq_uH10s de m irada forva y las enaguas redondeadas que se ba1-anceabn descubriendo las medias blancas.
i Bahl la preocupación de una _noeh~.
.,
No; al día sigu~emte dmaba 1111 foo l'lnpres1~n.
Y al tercer día creí verla al volver una. esquma,
y temblé.
En la noche me propuee ir al portal; quizá por
allí fuera á su casa todas
las noches; ? la vería de
cerca, y me desimpresionaría yo; sólo quedaría,
naturalmmt.e, la impresión
ele asco, porque eso sí; era
asquercsa. la vieja, la arp ia, Ja bruja, con su cara
·abundan t-EJnenrt:e enharinada. Supe que se ponía
polvo de almidón sobre el
cutis engrasado.
Llegó; ht d'stinguí á lo
lejos, atravesaba la pl112:1,
viniendo dd Zócah.
Por junto á una c:&gt;lumn'I. entró.
1\Ie acerqué, y mi impresión se- afianzó, se fijó lamentablemente.
El mismo calofrío me
entró; me crispó los n e•r\' ios, y sentí grandes deseos
ele arrojármele encima y
hacerle daño.
una mañana con amigos que me acompaña.h an,
la rncontré por el mismo
Portal, seguramente era su
costumbre pasar por ahí
par-a ir á su. tugurio; un
cuchitril tan asqueroso como €!la, sería su dormitorio, su habitac:ón no,
porque habitaba en la calle: quién sabe en dónde?
Int-errogué á mis amigos; ¿ quién era,qué hacía
aquella mujer, ó lo que fuera?
¡ Ah! me contestaron; era "La Bruja", una lirnosmrn vergonzanta, una miserable beata que vivía de la caridad pública, con las ea,ridades dP, los
ricos.
"La Bruja.,; así me había. parecido. Era su as:r;ecto, el de las legendarias brujas que figuran en
Jo., · rw:,ntoo rfantásticos.
,
Y cuantas v,eces la encontraba, y la eneontraha,
rk~Yen tllradamente, muy á menudo, me horr:piló
de igual modo, )' sentí los mismcs impt1lsos de
arl'Ojármel•s encima y maltratarla.
En muchos años la ví. Llegué á temErla, y en
cada mujer que vestía de negro, y que miraba yo
rnnir á lo lejos, Cl"Zía encontrarla.
'Gn clía observé que á cada paso, mi capital se
iba consumiendo, y mis negoc:os iban siendo más
malos; perdía yo en &lt;tll juego, y una tarde, €01 que en
unes Bol" ches intenté extraer del saco de un elegante amigo mío qu121 jugaba en pechos de camirn, 1-a car0:1zra que yo había. visto h ench ida de billetes de Banco, lo vió, y tuve que hacerle creer
que era una broma. Acaso lo creyó ó apar,e:ntó
creerlo; me había visto gasta¡, demasiado, y enseñarle poco antes, al cla,r una. limosna! no pocas monedas de oro que aún le queda.han.
Comencé á senti·rma v,e,rdaderamente enfermo.
Sentía. una gran intranquihdad, un sobresal'to
constante.
Algunas veces me par ecía que era yo víctima de

Domingo 26 de .Agosto de 1900.
una persecución oculta. Sin embargo, las autoridad€s no me buscaban; se habían olvidado un poco de mí. ... ¿ No era "La Bruja?"
Y me avergoncé de habwlo pensado siquiera Uh
momento.
Una noche á la salida del teaia-o, cuando ya habían apagado todas las luces, en el inlt!erior, y sólo una puerta quedaba ent:rie~ena&lt;la para que salieran loo artistas, al salir del brozo d·e una corista
la vi ó creí ver:ia, yo no sé á punto fijo, p€rO sentí
el p€SO de su mirada torva encima &lt;le mi.
La luz roja de los focos del pórltico le chorreaba por el cu'e:rpo, y le daba un aspecto extraordinrurianien te fantástico, temible en verdad.
Mi deseo de arrojármele encima y golpearla, se
hizo imperioso, intolerable.
¡ Si no hub:ese sido por la suripanta l
Como si alguien me la hubi~se disparado enfrente, con certera punlbería, se m,e entró en el
cráneo y allí se me adhirió la idieia de que mi malhechora era ''La Bruja."
Seguí encontrándola con frecuencia; me crispaba los nervios, ·n o podía yo remediarlo. y mei entraban las ganas de arrojármele _encima_. y tomarla por la cabeza, y sacudirla haciéndola describir
con los pies un elipsoide; así he visto á algunas
mujeres dar muerte á las gallinas.
" La Bruja", y á mi pesar pensaba yo en las madejas de cabellos y en los brevaj·e s de que se oye
hablar á los sirvientes, y con los euales han embrujaclo á sus parieut'es ó amigos.
A veces me parecía que, como en las comedias,
por artes ocultas, aquella vieja asquerosa sabía d~
mi último crimen, y me vigilaba, y me amenazaba con su mirada 1ioriva.
¿ Sería esa mujer la causante de mi aurehensión y mi sentencia?
Pero, ¿ era eso posible? .. . ..
Bueno, seguramente que no existen las brujas,
pero si existieran, ¿ sentirían así, tan desagradabkllllente, tan atrozmente, los embrujados?
Y me volví huraño y malhumora.do.
A menudo volvía la cara, cuando caminaba,
porque temía que me siguiera. Una noche, al llegar á la esquina d€1 la calle en que yo vivía, t uve
la seguridad de que la, encontraba en esa calle
aguardándome hipóoritamenl{lel para luego pasar
como si nos hubiéramos encontrado por casualidad, y me volví en busca de amigos.
(El prisionero se levantó repentinamente sonriendo, como si hubiera reillido una feliz idea y se
dirigió al lugar en que estaba la lamparilla de
alcohol, con la cual oa.lentábamos algunas veces
nuestro;; alimentos; vació en la copa el aguardiente que había, lo mezcló con agua y lo bebió. De;;pués, hac:endo chasquear la lengua volvió á sentarse.)
--La eneontré al atardecer y me ocurrió ~eguirla por entre la multitud que á esa hora se a-rremolinaba en las calles.
Acaso era mejor hacerme su amigo, pero ¿ cómo? Tendría desconfianza; le extrañaría mi resolución.
Veremos-me dijEf-y la seguí.
Pareció ndhufo con disgusto, ¿ y qué?Cuando tuV@ la seguridad de que la seguía, aceleró su marcha; oasi c-0nía, con torp€ carrera de vieja. Entonces ¿ era ·e lla la que me temía?
¡Ah! la seguiría á cualqu:e- parte que fuese, y
me quedé a,trás, bastante atrás; podría yo distinguü·la desde 1-e-jos; harto particular era su aspecto, ¡ay! demasiado fija llevaba su imagen.
D espués ele cruzar callejones sin empedrar, llenos de baches pestilenfos, llegamos á una callejuela muy estrecha y obscuro. Sólo un farol opaco, á la mitad del anoyo, dejaba caer su luz lánguida desde el alambre en que se columpiaba tristemente, como el cadáver de un ahorcado.
Llegó á una puerta baja y estrecha, y sacó la llave. A ti en-tas halló la cerradura y abrió.
Oeirró tras de sí la puerta, antes de encender la
luz, y cuando prendió la cerilla, se iluminó una
ven tana que había al lado de la puerta.
La vieja fué pausadamente á cerrar con toda
preeaución, las maderas de la ventana.
¿ Habría yo emprendido en balde mi larga caminata?
Con una última. esperanza atravesé la calle, y
llegué á la ventana.
Por una amplia hendidura dei la madera vieja,
se asomaba la luz.
Sosteniéndome á pulso con las manos fuerte-

EL MUNDO ILUSTRADO
mente prendidas á los
hierros fríos de la ventana, apenas rosando con
las puntas de los pies la
pared, quedé lespiando
al interior del cua!"L'll•:ho.
Con la iuiciosa lentitud de los viejos, "La
Bruja" plegó cuidadosamente su tápaJ.o verdoso, desanudó. de su
cuello una mascada blanca, y la dejó sobre la
&gt;cabecera de la cama.
Hasta ese día le vi el
busto, pues siemp11ei lo
,cubría compnetarnent.eel verdoso tápalo.
Del cuello le pendía
1ma camándula c1e fuscas
cuemtas negras, y rematada por un gran crucifijo. Al lado izquierdo, como condecoraciones, tenía prendidas medallas
con listones azules.
De pronto la perdí; se
alejó, y no la alcanzaba
mi vista, pe.To luego
volvió.
¿ Qué iba á hacer?
Levanttí el colchón, y
doe debajo sacó un bulto.
Tomó asiento sobre la cama, y en la confianza
de que €staba sola, cruzó una pierna con lo cual
clejó al descubierto la otra, horriblemente flaca1
forrarla con la media blanca que remedab.1 las
arrug:is que cubría.
El bulto era aJ.go envuelto en un pañuelo. Lo
desanudó ayud'ándose con su desdentada boca, lo
de;;enrolló, y después oir-0 lienzo que también envolvía aquello. Al fin apa.reció un sobre de carta
viejo, surcado de aNugasydobleces,y sacó, ¡ un paquete de Billetes ele Banco!
Entonces abrió su chaquetilla, y de junto al
seno plano, negruzco, ajado, sacó otros billetit1S, y
los unió á los ateoorados.
El producto del &lt;lía, ¡ explotaba bien la caridad
páolical
· Uonfieso que el ladrón saltó en mí, y mi deseo
ele n rroi{m·1ele encima, se hizo mayormente i: r1,sist iLle, in t&lt;;lerable, imponente.
Era un magnífico pretexto ante mí mismo, para
darl'el muerte.
Además, la ocasión era propicia; había soledad
y negrura.
P ern, ¿ cómo iba á hacerlo? Yo sólo llevaba un
revólver, y la detonación llamaría impertinen'tes.
¡ Ahorcándola! ¡ era tan fácil! fácil sí, peTO me
asqueaba tocar aquel cuerpo. ¿ No me acobardaría
con su mirada torva?¿ No i·rí.a ella á darme muerte, al con!t:rario de que yo se la diera?
Entonces ....
Y ¿ cómo llamar? ¿ fingiría la voz? No, sabía su
nombre ni el de una amíga suya; no era buen pretexto.
¿Un desconocido? No abriría.
¡ Ah! la policía; un reo que se había ocultado.
¡Bah! me lavaría las manos después, como aquella vez en que despeda.eé un sombrero grasiento
que me ensució los ded-OS.
Esperé á que guardara de nuevo el &lt;linero, y
llamé con fuerza.
La ví por el ojo de la cerradura, lividecer ext raordinariamen te. temblar, temblar fuertemente, cubrirse m~jor con las ropas de cama ; ir de un
lado para olt,'ro, quitando de sus lugares los objetos y volviend o á dejarlos allí mismo, y gritando
que no sabía, que no sabía, haciendo señas desesperadas con la mano derecha sobre el hombro, como para que me alejara, como de que no quería
oír: "allí no tenía á nadie; era sola."
¡Sola! ¡Ya losabíal
La intimidé; si no abría, ¡la autoridad! abriría
por la fuerza.
Cuando apenas entreabri ó, d-e1 un fuerte empellón la separé, y le apliqué violentamente su cabeza abrazada con mi brazo izquierdo, contra mi
pecho, mientras con la mano derecha daba vuelta
á la llave prendida en la chapa.
Se ll"eSistiía, y la codicia y el temor le daban fuer-

zas á la maldita vieja; pero unas fuerzas muy :rda-

ti vas, fuerza oonil.
La llevé hasta su misma cama, y allí la tendí
· y le introduje en la boca su propia mascada blanca.
Después puse mi mano en su cueHo, y opr~mí,
oprimí.
¡ Qué horror! ¡ Cómo sentía yo sus nervios viejos
bajo mis declos ·ate:naceantes!
Se retorcía, se sacudía, levantando los brazos
y las piernas, enseñándome su cuerpo apergamina~
do, y yo oprimía, oprimía con gran horror, con
"miedo." En medio de sus ansias, tendía la mano
y buscaba algo, algo que le interesaba mucho en
sus ú]tl:mos momentos; los billetes; después lo he
pensado.
Entonces sólo pensé en el horrOO"' que me inspiraba; sus ojos se abrieron desmesuradamente;
nunca se abrirían tanto en su vida, como en el momento de su muerte. Se :redondeó su boca desdentada de labios amoratados y secos, y asomó la lengua colgante.
Por úl'l:ima vez me arrojó á la cara su aliento
ya muy débil, un aliento fétido.
·
Y cuando desprendí de su cuello mi mano, y
la ví muerta, y me ví solo en aquel cuartucho, un
temor incomparable se apoderó de mí; me miraba,
es decir, tenía los ojos abiertos fijos en mí, y sentí
el mismo calofrío en mi cuerpo que cuando me miraba estando viva.
Me pareció que iba. á levantarse; unos deseos insensatos de echar á correr, me entra'ron de repenlte, y abrí, y corrí desesperadamente. Corría por
los callejones obscur os y Estr-echos, haciendo saltar
el lodo al pisar, y enfangándome las ropas y la
cara.
L a sentía detrás de mí, sentía su mirada, y conía más y más.
. E n una e~quina. un policía me detuvo; ¿ á donde
iba yo, corriendo, sin sombrero, con el t raje enfang-ado, y el_ rostro enrojecido, sin poder hablar por
la sofocac:ón?
;. Lo sabía yo acaso?
Y no 9~ü~o oír mis ruegos que, ya un poco sereno, }e, dm_g1 par~ ,que no ~e aprehendiera, y me
llern a la rnspecc1on ele policía.
P oco &lt;le1'puéR lleg-ó otro guardián pidiendo una
~,a:rru~la; ¡_lleva?ª mi, sombrero! el sombrero que
hab1a deJado Junto a la muerta el asesino" . . ...
~ si hubiera Rielo por robarla, se explicarían
loo Jtuados un asesinato así; pero no ni eso. Se nesita tener el vicio de matar-com~ me decía el

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

í

r

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 9, Agosto 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

MUNDO ILÚSTRADO.

~ - O J--NÚM 1
'RICARD 1 o • • .A.EL BEYES SPflll'DOL.A..
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MÉXICO,
ENERO 6 DE 19QL
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Subsc¡ZC:,~~e":ne::~!1~::Ft~i; •~:~i •
Ge.rente: AllfTOJll'lO C11Y.is.

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BIBLIOTECA UNIVERS!IAfllA

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"ALFONSO REYES

FONDO RICA.ROO COVARRUBIAJ
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~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ º ~ - - c : x : : x : x : :x:::cxx::iocc:x:x::x:x:x::&gt;~~·~:x:rj~;lt:~ ~ ~ ~

\

El Emperador Guillermo dando lectura á su último informe gubernativo•

/

FONDO .
RICARDO COVARRUBlAS

�Domingo 6 de Ener o die 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

ta&lt;los signos d-e má pensamiento, y sabes qu.e, á meAl a.puntar ,el día1 la amrudia huyó del amado.
DJUid-&lt;:&gt;, son lágrimas las gotas que crédula ben,evo'l'rul.
corría, que dejó en la arena del jal'dín, por no
~
lenCia _118Jl'.la,
_vooes, diamantes; tú, á cuya luz
Lámpara que me bias aeompa:íia.do dura'.11úe lar- ha nac1.élo, lo umoo míe que -acaso vivirá: lámpara det.enerse1 •la rllbonznda ~apatilla color de rosa . . .
¡.Ja zapatilla que durante dos minutos nada más
gos años en la,, noches de tedio, y en las noches de buena) ¿qué nos tr-ae el nUleivo año?
oprimió
el pie brev1e de la ninfa!
trabajo; lámpara anciana de cofia blanca y gafas
. !or dev&lt;i:ción á religiosa y poética. leyenda, los
De1t:le entonioo.s está vacía .... e;,peran(lo siemverd~; en:f'.ermera call&amp;&lt;la y ,d:iligwte; tú, la que mnos que. tienen padres, y padres cariñosos dejan
no hiaces m el _menor ruido; veladora; oye el tic- ~sta noehe $US zapatitos .e,n la mesa que está junto pre. E~ iarnante se la llevó como DeiJiquia; pero de
ta.c monótono, mcesante, de aquel CUK;Ú oolga&lt;lo ,en a l~ cama~ y dentro de esos za.patitos hallan, al si- él! hruyo el amor, como anites había huído 1a genla pared; ipr001to va~ aibrir~ la puer~illa&lt;le nogal, gmen:-e dra! ~ golosina y ,el juguet.e prometi&lt;los. til enamorada. Yo, ~ue entiendo el idioma en que
fara dar paso al Ja,b1erto ;pwo, á los ojos rojizos y Voy a escribir_ ¡ oh flá~JIP8ra! para que tú la leas se ,e.x~m~a eil e-.-orurpm de r-aso, sé que dice :
-Soy el que tu besaste c&lt;m ternura. Soy el
a Ja cresta del gaJ,Io que á mooio &lt;lía y á m~lia antes que nadie, la historia de los breves zapaque
es1p,era en v,ano que lo lJenes tú con un renoche d'.1- el alerta á las horaSI vigilantes. Lámpara, titos: Cendri116n, que se parece mucho á tí me la
cuerdo. Sé que mi diu·eña te e:'IJ)eró mutJhas no'
no cons~'bentas qTU&lt;; te apa.git,en las vírgenei, locas, conto.
ches, mu_chos meses, mucihoo aüos, y que aJ1ora
porque
~1e aqu1 que está en la puerta y Jlama."
está ten,di&lt;la sobre el: de."Jiludo mármol de la tum_ l!.""8 el mismo; pero se llia,ma qla -0itro modo. Los
Papá,-Enero-el de l.t barba florida, como la b~, co~o yo sobre el mármol de la ohimenea. ¡ :Ni
an~ ~.e par:e~n. á los enfermos de los hospitales
del Emperador Carlomagno-viene a1 mundo en el,:a m_yo t€ndremos año nuevo! Par-a tí a,nudaba
Yª. lo-~ pr~,,1dian?s,
que sólo el número que llevan los smgulanza. N-0 tienen nombre, y ¡desdi- cuanto S-an_Si,Jve_stre se cala su capuoha y ha~e la nu ~eno,ra sus cabellos :rubios, mirá.ndo....:e en el
ohoo_o e1 que ~o lo tiffile! A ,eoo, de .iegllTo, la des- noche robre la berra. Buen cómico--el dfa,blo sa- e&amp;peJo de Ven€Cia. X o podía venir á tí, porque
graic1a se .Jo dió. Porque habréis oído decir el "año b1e más por viejo que por dia blo-n-0 entra jamás su ~lanta des;a]za, punzada ipor los &lt;laix'lo&amp; del
&lt;le la peste," el '' año &lt;le tl.a ruerra " el "año d,el en e,1~ena an,tes de tiempo; aguarda á que el re'Joj- cammo, hahna manchado de san!!110 tus alfomha,mb
· nunca el º año 'd:e la dioha, el ~puntador dé las dooe Uamadas, '. interín suenan bras. 'lle ~eró. Le habías prometido darle la vi_ re;" pero
ano del amor, el año de lia glori,a! Sólo el dolor est_as, oonviersa con -el ,anciano Sa'11 Shl vestre. d~ Y le &lt;l1.srte unas hwas. Con ansia aguardó que
qmen, á fuerza d~ habers-e muerto tantas veces: tu me at~ras _á su pie. Y ha muel'to, y no se
suele ~Jamar á los años: ¡ hijos míos1!
i Cuanfas noohes de San Si]vc,stre i oh buena Y~ m~ere tan send1la y mansa1JDente, como quien atrev~. la mfe1iz á entnir en et eielo, porque se
d1'&lt;.'€ ¡ huenas noohe.s !" y se duerm-e.
avergnenza de teuer el rpie de.srmdo .....

f

Lámpara: ya a,oma la eriza .cresta del gallo en
~l cucú. Alumbra á ini fantasia par-a que deje sobre el mármo·l su zapatito de cri&amp;tal. Es ,e,l de
Cenicienta la trabajadora, humilde y pohre. Toma tú tu año mi:eYo; toma otro poco de mi vrda.
¿No me das toda la tuya? Aun brillas; a,un oigo
alegres risas en mi hogar; aun canto algo en lo
íntimo de ani a}ma. No es hora de dormir. Yelemos todavía.

--------------

El gran problei;na del Siglo XX.

1

Mira ahora, pa.d re santo, todos los botincitos
que me ~ri:n. ¿ Cómo no he de qUJererlos, si
son tan pequenuelos y graciosos? Ha.y enl,re ellos
mu~hos Q•ue son pobre.;. Por ejiemiplo, la punta
de aquel parece bO&lt;!a de negrito limpia-botas: por
la raJadu:ra que tiene ha de asomarse la carne de
los dedos regordetes, como UJ1a encía muy colorada. Ese otro está cansa.do de tanto ir á la escue1~, Y ~ resortes ñlojo;; dicen: ¡ya no vamos!
El de mas allá-¡ glotonsísimo!-se Jia comido los
tacones. Pero. todos esperan algo, ipues aunque
pobres, son_ d1chooos, porque nadie es enterament~ pol&gt;r,e m enteramente de.sgraciado mientras
tiene pacll"eS.

l~m~ara! i hemos ,.,,asado en esta n::uilr.. espero! :Ni
~u m yo creemos en loo añ:&gt;s nuevos: el tiempo no
m_terrumpe su llllaroha ni un sea-un,do
,
· d · · 'bl
º '-" · • • .cont·.1nua
m 1vis1 ,e, dcomo infinita línea recta qlll"e no sa
bemos de don e arranca ni si "termina en al ,
to·
,
d .
gun pun' pero, ·a pesar e ello, supersticioso sentimiento
~ apodera de m::sotros en la última noche rle Dic1embce, como s1 ésta fue.~e en reailida&lt;l la últ'
~oche de uma vida. A.t;! Lo sólo cierto e~, queU::1~
: a _una de esas ~OC:l1i00 nos anc-ontramos más y
c~c.;nos á h1 última noohe sin orillas!
A Ji, lampara, nunea te he visto palidecer sino
o clarea eil ~ía; tu luz, (,'Omo el cariño die los
. icl~ pa~res, ~pr~ es la misma: te enturbió
Illl iento' te deJó expiran te mi descuido como á
los buenog padres les empaña la vida l ' f
"'J d , .
,
.
Y es ien erma
, . esan~or o e1 suspiro de losi hijos. p1:ro ·a ,,
diste senales de cansancio y ni "'-~,, t . J. mtas
mist.e.
'
-.t'l,:ra..s -e m e-

=

h i_Mi herma~ de Ja Caridad, Sor Marcelina la
'~ m~a á qm_en Alfredo d,e 1fus~et &lt;lijo expira~te:

ormir .... por fin voy a dormir!" Ve'- .:i . d
cofia bl
· · ·
·,
@~iora e
sola v anca, VleJec!ta : tú d~ que no me viste ni una
las ti'i:e~~;~/esi,,nes, y si-empre, si~mpre en todas
~
d · u,. que me aoompanas en todo lo
o Icuro 'e la vida, en el estudio, en el trabajo
en as emfemnmades' en las .,,.,"'°"
Y te qued as sola
. '
t'~...._,
y ~paga,da cuando voiy al amor, á ·1os pla(!eres al
rmdo: tu, la que haces brillar en el pa¡pel los e~lu-

ª

-:-Papá-En.ero-dice el Santo-¿ por qu.é buscas
m:rmos y prefieres los zapa.titos de los ni:'.ios?
'
tien~alntobocpadr~, no .soy yo el que los busca . ellos
· ".u a
·a siempre a.bierta
·d
'.
·
Tanto los he tratado t t
y p1 en .... piden!
ano conozco sus •ecr t
que los -amo. Cada zapato tierue su
. ~ e os,
so_n felices, huelen á taloncita,_ c~·'osercrdeto. Uno~
med'a~ d
d
, uu
e rosa a
1 " _e se a. Otros, han sufrido mu,,.ho
'
E n mi a
· de ébano guardo mu.cho" · Cad
, rmal1'10
uno e~tá
par
a
,
. a mi,, 11 eno ele recuerdos H"'·
color_ de ro:,.a que parece de carne.
h~o uno
~~ pisar flores, para que las alfombras lo
p~:
cien, pa,ra que la~ mauos c1J
.Lean
. lo desabotonen . ,r si· ~ . e una cama.rera guaipa
.
.
· 1 .1.
.:-upieras que á pe· d
IUJO
tiene en el J·
' · "ar e :;U
'
ª ma un o-ran vado' E d
~mjler riela y muy bella. P~r mirar!~ h~a: U'Ildaa
o, 09 ga anes -ele la époc
- f .
cedades. Por obte
a, ano~ ehces d,e, sus mo,~
1
..
.
?_ erlo, pr_ometió uno dar la Vl.d
.1 ese
o rorn:,1 awó
a.
valiente La hirm~~rrque e~ apuesto, joven y
dejó a,1 ~alir del baiÍe, ::ª;:;iºXfes~~aª~eh r.e::~ida,
guante perfumado y en 1
on..,= un
· Y end "·' ~ ~
I.
.
e guante e~ta esquela :
c.
'ª"'· · · • • nquieta en 1 · d'
?niero ser tuya con el alm! t:Ja.,m espero.
, El luuero de 1 lba .es el lucero
·· · · ·
~e alumbrará_ te~b1ando nuestra boda!
's rosas del Jardm saben el se
.
.
chean. EDJ eil ibosquecillo d'
cr~ y cuchilos olvidados azahares.
-e .JJ:Lar3.l'.\JoS1 suspiran

Está

ª

L_

Los zapatitos de fos niños ricos, esos tan cucos y tan monos, nada me pneocupan, no les hago falta. i A esos les eaen ju!!'llet.es todo el año'
Los que costaron mucho al pobre
rruipá
·
má- q
d
,
l:',
por
, ,; ue seam. e 1os mas baiatos; los que fle
rea.han muy ;Pronto porque sólo duran medio año .
os qu~ conocen á los remendones, esos son lo;
que miro con &lt;:ariño, los que nenaria die diamantes esta n◊&lt;:he para que los padres com raran _muchas (.'8Dlcas á sus hijos.
p
Sm embargo, también los otros los de 1
.
?ºáns, me hunden en serias ref1exio'nes . A ~n111r . esos •pequeños piés que ahora ~Íán
e
abrigados en las colchas? . D,e qué serán 1
muy
tos que usen mañana? G
os zapaAtiza el fuego de tu chimenea mi . .
.
,
v1eJo armgo

rnoi.

San Silvestre.;. me da frio pensar en los niños descalzos·!
Ko sabes cómo quiero á los muchachos! Y cómo río al oir lo que me dicen. ¿ Sabes lo que me
prdió ese chiouelo que apenas sabe hahlar? ¡ Me
pidió una hermanita ! Cada año me haoe-n más
enc:argos. ¡ Y cada. año estoy más viejo!

en,.

fü,te otro botindto,,p:rooigruió Paipá-Enero _
este roto, de suel~ clav;eteada,, es el de un niño
que n_wruca tuvo yuguetes porqu~ su padire era
muy neo Y _la madre era muy pobre. Anduvo mucho, Jo aguJerea.ron fas p.iiedrns, lo cUJbrió el lodo,
por tod:as }Mlrles le entraba el agua. El niño que
lo ll~v-a.ba era men~i&amp;"~• pedía ,limosna para su
mama, Y. una vez p1d10 por amor de Dios á un
desconocido que iera su padre, y éste nada le dió
porque ~1•a. ~oche Buena, soplab-a aire muy frío,
Y no q111so desabotonarse su g:rb-á.n .... Una última noehe de Diciemhre, el cielo •oohó más frío
que, n:unca dentro de e:,e zapatito. Y esa vez fué
la u™ca en que ,el pobrecito pordiosero tuvo su
regalo de año nuevo: aquella noche se murió.

Doming-0 6 de Enero de

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS BOTIT AS DE AÑO NUEVO

✓

El s.igl.o XIX tranf'formó ele to·do á todo las
eondiciones del trabajo y de la vida humana. Con
las aplicaciones del vapor aceleró las comunica&lt;&gt;iones por mar y tierra, centwplicó el comercio,
multiplicó y estrechó las relaciones entre 1Jo,; hombres, y sobre todo, fundó la gra11 ~ndustria que,
abaratando toda cla!"e de artículos y mejorando su
calidad, Oos ha puesto, los más necesarios, al menos, al alcance de todas las fortunas, elevando
11sí el coeficiente de híenestar, de "comfm,t," :v aun
de higiene y elegancia de toda&amp; la.s c!ases sociales
Ya no da tumbos la diligencia en los hoyancos,
ni se atasca en loo haches del camino; ya la rarabei;a no "jinetea'' el oleaje; ya la muj~r no hace
c--alceta doce horas diaria;, para cambíar de medí.as eada uno. El telar de mano que tejía una
vara de paño en el tiempo en que se hace hov
1rna tall)icería de los ~obe'l inos, está relegaflo, á
título de curio~idad á 1os museos; hov ,se forja con
pilones &lt;'le veiinte tonelada.s v no con martillos
de diez libras; en la casa e.n~pacadora entra por
un embudo el cerdo y nor otro sa1en salehichas;
se hacen en minufos rollos de papel contínuo de
muahos kilómetros v las rotativa¡:: im¡prirnen al
día miHares de ejemplares de periódicos.
Todo se bruce al vapor y por el rnpor, en g2.mdes
musas y en cantidades ;prodigiosas y á precws míniunos; pero esta portentosa actividad fabril de la
que no hubo jamás ejemplo ni precede.nte, si por
una parte es ·creadora y fecunda, por la otra es
destructora y aso1aidora. Tia caldera es una valamandra que vive en el fue.go y de fuego se alüuenta. Por los millares de bocas de los millones de
hornos en actividad, van parnndo los ár.boles eeculares de las Eielvas vírgenes y las potentes Yetas de las mantas de carbón.
HS:ce un siglo, con reooger leña muerta y ramaje caído y seco, con ararn~ar co&amp;tras de turba en
los pantanos secos, el hombre tenía el combustible
necesario para su hogar y para su cocina; pero hace cien años que abate robt'.es y encinos, que tala
bosques, que agota yacimientos de hulla y ya se
columbra una época en que, si no falte, a,1 menos
encare1iea el combustible y en que la fol'lmidab~e
industria humana, hoy rohusta y vi.gor08a, pue&amp;ta
á dieta de combustible, entre en ootado de anemia
y ee vea expuesta á morir de consunción.
Muy lejos estamos de la total despoblación ele
Oos bosques, y ya se reúente, sin embargo, de ella
el régimen pluvial qu€ mata con su escasez é irregularidad la agricultura. Mác; lejos aún estamos
del agotamiento material!. de las manta~ carboníferas, y la profundioad á que ,e les explota ~· la
&lt;:recien'te demanda de com bu~tible •lo enea recen,
por una parte, mientrac; por la otra el obrero de
lais minas, sintiéndo:e má1- necesario Pada clía, ee
vuelve tiránico, exigente v á cada paso de las huelgas hace surgir ,,crisis del comhus,tiHe que repercuten en la industria toda.
El siglo XIX, que ha -creado el mal, ha tratado
de atenuarlo; los fo~one~, calderas Y chimen eas
perf.oocionadas, economizan combustible ~' ,Jo consumen en menor propordón que antes con el mismo y aún mayor rendimiento en fuerza; se ensayan, y con éxito, nuevos combustibles; el gas, el

lllmo Sr. Don Jacinto L6pez, Arzobispo de Guadalajara,
t el 3 1 de Diciembre de1900
(Fot. de Mora.)

petróleo, la gasolina y el alioohol dan excelenoos
resultados en pequeños aparatos; pero el problema
en grande subsiste y el carbón sigue siendo el
e~od.lusi.vo alimento de la grande industria.
La eleotricidad, primero, y ú1timamente el aire
líquido, ofrooen, al pa~e.r, una solu.-ción; pero
ésta sólo es parcial y -condreionaiJ. El aire líquido
supone presión, es decir, su,'Pone máquinas compresoras y por consiguiente y hasta ahora, vapor y
wrnbustible; y no lo SU.'])Oneu menos los dinamos .
y motores eléctricos; tales como ho1 esfán instafados y funcionan.
·
·
El siglo que pasó, dej,a, pues, un gran problema
)' ha suscitado una enorme dificultad al siglo q,ue
empieza. Pero si le ha presentado el problema y
le ha creado la dificu,fü1.d, en eambio le ha suministrado las premisas y los elementos de la. solución.
Esta estriba toda en el aprovoohamiernto de las
fuerzas naturales y su tras.formación en fuerzas
industriales, por medio de la electricidad.
El des,pilfarro de combiustibles es nada en comparación del desaprovechamiento de las fuerzas naturales. Soplan furiosos los vientos, corren magestuosos los ríos, se despeñan immultnosas las cascadas, pa~µitan lentas é impotentes las mareas v
el soplo, la eorriente, la caída, la oscilación,
fuerzas activas, eficaces, é incurables é inagotable$.
Cuatro aspas sobre un eje, media docena de pa,letas al paso de la ccm-iente, una tu11bina. al pié
de la catarata, grandes flotadores en la superficie
de las olas, y 1a. brisa, haciendo girar las aspas;
la eorriente, las paletas; la cascada, la turbina y

son

e~ &lt;&gt;!eaje mecie~do los frotadores pondrán en mov1ID1ento los dmamos, engendrarAn corrientes
cargarán acumuladores y el hilo y el cable tel~
gráficos 1106 trasmitirán y distribuir-án en talleres
oficinas, obradores y fábricas. Y e.&lt;,as, fiuerzas su~
m~n millones de cabaltas, pueden poner en moviamento todas las máquinas del mundo, no cuestan nada, no se agotan jamás, no encarecen con
la huelga, baswn á la más intensa demanda v
permiten det.,a.rroll'.o á la encina en el bosque
c~~ él proouran Lluvia que fecunda, oxígeno que
vivrfica, sa1lud y vida a,l homore, espiga dorada al
campo y fruto suc ulento alL huerto.
Y no habrá nada más grandioso que ver, cr,mo
ha de verse, á fin del .siglo que eID.pieza, que e)
hombre pone al &amp;ervicio de sn tra,bajo y de su
industria á los a;;,tros que producen las mareas
v los vientos, á 1a gravitación qt1e haoe de."'lizar
las corrientes y preci'Pitarse la'&gt; catdas, y nadJl.
más sublime que considerarse que las giraciones
del volante y de'. eje toman ese ori!!en en fuei-za's
venidas de las estrellas desde el fondo del infinito.

y

�Domingo 6 de Enero tle 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ::\IUXDO IUTSTTIADO

EL ILLMO. SEÑOR

tos jugadores, pa,ra defender esos puntos. Más lejos, á una distancia conveniente, se sitúan otros.
tres jugadores, uno en el centro, otro á la izquierda y otro á la derecha del campo, encargados de
coger la ¡pelota cuando pasa los lfunites del rombo, y arrojársela á loo que defienden las bases.
Entre la segund'a y tercera base se sitúa otro·
jugador, que se. llama ('tihort-stop," y que debe
recibir los golpes clire&lt;.,&gt;tos de la pelota.
Como queda dicho, colocados los jugadores del
primer ·b ando en la posición descrita, los contrarios oo van colocan-do, 1}0r turno, delante der
1
' 'catcher"
de un basto.
, aronado
.
.
En el centro, detrás del "pitcher," se coloca el
juez.

~--~

DON JACINTO LOPEZ
La sociedad de Guadalajara, despidió el siglo
XIX, con una nota triste ~ue la llenó de duelo:
la muert,e del virtuoro Pre'lado Ilmo. Sr. Don Jacinto López y de la 'Torre, quien eontrajo la enfermedad nue inició su muerte, cumpliendo con los
deberes &lt;le su minii:iterio, y en el poco tiempo que
estuvo al fre11te de 1}a AJX¡uidiócesi jalisiens,e, se
captó las más gran&lt;les simpatías.

El nuevo Sub-Secretario de Fomento.
En la semana an,terior, y con motivo de haberse
separado de la Secretaría de FOIJllento el señor Ingeniero Don Gilberto Crespo Martín,ez, íué nombrado Sub-~ecretario d,e la mencionada Secretarfa,
el señor Ingeniero Don Gllberto Montiel Estrada,
cuyo retrato damos a.hora á conocer á nuestros lectores.
El señor Montiel Estrada, muy j&lt;YVen todavía,
fué discípulo en algunos cur~os del adual Ministro de Fomento, quien por t,aq circunstaneia conoce perfectamente las aptitudes de su inmediato
subalterno. Por otra parite, el nuevo Sub-secretario las tiene bien acreditadas en los puestos público&lt;; &lt;rne ha &lt;le0 empeñado.

Señor Ingeniero Don Gilberto Montiel y Estrada,
nombrado Sub-Secretario de Fomento.

miembros del Club de El Paso, con los de la Liga
~féxioo, en los días 23, 24 y 25 leJ actual los terrenos que pertenooen al Club "México," en el Paseo
ele la Reforma, se han visto concurridos, y las :fiestas sporlivas han siclo de 'las más animadas.

El pitcher lanza 4a pelota al "catoher," y antes
de que éste la reciba, el contrario debe asestarle·
un golpe d&gt;e basto que la lance, á mayor ó menor·
clisooD1Cia, dentro de los limites ,del campo, seña~dos por dos líneas. Una vez que la ha lanzadocon el gol'J)e de basto, debe correr á ganar la primera, segunda ó tercera base, sucesivamente, antes de que •l os que ocupan estos lugares, hayan podido recogerla. Cuando ha recorrido todas las bases y vuelto al ipun,to de part.ida, hace una carrera. Si no logra ganar base alguna, queda "fuera,"·
y otro va á ocupar su llu.gar. Cuando tres jugadores han sido puestos fuera sucesiva.mente, sie cambian las posiciones ele los bandos; los que ocrupaban el caonpo van á empuñar el "bat," v los otros
ocupan sus p11estos en el campo y asrí sucesivamen-

A.tharta n lltgan do á la prim ua base.

SPOBT EK DIEXICO.
De dos años á esta ,parle, la afición por el baee-,baJl se ha desarrollado en México. Se han fundado varios clubs que forman la Liga de México,
y qu,e no omiten esfuerzo a-Jguno para impulsar el
sport entre nosotros. A principios del año antepasado, los miembros tl:e la Liga expeDJSaron los
gastos para que vinieran los más hábiles jugadores
de Monter.rey; hace pocos meses también expensaron los gastos para traer á los jugadores de V elardeña. Actualonente han traido á los de El Paso,
•Texas, y ahora, según sabemos, están en arreglos
para que vengan á México los jugadores de Eagle
P.a.~.
'l'oclos estos esfuerzos, que signi:fica.n molestias,
y aún gastos, son dignos de la~ mayores aaabanzas.
Con motivo &lt;le lo~ pa.rtidos que han jugado los

r

Al comenzar una entrada.

. ~l ejercicio del base-ball es de los más sanos y
vmles. No nos sería posible entrar en detalles acer- te, hasta complel:4lr determinado número de "enca del difíci'l sport, que r~uiere ligereza, luiibhli- tra&lt;his," ó turnos, al c,a,bo de los cuales, e1 bando
que ha hecho mayor número de carreras, es el vend.acl y fuerza, y está sujeto á reglas estrictas.
cedor.
En él toonoo ,parte nueve personas de cada ban·I'al es, á muy grandes rasgos, el ejercicio, lleno
do, y iJDlientras los de un partido ocupan los puestos señalados d-e antemano, para recoger la pelo- de pintorescos incidentes, que ha entrado .de
ta y defender Uas bases, los otros tienen que tur- lleno en las aficiones de los más distinguinarse en lanzar la .p elota, por medio de un basto dos sportrnen de México, como son los señores
de madera, y correr á ganar las bases que ocupan Braniff, Frisbie, Tyler, Loubens y otros muchos
los contrarios, antes que estos alcancen la pelota. entusiastas jóvenes &lt;le la mejor &amp;ociedad.
En el terreno en que se juega, hay ,.raza.do un rom. ,Nuestros grnbado~ repreeentan, uno fa disposibo: en el centro se coloca el "pitcher," ó sea el c1on genera•} de los Jugadores; otro la disposición
que ]anea 1-a pelota con la mano; en el ángulo del del pitcher, catcher y batter; y otro el momento
frente se coloca el "catoher," ó s,ea e~ que la ba en que un jugador del Club Mé...ico va á tomar
de recoger cuando el contrario que se coloca inme- la ,primera base, des.pués de haber dado un soberdiatamente adelante, no puecl~ .acertarle un golpe bio golpe de "bat ;" mientras otro va á pasar de
ele basto. En los otros tres ángulos, ,que son la pri- la segunda á la tercera base.
mera, segunda y teroera base, se co,1ooan otros tan-

Domingo 6 de Enero

5'e 1901. '

.Las ciudades que se transforman
PUEBLA
Es necesario, para aprecii!r justamente los adelantos materiales de una ciudad, amentaree de ella
pol" /Un tiempo _relat ~ amente 1argo. r&gt;:1cbla es
1.ma ele aquellas en que más se hace sens,1ble _esta
&lt;'ircunstancia. Cuando se !'.lega á la metropoli ang,elopolitana, después ele ~ucho tiem~? ele ausencia. se experimenta la m1;;.m.a sens-ac10? . que no?
&lt;'mbar"a ruando después de un largo Yl8Je pensarnos v;r la niñita graciosa qu,e acariciábamos antes ele nuestra partida, y nos la encont.ramos con,·erticla en una señorita rno&lt;lelo de be~leza.
J&gt;uebla, desde su nacimiento. tenía u11 ~lilo de
&lt;mC'anto: su situación to:eog-ráfica :, su ohma: la
reli-gión de los ·distintos gobiernos durante la dom in ación española, le dió notoriedad con 1'. os magníficos templos que se hicieron cons-truir y entre
]os cuales descuella la r enom&gt;hrada y rica Catedral;
]os hombres &lt;le emuresa la herm-0°earon a11 conc·entra:r los ramos a. 1 comercio y 1la industria, y
]iasta las épocas más aci-a,g,ai, ele nuestra hi,otoria
1'ÍHieron para &lt;larle renombre con las fechas del
2 ile Abril Y el 5 de Ma:ro.
Deo,de entonces acá, en los últimos veinte años,
l&gt;uebla. ha r,ufriclo, sin embargo, una comol.eta
meb1mórfosis: va no son solamente el buen declive ele rnR calles, sus "pasaderas," su proverbial
-aseo y ~a riqueza de s,us templlos las que ofrecen
nn erran interés.
Ha llegado á Fu com-plete desarrollo, y si por
una pa.rte el aumento &lt;le sus centros manufactu·reros y comerciale.:, le dan cada día mavor importan cia, por otra part.e la construcción constante de
11ucvos y ,alio,:os edificios modernizan y hermo·sea11 su ·ai,pecto.
1,., iniciativa privada muaho ha h&lt;rcho en rste
Fentitlo: pero el Estado. por su parte, ha demosiraclo con hechos tangibles $U esfuerzo lt -e~te respecto, edifiranclo, reconstruyendo los edificios an ti&lt;Tuos erio-ienrlo monumentos. y con,irtien&lt;lo las
p]a7n];tas ~n jardines que meio.ran las ya buenas
condiciones hi.2'iénicas &lt;le aquella metrónoli.
T,;i última &lt;lemostrarión ele rste aclelanto crrrir11tr esta,rá verificándo~e en fos momento,; en
,que e&lt;1 presente número ]l¡,o,1e Ít manoc; ele 1111e¡;;tros lectores. pues la "ciu&lt;lael de los. ánqeles'' º"
·11,. vestido de !!ala para relebrar la inau1:urarión
cfo snfl m4s recientes meior~.s m~teri~ les v re,.ibir
f'on las mayores muestras &lt;le a&lt;l,hesión al P1·imer
Magistrado· de la Repúb'!ica, quien ron su presen-

á.

0

!'alacio .Municipal de Puebla, que se inaugurara boy.

cia dará la más grande solemnidad á los actos q~~
se preparan.
.Enlre éstos, ha.:v uno de la má:,; alta _y CQnmo··~dora significación: el descu1]}lfo1iento del mo, umento qtte por iniciativa de la colonia francesa,
r esidente en Puebla, se ha •'.evantado ú la memoria de los f.rauceses y de los mexicanos que- s1crific:aron su vida cltmmle la guerra de Intervención .
Fl buen ~entielo que guió á lo~ iniciadore~ al
proponer la erección de un mominnento, que haé~ 1,.. a1paLle~ la~ Ul,L.JlC..~ 11,/ ~d: 10llc;:o.

\.I~

i::1lUt:,1...i1.u.

en~IC-

1
1

_ _ _ _ _ _ _P_a_n_or_a_m_a_de_'_P~ue_b_la
~..-

Esperandola pelc,ta.
Colocación general de los jagadorcs.
Vista interior de la Escuela Normal.

r

_- -_- - -

.¡1

los dos pa 1,cs y el olvido absoluto de r encores que
nunca debic.ron exislir,-ha·sielo-1notivó oe · unáni~
mf' apla11s0. y e+ acto en que el señor -General
Díaz, á nomhre d·e 11.éxico, y el señor Pouqueville,
á nombre de · la Fran cia,• descubran el artístiLu

�Domingo 6 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. 1

Cerro de San Jnan 1 donde se verificará el ..garden•party.,,

grupo, ~e espera ,;ea la nota saliente &lt;le las fie&gt;'tas.
EBtas, en lo general, serún mu:y ~11ntuo¡aa,; á juzgar por los prepara ti mi,: que ¡.:p han hecho: hanquet.es oficiales. gran baile. l'l'l'l'p&lt;·iones en los
Casinos y animac1at-- fk•,-ta,.: popu1'.are¡.:_
Lo,- arco,- ele triunfo levantado~ en las priHcipale,; eaJle¡.:, ,on una 110\·ecla&lt;l. ,-:egún nue,tro~ informeB. ·

Fuerte de Loreto.

fesora$, el Palacio de Justicia, y nuevos departamentos en el Ho~pic:io y la Penitenciaría.
~

De l as fie,;ta,; ~erá una de las más animadas el
'·garclen-party'' que ha de verificarse hoy en el ceJTO de San Juan.
Ante~ tle que regre$e á )léxico el señor General
Díaz, »e co'.ocará la primera piedra de un monu-

Ayer á la una de la · tarde debe haber salido
para Puebfa, en tren especial, el señor Presidente
tle la República, á quien acompañan distinguidos
funcionarios, los miem~ros del Estado ~Iayor,
una ~erción de la Guardia Presidencial y algunOSimi taclos.
La Orden general de esta Plaza previno que Fe-

•
Fachada del Hospicio.

Palacio de Justicia.

Se sabe que en las pri1wipales e~taciones de'!
camino, muy e1,pec:ialmrnte en aquellas que e~tán
como Ozumba y Santa Ana Chauternpm1, en jurisdicción de distintas entidade~ federales oe prepararon entusiasta~ maniíe;::tacione~ que deben
ha,berse verificado al pai&lt;o &lt;lel tre11 pre;.idenc-ial.
En a1lgunas de las estaciones se levantaron
grandes arcos triunfaJes.

Panoramas de Puebla.

En el próximo número darrmos erónica ilustrada de tan notables :fiestas, limitánrlonos hoy á dar
á conocer en nuestros grabados algunos de ·los edificios que van á inaugurar mejora,; materi1ües.
Entre é,;tas, la~ de ma_vor importancia Ron:
el Palaeio 1Iunicipal. la E&lt;"rnela Xormal de Pro-

mento que se erigi.rá á la memoria del gran Patricio Juárez, en la Plaza que lleva su nombre,
harbiéndose elegido este sitio por haberse detenido
en é'l el Benemérito de América cuando fué á
inau2:urflr el tramo &lt;le] Ferrocar-ri1l Mexi&lt;'~TIO, entre aquella ciudad y la Capital ele la República.

hicieran los honores de Orde!D.anza, disponiend&lt;&gt;
qne una batería mínima del 4o. Batallón, hiciera.
una salva de 21 cañonazos, y la música de Artillería estuviera en el andén para despedir al Primer )Ia~strado. Los jefes y oficiales francos también quedaron citados á la hora menciona.da.

HORA SANTA.

El cniut--ia~mo que reina en la Capital de Puebla, e,, r~nladeramente notable, según se sabe
por lo,;; último~ teJegram'&lt;ls rec:ibi&lt;los. De varios
puntos de la RepúlJlim y muy especialmente de
)léxico, han ido gran número de personas deseo~ª~ de presenciar las fiesta~ que se prepara11.
Las calles, deHle el ~ábado, se veían muy ador-

nadas. ·T odas las fachadas, aunque fue~e sencillameinte, estaban engalanadas.
Los arcos levantados en las boca-calles y que
nuestros grabados reproducirán en el próximo número, son una verdadera noved'&lt;!d. Con especialidad se mencionan el arco &lt;le la "lnz" y uno que
se ha construido con piedra.

Las campana~ a1nm&lt;:ian s.olemnes
ql1e otro año en la ·v ida
por ,;iempre se va.

Los ausentes, los parias que lloran
al recuerdo feliz de su hogar,
desplomando la frente marchita,
suspiran dieiendo : !Señor, ten piedad! ....
Las camipanas anuncian sc/!emnes
que otro año en la vida
por siempre se va.

Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vi-da
por eiempre se va . ...
enclavijando sus de&lt;los de rosa
las vírgenes castas al pie del altar,
y elevando los ojos al cielo.
exclaman fervienter;: ¡ Señor, ten piedad!

La miseria y el lujo sie postran
que ante Dios todo el mundo es irua]
,
.
b
'
y e~ umson~ y tierna plegaria,
replte11 : ¡ Dios nuestro ... Señor, ten pieuad !. ...
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vida,
r,or siempre se Ya.

Los enfermos, los pobre~, ,]o:, tri•tes
que bu,iea,n ansiOH&gt;S
consuelo á. m1 mal,
inclinando la pálid11 frente,
sollozan diciendo: ¡ Señor, ten piedad! ... .
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en ,la vida
por siempre oo va.

¿ Quién, en horas tan santas y puras
no se postra á los piés di?! altar?
¿ Quién no siente -eJ deseo inmaculado
de &lt;lecirle á su Dios: ¡ ten piedad!. ...
Las campanas anuncian sole111.J1,es
que otro año en la vida
por siermipre s,e Ya.

Los ancianos de rostro severo
en los templos se postran á oraT
y con trémula voz que conmueTe,
exclaman : ¡ Dios Santo .. .Señor, ten pieda&lt;l !
Las campan-as anuncian !'Olemn-es
que otro año eill la vida.
por siempre se va.
¡ Oh! los huérfanos niñoo levantan
sus iiébiles brazos, con cánciido afán,
J oon voz balbuciente repite-r. :
i ampara. á •los niños ... Señor, ten piedad!
Las -campana:s anuncian sotemnoo
que otro año en la vida
por siempre se va.
Conmovida y lloro~, la viuda
bajo el peso diel hondo peoo.r, '
abrazando á sus bjjos ,del al-m.a,
murmura de hinojos: ¡ Señor, ten piedad!

Detalle de la focb ..da del Palacio de Justicia.
La Escu~la Normal.

...

Emma Sostegni.

El que no ve la luz triste cieo-o
.
'
o
que menihga 1.m pedazo de pan
se ~rrod_il.J!a en la na.ve del ~plo
Y dice prnilo,so : ¡ Señor, ten pied-ad !. ...
Las oanipanas anuincian solemne5
que otro año en la vida
por siempre se va.

Enmude(:en los tristes recuerdos
.enervados de tanto ],]'o rar,
com.o mansas palomas dormida.~
que en desmayo dejó e-1 huracán;
la esperanza, _la ,dulce esperanza,
heraldo. del cielo, desciende fugaz;
su sonnsa consuela las almas
que bu-saaJ1. alivio seguro á su maJ.
i Qué consuelo tan triste el consuelo
de _esperar ... solamente e¡¡perar!. ..
i Como ruedan los años al fonde
del famélico olvido glacial!
i Cuárutoo sueños S'e llevan de paso
cuántas vida! ,con ehlM se van !
'
Na.da más esperanzas nos dejan
imposibles deseos nada más. . . '
i Cómo -espanta el silefü:io iprofundo

�F.L MTTNTIO TT,TTR'l'RA no

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo G de Enero de 1901.

al prójimo con malos olores ó con espectáculos
rcp ugna11 te-3.
.
Atareado estaba el sacerdote _leyendo un eJemplar de " .Eil 'l'iempo," .cuando oy~ que tooa ba~
Hm,·ernente con los nudillos una hoJa de la ,entor
nada puerta. Lewntóse, y dejando ~obre la rn~a
d periódico, que quedó cabeza abaJO, most~an~o
la tri\ple eoroTl'a y las Uave~ del e,:.~udo po11t1fic10,
salió á Yer quién con tan discretos golpes se anuu('iaha.
Era Jmrnito Pérez Cardona, sobrino del raci~nero Don AnLO'tlÍO Ca1.1dona y abogado de reoent1s-inm creación. Besó la mano del señ0r D.cá~,
quien lo abrazó cariño omente, y luego del prolcwo de todas las conversaciones: "¿ Qué tail ?P~es yo, bien ¿y la famillia?-C~1cit~ no está
n\:uv eatólioa: rn reuma la tiene sm vida-Pues
ol ~ólchico, &amp;'lñor, el ,eólcli.ieo; es eminente."
.Tnanito habló así:
-Xo ,me ágradezca. la visita, señor Deán, porque vengo, cpmo de costumbre, nada más que á
clm,Je mol&lt;Btias.
-Xo dig-a usted tonterías, Juanito, repliaó el
c.apittLlar enfadado; bien sabe qu,e se le quiere y
que "e le servirá con gusto si es coo1 posible lo
que &lt;lruea.
-C'laro que sí, señITT; no se tra.ta de que los
gamo~, pa;,t,en en et aire ,n i &lt;l,e que los peces salgan
ít tierra, romo ,dijo nue~tro Virgilio: qui.ero que
harien.dÓ usted una de las suyas, se sirva agra·
ciar á Antonio Figueroa con la ,pla:?Ja de primer
Yiolín, que ~tá vacante en el coro d,e la. cate-dral
por muerte del pobre Rómulo Juárez.
-Pero, ¿ qué tooa el violín? Porque mire us
ted que rpara. sub,:itituir á Rómulo oo neo:?Sita su
más y su menos.
-&amp;!ñor, mi compadre Antonio, porque es mi
romp,tdre, es un hombre honmdisimo y cumplidc
eomo natlie con sus ohligaieiones: á la madr,e, la
Yiejecita Doña Rafaela, él la mantiiene de todo á
todo: Lui,;, su h ermano impedido, corre por rn
n1enta: á su ,pobre tía Doña Ri t&lt;a., ciega desde
haee año3' la pasa una mensualida.d; pe-ro es tan
ho1,miguita arriel'a y tan bu~ca vildias el pobre Antonio, que toda vía puede ayud,ar á la co11rerencia
abonar á la deuda enorme que dejó su padre, soenrrer á loo pobres y vivir con cierta holgura.
-1[uy bonitos sentimi-entos; ¿ p3ro toca l&gt;ien el
,iolín?

-ele los siglos . .. •..
¡ Señor, ten piedad!
Y o. que voy oon mi cruz &lt;le tristezas,
J&gt;0r in.cierto y obscuro zarzal,
me detengo á escu"Char los clamores
que les tristes ,espíritus dan,
y también me arrodi,!lo y exclamo:
¡,.;eñor de los triste3! .... Señor, ten piedad!
l\1 il'ntras dicen las lenguas de ·bron(:e
fjnc otro año en la vida
por siempre se va.

LOS FOGONEROS.
La liltima huelga..

1

i

Fernaqdo Celada.

0

Una blanca nubecilla
quiso velar, inocente,
la luz del sol refulgente,
Mas, sin humillarla el sol,
que cual disco de oro lirilla.
filtró sus ra,voo por ella,
y para hacerla más bella
la encendió en áureo arrebol.
. '.

Como la nube del cielo
es tu modestia, María:
en vano ocultar ansía,
cual blanco, flotante velo,
el claro sol, sin capuz,
que centellea en tu mente
y &lt;m tu pensativa frente
&lt;1uiebra rn doraida Juz.
De tu inteligencia el sol
filtra sus ravos por ella,
y para hacerla más bella
la enciende un áureo arre-bol.
Casin,iro Prieto.

-Diré á usted, señor, Antonio es caitólico tan
sincero que nunca ha queádo empleame en el Gobierno, temeroao de 9.ue Le impongan cualquier
c·ondición que signifique el aibandono, aunque sea
aparente, de nue&amp;tra Sant.a Religión. Como él dic·e : ' •mis creen.cías antes que nada; ni por to,lo
el oro tl·el mundo saCTificaba yo tanto así de mi,
convicciones, que son mi consuelo." Por ,eso no
pa,-a rlia de ~'iue,Jtra Señora &lt;le GuadaluJJ€, dio
Señor San Jo&amp;é, de la Purísima ó del santo d&lt;!
c,ualquiera de los suyos que Antonio no celebre
comL1Jlgan&lt;lo con toda su famitJ.ia. y criado.s. ¡ Y vaya si refülta eapectá:culo edificanite, en estos tiempos en que el ateísmo está de mod.a, ver á toda
aquella fanülia, desde Ja cieguecita á qu.ien lleYan de la mano, hasta el niño que -el día de lo&gt;
Santos Inocentes hizo su primera cOIJilunión, acerearse á la ,sagrada mesa á recibir el pan de Joe
ángeles (:On un reoogimiento y una compunción
que ¡n:-rcce q ne están diciendo: "Domine, nom suum
&lt;lig-nni- ut intres sub tectum meum." P.ero lo gr,1cio~o, lo conmovedor, porque ,hay que decir la paJahra, es oír á Antonio discutir con los protestante.'! ó c"On los ind i_f,erent~s, cosas que se relacio-

EL V IOLÍ N .
El t-eñor Deán ee hallaba en su a~uto, el
frcfeo apos,ento del piso bajo lleno de libro:; ai~tiguo;;: las obras d,e los ,s-a_ntos Pad!¡¡¡s, los Conct) io~\ los saibrosísimos m1sticos_ ~noles, que han
caído en d,esuso p-.ara dejar el s1t10 a die~babl~ declama,ctor,e.':!, algún tratado de &lt;k?gr~1a escn~o. el
mi.o de uno y la iudispensable Histona de Mex\eo
por A!amán. Ocupaban el ~te~o de la estan_ci.a,
1 m ,;ofa forrado de cerda, seis sillones con asiento de vaqueta y uoo mesa. de viejísimo roMe que
¡;u¡:;t,e n taba vairios iníolios y 'tenía en su centro un
bra,:-er illo de plata en que dormitaba el rescoldo.
En las paredes no baibía má!! a,dornos que un ~~­
:pantable &lt;'l'OOll~ Coraz_ón de Jesús, echando
llamas y limpiamente eogido por los dedos pulgar
é índice de un mancebo ele cara bonita que alzaba
los ojos :al cielo como extrañ-ando la pévdida de
aclu l'll mú,,: ulo hueco--un plano de la ciudad de
.Jenwalém .Y el r,2trato de u.n mocito guapo, simpátic-o y de apacible rostro, ohra de no m'&lt;l!l pinoel
y que á la cuenta. representaba al señor Deán en
sus ycrde.:i y floridos añ03.
El Presitlente del CabiMo era. un viejecito seco, ·a,·ellanado, d•e a.,,"1lileña nariz, de rostro blan&lt;'o,
de ojillo,; pardos, travi~os y burlones. Tenía
bi,tn c· uidadas las manos, pequeños los piés, brilla 11 te el ~7,a&lt;lo, si,n una mota la ropa y demO&lt;E t
tra ha en todo su inlc1ividuo el señoril atildamiento
de qui en considera como lllla de las primeras virifüh-~ rnciaíles el exqui,1ito aseo de la persona.
8nlía decir el señ-Or Deán que la limpi&lt;.'za era
rnue-.tra ,no ~ólo de respeto al cuerpo, que por sel'
a~·ma ,del. combate terreno debe conservarse ,liiuJ)ia. y ap~ para la l~cha, sino también prueba de
cai·Hhld bien entendida, que no quiere se moleste

Domin"o
o G de Enero de 1901.

Illmo. Sr. l)r. LeopoluO Rniz, Consagrado Obispo de L !6n.

nen con nu,estra Bendita R-eligión y SUS' sagrad~
doQ\ffias • el hombre se .vuelve un itgre y no deJa
oa;a en' que peP2&lt;ignar.se á los sootarios del -error.
A Augusto Nico~ás, á Salmes y _hasta á ~suet se los ha aprendido de memona y los aplica
tan á cuento que es para caér~e '1Í. uno la baba.
EJl otro día cogió a,l obispo de eJllos, ,aquel bella.cote de baroos y levitón, y con Jo de "la Yerd,a,d
no varía nunoo; tú varías, Juego no eres la ve1:•
dad '' me lo encerró en un ,círculo &lt;le que el ou1. ....
tado' no lo"ró s1~lir. .Antomo
-Exoole~te; todo eso es excelente; pero ¿ toca
bien ,el violín?
-N"ada diré &lt;le su honmdez, de su afecto á lo~
amigos, de su ap€g0 á los buenos principios, de ~a
facilicfo,d con que comipreude y desenreda los maE
sutil.es iproblemas de teología y de meta.física . ...
-Pero¿ toca bien el viooín?
-Como tocar, toca, vaya si toca; cua.nido tenía
doce ó ca,toree años llegó á desempeñar en una
difltrilmción de premios algo muy difícil, me parece que "El Carnaval de V:enecia" ó cosa así, y
todo el ITl)undo lo aiplaiudió. Hace treinta años
que no coge el instrumento; 11ero se pondrá al
avío y verá u,sfod qué musicazo 10s sale. El ne
se habría atre,·id-0 á solicitar la plaza; p,ero ye
le he dioho: vale que tienes- tanta. necesidad. y qm
el señor Deán es un santo que sabe pmteg,e r á
los católicos sinceros que aman á su familia ... .
-Y que tooon ,el violíu por oficio, no que lo
tocarooi hace cien años.
-De modo qrue ...
-De modo que no me es ¡posible agraciar á su
r eco.mendado con la placita; si se tratara de premiar la buena eonducta, la ipiedad acendrada, la
adhesión á los bUienos prinoipio-s, su don Antonio
e:1taría que ni mandado hacer. Como se trat.a de
mover e.l arco en l]a catenrál haciendo "pizzicati"
prefiero á quien no se encumbr.e tauto en cuestiones teológicas ni estudie al ágmila de 11Ieaux, ni sea
polerni;,,ta de tamaño rumi'Jo, y esté rulgo me.nos
em.pc,]1rndo .en e.J &lt;..'-Onocimeinto de si se puede s.ubir hasta el sol ó bajar hasta el fa, la cuarta cuerda ded instrumento ...
¿Verdad que el señor Deán dió una lección que
,ale un Perú á los recomendadores de oficio. qu~
son capaces de recomendar para mn•cstro,:, de las m/1s
suhlimes y abRtrums nw.temáticas á sujetos de
quien ~ófo pueden alegm que l&lt;on buenos hijo!',
hu¡,nos padres ó buenos arnigos?

Victoriano Salado .,lÍlvarez.

_

Aspecto del l'opocatcpctl y el lxtlacihuatl, eo los últimos dfas

Que los O'breros de una mina rehusen trabajar,
que una explosión haga cincuenta víctimas, que se
&lt;lesprenda sobre una. cuadrilla de aqeJilos habitantes
de las entrañas de la tierra un torrente de agiia que
bruscamente ba encontrado esca})€, é inmediatamente se conmueve la opinión pública, la prensa
nl~na grandes ooh1mmas con la lat,!!nte 11formación, las subscripciones afluyen; pero los fogoneros! qué clase de gente ,es ésta? no.&lt;: preguntamos.
P ues son unos pobres diablos muy infei]ices confinados en lo mlÍs profundo de los navíos, á quienes
los ipasajeros entreven apenas en ~ curso de una
larga travesfoi y que desconocen la gentes que no
han na;vegado jamás.
En los primeros días del mes de Agosto pasado,
los fogoneros y los acarreadores de carbón d,e} Havre, se dedlararon en huelga. Hubo algunos desórdenes, se reúrasó la partida del trasatlántico d.P
Nueva York, depué's vino un acuerdo mútuo y el
aumento de salarios; el trabajo se reanll'dó para inteIT11'Illrpirse d,e nuevo en Burdeos y en Marselfa,
donde la huelira terminó como en el Havr,e, en
medio de la indeferencia general del ~n púibllico,
Y sin embargo, estos desgraciados merecen
simpatía. Se consagran á una tarea más peno~a que
la de los marineros, y tan peligrosa cO'IIlo la de los
mfoeros.
Se verá que n~ ha.y nada de exajerado en lo que
hemos diobo, si se nos quiere se~uir á Ja caldera
de un gran navío de vapor y V'er lo que aJ,]í pa&amp;a .
Esto CB como descender á los infiernos. Del
puente á la cala, un paqueebot moderno tiette_ de
15 iá 18 metros de profundidad: la altura. de un
quinto piso mexicano. La bajada. se efectúa por
m,edio de esca1as de hierro verticale!', cortadas por
descansos de clara:boya. Por poco balanceo que haya, es preciso asirse fuertemente á Jo~ barrotes
para no caerse ali fondo del abismo. Abajo, .Robre
las planchas sofocantes, los fogoneros con la espalda desruuda, arrojan violentamente la hulla en
Jas calderas :incandescentes. Este espectáculo es
muy conocido, no insistiremos pues en él, pero hagamos notar que el fogouero se limita á lanzar á las
calderas el carbón arrojado sobre el piso. Su trab-aCargando la caldera.
jo es muy penoso, pero más duro aun es el del acarreador, obligado á l!levar á f.uerza de músculos
el combustible que va á buscará las carboneras.
en los flancos del buque, á veces transversalmente: sus pulmones, para descelllder de nuevo á su sombría morada.
Estas carboneras están por lo general colocadas son inmensas ca,vema,g de Jlaredes de hi,erro que
En un paquebot de los más modernos, que queenvuelven los compartimentos ocupados por l,a maquina.ria. A.Jlí dentro siempre es de noche, á despe- man 380 toneladas de vapor rul día, ha,y ciento oncho de las lámparas humeantes que alumbran ape- ce fogoneros y sesenta y lL!Il acarreadores, lo que
nas las tinieblas cargadas d,e pol-vo negro. AlOí haoe que cada uno de éstos deba transportar poco
reina une. temperatura. de 40 grados por lo menos, más ó menos 4,000 kilos por día.
con frecuencia de 60 á 65 y á veces más aYn.
Sin tregua ni d.e~anso, es preciso tlacar la hu11a
que algunas veces se desploma, sepuJt.ando á los
acarreadores. En los grandes navíos eil catbón pasa
de las carboneras á las fog-0neras en vagoncillos
que ruedan sobre rieles á través de una e51p€cie de
túnel. dispuesto entre las calderas. Que se produzca
1
pues, un escape de vapor en a,quel e!ttrecho pa&lt;'illo,
&lt;¡ue salte una J&gt;ieza d,e la maquinaria, que se abra
m¡a fuerte vía. de agua en el momento de un naufragio ó de un abordaje, y fogoner-0s y acarre:d0re:;
serán qemados ó aho~ados, sin haiber siquiera visto venir ,el peligro, .sin tener conciencia de lo que
pasa. Y hay que notar que no son -estos accidentes
extraordinarios ó de rara ocurrencia, sino qu•~ ~e
producen anuallmente d.urante los graindes nauíragios, únicos que llegan á conocimiento del púLlico.
Pero otros muchos wn llos peligros que amenaza,n á est¡, ribrcro en su vida sombría v arritada.
T
1
,
b
· to
ua 1m,!,10au ace estrruros entre ellos ruar.do e~curriendo sudor, con el cuerpo ardi ente y la garganta en fuego, sube después de haber terminado
&gt;'U cuarto, á re.._,;¡pirar ell aire puro, pero glacial,
de afuera.
En la cima de las esca.Jeras de fierro, al lado de
lai:; mangas de aire, es donde se puede ver en el
mar á eRtos desgraciados, á estos negros fonta¡.mas
&lt;¡ne aparecw y desaparecen á los pocos instante!',
con el cuello envuelto en un pañuelo, cubiertos ele
TlOlvo de carbón y llenos de tizne. Permanecen
fuera unos cuantos minutos, ávidos de llevar conConducción del combustible.
sigo todo el oxigeno que son capaces de contener
Tomando aire.

�EL MUNDO ILUSTRADO

RL 1.ffiNnO TLUSTRADO

Domingo 6 de Enero de 1901.

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Cuento de las tres Reinas.

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-:..z¡_-&lt;A )•···•-.:,
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··. .stJ:;~ .
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Habla Finogino:
Mi alma se llama Crista. En un pesebre na&lt;!ió
para ser mronaida princesa del martirio. Ella es
hija id.e una virgen y un obrero y la noche de su
naoÍll:niento danzaron y cantaron, al 1-e&lt;ledor del

.~\

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~-:&gt;._;·-

bles pórfi'dos y ágatas, se esperezan, en una imperial ca111Ila, los leones. Suena en tanto un
trueno de trompetas, y el viento sonoro hace ondear i:lustne-s oriflan:Íllas y banderas de púrpura.
En el tercero, la mirra perfuma un suave ambiente en la, más precioea de la.s isla,s floridas.
Es bajo un cielo azllll y luminoso que baña de
oro dulces gloriieta.s encantadas y mág:cos kioskos.
Las rmias imperan en los jardines c11&amp;todiados
de pavones, y los cisnes en los estanques especulares y en las fuentes. Si oís una música lejana,
es de cantos y liras y eítaras, en lo secreto de los
bOS1cajes, en donde brotan también ruidos ele besos y ayes y risas. Es el i'Ulperio &lt;le la mujer;
es el país en donde la prodigiosa carne femenina,
al mostrarse en su pagana y natural desnudez,
tiñe de rosa los divinos crepúmulos. Pa-rnn bajo el pórtico celeste, bandadas de tórtolas; y tras
las arboledas vénse cruza.r formas blancas perseguidas por figuras velludas de piés hendidos.
-Pues has de sufrir, pues estás rondenada inexorablemente, princesa de martirio-dijo Ja reina de JerusaJém;-¿ no es
cierto que en el moa:nento de tn ascención
preferirías el divino paraiso de incienso?
Y el alma:

Puente de Ba-Lach.

Un Sanatorio en Lang-Bian.

\A.·\:-;. ' - .,,_
. . . . /í.-' .
\

Sabido es que, por lo general, todos los paí~
Asiáticos ofrecen como una de tantas balTera,\l a
la coloniza.ción, !3,1:1 grandes msalut.mdad€€ ele sus
dimas que casi siempre son fatales para los europeos.
.
Pocos lugares, sin embargo, pueden cons1Jerarse
ta.u perniciosos para la vida del extranjer~, co~
la Inido-China, y, particularunente, la Co~hmchma
y el Comboclge.
En efecto, todos los extranjeros que han inte~tado con más ó menos éxito emprender la colonización de detemrrinadas tierras en los países mencion•~d.os, no puedf'n nermanecer ni t~es año? f'n
aqucl clima homicida, donde una anemia ter:nb-le,
acompañada de todas las enfermedaid.es á. que da
origen, haeen estragos en la población. •l'od_os los
colonos extranjeroo, tienen, pues, perentoria necesidad de salir de! país cada dos años, con el objeto de ir á reparar en rnaltreha salud á o~ros
paires, ¡reneralmente euro.peos, dota.dos de Rn chma
menoo debifüante.
Los soldados de la guarnición colonial, así como todos los funcionarios encar~dos de la administración de diichas cofonias, sufren de una mane-

.,1z:.,- . -.,-

.·

~

,,..',,,

roy

Convoy de avituaJlamutoto

Trabajos para la construcción.

;pesebre, cien pastores. U na estreHa apareció sobre del techo del pesebre de mi alma; y :. la ll'll.Z
de esa estrella llegaron á visitar á la recién naeida tres reinas magas.
Venían ellas desde países muy lejanos. La primera sobre una asna blru1ca, toda capa:razonada
M plata y perlas. La segunda sobre un unioorILio. La terrera sobre un pavo real.
La recién nacida recibió SU3 homenajes. La
iprimera J.e ofreció incienso. La segundn oro. La
tercera mirra.
Hablaron las tres :
-Yo soy la reina de J erusa,Mm.
-Yo
la reina de Ecbatana.
-Yo roy la r eina de Amatunte.
-Princesa de martirio, pues has d·e padecer
mañana la crucifixión, hé aquí el incienso.
-Princesa de martirio. pues has de padecer
mañana Ja crnel coronación, hé aquí el oro.
-Princesa de martiTio. pues has de padecer
mañana la transfixión, hé aquí la mirra.
Y la alma infante contestó con una voz suave:
-Yo te so.ludo, reina de la Pureza!
-Yo te saludo, reina de la Glorüi!
-Yo te saludo, reirna de} Amor!
-Vosotras tres me traéis los más inapreciables regalos, de manera que entreveo, para mientras lle,,aa la hora del martirio, tres paraísos que escoger.
En el primero forma la ~ube aromada y sacra
del incienso un inmenso dombo á través del cual
se vislUJl'.Ilbran el amor &lt;le los asttos y las sonrisas arcangélicas. Allí imperan las virtudes, ceñidas las blancas frentes de una h1z paradisiaca.
Los tronos y los diamantes haoen oír el rumor de oro de sus incomparables magn.i:ficencias;
un místico són de salterios di&lt;.'e la paz poderosa
idel_Padre,_ la sacrosaJ1ta magia del Hijo y el misterio sublime del Espíritu. Los lirios son las
floreg que en hec:hiceras vialácteas cu,ltivan y recog~n las vírgenes y los bienaventu.rados.
En el segundo, el oro fonma 1m ma:ravillosísi~
mo palacio constelado de diamantes de triun:fos;
arcadas vastas se desenvuel'Ven en una polvareda
de soles. Allí pasan los grandes, los fuertes ceñidas las cabezas de laureles ele oro. Allí c;ecen
los laui,e'les, y de las gigan,tescas columnas cuelgan co:r,onas die roble y de laurel. Los superhombres se regocijan en visiones augustas sobre
horizontes iil'lilensos; revuelan familiares las
águila,s; y sobre los pavimentos de Dl'.x&gt;mpara-

ra terrible durante le época, de los grandes calores,
y muchas vooes tienen que pedir su relevo teniendo tan sóllo unos cuantos meses de servicio.
Así, pues, fáeiJl es &gt;COl!Ilprendei: el viool interés
que reviste para aquellas poblaciones el hecho de
haberse iniciado los traibajos de un sanaroorio, en el
seno mismo d~ país inhospitalario y en un lugar
cuya tempera.tura haoo en €ll. elima mortífero de
nqw1llas re!!iones de efecto de un oasis de vegetación en el interior del desierto.
En erecto, después de numerosas irn;vestigaciones, y de haberse buscado inútilmente un lugar
apropiaáo para el importantísimo fin de crear
una estación sanitaria que sirviera de refugio á
los extranjeros, se ha descubierto coono aid.ecuada
al objato la meseta de Lang-Bian, que es el TJUI~.to
fronterizo del Laos, de la Anam y de la C'oclunchina.
Nuestros grabados r epresentan los trabajos emprendidos recientemente en aquellos terrenos para con.st:m ir puentes, pabellones y todo lo necesario al fin á que :,e destina aquel sitio.
.

-¡ Ay! en verdad que la parte más pura
de mi ser tiende á tan mística mansión.
Existe en mí lllD. diamante que oo llama
Fe, una perla que se llama Esperanza, y
un rubí que se 1'1am.a la Cari·da,d; el Amor.
'1'iemblo d~lante de ]a omniuotencia del
Padre, me atrae la grandeza del Hijo y me
enciende la llama del fü:pi-ritu Santo;
más ...
-Ya sé--illlterrumpió la reina de Ecbatana :-por cierto que en el instante de tu
ascensión preferiras el paraíso del oro.
Y el alma:
-¡Ay! en verdad que me domina el~deseo de
la riqueza, de1 pod.er, 'de fa fuerza. ~ ~a hay
más bello que dominar, y los mantos, pu:rpureos y
los cetros y las supremacías, son absolutamente
atrayerute.&lt;l. Os juro que el grande Alejandro me
hace pensar en Júpiter y que el són soberano de
las tropas, pone un heróieo
temblor en una parle de mi
ser, como me enamora un cetro de oro, un cetro espiritual;
pero ...
La reina de J erusalém suspiraba. La reina de Eclaba son. ~
~eia. La reina de .A.batunte, di- ~
JO :

~ Crueles -penas has de pade- ~
cer; tu crncifixión será dolorosa y terrib;e; sufrirás [as esrpinas, la hiel y el vinagre.
Y el alma niña interrumpió
á la reina :
-Yo ~ré contigo, mi señora, en el paraíso de la mirra.

~ubén ,Parío.

Anuestros lectores.
Habiendo terminado la publicación
del "Quijote/' desde
este número comenzamos á dar 16 páginas de "Los Miserables" y 8de "Monja y Casada, Virgen
y lfartir.1'
Preparamos mejoras
de Importancia.

Domingo 6 de Enero de l901,

FLIRTA TION.
Que á las d ui!ces graei-as la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto á Cloo,
que á J.1argot ó á Cleilia dé un ron&lt;lel BanwiHle,
eso es justo y bello, que e::;a foy no,; rija,
eso lisonjea y eso regocija
á la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre l:irne, cual labrado en nieve,
con el cuell-0 en a.reo, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especllllar;
y aunque no la dice, va ritmando una aric.
para la entreabierta rosa wfüaria
que abre el fresco cáliz á la iuz ~unar.

Albas margaritas, rosas e!i'carfütas,
¿ no guardáis memoria de las serenatas
en que un ti~rno lírico os habíló &lt;le amor?
¿ Conooéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bantlolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo, para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideml,
y tus óJabios, rimra¡;i ricas de corales,
merecen la ofrenda de los ma.drigales
floridos de líricas rosas de cri&amp;tall.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rosal galante la fraganeia exp,rimo
para ungir la alfombra donde estén tus pié9.
Yo satludo el lindo triunfo de las damas
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del tiempo del Rey Soil francés.
R ***

�D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

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Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

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MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

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LA NOCHE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 10 de Marzo d e 19fü.

EL MU NDO ILUSTRADO
jo al Doctor, a l confc~or de Doña Rosa y h u n
abogado local, hombre de mucho peso. La di~cusió1i fué larga y acalorada, ~e emitieron y fondaron toda cla~e ele opinione-:0 , ;;e lliscutió á fon&lt;lo
la cue~tión, y no ;-e 11&lt;.&gt;gó á un acuerdo. E l D r. n o
se compr ometía á afegu rar el éxito, el sacerdote
oe embarcó en una fo~ic; kológica sobre el dered10
de obliga r á la n iña á :-::ufrir una operación aYenturada, y en&lt;:ontrú t.antas cita;; latina,; en pro e-orno on contra; D01i a Hoea pedía á grito&gt;' un col ir io ó ·'co,;a a;;í,'' para lli~ohP-r la tclita que wlaba
l as pu pila;: de la crintura; Don ,Jnnn opinó que

Buenfos c1Cisfóricos.
L os dos ancianos c,;;peraban con ansia el advca
nimiento de aquel n iño, n iña ó lo que fuere. Matrimonio infecundo, vivían hacía t reinta años rol os,
aislados, esa vida melancólicamente feli z, monótonamente t ranquila, propia de dos viej os que s~
quier en y p eculiar de esos bogares en que no baten
sus alas ni gor jean esas aves, los niños.
Cuando perdieron la e&gt;'peranza de tener ,mcesión, recogieron un huérfano; pero les dió mal
pago, y después de amarg,arles la vida con su mal
carácter, sus enfer medades y sus vicios pTecoc-es,
se les largó, llevándose alhajas y dinero.
Este con t ratiempo los hundió aun más en su
soledad y los confirmó en el propósito de aislarse
del mundo y de la ::;ociec1ad, n.o c1eseanc1o ya má:;;
que una cüt'a, morit-,,e j untos y de repente. A veces, ~in embargo, tenían veleidades ne reiterar In

nía en busca ele amparo y hospitalidad, en casa
de ims padrinoo.
-¡ Pero muj er, vienes l?~rdida ! j Yálgame Dios!
y cómo íné eso. Entr a, sientate; ya nos contará,:;
de::;pués . . . y ;;obro 1.0clo, calma, valor, confianza
en Dios y ya verffiTIOS lo ouc se hace.
Hub~ que arreglarle una cama, porque la infeliz Yiuda, próxima á ser madre, no podía más de
fatiga . de terror y de fiebre.
.
A fuerza de cm&lt;l,Hlos y atenciones, la infcfü;
mujer cobró ánimo, mejoró de salud, encon tró lenitivo á su dolor. y pudo, al lado de sus padrino;;.
esperar el nacimiento ~le su hijo. Era éste el niñ o que con tanta an~1edad y alboroto esperaban
los buenos viejo;::.
.
rna madruga&lt;la, los vagidos de una criatura
anunciaron el fel iz adY-enimiento á Don Juan, qu~

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experiencia y cambiaban el uno con el otro éstas
ó parecidas reflexiones :
- H icimos mal en recoger al muchach o cuan do ya estaba ma l enseñ ado y basta viciado. " Ot r o
gallo n os cantar a," si lo recogemos recién nacido
sin m alas mañas ni malos ejemplos y lo educamo;
á nuestro modo y á nuestro gusto.
- Lo mismo hubiera sido, t ú. Estos mu chach os
de la plebe ya nacen pervemos, y aunque la mon a
se _vista de seda. . . . Ni con p adres descalzos le
quitas á un pelado sus mala, inclinaciones · no
bien crecen, sacan l as uña~ Y :'C acabó . ..' . á
emborracharse y á flojeflr y á robar. i Si están dejados de la mano de Dios ·!
-No obstante, eclucándolos bien, vigilánJolos.
y dándoles buenos consejos . . . . tal vez se loc,rara
algo,-insistía Doña ROEa.
"'
-Puede ... pero lo dudo, arguía Don .luan.
Y continuaba el tren monótono y tristón de su
vida.
Tur esos días les cayó como llovida del cielo
una ahij a,da de confirmación, de la que ni ~;
acordaban y que venía "de buída." Los "pronunciados" habían asaltado la ha,cienda en que el marido trabaj aba, lo habían matado, y la viuda presa del pánico, había huído sabe Dios cómo ',, ve-

'.

•

~e paseaba con a n siedad por la sala, y poco después_ Doñ a Rosa, sa.!tando y palmoteando como
una chiquilla, anunciaba :
-Una niñita, Juan, una niñ ita, y 0"'Ordísima
la may brib001a !
-Bueno, bueno, ¿y :i\faría?
-No muy bien; la "señora" dice que está muv
débil.
..
- P ues ve con ella; no te despegues, y que llamen al médico, á poco que se necesite.
Se necesitó más pronto y más seriamente de lo
que creían. La pobre madre, abatida por el dolor
~inada por _la viudez, ate;fa~a po~ 1~ in.compren~
s1ble tragedia de qu~ h~bia sido Victima, sin más
dosis de vida que la md1spensable para que naciera su bija, murió á poco, dejando en brazos de
Don Juan y de Doña Rosa, á la niña como un
legado de afanes, de inquietudes, de :esponsabil idades, inherentes á una improvisada é inespera-&lt;la paternidad.
Quedar on primero ató_ni_tos; después, cavilosos.
y acabaron resuelt&lt;?§, dec1d1dos á ser padres aman:
tes y abnegados de aquella huérfana.
Pasados los momentos primeros y las punz,mtes
impresiones de aquel triste suceso, comenzó para
ellos una nueva V1da de quehacer y de movimien-

to, entrecortada de problemas que el

·
da de emociones
.
azarp
tea· ba, impregna
dule~,
de
nas ~ozobr~s, de ensay_os tímidos, de éxitos le .
la_ v1_da agitad.a y fehz de quien tiene
asistir -:r_ proteger á un querubín.
que
La n ma era encantadora sana vigorosa M
co_n g~la? dormía con terqu¡dad chili b
enia,sis C0IDICO.
'
aa
La
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''
l
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' . enora y e
odor," au,ruraban bi,
Sl! cna!1za; el Doctor parecía en'k oratl ci'
OJOS; s1e1~1prc que iba á verla, é iba á
los exammaba con extremada atención
tener ex~raños movimientoo de cabeza. ' Y
Los OJ~ de la niña tenían n o sé qué de
cular, de smgular, que el Doctor sabía y que
Rosa y Don Juan percibían sin poder expli
~ra11 grandes, garzos, límpidos como piedras
c1?sas aquellos ojos, y sin embargo, tenían
D10s qué de anorma•l, y r aro.
E l D octor lo explicó u n día ·
- !íiense ustedes : esa ruedita negra que
l-OS_ºJ?8 lle-rn,n en el centr o, no la tienen los
c~1q•m Ha. y el Doctor separaba con cuidado
parpados de la niña y h acía paJpable su a.fir •
-Y eso, ¿no es malo ? preguntó Doña
- HUilll. · · · pues, bastante. Esa ruedita n
que á la n iña le f alta, es la venta.na por do~
luz entra al fon do d~l oj o. N o habiendo ven•
no hay luz, Y no habiendo luz
-:;-i E r~.t~nces es ciega !-grit·ó· D~ña RoS'll.
E l mfxiico n o se atrevió á contestar.
- ¡ Solo eso nos faJtaba !-exdamó Don J
Y 1 ◊':1_po~res viejos r ompieron á llorar, míen
la n!na, mconsciente de su desgracia, tiradita
carnba en su cuna, pateaba de lo lindo y se
maha con afán un dedito que se había cazado
vuelo.
Resta?lecida 1~ calma, el Doctor explicó !¡lle
~~l tema ~eruedio, que se podía hacer una o
cion Y abnr la rnnhma que la naturaleza h
cerrado; que eso se había hecho ya con buen
sultado en otras ocasiones.
_ El remedio pareció peor que la enfermedad.
ua R°:a, q~le á pesar de su coquetería de mu•
se habia deJado una berruga p or miedo á las ·
ras, " . D o1;_ J~ian, que en ciertas ocasiones
p_refendo ~eJarse morü- á dejarse sangrar,"
s1eron el grito en el cielo.
-¡ Agu)er arle los ojitos !--l(lecía la una.
-¡ y 81 la dejan tuerta! decía el otro.
~ ¡ "'f lu~go, un sentido tan delicado! L o que
sufnVála mocente,-agreg-aban á dúo.
lo -:e ya.nl o pensando. Yo cumplo con avi.
q hay. Desde luego, la operación no
ª1:l-!08 ~onviene que se h aga más tarde cuando
m 1;1-a aya crecido, pueda entender 'obedecer
cm~arse ella misma un poco. Adem'ás esta
[.3~1ón sólo en México, en don de hay
is as y toda clase de elementos. Conque, vamos.
no ~ay que apurarse desde tan temprano ; ti
po hen~n. de pensarlo y de resolverlo.
t Los vie~os se aferraron á la ide-a del aplazam·
0 como ª 'lma tabla de n aufragio ; frente á
g'mJJtles problemas de la vida una tregua es
sa. tan consolad
.
, .
ora como una 'solución,
y los ·
r~tus debi~~ aplazan indefinidamente las reso
c10nes dec1s1vas.

l

?ª

J¡aJo

buenos

ar~t:o del "statu quo," la niña creció y se d
6 ' las vacunas le prendieron admirablem
t e · Don J uan m d'd
·
.
.' tec·
, or 1 o pnmero
p or el pnm
d ien ito, "puso
plan" a, D ona
- ..... ~qa v la hizo
·.
.
gar las torreJ as; á poco comenzó la ru,. 1 á n,ir
tear
,,
l b ·y á. andar, Y b'ien pronto, aunque •.
ciega.
rl~ ª. ~ohta por toda la casa v retozaba en el ·
e mc11.'i,o· Co=
·
u,o era ciega
, la ·pusieron bajo la
vocacwn de Nuestro. Señora de la Luz tal
confiando en un milagro
'
Un día que Luz twpezó can un mueble
pu~ to, cayó Y. se hizo un chichón; surgió de n
v? el problema ,de la operación, y con las pro
ciones de un ca.&lt;,o de conciencia. Citóse á co

lo mejor era t raerla á 11éxico y consultar el caso con alg ún especialista.
A, í ~e hizo; Yinieron á la capital y sometieron
el caso á e:onsulta. D ió la de;;gracia que reunieron
en junta á dos rirnles en ·'oculiismo", y,
como era nat ural, el uno tlijo que ,-í y el otro dijo
que n o, ambos con igu al c011tunclcucia y acop io
de 1,azonea.
U n resultado sí ~e l ogró. Don J uan y Doñ.1 Hosa , isitaro11 todo en la capital, y por con:;iguiente.
la E;:.cuela de CiegoF, y quedaron sorprendido . El
edificio, i-eYero, per o elegante, albeando de limpio,
con sui, !!'.randes fr0.:ieos t&gt;n el ve..:;tíbulo, su jardín
fron do;;o _y perfu mado, ,rn,-;; refectorios amplios, ;;lB
dormitorios lumino..;o:; y ventilado~; l os cie~uito:'
corriendo y ju¡rando en l os corredore~, snbirmhi
y baj ando e,-cale-ra,; como si "úc-\im-ieran viendo,"
t odo aqu el parloteo regocijado bajo el cuidado
de bcnéYolas matrona:; .v ele vigilantes ¡;oJír;ito~.
les hizo p rofunda impresión. Pero lo que los dej ó marav illado,,; fué oir á Jo;; cirgo..:; lerr, ,crlc~ c.:;cribir , calcular, bordar, carpintear; e:;;cnchar ~u.:;
coros angélico.; tan tierno,; v sentidOl', lil" .:;infonías de su orquesta, su estu diantin a .... E l viejo
matrimonio había oído hablar de todo eso, sin
creerlo en el fondo. L uz, tran~portada á la hora
c1e la escolcta y ele la lección de mú~ira, exclamó :
- 1\famá Rosa, que me emeñen á tocar el pian o, ; quier es?
Aquel e~pectáculo los mareó y tra..-stornó á tocl os. Durante muchos días n o se habló rle otra co~a.
Se hicieron p royectos : Luz aprendería todo e;;o, sabría l eer, escribir, cantar, bordar, tocar el piano ;
p odría tra bajar y bastarS&lt;' á sí misma. L a ceguer a no tendría va inconvenientes serios.
- ¡ Y ya no me harán operación !-decía elln
en el colmo del regocijo.
Aque.lla resolución inef;perada, di~ipó l a om::e~ión bajo la cual vivían hada ya año¡; y era uua
puerta que se abría ele par en par del lado Lle h1
felicidad y !'-obre el más tranquilo y sereno dt•
todos los horizontes.
Se dieron los pMos necesarios, y L uz ingresó
al plantel. El D irector y Fundador , señor T .. ..
la ,acof!ió con patemal benevolencia, con la dulzura ang-élica, con la inmensa tenrnra con que a.cogía á todos sus asilados, y no tarcló en ser su predil ecta.
El señor T. era un an ciano venerable, exquisito
de pulcrit u d, u na miel su carácter. Con i;,agrado
á su obra, la vigilaba sin descanso y se afanaba
por mejorarla. No salía casi de la escuela, vivía

la misma vida que sus alumno.-;, los acompañaba
en sus la borCl&lt;', pre~cnciaba sus recreaciones y á la:,
hor as calurosas de la siesta, bajo la sombra de lo;;
árbole;;, sentado en un banco rústico, con un hervidero de c:hiquillos que lo adoraban. cabalgando
en t.Ui' pierna~, pendientes tlc ;;u cuello, tornado,
de sus mano", c-on su luenga bar ba, su alta c;,;tatura v su e.;cuatlría ele atleta, pareeía esa e.,'..atun
del :X ilo ,al picada de amorcil lo~ que se a&lt;lm ira
en el )fu,:eo del Louvrc. Era la hora ele los chocho~, de la:,; golosiJrn,- y de los cuento:; pintorescos
é in"tnictiYo,, ele las clul.ce:,; rcprimcmtla,; á las perczo1-o., y á Jo,- travie,;os, lle la, .fra"c" de estímulo
y dr ál iento para los enérgico~, lo:; bonclatlo,:os y
loo tlócile~ . ...

Luz lkgó á quererlo ha,ta el fanati"m o. llnbí:
en , u afodo muclrn, componente, y muchos factows : una ~irnpatía profunda por el andano &lt;·ariño~o y henénilo : l't'~peto por i,u .alicr y su,; virtude:-, a&lt;lmirneión por :-u c1wrgía y por ;;u obra
iilantrópic:a, gratitud por ,-u,; cli;;tinóones y agas,1jo.,. l'ompara&lt;lo con é:-tc. el cariño granclí~imo
\' tiPrní, imo, ~in duela, de Luz por bll, p:.iclrcs
a,loptivo,,, cnl má, ,:irnpk. meno,; noble, mú,- hurgué., ; era el afee-to t¡ue ,e puede profe~ar á lo:-;
hornbn.·~ ; el que ,en tía por el ;;CJior Di redor era
el amor que ,ólo pueden in&gt;'pirar lo~ hérot'ti y lo:;
dio,,e,-.
Luz ,e había cle,..arrollaclo \' cmhclleciclo pro&lt;ligio,amcnte .•\ lo, catorce año:.:, era t_oda una mujer, alta, flexible, arrogante )' nrnJe:;tuo,.:a, •P1•.
J uno niña. y tenía a&lt;:titude,; altirn:-; y graciosa&lt;;,
como la,; ele la Diana ele Han,- )fackart. Era ,í.
la yez que níYeamrnte ca,-ta, plenamente mujer;
nada ,ahía, pero todo debía Bentirlo, el empuje ele la :'-avía, el calor ele la s-angre gen ~ro,.1, ~a
,e:l &lt;le lo ignom1lo _\· ele lo mi;:terio..'-O, las int:.•qJlic-ahle,-; inquit&gt;tudr;; ~; los no nefi.niclo, a :.!:Plí,s ']tlC
a(•ompafüm á la eyolución del ~er. E"tab1 en h
celad en que la nrnjrr ,-neña con el ángei 1J rr•11
el héru', mrrne-nto delicado y crítico en qnL' ~•~
na,,1 nor c-ctreeha ere"ta entre dos precipici0:- : el
é,ta::;i::: rní;:tico Y el amor romántico, momento &lt;lcei;:.irn en que h1s adolescente,,. corren el l'iesgo de
proft•=ar ó ele íng.ar,;e con su novio.
Luz había encontrado realizado su eMueño arllicnte en &lt;.&gt;l ~efwr D irector, y á p OC'o ancla1· ya ('a,:i nada ni nad ic existía para ella, fuera de él. Su
ccgn-crn mi, ma le permitía forjárselo á su antojo,
ft ,.:n rn prieho. tal eomr,
l o había ;:oiia&lt;lo : todo al 1
r ededor su.YO lo empuja- 1
ha á ,miarlo Y á venerarlo ; e11 ~u iÍ1~enei 1 h
,1 r-arieiaha como i;i nún
fnera niña: no querfo senarar:&gt;e de su lado; iloralia ;;u am-encia; lo ,entí, 1
llegar antes que naclie, v
primero aue todos se precipitaba á ,:u encuentro.
~e pu,:o triRtc, soña:'!ora,
diYagada, dormía poco t,
comía meno;: ; se llegó .'t
rreer que estaba enferma.
En r ea lidacl, estaba enamorarla.

***
El señor Director, por
rn edad, por la austerin·1 l
ile su vida, por la solidez
ele su;: principios, por ._..¡_,
nosición á la cabez:1 del
plantel y su ·consagrR&lt;'.,in
ah"-oluta á 1-u ob-ra abmtrópica, estaba al aiJrig0
ele toda seducción v ,worazado ronha tr1b ·¡ nt.i.
ción. Cuando ~e convenció ele aquello, cu·mdo el
amor exaltado y neurótico de aqu ella n1iia saltó
á ,;u Yil'ta, mmo á h de
todo el mundo, ;;•:itió {&gt;]_
inocente, remordimien to ;
se hizo, sin razón, tremen.dos caraos y daeic1 i0
poner remedio. La ni.ña,
enamorada, es decir, doblemente ciega, le ins .
0

Domingo 10 de Marzo de 1901.
piraba compasión profunda; la quería •~orno
á todos sui; ciegos, como una hija; uo se sintió
ni por un momento contaminado de la pasión de
L uz ; pero juzgan{lo que su ternura y predilección
p or ella habíau si&lt;lo parte princinalí;;ima en hae:er brotar un sentimierito profano t•n am1cl corazón ardiente .Y virg("J], se prometió enmendar su
inrnluntario error, cortar el mal ele raíz y ensayar
el romedio á la yez banal, bru tal y heroico de la
au:'encia.
Llamó á Don Juan, habló con él largo y tend ido, le hizo comp1,c-n&lt;ler la situación .Y se decidió,
en combinación con Doña Ho:'a, llevar~e á la niña
al eampo.
Se explicó á Luz que i:;us ne rvio~, su,- tristeza:-,
rn inapetencia, ~u,; insomnio;:, crnn consecu0ncia
clel mucho c.:;tudio y de la vida sedentaria que hacía años llevaba, de la nostalgía ele la:- rosas y ele
las bri,:a,;, y que el doctor aconsejaba cle,;canso, rnpo~o ele ~u e¡;píritu y una ternpora&lt;lita en el campo; que cu cofüecueneia, irían á pa,ar unOl'; dín,:
al pu&lt;'blo, mientras ella se re,;tahlcda. A la sola idPn ele la au,;cnria, Luz ~e sublevó, lloró, protl';tó; con t al de que no ~e la llcYaran ni la :::acaran del cok•gio, juró no e.,tueliar ya má~, comN
bien, reir, cantar, dormir, t odo cuanto ~e aui~icra. Don ,Juan y Doiia Rosa. á qnient':- aterraba má-;
&lt;·1 amor quimérico de la niña que sus acha.qtw" . .'.'
mantm·icron firme:;; 1le la~ súplica,- pasaron á las
amenaza,, y Luz :sufrió un primN ataque de rn'rvio$, aterrador é inofensivo como todos. Al verla
eonruba, tetánica, C'spumante., la opulenta cab1°l1Na en de:sorden, y pegajo~a ele viscoso ~ud rw,
estmicron á punto de desist ir; ~ro el ~eñor Diredor imistió, y con razones de peso : la situación era in~o~tenible, ¡ á dónde iban á parar! ¡ cómo fomentar aquella pasión imposible y que comenzaba á suscitar hablillas que podíau llegar al
escándalo! El, el hombre fuerte é incorruptiblC',
comenzaba á sentir r ubores de paje ante las fra..'iCS
tierna,; y las caricias cand{'ntes de la muchacha;
ya había SOf!&gt;rcndiilo sonrisas maliciosas y cuchicheo!'- burlone:- entre preíed&lt;IB y alumnoo.
-Así e;:; que ... nada,~ontinuó el Director, ¡ á llevarse á la niña ! dentro de algunos meses ya
no se aco:rdará de e:a historia.
. Dicho y hecho; empaquetaron á Luz en la d i1igencia. y reintegraron con ella su antes tranouilo Y de-lic:io~o domicilio de Atlixco.
La partida fné cruel; Luz lloró Y se desmayó.
cayó en conrnbiones, y llegó al pueblo hecha un t

�lástima y un mar de lágrimas. Doña R?Sa confiaba en el aire puro del campo, en las brisas perfumadas en los baños fríos, en la leche fresca
Don Ju~n, que había leído algo de Lamartine,
abrig,aba temores y sentía desconfianzas.
Nada oudo distraer ni consolar á Luz. Como
si la hubíeran reconocido, las palomas bajaban del
palomar para poi;arse en sus hombros y picotearle eomo besándola, los labios; en el corral, canto»
triunfales de crallos, cacarear de gallinas, piar de
polluelos, grit~s est1:idente~ d? pavos, ~ai,-cajada~
de guajolotes, la deJaban rnd1fcrentc. y ante~ la
importunaban que dívagarla. En el jardín, el aroma penetrante &lt;le jazmines y azahare:., el lenu·'
períume de la,; ro,c:a,;, el zumbar de lai; abejas y
moscardones, la frc.;cura y la soledad del emparrado, la atraían. á la vez que la enervaban. ~e la
veía á menudo hincada, medio recostada en el
banco •rústico, como si tuviera una mano rntrP l,t
suyas, seguir atenta una conversación, qne
no se oía; se la oía murmurar respuo.,tas a prr
guntas aurentcs, y pe1mianccía horas enteras extátiea, inmóvil. siu·uiendo en :-u t•,píritu el desarrollo de su sueño.
Un dí-a que Je. pre:rnnfaron:
-¿ Qué haee~ ahí? ( 'ontt•;;tó maquinalmente:
-Platico eon el srñor Director.
Enflaquecida llegó, á poco; estaLJa demacrada:
en vez de do1111ir. vagaba gola á deshora por C'l
jardín; huía ele todos, y abgtraída y ensimisma&lt;lMpronunciaba frase~ intoherentes.
-Se nos muere ó se nos vuelve loea,-&lt;lccían
los viejos.
El médico lora]. el c¡ue la Yió nacer, per&lt;lía los
bártulos, vaciaba la botica. y acabó por intimar
categóricamente :
-LléV{)nrela o-tra \'ez, ó no :r&lt;.&gt;,;pondo de su ra
zón ni de su vida.
¡ Y vuelta á cargar con Luz á }léxico!
El señor T .... no :;npo qué hacer ante el fracaso de su tentativa v va tiraba la montera. Un
día, platicando con ei inédico &lt;lel asilo, joven y
guapo él, de gran talento, un poco escéptico, como
hoy diríamos "fin &lt;le siécle··, y medio psicológo,
el seño,:r DirC&lt;:tor tuvo una idea que creyó genial:
-¿ Si la hiciéramos operar y recobrar la vista?
Es seguro que al wrme caduco, cano. rugoso y feo,
Luz se curaría. En su imaginación debo :;er un arcángel; si llega á ,·erme anciano, achacooo y an.tipático, su pasión, de por fuerza, tiene que extinguirse, y quién sabe si ya viendo, encuentre un joven de quien enamorarse,!
-Puede muy bien, arguyó el doctor, pero acaso se ha~ usteu ilusiones. El hombre, ante todo,
ama los Encantos, la belleza plástica de la mujer.
Para la mujer, el físico del hombre, es secundario.
En estado de indiferencia y en igualdad de circun~
tancias, es seguro que prefiere un joven á un
viejo; pero ya enamorada. dudo que la demostración de la fealdcad ó de la Yejez del objeto amado, la bag-an dejar de preferirlo. Si llegan á enamorarse de los feos, ,:abicndo que lo son, de lo~
mónstruos, constándole,- ,:u deformidad, qué mella quiere usted que les hag-an esos atributos cuando ya aman!
--

--..

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 1901.

_ "I

-Sin embargo, ella debe reputarme
hermoso. ¿ Qué conoce de mí? mi sér moral mi afecto hacia ella, la compasión que
me' inspira, la benevolencia con que la
trato. ¿ Pero de mi persona física? E!
~onido .de mi voz, la forma y el temblor de
mis manos, la lenta cadencia de mis pasos. El canevá está en blanco, y sabe Dios
lo que su fantasía haya obr&lt;lado en él !
probablemente un efebo,
ttn ángel, un ~emi-dios: y
cuando vea este torso encorvado, estos ojos empañados v lacrimosos, la~
canas, las arrugas, ele seguro me verá con horro··
y ,:al&lt;lremos airosos del
paso. Además, la;; reflexiones de usted, completan mi plan; si Luz
recobni la vista. cuando
llegue á verme. ~·a habré
procurado que ,;epa lo que
-;on la juventud y la belleza, y el golpe será seguro.
-Así sea; en tod.&gt; ca~o, La experiencia es curiosa y ruego á usted me
¡,ermita e;;tar presente el
día que o8tente sus encantos ante la atónita
mirada de Luz.
-Cuente usted con
ello, como yo con sus luces y conseio.s.

-f

***
Decidido á quemar sus
naves el señor Director. '
;,e aipei"Ronó con la úi.milia, y íué á hacer á Luz
una vii;ita. Luz recobró en aquel del ieio~o momento, el apiñonado color de las mejillas. el tono d~
Hl~ mú"culo~, el timbre ya apagado de su Yoz, la
luz, empañada ya, de sus pupilas. ~ntada en un
banquillo, como en el colegio, á loo pies del señor
Director, con una mano del viejo entre 11:lti suyas,
Lu1. irra(liaha felicidad y seguía la hábil conversación del anciano. Este, parecía inspirado; hahló &lt;1cl ciclo, de lo,; astros, del sol, de lo;, arrebol~
ele la aurora y rle log celaje.~ del ocaso. Ensalzaba
y ponderaba e-1 arco iris, las livideces del relámpago, la e~mcralda de los campos, las alas de oro de
b~ mariporni:, la nívea blancura ele las nubes, el
eintilar rl&lt;· las &lt;'::itrellas, y en media l1C&gt;ra hizo la
rporiera rle todo,- los fenómenos y de todag las
c.&gt;sa~ visibles.
-La múiica más dulce, el aroma má,, delicado,
el ~abnr más C'xquisito,-decía,-¡ qué son y qué
rnlcn al laclo de la lu1., de sus camhiantes v ele su~
matiee¡; ! Ver,-agregaba.-&lt;lesdc la fall1 rle la
eolina ~eqientear el arroyo en el valle. pasar h

-Pues mucho va á ver la niña cuando ni nosotros mismos vemos,-deeía Doña Rosa, que se
sentía--con ímpetus de p.e~lizcar al Docto~··
_·y el señor T. no viene ?-pregunto Luz..
Ah! eso no,--&lt;:ontestó con aire de suficien:
cia el oculista, que estaba en ~ntec-edentes.-El s~ñor Director es como el ramillete con que terminarán los fuegos. Lo verá usted á su tiempo; c·uando pueda sin peligro soportar la luz y cuando ya
sepa ver.
.
-¡ Cómo que sepa \'er ! pues qué más necesita
saber ver si ve !
-Ya le expliqué eso largamente á Don Juan.
No basta que la operación se haya logra~o; a~~
principio Luresita "podrá ver, pero n? ~abra ver;
tendrá todos los elementos para percibir, pero no
percibirá.
_
-El demonio que lo entienda; s1 puede ver y
.no ve, será por puro capricho, porque yo," usted;
y todos loo que podemos ver, vemo-s, y no se por que
€Ha no lo había de hacer. Y tú, Juan Lanas, que
nada me habías did10 ! ¿ v dónde vamos á encon trar escuela y mae,:tros para que la enseñen á ver?
-l;"stedes mismos serán los maestros. " vo los
aleccionaré. Por lo pronto, y ya que las heridas cicatrizaron y que no ha~· inflamacfón, vo~· ;'ápi~l~mente á examinar el fondo del OJO, despues d1re,
casi con seguridad. si la niña llegará ó no á
ver.
El oc,ulista armó un aparato provil'-to de un c~pejito, é inundó de l~.1z tomada _de una lám.~ara y
reflejada por el espeJo, las pupilas de la runa, to;
davía concentró los ravos con una lente, y lanzo
hasta el fondo del ojo: un haz -deslumbrador.
- Chula.- decía Doña Rosa,--eso es el cardillo, ¿ lo ves?
.
-No,-resp001dió Luz, nada más s10nto muy
raro en la 0.1.beza v ardor en l os ojos.
-Pues hija, si no ves C:3€ ca11dillo, te luciste Y
nos lucimos,--comentó Doña Rosa, que estaba ,va
nerYiosa, impertinente ~' hasta agresirn.
-Todo va bien, dijo el Doctor
terminado el examen, el fondo del
ojo está sano, la pupila inta.eta,
el humor vítreo ...
-Sí; como dicen luego, todo,;
somos honrados; pero la capa no
parece! Mucha papilla y mu&lt;:hos humores; pero la pobre no
ve ni el cardillo ! ¡ Estamos frescos!
-La niña verá, respondo d~
ello. De,,de mañana, y ciñéndose
á mis instrucciones para abreviar
y marchar más aprisa, comiencen
á enseñaTla á ver. Y o daré mis
vueltas.

Yista por el ametista coronado de armiño de laa
montañas. abarcar el variado Y espléndido horizonte, wr aB&lt;'e11der en elegantes e;pirales el bruno
ele la cabaña, despeñarse en diamantes la cascada,
romperse en espumas la resaca, fulgurar el rayo,
flamear el rnlcán .... e~o ef' divino! quien no ve,
no vin.&gt;. no goza, no puede ser feliz: está condenado al dolor en su cárcel de sombra:;.
Luz se había puesto poco á poeo en pie, sus ojos,
insensibles y luminosos, pa,Tecían rnr á lo lejos . .•
la inmen;;idad ! Volvía lentamente la cabeza como
recorriendo un vasto panorama, la nariz dilatada, la respiración jadeante, trémula de emoción
y resplandeciente de beHeza_
-Veo, veo,--·cleda á media voz mientrai; habla•
ba el viejo, y luego, cuando calló el anciano, dejó
escapar con desaliento esta;; palabra;;:
-Xo, no veo, ¡ quién rmdiera wr !
-Tú. si lo quier°", es mu_v fácil; un juguete,
un piqnetito (]ue ape,nas sentirás; los médico-: rdS•
ponden de todo: ~e ap1't'i-uró á decir el señor T . . •
encantado del éxito d{' su estratagema.
-Y te llevaremos á la Alameda, y al teatr:&gt;,
agreg-aba Doña Ro.&lt;&gt;a.
-Y á Santa Anita v al circo. completaba Don
,Tuan.
·
-Y admirarás la Katnraleza, v verás el cielo
.Y los a;::tros, aponba el señor T .. ·..
-¿ Y lo veré á usted también ?-preguntó ella

***
Resuelta la orerac1on, se acudió al oculista del
pro, quien la practicó con su maestría acostum·
brada, dejando veu&lt;lados los ojos de la niña unos
días, en espera de la cicatriz de las heridas.
Etornos fueron, para todos, aquellos días de angustiosa Cl'pera. ¿ Se habrá logrado e,l resultado?
;, Llegará Luz á ver? Doña Rosa y Don Juan ,no
pegaron los ojos en todo ese tiempo, y sen~1an
trnsudores á la idea de que la operación hubiera
fracasado, idea que parecía complácerne en ator·
mentarlos. Sólo la enferma, fortalecida por las
asiduas visitas del seüor Di l"ector, esperaba tran·
quila y con una seguridad absoluta. ¡ Quería ver, Y
lo quería con tanta intensidad y emergía, que .no
dudaba; de qué, removic1o el obstáculo matenal,
J10('ob~a plena y completamente la vista!
Llel!'o.:iel momento solemne: el Doctor hizo cerrar las puert-as v ventanas, y procedió á quitar el
,endaje, alumbrándose con una vela provista de
un velador.
,
"'

En otra ocas1on, Don Juan se pu~o ~ _pa~ar y
repasar frente á. {'!la, hast~ que consigmo que l a
joven lo siguiera con los OJOS. ,'. .
t
-Eso que ves, soy yo,-le dec1a --~hora es oy
á tu izquierda. ahora á. tu derecha, Sl!!'?;eme.-,_
Luz lo se.,.uía en su5 movimientos, perd1endole á
i:,
,
t
ratos y volviéndolo luego a encon rar.
,
·
D
- I:?.o-a
que se
O
Esta experiencia encant o a ona
,
puso á repetirla.
·d
-Ahora vo,-y moviéndooe en todos s_enh os,
-búscame.~eeía.--estoy junto al balcon . • • • •
No. tonta, de este lado.
_
Luz ac.abó nor fijan,e en ella. Dona, R osa! loca
de gm,to y puesta en jarrat&gt; frente a la Joven,
decía:
.
-Esta soy yo : mamá Rosa; tengo m1 ba,ta de
percal y mi ma~cad~ en el cueUo; esto se I lama
fistol " estos son amllos.
. .
.
-¡ Anda allá, mujer! qué va á d1::1hngu1r todavía fü.toles 11i anillos; confórmate con que te

exhaños y fantásticos; cruzaban como saetas cosas
flotantes, y dos claraboyas de una. casa frontc~a~
fueron como dos ojos de buho g1ganteseo, fiJo"
siemure en ella \' amenazadores.
E~ la inconsi,,tcncia del medio que la rocleah~,
v la variedad de sus aspectos, que le prntl ucia
~-értigos. había que traerla y lleYarla ele la mano,
nunea sabía don&lt;le comenzaba )' donde acababa la
t'S(·alera. CuaJUdo quería auda1; sola y sin .t,10piezo, e-erraba los ojos y echaba a and~r, hacieudolo
mejor ú ob,:;cura~ que ron ~uz : soha pe1manecer
largo rato en plena obseundad, para eo~·apa~ al
mareo que'le producía aquel rale1doscop10, ~1empre en 1novimiento, y hui&gt;? momentos en q~1e lleeró ú creer que ver era fatigoso. estorb().".o, nnportuno é inútil. Por la noche. durante su sueño, gur ·
gían de nuevo y le asediaban todos aquellos figurones y aquellos fautasmas.
Por fin. llegó á ver, como vemos todos, con claridad, co1Í preeisi61~ y discerni,mi~nt_o. ~a habí~u
enseñado con espeernl e€mero a cl1stmgu1r un JOven de un viejo, una persona bella ele una f?a; -e
habían esforzado en ponderarle las excels1ludes
de la juventud y de la hermosu~·a. Xo bastando 1~
"casos" en el círculo de relaciones de la familia y en el de las nuevas é improYisadas que se
t,ontrajt•ron exprofeso, la documentaron eon álbums fotográficos, periódicos ilustrados y cuanto
vino al caso. Se la llevó á Yer en tearr~ y pMrM,
á euantos más jóvenes y hombres hermosos y elegantes fué posible, y solían decirla para sugerirla :
-Xo volte€S; ahí rn un viejo.
To&lt;lo esto lo dejaba haC;er Luz sin cau-,arle extrañeza por no estar en el secreto. n día, sin embargo, en que Don .Juan se prodigaba en improperio:; contra los viejos. Luz le fué á la mano di •
ciéndole:
-¿Porqué quiere usted tan mal á lo;, aneianos?
rsted y mamá Rosa son Yicjos. ~· son muy monos
y muy buenoo.
. C're_veron peligro~o insistir en aquel manejo. que
podría despertar la -:uspicacia de Luz, )- decidieron tentar la prueba suprema. La jo,·en estaba,
por lo demás, muy aleccionada, )' había hecho
grandes progrwoc, no ~ólo en la distinción entr~
Yiejos y jóvenes, sino también en su capaeida-d para apreciar la belleza. l.:'"n sentimiento e.stético,
innato en Luz ? una enseñanza objetirn asidua,
habían dado á la joven alta~ aptitudes ele apreciación y ele crítica plásticas.
Si Doña Rosa. Don Juan .r el señor Director
hubiernn adivinado lo que pa;:aba en el alma de
la niña de:;de que inie:iaron su educación estética,
hubieran batido palm,ls y eantado Yictoria. A medida que Luz discernía lo bello, que se ~aba cuenta del brillo de una mirada. de la corrN·ción de
un perfil, de la arrogane:ia de una aetitucl. ele la
gracia Y· flexibilidad de un morimiento. ib:l re1·i~tiendo en su mente, con ese atributo. la imai,cn del señor Director. Para ella, el $eñor 'l' . ....
á quie11 nunea había vi,:to, aeabó por ser joven,
arrogante; A polo. por la gracia; Hércule,,. por fa.
fuerza. Su fanta,:ía lo fné poco á poco reYistiendo
de ensortijada c-abellera, de barba poblada; le atr!bu~-ó ojos negros, de mirada profunda, 1rnriz grieP'a. boca carno,,a .v fresca, torso robusto. cintura
flexible, ma,no nerviosa, pie seguro. andar airoso, y c,uanto encontró á mano de bello, de juvenil
~·. de viril.. Lo vi~tió, igualmente, á su antojo: le
nta de neo pano, sombrero deslumbrador, &lt;:haleco .Y camisa de nieve, pantalón extrarico. bastón
11ltr,ad1ic:. Dentro de ese traje, metió el cuerpo qua
habia. sonado, dentro del cuerpo el alma, bien
eonoc1da para ella, del señor Director, y se creó
un amante, á la vez Adonis, Grammont Ca lerousse y Francisco de Paula, y á él cons;nó su
0
Yida, sus éxtasis y sus transportes.

r

***

Al día siguiente comenzó el
aprendizaje; sentaron á Luz en
una poltrona y entreabieron un
poco al lado del bakón. La ciega no notó nada, lo que arrancó
una mueca á Doña Rosa. Pero poco á poco, y como sin conciencia,
Luz se había vuelto y tenia los ojos fijoo en la
franja de luz del balcón. Parpadeaba á \'l'Ceti,
y después comenzó á buscar con las manos y á
tentalear algo del lado de la luz.
-¿Ves algo, niña?
-No sé; pero creo que hay algo enfrente,é insistía en querer tomar aquello con las manos.
Intervino Don Juan y fué á cerrar el balcón.
-¿ Pero Qué te pasa; hombre? Ahora que empieza á ver algo, le cierras el baleé;:;_!
-Déjame en paz,-y continuó su lección.Eso que estaba. enfrente, ¿ dónde está?
-Ya no está.
-¿Y ahora?
-¡ Ahí está !-y bataillab_a por tomarlo.
-Pues eso es lo que llamamoo luz, eso es la
luz.
-La luz .... --decía la enferma con poca convicció11.
-Fíjate ahora; esto es más luz, ahora menos,
ahora nada.
-Sí. sí, ya la voy conociendo.
-Hasta que quiso Dios !-exclamó Doña Rooa.
Pocos días después, Luz daba á entender que
entreveía ya las cosas, designándolas vagamente
con esta indicación : aquí más b1z, aquí menos,
aquí nada, según el color brillante ú opaco de lo;
objetos, ó según el claroscuro de la pieza.

Domingo 10 de ~Iarzo de 1901.

medio vea en conjunto, y date de santos si lo logras.
A estas alturas el aprendizaje, Luz tenía ante
lo:, oj-os, un panorama extraño, según después
pudo describirlo: Los objetos le parecían pintados ó proyectados sobre una pantalla, todos á la
misma distancia. ninguno de bulto, sino romo
"untados'· en el muro. Loo objetos eran manchas mal limitadas, de colores diversos; pero poco matizadoo é indefiuioles. Las cosas en movüniento deslizaban sobre las otras pegadas á
ellos, como quien se desliza á lo largo de un muro.
Aquellas sombra6 chinescas eran ridículas á veces, á veces sinie5tras y hasta terroríficas.
Cada persona llevaba tras de sí su propia caricatura, su sombra qne ge;;:ticulaba, hacía "lo:, enanitos y los enanotes;· se alargaba, se inflaba, C!'cal~ba el techo, se arrnstraba por el -suelo y ,;olLi
gm.r al rededor de la pen:ona misma como esquivándola y burlándola. Poco de:-pués, el gombreado
de los objetos. le parecían hueco:;., Yano,-, vacío;; en
ellos; la;; puertas, cavernas, si la pieza contigua estaba obscura; los ba.J.con(IS, fanal&lt;'S_
Vivió dos ó tres meses en medio c1e una pesadilla; tropezaba con todo. tardaba "años y felice;:
días," en llegar á pu:üos que le parecían cercanos; surgían de improviso á su lado figurM y seres

** *
El momento decisivo llegó. Conforme e:.tnba
c-ourenido, se dieron cita el Doctor escéptico y--e~ señor Director. Aquól, como todo el que s·~
~1ente hermoso y Ps elegante, hizo una toilette e;;.
rnen~da, la de t_?dos l.os Lovelaces en las grandes
oeas1,ones; el senor Director, por el contrario. ene~rrn su torso, olvidó rasurarse, descuidó el cep1llo, y con su levitón más viejo " su corbata má~
raída. acudió á la cita.
·
Luz esperaba en la sala el momento máB dule~ de su existoocia, impaciente, pero confiada. Ha.
lna logra~o, eomo todas las naturalezas pasional:5, _suge1:11~e de ta,l mod~ que .ni se pregunbiba
s1qmem ¿como sera el senor Director? ¿qué im-

�Domingo 10 de 1~arzo de 1!)01.
presión va á pro&lt;lucii,me su persona? Para eHa, aquello i:o se
preguntaba ni 5e discutía, m po··
día de otro modo suceder : el señor Director entraría luminoso,
radiante como un astro, Y ella
caería á sm piea gritándole :
-Gracias, mil gracia!', por h,:befüc tlejado contemplar y adnnrar !
De pronto, un timbre que r;bw,
pa:,;os y voces confusas en el corredor y en la ante,;ala; la puerta
tplC se abre, dos hombre,, que entran v Luz, clesatentatla, lor,1,
radi;ntc feliz como nunca !1:1bía
' serlo, se arroJ.a en b'raconcebido
zos del Dodor, cxclamam1o:
-Se11or, señor, qué hermo~o e~
usted. . . y cae desplomada . . .
El señor Director y el m~dico
i,e retiraron, aquél, radiante _\ feliz, éste, confuso, caviloso, pro-•
fundamente conmovido.
-¿ Qué ,t al, anüguiitr\-:-dechi.
el :;eñor T. . . dando amisros..--:..,
palmaditas en el hombro dt&gt;
amigo,-¡ qué le había yo dicho!
¿ Yerdad que ha sido un riran
golpe?
-Sí, sei1or,--conte,tó el otro,
-mortal.
***
1Io1-tal en efecto. Cuando Luz supo lo que había pasado, !?orqu~ ~e apresun1:?n} decÍl;el~, creyendo así "consolidar la curacion , quedo e~tnpef ,,&lt;ta.
. .
-¡Cómo ! ¿no era él? ;,había perdido el JUI·
cio? r,·era posible el error? Bah
... . se
chancean,
] ,
?
no es posible, ¿quién otro pe{ na "er.
. .
-:X 0 , hija, no; no era él, era el otro¡ el n~Jo,
el encorvado y tembloroso, el de la levita ra1da.
¿no lo Yiste? ;. emnarañac'.o ~:_feo é]? . . .. _ .
Desde aquel momento smho ~uz u~a C?"ª imposible de clescribirEc, y que_aca h~ por msp~ra~le horror y a;:co. Amaba al ~enor D,irccto:: s1, sm d1~da, con toda rn alma, y senha tenble remonlimiento de haberle ~ido infiel. aunque por enor,

por extravío y sin voluntad. A la vez, la a&lt;Sediaba
la imagen arrogante y jmenil del Doctor. ¿ Lo
amaba también? :N'o quería confesárselo, se lo neo-aba ob,,tinada v descaradamente á sí misma; peºro acabó por no .podér,;elo ocu1tar. Su
., amor se d_ualizó, por decirlo así, y fué ta&lt;n fogoso, tan ard1en te para el uno como para el otro. Con el alma, con
lo que el corazón tiene de má.;; noble, de más puro
y de má~ abnegado, amaba al Reñor Director; con
los ojo~ del e~píritu, no veía rná,,,: que á él; en tanto que con los ojos del cuerpo, no veía sino lf'I j n''entud, la belleza y la arrogancia del Doctor, y
que con su organizarión de mujer, sf&gt;n.,;ible y apasionada, no amaba ni podía amar á otro.
Quería hacen:" i lusioncs, dividi:rse, ceder ll cada amor su parte de presa, y dar la mitad de su

MELANCOLIA

NUESTROS GRABADOS.

Hondo anhelo de infinito,
Perfección nunca lograda,
Verso extraño y exqui.sito,
Frase rica y torturada,
Frágil cuerpo, sang~e enferma,
Carne impura y enennga,
. Que se a,duerma,: que_ se duerma,
Que descanse m1 fatiga.
Cada nítida roañaua
Entre un hálito de aroma,;
En el aire se desgrana
La parvada de palomas,
De palomas mema~eras . ,
Que en su vuelo h~c1~ ]as ClllHl6
Van en triángulos e hilera,;,
La parvada de mis rimas
En perpetuo y t~iste viaje
Por los cielos lununoso:;
Con un mfatico mensaje
En lo.s picos armoniosos.
En las lilas del Poniente,
Ca,da tarde gris y quieta,
Yao-amente, Yagamente,
8e l evanta una silueta
Que conforta mi alegría,

y en la noche azul Y pura,
La a&lt;lorable Poesía
Desvanece mi amargura,

y deahace en mis tormentos
Amor~a y aniadada,
El collar de lindos cuentos
De ]a bella Scherazada.

€/rerr Jlebolleoo.

EL MUNDO I L USTRAD(')

E L MUNDO I LUSTRADO
sér á cada cual: su espíritu al
uno, al otro la forma sensible, ma.
terial y exterior.
-El señor Director será mi pa.
dre, el Doctor será mi espo-:o . ••
Y se le erizaban los cabellos al
sentir, sin explicároelo m cas:
concebirlo, que tenía que ser toda del uno ó toda del otro : que
para conseguir al primero, le en,
.fuerza dejar al segundo, y qu&amp;
para caer en brazo:5 de éste, era
indispensable prescrnd1r del Qtro.
Y no lo podía, amaba á lo,; do,i,
y un amargo intolerable le subía á la garganta, al sentin;e viro-en v adúltera, y condenada á no
~ealizar jamás e;;e divino ideal di?
la mujer pura : pertenecer, todP,
en cuerno y alana, á un solo hombre.
Aquel dolor minó su exi.,tencin,
precaria ya después de tanto S'lfrimiento y tanta angustia;
demacración se acentuó, sus fu~,.
zas decayeron y comenzaron
extinguirse. Cua.n do se ~in•i6:
próxima á morir, hizo venir al
señor Director, y á su cabecera, le
t01J11ó, como acostumbraba, u•·a
mano entre la.s suvas, sudor~s-1~ •
verta.s; cerró los ojos para verlo mejor, y
dijo:
.
-Señor, perdóneme lo que le he hecho onfnr.
:N'o tuve la culpa ...
-Perdóname tú á mí el no haber podido cura,
te y el hacerte morir . .. .
-Xada tengo que perdonarle... E rró u~t
la cura; pero fué por mejor acertar~a. Hay mej
res médicos que los hombres .. . . :M1 mal no ten
más remedio que la muerte. Sea bienvenida; ell
resudve todos los problemas . . .. el mío w hre t
do. Allá -y señalaba el cielo,-poclré amarlo s·
' porque seremos libres y amare a' us
obstáculos,
solo, exclusivamente, porque á la vez será ust
hermoso y bueno.
Y besán dole la mano, ~piró.

.

DR. M. FLORES.

esa entrevista y de esa complacencia común b
tó el idilio que, como "blanco azalrnr'', perfumó 1
vieja mansión de los statonders.
''La X oche'', que es el nombre del cn1d.rn qu-3
Los estados holandeses, aquellos mismos rs
en primer Jugar publicamos hoy, es una bella evo- dos holandeses que alzaron el gallo á Felipe I
cación de la deidad que pasa "callando ru.ido3 y y á Luis XIV, ejercíeron el poco símpátic:i p
a.pagando luces''.
.
pel de suegros en esta boda, trama,da por el c1m
Está la fúnebre ninfa representada en me&lt;l.10 ue y realizada por la inclinación; y consiguiero
un bosque tupido en que abundan las lianas y que el novio, furioso y resuelto á no tratar má
las plantas parásitas, teniendo á los pies una av~ de la tmióu, se volviera á su tierra germánica.
agorera de esas que, gratas á la obscnriclat1,
Pero contra el amor nada valen los cálculos
graznan de manera siniestra en medio de h
la política: Enrique se vió obligado á ceder al
sombra.
La actitud de la figura, aunque no exenta ele: algo cedieron las cámaras holandesas; y el res
defectos, tiene algo que la _hace parti;1_llarmenb~ taclo fué este matrimonio que tiene toda la fr
prestigiosa, la cabellera tupida y negr1S1ma y los cura y el primor de un exquisito cuento de had
ojos s01111brío.s y evocativos, q~e recuerdan la cl,1Lvs holandeses, como buenos habitantes de
mide de estrellas que caraderiza á la noche.
húmedo y frío, gustan grandemente del c¡1n
Decir el número de sociedades corales, de músi
El Matrimonio de la Reina de Holanda
públicas y particulares y de orfeones que se ?º
gratularon por el feliz suce,oo, parece impos1bl
Por mucho tiempo, pTeocupó en gran manera 6
El adorno que se colocó en las calles y pla
las cancillerías y á los que se intere1,an en lo to- fué exclusivamente ele Yerdura, de verdnr,1 h
cante á las nuevas de la:; corteB, una, cuestión a) meda y fresca, que daba á la carrera el a~pecto
parecer irre:::oluble: ¿con quién se casaría la b1;- un bosque en prima,era.
lla v joYen reina de Holanda?
También la iglesia estaba decorada con ve
Por ser quien es la simpáitica prince:,a, es dt'·· dura: las viejas columnas ele la ''Groole Ker~",
cir, por pertenecer á la gloriooa y legendaria ra
órgano de gigaintescos tubos, el púlpito de ahca
rna de los Orangers; por ser tan bella y cleli~ada. da ebanistería, desaparecían bajo bosques ele plan
que los holande,-:e.; entu,;;iastas la comparan á la tas ,erdes, colocadas con tanto a1-te como prof
ideal amazona &lt;le los Xibilungos; y por gobernar sión.
el pueblo neer]andé-¡:, uno de los más granaes y
_\lgo parecido á un teatro, un tablado r i1níiÜ
l1ichosos que hayan apareci-do en la historia de
1a hmnaindad, la noticia de rn enlace ha llarnallo mo puesto en medio de ]a iglesia, fué el ln.,
ilonde los novios y los principales concurrentes
la atención general.
Como se sabe, esta umon fué obr¡¡ no ,le l:1 colocaron.
íría y ceremouiosa razón ele ~ta&lt;lo, &lt;-ino d¿ fo.,
Hoy los jóvenes d~poj&lt;ados gozan en rn bello
inclinaciones de los jóvenes despo~ados. El du- distante castillo de Loo los hechizos de una ]u
que Enrique de }lecklemburgo-Schwerin y la rei- de míe], que hacen más bella su. hermosura,
na Gu.illermina se vieron y se agradaron; y éle juventud y su poderío.

Domingo 10 de Marzo de 1901.

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---- .

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LJLTIMOS ECOS

DE LA ESTANCIA DEL "VINETA"
EN 'A G UAS: MEXICANAS.

El crucero rulmnán "\Tineta", después ele permanecer en la,; aguas de nuestro primer puei-to durante algunos días, se marcho con dirección á la
América del Sur.
Los marinos, antes de alejarse de las costas ill} •
xicanas, hicieron saéar, á instancias de sus amigos, vaTias vistas del gallardo y elegante barco que
t,ipulaban, y cuyas condiciones dé celeridad, li g~reza y buen andar encomiamos debidamente á
su tiempo.
El "Vineta" es una prueba. del cuidado y atención que el joYen emperador germano consagn
al importantí1úmo renglón de la marina de an
natria: en po.co;; años la vieja flota, llena de defectos é incapaz de resistir el ataque de una verdadera potencia marítima. que existía haoe todavía poco tiempo, ,e ha conve1,tido en una de las
mejores y 1mí., bien organizadas del mundo entero.
La con,:,.trucción anual ele varios barcos, 1a
apertura de canales que expecliten y hagan fácil la
navegación, la cuidadosa y constante instrucdón
de la juventud que se consagTa al mar, han traído
el resultado que hoy admiramos en el "Vineta ·•:
una oficialidad coHecta y entendida, una noble
y saludable emulación entre las personas que l.t
foNnan y la serruridad de las costas y colonias qu~
constituyen el imperio que hoy rige el genial y talentoso Guillermo II.
0

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 19.0L

Domingo 10 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Primeras flores.
EL mercado de florl'=' se ha rcju\'Cnl'Cido en
estOb día,;. Bajo la \·icja cúpula de hierro,- mohosos y de ,·idrio,; polvo.,,o,, hay una animación de
pajarera, más inquieta y ruido,;a cada vez, conforme \'an llegando los tibios men,:ajes de aire perfumado con que, como es costumbre, no, ,alud,1,
ante,- de pre,;entán:eno-., la señorita Primavera.
E11 X oviembre, este mismo lu¡;ar e;; el aba,tecedor de los comenterio,. La multitud que á él
acude, circunspecta y grave. no -e parece á la de
e,;te mc.,'.S, tan ri,;ueña y jubilo,a. que ba4a co11
verla para sentir cómo n~ lk•g,1 hüsta el comzón un buen 1,oplo de alegría sana. En ~oriembre. el mercado ,;,e de.:.borda de ,m glorieta circular, y como la taza de una íuente colmada, deja rodar por sus escalinatas de piedra. hasta anegar la;; baldo-a, del cmbanqtwta&lt;lo ). los arriate,
del jardín del '· Atrio... un manantial de flore,
y de nm&lt;-go:;. l'ero. no obstante la riqueza de
las c-orolas, la c-a.pri('ho,a rnrie-dad de los pétalo,,. la mezola deslumhrante de los matice", en
todo aquel caudal de hoja,; y de estambres. domi11a un tono tri;ote, una ,·ciada opacidad, un ambiente enfermo: las ro~a" blanca$ se abaten desmayadamente ,;obre "lb tallo,., e-orno mujeres cansadas de llorar, las margarita,; amarilll'1lll, como
si en !-us alba~ estrellas ,e reflejase la llama de
los blandones, las viol&lt;.'bl$ ocultan entre la, ramas Hl palidez ami c·omo un relaje de im·ierno,
y los pensamiento,. pupil,ls fatigadas, dejan re:..balar el rocío como última:-: lágrim.t,, por ,-u,;
ojera:; de terciopelo. Ha)· muchas c-orona~. ha_v
muchas cruces, hay muchas guirnaldas hechas para rodear lápida,;, ó colgar del mármol
hts
urna,;. ó enredar,-;e en 111,; corni:;a,; de lo,-, :;epulcro,;.
Las gentes van bu:;canclo los adorno:; florales que
mejor simbolicen un dolor, que expresen ~o'l mtÍ,
exactitud un recuerdo, que traduzcan en flores lo
que las almas sientan en pesares, que fraternalmente armonicen con una tumba, que :;ean lamento. y oración y ofrenda, que .á los Yivo.- que pasan le,-: digan : aquí no, ha dejado el amor, con
mano piado,:a, y á lo, muert0:; que dese:an,;an bajo
la tierra obscura y opresora los arrullen con una
músi&lt;'a imperceptible y :mtil c-ompuesta de besa;;,
de su,;piros y de melancolías. Las flore,,; de X oYiemhre 8on ornatos fúnebre,;, cloloro.;a,- alegoría~
de la muerte, pensati"ª" compañeras de lo~ ci-•
rios; ~on flore,- anémica", que abrió el aliento
frío ele las mañana,- nuhl™:la". ~- que no :::intieron por el día el co,;quilleo de las maripo,a, que
van á dol'lnir en los eálic-es su borrachera de ~ol
y de néctar, ni por la" tarde, ,·ieron lo, e-:c-arceo:loco;; ele las golondrina, juguetona-:.-, ni por la
noche oyeron trovar al risneiíor todo ye,,tido de
plata nitilante por la luz de la ré'mota e"trella
enamorada ele ,;u,- canciones. Ron flores que han
i,;entido la nie,·e. que oyeron llorar el agua ele lo$
arroyo,:,. fustigada por el hielo, que aprE&gt;ndieron de
memoria el coro litúrgico de lai- hojas ~eca,- que
-van por los senderoo como una proce,-;ión de peregrin0$, que han vi,,to á lo lejo:-;, las rígidas contorsione,-; de lo8 árboles desnudo;;, que. al erguir•
se. contemplaron en lo alto nido" vado,, ~- al inclinan:e, sorprendieron pájaro,; aterido~ ). agonizante-t-.
Ella-:.- son, las pobrecita;: pálidas. c·lorótica;;,
toclaría bermo;,as como jóvenl'&gt;' tí~ica,, ele esas d1,
ojos febriles y pómulo-: rojizo,;; ella;., ~on la• que
vienen al 1Iercado para que ,;e las Heven :uego
al cementerio, donde ~e tien&lt;lcn sobre la;; pulida;
losas de los monumentos y -:e de;-hojan, ~· se secan,
y son barridas al fin, por la áspera é irren'rente
eseoba ele los sepulturero".
Cuún distintas esta,: otras de' )Ia.rzo. madrugadora,; y fr(.'5('as, que llegan al )[eread? re-cién hañada:-1 por el rocío de la madmga&lt;1a, y que sr rÍCTI
J)icarc,-;c-amente. contenta;; de viYir. de --er bella~.
de haber embriagado á lo,, colibríe,, y c-oqnetcado
con la:-: mariposas de mantos de seda joyante,
y acl:'drndo por entre los tu.pido,; ramaje;., l,li! boda;. fü, la~ ave&lt;.. Estas sí que h1m vi"to á las golondrina:::-, y á :aemejanza de )[ignon, ~ur.ií;in en
ellas: estas sí que han escuchado ariC'ta~ d~ trin~ y cristalinas sonatas ejecutada;; con drlica·de-

a~

za ideal por lo, surtidores de las fuentes; ésta~ ,i
que cantan los bueno=&lt; días, y como much;Jch,b
en un balcón abierto, nos ven pa.sar y cuchichean
e-orno queriendo &lt;letenerno,-, para que las salutlcmo,, con una galantería.
De vera" que están lindas la" c-oquetas; ~&lt;, le,
nota de,-;de luego que son ca~uivanas, frívolas,
aturdida;.. audace.s, deeidoras; tienen la Yoluhilidad de lo,-. quince año~; no piensan ,,ino en y_u.'
son bonita:&lt;. ¡ Oh, }lalherbc, viejo gmñón, no
te detengas: :--igue, sigue con tu pan1"ol bajo el
brazo, y tu libraco de pasta de pergamino en la
bo1",i del gahán empolvado, sigue, filósofo rimaclor
ele la desdidia y de h1 muerte, no les digas á estas ro~a,-. bt•rmejas, tu ,·eh'o manoseado. 111 le,
expliques lo que van á durar; no te detenga-,
frente al '·)lereado''. ~igue, que l a Catedral est.i.
abierta Y llaman á mi,-.a. abre allá dentro tu bn,viario y· medita con Kempi5, en lo efímero !1e b
ft'licidad y de la belleza!
En e~ta~ mañanas de lnen ,-;ol claro y limpio,
de aire ra&lt;lio~o, que e--malta el césped del jardí11
del •''Atrio.., y pone contornos de oro á las copa~ ele los árboles, sólo los enamorados y los soñadore,-, los que no entienden de filosofía,-, los qui?
no quieren saber ~i la vida e~ mala, porque ,1?
contentan con ~entir que e;; bella. son los que --e
detienen ante la glorieta circular del )1ercaclr,,
y compran lirio,. violeta;;. margaritas. rosas, muchas r0$as, to&lt;la!' las ro~as, la~ primera" flores que.
para anunciar;;c, manda la señorita Pl'imavera, á
los soñadore, y á los enamorado,,.

La Opera francesa.

La Compañía francc,..a, que no,; estaba haciendo
proci::;amente lo que la" esperanzas: prometer que
venía y no c-umplirlo nunca, llegó por fin en plen·i
cuare,,.rna, agitando en una mano el cascabel de
la opereta, y en la otra la campana, de bronco ,onido, del drama musical. Al llamamiento acudieron, éstos santiguándose y palmotean&lt;lo aquéllo~,
todos los amantes de la buena música. El Renacimiento se ve concunido noche á n oche.
La temporada "e abrió con ''Hugonote:;... Gran
puerta de oro. El bello poema del insigne autor de '· Africana..., no envejc&lt;·e. ante;; consérva~
henchido de fre-ciua juYenil, no obstante su marcado romantici;::mo. E~ un veterano audaz y vence-dor. Ha ;;obrevivido á rn e-;&lt;:uela.
Y no e;. el llrama de Scribe de e~tructura rnlgar, ni la;; brillante, e,;eena,-. de Descham 1'-, que•
dieron ocasión al músieo para e:icrihir cuatro ó
cinco número,-; ele ,-u ópera. lo que prolon.g a la
vida á los "II ugono({',··: e-- el genio ele )leycrbeer, la ~uprema inspiración del maestro, el encanto de e,a música Yigoro-:a y colorida. que elevó al grandilcx:uente alemán ú la altura de primer compo,-itor de su épOC'a.
En ' ·Hugonotes.. e,;tá, hábilmente interpretildo
el c-ontra,te entre católicos y protestantes. E;;ta
lucha religio,;a en la cual se c-onfnnden los cántic~ c·alvini,ta~. re&amp;pirando ardor y franqueza. y
la.\' letanías romanas, unciosas y lánguidas, sirve d~
marco ,ombrío á los trágicos amore:, de un prote,-tante "&gt;' una católic-a. . . ¿ pero á dónde ,oy á
parar?
)fe detengo: es ya mu~· tarde para entrar en el
anáfüi=&lt; del argumento de "Hugonotes", no
quiero contar la hi,,toria de esta abuela del 11..tP;
todo el mundo la conoce Y se la sabe al dedillo
hasta en sus pormenores u1ás íntimos.
EL tenor J erorne, la :;oprano Talexis )' el bajo
Bouxman, fuC'ron los héroes de " Hugonotes''; e;;
natural. Raul, Yalentina y )Iarcelo i-on las trec;
figura, que tienen reliere en la obra; las demá~
se pier&lt;leu E&gt;n un fondo borroso y lejano. J erome
e,, una ¡;ran voz; la Talexis, una hermosa arti~ta,
apa,;iona&lt;la y ,·ib.rante: Bouxman. un gallardo '.ipo e"(·énico, c·on una voz caliente. flexible Y exten1-a.
·
Rin embargo, la ópera no pndo lucir e-orno otra,:;
vec-l',. Raul ,-.e enronqueció mucho antes de que
la pólrnra &lt;le lo, al'(·ahucei- de 8an Bartolomé. ~,ltura;;c el aire. Asi;;timos á uno,; "Hugonote;;"
sin tenor. No oimo-o á Jerome. lo adivina.mo;. Y
á pe:-11r de e~o, lo a.plaudimo;;. Seguro e,;tov ele
que e,- é~te uno de los más raro;; v de los más legítimos triunfos del cantante francé5.

Las V iajeras
colectivas: bailes veladas literarias, conciertos, comidas campostres' y todo lo. r_e1·
ativo a' "sport" .
Este, dada!- nu~tras con d 1c1ones, se, l~ace cada
día más nec~ario para el clc;-:arrollo f1s1co de la
generación que nace á la vitla de_ la actividad_ ~n
una. época ve1,dadcmmente florec-1entc y propicia

Ya c,.;tán C'migrando las golondrina", las ai-.
d,h del ,ol, e-orno lt":i elijo un amable poeta • ya COJ;
m ienzan á t&gt;:--cribir nípi&lt;las mt,lodía~ en el 'vieut.o•
~'ª hay nota,-. en lo~ pentágramas de alambre del
telégrafo.
¿ Xo a&lt;:abamo,.; de hablar ele
re,? Pue,- por e,.;o vienen.
E~ el tiempo de lo,; espon~ale,;
bre-.. El amor necesita ro,;a.~.

•

JUNTO AL FUEGO
¡ Oh. mi 1umbre amiga; mi novia, la lum
i Oh tú, sola dueña de mi amor eterno!
Junto .í tí l&gt;ebímc azumbre v azumbre
De pone-he,,, fragante:-. en ncx:he::- de invierno.
i. Quién como tú me ama, mi dulce señoril?

¿ Quién e,, má~ hermosa'.-' ;, Quién es má.s ardien
¿ Quién, c-omo tú. luce penachos de aurora
Que te ha regalado el sol e:,plendente?
Lo,, dioses te hicieron, y le,-, plugo darte
Ropón de e:,meralda$, rubíes y amatistas ;
rru belleza e:, tanta, que escapas al arte
De ,-abio,,, poetas. pintores y artista,,.

A todos cerraste la mfatica puerta
Tras de la que escondes tu amor y tus ga]asr
También, á mi ,·ista, ele rubor cubierta,
l~lega::,te, en un tiemn?, tw, púdicas alai;.
Pero te vencieron mis amantes bríos;
Al yugo ccdi,-te ele amorosos lazos.
Y. hoy, sólo en tus labi~ ,;,.e posan lo, míos,
Y ;;úlo á mi cuello anuda,, tu~ brazos.
Tu amor íué mi mu,-a: tú diste á mis ojOI
Yi,-.ión sobrehumana de mágicos lentes;
'l'ú has pne:-;to en mis labioti cansados y flojos
C'ontraceione~ bruscai, de besos candentes.

Bditicio del C• ntro de Depe ndientes.

E1 ~'Centro de Dependientes''
En época no lejana nn" hemos ocupado de esta
-simpática agrupación. t"nn nwtiro de la e.,tudiautina que fo11·. ó y qut' fué t'l único n .,,:,;ucrdo &lt;¡uP
tuvimos de lo que en tiempL&gt;-, remotos era el Carnaval en )léxico.
Hoy damo" á c:onoc·C'r el c1lificio en que la mi,-.ma sociedacl ha e~tablt•('ido una quinta de ,;alucl
para los .;,ocio~ que ,-t' e1H:uentren enfermos, y lo
hacemos -con tanto má,- agrado cuanto que yerno~
en la nue,·a creat"i&lt;Ín un fin t•lerntlo que re ~epara
por completo rle la~ formula~ Yulgar~ del rnutualitimO en )Iéxito, sil'1Hlo de tomar~e cm considera-ción, paar justificar nue,-.tro t•logio, que la ma__yor parte &lt;le lo, miembro,- tlL· 1•! '·Centro de Dependiente,-.. :;on jówm,,. y no obstante las ineli-

naciones propias de la edad, no han pensado en
congregar,;c solamente para !livl'!'tir,t•, ~ino para
,t:r po,-1tiYru11ente útik,-. le,-; un~ á los otro,;.
lla r todavía una eircun&gt;'lan&lt;·ia c¡ne ,tumenta la
,;imptltht hac·ia esa rnrporat·ión: á ella e,tán afiliarlo,,, imliYi&lt;luos de lC)da~ nuc:ionalirla,lt•-.. y rntn• lo;; s()('io., reina. :-in emharg-o. la rn;tyor armonía y confrnterniclad.
:c\lhico, 1loncl&lt;' hay relativamente tan p.x·o&lt;. centro-, de rC'erC'ación hone,-ta. ne&lt;·e., ita mucha, 1lc c-;ta, s&lt;x·iedade,- que scniián para alej,ir á lo,; júV&lt;'lll'S ele las cantinas, culti vnr re-lacio ne.-; ,le RociC'cla,l que los cleYcn é iniciaroe C'll JH'gocio,-. p,pentlati\·o.,; ele ,e¡ruro porvenir. tr&gt;do c-;to :;in perjui('.io ele que dentro rle lo~ límite;; del orrll'n ~las corwenil'llCi,:..:; ~orialcF. tengan r~o~ !!rtl])O~ un
programa marcado para proporcionar:;c eli\'ei·~ionc5

1

l

~cvyccco JcJ monumento que se ercgirácn Verncru.z
á la memoria del Benemtrito D. Benito Juárez.

p:11'a que se empleen ~randc., y juvcnile~ energías

en la realizac·ión tanto dl'l hit'n iluli\·i&lt;lual como
dl'l bien omún.
La, parti1la;; de caza, las reg-a.ta;1, el hase-hall, el
c:rl i,-.mo. la !!imna,ia. cte.. e,tím 11,unatlo;; á nrestar ::-en;cio~ de importanci,l, en e,;te ::-entido, J. la;;
,,gruparionc~ ele júvcne;: que existen en la actnalicl11d.

EL MATRIMONIO DE LA REINA GUILLERMINA.

Tú entra$te á mi mente desierta y escuáli
Y al querer tu soplo renovar mi vida,
1::ran,-forma;; mi sangre clorótica y pálida,
},n mar turbulento ele lava fundida..
;, Quién c·ual tú c-omprentle la lucha violenta
Que aqita terrible la:; noche,- de mi alma?
¡ E irritada ruge,-., ,-i ,·e:; la tormenta;
Y plác·ida ríe;: ;;i reina la calma!
Cuando la tristeza ele 1ú o-ubres giros
Enrnelve mi pecho, ¡ qué tmaro-o es tu lloro!
¡Se hinchan tt1s flamas en sordos suspiros,
Y c-ambias tus chi$J)fü'- en lágrimas de oro !

Y cuando el agenjo inunda mi mente,
Y en sus ondas Yercle:. de tl'nues cambiantes
X ~ufragan mi~ penas, me acojes sonriente,

¡ I cantan alegr?s hts llamas brillantes!
'lltt risa e;: rascada de rítmicas olas :
Son tus e-are-ajada$ rojas culebrinas
Que brincan risueña::; haciendo cabriolas;
¡ Si triste. romnue,·es; :;i alegre, fascínas !
Por eso ere;: duelia ele mi amor eterno;

X o alberga mi pecho caprichos triviales . ..
Así, pues, no temas que, al irse el invierno,
El cálido e:,,tío te traiga rivales.
Brindando á tu nombre, hebíme entusiasta
De poncheR fragantes, azumbre y azumbre .. •
¡ Oh. tú. mi adorada. bellísima v casta !
i Oh, mi dulce amiga ... ! ¡ )[i ·novia! ¡ Mi Jum(bre .. •

firfuro jJefefa.

Al llegnr A las puertas del templo.

'toilette que usó en la ceremonia.

�Domingo 10 _de Marzo de 1901.

RL MUN"DO ILUSTRA_DO

Dooning~0 de~arzo_de 1991

EL MU~O_ ILUS•TRADO_

La Gran Exposición Pan-Americana
Si de los principales ~ificios que se h~~ ,levantado en Buffalo con motivo de la Expos1cion, tuviéramos todavía mucho mie deeir refiriéndonos á
sus detall~, esmerada constru&lt;'ción, amplitud y
eleva,do costo, planas enteras podríam~ llenar ~¡
nos propusiéramos enumerar y dar una 1&lt;lea precisa de todas y cada una de las sorpresas que preparan nuestros vecinos del X ortc, y que son, en lo
general, dignas de su típico atrevimiento y gusto
-por lo sensacional ; pero ya que con estas línea&lt;;
hemos de cerrar nueKtros informes relativos á e;:h
Exposición, que será uno de los primeros y má..,
notables aco:atecimientos con que se inaugurará et:ta centuria, nos limitaremos á dar á conocer en
nuestros grabados, los preeiosos pabellones que se
destinan á la Horticultura y la Agricultum, al
Templo de la :Música y al grupo de etnología; el
Palacio construído á expensas del Estado de Nueva York, y una ésq11ina de la grandiosa construcción, que se ha llevado á cabo á la entrada de los
terrenos en que va á verificarse el certamen.
No nos detenc1romos en describirlos, puesto qur
nuestras ilustraciones los reprCh---entan perfectamente y á primera vista resalta su belleza arquitectónica, que sabrán valorizar nuootros lectores. .
Más á propósito es hablar de aquello que threctamente interesa á nuestra República. "Las calle"
de México."
Uno de los principales y más ricos conce;;ionarios de la Exposición, concibió la idea, ya en su
mwyor parte realiza&lt;la, de consagrar una gran par-

Pabell6n del Estada de Nueva York.

ETHNOLOGY.

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;.1!1111

EdiOcia para el grupa de Etnalagla.

rimos, no sólo se ha limitado á reproducir nuestras construcciones, sino que hará que figuren en
aquel recinto, cu8lllto de tipico ha podido encontrar en el país: desde la carreta. antigua tira.&lt;h
por bue~s, la canoa de nuestros lagos y el "cayu&lt;:o" de los ríos, hasta la plaza de toros, loo pMeoe
de Santa Anita, etc.
Los toros, sobre todo, han merecido su- mayor
atención, y ha contratado u.na cuadrilla para da1¡
la friolera de 180 corridas en los seis meses que
tendrá de duración el certamen.
Fuera de esto, que tan directamente nos concierne, la compañía organizadora de esta fiesta, netamente americana, tiene en perspectiva novéda&lt;les capaces de atraer á los menos curiosos y amantes de divertirse.
Para imaginarse hasta qué punto pueden haberse esfor~ado los ingenios y calcular la clase de noye,cla&lt;les proyectadas, ba,sta decir que se ha ofrecido un premio ele cien mil pesoo en oro, al autor
del proyecto más nuevo é ingenioso, y que á juicio ele lo:, miembros de la compañía, sea superi@r
á to&lt;lo lo que onás ha llamado la atención en lo~
graneles certámenes, incluí&lt;los los de París.
..
Entre lo que se conoce ele estos proyectos, J1áblase de un viaje á la luna. Los pasajeros tomarán
lugar en un aparato sorprendente, y una vez instalados, por una serie de combinaciones mecánicas,
sentirán que abandonan la superficie de la tierra,

tie del terreno, á dar á conocer nuestras calles,
nuestras construcciones principales y hasta nuestras costumbres nacionales, teniendo en cuenta el
interés que l\féxico ha despertado en los últimos
años entre todos los norteamericanos de empresa ¡
capi,ta,l, y lo poco conocido que, relativamente, es
este país, no obstainte la,s numerosas excursionec;
que casi mes á mes han esta,do visitándonos.
Las moilestias de un viaje, la imposibilidad de
abandonar los negocios por unos días, y otras muchas causas, hacen que los vecinos más alejados de
nuestra frontera con la Unión Americana, nos conozcan apenas por rrferencias incapaces de dar
idea perfecta de lo oue es nuestro suelo, sus riquezas, nuestras condiciones económicas y socialés v
tanto~ y tantos factores como son in&lt;lispensables
apr~ciar para que los hombres de neo-ocios
encuen0
tren un rico :filón que explotar.
Buffalo, con su aparat{)lf,-a. exnosición, con d entusiasmo que ha sabido despertar en todo el vasto
territorio americano, su anuncio constante de verd_aderos a_tractivos, es seguro que reeibirá la. visita de millones de hombres, -para quienes México
es punto menos que desconocido, y el paraje llamado "Las calles de México," nos prestará un valioso servicio: el conocimiento !ITáfico de nuestraQ
ciudades, que será contingente t-de importancia Ji
á él se une el esfuerzo que bagamos los mexicanos
para exhibir con la m11:yor profusión posible, nuestros product.os, artefactos y adelantos.
Por otra parte, el concesionario á que nos refeTemplo de la Música.

�F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ::\Il~NDO ILUSTR_.\.DO

d'or el alma 6e ''dolea6es''
El ,,1eerdote, un montañrs alto y recio, se detuvo frente al conserje de la plaza de toros.
El ei;cueto mozo, con tufo,; de pelo bravío hasta
las cejM, razurada la faz, en mangas de c.,miF·1
y alpargatas, recomponía á la sazón uan montura
&lt;le lidia; miró con curiosidad al edesiástico, sin
atinar nué podía llevarlo al coso en día de trabajo,
y le dijo alzando los hombros:
-Puede ui-tecl vi~itar la plaza, ahí c¡;tá 1n

(

l
I

t.

~

puerta del callejón-y señaló con la leznn una de
las brechas del intrincado andamiaje. Nada se
me debe--agregó casi con grosería, cuando el interlocutor metió mano al bolsillo, para gratificarlo-v volvió á la faena, sig,iiéndolo col'l la vi:;ta,
canturreando una copla booegonera, cuyo ritomelo
fingía el resta.llar del látigo y la interjección del
carretero, que .azuza á las bei;;tias cansada~.

"¡ Arre, arre; chis, chas !"
· La sotana se perdió á lo lejos; el Padre Ca.milo discurrió por el callejón, penetró al redondel;
su e,;tatura. enorme proyectó una sombra mavor
aún en la arena inerte; el sol occiduo lengii!!teaba
en las rendijas, como la lumbre roja flamea Pº'-'
las grietas de un horno.
¡ Y qué grande era aquella fábrica v cuán silen-·
cioso y solemne aquel circo, en .cuya.s·lumbreras v
tablados quedaban huellas de .la última corrida:
en los palcos, sillas derribadas; en lrni e~cañ(js,
un tonel de agua volcado; papeles de colores corch0t-, cáscaras de frutas. . . ·
'
Gua sola vez, allá en la infanC'ia, estuvo en los
toros, y con los ojos del recuerdo, resu&lt;:ítaba el
circo, pleno de bote en bote; flámulas de .trapo
que ~e retuercen como látigos en el cielo de In
tarde; cortinas abigarradas, que i;e inflan como
,elámen~; trajes vistosos de mujeres desenvuelta,: tropas cuyas armas chispean; bomberos : la
fanfarria de metálicos instrumentos: blancos paiío,-, en los kepies de los gendarmes; sombrillas
relampagueantcs; mantones multicolores; enjamhres de vistosos abanicos; naranjos y clavele; dohk~; mantill~s y sombr~ros de paja; triángulos
albos de camisas masculmas; negros para~o1e~ ·
For&lt;lo titilar de la multitud alegre del domingo'.
y al lado apuesto: la chmima bañada por la lum\Jre I d~l astro; la. chusma rabiol"a y pintore~ca ;
movediza y mugiente, saludando con gritos y palmas el breve y doloroso drama que abajo se de~arrolla: un toro negro izando sobre las astas al
&lt;:aballo desfallecido, indefenso y anciano; las pa-

ta., blanC&lt;'l.,; &lt;'alzada::- ya c-on el rojo coturno de la
sangre y de la muerte: de la ~:mgre que brota á
borbotone,. como f¡ientc termal, por la hon&lt;la herida del encuentro.
Se estremeció de horror t·l contemplativo, y pa!1CÓ lo::- oj0::- en torno: solrda&lt;l ~- ~ilencio: prenda~
de ropa or&lt;•ándose aquí y a&lt;'ullá; tres €:,rallinas picoteando l'I rstiérC'ol junto á la puerta del toril.
:;entóre en l'l ~caño donde destan~an los peon~,
y r&lt;.'&lt;-·onstruyó la de~gracia
del mrutador "Role-tldes".
tomo la ovó narrar en la
tertulia de ·1a &lt;:ernía.
V~tía ele azul y plata
aqudla ta'r&lt;le: había pnei,io
al t·nartro, un lucido par de
barnderilla1-; palmas, tabaco
y dinero; una pet·ador11 llamada ''Dulzura.;'' le arrojó
dt'ntro de sn zapatilla bordada de oro. un pañuelo de
,eda y un manojo de clavele;;... El públi&lt;'o pidió
otro par y él obedeció, dejando lo,; tra.4r,,; ele matar
que había (•mpuñado; tomó
nuevo-; valo,,, rompiólo,, para ac•Jrtarlo:-., t:ontra la rodilla, y de cara al sol pr':'jlaró
el quiebro ...
1
El enx:ador enton&lt;,-e,;, con
,·
gesto de niño que llora, exclamó: ¡ Dios mío! y signó,-e. porque Yeía el horribl~
('Uadro: un ¡ ah ! de espanto
Tompió el ;.;iJencio del públ1eo: la mú,-i('a enmudeció,
tan ,-.ólo el pistón, un ciego,
~c¡..rt1í.i lanzando la alegre melodía de un pasa-calle anda.luz; la., mujere,, &gt;'&lt;' eubrían el rostro; "Dulzuras'', la c·antaclora. rompió en el agudo ~ito que pre&lt;·rde á las
c-onntl,iom.,; histérica,:; v en la arena, rodeado ele
un grupo ele torero", i11.útilmente al quite. hajo
la, a,ta.s del toro, un toro granizo. -.:e ~acu&lt;lía m1
homhre á rnda derrote, lm hombre vestido de azul
y plata. un hombre que al ,-er de nuevo lanzado
por lOl' air~. c:aía en crnz ])()('a abajo ... inerte ...
,;e lo llernron; "::\fonarea ", el Yeragnas a.,&lt;-,.ino.
fué indultado por su pujanza.
-De modo. murmuró rnuv
I
pálido el ,ac:er&lt;lote. que h1 cogida fué ahí, bajo el palco pres•dencial, y paso á pa.~o. 1legó
al ,..itio. donde quedaban huella.; de la hl&lt;'ha todavía. ,r piadosamente tomó un puña,lo de
la tirrra rojiza y la guardó en
su pa11uelo: &lt;'erca Yió un anunció y le,·antólo; era ang0-4a
tira imp~,:a á varia,: tinta~.
con toscos graba.do~ y borro,oo
retratos en fondo oval, entre
ellos figuraba el de Franci~-o
Arazn "Soleades''.
-¡ Pobrecito hermano mío!
clamó el recio eele,-iástico, con
una voz que no correspondía
á lo adusto de ,u faz, ¡ pobrecito hermano mío!
Y lo recordó atr&lt;&gt;Yiclo y YO·
luntarioso; rausa de la.~ iágrimas en el hogar: predestinado
á una trágira muerte; hoy recogido al pie de un árbol. pr(','a
de una c·onmoción cerebral;
otra vrz con un brazo roto por
montar potro,- bruto.,: después
cubierta fa cara de sangre por
reñir á pedra.tlas; siempre arcliendo la lámpara ante el ~anto, para salrnrlo &lt;le pelirrrn&lt;=;
siempre al borde trém1117i de
]~ labios mat.ernos, antes que
el de los otros hijos, el nombre

amo:;o dt'.l de,,obediente y arrojado, y temerario,
¡ pendenciero ...

-¡ Pobre madre .... te va á cost.ar la vida cuando lo sepa.. !
-¿ Y vüütó usted la enfermería?
-¿ 'l'enéis enfermería?
-E~ tlaro, e:, de reglamento, la. estrenó hllt'e
quinc.-e día..:; precisame~te "Solead~'' ... Pero espíe
usted, y el mono sabio que servia de "cicerone"
al Padre ( 'amilo. pues con ese fin lo man&lt;ló el
(•om:erje, hizo que, doblando su cuerpo hasta lo
inverosímil, pegara el ojo á una rendija de la
puerta del chiquero-mire usted ~. toro gra..
nizo fué l'I que lo mató .... las manos sobre las rodill,is y t◊nteniendo la respiración, temblando como una criatura el sacerdote conoció al asesino
de i,-u hermano menor; el "Monarca" macizo,
fuerte. d&lt;&gt;spótico, corta la encornadura, l~trosa la
piel, rizado el morrillo, lenta la cola, entrecerrados los ojos, rumiaba. . . . soñando en la vega
azul, &lt;¡ uizá; en las altas yerbas; en el llano
tranquilo.
-¡ MaJdito !. . . Pero tú-murmuró
ti&lt;1o-¿ tú qué cttlpa tuYiste?
-Lo t,¡;tán eurando de las heridas .... observo
el mono "nbio, y alejó de ahí al sacerdote para conclucirlo á un de,-mantelado cuartucho' oliente í
dro¡.ta:;; amueblado con un aguamanil esmaltado,
un eubo tle fie1To ; una mesa forrada de hule
blanco, y un e,;tante, á través de euyos polvoroso¡
&lt;:ristale:; se veían amontonados frascos botellas,
lío~ d~ algodón, rollos ~e vendas y c~lgados de
alfilenllo::; de cobre ó dispuestos cuidadosamente
uno:- al 1::do de otros, los fin0:, y resplandecientes
ac('TOS de la cirujia.
-Aquí lo trajeron, r~piraba apenas; le cortaron la ropa con navaja para de,,,·estirlo rná~
pronto; le lavaron con esa e;ponja grancle la.
hPri&lt;la principal, ¡ era un horror Padre! de la
tetilla á la ingle una abertura d¡ este ancho: la
hemorragia lo mató: allá afuera. un mundo de
gente se agolpaba para mirarlo detrás de los vidrios, aquí profundo silencio, afuera comentarioa

en voz baja: se iba la luz; encendieron c-erillo~
para 'e::-cribir &lt;'l acta; de:;pués el Yelador tl'ilj 1
una lintNna; lo,- amigos reclamaron rl cuerpt1 tle
'·Soleades··, y &lt;:omo faltara con que e1woh-erlo,
c¡ui:-o pre,-tar su capa de lujo el "Uaclitano" pero
"Dulzuras", que ,-erá lo que quieran, pero ~e pre,rú
con él como mtrlie (¡desde eompr-arle l os &lt;·igarro,; '.) ' ·Dulzur¡¡," rompió un Yiclrio, walo 11,-ktl, c,;e; y por ahí. hcC'ho bola arrojó su mantón
de }fanila; rojo. con bordados blancos. i Pobre
mujer! Aún nw acuerdo que al f.alir lo llt&gt;váhamos sobre una tabla. porque la camilla tar&lt;l,tb,:
mucho, Iu llcYábamos entre cuatro, y nos cll'tnrn,
f'f! afianzó á ]¡¡~ corrn,.; del "Almendro'' el picador. y hl's&lt;Í al muerto rn la boca, tanto que pareC'Íll morderlo. y ,liciéndole cosa.1; de amor, tan tri,;ÍC:'. qul' no,~ hizo llorar. Por (','O ~e ha dado á la

bebida; ¡ vaya. que le tenía ley al pobre muchacho! Le mandó decir nueve misas . .. porque un
torero, créame usted, Padre, un torero tiene esa
cle1-gracia. morir lejos ele su familia, en una mesa
de operaciones. Eso me decía yo cuando muerto
"8oleade,;'', vino el Yiejo ''Lagartijo'', su paisano, quien con todo y ser duro en el oficio y haber
visto muehos difunto,; en la lidia, lloraba como
una mujt•r, y Ir cortó pl'lo, y le hizo caricia,; como
á un niño, y le decía, besándolo :-'l'oma, Paquin, toma, redhelo como si fuera de tu madre
infeliz!
_El Padre Camilo e:;cuchaba ron los ojos hajos,
tremulo, atornwntando con su,; dedos de labriego
el borde &lt;le la me,;a: una, clos, un hilo lento de lágrimas d i,-,·1m·ín--como la linfa tímida clisrurre
entre árido~ bloques-por ~u faz yaronil S
adu,ta.
De pronl,o, como si una idea más alta que el
dolor humano lo dominara; .;e quitó el sombrero
re-:-petuo-;;tmente. con aclemán "acerdotal, abrió un
breviario, y mirando una ele las manchas de sangre que en el pi,-o había, rezó en latín una orac-ión
mortuoria, la mi,,rn.:1. que de:;hoja las flore,- &lt;lel
penlún i,;obre to&lt;lo,; lo~ ataúdei:; v sobre todas la;:
fo,.:as, -;ólo que l'll e;,a Y('Z era más gra-ve y más
inten:;a la entonación de la \'OZ intercesora; má~
fervoro:;o el ruego, como $i hubiese de atraYe~ar
tixla la tiPrra qm• colma una sepultura sin epitafio. en país extra110. la tapa del féretro c·osteailo ú
e,;cote; y los pliegues d(• un sudario pue,;to por manos merc~naria,;. para llegar al oído de un difuu, to amado é impenitente ...
Y entre tanto, el con~erje S&lt;'guía cantando c:on
•yoz ronca i;u copla bodrg-onera. ·
¡ Arre, arre:, chis, chai,. !

1

EL DIOS RECLAMO.

La humanidad tran,;portada y agradecid11 lernnta e,-tatua~. ent011t1 himno::, y rntreteje laurek•,, para glorificar ú )0:, g)'¡\nde,; descubridore~ e
inrentore-; · ú Franklin, domador del rayo, á Fulton y á W~th. domesti&lt;:,tdon•,- del rnpor, á Edison,
araliatlor y con,;errndor de ht palabra, á Roentgen.
ilH·entor de la luz ob,;eura, v ha~ta ahora, ninguna
plaza pública lleva el no1i1bre, ningún "squ.are"
e engalana con la e,,tatua, ningún monumento
~e n•r1rue en honor &lt;kl inn•11tor entre todo•, del
de-c-ul,~idor por excelencia. del treador inimitable á quien deben gloria y renombre todal:l las
c·elebritlades moderna,-, á Rarnum, en suma, el
de--cubri&lt;lor y propagador th•l "Reclamo'', palanca
de todo movimiento moderno, pedestal de toda
grandeza fini~ecular, punto de apoyo de toda fuerza política, ,;ocia! y económica. y base y sostén
,'e toda gloria actual.
Hagamo, Yaler .Y tributemos homenaje ele justicia ú ,;u mara.villo,o imrnto.
Antl', del Reclamo, se tenía genio. talento. mérito, virtud . .. y mo&lt;le,-tia, y con todo ese bagaje
,,, moría. por lo común. pohre é ignorado. Eran
nece,arlo, la sonri,-a de la Fortuna, los raros ca:
pricho~ del Azar, ciego é inju,::,to, las fantasías del
])e,,tino, para :,;tcar ú un hombre de la mediocridad.
' •\'ino... "l'ió", y "vrnció". Barnum, y dejó {i
la humanidad. como patrimonio, el "Reelnmo'·,
que hac-c ,;ur&lt;6 ir al indi,·iduo &lt;le entre la multitud;
t•l Reclamo, fuerza mH·ida ayer apenas, y ya más
J}')clero,a que la hada Elec:tricidad y que el sufragio uni'l'en;a•l; el R{'\·lamo.- úni&lt;'a potootacl que
l•,tá al abrigo de la,; revolu&lt;'iones. Ante ella, todos ,on iguale,-. emperadort':- y rey~, vendedore,
de j,ibón y fabricante, de jarabes de buena marea.
Del Reclamo. dependen de hoy má~, la .belleza.
la s,tlud, el amor, la,, riquc-za.-. El. á ,-u capricho,
haC'C c-riminall'&gt;- como hombre;; honra-dos, héroes y
1uárti rc-;, fel ict•,; y dc-,graC'iad0,~.
De hoy má,., él e, la Yerdad suprema. Con su
má::;cara ge,itituladora ·y su elü~peante atado, se
reve,tirán la filosofía, la religión. la política, la
ciencia, la indu.;tria, el comercio. y serán, a,í di:-frazaclo,-, verdad y bondad. Bajo i,u colorida y
llamatirn etiqueta, el ,·eneno se &lt;:onvertirá en panace1t; la inercia, en fuerza; el ,-ofisma, en trorema: el polvo, en oro. La verdad, cuya eompleta
desnudez rCJ_mgna, &lt;'nyo ceño fruncido asusta J
cuyo laconi,mo nos deja indiferentes ~- frío,, ne.
ce,,ita, para tomar e-arta &lt;le naturaleza entre los
hombre,-, algo del atado lentejueleado, de la nariz po..tiza y de los cascabele, del clown de feria.
l'odrán el error, el fraude, el Yieio, la nulidatl
clisfrazar,-e de la misma manera y pasar por Yerdad, lealtad, Yirtud y mérito; pero, ¡ qué importa.
,-i á ese preeio C'ircula la ,·erdad y ,;e difunde, y
~i el mérito Y la virtud se yen en~alzaclo~ Y engrandecido.s ! ·
·
La culpa no es del Reclamo sino de la i,patía
y de la injusticia humanas. El es el antídoto d~
la mode-tia; y los engaños y picardía,; á que ,,e
pre:;ta, :-011 l'l c·ai,tigo de nue:;tra iniquidad y de
nuestra ingmtitud para con lo bello, lo ,·erdadero y lo bueno.
El Reclamo es un corredi,·o de la luz que,
c:íniea, deja ver al lado de la~ bellezas, Jo,., luna1-e:::. El, má, misericordio~o, exalta lo bueno, e,fnma ó _di,imula lo malo; convirtiendo en oro
todo el e-obre, aerecic-nta la riqueza humana; hac·iendo héroe,- ele lo, que eran pobre~ diablo~, y
i-antO!-' de lo que no eran más que 'L'artnfo~. aquilltta nur~tra virtud y uuestro rnler moral. y nos
h~ee n_iá- re-1wtable, y admirables á nue~tro~ propio,; OJO~.
Tr~t&lt;.&gt;mos de• e1:umerar lo;; beneficios qur ha hec-ho a la humamdad. ¡ Enumeración digna de
IIomcrn ! El RC'C'lamo ha inventado nwclicina,
para tod,1" la~ enfermedades. La patología, aterrada, ha cecl1clo el campo al cinturón c,l&amp;:trico
al pare-he de Ori~i, á los óvulo~ Dernb. á las píl~
clora~ ro,;acla~ ele! Doctor William,- para per"onas
~-on .. - Y P_:lra persona~ sin ... á la cl1intntlahlta,
a la Gut•_rena. J Loy_ ~e muerr ~óio el que quiere,
por c·apncho, por d I h•t tantismo. por a mor al arte: pero no por falta de mrdicanwnto" seanros
ni ele médico,- infalibles. El qm• dmk de "esto
que recurra Íl la cuarta plana de lo,- periódicos'.
b plana en que hablan los Ol"áculo,- ,. ofician las
pi toni:;as.
·
0

Domingo 17 de ::\Iarzo de 1901..
Cualquiera va á cree~ q_ue _l~ époc~ ~n qt~e f;orccieron la ~ontag, Julia Gns1, el d1vmo U·trcJa,
la,- hermana,- )larquizio, ~nurrit, "e tutti qu",nti"
fué la époC'a del ''bell canto·•, la l'clad de oro da. la
míhil'a ro&lt;:al. La l'erdad de;;nuda y ceitucla !rnbfa.
tenitlo ht c·ruc&gt;lcfod de de,-poblar de cantante, nuestro,- pro,-ccnio,, y de rui~l•tiores lo~ l!o_:-quc, d~ manta pintada de nul'~tras e,;cenas lmc:a~. 1-.1 Reclamo acude al 4uite :c-eguido de la claque, repuebla l'I de,-poblado, y á la tri~trza y al de-encanto
ele haber perdido á 'ram berliek y á Angela Peralta, ,;ub,-tituyc In gloria indable ele po,-C'Cr á
la Pata Y ÍI Pep&lt;' Yigil.
·
(ht,;títbamo" del toreo, admirábamos á disbtncia
á Lagartijo, á Fn¡,-cuelo, al Guerra, muerto,- para
la afición y el Reclamo llena lo,; rncío,, reemplaza la,- baja,;, reorganiza el batallón diezmado, y
lo intc,ara ('011 el ")forito'' y Don Tancredo.
.
. do
En "uue,;tra inoc:encia, creíamo,;
e,;tar eonuen
mendrugo;;, a,;tillítndonos los diente¡,. con matateIHb y adoquines alimenticio:&gt;.
Error: el Reclamo
viene á c-on,olarnos, demo,-trándonos las blancura:; y ]a.,. sua,·iclades de lo:- bollitos y de la:, ro~ca~ tle Albeitero Y Arrac-hr.
¡ ('uánto,- infeliC'P:,, había hace año" que no tomaban buen Yino, ~o pretrxto ck que no podían
pa!;arlo ó de que ni aun pagándolo lo encontrab,1n t•n rl c·omercio ! El Reclamo, compadecido,
ha t()tado c·on ,;u n1rita mágica la tintura de campechr. :-· ck-,;de entonce", hasta lo~ p 1rdiosero•
pue,h•n regalarse con los mejon•,- "crudo/' de la
Borgoña y dPI Borclelés.
;. (1niéu C':- el inrentor ele lo:- zapato" '·que duran lo que uno quiere". de lo~ fluxe" de c·a-imir
in¡dé,. buen corte garantizado, á nue,·e pe,o,
·plat11: ele hb c·ama:- ele latón á prueba de derrumbe &lt;ll• la c·,N1: dr los c:o,mético.&lt; Jlara '-arar el pelo: de las pomadas contra las pecas y las arruga,-: ele la, mina~ en acciones ele diez centarn--,
c-on &lt;liYi&lt;lenilo,- -l•manario, ele cien pe,o,: di&gt; lo;
$Cg"ll ro~ en q ne ~e paga como uno :'. se r&lt;'eibe co:mo mil?
Y ,-i del orden mercantil é indu.-trial pa,n1().;
al eientífic-o, artHico y político, ;, quién ha 11ngi;lo ..emi-dio, á Crookes, el inventor de la fuerz.t
:p,,íquiea? ¿ á quien debe Eva Fa:-· el acliYinar las
:tonterías que pien~a ,m público? ¿ quién ha clado
·$er y Yida al decac1enti$lllO en pintura, al natura-lbmo en 1itera.tura, al eclectismo en filo~ ,fía?
:, quién ha poblado las repúblicas c·entro-america:nas ele héroe:&lt;, de regeneradores, ele político.;,. Bi~:markinos. de generales ~apoleónicos? ¿quién las
ha heoho Pac:tolos para la Jlinería; Jaujas p,ml la
:Agritulturn, repúblicas en lo polític·o. Arcadias rn
;lo social?
El autor ele todas esas maraYilla¡.1 el creador y
-divulgador ele todo,- esos prodigio.&lt; e$ el Reclamo,
:á la wz )lecena5, Franci:sco de Paula y Divina
:Providen&lt;'ia, en una palabra. Quinto Poclrr.
Huprimiclo el Reclamo, ~e paralizaría en el acto toda la Yicla moderna: el hombre no tmdría ,·a
en qué creer &gt;' en quien &lt;'Onfiar: enfermo, no po.clría curar;:r. hambriento, no tendría alimento que
:eon,;umir; ¿ÍI qué ~a;;tre recurrir? ;. clr qué zapa:tero ,;erYir"1?? ¿ A qué manos confinr la ,alrnción
:de la patria y los cle,,tino, ele la humanidad? El
:es árbitro de nue~tra;:: preferenria,,. c·riterio de
:nue:,;tros juicios. norma clr nue"tra eonduc-ta: á la
:,·rz locomotora :'. riel, hélice y faro, Yela men y
:c',tr('l la polar.
8i no exi,-tiera el Reelamo, el sol se extinguiría.

])r. Jrl. Flores.

REVERIE
¡ Cómo re~lt•ja el pen-,amiento mío
El cuadro pfotore&amp;&lt;,-o ele ;m aldea!
Brilla ÍI lo., rayo,: de la luz fehea
En la falda ch:l cerro el ea..l•río.
C'orrc á Hl5 plantas el bullente río
Que rntre choza~ :-· pracla,; culebrea,
Y el álamo opulento abaniquea
La hamaca que se mece en el estío.
L o., iaramhueo.s y lo,; mirto" roj0s
C'erc-an el huerto donde alegre un día
1\fe miró entre sonri,a~ v f10111·ojo~.
"~o ,olverá,; á verme", me decía.
Y no la vieron má~ mi-, mt1"tio,- ojos
Que lloran hoy sobre -;u tumba fría.

Joaquín C:rejo.

�EL imNDO ILUS'TRADO

EL MUNDO ILU3TRAD0

Do.mingo 17 JeJiarzo &lt;le 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA

:r-

.,

·,

\

¿

. Prinetti, Ministro &lt;M Relaciones.

E.l Nuevo Ministerio Italiano.
ror cau¡;a de una riguro,-a providencia contra
la Bolsa del •rrabajo, en Génova, la Cámara italiana derribó al Gabinete !;araco.
La constitución clel ~finisterio que reemplazó
á aquél, fué de las más laboriosas. ~o menos
de ocho días de actirns negociaciones necesitó el
señor Zanarclelli para llevar á bu.en término su
tare-a; por fin, el tatoree de Febrero, por la noche.
el Rey aprobaba la lista ministerial que le presentaba el señor Zanardelli y la cual es bastante
homogénea.
La Presidencia ~in cartera de este ~Iinisterio,
toc-ó al señor Zanardelli; los importantes departamentos de Gobernación y Relaciones Exteriores
fueron para los ~eüores Giolitti y Prinetti.
El señor Zanar11elli, Presidente del Consejo,
cuenta ahora setenta v tres años de edad. Es la
octava vez que desen1peña el cargo de :\1:inistro,
y ca~i siempre, exceptuando una vez que estuvo en
Gobernación, ha des.empeñado la cartera de Justicia.
Eg un jurisconsulto muy distinguido, autor del
códi¡rn penal Yigente en Italia, al cual se ha bautizado con el nombre "Código Zanardelli".
También es orador muy elocuente, aunque nervio~o é intransigente en sus principios.
Dest&gt;mpeñaba el ~finüJcrio de la Gobernación
en 1878, cuando el Rev llumberto fué víctima de
un atentado en Xápoles, y cayó del Poder por no
habl'r previsto 11Í prevenido el siniestro.
El :-eñor Giolitti nació en Coni, en 1842. Su
carrera es la hacendaría. Es hombre robusto, ele
franqueza brutal ~· de voluntad inflexible.
Ila estado ya también en le Poder, del cual
cayó en circunstancias memorable~. Quiso noner
·coÚi á las intrigas que los hombres político; reatiza&lt;lo con su nombre: "Código Zanardelli".
hizo pagar caro su alarde de honradez.
Aun !:e le persiguió judicialmente, y sólo escapó merced á haberse refugiado en Berlín, en casa
e}(' una ele sus hijas. Su vuelta al Minish&gt;rio significa una satisfacción concedida á su per,-;ona.
El ~eüor Prinetti. que pertenece á la der&lt;&gt;cha
&lt;'!el Parlamento. e;; ingeniero y dirige en }Iilán
una gran fábrica de automóviles y bicicleta;;.

La opereta y la Montbazon.

Sr. ZanaTdellí, Presidente del Cons&lt;tio,

las fórmulas rituales, invoc-ando al Señor, para
que ''todos los que reciban la~ cenizas en suo cabeza~, se llenen del espíritu ele compunc-ión y obtengan la gracia de deplorar su,, falta~".

Sr. Ciolittl, Ministro del Interior.

Atendido el rango que ocupa el Papa, según loa
teólogos de la Corte Romana, no podría recibir
lecciones de sus inferiore~.

La 1;1ujer de 111; ~ombre célebre no se casa sino
Cuando el Papa tenía capilla, bendec-ía las ce- á mellias. El publico entra como tercero en la
nizas desde lo alto de su trono. El Cardenal Pe- unión.
nitenciario .,e aeerc-aba al P ontífice, que estaba
Ernesto Renand.
:-entado en su :::illón, y e-;;parl'Ía las cenizas sobre .
***
~u cabeza, haciendo la seüal de la cruz; pero sin
Los consejos son siempre agra&lt;lables al darse
pronunciar la fórmula acostumbrada para los sim- y algunas veces útiles al recibirse.
'
ples fieles: "memento horno.., etc.
Aln.r1ricio Esrrés.

&gt;

copla, la de la ópera bufa, la de la "divette'' Montbazon. El filósofo dijo: mientras se es poeta se es
joven. Y estar alegre ó expresar la a1egría, ¿ no
es ser poeta ?
Un escritor nuestro aseguraba que la música dJ
Offembach huele á las cenas de la )faisou d'Or,
que es una música griseta. Porque en el reino de
las notas, como en el de los corsés, hay una música honrada y otra que no lo es, como hay mujeres del templo y mujeres de la calle. La música
de opereta, cuando sale de paseo, va en un coupé, cuyas persianas se han cerrado discretamente
muchas veces. Es música "cocotte". que debe
oírse con el cigarro en la boca y el sombrero
puesto.
Offembach toma su violín, como un mal músico
de murga, y de pie sobre una silla, entre el tumulto del café, improvisa c,a~
obras maestras rb ligcrr.:r,n y de
desparpajo, en la., que á ratos
nos parecen el choq11e de ias
copas, los taponazos del chnmpagne, la cascada de la. ri.:;a y
el coro de los besos. Hay en
ella;; notas y frase~ 1uc reC'uerdan el frú-frú -le l:i .,;cda
rosando en las alfombra~, el
hnllic·io Y tumulto de "l\foulinFougc", la;; voces de los el•rio~,
el choque de la~ bocas y el ruido e.,trcpitoso de los platos.
Lo que prueba el geni'l ,1e
Of,,mbach, e~ RU destreza P'lra
hallar libros á propósito. Parcc
él, i~1úsjco parisiense por excelencia, o pesar ele su origen tudesco, habían nacido }\foilhac y
1 1_,:I,,vy, los dramaturgos mtís
l11Jod rlc París.
Y_ e-1 escritor á quien ac,ibo
de citar agrega. ¿ Queréis &lt;'Om))render .r mirar en forma humana la música Ele la ''Bella
~lena?" Leed antes Frou.1' rou. la admirable comedia de
lo~ comediólogos 'llombrado,;.
_..'\ ue~tro insigne "Duque Job"
~licc_: "E_,a mujer coqueta por
rnstmto. mconstante por temperamento, que hace mal sin
querer h,~rerlo; una locuela,
una aturdida, que, como á ciertas plantas, sólo vivientes dentro de su i1wernaclero no puecle_n existir_ fuera de lo~ salones,
m,t~d nm.1er y mitad telas, figurrn ele moda revestido de carne .I' hueso, alegre, &lt;lccidora con
la ~onri 0 a en los labio;;
el
abanico
en
las
manos,
adoran/o
cl'l á ;,u marido, pero queriendo
al propio tiempo que los demás
~a :rea~ adúltera, sólo para
1m1tar a sus amigas del gran
•u e ueueoi' O
mundo; esa Frou-Frou á quien
condenan todas las peripecias y
muere ~rrepentida, per0 perÍ~ando siempre en trajes y som.
.
breros; esa Frau-Frou es la
rn,age::i viva de la música de Offenbach.
. : ahora, tras de la incitante invitación de la
ª!~~ta, abramos !as pue11;as áureas del arte franc~~ . aden_tr~ estan la musica histórica, la sinfo.
rna c1_esc:1phva, la elegancia rítmica . adentro vamos a o1r " Lakmé" y á oir á "Dalila" N
la 'ralex1s
. y 1a B onheur. Apresurémonos.
.
os esP"ran
~

'v

~--~~- 1

LAS CENIZAS EN ROMA
La ceremonia de las cenizas, reviste lm Clll'áC•
ter c;;pecial en Roma. Las palmas benditas el
Domingo de Ramos del año precedente, se recogen en un platillo y se bendicen nuevamente.
En las grandes basílicas patriarcales, y especialmente en Lctrán, las prescripciones litúrgicas
se observan escrupulosamente hasta en sus menores detalles. Bajo el pórtico, están reunidas las
palmas en un haz encerrado en una jaula metálica. Hay sarerclotes que queman el montón en
pre~enci-a del clero de la Basílica, conforme lo indi&lt;'.an nuestros grabados.
Un obispo, cpn mitra y gran capa violeta, color
de uuelo y penitencia, bendice las cenizas segin

Es cosa averiguada que los mexicanos somo,
tristes. N0 sabemos reir franca y sinceramente,
con la sencillez con que cantan las aves y se abren
las flores. Nosotros esbozamos la risa, la apuntamos, la hacemos gesto, y se nos queda en la boca
como una mueca alegre. O por el contrario, la
golpeamos, la rompemos, la obligamos á estcLllar.
la sacudimos en una convulsión histérica. He
nos queda á flor ele labio, como sonri,;a forzarh
y melancólica ó ,;e nos hunde hasta el corazón
como un puiial afilado : ó somos indiferentes ó somos sombríos. Kos presentamos á la vida como escépticos ó
como pesimitas. En cualquier
caso somos dolorosos. K uestra
risa duele: tiene un lejano eco
ele queja; hay en ella temblores de sollozo. Suena á cristal
que se quiebra, á vestidura que
se rasga, á cuerda que se rompe.
Hemos aprendido mucha,
-cosas buenas: á buscar la verdad, á sentir el amor, á ::;oñar,
á filosofar, á embellecer; lo
que no hemo,; aprendido e-s á
reir. Tenemos mal oído pam
imitar esa~ ~calas, esos "pizzicatos'', e~11s florituras deliciosas. esos trinos del placer, esa~
cadencias clcl regocijo, el bel!
canto del alma safü,fecha aue
entona el himno del 'Placer á
toda voz, para despertar goce;
escondidos y enardecer perezosas alegría~.
·
Por eso esta;; ri;;as de Francia,
fáciles. derrocadas, trfriales,
sanas, que ,;urgen expont.í.neamente del fondo del espíritu
e-orno del fondo de la tierra surgen las plantas para re.,pirar
ambiente y bebm- luz, estas risas que travesean como niños,
{llle l'altan como acrób-atas, que
ondulan tranquilas y puras,
como el agua de un mar en
calma. nos atraen, nos subvugan. nos dominan, nos causan
extrañmm, nos parecen exóti cas, sobrenaturales, extraordinarias.
Ko son las carcajada~ ele
Vulrano, sonoras y tremendas,
q~e hacen va:cilar el Olimpo.
m las agudas &gt;' demoniales,
que percibió el doloroso florentino en las cavernas d,:,,l Infierno ; no es la risa de Rabelais, ahita de genio v de:;wTgiienza, ni la cervante'l'&lt;!a, pun-zante y amarga picadura de
la abeja filosóftca; es la frágil y corriente risa de París, la ql1e lle,·a allá todos los corazones como
lleva s;u esfera i_nt~rm1 un cascabel, para poder
sonar a cada mon,miento, la expresión sincera de
un _pu~blo. 9ue se divierte para vivir, y que vive
})ara ~hye1hrse, el comentario de la frase picante.
la mus;ca d~ la_s ca_nciones picarescas. La ri:-;a
de Pans esta cnstahzada en la ópera bufa: v la
óp~ra bufa &lt;', u~a muj~r coqueta, hermosa. provocativa, co:i flexibles nuradas, boca que contrae b
volupt~os1&lt;lad. voz que apasiona el deseo.
La ~isa de París es la Montbazon. X o es joven
1;5ta diveta ¿ pero acaso el houlevarc1 necesita se,.
Joven para ser h.?rmosamente jovial ~' atractivo?
La ~fontbazon c.;; flor de 1Joulernrd, de ese J. ardín
de nsas.
La música.ª~ Offembach, ele Hervé, de Anclran,
la copla clr0latica, la canción perfumada de ternula frase chorreante de malicia, el flirteo ch páJaro c1~ los temas dulces y 'Pegajosos, como untado1&lt;
con 1:uel, el 1rnls de oro, la romanza ele plata, son
el pretexto que encuentra la :;\fontbazon, parn
~ostrar la cosa más deliciosa clel mundo: la Gra~ia. Rl canto es un ~ccesorio, un acompañamienro, un f~ndo. El interés principal e.stá en el
Tostro ammado, burlón, mo,ible, · exquisitamente

audaz y canallesco en ocasiones, y en otras ya adolorido, ya amoroso, ya inocente, ya cándido, velado por una pasajera melancolía, ó iluminado por
la flama repentina del amor que pasa.
Los ojos de la Montbazon todo lo cantan y todo lo ríen; hablan un francés provocativo y charlatán, un francés que no es académico, ni pulcro,
que desprecia la gramática y que se sale del diccionario, pero que es, en cambio, pintoresco, matizado, policromo. Un poco más abajo, en la boca,
que es una rosa de sensualidad, palpita el francés, de juguetones vocablos, de LudoYico IIalevy
y de Enrique llleilhaé, el francés hipócrita, henchido ele mala intención, que ahueca las palabras
para ponerles dentro una gota de picardía. Pero
los ojos de la diveta que conocen mejor el i'.1io•
ma y que son más listos que los libretista5, tmr:u-

Domingo 17 de Marzo de 1901. -

:ª,

RO MA.-La ceremonia de tas cenizas.

Excmo. Sir. Camilo Blondel,
Ministro de Francia en México

cen inmediatamente al público los pasajes má., Pi!cabro;;os, le e:-plican los "calembours', le in rNpretan el sentido semi-oculto, le enseñan el jnecrll
0
malabaresco y engaüador del "esprit''.
el ~a Montbazor:, es, hasta hoy. la primera figura
e a op~reta: tiene cuerpo esbelto. cabeza intcresant~, I~nradas que provocan el deseo Y so ·•
que rnntan al b
'I''1
.
.' .
nr1-as
P.
•
•
eso.
ene la 111tel1gencia 11 rce~i:a para mterpretar la pasión y traducir la ma,c,a, y la voz i~dispensable-vo·z que es un repiiue de. campamtas alegres-para Beguir el vuelo
e e man posa d~ las melodías de opera bufa.
L~. hemos visto reir con Offembach, en la "He1~~a ',Y en l_a "Pericholc". i Oh, seductora! Esta~
de • lo. 0crrotesco, la ,..crr1·ega v l a esa - ,do~
1 heromas
,+.&lt;
P' _u~ a, e~""n ya v1eJas. Su fingido candor fué
or1~~nal ha?e ipedio siglo. De imitación en imitac1on,
el tipo
á ser vulO'ar
'"1'n emb·
· · ha lleg:aclo
~·
o' · ,,
a rgo, son vieJas, pero son lindas.
~a Montbazon tampoco es joven: pero no 1
ce~1ta El b F
·
o net
f.
, po :e , ~usto, para adquirir la juvenu ormo el diabohco pacto. i Qué tonto ! .

i

d

***
La primavera eterna es la del placer, la de 11

EL NUEVO MINIS'l'B.O FltANCES
_Próximamente s:rá recibido en audiencia 1Íbhca, el Exmo. "Senor Camilo Bl&lt;mdel
I prl
hace poco E . d E
, nom )r;, 'l
.
. . nvia o 'xtraordinario Y Ministro PI
mpo_tenciano ~le la República Francesa cer del
Gobierno mexicano.
ca e
tic~l ~ucv-0 Ministr_o ~omenzó su carrera diplomá:) ;ntes de vemr a M:éxico pertenecía á la Te
~::º~ecr:~~;:_ª en Roma, con el carácter de P;i:
Con anterioridad, ocupó ouestos de .
ria 1.
en. Lon clres, Madrid, Berlí 11 l\Iarruec:1poRí0
ª
neiro, Brasil, Lisboa y Tún'ez Af •
'
at~1vo con el carácter de Encar~ado r~~ªi/~fdescm General de Francia.
º
. en-

1

�rr

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sra de Grcvitle

Ecxmo. Sr. J. Greville, llinistro de Inglaterra en México

LOS PRÍNCIPES AUSTRIACOS
Y EL

NUEVO MINISTRO INGLÉS.
En la semana que acaba de pasar, }léxico ha recibido '1a visíta de los Príncipes amtriacos Kcvenhiiller y Fuerstemberg, quienes llegaron á Veracrnz
en el vapor Lafayette.
A bordo del mismo buque venía el señor Greville, recientemente nombrado Mi:11-5tro de la
Gran Bretaña cerca de nuestro Gobierno. ácompaña al nuevo Diplomático la señora su esposa, y
en los grabados que ilustran esta plana tenemos. el
gusto de presentar á nuestros lectores á tan distinguidos personajes.
.
Al tenerse noticia del próximo arnbo de los
Príncipes austriacos y el Diplomático inglés, los
Sres. Mayor Félix J)íaz y Capitanes Do!beckcr Y
Montesinos, del Estado Mayor del Presidente de
la República fueron comisionados para irlos á
recibir hasta 'veracruz y conducirlos á México en
un tren formado por tres carros presidenciales.
Los huéspedes austriacos quisieron visitar algu ·
nos puntos de los más pintorescos y notables que
toca la línea del Mexicano, así es que los carrospalacios hicieron escala en Orizaba.
El Dr. Kaska, uno de los súbditos austriacos que
residen en México desde hace muchos años, fué
también á recibir á sus nobles compatriotas, y junto con ellos llegó á la estación de _Buenavista.

EL MUNDO ILUSTRADO

ció en 1875 con el cargo de attaché en la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña; en el siguiente año, después de haber sustentado el examen que se requiere en aquel país, pasó
como agregado á la Legaición de París, en la cual
desempeñó poco tiempo después el cargo de Secretario.
Con el mismo carácter, ha estado el señor Grevi lle en las Legaciones de Buenos Aires, Lisboa,
.\tenas, Pekín y Río J aneiro.

El señor Cartwrikt, actual Encargado de \egocios, hizo entrega de la Legación al señorGreville, para marchar á Londres en el vapor "La-fayette", que salió de Yeracruz el jueves pasado.
El referido diplomático, es muy estimado por
sus compatriotas, y se manifiesta :i;nuy safr;fecho,
de su permanencia en Méxioo. Piensa abando-nar la carrera diplomática.
La Colonia inglesa le dió una despedida muycordial.

***
Por su. parte, el señor Greville, fué recibido por
el. personal de la Legación I~glesa, el Cónsul_ de
la Gran Bretaña y alaunos miembros caracterizados de la Colonia inglesa que residen entre nosotros.
El nuevo Ministro inglés, desde los primeros
momentos después de su llegada, se manifestó muy
complacido del clima de México, se expresa muy
bien de nuestra Nación, y dice que ha sido para él
motivo de recrocijo el nombramiento de su Gobierrio para p~esentarlo cerca d_el nuestro. .
El señor Greville es un experrmentado diplo:11~t ico, que ha hecho completa su carrera, que se m1-

Dr. Rancher,-Prfncipe Fonstenberg.-Pri ncipc y Princesa Kcvenhütler.

Domingo 17 de Marzo de 1901.

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

-

EL MUNDO I LUSTRADO

NUESTROS G R ABA DOS.

SALETITA
Cuando Doña Maura Bujía, viuda de Pez, vió
incrustars~ en el m:arco de la puerta á a'luel
vejete .de piernas trémulas y de.sdentada boca.
apoyado en un imponente bastón de caña de Indias con ,borlas y puño 'de oro, no pudo creer que
tenía en su presencia al novio de sus juventudes,

l

al que por ser pobre no :,e llabia casado con ella.
Cierto que el noYio, l:&gt;ánfilo Trigueros, ya no era
niño entonce:;; y ahora, mientras Doña )laura llrvaba divinamente sus cincuenta y nueve, activa y
ágil y t-Odavía fre;;cachona, con el pescuezo satirnldo aún y los ojos vivos, Don Pánfilo se r.\ndía
al peso de· los ,etenta y cuatro, tan atropelladito,
que Doña Maura ;;e preci1?itó á ofrecerle el sillón
de gutaoercha.
-Y luego dicen que no se hacen viejos los
hombres,-pcnsó ri8ueña, mientras le daba mil
hienvenitlas.-¡ Ya ;;abía ella .;;u llegada, ya! ¡ Y
que traía un c-apitalazo, montes y monmas !
-E·so sí, lau~ Deo.-silbó y salivó Don Pánfilo
al través tle sus de~pohladas encías.-No nos ha ido
mal •del todo. . . De aquí me cchástcis por rlesnudo . . . y vuelvo Yestido y calzado y con gabán
de pieles.
Doña 1Iaura, abriendo el ojo á pesar suyo, cogió una silla, y ,e acomodó cerquita del anciano.
Tan rara vez entraban compradores en aquella
tienda de pasamanería :v cordonería, que no se perjudicaba la dueña recibiendo tertulia.
-¿ Con que mucha suerte? ¿ Era verclau. cn~e
había depositado en la sucursal del Banco un mlllón de pesetas?
Coono la vanidad es el más tenaz y constante
de los sentimientos humanos, en las pupilas del
viejo lució una vivísima chii,pa de satisfacción, :V
su rostro demacrado se coloreó. :N'o, no había
que exagerar: el millón ele pe.setas precisamente,
no ; 'Pero vamos, se le acercaba, se le acercaba .. .
· Se le acercaba! El corazón de Doña Maura
~alpitó como no h~bía pal~it~~o antaño eu las
pláticas amorosas m en los 1dil10s c?nyugale• ·,.:
-¡ Cerea de un millón de nesetas, Vir~en sant1;!ma de la Guía! ¿ Cómo se puede :reurnr tanto 1_,1nero? ¡ Qué ,ele cosas •e hacen con él ! ¡ Qué exi:,tencia ancha, fácil, deliciosa, represent~han es?3
cuatro millones de reales! Toda su Y1da hil.brn
lidiaclo Doña :Maura con la ,e~ca$ez. . . Sieni1·~,:
prisionera ~n el tencluch~, echando cuentas ''. 1;.ácuentas; siempre trabapndo, uarn n? ;:al,,. ele
una estrechez sórdida. . . Apuro~ y mas apuros :
el cesto de l¡¡ -nlaza medio rncío ó lleno de norr¡uería~, -cabezas &lt;le merluzas v pescado de gatos; la
cuenta del pana-o.ero encinia; la del zapatero 11menazante... Entornando lo'S ojos veía una clespcn-,,a atestada de cosas buenas,- Doña :Maura pea

caba de golosa----0onservas Y dulces á porrillo,
aparadoroo repletos de loza, armarios abarrotados
de sáibanas ry ropa blanca en hoja todavía. . . ¡ :Xo
más zurcir medias, no más remendar trapos! Hasta fantaseó la blandura fofa de los almohadones
de un coohe. . . ¡ Coche ! 1Ella arrastrada por
, ~:
patas ajenas! Una olead·1
,..,..
de felicidad se esparció por
todo su cuerpo .. •. ¡ Y Don
Pánfilo que volvía soltero,
solo; que no tenía en Marineda parientes, ni acaso
amigos, después de veinticinco años que faltaba de
allí. .. ! Pero ¿ cómo atraer,
cómo seducir al vejestorio?
¿ Cómo asegurar tan soberana pre~a? ¿ Ardería aún
en su corazón, bajo la ceniza, una chispita del antiguo entu$ia~mo . . . ? ¡ Ah.
si unR brisa de primwera
refrescase y halagase nquel
yerto corazón !-Y Doña
?lfaura se atuzó el pelo ele
las :,ienes, se enderezó en la
silla, escondió el pie mal
calzado con babuchones de
orillo ...
)Iientras preparaba sus
baterías. entró en la tienda,
rápidamente, una muchacha con vestido ele percal y
manto de clara granadina.
Al través clel ligero nubarrón del moteaclo rvelo de
tul, los cabellos r1lhios y
crespos lucían como toques de oro, y el rostro reu.ondo y sonrosado, de angelote ele retablo. parecía más juwnil, más luciente, con un
brillo de primavera y de mocedad. . . "Ven, Saleti ta: aquí tienes un señor que ya le cono:!erás.
porque te hablé de él cien Yecc~. . . Es Don Pánfilo Trigueros ... "-Y la muchacha, con risa repentina. trinada y gorjeada, exclamó encarándose con el viejo: "¿ Es usted ese tan rico, tan riquhümo? ¡ Ay ! ¡ Quién me diera ser usted!"
La ingenuidad de la muchacha, la alegría, c¡ue
es contagiosa, trajeron unos asomos ele buen humor, una sonrisa pálida, á la triste carátula del
indiano. Doña 11aura, iluminada por una idea,
adelantando ya sin recelo los ha.buchones ele orillo, empujó :i Saletita, que, sin cesar de reir, tropezó con Don Pánfilo. "Déle un beso, que es
una chiquilla . .. " El viejo llegó sus labios fríos
á la cara de rosa, donde depositó 1m beso sepulcral. ..
Desde aquel día vino Don Pánfilo todas las tardes, á la misma hora, á sentarse en el sillón de
gutapercha, en la trastienda de su antiguo amor.
Y se espa1,ció por el pueblo la voz de que iban á
realizarse los planes malogrados, y no faltó quien
se mofa~e de aquella trasnochada y ridícula boda.. . . Doña :Maura recibía bien la broma, la contes-taba con chanzas de comadre que hace su santo gusto, y ofrecía dulces, y comidaba para dentro
de un mes . .. Juzgaba oportuno des1)istar á los
murmuradores •y curiosos, que envidiaban la caza
rna,gnífica.-El indiano se había t ragado el anzuelo. Aquel aturdimiento, aquella franqueza
graciosa de Saletita, le conoui,-;tarcm de golpe. Corno el hombre ele gastado estómago que siente capricho por un manja,r nuevo ó una fruta temprana, el viejo se encandilaba y se deshacía en babas
mirando á la chiquilla. 'C"na dificultad presentía
la madre, pero dificultad tremenda. Al manifestar Don Pánfilo sus honestas intenciones, ¿ cómo
trastear á Saletita? ;. Cómo persuadirla al sacrificio? ¿ Cómo decir á aquellos diecinueYe años
imprevisores, cándidos, floridos, que se un~esen
indi;,olublemente á aquellos setenta y cinco achacosos. hediondos, envueltos Ya en la atmósfera de
la tumba? Doña :Maura no se atrevía, no. ¡ Vaya una ocurrencia del vejete, ir á chalarse por la
mocita! ¡ Qué hombres, qué incorregibles! Cuán-

to más

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUXDO ILUS"fRADO

~

v1eJo, más loco . . .

sentencia no
¿ Para que
necesitaba ahora esposa e~ bueno de Don Pánñlo? ·
P_a~a. cmdarle, para servirle las medicinas, para
dmgir su casa, para. . . pa:ra heredarte, en 811•
ma .. . s,í, para ~-ec~tir aquel fortunón, que no
cayese en manos md1ferentes, extrañas . . . ; No
sería pmdente que, supuestos tales fines, eligiese
una mujer formal, una person~ ya práctica, seria,
que sabe lo que es la vida y tiene experiencia v
mundo ... ? ¡ Ah 1 ¡ Si Don Pánfilo wtendiese ii
.
.
su eonvemencia
.. ..1
A tod? est~ el tiempo corría, y era urgente
sondear a Saletita, luchar con su repugnancia, convencerla. . . ¡ Faena terrible! ¡ Brega que Doña
:Maura presC'Iltía estéril! Saletita, de fijo, !lada
sospechaba aún; pero cuando lo supiese pondría el
grito en el cielo . . . Ciertamente ella supondría
que aquellos halagos bajo la barba, aquellas chocheces mimo~as de Don Pánfilo, eran como de paclre. . . ¿ Qué di ría al enterarse de que el telllblón
1a pretendía en ca,5a111iento? Todo el mundo emln·omaba á su madre con el indiano. . . ¡ Cuárn].)
Yiese que el gato pelado y decrépito buscaba la rata tierna!
Por fin, una noche, después de cerrada la tienda, Doña )Jaura, encomendándose á Dios, cogió á
su hija, la hizo mil fiestas, y empezó á soltar la~
peligro~as insinuacionc". . . -Callaba la rrl'1d1·•cha, bajando la cabeza, escondiendo la mirada de
!'US azules pupila1-, como se esconde el travie~o pilluelo que acaba de cometer un hurto. Y ele súbito,
á una exhortación más apremiante de su madre,
jurando que 'JYl'efería sufrir que ver sufrir á su
hjja, le,,antó la faz; soltó una carcajada rlc retiñtín plateado y claro, como el repique de ar-

X APOLJTANAS. El cuadro que publicamos en la primera plana, representa á clo~ lindas jóvenes, tipos de la
belleza l&gt;Lcnltar de las encantadas riLeras del golfo parténopes. El tono caliente cfo la tez, los ojos brillantes "como
e"trella en cisterna··, los cabellos negrí::imo:; y el a~pecto ele languidez propio,:,
ele la, raza:- meridionales, se acentúan
en la, hermo~a~ napolitanas, ya pertenezcan á las c-la:se:- populares ó á la.s má,;
cultivada,; capas ~oeia le-.
El g-rabado "('rn&lt;latlos maternales··,
e, p:,rticularrnentt- ~u~e~tivo: una pequeñuela, hija de familia pobre, entretiene á :;u hL·rmano, mientras uno de
lo, gatitrn: jugnPtenes arranca un trozo
ck la humilde estera que se halla en el
~uC'lo. y la madre vigila la comit1a ele
lo~ otro:- y participa de la 'pitanza. La
· ,w,itud rl&lt;' la marlrr improvisada es
mu~· natural; pero la del niño posre un
relieve verclacleramente extraordinario.

Esta

es aplicable sólo á lo~ borrachos. . .

Sra Ni na Pak, en la 6pera "Carmen.''

LOS ARTISTAS DE LA ÓPERA.
Xuestro croni,:ta, en ,;u artículo "Imprr~ione~ de la ::emana.., da cuenta á
lo.~ letcores de esta publicación, de lo
que ha sido para 11éxico la actual temporada ele Opera y Opereta francesa.
que e"tá dando una corta serie d,~ repre,,rntac·iom,,- en el 'l'eatro del Renac·imic•nto, y pnr C'&gt;lta razón no nos detenrlremo~ &lt;'n hablar ele los méritos artístieo, ele la Compañía al dar á conocer

Señorita Talexis, Soprano dramática absoluta.

~os r~tratos ele log principales miembros que la componen y
a quienes, en su ma,ror parte, se debe el éxito alcanzado t~n-to en las obras clásicas como ~n las operetas, principal~ente
en las que nos eran_ des~onoc1das y por primera vez se han
puesto en escena en 1\1éx1co.
.
· Lástima es que los espectáculos que valen le pena sean
tan poco dnraderos en esta capital. La Compañía de o .
nos abandonará muy pronto corno nos abandonan c · ;peia
11rc los buenos artistas.
'
asi siem-

-----------.
/

/

/

•

gent~na campanilla, y exclamó, esgrimiendo las
mamtas pequeña$ y gordas :
, -Bien, ¡ ya ~é que u,.ted quería el novio para
s1. . . _! ¡ Pero en eso esta ha yo pensando! Desde
el pnmer &lt;día conté con él . . . Si usted me lo
quita. . . ¿ Ye c-,;tas uñas? ¡ Pues no le digo
más . .. !

)

.,

€ 11]lli a j)ardo pazan.

Sra. Montba.zóo,

Sr, Enrique Jcromc.

�EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 17~dc .Uarzo de UlOl.

EL VELERO "YUCATAN."
Puhlic:amo~ hoy una reproducción del \Plero
"Yuc,ltán", .v un PUatlru l'l1 &lt;¡ue figuran la cficialichJ y tripulación de d1c:ho buque, que pre:;ta
&lt;•x:e;l'iente,- ,ervi(:iOi:i como barco-escuela. para la,;
manu bra:&lt; de vela, y 1¡ue en la adualwao ha au-·
rnc-;thHlo :&lt;U aproved111miento eon lo~ :;ervkio, á que
s,· k ha destinado r:1 la c·ampaña artirn y c-fica;;
que la Federación ha emprendido contra los }[a, a;;. rebelde» de la Peníu~ula Yucatt&gt;c·a.
· Como embarcación e~colar, está montada conf&gt;rme á la&gt;&lt; morlnna., regla~, y sati~f,1ce tod◊:, los
n'.(Jui;;ito" imli,-pen~al_ile':" para que lo")ó~·ene~ mexicano,- aprendan p1,ad1camente la n;rntwa, ha:ota
dejarlo:; en aptitud de dedicarse más t;irde á hi
milrina mercantil. que l'• la que l':itre n,i~otros es-

micutos que de manera sólid~ s~ adq~e~en en esta.~ instituciones. se 1u1e la mi l'uenc1a mnegable
que ejercen e_n_ la· deci,,ión l!ºr. el. tntb_ajo, la.." e;tri~ta;, regla;; militares y la d1:&lt;e1plnrn a que se habitúan los alumnos.
En la actualidad. como deeíamo~ a1 princ1p10,
el v€lero ··Yucatán.. ha aumentado ~u importancia con lo~ coustante5 ;.;ervicioi; que ha ure,;tad::i
durante la campaüa contra lo,; .\faya:-. servicios
que han c?1'.::;i:&lt;tido _en el transpork ele tropa,;. armas. mumc1011e~, nvere,, etc.
Reo-pectn á la c:ampafüi.. como habrán vi,-.to_ m~eBtro.,; lectores en hi.:; informacione., de Jo,-. tl1,1nos.
a.vanza con toda rapidez. cada día Lt~ fuerz·l:&lt; feclcrale, ganan terreno, 10-~ rebelcle:; ,,e ri~den en
fraccione.:', son jlerrotadoi:; en otra;: oca,;10nes, Y
Jo,.; má:; obcecados ,:e Yen obligados á remontarse

Cerro de "El Vlgia" de donde se está extrayendo la piedra y del cual partirá el rompe olas.

LAS OBRAS DEL PUERTO DE MANZANILLO

1.a estatua del Gral. Pedro Ménde1.

Tripulación del

tá llamada en época más ó menos lejana á adquirir bastante desarrollo; pues tratántlose ele la ma--rina de guerra, ya e, cuestión discutida y re~~e~ta
que no tiene 11éxico nece:;idad de hacer :x1cnfic10::pecuniarios de suma cuantía para montar una e,,cuadra, que no tendría más ot&gt;jeto que hacer una
ostentación inútil, desde el momento en que no
tenemos ambiciones de conquista, no tenemos colonias maríti-rna::; por cuyos intereses velar, ~- p~ra asegurar la integridad de nuestro terrüono
nos basta con la buena defensa de las costa:;, que
en la mayor parte del litoral tienen defensa~ naturales consistentes en lo,- e:;collos, l&gt;aucos arenoso,; y demás inconvenientes que encucntnm para
atracar las grandes embarcaciones, aun en nuestras mejores bahía,-,.
Para la vigilancia fücal en las costas, el servicio de Puertos, lo:&lt; transportes de fuerzas y el
buen orden dentro del espacio que ocupan Ja,aguas mexicana,;. ba~ta con las embarcacione, con
que contamos, ~· cuyo número se aumentará según la;; necesidades que se n~·an presentando ~de la manera más eonveniente, ,;~gún se ha com.enzado á hacer en los últimos año"·
En lo que se refiere á la marina mercante ). clP
tran,,porte de pa;:ajeros, el asuuto c,- di::'tinto, el
número de 1:mbareac·ione" aumenta má,; cada día,
en cono&lt;ecuencia. con el mayor tráfico, y Y eracruz,
Alvaraclo. Tampico. Pr.:lgreso y otro:&lt; puertos cuentan ya con ba,.cbmte-: Yapore,; qu&lt;' hacen el tnifico entre los di;.tinto~ punto;; de importancia que
se hallan en el litoral. Por otra parte. en lo, río;.
navegable;; aumenta también de una manera considerable el número de emharcacione,;; .de n1por
v de vela que hacen el tráfico en las más caudalosas
fluviale~.
Para este servicio, nue,-troA buques escuelas darán m9?nífico contingente, como á la ingeniería
lo ha dado el Colegio }filitar, pues á los conocí-

Domingo 17 &lt;il.e MarZ-O de 1901.

EL lfUNDO ILUS'TRADO

1
'

Yucatá.n."

á parajes que por su misma situación hacen abrigar la ,;eguridad de que serán un elemento má,;
para la completa rendición.
Los . jefes que dirijen la campafüi esperan que
-antes de que la mala t'Stación del año, en la;; co;;tac,. pueda obligarlo,; á suspender su ardua empre"ª· ñabrán logrado la pacificación que desde hace
tanto tiempo se viene per:;iguiendo.

Entre los grande::- hombres cuyas estatua., adornan la amplia Calzada de la Reforma, figurad
muy en breve la del General Don Pedro 1l éndez,
hijo e~forzaclo del E::.tado de Tamaulipas, elegi•
do por el Gob:-erno de aquella entidad federati•
rn, para ocupar tan honroso puesto.
La cofütrucción de la e~tatua fué encomendada
á los ,;;eñores Jesús F. Contrera:S y Ilomdedeu,
la FuTidición Artís.tica, quienes con acopio de d11to8 ~· teniendo á la vista los mejores retratos del
Yaliente tamaulipeco, han terminado el modelo
de perfecto parecido que reproduce nuestro grabado y que próximamente se vaciará en bronce para colo&lt;:arse en la Reform,1.
La estatua se descubrirá, probablemente, el 16
de Septiembre de este afio.
El General }léndez, durante las épocas mú
aciaga,, del pafa, tanto en la guerra de Reforma
como en la invasión americana y la intervenció
france~a, dió muestras de valor )' patriofürno que
ameritan la decisión tomada por el Gobierno de
Tamaulipas para honrar su memoria.

De nada ~erviría el aumento de producción en nuestro suelo, j les
frutos natnrale~, lo miwno que los artefactos salidos &lt;le los centros indm,t.riales, tuviera!! que permanecer almacenados en un sitio por falta de vía5
t1e comunicación que los lleYaran á otros mercados donde encuentran demanda. y fácil. á la vez que wntajoso consumo.
Sabia, pue,-, ha sido la .Admini;;:traición que hábilmente secundada por
autoridades suhaltern'&lt;ls y aun p&lt;Yr capit.alistas amantes del progreso, ha
multiplicaclo el número de vías de romunicación que. según fra.~t&gt; de uno cJ,,
nuestro~ más clistinguidos func:ionarios, "son las arterias por donde corre la
sangre clt·l comercio, que es la vitali&lt;lacl de los pueb~oo'·.
Efec:tivanienk. ,;i nu~tro comercio tanto en el intprior como en el
exterior clt•l paí;s. ha. numentaclo ele una manera considerable. dé-be,~e en
gran parte á la multipli&lt;'ación de las vías férreas que, reduciendo C"l tiernpo á su mínima expresión, cruzan el país en todas direcc-ione~. lleYaiHlo
ele un t&gt;xtrPmo á otro lo que aquí falta y sobra allá. con seguridades relativas y ;:in trabas fiscales. Pero no son solamente las grandes líneas troncales las que vor sí mil'llnas pudieran realizar el benéfico fenómeno merc-antil; para el éxito en ellas se ha necesitado y se neoesita aun en mavor número, la multiplicación ele los ramales, los ferrocarriles industriales los
caminos vesinales y las rutas marítimas y fluviale;;.
'
A c&gt;:-te fin, ha1~ t,endido constantes y laboriosos esfuernos ele muc·ho.,
añm,, y mucho f;e ha logra,clo; pero la obra es gigante&amp;:a por los mil accesorio:; que es necesario ('Uhrir, y tiene aun que seguirse durante largo
tiempo.
Entre csoñ ac~F01:im:, llllO de los más importante~. de lo" qne má;s enes.
tan, pero que son md1spe11~ables tanto para él rnejorami&lt;'nto dE&gt;l comercio
de altura como &lt;le! de cabotaje, es el buen acondicionamiento de nue~tras
bahías y los muellt&gt;s de nuestros puertos, para facilitar la entrada cfa bu. ques &lt;le grnn calado y la c·arga .r clescarga de mercancías.
. A~í se expli~a ~ue ne la manera mái:; asidua y aun á co~ta de po~itirn,;
sacrifü:101- p&lt;,'&lt;:nmarJOs, ,;e ha_yan emprendido y continuado ohras Yerclade:ªmente gigante:,,cas_ en los puertos de Yeraeruz y Tampico. y otra~ no tan
importante~, pe-ro i::1empre trascencle!lltales, en los demás puerto,; qne cubren nuestros litara.les en el Golfo y en el Pacífico.
Las obras emprendida;; en el Puerto de :Manzanillo, que ~on á la., que
se refieren los f!l'abados que ih1shan estas líneas, tienen importancia mo
sólo de,,de _el ~unto de vista mercantil, sino también en lo que re~pecta al
estado ~amtano de aquellas costas. Había en sus inme&lt;liaciones do, ba-

Vista general del Pnerto al frente de la Bah!a, entrando por la estación del Ferrocan;il.

jos 6 cuencas e:xtema,, y profundJlS que, cubieTtªs por el agua del océ¡tlW
en determinadas épocas del año. al bajar el nivel del líquido, que&lt;lab¡n1
t•&lt;Jnvoertidas en ciénegas, en verdaideros pantanos sobre los cuales ejercía S\l
poder el calor solar, haciendo que entraran en putrefacción los cuerpos de
animall,s muertos y toda c-la:se &lt;le clese&lt;!hos, lo cual producía miasmas y ga-e~ deletéreos. que. al ser lleya&lt;los á las costas por los vientoo constante,
que •oplan en aquellili' parajes. dejaban en las poblacion-es los gérmenes del
paludi;:mo y demás enfermedades infecciosas.

Un rc&lt;.onocimiento en Cabo Corrient~s.

A lograr la d~~aparie:ión de e,:te foco de in-salubridad, tienden en parle
1M c:::fnerzo~ realiza-do~ en _la::: obra,; emprendida~, habiéndose proyeda&lt;lo
-&lt;.&gt;gar para "1empre las men&lt;·1onada:~ cuenca.~, á cuyo fin ha habido necesidad
de demoler ~randes rerr )~ mmediato~, para rellenar con sus piedras aquella~ profund1dades.
. :.\.fanzanillo, _q~e no cll'ja de tener su importancia, la allmentará al
meJorar ~l1_s cond1&lt;:1ones tanto s-anitarias como la,.;; que ;;e rt&gt;fieren á las mayores fac1hdacles para que la:, em bm-cncioncs tomen y &lt;leposi ten cnrg,is

I

j,,
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J

.

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.

vífü,

El Vcl!ro "Yucatán."

Vista del piotorcsco paseo de "Ventanas." Canal en constru.ccl6n paTa comanicar
las aguas del mar con las de la Laguna de Cnyuilan,

Curva que comunica ta mole con la linea que viene de., m Colomó" up d
,,
pasando por la calle principal 6 de la Laguna. y
e regoza •

�..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 11, Marzo 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�Domingo 24 de Marzo c1e 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Arribo del S r . Presid ente
La nota culminante, en la ~emana &lt;¡ue ac:nlm
de :pasaT, ha sido, seguramente, la llegarla á México del señor General Díaz, dc."!&gt;ué-~ dt' haber ,erma,necido l\lna corla temporada t'n Cuernavac:1.
E l acontecimiento &lt;lió lugar. á que una wz má,,
los habitanoos demostraran su respeto. l'U adl1cc:it,11
y su cariño a;l Jefe Supremo de la Xac:ibn,.
Varias páginas de este número, &lt;•.c,tán ron~g1 adas á fa perma,nencia del señor (}encral Díaz en
ila pintoresca población de Cuerna-va-ea. y en ella:-:
,damos pormenores que omitimen; en e.-ta -:e&lt;:civn,
para no incurrir en repeticion&lt;&gt;s.

La visión de los d ías m ístic o s
:Me descubro, como al cruzar el rnneel de •m
templo, al penetrar en los días mí;:;tico;:. De se~ana á semana, se alzan los viernc::; ·ele c-nare~ma, como de -trecho en trecho, cubren lo,; sagrado;:; muros las dolor osas escena~ ele la .. ría crucis" .
A pesar elel escepticismo que nos invade, soñamos, au1n tmlás lbilen que sentimo 0 • la }loc;:ílu
religiosa.
El aire empieza á trascender á incienso Y am¡1polas. ¿ Re dicho que se ,mciia? E~ Yert1ad: h"
aquí la impresión que la cuare:;ma me proelucc.
Un ángel blanco, el que vió Tobía, en la~ tin ieblas de su noohe, va, apenas despunta el alba,
recorriendo, con las alas plegadas y el eahdlo
"húmedo de rocío", los hogares llonde lo~ niños
duermen, soñando quizás en la ob,;&lt;.:ura ,-ac:ri;:tía
de la iglesia, en la que el Yiejo cul'a, arrellanado
en su sillón ele cuero, estmo leyéndole,, durante
la cuaresma, los pasajes bíblicm,.
Aquel ángel, invisible para h, que tra&lt;:pa~aron
ya el áureo lindero de la niñez, excepto para las
madres, penetra en un rayo lle -sol ú la estancia,
enkeabre las cortinas del lecho, ~- se inclina á
dar un beso en la rosada mejilla del dormido.
E l niño, cuando despierta, cn'C wr &lt;1uc la Yisión se desvanece en una lumino;:a atrnó~fera de
plata. Y siente la alegría máa raeliante y rl alma
11iás pura; se mira envuelto en un incien~o azulado, en el que se esfuman 1as grada5 de mármol del altar, regadas con hoja~ de ro:'-a; o)·e
cánticos celestiales, lJ;COmpaña·do&lt;: de arpas misteriosas, y, arrodillándose, murmura su oración matinal con inefable recogimiento. ¡ Es qu~ para
despertarlo, ha venido la fe ton la mañana !
En el templo, quedain algunas i;ombra~ empotradas en los rincones, prendrdas en los dorados
cuadros ·de los altares, en torno de la lámpara que
en la leiana ca.pilla pawadea. cansada de haber
velado toda la noche, y en el fondo del coro, cubriendo los omamcn tos de madera del balaustrado
y los unidos tt1bos de l os órganos.
. Pe_ro ya en lo.&lt;: frescos de la cúpula. los ángeles,
1lumma&lt;los por las primeras lures del día. abrieron las alas en su diáfano ambiente, y parece que
de su sonrisa surge un canto.
Tal cual devoto ma,drugador. entra con callado paso, y se arrodilla s~bre el frío pavimento,
ó queda en pie junto al presbiterio, ó se reclina
en los estriados pilares de las naves.
Entretanto. '1a vieja campana, perezosa y lánguidamente, llama á los fieles á la primera misa.
El altar mayor esplende con un brillo. amortiguado por la blanca luz de la mañana. La llama
de las ceras, amarillenta é inmóvil , se refleja e11
el blanco barniz de las columnai, y hace brillar el
oro de los ornamentos. Las flores cuelgan de
los bruñidos búcaros y difunden su enervante
esencia.
En m itad de esta deslumbradora blancura, se
levanta la "M:ater Dolorosa", con su túnica morada y su manto azul. las man&lt;&gt;s cruzada...c: !'oh1·e el :1rcho, el rostro pálido y afilado, y los ojo1-, húmedos
de piedad y de lágrimas, vueltos al cielo.
Ya el sacerdote, de bordada casulla v transparente alba, oficia frente al altar; el acólito, de roja sotana, coloca !.-obre el atúl el misal. -pe;;arlo,
de aureo" relieves deslustrados; entonces. un grupo de niños, como una bandada de mariposas de
nieve, invade la esralinata. Son las almas gloriosas; llevan prendidos á sus hombros, como un
girón de niebla, velos transparentes; ciñen los
sueltos y ruhios cabellos coronas de -azucenas y una
misteriosa claridad baña los sonro;,ados semblantes que sonríen cast:miE&gt;nte.

EL MUNDO ILU3'1'RADO

1!omingo 24 de Marzo de lDOL_

E L MUNDO I LUSTRADO
Deshojando amapolas á los pies c1e la Virgen,
las niñas entonan un himno, en el cual se confunden, ron harmonía solemne, las vor·e.; i ntaDtilt•~,
agudas y vibrantes como gorgeos de pájaro, y las
notas graves ,del órgano.
El incienso, que envuelve el altar en una ligera bruma; el sacerdote, que bendice á la multitud
anodillooa y comnovida; los cánticos &amp;1.gratl..&gt;,.
el penetrante períume de las floreF, toelo llena el
alma de los niños, de una purísima blancura.
¡ Oh, dulce devoción que reza y ríe; de natural
piedad prin1er aviso! ¡ Fragancia &lt;le la flor del
Paraíso! ¡ Preludio del concierto cele,;tial !

mua, como los astros en el azul del cielo cuan
aparece la mañana. Pero esa voz, en o~asion
tiene la fuerza dramátic~; se convierte en sollo,.,
zoa dc~-garradores,. en gr~tos de angu&amp;tia, en im
prec~ciones de rabia, y ti~bla en las eróticas vi.
brac1one:; del amor, que dcJa ósculos calientes
bre los labios entrerubiertos.
Pocas veces el público ha sentido, como ante
Anita. de la I'ack, el ·sublime horror del stúrimiunto trágico.

Viernes de Dolores
Cuando los mue-hachos regresan de la e,,cuela_.
á la hora en que la púrpura del sol se ha detenido,
y queda sólo flotando en el horizonte, entre el
,1zul obscuro de las montañas y el pálido azul del
ciclo, una aneha franja de rosa, la ciudael se sumerge lentamente en las sombras.
l'ero, rompiendo aquí y allá la obscmiclad de
las fachadas, brillan manchas lumino::,as l{UC. proycctá'lldo~e sobre el pavimento de la &lt;-alle. forman en él 1m cuadro de claridad amarillenta.
Los focos de lnz eléctrica inundan el centro de
la e:iudael con :au fulgor lechoso y lhido.
Y he aquí que 101:i •niños tocan, por fin, e:on inquieto reirocijo, á la puerta de su cal'a. y atropellándose,
gritando. . llen0s, ele una loca alc«ría,
lle- .
•
o
gan H la pobre P.ala, donde la.:; cristiana:; manos
de las madres han levantaelo un altar: el del
Yiernc:; c1c Dolorc".
Sobre limpioi; é intados lienzo"· &lt;:olorndos en
recipiente:; tle arc-illa, yerguen ;;us e:,,pigas lo~
rnl.Jio:; haces &lt;le tr1"0, que atan listone¡, rojos; luc-en las naranjas &amp;us ocres esferas: arden los cirioi-. cuya blancura ornan oropeles y tinta,-: bantlerolas de plata se agitan acariciadas por el aire,
Y lo~ frascos de aguas de colores, verde::,, azules,
roja:, &lt;le.,lumbran con sus e,;pléndidas transparencias.
Alli está la Yirgen, bajo un do,el lle cortin:i."
de nieYe, circuida de guirnaldas de ro,;a;;:, con RU
ro;;tro pálido y di,,ino, y :au,; ojo,;, húmedos. &lt;le
piedad y ele lágrima,;. rneltos al cielo.
Hojas de amapol:.i,:. ~er,;as y brillantes, rodean
el altar, CO'Jl una alfombra colorida. Y su fresco
pNfnmc ,e e:-pare:e por el viento.
· ·
11ie11tras la abuelita reza en ~u Yiejo cleYocionario, la hermana mayor, una joYen alta. triste,
Y lle mirada candorosa, tOC'a en el piano, en actitud beatífica y uncio,;a, un preludio del "Stahat
~Iater".
Y los niños Sl' arrodillan para contestar. en
coro, las oraciours :v plegaria,,: gozan dentro de
~uel ambiente de perfume y de luz, 1-e extasían
ron la maraYillo;;a combin~ción ele los colores. !'e
embriagan de incienso, y en un arranque de beatitud incon:::cic•nte, penetra hasta m alma un i,oplo suave de ternura florida. para a{Juella Virgen sola, triste. de ro,:;tro pálido v afilado. v de
ojos_, l1úmedos de piedad y de lágrima~, n1elto,
al cielo.

VISION TRÁ GICA
Sentí un anhelo ide 'Yerdad. Mi menh?
Giró en la sombra cc,n violencia ruda,
l 'uando de l)ronto obscureció mi frente,
Como siniestro nubarrón, la duda.
Creiyendo hallar en su poder un mito
ReBonó mi YOZ en tempestad de agravios,
Y ví más lúgubre s,u faz, al grito
De una blasfemia que estaHó en mis labi~
En un arranQue de insensato brío
Qui;;e rasg-ar su tenebroso manto,
}&gt;ero sentí la co1m1oción de un frío
Que me hizo, al punto, estrC'lllecer de espanto.

Y ví un abismo ... y escuché un barullo
De onelas que hervían con clamor de enojos ;
)181.~ nielto en mí, con encendido orgullo
)1iré a1l fanta:@a. y cxdamé á sus ojos :
¡ Oh negra esfinge que ante el alma erguida
Pones un .-elo &lt;.le infranqueable malla
Sobre ese Eterno munantia,l de vida
Donde la rnz del pamsamiento calla.
Desde que el hombre, sobre el fértil camp,
De sus conquistas, la yerdad explora,
Tejes un nublo sobre caela 1lampo
Y una penumbra sobre cada aurora.
Tu sombra por doquiera se desliza
Y á 'Vece,, tornas, con tu horrible ceño,
En gesto de paYor cada sonrisa
Y en visión tormentosa cada sueño.
Toda ilusión á tu 1)oder se ahuyenta
Y itransforn:-.ando en inquietud la calma,
'l'rágica :;urges, como flor sangrienta,
En la angu'iitiosa soledad del alma.
Por más que el hombre de su fe al abrigo
Te oponga el fuego que en su mente l ate,
Tiene por fuerza que lidiar contigo
En silencioso y desigual combate.
Ante qas lu&lt;:has que la mente l ibra
Contra las sombras que en tu ambiente crea5:
T,a oculta voz del sentimiento v•ibra
Y el cráneo estalla en tempestad de ideas.
Ya yo he ,:entido tu contacto frío
Ecos de la ó p era
Y ha vacilado mi razón al verte
En el público selecto del Renacim:,mb f;m En mis momentos de profundo has,tío
quec1ado impresiones; el cuerpo de la Bonheur v Como una ton·a aparición de muerte.
el alma de Nina Pack.
•
Siempre que en tomo de mi frente bu lle1~
La :Sonheur, en "Dalila", estaba soberbia ele be- Las mariposas ,de tus hondas brumas,
lleza.
:.\l is sueño¡, tiemblan )' azorados huyen
)lientras ella cantaba, esforzando su apa,iona- Como 1wes broncas de irizadas plumas.
{lo temperamento, yo recordaba aquel simbólico
Y cuando mi alma con tenaz empeño
rnarmol de Garrara: la Hermosura dominando á
Busca el origen de ,la vida, absorta,
la Fuerza.
, La fiera il)(lómita_ CU)'OS ojos relampaguean de Vienes á mí con pavoroso ceño
c?lera, _le"l"'anta la aua&lt;la garra y dispone los re- j ~egra vi"ión que el sufrinniento aborta!
cios rnuse~1l~s ~ara sa)tar .sobre la presa. pl'ro no
Aunque ele pronto tu aotitucl me arnagu&amp;
puede re,nshr a la pnrnera caricia ele la Venus Xo lograrás con t u frialdad de tumba
vict01;io,_a y tksnuda ~ue en ella cabalga. Tien- Oue mi e.~peranza en tu bajel naufrague
de hum1lclrmente el Jaspeado lomo, é inclina el Y en la inacción mi -voluntad sucumba.
cuello melenudo; se siente satisfecha de llevar la
Hier e. Yo sé que el pensamiento hcriuo
pura y blanca carga d e una belleza triunfante.
Puede !&gt;ahar!'e de tu negra escoria
Sansón e8tá vencido.
Xina Pack, en la ":N"avarraise". se hace admi- Y moclula1·. con su penacho erguido,
rar por su espíritu. Es una artista más delica• Sobre tus bruma~, &amp;u canción de gloria.
da que bella. La voz corresponde á la bella deliYo sé que el hombre en tu escenario obscnr cadeza ele l_a forma: es suave, pastosa, limpia. lle- Puede Yenccrte, porque en su alma encierra
na de apacible frescura; voz á propósito para des- El sol _má~ alto y de fulgor más '])Uro
vanecerse en la cadencia unciosa de la oración ó Que Dios formó para alumbrar la tierra.
para seguir el ritmo cordial de los amores ardi¿nFebrero de 1901.
tes. La voz de esta mujer, impre"nada de ento.
l
.
º
j)eflifo Fenfaqesnaciones e rgrncas, se deslíe en una infinita ter1

EL, SEl'\OR GENERf\l, .DIAZ EN OUERNf\Vf\Of\

·-·

SU ARRIBO Á ESTA CAPITAL.
L a capital entera ha presenciado la cordial y
-cariñosa recepción, ofrecida al señor Presidl:!nte de la República, á su regreso de las com:,rc¡¡$
&lt;lel Sur, á donde había ido á tomar un poco i!e
reposo, después de sus laboriosas tareas de ruuclt H
.años.
Después de permanecer un corto tiempo en las
orillas del Mexcala, donde se levantó un campamento para hacer una Yida al aire libre, pero rod eado siempre del cariño acendrado y de los tiern os cuidados de su fanJiclia, se transladó á la ha&lt;:ienda metalúrgica de íH uitzuco, cerca de la his•
tórica ciudad de Iguala.
L a dureza del clima, el calor á veces sofocante
de la comarca, no le fueron muv favorables al
s eñor ~neral Díaz, y hubo de buso-ar en zona mád
b miigna, lugar más adecuado á su descanso. L n

ban :¡,or todas partes. Se le veía en los sitios máo
frecuentados, en el teatro, en los paseos, en io~
jardines, en las plazas. Visitaba unas veces los
edificios públicos, otras, los establecimientos industriales, y por donde quiera que iba, era recLbido siempre con ese respetuoso cariño que le
conservan las el-ases altas y las bajas, 10&lt;1 ;,rótcl't's
y los proletarios, las personas acomoda.da-. y ;os
que tienen que vivir de su trabajo poco remunerado.
Quien haya visitado la capital del E;;tado de
:Morelos en estas últimas semanas, habrá podido
notar en toda la población el aire regocijado, la
actitud placentera que todos manifestaban durante la permanencia del señor_ General Díaz en
la ciudad. Como si un soplo de vida n ueva, corno
si una ráfaga vivificante hubiera corrielo por

Mas para comprondcr cuán útil y necCilaria :,;\
sido egj¡a temporwoo de reposo al señor General
Díaz, para pc,.etrarse bien de la trascendentai
importancia que ha tonido este corto periodo de
descanso, hay que verlo en su hogar, hay que contemplarlo rodeado de su amante e:;posa y de sus
tiernos hijos, envuelto en una aureola pura y limpia, á donde no Hegan, ni remotamente, los oleajes del mar de la política. En el alto ~uesto que
ocupa el srñor General Díaz, daua la marcha ge
neral que ha impreso á los asuntoo del país, le es
muy difícil apartarse, siquiera bl'(.'IVemente, de
todos los asuntos que se relacionan con su alto
MJoargo. En :México, csfo apa~ta,mien,tg momentJánco, era absoluitament.e irnpo~ible; l'll Cuerna.vaca, le e,ra dable a11;n,tar;;c de la tarea cuotidiana.
dcspren&lt;ler~e un punto de la c1irección inmediatá

rln el camino de Acapatciogo-lnstantánea tomada por el fotógrafo de "BI Mundo" el 17 de Marzo de 1901 .

l1ermosa población ele CuernarnC'a. con ;;u, mági&lt;'OS jardines, con su vejetación exubera11te y su
-temperatura su.av-e y uniforme, le abrió su., puertas alborozada, y el 8eñor Presidente fué á irn,talarse en la casa habitación del Gobernador del
Estado de Morelos, Coronel I&gt;on Manuel Alarcón.
'fodo contribuye, en la hermosa Cuernavaca, á,
1:acer de la población una espléndida resideneia. El a.gua con:e en abundancia por cauelaloso,Y_ murmuradores apantles, fertilizando aquellas
tierras tro-picales. Mézclanse en los iardines de la
ciudad y en bosquecillos que la rodean, el opul~nto manglar, el alto y copudo mamey, el magm fico ,cafeto, y por encima de estas manchas de
vei1&lt;lura, agitan sus abanicos ele esmeralda las gigantescas palmeras, anunciando la entrada de la
t ierra caliente. Las calles limpias y aseada¡; lM
fachach!JS &lt;le las oa¡.,a.c:, pinfad,aa de nuevo 1~ trjas rojas de las chozar-;. forman un conj~nto de
notas annoniosai, -qnl' aJlogran el espíritu.
La ,ciuda.d, M (',Rt.as seman,a;; ha estado de

fiesta.
El señor G-eneral Díaz era visto fuerte ercruido, con su mira.da i;erena y reposada tra~quihl y
familiar con toda~ la~ bl1en°as gentes que lo salnd'l.-

Cuernarnca, todos se sentían animados con un
vigor nuevo, todos experimentaban la influencia
bienhechora del 8upremo J efe de la República,
que, con su sola presencia, comunicaba su fuerza á touos, y ese vigor se derramaba en explo¡;:iones de alegría.
-¿ Has visto al señor P residente? se preguntaban los amigos y con@cidos.
-Sí, ya lo YÍ. Qué bien &lt;.&gt;stá; es el mismo &lt;le
siempre.
- ~i par~ que haya estado eukrmo,-decían
otr~s- ¿ has vist? qué bien se sienta en el caballo.
y como lo maneJa en el llano v en la barranca v
lo mueve con roda ligereza? •
' •
- En efecto, no parece que va de paseo· cualquiera diría, si no fuera por que le falt;n su-,
arreos militares, que camina al frente de su;,
huestes, aninnando á sus soldatlos con ·et ejenrpio.
-Ese es el Genera1l que yo conocí. cuando era
niño. El jefe c1;1rtido bajo el sol del campamer.to, el soldado siempre alerta sobre el enemi!co.
listo para todos los movimientos de la carnpaüa
v dispuesto á lanzarse, en. un momento dado, ~"~
bre las fuerzas que soñaban con la reacción et':lr na y el Imperio en esta tierra.

d~ los asuntos _políticos, y reposar tranquilo en medio Tde las dcliC'1as de su encantado hogar.
~ OS()ltros,
que enviados por nuestro perióchco, ,tu,vimos la ventura de sorprender}()
en esas escenas dulces y tranquilas, n,&gt;oot:os, que por una dclicac'.a deferencia, que jamas ~abremos agracler.er deh1clamcnte, pudimos llegar a su lado y ver la vida que hacía en medio ,h
s~ familia, puclimo~ apreciar cuán benéficas ha11
::-ido para su espíritu, en contltanitc labor en incooa~te_ ten::-ión: fijo siempre en los a,;unl~ de la
Republica, pudnnos apreciar c·uúnto bien han de
hacerle estai&gt; auras serena.:; y tranqu ilas, carcracla,;
c?n los perfumes clel trópico v animadas co~ las
nsas y a,legrías de los suyos, -que se regocijaban
ele verlo contento y ~atisfC&lt;'ho.
Co:1 frec·u&lt;.&gt;nci'1., ·se 01~a~izaJ~ai1 día,- &lt;le cam:po :
el senor. Alarcón y su cl1stmgu1cla ~posa, en cuya
c~s~ rl'sidían los distinguidos hué,-pcdes, se multiplicaban en sus atencionoo, para proporcionarle;
i_:atos de ~gr.a.dable solaz. U nas Yeccs. se dirigía11
a_ las haciendas cercanas ó á los pueblos circunve~mos, ,~n ot~as, "._isi~abao el _pueblo ele Acapatcini::,0, res1denc1a senorial c1t,1 mfortunado Archiduque M-aximiliano de Ani,,tria, )' &lt;'ada día, á oaiLi.

...

�•1

Domingo '! ! de ~larzo de 1901.

EL ~ffi:SDO ILUS·TRADO

Marzo de 1901'.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

él oe ~ent6 á &lt;'--c-11c•har tranqnilanwnte la le&lt;·tura. de un 1¡.
bro inter&lt;.~ante: "S41poleón III, por lmbert de Saint .\mand". J,~ 11
&lt;-sa obra, el autor cle,-aibc &lt;·on t-erena imparc1alida.il, todos los e;i.
,.odios más ,-alienlt't- &lt;•n la vida. del. último Cé,-ar
íra1wfu' y J·uz,...
l
.,u,
:-i11 pasi&lt;Hl, :-11c; c-n,-11e1io~ y al uc·111ac·1011c", que o arrastraron, implat·ablc3, á la c-;thhtrofe.
En t'l-ta. la.NI(•, ¡;e Ida y ec;c·m·hahn ron interés, la part.e r&lt;•lath·a i.
la e.:-¡~&lt;lióón frante.,a &lt;•n Méxi&lt;·n, y tcxlo lo que ~ rela.ciomi con 11\
lntc-rnmción y el eíím&lt;·ro Im1wrio qu&lt;'. a,entado sobre la~ lnn-onct.as &lt;•xtmnjera:-, pr&lt;•tcnclió w,-kner &lt;'I infortunaclo Príncipe FernanJo
?ifoximiliano ele llap~hnrgo. ('on c·uúnta awnción e.--cuchaba el señor nennal J)íaz aqudla kdum. con qué tino y perfecto r·m~imi(•nto cld a.,unto, mtific•aba la¡; afirni:icione:, cld autor, cfotallaba 1"8
hecho.:, ampliar.a la narra&lt;·iún y r('(_·tifkaha, en oca~ionc,;, lo,; juicio,¡
del hi,itoriador. Si algum1 wz el Fciior t;cneral Dí.iz ha dado llllll'&amp;
tr.a.-; de ,;u pro&lt;licdo,a mernorii NÍC'nt irn. el&lt;&gt; :-u ,ano juicio y de ~:i
ilw&lt;►1Tuptibh' eonvic·rión rcp~·blit·ar.a, ha :&lt;ido, sin du&lt;la, en &lt;·~ta o~ae:ión, en que, bajo el tupido bc,,:c¡ue HJneriea.no. f'e oía como la rnz 1b
la. 1 l istoria, hablando ele h&lt;"&lt;·h0t, pR:'n&lt;lCl'S, en &lt;·alidad &lt;le ~a juz.,a.l:1
bajo el fallo inapclahlt&gt; &lt;le la &lt;'rílic·a. Lo~ &lt;¡ue pudimos ~u;ha~lo, nos ::;cntimos rcg0&lt;·ijado.4, vimm; brotar, redirivo, al c·audillo ¡lp 1~
Ifopúbliea, al campeón de nuo,,tra~ lih&lt;'rt,Hl&lt;',-, curli(lo por c•l sol (!3
su.o; glori~'lS c.aanpañal'l y al&lt;&gt;nt.ado por d Yi¡:ror juwnil, que ,Jo arra3.
t.r6 &lt;'n ~a YÍa lád«1. n&gt;c'Orricla. de,-de lo d" Soto v ~Iia.huatlán h&amp;;ta
el 2 de Abril y el 21 &lt;le• Junio.
•
'
Pa.,ó el rato ele lt'&lt;·tura. y aquella tarde clcfo:io.,a ::;e closlizó dul('('m&lt;&gt;nte en amenas nhítica¡;_
El ¡:eñor Gen&lt;&gt;ral Díaz, &lt;le exrelC'Ilt.c humor. no;; m0,,tró. una w1
má;;, f-U privil&lt;&gt;¡:riacla memoria, nmrnnclo 1·pi;odios &lt;le ,m vida de e,;.
t11di1t'Jlte y ''&lt;'Chando ioror-'' ¡.obre materias diYen;a..,, que l\..'l:ordah.&amp;
ron admirable clarida,l.
De.~pué~, se retiró &lt;&gt;1 i:&lt;&gt;ñor Pre:-icl&lt;&gt;nt&lt;'. ron su familia , á atlmirar uAA herm~a pue:-ta ele rol d~dc las glori&lt;&gt;tas de que e,;tá adornado el puente "Porfirio J)íaz", ]'('(·i&lt;&gt;ntemC'nte krnntado para untr
la &lt;&gt;iu&lt;lacl de CuernaYa&lt;-a eon ia e,.;ta.&lt;·ión del FerI'ocarril "Gran

~

:=::z?

=---=- -

= ·~ . ~ -~ ~;
-

-

r,.

cífioo".

EL ~R. GENERAL DIAZ
Retrato recientemente tomado en Cuerna-..aca.
JnstantAnca tomada por el fotógrafo de" El Mundo" cl 17 de Marzo de 1901.

hora, se proc·uraba variar el euadro, cambiar el
escenario de ~a coma.r&lt;.·a privilegiada.
En uno de c,,0,, pa:-CO•, pudim(),,. sorprend&lt;&gt;r :ü
~ñor G&lt;&gt;neral l)íaz, la mañana cid 17 del corri&lt;.&gt;nt.e, y con la "eúmara", obt,en&lt;&gt;r las prim·ipal~~
prueba.s fotográfic,as que ofrecemos hoy á nue~trvs
lec·torc.s.
U no dr loo sitios má!:, pintoresc·os, en los :rl redrdore,; de Cucmava.c-a, entre todos los poético5
pai~ajes que rodean á la ciudad, es, sin eluda, el
que llcrn rl nombre poétic·o de "Los ojos de Gualupita''. Entre wrdaderos booqucs de manglar~,
en medio de los ac·cidentes del terr&lt;&gt;no, brotan
uno~ manantiales que rc•ciben ese nombre, que va
unido á la leyenda del lugar, que con e,;tro inl-piraclo, cantó, en i.us ratos de ocio, el General
J 0:-é Guillermo Carbó.
l)(',:.pués de rruzar una barranra que atravie~a
un -puente atrc•vido, -por encima del cual pasan la::i
tranvías de Cuemavaca, se l1e¡:ra á un bosqu:}
apretado, donde la vegetación tropical se admira
en tooa su grandeza. Los manantialc-;, brotan en
linfa,:. claras y transparent~, por diver~os -punto,;, v lne¡:ro se encauzan en varias ennales bor,b&lt;las ele flor&lt;&gt;s, que conducen el agua de q11e ¡:e alimenta la ciudad. Rntre los acciclentes del terreno, por entre peñas ~uet~s y macizos de verdura, "c exliend&lt;'n p&lt;,quciios planos donde la buena
fOCiPclad ele Cuernavara organiza rns mejores horas de rerreo. Allí se sirvió el domingo pasado
nna romicla campestre, oue ofreció el señor Alareón al señor General Díaz y á su :familia.
De,:.pués de la comida, cuando toc1os los que
acompáñaban al señor Presidente recorrían laa
11(mclas del boe:que y las veredas de la campiña,

La mañana &lt;l&lt;'l marl~ último, había or¡:ranizado el ,:ciior Alareón una pa.rtida de tiro ,al blanco, en la Alameda de Cuernava&lt;'a.
Abiert.a. una bredm dC' más ele dosci('Jltos metro.,-:, ~e colocó el hlanco
apoyado en un muro de e.a.nforía, y delante de una. pequeña enramJ•
da &lt;"Ubiorw. con cor-tina~ y adornada &lt;1&lt;&gt; flore~ y hA.CCS de bancler,ls;
loo aficionados al ('jer&lt;'icio de tiro pudieron ejercitar sus aptitudes.
Entre 1os que más ee di~ingni&lt;'ron por buono,, tiroo, ademá..;; del se·
ñOT General Díaz, que d&lt;.'mostró la firmeza de su puh-0, hay quemen•
cionor al Coronel Alarcón y al Capitán Porfirio Díaz.
La hora del rewero re a1➔roxirnaba. Toda la sociedad ele Cu~rnavaca experimentaha honda contrariedad al saber que se retiraba d:,
la poblarión, por urg€'ntes necesidades del ¡:ervicio público, l"l Sil•
premo Magistrado, á quien por unas semanas había dado franca h~
pitalida&lt;l. LoR habita.nt&lt;.'S &lt;le la capital ele ~{ore]~, en I.• a.~ Y sin
distinción de el~. se agrupa.roa en la estación del ferrocarril J14·
ra darle &lt;'.a.riñ~a cl~1ida.
:N"osotr05, :recogimos ap)'('rmraclamenfo m1e.:-tros apunt.es de vi¿•
je. guard.amc.- con cuidado nuestr.is "ne~tiva.s", y abandonamo;; la
población, con pena también. pttra venir á ofre&lt;&gt;er á nuestros le&lt;'ton:;
una nota gráfka de la ~ta.nC'ia del Feñor Presidente en Cuernaxn~o,
donde fafl horas se han cle,.;liza.do maru:amC'nte, para restablecimien•
to de su salud, que. aunque ligemment&lt;' quebrantad.a por breve tie-m•
po, nunca ofrecié&gt; n&lt;"lig-ro alarmante, y ha vuelto ya al completo ejer•
cicio de sus arduas l11bores fülminirlratirns.

MONTCEAU-LBS-MINES
Desde hace más dA un mes, los dlez mil obreros que componen casl e
t
·
huelga, abandonando tábr-icas y talleres como consecuencia de un oonfllcton !u b otalldad la población de Mi&gt;nteceau-les Mines se bao levantadó en
Nuestro grabado representa, en el tondo, los talleres abandonados. q e a surgido enbre la Compafi[a de Blanzy y sus mineros.

~.,;.-~:
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~~¡¿=:·.!_

COMIDAS POPÚLARES

LoslospriperjutoloR
meros perjuc
HcadoCJ en 1este conflict o cuyo d esenJace es dlt1cll
• de prnveer, son los obroros c
•dam,nte
causad
~bundantes que pueden arbltr~~i1:\o!
se
ve
en nuestro gra':!a:io, estb pr:i:: 1~~~l~::lb~~¿:n!a
tan
11nmáenrtesentlr
.
os malos
y honpoco

!~~:n~~~:::~ii~~~~g~º

�. Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUS'T.UADO

EL MUNDO ILUSTRADO
e,;pantofll perseguía al pintor en la calle•. y lo
acompañaba hasta ;-:u c:asa.
Cna noch&lt;.•, l::,pin&lt;.'llo ~e aeo~tó t'll el leL"ho c:,rnyugal, al lado de ;u 111_1-~jer, Y, liC durmió.
Durante el sueno, vio un angel tan helio .:·orno
San :Miguel, pero 1wgro eomo la JlPZ; y l'! úngcl
bablú a,í:
-Spinello, yo ,;oy Lueifur. ¿ Dúnde me h 1bías
vi,to, para pintarml' bajo un a,;pecto tan ig11ominio~o?
El viejo pintor n•-porn1ió que, en efedo. nunca
lo había visto, p1wsto que no había ido t•n ,ida ai
infierno, como Dant&lt;• Al ighieri; ¡wro que al figurarlo ª"í, qucl"Ía t•xpn•sar e11 rasgos -cn-ibh•s toda
la ft&gt;,1l1lad del pec·ado.
Lucifer oe ~ncogiú clP hombros ( algniPn ]111biera creído que ,e levantaba la colina de :-i,11'
Geminiano). y dijo:
-8pinello, ¿ qui ere..; haecrme rl farnr de rnznnar un poco conmigo? Como léigito, no "º." de,pre&lt;'iable; lo ~abe bien Aquél á quit•n a&lt;lo1\t-'.
Lucifer no recibió c011kstaeión, y prosi!,ruir'i ei,
e,.to,; término,;:
-'l'ú, 8pincllo, has leído los libro~ en que ~:me da á conocer: Ya sabe~ mi,; awnturas Y 1•,t:í"
al tanto ele que ,-alf dp] cielo para ser prínc·ipc dPl
munclo--Pmpre;:a altísima, que t-\Cría, 1lt• ,.;eguro, h
úniea, si los titam•:- no se hnhit&gt;ran l»,·antn1lo ,1llte.- 1·ontra .Júpiter, conforn11' lo lrnhr:í, visto en una
antigua tumba, en que c~c sueeso e:-tá repro1bC'ido
en mármol.
-Cierto, &lt;lijo Rpinello; lw Yisto {'"ª tuml,a rn
Santa Rrparata, clt&gt; Floreneia, y e;: una hrr:no,.a
obra ele los romanos.
-Y á pesar de e~o, repttso Lurifer sonrk•rnl0,
los gigante,:; 110 eshín en forma de :-apos :,i ele
camaleone-,.
-Pero, e-n cambio, dijo el pintor, no se hahfan
alza,lo contra el verdadero Dio:;, --.ino contrn un
ídolo de lo;; pagan~; y vos, Lucifer, alzá,t,•i- el
e,hmdarte de la rebelión contra el rf"y ele In tierr,1
v de 108 ci&lt;&gt;los.
· -Xo lo niego. contestó Lucifer; pero ; ele ruántos prcados me hac&lt;&gt;.~ reo?
~Por lo meno,;, de siete, respond ió el pintor,
y todos capitales.
-¡Siete ! dijo el ángel ele la" tiniebla~ ; ~i&lt;&gt;te,
es un número teológico. En mi hi,-toria, que e,;tá e,.;;trcchamente unida á la del Otro, torlo "º
cuenta por siete.
. ~ú, Spinello, me crees orgullo.,o, colérico ,\ env1d10so. Concedo que lo soy; pero á condición de
que reconozcas que la gloria fué lo 11ue me ..:afüó
envidia.
¿ Crees que soy avaro? También lo c01ve1lo ·
la avaricia, es virtud de príncipe;..
'
. Por lo que toca á la lujmia y á la ¡;{Ula, 110 me
cbgu:;taré si me las atribuyes. (hieda l.1 pereza.

L U CIB'ER.
Spinello Spinelli, de Arezzo, procedía de una
excelente familia ilorentina, desterrada de su patria; y la nobleza de su ingenio igualaba á la de
i:;u lináje, 'Pues es de saber,;e que era el más hábil
pintor de su época.
Después die ejecutar grandes obras en Florencia, los pisanos lo solicitaron para que ornamentara, después de Giotto, los muros del sagrado &lt;!]austro en que los muertos descansan bajo rosas, en
tierra llevada desde Jerusalén.
Pero tras una la-rga labor y una inmensa gananeia, quiso Spinello volver á ver la buena ciudad de
Arezzo, su ma&lt;lre. Los aretinos no se habían olvidado de que Spinello, inscrito desde su juventnd en la cofradía de Santa Maria de la Misericordia, durante la peste de 1383 había visitado á
los eniermos y sepultado é. los difuntos. Y como
sabían, al par, que mediante sus obrai;, rnibí:1 extendido por toda la Toocana la gloria de Arezzo,
lo recibieron con grandeti muestras de acatamiento.

&amp;taba todavía muy fuerte, á pesar de su mucha edad, y pronto decidió empezar á ocupar~e de
las grandes obras que le encargaron en su ciudad natal; pero como aquello no era del gusto de
su mujer, ésta solía decirle :
-Ya eres rico; descansa y deja á los jóvene,:;
que pinten por tf. Siempre conviene el r epos...,
cuando se empieza á envejecer; pues hay que acabar la vitla en medio de una suave y piados'.l calma. Levantar obras profanas, á guisa de Babe.les, es tentar á Dios. Concluirás, oh, Spinello,
por perder la paz del alma, si te obstinas en manejar tus telas y tus colores.
Así discu rría la buena mujer; pero Spinello,
que nensaba sólo en acrecer su fama y su hacien:
da, lejos de descansar, contrató con los constructores de Sa.nt' Agnolo una historia de San :Mi!!'Uel,
que había de cubrir todo el coro de la iglesia, y
contener una infinidad de figuras .
Se nu•o á la tarea. con aroor jamás visto. Relc-vendo los pasajes de l a Sa,¡n-ada Escritura, en
que tenía que impirarse, estudiaba p rofundamente ea.da versí-culo y hasta cada pala·b ra; pero no
contento con dibujar en su taller todo el día, tra-

·-• -

bajaba en la mesa ó en el lecho; y por la nocb.,.
pa.o-cindose al pie de la colina en que Arezzo selevanta, orgullosa de sus torres y de sus muralla,~
meditaba más todavía.
De este modo, la historia del Areángel estaba
íntegramente pintada en su cerebro, cuando comenzó á dibujar las figura~, con lápiz rojo, sobre el muro.
Hubiera desde luego empezado á trazar con...
tornos; pero antes quiso pintar i:aobre el altar mayor la escena que debía aparecer con más primorque las otras, pues convenía exaltar al jefe glorioso &lt;le las milicias cele;;tiales, por la victoria queobtuvo antes del principio &lt;le los tiempos.
~pinello representó, pues, á San Miguel combatiendo en los aires á la serpiente de f!iete car,.,zas y diez cuernos; y á Lucifer, príncipe de 103·
demonios, lo puso en la parte inferior del cuadro, bajo la apariencia de un monstruo espantable.
Pero salió en su empeño más airoso de lo que·
esperaba: Lucifer resultó tan horrible, que no !!P.·
podía escapar al poder de ser fealdad, y aquella faz:

Al pronunciar ei-ta palabra Lucifrr. cruzó lo.,
brazos, y sacudiendo la .sombría te.stn. agitó la ra.
bellera inflamada.
-Spinello, ¿ crees de vernH que vo , ea pC'rez.,.
~o? ;. }le juzgas cobarde, 8pincllo? ;. Pi,..p-::,s
que haya carecido de empuje al revelarn{e? No,
¿verdad?
Era justo, pues, que me pintaras bajo lo~ c,1ractere.s de un audaz, de aemblante orgulloso. ¿ No
conoces Que ofen~es á Aquél á quien adoras, si le
das por adversano ÍL un sapo monstruoso? Spinello, eres !DUY torpe, á pesar de tu edad, y éent0
deseos de tirarte de las orejas, como á un chiquillo
desaplicado.
Ante esta amenaza ·y viendo e l brazo de Lucifer
extendido sobre él, Spinello se llevó la mano á la
cabeza y empezó á ahullar de espanto.
L a buena de su mujer, que despertó sobresaltada, le preguntó qué le acontecía. El, rechinando ~os dientes, respondió que IU!ababa de ver á
Lucifer, y oue había temido por sus orejas.
-Ya te h abía dicho, respondió su esposa, que
todas esas figuras que te empeñas en pintar en
los muros, -acabarían por trastornarte el juicio.
-No estoy loco, dijo el pintor; lo he visto, y es
n:iuy hermoso, aunque altivo y triste. :M:añana,
sm f alta, borraré la horrible figura que tengo pintada, y pondré en su luga.r la que vi en s11eños •
pues, á sabiendas, ni al dfab}o, mismo se ha d;
ofender.
- Mejor es que t.e duermas, replicó la mujer;
porque á esta h ora dices cosas insensatas y muy
poco cristianas.

:i.\larzo &lt;la ·1901.

ele una religión exaltada. &lt;¡ue haC'C c-.tallar incenuios en todo:; lo-:, c:orazom·,.
_
¡X&lt;&gt;! .Xo ha muerto l'l C'é-ar; ,u ~om bra cruza la eíudad-fiebre, y la 1..mpap,1 con ~u epopeya.
E,, d de~tello de un ,,o] dl',ap.m•ci,ln, qne toda.J'ir¡afo le France.
Trnd. pnra ' ' 81 Mundt, J1a ... trado"
' ía ~igue c'nYiando ,fü luz .í tl'llYé,- de ln~ espa1;ios.
Yiene de ,u 1k•;tierro. eomo antniio vino, á recobrar cu pue,t&lt;&gt; de honor, ú e,-tremecer al mundo
t·on un fruneimiento de el'ja-; viPne :i llenar de
c·larit.lacle, el cielo, y á pohlar de músic11;1 los ain·-: Yiene á n'coger lo "nyo. y eomo el Cristo, :i
Hay tn P arís trc.s tumba~, que viliitan t,Jtlo,; arrojar del tl'mplo á lo~ 111en·aJer('-'.
Jo, viajero,: la ele .AJ.x,Iarclo y .Eloís,1, en ei Pa¡ E~ él! El amor de &lt;.':-Íl' pnelilo francé,,, á
dre Lacliai~e; la ele la Dama de la, Camelia,,, l,U
l'l lk'&lt;¡neño cementerio de :\fontmartre. y la ,~e C'U\'O lado de,eaba dormir d último -.uciio, lo ha
c·on:;errnclo piado,amente. X r) e- (•] t'lllperaclor roXapoleún l. en la Cúpul.t de lo,; lll\'álido~. Puemano que han tallado lo., e -&lt;:ultorl'"' italianos; _no
den clejar~e de Ycr la~ dos primen1~, pero no la
es el bronce de Canorn ab1do en t&gt;l patio del :M:u=~º Bn•ra, en :\[ihín--{·11t•r¡10 &lt;li:-nu&lt;lo, cabeza
apolina, con un l'eñiclor que le oprime la frente;
-es el ·' Petit Caporal ... C'on ,u JK'tJUl'ÍiO tricornio,
:;u bota fuerte, ,u sobretodn y ~n mirada de águila. ¡ E;o e~ : el águila ! l · n Ílg11ili1 que se ha
eleYa·do por encima de toc1n- In.: pkad1os y que se
l1a bañado en el C'alor dd ,ol.
Y a_.,í concibe P arb al Em¡wra&lt;lor. á "~u" J&lt;Jmperador; grande, inconmen,11n1hl", pero compañero, camarada. Por eso lo h,1 unido á la dcmocra&lt;·ia. pon1ue e,; un César n•puhlirnnn. un tiranr&gt;
fraternal, . que viene ch• m1,1 madre común : la
J-'~ancia.
,-:;iguc el ídolo en el alt,1 r &lt;le tn&lt;la..; la~ almas,
y ,u recuerdo arranca explo.-iofü'-' inn,itn.&lt;las. Recuerdo, una noche, en un &lt;·afé de barrio, atmósfera cargada de vapore:-, a 1¡.,'1111;1 ''&lt;l i Yl'tte" cancanesca, en un pequeño e~cenario. unu~ músico.-, tzín:raro..: y luego un tran,formi-ta &lt;me acomoda un
fieltro á varias formas.
De nronto, mm de é"ta,- forna 1M perfiles de
aquel ,ombrero . . . Y una arnlandia de aplauso,
llena la ~al a.
-Vive l'Empereur! Yiw l'Emperenr!
Y encarándomP. c:on un rlragím. mi veci no de
espectáC"Ulo, el primero en dej,ir ir ~n entusiasmo :
-¿ Y la República? le pregunto.
-Y bien, me conte~ta ~in parpadear, ¡ Viva el
Emperador .. . ! j Y virn la Rt&gt;púhlica !
Ko ha muerto, no, el Cé,ar: ,u ~ombra se pa~ea por este París insubstaneial y frívolo; Hll nomhre está escrito en toda,- la~ piedra, y en todo¡;
los corazones; en los puentt&gt;-, en la, columnas, en
Jo:, hombres como en las en-as. en los mármole&lt;:
del vencedor de Austerlitz, no la del gran ogro como en las conciencias.
w r~o. La augu,-ta rotonda, se ve á todas horas
Y no muere porque ~imholiza la Gloria, qne
del. día, invadida por una. multitud cosmopolita, Fe escapa ele t()(loo los sepulcro, y que resucita O!'
,ed1enta de contemplar el gran bloque de granito todos los martirios, para ascender á las regiones
ocre que encierra los restos del César, conforme á eterna,s .
,u voluntad postrera, grabada en earacteres de
oro en la puerta subterránea del sepulcro: " DeCarlos ,píaz 2&gt;ufóo.
tieo que _mis cenizas descansen á orillas del Sena,
en medio de e~te pueblo francés que
tanto he amado".
La luz, ;;uavemcnte tamizada, penetra por los fanales de la Cúpula en
blanda_s ondas azules y amarillenta.,:;,
envolnenclo axiuel sepulcro, aquellos
m.á.rmolei;, aqruellas estatuas, aquellas
banderas, aquellos mosaicos, en un tinte de alba otoñal, en un desmayo de
gloria, en un e.ru;ueño solemne, que va
ganando poco á poco el espíritu.
Sí, así debía reposar el César, rodeado de esta claridad tibia y acariciadora, en el fondo de esta urna de piedra, rodeado de sus estandartes de victoria, arrullado por el murmullo de
admiración de las multitudes, que se
alza como un rezo de patria, &lt;lesde la
balaustrada que circunda la cripta.
,! Ahí reposa . .. ? j No ! El Emperador no ha muerto; el César se pasea, inmortal y glorioso, por este loco
París que lo aclama delirante, que sueña en él, que vive de su sombra. Ha
puesto su sello en todos los monumentos, ha grabado su nombre en todas las
piedras, ha hincado..im garra de león en
todos los espíritus. Y para recoroa.rlo,
ahí están hombres y piedras, mármoles
y conciencias. En loa puentes, su N
vencedora, en las columnas, el bronce
de los cañones enemigos, en los museos, sus armas, su sombrero, reliquias
Spincllo trató e](' lernntar;;e, pero no pudo; y,
,;in cono&lt;·imiento, c·,wó en la almohada.
.\lguno, día,: lauguidec:ió prc,,a de la fiebre, y
luego J1.urió.

Lt\ SOMBRA DEL CESAR.

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l. Un rincón de Cuernavaca.- 2. Palacio de Cortés.-3. Plaza de Cuernavaca.-4. Paseo en el lag,

5o

del jardín de cBorda.&gt; -(Vista de C. f'ellandinl.)

g,

....&lt;0

o.....

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2-! de Marzo de 1901.

Domingo 24 de .Marzo el.e 1901.

EL MUNDO ILUSTRA DO

POR CORREO
-¿ La señora Petra Oómez ?-&lt;lijo el homhre
&lt;le ¡!Orra galoneada, empnjan&lt;lo la puerta del
cna rto de la cas¡i de vecindad; y huscanclo entre
el montón de cartas con sobres de distinto:'- colore:, de distinta,- letras, de distinto,,. tamaños y
de procedencias distintas, que guardaba en
gran bol~a de cuero, sacó una esquela, quP en
caractere;; casi ininteligibles decía en la nema:

~a

)Iartínez y las Ulloas á ver el baño de San Juan .. c1ar, hermo.&lt;a. ·estampa .~y cmprell'dicron la
Como la:;· agua,; ~e habían retardado en aquella \'llClt,J.
.\. lH'"ª r de ir cubierta con la:; "111anga8" &lt;le buYez. se determinó dar un c,hapuzón al Prccufoor ¡}¿
Cristo, ~iguiendo una c;o,tnmbre antigua y acep- k, la inundaban los torrentes de lluvia, que se le
&lt;·orrían por lo.~ C'abellQ&lt;;, le mojaban el corpiño, le
tada en el lugar.
Cuatro robu,;t1r,; indio,- H' metiPron en el agua, tra-pa,aban el cor¡:é, y ~e le calaban hasta el pec·argando la imagen del santo - ele barba nazare- c-ho, moreno \' caliente.
( 1uando el ·jinete alzaba la rienda -para ¡;:ostenc•:na, de expresión e:,tátíca, dt noble rostro, con el
al
ja11wlgo, próximo á caer, ó se inclinaba por
Tlellico, f&gt;l zurrím Y el callado di' pastoreillo •, 1dente y &lt;lulcc -nadaron un buen &lt;'"pacio á "ro- cualquier accidente del camino, empinado y di-

f{ ha 1:--·liléJ (Jt
• }Jüt" 'p&lt;

La muchacha, ¡1..~m,tada, nerviosa, soltó la mata
de pelo negro como la. endrina, que sujetaba. con
los dientes nacarados, mientra,; la de::cnre,daba
con el "descarmenador" de asta; cogió la c·art,l
con las manos temblorosas, y sin acertar á abrirla, sintió que una palidez mortal invadía su ro~tro moreno y hoyuelado: había. reconocido la letra de non Atanasio Pérez, el sacristán &lt;le la parroquia~ que de ordinario "notaba" las carta:; que
salían del pueblo con destino al exterior.
Por fin, trás de llevarse, en su impaciencia, trozos del papel cuadriculado de "correspondencia
particular", la Petra leyó:

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Sintió la mujer como si algo i;c le derrumbara dentro, y al mismo tiempo, sintió que un tropel de recuerdos--de recuerdos grato:;, tristes, punzantes, graciosos, doloridos-la llenaba y envolvía, sugiriéndole sentimientos de amor, ele odio,
ele wnganza, de conmiseración Y de rabia. Y
aquella explosión de tantas cosas· di,er~a~ y encontrail.as, de tantas impresiones dulces como la
miel y amargas como el acíbar, se concretó en una
eosa tibia y ,;alobre que se condensó en i,us pe,;taii.i~
Y resbaló por sus mejillas, qnemánclolas como hierro candente.
_.r~.1an. el mismo .Tuan que. f;{)¡!Ún rrzaba la torne
m1sH"_a, había muerto por relos de otra, había sido
el Primero y únieo amor tle I&gt;etro.
E_ra el mozo más guaµo y arriscado del pueblo:
na&lt;l1e ,g-inetraba C'Omo él lo, potros brnto,. na,1:~
&lt;'~mo él echaba "manganas" y "c1·inolinas", nac11e era más altanero y reñidor que él ' .v nin!!Ún
o
~eso sonaba como los suyos, ni aparecía tan á
tiempo, cuando había que dar muestras de rumbosidad v garbo.
Recordaba bien aquella tar&lt;le -el próximo 24
de Junio haría diez años ~n que fueron ella, lM

,

lapiéº', y ú una ,;eñal convenida se zambulleron,
pero sin abandonar la eS&lt;!ultura, que depositaron
eu la orilla respetuosamente.
Como si San Juan lo hubiera hecho, trá.s el bochorno de la siesta, vino un vientecillo sutil que
descompuso los rústicos peinados de las muchachas, hizo volar el manteo &lt;lel señor cura y levantó
la arena de la orilla.
A poco, arreció el aire, se esparció un Mlito de
dulce frescura, l'l follaje de los grandes sauces
ondeó como P,1nrnlartc&gt; de seda joyante y nm10ro~a, y empezaron á ca"r goterones, que parecían
en la arena gnu1tlP,-. monedas de cobre.
Los charro, ,acaron sus tilmas variopintas, sosegaron á Rus c·abalgadura,;, que emanchaban l::t
nariz y arqueahnn el cuello al percibir el olor de
tierra mojada, y rmpezaron á ofrecerse para conducir á las muehacha.&lt;; hasta el pueblo.
Todas aceptaban: y con ligereza de campe"ina~,
poniendo un pie en el arzón, se colocaban en un
veriqncte sobrr la "cabeza" de la silla "vaquera",
haciemlo á un lado la. reata ó el machete, mientra~
lo;:; galanes, ~irmpre lista la rienda, se retiraban
á la grupa del bruto.
Petra subió en el caballo de Juan, el caballo
"Coman&lt;:lie'' -hallo -~lobo, cabos negro~, buen an-

fícil, Petra sentía en el cuerpo la presión de dos
mano,- fuertt'.s .como tenazas el cosquillear. en la
nuca de un bigote delgado y suave, y pendiente
~obre el)a 111. mirada de dos ojos moriscos, enérgicos, ardiente,,, como la brasa del carbón en el bogar.
D e allí nacieron la mutua inclinación los amol'l"- ruiclooos, que por mucho tiempo
'fueron el
palillo de die&lt;I1U."S de '1:oda-s las boca:-, en el pueblo,
y la huida de los felices amantes á México.
Luego vinieron los c1i~gustos: Juan era esenc·!almente inconstante: n•lrnsó, primero con eva_,1rn,, lu_ego ~on hruta~icladcs, cumplir la promesa
&lt;lr matnmomo hecha a la muchacha; faltó por semanas &lt;'ntcras del Ja&lt;lo de ~u amante; y un día., la
Petra ,;e encontró sola, sin rerurso~, sin amparo
Y tcnie1Hlo r¡uc atender {1 dos niños frutos de 1~
uniún c·on el alevoso.
'
Flotahan en i;u memoria peclazoo. ele drama,
fragnwntos de i&lt;lilio, voces que había oído nlvirl_anclo la hoca ele que salieron, guiños de ojos, sonr1-;a~. gc~tol', halagos, reños fruncidos y puño3
amenazante", cuando fiió de nuern la vista en la.3
pata~ de mosca ele la carta, que continuaba así :

�Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 12, Marzo 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�E L MUNDO I L US·TRADO

EL MUNDO I LUSTRADO

F RAGMENTOS
DOLOROSA

sado la noche; un leñador piadoso que se api..id:i
del aba.n.&lt;lono en que fatler.wo, parte c.'Onm1go lh
pan de la mañana, enguja mis Jágrim:14.:;, aita c?n
dma venda mil; ipies que sangr~n toda~ia, me eci:;;
sobre Mll;; hoonbros y me llova a }a q111etia herc&lt;la&lt;l
doorle mis pa&lt;lres llorarán s,e,gur'aruente.
El cielo está más puro y transparente; los endriagos y se~ demonía.oos ql\le trazaban su rombo
tétrico e'Jl la noche, no mut•Yen ya lru; alas &lt;le murc·iélago.
.
1}1os ha ~·isto la tierra. y e.u fülíada, que es hu y
calor, pinta &lt;le azul el infinito e.9Jacio,, d.e blanco las nub&lt;&gt;", y de color de rOffi loo eopmtus; (']
agua tarta1n11de-a como una ,niña en Ru cuna, y :"e
aha &lt;le los tr,ig-ales y la~ ,;eme:nte ras eil rnmor conforta.nite de la vi&lt;la : ya vamos llegando á la her 1' &lt;lax:l; allí e., tá el pueblo con :,u parroquia P&lt;l:rcla ~oron11~la ,por un ángel de bronce que, extend1.das 1a,,
alas, fija la planta irunóvi'l elll ~l campa,nano: alt,,
~tá el campo:,3nto, e:on sus tapias verdosas y agr~ctada$ : los muertos c1n ·as almas ;no han subido a,m
al cielo y penan bajo' la c-ruz &lt;le tosco p-alo, cuentan su Úisteza al ciprés pGra que éste la cuente á
la;, a ves, lru&lt; aves á la 1uz, J,a 1luz al cielo : ya a lcanz:i
á eolumbrar los muros de mi ca.."'3., ya ese:ucho (•l
mea.reo de las gallinas y el relirn:har &lt;le los_ caballos &lt;'n el pa;tio; miro el p(lllvo dorado que clícunda como auréola c-elest.ia1 el drcnlo negruzco de la
era· distingo e-1 viejo fresno qne sounbrea la pneeta, v miro abajo el ha.neo de piedra &lt;londe mi pa.•
dre repos.'L blan damente por la.s tarde.-,, y m1enh
las cabez¡a.q d&lt;'l ga.na:do; pero ¡a~· ! q11e también
a,hora sient-0 miedo, y ~e acongoja mi cora.zón y
~ eniturbian mis ojos: veo el rootro huraño de mi
pa&lt;lre, á quien cau.•é dolor fan grande con mi ausoocia ; .eseuch-0 fas palabras d1iras y agrias coro
que habrá de rec-onvenirme y reprenderme; tem,&gt;
su ira, y llena mi alma de mortal espanto, espío
ipor la venfo,n a. penetro de p1mtiHas á la ea..•;a, el\derezo mis p11ro., á la ha.h itación donde m i madre
llora, me arrojo solloza11do á sus bra.zos, oc-ulto d
rostro entre los n,lieguef' de su traje, y lloró allí,
hast.a que el su&lt;:'ño, el hambre y la faitiga cierran
mi.R párpa.&lt;l~ y dan fin á mis cO'ngoja!'.
Heme aq;uí ele regreso, ¡ oh Santa Madre ! ¡i;eca
tu llant.o, abre h1s brazo:, y per&lt;lona !

¿ En qué linfa serena, en qué onda transparenfo
o&lt;-0npapa1é, l::!eñorn., el pcn~a.miento mío, para qne
pueda &lt;:ompren&lt;.ler t.us exrelcn&lt;:ias? ¿ Cómo doma r
iJa. in011rable i;orpeza de esta palabra. flaca y miserable, que ~ arrastra como ~olla sierpe por hi
tierr.1, i;in tener alas para alzar el vuelo? ¡Ay !
bien lo gabe,: szyy menetiterooo y pobre; nada pw:do por mí; vivo panosa vi·d a de C.'Ongojas, y lo~.
huracanados vientos &lt;lel o.,píritu han &lt;l&lt;.•f'quic·iatl,)
mi iint€Jligeneia, que sólo debió ser bruñido e-:pejo
que refleja,ra tu celeste imagen. ¿ En qué lengua,
-~
ra, y con qué 'i"OC&lt;.'s podré hablarte, si no h~1y
en mí &lt;:osa ninguna virgen (le pecado, y he abierto 11ni alma á todas las pa.siofü~ ? :Fuérame cla:rl.n
remorutar el cun;o de lo.; añoo, volver á la apa&lt;:ib1 t•
-edoo de la inocencia, y c n ton&lt;'e.'l, de.~a&lt;tando n,i
~tu&amp;i.asmo, mi lengua cantarfa tuis a1laoanzas.
:Mas enouéntrornc ahora tomo el niño descarriado que ,;ale al rlarear el aloa de la quict.a heredad donde &lt;luenlli.'n ~u.; padres, y di~irrienl(lo clJ~etinadaammte por fo.&lt;; canip01-, correteando t,-,;~
la. g-a.llartla m&amp;ripooa que s-c aleja y ~e aleja como
,el ideal; inquiriendo la brcñooa e:.pesnra de ]1).,;
bosques para ooger los ll'idos de la::; aves, y abrc-va1J11&lt;l.o su ardien te sed con el agua del aIToy-o, tomaida con Ja palma de la. mano, no advierte c.-1
ra.u&lt;lo vuelo &lt;le las horas, no medita en las amantfü inq,uietu&lt;les de sus pwdre.s, y c uando el hamb re le Jul,{,e cobrar {le n uevo la 'Illemoria, y qu iere
volver á la hereda&lt;l, piensa q,ue e.;;tá imuy ]eje,,,
&lt;le la oosa, en lo más intrinca,&lt;.l o de la !oel'Va, donde no se ;peroibe otro rui&lt;lo que fJlO rea el del agu,1,
&lt;:orriendo blandamen te y el del aire que a.gi ta hH
nervio;;as ramas; y recorre el boscoso laberinto, y
hu.s ea la salida, y no la encuentr a; y cada vez p;
rol d(";,pide de ~u ea.rcax más vivos rayos; y cad.1
vez el bosque a.ngosta más ~us f {mebr€PS calleja'\;
ya loo, p ies d e.~angrados brotan sangre, y los hin-&lt;:hado.~ oj os brotan lágrimas; ya el pequeñuelo
euerpo no resiste la fatiga, y á cada. paso que 1•1
rapaz a,vanza.. a¡!ruijoneado por el miedo, piérd~c
111.á.i en vez de hallar el caJm.ino; el sol le a,brum,L
]a.s e&amp;pinas {lestrozan su ca,lzaclo, las erizas ram:.is
EL CRUCIFIJO
de los á.iiboles de.~garran su v€Stido en mil pedazo~:
camina. e l sol, las auras de la tarde refrescan lJ
a.tmó...;:.fera. y comienza á caer me.n,uda lluvia; rl
niño corre, corre : y declina la tarde, '1as aves vu~lCri1eito, Tú e:r&lt;.'$ el bien, Tú eres -la verdad, Tú
ven piando á sus ruidos que están ocultos en la eros el amor, 'fú eres la vida, ~1entira qu e tu !'f: fronda; cada pino g uarda un ooro de pájaros can- ligión es la religión de los opresores, porque e;
tores que se de..piden de la lruz, t ra.q:pru,an poco á la religión de l&lt;&gt;d oprimidos; mentira que con tu
poco el ópalo del oielo las agujas doraidas de la~ siangre ,&lt;.e pueda ungir la tiranía; mentira que ta,;
-estrellas ; 1-a sombm comierrna á Sllbir como U llll brazos no e.:tén a:biertos para l os q1ie corren un;1
marea obscum por la Yertiente de los montes, y el vida de dolores. Tú eres amor, y el amor es feniño, d~pavorido, ~in aliento, sigue su oorreri:.i. C'.tmdíc;:.imo rde suyo; por eso vamos en tu seguiverliginooa, apenas ;;e detiene par a tomar re.',Jllello, miento como van las ovejas tras el pastor que las
sigue, sigue; el v;_iento sopla, la,s encinas tienen s,i- encamina y las de.fienue; que h.i a,uxilio todo , ~
Jemnes diálogos entre sí; los sauces sacuden su~ hacedero, todo es llano, porque en Tí están ju.uto:;
eaoolleras itrágica.;,; , "a.11.Se apag,a,ndo todos los 1 u- tooos los saberes y unidas entre sí todas las .::omore;;, cierro. la. n oche cada V&lt;'Z más densa, se ho- sa,s; nuestro amor á Tí -es 'll.lla ;,e.el que naida aplaca,
ra.da.u más y ,a,hon clan las qruebras y aberturas do:'. una ha111n~ sin hartura; libé-rt.ano;; del cautiverio
e.a.m ino, rtodos los seTes m1woo y eternallllente en- de fo, culpa; .p on en olvjdo nuestras fwltas, no 'S·
oadena&lt;loo que avara guarda la Nauuraleza, el tron- enoaKlenes tus furores ~,onfra estos menospreciable•
«&gt; descuajado, el pino enhiesto, I-a hoquedad rugr;s,1,
gn1sanilJoo q,ue oo han alzado en rebeldía, seda.ríos
de la encina., y la JX&gt;ña giga.Tute de gmn.ito. se ani- que combruren ;y vilipendian tu doctriina. en nomman con la mons-tn1osa vida -de la oombra; cruje ·bre de no sé q•ué religión de miser icordia, ouando
la rama, chasca l,a hojarosca, el ánbol tiende bra- el oatolwismo e6 la verelaclem religión del amor y
zos JillUSCul&lt;&gt;SOI', y aguarda el peñón inmoble, co- la mrisericordia; en nombre de la libertad, de ia
mo atleta fatigado; el niiño oye e,sa.-, voces solem- ;igualdad y la frat,&lt;.&gt; rnida{l humanas, oua.1wlo T ri
nes de las cosa;,, e:,quiva el brazo &lt;le los oedro.:;,
fuiste el .más augusto mártir de esta idea en aq1i,sortea los abismos, huye, corre, á cada paso cn,&gt;e lla espantosa tragedia que, CO'l1 miedo del sol y
mirar, bri'llando como rarb11Dclos en lo negruzco :oom.blo:r de la tierra en todos su.~ mie mbros, se rt!~1e ·l as hojas, las pupilas sanguinolentas &lt;le los lo- prese.ntó en el Gólgota ; en nombre de los hambos; trota·n , ga101pan en su memoria Jos horrjbbs brientos, C'U0n&lt;lo tu religión es, Señor, la religió 11
cuentos que su vieja nodriza le narraba, y ya sm de los pobres, de los menesterosoo, de los proletafuerz.a.s para seguir su caminata, ni para estrmnr.~ rios, de todos aq1Uellos que pa:decen hambre.
cer el aire con sus gritos, nú para derramar mal"!?s
Los venideros no creerán-decí,a el marqués éi•J
ele llanto_, cae '.{)Or fin desfallecido, como un cuerp0 V aldega.mas-que se ha levantado 1l!ll día en el
m uerto. mientras el vienfo se reuuerce entre l os ce- horizonte del m,u1J1do en que esta religión divina,
ch-o,, y las nubes escalan el espacio.
toda de misericordia y de amor, ha sido entrega Yo también, como el niño descarriado, seguí da á la exreración de las gentes por bárbaras J
s&lt;&gt;n das torcidas y me perdí en la roledad del bo;; - harrrubrientas m1Uche dumbres, neoesita:das de amur
&lt;¡11e : yo uimbién, como 34uél, sentí fatiga, mied0,
y de 1miooricordia. Los venideros no creerán eu
Yi caer la n oche, cerrerse el manto de la sombra los insensatos fu:ror&lt;&gt;s de aquellos que, siendo poy 8ipar&lt;'r er las fieras alimañas, que medran á ía - bres, se han lerva'.DJOOldo en tumulto cont ra la única
vor de la,s tinieblas; yo también, desmayado, caí en r eligión que tiene entrañas para los m enesterotie-rra. c,on el cme11p0 inerme, difunta. ya la volun- so.s, que estando deshereda.dos han puesto su boc&lt;i,
tad, y no íuí, &lt;mal debiera, pasto de los lobos, por- sus manos y su s pies en la religión santa que 1&lt;'~
que Ti'.1 ,me amparaste, ¡oh gran Señora! Ha pu- ofrec,e un reino por herencia ; que no teniendo

a,

padre, se han aliado en rebeldía contm su único.
paidre qrue ootá en los cielos y les dice :
"No podéis subir hasta donde está mi glorua.
Y o, que soy el S~ñor de lo.s prodó.gioo, haré el lll3yo.r de !os pr&lt;Xhglos por vo.~ros, y t.-Ondré toda
mi glm·.ia dan&lt;.le vosotros estéis. ¿ No tenéis con..
c-iencia para CO'l1crerme? C':r:eed en Mí, y ten.
dréis 1111ás c ien eia. que los que mru3 me conoce
¿ ~o tenéis ni in~nio ni le tras para convertir
~fí 1~ .muc-hedtm1bre &lt;le las gente;? Desead que-,
todas las almas se C.()'])rviertan á Mí, y Yo os daré,
las palmas de la prediooción y del apostolado.
¿ No te•néi-.s agua. p-a,ra. los que tienen soo, ni pan
para los q11e tí e.nen hambre? No importa ; pedidme á ~fí que los sedientos beban y los hambrientos c·ornan, y el pam que aplaque su hambre 7 et
a,.,&lt;TUaque tl"J111ple ;:u ~1, o-s serán compu tados ,,0ql
cielo. ¿ E,;tá•i,, cargados de tol erancias y de di
y os faltan fuerzas para las b-u®oas obras ? Desead
ohrarlas, y tened ,p or cierto que y-a las habéis obrado. ¿ Em-ii&lt;liáis á los que tuvieron la gron dich&amp;
de padecer por ~Lel martirio? Desead padecerlo
~· toocid por ciert-0 que V'l.l&amp;---trn '\ero, la gloria d·~
los mártires. ¿ No podéis ,;er misericordioso.,!
8ed pa.e-ient('j;, y ten&lt;.&gt;d por cierto que scréi-s tan
grandes arute :;\Ií por vu('Stra -paciencia , como }og;
otros por su mü,ericordia. ¿ No podéis levantar i.
Mí n1estras manos, rargadas de h ierros y pu!!a'•
tas en prisiones? Levanbad vuesiJm voz, y vuesLl"l
plegaria será &amp;"C'l-ita en el ciclo, oorno si hubiérdtÍilevruntado á Mí j1untamentR la voz y las manos.
"¿ Sois onm:loo? No importa, levarrr~d vue,,~ro,
e.~píritu á Mí, que yo oigo la voz de los espirito,.
¿ No sabéis qué rosa pedinme? No i mporta, porque Yo Bé lo que os coruviene. ¿ No sabéis por van•
tura a.mar? Pues si sabéis amar, lo sa:béis todo,.
porq_,ue me ;;abéis á Mí, y lo tenéis todo porque 1116
tenéis á ~fí, que soy habitan te ele los corazones qne,
me aman. ¿ Xo reeort.láis ouando an&lt;luve por el
mun&lt;lo? Hubo erntonces un,a mujer adúltera, •¡Ul
era huhbrio &lt;le las gentes; ;;,¡_1,.q mam.os estaban til•
das de buenas obras, su alma abrumada de peca.dos; no entendía cosa de plegarias ni &lt;.le oracione::;.
.pero Y o l,a núré y se enamoró de Mí; y se pu¡:,o ca,
Jla&lt;lamente á mis pie;;; y allí puesta se convirtieron su s ojos en fuentes de lágrimas, y lloró tanto, que lo-s cielos mis.mOl- admiraron RU dolor.
N"ada me ofrecía sino ella rola; n a&lt;la me pedía
irino á Mí; v con eeto sólo, Hl corazón contrito r
h111nillaido se revi~tió de rooplan&lt;lecientc y más angélica herrrwsura; y con C$Í.-O sólo, si hubieran po,
dido emvidiarla, la hubieran envidiado todos lo¡; ooros de mis ángeles y de mis serafines, porque me
enaimoré de ella y la hice mía, y santifiqué con 10i
prewncia el corazón conturbado de la m-repentida
pecadora. ¿ No soy el que llevé oonmigo 31 Pa•
raiso el alma de aquel famooísimo laxlrrón, en la
sang-rie&lt;ntia tragedia del Oa.lvario? ¿ Quién fué
j amás ni má,s cu1pa,ble ni menoo menest.ero,:o qui)
él? Pero al rendiir su e,,.píritu lo puso en mil' m:inos, oomo yo puse el mío en las manos de mi Pa•
clre, y así como mi Pald,re lo :recibió, yo le recibí.
El oceáno de mi amor había pasado por la cu:11hre
de sus cu,lpas.
"Yo soy Aquel que antRs de dej a:rme ver de los
reyes, me dejé Yer de los pastores; que ante. ~e
llamar á ~1í á los abastecidos, llamé á los nec~1tados. Yo wy Aquel que a.ndando por el mn?do
dí salud á los d01ientes, il11z á los ciego,:, limpieza á los leprosos, movimiento á los paralític&amp;1,
vida á los 1111Uert0!'. Y o soy Aquel que, par-a ilar
de beber á los sedientos, ihice brom.r las a.guas de
las r-0ea.s, y para. daT de comer á los hwmbrient!ll
envié el maná y muil.tiipliqué los pane!'. Yo St)J
Aquel que puesto entre los 'Pobre:; y los rico:-, los
ignorantes y los sabios, entre los arrogantes y 1~
humildes, pasé sin decir nada junto á ]os rico."., en•
tre los arroganites y los sa,bios, Jlamé 0011 tierna
voz á unos pobres ignorantes y humildes pescador~, y me hice todo suyo, y les lavé los pi~, y les
dí mi Cuerpo por ma.njar y mi Sangre p or be·
bida : que tanta fué mi querencia.
"Na'Cl.a anné tanto como la pobreza y vuestro amor
después de la gloria de mi Pa&lt;lre. Sienido Sooorrano Señor de todas las cm,as me de!'pojé de t-OdJ.3
ellas para ser uno de vosotrO'.S. A uno de voaoitre&gt;s que á ningún príncipe del mu.n.:do, &lt;.lí la 1!0bernación ele mi iglesia. sacratísima; y parra con·
feriirle aquella suma potestatl, n-0 le pregunté fa
que t~n~a ni lo que sabía, sino lo que amaba. ~o le
exrum.me de doctor, sino de a::rnrurute. Y o mismo
iclejé mi vestidura de rey y tomé la de siervo. Un,
mujer fué mi ma dre, un establo mi aposento, ·Jn
~ bre mi mm a; pasé mi infoneia an desnudez Y

&lt;'ll obediencia, viví áiribu.lado; cooní el pan ele la.

-caridad ; no tuve un día de repo;,o ; llenáromne de
vituperi-OS y afrentas; mis profotns me llamaroll
"yarón ele dolores"; e,;cogí por trono una cruz, dtl'-3ca.n:-é en un :sepulcro ajeno: al entregar mi cspir í:tu á mi Padre, os llamé á todo.:.; á ~Ií. Y desd~
entonees no me can1'0 de llannaros : ved cómo teng)
la cruz, para :recibiros á todo;; entre ambos brazos
ten didos".

)Ylanue/ qufíérrez }Yá/era.

EL DOltlNGO DE RAMOS
EN SAN PEDRO.
~

L a inmensidad de Sa,n Pedro e;,fal;a silencio:;a.
X O se oía sino el rrumor de kll' p-a1'08 de la much;dumbre, semej ante, en el m1:Íl'l11&lt;&gt;l pulimentado, d
sordo ruido de torrente;; 'lalidw rle uutclre.

versias los Generales de las órdenes religiosas,
los ow{tro Conrervadores, Auditores de R-0ta, Clérigos de Oáma.ra, Votantes de la Signa.tura, Ab1:.:::viadores, Maestros de éeremon.ias, Camareros as i,;tentes Camareros secretos, Ca.mareros extra, Abogados'consistoriales Caballerizos, Chantroo, Clérigos y acólitos de capilla, Conduotores de la "Vi~Jtl
Ru.bca"-todo un pueblo eclesiástico, toda la 111numera.blc familia pontificia, prolongando su lento
desfilo como una theoría de milicias cristianas que
va al ~ielo á Tecoger la palma de los elegidos.
El Pwpa, rentado, con las rodillas_ oubiertas dry
una manta. bordada, presentaba el pie y la manc1
á loo ósoulos que ascendían, distribuyendo al prvipio tiemJ&gt;0 la palma. rizada &lt;le Sa.n !fomo con un
mo'i"Í.lnioot-0 de automatismo grandioso, con i:n
g-&lt;'sto hierático y antiguo, que lo semejaba á una
e&amp;iatllla sa;nta del pasado.
._
.Apa.rato maravilloso, admirable efecto de k\ltro de la liturgia, obra maestra del tnuufal e~pt•dúr-ulo rc,ljgicso del siglo XVI, de ,;u gP-nio el•

una ma.~ de on1uesta y vO'ces qt1e tocaba á las infinitas profundidadt'll del alma.
.,
Em e l cainto-llano dramntizado de la P a.--10n de
Cristo, según el enrngelio de Han }!!ateo, que entonaban trc:i diáconos.
Imp1'!IBionada honda mente. sint\cndo )igero~ ,e,calofrí~ por la espalda; permanecrn ena.Jenada oajo lag-ama. de las me lancolías, que clcrrama~an !\fü
notas, semejantL&gt;S al gran murmullo de una 1~menFa dewhirión, su.spen&lt;li'd-as y tre molante~ mmuto¡¡
e~teros sobn' sílab~ de dolor, cu.ras ondas sonol"lll
perma,necían en el aire sin querer morir.
.,
Y subí,1, baja,ba .Y volvía. á subir la lamcnta:-1on
del ~·ct&lt;·rífic io, de la agonía del Hombrc-Dw3, mod.1latla y RU:-pirada con timbre humano.
Mientrn..c; dura eate cauto oo que repercute lJt
mucrtt• dd autor de toda bendición, la Iglesia no
pide bentliciouoo; mientras dura este cant-0 r1ue
re,lata J.a. noohe ele la rnrdadera luz del mundo, 1:i
Igle..;;ia. no enciende cirioo, no inC&lt;'n~a, no responde
'·(.l-]oria tibi, Domine''.

Cuadro de Fray Bar tolommeo,

''Galecía P i tti."

Luego estaltó el hunno dt' '· Pul'ri ln:hra~orum"'.
rocuerdo de lo¡: hijos &lt;le Judea ante el Seuor, un
cántir.o de plar(•r juvenil. m1, l10:&lt;c1m,n ~ que d eag;1rraba eJ. aire con n()ta.;¡ m·geutmas. i-11biendo y perdi&lt;\ndo,:,---c en lo aJt-0 d e l-a.&lt;1 bón•clas . repercutimu1o
á dista,ncia c.-omo clamor de 11i iio;: en ecos da
montañas. ·
Con el primer ac.-e nto dt' ei-te c-an to ~- su alegría,
com~nzaba el desfile, la procesión eterna y siem)H~ 1mern de esta Corte d e la Igle~ía. que va á
1·ecibir las palmas de manos d&lt;'l P adre Sa,nt0:
l 'a.rdenalos, Patriarca:;, Arzobis po,-:, Obispoo na
lk&gt;i,-tentes y asistentes, Abacl c-s rnibw los, Penitene iarios, el· G01bemador ele Roma, el Auditor d,:i
('á,mara. el :Mayordomo, l'l T&lt;',:.01w o. los Protonotarioo apostólicos participmltc-i; y honoTa rios, d
Reg-ente ele la Canrillería.. C'l :\ ud i lor de contr o-

Domingo 31 de 1forzo de 1901.

aitf' ca túlico, de todas l:IB ma nos de ~us gr'!md"s
arti&amp;tas, de sus pintores que inventaron el &lt;lümjo,
el orden, el arreglo, la C'ompooición y la simetrb.
de la,:: nosturas, el oocalonamit•nto de lo,; grupo-s,
la belleza ele la decoración viYiente, sobreponiC'n,h
uno~ á otros e;,tos magnífiros corn par;:;a,; traj ea 1lo,
con c,1pas de armiño, con sobre-pe\.liz de r-ncaj &lt;&gt;s, r,thrilleante,- de brocado _y &lt;l0 !&lt;C-cla, combina11do ci
oro pálido de l as palmas moved·izas y el carm esí d,}
loo fofülos, con las armonías y lo:; sordos esplend,.,J'{',-, &lt;le un colosal Tie:iano.
L a OOlltemplación, dividida y errante, se de3pe,rtó y eonmovió por un ('auto inaudito, un&lt;i
queja en que gamía el fiu del mundo, una músic,i
01-ig inail y desconocida, en que chocaban los insultcr.; de u na t ur.ba fnri~ 'll, un r ecita do lento y solomm' qne contenía la voz lejana de l a Histor i•t,

La mu:s1ca, cada vez más penetran(;;), uiá,, d.:::Fti~ za&lt;la de anguGtia, semejaba la l'OZ
,/ 0,-ú.:, uicion&lt;lo : "Mi alma está triste hasta h m nert1!"; l:t
voz de J esú~ que un momento antes, en 10!- labios
del cantor, tras.pasó todos los pechos con el horror
ck la muerte de un I&gt;ios.
Y continuaba el recitado, rot o p or las réplic:.1s
&lt;lel Coro, ki. tempest a-d de clamores, el rumor car1cature,;,co, cómico y feroz del pueblo hanücida ; rl
goce disco1xk111te y bklsfemo de las t urbas, pidit:lndo la sangre de u,n justo ; los gritos destempht,l os
dol " Crucifige" y de " Ban,abás", que opacab:.1.n
las dolorosas a rmO'llías como un gran desdén resignado.

a~

ed111undo !J Julio

oe qoncourf.

Tra ducido para "El Mundo Ilus t rado,"

�Domingo 31 de }forzo de 1901

EL }IUNI&gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·1'RADO
Est.a música ~ infinitamente resignada y conmovodora, mucho más triste que ninguna otra
modro"lln; salió de una alma femenina y religioM.
lle hai&gt;ría pod!&lt;lo t"&gt;-c-ribir en_ algún convento per'.
(li'do en el fonclo de una soiedaJ, tra~ hr~os cnEmcños indistinto¡;:, entre los crujidos y los bO.;ozos riel viento, que gime cantando en torno
la.&lt;; ru.il~.
Es menel:&gt;ter, á toda co.~t.a, oir los "MiserE&gt;re" tle
mañana; u11-0 E'S de Pall'Strina, otro de Allegri.
¡ Qué concreción de profundos é ignora.dos sentimientos!
&amp;ta es la música de la restaiumción católica f..tl
como la halló e-1 ei:pírítu nuern al rehacer la Edad
)[&lt;'&lt;ha.

ue

JUEVES.

Museo de Laxembnrgo.

MIERCOLES Y JUEVES SANTO
EN LA

CAPILLA SIXTINA

IIIE&amp;COLES.
Tre; horas en pie, todos los hombres en pie.
Las dos primeras horas transcurren ; algU11os n·J
ret&gt;i.sten y se marchan. Los cuerpos están enoerrudoo como en estuches; los rostros palidecen, se coloran, gesticulan ;-vienen á la memoria los Condenados de Miguel Angel.-Los pies se encajan
en las pantorrillas, las rodillas en las caderas, lns
riñones se doblegan; bienaventurado quien cnctuutra una columna para apoyarse.
.:.\Iuchoo tratan de alcanzar su pañuelo para enjugal'Se la !rente, otros tratan en vano de preservar
su sombrero; no se ve más que un bosque de C!l.-

beza~.
La muchodumbre se agrupa. á la pue:rta, í'lc
cuan·clo en cuando penetra uifícilmente un per3vnaje oficial, merced á. los hombros de los acólito:;,
como un clavo de hierro en un pedazo de mader;,1.
En las tribunas de la entrada, en una especie de
jaula, las damas se sientan difícilmente y aspir-m
Yinagre.
Aquí y allá, suizos de penacho blanco y traje de
óµ~r,a se awovec-han de sus alliChos pies y se reeli1 tu1 en la alabarda.

cu ..dro de W. Bou11:-aercau.

El ronquído monótono de loe Salmos dura y
perdura siempre.
Lo cual no impide que las fign:ras de Miruel
0
Angel serun gigantes y héroes.
8i pudiera aoostrurme de espaldas para mirar á
loo profetas. ¡ Qué soberbioo tron&lt;JOS, qué magnHlcos cuerpos primitivos loa de Adán y Eva l El
terrible Cristo del Juicio es, á. un tiempo mismo,
un Apolo vengador y un sublime Júpiter tonantt'.
Uon qué gesto de trill!llfador desprecia los cue,pos de sus enemigos derribados. Aquí todo viene
de la antigüedad; cuando Bramante ideó á S1n
Pedro, tomó sus dos ideas del Panteón y la Ba;,ílica de Constantino : las dos edades uniéndose v
oompletándose.
~
Al fin el "Kirioo", después el "Miserere". Esto
si que recompensa todos los dolores de rodillas ":,'
riñones que se han sufrido. El contraste es cno1·me; hay acordes prolongados que parecen falsos
y produeen en el oído una sensación semejante á
la que deja en la boca una fmta ácida.
No hay canto claro ni melodía rítmica; tooo e:;
mezclas y cruzamientos, voces vagas y quejumbro1,as que parecen ora las dulzuras de un arpa cólic::i,
ora las lamcnt,a.ciones agudas del viento en los árboles, .ora los r-umores dolorosos y hechiceros d'.:'
la campiña.
Na.da más original ni más grande; la edad musical en que se ha escrito una misa semejante, está
..cparada por un n.bismo de la nuc..c:tra.

Ayer noche y hoy por la mañana, hojeé los d1'1
tomos de Baini accrea de Palestrina.
F·ué hombre piadoso, amigo de 8an Felipe Neri,
hijo de pobres gentes, pobre él mismo toda eu
vida. Vivió de una pensión, primero de seis, dea•
pués &lt;le nu(},e escudos mensuales; nunca tuvo dinero b~-tan.te para imprimir sus obras; era infeH,
y rebosaba de ternura; perdió tres hijos avocados á
un gran porvenir, y escribió su:s " I..mnenU!(!iones,.
en medio &lt;le dolores terribles y prolon~dos.
Por él y por Goudinel, su maestro, sale la mítsit:a, un siglo de~pués de las otl·as artes, dol caoi
medio-cval.
El canto ~ar,rrado est-aba lleno de la h1' rrumbre
escolásfün, oriza&lt;lo de dificulta,des, de compli::-.cione$, de cxtravagan&lt;:ias; las notas habían de 9el'
WJ'fks euando €C hablaba de pra-dos y hierbas, rojall cuando se trataba &lt;le sangre y {le sacrificio, ne~ras ruando ~ mencionnba,n el s(•pnlcro y la mncrll·: rfüfa parte cantaba letra diícn•nte y á vec•'!I
c-mH:iom'!: m 11ndana1,.
l~l sPnt~miento religioso reapareció prot&lt;&gt;stantP.
&lt;'on Lut&lt;&gt;ro, católi,eo oon el Concilio de Tren!&lt;&gt;.
&lt;:ou&lt;lin&lt;'I, r¡ue murió camo mártir e-n la 8an Bartolomé, 1--scribió la músic-a &lt;le los Halmoo hcróiC1•s
que sus torreligionarios, los hugonotes, ra nta11ai1
en medio de las hogueras y de las b-&lt;100.lla~.
Pall.'l'h-ina, inducido por el Papa, e,;crihió !.is
,a~ta~ é in-&lt;lefinib[('S armonías de la~ desolacion••:1
mí:--tic11s, la1, súplicas de un pueblo ontcro, pueril
y f.ri&lt;-lte, l)OStta&lt;lo bajo la mano de Dios.
Loi; ")fii&lt;crt&gt;re" e:-t-0n fuera de la jurisdireiñ11
de toda mfoüca oída por mí, y quizá má.5 allá dv
Hns límit~ : nadir, antes de conocerlos, llrga á
im11ginar tanta. dulzura y melancolía, tanta ra•
reza y suhlimida-&lt;'l.
Tres p1mtos sobresalon . . . Las disonancias .,e
prodigan algunas Yeces hasta producir lo que
mtestro oído habituado á i-ensaciones agradalJlei,
llama hoy notas falsas. Las partos se multiplican
&lt;'Xtraordinariamente, de manera que el mismo acorde puede contener tres ó cuatro consonancias y
dos ó tres disonancias, desmeml:mt~ y recomp;&gt;11erse poco á p()('o é incesantemente; á cada insta,ni&lt;', nna voz !'e d&lt;'i:;taca con un tema propio, y el haz
º&lt;' desparrama de tal manera, que la armonía ruta! p-arece un efecto de la casualida,d como el
wrdo y flotante concierto de los rumores de la
(,•arnpiña.
El tono contim10 es el de una oración extática Y
gemidora &lt;JUe per,;eyera ó vuelve sin cansar nuncli,
1l i~t.anie de todo canto simétrico y de todo ritmo
vulgar: a"J)iración infatigable del alma dolorida
&lt;1ue no puede ni quiere reposar sino en Dios, imvulse&gt;!' siempre renovados de espíritus cautivos qne
caon de m1evo en tierra por su peso natal, smpiros prolongados de una infinidad de desgraciado~,
tiernos y amantes que no se cansan de adorar Y
pedir.
,,
El espcctáC'nlo es tan admirable para los ojo,
como para los oí-&lt;l~.
Los cirios Tan exting,1iéndose uno á uno, se P,'I.•
11cgrece el vestíbulo, las gmn&lt;les figuras de los
íf{'$:cos oo mueYen obscuramente entre la sombra.
Se a~dan ,einte pasos y repentinamente apare,,'8
la Capilla Paulina, flamante como un paraíso an¡rélico de gloria, luces y perfumes. La~ hileras d,J
c·irios sulien en el altar como una falange en
mareha. Las lámparas descienden abriendo ;;ns
{lorados arahesicos, sus penaiehos .de chispas, sus ro·
f--as de ~plendore~. sus copetes diamantin-OS como
la~ aH!s rnMiea~ 1lel Dante.
Escan1a-, ele nácar eriza,n el i;antuario con sus
hlanrura~ d@lnmbrantc,; laR columnas tucrcrn q1~
&lt;'&lt;µfral&lt;':, de azur entre loR rli,ine&gt;!' cuerpo&lt;: rle lo•

Domingo 31 de 1farzo de 1901.

ángeles, bajo las volutas dc incienso humeante; un
aroona embriagador llena el aire. Bernini ~:;
(luien ha dispuesto &lt;.'Sta fic-:;ta deliein,:a, ~t&lt;&gt;,- de.,;lumbramientos, esta obra de hndai-. :-;u ~anta
Tel'CSa extática. de la igle;;i.i "Della Yittoria" entrevé en espíritu e1-1ta solomnitlad, porque aquí debía estar.
En San Pedro, entre dos filas de sol-&lt;lad0;:, &amp;e
mira pasar el cortejo que rn á ("(•l&lt;•lmn el La.rnbrio. Desde luego, "}fon:;i¡rnori'' de füonomía espiritnial, Cardenale-s violeta,-,, ten p] c·a1)('lo rojo en
la mano y seguidos de $11&gt;- a&lt;"úlitos, ( 'anónigo,. ataviados de rojo _vivo, y al ti11 lo., doc·e Apó,-.tol&lt;'s
,·estidos de azul. tO&lt;',tdo,: c·on un sombrero blanco
muy raro v con un ramill1't&lt;, tn la mano.
tn un ·h ospit~1l dii-UrntP, las dama&lt;; rom,rnas
can trajes negro,; _y del anta [ps hlaiwos de rl'ligio~a;:, desempeñan ('[ mi:,mo oficio. He N.'cihe :cllí
á tres ó cuatro&lt;·i&lt;•ntas aldeanas &lt;(U&lt;' l1an YPniclo e,;vresamente á la tit•.-ta. Las clam.1" má~ di~tingui•hs,
las princesas misrna:s la~ clc•.:&lt;·alzan, Jt,i- Jayan los
pie~, les vuelven á poner c•l ealzado, l&lt;~ dan de comer y las Jleyan Íl dormir.
E:; la nece:sitlatl violentar intennitl•ntc lle emociones y lmmill¡wiont'&gt;' cristianas.

7(.

..Ji. :iaine.

Tradncldo para "El :\fundo lln!ittrado"

lORAD!
Dejad que vuesiro r;;pírit u ,u~pcn,o
De su de,.;tino al podrr&lt;~l ¡.(rito,
Dirija el nwlo &lt;I(• ,u afún in111en,-.o
A s~ patria inrno11al, el in finito.
)faripo,-a, de luz. tP1HlC'cl l'! nl,1
A la llama que r. , .l{"a :;e 1·011"um1•;
('ua.nto puede Ynhn. la aHura c•,.:-c•ala:

La músiea, el i11&lt;•i( n"o ,, el pt•rfonw.
Cantan ÍL Dio~ &lt;·1 :n·&lt;&gt; rnt rn t'l ra1naje,
En s.u onda. el mar. el C'éfiro l'll sn giro,
Que los cielos rt&gt;t·il&gt;t•n honwnajt'
De cuanto tiene H&gt;z, emito ó ,-11--piro.
En este mufü.l o nr&lt;-ano Y ch•;:lumhra.ntc,

En el seno de tanta,, mara~·illa;:.
El hombrr, pobre ,t'T dl' 1111 ~olo in"'lante,
Xunca se halla nwjor 11m' de rodilla,.
Caed de hinojo,. ~upli&lt;·nntl"' palma-:
Alzau YCllC'iE'nclo \"lH':-tro ()J"¡.("ll llo c·it&gt;g"O:
La oración e,; la Yi&lt;la ele la;: alma,,
Santa actitud de aclorac-ión y r.neg&lt;l.
Del exi,,tir en la inmorlal contit•11&lt;1a,
Xada el milagro tM amor at.aje:
Que la oración, c·orno el ¡wrfume. a-c·ien&lt;b,
Y que el pcrdó11, como la Jimia, baje.

Si na,egái~ en golfo, (lp ,·E&gt;nturn,
C'antad IIOSAKKA en n1(';;tra clidrn. e:.trema ;
Si naufragái,; en maro:; ele amargura,
Pooid piedad á la bondad ,-nprcma.
Sonrciu al pe11$.'lr que en &lt;'~plendores
Al fin se tornará la. noche obsrnra,
Y que san. de la vi&lt;la. los dolore;,.
Sollozo abajo y cíintico en la altura.

José .Cópez J)orfillo y lfojas-

Secreto de las bellezas del Evangelio
Se nota un i11Jl1C11:-o arnnc·E&gt; litc1·:nio en el Ev.111gelio. Produce el efecto &lt;l e un palacio &lt;le hadi,
construí&lt;lo íntegramente de pir&lt;lra~ lumino,a;:.
Una exquisita Taguedacl en las transicio11es y
las uniones cronológicas, comunica á esta cliviu;i.
eampilación la ligereza de un relato infantil.
''En a,quella oca:1ión", "en aquel tiempo'', "sucedió que", "ese día ... ", y otras mu!'has fórmuias
rme aunque no lo i-ean, parec&lt;'n precisas y liaren
fluctuar la narración entre ]()'; c-ielo,:; Y la tierra.
A causa de la intl('f,--i~ión clel texto, -la narración

Coleccl6n de P.rtrobn.

crangélic·a apena¡; toca la n•alitla,l. Xo,- habla v
nos embelesa un genio afrpo á quic'n ~e t0&lt;.·a y .;.:!
ahraza; pero que no dc~Cil'i1de lrn.sta las clt•·,igualdacles del sendero.
Xo hay quien "e detenga tl a,·criguar si el genio
aquel sabe lo que nos rn(•nla. Xada e:onote v ,b
11ada iducla; p@que llega ú proc1uc·irnos t&gt;Íedo
a.nálogo á la afirn1a&lt;&gt;iém &lt;le la 1m1jer, que no,. hace
sonreír y nos convence. Equival!' en litrratura á lo que en pintura e,-; un niño de Cone¡rgio ó
una Virgen de diez y .s-ei;; año;;, obra de Ha f'ael.
El lenguaje es de la mi,:ma da:;.e y apropiado
al asunto. ~fodiante un Yerclaclero ailarde, d
rurso claro é infantil &lt;le la narración hebr€'a, ::!l
timbre fino y exquisito de los proverbios, ,;e han
traducido en un dialecto helénico bastante corr.,cto, bajo el aspecto de las bellezas gramaticales;
pero en que ª'Parece totalmente clislocaoda la a.n tigua sintaxis clásica.
Los evangelios son la primera obra e:scri ta- t&gt;n
g'riego vulgar. El viejo grecismo e,;t.ú moclifica&lt;lo
allí en el sentido de los idioma;; modernos.
El helenista halla esa lengua débil y sin &lt;'xpre~ión; clásicamente considerado, el Evano-rlio no
tiene estilo, ni p la11, ni belleza; pero es ;na obra
maestra de literatura popular, y hasta cierto punto el libro popular más antiguo que se h ava ~rifa.
Pero no hay qur ]1a.cerse iluRioncs por" lo que ,e
refiere á la inp:enuidad clr la forma. La pabbra
clc verdad no tiene para el oriental el mismo ,,mtido que para nosotroE-.

El oriental refiere c-ou aclorable candor y con
el a&lt;:ento &lt;le! testigo, una multituu de co,;a,; quu
no ha visto_ y ele que ninguna certeza abrigJ.
Los tapr1e:ho,:o,- re!a_to~ de la salida de .E,.{1pto,
que en todas la~ fam1has se dicen la ,ísvera du la
J&gt;aS&lt;:ua, ú na'.l ie &lt;;ngmian ; pero no por e:;o ,1so111bran meno;-; a quwnes Jo,; oYen.
La~ rt&gt;pre;:entationes e-&lt;·énicas con que c'el~bran
anualmente Jo,; per~a;: lo~ martirios de la familia
ele ~l_i ~r em_-iqnecP:1 siempre con alguna nueva inYenc1on clesbnada a tomar á las víctimas más interesantes~- más odiosos á sus matadores ...
El eyangelio &lt;l&lt;' :-;an 1fateo, como casi todas 1a.~
composiciones fina;:, fué la obra de una conciencia
doble en cierto modo.
El autor es á la vez judío y cristiano; su 11Uev~.
fe no ha mata,do á la. antigua ni le ha quitado na&lt;la de Rll ipoesrn. Ama las dos cosas á la vez v el
e,;pecta&lt;lor goza, ~in ton11entos, de esa lucha. Adnurable e,;tado e,;te en que se es todo sin Rer torhwía na.da ele.terminado; transición exquisita, m-0 .
n:ent? excelente. para el Art&lt;; aquel en que una conc~enc1a ~e com~erte en pacifico campo 'de hatalfo
~m que ella m1,111a sepa inclinarse á niucrún extremo.
,:,,
El &lt;':i,;tiani~mo e;;tá en ~fateo, en el e,;tado éie
flor abierta. pero que lleva todavía los fra!!llnent 0 ,
del botón de que ~e escapó.
1:&gt;
"

ernesfo lf eflan.
Tradncido para "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 31 de :Marzo de 1901.

EL MUNDO ILU3TRADO

:a

F.T, MUNDO ILUSTRADO

Domillgo 31 de ~farz-o de 1901.

�Domingo 31 de Mar.60 de 1901.

EL MU:~IDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

equilibrio celc,tial; y arriba, muy arriba, en el
fondo del infinito, un rompimiento de gloria, s:imejantc á los que yo había visfo en viejas pinturas,
se abría en ocres deslumbrantes y en palpitaciom, 1
de púrrpura. .Me aúuerdo que supe rezar las oruEL TEMA DEL DIA
cione.~ do mi madre, de una literatura recargada y
hombá~iica, llenas de interjecciones admirativas, y
Un rincón de la 'llida. Es la hora de la pwpia para desahogar un fenor inconscienb.',
lntinddad. Ella y él solos. Orepúscu• como 1111 molcle to,;co que recibe y da fonna al melo. A lo lejos se "e el cielo.
tal inflamado. La leyenda cristiana tenía p.ir:i
mí un lado pavoroso, siniestro; aquel en el q1te
ELLA.-¿ Y :;il'ntc u,ted la poe:-ía. de la R :lli- intenenía "Eloe", como gran fuerza desconocigión?
da, para ordenar &lt;lt•~dc lo alto, el martirio del meEL.-;, Yo? Rí; en mi niñez leí con del()it~ lancólic-o nazareno; y otro lado luminoso, ViV'.),
''El Genio del ('ristianii;mo"; rn mi juventud, riente, aquel en el que un apo~tólico grupo de e 0 me llcrnba al campo, para recrearme á solas, í. cogido,;, en derre&lt;lor de la madre desfallecida J~
esas serena~ comJHll'íera~ de Jo,; bu&lt;•no:&lt;: "Las Me- angu,;tia, bañába,;e en claridades paradisíacas. El
ditacionc,,·. de Alfonso el pío; &lt;'.Uanclo quiero re- sublinw ,;acrificio del amor se me mostraba con u,1
posar ~m poco (lt-1 ,·értigo de la vida, abro, por horizonte sombrío: el de la crueldad misteriosa ue
cualqmer parte, un libro de "}fofüeñor'' H.enan los ciclo,;, )' una tima radiante: la de la virginal
(mesé de memoria la "Plegaria en el Acrópolis") ; ternura sobrehumana.
y no h;we nmeho tiempo. mi entretenimiento f,1(Reflcxionanclo). Pero e:=:tas impre;-;iones me
vorito fné el de wr ha,-ta la fatiga las prodigiosas
duraban e:-ea"o tic•mpo; al salir ele la Catedral, :í.
e:;tam1¡¡1, de Ti,,-ot, en ~u .. \'i,la de J e:;ús .. . "
pleno ambiente•. la re,pirac-ión perfumada ele b
ELT,A.-N'o, no es e;;o.
primawra ;:oplab,1 ,-olJrc mi cabeza, agitando .ll
EL.-~ Pue,- qué e,-. entonce", lo que u4e&lt;l me
par de lo.-; eabcllos, las idea,, que ,;e dc,-prendían tlt•
pregunta. ,;eñorita? Dr,earía yo entenderlo bien.
mi Cl'rebro, y se alejaban, como se desprende el
En ,;u:,; &lt;·Jaros ojos clüspea la malic-ia.
polvo barrido por el Yicnto. )[e quet1aba entonE u ..A.-,¡ }fafüia? :X o; en mis claros ojos deb::i
ce,; en el alma una ,;cnsación de bienestar, suave
de brillar la &lt;·urio,-i&lt;lacl; u,,tedc;; los imaginativo;
y duln•, parecida á la que experimentamos en el
~on poeo ~inc·&lt;•ro,,; e,..t,ín a&lt;:o,..tnmbrados--como
c:uerno al :=:ali r dd baño en una tibia mañana.
que e;; ,11 ofic-io-ú cubrir ron palabras desluir.}fo ~en tía pnrifitado; limpio de pecadora~ tci1ltrantc,;, el Yaeío de ,u "cntimiento.
taciom•s
y libre, al fin, tlel p¡1nit·o del diablo, ~[
Bueno; pue,; yo quiPro que u,,tc&lt;l me diga lo que
h_aya C'xp&lt;•rimcntad~ en e~tos días ~antos; pero ain señorita, del diablo de eola negra y mo11,;truo:; 1,
e-ita~ d(• autores 111 reminiscencias literarias, si.u Ycteacla de Yerde azufroso, ele eabeza con euern,)~,
aeorclaN' de lo;: YÍl'jo., ni de los nuevos místicos; ele mano, c-on ,garras, ele alas membranosa~ y r,'~in refrrirmc la interpretación científica del lluda,, que ;e mol'Ían torpemente tomo la::: de un
"C'a,-tillo interior", ele 8ania T erc~a, ni recitarme murc·iélago gig,rnle~eo. l)etrá,; de mí, un p0,:,)
verso~ de la ''Sage,;,:e'', de Ycrlaine, ó páginas de arriba de mí, (lt•:-lizándosc ¡;obre la lrnl'lla ele rn i,
"La l'atc&gt;clral", de llu_r,-mann; e~a;; impresiones li- pa,;o..;;. e,taba yo seguro, t:omplcla mente ;:egnro, ,'e·
hrc,ca~ &lt;lc'-_jela~ u:sted allá para los ,-uyos, para rn-; que wnía. e,pada en mano, el ángel de plata rEíc:ompafü•ro$, lo;; que andan á caza de una metáfo- fona ~· mhellos de oro cmpalideci&lt;lo, quien, dera ó pcr;:ignen em0&lt;·ionc,; agenas porque carecen jando Pl Y('t1Íanal ,le colon•,, dc;;clt• el que me •o,,de emo(•ioncs propia.;,. Todo hombre debe haber rC'Ía ,-i&lt;•mprc que rntraha )'O en el templo, habh-.e
,C'nticlo algo con p,;to; no "e tira, a;-;Í tan de repen- dC(:idido á ser mi protector y mi cu~todio.
Lo,; a iios pa~an ruido;;amentr, romo las ,1g:,:1;;
t~ y con tanto dp,;pre&lt;:io lo quc se lleva en el ()Spír1tu por fuerza, :\' pa;:a de los pallrcs á. lo,:; hijJs de un río que arra,tra piedra;; cl(•,;prendicla.~ ele la
¿ cómo cliré yo?, c-omo una herencia que recibimos montaña. y troncM arrebatada~ Ít la orilla. T ,1
al nacer, como una moneda que nos ponen en la Yida aturde. E~, ú Ye(·es, r;;trcpito,-a. y rorre r·, ·1
mano que per primera wz abrimos al aire u&lt;.:l furia, C'mpujatla _v enriqurC'icla ,por el turbión; ne.
mundll, y que no podcmo,- i.-oltar sino en otra m:1- gra de pa,ione,: y e,pnmante dP c·úlera~: á YP,· ,,,
no que apriete la nuestra; como un sello que no,, rurnon•a )' e-anta y brilla y e:; awl: pero no ·h·,;.i
marca en la carnr ,-uare y tierna y que se va b:&gt;- de ;;onar: ,;11P1Ht y no,; aturde Y 1rn,: adormece.
(rn ,-ilcncio brerc).
rrando ])O&lt;'O á poeo, euando c·rct·emos, pero ;;in
ck~apart'&lt;.'&lt;'r por (•ompleto, ~in que se pierdan las
Hoy l'sas c·eremonias me parec·t'n un poc-o ,1p:'.línea, dr la&gt;' cieal rice~ ... ¡ oh, sí, porque nos ha- rato~,1,; ~- tcatrale;;, como h('(;ha,; para impre,ion:ir
cen una herida que hwgo curan con bálsamos de la amodorrada imagirnH·ión de la mncheclnml&gt;rc.
f~ y ungiiento" dl' &lt;'&gt;'1wranzn. pero &lt;1ue, sin embargo, Es wrda(l que la iglc,:;ia es el origen del IPatro ...
s1 con nne"tros cleclos la oprimimo~, nos duele, ne~:; ( Saliendo de ,:u medita&lt;:ión, como anojado &lt;le ella
duele. Cstedc... hablan mucho de quién sabe de un gol¡:&gt;e, ~• miranclo á su interlocutora fij:1cuantas tosas, de ,-('(limcnto;; ele razas, de asom- mente). Perdón, señorita; me di~lrajc. Esas .,0:1
bro,- y terrores primitirn,., ele preocupaciones se- rosas de los libros.
c·ulare.... el&lt;' ataYi~rno. ¿ n,-í ~e llama, no es verCon toda franqueza, hoy veo muc:ho de mmuhdad, ,lla,i5rnO? ¡ Dio;; mío ! Hablo de estas no, _ele profano, tal Yez, porque algo hay de profacosa:; que apenas comprcnilo, que conozco de oí- nación, en estos días místico;;. Parécemc como
da:::, que se me barajan en el entendimiento y me que los templos se convierten en lugares ele !'')le _nublan, y que :,;0,-:ncd10, cntrenio, adivino, en creo, en salon es de recepción, en sitios ele o;;tenfamis lcetura:; y en Yue~tras conversaciones. ¿ Ve us- ciones y de pompas. X oto la "pose" r eligiosa; ~ri
ted? Yo también hablo ele libros y de teoría3 · me figu~a que la "::,emana Santa" es un prcte"to
e.,toy tonta. ¡ Qué lástima.! Y a ni las mujcre~ para lucir hermosos traje,-, tocados oriO'inalcs senpodemos !-er sincera!- ...
cillas elegancias, lindas joyas y cr ee~cias c~tóliEL.-Está u stccl filosófica. señorita no me atr•:i- cas. La;; igle.--ias se llentm de c~1rio,;os, de presunYO á decir más; filosófica. y eneantado;a.
tuoso;:, y _de desocupados. La Yanidad r ebosa, coELLA. ;, ~o le parezco á usted un poco pedan- mo que !'IC'Tl1pre es mayor que la piedad; va J15 .
teS&lt;'a? (Pausa). ¿Y qué picma usted de la frazada d? santurrona, pero no puede ocultarse:
poc-:ía ele la Religión?
la denuncian ~ns arre?s. ¿ Creyentes? 8í, aqueEL (di,-traído).-Por mí mi;;mo nada, ó C?lsi
lla beata de tapa lo ra1do, encorvada v tcmblon'l •
nada, le aseguro á usted que me puedo pasar sin aquel a~l~iano ele ojos tristes y cabeza de a~cet" 1:
ella. Prefiero la poesía de la duda; una brizna de ~quel nn~o asombrado, de gesto medroso v mirncl:i
creencia en una onda de escepticismo. Allá, de pe- rntran~mla, ~quella mujer del pueblo, iclolátric:i v
queñín, a~i:;tí á las ceremonias litúrgicas: una adolorida-tipo de nuestra pobre raza de $Ometimañana ele "Seña", una noche de "Tinieblas", un d~ ;-~uella joYen histérica, en cuyas pupilas a.,
''Lantorio"; me parecieron imponentes, dram.iti- v!s10naria, llamea un insano fanafü,mo. . . Señora,., solemnes ; me eausaron asombro compli:!ado nt~, .1;1-º es esta la época de sentir la poesía. de ],¡
ele miedo muy grande, tenaz, trágico y pueril, su- r~hgion. ~stas observaeiones son vulgare,:, trigerido seguramente por todos los otros, por lo, viales, necias. Andan de boca en boca hace sifieles. por la multitud que llenaba el temp!o. glo.:. ::\[as e;:: e,.;to lo único que se me ocurre.
;, Qué sabía yo de la muerte ni del misterio de h
ELLA . (n!cdita; luego ríe).-;, C'onque quisif'r,1
tum ha? Por instinto, me sentía bien afianzado á uste~ cn"banos ele las catacumbas? i. ascC'li~mos
la vida, como un arbusto que ha echado largas medi eYalcs? ¿reglas se,eras? i. disciplinas dolororaíces en la tierra. El organista me parecía un sas? ¿ clau,..tros ~ombrío:,;? i. rejas tupidas? ; mac-i•hombre ;:;obrenatural; los sacerdotes, unos ~res rac10nc,.; y ay-,mo~? Amigo mío, permítam~ u;:tr"1
rlfrinos; las columnas de las naves no estaban ci- aue le llame eántli&lt;lo. ;, X o me ha dicho u"ted Pn
mentadas sobre el i-ue]o, sino que flotaban en ua muchas ora~iones &lt;¡ue el Arte e&lt;Yoluciona? Yo me
amh:ente azul, ~n-.pendidas en los aires por un figuro que e-:o quiere decir cambia, se modcrniz.1,

IMPRESIONES DE LA SEMANA

toma la forma que requieren las nue,·as costnm.
bres y los usos nuevo;;. Us_tedes dicen que el ideal
,.nfrc grandes transforrnac1onc". No digo el """
tido, el cuerpo, los miembro~, los músculos 1
.
h
1. l
1
. ' ,\Ji
11,en,1O,,:.
an &lt;:an~ &gt;1ac o, en e organismo humano.
): o e ramo~ lo,; nusrno,- ayer que hoy. 1· Oh éram~
, I
,
l
,
""
mas ucrtc~, mas ruc
como menos sensible,¡
tomo menos tri;;t~--, c~mo más vüluntariO!'os
terc-os ! ¡Bah! y s1 Yal'la el cuerpo, si la fortaJ.,.
za de los brazo~ decre•ec, si la tisrn ha consumido
l'l petho, si la$ piernas $C han vuelto endeble~ ,i
la e:xi~tencia ,;e ha debilitado, si todos en la ,ida
(':;.tamo; ~o~rac,ho.-:, ó 1w_ura"!énicos ó histérico,. ó
loco~, o 1cl iota~. . . ¿ q11e &lt;leJa usted para la rdigión, que tiene que sufrir las decadencia:; ,1;.
c·'.1rnP ~- los trn,torno,. de la,, almas? La sn¡wr1·n·cntia de la fe e~ milagrosa: es una a,piraeiúo
Ptema. Piense usted en que p:&gt;r dentro de :&gt;s'
garrulería irre"pduo~a, irreverente, diré me-jo;
hay una palpitación de amor, de esperanza, de mi:
i-criconlia. l'ada uno ~e acerca á Dios como •me.
de; qui(•n con el corazún $angriento, entre la~ 'nano,, quién con el c;-píritu repleto de pasionc."' y va,..
uidadP~. quién rncío &lt;le toda idea, quién, hei1t:hido de trrnura, &lt;¡nién, ind i ferenh•, frío, arra,trado
por lo,- demás, eomo tan,;ado de vivir; pero c,taa
ma~a,; hacen !(,gione.~, y e:;ta~ legiones de árruilas
de ,-:erpicnte;;, de maripo~a~. de c"carabajos, "ue 1~
que puPclen Yolar muy alto, de los que ya no pueden
,olar, lo:&lt; ali-rroto", y de los que se arrastran, los
reptil(•, y los gu,:anoo, todos suben, ó hendiendo
lo,- aire.,, ó afianzándose á la tierra, á aletazos ó á
mordida:-, hincando el tentáculo ó sacudiendo l:ts
plumas, pero ,-ubcn, ,-uben ...
Er, (entfüia.~mado y hmlón).-¡Bra,o ! ;Br;1\'0 ! ;, lla leí elo füted á Lacordaire?
ELL.\ (cxaltacla).-:Xo ; he leído la '·Lrvenda
clorada··. ¡ Qui:,iera hablar á mtcd ahora, de muc·has ro,-a~, ele mu-chas c:o:&lt;a,- ! ( Uomo cayenclo en
una wlada melancolía). ¿ Luego no le rru,tan á
.l
1as 1g
. lC':iia".
. '.)
o
u~teu
EL ( alg-o enfál ico) .-Sí; la,; ~oli tarias, la, triste~. la,; iglesias de barrio, las trncbrosas, las que
huelen á humedad y á incienso, las de cúpula;; bJjas, ,idrios cmpolrndo;;, bancas pintadas, santos
clcsteñido~, cl(,~clorados altares platerescos, pintn1'11~ negra.,, n egros, con algunas cabezas náufrai,1~
&lt;'11 aqnl'llo~ marr~ ele ~ombra, io.oeas pilas de agua
bendita crnbuticlas en pilares e11,;alitradoB, órg,111 &gt;
clt&gt; tuhPrías abotlaclas, t ri,to" convulsos y empapatl,is
en ~angre, y en el coro. rejas coloniale~. ile g-rne,os y jnutos barrote:&lt;. y ele trecho en trecho, confa-.ionarios de roto:; talh1do;;, y c,c:ulturas de úng?]p,- defo1111e~, y por las wntanas una ráfaga d~
,o]. efímeramente borclatla por la sombra ele !0:1
p.íjarof&lt; que pasan ...
ELT•.\ (como a.saltada por un recuerdo).-.\
c-icrta;; horas, toda.;; la,~ iglesias se parecen. E,wi
c-apilla,- que u:;ted ;mcfül. ..
EL (interrumpiendo).-Xo las su;ño, las he vi~itaclo, en ellas me he i:;entido eristiano . ..
ELL.\. ¿ Y u;;ted las prefiere?
EL ( en tono lírico) .-Prefiero ir al campo. lrr
la.s flores, trepará los árboles, sentirme dentro de
la naturaleza, tenderme sobre la yerba y huncl~r
la cara en el rocío, ó entretenerme con los eapnthos de las nubes, y con las rondas de las aY~~,
leer de cuando en cuando una página clási~•
baj :&gt; la frescura de los ramajes cuajados de hoJ!'IS
$Onora,;, y, al apartar los ojos del libro, clavarlos en el horizonte si n fin, remoto, transparent•!,
en cuyas azules lejanías, ca,ben todos los sueños.
ELL.\ ( inci,iva) .-¿ Y es esa la poesía de la r~
ligión?
EL.-B~a C'l, señorita; las montañas son altl·
re, y la luna ...
Er.r..\ (con risueño sarca;:mo) .-La luna es h.J•tia: Ya lo sé; ~on metáfora;: Yiejas; hace setenta
aiios que las puso en Yerso Yíc·tor llugo; usted rne
ha recitado e,a,; estrofa,::. ; Por c1ué se toma n•,
d ~
tcd lo que no e!\ ~uyo, ea deeir, lo que es de to ~ ·
::\Ien o,; libros y má;; ,:inreridad; (bien pronunc1'1•
do) particularmente. más origiua1idad.
Er. (joco-serio, señalando el cielo profundo,
reno. puro, e,poh·oreado ele estrellas) .-¿ Y .:p!e
c·ulna tengo yo ele que fa naturaleza· sefl. la mai
,·ie-ja \' la, má;; sublime metáfora? ¡ La poesía ,fo
la rPligión ! :Xo lo clice lltJO"o, ni Núñez de ArC'C'. ni lo;; grand&lt;', ni los ncou~ños poetas lo dicrn:
P,e ,pedazo ele ciclo que desde aquí eontemplam0,~,
,e lo canta solo. i. Se corffenre usted, señorita, th'
lo que es la poe:;ía &lt;lt• la religión? E~tamos 1,,
arucrtlo, completamente ele acuerdo ... ¡ :Mire usteil
c¡né noc•hc !

º",

y

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~e:

.Cuis ~. l/rhina.

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Domingo 31 de }farw

J.e 1901._

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�&amp;mingo 31 de :Marzo de UlOL

JESUCRISTO.
.Al norte de Solima,
La ciudad soberana
Que de la historia hnmana
)[a1x:a y ocupa la elevada cima, .
En ht estéril región que nunca v1:;te
De la hermosa natura los arreos,
Elé'rn~e al Calvario, loma triste
De,;.tinada al suplicio de los reo,,.
A la hora de ¡.;,c,,,ta,
Cuando miás viva lumbre
Derrama en el espacio el rey del uía,
Suele apiñarse en la región funesta,
Inme1itia muchedumbre
Que acude prt•surooa
A mirar del suplicio la agonía;
Que el hijo de J ,u dá, como el 'Pagano,
Gozó feroz. con C'l dolor humano.
En la cumbre del monte,
Del sol ardiente por la luz bañados,
De.~tácanse en el fúlgido horizonte
l:,obrc altas ornees, tres aju,.ticiados.
Dos de ellos, bien se mira,
::,ou &lt;le la sociedad baldón y estorbo,
Pues en su rostro dc&gt;,;pcchado y torvo,
Dolol' no f-C retrata, sino ira.
Augu,,to el otro y bello,
.
Aunque alzado en la cruz c-ual dclincupn te,
De la inotl'ncia el a:pacible &lt;'ello
Mue-tm en la luz de la serena frente.
De amor sublime los rngrados lazo:;
Tiende al hombre, y por él suplica tiernc
Abrienrlo á ffilS miradas ambos brazo5
Y elenindo los ojos al Eterno.
Y rxtendido en la &lt;:ruz, vuelta.'! las mano,;
Y 1a mirada á la radiante ~fera,
Par('Cl' 0ólo que un momento espera
Para lnmdin;c en los cielos soberanos.
Ese cnwificado
Es Jesús el profeta,
El que m arengas á la turba inquieta,
Predicaha ltL muerte dd pc,cado;
El proteC"tor piadoso
De todo,; las pequrños y dolieutes,
El que daba á los niños inocentes
Aihrigo cariñoso ;
El que manso á la me,sa aborrecida
8cntúbase del duro publicano;
El que sah·ó á la adúltera la vida
Exh•ndiendo la rnauo
Sobre su ob,.cnra frente envilecida;
m que COll dulce amor y santa iuea
Ileclim ió dPl error y del delito
A la~ almas senciilas,
Y los bordes del mar ele Ctalilea,
Del (':;tupor ('ntre el con,:Lante g~·ito
Comno,·ió con inmen,;as maravilla.&lt;;;
Quien clió á los cielos luz, al f-ordo oído,
C'on~uC'lo á las má~ duras pesadumbres,
Salud al afligido
Y pan á las hambrientas mw:·hedumbres;
El que del cielo rn el sagrado noml,re
La ergástula rompiú {'0n ta~1ta:; 1mrno;;,
Y predicó á la faz ele los tmrnos
La libertad v la igualdad del hombre·
El que del vicio y la abyección 1wfanch
Halir hizo á su YOíl al hombre ingrato,
A manera del pútrido cadáver
A quien dijo imµl•rioso: ¡ SDWE Y A~DJ. !
Y salió de la tnrnba á su mandato.
La sombra U&lt;.' la pálida agonía
De Jesús en la faz se difundía,
C'ual de la noche el wlo
Al declinar el tlía,
Re -ra extc&gt;ndienclo por el claro cielo.
,Al pe:-o dd dolor ,e doblt•gaba
;i[urmurancfo perdón su boca pura.,
Y lleno dv panua
El pueblo en torno Je la cruz giraba.
Angel~ 110 hajill,an de la altura
A librar al profet.1
Con e.,;pada,,. ck YÍYitlos fulgore.~:
l\fas de fnrntr n-&gt;Cóndita y secreta
En el pueblo brotal&gt;an los tf'rrorcs.
;, Por qué tal c·onfu$iÓn? Veces "tn cuento
Yi6S&lt;' la cruz alzada

,

1!.:L MUNDO ILUSTRADO
Sobre esa cima tétrica y pelada.
lJonde tienen las lágrimas a:iiento;
Y el inocente que de impía,; manos
Hecibe muerte fiera,
]\ o terror, coDlpasión cau;;ar debiera
En los pochos humanos!
Es que hay en la conciencia
.
Voz que acusa, y acento de sentencia,

Y no es po::úble, sin oir su grito,
( !ometer el delito
Y hollar impíamente la inocencia.
Ei; que ese ajusticiado que perece,
}J:; de una arcana y formidable Cbeneia,
Y al mirar ,m bondad y sus prodigios,
&lt;Jual radiación de un astro esplendoroso,
l\í,ás bien que hombre, parece
Arcúugcl poderoso.
Holló 'SU ,p lanta el suelo
Y re~onó ;;u ;voz en la Judea;
J&gt;t&gt;ro .~u corazón siempre y ;;u idea
Anduvieron alzados por el ciclo.
De ¡,:us pupi1as la mirada calma
De caridad y amor estaba llena,
Y el timbre de ~u voz dulce y .,;erena
Ptnietraba ·ha~ta lo íntimo del alma.
He.,i;.tir nadie pudo de sus ojos
La ca.~ta rofulgcucia,
Hin ~entir el afán de la conciencia
Asomar á la faz entre sonrojos.
Al oir los consejos de RUS labios,
lra frente alzaban loo que siempre gimen,
( 'allahan los 1J11ás sa.hio~
Y C'ra mirado con horror el crimen.
i 'l'ono ESTA CONSl')L\DO !
( :1amó eon voz tremt&gt;nda y e;;tentórea,
Que rcprodt1jo el eco amedrentado
l)e Ja región austral á la hiperbórea.
¡ Tooo E8TA CONSU111A.DO ! El gran acento
Cual roz de tcmpe:;tad so11ó ira.cundo,
Y por la:; ondas trémula;: clel Yieuto
&amp;- propagó con e&amp;htpor del 1nundo.
Roto» lo:; lazo.~ ele la Yida, el cuello
De Je:-:úR doblegó,;e inanimado,
Y .-obre el noble pecho en,;agrentado
(';lyó el l"embla-ntc bello.
Entone-es. cual l&lt;Í fuera
})r~..;;a el orbe de vértigo gigante,
Avivaron los astros su ,carrera
Y trepidó la e,;fera vacilante.
Rojas y obscuras nieblas
l'or el cárdeno espacio se extendieron,
Y de la tierra sobrC' el haz, cayeron
Palpables las tinieb1as.
La\:! negras alas de la ncx·he obsc-ura
He abrinon en el alto firmamento,
Y &lt;·on fulgor siniestro ~· macilento
Brillaron la;: esLrelilas en la altura.
A imvul¡,o de iracundo terremoto,
Bamboleó la tierra estremecida,
C'ual na,·e sin piloto
"F.n mar embravecida.
Y los Fopul,eroR tétricos, abiertos
I'or mano misteriosa,
I,anzaron de ~u boca pavoro~a
Sobre Salem sus animados muertos !

¡ J;}:; lo inmenso que surge,
Lo ignoto que aparece,
l,o infinito que asoma y resplanucce !
Rn tanto, el pueblo impío,
Uota,; al cabo del error las nieblas,
Exclamaha: ¡ Perdón, perdón, Dios mío!
Golpeándose el pecho en las tinieblM.
¡ Era el Hijo cfo Dios, era C'l )fe:-:ías
Que anunciaron las santas profecías!
¡Oh! ¡hombres! en la ;:angrC' del U11gido
Vue,;tras manos cruelC's Re han teñido,
Y al peso aterrador de niestro rrimen,
T,a inmensa creación se ha ei;lremecido 1

Preñada catarata,
Hayo devastador, fuego cele,,te,
Asoladora peRte
Se amontonan del aire en el dominio
Sobre la tierra ingrata,

EL MUNDO ILU3'l'RADO
F,sperando de Dios ~l alto _ü~per~o
Para ejercer su horrible numstenoDe destrucción, de muerte y ele exterminio (
Mas Dios Omnipote11tc
Movió en la altura el c.ctro refulgente,
Y ordenó á los siniestro,: mensajeros
&amp; alejaran del mundo. y tl.'SÍ dijo:
'·La misión de mi Hijo
Fué de amor y ventura para el hombre;
Su martirio ha de ~er al bien fecundo:
Salvador e;; su nombre,
.
Y un"ido 1ior su sangre redentora
i:,
.
•
1
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Es ya sagrado para R1empre e mun o.

Domingo 31 de Marzo de 1901.

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ii
~

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Dijo aRÍ, y al instante
.
Brilla de nuevo el ~ol, el alto cielo
Origen de la luz, se inw1da de ella,
Recobran i;u alma ,paz la e,-fera bella
Y lo.s estrellas su apacible Yuelo.
Del seno de Abraham mudo y sombrío
Se elevaron los ju,-tn;;,
Y ascendieron, colmando su albedrío,
Ha.otta loo reino.e; &lt;le la luz augustos.
Rena&lt;:ió la concordia.
Entre Dios y su mísera criatura,
Y, redimida de la sombra obscura,
Por la misericordia
El alJna humana se el&lt;"vó á la altura.

~

Rralizó,,:c rpor fin la maravilla
De que bajara. al mundo Aquel que fuera,
Del Joruán de.qeado en la ribera
Y del Nilo en la orilla;
m que tan largo tiempo fué c;.p&lt;.&gt;rado
Por los pueblos que tienen su morada
En los bordes del Gangcs afamado
Y en la orilla del Eufrates sagrada;
Y allá C'll las costa.;, de la mar l&lt;~gea
('anta amores con rítmico oleaje,
Y en la playa de América Falvaje,
Tumba diaria de la luz fehea;
Y en las arenas de la Libia ignota
Donde arde un sol al que ninguno iguala,
Y en la orilla remota
De la mar de J a,pón y de Bengala.

)e

.
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1w
~

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ne Confucio y Zoroastro
Sócrates y Platón fué la alta gloria,
Anunciar en el cielo de la Hi::toria
La a..--censióu de ese a.-;tro.

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~
H

~

La Academia y el Pórtico perecen
Al herirlos la luz del nuevo día,
De la razón los horizontes crecen,
Y la :Filosofía
Y los sa,bios helenos enmudecen,
K o hflly corazón donde la vo1. no vibre
De la ·c-.,;peraoza con sin par grandeza,
}f urn' el e:&lt;elavo, :qace el hombre libre,
Y dc-1 progreso la epopoya empieza.

~

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~

~
e/

¡Oh! ¡ Cri,,to ! yo te adoro
ron entu,;iasta amor. y el pC'Cho mío
De aruentísima fe guarda un te,,oro.
Yo ,;in tregua te envío
A trarés de mi vida, al cielo inmen:;o
Do tienC's tu morada,
De mi amor y mi fe el con4antc incienso.
}~n medio del torrente
Deva;;tador de la maldad drl día,
He rcsü;tido el ímpetu inclemente
De la ,:oberbia y la bln;;femia impía.
Grande, hermoso. J)oético te miro,
8in saher en mi anhelo
Si aca."'o te amo más; ó más te aflmiro.
Y siemprC' te confie,,.o ¡ oh Dios dC'l cielo!
Bn medio de las síitiras del mundo,
Y cifro en adorarte mi de&gt;'wlo,
Y sólo en tí mi,: esperanzas fundo,
¡ Que la luz 1,endeaida
Qne dl'l'-pide la insignia de tu muerte,
Di,:ipe las tinieblas de mi rnerte
]~n la senda escabro~a de la ,·ida r
Cuando la muerte adu¡;ta
T'onga fin á mi vida congojosa,
Xo quiero más sobre mí obscura fosa,
Que el .:anto amparo de tu cruz augusta.
Y cuando cruce YO la f'Olitaria
Bternidad ¡ oh Padre Soberano!
Haz Que lleve en el lahio una plegaria
Y una cruz en la mano r .

José .Cópez J&gt;orfil!o y 'lojas.

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º :c&gt;'io.a-

•

�Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 13, Marzo 31</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

�Domingo 7 tle .Abril de 1901.

EL HUMORISMO Y EL CLIMA.
Todo el mundo ha p:xlido obsérrnr que lv~
hombres del ~ort\', los holandeses, los g&lt;&gt;rmaoo-;,
los angl0-t::aj01w,:-, son ~erioR, circurn;pedm;, bonachones, y á n•cc.,; hasta t·án&lt;h&lt;los y s¡•uc1llos,
por h menos (']} rn trato, ya que no ('n lo que á
sus negoc:ios ó inter('f;es H' refiere. De cien conversacionc,: e-ntn• ingle.~C'\l, alemane~ ó yankecs,
novtmta y nue\·l· son ¡·omersac·ione,; de 1wgoc10,;,
serios, acompañaclas de c-álculos; ó bien, rt&gt;flexiones austera~ &lt;le moral. polítita, religión, ó ¡•omt&gt;ntarios breve,: y H'&lt;-&lt;&gt;--. d¡• lo,- ,-uce,;os del &lt;lía.
En (&gt;!;o;; di!Üo~os, falta siempre una. C0!-8, la nota chU::K·a, el eha:--&lt;'arrillo c·spintual, la i-aeta ¡•nwncna&lt;la y lanzada al prójimo. la trítin1 acre• y á la
vez burlona, la c·ari(•atura clcfornw. de"mesurnda,
gestieulante, de lo,- homhrr-: Y de las c•o,..as, d1)
los vioioo y el&lt;&gt; lt11.&lt; Yirtnc),-., de Jo,; 11cto,; lnwno-; ú
de los ado" vitupnablt•s. Lo,; homhre:; ele! ~orl'!
tienen t.ac:iturno l'I huen humor. difíc-il la r·arcaja&lt;la. k•nta la palahra y pl·: a&lt;lo l'l ~~to. ~u humorismo p, "bon t&gt;nfo11f'. azota t·on pluma~ ele
a,e,,trnz ó ton ramilll'll·s &lt;1&lt;· flon,,-: la ;;at•h1. t'lllbotada, jamái:; pen&lt;&gt;tra en las carne•-. ni hac·e ,-angre; el jui(·io trític·o no t•s ja.má,- hofetadn, ni 1wllizeo, ni latigazo: par&lt;·&lt;·t• más hi¡•n la palmad ita
en el homhro ú ¡•l c-o&lt;lazo. qur achit•ru•n ,.;e h.i
inc·urrido ¡•n un nror b t•n una falta. \' no PI pal1m•tazo que la t•mnit•nda ÍI l'l pnntapit• &lt;¡Ul' la
C'orrigr. E~a c-Ia~l' 1le ,-.úti ra t•, fraternal. p :ir lo
du!c~, pl'&lt;lagíl~Í&lt;·a. por lo &lt;·i rtun,-¡,c•da. y mm1:·:
se vi,-tC' tlP clown, ni se nron•P dt• altill'n',- parn
herir. ni dP 1·aH·al)('Jp:,; para llamar la atl'ntiém Y
aturdir ('OTI t•l ruido.
En los nwridionaJt.... PI hnmorimrn l'-. ,-.istt•nüiieo, y ln sútira, \'t•neno,-a. De 1·i¡•n conn•r,.;at·iom•,, o¡·ht•nta, por lo nwno,. ,-on hurlesea!", joco~a,.:,
bufa~ \" malévola,-. Ané1·clota,-, ¡•hi:--tt&gt;s. ,-ohrenombre,, c·rític~a tk.,..piadada dP t0do v d(• to,h, .. tai
es la tonver~ation u:--nal c•ntrr (•:-:¡,año]e,-, latmonmeritan~. itn lianos y franC't~&lt;•,-. dt•l Sur. t·n partin1lar. ;, c·n la &lt;¡ll(• lo, Jlll'\ic·ano,-. ,-01110- tan distinguido,-, "'C'0111N prúj imo... l'" para no,-orr,i~
má, impc•rio,-0 ,. ..,. c·.onwr p.-i:1: t.al pan.·H• qm· -1
no &lt;let·1mt"' mal dt Jo,- &lt;lemú,- 110 \'a.mn,- á po(kr tlorrnir. ); o hien -.r renm·n dos g-¡•ntt•,- y ya ,¡• la~
oye hablar mal c]p una tt•n'l•ra, no importa quien,
aito. hajo. bueno. malo, lwlln. frn. majPst1rnrn ú
ridículo. Y ;.;pa dic·ho ¡•n honor J11H•.-.tro. &lt;'OlllO d(•
lo:- anda h1&lt;·c&gt;;; nup,tro, nuwstrrl'. ¡°" asom hro,-a n1w,:tra atil1&lt;'l'J1C'ia 1n1ra ene:ont rar PI lado riclít1ilo de
toda•.:: h;:. co,-a,. para luwn la t·arirntura &lt;ll• tnda., }ns per~OTill!'. para t'lllllt'(!Ul'ñt'l·&lt;•r lo grande,
pa.ra ha¡-pr grot&lt;':-&lt;o lo snhlinw. 1lp,;prt&gt;tia1J)t' . lu
noble, y ri,;ible Jo patétic·o. ( 'ontr,1 nue,t.ra ~anra,
no hay clc•fen,-a posible: á nn,-otros ..\polo no- re!-.11l ta gomoso: \"1•1111,. l'Ursi; Frnnklin. mog1¡.{ato ;
I&gt;ante. llorón; ::\figuel ,\ngd, idiútico. Ifacrmos
1·nmom1l&lt; á la,; fnlminac·iom&gt;s c]p I~aía;a; palmos
&lt;le nariC'(&gt;s á la,- lágrima,- &lt;lt• ,ll.'n•mía,-; te1wmos 11'1
Año Crii-tiano anet·dótito que ardr en un c•aJHlil ·
~mno,; ¡¡ist&lt;.&gt;mátieanwnte ic·onodasia.0 ; Y patriotero" }. to&lt;lo, no per1lonamo~ ni á nue,-tro;:. l1éroe,- ni
á nue,-tro,- tauclillo,.
A la \'l'Z. maléYolo:- Y fr,-tiYo,. tenemo:- una ma1wra 1wculiar ele lwrir':,· matar riendo.~- llegamo;
al ~di:-mo c:uando &lt;lemolt•mo;;:. c·arcajeando, una
rqrntac·ibn fernrnina.
,; He dún&lt;le rnt&lt;-e e,ga prnprn,.ión? ;, qué e..:: lo
que no-- hate á la vez hnmori;.;ta~ y mal&lt;licirnte,-?
¿ por qué no,; indinamo, ,Í gozar eon toclo lo que
e, ridíc1ilo. deforme, contrahecho, extraYa!!ante.
y p()r qué lo fingimos cnanclo no exi,-te y lo forj:mio'" euamlo falta?
En un lihro rr&lt;'i&lt;'ntr. llamado á pr0&lt;.1nC'ir ~en~aeiún, é intitulado "La géuesi:- del crimen en
~léxito", ¡•l seiíor Liceneiaclo .Tulio G'ucrrero. rn
autor. da de nuc.,.tro humori"mo un.\ explir.iciún
ingcnio;.;h,ima y muy aproximadmnent.e wnlac1era.
P oto más ó menos, hela aquí: Somos un país de
luz: nuc:;tra atmó,-frra transparente. lumino.,;a,
purí,ima, dibuja con extraordinarin prec-i:-ir'm y
con maravillosa paleta. to&lt;10l' los contorno, ~- todos
lM matices de fo~ (-o,:as. Imposible que c•n e-•h;
rornliciones, en el centro &lt;l&lt;' e,,e luminar radiante
y profuso, C!-Cape nn pormenor. ~i un lineamiento ~e quiebra y ~e hace tortnOl'o é irregular. si
un matiz choca ,, riñe con los que le e;:tán inmediatos, en el acto la luz lo;: denuncia. }o!" i;eñala.
]o.~ amplifiea y hace que se de~taquen con claridad
inexorable, con evidencia inevitable todo lo clefornw. todo lo grote~co. todo Jo ridículo, todo lo

EL MUNDO ILUSTRADO
caricaturesco. En los paises del Norte, crepusculares y nebulosos, una púdica ga~a vela la deformidad; sobre el lineamit•nto, sobre el relieve, sobre
d tolorido se extien&lt;l&lt;' una nube que envurive,
atenúa, l..._fuma y disimula. A"í mitigado, lo defonr.c p~a fácilmente ina.d.Yertido; lo grote~eo
~e esc•onde á la miracla ; lo caricaturesco no !e
al encuentro de la yi,;ta. ni la penetra, ni la ab1-.1n·e, y en fuerza ele mirar menos claro y meno,;
preciso, el hombre ve meno:; ricli\'uleces y ·extravagancia~. De nhí que sc•a meno:-: dado ai humori:-:mo, á la "átira. á la caric·atura y menos apto para
ella.
La cxpliraeión, como ,;e Ye, e" ingeni~a, brillant-e, ~obre tocio en t'I ¡,,-filo pintoresco ele] autor,
y no C'abe duela que em·iPrra una gran parte &lt;le l:1
\'Cr&lt;lad. Pero á nu1....,tro ,tuicio no la encierra t:xln.
llay alg-o má1,, que la luz, l'n ju{•go, en e~e fimómeno pFic·ológito : rl rnnjunto del dima v de $lB
conF&lt;'Cuencias c•c·onómic·as y mor.lle,::.
·
C'uando en medio clt• ia,- bruma,; del Táme,;i,
6 drl ]&lt;}~mida, batirlo p:ir los c·ierzo,- hclaclo~. tiritando de frío y c]p hambre•. tiendr :-u mano el mendigo, no inspiran, no pueden ini,;pirar risa ~n,
harapo~. ,-u::; botns br)(¡ui-abicrta.~ y de;;&lt;lc&gt;ntarla~,
"u frac raí&lt;lo. ~11 &gt;&lt;ombn·ro dt&gt; e-opa·, ma&lt;'hucado y
ple_gaclo como un atorclión, ~us guantES que cleja:1
&lt;'"capar los (h'&lt;lo,:, ,-u bufanda rnulticolorn. Lo
ouc im-pinm ,..011 teJTor y c·ompa--ión. Aqurl, fi,n:rón, c¡uP. al pie &lt;le] ..eahallito'", bañado en el sol
priman•ral &lt;]p :\U•.xic-o, cnrnelto l'll tibio,; efluvio,
y haiiado de irradiacionc,,; iri,;iHln,-. ;;cría grote:,('O
y se haría bt&gt;for y ha-ta apcclrrar, bajo la niew,
t•nv1wlto Pn la hruma. Pmpapado 1lr llm·ia. e,.: ,.;iniesfro, tnígic·o, horrihlt&gt;. lnrnluntarianwn1e, ¡•n
rn JH'e,;pnc-ia, el e,-pírit u ,:i• pinta "11 hambr&lt;&gt;. su mi"'l.'ria. -.u,- c·oyuntura;; triturada-. por el fríl). ,-.u
muertp po:-ib!c !ajo d puei:1te di.! l,onc.lre- ó c·n lo•
mnelh•,; de Aml&gt;eJ'l'l': Y ,-e le soc·orre y ,-e le tomp:i.deC'P; pero no ,e le hu ria.
·
Lo mismo pa,a c-011 l'l 1ldornw. c·on el ¡·ontrah1•&lt;·l10. ton l'l mutilaclo, (•nn la mu,jpr. ton el niño: l'l
:1..-..pedo trági('O de rn tl\'formi1hul sP ,;olm•pone
ú ,;u a,,p('C'to grotl'&gt;l·O. La imagen ele] el-Olor e~panta, y hac:e huir la ri~a. hiela en lo,; labi():-1 la
lmrla, paraliz,l y cle,.arma la :-átira.
Lo ebmic·o. (•.-o &lt;" má, qnc el fraseo 1h• lo trágic-o. Ahí donrlt• lo trí1gi(·n no 111,1rra jamás: clondt&gt; inexor~hlt&gt;mentP el dima tortura v a:;p~ina. no
hay lugar á la thiflna, sino á la pie&lt;lad; ~e tco&lt;·orre y ,-p ampara en n•z de burlar, y lo ¡.;rote-,co
,e hac·e augu~to, porqt1L' ren:-la inferioridad para
la luc·ha y porqm• augura. no Yic:toria::;, sino derrota.~ r desastre~.
Re puede n·ir del dC':'-arrapatlo, del deforme,
del e:-;tropeado, ahí tlondp la naturaleza p, 1rn1&lt;lre ·
¡wro la deformidad, l.i mi~eria, la impNÍPcciún
fí,_ira ó moral. sólo ~ugiNen c·om¡x14ión v arl'anran lágrima, 1londe quiPra que ,;e com:ierte en
maclra,-tra.

A distancia, se elevaban airados brazos gi"a
O
~ ' á modo d~ pr?t~t.a, por k, &lt;:ruento
cnmen : eran las mmo\•i]p;; aspas del molino. qi
destacaban su negrura en el límpido horizonte. to-

c1!¡

"'ª

Domingo 7 do Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO
trás sí monedas lucientes de oro, que el nevar continuo sepultaba. l uego; súbitamente dotuvo su carrera, t-omó con sus manos frígidas la nieve carda,
y afanóse en restregar, furioso, la. mancha roja que?
ensuciaba. sus vestidos.
La nevisca. arreciaba.; poco á poco, los miembros de " Pierrot" se pusieron yerto.~, arrcciúron~e
sus facciones, y quedó hecho un car ámbano, en b
inmensa llanura iluminada por la luna: mientras la fuente enmudecía, congelada, la. triste de
"Colombina" lloraba silenciosamente debajo del
cobertizo, y allá, en el límpido horizonte, las le-

ciu&lt;la.dooos de la grom R('pública. europea. que vicialidad del buque mencionado, con la eíusió1i
y esplendidez ele que han hecho gala siempre.
Los oficiales AzllJJJ[lc, · Truph~mu.i, BoutJroux ·t
Pertus. que fueron loo que acudieron á la gaJ.a:nt.•·
invitación de sus compal:riotas, :rec:ibieron num,•r063.S demostraciones de afecto y con,-;ideración, u&lt;!
que re mo..~trnron muy rec001oeidili\.

EL REPRESENTANTE DEL URUGUAY
La &amp;pública. oriental del Uruguay, nno de 1,-,~
más simpáticos p..-úres sud-americanos, acaba. de
acre&lt;lite.r ante nuestro Gobierno oomo su llinistro
residente, al señor DO!II. Juan Cuesta, pro.JruD.ente
hombre de Esta.do de aquella nación.
El señor Cu.esta, que fué ye. recilJ.iclo en audiencia pública por el señor General Díaz, mostró en
,;u discurso grande y posiLivo deseo de estrechar
fas relaciones que felizmenre unen á su p..'Ús con
el nuestro; y de ~ o que oontribuirá gra.rulemcn-

•

. Y ·•Pierr~t-- tornó ,Í corn7 en clirec·dón á Ja:
fuente. al pie &lt;ll• la euul ~ohan -.uc-L...:11:'r-c las cita;; ton "Colombina".
- ; \~a tengo dinero '.-pen,-al1a a, ~n C'arrcra.
-El clmero e-,.. maldito imán que irre, i,-tiblemente atr~e. . . l'on él ,,L• (•ompr,i todo. porque todo,
--e c:otiza en la 111a-eara&lt;la ,11:'I mundo : ¡ honn1, talento y honort'"· . . ! .. ('olomuina .. -l•J1Í mía ...
La fm•:lte, qu¡• oyó coti«liananwntt' nuP-t ra~ cuit11::-. 110 rei_r~ hnrlon~ c·u,rnclo '·Colombina'· ]H'l'•
gunt_~ m~hc1os_a: ;, 1 a ,lntt&gt;• lo,- &lt;lint•ro~ para irála ' H·arrn ... : ; Sí ... ! ¡ (}ni,o ,linero, muc-ho
oro, Y aquí lo tPng-o ... ! QnP ,.) oro también ,e
tl'J:-111utc1 e;1 F(lll_gre cuarn1o el l'rime.:i lo &lt;&gt;lahnr.:.
i 0ro. •. J ;, qué ~s el amor -.in él ... ? "Qué 1:
nda. . . . ¡ 1 n hunno grote-t·o, un andrajo y un
mendrugo ... !
·
_.. Pit&gt;r!·?f'. ah•riilo, llPg-ó al !f'rmino ele ,u rammo. d1'.1 _nwlta á un rec·odo. y allí. lwla&lt;b. inc¡u1t&gt;ta, tmtan,lo. t&gt;speraha ••f',&gt;lomhina ...
-¡ .\ qní tiPn&lt;•, d om '.-y ·· Pierrot"' mo-traha
la,:: 1_11oneclas nwnt,-,.: rndiante-- 'llli! Jo~ rl'flPjo- a~
la nieve.
• -; Xo te a •t•rquC$, no !-r,,pli1:ú .. C'olomliina''
-trae;; tu rn~·o hlan('{) ,lH·io r] .. ,-anirr&lt;': mira e-orno
t~ m,,11'.c·ha .. ; ~ tP ha.~ lwrido? i r,•,-p,mdc '. ~ X o ... ?'
I ue-: , de Que r-a -angr&lt;'. eua,ndo en to,fa h ,ahn.
na no ha\' una l'&lt;nina ... ? ¡El oro ... ! i \h ... ~
tu, manM_nn &lt;'-t,ín THiras... ('nmo no e,t.í hlan1·0 tu n• ·tido l 1
• 1 aneo ayer cttal la inmac-ula&lt;la al-

PIERROT.
Aquella huirla &lt;lr "Pierrot". con las man~ cri,p_ada¡¡, y. el traje blanco ,:al picado de &lt;:angrc homi t·1da, de.1,mclo &lt;'I molino lejo$, cerrado como una
tumba, donde el Yiejo dueño, tendido en el suelo húmedo. agonizaba, era el corrrr de~parnrido
d? un fanta,c;ma blanco por i;obre la limpidez de la
JlleYe.
"Pierrot" huía. lmía ¡¡iemprc en precipitad.,
marcha, c:ual ,-i trá, él. viniera len-ión desaforada
11e1~iguiéndole, t·uan.do ,.:úJo Be ;ría e.:u sombm
proyectada por c·ima -del blanquear de la sábana,
qn_e á la antes tan Yerde y florida campiña amortaJaba.
Hubo un momento de tregua ; detúvose agitado, palpó las monedas que O(·ultara en los anc·hos pl_ie~;ues del albo &lt;'a~nrón, ~-. pálido y medrohura dt&gt; mi alma. . . ¡ JI uve, larn la mancha que
:-o, d1r1gio de so,-layo una mirada allá lejo..;::, en te conde-na . . . Y entonce::-.' .. !
tanto la luna lanzaba su nítida luz recwiendo su
"Pierrot"', aterrorizado. e~taba lejoE. huía, mieargénteo pálido la brillantez ele ]¡ nie,~ . . .
doso;
tal c~eía que la voz argentina de su ama&lt;la
¡ E;::pectáculo horrible!
era la propia voz &lt;le su conciencia; huía, dejand~

Tantadas aspas del molino solitario se erguíam pavorosas, protestando contra. la crueldad del crimen ... !

Occx::::c:,c:::&gt;c:::&gt;c:,c:,c::::,c:,.c::,.c::,.c::,.c::,.c:&gt;10

ven entre nosotroo, se propusieron rooibi.r á. la ofi-

0 c:x::::ic::x::x:::x::;cc::x::::x:x::x:O

Í'

Onafeyac.

--

-

'

. o

' íl

8

EL SR. D. JOSE V. MAZA.
Un hombre bueno, un €6píritu honrado v recto
un noble y sencillo pala.din de lra verdad y·del de~
her, ha baja.do á. la tmmba.: Don José V. Maza.
Unido el seño.r Maza á nuestro héroe epónimo, d
grnm. Juárez, por 1~ lazos de la familia. y el afe-:!to, siguió al insigne patricio en toda su carrera
d!istim.guiéndose siempre por doo cualidades muy
hermosas : la :fidelidad y el amor á la patria.
El señor lfazra, que murió de av811lza.da. ec:la.&lt;l se
dooicó á sus labores hasta los días inmooiat~ á
su muerte, demoot-mndo siempre su noble y ser ena. confianza en loe principios repuhlica.nos, hast~L
sus últimos momentos.
Descanse en paz.

íl
íl

~
3~c:x:::x:x:::x:::x:=,o
Exmo. s,..

a,.. a. Juan Oueata,

Ministro del Uruguay.

nota muy inte~moo : hace augurar el buen éxito
que obtendra el futuro Congreso Prui.-am.oricano,
cuyo solo ~mlcio ha sido acogido oon pooitivo alborozo por los Gobiernos todos.
:&amp;;a asamblea .anfictiónica, en que se discuti.r-.:m
los más importantes y legítimos intereses de nue.;tro oont.imentx.&gt;, tendrá, pues, de seguro, toda ;,1
trosoon&lt;lencia que ha.u pensado sus iniciadores _v
nuestro Gobierne, que ha secundado oon tanto ca.lor la alta y generosa idea.

......
Nnestre Señor de las Barbas

La riqueza de Don Gelasio Garroso era un eni!?'ma sin clave pa.ra los mora.dores de Cebrc. N,,
podían ('xplica.rse cómo el pobrete hijo del sacri.;.
t.án
de Bentroya habí,a. ido á la. callada fincando,
EIS,-.Jo•&lt;I v. Maza,
apandando
todas las buenas tierras que salían, y
+ el J.9 de Marzo de 1 901.
redondeando una. propiedad tan pingiie, que ya er t
te á tal resultado la. ge::;tión amignble y sin(.,-era difícil tender la vista por los alrededores de·l ¡:mcblo sin tropezar con la "lcira." trigal, el prado cb
del
joven diplomático.
La rica. y patriota colonia fronoo;a :residonre enregadío, el pinar ó el "bra.bádigo" de Don Gel:;.
El Unigua,v, junta. á los vínculos de afecto ratre nosotros, tuvo oportunidad en días pa.oados, Je
sio Ganoso. Molinos y tejares; casas de labor y
demostrar su amor á la tierra disk111te y ;;u de.~co z.~, idioma y ?rigen que nos un(•n á. .lru; repúbÍica., hórreo::; ; heredades donde la avena asoma.ha &lt;;u_:
&lt;le alentar todo cuanto contribuya á la 'defensa de lnspano-amencanas, otro lazo quizá más poderoso: tiernos tollos verdes, ó el maíz engreía su panoclu
(•l grnn poeta Zoo-rHJa de San Ma~·tín, que ha hela int.egridad del territorio.
.
rubia, todo iba perteneciendo al exmonago ..
Habiendo llegacl.o á aguas mcxioanas el cruce- eho vibrar en su_ l~re admirable el amor, la gmndé- y ~n ~a. plaza ~ Cebre, en el sitio más aparente _v
ro francés "Suchet", uno ele los más Ralla.rdos de za, y el pansam1ento de toda nuc.-;tra América.
vrmcrpal, pod1an los vecinos admirar y cmidiar
la floreciente marina francesa, los distinguidos
El. cli,-cun,o del :Ministro del Un1guay tiene ruu los blancos sillares que una legión de picapedrero,labraoo. oon destino á la fachada. suntuoea ele la
futura
vivienda del ricacho.
7
Lo que más hacía ca.vila.r al vulgo era la cer!:cza de qu~ Garros? no había prestado á réditos con
~ura, m come~c1ado, ni heredado á tío de India~,
n_1 apelado á mnguno de los medios lícitos ó ilir1tos de cazar con liga á la volandera fortuna.
Descarta.da la misteriosa. procedencia de sus canda.les, era la vida de Garroso clara y trall8pareate ~mo el cristal, y sus costumbres tan honesta;;,
tan mtachable su conducta., que ni se atrevía á roz!rle la c.alun.mia con sus alas de murciél~"U. :K0
sol~ no practicaba la ui:;ura, sino que solía avu&lt;l¡¡r
, desrnteresa.damenre á vecinos á quienes veía con ,.¡
a,..,o-ua. al cuello; de vez en cuando realizaba ver1 &lt;laderos ~ctos ~arita.tivos; no intrig,aba, no se metía
con nadie,_ m era. pleit.ante, ni tirano para. su,
arrenclat~nos, ni hacía, en suma, cosa por la cua l
1_10 mereciese el dictado del hombre más pacífico y
1u~to del _orbe. Notaban también su puntualida&lt;l
en cumplir los ~e~res religiosos, en no perder m:sa. Y en rezar diamamente el rosario· y aunr¡ue n ,
se le _viese conf~r il1Í comulgar, la' genre de Ccbre vivía. persuadida de que lo hacía Don Gelas io
cluran~ las rempo~?-88 que pasaba en Compostela. Si.e1:1pre se d1strngu1ó por la piedad el hijl)
Crucero iran~és "Suchtt" que vi ■ it6 Veracruz.
del sacristán de Bentroya, lo cual era tradición

EL CRUCERO "SUCHET"

-

--='-'--------~-~~-~

�Domingo_ 7 de Abril de 1901.
de fiamilia, pues su padre y su abuelo habí.m
moorto oasi en olor de santidad, usando cilicioo y
&lt;"Clifioand-0 á -,us contemporáneos. Estos antect!&lt;lentes expliron el ra.~ombro de los Yecinos de C,'bre cuando ,el que no tenia sobre qué caerse muert,,,
apareció nirclándo.oe en caudal y renta,; con la.,
má.c; alto.5 &amp;rñore.s del país.
Y.a sunondréi-~ que lia gente de imaginación no
l'C resignó á no inventar. Quién afirmó inti;;p:damente que la fortuna de GarroS-O provenía de un
oontnaoondo de annfü~ durante l,a guerra civil.;
qttién juró y perjuró que en un viejo Paw había
encontrado un te,om fantá~tico, incalcdabl•.'. Y
no y,alfu ,argiiirle,; á ('SVOS H•J''elistas de fe,,t111rla
Yena oon oue lia g1u&gt;r!'a civil se había reducido :n
Ualicia á que ,:,alieFil'n unos cuantos latrofoccioso-;
m,al am1ad0!' d,e e~&lt;:opetas oomidas de orín, y qu:-.
en cuanto al te;:oro del Pa2i0, no parecía Yero,;ín•il

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

su des,azón, ni decirle que provenfa direct,1mentc
del espwnto sentido cacl-a vez que bajaba .í la telarañooa cueva donde guardaba los r,,,;to" rlel tesoro depositado en suti manos por lo;; monjes ac
B&lt;entroya, cu.ando, al exclaustrar],..,;. huhic~·u~1. de
t'mprerHl'E.'r el camino del destierro. Y no ,,t· 1 ciertamente que le iasusba.ce ver las monedas, la plal:1
n•pujada, ni las joyas que habían adornado :~·•
altares; era m1e allí, &lt;m la cueva, estaba tnrr:b1en
-to.,timonio evidente é irrec·usable de l,U dehroel Cristo viejo, h1 devotísima imagen conocid:;. en
el p,afa por "Nuestro Señor de las barba~".
HiabÍia sido antaño la veneranda efigie. de anmdor natural, la mejor prendla, el orgullo dt&gt;! famoso monasterio. Acudían en ¡x rc~ri ,,,wi ón los
oompesinos á adorarla, oreyendo que las ,);Jr\111~ de
aquel rostro pálido crecían con regulari .1H&lt;i, -,it&gt;ndo preciso despu1J.1tarlas ooda nH',: que aquell 1
1

gró dar al traste con la acrisola.da honradez. Eu
un viaje á Compostela e:ruagenó _e~ OO'llte~do de la
primero. olla, y de vuelta a.dqumó 1a primer finca. L, difícil es empezar. Roto el freno, nacL
contuvo al ii.nfiel fideicomimrio.
Nin"ún aviso, ningún incidente casual vino á
record~rlre que delinquía. Sin duda t.odos lo,i
monje;; hiabílllill. ;perec~do_ en, 1a excliaustración;
quizá.s~y €6 Jo veros1m1l-;--&lt;&gt;olo ~10 de ellos, el
abad, el que ihizo entreg,a. a GelasJO del tesoro, sabía el seciieto; y el abad, cura.nd-0 marchó, tenía
setenta años y ere propenoo á la apoplejía.. Lo
cierbo es que 11wtdie se presentó á reclamar nada,
v Don Gelasio hul:&gt;ieoo gomdo de tranquilidad absoluta en el crimen . . . á no ser por el Cristx&gt; Yiejo, "Xuestro Señor de lias barbas", La sacra efi"ie que tamto le hiabíian encomendado los monj~;.
~ que d..l'lní.a en la cueva, descolgada de la cru1.,
envuelta en un polvoriento sudario. A oada nueoo.ngríia ial tesoro de los monjes, aplicada á s:1ti6f.wer la codicw; á ca.da herediad oon que redondeaba su;; bienes; á oada viajé á Oompostel:a p,ar.i
desprende11:-,e de monedtas ó joyas, Don Geliasio,
onfenno de pavor, soñaba noches enteras oon el
Cri,;to, y le veía sacudir lia e&lt;nVQltura y 'Surgir l)álido. b11.rbudo, en,¡angrentado y horrible. Todo,;
pod~an ignorarlo; podía [lO ia.lmrse en l,a comarc,1
una vm para 0001deruar á Gan,oso; nadie le señ:1h1ria oon iel d&lt;&gt;tlo, porque nadie sabia el infame orig-en
.~u;; 1x,nbas .. . rpero bien lo sabía " Aquel"',
ol del costa.u.o herido y los 'pies talanmdos y l.1
harba luenga, el de la cara lívida y los desmayad,)s
ojos.
Qucdábale á Doo Ge1asio el rocursl) ele hacer
a.~tilla.s y quemar la imagen. . . ¡Ah! Ko se atl\..'Yia: h:abh.t mamado oon la leche y llevaba en las
voellii8 cl 1Tu;peto y la devoción á "Nue;;tro Señor d~
la.;; barbas'', la irn:a.gen ooberana, milagrosa, ct1
(:uyo camarín ardía siempm una lámpara de oru,
~- cuyo altar habíam. desgastad-0 los besos de la fo ;
y ,,ólo de recordar que allí en su cueva, reposah:1
el la11go cuerpo desprendido de la cruz y repujado
en la sábana, parecido á un verdadero cadá.ver hnmano, ::-e e.,tremecía de angustia, de espanto y UH'·
mentálJlffi c-ontrición. No re sentía capaz ni du
desenvolver cl paño oor miedo á ver crecidas laJ
baroo.." del Cristo, y de enoontmr .sus ojos bañado,
t'n lágrimas. Y ,al mismo tiempo, tener el Cri-t,o allí era 0011..0J0J-v.u- la evidencÍla del delit-0, la innegable prueba &lt;lela :fechoría; y Don G€lasio, en
:noches d,e insomnio, sentía pesar sobre su corazón el cuerpo inerte del Cristo, y en medio &lt;l.i
1~ tinieblas creia ,palpar á su lado unos bwizos angulosos y 1iecios, ry sentir el r-0ce sedoso de u~a;
barbas finas, e&lt;:ipesas, oomo oabellem de muJei-.
Por e.so últimamente se había propuesto no bajar
á la cueva, donde quedaban todiavíia rastros del
botín, ,algunas j ~ de l.as má'S eonocidas, -que JJ•
dí,a,n dcla1Ja,rle. "Nuestro Señor de 1as barbas ma
ba oastigado", pensaba, i'Il.undado en frío sudor.
-En efecto, llegó la hora del castigo.
Xiada tan peligroso como la fuma de rioo en la
aldea. Al tomar cuerpo la leyenda. de que Don
Gelru;io poseía un tesoro, los Ladrones de la coma:rca oori.er001 ta.nito ojo y medibar-0n un golpe.
Orgiaruizóse urua g-aivillia para .asaltar 411 rioachón solit~r:io. En .La noche más crud,a del invierno penetraron, enma.'&gt;Caro.dos, en su vivienda; le ataron,
y con ru:nen,a..oo.s y por último refinac1os tormento,,
echándole aceite hiT'Vi'011d-0 en la planta de los pic,i
y sobre el vi.entre demudo, le oblig,a,ron á que reveloa...~ el e:ioondTijo.
Como yia no quedaba sino lo enoerrado en la
cueva, ®l. hi111carle lancetas de cañas entre las uiia.;
resoh-ióse Don G€Lasio, moribllildo de dolor, ,Í
guiiar iallí á los ladrones.-Distin¡nría.se en un rincón la forma del Cristo encubier.bo por el .,uJ11.rio,
y Ga.i·1Tu-o, trémulo de ffip,a.nto y de dese.speración,
presenció &lt;:ómo loo bandidos rasgaba.u el paño poivoriento ~· deacubriiain la sagrada efigie-cuyas
barbas le nairecim1011. desrnesurocms, formidable.,.
-Los chas.9.ueados facinerosos dieron urua páta,!a
al Cri5to, y, blrasfemando exi!!i.eron el oro y }a,
.
E• utonoes Garroso, enº Ve'l &lt;le señalar e,'
Joyas.
rincón donde hahí:a soterrado lo que aún poseía d=l
te;;,Oro, arrojó~ oobre la u1tmjada imagen, besándola con delirante arrewntimiento. Y los 1adro11es, que t.emím1 ~r oorpoon.didoo, porque los perr0i
Ja,d1~barn, apoya.ron en ]¡a, sién de Ga.rroso el c,~ñón d~ ~n,a carabina, disoo.raron ... y el ca.d~ver
d:'l. cnmmal, perdonado sin duda yia por }a JU~t1cia. oele.;;be. ,rodó al lado de la efigie, bañándol.l
en E&lt;angre.

Domingo 'i' de Abril de 1901.

"ª

·a.e

que lo hubiese desenterrado Garroso, pue.s el {mie,,o Pazo que poseía.--com,p1'&lt;1do á la arruinada y
oolile fumilia de LacunéLe-no pudo adquirirh
]l&amp;!ta de..pués de tener dinero. A pesar de esta olijeción, la leyenda del tesoro fué la que pn.-va.leció,
la que obtuvo los sufragios de la multitud, l.::
que lentamente se impuso h,lSta á los sen,aLo5.
Per.'lonas autorizadas &lt;aseguraban 6aber de burr.:1
tinta que Don G€Lasio vendí,a, secretamente á Jo,;
pLatero·s, en Compoote1a, pedrería y oro lahra.Ll•&gt;,
monedas antiquísimas, sartas de perlas y de-slu,nbradores joyeles de rubíes, esmeraldas y diamante~.
Y l,a viersión era exiacta. Más de una vez, y m-is
de tlos, y más de veint.e-á ca.dJa desembolso, nlC'ti redo por ;nuev,as adquisiciones,-ha.bía realiza&lt;l •.
Don Ge1asio el viaje á Compostela, llevando co•1sigo una reverenda b-Ota. de lo .añejo, la clási.:-,1
"morerua.'' del país, pero "morena'' pr.e-pamda como los cubiletes para hacer jue~ de manos, pu{';;
bajo el vino ocultaba. un doble fondo en que yacfan
],as moned.1as y 1rus joyru;. Los mayorales y ~gale~
de La diligencia observahan que Don G€1as10 llO
¡)restaba. su "morena" á nia,di.e; si asfixiados por d
oalor le pedÍlan un trago, sa.c-aba dinero ~· 1~ con. vidaba en lias taberruIB.-Al ll~"Qr á la ciudad.
Don G€1a.sio vaciaba. la bota, exfoaía el conteni&lt;lo
oel doble fondo, y siempre á ck;;hora, y con la re••
oorn1 más pr-0funcla, entraba en uoo ruín pJ..-at,'rÍta, ag,azapada al pi.e de 1a catedral, ~; enajenaba.
la p,edrerí,a rica, loo fr.agmentol'; de oro m.achaoadn,
las onzas peluconas de iabu.lbado cuño; hecho lo
cual regresaoo á C~bre sin desamparo.r la O?ta. El
platero goord,a,ba reserva, J'J-Orque el negocio teni,.
e:,jnndia.
Lo raro es q11e, después de excursiones úan fructíferas solía Don Gel~io pa...oanoe dos ó tres día::
en 1a ~ma, presa de un m.al indefinido, un,a especie de "morriña" invencible. No llamaba médioo; iaboorvía uma d-OSis de quioo ó una decoociúu
de ruibarbo, 'Y ial fin €.e levianu..oo amarillo y die$erubl,antado, oomo s-i saliese de una fiebre.-lfal pudiera explicarse ,al m édico 1a. verdader.1 ~aus-a de

llllgosta. fronte sudtll&gt;a gotas ele sangre, y q_uc de
tlquelloo ojos vidriosos, revulsos por la ag()l1í,1_, al
&lt;.10meterre en la comarca un escánda!o ó ur.. crimen, se desprendían gotas de salado ll•d,i. 'Al
$Hber;:ie qm, abandonab 111 d rouvcuco lo• monjes,
ueyóse que !ii1t:an llevado ronsigo al Cri.,to mil-a.g1·oso.-No era cierto.-La memoria de la virtud ejemplar del sacristán, la excelente ,3ondt~C't.L
de ,;u hijo, les sugirieron la id.ea de c-0nfü~r á é3te
ht custodia, no sólo de la imagen, sino de todo el
tc.-;oro monacal, desde los ~álioe.-, v:~i,!:ótico3 ha3ta
bs 0nzas de Oa.rlo-1 1V. Cc'eían H•• buenos monje3
que áC1uello de la exclauc:tración era una racha paf,ajer-a; que 1a ira de Dil)s caeáa sobre quien nsí
profanaoo los monasterios; que d-::it, o ,fo un año,
dos á lo sumo, aplaca.ria.se 1a tormenta, :;c.r¡a ca:!Ll~ada la iniquidad, y entrarí.rn 1e nuC;vo en HL amado retiro, oon. el Santísimo bajo palio y pisanrlo
flores. Y hay que reconocerlo: lo mismo crei:t
Don Gelasio.
Aguardó, pue.s, ba.'!tante ti€'1l1po, mis de dos lustPos, conoorvando fielmente el depósito, y evitando que cualquier indicio rerel~n aquel pah
i nfost:ado de g.avillas de saltea.dor.es--que la cueva
de su humilde casucha oculta.1)¿1, tal riqueza. Por
preooución 1a distribuyó, desliZia111do porciones l.&gt;hajo de Las vigas, en huecos que él mi.,mo abría Pu
la pared y tapaba luego con cal y mezc}a, en rinC'()tlel del huerto que na.die sino él labraba. y u-0.1.de entemiba muy profundas las ollas rotiais atestad.as de oro y preseas. Pero corrieron los añoa;
]QS iao011tecimienoos políticos sigtúeron
curso;
el 'loogmo, e,1 erguido mornasterio de Bootroya-e,-peciie ~ Escorial perdido en. la montaña-emJ)l&gt;ZÓ á cubrirse &lt;le hiedra, á tener goteras, á dar
indici,oo de decrepitud; los moraclores de Cebre utili7la110n c&lt;nn-0 leñia de arder los eonfe,:ionarios, lo~
e.&lt;:tanoos de la biblioteca, el piso de la.s celda:::,
hasta los tall.Jado,c; sitiales dl:'l C'Ol'◊. . . y la idei
crimirnal que sordamente lmllfa en el oe1~bro y eu
1.1 voluntad de Gru-roso se pre,entó clara. y definida,
a¡)l'!etó el cerco, se envolvió en sofismas ... y lo-

su

émilía }'arco pazan.

H:&lt;tremo del tabo conducto r del a¡raa.

Inst:ilación Bléclrica.

El paseo resultó de lo má.s a.gr.a.dable; á bordo de los carros palacios
que condujeron á los iaw1badoo, se sirvió un bam.quete, y t.odoo quedaron sumamente comp1acidos de loo v,isbas panorámicas que ofrece el camino, y de
las ouales c1!.:rán UJJ1a idea las illl6tMcioues Que aoompa.ñam. á estas líneas.
En cu-am.to á 1a insbaliación, represenbad:a en parte, en otros de nuestros grabadoo, reune todas las condiciones apetecibles pa,ra Jos fines á que se destina,
y produce el magnífico alumbrado de
la progresista oapibaJ. veracrumna, cuyoo adelanto;; son más palpables cada
día.
. . ,¡¡
En el número próxim-0 de este semaOO.l'io tendremoo oportunidad de dar á
oonooer á nuestros lectores el pliantel de
educ.ación prepar-atoria que a.oaoo de
iin-aiugu.raree, y que está montado á todo
costo y oon sujeción á los más modernos adelantos científi&lt;COS y pedagógieos.

XALAPA.
&lt;::::&gt;-e,&lt;:::,

Oon motivo de fos fiestas que se vc~iíioa,ron en l.a oapital de Veracruz para celebrar la inauguración del Col0.gio Preparatorio, el señor Ministro de
.J ll8ticia y las demás personas que había.u ido de México, fueron invit..'tda3
por el señor General Frisbie, para Mtt!r
lhll. nasoo á Coat.epec y visitar la caída
de Texolo, y la instalación eléctrie:t
que da el alumbrado ,de Jalapa, Coat,,.
pee y Teocelo, ,. -ue próximamenl~
eurtirá de luz al puerto de Verocruz.
La caída de ,agua de Texolo, distaate llilOS 12 kilómetros de Xalapa., produ.
oe una fuerza efectiva de 3,000 caballos, que es más que suficient,e para el
movimiento de la instalación, ll!lla de
las prime11aS de l,a. República en que se
ha hooho un buen aprovechamiento &lt;le
la fuer7la ilridráulica.
F,n ocarrli á Coatepec.

Dep:irtamento de los dinamos.

Ferrocarril tt e catepcc.

�EL MU~TDO ILU3TRAD0
~

i
1.

-'.Sc5252IBJ

�EL ~IU~DO ILUSTRA.DO

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Lo he dicho on otra ocasión, y &lt;Si no lo he dicho, lo he pen~atlo, tjue una rcvi¡;ta de la semana,
es uu almacén de bairotija.s, donde se presentan los
bUOL'bOO más efímeros b1e.n d:isptw:;too, y colooo&lt;lo-i
de tal suerte, que atr,aig,;-un lia. übeución y Uamon
á ,,oet,._,, á la curiosidad.
Aquí, se pulen las g:aL""etiL1a1:1, ,;,e limpia,n hs
11.0ticias, oo I"l:X,'◊lllJ)imcn y bar,nizau lo.s acont.eci-mioutos, se 1'\!nti1md.a lu oolia. de Peuélope, qM, in•
c,;tnsablc.,, tcj,en los cli:a.'S, y qlliC', en fuerza. de m 1llfueOS y trasiegos, re rompe y de.-;colorra; se retooa,n los viejos cua,drns que pintó la Faiutasía, y cuyo
fondo des&lt;;&lt;a;;oaJ·ia el Tiempo con ;;u.s uñas; .aquí, ,e
JX'gia la. chuchería rota, ~ abvill,anta el oristal mhooo de l C,,JMjo. t:e lJ."CSUc'itan los oros ,wgo1tizanl~;;,
b&lt;C t•nciendrn1 li1S 1,'\.'m.a."i apagad,lti,
se $iLCu.de e1
polvo del \'./l vido . . .
E.~toy on ,esta tienda de v,i ejo, y binn que mal,
]0;~ que entr.an. en elfo, me ven jwnt-0 á la hornaza
d.c la pequeña fragua, moviendo el fucile s,op1ador
ó limpiando, con iaooi!:e3 y drogat1, una repujad&lt;\
empui1adura, ó desenredando los flecos de una. tela, ó aprebando loo flojoo brazos de un OO!lldelahl'o. Los que sólo pas,ain, sin entn:u:, 0y~n siempl"e
el retumbar de mi maTtiJlo sob),"(' •t'l yunque.
Hoy mi judío av-airo y trabajador, que vende ob•
jetos rorrientes, COOclS de uso diario, nn~hles inútil!(';;, toi;ca.s vasijas, armias llenas ele orin, tapie-orí,-..,; pcxlTida.s y desmatizad:as, pero que tie111
¡:,iem¡m:J urna bu(')na ;:onri;;a pa.m el de.~mi._&lt;;:ado
que s.aluda, pa ra fa. mujer que se a.oerc-.i. y pan
el amig,o que paro..
Tengo también m,iis mtos .a,., fl"'a,nquoo, cont0
aihom, ·y dig-o: Jm,dia ,de e.silo qrne Nl.~ño es bueno,
ni llll(•rn. ni legítimo: esta corb1na no es; 1111 gohc
lino, ni e.-;ta hoja €tl de Toledo. ni e.-ta má...;,ca1•,1,
es j~1 J)()111..~1 : ni e~tia Jorig,a es la de Holdá.u, n:
f\.-(' ohiapí,n e., el de Oenlcienfa., 11i aquella. copa e:;
Ja dd Hiey de Thulé. Os engaño. Soy u.u merc-a.~r ;.in ooncienoi,a, un Shylock aborrecible . . .
Tal wz, adenbro, muy adentro, gua.rcle yo á l..t
vitr.gen 1:&gt;ensativa-á lia Musa Eixmna ;-mas como
soy cclooo. iapc-n.al' si de cu.amlo (IU cuando. ,ella ,:,(•
rub1eve á Jovw1bar un pooo la persiana --:,· a..."Omar,;,,
110 moilli'nt-0 para. oontemplia.ros. V osotroo nQ p·,,
ráfa miente.s. y como v-a.is de pl"IBa, no se .os ocu-rre
alzar el rostro J)m,a verhi.. A mi me pa¡rece hermos..1,: tione Jos ojos graaures, 1"eSpl~lllldecientes y
clorllllÍdoo.
H&lt;Jf, ~tia oróni{l., es un almacén de esperanz,t3,
de hj¡,;toriias f uturas, de ~ - La imp-re.ión 1c
1a seniania ~ mooót-Ona é IÍ!noolora. De los templos saJen Jas últimas oreciones, como vaho de
i.no.ienoo. En clloo se quedó l,a, mulbitud, atraída
por ,Jias llama,s ele los oirios, por los esplendores UJ
los "mooumentoo'' ry por :La voz l.acrimosa &lt;le lo~
pucidimdoros. Todo e-1 nm1I&lt;fo .a{'Jlha de salir ele
la:. ,ig.Le::;ia,;. y está toda.Tía romo de.$lumbmdo y
exMtico. Oye á lo lejos, oomo t.ocadia por viohi~
celestila.res, la, viej,a mfü,ioa de Baoh: y los solelll!l.lffi orfeones de Pialestrina han dej,ado en el aire
un ooo vago de f:&gt;'lIB 111otas litúug,ioas.
Por fuera de l.as ii.iüe5i,a.c,, Ja procesión de Clui"sos y el ruido iensovdooedor de las "matracas" ha
hecho contraste ('()'.11 Las e..."Oellas mfutioa.s. Y el
sol, un ,gran sol de Abril. que se entretiene en &lt;lardear flo1~, secar el ,rocío, hoja por hoja, en lo,
1,an11ajes. ry fatigar á los ipájM'OS, llevó á lor jardines pú hlii.oos á nmohoo deoocu padoo, Jos cuales, á
fo, somlwa de los frei;noo :vaquítioo.5, adormiecieron
SlL~ ooios oon las metiálioas 31fmonías de las bandas
milibares.
Pero de -prornbo, ai:rnr, ton-es y campanarios, n•
cuc1ieron lia mooor1ia, y €.'e pusieron á repirar co!l
todias sus oamparuas echa.das á vuelo, que volteje~toon ruidosamente, como muchachos salba:rines v
t1iaviooos; fas oampanras, que &lt;'lk',i siempre llaman
á misa, ó rezan en voz baj,a. ó ~mpaña,n, gango.;,1~
y 1,oncas, el 001'0 de los canóni¡¡;o.s, ó tooan las ouciona, oon gr.a.vedad de sochantre. cantaron, muertas de risa. las cosas más aregocij.adas y profanas,
lle,m,a,ron iá la Alegría ausenbe, á gr.andes v◊C"es . .
por tooos pa.rte.5. pam que no quedara un solo corazón enirti.stecido ó meloocólioo.
Y enton~, la Primavera sonrió .p or la hoca da
toda~ su~ rosa.~. y •á l.a t"ieciéu lle¡rada, á lia Alegría,
le dijo: oo amo, con los pétaloo de todas mis IllJa.1'' gairit.as.
Entre ta.n to. por lias oa.1les ·henchida.a;. el pu1~blo se diYicrte. Es una diversión nacional, no

imitad.a ni extraída de las costumbres extranjeras.
Aquí, &gt;lC ouoma á '·Judao'' on una. efigie de car•
tém, muy tosca y primitiva, que á duras penas reproduce la forma huma.na.
En ca,da calle de la oiudad. el traidor apootol
muere entre el regocijo de e::;te pm.,blo rudam~ntc cri.-;tiano.
La muerte de Jurla.,, tomada a,;í, como uua vengamm de la multitud, e-.s ele un simbolismo, que
.,.e pre,ta, .si 11 embargo, á unos &lt;:mmtas ligera.-; ruflexiou~. ¿ Cuá.nt:a~ V('{1cs, mientras el muñeco
oe balianQC'a., cruje y c.-,talla en u.na explo.-,ión de
elti.,;,1)&amp;,, no se ha figura.do al¡¡;uien que lltiiste ai
1,idículo 6unlicio ele al"ún perverso vulgar, que
me.rezc-a. mofa y desp1wio?
De 1'a, muchedumln-e C'ntusiast.a salen, á vect&gt;,,,
gi•ito.s que mut,5tran la Dasión e,;oondida. Se pon~
nombr-e ,a,l ''judas"', se le oocuentr-a pa,recido.
Piara a:lgú1J1 mnam,te (.\" el rival, parn algún envi•
üioso ~ el vieucedor, pa.ra lia. rn.a,,.a. es el impopular.
Y arriba, en loo baloone.s, lw; pila.;; de linda..,
mlll:h,1.chM se ,agitan oon estremecimientos de gozo, y demiaman en el viento agitado y humeante,
Bu lluv,iia de -Oa.l'(.,,;~,las sono1"1.s.
1'ambiéu n;¡.m ellaas es simbóliaca. e.sta muerte d\!
cruel escaim.io y hlll"la fu:;teio.cia. Eso mismo que
en plena •víia pública hareu aihora oon el muñeco,
Jiicierou ell,a,.., con el joven erui.morado y romántico, el de maro-,ar,ita en el oj.al, el de l&amp;:; oa.rtas eu
verso y lo.s Slliipiros melodiosos.
Y luego, dentro &lt;le nosotros, ¿ no hemos diado
ja-ual género de tortur.1 á lll1fi idea que noo pareció extvavaga.ute; á un oontimienbo, que por geneI'OSO y albo, creímos J.oco; á ,un recuerdo tenaz que
1100 mol~taba y noo dolía?
A e.-;e castigo, asisten las i&lt;lea.s mala.s y los S&lt;'Utimieuto.s t.orpes; todo el pueblo bajo del a1ma.
Y quemamos, oo mioorioordiia, a la traidora ilusión que nos engañó ta1nto tiempo. á la infame e,peranm que IJlOS hizo creer en la tli.ch». al e11C'urfio
que nos mbó el :nepOi'-O. Es La in~en Je la mujer pér!icl-a. ó el plan del li-bro imposible, ó el ideal
no re;11izado, lo que marfüi7,a.rnos, CüJ ridículo
111.iri l·, 10, en mw,tro i-:íhad 1 ne gloria. ,\ 1 ;;,ihr :le
]11¡; dia.s t.ristes. de la "Sema,n-a &amp;mta" ele las p€na.s, no,, tlivNtimos con esto., tra¡¡;icómicoo aut-0,
de fe. Qnizá nosotros mismo,-; somos los "iuda,,"'
alg1ma v-ez. ¿no lo di&lt;'C el Cantar &lt;le Oampoa.w.10r:
La conciencia á los malvad-OS
castig,a tan pronto y bien,
oue hay muy 1)()006 que 110 e.;tén
dentro de ;;u pecho a.horcado,,.

.Cuis

g. Urbina.

UNO DE TANTOS
lina noche, en París, Léo lfontaneier y yo, q'1 ~
nos· habíamos vuelto á reunir después de seis afü,.;
de separación, y que teníamos por lo mismo m: !
confidencias que hacenios, acabábamos de co1ui:,'
en el Restaurant Brébaut establecido en la prim~,
ra plataforma de la torre Eiffel. Era noche de
fiesta en el Palacio ele la E:\."J)osición; las "fuen
tes luminosas" f ulguraban con bellísimos cam-

biian~, allá abajo de noootros, l,a galería &lt;le Jas
:Máqtrinas, las cúpulas del palacio de las Artei
Liberales v del u.e Bellas Artes nos aparecían cuñidaas i:,:on "'1a1,gas guirnaldas de foco.s luminosos.
Léo, entre otros muchoo episodios de su vida, lll,i
refirió el siguiente (llle no he podido olvidar.
··Cuatro aii.os cluró apena::; la vida tranquih
v sosegada que con tanto anhelo había buscad 1
tle,;pués de mi mairimo1110.
).li esposa misma, luego que vió--y las rnuj ere~
tienen swmpre ojos de lnu.,-c par-a ver esas cosasque la vida ele provincia no cuadraba á mi cará.,.
ter inquieto y veh.ement.t-, me acontiejó que vol.
yjé,,emc.s iá BarL~, y que me onÍiR'g.ara á mis antiguas ocnpacione,-.
-Vueh·e {1 ser perio&lt;lista, me &lt;lijo; aunque soy
cselo.....¡¡¡, por na.turak•za, procuraré dominarme, y acab}l,ré por dormir bien aumque i:epa que tú pasa,5
las noches entre le&gt;~ l,a,..,tidor&lt;:lti de los teatros, ofreciendo ramilletes á las divas y tuteando á la.s coristas.
Y volví .í Parí,,, volvi á reanud.ar aquella vida
ele eslabones de fuego que todo lo calcina, lo mism,l
en lo fí.,ico los párpadQ.'l y el cabello, que en lo
moral las ilusiones y las virLude.s.
Fué precisamente en los primeros me~cs de mi
roentrada en el periodismo, y ya mi nombre habí&gt;t
vuelto á adquirir cierta notoriedad, cuando p!lt!,&gt;
lo que voy á relatarte.
'Una IJoche, una de esas noches que habíamo~
pasado yo y otra media docena de cronii,tas teatrales, "tuteando á las coristas", como dijera mi
mujer, la., ·i ntimidades del "tutoo", entre lo.~ ba,tidores de uno de lrn, teatros del Boulevard Mont•
martre, nos llevaron á beber una copa de Cha.ni.
pagne má:,: tle 1ª"' llt'&lt;.&lt;e,a,rÍ.as. Habían dado ya
las do.5 de la mañana eu,a,11110 Paul Rondeil T y 11
nos encontrainos al fin sol06, presa de la excitación
p roducida por la..~ pasa.mis libacione,s, sobre el
"mac,a,oom'' dd Bouk•vard. ya romplci.lmente desierto.
Seutía:i.no,: naturalmt\ntl' una sed horrible, " 00 mo si ma1'C'"áramo,, lan.a", seglÍ.n la fel iz expresió,1
ele Jrnan Riclwpin, y como todos los grand€8 cafés y "bra8serie.s"' e,;taiban ya cerrados, Rondeil ~·
yo tomamos una de la.~ callej uelas adyacentes Jl
Bou leva.rd y entramos en u n figón de esos que to ,
da la noche permanecen abierto.&lt;;. Ahí, frente á
u n µar de copas de vulgar aguardiente. entre et
h umo de cien pipas y c-n medio de los j urament.i;¡
de cien bocas. no,- pusimoB á charlar, á hacerno~
esas confidencias que con· tanto gusto como facili- .
cla.d se hacen los ebrio.~.
Yo no tenía por Rondeil una gran simpatía ni
una gro.n estimación. Su oficio de "éreinteur" nw
repugnaba, porque en mis pre-unciones de lite•
rato y de poeta. encontraba inferiores á mí á t o•
clos aquellos á quienes ti ,pesar de llamarles cole~as, creía exclusivamente periodistas : y Rondeil
eutroba. sc,gt'.m mi opinión. en el número de es0a.
Sin embargo, e!,a noche. ó el alcohol me dió IÍ. mí
benevolenci&lt;a., ó á él le dió tialent-0. El hecho es
qM me pareció eomo otro hombre. Su conver~,1,ción era fácil, chi-speante y tenía ciertos ra.sw-3
de ingenuidad que me conmovían. Recitóme versos, ver;.os suyos, ;;i no correctos, sí inspirados, qu¿
se sentíian brotado~ clel corazón, eomo flores en un
campo de cardos. Su voz, ial recitarlos, tenfa i .1flexiones hondamente tiemas. Le manifesté ~or-

mos esas refrieo-,a,s y en elli1S sobresalimos, lo hiciéramos expontá~amente, por iil'stinto, _por gu~to,
pa...~; pero no lo crea usted: somos l_os rnstrumentos de agenos odios de las ruines pasiones de otro~.
Yo al menos ra;í he prooo&lt;liclo ca,si siempre
C~ndo el editor que me p~oia ha tenido alguna.
yenganza infame que satisfaoer, ha echado ~ian1?
al iarma iprohibid-a que llevaba oculta, C'8 decir, a
mí, á mí el procaz, el "bravo", el "éreinteur", . á
mi que -soy en puridad .algo así como una navap
catiala.n-a que esgrime un m,a,jo incapa~ de tomar en
el teITeno del honor 1-a espada ó 1a pistola del c,1ballero. Y así he herido á quién sabe cuánta,,
personias honorables, á qliién sabe cuánt-0s ~ompil·
ñeros míos; sí, porque hasta en contra de m1~ ri:opios camaradas, de aquellos que viven con m1 nu-;ma viida, he &amp;ido esgrimido! No ha mucho que a.cu~
fé á uno, por sus ex0030S alc()hóticoo, y ya. ,-e ust~d ~L
t('ngo der,echo pa:na. ello... (Ronde1l, al dec1rm1J
ffito ta,rtamudca.ba y,a por efecto
del ~lcohol); ante, había denunciado á otro porque frecuientab¡t
las ,mujeim de mal vivir, yo que
soy
peor hasta que ,e,~as mismas
r
muje~, porque no mi c11erpo,
sÍlllO mi inte-ligenoia, ha S'ido lo
que he pro,,;tituído, lo que he vendido al mejor postor!
Aquel pobre diablo. de.-:---pués de
u.u momento de silencio, en qu,'
p:i.recía como ,a,nodado, continuó:
- ..\Jguna vez he querido s,alir
para. siempre ele este :fango, osca' p'"&lt;llrme -de este infierno: pero no
' he podido, por largo tiempo, 10grarlo. lle pasado ha,,;ta quimx
díias bu.scn.ndo otro traoo,jo más
honest-0. pero, cansado de encontrar cada nOC;he, al tornar á mi
eai'lll, que no ha.bí.a con qué amanecer y que mis hijos no te-nía,n
zap.a,to.s, he aoabado por volw•r á
mi antiguo oficio, por cmpequeñecenne tle nuevo como un puñal
que hubi~ra soñado se,r espada sin
log,ua.r aumentar sus dimen;;ione.,.
Rondél no ])Odía ya hablar. L.1°
numero&amp;LS libaciones -de aguardiente habían produciclo ;:.u re' mltaclo. En el fondo, .su 1-e.lato
me h1i,bía oonmovido. Aunque al
e&gt;ir sus confidencias había comen•
~ad.o por tener1e horror, pensanü J
'- ;111 la fa.mili:a de ,aquel infe1iz,
.,) icabé por sentir :La suprema. pi-edad que inspiró á Víct-Or Rugo
sus venso.s. ,á la hortiga y á los
animales pon.zoñoso.-i, y que hizo
cleoir á rue grand-e y b001.da,d,oso ge·
...,,,
nio, que en el Calvario las Jlaga.s
&lt;le Cristo imploraban piedad
g le", parece un ladrido. y c:nya última, ''life'', para lo,- c!Javo.5; y tomé del brazo al ebrio peric)c-emeja un silbido, para Yivir hay que morder co- distia ,y lo llevé á su oosa.
mo oan, ó que aTI"aistr.ar,-e como yíboro. ¿ Criee usQuince días después, una crisis política me arrú•
ted que yo he adquirido mi reputación por gusto, j ó á una polémica periodista. Varios diarios tugozoso de obtenerla? Oh, no; las circunstancias rnaron los unos el pro y los otros el contra ele mis
me han hecho lo que soy. Obligado desde los úl- opiniones.
timos años de mi cuarto lustro, á mantener á una
rna noche, ial ipaffir por el ''boulevard'', ,í que
familia numerosa, ca..o.ado á los veintidós años, p·1- en los kioscos el público ;;e arrebataba los ejem.
clre de tres rujos á los winticinco, he buscad? en piares de "L'Eclaf', que era un periódico de c.-'l'l periodismo una manera de vivir segura s1 no cándalo, enemigo de la.s ideas que yo defondía.
muy productiva. He exprimido mi c-evebro
Al comprar un ejemplar, oí á un individuo qu&lt;'
á día. noche á noche eobre la.s mesas de redacc1on. decÍJa: "On éreinte }f. Montancier'' (DerrenQ'an
Pero el uso indebido v exee~iro que he hecho d-, ial señor l\Iontancier). 2\-Ie dirigi á un café y ojré
,esa víscera, no es lo que me preocupa: siento que rápidamente el periódico. Pronto encontré el ara ún queda en ella jugo suficiente. Lo q~1e me tíeulo. Busqué la firma: ¡ Paul Rondeil !
'C1ue1e, lo que . .. se lo curé á ustecl con Bmcer~¡Oh! el amigo Roncleil me ponía eomo no ,i,¡,
dad . . . lo que me ,a.Yer,giienza. es que he expn- gan dueñas. De ,su artículo salía yo hec-ho un
11iido también mi corazón, y en ese sí no que~a. _rn monstruo de vicios. Y ha6ta citaba hechos en ap,in ada; está agotado, vacío como una u Ya oprmmfa yo de sus iacusacioue.s. ¡ Decíia que quince día,: anl('nt re los dedos.
tes me había estado embriagando en un fiirón baa•
Rondeil parecía sumamonte agitado. Procur,S ta el amanecer !
l('.almarlo.
l\Ii primera impresión fué de cólera; a1Tojé el
- ¡Oh! Usted no me conoce bien, siguió di- periódico con asco; pe1,o al dirigi.J;me á mi cas:1,
l('iendo, no conooe ciertas poridades de mi vida ín- al tvavés del ''boulevard" lleno de transeunte.~, rn i
tima, ni puede suponerla-¡:. Porque usted no ~o- cólera se fué calmando. "La plaie dit : gráce pour
n ooe c1e las Juchas periodfaticas, más que las v10- les clous !" cantaba á mi oído la gienerosa voz J.e
laencias ele los ipartidoo ó de lo~ c~rculos polí~icos, Yíctor Rugo, y recordé lo que Rondeil me decí,1
en !Jas polémicas leales en que. s1 se ataca a los quinoe días antes, la. noche iaquella: "en mi e.asa
l iombres, se les :ataoa por un acto adm~nistrafü·o, no había oon qué amanecer, y mis h ijos no tenían
l)Or las ideas en un artículo ó en un discurso ex- zapatos".
pnesaclas. Pero los combates de encrucijad,a, cuerAl llegiar á lia mía. mi mujer me e~peraba C'l •
po á cuerpo, en que yo he adquirido "mi reputa• mo ,siempre, cariñosa é impacientement.e. Se echó
".!ión", esa repuúaeión de que mted me habla, le en mis brazos "S después de las primems ternezas,
son desconocidos. Y todaYía f.i lo.s que provoca- me dijo:
µresa de que hubiera cult~vado g~nero de lit~:atura ta» contrario á su caracter y 11. su rl'putac1on.
- · .:\li reputación! dijo, ¿.acaso se hace uuo 1~
,que desea? ¡¡Mi carácter!! ¿ acaso conoce u~tca.
ni nadie el car-ácter verdadero de sus semejantes?
Y o roe he hecho, como todo!', la reputación que
he podido y en cuanto á mi ca_rác.ter, lo he .amold_n ·
&lt;lo á las circunstancias de m1 vida. Amigo mu,
'.Yº no 'Sé si siempre se ha vivido como ahora, ~ero
io que sí sé decir á usted es que desde q~e fué 1111l)Ortada de allende l.a Mancha e~a horrrble fra,~:
4
'struggle for life", cuya primera pal.abra, "slr!l_~-

Domingo 7 de_~\bril de 1901.

-¿ Sahc.,? Ju.anito no pudo salir porqu~ nr,
fü•ne zapa tos.
-Pues ni yo tengo con qué co~pá~l~, º?~testé sonriendo, pero oon una sonn8a Jubtlo~1~lma como La que hubiere tenido al dar la uoL,~i.a
,
ele 'haberme saoado la 1otena.
}Ii mujer pareció admira~a. de _gue el no tener
dinero me causare tanta satl.-,:faec10n.
Y, sin embar,go, querido amigo, gracias. á H.on- ,
n.ei-1 Ja sat-is:facción que sentí ~"'a vez, ha stdo u.na
' más grandes y ,;ine€r-a.s ue
., m1. v1.da" .
ut' 1rui

)Ylanuel J?uga JI fical.

LA PASIÓN DE JESÚS
REPRE!SE:«1'ADA

AL N A TURAL.

Tt'nemos el o-1IBto de ofreoor hoy á nuestros lectoro_, dos ilnst,;aciones notables, no sólo por La bellc•za de t::1U composición artística, sino ila~i~ll.
p(}r que ~n el reflejo de mht costumbre tradicional curop&lt;,"'1.
X os referimos á las páginas dcl oontro : '.'Salida para el Oalntrio" y "Piedad"', q~, á prune!l"a y.i.sta. pudiera croe1be fueran, copias de cuadros célehi;es y que son fot-Ogrraf1as toma,da,s del
natural 'l'n Óberamniergan, simpáti&lt;,'O país de la..~
monbaña,~. donde se COfu.-;{.'l'V'3., ú través de los siglos,
la co~tumhre ele reproducir, al niatural, oada d:&lt;!z
año~. la Pa.,;ión de Jesús.
E;;ta solenmidad e.;; famo;;a en toda Europa. l.,o:;
h ,tbitantes de iaquclla població~ rtu,a,~, . guardan
c:on la mayor purere su~ crcei1ci~; religiosas; 110
l"'Onvieirten en fie.~ta la 1-eproduccion de las e:leenas en que fué protagoni'5ta el 1Iártir del Gó~gota,
por el contrario, se pre~ar~n 007: v_erdadera ptcda•l
al desempeño de e!'&gt;úa practica cr1;;trana, "':f procm.rnn
que toclos los pasaje.~ repra&lt;entados i;e aJusten pe1·fretamoote á los text-0s :-agmdos.
Los personajes que figuran en la representaoiún
;:on elegidos, -:,· el pueblo c1üda mucho de que ha:,a alguna wmeja-nza !ísica J moral,entre los e'1egid0t3 y lo.:; p-m·5on,1Je,s que van a repreientar,A.sí por ,e jemplo, el encargado de representar a
J esú.s. debe .ser un hombre &lt;le notable hermosum
nwoniJ, que no tenga má.s de 33 años, y que ~r
l'U amor á loo semejant,es y sus cost~bres m,)r1g't'rad~, ha.ya .afoa.nzado alg-tL'illl not-Oried:a,d; Ma-·
rfa ffi eleo-ida entre Las más hermosas donoe-llas,
Sarn Pedro: e.:ntre !os ooci.a.noo, etc.
En cuant-0 á La "mi.se eu e.soone", se procura no
omitir detalle, por illilignifiea,n~ que parezca, ?
cada. driez años aumenta el número de cuadros reproduoiclo~, en parajes y cdifiC'ioo construídoo ex:~H-effimenire.
.
Visitar á Ohera.mmergau cuando cstHR solenmidades se Yerifican, ~uiYu.le á asistir á lo,;
gmncli~ y trágicos i-ueoooo que _hace ~inte st¡?;lo$ cambjaron Ja faz de la humarndad, as1 e, que
clc:&lt;:tle los paM más remotos llegan grandes e~c~r;,:i()l1,e,, 0011 el fin de pre.;enciar estos actos rehg10,;:oo de cm-a importancia Y significa,c,ión da.n i.dea
m1~tros grobaclos.
•

.?Í:l

/

\

P ETRON IO.
"Sonante lira, cuyas cuerdas de oro
Tañer me oyó !,a multitud un -día,
Yia l)Or última iv-ez tu melodí.a
El vient-0 11asg-ue en c-.ímtico sono'ro.
A Venus plugo que el cobarde lloro
.Tia.m ás -reLara. 1a mimda mia;
De gooos, juventud y poe:,fa
Ilo)' deYu-elV'O sin mengua mi ooooro.
Brínd-amie. Emúc-e, el almohadón turgente
De hl sen.o gxmtil; músioa, suen,a;
·
Fr.agamtes rosas, roronad mi frente ...
Dice Petiooio. Con la faz re1mta
Tiende al médico -el braro, y lentamente
La s,rngre brotia de la. herida VJerul.

e nrique {;. )Ylarflqez.

�Doming~ 7 de _Abril_de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~f

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS'TRADO

E

Aeontecimiento po.r demás lamenta,ble pa.ra la
FOcieda&lt;l mexi~, fué la muert.e del señor Prokaor Alfollilo Herrera, verdadero sabio y filántropo, cuya bi&lt;&gt;P1'8Íía ~,,ede condenisall'Se en estas brc •
vos íraoos: vivió para la ciencia, para su hogar v
para 6116 sem:ejruires.
Merood á uoo labor asidua y á una ccmstan~ill
;;i,n límites, llegó á ser un ootu:ra.lista de prim:-r
or&lt;len, y innro 1a farmacopea como la fauna y fa
flora me.xioamas, le deben descubrimiento,, y aplicaciones á la ciencia y á la industria que son de uoétiva trasoondencia. Pero si como sabio se d1~t.1~guió, oomo hombre de espíritu puro fué, tal ve1.,
más nota.ble todavía: su placer era el estudio, ¡,ara difundir después sus oonocimientos, y el bien
obmr.
F'u.ndó la socieclad "Filantrópica Mexicana",
perteneció á 1a mayor parte de las sociedades cie11-

tíficas, que conservan sus trabajos oomo verdadens joyas del .sabeT, y romo Mastro, prestó su,,
servicios durante más de treinta años en los pnlJcipales planteles educativos.
'I'a.les cuadidades justifican el duelo unánin,e
que motivó la muerte del señor Herrera, muy e,rpecialmente ea:itre la generación que hoy mareh.=t
hacia el p,rogerso, aJfüa&lt;la ha.jo l:as oo.nderas de la
ciencia, así como el empeño que romó la Sociedail
Farmacéutica MexiCMla, de la cual era el señoT
Herrera Vioopresidente Honorario y socio benemérito, en tri,butade honore, póstumos dii.gnos de sm
merecimientos.
La iniciativa de 1a sociedad mencionada encontró MOgidia entre los alulil!llos y Profesores de la,;
Escuelas -suoel'liores y Profesionia.les y las más caracber:izadias agrupaciones científicas, que prestaron
valioso contingente para que la velada q1re se ve-

rrn.có el 28 de Mairzo en la Oároo.ra de Diputados

oojo la Presi&lt;lencia del reñor Ministro de Justicia,
acomprui.ado de la. Mesa. Directiva. de la "Farmac-éutica Mexicana", revistiera la mayor solemnidad.
El local se decoró severamente, oomo puede ver•
se en nuestros grabados, la concurrencia fué eele~ta y numero.s:a, "{ los señores Dootor Altamirano,
Licenciado de los Ríos, Prom,or Luna y Drusina
y EJ1Tjque Pérez Valencia, en magníficos discursoo y poesías, hicieron el pa.negírioo del sabio

Maestr-0.

La orquesta del Oonservatorio tocó selectas y
apropi,adas piezas, y el acto más imponente consi;tió oo el depósito, 13.llte el retrato del señor Herrera, de numerosas oorooos que enviaron las Escuek1s, la.&lt;; sociedad.es cienitíficas y algunos de los ami•
g~ del ilustre muerto.

,"
:"&lt;

• ....

rJ

,·.

),-~ ~.

... . . "'"
,_a,"'¡~

'

'

1• Catedral de Monterrey.-2. Barrio nue,o, Orizaba.-3. Dos Ríos, México.-4. Iglesia del Sacro Monte, (Ameoomeca.)-5.
Bosque de Santa Fe, México.
6. Metlac Tune), (Verarruz. México.)

Plataforma Presidencial.

Adorno de los palcos,

�Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 14, Abril 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Crucero Suchet</name>
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                    <text>Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Do.mingo H de _.\bril de 1901.

PAGINAS DE VIAJE.
UIIA ASOE/101011 AL RISHI.

El Lago de los Cuatro Cantonc~--el Vierwaldstaetter :-lee-extiende rn manto azul brillante, en
forma de una ::l irregular, de una cruz extraña, batiendo con c,TuS lew..s ondas }as verdes riberas, rucogiendo en las tramparcncias de la superficie
los picos corona.dos .de nieve, loo multi«ilores &lt;:aseríos, laR nubes que á modo de girones de tnl, cruzan á i111terYaloo el cielo, de un azul tan límrpiclo
corno &lt;'l ele las aguas.
A l&gt;ordo de un gallardo "steamer '', de una.
blancura de cisne, en medio de urui multittvl
corn:mopolit.a, en el foco de un feslfn &lt;le ma,tic·c-.o.
que e~ta.11an en lo..s trajes de n-rra porva&lt;la &lt;le vi:1jero,; Yciúdos tle todas pari;(&gt;a del mumlo á 1-eF-pirar (•l e;;tío ae Suiza. nota.e; dispersas de un C'ON
chil Ión, en el que se mezelan las voceP- de una. multitud de idiomai::, Yernos desfilar los pueblecillos,
huir lll,; montaña~. (•orrrr los jardine~. circ-mdos
de una barrera de montaüas, abrupta~, t•~c-arpadaf.:.
de un tinte obscuro la,; miaB. rojiza,:, azulada,:, liliale~. la,; otras, á pedazos de verde e~truendoso, ya
de un tono de mar profundo. con salpicadnras d~
e;;pnnrn de niew cu las cúspideR, esfumadas en el
amplio :St•micírcnlo del horizonte.
Y a,-;[, en aquel roc-ío de entonac·io11ei', en aquel
com·ierto de colon•s, en el que la. vista recorre momentímcamente toda¡: las descomposiciones de la
luz. lwmos dejado atrás á Lucerna, con sus plano,-; muelles, su Yiejo puente medieval, !'Su macizo
torreón lacustre, las agujai:: plmzantes de su catedral campestre; ~· atrás ¡.:e quedó también Wegi,-;,
la deliciof-a aldea envuelta en una espesa red de
wrc1urn, la línea en o~ados zig-zags del Ferrocarril de San Gotardo, para no tener al frente sino
la mole sinie,;tra del Pilato,;. los contornos semifantái'ticos de loi- ~Iitos de Brunnen y el osado perfil dt•l Righi, mole, eontomo;. y perfiles reflejados, á intermitencia,-;. en el sereno lienzo del lago,
ensanchado á medida que avanzamos.
De pronto, el sonido alegre de una campana nos
anuncia que hemos llegado al término ele nuestra
t•xcur,-ión fluvial: Yitznau, en el fondo de una
prq1.1cña bahía, un pucblec-ito Ralpic·a&lt;1o de flore~
v arbustos frutales, C'on un aliento ele primaYera,
á, la sombra &lt;lel monte rnya asceni-ión vamos á
en~.prcn&lt;ler. Desde el cmbarcadC'rO ~(' distingue,
preei,;a, segura, una. buena porción del trazo ele la
YÍa férrea ; una línea osada. no que c·arnrolca. sino que asciende, por los e,:tribos del Righi. Reíos
ele las penclienteF- de nuestro c·amino de hierro de
Orizaba á Maltrata; hay ahí algunas que pasan de

18, -W y 2-1 por ciento. Se va casi en el aire, al
bor&lt;lc del abismo, que cada minuto que pasa ahon&lt;l.i más y más; la cremallera se afianza de escalón en escaló11, con un movimiento brusco, con un
sobresalto que, durante los primeros minutos de

Domingo 14: de .Abril de 1901.

EL ID:"NDO ILt'S·TR.:\.DO
camino, os infunde pavor. pero al qne llC'gáis á
ac-ostnmbraros poco á poeo.
Extraño ft&gt;nómeno ae la visión: los árboles, lar,
casas las misma~ montaüa~, paree-en t~ner la in~lina~ión del tren en marcha. Yeis edificios que
se bambolean, f.:in desplornar~e: bosque~ como doblegad..,,s ~or un poderoso aliento invisible; t~é!.o ~
inclina á Yuestro paso, y deF-de el vagón al aJre h-

nuestros vestidos, y el aire, muy violeuto ahora
amenazaba derribarnos por una de aquellas pen:
clienks.
Buscan&lt;lo un refugio, dimos en la e~tación del
camino de hierro, y tras una mirada postrera, tras
un adiós, quizás eterno, tomamos nuestros puestos, v comenzó el descenso.
Y ·al llegar á Vitznau, todavía 1l11 bermejo raye&gt;

Tan sólo el viento de la tarde fría
su pensamiooto embarga un breve instrun.te,
y alza el velo que cubre su sembl'1.nre
y á la frialdad del viento desafía.
'r e ví flotrundo enmedio de 1a sombra,
en el triunfo ideal de tu blancuro:
tenías por retrete la €Spesure,
y el césped de la orilla por alfombra.
Agitado tu pooho alabastrino
al oalor estival de aquella noche,
tu belleza triunfu.J. abrió su broche
como se abren las filores del espino.
La luna tamizaba sus destellos
en la.,; trémula.s frondas argentiirui.s
y brri.11-aban las go~ cristalinas
en l~s hebr~s de m.1el de tus cabellos.
Cuando los tersos brazos ext.end.ías
esp¡1r(;iendo el cabello enmaroñado,
de J.,-a uoohe tu cuerpo destacado
un Cristo de alabastro pared,as.
¡ Oh violeLa de Pairma ! ¡ Oh, lirio l ¡ Oh, rosa!
Cuál 'tu b~a.ncu.ra d~lumb_ró mis ojos,
y cuál sm·gieron apetitos roJos
del seno de mi alma tormentosa !

j

L
bre, fuertemente cogidos á la baramlilla de la ~?rtezuela, en una incómoda postura, prcsencia1s
aquel disloque c~e la 111:turaleza;
,
El aire ~e ha ido haciendo mas penetrante, mail
incisivo; baja de los vntisqueros, trae c-aricias
heladas soplos que entran en las carnes; llega
cargad~ de olor acre, y á las veces, arrastra partículas de nieve. Hemos dejado el Yerano en el
lago, y media ~1or_a de march~ nos _ha trasladado
al corazón del mv1erno. Aqm y alla, á pocos metros, sobre nuestra cabeza, á nuestros pie~, blancos picachos, capuces albos, crestas rnmaculaclas;
y en el fondo, el lago más azul todavía, más azul
que nunca, loF- manchones de Yerdura, el diluvio
ele flores que ha puesto matices rojos en el manto que e~vuelve á Yitznau.
Se detiene repentmamente el tren en una de
las e$taciones, y bajamos 1m momento á rngcr flores de los Alpe&gt;', unas estrellas blanrns, que semejan copos de algodón, con las que hacemos un ramo níveo; compramos un canasto de fresa&lt;-, otro
ele duraznoi-, y nos acomodamos-¡ acomodarnos!
-en nurstro Yagó11. Reguimos. A cada hueco
que abre el trayecto, un panorama nue,:o, lUl
nueYo lienzo. saludados con gntos de entusiasmo.
Otra media hora, y la cremallera se detiene definitivamente: estamos en Righi Kuhn, en el Yértice de la montaña.
Una aneha plazoleta, algo á moclo de cráter,
una gran plataforma, en la que se han instalado
una docena de lujosos hoteles, de restaurantR, de
pof'adas, ele cantina¡;; y dominando toda? estas
construcciones, una atalaya con su torrecilla de
maderas desde dom1e $e contempla el espectáculo
más hen'noBo que puede presentarse á tourista que
rC'corra Suiza.
Uncia el Sur, def:C11Yo1Yiéud0Fe en un amplio
semic-ír:.:ulo la cadena de los Alpes, en la que se
destacan ~uf:' picos más notables, blam·oR, ocres,
verdoso:=:, á mayor ó menor distancia, marcando
puntos lucientes, líneas indecisas, en una C'alma
grave y angu~ta; al R orte, el lago de los Cua~ro
CantoneR, á 1,863 metros de vuestro obi;ervatono;
la capilla de 'füll, como un altar flotante; el Zu¡_{
i·ke, el lago más límpido que pueda exii;tir en Suiza, y rnbre el cual, _una bandada de aves pro:vecta
1111a ¡:ombra movediza; la mancha obscura de la
~cha Xegra; y (;astilloF, campanarios, aldeas, "villas·'. hoteles, "mazot:;'' (chozas), ei:;parcidas en
aquel diYino lienzo, que es preciso contemplar
tras de cristaleR ele colores, ya que la fuerza de la
luz hiere implacablemente la retina.
ImpoFible arrancarse de aquel espectáculo. Y
no nos hubiéramos arrancado de él, si rma de esas
frecuentes tempestade:=: que eFtallan repentinamente en eE&gt;as alturas, no hubiera pueF&gt;to 1m velo de
nubes bajo nuestras plantas. La lívida claridad
de 1111 relámpago nos envolvió por un momento,
y el eco de un tn1eno corrió por la serranía, envuelta ya en 1ma gasa de niebla,:.
El espectáculo era ]1ermosamente a~errador, pero endiablatlamenlc ne~goso. La lluvia empapaba

ele ~ol iluminaba la florida clámide de la aldea,.
mientras arriba, una cuchillada de luz rasgaba el
negro crespón que ocultaba la cúspide de la montaña.

R'Í&lt;iiste al oa.bo, silenciosa y rápida,
y, al pensar que era de otro tu belleza.,
urna ,nube de insólita tristeza
cH,yó en mi corozón, como una lápida.

Y.a no es la acacia que en Abril perfuma,
sino la adelfa que el Amor inflama,
.v, embr:iagnaite y sutil, doquier derrama
el atriactivo de su gracia suma.
El placer, que en su pecho oocontró asilo,
ex~i.ltáindola al trono de la orgía,
en su rostro, prodigio de armonía,
dejó la huella de su torpe estilo.
La somb,rilla en los hombros apoyada,
y por la espalda el chal ba.j,ando en rizo!',
luce la juventud de sus hechizos,
por el primaYeral soplo embriag,ada.

En sus profundos ojos nazareno;;
asoma cual un a.,;tro la concioncia;
a.ún vela el rubor ele la inooencia
la cruel hermoimra de sus senos.
De la danza campestre fotiigada,
y más riente aún que el claro &lt;lía,
d-e un apuesto galán en compañía
descanso busca bajo la enramada.

Algo dice temblamdo en sus oí,do;:,
del galán la palabra c8Jl'iñosa
y vacila escuchando unia armoniosa.
música que acaricia los sentido-.&lt;;.
Mas la grata beldad se aleja en bre,-e,
por extraña emoción su sér turbado:
el rostro sonriente se ha tornado
en un lirio más blanco que la niew ...
Y en U11 amable encanto prisiooero,
sueña el devoto de la esquiva diosa
ser el Abril de aquella tierna rooo.
y abrir su cáliz al am.o.r primero.

fi. &lt;;onzález Carrasco.

~fas bralla aÚ!ll el resplandor feboo
de c...s.a at:mcción que á mil amantes doma,

y ante el odioso porvenir que ru;oma,
má,i ardiente y voraz surge el Deseo.
Aún no ha caído; aún guarda su semblante
la expresión tentadora de otros días;
huy en su aoonto grata;; melodfus
:y beso.s en su boca llameante.

La vida será un hinrno d,e ventura
~rán sus sueños de placer hermo;-. mientras ha1y,a dos bmzoo amorosos
&lt;¡ue la ofrezoan un lecho de ternura.
La YÍ en la orgía alegre y complaciente,
Y, noseí,do de m.o:rbal trr.is~.
-creí ver en 1a luz de su belleza
la última flor de la e,ba.ció:n muriente ...

lweostada en los muelles almohadones
del carruaje en que ostenta su hermosura~
pasa, oomo el adiós de Tulla ventur-a,
al sonoro tirotarr de los fri.._o.ones.
. A la dorada luz del sol pou,ioute,
mcéndia.se el trigial de sus cabellos,
Y demelve al Ocaso mil destellos
su pupila serena. y elocuente.
Yaga bajo los árboles sin hoj-a.s,
~udiferent.e á lo que en tomo mira,
~n~furonte á La ;pasión que inspira,
;ndifeoonte á ,duelos y congojas.

I&gt;or hallar en sus ojos La ternura,
ó en sus trémulos labios el furtivo
beso en que estaUa el cor-&lt;LZón c,a,utivo,
el alma diera la mayor ventura.
Mas on su C()IJ_,azón, mudo á porfía,
el Amor nunca difundió su esencra,
y cruza el erial de la existencia,
fria como el Invierno, siempre fría ...

Tacubaya.

fi. ~onzá/ez Carrasco.

N INAPACK.
ARTE OLÁSIOO Y ARTE REAl:.ISTA.

:K ina Pack, llegó, vió y venció; ha cautivado al
público, subyugado voluntades, encendido locos
entusiasmos, y contra lo que va siendo ya habitual y normal en estos tiempos de reputaciones
usurpadas y de reclamo á alta presión, };ina Pack
e:; digna de sus triunfos, merecedora de su gloria, y posee, efectivamente, un gran talento, con
destellos de genio.
He aquí cómo la comprendo y por qué la admiro tanto, ó más que la masa del público.
m arte lírico dramático, ha sufrido en los últimos tiempos una evolución d0lorosa; pero fecrmda; casi una revolución. El arte antiguo era artificial y convencional. Por sus libretos y sus personajes, era lllÍtológico y legendario ; traía á la
escena á los héroes, á los paladines, á los semidioses, y narraba sus proezas y las portentosas
aventuras de su vida; mezclaba, á menudo, el elemento sobrenatural al juego de las pasiones y á
la trama de los sucesos . Sus protagonistas eran
reyes, santos, sátrapas, conquistadores, tocaban
apenas con su planta la tierra; hablaban ese lenguaje rngo, abstracto, simbólico, propio de los
personajes bíblicos y de los antiguos poemas épicos. Con Corneille y Racine, cuyas tragedias han
dado molde y libreto á tantas óperas, los personajes llegaron al sumum de lo acompasado, de lo
magestuoso, de lo noble, como con los poemsa religiosos y mitológicos habían llegado al colmo de
lo solemne v de lo hierático.
En el drama lírico primitivo como en la tragedia clásica, no figuraban propiamente hombres de
carne y hueso, con sus miserias, sus imperfecciones, su complexidad de naturaleza, su mezcla de
gra·nde y de mezquino, de sublime y de ridículo,
sino meros símbolos, pasiones puras, tendencias
abstractas.
El arte de interpretación tenía que ceñirse á
esa concepción. Los artistas tenían que no ser
hombres, como no lo eran loi-: personajes que encarnaban, y el modelo para el intérprete •.Jra, rn
suma, la estatuaria griega que había escul p1clo m
mármol las actitudes, la expresión fisonóm1&lt;•:1, el
porte y el ademán de los serC's sobrenatnralP.s y
las virtudes, vicios é ideas abstractas.
Sobre el tablado no había, pues, más que actihlcles nobles, posturas académic-as, lentos desfi Je,-,
de teorías. Los grlndes intérpretes huían del
movimiento natural, de la expresión genuina, de
la aditud real y humana, para copiar de los rnui-:cos de 11iJ.1tunt y escultura. Para cerciorarse de
rllo, hay que ver á Sarah Bernhardt, en Fedra, ó
á }[ad. Delna, en Orfeo. Se c-rce estar ,isitando
el 1Iu~eo del Vaticano ó la Loggia de i Lanzi,
y toda la serie de los trágicoi- líricos ó dramáticos
i;i¡{uieron la tradición por ser la única posible.
.\demás, como por regla general la música no seguía sino muy ele lejos la intención dramática, no
era poRible humanizar la tragt&gt;dia lírica, clando al
c-anto las inflexiones propias de la pasión del momento Y de la situación escénica.
La situación ha cambiado después, y con ella,
la~ condiciones de la interpretación. La ópera,
que toclaYÍa con Wagner se desarrolla. entre las
brumas simbólic-as de la leyenda y se cierne sobrei

las nubes mitoló&lt;Ticas á prodigiosa altura sobre la
hwnanidad, comienza, como el drama, á descender al mundo, á pintar hombres, á crear seres
reales de carne y hueso, y á desenv~lve~ no las epopeyas de la leyenda, sino las peripecias reales ó
posibles de la vida humana.
1leyerbeer, en los llugonotes y Dinorah, Bizct,
en Carmen Gounod, en ifireille, y después la pléyade mod~rna, Puccini, Mascagni, Leoncaval_lo,
Charpentier Giordano Brunneau, han descendido
franca y audazmente ó. la tierra y pintado, en música, al° hombre, sus dolores y su vida.
A esta concepción rcafüta del drama lírico, _ha
tenido que corresponder _una nueva forma d? mterpretaeión. A las actitu&lt;les es?ultur~lef\. a los
ademanes llamados nobles, á las mflex10ues severas de la YOZ, han tenido que substituirse la plástica v la dinámica humanas. Después de Adelaida· füstori Elconora Duse; dei:;pués de '!'alma,
Coquelín; cl¡spués Je Sarah, la Rejane ~' Nina
Pack.
Xo puedo ha(;er mejor elogio de Nina Pack, _que
compararla á la Hejane, con cuyo talento tiene
el suyo tantas afinidades, sin dejar de ser tan
personal.
Como Rejane, Kina Paek vive, siente y expresa
sus personajes; como Reja.ne, Nina Pack es mujer y no estatua, paquete de nervios y no figurante de ballet; alma ardie11te y apasionada y no
moldaje de museo. Como Rejane, Nina Paek estudia, si es que los "estudút", sus movimientos y
sus actitudes en la vi&lt;la, en los hombres y no frente á las e,:tatuas y frente á los espejos; como Rejane, poco importa á :Nina Pack que una actitud
sea poc-o noble, un movimiento asimétrico ó una
i11ílcxión 111da ó áspera, si son verdaderos, reales, eft.ctivos y adecuados á cxpre~ar la pa~ión que
la domina ó la ~ituación en que se encuenrta colocada; como Rejane, Nina I&gt;ack deja entre bastidores su coquetería de mujer. y sus refinamientos
de mundana, para revestir la piel de su personaje,
y trasladarlo fiel v completo al tablado; como ReJaue, en suma, Nina Pack es sacerdotii;a de la
verdad.
Por eso es tan grande y tau admirable; por eso
arranca lágrimas y sollozo;,. por eso conmueve y
apasiona. Su arte no es oropel sino oro fino; su
talento no es artificio sino sensibilidad; y por eso,
porque no finge sino siente_. porque no representa
sino vive: -por eso su organización se consume, su
rostro se demacra y palidece, sus carnes se enjutan y ha acabado por concentrarse en sus admirables ojos de criolla impetuo,;a y arrebatada, todo el
calor de su sangre y todo el fuego ele su iuFpiración.
Nina Pack es por excelencia la artista lírica
moderna, realista, naturalista, y si no puede dar
modelos á Ra~ael. RÍ puede inspirar cua&lt;lro~ á Gericault.

Á LA TRISTEZA.
Compañera del alma sin fortuna
que perdidos lloró stieños y bienes,
la tierra toda por esclava tienes
y es el pecado original tu cuna.
¿ Cuándo libre de tí ... ? Como importU.Ra
pasión cruel, tinieblas me previenes
ora mande fulgores á mi¡; F&gt;iene¡;
ra~·o solar ó beso de la luna.

Eres en el azul nube sombría:
celos y vanas quejas entre amantes;
hartura en el bullicio de la orgía.
A tí la inspiración vfre sujeta;
y te deben sus triunfo;; más valientes
lira, cincel, pentágrama y paleta.

.Cuis ]Jarredtr.

�eCcs Jf{ártires 6e c1acu6aga

IMPRESIONES DE LA SEMANA

4r0s sitios Ristóricos
heridos y á los departamentos de los prisioneros.
Hay una matanza espantosa.
En el jardín del edificio, mueren acribillados
el General Don Mariano Lascano, que durante la
acción se había portado heróicamente, el joven
José :María Arteaga, el Capitán José López y el
Teniente Alberto Sierra.
Los verdugos no quedan satisfechos. Arrancan
también á los médicos de las salas del improvisado hospital, y los llevan al suplicio.

lugar del trágico suceso, á reclamar á sus deudos
para darles sepultura, y se les negó este último y
tristísimo consuelo.
El atentado produjo la indignación general, y
los mismos verdugos, atormentados por el remordimiento, se arrojaban unos á otros la responsabilidad de los crímenes.
En el cementerio de la pobre iglesia de San
Pedro, fueron á dormir el eterno sueño los patriotas sacrificados. Hoy día, hasta los cimientos de

del ensueño. . . y de les oficiales ingleses; "Herodíade", la incestuosa y sensual judía que ...

''Herodiade."
Que ha salido de la fantasía de liassenet toda
vestida de esplendores. Esta ópera, divina de terEn los periúd1cos diarios se ha discutido, d u- · nura, de vaguedad y de color, posee un encanto
rante la semana, si las compañías italiana., que semejante al que encierra en sus páginas admirahemos oído, fueron: mejores -ó peores que la fran- bles el trabajado cuento de Flaubert. En las pá-cesa que ahora "'.hace" temporada en el Teatro ginas musicales del compositor y en las páginas lidel Renacimiento.
terarias del novelista, hay una suntuosidad, un luBien vistas Ja,, cosas, son incomparables lo,; re- jo, un vigor de matices, un aire histórico, real, _v
pertorios de una~ y otra. En la italiana, es prP- poderoso, parecidos, afines, como brotados ele ins-eiso el "Trovador"'. Es como el capitán del ejérci- piraciones gemelas, en dos distintas manifestato lírico. :::le h- uistingue desae luego erguido, ciones artísticas, valiéndose de la sugestión del so.arrogante, hermtl~O; en los hombros, la capa blan- nido ó del poder ele la palabra. El cuento y la
ca como un manto; la coraza bruñida y reluciente, ópera se completan. Son dos obras de estilo pu_y sobre el ca~eo deslumbrador, el airoso plumón, ro, sobrio, diáfano: al través de ellas, se ven temflotando al viento; colgado al cinto, trae el laucl, h]a,. lrs joyantrs túnicas orienta1es, los brazos
-en cuyas cucrd,1,- duermen lo~ cánticos melo&lt;lio.,;os, y·apretada L'll la mano clie~tra, como apercibido al combate, la espada desnuda, como un manojo de resplarnlores.
llanriquc, Ps d Cid clel repertorio americano.
Encabeza la hue,-te. Yiene :-iemprc á México, ele
bracero con ·· .\ i1la' la ct:cultura de mármol ne_gro, uara que formen raro contraste la cabellera
rubia y ensortijada ele! troYad.or, con d cabello
&lt;le ébano, que ~l' derram::i. caiidaloso -y lacio, del
turbante rojo ha:-ta las desnudas espaldas de la
-etíope.
Atrá~, caminanclo á paso lento, c-cmo en el éxtasis de un sueño, viene la '·:-,onámbula··, la niña
enamorada qui' trasciende á flores; Yiene la "FaYorita·', lánguida. triste, cle~e~peranzada, pálido y
lacrimoso el ,;rmbla.nte, que encuadran las ob~curas tocas, y con la mirada fija en un punto del e~pacio. ante la pe rpetua visión ele un trágico infortunio; vien ' ·'Fausto··, ebrio de dicha, ele la
mano ele una llama hecha hombre: :\lefistófeles;
viene 'l'raviata. filtrando rn Y0Z de tísica en un
-canto de morihuncla; y un poco lejof, en tropel
arrebatador, viL'tien los "Hu!!onotes··, rntonando
los himnos calvinistas. desgranados á cada instante, nor las frase:-; tiernas y los gritos frenéticos de
una pasión sublime; la "Africana'' Selika, recordando sus trágicos amores, al morir bajo la som bra del árbol funesto; " Roberto el Diablo··, en
pie dentro de una ráfaga de luna, )' absorto en la
•contemplación de una silenciosa danza de "wollis"":
vienen " Otello", enfurecido. el romántico "Hernani'' disfrazado de peregrino, el corcovado "Rigoletto'', envuelto en las obscuridades de la borrasca, la d ulee " Lucía'', suspirando las palahra~
·de su delirio, y al fin, muy remotor1, como perdido~.
&lt;lesvaneciéndoce en la línea del horiwnte. la
blanca armadura de Lohengrín, j unto á la c1wl
yergue su cuello el simbólico cisne; la gruta ,1 •
Venus, dentro de la que " Tannhauscr·· entona &gt;&lt;ll•eanciones lúbrica,:, y extrañas, _y el r ostro doloro~&lt;&gt;
de la " Judía'', iluminado por el resplandor d,
púrpura de la hoguera. Más al lá, quién sabe, un;1
multitud ele cn'aciones célebres q11e casi nunca llegan, que i:;e qned,tn en la línea del horizonte, _1·
iJue miramos. como en una apoteósis, sobre la L'll
bierta del "Buque Fantasma··.
Pero las compañías italiana;;, que prometen mu•cho, jamás lurn poclido r ealizar sus promc~ao. Se
acerca el "Trovador'', lucha con "Hernani"': aparece "Traviata'', .Y ~e arroja sobre los cornbatiPntes nara separarlo~. y llama en rn auxilio al bufón
fle la tempqrada v á la loca de la casa; pC'ro la ef- cocesa Luda y el cascabeleado Triboulet. no logran siempre, ·á l)C'~ar de sus e¡;fuerzos, aplacar la
cólera de log rivales. Por lo común, Manriqur
vence: se que11a t'll pie y dispuesto á continuar sus
Mad. T.alc:,c:is Cil "Herodiade ''
hazañas á la tPmporadá siguiente.
. Las cornpañíM francesas, nos ofrecen Fausto, desnudos anillados de braceletes radiantes, iJ.as
·el legítimo. el !!'alo. que, aunque aparece en esce- diademas gemadas, en las que la luz cabrillea y
na disfrazado dt&gt; alemán, no hav que creérselo, Pe iriza, los cascos romanos coronados de águilas
porque e,:, más frírnlo que filósofo, y dice más ga- imperiales, como se ve un paisaje al través de la
lanterías que Hl'lÜPncias · con él !leo-a " :\Iio-non''
0
vaporo,:a cortina de la niebla.
la .pobrecita hf)lll'mia qu~ cuando Y~ rnl~r ho-olon~
La "Ilerodiade·· de Massenet puede comparard
rin_as se acuerda tlel país de los azahares, doncle ~&lt;' á un viejo arcón, férreo yameo, que encierra un
el a.ne e,; má,- t'ran~parente y el ciclo más azul. tC';;:oro &lt;le melodía,; arcaicas l)Cro intactas, finas,
Suele llC'gar Pau,;to en las comnañías franccRa~ con delicadísima~, perfumadas con incienso y mirra,
~fe gra1'e rnrtcjo ,le "Hugonotes··, y anunciando c-omo telas antiguas que no logró descolorar ni pua roz en cuellf) la i&gt;resencia de un bravo heroe clel drir el tiempo.
romanti ci,-1110. ron ..1 que Raul r Marcelo no loJusto es hablar aquí de dos artistai; bellas; de
graron nunca hacer las paces: "Guillermo Tell ".
dos muieres apasionadas; de dos intérpretes que
Pero lw ªfJUÍ c¡nc la troupe (le Berriel nos ha 01re1s, y encarnan sus tipos, de dos almas femenr~entado nuevos amigos, con lm, cuales apenas ninas; de la Ilonheur y de la Talexis, Herodíade y
habiamos__trabado relaciones ó conocíamos ae oí- Salomé.
_ó_tan sólo habíanpasado, dejando su tarjeta.
La Bonheur, en esta obra, es una hembra fuerte,
e VISlta. "Samson y Dalila'·, gran pareja bíbli- llena de cóleras y de voluptuosidades, ambiciosa
'{!a; "Lackmé", la exótica enamorada, la seductora y dominado::-a, siempre enjoyada, siempre altiva ;

El desfile de las óperas

Cuarenta y dos años han transcurrido desde lae
tremendas ejecuciones de Tacubaya, que ~l~naron
de duelo al partido liberal. La guerra civil, con
todo:- sus horrores, se enseñoreaba del territorio
mexicano.
El episodio más sangriento, que constihúa un
crimen de lesa civilización, se regiEtró el 11 de
Abril de 1859.
Habíase trabado 1ma batalla entre los defensor es de los principios democráticos y las fuerzas de

Domingo 14 de .ibril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 14 de Abril de 1901.

de cuerpo esbelto y firme, cabeza de deidad desdeñosa, )' ojos de mar, profun~os, tremend~s, C?n
relámpagos de borrasca _y cabnlleos de pleml~10.
La Talexi:;;, por el contrario, es la pobre Salomé la triste y p:&gt;bre Salomé, que sigue obstinadame~te la rústica v desaliñada túnica ael profeta Juan, que pa:::a ·iracundo y terrible, agit_an&lt;lo su
amari11a cabellera, empolvada por los a1res del
desierto y lanzando ~obre las multitudes asombradas SU$' apóstrofe,; amenazantes, que donde se posan, oucman las carnes, como marcas de hierro
candente.
lfoy á prnpó,üto es la voz de la soprano r_ancesa para seguir el uncioso vuelo de esa mus1ca.
que t rasciende á cedros del Líbano y á rosas de
Jericó; muy á propó8ito para cantar hossanas al
Bautista ó para expresar ang-elicalmente los arrebatos de su amor inmaculado, que huye de la
grosera caricia. de los sentirlos, y como la p:iloma
mística, se r cmon ta á las i nfi.ni ta~ claridade ;.

f

.Cuis

FRAGMENTOS DE UN POEMA

0

,

Vestigios del ~mcntcrio de San Pedro Martir.

Campo de las tjecuciones.

la reacción, en las lomas de aquella ciudad, y ahí
quedaron vencidos los primeros. El Gen~ral Degollado resolvió abandonar el campo, cediendo al
mayor número. Tacubaya se vió entonces invadida por las tropas de lhramón y de Márquez, y
la soldadesca, ebria de sangre, corn:umó los más
crueles atentados.
El Palacio Arzobispal estaba convertido en un
hospital, en cuyos amplios salones, el dolor y lti.
desesperación tendían su negro manto.

Frente á unas antiguas tapias que hoy limitan
el :Molino de Valdés, se suceden las ejecuciones.
La historia ha conservado los nombres de aquellos mártires: Ildefonso Portugal, Gabriel Rivero,
Manuel Sánche~, y Juan Duval, víctimas de la
ciencia y del deber.
Ni á ·los practicantes se perdona, y sucumben,
vitoreando á la Reforma, el poeta Juan Díaz Covarrubias y José María Sánchez.
El Licenciado Agustín Jáuregui, sólo por el

Interior del Ex-Arzobispado.

Los médicos de las fuerzas liberales, verdaderos apóstoles, cuidaban de los heridos, sin importarles la presencia del enemigo ni su actitud de
sinie~tra venganza.
El día anterior, se habían presentado á ofrecer
rn ayuda á los facultativos, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, y ellos también procuraban el alivio de las víctimas del desastre.
En el recinto del Arzobispado, se sucedieron escenas que la pluma se resiste á describir. La soldadesca r eaccionaria llega hasta las camas de los

aquel campo mortuorio, han desaparecido, y sólo
una aguja de mármol, en forma de obelisco siJn.
bólico, señala la tumba de los Mártires de Tacubaya. Hasta las piedras de este sencillo monumento han sido arrancadas, y el tiempo se ha encangado de borrar las inscripciones. El artífice había burilado en el obelisco, con negras cifras,
"Alceldama·', palabra bíblica que r easume el misterio de aquel lugar, que velan loR pabellones de
la muerte.

Bx-Arzobispado en Tacubaya.

hecho de profe~ar ideas liberales, es hecho prisionero en su casa de Mixcoac y llevado alpatíbulo de
Tacubaya. Tras él, encuentran la muerte gloriosa de los héroes, Manuel Mateas, joven abogado,
y otros patriotas.
E l número total de las víctimas alcanza á 53.
Los cadáveres, horriblemente mutilados, quedaron amontonados, en aquel campo de sangre y de
infamia.
Las madres, las esposas, los hermanos, los hijos
de las víctima&amp;--dice un escrito1t-acudieron al

No obstante el tiempo transcurrido, año por
año, el pueblo de Tacubaya, se reune, á la som~ra
de los esbeltos cipreses que rodean el obelisco
marmóreo, y deposita su ofrenda de gratitud, sen·
cilla é imponente.
Publicamos hoy cuatro ilustraciones, que repr~sentan la fachada é interior del antiguo Palacio
Arzobispal, el campo de las ejecuciones, y los últimos vestigios del cementerio de San Pedro.

·-·

jas,

&lt;;; Urbina.

Siempre lenaz, d~'~ pué:, ck tantos aiios
persiste c•n mi nwmoria tu memoria,
y lloro al rcc·orclar aquella historia
ele amor _1· de e~prranza y desengaños.
IloY uno al otro en la exiRtencia extraños,
Rin · soñar rn11 rnent iras de una gloria
como todas fugaz y transitoria,
rnmos vi~tienclo ú J.1 Yerdad de engaños.
Jugamos al amo'r: lejo~ estabas
y creímos p1r l'~O que perdidos
nunca no~ dañarían ,;u:-; aljabas:
y tu alma ~- mi alma á su pesar heridas,
tarde sunieron qup te amé _v me amabas,
y que al jugar jugábamos dos vidas.

J

***

Sabes como pa~ú. . . ().uizá en tu mente
evoque caprichoFa mi fortuna,
recuerdos de una noeh&lt;"' en que la luna
de tu amor Y mi amor fué confidente.
Al decirnos adiós, dulce y doliente
como nunca sonó querella alguna,
ele las querellas de tus versos, una
te dije en voz muy baja .Y balbucient.(l.
Era un ¡ ay ! de dolor de tu alma triste,
queja de una altivez que el daño doma
y que al golpe del daño se rcsi-,,te,
y en mi labio aquel ¡ay! fué luz q1H• asoma
tras densa nublazón, y á mí veniste
como niela á su nido la paloma.

*** fué la amencia,
Después c1e aquella noche
y ya de tí cli~hmte, vida mía.
cada ri;:ueño f:ol cfo un lllH'vo día
iba ele tí alejancio mi cxi~U'n&lt;;ia.
Sin tu dulce afección, sin tu presencia
que le daba Yigor y lozanía,
la flor de mi cariño. q11e se abría,
cerró las l1oja~ y perdió su esencia.
Y fuiste para mí sólo un par,,ac1o
visible en una hermosa lontananza
v entre celajes dt' oro arr(.'hujado:
hasta que muerta al fin toda esperan:,;1t
pensé que eral" 110 má, un bien soñado
que al deRpertar &gt;'C aleja y no se alcanza.

***

)las ¡a~-! que al &lt;lP"Pl'rtar, la ima.e-en b:)lla
de aquel sueño de amor f)Ue yo creía
delirio ele mi loca fanb1:-:ía.
en mi cielo, fugaz y l'rrantl' C'f\trella,
dejó en mi corazón pC'rP1rnc huella,
y en donde i::ombras &lt;lPl pal"arlo había,
con cada triFte i::ol &lt;le un 1mevo día
luce un rec-nerdo de In noche aquella t
Iloy distante~ loR do,; y ya perrlich
l}ara siempre aq1ll'l místico embeleso
que á mi espíritu el tuvo trajo unido,
mientras se inclina del dolor al peso
mi alma que ríe co11 placer fingido,
cuando p,wde llorar te manda un beso.

J osé }'eór¡ del Valle.

�Domingo 14 de .Ahril de 1901.

El·secreto de Maese Cornille
. ... .
Franc:ii;quín ~1amai, vil'jo gaitero que viene de
vez en cuando á mi ca~a. 111&lt;• refería la otra noche
un dramilla de al&lt;k·a, ocurrido en mi molino, ha&lt;:e veinte año!,;. · J,;¡ n•lato del bm•n hombre me
impresionó, y voy ú inlfltlar refrríro~lo tal como
lo oí.
lmaginaoi,;, por un rno11wnto, qtwridos ledores,
que os halláis ~&lt;•ritados ante• una vnRija Jle11a de
aromátiC'o \'ino. y que o~ hahla un ,·iC'jo gaitl'ro.

&lt;'&gt;

( 1

r

.

&lt;

~.----'

Buen 6&lt;:ñor, no peméis que nuestra comarca
huya vivido siempre m1u•rta y ~in fama, como
ahora. Antiguam&lt;'nte, haliía gran comercio de
molinería, y de clic•z leguas á la redonda, los de los
"mas" nm, traían ~u tri~o á moler. Todas las
colinai; al rededor del ptwblo estaban cubiertas
de molinos de vic•nto. A dC'recha é izquierda no
se veían más qur :u,pa~. ~irando rápidamente por
encima de los pinoi,;, bandadas de borricos cargados de sacos, subiendo y deslizándose á lo largo
de los caminos, y toda la SC'mana daba gusto oir
de~de Jo alto, el ruido de los chicotes, el zumbido de
la tela y el "¡ Dia me r' de los ayudantes de los
molineros. . . Los domingos nos íbamos por gruJ)0!'. Allá los molineros pagaban el trago. Las
molineras eran bellas como reinas, con sus "fichús" de estambre y sus cruces de oro. Yo llevaba mi gaita, y hasta el anochecer se bailaba de
]o lindo. Como vais viendo, los molinos eran la
riqueza y la alegría de la tierra.
Desgraciadamente, A los franceses de París se
les ocurrió la idea de er;tablecer un molino de
vapor, en el camino de 'l'arascón. ¡ Todo muy
hermoso y muy nuevo! Las gentes tomaron la
costumbre de enviar todo su trigo á los otros, y
Jog pobres molinoi, de viento quedaron sin trabajo. Durante algún tiempo intentaron luchar,
pero el vapor fué más fuerte, y uno después del
otro ¡ peste ! se encontraron obligados á clausurar... No se vieron más bandadas de borricos ...
Las guapas molineras vendieron sus cruces de
oro. . . ¡No más trago ... ! ¡ No más baile I El
mistral soplaba, y las aspas permanecían inmóvile~. . . Luego, á la hora menos pensada, la comuna echó abajo todo aquello, y en su lugar hubo viñedoi; y olivares.
Sin embargo, en medio del desastre, un molino
habíase mantenido erguido, y continuaba girando
valientemente en las barbas de los dueños de mo1inos de vapor. Era el molino de Maese Cornille,
el mismo en que nos preparamos á pasar la velada.
Maese Comille era un viejo molinero, que vivía desde hacía sesenta años entre la harina, rabiando por su situación. La instalación de vapor
le había vuelto como loco. Durante ocho días, se
le vió correr por el pueblo, amotinando á la gent e á su rededor, y gritando con todas sus fuerzas
que se quería envenenar á la ~rovcnza con la h~rina de aquellos nuevos molino~. ''No vayá1S
allá-decia--tlSOS ladronefl, para hacer el pan, se
sirven del npor, que es invención del diablo,
mientras que yo trabajo con el "mistral" y la
"tramontana", que son el aliento de Dios miseri-

EL MUNDO ILUSTRADO
cordioso ... " Encontraba, como et'a, multitud de
bellas frases en elogio de los molinos de viento;
pero nadie le hacía caso.
Entonces, de rabia, se encerró en su molino y
vivió solo como bestia ú•roz. No quiso guardar
consigo ni á su nieta \'iveta, una muchacha de
quince años que, de,dc la muerte de J:-US padres, no
contaba en el mundo más que eon su abuelo.
Aquella criatura HC vió obligada á ganar~c su vida y á euntratar~e en los ''mas'' para las faenas
11uc allí ~e ofrecían. Y, sin embargo, parec1a que
bU abuelo la adoraba.
:::lucedía c:on frecuencia
que hieit•ra á pie las cuatro legua&gt;1, soportando el
fuerte sol, para ir á verla al "mas'' en que ella
trabajaba. y se ll! iban las horas en verla y llorar . .
En la comarc:a se pcmaba que el viejo molinero, al arrojar á Vivcta, había ol,mdo por 11\"~--:c;a;
y no le honraba ciertamente eso dn ~ ~,iar á la muchacha arrastrar:;e de un:&gt; :, vtra aldea, expuesta á
las brutalidadcR e1, i :vs "amos'' y á todas las mi~l'r;'ls tlt• !~5 jóvenes de condit::i'ón.
Tmnliién se
•
nuv mal que un hombre de la fama de )Iae~e Comille y quP, hasta entoncc&gt;R, se había dado
ú respC'lar, anduvie~c ahora por las calles con~? un
verdad(•ro bohemio, de:-ealzo, la ~orra aguJcreacla la blu:-illa hecha pedaw,;... El hcc:ho es que
lo; domingos, c·uando le veíamos llegar _á _misa,
nos aH•rgonzábamo~ de (•1, noE;otros los v1eJOS; y
Cornille bien que lo notaba, pues no se atrc\'Ía á
:-rutar~e en la banca. Siempre se quedaba en el
fondo ele la iglei,in, cerca de la pila del agua bendita, con los pobre!'.
En la ,ida de 11ae~c Cornille, había algo que
no era muy claro. Desde hacía mucho tiempo, nadie del pueblo le llevaba tri~o, y sin embargo,
las aspas de su molino no dejaban de moveri;e ...
En la noche ~c le encontraba por los caminos,
arriando á su asno cargado con grandes sacos de
harina.
-¡ Buenas las tenga, ~lacse C'ornille ! le gritaban los aldeanos; siempre con el molino.
-Siempre, hijitos, reRpondíales el viejo con aire marcial. A Dios gracias, trabajo no falta.
EntonceR, si .e le preguntaba de dónde diablos
podía vcnirle tanto trabajo, se ponía el dedo en
los labioi;, y respondía gravemente: "¡ P~h ! trabajo para la exportación" y nunea pudo !'acársele
más.
En cuanto á poner los pies en su molino, no
había ni que pen;;arlo. Ni la graciosa Viveta entraba allí. ..
Cuando se pasaba por en frente, se veía la
nuerta siempre cerrada, las gruesas aspas siempre en movimiento, el amo viejo sonando la tarima de la plataforma, un gato grande y flaco
que tomaba sol en el borde de la ventana y que
miraba con recelo.
Todo e,-0 aumentaba el mi8terio Y daba q •.é hablar á la gente. Cada quien explicaba á su modo el secreto de Maese Cornille; pero el rumor general era que había en ese molino más sacos de
escudos que sacos de harina.
A la larga, sin embargo, se descubrió todo; he
aquí cómo :
Al haC'er bailar á los jóvenes con mi gaita,
noté cierto día que el mayor de mis muchachos y
Viveta se habían enamorado perdidamente uno de
otro. En el fondo, eso no me desagradó, porque,
despuéf:. de todo, el nombre no estaba deshonrado entre nosotros, y además, me J1abria encantado
ver retozar en mi casa al diablillo de Viveta.
Solamente que, como nuestros enamorados tenían
frecuente ocasión de estar juntos, quise, por temor
á lo que pudiera ocurrir, arreglar desde luego el
asunto, y fuí a1 molino para echar dos palabras
con el abuelo ...
¡ Ah, viejo zorro! ¡ Curioso sería ver cómo
me recibió! Imposible hacerle abrir su puerta.
Le explicaba mis razones tan bien como podía, al
través del agujero de la cerradura; y todo el
tiempo que duramos hablando, el endemoniado
gato flaco bufaba como un diablo, sobre mi cabeza.
El viejo no me dió tiempo de acabar, y me gritó con demasiada grosería que volviese á mi gaita,
y que si tan precisado estaba de casar á mi chico,
bien podía ir á buscar á las muchachas de la molinería de vapor. . . Como os lo supondréis, la
sangre se me agolpaba á la cabeza al oir tan desatentas palabras; pero tuve bastante prudencia
para contenerme, y dejando al viejo loco en su
molino, fui á anunciar mi fracaso á los chicos. Los
pobres tortolillos no querían creerlo. Me pidieron como una gracia que les dejara ir á los dos
juntos al molino, para hablar al abuelo . . • No

Dv:uinb&lt;· l4 &lt;le Al.,rtl de l!lOl.

EL MUNDO ILUS'l'HADO
tuve rnlor de rehusarles aquello, y ¡ prrrt ! he ahl
11uc parte la pareja.
Precisamente cuando cllo,o llegaron, ~Iaesc Cornille acababa de salir. La puerta, cerrada con
doble vuelta de llave; pero el simplón vi&lt;'jo al
partir, había dejado pendiente su e:-:cala por
ra, y de pronto ocun-ióselcs entrar por la ventana
y ver algo de lo que pasaba en &lt;·~e famoso molino ...
¡ Cosa !'ingular ! El cuarto dl•l molino vacío ...
Xi un .:aco, ni un grano de trigo; nada el :,arina
en las paredes ni en las telarañas. . . ,., o ~e percihía ese agradable olorcillo e~ : ¡;runo prenf'ado, que
l'mbalsama los !"t ~:;1os. . . La máquina ruclimentarir. -::uuierta de polvo, y ('¡ gato flaco y
f,:,mae durmiendo encima . ..
El mismo ar-pecto de mü,eria y aliandono tenía
la pieza baja :-un pobre lecho, algunos harapos,.
un trozo de pan sobre un peldaño de•la esralcra y
&lt;'n un rincón, t res ó cuatro sacos agujereados iJ¿.
donde ~e escapaba tierra blanca.
¡ Allí e:-taba el secreto de ~Iae:-c Cornillc ! Ese
Y&lt;'S0 era el que pa!'Paba en la JJOC'hc por los C'lml1w, 1,ara E;alvar el honor del molino, y hacer creer
que r, ]lí se elnhoraha harina. . . ¡ Pobre molin" !
¡ t-&gt;obre Cornillc ! Desde hacía muf'ho tiem po q11e
k,, molinos de vapor les habían privado de torll\
tarea. Las a~pas f'eg"Uían girando: pero la muela roo\ íase en el vacío.
Los chicos se volvieron clcshec:hos en lágrimas á
C'Ontarmr lo que habían visto. Re me apretó el
corazón, al oirlof'. Sin perder un minuto, &lt;·orrí
con Jo~ Yecinos, á refcrirlei; el asunto en do3 palabras, y nos convencimos de que era necesario, ol
punto, llevar al molino Cornillc todo el trigo qur,
hubiera en las ca,;as.. . )lás tardé en decirlo que
en que ef'o se ejecutara. Todo el pueblo se pttso
en camino, y ll&lt;"gamos á lo alto del molino con
una nroccsión de asnos cargados de tr igo-¡ de
verdadero trigo !
El molino esi11ba abierto de par en par... Ante la puerta, ~1acse Cornille, ~entado sobre un
"aco de yeso, lloraba, puesta la cabeza entre las
manos. Acababa de notar, al volver, que durante su ausencia habían penetrado á su casa y sorprendido su secreto.
-¡ Pobre de mí !, decía. Ahora, no me queda
más que morir . . . i Está deshonrado el molino 1
Y sollozaba hasta enternecer. llamando á su
molino con todos los nombres, hablándole como á•
una persona verdadera.
En este momento, los asnos llegaron á la plataforma, y todos nos pusimos á gritar bien
fuerte. como en los buenos tiempos:
-: Ah del molino ... ! ¡ Ah de :Uaese Cornille r
Y he ahí que los sacos se amontonan ante lapuerta. y el hermo!'&lt;&gt; p-ano rojo !'&lt;' extendió en ti::-rra por todos lado!l ...

fue-

H ay que har&lt;'"r,;-¡s justrc1a: {1 nartir ele este
día, nunc·a dej,unos al vic•jo moli,wro sin trabajo.
Luego. l'l..• mañana, murió Mat'i'P ( 'ornille, y Ja,aspa2 dl! nuestro último molino &lt;·1•i-aron de girar.
1,i;ta vez para siemorc.. .
..\1uerto Cornillc, nadi(•
continuó i-u obra. ¡ Qu{• &lt;¡uPr(•i!', !'('ñor ... ! todo
tiene un fin en &lt;'ste mundo, y e" m·cC'"ario cr{.'('r
que el tiempo de los molinos d&lt;' \'il'nto pasó ya.
como el de los pu&lt;•ntcs &lt;l(• ha reas i'ohrc el Hódano,
el de lo~ parlamento~ y l'l ele In,- &lt;'ai'aeoD!•::; floreados.

.fllfonso .l)oudet.
(Tradncido pnrn •• El :\tundo l u~t, iult

)

El Colegio Secníldario deVeracruz
Nuestro~ diarioi- tuvi&lt;•ron al pithlrc·o al tanto ele
las imnortantC"s C'eremonias C'on qm• :-e C'cl&lt;'hró en
Jalapa la inauguración ele• la es¡,lí•11clida e,-1•11ela ,c•cundaria. 9uc el Estado de• Vt•rn1·ruz. uno ele Jo,primcros dc•I paíi; rn lo quP at:iii(• al euida&lt;lo y
fomento de la instrue(·ibn, a:·aba de lt•n111tar 11
todo costo.
C'nmo ,&lt;' !'ahr. invitado d sei~or Pre:-i(h•nte 1ll'

Fachada del Coltgio Prtparatorio.

C'ión Pública, para que lo repm;cntara en ei-e
acto trasC'cndentalísimo.
La obra, de cuya magnitud é importancia se
pueden formar idea nuestros lectores por los
grabados que publicamos hoy, empezó en Abril de
lh99, y concluyó en Febrero del corriente año.
Dirigió los trabajos el Reñor Teniente Coronel
de Ingenieros Don Salvador Corral, quien t.aml,ién levantó los planos é ideó la r&lt;.'cdificación.
El importe del edifü·io, sin contar el de los
muebles, aparatos que integran los gabinetes de fí!-ica, química é historia natural, biblioteca, etc.,
fué de $101,177.95.

•••
Desfile del Batallón Jnfa.ntil,

la República pa~a conc·urrir á la rnauguración, se
exc~so~ con motivo ele ~111-, múltipl1•~ aten&lt;"ioncs, y
de~1gno en su lugar al señor Lic-enc·iit&lt;lo Don Joaqum Baranda, Se('retario de .Ju~t ic:ia é Instruc-

Ocupa el colegio una área de 2,.'íi 9 metro$ cuadrados, está perft-ctamente ventilado y cuC'nta con
una excc•lente dotaC"ión de agua.
Es una positiva honra para el Estado de Veracruz ~ner un e~li~tio destinado especialmente á
C?legio, y más s1 e,;te pollee Ja¡, condicioneR de higiene, belleza y adaptación á ,u objeto, como nuevo centre, de enseñanza.

iDESPIERTA , SOÑADOR A !

Despierta, 1;oñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla_H·ra,
•
Prorrumpe en tus gemidos de idlliN~- amores
Y mística tristC'Za.
Que rnclvan á la vida ·los vicjv.--, c,h-ida&lt;lol',
Recuerdos del poeta.
"
¡ Despierta, soñadora, y &lt;lime lo &lt;¡ue 1,-111.•ñas !
Acude al gran torneo,
Torneo de los ritmos, brillanW!' e-orno perlas;
Acude ya, no tardes,
Yo quiero con mis versos de mí:-tic·a tri::1teza
A mi gentil sultana,
'
Formarle un regio trono de csplrnclida, diademas.
Y la verá~ erguida, ciñéndo!le á ims sienes,
Los lauros de un poeta:
Que &lt;'n lucha desastrosa, pensando ,blo en ella
Viviendo de un recuerdo,
'
¡ Ideó todo un poema!
Despierta, soñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla._vera,
Prorrumpe en tu!l gemidos de idíli&lt;% amores
Y mhltic-a tristeza.
Oue v1wlvan á la vida los viejos, olvidados,
Recuercl0,&lt; del poeta.
¡ DespiC'rta, ,oñadora, ~- dime lo quE' i&lt;ueñns !
/u11n

)fae¡,;c Cornille abría tamaños ojos. Rabia cogido el trigo en el hueco de su mano, y decía,.
riendo y llorando á la vez :
-Es trigo... ¡Dios mío ... ! Buen trigo .. •
¡ Dejadme que lo vea!
Después, volviéndose hacia nosotros :
-¡ Ah ! bien sabía que volveríais. Todos loa
molineros modernos son unos ladrones.
Queríamos llevarlo en triunfo al pueblo :
-No, no, hijos míog; es necesario que vaya á
dar de comer á mi molino. ¡ Figuraos, hace tan-_
to tiempo que no le he acallado el hambre !
Nos brotaron las lágrimas al ver al pobre viej_ocorrer de un lado á otro, abriendo los sacos, CU1dando la muela, mientras el grano se aplastaba, Y
el fino polvo harinoso iba al fondo.

Patio princl pal.
Salón de actos,

R Orci.

�Domi,ngo 14: de Abril de 1901.

EL MUKDO ILUS·TRADO

a

Domilllgo 14 de .Alnil de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

_- ,,......--.

Satina Cruz y "Bl Vigía."

..
Panorama de Tchuantepc

'I'EHU A N 'l'EPEC
La capital dd Reino Zapoteca, cuyo p0&lt;forío
desapareció dci;pué~ del avance de los mexicanos
sobre Oaxaca y sobre el Itsmo, es ho.v una intercsa~te población, situada á las orillas del río de su
nombre y del de "Ventosas", que desembol'a en el
l'acífico, cerca del puerto de Salina Cruz, que

aunque bien abrigado, tiene mal fondo; lo cual ha
tlado Jugar á Ja contrata de obras de importancia,
l¡llC datan nueva y vigorosa ntla á :::latina, Telrnantepec y Coatzacoatcos, como puntos que queda1án convertidos en centro de tránsito, al poner,.p en explotación el Ferrocarril de Tehuantcpec,
llamado á aumentar c:msiderablemente nuestro comercio con Sud-américa y con los paísei; del Este de los Estados Unidos.
Entre las mencionadas obras, es de las más im-

Un rincón del l hmo.

portantes la formación &lt;le una buena bahía en
i::ialina Cruz y la edificación de una ciudad moderna, para lo cual se han comprado los terrenos todos, y en aquellos puntos en que hoy se levantan
humildes chozas, aparecerán en época no lejana
edificios modernos, Aduana, y oficinas de la categoría que requiere una nueva :· abundante fuente de riqueza comercial.
Nuestras ilustraciones rcpre,-entan el aspecto que hoy tienen aquellas com,n·ca;;, cuyo suelo es

riquísimo, y originales las costumbr_es de sus habitantes.
Entre estas últimas, descuellan el uso de típico~ trajeF de moda invariable, que visten lo mismo las señoras más acomodadas que las mujere,:
del pueblo: el "huipili'', el saco de una pieza y
sin mangas, amplio y apropiado al clima, es general, y sólo i;e diferencia entre las distintas clases
soeiales, por la riqueza de las ligeras telas que se
emplean en la confección, y la mejor calidad de
Ja~ l,londas y ene-aje,: que loi; adornan.
La mujer tehuana es muy afecta á las joyas, y
concede gran predilección á las sartas y collares,
que ~i entre el pueblo son de cuentas, entre personaF de categoría son de onzas de oro.
l~n cuanto á sus fiestas, siempre muy animadas,
oh~ervan otra costumbre tradicional: las "velada,·', bailes muy concurridos que se dan dentro
del recinto que forman gr~ndes enramadas al aire libre, ó cubiertas, cuando más, por una vela
l igera.
En lo que respecta á riquezas, cuentan los habitantes de aquellas tierras con las que les producen el añil, el palo de tinte, las maderas preciosas,
azúear, aguardiente, etc., todo de buena calidad y
en abundancia tal, que justifica el carácter indolente de los hijos de aquel país.

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Traje de señoras tehuanas.

Capilla en el Cerro de las Campanas

capilla cuya fachada é interior representan nnestras ilustracioneR.
Fué construida por iniciativa del señor Doctor
En el mismo sitio en que tuvieron dPsenlace ],)s Kaska y alguons otros amigos del menci011ado
episodios del llamado Imperio, con el fusilamien- noble austriaco, y aprovechándose la estancia en
to rlPl Archiduque Maximiliano, levántase hoy la México, del Príncipe Kevenhiiller y de algunos
otros nobles de la cita-¡ da nacionahrlacl, ~e
inauguró solem1ienwnte la capilla, en la ~emana que acaba de p,1sar.
La inaug-uración revistió un carácter particular y religioso : los
Príncipes austriacos, el
séquito que los acompaña, algunos extranjeros, la familia Miramón y otras ele e!!ta
capital, se dirigieron á
Qucrétaro, y el miércoles, en las primeras horas de la mañana, se
Yerificó la ceremonia,
en la cual oficio de
Pontifical el señor Obispo de aquella diócesis, 1
habiendo acompañado
la misa el orfeón de la
Catedral.
Terminada esta ceremonia, se procedió á
colocar en el centro del
altar un magnífico cuadro que representa la
Piedad.
Después de esto., los
concurrentes visitaron
el sitio en que fueron
fusilados :Maximiliano;
Fachada de la capilla en el Cerro de las Campanas.

lliram{m v jfojía, \ regrtsaron á la ciudad
L: señor~ Princesa ele Kevenhiiller, ,ll tcrmilrn;
la cei;emoma, puso en manos del señor Obispo &lt;].,
Queretaro, w1a cruz fabricada con madera Jel
barc-o ' 'La :Xornrn'', que fué el r¡ue condujo á Veracruz al Archiduque.

lntcrior de la capilla,

�Domiugo H de Abril de 1901.

EL ;\IU~DO I L US'TRADO
Droming&lt;l 14 &lt;le Abril &lt;le 1901.

EL XU~DO ILUSTRADO

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dos de lujosos balcones,
que de rústicos tejadillo;;,
que la misma concurnncia atraen, desde el a,.
falto del boulevard que
desde el paviment o de tierra suelta del pueblo miserable.
La figura del apóstol
traidor simboliza ante
nuc,;trn pueblo el horror
á la felonía, el disgust'&gt;
por la infamia; y constituye además su presencia
una buena oportunidad
rle manifestar el afán de
"chuela" y broma, característico en nosotros.

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·•--&gt;:-. . , . ~

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l. Una. prooesión en T lahuac. -2. V.ernes Santo en Ixtaca.Ico.- 3. Los J udaf.

4. P rocesión en Mitla.-5. Judas antes de cla Gloria.&gt;
6. E l Canal de I x:tacalco.

lo~ misionero~, arrancar de raíz las viejas práctiea~ de lo~, habitantes de la tierra, quisieron encauzarlas, adaptándolas á la religión católica que
ellos predicaban. El resultado no se hizo esperar : una mezcla informe de idolatría. v fanati~El nuevo edificio destinado á oficinas del llll'll·
mo, de. superstición
y necedad, de ridir~ilcz é io-. .
o
ci011ado Ramo administrativo, está construyéndose
norancia, que positivamente asombran.
Todos hemos presenciado las ceremoJlias que de con la mayor actividad, según proyecto y bajo ~11
dirección de los señores Ingenieros Capitán P orfihO)' en más sólo serán un recuerdo : las imágenes
de Cristo ó de María, conducidas en triunfo, ve~- rio Díaz y Rafael Sánchez Facio, de suerte es que
tidas con trajes que á lo impropio añadían lo en breve plazo lo veremos inaugurado.
grotesco; una muchedumbre ebria de vino y arDescribir aquí esta nueva obra arquitectónica, es
cliendo de calor; un cielo azul con un sol que lan- imposible, por falta de espacio; pero tampoco lo
zaba aljabas de fuego; muchos "puestos" al aire juzgamos 11.ecesario, desde el momento en que
libre, en que se vendían y apuraban jarros de pul- nuestro grabado da á conocer á nuestros lectores el
que v copas de aguardiente; y mezclados á todo v~rdadero mérito del edificio.
aquello, cachazudos excursionistas americanos que
Los ingenieros contratistas han procurado. en
asesta.han la "kodak" y sorprendían la Ringular fi- lo posible, respetar la majestuosa m-quitectura
~onomía de aquel espectáculo sugestivo y lleno de que ostentaba la fachada del antiguo edificio, hercolorido.
moseánnola. sin embari;o, con balaustradas. etc.
En cuanto al ornato interin-r. podrmos asegurar
Sólo una nota queda de esos festejos : los judas-los judas, que lo mismo sr cncirnclen cu'ga- que sení:verdaderamente notable.

El nuevo Ministerio de Justicia

c1{uesfros Sra6ados.
La preni,a ha alabad~, con ju~ti.cia, un ~d!c;;c
reciente del señor Arzobispo de Mex1co, prohiL1endo la celebración de los llamados "pasos··, que se
verificaban en los pueblos de indios, dando qur
l'eir á los burlones y atrayéndose las protestas de
la gente ~ensata.
. .
.
Formados los pueblos de md1es de los res1du~s
de las antiguas ciudades que se hallaban en los d~ferenteR reinos antiguos, conservaron, "traducidas" al c-rietiano, muchas de las costumbres del
tiempo ele Rn gentilidad.
Pruebas bay de que, juzgando inconveniente

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�I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

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Gerente : ANTONIO OUYAS,

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LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

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Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hombre invisible</name>
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        <name>El vórtice</name>
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        <name>Justino Fernández</name>
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        <name>Las fiestas de las flores</name>
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        <name>Obras públicas</name>
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        <name>Oficiales reservistas</name>
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        <name>Quietistas y progresivos</name>
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        <name>Rurales en Buffalo</name>
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                    <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

:~n

.n:u:

.i

ª:.

Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

�•
Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
__
N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
·
pas1ona
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•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
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con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
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·1·a
1
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n""1'·•,
y
co11c~.:i1
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le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
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e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
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tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
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t
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ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

(
,
_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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II
La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

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DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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- 1 .-----==--. . .-...,,.

.

Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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- .,.--

�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

(

(
(

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
1,e

u
l(
(

(

¡
(

EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

ce

***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�~om.ingo 12 de Mayo de 1901.

MALDICION DE GITANA.

brindarrnos alegremante por que .,e des'Illlntiesc el
augurio. Y 11abía allí un señor que, presumiendo
de &lt;n-acioi;o di J. o con sorna : ·•r.:; muy malo c-o'
mer0 trece . .' . c·uan.do solo
hay corn1.da para doce" .
A la ma&lt;lmcrada ,;iguiente tomamos el tren y
,-alimos hacia
(;azadero. La expedición -se pre:.ental,a magnífica: la temperatura era, &lt;:o_m_o de
mediado, de ::,eptiembre, templada y delic10::c_a;
cada tarde lo~ zurrone:; Yolrían ate.:;taclos de pieza.,, y pam mayor ,-ati:;faec·ión. no,, habían anunc:ia&lt;lo que andal,an re.:--e~ por el monte, y ~l!e el
prinwr ojeo nos prometía rico botín. Dec1duno,;
que e.,te ojeo princi1Jia,c un miérc:_ole-s por la maüana, y apenas cle;,pac-ha.da,.: la,- 1~11g-as y el ch~olate. ~alimo;, á &lt;:ahalgar lllll'-tro,; )Af·o.,, qne no;; espe1·aba,n á la :puerta, entre el tro¡k'l de la- e.~opeta,;

Siempre que :,&lt;J trata. entre g&lt;-'nte con preten::-iones de- instruícla, ele agorería, y supcr;;ticiom~, no
h ay nadie que no ,;e cle(;hire exento tle miedos pueriles, y pwnto meno~ de,enfaclado que llon Juan
frente á lai; e.~rntua,; de ~u, ríttinrn:'. :X© ob~tante, tran~curridos lo~ diez minutos tonsagraclo1, á
alardear ele es-pírit u fuerte. cada cual ,:al,e alguna
historia rara, algún ~utediclo inexplie:al,le, una
'•coiucidencia·'. (La, e:oin&lt;:ühmtia,, hat-en el
gasto) .
La ocasión más frecu:nte \le lrnbfar de super,,ticione1S la ofrecen los c:onvite
De los t·atorce ó
quince invitado;; ~ cxe:u~an uno ó do,;: al €sentarse á la mesa, alguien nota que son trec-e 10-~ c:omensa.les, y al punto decae la animación, óyen::;e
forzadas risas y chanza,- poco ,:incera;;, y los amer.&lt;le la casa se wn precü,ado,:; á bu,.:.car, a1mque sea
en los infierno,;, un número catorce. Conjurado
:ya el mal, sino rt:'nate el contento, las ri~ita~ de
la;; señoras tienen un soniclo franco; -e Ye que lo,pulmones respiran á gu,:to. ;, Quién no ha asistido á un epis0&lt;lio de e,,ta índolt?
.En el último que pre,enc1é pude ob~cna1· que
Gustavo L izana. mozo a~az de:&lt;preocupado, era el
1111ás carilargo al contar trec-e. y el que tle:-fmnció
el ge&amp;to cuando fuimos e-atore-e. Xo hada yo tan
superst~ioso á aquel infatigable cazador y "sportllllan ·,, y extraiiándoone ,·erle hasta demudado en
~los iprimeros momento~. á la hora del café le llevé hacia un ángulo del saloncillo japoné.•, y le
-interrogé directamente.
-una &lt;-oincidcncia-r{&gt;spondió, como era de
ipre-umir; y al ver que ~-o sonreía, me ofreció con
un ademán el sofá bordado, en &lt;:uyos cogines una
illandada de grullas blanca.., eon patitas rosa volaba sobre un cañaveral de oro, nacido en fant,ástica laguna; se sentó él en una silla ele bambú, y
rápidamente, ootrecortando la narración con agitados movimientos, me refinó su ·'coinoidencia"
del número fatídico.
-Mis dos amigos íntimos-los de corazón'
eran los dos ohicoo de )Iayoral, &lt;le una familia
extremeña antig,ua y pudiente. Habíamoo estado
juntos en el colegio de los jesuita;:;, y c uando salimos al mundo, la a.mistad .se estrechó. L lamábanse el mayor Leoawio y el otro Santiago; y habrá usfod visto ipocas figura:.s más hermosas, pooos muchachos más simpáticos y pocos hermanos que tan
("ntrañablemente se quisiesen. Huérfan os de padre y matlre, y dueños de su _hacien da, no conocían
tuyo ni mío : bolsa común, con.fianza en tera, y á
IJ.){'$ar de l a diferencia de caraderes-Leoncio
nerv.ioso 'Y vehemente hasta lo 8umo, y Santiago
negras y la gresca y alborozo de los perro;;. Como
&lt;le u n genio igual y pacífico-inalterable armonía.
tengo tan pre,;ente., la,; menores cir~W1St.ancia.s de
A mí me llamaban, en broma, su otro hermano,
M¡uel día, recuerdo que me _extrañó muc-ho la fuy la gente, á fuerza de vernos unid()!,, h abía lleria con que lo,,, animales ladraban, y al asomarme
grudo á pensar que éra:mo,-, cuando meno~, prófuera . ví, apoyándo.se en uno ele los postes del emximos ;parientes los Mayoral y yo.
parrado que sombrea:ba la puerta, á una gitana
Apasionados cazadores los tres, nos íbamos seatezada, escuálida, andrajosa.
manas enteras á las dehesas y cotos que los MayoPodría- tener sus veint.e años, y si la Sltciecla.d,
ra.l poseían en la ~fa.ncha y Extrema&lt;lura, clon&lt;le
h~ de euanta alimaña Dios crío, desde peroices la descakez v la,s greña;, no la afea.."-Cn, no carecería de cierto ·salvaje atractirn, porque loo ojos briy conejos hasta corzos, venado,, jabalíe,, ginetas
llaban en s-u faz (-etrina · como negros &lt;liamant~,
y §ratos monteses.
los dientes eran piñones monda-dos y el talle un
COlll buen refuerzo de 8€-copetas negras 'Y una
junco airoso. Los pingajos de su falda apenas
jauría de excelentes podencos, hadamos cada ojeo
cubrían ;:.us cle.mudoo v delgados tobillos, y al cuey cada batida, que eran el asombro de la comarca.
llo itenía una ;;arta -de vidrio, mezclada coo no sé
De €!."tas excursiones resolvimos una cierto día de
qué amuletos. Dij·e que sus ojer.c brillaban, y era
1'4an Leoncio; no cabe olvidar la fecha. Kos hacierto· brillaba1.11 ele un modo raro. que no ,;;upe
bía convidado juntos una tía de los Mayoral, seüora di,-cretí-sima v madre de una muchacha en- de.finir: los tenía clavados en 8antiaP-o--que, lo
repito, era un mlH:.hac.,ho arrogante, rubio y blancantadora, por quien Santiago bebía los vientos :
co,
y en aquel instante. subido al poyo de montar
sutilizando mucho, creo que esta pasión de San:v
con un pie en el e5tri,bo. c-on ,su ;;om brero ele alas
tiago tuvo su ;parte de culpa en la de&amp;gracia que
ancha•, ;;u bizarro capote hecho de una manta zasucedió : ya diré por qué.
morana. de vuelto e:uello ele terciopelo Yerde. y
Ello e~ que nos reunimoo en la C8'~, donde, con ,ms altos zajone, de caza. que marcaban la deremotirn &lt;le la :fiesta, había otros varios convidados :
r-hura de la pierna. aún parecía má5 a,puesto y gaamiguitas de la niña, señores fonnales, íntimos de
llardo.-Y á Santiago fué á quien dirigió sus lela marruí. . . Y yo, que jamás contaba entonces tanías la egipcia. soltándole esos requiebros raros
los comensales, al pa.,.ar al comedor, involuntaque gastan ellas, y ofrooiénd~e á decirle la buenaria.mente, me fijo en lw platos. .. ¡ Eramos treTentura. En aquel momento. :-;a11tiago, de i:egnro,
c:e, trece justos!
pern:aba en el dulce ro.,tro de ;::u novia. y el conKi se me ocurrió chi:;tar: por otra parte, no
traste con el de- la gitana dehió de cau~arle una
f'{'Utía aprensión. Estariam06 á la mitad c1e la co- impre-o.ión de repn,!;Uanc-ia hacia é.,ta : porque era
mida. cuando lo ad1·irtió el ama ele la ca.&lt;:a, y dijo galante con toda;:: la.::: muiere;::. y ,-in embargo, solriéndose:-"¡ Hola ! ¡ Pues con el resfria.do &lt;le tó una frase dura y ha;::ta cruel, una fra"e fatal ...
.Julia, qu.; la impidió venir, nos hemos q11__ecado vo a,-í lo creo. . . ·
en la docena del fraile! No asustarse, senores; · - ;. Qué buenaventura vas á darme tú ?--exclamó
q1ue aquí nadie ha cumplido los sesenta más que
Santiago.-¡ Para tí la qui.o.ieras ! ¡ Si tuvieses Yenyo, y m todo raso seré la e•CO!!irla ''.- ¿ Qué liabíahP-n, no "f'ría 0 tan fea :r t r:1 11Pg:ra, r-hic¡uilla !
inos de hacer? Lo ec:Jiamos á broma también, y
La gitana no se inmutó en aparicne:ia, pero yo

cl

0 •

111

.lL

EL •.1:UNDO ILUSTRADO
noté en sus oios aluo que parecía la sombra de U1l:
abi~mo; y fijándolos de nuevo en Santiago, que
~ta,ba á caballo ya, articuló despacio, con indiierencia atrorl y en voo ronca :
-¿:No omere.,; buenavent1:11'as, _jermoso ? Pues
toma maldiciones. . . Permita Dios. . . P emnita
Dio,-. . . · nue vayas montado y vue!Yas tendido!
Y o no sé rnn qué tono pudo decirlo la malvada
que nos quedamos ele hielo. Leoncio, e~ especia(
tomo adoraba en 1,u hermamo, se demudo un poco
y aurnzó hac:ia la gitana en actitud amenazal:ira;
lo::, peno,;, que conocen tan perfecbmente la,;; in1 l·ncione;; de ,-;u,; an1os, se abalanza-ron ladrando con
furia: uno de ellos hincó los dientes en la pierna
\lt•snucla de la mujer, que dió un chillido. E 6to
l&gt;ast-0 para que Leoncio v yo, y todos, incluso Santiago, nos distrajésemos de la maldición y pensái-t•1110:; únic-amente en salvar á la bruja m oza, en
rie.,go inminente de ser -00.itrozada por la j auría.
Contenido,; los pt-rr-OS, cuando volvimos la cabeza. la gitana .va no parecía -por allí; sin duda se
había pue.:--to en c·obro, aunque nadie supo por
dónde.
Al llef!ar aquí de su nanación Gustavo, me hirió de súbito un recuerdo.
-E;;pere 11sted, e.,pere usted . .. - murmuré
re'-·a,pac-itando.-C'reo que cooozco el final de la

::ircxno

ILUS'THADO

EL SEROR LICENCIADO ·

un verdadero palacio con;;truído á
todo cooto y de arquit-ectura moder111,nma. 8~1 situación 110 pudo ser
mejor,
puesto qup el lugar e-n que i'C
El Secretario particular del señor
eucueutra
ei.,tá ·llamado á ser el punMürí$tro de J usticia es muy conoto
rná,:
c-t'.ntrico
de la rnpital. h,1lláncido en )léxico como joven de ta&lt;lo.--e
muy
cerca
cld Pala&lt;'io del Polento é intachable honra.dez. Su cad&lt;.&gt;r
Lf&gt;.gi~ati,
0,
entre
el Palacio :Narrera ele abogado fué de las más brieional
y el Castillo de Cha,pultepec.
llantes que se rE\,oistran en la EscueLa ¿citada del edi.fieio adquiriuo,
la &lt;le Jurisprudencia, de donde fué
como
,-.e puede ver en nuostro gra~:kx:retario por muchos años, y probado, es ~untuo.:a y llama la atenfosor &lt;le u,u r3Jlllo muy importante
ción
entre todas las que figuran e11
dl'l derecho.
primer
término on el rumho de la
El ,;cñor Don Ju5tino Fernámdez,
s\rnni&lt;la
J1uí.rez. Patoni y la Reque Ita ,dirigido por tanto tiempo la
forma.
E,;cuela citada, ha sabido distinguir
La,- ofi&lt;:ina., ·'" :-alonc-- ele rcce-psiempre al señor Víctor lfa:nuell
ción
nrn á ;;cr elegantemente amu1•(\¡,;ti,llo, y hoy lo tiene cerca, segublados,
,pmria.-, cierta,- imli.,,pensables
ranwnte como umo de sus ni:{1,5 lean•forma, y apropiaeion&amp;, que 8()'l
le., y út ile-,i amigos.
naturale;: a,l conrc-rtir u,n palac.-io particular en edificio público.
Pero ninguna &lt;le la,- obra, que hahr-:rn de emprender~e ~on de aquclla11
q1~e puetla;n tardar ó dañar on _ Ío
n (,~de que las obras del Palacio
rná,; mínimo d riqubimo docorailo
Nacional comenzaron en la. parte
que O•-tenta,n Jo,; murales y techos,
oc·11pada por fa Pre.,idencia y por la
L~pecialmcnte del "alún &lt;principal.
&amp;'{·reta ría de Relaciones Extt&gt;riore.,,
T&lt;)rla, la,, ofit·ina:- públic,1;; parece
c-it el ala derecha del Pa.Jacio menfllll' tit•1uh,n á aproxima1~,:e )' har~r
c-iona&lt;lo, el Gobierno trató de a.dquisu núcl&lt;"a en la parte donde la ciurir un edificio apropia-do para la Se&lt;la&lt;l
má, herrnoi;:a y má,; amvlia.
e:rctaría de Relaciones Exteriores.
E,-to. f'in eluda alg1ma, que tieAdemá~, se de-sea.ha que la men,
ne una ,lita con,·c11if&gt;ne:ia y gran i:1eionaua Secretaría estlw,iera en un
kré- •para eil público, l)Ol"que lo, ll('edific,io adecuado para reicibir ú los
goeio,, se facilitarán má.s ~· lfü, c&gt;SR. LIC. V IOTOR MANUEL CASTILLO,
n•pn'&gt;-t-ntan tes de los Gobierno., de
morli·dacles
de c-omunicación :-erá:1
Sc-cret a rio particular d el Ministro d e Jn st ida.
1,),- paí::es con quienes México cultini.a:rnre.--: y má...;; ¡mic-fa·as.
-va rl.'laciones, y que tienen que ocurrir frecuente- e-lega.n,tes, habit'111lo tlc.~idido la aidqui1,ición de la
Dentro de poco tiempo, la ea;:a quedaru á la di~mente a l despacho de-1 señor ) [ini~b-o.
del sefi.or Don Frwnci._q,-o E~pin()¡-,a, situada en la po-ición del Gobierno, é inmediat.111H:mte s,e da.1~1n
Se e.,;;tudió la easa más eom·eniente, y ,,e JHl:;.() e:.tl le de P atoni.
todo,, lo...: pasos para la trarulaci&amp;n &lt;le las oficina..&lt;,
atenti ón en .arias de las mejor 8ituadas y má,
La referi1fa ca.-a e,- notal&gt;le por su ek•ga,:1-::ia, á ,-,u nnt•1·a reside-ncia.

Víctor Manual Castillo.

0

La Secretaría de Relaciones.

l"'

-- - ---- -

1

•

•

DJ1u.i.ugo 12 de Maiyo de 1901•

hi,toria . . . Cuando usted nombró á los :Mayoral,
empezó á trabajar mi cabeza. . . El nombre '·me
,sonaba . . . " Se me figura que conozco á los dos
hermanoo, y ya voy reconstruyendo su figu ra . . .
Leoncio, vivÓ, moreno, delgado; Santiago, ru bio y
algo má,, irrueso. . . ¿ l&lt;'ué en esa cacería donde . .. ?
-Donde Leoncio, creyendo disparar á un corzo. mató á Santiago de un balazo en la cabezare,1)0n&lt;lió lentamente Gustavo, cruzando las manos
con involuntaria angu.stia.-Santiago "volvió ten.
elido . . . ., Perdí á la vez mis dos amigos; porque
el matador. si no enloqueció de repente, como pasa
en las novelas y en las comedias, quedó en un estado .de perturbación y de alelamiento que fué ~recienclo cada día; y q,uizás por olvidar oortos JD'itante&lt;: la horrfüle escena, se entregó-€} que er,i
tan forrnalillo que basta le embromábamos- á mil
exce.;os. a('a bando así de i&lt;lioi:lizarse. ¿ De&amp;pués
de saber e;,ta "coincidencia", extrañará usted que
me agrade poco sentarme á una mesa de tre-c,!?
Por má:, que quiero dominarme, se me conoce el
miedo. . . ¡ El miedo, sí; hay que llamar á las
co,as por su nombre !
-¿ Y volvió á parecer la gitana ?- pregunté
con e:nriosidad.
- ; La gitana! ¡ Quién sabe á dónde vuelan
e:-a.o. cornejas agoreras !--exclamó Gustavo sombríamente.-Los de esa casta no tienen poso 11i
pa~adero.. . Como dice Cervantes, á su ligereza
110 la impiden grillos, ni la detienen barrancos, n 1
la contrastan paredes... Cuando velábamos al
pobre Santiago, y tratábamos de impedir que ~e
;:.nic·idase el deses.perado Leoncio, va la bruja debía
de estar entre breñas, ca.mino de Huelva ó de Portugal.

€n¡i/ía j)ar:Jo ]Jazán.

--

- - - -- - - - - - - - - -·----- -

· -- -

FACHADA DEL NUEVO El'IFICIO DE LA SECREfARIA DE RELACIONES.

�Domi.n@l 12 de Mayo de 1!.101.

IP.;• , -- , - -

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

La propaganda protestante
EN MEXICO
-::::,,.~-&lt;::::,.

La-s in;;tituciont.,; rd·igio,a,-; t omo las polítie1s
y las l,()(•j¡¡Jt", son mrn re,nltante superior del tipo moral de tau¡¡ r¡¡za y cle C-ll.t~a pueblo, ele ~11"'
a'llt('('.edente,; bi;;tóric:o,, de ~u c:lima, de la luz de
su bol y dd zafiro tl&lt;' -u cielo. Emanan tanto. dt'l
corazón humano corno ele la naturaleza exter10r;
)iC forjan al calor de lo,; 5&lt;'J1timientoo, á la lnz de
la ciencia 10&lt;.·1\l y contlen,-an en breves dogma,- y
en contados vot~- tollo el ,:.ér mor,11 y material de la
socic&lt;lad en que imperan. ,\.~í como la flor e,: la
condensación de toda la &gt;avia y la obra de toda
Ja vida de la planta; que á darle forma, cc~lor. per~
fume, á rf'vortar t,tpriehosamente sus petalo.:, a
hilar ;;u,; e-;tambr&lt;&gt;~ v á ahuecar ;ms carpelo.- contribuyen clt&gt; un latlo ·1a raíz, el tallo, las hoja,, todo_« lo!'- tejido.e;; v lo~ ór¡nmos dd vegetal. y_ ~lel
otro la,- In:¡,_,¡,_ frr-c:a" ó ahn1~aila,-. lo&gt; ra}'O" nhio~
ó candente,- del ,ol. la~ linfa; pura!'- ó turbia,: del
arrc,_vo. )' que en tal virt~Hl, cada phrnt,a ~iene ,1~
flor e-orno ~u fruto prn¡no~ v tarac-ten;;hc·os, a:;1
c11da puPblo tiene -u reli~ión . p,-pecial, ~~l tlc~ma
propio, su tnlto pl'tuliar.
,-i,-te-ma d~ c·ienc-rn,- _y
ele Urr:nmla, lwd10 ú la nw1hcla de ,-u mi&lt;'lPctual1dad, de ,-u 111oralicla1l. fl¡, -u t',trnc-tura plllític-a,
de :;u-: trae! icionl'- y de• ,-u llll'tlio.

,-n

***
En la ·antigua Urt&gt;&lt;.:Ía. arü,ta. inrdigc•nte. gimná,t.ita y pl.í,-ti(:a. y t&gt;n JUl'tlio de una nat_urale~a
benigna. to&lt;¡ueta y acic--alacl'.1, brota una mnologia
1)1lramente poHic·a. c:nyo:s d10.-e~ "ºn obra tle e,,t_atuario, ardiente, p,na amar, ágiles para ~om~atJr,
ht&gt;T'mo,w tlt&gt; farm,1, tlialéc:tito~ y un poco rntngantc"', arnabfo,-, l'll suma, y poco temibles aun _en;mt~?
nu11H.•j&lt;.•n como Júpiter rayo,; _&lt;le ··entre ba:s_talor&lt;."5 ,
ec,griman trid~nte.:; c~e ahn-acen de acce5ono,- ~-omo
N('ptuno. ó ".fuero,,'. de Benf:{,l)a como_ P_luton.
El culto es aln ba1le.s de mnfa!'-, de:;files de teorfa,. jue"OS olímpicos eáutico:; Y. á rato~. baca11c1le,; ·galante,; bajo tien~la,.; de níu:pura ó bóYeda.s de
mármol, entre nubes de Yapores perfuI?ados y
..obre tapie-es de flore,. En el altar se mmoJ~n
palomas ó cordero~, y :;obre el ara se queman mciensos.
Los dio,es, 011 EscafüEnaYia, "ºn de5me., ur,ulos y
mon,-.truo:;o,,, sanguinario;, como fie_ras, tenebrosos y
de perfil incierto como con&lt;lensac1ones de bi:11ma.
Son la expresión poética de la ~aturaleza i~de~
mente, del clima húmedo y lluvioso, ele la tierra
fnngo,-a. Habitan selra:;; impenetrables de pmos
gigante"c:o,, salen ~e ~hí para hacer_ la gt1::ra al
hombre y para amqmlar, co~o la munclacwn, el
hura&lt;-án ó la tempestad, ~u bien y los frut~ de su
trabajo. Es una mitol_ogía_ de_pueblo~ tac~turnos,
torturados por su conc1encia siempre mqmeta como por una naturaleza pródiga tan sólo de catástrof~~;

***
J ehoYá. dios de un pueblo per~eguido, e,c::l_aviza•
do ha,bitánte de una tierra infecunda, es dios de
la; iras, de las batallas; especie de monstruoso
cacique gruñón é irascible, sien:i,pre con el ~n3:tema en los labios y la fulguracwn en los _OJOS.
El catolicismo es la religión de los débiles, de
los oprimidos, de los hombres y de los pu~~los que
nece;;itan la disciplina, la regla, la pres1on y_ la
prot.ctc-ión de la autoridad; de aquc!la~ raza,; ::;on~dora,, y apáticas que, como la::- cuatlngas, necesitan á ia vez del látigo que a,,uza y del freno que
gobiema y contiene. ~u ?:1lto t_iene todas las pomp-a~. el brillo y las magmfü:encias de la~. c-eremo;
nías de corte; de los homenajes qu~ se tn))l1tan a
lo,: ,oberanos absolutos. Las alta,, Jerarqma, e~l~siá,,tic:a;, acaparan el p;ohierno t?mporal :· e,p~ntual, gobiernan á los fieleti como a ::-ieryo,-.. ayndandolo-. impartiéndoles con;:.~1el~ y e,;peranza"; pero c-obrándolc-s tributo y eJere1endo ,,obre ello, un
de,;pot i-mo :,in límites.
. .,
El protestanti,,mo e:; rehgion de ho~1bi:e, c¡ue ,e
han lwd10 el propó:,ito de gobernarse ~ :-1 !m,-mo~,
de mantener,e inviolables de rn ront1encrn, clec1clido,- á :;er ~· á permanecer libre,, á gobernan-e pc~r
sí mi,mos en lo político y en lo moral. E-._ rcltgión tle pueblos prác-tico,. au_steros. poco , onadore.s v poco ilu:;os, oue de~precrnn la fomrn con _t~l
ele llegar a'l fondo, y á quienes lo :real y _lo po::-1t1vo prc"enra más que lo i,le al Y lo rntang1l,J..,_
El c:ulto corre.• pondc al dogma, au::,tc ro, ~l YCro,

monótono. dei;proYi,to tle pompa y de lujo. y 110
pretende tlL':-'lurnbrar ni marea_r ni tomtt~ por sorpre.-.a al alma. rt.'(;J'e-,mdo la ni::ta y ,H.:arH:rnndo el
oído. E,-ta religión c:arec:e de ca,sta sa&lt;.i.'rdotal y
de dt•ro regular. oficia en :,lIB templos el tendero
de la {'.•quina; y deja libre.." á los fieles, po11!ue c:arece &lt;h' jerarquía.,; ec:le,iú~tica~ que lo dommen y
de in~titucione;; ~ac:ra111entale,.: que lo e:,:tlanc-en,
que lo :,;ubn1g1ll'n Y oue ab~onan ,n pen~miento y
-,u ac:tividad.

***
En virtud de e,-.ta estret;ha clepenclene:ia entre el
--ér moral y el c:arácter del hombre, y del me-dio
en que vi,e ·· la religión que profesa, ó_mejor dicho, que e:; ca.paz de prof~ar, no e.-; po,nble transni tomarlas de una -planta
plantar la,; reli«ioner.,
humana, para ingertarla,; en otra, a menos que n_o
~ean muy análoga-, c:asi idéntic:M. A tan~o eqmvaldría e~to, e-orno á pretender ingertar la Y1d en
tronco de la entina, ó á tran~plantar la palmera a
la~ regione,, hiperbóreas.
E•e trnn,-plante v e,-e ingerto se lograi_i. en ap~rienci,1 mue:ha,; Ve{:e,-; pero pota;; en realidad. :::,e
logra hac-er católieo, en China v en la _India como lo logró E~paña en Amfrica; -pero "1 :;e rasea
la corteza para lm,tar el núcleo, &amp;e percíl)c c¡ue el
ingerto no ha ' ' prendido'' y que la comunidad &lt;~e
dogma,-.. tle fe Y de principioR es tan ,;ólo comumdad de nombré, y analo¡óa de aparie,nc:ia~.
El inclio anwri&lt;:ano ~i&lt;111e ,ienclo idólatra con
C'l nombre ele l·atólico: ,uele esc-onder bajo el ara
del altar erist iano PI ídolo azteea: adora con las
denominaciones dt•l ~antoral romano las clivinicladt&gt;:s primitirn~: ha adoptatlo del culto todo lo que
él puede tener tle iclolátrieo: pelea por _la Guadalu:
pairn l"Ontra la Yirgt•n de lo;. Remetl1os, como s1
fueran tliYinitlade,- cli-tinta;, v no una sola: sus
~anto, loe-ale- ,-e lrnc-en pe~ado/ cuando ,e le,; quiere tra.,;latlar ú otro templo; adoran al Santo X1ño
de ~u aldea Y lo sobreponen al ele la rauc:hería ele
al latlo, m,-Ínife,tación profundamente idolátric-a: nractic:an los -atramento,; conjuntamente con
la bruinía Y lo,; malefitio,-; tienen sus brujos y
~U:- ·'n;1lmale¡,·· al lado de sus cura.s y vicarios.
Lo que les pa,a con el t,ttolic-i:ID10 les pa..-a con
mayor razón ccm el prote-,;tantismo. E"te no tiene,
no ·puede hacer presa sobre el indígena; toda propaganda ~e e.,;trellaní ant-e la propern,ión idolátrica
v ante la uecesi&lt;lacl c¡ue el in&lt;lio experimen,ta de ser
gobernado, concluc-ido y guiado por la autoridad
del c-aci&lt;¡ue ó del eura. X o sienel o reflexivo. ni
personal. ni imle-pendiente por carácter ni libre
por temperamento. la religión protesta1~te n9 encuentra ba,;e ni estímulo en su cerebro m en su corazón. El culto au,;tero, e-1 ceremonial monótono,
la adoración abstracta, dejarán indiferente y
frío a,l indio que ama el $anto ele madera, la imao-en esculpida en c:antería, el baile y los cohetes
;l mezcal v el pulque de la verbena, ·y si nominalmente CB católico por el culto aparente y por la
presión de la autoridad religio;;a representada por
el clero, la religión protestante que no habh1 á
~u;: sentido,, ni le ofrece otras perspedins que las
de una libertad de conciencia á que no aspira y de
una indenendencia per;:onal. política y social, cuya necesidad no siente, no hará camino ni pro;;perará en la raza indígena.
El mestizo semi-ilustrado preferirá eternamente lo misteriooo, lo pintoresco. lo suntuoso y lo fantástico del dog:ma ·y del culto católico,-;, que lo
atraen con su;; pompa::&lt;. ·q ue lo seduc-e-n con su poesía, que lo c:onsuelan con sus promesas y lo alientan eon sus esperanzas á las severidades y desnudeces del rulto protestante; y por pereza de espíritu,
por hábito ele tomar las icleas ya hechas y por pereza ele formár&lt;elas él mismo, no será jamás prot~tante.
En cuanto al mestizo ilu~trado profesará ó el
catoliciRrno atenuado _y filosófico ele los Causin y
ele los P. Janet. el dei9lllo vago y acoonoelalicfo de
los Robe:-piérre: el ateísmo franco ele Anacarsis
Clootzs, ó el atei.smo científico de H. Spencer.
Pero materia prima para el protesfantismo, no
la vemos ni creemos que se encuentre, y reputamos
infundados lo;: temoreR, más bien aparentes que
reales, de ver desidolatrizado y descatolizado al
país. Entre tanto. la propaganda protestante nos
presta excelentes serricios de enseñanza del pueblo y de beneficencia, y debemos dejarla tranquila
hacer su parte de obra sana y benéfica.

.

e:

IMPRESIONES DE LA SEMANA.

vitudos y miserias. Es un soonetido no un desesperarlo. Quiere vivir vegetativa y 'brutalmente
c-omo está acostumbrado.
'
P ero en la ciudad, las primeras capas sociales
l:' han arrojado su miasma mortal. Le han dioho:
no sufras, mátate, y él ha obedecido como suele
sin ,aruí.lisis ni prot_estas. ¿ Será cierto que comien~
za a perder el ms.tmto de eonsc1-vación este primiti,vo r De ser así, tal síntoma de ·debilidad es alarmante. La di¡,;;omanía popular comienza á entrar en un perioclo agudo de demencia. Dentro del
1ipemaniaco comienza á aiparecer el suicida.
Y a nos hablarán los sociólogos de este doloroso
ft&gt;nómcno.

Mendigos y suicidas.
Según han reícri&lt;lo lo, perió&lt;licos de la ,-emana, lm, niiios que mendigan forman ya ún ejército en aumento.
Ya, en otra yez-hace mucho tiempo--he anotado esta impresión dolor&lt;&gt;t;a. En efec;to, decía entonces, cuando la prOCC$iÓn de carruajes vuelve dela Reforma, y nuestra gran avenida se anima porun morumto, p-a.ra tomar á poco á la habitual hristeza, síntoma de nuestra anemia social, puede el
obserrndor notar un curioso fenómeno y hacer una
entretenida e;,taclístic-a: ya en )léxico, no hay ó casi no hay pobres graneles. Todos son chico!'. Porcada anc-iano que pasa implorando la caridad públic-a. nor cacla leproso que cruza. haciendo una
verda,clera exposición imperial de llagai;,, por ca:da
harapo humano que se arra-str-a sobre el asfalto. p()rcacla (•nfermo, por cada mutilado, hay cineo, diez,
veinte niiios que explotan el más rico filón en la
üila de los pueblos civilizados: la mendicidad.
Es asombroso pasar rt-vista á esta infancia harapienta que se escurre, como agua fa'llgosa por 1m
e-anal de mármol, por la:, prinápales calle,, ele la
c-iudad. Es un pueblo ele mendigos liliputiens~.
Atnwe:'amos por entre una hampa diminuta como por un campo de e.,;piga~. Apena¡; nos llegam
á la rodilla los de estatura más elevada. J&gt;or
nne.-tra.-; piernas abiertas puede pasar la muehctlum brc e-orno un ejéreito por un arco triunfai.
Ilugo ~e hubiera admirado de ver tan bien representada su ''Corte de lo~ )Iil~«ros" por una eom~
paliía infantil.
Ya los viejos encontraron apoyo; ya los hombres
hailaron trabajo; ya nada más los chicos se quedan --in pan; ya sólo la niñez está indigent&lt;'.
Bien recuerdo que ruando hablé de esta,~ cosa,, acusé á la inmoral caTidad p-úlYlica, á la li1110:;na c-allejera, al "emtavo·' ambulante, de mantener e.,;ta exnlotae:ión ele chiquillos.
A .•ro esta noticia es menos terrible que otra qne
tambiln ha llenado las notas de policía de la ,-emana: la gente del pueblo ;,.e suicida. Este&gt;-~ atentados contra la propia existencia, en la masa popular que vive una vida primitiva, uua vida clr. in-tinto groi&gt;ero. zoológirn, sin reflexiones ni refinttmientoo, nos traen 1m hondo v extraño descomuelo.
La epidemia ha cundido. ·La mala l'-avia no ,;:ólo marchita las flores, tue,;:ta hu, ramas y pndre llh
fmto;,, sino que también H''C·a y envenena las raíce;,. Los hombres ele nu(';.tro pueblo. con sus pasiones salYaje,,, ;,us cefos de rna(•ho y sus rabias de
fiera, se enfurecen ~· matan. Tienen aún en el
seno ele la sociedad las costumbre~ reminiscientt&gt;S
de la selrn. Pero la bestia nunca rutenta c-ontra
ella misma. _\.rna m garra y su guarida. y .,e aferra á la existencia corno un tronco al terreno. E.t
capaz de todo por ~alrnrse. r: Cuándo se ha herido
un león con Sfü rnisma8 zarpas? ;. Qué lobo se ha
inea{lo los colmlilo~? Solamente .,;e quita la vida
el que piema en ella. el que teme t:&gt;l dolor, el que
pierde la fe, el de.,:deñad9 por la e,::pcranza.
El mal de "'erth&lt;&gt;r no c-ontagia sino á rningin,1cioi1es virns, á frentes meditabundas, á corazom'-;
inflamarlo;:. Es un exquisito tra,:torno del pca--amiento: e, un delicado extravío clel sentim (·lito.
B,- también, en rnnchoR eas05, una locura de imifación : una contagio,a fiebre de notoriedad y de fama. Los P.árrafos de gacetilla, las narraciones melodramática~, lo;: "entre-filets" espe-luznantes, han
atraído á buen número de incaut os. i Qué dicha,
inocente-mente tonta, la de sacrificar la vic.la por
un e,efodalo de prema que traiga en lenguaa
nombre;; ob,,cnros y episodios vulgares!
.
Pero e;;ta drgenera&lt;·ión burgue,a la tienen qmencs hau es.tado ¡,.uh,crito~ al gabinete de lectura Y
se saben ele coro á Pérez Escricb, á Ponson du Terrail y á Fernánckz Y González. El indio analfabeta no conO&lt;'e •l a idea de la muerte. del aniquilamiento. de la nada. En su fetichismo embrionario
:v n ebuloso tiene plena seguridad de vivir s~empre.
Rus rito8 ft'mebre,;:, que parecen egipeio!'-, lo mdic3m
hien : en tomo de los sepulcros pone ca:da ano,
Tiandas ~, golosinas, para que se alimente la ma:
teria inestinta, que no pierde nunca su forma, nt
sus apetita,;, ni sus de,;eos. El indio no puede ser
cristiano: no se imagina almas s in cuerpo. Su t~ca y sangrienta idolatría se transformó en otra mas
bondadosa y más amable. Es melanoolico por natura·leza, y, además, por una larga serie de escla•

Domingo 12 de Mayo de 1901.

El Congreso Científicode Montevideo.
N"o pueden ser más halagadoraB las- no 'icias recibida:; en esta caJ)it.al respecto á las
distinciones y triunfos que ha logrado el señor Licenciado Emilio Pimentel, conocidísimo en
México y nombrado por nuestro Gobierno para que
representara á la República en el Congreso Científico efft!tnado en el Uruguay.
La prensa ele Montevideo se expresa con frases que deben ,;ati::;facerno,;, al hablar del delegado de )léxico; y es que el Licenciado Pimentel ha
¡:;ahiclo c@rres11on&lt;ler á la merecida di:;tinción de
que fué objeto por parte de nue,,tro Gobierno.
Bien conocidos son ,;us talentos, sus méritos ~ocia,les y Hl altura científica, y el ruidoso triunfe
que en aquel país ha alcanzado, no era nada remoto, porque iba al seno de una agrupación de hombres de ciencia enviados por todas las Repúblicas
latino-ame,ricanas.
Desde la st&gt;sión preparatoria, el señor Licenciado Pimentel fué honrado con la elección de Vicepresidente del Congreso, y se presentó con ese carácter en la solemne sesión de apertura.
Esta fué todo un acontecimiento. El Licenciado Pimente-1 hizo uso de la pala.ora y fué calurosamente aplaudido. Las damas y señoritas le arrojawn flores y ramilletes desde los palco;;.
Así fué, pues.•, que desde la sesión con que el Congreso inauguró su~ traoojos, el distinguido representante de ::\léxico obtuvo señaladísi•mo triunfo.

El mes del rocío.
Dicho se e:;bá que Mayo es el })(:rtnrbador &lt;le la
metrópoli. La ciudad se va quedando sin fiestas.
¡;in fl~re;;, Y, ~in mujeres elegarntes. Las recepcio:
nes anstocratical&gt; se han convertido en bailes cam.
pe,;tres.
Las flores~ _natural-no quieren estar solas,
y las pocas que vienen bostezan de fastidio en 1~
apretados hares ele los ramilletes v se :marchita'll
hajo la cúpula de cristal del merca:do.
Todo está solo : hasta la parte de alambres del
telégrafo donde los pájaro~-notas con alas---es&lt;·ribían sus aéreas melodías: romanzas de Massenet
_., canciones de Tosti.
• .Ei, cambio, la--, aldehuela!' de los alrededores e,;tán loca? de. con ten to. ¡ Qué frescas, qué alborozadas, qt~e. pnmaver-a'les, amanecen las campiñas!
¡ Qué· pahdamente azul se ve el horizonte!
E n la mañana, cuando el allJa da los buonos días
de;;cle la cumbre de los volcanes, el paisaje no se
muestra muy alegre, porque la luz está melancóli&lt;'a. Despierta muy páli&lt;la la Tirgen. ¡ Pero cómo
travese-a. e,! rocío en '1a diafanidad del aire! Salta
en polvo de diamantes y todo lo salpica. Los átomos blancos pone,n un cinturón ele elari&lt;la:d en el
c-o~lete de las rosas, un aderezo en la veste inmaculada de los lirios, un jo}·el en el pomposo per•aeho de los claveles, un broche de 'Perlas en el
lnt.ón de las margaritas, y una gota de luz en la
flexible púa de fas yerbas. Cómo ruedan de los copos, de rama en rama, de hoja en hoja, las menucuentas con que el juguetón aljofar apedrea
lo.~ á rboles .. .
Y ese es Ma_y~, el mes de las mañanas llenas de
frescura y de las flores Hena.s de rocío.

na.s

Ecos teat rales.
Como apenas hay rumores, los ecos son mu.y poHelos aquí: los beneficios de
Bell y la despedida de Nina Pa.ck.
Bell es el ídolo de los niños y la Pack ha sido, en
la temporada, la adoración de los "dilettanti".
Lo~ ~pectá?ulos ofrecidos en honor de uno y otro
ha1'. sido ruidosas manifestaciones de cariño. ¡ Oh,
vivir en, un aura de aplausos, debe ser una de las
l'.:J, as mas be!la.s de este mundo !
e:&gt;S v muy débiles.

A las siete de la mañana, el señor General Bravo ocupó, sin resistencia, el pueblo de Chan Santa
Cruz.
·
El fausto acontecimiento causó en Yucatán la
mejor impresión, y el. Gobierno del Estado élió los
primeros 'Pasos para erigir una estatua al General
Díaz en el Paseo ~fontejo de Mérida, y declarar
hijo &lt;le Yucatán al señor O·eneral Bravo.
El señor Presidente &lt;le la República ha recibido
calurosas felicitaciones de las Cámaras de la
Unión, de las Colonias Yucateca y Campechana
residentes en México, y de todos los wltos funcionarios, por la ocupación de la Ciudad Sa'llta de los
mayas.
La gran energía organizadora del señor General
Díaz, secundada eficazmente por el señor Ministro
de ,la Guerra y los Genera,les Ignacio A. Bravo y
José :U. de '1a Vega, encargados de las operaciones
de la campaña, son los factores de este triunfo de
la civilización, que con t..l.'Ilta justicia aplaude la
República entera.

.Cuis ~ - llrhlna.

Sr. Lic . Emilio Pimentcl.

LA CAMPAÑA DE YUCATAN
Aoenas en nuestra edición pasada dábamos una
nota gráfica de los notables trabajos efectuados en
el corazón de las intrincadas selvas de la penínsu1~ .yucateca para traer á la vida de la paz y de la
&lt;·1 v1hzación -á las tribus de los rebeldes indios ma_vas, cuando tenemos la satisfacción de dar cuenta
"&lt;le un hecho de resultados trasceJlldentale.s en la
('ampaña.
_ Eil día 4 del mes en curso, á las siete de la ma.1.1ana, las tropas federales al mando de.l señor Gent•ral Ignacio A. Bravo, ocuparon el famoso ¡m.ede Chan Santa Cruz, cuartel general de los
1
~&lt;l1~ rebel-des, residencia de sus cabecillas y relicario de su,; snpersÜciones.
Este J1echo ha cansado una sensación agradable
~n toda la Repúhlica.
. La 1&gt;revisión con que la;, tropas federales mar('haron -sobre Chan Santa Cruz, dió el resultado que
lo~ aidelantos de la cie ncia militar requieren. Las
f ierzas caminaron sobre la brecha que abrían con
11
~ s trabajos de zapa. En las cerca,nía;; del pueblo
1c Ohan Sa'llta Cruz se encontraron á los indios re){•Ides bien paraoet~os; pero con un .ata.que de
f lanco, las posiciO'Iles quooaTon -abandonada;;.
. La madrugada &lt;lel día 4, las fuerzas del Gobierno avanzaron B&lt;&gt;bre el punto objetivo, y los rebeldes huyeron -por las veredas rum1bo á los montes.

!,'o.

1

Sr General José M. de la Vega.

El trabajo pre.,:entado por el Liconciado Pi.rncnt~l _versó sobre 1-~ determinación del c-a.r-'acter jund1co del extranJero en México, sn posición ante
el derecho comercial y el derecho civil ante las
legislaciones mercan ti( y penal, clemostra:ndo cómo
la _legislación proteje ál extranjero, y cómo adqmere por la naturalización los mismos derechos
que el ciudadano del país, á excepciÓ"l del de ocupar la Presidencia de la República ó el caro-o. de
lfinistro ele Estarlo.
"'
Casi en toda,s la~ sesione,; q ne se efectuaron el
señor representante ele l\Iéxico hizo uso de lapalabra, y su opinión encontró eco. en el ma.yor número de cMos.
. Cada vez que el Prc:üdcnte del Congreso anirnc!aba _que el Lic. Pimentel tenía la palabra, ef distmgu1do grupo de &lt;loctos aplaudía 8atisfecho de
prepararse á oír la cloc-uente fra;;.e del Li-c. Pi mentol.
Su trabajo científico no sólo fué aprobado si.no
recomendado oficialmente T&gt;Or el Cono-reso 'como
muy interesante.
"'
'
Los cooigresistas resolvieron por voto unánime
nombr_ar ~l representante de México para que fuer~ ¡;u mterprete en la tribuna, en la M lemne sesión de clausura, y el Licenciado Pimentel aceptó
el. cariro, pronunciando un discurso entusiasta y
bnllarnte con fra;,es &lt;le gran sentimiento y de arrebrutadora elocuencia.
Felicitaim.os al Gobierno por el tino que tuvo
al hacer la elección de representante, y al señ&amp;r
Pilllen.t.dl por sus triunfoo.

�•'€/ )rfu11do :Jlusfraoo '

jrfayo 12

oe

19ót·

LA FIESTA DE ANIVERSARIO DEL 5 DE l\ 1A YO DE 1862.

•
LA. REVISTA..
Luego que terminaron las maniobras militares y las tropas quedaron dispuestas para que el reñor Presidente p~sara r~vista, el alto funcionario,acompa.ñado del ~r
:Ministro de la Guerra y de los demás Generales que se encontraban present&amp;-, ocuparon los carruaJes abiertos. Junto al ocupado por el señor
Presidente, iba el General en Jede del Cuerpo de Ejército, todo el Estado Mayor y la Guardia Presidencial.

5 DE MAYO DE 1901.
La última celebra.ción del aniversario de la glori~ batalla del 5
&lt;le Mayo, fué un acontecimiento militar y una oporlumitlad más para
que todas las clases sociales rindieran homenaje de gratitud y simpatía
&lt;á los grandes héroes de la memorable jOO"JIB,da.
Se efectuó una de esas agraidabilísimas manifestaciOOO! del vakrrdisciplinario de nruestro ejéreito, poniendo en práctica algunas maniobres, á la vista del señor Presidente de la República yde otm3 distmgnridísimos militares, ante los repre;;entantes de las naciones amigas,
ante 11n grupo de la más granada sociedad y ante la enorme masa del

LOS SIJPERVIVIE:NTES 1:NVALIDCJS
Son cinco los supervivientes inválidos de aquella glorio!'a jorna,da: Francieco Sánchez, ciego.
$argento, :efiere patéticamente su desgracia, y
mue,;tra orgulloso de haberla ~ufrido defendiendo la patria; va siempre acompañado de su hija, aue le sirve de guía), A¡rnstín ~fartínez, Mariano
Espíndola, Luis P,arada y Felipe Longo; todos llevan con orgullo sus eondecoracione~.

,e

pueblo, que ta:nto se satisface en mirar á
los defensores de sus derechos demostrando S'US valeres militares.
El sitio que se eligió para que las tropas evolucionaran, hasta disponerse á que
el señor Presidente de la República pru:;ara r evista de ellas, fné la extensa pla.niicie
ele "La V.a.quita", terreno muy apropiado
para ol efecto, por su amplitud y nivelación.
8e ma,ndó construir una serie de tribuna~, desde donde el público invitado puuo
pre8ffi1ciar có.mdoamente la gran ceremonia militar.
Una gran parto de la sociedad mexicana cóncurrió á la fiesta, prestando un im1provisado atractivo la elegancia que las
damas lucían y la nota alegre de los colores de los trajes -de la estación primaveral.
La tr-ibuna colocada en el centro era la
de honor, y allí se iBstaló el señor Presidente de la República, aoompañado de s,us
Secretarios de Estado, varios diplomáticos y los más distinguidos militares de
México.
Desde las primeras horas de la mañiana,
la ciud,a,d se puso en movimiento para
asistir á la fiesta militar. Con la multitud fueron también los atractivos del pa-seo matinal del día de fiesita. La oiuda,d
i,e concurno
hasta ya vecina la tarde,
cua,ndo el :regreso de los miles de almas
que había'Il ido á los campos de la fi~ta.
militar inva,dió el núcleo de las avenidas.

L&amp;S TRIBlJNA.S.
El señor Presidente de la República aban&lt;lonando el campo &lt;le la revista.

EL GEWBBlL :U .JEFE.
El señor Gener:.l de División Don Francisco ~lez Y su Estado Mayor, se situaron en el centro
del campo, precisamente en la línea do~
efectuarse la gran revista, y saludaron la
llegada del senor '11:S!Qente de la República.

J-

en..!~,

EL &amp;VA.NCJE.
Los movimientos de la infantería, al avanzar, fueron notabilísimos; la maTOha de frente al
paso redobla,do ya era de mérito, pero la que, manteniendo su ahneaimiento, efectuaron el paso veloz, no se había presenciado de manera más notablE'.

DEL ESTADO JIA.YOR PRESIDENC:IA.L.
OOLOC:A.OIDN-PBUIITIVA. DE LAS TBOP.U.

�Domingo 12 rh• M:-1vo ilf' 1901.

Domir.go 12 de Mayo de 1001

EL ::\HiXDO ILUSTRADO

FL MTTNDO JT,TTR'I'RA no

Jlionumenfo á los ?{éroes ae la :JnOependencia
El Supremo Gobierno de la República ac-aba d~

aprob1n· d proyeeto de un monumento á 10:- hér()('i' de la Independc-ncia. formado por el :,.eüor
ln"eniero Don Antonio Rivai; Mercado.
La obra ~ Yrn1ac1eram('Dfe grandio~a. y c·o-rrt"'l)ODde á la menwria á que e~tá de:..tinada.
El lugar elegido para la c·onstrnc-c·ió11 e,- la c-ua,rfa ()"lorieta &lt;1el Pa&gt;'('() de la Heforma, la gran e-alzada que ya luee tres
obras c1e arle. y entre
ellas el notabilíi'imo monumento á Cuautemoc.
El proyec-to de,l seüor
Ingeniero Riva,S )Ie,rc-aclo es una concepción artística: sobre una plataforma que deberá tener un metro y medio de
altura, se levanta un
zócalo de d0&lt;: metro.;; V
medio de alto por 12
metro,- de lado. A la
plataforma se asciende
por cuatro escalinatas
de granito, y en los ángulos se colocarán cuatro obeliscos &lt;le granito
rOAA de Escocia, flalilqueados por ba,laustrada~ de la misma piedra;
pero de color gris.
El zócalo tiene en los
á.ngulos, cuatro pedestale,, con estatuas que repre-;:entan la Ley, la ReFistencia, 1-a Fuerza y el
Progreso.
En el cent.ro de la
fa.e-hada principal, que
e,; la que ve á la ciudarl,
lia)· una puerta sobre la
l'Uale-5ttÍ una alegoríadel
pueblo mexicano.-fuerte é invencible en la lueha. dócil en la paz.un león guiado por dos
genio~.
El zócalo descrito soporta un pedestal que
tiene S€is metros de altura, y en un tablero ornamentado que sirve de
fondo á la alegoría que
hemos citado, está una
in~c-ripción que dice :
Por hacernos vivi•r
dieron la vida
La Patria los venera
agrarlecida.
Sobre este pedestal es
donde irá colocada la
¡zran apoteósis de la Independencia.
La figura del venera,ble Padre de la P atria
~ levanta en el centro
teniendo á su derecha
?Iorelos y á su izquierda
a Guerrero; una m ujer
(¡ue simboliza la P atria
les ofrece laureles v
0 t:a figura alegórica': la
Historia, recoge sus
nombres en el gran libro de las épocas. La
~tatua de Hidalgo esta colocada á mayor altura que las de los héroes ::\Iorelos y Guerrero, y debe destacarse dominando la artística composición.
. En los cuatro ángulos del pooesW se colocar-an otras tantas estatuas de los principales hér~ de la guerra de I.nd~dencia.
d :Sobre e.ste pedestal que hemos descrito es donde
~~cama 1~ cohunna, parle principal de la compo-a -~Jón. Tiene &lt;loo metros ochenta centímetros cíe
iametro y veinte metros de altura. En el pri-:e~ tercio está esculpida una Fama, preciosamen,obre el grupo principal de los héroe::1, y sim-

•

á

que r&lt;•pre-enta la l llllt•pt·1uk•:1c-ia. Ru col-Ol',lcÍÓn
pai1i• má~ alta del monnml'llto signific.-a el
triunfo de la idl'"d.
La altura total c1el monumento, contachi tlt'~de
TLn ,millo rmrnml'nt,1.tl() c·m1 ft':'ton~ \' c·aln.-'Zil&gt;' d&lt;•
lt&gt;ún. El fn~t(' tlt- la c:olunma lo a el ornan c-mit ro el pi,o ele! P.a..seo lrn"ta la ~rnnta. de las ala,- de la
-palma., li~ada.• á él 11or cfo.- anillo", y llcra,n in,- al{•goría cnlminmlle, E'$ de tuarenta metro~.
El matt'rial que -.e empl&lt;&gt;a1it paTa la con,truccri pt()&lt; nom hre,- l1P 0h€'r◊e~.
·
El &lt;·npitt&gt;l c1e e,tilo c-orintio, e4,'t c·o:14ituít1o c-ió11 será piedra blanca ele Pachuca, mármol bhmc·o &lt;l.e Carmra, para }a;g
r•tatuas de Hidalgo,
)lorelos, Guenero y l&lt;nl
hérces que deban oc-una r lo$ pedesiale:: de los
ángulos del Zócalo. Las
farola-, de lós ol.&gt;t'h,&lt;:o➔
Y el león serán de urouce wrde antiguo. y las
estatua~ alegóric-a,- de
bronce .florentino. ~úlb
la fi!)'ur,a de la Inclt-pt&gt;nde-ncia, a~í como la
puerta y el barandal c1el
c-hapitel serán de Jirolll-e
dora·rlo al fuego.
Ta n luego como el
monumento que ilrjamM de,erito merec-iú tt
aprobación del Gobi&lt;•r110, se procedió á Pfl-'l'tuar 1-as obras preliminares que ya hac-e YHrios c1ías se están &lt;-ignienc1o en el conenrrido sit.io que ya apuntamo.~ más arriba.
Eiate nuevo monumen to, que vendrá á prestar un atrac1ivo más al
hermoso Paseo de lit Ri·forma, tan justamente
conceptuado COIJl10 11110
de los primeros clel
munc1o, era también 1111a
deuda de gratitud que
la nación mexicana tenía que saldar con,
los hombres que lucharon por hacerla intlcpendiente y libre.
Era muy justo que la
obra dedicada á la memoria de tan gloriosos
patriotas fuera digna del
objeto. rral se ve en el
pro_ved.o &lt;le] señor Ingeniero Ri,as 11lercaclo: la
artística sencitl.lez q11e
pre,:ide en todo el conjunt-0, la severidad &lt;le
e~tilo, la concepción alegórica son d.ignas de fi~
gur&lt;11· como figuran, en
mm obra que quiere }a
inmortalización de grandes hechos.
La a:ltura. del monumento no la. tiene otro
alguno erigido en la
metrópoli, y esto tamhién tendrá su grado d2
.importancia.
A la ao.ministra.ción
pública actual, á la que
ta1J1tas y tam.tas obras
monumentales le ha tocado llevar á cabo, desde
las que pertenecen al
orden moral hasta las
materialeF. dd1ía ronwponder la erección del
principalnw-nte por cuatro águila?, mexicanai::.
Los detalle,-: gmerales r1e la composición for- ~ímbolo que encendiera en las memorias el reman también 1111 ,-ímholo: la c·olumna, en el or- cuerdo sagrado de los primeros luohadores por la
den arquitec-túni&lt;'o. :r el león, entr&lt;' los mamífe- Independencia lle la Patria.
Este 8ignifieativo monumento sabrá unir en ei:ro~, rep,re8('1Jlian la fuerza: el águila, e;.; ~ímbolo
de lo -triunfal. de lo que clomina. Los tret- elemen- trecho recuerdo la idea de los héroes muertos µor
conquistar la libertad y la de los que s.upieron hato-~ citados cuhniJHm en ki compoP.ición.
Sobre el C34)itel de la rolumna hay un corredor cer un clón de e~a conquñsta.
El ~ímbolo de "león c16riF', est.á. felizmente aplicon oo.mntlal de bror-Jc.-e. Se a,;riende á él por un
caTacol que eRiá en el interior de la columna.
cado á nue;tro pueblo. En realidad, es una fuerEl rmon~1me,nto ice corom1 con una :figura ala.da, za manejarla por el soplo del genio nacido en plebnliza &lt;lar

¡¡]

,·it&gt;11lo en la, 1101,1,- &lt;le

-11

darín , ]a¡;

haz;nia,. 11t• lo~ _gr:1ntlt.•, patriotn,.
E-te krt·io l',tá ,eparnclo rlt• l();; ,.npc·rinr&lt;•- p,IT

&lt;·n la

�EL lrDNDO ILUS•TRADO

Domingo 12 J.e Mayo de 1!)01

1&lt;'.T, MHNDO

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Domingo 12 de Ilfayo de 1901.

ILU&amp;1'RADO

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Frente del monumento.

Piso.

Interi6r de la columna.

n•o c:ampo dt• la paz, en medio del himno e--tt"Uendo..,o del trabajn .Y en el ardor luminoso del progre•'º que trae felicidade,,, honra ~- grandero.
La obra del ,;eñor Ingeniero Riva» 1Iercado, es,
por tndo~ coneepto,;, ele gran mérito, ~· la a,proba-

C',,m q tH' {'l Supr&lt;?'mo Gc-hil' rno ha lwdw 1k l.'11a ,
m,rnifü•~ia que lw_v ,tm pli tud ele conocimiento, ,eh•,·ciún refinad a y ex◄1u i,;i ta _v ren •rente re..:ti tud
haci a lil g rarnlcia i,nrnortal del pa~atl &gt;.
('orno quiera r¡ue la obra pr-o_
n~d.ada por el 8f'-

ñ or Ingeniero Riva.;; liercado, se pu.so en p1•áetica
imnediatamente después de la aprobación oficial,
e,,; de esiperarse que dentro de poco tiempo el monumento estará concluído, herunoseando el paseo predilecto ele todas las clases sociales de la metr&amp;poli.

El Ferrocarril de Tebnantepec.
~

Ofrecernos hoy á nuestr os lectores una serie de
grabados que repre;,.enta los sitioo más pin torescos que toca en su itinerario el Ferrocarril N acional de Te-huantepec, y las reparaciones que actualmente se llevan á cabo en la vía.
P ara la ejecución de estas o.b-ras, entre las cuales se ~-uentan l~s de afianzamiento y desviación
de la lmea en u1Yer;;os tramos del camino ha sido _necesario abrir brecha á través de bosqu:is inaccesibles y aprovechar algunos yacimientos de cantera para lo~ puente,:..
En los puertos &lt;le Coatzacoailcos y Salina Cmz
que une el Ferroc·arril, se han emprendido tambié~
algunos t raba.joo de importancia, como estable&lt;:imient.o de muelles }' rompe-olas, con el fin de que
aipai.-ertcan todas las ,·entajas ,posibles á los buques
de mayor calado.

PAUCIO LEGISLATIVO DEL ESTADO DETLAXCALA.--INAUGURADO EL DIA 10 DEL CORRIENT"C:.

l. Rompe-olas en Salina Cruz. -2. La vía en el
kilómetro _1,93. -3. El río Malatengo.-4. Casa de
la Compama en el campo.-5. P uente en eil kilómetro 238.

�JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 19, Mayo 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campaña de Yucatán</name>
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        <name>Víctor Manuel Castillo</name>
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