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E L M UND O I LUiSTRADO

Domingo 6 de Albril de 1902

..
~~

7Q&gt;11i~IJQ~

delSJ'lJlllckJ en la O'Dldia, illllJagina.viia ;-iy la mesa
de caolba, redoo1dia y m&amp;.Jwa, oon las idKJS enormes oopas erimdias ha.sba. ioosoonda:rae, de un
formtild~hle ernlbrohlo de a.l.fi:lere;; .. . . lllle parecía qrue toid.a.s aiq,u.ehlas OOllaS, d ~ á la
IJllJU.jer, ha,bí8lll tom,'!Jdio llil1 pooo de s11 eil.OOlllto
de su coquetierk1, de su misterio . . . ..
,.
Pero fo ¡que me .innpr esilOIIla,ba sobre todo
lo confieso, era aq1Uell grom ~jo que está ~
11n álrug,ulo !de la p.i.eMi, &amp;oipejo que tiene una
fOO'JJll31 ca,p:rücliosa y deLarute €1 cu,aft tantas
her.rrwsas ctlien.1Jes (tú eres UJI1a de ellas, prima) pasan oon la espai1da. y los brezos desnudoo castamente doop,ojaldoo de algo que ios cuibra, oonfiárudose oomo Dil8ll1a á lia füente, en
ieJ (lUJ!llpl:io:uieuto, á ¡puerta cenraldla, de los
riios íntJirmos y ooc:retos de la ",prueba." Poco
á 1pooo me hia1bía ruproxiimaido, a,trni;do, f8JO(li'Ilaldo tal vez, por at¡JUehl.a hlainou,m oegado:m,.
crel a:netail en fusión qllle 'llil rayo de sol, deslliZlánk:looe por la hellldidu.r,a de UlD!a persiana,
enlceDl&lt;liia en la ,peIJ1utm1b:ra, en. un ángulo deaqruelfa sutperficie dormri.da y oasi illegt"ll; y
,oo,m.o en un espejo mágico, evoqué oon no e&amp;
qlllé cila~e de_ SJtlJJ)eTS!breiosa e:,¡i:iemuei~, la., en:
ca111.italdioras s.iiluettaS ~ ; busqué 81
no queda.iba vte•Marlertrn:nente :nailia, albsolu.ta'Il'.l.0lllte miruda de l.a.s graiciosas, de las :fugitiva&amp;
icrná,,a-enes qJUe por un mlOlllleI1to se hiabian re:fllej0Jdo allí.
Y en mi interior los aipostrofaiba: "¡ Oh t
~p,ejos, espejoo olvildaklizos é in:n'béciles, ¿porqué no sabéis ret.,.._,r,-, dentro de ru,3;,tro6 cu.1,diros lQS s,éres pt'roOOderos y e neant:idores qae
han pas-ado amlbe vosdh'IOS en ih0118S de alegria
y 1de belleza ? ¿ Q¡re :h.aoé:i!S kle SU$ fo~? Y
sñ allgú'll. ,dios jusro, pero serero, quwre_q~eipart'ilá~s. h3s,ro los ~rldos &lt;le v.ue8'tras vis10n.es prommas, ¿'Pºr q,ué lli) ~tair!dáiis, ou~om.enos, COIIIIO el anillegrosio pano de wa Veronioa la triste la eternal dl\JJ.ru:ra de los sem'
'
.-11, ?
hJ,a1ntes
almaldos
que no b amos """
ver mas.
• ••

•••

Primera carta II la Seflo:ra Condesa de B ••• • •• , en el Caatillo de Liries-Sur-Huisne.
Sartbe,

can,rou!l.ar, el 1mgru: era fresco y olbsouro, las
p,ersiiamas oernilllas fill/t;n¡Jb,an la ibru:tall ll\lZ estwval, ¡p:roidluicioodo Ulila ipenrun:nlbm 'V'alga ry d€1lici.osai, dioa:llde floibllba, alpenas peroe¡ptñlb!~, un

wtill y discreto perfurrne de lheliotropo blanoo. Y mientras se acaibabam de dii.s¡poowr en
En dos (P'8Ja;hrwi te lo k1i.ré tdd.o. P a.T€Jele inla piem coJ11ti-gm,a. [;81; ve.im.tirlós Olbras de ·a.:ri!Je,
creíillle, pero así fué : la scií.orlifa Firtz-Roy
el príillciipe !de los costu.tel'IOS, vestido l1llll.Y
deslaeniliem.te de La Roche-F remñ.ere, ha darlo
"dlric" COIIl su levita ''kihalci" y su eterma
un oof.etón á la Marquesa de Neustrie.
&lt;m:J.uiildea en ~ oja.1 de la sdla¡pa (ldruoon que
en esoo ~:ia lL Ohaimberl8lÍal)
€!. ip,:ropio
~te ooploaraible mcildenrt-.e oourl'li.ó en casa
Sm-a.rt dti.s.ertalba, oon lia ,ma:rqru.esa SQlbre 1'8.S
-de Slrnarl, el modisto célebre, ayer á la cailda
de la ta:r1cle, á lia hom rupacible en qu.e aillá·
mooos i&lt;ful i.nJriemro iprlÓrimo. Me pairooe q¡ue
en Limiias u.;tedes (l()(IIlllelJ)Z al "1awn temnis"
la señ01,a ,de Neusbrie ha!blalba de voilver a1
género noble, á Lruis XIII, po:r ejemplo.
de famwlia, en el extemso praldo :ffl.01.'liJdio qrue se
prolan,gia hasta Huisne.
Pero Saoorl ammnciaibia Sil vollunltaid de lialD.ziar 1lJl18, crea.ci.ón á wd.as luces mdd.erna que
Todavía estoy i,m¡presiana.ido.
era á la vez "bom eruf.amit" "J Siporli.Jva, cu,yo
Porque es :n.eoosiami.o q111e J.o sepas (y reoo'IL()IOOI'Af3 en ello mi afición id.e tra,gi,sta) que . nJolmibre le parecía mruy "enlCO!llt:raido :" traje
"carretero."
asistí á toda la escena. F.amontré á la DIBJJ.i¡IMsa en oasa de su itía de Lemes, qu.e á pesar
En euanfo á IIDÍ, iprof8llll0, ilntrodiucido ail.
de lo aivanmiido de la estación pernuam.ece ens,a;ntmariio, lllle hia.cia 08J'gO en silencio, de
tre nosotr0€7 one i.nsimJU.é,~po;rque esta fe- aqrool l'll!g!IX itam rufama!do 1€111 el ''ooldio París"
ilii.2 idea, vi:no Id.e mí~ :fün de qu.e me llevase
que se atatvía. Exannim.alba COIIl wriooi.ood
á [a casa de Sllll8lrl para admirair los ~intimezclafui. á ciertto i,oopeto el :mav:illd.Mi.o ba-dós trajes m1eivos, inéditos, que llevia á Deaunail y por enlde ilustre : 1-as 001.'bim.illas ''.Liiberty'' de l,as -vemr!Jamas, los silil.0111.es y las sill.ias de
ville.
Estlábrum.lOS, pues, en ca&amp; de Sanarl, en
1\faiple "modmm--et yile" (j oh, OillÍlillto !) a1q111eaq¡uel famoso sailÓ'll b1anico y iwul, 1:J.iu.e OO'Il.O1Ua ''Bañ rudora" idie F'ailconet , hooha en terraces y q111e conocen todllls las parisienses dignas
cota (haiy U(Ila semejMJ.te en casa de un pelu,qooro) ·ahTuaJnera,da y aJgradaib1e, mJojlllin/d,o,
de este nom!bre.
C0111 exipresión de friolenta, 1.a purr:i.ta del pié
.Aipesrur
la hora de sdl
de la estación

Primita mia:

oo

y

D&lt;llmingo 6 de Aibril de 190~

EL MUNDO 1LUSTRADO

Repentinia1I11JEnte la p:u,e))ta se albri 6 y la señora Fi,t-z-lRoy, idescenufent.e de La. ~ e
'I"oorrliiere, pe.nehró mja oomo un gailfo. fuve
luego eJ. g,ro.ve rpresentilinierutlo de illlil ~ To señora ooani11116 d'i1,edta1m1Emjoo ,b\aciJa la
m,a,rquesai y sin -a.ooptar la inm,no en,guantaida
q1Ue ésta le renldfa, le dijo oon. ivoo trémula
rpar la códera, :
~
- Me atreveré á roga,rJ.e á usted, senora;
¿me iatreveré á roga:rile que lo repita delante
demí? .. . .
Tiemhilé : hacía pooo ~ en oasa die la ~
ñor.a ide Lemes se habíia halbil.adb de wa matiné campestre de los K,i:rsclh, idonde llia joven
Fi,tz-Ro.y, UJil ~ gorldi:floocita, ool?1~ la conoces, se ha:bia presentaiilo mu,y ~ oon
un traje de -08lill¡pes&gt;irla nOTIIIIIMllda.
Y hialblam.o ~ elllo me acordé oon rerror
de que 1a marquesa la h,a,bí3: llrum~ : "peque¡
ña. s,aJcl:úclm, " cosa que hizo rei!r_n umucho 11
las pe1'ISOll'.illS que se eü1oonrl!raiban i:llllll·
Sin duda ,q,ue ooa 1Il'.101haldafda paJlaibra de"sailcli.iclia" ambaiba de ser repetida á la sefiorliiro Ji\iltz-!R&lt;~y y ésba se ih.a~-aiba fuI?-OBai,
mort.aJ!Inenlte oferulida en su !lllllil'f propio de
'Il'.lJUjer bonita. que ti0Ill8 !·i p,reoonsi6n de no
aipooharse muxilio el oorsé.
Y ergiu:iila delante de la JIJJaillQIUeSa, exasper ada, r~tía con oreci1011te furor :
_,l'
-Sí, señora . . . sí; señora. . . V'll,elim ustc,u
,á decirlo ! . . . drrgaJ.o usted otra vez ... • !
Y aooque ail pri.nci,pio la señora de Nenetrie JDJaJilifestó cal:ma, llegó un moonento en
que se violenrtó :
-Dios mío,señorn,-&lt;lájo,-&lt;SÍ eso le c3 US&lt;l
á ustield aJgún placer . . ..
Pero no tUJVo memipo .de aña&lt;lir otra palab1,a .....
¡Paf!
¡Mi! te aseguro q¡ue esta señora Fit z-Hoy
tiene UIIla mano rm'U.'.}' lista.
Desprués el mO'ID.ento se hi1,'.J muy peno:;o, ·
Sma.rl estm.ivo llllJUJJ oom:eicto: fingió que no
ha1bía vi&lt;;rf:o nada y gam la puerta discreta-

me!Il.fo, siemrpre erguik:lo, C'ln -,u orquíde,i en
-el ojail, OOllilO Oharmd:Je-i;IBJin.
En coonlto á mí, me sootí ruberraldo .. Piensa, ipria:nñ.ta, 001Il'.lP estalría 1a m a¡rq uen ... .
Una =jer que tien,e en la,; venas ~angre de
00D1dest,a,ble !
La señor.a de fü,rustri.e se l~vanLó, muy pálida, imldigniada .. ''Dias- mío, pensé, dUé va
á. pasar aiquí ?''
Pero ll'Wl(la suredió, gracia, a11 cielo !
L a mar,quesa. V'ió de ar:rüba á abajo á ln :,;eñ ora de Filtz-Roy que se había quedado chvaida e&lt;n su lugar, repentina.mmte c-.i.lmtLd.a y
oomo ,e:rgo'IlZosa de lo 1'.]'UJe J,:)Hbnh.:i de hacer,
la ,m-ar,quiesa La miró, COIIIlO te d.igo, con ,-u aire
&lt;le gran &lt;lJaima y lle dijo est'lS sencillas pafaibl1fu5:
- Señora, uos vereimos.
Lue,gr, salió tranqwll'.1mente, &lt;le5pttés
haberme rogado qut la aoompañ.1.-;e hastrt ~n rnche, eotmo Ui1a mujer que /ª h:t torna.do una
r esoü.u.-cilón.

ae

A!hora, mira, pmiimi,ta., m1iáll era. cesa resolución : nos pulió á Sa·int-.\ u,lwy y á mí que le
-sir.v,ierannos de testigoo. Figúrabe que quiere
i.rrerni.siI:.lffineu.te ,una oopa.riaición por medio
de las a.runas : s.e le hla pua,;to ~ en la c-aibeza
y está resueLta á no cad,cr. De lo corutrario.
ihalbila de di.rigi.r:-e á las rt:rilbunailes, la lev es
termi,nan,t.e : la señora 1de Fitz-R.oy terudrú
que sufrir ,p or lo menos ,diez 1dfas ide ,p,ri..:;ión.
Tuna.ginia el e.ooá.nJdlallo I.Juie se fomnaría en
'lllU.eStro pobre a.rriaib-al, qué gu.s,ta.00, para las
h ojas mdicales y, el dí-a del pro,ce50, los p~riód.icos de las cinoo alpl8r0cerfan oon eslte titulo á grandes oo:r,1K!teres : "Una La R01cihe'Tremie1,e ante ~ juez corroociooall."
Fuerna nos ha sido pre,tarncs por el momeruto á oote ilruelo aib-;urdo, impcé1bl,e y que
~ o tenld.I'á efecto.
Por otra parte, fuerZ"a ei- haeer justicia á
Dlllesltra a,dver~ario : guarda tvna aictitmd mm1y
s~tica, ha areptaJd,o el caJ1-tel que le lle,-amos a.hora á medio di.a v nos dijo que h81bía
rf.'!flexionado bien y que tl'.l e&amp;t.a,ba ·cfa,puesta. á

ret:irwr la bofetarla en tanto que la 1111.a:rqu.esa
no ~1-ase lo id.e "sallohidh.n." !Luego Ill01S &amp;sigmó á doo de s,us aimigos d-e "Petiit Oluil&gt;."
Y en ésto estamos. 1ffi ma:rqués de N eu&amp;trie, ese pobre hOIIIl!bre que en roda SJU vida no
se ha OC'llipaido más lqllle de ~,a ibolt1á.nroa, está
en oan:na enfel'lllo die la emoción. En cUialD.to
á Fitz-Roy, que est.á sepa.Tatlo rd e su !Ullll.jer,
dJiloe que no le i'mporla lo qlll.e s.u.ooda. y que no
:i_,uiere 11Illllliscuirse en este asu,nto.
0

Pen.s!lJ!1los recmrrir al .arbiltraje de X .....
el aicaJdémioo P3icólogo, el attnigo, ,e,] oonie,,or,
por ldecmlo así de tO'da.s e.."'81S señ&lt;Yras ; pero el
diabllo se ha, me17ido en ,todo ésto y el gra111
hCIJ1libre, según dioon, se encu1e!litra en Xorueg-a, asistLen:diO ali jubileo de Ibsen.

• ••
· P. S.-Yue.Lvo á abrir mi cama para darte ouenJta. de da entrevista que 1m.vi.mo,s con los
tasitigrys F.itz-Roy. :Están tan fastidiarlos como nOISIOltros ,de haiberse metido en este riidiCll!lo astlil1to. Pero sin embargo, para guaro.ar
la forma, idisorubiunos il,a,s OOilldi-ciones del encuentro. 'Es.tos señores nos habían propu.€Sto
la es,pa:da; pern Sa.i.nt-Aiu!bry les ha heoho notar que la espalda. reque.ría un ci.er1to desn111do
que era muy delicailo ilm¡poner á las muieres
de mUJOOo . .. por muichas razones. H edha la
ohserMación, lo.s testigios iClli ilia ¡pante ooveraa
11atir&lt;1:ron lo ;propuesto, á su pesa:r, segÚiD me
parooiló.
Se eligió la pistola. Saint-Amibil,Y iprestará
un pair ,qiue tiene, verdaidier-as pis6o!-as, de la
casa de Grustinin€', de '\lJila precisión perloota;
pero se oompromete á esoa,II1JOlteJair- las ibaJa._ en
el lll!OOnento 'le enico111ü-.a,m10s en el terreno.
H a oornaldo 4eooiooies dietl célabre pre~tidri.,O!!'i.itaoor Rerunam.n
y ,pama. él, según lo ase,&lt;r,ura eso
,
•
.J.o
'
no es roos q,ue 1llil Juego
:niños. Las
oomibati.entes no verán más que el fogo,nazo.
Sa.lvo e,,l;.e ligero &lt;futaille, e[ duelo seni en
eer.io. "RiwErrnocs creer" tanto ¡paira IClOOl!trarrestai- las suscepovbiJ.idades de nu.estrais clienites
cerno pa:ra darles un:a pequeña lección, en oa-

=

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· ,

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- , •~ ~~
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~ pr.,..._.

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I
.

~ - -- ' '

,
11

:.-.,...--,
'

so de que se errn1peñ.en en llegar hasta lo último de 1a fairoa. Cooo, no obsban:ute, q1Ue se
conteDJdmn á tiempo.

II
Segunda carta á la misma
Condesa de B • •••••

Juili.o 4.
P ues si, pr.in:na, el idJU.elo se h.a emeciua,do ~
ta 1J11añiana y, verdalderaimente hffillos tenido
miedo.
Pero proced~,os por orden. AJ~r en la
ta1,d,e agotaron todrus las tarubaitivas lc1e J.'leOOil·
cillri.aciÓ'.n. A pesar de ,Ill\li0Stros ruegos y súplicas, la marques.a se rehmsó temrrinanteanenilx!
á .retirar la paJl..a:bra "58ldhidb.ón," ry en con~encia perdimos tolda la: espe·ra111Za de obtener las excusas. Sai.nt-Aulbry, que todo
aquello le fastlidiaba, nos diJ;jo : "¡ Diiaibl.lo, acabamos pmnto !"
Además, Eil ,asunto oornenza:ba á hru::er un
ruido infernal. Se citaba un gran número de
pers001as que tenian dlispu~1tas las ma,letas
para m.airchan,,e á las aguas 1del mar y se agregaiba -qm.e lllplaza/bain su partida ,para asistir á
este sen..,oaci,OTua,l enouantro. Si no l~eviarm.os de
prisia l.$ oosas, estas Ge'ñoms e.staiban aim.enia7Al!das de tener á "toldo Pari,a" t'll su dtuelo,
na.da menos que &amp;i s,e tratase del señor Z .. •
y el caJbaJlero Pirni.
Era, pues, urgante aJOaJba.r.
De común acuerdo la cita se fijó para esta
m.aña'llil ail ~pu111.tar el día, €'11 los oam.lpoa
del "steepue-&lt;c-íha.ses" de AruteuiJ, de los que
Sruirnt-Aubry tiene u:na llave en S1U oaili.darl de
crunioorio de las crurreras.
Ftuimos los ,prin:n.eros en 11€gar, á !Las cinco
en pun,t-0; ibá:moo 11a marquesa, .Saint-Aubry
y yo.
A. pesar de lo fresoo de la mañ-a,rui, la señ ~rn., de Neustr,i e iba en cmerrpo, annenazamrlo
a.si a la "s.atlohlcli.a." ron eil más humilllante ·
de loo cOOJJtrastes. La jorooda s.e anu.nciaoo
sdberbia . El vasto hipódromo &lt;lffiiierrto, se presentaJba 8lll1Je nuestrOIS ojos á la luz del sol naciente j wbre el immenso prado, húmedo ipor
el rocio, 0ll,gunas brl1'Il18S ligeras flof;a;ba,n
aún, prestas á fu.nJdirse en cl. azuil. Des.pués
de tres sennanlffis de q1Ue se hrubía oorrido el
Gra111. Premio: liJbre de cabru'lílos y de homlbnes,
el 'C8Jllpo de las carreras i:i/ba, á repOISar hasta
el Otoño. El " turf" en va:oaiciones se diaiba aiire, ·de praidera nonn1i!l1Il/(lll, esmaJJtaido die botones de oro y de marga.ritas, dioom.iJru¡{la,g
en la pista pastabam aJgumias ,va.e.as &lt;l,e la lechería ide AJUteu.il, se oía ascenldier en el aire
la ca.nci~n perezosa d:e la langosta, OOUJlta entre la iluerba. Pooo á pooo la nrutura.leza reoonquisbalba la piamicie, era, robre la 'Vida sortiva, una revallldha enCillllltaidora y manifiesta
&lt;l(' 11-a V'i!ilii camrp~re.

�Damingo 6 die A&lt;bril de 1902

EL MUNDO ILUS'DRADO

EL :'lfF~DO ILUSTRADO

París, ,;í, a,ru6 'hara doronía ,a'Ún. Ni un
coohe, ni una bicicleta en el honizonte. Por
íol'ftmin.ai los IOU.riosas esta'ban idespistaldos ó
&lt;lesoo.raoona&lt;los por la hora matinal.
La marquesa y yo ,p,aooálba,mos por detrns
de Jais tr:i1bllll1iaLs, !bajo los oa;staños, mientras
qire Saint-AUJbey ilba á preven.ir iail gwanda y
á dia:r11e la consigna. De ,pronto ]ia marr:quesa
se •detuivo y, se-nci11oonoohl, con uma oonri,,,a
q,ue no oil.vildaré m~a, me tenidió 1a maDX&gt;.
Eso íué Wlo. Xo pron111nci6 una sola pailabm;
pero hay man:ros q111e ha1btla:n y sentí 11rue 1a suya quería decimne :
~:Mi polb:re Aberto, sois muy il:Jnumo y mu;y
crubalLlero. . . . Aquí os veis, vos, TuU hombre
~io, mmaJclo po.r mi annistald, e'Il. un dru:etlo
de mu,jeres. . . . Pe:ndón, ¿ veoom?. . . . y
gra&lt;:ias . . . . gracias . . . . ¡p,ase lo quie pia!saT:e !
Esto es toofo, pero me OODIIllOIVÍ. • • • 'Duire
de.;oo de tlecirle :
-'No, quen:'ild,a amiga, D.'alda oOCTuJ:'!I'ÍrtÍ ••••
-es UJn dJu,elo pa1tt :rcirn.oo . . . . nosotros mismos somos te:Sitigos para r.eLr'l'.l.OS ....
Pero n,o me atioov:í, poo!Jnre ]a ví muy seria
y IIUtcy comivencilda • . . . Y ip,aim ooujltrur mi
twbación, 11~ silenlOioealmente á mis labios
su pequeña mano que haibíai olivitdalclo soltar.
Un cmarto ide hora deapu.és, la señoria FitzRo,y,~'lre no ¡puede 1ruu.noa lilegrur á ita hora,'h~zo S'U entmda por la PQJlllleña puert-a del ~u~r kle pa'SaidJa.
Bajó del oocli.e, pálQléLa, ipero resue'llba, mwy
eleg&amp;iile, ccxn Sll.l traje de o'heviotte marrón,
&lt;0&lt;?'11 su dn:fiurón de :cuero. PorqrUe e1La tarrn~én, taimb1én iba en cuer¡po, IOOOltesoonrl'O vaa
henitemenlte á la señotra de Nieustl'ie. y ,el
b~o es qu~ esta l!Illañan:a, rpoo- DIO sé qrué artiifwio rdJe toill.ette, l,a Fliitz-R0ty se haibía procurado un ,ta;tle de avispa. Sus dos itestio-os
1a segn1.11a,n,
,
--·~--- .p or un refinarmien5
aoompan'11UUS
to ~r.en:no, idill Dr. '.l'aI1ditl', ill cinujam o, ml.llJ
seno. A aJ:gunos metros de l1a mmqrn:es,a, -se
de'ÚUJV'o y las d.arnas se Jiicilerom. UIJla reverencia fría y cermnoniosa, llliila rnvrerencia d,e eoo,..
d!rillla de 1anoeros. .M pu:rubo el de más eda:d
icle loo miembro; ~ "Petiit Olmlb," sabamido
el relox, nos dijo á Saiirrt-Aiubiiy y á mi:
- Vialmos . . . • Aip.resurélm&lt;mos si qU€1'€!IllOS
~bar ~n.teis que Lleguen nos peri.oidistas y los

&lt;JÍiileID1altógra.foo. AJ mismo ti~po por U!I1
"~'----·"
. " que no carecía de ' id.elioaideoo
lllll=--crisse
o:fre:ci-6 su 1brta.zo á mi di-en.te la señora ~
Neusitrre, é :innitánldolo, dfrecí ¡el]_ mtío á lia.
"~alohiioha" y, solemn8ID.eI1te, C&lt;lJ1 el mfismo
aue oon lqf1re _se Jle_,&lt;&gt;"a á l,a, mesa en la embaja,..
da de Austna o -en l•a. Nun:iciaituria, pasannos
t®IOS al otro Ira.do de las triibUJI1as IIDeilK)tS
Saint-Aub:rty, tá qlllien haibÚllmos ÍID!V~tido, oomo se sa1be, por n,ut'Stm :desigm!a!ción 1tllnánime
oon e1 dme,aho de oarg,ar 1as anrruas y qu;
parril;ioó á 1busca.rJas en al oodb.e.
. ,ElEíúa 'maniobra, im¡pimda ,por Uai &lt;li~icion furvoraiMe del 1~, simJp.1iifioo Jias oosa.s
de una manem feliz y s11¡-prinná6 para Saint.Auib:rty 4a pequeña ClOO'.Il,µliioamón id.e tener que
J€SeaJmdteta;r la.s 1ba1as. 0:pe:I1al!lldo iá dñsl:ain.cia
~ coonpañero cargaha sól'81toonte oon
pálvora, a~!Il.q:n,e con toldas ,las :regillas del ante,
Y todo iesta diioho. En el fontdo yo me ale!!'T'a
ba .die 91ue f.uese rusf, porque á pesar de t~o:
no ~ a oo.nfia:nm en el tahmto ascarrnotea.dor
He Samft,Aulbry; 11acooo1aiba qwe um,a IJliOIClh.e
en oas.a de Lan.sac, hwbí.a querido dilva:rtir
l,as 1!-1-utih'aclias y les ih.izo u.na suente can la
l:&gt;araJa, que a[ fin oo resullmó.
.Aoaibáihaunos de oolocar á las daJnms á cin~ ¡pasoo ~e ~tamcia UJna Id.e &lt;Ytra (y ooto
se ~ ,por S'Ui_Jllh10a. mía, ipcmq111e no me explioo que mveniai ble. fuerza me obil.igalba á exa~ - Jia pnulden.mai), ouaTiido Siati:nlt-Arulbcy
mJvtio, iClOOl aJSTP~ oolffiilllle, traía Las ,pistolas
c001 tdill:t prooaiumón, iaipuntrunJdo á fa tierra
oomo si fueran Ull.aS amnalS rterr.i,Mes oor"'aoos
lhiasta iJ.a booa.
o
ü,í to.ser dletrois d~ mí, era ill !doctor ¡qiu.e no
~la ~ e : r lJa ~ y q1Ue, VIUJelif:,o de EBpruldas, :fingia l!ll$pe00Lo:oor su 1botiqu.fui q·ue haMa itenildo la OOilci,enci¡a, ( ó la. b~) de l!lenru:r.

á

Saiut-Awbry, ,niá.;; y llllás SO®IIJJl:re, ofrooió
una ide las pistoilas á fa señora d'e Keusti,ie,
la &lt;rlr'-a á lia Filtz-Roy, y luego fu.é hacia nosotws ¡para. &lt;liarn:os la ~ l .
En este IlllÍ.!nluto su¡prrono m~ fijé en la~
ooon:batientes. ¿ Por qué no lo he de decir?
lia.s d:os oon las a111llfül ampu.ñia'oos ioocfa11J fJ'.l'.ruJ
MI-a figura.
La lilk'lrque.;;a ~ta'ba wber1bia, e11gu!icla, con
€il oue:npo lllll pooo echaido íJi.acia aJt:r1ás, la caJbe.z,a. alta, Jia mirada intrépiida. Me :figur.a,ha ver
en ella a[ conidies,ta,b!J.e su an.tepasaido.
En cu,anfo á la señora F.iitz-Rqy, ¡IOOSa extraña! su trulle, á distalllcia, ~ ipa'OOCia ide
u.na clelg,atdez iruveirosimiU. Positilvaman:te la
señora die N mmtrie ha1bía si,d,o dlur&lt;a ¡para c001
ella, casi inj'lt~lta ... .
De pronto creí ver n,ue se .ponía rruu.y roja,
qlu.e s,u pedho 'tenía 1 m ~ pirecipita.dos y que pareJcia resipiim- 'OOll diiiooltard. Yo
estaibia 'Violento parque todo ax:iueillo acaJl&gt;ase ;
llleg,ué á tener llásbi.m.ai de a¡queHas mujeres
bonitas y por más iqtue lo ~i'ffien, ancontra:ban la lección severo.
. ... Por teroe-rt:i v,ez Sain/t-.á'UJbr,y dió U'Ilil
pallrrmidia. Silmul,télooaunernte fos idos disp,aros
resooaron ....
X o puldiJmois oonrtener un gri.bo d:e terror :
la. "srulchrid:m" halbía. caído iinanúmalda sobre
fu. ianma, oon /La 'Pistola hurrneante a,11,]l entre
los 1de&amp;s de la roa.no cru:\Palda !....
Un mismo pen'Saun.ienfu, el ,pensaoniento
&lt;le _1;-llª horrible ~~grac:,a. _ele una ella t:rág,ica,
baño wu.esiro €E¡pmtu. ;y mm11mos á Saiint-Aru.bry que, •mu,y pál:do, noo mi.ralba tannbién
oon el seun,J:1J.8JI1 te dem'U]dado, s,iJn ccrrnrorende;
Jo que oounúi.
~roo:1to coo:no él rayo, el 'dootor s:e ha.bia premip1_taido y _esbc~ de ro~'as jllJillto á la pobre
muJer, arplliik¾u¡'do oon ans.tedad la oreija aJ pe1

cho mi,entmas ,qiue no;-0·tros, aternaldos, ih.acia,..
mos €ldit1ezos po: con.tener á la mruriqiwesa, loca die reono1•dirn1entos y desesrpeooción.
Repentin.a.n:umte al d()ICtor leva:nrtJó la ca;bez.a, y con -un gesto 1bJ."UISICo cortó el cinVUJl'IÓn de
cuero lde la víctiilila, y ulia1mláin!dan.os con ,ma
SOIIl1Úsa, nos dij o :
-N'O es n•ru&lt;1a, la .señor-a estaiba un poco.
oprimilda, narlia más.
Efectiivao:n.enlt€, como por enea.nito, la señora Fitz-Roy voJvió -en sí, le aiyu.dialmoo á poneJ.iSe en p~, lEl poco aturt1ida toklam, pero
visibl.emerute alivillda.

.

. .. ..

. .. . . .

. . .

LOS SEÑORES SENADORES DON APOLINAR CASTILLO ÉINGKNlERO DON IANUKL 11. CONTIERAS.

Inútziil. es dooi:rte, querida ipriu:nia, t:¡_ue todos.
nos eioc-ontral!Ilos á meidño dira, en el pa¡bellón
de .ATm'elloD1VilJJle.
,S001. las tre:; y el afltmuerzo oon.tinúa.
La Fitz-Roy ha deja.do oorrer UJn pooo la
mano y ""Teo1cm,p,ad-a con &amp;ÚÍ\:lea fija, afuu:na á,
Sai.nt-Aru.bry, que ]a -escucha oon cierto aire
de tern111rn, que ella no esta/ha opr:ian:ilda y
q U.e 1~ pooríia prooaT si qwiera.
IDn cuamito á los dos illliimn1bros del ''Petit
OlUJb," ~os creo en muy buen camrioo de llegar á ser un.os ena,moraidos locos de la marq,u.e,,a.
Y yo que te escribo d,e.sd,e aquí, sá1,o en un
r'iJllOÓn de la m~"'ll, ooniclu,yo ffioaó.fi.oa.menrt.eld.icie.nid.o qoo &amp;-te éLuelo entre doo mujeres
bonci.ilal;;, IDO(fensiivo en a1parjencia, e, en :rea.lidlaid un gran pcligro .... --para los testigos 1

Dos 'ILOOilltooiJrntilelnitos 1Cfi3Sgrak:.iald.oo ten.em.oo _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ __
(l(lllisig.rualr en ilias ool.11IDil.8S de [ra rpresen,te
edii.ción : 1a mm.&lt;e~ !de loo señ0r€5 Senaldorea
Don .Apotlma,T Oami.;1Qo é I:ngen.i.ero Don Manucl Mia;ría OO!ll!breres.
Álrni'bleis fueron ipersorms €11/.tilmai'hiíl ísin:nes lY
&amp;jan '1llD. va.cío ¡prof'llilltlo en los cí.rouilos ~olitrooo lilte:rarios y cientíJioos k1e esta OaJPI.taJ..
EÍ prestigio per.,,aoo! del señor Ü$1tillJlo era
el T€Sllltaldo de sus iamiteoeldiem.tes oonn.o hombre
pwblico y de sus rel6vamttes virtru.des como
partroufar.
F.11. señor Ingeniero C0:11.treras :6ué urno de
los :maestros más runrtiguos ry queridos en La.a
:Eoouelra.s Nacion:aíl P;r~a':raitOIÚla y en. d3S Normales .die Profie!So:res y PTafesoo-as. ~ ñó 'V'arioo oa.iigos púb1iooo é 'Íliltfil.lUJJÓ mudho en
la nea[li~iÓID. de las olmls M D€Srugiie ldel
Viaillle.
El señor Oastilllo mantmrvo ooono .idead politioo el 1lmber.ailisroo en. su im.ás icoon,::¡x]eta aoopción y 1dasemipeñ.ó cargos ipübilioos de muxfua
1Ill¡poo1tamma,. ]irué rperiddilita ld.isuimJg¡uiiJ y
murió reu¡pamldo 1l'Il sii11ón m el SenaidD.
La sociedaid me:xiioam,a ha sanltiiéLo viivamente 3.a dmalparición ide estas doo rpe:rso:n,airudaléLes y "El Mru,ndo Ilustro&amp;" bJaJoe ipatent€S, lá eu.s rieapectiva.s !faJmiliru;, loo -votos de
su conrl.olemcila.
qnie

..

.

Domingo 6 de .Albril de 1902

Sr. Senador. Don Apolina1: Castillo.

ALBERTO

Por la copia,

éeorges lflvol/et.

1

Traducción especial de "El Mundo Ilustrado."

....... .
.

~~-

'

S::? .
~

.

/ "í-L-

1

LA NOCHE INTERMINABLE,*
La. erutrnida de la noohe hizo crecer la soonbra y el llriílancio en il.as gl.13lI1.d.es 1ILalrruras, casi
ácidas. En el fODJOO de los barJ'líllDJOOS, resq¡uehmijaidos t&gt;&lt;&gt;r el oailor, erutl'e las secas piieldr.as
del loo "ooed19," olLfarliea:ndo la presa, y e~&lt;lrio !de u.as ,priu:nre:ras tiniehlas noclnnmas, vagabain loo am,.j¡maJles 1hadii.&lt;.mJdos, zorras, hienas,
ohaJoal1es. Más rullá del ferrocanril-.un,a de
esas 1D10S aingootru; rulgeriMIBS que lcresarrollan
su eterna. oi1rnta oolrutari.a sdbre la triste inmenaiJda¡d-,por ill 1bo:rde ldru agujero de u.na
de e;as piiadras ~ ry me.gI111ZCas que
oonsi.go aDrastram. las a:guas imrvernalles, a.s,omóse 1a oaibem de otro vil runill:n:all.
DaJI1diooiron, ,pana. wdoo rraid.os, Sll2 ojos, y
aipe:roilhiéronse sus orejas á todos los T11idos.
Esperó el r3JThinnail á qu¡e Jos últin:noo fuegos
cretpUSCl1lllia.res vinieran !á. morir en sus pu¡pilas, un,as pwpillaG 1-oj:i:zas, b:r.i.l!LamrtJes ry Jl1lllhg!IIBS, camo las de las. otras fieras nooturn1as.
E[ ge:,to de SUl5 lllmillld.J.1mlas, enizaldm¡ de un
;pelo tieso y ooro, i.nldri.oalba &lt;jiue estalba hooho
á J;a l'Ulcl:la, á la ,:raibia 'Y aíl tie.rror. Só1o que
arriba ldial hocico, rurriba, !de los aroos feroces
de sus cejas, lo que qrued31ba. a,ú,n, Id.e clarid,a¡d
en ilia noohe, parecía. ipooarse sdbre ,un.a f-ren/oo mJen.as 1nldñgn.a. ide .I1€klill:&gt;i'r la 1w; &lt;JIU.e iia d~
las hiJ1:m.1iis y chaicaJes. Hizo el ooimall. ,esfru.erros ipa:ra a.rra:ooa:rse de eu. 8'giUljer.o, IOOlDo si en
él ootruivi.ern rup:r.isi.anado por 11,os ou:artoo tr.aseros; .al fü1, sa'lió, &amp;e esbi.ró, ena.roó cl lomo,
toa:n.ó, tooom agaclialdo, 'Uillla sillueba tlesconoontamte y, súbibalmenrt::e," se ingu.i.ó; y ¡;¡u Oc1Jbeza, que estaiba oontra. /la tileu:ra, se levMtó b,¡¡,.
ci.a el ciielo. So'la:roonlte entonces se hialb"ría
• ¡pod.iklo ooonp:renider AJUB aquel!. illill!Íllnal ldeMa
de ser un honnlb.re.
Mas, bajo esa fre.nlte que, como oo he td:icho, ·acaiba.ibai de irecll&gt;ir la Jruz, oo;de hada
mu.ohas ooma.nas, salo se tprddmciam. sensacioIlffl de ,bestiia, rle 'besttila. misernJbll.e y baltida,
e'l 1umnlbre, 1a seld, el ,jadeo, el e:stUJPOr, 1a
(*) En el últi"mo concurso para cuentos que abrió "Le Jour-

ual' de Parts, hace muy paco tiempa, dos trabajos merecieron el premio de 1000 francos y entre ambos s'e repartió esa
suma. Sin embargo, este cuento que damos hoy á nuestros
lectores se publicó primero, como una dist;nción. Los trabajos presentados se contaron por miles,

N, dele. B .

'&lt;L%"1uat:ia &lt;l:el acoob.o, el terI'OT exit:ramaido de
.lJa fuga, el vértigQ de las ;piemas por tmto
iT ¡y yenri,,r eternannentie erntre 'Las OOilllb:ras, oon
el pea.wetuo e.prun.to de enoon.tra.r, anm en la
noche, á los que oorrni'Illa,n en el día.
Un.a vez 11IllS, miTó ail ihor.iron~ con. !llllllr'aida de ilenooT y desafío. Y romo no viera hambres, oohó á rundar, pesald.atmietI111Je. Llev-aba
unos za:patos rotos, enduoocirlos y oontriaí.dos,
oorm&gt; .ouerm.os, en liui ipimtas, llllil.a.l'MJdoo oon
hebras de ail.fa. Sohre sus crulZOOlffi desgrurrados ~ pe.n:diente, Jlo Qev.antaldo sdbre la
espaJida oom.o. naturailim.wte ,lo !Ll!ava lhasba el
más miseraJble 4.n'di:gana,, un manto de l3mla,
sucio, desb;illoohrudo, lDlll(Y oovto. •EstaJba livido, con truntas huelilas de miseria. y :raoohlía
sob.re la cara, que apenas rpodí.a de.scu.brirse
haijo esa idJura ~ m , iespantosa, aa:na.rilla,
su lllilltiguo rostro, su rootro V1eroialdeno, he-cho para otr.as emooiones :más h1i!IDl3JJas.
Oaa:nwooba enoorba&lt;lo el nriserruble, al'!l'laSt.ra.n:do á lo larrgo de la, vía sus pies ensaingrenltakloo. V aci1aJha aJ. aipoyarlos en la tie11l.'lll., vemientdio renovar iLa q oomaldtura ; CllllID.do a:l fin, los llip&lt;XJaiba, senrtíiaiLos lDlll(Y pes,arloo,
é 'i~~loo aidlheridoo á la ti.erra. En
asita ndehe, oomo en ¡ilainJbas otras, loo rieres
para:11:ili)S, alaingaiban aTI:be sus ojos dos il.í.nieas
brill:anites, :iJJ..fi.n.i,tas. Ocxnooía. en todas sus
~ o o estas doo lineas, ora negras, ora
oomo a,rgemtaiéLas por el frotannó.enlto. Desde
hada mlll.Oho, haibía.n sid.o sus compañeras y
SUB gnifas.
No .podfu. dejrarlialS: ila. carretera
em :pa;ra él dieaniasiad,o pehgrosa.
1SU1l:&gt;ienrlo halOia el Nloo:ite, 1e decían:
"Anilli., all:ú está el crumi,no." .A vooes, pasalba UJil
;bren sobre ellas, UJn tren cdLaniiiaTI., looto, que
re iprurecía á Ja vez, um.a nífugia DJegra y lunnin ooa. DetEmáiase eruto:n.oes, con SillSi.a die sailltJallj
hacia &amp;, oon ;deseo de ser uno de i1os rostros
bl.aiooos, erut:r1e.v.istos rpoT las ve:ntamhlas, Uevaldoo hacia ~ , tan a;pmsa. A su tVez, !la refaga le decía : "A,n,da." Al :fimiJ. de lBS dos líneas 1:&gt;ritlrurutm, se i.marginoa!ha, ver el mar, el
mair lilbre, el lllil.1ll1ald,o ipuenbo, hl.eno de iniq;urietnlcms y de ac;peranzas, los g:ran:ildes paqruibots tan vigilados, 1ia ipieq'lreña pa,rta.na, pron-

ta á dia.rse á la vela. ¡ Con q111é emoción se e.scurri,['ía en e1m ; y . he all:ú, 3ll fin, que d.ej aba
el puerito l
Mias esta noicJM, M veíra \Yª qrui la TI!il,a. ae
dJeaplegam. Las lineas briilihmtes y,a no le decí.arn: ".An&amp;." ¡ Cuán. lejruno, vago, é :ÍlllNe:roiSÍimill, parecíiale ieJ. primer ti.ernij?-0 de su. evasión, cUla!Illdo se siln.tió •lri:bre, ICl\lilJJJdo el espacio
y la esperanza re¡a,parecieron paira él, ÍinlIOOlloo, ! Aún oao:ruima.ba; pero mi.em/trn$ más se
a:proxi!ma:ba. á 1a coota, ~ a.'lllmen.taihain los
:Peliig.ro.s¿ ceroán¡dOl1o, aoonra!Láilld.dl.o. Más caminos y ~ goodaimne.s, ~ hombres y más
enemigos. Y los Íin~im I Más v:ig:illamloos,
OOil!V~i.dos al fin por la civiíLiz~ión de ~ue
Ja hospital.irlad e, 1UJI1 ormlOO, le atrapauÍla.n
ailJ.ora y le en.treg,a.ríain ail. aldliuimástmldor l
Ah! J'llJIIllás huibiera creido que aioaibaria por
enoontrause más pri.siOllel'o rpor IOOIOOS sus
temores que ia.l!lá abatj o, en el ltailller, dentro
&lt;le su saico de p:resxdri.o l ••• ••
De ,proll!to, tUJVo deseo &lt;le acoot.a.:rse, tl13JlllSve:rs:ailim.ente sdbre loo rieles. .Ail. roza¡r los cardoo, ihizo ioaer a l ~ ca:mooles hlamoos. . •
Se dió cuentlai 1de su haimlbne ..•• lmiamJb6 va.nos rpruños, [os ihizo tr.ooi.ar entre sus dwn.ites,
oomo a.velilalilas, Jos id$"or6. . . . ,Su ,baca se
acordó de TuDJa cosa exq'lllÍSiltla : las ldáscairas de
nara1I1ja. anrojadas á la vía ¡por !loo rviia,jeros.....
Y, súbitan:oorrbe, g,in:nri.ó, 001D. un,o de esos hondos gemildoo, mpalilltosoo, :i.nn:nerulos, deooo:n.ooidos die lrus ciluid,aJd.es, OQIIlO que oo son lanzados smo en la sdlddald, rpor !]as fienis y por
los aibiam.don,a,dos. Iba á edharse ,p&lt;)T tier-:ra
CUJaD.do fil'U&gt;Íl'Ó una :t:r€00Ura de 8b"'OO.
No lejos de la 'Via., vió u,na soonlbrm masa,
oon 1l!Il pe;nacli.o de "eUICruly,pbus :" :um:a. qu:i!nr
ta. Vaci:ló. Las ''k~bs" il.adraria.n.. Luego,
bruscam8Illte, saxmdi'.ó Qa l'.la.beza, !lll181JXfu6,
fran'queó los aJ.cés, ,jugamldb el todo !pür el
toido. Cer.oa de la oaaa, UJna ~ficie ouadralda rel~ia en la noohie. Tentlido boca aibajo,
/J. b ocill.a .de la f ~ , se puso á sorber el
agua.. Durante m'lloho ti.e1mipo, beb~ó sallivajarnxmte. No pensó ya. eino en e.511JEmtle:rse s.e
arrostnó, rodó en un rosal. Se lSentía
y
Qjgero, ahna, y cuer,po e.va¡poirados. El salbor

débill

�DoaniDgo 6 die Abril de 1902

EL MUNDO ILUS'nRADO
iIDL MUNDO ILUSTRADO

del agua, aiú.n 1o sentí,a. en u.a ibooa, iy, en su
nariz, el olor de las últiiimus rosa.s.... Cuán
exitraño era este per.frume idelioailo. Las myea
,lmJ!l.amtes de los rieres, los negros sacoo de
!Presiilio de sus camaradas, los ~ , ell
rostro odioso del "a!dj unto" de i1os traha.j os
públicos, danzaron nrezcla.dos, en S'll ca1beza,
OOI1. el peI'funne ool.icado, el l1lllaI ~
, u.na corteza de pan, y la veLa de :la tarl..a.na. Todo re
dEsvam.ecía..•••••
SúbitrumeDJte oyó una -voz y llillllS r.isas juveml~. Lna voz &lt;le mujer y 1lIUIS nsas JUvenrules, atrás de fos muros; si esto oorutUiillde,
oomo la proximidad de todas las fell.cidade.s d.eooon,oc.1Jdas, aun á los jóvenes que tienen toda.vía. en sus la,b10s el gusto de J.a dicha y en la. memoria. :ia:ruíg~ aDICa.II.UllCiOras
y deJ.icaicl.as, para el .desesperad.o .9.ue se oolllta en .La sombra, !Para el prófugo, toidK&gt; impregnad.o &lt;ie su eapantoso olor ihU!IIlaJ'.l.O, pa.ra
el '.P.I'eSJ.c:LarJ.O dege.uerarlo !POI tantos an0c, de
&lt;iegrad.acl.on.es y d.e YergJ¡l.ellZ.a, este eioonteCllD.lJ.oo.to se elevaba por eilCllII1a y !I)Or fuera
de sí .mismo, ooono ,u n eD.S1ueno marav111ow.
lill cainto vení,a. de muy cerea,, y sin embairgo de muy leJoo, del .fO!IIJdo id.e su j11venr.11~
Y. aiun. de más aJ.Lá: ¡ del país en _qu.e duemue
wd.o lo ~ .hub1-e.ra po,d.ia.o ser !
El nuserable se apoyó sobre la pa.1rna de
8118 .ma.noo y, sin senmr1 swb16 h!Ulla .La voz.
¿ l..),ue 1mpo1,r,a lo que eJ. oauito &lt;iecía, ru .9,U6
1uera a.rroJado en .La noohe por to~ Jal&gt;w,; r
.t'a.ra aql.l6l. que lo e;.-;cuoh.aiba, est-aioo .Lle.no de
todas 1~ pro.fundas sa~caci.on.es que no
repia para aquelJ.a que 10 ca.:ntJa¡b-a.. Las t.nvJJlltle:; pa.1aibras del. rwna.nce, trru.a.n, co,m.o á
m.a.noo Jd.eruh;, el olvido y el recuerict.o, los re100rd.uruen.1i00 y las eaperanzas, fo ~l&gt;le y
i'as !POO.IJoo.Lidianes. l::io.fooalb-a.in, ~oom. l.l3IS
voces áspera.s y a.margas 4ue a'IÍ:n. vwiain en
las ohoqueda.des de sus oreJas; 1a eievalbain
ar:rri.oo. ae S'll propia vi&lt;lia.. ..ti.asta wb.í, .La voz
haibía fflILÍ.ido o.e la. sOOllibra.. Cesó el canJto.
~ ipers:i.anias Cl'lllj1eoon. ~úl&gt;itaim.en,te se en.oe..u,dio un gr.run. :relán:n¡pago de oro, á través
del fohlaJe .w.ega.ron ba$ta él atlgum.oo rayos
do1'3Jd.os. ~e aoooo.ó de sí mismo y se ~pó
en el rosal. A tr.wés de los ~ , miiró
00D.

- ~ n se oon,talba.~ha.lbía sido treoogido,
~tado por un colon.o, en ou,ya ~ vivió años ,a¡_pacibles. . . . Oh ! SeJ.Wir á aquellos rostros 1umri.n.osos ! El aano---,aquel que
deibia ser el 81ID.O,~ alhora. an torn.o die
sus dedos , los finos caibe:llos de su llrijiila. ... .
Más amiba q1Ue su oonris.a, no distimgui,6, sobre 1a fl'EillJte, el pliegue ~ aa 1w:fu.a. . . Sí,
se entregarla á ese hoonlbre. Quiso verle um.a
vier,; más. El colooo se haibía indlirua/do ; aib.ora
Uill.a :rama tl.e oouJltaiba el rostro. El prof,ugo 1a
18Jpantó. 'Crujió la ir.ama seca.
-Pedro, Pooro, rulgnmo est.á. .aJh.í. Has oíido,
Pedro? dijo la voz qn.oo había cairubado.
-No seas mield.os-a, queriidla.. Si ~&lt;1"1.lllo estuviera, los perros lad:rairían.

¡ Quñién sa1be I Um sombra salltó. Se aib:nió
u.n manito de lana, oomo se abren dos a.las
SOOD!brí.rus. Un pis.tole~ rayó la noche. Las
alias Mful m.amto .oruyero:n, oo:mo rotas. Se per&lt;1ió UIJl si.wpiro.
• . • . . Cilllillklo viiniieroil los rostros l'llJJillinosoo, con 1l1Il :faro1, no vieron ya sobre la
a:r.iáooaira heriizada y los ensam.~ dri.entas del cadáiver desconocido, ni aún el vértigo de la :imJvisible SOI1risa qrue les había dirigiildo á tl'lllVés de la noohe ,in.te11Il1ilnahle, la
doble noohe en. que &lt;lluernmm, en grandes
m,uJttituJdes, •amailgallrulld.os pwa ~ r e , todos los ronm'a-senibidos de la viida y de 1a

go id~ rojo postizo, 'S'llhió despacio y tristeaindo loo 1peM.aiios &lt;le !la oocalera S&lt;ilitaria ry estrechauniente illuminarla ,por un sucio faroil.
.Mlá a,fuem hacían frases y bebía:n. in.sensatrumentc los cóunicos oomo se les llia:mruba
en la provincia, miernftras él pensarorlo en la
prutria, y e:n la madre que desde al!Já en la
patria, le pregu,wba:ba om-í,n!do iría. á verla, ce
d&amp;"'Tillldalba penosrumenie :r.a,ra antrar en la cama fría &gt;de viudo xooiernte.
Por la mañruua teimprano, el más maidTUgador, "el!. harba," fué á w,r cómo seguía en
sus maJes etl. ,pobre OOinlJ!añcro en1e1'no.
• -¡Ea! levánrl:ate ya, muohaoho, que es tarde y el ensayo es á las 11.
~No puedo -:ia- atl. eru:ruyo : estoy enfermo ;
te ruego que aivises ail empres,ario ó ail c1irector ; sí, mejor á Pedro, que pag.a:ré la. muJta,
pero que no pueldo ir; :a.quí qoodo 1 ~ el
:mevo p8ipcl.
-Bien ; coono qm.ieras ; vollveré aJ. tenminar
el endai31bla:do ensayo de ese rama.rute Echegara,y.
El viiejo sallió pensa1ndo &lt;m que "los muc!haahoo de estos tierrupos vail:en menos que los
de 8lD.taño."
( ¡ ¡ N I81turatl.maDJte ! !)

mu.ente.
}Yfarcel .,Carr¡i.

~~~.
•

f

•

.,,

***
\

1

~videz :
I

En. il.a luz deslllllDibraid,oo,a pa¡ra sus ojos de
a.Iri.lmaJ. noctm:rno, la mes.a :ooc:Lonida, un.a 001&lt;lru..Lamite crul&gt;ethl.era ilUJID..ÍJil.aJda !I)Or ligera:; aLaridaid.e.s, el capoob.ón trans_pa¡renit.e ide :la. lámpara fa:roj lia:r, tQd.o lle 61llQCÍ.oDIÓ iliQdo ~e agiroo
el oora:zón. lili1 tomo de la mesa, 'll!Ilkl, naña
corrí,a. tras 'll!D. ruño, 80ll8lilido las lllll8ilWS y diciendo:-¡ Que te ruklamzo 1 ¡¡g¡u.e te ailica.nzo l
-U.na 1Il'.1111je.r joven, desde ¡1m siililón, illl!Ír.aJba
y sonreía.. ¡ .Ah l cuánto le !Pau-ooírun aquellos
rostros ilmJlca&lt;l ry idiign.os de ser vistos, anm el
de:I. ihOIIIl!bre, grande y tosoo, con ilos ojos
WaJ:!quillos que ida la ivii~ regular y segura!
B.a,bía, !Pues, sobre ila. tierra :rostros k]¡u.e !IlO habíam. sido enmi.$1/dos ry r e v ~ , oom,o el
laido seco de los "ia.ne,ds," por la a,byeooión,
el odio :reoo.ruoontrado, el cinismo de las largas deses¡peraciOD.€8.
Es11aiba en. uno de esos :roomerutos raros en
que las cosas no sooi únican:nente lo q1U.e son,
sino lo que diicen y 1o que roouerooo. De Sllls
pI1Ílllleros años, desde ha.cía itam.tos a.dos, como
muertos e:n étl., surgiam. otras innlágenes culbrien.do fa.!! imágenes p,resenrbes, ibian que entre eli1.as no existiera :rui;rugu.n.a srooojooza. La
almrurgura, el remordin:nJiento, el tleseeo y la
neces~dad de rbernrura, 1o 1eannno.vi.eron, 1o agitaron.. IilOTó. En este instam.ite, el g:rwpo que
le IE!lll'.lO()Í_orufua, vino ooroa de 11a .verutama, á. deleita.rile (l()IIl la he11eza de la noohe. D.esde su
SOIIDlbrn, ;puerumente en 1l1Il éxttasils, ell. miseralxl.e sOlllri.ó á aq_1Uellas soDJ:!Ísas ta.n. íbellas.
A!l. IIIliismo tiempo-pues tdaside que lhalbía
catl.ado le voz que parecí,a. oo ;prov-en,i,r de
[rubios ih'llllDalilos, el encaruf;o !Ille001ába.se
á urna sorda inq~-exalD'.l.im.aiba el r ostro
del dueño de la casa, para saber si "deibí,a. entiegároo1e. Aroridábase de que otro prófugo

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•A!l. mismo tiarrupo, ,tramquilrumelllte, deoonretló de sus dedos 'los cablfilos de la niña.
-Te lo ~ o , Peldro, ,t e :Lo l!SE\,"UIO. Ya
&amp;a1bes que los penos se alej.run. de [a casa.
El amo se levam.tó, idas-aipairooi.ó llll1 imstrun-

lbe-un solo i.n.sfulnltE.'f-.del gran ~&lt;TU.lo de
oro, se a¡_prox:i.mó á su mujer, le acarició la
fre:rut.e :
-¡ Oih, qué :mimosa eres !
En su rosal, di prófugo se lev8Jl1Jbó, para

erutregame.

-Oyres, V'eS, P®o, 1VeS?
-Quién va ? dijo 'lllOO voz iimipari.osa y
tmn¡guátl.a tddruvfa.
·
¿ Qué fu.é lo q,ue aJhogó la pa.lalbra en la boca del 1Il1isere1Hle, en el molnrenito en. que la
:i!ba, á proiem? De pronto, el l.aldrar !de loe
perros, ¡qllle :regresaiba.n. á &lt;tOldo co:nrer desgal'l'Ó el silencio.
'
-Qiuilén va? Te,pitió la rvoz, esitia veo; oon
um. tono que se arlri.Vli.niaJba ila aJoción i:i.rurn.ilIJ.0Illte.
¿ Fu.é que en él roaipareció el insti!llto d:e
fuga, i.rracimmu y sall.vajie? ¿ No puld.o en un
rnamenlbo :resolver.se á mostrrurse andraijooo
y herlianldo, la a'b.yooció:n en ell rostro, rOlcrea.do
de SUB perros, dlellam,te dJe ru::¡rueO.!los q~ aica.halbrun de pia.l'OOe11le IOOiil ibe.laos en la luz?

que tamitos aplau'SOS habí,a. oonqu.i.stald.o en el
Raifaeil de ''Lo Posit.Íivo" la. n.oob.e anterior,
se había. muerto, ¿y cómo? reperoltiiname1n.te,
cuando D.BJdri.e lo e.,;,pern1ba, solo coono un perro, y si'n hrube.r h81blado á naid,ie, sion haber
heidh.o allguna rec00Iliffi1dació:n úUJt.inna; aquello era horrible; "parecía mentira,"-y Slei:,&lt;&gt;-ufo.
esrlmujando entre las ID8!D.OO inq'lliebas el pequeño oo.n:íbrero, l'eCOIIT'ienJdo iemitmckumJ3nW
la hrub.itación; de cuamo en cuamtlo, se pasaba la mamo por la fomte--amso s111td.ol'OG8r-y
por 1a oaibeza cuyos ca:bellos se tdesoo.1d.eoooo.n
y le sa.litabam por enlbre loo dedos. .Algrunas
veces se Je en.wjecíam los ojos, y se mordía
el Jaibio inferior, oorno para ev,irtm las lágrimas, toldo oon mtlliialli.lda.d bien estuiliooa. El
Jefe iproouró ÚI18JDquiliza:rlo, y le dió un vaso
d~ agu,a OOI1 oogn.aic.
Ya m'ás itra,nquilo le dijo que le roga ba. que dri.ciase eua órderres ipara que reoogiera.n. del cu.arlo del hotell el equi¡paje del "desgraciarlo compañero." El, por su prur~, si fo•s
objetos q'UJe pe11tenecieroo aíl. m'Uento se rernartalbam, los coonprnrí-a; asi padria. guandarlos oomo un recu.rutjo, ry con ell importe del
m.rurudiruría constrruír vailor que i,e llt€l., fijais€,
un In.8/USOleo ; "el pobre no tenía aquí ni un
pariente, ni 1lllO; sólo allJ1á tmas los mroes la
pO'boo mrudre, á quien yo no me 31!;.rmo á dar
:ia. nocici.a ; €Sto es ho.nriible"-y OOIIDO ,para
entair caer nue-va1J11oote en la ereitación se
paso, 1a mamo por Ja f,re'lllte y a:gregó con 'violie.n.cia:
-Bien, Sr. Jefe, me .rna,rcl10, v.d. me dirá
si es posible que le oons,igrumo.; run.a bueoo
fosa; las entradas, oomo Ud. ha visto 'll.O Iian
lSild.o muy bulen.rus, y esto coobam ~ro; en
:fün . • • • &amp;.i se puede, yo se lo ag:rrudroeré á vd.
muoho.
-,Sí ; iJa fosa se le OOIIloodmti y :ooooanenda.ré á vid. con la eim;p.resa de oa;ro.?Jas · ya saibe
vd. que aiú.n no haJy vía herrada pa~a el ceInell'terio; fa cariroza C181Illim.a fuera. de riel-es
y ib8(Y q.ue tomaa- [os ooches tdle alJ/:¡_IUJile.r para
las d~1i.enites.
Y el_ diireotoT de escena, .sin. rug.rt!Jg'a.r pala.hre, salió estreoha.ndo con. efusión &lt;lle a,gr,a_¡de.
cinni.eruto, amibas m.runos de'l Jefe Poilfüco.

1A MU!RTI DIL C0MIC0 .
DE UN HORRIBLE NATURAL.
(Para un actor más que cómico,~clownesco.)

·.All. saJl.ir ~ furo, después que lo habíra.
apl'81U!diklo il.ooannenite aqrueil booa. piúlljl.iico de la
Prov:iareia, á don.id.e, só.lo dJe tarde en tarde
lllegaire allp.a coo:n¡pa.ñí,a de em¡presrurio
·anmieaguJdo que, á. pesar de los mailos iinlfomn.es
que tenia respeci¡o á il..as aficiones artísticas de
1a P~iJU.eña, 'ípero irrouiLta sooi.edaJd," iba en
bllinl. ~ me-jor forlun.a que sus a.nit.ecesores,
&lt;le,eó ir rul ,ledho IIIlás q1ue á 1a OllillJtilla á dO'lllde
ilba otrias 0000&amp;5, á fua:nar el sanld.wwh y el
vaso de via:to que 1'liannaba. "de la &lt;laspedi¡da."
-No me siento lbien 'hoy--,dñ,jo aJl. ac:tor oómioo, um. jOIVem. q¡ure presant.ialba en la ooloración ,deJl rostro y en el iemlb!lor icLe ílru; imanos,
todos 1os sím:Lo,mas de 111D. alLoob.éilico----4iem.go
unos do1011es en los ainWb:riaro:; iy en J.ia es¡pailida
quie l1llX:l rpidien I08J!Ila y 1llil, mnsa.ncio en las
piemas extraño, ¡port¡_ue yo no lb.e ~ o
!hoy más ique toldos loo ldias; ldeJ. 1011alito al foro,
fá IEfil~m- ; de allili á toma.T el .aiperiitiivo y á comer a¡q;uí mismo ien el "resbruuroot" del b.oteJ.,
y die :aJlll.í al foro; oo.m.o si0Illipre. ¡ Háse viisto !
-Balh, hasta. ma:ñaroa si Dios quiere . .AiLíiviarse-gri.tó al a.dtor cómfüo---y el ibero de faz
blainqu.ísimm, ipáJlild.a como cirio, reicienroomente a.f.eittarla y ien cuyias .mejillas eiún iha.bm ad-

El ?ireci.or de escena fué HVÍSlaido por un
caarmrisia del hotel. Urgía que S!U.lbi&amp;a; el
Sr. Pérez es.taba grarvísimo; él creía que "se
ectaba muriendo" y le llatmooa.
-¿ Pero de qué? ¿qué le ha pasado?
N aldie sabía; estaba bueno el dí,a. airuterior
de naida ~ q11ejruba; y a.hora moría; "¡si parecla mentira!"
El director -~ubió la~ ~cafleras -á tranmos, y
llegó; le mov10, le gnbó, lileg,ó á ,pegarle ero
la esiJX![da, ¡ nada !
_ Ento1D.ces Pedro salió cor:riierudb, y baJbumentdo y refun,fuñando llegó á la botica cercama, firenite al hotel.
-¿ Está un médiioo? Pero pronto, proruto,
P?rqu.e un h?mbre-y un. homlbre rmuy quel'ldo ,para nn--se muere al1M an-ilba.
-En esbe ~ooneruto no hruy, señor, pero á
tres cuadras nve el Dr. Ra.mírez qM amba
de ir á desaJ1Ular.
-A tres ouadras, y en trunto ese ihoo:nJbre se
muere, se nos muere I Y á gJ1alilldeis ,pasoo estrnjanrlo el oomihrero entre lla'S 1ID181D.O$, pa'sí,ndose la mano ·por !la frente----.acaso suldorosa reioorria la botica., frein.te al mostrnldor ~ tiendo, "á tres cu.a!d.ras, á tres cuadras, bueno es eso."
El ftra'Sipll.n.te I1eg6 -pá)lido, jaiclearute y it.em.blmoso, coro. co'.ll/VIU.lsi.oro.es aphleipti.fo:nmes.
-Señor, señor; \Y'ª fué 11iil médiieo y dice
qu.e ~ m~.
El Dirocior aihrió gr8JD.ld.iemteo.te los ojos y
la boca, enclaivijó las manos, '.Y ooro.. ooturaliooid-hast.ia donlde es posi'ble, q111e haya ootu:"31i&amp;ild en las ma1IJ.eras de un ~ deJÓ caer senta!do sdbre ,Ja bamquilllia q:n,e había
jlllillto. al m.ostra1dor parr~ ~ de los par,
r.roqu1amos, iexolrumantd,o teasi. soilllooaml!Je i
¡muerto, muerto, pdbre Pérez, ipolbre Pm-ez !
El traspunifie salió y fué á 8JVl.iS181r'lo brusC8llllenibe -á -la primera aotriz que se id.ajó caer,
pre~ de1 ata1111.w . en sus ibrazos, li1oiriqueanno
y riendo alternativalmente, con risa crisipadora, ipalm los ,nervios aien.os ~I'ciénidose. Tuvo el mrudlJ.31cho que llrumrur á un "mozo"· que
le ayudara á sujetar á la arlista OOJm que
no se goilpeara, pug; M solo n.o ¡podía c001.tener aquel etml'lpo que en las oonvuílsiones dej Biba VO'f las piern.as y los bra'ZOS llllÓrbix:loo.
El dh-eciolr halbí.a sall-ido como arrojaklo cat8lplhltescaml'm.te ~ la boibica para ir 'á ver al
Jefe Pdlítioo.

•••

Doonin.go 6 de Aibril de 1902

ma de un cirio. Doopués oobre Ja caonia de
itialhlals vffi'ldes eJ cu.erpo; aillí estaba Pérez,
correcta!mentve vesti&lt;do de oogro, oon las manas crwa.das SQlbre el pexlho, rubald,as con un
liistón negro, anitr~rr.atdos Jos ojos, y en la
cara. Ma:niqnísima, tpá,lida oorno oi11io, rooiente1mente afeitaida, aún había rulgo del rojo
postizo. Sólo acam.pañiaban el caloover la característiica, el oonba. y l1Il carrn.all'IBta &lt;lesooupado.
La viiaja había llo:rax'lo mudho, á jnwga:r
por el en:rojecimiemito de Sil$ ojoo y nariz
abultada y defor:me; s,en,truda en UJn ángulo
de la habitación, silenciosa, sólo de cuando
en. curun.do dejruoo saJ.ir 'lll1 SUS1piro.
Ell ooll1ba. me haibló de las buen'.IS cu.au.ida~ del "ipoiblre Pére-z," coono hliibfan. diado
en lllrunarle todos, desde que mu11ió. De.spués
me dijo el barba con entonación solemne en
&amp;u voz íliU:0 t.enía ya notas ide ooncierro :
- Esta es la vida; si yo hubiere muerto,
nada más natu118Jl, pero éste, nnudb.adho, íuertie ........ en.· fin, S(\,"11.rotrn.ente yo seré quien
le siga de los de la COl!lllpañía--y ®jó salir
un s'USpiro son.OTO y largo que fué á hae:er
competencia á los de la caroclerística. Llegairon dos ohiquilloo que habían. oonseguido
i-r ha&amp;ta allí diesliZiáindose furtivaanen.te de los
CllJM'!tos en. que estaiba.n. ho..qpedWdos ,:u,s pndnes. -Se deiiruviewn en la puerta. nrimnld.lO
atentaJmmite el caJcMwer; tmo de ellos inidicó q111e ipairecía moverse e:1 cu.e11po, y de puntiJuais se a.cercaron hasta la cama.
P:regu,nlté all barba por el Di,roo"tor, y me
oontestó la caraoteristica d~e su a.siento
que no salía de su cu.a'l"to, "porque á la señcma'' le habían dado ya tres ,ataques en el
día" ( así buooaria los mimos 1d1e1l aJina,nte, d-e
COO'Ildo en ouMJJdo, la a:rttista harto robusta
prura ,padecer por nelWios exd-raibles; él enoontraba 1l1Il satbroso pretexto ipara no pasar
al lado de U'll oac1áver ll.'llil. noche emitera; son
de las 'll'.IBS desagraJdalbiles veladas.)
En cl. corredoir una darrna jovmi fürteaba
can el galán, jorven. t.a!rn!bi(m, aunque ya pein1liba caibellos blarolCOS.
·
Los cóm:iloos, oomo Jes llaimwba:n en la provincia, amstas como se hla:rrna001IJ. ellos, bebírun aibundantemoot.e, ail,liá atuera, pa,m rupag-ar OOIIl. el allooh.ol, la trist-.eza que les ca'IL..&lt;m.ba Ja. muerte del maUog1ra.ldo oomtpa.ñEtro.
Jill. actor cóonico, el más afliig:iño, tornaba el
130. aperiti-vo del día ... .. .
Por mi parle de-bo comesaT que rul v~ver
la esipaJda al cadá.ver no Sfflltí cailos!rio ialg,.1no; n.imgún vago te.moi:r oorrup!rittnió mñ. espíritu : ningún J.'€$0'1:o ime infotpio:ó /oef;eo,s de
gualidair silencio, y salí del hotel silbamdo un
vals 'J)OIPulair; me rpareció que Pé-rez, el cáleb:raJdo am.on- genérico, esta.Iba mwv natlllr';u en
,su parpe,1 de muerto; me pareció ver á Laucencio, H rumllet 6 Scal'f)1Ía bien ca:raicterizaJdos
en los mome'Illtos icuJmin,a111r!Je$ de las ol&gt;Tas ·
así esbruba bien ; los muertos gen.erailcrnoot~
son IJ'l1IUIJ serios, muy oaitl~Klos, por lo moooo
ruprurentmn'e!lllte-; a'lrnq~-oo eiri e1 f01D..tdo rpued.a.n
á veces pensar mwl de 1m vivos v reíIBe die
ellos cua1IJ.~o se pongan feos porgue Hor8lil.
&amp;talba. "mll'V conie'Oto" en ~ prup91l de
-muerto, oomo Je hrubría dioho un cron.isli:Ja.
Al 518lliT de'1 ha!;el me pareció que coon.o de
cost llllD.ibre salía del teaitro, y hasta lle!!"IJ.é á
sentir deseo de buscar un. pro,gra1ma -p,a.;a saber con qué fu.roción cwbrla,n
sigui1ente de
811.xxno, y l(jlllé pa,pe,l tenía. Pérez en ellia.
Sin e.mit&gt;argo, Pérez ha muerto en esta vez
de veras, se,,,o-ún ase,,&lt;1'1lJr8Jn. toidos.
¡Vaya V'd. á S81ber si los o6tmiibos muieiren
a~gwna vez de veras !

aa

Francisco .3árafe ]luiz.

•••

:roo,

to, f~é cl. t.ocaJdor rvwejo y
dmm.anteilaklo
Y. StUm&lt;&gt; y en el espejo, los pies 01Miouos, me•hd?5 en. za¡paltos 'llíllevos de 1u.oien1te cha.rol ;
arriba de ~os hi. osciaa.ntte y ~ Ua-

Y a en la casa, exiplic6 exicitaldlannente el oojeto de la visirlia: "Pérez ell cel,eib:l'ald.o Pérez
el que mejor ha.cía ''La 'Muerte Ciivil," y J
-

1

#

•

.;:,,.

;

.

�Domingo 6 die Abril de 1902

Domin¡;o 6 de Abril de 1902

-========================================================================::i::=::======-================================================================~ ~============

cCa exposición de Eellas flrfes.
Dirrnos ya, en edi.ción pasada, u.,a nota relativa all CJe
A1'1es, r~proé1uciendo en nuestras oolu,mnas, a:lg.tl!n:füs CQ_pias f
lo 1q¡ue allllí re exihibe ,con ben~p,llÍi(;iio de la Cari:da:d y del Arte.
La Exip&lt;XSición, de entonoo5 aro, ha ganado m'l1aho en r·
,plair.es y lb.a ido, •pooo á pooo, haciéndo.re m~í.s y JJDlás interesante.
que la. OO[)J()l.ll'l1€'.rucj,a es miayor ca'&lt;:1a día : f.amii!.ias &lt;le Illllestra
y de ilas oolonia:s e'.Xlb&lt;aDJjeras, ·y pro:f~ y no pro:fainos en
cos : todos se ,hain 'diaid.o oita al reolaimto fülan:tropi&lt;?o, tlel Camñ.~
para alOUldiT en a,uxi1li10 de las víctim:ais de Guenrero.
De ras imsLalla.c1dllies :nuevfil', las qui{' lliaimian alhora la afanción
so.u, e;¡pec~a:lmenoo ~~s del Sr. P.ina, que se oampll.etaron oon
obras nobaim: U!lla.;J cLe al!lias, CQpias de a·uto-res oolebr.e'S, y ot
q¡UJe lhatn sildo ca.i u.rOl:'JallD'Ollte elogia!das. Hay, CID. e,1 lobe ool 8r. p·
pren1de dos ai1,:n;;, tralbaijos tan he1wosos romo "La Ohodhar-a,"
delo arabalcl,o cm ve-ndrud. ,y de belllcm, y "E&lt;l Pi.feroriio ;" l-oo dos,
J.ianos traldru!ci'dos á lia tela con UIDa fidcHdad exqiuisita, por el
1

~turvo

ien

Roma.

Haiy, fa1D1:bién otro,; Illiuxihos cuadro, que se 1'€'C1bieran ú1t"
el Comtilbé y qiue ha,n venitlo, como clocía.mos 3illt€s, á enriquooer
Entre élJl.oo, s.e ouenrt:.a mia "oaibeza," primoroso esbu\d-i.o de Iz
bLica:moo hoy, y qoo esiJá r a¡mtalda como &lt;le im:i:preci.able mérito
La "Mu.e:rbe rle l\for.art.," oon los dos estuldiios proparatorios,
á Don Salllltiago Rebu.1J y q11ie, siu 1dU1cla, es ol tr.a.bajo que mi'is
OO!nqnistó, se exipone a!hom en un CaJba.lilete deoora:do con S€'11Cilles
to. Al pie, está un pe'.}llleñO 11e1traito del célebre pin&lt;tor ~ exica,no,
r~tado a.rttilstai arrugo su:yo, en Roma. Tanto este primoroso
cuadro princiiprul, los rep.no·d'Ulcimoo por ~ a do y en obsequio de
nuestros lootor.es que
n,o b.alyain., á La foolm., rerudo Q])Ol.1bu,nildad de admirarl o,,.

••

"'1adros expuestos por el Maestro Pina

•

•E n la gallería de paisaje M1tigu,o, se oolooairon
ya, l,a S€!IOO.Ila anterior
Ros ouaídroa QÍl'W:10irdm
por el arquritbacto Don
Guillliermo Ileood.ia. Es
una oolooci'Ón &lt;liigna de
verse y que dendba, axleJlllás de buen g:usto en el
:OO~K:cionatlor,
conooimñen,tos ere la pintura
anil:i!giua. En la oo'looción
referiKlia, q,re oonsta d~

1ente por
:;:hibición.
,,, que puHstico.
se debe

L auo i'lorte ctet

salóu . .

veintiún . cuadros,
pueden verse, en efooto, obra,
,
muy vailiosa.s a:.s1 de la E:leue:l.a FJ.alm.em:a, coono de
Ja Holandesa, de la. ~añola y :de la J!'oo.ncesa. La
ex:hi.b~c.Ion es en extr1:,mo lllten);;a.Jlte y COll$tltuye, sm duda, uno de los prinicipaLes atractivo,;
del Certamen.
.A:dem.ás, hay a.hora en el sa;lón :nmevoo traibajos
á la aouanéla y á llápi2 y alguinias telru; eruviaidas
por distintos aiutore.s.

,

•••
Durrunve todo el término de la E:x¡pooición han
~do úarrnlbién albierva.s iail públioo las gwÍerlas
~mam.e:ntes de _la Escuela, en que se guarda,n las
Joya.s más pr€1Cladas del arle, que exi8ten entre
nosotros. La galería de grnibaidos b:a si&amp; V'ÍSÍJtada, como las de pinturas, por mU!ltituld de personas. Fm este rdeyam-.aarumto se exhibem. en gran
n w:oor-0, grasba:doo de Illiérifuo imJd,iwutJiil:il.e colocados en muestrarios ~ e s , así oomo 1~ pla-

cas oon que ailgunos &lt;le ellos fueron iJrn¡presos.
La E:xip&lt;1Si.ción, según hemos sildo :imor.mados
se cla1USU.rara el qumc.e del oorrien1be·, para
Jugair á que se ampronoon desde 1'111ego los ctralbajos de deoorooi.ém del local paira la vedald.a que iva
á oelebrarne en honor de Don Saintiiago Rel.mll
y en que andan emipeñaidos todos ilos artistas admir.arlonas y discipulOIS del eminente piJ1tor.
Días antes de Ua dliausura del Centamen se ha,rá
Ja r.ifa de los objetos qUJe para e'llo hrun sido ob&amp;&gt;quiiado.s por . ~l!llJllS personas, entre los que tomaron su.~10nipct01J1i0S. El Jruraldo qu.e ac1judiic.arn
los premioo á los 00110111Tootes á la Exiposición
está ¡por noo:nbrarse.
'

da;

1

***

"La muede de Marat," por Rebull.-í'.Propiedad del Sr. Lic. Chavero,]

. _Sí, desde el_ punto de v.ista. artistioo, ila Exiposicion es un trmnfo de que están ÍtD'CLUJda;bleroonte
sa:bi'.stl'oohos, los orgairuizald.oras, ~ro tam,to puedie
ai;egurorse con referencia ail éxito ;pe¡owni.iario.
Las enltl'aldas, en gerreral, ihain sildo buenas y el
prodnroto, por sí s&amp;o, bastaría para coron~ lo,
esf.uerzo6 d€11 Córniúe, si éste no 0011,tiaira COIIl l,a
Slllltlla qrue por swbscriipciones ha reumrildo. Das
sll!bsc~ones, oolO'Caldas hasta hoy, pasan de 300,
Tel"IIlllJlamos esta breve nota arerea «:1el Certa.DI1en de BeiNa.s Artes, folici.ta:ndo a1 grupo de
a~lllID.OOS que lo organizó y Llevó :á caibo, insp.imrulOfle en el mismo sentimien,to de elevaida. fi..
lan.tropía que des.pertó en to'do el país la catástrofe de Guerrero. ~
'

Otros cuadzoe del Maestro Pina.

�Domingo 6 de AlbriJ. de 1902

Dooningo 6 de Abril de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

70

I

~

~

-

--~-

~~ , Sus oom.posi.cio.n.es est.án illenas de e:xqu.ifli] / tes Y de ~pre,,iona~o, adn:nirámdooe en
ellas su perfecto do.IDllD!JJO d-el arte y su sen&amp;io.lilirlrud. oomo psicólogo.
.hln sus J11Strn11:neniliacilllleS f.ué sóbrio y b:rti.lliiru.te y logró sienN&gt;re, ron e.lliis, :um,presi.on.ar
honctruroon.t~ á su auditorio.
Los que tu.VIÍfilos la diah:a de verfo dinigir
wg~ de sus obras, LllilllD.08 t.estngos &lt;1.e J.&amp;
f.:li:IJilSÍ&lt;&gt;.l'11'.I18,010100S que sufría..~i:m m.uaicta,
siempre mt.ensa y ,pr.ofümcl.a, reve±a!ba. sru;

...

IDl medio en que la 'V1ida artísbica ide1 ID.MS1 too Rafa.el Sám.ohe-z de la Vega se idiesaairolló,
; tire p01bre, y más que pobre, '8.sfixia:nlt.P.. Fiu.é
• llill/l. de esa$ rubm.ó&amp;feros viciaidas por el rutinismo y débil para \hls oi,g8lIJ.liq¡acioo.es pooerosas.
Sin. embargo, el 8Jl.'ltisf-,a ifué oorrro l&lt;X'l terremotos; &lt;lieandlió fas a n t i g ~ pa,ra dar
lugar á las nuevas con.sbruooion.~. Su im.~ige,ncia, nalda IV'U.lgar, y sus fooullitaldes netamente antístioas, así OO!llo sus ejeim¡pl.os ven.se:ñ.am.zas, icr.earon. um.a gieneraci6n !ll'.1/ás ,a¡pta
y más pum para la coooepai,ón. del arle.
La :&amp;icue1a N ol'1D.'.Ulll para P.ro:wsores, en
P uehla, no ha Ol1vildaldo su ,nombre y aú:n parece que la saJ1a en doode ensieña,ba sus doctr,ima:s, gua.rtla, oomo ~iñosa ao:ruig,a, el eco
de su voz lilena. de i:n.spi.ración y de nohleza.
COimo COOlllpOSitor, fué &lt;liigno de fi.gu,m.r
entre los gra.ndes maestros, y •leios de ser un
ru:tinero, fué U.IJ. inoo-ad.or; atrrm/ba, la diullzura irrfi.nita de Bethoven y dr-arrn.rutimba oon
Wag;n.er.
Reoord.mnos que Iliu.estro ipe:riiJdico le otorgó ~ .pMID.iio oon anotiivo ~ cOIJ.IOU.l'SO qu.e
abrió para el "Airaan.enan," en creyo j'llici.o
crit:i:oo le dedicannos las siguienftm lín.eas :
" . .. El Sr. S ~ de la Vega ies joven aún.,
y su. ii:nspir~ión, vig.orizámidose más y más,
nos promete m'llOhas soo,presas."

..,. '

emO&lt;?-ones; ya era t1úste y a¡pasi.oo.ruc:.a. ya
mqmeta y :nru:1viosa, ó bum húrn.eda y vcl'llda
por el sufr.in:niento l
,Su, taIIJ.,pera¡¡nento eXiau:isito y a.pasion.ad.o
reoog:m ilBb anenara. .ian¡presiones y aJ. pe.11der:se
1?6 _W!lílllllOS. SO.D.llld.os, tl"eillJUilO Qe WllOOJ.O!Il y die
fatnig.a, J:t¡¡.faieJ. cerr&lt;llba.

Sllf!

ojos, reoonrent..rán-

aooe en s1 lD.lBillo, camo si su espuutu enivuetl.to en las imonbUDJd.as v1braciOíll.eS, :!iuese lle-'WlJCl.o pci· ellas aJ. mlllllK10 de los sueños.
l{ad:a.eJ. en. su VJ!dia ondina.ria tuivo puntos
aie c o ~ oon Los gl'Mdes OOlllbt.res :
J:uJ1,
~l&amp;lll'.IO, h~ó ~- mern.o.ni.a. ide S11LS padres
Y f~e, para su LllllllÚ1lla, el brazo que luoh.ó
111e.ro1Ca!lllen.it.e y la. m.am.o oariño.53, que enjugó
pesares y au:oorgm.r-as.
La e ~ de Rrufael puede illan:nia;rse
desgraciaic!Ja : oo bast.aibam. á su e.;,p:í,ritu nii. el
ca.mn.o de su paidre ru l~dlllZ'uras ae su hogar.
De él puede decinse "que su J:em.o no fu.e de

este mu:rudio."
Ve:rldaidero rupóstoll del a,11be, no hizo de
un l~ ... ; . ; fué pobre y ihUJID.i.!Jdie, pero en
caa:n,b10, ¡cOOiIJ.Jila .Luz, OUJM1¡ta nobl~ halbí,a en
su alana .•.•• 1
i3oñador por excelen.oia., :no fué exolruvo de
ila. IIJ.aJt.eria, y CUllllliClo más albaitñJda, era su ex.is~ia, se ñjabain. sus ojos, llenos de i!napiracw.n., en el espamo y parecían .1busioa.T en él,

él

LA HRRMANA ANA.

pregUJn:tamido aJ liniooito, el dest:iino de su alma .. ... • . 1
. 'lmivo excentiiiJciJcl..a¡des oomo l&lt;llS gra:n!des 111rtistas.-.A.maba á los llllliu:na11$, y de sus ali!11'.lOOtos OOIIl(paJ.'tí,a el.loo. La. ~ de ,una
~acia,para cua&lt;l.quri.era ¡que fuése, le llevaba ad. sa.crrli.cio de sm escasos recUTSOS. ¡ Ouán~3$ 1V'eioes le vümos priva~ die lo neoesar.i.o
para at.aJ1lar el aullido tl.asb:il!n.ero de um. ca,n,
y c~tas nwhla.roo sus O'jos por tlas .Lágr.Íilll8S,
sooor.ni.eniio, generoso y coonpasi,vo, la. dOOlll.udez de sus semejantes !

,UiM. de ffilS má.s geniiad.es extraJV8t,&lt;&gt;wroi.a.s si·
as1 puede 1l'lllD.1all'Se, fué !la, SÍloonúenlte: AC3J~
.la fu.n.ción del t.ea/tro y en medio de uma ligera 1ll1UJVia, se dirigía el IIIUl.€b"tro á su casa en
oqm¡pañía de uno &lt;lie sus arm.igoo.
'
1
ÜQmo SIÍeID.jpre, la plátiica. de Rrufael er,a sobre,cUJaS1m.001a:; de arte, y le tenía. preooll(Paid.o
algun teana de su "Agamenon."
~ e n i t e Rafael mterruunpe su marcll.a
Y d.ejWDJ&lt;lo attónito á su aoom¡pa,ñam.te se dirige ~ media ca.lle, MOO de la "ipa.saider.a" um.
pu.p1tre y UilLa lámpara de ti.a ,Li,nterna de U.IJ.
gWlll1d:i:á.n oo1 orden público, é improvisa, quims,, el mejor tema de su obra ..•. 1! 1
En los úJtianos años de su vtiJda, empezó á
~der la nsta, y fueron U!Il sueño para él,
las bellerza¡; id~ la rui,turaileza. Smgu.la.res torpezas del desti!no; ¡neg.ax la luz á quien llevaba f OitogJ:a.fiadia. en su alln:na, 1a. b1iLl.111nitez
tlcl fira:nrumento .•..
Rarfae.l mk ~ue a~ista, fué .Apóstol; más
que .A¡poo¡bo,l, fu.é llllartl:i.ir.• •• •

Una tunn.ba humilde, recuerdo de sus más
fieles aunii!gios, oobre sus res-too.

..)'igusfíq }rlonferde.

1Ana, heI1Il13!11a AIJla,
sólo se m:ira. el po:livo die]. ca,mino . • • •
¿
ves ?. . • • La temipestaid no esrtíi leja,na,
¿1Sienites te!lror ?

1'?

Ana, herm.ana Ana,
Sólo se mira el p,olivo ~l oa.milllo.

\.

,.¡'ff 11,.

¿ Lo ves?. . . • La. tempesba.d oo está. lejana,
Ya la rM!aga am.'llllJ.ICia l8il to11ooliJ.im.o • . • •
¿ Sii.ootes terrOT ?
. . . . Así es la v:iida., he.:rmana,
dolorosa. y frutall ! Sé que it~ aso.rnibl"8.
lll'.1JÍ. voz lenlta de erufemno;
es que vengo de lejos, de la Wllllbm
que anm persi~ue ,á mis sueñoo 'OlllaaJrlo diuermo.
Y me siento ca,n.sa,do,
oam.sald:o de mi lai,ga caminata. . . . .
Sí, por eso oo mi voz ibas esouohado
sdhlooar oomo un ca1D..to del pasado
el eco de mi trate serenata ....
Y o esbaoo. solo, y t.e eDJCooitré. Me viste
y tu gran ~ón fué el coo:n1pañero
de toldos mis afanes de viajero
por ed país del sueño wgo y triste.
Y oomo eres tannbién el sólo J.a.zo
que me um.e á la yjjda de los hombres,
á las cosas y nombres ;
apoyarla en mi brazo,
i]J],ena el a1ma de mística. tristeza,
necl,iina.nido en. mi pedho tu cabeza
iiiás OOI}l]'.l'.ljgo en el camino oscuro
del temiplo del Eru;:ueño ... .
¿De qué patria lejana,
de dónld.e vienei tú ?. . . No lo a.dirrino 1

I NGENIERO SALVADOR ECHEGA RAY.-1.-~IRECCION GENEAAC DE FAROS.-2, -ADUAN
-3.--CASA DE CORR~OS ·y T ELEGRAFOS,
A MARlTI MA,

No tengas miedo, heru:nallla !
Yia la ráfaga 81lllUJ'.lCiia a:J. toroollino .. .
Jrlanue/ de la j)arra.

F UTURO.
Si te :mueres :primero rru:1a o:náa,
Iré calhlaido en. aas ~ a s nodhes
A ib.aJcerle OOJna&gt;a.ñía. ;
J&gt;ouque d:eibe 6'en.tirse lillllclio imieJdio
DOIIl.de te:rnnina.n ,nuestros gooes va,nos
DO'Ilde rolo se escuoha, triste y q111edo '
lill lenrlx&gt; masticar de los gu.sain.os •• : •• •
Mas no salgas enJtonaes de ila fosa,
Porque ad ver tu cadi:ver
.Sin UiIJ.a seña. de que fuiste hemn.{)lsa
lID fu.ego de mi ab:nOT se ruprugatla. . ••• •
Y erutonoos ¡oh l y entooroes v.itla mí.a
Triste par el roou.erdo de anis anales '
Y o nunoa voil.vería,
IDn las osou.ras noolieis i.nrv1ernaJles
A haoorte C011Dpañia. . ...

B. Talero.

�Domingo 6 de Abril de 1902

DON ENRIQUE SANTIBAÑEZ.
Hace pooo.s días que murió en WasJ:ringru;na. manera repentiroa, el señor Don
Enrique SanJtiibáñez, segundo Secret.airio de
numitra Emhaja!da oerca deil gobierno d,e la
Unión Americana del Norte.
Este suceso 'ha s~do sansiJble p011:iue el señor Sam.trbáñez rel1IlÍa miaili&lt;liades que lo hadam. acreedor á la ,esbimacLÓn. Suipo elevarse
ail. rrungo diiplcxrrrátioo que OOU!paiba, á costa. de
trabajos meritorios y de seFVicioo ia:n¡porlain-

t.on, de

tes.

EL MUNDO ILUSTRADO
-tliioo el ~si.uno. Pero en ¡poc()IS mome111JDOS, Lord Metlh.uan, !herido en llllD.a pieroa,
fué ihooho iprisi(XOOI1o ic001 doocienitols hambres,
dejamoo en el cami¡po .de iootalla 111overuta. 'Y
dos mue11too, Id.e los cmailies aualtro eran o:fioiale;, ry !diez oficirules y setenita. ry doa :b.omlb:res
'heridos. Las iarmas y las prmision~ !de la
odlumm inglesa qU1eldaJr001 en p-Oder Id.e los
bóeroo.
,Seria su.'penllluo a.:,"Tegair qUJe ~ oom:tnatiem¡po prodiudo en todas tpa'l1res 1lllla. :iim¡presión profumrla y se a.seguira que la. captura
de Lord Muhhu.en sa!Lvartá da vioo ddl Gtenernl ~&lt;&gt;er, prisionero !de i]Jos :inglleses
á quien re jmga en estoo :moo:nentos en el (}a..
bo.
iEl. Geinmall Mel/h111em, tl!e iDialprecIBlble vaJoir, oo poder de 1os ,bóeros, ha si&amp; u111O de
loo generailes inglteses más ~ dtu.ronte la guerra. Paull ,Sainidd'ord Meillmen
perleoooe ,á ~a mejor !D.&lt;1hleza del Reino Uiruido, y ha iteniido UJil'!L oairrera m1l!J bri11ainte
:lmsta q¡u,e fué enviado iá SUid-Afcica; pero ya
alhí, la. aidiversi&lt;latd se lb.a ~ o oonst a n ~ ron él. No se :ha.n iOillv.i,diaJdo sus
do.s idesgra.cia1&lt;ms 'a!V0Illbulias, [a. lllll'.lJa: en Belmont, 001,ca. de MOldkler Riv.er, y la, otra en
11,a;ggm,sfcmtJein, ail. cOIIIlieiil2:!lr [as liootilli!dade.5, ou:am.do 1fetibm.-en estwvo enklalrgado de
bloquear á Kinnberlley. Inml'll0111CÍalS muy podlerosas maintrnviléro.nle, sirn emba:rgo, iá 1-a oabeza rde U1J1 cuerpo, propoooiomnkl'Oile el medio ,de rapa,ra;r sus prinreros errores.

El señm Santibá.ñez m.aJció an. Méxmo ~
15 de Julio de 1857; fueron sus padres el
Sr. D. José l\íaría Santibáñéz y ila Sra. Da.
lmfaiela García.
Ocu¡paba 1l'll 01Illpleo de t'31(]11Ígrad:o en el
Co:n.greso de la Unión, C'l1allll&lt;l.o el señor Lic.
D001 Maltías Romero pudo tener QPOri:m.n,idiad
tde conocer las buenas au&gt;titwdes y el eficaz
triaibaj o ·del qm.e oo:n al tiem¡po ]llegaría á ser
Ulil. ellll!Pleado modelo. Lo t()IID.Ó bajo su proteooión llev,á.nllole consigo á W,ashá,gitoal donde fué 'illlcamoodo sus gra;doo en la. dipl~:macia.

Dur.ailllbe diez y si.et.e años sirvió el señor
S'cldltibá.ñez en la rap.resen1tación de México
en los Es.taidos Umdas; e.n todo ese ti€lIDJ)o
iillO volvió al ;país y no dejó Thil solo día. de
COillCUITir al traJbajo que se le tenía enoome.n'datlo.
Su:po oaipta.1'6e ivaliosas sinn¡paitías y su
muerte ha siJdo senithla en al cí.rouiLo &lt;lñiplom.átioo de la veci.:n.a Repú:l:ilioa.

EL DESASTRE INGLES.
Desde las iviotorias que ailcanwa.r001 los bóe:oos ail. prilII.C'i¡pio ld:e la ,oann¡pafra, 1as ail'IIIlfill mg1looas no ihalbí,an suicido flllD. ldesaatne OOII)¡para!hle i8Jl que lea ooo.sionó el 7 de :M.arzo último, un.o ~ los Gem.eiiales bóe:ros: Dellarey.
\Al 81lll!3lilecer del día. citaldo, Lond Melftmen,
á ~a. cabeza de navooien1xxs ib.amlbres Id.e caJballlería, rcanninaba de Wcy,bu!rg,----{l[ SU!desbe dal
Trramsvaal,-li Lixfu.ten/1:ma,g, pam 1181l!Illl'5e oon
lm;; odLUJIDnas Grend'ell y Kekewiclb. que veníam. del Sur. De proruto fué atia.aaido por una
p.wtida 1bóera mrunrlruda ipor el Gtenmrail Delairey, i00rea. de Twceboscli. La oa.11g,a, oonitra
iloo ingilese.s fué itremeruda; .l ,oiid K.itclieDier
aseg,ura ¡qrue en UIJl princi!pio ;pu:do roohazrur.se;
ipero las rou!Las Id.el ooruvoy inglés se espantaron ry h1.Lyie.r-0n, caru.saindo en rras filas gtNlil
oonlf,usión.
"Se defendió vail.iente, pero im.úiti1me:n.te,"

Lord Methuen.

Su victori00i0 a&lt;lvcrsario, Dalarey, iera 3JI1·
ies de la guerm, un $iJm¡ple ,arronfda;tamio mirall., un '~lmrgher" ~lelo. Es nm homibre
de sesenta añoo, pero ail C1úll1 la. 'V•ilda a.c.ti'Va
ha oonserva1do a1dlrrrira1blemerute rv;igoroso y

fuerte.
iSe le vé siemipre 1Dll1J oallmaoo, ÍllnlpaSLhle,
Los bóeros, que le !han pu.esto ipor sobrenomb.re "El 'l"'acibu.rino," le a1doJ1a111, y f1os ilru,,"ti.eises, j'Ufl{,~,m1olo oomo táiotriloo, (Le ~
á rigu,al ali.tura que á De Weit. Tuvo ya halOO

luiibía gan'1klo aJ. mar Ullla. grnin parte de te-rreno y que este pier,temcia, por dereaho, a:1
G-Oib.ie.rmJo gooerrul.
l1D.1ID.ediatame.n,~ se le ha daJdo un emip1eo
u&lt;biJl, ha.cienido oonstr'll!i.r tres granKres edificios
id,estÍlllados iá 1a Aduaoo., Correos y Telégra-fos ry Dilreoción Generrul ·de Toros.
El edificio d:e la .Aidurunia se oonstrnirá utilizan.ido gram. parte die 1o.s d ~ t o o de
la 'llllllbigua Aldm.a.na, pero Q:iiacien:oo qwe la nuevia :facl1aid.a. pl'lincipall l]llede lha.cila el lado de
tien-a. en ~ lrugar idonJde están ihay fos oobertizoo, loo cual1es se desruru:na,ci.n pam oojillir libre el frenite del edificio.
Tute seru IU!Il.O de los más gran:ildes de la
Repúilllrim y, 1001D.O se ve en la. fotogMlf~ consiste en U!n gl1M1 cueripo centt1,aJ. srul.ienJte de
28 metros de largo por 14 !de ailto, y an das
·ailias foronadlas ¡por oolurrnumhas y tel'IIlli,n,aidru
en paibalil&lt;meS OUJa'dradoo. El estiílo ~ la oonstrru1coi.ón es gmego p;uro.
En dl im.ter.ior se hain idii.Slpllesto gNiUdies saloo.es :PaTa o:fici.mlB y ~rí.a. de circulación
que tiene 6 metros de 31Il'O'h1llra.. En el OOilltro
rdm ~cio aré. 1l!Il ~tíbuilo, el l!Dla/ym ~
país, :robailnml.te d.eooraicfu y cmbiffi'lt.o con U11a
cúpula quie dejará pasa,r !la 1uz á través oo
"vibNllllX" a.míslticoo. El IJ'.00.I'IIlldl, el mosariloo y
dl bronce se e.m¡p11ea.rán profu.sab:mmlte en el
va;;Ubulo y en la faclla&amp; se oolooarárrt algrn.nos g,r;u¡pos oooultól'lioos.
La. D:i!rección GEID.€'.OOll de Faros está levan•ilánld0c,e junrtx&gt; aJ. mar, ail. Sm dcl 11I1uel1Jle, y es
gram. edificio que oou¡pa una roarnzama, entera
en loo terawoo ~ á las iagt11$. La oonstrUiCclm um.d-ra doo pisos y en dl centro de
ia racli.arla principall. ,v:a, Ulll:a. itcmre de awa.renta IIIretroo de ailtu:ra en la qim se oolooainí
Ulll furo.
El edri:fkio es oo astillo Ren:aJcin:n:ien norootino y, oomo mdtüvo de decoración. se amplm:ní. en el €00terior, prk)Tusamente, el alUIIIlbmdo dlootrioo; los frioos seran de oeráa:n:iica
y se 1l&amp;ll1á. en al exterior lald!rillllo de porooJ.ia.
na.
Varias graml&lt;iies iestaltuas «hlooramn Las cuatro fakmaldas.
La casa de Correos y Telég~ es de estilo .Noo-n-ommno y ~ Uil1 :basatrrrento de
cuatro metros de '&lt;lfuua y un cmel'\PO nable die
doce IOOtOOIS.
En el primero irán loo oonvri.oios iaijenos a,l
•pú.Dlcibo y en al seguooo los qoo se :naliaciona.n
con ést.e.
El costo de estas tres dbms es de cerca de
un mi!lilán de pero, y fweron p ~ y
están dirigiruis por Joo señores irrugen.ier()IS
Seiliva.dor M.a.,o-a,my y J. Latbmie.

LL MUNDO
AÑO lX..--TOMO 1.--NÚM. 15.

ILUSTRADO

MÉXICO, ABRIL 13 DE 1902.

elrector: LIC. RArAtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

Suh-tcr,pc/6, men.~11'1/ forao~a, 1 l &amp;•
lácm , ldem, ta Is. capital, ,, 1.3$

GerHtet LUI!; RtTt&amp; &amp;PINNI.A.

MISS STONNE.
El caible se ha OOU,paido nnu.ciho del soouestro de la oélebre misi001ero. Miss Stone, y última.menlbe se dió ila nolticia de que haibía sido
puiesta en liibentad, medianite el pago de
330,000 ÍMlnOOS.

~ ltiffilllPO, un leD.ICU.enJtro oon Loro MJe..

thuien en los ca!IDipOS de batalll1a id.e MOl&lt;l:der
R1iiver. Es, en fin, el !Pantidario 1de 0a g¡uerra
"a outra'lloe," &lt;]lle &lt;1iJcen lo.s f r ~.
lfa d'aido U11 criucl menitís iá Jas prodirociones optirruiistas idlEU IID!isrno 1LoJ1d U'etil:uw:m,
q&lt;u.ien en UJ1ia carta ,no ha .muJdb.o puhlicaJda,
pro:n,osticalb,a el fin Í'nlmimmrte Id.e las hostiJJi-

dades.

VERACRUZ FUTURO.
LAS JOYAS,
Las mai,,omas obras llevadas lá fü1iz término en el puerto de v~ruz aaeigu.r,am. 1a irrnp,011tancia que, con el ti.amipo, va á. alO!lllloo.r
ese lugar d-e las ipla¡yas d~ Golfo nrexioam.o
.Ail.,'O'\lJliél 'V'ez deiwrilbilmos !de qué :m.am.era se

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Abril de 1902

DON ENRIQUE SANTIBAÑEZ.
Hace pooo.s días que murió en WasJ:ringru;na. manera repentiroa, el señor Don
Enrique SanJtiibáñez, segundo Secret.airio de
numitra Emhaja!da oerca deil gobierno d,e la
Unión Americana del Norte.
Este suceso 'ha s~do sansiJble p011:iue el señor Sam.trbáñez rel1IlÍa miaili&lt;liades que lo hadam. acreedor á la ,esbimacLÓn. Suipo elevarse
ail. rrungo diiplcxrrrátioo que OOU!paiba, á costa. de
trabajos meritorios y de seFVicioo ia:n¡porlain-

t.on, de

tes.

EL MUNDO ILUSTRADO
-tliioo el ~si.uno. Pero en ¡poc()IS mome111JDOS, Lord Metlh.uan, !herido en llllD.a pieroa,
fué ihooho iprisi(XOOI1o ic001 doocienitols hambres,
dejamoo en el cami¡po .de iootalla 111overuta. 'Y
dos mue11too, Id.e los cmailies aualtro eran o:fioiale;, ry !diez oficirules y setenita. ry doa :b.omlb:res
'heridos. Las iarmas y las prmision~ !de la
odlumm inglesa qU1eldaJr001 en p-Oder Id.e los
bóeroo.
,Seria su.'penllluo a.:,"Tegair qUJe ~ oom:tnatiem¡po prodiudo en todas tpa'l1res 1lllla. :iim¡presión profumrla y se a.seguira que la. captura
de Lord Muhhu.en sa!Lvartá da vioo ddl Gtenernl ~&lt;&gt;er, prisionero !de i]Jos :inglleses
á quien re jmga en estoo :moo:nentos en el (}a..
bo.
iEl. Geinmall Mel/h111em, tl!e iDialprecIBlble vaJoir, oo poder de 1os ,bóeros, ha si&amp; u111O de
loo generailes inglteses más ~ dtu.ronte la guerra. Paull ,Sainidd'ord Meillmen
perleoooe ,á ~a mejor !D.&lt;1hleza del Reino Uiruido, y ha iteniido UJil'!L oairrera m1l!J bri11ainte
:lmsta q¡u,e fué enviado iá SUid-Afcica; pero ya
alhí, la. aidiversi&lt;latd se lb.a ~ o oonst a n ~ ron él. No se :ha.n iOillv.i,diaJdo sus
do.s idesgra.cia1&lt;ms 'a!V0Illbulias, [a. lllll'.lJa: en Belmont, 001,ca. de MOldkler Riv.er, y la, otra en
11,a;ggm,sfcmtJein, ail. cOIIIlieiil2:!lr [as liootilli!dade.5, ou:am.do 1fetibm.-en estwvo enklalrgado de
bloquear á Kinnberlley. Inml'll0111CÍalS muy podlerosas maintrnviléro.nle, sirn emba:rgo, iá 1-a oabeza rde U1J1 cuerpo, propoooiomnkl'Oile el medio ,de rapa,ra;r sus prinreros errores.

El señm Santibá.ñez m.aJció an. Méxmo ~
15 de Julio de 1857; fueron sus padres el
Sr. D. José l\íaría Santibáñéz y ila Sra. Da.
lmfaiela García.
Ocu¡paba 1l'll 01Illpleo de t'31(]11Ígrad:o en el
Co:n.greso de la Unión, C'l1allll&lt;l.o el señor Lic.
D001 Maltías Romero pudo tener QPOri:m.n,idiad
tde conocer las buenas au&gt;titwdes y el eficaz
triaibaj o ·del qm.e oo:n al tiem¡po ]llegaría á ser
Ulil. ellll!Pleado modelo. Lo t()IID.Ó bajo su proteooión llev,á.nllole consigo á W,ashá,gitoal donde fué 'illlcamoodo sus gra;doo en la. dipl~:macia.

Dur.ailllbe diez y si.et.e años sirvió el señor
S'cldltibá.ñez en la rap.resen1tación de México
en los Es.taidos Umdas; e.n todo ese ti€lIDJ)o
iillO volvió al ;país y no dejó Thil solo día. de
COillCUITir al traJbajo que se le tenía enoome.n'datlo.
Su:po oaipta.1'6e ivaliosas sinn¡paitías y su
muerte ha siJdo senithla en al cí.rouiLo &lt;lñiplom.átioo de la veci.:n.a Repú:l:ilioa.

EL DESASTRE INGLES.
Desde las iviotorias que ailcanwa.r001 los bóe:oos ail. prilII.C'i¡pio ld:e la ,oann¡pafra, 1as ail'IIIlfill mg1looas no ihalbí,an suicido flllD. ldesaatne OOII)¡para!hle i8Jl que lea ooo.sionó el 7 de :M.arzo último, un.o ~ los Gem.eiiales bóe:ros: Dellarey.
\Al 81lll!3lilecer del día. citaldo, Lond Melftmen,
á ~a. cabeza de navooien1xxs ib.amlbres Id.e caJballlería, rcanninaba de Wcy,bu!rg,----{l[ SU!desbe dal
Trramsvaal,-li Lixfu.ten/1:ma,g, pam 1181l!Illl'5e oon
lm;; odLUJIDnas Grend'ell y Kekewiclb. que veníam. del Sur. De proruto fué atia.aaido por una
p.wtida 1bóera mrunrlruda ipor el Gtenmrail Delairey, i00rea. de Twceboscli. La oa.11g,a, oonitra
iloo ingilese.s fué itremeruda; .l ,oiid K.itclieDier
aseg,ura ¡qrue en UIJl princi!pio ;pu:do roohazrur.se;
ipero las rou!Las Id.el ooruvoy inglés se espantaron ry h1.Lyie.r-0n, caru.saindo en rras filas gtNlil
oonlf,usión.
"Se defendió vail.iente, pero im.úiti1me:n.te,"

Lord Methuen.

Su victori00i0 a&lt;lvcrsario, Dalarey, iera 3JI1·
ies de la guerm, un $iJm¡ple ,arronfda;tamio mirall., un '~lmrgher" ~lelo. Es nm homibre
de sesenta añoo, pero ail C1úll1 la. 'V•ilda a.c.ti'Va
ha oonserva1do a1dlrrrira1blemerute rv;igoroso y

fuerte.
iSe le vé siemipre 1Dll1J oallmaoo, ÍllnlpaSLhle,
Los bóeros, que le !han pu.esto ipor sobrenomb.re "El 'l"'acibu.rino," le a1doJ1a111, y f1os ilru,,"ti.eises, j'Ufl{,~,m1olo oomo táiotriloo, (Le ~
á rigu,al ali.tura que á De Weit. Tuvo ya halOO

luiibía gan'1klo aJ. mar Ullla. grnin parte de te-rreno y que este pier,temcia, por dereaho, a:1
G-Oib.ie.rmJo gooerrul.
l1D.1ID.ediatame.n,~ se le ha daJdo un emip1eo
u&lt;biJl, ha.cienido oonstr'll!i.r tres granKres edificios
id,estÍlllados iá 1a Aduaoo., Correos y Telégra-fos ry Dilreoción Generrul ·de Toros.
El edificio d:e la .Aidurunia se oonstrnirá utilizan.ido gram. parte die 1o.s d ~ t o o de
la 'llllllbigua Aldm.a.na, pero Q:iiacien:oo qwe la nuevia :facl1aid.a. pl'lincipall l]llede lha.cila el lado de
tien-a. en ~ lrugar idonJde están ihay fos oobertizoo, loo cual1es se desruru:na,ci.n pam oojillir libre el frenite del edificio.
Tute seru IU!Il.O de los más gran:ildes de la
Repúilllrim y, 1001D.O se ve en la. fotogMlf~ consiste en U!n gl1M1 cueripo centt1,aJ. srul.ienJte de
28 metros de largo por 14 !de ailto, y an das
·ailias foronadlas ¡por oolurrnumhas y tel'IIlli,n,aidru
en paibalil&lt;meS OUJa'dradoo. El estiílo ~ la oonstrru1coi.ón es gmego p;uro.
En dl im.ter.ior se hain idii.Slpllesto gNiUdies saloo.es :PaTa o:fici.mlB y ~rí.a. de circulación
que tiene 6 metros de 31Il'O'h1llra.. En el OOilltro
rdm ~cio aré. 1l!Il ~tíbuilo, el l!Dla/ym ~
país, :robailnml.te d.eooraicfu y cmbiffi'lt.o con U11a
cúpula quie dejará pasa,r !la 1uz á través oo
"vibNllllX" a.míslticoo. El IJ'.00.I'IIlldl, el mosariloo y
dl bronce se e.m¡p11ea.rán profu.sab:mmlte en el
va;;Ubulo y en la faclla&amp; se oolooarárrt algrn.nos g,r;u¡pos oooultól'lioos.
La. D:i!rección GEID.€'.OOll de Faros está levan•ilánld0c,e junrtx&gt; aJ. mar, ail. Sm dcl 11I1uel1Jle, y es
gram. edificio que oou¡pa una roarnzama, entera
en loo terawoo ~ á las iagt11$. La oonstrUiCclm um.d-ra doo pisos y en dl centro de
ia racli.arla principall. ,v:a, Ulll:a. itcmre de awa.renta IIIretroo de ailtu:ra en la qim se oolooainí
Ulll furo.
El edri:fkio es oo astillo Ren:aJcin:n:ien norootino y, oomo mdtüvo de decoración. se amplm:ní. en el €00terior, prk)Tusamente, el alUIIIlbmdo dlootrioo; los frioos seran de oeráa:n:iica
y se 1l&amp;ll1á. en al exterior lald!rillllo de porooJ.ia.
na.
Varias graml&lt;iies iestaltuas «hlooramn Las cuatro fakmaldas.
La casa de Correos y Telég~ es de estilo .Noo-n-ommno y ~ Uil1 :basatrrrento de
cuatro metros de '&lt;lfuua y un cmel'\PO nable die
doce IOOtOOIS.
En el primero irán loo oonvri.oios iaijenos a,l
•pú.Dlcibo y en al seguooo los qoo se :naliaciona.n
con ést.e.
El costo de estas tres dbms es de cerca de
un mi!lilán de pero, y fweron p ~ y
están dirigiruis por Joo señores irrugen.ier()IS
Seiliva.dor M.a.,o-a,my y J. Latbmie.

LL MUNDO
AÑO lX..--TOMO 1.--NÚM. 15.

ILUSTRADO

MÉXICO, ABRIL 13 DE 1902.

elrector: LIC. RArAtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

Suh-tcr,pc/6, men.~11'1/ forao~a, 1 l &amp;•
lácm , ldem, ta Is. capital, ,, 1.3$

GerHtet LUI!; RtTt&amp; &amp;PINNI.A.

MISS STONNE.
El caible se ha OOU,paido nnu.ciho del soouestro de la oélebre misi001ero. Miss Stone, y última.menlbe se dió ila nolticia de que haibía sido
puiesta en liibentad, medianite el pago de
330,000 ÍMlnOOS.

~ ltiffilllPO, un leD.ICU.enJtro oon Loro MJe..

thuien en los ca!IDipOS de batalll1a id.e MOl&lt;l:der
R1iiver. Es, en fin, el !Pantidario 1de 0a g¡uerra
"a outra'lloe," &lt;]lle &lt;1iJcen lo.s f r ~.
lfa d'aido U11 criucl menitís iá Jas prodirociones optirruiistas idlEU IID!isrno 1LoJ1d U'etil:uw:m,
q&lt;u.ien en UJ1ia carta ,no ha .muJdb.o puhlicaJda,
pro:n,osticalb,a el fin Í'nlmimmrte Id.e las hostiJJi-

dades.

VERACRUZ FUTURO.
LAS JOYAS,
Las mai,,omas obras llevadas lá fü1iz término en el puerto de v~ruz aaeigu.r,am. 1a irrnp,011tancia que, con el ti.amipo, va á. alO!lllloo.r
ese lugar d-e las ipla¡yas d~ Golfo nrexioam.o
.Ail.,'O'\lJliél 'V'ez deiwrilbilmos !de qué :m.am.era se

El retrafo C001 que 3C01ID1pafumnos estas líneas fu.é tomaJdo en Srulóll'ÍCa., cua:nrlo la. hexoína die esta. extrao:iidrirrmria avmitura ihlegó á

aquella ciu&amp;.d. ,

Catad/o lotográflao.

�E L :M:UNDO I L USTRADO

Domingo 13 d1:1 A,bril de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CONVERSACIÓN.

idéntica 'VelhernenClia eil pro, e1 oontra y las
oipimones irute:rnnedias. Hay es irepu;blicamo;
4118füiJna absoluibi.sta, creyerute un dí.a, ateo ,al

'rod.o el m'lll&lt;lo salbe haibila,r; ,pero sólo canta.das pel'SOnas s-aiben pl!aitroar. La conrversaai.ón es al espíritu lo ,que la golosima al paladair; debe ser [ige:ra, ldmilce, ro¡pilda y pooo
nru,tr~tiva. Como el hojaildre, debe ser es-ponjOEla é i'IllOOIIlSÍBtente y á la vez dorarla y azucaroda; romo el confite, debe dejar mieil en
los ,lalbios.
De la misma marrera que oospués de una
buena mer.ienda ó wna oo'liación bien combinada, el estóo:oago debe q¡ueldar satisfedh.o, sim
pesrudez, 'Ili ~useas, ni .i.n.ldigestión; des.pués
de ru.nia. coillVrowción bien oonldiucilda, el es¡píri.tu debe qruooar lilore, sin a'oo.1llm!amierutos ni
cavilaciones.
·La CO'Il1Ven,1aciión, y especi,ailmoote la conversació,.']¡ de SOIOiedlaid, as una obra de arte,
6im. dmda; pero ere arle de género, sin a.ltos
vuekia lí'liiioos, que 1a h~
pres.untuosa, ni
proflllD.da5 reflexiones cieTutífooas que la vuelven peda1ntJesoa, ni serias COIIlSi&lt;lemciones morales, que la oolllVierten en enojOS'a é hipnoti-

siguiente, wagmeriano, anltiwagneriam.o, c-M.sico, romántwo. . . . á romo cae el mrurcha.nte.
Al [aido de esta ,c-oru1-ersación ex,irl;am,te de
las fuooio.nes 1bilia.r€S, figura ventajooame:nte
la colllVen,acíón pe:dlagógica y moral, estilo SlimlÓn id.e N-ambu.a.. El opem.dOll" procede siempre
en forma oamipa:nu&amp;, autoritaTia, estupenrlamerute seni.a y eA'iCesÍIValmiente seca. La moro.l,
lií1 virtuld, la :recti,tmid, lft intacbable conexión,
ta.les son sus tarrms faroritos. Di.ser.oo. hasta
peir'dense de vtista, SOlbr:e !la corrupción &lt;le la
juventud, robre la de.cadencia lde las razas, sobre ]185 mentiras ,COIJl.Venciomillal 'de ,la poJ.itica,
sobre los viciOl5 ,radicaaes Id.e la orga;nizaci6D
sociail. S.u fmmte SO!ll kis consaj-os. No bien
obrerva que un j01Ven preitenfui. á. unta mucli:adha, le 11.a.ma ,rupairte, le hace ref.lexiones entra en iintemn.irmbles oon&amp;irl.eramios, en loo
que desfilam. e'l .maltr.imoo.io, 1a. fuimilá.a, los deberes de la patemildiiil, ebc., ~ - .Aconooj,a
ig¡ualn:nerute aJ poJ.ítto, ail :fi.oo10Ciero, ail rruiestro de escuela., rul hijo ry al prudxe Id.e familia,
IJ.ogrnmdo, á pOCIO amfü1r, hacerse .iJnso1por,taible
á toldo el mUilldo.
La ooruversaciÓln crítiioa es iill:ás dh.ispeanrt;e,
y m'lly _p,redilloota Id€ ~uestro públlwo. Ha.y persooJas que no :pralctiicam. y .sooi~es en g,ue
uo se cultiva otro •género. "Cooner prójimo,''
habiLar maJ. tde totl.o eO. m.'U.ll!dio, iilJVenw:le al
que :oo se le saJ'be, oohlllllln.iiar tá ¡qman. no delimque, 'duJdar de tioldias J.as vi.rturles y oreer
en t odos los vioios su.potnor baija. im.tenición,
av.n á Joo iJ:l.Ollilbres m~'S ldesinte,reeaél.oo y 1'.Il.M
n01bles, negar el talooto á quñem. t iene genio,
em[oonr repu.ta.ciones, asaeta.r .imldafensas, condena.r inocentes, nada tnms común, n:ada anás
hialbituail. y crllllda ,a[ ipa,I'eleer, ,más ldelLicioso entre noootmos. En este género lhruy l\ll1a variedad, fa crílti.ca. hipóoriiJa y solaip.arlia, la que
eilJVIUelive el 'VitUJ¡&gt;erio en el or~ Id.el elogw,
la que ataoa :fingiendo def€'DJ&lt;ler y l:a. qllle hwre
y mata. á traición.
Ta.l es J.a coruver.;ación y tal.les s.us principales vai-ieifukles. Pero si así es, no es así corno
é!Etbe ser, y oorno quiera que la convemaci.ón es
el alma Jde lia vida sociall, tain. m.ezqu.iJna. y ro.qU1'tioa erutre nosotros, ailguna 'leZ di,re,mos
cuáles oon ilos caracteres y atribiu!tos de ese
ma-nj-a.r de dioses que ~ llama. la conversación.

zamlte.

En m:a:terria de corurensalción, esipecialmenite,
el monopdlio es odioso. Genltes hay qv.e aoa.parom. en socimad. el uso de 1a pallabra, que
81ta,jan el ¡paso á cuanJtos qwieren too:ruar parte
en la ¡pi.ática, qu.e eleivaill la voo para sofocar
la k:be ,los que 1(]_1U1eren ,platicar tam:bién, que
inllporu:m en reto, que se "allJan y se bamaja,n"
y á naklie diej'alil "meter baoo." Est,,oo tales oil.vidan que la conversación procura dos placeres : el lde oír y el ~ p1ati.cair, y se oooon pesaldos y rayan en lo ~nsQPortable, acaparando
para sí ro.los al iplaoer de dooiirlo tioido. Esta
clase de gern1te8, que oo ltoleran riivailes ni aidmiten calaboro.dores, SO(D. oomo glotones que
devo'.rolll los mam.jares destimudos á todos lO'S
iruv.itaklos y iproceden oon lft iim1&gt;unidad de
los 01miores sagra.dos, que n.o encuentran n.UJD.ca frente á sí oollltrnld.iorores.
La coDJVersación ta:l ry ooono es, y no taJ y
oom.o !debe ser, ,pueilil ,dri,vildirae en géneros y
eapecies que importta oon&amp;idera.r á parte. Desde lruego too.emos, y es iroouente, la conversación aca,dém.ioa. Egta, es tan vas.ta coono la
cwncia y ,taru. vruiaida como eil oonocimilento
humano. En ella el matetrnático ex.plica á su
au!C1i,tmúo el teorema del ouiafuadio de la hipotenusa, el i.n,geniaro inicia. rá su pretensa,
en ,los prOlbleanas lde la resistencia de los materilllles ó en las 1d!iifi.ou!1lhaldies de ILa .meldimión
de un arco ide'l il11eI1Í.diano; el a:nédi.co a.provecha la preooooia de reñoriioo1:; inoice:ntes ó de
imatronw; pu.leras para explicar ,los :misteriosas y €&amp;}811}:rosas :tll!llCÍo!nes de [as 1vísceras más
recÓ!lldiitas,y el fin'alllciero no :d.esiperdicia la ocasiÓ!n paira expliffix á Ios irui.ños de fa casa, 1as
vent..aj as lde 11a última, IOOIIl!Versi.ón. Los militaires ldescuelJl.-a!Il en este género llll laido de los
mélli.oos 'Y S11clem. ilustrair su OOillVensaoión oon
los tenedores formados en columillls de compañia y los ipedaws de ipan, figuran!do las trindh.eras a:brigos, ó los areildootes del terreno.
V.:iene después en oriden Ja, oon.versación
poJ.é!mim ó diailé:olric,a. :IDn éstta el ''lea.del"'' se
cree oblógado á roni~ir ,á todo ~ mundo
y á de!ba.fü tOi(fills nas ic.u.estiones que se su'&gt;citrun ó que no se susci'i:an. ¡.Ay! de
aquel que dice que "sí," en el acto el
CO!Il.Vemador dialéclim le replica que oo; pero
desgraciado de quien dice que "no," porque en al acto eil dialédtioo le aJ\,&lt;r.Ííiiim qire ''sí..,
Con Uill sólo cliruliélotiro que :figiu.re en 1a wunión, Y/1 hey paira .amrurgrur cl r8!W á wtlos l?S
cirounsbantes y q'llÍen tiene un ,amigo esp,ed.a1:ista en este género de "sport," ya puede decir
adri.ós á la. paQ; del hogRr y á la itranquihdad
de la exisltentcia. Yo t111Ve l\llilO qne me Vlisi'tó
cotidi'a.namenrte, dur.arufu siete años y me contradijo d.u.ra.nte Eillos un •IIllÍnimu,m de cuatro
(b.orm; diarias, de O'O'ho á tlooo de la noohe.
IDl CO(lllVeimélm ;po1eunista tiene una s11prema. bahiJ.:ndia:cl y u.na gran virtud, las de sostener con ig;uaJ. tezón, igual verbosidad é

DOIIll•mgi&lt;&gt; 13 de .Albriil. de 1902.

LOS HEROES IGNORADOS.

de pronto un rel'ámpago on pleno sol, un:a. detomroÍIÓn, un grito, y um hoim!bre q¡ire 08l8 ¡pama
no lffi"81Iltruro....e 'l'.lllllilJC8. Em la. soo,pres:a eni ell
monte, la ltil!UMte i.nviÍ.Salble, agaizatpada en el
mailol'rall, oculta. e:n fo, COipa, dcl ~rool, tras el
bail.uarte lde il.a roca; fa muerte en fas ¡pUlpilaq
ere mil ojiHos q111e no ee ,ven, en los brezos de
miil fu.nta&amp;mas que no se tocam..
j E1 enemigo ! Y el baitailión se detiene,
recela, se ~gaz,a¡pa, se hace peq'lleií.o, vientre á
t.ierra, d.esli.2!ám.dose. Ya no 0011 lb.Olmibres que
ruvanzan; son reptiles que se al'I'aStran. Y la
fu.si'lerfa entra en juego; de "·allá", de lo desoonooido, de Jo Illiisterioso1 de lo iooierto sieim,
pre certera; de aquí, t01·pe, inldooisa, rebo,tamrlo s,rus ;proyectiles sabre fas piedras, trondham.do jóvenes ramas, ihoraldanldo nugosos
troncos. Y el sol en vez de ialbsoriber agua, a.bs011bie s,rung.re, que c,aená en forttna rle llu.viia de
dolor SO'bre las siembras.
'Die.ne el peligro iintmici.Qll:es mpidas, la
oofensa, sus caJmiinos de salivación. Diez minutoo ihan b:astado á aqu~os 'hOOil!bres .¡ma
locailizair el fooo del fuego, en um. twpido platamiar curyas hojas de Ulil vero.e tierno, se estremecen oomo brazos extendidos al cielo an 1llil
juramento solemne. Y llll pk1tlanrur se enld.erezaron tdd.os los :f.u&amp;illes y sobre de él fu.é á dar
la desaarrga, haciendo Cl'u.jiT e1 .raso de las hojas entre a:naiLdicianes y a1me1:mll8S. Y 'Vllillta.
á cargar lias a.rmais 'Y á voreairil:as ffil gra~iZl_ada
•de plomo. Después n.aida, leves estretrnec1mwntos en '1llll. .mar de yelibas, el si!le&lt;ncio y la espera. Y los .insectos oamta'Il.ido lllliOibÓto:rua,mente
.;u estrafia ,al €Stío.
El Iba.tallón sigue su mareha, de clrl.ebra.,
receloso, iviend:.re -á tierra, ihacia el iplwtamar
cribado, que ya ih.a dejaido caer sus bra:ws, en
un desd'iahlecimiento de iven.cido : 1l'.Il charco
rojo y ,um ib.O!l'.Illbre herido. Tu 'l1lil. negro.
Alto, s6'lildb, de ta!rn¡plio petiho ner,V1Uid.O,
ca,bem albultaid.a y ·u n gesto de rebelldía que el
dolor no ha borrado. Y ¡á IIIl'a'lli~lo ! Fué
obra de un momenito : iel ihamoo:e es rá¡pirlo
siempre que se tnata de tirrunizar al hffi"lll'.llloo-'.homibre. El 1os dejó hacer con sonn.bria im.dilferenoia. Luego, el ireg,istro: oarluchos metá.li&lt;cos, 'Papeles, cartas . . . . El jefe recorre
con aniraicki. penetrante a;queillos i.n.d'iicios, huellas ¿quién aalbe? y un alairido de fiera que alcanza á su presa se ,esoo¡pa de s,us hi:bios: ¡ Gui1.lemnón ! grti:oo.. ¡ Gui:1lm,món ! prorrunn.pen SiU.'3
hOIIIllb:res. El viiejo indo1maible cau/dlill1o, el jefe 1de la, terribile rfailmlJge negra, el aJm:a. de
iaquelll,a 1u.aha sin cu.ar:rel, sin m!ilseri.octrtdri.R,
i,mplacaib\le, de aivers.ión, d'e odio qiue separa dos mzais ! Y el batallión, ldelil.1am.te, ise ia,gdlipa en to:nno de ~uel hombre, que les .aej,a llegar sin 'll:Il gesto ry contesta ,á sus imprecaciones con Ulllia mirarla de tlesdén 'Hillpasfüle. Y he .aquí por qué era u,n tr:il\llllfantte 'Vooer.io en el üiquieto ~anenitp,
bañado ipoo- •las últimas fulguraciones de un
sol tde fuego.

EL N E G RO: (1)

** *

Er.a u,n itriu1J1,fantte vocerío en el inquieto
campamento, bañ'a'.do por las ú1tima!s fulguraciones ide ,un sol de fuego. Era un triitmfrunte
vocerio en la. horna:m, hU!IIl.all.ll. sailpicada de
s~"Te y cólera.
¡ Buena em Ja ~€00. ! AlM., 1bllljo la fresca
arcada d'e veoo.U!l"a, iá l:a sdml:&gt;I'a ldel ca,ñairerail,
dmpués de Ulil .día rojo de lrurz y de ira, serlientas las ga,rgiantas, secos las ilai'b'i.os, lY los iimisectos icmtiam.do IIIIOil.ÓOOIIla®te su estrofa al e&amp;tío : ¡ Buen.a era Ja presa. !
:i.P,ardha'ba el lbiatailll.&amp;., 'IIlb.,rolmlbai peresozo, por entre ,redes de p.Iam,tas que se bu.sca,ban
en un ,beso hrjwiooo, ;por entre cla;ros de tierro ocre, ail l~o lde 8Il'r~oo sorbidos ipor el calor, que Ja nube se ihiaibía llevaldo muy •lejos. Y

.Aqruél hoanibire va á morir. Lo saibe él,
(:U8.'Ill00 all lilegia,r a•l lbolúo, 1e airrojairon OOIIW
una oosa en el fundo de umia. ca:baña. Br.eve el
consejo 'ere g;u.erro.. Par.a. trnialfla;r á un vencido basta :wna, oola. voz: la idel vencedor. Fuero~ rrnucha:s las que se ,a,lmron, que oyó tranquilo y desdeñoso, sin que una oontraeción
ailtemr,a su rostro de ébaino. Y qiuadó así, sdlo,
pensa.tÍIVo, hum,d:ido en ll'll ensueño ,triste me~ta:nrlo en los suyos, á quienes la r~ent01ón tal vez no llegaría ,ya,, IIlJa(Sa de sometirlos
qroo S'll ene1¡gía haibía ialoorl:o de ,la postracilón
en qllle 'J.ao.í.am, ca1m1e de swfrüniento incu,r,a•ble, eterno.
RUJ:n.o:rosa nodhe ffit:iivial, Ue:rua de gargeos
apa,ga!doo, de í&lt;liJáLogos 6USWra;nroes, de frases á '1a eondi'l1!3. Desca,nsalba el hamlbre y la
naiturarem saJí.a de su siesta di'llT'llll, paTa tejer idilios y ei:,i:&gt;ozair dramas en l\llil rrnurmuLlo de aimor y de itraiiKlión. Y el 0001denado á
mue:rte e,scu.ahia.ba aquella voz misteriosa
que '1e troíia (ltrejas y esperanzas, sollows y

(1) El hecho que sin e de pretexto á • stas lineas, le fué al
au tor de ellas referido Por un viejo patriota cubano, frente

á l a b,i!la Isla Antillana, envuelta en el vaho rosado de una

anticipadi&lt; primavera. Es quizá• esta narración una de eeas
páginas desconocidas en la obscur a h istoria de los pueblos
que se forman, un h ilo su elto, un grano de arena, un rayo de
luz, un grito, nada!

carcaja1das, saplo de ¡a 'Pa;tria iJ. de los herma.no,s, ,y ooaso, aJOOSO, ,u.na [á.girJl'.00. rotd,6 sobre sus .mejillas obscums, y :flu.é una ihostia
en la\S looo:eguooes de ,Ulll aJbismo.
-¡ .Alto ! ¿ Quién vive?
Y la alarma claiva su gRTm en el oan:n.pameu to. ¡No ! ¡ .Abajo ios fusiles! No es naida.
¡ ~ aclia ! es ve:ooaid: Ulil esolavo ,del ingenio vecino qu.e iLlega ia,l crumiparrnaruto á for'.rnular
una súplica : .que se le deje ver a.l herm8illo
moribu.n,do. Y llora, y se retueooe á los pies
del jefe, que ¡ya vacila, q1:1e rya va á ooder, que
ya cede. ¿ Qué limporba? M3.llJ8iilJa 1a clari&lt;latl
del alba ilumim.a.rá tenuemente el ca.dá.ver del
prisi0111eTO. Y otanga el iperuniso, con v.n gesto de :inrliferen,oia. Y á. la orden del jefe1 el
esclavo es intro&lt;l'llcido en la oa,baña, y IIIledi,a
hora después, sale mim'b-aileálD.ldose y se aleja lentalll'.l.ente en a,qu~a noohe estivial &lt;le
murim.u.llos y gorgeos.

** *
¡ El día.! fl'roon¡pet.as que dan a.1 aire srus
sonidos estridentes, 00I11Dusión, grú:tos, ry an
el fondo, 1a lúg¡u.hre oornitiva : el iilegro, erguido, tra.nquiilo, como si la luz ldel _idia hUJb!ese traildo pam él 1,a esperamzia ped,i:da al cielo, v media ldiooona de so1dadoo esooltM100 su
ma;cha de honor, la última.. D~ués, una
descarga., u,n cuenpo lbaful.nldo oon su samgre
la yerba. penla.da de rocío, /Uil !hayo y ¡no hay
cruz que .é!.4:,o¡a al icarrn.i!rua,nte en dorude ha;y que
detenerse y maldecir ú orar!
¡ Vi,v,a Guiller:món ! ¡ G,uiJ.lemnón no ha
mue-:to ! Va de choza en ohooo. y de ,bohío en
bohío y de bosqlm en bosque, ,a,grop,an.do á los
dispersos, anianoodo á los 'Vencirl.os, sembrando en S'llS conciencias la espe.11aa:rza Id€ red.en.ci ón. ¡No ib.a lll'.luer,to Guiller.món ! Murió e:n
su puesto el escla:vo hemnam.o, el ili.ermaino negro, que en aquella, !Il.oche de amor y de odio
quedó en la ca.baña imIBUt~ ~l ,padre _de l~s
suyos i!ba á 0011tin'U!illr ..su mmón. J.1unó !llllrando el ool ,con ojos ailagres, triunfante y
fuerre, y su rcru.erpo rlv.'e'D~ ~n Ulil lugar i~orado y sin que uina. cruz inKl'Iklu.e a!l oarrn,mllillte
qu~ allí !hay un héroe que no pasam á }a. Jristoria.

LUCILLA.

)

......
j

.. . . fermab ao una pareja de nna
eur itmia encantador a.

trevista á Ferna!Il!do ; ,pero n.o pudo 11l:1pedir
á sus ojos que :b:ait,llaisein,--:sus
~JOS de
trcioipelo azul olosouro,--'llll 9.ue i l l ' T ~ su
llllegrí.a, IDli :de lda.r á su Jh3.ngw.~_ gu-ac1a _la enca:ntadora movilrd.a.d &lt;le 'llD.a runa oapncliosa.
Pomeyrol tCOOllipreOOÍ.Ó que se le aoorcaba. la
feliciid:a!d y esperó.
La iv~ra del baile le dij o :
-:Mañoo,a ha1bll~cis á mi paidire, cuando los
i,nviltados 'heiyrun ipa.ntiido y 'JO haJy.a CU!Il1pfülo
los vei.nt.e años.
- ¿ Fm.t.om:es, con.siente ?--,preguntó l!"ernoodo.
Lu.cillla ,bajó los ojos :

~º"'

que halbía quedaJoo vi'Uldo á los cuarenta años.
A decir v-eJ.XllaJd, !la joven sa;bía algo del '1'.DOOO
de "de.9coincerllrur'' á 1.,u círoru1o de arn::uietadc, y
de burlarse de ilos celooos. Era a,lgo a..i oomo
u.na peroonri.:ba muy sensata que hac~ia. un'll
juiiciooa dri.visión rl.e Jas cosas de 1a vi.da, entre hllieilas y lll13Ü.as, erutre Jas ~i?Des. de
1-ai ,reaJ.iildaid y los exitremoo de l!a MIIBgllll81filÓn,
que terliía igruail horror iá !los ton'bos que á los

''sruobs."
Y sin em!bang,o, haJCÍia diez meses que se

le hta:bía visto IC8illllbíar por oompleto. Se presentaJba; bajo el ia.apooto nuevo ere U!l1;ª.mela~Traduccioneaº especiales de "El Mundo Ilustr ado."
colía sonr.i.erute y rle un.a l110SffilV'8¡ oa.s1 IDdómita. La señorita Luz tenía u:n secret.o. l'ero á
la primera. ibentaJ1Ji.va d:e Dam.ldrieu,~
En :la calle de Berlioz, al fondo de un jarojoo paternalles ta:ndiarr-cm en aso:mairse a lo
dín i•llJ&lt;Ylés munldaJdo lde l'llZ por dri.ez globos
que hubiera visto innnedialtarrnen~ la mru~
,eléctr:i~, 'el suntooso y burgués palacio
men05 aitenta,-el oomzón ·de lia Illil.a ~ abnó,
La.n:dr,ieu se veía aqu.ehl,a, -noohe oon t ~ la.-;
can toda ingenm.ildiad., coniesando que amaba
ventanas :ilU!!Il1'00ldas, IOOll'.llO un mruraivilloso
á Femando Pomeyrol, y que era oorresponoasitillo de fuego.
d:ildo.
Los coohes, cwya fi!la, se ipro1cmga;ba hasta. la
A¡pen.as tem:ruiirulkki, esta ronlfesión, Luciealle Perglolese, se in:temalbrun en el oorr~lQa
oohó los 'br.au,os all cool1o die su pa,dre y se
dor exterior y allí, ,ráip:iJdarrnente, como ;u,n n pusieron á IJ.o.rar los idos oomo unos n~os.
zrum:ienrbo de raso que· tiembla, las danm.s sal-¡.Aro.él.a! ¡a::ruisteriosa ! füjo Laimdrieu.talbam del .estrilbo á UD.18, mamdha de trajes ibla!IlSentó&amp;e Luz en las rodillas de su padre y con
coo azules rojos ó an:narulos que, á di-starn-::ia,
las manos jUiil!OO!S, oon cierto aire de cómica
ba~ía á
ldistimltas ry lá todas igu.a.l~, casi
pieoo!d,
Teyi\IBO':
ind,e-fin.:iihles por el a:nrebujarrn,í.en.to 6'.1- ilos oa.-¿ Cómo ~uedes decinme esto, papá? A
pudhones id.e eooaje. Detnás de el1a.s 1ba? rretu vista y 1á. la Id.e tdd,o el m11n:do, en Hoirlgasurosos los traij es o:iegros, ¡pesa:doo, oipTll!I1lldos
te, fli.rrtt.ealmos cdlilo ro.o se filirtea más qllle al
en abrigos de ¡pieles.
otro l:aldo de m Mi8lllio1ia.
Lanldri.eu el gnam. 1'unK1ak1or de- La ca.lle de
-¡ Tutá tan ,de
eso, que ni me fijé!
la Pa.z ~ba Thlla. fiesta paira oolebrar los
¡
.AJh
!
¿
entoames
1COOIBi.Emtes,
prupaciito?
veinte 'años ere su lh!i.ja Duz,-Luchlla, oom.o
-No liliigo que no, porque encue.n.tro agrala llann,a1ban sus 811l'.l.ig◊5,--que pairecía, elega,ndable lá ere m'Udb.aldh-0 ; ¡perlenooe á muy ,b ueteroonte, una de esas muob.aclriillas de Pa.rís;
na fa,mi.lia. . . . Déji81le espemT un poco, volque tienen 1l!ll: "chic" idese'llJVU.elto y u.na desvieremos ,á ha,blia:r Em la :fi€Sta. del dia 10; supreocu¡pación ilrn¡per,t,iinern!Je.~ Se atrevía á. ~pongo que esperaná y an:renltras tanto, silentervenii.r an to.do ; Id€ toldo \hiaiblalba., con grama,
cio !
ajena á Ja maldaJd, oomo u.na muchooha ~ Luciilla proonetió calla-rse ; 00U1ltó su ensenüda ipor un pa:dre mury rico, muy débil Y

todas

mooa

~Sí.
El j cxvem. ipa'ló.ldeció ,de tan brasea maw11a,
que 1a señonita LamJdrieu. no pudo contenm,
um ·grito ·de terrro.r.
-¿ Qué tienes?
~ N.aida; la llllegrla.
Tomó la marn.o 1de LuciJlla y da l:levó á
sus labia, idffi"Ota, airdientamenite. Lucilla no
la re.tiró, Mierubra.s que ;aioa.nJdana/l&gt;a sus ded:os á los besos de Ferna.ndo, se !Jl'.li8lllltenía erguiid:a, la oobeza JigeJ.'8IIMOIOO inc.lina,d,a, . los
ojos son.rienltes, ailigo que era oomo Uiil_ tiint.e
de iprotooción, algo ~ o COill'.lO .lll:11ª ureon.cierte su¡periior.i,ooir. Aimalba la klebti.Li,d;atd, y el
a.fin.amiento ide aquel ser de oomplexión delica1da que esta,'ba á f.P'Uilt◊ ere ~ esposo; aJd.oraiba su vigor en 1a g.raleia. El c001tl18Slte entre
ellos no era 1J.n-:usioo; se ccxrnpilebalbiam. de uaia
mJan,er.a. mversa, pero h:3.ro:n.6nica,.
La -asidmda;d de Fernan.d,o dmamte el baile atrajo sobre ellos um.a aitención. ~tica,
porque fo:ru:n,a¡brun una pareja die un.a eurita:nita en:can.taidora.
Despv.és de 1llil. •valls, Duz llLevó á Pooneyrol
á J:a teriraza. El jarndín en aquella parte esta:ba Qlosouro; se ruli,vin,ab8ill lll'.lM que se veian
fas lilas, allí 'donid.e los pesaldos racimos inclimdos ipor el vwnto, erm1baJlsatrn,a,bam. l,a, noche.
ll,egaiba ih.asrta ellos la c1éb.iJ. anmo.nia •de otro
vals. Lucil1a. no habló i.nnn.ediatattnerute; el
melodiooo sille&lt;nieio que les rdd.eaba, a,nrl;ojá,ba-

�.~amingo J J 1die Abr:11 de 1902.
sele oomo un preludio exqui,;ito de las co~
que i!ban á ,decir~e.
Una estmella cruzó el oielo y se ,pertli.ó. lnmedi:a,tauneute Fernando posó ,su ruano sobre
l,a de la joven.
-¿ Hfül pedido al cielo aJiguna cosa ?-preguirutó e11 a.
-¿ Qué más puedo idesear, LuciUa mía?
---61.lSJ&gt;i:r:ó Fernau1clo.
Entonces erla, ccrr1 toda yoluntad, le o.freoió su frenite. La folici(la,J 1ptk'-0 el temblor en
sus laibio,; y ,;in que él hubiese ,hablado, la
joven murmuró:
-¡ Yo también, }'eman!t1o, :yo también te
amo!
Los ánvit&gt;ados la llamaron; se ~capó, tomó
el brazo de uno ele eLlos, p ero volviendo la
ca.beza, envió á Femaindo UIU beso con la punta de los di!clos.
El, presa de la emooión, estaba helado;
tffill!blaba, le sam1Jdíia ;u.u.a tos obstinada. Un
anciano que pasaba, le dijo inteUJipestiva,mente.
-Está u::-tet1 cometiendo una in:Lpru:llencia
COID. estar ru:ilú, jo,vem, '1-a. noche eimá fresca.
-Tiene u.-;ted rnzón, señor, vay á entrar.
El anciano le aoompañó y ponién&lt;lole la
mano en el hcm:bro, le elijo co,n tono solemne : "Xo debía usted exp:merse -de esta manera.'
Su miraida se fijó. Po.mey,rol se sorprendió de la penetrante ex.presión de aquellos
ojos que se pooaha.n sobre los suyos, y del ge;;to a1tirvo ,del hombre que Je íha!bki;b,a. Le dijo
lID "gracias, señor" uu poco tími.&lt;lo y ae sepamron.
En aquellos momentos l_legó el señor
L8!Illdrieu.
Au&amp;a, ¿ tú conoces á Pomeyrol?
Algo,---0ijo el all1Cia1110 con UIJa sonrisa
un poco triste,-es decir conocí muciho á una
jo.ven que 1debió ser s.u maJdre; yo e&amp;tJail:&gt;a mnparentaldo oon s.us a,n~pa&amp;lJClos ; hace de esto unos treinta años!
-¡Ah! razón de más para que te confié el seoreto que maña'Da. sahl'lán too.os nuestros amigoo: :Fer:rnando P01IDeyrol, aíboga,do de
la Corte de Oa,:;aición, es mi futuro ~'erno.
Aunque dota.do d~ un gra,n ldOIIllinio propio, el d'Octor ~[ru1y no pulik&gt; deja,r de estremecerse. Larudrieu se sorprendió:
-Estás oontrarialdo.
-No, sorprendiclo. Ví :nalcer á LuciJ.la ... luego este joven, cttya maidre conocí
tan encainia1d0-ra, tain déoil. . . Oyeme, es preciso q,ue no ignores que tiene e;,cendientes
maternos de una sailttd mu.y delticada. Esto
no qtuere decir gram cosa, ,pero siempre ~á
ICOillivenienite un examen. ¿ Te he preocupado?
-N.o, lo que no sé es qué hacer.
En tu lugar ,ruplazaría que se dirvulgiase lo
del matrimonio, y me llevarla al muchaclio
á que le ruoies.e lm rec-onocimen:to, bien su
médico, bien el mío pam que me dijeran si
exij ía ipreca ué oo•e;, pa,rticulaires.
-Llevas mucha razón y ite 1day las gr.acia,s; platioaré maña,na eoo Pomeyrol y trafaré ide enviarle con Dux que es mi médico,
oomo sa,bes.
-Per.fectamente. Y me a:presuro á decirte
que quizá 1naicla haya que temer, por lo menos
teinierudo ciertos C'll.Ída(1os, ,p ero se tna,ta de tu
hija y nu'llca solbra,n lais precauciooes.
EE:ta ac1vertenóa ,del doctor Mury, miembro de la Academia ,de }Iedicina, el más
concienzuido, el más probo tde los sabios, no
pddía dejaa: 1de C3Uffir á La1TIJdrieu una impresión penosa. Peinsó en el ,p esar qoo rumena.zaíba
á Lu.ciJfa, y lo estimaiba no sm cierto
egoi.smo. Era i1rnrperiooo y violento con tooo el ,mnlD!do, pero era dócil á la vez que meiorooo oon su hij•a , ·de suerte que en semejante caso temía tainto la rebelión, COlfilO e1
id.olor ·de la joven, swponieudo que aquel
amor fuese bastante serio, lo cual no era de
ponerse en dTuda.
Te1lJ'Illinaidia ,l,a fiesta, Lrun1dreu pretextó
unia grain fati:g,a para eludir la promemk
entr.ervista ry citaT á Feman:do para el día si-

;;;L MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
g,uiente, por la mafürna; quería ganar tiempo y pedir consejo á la (]:ll.Íetud de la noohe.
Lucil'la -01Crultó su sorpresa, retuvo entre fas su1yas la mM10 de Fe.rnanid'O, y oon uma
afectuosa sorn•isa le dijo:
-Hasta mañana.
El le (;Onte:,tó con cier&gt;to aooruto icle ti•iste~a:
-Hasta mafü:1ma T hasta si€'II1pre.

***
·e.no de e.:;os ipTesentiu:n:ientos que no se
(!ISCaipan á la.;; naturaleros erufemrras como la
ele l&lt;'erll"a,Dido P(J(meyrol, y que les advierten
las alegrías ine.,peradas, ,lo mismo que las
desgraáas alJllenazadoras, pesa!ba sobre su alma cuando, á Las oo·ce de la anañana, franqueó
la reja ,del pak1cio Lain:dirieu. Oa,cla minuto hacía acrecer ~u aIDgustia, se se.n•tía extremadamente postrado en aquellos momentos. De
con.siguiente, la mirada incisiva ,de La,n&lt;lrieu
le lurió. Hubiéra;;e diJOho que el •pailie de Luciu:la veía ipor pri,rnera vez la. silueta delga~
da. y el itinte 1pl1lido de oo futuro -yerno, pero
se esforzó ,p or disiimular oon los cumplirlos
de la acogida, la inquieturl ,de su 81Spíritu.
-)Ií quer1do señor Pomeyrol,-le dijo,
-Lucilla ,me b:a ma:rrifestaJdo las :üntenciones de us-tecl y las encuentro mruy (;01rfwmos con las mías. No diferimos, iproibablamente, JTuÍs que un sólo punto : la fedha. Enouéntro •á u,:,tecl tm poco joven ry, para decir toda
mi idea, un poco delioa.do, por lo menos en
a,pariEmcia. Lo que le digo, le sorprende,
bien lo veo; pero -asegúrese usted de que no
mire al1gán mal, y créame .que estará entonces en ,a.ptÍltud de seir i.nrrnedia,tannente 'lm
buen 1marido. ¡ AJ1 ! ¡ ustedes ,los jóven¡es son
inpacie1ites ! ¡Bruh ! si ryo no et:k:ucliase más
que á mi corazón, Qe ooía lá 'lIBi:ed: "A,hí está la niñia, tómela", pero iten,go otros deberes
que m111Dplir . . . mi oonciencia de 1pa:dre ...
¡ dia.ntre ! y no se desau:úme usted oon estas
cosai.,. . . . En pooas pal,aibras : quier-0 yo que
esto se a1place, usted ,n o lo qui.e re; lo compren&amp; muy büm, haga:moo u.na y buena : tof!lérrnos un árbi,t;ro, ;,u médico de usted ó el
mío. es lo más racionail. Si .nos éLioon. qoo varannos a.dela,nte. . . bueno, pues aJdela.nte, no
quiero llll'.ás.
A las iprirrneras palabiruJ de Lanidirieu, el
corazón de Fernando oobía llega!do á ser dentro del peoho, coono UIU peso mortal. Sentía
un ivelo en los ojos, y sus sueños de feliciJd.a&lt;l
se perdían en una [l-Ocile profU!Dlda; paro la
viv'.az esperanza le sostruvo para contestar.
-Crnn¡prendo á usted muy bien, señor,
y si !pl.Vd'iero aiprobar que me ihicieseis sui.riT
W1 poco, lo aprOlbaría . . .
.Sea -0001 sea el resuftaldio, estoy listo para sooneterme á la
pr:uabu ¡pedida : aJID.o m.rruaho á. la señorita
Landirieu para no pens1:!r más que en mí, en
,l a felicidaid que oopero -de nuestro a.mor.
La fison(J(]IlÍa del joven se 1haibía en,noblecido con .Ja sereniid~ld ídel sak!niifioio. La tristeza de sus ojos trai:cionaba todas las angustias q,ue le producían los temores ,de Land,rieu, temores que él mismo haibía 'lllbrigrudo
alguDJa vez con el roooorído de .Ja.s herencias
fatales, pero que la triumfa'llte ju.ventmd había a.rroiado de su espíritu. La wnrisa. quedaJba desafiante.
Landrieu ha1bía escrito al,go en una de
s,us tarjetas; la entregó á Poonayrol y le dijo: "Es.a es la dirección". De¡;pués se levam.tó
y c001 una falJllJiliaridald arni1D1adora, ,p uso la
mano robre el hombro .de Femam:do y caiminamn 1así basta la ;pu6l"Oa del paJacio, y
allí se separa•r on s in que les iliclasen uma sola palab11a sus corazones OODIID.ovidos.
;Oua:n!do Ferna'DJdo 3/travesaiba el jwdín,
vió que ilas rairnas de ThI1 seto de ca:¡,pi,n os se
~arairon y Imcil,l a ia¡pll!rooió :
-Buenos dias, oye.
-Ah, Luoillla.
-¡ Aih !_Jle dijo eJ1.a oon aire quejU1mbroso,
~¡ te mairdhaiJ:&gt;2.1s sin buscamme ! ¡ Oh ! ¡qué
feo en:annora:do ! ¿ Qué te dijo mi padre?
La joven se sonprenldió; el semblante al-

teraitlo de Feil'nwndo la llenó de estUJP-Or.
-¡ Qué suoode ! ¡qué &lt;la--graoi'a ◊elll':re t
¡habla! . . .
Feim,a;ruclo se pasó Las ,manos por los ojos,.
luego por la .frente_ oomo queriendo disipar
un-a tempestialcl fornmdaible.
-Xuestro matrimonio se difiere, se aplaza. quizá ha-.;,l:.a n\llllca. ¡Ah! ,creo soñar 1ll1 ,;ueño e,,¡pant.ooo.
-¿ Que Jni padre ha cambiado de opinión?
-~o ,é :;i debo ,penswlo.
-¿ :::ie opone 'IÍ. nuestro matrimonio despué,; (te lo que me llia dicho? ¿Ha jugado,.
pues, conmigo desde lha'Ce ou.rutTo semanas?
¡ Oh ! eso serfo indig11,0, ¡ no ES po-::ible !
-llace lllll mes, Luci.hla, el doctor
:.\lury,-por que es él, lo atliivi'Do,-'llo le ~
bía hecho notar á tu pak1re, crono .anoche lo
hiz.o, que !lll~ sa.hrd era tlelioacla, que rveía
U¡11,:1, Yiutl.edail, q:u,izá oorcain.a, tPª,na fa mujer que aceptase ser mi e¡;po,,a. Comprendes
ahora las ,preoicupaciooes de tu ,paldre.
-Las c.,()¡l)lprenido Fernwdo, pero ¿ debo
dejar de aimarte por :;e.mejante motivo?
¿crees que ,mi corazón e&gt;té á ese graldo de inieriorikfaicl? So, a:hora me eres doblemente queriiio.
-¡ Buena y va.lerosa !-repuso Ferna;u;do
oon lma expresión que le n·acía de lo máspmfun¡do !del a,hll!a.-¡ 'Ourunto IJl18NlC€S q,ue
se ·te aane ! ¿ PeTO podré sin deslealitatl aceptrur tiu SU:'rificio? ~ o, y por eso v&lt;J;y sin tardanza á poner la ca,rta de tu paike en manos
d,el docto.r Dux. Si el examen me es ,des,favon:llble, cum1pliré oon tristez,a ID1.Í destino.
----,Esa es 'UJla lo.cu:r,a, Fernando; yo participairé de tu suerte. El ahaindono sería una
deseTción de que me aTergiienzo ;me creas
eapaz. Prornéte luchar ,basta el fin, por m1estro ,matrimonio, ¡ por nuestro &amp;mor!
LuciUa puso en. 1'ill. semMiarut.e 1a seriedad
del que
á oir ju;r.ar, y luego a!lz;án!dose sobre la punba rle los pies, pu.so su rostro
frente á fuente del ele Fern:a,u,ll-0, y dijo c-on
mÍ!lllo:
-Si me amas, júra;me luoha,r ha;;ta que
logramos nuestros deseos.
--1...\o puedo j,urarte otra cosa más que
te amo.
.- Entonces, idaime ffia tarjeta.
-¿ Qué ,·as á 1hacer?
-DM11e la tiall'jeta, Ferna;ndo; voy á devolverila &gt;á mi •paldre y á dooiJ.'lle que todos los
:médi~ están locos, que ipor doo~ qruiem ven
elllfemuedialdcs, y que e.so es UIU ~bi&amp;uroo. Si
tienes ;n.ecesiiliaid ,de IIDÍ,s cruiida.dos, te cuidaíré
auoodo .se.a tu esposa. )Ii pa!dre no insistirá,
te lo ase.:,oW"O.
-¿ )Jie ipl.'&lt;1JlWt,el.s decirnne clIBllllbo (pase?
-Te lo •prometo.
-1Iira que no estoy ha.cierud:o bien las
oooas.
-Veo,-repuso la joven con resuelta ingenuidrucl,-que los hombres no saiben aunar.

-que lanza, á dereclla é izquie.rida, ,miradas de
un brñ:llo extra.ordi1J1:airio. El poibre muohooho
Jia. d~rmild'◊ mal; el 1IDaitrÍIInonio se efootu.ó 1a
'l'Í5per8, y no !ha ,tenido aún tiffiD¡po de 0006tum.lbrarse á la idoo id.e que eotá irrevoca1blem.ente unido 'Y que Ia ceremonia oolesiástica
no sinve Il'.lM que pam a rrojia.r ,un: ,poco de fastu.ooiJd:ald á ,un hooho oonsL1.111;1cb. Lncilla le
hizo la oo.rde a1J1terior, una confeSJ.Óil que le
·ha tenido iDJquieto tod-a 1a noche y que aún
le proocuipa. La joven no halbí-a podido, oomo
hasta ent.onces ,;e lo a,s,egurruoo., dbl:ooer que
.s,u padre ren'Wruciase á la oonsult,a Ol)ll el médico y se atrevió á iponer en pla.ruta u.na. es-t.r.atagiema IOOS di:reciRI y sin dwdia, ,má., segur'.8,
eTIJVió lá la ca~,a ,del doctor Dux:, con la ta.rJeta de La.DJdrieu, á un ,amigo de oon,fuwza. La
prueba foé !buena, el éx~to oompleto y ,a.ib.ora. .......tl.ia jugarreta e:stalba hedha, .oom.o de.cía alegremente la muciladha., ipero Fema,ndo
no porlfa ipens.ii:r sin oiel'lto terror el resulbad'◊ que pudiera traer el engiaño y lo peligros,o de esa f&gt;"llL-titucióin ,de que haibía estarlo
i,,mnOTa!llte. Tenfo. miedo oomo si el paim.íso
abierto ante él fuera de p.rorubo á cerráraele
para siem1p,re y, con ojos inlqu.iet&lt;JS, reoorría
las .filas de lo.:; mvitadoo. ¿Cómo oou.ltrur la
superoheríia a.l doctor Dux que si'D duda es-

"'ª

•••
Srui&lt;nt-Honaré d'Eylau ( al mErli-0 día).
-Urna af.luencia ruidosa, Toilair &lt;le trenes,
los caJballos Ueiga,n jaideaiDJtes, un crudeidoscopio lde sedas. Es un día excepcional -pa;ra el
mes de N oV'iennlbre : tibo y dorado. Las mujeres, llenas td e feliciiiaid, abren, romo si fuerain 1mas alas pesada.::, ,sl1J5 abrigos 1de pieles,
ldeoornbrienido los 'brillantes tra;jes ,bo11daoos
oomo la moda, lo •JTh'\Jllida. y haiy en.tre la luz
atenuada y religiosa 1de la itlesia, Ulll. frú frú
que se imezcla iail cuciliicheo de las gerutes amigas, MOOtlllll1ibraldias á lw ,mismos salones,
agi tatlas ipor Jia misma ociosa fiebre.
De pronto las charlas se &amp;t~ein; la
pU€rta se aibre 1de 1par en ipar. Sobre el fondo
de un cielo mu.y azul, se dibuja la silueta magistral, única, de la JJovia que rtiooe ,del brazo :de su padre; es!Já ,páliida 'Y sonriente, tan
v,a¡por-0sa que paJrooe fiotaa.· en umia, ola de
em:iaties. La sonrisa ide mño sorpre:nidiiJdo que la
joven tiene en 1os oolellliTI.es moone!Illtos, contrasta oon el aspooto ,n enioso _id.e Fernando

(

ta,ba preserul:e á la oererruonia? Las sospooha;;
del doctor Mmry debíain también: estar en
vel,a.
Dura.nte la m.ioo., PU1Deyrol, con lia e,;paJda v,uelia. á la mu1tituid.1 creía sentir el peso
de ,l,a,s mira,d,as ide aquellos dos hombres que,
j,u.stam.ente inldigruirloo de su u:na,l,a fe, d&lt;'lbí.ain
•peil.c.'lar en la .rnruuer,a de .castñ.:,ima.rle.
Ou.mplió maqui,n:a,lmen-te oon todas las for•maliidiades ool rito a.terudierudo las i.nldicacioues que en voz iba,ja le ·h·a cfa el maoollro &lt;l~
ceremolhÍas. Oía y lhooía ooroo en ,rood.io de
um rutut'd.imiiernto que le a,is1a!ba tdel mundo,
y la ~fectuosa mira.d•a que Luoooi.hla le deslizó en el llll'◊'!Il€&gt;nto saicraimen:tal, cu.a,Illdo el
~ o t e lo.s benfc1ecía, f.ué una, flecha de
amor inútil: ni s.iquier.a la -vió.
En la ~acristía el pelig.ro fué u11aiyor. En
loo vaivenes ,de la multiituld am.erge 1a cabe~ bLauma del saibio, sería, oon cierta i nquiet ud en Ia sonTisa 1Y en 1a miraJOJa que J)OISí)
sobre Fel'nauldo; o¡ye que su voz [e feliciba,
pero. . . . ¿'Il.O iha sildio oon U:Illa temura llena
de 'Piediald oom.o loo aibrarzaido iá Luciwla.?
Pe&lt;ro ¡ todo iha termimiaido ! Feroondo va á
fra,nquea;r la ,puerta ; está decildido ,á, .n.o acordar.se más : ¡qué alÍIVio ! El id.rotor Dux, por
fortuna, e•stá al.Lb-ente. Fern,alJlldo aitraiviesa el

DOIID.ingo 1:3 die Abri::l de 1902.
tomiplo más seguro de sí, porque .t iene la ple-

na conciencia de qoo aig_ue11a '11131IlO, que se
wp,oya en su braw, no es ya 1a. die U:Dtt novia
sino la de ooa esposa a,nte D íos y a.nte los
oolillhres y que oodie ipddm q wi tiá,r:13ela sin
vi.&gt;l,a,r los dereohoo UJI1irversa.Lmente reoonocidos.
La mu.nd.a.na multiitu.d se vuellVe á ellJOOntra,r en el palacio de la calle Berlioz, pero
est'll vez anás 1llli!dosa; 1despojada de ,toda emoción religiosa y como •anÍimalrua, eXJCita.dia por
el objeto de 1a. fiesta, ihrubla en alta voz, que
haoe pe-roer entre SOOlO'.l1a6 risas.
Carla vez que Landrúeu eoouenbra á .su yer11,0 le estrecha la maill.o oomo ,pana perldonarse
á sí IJThÍsmo Id.e las ipreooupa.ciones, de Loo temores y de 'las druidas !de ootañ-0. Luorlla
5Qllr,i e oon todos, muy feliz oon enoontr-a.rse
;,ie11Kio muchaclia de 1ru'UJI11do, en el medio acostll!illlbraido, muy diver1ti.da oon 1a ad'e,ctaición
Je sus aun.igaJs que, para hllc1lll1arile "..eñom",
iruf!,an la 1boca. y alhuoorun la, rvm.
Xo se ha dioho toda.vía la últÍIIna palabra.
Po:meyrol aoaba -de ver que Lanidrieu ·ha to,
nm:do del ibra.w á su 1hija y 1a. ha llevaido fuera del salón. Para otro, eso no hubiera ten.ido
11,aid,a, de am,or.mal, pero paira él, para él. ... !
Los &lt;ramairaid:as, loo exkañoo, los oonocidos
los &lt;la&lt;-Oonocidos se le ,a.ceroan, le reptteu ~n:rnpljmientoo que ya ha -oído hasta 1-a. ,nciedald:
á todos ,l es estrooha la .rn,a,r10. De ipronto se le
a,oeroa uno familiarmente : es su aimigo Gorel
el oornipl~ de su 'I.LOIVia, de su e?&gt;pooa.
-Se .sa.be todo, - le dioe Gorel en voz baja,
-Dux ha, balblado.
Y viendo altern,rse el sembl,a,nte de Ferua.ndo, añadió oon resolución:
- ¿ Y qué tarn~ aJioo.-a.? To y.a tarde· . ...
tu mujer e.s 1,wya.
-¿ Qué hace Lu(!illa?
-E&amp;tá oon su pa,dJre; me ha &lt;lliaho que te
prevmii.ese. Dice qoo DIO ib.rubla.ná. ,rniá,s que en
tu prererncia y que ,n o le ooutraid.iga.s en
nadia. Por mi pau:te, croo que no e;;toy nlilida
bien aquí y tme maraho; lrast.a luego.
Pomeyrol entró -a1 despadho !de Land:rieu.
. Lo 1primero que vió fué á su esposa, con la
frente y la mirada. aililas. Sin-tió 1a caricia
de sua ojw.
La joven vÍillo á s.u ell'ouentro, le tomó de la
mano .r Q}Jl'imiérnd:osela oon todas .sus fuerzas, !!lo int entó rubaooonarla.
Pasaron U!Il mo.menrt;o en silencio. Lanidrieu,
con la sangre agoillpad,a ,á la oaibeza, emojooido
el cuello oon unia rubioUJlldez lllpoplébi.ca, estai_l&gt;a crumdo de brazos y en adituid viole.Dita,
mientras que )íU11y, &amp;eilitarl-0, 'Pffi1ffi81Ilecia
pone.atlÍlvo, y Dux, .dainJdo ,la, espa,lda á la
chinne.nea, el codo izquierdo pegado á l.t
cintura se acariciaba la barba. Fué qtlien primero ha,bló:
-:-Oomo le había di.cilio ya á usted, querido
allllgo, !llo es este el seño,r que se presentó
en: mi ic-asa como el ,f aturo es-poso de la señorita Luz.
-Pero, enJtODKleS, este es wu lll!!l,trimonio
nulo--dijo con energía La.ndri.eu,- ha.y error
en la perd-Ona..
Se había vuelto haoia P01J.Uey.rol, con aire
de ferocidad.
-Padre,-exola:mó Luo:ilt1a,-ex;ajerias !
Entonces Landrieu rvoilivió e l rostro.
-Es decir, que tú, mi ihijia, aipruel&gt;as este
ab11So de confiarrwa, porque esto no ,e.s otra
cosa ....
-Puede taimbién lla1Il'.1anse de airnor,- repnso J,a, scñ&amp;iJta Lrundrieu. con erutereza. .A.de~ e~ ~paible aquí, el únko, ooy yo que
obligue a Femoodo á que me idejase. ila tarjeta y que, sin que lo su¡p¡iese, !he hooho tdda
IBOO.
-¡ Pobre náña !
-Le aunaiba y le amo-dijo Luz-y no quería ni traJl&gt;as :rui ret ruridoo á 'Il!uestra felioi'd:ald..
-¡ Le rurruis, le a'ID.lllS, y no es por e.:;to menos rep.reIIBible Ja 'BO}ión que has com.ehi.dorepm:o Landrieu un poco ca&lt;lma.do-y una locura mm_\. g ra,nd,e, ¿ no es -vertd.0id, M ury?

�EL MUNDO lLUSTRADO
DOIIIlii.ngo 13 de Abrid de 1902.

Doonin~ 13 d,e Abr~l de 190.2.

EL MU:NUO ILUSTRADO

1

)

..____.

GOTA DE AJENJO.
Dioon que 1Em1tre fas frías tllilll•bas d~l -O!liil1posanto
Suelen inooi,poTai-se Jos p~bres an.uertos ;
'
Y á tmwés die !las grietas de icall y canto
V~r oon_ los ojos tur,bios, tristes y ye.rttos,
S1 a , ~ llilega á sus tUIDl'bas ivertienldo llanto . . ..
j iAy ! Ouárubos •oo:im.metos sus cuencas frías
Pondl"án tl.1alS de las grietas q u•e híJJy en sus fosas
Y .esperaimn en ivano, días y &lt;lías
'
Que ad.guien l1legue y mit~guie S'\lS espa.n1tosas,
SU!S -ete.r!Il.as y .a.mangas 1II1elaJ1JCOlias !

__

__________

___,;_

JULIO FLORCS.

Hermosa y Cruel.
Sr . Dr. Numa Torrea, Miembro del H. Ayunta miento de México, t el dla 5 del mes en cu rso.

-Por Jo pro.nto es malo eso de 011gañaT
á mi paiéLre,--itijo el 'Viejo ,pmfesor, CO!Il lllil
tono lde aimaJble reproohe,-perr-o el mail está
hedho y sólo debemos peru;ar en reparairlo CQIJl
la anaiyo.r p rUJd!enx:!ia.
Luci'Na, oon la gr.:wiosa :reibellrlía que le
e:na ca;raiateristroa, se aceroó al Sialbio, /diciéndole:
- Sí, queri:do señ&lt;Xr )fuey, tiene 'll.Slted. razón; mtalmos ioasaidos, ooy la señora P omeyrol
y sería veiidlaid:era demencia tratarr de desuruirnos.
Oaillóse, e.,"talha Dlil1Y pá.lilcla; repenrúinaa:nente se air.:rojó sdbre el ipedho de Femamd:o:
- ¡ Y no lo logrrur'án ! ....
.Se esfoozalba en ru:n hermoso é instintivo
mov:ianen,to 1de defensa. El talIDibién esoo:ba páli:do, con !los l.aibios lbJam,cos, por la afluencia
bruooa de !la sam.g.re hacia el COI1azón. N1Unca
halbía amado itamito lJa viJda coano en aquel 1Il10mento. Y dijo:.
- ¡Lucilla mía, tleija,ré &lt;le amarte hasta
que iIIIIIWm !.
Dos 1~"1l1ÍIIllaS perl-aron 1-as pesbañia.s de la
joven. Flrutoru;es el lbuen MlJl!Y, ~ó su cuarto á es.pada:s oo la e!molCÍIÓn de ,aquell,a escena
penosa :
-Si usted quliere, Limit11ia, que Je aiyudemos, ewao:nos 1p,ronrt:.oo á ~o; [lO croo que esto
ml1g•a ,giran cosa. ¿ No es iverd-aid, Lanidtrieu,
que tú per!donas iá estCIS mux,haKihos y entre~ á tu 'J0l'll.O á ila ciencia. de Dux para. que
le 10U.!fe ? ,Esta vez !IlO se 1e esorupam. iAdemás
debo de decir á usi;ooes que mis tffillwes casi h3!Il ldesaparooi.do. Creo que algunoo meses
de lll'.llatrim&lt;llnio ca,usarán en niu.estro joven
rum:i!go, 1l[l efecto sa1'llldaihle: fa felicidaid eci
um. gran re-:madio. Vl3lIIl.os á oontinuarfa.
ED!tJoo:roes Lamldrieu fu:é hada su ~rno y le
'&lt;IJbrazó, mierutl18S que M.u.cy, iomanido i!e h•
IIIUlJlOO ,á LUlCilla, il,a lilevó ru hueco de una
:verubana, y le di.jo:
~ Señor.a, es amcesiaTio que hagai.; de cuenta. (y este ihennroso ry diifí.cil papel, no está
por eooirrna &lt;le vue&amp;tra aibn.egación é inteligencia,) , que oois ,la \hermana de este gran ni-

Ilmo. Dr . Heroulano L ópez. Obispo de Sonor a, t el dla 6 del corriente mes.

ño enfermo! Poc eur¡mffito que ~erá por unos
cinco ó seis meses, después todo ;ira bien.
- ¡ Oh !-repuso oon ;ingenrruiidaJd: Lu.oillla,
-le au:no DlíllfflO p3Jl'a poder haner eso.
Oorum.lQIVido eil amciam.o, llevó &lt;á Lucilb,
hasta doode ~ ba Pameyrol y J.e dij o :
-¡,Señor, tiene 111SWd 'lliil. iángel por esposa!
Luego 1a puerta se a,br;ió y too.os salieron
al gran sailón, líl.eno de ruidos, de agitación
m.unidmrm y lde OOiDNell'SaoiOID.es hamaJea.

})aul .Cacour.

EL ILLMO. DB. H&amp;RCULHO LÓPEZ,
OBISPO DE SONORA,

El lum.es de la semra:na 'que acaba ide termi!D.8,r , murió el Iilmo. señor Dr. D. HereuJ.aino
Ló,pe-z, Ohispo de da diócesis de Sonora, á la
eood de sesenta y tres años, iy quince diespués
de su &lt;JOI1S31gración ap:isooipal.
El Dr. Lópoo gooalba '&lt;le gran sirrrupatía entre
,e\li clero rnex:ioain.o ,y como ipr.ueha lde eillo fueron á .aoom¡pañ3ll'le en ,rns úiltimos momentois
tr€S de ilas dign.id!arl.es eclesiásticas más &lt;listingui,dru;, hooi.enilo para. eilllo ,d,il,aitaxlos viaj·es.
El fünaoo foé duoidéci.rno Obispo de Sonor.a, y !11!3lCió en la Villa de la. EllJ(J3.rOOJCión (Jahsoo) en el aiño de 1839; se consagró el 3
de O.ciJuibre de 1887, en Ja Oaiterural de Morcl.ia.
El sreñor 1Dr. Lqpe-z, fué lhombre filUIJ .recto
y lleno de ;v,irtuk1es.

EL DR. NUMA TORREA.
El sábado 5 die!l corriente, dejó ldie existiT,
e,n la. caipital, el OOÍÍOT Dr. NUIIDa rror.rea.,
peraoma muy estimaidia en '!luestra buena sociedald.
Em el Dr. Torrea, 0&lt;rigünario de Orizalba ;
hizo su oa:rre-ra. ein la Escuela de M:.eldicina de
~léxico y a:nás :de um.a vez simó, icon 'Il'O"OO/Dle

doowcación, en nnrestros hospitales. En Dioiemlbre, de'l año pasaido, faé ~EiOto Regi&lt;l!Or, y
en el desffillipeño Irle ie&amp;te homooo cargo 1le
sorprendió la .muerte.
Joven ,aún, ou.alllido a,penas l()()ID¡taha 29 l!,ñoa
de eidald, el señor Torrea supo oaipooirae mnl\lJDJe11bbles silmpaití,as, debí&amp; á su carácter
y á su .t rato exquiisito. El sepelio se ver.ifioó el idoani,nigo en el P3!Ilteón FT3!Iloés, OOili
asistem;ia ,de los 1demás aniffil'.llbros rliel Aiy,u.nllarrl1!iento y de multitud de ipensorras li.gakfue
al estri.irn.1-ble fi.Tualdo, por wazos de '&lt;lJIIlll6taJd. y
de oa&lt;riño.
Corno justo aipreiciador de los méritos del
Dir. Torrea, el .Ay.u,n,baimi&lt;mto mamtló h.aioor
por su cuem.ta, los g.a&amp;tos de irulmmrución, enllmtan1do 1por tres 'días el Pak1.cio M:runicipa.il.

iEs tu cútis 1COJI10 el lino de las .fnímca.s de Vesta
Es iliam. negro tu caibe11o oomo tiernba de ,la Chioo '
Y tu ad-rn.a,l.1ll1'.lllílJcru&lt;atda como un .liirio E s Ballluu,a;rio de pureza, ~ j)UOO'/J3, y de temura.

Pa tío del Casino el dla de la inaugnr aclón,

NUEVO CASINO.

En tu roobro la belleza sus favores mam..ifi~
En tus ojos fuey ,da;tellos de la tarnde que declm
j Y tan ,bella y tan hermosa, [10 te n1oove llil:Í rnarlirio
Y e:mcervan tu rigor y tus desdenes mi aanargu:ra. !
Elia• Ricardo Garcla.

D~de hace t i ~ , se •hacia senbir .una gDMl
necesidad, ~ 'Ioou.baya, Mixcoac y San Ang.el : _d e fomna.T un oorutro en que pwdier.ain
reu.mrse las familias á ,bru&amp;car ldistraociones
en esos llll~ses de tT.istezia. iprQJ)ia de los pue~
hloo veuarruegns.
wiix.coac reaJizó el sueño que iiaint.-0 se había heaho espera.r. El Coronel Feroondo
Castañón y Dan Isauro Fiirueroa
ii1ea.ron,
,l_
o
,
&lt;.WS meses ha, la foTmación id.el centro r~rea.fa.vo, convocaron IÍ. loo vecinos coo MiXICOlaC · la
idea tomó fol'IIIDl, se 'I100D/b:oo ~a J ru,n:ta D~tiva, se ampliió el iproyooto y ooroo 'llM pruelb-a
del entu:siasmo con que se Tecibiió, se ou.enfa
el hecho de que !La ipribn.m,a nodhe ~ que se
reUDió la J un,t;a, Dirootiiva, se SIUJbsoriibieron

PLEGARIA.
D1v.im.o aifán que mri existencia g.uíta
ideaill:l la ,ténue 11.uz die su iail.loomlda;
1IDw;a, hoohizo, m'U(jer, númoo ó ruim . .•
¡:vamo ilde:all q¡ue creó mi fu.nibasí,a !

$1,800.00.

Bl ooificio QCU¡pa¡do por el oasiruo se ºOllJ1IPOllle

m,\ plaJJ4¡. -a!ltai ,y !baja. En! la ¡pnirrner.a se encuen.rtMíI1 las sailas de Pma, Caramlbdla, dos de
~~er, la. A&lt;lminristnaJción, _el sallón de ~ C'lOIIl, etJ.eg.ainteo:nen.te .ta¡pi.zaldJo, un, llllDlpliO
oor~ que se ha trrunsrormaldki en saJ'ón de
conm.eroos, ;tooadO'l' ,prura 1as diaJmas OOlD.ti:na
y otros peque~ idapartaimerutos. llil la. plam~
ta •brujo lha(y lbaño, y dootro de ,poco en e1l,a se
oo:nstl1UtÍ.rám. el ·ool.mhe y el frontoo'.
'

Siento que ere,s en rrui taJ.1I)a, P oo.sía;
y en mi veb.errumte coma'lJÓJl urm.. J:uild¡a,
~ eterna jwrerntru!d, mialillJOil'laldla
del .Arte y .de su Fomnia. y su .AiimQIJlÍ'a l

¡ No me id:ejes jamás ! En mi atesora,
el nitmo y la frare ~ucl,or,a,
en 1iálciil. ,verso iinsp1racm v~tle !.. .

klOJl

La iruaru.,,murnci:ón oficiad del Wfillll.() se veri~ ' al .s á:~o último, OÍ'lllCO del oorrioote,y segun ~on id.e 1a ma¡yoría de laJS personas
que á cl/J.,a, ~stieroin, ·n o se lhaibía pre.san.ciado
'clilllies en Mrncoac, urua, fiesta en que -r emra

Y hasta iabrUJD1arlo de la edaJd l!lJl peso,
ven mi lira á telmi¡jl.a.r y á da.rune el beoo
que me diste, ail naaer, ooore JJa froote l
Jaa,J Pedn Oontreras.

mayar a:n.im.aición.

Salón princi pal de Caeino en Mixcoac.

Las [i()tograiírus qm.e damos á mwstros lectores, fueran toonadas el día lde la i,oomgu:mKión y !poT ellla-s se íPuede fonroor 11:00 ildea
clara de lo :t&gt;~en montado que elJ. casino está.

�Dmning-0 13 de .Abril de 1902.

EL .MUNDO ILUSTRADO

EL MU)IDO TLUSTD.\1 10

Domingo 13 de Abril de 1902.

~amas disfinguidas.
Señorita Paz Moreno.

nólogos suipretlilúS, CO'l'.l ailgumos 5abro--os d iálogo,,, oon aibun&lt;lm11cia de sententeia.s pri morosas. . . . pero i:¡ue tiene ya iailgo de ,uX:aico €'D
el desairrdllo y que 1100 proo,uce alhora la ÍJllpresión de Ulil tTaje ,die tela riquísima. . . . y
de corte pa:o'aidlO de :moda.
Las OO!!Deidias modernas, sou quizá más frágiles, menos eonooptmo,0,10, ,hechas ,coo1 material
menoo sólido; ,pero en C'alllllhio, 11na irresisti1ble apariencia de ve!'c1a,d ~- una imitación ele
la viida, nos seducan.
Están, romo IIIl!ás cerca de uosotroo, lo;; peTsonaje6 oon de 1camie y hua.o.o ... Aunque no.
¡ Ohitón ! Hay OOJn€k11ia~ moderna,;: y españolas
que oarecen de estos perrorrnjes.
Miaría Guerrero hizo la Cecilia ¡ Oh, hermosalillente !
CelciITa es un ángel (¡ne sabe hacer cuen-

DÉBORA.

ACUARELAS.
I
El cielo ,l'Zu lo0 o d() plácida.-, galas,
Lo adorna,n la, nu:bes con ,ms l&gt;Lainca.• alas.
Las 11,ube:, se cn1zan y vuelan ai:ro.c:as.
mo:.&lt;tra.rndo icoqui,ta,,; su" oolas temblo,,a~,
t4e cruzan, se be,oo . . . de,,rpués en 0011nub¡o,,
Hesll.l'gen paisaje~ ,de gratos efluvios ....
La,, bri,as peTfrnman las C'asas tranquila",
Y besam los trojes, color de las lila•- ,
De 110'·.-ias altivas -que viven ansiosa,,
De tibio., aro1JTias, jazmiilles y :rüó'as ...
En tamo 'llle'IlJdigos no sien1en el frío,
Re'&gt;piran las ibrisas y {'.8]m1an su ha;,tío ..... !

Eu sus M11omui&lt;l-0s ojos ,de l'iáfiro
BriHaiba luz, ipeoo la luz ;;,uai-ve
Y triste de unia noche 1c1e dUJtlosos,
Pálilclos lnmim1a e•.
Pm:ecióme l.a riia entre sus 1aibios
Gota de hiel en vaiso de éoraleB,
:'.\Ielaincólica. s'.)Jnbra &lt;1e 1.ma nu1be,
Qus flota ,obre el ai&lt;tie.
Era nu sueño mitad desiv.amooildo,
Era una rosa q.n e empezail&gt;a. á ajarse,
-"Abn-igo y 'füciho-- oí q11.1e llll111'1llllll•
Y . . . per den1:; tlll ángel !.,
_)S bel Farina.

DESQUITE.

tas, y lleva, en rorred.a parti,cla dob1e, las de
sus e.n.su-eños y la :de ms ~pera!IlZllS.
Es ourioso oírle calt·uktr e:;te "Debe" y "Haber'' de las ilusiones.
Dice que ama el dinero, que se cas.ará con
un rico y . . . mentira; lo que ella ruma es el
a!mor, como los pájwos annmn el y,ueilo.
Lo ilioho : es U!ll áng€!1; notad que por bajo
el elegante vestido, Heva la,::. aJaa:: plegadas.
Cualilid.o fas acbre, ,derrama felicidad. . . y se
aoalba la comediia.

II
El cielo ha perdid'O su mant,;&gt; pomipo,,o,
Ya viste un ropaje muy n ,,gro y nubo.co.
Las nn1hes se cruzan y vuelan a]aid'll'-",
Y al fi,n &gt;'e detienen de raros oomgaida,.
Se 1:1gru,pan, .;;e chocan . . . después t:e de-aita
La lluwia en raudales inrrnenoos ide plaita !
La,~ ca,,as a0eita la JJl,u1viia furiosa,
Los coches tra1J1sitan la calle fa.%0'(),a ..... .
Se esicuclharu. },as 1eJlltas y vagas pisaoo~,
De hemnosas 1JTiujeres oon ca¡pru; pesll/C111i;. !
Los tristes menidiigcs, enfermos ele hastío,
Tiritan déSnudo.s y muereill de frío .... ! !

Así dijo el poeta al vociruglero :
-Porque en el miiting Ja eetulticia aclal!Il&amp;
tu ,a.ren,ga y "nuevo Oi.cerón" te llruma,
110 desdeñe,, crnis rinnas, rul tam.ero.
No te 111tuto el b()¡tín, e6 tuyo entero,
y el grito de la. turba que te ~nfla.n:ra;
pero al honrar 1.a patria, no es ibu fatrml,
¡ es mi nombre el q,ue evoca el extranjero 1
Aproveeha el tml&gt;ión: mañaJILa eil rio
volve1'á €11 cail.lk:!e. ry e1 ima,ñarna. 1:,s rrnio ...
Ou:antdo vuelen }üt, átomos diFpe1-sos
y no que-de &lt;le tí 11i luz ni r.istro,
;iaúin mi recuer,do viYirá en mus versos,
aun brillará mi gloria corrno un astro!

:Justo J&gt;asfor if íos.

1

]Ylanuel S. J&gt;icl¡ardo.

''SEPTOUR MEXICANO-"

Impresiones Dramáticas.
••LO POSITIVO."

::IDsta será la ¡mili; :ro.pirla ~ra;;ión de lu

temporada..
Maria Guerrero se ,despidió ·de nosotros oon
'lllla oomedia lde buena raza, oomo si dijéramos,
de la frumilia reail, hewn.ana de ''La Bola de
Nieve," y wbrin.a. de,l "D:rarrna Nuevo." am.tiqukima amigo nuestra. ¡Y tam antigua,!
Le rooooiooemos 1a prOS&amp; fina, res.petamos
su alboile.ngo; wdon.iromos su alifo 1iinaje, y, sin
embargo, ila queramos más an el roou.erdo q,ue
en la realli~-

De ella deoim&lt;&gt;s lo que sabemos decir de
nua;ira prirrnera DOV'ia: siamipre nos pareeerá
belia.
Y no : nuestra prilmera nm·ia, oomo todas
las mujeres que 'Viven mudho, ha ernvejecido.
¡ Qué ]ásti,ma ! Sólo en la memoria quedió joven y guapa, y es allí dO'Dlde nos sonrie aún y
,J110S dice qu.e nos ruma toldruví.a.
''Lo Positivo," del maestro 'Darrnaiyo y Baus,
es una Olbra acaba.da pulliida, fina, con un suave
matiz dooente ~uy si:mipátioo. . . . . pa:ra los
que no tenemos dinero. La Eoonoonía PoJítroa. no intel1Vino ipara nada en la oompooición
die esta oomedía. El padlre Ri.prukla, sí. E.tá
ÍiDJol'Ub--taid!a die las senwndias del!. "Oa.tecisrno. ''
E:reél1611te morail, s~ota ~ f:rnlllOO qrue
pdd.Tfá tener sus errores oientilloos, pero que,
oomo lección rde éti'ca no deja m11da que de1

se.u. Es agradaible traitar, au;ruque sea en el
teatro, con gente homada.
La comedia francesa de León Laiya, ,de don1de Ta.mayo sacó la SU!Ya, es más movilda, tiene
ir y venir de ipe:rronajes, ouooro.5, viweza, y
otNS zaraindajas ewéniicas.
La españolla es lenta, grave, va paso á. paso; mas oon qué segunildiad, con qué tino, con
qué briosos y oonnnovedJoires parlrurne'Dltos, con
qué pocos, pero enérgicos y bien trazados caracteres, on qué sen.cilla y serena, pero firme
y únim aJoción.
Haiy 1II1ucihos personajes que no im.tervienen,
que se qoodan entre íba.stilc1ores, y que, rpor lo
m.islIIlO,

Il!O

TIID!IOS; ipel"O IDS a,diivin~rrnos, fos

sen.ti:mos; y, au.n¡que lia esperrumois, DX&gt; nos es
necasaria su presellllciai.
Oronooia diiv,imumente eoori.ta, oon d06 mo-

Sueano Robles.
Cl•rinete,

Manuel Priego.

Lauro Beristain.
Violín lo.

Arpa.
♦

•

Joaquln M. Beriataln.
A;monium.

Julio M. lllloralea.
Piano.

Lui• 6ir6n.
Violln 2(!

lgna do Landagaray.
V'ioloncello.

�l &gt;wum.go 13 de Abrill de l!l02.

E·L ::iruXDO ILUSTRADO

EL HOSPITAL MILITA!{ DE INSTRUCCION

111

Desde ih¡}(;c tiemlpo se oomeiwaron iá hrucer importantes mejoras en
Hoopi,taJl i.\lilitar Id.e Instrumi.ón, situado entre il.,as oalle.s R)lle ,]jmi,ta.n,
por Orie.nte y Ponienite, 3ias oolles idel Oaoalhuaita;l y S3111. liuoas, pero
Ja.s db.m.s se llevaiban á robo cOIII. espacio y no podá.a dp.Tse tkmnmo.
Hace ,a¡pem1S seis IID.€$00 que el i.\Iinis tJerilO id.e la Guerra &lt;lió sus dispos.ooioo~ pam q¡ue se aJotivia.rain Las obras y ya en 1a aictuolHdratl se ha
terminiadb ,tl11$ gl'fill. pa:nte de 11a plruruta. alta y quedla ip,o;cx&gt; ¡por '1leva.r á caibo en la parte irufie:ró.or.
M'uiy ¡pronto Ja erutrarla ail. ec1iñcio qu.edaru dri.s¡puesto por eil lado de
Ja ca/lil e del Oaoafrruaitail., por donde quacfa Ulila henmOIS3, y elega1nte fa.dhiruda.
Las mejor.as qrue lrczy d3Jm.os á oonOIOOr, á n'Uestros 1~res, correspommn á la ¡parle ,alLta 1del edificio y son: el ex,trea:no de la escalera
princi¡paJ que está ~ooam.temente dioooraJdo y ~UJarda un buen busbo
.del 1Dr. Don Fraooiooo Montes de Oca, que fué l\lilO de [os roorg3111.Íoo&lt;lores del Hospitail.
Se hooi ma~o-uraJdo dos nuevas sail.as &lt;lO'.Il ca¡pa,cildoJd ¡prura odhenita
-Emlfenmos '.Y tan:rubién se 11:mi puesto en serivicio ·u n pruente que pasa sobre el patio ¡p:nirucipal, OOil11Ullioanido las s-au.a.s interior y ipooterior del
efüfici-0. Esbe _euente m.iJcfu ou.aitr,o JW!tro:s de '3.llt;lho ipor ,diooi..séis de largo y es oodo lle hierro.
Están tenm.i,n'ánJdose dos sailas con 03ipaJCida¡d pam ~ icierutos cu,arenta ell!Íermos.

TAHlTI.

,el

¿ Qttién puede a.,;egurar en qué Tes1den los
"eréLaldleroo eooa.nltos de mn paá,, ? ¿ Quién en
doode :reside ese ailgo de :úrutimo 3' &lt;lJe i,mpalpab:re que el huumioo ilcLioma no ipU8t1e expresar?

Haiy en el eooanto tab[tia!Il'O m'llJCilia die e.,;;,a,
tiústem eXit.mña que 1:pesa sobre ltoldas [ras í,slas
de la Oooa.níar-el aÜis.laaniento die la irrmniensidad en el Padfieo :-el vjento del mar, eil ruúdo ·de ,J.as :oou:np.iJeniws, ilia rcmoo y triste voz de
loo }fuorís que cirauiloo carub:unrlo po,r eintre
loo troncos y bajo las OO!p31S de 1~ gigam.t,escoi;
y :filexri'ble;, OOCO'beroo.
Se esiu.erza, se agota la imagim.ación, buscándolo, tra.tain•do de tocarlo, 1ele expresarlo :
¡esd:111erzo inútill ! ¡ &amp;e a[go oo e.m3!p{l y pieTmi3JUECe iU!lCOnnpron.sibl{' .... !

La inapec:ición y dir~éxn cm estas o:br.as, están encoonenJd.adas .al
TeniJente Ooronel 1Iiguel Condiero, qm¡i.len tarrnbién a&lt;llmán:istm el esbahleo.imien.to, id€Spué.s de ha!ber servido en él oomo faumruoéwtico.
La dbm, en su totalliida1d, qui1Já qtlEléle ter.JilÚin.a/d;a para prirucipios
del año entra.nite.

He €iSCl'ilto exten.-x'11.'&gt; pagl'D.fill so,b,re TaihiJti;
haiy em ,e.Ll,a., tletal1es ;J:iasba lde las ¡pilam.lba., IJllá.s
pequeñas, Jiasba. •de la "fis001on:ú1a" de lo.;¡ mu.sgoo.
Que s,e le.alll. itofü1s ~ págilnas CG[l la ma}'W IYuena fe y al mejor &lt;lesoo del m'Uilltlo;
inies bien: ~pués ide 1eerllias, ¿ se ha:brán
cotrulpr~nldiildio? Xo, ooguira!IIWillte.
fuipués Id.e leerlas, .repilto, ¿se b.a,lm1.
cornJprerudiirlo Ja nocihe, ail.il.í, en las pLaiyas de
oo:r.ail de fu P-Olliilllesia? ¿ Se haibriá oidio, durnnte [,a¡ nooh.e y á nroivés l&lt;fu !los boi,qrues, la lastimera quej,a, del "viJvo," (JffialUlta, cm caña) ó eJ
-q,ueji&lt;lo lajal110 de !las troo:n¡pas oo ca:mooll? . ...
S.iem&lt;&lt;t DeOIIlla, ::\Ia.rzo de 18m.
j Oh, mii •
men aimalda. wrnigUll[,3, ! ¿ N ()IS volveremoo á reUlil.Ífr ~lgtu[La, vez ail.lá atbajo, en
mru.estra. isla, senibaidos á aa oaída ,de lia tarde
· en llias plary-as de oona/1?
Bomd:iaraid ( S'.Efilegaon'lxi.a), Odtuibre de 1875
.Esta es la, estlmión oo las g,namJdiei; hlwvi,as
"-11Lhi iaba.j o," la IOSllakli.'ón on que qa itiierm está

Término de la escalera principal.

griunais q¡uem.awtes, que dlej:aroo. un SUl'I(;() samgáarubo :-c001 il,ágmuws rojas,--&lt;OOUJ1.-0 que brotaib3111. de mü ooraoon.

.-.

Leopoldo Dfaz.

FLOR DE B.EClJ'ERDO.
Bálida. an.aldona mfa,
1'1égio -botón eucarístico
que oomo 1llil amtblem.a místico
asalitas mi fantasía.
'l'u ilmagen borrar i)OOl'Í-a
como 'llJ1 croono 'Oalbalístioo,
de mi peru;alJni,ento a,rtisti.oo
la vaga melallloolía.
Flor de nieve aa:istoorutica,
ooñaidora y enigmática,
tu :recuer&lt;lo IID.i al,ma lüere;
Port:¡_110 e.s ¡ aiy ! el ,bien ipasa.do,
eil. quejiJd.o fati,giaido
de unia tórtola que muere I

Los ipormenores de la uilberaición ide ::iii¡;s
$tone,. -la ya ían:n.osa llllis.ionera de la iglesia
metod:ista, que periID.aneció dtura:nte seis mese.,; prisionem ,de 111,na ba:nld:a de sail.tea:dores,
coonioozan á llenau: Ja prensa 01l1Xllpea y una
gran pru·Le de la americana.
Como se dijo, la liberación se i!.levó á ca,bo
en Ja noche .clel 22 '311 23 de Febrer-0. Dewe
los primeros dia;, de este mes, los sa.1tea.dores
esta/han en iposesión de la ílllllllla de 333,500
francos que exigieron oom.o resicaJte id.e la misionera. y id.e su arompañante Tu.ilka Ligord; pero si la Ji beración se ,a¡p,lazó ihaisitia la re'dha
:i:ndicad.a,. fué porqrue los soouestra:dores esperaiba,n uu mom.enito en 1que, si,n ¡peligro, pudieran en/tregar ,á fas iprisionems. Querian
condlllCil'las ellos m.ismoo ihasta ll!Il luigaT a!I)1X&gt;piirudio, ~ara q¡ue á [a v0'h que Jas ooñ-Oms ganalba,n 3!lgún ipoblatlo, ello.s g,a;n,asen. la mo,nta:ful. Estas ¡prooa,UJCioo.es emn ruooe&amp;a1úas para
loo banléliidos, porque 1la,s tropas turnas empren'dían, ,noclie á nocfüe, ,;erias ,batid,as.
)Lis.,, Stone y su OOfillpañcra Ligo11d fueron

En ak}uel &lt;l,í;a !de atoño--,la úl]¡t,ilma, [uz

Oll,OTÍa

jovoo ~ Dcl iOOJldo &lt;lal [rugo 13íllUÍi.-&lt;dos iesroomtl&lt;l!as ví-v:iída&amp;---me miro/blam fijaanarute:--,los ojos de 1a
Niá.yaJde aonreí.am pé1mdrum~n'be.
mo

Ulli3,

Y dijo 1a N.áiymm: iurolín,aite-imclfaaroe ha•oi.a mí, v.ÍJa.:j ero rpáilido-de ojos moonsolables.
-Ná1y1aoo, m resp01Jldí siuspirnam!do-bus-

IIJl3JI'

Y la: Xá.yaid!e sonrcia &lt;pénfidiaJnmrute-retoroierudo Las fibras de ámlhair-;die SUIS trenzas baj-0 1al9 ola1;;.
-Ná.y~regiunté ~ 'Ilfllevo-¿ dónJde he
p.ordildb ieil aWIDia--&lt;¡u.e hlay 11I1e fullita? ¿:dárude?
;, dónrde?
Y la Ná:yaidie sorureíar-u-etxxreianldo iLas treinza1;; die árrnoo.r~baijo de las ~ -

iE11JOOOJC1eS, .sobre ill31a rooa soliirtlamila-dlal liagio,

me senibé á HOU1M"-1nli ju'V'entn.ud, con lá-

ven&lt;ladlas para q,ire ~ é s no ipudierou dar
razón de'l ca'mino que fu.albían r~Nii!dio, ru del
luigar donide se eSOO!IlJdía la ipautida de ba.ndi-

dioo.
Tsillka Ligorld, fué segura:mente la ,q,ue sufnió más en este enraordiruar:io viiaje, porque
dió á luz un ·n iño, y rpa,rece ,mentira que esta
pobre ililíll.jer 'h3(YQ 5-0iportad.o aquella viida :terr,i:hleme.nte espantooa.

PENSAMIENTOS.

Pnente sobre el patio principal.

:t:r.as •:La marutaña--'Vffltida toda lde bliam.e-0--00-

Pie,rre Loti.

Maniobra de los bandidos dnrante 1a:noche.

.·

Josd M. Oarbone/1.

co el rulma que he perdildo-rul aruzar el
infrnifo.

1

cruoieirt.a de :filo1'€S u,oom;, sernejaa:li~ á nuestros 'ipeooe-neÍlge," (,pliam.tia de im'Viem-0 cuyas
flor€!, oon. Wmi.lOOS oomo 1a. ruie,w), ~ Inglrute- ·
n-a ;-!11'.lS a:nm:igos esltán lll'IÍllnWos, los bosques
Thmoo Id.e agua ....
Ei ,soll se escanlde aquí, ffilll]_'.)añaldo y tri:;te,
sobre 'desier~ cm 3Jrena. San, fas 11nt); de 1a
rn.añalll1 "alilá aJbaljo," 11a !IliOdhe es obsoura, los
Toou¡prupaih0t1JS 110'.llldau:i. en los bosques ....
Dos años illil!ll pasaldo Y.ª sobre es!xJs recuer~
,doo ;-&lt;l-a aa:n!JJr(món ipeMisue 00100 -lai de
Briglfuibury, u~ de 1a. ipartn-ia----&lt;OUJU'Il!OO i:Jairut;as
dt.ras se ha,n bonr~.ld.o d!espués.
tAJ. ~ ide ilos i,gigmu,1a,oos iá.11bdlns, mi oaibalílo esoonidildo €fil1J!ie las iplrunltas y lias flores,y iill'i siaJwaje amiguita. . . . ¡ Dioo 'lllÍo ! ¿ No
vooveré á iven1os? ¿::No volveré á oiT el .J.astiime,o "vi,vo,'' DJi. á enJ00111tral1lllle 1por Ja tal1de bajo
ao.s oocotcroo en las •pla~-,as ?
,:

LA AVENTURA DE MISS STONE.

Una ide las circrmsila,ncias que más Hrumam la atención en la obra de
mejoramiento á qrue estannos íb.aJciendo referencia, es q'lle los gastos que
orj,gina, oon e:xipen:...c:;aidos ¡por los sobrantes que resuJtan del ,presupuesto
del hospiJtaJ. d€Sprué-s de &lt;m1biwtas oonvenientemerute lJoéLas J.3iS i)!lrtitlias.
Esto habla rrrnuy ,aJto en pro del Jfüllllajo de foUldos 3 de fa. 1bien enteudi/da economía id.e la Mmin.istr.ación admal.

LAGRIMAS BOJAS.

Dolllingo 13 de .\.brill éoo 190·;!

EL ::\fCSDO IJXSTRADO

La, iawdaci,a en la aicción, la generosMad en
la Vii.lC:rtioria y 1ia ,ault'eza :a.e miras en el consejo
san ihas cuailiidaid,es que oairacierizoo. 'á los verdaK1eros generales.
M. Denora:n,anrlri.e.
La ll!bn(\,018.ción no ,tiene valor siaro en ouamito
es ig.noraida y mierutras m&gt; recihe ·Jia¡ reoompensa de los a¡pl3lllOOS de la. gente.

F. Ga,rnier.
Es inúti[ ipeldir frutos á un ,ánboll CUJJ$ raíces haln &amp;do 'OODtadas.
León XIII.
Encuentro de Tsilka Ligord con su esposo.

El 23 dKJ Febrero, á 1as -t:res de la. maoona,.
los banrliiklos pusieron á J.as 'Prisi0tt1eras á la
vista de un ¡pequeño 1pcfül:aldo, y les -atdivirtiei-on
que lo g,a,nrusen hasta q'lle ehlos se hlllbiesen
ooulltad.o en !la iIDIO'IlJtañ.a.
Así fué; -al 31Illaniooer, .Miss •Stone ~' ;;u compañera se enC'dlllltinaron a,l pueblo ry se hicieron
recomllcer por Urus ruutoridlaides ,
Loo editores rum.er.iJca,oos lb.an oompmdo á
1Iiss Stone el relaito de su aiverutura, palgándole ,á rawn de diez ifmllilOO por pailaJbna.
Ya. el calbLe nos IOOIIlllllili'CÓ que 1-a misionera
llegó á Nueva York, á medialdos de ia seman,a, que ru:alba ,de transcurrir.

�,.
Du1min¡;,v 13 de Abri l de 1!i~/'2

EUGENlA MANTELLt
P recedri,&lt;l,a de renombre, está para ,pre.sentarse a:u.fo el ¡públroo rrnexi.ca.n,o la ca,nta,nte
Eugenia l\fantélii. Hair'lÍ. s,u pró.mer ooncieroo

EL ;1ft7:XDO [LUST RADO

La Medalla de Bolivar.
, Entre la;:; var,ia.5 deo:nootraiciones de simpai.ta 1de que f,ué O'bjeto el señor Presidente de
la .lfopúblioa oon aca.sión dell a.rui.versar.io de
la roma de Puebla el 2 .de Abril de 1867, se
cuenlta umia, sigruificatiwa po-r ooda.s roonoop~s, y que rl~vala, ,mwy iá 1-as :olaras, el aprecio en que tLene.n aJ J efe del Estado, no sólo s,u~ com.patriotm,, si.nó los extranjeros
más prominentes.
Noo reforiJ111:i1S aJ ohse,quio q,ue el señor
Genier-.:1:l D01JJ Rafael Reye.'&gt;, Delegado de ColO'mo11Ja á aa. S€1glllillda Conferencia Iuternaciornau Amer,i:c-a,na, duzo á nuestm P1,imer 11agistraJdo, aioo1ntp,añáJn1ddlo de u-oo carta que
p,u,b,lroó oportunarrnente "El I1mtp,a,roiial," i11ena de galainitC'rí,a y de elevaidos OOlllCeptoo. MI
v.aJio,.,o preoonte oonsi1,te en I\JD.a medaillia de
oro, &lt;le aTtísbiJCa l00Illlp05ición, IOIUOn'gald.a (P(l!f
e-l Congreso rle Colombia al ilustre Libertador
Simón Bolívar en 1825. en premio á sus

emimeutes servi.cioo como soltlatlo y como
pa.tniota.
El señor Presidente cO!Illtestó al General
Reyes, ia,g1,a1decié.'Illd'Ole fa h~oea. fdiislbinción
de que era objeto.
A pro,pósito del ob:,eq~ á que nos referi.mo.s, direunw qll€ se piensa oolocar muy en
breve la placa oonmemo.raitiva de lia. finca
en que, á ,priruc~pi,o¡¡ d~l sirglo pasaldo, v.ivió el
fabertaidor BolLva,r en esta Caipital. La casa
("5 la que fonma. ~q_ui;nia oon tla cat1le de Ortega
y •prirrnena ele fas Darrn,as. Parece bannhién, que
el Aiy \lllUiillÜen to &lt;la,ru, á. las oalliles oo 1ai, Dantas el nombre de aquel insigne ipa,triota, ipa:m
hionrar ,,u mrunoria.

[L M-UNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 16.

MÉXICO, ABRiL 20 DE 1902.

elrccton LIC. RAf'AtL Rtl'~ &amp;PINDOLA.

1 .1 t1•
en la capital,' ,. 1 .a&amp;

Sub~cn pc/60 mensual fontnta

Id~m . ldem .

Gerente: LVI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLÁ.

1

MISS ROOSEVEL T.
El nuevo yate que el Emper.aidor de A,lema,n ia ;Ji izo ooikltruir en los Estados Un~dos

yqwe foé la,m:ado á. las agua enSiboo¡ters W.'8.IIlld
('j]. día 25 d·e FebraFo, pasó su ceremonia oo
ba,ufüono, siendo \,a madrina la hija del P residente de la Unión Aimericana del Norte
i\Ii.sis Roo.sevelt.
'
GuiUerrno II eligió galianil:emente á esta señorita, J envió á su !her.mano e,l Príncipe En-

E ugeni a Mantelll en" Mignon."'

el ma!rles próximo en la s-ala del .lrenacimien~ y_ l_a acompañará.u en La serie de fiestas, eJ.
!Iºlin.ista Bllllileiniberg y el pia:nist-a BrudhJansen.
La cránioa extranjena elogia á la artista
con, f~s oall.'11r.osas y y.a e.s ello run,a proonesa
de ento.
. Entre los ventajas que Eugenia ~fantelli
tiene para infonpretar lo que crunta está la de
poseer cu,at:o idiom~ y ;ootu.r,aln:ie~te que con
ello da me:ior oolcm1do á lia frase y emite con
mayor propiedad.
Se asegura que en 1Nu.eva York y después
en _una "tourné" por la Amérioa del Sur ·1a
arlrsta ~ ó veixl.ade-1,os triunfos. Ojalá 'que
€Se méra.to sea r&lt;:31 _Y oonno. se cuenta, porque
en ~ caso, e1 _,publwo 1nex1oono tendrá opurtun1da.d de umr sus apl1ausos á los muchos
otros que haiya ga.niado la oaintante.
La figura de Erugen.ia 1Iantelli es hermosa
su edad est~ dentro
aqll€1 tiempo en qu~
generrulmei:rute ,&amp;e. nmlili.fiesba la plenitud de las
í acultaldes arbstmcas y se cuenta que su aicción
dramática es correcta ,y noble.

:de

L A M ED ALLA DE BOLIV AW..

Miss ,Hice Roosevelt.

rique de PruJSia para que C011110U.rrier.a al bautis,mo.
"~Ietoor" se llama el nu6Vo yate, y al día
de la ceremonia eJI Emiperaldor de Ailemiania
ofreció á la maidrina un brautlete ide oro y piedMJS 1preci0tea.,; q&lt;tte tiene un retrato del Ka.i.&amp;ser en miniatura .
. Se ruplaude mucho wr dia poJítica iutern.ac1onrul revesti,da con las galas de fa más exquisit-a cortesía.

DEL PAIS DEL ENSUEÑO.
Estudio FotogrAftco da 11'. Lavillatte Y F. Torres.
Anverso.

Reverso.

-.

:.

- . -- -- -

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Du1min¡;,v 13 de Abri l de 1!i~/'2

EUGENlA MANTELLt
P recedri,&lt;l,a de renombre, está para ,pre.sentarse a:u.fo el ¡públroo rrnexi.ca.n,o la ca,nta,nte
Eugenia l\fantélii. Hair'lÍ. s,u pró.mer ooncieroo

EL ;1ft7:XDO [LUST RADO

La Medalla de Bolivar.
, Entre la;:; var,ia.5 deo:nootraiciones de simpai.ta 1de que f,ué O'bjeto el señor Presidente de
la .lfopúblioa oon aca.sión dell a.rui.versar.io de
la roma de Puebla el 2 .de Abril de 1867, se
cuenlta umia, sigruificatiwa po-r ooda.s roonoop~s, y que rl~vala, ,mwy iá 1-as :olaras, el aprecio en que tLene.n aJ J efe del Estado, no sólo s,u~ com.patriotm,, si.nó los extranjeros
más prominentes.
Noo reforiJ111:i1S aJ ohse,quio q,ue el señor
Genier-.:1:l D01JJ Rafael Reye.'&gt;, Delegado de ColO'mo11Ja á aa. S€1glllillda Conferencia Iuternaciornau Amer,i:c-a,na, duzo á nuestm P1,imer 11agistraJdo, aioo1ntp,añáJn1ddlo de u-oo carta que
p,u,b,lroó oportunarrnente "El I1mtp,a,roiial," i11ena de galainitC'rí,a y de elevaidos OOlllCeptoo. MI
v.aJio,.,o preoonte oonsi1,te en I\JD.a medaillia de
oro, &lt;le aTtísbiJCa l00Illlp05ición, IOIUOn'gald.a (P(l!f
e-l Congreso rle Colombia al ilustre Libertador
Simón Bolívar en 1825. en premio á sus

emimeutes servi.cioo como soltlatlo y como
pa.tniota.
El señor Presidente cO!Illtestó al General
Reyes, ia,g1,a1decié.'Illd'Ole fa h~oea. fdiislbinción
de que era objeto.
A pro,pósito del ob:,eq~ á que nos referi.mo.s, direunw qll€ se piensa oolocar muy en
breve la placa oonmemo.raitiva de lia. finca
en que, á ,priruc~pi,o¡¡ d~l sirglo pasaldo, v.ivió el
fabertaidor BolLva,r en esta Caipital. La casa
("5 la que fonma. ~q_ui;nia oon tla cat1le de Ortega
y •prirrnena ele fas Darrn,as. Parece bannhién, que
el Aiy \lllUiillÜen to &lt;la,ru, á. las oalliles oo 1ai, Dantas el nombre de aquel insigne ipa,triota, ipa:m
hionrar ,,u mrunoria.

[L M-UNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 16.

MÉXICO, ABRiL 20 DE 1902.

elrccton LIC. RAf'AtL Rtl'~ &amp;PINDOLA.

1 .1 t1•
en la capital,' ,. 1 .a&amp;

Sub~cn pc/60 mensual fontnta

Id~m . ldem .

Gerente: LVI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLÁ.

1

MISS ROOSEVEL T.
El nuevo yate que el Emper.aidor de A,lema,n ia ;Ji izo ooikltruir en los Estados Un~dos

yqwe foé la,m:ado á. las agua enSiboo¡ters W.'8.IIlld
('j]. día 25 d·e FebraFo, pasó su ceremonia oo
ba,ufüono, siendo \,a madrina la hija del P residente de la Unión Aimericana del Norte
i\Ii.sis Roo.sevelt.
'
GuiUerrno II eligió galianil:emente á esta señorita, J envió á su !her.mano e,l Príncipe En-

E ugeni a Mantelll en" Mignon."'

el ma!rles próximo en la s-ala del .lrenacimien~ y_ l_a acompañará.u en La serie de fiestas, eJ.
!Iºlin.ista Bllllileiniberg y el pia:nist-a BrudhJansen.
La cránioa extranjena elogia á la artista
con, f~s oall.'11r.osas y y.a e.s ello run,a proonesa
de ento.
. Entre los ventajas que Eugenia ~fantelli
tiene para infonpretar lo que crunta está la de
poseer cu,at:o idiom~ y ;ootu.r,aln:ie~te que con
ello da me:ior oolcm1do á lia frase y emite con
mayor propiedad.
Se asegura que en 1Nu.eva York y después
en _una "tourné" por la Amérioa del Sur ·1a
arlrsta ~ ó veixl.ade-1,os triunfos. Ojalá 'que
€Se méra.to sea r&lt;:31 _Y oonno. se cuenta, porque
en ~ caso, e1 _,publwo 1nex1oono tendrá opurtun1da.d de umr sus apl1ausos á los muchos
otros que haiya ga.niado la oaintante.
La figura de Erugen.ia 1Iantelli es hermosa
su edad est~ dentro
aqll€1 tiempo en qu~
generrulmei:rute ,&amp;e. nmlili.fiesba la plenitud de las
í acultaldes arbstmcas y se cuenta que su aicción
dramática es correcta ,y noble.

:de

L A M ED ALLA DE BOLIV AW..

Miss ,Hice Roosevelt.

rique de PruJSia para que C011110U.rrier.a al bautis,mo.
"~Ietoor" se llama el nu6Vo yate, y al día
de la ceremonia eJI Emiperaldor de Ailemiania
ofreció á la maidrina un brautlete ide oro y piedMJS 1preci0tea.,; q&lt;tte tiene un retrato del Ka.i.&amp;ser en miniatura .
. Se ruplaude mucho wr dia poJítica iutern.ac1onrul revesti,da con las galas de fa más exquisit-a cortesía.

DEL PAIS DEL ENSUEÑO.
Estudio FotogrAftco da 11'. Lavillatte Y F. Torres.
Anverso.

Reverso.

-.

:.

- . -- -- -

�EL 1[ mrno ILUSTRADO

Domingo 20 de Abriil de 1902.

CHARLA Y HUMO.•
Calla hombre tiene una íata.1iidad que lo
persigne, un ha.do ooven;'O que lo a00cx1, _una
espe&lt;:ie de de..o¡gracia fü,vorita, ,de cal!IDJJdad
haibitooll 1q¡ue obstinwéLa y renaz, se eu..,;in,1, con
él &lt;.'On la pcriOld,i&lt;·:iidia&lt;l de la tern.~ua_ o ,la
re&lt;Yu]arild,a,d de un .feruómeno astrononuco. 'I al
ha~· que ,pro,du~ una pu.l!moní,a. ca:da in-vicrno;
á ital otro se Ue derrulllliballl parcial ó tc,talmente iml~lS las oas¡¡¡;,. que hrubi ta; á éste le roban
sem1aJ1all'i,a:mente el reloj; aqttú envind,1 rnce;ivaunente seis ó ,,jete veces; quiebrMl todas
la.; nerrociaciones en que encuentra ocupación
Menga°no; se suspenden
los e:;¡pootáculoo
á que se permite asistir. Zu~;. plantan á
PerenQ'll!JlO
toch11s -las m1lJeres a qUienes ama y
0
tengo w1 amigxi ique iJWaTia:blemente cae en
un ohar&lt;.-o el dia. que estrell'a pa111tal,on.
El que ,s.ukicri'be no po&lt;lí.a e;caipar á este
génem de cadamic1ad cr&amp;nioa y en cierio modo i,dioo~ ide caidia. hombre y de l.a generalidad id.e los homib:res y Dios le Uia Jnanda&lt;lo también su cmceeita y le hace pagar
talllllbiéin, ('l()[l rédito, sus mudhas crnlpns. A
mi pobre huma:n.idaid n:o ihlcy .ni quien w haible
pero ni quien lo 'Visite 001-tto.
'J'oclos •sui:; oonoci:mieirutos aiboirtlalll al quie
lb.ail&gt;la c-oo uno de estos dos f.ormidab1e:o a·111agoo á .l~1 Lvberfad inl(l.iividurul y á. lec más &amp;agmd~s diereclios .c1el lb0illl1bre :
-¿ Caánk.lo puC'lle 1.1stod dieilicaJr.me !too-la
ll'.Ila it~? Ten,go mucho que C001ta:rle--ó
bien:
--:mu1a11a voy á pa&amp;1r el &lt;lía con usted; estarerrnos muy di-vertidos.
Y en efecto, viene el uno á las d-Ob P. 11.
y IIlle cuenta tonterías ihasta. las ocho ó nueve, también P. ~L, ó 'Til el otro á las 'llueve
de la 1Il1adrnga.cfo, ~- n:ie visita 'Y "me tlmvien:te"
hastu las dos de l,i, maidn:u1o&lt;73da también. Impo.;;ilhle ,traibajar, ni '111eclitar, ni iloor, ni escribir, n.i C01Dtaa· como no sean las iruoorminabJ.es Jioni.s que dura .u:¡uellia. to11.1t.ure.
Es.ta teniden1Jia á la oonversación in:finita y
á Ja visita in.d!edlni.da, noo es característica y
de.scu.ellan en uo1 al.'dm de ideas, O()lll la aurori&lt;la:d de verdiadero.s e:,,pecia1.ist$, los padfioos y t.l'anquiiloo bia:bitan,te:s de -las entiiéw.de:;
.federativas. Cnam.do un í,ntüno id.e ,p1'0'Vimcia
vieme á la caip~ta1, ejerce sobre sus allllista~ 'llíll ver&lt;liuooro, COíID!plebo y ide.,c,esperarute
monQp&lt;&gt;lío. D~ués dél t€!atro, á las veros de
la lllli:ldia nocli.e, nos obtliga á aJCO!ll1ipa:ñarlo al
café y cu.a1nldo á las doo y mediia ó hes d..!} la
maidtrugada, lo dejamos en la. ,puerta 1de &amp;u
hotel, nos all1lllnc11:1, que il'lá á ·busca.rruos tronprall10 paira '~dar unia vue1ta''
1.AJpe.oo¡:; la rul&gt;i'cUllllda am-om ih.a ascbu.aldo
oon sus .so.n.rosa,dios mH'lillos á las ,pueJ.'lba.S de
ori.einte ililega '.ll:u~tro taanlÍgo forjando ipe&amp;ti!llos, gxil~rlo pue:rtas, desoorri®do cortinias, sacudién.d'O!llJOs l"ll.dlalU1€lillte y gritam1do á
voz en cuello:
-Arriba flojonote, que se !hace tall'de ! .
Y ba¡y que levantarse, asearse, ra,,.urwse,
vestu:re y oarigmr con el amigo y ipilotearlo por
el oomernio, la in&lt;l,ustri11, la aJdmmistrn(!ión
pruhlica, los 'Paseos •y los espectáculos del género obioo. :&amp;.toa silbrnación suele idwrarr un par
ele semams ein los bueiruos tiempos y proloo.pasible que nos interpela:
En el género ipo.;ma ihay otro. interesante
va•rieda.cl e&lt;rnhe -las :imfrnita1S esipecies que ila
oomponoo. Es la ele las perSQIIlas que no &amp;e
oond'orman con saludar en Ja (J8,lle, sino que
de por fuerza han d'e 1deiiener á sus aimigos y
emlprent&lt;ler oon ellos ron'Versaición en medio
de la ac,era ó en IIllihLd del airrovo. Corremos
á alcanmr un tren, a,pra&lt;ura'llloo · el paso ¡para
llegar á tiellllPO iá una, cita, tmtamos ,de vdlar
an busca d~l médico; "Uegamws ya al alhLr .. "
cuirun.'C1o, de pronil;o, nliil bTuJoo ~ , &lt;lKJS
mamoo 1qoo suj~a:n las m1es1Jras v 1ma v-0z innpasibe {]lle nols inJerpeila :
,·
-;, Adónde vas tan &lt;le carrera ? ¡ Demonio !
¿ dónde ,·as á parar? Y á propósito ¿ qué opinias del úld:imo libro de Tolstoi? ¿ Sigues to-

.tooo.s

1

1

1
1

Dcnnin.go 20 de Ab11il de 1902t

EL 2.IUNDO ILUSTRADO
clavfa en tm tre0e con lo ,de 1-a, um.id:ad de i1a
:tlIBl'Za y de lo maiter:ia? Te aoorrupaiiiillré hashL
la esquina paira que me des itu opimón robre
lle11bert Speooer 'Y me 1bosquejes lllil pa.railelo
entre él y s110 1predecesores.
Y el tren se ,-a y lle,,oiann.os tillrdie á il.a cita
y ya sa,lió el mfalico y ... lia. mar! ry "en ta.nto
el globo sin .c'OO!l/r lll,:i:vega'' ó anejar rucho en
tanto nuestro il101rnibre sigue idete.rui.en,do el paoo iá todos sus oonociidK&gt;s para. im.t.emX&gt;garlos
á voila,'Pié sobre la ,natuTalem del :aluna ó el
progralll118 polí-t.i.oo di:,} porverr:iJr.
Un ooiigo mío, lh.omJbre :mu¡y ipopi.tl.ar, sabe
Dios por qué, ae airn:ima en oodhe de sitio, ha
en.gorckudo .de.iJ11e5our1&lt;t&lt;lamente y rpaidece diBrpep.siaé im¡potenda, sa.J.e par no cireu.lar inerme é i'.IlJdafen:so en las cal1es y entegaic1o al furor ,de sus iam1igxis. En cierta ocasión hicimos
seis ihoras y setenita y ,&lt;lo.s pai,alclru, forza1doo
entre La Esmeira.lida y el Jockey Olu:b . .
-Ya ives, me decía, ¡pooque :aa:ndio siempre
en coclhe y con !las cortinillas col'r:i.&lt;l•as. Es la
única manera. c1e a;rud,ar e,n lféxioo. Quien por
higiene ó eoon-oonia crumina. á ip,ie, IIlO logra
mfu; q'lle ,esta,r ,parra.do y oir neooda,des. Sus
neg01Cios se 1paroJiza,n, su clien.tel.a lo aba,n,c1ona., sus superiora,; ilo mrul-tam, no h'lllOO am,d,a de
pro;vreb.o. Los ¡pen.saicliores, oociólogos y goberl1aJJ1Jtes que rla~nta'll nues1Jra in.eooia, nuestras letnltituoos, el paso de tontuiga de todos
nu.esitros negocios, i&lt;leberíian iaid:Optar 1l'll ,medio
seguro, á mi juicio, ,de que itodo ma!l'cha.ra
.mfu; aprisa y mejor. Esioo oonsistúría. e,u autoir.i.z.a1· á ,los hombres activos y la.boriooos á
usar -anítirf.az ~' ba,rha.s ,poi,ctizais. De ese modo,
no conoiciémlolos Il'adie, nooie le, c1etendrría
al ¡paso, nadiie le, quifaría :su tiempo, nadie
di•vi,1.ga,rfa con oocoo:a.cles su preoou.palcl-a. aitención. Con esto y con rdiecretrur la mordaza
obligatoria 1para las personas que justifi.oa.ran
llevar cien-tos requ~iiros de -ve11bosi,darl, daríamos un buen "cuartazo al an.a.ioho" de nuestra
adf;ivida,&lt;l, se iamooentaria el moviunümto de
los negocios '.Y el ,monto de 1ais triansaccione~
trobajarríaI!llos más porque thahlarímmos me~
nos, se a1briria'll ipara el ipaís .i:n!defi.ni:dos horirontes de .prosperi-dad y de hieoonldianza y el
I&gt;Toblema &amp;l '.[)OI'venir estruría :resuelto.
Ei.n clecto, &lt;lije para mi : ¡ q•u'é ¡p:)del'IOOOs seríamos i'i fuéramos mudos .... !

EL JARDIN

D~~

LAS ALMA~

(Traducciones especiales de "El Mundo Jlustrado"J

IE~TRAS que ila.s. niñas
dum-men eu:i las iall,cobitba.s
blancas y iazuiles, bajo tla
lllluseliam ,de lios OOl.'ltina.jes
que rpa1recen alas de án,getles gururc1il!.IIIle;;, lias al:rna.3
,:i__
no oo queu,uu
en ,aque11os
Clterpos aldortmtecild.os, se
¿:"1
escrupam, 'Y ro &amp;in sentinúento de -a.bianidonar tan h"€nmo.sas prisione,.
Y ¿ adonde va111 noohe por nodh.,e ? A un ja.rdin del cieilo que está á Ja irrm.rgen idel río de
fulgores que llannamos lia Ví:a. Laciea; 'll.Il sendero (JO!ll?dooe hasta ahlí ; 'lill sendero de estrella.;; que asciende, tt1eree ry 'VU.e1Jve á, s.ubiir, á
mano derecha del Pa:m.íso. No es 1di:fícil ¡ru,poner que el t3l jalXli,n sea lo a-mis espléillditlo
que ee oon.oce, .pero lo que tiene de !Jl.ot-aible es
que a,pa-rece &lt;lid:ere;n.'t;e á cada 1l!J10, de tlas almas qu.e en él se pasea.u. U na ivé ipraidoo de esmeraloa 1don.de ,p uede ir á baillair wn eleg~tes
ióvenes, ,bajo las altas frollld.as que cuelgan y

1,I!

!

,,1-.

se mecen. 'Otras admiran, itentdiidoo en e-1 musgo ó colgnd06 de lo-s u'0$0les, es'Pléndii.das ves,.
hch1ras que no conlecciollllrí.a iguales la más
f.ailll()sa &lt;.'Osturera y sombreros que no inventarí,a la modista :más 1le.rua de .ianaginaóón.
U n:as mrun.os i1wi8ihles, suaves romo el roza.r
de 'lhll ala, la viste.u y la ipein,an; y la su,perficie
tersa ,de un pequeño ~ago ue Slirve ele .a.dula&lt;lores:pejo. Pam esta, el ja1rdín trene en toékis sus
froll!das riS1Ueñores que 11oram. roo:nanzas y mirlas qoo süban oanciones paira iaquella, florecen
jacintos que se ruitojiairia. icomerlos, trulipa!Jles
llenos de •bon1bornes, lises IOOD.de -podría humediece-r la punt,a de Sll lengua en. un vino rosa,.
miás dulce que la miel. Pe.ro 1-as tmirs de las
que \han seguÍido el senrlero ,de estrellas que
asciende, tue1ice y vuelve á sulbir á mano derecha idcl PaJ1.1aíoo, creen entrar al iru6.n.iJto de loa
amores pu.TOS, y se i.ma:gñnan ser egl'allltim:as en
que se posa para •no ivolar jarr.rw.s, la imariipo¡;a
,del beso mupc~al. Porque el r«:reo de las almas jóvene5 ~ for.rnado wn la realizaJCión
ele sus propios deseos; realización 111:lllllú8, tmbaida 'llÍ angustiosa, como l!IIS de la tierra.
¡No; sino perd:ecta y foound,a. en iinromparubles emlhri-agueoes, parque es del cieilo !
Es naitu.ml, íp:&gt;[' todo esJbo que ihmnos dioho,.
que las evadid.as pr:is.i.onera.s, con pesar se alejen de 898 jaroÍin &lt;le de.licias 'llJl poro lli[ltes de
lia aurora; se apresuran iá volver á. ios ou.erposdonmidos, descienden ID.ora;ntdo, mJi.entms quese exti-nguen las estrellas del een.&gt;dero y todas
esas Jágritlllas de }as ,a.lnn,as ili.acen el rocío de la
mañama.
,.

II
Hu,bo 1l/lla vez, no sé clllándo, en U!J1 pais cuyo nmnhre no me ,dijeron, 1ll!l ;príncipe joven y
gaHaooo, qiue era lo más de,;graciaido posilble,.
no obstaillte que ei,a, el hijo maiyoT de mi rey
lll'lli}' podeToso y muy rico. N"ald.ta ;podía a:rmncarle Ja tristeza: ni la. ron-risa de las damas dela corte, ni los placeres d~ [a caza, ni l., gl:iria
de vencer en los com1ba,tes. N°'llllca se le oía
ha,bla.r, :Siempre e.5taiha encerrado en su aJcoba
ó iba á pa;;ear oolo ,por Los ca:m.pos y pO!l' los
~ues, lanza,nroo iprofwn.dos suspiros, oomo
qUJen ha perdido todo el 00lllsu.e1o Id.e las espera.JlZJaiS.

Urna wez que estIDba sentad.o en 1l'll tronoo &lt;leáribol y ron la oa.beza. enibre la1S m:runos •quería
, C()!Jls,ucl-0 en el llanto;
'
enoonirar a1gun
de
pronto &amp;e le acercó un.a Oeñai&lt;lora que recogía
pedazos de imaJdera seca y le .preguntó ila can:usa
~ su de-s.consuelo. Era um,a, e:reelente mujer,
p_m:dosa a:inque ancimm, porque la e.x;peri.encria. de la rngratitud no la hrubía despojai&lt;lo de
la bonda:d.
-0}1, 1b~ena mujm:, le oontestó €11. prmcipe,.
¿ á que decirle la ca.U&amp;"a. de !IlllÍ.s isu:frirm.ientos ?
una sola ,persona ipodría !remediair :mi mal
y. . . . no quiere h.arerlo.
-Xo impo:rfa .... ooDJbadim.e vuestra Jristoria. Por más ignorunte 'glue yo os ipau:eroa, sé
mu.oh.as rosas, ,porque he vilvi.do lairgo tiempo;
oonozco yerbas útiles que ouram. 1-as enfe1UUeda:d'e.S del cuer:po, ry ta!mb.ién sé rde lbáiloomoo
paria las heridas -de las almas.
Hab1a.ba la .mujer oon tal temura que el
príncipe se conmovió y '.IlO rehusó ~ la
ca.usa 1de su ¡pena.
A'Ill!a~a con gmrut&lt;le aon.or á la hija de un
oompesmo; 1a 'había en.oontmdo hacía seis
mes&amp;,una !lllilñ-ana mumdo la muchaclla vol,
,ía_ de_lfüV'rur en la fuente; paro iá ~ar de su
calidad d.e noble, tla mu.ohooha !l1!0 quiso aoop-tarle, ni COllllo a•rnigo, ni como espoo,o. En vano
le Elliplicó; ella se ma:nrtmIVo mexora1ble. En
vano el rey, t-runiendo ver iá su hijo idesesperar •de melancolía, :había ihecfuo venir á la cor:te
á la cruel criaturia. y la ha!bí.a TO&lt;Yaoo-á ella
o
a' una pobre---qu,e aceptara ser su
nuera; tan'
honr0$ proposición !JlO 1-e ooD!lilovió. Todas
}ai, _esperan~ de aih'.lallld.ar ruquel ooraoon. se
ha.bmn peridiido. A -veces cuam,do el príncipe le
roga ~ oon iternru.ro, la joven pa,recfa aioondonaJ.'_ su a~t,~ 'bnada rin.diferen(:ia ; pero á la
onan-a.na sigm.erute, oo,a,nido se volvíl!.IIIl á en.oonfa-¡¡¡T, la joíen se mostratha más fría y rnñs iJ\..

SR,GUlLLERMO DE LANDA Y ESCANDO!II,
Envilldo especial á la Coronación del rey Eduardo VIII.

sensible que nunoa. El d,esgr,a¡ciado 0Jillin1,te no
tenía m.ás ioomedio que dejaTOO !IDlorir id.e do-lor
_poco á poco, taII. Cl18Jl lo estaba hacieruéLo.
La. ancia:na i1eña:do-ra ~uiés ide mte relato
_piregun-uó :
...-¿ ::\fo haoois di.db.o que ¡por 1a .ruodb.e suele
-veros la jO!Ven oon &lt;liulz.ura.?
-Sí, 'bue'OO señora.
-Pero en la mafi.1arna os rooharia sin miseri-

.ror,clia..
-Es cier,to.
La a-nciia:rm qoodó poi- run IIDIOU'.lreD!OO pe.nsativa, doopués soooo:lldo su idell'ba,d,urn vieja con
un ruido d,e oastaftuela.s rnjiaidas y siin dejar de
·reiT, pregunitó :
-¿ En la oorte oo vuestro paidre hab,á
músicos que taquen el 1Lan'iid. y el mbel?
-Sí, señora; pe.ro no eDJCuen.tro pla-oer en
las OOJllciooes .ni -en 1os ibailes.
-¿ Poseeréis taun:bién, coo:no o,rna,dor que
sois, UilJ3. j a,uria que haga un gran ruido
cuWI1do vu&gt;estroo serv.i.dores 1a. a:mlen?
-Wectiv'8.tillil!Jl.te, tengo muchos perros;
pero la oa.7.,a, !Il -me ldi-v.i.erte ya.
-Por úl-timo, ¿oo es IV'Uestm oo..-.tuurnbre,
,miam!do n&gt;Q '1:enéis en qué oou,pruros, aba.car las
naciones ni&lt;cinas ,de 'V'Uestro l'e.ino iy erutrar á
saoo ,y en gran tuimlllLto á iLru:, Gi'U;dades y á loo
villorio-.s?
-::\le gusbaron en un tiem:p_o las empr~sas
guerrems, pe.ro aiho,ra no ell!(:iuentr ya .placer
.en el combate.
La leñadora seguía riendo.
-Pu:ínciipe, 'dijo ide pronto, to:oo ,-a,ldná á
medi:da 1dcl de&amp;eo y os aseguro que t¼l'réi..~ aanado si queréi.s eeguir ,los consejos de LW:a pobre
viej.a que ue1°ant.a pedazos ide 1mialuem seca en
,el ·bosque.

III
La. n.ooh.e de aquel ,dfa, la .hija del cam1p~ino, q~ no que:rí,a ser iprimoesa, &amp;.peraba que
-el sueno f,uese á ioorrarle los párp.atdos, reco::;t.ada en pobre 1-eciio, en un. rincón die la ca,haña.
.Sabia que ~u •aJlma iba 13. -a.ban¡d,onar aJl cuerpo

SR. SEBA.STiáN DE MIER Y CELIS,
En,iado especial á la exaltación al trono del rey Alfonso Xlll.

cli&lt;mmic1o iparn. ir al jar:dín id.e los en.;;u,eños, á
1-as miárgene-s de La Yia Láctea! Y era á caw;a
de esas alegrías en que ca,d,a nooh.e se e.x.tasial)a, por lo que sentÍ!a desidfo y desprecio por
las felicidiad:es y gra:rndezas die esite mun&lt;lo.
A vooes, moon.en,tos después de despertar,
crna.11Jdo ~ha aJ.ejámidose rde su memoria la dulce em1brÍJlbcru:ez de la. nooh.e,-po11g_ue las jóvene, ohridrun ipro.DJto,-,pensaba que podria res~gnarse á his felicidades terreo'1tres. Ese pe,nsa.nriento se dawill.leieÍ.a Luego. El hijo del rey
no le di.&lt;;gustaiba y 'la ~de,a ele ser reina algán
día, no le em dieoagradiaibl,e; ,pero, ,allá en lo
aLto, en la realización de sus qu.inn;eras, estaba
despo.sada ron un príncipe m35 'bello que todos
los prí.nc1pes, y era soberana de UJ1 rei'l1o tan
hermoso tque no lo ih.u;bieria. cannlbiado po,r el
de Gol:oorula ó el de Siriuagor.
. Aquella DO!Che, pues, t!Spe,raiba el sueño, la
l~berliad oo las almas,-,cu.,ando los ojos se
ciewa,n el cielo se ahre,-y iya los pá!'lpadoa
oedíalll volu,ptuma:m.enfa ,al [)ffi() de la som:bra.
cuan-do se eaoucll.6 á la 1puerta de la eaibañ~
una música de mbeles y· de lauides. Totlos lo,,
crumpesñ.'IJOS, ¡protestando cMtm aquel ruido
que ib-a á hu•ba.rloo el reposo, -se a.,onna.bam. á
la.s Yenfa.nas; se les veía i,n,t,ooción :de jugar
ttna -mala p~adia, á llas gerutes que ,cl.a1ban la sereoo!t.a ; ,pero Tooonooieron á. Jia mú,sioa real y
eo-t.o los .,puso á raya. Y coono el hanrn.oniOS-O
ruifdo diuró todd la :noohe, el a1ma ,de la caim.pesina n.o pudo p,aTtir ,para e1 j~l'dín celrute.
. La nocilie siguiente fu,é mucho 1pe01·: -do;;c1entos perrM oou:llru-001, oo&lt;d,e un crepúsculo
ha~ta otrio, cruelunente aoota:d-0s pm- los servidore;; tle oaza.; y cu.am.dio llegó la noohe siguil"n'1:e, un ejército iMUnado, dando grittB v to'll~ ide cla~ín, libró furill)lUn11.k1 baita,H a in la
llanum vecina, concha ~ro -ejército en que rer&lt;onaha.n l,o,, golpes lde 1a.s '001',rnas }' de Jo-5

ea::IC-0:!,.

. Enume~~ todos los medios ide que el príncipe se vaho, pOT consejo de Ja 'Viejia leñaJdm-.a,
pam que la c:11m;pesi.tnta '.IlO dur,miera, -ería empre-a pana .mudho tiemlpo, b,a;,te sa:ber que pa-

~aron cuatro ::ema:nas sin que, [)&lt;)l. la noche
pudiero pegillr ltoo ipá.ripaidos. Cierto es •y_ue
doI'mita'ba cu-audio la aílll'ora a,pa:recía ó durunte e.l c.alor idiel iill.edi.o ,día, pero su iawrna no tomaba el cami:no del adoraiJio jiamd.ín ,p:&gt;rq,ue no
lo en.conti.1&lt;1Jba: las e,:trellas no hnillaham a:nlte
Ja luz ·del gmn a..;tro. Y de este ll.l10do lia C81ill·
pesina fué p~rd:ewdo el recuerdo ide ,aquel paraje divino.
Cie1.1ta Yez, cu.anclo el .s:ol d€i&amp;Ce'Thdía e11- el
horizon,te, ya la niña no ,despre~ió aJ ptíncipe:
3e dejó tomar por la, mano ;y oonJJ..u,cir, apel.LllS
C-O!Jl re.&lt;istencia al booque ;;il:encioso donde la
,¡uz se a:paga,ha ....

IV
Y allá bajo loa gram1des á,1,b-0,les oombrioo,
foé el c-aato idi,lio de las •bocl!a-s. ,Se iha:bían ¿¡en.
t.ad? en la ih,i.er,ba y re ihaiblaiba.n muiy oojo,
ha.c1-e,n,do un murnnuHo &lt;1:e niléLo. Xaid!a es más
bello que a.mar y ten-er la dicha de oonmrlo,
en voz baja, al dbjeto !del laJID.Or. Aquellos dos
~u.amorados se decían su pasión y las horas
fueron tran2c11Jrrienido deliciooalmente.
1:1ª bien. a,maid:a calló, qu.i.m ·pam E'SCU{th¡¡_r
1rteJor al bien -amado; y l'ste, oprimié:ru:lol-a
contra su corazón, a.sp.i:nanldo el tpertfume que
!,a niña tenía en los ,laibiDS y oo la cabellera,
no res'aba de mwnmumr ,l,a.s pa1arbra.s 'más tierna.s, C'onbánldole la felicidad que tendirían muy
pronto, ouando fueran esposos 1011-a,rud,o nada
pwdiem id:esuni.rlos y su.s existe~iru; Ee me~laran en una oo1a. ifelioiidirucl, eomo ,dos crotas de
rocío qu.e .a,l oo.nif1midirse ÍO.l.'1rullfain ~ sola
:perla.

El. eifü1:1111r.a-d:i habJ.a,ba ivolwp'lm.osaimente
embr11aga1,Io, cuando la aul'om tiñó de rosa las
c-im:w-... ¡ El príruc:.i.pz, .La-nw un grito!
Oh! el im;pr~lernte /había dejiaido que la
amada se dumuese; ol ,aJma de iLa niña había
en-conti,ado el ~erudero de ~trel!Jas, á. mano
~r~ha del Pairaí.'lO, ry hiabía vuelto a,l C€le;:tt•
]'alAfm y . como te'llia miedirl que le impidiesen
Yol ver, 00 iha!oiia 1q,u.eJdad'O atlJá.
&lt;:afulo ]Y/endes.

�•
Dooningo 20 de Abril de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 .de Aibl'il kle 1902.

EL }1UNDO ILUSTRADO

LA. P A.Z EN' .&amp;FRICA. DEL SUB,.

.11. Reits.

M. Scbalk-Burger.

qUiiso asegu.ra:rle en toda el Airi.ca.
El ¡ploo &lt;le J ann€SOll., medio i:nm.oml
rle realioo.r ;por soo,presa la conquista de un ,país, puld.iérase ocxmpara:r
con algunos &lt;le los aotos ,políticos,que obscurecen, oon 1l!Il. ipUillOO negro, muohas de las míu:nera.s con-

CECIL RHODES.
AJguien llamó á Cecil RJhode.,;, el
Naipoleón del Caibo y Ji.ad-a notar
que aquél oomo éSlte, mrnrió dominado delamism.aenlermedadproducida
más :I)Or el esfuezo cerebral, 'l.ue
por la ipé1•dida de las fuerzas fisicas.

Los

doo

quistas del gran N aipoleón

Cecil RbQdes, rvienJdo el :fün, ¡no
se preocupalba por Jos mooios y
oono~hiió la eswrutag,ama que, de ~

Napolleones,-caidla

esperanza y casi ,rea-lizairon 'llill.a obra

iberse logrado, ¡pudo lhalberLo iheoho
creer que lhacia 11a feliciidad del
'DnmsvaaJ, por el senciil.lo y mág.iicoefeabo de ll.lll decreto de ranexión.
Las empresas, como el ipla.n de
Jrum.€SIOD., son de •alquelJas que, en ca.so de no gama:rse, too.en contra SUSautore3 el más 11Uidooo de los f•racasoo.
Oonooeoores Km las insacil!Jble&amp;
-ambiciones de!! gtNllil ·Ooo:ruisario in-

EUI'Olpa

paseando la bai11dcra franoesa. desEgi•pto hasta Moooou_. El paibe1lón inglés q:ue flota,ba en el Cruho
desde haice un siglo, orudea. alhora
desde el Cairo á las fuentes del
Nilo, pa;ra remon.ta.rse :1,ucesiJvaanente, á través del Centro del Africa

oe

Austml, cla.•vando el ,poste que ha
de sostener ')il hilo telegráfico, precursor del riel Í.e'rroviairio, hecho
que fué el ideal lde Cecil Rihodes.
Nuestros antepasl!Jdos creyeron
que ,Napoleón I haría á Francia
gra'!lde entre rtadas las fillCiones, pero ellas e~tahélíll tan celosas de aquel&gt;los tiempos, que á la hora ,en que la
estrella se oohpsó, Jia Europa entera se ihizo enemiga &lt;le la ,patria de
Bonrupa,rte.
También Ingfa1ter:ra parece que
fundó sus esperammis en la iprep&lt;.mder.a1I1Ciia que el Napoleón &amp;l Oa,bo

en Eu-

ropa.

un.o en su esfera ,-concibieron la

colooal.
Naipoleón I d-Olminó Ja

El General Lucas .Meyer.

g.lés, loo 1bóeros en ciUldoo Id.el Caibo
se ¡pusieron sobre Jas anmas all
mo ti~po que Cecil Riliodes iprocuraba distcuiliparse amioo la OipÍ!Ilión pública.
Loo efectos de la guem actual,.
d~hen rernontan;e á. eu causa. pcim.itiiva, y esta causa, que fos ingleses
reoonocen, es el la:n,perio de MriJoa
amhel.ado por •Oecill Riliod.es.
'
00,
G
B-n.1--~1
'
ran ,,,.. .,,;~111, a,probó todos

mis:

Cecil Rhodes.

s·

los actos ,de &amp;u representante en
el Cabo, si lo sosbU!V'O ,contra sus.

¡-----------4--------:----------- - - - - - - - - - -

SU SANTIDAD LEON XIII
Ultimo retrato hecho p0r loe Sres, Alteri '1 Laoroh:-

"La Granja," en Rondebocb, cerca de Ciudad del Cabo, reaidenoia de Cecil Bhodes,

�•
==============================E=L==M=U=N=D=O==ILUSTRAD
~O~=====================D=Ollll
==
·ng
::::::::
o =20= =
.de= =
~ =br=il=ide
==l=9==
02.
EL MUNDO ILUSTRADO

Doo:n.i.ngo 20 de Abril de 1902.
ene.111igos y con.tra los aoonteci!lllieruto.s, ~i
se ex.puso é. gra:ves oonflictoo con las
prinici'.J)'ll,les ¡pOlt.encias eu.i,opea.:;, si ha gasta.do g'l"a:nldes cap:utrules y sacrifioado muchas v:Ldi.1.;, lo ha, :lwcbo ,por arlk¡uirir \lila conqu.i&amp;ta -i1e puede pl'oo.u('il"le más que la de 1 a
India.
H()lmbre -de Estado de rairas ene¡,gías, Oecil Rhodes .:¡t1i~o má~ que 1.. posesión de fo3
minas .::e 01·0 y lle rr~ima1iies exiplotrud,i.a el! J¡¡;,
territorios ill!Mpell&lt;lientes. Fué la, oonquista
de toda el A.frica Austral, cuyas im:OlllID.ensur rublú5 -ri•pi'ül!S percibió, la que hizo Sll:!r.i.fi,car á s1lfl conc;udadam.os, sin temor é. los c,l.Jst-aculos que el aclminable e,,pí.ri,tu de inld.epcnden~
e:ia que 1m pe-queño pueblo le impuso dm·ant•
1 1('hos 11.üo::..

La Comisión de Paz de los Boeros.
Loo represen,iJan,tes del gobiel"Il.o bóero,cuya. ,Uegud&amp; ó. Pretoria, bajo la prote.!:!16n
de una band-ar11 parlamentaria, ro muy comentalda.,-oou ü,os: M. Sclia.lk-Burgu, l'r(i~1&lt;leute int':"ri:no d.e la Repú'blioa Sutd-African11 ;
:u. Reitz, Secreba.rio de F.IStado y el GraJ. Lucas Meyer. Van 'IIIOOllilpa.ñados p,Jr el Comañillllll!f;e Kronglh.
M. Sohalk-Bunger es joven :i.tu, pero tl~
;um ex,periencia. ,á. ,toda pr.uel:&gt;a. Cuando pri~i•
pía.roo lias host.itli.d.rudes, era diputado por Li•
jemhw.-gan Y QJ.ksraad; en 1898 se present&lt;.
coono ca,nditl--ato á la presildenda de l,a Ilepú,
blica del T,ra:nsvoo.l., á la ve2 que hicieron
igual cosa Kruger y JoUJVent. Duram.te la guerra, tom:ó parte muy act,iiva en el sitio t:I~
Laidy-Smith, y después de !la pa,rti&amp; de Kruger ,para Eru'útpa, aSU!IDió las funciones prmidenciaJes, maJ1t.eniéndose casi siempre al laJii¡l
de Botba.
)J. Reitz, jurista de los ,más dist1ngu:itdos,
ha ejercitlo la profesión d-e rubogado en Lon'&lt;lres. Du.rantte 14 años ocupó la J eifaJtUtm di'
Justicia e.n el Esta;do Libre de 011a11tge; a,ntl:,e
de reT elevado á la preside.nicia, de que f,ui•
diimisionario en el año &lt;le 1895 de reetm1pla.zó en el puesto ~L Steyn.
El gooer,111 Luca.s :Meyer .es un soh1a!do á
toda prueba, cuyo renombre iil1ilitar data drmiudho ti,empo. El TraII.S'Vaail le debe ·l a inoonpomción de un T&amp;tritorio de más de 100(1
kilómetros cuadrados a,l noroeste de Inlulan-

DR. RODRIGUEZ ALVES,
Presidente de la República del Rrasil, electo el 1 C!.de
lila rzo del afio en curso,

PBESIDENTE DEL BBASIL.
El señor Rod!ríguez A1ves nació el &amp;iet.e de
Enero de 1848, y sien.Ido an.U!J joven erutrió en
la vid.a polítioa, siendo eleclo düputado á. la
A.satm!blea legislativa ipTOtVisional &lt;le Sao Praolo en 1872, de la. cu.al el emperador Don Peiéko, w oontfió la presildencia en 1887. Después
fué M.inistro de Hacienda, ,demostranido cuaJiclooa:; lé1e ip,r.inner orde:n.. Atdenms paseé oo.a
oonsii'.éleraible foituna.

LA COION!CION DK EDUARDO VIL

0

di.a.

L1a Secrehltría die ReJ181Cianes h:a. designado
al cli.stinguioo ca1baillero, D. GuiilwJ:IIIlo de
Landa. y Esrandón, ipa:ra que, oon el orurácter
de En.vitaldo Especial r€1¡&gt;De;Sfilllte ail país en ilas
fiestas ide la Ooroml(!i'Ón diel Rey Ediu.arodo
YII, que ran ,próxÍ!lill81mente á roelebra.rae en
In,glaforra; y aJ .::,:r. D. Sebastioo. B. de 11:ier,
a,cturul :MÍ.llíÍs.tro Id.e :M:éx.ioo e.n Frrun.cia, para
que, ron el iIIlÍsmo carácter, concurra á la ce-

INCENDIO DE LA FUNDICION DEL CERRO DEL MERCADO

rernon.ia de eA"'!llta.ción al trono de S. M. Alf01JS0 XIII.
Los 'llamJbmmientoo se ll1ian :recilbid.o por la
prensa, ron henepiláci,to. Miembro de ll!fill. de
Las íllllás ooourrnbrad.a.s frumilias ,de nuestra sociada,d, el Sr. de Lanida se edru.có en In,glruterra, ipos,ee el idioma de Byroo oon ipeclooción
y .á, sus cuaLidaldes de ib.oonl:xre pmbo y correcto, l\lJle fas de su e:xx¡_uisirt;a cortesía. P.or lo
demás, el Sr. de Landa iha. deeempeñatd.o importantes cargos e.n la Adlmill1Í.straci.ón y e.n
em1presas !pa!Ilticw1iares, ooono el de S~n.ador
atl Coogrooo de ira UDJiión, GOlbernador del
Distr:uto, Presidente Municiipal, y represent-antbe de 'Unta. de las priincipales Carnparuas.
Fe:riroca l"rileras.
Como Sooretario de la mis.ión especiail quese le ha, enoomenJdiald.o, se ile agreganí en París, el Sr. D. Eustaquio Esca!llldón, miembro
cte la Le@ación Merioruna en Francia, &lt;londe
reiJÍlde ,hace rulgunoo años.
El mairtes últilm.o, el Sr. de Landia, como
Presiderute del :Ay,urntaiil1iento .a.otual, dl:xsequió -á los 0:1eñoires Regido.res C&lt;Xll UID. banquete
al que 001I1.Cu.rtri.eron, aidernl:ís de loo Munícilpeo~
el señOII' Gobernrudor tdel Distrito, ry albos emplerudos de fa Adlrniinist.miciión -Mu.nicipal. El
estimaible a:n:fi.trión tl;u,vo !fl'!l.O.'ª sus oolaboradore, ,del Aiyuro.inlrnieruto, fir,a.ses 1iifectu.ooas y
senitidas, lá que oorreisipondió el señor Regidor
Piim€llltel oon un blrí.n.dis :miuy ~loouente.
Aa dbte.ner liooooia ,paira se_paTarse del
Ayuntarrniento, el Sir. ,de U:1IJdia. necihió de la
Oor.porarción un ivoto tde gr-acias por sus trabajos en bien de la ciudad.

***
lDn C1.Ulll1to al Sr. de Mier, mwy oonooidos
son sus importantes serwicitOS ruplomátroos y
el prestigio de ique está rodarudo.
Como Coan.isa,ráo General de :M:éx.ioo en -la
Ex.posición de :furís tele 1900, su ilabor rué fecu.ndta. e:n biein.es para nuestra patria, y meritoria en '811 más a1tJo grado ; ¡pues Dadie ignora
que el éxi.to ohleiti.do ,p or el ¡país en el Oertám.en se ,debió en grnn ¡parbl á ,la ootirvikmd 'Y
á la energía. ipOr él desplElt:,~da-s.
En la per.secución .d e ru.n fin ooble los obstácull.os almortiguan el entu:siamno, esa fe de
los prirr.n.eros día..;;, pero oon la persevenwcia
aument.a el méri.oo.
L . Gal'IIl.ier.

.t'erspectivu de la porción incendiada,

Exterior del salón de máquinas.

Las proporciones R;Ue el isiinestro
tomó, 4:wero.n. extraartd:inari.aJmente
al,a;r,ma;n,tes y se llegó ·á c.ree.r que el
:fiu.ego oo1lS'UJII1Í;ría. tooo.s los deipamtamentos de la frund:ioi.'6n, ¡pero, por
:fontum,a, se Qo,gró oorutenier el av.am.ce de,l terri:ble elemento y oo fueron tioK1os aunque si los [Plrinciipael-s
saa.001e-s, :lo.s que quedaron ito-taJtmen1:te destruídios.
Hasta la fedha se ig.oora cuál hay&lt;a sido el motiro del d€SaStre. Las
,pérd!itd:as se calcu.1am., oomo mím.im'U.Il'.l., en $100,000 y oomo nmíximum, en $200,000.
El establiooimien,to no €Sta:ba asegwa;d.o. oo:rutra rooendio.

Unfalta traición en Rusia.

-

Uin ,perso.niaje del ejémi,t,o

111USO,

el Coronel Griu:nnn, ID.a si.do iprocesado filtti.nmme11te, i11.n1pu1Uámldoocle el
cargo de altta traición.
F.tm a!djun.to all EstaJd.o Maryor
del distrito miJ.ttar de V aroov.iia., y

fué oousa:do die que aiprovechando
loo funciones de oolllfiamza, hlw que
AJ.em3lll1ia. conooiera ciertos dooumentos mu.y llll¡'pOrt'&lt;lillftes que se refieren á la. defensa '11ll1Ci®atl.
Garrieron trUllllores &lt;le que el
Üdooinel haibía sitd,o ~ á
muent.e y tfu.siJ.ado sin an,aiy.oo:es av-erigu;acicmes, 1pero esta noticia ha sido desmenti'.da.
'l'ooos las 'Versiones "q¡ue á este
¡pa.'11bikmiliaT lcil1C1lJ1a.'Il, SOll. 00 rfiu.enJte
amatri-aca., ry la ipirensa. r,usa gual'da
la más i-:igurosa. reserva. e.n e.st.e escanda.loso asun.to.

EL CONGRESO SANITARIO
INT,ERNACIONAL EN LA HABANA.

H.a.ce pooo tieo:n¡po que re~on

de la capita!l de Ja .G:na:n. A.nitill.i,
Los señores delegaxlos tmierioamos al
&lt;Jongreso ,SalJlátario Inter:n,adon,al
que se reunió oon objeto de lhlevair á.
término ciar-tos tmbajos, respoooo á
1-as disposiciones sa.nruba.rms ,pam los

-·

FORMIDABLE INCENDIO.
La notche -del martes 8 tdel e:mtwtl
se i.n.oendió u:nia de las más imporba.nrtes fu.ndioooos de hierro estaibleci&lt;las en el país, 1a. del ceITtO del Mercado, en el Estado de Duramgo.
CONCURSO LA.BADIE,- MENCIÓN BONOBÚ":ICA ESPECIAL, al Sr. Alejandro J. Lencón,

...

p~¡,!;os.

El Coronel Grilllm.

Las Ja!oores se efeict,m,rom. oon
groo fruto ry loo señores oon,gu-esisros
r eun.inos en la R.aham.a, fueron objeto de mu:lti,tud de distinciones.

�Doming-0 20 de ,\,bril lc1e 1902

EL 1IUNDO fL-C-S1.'R.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

DOlllli.ng-O 20 de Alhi'.il de 1902.

OBRAS PABA HIGIRNR Y EMBELLECilllKNTu
LA CilJDAD J'lJTlJ&amp;A

.t,.. la inióativa irudivw.wal que por todas
pa,rtes se ti-aduoe en nuevas y elega.n:tes construcciones, than conrespondiido en lra metropoli, fuerza es confesamlo, dos traba,jos en que se
empeña constantemerute el A¡yoo.tannienroo pam hacer de l,as barrialdas pletóricas de escombros y ,de génmenes J1ocivos, ba,rrios salubr.es y
perfootamente aoonJc1i:cio:rurudos á la comodriidaid
del vecindario y á la.s prescripciones de la
Higiene,
No luooe muclio, la Üol"pcmación nombró á
un grupo de p,rogresistas regidores, para que
oonsti:buí.do en com.isión ,pel1lD.aJ1erute, •atendiera al embefüeci!Illiento .de ila mpitaJ, oonsul.
tando pama elilo, lo que más estimara oomenierute. Los frutos de esta detemniIJia()ión n-0
se hicieron e~air: se ,comenzó en los S&lt;Uburbios, por reponer empeidrclJd-OS, ihacer plantaciones ,de árb-Oles, cegar woequias, y pronto
.aquello.s sitias, doDJde 8illtes sólo se •lev.anitalban
espesas polivMedas, se verán convertidos en
fllven.ild:as limipias y ipl..IBaS ¡pdbJ,aldas de árboles
que den sombra y froooura. En San Lucas,
Paciheco, La Ag.u.üliita, y otros puntos &lt;lel Su:ry del OIIiÍ.oote de lra eiruda!d, se ha,n llevado
ya.~ la ¡práclica, obr&amp;S &lt;le verdaideru imporLanoia.

/\

1/

1/

~~

v(.1)J
Los tubajos en la calle de Roldán.

/2
Los .traiba,jos que el .Sr. Reg.i.dor de Obl'llS
Púlilioas ha em.prendiJdo, y tiene Tealizadas el\
gran parle, ti.endem. á borrar prui,a si.empre eee
rasgo, arunq;ue 0001 él ,se 'OONe el rooue.ro.o 'de Jas

a;polilla&lt;las "eanoas" que en tiern¡pos no muy
leja.nos Hag¡a:bam. a'1 Meroado de La Mer.ood,
hendhw.as de ho:rbaillZIIS. En lo que antes era
leoho mrnUMO del camal, se han insWado
a~eas con sus OON€€fi&gt;onldie.nit.es ¡pozos de visita, OOOiro fos que ih.aJy en el resto de la ipoblacirón, donde ha quediaJdo esba!blecido el 15a!llea.miento, 'Y aprovooha.ndo mooJ.tone., de escoonbro.s, &lt;liseminald'os amtes en cail.les 'Y plMA!S, se
ha oobierbo el canal hast.a IIl.ÍiVe1a.T el piso en
una erl.ensiÓtll considerable, para abirir ll!U~-as
vías ~l tráf.i'oo de fos :habiba:nt$ del barrio.
Las ca.1les ool EmbarriC!lldero queida.ron ya
arregladas, ·procediénldose á ola ronstruoción
del tpaiv:ia:nenito y á la OOllllpOStum de las baniq,uetas. En San Miguelito 'Y Ro1dán, así oomo
en la Al!h.6ndiga las obras del oogaimento esmn. muy aiviamm!d'a.S, y sólo se espera para -acaba;r de lha.cer eil rehleno, que se tenminen ,algunos de los a1bañaJ.es que oornunicartí,n las fincas con las aitarjeas · id.el Saneanniento.
En nuestros graibaidos, pueden ,verse la 1-a.
calle ldel IDmba.TICaldero y la de Sa.,n Miguelito,
tial oorno se eooontmba,n ila oom,a,na pasada,
la &lt;le Ro1dá.n 'Y l,a &lt;l.el Olivido, ,don,de aún no
dan ¡principio los trahajos.
Por esta ool.a obra, si no tu-v:iera otras mu-

mas klignru,
Calle del Olvido con el can..l que ñeberá desaparecer.

rde consj¡,,"'illfil"Se con

el

••:..:
El señor M.i.nistro plempotencialflio de México fué Teeibido

pais.
El señor G.uniboa tu.V'O las distinciones de
haiber sido introducido ipor el Su:bsoor.etario
de Relaciones ha&amp;ta la presencia del Prim~
Magistraldo rurgen.titn.o y fué escoltado á su
pa,so ipor las catlles de la ciudad, por la Guiar•
,éLi,a. Presidencial.
La prensa bonari.rense 'ha en.trevisbado ampliamente á nuestro :Ministro y hal)lla con entusi:asmo de ,lias cuaJ.idrudies diploonátreas é inrelootual€s que le distiingu.oo.
Por su parte, el señor Gam:bO'a, se manifiesta. agradiaibileaneDJte impresi-0naido del país
progresista en que resiide
..
La ,prensa de la ,metrópoli a,rgootin.a, al
Mblau- de nuestro Ministro, hace oonsba.r la
im¡portanci.a de J.os .r.epresentaintes mexicanos
en los países lde América ,toda vez que : "Mé-

xico,---0.ice uno de los d:ia.Tioo [llas ac.rooitados,--se mw.la mrás que nmg=a otra naición
01IDerÍICalnla frenite ail proMe,ma de las razas y
de fos ib.egemonias ipreserutes y futuras,"

Por au parle el Sr. Ingeniero de Quevedo,
qrue integra tarrnbién ila Ooonisión de IDmbellecimiento, se ha ded.ioado, COllillO Regidor de
Obres Públwas, á promover y realliz&gt;ar, la extin.ciÓtll .de los zanj0111es que exísoon en distintos ,ru:mlboo Id.e la población, y que de tiempo
.atrás se considera,n oomo focos ide in.salwbridaid, proponiendo á la Oooporooión que se -adjUJd.iquen á ip:a&lt;rtiieulaires. M.udhos de estos mojones iha,n s~do ya adj,UJdroados, &lt;iegándose
desde luego por &lt;iuenita de los interesados.
Esbls obna.s, ou.ya coruveniencia es indj.scutible, ,palidecen, sin eonbarg-0, si se J.es oom,para
en importa:n.cia, oon la que DJOS ha sugerido estas líneas : el .::e,gaa:n.ento del C31DJal de la Merced. ÜONesponde también á la ÜOI"p&lt;&gt;ración
aictual ,h aber em,prendido esa, obra que reclaan¡aba ,urgentemente la sruluJd deil vecinKlario
y la cu1tu.ra ide ~uestra llll.etr~li.
Todos oonooimos 18X}:u.el ib.ervidero de inmundiciru;, oon su-s 18/~a.s IIll(\,"Tas, pestileDJtes, illems ,de materias en desoomipo.&lt;\Íción, y oon sus
booa.s de doaoa al ruire hbre. La.s oaHes que reoorria el oruruaJ, oon ser ;unas de Jas •más conOUI"Ii&lt;l:as, eran intnamsitrubles, y ,quien por des.gracia, se iaiventuraba por ellas, oo ipodía mé1100 de IIIlaldecir ide aqueil "rasgo del México
-Vie jo."

enoomio

.AiyuntaJmiento IIIlerooe los elogios IJllás e~tusiastas.

El ,día 15 ,de Enero del aiío en
curso :fué recibido ;por el Gobierno de la Repúblioa Argentina.
a:J.JU~ro Mwstro ,plen.i¡poten:ciario, Lic. D. J"ooé .M:airla Gamboa.
De tal hecho Jia prensa di:a.ria.
dió oportllillia cuenta y toea á n~
otros completar esa. infomnación
dailldo á eonooer á. los lectores de
"El M'llJldo Ilustrado," algu.rn.os
detalles de la residencia. del irePrffiEll'.l.tante mexicano en !La. ciu,da,d de Buein'OS .Aires.
Las fotografías que ilustran
esta página llenan en parte su
objeto.

poc el señor Presidente -de la Repúiblwa .Ararotima 0011 tooa la s-otlerrmidad, habiendose
~tren.ado con esa j,m¡porftarnte cerem011ÍJa el
nuevo salón ,de lllin:hagaioores, e1e,ganoomeme
insta.lado en el Palacio de Goibierno de aquel

Primera del Embarcadero y San Miguelito después de cegado el Canal.

�Doon.i.ngo 20 de A.'bril de 1902.

.

.

EL :\IUXDO ILUSTRADO
Doan.ingo 20 de Abril de 1902.

tL )lU~DO ILUSTRADO

.....
. •. '~.

.. :·:·.-·}})f:.: .·:~:•
•
,.

EL P ARIS I-IONRADO

.

,•

'

{De un libro en prensa titulado "Crónicae del Bulevar")

"::\L Ga,-'lÓn Dcs.ohamps, que está actualmente en Xorte-América, ,donde da una serie
de conferencias ,patrocinado por la Univen,i.
~d &lt;le Oa.mbrfclge, ha enviarlo al "T(.'11.nps"'
llll.11. oor:respondenóa muy curiosa ::;obre la opin.ión tle los yianquis en cuanfo se refiere IÍ. la.:;
oostlLmbre.,; &lt;le ,la Francia de illiUestros ·días. :\L
De,;c1rnmps .ha d,icllo algunas ~llS muy exacta.o;. Y ale retener i:;us opiniones, po11g_ue vienen
á redific:a:r uina idea erróJJea que estiá. ID¡u.y difundida en todas ,partes : la rpretenxlixla perversión &lt;le la I!'raru::ia oontennporánea.
::\L Deoclia.mps hace nobar, con justicia, que
e:a m;ine.r,1 ,de fallar en bloque, robre la mora.l.iidiad de 50.000.000 de séres humanos, es un
tan'to precipitada, y re&lt;:uerdia. el procedimiento de aquel ingléó tradicional que de,;emharcó
en Oala.iis, vió un hombre de ~bel.lo claro, Y
creyó poder decir que itJoicios los f:roameses er;au
rubios. Laa razone,; de :\1. Desch.amps podr1an
ser COtmpletoo.as, añadiendo que oo es juicioso
juzgar Ja oalida;tl ~e -un. obj~to ~r la apar~-

lación por ~ritorclo:; inquieto;; que, sin c;msta-

tarlas, las han creído :pos.iibles.
París, como todos iJo.s grandes centros,

oo.-,,m10polita. Y el francés está en minoría
muy á menudo. En casi todos los procesos resuena un nOillJbre norteamari.cam.o, bohemio ó
ru~o, como "mis" Ana G!&gt;uld, el "tzinga-no·'
fügo, ó la estu&lt;lia11ta Vem Gelo. Si entr_amos
á lo¡; clubs, yere.m ,-, ·1ue e~ nrnntlauo que J u~~-1
sumas más elevada,, es un conJe belga, un
a,entmero po:tugués -0 un millonario Je Chioa,o-o. S.i interrog:Hnos los ecos uc J.1 celebri•
da&lt;l, a1l volver del bo1 1u:3, en el pa.bellún chino ó en Arm.enoillVÍ.Ee, todo3 nos dirán que los
"cluhmen" que :re.:,a-ailan. joyas más esplénilidas á las cor,tesarrias q-a.c pasan en carrnajl',
son el banquero austnaco x~u, el lord inglés
y••-, ó el hacenidax:lo brasileño Z***. Xo es
justo aoumula,r sobre una ciu-dad los pecados
de todia.s fa., nacione, ; y e» casi ;,e.guro, que
los extranjeros que doolama.n corutra la ill!IIl.oralid:a,d lde París, contribuyen regiamente á

cia de su sU1perfic1e, n~ sol.i&lt;lariza.r la c-a.p1t.al
oon aa 11fü:i&amp;n, ni confu.nd:ir el bulevar con
P.a.ris. Oa.o.i todos los eX!tranjero.s que hablan
de :Franci~1 oon som:ri.s-a..-; -pican.&gt;SCBS, no sa.oon
más que una pa,rte de lo que ,pasa iail. boro.e del
Seno. Xo basta ,pooear la ta.i;de :po,1' el bulevar oooncr á h.1$ nueye en il.a '•:i\fa.ison Dorée,''
f~ar un cigarro en el "Pala1s lde Glace" y
cena, de mool'Ugad.a. en "~[a:rirm.'s," ,para ~tar
á. robo de •la virln parisiellii€. En ex&lt;:U.rs1ones
pa:rooirlas, ooLo encuentro el via.jero la revelación de :un :mundo especiatl., creado y apostado
fomenta.rla.
especial.men.te oon el fin de hacerle quemar
sus billetes &lt;le banco. Y 1los que ¡regresan á i;u
Además, P.aris es una ciudad polícroma.
país &lt;lespué3 de ha1ber llev~o esa vida _duran¿ Por qué obstinamos en no percibir mlis -que
te yarios mese,,;, iólo han V!é-W el ganto, el
una de sus fases? Todos nos repiten oomenta"bar," y las heroínas de café ea.nJbamJt,e
rio.s oob.re el P.aris &lt;le las "ia.muoouses ;" y n.a&lt;liAl
]'ero, á ln ma,Ja repuLación 'Cle París, han
nos hab1a. del París de los oib.reros, de los ennoontribLLido, sobre too.o, los libro,. Coono es
pl('adoo, &lt;le los industriale€, de los sabios, de
má.s .fácil leer á Felicien Oh-am¡psa.ur que á
los artistas, de la, Universida&lt;les ·populares,
Pe.ul Jfarguerilte y á P,ierre Louys, que á .Roode las obras de ('aridaid, c1e las ideas generosas,
Il!Y, lo., extanjero.,; !han ere~ enoon.t~M ~n
&lt;lel Park; Yigoro:-0 é intelectua,l que da al
oiert.M obr-as ll'lla fotogratfm de ,la eX1Sten.cia
mu.nido su palabrn de 01-den, del París de Zopariisienoo, confundiendo la n(XVelia. oon la vila y de Bert.helot, &lt;lel París de la. Sorbona y
da, y suponiendo en cada casa un caipitll:10 de
&lt;lel Instit-uto, .del imnenso ParÍi&gt; que trabaDubont i&lt;le Laforcst. Es verdad que la literaja con el br-.1zo y con la int.cligencia., y de dontura. fmru.'€Sa e:; esenciailim:ente desoo'llada. En
de salen los &lt;le,-cubrimienrtos científicos, las
e;:.to:, últimos añoo hem03 asistido á U'Il. derroobr.as de a.rte y las ideas que e-0nsumimos.
che de escenas cruilits. Y en ninguna ciu.dad se
En las iprillllerais horas de ~a mañana, mienhan arriesgado libros más prionav-arrul.es. Pero
b&lt;15 •e1 París superficial duerme, el otro, el
los escritores franceses explican e;ta, pa.rtiouve1'Cladero, baja de los arrabales y desciende
laridad di.cierudo que n.o ha.y raoon paxa negar • eru grupos aip11eburad~ 1)01' el "faubourg''
al pro;;i~ta lo que se aeuenda ail 1pi.ntor y a.l
:\IOllibma.r.ire, la c·aMe de Rennes ó el bulevar
c.,;,tatuari.o. Octave Jfirbeau e;,cribía. en el
Y oltaire, can:nino &lt;le las oficinas y las fábri•· Journa,I ," el domingo ú1tirrno : ''D€Sea,ria sacas, dispuesto á trabajar ihasta. la noobe. A las
be.r ·por qué eaiusa una oosa 11I10nul., se toomsfoxdiez ,de la mañana., las bri'bliotroas esillán
ma en inmoral en el ,trayecto del Louvre é. las
atestia.da.s de lectore.:.. los anfiteatros de las fapágim.as id.e un lib.ro." Esta .alusión á las está.culta.des, llenos de ailurrnnos, fas escuelas de
tua,s y á las telas de fos museos, es la que ha
bellas wtes, rebo,.antlo 1Cle artistas. A lo largo
desarma,do 1hasta. .a;boira. los esorúpruloo de la
de los murailcmes del Sena, donrle se :insnala.n
critim.
los vendedores '&lt;le li1bros viejos, lmiy grupos de
Sin embavgo, la localización de la li.beratuc
hoonbres que leen los volúmenes de pie, junra en un terreno escaibroso, es quiziá, la verdato á la e.i.anterla, po.1.1:¡ue no pueden comprardera. cau.&amp;1. de la lllllala ,nepu,tación que ha adlos. Las sa[as de Jos .museos están, seanbrad.a.s
quirirlo París. Las novelas pa.sa.n por ser el rede pini:.oru, que estudia.u sobre los mode'los anflejo de La exi,;tencia.: y el público se rutiene á
tiguos. )[filares de profesores •humildes, pela probidald del autor, en 1a creencia de que
regri-nan de casa m caro drunoo lerei01Ues por
nunca. 5e artreverá á seuvirle una escena que no
medio fronco. Toda una pOlbl.ación de empleamuya südo v~ta y COOiliprobada personailim.ente.
.dos de a,l macén, de correo, de ómnibus, de fePero está de más &lt;lecir que en la. íl'.OOJoria de
11rooarril, 1pone en -moYimiento el mecanismo
las obras la maginaí!ión tiene IJl1ás parte que
de ia ciuda.d. Si vam0&lt;; del la.oo de Saint Oune,
la ve.l'darl. )fochas de las nnonstruosid.ades que
enoontramos centenares de u.sin.as en movive-mos en la Yic'la, han sido pu&lt;lStas en circum ien:to. Bi del lado del Ber&lt;•y, ihiallamos diez
1

s,-Ita. Oatallna Roaa/ea.

SINIESTROS.
[Del lil&gt;Eo "Romancea, Cantares 1 Lfricas,"]

I

-¡ Inmenso era ! . . . .
Conde. • .-¿Insistes?
-Sí que insisto.
¡ El besó tu mejilla!
-No.
-¡ Lo he visto!
-¿ Me espiabas?
-Cierto, más por Ve't prirrmra. !
Yergue €'1J.Celldido el rostro sobenmo,
ella, antes tJain swmiisa y tan esclaiva ...
-fofa.me es la tmición !
-Y espiJar, villano !
-No más con samgre tu traición sie la.va!
Alza el hierro .. va á herir, fUJeraa la. mano,
y á sí pr~io en el seno se lo dlruva.
~

.

'l'odo es agrest.e a.lilí,. todo sailivaje;
imspira extra.fu:&gt; mrul.estar interno,
.Y tieun'l:fuim en 1as ran:nas ~ follra,je
:las hojas verdiseoas del inviemw.
No oomo enantes, cariñoso y ti€ml'.l.o,
'haihla de aun.ores arrogwnroo paije
á una doIWe'lla que su aunar et.er.no
ju.ra ali. gailán que ruje de ooraje 1
-En esna canba iJu tra.wión se prueba.,
ldioe ~oo1atla la pwphla en llanto,
j q,ue 1m labio á negárnn.elo se 81tl'8V'a. !
-Te adoro!
-¡ :\fientes. . . ! ¡ Y te runa tanlto ! .
Busca el puñail. ... anmarlo el rpuño eleva,
y pai,te el COJ.WlJÓn que foé su enmDlto !

II
En urn lujoso orumaTfui espera
una drum:a geniil. Ga!l.l.aroo y 1risto
entra un galán, la rvé y haibla: "ipor Cristo
que mirarte 1lam. bellia. no 1:]111isimia."
-¿ Es inmenso ,tm lllllliOr?

ese

III
En un bello jwrdín y á los a.1:bores
!del sol nacierute en pla1eenibe.ro día,
u,n hel1Illooo mianoobo ooparlía
con una dama, en pláitica de 3l!Ilores :
-IDsta rni;sma es ija calle... estas, las flores,
fos testigas ¡yyer de mi alegría;
¡ pero tu labio pérfido a:nootfu !
......JJ:e juro!
'
-Ni más jun'efl, ni más llores!

{Fot. Valleto.)

P.or tu bailoón

811100M •••

-Yo be juro ...

-Vas á morir!

-.¡Escudha! Te aseguro ..
-¡ No esperes ya que nada. me ooommza. 1
Se oye u,n gemirlo lde morba:l anfuelo,
y él blam.de el a,i,ma; mas la arroja ail suelo
y se va .. ¡ y ellla. m'Ueire de vergiúenre !

IV
En un salón &amp;lllltu.ooo e.:.M UJna dama,
y 1LL1í, cerea, bi:zarro caballlero
que oo'u.sito esgnim.e el v,e.ngador acero
mieDJtras eilila su.s lágrirrnas deI'INllma.
-''Vas á moriT (el ham:bre aimrlo ex.cl.a-

(1II1a.),
beber tu soogre en.v.hlreilda quiiero !... .
-No soy cúlJpa,da, por iannainfe 4'Illllero .. . "
Y ál sin oirJa enfurecido lbranna ..•. !
V ue'lve ella enrtoiwes Q,a mirada aJl ci~o,
enj11eota. el llanto, su f.en,()I' domina,
saca un puñall que OCUllta 'bajo el velo,
se ootredoon, lmidh.iam. oon. 1lEmaz inqu.ima,
y ensangrentados TUJE!dan por el suelo
sailipiorundo la allfomJbra drumasquima.
José ]'eón !/ Co11freras.

es

una aglomeración tu:muiltuosa y mezdaida. Pero las 200.000 :perwnas que llenan el bulevar
y acuden á toda.-; lM fiestas, están '1ejw de :;er
la sírutesis &lt;le la población. Son la fracción que
se muestra más, la que asedia ail extranjerl', Y,
en realidatl, la menos parisiense. Buena parte
de 1as notahilida.des de cad:é concierto que llúS
·de:;lumbra:n con $U lujo jnsolente, n.am n,wido
en :&amp;.paña, en Italia, en los Esta~os Unid~ ó
en Polonia. Los nombres hormiguean rn la
pluma'. ..
.
El bulevar está invadido por una coloma

mil homhres OOUipados en el comercio de vinos. Si subimos á :Man.tmartre, nos enoontram0o (,'On grupos de creyentes, que entren al
•';:,acre Coeur". Si .n.os .mternannos en Piassy,
:-01,pren&lt;leunos una ciudad tram.quila y sobria
de comerciantes retirados que se levantan oon
la aurora y se acucstan &lt;,-on el crepúsculo.
Junto al parís que itodos conocen, hay otro
mell06 ,1&gt;rilla11te, pero más san?·
Por la noohe, roieIJJtras las cail.les centrales
resplandecen de oolo.res, en otras oalles, más
Olbscuras y más ílDOO&amp;~, se a'Illimtonan gen,tes ávidas de ,aprender. Son estu&lt;li'81llites, eanpleados, obreros, que fraternizan en. la ciencia,
esc-u.ahaooo la pala!l&gt;ra &lt;le celebridades oom.o
Lavis,e, Duolau.,~ ó Reclus, que despojados de
roda "pose'' alC'adémi.oo, se ponen al nivel del
audriforio, di,cuten oon él Bn cada calle hay
una. escuel-a. Mod.ifica.ndo la frase de Na,poleón
sobre sus oonquisbas, se ,puede decir que todas .las nOC'he., hay ci.ncuernta. mil hambres en
las 'C'nñversi&lt;larles Populares 'de Para. Y :no
puede estair oorrom¡pid.o 111n ipueblo que, d.~
pués de la ruda fabor de una jorn.akla de diez

horas, e:ncuen.tm energía para d.iaouti.r ;probleroo~ filosóficos ron los profesores de la Soroon,a.
Bl domingo, Jos jai-dirnes y !las -P~ se llenan d-e gentes sencillas que .se pasean en grupos, llevan.do á. los niños en ClllI1aStil.las OOIJl
ruedas. Nalda más simple y más oroenado qu&amp;
Ja~ oootumbres de e..--a cl,a.~e media, oom.puesi&amp;
de empleados de administración, médm pobres ó romeroiantes sin audacia, que vegetan,
en situaciones i•nsignifi.cantes, oon u.na, resignación eje:rn1pla1r. Junto á ellos, enoon.tNUlll.OS
otros grupos :m.á.s m~tos aiú.n, que ruproveohan también el díia festivo para respira.r aire
puro en las Tu-Herías ó en Vim.oenm.es. Una
nación va.Je por sus sabio.~, sus artistas, sus
operani.os, sus coonercian~, y ru&gt; sería. justo
soli&lt;larizar á e-o.a inmensa Imllyoriia. &lt;le '1a. ci'll,diarl oon el grupo turrnultuooo de los que hacen
profe5ión del aitu.ridnn.iento.

Lo que hay de ciento en los oomentairios sobre Pari.s, es que la clase cwm:inJa.rute, la. que se
muestra en el bosque y aparece en •los teatros,
los hipódromos y los res.t.aura.nts á la ll'.Mld.a., ha
caído en una pe1wersión lamen,talble. Rubén
Darlo lo constató ihace rpooo en un anticulo briNalJ'Jte. La. vida i&lt;lel bulevaro -es un festín lri.cencio.so. Pero París no es .responsable de Ja oorrupción de una el-ase que rupena.s oom¡pone ila.
vigésinnia, iparte de la, pobLación y que está, quizá, destinooa á ser barrida por las oóleras del
arra•baJ. Los diesocmpados son la espuma. de la
población, y nos impiden ver, á veces, el verdadero Paris, el Paris honrado.

Se puetle deciir que, á pesaT die su supe:rfi.ci.e
ve:ran.i.nosa, la ciudad es sam,a en el fon.do. Un
país aocesible á ideas ialtruistas, no 'Puede estax oontam.i!Ila&lt;l o. Ohse:nvruntlo con atención, se
visl:rumbra qrue la rutmós.fem iviciaida. que se respira, es más Ja de un rég;imen que 161 de un
pueblo. La s,ilmación tiene ail.gunas l8JMJl:ogias
oon la que deteruninó 4aoe un sigilo la ca.ida de
la nOlble?Ja. Y no hay que aitribnir á Ja. na.ci:ón
loe vicios de un esta&amp; de cosas. El mrul viene
de la omnipotencia de una minoría ociosa y
mal enea.minada..

c/J(anuel ~9arfe..

�Domingo 20 de Ahri.l

de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONGRESO SANITARIO INTERNACIONAL EN LA HABANA.

[L

Mu No o ILlJ STR.AD o

.AÑO IX.--TOMO !.--NÚM. 17.

MÉXICO, ABRIL 27 DE 1902.

Sub•crlpcl6n mea•ual foraru a, t l IS•
Ilkm . ld c m. ta la capital, ,. 1..:IIS
Oert:ntet U JI!, Rtna &amp;PINNI.A.

tDlr.,clor: LIC.. RAl"Atl RI H!&gt; !IPINDOLA .

PUL~ A .
[Estutiio fotográfico de F. Lavillette y F. Torre~.]

1,-Los Delegados al pié de una palma de "jipi,"-2.-Los ~on~resistas visitando una platación de calia de azúcar.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 16, Abril 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Ahri.l

de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONGRESO SANITARIO INTERNACIONAL EN LA HABANA.

[L

Mu No o ILlJ STR.AD o

.AÑO IX.--TOMO !.--NÚM. 17.

MÉXICO, ABRIL 27 DE 1902.

Sub•crlpcl6n mea•ual foraru a, t l IS•
Ilkm . ld c m. ta la capital, ,. 1..:IIS
Oert:ntet U JI!, Rtna &amp;PINNI.A.

tDlr.,clor: LIC.. RAl"Atl RI H!&gt; !IPINDOLA .

PUL~ A .
[Estutiio fotográfico de F. Lavillette y F. Torre~.]

1,-Los Delegados al pié de una palma de "jipi,"-2.-Los ~on~resistas visitando una platación de calia de azúcar.

�DoonlEDgo 2'i' de Albril de 1902,

LA UBB.ANIDA.D.
Las pesonas sin cultura que &lt;lesconocen el
trato social; que de tacto rudo, de oído torpe,
de oliato duro, son incapaces de la nausea y
de la repugnancia, miran los preceptos de la
urbanidad como trabas ef-torbosas, como "impedimentos" inútiles, como coacciones odiosas, como grillos y esposas que maniatan la
voluntad y aherrojan la libertad.
Para esa clase de ·gentes la urbanidad es una
especie de vieja díscola y regañona, ó de pedagogo uraño é intratable que se mezdan en
todo cuanto no les importa é inter,ienen en lo
que no les atañe, cohibiendo la acción, reglamentando la actitu&lt;l, &lt;lecretando el vocabulario y la frasiología, tiranizando al hombre hasta en lo que de más frívolo y ele menos trascendental tienen sus palabras y sus obras, y
atavesándose al paso de la satisfacción de sus
más inofensivos deseos y de sus más apremiantes necesidades.
Dentro del código severo de la urbanidad
no hay manera de rascarse si se siente comezón, ni de esperezarse si se experimenta fatiga
ó sueño, ni de meterse los dedos en las narices si de ello viene gana, ni de escupiT, ni de
cojerse los piés, ni de recostarse, ni de nada
de proYecho. Las interjecciones permitidas son
anedinas y no descargan el ánimo, las conversaciones toleradas son insulsas y por faltas
de colorido y ele salpimienta no recrean, ni
divierten, ni casi instruyen. La urbanidad reduce la hilaridad á la sonrisa, el dolor á lagrima forti va, la melancolía á leYe suspiro, la
cólera ú imperceptible fruncimiento de cejas,
el deseo á simple aspiración, el entusiasmo á
mera aprobación.
Para ella, gritar es un crimen; carcajearse,
un atentado; jurar, una blasfemia; insultar,
un sacrilegio. Pesa sobre la voluntad humana
como una montaña; vela la inteligencia como
una nube; se alza como una muralla ante el
deseo. El hombre culto, pulcro, social y observante de los buenos preceptos y de los sanos principios, aparece ante el inculto ó el
emancipado como revestido de una armadura
fría, inflexible é impenetrable.
A mayor abundamiento la urbanidad, sobre
ser estorbosa, resulta ruinosa. Impone gastos
y exije sacrificios. Hay que gastar mucho en
jab6n, que dilapidar en lavandera, que malgastar en betún del calzado, en peluquero, en
cepilos, peines y otras mil zarandajas. Arruina doblemente, por el tiempo que quita y por
el dinero que cuesta. En lavarse diez veces las
manm,, tres ó cuatro la boca; en cepillarse, bañarse, rasurarse, desmancharse, pagar visitas,
dar parabienes y pésames, gasta el hombre la
mejor de su vida; y en adquirir ropa, «implementos» de tocador, esquelas y tarjetas y todo
el complicado material que la urbanidad exije,
se derrocha lo más florido y granado de sus
rentas.
¿.Han leído ustedes á la. baronei;a ele Staaf?
Pues metiendo pluma á i;,us consejos de buena
socie,,dad, resulta que se necesitan millones y
días ele una renta y ocho horas para darle gusto. En cambio, y por vía de compensación, la
urbanidad sólo impone fatigas, molestias, trabajo; el horn brc culto le da casi todo su tiempo
y casi todo su dinero; ella en cambio le quita
toda su libertad. Es como el corsé, como el
cuello inglés, como el plastrón del uniforme,
como el casco prusiano, como la bota federica,
como la levita cruzada, como el jarano bordado, cuesta y eRtorba, arruina y mortifica, endroga é importuna.
Sorprende y a~om bra cómo el hombre que
ha abolido todas lai- serviclumbres y proclamado todas las libertades; que ha sembrado de
cadáveres los campos y ele proezas la historia
en lucha secular y heroica contra la tiranía;
que ha abolido absolutismos y derrocado feudalismos; que ha «propugnado» por fa libertad
del pensamiento, de la palabra, &lt;le la acción,
del comercio y ele la industria, y que ha hecho
tremolar la sacroAAnta bandera del derecho sobre las ruinas de todos los despotismos; asombra, decíamos, cómo ese paladín de la emancipaci6n ha venido á «doblar las manos» y á

l&lt;}T, MUNDO ILUSTRADO

ofrecer su cuello al yugo, prosternándose, esclavo abyecto, ante esa vieja impertinente y
gruñona que se llama la urbanidad, quemado
inciensos en su honor, entonando himnos en
sus templos, depositado ofrendas en sus aras y
consumado sacrificios en sus altares. ¿Para esto se hizo la Gran Revolución? ¿Los principios
de 89 habían de dar por resultado los ominosos códigos ele la baronesa Staaf? ¿La guillotina había de dar &lt;'Orno fruto la etiqueta? Si así
es,-Mr. Brunatiere-no es la ciencia la que
ei-tá en bancarrota, sino la libertad.
Y sin embargo ...... se mueve. La urbanidad, es cierto, impone trabas, exije gastos, enfrena la actividad, maniata y reprime las expansiones animales y expontáneas, reglamenta
el suspiro y el bostezo, se mezcla en todo, en
todo pone la mano, en todo se entromete para
ordenar, decretar y prescribir; somos, sin duda, sus esclavos, sus juguetes; hace y deshace
en nuestra conducta; ordena despótica y obedecemos sumisos; manda imperiosa y acatamos respetuosos.
Y es que la urbanidad es como el calzado:
comprime, pero protege. Gracias á ella es posible la vida social, y no sólo posible, sino grata. Libre el hombre de hacer y de decir, dueño de tomar todas las actitudeR, de ejecutar
todos los movimientos, de ui-ar &lt;le todas las
palabras y de expresar todos los pensamientos,
la sociedad no tendría otroi- encantos -que los
de la taberna. No habría rei-peto rrcíproco ni
consideraci6n mutua. La libertad de cada
cual llevada al extremo, sería un atentado permanente á la libertad de los demás. Sin ella
todos seríamos libres, pero nadie estaría ni
contento ni en seguridad. La urbanidad, en
suma, no es más que una forma del respeto al
derecho ageno, respeto que es garantía del derecho propio.
Y a lo demostraremos alguna vez. Es, en
efecto, estudio interesante y ameno el de los
orígenes y razones de ser de los preceptos de la
urbanidad. Veremos entonces c6mo esas prescripciones frívolas en apariencia, y al parecer
convencionales, arrancan de lo que la sensibilidad humana tiene de más hondo y de más delicado, y emanan de las leyes más fundamentales y de los mús ocultos misterios del alma.

Miserables y Vagabundos.
CAMPESINOS.
I
Las dos cabañas juntas, al pie de una colina, cerca de un balneario; los dos campesinos
hacían el mismo esfuerzo para buscar en la
tierra infecunda el pan de los suyos; las dos
familias eran numerosas: el padre, la madre y
cuatro hijos. Frente á las dos puertas la chiquillería piaba desde la mañana hasta la noche. Los dos mayores tenían seis años y los
dos pequeños quince meses. Los dos matrimonios y los nacimientos ele cada criatura habíanse verificado, simultáneamente casi, en los
&lt;los hogares.
Cuando los niños jugaban juntos, apenas
distinguían las dos madres cuáles eran los propios y cuáles del vecino; los dos padres los
c01úundían absolutamente; los ocho nombres
bailaban en sus cabezas, mezclándose á todas
horas, y cuando querían llamar á uno, con
fre~uencia llamaban á tres antes de acertar con
el verdadero.

EL MUNDO ILUSTRADO
Dejando á la espalda el balneario de Rollesport, la primera de las dos viviendas que aparecía era la de los Tubache, que tenían trehembra¡¡ y un varón; la segunda era de los
Vallín, que tenían una hembra y tres varones.
Todos vivían trabajosamente, con sopitas,
patatas y aire puro. A las siete de la mañana,
al medio día y á las seis de la tarde, cada matrimonio llamaba á los suyos para repartir la
comida, como los que guardan patos reunen á
los animalitos. Las criaturas colocábanse alineadas junto á una mesa, oarnizada por el roce de medio siglo. El menor de todos apenas
llegaba con la boca al nivel de la mesa. Les
ponían delante un plato con pan remojado en
el agua en que se habían cocido patatas, media col y tres cebollas, y todos devoraban como hambrientos; la madre daba de comer al
menor. Un poco de carne cocida los domingos era un regalo para todos, y aquel día el
padre mascaba reposado, repitiendo: «Así comería yo siempre.»
Una tarde de Octubre detúvose bruscamente ante las dos cabañas un ligero cochecillo, y
una señora joven que lo guiaba &lt;lijo al caballero que iba con ella:
¡Oh! ¡Mii:a, Emique; mira qué grupo de niños!
El hombre no contestó, acostumbrando á
semejantes admiraciones, que para él eran un
dolor y casi un reproche.
La mujer proseguía:
-Quiero besarlos. ¡Ah! ¡Cuánto me gustaría uno como aquel pequeño!
Y apeándose de un salto, acercóse á los niños, cogiendo á uno de los pequeños, el de los
Tubache, alzándolo entre los brazos, acariciándole apasianodamente, cubriéndole de besos la cara sucia, el pelo ensortijado y rubio,
lleno de tierra, las manecitas que agitaba el
infeliz para librarse de aquel ataque.
Luego, la señora subió al c0&lt;•he, alejándose
al trote largo de los caballloR. Pero volvi6 á la
semana siguiente, apeóse, acarició al niñ.o,
sentóse junto á él en el suelo, atiborróle de
dulces, repartiendo algunos á los demás, y jugó con todos corno una chiquilla, mientras
que su marido la esperaba pacientemente, sin
abandonar su frágil cochecillo.
Repiti6 la visita, conoci6 á los padres y acabó yendo todas las tardes, repartiendo muchas golosinas y algunas monedas.
Era la esposa de Emique de Hubieres.
Una mañana su marido se apeó del coche
tras ella, y sin pararse con los niños entraron
en la cabaña de los Tubache.
La mujer y el marido estaban &lt;·ortando leña y encendiendo lumbre para el almuerzo.
Quedaron muy sorprendidos, ofrecieron sillas
y aguardaron silenciosos. La señora, con voz
entrecortada y temblorosa dijo:
-Buenas gentes, vine á su casa porc¡ue deseo ...... deseo llevarme al chiquitín ..... .
Los campesinos, de pronto, no haciéndose
cargo de la cosa, no dijeron nada.
La señora, ya más tranquila, prosiguió:
-No tenemos hijos ni familia; estamos enteramente solos mi marido y yo. Si nos lo dieran, lo cuidaríamos ...... ¿Quieren?
La mujer iba entendiendo y hahlú:
-¿Quiere vc1. llevarse á nuestro CarloR"? Xo,
eso, no.
Entonces intervino el Sr. ele Hubieres con
estas razones:
-Mi mujer no se ha expresado claramente.
Queremos adoptar al niño; pero el niño podía
venir á ver á sus padres. Si es bueno con nosotros, como esperamos, heredará toda nuestra
f?rtuna. Y si llegásemos á tener hijos, la partiría con ellos como un hermano. Pero si no
fuese agradecido á nuestras atencioneR, al llegar á la mayor edad dispon&lt;lría de veinte mil
fra_neos, qu~ uesde hoy estamos rlispuestos á
deJar dcpos1tados á su nombre. Como también
hemos de atep.derlos á ustedes, les daríamos
una pensión vitalicia &lt;le cien francos mensuales. ¿Me comprenden"?
La campesina se había levantado :furiosa.
¿Quiere usted que le vendamos á Carlos·?
¡Ah! Esas cosas no se le piden á una madre!
No, no; eso es una infamia.

El hombre no decía nada, grave y reflexivo; pero aprobaba con un movimiento de cabeza lo que decía su mujer.
La señora de Hubieres, contrariada y triste,
arrancó en llanto, y vol viéndose hacia su marido, con la voz entrecortada por los sollozos,
una voz de niña mimada, balbuceó:
-¡No quieren, Enrique, no quieren!
Entonces el marido insistió:
-Pero no es lo que ustedes imaginan: el hijo no lo venden; y aseguran su porvenir, su felicidad, su.....
La campesina, exasperada, lo interrumpió.
~í, ya lo sabemos todo; ya lo hemos oído
iodo; ya lo imaginamos todo. Váyanse ustedes
y que no volvamos á verlos en esta casa. No
es honrado querer quitar un hijo á su madre
-de ese modo.
Al salir, la señora de Hubieres notó que había dos pequeñuelos, y preguntó entre lágrimas, con la tenacidad propia de una mujer
miriada:
-¿,Pero el otro pequeñito no será también
de ustedes?
Tubacbe respondió:
-Es de los vecinos; entren ustedes á ver si
gu!t.lln.
Y el hombre Re retiró al interior de su viviepda, en la que resonaban aún las exaltadas
voces de su mujer.
Los Vallin estaban en la mesa, comiendo
tranquilamente rebanadas de pan con un poco
de 'manteca, la cual tomaban con la punta del
cuchillo de un plato colocado entre los dos.
El señ.or de Hubieres hizo de nuevo sus proposiciones, pero más insinuante, con más precauciones oratorias y más astucia.
Los dos campesinos bajaron la cabeza, negáudose; pero cuando se fijaron en que les darían cien francos mensuales, reflexionaron un
poco, sobrecogidos, consultándose con la mirada.
-¿Qué dices tú á eso?-preguntó la mujer.
Y el hombre dijo sentenciosamente:
-No es una bicoca.
Entonces la señora de Hubieres, que temblaba de angustia, les habló del porvenir del
porvenir del chiquillo, de su felicidad futura,
-de 'cuanto podía darles con el tiempo.
El campesino preguntó:
- Y esa renta de cien francos mensuales,
.¿quedará por escritura hecha ante notario?
El señ.or de Hubieres contestó:
-Seguramente; mañana mismo.
La mujer, que meditaba, dijo:
-Cien francos al mes no es bastante para
-que me prive del gusto de ver al niño; además,
..el niño dentro de algunos años trabajaría, nos
.ayudaría, ganaría tc"l.mbién algo. Han de ser
,ciento veinte.
La señ.ora de Hubieres, saltando impacientemente, lo concedí6 en seguida. Y como quena llevarse al niño, di6 cien francos de regalo,
mientras el caballero extendía y firmaba un
documento provisional. El alcalde y un vecino, á los cuales llamaron á prisa, hicieron ele
testigos complacientes.
Y la señora, satisfecha, radiante, se llevó á
la criatura que berreaba, como se llevaría de
un almacen el juguete deseado.
Los Tubache, desde la puerta, los vieron
·alejarse, y quedaron severos, mudos, arrepen·tidos acaso de su negativa.
II
No se habló más del pequeño Juanito Vallin. Sus padres iban cada mes á cobrar sus
-ciento veinte francos á casa de un notario, y
vivían poco satisfechos de sus vecinos, porque
la mujer de Tubache los llenaba de improperios, repitiendo sin cesar, de puerta en puerta,
que se necesitaba ser criminal para vender á un
rujo; aquello era un horror, á su juicio y al de
las gentes honradas; unatropeza, uua porque-

ría.
Y luego alzaba entre sus brazos á su Carlitos,
gritándole, oomo si la criatura estuviera en el
-caso de oomprenderlo y para que todos la oyesen:
-Yo no te vendí; no soy capaz de venderte,
.angel mío_ Y o no vendo á mis hijos. No soy
rica, pero no vendo á mis hijos.
Durante alg-unos -años, repiti6 lo mismo to-

Doo:rnimgo 2'i' de Albril de 1902,

Seiiora Dalia Trinidad Sh. de lturbe,
Esposa del Exmo. seftor Ministro de México en Espafia.

dos los días; á cada hora, las alusiones groseras fueron vocüeradas para que llegasen á la
casa de los vecinos. La Tubache acabó por juzgarse muy superior á todas las madres de
aquellos contornos, porque no había querido
ceder á su Carlos como la Vallin cedió á su
Juan.
Y los que hablaban del asunto decían:
-Claro que la proposici6n era tentadora;
rechazándola, se portó como una buena madre.
La citaban como un modelo, y Carlitos llegó á los dieciocho años con esta idea, repetida
sin cesar, considerándose muy superior á los
otros muchachos, porque su madre no quiso
venderlo.
·
Los Vallin, algo aislados, vivían tranquilamente, gracias á la pensión. Esto enardecía
más los odios y los furores de la familia Tubache que luchaba con la miseria.
Su hijo mayor fué soldado. El segundo murió. Sólo quedaba Carlos para ayudar á su pa-

.· dre, para procurar el sustento de su padre y
dos hermanas.
Tenía veintiún años cuando una mañana
vió llegar un lucido coche que se paraba frente á las cabañas. Un caballero joven, con su
cadena de oro, se ape6, ayudando luego á bajar á una señora de pelo blanco.
La señora le dijo:
-Es ahí, en la segunda casa, hijo mío.
Y el joven entró en la de los Vallin.
La mujer levantaba los manteles y el hombre dormitaba en un rincón. Ambos alzaron
los ojos, y el joven les dijo:
-Buenos días, papá; buenos días, mamá.
Irguiéronse los dos como espantados. La
mujer balbuceó:
-¿Es nuestro hijo? ¿Es mi Juan? ¿Eres tú?
El joven la estrechó entre sus brazos besándola y repitiendo:
-Buenos días, mamá.
En tanto el hombre, tembloroso, decía con
la calma propia de su carácter:
-¿Ya. está el chico de vuelta?

�EL lIUNDO ILUSTRADO

l)amlÍ!Dgo 27 de Albril &lt;k 1!)02,:

'EL MUNDO ILUiSTJlA.DO

VIA.J'ES AL IDEAL·

Como si le hubiera yü;lo un mes ante;;..
Pasados los primeros monwntos; lo::: v~lrc;;
-quisieron lucir al chi('o; c1uc todos le Yieran.
Lo llevaron ú easa dél akalde, á cirsa &lt;le.l cura
y á casa del maestro. ,, ~
Carlos, desde •la._.puerfa• de su cabafia, los
vió pasar.
Por la noche, e;emtmlo, les dijo á sus padres:
·
-Fueron Uf'tede~ muy tontos dejando que
se lle,·aran al hijo ele los Yallin . .
La madre respomlí,i ob,;tinaclamente. ·
-Ko quisimos vcn(lcr ú un hijo nuestro.
El padre callaba. El hijo inisi;;tió:
-No es muy &lt;lc:;agradiihle que le ;;acrifiquen á uno como ú .Juan.
Entonces el padre dijo encoleriz!ldo:
-¿:Nos reprocha¡, que no te Yenclifsemos'?
Y el joven rcsponclió brutalmente.
-Sí; lo reprocho. Fueron ustetle;: unos
mentecatos. Padres como ustedes hacen la cleHgracia de sus hijoR. )Iereeían ahora que yo
los abandona;;c.
La buena mujer lloraba, gt&gt;mía tragando
cucharadas de i:&lt;opa, Yerticn&lt;lo la mitad.
-¡Y una se mata por ('riar á RUS hijo:;!
Entonces el mozo exclamú:
-Para lo que soy, me valiera múR no haber nacido. Yiendo al otro, me ha (lado un
vuelco el corazón, y he pen;;ado: ¡,\sí podría
ser yo!
Levantóse, pro:-;iguiendo:
-Lo mejor l¡uc puedo harer es largarme
de aquí. Xo quiero reprochar á, todas horas la.
conducta de mis padres, que rne hundieron en
la miseria. ¡Xunca, nun&lt;"a se lo perdonaré!
Los dos Yiejos callaban, aterrados, llorosos.
El muchacho ¡,eguía:
-No; esta idea es demasiado triste; prefiero irme á otra pa11:e, buscar mi Yida lejos de
aquí.
Abrió la puerta.; resonaron voces alegres en
el exterior; los Vallin festejaban á su hijo afortunado.
Entonces Carlos, apretando los puños y
dando una fuerte patada en el suelo, miró á
sus padres con ojos llenos de ira, diciéndoles:
-¡:Miserables! ¡eh!
Y desapareció entre las negruras de la noche.

&lt;;uy oe

JITOTAS I•TIMAS·
. ¡ Oih, &lt;venus -de ::\1iJ.o, reina del murr11uo pi]á~trco, oomo te lla.rna tuno ,de ~os má:; exc.elsoo críticoo del aiibe ! En la amnoní,a ele tu seno--dig!Il.O oomo ell de He}ema, según Samt Vici.or-de
semr &lt;lemodclo ip~ra 1-a.s copas del rultar; en las
líneas curvas y oarndenoiooas del tesoro ; en la
mgi:nai d€SiDJu&lt;lez de tus espalidias; en la serenidad liumino..oa de tilll contornos; en el exqui-

JYlaup:rssar¡t

F.XPOiHCION DE BgLLAS ARTES.-Oleo de Leanrlro Jraguirre.

por todo d despego con que ha1&gt;r? pn~ado tu
cariño, por todas las lágrimas que te hice , erter, de rodillas te pido perdón, ahora que 111&lt;'
eRtremezco al pensar en una ingratitml ele cf'te
p edazo de mi Yida, que es todo mío y sólo para mí vi\'e. ¡Si fuera siempre así! ¡8i no necei-itara para vivir más espacio que el d e mis
brazos, ni nüs calor que el de mi pecho! Ahora comprendo lo que es i;er madre ; con llanto
d e alegría empeeé esta carta, y sólo al pensar
en uri temor lejano lloro afligida. ¡Pero qué
amor inmenso é;;te de madre! Tan inmenso,
que parece que el alma se agranda para contenerle. ¡Y cómo todoR aquellos disgustillos y
cóleras d e novia, &lt;1ne al confiúrtelos te habrán
hecho stúrir mut·lrns veceR, me parecen ahora
cosa de nada! Xo, mamá; ya no soy la niña
ncnio::ia, antojadiza; ya no me dan ataques ni
desconfío de mi pobre Julián, que es muv
bueno. Xo puedes figurarte sus atenciones
desvelos conmigo. Xo Re ha Reparado un instante de mi lado, y en los momcnt-01, de peligro tanto le ahnuuaba su d esairada impunidad en mi sufrimiento, que con lágrimas en
los ojoi- m e prometió &lt;¡_ue por nada de este
mundo quisiera verme de nuevo en aquel trance. Ahora me. río .v él también, porque el peligro ei-t:'l en el primero, y ya gracias á Dio1,,
ha pasado.
•

frío, ~- s2ú el día mús feliz &lt;le mi vida . .Jnliánte !&lt;aluda y no me deja escribir más, pon1u~
aún e itoy débil y teme que me haga daño.
¡S:cm_)re hn carii'ioso! El muy pÍC',tro ha'leíde&gt;
de reojo la florecilla y me la paga con un be~o. ¡Qué mejor firma para una carta que es
toda felicidad, nnclre adorada!

Jacinto ]Jenavenfe.

.1

~

Son muy bonitos lo~ modelos de talmas y
gorritas que enviaste. :N'o te pido más por ahora, porque eH un modo de crecer el ele este hijo mio, que de w1 día á otro todo le está pequeño. Es una hcrmmmrn; ya conoce y se ríe.
Ven muy pronto, mamá, en euanto pase el

~

.

t•-~~
~~

y

¡)ladre de mi alma, ta.mbién yo soy madre!
¡Con cuánto orgullo escribo esta palabra que
me iguala á tí, santa y adorada madre mía!
Soy feliz; sólo me apena comunicarte por escrito mi alegría, cuando quisiera, para hacerla mayor, tenerte á mi lado y confundir tus
besos con los del hijo de mi vida. ¡Te debo
tantos, madre mía! Por todas las ingratitudes,

Doonringo 27 ·de A.l,ril (le l 902,

ce

PENSAMIENTOS.

✓-­

~

La vejez es u.na enleumeda, 1 extraña :
cuida IJ)ílra haoevla dnrair.

&amp;e

la

-En preseruci.a &lt;dre 11Da o'bra útil no busquemos -dem.aí:ia.do las sC¡,,au·nldas intencil()ne,i M
S'J.S a.u1bores; juz,,,auim.i.osia sólo ¡por -us hem:.'nci()';,.
-El miedo de ser enigañatdn, hace ingrato
al hombre.
G. M. Balltour. ·

sito pei,f,il de tu semlblamte, esWJl ~ .
si'll!tebizaid.os, Ja eterim. vilda de los dioses, el
i&lt;leal de la íor.ma, la hemnosura mefa1ble, ila belleza S1t1ib1.fone.
De tu cuerpo imllnioc:llll.a&lt;lo, n.o ldasflorado aún
ipor la caricia lasciva ldel aimor, flm:yen coono
&lt;le u.na urna, los ilivci.nos perfumes dd
arte. Er,es la "Venrus victrix," alJI1alda por
Oés,ar y adorada por l'latón. 'rodios los hombres qll];e lleV3lll en cl espíritu ,eu onis&lt;teriioso
s.o,plo que iinspi1,ó á Pigrnallii,ón é ih.iro cantar á
H eme,ro, ~e a.rro1Chllan en tomo del pecloobal
q1ue ~i'€iDe tu mármol sagratdo, paira oesar,

on 1X;Qigfo,¿o éxtasis el paño que baija hasta tu:
mutil.aldo pie, en pwieig,ues magootuosos.
Eres Ja regia YO[IJ::e&lt;lora, la suiblilme modelo,
la más a.hta expresión ai•tLsti-c:a, el símbolo suprnmo de 1a Bulleza E.ter.na. E l cincel ih.elénruco
qiu-e te creó, fua:1cl'ió en tí, :m,1.1irul1Íl1osa síntesis,
~-as lÍlneas más pura2, los ooutornos más límpidos, las clesinu&lt;lt:ces más ·he,rmosas; y cfo t:x.los
estos ,elis,peroos fra.g11nmebo, ,hizo una figura,
:fomrnó un todo ~ •t ético, :realizó uino de l&lt;X:1
mús g1'8Jllide.s i&lt;lea.1les que •ha1-a ,pod&gt;ido coo1cebir
el hu:roono espíritu.
Y así diciooido, enavuooi1clo por el rec:rt11e!'ldo

�DoanÍ!ngi0 27 de All:xril de 1902,

EL 2\l[.\"DO lLGl:&gt;'l'H.ADO

de 1rus be1lem.s p1ásticas, ;penetro ou:riosa v
'IIJbolollldradament,e en el oolón ool "desnud¿"
de ila A.&lt;t.idem.ia de Sam Carlos.
Lo primero que hir,ió IIIl!.i visita, así por su tamaño oom.o por la crudez de iru. en:bonaición, fué
en Silllldro que represeillta um.a esci'cllva egipcia.
A la ver.&lt;leid que no es mll\Y henrn&lt;JBa esa figura;
eetá en pie sobre la esoa•1ima,ta cubierta con

rico taipíz de aun~as borda.dína.s; aoa,ba de albrir
la pesrud,a 001tima de Daunasoo, ;que r,e;co,J.itia oon
los peI"files de su ouerpo ,bvuno, erguido y rollizo, curas tintas soorubrfas corutrastan oon el
fonido i~OSO del Clli!l:d.TO. Si.n emlbai,go, ~ta ~••11r.a de..sag,rada ,um. ipooo; ha¡y ~ to át::ipe.ro en toda cllia ; es id.e l1Lil. efectismo que
ropugma : el cuerpo de la esclaiva., rigúldo ib.asba. .fo
ÍilOO:OOelbi.ble, tiene IUlllil5 formas ~iasi.a!do roibusbas y
a00111Vuaklias, meya oontam¡pl'81ción no produce, ¡por ciento,
1a seiie1J1a sensaci'émi estética.
Se noúa, no ()lbata,nte, '1a
fll1lll,€f¿a y segu.rü,d.'ad ·le la
lllL.aJíllJO
que
rtraoo el dlibu jo r la
ein.ergfa del
!pincel que
KlJió ooloro.do
é ia fignrra.
Meaoer,qué

para ibusca,T
eU lliOtrnbl"e clel

ooror.

EL }1U:NDO ILUSTRADO
-¡ Aih ! es extranjero; no es ,de iiri.n,gmn pintor de la .Academia; una 1limosna rde Arte; qué·
llástima!
iEntooces v0'1ví la viista paira IJ:msic.air c;tra he-11.wa. Y q,ued:é estáltroo, illeoo id¡e revarenlterudmiración, llJlllte ~a ''Baoa'Iliie" de Lafev.re. Ya
la cOOIOOÍa : es un oua:lro que 31dq1\11Íiú.6 la .Acad(.'ll'.Ilia hare ailgwn,os años, ry que, según one
cuenta,n, no es dJeil agro.do de ciertos pro:f.es.o1-es oo nuestra Bsou€l1a die, Belilias .Ar.tes.
La ''Baicante" de Lefovre es •UJn onaireivilloso estuéLi-0 .del desn'lld-o. Es una piintura magi;;traJ. Tu un paraje .agreste, wbre un fondo
de rOC'.as vendri:negrrus, se ha iteooido volu.ptuosannenre ,La "Baca.rute'' ébri.a yia con el aicre jru.go de l:as u1v'81S, con el 1penetirante perfrume de
Jas füoms y oon las ínti1IJ1a1S palp:iiUllCionies del
desieo
La m'lljer desn'll.da es la mujer .al'Il'.lOOardec.ía Vfotor Hugo.-Bañ.ado en sol, aiqJuel
cu.enpo ide afüura. de n,ieve, muestra al .aiire libre su OOll.'JlJe f.inia., dariad.a, oon 'S'Ulalvi&lt;l!aldas !de
seda,, ,y conitomoo de vir~~ruill delimrl~, en
la cual se yer,g,uen, Jwnóln&lt;las de saibm, las
pá,lildru; .rosas de 'los senos. ~ -oé.firo oar,gado deairorrnas. acaTÍ!cia aquel'la pnmav€fra idle la carne y mueve iim,perooptiiblemoo.te la;.,, ailldhas
hojias de pómpano, y 1lrus rosas. ent~aihiertaa
que IO!J,rullD. ilia fumrt:e iJ.l\llID.Ím,aoo; ~os OJ os odoroon,t,ellleain; los laibios fu.úmooos se entrea.bren para que no se quiebren las alas ®l
suspiro.
,¡ Berudruto sea cl .airt.e que así d'ÍJv•imiza 1a forma huana,na y Wl"J)remre y a,rna,ruca. ilos e:ncamtos ile la N~il.e0a ipara oorles wrda iollm.01'tal! • . . . . .

EN EL PALACIO BRANIFF.
En los últimos días no se ha hahlado sino de la suntuosa fiesta que el
D. Tomás Braniff y su distinguida esposa dieron, en honor de Mr.
\\.eetman P earl'.on, como un saludo cariñ~so de despedida.
.
Lof' magnífico.; f'alones de aquel palac10 que leYanta su mole graCiosa, en
el centro de un parque que atrae la~ miradas de ~os que pasean por ~a Reforma, f'e pohlaron de bellezas, las Joyas más preciadas de nuestra sociedad,
dt· exelamaeiu1ws de regocijo, de cantos alad?s y de acentos _orq~estal~s
que tmían á Yeces tocla la ternura de la plegana que sube al ciclo o el vi"Ol' del himno heróico que entona y reconforta.
,. .
lkscl(• la~ och o v medi,t de la noche, los carruajes cruzaban la reja q~e
limita el parque é il¡an deteniéndo¡:;e, bajo la marquesina de cristales, ~er~tla por la luz de 101-, focos eléctricos, pam dar lugar al descenso de los mv1tados.
b á 1
Una eomisión ele j6vene:; vestidos correctamente, ac~mpaña a
~s
&lt;lamas ,. C'aballrro~, hasta el sal6n de recepción que presidía con c,sav01r
faire" l'Xqui~ito, la ~efi.ora Doña Lorenza J. de Braniff.
El aeto dt• c·nncicrto dit·i~i(lo por ]o¡:: señores Arturo Braniff é Uilario

:-.r.
·~•.;
l•~~.

~

o•

m.ecwos

..Gran fiesta en la Legación
DE KE:UOO Ellf li::SP.a.:lt.a..

Racen época. ero. ios .runales
ar.istoorMiicos de la Metrópoli
€61_1)añOlla, a,as ~ que
el Exmo. señor Mri.!Ilristiro Plenj¡potemciario de Méxioo en
España, Don Mrun'llell .die ltu,rbe y su &lt;lúgna ~ , hacen
en cl SU'IlÚl.lOO.O ,palacw de loa
mt:i,guoo illla.1-quwes tle (}Wl,dalicarzar, 'hay resi'dencia ide la
Legación mex.ioa.in.a en :aqoollla
oorooolda Vá.lla.
La, wJtirrna IIOO.gmt fiesta
Olfl'IOOi!éla por los &lt;lrisbÍ!Jlb"1lilldoo
señores de lltumbe, se efootuó
el !llliÍérodres 2 ide1 que cursa y
todas lrus iaronioas de ilia socieded maldiriJ.e:ña. ,e;s,bín de '810llerdo ie.n lfl!UC hia sido 'llIIl.a de lal!
'llliÍs notaibles y SllilJJÚUOS3S que
ihaatia. rr-a fe&lt;ili.a se lham. ef€IOÚU.a-

idlo.
La señora de I tunbe es la
orgamizald:ora y ,diirectora. de
~as fiesfns y ~ t e 1a
SOOUill!da iell i.lm.stre ~ Morooo 0arb&lt;mero.
Ya 'los diia.uios dleseriiibieroo
con todo.s sus det.aliles Ja recepción á que a:ros referiimoe y
sólo q1UJeOO apumitair á "El
MiUlilldo Hustra:do" ooba nota y
1

adOI'!llar sus oolllllIDlilas oon

el

retrato :ele l.a ld.isbilruguiJd dla.ma, oopooa id~l señor de Hrull'-

'be.

ALEGORIA DE LA PAZ.-Eacultura de Longinos Núl!ez,

Damlingo 27 die Abril de 1902.

Zurita. provoe6 una tempestad de aplausos, que premiaron la correcta es-cuela &lt;le canto y la dulzura de voz de la señorita Lorenza Braniff.
Otros números musicales, quizá lo mejor del programa por su novedad
f interés, estuvieron confiados á una Orquesta. Típica y á una Sociedad Coral, que levantaron, como nube de incienso, todas las simpatías.
Tenemos el gusto de ofrecer á nuestros lectores el aspecto que ofrecía la
Típica en el palco escénico del elegante teatro que hace sus caprichosos det,alles de un arte decorativo irreprochable; y esta. ilustraci6n, tomada d_e noche por medio de procedimientos modernos, dará una idea de la gracia de
:aquel conjunto digno de toda admiración.
Componen la orquesta las señoritas:
Catalina Escandón y Cuevas, María y Laura Garamendi, Lo]a y Ana
Rubio, María y Elena Portilla, Lola Landa y Camacbo, Lola Lascmáin,
Lorenza Braniff, Paz y Luz Cortina, María Rinc6n GaUardo, Lupe y Josefina Landa y Lozano, María Matilde Ituarte, Teresa Torres Rivas, y los señores Jesús Sol6rzano, Juan Lerdo, Alfonso Rinc6n Gallardo, Enrique F ernández Castelló, Joaquín Cortina, Antonio L. Coca, Pedro Valdés Fraga,
Luis Godard, Roberto Maríu, Osear y Alberto Braniff, Mariano Mendizáoal, y la dirige el f:cñor Arturo Braniff.

�Daming.o 27 de .A!bril &lt;le 1902,

EL 1-iUNDO ILUSTRADO

EL 1-fUNDO ILUSTRADO

c6lera y juró que sabría obfigar á Eufrosina á
que se casase con el conde Longinos y, sin hacer ostestanción de inútiles amenazas, agregó
que aquel matrimonio estaba resuelto en su
voluntad que se cumpliría sin tardanza, y si
no era suficiente la voluntad paterna, recurriría á la del emperador cuya Divinidad no permitiría que una hija desobedeciese á su padre
en aRtmto tan importante como el matrimonio
de un patricio, que interesaba al público y al
Estado.

***

Santa Eufrosina de-Alejandría.
Eufrosina era hija única de un acaudalarlo
-ciudadano de A.lejandrhi, llamado Rómulus,
quien la hizo instruír &lt;le manera tan cuidado~ª en rnúHira, baile y arihnética, que cuando
pasó de la infancia, lucía un espíritu ,mtil y
-curiosamente adornado. :.o cumplía aún once años cuando los ~Iagistra&lt;los de Alejandría
hicieron pregonar en las ralles que sería premiado con una copa d&lt;' oro aquel que encontrase contest:1rión ex.acta á las tres pregwltas
siguientes:
Primera.-Soy el hijo negro de un padre lun1in.oso; soy pájaro sin alas y me remonto hasta las nubes. Hago llorar sin motivo alguno
&lt;le pena. Tan luego como nazco me pierdo
-en el aire. Amigos míos decidme ¿cómo me
llamo?
Segunda. - Engendro á mi madre y soy por
-ella engendrado, y á wces soy más largo y á
-veces más corto. Amigos míos, decidme mi
nombre.
Tercera.-Antipater posee lo que posee Ni-comedes, más un tercio de lo que tiene Temistius. Nicomede,; tiene lo que Temistius más
la tercera parte de lo que tiene Antipater. Temistius tiene diez minas r el tercio de la parte
-de Nicomedes. ¿,Cuánto le corresponde á cada
uno?

El &lt;lía señalado para el concurso se presentaron ante el jurado muchos jóYenes, con la
esperanza de ganar la copa; pero ninguno contestó con exactitud á las preguntas. El presidente del jurado iba á levantarse, cuando la
joven Eufrosina, se acercó al Tribunal y pidió
ser oída. Todos los circunstantes admiraban
la modestia de su porte y el adorable pudor
.q_ue coloraba sus mejillas.
«Ilustrísimos jueces, -les dijo bajando los
&lt;&gt;jos,-después ele glorificar á nuestro Señor
Jesucristo, principio y fin de todo conocimien1;o, trataré de contestar á las preguntas que
Vuestras Luces han propuesto, y "ºY á comenzar por la primera: el hijo negro es el humo
-que nace del fuego; se pierde en los aires y
hace que sin motivo de pena, lloren los ojos.
Así contesto á la primera pregunta.
«Voy á responder á la segunda. El que engendra á su madre y es engendrado por ella,
es el día, que sale &lt;le la noche, como la noche
sale del día y que es más 6 ·m enos largo según las estaciones. Así contesto á la segunda
pregunta.
«Paso á la tercera: Antipater posee cuarenta
y cinco minas; Nicomedes tiene treinta y siete y media; Temistius cuenta con veintidos y
media. Ahí teneis el resultado."
Los :Magistrados aplaudieron la exactitud

de aquellas respuestas y otorgaron á la jm·en
lacopa de oro y le ciñeron la frente con una
;&gt;orona de «papyrusi, para harer honor á la Rutili&lt;lad de aquel e;;piritu. Y la \·irgen fué llevada á la casa de sus padres enme&lt;lio de sones de
flauta y con acompañamiento de una multitud
de pueblo.

***

Pero corno cristiana que era y estaba animada de una piedad poco común, lejos ele
enorgullecerse por aquellos honores, Yenrió la
vanidad y prometió emplear la penetración de
su inteligencia en resolver problemas más diµ;nos de interés, romo por ejemplo, hacer la
suma &lt;le los números representados por las
letras del nom hre de Jesús, y estudiar las propiedades maraYilloi:&lt;as de estos números.
Entretanto, crecía en belleza y sabiduría y
era Rolicitada en matrimonio por muchoR jóvenes. Uno de ellos era el conde Longinos que
era poseedor de enormes riquezas. Rómulus
acogió á este pretendiente con señalada satisfacción esperando que una alianza con aquel
hombre le ayudara á restablecer sus propios
n egocios, echados á pique por Pl lujo de su
palacio, de sus navios y de sus jardines. Rómulus, que era uno de los habitantes más espléndidos de Alejandría, había derrochado sumas consiclerables, especialmente en reunir en
una magnifica sala las máquinas más admirables que se conocían, tales como una esfera que
excedía en brillo al zafiro, con las constelaciones
del cielo figuradas con piedras preciosas. Era
también muy notable en aquella sala, una
fuente de Herón que regaba aguas perfumadas, y dos espejos, tan artísticamente hechos
que convertían á las personas, que en ellos se
miraban, uno en largas y delgadas, otro en
chaparras y gruesas. Pero lo más admirable
en aquella morada era un matorral de oxiacantos, poblado &lt;le pájaros que, por medio de
un ingenioso mecanismo, cantaban y batían
las alas como si estuvieran YÍ\'os. Romulus
había gastado el resto de su fortuna en adquirir tal es juguetes. Así fué, pues, que acogió
con agrado al Conde Longinos, que poseía verdaderas riquezas, y trat6 de realizar, por todos
los medios posibles, aquel matrimonio que le
prometía felicidad para su hija y reposo para
la vejez. Pero siempre que hablaba á Eufrosina encareciéndole los méritos del conde Longinos, la niña volvía la vista y no contestaba.
Un día le dijo:
-¿No me concedes, hija mía, que es el más
gallardo, el más rico y el más noble de los
ciudadanos de Alejandría?
Y la sabia Eufrosina contest6:
-Lo concedo de muy buena gana, padre
núo, y creo rfectivamente que el conde Longinos excede en nobleza, en opulencia y en
apostura á todoi- los ciudadanos ele Alejandría. Pero si me rehuso á tomarlo por esposo ·
no lo hago por su apariencia que, fuera la qu~
fueRe, no me convencería para cambiar la resolución que tengo de consagrar mi viro-inidad
0
á J esucristo.
Oído aqupl propósito, Rómului:&lt;se montó en

va-

Eufrosina sabía que su padre gezaba de
limiento ante el emperador, cuya Divinidad,
habitaba en la ciudad de Constantinopla. Comprendió que en semejante peligro no podría
esperar más socorro que el del mismo conde
Longinos. Con el fin de lograrlo; citó al noble
para una entrevista secreta, en la basílica.
Lleno de esperanzas y de curiosidad, dirigióse el eonde Longinos á la basílica, todo cubierto de oro y pedrería; la vírgen no se hizo
esperar, pero al verla aparecer con el pelo suelto, cubierta con un velo negro, como una suplicante, el noble entrevió un mal augurio., y
sinti6 que su coraz6n se impreRionaba.
Eufrosina habló primero:
-Xobilísimo LonginoR,-le &lt;lijo, si me
amais tanto como &lt;lecii-, os causaría pena desagradarme _y así sería si me llensfis por la.
fuerza á entregaros lo que, con mi alma, he
consagrado á Xu estro Señor .Jesucristo, principio y fin de todo amor.
Y el conde Longinos le contest6:
- Xobilísima Eiúro:-ina, el amor es más poderoso que la voluntad, y hay que obedecerlo
corno á un amo celoso. Haré lo que me ordena, esto es, tomaros por ef'po,;a.
-¿Y es digno ele un hombre ilustre tomar
por esposa á una prometida del Señor?
-Esto lo consulta,ré con los obispos, no con
,·os.
Tales propósitos hicieron derramar abundantes lágrimas á la niña; comprendió que no
debía e,;perar piedad alguna ele aquel hombre
violento, gobernado por los sentidos, y que los
obispos no podrían reconocer los \"Otos secretos
que había hecho ante Dios solo y, en el exceso de su inquietud, recurri6 á un artificio tan
extraordinario que más bien debe tomársele
por admirable que por ejemplar.
Habiendo tomado su resolución, fingió cederá la voluntad de su padre y á las asiduidades del amante. Ella sufría aunque se aplaz6
la fecha de la ceremonia nupcial. El conde
Longinos hacía ya colocar en los cofres las joyas y los adornos destinados á la esposa; había mandado hacer doce trajes, en cuyas telas
estaban bord&gt;1das algunas escenas del Antiguo
y del Nuevo TP.stamento,fúbulasgriegas, historias de animales, y también las Divinidades
del Emperador y la E'm peratriz, con su séquito de ofiiciales y &lt;le damas. Uno de esos cofres
co:ntenía libros de teología y de aritmética, escntos con letras &lt;le oro sobre bojas de pergamino de un tinte purpúreo, que estaban protegidas con pastas de marfil y &lt;le oro.
Mientras tanto, Eufrosina pasaba el día _encerrada y sola, en su aposento. Daba como
razón de ese retraimiento la necesidad de disponer su traje de boda.
- No sería c01weniente-clecía- que ciertas
prendas de mi vestido fuesen arregladas y cosidas por otras manos que las mías.
Efectivamente, manejaba la aguja de la mañana á la noche; pero lo que preparaba tan en
secreto no era ni el velo Yirginal ni la ropa
blanca de la desposada: era el capuchón burdo, la túnica corta y las espaldillas que usan
los obreros de los pueblos para ir á su trabajo.
~a~ía esta labor invocando á .Jesucristo, princ1p10 y fin de todas las empresas de los justos.
Acabó felizmente su trabajo oculto, ocho días
antes de la fecha fijada para la solemnidad del
matrimonio. Pasó todo ese día en oración, y
después de ir á recibir, siguiendo su costumbre, el beso de su padre, volvió á su aposento,
se cort6 los rabelloR como cadejos de oro; se
vistió la túnica corta, se ató las espaldillas,
ech6se el capuch6n hasta los ojos, y tan luego
como lleg6 la noch e, salió cautelosamente de
la casa, mientrag que dueños y ser\'idores dor0

mían. Solo el perro velaba; pero como la conocía, la siguió por algún tiempo y luego Yol-vi.ó á la perrera.
La joven atraves6 con paso rápido la ciudad
&lt;lesierta, donde solo se oían por intervalos los
:gritos de los marineros ebrios y los pasos can$dos de los guardianes que perseguían á los
malhechores. Porque Dio¡; estaba con ella, no
.recibió ninguna ofensa de los hombres, y, def'•
-pués de franquear una de las puertas de Alejandría tom6 el camino del desierto, Riguien&lt;lo las 1;1árgenes de los canales, cubiertos de
-papyrus y de lotos azules.
Al amanecer pasó por un pobre pueblecillo
&lt;le artesanos; un anciano cantaba ante su puerta á la vez que pulía un ataúd &lt;le madera de
~icomoro. Cuando la jo\·en Re le acercó, el an~iano lernntó la cara achatada y Yellosa y ex~lamó:
-¡Por Júpiter! he aquí al hijo de Eros que
lleva un tarrillo de ungüento á su madre! ¡qué
-tierno y gallardo! l\Iientcn los que dicen que
los dioses se han ido; este joven es un verda-0ero diosecito!
Y la sabia Eufrosina, conociendo en aquellos conceptos que el anciano era un idólatra,
tuvo piedad de su ignorancia y rogó á Dios por
:SU salYación. La oraci6n fué escuchada y aquel
anciano que era un fabricante de ataúdes llamado P~rou se convirti6 á la religión verdadera, tomando el nombre tle Philoteo.

tenía pálido el semblante, enjuto, y sus ojos
estaban iluminados con la flama de un furor
melancólico.
-Hermano portero-dijo aquel hombre-conducidme cerca del santo abate Onuphre para que me cure, estoy atacado de un mal de
muerte.
Simaragda ofreci6 al extranjero un escabel
para que se sentase y le dijo que 0nuphre había llegado á la edad de ciento catorce años y
presintiendo el fin de su vida, se encontraba
visitando las grutas de los santos anacoretas
Amon y Orciso.

D0011Jin,go 27 ide Albril de 1902,
era, lo hizo ¡,entar, le lav6 los pies y le dió de
comer.
.
-Hijo de Dios,-lc &lt;lijo el mend1go,-no
siempre he sido un pobre _vagabundo tal c~~l
me veis. Tuve grandes nquezas y _una h1Ja
muy bella, muy prudente y muy sabia que resolvía los enigmas propuestos en l?s concursos
públicos y que recibió de sus _mag1strad_~s una
corona de papyrus. He perdido eRa h1Ja, he
perdido todos mis bienes, estoy apesarado por
mi hija y por mis riquezas. Te!1ía entre todo
un bosquecillo poblado por páJaros cantores,
hecho con maraYilloso a,tificio, y ahora no-

,k

*'*
Después de un día de camino, Eufrosina
llegó á, un monasterio donde Reiscientos monjes bajo el gobierno del abate Onuphre, observaban la regla admirable de Sa_n Pácomo. 8e
hizo conducir hasta la presencia de Onuphre
y le dijo:
-Padre mío, me llamo Smaragda y soy
huérfano. Os ruego que me recibáis en YUeHtra santa casa para que guste ele la,: delicias
del ayuno y de la penitencia.
El abate Onuphre, que por aquel entonccR
~ontaba ciento seis años de edad, le conteRtÚ:
-~iño Smaragda, tuR pies son hcrmosoR,
puesto que te condujeron hasta esta casa; tus
manos son bellas, pues que con ellas llama:;te
á esta puerta; tienes hambre y sed de ayuno y
:abstinencia. Yen y serán saciados. ¡Feliz niño
-que huyes del siglo, en tu traje de inocencia!
Las almas ele los hombres están expuestas á
:grandes peligros en las ciudades, y particularmente en Alejandría, porque allí abundan las
mujeres. La mujer es un peligro tal para el
hombre que su solo pensamiento, á mi edad,
me cau~a un terror que sacude todas mis carnes. Si hubiese una bastante atrevida que intentara penetrar á, esta santa casa, mi brazo
-recobraría repentinamente su vigor, para arrojarla á golpes con este cayado pastoral. Del~emos adorar á Dios, hijo mío, en todas sus
,obras; pero es un gran misterio de su Provi-&lt;l.encia el que haya creado á la mujer. Permanece aquí, niño Smaragda, porque Dios te ha
traído.
Así recibida entre los niños del santo pastor
Onuphre, Eufrosina vistió el hábito monástico.
En su celda alababa al Señor y se regocijaha
-&lt;l.e su piadoso fraude, considerando que su padre y su prometido no dejarían ele buscarla en
iodos los monasterioR de mujeres, para llevCtrsela de orden del Emperador, pero no llegarían jamás á descubrirla en aquel asilo á donde J esucristo mismo la habfa ocultado amorosamente.
Durante tres años lle,·6 en su celda una vida edificante, y las virtudes del niño Smaragda
,embalsamaban el monasterio. Fué por eso por
lo que el abate 0nuphre le confió las funciones de portero, contando con el buE'l1 juicio
-&lt;l.el joven monje para recibir á los extranjeros
y sobre todo, para rechazar á las mujeres que
intentasen entrar á la casa f'anta. "Porque--decía el religioso- la mujer es impura y la sola huella de sus pasos es una mancha infecta.''
Hacía cinco años que Sirnaragda era portero
,del monasterio cuando un hombre fué á llamar á la rrnerta. Era un joven magníficamente
traieacto y con 11'1 resto de porte altivo; pero

Tal noticia hizo al Yisitaute caer sobre el escabel, oprimiéndose la cabeza entre las manos.
-¡ ~o puedo esperar que me cure! murmuró. Y agregó luego levantando la cabeza:
-El amor por una mujer me ha reducido á
eRt" estado miserable.
Hasta entónces Eufrosina pudo reconocer al
conde Longinos y tuYo temores de ser reconocida por él; pero pronto se confió y sintió piedad por aquel hombre tan triste y desdichado.
Después de un largo silencio, el conde Longinos dijo:
-Quisiera hacerme monje para escapar de
esta desesperación.
Y contó la historia de su amor y la manera
como su prometida Eufrosina había desaparecido repentinamente; hacía ocho años que la
buscaba sin poderla encontrar y estaba aniquila&lt;).o, consumido por el amor y los dolores.
La santa le contestó con una dulzura celestial:
-Señor, esa Eufrosina, cuya pérdida lloráis
tan amargamente, no merece tanto amor. Su
belleza no tiene más precio que el dado por
vuestra imaginación, pero en realidad, es vil
y despreciable; es perecedera y no merece que
os apesadumbréis de ese modo. Decís que no
podéis vivir sin Eufrosina, y quizá sucediera
que la encontráseis y no la reconociéseis ya.
El conde Longinos no contestó, pero aquellas palabras ó quizá la voz que las pronunciaba, hicieron en su alma una feliz impresión.
Partió más tranquilo y prometió volver.
Efectivamente, volvi6 y, resuelto á abrazar
el estado monástico, pidió una celda al santo
abate 0nuphre é hizo donaci6n de sus enormes riquezas al monasterio.
Eufrosina experiment6 una gran sati,-facción, pero poco tiempo después, su corazón se
sintió colmado de un gozo más grande aún.
,k

*'*

Un mendigo encorvado al peso de su alforja
y que no tenía para cubrir sus desnudeces
más que unos girones de tela burda, llegó al
monasterio para pedir por caridad un pedazo
de pan.
Eufrosina reconoció en aquel mendigo á R6mulus, su padre, pero fingiendo no saber quien

tengo ni una tela con que cubrirme...... Sin
embargo me consolaré si puedo, antes de morir, Yoh·ei· á ver á mi hija adorada.
Cuando acabó de hablar, Eufrosina se echó
á sus pies llorando:
-Padre mio; yo soy Eufrosina, vuestra hija, que huyó una noche de vuestra casa. ¡Perd6n! Nada de esto se hubiera realizado sin la
voluntad de Nuestro Señor ,Jesucristo.
Y después de haber dicho al anciano cómo
había penetrado disfrazada ele obrero á aquella casa, donde después había viYido en paz y
oculta, le mostró una sefial que lleYaba en el
cuello. Rómulus reconoci6 á su hija, la abraz6
y la bañó con sus ~ágrimas, admirando los designios misteriosos del Srñor.
•
Por ellos resolvió hacerse monje y viYir en
el monasterio del santo abate Onuphre. Con
sus propias manos construy6 una celda cerca
de la del conde Longinos, y cantando salmos
labr6 la tierra. En las horas de descanso hacía
reflexiones sobre la vanidad de los amores terrenales y de los bienes &lt;le este mundo. Jamás
dijo algo respecto al maravillogo encuentro de
su hija Eufrosina, juzgando que seria mejor
que el conde Lonµ;inos y el abate 0nophre supieran esta historia ha,;ta su llegai:la al Paraíso, cuando eRtuvicran en plena inteligencia
con los designios &lt;le DioR. .Jamás sospech6
Longinos que su prometida viviera tan cerca
de él, y así reunidos los tr·eg perRonajes de
nuestra historia, vivieron algunos afios practicando todas las virtudes, y por un favor especial ele la Providencia, los tres abandonaron
este mundo casi á un mismo tiempo: el conde
Longinos murió el primero, Romulus tres años
más tarde, y Santa Eufrosina, después de haberle cerrado los ojos, fué llamada al seno de
Dios en la misma semana. San 0nuphre les
sigui6 á la tumba cuando contaba ciento treinta y dos años de edad, el día de Pascua del
año 395?, después de la Encamación del Hijo
de Dios. ¡Que la intercesi6n del Arcángel San
:Miguel sea con nosotros!
Aquí acaban los actos de la vida de 8anta.
Etúrosina.
Amén.
fl11afole France.
Traducción especial de" El Mnndo Ilustrado.''

�DO!Ini'llgo 27 ·de A.00:il de 1902.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 27' de Abril

EL MUNDO ILUSTRA.DO

'

M EXICO RU RAL.--(Hacienda de San José del Carmen.)
N ·el oorntro de 'llJl
,pi&lt;ntoresco
valle,
cmzado por el ·m.agestuooo R.io Lerma y á 'U!IlOS ouatnt.oo ki1ámiatroo de
la ciudaid Id.e Sa.1vabierria., ieoollioode

sus ciumpos ricos,
foorurud,aK1os por

la

mano llaibori,osa del
pe&amp;n' q'lll8 es lllll
héroe ldcl trrubajo
,1a HacienJd,a de S
D. Maonel Llamoea en su
eaballo favorito.
J ooé iélel OaT!IIltEfil.
región de slllIIla iim,poritamcia 'Pa;r,a,r todo aquel
(}UJe haya seg,uido la evolución de ,l a a,griouTbur,a ,d,e ::\Ikxi1co.

g-anadiv mayor, y 11na magnífica. puesa de la
·:iue ai1:rnnca ruma 1"'e&lt;l &lt;le pequeños caina'k s, pudiérumse 1,egu;r G00 .f.anegia.s, ein co.rubar ~S'Wpu.esro lia zona q u~ 1"00.i:be el iag.ua ool Río
de Lerm.a.

LOG

iproouclos prinoipitles son: trigo,
(10.000 cargas anuailizs), caña de larbúcair que
se aprovecha en el tro¡piahe ll101mado de ''Sáucllez" pana 1a €!l:aboI1acián de piloncillo de
suipe&lt;rior ca,lida,d, ,pr-OOIUiClbo ool\llal que 'ha llegald.o á estiimaa-ae en 50,000 tarci.oo, caoaJhn:¡¡a,te,
c-o:nsildem&lt;lo oomo €11. 'IIOOjor del ipa.íls, roaan.ore,
maíz, gaflOOl])zO y otros prod:utdbos, ooseohaidoo
e•n meooir -0an1liiéLa.l.
De suierite es que los 11onléL.imrienlt.os de l,a
fine.a oonstiibwyen, iaño ¡por año, 'llllW, ver,dia;dera
fortll[la.
San José d~l Oarmen penteneoe en ila a.e-

el "record" en l,a ibrega. agríí}!)la. · 6 saj-eto á, 1as ivarns ,~ l veihfoullo &lt;lle carga.
,
Hubo rwru1 ccxrrida de tor'\)S
originalísima, paaitidas de caza y j'lllegOS calm.pestres.

y en su mdiustria, en el fOIIll.e'Ilt.o de su agrúnultum.
Redirién.d'&lt;XSe á 'lll1 ~ebre escciror oon!teunipoo:'á,neo, a.lgu.i.'011
6'€'1ltó esta gran tVerda.d:

t.UiaJ&lt;itltiid ail Sr. D. Miaiu11.iel 1Jl8i111iooa, pertsona
&lt;le elevalda iru,truooián, id.e ,lnüfü1J1JJtas imci.artlin1s, 18J!Ilamte .de,1 progreso y ,por lo tanto ,pa·rJ;idrurin fiel 1dk) fos miodel1IliOS &lt;militi.vos.
Ed presa el 1ID01Vimiooto extraortlirnrurio de
su rnrea, ron .La energía q,ue gobrerma, !La i'Il.te-liglemlcia ,qrue fl'E\,o-ulia.rizia y 1a oonldlaid. que l'lll'Íll:m.ta.
No es extmño, pues, que aqu(l]. ejércit.o de
peones, colanenia hunua!Ila agiJta&lt;la en el tmibajo, vea oo él ,á, un ,paldire aunOil'Ol:'lO, y t00 ail negooro ,a.e Jia época collonial.
D€1IMStmción eloouell!be del 'Cariño que de
pro:feoolil. todas los que en mayor ó iJOOIJ.Or
escala, OOllltrihrcyen á •lia, ,prooperi!da.d de la. regilán agrícola á quie aJl'UJd:iu:nots, foeron iLas fiesi:Jais que aoaiban de oéleib'I'!lJ.'se ICQll IJIOOltiV'O del
feliz regreso d:el Sr. Llian:nosia, quúen halbía

"Si qiuercis madir el progreso
de ,las 'IIBOOnes, sacad 1m. dlilferencia. ide pe;o enibre SilLS rurmas de
guer,ro 'Y sus iim;tl"Ull:IlJ€llllt id.e la-

***
Los que ipaswron estos días de
fe.%ej06 exittraoroiÍlmÍmos illO ¡potlmn oLviid'!lll" á, S'&lt;lill José del

bra.nm."
Después 1&lt;M bamqiuetie, el &amp;.
Lliaa:nosa e:xihlbi.ló ilia ilDlás ib.emno..&lt;&gt;a

Caxu:n.e01, la n:n,a,,anífica lbacienfül
que e:xiiri.endie sus terrenos die
culltiivo en el cenitro &lt;!el vaJ.le
,p:ilntoresco, dooi.de juguetea el
R'ío ide Leron&gt;a.

coleooión de ealbailloo q¡ue ,pue,elfi el !I)!ÚS, misde el ~ y andailuz 3Jl'TIOlg'alll.t es, ,hast:,a el texMl!O q,u-e bate

de enoontrarse

Don Manuel Llamosa y sus empleados.

SaJOOillé .d,a;nz.-a a~ fren,te del Tetrarca,
[Para Frias FeroAndez.J

y al coompás ~ los címbalos &lt;le oro,

la música el pen-tiágrarrna sonoro,
cQIIlo ala iblrunca ry tibia OJl ritJ1110 a,ba1X:a.

Aquel.fa tanle. .
última de sus ta.roes en Jia. ,playa
escril&gt;ió ell ooldicill.o ensamgrenitaao
con girones del alma .... !
cla.'Vi&gt; después su.s ojos ffll la sierra,
iwgra. como la hUJ11a,;
el mar eniuirooilclo se cm&amp;paba
con imponmtt;ia suma .... '.
se wó h10011fano y solo,
remolinaido por sus h.oorlas ·1001as,
si,ntió el ma:rti.nio arrtero
que daDl las illuw:nes mmiliun&lt;las .....

El ruerpo róseo y ,t ierno qu.e se enarca
e.s un nuevo y espléndido teooro,
que núbil se descubre con desdoro
de lru; ip.aterni,datles dcl Patriarca.
De !Jl'Ollto, Sa:lomé lleYá á la vista
la saingr.ien.ta caibeza del Bautista
que ,el etiope en UJl ,plato le ha ofrecido ;

filósofo y ,poeta,

Aigua en atbuDJdamieia, oa,rna1iza.dla fuá.bilimeute •pru-a la iwiga.ciÓ'll meifJ&amp;lica; ia1bonos cosnta.nte.s; &lt;prooodlinnlientos qwe la ciencia aiconseja contra el :úm.perio -die la rrutina; Íllillpl:amen.tos meciámñboo ooeptados por .s.u boinJd.aid en
Woo loo i&gt;u.eblos que Jen,1M1tan ~ill agriiowLtura
colmo eleaneinto 'Pri:nciipaJ de. riquesm; ái&lt;bol€G
y (P8shoo; ga-u,rudo en 01mza,m.ie11to die 1,aza¡s;
vía. f~rrea en,laza!llldo ter,re no,, ~o-rus y ofi0Íl!IBl5; lhé ~uí los recursoo .p oderosoo .de esta
HacienJ.a, que ,debe· ,consiooL'M, e oom.o moo12ilo
en el ,pais.
D€130e'Illdlienido á, iruf01m1~ minuei~, podemos de.oír que cuent:a wn tel'll"enos para
.mil mmegas •de semb ra&lt;liLu'a, odh-0 sitios idie

per:mam.oo:ido un año ausente de su paJtria,
pana :viaj'!llr á itrruvés de la EU'J"Qpa.
Sam José &lt;ft:J Camme.n prendió en lo aJ~to de
sus mwroo il!a polliúromila lde mil gail:l.aaidetes,
eohó á. VUJelo l,as, alleg.res es&lt;j_'ll'Ífas de su oa;pilla
a•l.Jbea.nrlie, é hiro :resorurr el espaieio oon las
:ronm.idJalhles detonaci'OOla3 die: 1as ''oáimaras."
Nl\llillerooos inv•i'Ollldoo 00ll!iliier-0n de esta C'apital, Sailivatierm, A.-dáa:nlba,ro, Oel.aiya y Guanajuarlio, y por espacio de düS días se prolongaron loo festejos de viloo y e;plffildOO".
E[l los corredOO'eS ,de Jia finm principall se
sirvió un. banquete de 200 cubieritos y se
brim.d:ó ,p or loo progreoos de i\fé:xri,oo, y su poTvonir bcitllamte, basa.do mlás que en sus IIIlhl:as

!1 LACIO DE CHAPUCTBPBO

SALOMÉ.

ATAVICA.

l

Llegada del :Ir. Ll11mos• á la Hacienda.

cann.allo fut.4,otado en. la 1a.a1J1JUra,
artista de i.onJpr.esiomi:s
que arranúÓ de su espíriÍ.itu la púnpura .....

.. . . . . . .
pensó en W ertiher ve:n.cido,
en su tragedia rurla,
y enferano coo:no Werbher,

rom¡pió

Sl\lS

liga&lt;liures ..... !

.-.

Justo pastor ]llos.

y en torno de '1,a víctima iD.ililola.da
prepara la danzante la sagrada,
posición, ,para el baile pr&lt;:1mclido.
Psdro N. Ulloa.

E'1 "spont" del remo está de lllloda. entre los
jóvooa;; en:tmsiastas de la caipiiba:l.
El higo que ,aa,tilioia.laniente se lb.izo lffi1 el
hermoso bosque de Chai¡roiliteyeo, €S a/hora el
pwn.to de cita. de Mmtles reroaidiores y :remadoras que se entnetienoo en .pasaT las caJ!1uro~ ta.rdoo d~ la ~ ó n á la somlhm de los
miagiestm.osos ahoouet.es que ibañam. S'llS vetustas raioes en fas .agtras del nuevo fago.

lAls etrnlba.rcaciones no merum ip'lllll.to de reposo, valJl y vienen col[ll'a,das de ~es "a:matenini' ent:re J&lt;lEI que se oueDJt3,n mudhas señorúltas que luicen &gt;traje, daros y soanibrillas de
paj,a J ilooies.

El ba,tir de [,as aguas se oorummde con los
grit os de en,t usilllSlilo, con ,Las l'1ÍlsaS y oon l.os
-a,pliausos d~ la multitud 4ue se idii.Vii.eme con
el nuevo "esport"
Y .mri.enltras, iaJíllá á •lo lejos, se mueve •la. fila
de Ollll"'l'Uajes suniro.o.sos eoono 'U.Da e:n,onme serpiente id:e esca.-mas negras que se arrastre sobre la vooum del gnrun .praido.

,

FLORACION.

1

OORRIDA DE TOROS POPULA.R.- Camaleño estoqueando
al tercer bicho.

1

¿ J\ie sueñas cun-1 te sueño? ¿ A.caoo g.uaroas
:mí, pasi.OIIJ&amp;"ias y 'Violetas?
i .nwtd'eLa cual m'Old.e!Lo anis estrof-as
oon La egr,egia. 1b1ainJcurn de1 Penthelia !
paira.

PIOrque en el níveo :a1c:ázair de tu espíritu
cantan a:n.is ilusiones ¡pootrirrn.era.s;
;paira escn-ilbwte así, mojo la pluma.
en iJ.,a esencia. IIllwpciaíl de .La azucena.
Ruiseñor de mis sueños : es tm .a1ma
sard:a. de orierutrules panlias ;
por eso hruy en mi lira rfloraieiones
de iaz.aihares, oo :na.ndoo y gmr.denias.

OO'Ill-O U!OO

,.

¡ Me au.ieñas ou.al ,te sueño ! En tu espíritu
han iprenrliiido tus atlias mis quimeras;
¡desde entOlllJOOS mi ai1ma tiene alburas
oomo Sll!Iltu.ooa floo:iaci:ón iéLe estrellas.
Banquete en los corredores de la Hacienda.

Grupo de invitado, á las ft1tstas de San José del Carmen.

ae l !l11·~

.Culsa {;odov.

El lago de Chapultepec.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 ,d,e .Albril de 1!)Oi.

~L

I"\ UN DO

ILUSTRADO

MÉXICO, MAYO 4 DE 1902.

;AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 18.

0erente: LUl!t Rtl't!t !tl'INDOLA•

..alrecter: LIC. RAl"AfL Rtl't!t !tPIN.DOlA,

LA CIUDAD DE QUETZALTENANGO.-IDestru.ida por el 1'1timo temblor,)

1os Temblores sn Quatsma.la.
'l'e:rrilbles ,ha.u sido siamipre los terremoto$
-que h.a'll aool-ail,o á. nuestm vooitoo República.
La oaid,ooa, volloámiica q,u¡e alt:raiviiesa esoo Con t:i!l'.l.ente, hasta perderse en Paltagcmia, ib.a 'Producido iteITibles &amp;aCUJdimi'eTutos en La .Almériicu
d€il. Sur y Centro All'.l'.lél'lwa.
De esta ú1Llma, Gualterrmua iha siido el 'PªÍS
;p,:nedestmaido á los rt:.em'bllores y lia que mayo.res
pé:rfüdas de iv.i.das é inttereses !ha sulfri-do.
El volcám. -del Ohico, situ-a:do en la fl'l()lntera
del Sail.mdor y GuatbeuniaJ.a, re encuentro ,a,elVllilliIDWbe en er'Ulpción, así oomo el idte Santa
M,ao:ía, en el 0€6te de '.m ú1biima. República.
Las foltogrorrías que hoy ,pulfucaunos, ip001en
die llHIIli..fiesto los t~r~bles Sffio"OO causarlos
por loo temibilores.
Fm la vista de QUJ0tt,aJ},tenamgo, a.parece el
Cenro Quemmdo, vo1cán si.tu-atlo á ivcin.te minutos rde la ciuéLald, y JEU &gt;Santa María que,
romo dijimos, se ffi!'C'U.elllJhm hoy en ~wpción.
El edificio COlII. pi1astm.s collocailo 'lÍ. 1a izquierda 1de ia fotogra.fia, es el .Aiy'U!nlllalm&gt;enito de
la ciudad, CU!)'ª oonstruociÓin fué ib.echa por
ilnidígenas •gu'&lt;lltemal1tecoo; sigu¡e el 1henm'OS0

,--------,--------------~-:------------

'
1

T.EM PLO DE ANTIGUA O U ATEMALA.-LDestruido por~nn(tem blor lace 125 ellos.]

templo de San. .Fra.ncIBCo, ,de 1D.'OitaiMes bellez.as
0JJ.'1g_uiítectónicas, y ~ d:ren:be se ~ t r a el
merta8ld.o, i8Jmjpl,i o y cost()SI() E&lt;lifi.cio, y umo de
los m.ejo:oos ,die a¡q;uel.ila, Reyública. I.Jas oonstru.ociones de rr,a oereclha, son casas particulares que roomm 1a. alegarrroia. y "oonrfort" de
los p,a,lacios anOldieirnoo, ry qrue €0l'.llbeilleooa. 611
groo l!llil!naria. á ,la, hoy diesoiliadn Q~all.t.enan~· go.
La 'llam,Uiro. -del fooi.do es al sitio de donde·
loo .revoluciOlllal"ios ciivilles boonb-ardea.ron la.
oiu.daid. en el añ.o de 1896 y dand.e s,e ,eijercier0111 ineipresail.ías polfü-oos con el a1loallide Don.
SiJn.foroso Agu.i.fo.I y el irioo rumeDJdado, Jurun:
Alparicio.
PuJblicannos igu,afunenlte la :fotografía del
teaniplo Awbi.gua G.u.aloom.aJIJa, que fué &lt;liestruído por un t,e,n,emOlto ha.ce 125 -años, y lasruím,as de San Sebast.iáll. en iia. ci'U!dad de F.6mrin.tla.
Estas fotografías nos el.as facilitó el reputado ipintor rulemá:n, señor G. Bodewing que
,, se en.cuenitra .aouta:lrrnea:ute en -México.

MADONA.
Oleo moderno. (Sin firma..)

.....

- ..

s•

11
Idem. Idem. ea la capital, "1 36

Sub!Jcnpcidn mensual fnran~a,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 17, Abril 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Viajes al ideal</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 ,d,e .Albril de 1!)Oi.

~L

I"\ UN DO

ILUSTRADO

MÉXICO, MAYO 4 DE 1902.

;AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 18.

0erente: LUl!t Rtl't!t !tl'INDOLA•

..alrecter: LIC. RAl"AfL Rtl't!t !tPIN.DOlA,

LA CIUDAD DE QUETZALTENANGO.-IDestru.ida por el 1'1timo temblor,)

1os Temblores sn Quatsma.la.
'l'e:rrilbles ,ha.u sido siamipre los terremoto$
-que h.a'll aool-ail,o á. nuestm vooitoo República.
La oaid,ooa, volloámiica q,u¡e alt:raiviiesa esoo Con t:i!l'.l.ente, hasta perderse en Paltagcmia, ib.a 'Producido iteITibles &amp;aCUJdimi'eTutos en La .Almériicu
d€il. Sur y Centro All'.l'.lél'lwa.
De esta ú1Llma, Gualterrmua iha siido el 'PªÍS
;p,:nedestmaido á los rt:.em'bllores y lia que mayo.res
pé:rfüdas de iv.i.das é inttereses !ha sulfri-do.
El volcám. -del Ohico, situ-a:do en la fl'l()lntera
del Sail.mdor y GuatbeuniaJ.a, re encuentro ,a,elVllilliIDWbe en er'Ulpción, así oomo el idte Santa
M,ao:ía, en el 0€6te de '.m ú1biima. República.
Las foltogrorrías que hoy ,pulfucaunos, ip001en
die llHIIli..fiesto los t~r~bles Sffio"OO causarlos
por loo temibilores.
Fm la vista de QUJ0tt,aJ},tenamgo, a.parece el
Cenro Quemmdo, vo1cán si.tu-atlo á ivcin.te minutos rde la ciuéLald, y JEU &gt;Santa María que,
romo dijimos, se ffi!'C'U.elllJhm hoy en ~wpción.
El edificio COlII. pi1astm.s collocailo 'lÍ. 1a izquierda 1de ia fotogra.fia, es el .Aiy'U!nlllalm&gt;enito de
la ciudad, CU!)'ª oonstruociÓin fué ib.echa por
ilnidígenas •gu'&lt;lltemal1tecoo; sigu¡e el 1henm'OS0

,--------,--------------~-:------------

'
1

T.EM PLO DE ANTIGUA O U ATEMALA.-LDestruido por~nn(tem blor lace 125 ellos.]

templo de San. .Fra.ncIBCo, ,de 1D.'OitaiMes bellez.as
0JJ.'1g_uiítectónicas, y ~ d:ren:be se ~ t r a el
merta8ld.o, i8Jmjpl,i o y cost()SI() E&lt;lifi.cio, y umo de
los m.ejo:oos ,die a¡q;uel.ila, Reyública. I.Jas oonstru.ociones de rr,a oereclha, son casas particulares que roomm 1a. alegarrroia. y "oonrfort" de
los p,a,lacios anOldieirnoo, ry qrue €0l'.llbeilleooa. 611
groo l!llil!naria. á ,la, hoy diesoiliadn Q~all.t.enan~· go.
La 'llam,Uiro. -del fooi.do es al sitio de donde·
loo .revoluciOlllal"ios ciivilles boonb-ardea.ron la.
oiu.daid. en el añ.o de 1896 y dand.e s,e ,eijercier0111 ineipresail.ías polfü-oos con el a1loallide Don.
SiJn.foroso Agu.i.fo.I y el irioo rumeDJdado, Jurun:
Alparicio.
PuJblicannos igu,afunenlte la :fotografía del
teaniplo Awbi.gua G.u.aloom.aJIJa, que fué &lt;liestruído por un t,e,n,emOlto ha.ce 125 -años, y lasruím,as de San Sebast.iáll. en iia. ci'U!dad de F.6mrin.tla.
Estas fotografías nos el.as facilitó el reputado ipintor rulemá:n, señor G. Bodewing que
,, se en.cuenitra .aouta:lrrnea:ute en -México.

MADONA.
Oleo moderno. (Sin firma..)

.....

- ..

s•

11
Idem. Idem. ea la capital, "1 36

Sub!Jcnpcidn mensual fnran~a,

�EL MUNDO ILUSTRADO
Douruinigo 4 ck· ::\fayo •de 1

aoi

Domingo 4 de Ma,yo tle 1902

EL :MUKDO ILUSTRADO

CATALANAS.
E L
Tuve un buen encuentro en B11.rcelona: Ramón Araluce, á quien HUS negocios de librería
tenían anela&lt;lo hacía algunos meRes en la
ciudad condal y que paKcaha eontento por entre aquellos almogávares su joven cabeza de
moro sin Reñor. C'on él volvimos á Gracia, visitamos los salones artísticos, en que la moderna pintura catalana ticnclr á riYalizar con
lo mejor que producen actualmente hu, grandes capitales del movimiento ei-tético; con él
visitamos los «Quatrt&gt;gats," taberna á estilo de
las de :\Ioutmartre, pero un poco máR intencionada y extrafüt en HU capric:hosa arquitectura y decorado, y voh-imo:; á «:\Iirarnar,)) á
devorar siRtcmúticament&lt;', eontrmplando el
mar pintado como un mar de teatro, á brochazo limpio, con una compo;.ición de oro y esmeralda, y á escuchar lu-s profesiones tlc fe del
más sabio y más rpgocijaflo &lt;le los doctores de
la universidad; profesiones que habrían hecho
temblar de pavor al Yencrable rcpu hlicaniRmo
del Sr. Pí y )Iargall.
El partido republicano catalán, que no es
soeiafü;ta, pero que i-c coclea mucho con el ::;ocialiRmo, corno los radicales en Francia, tiene,
según pude ohi;crvar, suR pri1wipales fuerzas
organizadas en ]a,; logias masónicas; hablé con
algunos de i,us jefeF&lt;, me parecieron hombres
muy inteligente:&lt; y enérgicoR, apai-ionado::; contra los agentes dc•l régimen monárquico, sin
dü,tinciún de matices; jal'ohinrn; Rinc:ero,:, clerófobos tremendos v fr&lt;lcralistas netos. Demostraban gran afecto, no ele frase, sino razonado, por ~Iéjico, y extraordinaria admiración
por el Pre1;icl('llte; pero esta nota es igual en
España, en todas laR clases y todos los partidos, en todos los que se ocupan en nuestro
país; nos veíamos obligados á poner una sordina en estas alahru1zas 1 por mucho que nos
halagai;en, de miedo de que resultase la nación
menos digna de encomio que RU jefe.
Yo soy un pobre artista marrado que nunca
pude tocar en un piano con las dos manos á
un tiempo, ni acerté á dihujar otra co,;a que
perfiles inverosímilmente irreales; y conste
que prefiero un trozo de cielo bien manchado
á todl)s los libros del mundo ('incluyo en ellos
á Esquilo, á Dante, á Shakespeare, á H ugo,
que son dioses para mí) y un poco de música
que responda á mi música interior, á todos los
dramas y comedias de la tierra. Pero tengo,
como tocloR, mis preferencias dentro de estas
aficiones; visité un templecillo griego, elegante, pulcro, inofcnsiYamente presuntuoso, que
me gustó mucho; el sacerdote de aquel templo
helénico, en que abundan las armaduras medievales, los tapices asiáticos, los borgueños y
credencias del Renacimiento, los sillones de
gran talla y toda clase de baratijas de arte, es
un señor de edad, muy acicalado, muy simpático, con un poco de «pose» á la Carolus Durán; era un duque del pincel, era ~Iasrriera.
Tiene telas bellísimas, mujeres muy bien pintadas, con amor, con voluptuosidad, con deseo ..... .
Aconsejo, para descansar de tanta hermosura, una higiénica ducha glacial bajo las altísimas bóvedas desnudas y tristes (¿son altas,
son hondas?, ¿qué sé yo? aquí estas dos ideas
contrapuestas parecen lo mismo) de Santa
María del Mar. Volví dos ó tres veces; me parecía un barco viejo encallado en las playas de
la eternidad; en barcos de éstos que hoy carcome la herrum be por dentro y desmigaja el
huracán por fuera, se embarcó antaño un ejército, un mundo que iba á la conquista del Paraíso; ay, nosotros, los del «último barco,»
también buscamos el Paraíso, ¿en donde está,
Dios mío? ¡oh! Santa l\Iaría del Mar quizás lo
sabe; y seguíamos recorriendo sus naves sin
crucero y tornamos á subir á la plataforma del
altar mayor, detrás del cual está el coro, austero, sepulcral; el facistol es un mueble de

CAU=f?'ERR A T.

fierro virjo, una eRpccie de• bitácora, allí está
la brújula del buque deRamparnclo . ..... Pero
cómo habla aquella desnudez, pobre y sPcular;
cómo rnnta la canción de In eHpcranza aquella
arquitectura mÍ&gt;'tica, sin literatun1, aquellos
vitrales de pedrería apagada, aqurllo&gt;' oros
muertos del altar...... Santa )faría es el canto
llano de la arquitectura ogira.

Tenía deseos ardientes clr &lt;·onocC'r ft Santiago Rusifiol, un gran ,;incero, ¿,pintor'?, ¿,es&lt;'ritor'? no sé; un artista. cxceli-o de temperamento, de pensamiento, de sentimirnto. LoR que
son así, sin comrdia, sin «pmti-pri¡;,» sin actitudes, sin eákulo. ya sean elái-icos, románticos, naturistaR, decadentista&gt;&lt;, ó todo junto,
me atraen y me rinclen corno un gran e&gt;&lt;pcctáculo de la naturalc7x'l, como una obra suprema de arte, como un sublime pensar.
Cuando mi amigo, el joven diputado catalán Ferrer y ~fas, me decía en )fadrid: «¿,Puedo ai:,e¡i;urar que va vd. á Barcdona·?»-~í, le
conte¡,té, pero YO)' al «cau-fcrrat. ):-Por una
mañana, apenaR fría, de aquel Diciembre, íbamos en peregrinaciln hacia el «Cau-ferrat)) en
compañía de algunos dr ntH';-;tros bueno;-; amigos catalanes )Iercado, Deffi;-; ~, yo. El «Cauferrat)) ( quien tradujera ,mido ftneo)) se al'ercaría mfü-: al signific:ado) eR la c;1sa ele .Jaume
Rusiñol en el pueblecillo de Sitjes (leer Siches) cerca de Barcelona, junto al mar.
El eamino tiene poco de particular: rná,: nos
diYertían nueRtros compafieros de Yiaje, flacoi- ó ~ruesoR, ruhiC'unclos ó púlidos, tocloR enérgicos como el ei-pañol ferruginoso que hablan;
mereaderes corno los de (itnoYa, Florencia ó
Venecia para quicnrs el arli' clice iilgo, que ,:aben drunaRquinar el fierro &lt;le RU vida con los
arabescos de oro de cierto instintivo amor por
lo bello . ........ Tal me paretieron. )!icntras
hablaban ellos re&lt;'ordaba YO; retordaba doR ó
tres viejos catalanei-1 próeere;-; de mi tierra y
amigos íntimoR de mi padre que fueron de las
primeras y mús profunda8 admiraciones de
mi infancia, y ni comprendo á Campeche Hin
murallas ni sin aquelloR Yi0jos torreones de
su comercio y su marina ya muerta: D. Frnn- .
cisco Claussell, D. .José Ferrcr, D. Salvador
Preciat. ........ Los veo con sus panamás de inmensas alas, sus grandes chaquetas flojas de
alpaca, veRtidos de dril blanquísimo, las grandes cadenas de oro sol,re el chaleco y las antiparras de carey, .v paReando por el 11rnelle ó la
alameda con el «licenciadoiJ que tenía el arte
de hacerles confe;sar HU vida y la vida del Campeche de antaño, lo que le diYertía infinitamente ... Buenos amigos, buena gente. Así es
esta: pan, pan, vino, Yino ......... Excepto este gitano que nt ú mi lado, emborronada la
morenísima cara de barba hirsuta v selvosa
cabellera corvina, ojos de brasa, boca sensual,
voz ahogada por el agma y cuerpo endeble y
nervioso. Es el redactor en jefe de «La Yanguardia,,, muy devoto del gran poeta de SitjeR,
muy conocedor de todo el mundo político y
literario español y por más i-eñas andaluz, nada menos que de Hueh·a, de Río-tinto, como quien dice ...... Para estas gentes el talento
es el cigarrillo que fuman sin cesar. En i,uma,
un grupo interesante; toda gente de acción y
de pasión .. .... ¡C6mo nos gustan estos á nosotros los ine1tes, loR gordos ...... !

*
En la estación de Sitjes nos esperaban algunos amigos; uno de ellos, un gigante cobijado
por alianchísimo sombrero, un ·verdadero
chambergo, el desgarbado y anguloso cuerpo
forrado en amplísimo macfarlane azul que tocaba al suelo y mostrando entre la frente car-

gada de sombra por d chambergo y la gran
harba inculta, unos ojoi; de luz propia, risueño,; c·on rcl{uupagos dolorosos, la mancha clara tle la lt'z ú 111cdio tostnr corno un chamiz&lt;.&gt;
y la boea mordaz, irónica, bondadosa, sin embargo, y semmal; labios acos~umbrados á los
largm1 besos ele la Ycnus latm,1. Era Jaume
Rusiiiol.
Hombre es este á c¡uicn no se puede definir,
porque no se le pueden marcar límites, porc¡ue no se puede concretar ¿Es un poetar
Xo ha&lt;'c verso::;, ciertamente, pero ha:v en su
proi;a i;ubstanc:ia y música para muchos poemaR. ¿,Es un pintor'? La técnica no tiene para.
él secretos, ni el estudio de los grandes maestros tiene para él misterios y, sin emhargo, hay
en sus olmtH, algunas franca,:, directas y claras, y otras que traducen la naturaleza con
cierta indecif&lt;ión v amaneramiento y una especie de «partipris » impre¡;ionista y efc?tista, algo de sueño no realizado, de aspiración no satisfecha, de e,:as en que parece
que el autor en lugar de su firma ha puesto un
pincel roto que clice: no, no es esto. Y con
todo, eso es, eso son, la fórmula de toda una
estética, la síntesis de una manera «sui generis»
de sentir lo bello, manera impaciente, enfermiza, que á pesar de los conYencionii-moR dela escuela nueva que busca en combinaciones
de colores que no están en los objctoi-, la impresión de la vida, á distancia,como en la pintura ci-ctnim, resulta pcri,onal y de un buen
gusto refinado y sutil. Xo definiremm;, pues,
á Rusifiol, le denominaremos con una palabra.
abstracta, le llamaremos «un artista.),
Es un emancipado, rompe con las tradicionei, clásicas, odia lo:; colores distintos y directoR, sólo gm;ta del matiz, del medio color, si
pudiera, pintaría con ultra- Yioleta y tiene un
secreto rencor contra los colores visibles del
espectro solar; alma soñadora y mística, y á
pesar de eso, dotada de la más perfecta visión
de la realidad, paRa á todo correr por entre la&amp;
armonías impecables de las composiciones delos clá;;icos, de Rafael para abajo, y adora lasinexperiencias é ingenuidades divinamente infantileR y fascinadoras de los primitivos: Gozzoli, Pinturichio, Lippi, Batticelli, Angélico,
son sus númenes y en España el Greco, el
«realista)) cxtraiio y soberano, sin el cual, acaso, Velúzquez no habría sido Velázquez.
Es un emancipado, un protestante, por ende, quiero decir, un protestador, un protestador elocuente contra la prosa, contra la burgueRía, contra el mercachifl.ismo actual. Admirador y amigo de algunos ele los más conspicuo&amp;
modernistas, reune en su castel artístico de
Sitjes, un grupo de devotos de lo bello, y lesdirige sermones encantadores, como el que así
empieza: "Por tercera vez os reunís en el CAu
FERRAT á orillas del mar; por la tercera vez
huyendo del bullicio de la ciudad, venimos á
soñar junto (t esta hermosa playa, á dejarnos
arrullar al compás de las ondas, á respirar aire de poesía, nosotros, los enfermos del «mal
de prosai, que inunda hoy nuestra tierraAquí venimos huyendo la ciudad para sentirnos juntos y cantar unidos lo que en nosotro&amp;
brota del fondo del sentimiento, para extraernos el frío que co1Te por las venas de cuantos
nos alineamos bajo la bandera del arte; para.
bañamos y embriagarnos de sol y claridad
que nos arranque un momento de la tristeza
de la noche. Venirnos porque necesitamos expulsarnos de tanta farsa egoísta, de tanta sensatez fingida, de tanta comedia de sentido común, de tanta seriedad fingida ó tanta risa
estúpida, impuestas por los menestrales enriquecidos en parte, y en parte por la democracia á esta sociedad nuestra que por miedo
de ser loca se vuelve insípida.,,
«Los ideales de hoy, las solas lidias que á las
grandes mayorías interesen, son cuestiones-

s
~

,11

·,.
~

.

'

...

..

SANTIAGO RUSI KOL .

:materiales tan solo, exijenc-ias del mif,érrimo
&lt;iuerpo; sufrimientos de envidia de los unog y
:ansias de anricia de los otros, riñendo confusamente para contentar los gritos del estómago. Empellones de los de abajo, resisten&lt;iias de los de arriba, clamores de angustia y
mordiscos de agonía para disfrutar, ¡pobres
gentes! lo que ellos llaman "el bienestar de la
vida': ¡Todo por la carne Yil y nada para el
espíntu; todo para alargar la vida y nada para
hermosearla, todo para las hortalizas de una
1&gt;ros'.1' alimenticia y estrag;tda, y nada para los
JardmeR del alma, para los sencleros floridos de
la poesía, para lo~ aye¡.; del sentimiento y las
quejas del corazón, para los pobres ideales de
-&lt;Josas nobles, escondidos r moribundos como
si sintiesen vergüenza de ·Ycr la luz.,¡
. Y ese hombre que Ya allí delante de mí, baJando la cuesta, grande, anguloso, envejecido
por una cruel dolencia, ri~ueño, de ojos en que
se transparenta 1'l bondadosa risa del corazón¡
&lt;Conforma ú su,; prédica~ toda su vida, satura&lt;la de arte y emoción, con un poco de rudo ,,
vivaz perfume marino y una gota amarga cie
&lt;lesprecio por la sociedad en que vive. Su
idealismo no es un éxta~is, es una ira que bus&lt;Ca con la punta de la espada la hinchada piel
&lt;le su época envilecida por la adoración de la
materia para desinflarla y vaciarla de un pin-chazo y luego acostarse á dormir y á ensoñar..

Bajábamos. lJajábamos por entre hileras -ci'e
&lt;Casas limpias y blancas; á meclio camino entramos á una de ellas, de cierto señorial aspecto en su flamante arquitectura neo-gótica,
-digámoslo así: era la casa del concejo; los munícipes de Sitjes se reunen en un salón con
mucho gusto decorado, gracias á la liberalidad
&lt;le uno de los vecinos de más notoriedad: el
~ r. Robert. :Mucho nos complació saberlo y
'Oll' de boca de aquellos distinguidos catalanes
Y del alcalde del pueblo, elogios gue)ndican

el apego y la admiración que allí y en Cataluña toda se profesa 1,or el eminenta profesor,
que es una de las glorias de la ciencia española y ~e la beneficencia uniYersal; oí aquello
con cierto orgullo; el Dr. Robert es mejicano
nacido en Tampico, é hijo de campechano· s~
abuelo e~3: catalún. Había sido la suya un~ de
esas fanuhas que mantenían vivos los vínculos entre la Península y la hija emancipada
co!llo otra d~stinguida familia tampiquefia, d~
origen cata!. n, c¡ue hoy tiene en Méjico re-

pre;-;entantes en la primera línea del afecto y
el respeto social y cuyo representante en Barcelona, Salvador Castellb, es también estimado
y querido.
L)e~amos á la casa de RuRinjol·, como debe
esenb1rse el nombre. Precedidos por el gigant~o p_oeta, pasamos al vestibulillo tapizado de
dtbttJOS .v acuarelas, calzados algunos por firmas célebres, francesas, sobre todo y entramos ó mejor subimos á una gran pi~za dividida á la altura de la mano por una halaustrada
Yieja y s6lida sobre cuya cornisa había tiestoi- y plantas .\' antiguallas: aquí el hogar catalán, la chimenea autGnticamente vetusta rompiendo el decorado general de azulejos romboidales, con suR piedras blancas ricamente
talladas en el Renacimiento eRpañol, que tan
pronto se escapó por lo plateresco hacia minuciosidades infinitaR de ornamentación de
encaje y joyería; junto á la chimenea el banco de piedra, los viejos silloneR. Yo creo que
los tueros que allí se queman tienen un sello también auténtico y viejo. En las paredes
blancas, bajo fas gruesas vigas conHtelaclas de
r?setones de metal, hay cuadros, platos, ¿qué
Re yo? No podía detallar nada; me embargaba
el conjunto.
En el fondo del salón, en la segunda mitad,
una fuente que bullía, frente á un inmenso
vitral, detrás del cual flameaba la tapicería
de oro del «Cau ferrat». Allá fuimos subimos
á tui torreoncillo, enclavado en una ;oca· todo
el l\Icditerráneo .á nuestros pieR. Todo: porque aquel azul era i-in límites en su intensidad ,Y en su extensión; seguíamos debajo de
nosotros los graciosos entrantes del mar entre
loR cantiles; no tr:tgicos, sino idílicoR de la
coi-ta, un i61ote poblado ele gatos, mant~niclos
por el municipio, colonia penal, hastante floreciente como las de todas las vfotimrs de la
injusticia humana «;,Por qué abomina vd. de
los colores francos y netos, de los azules puros, en la obra del artista, ¡oh maestro querido! si la naturaleza los emplea'? ¡Ah! si el pintor pudi~ra mmr pinceles &lt;le rayos de sol y
reproducir estas transparencias divinas yo 108
admitiría.,,
'
Un averío de velas latinas salpicaba fl!' triángulos de lino blan&lt;'o aquel zafiro infinito que
se movía r respiraba y reía. J~n el horizonte
la f-lilueta casi diáfana de un «Steamcr» que
rayaba el domo bruñiclo del ciclo co:1 larga
e:&lt;tría tle humo.
Allí habríansc paRaclo las horas, la~ vidas;
la luz azul que de la mar nmfo, así como ('li ra h« enfermedacle,- dP lm, tejiclo,;1 Huele clcsinfeetar y purificar el alma; se siente uno
bueno, mejor cuando meno¡;, Fuerza era subir
al pisr1 alto; íhamm, el'! c·mioRi,lad en (·uriosi-

"Lá MORFIIIIA" (Cuadro de Rusill.ol i

�Do!mJinigo 4 die )Iao·o de HIO'.?
dad, de antigualla en antigualla, entrando,
corno filtrado:, al tm,·és clel muro del tiempo,
en otros 1:1igloR, lejos .dl'l enr(tcter industrial
del arte mu&lt;lerno, lejos &lt;le la m:í&lt;1uirni que
forja sin concieneia, en la,; épocas en lJlle la,
nIRquina era la mano, la inteligencia, el instinto estético.
El salón alto es un mm,eo &lt;le fierros Yiejos,
las paredes están tapizadas de lhwes, de ce. rrojos, de picaportes, de alelabas ~· aldabones,
¿.&lt;1ué sé yo'? rn mundo de fantasía y &lt;l&lt;' arte,
de calados de acero, de encajes tenues de
hierro, de htbcrintos ingeniosos en las 11,'lYc:-y en las chapmi, pero todo antiguo, todo personal ; llaYe ó aldabón de aquéllos había c1uc
parecían retratar á su autor anónimo ó reYelar una época; era toda una psicología simholizada en hieroglifos de fierro, Y no era todo,
atriles, fa:;cistoleR, fanales, candela hros góticos de los siglos XII y XIII, no finamente
cincelados como los franceses ó italianos de
ac1uella época, sino toscos y geni&lt;1les como era
el temperamento del obrero catalán; lechos
,del tiempo ele los «consellers.» ¡Cuánta paciencia, cuánto gusto, cuánto &lt;linero. para
j untar esto! .\llí entre aquel muReo de arte
muerto, de arte que no volverá, que no tiene
para que Yolver, dos tC'las pinta&lt;las por Teotocopuli ( el Greco) el sublime y desigual arti~ta cretense que vino al Occidente europeo
en plena celad de oro del Renacimiento italiano y supo ser original en medio &lt;le los maestros y llegó á ser excéntrico, demente dicen algi.mo&gt;&lt;- Ei,tos «grecos,, tienen una regocijada
h istoria que Rusiñol cuenta en su libro de
impresione,- artísticas, el único que, según
creo, ha pu blicado en castellano y en donde
con una elegancia y gracia de estilo incompa.ro bks1 expone á vuela pluma su estética y su
alma.
La alcoba del poeta es un cuarto decorado de una cama que tiene doscientos años,
de unos muebles de la misma edad, y blanca y
envuelta en muselina como la de una doncella; en una rncRa un volumen de Montesquiou
r-Fezensac,

***

En torno de la fuente que regaba un poco
fa meRa y un mucho las plantas que la rodeaban, teniendo por cortina del gran vitral la seda joyante del Mediterráneo, almorzamos opíparamente, servidos por una fresca y guapa
muchacha, «spécimen» puro de la aldeana de
Cataluña, todo col or de manzana en el rostro,
~rana en los labios, sombra dorada en los ojos;
fuerte, pero esbelta y reidora, y por su marido,
&lt;1ue le hacía parangón por lo fuerte y lo sano.
El poeta, convaleciente todavía de una enfermedad nefrítica, de la que pudo escapar
gracias á dolorosas operaciones, no desmintió
1.m momento su buen humor: brindó, predicó,
cantó y contó á maravilla ¡oh! no, sus cuens
tos no estaban hechos para ser oídos por las
madonas de Boticelli, no; eran ecos de la ,ida
del barrio latino, sal gruesa y picante fuerte¡
pero capaz de hacer reír al dragón esculpido
en el «picaportas de la casa del Arcedift, » ¡Y
J&gt;ensar que este estudiante de inagotable y endiablada facundia es un melancólico, es un
soñador airado y triste cuando hace sus devociones ante el altar del arte! Por allí había
cuadr os suyos, paisajes los más, rincones de
jardines españoles, cementerios de aldea sombreados por altos abetos negros que dibujan
sus largos piñones de sombra en el suelo enrojecido por el sol, y recuerdos de la Alhambra, del Generalife; sobre una puerta, frente
á m i asiento, veía yo una mujer que parecía
un cadáver en el fondo de cuyo corazón no se
hubie&amp;e apagado todavía la lámpara, . , . Era
la &lt;emor:finómana» de Rusiñol, su mejor tela
quizás, sin duda la más YiYida, y es una
muerta... . .. ,,.
Después de comer, un «coup de theatre,» un
cuadro de Zuloaga, el admirable pintor vizcaíno, el amigo fraternal de nuestro huésped,
Era una fragua en Vizcaya, de una fuerza, de
una expresión, de una verdad en su sencillez
&lt;le colorido y composición que hacían re~ordar al maestro, al formidable, al sin par.
Parecía un cuadro hecho en su taller y toca-

EL )IUNDO I LUSTRADO

EL )IUXDO IL'C'STRADO

.

l

D

l.

1

EI, "CAU F ERRAT,"-[EI: Hogar en la sala baja,]

do por el miRmo pincel que di6 color y vida
á la FORJA DE YuLCAXO. Una excursión á la
encantadora playa en donde el artista y sus
amigos han levantado una elegante estatua al
Greco, terminó la visita .. ,,,

¡Adi6s, mi querido gran poeta, indeciso ens
tre el pincel y la pluma! ..... Los hombres cos
mo vos son necesarios, parece que vivís en lo
pasado, en lo muerto, y no, lo pasado redivive en vuestra alma; y no sabéis decir cómo,
pero si podéis balbucir y murmurar vuestro
infinito anhelo; n1estra eterna balada á esa luna que refleja la luz invisible de un ideal, de
un sol que tramontó las cumbres de la edad
del arte, porque era la edad de la fe, es necesaria en nuestro tiempo de mecánica y de negocio; es para el hombre de trabajo sin compensación cuando est.á abajo, y sin ideal cuando está arriba, un descanso, una música; es
la sombra de la noche, la frescura del bosque
y la risa de la fuente sumadas en el canto escondido del RUISEÑOR.

CERILLOS CHINOS.
N'o sé si es Alarcón quien ha escrito una serie de estudios intitulados, respectivamente:
Lo que se ve, Lo que se oye, Lo que se huefe,
Lo que se gusta y Lo que se tienta en las Exposiciones Universales, El simpático escritor
comprendió sin duda que para dar una idea
de ese caos organizado, eran indispensables
una clasificación mu~, rigorosa y una exposición muy metódica, Cuando se tiene mucho
que decir, debe procederse como cuando se tiene mucho que empacar. Hay que acomodar
aristas, que imbricar ángulos, que empalmar
superficies, que escalonar y acuñar volúmenes
á fin d e ahorrar espacio y de poder encerrar
mucho en poco.
El lo consiguió mediante su clasificaci6n de
las cosas en función de los sentidos y gracias
al ordenamiento de los hechos en razón de las
sensaciones que provocan,
La tarea es enorme, Una Exposición Universal es, en suma, una síntesis, una reducción, un e.xtracto del mundo mismo. Dánse
cita ahí las ciencias, las artes, las letras, la industria; la Naturaleza con todos sus productos y con todos sus panoramas, desde el peder-

nal hasta la flor y desde el lago hasta la cordillera, De un lado la maquinaria, podero:::a y
deF-mesurada, hace girar sus volantes y oscilar
sus balancines entre Yapores que silban y chispas que centellean, fabricando toda clase de artefactos y produciendo toda clase de artícul os,
bombones lo m i::11110 que placasl de blindaje,
encajes y fallas lo mismo que rieles, Del otro
los márn10les y los bronces reproducen las formas inmortal es de dioses y de ninfas; los cuadros recuerdan los episodios de la historia, las
leyendas de la mitología, las escenas de la Yida diaria, Aquí brillan en sus estuches las joyas, despidiendo iris y envolviéndose en refulgencias; ¡i,llá, en sus frascos, dibujan ,-us
formas extrañas y siniestras los fetos y los
monstruos.
Los esqueletos y los despellejados manequíes anatómicos parecen contemplar, meditabundos y filosóficos, los esplendores de la moda y las e:xtraYagancias de la vanidad humana.
:Mientras de un pebetero se exhalan perfumes,
de un respiradero se desprenden acres emanaciones industriales. Hay vapores culinarios que abren el apetito, y exhalaciones nauseabundas que lo cierran. Se oyen á. la vez.
crujidos, chirridos, murmullos y cantos. A
dos pasos de una bocina que ensordece, se oye
sonar una música que deleita,
Se come de todo y de todo se bebe¡ arroz
con popotes á la usanza china; caviar á la rusa, pilaf á la turca, cebada á la tártara, ratasá la japonesa, cerveza negra, como en Anvers,
ale corno en Londres, wiskey como en Nueva
York, sidra, champagne y hasta pulque mejicano. Se dan cita todos los pueblos, negros,
blancos, cobrizos, amarillos, vistiendo dalmá,
ticas, capas, jubones, enagüillas multicolorescalzando sandalias, coturnos, botas, huara,
ches; con sombreros redondos, turbantes, chechías, gorras de astrakán.
Las construcciones son tan heteróclitas y
variadas como todo lo demás. Junto á un
templo griego imitado del Partenón, se alza
una pagoda china importada de Shan-Ghay;.
al lado de un palacio veneciano REINA una
choza canaca; el arco de triunfo fraterniza con
la noria argelina, Sillones con ruedas, ferrocarriles Decauville, plataformas m6viles, tranvías eléctricos y barquitas automóviles facilitan la circulación.
Quien ha visto una Exposición Universal,
y el que esto escribe ha tenido la fortuna de visitar dos y á mayor abundamiento en París,
ha ,~sto todo cuanto hay que ver y ad.mirado
cuanto hay que admirar; ha tomado el pulso,
á la VITALIDAD humana, sentido y medido la.
omnipotencia del genio y el poder transfor-'

mador ,\' n·dl•ntor dl'l trahajo, H' ha r&lt;'l'OJH'iliaclo con la humanidad Y con la C'i,·ilir.,1l'i{rn
y }l('l'l'l'l'llhl&lt;lo Kll e;;pl'ranza y su fo l'll l'l porYl'llil'.
('uarnlo pa;;ado l'1 til'lllpo 111(' he pre·guntaclo
qué co::1a ú qn(. co;;a:,; Prt (';;e Ya ria do y ei&lt;tupendo C'onjunto me han e·onmm·iclo ó impn•sionado mú::1; e·núlcs ele tanto:; prodigios han ckjado
huella mú;; profunda en mi alma, aenho por
contestar que dos: la prinic•ra locomotora y los
cerillo::1 chinor-, Hahle111os ele é::1toi- últimos,
que son poco conoÑ&lt;los,
\'üütahn C'l jurado del ramo ele cerillos l'l
departamento chino, ~' fué recibido por un
mandarín, :rngusto, nobilísimo, l&gt;orclado ,\' rccaniado en todns ]:is costuras, f'u1wrnda la nariz por un par &lt;le gat'a:-- enorm(•,; de &lt;'ristalcs
circulan•s, y asi:--tido por un int1~rprete.
- E xh iben ui-kclc~ cerillo,;,
-i'4Í, :,;rñor.
-~írnrnse t•11seiiúrno:--lo8.
El 111:111&lt;!.1rín tomó(!¡- un l'&gt;'('apamte una:-;
cajas ele cartón y nos las cli::1tribnyó. Contenían pura ,r 8impkmcntc uno8 popotes como
de veinte centínwtro::1 dr largo, ;;in huella alguna de fósforo ó azufrl'.
E l ju rado lo::; miraba, remiraba y revohía.
sin atinar cómo p()(lría hncé rseles arder. Viendo Jo cual el mandarín, irnperturba.ble, pidií,
al intérprrte un cerillo europeo, é impal'\i ble lo
encendió y c·on él p rendió fuego al popott·,
ofreciéndolo cleRpués [tla adm iración y al fallo
del jnrado, Una buena m itad de éste que&lt;ló
cOJwertida en e¡.:tatua de sal, en tanto que la
otra mitarl reía :t mandíbula batiente y comcnta ba ruido,-amentc el caso.
-¡Cerillos que se encienden con cerillo!
¡Esto no se ve mft1:1 que en China! Préskme
vcl. sus cerillos para encender los míos.
A mayor abundamiento, el popote, apenas
encendido Re había apagado, con,-,en·at1(lo tan
sólo una especie ele muñon negr uzc·o en uno
de suR extremo:-. Aqu í la hihtridacl se h izo general. No sólo se n ccf'sitahan cerillos para encender aquellos cerillos, ::sino que ademáR ni
con la ayuda del cerillo ardían.
-«¡ ¡Quelle hlague! !» exclamaban los hornbreR buenos del jurado.
El mandarín, entonceR, :-in perder su i-angre fría sopló ,mbre el cabo ennegrecido del popote, y con gran c,;tupefacciún de los circunstantes, el popote volvió ú arder lo bastante para permitir encender un cigarro ó una bugía,
Lo dejó apagar y enfriar de nuevo y rnlvió á
soplar i,obre él r el popote Yohió á arder, La
experiencia se repitió de m1ern diez, Yeinte
veces con el mismo sorprendente resultado, r
por más que se dejaran transcurrir cinco ,r
diez minutos, al menor soplo el popotc ardía
de nueYo.
La hilaridad hahía cesado y la había reemplazado el asombro. En medio ele él, el mandarín dirigiéndose al presidente del jurado,
director, por miís Hefías, clel eRtanco frands
de cerillos, le dijo con HU nwclia lengua)' en un
francés apenas i nteligible.
-¿Mejor cerillo chino ú crrillo francú/ Cerillo francés no arde. Cerillo chino no se
apaga.

PENSAMIENTOS.
El sen·iC'io militar &lt;'S C'l complrnll'nto ele la
educación m1eional.

F. BHnrnm¡.;,
Las nuhP:,; puPelen ocultar una estn·lla, 1wro
las nubes pa~an y ht l'Strella queda.
LtTY Fi:1,1x-L.u·n¡.:,

VIAJES AL IDEAL.
NOTAS IBTIM.AS.
DIAZ ALBEB'l'Illl'I.

La ¡n·rnr-a ele la Ifahana nos tnw una noticia mu\' tri:-tc-: la 111 ue1ie &lt;le un nrti;;ta .
Era i.111 mago &lt;le•l Yiolín. l lace onee añoiYino á .'.\Iéxi~·o y dió rnrios c·om·icrto:,; en el
Tmtro Xacional.· Ya no existen ni l'l teatro ni
el Yiolinista.
l'crn en mí ha qucclaelo un reeul'rdo Yivísimo &lt;le .iu pr&lt;•sentación, que Yo,v ahora á n•produeir á manern de cfínwro homenaje, l'n una:,;
('llantas líneas.

Cuando apareciú Díaz .\lhertini, se prndujn
un niurlllullo cll' c·urioRiclad; n•( 01TiÚ C'l katro
un c::1treme{'i1uicnto de silllpatía,
0

primer lw,ao. ('] cliúlogo &lt;h• los ea,-;to:-- nni'.m'H,
el ritmo 1lc· la" frn::1c•s e·,1nell'nt&lt;"s, dl' los JUmmentos apa:--ionn&lt;lor-·?
¿.Quién sai&gt;&lt;' clP:--pcrtar en la mcrnorin, &lt;·&lt;m
armonía:-, la illlagcn ele la nm·ia mm•rta ú la
escena del adiús &lt;k;sp:--1wra&lt;10·?
Y, mientra:- Allll'rtini toeal,a d anclante del
coneil'rto el!' .'.\Il'ncklssohn, lo;; re(·uerclo:-- lernntarnn el nido: allá ihan en handacla:s, con rumbo ú lo pa::1ado, :t husC'ar lo:- días ele oro ele la.
niñe·z, la:-- noches azuh•s 1le la~ eita:-- 1le amor,
las hora~ nl'gras elt• las tristezas, lo,: instantes
fugitirns tk las al&lt;•gría:s.
Xo, no c•ra ,\lhertini el c¡ue toC'aha; e1 ra llll&lt;':&lt;tra alllia que llornha.
lkspu[.s ...... al cll':sa parl'&lt;·t•r l'l fxta,;i::1, allí
estaba e•! ,·iolini;-ta. rnt·e·i&lt;"ndo "u.1,·e é impere·c·ptihlenicntc' l'l eucrpo, i1wlinando la l'aheza
haC'i:t el in:--trnmento t'Ol1 una e·o111plaeencia ele
inspimclo, 111a1wjanclo el arc-o qu&lt;' C'Orre ágil,
:-e &lt;k,-liza e·on tilllitll'z, hiere eon ,rniorosa suaYida&lt;l. ataca e·cm furia inu:-itada, pa:-:a en Yérticro l oto ~obre las cuerclas "al fin, e·omo fati:aclo
r' tit•nl' earicias rnlu¡'ituor-as
.
.\' &lt;leliea.dPzns ent·r,·antcs qne produ&lt;·l'll &lt;¡nejas de eri:-tal
que ,·ihra al hcso ele· la luz.
¡&lt;}ut': maravillas de· cjeeueiún nos ha mostnHlo &lt;•:--t&lt;' mago del arte cu ,cper1wtuas m ovile»
:· l'll la "Danza ele lm, .Brujas.»
.\lbertini Sl'lltÍa h ondo,,· cjl'CUtai&gt;a acl mirahltment&lt;',
El ,·iolín tomaba en i'U&gt;- 111,mo:- una Yida
l'Xtraña, fantú,-tiea, c·olllllO\'('&lt;lora; dentro de
la frúgil caja de madera, un gran rnrazón golpeaha, como dl'ntrn ele un tórax; ¡oíair- eómo
palpitaba ele nngu::1tia; e::1euchahais eémio latía
de phtc&lt;•r!
A las \'l'ees pnrl'l'Ía que ccPuek» e:-eonclielo en
pl inr-tnmwnto, imitaha 101&lt; mnrmullos de las
H•lrn,-;; el torrentl' que cal', la pahncm que se
mec·e, c&gt;l agua qne &lt;·one, el pájarn que gorjea.
¡) [i,-terioso lcngnajr ele la Xatnra leza, rncerra&lt;lo por aiic cll' enrnntamiento c•n rl Yiolín
&lt;le Alhc•rtini!
Otra:- Ye(·c•s allí ::&lt;&lt;• agazapaba, un srr inYisihle: eantaha, lloraha, reía; lanzaha roncas careajaclas ~· gritos alegres, Albertini lo detenía,
lo :-mjc•tnha, lo rnanclaha; y cuando el arco Re
de~prenclía de la:- e·uerclm:, el alaclo ¡i;nomo cnrn nclecía y huía. el c•,-;píritu tornaba del C'Clcstial arrobamiento ,v l'I aplauso e:-tallaba como
una trm1w,-;tncl de emocionPs com primiclaA .. _

DIAZ ALBERTINI,

¡ Qué figura tan intne•:--antc la dd gran ,·iolinista! Sobre &lt;'I cuerpo &lt;le haja estatura, se
erguía la ealwza, &lt;'0n altivez olímpiC'a; una eaher.a de eahellcra larga _v enere:spada, &lt;·01110 f-i
la ini-pirfü•ión al salir, In rcrnlvic•ra; &lt;le frrntC'
serena, ahon•daeb, lurnino;.:a; ojos &lt;lP mirada
tranquila, fulgurante', inten"a; ojos que relampagueaban de i1111n·m·i,-o, l'0mo el horizonte'
en una noche ele m-;tío; faz apolínea, ele perfile::1 suaYrs, que conser\'ahaaún finosra;-gos ele
adolcscenk: y, ;-ohr&lt;' c·:--tas fac-eione", mareada
una ;.:ingnlar cxprP!:'ión ele rngueclacl indiferente, &lt;le distracción cándida, como si d ecrebrn,
desligado ele laA srnisacio1wi&lt; ele la Yicla rml, se·
ocupa:--e en elahomr pensamientos de poc:--ía
hrumosa, ú rn clc:--pertnr rrcue•rdos ele• C'o:-as
queridas ,v lejanas,
Díaz .Albertini Yeía Rin mirar, e·omo ,-i c·1itrc
lo:-; ohj&lt;'los y lo:-- rayo,; de :-u mirada f'l' intl'!'pusi(•ran la:-- ,·i,-ioneR elr un :suetio,
Yo aplaudí cksclc· mi huhwa: aqtwl noble
rnr-tro llll' d&lt;•jaha a&lt;liYinar un e':-;píritu radiank y alto.
Y toc·ú; ~· e·uanclo d ar('0 pasó ro:-an&lt;lo la~
c·ner1l,t;- sonoras, C'0lll0 una ala la Sll)ll'rfic-ÍP &lt;le
la linfa, d instrnlllcnto c·xhaló nota~-mita,l
quejas, mitacl gorjeo:-:-quc llegaron á mi alma como el'0S aclormecido:-- de YOt·(!s mistl'rio:&lt;aF- que mr decían: ¡stwtia!
Xo; ar¡uello no cm el "conC'ierto" de ~fcndel::1sohn ¿.(lu(, pauta aprisiona lo,: suspiros'?
¿Qné signos expre,;an el «bú11olo» ele los ;sollozos'? ¿Dónde está h nwlodía que eneierm la
halada arrnllaclora ele la cnna, rl rumor dc&gt;l

LUZ DE LUNA.
La luna. toll10 múscara &lt;le un clrama
Que la c·laYe clel mnnclo &lt;le:--nuwce,
C'omo funcli&lt;la plata resplancleee
Y un tl';;oro ele porn1¡¡1:,; clcs¡mrrnma!
Hay vroeligio,-; (lp luz c·n &lt;·,ula rama
Qu(• á un clelirank inqrnl;::o se estremece,
Y el firmanwnto cliúfano lHll'ec·r
De YÍ&lt;lrio ,\' :-ecla portcnto:--a trama.
En la arC'ada ele] patio ~r• &lt;lifuncle
rna luz azulada; e:-- un en:--nl'iio
De fiesta el &lt;¡ne e•n lo:-- (unhitos elintga,
Y mi pa:::-ión &lt;1ue en el misterio sr huncle
Con &lt;ll·licia eontempla, eonio un sueño
t·na fi¡i;ura ele• mujer. muy Yaga!

lf ica rdo f;ómez /(obelo.

�DOIIIl!ing-0 4 die 1Ia¡yo de 1902

EL ~.\IUNDO ILUSTRADO

•

Dorruing-0 4 die ifayo de 1902

EL }fuXDO lLCi':iTHADO

CONCURSO DE CAKONES KRUPP, CANET YIIOMDRAGON.--BRILLAUR PARAUA IIILITAR.--BESRR\'ISTAS ENACCION.
ron medida", pe;;os, cte.,~· en i-eguida se comenzaron ú haeer las pruebas sobre el campo, ta.rea que ocupó
á la comisión por cliez días con:-:ecutivos.
El día 18 ,lel próximo paRaclo
Abril ,-;e llevaron á cabo las pruebas
prácticas preliminare:4, concurriPn&lt;lo
al campo &lt;le tiro el señor Pref-i&lt;lentc
de la República .r rl scfior ) IiniRtro
de la Guerra, loi- G-encrales y Coroneles que mandan los cuerpos de arti.llcría, y la mayor parte de los .Jefes del Ejército.
Las prnebas Re efectuaron con toda minueiusida&lt;l, en presencia de los
8rcs. Krnpp y Canet y del Sr. Coronel ) [anucl )1omlragón, autor de la,
boca de furgo mexicana prcsc•ntada,
á concurso.
Aun no e,; conocido el dictamen
que rendirá la Comisión técnica, y
en los círculos militares se le espera
con~entusiasmo, porque ha Rirlo Yer-

Callón'Krupp oo baterfa.

tlánclole ~ frente, en el Riguiente dispositivo._,:
Zapallores, 3?, 16?, 17? y 24? Batallones,~•
columna por batallonc~, con sus bandas y musicas á la izquierda. El costado derecho de
cada hatn.llón se apoyaba en la orilla de la
banqueta del Portal de las Flores y Puente de
Palacio. La distancia entre los batallones era
ele 3 m. -&gt;0, en el concepto de que el 24? quedaba al borde exterior de la banqueta del Zócalo, del lado Oriente.

* *.*

CORONE [, M ANUEL MONDRAGON.

El celo de nuc"tro gobierno por clofar del
mejor armamento al Ejército mexicano, ha hecho que se abra un concurso de bocas de fuego,
en el que han figu rado las llamadas Krnpp,
Canct y 1\fondragón, C]_Ue hasta la fecha se
cuentan entre las mejores que existen en el
mundo.
Forman la comisión que habrú de dictaminar sobre la supcrioridarl de los caíiones, los
seíiores Coronel ,Juan Villegas, Jefe del Departamento de Artillería; Ma)'Or Rafael Eguía
Lis; Capitanes primeros, Víctor Hemández
-Covarrubias, Francisco Nan·áez, y Tenientes,
Enrique Ruiz y Fernández y Serna.
Las pruebas que se han efectuado son las de
resü,tencia, ligereza y tiro, para las cuales se
-0rganizó una expedición militar.
Los primeros estudios fueron de gabinete.
.Se hicieron alguna~ comparaciones, se toma-

Callón Saint Chamond-Mondrag6n, haciendo fuego rápido.

daderamente agra&lt;lable Yer que el producto de
la inteligencia de un mexicano figure con buen
éxito al lado de aquellos que se han reputado
como primeros en el mundo.

Kuestras ilustraciones representan algunas
escenas de las pruebas que se efectuaron en la
Escuela de Tiro de San Lázaro.

A retacruarclia clcl 24?, Y cubriéndose con la.
"
.
,
&lt;lerccha, formaron en columna por batena.'!,
un grupo de Artillería. montada y uno de á
(•aballo ,. á continuación, m columna por esrna&lt;lro;1es, los drl 3?, 4'? y í'? Regimientos,
siendo ele 4 metros las distancias en estas columna,t Las hanclas y músicas Re colocaron á
la izquierda de las primeras haterías y escuadrones.
La c-olocación inclicada no podía ser más
llamativa ni de mejoras efecto;;.

Callón Scheider Canet en bateña,

..

1!

:!
.9
4)

•••
Aquellas línea,; desplegada¡,. &lt;le los infantes,
tan recta¡,. y simétricaf'¡ la formación de la Artillería y de los Regimiento:-; y las distancias
!!Uardadas entre cuerpo ~· euerpo, hicieron del
conjunto un cuadro marcial hermosamente sugesti rn que proYocó aplausof-.
.
La Secretaría de Guerra pm,o así de marufiesto la disciplina é inf'trncrión de todos los
cuerpos que guarnecen la capital.

Publicamos hoy un grabado
que da perfecta idea de la gran ,
parada militar efectuada el 2 11~•11t:a,.,,.._
de Abril último, en honor del
Sr. General Díaz y en celebración del aniversa1:io ele la gloriosa toma de Puebla, por el
denodado Ejército de Oriente.
La Plaza de la Constitución,
en todo su conjunto, se ofrece ft
la vista, drstacándose en sus
costa.dos del Oriente y Sur las
tropas foderales, en forma&lt;:ión
vistosísi ma.
Estaban situadas paralelaCallón Saint Chamond-Mondragón y su nnevo carro de mnnicioll'8s
mente al Palacio ~acional y
en baterla,

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�Domingo 4 ,die Mayo de 1902

EL .MU:N"DO ILUSTRADO

-, \~~T¡~)Q)
~lJj

I nstrucción de reservistas.-M ovimientos de caballería.

LOS RESERVISTAS EN ACCION.

Se cree que antes &lt;le un mes la. Reserva se
compondrá tle 2,000 oficialc,;.

La S&lt;.'gunda fü•srrrn del Ejértito :-e considera como un Cuerpo ele importancia, dado:- los
:fines de s u institución, d cntusin1-1mo que de:,;pierta en la jtn-&lt;.'ntml mexicana, por e1 deseo
de ;;crvir ú la patria en aptitud l'fL•ctirn, y el
grado de inRtrucción militar que rnn alcanzando todos los que á ~I perkrw&lt;·en.

Loi, Rcsen·istas de esta capital concurren
todos los domingos, durante la mafi.ana, al
tampo tlc Anzm('K y ahí hacen su práctica,
mandando tropas regulare-.'-, bajo la \'igilancia
clel J eje del Drpartamento del Estado :i\Iayor
Especial y los que tienen el &lt;·aráetcr ele instructorC'R.

Los movimientos que se ejecutan atraen numerosa concurrencia, sirviendo estos actos públicos para demostrar el empeño que toma el
Hr. Ministro de la Guerra, por los adelantos
del Ejército.
Publicamos tres grabados que representan
la instrucción tle los HC'RerYÜ,tas en las tres arma:-.

I nstrucción de reser vistas.-Maniobras de Artillerla.

DEL NATURAL.
Fulgor tle luna que en las ondas riela,
PC'rfumc agreste por los aires Yaga,
Rumor ele notas en la brisa vuela
Y allá ...... en lejana confusión Re apaga.....
Pareja amante que goz:ar anhela
La soledad cuyo misterio halaga,
E n tra al esquife que brillante estela
Deja, cual cisne que en nadar se embriaga.
Huye Yeloz, se aleja prc:-urosa,
Y, cunl se mece sobre el mar el ílY&lt;',
Se columpia la frágil na\'ccilla ......
De pronto, C'l remo de su afún reposa,
Y no se escucha otro rumor que !'l suave
De ornlas que bC'san la afilada quilla ......
J. Pablo Franco.

SU BELLEZA,
Su belleza era un árbol que mecía
del viento al soplo su penacho erguido,
y &lt;'ll cuyas ramas construyó RU nielo
el ave ,le la eterna poeRía.
Yo &lt;lesperté bajo su sombra un dfo,
por ht impaciencia el corazón trarnúdo,
y de hinojos postréme embebecido,
al contemplar su noble gallardía.

Torpe Adán de un moderno Paraíso,
gustar el fruto de aquel árbol &lt;Jniso
mi alma, en el ardor de su imp,tcicncia;

Y llevarlo á. mi bo&lt;'a logré a~tuto;
mas el almíbar de aquel tierno fruto
enyenenó por :-iempre mi existencia.
Aurelio aonzález Carrasco.

TORRIDO.

Y en busca tlel ansiado, del singular remedio
Conque calmar su fiebre, su inextinguibletedio,

Por el gran moribundo libé un sagrado vino
A la luz Hoñolienta de un verso alejandrino.
l\Iientras tocaba el grillo del blanco mediodía
Bajo la gloria, el pífano de su melancolía.

.-.

Aquilino~ V/1/egaa.

Un enorme Hilcncio ele vergonzante cripta
Donde la vida loca se retuerce proscripta.
Los lagartos, el frío de :-us cntrafias yertas
~latan entre el rcscolclo &lt;le sus arenas muertas.
Y desfilan las Yíboras: son Yenles latigazos
A los pobres vencidos, los Redientos 1ibazoR.
En el verde murientc del pajonal hinmto,
El Rol lanza su rayo &lt;ksolaclor y hrnto.

Su rayo, puñal blanco de ardoroso diamante
Que le &lt;'lava á la tiena desnuda ." rutilante.
Y hav un hervordcfragua,;;obre laroea enhiesta
Doncle el nC'gro granito, de fiebre se retuesta.
Y el río tlcslizan&lt;lo, bajo las verdes frondas,
Sus negras y pesadas y adormecidas ondas,
Dice HU gran tristeza; mientras ferviC'ntemcnte
Las an•nas se ahrevai1 de la man~a corriente.

Y bajo la gran gloria del blanco mediodía
El grillo toca el pífano de su melancolía.

Y pen:-;é en las ('aricias y pensé en el anhelo,
Con rO&amp;'l&lt;los ele nácar, con frescuras de hielo
Que ha tiempo que cultivo.temeroso y doliente
En la maceta triste ele mi alma. adolescente.

Y camello can~ado flt-1 lángui&lt;lo desic,1-to,
VínuC'stroamorcnfom11 i, nuestro cariño m U&lt;'rto.

Domingo

EL 1[17XDO ITX:-:iTIL\ DO

GRITO POSTRERO.
La pálida Nereida americana,
la reina de los mares &lt;le Occidente
sacude su melena refulgente
como un rayo de sol en la sabana.
R:tdiantc y luchadora la maíiana
acarició su ensangrentada frente
y su selva escuchó cual mar rugiente
el tropel de la carga ~oberana.
Hoy, si el que ayer se declaraba hermano
no quiere avasallar, ¡guerra al tirano!
brille el acero libertario y fuerte,

1.-Pue nte de Pat éhé. (Querétaro.)
2.-Caída de agua

de S a nta

Cruz, ( Morelos).

3.-Los puentes de San Angel.
4.- Pue nte Viejo e n Coyoacán.

y resuenen tle nuevo lo:-; clarines

ilamando r~ los hcr6iecis paladines
al último combate &lt;le la muerte.

5.-Gruta á inmediaciones de San Angel.

1

-:1:

die 11ayo 'de 1002

�Domingo 4 &lt;le Mayo de 1902

EL 1IUKDO ILUSTRADO

Doo1Jiugo 4 die- ).faiyo de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

~
Damas
distinguidas.
00

JU Sifón de Churubusco.

La obra tardó más de un ailo, y se construyó bajo la dirección de los señores ingenieros
Angel Lascuráin y Enrique Guzmán.
La obra, que es grandiosa, consta de tres parLa Comisión Hidrográfica en su sección del
tes principales: el sifón, fa desYiación del cauValle de :México, acaba de llevar á término
ce .del río de Churubusco, y un puente sober]a construcción de un nuc,•o sifón f':obre el cabio levantado en la calzada que va de Ixfacalnal nacional, destinado á dar paR0 bajo éste al
co á Mexicalzingo, lugar del sifón.
río de Churubusco.
Las obras tienen
por objeto, ante todo, evitar que el río
de Churubusco desemboque en el canal
nacional, para que
no se azolve éste, lo
que traería e o m o
perjuicio directo la
disminución del
caudal de agua del
canal nacjonal.
Para obtener esto,
fné necesario llevai·
á cabo una larga desviación del cauce del
río, pues éste desembocaba m u c h o
más arriba del canal
nacional, cerca ele
un punto denominado « Buenos Aires,» desde donde se
abrió el cauce nuevo, llevado hasta
atravesar el canal
donde existe el sifón, y en la actualidad se prolonga hasta un canal de derivación que lo aleja
de dondepueda cauSftT perjlúcios.
En una de las fotografías, tomada á
lo largo del canal
nacional, se Yen los
muros de fierro que
constituyen la parte
lateral y superior
del sifón. Se ven,
además, las salientes ele mampostería
del puente, hacia la
izqlúerda. A éste le
falta la ohra de ornamentación únicamente.
La otra fotogmfía
está tomada desde el
nuevo cauce del río
de Churubusco v se
ven en el fondo v
bajo del puente lo.'!
· Debido al cincel del escultor J ujalbet Augusto'• Cqmtc tiene y.a un grandt's conductos
monumento digno de su memoria.
'
' ,•
cuadrilongos por
Fué inaugur~do el día 23 de Marzo, en la plaza de · la Sorbon~, en donde el agua pad centro del barr10 de las Escuelas, es decir, en el corazón de la vida in- sa. Este tramo lo
tekctual que el filósofo amaba tanto.
están ahon&lt;lando en

MONUMENTO Á AUGUSTO. COMTE.

SRITA. ELENA DE QUEVEDO.

la actualidad. L1s obras íuenm ya inauguradas y desde luego el sifón empezó á funcionar,
pasando sobre él el agua del canal nacional.

Los concursos de Coyoacan.
Ocho días du~ó la Exposición de Flores
Peces y Pájaros en CoyoaC'án, YJ su resultad~
no pudo menos que ser satisfactorio. , ·
30 exhibiciones íueron premiadas debiendo citarse de prefereo.cia un lotei d~ plantaf
importadas del Japón, entre las cuales había
unas de formas raras y caprichosas obtenida&amp;
artificialmente para producir en ell~s el «emanismo» 6 deformación de sus tallos y ramas;.

Anve rso.

la colección de plantas florales y ,de ornato,
que remitió de Tacubaya el Sr. Alberto Me.
Dowel; la eolección de insectos perniciosos á.
las plantas y los insecticidas propios para la
c:xtil:pación de la plaga, trabajo de la Comisión Mexicana ele Parasitología.

~

•

A

[Th
.. ~

&lt;

~

~~ ~
-,J

~j~

EL PARRICIDA.
El defensor alegaba la demencia de su rlicnte. f¿C6mo explicar de otro modo un crimen
tan extraño?
Reverso.

Ilustran estas líneas dos grabados de lasmedallas que constituyeron los primeros premios. Son de bronce opaco, y su troquelad&lt;
se estima romo una obra artística.
L'l clausura de este certamen se efectuó con
la mayor ~olemnidad, recibiendo sus premios.
los expositoreR, de manos de lw distinguida;
Sra. D 1! Luisa Elorriaga.

I
Habían aparecido una mañana en un cañaveral dos cadáveres abrazados, una mujer y un
hombre, personas distinguidas y de brillante
posición, jóvenes aún y recién casados, ella en
f'egundas nupcias, habiendo permanecido Yinda el tiempo justo que marcan las leyes.
No se les conocían enemigos. El móvil del
crímen tampoco era el robo. Sin duda los
arrojaron al río después de atravesarlos con un
estilete.

Las diligencias del proceso no daban luz
ninguna. Los barqueros interrogados no habían
visto nada; iban á sobreseer la causa, cuando
un joYen ebanista de un pueblo cercano, que
Re llamaba Jorge Luis, apodado «El Burgués,»
presentóse como autor del hecho.
A todas las preguntas dió la siguiente respuesta:
-Conocí al hombre hace dos afros; á la mujer hace seis meses. Con frecuencia me llevaban muebles antiguos para qu.e los restaurase.
Y cuando le preguntaron:
-¿Por qué motivo los a:w,;in6?
Limitóse á contcHtar:
-Los asesiné porque decidí asesinarlos.
Y no hubo manera de arrancarle otras declaracione~.
Aquel mozo era, sin &lt;luda, un hijo natural,

enviado á casa de una mujer que fué su nodriza, luego abandonado. 8e llamaba solamente Jorge Luis, y como se mostraba inteligente, reYelando gustos y delicadezas instintivas que le distinguieron de los otros niños, le
llamaron «El Burgués,» y por este apodo le
conocían. Tenía fama de.ser hombre de provecho en su oficio; era también alcro tallista·
se le tenia por muy exaltado partidario de la~
doctrinas comunistas v hasta nihili::itas· muy
devoto de novelas de· aventuras, de rel~tos y
dramas terribles; elector influyente y orador
hábil en las reuniones públicas de obreros y
campesinoR.

II
El defensor alegaba la demencia de su cliente. ¿Cómo, si no, admitir que un obrero esti-

�EL
mnhl&lt;' a:-;t•:-inarn :sin 111ú:,; ni lHÚ,-, ú do,.: pt•r;.;onas rl(':tllcl:tlada:,; qut• ll' favon·t·ía11•&gt; El a1·u:-ado
confl',.:aha 1pH· :-il'111pi·e fueron g,·m•rn:,;n:- !'(111
él, y sus liqui&lt;lfü•io1ws hadan t·onstar qut• ll'
dieron en dos años trnliajo por ya]"r dt' tn•:-c
mil frarn·o,-.
l-11,1 ¡,;oln t·:q1lirnl'ií,11 ¡n1n•c-ía 1•11 a'lud rnso
aeeptahll': la lo&lt;"lll'a, la idt•a lija &lt;Id pohn·
dei-hr1·l'da&lt;lo &lt;¡ll!' :st• ,·1·ngn ('11 1lo:&lt; 1,u rgu&lt;'"l'"
de todo:-\ lo::' hurgtll'sPs; y t•l ahogado hizo l'lltnn&lt;"l'S una llllt_\· húhil alu,-iún al ,l]llldo «El
Btugu(,s,» ciado por l'l Jllll'l,lo al 11iñll ah,m,lonaclo, v ex&lt;·lanrnha:
-E~ta ironín, ¿_no &lt;lchiú in Huir tamhifo _,. ·
exaltar nl &lt;ll'l-(&lt;li&lt;·hado 111ozo qut• no ¡nulo c·1moccr ú ,;u:-; pa&lt;lre,-·? .\rdienk n·1mhlimno. ¿_qu(·
&lt;ligo'?, mú,- qm' n•pnhlirnno. porqm• pt·rtt•1w1·t•
al partido qtw la Repúhlin1 l'usilaha y dcpmtaha no h:H'l' l1lll('ho Y ahora n•t·il&gt;l' t·on lo:hrazo:-1 ahierto:s; ú lN' ·partido para el &lt;·ual t·s
el inc·t•11&lt;lio un Jll'in('ipio _,. c·l a,-;l'sinato un reeur:::o nalurnl. E:,;a:-; tri:,;ks &lt;l()(·trinm,. ¡,rodarnarla:s en n•unionc•:,; púhlirn,-, han penli&lt;lo á
ese liornbn•. Oyú ú los re¡,uhlit·ano¡,; 1wdir la
sangre clr (h1mhl'ta; hubo hai-!a rnujen·s qul'
pemr:1lmn rn tal i,;t•11ticlo; la ,.;angn' de Uaml&gt;t•ta, la sangn• de C:rl•,·_1·. ~u &lt;'"píritu enfermo
,.:e tm:-:tornú, _,. tarnhi(,11 pt1lfa :,;anw&lt;', :-1angre
de l)m·guf,.;. ~o &lt;k•hl'lllO:- c·ornlenar ÍI t•i,te hombre; dch&lt;'l110i" rornknar al Yerdadt•ro tulpahle
de Rlli'\ extmvío,.;: ¿.ú la C0111111une!
o_,·{,ron:-:e 111urmullo,.; d(• aprolnl&lt;'i(m. l'omp renclía,.;e &lt;l¡lH' tenía d ahogado la opinión &lt;le
su partl', y e l fü,('al no repli&lt;"aha.
Entonct'i" el preRi&lt;lt•nte hizo al atlli":t&lt;lo ]¡¡,.;
pregunta:-; &lt;le eo:-:tumhre:
-¿_Tiene q u e añadir algo d a&lt;·u:&lt;a&lt;lo Íl la
&lt;lefcn ;;a·?
E l homl,re se lenrntú. Era 1,ajo, muy rubio.
&lt;·nn ojo,.; gri:,;ps fijo:-; _v l,rillantl':'. l'na voz fuerte, fran('a y ¡,;onora salía &lt;le aquel eut•t']ll'Cito,
y eamhiaha nrn_\· hn1,-c·aml'nte {¡ lm; primcrn,.;
palahra,.;, el &lt;·onc·L•pto que todo,- habían formado.
IJ al1laha ('011 altin-z, cl1•c-lanmndo tan darnn~t'n!e, qt~e la nH•nor palabra :-e hada oir en
el rmt·on IIH\,- apartado.

III
-~eílor ]&gt;J't'i-(icknte: yo no quil'ro ir ú una
ca,.:a ele loc·o:s; prcfit•ro la ¡rnillotina. Din~ Lt
verd,Hl.
AHeRin(, al hom hrl' _v ú la mujer, porqut· eran
mis padre;,,
l-na seíiora tiene una triatura v la 111amla
ú un ¡,ut•hlo, _,· la l'ntn•w1 Íl nna n;1driza. Y &lt;•s
eondl:'nado un sl'r ino('cnh· ú la n I i:--eria i111plara hle, ú la ,·ergüenzn irn•&lt;limil,k de su nadmil'nto ih·gítimo: aún rnús, ú la lllllL'rk; porque le ahanclon,111; porqul' la noclri:1.11, &lt;lejarnlo
luego dr rt•(·ihir :su pensi{,n m(•n:-;ual, plll'lll'
ahanclonar al hambre ,· ú la n1uerte la l'riatum que le &lt;-onfiarnn. ·
Pc•1·0 la mujer que mr t1·ió l'l'a honrmla: mús
honm&lt;la, mú,- ge1wrosa, mfo• (ligna, mú:-1 madre que mi madre. Y me c·on!'rn·ó ú su laclo,
eclueúnclomt', &lt;·11111plicnrlo :t fuerza &lt;le i-atrificio,.; un dcher ele humani&lt;lad. Hizo mal: l'S
mejor dPjar morir ú los infclitl'" arrojado:-; ú
las aldeas dt',-cle las c-apitale:;, corno se arroja
la hasu ra al ,llTO\'o.
Crec-í eon la ;l'nsaeií,n vaga &lt;lP mi deshonor. Lo:-1 niiim, c¡uc jugaban c-onrnign rnt· llamaron expósito un clía .. sin salwr lo que signific-aha e:-:c' n0111hrt\ oíclo en sus c-a¡,;a:-; ú Ru,padrC'K. Yo tampo(·o lo sabía y me hizo daílo.
Era ~-o t•nt&lt;mer;-; no ha/ 1;1otiyo para callarlo-uno ele los m(1,.; inkligenk,; t•n la e:-&lt;cuela. lluhirra ;;iclo un homiire honrado; t.il
yez u 1i. homhn· superior. ,.;i rnif, ¡,aclre,: no c·ometicran el nimen ck al,arnlonarnw.

:m-xno

11rsrrn.\D0

Y 1·stl· ('l'illll'll :-(' (·0111\'fií, t·rnltra rní. Yo era

la \'Ídirna ,· ellos los c·ulpahle,-;. Yo e,-;talia incld1•11¡,;o, _,. ~·llo:-: d&lt;'"J&gt;ia&lt;lado.,; .,· nnell':-. l&gt;t-hínn
quPn'rttll· ..,· llll' ahandonahan.
Lv'." d1•l,ía la ,·id,1 ¿_la vida l'" un n•galo
que· ha dl' :wrnd1•t·1•r,.;t•·?-La mía fu(- una dt•,&lt;,.&lt;'1lt11ra, l)¡~pu(.¡,; dt• :-:u v1•rgo11w,-;o aparta11,iento. ,.,(,]o t¡Ul'd,tl,a 1•ntn• mis padn•s _\' .1·0 la
n'll:,);anza. l~llo,- n•,tlizaron eontra mí el acto
rnú~ i11hun1;1110. rnús infa111(' ,v 111,mstruoso que
ptwdl' n·alizars1'.
1-11 hmnhrl' injuriado. rnaltrata&lt;ln, rolmclo.
¡,uedt' rt•(·U¡&gt;l'ntr lo Jll'rclido {1 fuerza ele fu_e1_-za:-:. Cn ho111 hre burlado. cngaíiaclo, mart1nzl1&lt;l0. mata; un ho111hre ahofrtl·aclo, mata; un
lw111lire 1ksho11raclo, mata. Yo fuí más robado, mú,-: t'ngafmdo, 111artiriz:Hlo, ahofekaclo
n10rnl111l'tltc•. rnús deshonrado 11ue to&lt;lo:,; a11uellm• ú lo!-( c·uak•1-1 a hsoh-(,i,-.
]\fo ,·engué; mat(,: mi deredrn era legítimo.
lfr clc,-tmído ,m ,·ida felir., para cobrarme &lt;ll'
In ,·ida horrihle que mr habían i111pnrf'to.
¿_Ifahrá quien mr llame pnrriei1la, :-;i&lt;•tHlo
dios los que 111&lt;' arrojaron ele :,;Í como una c-arga oclio:-:a, lus que 111c ,·cían l'Oll terror, eorno
una infamia, lo¡.; que me aC'rptarnn colllo una
ealami&lt;lad, r me ocultaron eomo una ,·ergürnza·? Brn,&lt;.·alnm phtl'l'l'C'i" 1•goí:;b1:-1, y Yicndu
:,;u;,; placeres intern1111piclos por una c·riatura,
suprimieron h1 l'l'iatnra. Yo, {¡ mi \'l'Z, los he
suprimido á t'llo:-;.
Y, &gt;'in t•mbargo, hac·1· poto t iempo estun.'
aún clec·idido Ít perdonar.
Hael' cloi; año~
lo dije-mi patlrc fu(, ú
mi casa por vez pri11wr.1. Yo p;-;taha ignorante
d!' todo. Enl'argónw do:-1 mudik:-:. M{ti- tarde
supe que se había informado por d cura, l'nea rga ndo d Rl'(•n•to.
\'olviú c·on frec-uc'1ll'ia. ~fe hada trahajar
1,ashmte, ~' me paga ha hien. 1\ ,·ete,.;, cntrrknía;,;p h ahlando l'&lt;mmigo (ll' eual1¡uier mmnto. Yo me afit·iont'.: Íl su trato.
A l principio ele e,-te año, me llt•vú ú su mujt•r, mi macln·. Al entrar ]a ,.;eíiora, krnhlaha
tanto, que la e-reí ddima ele una dolenc-ia
m·n·io;-;,1. Lul'go llll' pidió una ,;illa y un Ya:-o
Ül' agua. Xo me &lt;lijo mú:-:; contemplaba lo~
mul'hlC':-; l'Oll i nquietu1l .,· &lt;·onh':-.taba ('O!I monol"ílabo:,; ú las preguntas qul' le haeía el hombre. Cuantlo ,.;e fnl·nm, la &lt;.:reía algo pertur-

·"ª

bada.

1

\'oh·iú al eaho de un mC':,;. E;-;taha múi, tranquila, mús ·dueña dt• sí. Aqm•l día eHtuYicron
muthn rato rn rni C'a:-a, y n,e hieieron encargo:,; de &lt;-onsidcraei(m. L:{ YÍ tn•;,; ,·e&lt;.:es aún, Hin
a&lt;liYinar lo que ocurría. l't•ro 11mt tarde, la
mujt•r me hah)ó ele mi vicia y de mi niñez.....
me pre¡.,11.mt6 por mi;; padre;:. Yo la dijl': «n1is
padrl's, Reñora, prm1 unos 111i,-erahle,;, que me
ahandonaron.i, Entonees (•lla, lled1Hloi-&lt;' la:manos al eornzím, tayó &lt;lc;;nrn_\'lHla. Yo pen:-;(, cll' pronto: cc¡E,.: mi madre!)) pero no lo dí
Ít !'llkndt r. Qui:-t' aguardar (1 que h,1hh1H·n
dio,;.
Y me infom1(, dl' todo. Kupe que se hahían
e-asado l'll .Julio, y tiue mi 111,t&lt;lrr hahí'H enYirnlado algún tiempo ante,.:. Mnrmurábase
que :-e amaron en Yicla del primer marido; pero no hal,fa prueba eit•rta. Era yo la prueba
que faltaba; la prneh,1 que primero quisieron
oeultar .,· 1upgo 1lrRtrui.r.
Yo aguardaba. Ella Yoll'ió una tarcle, siempre ton el hombre; Yoh-ió, al pareeer, mur
eonmm·ida; ignoro por qué. Al in,c, me &lt;liju:
«E;-;timo {¡ u;;ted porque le rreo un excelente
mu&lt;·haeho, muy trabajador; si no tipnc u:-1ted
no,·i;1. e;; rle ,.;uponer que pronto la tenga y
piensp c·asarse; quiero rnntrihuir ú su felic-iclad, poniéndole ahora en tondicione:,; de elr¡¡;ir lihrcnwnte (t su gm;to á la compañera ele :::u
Yi1la. Yo me' &lt;'a:-;(, una vez contra mi gui-to, y
,-(. c·uánto p,ukd. Xo tengo hijos ~; soy rica,
0

Jil,n·. 1lu!'1ia ele mi fortuna. Tome uste(l un

EL /V\UNDO ILUSTRADO

elote.
Y 1u1• ofn·&lt;·iú 1111 sohre grand&lt;&gt; ,v lacrado.
La 111ir(· fijamente y dije:
¿.l·stcd t'S mi 111ndrc·?
Het 1·o(·t·diú tn•s pa!-los, e-u hri(ndo!-l&lt;' lo:-: ojos
&lt;'011 lns manos para 110 Yern1t', ~- d homhrP,
,.;o;;tenién&lt;Joh1, &lt;'xela111ó: «¡E:stít ustc&lt;l loeo!»
Entom·e,- le tonksté:
-Xo t•sto.,· loen, sé que son u:-:t(&gt;¡Jt,,; mil" pa{lre:,; ...... Ya no t•i- posible so:;tc1wr el engaño.
Contiés&lt;•nlo )' guanhu·(, d ;:eereto: no les pcclir(, tllt'nta,- y :,;eguiré siendo lo que :,;oy: un
ebanista.
Hetrotedió hacia la salida, sosteniendo en
sus lm1zo,- [t la mujer, que lloraba. Corrí á cerrar la puerta y guardúrnlome la llaYe c-onti-

AÑO IX.--TOMO !.--NÚM. 19.

MÉXICO, MAYO 11 DE 1902.

•rector: LIC. RAl'AfL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

Sub:,cn pcidn mensual forari~a, 1 l 5•
IdeUJ. l d c.m. ~n la capital, ., 1 .36

Gerente: LUI&amp; RtTtl'I &amp;PIN•eLA.

11u(·:

~Ií rcla eúmo llora, C'Úmo teme, y dígame
aún &lt;1uc no es rni madre.
,\ 1 oinne se alborotó, palideciendo, aterrado por el CReándalo que amrnazaha, que po(lía e:,;tallar de pronto, y pensando que s u eonsidPraeión. ,.;u buena fama, ¡;u honor 1w]igmhan, halbueeó:
-Es usted un c·analla, que apro,·eelm una
oportuniclad fa,·orahle para explotarno!-. ¡Haga m,ted bien, sea uste&lt;l generoso t·1,n eKta gt&gt;ntuza! ¡Koeórrales, prot~jalcH!
.l\Ii. madre, repetía enloqu ecienclo:
-Yíunono:&lt;, vámonos, vámonoi; ..... .
Como la puerta seguía cerrada, el homhre
gritó:
-¡Ri no abre usted en seguida, le har(, llevar á la cárcel por e,.:tafa y violencia!
·y o e;;taba sereno, tranquilo, clueíio &lt;l.e mL
Abriendo la puerta, miré luego eómo se alejaban y He hunclían en la sombra de la noche.
Parceióme d e pronto que me quedaba más
huérfano, mít:,; abandonado que nunca: me
srntí arrojado á la calle: llllíl tristeza eRpanto!&lt;a, mezclada eon odio, c·on ira, con asco, me
inYaclió; rcbclábasc y conrnoYíase tocio mi. ser;
un cleseo de justieia, rectitud y honor, me impul;;aha. Corrí para enC'ontrarlo:-1 hacia la orilla del ~ena, siguiPndo el camino que con1hwe
á la cstaó6n del Chatou.
Los akane(,. La nochl' cf'ütha oh,-ctna; iba
yo á paso de lobo; no podían oirme. l\li maclrr lloraba, mi padre repetía:
-Tuya e,; la culpa. ¡Ese afún dC' wrle! 'Gna
insen:,;atez, otupan&lt;lo la posieiún que ocupamos. Debimos fayore('erlc deRcle lejos y ;,in
que nos eonoeicra jarná:-...... X o pudiendo ree(mOC'l't-le, ¿.á qu(, olw&lt;ledan tanta:; yit,itas peligrosa,-·?
Entmwl',; anmn\ sali.(·ndole" al encuentro,
implieantc:
-ContieHen usted e,; 11ue ,.;on mis paclre:s. ~Ie
ahandon,1ron una Y!'Z. ¿~le reehazarún ahora?
El homhre alzú la mano eontra mí-lo juro
por nii honor, seiíor pre;;irlentc,-mc golpeú,
y al cogt&gt;rle ,n&gt; por la solapa, Raeó un rrYólYer.
Lo YÍ to&lt;lo rojo: hl r-angre me cegó; no sé lo
qur hiec; lleYaba un c·o111pí1s en el holRillo, y
herí, herí: cai,;tigué con ra bin, eomo pude•.
l\1i madre gritaba: «¡Speorro!» «¡AseRino!»
arrandmlome la harba. ~egún &lt;licc•n, la maté
como al otro. ~o,.:(, nada. ¿_Supe lo que hacía
en aquel momento'?
Yirrnlolos Íl lo:s do~ en tierra, los arrojé al
río, ,-in reflexionar.
Aborn, que me juzguen lo:-; ltomhres honra-

•

•

Üos.

***

YolYió ú ¡;cntari4t'. Ante aquella rcnlación,
quedó rn 1'UBpenso la 1&gt;cntenéia.
Hi fuésemos jueec~, ¿eondenaríamo~ ú ;:emejante parrieida:?
GUY DE MAUPASSANT.

REFLEXIÓN.
Estudio fotográfico.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EL
mnhl&lt;' a:-;t•:-inarn :sin 111ú:,; ni lHÚ,-, ú do,.: pt•r;.;onas rl(':tllcl:tlada:,; qut• ll' favon·t·ía11•&gt; El a1·u:-ado
confl',.:aha 1pH· :-il'111pi·e fueron g,·m•rn:,;n:- !'(111
él, y sus liqui&lt;lfü•io1ws hadan t·onstar qut• ll'
dieron en dos años trnliajo por ya]"r dt' tn•:-c
mil frarn·o,-.
l-11,1 ¡,;oln t·:q1lirnl'ií,11 ¡n1n•c-ía 1•11 a'lud rnso
aeeptahll': la lo&lt;"lll'a, la idt•a lija &lt;Id pohn·
dei-hr1·l'da&lt;lo &lt;¡ll!' :st• ,·1·ngn ('11 1lo:&lt; 1,u rgu&lt;'"l'"
de todo:-\ lo::' hurgtll'sPs; y t•l ahogado hizo l'lltnn&lt;"l'S una llllt_\· húhil alu,-iún al ,l]llldo «El
Btugu(,s,» ciado por l'l Jllll'l,lo al 11iñll ah,m,lonaclo, v ex&lt;·lanrnha:
-E~ta ironín, ¿_no &lt;lchiú in Huir tamhifo _,. ·
exaltar nl &lt;ll'l-(&lt;li&lt;·hado 111ozo qut• no ¡nulo c·1moccr ú ,;u:-; pa&lt;lre,-·? .\rdienk n·1mhlimno. ¿_qu(·
&lt;ligo'?, mú,- qm' n•pnhlirnno. porqm• pt·rtt•1w1·t•
al partido qtw la Repúhlin1 l'usilaha y dcpmtaha no h:H'l' l1lll('ho Y ahora n•t·il&gt;l' t·on lo:hrazo:-1 ahierto:s; ú lN' ·partido para el &lt;·ual t·s
el inc·t•11&lt;lio un Jll'in('ipio _,. c·l a,-;l'sinato un reeur:::o nalurnl. E:,;a:-; tri:,;ks &lt;l()(·trinm,. ¡,rodarnarla:s en n•unionc•:,; púhlirn,-, han penli&lt;lo á
ese liornbn•. Oyú ú los re¡,uhlit·ano¡,; 1wdir la
sangre clr (h1mhl'ta; hubo hai-!a rnujen·s qul'
pemr:1lmn rn tal i,;t•11ticlo; la ,.;angn' de Uaml&gt;t•ta, la sangn• de C:rl•,·_1·. ~u &lt;'"píritu enfermo
,.:e tm:-:tornú, _,. tarnhi(,11 pt1lfa :,;anw&lt;', :-1angre
de l)m·guf,.;. ~o &lt;k•hl'lllO:- c·ornlenar ÍI t•i,te hombre; dch&lt;'l110i" rornknar al Yerdadt•ro tulpahle
de Rlli'\ extmvío,.;: ¿.ú la C0111111une!
o_,·{,ron:-:e 111urmullo,.; d(• aprolnl&lt;'i(m. l'omp renclía,.;e &lt;l¡lH' tenía d ahogado la opinión &lt;le
su partl', y e l fü,('al no repli&lt;"aha.
Entonct'i" el preRi&lt;lt•nte hizo al atlli":t&lt;lo ]¡¡,.;
pregunta:-; &lt;le eo:-:tumhre:
-¿_Tiene q u e añadir algo d a&lt;·u:&lt;a&lt;lo Íl la
&lt;lefcn ;;a·?
E l homl,re se lenrntú. Era 1,ajo, muy rubio.
&lt;·nn ojo,.; gri:,;ps fijo:-; _v l,rillantl':'. l'na voz fuerte, fran('a y ¡,;onora salía &lt;le aquel eut•t']ll'Cito,
y eamhiaha nrn_\· hn1,-c·aml'nte {¡ lm; primcrn,.;
palahra,.;, el &lt;·onc·L•pto que todo,- habían formado.
IJ al1laha ('011 altin-z, cl1•c-lanmndo tan darnn~t'n!e, qt~e la nH•nor palabra :-e hada oir en
el rmt·on IIH\,- apartado.

III
-~eílor ]&gt;J't'i-(icknte: yo no quil'ro ir ú una
ca,.:a ele loc·o:s; prcfit•ro la ¡rnillotina. Din~ Lt
verd,Hl.
AHeRin(, al hom hrl' _v ú la mujer, porqut· eran
mis padre;,,
l-na seíiora tiene una triatura v la 111amla
ú un ¡,ut•hlo, _,· la l'ntn•w1 Íl nna n;1driza. Y &lt;•s
eondl:'nado un sl'r ino('cnh· ú la n I i:--eria i111plara hle, ú la ,·ergüenzn irn•&lt;limil,k de su nadmil'nto ih·gítimo: aún rnús, ú la lllllL'rk; porque le ahanclon,111; porqul' la noclri:1.11, &lt;lejarnlo
luego dr rt•(·ihir :su pensi{,n m(•n:-;ual, plll'lll'
ahanclonar al hambre ,· ú la n1uerte la l'riatum que le &lt;-onfiarnn. ·
Pc•1·0 la mujer que mr t1·ió l'l'a honrmla: mús
honm&lt;la, mú,- ge1wrosa, mfo• (ligna, mú:-1 madre que mi madre. Y me c·on!'rn·ó ú su laclo,
eclueúnclomt', &lt;·11111plicnrlo :t fuerza &lt;le i-atrificio,.; un dcher ele humani&lt;lad. Hizo mal: l'S
mejor dPjar morir ú los infclitl'" arrojado:-; ú
las aldeas dt',-cle las c-apitale:;, corno se arroja
la hasu ra al ,llTO\'o.
Crec-í eon la ;l'nsaeií,n vaga &lt;lP mi deshonor. Lo:-1 niiim, c¡uc jugaban c-onrnign rnt· llamaron expósito un clía .. sin salwr lo que signific-aha e:-:c' n0111hrt\ oíclo en sus c-a¡,;a:-; ú Ru,padrC'K. Yo tampo(·o lo sabía y me hizo daílo.
Era ~-o t•nt&lt;mer;-; no ha/ 1;1otiyo para callarlo-uno ele los m(1,.; inkligenk,; t•n la e:-&lt;cuela. lluhirra ;;iclo un homiire honrado; t.il
yez u 1i. homhn· superior. ,.;i rnif, ¡,aclre,: no c·ometicran el nimen ck al,arnlonarnw.

:m-xno

11rsrrn.\D0

Y 1·stl· ('l'illll'll :-(' (·0111\'fií, t·rnltra rní. Yo era

la \'Ídirna ,· ellos los c·ulpahle,-;. Yo e,-;talia incld1•11¡,;o, _,. ~·llo:-: d&lt;'"J&gt;ia&lt;lado.,; .,· nnell':-. l&gt;t-hínn
quPn'rttll· ..,· llll' ahandonahan.
Lv'." d1•l,ía la ,·id,1 ¿_la vida l'" un n•galo
que· ha dl' :wrnd1•t·1•r,.;t•·?-La mía fu(- una dt•,&lt;,.&lt;'1lt11ra, l)¡~pu(.¡,; dt• :-:u v1•rgo11w,-;o aparta11,iento. ,.,(,]o t¡Ul'd,tl,a 1•ntn• mis padn•s _\' .1·0 la
n'll:,);anza. l~llo,- n•,tlizaron eontra mí el acto
rnú~ i11hun1;1110. rnús infa111(' ,v 111,mstruoso que
ptwdl' n·alizars1'.
1-11 hmnhrl' injuriado. rnaltrata&lt;ln, rolmclo.
¡,uedt' rt•(·U¡&gt;l'ntr lo Jll'rclido {1 fuerza ele fu_e1_-za:-:. Cn ho111 hre burlado. cngaíiaclo, mart1nzl1&lt;l0. mata; un ho111hre ahofrtl·aclo, mata; un
lw111lire 1ksho11raclo, mata. Yo fuí más robado, mú,-: t'ngafmdo, 111artiriz:Hlo, ahofekaclo
n10rnl111l'tltc•. rnús deshonrado 11ue to&lt;lo:,; a11uellm• ú lo!-( c·uak•1-1 a hsoh-(,i,-.
]\fo ,·engué; mat(,: mi deredrn era legítimo.
lfr clc,-tmído ,m ,·ida felir., para cobrarme &lt;ll'
In ,·ida horrihle que mr habían i111pnrf'to.
¿_Ifahrá quien mr llame pnrriei1la, :-;i&lt;•tHlo
dios los que 111&lt;' arrojaron ele :,;Í como una c-arga oclio:-:a, lus que 111c ,·cían l'Oll terror, eorno
una infamia, lo¡.; que me aC'rptarnn colllo una
ealami&lt;lad, r me ocultaron eomo una ,·ergürnza·? Brn,&lt;.·alnm phtl'l'l'C'i" 1•goí:;b1:-1, y Yicndu
:,;u;,; placeres intern1111piclos por una c·riatura,
suprimieron h1 l'l'iatnra. Yo, {¡ mi \'l'Z, los he
suprimido á t'llo:-;.
Y, &gt;'in t•mbargo, hac·1· poto t iempo estun.'
aún clec·idido Ít perdonar.
Hael' cloi; año~
lo dije-mi patlrc fu(, ú
mi casa por vez pri11wr.1. Yo p;-;taha ignorante
d!' todo. Enl'argónw do:-1 mudik:-:. M{ti- tarde
supe que se había informado por d cura, l'nea rga ndo d Rl'(•n•to.
\'olviú c·on frec-uc'1ll'ia. ~fe hada trahajar
1,ashmte, ~' me paga ha hien. 1\ ,·ete,.;, cntrrknía;,;p h ahlando l'&lt;mmigo (ll' eual1¡uier mmnto. Yo me afit·iont'.: Íl su trato.
A l principio ele e,-te año, me llt•vú ú su mujt•r, mi macln·. Al entrar ]a ,.;eíiora, krnhlaha
tanto, que la e-reí ddima ele una dolenc-ia
m·n·io;-;,1. Lul'go llll' pidió una ,;illa y un Ya:-o
Ül' agua. Xo me &lt;lijo mú:-:; contemplaba lo~
mul'hlC':-; l'Oll i nquietu1l .,· &lt;·onh':-.taba ('O!I monol"ílabo:,; ú las preguntas qul' le haeía el hombre. Cuantlo ,.;e fnl·nm, la &lt;.:reía algo pertur-

·"ª

bada.

1

\'oh·iú al eaho de un mC':,;. E;-;taha múi, tranquila, mús ·dueña dt• sí. Aqm•l día eHtuYicron
muthn rato rn rni C'a:-a, y n,e hieieron encargo:,; de &lt;-onsidcraei(m. L:{ YÍ tn•;,; ,·e&lt;.:es aún, Hin
a&lt;liYinar lo que ocurría. l't•ro 11mt tarde, la
mujt•r me hah)ó ele mi vicia y de mi niñez.....
me pre¡.,11.mt6 por mi;; padre;:. Yo la dijl': «n1is
padrl's, Reñora, prm1 unos 111i,-erahle,;, que me
ahandonaron.i, Entonees (•lla, lled1Hloi-&lt;' la:manos al eornzím, tayó &lt;lc;;nrn_\'lHla. Yo pen:-;(, cll' pronto: cc¡E,.: mi madre!)) pero no lo dí
Ít !'llkndt r. Qui:-t' aguardar (1 que h,1hh1H·n
dio,;.
Y me infom1(, dl' todo. Kupe que se hahían
e-asado l'll .Julio, y tiue mi 111,t&lt;lrr hahí'H enYirnlado algún tiempo ante,.:. Mnrmurábase
que :-e amaron en Yicla del primer marido; pero no hal,fa prueba eit•rta. Era yo la prueba
que faltaba; la prneh,1 que primero quisieron
oeultar .,· 1upgo 1lrRtrui.r.
Yo aguardaba. Ella Yoll'ió una tarcle, siempre ton el hombre; Yoh-ió, al pareeer, mur
eonmm·ida; ignoro por qué. Al in,c, me &lt;liju:
«E;-;timo {¡ u;;ted porque le rreo un excelente
mu&lt;·haeho, muy trabajador; si no tipnc u:-1ted
no,·i;1. e;; rle ,.;uponer que pronto la tenga y
piensp c·asarse; quiero rnntrihuir ú su felic-iclad, poniéndole ahora en tondicione:,; de elr¡¡;ir lihrcnwnte (t su gm;to á la compañera ele :::u
Yi1la. Yo me' &lt;'a:-;(, una vez contra mi gui-to, y
,-(. c·uánto p,ukd. Xo tengo hijos ~; soy rica,
0

Jil,n·. 1lu!'1ia ele mi fortuna. Tome uste(l un

EL /V\UNDO ILUSTRADO

elote.
Y 1u1• ofn·&lt;·iú 1111 sohre grand&lt;&gt; ,v lacrado.
La 111ir(· fijamente y dije:
¿.l·stcd t'S mi 111ndrc·?
Het 1·o(·t·diú tn•s pa!-los, e-u hri(ndo!-l&lt;' lo:-: ojos
&lt;'011 lns manos para 110 Yern1t', ~- d homhrP,
,.;o;;tenién&lt;Joh1, &lt;'xela111ó: «¡E:stít ustc&lt;l loeo!»
Entom·e,- le tonksté:
-Xo t•sto.,· loen, sé que son u:-:t(&gt;¡Jt,,; mil" pa{lre:,; ...... Ya no t•i- posible so:;tc1wr el engaño.
Contiés&lt;•nlo )' guanhu·(, d ;:eereto: no les pcclir(, tllt'nta,- y :,;eguiré siendo lo que :,;oy: un
ebanista.
Hetrotedió hacia la salida, sosteniendo en
sus lm1zo,- [t la mujer, que lloraba. Corrí á cerrar la puerta y guardúrnlome la llaYe c-onti-

AÑO IX.--TOMO !.--NÚM. 19.

MÉXICO, MAYO 11 DE 1902.

•rector: LIC. RAl'AfL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

Sub:,cn pcidn mensual forari~a, 1 l 5•
IdeUJ. l d c.m. ~n la capital, ., 1 .36

Gerente: LUI&amp; RtTtl'I &amp;PIN•eLA.

11u(·:

~Ií rcla eúmo llora, C'Úmo teme, y dígame
aún &lt;1uc no es rni madre.
,\ 1 oinne se alborotó, palideciendo, aterrado por el CReándalo que amrnazaha, que po(lía e:,;tallar de pronto, y pensando que s u eonsidPraeión. ,.;u buena fama, ¡;u honor 1w]igmhan, halbueeó:
-Es usted un c·analla, que apro,·eelm una
oportuniclad fa,·orahle para explotarno!-. ¡Haga m,ted bien, sea uste&lt;l generoso t·1,n eKta gt&gt;ntuza! ¡Koeórrales, prot~jalcH!
.l\Ii. madre, repetía enloqu ecienclo:
-Yíunono:&lt;, vámonos, vámonoi; ..... .
Como la puerta seguía cerrada, el homhre
gritó:
-¡Ri no abre usted en seguida, le har(, llevar á la cárcel por e,.:tafa y violencia!
·y o e;;taba sereno, tranquilo, clueíio &lt;l.e mL
Abriendo la puerta, miré luego eómo se alejaban y He hunclían en la sombra de la noche.
Parceióme d e pronto que me quedaba más
huérfano, mít:,; abandonado que nunca: me
srntí arrojado á la calle: llllíl tristeza eRpanto!&lt;a, mezclada eon odio, c·on ira, con asco, me
inYaclió; rcbclábasc y conrnoYíase tocio mi. ser;
un cleseo de justieia, rectitud y honor, me impul;;aha. Corrí para enC'ontrarlo:-1 hacia la orilla del ~ena, siguiPndo el camino que con1hwe
á la cstaó6n del Chatou.
Los akane(,. La nochl' cf'ütha oh,-ctna; iba
yo á paso de lobo; no podían oirme. l\li maclrr lloraba, mi padre repetía:
-Tuya e,; la culpa. ¡Ese afún dC' wrle! 'Gna
insen:,;atez, otupan&lt;lo la posieiún que ocupamos. Debimos fayore('erlc deRcle lejos y ;,in
que nos eonoeicra jarná:-...... X o pudiendo ree(mOC'l't-le, ¿.á qu(, olw&lt;ledan tanta:; yit,itas peligrosa,-·?
Entmwl',; anmn\ sali.(·ndole" al encuentro,
implieantc:
-ContieHen usted e,; 11ue ,.;on mis paclre:s. ~Ie
ahandon,1ron una Y!'Z. ¿~le reehazarún ahora?
El homhre alzú la mano eontra mí-lo juro
por nii honor, seiíor pre;;irlentc,-mc golpeú,
y al cogt&gt;rle ,n&gt; por la solapa, Raeó un rrYólYer.
Lo YÍ to&lt;lo rojo: hl r-angre me cegó; no sé lo
qur hiec; lleYaba un c·o111pí1s en el holRillo, y
herí, herí: cai,;tigué con ra bin, eomo pude•.
l\1i madre gritaba: «¡Speorro!» «¡AseRino!»
arrandmlome la harba. ~egún &lt;licc•n, la maté
como al otro. ~o,.:(, nada. ¿_Supe lo que hacía
en aquel momento'?
Yirrnlolos Íl lo:s do~ en tierra, los arrojé al
río, ,-in reflexionar.
Aborn, que me juzguen lo:-; ltomhres honra-

•

•

Üos.

***

YolYió ú ¡;cntari4t'. Ante aquella rcnlación,
quedó rn 1'UBpenso la 1&gt;cntenéia.
Hi fuésemos jueec~, ¿eondenaríamo~ ú ;:emejante parrieida:?
GUY DE MAUPASSANT.

REFLEXIÓN.
Estudio fotográfico.

�Domingo 11 &lt;le Maiyo de 1902.

La urbanidad y la etiqueta.
La ciYiliza&lt;'ión, ya lo hemos &lt;lemostrado alguna vez1 modifica profundamente la organización mornl del hombre. De esa máquina
tosca, de ese organismo ru&lt;lo y torpe, primitiva y naturalmente, la cultura social, el refinamiento de las costumbres, los comodi&lt;lades de
la existencia van haciendo un cronómetro por
la precisión y una harpa eólica por la :;ensibilidacl.
El hombre inculto, para sentir, necesita
impresiones hrusciis¡ para pensar, hechos palpitanteR; para conmoverse, escenas brutales.
Su retina necesita, para impresionarse, el relámpago; su tímpano, para vibrar, el trueno;
su corazón para latir,el espectáculo de la orgía
ó de la matanza.
Nada de lo que es delicado, esfumado, tenue, leve, lo impresiona ni conmueve. Necesita sabores fuerteP., olores penetrantes. Las
ideas, para llegar hasta su espíritu, necesitan
ser desmesuradas, estar desnudas, ostentarse
impúdicas y cínicas. Para él la caricia ha de
ser estruión; el beso, mordida; el abrazo, estrangulación; la chanza, insulto; el fuego, retozo: el amor, lujuria.
De ahí que pue&lt;la ser desaseado, brutal,
desgarbado; de ahí que su fra11queza sea ruda; susmodales,soeces; sus costumbres, impuras; sus actitude8, antiestéticas, sin que ni él
ni sus semejantes sientan asco, ni antipatía,
ni horror; ,;in que intenten reprimir ni sus palabras ni SUK deseos y sin que nadie prescriba
códigos ni imponga freno al desbordamiento
de las ideas, ni á la irrupción de las pasiones, ni á la consumación de los actos.
El hombre culto y civilizado es, por el contrario, de una impresionabilidad de sensitiva.
Como las impre,iones más leves excitan su sensibilidad, como las ideas mejor veladas le rE!velan todos ,:us eontornos; como le basta el
bosquejo para adiYinar el cuadro y el simple
boceto suple en él á la estatua , huye por sistema de tod,is las impresiones toscas que lo
lastiman; prrfiere adivinará percibir; simulará ejecutar é impone á todos esa mesura, ese
tacto, esa reserva, esa contención de espíritu
y de cuerpo, ese tiento en la lengua, esa armonía de la actitud y ese ritmo y gracia del movimiento que constituyen la urbanidad.
Todo lo que en el hombre primitivo hay
placer en la ostentación de su animalidad,
en el hombre culto hay goce intenso en reprimirla y disimularla. Toda la urbanidad está
ahí. El hombre más pulcro sería un puro espíritu, delicado y refinado. Por eso la urbanidad es tiránica y por eso, aun siéndolo, es
aec'"ttada por los hombres civilizados. Las privaciones q uc impone, los sacrificios que exige, son muchos y grandes, pero son gratos.
Hay un placer divino e11, siendo un animal,
aparecer como un hombre. Es, en suma, una
forma de la redención; la ciencia y el arte son
las otras.
La urbanidad, vista de un lado, es una forma
&lt;lel pudor; vista del otro, es una forma de la
filantropía. Obliga á velar, á atenuar, á disimular las pasiones, las concupiscencias, los
apetitos, las simples necesidades animales.
Tolera la indignación, pero proscribe la cólera; veda la burla, pero admite la ironía; huye de la chanza brutal; pero soporta el dardo
fino. De la carcajada hace la risa; del grito,
la palabra; del terno, la exclamación; del soHozo desgarrarlor, el gemido doliente. Envuelve al alma humana en una nube perfumada á
través de la cual se vislumbran apenas las lu&lt;:has, las convulsiones, las explosiones que la
.sacuden y agitan, y aparta de la vista ajena
todos los espectáculos crueles, grotescos ó sangrientos que pudieran ofenderla. Por eso es
filantrópica. Evita á todos dolores inútiles,
repugnancias estériles, cóleras infructuosas.
Obliga á todss nuestras bajezas, á todas nuestras miserias, á todos nuestros extravíos, á en&lt;:ubrirse. Atenuando lai- expansiones pasionales, dulcificando el lenguaje, forzando á todos
:al respeto de todos evita choques y conflictos,
desazones y molestias, hace la vida social más

1-;1 :m;xDO lLUSTRADO
llevadera, menos ocasionada á odios y rencores.
No hay que confundir la urbanidad con la
etiqueta. Aquélla es una matrona bondadosa,
amable y hospitalaria; ésta, una vieja adusta,
áspera y regañona. Aquélla es fondo, ésta es
forma y exterioridad. La primera arranca de
dos virtudes humanas: el pudor y la filantropía; la segunda toma origen en un vicio: la
vanidad. La urbanidad impone sacrificios benéficos á todos; la etiqueta, servidumbres odiosas á los más. Entre ellas media el abismo
que separa la bondad y la delicadeza, de la altivez y el orgullo.
La urbanidad ha surgido ele la civilización;
la etiqueta nació con el absolutismo. La urbanidad habla á las pasiones, moderándolas, y
á las costumbres, dulcificándolas; la etiqueta
habla á los movimientos y actitudes. Arregla
sus ceremoniales como pasos de baile; ordena
procesiones y desfiles; establece privilegios y
preeminencias, confina á cada hombre en un
puesto y lo fuerza á una sola actitud 6 ú un
solo movimiento. Lo que la urbanidad nivela,
la etiqueta lo desnivela. Para ésta los hombres
son figurantes de apoteosis armoniosamente
hincados ó postrados ante una divinidad. La
urbanidad es esencialmente democrática, porque impone el respeto al derecho ajeno y la
igualdad ante sus código8; la etiqueta es esencialmente aristocrática, porque pospone las masas á las individualid,.'tdes y esclaviza á todos
en bien &lt;le unos cuantos. Entre una y otra
media la misma diferencia que entre la moralidad y la mojigatería.

EL DESHEREDADO.
I
Había conocido ti&lt;'mpos más felices, á pe¡,ar
de su mi~eria y de su de1wentura.
A los quince años, un coche le rompió las
dos piernas. Desde entonces pordioseaba constantemente, arra~trándo;;e por los camino,; y
por las calles, balanceado por sus muletas, que
le habían levantado los hombros hasta las
orejas. Su cabeza parecía hundida mtre dos
montañas.
Expósito, encontrado en una zanja por el
cura dP- Billeter la víspera del día de difuntos,
fué bautizado por este motivo con el nombre
de Nicolás Todoslossantos; mantenido por la
caridad, permaneció extraño á toda instrucción,estropeado deRpués de haber bebido nnas
copas de aguardiente-ofrecidas por un panadero para emborracharle y reirse un poco del
infeliz,-y desde entonces, vagabundo, sin
medio alguno para ganarse un pedazo de pan,
sólo sabía tender la mano.

II
En algún tiempo, la baronesa de Avary le
consentía que durmiese metido en una especie de nicho, lleno de paja, tocando al gallinero, en la masía más próxima de su residencia señorial; allí estaba seguro de hallar en
los días de hambre un pedaí7.o de pan y un
vaso de vino. Con frecuencia recibía también
algunos céntimos, arrojados por la ilustre señora desde la alto ele la escalera ó desde una
ventana. Pero al morir la baronesa, todo acabó.
En los pueblos apenas le socorrían, viéndole demasiado; aburrió á las gentes paseando
sus andrajos y sus muletas y su cuerpo deforme, durante cuarenta años, por toda la comarca. Sin embargo, él no se iba, por no conocer sobre la tierra más que aquel rincón
,
,
'
aque11os tres o cuatro casenos donde arrastró
su vida miserable. Había puesto fronteras á
su mendicidad, y nunca bubiera rebasado sus
límites.

Ignoraba si el mundo se extendía más allá
de los árboles que siempre limitaron su horizonte. Ni lo pensó jamf1s. Y cuando los campesinos, hartos de verle siempre junto á sus
labores ó metido en las zanjas, le decían:
cc¿Por qué no vas á otros pueblos en lugar de
arrastrarte siempre aquí, ?)i alejándose, no respondía, sobrecogido por un confuso temor á
lo ignorado, un temor de miserable á quien
todo espanta: los rostros desconocidos, las
miradas recelosas de los transeuntes y los gendarmes que van de dos en dos por los caminos, á los cualas huía por instinto, hundiéndose para evitarlos entre las malezas ó detrás
de las rocas.
Al Yerlos á distancia, relucientes bajo el sol,
cobraba de pronto el miserable nna agilidad
de monstruo, que le permitía buscar al punto un escondrijo. Se descolgaba de sus muletas, dejándose caer como harapo, y haciéndose una bola, reducíase, como una liebre recogida en su cama, confundiéndose con la tierra.
Nunca tuvo que ver con ellos; pero no le
abandonaba su temor, como si lo llevara en
la sangre, como si lo hubiero recibido en herencia ele sus pa&lt;lres, los que no conoció
nunca.

III
No tenía refugio, ni techo, ni cabaña, ni
abrigo. Dormía en cualquier parte, invierno
y verano, se deslizaba en los pajares y en los
establos con una destreza notable, y escapaba
siempre antes que reparara alguno en su presencia· Conocía los agujeros para entrar en
los cercados, y habiendo robustecido sus brazos el uso de las muletas, trepaba por la pared á los depósitos de forraje, ') ailí pern1anecía oculto á veces una semana, después de
recoger en una correría provisiones bastantes.
ViYía como los animales montaraces; á nadie conocía ni tenía cariño á nadie; los campesinos le trataban con una esprcie de hostilidad resignada y desprecio amortiguado. Le
apodaban cccampana", por sus balanceos entre
las muletas, como las campanas entre los dos
pilares que las apoyan.
Pasó dos días en ayunas, porque nadie le
dió nada, decidiéndose todos á librarse de su
presencia. Los campesinos, desde sus chozas,
le gritaban:
-¡Quieres irte, sin vergüenza! ¡:N'o YuelYas
á pordiosear aquí!
Daba media vuelta y se iba de un salto á
otra parte, donde le recibían de igual modo.
Las mujeres decían, asomúndosc á las puertas:
-No es posible mantener á ese granuja todo el año.
Y, sin embargo, el miserable necesitaba comer todos los &lt;lías.
IY
Había recorrido casi toda la comarca, sin
recoger ni un céntimo, ni un mendrugo; esperaba conseguir algo en Tournolles; pero eran
dos leguas de camino por la carretera. y estaba .fatigado á más no poder, eon la tripa tan
vacía como el bolsillo.
Sin embargo, se puso en marcha.
Era en Diciembre; un viento frío corría por
el campo, silbando en las ramas desnudas, y
las nubes galopaban á tra,és de un cielo sombrío, precipitándose hacia un lugar ignorado.
El inválido avanzaba lentamente, con penoso
esfuerzo. De vez en cuando sentáhase á descansar algunos minutos en la cuneta. El hambre le hacía sufrir, entristeciendo su alma,
confusa y abatida. Sólo tenía una idea: cccomern; pero no sabía por qué medio.
Durante más de tres horas padeció en aquel
interminable camino; al fin, viendo los árboles del pueblo, la esperanza le dió ánimo y
aceleró sus movimientos.
El primer campesino á quien se dirigió pidiéndole una limosna, le dijo:
-¿Ya estás aquí otra vez? ¿Nunca nos veremos libres de tí?
Y «Campana.,i se alejó. De puerta en puerta vióse rechazado; echábanle de todas partes

EL :'.\CUNDO lLUSTRADO
y no ~e. ~ocorría1:. Continuó, sin embargo, su
expedicion, paciente y obRtinado. :No consiguió ni un céntimo, ni un mendrugo.
Reconió los cortijos, andamio á trayf,; de
las tierraF: húmedas, á tal extremo extenuado,
que apenas podía levantar laR muletas. Le despedían en todas partes. Era nn día frío y triste, uno de loK días en que los coraz011c\~ se
cierran, las imaginacione,; se irritan, la;; almas se obscurecen y las mano~ no Re abren para socorrer.
Cuando hubo hecho su Yisita v recorriclo
todaR las casas, fué á E&lt;entarse junto al eorralón del señor Cbiquet. Descolgfoie de sus muletas, y estuvo largo rato inmóvil, torturado
por el hambre y demasiado embrutecido para
comprender su horrible miReria.
Esperaba, sin saber qué; le soRtenía la vaga esperanza, que no se pierde casi nunca~speraba junto al corralón, el ROCOITO miste.
noso que se aguarda siempre clel cielo ó de los
hombrer:;, i;in pensar cómo, ni por qué' ni por
dónde puede llegar. Pasar01i por delante del
infeliz unas gallinas negras, buscando su alimento entre la tierra, que da vida á todos los
seres.
A C?,d3: i~1i-tante picaban un grano, un insecto 111Y1R1ble. y luego proseguían su rebusca
lenta y segura.
ccCampana las Yeía sin pensar en nada· luego le rnrgió, más en el Yientre que en el 'cerebro. la sensación, más que la idea, de que uno
de ac¡uellos animalitot; re,mltaría mu)· apetitoso, asado en una lumbre de leña seca.
No Rospechó que proye('taba un robo. CoO'ió
una piedra y arrojúndola con acierto m~tó
una gallina. El animalito cayó
Jas
. , aO'itm~do
"'
a 1as; huyeron las otras, halanceúndose al correr, y ccCampana,&gt;J encaramándose de nuevo
en sus muletas, aYanzó para cobrar su caza
con moYimientos parecidos á los de las bestia~
que le huían.
. Cuando se in~linaba para recoger el cuerpecillo negro, salpicado con sangre, recibió una
embestida que le hizo soltar las muletas y caer
de narices. Y el señor Chiquet, exasperado,
golpeando, pateando el cuerpo del inválido
que no podía defenderse, daba en él como l¿ ·
hace un labriego al Ycrse robado.
La gente del cortijo a,;omó á ver lo que ocurría, y todos ayudaron al dueño para moler
al mendigo.
Caando ~e hartaron de maltratarle, resolvieron meterle en la leñera, mientras aviKaban á
los gendarmes.

Domingo 11 de Mayo clie 1902.

Las gente:-; &lt;¡ue le bailaban, se detenían para Yerle pasar, murmurando:
-¡E:-; algún ladrón!
A hora muy avanzada llegaron á la capital·
nunea el miRerahle fué tan kjos. ~o compren~
día lo que le pasaba, ni lo t1ue podía pai;arle.
Tocias a&lt;¡ucllas cosas terribles, impre\'istas,
aquellos roi;tros clesconoeidmi, aquellas casas
nuevas para él; todo le consternaba.
No habló; nada se le ocurría, ignorante de
todo. .Además, despuéR de tantos años de no

hablar á nadie, casi había pcrcliclo el uso de la
palabra, y sus pensamiento::; eran muy confuaoK para encontrar su expre,.,i(m.
,. ~
Le llevaron á la cáreel. A nadie se le ocurrió que podría tener hambre, y no le dieron
ele cenar.
Cuando al día siguiente fueron á busl'arle
para que sufriera el primer intl:'rrogatorio, le
hallaron muerto.
¡ Qué sorpresa!

f;uy de )Yfaupassanf

5 DE ~lfAYO.
La celebración del glorioso triunfo alcanzado por las tropas mexicanas sobre las francesas el día 5 de Mayo del año de 1862 se efectuó en el aniversario actual con el mismo entusiasmo de siempre.
'
Notable fué la fiesta de armas que todas las
ti·?J?ªS ele la guarnición hicieron en los campos
nnli~'tres de la ccVaquitau y resaltó por su solemmdad,por su belleza y por su patriotismo)
el acto de entregar nuevas banderas á los Batallones Zapadores y 17&lt;?
La exte~sión del campo elegido, el pleno
sol que caia sobre la ordenada multitud militar como contribuyendo c-on su brillo al entusi~srno &lt;le la fiesta, las tribunas adornadas por
millares de notas blancas, trajes de Primavera,
y en el centro, como un relicario de la Patria

'

'

tica moderna, abriendo un plan lleno de orig~naJidad, de detalles marciales, airos&lt;5 y convmcente.
La entrega de bae.deras á .los Batallones ele
Zapadores y 17, que mandan, respectivamente,
los Coroneles Bernardo Palafox y .Joaquín
~Iaafs, es un acto de una fo11rn1 exquiRita subordinada ú un ceremonial que hace s~ntir
honclameute.
El Batallón de Zapadores,que era el primer
cuerpo que debía recibir nue\'a enKefia avanzó desde el sitio que ocupaba, sin pe~·der su
línea desplegada, basta detenerse, con precisión admirable, á veinte metros de las tribunas.
El Jefe del Cuf'rpo, Coronel Bernardo Palafqx, dió la orden de ccpresenten ...... armas,»

.
..

t

y
ccCampana", medio muerto, ensangrentado,
estuvo allí toda la tarde, toda la noche, toda
la mafiana, sin que nadie le diera ele comer.
El hambre le devoraba.
Lo,, gendarmes llegaron al medio día y
abrieron la puerta con precaución, temiendo
hallar alguna resistencia en el preso, pues el
señor Chiquet sostuvo que fué atacado por el
miserable, y que difícilmente se pudo defender.
El cabo gritó:
-¡Yaya! ¡De pie!
Pero á «Campana,i le fué imposible moverse,
por más cosas q uc hizo para lograrlo. LoR gendarm~s creyeron que todo era fingido, una vil
astucia ele malhechor, y los dos hombres armados, maltratando al infeliz, lo pusieron sobre sus muletal".
El miedo le Robrecogió, ese miedo irn;;tintivo de los conejos hacia el cazador y de los ratones al gato. y, haciendo esfuerzos máR que
humanos, conRiguió sostenerse.
- ¡Andando!-lc elijo un gendanne-¡Andando!
. Todos los criatloi, y jornalero¡; del cortijo le
vieron marchar. Las mujeres le amenazaban
con el puño, los hombres le injuriaban; al fin
le habían cogido; librábanse &lt;le aquel importuno.
Y el pobre se alejó entre los dos guardianes,
hallando la energía desesperada, imprescindible, para seguir arrastrándose y sosteniéndose
hasta la noche, sin darse cuenta de lo que ocurría, de sobra espantado para. comprender
nada.

Descarga del Batallón de Zapadores al recibir su bandera.

la tribuna de los veteranos, de los hombres
que hacen el bien al pueblo, de los conspicuos
luchadores del adelanto, de las graneles figuras del militarismo.
El señor Presidente de la República se encontraba á la cabeza de tan respetable grupo,
representando, al par que su altísima digniclacl,
al glorioso elemento que hizo el triunfo de la
brillante jornada que se conmemoraba.

***

Las tropas de la guarnición han demostrado palpablemente sus amplios recursos de instrucción y su firme disciplina.
,
El paralelogramo que formaron las fuerzas
de las tres armas, se basaba en una idea de tác-

y las bandas tocaron marcha ele honor en los
fmo_mentos
de avanzar la bandera antig~a, protegida por su
1lemnemente.

escolta, para ser entregada so-

El señor Presidente de la República sosteniendo en su mano derecha la nueva bandera
que iba á recibir el Batallón, y observando
una actitud imponente, habló así con voz robusta:
ccCaballeros Jefes y Oficiale,;, Suboficiales
del Batallón de Zapadores:
ccEn nombre de la República, vengo á encomendar á vuestro valor, á vuestro patriotismo
}'. estricta disciplina, esta bandera que simboliza su independencia, su,; instituciones la.
integridad _de su territorio y el honor mi!i'tar.

�EL )IU!S'DO ILt"STRA.DO

Domingo 11 &lt;le )fayo de 1902.

EL MU'NDO ILUSTRADO

-

Damingo 11 de Malyo die 1902.

-- ..

SOLEMNIDADES DEL 5 DE MAYO.-EI señor Presidente de la República arengando á los Batallones Zapadores y 170. al entregarles sus nuevas banderas.

E.I señor Presidente de la Repúblicca r~cibe de mano, de_l Coronel Palafox la bandera cumplida de Zapadores,

�EL MUiNDO ILUSTRADO
Doonñngo 4

,die Mayo de 1902

Domingo 11 &lt;le Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

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El Sell.or Presidente de la Reprblica llegando al campo Militar de "La Vaquita."

«¿Protestáis seguirla con fidelidad y constancia, y defenderla en los combates hasta alcanzar la victoria ó perder la vida?ll .........
En estos momentos se escuchó al unísono
la voz de los jefes, oficiales y soldados: «SI
PROTESTAMOS.))
El Presidente continuó:
«Al concederos el amparo de su sombra y el
honor de ponerla en vuestras filas, garantizo
á la República, con fundamento de las virtu·
des militares que os reconozco, que sahréis
conservarla á la altura y prestigio que alcanzó
h oy hace cuarenta años, flameando victoriosa
sobre los soldados de reputación más elevada,
merecida y universal del Siglo XIX.»
Ante estas frases que destilan entereza viril,
fe inquebrantable y legítimo amor patrio, la
concurrencia victoreó de nuevo alJ efeSupremo,
quien al hacer la entrega de la bandera,se conmovió visiblemente.
La enseña hermosa, ondeando al viento su
tricromia simbólica, fué llevada al centro del
Batallón, que continuaba presentando armas,
y entonces las bandas de todos los cuerpos
tocaron la marcha de honor y las músicas el
Himno Nacional.
El Coronel Palafox dió las órdenes de «frente á retaguardia, media vuelta á la derecha,
.. . fuego de salva, con un cartucho ... apunten
... ... fuego.)) . .....
Y sonó una descarga cerrada de fusilería.
Zapadores volvió rn frente á las trihurnrn,
descargó los cartuchos, y obedeciendo á otras
órdenes, rápidamente formó en columnas por
Compafiías, descabezando cada una á la derecha y desfiló, en columna de honor, frente á
las tribunas, en tanto que los aplausos le saludaban.
El 17 Batallón recibió á continuación su
nueva bandera, en la misma forma explicada
anteriormente; y cuando hizo su descarga de
usilería, una descarga perfecta por la unifor-

midad, fué objeto de una ovación delirante.
La bandera cumplida. de Zapadores no tiene historia militar; la del 17 concurrió á diversas acciones de la guerra del Yaqui y «aquí
comienza la época más gloriosa para esa insignia de honor- dice el Coronel Maafs en su
informe,-para ese emblema de la patria, que
ha hecho ondular sus pliegues en medio de
enemigos cuya astucia y pericia los convierte
en terribles y peligrosos.»
ccPregonarán siempre la gloria de nuestra
bendita enseña- agrega el Jefe del Batallóncuando se escriba la historia de la guerra del
Yaqni, la Plaza de Vican, tomada á sangre y
fuego, Laguna Prieta, Bahmeca, Fortín de la
Angostura, Laguna de los Coyotes, Bosques
del Añil y Bosques de Bataymove, donde se
libraron los combates de mayor importancia.
Al hablar de la entrega de esta bandera, dice: ......
«Hoy, 5 de Mayo de 1902.... .. entregamos
esta bandera que ha sido nuestro vital en las
fatigas, nuestro guía en los desiertos, nuestro
fuego en los combates. Ha hecho discurrir mil

veces en nuestras arterias, cual bálsamo regenerador, el entusiasmo d_el amor á la patria;
y á la hora del peligro, en lo más reñirlo de
la refriega, su vista ha sido para nosotros la
señal infalible de una inmortalidad.
ccNo es sino con profundo sentimiento, y
acatando la ley, que hoy devolvemos esta insignia consagrada por nue"tros esfuerzos, por
nuestras energías, el sacrificio de muchas vidas y el amor de muchos corazones. Es un
emblema muy querido, que nos abandona en
medio de la vida, para entrar tal vez en lo
imperecedero de la historia, llevando consigo
la mejor parte de nuestra alma.ll
Las maniobras militares terminaron con un
brillantísimo desfile, avanzando la infantería
por columnas por compañías, á paso ligero; la
A1tillería y la. Caballería, al trote.
El Jefe de la División, General Jesús Alonso Flores, y los de las Brigadas, Generales Pérez, Villegas y Ruiz, fueron felicitado5; pero
es fácil comprender que todas las felicitacioc
nes se dirigen al Sr. :\Iinistro de la. Guerra, que
abre á nuestro Ejército un nuevo horizonte.

El Sellor General en Jefe y su estado Mayor.

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�!Doondmgo 11 de Maiyo &amp; 1902.

EL MUiNIDO ILUSTRADO

Dos cuadros de Primavera.

LÁ.S CONDECORACIONES
Bepartid•s en la solemnidad del 5 de llla70.

~

Es interesantísimo el trabajo que el Departamento del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra estuvo emprendiendo, durante largo tiempo, para formar una colección completa de Heráldica Militar de
México ó sea la colección de cruces, placas, escudos, m¿dallas, etc., concedidas á los patrio!as,_ desde
la Independencia, hasta 1894, en que se distribuyeron las condecoraciones correspondientes al asalto
y toma de Puebla, en 1867, y al sitio y toma de Querétaro, el mismo afio.
Aparte del valor ci~ntífico, el traba~o á que alu;
GUERRA DI RtFORMA
dimos lleva otro mérito: el de estar litografiadas a
181;8, 18~9 T 18f0
varias tintas, con sus colores y esmaltes naturales de
dichas condecoraciones, formando una serie de seis
cuadros murales, que inspiran el más vivo interés.
Aprovechándonos de esta labor, hemos calcad~ las condecoraciones qu_e fuer_on
distribuidas por el señor Presidente de la República, d~ra~te la cere-rnoma cívica
del 5 de Mayo; ofrecemos, pues, á nuestros lectores, las s1gmentes: .
Condecoración Patriótica de la Paz creada por decreto de 8 de Abnl de 1856, cuando se creyó que habían acabado las guerras intestinas, con la derrota de un jefe reaccionario de categoría.
,
Condecoración concedida á los que lucharon e? la batalla del 5 _de ~layo d~ 1862, y a
los que ayudaron á contener al enemigo, en la vispera de este ep1sod10 gl~moso.
Condecoración concedida á los que lucharon en las Cumbres de Acultzmgo, el 28 de
Abril del mismo año.
Barra distintivo por la Guerr:1- de Refo!~a,creada pcr decret~ de 21 de Enero de 1861.
Concedida á los que sostuvieron el s1t10 de Puebla, á las ordenes del General Don
Jesús González Ortega, en 1863.
..
Condecoración concedida á los que s1t1aron y tomaron la plaza de Querétaro en 1867,
dando el golpe de gracia al Imperio de Maximiliano.
Por último verán nuestros lectores los tipos diferentes de las condecoraciones de
"Constancia,»' que son tres: de primera clase,_ que la_Ordei:_anza Gene~·al del Ejér?ito_ordena se imponga á los que llevan más de _t~emta y e1nco a~os de _servir en el EJérc1to;
de segunda clase, á aquéllos curo~ s_ervicws pasan de tremta anos, y de tercera clase,
·á los que llevan por lo menos vemticmco.

JEFES DE LOS BATALLONES QUE PROTESTARON BANDERA EL 5 DI MAYO.

En las fiestas cívicas se hace generalmente, la distribución de estas recompensas honrosas que atestiguan los méritos
individuales, ya en la época aciaga de la
lucha, ya en la obra de reorganización,
á favor de la paz de que disfruta el país.
No necesitamos entrará describir cada
una de las piezas de la Heráldica Militar
que publicamos: El grabado las reproduce
con exacta fidelidad, y ello nos satisface.

Las mañanitas así, con su luz virgen y curiosa, su cielo muy claro y muy azul, sin una
mancha, sin la huella de una nube, y c;u aire
fresco y húmedo, con transparencias de cristal
y centelleos de piedras preciosas, son la delicia
de los madrugadores, de los que se levantan
con el día, de los que tranquilamente cierran
los párpados cuando viene la sombra para que
no se asusten las niñas de sus ojos, y los abren
al mismo tiempo que las últimas estrellas se
diluyen en la claridad de nieve del alba.
Las mañanitas así, puras y radiantes, que
se visten de almas gloriosas para ofrecer flores
al sol, que asperjan de rocío los nidos para que
despierten los músicos y en cada árbol se toque
una aleluya á toda orquesta, que destapan las
urnas de las rosas para que se perfumen los
campos, y echan á vuelo las campanillas para
que repiquen la gloria; las mañanitae. así, que
ponen un grano de oro en cada arena, una gota, ele fragancia en cada cá.liz, 1.m gorjeo en cada a ve, una sonrisa en cada boca, son la más
exquisita coquetería de la Primavera, y reparten á todo el que la pide, á manos llenas, como quien da limosna, con un tesoro inagotable, la alegría de vivir.
Las noches sin luna, enlutadas y llorosas,
como viudas inconsólables, hacen de la ciudad
un camposanto. De lejos, entre la obscuridad,
los bloques de casas parecen pesados y gigantescos monumentos sepulcrales, y los focos
eléctricos, lamparillas de tumba. Uno que otro
lucero, como blandón de luz cansada, se enciende, por intermitencias, en el paño fúnebre
del horizonte.
Pero sacude la aurora sus desteñidos pabellones de púrpura, en el fondo del paisaje, y
la mañana de luz virgen y cielo azul sobre la
ventana del sol y se asoma, y sonríe, y dice jubilosamente: «Buenos días.,i
«Buenos días, señoritas flores; lirio, qué
blanca está tu seda; anoche estuviste bruñendo tu tocado de oro, margarita; camelia, qué
pomposa está tu gola de encajes; amapola, qué
joyel de brillantes te pusiste sobre el raso de
los pétalos; qué vaporosa muselina pompadour
la de las caléndulas; qué penacho tan gallardo
el de los claveles!»
«Buenos días, jóvenes pájaros, bulliciosos
artistas; vamos, hijos, á ver qué vieja canción
ó qué empolvado motete ensayáis ahora. Qué
numerosos están los coros. Suena un orfeón
en todos los árboles!))
«Buenos días, muchachos enamorados; perezosos! que se llega el momento de la cita.
Amaneció. Romped el hilo de luz del sueño •
con el que atáis las alas al amor; la vida se ha
vuelto hermosa. La Naturaleza está contenta.
Hay una boda en cada rama. ii ..... .
Y mirad cómo los madrugadores, los buenos, los felices, los pobres, los que habitan las
casas de barrio, el escribiente, la costurerilla,
el «calicot,i, el obrero, el estudiante, los que
no viven de noche, porque la noche es muy
mala, y muy cara, porque los refinados placeres nocturnos, insanos y artificiales, no están á su alcance; los que se levantan con el
sol, van por las calzadas de la Reforma, bajo
la húmeda ojiva de los árboles, en parejas silenciosas, en bandadas cantantes; éste, pensativo soñador, de andar lento; aquél, mozalbete apresurado, que teme llegar tarde á donde lo esperan un beso y una mirada; esos otros
dos, él y ella, en un coloquio de risas, todos
aspirando el aire á plenos pulmones y sintieudo en el corazón la gran alegría de vivir.
¡Oh mañanitas de l\Iayo, de cielo muy azul,
de aire muy linipio, de luz muy blanca, y
qué buenas sois para las flores, para las aves
y para los enamorados!

EL MUNDO ILU6TRADO

[)llllli1Dgo 11 &lt;le Miruyo

cuas luminosas, y á cada golpe¡ una explosión
de chispas inunda de brillos deslumbrantes el
horizonte. Conforme pasan las horas, crece el
incendio de los aires hasta que, ya muy entrada la mañana, tórnase ígnea la placa de
esmalte de los cielos.
Los jardines, entonces, alzan en señal de
protesta sus árboles amodorrados y secos, y
las flores entrecerradas y soñolientas, atisban
por entre la maraña de las frondas, la llegada
del viento como tristes enamoradas que salen
á la venta~a, á la hora de la cita, inquietas y
desesperadas por la tardanza del amante.
Pero el viento suele ser un novio informal;
no acude cuando lo llaman; sabe lo que son
las mujeres y por eso se deja rogar tanto de
las flores. Desde su enhiesto varillaje, se inclinan las rosas aristocráticamente, seguras de
que á ellas, que son las más lindas y las más
elegantes, va á ir primero el galán desdeñoso.
Por entre la hierba, como por entre los barrotes de una reja, se asoman, en actitud humilde las violetas, porque aunque pobres y mode~tas saben muy bien lo mucho que valen.
Las n{argaritas enarcan sus estrellas d~ nieYe,
impacientes y contrariadas de que, quizá porque carecen de fragancia, no les haga caso el
ingrato. Las azucenas están furiosas: ¿cómo?
¿será cierto que el viento desdeña su limpia y
perfumada blancura?
Entretanto llueve sol, un sol rabioso que
parece mal humorado, y que gusta de quemar
pétalos. resquebrajar ramas, sacar el jugo de
las hojas y beber en la copa de las campánulas las heces del rocío.
Las siestas son fatigosas, er¡.ervantes, pesadas. Todo dormita con una pereza voluptuosa mezclada de cansancio y fastidio.
'No, no saldréis de vuestro febril sopor, pobrecillas mártires del sol y desdeñadas de los
céfiros, hasta que las nubes, que también tienen mucha sed, acaben de llenar su tonel en
los lagos del Valle, para apagar la fragua de
los cielos, antes de que llegue la noche.
Al medio día, el viento está muy entretenido
con las amapolas, esas rollizas aldeanas que se
ríen de puro coquetas, entre los trigales, y no
volverá á los jardines de la ciudad sino después de haber corrido mucho por sembrados
y campiñas.
Es verdad que este sol es cruel como un inquisidor; y que con gran aparato y áurea pompa, recorre el infinito ordenando autos de fe,
y martirios terribles para castigar á las flores.
Los pájaros y las mariposas están salvados.
Ellos tienen alas y pueden volar en busca de
sombra y de frescura.
Vosotros, no; que estáis prendidas á la rama, y la rama está. t:fianzada á la tier~·a, y la
tierra no suelta nunca por voluntad smo por
fuerza.
Pero ...... ¿novéis como se realiza el milagro? Se oyen risas y cuchicheos. Baja por la
escalinata, saltando y atropellándose, una banda alegre de muchachas bonitas.
Vienen en busca de vosotras, para llevaros
primero á sus labios, luego á sus búcaros, en
seguida á su seno, y más tarde á la mano trémula de algún soñador que os guardará, ya
secas, como una reliquia, en la caja de palo•
santo, entre listones, guantes y bucles de cabello perfumado.
El amor os libertará del sol y de la lluvia;
de caer tostadas con la arena humeante, ó de
naufragar en la charca fangosa.
El amor es divino para realizar estos milagros. Suele hacer con el corazón lo que con
vosotras.
¿Qué, no estáis contentas?

iOH POETAS!
(DE JosÉ

idle 1902.

s. CHOCANO.)

¡Qué desgracia mayor que ser poeta!
Ser fe, ser caridad, ser esperanza
y devolver el golpe de la lanza
con raudal sacro de virtud secreta...
La indiferencia, que ni á Dios respeta,
no respeta la hermosa lontananza
en que suefia el cantor sin venturanza
como en el golpe de arco la saeta.. . .. .
Eso que Numen la torpeza llama,
es más que onda que tiembla, onda que brama·
es como expiación de un gran pecado,
'
es un dol_or ~gudo y sempiterno;
y no lo pmto Dante en el infierno,
porque Dante era el mismo condenado.

.-.

,Beso de nieve.
Su busto venucino ciñe el grana
Corsé de gasas con estrellas de oro
Y custodia en el músculo el tesor~
De su primer amor, de luz arcana ..... .
La novia como virgen circaciana
En el diván sentada con decoro
Desabrochó el corsé...... temió el desdoro
No quiso confidente esa mañana......
'

Pensaba silenciosa y con anhelo
En el futuro de su ansiada boda
En estival aurora de desvelo ..... .
Y el beso que en su pecho renacía
Hecho cadáver, témpano de hielo
Rodó en su corazón, caja vacía....'..
JUSTO

p ASTOR Ríos.

REFUGIO.
Ni tú lo sabes, mi adorada santa,
No sabes que un amor es mi ventura,
Que formada de luz y de hermosura,
Siempre ante mí tu imagen se levanta.
Que un himno suave con delicia canta
Mi más prnfundo amor á tu dulzura
Y en un torvo silencio mi ternura
Cada día más firme, se agiganta.
Mi amor en mi secreto está escondido:
Ignorado del mundo, mi tesoro
Se conserva sin manchas; he mentido
Otros nombres, me salva su murmullo,
Y refugiado en tí, mientras te adoro
Me siento ungido de fervor y orgullo.
RICARDO Gó:r.rnz RoBELO.

lYIEDIOEV.AL.
Enclaustrado ideal á quien adoro,
De frente de marfil y aurea guedeja,
Sal á la ojiva, que allí va mi queja
Volando en alas del laúd sonoro.
Tú eres mi castellana y yo el rey moro
Que ronda, trovador, bajo tu reja,
Donde la luna pálida refleja
Su corva luz entre platino y oro.
Aunque á la voz del plectro no respondas,
Descorre la calada celosía
Y déjame que, al ver tus trenzas blondas,

CORONEL BERNARDO PALAFOX,

CORONEL JOAQUIN MAAFS1

El ·sol está rabioso á más no poder. Desde
muy"temprano enciende las fraguas del oriente y se pone á majar el hierro encendido del
día, sobre el yunque azul de las montañas.
Martillea, con su gran martillo _de oro, las as-

Admire en medio de la noche el día ..... .
Aun el alba está lejos; no te escondas;
No es hora de que sueñes tqdavía!. .....
MANUEL

s. PICHARDO.

�Doonimgo 11 de M~ ,die 1902.

EL MmIDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

ACTUALIDADES CIENTIFICAS.

monumento en la Santa Veracruz, y copia de
él es la cajita que forma parte de uno de los
grupos tomados. Esta
cajita fué hecha por la
hermana de Rayón á
los pocos meses de la
muerte de éste, y se la
destinó á guardar las
cartas y restos históricos que les dejó. Según asegura Don Gaspar Rivera, su esposa
y algunas otras personas que conocieron &amp;l
hijo y nieto ele Don
Ignaeio Rayón, loR restos de éRte se encuentran Repultaclos en el
Pantrón E1S¡&gt;aíiol, en
el Hejlnlem ele] Dr. TolTP,;, quien ("(llll-'t'T\'Ó
Pn una c-ajih &lt;'HP&lt;'&lt;·inl
lrn; &lt;l&lt;•H;mjos &lt;ll'l h( roe•,

LORD KELVIN.
I

Entre los sabios ingleses que más se han distinguido por la importancia y trascendencia de sus obras, se cuenta el antiguo Profesor de Física de
la Universidad de Glasgow, Lord Kelvin.
Más de media centuria de trabajo incesante y fructuoso, de vigilias y
desvelos, es lo que el célebre físico tiene en su abono y lo que le ha granjeado renombre y fama universales. En Junio de 1896, la Universidad
que le ha servido de teatro para el desarrollo de sus actividades, celebró el
Jubileo del sabio con una ruidosa manifestación á que concurrieron hombres de ciencia notables y representantes de distintos círculos profesionales
del mundo.
Lord Kelvin es actualmente objeto de demostraciones semejantes en
los Estados Unidos, y su viaje por la vecina República constituye, por decirlo así, la nota científica más sonada.
La Universidad de Columbia, una de las primeras de aquel país, por lo
vasto y bien dispuesto de sus programas y por la influencia decisiva que
ejerce en el progreso intelectual, invitó no hace mucho,al sabio inglés para
que hiciera una visita á los establecimientos de enseñanza superior americanos, dando, además, una serie de conferencias sobre Física. El establecimiento ofreció á Lord Kelvin costear su viaje y el de su esposa; y aceptadá la invitación por el célebre maestro, comenzaron á organizarse entusiastas festejos para recibirle.

El jueves próximo pasado, á las cinco de la
mañana, dejó de existir el Sr. Coronel Don
Francisco Santa Cruz, Gobernador Constitu•
cional del Estado de Colima.
El señor Santa Cruz nació en Guaymas el
afio de 1838; prestó muchos servicios de importancia á la República y figuró en distinguidos puestos ele la Administración Nacional.
Fué por tres veces gobernador ele la Entidad
Federativa en cuya capítal ha muerto.

ha:-:t·1 ~u 11nH•1·t1', ro

gando al ~r. BiH•1a ((ll&lt;'
los S('J&gt;td-lnrnn c!Pntro
del propio fér&lt;'tro. De
allí ,i ..n · qu&lt;· in(1tilllH·ll t•.• se ](o-: hu~c-,tra
en la ~anta \'rracruz.

Lord Kelvin, no obstante su avanzada edad, trabaja sin descanso, y la
sola enumeración de los estudios y memorias que ha dado á la publicidad,
formaría extenso catálogo. Los ramos que cultiva con especialidad, son los
de maguetismo y electricidad.
Reliqui~s de Rayón.

En uno de los más pintorescos alrededores
de la ciudad de México, cerca de Mixcoac, levanta sus muros de piedra la casa principal de
la Hacienda de Santa Rita, en donde viven la
vida feliz del campo los descendientes de uno
de los héroes de nuestra patria: de Don Ignacio Rayón.
Allí el santo amor filial y el respeto infinito
hacia el héroe,han hecho quese conserven ocultos á la profana mirada del vulgo, unos objetos pertenecientes al héroe, y un buen arsenal
de cartas autógrafas, algunas de las cuales tienen datos importantes.
El jefe de la familia, el Sr. Don Gaspar Rivera, honrado y laborioso agricultor y comerciante, se casó con la biznieta del héroe del
fuerte del Cóporo, y de esta manera se ha formado una numerosa familia descendiente de
Rayón.
Entre los objetos preciados que posee la familia Rivera, se cuentan como principales: una
espada que perteneció al héroe y que llevó casi toda su vida de campaña.
El arma es de acero fino y tiene, al agua
fuerte, gran número de grabados y adornos
especiales. Se la conserva en su funda primitiva, ya rota por la acción del tiempo, como se ve
por una de nuestras fotografías.
.
Otro ele los objetos es una cigarrera que Don
Ignacio Rayón hizo con sus propias manos durante su largo cautiverio. Es de cartón y tiene
gran número de incrustaciones ele cristalillos
dispuestos con verdadera simetría, y además,
está salpicada de marmaja de colores, que la
hace más vistosa.
El tercer objeto es una banda, distintivo militar, de color verde, de seda finísima y perfectamente bien conservada y tejida. Lleva en

11 de Maiyo ,die 1902.

EL CORONEL FRANCISCO SANTA CRUZ.

El mes pasado la Universidad le ofreció una espléndida recepción, en
la cual estuvieron representados por enviados especiales, las agrupaciones
é institutos científicos más importantes de Norte-América. Los sabios más
renombrados concurrieron también á la manifestación.

JOYAS HISTORICA.S.

~&lt;71()

el centro un bordado de hilos de oro, transversal rcon relación á ella, seg6n se ve en la
fotografía.

•••
La familia conaerva un retrato pequeño del
h éroe, que . según aseguran, es el mejor que
existe. En uno de los. grupos fo1:mados en las
fotografías que damos á nuestros lectores, se
ve reclinado sobre el puño de la espada.
Con una pequeña parte de las cartas forma-

El señor Santa Crur. obtuvo el grado de Coronel por virtud del despacho que, ctiando Re
iniciaba la revolución de la Xoria, expidió el
Sr. Juárcz, invi:;tiendo con el referido grado
militará todos los Gobrrnadores ele la República: después ohtm·o el despacho de Coronel
efectivo del ejército pe11nanente, por ratificación que de ello hizo el Senado.
La muerte del señor Santa Cruz ha sido
muy sentida en el Estado de Colima, donde
contaba con numerosas simpatías.

mos un grupo, procurando ante todo que se
vean las firmas, pues ellas prueban la autenticidad de los documentos, y en su oportunidad
publicaremos alguna de ellas íntegra.
Las cartas fotografías son de los distintos
hermanos Rayón y una de Hidalgo, que es
más bien un salvo conducto.

* **
Poco tiempo después de muerto el héroe
Don Ignacio Rayón, se le levantó un pequeño

Autógrafos de Hidalgo y Raróu,

En

un

día de campo ¡¡frecido por el Club "Amistad," de Oaxaca, al señor General Martín González, Gobernador del Estado, el día Z1 del mes pasado,

�·Doonlingo 11 ide Miaiyo ole 1902.

Et

EL MU!lIDO ILUS'filMDO
se separaron. De esa uni6n naci6 una nifia,
que está actualmente casada, y por la cual manifest6 el poeta un gran afecto.
Scholl era presidente honorario de la sociedad de «Gens de lettres» y no fué s6lo un escritor de gran talento, un dominador de la
cr6nica del eco, de la noticia actual; fué también un «tipo.» Su semblante de aspecto brutal el pliegue de los labios bajo los mostach¿s blondos, los ojos salientes de miope en
que sostenía un mon6culo, todo eso atraía la
atención. Viendo pasar aquel hombre tan s6lidamente constituido, siempre correcto como
un «gentleman,i, se pensaba: ese es «alguien.»

MUNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 20.

MÉXICO, MAYO 18 DE 1902.

Sub6cripei6a men:JUal roran,a, f l lh
Idem. /dezzr. ~ /a capital, ., 1.:16

••rector: LIC. RAr'AfL Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

0erentei LVI&amp; RU'r&amp; &amp;PINNLA.

-,, _]&amp;i

I!-

--::,.

LAS EXEQ,lJIASDE CEOIL RHODES.

El JO de abril, después de la ceremonia
religiosa presidida por el obispo Bechuanalad los restos del llamado «Napole6n del Cabo»' fueron transportados más allá, de Buluwayo, en plena Rhodesia.
Dos mil matabeles se instalaron en las alturas junto al «Kopje» solitario en el cual dehía
ser enterrado Cecil Rbodes. Cuando llegó la
noche, se inmolaron quince bueyes, reemplazando de esta manera á los antiguoi,; sacrificios humanos.
El gran hombre tiene por tumba un simple
hoyo cavado en la cima del «Kopje,» preci:-amente en el lugar en que ~e celebró la conferencia de paz con los matabelcs el afio de
1893, conferencia que fundó el imperio de Inglaterra en el sur de Africa.
Nuestro grabado representa la rara escena
de las exequias.
A NlJESTROS SlJBSCRIPTORE~.

La paginaci6n de la entrega de «Los :Miserablesi, que se adjunt6 á nuestro número pasado, sali6 repetida.
Hay que tenerlo en cuenta á la hora de encuadernar la obra.

AURII.lANO SCHOI.1.
Acaba de morir Aureliano Scholl, á la edad
de sesenta y nueve años y después de sufrir
una larga y dolorosa enfermedad.
Naci6 en Burdeos el año de 1833, y cuando
contaba diez y siete años de edad, fué á París,
á donde lo llamaba una vocaci6n. que se confirm6 más tan luego como terminó los estudios primarios. No dejaba aún los bancos de
la escuela secundaria, curu1do comenz6 ámandar clandestinamente algunos artículos á un
periódico titulado «El Corsario,» que los admitía sin sospechar que aquel colaborador fuera un retórico.
Después Scholl llenó con su prosa palpitante y galana todos los periódicos que en
aquella época se llamaban «la prensa pequefia ·n luego colabor6 en el «París» del conde de
ViÚedeuil, en «El :Mosquetero» de Alejandro
Dumas, y por último, en «La
»
, , Ilu;;tración.
d
En el ,cFígaro» comenzo a emostrar su sello personal escribiendo la serie de artículos
denominados «los Bastidores.ii Fundó en seguida «m Enano amarillo»y «El Jockeyi,, y al
cabo de algunos años conquist6 un lugar brillante en la pléyade de los cronistas de la
época.
En lo que podríamos llamar la 10egunda
parte de su carrera, es decir, después de la
caída del imperio francés, sostuvo valienteménte en &lt;eEl Acontecimiento,» «Voltaire» y
«El Eco de París,» la legítima reputaci6n que
había ganado. En el curso de esta, época sostuvo duelos muy notables, contándose entre
sus principales adversarios Paul de Cas~agnac,
Robert; ifücbell y el conde de Dion.
La labor absorbente del periodismo, en la
cual gastó lo mejor de su talento, no le impidió publicar muchos volúmenes con novelas
y fantasías, así como un libro de Yersos titulado: ,cDenise.n Abordó el teatro, pero logró un
éxito s6lo mediano.
En 1866, Scholl se cas6 con la señorita Irene Pekins, hija de un rico comerciante inglés;
pero transcurridos dos años de matrimonio,

t

S. M. ALFONSO XIII, RE Y DE ESPAÑA.
JURO AYER, SABADO 17 DE MAYO, LA CONSTITUCION

DE SU REtN0
1

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

í

i·ig

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL 1\1UN"DO ILUSTRADO

El gran baile ofrecido por el Señor Presidente de la República
A LOS CONFERENCISTAS PAN-AMERICANOS.
Quedará en los anales de las grandes fiestas celebradas en :México, el suntuoso baile
ofrecido por el señor Presidente de la República á los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Pan-Americana, la noche del sábado 4 del mes en curso.
Según nuestros recuerdos, es la primera vez
que el señor General Díaz ofrece oficialmente
un baile, y tal distinción ha recaído en los representantes de las naciones que marcan ¡:us
territorios en nuestro mismo continente.
Rada más ll(!ertado y digno de elogio. La
fiesta en sí tuvo todo el brillo de la snntuosiclacl que quiso dársele.
La espaciosa fachada del Palacio Saeional
anunciaba la fiesta, con la ilnm:nación eléctrica que se usa en las grande~ Rolemnirlacfos.
Los carruajes tenían acceso por la puerta
c-entral, excepción hecha de los que condujeron al Señor Presidente de la Repúhliea ~' Señor Embajador ele los EstadoR T'nido,, que
penetraron por la puerta de Ho11or, donde daha guardia el Batallón de Zapadore~, vestido
de gran gala.
Los carruajes llegaban hasta el arco que
queda frente ·á la escalera presidencial, ~· loiinvitados pasaban inmeiFatamente á un Raloncillo tapizado de tela rosa y decorado con
multitud de plantas.
Luego se a•cendía por la amplia escalera
para penetrar al departamento destinado á la
fiesta.
El señor General Díaz, con una exquisita amabilidad, hizo á cada uno de los invitados los primeros honores de recepción, y éstos se tornaron en más estimables por la coopernción de la respetable señora esposa ele
nuestro Primer Magistrado, quien personal-

Extremo:del salón principal, con la entrada al Salón de Embajadores.

m~.al;e atendía á las damas en el Salón Amarillo, que fué designado para antesala del
baile.
Todos los departamentos públicos de la
presidencia, se dispusieron para recibir á más
de mil personas invitadas á la gran soirée.
Al lujo que ostentan los salones, se unieron
detalles artísticos de muy buen gusto, y se dispusieron, además, varios departamentos necesarios para hacer cómoda la recepción.
El baile fué de lo más animado que se ha
visto. Las numerosas parejas que se deslizaban suavemente como persiguiendo la on&lt;l'&lt;l
del ritmo, eran como la visión de un sueño de
juventud.

El Salón Rojo.

Los magníficos tocados de las damas, el brillante traje de los diplomáticos, el uniforme
respetabilísimo de los militares y el riguroso
contraste blanco y negro de la clásica etiqueta,
se confundían, entonando un cuadro que era
como una explosión de oro, pedrería y colores.
El suntuoso obsequio ofrecido por el señor
Presidente ele la República á los señores Delegados á la Conferencia Internll(!ional Americana, resultó dignísimo del respetable obsequiante y de los distinguidos obsequiados.
La sociedad mexicana debe estar orgullosa
del realce que prestó á la fiesta, y los señores
Representantes de las naciones de América
deben llevar á su patria el mismo grato recuerdo que de la gran fiesta queda entre nosotros.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Enero de 1902.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 12 de Enero de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

La moralidad del "Don Jnan Tenorio."
La prensa diaria nos da cuenta de haberse
trad~1cido al alemán y representado en Ale-mama, con e2..iraordin:uio éxito, el "Don Juan
Tenorio" &lt;lb Zorilla. El hecho en ,si mismo
no nos llama demasiado la atención. En estos últimos tiempos, países de otra habla que
la €spañola y que se habían mostrado esqui~º~ ~ la literah~ra y al arte ibero, en general,
1.mc1~n un movimiento de reversión y comienzan a hacer buena acogida á las producciones
de ese arte y de c~a literatura. En Italia se
ha cantado ya la ")[arina" · en los Estados
Unidos, repres-~-ntado "Eledtra." si bien aligerada de sus pormenores .filosófico~relig'osos;
en París mismo, ''La Gran Yía" tuvo un éxito
considerable, , "El dr,1ma Xue,o" ha sido traducido_ en va'i·ias lenguas y representado en
las capliales europeas, con gran aplauso. Tenía que llegar, pues, su turno á '·Don Juan
'!'enorio." Este turno ha llegado, respetándose
a tal punto el uso, que la presentación se verificó precisamenile un Día de Muertos.
Ese advenimiento del 'Tenorio á los teatros
de Alemania, no es, pues, lo repetimos sorprendente, ni lo es tampoco, en sur:ia el
aplauso entusiasta y el inmenso interés ~on
que fué acogido. La figura eterna é inmortal
d~ Don Juan se destaca más ó menos clara y
vigorosa en todos los literatos, porque es la
imagen misma de la vida y porque ella pone
de bulto y de relieve las pasiones aesbordantes, los ímpetus irrefrenables, los inevitables
extravíos inherentes á la juventud, coronados
y desenlazados por el amor y por su misión
redentora y regeneradora.
To~os, en grande ó en pequeña escala, en
palacios los unos, en cabañas fos otros ceñida
al cinto la espada, flotantes al viento'ia capa
y la pluma del chambergo, hemos sido ó so- f~1
ñado ~er, ;1no~ Tenorios seductores, como he- y;_'mos sido o sonado ser unos D'Artagnanes bi-. ·:zarros y animosos. Todos, en la juventud, he- '1.
mos amado aquí y allá, como liban néctares 1 ~
los coli?ríes en las flores ó como se posan_,,_',
las manposas en los árboles. Todos á se- ·• ·
mejanza de los ciervos, á la vez que 'hemos ,
sentido el amor, hemos buscado el combate;

Domingo 12 de Enero de 1902.

DR. DON JEt:&gt;ÚS ORTlZ,
Nuevo Arzobispo de Guadalojara.

afrontad.o y prorncado rivales, vencido ó soñado vencer enemigos; ceñido ó soñado ceñir
aureolas de gloria y sentido pesar sobre nuestra .frente á la vez las rosas y los laureles; y
para todos ha llegado un momento supremo m
que _el amor r_e~mplaza á los amores, en que
sentimos definitivamente :fijado nuestro destino y trazada nuestra ruta, en que la poderosa. é involuntaria sugestión de la mujer amada nos trae al arrepentimiento y á la regeneración; nos retrae de los dernneos, de las aventuras, de los vicios, y nod inclina al trabajo,
á la virtud y el bien, y en que, así como Doña
Inés saca á Don Juan del fango de sus vicios para llevarlo con ella al paraíso, así la
mujer amada, la única y verdaderamente
amada, nos arranca al mundo exterior, á la
vida ruidosa y aventurera, á la degradación
posible y á la decadencia probable, al vicio

Salón de baile adjunto al Departamento del Se~ado.

cierto y tal Yez al delito y al crimen, y nos
lleva de la mano, sonriente é inefable, á ese
nneYo y delicioso paraíso que se llama un
hogar tranquilo y feliz.
'l'otlo eso está muy bien, y es, además,
profondamente bello como profundamente
tilosófico y verdadero. 'l'odo eso explica la
popularidad del Tenorio, especialmente en
los pueblos ardientes, impresionable$ y soñadorea, y todo deja comprrntlcr cómo el drama
,1rranca aplausos y lúgrimas, atrae mullitude,, y cómo ha sido bastante á hac:er inmortal y glorioso al poeta que $Upo cantar ese
canto del poema univcr~al.
Pero lo que ~e entiemle menos, lo que Re
explica difícilmente, lo que casi raya en lo
inexplit·able y en lo ah,urdo, es que, el drama, bello en la forma y profundo en el fondo, tenga reputación ya hecha de un drama
moral, ejemplar. al que ninguna madre de familia deja de llenu á su~ luja,;, y sobre todo á
sus hijos, y en cuyas representaciones no $e
da {!l ca$◊ de que las señoras ni los caballeroi-:
más melindroso:,; abandonen los palcos y trinen luego escandalizados en la prensa, contrn
la decadencia y perversión refinadas dal arte teatral.
Es desde luego evidenLe que en el Tenorio
nada hay que ofenda los sentidos, y que lo
ol.,sceno, lo escabroso, lo verde y lo colorado
110 ~r~lan ni se ostentan
con el impudor y
el cw1smo que suelen ostentar en el género
chico y á veces también en el género grande.
En ese sentido; pero sólo en ese, el Don Juan
Tenorio es intachable.
Pero lo qn,e- sí clama al cielo, lo que subleva el sentido moral, lo que constituye un atr~
p_ello á todo sentinliento de equidad y de justi~1a ~, lo que c~mstituye, por consiguiente, la
fundamental mmoralidad del drama, es la
suerte diversa y contrai·ia que el dramaturgo
depara á sus personaje,;, y el hecho tremendo
&lt;le condenar al fuego eterno á las víctimas, y
de llevar al empíreo, entre luces de apowósis,
al nrdugo.
Don J nan ha deshonrado, herido, matado
á. lroche ~ moche, "un peu partou," como
chcen los frauce,;es, un tanto por dilebmtismo y no poco por siemple apuesta. En tiempos menos heroicos C]Ue los de capa y espada,
hubiera parado justamente en la horca ó en
el pre~iclio. Yíctima3 suyas, entre otras son
Don Luis )Jcjía,. que no rnlía, mo-ralment~ hablando, más que él, y el nobilísimo y caballeroi-:o Comendador, padre de la divina Inés.
Pue, bien, el noble Comendador da con todas
i-us virtudes y antecedentes en el infierno, y
Don Juan hare su maleta ele \"icios y se embarca para el cielo con el billete de favor que
Doña Inés le facilita.
8e dirá que el Comendador murió inconfeso é incontrito, en tanto que Don Juan e$capa de_ l_i~ ~~1ema á ben~ficio ele un "punto de
contnc1on . La especie es de todo punto falsa. Cofüta en autos ele una manera irreeusablc. que tan incontrito é inconfeso mnr10
Don Juan, malvado, como el Comendador
virtuoso. Cuando Don Juan va al cementer:i~
á _t~n~?r el fr~sco, en el último acto, ya "el capitan le babia matado "á la püerta de su cai-a ". El Comendador tiene buen cuidado de
poner á e,;te respecto los puntos sobre h
"ies"; y tan está seguro de lo que asevera,
que toma de la mano á Don Juan y á tirones lo invita "á pasaT á la caja", el-' ·decir. al
i11füirno.
Interviene e~tonces DoJia Inés y sir, preoc~par;;e poco m mucho &lt;le la angustiosa situac1on clel autor de sus días, excita á Don Juan
al arrepentimiento, al que ésw se presta de
buen grado. se lo echa á la espalda y lo lleva
ú gozar de las indefinidas delicias del paraíso
dejando al ComendadoT en la "purée" y co~
un palmo de narices.
¿ Es esto justo, es esto equitativo, es esto
n~or~~? Don Juan obtiene su perdón, arrepmhendose después de muerto y probablemente por la valiosa intervención de Inés
¿ cómo es, pues, que esta hija, modelo de virtudes, aunque enamorada, deja condenM' á su
padre por salvar á su amante que fué quien la.

sumió en la orfandad? Puede dm:se inmoralidad mayor, :iniquidad más grande, injusticia más inaudita? ¡ Qué se salven todos, enhorabuena! Pero pocas escenas pueden darse
en el teatro más corruptoras y más degradantes del sentido moral, que ver á ese perdulario entrar al c:elo, sin tener sus papeles en
regla, del brazo de la hija de_ un hombre, á
quien ha dado mu~rte, y_ á 9.Uien .P?:.- habersela dado sin preYio aviso m reqUisitos ltgales ha condenado al fuego etern:,.
El drama de Zorrilla, pues, en punto á moralidad, es irreprochable en la Í~rma, ;;:ll vo la.
eseena del primer acto entre Don J uau v su
pad,re; pero puede decirse de é~ que, como los
Fepulcros de que hablan los libros sagrados,
está blanqueado por fuera y hiene en gusanos por dentro, ó en términos más familiares,
que tiene la música por dentro.

Dr. y Lic. Don Joa quln U r-la ,

OROPELES LITERARIOS
Et artículo de la semana.

¡

De domingo á domingo se tiende la semana,
como de orilla á orilla de un río se encorva
un puente. No me desagrada del todo _este
símil, encontrado á la ventura en la pnmera O'Ofa de tinta que mojó mi pluma, porque
puedo seguirle, y hacer con él mis voltejeos,
mis prestidigitaciones, las obligadas suertes de
mi magia blanca. Gusto de encontrar un vocablo hermoso, refulgente y pulido como una
hoja de acero; me extasío al hallarme en los
rincones del entendimiento, hurgando y removiendo en el bazar empolvado del lenguaje,
un epíteto claro y sonoro, como una placa
de cristal á través de la que se vean las cosas
en o-astadas en iris; pero, cuando tropiezo por
ac~so con una metáfora cualquiera, viéneme
una aleo-ría loca, infantil, cosquilleante, y me
entran desde luego tentaciones de ampliarla,
de entretenerme con ella, de hacer como los niños que rompen un jugu:~e para SOIJ&gt;render
su mecanismo. ; Os acordais de aquel Jugador
•lel poema de Coppée? 'J'.,,-Lo lo había perd,·
~10, todo1 y se paseaba en la alta noche, pen.-;ando en el suicidio, por )Mi enarenadas callas de un jarclín público. N eva~a · _erl\ m~,~
noche de invierno, una noche de Navufad. 'i.
de pronto, el poeta de loa humild~s pone á S!l
héroe desesperado freute fi., una lmch mend1guilla que duerme el dulce snr-110 de sn inocencia, sobre un colehón de nieve en una de
las hancas del parque. ¿ Recordáis ahora los
divino~ ,·er~oú Junto de la niña está un
zueco en cuyo fondo ríe un luiz de oro: alguna 'mano carita ti va arrojó aquel sol brillante en el abismo tle un zueco. Cuando la rubia mendiga dejara de retozar, en sueños, con
los ángem, la moneda le diría: "mírame, perer.ocilla, que he estado esperando á que despiertes para darte pan fresco, leche blanca,
fuego sano. abrigo y felicidad. Soy el regalo
del hucn Dio,;; me trajeron tu;; amigos los
querubines que hoy bajaron al mundo cargado;; de recuerdos para las madres sin hijos, y
ele chucherías para los niños sin madre."
Y el jugador hurta el luis de oro á la mendiga, y huye con él, y se acerca á la mesa verde, y lo apuesta. La esfera de marfil corretea y brinca C'Omo una locuela, por la rueda
arlequinesca de la ruleta, saltando obstáculos
y recorriendo divisiones, en persecución del
número donde la fortuna le ordenó que ha de
reposar un instante. El jugador gana diez
luises, cien luises, mil luises, montañas de
luises, y cuando ha desmontado al banquero,
la mañana se asoma lentamente á los cristales del balcón, para recordar al crimin1il que
ya es preciso ir á despertar á la infeliz criatura. El jugador se levanta, corriendo atra-

Dean de la Catedral de México, muerto el martes 7
del mes en curso.

cloi-. Algunas monedas no salen tan mal;,~ª
prueba es que vosotros no me las rechazaJ.s
al instante; m-as, para aseguraros de que las
hice, restregacllas, sonadlas. . . ¿No es ve!dad .que son falsas, caballeros? Il'oy arr?Jº
este luis, encontrado á la ventura en ~ rmcón de la memoria: de domingo á dommgo se
tiende la semana, como de orilla á orilla de
un río se encorba un puente. Ilay semanas
tristes semanas solitarias, que infunden pavor y 'llenan el ánimo de melancolías_. Hay
semanas que son el Puente de los Suspnos.
Encajonadas entre los sucesos, unen lo presente y lo porvenir con un a~co_ de piedras n~gras, en las que resaltan _tetncos y_ fantás~;~
cos labrados. como "pesadillas petrificadas ,
abajo corre, obscura y quieta, c?mo un canal
ele Yenecia la corriente de la vida. A lio lejos vienen bogando l~s góndolas enlutadas en
que viajan los abatidos desenganos, Y que
sirven de ataúd á esas vírgenes muertas: la~
esperanzas. Cuando paso por ,un puent.E: as1,
mi literatura toma la monoloma del hor~~nte, el colór del agua_ y la_ tristez~ ~el sitio:
a,poyado en una maciza pilastra o asido á las
toscas barras de una reJa, me pongo á pensar, mientras contemplo la corri~nte dormida,
en jardines olvidados y marc~itos, en palacios deshabitados, en templos rumosos, en mujeres enamoradas y trisws. He aquí la causa
de que, en ocasiones, tengan mis artículos la
displicencia y el desaliño de la amante que no
espem al novio, porque llueve á la hora de la
cita, y que, no obstante se asoma á la ventana poseída de una re~ota y te~ca esperanz~Al escribir recuerdo mvoluntanamente la nma de Becquer, el poeta de mi juventud, destronado en mi admiración por los modernos y
artificiosos cantores:

viesa las calles, busca, encuentra á la muchacha y la sacude para despertarla: va á devolverle un tesoro por una moneda, á vestirla de
brocado, á casarla con un príncipe, como á las
niñas de los cuentos; y el jugador la llama,
la sacude, le alza la cabeza, le da un beso en
la frente; pero en van'◊ : la mendiguilla no
abre los ojos, está rígida, helada, ya la maló
la nieve; se tardó tanto el ladrón, que primero
vino la muerte; ya no despertará por no senUn cielo gris, un horizonte eterno,
tir el hambre, ni el frío, ni la soledad, ni la
y andar. . . anclar ...
desdicha ...
Pues así, como el jugador del poeta, s4lgo
Andar sí · la imacinación camina, entorpe' fuerzas,
'
º
· d'10 de
muchas Ycces de la literatura: he apostado y
cicla y sin
oblig1:1da
como e1 JU
perdido mi última metáfora, el último endela leyenda cristiana, á no detenerse: só.lo que
casílabo que me quedaba, la postrera frase que
cuando las semana, pasan sin ruido, cuando
tenía, los doblones de un poema, el luis de un
los días á semejanza del desierto, son monósoneto, el escuelo de una redondilla; nada me
tonos y'sin acic¡lentes, mi Ashaverus encuenqueda y voy desesperado, imaginando recurtra más pe:;ada ~u carga, más doloroso su cansos y abriendo tomos, en busca de una imasancio, más clespia.clada. su maldición. Cruza
gen con que pagar mis deudas. De pronto,
las asperezas del tiempo, ciego y abandona31 volver una página, al levantar los ojos al
do; es un Rdipo sin Antígone.
cielo, al Yer cruzar un pájaro, miro el luis de
En cambio, en las semanas ailegres y fosteoro--la metáfora, la frase, la estrofa-y se lo
josas las que atmvie$a altas y ligeras, cohurto á la nube, al libro, al ave, que, como el
mo ~ puente colgante, la bulliciosa corriente
ángel rubio ele Coppée, no saben lo que tiede la existencia, surcada de navíos empavenen. ,Tuego--¡ por supuesto !-y gano á vesad'OS, me place adornar la poesía, hacerla esces no sin grandes sustos y desconfianzas;
trenar vestido nuern, ataviarla con guiñ.apos y
mas, á la postre, vuelvo á quedar tan pobre
colorines darle el encargo de que componga
como siempre, porque en esta banca literaria
trofeos, ~uelgue oriflamas é improvise _arcos
todos entran ricos y salen miserables. No
de triunfo para que pase el suceso sensacional,
trato, por consiguiente, de devtolver con creel c1rama aplaudido, la ópera de música insces lo robado; antes, torno á cometer el depimda, la arti~ta célebre, el risueño y cascalito cada vez que encuentro oportunidad y
1.,eleado epis-o-clio. Tomo el goce, la animaes necesario. Bien quisiera decir á los que me
ción, el entusia:-irno de la atmósfera, saturaven llegar á la mesa de juego con el relucienda ele alegría. Y allá va el período cantante luis de oro y echarlo á rodar con :indifete, la voz recientemente pulida, el giro airorencia sobre el tapete: Caballeros, esta moneso y coqueto que se mueve como la falda de
cla no es mía; me la encontré en el arca de
una duquesita "siglo clieciocho"; allá va la
bronce de Ilugo, en el saco de viaje de Byimaginación, como el chico del cuento, "conron, en el "pequeño vaso" donde Musset betemplativa y rirneña, mirand'O con fijeza disbía genio y absintio. Pero no lo digo, con
traída cómo palidece en el horizonte el rosila esperanza de ganar y ele devolver el hurto,
cler de la mañana"'. La vida me compromesin que nadie se entere de mi falta. Creo
te ;me oh.liga á expresarme en un idioma menotar, sin embargo, que toclos me miran con
nos burdo, y hasta me aconseja las palabras
aire burlón y malicioso, como si me quisieque debo u~ar. Claro es que el pensamiento,
ran indicar que están en el secreto. Como
torpe y fatigado de continuo, deseara realime urge jugar, me Yeo precisado á dármezar los versos de Zaragoza:
las del desentendido y del inocente. ¡Eh! naA la sombra del árbol de la vida
da me importa, que cuando no hallo á mano el
Tendámonos henchidos de esperanza.
luis de oro entre los alejandrinos franceses ó
entre el viejo tesoro de nuestros prosadores,
Pero ya que no es posible, al menos, logra
apuesto uno mío, poniéndolo con aparente
divertirse, 4rrancando flores silvestres, aspidesfachatez, pero con exquisito cuidado, sorando frescas fragancias y viendo volar gobre el tapete Yerde. Aquí, para nosotros,
londrinas...
•
confesaré que soy monedero falso: suelo tener buenos troqueles, pero n'O metales preciosos; de suerte que, á hurtadillas, fabrico mis
luises con viejos latones, con estaños teñidos,
con rondanas de plomo, y me paso las horas
muertas, puliendo los relieves, aclara.ndo loo
bustos, igualando y abrillantando los dor~

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�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
el medio rápido, cientí.ficamente, para matar,
con la poosión de un botón eléctrico, á la
mitad del género humano.
K obel es inmensamente rico, se asegura
que no sabe con precisión el capital quo po-

Participamos á nuestros
lectores que tenemos en preparación importantes ntejoras para este semanario, y
que las pondremos en práctica desde el primer número
del mes entrante.

EL PREMIO NOBEI~.
LO'S premios que el célchre Xobel, ha
puesto á (lispo,:ición Je las letra, :· de la filantropía. han sido ganatlos I)0r el ilustre Sully-Prudhornrne, y por el gran filántropo Fcderic Passy.
Ambos agraciados, son gloria~ francesas reconocichis por ,2;1 mundo entero y la opinión
de los de::;ignadores, ha ::-ido muy bien acogida.
Kohel es declarado conio el más raro y brillante tipo de la filantropía moderna.
Célebre hace veinte años, su personalidad
moral ha sido discutida de mil maneras preocupando hondamcnt!e los círculos políticos,
comerciales, artísticos y aún al pueblo mismo.

-J&gt;ero ¿ quién es Nobel?
Todo el mundo lo ~abe : es el autor de los
e-xplosi\-o., más k.rribles : nitro-glicerina, dinamita, 1júhora sin humo, el gran destructor
tle la tierra y ele. los hombres y, ¡ vaya una

Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

NOBEL.

paradoja!... es un filántropo, un hombre
que tiene horror á la sangre, un apóstol de
la. paz, que está conwmcido d:e, que las guerra)&lt; terminarán el día que sus consecuencias
~ean tan de,:a;:;tro,:a,: que equivalgan á una
hecatombe gcnN·al. Jrnagina, inventa y busca

see.
;:\u físico es extraordinariamente insignificante; pero don&lt;le quiera que se le V•~, produce la serie más rnriada ele sensacionJE:·s, se le
respeta, ~. le e1widia, se le admira, se le
critica.
X ació en ¡\ oruega; pero ~ le tiene por un
cosmopolita. De~tle su infancia no ha vuelto á
pisar las playas del Báltico. Sus gustos le
atraen hacia los Bst,a&lt;los U nidos; Prancia le
ocupa; Italia, es su R,"Sidencia; Inglaterra, le
interesa algunas ,".eces, por su espíritu práctico, y Ale1fü111ia le preocupa científicamente.
En el fondo es un hombre indefinible; soltero recalcitrante; ene-migo de las tradiciones
sociales que arreglan la cuestión de herencia:s;
decidido á no clejar su fortuna colosal sino á
personalidades merecedoras y simpáticas, con
exclusión de colaterales indiiereJltes é interesados.
Henry de Ilou:x, dice en una semblanza de
Kobel :
"Es preciso notarlo: el espíritu de Nobel
se ha vuelto hacia lo práctico. Ha excluído de
sus beneficios á los matemáticos puros, á los
músicos, pinto1,es, escultores y grabadores.
Para él, la ciencia de las cantidades y de
lo~ tamaños abstractos, no t iene utilidad, sino cuanilo se concreta á un d~cubrimiento
material ele fí,:ica ó química. En cuanto á los
artistas, parece haberlos considerado como los
proporcionaclores dJe diversión que venden más
C'aro el placer que procuran, ie.n tanto que los
poetas, los filó~ofos y los historiacfores le parecen los benefactores más desinteresados die
la ciencia moral."
Los premios d,3 Nobel, no significan más,
que las letras heredando la fortuna adquiridai
por la ciencia v la humanidad.
Los millonles de ~obel, son el patrimonio
ele lo8 que combaten por la más bella gloria
del pemamiento humano.

DE "ESBOZOS."
Sobre la enhiesta roca el sol de.-;ata
!os rayos ele su frente enrojecida,
pugna en las yemas por surgir la vicla
y ruge la pujante catarata.
(luebrados hilos de luciente plata
cruzan 1-a alfombra en el vergel tendida,
y en la fuente serena .Y adormic1a
el arhol opulento S(&gt; retrata.
Fn derroche de savia e~p011ja el grano
los bofonCf-l hincha .... rnmbalea
ia c1e:muda bacante en el cerca.uo
juncal que Flora con su aliento orea,
v en el lunar exúhero del llano
'un enjambre de besos aletea.
y

José 66mez Ugarte.

M. Sully Prudhomme recibiendo del Presidente de la Academia Francesa la felicitación Por el premio Nobel,

En la primera página de este número publicamos un r~trato del Sr. Gral. Don Porfirio
Díaz.
Es un cuadro mural del pintor Cusach, regalado al Señor Presidente de la República
por iel Estado 1de V eracruz. Figura en uno de
los salones en que se efectuó el baile á los Delegados Pan-Americanos, y atrajo la atenci6n
de los concurrentes á la fiesta.

t
-•

,..,, •

•

~

1

~

,._~~

1

&amp;~tomada desde el ángulo Norte de Palacio
ostenta toda su magestad y grandeza, y
da la mejor idea de
la arquitectura de
la Basílica
El Vafü, visto
desde lo alto del Peñón, es un panorama nuevo en que se
&lt;livisa la ciudad casi en toda su extJe,n 1
sión.
La planicie extensa y tristemente solitaria hace. contraste
con la vida que se
presiente en la Metrópoli.

Nuestro País.

1

...

-,._~•
--: f

·~·

Panorama del Valle, desde la cima del Peílóa.

◊&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;o
◊

La fotografía ha
sorprendido tres novedades de perspectiva que nos apresuramos á dar en est"J.
pagma para continuar la serie de
"Kuestro País."
El "P iop o c a t e1:ietl'' visto desde e]
pueblo ele Amecameca, es expléndidamle!llte hermoso. E!
turbante de nieve se
antoja la cofia de
una anciana que se
asoma á ver la vida
del pueblecito.

"

JI

◊

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◊
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◊
◊

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&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;Og

La Catedral ele M~xico.

O&lt;&gt;OOOO&lt;X&gt;&lt;X&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO
_ Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ANTÍTESIS.

-¿ Qué quieres, niña?
-Es para unos zapatos.
Hasta entonces, el zapatero se decidió á le,antar los ojos. Miró la gentil cabeza blonda de Lilí, que apenas pasaba del mostrador
de la barraca, y, con gran sorpresa, vió sobre
el mismo mostrador á otm per:;onita, muy
bien vestida, ¡ d.everas ! cuyas enagiiilla;;, un
poco levantadas, dejaban á descubierto uno~
piececitos muy bien calza&lt;lm:.
- ... los zapatos de mi muñeca, continuó
Lilí sin desconcertarse.
I&gt;apá Kolbus hubiera podido ,onrcir, ciwogiéndose de hombros, ó lanzar el di,cur,o ,;iguiente:
-Señorita, sois una tontuela. ,o ~ di,trae á un obrero honra&lt;lo por ,emcjantl', bagatelas. ¿ Acaso tengo tiempo que pcrcler remendando unos zapatos de muñl·c·a ~
En vez de sonreír ó regañar, ahandonó la
obra, se caló bien los anteojo~ y ,e pu~o á examinar con toda seriedad lo, pcqueño5 borceguíes. Les daba vueltas y mí1s vueltas entre los dedos, ennegrecidoA por el betún y el
oerote; los palpaba con sus ancho~ pulgarc:S
en forma de espátula.
-¿Los empeines? ¡H um! ¡Hum ... ! 1,Los
contrafuertes? ¡ Pchs ! ¡ Pchs ... ! ¿ La~ sue• 1as . .. ? ¡Oh! ¡Oh!
H izo toda una consulta ele doc-lor. con fruncimiento ele cejas y mueca de labio superior;
las sordas interjecciones dedamban la gravedad del diagnósfüo.
-Esto se ha ar-abado.
-¿ Costará muy caro? preguntó eon an,icdad Lilí.
-NI'.&gt; te preocupes : de toda, manera,- noo
arreglaremos.
-Pero ¿tardará mucho la obra?
-:Muchísimo. Yuelve mañana á la mi~nrn
hora.
-¡Bueno; pero sin faltar al compromiso ... !
Y convencida de la irnportaneia del negoeio
que acababa de tratar por sí sola, como una
p€rsona grande, Lilí se alejó estrechando á
su muñeca contra el pecho.
Al siguiente día:
-Buenos días, señor Kolhus; ¿ya está
eso?
-Aquí está, querida cliente.
Y colocó sobre el mostrador el par de zapatitos, no sin antes haberles dado un buen
golpe para quitarles el polvo.
-¿ Cuánto debo, señ'Or Kolbus?
-¡Hum .. . ! recoser los empeines ... reforzar los contrafuertes . . . untarlos con cuidado. . . Es una obra laboriosa.
Lilí de sonrosada que era orclinariamentc,
enrojeció como una amapola y halbutió:
-Es que .. . n'O tengo más de dos sueldos
que mamá me había dado para pasteles y los
guardé porque creía que con eso . . .
Y temerosa de una afrenta, se le veían asomar las lágrimas á los ojos.
P apá Kolbus meditaba con el aplomo de
un saca-muelas. En realidad, no había ni tocado los zapatitos de la muñeca, porque estaban casi nuevos y en excelente estado. Pero
no era de esos pedantes insoportables que pretenden ser necesario que se hable á los niños
en razón desde la edad más tierna, destruyendo sistemáticamente sus inocentes ilusiones.
Con su sabiduría de humilde zapatero, pensaba que las medicinas de los herbolarios tienen como mejor estimulante la. imaginación,
y fiado en esto, tomó más en serio su papel
en la infantil comedia.
-Bueno, chiquitita,-le dijo-guarda tus
dos sueldos y en substitución, déjame darte
dos besos, uno en cada cachete. Rs un precio de vecinos y quedaré bien pagado.
Lilí aceptó con la mejor voluntad del mundo, y papá Kolbus le dió los besos convenidos.
Mientras, el remendón reía de buena gana
y, bajo el tejado de la barraca, los zapatos viejos colgados en :festón, tenían aspecto de
" r eir" también.

..

LOS ZAPATOS DE LA MUÑECA.
~

Es~~:; eran u_n~ muchathibi que se llamaba Lih, y un v1eJo remendón que se llamaba
"papá" Kolbus.
La barraca del viejo remendón se apovaba
en el ~uro ~e la casa de los padres de la ·muchachita, y s1 esto, realmente no embellecía h
fachada, en cambio era muy cómodo para lo's
1!1orador,~, porq~e cuan~~ un zapato se "enj rr1~aba ' $.e tema el medico á la mano.
y luego que el vecindaje de papá Kolbus
no era del todo desagradable: de la mañana á

l.1 !1oche, d buen hombre cortaba cuero emJHIJaba la lezna, chiba tirones á la~ pitas' á la
_rez que _aco~pa~aha to_clos esto:; trabajo~ con
algu~a rnnc1onc1Jla ant:gua. lo c·ual daha animacwn y alegría á ,1quel rincón de la tranquila ralle ele provincia.
. Cierto &lt;!ía, dando martillaz·o~ á un tacón
,e acompanaba Ullll arieta má~ vieja que él: '
}largoton, Yida mía
}Iargoton, corazón
Bastará un panec·ito
l'am vohcrte, pura Yolverte
el apetito,

?~nJot, en me?io lle una bella floritura final
ue m errump1clo por una voz el•,1ra. y a fl au-,
lada.
-numo~ días, ~cñor Kolbus.
--Rucno_~ día~, muchachita mía -conte,tó
po:que e;;tmiaba justo que una p~lítica f;es~
))~i:,ada con otra, aparte de que hab' .
c1do en la voz á su
. .
ia 1econooducada y jamás ¡ec1mta, q~rn era muy bien
c·on sus deb
' a paAAr, deJaba de cumplir
eres.
JJero
como
la
obra
, no qmso
. d·sponer.
, l l
urg,a,
se a e 1ar ar.
·
Sin :,rnbargo, Lilí illtiistió:
-Senor Kolbus, señor Kolbus.

€~mundo Franl(.
Traducción especial :ae}EL MUNDO!]:Ll!STRADO.

..

Domingo 12 de Enero de 1902.

REFLEXIONES.

Sucede con las ideas lo que con los lienCada espectador los interpreta á su modo y ve en ellos lo que su
fantasía, su ignorancia, su conocimiento de la
materia, su particular estado de ánimo en un
momento dado, sus inolinacione~, y á veces la
O}Jinión ajena, cte., etc., ponen en las tales.
Y, sm embargo, la verdad, como el lienzo,
es una. ¿ Por qué, pues, tan variadas interpretaciones? A mi juicio, comiste en que estamos habituados á yer las cosas más al través
del prisma de nuestro temperamento, que
por el prisma de la reflexión. Cuesta mucho
más pensar que sentir y nos anticipamo, á
formar juicio en todo, mucho autt&gt;s que h1.
¡ Qué caprichos tan raros
meditación obre.
tiene el sino altanero!
T e;to, que corrobara el hecho necesario de
~on caprichos ele príncipe loto
las variadas interpretaciones, no quiere elccir,
barajando patricios y siervos,
sin embargo, que é~tas sean forzosament~
y poniendo con mano nervio,,a
ajustadas á la verdad, sino que la mayor pa:·la :flor en el cieno
te de las veces son prematuras, que la refiey la perla en los mares obscuros
xión no hizo todo su camino en el cerebro
y en las tumbas el último flll•go;
de cada intcrpretante. De haberlo hecho se
y estampando con furia
obtendría mayor homog.cneidad, mayor unide la noche en el lóbrego lienzo,
dad en el pensamiento colectivo.
pinceladas de luz-los cometa,Todos queremos pre&gt;'('ntarnos ante el públiy gotitas de sol-los lucerol'- !co un poco más sabib:- de lo que realmente somos, y de ahí la prcmaturidad al emitir nues¿Por qué la Pobreza
tras particulares opiniones y por consiguiente
es la madre de todos log sabio~;
la mayor disparidad de ellas.
madre seca de frente callo8a
Pero como esta '·mayor clisparidad." enjeny senos chupados,
dra á su yez "mayor suma de apasionamienque bautiza con sangre á ,-u,; hijo,
tos", y éstos obstaculizan más la lucha por el
y los deja después en el charco . ... ?
progre~, la realización de una Yerdad, de una
¿ Cuál será la pupila suprema
idea justa, es más difícil y tarda mucho más
que inspecciona este loco fanclango,
tiempo en actuarse del que realmente tarday no se obscurece
ría, si en todos 10:; cerebro, dominara más la
cuando Ye que en el polvo de P~Íl' a~l ro
reflexión que el sentimiento.
el sabio sólo halla
Por superiores, intelcctuailmcnte hablando,
un pesebre y después un calvar:o,
que
nos creamos al resto de los demás mortaal nacer un puñado de hierba.,;
les, presentaremos siempre este idéntico fey al morir una cruz y tres clavos ... ?
nómeno de la disparidad de interpretación
fenómeno pe&lt;:uliar en todos los partidos
Pensar ¡ay! que el hombre,
en todas las ideas. Y á veces el fenómeno es
que tiene alas de fuego y no mela,
mayor, precisamente porque, no obedeciendo
es puñado de polvo, lo mismo
á otra autoridad que la de nuestra razón
que la planta, y el bruto, y la piedra!
nuestra libertad de acción es también mayor. '
Pensar que la hermosa
Sugiéreme f:stas reflexiones el ver cómo se
de curva opulenta
ha interpretado la "libertad" en nuestro tiemserá. polvo, fué polvo y es polvo,
po.
com'o el bruto, la planta y la piedra!
Interprétenla unos en su sentido más ab¡Ah! Me:fisto se ríe de Fausto
soluto, sin fijarse que lo absoluto no existe·
.
, .
'
que pide cal ores y fuerzas,
sm ver que umcamentc se adquiere cada día
cuando ve á Margarita impasible
"mayor suma" de liberlad, pero "no toda" la
hilando en la rueca;
libertad. Tomada en el sentido más absoluto
porque el diablo agudísimo i::al)e
les lleva á negar la libertad ajena.
'
c¡ue toda esa inefable belleza
Otros
la
interpretan
sin
querer
tener
en
pasará como pasan las formas
cuenta ~a noción de tiempo y espacio que la
en la planta, y el brulo, y la piedra!
acompana, y su empeño llega al suicidio.
Otros aún la interpretan en el sentido inÜ{Jrazón arrugado no puede
dividual y egoi~la y para nada quieren tener
perder sus arruga¡,. ...
en cuenta que su libertad está íntimamente
El licor de l\Iefisto
unida á la libertad de los demás seres, que la
si en el vaso hecha nueya;; c~pumas,
liberta~, _ante todo, debe ser sociable, y por
no por eso el vaso transforma
ende hmitada por la libertad ajena y por la
la ya vieja y troncha,la figura .. .
idea de relatividad.
Podrá el sol al morir lanzar rayos,
Y otros aún hanla interpretado en el vulmas no pued€ escapar de la tumba ...
gar sentido de que si su libertad daña á los deIlusión, Ilusión: ereR múltiple!
más, éstos deben .fastidiarse como si la debiJ uvenlud, J m·entucl: eres 1ma !
lidad ajena no tuviera de;echo á vivir.
. Esta ;prematuridad de interpretaciones algo
Cuando en pesos icruales
ureflex1vas e~ s1e~pre dañosa, y aunque puese equilibre la eterni~ balanza
da que _JO mismo mcurra en tamaño defecto,
y hacia el humo las glorias
vayan;
esloy, sm embargo, perfectamente convencido
y la carne no vaya hacia el polvo
de una cosa, y es la siguiente: que pa1a ayu.
cuando todo tranquilo,
dar á que la cultura media de la masa se eleolv1_dando las fiebres pasadas,
ve, más cada día, debernos esforzarnos aig&lt;i
~ucne Fólo el ensueño profundo
mas en ser más reflexivos, cuando se trate dtJ
de una vida sin fin y sin vallas ...
avent~ar una opinión, y mucho más si el que
¡oh! entonces, entonoes
la emite lleva sobre sí la responsabilidad de
podrá haber la igualdad anhelada·
tener un público que le escuche. El escri~&lt;&gt;r
que mientras nos clave
'
co.m? el orador, es responsable de los errore~
sus dientes la Parca
que mculca al lector y al oyente; la buena vohabrá siempre esa antítesis :fij~
luntad no es bastante para disculparle
de todos los cuerpos con todas las almas!
Tengámoslo en cuenta.
·

El alma que estudie
las leyes eterna!\,
sentirá hacia la vida un de:&lt;preeio
que no habrá ya mayor en 1~ tierra;
y si abre los ojos
á la luz de las lunas serenas,
mirará que la sombra es precisa
para hacer resaltar las estrella~;
y amará ele las sombra,
]a!' masas inmensas,
al saber que la estrella no Yive
si no YÍ.Ye también la tiniebla ....

ics de los pintores.

y

n;

:José Santos Cl¡ocano.

J . Prai.

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Conferencistas Pan-Americanos</name>
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        <name>Don Juan Tenorio</name>
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                    <text>·Doonlingo 11 ide Miaiyo ole 1902.

Et

EL MU!lIDO ILUS'filMDO
se separaron. De esa uni6n naci6 una nifia,
que está actualmente casada, y por la cual manifest6 el poeta un gran afecto.
Scholl era presidente honorario de la sociedad de «Gens de lettres» y no fué s6lo un escritor de gran talento, un dominador de la
cr6nica del eco, de la noticia actual; fué también un «tipo.» Su semblante de aspecto brutal el pliegue de los labios bajo los mostach¿s blondos, los ojos salientes de miope en
que sostenía un mon6culo, todo eso atraía la
atención. Viendo pasar aquel hombre tan s6lidamente constituido, siempre correcto como
un «gentleman,i, se pensaba: ese es «alguien.»

MUNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 20.

MÉXICO, MAYO 18 DE 1902.

Sub6cripei6a men:JUal roran,a, f l lh
Idem. /dezzr. ~ /a capital, ., 1.:16

••rector: LIC. RAr'AfL Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

0erentei LVI&amp; RU'r&amp; &amp;PINNLA.

-,, _]&amp;i

I!-

--::,.

LAS EXEQ,lJIASDE CEOIL RHODES.

El JO de abril, después de la ceremonia
religiosa presidida por el obispo Bechuanalad los restos del llamado «Napole6n del Cabo»' fueron transportados más allá, de Buluwayo, en plena Rhodesia.
Dos mil matabeles se instalaron en las alturas junto al «Kopje» solitario en el cual dehía
ser enterrado Cecil Rbodes. Cuando llegó la
noche, se inmolaron quince bueyes, reemplazando de esta manera á los antiguoi,; sacrificios humanos.
El gran hombre tiene por tumba un simple
hoyo cavado en la cima del «Kopje,» preci:-amente en el lugar en que ~e celebró la conferencia de paz con los matabelcs el afio de
1893, conferencia que fundó el imperio de Inglaterra en el sur de Africa.
Nuestro grabado representa la rara escena
de las exequias.
A NlJESTROS SlJBSCRIPTORE~.

La paginaci6n de la entrega de «Los :Miserablesi, que se adjunt6 á nuestro número pasado, sali6 repetida.
Hay que tenerlo en cuenta á la hora de encuadernar la obra.

AURII.lANO SCHOI.1.
Acaba de morir Aureliano Scholl, á la edad
de sesenta y nueve años y después de sufrir
una larga y dolorosa enfermedad.
Naci6 en Burdeos el año de 1833, y cuando
contaba diez y siete años de edad, fué á París,
á donde lo llamaba una vocaci6n. que se confirm6 más tan luego como terminó los estudios primarios. No dejaba aún los bancos de
la escuela secundaria, curu1do comenz6 ámandar clandestinamente algunos artículos á un
periódico titulado «El Corsario,» que los admitía sin sospechar que aquel colaborador fuera un retórico.
Después Scholl llenó con su prosa palpitante y galana todos los periódicos que en
aquella época se llamaban «la prensa pequefia ·n luego colabor6 en el «París» del conde de
ViÚedeuil, en «El :Mosquetero» de Alejandro
Dumas, y por último, en «La
»
, , Ilu;;tración.
d
En el ,cFígaro» comenzo a emostrar su sello personal escribiendo la serie de artículos
denominados «los Bastidores.ii Fundó en seguida «m Enano amarillo»y «El Jockeyi,, y al
cabo de algunos años conquist6 un lugar brillante en la pléyade de los cronistas de la
época.
En lo que podríamos llamar la 10egunda
parte de su carrera, es decir, después de la
caída del imperio francés, sostuvo valienteménte en &lt;eEl Acontecimiento,» «Voltaire» y
«El Eco de París,» la legítima reputaci6n que
había ganado. En el curso de esta, época sostuvo duelos muy notables, contándose entre
sus principales adversarios Paul de Cas~agnac,
Robert; ifücbell y el conde de Dion.
La labor absorbente del periodismo, en la
cual gastó lo mejor de su talento, no le impidió publicar muchos volúmenes con novelas
y fantasías, así como un libro de Yersos titulado: ,cDenise.n Abordó el teatro, pero logró un
éxito s6lo mediano.
En 1866, Scholl se cas6 con la señorita Irene Pekins, hija de un rico comerciante inglés;
pero transcurridos dos años de matrimonio,

t

S. M. ALFONSO XIII, RE Y DE ESPAÑA.
JURO AYER, SABADO 17 DE MAYO, LA CONSTITUCION

DE SU REtN0
1

�Domingo 18 de Mayo de 1902

MONTPELEE.
Desde que hace dos mil _años sepult6 bajo
sus lavas ardientes y sus áridas ceruzas á Herculano y á Pompeya, la acci6n plut6ni~ no había cometido un atentado más cruel, m consumado una hecatombe más vasta que la que
acaba de consumar en la :Martinica.
La Naturaleza es la gran traidora. Con sus
actitudes voluptuosas y sus afeites i;efin~dos
como la cortesana; con sus cantos langmdos
y sentidos, como la sirena, atrae al h&lt;?mbre, lo
engríe, lo arraiga para despué~ ~~dirlo en el
abismo 6 condenarlo á la perdic1on.
..... Nada más sonriente, más tibio, más seduc~r y más dulce que la falda del V esubio 6 la
costa de la Martinica. La montaña drapea~a
de esmeralda y coronada de humos blanq':1zcos como un pebetero, alza su frente maJestudsa entre nubes de plata franjeadas de oro.
Las laderas descienden en suaves esca_lones,
cubiertas de olivos en fruto y de naranJOS en
flor, y el coloso, coronado de nubes y dor~do
por el sol baña sus plantas en el ametista
profundo del golfo. De todas las vides penden
racimos, de todas las flores emanan ~omas,
de todos los horizontes acuden las bnsas, de
todas las ondas surgen destellos. Es el paraíso.
b'
Aquella tierra de promisi6n promete e1 1enestar la abundancia y la prosperidad. Del suelo fe;til brotarán espigas, de las rama~ f~ondosas penderán frutas, los.rebaños multiplicados
pulularán entre los tomillos o~orosos y _los céspedes suculentos, las aves arndarán é m~ubarán, los bueyes ararán, los ho~bres trabaJarán
seguros del presente, tranquilos por el porvenir.
Acuden en tropel. Los unos en barcas, .ª1adas como palomas que en bandadas franJean
el horizonte; las otras descendiendo de la cordillera fronteriza 6 cruzando sus estrechas gargantas 6 ascendiendo penosamente de los valles remotos. Ahí está el bienestar y ahí está
el porvenir. Manos á la obra, aquí se levantan
chozas allá se ara la tierra, más allá se perforan po~os 6 se cavan cisternas 6 se abaten robles.
l
b .
La colmena zumba y hormiguea, e tra aJO
fecunda y explota, el h:ombre sie?Ib~ Y cosecha la riqueza se acrecienta y distribuye. A
poc~ andar, en las laderas y en los valles se
agrupan los casei;íos,. se levantan _tor~es q~e
revelan templos o chimeneas que mdican fabricas· entran y salen del puerto los navíos
cargados de mercancías, circulan los vehículos
atestados de granos y de frutos. : or todas
partes actividad y labor fecundas; a la b::trraca sucede el edificio, á la choza ~l palac10, á
la carreta el furg6n, á la herraID1enta la maquinaria á la pobreza el comfort, a~ comfort el
lujo. To'do es felicidad honesta y bienandanza
legítima.
.
La naturaleza sonríe y acecha. Como e1 criador de ganado, acaricia, chiquea, ceba y _engorda su presa; la visita en su establo, le suve
el alimento abundante y sano, el agua fr~sca
y pura; cuida amorosamente de su 1;&gt;ululac16n;
se desvive por su salud y por su bienestar; le
gradúa con el term6metro la temperatura, con
el higr6metro el grado de humedad; la ª?Iªmanta casi como una madre. El corderillo,
amoroso y agradecido viene á lame~ su ~ano
y la ternera apacible muge de s_at1sfacc1on á
su presencia sin so8pec_har que b::tJº aquel protector hay un perseguidor y baJO aquella providencia un verdugo.
Así la Naturaleza; nos mima, nos halaga,
nos engríe con la vida y nos hace creer en la
felicidad.
..
Un día en medio de losregoc1Josdeuna prosperidad bien ganada 6 del silencio de u_~ reposo bien merecido, nos sorprenden _grumd?s
sordos de fiera hambrienta_ o explos10nes subitas de c6lera ciega. El ?ielo se ente~ebrece
con vapores malsanos, la ti~rra ruge y tiem~la
con sacudimientos convulsivos. La _montan~,
majestuosa y casi divina en su olímpica sere1;11dad, comienza á retemblar; sus flancos se -~gnetan y vomitan lavas que son la destrucc10n Y
lodos que son el escarnio. El cráter, antes

EL MUNDO ILUS'rRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO
frío se convierte en hornaza; el pebetero flame~ como un incendio; fúndense las nieves de
la cima precipítanse al valle los torrentes de
lava. El humo ciega, la ceniza asfixia, la l~va
incendia, el lodo salpica y mancha. El cnsol
volcado parece inagotable. Llenos los cauces
torrenciales desborda sobre las escarpaduras,
desciende por las faldas, inunda los valles;
aquí devora la cosecha, más allá incinera el
granero; salta del campo á la ciudad y derriba
templos, palacios y fábricas, para no detenerse
sino en la playa, á orillas del mar, en donde
se traba la lucha formidable de los dos elementos del agua y del fuego, entre hervores
desmes~ados y densos desprendimientos de
vapores.
En medio de la catástrofe, escenas desoladoras; familias que huyen cargando lo que de
más precioso tienen; niños aterrados y fatigados que gritan y lloran; hombres que huyen
con las ropas incendiadas y mujeres con la
cabellera ardiendo que van y vienen, enloquecidas, como teas ambulantes 6 como gorgonas
coronadas de fuego.
Aquello puede durar un momento. Lo que
el hombre ha incubado, criado y consolidado
en siglos, el fuego lo devora, la lava lo consume y la ceniza lo sepulta en un instante. Cuando ya no queda nada vivo, nada entero ni
nada en pie, el volcán verdugo descansa y
sonríe. Ha hecho su obra, ha dado cima á su
tarea, ha llenado su misí6n. y el sol del día
siguiente lo encuentra herguido y en píe sobre ruinas humeantes, sobre cadáveres insepultos, sobre campos escuetos y sobre riquezas y glorias sepultadas.
La labor de siglos ha quedado aniquilada
en ·segundos; las esperanzas de un pueblo ó
de una raza, convertidas en lavas negruzcas y
en cenizas blanquizcas; las riquezas lentamente creadas y acumuladas, se han disipado en
humo; y de lo que eran campos, mieses, re•
bafios y caseríos, no queda después sino un
islote negro de lavas calcinadas y de rocas estériles.
Sic transit gloria mund:i.

ARTISTAS MEXICANOS.

meuzado no se terminara. El
boceto, que tiene muy buenos
detalles, figur6 también en la
última Exposición.

J. SAL01tlÉ PINA.

Entre los artistas más notables que ha producido, de sesenta años á esta parte, la Academia de San Carlos, ocupa lugar preferente don
José Salomé Pina, pintor considerado, en la actualidad, como el primero en la RepúbliC!l,.
De aspecto simpático, de franca y abierta
conversaci6n y de un carácter, en suma, que
repele todo lo que sea fatuidad 6 egoísmo, el
Maestro, como debida y cariñosamente se le
llama cuenta,en su abono,con cualidades muy
poco ~omunes, y con páginas del libro de su
vida, muy dignas de narrarse.
Prescindiendo de los obligados detalles de
la biografía, hasta donde nos sea posible, vamos á transcribir algunos apuntes acerca de
esa simpática personalidad artística. Como
Rebull 1Ianchola y Felipe Gutiérrez, fué discípulo 'del célebre Maestro Clavé y bajo su direcci6n en la Academia, comenzaron á desarrollara~ sus notables facultades para la pintura.
En 1854 pas6 á Europa, pensionado por el
Gobierno mexicano, y pennaneci6 en París
desde ese año hasta el de 1859, perteneciendo
como alumno á la Escuela de Bellas Artes de
la capital francesa, mediante un merecido
triunfo por él obtenido en los concursos correspondientes. Allí tuvo por compafieros á Bonnat, Carolus Durán y Lefevre.
_
Partió, después, para Roma, y en Italia fué
en donde comenz6 á manifestarse su tendencia
á seguir una escuela propia, enteramente suya.
Fortuny, el gran pintor del siglo pasado, fué su
amigo íntimo, y se complacía tanto de sus
obras, que, cuando Pina preparaba la pintura
de s u cuadro «La liberaci6n de los esclavos por
los primeros cristianos,,, le instó repetidas veces, para que, en su mismo taller, ejecutara la
obra.
El Maestro hubo de rehusarse otras tantas
veces, porque-según dice con su habitual
modestia-no quiso que la influencia de aquel
genio del arte contemporáneo ejerciera presi6n
sobre su c,yo" artístico. Fortuny, no obstante,
se aprovech6 de la ausencia de Pina en cierta
ocasión é hizo conducir á su ú;ller la tela preparada por el Maestro.
:,Todo el tiempo de su estancia en: Europa::se
dedic6, con asiduidad
y ¡constancia admirables, al estudio de los
pintores italianos y esl pañoles más célebreR,
y así es como ha podido ofrecernos copias de
cuadros tan bellos y
tan bien acabados, como los que present6 en
la última Exposici6n
de Bel1as Artes. En
París pint6 su celebrada tela "Abraham é
Ii,aac,,, la de «Santa
Ana» y la de c&lt;La Piedad," que es, sin duda, la que le ha conquistado renombre y
fama de pintor por excelencia.
Los cuadros que pint.6 en Roma, fueron
muchos, y con el ejercicio de su arte pudo
sostenerse allí durante
muchos afios.
Entre otros episodios de su vida, cuenta el :Maestro el siguiente, que, estamos
seguros, pocos conocerán:
El Archiduque
Maximiliano encargó á
su Embajador Velázquez de Le6n, residente en la capital italiana,
que buscara en Italia
Salomé Piña.-Cabeza de estudi9,

Domingo 18 de Mayo de 1902.

En la Academia se conservan algunos cuadros del Sr. Pina, como el «San Carlos Borromeo, ,, que fu6 con el que gan6
la pensión del Gobierno para
emprender sus estudios en Europa. En su gira, por el Viejo
Continente, vi,;it6 las principales ciudades y los museos más
célebres, y á instancias de sus
admiradores y de su maestro
Clavé, volvi6 á J\Iéxico, para
ingresar al profesorado de la
Academia, donde ahora dirige
las clases de pintura.

No son los apuntes que hemos transcrito, los únicos que
conocemos y que se relacionan
con el Sr. Pina; muy á nuestro
pesar callamos otros, atendiendo á que en nuestras columnas
no podrían contenerse y á que
no faltarán plumas que tracen,
como se debe, lafiguradel Maestro.
H emos querido ilustrar estas
líneas con fotografías del estudio de Pina y de sus principales obras, y en nuestros grabados pueden nuestros lectores
encontrar la reproducci6n de
ellos.

P ENSAMIENTOS.
El médico, el explorador y
el marino, son los tres tipos
perfectos del valor moderno.
PAULAD.Uf.

Lo sobrenatural de hoy puede muy bien ser lo natural de
mañana.
JuA~ RAl\IBAU.
Envidiar es descender.
JuLio RrcARD.
La caridad obligatoria es el
curso forzado de la mendicidad.
G. M. VALTOUR.

Salomé Pina en su estudio.

un pintor que pudiera encargarse de hacer u ,::
cuadro conmemorativo de la visita hecha por
Pío IX al Archiduque y á su esposa, doña
Carlota Amalia, en el Palacio de :Marescotti,
cuando, de paso para México, se habían detenido cm aquella ciudad. Yelázquez de Le6n fué á
consultar á Pina, y por consejo de éste la obra
se encomend6 á Podesti, uno de los pintores
más afamados en aquella época.
Súpolo Maximiliano, y teniendo noticias de
que se encontraba en Roma un «artista mexicano notablei&gt;-Pina-escribi6 á Velázquez de
Le6n, recomendándole encargara á éste del trabajo, de toda preferencia. Podesti, que había
puesto mano á la obra, se felicit6 de esa resoluci6n que honraba al pintor mexicano, y aun
prometi6 ayudarle en cuanto pudiera.
Por esa época Doña Carlota Amalia sali6
para Roma,al arreglo con Pío IX de los asuntos de la Iglesia en México, y pocos días antes
de que se declarara por su médico su locura,
estuvo varias veces en el estuclio de Pina, á
quien, según manifest6, quería servir de modelo para el famoso cuadro. En estos días, dice el Sr. Pina, Carlota daba ya muestras de
extravío.
La serie de acontecimientos políticos que todos conocemos y que tuvieron desenlace en el
Cerro de las Campanas, hizo que el cuadro co•

'-1

Salomé Piña.-Tipos italianos,

�Domingo 18 de Mayo de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ll.tUXDO ITXSTR.\DO

Domingo 18 de )layo de 1902.

EL SR. LIC. FRANCISCO DE LA RABRA,
Ministro de México en Sur-América.

1

La Secretaría de Relaciones, teniendo en cuenta las releYaiitei; cualidades del joyen Lic. D. Francisco
de la Barra, lo acaba de nombrar
Enviado l~xtraordinario v :\Iinistro
Plenipotenciario ele l\lé~ico en las
Repúblicas de la Argentina, Uruguay, Paragua,v y Bn,sil,con residencia en la hennosa capital de la primera: en Bueno1- Airee.
El lit:cneiatlo de la Barra es indudablemente el mús joYcn de nuestros Diplornúticos: nació en Querétaro el 1G de junio do 1863. Sólo
contaba veintiún años ele edad cuando se le 110111 hr6 profesor de ~Iatemúticas en la Escuela Xacional Preparatoria ele esta capital, y dos años
mas tarde ohtcnía,de:-pués de un brillante t•xarnen, el título &lt;le abogado.
El voto popular lo ha lleYaclo dos
veces ú ejercer el cargo de Regidor,
tres el de i-,íIHlico del II. Ayuntamicnto,y tn's el ele Diputado al Congreso de la l:nión. Es miembro honorario de la Real .Academia de Legislación y .Jurisprudencia. de ~Ia&lt;lrid, socio del Instituto de Coimbra,
en Portugal, y socio de número de
la Academia ~Iexicana de Legislación. Representó á ésta en el Congreso Ibero Americano, reunido en
~Iadrid en 1892, en cuyas discusiones tomó partl', y entonces fué agraciado con el título de Comendador
de Xúmero Extraordinario ele la Orden de Carlos III.
En esta misma época fué electo
Secretario del Congre:;o Literario Hispano Americano que se reuni6 en
Madrid. Fué nombrado más tarde Cónsul General de la. Repúhlira Argentina en México,
ad-honorem, el cual cargo no pudo desempeñar por ser Diputado al Congreso de la
L'ni6n.
Ha siclo Plenipotenciario del Gobierno de
::\léxico para negociar y firmar el tratado &lt;le
amistad, comercio y navegación con el Reino
ele los Paí:-;c:- Bajos, y para negociar el tratado
ele Extradición con Italia. El rey de Italia lo
nombró Comendador ele la Orden de la Corona de Italia.
Es ~enetario General de la Academia Central :Mexicana de Legislación y Jurisprudencia, correspondiente de la Real dt ~Jadrid, y
miembro de la .Junta DirectiYa del Nacional
Colegio de Abogados. Es profesor ele. Lógica
en la Escuela Xacional Preparatoria, clase que
en la actualidad no da, por tener una licencia
ilimitada.
Ejerce ;;u profesión como abogado postulante y es en la actualidad el abogado consultor
de la 8ccrctaría de Relaciones Exteriores, y fué
Delegado á la Segunda Conferencia Internacional .Americana, en cu~,as sesiones tomó
parte importante.
Ha publicado gran número ele obras, entre
las que podemos citar en primer término su
estmlio Robre la «Ley ~Iexicana de Extradici6n.»
Sólo espera para Ralir de esta capital á desempeñar su importante puesto, que se encuentre perfectamente restablecida su esposa,
que desgraciadamente viene padeciendo una
afección que ya está ca,:i curada.
El señor de la Barrn goza en Sud-América
de gran prestigio por su:-; obras, de manera
que la no ti tia tle su nombramiento ha sido
ac&lt;'ptado con Ycnladcro regocijo.

·-·

• La vida no es para el saber ni para el trabajo,, pero el.saber y el trabajo son para la
Yicla.-HE1mmn SPEXcEn ..
~o puede haber guerra civilizada; estos dos
términos se excluyen. - Ü--1.RXEGIE.

PARA UNA CUBANA.
Poesía dulce y mística,
Busca á la blanca cubana
Que se asomó á la ventana
Como una visión artística.
l\Iistcriosa y cabalística,
Puede dar celos á Diana,
Con su faz de porcelana
De una blancura eucarística.
Llena de un perfume asiático,
Roja, en el rostro enigmático
Su boca púrpura finge.
Y al sonreiJ:se ví en ella
El resplandor ele una estrella
Que fuese alma de una esfinge.
RuBEN DARIO.

Sr. Lic. Francisco de la Barra.

DE ZARATHUSTRA.
Zaratbustra el profeta, bajo su gruta
Ciiióse la sandalia. Con paso lento
Hacia clima. &lt;listante marc6 la ruta.
En el ancho horizonte puso la inquieta
Implacable pupila. Callaba el viento
Y la tierra cantaba para el profeta.
Con las sienes cargadas de la infinita
Soledad nemerosa, detuvo el paso
Ante el híspido rostro de un eremita.
Y al ver del ermitaño la faz sangrienta,
-¿Quién, le dijo ceñudo, puso en tu vaso
La gota de esperanza que te alimenta?
- Yivo como los tigres en las montañas;
Bebo el agua fangosa ele las mezquinas
Cisternas elonde abrevan las alimañas;
BuRco en gélidas noches el duro suelo;
Despedazo mi carne con las espinas ..... .
)li padre es Dios, mi padre vive en el cielo.
Así dijo el anciano. Selló el marchito
Labio desfalleciente; luego buscaba
Tras el palio de frondas el infinito.
Y el viejo Zarathustra con paso incierto
Se alej6 en su camino, mientras pensaba:
Xo sabe el ermitaño que Dios ha muerto.
VÍCTOR

1\1. Loxno~o.

ESFINGE.
Yo soy como esas olas gigantescas
· que sobre el lomo enorme
del monstruo azul se agitan y retuercen,
y van rodando sin saber á dónde.
Yo soy como esas negras tempestades
· que obscurecen el orbe,
y como inmensas furias desgreñadas
lloran mientras los ámbitos recorren.
Yo soy como esos rudos huracanes
que en las obscuras noches
lanzan hondos quejidos lastimeros
en las arcadas de los anchos bosques.
Yo no sé qué pesares espantosos
el corazón me roen;
á un mismo tiempo el alma me engrandecen
y hacen que gima, y me retuerza y llore.
Y, sin embargo, ante el alegre mundo,
que mi mal no conoce,
río y me apropio la frialdad que ostentan
las estatuas ele bronce.
JULIO FL6REZ.

iOH LUMEN!
Por la escarpada y áspera pendiente
De mi vida ascendí: clavé mi nido,
Como águila gigante, en el raído
Peñ6n que enhiesto corta la vertiente;
Y esperé á que llegaras: lentamente
}le enerY6 tu caricia; y el temido
Halcón de las montañas, cayó herido,
A tu beso traidor, en la corriente.
Por eso cuando miro que la vida
Extingues á tu paso; cuando bafias
De la roca la cúspide encendida
Del volcán, que corona las montañas
Como un sol, piensa mi alma entristecida:
«Oh, luz, traidora luz, también tú engañas!»
ELIAS L.

ToRR1'S,

�Domingo 18 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de :Mayo de 1902

EL '.MlJtNIDO ILUSTRADO

Fiesta de Arte, en la Legación de México en Madrid.
LA. HISTORIA DE LA DAl!lZA.
canto. Con sumo gusto particularizaríamos la
descripción de la primorosa indumentaria; pero la necesidad de concretar todo lo posible la
extensa reReña de la fiesta, nos obliga á prescindir de ello.
Baste decir que las encantadaras moras, con
sus bordadas chuhas, sus zaragüelles de rica
sedería, ceñido su talle con el muguaxcha y
prendidas con ajorcas de oro y collares de perlaR, y los apuestos moros luciendo sus flotantes alquiceles y cubierta su cabeza con el turbante enrollado sobre la xaxia, ofrecían á la
vista un admirable espectáculo.

El cuadro III, «Corte de Amor y el Consistorio del Gay Saber,» era reproducci6n del
cuadro de Pradilla.
La interesante escena provenzal comienza
por un «Lamento,» música de Chapí, cantado
por la Marqursa de Bolaños con gran delicadeza y expresión, y en el centro aparece la
poetisa, vestida de roRa con adornos de plata
y coronada de laurel, ante los reyes, personi-

1

i

La corte de amor y el Cosistorio de l Gay Saber.

Aparecieron cuatro esclavos que conducían
en lujosa silla de oro á la Princesa enferma, y
delante de la litera los guerreros de Alimen6n,
cubiertos con sus airoros alquiceles y embrazarlas las blancas adargas, bailaban una característica danza guerrera, y lll1 pintoresco s(·quito de moros y moras bailaba,n también moriscas danzaR, para las que había compuesto
C'hapí expresamente la música de arábiga cadencia.
La segunda eRcena representaba la som hría
mazmorra en que estaban encerrados los cristianos cautivos. La caritativa Princesa, que
descendía á llevar pan á aque!los infelices, es
sorprenrlida por su padre, y al in timarla éste
airado, que mue1-tre los panC's (]UC lleva en su,
brial, la Santa dícele que son rosas, y por permisión divina el pan de la caridad cae de la
falda de la Princesa Casikla. trasformado en
hermosas flores con aroma del cielo.
Los trajes eran una maravilla, tanto por su
propiedad corno por su riqueza y deslumbrador conjunto de armónicos matices, y las nifías y niños que los vestían resultaban un en-

"La Vicarí a", cuadro de Fortun,y .

ficados por María Azlor de Aragón y el Duque
de Medinaceli, vestido éste con rica túnica roja y manto bordeado de armiño y luciendo sobre la cofia de púrpura una espléndida corona
de brillantes; y la reina con suntuoso brial de
brocado de oro adornado de perlas, copia fiel
de una escultura del siglo XV, y una heráldica corona. Al pie del trono, un lindísimo pajecillo con dalmática de terciopelo verde del
tiempo de los Reyes Católicos, justillo rosa y
calzas rojizas, un laúd auténtico pendiente de
sus hombros y tocada la linda cabecita con un
bonete de la época, de negro terciopelo con
joyel de oro. El precioso pajecillo, con tal arte
representado, era Piedad de Iturbe.

.Celebrando la boda ~e Pepita Jiménez,

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Domingo 18 de Mayo de J 9ú2.

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL )IU~DO ILUSTRADO

Elf L.A. 00.BTE DE FELIPE 111.

LA HISTORIA DE LA DANZA.

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~1
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El mtístic-o grupo tki-;t;1C'{dmsc Ruhre el fondo &lt;l&lt;' jardín ¡ intado
por ,\ntonio J&gt;ra;;t, c-on un tc•n1plo rnediocval, cuyo c·laustro llegaba á
primer término, una poética fuente á la dC'reeha, y á la ir,quiC'r,la r l solio de los reyes. Los lujo:.;os trajes ele damaR, troYadorr:.; ~· &lt;'aballcros eRtabn.n tielnwnk copiados ele euadros y miniaturas de la Edad ~[edin,
eran la:.; armas de 1-(ntll propiedad, y laÚ&lt;les y F&lt;alterio:.; auténtitos.
T&lt;'rrninú d &lt;'uadro tomamlo dr la mano el lindo pajt&gt;c·illo á una
&lt;le las &lt;lnmas y &lt;lanelo la ~ríial para el Laile, una ronda de la Eda&lt;l :\[edia,
Rencilla, graeiosa _,. Plrgank
El cuarto &lt;·tutclrn del programa rra la «Corte ele Frlipe III, » _v estnYo l'IH"ornrnclaela su intnpretaci6n á niños. Rq&gt;re,;entaha la e:.;eena
loR janlines clel J&gt;alac-io clel Pardo, en los que cckhraha una fit•stH el
tcn·ero de los F'eliprs, digno de figurar en esta «Jiistmia de la danza»
por RU l'Hpecial habilidad y grac·ia para C'l baile. En e,-ta ei&lt;eena, se en1·,mtrahnn en primC'r término al Duqu&lt;' ele Lerma, en traje ele ('anlenal,
c·opia fi&lt;'l ele un retrato ele Richclieu pintado por Felipe de Champaña,
.v la Prince;:a '.\faría de Austria, suntuo~amente ataviada con traj(' hlaneo _\· plata _v magníficas jo_vas auténtieas de la época.
LaK lindas ,r elcgantíRimaf- parejm, clanzn.ron una paya na tic baile
&lt;lP ori g¡•n cspaüol, seg6n los antores entendidos en esta materia Jo a:;t•-

Domingo 18 de Mayo de 1902.

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Siguió en el orden del espertáculo la danza sacra &lt;lf' «Los 81'is es de
Sevilla. n En una clecoración en que se wía la cancehl ele la Catedral,
y á la mágica luz de tonalidad roja ~· oro, Re destaca han las artística¡; fiji!;uras e](' «niños cantorricmi,» que al són del coro &lt;lcl maestro Eslava,
bailaron :,;u carac-terfotica danza.

El tan nrngnífieo cuadro ele Fortuny «La Yiearía" de todos tan
eonocido, no requiere ciertamente detenida de,-cripció11: lmRte dC'eir que
la decoración. las fiouras y los clcta,del todos lo reproducían con tal exactitud, que parecía el cuadro auténtico tan
adi:t1irado en él ~[use~ del ·Loune, al que le don6 su primera poseedora, ~!aclame dcCasRus.
Tras este cuadro apareció un herntof&lt;o paisaje ele lo,; jardines ele Aranjtwz, copiado de una tabla de Fecletico
::\faclrazo· y á los acordes clt&gt; la mú,;ica instrumentada por :\Ianrique de Lara, se bailaron por los eom·ielacloi:; á la boda tm
solemne}: complicado minué y una no menos diffril gaYo1a. Para la 6ltima épora &lt;k la hü,torin del baile antiguo
1::n E1spañase tuvo el feliz acucnlo
de acudir á la preciosanm·elacle D.
.Juan Valera,ccPC'pitaJiménez, »yen
l t pintoresea decoración ele la
huerta ele] Pozo de la Solana. se
r;:cogió rl momento en que c·l seminari;:fa_ D. LuiR de ''argas se encuentra á la encantadora Pepita.

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,,N,tía ésta como solía hac&lt;'rlo para montar en las andaluza:.; tierras
la Condesa de Teha, que fué despué..~ Emperatriz ele los franceRefl,
de sombrero cahui.és, mar..:ellé,;
honlarlo clr coloreR, faja cdestc,
falda rorta y botas de enero ele
Córcloha. 8iguió á esta eRc-cna otra
ele pura fantasía, rcpre:.;cntando
hs fief'tas ele las bodas ele lm, citado~ prrsonajef&lt;, para qnc&gt; &lt;'11 ln
amenísima campiña amhiln;1,a, ú
la puerta de la c-a~cría que mtolda la pomposa parra, haila&lt;sc,n
¡;u,; popularE&gt;f&lt; clanzai-; los mozos ,v
mozas de la emtijada, veRtido~ con ~us viRtoso:-;
trajes cordo~eses qe la época del 40 al 50 ... ... del
siglo pasado!

1
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ESCE NAS EN LA CIUDAD DE GADES.

La Leye11da'.de!Santa Casil&lt;la, Escena:II.

1.

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ElL MUINDO ILUSTRAIJO

EL MUINDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Mayo de 1902

~en c'ilamón JJasfar BórrJcva,
PROPAGANDISTA. DE LOS PROGRESOS DEL EJÉRCITO.

Uno de los más entusiastas propagadores ele los medios para establecer la Segunda Reserva de nuestro ejército, es el señor Don Ramón Bastar
Córdova, prnminente hacendado del Estado de Tabasco.

-

Entre los trabajos de mayor importancia que ha llevado á efecto en
pro de la idea, ha sido la creación del Club de Reservistas en Han Juan
Bautista, y él mismo fu6 el primero en obtener el grado de Subteniente y
estimular de esa manera ú todos los jóvenes tabasqueños para que se aprontaran á lograr el honroso despacho que los acredita como dispuestos defensores de la Pat:ia en el caso de un conflicto internacional.
Esta idca,que culmina en el bien acogido proyecto del señor Ministro
de la Guerra, es lo que ha proYocado mayores entusiasmos en nuestra juventud y la que hace que hombres como Don Ramón Bastar Córdo\'a \itilicen todas sus energías en la creación del nuevo y simpático cuerpo de
ejército.
***

El entusiasta propagador á que nos referimos, es muy práctico en los conocimientos relativos á maniobras, instrucción militar, etc., etc., y es sumamente afecto al ma~·or brillo y adelanto del ejército.

de seguro no hubiera tenido en cuenta un falsario; las huellas de la corona de espinas no
están sobre la frente, sino en la parte posterior
de la cabeza; las gotas de sudor sanguinolento no tienen esa apariencia tradicional de las
lágrimas que le hubieran dado los artistas de
la Edad Media : cstún surcando el rostro, eo1Tiendo por entre lai,, arrugas de la pid .v c·oagulatlas en manchones más extendidos. El
c:uerpo está desnudo y las señales de la fiagPlación son aparentes hasta ~obre las partes mús
carnosas; por último, y esto es lo más importante, las imúgenes son negativas. m,to prueba que no se trata tic una de esas impresione~
que se hubieran podido obtener, por ejemplo,
untando un cuerpo de sangre y calcándolo sobre la tela de lino. Xo; el modelado ele las
imúgenes está inwrticlo, es decir, los rclic,·rs
son rnús acentuados, más Yisibles que los
ahuecamientos. Es indudablemente el prod neto de una acción químiea tanto menos intensa cuanto más separado estaba el cuerpo
de la envoltura.
Yignon y Colson prosiguiernn su i1westigación en el dominio puramente experimental
de la Química y de la Física. Estudiaron las
accionei; ,,grafogénicas» de cierta!' substancia:.;
en condiciones particulares. Demostraron, por
medio de ,·apores de zinc obrando sobre plácas fotog ríitieas orclinarim;, al gelatino-bromuro, que toda substancia que emita nipores ca-

La situación soeial del Sr. Bastar Córdova, está llamada á ayudarle en
mucho en la propaganda patriótica que se ha propuesto, y} esta circunstancia la considernmos como de gran estima, porque sostiene la·c1rrccción
y el caballeroso modo de ser de las oficialidades de nuestro ejérdito.
. .A(ljnntamo;; á estas líneas el retrato del distinguido: reservista, y a pla ucl11nos su conducta ele buen ciudadano.

Domingo 18 de Mayo de 1902.

paces de obrar químicamente sobre una pantalla, producen en ella imágenes negativas.
Como se sabe que el aloe se usaba en Judea
para la preparación de los lienzos en que se
envolvían los cadáveres, los experimentadores hicieron obrar sobre telas untadas con una
mezcla de aceite y aloe, diYersas materias y
llegaron á impresionar, por medio de vapore:-; amoniacales, esas telas y ú imprimir con
tinte obscuro, semejante al de la ,mngre vieja
de la imagen del sudario de Turín, \'arias tiguras.
8abiéndose, como se sabe, que el sudor de
un hombre l!Ue muere despues de una prolongada agonía, en medio de una fiebre ardiente, como murió el crucificado del Gólgota, despide abundantes \'apores alcalinos, la
fonnac1ón de la figura impresa sobre la reJiq uia de Turín se puede explicar muy fácilmente: teniendo por rigurosas las experiencias mencionadas, esa nuagen es la del cadáver, cualquiera que sea, euyuelto en ese sudario.
Queda por probar que este personaje sea
realmente el Cristo, lo cual no se trató ante la
Academia de Ciencias, porque es un asunto
que sale del cuadro de las cfücusiones habituales de la. sabia corporación.
La serie ele deducciones de Vignon y Colson tienden á probar que la reliquia_ en cuestión, es la que estuvo por mucho tiempo en
poder de los emperadores bizantinos.
La polémica está. abierta ...... ¡8e siente ansiedad por la conclusión! Y una cosa es innegable: la impreaionante belleza. de esa extraña efigie impresa sobre un pedazo de tela
venerado, produce una emoción muy profunda.

VICTOR HUGO.
UN ASESINATO POLÍTICO.
El cable nos comunicó el atentado, desgraciadamente mortal, que acaba de agregarse á
la lista, tan larga ra y nunca concluída, de
los crímenes políticos en Rusia. M. Sipiaguine, Ministro del Interior, fué muer to el 1.5 de

abril próximo pasado, por un estudiante de
la Universidad de Kiew, que le disparó los
cinco tiros de un revólver.
El sucesor de M:. Sipiaguine es 1\f. de
Pleehwe, que fué jefe del departamento de
policía, después del asesinato del Czar Alejandro II.

·-·

Las enmiendas son pequeñas cuando se proponen, pero son grandes cuando se adoptan.
DUQUE DE MORNY.

El santo sudario de TurÍn.
Existe en el tesoro de la catedral de Turín
un3: preciosa reliquia que se venera como el su~
dan o d~ Jesucristo. Este paño no es el único
q,u~ se tiene co1;10 ta~ reliquia: en la antigua basilicade Cedoum existe otro sudario que se asegura ser el verdadero del Cristo. La autenticidad del de Turín ha sido discutida, y en verdad que después de mil novecientos años es difícil asegurar que aquel pedazo de tela sea re;.i lmente el que dió José de Arimatea para'que se
envolviese el cuerpo de Jesús.
•
Este santo Sudario fué traído de Oriente en
el siglo XIV, por Guillermo de Yillersex~l y
lle_va~o á Turin por orden de Felipe Manuel,
pn~1c1pe de Savoya. Fué guardado en un relicario cerrado por tres llaves, de las cuales una
conserva el Papa, otra el obispo de Turín y la
t~rcera el principe de Savoya, hoy rey de ·na~ª· La p~eciosa reliquia no es sacada del cofre
smo en circuustancias muy solemnes ó en casos muy especiales. Precisamente uno de éstos
~a sid? causa de que se descubran ciertas part1cula~1dades extraordinarias que presenta, el
sudano.
Es un pedazo de tela de lino de color amarillento; mide cuatro metros y diez centímetros de longitud por un metro y cuarenta centímetros de anchura, y está alterado por huellas
de 9.uema~ura que provienen de un principio
de mce~d1? que poco faltó para que destruyera la reliquia en el año de 1532. Se le notan
tam~ién_ otras manchas obscums que forman
un dibuJo vago y que en tiempos anteriores no
ten!8:· En1898,, con motivo de la Exposición
rehg1osa de Turm, el caballero Secondo Pia
obtuvo autorización de sacar un retrato de la reliquia y entonces fué cuando, con la mayor sorpresa, se observó que aquel dibujo impreciso era
larepresentc"tción de dos imágenes de una mis.
ma persona, vista por el frente y por la espalda
y unidas por la parte superior de la cabeza como si el cuerpo envuelto en aquella tela 'doblada en dos en el sentido de la longitud' hubiese dejado su impresión en uno y en oko la-

do. Esas dos impresiones forman lo que en fotografía se llama "negatiYa", y el cliché "positivo" que se obtuvo al reproducirla, reveló todos los detalles que s(habían escapado en las
primeras observaciones. La imagen es la de un
crucificado que se~parece al Cristo que nos describe la tradición.
Pero lo más cmioso es que uno ó dos años
después del descubrimiento que dejamos narrado, todo cay6 en el oh·ido, no obstante que
una multitud de católicos habían presenciado
6 conocido el hecho, y hasta hace dieciocho
meses una de las pruebas sacadas por el caballero Pia, cayó en manos de un jóven sabio el
Dr. Paul Vignon, preparador de zoología' en
la Sorbona, y éste resolvió estudiar científicamente el hecho. En los últimos días del mes
pasado, el Dr. Ives Delage comunicó ála Academia de Ciencias los resultados del estudio
emprendido por Yignon y por su colaborador
el comandante Colson, repetidor en la Escuela
Politécnica.
. Vign?n y Colson investi aron con la mayor
9 de los clichés de
rigurosidad, usando, á mas
Pia, los obtenidos furtivamente por un amateur durante la exposición de la reliquia.
Como resultado, los dos sabios afirman que
las imágenes del rmdario de Turín han sido
producidas por reacciones química$ y son la
exacta reproducción del personaje que fué envuelto en aquel sudario.
Vignon refuta las aserciones de los que pretenden que el sudario de Turín había sido pintado algunos años antes de ser de la propiedad
de la &lt;,a~a ~e Savoya.. Contra esta teoría objeta
que las unagenes no tienen el estilo que usaron
los pintores del siglo XIV, que no hay huella
alguna de dibujo y sí solamente manchas obscuras y luminosas, muy vagas y sin contorno.
Todos estos detalles están en oposici6n al convencionalismo empleado en aquella época.
Además, al Cristo se le ha pintado siempre
con las heridas de los clavos en las palmas de
las manos, y en esta impresión, las heridas están en los puños, arriba del metacarpo, lo
cual es, indudablemente, más lógico. La herida del costa.do se encuentra en el lado derecho
por una causa perfectamente explicable y que

En una época de sabios, el único privilegiado de l\Iinerva y el único que cabalgó el
Pegaso fué Yíctor IIugo.
Nadie como él ha tenido los tres grandes
símbolos: el de la Poesía, el de la Libertad y
el de la Filosofía!
¡Nadie como él ha defendido á la humanidad!
Después de Aristóteles, nadie como él ha
legado tesoros á la Ciencia, bellezas al Arte,
derechos á los pueblos.
En su cerebro de coloso forjó rayos contra
los déspotas y cinceló páginas de oro para el
Arte.
m ha uesafütdo la crítica de todos los tiempos.
E1úrente de todo patíbulo ha llevado su protesta eterna. Todo mártir ha recitado «El Cadalso" y con esto ha azotado á su verdugo.
Las doctrinas del poeta han sido :fecundas.
Sus discípulos han sido pocos, pero sinceros.
Los más excelsos se han llamado Juan 1,Iontalvo y José ~Iaría Rojas Garrido.
.. ··········· ··········· ············ · ········· ···········
Un día los ca.bles anunciaron la muerte de
Víctor IIugo ...... su carne quedó en la zarza del
camino, pero su e8píritu voló á la región de
los inmortales.
Entonces un poeta latino lloró su ausencia
en una estrofa, y dijo:
Sobre la muda esfinge del desierto,
Un águila caudal clavó su garra,
Y le dijo á la esfinge: «¡el viejo ha muerto!,,
· ·· · ······· ·· ··································,············

Imagen negativa del Sudario.

y el viejo se fué, pero quedaron sus obras.
Casi todas protestan contra todas las injusticias humanas; otras enseñan á las generaciones ávidas de vida intelectual.
Víctor Rugo es el corazón de todas las luchas. Su lucha contra Napoleón III, es la lucha del águila contra el abencerraje de una
raza enferma. Es la protesta de un libertador
á un protervo.
El es la egida de todos los pueblos opr1m1dos que anhelan libertad. El ha divinizado la
pasión de un ideal. ¡El liberalismo! En él las
fases son absolutas y completas. Poeta, azotó
á los déspotas con su verbo prodigioso en su
poema «El Cadalso.,&gt; Fué entonces cuando sur-

Imagen positiva del Sudario.

gió «La hora blanca» ...... ¡para los tiranos! Libertador, legó ejemplos sublimes á todas las
razas: filósofo, enseñó la verdad, y en su libro
gigante de «Los Miserables," en cada palabra
dejó una flor de verdad, y en cada frase una
protesta y una ensefianza sincera!
El lo enseñó todo, y como fué el primer
poeta de su siglo, todo lo divinizó con su inspiración.
8u inspiración embriagó á los genios latinos y los empapó en su robusta idea: Julio
Flores, Chocano ....
.Jules Lemaitre encarnizado sobre su fama,
como un buitre sobre su presa, quiso derribar
el pedestal de gloria de Víctor llugo, y entonces el crítico se desplomó por la negra montafia de la Confusión!
¡Víctor Rugo es el águila de todos los siglos! Poeta, libeitador y filósofo. Tal fné su
genio.
¡Oh poeta! tu obra redime; pero con sangre! Tú, como Nietzche, escribiste con &lt;csangre!i&gt;
¡Oh genio absoluto! ¡Oh titán de la libertad,
tu gloria es eterna!
¡Poeta, libertador y filósofo, en todo eres
genio!
¡Salve!

J .)&gt;. ]l.

�EL CRIADO
(Cuento de Guy de Maupassant.)

l.

m Hcñor ~[arambot, abrien,lo la carta que
Dionisio le había entn·gado, sonrió.
Hacía Yeinte afios que serYÍa Dionhüo en la
casa; era pequefio, anchote y jovial; en toda
la coma rea le cit:1ban como un modelo de criados.
- ¿,El ;;efior i-e alegra? ¿El señor ha recihillo una buena noticia'?-preguntó Dionisio.
El sefior :\[arambot no era rico. Antiguo
farmacéutico ele pueblo, vivía de una mezquinn, renta, penosamente adquirida vendiendo
clrogas á los campesinos.
-Sí; una buena noticia-respondió d seiwr,-~falois no Re atre\'C á pleitear con mio-o·
mañana enviará el dinero. Cinco mil fnrn~o~
no están de más en la caja de un solterón.
El señor ),farambot se frotaba las manos.
Era un hombre de cará&lt;'ter resignado más
bien triste que alegre, incapaz &lt;le un esfuerzo
:-ostenido, y descuidado en sus asuntos.
Pudo conReguir una posición más lucida en
poblaciones de importancia ocupar la vacante_ &lt;le al~ún compañero mu'erto y recoger su
~hl'n_tela. PPro los pasos que tendría que dar
meY1tablemente para ~conseguirlo y el trajín
ele_ la mudanza, le aterraban, .v quedó siempre
:-;u¡eto por_Rn natural pcreza. Después de mueho refiexrnnar, acahaba diciendo:
-Bueno, lo clejo para otra vez· no me cuesta ningún sacrificio er;perar; es p¿sible que se
presente otra eo:-;a mejor.
Dionisio, al contrario, hubiera (jUerido que
su amo acometiese muchas empresas v le cleda:
·
-¡Oh! 8i yo cli8pusiera de una base ele un
capitalito, haría fortuna; sólo mil franc~is para
empezar, ,v luego lo que Yiniese ......
. )Iarambot sonreía Rin contestarle y salía al
¡ardín, donde paseaba filosóficamente con las
mrmoi- á la espalda.
Todo el día cantó Dionisia como un hombre sati~fecho y alegre, copla~ y romancC's del
país. _:'ilustró acti 1·idad inwiitada, limpiando
los cnstales, fregando la vajilla con ardor, atronando la ca.:a con sus canciones.
~l señor ~Iarambot, al verle tan afanoso, le
decia sonriendo:
-Si hoy trabajas tanto, no te quedará quehacer para mañana.
Al &lt;lía siguiente, á las ocho el cartero entregó á Dionisio cuatro carta; para su amo;
una muy abultada. El sefior :Marambot estuvo
en su habitación hasta las doce. A eRa hora
entregó á su criado cuatro cartas para el correo
t!na de las c~rnles, dirigida á l\Ialois, acusab~
sm duda recibo del dinero.
Dio;iisio no ~reguntó na1a á su amo, pero
rnostrose tan triste y pen::1atiyo como la víspera esturn alegre ,vbullicio1&lt;0.
Llegó la noche. Maram bot, acoRtándose á la
hora acostumbrada, se durmió.
Despertóle un ruido extraño. Incorporándose en la cnma, e~cuchó. La puerta, empujada hru,;came:ite, d1ó paso á Dionisia que llevaba 1;1na bujía en una mano y el cu'chillo de
la cocrna..en la otra, ,con los ojos fijos, la boca
y las me¡1llas contra1das,
¡&gt;álido) a!!itado
por
.,
o
una eHpant osa emoc1on, con el aspecto de un
fantasma.
El sefior .Jlarambot, des¡mé:,; de la sorpresa
creyendo ver en aquello un fcnómeno de so~
nambulismo, hizo intención de saltar de la
camda y ac•t-rcarse á s~, criado; pero éRte, apagan o 1a 1uz, se a1TOJO sobre él. Marambotintentaba sujetarle por los brazos, creyendo ya
que ~e ti:aJ3:ba ele un arrebato ~e locura, y se
cubna difícilmente ele los repetidos movimientos del cuchillo, que pronto le alcanzaron.
Recibió la primera herida en un hombro
la ~egunda en la frente, la tercera en el pecho'.
Agitaba sus manos en la obscuridad ansiosa-

n1ente y se cldernlía también ú paladas gritando:
'
-¿,Te ha:,; \'Uelto loe-o·? ¡Dionisio! ¡Yarn!
¡DioniHio! ¿.Te has vuelto loco?
·
Pero el criado, cada wz más ansioso encarnizábaRe y esgrimía el cuchillo sin c~•1:-ar;
rC'chazaclo unas ve&lt;'l'R por los pief;, otra:- por
las manos del Reíior, se acerca ha &lt;lP nucn, t·on
m,1s furia, hiriémlole aún en una pi&lt;•rna ,. l'll
la barriga.
·
De pront~ una idea iluminó Pl pen,-an1iento &lt;lcl notano, el cual e111pezó á ~ritar:
-Déjame; no he recibido el cliiwrO' Dioni!'io, déjame; no he rC'cihiclo el &lt;linero.'
El señor, oyendo en la obscurida&lt;l la re;:piracH!n !atigosa del criado, &lt;¡UC' se apartaba,
pros1gu16:
-~o he recibido na&lt;la; ~Ialois no paga, R&lt;'
arrepwnte de su ofrecimiento, plcitcarú: por
eso escribí las cartas que tú llPYaste al correo.
Si ?lldas, lee las que reeibí; t':-tún en el es&lt;'ritor10.
. Y haciendo un esfuerzo, cogió la caja de cenllas de la mesa de noche y encendió la bujía.
Estaba cubierto dP sangre. La i;ábana, el
cobertor, laH all)lohaclas; en todas parte,; había sangre, ha,;ta en la pared. Y DioniRio, ensangrentado también, c·titalm ,le pil' inm61'il
en medio del cuarto.
'
'
Al 1·er tanta sangre, ~farnlllhot se crcYÓ
muerto )' perdió el sentido.
·
Yolvió en sí al clcspuntar el día. Y estuvo
aigún tiempo ,;in comprender lo que ocurría,
sm darse cuenta de su estnclo. sin recordar.
De _pronto, el atentado, las heridas, todo apareció, y tul'o miedo ~' cerró los ojos para no
ver .nada. Al cabo ele algunos minutos, re~ex1onando, calmó,;e. Acaso no e.:taba en peligro de muerte, acaso tuviera cura. Sentíase
débil, muy débil, pero ,;in doloreR agllflrn,, aun
cuando notaba en algunas partes ele su cuer-

Domingo 18 de Mayo de 1902

EL 1IUKDO ILUSTRADO

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Mayo de 1902.

po :-enHihle molestia como pinchazos. Sentíase
frío, hú111cclo; ,;entía una tirantez eomo :-i le
oprimiera nn Yendnje. Crcyú que la lnnnedad
crn de :-:angTC ,lerra111acla; kmlilore:-- de angustia le 1-aeuclic•ron pen,aando que aquella¡.; manchitH rojaH eran HU propia Yi&lt;la. La sola idea.
ele hallar&gt;&lt;e otra wz frente á frC'nte clt• aquel
e:-tpC'etro e:-:panto,;o, de aqud maldito criado
le conlllol'ía ~- eerrn ha. lo:,; ojo:-;, apretando lo~
¡,árpados colllo Hi temiera que se lm,• abriP:-:en
á 1·i 1·a fn erza.
¿, Y l )iont:-;io'? HúhríaR&lt;' fuga el o ,;e_gura111ente.
Pero ¿,qur determinac•ión tornaría rl, ~Iaram i&gt;ot'? ¿Lc•vanb.tr,;e·? ¿,Pedir auxilio'? Al menor movimiento abriríanse de nueYo laH hericlas y la pérdida de más i&lt;angre podría ocasionar la muerte.
De pronto sintió que abrían la puerta cld
enarto. ~u corazón dejó de latir. ~in clurla entraba Dionisio á rematarle. Contun&gt; la re,&lt;piración para que el ase:-ino le creyera muerto.
Bintió que k quitaban la :=;áhana, luego que
le palpaban el Yientre. en dolor viYo ecrca de
la cadera le hizo estremecer. Luego le layaron
con agua fresca, muy cuidado,-,amente. Sin
duda estaba de:;cubierto el crimen v le cuidaban .'' le curaban. Sintióse itwa&lt;li&lt;lo por un
goce :-ingular; le :-;ah-arían; pero por un resto
de prndmcia no quü;o moftrarse aún repuesto; abrió un ojo, 1rnda más uno, y con grandes precauciones.
Reconoció á Dionisio, de pie, solo, junto á
él. ¡)Iisericordia! Cerró el ojo preeipitadarnente.
¡Dionisio! ¿,Qué proyectaba'? ¿,Qué hacía?
¿,Qué intención criminal era la suva?
Sin eluda le la,·aba para borra1~ los rastros.
¿Pensaría enterrarle en el jardín en un hoyo
muy hondo para que nadie lo n•parase'? O tal
wz en la cueYa debajo del Yino añejo•?
Y :\Iarambot empezó á temblar de tal modo
que todo su cuerpo vibraba.
'

Se decía: «¡Estoy perdido, perdido!» Y cerraba desesperadamente los ojos para no ver
el cuchillo que le amenazaba, sin duda, con el
golpe de muerte. Pero no le hirió. Y Dionisio
le vendaba con mucho cuidaclo como si hubiese aprendido á curar cuando el señor ü•nía
farmacia.
La duda era irnpo:-;iblc ya. Despt1és de haher intentado matarle, Dionisio le salvaba.
Entonces .Jiarambot, con acento extenuado,
como práctico en el oficio, le &lt;lió un buen consejo:
-Echa uu poco de alquitrán en el agua
que uses para los lavatorios.
Dioni:,;io respondió:
-Ya lo hice, señor.
Al abrir los ojos :\Iarambot no hallaba ra,;tro
&lt;le ::;angre ni en el enarto ni en el asesino. Descansaba i;;obre sábanas blancas.
Los dos homhre,; Re miraron.
Al fin )Iarambot elijo dulcemente:
-Ha8 cometido un gran crimen.
Dionisio respondió.
-Estoy dispuc:-:to ú repararlo. Si usted no

ba de día en día el momento de:sepnrarse de su
asesino. Reflexionaba que nadie le trataría con
los cuidados y atenciones que Dionisio le prodigaba por miedo tal vez; y se limitó á advertirle que había depositado en la Notaría un
testamento cerrado, en el cual hacía la denuncia, por si reincidía.
Semejante precaución le pareció suficiente
garantía en lo porvenir contra otro atentado,
y hasta lleg6 á suponer que resultaba más conveniente conservar al criado en la casa para
vigilarle de cerca y á todas oras.
Como en otro tiempo, cuando llegaba la
ocasión ele adquirir una farmacia más importante, no acababa de resolverse, y, al fin, permanecía estacionario.
-Para todo hay tiempo.
Dionisio continuaba sirviéndole como un
modelo de criados. l\1ararn bot, completamente restablecido, no tomó determinación ninguna.
Y Dionisio continuó en la casa.
Pero una mañana, concluyendo de almorzar, .Jiaramhot oyó un estrépito en la cocina.

Dionisio porque le acusan del robo de dos pal?s en la casa del sefior Duchamd, y hay testigos. Perdone usted, sefior Marambot: pronto
daré cuenta de lo que usted ha declarado.
Y dirigiéndose á la pareja, dijo:
-¡En marcha!
Los dos gendarmes condujeron á Dionisio.

III
El abogado declar6 loco á su defendido, y
apoyaba en la defensa un delito con el otro
para reforzar su argumentaci6n. Había probado claramente que el robo de los patos provenía de la misma causa que las ocho cuchilladas inferidas á Marambot. Había primorosamante analizado todas las fases de aquel estado pasajero de alienación mental, que cedería, sin duda, con el oportuno tratamiento de
una casa de salud; había referido oon entusiasJ?-O los desvelos del criado humilde para
servir al señor, y los cuidados incomparables
de que le rodeó en su convalecencia.
Enternecido profundamente con este recuerdo, el señor Marambot lloraba.
El abogado le vió, y abriendo los brazos,
desplegando sus amplias mangas negras, co~no alas de murciélago, en tono vibrante diJO:

-Mirad, mirad, mirad señores jurados·
mirad esas lágrimas. ¿Qué' otra defensa nec/
sita mi ,cliente'?, ¿Qué discurso) qué argumento)
qué razon senan tan poderosos como esas lágrimas de la víctima? ¡Ellas hablan más alto
q:1e yo, más_ alto que la ley; ellas dicen: cc¡Perdon para el msensato de una hora!n Ellas imploran, ellas absuelven, ellas bendicen!
Calló, y sentóse.
El presidente, dirigiéndose á Maram bot, que
había hecho una declaración muy favorable
para su criado, le dijo:
-A un admitiendo que usted considerase
una locura el hecho realizado por el sirviente
¿cómo le conservó en su casa? ¿Dejaba des~
pués del crimen, de ser peligroso?
'
l\Iarambo~ respondió, enjugándose los ojos:
-Qué qmere usted, señor presidente, cuesta mucho encontrar un buen criado en estos
tiem_po~ .._.No hallara ninguno mejor.
D1orus10 fué absuelto, y entró en una casa
de salud á expensas de su amo.

me Jenuneia, le serviré fielmente como antes
le serYÍ.
:Xo era el momento más oportuno para disgustarle, y :Marambot murmuró cerrando los
ojos:
-Te juro no decir nada.

II.
Dionisia cuidó muy bien á. su amo. Pasaba
las noches .v los días :-in dormir, siempre atento, preparándole drogas, tisanas, pociones, tomando el pulso, contando ansiosamente las
pulsacione!o, manejándole tan hábilmente como un enfermero y con el cariño &lt;le un hijo.
A cada instante preguntaba:
Señor, ¿cómo se encuentra'?
~Iarambot respondía débilmente:
- Un poco más aliviado. Muchas gracias.
Y cuando el herido despertaba por la noche, solía ver á su criado llorando silenciosamente.
Jamús el viejo farmacéutico estuYo tan bien
atendido ni tan mimado. Al principio ha.bfo.
penf'ado:
- Cuando c;;té bueno, me libraré del tunante.
Pero Pntramlo en la co1waleccncia, retrasa-

Fué á ver lo que ocurría y encontró á Dionisio forcejeando contra dos gendarmes que le
sujetaban.
El cabo anotaba en un cuaderno, gravemente.
Al verá su amo, Dionisio lloró diciendo:
-Ustecl me ha denunciado. Eso no está
bien; eso no es lo prometido. Usted ha faltado á, su palabra ele honor; eso no es justo, no
e:,; justo.
~Iarambot, estupefacto y dolido al ver que
sospechaban de su formalidad, alzando lamano dijo:
-Te juro ante Dios, que no te denuncié. Ignoro en absoluto de qué medio se hayan valido los gendarmes para descubrir tu tentativa
de asesinato contra mí.
El cabo, sorprendido, interrogó:
, .
-¿Dice usted, sefior l\Iarambot, que Dionisio ha intentado matarle?
Y el farmacéutico aturdiéndose balbuceaba:
-Es decir.... Yo no le denuncio .... No dije
nada.... Eso no es nada.... l\Ie sirve con esmero .... Es fiel.. .. Es cuidadoso....
El cabo dijo severamente:
-Tomaré nota de la declaraci6n que usted
me hace. La justicia estimará este nuevo motivo que ignoraba, señor i\Iarambot. Detuve á

RESURGIT.
1fo; weños y esper.an:IBas, IIllis behlas ilusiones,
.Anocll.ie visitárorune en graitas procesiooes.
Lleg.áronse á mi ledho do a'l pa;rooer dbrtm.ia,
Y me enseñaron notas de a:mor que oo sabía.!
Ví luego niñas •h'la,ncas oon pie'les abrig,aklas,
Y víngooes hermosas de bocas periiuJmadas !
Viswnes Vla[)OrosaB, de n:rústicos etilwvios,
11.Lujeres .d~ ojos c-á.n!d.idoo y de caJool!los rubioos.
Así gocé un. moonento, uemblru:bdo de vem.tUia.
EnV7U.e1to en. ,las tirlwbllas de aqruelil,a. ,noobe obs~
cura 1
l\fos luego mis visiones se fuerOIIl allejarulo,
Y. . . me que/d'é " ~ o " die nuevo suspi(:romldo !

Los monumentos forman parte de la vida
de los pueblos: son su historia escrita en letras
mayúsculas.
ALEJANDRO DmIAS (padre).

�•

EL

\■tanyadi lánosl

l"\UNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 21.

Sub$crlpci6a meD$Ual foraata, f .1 .s•
Ideuz. /dem. to la capital, ,, 1.36

MÉXICO, MAYO 25 DE 1902.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

EL

\■tanyadi lánosl

l"\UNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 21.

Sub$crlpci6a meD$Ual foraata, f .1 .s•
Ideuz. /dem. to la capital, ,, 1.36

MÉXICO, MAYO 25 DE 1902.

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Primer

Presidente de la Repúblic:a Cubana.

'

�JYiariano Cscobedo.

Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MONDO ILUSTRADO

DA TOS BIOGRÁFICOS
DEL

GRAL. MARIANO ESCO?.EDO.
El Señor General Mariano Escobedo nació
en Galeana, Nuevo León, el 16 de Enero de
1826. Fué ele humilde linaje y en su jUYentud !'le dedicó á trabajos de campo. Comenzó
su carrera militar cuando conta,ba 20 añoR de
edad, é inmediatamente concurrió al campo
del combate, en la sublevación del Estado de
Texas é inYasión americana. Pocos años después defendió el plan de Ayntla, proclaman·
do las libertades públicas.
Fné adquiriendo rigurosamente los grados
milit.1,reR, á lo que le ayudaron mucho su
patriotismo y su inquebrantable fe en la cansa liberal, y se distinguió en innumerables combates que se libraron en
Coahuila, Xuevo León, San Luis
Potosí y Zacatecas.
Ganó la banda de Coronel por su
valiente comportamiento en el ataque á la plaza de Guadalajara, militando á las órdenes del General Blanco. En la guerra de Reforma fué un
batallador incansable.

El General 'Escobedo en su lecho de muerte.

cual ganó la babilla de Santa Gertrudis, haciendo que el enemigo perdiera un valioso convoy. Después
llevó sus armas á que triunfaran en
San Jacinto. Ocupó importantes ciuclades y llegó á poner sitio á Querétaro, donde se encontraba el Archiduque l\Iaximiliano con sus más
aguerridos gmerales. Tomó la plaza,
hizo prisionera la espada de la monarquía y la entregó á la República
para que la justicia consumara su
fallo.

* * *

Se anunció la guerra en contra de
la Intenención de la Alianza Tripartita, é inmediatamente el General Escobedo se puso en marcha
rumbo á Uéxico, al frente de una
brigada que se hizo incorporar al
Ejército de Oriente, comenzando á
combatir en las curn bres de Acultzingo.
Concurrió á la gloriosa batalla del
5 tle Mayo y pocos meses después
fué sitiado en Puebla, mereciendo
que se le ciñera la banda de General
de Brigada por una notable carga á
la bayonetn 4ue hizo sobre los sitiadores. Cayó prisionero, pero en OrL
zaba se evadió y pasó á Oaxaca á
prestar sus servicios al lado del señor General Dfaz. Poco tiempo después se retiró á la frontera del Xorte.
.En a(1nellas apartadas regiones organizó una fuerza competente, con hi

•••
Al restablecerse el gobierno democrático, desempeñó cargos de gran
importancia, tales como Gobernador del Estado de San Luis Potosí,
:Ministro de la Guerra y, por último,
Presidente de la Suprema Corte Militar.
Algunos afios después pidió su retiro del Ejército.
Tal se encontraba cuancló llegó el
fin de sus días.
El señor General Escobedo murió
en la casa número 1,003 ele la calle
del Arbol Bendito, en la inmediata
población ele Tacuhaya.

*. *
Sus últimos momentos fueron presenciados por todos sus hijos y por
numerosas per;-;onas que mantenían con fl
estrecha amistad.
Por orden ·del señor Presidente de la República se embalsamó el cadáver del ilustre veterano, colocándose para esta operación en la
gran mesa que en nuestro grabado se advierte
en el centro de su estudio.
LaC1'tmara ele Diputados reclamó hacer los
honores debidos á tan preclaro representante
del pueblo, y se dispuso trasladar el cadáver
á la residencia de los legisladores.
De esta ceremonia damos cuenta en otras
páginas.

Estud io del señor General.-Mesa en que fué embalsamado.

La Nación Mexicana sufre el profundo dolor de haber perdido á uno de sus rná~ preclaros hijos.
El ilustre General de División Don Mariano l~scobedo murió en las primeras horas del día 22 del rnei; de l\Iayo, en medio de los nobles respetos del pueblo agradecido, entre el conmovedor adiós de los gloriosos veteranos y escuchando los sollozos de un hogar que lo idolatraba.
Es profundamente triste para la Patria la partida de un hijo tan fiel, tan denodado, tan puro, que tras de darle días de júbilo, imprimió en
su historia páginas de inestimable valer.
El ilustre veterano se consagró desde la tierna edad á defender el honor patrio y paseó en triunfo la trigarante bandera de la democracia;
peleó por mantener la autonomía territorial y tuvo la gloria de tomar de las manos de un imperio, la espada que hería al poder del pueblo.
Abnegado y patriota, honrado y valiente, fué un partidario acérrimo del engrandecimiento social y político de la Nación. Así lo comprendió
el pueblo, y así lo comprendieron sus compañeros de armas; por eso la democracia lo bendijo y el pundonor militar lo vió como un hermano.
Las virtudes de caballerosidad que distinguieron al ilustre hombre de los campos de batalla, pasearon también su brillo por los salones, y no
menos que como se honró al señor General Escobedo como militar, se le estimó como miembro de la sociedad.
El pueblo ha seguido á los despojos del preclaro Jefe hasta el lugar del suelo que se honrará de guardarlos; fué silencioso, angustiado por la
marcha de aquella gloria materializada que se le iba, se le ocultaba para siempre bajo el manto de tierra por cuya libertad había dado su sangre.
Y la solemne pompa del ejército brillante, el mismo ejército que la voz del glorioso militar había llevado al triunfo, fué en luctuosa marcha
á depositar la reliquia en el campo en que reposan los ilustres hijos de la patria.
El tambor batiente y la marcha fúnebre mezclaron sus tristes notas dando el adiós al ínclito vencedor de Santa Gertrudis y de Querétaro.

~------\

Caaa del General Eacobedo, en Tacubaya,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Mayo de 1902.

que sufre, la que ora, la que está siempre al
pie de la Cruz.
El Padre muy arriba, muy alto, sereno y
grande; la ~Iadre, al ras del suelo, en donde
se abren todas las huesas, en donde se cobijan
Taine ha dicho que la inteligencia humana
es un universo, y que en ese universo la contodos los cuerpos.
ciencia es un sol. Hay, en efecto, en el espíriY en el choque, el hijo, como la chiRpa de
tu, dos regiones diversas: la una anegada en
• dos nubes que después de haberse amado muluz, la otra hundida en las tinieblas. De la
cho y de haber recorrido juntas albos espacios
primera nos damos plena cuenta; sabemos qué
y de haber fecundado tierras, se separan y se
cosas contiene, cómo están ordenadas y encaencuentran, y se acometen impelidas por'vien•
denadas y qué combinaciones forman: es el
tos contrarios.
mundo de la conciencia. De la otra todo lo
. No . i~porta-escribe Blasco; no importa.
ignoramos; pasa inadvertido todo cuanto enBien está lo hecho; hizo bien este hijo que
cierra y la forma y modo en que en él las cosas
amparó á su ~ladre.
pasan; sólo de cuando en cuando ciertos fenóY la ampar_ó por Madre y por Mujer, por
menos raros y ciertos hechos sorprendentes
Amor y por Piedad, contra la Yiolencia y la
nos vienen á revelar que eso ignorado existe,
Fuerza.
·
y que al lado del hormiguero de las ideas y ele
¡
Pero
ve&lt;l
que
es
el
Padre
el
autor
de
esa
los sentimientos de que tenemos conciencia y
violencia!
~o
ei;
un
hombre;
es
más
que
todoi:;
de que nos damos cuenta, bulle un enjambre
los hombre::;, porqtH' ante todos juntos no se
oscuro y misterioso, tan activo y complexo
d?b.leg1:rían
~as ro~illas, 1~i se empañarían los
corno el otro, y que se agita, elabora, forja y
o¡os, m habna labios sedientos de besar mafragua, sin que de ello podamos apercibirnos.
nos.
De tiempo en tiempo, como un cometa, se
Y yo os digo que no! Yo o::; di"o no son
desprende de lamasa negra de lo inconsciente
más que hombres los que intentan ~11atar {¡ la
un hecho, se aproxima al sol ele la conciencia
~ladre! :Xo sé quién eres! Eres enemigo mío,
y se hace un momento visible y perceptible,
ahora, en este espantoso mome11tq, acudo á
para desaparecer después en las regiones desella! Lo primero! Después...... todas las peconocidas é inexploradas del espíritu y connas .del cie.1~ y de~ infierno no bastarían para
fundirse en lo negro con el mundo real, pero
castiga1.. rn1 .11~fan11a. Para mí, todo; todo! Inignorado, de que forma parte.
ventad suphc10s, imaginad tormentos. Para
Nada más frecuente que el querer recordar
ella, nada! Xi una sombra ni una amenaza
un nombre ó una fecha, por ejemplo, sin poni un peligro!
'
'
der lograrlo. El hombre se afana por evocar
aquel recuerdo esquivo; invoca las ideas aso¿Por qué aquel inolvidable buzo &lt;lel alma
ciadas al recuerdo rebelde, se vale de analohumana, aquel que escuchó la voz &lt;lel sepulgías, emplea razonamientos que lo conduzcan
cro para vengar al Padre, no profundizó cl:Ste
al resultado. En vano. . . . . . . Como un insecto
otro mar tan negro y tan revuelto como el que
alado que nos esquiva, el recuerdo rehusa caer
se abrió á las plantas del Príncipe de Dinamaren nuestra red; dos, tres ó más veces pasa rauca"? ¿Por qué, Hamlet, no has tenido un herdo é indistinto ante la conciencia, para volver
mano?
á la sombra que lo envuelve. Nuestra testaru¡Ah! Ya sf; porque no tuviste Madre· no
dez corre parejas con su volubilidad; cavilano lo fué tuya esa mísera Gcrtrudis; tenía es~
mos, meditamos, nos encaprichamos y nos
nombre, pero no te meció en sus rodillas ni
fatigamos; una cruel obsesión nos invade y
bebió tus primeras miradas de amor ni hizo
nuestros esfuerzos resultan estériles, el recuerque se prendiera tu espíritu en el su)·o.
do se esquiva y se esconde y rehusa surgir en
Y no fué tu l\ladre por el cariño, porque la
la memoria.
Madre cubre cuando menos con su perdón
Pasan horas y días; desalentados, ya no luhasta las faltas &lt;le! Padre de su Hijo. l'or eso :
chamos más por recordar y volvemos á nuespor amor al Hijo!
tras meditaciones ó á nuestros ensueños habilMÁTALO?.....iMÁTAL0I......
¿Cómo resoh·erá el tribunal de los hombres '
tuales, extraños por completo, en muchos caese terrible problema que se somcterú á. su
sos, al recuerdo que en vano queríamos evocar.
Acabo de leer un tierno y punzante artícucon~iencia? No lo sé. Pero sé que la voz del
De repente y mientras más ajenos á él y dilo de Eusebio Blasco, en el que palpita una
escritor español no se perderá en el Ya.cío y
vagados nos encontramos, del fondo de lo inde esas anormales trageclüts de la vida: un hique desde el fondo de todos los corazones f;Uconsciente el recuerdo surge en el espíritu, el
jo que mata á su padre en defensa de la que
birá á la boca la tremenda afirmación s~l;;,1astro errante ha abandonado las regiones iglo llevó en su seno.
ne: ¡Hizo bien!
notas, de la conjunción ha pasado á la pleni¡Ah, sí; es cierto: alguna vez la verdad ha¿Matarás al Padre"? preguntará el representud y se hace visible y perceptible á la luz de
bría de parecer inverosímil. Y por lo monstante de la Ley.
la conciencia.
truoso, por lo terrible, lo parece este doloroso
¡Mátalo!. ... ~. responderá la conciencia huEn multitud ele ocasiones, en medio de ideas
ccsucedido :» Un hombre puñal en mano ataca
mana.
ó de emociones extrañas, cae en el espíritu,
en una pequeña pieza-guarida de cólera y de
como un aerolito, una idea que no se sabe de
miscria-á una mujer; no hay allí nadie que
dónde viene ó una emoción cuyo origen se igla
defienda! Sí, alguien hay: el hijo, que sale
nora y que revelan, como el aerolito, un
á la defensa de la debilidad contra la fuerza.
mundo astral, un universo de ideas y de paY encuentra en su mano un martillo y con él
siones que ignorábamos tener y que jamás hagolpea, y con él hiere, y con él mata ..... .¡Mabían llegado á la conciencia. Cuántas veces,
ta. á quien le dió la vida! ¡Qué cruel, qué hodespués de intentar en vano su solución, abanrrible; pero qué humano!
donamos y llegamos á olvidar un problema
¿Qué hará frente de este criminal la justicia
difícil. De pronto, en medio de otros pensade los hombres? Se turba el espíritu pensanmientos, la solución, en vano buscada, surdo que se pudiera ser juez de este delito.
ge límpida, completa, armada de punta en
Pero más se turba al imaginar que Re publanco.
diese
ser el reo! Y cruzan los espacios vapoEs evidente que, á menos de admitir que en
res sombríos, surgidos de simas sin fondo en
Lirio moreno, pudorosa enciende
el espíritu los efectos no tienen causas, ni los
las
que
bregan
y
se
retuercen
todas
las
infasus
pupilas de trémula esmeralda;
hechos origen, ni los fenómenos mecánismo,
mias y todas las excelsitudes, antro siniestro
hay rosas en sus labios, y á su espalda
hay que suponer que esas ideas aerolitos y
una lluvia negrísima desciende.
esas emociones cometas, vienen de alguna · iluminado por un rayo de la misericordia divina.
parte, evolucionan y revolucionan según cierAlborada de seda se despren,le
Y el pensamiento va ascendiendo por una
tas leyes, surgen y desaparecen Regún ciertos
á teñir sus mejillas; de oro y gualda
escala
interminable
hasta
el
origen
del
amor
principios, y que hay en el espíritu un laboun himno epitalámico en la falda
hasta la fuente luminosa que salpicó con ei
ratorio misterioso que las fabrica, y leyes y
suave retoza y perfumado asciende.
rocío del bien el capullo de la conciencia allá
principios ocultos que las rigen.
Como oda de ignoradas hermosuras
en las primeras, imprecisas alboradas '&lt;le l~
Esta existencia y esta acción continua de lo
empapada en purísimas dulzuras,
existencia.
inconsciente se evidencian mejor y se hacen
rumorean sus curvas..... Cruza altiva
¡.'\h! Allá hay un hombre que ha sumado
más palpables que con las ideas, con los sencomo un ensueño dulce que enajena;
todas las fuerzas de la creación: es el Padre
timientos y con las emociones. De estos fenóy
el fulgor de un crepúsculo azucena
cuya
cabeza
ciñen
los
astros.
Es
la
energía'
menos no llegan á la conciencia sino sus rebaña el cútis del hada pensativa.
es el vigor, el que opone á las resistencias s~
sultados; pero su elaboración y su mecanismo
cuerpo, en el que se embotan todas las armas.
se nos escapan casi completamente. Suelen
ERNES'ro A. GrnrnÁN Y GuzMÁN.
Y junto de él, hay una mujer, la Madre, la
sernos antipáticas ciertas gentes sin que poda-

LO INCONSCIENTE.

Domingo 25 de Mayo de 1902.

mos explicarnos el porqué, y á veces aun habiendo serios motivos para que nos sean simpáticas.
De mil gentes, ¡qué digo!, de cien mil gentes capaces de sentir lo bello en la Naturaleza
ó en el Arte, ¿cuántas hay capaces &lt;le explicar
en qué consiste, de definir su origen y sus condiciones? Todavía andamos buscándolas y no
han bastado á esclarecer el punto las disquisicion~s sabias, los razonamientos sutiles y los
considerandos profundos de los psicólogos y
&lt;le los críticos.
Es claro que el sentimiento estético se elabora allá en las profundidades más sombrías
del espíritu, en lo inconsciente, y que sólo el
producto ahí elaborado llega á la conciencia.
De otro modo no sólo sentiríamos la belleza
sino que podría1:11os explicarla y justificarla;
como en preseucia de una fiera no sólo sentimos miedo, sino que sabemos también de qué
proviene y que es fundado.
Un v3:lle tlori~o, un lago tranquilo, un arroyo apacible sugieren emociones dulces y apacibles como ellos, pero hay que consultar á
Spencer para saber por qué.
Si no existiera lo inconsciente si el mundo
del espíritu no tuviera profunclitlades impenetrables á la luz de la conciencia el hombre se. .
'
na ommscicnte
respecto de sí mismo,
y la psicología no sería una ciencia sino una JJer.,
'
cepc1on.
/

CASOS DE CONCIENCIA

MORENA.

EL MES DE MARIA.

ele dudas, de ternezas, de esperanzas;
pero todas sinceras, todas mías:

PRELUDIO

I
Quf aliento aquél tan virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve :
como el plumón del ave,
0omo el copo de nieve!

Qué sol aquél tan puro y tan intenso,
que iba hundiendo las cosaE'
en un baño de rubias claridades;
y todo, perfumándole el incienso,
que temblaba en los labios de las rosas,
cual palpita en los labios de la amada,
el amor que humece la mirada,
y torna las pupilas luminosas!

Con qué risa de júbilo reía
la mañana de 1\Iayo, risa abierta,
de domingo, que todo estremecía,
llamando al perezoso que dormía
al dorar las rendijas de su puerta.
Y la iglesia también, ancha y pesada,
abrió las suyas; se vistió de día,
·
y del sol y la vida enamorada,
dejó oír su torrente de armonía,
cantando con la voz de sus campanas
una excelsa canción, canción compuesta
de un puñado de notas filigranas,
incrustadas en trémolos de orquesta.

Qué conjunto de notas y colores,
de matices, de arpegios y de cosas:
las notas entreabriéndose cual rosas,
las cosas que se agrupan como flores,
la gente que á la iglesia se encamina,
y la iglesia de par en par abierta,
va dejando escapar por cada puerta
las ondas del incienso, confundidas
con los cantos, las voces, los rumores,
para ser absorbidas...... .
por ese aliento virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve:
como el plumón del ave,
como un copo de nieve!

II
Infantiles cabezas! frescas, sanas;
más frescas que las h ú.m.edas mañanas
y que irradian mayor caudal de vida,
con sangre de un crepúsculo, diluída
en contornos de elásticos marfiles.

Nerviosas cabelleras,
quebrándose al caer en amplias blondas,
y bruñidas al sol de primaveras
con rubias mieses de movibles ondas!
Rosas aún cargadas de rocío,
canastillas de mimbres, blancos velos,
coronas de azahares:
ya os espera la vírgen, los altares
están como los cielos,
empapados de luz; la tierra exhala
un grito de pasión que se revela
en el ave que trina y bate el ala,
en la cálida tierra que gennina,
En el botón en rosa convertido,
y hasta en la mueca misma de la ruina,
en el canto que da la golondrina,
agitando las alas dentro el nido.

III
Canto de primavera, canto mío;
canto de mi mont.'lña, de mi pena,
de mi pueblo, de todo lo que ansío
resucitar y hacer una cadena
de amargas desventuras, de alegrías,
de gratas remero branzas,

Y ahora desfilad: la iglesia abierta
va dejando escapar por cada puerta,
las ondas del incienso, confundidas
con los cantos, las voces, los rumores,
para ser absorbidas...... .
por ese aliento virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve
como el plumón del ave,
corno el copo de nieve!
MIGUEL PEREYRA

LA VORAGINE ROJA.
A orillas del Volga vivía un mocetón de colosal estatura, de fuerzas hercúleas, sano, fuerte y de humor alegre.
Querer y poder era todo uno para él. No
había quien se opu11iera á su voluntad. Nada
era bastante düícil para su inteligencia.
Aquello que al común de los mortales cuesta años de continuos esfuerzos, lo lograba él
en pocos meses; á veces en pocos días.
Y ocurrió que un día sinti6 amor por 1\Iaiakina, hija de un millonario que poseía veinte remolcadores y cien barcazas que llegaban
hasta Perro en sus viajes.
Maiak.ina era tan voluntariosa como Skornieff, y tan decidida como él, por lo menos.
Su padre no quería darla en matrimonio á un
pelagatos; pero la muchacha se mantuvo en
sus trece y se casó.

Skornieff era un hombre distinto de los demás. Durante el banquete y cuando ya, todos
los invitados no sabían á qué hora sonaba mediodía, dijo á :Maiak.ina:
Tú eres tan pobre como yo, puesto que el
dinero es del padrecito. Pero yo seré dentro
de poco tan rico, más rico que tu padre. Acuérdate de ello, para que no se te ocurra hablarme d e otro modo que como debe hablar una
mujercita cariñosa á su esposo. Si se te olvidara lo que te digo, arderían en una sola noche todas las barcazas y remolcadores de tu
padre.
Maiakina, en vez de contestar, miró á su esposo y estrechó su mano.

***
No hubo mejor matrimonio avenido desde
Arkangelsk á Astrakán. Maiakina sometíase
á las voluntades de su esposo, y éste, cumpliendo su palabra, era ya rico como un boyardo y la mitad de los buques y almadías
que acarreaban maderas y trigo por el majestuoso V olga, le pertenecían.
Maiakina, aun cuando había tenido ya dos
niños, era linda y cuidaba de su persona corno una ciudadana. En Pauvliov tenía fama
de hermosa y los bachk.irs y los markdovs que
la veían, sentíanse con ganas de caer de rodillas ante ella, como ante la virgen de Kazán.
Una noche, un poco antes de acostarse, y
cuando ya habían cenado con toda tranquilidad y de un modo abundante, Ignacio Skornieff dijo á l\Iai1tkina:
· -Te quiero como te quería hace cuatro años
al casarnos. De grado ó por fuerza me has de
querer, ó respetar cuando menos. Te advierto
que no soy de la madera de los que perdonan.
Todas las aldeas cosacas de Macalania, donde
nació tu padre, arderií.n como pajares el día
que no puedas mirarme cara á cara sin temblar.

Skornieff era de gigantesca estatura. Tenía
el pelo negro y rizoso, la barba espesa y enmarañada; negros los ojos. Cuando se enfada-

ha, poníase pálido y los ojos parecían redondos en fuerza de ditatarse los párpados.
Juan Fulke, el ingeniero inglés que iba á
tender un puente sobre el Volga, era de mediana estatura, de pelo rubio, de ojos azules.
Al enfadarse, poníase colorado como un pimiento y su breve acento de mando hacía mucha gracia á Maiakina.

-Te digo que esta noche no salgo y que,
por lo mismo, no sales tú de casa.
--Me parece que te equivocas, amigo mío.
No hay motivo alguno para que deje de cumplir la palabra que he dado á los Smolk.ine.
-Pues no la cumples.
Relampagueó en los ojos de la joven la cólera que hizo devastar á sus padres ambas orillas del Duiefer.
-¡Bachkir! murmuró.
Ignacio Skornieff la miró cara á cara, poniendo sus anchas manos sobre sue, hombros.
.Maiakina tembló.

¿Por qué chillan desesperadamente todas las
viejas y maldicen todos los hombres y huyen
tierra adentro mujeres y chiquillos?
Es que el Volga no acarrea agua, sino fuego .
Todos los buques grandes y chicos, se han
convertido en inmensos brulotes. En la orilla derecha, una mauo gigantesca ha pegado
fuego á la selva inacabable y todas las aldeas
&lt;le la Macalania arden como pajares. La inmensa corriente es más roja que el sol, más
roja que la sangre, es tan roja como el odio
que ha hecho estallar el incendio.
Atados al bauprés de un barco incendiado,
gesticulan como trágicos mascarones de proa
Maiakina y Juan Fulke. Un hombre de talla colosales mira desde la orilla.
La corriente empuja al buque incendiado
hacia la orilla derecha, hacia el gran brasero.
El bauprés se hunde en el mar de fuego de la
selva.
A. RIERA.

BALADA DE PRIMAVERA.
Alborea. Bajando la pendiente
de la verde colina,
al campo se avecina
la mañana gentil y sonriente.
Ciñe su sien primaveral guirnalda;
los flotantes cabellos á la espalda,
húmedas muestran las guadejas blondas,
y ella con voluptuoso calosfrío,
como Venus surgiendo de las ondas,
asperja entre las flores el rocío.
¡Cantad, alondras, se aproxima el día;
que llegue entre raudales de armonía!
Entreabrid vuestros pétalos, oh flores!
¡Llegó ya la estación de los amores!
El sol desde la altura
vivifica la tierra con sus llamas
y la grácil, gentil enredadera '
trepa del viejo tronco por las ramas.
Sobre su lecho de jazmín y rosa
se tiende á reposar la mariposa.
¡Salve, estación florida.
de juventud y amor bella alborada·
el alma enternecida
'
sonríe á tu llegada...... !
Eres nuncio de dicha. Dulce ensueño
hace latir mi espíritu adormido ...... .
¿Para abrigar mi sueño,
en dónde ¡oh musa! formaré mi nido?
SALVADOR GuTIÉRREZ NÁJERA.
.• Del lihro "Musa Pll.lida' dedicado al esplritu del inolvidable Duque Job,

�Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MU}.'1)O ILUSTRADO

~a escalinata 6e un· drene.

~~

Domingp 25 de Mayo de 1902.

---(2e,~~

'&lt;':'·;: ,.-.

fi }Ylarla f;ue rrero.
Artista: Para usted, Musa del viejo poeta,
deberá de ser habitual vivir en ese universo
extraño y sombrío creado por una fantasía
poderosa que se ha entretenido en romper, par a ensancharlos.y deformarlos, los moldes de la
naturaleza. Estupenda labor de titán inquieto
y febril.
En ese mundo monstruoso, usted, artista
noble, sueña y pasea su real figura melancólica y altiva por aquellos sangrientos cármenes
donde florecen los asfodelos del dolor y de la
muerte. Pasa usted, pensatiYa y triste, envuelta en un aire trágico, que la rodea de horror y
de misterio. Se mira usted dueña de la comarca pavorosa y la recorre tranquila y dulcemente con el orgullo de sentirse en sus propios
dominios. li:s la heredad de usted; es su feudo. El poeta, el anciano monarca, como Lear,
fné repartiendo su reino, entre sus hijas, las
jóvenes princesas del arte, y á usted, fiel y
tierna Cordelia, le donó las tierras más ricas
y vastas de su ingenio.
Departamos un poco, princesa, acerca del
nuevo terruño con que se ha engrandecido el
reino. Hablemos de "La escalinata de un
trono.»

Con la brevedad, con la fragilidad, por decirlo mejor, que suelen tener los juicios ele periódicos escritos al vuelo impac:iente de una
pluma loca, que no deja tiempo papa que las
ideas se aclaren y adquieran desarrollo, examinemos el conflicto de ese drama. Es la lucha eterna del amor y del odio; la lucha de
los dos ángeles bíblicos, sobre el puente de la
sima. Don .José Echegaray supo, en esta vez,
escoger el medio mejor y la época más apropiada, al desarrollo de su terrible fábula. Italia: el fin de la Edad l\Iedia. La sangre humana hervía; la vida era entonces intensa y vigorosa; los hombres rudos y fuertes, los sentimientos desenfrenados y fieros; todo gigantesco, tremendo, heroico. Eran los desórdenes
de una gestación; pronto iba á nacer el Renacimiento.
Don José acertó. Para su manera de concebir, excesiva y casi extrahumana, para sus
"superhombres,» nada más á propósito que el
momento hist6rico en que la raza latina luchaba con maravillosa actividad, destruyendo y
construyendo á un tiempo, en medio de una
tempestad de pasiones. Allí sí encajan bien
los caracteres macizos como torres, los sentimientos desbordantes como torrentes, las expresiones altas y luminosas como soles, las
acciones obscuras, nudosas, intrincadas, retorcidas, como bosques salvajes. Allí los personajes de Don José rer;piran bien, sin sofocaciones, sin angustias, ese aire de borrasca, soplo de la inspiración impetuosa del maestro.
¿No le parece á usted, artista, que el dramaturgo español halló un punto del tiempo y
del espacio, propio para la aplicación e,&lt;thal y
justa de su estética? La estética de Echegaray:
he aquí un asunto que sería curioso trata1· en
serio, profundizar para darse cuenta del mecanismo de esta complicada máqtuna de exterminio. Lo haremos algún día: el asunto es
curioso, original, nuevo.

***

1
1

~
1

La fábula es enorme, cierto; pero cabe en el
lugar en que el poeta la desenvolvió. No es
preciso como en otras ocasiones, corregirla,
mutilarla, cortarla, empequeñecerla, en fin,
para hacerla entrar en el cuadro estrecho de la,
realidad y de la vida. Hallazgos así, ha tenido Don José en su larga labm: artística. (En
«El seno de la l\Iuerte,&gt;• en &lt;cEl puño de la espada,» en ccLa esposa del vengador,» en &lt;cUn
milagro en Egipto.»)

Nunca, quizú, como ahora. Este ha sido uno
de sus rasgos genialcR.
¿El público ha Rahi&lt;lo comprender y estimar,
desde este punto &lt;le vista, C&lt;La escalinata de
un trono?&gt;, Artista mía¡ creo que no. El púl~li_co ha sufrido, corno siempre, con ese dolor
fis1co, mezclado de an01rnclamiento y de fatiga
que sabe producir en .las multitudes rse ma"n¿
b
torturn(l or que, como los inquisidores expertos, atenacea las entrañas·" tiene para ello una
coml_)laecncia diabúli&lt;:a. "\ l público le parece
el n11smo, todo eso que Re ha canRado de &lt;leeir
la crítica, siguien&lt;lo lai- lnwllai- clrl ec¡nilibra-

~\

para seguirlo necesitamos subir, elevar nuestro pensamiento á la altura de su cerebro, templat nuestros nervios en el diapasón de su lira,
soñar con él, extraviarse con él, seguros de
que vamos hacia arriba, hacia la luz.
Pero si «La escalinata de un tronon cabe en
una época, ¿cabe asimismo en un escenario?
Por momentos, no. Lo rompe, lo deshace, lo
dei-barata. Estalla, como los gases comprimidos y calenta&lt;los. ¡Oh, se YCl'Ía mejor, más
completo y grandioso, allá dentro de nosotros,
en el teatro de la imaginación que posee bambalinas portentoHas y maravillosos telones,

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...~ •

María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, en "La Escal inat a de un T ron.o".

do y prudente Don ~fanuel de la ReYilla, cuyas tendencias de «dóminen le obligaban, á
pesar de un i nnegahle y perspicaz talento, á no
ver más allá de 1os ernpolYados y rancios preceptos. El público sigue diciendo ele Echegaray que es un alienado sublime, un genio que
se extravía, un ojo de monstruo que ve deformidades, un águila de alas tan recia!" y potentes, que á los primeros vuelos muda de rumbo, y se pierde, sin clirección fija, en el horizonte. Es un misterioso.
Lo que usted dice es otra cosa; es lo que dicen los superiores. Echegara,\' ei,; un altísimo
poeta. El estro suyo es sincero y potente. Su,;
ideales son el amor y el dolor, laR drn, cosas
más grandes de la Yida. Su mirada pcr&lt;'ihé, m
la profundidad de lo infinito. las más lejanas
estrellas. Es un vidente.
Los que están en la cima, los excelso$, dicen: está bien, es un poeta¡ pero sobre todo eR
un pensador; la idea, si no domina, encauza
y dirige el sentimiento, Jo levanta, lo guía.
Echegaray ahonda en los problemas humanos;
penetra en las sombrar,; del e,;píritu y las ilumina. Es un filósofo.
Y la multitud siente á Echegaray como una
fascinación¡ los selectos lo sienten como una
inspiración; los superiores como una meditaci6n.
Es verdad; no camina por donde todos, no
huella el polvo de la existencia1 no rastrea¡

mientras en la soledad de la alcoba, frente á la
bujía que parpadea, se van desgranando los
versos fáciles, elocuentes, coruscantes, rotundoR, empapados de pasión y de lágrimas!
Echegaray tiene el defecto shakespiriano:
Rer grande hasta la desproporción.
El genio, artista mía, no se da cuenta de las
dimensiones. Salta Robre ellas.
¡Y Don José cae? De cuando en cuando;
pero no ~e puede decir que cae. Se despeña,
toca la tierra, y como el héroe mitológico, se
levanta mayor y más soberbio.
En "!;a Cf'calinata de un trono," Echegaray
ha escrito un poema hermoso. ¿Gustará en el
"Teatro Español?n Sí, gustará á los &lt;ebuenos y
á los sahios.»
L~ multi1ud no sabrá qué pensar de él. Lo
sentuá. Y Don Jos6 habrá cumplirlo sus propósitos. No necmiita más.
Y ahora, artista, démonoH la mano. GraciaH. -.Acliós. -Es decir, hasta luego.

:,,

1
·11/JU~¡¡

Por prn~1era v_e~ se efectúa en ?léxico una
fiesta hípica m1htar, y el buen exito que alcanzó 110::1 hace creer que ese utilísimo1 &lt;csportn
echará raíces en el cuadro ele nuestras~costumb_res, por míts que el «sport» hípico, tan entusiastamente celebrado en Europa, no haya encontrado en la atm6sfera social &lt;le l\[éxico un
ª?Jbiente que le preste poder á su existencia.
Con la debida autorización ele la Secretaría
de Guerra, un gmpo de militares asociados al
&lt;cClub hípico alemán," organizaron la fiesta á
que nos referimo~, para la mañana del domingo 18 del me¡¡ que transcurre.
En presencia del señor Presidente de la República, del señor )finistro de la Guerra v de
un grupo muy numeroso de militares, jefes y
oficiales del ejército, á los que acompañaha
en las tribunas del campo hípico de Peralvillo, una parte muy distinguida de la sociedad
mexicana, se efectuaron las primeras cnrreras
militares con el brillante resultado que pasamos á anotar:
Primera carrera (militar). Se presentaron
en el campo para disputar el triunfo, los señores Capitún de Artillería Luis G. Gamboa
y los Tenientes de Caballería Gonzalo Izunza,
Mauro Huerta, Rafael Ballesteros, Julio A.
Michel, Ramón J. Cárdenas, Arturo Xegrete
y Guillermo ·Mariscal, y Subteniente de la misma arma, l\Ianuel M. Carrillo.
La distancia para esta carrera fué de quinientos metros, y el peso libre. Triunfaron los
señores Mauro Huerta, en primer lugar, y Ramón J. Cárdenas, en segundo.
La siguiente carrera fué con obstáculos y
tomaron parte solamente los militares.
Siete señores oficiales se presentaron en el
campo y vencieron el subteniente Antonio
Delgadillo y el Capitán Filiberto Brambila.
La cuarta carrera fué igual á esta inmeclfata anterior y á ella concurrieron muy distinguidos miembros del ejército. Vencieron los
tenientes Galaviz y Alberto González.
Para terminar la fiesta i::e organizó la carrera de la «Zorra," marcando dos minutos como
duración del juego.
La rosa fué atada al brazo del señor tenien~
te de artillería l\fanuel García Lugo, y de,;pués de un brillante combate de agilidad y de
pericia para el manejo de las cabalgaduras,
logró vencer en el juego el señor teniente del
7~ Regimiento Ramón J . Cárdenas.
La fiesta ha dejado muy buena impresión
en el ánimo de los jefes superiores del ejército y del público que concurrió á presenciarla.
Como decimos más arriba, quizá esto haga
que llegue á encuadrar en nuestras costumbres.

1¡~ , ,
..,

l¡~I

1

G

\,

Teniente Mauro Huerta, del 3er.
Regimiento.

1.

2. Teniente Ramón F. Cárdenas, del
?o. Regimiento.
3. Teniente Alberto González, del 130.
Regimiento.

4. Teniente Manuel García Lugo, de
Artillería.
Subteniente AntoniQ Delgadillo, del
?o. Regimiento.
6. Capitán Filiberto Brambilla, del
4o. RegimientQ.

1 .~·
~

__

;:

1

§

.,,
1

.

.

.. '

�Domingo 25 de M"ayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 d~ Mayo de 1902.

primeras C!arreras )Yiilifares en Jliéxico.

Llegada de los militares que tomaron parte en la primer carrera.

Los militares disponiéndose para tomar parte en la ca r rera de la Zorra.

ftE¡,;-z;ñ

iYC&amp;:ss

c&lt;C:

~~

�Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTR.AJJO

EL MU:NDO ILUSTRADO

Translación de los restos

Al exponerse el cadáver al público, se q uitó
la tapa al ataúd, y las insignias militar es Re
colocaron sobre el cuerpo del egregio s oldado.

DEL GRAL. MARIANO ESCOBEDO
Á LA CÁMARA DE DIPUTADOS.
El acuerdo que los señores representantes
del pueblo tomaron, haciendo transladar el
cadáver del General Mariano Escobedo desde
la población de Tacnbaya hasta el i::alón de
sesiones de la Cámara,
efectuó en la mañana del viernes pr~ximo pasado, con todos los
honores y solemmrlades que la alta per,-ona
del veterano merecía.
A las ocho :' mrefoi en punto, Re t ransladó
el cadáver, del catafalco que se le hahfa formado, á la ranoza enlutada q11e.clehía eonclucirlo á la Cámara. Llernhan em homoros rl féretro: el Teniente del E!&lt;tado ;\favor Luis Garfias, el Capitán Manuel Grajales, Caµitán ;\fanuel Saviflón y Teniente Agustín Hernández.
Tras el cortt•jo se puso en marcha una brigada á las órdeneti del General ~[ariano Ruiz
. cocl1es part1c11
. lar1·s sc instalaron lo,;'
y en HCIS
comisionados por la Repreiln1taciún .Nacional
para recibir de manor-; de la familia ERcouedo
los preciados de!:-pojos .Y conclucirlos haHta la
puerta del Salón ele Sesiones de la Cámara.
Al frente de la Brigada, t irado por un soldado, iba el hermoso caballo de batalla del
General E~cobedo, tascando el freno impaciente, como si le hiciera falta la hábil mano que
en otro tiempo lo guiara.

***
El aspecto de la Cámara era imponen te
El tono de severidad que dominaba en la de
coración, la multitud de paños neO'roR que en
volvía la Cámara, el laurel y la p;lma artí s
icamente combinados, y los fef:tones d~ cerlro
formando aquí y allá ,;imétricas ondas hacían
que el conjunto llamara deRde luego '1a atención.
Las tribunas de los Diputados eKtaban cubiertas con merino negro, plegado á las co1umnas de las barandillas, y de trecho entrecho se veían espadas y coronas. Los pasillos
se cubrieron también con tela negra.
Los palcos primeros, los Regundos v las o-al erfas ostentaban en los antepechos °idéntica
decoración, y en las columnas, enn1eltas en
negros crespones, palma;; y corona,- de laurrl
alternadas. De columna ií columna y prrn lidos al cornisamento, había festones. Lazos
de los colores nacionaleR ataban, en los antepechos, espadas .r ramos ele laurel.
Del centro &lt;le la linternilla, que da lm al
salón, partían anchas fajas ele merino, que·
remataban en los muros, contrastan1lo &lt;'011 la

se

•11

En la Avenida Juárez, de Tacubaya.

Llegada á la Cámara de Diputados.
El cortejo saliendo de la casa mortuoria.

gran moiio ele crespón, prendido en el centro
hasta el férretro, y el rojo vivo de la He&lt;la viene, en parte, á cobijar lo,; resto1&lt; del caudillo.
Las simpatfog el&lt;· mier&lt;tro pueblo y ele las
dase;; estudiantiles hacia el cauclillo, hieieron
que la COfü'UJTencia ií la Cámara fuera numcrosísima. ,\. t0&lt;los se les permitió la entrada,
,-in efü,(ineión, resen'ándose las principales
loealitlades p:im lo;;; alto:s funcionario;; Y milita res.
·
En la :-;eerctaría de In ('úmara 1&lt;&lt;' reeihiernn
t&lt;•legrnmas ele loK Gobi(•l'llo:&lt; tic lo,- E:;tados,
expresando el 1&lt;e11timiento con qtw han r&lt;'cibido la noticia de la 111 uertc ele! (~en eral Escobedo. )lucho,; de ello~, especialnH•nte Jo,; de
la frontera y el Centro, clonde el ,·ctemno eontaha con profunclas sim patías, e:-atún redactados en tt.'•nninos muy expresi\'(l:&lt;.

re &lt;le la maiiana del &lt;lía veintitrés de :\lavo
de mil no\'edentor-; dm;, reunidos en el sal6n
de se:-:iones de la Cámara ele Diputador-; del
. Congreso de la l'nión, lo;; CC. Prei-ielente l\Ianud :-,únl'he,. ~liírmol, :::lecrctarioH Antonio
Ramos Pedrueza, Rafael Pardo Constancio
I (1· uu¡uez,
·,
' v' Pro,;ecretaIj ena
.J enaro Garcia
rios Juan de la Torre v Rican\o·c1e1 Río con
el objeto de recibir el" cacláYer clcl C. G~neral
el~ Di~·isión Mariano Escolwdo, Diputado propwt:m? a_l Congreso de l:i, Cnión por el pri111('1' D1stnto de .\.gua;;caltente:-. los CC. Diputmlos Juan Garduiio, repre~¡•11tante de la fami1ia del ilustre finado, Diputado Trinidad García, Presidente d&lt;' la Comisión nombrada por
la Cámara parn acompafiar al cort('jo fúnebre,
y el C. Gc1wral &lt;le Brigada (~n•gorio Ruiz en
. ' t1e 1n :-;et:rdaría ele ( hierra
' y
represl·ntacH,n
~farinn, rnanife~taron: que entrccrm1 á la Representm·ién Xacional los restos ~110rtale:, del
C. Gc1wral Mariano fü,eohcclo.
El l'rPsidente de la Cámara contestó: que á
nombre ele la misma los rl·cibe, para tributarks los honores dt•crPtaclos, á que Re hizo acreedor e•l egregio t·amlillo, por los ernine•11tes
servicios que prei-t6 ft la Patria. En fe &lt;le lo
cual se levantó la presente acta, que firmaron
los que en el acto intervinieron.

El itinerario que ~iguió la Comitiva fué el
sig uiente : Arbol Bendito, Calle Real 'de Tacubaya, Calzada de Chapultcpec, Paseo &lt;le la
Reforma, Avenida Juáre;1,, Callf•s de San Francisco, Vergara :', por último, hasta la Cámara
de_ Diputados, á Joncle llcg6 á las diez y cinco
mmutos de la mafiana.

***

Un toque ele atención inclieó que el cortejo
fúnebre llegaba á las puerta~ &lt;le la Cámam.
En las banquetas ele Yerg,ira, la Canoa, San
Andrés y el Factor, había compactos gru poH
d e per:&lt;onaR ele todas clase:s. En los halcones
y puertas, las familias presenciaban el paso
d el cortejo.
En el re~into de la Cámara se hizo un profundo silencio, y á las diez y quince minutos
la Comisión recibía el ca&lt;láver, que fué desde
luego colocado en el lugar respectivo. Sobre
el ataúd se veían el sombrero montado v el
bastón y la banda ele General del ilustre Yeterano.

•••

El Sr. Sánchez :Mármol, Presidente de la
Cámara,ordenó se levantara la siguiente acta:
((En la éiudad de México, á las diez y quin~

Domingo 25 de Mayo de 1902.

En el P¡¡seo de la Reforma,

NUESTRA INFORMACION

De la carroza fúnebre á la capilla ardiente.

A L.\ HORA E:,/ Ql'E E;\'TJU EX PREXSA X1'ESTRO SE:11.\XAHIO E:'T•.\ EXPl'ESTO .\l"X EL l'ADÁYER DEL \'ETEl{AXO J~X EL 8ALOX DE L.\ C.\JIIA RA Y POR LO TAX'fO, L.\ lXFOJDL\CION ORÁl•'JCA
QUE IlE)IOS OFRECIDO TEIDIIX.\ COX L .\ YIS'fA Dlt
L.\ SlJX'fGOSA CAPILL.\ .\HDIEXTE.
Ex XUESTRO PROXI:\IO XlJ:IIERO PODHE:IIOS
l'O:IIPLE'P..\R ESTA HE,-;J':Ñ'A.

claridad del sol. ·1En ,cuanto al pórtico y al
vestíbulo, el primero ostentaba colgaduras,
plegadas con g usto y salpicadas con pequeñas palmas, y plantas puestas sobre soportes
forrados de negro.
El vestíbulo se tapizó completamente :con
merino, poniéndose á uno y otro lado gnÍ prn,
de cañones, fusiles, g ranadas _v otros atrilmtos ele guerra.
La decoración rle la plataform·i es·magnífica. Lo::; muros laterales se ven completam,,nte revestidos lle negro; las columnas del fon ,lo
veladas por una tenue ga~a, v las tribunas rkl
Presiden te y rlc los Secr,•t arios, con p·1 iins
abullona&lt;lm; y recogitlos artísticamente. Rohr~
col umnas negras se v&lt;&gt;n do,, canclelahrns de
plata, en el fondo, y más abajo otrns dos, rnn
velas encendidas.
Descamiando en las tribunaR fRl::Í una tarima cubierta con merino, que soporta el ataúd
del General Er-;cobed o. Delante ele ella hay
dos grupos tle cañones, fusileR, cornetas, etc.,
y más abajo pabellones de armas con coronas
de laurel.
Una hermosa bandera ele seda, ele diez metros de largo por seis de ancho, aproximadamente, y prendida á una asta, se ve en el centro: es, en medio de los fúnebres arreos, una
nota de gloria, el beso de la Patria al cadáver
del patricio esclarecido. Cae enlutada con un
La capilla ardiente en la Cámara de Diputados.

'

ILUSTRADA

�EL MU!NDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Mayo de 1902.

las láminas del C6dice, primorosamente impreso en colores, notas explicativas muy importantes
y artículos relacionadoR con distintos puntos históricos de la época precortesiana.
Además, la notable americanista ha publicado multitud de estudios sobre el mismo asunto de
la civilización entre los antiguos
mexicanos, rectificando errores y
midiendo el alcance y valor de
las distintas opiniones emitidas
haRta hoy.
Para hacer aún más valioso el
caudal de sus conocimientos sobre la materia, la notable americanista ha estado haciendo constantemente nuevas investigaciones y se ha puesto al habla con
los americanistas mexicanos más
eminentes.

RESTOS DE UOIIRRES II U~THE~.
En el ángulo noroeste del cementerio de San Fernando, se ve
una capilla ruinosa de agrietados
muros que llama la atenci6n por
sus detalles decoratiYos.
Sobre el arco de entrada, un
ataúd de piedra con un número 5
da aspecto singular al sitio y hace detener á los que Yisitan el pante6n.
La capilla á que nos referimos
conserva los restos de tres patriotas ilustres: los Generales José
María Arteaga y Carlos Salazar,
sacrificados en Uruapan y el General Leandro Valle, que encontr6
muerte gloriosa en el Monte de
las Cruces, cuando se defendían
las leyes de Reforma, contra el
partido reaccionario que asolaba
el país.
Ahora bien; como el techo de
aquella capilla ha venido á tierra
y sus muros, en pronunciado desnivel, anuncian la completa ruina, se teme, y con raz6n, que los
restos de tan preclaros varones se
confundan con los de extraños 6
desaparezcan.
Por esto es que el señor Ministro de la Guerra toma la iniciativa
y procura salvar esos despójos
mortales para que sean trasladados á lugar seguro, con los honores debidos á los defensores de la
patria.
Hoy publicamos una fotografía tomada expresamente para «El
Mundo Ilustrado,» y ella representa la ruinosa capilla Ít que se
refieren estas líneas.
Valle, Arteaga y Salazar, aparecen como figuras prominentes
en nuestra Historia Militar.
El ejército cumple con un deber, honrando su memoria.

------

..

f

ALUMNA PENSIONADA.

Capilla en San Fernando, donde se han conservado los
de los hEroes Leandro Valle, Arteaga y Salazar.

Actualidades Científicas.
MRS. ZELIA NUTTALL.
Ofrecemos hoy á nuestrmi lectores el retrato
de la distinguida escritora l\Irs. Zelia Nuttall,
notable en el mundo de las letras por su vas~ erudici6~ y por sus importantes investigaciones relacionadas con el origen y costumbres
de los pueblos antiguos.

Una de sus obras más celebradas, es la que
con el título de ccThe Fundamental p1inciples
of Old and New World Civilizations,» public6
en 1901, y es fruto de una labor de trece años.
Trata ese libro de las civilizaciones americanas y de la asiática (China, Jap6n, Mesopotamia, Arabia, Persia, Babilonia, Asiria y Canán), d·e la egipcia y la europea.
Con respecto á la civilizaci6n de los antiguos mexicanos, l\frs. Nuttall ha coleccionado abundantemente material, y estableciendo
comparaciones entre el calendario, la religión
y la cosmogonía de los pobladores de Anáhuac, ha llegado
á deducir relaciones muy cercanas con la primitiva civilización de otros pueblos. Atiibuye la ccSwastika» ó cruz encorvada, en México, á un origen
astron6mico y usado, lo mismo
que en otras comarcas, como
símbolo sagrado, lo cual denota cierto grado de cultura de
los pueblos y atestigua que reconocían las leyes de la naturaleza como expresión de la
idea del reino celestial, organizado en una armonía numérica por las revoluciones aparentes de las constelaciones circumpolares.

La Secretaría de Instrucci6n
Pública acaba de conceder una
pensi6n por dos años á la señorita Manuela Eugenia Torres, alumna aprovechada del Conservatorio.
La señorita Torres obtuvo, hace dos afios, el título ele profesora
normalista, tras brillante examen,
y desde entonces dedic6 todos sus
esfuerzos al estudio de la declamación y arte dramático, sobresaliendo tanto en aquélla, que la
señora María Guerrero se quedó
admirada de la facilidad y disposici6n que para declamar posee la
señorita Torres.
Esta, por otra parte, habiendo
concluido ya sus estudioe en el
Conservatorio con lucido aprovechamiento, recibió como premio
restos
la pensión que se le ha concedido.
Durante dos años viajará y trabajará al lado de la señora Guerrero; y si las esperanzas de la Secretaría y
los vehementes deseos de ella no salen fallidos, la veremos regresar hecha una actriz de
verdadero mérito.
La sefiorita Manuela Eugenia Torres, cuyo
retrato damos, está en la plenitud de su juventud, y es la primera alumna de declamación que se pensiona para que vaya al lado
de grandes actrices del arte dramático.

•••

MRS. ZELIA NUTALL,
célebre americanista.

Mrs. Xuttall Re encuentra
ahora en l\Jéxico, )' como socia de la Sociedad Alzate, ha
concurrido á algunas de sus
sesiones. En una de ellas presentó un ejemplar del Códice que lleva su nombre y que
es reproducci6n del que posee
Lord Zoncbe. Acompañan á

SRITA. MANUELA EUGENIA TORRES
a!Jumna pensionada por el Gobierno '
Mexicano.

�H

Banco Central Mexicano.
H

H

H

11

EL DENTIFRICO
CAPIT.AL SUBSCRIPTO $6.000,000.

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Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros y cobros sobre todas las plazas de la República y el Extranjero, y en general, toda clase de oper::i.ciones Bancarias con Bancos, comerciantes, industriales, propietarios y agricultores. EMITE BONOS DE CAJA, de $100.00, $500.00 y $1,000.00 sin cupón pagaderos á seis meses, y
pagaderos á doce, dieciocho y veinticuatro meses, con cupones semestrales, ganando todos un interés de cinco por ciento al año.
CORRESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos,
Deutsche Bank, Berlfn y sus sucursales en Londres, Hamburgo, Bremen,
Munich, Frankfurt, Dresden.-Belichroeder.-Berlin. - Comotoir National
d'Escompte, Parfs.-S. J. P. Morgan y Cia. New York-De Neuflitze y Cfa.,
New York.-Muller, SchalJ y 0ta. );ew York.-National City Bank, Kew
York.-London, and Westminter, Banck, Llmited, Lothbiriry. Lontlon, The
Union Discount company, of Lonclou, Ltd. London.-N. Fritational l{au:,,
Chicago.-Guil!ermo Voge! y Cía., Madrid.

==RIVAL==

LL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO lX.--TOMO 1.--NúM. 22.
•1rccten LIC. lt4rA.u Rrn&amp; &amp;PINDOL\,

MEXlCO, JUNIO 19 DE 1902.

SubscripciJn mensu"J rorRnea, $ 1.50
ldem. Idem. en fo CrlpitaJ. "1.25

Gerente: LUI&amp; IUlt&amp; &amp;PIN.OLA.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 21, Mayo 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>H

Banco Central Mexicano.
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York.-London, and Westminter, Banck, Llmited, Lothbiriry. Lontlon, The
Union Discount company, of Lonclou, Ltd. London.-N. Fritational l{au:,,
Chicago.-Guil!ermo Voge! y Cía., Madrid.

==RIVAL==

LL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO lX.--TOMO 1.--NúM. 22.
•1rccten LIC. lt4rA.u Rrn&amp; &amp;PINDOL\,

MEXlCO, JUNIO 19 DE 1902.

SubscripciJn mensu"J rorRnea, $ 1.50
ldem. Idem. en fo CrlpitaJ. "1.25

Gerente: LUI&amp; IUlt&amp; &amp;PIN.OLA.

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SALON DE PARIS.--ORACION.
Cuadro de Eugenio Bulaud.

�Domingo lo. de Junio

cw 1!)02.

EL MUNDO ILUSTB.Al.&gt;O
EL :MUNDO ILUSTRADO

NlESIANlCA .

ciencia y de la experiencia, en proceder ó abstenerse en acometer ó ei;quivar eI cornbate,
en inte;1tar ó pacientar, según la ci, ncia lo
prescriba, según la razón lo dicte, Rcgún las
Y PRUDENCIA PASIVA.
DeKpués de la rnnerte del Kazareno bohecircunstancias lo exijan.
111io, ningún otro sublime Yisinnario ha &lt;lesaHay rasgos de infinita audacia que ;;on acfüulo el Gólgota.
tos de consumada prudencia; hay ocmdone:Todo el mundo e,:tá de acuerdo en quP la
Los pasados i:;iglos no vieron surgir otro
en que salir al encuentro del peligro r;; la nu~prudencia es no sólo una gran Yirtud, sino
nuevo
Redentor. La casta. sa.h,adora estnvo esnera mejor de conjurarlo ú de precaver pehtambién una garantía de éxito en la vida y de
téril por 111uchaf'&gt; centurias.
gros mayores. Un grito á tiempo puede ;;,tlrnr
triunfo en la lucha. La prudencia es brújula.
Nadie trató ele hacerse rn:htir por loi:; viejos
una situación y una acomttida audaz puede
Es ella la que debe marcar la ruta si se quiere
&lt;lolores humanos. Ninguno intentó protestar
consumar una yictoria. El paso &lt;lPl :Monte
llegar pronto, bien y con seguridad á la meta.
ante la crnelda.&lt;l de los chacales para con los
Blanco, las lluince batallas en 4uince días &lt;le
El hombre imprudente es un hombre ciego
albos corderos.
la campaña de Italia, Pl pa,-o del puente &lt;le
que marcha ~in saber por dónde, que combaPero el siglo ha cambiado su panorama cleLodó, el 2 de Abril, son ú la Yez que actos tete sin saber con quién, que navega sin ver los
so1ador y terrible.
merarios rasgos de suprema prudencia. Jnúescollos ni darse cuenta de los vientos, ni de
¡No son iguales los tiempos!
rez lanzando en Veracruz las leyes &lt;le Itdorlas corrientes, ni del oleaje. La prudencia es
l1n sacrosanto tronco esla\'O ha dado á la
ma puso el mejor de los triunfo:- en su juego,
itinerario y es fanal. La imprevisión, la falta
humanidad triste un nuevo Salvador.
los bienes del clero, y su temerida&lt;l aparente
de cálculo, de tacto ó de mesura, el descuido
Los múrtires tienen ya un moderno rabino
no fué sino restitución justificada~- pruden&lt;.:ia
en la apreciación de las probabilidades y de
!JUe enjugue sus lágrimas.
activa
de
las
más
dignas
de
elogio.
las circunstancias, la incoherencia de la acLa melancolía tiene consuelo, el frío pieles,
En uunto á prudencia no hay que de('idir
ción, la imprudencia, en fin, tiene su sinóniex cátedra ni en fayor ele la temf'riclad sisteel hambre pan.
mo en la ceguedad.
El alma del eremita nuevo, está ilnminamática ni en pro del sistemático quietismo.
Se es imprudente por ignorancin ó por patla por el miRmo sol de Nr..zaret.
La prudencia estará unas veces del lado de la
sión. El niño que jltega descuidado al horcle
El ernngelio Yienc hoy de las e::-tepas tle Siaudacia y otra:; clel lado de la cachaza. La
del precipirio, que maneja una arma peligrotemeridad
sistemática
es
locurn;
la
cautela
hal)eria.
sa, que prepara ;;u «comidita» con yerba;; acaEl apó;;tol es ruso.
bitual es inercia.
so venenosas, e,: imprudente por ignorancia,
Viene armado de la n,bel&lt;le cornamusa pasNo es prudente quien quiere el fin si ú la
por inconsciencia del peligro.
to1 il-en sus labio8 pálidos está la palabra
vez
no
conoce
y quiere también lo,: medios de
El hombre, por regla general, es imprudenformidable que había ele hacer lucir nuevas
lograrlo. La prudencia genuina, la verdadera,
te por impacif'ncia, por pa;;ión, por arrehato.
la auténtica, la única eficaz es á la vez virtud
auroras.
Cuando un deseo lo subyuga, cuando un anheTiene toda la neurosis de los Dioses v los
y ciencia. Supone voluntad; pero supone
lo lo aguijonea, cnan&lt;lo una aspiración lo doer.i~mas
de los magos hierofante~ de h1. saltambién talento y saber; es cualiclacl moral;
mina, todo su afán es saciar su deseo, realizar
pero
también
facultad
intelectual;
rl'(¡uiere
vación!
su anhelo, colmar Ru aspiración. Sondear los
Tiene nombre de fiera, y el alma de .Jesús.
tanta energía como sabiduría.
bajos, explorar la ruta, calcular laR evc}nt11ali¡8ah·e al León!
Por
eso
es
tan
noble
y tan fecunda; pero por
dades, llamará cuentaR al pro y al contra y
JuAN D'SoLA.
eso
también
es
tan
nua.
El
hombre
L¡ue
sabe
hacerles su corte de caja, elegir fría y mcditaser
prudente,
en
el
amplio
y
completo
sentidamente los medios y llegar al fin paso á pado del término, da pruebas de poseer no sólo
so, cautelosamente, deRpacito y sobre seguro,
un gran corazón 1 sino también una gran ines desesperante. Ponrrs.e á hltrar el agua
teligencia, y reúne en sí dos de los atributos
cuando devora la sed; comprar alcancía y acumás notables y Tllás grandes de la naturaleza
mular en ella bago á bago la fortuna mientras
humana.
la codicia aguijonea y acosa; emprender una
larga carrera y penosos estudios en tanto la
De allá, lejos, muy lejos, del país &lt;le los
gloria nos sonríe y nos atrae; rodear el obsgrandes ríos; del i-ol que abrasa como la!- mitáculo en vez de saltar por encima; escalar
radas de sus mujeref-; de los inmensos bosques
penosamente la cima; jugar pacíficamente al
y los profundos lagos; del paÍ8 de la naturaleajedrez con los hombres y las cosas cuando se
za sah•aje; del aire perfumado por las esenanhela asaltar el podrr, no puede darRe torcias de los pebeteros en sus palacios orientamento mayor para los espíritus ardientes, pales; del país de la1-, hayaderas de la molicie y
ra las almas impetuosas. );"o; es preferible
del opio; ele allá, lejos, de la India, trajo un
jugar el todo por el todo, tomar por el atajo,
príncipe aYenturero la semilla de unas nuevas
saltar en vez de andar, volar en vez de escaflores para su jardín, un hermoso jardín que
lar, y arriesgar en un albur tremendo honra,
TESTAMENTO.
se extendía tras cloR largas hileras de cast.'lriqueza, gloria y vida con tal de no hacer anños y robles, que formando filas, como inmótesala á las puertas de nuestro deseo y de no
viles
veteranos, en el patio del castillo, conFué
noche
&lt;le
dolor
el
más
prnfundo;
sufrir el suplicio tantálico de «hacer el osoi, á
ducían l'\l puente lcrndizo que daha acceso á
Se
arrodilló
llorando
el
pobre
hijo
nuestras aspiraciones durante meses y años
la mansión :-eñorial, que aparecía al fondo,
junto al lecho del padre moribundo.
antes de verlas realizadas. El azar antes que
con su torre del homenaje mirándose en la RUy
el
anciano
le
dijo:
el cálculo; el desengaño antes que la pacienperficie tranquila de los anchos pozos de agua
-Cuando
muera,
devuelve
este
cuerpo
cia; el fracaso antes que la interminable espeque la rodeaban.
.
á
la
tierra,
sin
rezos
ni
cruces,
ra, las alas de Icaro antes que las antenas de
Crecieron la.s nuevas floreR sobre. tallos eleno llores mi ausencia
la hormiga!
gantes y esbeltos, Teni.an la forma df' botones,
ni tus ropas de huérfano enlutei-.
Y nos lanzamos cii'gos, y caemos vencidos
ribeteados con puntas de encajes. Eran claYe-·
Y prosigue llenando con honra
y nos estrellamos contra el obstáqulo y naules
blancos.
la
tarea
vital
que
te
incumbe:
fragamos en el arrecifo, y en fuerza de aspirar
Tronchó el príncipe aventurero las .floreR y·
también en la fosa
y de anhelar y de desear, nos damos maña,
formando con ellas un precioso ramo, lo colomi destino (cad perpétuami&gt; se cumple.
por impacientes, de ver el deseo irremediablecó en el pecho de la princesa. Y era tal su
Tú serás, en la vida, un obrero
mente fallido y la esperanza inexorablemente
blancura, que su cuello era más blanco que
del
activo
taller
de
la
idea;
frustrada.
los claveles.
yo seré con la muerte, un abono
De que en la mayoría de los casos la im-E11 · aquel remotísimo país-le dijo el
para el germen que incuba la tierra.
prudencia provenga de la impaciencia, de la
príncipeexiste una leyenda que forma un
Sobre el suelo tú siembras acciones;
acción intemµestiva, de la intervención inocántico
religio;-;o
entre las Vedas, el cual dice·
bajo
el
suelo
yo
nutro
simienteR;
portuna, de la ceguedad y el arrebato, la saque
esas
flo:
es
conservarán
su blancura en toes un límite falso que trazan
biduría de las naciones ha inferido que la
da
su
pureza
si
la
mujer
que
las ostenta cs.
deslindando
la
vicla
y
la
muerte.
prudencia consiste siempre é inevitablemente
pura.
Xo
serán,
por
el
contrario,
blancas, si
Las labores de aquélla y de ésta
en saber esperar, en cruzarse ele brazos, en
la mujer peca ................ ........................ .
son
dos
partes
de
un
todo
suprem;
atisbar la ocasión y tomarla de los cabellos,
ninguna es más grand&lt;&gt;:
, ........ , ....... ··························· ··············
en esperar impasibles el vuelco inevitable de
Hermosísimo está el jardín cubierto de las
la
jgrnada
del vivo ~J del mue~o.
la rueda, dé la fortuna, en abstenerse, en canueYas flores,que embalsaman el aire del par"Es
por
eso
que
mientras
prof:.1gues
llar y en pacientar.
que que da-acceso á la mansi6n que aparecía
•1a tarea vital (¡ue te incumbe,
Tal es el tipo de la prudencia, en los viejos,
al fondo, mir(mdose en la superficie tranquila
, •·
también en la fosa
en los perezosos, en los impasibles, que olvi~
de los anchos pozos de agua que la roch•an.
mí
destino
((ad
perpétuam»
se
cumple.
dan ó desconocen que la prudencia tanto es
AlH junto ñ las :florcR e8t.-lí la princesa mo11. CABRERA GUERRA.
activa como pasiva, qull consiste, según el caribunda.
Un raudal de sangre que brota ele su
so, tanto en acciones GOIDO en abstenciones,
cuello, trµeca en rojo,&lt;; los chweles blancoP.
que tan prudente puede manifestarse el que
Fué impura y manchó las flore,;. Se había
emprcn~e como el que espera, y que puéde
cumplido la triF-te leyenda del cántico de Jo,,.
haber temeridad en cruzarse de brazos.
Vedas.
La prudencia consiste en someter la conducALEBRTO PoTTs.
ta á las sugestiones de la razón ilustrada; en
subordinar los actos á las ensefianzas de la

Domingo lo. de Junio de 1902.

PRUDENCIA ACTIVA

l.OS CLAVELES HOJOS.

El sol en alto ya, radiante y flavo,
Como el áureo remate de un gran clavo
Incendiaba los techos relumbrosos,
Y del suelo las casas recogían
Sus sombras multiformes, que fingían
Blondas, chales y mantos caprichosos.
El lago-limpio espejo de las floresAdormido por plática y rumores
De sa~1ces ~ubiertos de hoja:- muertas,
SemeJaba rizado y palpitante,
Una blanca paloma agonizante
Con las alas, aún trémulas, abi&lt;.'rtas.
Composición premiada con la flor natural en los Juegos Florales organizados
en beneficio de las víctimas de Guerrero.

El dolor es impulso y es anhelo.
Dejad que nos envuelva con su velo
Y sin piedad el coraz6n estruje;
'
Para eso va la vela en el navío,
Para que el soplo de huracán bravío
La hinche, sacuda y el bajel empuje.
Qué son prosapias y tesoros vanos,
Junto al honor de las robust.-'ls manoi:;
Que siembran lauros y la tierra abonan?
'Toda arruga en el campo de }a¡:, frentes,
Es surco en que se gestan las simientes
Que de rubias espigas Sf' coronan.
En la noche agobiada por mil duelos
Cuando incendian el raso de los cielos '
Cual proyectiles en fusión los astros;
Cuando fi~gen las nubes, ya quimeras,
Ya montanas, ya torres, ya canteras
De ónices veteados y alabastros.

Y en el fondo turquí, churrigueresca
Rec6rtase la Iglesia gigantesca,
Con bordados sutiles como plumas
Y gárgolas y encajes y doctores, '
Fingiendo de la luna á los fulgores
Petrificada confusión de espumas.
Y el viento entre las ramas caiaturrea,
Y el arroyo fugaz lentejuelea
·Con reflejos de plata derretida
Agitando en espasmo su lustrdsa
Superficie inconsútil y rugosa
Como enorme epidermis contraída.
Y es el solemne bosque milenario
De terrores ilógico santuario,
Y lenta y taciturna y pensativa
Entre blondos celajes aparece
La luna que la tierra empalidece
·Como una inmensa lámpara voti~ra.
En la noche, en las noches más quietas
Mi alma ha visto á videntes, á poetas
-Correr tras su ideal; torvas las frentes,
Anhelantes y fijas las miradas,
Y convulsas las manos levantadas
Como un mar agitado de tridentes.
Sobre esos ojos lánguidos que apresan
Vaguedadea tristísim'.ts ¡cuál pesan
Los cansancios de horribles desveladas!

..

Y sobre esos cabellos, el Destino
Enflaqueció sus ruecas de albo lino
Devanado en las testas perfumadas.
Al toque de marcial clarinería
La revuelta legión cobra energía·
Y tras ella los cuervos su c::unin~
Prosiguen acechando, semejantes
A negros zapapicos relumbrantes
Que alzara un formi&lt;lable remolino.
Ari~tómenes, Rugo, no me asombra
Que hayáis brillado si os rodeó la sombra.
Que fuisteis sombra? l~nneoreced la noche·
. . f e? Re8ucitad "la mía·
'
uefuiste1s
Q
Que fuisteis fuego'? Iluminad el día
Y ele lo~ astros encended el broche.
Y miento, foisteis luz indeficiente·
Luz y Amor en la Yida evanescente, '
Luz, Amor y Verdad, Fuerza y Consuelo·
l:a l~nz~ en ristre y ajustado el sayo,
'
Surg1ste1s de repente como el rayo
Que de una puñalada rasga el cielo.
(?h musa dulce y pálida, ¿te alarmas?
RmdoR son de las vibrantes armas
Qu~ n~ienti:as ciñes á tus sienes yedras,
TrahaJo, aliento y porvenir pregonan·
¡Hay mucho oro y diamantes que aprisionan
En sus brazos atléticos las piedras!
¡Oh visiones heroicas de mis hondas
Meditaciones causa! Epaminondas
Byron y Cuauhtemoc, y el iracundo
Espartaco agitando su bandera
A cuya móvil sombra bien putliera
Refrescar sus cansancios todo un ro.undo.
Pon,eguir vuestro ejemplo, ¡pobres sueños!
Dejé mi hogar, mis cármenes riRueños
'
Mis auroras, mis fuentes, mi frondaje'
·Mi neblina-de selvas leve enagua.-'
Ay! de la cual, como á través del agua
Yí tantas veces el fugaz paisaje!
'
Lo recuerdo: la esquila de mi aldea
Que entre cedros altísimoR blanquea
Luciendo su hermosura y su donaire
Escaparse dejaba-bulliciosas
'
Burbujas invisibles y armoniosasSus graves notas que esparcía el aire.

Me afirmé en el caballo que á carrera
Tendida atravesó la carretera·
Y el viento, con rumor de fér~·eos oonces
Enredado en sus crines parecía "'
'
Detenerlo y decirme: (&lt;Aún otro día,
No te vayas.i, ¡Ay, cómo lloré entonces!
Hoy _conte1!1plo oscilando destejidos
De m1 mfancia en la fronda muchos nidos·
l\le asomo de mi alma á las ruinas
'
Donde vagan errantes mis canciones,
Y no hay líquenes, plúmbacros gorriones
En parvadas, ni sol, ni golo~1d;·inas.
Si hoy brotan asfodelos en mi senda
FatigoRa ~' sin fin; si no hallo tienda
Que dé á mi cuerpo bienhechor reposo·
Cunndo se abate mi cabeza mustia
'
Ay! cuando siento el corazón de a~gustia
Apretado cual puño musculoso,
Me acerco, Poesía, á tus altares
Escucho el desgranar de tus colla;es
En tu veste de vivos tornasoles
Mientras lenta la mirra va exte~diendo
Alargando tenaz ó recogiendo
'
En el aire, sus vagos caracoles.
Tú me has dicho: El Dolor es misteriosa
Rei-urrección, y todo ser y cosa
Asperja con sus gotas de ·rocío·
Entre zarza agresiva nace el a~e;
¿Del abrupto volcán desnudo y grave
No es de llanto cuajado ~u atavío?

Dirige hacia las cúspides el vuelo·
El dolor es impulso y es anhelo
'
Y eR causa de ascensiones infinitas·
Si sopla el aquilón, la onda entre brumas
Se aguza y manda al cielo sus espumas
Cual florón de nevadas margaritas.
Corno el bólido ignívomo alumbrando
La vida cruza sin cesar cantando·
'
No gimas, aunque lleves honda pena
Eq el pecho claYada; así se mueve
Y aRÍ atraviesa el mar bajo la nieve
Con el arpón clavado, la ballena.
AREL

SALAZAR.

�Domingo lo. de Junio de 1902.

Domingo lo. de Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'rRADO

sintió la enorme falta tll' una C3JH'ra11za amiga
y cayó toda trémula sobr~ la p mt.:rno~a
y doliente ribera del Ted10. Dolornsa, .
caía para Riemprc, por 1,üern¡_ire, (•nl11.,ll\C1da!
¿Qué piadoso Reno la Yolvena a la nd::d
·········································
~~~
:tral1ajo ¡1e11saha:
-¿Para qné trabajaba, pa,rn qui(n trabajaba?
· Para quién era el fruto dP su obra futura
¿.
¡· .
t
presentida tan bella, f.:'ll1 t 1,·11m y an p~1ra;
si el profundo dPsprec10 d(' su al11!a tleswrta
caía sobre cosas de los hom hre:;;; f&lt;l muerta
para el amor su alma, la &lt;liYina egoísta.
.
sólo vibraba al eco de sm ansias de artu,ta. .... • ••••?
No valdría acaso mejor morir"? ........ Hu Snciio
'
11 l' y l"ISll&lt;'J\O.
.
- •· .. •.1
quizá entonces
se ' alzara i11tl orna&gt;
Amar? ...... ¿.á quién•? A nadie ¿.para &lt;¡UL~·? ...... ,
¿.Uabia, acaso,
un ave en el camino que can t ara a, RU 1~,a so.'?
La Inacción aflojaba su:; rnúsculos. El ~echo
.
lo postraba por !Siempre, con10 nn mal sm ren~ed10.
· Para qué hacf'r :--u Oura, e!'a. obra que amaba?
1r ara qué trabajaba? ¿Para quién trabajaba"?

···Ü~i~i ·~;;t;· ·;;it:;;· ~¡~·

Bal bino Dávalos.

Lic. Justo Sierra.

JUEGOS FLORALES.

Lu is G. Urbina.

La fiesta se efertuó en el teatro del Renacimiento, ante una concurrencia muy selecta
y en medio de u11a animación pocas Yeces Yista en nuestro medio artístico.
El poeta ,·encedor, Abel f-ialazar, tm·o el
singular tino &lt;le nom 11rai· Reina de los .Juegos
á la Señorita 1Iaría Tere,-a Limantour, «una.
reina de espíritu blanco como mansión de
virtudes, paradisíaco como verjel de gracias, y
religioso como santuario de arte,)) que dijo el
florido y elegante 'Crueta.
Formaban la Corte de Amor las señoritas
Lorenza Brnnifr, Catalina Escandón y Cuevas,
María Quijano, Masía Rineón Gallardo, María Elisa lloreasitas, Lupc Ieaza y C'amacho,
.Josefina ~úñez Pricla, J oRefita Ramos Sauri,
María Algara, )faría. :\I miel, :\laría Portilla y
CueYas, Carolina Mac :Manfü, :\forcedes Berriozáhal, Chonita. Ramos 1--auri, :\Iaría Luzárraga, ::\faría 1\fatilde Ituartc. Ll1pe Rincón
Oallarclo, :\!atilde Olavarría y Lanclázuri, Ele•
na IturbP, María de la Rolcdacl Portilla y María Garamendi.
Adornamos las página8 de nuestro semanario con los retrato8 de tan distinguidas señoritas, así como también nos eomplacemos en
poner e11 nue,:tras columnas los grabados que
representan á los poetas y prosi,-tas triunfadores, á los estudiantes que iniciaron la fiesta y
á los señores que formaron el tribunal del
,cgay Raber.))

Ha sido un éxito abundante y primero en
México el que alcanzaron los estudiantes de
la Escuela N. de .Jurisprudencia, organizando
unos Juegos Florales para allegar recursos á las
víctimas de los terremotos en el Estado de
Guerrero.
La aristocracia del talento que exhibe b
nueva gen eración de productores de las bellas
letras, concurrió á la lid literaria y prestigió
el nombre nacional con el más preciado de los
títulos: el de educación intelectual.
Nombres que surgen á la vida literaria, como los de Abel Salazar, Manuel de la Parra,
José F. Elizondo, Ramón Yillah·a, Severo
Aróstegui, 1lanuel Romero Ihañez y Eduardo
Colín .figuraron en prirnera línea, al lado de
l os y~ estimados y aplaudidos de Amado Nervo, Enrique Fernández Granadoi,, Laura Méndez de Cuenca, Victoriano Salado Alvarttz,
Juan Sánchez Azcona. Angel del Campo, Lic.
Viramontes y Agustín Aragón.
El tribunal se formó con tres de los más reputados litnatos mexicanos: Líe. Justo Sierra, Balbino Dávalos y Luis 'Crbina. Ypara
-compl etar el brillo de esa fiesta de talento, se
nombró Mantenedor de los Juegos á .Jesús
Urueta, el más galano de los oradores modernos.

Premio.
"Secretaría de Relaciones".
en los Juegos Flora les.

Avido de esparcirse, Uriel sentía aislado
su corazón, un tiempo vibrante, enamor~do;
cuando eran sonrosadas y frescas las mananas,
cuan do abría sus sueños como
.d rosas tempranas
I
)ara
todos
lo.;
besos
de
la
v1
a.• •··· · · · ·
I
¿Qué obscura
invasión de rencores lo colmó de ama~gura,
que rendido por agrio y enorme desal~ento,
se doblegó su espfritu doloroso, sangnen to, .
como árbol combatido por rudas tempestades?
•Oh qué angustia vagaba sobre RUS soledadeR!
!01/ qué desolaciones incurables! Y el manto
m~ntable del Tedio, con m:1-Jéfico encanto
caía sobre todos sus grancl~s ideales,
todos estremecidos por hen,daR.mortales ......... .
En la obscura ribera del r ed1~-p~ntanosa
ribera-cayó el alma, el alma m1stenosa . .
de Uriel, cayó de pronto, como un ave d1vrna,
con las alas cansadas ..... •••·
.
.
Glonosa peregrrna
del cielo del Ensueño creaclor el alma aquella,
cual Si llevara den tro el fulgor de
. una estrella,
sacudía las alas y cruzaba 1os cie1os,
toda vibrante y llena de ind~mable~ anhelos ... •.•!
l\las un día sin sol la abrumo la fatiga,

L

)fas un día ......... ¡oh milagrn!, como una nueYa aurora,
de unos ojos azuleR la lui encantadora.
lo deslumbró de p ronto, «conmonidorai:1ente,1
v el amor Yino dulce, ,cyi,·o, tenaz, arcl1ente"· ········ !
· En los ojos azules &lt;le ella .un rngo encanto
había: su mirada, cual lmmno.s&lt;! mai?to,
en vol da su alma trcrnante y \'li:nonana,. .
com o un cielo á una :;;elva &lt;lolientP _v sol1tana.
El sintió cuando en esa sel rn, vi l&gt;rante .Y bella,
toda llena de sueiios y luz se pPnlió ella... ... !
Sintió al Amor: un ase, un ave que llegaba
á cantar en la sel va de su alma. Cantnba
tan misteriosamente, tan clulceme~lte el ave,
que encantaba la Relva su canto g1ato y ¡;uave.1
Y así fué que los árboles de aquella selYa obscura,
de aquella interminable seh·a de )a ª!1iargura,
inclinaron sus frondas como meditaciones,
al oir ((ele aquella arn la::: extr~ñas" canciones ......... !
Y Uriel ante su mesa de trabaJo sentía,
como una vida nueva que su ser invadía
y sabía, vibrante, comprend.i endo qu~ nmaba,
para qué trabajaba, para qmfo t rabaJabal
MANUEL DE LA PARRA.

Mantenedor.-Lic. Jesús Urueta.

cCos prosistas n¡encionados

Juan Sánches Azcona.

Victoriano Salado Alvarez.
Premio de la Secretufa de Instrucción Pública,

Leonardo Viramontes.
P remio del G,1uieruo dul Distrito.

Manuel Rome ro lbáñez.
Premio del Gobierno del Distrito.

Ricardo Gómsz Robe,lo.

Agustfn Ar agón •

Angel &lt;iel CampQ.

�Domingo lo. de Junio de l!l02.

EL MU};"'DO ILUSTRADO

LOS ESTUDIANTES INICIADOllES DE LOS JUEGOS FLORALES.

José Pallares,
Presidente.

José Castellot,
Vocal,

José M. Lozano,
Vise presidente.

Al iguel Lanz Out et.
Tesorero.

Juan R. Ore!,
Secreturio.

Arturo Gómez,
Vocitl.

por la experiencia tri;;tti tlc b \'itla
al re~orrcr su lumino:;o arco;
lo:; OJOS del retrato soii tranquilos
con la ,:ercnidad impcrturbalile '
ele las (•strellaK que en la noche brotan.
. DeH·ono&lt;:Pn la Yitla. y, por lo tanto,
ignoran las torturas t¡ue prodi&lt;ra.
~u rostro se il nmina sua vpn;cntc
&lt;'Oll el tenue &lt;.:htror de la inot'en&lt;.:ia.
:Xo e;; un rostro &lt;le núbil, no e:; el tuyo!
E:; un rostro infantil!............
·
.
Oh mi ~agrada!
La imagen que pinté, ya la conozco!
Loei OJOS de Esperanza, &lt;.:olor ele h•janía,
son de la otrn li::;pernnza, Je aquella, tan1bi~n rubia,
l¡ue i,;e mau::hó t•n la enna 8agrada de tu ,wno! ..... .

En la ~alma infinita de su boardilla, trü,te
desde el instante en que ella su ai,émica modelo
·
' ojos glaucos
cerro' 1os g1aucos OJos,
aquellos
que nunca olvidará. Cuando en sus labios finos
brotó c~al pincelada una gota &lt;le sangre
como s1 fuera el punto final de i-u cxü;ten&lt;.:ia·
desde la tarde umbrosa en que ella tlci;cnnsal&gt;a
con la carne muy pálida y los 1wrvios muy flojos
resaltando en su ct.erpo los tonos diluídos
'
que noR marca la Yida para rntrar en la )I uerte;
desde 9ne ella se ha ido, desde que su modelo
tranqmla se ausentó! i'Jué sol? está el artista,
qué mudo, qué nostúlg1co, que enfermo de tristeza!. ..
Jusé F. Elizondo.

Allí está el caballete. l:n lienzo que descansa
sobre él, ~1uestra en, boc~to la imagen de la au8e11tc.
En act.itud beatífi~a cierra el pintor los ojos
para copiar RU eRpí~·1tu, su espíritu que e::&lt; ella,
y al contemplarla siente que su ánima se hunde
en ese gran espasmo ele las idolatrías.
Y reza fervoroso, y en éxtasis sublime
desgrana la ternura sin fin de una plegarin:

Oh mi adorada muerta, f'iemprc viva!
Yo sé que son tus ojos una fuente
de magnífica luz, donde he aprendido
el credo del Amor, que es tu ensefianza!
Pintaré, pues, tus ojos, que me im;piren
para que al trono de tus regias formas
su vasallaje los colores rindan ..... .
Ya están! Así profundos
Eran así tus ojos.
Y o sé bien que en tus labios he bebido
la doctrina eucarística del Arte
con .todas sus plegarias y sus dogmas.
Pmtaré, P.u~s, tu~ la_bi?~, que me instruyan
sobre esa Trm1dad m&lt;hY1s1ble
corn,tituída por Luz, Color y Forma:
Ya están! Ai-í, muy frescoi:;,
Eran así tus labios.
Yo sé 'JUe c0n la p{llida blancura
de tu anémica faz, tuve una iclE'n
precisa del color que hay en tu alma.
Pintaré tus mejillas y en suR tonos
recordaré la esencia de tu espíritu:
Ya están! Así, de cera.
Tu cutis era nieve.
Ahora, por corona, un haz de rstambres rubios
Cayendo ensortijados hasta be;;ar tu frente
La ceja un arco de oro. El cuello un alaba~tro.
Las manos dos florones ele pétalos sedosoR.
Concluído está mi cuadro. La firma serú un bei-o.

Eran así tus ojos, así, como esperanza·
así era tu pupila, t'Olor de lejanía.
'
E:-os tus trazos ,;on, Y, sin cm har"o.
.
el ,l"1e1:zo rrprei-;l'nt~ una
figura ,., '
mas tierna c¡ue tu 11nagen, mús serena.
:Xo tiene ei;te 8l'mhlant&lt;' aquellos rasgos
~le suprema hond,td, falta de orgullo,
rn~e1:rna ele candor, llena tle ali(•ntos,
prodiga de esperanzas y ternuras:
hay algo en el rrtrato que se ap:nta
de ar1uella jm·entucl que te rnvolda;
en tu cuerpo, las Yenas se infiamaban
c~m 1~ ima~ión ele un fLwgo primitiYo
v1gonzado por la i-;angre nuent
y ít t1m·fs del tejid,&gt; transpare1~te
de tu l pi&lt;lcrmis sonror-;ada, he visto
Rer¡wntrar la pasión en los ci:;tambres
de lus artc•rias múltiplr~ y azuler-;;
y en .el wrde Jl!·ofu!1&lt;lo de tui; ojoR
R0 agitaba el m 1steno, se agita ha
con esas com'uh,iones i1dinitas
de los mnres furioso&gt;', que prohibrn,
mostrando la amenaza de sus olas
hacer la exploración de sus entrañ'as :
eran así tus ojos. Inson&lt;lablrs
prohibiendo con el brillo tle s{1¡; luces
hacer la exploración de tu al1úa blanca.
Y las pupihts qur el retrato copia
no se tlefienden; muestran su ternm\1,
apat·ihle, sincera, permitiendo
CX] !orar tranquilamente
su profundo mi~tcrio. Entre lai-1 \'enas
&lt;lt• la carne sin mácula que imita
no ha_y ere&lt;·c-ión clc\ pubertad. La Yida
~l' resbala por ellas, &lt;.:orre suave,
mgenua &lt;le eanilor, eon la inocl'ncia
cll' una niñez naci&lt;•ntl' eon la dulce
&lt;.:ontcmpla&lt;.:iúu d&lt;· un mundo nue\'o.
La imagen que el retrato manifie:-ta
no tiene lns nnlientes floraciones
ele .A.mor y Yüla que en la tu va había.
:Xo hny en sus ojos la expre¡;i(m dolosa
de un sol poniente que al hundirse, muestra
huellas &lt;le sangre, cicatrice;; honrla;;.
herida¡:¡ dcsgarratlas, cruelmente abiertas

Y en l~ ('alma inlinita ele :;u boardilla, triste
tle,,tle el rn~lante en &lt;¡ue ella su anfmit'a modelo
•
' ojo,; glam·os
e-erro, 1os glall("OS &lt;&gt;Jo:-,
aquellos
que nu1H:a olndara. Cuando l'll el t'aballetc
reconoeió la imagen de a&lt;¡uella otra esperama
que i-e ntan·hó e11 el seno de ,;u adorada muerta
el artü,ta, nostálgico, en un an·am¡ue heroieo '
desgarra la pintura, y en suH brillante:; ojo:; '
brota cual pincelada una lúgrima inmúYil
como si fuera el punto final de ;.u trii-tl'za.
Joi,;~~ F. ELizmmo.
Primera mención del premio de la Secre1arla de Relaciones.

·-·
Yel Bndba de basalto sonreía, ...

ASPECTO DEL FORO EN LOS JUE GOS FLORALES.-Fotografía tomada sin luz especial.

iSAL VE, OH MUSA!
(Primera mención dcl'Tema libre.]

,\quclla tarde, en la Alameda, lo&lt;'a
ele amor la cluke idolatrada mía
me ofre('iú la eglantina de su bo~a.
Y el Budlrn de basalto sonreía..... .

Otro Yino tl&lt;&gt;Rpné¡, y SUR hechizos
me robó; díla ('ita y en h. umbría
nos trocamos epíi;tolas y rizos.

Y el Buclha ele liasalto sonrbía ..... .

IIo~· .hace un afio del amor !&gt;('l'llido,
al ,;1t.Jo n1tho, ,v &lt;.:olllo ('Sto,· rendido
tras largo c·aminar, trl'po ú ·10 alto
dt•l zótal,l en &lt;¡ne .C'! sÍllil ,olo repo;;a;
derrotado _\' :-;anµ:nento rnnc•rc c&gt;l día
.V c•n lo:,; hrnzo,; &lt;lcl Bu&lt;llia de ba~alto
me i-orprendC' la luna mistc&gt;rioi-a.
Y el Budha &lt;le basalto sonreía ..... .

¡Oh, f:Í! de:,;nuda y blanca, como en sombría
:Xoche, fulgente Y enus aguarda el día;
Como allá en la ribera del Indo ignoto
Surge desnuda y blanca, ele la. onda fría,
La flor del loto..... .

i
Cuando de ,·erde mirto la más ardiente
Del festín la más bella, ciñó mi frente '
Y, al chocar de las copas, el ambarino
¡'\éctar llm·é á mis labios, te vi riente
Surgir del vino!

¡Ralve! á tuc; aras vuelvo, tras larga ans&lt;&gt;ncia,
¡Oh &lt;&gt;terna lnz. oh nortf' de mi exü,tenl'ia!
Ciñe á tu i:;ien el lauro de la victoria;
Ri eres de mic; cantarec; almn, y cnde1wi11,
Tn)'ª eR la gloria!

Bajo el laurel glorioso que se leYanta
Y de la Patria. lihre los triunfos canta.
.Junto al mármol ele Paros que al sol destel la
Yo te Yi leYantarte, del ara ,;anta,
'
Como una cstrrlla!

El amhirnte E'R ele rosns &lt;&gt;n torno mfo;
En cada flor" fronda tiemhla el rocfo:
Esparce rl n,t;ra levei:: trino::o, rumorr::o ..... .
El ciel o eR úureo polvo. murmurio &lt;&gt;l río,
La tirrra flores ..... .

¡Tuya es la gloria, oh Musa! de~de tu alteza
Descendif:te á l os campoR de la tristeza:
Lo pTegona l a Fama, qne, ahsorta y muda,
Vi6 surgir de mi lira tu ideal belleza

Blanca y desnuda!

Ante belleza tanta caí de hinojos..... .

Y al morir de esa tarde de tintes rojos
Languidecentes lllrgo, vagos y umbríos,
En la luz se bañaron de aquellos ojos
Los ojos míos..... .

- ¡Yacra y etérea vírgenl el ancho cielo
Deja .; al canto acu&lt;le con fácil nielo.
Flor ele hermosura ';,' gracia, risuefia aurora,
De toda sombra impura, de todo &lt;luelo
DiRipadora!

1\fovido ele tu C'ncanto dejé rnii- lnres
Y en -pos &lt;le exeel::ons cumhrrs surciur los mares;
Fni por doqt1iera heraldo de tus hlaRones,
Y latieron al ritmo dr mi8 cantareR
Los cm·azoneR ...... .

Contemplaba del ciel o l os ígneos tules,
Yo te miré en sus ojos, la Yez primera,
Grandes y azules!

Yo te miro en lo Yago &lt;le hi alborada,
En la pálida nuhe de plata orlada,
En la niebla que se alza. de azul lnguna
En rl c~fJJ}z ele Flora y en la perlada
'
. :~""-.
Luz de la luna ...... .
'&lt;-

Al ca·er de 1~na tarde de primavera,
De aquella blonda niña que en la ribera

Y en el follaje muRtio que gime y llora
Donde hajo la tirrra mi mache mora
'
Y abra7A'l yedra humilde la eruz ele Cristo
En la paz· de las tumbas ¡oh r edentora! '
Tu sombra he Yisto! ..... .
Dondequiera. te siento, tú me acompañas
Y de tu luz, ¡oh ~Iusa!, mi senda bañas!
Acrnles amorosa si oyes mis quejas..... .
Eres la sola amiga que no me engañas,
Que no me dejas. ., ...
E~'1U~U'E FERNÁNDEZ GRANADOS1

�e,

]Yfunáo J/usfraoo.

aJomingo

1'-l

de Junio oe 1902

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Junio de 1902.

Domingo lo. de Junio &lt;le 1fl02.

,.,

,¡

FUNBB..a.L.ES

1

'I

DEL GRAL. MARIANO ESCOBEDO.
Ofrr&lt;"imos c·onipktar &lt;·n &lt;·1 pn•,;cnt!' númrro
ele «El .:\lnncl11 llu-.(r:Hlo,&gt; l\Hcstra inl"11rnia&lt;"iú11
rclntiY,t .í lo,; ru1wr.tl1•:-; &lt;l1•l &lt;·gn•¡i:io ,ol1lado
Uciwral Don :\lariano E:-&lt;&lt;"ohtclo.
Ln c·&lt;·n·nw11ia n·rili1whi el :-úhn1lo en la t'úmnra el·• Di1n1laclo,; rrn: 1m,1 nola Íll1JHH1c•nk _,·
,;pn•r,1. Lo:-1 n1ús alt11,; fu1wion:1rio,;, elc.::-scl1• e1
Hr. Pr&lt;",;id1·nt" de, la H1•¡,úhli&lt;·a y :-:us :\li11i-.:tro;;, lm,-t:l In,: r1 f)J\•:-;entank:-s dPI l'o,lc·r .Jrnli1-i.tl )' d&lt;·l L.•µ:islaliro; lo,- .Jd&lt;·:-: del Ejército
m:Í:-; etH'tl!l11,1-.1ilu:-s; la jun·n!ncl eslu&lt;liosa v d
ptll'hlo, tocio,; 1-Aahan :illí n•nniclo:-s para· tri1,ut.tr d último hon1&lt;•11aj1· al ilu,-;ln• 111m•rlo.
)!celia liom antl':- il&lt;' la e·&lt;•rt·nH&gt;tlia, ,;e n•cibínn
aún c•n la ('ún:ar.1 &lt;·11n,11a,-; ·" palmas que la
a&lt;ln1irac-ión \" el c:ariito llcvahan ante el cadúvcr &lt;lel hfro~. y que cuhril'ron por eompleto
la plab1for111a de la f'rp,;itlenl'ia.
A la llegada 1ld l'rinwr :\Ingistradn, las tribunas&gt; los palc:os y la,; galerías Pstahan entt•ran1&lt;•11lc 11.-na:.:. i-\c hizfl l·ntoncPs un profundo :-:ilPtH·io. ,. yj,-ihl&lt;•111cnt,, 1°11Hwicmaclo el señor Diputa&lt;lo n..Jos(, Ll1pez Portillo y Rnjm:,

El señor Presidente de la República lle¡¡anc!o al Panteón.

Yer, se pusieron un tolclo, atlorn;t lo con negro,; crespone:-:, lo.~ asientos para l:1 concmTenci:t v la tribuna.
Üabló, en noml&gt;l"c ele la ('[unam, p ) ~1·. Diputado D. Rafael ele Za.rns Enríquc'z. Su pieza omtori:, fué hrern: salpica1l:t de frasl's hrillantrs, connrn,·ió al auclitori,, hondamente.
Trazó :t grandes rasgos h ,·i&lt;la cld egregio militar, JlC'"an•lo, en la balanza &lt;ll' la 1-'ana erí tic·a, el Yalor ele sus sacrilkios )' clt&gt; ,;u,; ah1wgaciones en hi&lt;'n &lt;le la República.
Como repre;;ent:rntc de la seguneln R&lt;'sPn·a
del Ejército, pronunció en ,;pguicln una lwr1.wsa oración fúnf'Lre el Sr. Lic. Hoclolfo fü•yes ..Joyen aún, fü•no ele alit•ntos _,· dr lcrnntadas i&lt;lt-a¡s, su clii-&lt;·ur,;o fué el mús j u,;to .v
entusiasta t&gt;logio &lt;lC'l (lt'1wral Eseoheclo, eomo
,;ol&lt;laclo y e-orno ciudadano.
_ El Rr.· Presidente el&lt;&gt; la H&lt;:&gt;pública clepositú
en la tierra húmeela. aún clel sepulrro, un rnmo ele f-lores artifieialPs ..... ... Los clcmá--nmigos del héroe~· sus admiradores cl&lt;'positarnn
también sus ofrenda,:, y d t'ad{l\'N dd lm11·0
(-:eneral reeihió sobre l:'Í la últilrnt palebula ele
tierra!
La fosa que gunrda los restos ele E,;coheclo
y que -Yalga la frase del Diputaclo D. Trinidad García-«es wuy estrecha para contener
tanta grandeza. y tanta majestad,» el-'tá ~itnacla. entre las de Ocampo y C1ui11Prmo Prieto.
En el acto oficial.

pronunriÍ•, e•n 11&lt;&gt;111hre ch• la Cámara, 11na
oraeión l"únl'hre en c¡m· t•11alll'&lt;·iú los rnt'·rito&gt;del predarn l':Hulillo de l.t Sl'~lln&lt;l:t inelt&gt;pr11clencia.
Higuió al Hr. López Portillo, Pll el uso &lt;le la
pahbra, el i4r. :\linistro de• la f;ul•t-rn, (lcncral ele DiYi:-ión I&gt;. Bernardo Hc,·c•:,;. C'on voz
fuerte, con map;nífiea enlonaeiíni hizo el elo. mas
.,
.
' Escobedo
g10
entusiasta
de D. :\foriano
cliriernlo l¡nc «h:1jo la. mi,-;rna dolorosa impre~
sión, to&lt;los acudían :t aquel reeinto ú renelir
el po;;tr&lt;'r honH•nnjl· al qtte :supo pn vida conc¡rnslar:sc c·l n•sp&lt;'to ~- la n•ne•raciírn &lt;fo sus
eonciu&lt;lacla11os.» El ("orlo cli:-sn1r,;o del i-\r. :\lini,-tro de b (,n&lt;'rra proclnjo &lt;'n d auditorio
ho1Hh imprc,-iún por la Yir\'za. de la frn,-p ,. lo
c•lc•rn&lt;lo ele lo:-- &lt;·om·c•pto,;.
·
Tl•rminada la e1•rc1110~1in. la e·&lt;nnitiYa ,;,• pui-o bn mare·ha p:1ra :-sep:nll" pflr la calle de \'ergara lia:-.ta la d1• :-;an .\n&lt;ln~s. punto Pll qt:c• ~e·
1•1wo11trahan los &lt;·at-ro:-i que d1•hínn eoneluC'irla
al Panteón ele Dolon•¡-;_ El fGrrtro fué conclu&lt;'icln en homtirnK liasta el p(irti&lt;·o ele la Cúman1. para colol'arlo 1·n una ,-;oht&gt;rhia l'arroza tirada por sc•i:-; c·al,allo,-; negros &lt;le gran aha&lt;la.
Gn desfile interminable &lt;le personas &lt;ll' toda,;
las clases !'ociales seguía. al fúnebre cortejo.
mientras l'I Batallón de Zapa&lt;lores 1m•sentnlia
sus armas Y la m(rniea tocaba la mareha. üe

&lt;CJone.»

6

1.

•

Cerca de la fo:¡a en que se inhumó_el ea&lt;lá-

\

Alta n•sonancia. han tl'ni&lt;lo t'll lo:-:
circulos rnilitares las pruebas de pn•ciKiún, tiro rápido )' n•¡.;i:-itencia. &lt;le lo,;
enñones:111 oncl nig-ún, :-Sehneidt·ry Kru1&gt;Jl.
De las prin1era:-&lt; &lt;limos ~·a ctwnta ú lnR
kc-ton's &lt;lP ((El :\1 undo Il ustfuclo,» proelueicndo algtma:-i fotografías de las bo("as ele foe¡!n.
\"alllos ahora :í ocuparno:,; ele las últimas pruebas deduaclas, ú sea las de reF-istenein.
P,na ponrr á pnwha los caflom's, se
orgnnizó tma expeelil·i{m ú ('uernaYaca,
q ne siguic•n&lt;lo d rum ho ele Clrnruhu~eo,
tornara el antiguo eamino carretero que
c-ornlucc Ít la. u1 pital dt&gt; l\Iorelos, eortantlo el ,\jusrn.
La prueba no podía ser mús dura,
por decirlo así. Se hic:ieron cuatro jornadas: una á Tetepan, otra á TopilPjo,
otra á lluiC'hilae v otm ú ('uc•rnaY:H·a.
El eamino es ci&lt;' lo n1Ú¡-; actiden lacio:
hoyancos profunclm, que han a hi,•rto lns
llm·ia,;, pendientes ('así in1posih!!'s, roeas hacinada~; toelo lo c¡ue puede constituir los mayores ob:-túculos.
,
Organizacla convenientrmentP la. columna experli&lt;"ionaria, ;;; lió el 9 d-el a&lt;'tual, l leYanclo corn-igo la fuerza y obreros neee:sarios pnrn el s&lt;•n·icio, una fragua sistema 13an¡!P, carros con municiones, cquipnj('I-', Ptc.
La prirnl'ra jornada ;;e hizo ras1 1-&lt;m
dificultad; pero la s0gundn-clc Topilejo ú HuichilnC' - fué Yercladeramenfr
penosn. En ese tramo hubo ocasione¡-;
en que era preciso enganchar doble tiro
á los carros para prm,eguir la marclw;
put&gt;s hay de~niYelei- hasta. de cincuenta.
centímetros y laH piedras hacían en extremo difíeil el paso de los trenef'.

El final ~~ l¡i lnhumaci6n,

En camino.-2.

n paso difíciJ.-4. Al pie del lomerío del Ajusco.-5.
3· U
Marcha penosa.6. ¡Alto!
momentáneo.-7. Un pe~ueño descanso.

El ascenso.-

�EL MUlNiDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

CUBA.---EL NACIMIENTO DE UN PUEBLO.

Domingo lo. de Junio de 1902.

h uianigua, saliendo al encuentro de las hnf'S·

Por uiios mantuvo la atención del mundo
entero la lucha que emprendió el pueblo de
Cu ba por emanciparse de ht dominación del
reino que la contaba en tre sus dominios adquiridos por el derecho ele la Conquista. Tocio
un panorama &lt;le heroicielacles, ,le almegacioneR, clt&gt; 1&lt;a,'rifi('im,, de hecatombes, ele tri unfos ." de l'pisodio1&lt; admirables se ,lc•Rarrolló á
la \'iRta el(• la huma11idad, que presenciaba abi-ol'ta aqut'lla «fuerza dr la drl,ilidatl ,, mante. la por &lt;'1 m:H
' nohle ele lo:-; idMlcs ' que pue111t
de l'01H'Pl1ir un puehlo. Al modo &lt;lr aquella
1udia del pastor-r&lt;•y y el gigant&lt;', Sf' conHide11111:t la t•m prendi,la por Jo:,; hijo,; ele la perla
antillana y lo:,; ind(1mablt•s gunr&lt;l,u.lun•,; de l
e,w11. lo il&gt;ftwo.
Los &lt;·ampo; de batalla se empaparon &lt;'11 i:&lt;ni1-

Lugar donde se r eunió el primer Ay untamiento de l a Habana.

te1&lt; espa ñ ol as.
Tal estampa Fe mira hai,ta en E:l hogar más
pobre y con ella Pstán ,:icmpre loi:&lt; retrntos ele
los gloriosos l\fa rlf y :\Jacco, aquel los d1,s héroes que rindieron ,:u,: ,·idas Jw¡.:amlo f'l suelo
por cuya libertad peleaban.
En el gra hnclo del Cai:,tillo del ~I orro, se ,;P
daramente la nueva enReiia n'puhlicana flotando sobre la pei,ada roca que presenció tantas heroi('i&lt;lades.
La fachatl a del Palacio dr lo,; Podere,; Federales da idea de aquel pasn1lo de poderío
que los ibéricos rcyeR lllantuvil'ron en esas tierras; sienta su pc,;:ula mole en el lugar máK
ct'·ntrico ele la ciudad, y &lt;leRpu(.,; de Rer ref:iclc•ncia de los GülJC•rnaclorpR Uenernle:, &lt;le la
i:;la, ser;\ mansión dd man latario &lt;le! puehlo.
XuPstros grahadoH repre:-:enta n tani hién t!os
puntos de gran importan1·ia hii;tórica: el Iugar
en qui· i-;t• reunió el priml'r ,\_nrntnniiento de
la ciudad ele la IIahan;1, y el sitio en que fueron fu~ilatloR \'ario:-: e:::tudianle,-; de medicina
en el afio 1871 por los rnluntarios C'Spafloles.
Aclemns, nuef'tro corre~ponf'al nos remite
una inst.ant.ínca, tomada expre;;amentc para
nuestra puhlical'i(m. del i&lt;eñor Pre:-:iclente Estrndn Palma, ::\Iáximo Gómez y el l'reHitlente
1Jt,J r\ yun tamiento.

H n_v que oir la voz del siglo que Re alza del
seno de loR talleres, hay que obedecer al progreso que va tachando con rayas ele acero los
renglones de lo que trazó la historia en la página &lt;le los campos ele comhate.
Cuba llega á la vida cuando una saludable
experiencia ha puesto el ha,:ta aquí á la infructuosa lucha de los pueblos.
Un ja su frente con f'l óleo &lt;le la paz y venga al cenúculo de laR naciones poderosas por
el trahnjo.

***
La prolongada lucha que Cuba mantuvo con
su dominadora ERpaña, ha dejarlo sembradas
por los campos y por las ciudaele,:, multitud
&lt;le reliquias que el monumento eternizará.
"El Mundo Ilustrado» adorna sus columnas
con la ·reproducción de varios de los principales puntos históricos y curiosos que se encueiltran en la capital de la nueva República. Publica también un grabado que reproduce una
estampa popularísima en la Habana y que representa el retrato del General ::\Iáximo Gómez, vetnano muy notable de la guerra de libertad, en el traje y arreos con que vagaba en

El Presidente Estrada Palma,
Máximo Gómez y el Presidente
del Ayuntamiento de la Habana.
berha expro~amente para
"El Mundo llustr ado."J

( l nstanL1•D"'8

g re valif'nte; y como si el suelo no qui~iera
aceptar las ú lti maR gotas de la del vencido, las
aguas las recibieron, tiiiénclose con el rojo de
un crepúsculo de poderío que,al diluirse en el
vaivén de las olas, semejó el sonrosado_de una
aurora de li bertad.
~
,,d
Cu ba, ampnrada por una mano protectora,
iba á nacerá la vida de~los pueblos libres; esn,
misma mano no se apartó hasta tener el con-

Máximo

Gómez.-(De una estampa mu,y popular en Cuba).
Palacio d e los Poderes de la República .

vencimiento, de •que la recién n acida podría
caminar con~propios pasos.

Ca11tl llo del Morro.

Rl 20 del mes en curso, cuando sonaban las
doce del día en los relojes ele la capital cubana, se arrió la bandera de las estrellas que ondeaba sobre el palacio de la naciente República, y en su lugar se izó el pabellón ele la
estrella solitariar que tanto había recibido l os
fuegos de la dominación y cobijado los cadáveres de épicos h éroes.
El regocijo que se apoderó del pueblo cubano en los momentos ele ver confirmada la
1,oberanía de su enseña, fué indescriptible, y
sólo puede ser imaginado por noi-:otroR los hijos de las repúblicas, que alimentamo; el fuego del ideal patrio con el amor á la libertad.
Y todos los pueblo,; rlel Continente americano y las naciones d el viejo continente que
viven _constitufdas en el rÍ'gimen democráti('o,
han visto con lwneplácito ese ad\'e11imiento á
la vida libre ele llll pueblo quf' basta,nte cau
compró la rea lización de su nohle ensueño."
Rl saludo ha sido muy cordial, muy gmto,
tanto para la recién venida Pomo para los que
la esperábamos
'
Ahora toca á la cordma y al patriotismo de
los cubanos, entrar de lleno en el armónico
proceso del adelanto, esforzándose en mantener la paz de la misma manera que mantuvieron la lucha por el realizado ideal.

DECADENCIA.
En el paterno muro, condenada
De avaro olvido á la venganw muela,
Al cordón polvoriento que le anuda
Se enreda la panoplia aba_nµonada.
Largo reposo 'aletargó laJ espada · •· &lt; •
Y el casco viejo de cimera 11.1da-; ·· J
Lim¡i. ·el tiempo la dag,a·que, des11.u~\fl, , ,
Contuvo al paladín de Ricn crinada.'
:
1• - '

'.

¡Pasó la noble estirpe! El hijo enclenque
'!'meca en establo lo que fué palenque,
Las bojas de Damasco en asadores.
Y ve impasible- púes luchar no pudoCaer deshecho el abollado escudo
Del orín á lós tajos vencedores!
Gun.LER:1ro YA LE~CIA.

Sitio en que f ueron fusil ados v ar ios estudiantes de Medicina
el año de 't871, por los v oluntarios españo les.

�VNO DE

$10.00 Somatosa
del Profesor J. M. Solari,

CUESTA

DE LA FACULTAD DE PARIS,

''EL ECONOMICO''

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POR EL SUPREMO GOBIERNO MEXICANO.
Muele nixtamal, carne, cacao, azúcar, canela,
chile, café y toda clase de cereales.

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Ningún molino presenta iguales ventajas que «EL ECONOMICO,&gt; porque en efecto, así como muele nlxtamal, igualmente muele café y chocolate, mientras que los demás molinos no pueden moler café, y mucho menc,s el cacao y la canela.

LAS EMINENCIAS
MEDICAS DEL MUNDO.

"BL BOONOMIOO"

MÉXICO.--CALLEJON DEL ESPÍRITU SANTO NÚMERO 1.--APARTADO 468
Toda la prensa de la Capital como cEl Imparcial,&gt; cEI Popular &gt;
cEl Mundo,&gt; cEl Pais&gt; y cEI Tiempo,&gt; etc. etc., se ha alegra.do
de este invento, que redunda. en beneficio de todas las clases; del
rico, porque de este wodo tendrá sus moliendas más perfectas y
limpias, y del pobre, porque ya no tendrá que consumir todas sus
tuerzas en el metate.

MÉXICO, JUNIO 8 DE 1902.

TONTCO, NUTRITIVO Y

MOLINO PATENTADO

P{DASE CIRCULAR DESCRIPTIVA Á B. YG. GOETSCDEL.

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 23.
•ll'cctor: LIC. R,U'AlfL Rt'rtl!I l!IPINltOLA.

SOLO 10 PESOS

muele veinte litros de nixtarual en diez minuto~; es un aparato que
puede transportarse facihnente á cualquier ;,arte, y está perfectamente acabado.
Lo tenemos sencillo, es decir, que muele de un s1Jo lado, i\.. .. $ 10
Lo tenemos doble, es decir, que muele de los dos ladus, á.. . . 12

~L MUNDO ILUSTRADO

Su;&gt;erlor á l03 vinos de Peptona. por sus erectos medlclnaler. y su
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Almacén de Drogas.-Coliseo Nuevo, número 3.
Frente al Teatro Principal.

,..._,...__,..__:;c_x:x:x:::x::x:x:::x::x:x::::,:x::x:::x::::cx::x::x:::x::::cx::x:::x:::x::'...I

SE CURARA USTE.D.
LAS PÍLDORAS DEL. DR. HUOHARD
Es la medicina mejor y más eficaz para curar las

ENFERMEDADES DEL ESTÓMAGO, DEL HÍGADO
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Obran maravillm1amente en todas las formas de dispepsia, mala digestión, gastralgia, cólicos hepáticos, ex:trei'iimiooto, diarreas, disenterias, catar ro del es_
tómago y de los inte.stinos, fiebre tifoidea, congestiones
del hígado Mejoran la nutrición, combaten la anemia y
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>VNO DE

$10.00 Somatosa
del Profesor J. M. Solari,

CUESTA

DE LA FACULTAD DE PARIS,

''EL ECONOMICO''

Subscripción mensual forsnes, $1.50
Idl!m, ldem. en la CHpital • ., 1.25
tlere.te1 LIJll!I RlfUl!I l!IPINHlA,

RECONSTITUYENTE

POR EL SUPREMO GOBIERNO MEXICANO.
Muele nixtamal, carne, cacao, azúcar, canela,
chile, café y toda clase de cereales.

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Ningún molino presenta iguales ventajas que «EL ECONOMICO,&gt; porque en efecto, así como muele nlxtamal, igualmente muele café y chocolate, mientras que los demás molinos no pueden moler café, y mucho menc,s el cacao y la canela.

LAS EMINENCIAS
MEDICAS DEL MUNDO.

"BL BOONOMIOO"

MÉXICO.--CALLEJON DEL ESPÍRITU SANTO NÚMERO 1.--APARTADO 468
Toda la prensa de la Capital como cEl Imparcial,&gt; cEI Popular &gt;
cEl Mundo,&gt; cEl Pais&gt; y cEI Tiempo,&gt; etc. etc., se ha alegra.do
de este invento, que redunda. en beneficio de todas las clases; del
rico, porque de este wodo tendrá sus moliendas más perfectas y
limpias, y del pobre, porque ya no tendrá que consumir todas sus
tuerzas en el metate.

MÉXICO, JUNIO 8 DE 1902.

TONTCO, NUTRITIVO Y

MOLINO PATENTADO

P{DASE CIRCULAR DESCRIPTIVA Á B. YG. GOETSCDEL.

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 23.
•ll'cctor: LIC. R,U'AlfL Rt'rtl!I l!IPINltOLA.

SOLO 10 PESOS

muele veinte litros de nixtarual en diez minuto~; es un aparato que
puede transportarse facihnente á cualquier ;,arte, y está perfectamente acabado.
Lo tenemos sencillo, es decir, que muele de un s1Jo lado, i\.. .. $ 10
Lo tenemos doble, es decir, que muele de los dos ladus, á.. . . 12

~L MUNDO ILUSTRADO

Su;&gt;erlor á l03 vinos de Peptona. por sus erectos medlclnaler. y su
iabor exquii,lto comparable con el de los mejores vinos de mesa.

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Almacén de Drogas.-Coliseo Nuevo, número 3.
Frente al Teatro Principal.

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EN PRIMAVE:RA.--ALREDEDORES DE MÉXICO.

�Domingo 8 de Junio de 1902

TOCA, TOCA, TOCA....
Música de las "Campanas de C'arreóo."

Después de una permanencia de varios días
en Puebla, se regresa con las pupilas iñundadas de luz y los oídos atestados de ruido.
Aquella población privilegiada por su clima y
por su cielo, histórica y heroica, tiene en la
República el monopolio del ruido. No ciertamente el de las bocinas de las máquinas, habiendo muchas, ni del rodar de los carruajes,
ni el de los timbres de los tramías, ni el del tumulto ensordecedor de las multitudes.
En Puebla el ruido no viene de abajo, sino
que cae de arriba; ahí, en tiempo de guerra
truenan cafiones, y en tiempo de paz repican ó
doblan campanas. En una exposición de la
campana á través del tiempo y del espacio,
Puebla obtendría, sin competencia posible, el
gran diploma de honor.
Las hay &lt;le todos tamaños, desde la saboyana hasta la Campanilla de los Apuros; de todos los timbres, desde el ronco bordón hasta
la aguda esquila; de todos los tonos, desde el
contrasol grave hasta el fa sobre agudo; de todas las escuadrías, desde la del coloso hasta la
del pigmeo. Con aquel brouee podría fabricarse
no sólo una columna, sino una columnata Yendome, y rehacerse toda la artillería alemana. Y
no es eso lo peor. sino que suenan todo el día y
casi toda ln. noche y presiden á todos los actos
de la vida.
A las cuatro de la madrugada, el alba, discreta como luz de alborada. La noche se despide con campanadas lentas, monótonas, como un sueño que se disipa. Aquello no es alegre, regocijado, entusiasta como surgimiento
de aurora, sino lánguido y triste como despedida de sombras. Aquella despedida es eterna;
dura, se prolonga, se perpetúa, parece que no
ha de terminar nunca. .Julieta parece decir á
Romeo: ,lNo, no es la alondra; es el ruiseñor."
El toque de alba dura hasta muy entrado
el día y enlaza pintorescamente con la llamada general 'á las primeras misas. Este campaneo es apremiante, conminatorio, precipitado. No settrata ya de arrullar las últimas horas del sueño, sino de excitar á los perezosos,
de hacer saltar de la cama á los retardatarios;
de despoblar las alcobas, de repoblar los templos. El campaneo es general; como al rededor de cada casa hay tres ó cuatro iglesias, .en
cada iglesia diez ó doce altares y en cada altar se dicen de tres á cuatro misas por hora, y
como para cada misa de cada altar y de cada
templo se haqen tres llamadas, más ó menos,
de diez minutos cada una, á partir de las cinco de la mañana, y á veces antes, Puebla se
inunda de armonía; todo vibra, todo resuena; se cree estar dentro de un piano á la hora
del estudio; nadie oye lo que otro le dice, y sólo por escrito puede comunicarse el pensamiento.
Aquella sonora situación se prolonga más ó
menos hasta medio día, qon una variante: entre nueve y diez las campanas llaman á misa
mayor por columnas de compañía; ya no suenan en orden disperso, sino en masas compactas, por grandes efectivos, maniobrando
por cuerpos de ejército, de cien en fondo, y
anunciando en la misma forma todos los pasos de la ceremonia y las trágicas peripecias
del santo sacrificio: el introito, el prefacio,
la epístola, el evangelio, la consagración, la
elevación, etc., etc. Viene después á las doce
el Angelns, que dura generalmente hasta que
se acaba.
A las dos de la tarde, derrengados, los campaneros se retiran á almorzar dejando suplentes que de ahí á las tres dohlen por los muertos ó repiquen en conmemoración de los fastos
nacionales. A esta hora se reanudan los trabajos con h pertinaz y lenta cuanto interminable llamada al sermón y ésta encuenda, sin
levantar mano, con las llamadas al mes de
María, al Rosario ó al culto de Nuestro Amo.
Excusado es decir que todos los campanarios
repican sit1 cesar al descubrirse y al volverse
á cubrir la Forma, al entonarse cada cán-

EL MONDO ILUSTRADO

EL MU.NDO ILUSTRADO
tico á cada padre nuestro y cada ave maría y
durante el desfile y procesión de los fieles.
Gracias á estas acertadas disposiciones, puede llegarse sin dificultad hasta las ocho de la
noche, en que se inicia el toque de ánimas; vienen después la queda, el cubrefuego, etc.,
etc., que permiten ccsperar l'alba novella.,,
Al día siguiente todo vuelve á comenzar dentro del mismo programa. Los domingos y días
festivos, los repiques y llamadas son dobles y
más intensos.
Ante estos hechos patentes é innegables,
ocurre preguntar ¿á qué horas platican los poblanos? ¿á qué horas meditan? ¿á qué horas
duermen? ¿cuál es el jornal de un campanero
de número ó de un adjunto? ¿qué tanto por
ciento de la población vive en los campanarios y de los campanarios'? ¿qué número de
brazos quedan disponibles paral::J agricultura y
la industria'? ¿si no tendría más cuenta la tracción eléctrica para las campanas en vez ele la
tracción animal? y en este supuesto ¿si los miles
de caballos de vapor que suministran las caídas de Portezuelos bastarían para dar vuelta
á las esquilas y hacer oscilar los badajos? Caso de no bastar, que no bastarán, ¿no podría canalizarse hasta Puebla la fuerza que
desarrollan las Cataratas &lt;lel Niágara con el
objeto indicado?
Sobre todos estos interesantes puntos quise
ilustrarme; pero janúls püde oír á mis ilustrados interlocutores ni hacermr oír de ellos.
En Puebla hay que vivir en silencio en medio del ruido.
Ya en México he sabido que un estadista
poblano ha calculado que con el bronce de
las campanas de allá, se puede hacer una coraza al planeta, y que puestas unas al lado de
las otras las vibraciones que producen al día,
se podría hacer con ellas una guirnalda á la
VíaLactea.
En esto me parece que hiiy algo de exageración.

EL HEROE.
Es en las afuéras ele la ciudad, al extremo
de un camino. Hay un cerco, algunos metros
de tierra buena, y en el fondo, con las ventanas sobre el río, una casa de modesto propietario, semirrentista, semipaisano.
Es allí donde vive el viejo.
Tiene cabellos blancos, barba blanca, una
faz como una mota de algodón, donde parpadean dos ojos de color de tierra.
Pues todo el día él remueve la tierra, la
buena tierra; y las rosas germinan, se abren
f n turno suyo; las rosas de carne, las·rosas de
sangre, en una floración maravillosa, como
para perfumar todas las fiestas de la virgen
durante un siglo.
Pero los pájaros que pasan por encima del
jardín agitan las alas y siguen sin jamáR detenerse allt Porque sobre el anciano, solitario y grave, sobre las ventanas, sobre las roRas, flota una polvareda de tristeza, impalpable y pesada.
Nadie penetra nunca en el jardín, en la casa.
Algunas veces, muy de tarde en tarde, un
kepü, galoneado aparece en la portezuela cerrada del cerco; es un coronel ó un general, que
al cruzar por allí se ha acordado.
-«Sí, creo que es aquí.. .... »
Y se detiene entre dos trenes para cumplir
la peregrinación. El oficial sacude el cerco.
La puerta continúa cerrada; pero allá_ lejos,
en medio de loR roRales, hay un viejecito, inclinado sobre las platabandas.
¡Hola! ...... buen. hombre.
¡hola!
El hombre se vuelve, apoyado sobre la
azada.
-¿Es aquí e.onde vive el coronel Nominé'?
Entonces sucede siempre lo mismo. El vie•J •••

jo, sin responder una palabra, deja la azada,
se aleja, entra y corre el cerrojo en la casita,
donde permanece encerrado, hasta que el kepis, cansado de esperar, se retira y dobla el
recodo del ca.mino.
El coronel Nominé......
Un vuelo de victorias se eleva ante este nombre ....... Fou-Tcheu ...... Bac-Winh ...... .SongTay..... .Tuyeu-Quau ..... ·Lo suficiente para
llenar la tela de una bandera.
Y era á él á quien se veía siempre adelante,
con el sable rojo: un héroe.
Cuando regresó ele las rutas de gloria, se retiró á su ciudad natal. Una pequeña ciudad,
lamida por el Mame.
Y la ciudad se enorgulleció. La municipalidad organiz6 fiestas. Sus conciudadanos se
unieron para ofrecerle una espada de honor;
él rehusó las fiestas; rehusó la eRpacla.
Llegó en un tren nocturno, y bordeando las
murallas para no encontrarse con nadie, corrió á encerrarse en la casa á orillas del río,
sin atravesar la ciudad, á la cual no bajó nunca.
En los primeros tiempos, varios indiscretos
recorrieron el camino del ermitaño. Había
tantas cosas que ofrecerle! candidaturas políticas, presidencias de mil sociedades. Todos
choMron con la puerta del cerco, inexorablemente cerrada. Y poco á poco se cansaron ....
Se dijeron:
-«Es un salYaje; un hipocondríaco.»
Y él, en su jardín, mientras cultivaba RUS
rosas, miraba...... miraba muy lejos, en el fondo ,del, espacio ...... Era una evocación lo que
alla yeia.

Los soldados marchan cantando, á lo largo
de las rutas amarillas ......
Luego, bruscamente, ligeras burbujas ele humo pasan por entre los bambúes; y la canción
se interrumpe; los hombres se estrechan, llenos de ansiedad. Algunos prorrumpen en un
¡ay! y se abaten. Las filas están graves....
Luego son pagodas que se escalan al través
de los rosales ...... Trofeos de cabezas cortadas
...... Después, la desolación febril en los plantíos de arroz, á los cuales se entra hasta la rodilla ...... y cosas allí perdidas, sumidas en el
fango: fusiles rotoR, soldados muertos ......
Y aquélla era su obra, su gloria.
Esa visión de la muerte que hahía creado,
lo perseguía, alzaba ante él como el eterno espanto. El olor fétido le oprimía la garganta
...... aun entre las rosas, aun en medio del perfume y de la vida de aquellas flores fragantes
y múltiples, que cultivaba con pasión.
Pues éste era •m sueño actual: castigar la
tierra que alimentó él con cadáveres, y hacer
germinar en ella la vida..... .
Una vez una mujer se presentó en la casa.
Era alta y bella. Venía de muy lejos. Se
había entusiasmado con las acciones del héroe
y partió ele su casa, atravesó Francia y llegó
para tributarle simplemente su admiración ...
Llamó en la puerta del cerco, como los
otros, y se halló frente al anciano.
Xo la despidió. No huy6 ante la importuna
....... Pues la gloria siempre es dulce cuando
se refleja en el coraión de las mujereR.
Ella comenzó, un poco exaltada:
-¿El corenel Nominé ...... el héroe?.....
El la interrumpi6 dulcemente:
-¡Chist! ...... Yed mis rosas ..... .
Las contemplaba, conmovido de ternura y
orgullo.
Las milagrosas flores ondulaban sobre sus
tallos como en un altar maravilloso...... Pero
de pronto, el anciano palideció; un soplo de
terror pasó por su rostro.
Aquellas flores eran demasiado exuberantes; parecían congestionadai•, con una intensidad de vida extraordinaria. Su floración desbordábase, invadía el espacio.
Y si él hacía así levantar en derredor esa
vejetación anormal, espantable, ¿no era acaso
.porque llevaba adheri&lt;los á las suelas de sus
zapatos restos de podredumbre, piltrafas de
cadáveres que fecundaban la tierra bajo sus
pasos?
La visitante llevaba, en testimonio de su

Domingo 8 de Junio ele 1902

puede deeirse que lrnya logrado la
notoriedad Ít que era acreedor. La
república no podía tenerle confianza: era muy natural; él no la quería. Al imperio no opuso reiaif;tencia, todo lo contrario: le aylllló en
su desarrollo; pero cuandoi;;e le ofrctía algún cargo, no lo accptabn, alegando lo incompatible de las labores á que estaba acostumbrado, con
las que le impusieran los deberes civiles, 6 de pública administración.
Cuando la guerra, le aconteció
una av1::ntura que hizo circular mucho su nombre entre el público. Era
prefecto de su pueblo natal (Frottcr pres de Vesoul ) y tuvo que
marchar rumbo á Breme; allí se desarrolló el sucedido.
El nombre de l\Iontepín gozaba
de celebridad y corría de boca en
boca. Se supo su llegada al pueblo
alemán é hizo el ruido consiguiente,
por más que nadie ó casi nadie de
aquella gente supiera ú punto fijo
á qué ¡;e debía aquel renombre. Un
empresario y director de conciertos
PIERRE Lon.
crey6 que se las había con un cantor célebre y se apresuró á in,vitarlo
para que desempeñara un número
sensacional en la fiesta que &lt;'staha
JAVIER DE MONTEPÍN.
para dan,e. Prometiúle un programa
extraordinario, u1rn. «claqt;en 8Ín precedente. todo cuanto, en casos i:,eLa última y mu,v eélC'brc figura de
mejantes, ofrecen los nrgodantes de
aquellos novelistas populares que
Alejandro Dumúi&lt;, pitdre, capitanenespectáculos.
l\Iontepín rió ·con RUS comp11iíe1,a y de los que Dencry era el penúltimo supervi \'iente, acaba de desaparos; pero no can tú, no podía cantar.
J,-:;l empresario se había adelantado
recer. Javier de 1Iontepín ha muerto.
Siempre la crítica se clió amplio
y el anuncio circulaba ya en público. Llegó la hora del espectáculo y
vuelo en el campo de la obra de tan
fecundo novelista; algunos pedantes
CORONEL FRANCISCO ORLA, nombrado Enviado extraordinario
hasta entonces se explicó la equivocreen darse importancia de selectos,
y Ministro plenipotenciario de Guatemala en México.
cación del empresario. El público
diciendo, que desconocen por completo la
su tío, el marqués de 1Iontcpín, lo desheredaconcurrente al teatro no se molestó é hizo sólo que se le explicara con claridad quién era
producción de .Montepín; otros se burlan; pese y lo confinara al castillo de 1\Iontepín, en
el huésped notable que tenía el pueblo. Sobre
ro la multitud, qne durante medio siglo Re
l\Iaconnúis, ni que su padre lo descorazo1rnra
este asunto 1lontepín escribió, .v á la vez que
rió y lloró con las narraciones del conde, esa
en sus primeros ensayos. Por todo pasó y fué
multitud que glorifica r consagra, atestiguará
á redactar un periódico, «Sílfide," dirigido por
aumentaba su fama, hizo que su engitñaclo
empresari(ganara dinero.
que en el escritor hubo imaginación desborun peluquero que le pagabaá tres francos (sedante, fecundidad prodigiosa y extraordinaria
senta centavos) la columna.
Pasó mucho tiempo mezclado á la vida papotencia de trabajo.
La notoriedad llegó poco á poco. ccLes Cherisien!;e por sus relaciones de periodi;;ta y de
Fué pródigo en las polémicas, en los artícuYaliers du Lansquenet" hicieron que la atenautor tPatral. Fué amigo de los do,; DumáR,
los periodísticos, y en las novelas:'lue se cuenci6n pública se fijara en el novelista, y cua11de Villemessnnt, de Deennery, de l::lcholl, de
tan por centenares.
do en el viejo «Fígaro» apareció «Mari de MarJulio Simón, ele lvon y de muchos otros. lla1\Io11tepín tenía vocación irresistible por las
garite, " «Villemes~ant, el director le dijo:
letras y tuvo que luchar con la frialdad del
«Amigo, esto es un éxito sin precedente, es
hía vi1&lt;to que la muerte le arrehatá'ua á totlos
sus compañeros y se había alejado á sus promedio en que se desarrollaba. No bast6 que
necesario que la no\·ela no termine, escriba
usted una segunda parpieclatlm,, en el pueblo de Cabourg,y en su be
llbima habitación de Passy.
te."
La pérdida ele su esposa le produjo un gran
Esta segunda parte tuvo tanto éxito como la
abatimiento y dijo que se sentía feliz con morir, para. marcharse al mundo en que habitaprimera, y ~Iontepín, defiaiti vamen te, se hizo céba su compañera.
lebre.
El porte de Montepín
era espléndido: su cuerpo
medía seis pies de altura,
poseíauna fuerza extraordinaria, manifestaba culto por todo lo bello y sn
mesa era magnífica y deliciosa, profusa y refinada, al grado de que sería
tlifícil encontrar otra semejante. El conde mi:&lt;rno trinchaba, servía y
cuidaba de sus invita.dos,
haciéndoles los honore:;
co11 una finura y sencillez
exquisitas.
J~ra benévolo con todos; pero ¡ay de aquel
que se expresara mal de
sus amigos: tenía una réplica inmediata, con palabra anona.dante y con\·icción apasiona&lt;lora!

admiración. una cruz de honor, recamada de brillantes.
-No ...... -dijo el viejo rechazándola.
Y le pidi6 el ramo de violetas que
llevaba ella en el peC'ho: porque esas
flores habíanse abierto en la tibieza
de un seno de mujer, ele una fuente
pura y fresca de vida.
-Pero-exclam6 la joven anguRtiada-el coronel, el héroe ...... ¿sois
vos·?
El viejo la empujó, contestándole
con la voz bruscamente dura:
-Idos ...... ¿Acaso no estáis viendo que no soy un soldado, que soy
un campesino?
La siguió con los ojos mientras
ella se alejaba. Por un minuto contempló la falda que desaparecía lenta en la curva del camino. Después
volvió á tomar su pala y prosiguió
removiendo la tierra.
Pero las paletadas de tierra caían
con un ruido blando y sordo, corno
sobre capotes &lt;le soldajos muertoR ...

***

JAVIER DE MONTEPIN.

Después de tanto trabajo y de tanto éxito, no

DR. HENDRIK MULLER, Comisionado bóero
que visita nuestro país,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Junio de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

La obra poética en los Juegos Florales.

Y canté versos y ofrendé mis flores
Al Alma Genetriz, nunca rendida;
Volví á cargar mi aliorja de dolores
Y proseguí el camino de la vida.

Y o te ruego defiendas mi derecho
y que vengue tu brazo poderoso
los muchos daños que me habede11 fecho.
Por tu hermosa princesa del Toboso
persigue sin piedad á esos follones
sin concederles tregua ni reposo.

E infecundo y errante y solitario,
Anduve, anduve, y encontré doquiera
En cada flor un místico santuario
Y en cada coraz6n la Primavera.

Ellos son asesinos y ladrones,
destruyeron á heridas mi semblante
y robaron mis bellas ilusiones.

Anduve, y un aliento fatigoso
De incesante labor me perseguía,
Y del aura en el vuelo rumoroso
Palpitaba la enorme sinfonía.
De la vida inmortal, eterno emblema,
El maizal destrenzaba sus panojas,
Restallaba de súbito la vema
Al entreabrir su ramillete de hojas.
Flujo de savia con chorrear de fuente,
Bullidor, ascendía á los renuevos,
Fermentaba en el surco la simiente,
Y hervía el germen en los frutos nuevos.

DE ''NIEVES."
.... La llanura estaba desierta;
nosotros estábamos solos, pen·
sativos y teníamos quince años.

BUSTO DEL POETA AMADO NERVO,

MUSSET.

ejecutado por el artista mexicano Fidencio Nava,
y admitido en París en el sa16n de 1902.

Las pálidas nieblas, M~rfa, que bajan al nlle!.
Las pálidas nieblas que vienen de la al~a montana, .
Son tristezas muy,hondas, muy frías, tnst~zas ele Inv1erno
Que Yienen buscando las..muert;i~ íraganc1_as,
Las que huyeron~de.todos los ~ahces mustios
De los amarantos y de las acacias.
Declina la tarde: el Sol ha borrado
Sus múltiples oros, sus ópalos vivos y sus escarlatas
Sangrientas, y entona la sombra nocturna
Una melancólica y triste balada.
Escucha: la queja que vibra en el aire
Tiene entonaciones pastoriles, lánguidas;
Es la misma queja que oyeron antaño
Los tiernos pastores de la vieja Arcadia;
La idílica queja que el Pan mitol6gico
Preludió en su flauta
Y que reprodujo más tar?e Virgilio .
Bajo el hondo palio del cielo de· Italia.
El rebafio blanco, de impoluto armiño,
Silencioso y grave cruza la cañada,
Batilo suspira y Berta, la hermosa
Pastora gallarda,
Reclina en el hombro dél amado imberbe
La gentil cabeza de oro diademada.
Déjalos que pasen, ¡oh núbil María!,
Y bajo las ramas
, .
De este terebinto rumoroso y frag1l,
Juntos escuchemos la triste balada
Que entona la sombra, llenando el espacio,
La idílica queja que vibró en la Arcadia
Y que reprodujo más tarde Virgilio
Bajo el hondo palio del cielo de Italia.
· ¿No:es verdad_ que la agónica tarde
Es una plegana·?
Pues oremos. Amor es el Sumo Pontífice
Y son sus devotas las jóYenes almas.

VIEJO ESTRIBILLO.
¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
Es un rayo de luna ........ .
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
Es un soplo de viento ........ .
¿Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan,
Mira bien, son las nubes........ .
¿Quién regó sus collares en el agua! Dios mío?
Lluvia son de diamantes en azul terciopelo ..... .
-Es la imagen del cielo que palpita en el río,
Es la imagen del cielo ........ .
Oh Señor! La Belleza•sólo es, pues, espejismo,
Nada más Tú eres cierto~ sé Tú m\ último Du,eñ~.
.
¿Dónde hallarte, en el éter, en l_a t~erra, en m1~1msmo?
-Un poquito de ensu~ño te guiara_en cada ab1smo,
Un poqmto de ensueno..... .

-

GERMINAL.
Yo escuché la canción: era gigante;
Y en el misterio de la noche umbría
Y en el rodar del aura resonante
~
Palpitaba la enorme sinfonía.
_1
Y al aura pregunté: ¿Qué voz ignota
Y extrañamente musical, lozana
Como una juventud, abre su nota
Semejante al reir de la mañana"?
Y el aura respondióme-;¡Í;¡~·cÍo el vuelo!
Para emboscarse en las tupidas frondas:
Es un beso de amor, de amor y anhelo,
Que envolví al paso y arrastré en mis ondas.

Ramón Adrtan Vill&amp;lva,

Y al aura pregunté: ¿Quién de tal modo
Atruena el aire con su trova santa'?
Es el amor que lo fecunda todo,
Arrodíllate, y ora, y vive y canta.
Y escucha el salmo resonante y puro
En la hora sacra de dolor y prueba;
Es la Creación que marcha á lo futuro,
La materia inmortal que se renueva.
Que su victoria en el hogar pregona,
Y en la cuna desgrana su vagido;
Es la inocencia que su rima entona,
Es el beso de amor que ha florecido.
Y yo, el paria, el erra1.te sin amores,
Canté al amor en actitud rendida;
Volví á cargar mi alforja de dolores,
Y proseguí el camino de la vida.
RAMÓN ADRIÁN VILLALVA.
Septima Mención,

·-·

Á DON QUIJOTE.
Aqui vengo, -valiente caballero,

Nacido de un rubor y una esperanza,
En un naciente hogar, RU ritmo lleva
Los presagios de incógnita bonanza
Y los temblores de la carne nueva.
Y lo arrastro en mis alas, confundido
De los bosques sonoros al aliento,
Al úber polen y al cantar del nido;
Y en un fecundador sacudimiento
Yo los disperso en el caJlado am bie11te
Como átomos de vida; escucha, escucha,
Alzan la trova del vigor naciente,
El himno eterno de la eterna lucha.
Y de la vida ensánchase el imperio
Y todo canta á la naciente aurora:
Oficia amor y cúmplese f'l misterio;
Arrodillate y ora.

Severa Aróstegui.

Con tal motivo me presento agora;
pues no permitirás, oh noble andante,
que se burlen asi de una sefiora.
Ceñía con orgullo mi abundante
diadema, de cabello tan obscuro
como es el ónix y como él brillante.
l\Ii cara como albérchigo maduro.
los ojos negros, calidad suprema,
erguido el cuerpo y el andar seguro.
Esos gigantes de maldad emblema
al pasar hacen surcos en mi frente
y arrojan canas en mi real diadema.
Era mi corte noble y excelente,
formada por galanes escogidos
que á mis pies se postraban servilmente.
Imploraban amantes y rendidos
de mis ojos ardientes los destellos,
todos estaban de mi amor perdidos.
Rubios, morenos, varoniles, bellos;
y cuando ya escoger me proponía,
se volvieron borregos todos ellos.
Asi como en ridícula bacía
convirtieron tu «Yelmo de l\Iambrino,»
un palacio de ideales yo tenia.

Has de saber que soy una cuitada
princesa que del mundo en los confines
habitaba mi alcázar retirada.

En esta con~ición y en tal estado,
ya me matan la rabia y el despecho
por ese grande y vil desaguisado.

El comercio espera con ansiedad la terminación del muelle de acero que construye en
Tampico la Compailía del Central Mexicano
y que substituirá al de madera que destruyó
no hace mucho un terrible incf'ndio.
Los trabajos de construcción están muy
avanzados y no pasará un año sin que la gran
obra quede te1-minada. El muelle se asienta
sobre macizos pilotajes metálicos y su armadura está hecha bajo un sistema enteramente
moderno.
El tramo del frente de los edifieios de la
Aduana está concluído en todas sui:, pnrtes,
como puede verse en nuestro grabado. Considerado á lo largo, el muelle tiene dos serc:iones una alta y otra baja: la primera .queda á
la ¡ltura del piso de los furgones y mediante
la uniformidad de nivel, las operaciones de
carga y descarga serán fáciles en extremo.
La segunda, es la destinada á la vía por donde deben penetrar los trenes.

SEVERA ARóSTEGUI.
Sexta Meoción.

Cambiaron por completo mi persona,
convirtiendo en tu atenta servidora
á Su Alteza la gran iricomicona.

de tu famoso y formidable acero.

EL MUELLE DE TAMPICO.

¡Zus! ¡á ellos! Que vuele Rocinante;
contigo dudo que á luchar se atrevan.
¡Quítales porfavor un solo instante
de mi amor y mi dicha que se llevan!
l\Iéxico, Abril de 1902.

Unos encahtadores malandrines
robaron mi poder y mi corona,
con diabólicas artes los ruines.

Y en molino de viento de un camino
lo trocaron de pronto, y he quedado
quiera ó no, dando vueltas al molino.

á buscar el apoyo de tu espada,

Salvador Jllarflnez J,lomla.
Cuarta Mención.

Quinta Mención,

Y crecía el bregar como un anhelo,
Y, jadeante, triunfal como la gloria,
Hendió de pronto el estrellado cielo
Un grito de dolor y de victoria.

Domingo 8 de Junio de 1902

Laura M.éndez d" Cuenca.

SEQUÍA.
Reverbera la mica en la montaña;
las hierbas sin aroma y sin rocío
se despojan del lujo del estío
y enhebra en ellas su cendal la araña.
Mezquina sombra de menguada caña '
que ni á un gusano devolvier~ brío,
es codiciada por el mustio río
cuya corriente ni los guijos baña.
Desde alta cima el labrador otea
á las reses de sed desfallecidas
en la sabana que al incendio humea;
y mientras que las almas afligidas
á rogación convocan en la aldea,
las nubes de oro vuelan esparcidas.
LAURA MÉNDEz m; CuENcA.
Octava Menci{ln.

�EL MUNDO ILUSTRADO

.

~--e:

""'~

,~

Mme. HUMBERT.

La casa en la Avenida de la Grande-Armée.

Los grandes Estafadores

Esta situación duró veinte años, y la suma
total recibida por los esposos llumbert, ascendió á más de cincuenta y seis millones, que
permitieron mantener un gran lujo y comprar
numerosas propiedades.
Pero los Crawford, tío y sobrinoR, el testamento y los millones legados no han existido
más que en la imaginaci6n de la señora Humbert, autora y alma de toda esta audaz maquinación.
Un acreedor impaciente tuvo algunas SORpechas é indujo á la justicia á que visitase la
famosa caja fuerte.
La caRa donde se la guardaba al abrigo de
los indiscretos, está situada cerca del Bosque
de Boulogne, en el núm. 6.5 de la Avenida de
la Graude-Armée.
ll;s una suntuosa casa de tres pisos, hecha
de piedra labrada, y tiene un aspecto majestuoso. Las ventanas del primer piso están protegidas por fuertes rejas. La puerta cochera y
las ventanas están coronadas con un blasón
que tiene esta divisa: «Pro Fi&lt;le et Patria.» Es
bueno decir que tal blasón y tal divisa pertenecen al conde Branicki, á quien los Hnmbert
habían comprado el inmueble en 1886. por la
suma de 600,000 francos pagados ...... en papel. El interior del hotel es suntuoso: ricas
colgaduras, muebles raros y gran cantidad de
cuadros de famosos maestros y objetos d,1
arte.
Allí fué á donde, en ausencia de la familia
Humbert - que se había eclipsado misteriosamente desde la antevíspera del día 9 de ma•
yo -se presentó la justicia buscando la caja
fu~rte con los cien millones. Fué necesario
llamar unos obreros para que descerrajaran el
cofre· y cuando la puerta cedió, con gran sorpresa' se vió que allí no había más que. m~as
cuantas alhajas sin valor y papeles ms1gmfica:ntes.
Al siguiente día se practicaron algunas pesquisas en las oficinas de la Renta vitalicia! que
pusieron en cla_,ro que estab~ vacía l~ caJ~ social y que babia desaparecido Roman el Aurignac, qLte, con el concurso de Emilio y Luis
del mismo apellido y de tres empleados, administraba esa institución financiera, destinada bajo una apariencia de banco de seguridad, á verter las economías de los desgraciadoi- subscriptores en la escarcela de la hermana, preten&lt;;l.ida millonaria.
· La Sra. Humbert debe de contar unos cuarenta años. La reproducción de su retrato completa la resefia que pudiéramos hacer de su opulenta persona. Ha sido lo que la prensa llama
«una &lt;le las personalidades parisienses más conocidas.» Tiene gran partido en la sociedad
).llundana; y en su palco de la Opera -uno
de los más i·icos- hacía ostentación de sus hermosas joyas, mucho menos por coquetería que

HUMBERT.

-t, • .

,.
-~

r /1.....iél~

Xo data de a ver el principio del escandaloso robo que el mundo del noticierismo ha
bautizado con el nombre de Humbert-Crawford, y que ha pasado bruscamente d~l estado
civil al criminal, colocándose en la sene de las
causas célebres.
En el año de 1878, la señorita Teresa d' Aurio-nac originaria del pueblo de Bauzelle, cereaº de Tolosa, cóntrajo matrimonio con Federico Ilumbcrt. hijo &lt;lel señor Gustavo Humbcrt, jurisconsulto dii;:tinguido, que °:1urió. hace algunos años, cleRpués de haber sido diputado, senador, guardasellos y presidente de
la Contaduría (Cour de comptes). La esposa
llevó en dote la bagatela de cirn millones,
provenientc1&lt;, según el relato de la dama, de

Mlle. MARIA D'AURIGNAC.

la herencia de un riquísimo americano apellidado Crawford; pero durante los trámites testamentarios, aparecieron dos pretendidos sobrinos del testador, que obligaron á la señora
de Hum bert á mantener intactos los millones,
hasta que se obtuviera una resolución definitiva de los trilrnnales. Mientras tanto, el matrimonio hubo de vivir recurriendo á préstamos.

Domingo 8 de Junio de 1902

M. HUMBERT.

por mostrar públicamente una especie de certificado ele riqueza.
Federico Humbert nació en París el 19 de
julio de 1857; pronto, pues1 conta:á C?arenta
y cinco años. En 1885 8e hizo elegir diputado
en el departamento de Seine-et-1farne, donde
poseía grandes propiedades; pero los electores
no le renonron el cargo en 1889, y desde entonces se apartó de la política, repartiendo sus
ocios entre la pluma y el pincel. Exp,uR.o
varias obras en los Salones v. con el seudommo de Franc;ois Haussy, 1;ublicó hace tiempo un volumen de Yersos, entre los cual~s
hay unos que se llaman: «Los verdaderos i1cos. »
La señorita :María el' Aurignac es más joven
que la señora Ilumbert.
Román d' A urignac ha tenido una existencia muy accidentada. Después de Rer un humiltlc empleado en nn bazar de Tolosa, paRÓ
á la América del Sur, radicándoRc un tiempo
en Ranta Fe _y luego en Bm&gt;noR Aires. En
1885 fué al Cáueaso; en 1897 á -:\[adagascar y
más tarcle á Túnez, siempre practicando una
«explotación« ventajosa.
Las 6rdenrs de aprehensión contra los cuatro fugiti,·os fueron dadas inmediatamente, y
mientras tanto, han sido presos tres presuntos
cómplices: uno confeso,l\J. Parmentie.r, y rlos
antiguos notarioR, Durmout y Langlms.

M. D'AURIGNAC.

�6e la
cJ!(artinica.
Una eiudad
que desaparece.

LA CIMA DEL MONTE PELEE que hizo erupción,
destruyendo la ciudad de San Pedro de la Martinica, y causando la muerte de millares de habitantes.
Esta cima se encuentra en el extremo Norte de la isla y tiene 1,350 metros de altura
sobre el nivel del mar.

VISTA PANORAMICA t&gt;!:: LA CIUDAD DE SAN PEDRO, DE LA M AR,..
"

BENHANZIN, antiguo Rey de Dahomey, preso en Fort-de-France, Martinica.
En su cautiverio lo acompañan ocho de sus mujeres favoritas, su hijo, que está en el extremo
izquierdo del grupo, y su fidelisimo primer ministro, que se encuentra en el extremo de la derecha.

A,-(Al fondo ae ve el Monto Polée, cuya ~rupcl6n acab6 con la ciudad citada).

�Domingo 8 de Junio de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La independencia ds Cuba.

A CUBA.

El día 20 del mes pasado se efectuaron en
la Habana las solemnidades más significativas con que se entregaba al pueblo cubano el
derecho de gobernarse por sí solo.
En todos los momentos de ese día reinó el
mayor entusiasmo. Los cronistas y corresponsales narran con espléndidos colores las fiestas, hs ceremonias oficiales y el conmovedor
regocijo que se apoderó del pueblo al ve; consumado el ideal que tanta Rangre le hab1a costado.
Los nombres de los héroes muertos en la
lucha y los de quieneR les han sobrevido, eran
pronunciados por todos los labios, en medio
de frases de gratitud, de bendición y de carifio.
Una de las solemnidades más conmoYedorag
fué la de izar la bandera de Cuba libre, en lo
alto del Castillo del )forro. Consideraban que

(UN CANTO DE GRAN ÉXITO.)

¡Todo en tí es portentoso! ¡Todo es bello!. ..
Desde el matiz de la purpúrea rosa,
hasta el ardiente y fúlgido destello
que el sol despide de su faz radiosa.

¡Perla del mar Caribe! Ya dichosa
puedes alzar tu frente soberana
tostada por el sol, y luminosa '
como el primer albor de la mafiana.

Ten esperanza y fe, que en el camino
impacientes te esperan los amores ........ .
v hoy para tí, la mano del destino
caricias tiene y desparrama flores.

Ya puedei:;1 en la ruta del Progreso,
posar tranqmla tu segura planta·
en tí la brisa es un perenne beso'
el mar te arrulla y el amor te ca;1ta!

¡Ya arribaste á la cima! Por doquiera,
para que el mundo tenga que adorarte,
como de una mujer la cabellera,
flota al viento tu mágico estandarte.
Tu enseña nuestras almas regocija
con el color que le quitó á los cielos,
y alegre y amorosa nos cobija,
como el ave en el nido á sus hijuelos.
Adoro tu bandera porque es mía:
al desplegarse con gentil donaire,
susurra el mar, el cielo se extasía,
la besa el sol y la acaricia el aire.

Partida del "Brooklyn", llevando á bordo al General Wood,

alto ni tan gentil como el árbol cubano;_ por
ei;;o , todos los adornos figuraban en pmuer
término las palmas. Como rasgo de amor patrio, debo repetir lo que oí de hoc_a ele un español: «Hay gente que no ha conuclo por ;omprar una bn.ndera.» Y es la Yerdad; ¡cuantos
pobres ga.c;tarían los pocos céntimos que tenían, en comprar eHe pedazo de trapo tan querido!
A laH 3 y 40 minutos de la tarde salió majestuoso ei «Brooklyn." A RU bordo salía de
Cuba el General Wood, y en el 1,)Iorro Castle,,
partían laR fuerzas interventoras. . .
Las bendiciones del pueblo red11mdo las
acompañaron en RU traw~sía, y al perder de
vista. las graneles moles de aquellos buques, el
pueblo cubano rermiró satisfecho: ya era enteramente libre. ¡Cuba era ya para los cubanos!

¡

I

4

:l&lt;

¡.

1·

j

Momento de izar la bandera en el Morro.

al estar allí colorado el glorimio pendón tricolor, cesaban todos los males de Cuba y por
ese-ideal Re derramó tanfa sangre. No es de
extrañar, pues, que las doce campanadas del
día 20 de ma~·o, horn en que ascendió la bandera, fueran sn.ludadas con un Rolo grito, salido de cien mil horas: «Yiva Cuba Libre;»
mezclándose á las campanas lanzadas á vuelo,
el estampido de los cañones saludando á un
nuevo pueblo, y las lágrimas que corrían por
todas las mejillas de hom hrrs y mujeres.
La enseña cubana flotó el día 20 orgullosa
en todas la1, embarcacioneR Rnrtas en la bahía,
y el vapor español«Alf~nso XII," al izarla en
sus mástiles, la saludó también con las salvas
de sus cañones.
La Habana Re vistió de gala; lavó la caraá
sus viejos edificios; engalanó sus palacios y
hasta en la más humilde casucha lueía la
bandera, el símbolo de la patria, y flotaba entre palmas que le ser\'Ían de adorno. La palmera es el símbolo de Cuba Libre. Nada tan

Domingo 8 de Junio de 1902

*'*
corresponRal nos

~uestro
ha remitido una
magnífica colecci6n de fotografías que represent.an el aspecto de la ciudad de la Habana en
los días de su fiesta.
En nuestro próximo número publicaremos
esa interesante información, y por hoy nos limitamos á reproducir en nuei:ltros grabados
cuatro impresiones tan importantes como curioRas: h partida riel &lt;!l~rooklyn," llernndo á
su bordo al Genera.l \Vood en cornpaiiía de las
fuerza~ interventoras, &lt;1ue pu rtía.n conmo,·idas
por la cariíio~a despedida que el pueblo IP.s hiciera. Xinguno habrá que al contemplar los
mil sombreros agitilndose, los mil paiiuelos ele
las bellas, danclo su adiós á los que partían;
nadie, al oír los gritos de entusiasmo, lo:- vítores al ejército hermano, negará que Cuba ha
sabido agradecer lo que por ella hicieron los
americanos.
El ((Alfonso XII," saludando al pabellón cubano, nos hace ver una significativa manifestación de nobleza hacia el ,·aliente pueblo.
El momento de izarse su pabellón en el Morro y la primera guardia que le da el ejército
de la República, son dos curiosas reproducciones que los pueblos libres verán siempre con
positivo agrado.

El "Brooklyn" y el "Alfonso XII" aa ludando al pabell6n cubano,

Con ella ve adelante, pueblo mío,
y ni al dolor ni al porvenir le temas
ama á la paz, defiende tu albedrío, '
y haz de los dos tus únicos emblema$.

..

Xo olvides que el trabojo dignifica,
que el perfume del labio es la plegaria ;
y no clejei--mi voz te lo suplicac1ue se eclip8e tu estrella solitaria.

-

BoNH'Acro BYR:--E.
Mayo, 1902.

La primera guardia en el Morro.

CAlXTAS DE MUJERES.
¡Qué bien has hecho en acordarte de mí!
Sabes que mi amistad no puede faltarte nunca. ¿Y pides que te jur.gue? Todo el día e!'tuvc llorando después de leer tu carta. ¡Pobrecita mía! Y ahora CO!lfidencia por confidencia.
También yo sufro; me casé como tú, ya lo sabes, como nos casamos todas las muchachas
de nuestra clase. Nos educan, según dicen,
para que podamos presentarnos en el mundo.
i Pero qué mundo tan pequeño! Cabe todo él
en un salón de baile. Y así es.

~1--;.,iJ
,-t'-,!.

¡'"'
~

/3.,
,,tt

.

...,

.,_

Al presenta1te en el primer baile, oye!' decir: éste es el mundo. El mundo, para el cual
te han educado. Por el que hm, aprendido
fran cés, inglés, equitación, dibujo; por el ()Ue
ga.~tas un dineral en trapos; por el que oyes
músic:i en invierno, Yas ú lo~ toro!' y á las carreras en primavera y recorres l ngares extra11jeros en verano V otoño. Aqncl primer Ralón
~e baile, mn.rca ·con i:;us paredes, ale~aclas p()r
ilusoria prn,vección rle espejos, el límite de tus
aspiraciones. En,:éñate á respirar en él, porque has de vivir de su ambiente; amolda tu
pensamiento y tn corazón en la hechurn á la
modn. &lt;le que Re viflten n.llí todos. Su~a ~u alma, guarismo irnügnificante, uno, s1 &lt;¡meres;
pero un alma al fin en el alma media, total
de una suma de aln;as insignifirantes, ceros á
la izquierda. de una unidad. Desde ese día,
frac más ó menos, conoces á todos los ~ombres que podrán ser tus novios, tus maridos,

tus amantes y tus amigos. Tienes donde escoger.
¿,Quién J,o duda'? Como en los baratillos de á
real y medio, las baratijas son diferentes; pero todas valen lo mismo. Si á tí no Re te ocurre, ¿.qué impoiia? No faltará quien te dé el
guión parn lml-'car empleo adecuado á tus
afectos. Para novio elegirás ( consejo práctico
y moralísimo) únicamente al que pueda ser
tn marido. Yo eonficso que me gushban para novioR los que i:;egím me drcían, no eran
hnenos para maricloi,;. Para maridos, son r('comendaclos: en primer lugar, los primogénitos grande,; d0 España, ricos y juiciosos. En
segundo, los hermanos menorei-, títulos también y más 6 menos juiciosos que los primogénitoR. En terr·ero, cualquiera cm1 las anteriores conclicionrs, annque no sea juicioso. En
cuarto, los emparentados con familias aristocráticas, que puedan añascar de aquí ó de allá
algún titulillo Kin grandeza ó sean, á lo menos,
caballeros ele Calatrava ó de Santiago, ó cosa
en fin, que trascienda á nobiliaria. Para éstos
Ron.condiciones indisperniables: mayor riqueza y mejores costumbres¡ por aquello de lo
que no va en llanto, que rnya en suspiros. El
quinto lugar, para caso de apuro, como las últimas reservas en la milicia, lo ocupan bur"Ueses d&lt;' a.ver, «parvenus» inmens;:nnente ri~o&lt;:, en orden de preferf'nria de mayor á menor grado de düitinción, de mejor á peor origen de ri(Jueza, etc., etc...... .
Dime si cuantos nos tratan de matrimonio
proceden de otra Rnerte. «Madamminna, il catalogo é questo.» Sólo dejan de recomendarnos
uno el que nosotras amemos, sea quien fuere,
venga ele donde viniere. Como ,·es, en todos
estos casos y lugares, lo &lt;le menos al elegir un
hom hre, rs el hombre; lo importante es ,;u
condición social; su patrimonio, su parentela,
la casn en que vive, el coche que gufa, el caballo que monta, el ¡:;astre que le Yiste. Del
primer mnrirlo en quien yo pensé para marido, sólo recuerdo un trotón inglés, alazán tostado que guiaha en un «bugg_v» con ruedas
amarillas. Tanto es aRí, que cuando me Reguía en paseo, decía yo, ó pensaba para mis
adentros : «Ahí está. el caballito; ¡qué bien trota! ó cletrás Yiene el «buggy.» ¡C6mo se cono-

.

ce que es inglés en el rnido de las rueaa~!n ....
De otros hombres recuerdo, porque las aprend_í de memoria, páginas enteras de la guía oficial, donde rampaban Rus non1bres, seguidos
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de retahíla interminable de [ducados, condados, marqueRados, haroníai:; y sefiorías. Entreteníame yo repitiéndolos en voz alta, prei:;umiendo cuál retumbaría mús sonoro, anunciado en vestíbulos v salones. De otros husqlié
en la lista de accionistaR del Banco el núme~
ro correspondiente y calculé la re;lta de sus
acciones, ó me dí á visitar los cuartos desalquilados de sus finca,; y á ponerles precio. ¡A
tantos pretendí y tantos me pretendieron!. ...
Porque es indudable que los hombres han de
tener también su lis~'l y en ella no dehía vo
anclar de las últimas. Allá, entre las aristócratas de caudal saneado, juventud sana y educación sanfaima. Después de las aristócratas
opulentas y hermoRas por añadidura, Rumo
ideal dt&gt; perf~cciói:i, 111eta del gmn 1,steeplechasse» rnatnmomal ()lle c•orren á diario centenares de mozalbetes y hombres maduros.
¡,Y cómo me casé'? Come) quien Raca pareja en
una figura rlC' cotillón. ERtús f'n corro con
otras muchachas, detráR ]mi hombres en otro·
la m ÚRiea te aturde, la charla te marea. Lo~
&lt;los ~Ol'l'OS dan vueltas .v vueltas en opueRto
sentido. ¡Qué eoner, qué empujar, qué reir!
Su0na una palmada, te sueltas del corro, vuelves la cabeza .Y encuentras á tu pareja, con amable !-lonrisa, extendidos los brazos para estrecharte en ellos. Acaso te le presentaron aquella n_oche; acaso le ,·es por vez primera...... .
¡No importa! Todos bailan; á bailar. Así me
casé. Y en verdad, el motiYo que me decidi6
fué gracioso. Se casaba por entonces 1\Iarfo
Cruz Fuensalce con Fernando Moneada. "Una

�}

Domingo 8 de Junio de 1902
boda magnífica. ¡Qué regalos, qué vistas! Yo
quedé deslumbrada. -Un collar de perlas rosa
que fué de la Yallierc, según dicen; un zafiro
caboch6n rodeado de brillantes, maravilloso
y qué sé yo... diademas, broches, brazaletes,
un tesoro. Ya sabes que la abuela de María
Cruz tiene las mejores alhajas de Madrid y las
de mejor gusto, y puso lo más rico en la canastilJa de María. Pero lai:; ropas excedían á
todo en riqueza y buen gusto; como que la madre de l\Iaría CruzeE sin disputa lamujermás
distinguida de Madrid. ¡Qué ropa blanca!
¡Qué encajes! Unas enaguas de un tul especial, que parece seda á la vista y luego es finísimo y trasparente, y á la luz hace visos entre
blanco y rosa... . . . que no puede pedirse más
en enaguas.
En deshabillés de mañana, había obras de
arte, estilo \Vatteau, estilo Van-Dick, puras
preciosidades. Tan prendada quedé de uno
de ellos en particular: el de estilo Watteau,
de «surah céfiro y antiguos Valenciennes, &gt;&gt; que

no pude resistir al deseo de tener uno igual,
exacto y escribí á Robín aquel mismo día y
le pedi á papá lo que faltaba á mis ahorrillos
para completar los mil quinientos francos en
que pude sacar el peinador de mis sueños. Pero papá se puso furioso; no por el gasto, sino
porque le parecía impropio de una muchacha
soltera toilette tan costosa. Es una ridiculez,
me dijo; una prueba de mal gusto. Cuando te
cases podrás tenerlos iguales y mejores.
¿Sí?-dije yo-Pues si no está en más de eso
el ponerme lo _que se ~~ antoje, me casaré en
seguida. Cornente-d1Jo papá amoscado.-Y
el que primero lleg6 aquel día de mis pretendientes&gt; me ball6 decidida á ser su esposa.
Federico era un buen partido. Lo mejorcito
de la lista. Yo también para él, y nuestras familias aceptaron, muy complacidas, alianza
tan ventajosa. De cuantos me pretendían, Federico era quizás en el que menos había yo
pensado para marido. Su familia asistía á casa con frecuencia, sus hermanas eran íntimas
amigas mías; juntas pasamos algunos veranos
en su quinta de Zarauz; pero Federico viajaba
mucho; á Madrid s6lo venía de pasada; sui:;
amigos más íntimos eran diplomáticos extranjeros y nadie en nuestras relaciones, ni su familia misma, supo informarme de su carácter
ni de sus costumbres. Concertada nuestra boda, nos veíamos diariamente. Según costumbré francesa, todas lati mañanas me enviaba
un ramo; después le veía en el paseo de coches; algunas tardes me acompañaba á pie, comía en casa casi todas las noches, y allí se
quedaba de tertulia 6 nos acompañaba al Real.
En el tiempo que duraron nuestras relaciones,
no tuvimos ni un disgustillo. Eso sí, oos quedamos sin conocernos. ¿Qué habría dentro de
aquel hombre distinguidí¡;imo, de conversaci6n amenísima, que me hablaba de viajes, de
teatro, de Rociedad, de caballos, de coches, sin
contradecirme nunca, &lt;lispuesto siempre á sacrificarme sus gustos y opiniones'? ¡Blanquísima pechera almidonada: por más impenetrable te tuve que milaneRa cota de mis antepasados! Verda&lt;l que no me esforcé mucho
por dar con el defecto de la armadura. Probé
u::ia vez á darle celos y me dijo que no era celoso. Prohé á pedírselos y lo tom6 á risa. La
mayor prueba de consideraci6n -me dijoque puede dar un hombre á una mujer, es
hacerla su esposa. No comprendo que la esposa pueda tener celos de otra mujer. La reflexi6n no me pareci6 des pues muy s6lida;
pero la expuso en torio tan digno y con tal seriedad, que por el prohto me dej6 convencida.
Renuncié, pues, á mis escaramuzaR, que pudiera llamar de recohocimiento, y me dejé de
averiguaciones. Pr6xima nuestra boda, te-

EL MUNDO ILUSTRADO
nía tantas cosas en qué pensar más importantes. Los días ebteros me pasaba en correspondencia con modistas y sastres, mueblistas y
joyeros. S6lo el traje de boda me ocupó una
semana. ¡Es tan difícil reu!'ir la sencillez á la
elegancia en el vestido de boda! Por fin, entre «Robín» y yo dimos con una idea exquisita. «UUA vrai trouvaille. » Lleg6 también el
«deshabillé Watteau," causa inconsciente de
mi boda, y mis visitas compitieron con las de
l\1aría Cruz, y no se habl6 en Madrid de otra
cosa y me casé por fin ...... y pasaron días y
meses. En el aturdimiento &lt;le viajes, fiestas,
atavíos, lo que menos pude yo notar en mi
irnevo estado, fué cambio alguno en ideas y
sentimientos. Federico era el mismo de novio, siempre cortés, amable siempre; yo me
complacía en verme obsequiada por él, no me
fastidiaba nunca á su lado y aun le echaba de
menos cuando me dejaba sola. Emociones
tranquilas, costumbre de carifio, no era más.
Así, dos meses. Uú día, al cabo de ellos, después del almuerzo, al que habíamos invitado
á varios amigos de Federico, extranjeros la
mayor parte, anunci6me su pa1tida para una
expedici6n artística (no recuerdo si á Salamanca 6 á Toledo) que duraría cinco 6 seis
días. No sé qué sacudida sentí en mi coraz6n, algo no sentido basta entonces. Yo creo
que en la cara que puse debi6 de conocerse.
En lo que dije no, porque s6lo, como débil
protesta, me atreví á indicarle: hace mucho
frío, no vayas á coger una pulmonía. ¡Qué
vulgaridad y qué tontuna! De tantas cosas
como sentía desbordar en el coraz6n por vez
primera, no acudía á la boca sino aquella fiofiería. ¡Hace mucho frío! Frío hacía, sí, pero en el alma, frío de muerte que estrémeci6
todo mi ser, consciente al fin de que jugaba
con lo más sagrado del alma en una farsa de
amor insostenible. No tengas miedo. No me
hace daño el frío-me contest6 agradecido. Y luego ya solos, mientras preparaba el equipaje, al recordarle yo varias cosillas que olvidaba y pudiera necesitar, con un apret6n de
manos, me dijo a:i;nabilísimo: «¡Qué felices somos!" Esta es la verdadera felicidad del matrimonio; dos esposos que se estima~ y se
guardan siempre consideraci6n y respe\o.
¡Consideraci6n ! Sí; por qué forjarse ilusiones? Yo me casé sin amarle. ¿Qué raz6n había para que él me amase? ¡Consideraci6n y
respeto! ¿Para qué pedir más á un matrimonio combinado por cálculos de hombre práctico y caprichos de niña mimada? Pero él, si
no amor, habría sentido alguna vez las inquietudes, los goces de una pasi6n ardiente....... .
Algo sabía yo de sus amoríos con una mujer
casada. A él le bastaba. con la consideraci6n
y el respeto. (Estas palabritas, que trascienden á inglesas, se me atravesaron). Pero yo no
sabía lo que era amar, yo no había sacrificado,
como otras muchas, ningún emmefio por unirme á él, porque mejor me conviniera. Niñería, capricho sí pudo ser; cálculo interesado,
no. Y ahora el amor se venga y exige al coraz6n su tributo. Bien dice al pie una estatuita del diab6lico dios, que qompré en Sév1 es:
ce¡ Quel que tu sois, voici ton maitre,
il l'est, le fut, ou le doit étre!»

¡No querer nunca! Lo que se llama querer ...._.. Tanto -:ale no ha~er vivido. No; por
aturdida, por msubstanc1al, por ligera que
seas, por mucho que disperses y malgastes las
fucrzaR de tu corazón en mil fruslerías llega
un día en que, cansada de todo, las rcJnes en
tí y buscas para ellas más digno empleo. ¡Qué
feliz fuera yo si el encargo de un traje me divirtiese días, como antes, Rila compra de unos
caballos me abstrajese de toda otra idea! He
descubierto que tengo corazón. ¿Ves qué desdicha? Y sábelo; quiero, en fin, con toda mi
alma; estoy enamorada...... ¿De quién dirás?
No lo adivinas por mucho que lo pien~es ..... .
De mi marido. Dirás que no ves causa de desdicha y que peor hubiera sido enamorarme de
otro. Yo sí la veo y del segundo punto si
por malo lo tengo en mi conciencia; el c~raz6n siente que le hubiera estado mejor acaso.
Puedo decir á mi marido: me casé contigo sin

amor, sin conocerte casi; si el día de nuestra
boda_., al pie del altar, te hubieran cambiado
por otro, me hubiese importado del cambio
como del de un tenor en la 6pera, por indisposición repentina. Y ahora vengo á pedirte
calor y cariño del alma, porque tu varonil
hermosura me domina y la quiero para mí sola, porque cuando no hablas conmigo, á quien
juzgas sin duda incapaz de comprenderte y
nada comunicas de cuanto piensas serio y
grande, cuando hablas con tus amigo:-, olvidando que yo te escucho ...... te oigo admirada y bebo ansiosa tus palabras y quisiera mejor beberlas boca cnn boca... ¿Qué te parece
si le espetase una declaraci6n por el ei:-tilo?
Creería que había perdido el juicio y que me
burlaba de él, y adi6s consideraci6n y respeto.
¿Qué pensaría de este amor «sur le retour,»
violento, exigente, si yo pretendiera que no
se apartase de mí un instante, que no me prefiriese á sus amigos para tratar con seriedad
cuantos asuntos le interesan? ¡Qué idea tan
triste forma una de su condici6n de mujer,
cuando su esposo le replica, al preguntarle cariñosa, qué le·preocupa 6 entristece: ¡déjame&gt;
son asuntos míos, no es cosa de mujeres! ¡Ay!
¡Créelo! Tu amor culpable no te dará mayor
tormento que este mío, santo y legítimo. ¿Y
crees tú que él lo conoce? Si lloro, lo atribuye á los nervios y se apresura á traerme al médico; si trasluzco mi agitaci6n en mal humor
y displicencia, se retira á sus habitaciones sin
mostrarme contrariedad ni disgusto. ¡Consideraci6n y respeto! ¡Estoy condenada á ellos
toda mi vida! ¡Veces hay que le insultaría,
envidiosa de la mujer del pueblo, apaleada
por marido bmtall No hay remedio. Nunca
sabrá cuánto le quiero. Verá en mí á la esposa digna y respetable nada más. Aceptará las
caricias de amoríos que al paso se le ofrezcan,
sin remordimiento de que yo sufra por ello.
A fuer de hombre corrido y avisado, se creerá
alguna vez en el caso de dudar de mi fidelidad ...... sin increparme, sin pedirme cuentas
de su amor traicionado ni de su fe vendida,
satisfecho con que se cubran las apariencias y
no tener que darse por entendido. ¡Cuántas
veces me suele hablar como por tercera persona, de las que él llama escapadillas de la legalidad, y hasta parece que me traza la línea
de conducta en ellas, para que sepa hacerlas
sigilosas! Oye el fin de mi historia. Después
de batallar con impulsos diversos, venci6 la
resoluci6n de declararme. No me atreví de día,
ni de noche á la luz tampoco. Sentía que una
mirada de las suyas, al interrogarme con muda y fría curiosidad: «¿Pero mi mujer está loca
6 qué le ha dado?" ...... bastaría á turbarme ;
á enmudecerme confusa, avergonzada. Aguardé la ocasi6n ...... Y juntos, muy juntitos, á
obscuras, al oído, le fuí diciendo todo. Animada d( oirme, las palabras buscadas contrabajo primero, fluían después á par del alma,
con el calor del alma sentidas. Nada quedaba en ella. Ya lo sabía todo. La nifia caprichosa que se cas6 sin saber lo que era querer,
le quena con toda su alma...... ¡Pobre elocuencia del coraz6n! ¿Qué dijo Federico al
oírme? Nada; crey6 que le contaba como otras
no~hes, alguna historia de hablillas y murmur~c1?nes de an:iigas, como siempre, tonterías
sm 1mportanc1a y desde mis primeras palabras se quedó dormido ...... y dormido siguió
hasta la mañana siguiente, mientras que lloraba yo, desvelada por algo que sentía dentro
de mí. ..... Algo que había vivido de mi vida
para mí, nueva vida qua estremecía tbdo mi
Rer _e~ palpitaciones, ilusión y esperanza de
cancias ...... Antes de nacer como mi amor
había muerto mi hijo ah~gado en mis en~
trañas.
Jacinto be11av.enfe.

LUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 24.

MÉXICO, JUNIO 15 DE 1902.

•1rector: LIC. l!Al'AfL Rtlf&amp; bPINDOLA.

Subsc ripci.5n mensual fornnen, $1.50
Idem. Idem. en Ju cnµ1tv1. ,, 1.25

(ierHtf!I LUI&amp; Rnr&amp; &amp;PINNLA.

•

•

j)rin¡avera Feliz.

(De la Colección Hillebra11d.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 8 de Junio de 1902
boda magnífica. ¡Qué regalos, qué vistas! Yo
quedé deslumbrada. -Un collar de perlas rosa
que fué de la Yallierc, según dicen; un zafiro
caboch6n rodeado de brillantes, maravilloso
y qué sé yo... diademas, broches, brazaletes,
un tesoro. Ya sabes que la abuela de María
Cruz tiene las mejores alhajas de Madrid y las
de mejor gusto, y puso lo más rico en la canastilJa de María. Pero lai:; ropas excedían á
todo en riqueza y buen gusto; como que la madre de l\Iaría CruzeE sin disputa lamujermás
distinguida de Madrid. ¡Qué ropa blanca!
¡Qué encajes! Unas enaguas de un tul especial, que parece seda á la vista y luego es finísimo y trasparente, y á la luz hace visos entre
blanco y rosa... . . . que no puede pedirse más
en enaguas.
En deshabillés de mañana, había obras de
arte, estilo \Vatteau, estilo Van-Dick, puras
preciosidades. Tan prendada quedé de uno
de ellos en particular: el de estilo Watteau,
de «surah céfiro y antiguos Valenciennes, &gt;&gt; que

no pude resistir al deseo de tener uno igual,
exacto y escribí á Robín aquel mismo día y
le pedi á papá lo que faltaba á mis ahorrillos
para completar los mil quinientos francos en
que pude sacar el peinador de mis sueños. Pero papá se puso furioso; no por el gasto, sino
porque le parecía impropio de una muchacha
soltera toilette tan costosa. Es una ridiculez,
me dijo; una prueba de mal gusto. Cuando te
cases podrás tenerlos iguales y mejores.
¿Sí?-dije yo-Pues si no está en más de eso
el ponerme lo _que se ~~ antoje, me casaré en
seguida. Cornente-d1Jo papá amoscado.-Y
el que primero lleg6 aquel día de mis pretendientes&gt; me ball6 decidida á ser su esposa.
Federico era un buen partido. Lo mejorcito
de la lista. Yo también para él, y nuestras familias aceptaron, muy complacidas, alianza
tan ventajosa. De cuantos me pretendían, Federico era quizás en el que menos había yo
pensado para marido. Su familia asistía á casa con frecuencia, sus hermanas eran íntimas
amigas mías; juntas pasamos algunos veranos
en su quinta de Zarauz; pero Federico viajaba
mucho; á Madrid s6lo venía de pasada; sui:;
amigos más íntimos eran diplomáticos extranjeros y nadie en nuestras relaciones, ni su familia misma, supo informarme de su carácter
ni de sus costumbres. Concertada nuestra boda, nos veíamos diariamente. Según costumbré francesa, todas lati mañanas me enviaba
un ramo; después le veía en el paseo de coches; algunas tardes me acompañaba á pie, comía en casa casi todas las noches, y allí se
quedaba de tertulia 6 nos acompañaba al Real.
En el tiempo que duraron nuestras relaciones,
no tuvimos ni un disgustillo. Eso sí, oos quedamos sin conocernos. ¿Qué habría dentro de
aquel hombre distinguidí¡;imo, de conversaci6n amenísima, que me hablaba de viajes, de
teatro, de Rociedad, de caballos, de coches, sin
contradecirme nunca, &lt;lispuesto siempre á sacrificarme sus gustos y opiniones'? ¡Blanquísima pechera almidonada: por más impenetrable te tuve que milaneRa cota de mis antepasados! Verda&lt;l que no me esforcé mucho
por dar con el defecto de la armadura. Probé
u::ia vez á darle celos y me dijo que no era celoso. Prohé á pedírselos y lo tom6 á risa. La
mayor prueba de consideraci6n -me dijoque puede dar un hombre á una mujer, es
hacerla su esposa. No comprendo que la esposa pueda tener celos de otra mujer. La reflexi6n no me pareci6 des pues muy s6lida;
pero la expuso en torio tan digno y con tal seriedad, que por el prohto me dej6 convencida.
Renuncié, pues, á mis escaramuzaR, que pudiera llamar de recohocimiento, y me dejé de
averiguaciones. Pr6xima nuestra boda, te-

EL MUNDO ILUSTRADO
nía tantas cosas en qué pensar más importantes. Los días ebteros me pasaba en correspondencia con modistas y sastres, mueblistas y
joyeros. S6lo el traje de boda me ocupó una
semana. ¡Es tan difícil reu!'ir la sencillez á la
elegancia en el vestido de boda! Por fin, entre «Robín» y yo dimos con una idea exquisita. «UUA vrai trouvaille. » Lleg6 también el
«deshabillé Watteau," causa inconsciente de
mi boda, y mis visitas compitieron con las de
l\1aría Cruz, y no se habl6 en Madrid de otra
cosa y me casé por fin ...... y pasaron días y
meses. En el aturdimiento &lt;le viajes, fiestas,
atavíos, lo que menos pude yo notar en mi
irnevo estado, fué cambio alguno en ideas y
sentimientos. Federico era el mismo de novio, siempre cortés, amable siempre; yo me
complacía en verme obsequiada por él, no me
fastidiaba nunca á su lado y aun le echaba de
menos cuando me dejaba sola. Emociones
tranquilas, costumbre de carifio, no era más.
Así, dos meses. Uú día, al cabo de ellos, después del almuerzo, al que habíamos invitado
á varios amigos de Federico, extranjeros la
mayor parte, anunci6me su pa1tida para una
expedici6n artística (no recuerdo si á Salamanca 6 á Toledo) que duraría cinco 6 seis
días. No sé qué sacudida sentí en mi coraz6n, algo no sentido basta entonces. Yo creo
que en la cara que puse debi6 de conocerse.
En lo que dije no, porque s6lo, como débil
protesta, me atreví á indicarle: hace mucho
frío, no vayas á coger una pulmonía. ¡Qué
vulgaridad y qué tontuna! De tantas cosas
como sentía desbordar en el coraz6n por vez
primera, no acudía á la boca sino aquella fiofiería. ¡Hace mucho frío! Frío hacía, sí, pero en el alma, frío de muerte que estrémeci6
todo mi ser, consciente al fin de que jugaba
con lo más sagrado del alma en una farsa de
amor insostenible. No tengas miedo. No me
hace daño el frío-me contest6 agradecido. Y luego ya solos, mientras preparaba el equipaje, al recordarle yo varias cosillas que olvidaba y pudiera necesitar, con un apret6n de
manos, me dijo a:i;nabilísimo: «¡Qué felices somos!" Esta es la verdadera felicidad del matrimonio; dos esposos que se estima~ y se
guardan siempre consideraci6n y respe\o.
¡Consideraci6n ! Sí; por qué forjarse ilusiones? Yo me casé sin amarle. ¿Qué raz6n había para que él me amase? ¡Consideraci6n y
respeto! ¿Para qué pedir más á un matrimonio combinado por cálculos de hombre práctico y caprichos de niña mimada? Pero él, si
no amor, habría sentido alguna vez las inquietudes, los goces de una pasi6n ardiente....... .
Algo sabía yo de sus amoríos con una mujer
casada. A él le bastaba. con la consideraci6n
y el respeto. (Estas palabritas, que trascienden á inglesas, se me atravesaron). Pero yo no
sabía lo que era amar, yo no había sacrificado,
como otras muchas, ningún emmefio por unirme á él, porque mejor me conviniera. Niñería, capricho sí pudo ser; cálculo interesado,
no. Y ahora el amor se venga y exige al coraz6n su tributo. Bien dice al pie una estatuita del diab6lico dios, que qompré en Sév1 es:
ce¡ Quel que tu sois, voici ton maitre,
il l'est, le fut, ou le doit étre!»

¡No querer nunca! Lo que se llama querer ...._.. Tanto -:ale no ha~er vivido. No; por
aturdida, por msubstanc1al, por ligera que
seas, por mucho que disperses y malgastes las
fucrzaR de tu corazón en mil fruslerías llega
un día en que, cansada de todo, las rcJnes en
tí y buscas para ellas más digno empleo. ¡Qué
feliz fuera yo si el encargo de un traje me divirtiese días, como antes, Rila compra de unos
caballos me abstrajese de toda otra idea! He
descubierto que tengo corazón. ¿Ves qué desdicha? Y sábelo; quiero, en fin, con toda mi
alma; estoy enamorada...... ¿De quién dirás?
No lo adivinas por mucho que lo pien~es ..... .
De mi marido. Dirás que no ves causa de desdicha y que peor hubiera sido enamorarme de
otro. Yo sí la veo y del segundo punto si
por malo lo tengo en mi conciencia; el c~raz6n siente que le hubiera estado mejor acaso.
Puedo decir á mi marido: me casé contigo sin

amor, sin conocerte casi; si el día de nuestra
boda_., al pie del altar, te hubieran cambiado
por otro, me hubiese importado del cambio
como del de un tenor en la 6pera, por indisposición repentina. Y ahora vengo á pedirte
calor y cariño del alma, porque tu varonil
hermosura me domina y la quiero para mí sola, porque cuando no hablas conmigo, á quien
juzgas sin duda incapaz de comprenderte y
nada comunicas de cuanto piensas serio y
grande, cuando hablas con tus amigo:-, olvidando que yo te escucho ...... te oigo admirada y bebo ansiosa tus palabras y quisiera mejor beberlas boca cnn boca... ¿Qué te parece
si le espetase una declaraci6n por el ei:-tilo?
Creería que había perdido el juicio y que me
burlaba de él, y adi6s consideraci6n y respeto.
¿Qué pensaría de este amor «sur le retour,»
violento, exigente, si yo pretendiera que no
se apartase de mí un instante, que no me prefiriese á sus amigos para tratar con seriedad
cuantos asuntos le interesan? ¡Qué idea tan
triste forma una de su condici6n de mujer,
cuando su esposo le replica, al preguntarle cariñosa, qué le·preocupa 6 entristece: ¡déjame&gt;
son asuntos míos, no es cosa de mujeres! ¡Ay!
¡Créelo! Tu amor culpable no te dará mayor
tormento que este mío, santo y legítimo. ¿Y
crees tú que él lo conoce? Si lloro, lo atribuye á los nervios y se apresura á traerme al médico; si trasluzco mi agitaci6n en mal humor
y displicencia, se retira á sus habitaciones sin
mostrarme contrariedad ni disgusto. ¡Consideraci6n y respeto! ¡Estoy condenada á ellos
toda mi vida! ¡Veces hay que le insultaría,
envidiosa de la mujer del pueblo, apaleada
por marido bmtall No hay remedio. Nunca
sabrá cuánto le quiero. Verá en mí á la esposa digna y respetable nada más. Aceptará las
caricias de amoríos que al paso se le ofrezcan,
sin remordimiento de que yo sufra por ello.
A fuer de hombre corrido y avisado, se creerá
alguna vez en el caso de dudar de mi fidelidad ...... sin increparme, sin pedirme cuentas
de su amor traicionado ni de su fe vendida,
satisfecho con que se cubran las apariencias y
no tener que darse por entendido. ¡Cuántas
veces me suele hablar como por tercera persona, de las que él llama escapadillas de la legalidad, y hasta parece que me traza la línea
de conducta en ellas, para que sepa hacerlas
sigilosas! Oye el fin de mi historia. Después
de batallar con impulsos diversos, venci6 la
resoluci6n de declararme. No me atreví de día,
ni de noche á la luz tampoco. Sentía que una
mirada de las suyas, al interrogarme con muda y fría curiosidad: «¿Pero mi mujer está loca
6 qué le ha dado?" ...... bastaría á turbarme ;
á enmudecerme confusa, avergonzada. Aguardé la ocasi6n ...... Y juntos, muy juntitos, á
obscuras, al oído, le fuí diciendo todo. Animada d( oirme, las palabras buscadas contrabajo primero, fluían después á par del alma,
con el calor del alma sentidas. Nada quedaba en ella. Ya lo sabía todo. La nifia caprichosa que se cas6 sin saber lo que era querer,
le quena con toda su alma...... ¡Pobre elocuencia del coraz6n! ¿Qué dijo Federico al
oírme? Nada; crey6 que le contaba como otras
no~hes, alguna historia de hablillas y murmur~c1?nes de an:iigas, como siempre, tonterías
sm 1mportanc1a y desde mis primeras palabras se quedó dormido ...... y dormido siguió
hasta la mañana siguiente, mientras que lloraba yo, desvelada por algo que sentía dentro
de mí. ..... Algo que había vivido de mi vida
para mí, nueva vida qua estremecía tbdo mi
Rer _e~ palpitaciones, ilusión y esperanza de
cancias ...... Antes de nacer como mi amor
había muerto mi hijo ah~gado en mis en~
trañas.
Jacinto be11av.enfe.

LUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 24.

MÉXICO, JUNIO 15 DE 1902.

•1rector: LIC. l!Al'AfL Rtlf&amp; bPINDOLA.

Subsc ripci.5n mensual fornnen, $1.50
Idem. Idem. en Ju cnµ1tv1. ,, 1.25

(ierHtf!I LUI&amp; Rnr&amp; &amp;PINNLA.

•

•

j)rin¡avera Feliz.

(De la Colección Hillebra11d.)

�Domingo 11&gt; de Junio de 1'902

EL .MUNDO ILUS'l'RADO
EL MUNDO ILUSTRADO

DIAS DE RO~;fA
Bl Jea11s.-Vna visita á la Bistori
La visita fué en la tarde; mas no había perdido mi mañana: no, en Roma no hay un momento que perder. Hay que verlo todo muy
de prisa, á escape, á merced del guía. Y luego-ya que no reverlo todo-volver so~o, enteramente solo, con algún compañero discr~to,
que no aode,que no se mueva,que no respire;
sobre todo, que no pregunte, que no pregunte, Dios mío, que se aleje, que respete á un
hombre clavado una hora 6 dos horas ante un
pedazo de estatua, sin impacientarse, sin mostrarse, sin decir ¡qué lindo es esto! ¡qué hermoso es esto! Nada: sin irse, ausentarse ¡oh!
ideal de los compañeros de viaje artístico!
-oh! ideal! Volver solo á algunas partes, á algunas cosas.
La soledad es un sueño irrealizable en estas
ciudades italianas, bien lo ~é. Entre lo bello
por la historia 6 por la estética y el contemplador, se interpone siempre un grupo de turistas ( el turista es un acridio que devora rápidamente la flor de la emoci6n estética y en
sus diálogos, observaciones, lecturas y vaivenes, torna árido el campo de la belleza). Mi
sensaci6n es que los turistas son americanos,
mejor dicho son americanas; en las cimas de
los campaniles, al pie de los monumentos, en
las cornisas de los coliseos, en las criptas de
las basílicas, en los rincones de los camposantos, en elfondo de las catacumbas, á la orilla de los golfos, en la ribera de los lagos, en
las isletas de los ríos, en el brocal de las fuentes, allí están, bonitas á veces, á veces feas
como peregrinas mejicanas, siempre parleras,
jamás conmovidas, con el eterno Baedeker en
las manos, el rojo Baedeker á un tiempo útil
y odioso; toda la Italia artística me pareció
enferma de escarlatina, tanto así la ví pringada de manchas rojas, gracias á la ·profusión
hormigueante del consabido librillo escarlata.
Los guías son ultrafastidiosos también, pero necesarios á veces para· ahorrar tiemoo, y
divertidos con frecuenci"t; {¡ mí me dfrertían
con sus descripciones enfáticas, sonoras y absurdas casi siempre. A otros los enojan: á mi
buen amigo Pancho Icaza lo encienden en ira.;
los acribilla á sarcasmos y á insultos interdentales; algunaR veces su cólera hace explosi6n en el rincón de una iglesia ó de un alcázar: «Pero, hombre, está usted loco; este sepulcro es del siglo XV,» decía !caza, en Toledo, á nuestro sacristán cicerone. « Perdone
usted, respondía el apostrofado, es del XIV."
«Pero, permítame usted, replicaba Icaza, no
sea usted bárbaro; no ve usted que es de D.
Alvaro de Luna.» «Sí, sí, triplicaba el guía,
D. Alvaro fué favoritc, del rey que lo ruzo degollar ...... » «Eso es, terciaba yo, con espíritu
conciliador, eso es, pero se mandó hacer su sepulcro antes de morir; un siglo antes.,, El sacristán se inclinaba agradecido y triunfante y
el Secretario de la legaci6n de l\Iéjíco, me decía furioso: c&lt;Hombre, con usted no se puede
tratar nada en serio.»

'

Lo que había visto en Roma en la mañana
del día en que visité á Adelaida Restori, era
,&lt;il Gesú. » El edificio en verdad no tiene imán,
no dice nada ó dice poco1 por fuera. Vignola
lo hizo (no tengo á mano modo de rectificar)
y este correctísimo señor, que era para los estudiantes de arquitectura de mi tiempo, lo
que el Vinio 6 el Heinecio para los de derecho romano, fué muy clásico y muy bien y
nada más; quizás eso basta, acaso no. En honor de la verdad, yo creí mucho tiempo que
el Viñola era un libro; pero ya veo que no:
era un arquitecto ordenado como un libro.
Por dentro el Gesú es espléndido; todo jaspes y mármoles ricos; todo oro, todo ostentación de brillo y lujo de advenedizos, que Í\
fuerza de amplificar el arte del cinrelador de

la joya y del relicario, arte nimio y sutil de
orífice y esmaltador, hasta darle gigantescas
proporciones y revestir con sus orfebrerías una
basílica, lograron crear una forma artística
nueva. Discutible y discutida, sin duda; todos recordamos la ir6nica é implacable aversi6n con que describe Taine el estilo lindo,
mundano, amanerado, alambicado del Gesú, y
en general de las obras de arte jesuitesco. Y
tiene raz6n, es un arte de decadencia, le ialtan la sencillez, la armonía, la majestad del
arte helénico y la exuberancia serena y sana,
hecha de fuerza y de gracia, del arte del Renacimiento. Es cierto, pero es encantador, es
adorable; yo tengo lagunas en mi sensorio estético; á mi me gusta Bernino y sus grandilocuentes declamaciones teatrales de bronce y
mármol; me gusta Canova y algunas veces
profundamente (y en esto Stendhal es de mi
opinión contra la de Taine); las dos figuras en
bajo relieve del sepulcro de los Estuardos, en
S. Pedro, son simplemente divinas; y me gusta ,cil Gesú». Decididamente, decimos en francés, tengo mal gusto; es el que tengo. «Nemo dat quod non habet» como perogrullaba en
su latín al alcance de todos uno de mis maestros de derecho.
Del estilo de.los plateros aplicado á la arquitectura y á la alta escultura, al gongorismo frecuentemente detestable de Churriguera,
¡qué caída, qué cascada de formas, qué alteraciones de líneas al capricho del dibujante,
qué transformaci6n de los graves y elegantes
órdenes clásicos reducidos á ornamentaci6n
pura, á puro accidente en un laberinto dorado
de florei; y florones, capiteles de fantasía com. plicados de festones de quimera, Yainas de oro
que aprisionan y deshacen los fustes de las
columnatas, al margen de los nichos y hornacinas habitados por. figuras policrómicas ele
santos en éxtasis! De aquí esos gigantiescos
retablos que parecen ostensorios esmaltaJos de
colores por las imágenes; verdaderas «iconostasis» que bajan al nivel de los altares de..c;de
los arcos de las b6vedas y que parecen escalas
místicas de Jacoh f'Oña&lt;las por monjas histéricas.

Más soorios, más correctos en su enorme
profusión ornamental, son estos altares del
Ge;iú, el de la capilla de San Ignacio, sobre
todo, que es típica. La impresi6n es que todo
está re,·estido de ornamentación de oro y mármol, desde la urna de bronce riquísima que
guarda las reliquias de ese caballero andante de
la Virgen María, hasta las figuras coronan tes de
la Trinidad beatífica que admiran el globo sin
par de ,dápislázuli" que representa al mundo
y que es un regalo de la Compañía de Jesús
al Eterno Padre. San Ignacio ( escultura en
plata), brilla en su gran aureola de metal.. ...
Y á mí me encanta todo eso.
Allí, junto al altar mayor, me encontré con
la tumba del cardenal Bellarmino; pedíle risueñamente perd6n mental por las injurias
personales que en mis mocedades le había dirigido; y una vez que me sentí perdonado por
el grande y bondadoso señor, me fuí saliendo
de aquel relicario de oro, ofuscado y coritento. Aquello me había gustaclo mucho.
El afán de irreverencia y desacato que caracterizaban la época en que fuí adolescente
(la Intervención, el Imperio, la Restauraci6n)
afán que circulaba en nuestras venas, ·p ues~
que estaba en la atmósfera que respirábamos,
como polvo levantado por gigantesca torre de-·
rrumbada, nos hacía cometer actos irrespetuosos, generalmente estúpidos, con cierta
frecuencia. Y o tenía por un retrato del cardenal Bellarmino que había en mi colegio, antigua casa de .Jesuítas, una aversi6n espe&lt;'ial.
:No sabía quién era aquel sabio cardenal jesuí-

cordaba poco, algo más mis versos: allí los
tiene, en su Biblioteca, en el tomo de sus recuerdos de Méjico; una Biblioteca de muchos
volúmenes, perfectamente ordenada. De Altamirano, mucho; la acentuadísima fisonomía
intelectual y física de aquel hombre que parecía un bronce recién salido del molde antes
de enfriarse, no inmutable como Juá.re~ sino
infinitam_ente m_~vible, como la pasión, había
causado tmpres10n honda y profunda simpatía en la Ristori. Del Sr. Lerdo, que fué como solía, admirablemente fino y galante' con
ella, se acord~b~ bas~nte: y llovían las preguntas y las msmuac10nes y de todo, sin esfuerzo, por solo el d6n de la admiración retrospectiva y de la emoción presente, hacíamos
brotar una flor que dejábamos á ~os pies de
aquella m ujer genial que decía que todo el secreto del artista cousistía en buscar el alma de
la obra dramática y crear co11 ella una realidad: entender, comprender, he aquí el secreto; compren~erlo todo, todo, y hacer con eso
un ser que vtva.. .... nos repetía.

(Del libro "En la Europa t.atina")

ta, fundador del ultramontanismo; mi profesor de 16gica me había dicho que era un «mocho&gt;&gt; (mote que, según me explicaba, era una
contracción de ((mochuelo»), y eso no habría
bastado, si su actitud, si su mirada no me
hubiesen inspirado el deseo de faltarle al respeto. Lo ruce clandestinamente; le transformé los bigotes, le pinté un gran ,,puro» en la
boca, ¡horrores y estulticias! Mas no puedo
olvidar el miedo con que lo hice; aquel fué
un acto más heroico que bárbaro¡ yo temblaba cuando detrás de la máscara grotesca de
que lo había decorado, adivinaba el verdadero retrato, el que tenía fijo en la memoria, su
mirada severa que me abofeteaba y me hacía
poner colorado. Por eso cuando tropecé con
su sepulcro, le pedí perdón, entre risueño y
temeroso.

ccTempi passati," me decía á mí mismo suspira1ido, mientras, {¡ pie, por el c&lt;Corso Vittorio-Emmanuele,» me encaminaba hacia la casa
de nuestro Ministro en Roma, con quien ib~
á almorzar. ¡Tiempos pasados! esa exclamaci6n resume todas las sensaciones que Roma
produce en quien pasa, en quien se va, en
quien se que&lt;la. Hasta lo presente, hasta lo
actual parece visto ~en una perspectiva cuyo fondo es la historia humana; todo aquí es
el pasado, hasta el porvenir. Todo vive de lo
que ha muerto. Roma es como la naturaleza;
la vida es una perenne transformación de la
muerte. Por eso es triste y divina. Una mujer joven, un niño,· una flor, un canto de hoy,
nacen aquí con mrn pátina de tiempos idos que
encanta y enerva; todos parecen envueltos en
una impalpable atmósfera de siglos muertos.
Cuando ll egué al palacio Giaccomelli e,:taba trahsido de frío, á pesar del espeso gabán
y de la caminata. Entré y un tibio y afectuoso ambiente de hogar mexicano me envolvió
como una caricia. En aquella casa era yo
siempre el bienvenido, quizás porque los señores adivinaban cuánto los quería yo y todo
lo que para mí significaban de familia y patria ausentes. Gonzalo un poco triste y delicado de salud, pero amable, cumplido y elegante y pulcro como nadie¡ su esposa deliciosamente dulce y buena. Las horas allí me parecían minutos.
De~pués de almorzar á la italiana, con sa- ·
brosísimos quesos y exquisitos vinos de oros
y rubíes, que olían á recuerdos de Horacio, y
luego de una conversación llena de añoranzas
y hecha de repasos de la juventud, la inatrapable fugitiva, llegó la hora de nuestra visita,
y en unos cuantos minutos estuvimos en la
casa señorial de la señora marquesa Capránica. Subimos, nos anunciaron, entramos en
un salón confortable, artísticamente decorado
con reliquias de triunfos y homenajes de vencidos y subyugados, y en el mismo instante se
present6 una anciana risueña y cordial, envuelta en sus paños de invierno, velada casl
la plateada diadema de los años por una cofia
de blondas negras, más corta de estatura que
cuando esculpía en nuestro sensorio las figuras divinas de Fedra y Medea y Lady Macbeth, hace más de un cuarto de siglo en el
.
..
'
"
escenar10 meJicano; pero con un lampo de luz
joven todavía en la mirada. No sin emoción
la besé la mano, recordando que, en premio
de unos versos, me había dado antaño un par.
de grandes besos en las mejillas .... .. ,qTempi
passatil»
.
De todo ello hablamos, á todo volvimos·
Gonzalo, á quien estima mucho, y yo, nos eñ~
cargábamos de ir despertando alternativamente sus reminiscencias, y poco á poco aquella
vieja decoración del Méjico de 76 ascendía en
el escenario de su memoria y se precisaba casi, aunque un poco pálidamente. A mí me re-

***
Le hablamos de las grandes visitas que había
te!:!ido la escena en Méjico, de Sarah Bernnardt:
para ésta no hay medios, 6 es divina ó es ins?portable; 6 es Doña Sol y Margarita Gaut1er.. .... Y Theodora, añadí. Sí, es verdad,
continuaba la señora, pero Theodora es un
gran escenario dramático más bien que un
drama. . O insoportable, seguí insoportable
como en «l' Aiglon. » Nuestra U:teriocutora no
había visto ,el' Aiglon.» Le expliqué que Sarah
allí era una calamidad á mi entender.
1
Record6 del París de sus tiempos la pasi6n
•paternali, que el gran viejo Dumás había sentido por ella: temperamento de fuego como el
de Altamirano, decía; y su rivalidad con la
R;ach~l, ,q~e tomó la importancia de un episodio histórico en los anales del segundo imperio. H ablamos de Eleonora Duse: no la reemP)~za á usted, señora marquesa, la sucede,
?iJe yo ¡~ra preparar con esta adulaci6n lo que
t?a á decir. _E}la, muy curiosa de mi impreRlón, me obb_go á detallar un poco, á analizarla por vez primera. No lo había hecho cuando
ví á 1!1 diva en Madrid. Me dejé fascinar por
ella sm buscar el porqué; la ví enferma obli' gada á detenerse en los muebles cuand~ recorría la escena, y creo que ese aspecto de histérica, bajo la diadema negra empenachada de
blanco, tal como la describe el autor de dl
F-uoco,» afiadía intensidad al efecto que en el
• auditori&amp; causaba.
verdad es que de las artistas supremas
que he visto, Ristori «in ca pite,» y Sarah y Car~tl (una cantañte que es una maravillosa actnz) y Sada Y ako, ninguna había tomado tan
profunda posesión de mi ,cemotividad &gt;&gt; que
dice Ezequiel Chávez, como Eleonora-' es el
arcángel de la emoción escénica.
'
No tuve empacho en manifestarlo así. Sí
f afirm6, la Ristori, es admirable á veces. E~
«La Mujer de Claudio,» incomparable. Yo la
prefería en ,cMargarita Gautier,» en la ccGio·. conda.» Esto sí rue guardé bien de expresarlo.
-Por acá viene, siempre que está en Roma
pros~guía diciendo la señora, deseosísima. d~
contmuo, de conocer mi opinión sobre el modo con que interpreta tal 6 cual papel; entra
como un huracán, me acribilla á interpelaoiones Y á veces, sin esperar mis respuestas, me
b~ las ruanos y se va. Es una soberana n erVtosa.-Si es una soberana, añadí, forjando
un leve retruécano, una soberana que es una
esclava; é hice alusi6n á D' Annunzio, .....
Rápidamente pas6 del francés al italiano y
más á sus anchas nos habló de sus hijos, de
s~s netezue~os, del susto que había tenido el
dí a del asesmato de Humberto..... . .. Su hijo
e~marqués, chambelán de ,&lt;la Regina" (la Regi~ es Margarita de Saboya, y á fe que pocas
f muJeres lo han sido tan completamente como
~lla! por el amor, por el es¡,íritu, por el inforunio), á quien conocimos en Méjico, joven. zuelo elegante y barbilindo, estaba en Roma
en ~l.momento del crimen; alguno le trajo la
. ~oticia, saltó del lecho y corri6 al teléfono;
d campanilla telef6nica rabiosamente tocada
espert6 á la señora Ristori; el tiempo de po-

u

f

1

t

nerse una b~ta y correr. ¡Qué pasaba! La espantosa ~a~idez de 1,1u hijo le revelaba una funesta noticia, per? del ~iálogo trágico que iha
Y venía por los hilos electricos no sorpre11día
más que un extremo cada vez más horrible
más doloroso .. : ~lla creía_9ue algo había pa~
sado en la familia de su hlJo, ausente en aquellos días; una desgracia, uno de los niños enfermo, muerto quizás...... Y la pobre abuela
se volvía loca de angustia y el marqués no
contestaba, imponía silencio con la mano su
voz temblab~, no quería perder una sílaba ...
Por fin hablo: ccé arn.mazzato il ré» ... ¡Horror!
(Y~ me fi~uro el grito: nadie ha lanzado estos
súbitos g~~os trágicos como ella.)
. Y camb10 entonces la escena iba yo á dec1_r, y nos habl6 de la reina có~o había reci?1do la notic~a, ~u espanto,' su agonía, y luego
su ~uelta á si misma, su entereza su regia seremdad_ salpicada de lágrimas, el' pobre hombre expuando en sus brazos sobre su traje de
fiesta, sobre el regazo de raso blanco salpicado
de sangre..... . Se había levantado; su voz un
tanto velada y sorda, recobró su limpieza de
acero y vibraba como una espada ... .. Cuando
_concluy6 su relato, s~ asombró de sí misma
de sus lágrimas, de su emoci6n admirable~
m~nt~ ,comunicada, de nuestro aspecto de adnurac1~11 temblorosa y pálida........ Gonzalo
aplaudi6, yo estaba inm6vil: había visto en
aq~el momento, la última gran escena d~ la
última gran trágica; porque ella fué la postrera encarnación ~e la tragedia clásica, porque
o!ras, otras ge~nales han humanizado la tragedia, la han baJado del templo, la han metido
entre nosotros, la han hecho más dolorosa:
ella es la única, es la última que le conserv~ba su sello divino, su carácter augusto: al
pie de su escenario se alzaba el ara de Dyonisos, la ccthymelé.»

***
En otro saloncito pulcro, sencillo, hecho ccad
hoc» para la conversaci6n íntima para saborear la música, para paladear lo~ versos nos
esperaba Bianca, aquella Bianca delidiosamente &amp;en~il, para quien el Méjico elegante de
hace vemtiocho años fué todo miel y flores ...
Doña Blanca, como todos la llaman es una
figura ideal, su cabellera precozment~ platea. da, encerrando en dos bandas lisas y sedosas
el 6valo fino y puro de su rostro blanquísimo,
levemente sombreado de rosa, sus ojos claros
y serenos como un madrigal de Gutiérre de
Cetina, su voz dulce y fresca como un hilo
cristalino de ccacqua vergine,» su esbeltez su
traje, todo en la ccmarquesina» era poético' era
úna evocación de arte de los tiempos en 'que
Luini y Botticelli pintaban sus madonas y sus
santas. Se busca involuntariamente e1 círculo
intangible del nimbo sobre la cabeza de Doña
Blanca. Nos sirvió una taza de té y · hablamos, hablamos ...... Primero de Méjico, por supuesto;
en ella más que en la madre el recuerdo es
preciso.
Los paseos, Chapultepec, las muchachits
mejicanas de la sociedad rica 6 ricacha de
entonces, su amabilidad exquisita (cámparegiabile,» diceDofüt Blanca), el camino de Veracruz á Méjico, todo lo recuerda minuciosamente. Deslicé cierta pregunta indiscreta.
¡Oh! sí, me han dicho, repuso, que ya es un
anciano casado, con muchos hijos, que vive
en París; nunca viene á Roma? Sí, la inform6 Gonzalo, pocos días haestuvo aquí.-¡Oh!
¿por qué no me vino á ver? Cuánto gusto habría tenido, él y su hermana, tan buenos amigos nuestros! Y el alma pura de Doña Blanca se veía en el fondo de sus ojos como una
concha irisada en el fondo de una ola en la
playa.
La conversaci6n se orient6 poco á poco hacia el arte dramático y volvi6 á la Duse, cela
de las bellas manos,» que dice el autor de
,cGioconda» (no de la Gioconda de Da Vinci).
Hablé de la extrañeza que en Madrid me había causado ver á la soberbia artista representar con profundo amor , precisamente en la
Gioconda, el papel de Silvia, que encarna la
lucha ibseniana entre el deber impuesto por
la necesidad social de conservarse y vivir, y la

Domingo tñ de Junio de 1902
asI?irac~óu del ~rtista hacia un mundo superior
( 6 mfe,nor, ¿qmén sabe?) de sensualismo é idealismo a la vez: la perenne batalla que riñen en
el corazón de los P?etas y de todos los hombres
de arte, _el amor simple y silencioso como la
abnPgac1ón y el sacrificio de la mujer que representa la noble y santa prosa del hogar, y el
otro ª'!1ºr, el de la ruptura de los vínculos, el
de la libertad ,Y d~l placer, que no es más que
el amor de si_ mismos, que es el más feroz,
aun en 18: trágica sublimidad que asume á veces,, el mas ÍP.roz de los egoísmos. y volviend~ a la_Duse, decía yo c6mo después de escnto «ll Fu&lt;?co,» en que D' Annunzio pasea
~n un marav1~oso carro de sedas y pedrerías
ª 1~ nobl~ artrnta para mostrar á todos las infinitas tristezas de sns desnudeces marchitas
de alma y cuerpo, puede ella ponerse en cofi~cto con él, interpretando con tanto entusiasmo sus obras. ..... !
Miste;ios, misterios del alma femenil· siglos y siglos _de esclavitud dejan esos s~dimentos turb10s en el fondo de un ser.. . y recordaba_y? lo que había visto frecuentemente en mi tierra: una mujer herida y pisoteada
por un hombre, volverse airada contra su salvador.. ··· .P~ro había ido demasiado lejos; la
pudorosa mirada de Doña Blanca me indicaba todo lo que la repugnaba el espectáculo
~¡ue, evocaba_ antes~ vista. ¡Oh! yo nunca leo
a_D _Annunz10¡ sus hbros están excluíclos de mi
biblioteca. Sé, por_ sus versos t¡ue es un gran
poeta, per&lt;? ma~ bien un artista, porque yo
no comprendo a los poetas sin corazón y en
este ho1?_bre no hay corazón .....
Así d1Jo. Y ya había venido la noche y el
resp~andor de las chimeneas luchaba cdn sus
re~eJos en las ventanas con los últimos besos
gnses del crepúsculo, cuando dejamos «a régret» aquella ca:-a en que rendían culto á lo
bello Y~ lo bueno, inseparablemente, dos nobles muJeres:_una que venía lentamente de un
paraíso de trrnnfos, de glorias; otra que lentamente subía c-on su blanca aureola en la cabeza hacía el paraíi;o del ensueño ..... .

DE "ODAS BREVES"
]Jeafus ille . .
¡D~choso aquel que, lejos
del aire corruptor de las ciudades
atiende á los consejos
'
de Dios y á las verdades,
del claustro en las calladas soledades!
-El que, en celda bendita
--centro de paz--como eu propia
' casa
muy sosegado habita;
'
goza dicha sin tasa,
y, á solas con su Dios, la vida pasa·
Que, á un lado la riqueza
'
dejando, cifra su mayor tesoro
en sólo la pobreza;
y tiene á gran decoro
unirse de los ángeles al coro.
No de su celda al muro
el ruido mundanal furioso llega·
en Dios vive seguro·
'
vela sutil despliega,'
y por el mar de la oración navega.
¡Qué es verle divertido,
del bosque entre los árboles cantando
y luego embebecido
'
el cielo contemplando,
quedarse cual la tórtola llorando!
¡Oh dulce apartamiento
do es venturosa del mortal la suerte!
de paz divino asiento
¿quién no habrá de q~ererte?
¡dulce es la vida en tí, dulce la muerte!
FEDERICO EscoBEDO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

'EL :\l"GXDO JT.,"GSTRADO

Domfogo 15 de Junio de 1902.

EL NUEVO MINISTRO DE MÉXICO EN BÉLGICA.
La Comi!úún Permanente del
Congl:eso de la lJnión acaba de
ratificar el nombramiento con que
el Sr. Presidente de la República
se sirYió honrar al Sr. Lic. Don
Emilio Par&lt;lo (jr) para que, co!1
el carácter de l~nviado Extraordinario y Ministro ljlenipotenci~rio,
represente á México en Bélgica y
los Países Bajos.
El nueYO Ministro lleva una
importantísima comisi6n ante el
Tribunal de la Haya.
El Sr. Lic. Pardo hizo sus estudios preparatorios en. la~E~cue;
la de San Ildefonso, Yr.; se tJt~lo
abogado en la de Jurispruden?ia,
cuando apenas C'ontaba vemte
años, tras una brillante carrera.,
Poco despué;-, y durante algun
tiempo, el notable juris?onstdto
redactó con el Sr. Lic. Pablo ~Ia~eclo, el periódico de .J urispruclencia «El Foron, y más tarde
pasó :t de8empcíiar lll~ ~rnpleo en
el 1linisterio de .Justu:ia, el que
&lt;lejú vacante pa.ra servir como adjunto del Procurador General~~l&lt;'
Justicia de la :N ueiún y del l◄ 11;cal de la 8uprenrn Corte. . .
Al inauaurarse la Admm1stración del
General Díaz, fué Hi:mado á ocupar un puesto pronunente eh la misma 8ecretaría ele
Estado· fué despufs ·Agente del
l\linist~rio Público, 3'-~scrito ~ l?~
juzgados del ramo c1 Yil; y Sll'\'10
como catedrático en la Escuela de
Jurisprudencia, de la cual era uno
de los alumnos fundadores, la
asignatura de Derecho Constitucional comparado.
·
En 1878 fué electo Síndico del
Ayuntamiento dé la Capital y designado para dar la clase de_ ~erecho Constitucional y Admm1s-

st

SR. LI C. E MI LIO

PARDO

(Jr),

t rativo en la Escuela Superior de
Comercio y Administración, en
don&lt;le posteriormente obtuvo por
oposici6n la de Derecho Comercial, Consular y Marítimo.
A su regreso &lt;le un viaje á Europa y á los Estados Cnidos,
salió illecto Diputa&lt;lo al Congreso de la Unión, del cual ha
sido presidente en varias ocasiones. Ha tomado participación aetiYa en casi todas las discusiones
importantes de la Cámara, á contar &lt;lel año de 1886, formando
parte de las Comisiones de mayor
significaci6n; y al ultimar el Seüor Ministro de Hacienda el arreglo de la Deuda Pública, fué uno l
de los miembro,' de la Comisioo !I
liquidataria y estuvo á su cargo
el reconocimie11to y la conversión
&lt;le la Deuda Interior.
Cltimamente integró la Junta
&lt;le Beneficencia priYada, enm
en extre1110 honorífico.
Por lo demás, el fü. Lic. Pard
lrn. influído mucho en el moví
miento literario jurídico, y tra
j:ulo con empeño por el adelan
de la ciencia tlel Derecho en el
legio de Al&gt;ogados de México,
cual es Secretario hace m uch
años, y en la Academia de L ·
!ación y .J urispruclencia, de cu
junta ele gobierno ha formado
te desde que fué fundada. Es
bifo miembro correspondiente
la Real Academia de Legislad
y Jurisprudencia de Madrid y
la Sociedad de Legislaci6n Co
parada, &lt;le París.
En la conferencia Panam
canll se le nombró Presidente
la Comisión de Arbitraje, y
tra.bajos fueron de lo más meri
río.

Desde el momento en que lo único que
m uere y lo único que se entierra son peleles
y que cada uno al irse como los nij'ios al venir, trae su torta bajo la ,forma de una buena
póliza &lt;le seguros, ya no hay por qué llorar
ni por qué gemir, al contrario «gaudeamus!»
gocemos, seamos felices y exclamemos como
en las defunciones de los reyes:
¡El pelele ha muerto!
¡Viva el pelele!
Y es tanta y tan grande la injuRticia humana, que á los Balrnori, l\fadieclo e «tutti quanti» no se les tendrá en cuenta. el bien que nos
han hecho, la tranquilidad que en punto á
mortalidad han traído á nuestro espíritu, sustituyendo á la muerte una parodia y sacando
de lo siniestro lo risible.
Gracias á ellos, lo que muere no son ya los
hombres, sino sus nombres; lo que se entierra
no son seres, sino efigie!". ¡Y vamos á darles
como recompensa la bartolina!

:J)r.

Jtl. Flores.

AYER
¡Oh nieve del verano! ¡Oh mariposas blancas!
Que batíais en su huerto vuestras alas de plata
Como lucientes velas en un mar de esmeralda.
¡Oh pájaros salvajes que amáis el infinito
Y veníais en las frondas á colgai· vuestros nidos
Donde pasar la noche bajo los altos pinos!
¡Oh indómita parvada de incansables insectos!
Los de zumbidos graves que en el jardín discreto
Rimabais en un coro nuestro idilio ya muerto.
Vieja banca agrietada revestida de yerba,
Refrigerio propicio ele hormigas sempiterna!&lt;,
Que el secreto guardabais ele ternuras inmensas.
Parra verde y fecunda ele ramajes espesos
Que erais arpa sonora al beso ele los vientos
Que os azotaban rudos con resoplidos épicos.

SRI TA. A D E LA SERRANO.

Y vosotras, de luna limpias noches serenas,
Que alumbrabais mis pasos en las calles est1·ecbas
Que conducían al chtustro poi· intrincada senda.

Y ahí tl'iste. agitado, buscaba con last'ivia

La humedad refrescante ele aquellas piedras frías
lleclinanclo mi frente en sm; duras aristas.
Y cual fardo. insensible, pasaba largas horas
Al pie ele esas paredes, r en una nochE' lóhrcga
Un hombre compasivo me arrojó una limosna.

¡Y tú, mujer, la pálida, la soñadora mística!
Fragante jaramag-o credclo entL·e esas ruinas,
Que calmabas amante mis ansias infinitas.
Que te cantaba el numen ele mis 1:imas precoces

Y oías las primeras confesiones ele amm·es
Avel'gonzaclas, tímidas, vacilantes y to1•pf:'s ....

Todo se trae consigo la oleada del recueL"do
Cuando remueve el fondo de aq uelclormiclo ensueño
¡Como la ola salvaje que se empina á los cielos
Llevandoensusespumasloque á su paso estorba,

Así, jardín sombrío, vieja ca&lt;;a ruinosa.

Os arrastran las olas del mar &lt;le mi memoria!
EDUARDO COLÍN.

La sangre nos Ya volviendo gradualmente
al cuerpo al considerar que un buen tanto por
ciento de la morta fülacl corresponde á los peY LA ESTADIS'rICA
lelrs qne csns tumhas qué los sepultureros
DE LA MORTALIDAD
caYa~1 con afán, encierrnn simples muñecos,
que esos mon11n1entos,Rtmtu0Ros los ui:ios, modestos loR otroR, eRas trucri; funerarrns, esas
Las reiteradas exhumaciones de pelPles qne
inf'nipcioneR piaclof'aR ó ticrnaR, Ron, no_ hohan venido verificándose, y las más numprn,:a.s
menajes del ,·indo á 1~ difunta &lt;.&gt;Rposa, 1~ del
aún que amenazan rea.li~a~s&lt;' á corto pla:-o,
huérfano al padre extmto, clel amante a s~
darán ocasión á un trabaJO mmenso de rectifiamada desaparecida, sino tan s6lo señales Yl·
caci6n estadística y llegarán á desvanecer, así
si bles de una ef'tafa y signos exteriores de burlo esperamos, la \:alum~ia que pesaba so~re
las sangrientas {t las Compañías de Segmos.
nuestra salubridad pública. Ya era extra.no;
Esta:-;, «de S('p:m·o,» no están contentaR y
en efecto, y casi rayaba en lo ~b,mrdo, que. a
a.un han claJo scñaleR de desagrado; vero en
una altitu&lt;l ele míts ele dos mil metros, ha~o
cambio qué satisfacción, y qué orguUo y q_né
las auras más tibias y el cielo más puro y 1,,aR
tranquilidad de conciencin para las Agencias
azul, que, por un lujo ele coqu?tena ha &lt;laclo
ele Inhumaciones, que ven prosperar ~u nep:?en engalanarse ele suntuoRas pmpu_r~s crepu~cio y elrvarse la cifra de sus transacc10nes sm
culares, lejos de florecer y '.le fruchtic~r la_ vique· en ello medi_e m_ucrte de h~rnhre_ ni pelida fuera tan efímera, hubiera ele extmgm~·se
gro para la proprn 111 para ln. ex1sfrncrn de los
ta~ pronto y hubiera de Rer ta1~ &lt;leRfavoral&gt;lr
RPr&lt;';- queridos!
nuestra estadística de la rnortahclacl.
Hay, en drC'to, un amargo rc1&lt;ahio y c:icrta
iiédicos, higieni:-;tas )' soriúlogos pe1:clían
profunda melancolía en el T&lt;'gorijatlo frotalos bártulos computando lo~ tanto" por ~10nto
miento de manos ele (]Uien redondi:'a su fortuformidables ele las ef\tadísticas mor~u9nas, y
na á costa de 1a Yida. humana, de qnirn miele
los gobiernoi-, los Con1-ejo~ ele Salubmlad -:,· los
la.s utili&lt;lacles &lt;1&lt;' su trabajo por los dolores 6
concejoR con «e», se arr~maban en ?br~s de
las ang11Rtias de los demás, y ele qui~n gm~a
saneamiento, se con~umrnn en mechtac1oneR
la RubsiRteneia á expensaR de la ex1stencrn
trascendentes á ese reRpecto, y la prensa sugeajena.
ría. medidas y rlesem·olvía proye~tos, así co_mo
Y cuando los agentes ele inhumaciones, los
las academias científicas hosq~teJaban_ explicaempresarios
de panteones, los sepultureros y
ciones y formulaban imputac10nes s111 lograr
loR fabricantes de cajaR ó de lápidas mortnoesclarecer el arcano.
,
.
riaR, por un capricho de la ¡,uertc _ó por la geHoy todo Re comienza a explicar y se va punial habilidad de una banda de timadores se
diendo compren&lt;ler. Esa.s muertes, en mucha
encuentran
de improviRo con que la demanda
parte .al _meno:;, son mucrtPs
pega'. rnt:e~de su trnbajo aumenta, su:; negocios prospetes camárna; no so1:, coi_no dec1a el ot10, ,r,e1ran y sus utilidades se acrecientan Rin necesidaderos» muertos,RinO s1rnp1es peleles, fo~ma~
dad de que la peste diezme l¡i población, ni
engañosas de cadfver, molcleaclas en ca.rton o
la epidemia siegue vidas ni amenace la proesculpidas en zompantle.

LOS PELE LES

1c

pia, deben sentirse &amp;'l~isfec~os de sí mis~os,
del fondo de su corazon tiene que surgir
sentimiento de gratitud y amor á los inven.
res que quitan á su trabajo y á su p~ofes1
todo cuanto tienen de amargo y de tn ste,
quitarle nada de cuan to tienen de lucrati
antes bien, acrecentándolo.
Si yo fuera artesano, sería fabricante,
tre, modisto, zapatero 6 mueblero de m
cos. Debe ser, es sin duda delicioso, tra
para hacer la. felicidad ajena, para propo
nar placeres y recreaciones dulces. Es ése
placer supremo y la noble satisfacci6n ~el
tista. Crear para que otros gocen, trabaJar
raque otros Yivan, aliar con ht dicha con:
la desgracia, con el placer contra el dolor, ,
la. prospcrida&lt;l contra la miseria, con la
contra la muerte; nada mús noble ni más
de. Ai::í se santifica el trabajo.
De estas altas f;ati"faociones estaban pri
rlos hasta ayer aún, los tristes artesanos d
muerte. Podían trabajar honrada, pero
alegrem('nte; con conciencia, pero sin
jo; entre las brumas ele la tristeza, mas ~o
jo las radiaciones de la. alegría. TrabaJa
llorando ó fmspirando, nunca riendo Y
tando.
Hoy laR cóRas han cambiado. Ya i-e P
llevar rn ÚRica de cuer&lt;la. á un entierro; C1
tarareando de Fatisfacción una fosa.j in
entre riS:1s y chacota una capilla ard1en~
los muertos. no son seres queridos que .
parecen, sino fortunas que llueven del
ya no plantean ante el espíritu los ate
res problemas del más allá, sino sugieren
sólo proyectos de inversión lucrativa, .
ele organización de tamaladas; ~·a no tí
en medio de la vida ese crespbn que .
enluta; hoy abren horizontes indefin1d
placer y de prosperidad.

Domingo 15 de Junio de 1902.

Mención en los Juegos Florales. •

Ednardo C'olfn.

Abajo temblorosas las mar¡raritas mustias
Tiritando de frío con sus hojitas juntas
Que elevaban al cielo como plegarias mudas.
Y vosotros de1·ruíclos, pes11clos paredones
Que os trasponía anhelante de pa,;i6n y ele goce
&lt;.;uando llegaba, lenta, la silenciosa noche ....
¡Ventana enflorecida de mohoso enrejado!
Hierros que al fin domaba la furia ele mis brazos;
Tiestos frescos y olientes ele tloriponclios blancos.
Y vosotras campánulas, azules campanillas,
Pedazos de aquel cielo extendido allá arriba,
Que subíais presm·osas á besar sus cortinas,
Que rozaban las luengas cabelleras flotantes
De los inmensos pinos y de los verdes sauces:
Y vosotras palomas, trovadores-fugaces,
Queerais la nota alegt·e de aquella casaauste1·a,
Desnuda y tenebrosa con su salas inmensas.
Llenas de santos viejos y de viejas leyendas.
¡Oh callado euiflcio, venerable convento!_
Relegado al olvido con su paz y su huerto,
Perdonado sin duda por la pica. ~el tiempo.
Y á. lo lejos; humeante y erizada de- torres·,
La ciu.dad adormida con. sus secos rumores ..
Y,todavía más lejos, en el confín, los montei, .. . •

CONFERENCIAS CIENTÍFICAS.
La Asociación del Colegio ~Iilitar ha inaugurado, eon toda solemnidad, la primera Reric ck las Conferc11cia;- Científicas que preRcrihE'n sus &lt;'~tatutos y que han de Yerificari::e
afio por afio.
m :-(tbmlo i &lt;lel aetual, con asistencia del
i,cñor Presidente de la República y de sus Secretarios ele Ifacil'nda, (imrra y Fomento, se
celebró la se;-ión de apertura de la serie, ante
una eRcogida concmTPncia. El Teatro del Con~en·atorio, que fué el loeal e;-cogido de antemano, esta ha primorosamente adornado.
El señor Ingenil'ro Ignaeio ele lri Barra pronnnciú un cntusia~ta &lt;liscurRó &lt;le apertura,
que fué escuchado con interés y que le Ya lió
aplausos y felicitaciones. Declaradas abierta:;
las Conferencias por el señor Presidente de la
Repú hliC'a, el Tcnirnte Coronel Do:-:. J ulián
Pacheco, á nombre del grupo de Infantería,
dió lectura á un ·importante eRtudio acerca del
uniforme de cm11paña que pref'cri ben los reglamentos mi Iitare~, !. de )n;- reformas &lt;¡UP es nec·t&gt;:&lt;a rio intrnducir en {•l.

�Domingo 1!1 de Junio de 1902

EL SB. LIC.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Honramos nuestras columnas
con el retrato del distinguido oaxaqueño, Licenciado Don Emilio
Pimentel, á quien la opini6n pública en Oaxaca, designa como
&lt;candidato á la primera Magistratura de aquella importante Entidad Federatirn, para. el pr6xiwo período constitucional.
El señor Pimentel se educ6 en
'SU tierra natal y, durante algún
'tiempo, desempeñó el cargo de
Secretario de Gobierno, con notable atingencia. En Méxir.o es
muy conocido como hombre de va
lía,· y los servicios que ha prestado á la actual Administración, ya
como representante de nuestro
país en el extmnjero, ya corno
Diputado, 6 bien como Presidente de la Corporación Municipal,
hablan muy alto en su favor.
Para ser un buen gobernante,
cuenta, pues, con los antece&lt;lenks más honrosos, y así lo comprenden, en Oaxaca, todos loR
que ele verns Re interesan por la
prosperidad de aqudla rica porción de nuestra República.
Su candidatura. se ha recibido
con marcadas muestras de Rimpatía por todas las claRes socialt&gt;s,
y los «clubs" no han vacilado en
acogerla con entusia~mo.

III
-Yette, tengo que hablarte.
-Qué hay, padre mío?
-Hay que uno me ha pedido tu mano ahora mismo ...... Un rico partido...... Yo he subordinado mi respuesta á la tuya, y quiero saber qué es lo que piensas.
Y ette se puso á temblar.
-De quiéfi, pues, se trata?
-De Christian, el hijo de mi VIeJO amigo
Claudio, el más rico hacendado de los alrededores.
Qué! Christian, el rico Christian pensaba
efi ella?
Ciertamente, era nn magnífico partido-un
partido en el cual soñaban las más hermosas
muchachas del pueblo.
Y ette gustaba charlar con Christian el día
sábado por la mañana: cuando antes de ir éste á la feria vecina, se detenía á tomar una copa de sidra, por tener pretexto de darle los
buenos días.
A esta sola idea: que él la había pedido, latía su corazón con violencia.
-Y bien, mignonne?
Iba á responder, pero repentinamente pens6 en Juan y en Pedro, asociándolos en su
pensamiento contra este nuevo pretendiente.
Los pobres morirían, era seguro, los dos,
como lo habían escrito!
La víspera había encontrado á Pedro, que
al verla, se puso como una amapola; además,
había creído distinguir más de una vez, por la
noche, ruido de pasos bajo su ventana, y oculta detrás de la persiana había adivinado la silueta de Juan.
Y su coraz6n, hasta entonces tan quieto, tan
poco hecho á las penas y decepciones, comenz6 á librar un combate rudo.
Desde hacía algún tiempo había soñado el
amor como la uni6n sencilla y dulce de dos
almas, sin amarguras, sin temores, y he aquí
que el amor se le aparecía como una cosa dolorosa, como una batalla que dejaba víctimas
sobre el camino.
Y sería ella, la pequeña Y ette, tan débil,
tan mignonne, la causa de todos estos dramas?
Pasada una semana de reflexión, como su
padre insistía en conocer su respuesta sobre el
asunto de Christian, baj6 la cabeza y dulcemente respondi6:
-A qué mentir, padre mío?-Me parece
que no sería completamente feliz! Esperad.
Christian al sábado siguiente no pasó, afligido sin duda, y, por su parte, Yette llor6.

Va á sus sienes, las que viste
la patria con sus laureles,
el aura que en los verjeles
ronda como un alma triflte.
En su pupila, que asoma
cual un signo de pureza.,
hay del le6n la nobleza
y el candor de la palon13 ...
¡Gloria al bardo! ¡Salvas de oro
ríndale el sol con sus cintas,
y vierta nacáreas tintas
el iris con su tesoro!
Cuando en el llano desierto
le ofrezca sombra la palma,
un heRo imprima en su alma
la gloria del héroe muerto!
Que ¡ay! el bardo necesita
para que su canto vihrr,
admirar la patria libre
en su grandeza infinita;
Y como dej6la esclaYa,
para obtener albedríos,
ungir su lira en «Dos Ríos"
y jurar en «Punta Brava»
¡Gloria al bardo! ¡Salvas de oro
ríndale el sol con sus cintas,
y vierta nácareas tintas
el iris con su tesoro!

Retorna lihre el poeta:
al pisar el patrio suelo,
brinda á la región del cielo
sus perfumes la violeta.

Como su nombre pequefio, contenido en una
sílaba, en un soplo casi, Yette, de diez y ocho
años, era una niña fresca y graciosa, las manos
finas, la boca mignon, pero sus grandes ojos
rasgados- - dos luceros-iluminaban radiosamente su rostro y hacían á Y ette tan linda,
tan linda, que, por todo el pueblo, hasta las
mujeres, cuando la encontraban, se volvían encantadas y murmuraban:
-¡Miradla pasar: es la primaveral Esta primavera estaba hecha apenas de gemas y retoños; ninguna flor de amor había abierto en
este nuevo y pequeño corazón.
Yette nada conocía de la tierra si no es que
había sobre la tierra sol, canciones y alegría.
Desde por la mañana hasta por la tarde se
la oía cantar, y en su morada, dichosa por
ella, su risa era una continua cascada de notas
ligeras.
-Hija, decían los vecinos, una niña tan
preciosa como tú, no debe casarse más que con
un rey.
-¡ Dejadla! ¡dejadla! gruñía su abuela. Ella
Re casará según su coraz6n. E1-o será lo mejor!
.Una mañana de abril, Yette recibi6, por
mensajeros misteriosos, dos cartas, una azul,
la otra rosa.
En la primera le decían morirse de amor
por ella. En la segunda, le juraban matarse
si no quería conceder su mano.
Los bellos ojos de Yette se velaron.
¿Era eso el amor?
En el fondo de su coraz6n, alguna cosa de

Y cuando muy tarde, Yette qued6 dormida,
su elecc16n no estaba hecha todavía; allá, en
el fondo, sin darse cuenta, á cada uno concedi6 un pedazo de su coraz6n.

Y mezcladas con los trinos
de las aves, nuestras brisas
ráfagas son de sonrisas
entre aljófares divinos!

LA Vtl'EL'l'A DEL :BARDO.

I

EL :MUNDO ILUSTRADO

Rasg6 ígneo rayo las brumas:
de blancas nubes circuido,
el sol es un rey dormido
en albo diván de espumas;

B■ILIO PIIEllTEL.

MIGUEL

COYULA.

Habana. - Abril 1902.

extraño, de incierto, pero muy dulce, acababa
de vibrar.
Y la preciosa Yette, que antes s6lo pensaba
en reír, ahora soñaba ........ .

II
El autor de la carta azul, era Juan, un
guapo mozo de fino mostacho. Nunca había
hablado á la joven sino de cosas indiferentes,
pero repentinamente su memoria Re ilumina y
recuerda sus enrojecimientos súbitos, sus maneras torpes, sus miradas cor1'fusas cuando se
encontraba cerca de ella.
¡El!. ... .. ¡.Juan!. ..... por rnari,lo!
Yette sonríe; dt&gt;spués maquinalmente-desgarra la carta eh pequeños pedazos, que se esparcieron sohre t&gt;l suelo.
-¿Después de todo, piensa, por qué no?.....
Pero aún tenía en la otra mano la carta á
mrdio abrir.
Estaba firmada por Pedro, un joven del
pueblo cercano, pálido y blondo, muy estimado; muchas veces la había encontrado en casa
de unos parientes, pero jamás habían cruzado
un largo diálogo.
.
El también la amaba en verdad, y tanto,
que era capaz de c~meter una locura si no ·
consentía en ser su esposa.
'
¡Casarse!. ..... ¡ya!
Pedro no le disgustaba. Al contrario, le parecía bueno y sencillo; ¿no sería un goce encantador el de asociarse á .su vida?
¿Pero, entonces, .Juan?
Y ette desgarró la carta rosa lo mismo que

había hecho con la azul, y sus despojos se
mezclaron en la alfombra.
La pobre niña se encontraba aturdida.
¿Qué hacer? ¿Qué pensar? ¿Sería necesario
responder?
Yette repasa en su memoria todos los acontecimientos de toda su vida; jamás había causado un daño á nadie, y siempre había procurado mostrar,:e buena y caritativa con todos.
La abuela pasaba.
Yette corri6, le enlazó al cuello los brazos,
y le preguntó tímidamente:
- Qué habrías hecho si en el mismo día y
por distintos lados te hubiesen dicho que te
amaban?
La abuela, estupefacta, lleva la mano á sus
anteojos para estar bien segura de que es i;u
pequeña Yette la que hablaba así:
-Señora! mignonne, lo que yo habría hecho ...... es bien sencillo ...... Me habría preguntado á quién de los dos amaba.
Bella solución! Cuál de los do~? Pero Yette
no sabía nada. Los dos le parecían mu,v gentiles _y le hacía.1), después de todo, gran honor
pensando en ella.
Aquella noche no d urmi6. huscando una soluci6n á tan grave problema.
Tal vez Pedro sería el más serio? No era
Juari el más simpático?
-Sí, á fe mía! Juafi vale más; tanto era
así, que hasta pudo pensar en ca~arse, idea
que hasta entonces no le hahía ocurrido.
Pero qué diría Pedro? No había hablado
de matarse si rehqsaba? Hi~bría que dejarle
m.orir?

IV
Estaba más bella que nunca; sus grandes
ojos habían tomado una expresi6n de tristeza
que le caía deliciosamente.
Después de Pedro, después de Juan, después de Christian, otros vinieron que la amaron y se lo dijeron.
Ella habría querido dar su corazón á alguno,
vivir, con un c,1mpañero bueno y agradablP,
años venturosos; pero la atormentaba i,in cesar el pensamit&gt;nto de que otros pudiesen sufrir por ella!
Al menos, en tanto que ella no dijera definitivamente «no« á ninguno, todos ellos tenían
el derecho de esperar.
Y con esta idea, no se decidía. A cada uno
concedía un poco de su ternura dulce y agradecida.
-Es extraño! decían las gentes, la pequeña
Yette no se casa! No será, sin duda, por falta de pretendientes! Vuelve la espalda á todos
los muchachos del pueblo.
-'Tal vez ama. Pero á quién?
Nadie lo sabe.
Pasa el tiempo. Christian se había casado,
y hay que agregar que ricamente.
Pedro no se había ahorcado ni echado de
cabeza al río. En lugar de esto, acababa de

•

celebrar sus esponsales con una. de sus primas.
En cuanto á Juan, no abandonaba un momento la taberna.
Y ette había sabido todo esto, y cada vez había sufrido por ello. Había creído en la palabra de cada uno de ellos, y cada uno de ellos
se había llevado un poco de su corazón. Otros,
después de juramentos de amor eterno, se habían ido sin volverse á acordar de su palabra.
-Lo ves, Yette, decía la abuela, has hecho bien en no decidirte; el amor de los hombres no dura una hora!
V

Un día se esparció el rumor de que Yette
estaba mala, bien mala. La nueva corri6 de
puerta en puerta.
Por la noche viéronse deslizar sombras hacia la casa donde la joven habitaba. Eran los
enamorados de Y ette. Cada uno de ellos la
había pedido en matrimonio y cada uno de
ellos había recibido la misma respuesta in.cierta, eugañosa. Pero era tan bella, tan bella, que á su pesar la amaban siempre en el
fondo de su corazón.
El mismo Christian vino oculto en una
gran hopalanda para no ser reconocido; no era
feliz y sentía á Y ette.
Pedro había roto sus esponsales; el recuerdo
de Y ette estaba vivo en su alma.
Cerca de la puerta estaha también Juan,
que había desertado aquel día de la taberna.
Pero ninguno osaba entrar.
Se miraban con desconfiahza, celosos unos
de otroi;,, pareciendo comprender por qué estaban todos ahí.
Al fin uno de ellos tocó á la puerta.
Una voz triste responde:
-Dejadme, mi pobre Yette se muere!
El viento soplaba cruelmente. Era porque
fueteaba sus rostros ó por otra causa? ........ .
Estos hombres lloraban.
En la casa se oy6 al fin un gran grito.
-Ah! todo ha concluido, dijo Christian.
El viento soplaba con más violencia.
Cuando se les permitió entrar, Yette reposaba en sus blancas vestiduras, con un haz de
flores en sus brazos. Sus grandes ojos, aquellos que habían hecho que la amasen tanto,
estaban cerrados. Solamente su boquita entreabierta conservaba aún una sonrisa.
Los j6venes, descubiertos, penetraron suavemente en la estancia.
-De qué ha muerto? preguntó uno de
ellos.
La abuela no respondió, pero una voz misteriosa murmuró:
-De amor tal vez!
Entonces la abuela, que sollozaba en un rinc6n de la pieza, se levanta, toma el ramillete
que reposaba en los brazos de Y ette, y sin hablar, di6 una flor á cada uno de aquellos j6venes.
Traducción especial de ·•El Mundo Ilustrado."

DE PAUL VERLAINE.
Lasombrade los árboles, como el va.por se pierde,
De los tortuosos ríos entre las brumas densas;
En tanto que en el aire, sobre el ramaje verde,
Las tórtolas se quejan.

Viajero: ¡cuántas veces el pálido paisaje
Te vió· á tí mismo pálido como la sombra aquella,
Y cuán tristes gemían en lo alto del ramaje,
Tus ilusiones muertas!
'J,'OBÍAS IJIMÉNEZ,

Domingo ló de Junio

a6· ~02.

POPOCA TEPETL.
El rey de Espafia concedi6 á Diego de Ordaz que llevara en uno de los cuarteles de su
escudo la figura majestuosa del \'Olcán que
asoma su testa blanca por entrn las nubes que
en Primavera se levantan á pasear por los horizontes del Valle mexicano. Y fué que el audaz aventurero trep6 hasta la cima de la nevada montaña y encontró en ella el elemento
para fabricar la pólvora que había de cohquistar el pasado poderío.
El escudo de Ordaz se horró en todos los
recuerdos, y la quebrada. silueta de la montaña, luce en otro cuartel que tiene por fondo
el azul de los cielos.
Un aeronauta me cont6 que en su vida de
arriesgadas excursiones jamás había visto más
hermoso valle que el Valle de México y que
era innarrable la impresión de paisaje que le
prestaba la presencia de las cimas nevadas.
Es seguro que no mentía el aeronauta: es
atractiva y muy atractiva la vista del horizonte hacia donde quedan el Popocatepetl y el
Ixtacihnatl; parecen majestuosos desposados,
que de pie sobre la verde alfombra del Valle,
se envuelven en las hubes de incienso del gran
templo ..... .
¡Lástima que en estos últimos días las miradas se hayan vuelto con ansiedad y desconfianza hacia la espléndida pareja! Decíase que
el «var6fi" nos amenazaba, que rugía sacudiendo un penacho de humo, que ... el Monte
Pelée le había causado celos con su triunfo de
exterminio é iba á probar si su poder era tan
grande como el del gigante homicida de la
Martinica.
Afortunadamente nada hay por ahora menos cierto; el Popocatepetl no presta su boca
de fuego para que la c6lera de la tierra enferma bata contra la placidez de la vida y plante banderas negras por doquiera.
Lejos de ello, el Popocatepetl tremola un
penacho de humo blanco en son de saludo á
la pureza de nuestro cielo. Así lo dicen los
tranquilos habitantes de los pueblecillos que
se recuestan en la falda de la montaña. Cuando se les pregunt6 si desconfiaban del gigantesco vecino, volvían una mirada casi cariñ.osa al volcán y sonreían diciendo:
- Mírelo usted, está tranquilo ........ .
Aquella buena gente ama á la peligrosa
montaña, no cabe duda; la aman quizá por su
belleza, porque les manda am bien.te fresco,
porque sus nieves deshechas son caídas de agua
y riachuelos, y vida de la vejetaci6n y alegría
del bosque.
Oh! si el volcán les jugara una mala partida ...... l con cuánta tristeza veríamos la muerte de la risueña comarca! El pueblecillo de
las casas blancas y de los techos rojos; la aldehuela que parece que está postrada ante el
santuario donde la devoción guarda una imagen venerable, desaparecería triste, muy tristemente. Pero, ya lo hemos dicho, el Popocatepetl no «piensa" por ahora azotar á los que
lo quieren; si la tierra se conmueve con una
enfermedad formidable, si la serie de catástrofes de estos últimos tiempos ha despertado hipótesis y teorías que ya s61o vivían entre los
renglones de los libros de la ciencia étnica,
nuestro suelo no sufrirá la confirrnaci6n de
esas teorías, ni la realizaci6n de esas hipótesis, ni el grado de fiebre de la enfermedad
formidablé.
Y después de esta satisfactoria promesa, que
siga el pueblo, sin temores, contemplando la.ti
hermosas puestas del sol que la terrible erupci6n del Pelée nos dejó como espléndida herencia; nuestro Popocatepetl no mandará ú
otros hemisferios un regalo semejante.
Hay que ir á hacerle una visita de agradecimiento; yo ya vengo de allá y lástima que
el buen viejo no tenga manos, sería oportuno
estrechárselas.

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EL MUNDO ILUSTRADO

.IDL JfU.NDO ILUSTRADO

Domlngo 15 de Junio de 1902.

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Domingo 1 á de Junio de 1902

princesas &lt;le la casa real ascendieron á una
plataforma levant..'lda enfrente de la localidad
de Jm; senadores, diputados y ministros de Estado. Los in \·itados extranjeros tomaron asiento á la derecha de los personajes reales, que
se sentaron en cuatro sillones dorados. A la
izquierda del rey estaba una mesita dorada,
donde se encontraba m1a biblia y un crucifijo ele plat.c'l., y á la izquierda el cetro y la corona de pedrerías costosas.
Al entrar los personajes de la comitiva, torlos los presentes se pusieron de pie, sentánclo;;e después á indicación de la reina. Entonces el presidente &lt;le las Cámaras, Sr. Vega de
Armijo, se acercó á la mesita y elijo al rey:
u8eñor: las cortes reunidas por orden de vuestra augusta madre, la reina regente, se han
reunido para tomar de vuestra Majestad el juramento que, conforme á la Constitución,
har~is, de mantener la Constitución y las lcVt'S. »

Salida de Alfonso XIII rumbo á la Cámara de Diputados.

La Jura de Alfonso XIII
La nota culminante de lo,; último;; clías en
el m 1.mdo puropPo. fué, ;;in ümla, a lgnna, la ('O·
ronación de S. ~r. Alfon!'O XIII, lll11mtdo á
regir los destinos de su pní;;, conforme á la
Constitución del reino.
Tan grande ha sido la re;;onancia de c:-te sucei;o, que no sólo la prensa espai1ola, i-ino la
de todas las naciones principales del Viejo
Continente, han llenado sus columnm, con l"f'·
latos de los regios festRjoi=; y con ilustraciones
que representan los distintos actos á que ci=;tuvo presente el joven monarca.
No hay para qué decir que los ei=;paíioles,
como vulgarmente se dice, echaron la casa por
la ventana, en ocasión tan solemne, y que la.
afluencia de provincianos superó en Madrid á
los cálculos hechos para dar hospedaje ÍI los
miles de visitantes que invadían calles )' plazas, ansiosos de arlmirar los edificioi- cubiertos
con ricas y artísticas colga,duras, los brillantes
desfiles de las tropaf:, y el paso de Don Alfonso XIII y su comitiva.

***

1

t1
1

11

El 17, día en que el Rey entró en su mayor
edad, estaba ya terminado el suntuo;;o adorno
de las calles, consistente en multitud de. banderolas, guirnaldas, festones y valiosn.s tlraperías en que predominaban los colores amarillo
y rojo. Una soberbia instalaeión ele alumbrado realzaba, por la noche, el soberbio golpe
de vista que ofrecían las callef:, en donde se
lernntaro11 plataformas destinadas al pueblo.
LA PROCESION REAL.

f

Se formó en la Plaza de Armas para seguir
de allí rumbo á la Cúmara tle Diputados, clonde el Rey debía prestar el juramento dt· fidefülad á la Constitución.
F,l de:.;;filc fué un magnífif'O e.'-pectáculo. YarinR hemlrlos á caballo alirían la mareha, s0gnidoR por una banda, montada tamhién.
l'almlleran~os rev0:;ticlos con ricus trajcR de
col01es, conduda11 los corcl'lrs. Trns los nin
cero:&lt; y los cahnllos de hatalla del 1·P_r, nHH·
chaba un escuadrón, luciendo uniforme"' Yistof'Ísimos, y que era el que precedía ú los carnmjes.
Los cochero,; y latayos portaban los uniformes de eRtilo Luis XVI, bordarlos de oro v
plata, con las armas de las familias nobles del
reino. El primer carruaje e,¡:a tirado por caballos negros, y llevaba en su interior cuatro
maestros de armas.
Seguían el coche del gran chambelán de la

corte y lns de lo.: grande;; tle E,-paiia. Las infantas babd y Eulalia ocupahnn el &lt;'iguientP, que iba separado. por un pelotón do 1:t
guardia real, del que ocupaban los Príncipes
tle Asturias, cuíiado y hermana del rey. }':;;te
carruaje t•stab1t decorado &lt;le una manera magnílka.
l'n lujoso carro de caoba, vacío, tirado por
ocho hrrmosos caballos C.'lRtañof:, que conducían seis palafreneros, continuaba la serir, estando dedicado á preceder directamente al
coche real.
En éste, además del rey Don .Alfonso ~- de
la reina Cristina, iba
la infanta 1Iaría Teresa.
Tiraban del carruaje ocho cahallos grises,
con penachos de plumas de aYestruz y ricas guarniciones de color rojo. Los oficiales
&lt;le la casa del rey y un
cle,-tacamento de guardias, cerraban lacomi...
tiYa.
Durante el desfile,
desde las puertas del
Palacio hast..'l.la Cámara &lt;le los Diputado,:,
f'l joven monarca fué
.
ohjeto de innumerahlcR 1uuestras de simpntín..
A la llegada, una comisión de doce sena&lt;lorPR -:,· doce diputad0:,
rcei hieron á 8S. ;\DI.
Pll las gradas del edifi ci u. rcYesticlas de ter- ,-·""!',
cio pelo rojo y oro, ,\'
prccccliclos por los maC1'ro:-;, pasaron á laf:
antf',;al:if:, que estaban
] !(,na;; de cortcsanoicn rigurnso traje ele
etiqnrta, luciendo lns
conrlecoraciones Y lo,&lt;;
uniformes IoRdipl~rn-,á--ticos y militares rle alta ~ratluaci.ón.

· El Sr. Armijo sostuYo enfrente de 8. M. el
libro donde se encuentra la. fúnnula dd juramento, mientra;; que el rey ponía su mano derecha en la biblia, diciendo: «.foro por mi
DioR mantener la Conf'titución y las leyc,;;.
Si tal hiciere, que Dios me lo recompeni=;e. Si
no lo hiciere, que DioH me tome cuenta.»
Durante el juramento, todos habían permanecido en pie, scntún&lt;lose cuando el rey lo
hubo hecho en el trono. Ent011ces rl p'residentc de lns Cortes dijo: «Las Cortes han recibido el juramento qne lmbéis hecho, de
guardar la C0nstitnciún y las leyei=;. &gt;&gt;
En el mismo momento se dispararon 21 eaíionazo,:, anunciando el juramento.
LA JARRETERA.

ron motÍ\·o del f:uccso de la. coronaeir.n, el
n•v Eduardo VII confirió Í1. Alfonso XIII las
co.mlecoraciones de la orden de la Jarretera
comisiopando al Duque de Connaught par;t
imponérselas en su nombre.
La ceremonia reYistió la mayor solemnidad.
La imposición se verificó el 16 de Mayo.
Acompañado el Duque por los miembros de
la embajada especial que se nombró para que
presenciara las fiestas de la coronación se presentó en Palacio, donde le esperaba rny, la

..

:1

El momento de la "Jura".

rei11a madre, los infantes y p rí ncipes de AHturias.
•
El embajador ei;;pecial lPyÓ un diseurso·en
que se declaraba el nombramiento hecho en
favor del rey Alfonso por el rey Eduardo de

l

,·

1

Inglaterra, &lt;li,curso al que contesté, el monare~ e~p~~ol con otro, di~ndo las gracias por la
~hsün~1?)1. Acto contmuo, Ee procedió á la
1mposH·1on de la Jarretera, que es el distintiYO de la orden y que está formada por una
liga de forma eRpecial,
con una inscripción,
una banda azul obscuro y una placa.
Los acompaíiantes
del duque de Connaught fueron los entargaclos ele llernr estai- in~ignias, que entregaron al re,v A lfon1-0 en medio de las ceremonias de e!'tilo.

Poeó despué;: se Yerificó la imposición de
1,lf: condecoraciones
que forman el distinti,·o ele ln orden peffa
de los Agclas, y en la
tarde, el príncipe Eugenio de Sueóa, en reprcsentaci(m del rev
Osear y por encar¡¡.o
especial de este soberano, hizo la imposición de las insigniaR
de Já orden real de los
serafines. El discurso
que pronunció el príncipe con este motiYo,
estuvo lleno de fra,-es
halagadoras para Es·
paña y para su joven
rry.

~

'
f!ii

,,.......... .

LA JURA.

El rr.'·,~ia rrina regente, los príncipes y

El carruaje real á las puertas del Congreso.

El Duque de Connaught imponiendo á Alfonso XIII las insignias de la Or den de la Jarretera.

La Princesa lealriz de Borbón,
"Cn 1lra111útico incidente acaba ele conmover
~l barrio n~á~ populoso de Roma. Bajaba una
JOYen prec1p1tadamente los eRcalones que conducen al muelle del Tíber, cuando de pronto
;:e la Yió arrpjari=;c al río. Felizmente el arrojo
de un guardián municipal pudo salvarla.

Beatriz de Borb6n.

Aquella joYen desesperada, era nada rnenos
que la princesa Beatriz de Borbón, casada con
el príncipe Fabricio :Mássimo, de una de las
más ilustres familias de Italia.
La princesa es hija de Don Carlos de Borbón y de su primera esposa, y hermana de
Don Jaime.de Borbón.

�....
lJonúngo

15

de Junio de 190~

EL MUNDO ILUSTRADO

1!1t :MUNDO lLUS'rRAllO

parcían por doquiera su claridad, y, de lejos,
la Habana parecía esfumarse envuelta en los
tintes de un hermoso crepúsculo.
Los edificios particulares y los del Gobierno estaban también vistosamente adornados:
aquéllos con suntuosidad, y éatos con la más
severa elegancia. Puede decirse que durante
los días de las fiestas no hubo casa, por más
humilde que fuera, que no se encontrara em•

~a dn6epen6encia 6e f8u6a
,El entusiasmo con que la Perla de las Antillas celebró su advenimiento á la vida de los
pueblos libres; la magnificencia con que recibió á su primer presidente, regando á su paso
palmas y laureles, y las inequívocas muestras
que ha dado de su alto rúvel intelectual, harán, sin duda, que el recuerdo de las fiestas

dirigido correspondencias amplias, en que se
resume todo lo que, de principal, hubo en las
fiestas, y por las descripciones que haj,hecho
la prensa, podemos calcular, no sólo hasta
qué punto llegó el entusiasmo, sino también
hasta qué grado se derrocharon el buen gusto
y el sentimiento artístico.

Domingo t 5 de Junio de 1902

Contaron sus tristezas, tiernamente,
Sus ligeros amores, su pasado,
Y solloz6 una música doliente
Jijn ttn tono menor, policromado.

1

•

~

Arco de los vecinos de la calle de Obispo.

arcos triples; los del medio con el nombre de
algún combate, y en los de los lados con nombres de generales cubanos.
L:1. plaza del Vapor estaba también muy
bien adornada: todo uniformemente.
El arco de la plaza de Albear, fué de lo más
notable y lo dedicaron los vecinos de la calle
de Obispo á la República cubana.
Entre otros arcos triuntries merecen citarse
por su belleza el del Cuerpo de Bomberos, el
del Ferrocarril de Yillanueva, el de la Compañía de seguros «El Iris,» el del Partido Nacional y el de los vecinos de la calle de Muralla.
Fácil es comprender, nos dice nuestro corresponsal, el aspecto que presentaban las
avenidas más céntricas durante el día: un mar
de gente se agitaba en ellas haciendo casi im posible el paso de .les carruajes. Por la noche,
el golpe de vista era encantador: millares de
luces de los colores rojo y azul y blancas es-

Monumento A la República, en la Calzada de Monte.

Arco de los Bomberos y monumento i Martí, erigido por el barrio de Tac6n.

lle mayo, perdure en los anales de los grandes
regocijos americanos.
Todo lo que en aquella preciosa Isla, llamada á los mejores destinos, significa aliento y
vida: el comercio, la industria, la agricultura
y los grupos intelectuales, sin distinción de
partidos ni de clases, llevaron en ese día á los
altares de su patria un voto y una ofrenda:
el voto de vivir siempre unidos para su felicidad y su engrandecimiento, y la ofrenda que
parte del cora:zón y se traduce, ora en una lágrima, ora en un pensamiento, ora en el g:1.llardete que luce al sol las galas de sus colores, prendido á la humilde ventana del obrero ó á los altos remates de los palacios.
Nuestro corresponsal en la Habana nos ha

Lo que había más que admirar en aquella
orgía del entusiasmo-nos dicen de la Habana,-era el aspecto que presentaba la ciudad
revestida con todos los atavíos de una belleza
incomparable. La ciudad es ahora-contra lo
que era hace cinco años-una población completamente aseada y llena de encantos.
Las calles, casi en su totalidad, se en contra han lujosamente adornadas con cortinas, ban-

una armazón con los colores nacionales en la
parte superior y formando una especie de bambalina.
Bombas de colores rodeaban cada uno de
esos pequefios arcos, estando asimismo iluminadas casi todas las fachadas de las casas.
En la Puerta de Tierra ó sea plazoleta de
Ursulinas, se levantaba el espléndido y majestuoso arco que los vecinos de dicha calle de
la Muralla dedicaron al primer presidente de
la República de Cuba, según la inscripción
que ostentaba.

pavezada con festones y banderolas: el rojo,
el blanco y el azul, la enseña cubana, estaban
en todas partes.
En la imposibilidad de dar á nuestros lectores fotografías de todos los edificios principales y de los arcos, nos limitamos á reproducir las que ilustran estas planas, con la certeza de que, para formarse una idea de la suntuosidad de las fiestas, son por sí solas suficientes.

1

.

Ella también sufría: femenina,
Se enamoró de un son, nunca escuchado,
De un acorde de luz adamantina,
Y lloró con su música divina
En el tono menor policromado.

/

Arco de la Empresa del Ferrocarril de Villa nueva.

derolas y luces eléctricas y de gas, de formas
caprichosas.
Todas ri valizabatÍ en gusto y magnificencia.
La de_ la calle de la M~ralla era, sin disputa,
la meJor de todas, eubierta de cortinas v banderolas. A. cada cinco metros se levantaba

Arco de la Compañia de alumbrado de
gas, en la Calzada de La Reina.

La guitarra lloraba, dulcemente,
Y en sus combas vibrando el encordado,
Sollozó aquella música doliente
En el tono menor, policromado.

r=-.---

JUAN

R. ÜRCI.

i

Arco de la Compañía "El Iris", en la
plaza de San Juan de Dios.

Arco de los vecinos de Muralla, en Mo nserrate.

Arco del Partido Nacional,
frente al Teatro Alblsu

Tenía la bandera cubana á ambos lados por
las dos caras, hecha toda de luces eléctricas
varios escudos de las repúblicas americanas
el español. Además, una matrona que representaba á Cuba.
Después de este arco, se veía el de la calzada de la Reina, frente al parque de Colón.
Era de madera y ostentaba el retrato del'.señor Estrada Palma.
·
Toda la calzada de Galiano estaba llena de

y

La calle de Muralla, vista desde la de San lgnaclo,

Un negrito muy popular en la Habana.

�Et

MUN.00 ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 25.

MÉXICO, JUNIO 22 DE 1902.

Subscripción mensu11/ forRneo, $1.50
Tdem. l&lt;lcm. e11 ¡,, t..·uµ1t1;t1. ,, 1.2{j

Director: LIC. R,U 'AtL Rn~ &amp;PINDOU.
Oercnlc1 llJlb Rtllb &amp;PINDOLA.

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SERA CORONADO EL 26 DEL ACTUAL.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Et

MUN.00 ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 25.

MÉXICO, JUNIO 22 DE 1902.

Subscripción mensu11/ forRneo, $1.50
Tdem. l&lt;lcm. e11 ¡,, t..·uµ1t1;t1. ,, 1.2{j

Director: LIC. R,U 'AtL Rn~ &amp;PINDOU.
Oercnlc1 llJlb Rtllb &amp;PINDOLA.

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SERA CORONADO EL 26 DEL ACTUAL.

�Domingo 22 de Junio de 1902.

CABTA A 'UH POETA

Los versos de Enrique Torres Torija.
Mi querido Enrique:
Llegaron á mí los versos de usted como van
las abejas al panal: cada uno con su gota de
miel. Los he leído todos; he releído algunos,
y como son tafi juveniles y frescos, me han
dejado una tranquila impresión en el espíritu y una buena sonrisa entre los labios.
Los poetas así, como usted, que abren su
pecho- un joyero de ingenuidades - para
mostrar sencillamente lo que poseen; los poetas que no alardean de saberlo todo, de sentirlo todo, de llevar en el alma visiones proféticas y sublimes secretos, los poetas delicados y humildes, que pasan entonando en voz
baja su cancioncita tierna y dulce, sin más
esfuerzo que el que hacen los pájaros para
abrir las alas y las flores para abrir las corolas, me causan una amable y sutil emoción
de bienestar, que se parece mucho á la que
experimento cuando me extasio mirando jardines solitarios.
Hago yo en libros como el suyo, lo mismo
que en esos jardines: me pongo á pensar en
cosas mías, muy intimas, muy escondidas,
muy frágiles pequeñeces de la vida; granos de
oro de la felicidad que guardamos avaramente, por el temor de que la realidad grosera
y prosaica nos las eche á volar de un soplo.
Sí, estos libros son los que sirvE&gt;n para las auto confidencias, para las remembranzas.
En el de usted, hay una deliciosa sinceridad casi infantil. Es un libro que huele á rosas. No es usted un complicado, un refinado,
un morboso; es usted un joven, es usted un
poeta. Y con esos dos supremos y divinos dones, como con dos prodigiosos talismanes, rima usted armoniosamente, sin rebuscamientos ni pompas, los latidos de su cora2ón, y
realiza el milagro de acordar con la suya la
palpitación de otros corazones.
La inspiración de usted sube con dos alas,
la del amor y la del dolor; sólo que su dolor
no es desesperado, no es voraz, no es iracundo, no es el ala recia de un buitre, no golpea
el aire y sube hasta el sol con enfurecimientos de rapifia; es un ala de paloma herida
que vuela toda trémula con desfallecimientos
de angustia, y el amor no es tampoco ala de
aguila que de una sacudida aE&gt;ciende hasta las
confusas lejanías; es un ala de ruiseñor: Re
abre en busca del granado que sombrea el balcón de J ulieta.
Usted se queja con 1n, alta resignación de los
creyentes:
Vengan las amarguras! no tt&gt; importe;
mírame; yo sufrí las asechanzas
del destino, las sufro todavía;
pero sus rudos golpes rio me dañan.
Así debes vivir; conserva siempre
para el combate las mejores armas,
y no llores jamás tu desventura
si te vuelve la suerte las espaldas.
Ten fe, como la tengo, hermano mío,
y también como yo, ten esperanza.
Usted ama con los éxtasis puros de loR idealistas:
Ojos de negro azabache,
Ojos de amor infinito,
Ojos de inmenza dulzura,
Ojos lindos;·
Yo los quiero, yo los amo,
yo los sueño, yo los miro;
y en el fondo de mi alma,
santuario de mis cariños,
esos ojos de tu rostro,
esos tus ojos magníficos,
tienen su altar y su culto,
su adoración y füS himnos.
He aquí, mi querido Enrique, su alma de
soñador, suave y exquüüta, diciendo, bellamente, las rlos eternag tri vialidades de la exigtencia: sufro, amo.
Los versos de usted, si carecen en ocasio-

EL

EL MUNDO ILUSTRADO
nes de adorhos.líricos y atavíos platerescos,
tien~n, en cambio, una fragancia primaveral,
que es el vago perfume de su poesía.
Una ruborosa y velada tristeza envuelve el
libro. Es una tristeza romántica, melancólica,
aterciopelada. Es más bien melancolía que
suspira y que por momentos quiere llorar.
¡Ah, buena compañera de los veinte años,
inspiradora de las primeras elegías, te conozco! Eres la musa blanca y pálida de los poetas jóvenes; les dictas las más bellas estrofas,
los sumerges en los más azules ensueños ..... .
Y bien, Enrique; aquí quedan sobre mi mesa de trabajo, llena de papeles burocráticos,
los versos de usted. Muchas gracias. l\Ie sonrío, porque pienso: quizá por equivocación sucedió que estas lindas mariposas se detuvieron
en los zarzales de mi vida.

.Cuis {;. Urblna.

L.A NOVE:L.A~POKMA.
El alma humana es como la mar, no deja
el lugar á las arenas sino para volver más
profunda y más agitada hacia otras riberas
que invade y que fecunda.
En el siglo XIX, ella se refugió al principio en la música. Beethoven, Weber, Mendelssohn, Shumann, Berlioz, Chopin, y después, y por sobre todos, Ricardo Wagner, fueron los intérpretes de esta vida interior que la
Filosofía y la Literatura desconocían cada vez
más. Bayreuth fué, ante todo, el teatro del
alma, del alma sufriente, militante y triunfal,
fuera y por encima de todas las convencioues
y todas las contingencias.
Hacia el mismo tiempo, dos grandes escritores septentrionales, Enrique Ibsen y León
Tolstoi, genios severos é inquietos, renovaban
el espíritu del drama y la novela, haciendo
penetrar en ellos el cuidado de la vida interior. Ese mismo cuidado, minando poco á poco los viejos dogmas y los viejos prejuicios,
llevaba un gran número de espíritus jóvenes
á la concepción religiosa de la existencia, bautizada con el nombre de neocristianismo, y
penetrando en la democracia, le asignaba, de
más en más, como ideal, la creación de los héroes y la formación de una «élitei, espiritual,
profetizada por Carlyle, Emersson y Schuré.
Y es esa literatura del alma la que bajo los
diversos nombres de Simbolismo, Misticismo,
Idealismo, hau ilustrado con sus nombres
Maurice Mmterlinck, Henry de Regnier, Gabriel Sarrazin, Gabriel Trarieux, Louis de
Cardonell, Eugene Hollande, Fernand Gregh.
En el arte, como en la naturaleza, las formas no son sino figuraciones de la vida. Para
que la forma se renueve, basta que la vida sea
renovada.
A medida que la atmósfera idealista modificaba para la Europa las condiciones de su
vida interior, la forma de los géneros evolucionaba tan. bién.
En 1894 Gabriel Sarrazin publicaba las «Memorias de un Centauro;,i en 1895, Gabriel
d' A.nnunzio escribió las «Vírgenes de las Rocas i" Edouard Schuré, «el Angel y la Esfinge ;n
y en 1896, G. Sarrazin escribió «El Rey del
Mar.i&gt;
Esas cuatro novelas, bastante desdeñosamente acogidas, salvo una, por la gran crítica
y el gran público, pero festejadas por una
«élite," constituyen las primeras manifestaciones, osémoslo decir, los primeros modelos, de
lo que se puede llamar la novela del alma, ó
mejor, lo que debería llamarse la NovclaPoema.
J. l\I. VARGAS YILA.

.:ircsno

ILUS'l'RADO

EL SB. MAGISTRADO

EL OTRO CANTO DE BAILE.

FRANCISCO DE P. SEGURA
Acabo de mirarte á los ojos, vida; he visto
relucir oro en tus ojos nocturnos, y esa voluptuosidad me ha paralizado el corazón; ¡he visto brillar una barca de oro en aguas nocturnas
una barquilla dorada que se hundía y reapa:
recía haciendo señas!
Tú dirigías una mirada hacia mis pies, locos por bailar; una mirada arrulladora, derretida, risueña é interrogadora.
Dos veces tan sólo agitaste con tus manecitas tus crótalos, y ya me bailaban ebrios los
pies.
Los talones se empinaban; los dedos escuchaban para comprenderte-el bailarín ¿no
lleva los oídos en los dedos de los pies?
Salté á tu encuentro; tú retrocediste ante mi
impulso, y hacia mí serpenteaba tu voladora
y fugitiva caballera.
De un brinco me alejé de tí y de tus serpientes; tú te erguías ya, medio vuelta con
los ojos henchidos de deseos.
'
Con torcidas miradas me enseñas sendas
t?rtuo~as;. por tortuosas sendas aprende a'ltnc1as m1 pie.
Te temo cuando estás cerca; te amo cuando
estás lejos; tu huida me atrae; tus pesquisas
me detienen. Sufro; pero, por tí, ¡qué no sufriría yo de buen gra&lt;lo!
¡Oh, tú, cuya frialdad enciende, cuyo odio
seduce, cuya huída ata, cuyas burlas .. . ..... .
conmueven!
¡Quién no te odiaría, gran atadora, arrolladora, seductora, escudriñadora y descubridora! ¡Quién no te amaría, inocente, impaciente, arrebatada pecadora de ojos infantiles!
. ¿Dónde me arrasJras .ahora, indómito prodig10? ¡Y ya vuelvesahmrdemí, dulcee1:,quiva
dulce ingrata!
'
Bailando sigo tuR menores huellas. ¿Dónde
estás? ¡Dame la mano! ¡O aunque sólo sea
un dedo!
Hay por ahí cavernas y espesuras· nos vamos á extraviar! ¡Alto! ¡Detente! ¿No ves revolotear buhos y murciélagos?
. ¡Eh, tú, buho! ¡Murciélago! ¿Quiéres burlarte de mí'? ¿Dónde estamos? De los perros
has aprendido á aullar y gañir.
Graciosamente me enseñabas los blancos
dientecitos; tus malvados ojos me asaeteaban
al través de tus rizadas melenas.
¡Qué danza por montes y por valles! Yo
soy el cazador; ¿quieres tú ser mi perro ó mi
gamuza?
¡Ahora, á mi lado! ¡y vivo, endiablada saltarina! ¡Arriba ahora! ¡Y á la otra parte!¡~Ial haya! ¡Al saltar he caído yo!
¡11irac6mo estoy tendido aquí! ¡mira altane~a, c6n:io imploro tu gracia! yo qui~iera
segmr contigo... senda!&gt; más agradahles!-las
sendas del amor al través de esmaltadas espesuras! ¡6 las que allá costean el lao-o
donde
0
nadan y bailan dorados peces!
'
. ¿Estás rendida ahora? Allá abajo hay oveJªS y arreboles vespertinos. ¿:Xo es buena cosa dormir cuando tañen la flauta los pastores?
¿Tan rendida estás? Voy á llevarte allí· deja siquiera caer los brazos. ¿Y tienes sed?'. .... .
Algo podría yo darte; pero tu boca no quiere
beberlo.
¡Maldita serpiente é~ta! ¡hechicera escurridiza, veloz y ágil! ¿En dónde te has metido?
Pero en mi cara siento dos marcas de tu mauo, dos manchas rojas!
Esto): h'.11-to de ver~s de seguirte siempre
como cand1do c01clenllo! Hechicera, para tí
he cantado yo ~asta ahora; ahora para «mí»
debes tú ...... gritar!
¡Debes bailar y gritar al compús de mi látigo!
¿Pero no he olvidado el látigo?-¡Xo!
FEDERTC'0

~l día 16 del corriente dejó de existir en la
capi~al el Sr. Lic. D. Francisco de P. Segura
Magistrado de la Suprema Corte de Justici~
de la Nación.
Fué el Sr. Segura un hombre de elevadas
&lt;lotes intelectuales, y un abogado en que se
her1:11anaban la ilustración más amplia y la
rectitud más bien entendida.
·
Al.sel?elio de su cadáver, que se verificó el
d~a fngu1ent~ por la tarde en el Panteón Frances, c.oncurneron, entre otra~ distino-uidas persona!1da&lt;les, el l::\r. Se0retario de H~cienda, el
Presiden.te de la Suprema Corte, Magistrado
D?n Féhx Romero, los Sres. Líes. Pablo y
~1guel Mace.do, Jacinto Pallares, Indalecio
Sanchez Gavito y Francisco de la Barra.
. E1~ representación de la Corte, hizo el elog10 funeb!"e ~el Sr. Segura el Magistrado D.
Manuel Ga\cia Mén&lt;lez, hablando después, á
~ombre d~ la1 Escuela de Jurisprudencia, el
Joven Enrique Rodríguez Miramón.

l

NIETZ;l('JIE.

-Una cosa bella es una alegría pei·enne.KEATS.

-La alegría del corazón conserva la edad
florida: la tristeza seca les huesos.-SAL0MON.

r

Este es el c:u:10; uistedes resolverún si mi
hombre estaba loco ó no lo estaba. El practicante-un buen chico-me aseguró que en su
concept:o era un fan,antc, un hom hre que tenía
la suficiente fuerza de Yoluntad para fingir "f'n
locura» cada día, con objeto &lt;le pasársela entre los locos, qne es siPmpremenos odioso que
vivir entre criminaleR, menos doloroRo que
trab:3-jar en ~rn castjllo embutido en el mar, y
vestir el urüforme a rayas azules. l'1,te1les sabrán si es creíble egc fingimiento, sin que á
fuerza de repetirlo llegara un día en que se
convirtiese en locura real.
Tengo que apretarme bien el cr(mco para
que no se me salga esta idea. ,\ ver ( contando) una; ya oigo una; la oí bien; Ít yer, otra;
ya oigo otra. Esto es lo malo, que es otra,
que son otras; no son aquellas mismas que no
oi, y que debía haber oído. ¡Qué torpe es la
i,maginaci?n que yo tengo! ¿La que yo tengo,
o la que tienen todos los locos"? porque dicen
que yo estoy loco-¿la que yo tengo, 6 la qut&gt;
tienen todos los hombres'? Todos, sí. ¡Qué
bien abarcan estas palabras al conjunto: todos
los hombres, ¡todos los locos! Es muy torpe,
decididamente; yo no he podido oir esas campanadas que necesitaba oir; no puedo.
Si las hubiera oído, no sería extraño que
pudiera oírlas otra y otra yez, así como escucho muchas yeces la Y0Z de aquel maldito:
ccUrge, pueR, señores jurados, un castigo ejemplar para el acusado ...... »
. Pero ¡por Dios! ¿por &lt;¡ué no podré oir en la
imaginación aquellas seis de aquella mañana"?
No; y culpa del reloj no fu(,; es decir, yo creo
que no fué. ¡Ah! el reloj es un gran invento;
pero deberían tener repetición, no sólo una
vez, sino muchas; una, dos, tres, cuatro, ci}1co, Reis, y luego, una, dos, treR, cinco, s~is;
¿qué tonto soy! entonces se confundirían y
tampoco hahría oído yo la hora que necesitaba; ¿cómo saber cuándo acababa una vez, y
cuándo empezaba la repetición? lina, &lt;los ..... .
has~ seis, y luego sietr, quince, yl:Jinte, ¡imposible! un repique continuado ........ eterno!
La eternidad sería insoportable; qué fastidio!

Fot. de Mora.

. Esto es lo curioso; yo mr figuro bien y oigo
lnen todo, menos aquellas seis campanadas
hasta este repique que oigo ahora. ¡Ea! basta';
hasta; me atunlen esas campanas; ya he oído
corno ochenta horas; .al fin; ya nada; como i-i
las campanas se hubieran \'nelto de papel, como en aquella mañana; las campanas de papel, con lenguas de trapo.
. ¡Si hubieran podido güardanue aquellos somdos para hacérmelos oír cuando desperté ·
pero no; y eso que existe otro gran invento'.
el fonógrafo,
y, ¿def qué me sin·e el fon6o-rafo'
.
o
)
-:,' e1 cmematogra o, y todo ef;o? Tocio cstú
muy bueno; ~e puede voh-er á oir ·" volver (t
,·er, y á oln, y Ít saborear; no, eso no· entonees ge habría &lt;'Opiado bien la vida·'cuando
m,istic•ndo ú. una c,-crna puesut c•n un 'aparato,
,·eamns .Y oigamos y olamos )' gm,ternos y toquemos todo, todo romo C'l'a en nqurl insfante, ¡qnf. lwrmoso descuhrimiPnto! Prro ¿por
qué no po&lt;lrmos oír lo que 1rn1wa hrmos oído·?
Aunque
RÍ •po&lt;lemos, RÍ ' sí·' •,·o oio-o
to&lt;lo lo
•
t°"
fJUe qmero, s11~ hahcrlo oído ,mtes; ú ,·c•r, ¿_&lt;'Úmo rugen las fieras en un hosfJue?
Así; así. ;.C'6mo rrirít el Dinblo'? ARí; aRÍ.
~h~ra, ¡vamof'! me nyudaré. l\Ie levanto precip1tadarnrnte ele mi pobre cama· va deben
. s.
í ¡Qué! no han gonado?
' • Yoy á
Rer 1as seis;
oírlas; una, otra ...... nada más! ¡se han vt1elto de papel las campanas, campanas de pap&lt;'l
con lenguas de trapo!
Yerdaderau1ente, yo tuYe la culpa· va estaba resignado con mi i'Uerte; había ~ido con
admirable precisión todas las horas· ¿quién iba
ú creer que cuando sólo faltaba m{a, rnc durmiera·? Y me dormí, y ~oíié r.on el pt&gt;r&lt;lón de
la .Justicia; ¡quién sabe cuántas cosas mú,-?
Esos ensuefios, y lo que entre dos Rueíioi; he
pensa&lt;lo, Jie Yisto, he oírlo-¡oh, qué palabra:
«oído!»-lo he olvidado siempre fácilmente·
he desper1liciado por eso muy buenas idens'
porque luego no he podido rl'corda1·las.
'
El despertar fué horrible; aun me pan'rf'
Yer á aquellos hombres de caras neµ:rnzcas,
inconmovibles, mudoR, como lo~ muertor&lt;,
cuando les preguntaba )·o si luibían sonado
lag seis, si _ya iban por c,;o á agujerearme d
cuerpo, para haeer ju,;tieia al otro, á mi muerto, es decir, al que yo quité de esta vida.
Nada me quisieron contestar, y ·"ª se ofan
los pasos «rechinantes» en aquel corredor largo, estrecho .Y oscuro, como cañón de fmil,
por donde me habían llel'ado tantas veces á
la reja del Juzgado; y _ya se oía el rni&lt;lo de
las armas, pero las seis no sonaban, ¿.por qué
no sonaban ya? ¡Cnmpana cruel, campana
malclita, reloj maldito!

l&gt;omin&lt;ro 22 tlc Junio de 1!-l0'Z.
A.l menos el personaje del drama veía en el
reloJ los momentos que le quedaban de vida
pe~·o, par3: mí se h,abía muer~ aquel reloj. '
c,1~m~1én habr~a matado ¡! un semejante, ít
otro 1 ~loJ, y también lo habnan fusilado'?
¿Qmén sabe qué sería. peor? Yo me asomP
~rna vez á uua ventana y allá abajo un vieJO, parecido al tiempo,' marcaba en' un libro
los momentos de mi vida que pasaban y ya
había muchas hojas marcadas, y muy pocas
~n blanco; _¡por poco. muero esa noche! ¡AjaJá; a~orn ?igo un rmdo metálico semejante al
de nu reloJ de comedor cuando se apercibe para dar la hora. ¿Serán las seis que no pude oir•?
Porque_ ha:;ta e;;o; las seis me persiguen todas
las rnananft¡;, pr!·o yo me tapo las orejas, porq~e no t¡u1ero 01rlas, porque no son aquellas
seis qu.c no pu?e oir, y t¡ue-¡como si fuera
un dehto 110 01rlas!-son el origen de que me
hayan traído aquí.
En efecto, grité que no había oído las f'eis
y después me trajeron á este nuevo encierro'.
. Cuando ya era hora, es decir, debe haber
sido la hora, porque yo nunca miento yo no
la oí, entraron unos hombres, y me' dijeron
algo del Juez, y ¡qué sé yo qué relación tenía
el Juez con un nombre de mujer: era Roledad?
. Creo qu? sí; debe haber sido, porque me
tienen aqm solo, absolutamente solo con mi
pensamiento, que corre, corre mucho, y luego
salta y rueda, o se levanta v vuela ó se hunde f baja, baja . 11:rnch,o, ~1asta allá' debajo de
la tJ.erra; va á v1s1tar a llll muerto.
. Cuando corre y salta ó vuela y sube, nada
un porta; lo malo es cuando se detiene cuando
se púra en ur~a .idea: las seis; entonc~s rompe
con una hornpilante solució11 de continuidad
la paz de mi espíritu. ¡Las seis!
¿Cuando oiré aquellas seis? Estoy seguro de
que, en cuanto las oiga, moriré, porque es la
l.10!-a rnarca~la,para mi fusilamiento, y es preferible monr a llevar esta vida.
, Ahor~ oigo h?ra~: una, una ...... ¡s6lo una!
Con~o s1 se arrepmt1era de seguir ese reloj; ¡los
reloJes que se burlan de mi! se quedan riendo
de!&lt;pués de que suena la última hora. Por .eso
m~ parecen mt~y naturales los cariños y los
odJOs que yo ~rento por las cosas; creo que
~rnnca he quendo á una persona como quiero
a er&lt;e portaplumas negro, regalo de un amio-o.
¡Pobre porta¡.ilumas! El debe extrañarme n~ucho si es agradecido y es bueno. Quiero á ese
portaplumas con un grande cariíio paternal
paternal, ¡qué.raro y qu.~ curioso fuera eso ¡uh
hombre que tiene un h1Jo portaplumas, v luego negro!
·
)~n, cambio,. tengo un ?di~) á los . relojes, nn
odio. a loR fus1le1,, un ocho a ese lndra11te que
an:oJaba agua perennemente. ¡Qué grandes
od10s! creo q~e no es posible odiará una persona con es~ odio, _porque es mucho, ni es posi?lc ~mar a un h1JO con este amor que profe¡;o
u rn1 porta,plumas negro; es mucho amor!
Y hay que convenir en que tengo razón
cuando amo con esa fuerza á las cosa1:,; éstas
son merecedoras, porque son absolutamente
buenas .absolutamente malas; todo depende
de la ut1hdad que prestan; mi espejo roto es
ab:;olutamente malo, siempre malo; y las pers~ma$ tenemos esta mezcla de .bondad y de nulidad que nos haeen menos dignos de amor v
lll('nos digno1&lt; de odio.
·
¿.Yen ustedes"? Ahora se ha ido el pensamiento; ahora es cuando me salta y corre y tro
. y cae, para l.evantar.s e nuevamente,
'
' pepieza
ro no, se ha detemdo haciéndome mucho ruido dentro del crúneo, como esos focos eléctricos que se apagan, y se quedan murmurando
quién ~abe cuántas cosas, runruneando fuertemente.
,\,-,í nw pasa; ya oigo una dos tres· oh los
. d e t'terna repebc10n;
.. , ' hasta
' seis,' veinte,
,
re1oJei-;
º?henta .... ~· pero no ,so!1 las seis que necesito
mr; ¿porque no podre oir las seis de aquella maíiann? Esto
es lo que me canso de preo-untar
,
o
.
.Y a~1, to.do sucede; no se llegará la hora de
m1 fus1lam1ento, la ho~a de mi muerte, y entonces ...... ¡nunca morHél quedaré ¡toda la vich1;!" en este martirio enorme, esperando ufias
seis que no llegan, que no pueden llegar, porque ya pasaron, porque ya se fueron.
¡Y así habrá tontos que no quieran morir!
:B'RANCisco ZÁRATE Ru1z.

?

�1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Junio de 1902.

DE PBINCIPE DE GALES

-Á

REY DE INGLATERRA.

l.'" Si el nacimiento del primer hijo varón es el
acontecimiento más importante de la vida matrimonial; cuando ese hijo es el presunto heredero de uno de los tronos más poderosos de l&amp;. tiena; cuando la pareja que cifra
en él sus más risueñas ilusiones es una pareja real, el suceso adquiere, no sólo el encanto
idílico de una cuna rodeada por el amor de
los padres, sino la importancia ele un asunto

vicia íutura del príncipe, años más tal'&lt;le. El
amor clel príncipe consorte, la tierna solicitud
de la reina; el empeño de ambos espo;;os de
exaltar á su hijo á los ojos del pueblo sobre
el e1.1al debería más tarcle reinar, son, en lo
general, la norma de la educación que hubieron de hacerle dar.

***
Desde edad muy temprana, la reina quiso
hacer ele su heredero algo como un lazo de
unión entre el trono y el pueblo; lazo de que
carecía, primero, por haber elegido un esposo
de origen alemán, y más tarde por haber quedado viuda.
Esta intención fué realizacla á maravilla, y
no contribuyeron poco a.l éxito las cualirlades del príncipe. ::\luy joven aún, fué enviado á una visita á la India. Después al Canadá, al Egipto, á la Tierra 8anta; y t~dos estos viaje:,¡ tuvieron por resultaclo efectH·o e:strechar los lazos que uuían á)as~-culonias con
la metrópoli. En tocias partes fué recibido con
gran entusiasn10; de la India regres6 cargado
de presentes tle los príncipes3indios y lle\·ando las simpatías de los colonos.
DPl Canadá pasó á los Estados Unidos.
La reina y ::;u esposo temían que, no extinguidos aún los resenti~ni~n~os dejados ¡~ot· la
lucha de indepenclencm, ·:el1pueblo anieneano
recibiese con e i e r ta
frialdad al representante de la Corona,al descendiente de ,Jorge III.
El presidente Buchanan insistió en solicitar
la visita, y en tonef s se
clecidiú que el prínei pe
Alberto Eduardo hiciera un viaje á la gran
República,pero ;-in llevar la repreRentación
de la reina, y súlo bajo
Rll título &lt;le harón Ren-

simpatías, y ft afianzar los eslabones que ligan
á la metrópoli con los miembros del imperio
desgregados en todas partes del munclo. En
esta tarea política emplea buena parte de su juventud.
Desafecto á la marina y á la milicia, á las
que sólo ama por lo que tienen de esportivo;
un tanto alejado de la corte rígida y se\'era de
Wíndsor aprovecha el ti&lt;'mpo en una labor
que será 'segmamente fructífera en l_o futuro:
mirar de cerea á los pueblos, tan diversos en
su origen y &lt;·n su8 condiciones, cuyos destinos ha ele regir algún día.
To&lt;lo contribuye, además, para que el pueblo le ame. Este no había visto con buenos
ojos la elección de esposo que hizo la reina.
Tampoco aprobaba del todo la inclinaeiún
decidida de la soberana al imperio alemán, ,v
hubiese Hielo para él una graYe contrariedad
que el hereclero del trono f"e hubiese caf&lt;ado,
conforme á los dPseos de la soberana, con u11a
princesa de origen alemán.
Lejos de esto, el príncipe hace un matrimonio que tiene algo de novelesco. En 1860, t·neontrándo;:e en la catedral de \\-01111s, ve• por
prinwra vez, admirando los frescoi::, á !ª prinecf-a AlcJ·andra'lde Schlc,:wig-Holstcm--BonL
, l
, •
dPJ"boing-Glucksbourg, que a a sazun.-no contaba más ele 16 años. Tras ese primer ·encuentro, el príncipe de Gales procura voh&lt;•r á ,·t-r

1rell'.

E luarJo VII y la Reina Victoria. en 1846.

de e:-tado, y el infante es el mima.Jo, 1h) i,olamente de un hogar, sino de todo un pueblo.
. Así, para la Reina \'ictoria de Inglaterra y
para el príncipe consorte, el día 9 de no\'iembre de 1841. fecha en que nació el príncipe
heredero de la corona de Inglaterra, fuf uno
de los días memorables-y cuántos clichosofó terribles vió pasar la augusta señora!-de
esos días que la historia recoge y la crónica.
adorna con detalles de todo género.
A las cuatro semanas de su nacimiento, el
hijo, que fué durante toda la vida de la reina el amor de sus amores, fué elevado, por
mandato expreso de Su Majestad, á la diguidad de Príncipe de Gales y Conde de Chester.
Generalmente se cree que el título de príncipe de Gales es hereditmio, que deben llevar
desde que nacen los herederos ele la corona
de Inglaterra. Es un error: el título c1ne corresponcle al primer hijo del soberano inglés,
es el de Duque de Cornuailles; el otro da lugar á nueva creación en cacla caso.
El título de Príncipe de Gales ha sido conferido treinta y siete veces: diez y nueve ú
príncipes independientes, y diez y ocho ú
príncipes ingleses. No todos éstos, sino (micamente once, han llegado á ocupar el trono,
pues varios han muerto antes que el soberano
reinante.
Alberto Eduardo, el heredero de Victoria
I y que va á ser coronado rey dentro de muy
pocos días, con el nombre de Eduardo VII,
fué bautizado, con los nombres de su padre y
de su abuelo materno, Eduardo ele Kent, el
día 25 de enero de 1842, por el arzobispo de
Ca.ntorbery. en las pilá"s de oro de la Torre d&lt;'
Londres, y con agua del Jordán, llernda expresamente para la ceremonia.
La infancia, la adolescencia, la vida escolar, transcurridas al lado de sus preceptore1&lt;,
6 bien en las Universidades de Oxford v
Edimburgo, no hicieron prever cuál sería

la

El recihi111iento hecho en los Estados Unidos al heredero del trono inglés, fué delos más
entusiasta;;, y clisi pó
los temores ele la reina.
Desde que cruzó la fron
ter a canadiense , el
Príncipe de Gales enMarlborough-House.
contró totlo un puehlo
que acudía á &lt;larlP la bienvenida, que le-aclamaba á cada paso: el hü•lo quedaba desecho;
las ciudades más importantes se disputaban el
honor de una visita, Y por prinwra vez se viú,
en armonía completa: ondear el pabellón tricolor de la República junto al "rnion Jack»
de la antigua metrópoli.
Un ra1&lt;go delicado del príncipe acabó de conquistarle la popularidad. Su primer cuidado
fué irá Mont Vernon, á visitar ]a tumba de
Washington. El hijo de la reina permaneció
unos momentos con la cabeza descubierta ante el mausoleo del fundador de la Uni6n Americana, en actitud respetuosa, sin desplegar
siquiera los labios, como para no turbar la solemnidacl del recinto. Después, allí mismo,
plantó un castaño, y el "Times» decía á propósito de este acto, que el príncipe heredero
había enterrado allí, al lado del héroe americano, la semilla de la cliscordia.
A partir ele ese momento, había ganado para sí todos los corazones. .Jamás personaje alguno de Europa había sido recibido de manera tan brillante y había conquistado tanta
popularidad.
:Más tarcle, en 1868, cai:-ado ya, hace en
compañía de la prineef"a cJp Gales, t!n viaje ú
la hla de Esmeralda, y del pueblo irlandés
recibe marcadas muestra;; de simpatía,que no
dejan &lt;le redundar en beneficio del prestigio
real.
En suma, por todas partes, en las colonias
y en el extranjero, va á borrar resentimientos,
á prodigar á. los pueblos algC' de la realeza que
éstos gustan de tener más ó menos á la vista;
á afirmar el prestigio de la Corona; á cosechar

EL MUNDO ILUSTRADO
El casamiento, por amor, de un príncipe
heredero del trono inglés, es para cautivar los
corazones de los súbditos, y más aún cuando
el príncipe, en vez de ir á buscar alianza con
la poderosa casa de Hohenzolern, como lo deseaba la Reina., se une á la hija de un príncipe, por entonces alejado de las gradas de un
trono, qne vivía en el retiro la vida más modesta que pueda sufrir un príncipe, y á quien
sólo una serie de sucesos imprevistos debía sentar después en el trono de Dinamarca, y aliar
con casi todas las casas reinantes ele Europa.

Robó el oro su lustre á tu cabello,
Y á tu boca el coral su sangre pura;
O11tenta el mármol, como tú, su albura
Y el cisne arquea, como tú, su cuello.

***

En tu sonrisa se estremece el Rello

Si el papel político ele Alberto Eduardo, en
los primeros años de su juventud, fué muy
importante para el gobierno de la reina Yictoria, más tarde, despu6s del matrimonio, debía ganar en interé,:. El heredero del trOHO
instaló su residencia oficial en Marlborough
House, mansión adquirida por la corona especialmente para el príncipe. Allí se forma
una segunda corte, más popular y menos rígida que la de Wíndsor, que la muerte del
príncipe consorte llen6 de luto; allí acucie la
aristocracia de la sangre, del dinero y del talento, á r€cibir la consagraeión ele su fama en
los salones de los príncipes. Desde allí, el futuro rey de Inglaterra organiza clubs, patrocina obras de caridad, rige la elegancia, es, en
suma, el «leader» de la sociedad inglesa que
acude á él para prestigiar ó para confirmar sus
actos. En esa tarea le ayuda dignamente la
princesa Alejandra: mujer elegante en sumo
graclo, inteligente y abierta á todo sentimiento benévolo, es también la que norma la vida
aristocrática de la alta sociedad londinense.
Así, la vida en Marlborough House fué sumamente laboriosa para el príncipe, que, fiel
á su programa, no dejó pasar oportunidad alguna para ganar popularidad. De tales fatigas, los príncipes van á reposarse en el dominio de Sancldgham, en el condado de Norfolk,
una residencia campestre digna de un soberano, donde sólo tienen acceso los íntimo;;, donde se efectúan las famosas cacerías en las cuales el príncipe y ocho ó diez amigos abaten en
tres ó cuatro días cerca de· cinco mil piezas de
pelo y pluma.

***

(Asiento de Ia:Corte del Prln&lt; ir e de Gales.

El matrimonio de Eduardo VIT, en 1863.

á la princef'a; y por fin, en 1862, envía á su
eRrndero al castillo de Berrn,dorff, en demanda formal de la mano de la princesa.

Cosa extraña: ni la reina ni sus ministros
creyeron nunca nece1&lt;ario familiarizar al príncipe rle Gales con los asuntos del gobierno .
Hace pocos años, cuando se trat6 de la abdicación de ht soberana, en la posibilidad de
que tal aconteciera, el heredero tuvo acceso á
los negocios públicos; pero no se le llevó hasta
las intimidades de la alta política.
Mas ¿para qué tomarse tnles molestias, para
preparari-;e á un gobierno en el cual la acción
del monarca. está limitacla por una estricta
constitución y por la. voluntad del pueblo?
~Iás, mucho más cuerdo y previsor fué ponerlo en contacto con la sociedad inglesa; hacer de él un moclelo del noble inglés, lo mismo
que del miembro de la alta burguesía.
Así, al pasar de príncipe de Gales á rey de
Inglaterra, Eduardo YII promete ser un soberano liberal, bien querido por la aristocracia y por el pueblo, y perfectamente compenetrado de su papel en el trono de la Gran
Bretaña.
De miras amplias, no ha tenido empacho
en manifestar su grande admiración hacia
Gladstone; no ha \·acilado en distinguir á los
judíos ricoR en una sociedarl pmitana. Ha
declarado sn 1lesPo ele• &lt;JU&lt;' en las ('ercmonias
ele la coronación i::f' rmprima la imposición del
óleo, como signifitando que le parece impropio en los tiempos actuales hacer pasar á un
rey como un elegido dP Dio,:, y también ha
querido que se modifique la fórmula del juramento, en atención á que entre los centenares de millones de súbditos, los hay ele todos
los credos y de todas las religiones.
N"adie puede dudar que, por su educación,
por su papel cerca del pueblo, por sus miras
personales y por la situaci6n que ocupa,
Eduardo VII será el tipo del soberano moderno abierto á todas las evoluciones, el que ne'
,
.
cesitan los pue.blos que han de ser monarqwcos y progresistas á un tiempo.

:l)r. ..C. .Cara g })ardo.

Domingo 22 de Junio de 1902.
COLOMBIANA,

Helénico perfil, rico atavío,
Que nácar inviolado esculpe y dora;
Es su hermosura enamorada aurora,
Que lleva airosa como eterno estío.
PE.RUANA.

De un bes&lt;? del amor á la hermosura,
Y en tu muada trémula fulgura
La lucha de una sombra y un destello.
Lohengrin te ha soñado como un rubio
Querub, eiwuelto entre flotantes tules,
Robre su cisne blanco, en el Danubio;

Y ha visto que halagan&lt;lo i-ns antojos,
No son tus ojos como el cielo azules,
Sino el cielo es azul como tus ojos.
.JOSÉ

s.

CHOCA.NO.

Ama con frenesí, con desvarío,
En su negra pupila tenta.dora
Lleva el fuego ele un beso que enamora,
Hecho luz, hecho carne en el vacío ......
Es Ofelia si lucha enamorada,
O N"idia de fulgores indecibles
Que ríe con el alma desgarrada.
Mas olvida cantando en la alborada,
Porque vive en el cáliz de la pompa
,cQue enerva como flor emponzoñada.»
JUSTO p ASTOR Rrns.
-Yivir es morir un poco cada día.
1\h:x m:s.

C.\TU-

LLJ-~

*
*'*

-Una buena madre vale por cien maestros
de escuela.-SPENCER.

Bamboleándose cándido y suave,
Ya el Señor con sin par gentileza
como encima del ala de una ave;
y la chusma fanática. y grave,
en coreada oración, zumba y reza.
A una cruz que enlutada camina,
en altar q-ue entre incienso se esfuma
;· que cruge y retiern bla y se empina,
el ya muerto Señor se avecina
~obre un lecho cuajado de espuma.
Se deslizan dos ;argas hileras;
rodeando al Señor eomo adorno
de rojizas y extrañas lumbreras,
Yan del lecho clavadas en torno
temblorosas las pálidas ceras.
y

l'n runrún infinito que atruena
los oídos, palpita y estalla
cm la gran procesión nazarena;
allá lejos, al fin ......... triste suena
destemplado clarín de batalla.
Larga tropa ele fríos soldados
acompaña los santos dolores;
mal seguros y mal enfilados,
los clarines al par destemplados,
destemplados al par los tambores.
Casi en medio, .Jesús, ya rendido
por el peso de un árbol que asombra,
pues no tiene una. hoja ni un nido,
rn de túnica obscura Yestido
romo pálicla y trrmula ,;om hra ..... .
El litwn 1'ura entre cien feligrp,;es
con un mí~tico orgullo se entona
para ahar r-us católicas preces;
un ravito ele luz cae á veces
en la tersa y rapada corona ..... .
Todos llevan los ojos clavados
en el Dios de loi;; grandes martirios,
por la fe de ese Dios arrastrados ..... .
Y jazminei-, y rosas y lirios
á sus pies van cayendo mezclados ......
Sopla el viento y a.paga los cirio:;!

JOSE S. CHOCANO.

�Domingo 22 ele Junio de 1902.

Domingo 22 de Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL :\IUNDO ILUS'l'RADO

C.rcursiones al. ¡?opocafepefl.
La fiesta del agua y del rartón. El pueblo
hace por un dia la vida del anfibio· y la legión
de chicuelos se echa, de la frerite ~i occipital
el untado chacó de cartón que está luciend¿
sus marcialidades en las alacenas de Mercaderes.
Así se celebra el día del Bautista.
La costumbre de zambullir el cuerpo en el
agua de las albercaR, importa toda una borrascosa solemnidad. Aquel chapoteo que en
los ocurrentes símbolos rlel pueblo sin duda
significa una reverencia á líts aguas'del río E&lt;agraclo, no es saludable si las proezas natatorias primero y luego las libativas dejan de
acudir á tan memorable ma!'ifestación.
El devoto menos ferviente del Bautista «celebra» arrojándose de cabeza desde el piso más
alto de los que circundan la alberca, con el
fin de probar que sabe sufrir un chicotazo de
las aguas y contener la respiración más ó mrnos tiempo. El acto revif,te sernmción · drsde
que el bañador viene dando \'Oltere~s hasta
que se hunde en las aguas; y después, desde
que la figura desaparece hasta que torna á
surgir con la melena untada i:;obre los temporales, los ojos inyectados y fijos con la ansiedad de la asfixia, la boca abierta dando paso
á un torrente de oxígeno, y, en todo rl semblante, pintado el ge¡,to de una brutal violencia. El «esforzado" sonríe, la mnltitucl aplaucle,y uno «que no se quiere qm•daratrás,» trepa á una altura mayor y el espectáculo vuelve
á comenzar........ .
Tantas y tantas proezas como allí se suceden, obligan á las mús calurosas feliritn.ciones
y éi;tas llegan con Ru «natural" complemento.
Las barracas se concmre11; el pulque rscurre
su hebra por drbajo de el pu iiado de vai;os
que el esc-ancia&lt;lor hunrle en rl tond t1del nH'jor», y da principio otra fieRta....... también dr
carácter líquido.
Oh! si aquella:-: ilustres personas que han
pas~do ú la cate~oría de santo¡.:, Rupiemn 6
hubieran presenbdo ( para el:ltar de acuerdo)
la manera como se las había ele honrar en este
mísero mundo, tengan ustedes por un hecho
'}Ue dan con sus buenai; accioneR al traRte 6 f&lt;&lt;'

las e~ronden, de umnera que ni los X rnodcrnos i,:e In;; Pncontraran.
Y vamos con la consecuente 6 sea mrjor la
inconsecuente fiesta líquicln.
...... los ánimos se enardecen; loR baiiacloreH tocan al dictarlo de héroes; las charolas de
enchiladas no se dan repo:-o y los vaso~, loi-:
grandes y repletos rnRos, están prisioneros
entre los dedos, de puntas arrugarlas por rl
remojo. Se ponderan los triunfos, la griterín
se levanta; cae el brazo r-:obrc el hombro del
recién conocido, SP n1ascnlla el «tú" amistoso
y ..... .
Bajo el cielo gris-San .Juan siempre cubre
s11 fie1&lt;ta con un manto plomizo-\·a internándose la som hrn de la noche. Allá, en la
cercanía de las alherC"as, se n,·e la canción ele)
último «dernto» e11tr(&gt;(1,jida ·.,n el ronronear
de los hordonei-: de un hnjo. La harra&lt;'a. transpan,11ta mm lui &lt;l?hil; l 11 el fondo clel tonel
hav heces mtuSC'al,undas.
tn la allwrca las agrnts t-&gt;stún tranquilas;
duPrmen 1le:&lt;pu?s clt&gt; la ntda faena; ha pasado
su clía.
El cartón sí dcse111reñit un papel noble en
la tiesta del Bautista: corona las cabecitas de
la legión que &lt;'Stá al pie 1le la pintorPHCa rampa clr las edad&lt;'H.
El chaeó de mrtón e:&lt; la ligum que arranca
la primera sonrisa al (!rspertar de lo!- chic11elo;.:. f-;an Juan rs el patrún d&lt;' la rnilicia. inVt'ncihle, &lt;IP psos jt&gt;fe(•itoi-: &lt;JIH' gnwn dr un eontinuado triunfo Pll el campo d&lt;' l,atalla donch,
por todo clarín clP (mle1ws i-;uc1111 rl ristrident&lt;'
grito del llanto provoca.do por 1n rabieta; por
~ev~staci6n se tiene b degollina clr varios pohchmelas,y por bandera de tregu¡i las cortinas
del pequeño lecho, cubriendo la escena del
m:1s heato reposo.
,\_ los militare:&lt; de Han .Juan He les conceden

todos los grados posibles, se les pnmite faltar
á la diHciplina, no acucien á ningún toque de
llamada y llega la «inmoralidacli, hasta el extremo de que cada quien compra su categoría
según el alcance del bolsillo.
Los hijos del escribiente del juzgado resultan cabos; los del jefe de sección pueden llegar á capitanef', y los del banquero se gradúan
generales de divüüón, con uniforme, espada
y ...... condecoraciones. El papelero es recluta, y rn tan cmnpa.ntc por esas calles, exhibiendo lo que debía haber cubierto con el pedazo de trapo que hubiera obtenido con los
mismos centavos que dió por el chacó de cartón; el hijo del portero es asistente y sólo con
ese carácter puede marchar en la columna que
de¡;fila por los amplios y floridos corredores
de la morada rica.
·
Y ...... hay también 1&lt;ciudadanos,, que no
pueden pertenecer ú la milicia; son inválidor:,
lei; falta una mano ...... que Yaya al boli:;illo
del chaleco y cambie monedai:; por chacós.
Ei;tos im·úlidos forman toda una multitud
que se con,-titnye espectadora triste del hélico
desfile. Para ellos la fiesta de San .Juan es una·
derrota. Las espa&lt;las, los caballos de otate
lai:; mochilas, los chacós, les arrancan mirada~
ele angustia; ellos no pueden marchar con
aqnelloR arreos. Si piden su puesto en las fiJai-;, se le!'I contesta
ron una evasiva·' si aritan
,
o
,
~e 1es arresta o se les aplica la pena...... glutea
por insubordinación con vías de hecho.
'
Ran Juan es cruel para ellos; al igual que el
1•ielo del día memorable llora con la sombra
de su manto plomizo, así los chicuelos pobres
dejan raer sus lágrimas en rl suelo gris ele la
harria.da, á donde los confirni la miseria que
no los deja comprar los militares arreos del
día ch•l Bautista.
¡Pobres inválidos!

Las excursiones al Popocatepetl están ahora ele moda y casi no hav
semana e1í que no se verifique una nueva ascensión.
•
lin viaje al \'olcán, nos decía hace poco uno de los excursionistas,
es de lo más hermos? que pueda concebirse; por una parte, la majestad de aquella mole mmensa coronada de nieves perpetuas que brillan

ran por sendas más cortas y seguras, lo hicieron bien, hasta donde
podían hacerlo, y así logramos llegar hasta el cráter. ¿Quién, después
de ese 1digero ejercicio», iba á sentirse rendido por la fatiga? Ninguno,
es claro; en la noche «nos servimos" una cena confortable, y antes
de las t~es d~ la mañana, con «la fresca,,, que dicen los «guías," comenzamos a subir ..... .
Las cabalgaduras que montábamos la tarde en que comenzó la ascensión, quedaron en Tlamaca, rancho á 3,027 pies sobre el nivel del
mar. Lo demás del camino, se hizo á pie.
Nada anormal--entró aquí nueRtro informante en el terreno científico-observamos en el volcán: vimos escarparse columnas de humo
por los siete respiratorios del cráter, y los vapores sulfurosos que se desprendían nos impidieron acercarnos más. Lo del humo, no es nuevo;
hace muchos años que se observa.
Estábamos, agregó, nada menos que á 18,420 pies sobre el nivel
del mar, y, sin embargo, la temperatura no se mantenía muy baja:
era de cuatro grados sobre cero. Por la parte del volcán que ve al va-

.
Ascensión, principio del hielo.

al sol y que deslumbran, y por otra, las campiñas de belleza incomparable, con sus grupos de árboles y sus aguas rumorosas, que parecen esfumarse á medida que se af'eiende...... El árbol, el corpulento
árbol á cuya sombra descansamos, allá abajo, á la orilla del ca¡;erío
1para emprender la jornada, iba, poco á poco, pareciéndonos más
más pequeño, hast~ que, por fin, lo perdimos de vista· las callejas del
¡ pueblecillo eran cada ,·ez más estrechas, y, como si l~s fincas se en\ cogieran en un «apiñamientoi, imposible, las mirábamos alejarse de
nosotros, cada vez más, hasta confundirse en la risueña lejanía, con

y

Labio

s.

E. del cráter.

lle de Puebla, ha habido algunos deshielos que han dejado des~ubierta la arena, dando ocasión á que, entrellos indios, circule como segura la opinión de que el volcán tiene 1ctiña. i, Provistos de un «aneroide,»
hicimos algunas observaciones, emprendiendo en seguida el regreso
rumbo á Tlamaca y Amecameca, punto éste último dQnde tomamos
pasaje ú hordo del tren que nos condujo á )léxico.

***

Aquí nos dejó el narrador y nos drspe&lt;limos de él, agradeciéndole
su vif-ita. LaR fotogrn.fías que ofrecemos fueron tomadas en una de
tantas excm¡;ioucs hed1as al Popocatepetl por el Sr. Ing. Beltrán y
Pnga.
·

..

Labio occidental del cráter.

los peñascos _y las frondaR...... De lo alto, aquel panorama del caserío, simula un «nacimiento,, iluminado, por la noche, con lucerillos
intermitentes.
El ,·iaje es de lo más difícil para los que estamos hechos á la vicia
de las ciudades "':,' acostumbrados á tomar la acera y la sombr:1. Se hace, muchai:; Ye&lt;'es, cayendo y levantando: aquí se trepa por entre riscos; allí, la finísima. arena hace caf'i imposible el paso ...... más allá
la 11ie\'e, la nieYe que cubre aquella te:-ta enorme que se hunde en el
azul desafiando el azote de las tempestades y las inclemencias de los
siglos ........ .
Xuestra excuri;ión, ;;in C'mhargo -s&lt;'guimos en su:-; disquisiciones
poéticas á nuestro joven «aJpiniRta,,,-fué &lt;le lo más gn:to para nosotros, qu&lt;' teníamos hambre y sed de trepar al Pc:,pocatepetl. Los
«guí_a~» que pagamos á buen precio allá. ah_ajo para que nos encamina-

.. El lxtaclhuatl visto desde el Popocatepetl.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Junio de 1902.

:ElL 11:UNDO ILUSTRADO
~ viaje á Europa y de lo que en el mismo
tiempo había acaecido en l\Iéxico, y especial~ente de lo que había intervenido en los últ~m~s sucesos de l\faximiliano, y me refiri6 lo
siguiente:
({El día L'5 de junio en la tarde, fué la primera, Yez que visité ~ ~Iaximiliano, porque me
llamo para que recibiera i-u confesión sac-ra-

últimos 6ías 6el .clmperio.
-------------- :• '1leliqu1as c'Kistóricas.
El l\Iuseo Nacional de Artillería acaba de
enriquecerse con la interesantísíma donaci6n
que de algunas reliquias hist6ricas que existían en su poder, hizo á favor de ese Establecimiento, á su muerte, el ilustre Yeterano General Don Mariano Escobeclo.
Forman e11e legado, entre otros también
mur valioso,;, lo~ ohjetoR cuyas reproducciones

de la toma; y es una prueba de la nobleza de
sentimientos del veterano, porque al publicarlo, levant6 con él el estigma de traidor que
pesaba, no sobre uno de sus amigos, ñi Riquiera sobre un compañero; sino sobre Miguel López, nm quien jamás lo unieron lazos de compañerismo ó de amistad.
Otro &lt;le :iuestrm; gralm&lt;lo8 representa la es-

Son también dignos rle mencionarse tanto
los cinco fusiles, quP 88 conservan, empleados
en la ejecuci6n de D. Fernando l\Iaximiliano
y de sus dos generales, como los que sirvieron
para dar el tiro de gracia al Archiduque y á
D. Tomás ~lejía. Uno de éstos es sistema ,1Alleni&gt; y otro 11Peahody.»

***

Pur último, rcproducimos,exactamente igual
Pll tamaño, el retrato que el titulado Emperador envió al Hr. ({eneral F..scobedo la víspera
del día ele su ejecución. Este retrato es fotográfico y se guarda en un marco ele madera
barnizada de 1,egro, con Yidrio. La dedicatoria, escrita en el reverso, puede ver;;e en cliché
separado.
Xos parece oportuno hacer notar que la frn:se «Al Sr. General en .Jefe» y la fecha «Querétaro 18-6-671,, no fuPron escritas por Maximiliano, que se limitó únicamente ú poner su
firma. La forma de la, letra, como puede apreciarse desde luego, es muy distinta. Sin que
mula se sepa de cierto sobre quién escribió e~a
breve dedicatoria, para recoger la firma del Archiduque, no es av1•nturado suponer que haya
sido el mismo Padre Koria que el 18 de ,Junio
escribiú la carta á. que se refiere el artículo del
l'iahio b_istoriador D. Agustín Rivera, que reproducnnos en seguida.

Retrate&gt; fotogrAllco d.,l Archiduque.

Confidencias del Padre Soria.

Carta de Maximiliano á Miguel Lépez.

en fotograbado ilustran esta~ página~ y que pasamos á enumerar, puntualizando, hasta donde no:,; e,: po,:ihlP, """ dcmllct-,.
CuidadoRamente conservada, 1:;e encuentra
allí la célebre carta escrita de puño y letra,
delArchiduque de A ustria á su compadre Miguel L6pez, encareciéndole la completa
reserva en todo lo relativo á la cornisi6n
que lo llevó á conferenciar con el .Jefe del
Ejército Republicano,
el 14 de Mavo ele 1867,
víi-pera de· 1a ocupaci6n de la plaza y de
la consiguiente caída
del Imperio.
La publicación &lt;le
est&lt;• precio,-o rlocumen•
to constituye, sin duda, uno de los hecho¡::
mÍls salient.Ps dr la \'ida militar del (·h•nernl
Escolw&lt;lo, toch \'CZ que
al d:1r :l &lt;'&lt;lllO('('r :,;u copia en 18~,. dcdiné1
con una modei;tia que
lo enaltece muchomús,
algo &lt;le la gloria que se
le concedió por la toma
de Querétnro. F..stc eH
un rasgo de modeRtia,
de humildad pudiéramos decir, porque es
inconcuso que ese do,..Iuma do oro conque seco~• curuento rebaja el méfirwó la sentencia de muerte, rito del hecho militar

padn que, al re11&lt;lin;e ¡m:&lt;1011ero de la República, puso el ,\rchiduquc en mnno;; clcl lil'neral en .f efr ele! Ejfacito ,:itiador. El nrnia referida tiene la ernpuñadura doruda, .Y en ella
el escudo del Imperio, .,· una n,agnítica hojn
en la que se ven distintas figura:,; primoroi,;amentc grabadas. Pendiente del puño por un
cordón de oro, tiene una «borla» ele canutillo
del miRmo metal; la cubierta es de piel .,emrjante al ,1glacé,» y est;Í adornada con apliraeiones de metal dorado al fuego. El &lt;"inturón
y los tirantes son de galón de oro, y en el eha-

Todos los historiatiores, al narrar los últimos días de l\Iaximiliano, hablan del ,,Padre
:::\oria»; pero ninguno dice ni su nombre. Yov
pues, á decir quién era el "Padre Soriai&gt; )'
lo que me refirió. El muy Reverendo Padre
Lic. D. Manuel de Soria v Beña tenía en 186í
poco más de cincuenta a·ños, pertenecía á la
nación otomí, era de baja estatura, moreno,
de cuerpo endeble y enfenllÍzo, de genio tímido, de buena capaci&lt;lad intelectual, humilde
y l'Írtuo1:;o, de dulces palabras y modaleR, ahogado reeihiclo por d
tribunal ele Querét.Hro,
monje del Oratorio de
Ran Felipe Xeri,
la
misma ciudad, canónigo de la catedral ele
la miRllUl ,, \"icario
Capitular, ó·,:ea, el c¡ue
gobernaba á to&lt;la la
di6cesis ele Querétaro,
en la sede vacante por
muerte de su primer
Obispo D. Bernardo
Gárate.
Desde 1853, en que
eHtnve la primera yez
en Querétaro y conocí
v traté al Paclre Soria
el Oratorio, tuvimos
amistad y corresponllencia epistolar hasta
su muerte. Así es que
el día 1:l de marzo de
1R68, en 11ue llegué á
Querétaro de paso para Lago:,;, ú mi n1clta
de Europa, {t 1u11.'o qut•
me lm,jé ele la diligencia, me fuí á visitar al
Padre Horia; no le hallé, le dejé mi tarjeta,
v á las cinco de la tarcle fué á la casa ele diligmciaH y tuvo la bondad de hacerme una
visita de algunaR horas, en las que hablamos principalmente de La espada del Archiduque.

ue

en

Un-~ MaximiJiano."

petún, (!p fonna ewtdrangnlar, se ven tamhién
Jal'i armn&gt;' i111 pPriah•:,;.
En un l'le¡tanle e:studw car111t•,:Í ~e grnn1h
uno de lo;; «~laxi111ili .. nos»-pieza ele oro de
Yeinte pesos-con que el Archüluque obsequió
en 1oR instantPs en que iba á ser fusilado, al
pelotón encargado ele 1111 rjecución ..Juntos con
esta pieza, c,i,;tán el lapicero y pltm1a ele oro
con que el (ieneral Escobedo confirm6 la sentencia de muerte dictada el 14 de .Junio á las
once y media de la noche contra. l\Iaximiliano,
)1iram6n y Mejía, por el Consejo de Guerra,
el 16 del mismo Junio en las primeras horas
de la mafian:i,.

•

•

mental ( que no hizo esa tarde, sino al día siguiente) y lo auxiliara en ~us últimos momentos. En loR días Riguie11tes lo visité á mañana y tarde. Yisité tam hirn una que otra
vez ú Escobedo para arr~•glar algunas cosas.
Cuando yo le hablaba á ~Iaximiliano, lo trataba de «Su Majestad»
y cuando lo mentaha
delante de Escobedo,
le decía «el Archiduque, ,,porque tenía miedo, ja, ja, ja. En la celda donde esta.ha Maximiliano no había mús
que un catre, algunaR
:,;illas ele tule, cloi; haúles y dos mesas: en
una eseribía l\Iaximiliano y en otra estaban
sicm pre eiscribiendo
dos personas, y me parecía escribían en alemán.
La CE:lcla tenía una
puerta y una ventana para el claul-'tro, .v
~raxirnili an O te 11 Í a
i-icmpre cubierta con
su capa la ventana,porque no tenía vidrios y
le molestaba el aire. Lo
primero que me dijo
l\Iaximiliano el día 15
fué esto: «He recibido
--.)
la noticiade que laEmI
peratriz ha muerto .
Ahora sí ya muero
tranquilo.El único tormento qnr yo lle,•aha
al ,:epulern em el clejar
ú t&gt;~a muj&lt;·r, y n1ás en
el estado &lt;•n que estaba¡» y n1a,,clo dij,1 p;;to . se le rndarun la1:;
FusilP1 con que se dió el ti ro ila ) '
•
E
f , l
gracia á Mex,miliano y á Meil•- agr1mas.
Rt..'I. ue a
única vez que lo ví
llorar. :Mt•jfa fu~ el que le diú la noticia de
que bahía mucrto!Carlota, y era que él y Miramón fraguaron f'~to para hacerle más soportable la muerte á l\Iaxiliano, porque se afligía
acordándose &lt;le su esposa. ))
))El día 16 en la mañana lo confesé y le administré el Sagrado Viático. El mismo día 1G
en la tarde, me dijo Maximiliano: "H&amp;,game

•

L

usted favor de facilitarme un libro•({valiente ,,
~orno ~o habl~ba bien el castellano, me qu~rrn ~ecir «un hbro que le diera fuerzas para
monr. n Yo le llevé al día siguiente un tomo
de los S~r~n?nes,de Massillón, y á la otra vez
que lo v~s1te, dandome un abrazo y refiriéndose al hbro, me dijo: «¡Magnífico, magnífico!,,
»El día 17 tratamos de una carta que había
de dirigir al Santo Padre, pidiéndole perd6n
de todas las faltas que había cometido como
emperador católico; él se prestó luego de muy
buena voluñtad y me dijo: «Redacte usted la
~arta y yo la firmo." Y o le dije que era meJ0r que la redactara él para que expresara espontúneamente
sus ;;entimientos·' mas él in.. .,
H1sho en que la redactara yo I' cecli. Al día
siguiente en la mañana le Jiet¿ el borrador de
la c·arta. y al llegará las palabras «su hurnilde
hijo," me elijo "Y ohediente, obediente, escrilm usted iH y levantándose de su asiento, me
&lt;lió un abrazo, dicit&gt;ndo: ,c¡Excelente! ¡exce1(,nte! Kolnmr11te agrPguc• uBted que le suplico Íl Su Santidad que se digne decir una misa
por mi alma.» E:,;cribí la carta con las adiciones hc&lt;·has por l\íaximiliano, el cual la firmó
y yo me la e1'11(. rn el bolsillo para remitirla
ú Roma.»

1

Domingo 22 de Junio de 1902.
es el idioma de la Corte Romana, porque aunque lo conocía el Sr. Soria, no lo conocía MaximiHano, ni fué escrita en alemán que era el
idioma de Maximiliano, porque é~te 110 lo conocía el Sr. Soria, sino en idioma español,que
era el que conocían los dos. Todas las historias }! ~~uchos peri6clicos han referido que
Maxim1hano en sus últimos días escribió una
carta al P~pa; pero hasta hoy se publica esta
carta al pie de la letra. Luego que Pio IX recibió la carta, hizo una alocución muy Rentida á los Cardenales sobre los últimos mome11tos de :\laximiliano, y se celebraron solemnes
exequias en la capilla Sixtina, con asistencia
del Papa. de los Cardenales, del Cuerpo Diplomático y demús grandes de Roma.
El Kr. Koria, prosiguiendo en su narración
me dijo: «En la tarde del mismo día 18 fuí {t
visitar á Escobedo para arreglar la hora en
que le había de decü· la misa á l\Iaximiliano
al día siguiente. Le dije: «Diré la misa á las
siete» y me contestó: «Xo no señor dígala usted á las cinco." Le fuí ,{t connu{iear esto :Í.
~la'.'imiliano y me contestó: «¡Ah, ah, quiere
n.~c1r que la cosa ha ele ser temprano! Bien,
brnn, a las cuatro de la manana me tiene usted listo.,, En efecto, fuí á las cuatro de lamañana y ya lo encontré con la cara lavada muy
bien peinado y ,·estido con aseo. Lo ;olví á
confesar. dije la misa, despuéR de ella le \'Olví
á administrar el Sagrado Viático, dimos 0crracias, se desayunó y platicamos un rato.
,,A las seis de la mañana comenzaron á sonar los tambores y las cometas en el patio \'
por la escalera subía la tropa que iba á c~ri&lt;lucir á l\Iaximiliano al suplicio. Este se puso
muy pálido y cortó la conversación. Esta fué
la única vez que lo ví turbado. SalimoR luego
de la celda,y cuando íbamos en el corredor ya
él iba con su color natural y sus modales 'rogosoR. Luego que montamos en el coche co11ar, porque me di6 una' esmenee, yo a' tem)
prcie ele convulsión, :v :\Iaximiliano Racó luego un pomito con álcali y aplicándomelo á
las nari?es, rnedecía: ,c¡Oh, no, no ha.Y que
tener miedo, no hay que tener miedo!« De
manera que en lugar de auxiliarlo yo él me
iba auxiliando, ja, ja, ja. 1\-faximilian~ llevah_a ?n la ~ano derecha un pañuelo y nn cruc1fiJo medi11:no, de bronce, &lt;le mi propiedad,
que tengo siempre F-obre la mesa de mi estudio, y en la izquierda lleYaba un ro~ario qne
le bahía regalado su señora madr&lt;'. Luego que
el coche I?ªr~) _al pie del Cerro ele las Campanas, )Iax1m1hano se puso el sombrero, el cual
era de color morado oscuro, de felpa v de copa haja, y luego se lo quitó y arrojó en el
asiento del coche1 diciendo: 11¡Ah! esto ya 110

Unos de los fusiles empleados en el fusilKmiento.

Yo le dije al Sr. Soria. que deseaba tener
una copia de esa carta y me dijo que me la
remitiría por el correo. Me la remiti6 en efecto, y es la siguiente: ,1Prisión en el Monasterio de Capuchinas, en Querétaro, á 18 de junio de 1867.-Beatísimo Padre. --Al partir
para el patíbulo á sufrir una muerte no merecida, conmovido vi \'amente mi corazón y con
todo el afecto de hijo de la Santa Iglesia, me
dirijo á \'. !-\antidad, dando la más cabal y
cumplida satisf:wción por Jm¡ falt:1,: que pueda
hah(•r tenido ¡,ara con el,,\'i&lt;'ario d(· J e:-111-ristw,
y por todo aquello en que haya sido lastimado su paternal corazón; suplicando alcanznr,
eomo lo Pspero, de tan buen Padre, el corrl:'8·
pondiente perd6n.-Tarnhifo ruego humildemente á Y. Santidad no ser olvidado en sus
cristianas y fervorosas oraciones, y si posible
fuere, aplicar una misa por mi pobrecita alma.-De \'. Santidad humilde y obedieute
hijo,que pide su bendición apostólica..-M.urMILU~0.i&gt;
La carta, pues, no fué escrita en latín,_que

Dedicatoria para el Gral. Escobado, del retrato del Archiduque.

sirve!» Trató de abrir la portañuela, y no habiendo podido hacerlo pronto, se 8a.lió del coche sin abrirla, lo que me aqmiró, porque era

�Domingo 22 de Junio de 1902.
muy largo, é iba subiendo tan aprisa por el
cerro, que no lo podía alcanzar.»
Después de haberme referido el Sr. Soria el
modo con que se colocaron )Iaximiliano, Miram6n y Mejía, y las arengas que dijeron el
primero y el segundo, me dijo: «Estando parado l\1aximiliano en el lugar donde lo iban
á fusilar, me entregó el crucifijo, el pañuelo,
el pornito ton álcali y el rosario. Antes me
había encargado que remitiera el roi=m,rio á la
archiduquesa Sofía. Dió alguno;; pasos hacia
los soldados que lo iban á fusilar, llevando
algunas onzas de oro en la mano; el oficial
que mandaba la ejecución le dijo: «Atrás;»
Maximiliano le dijo: «¿Qué no se permite darles esto?» El oficial contestó que sí, y ~Iaximiliano se acereó á los i::oldados y dió á cada
uno un «maximiliano," que·era una onza de
oro de á 20 pesos, con su busto. Luego que
fusilaron á los tres, hubo una gritería de
«¡Muera el Imperio!" «¡Viva la República!i,
sonido de tambores y cornetas y desfile de
tropas, y yo me quedé parado y entontecido,
hasta que un oficial se acercó á mí y me dijo:
«Padre, la misión de usted está concluída y
me parece que no está usted en su lugar.»
Luego bajé de prisa por el cerro, me metí en
el coche, me fui á mi casa y estuve algunos
días en cama, enfermo del estómago. Después un alemán me ofrecía .5()() pesos por el
crucifijo y yo no se lo quise vemler, diciéndole que también quería conservarlo como un
recuerdo."
Luego que se fué el Sr. Soria, me acosté,
porque jamás, ni en mi juventud, he acostumbrado leer ni escribir nada después de las
nueve de la noche. Otro día, en Guanajuato,
escribí estos apuntamientos, para conservar
en mi memoria, al pie de la letra, lo que me
había dicho el Sr. Soria.

.flgusfiq ]livera.

-------•·- ------

EL DÉCIMO
¿La historia de mi boda?
Oiganla ustedes: no deja ·de ser rara.
Una escuálida chiquilla de pelo greñoso, de
raído mantón, fué la que me vendió el décimo
de billete de lotería á la puerta de un café, á
las altas horas de la noche. La dí de prima
una enorme cantidad, un duro. ¡Con qué humilde y graciosa sonrisa recompensó mi largueza!

EL MUNDO ILUSTRADO
-Se lleva usted la suerte, señorito-afirm6
con la insinuante y clara pronunciación de la;;
muchachas del pueblo de Madrid.
-¿Estás segura?-le pregunté en broma,
mientras deslizaba el décimo en el bolsillo del
gabán entretelado y subía la chalina de seda
que me servía de tapabocas, á fin de preserYarme de las pulmonías que dispersaba el remusguillo barbero de diciembre.
-¡Vaya si t&gt;stoy segura! Como que el déci·
mo se lo lleva usted por no tener yo cuartos,
señorito. El número ...... ya lo mirará usted
cuando salga ...... Es el 1,420; los años que
tengo, catorce, y los días del mes que tengo
sobre los años, veinte justos. Ya ve si compraría todo el billete.
-Pues, hija - respondí echándomela de
¡!eneroso, con la tranquilidad del jugador empedernido que sabe que no le ha caído jamás
ni una aproximación ni un mal reintegro, no te apenes; si el billete saca premio...... .la
mitad del décimo para tí. .J U¡!m11os ú medias.
Una alegría loca se pintó en las demncradaf:
facciones de la billetera, .Y con la fe míls ahsoluta, agarrándome ele una manga, exclamó:
-¡Señorito! por f'U padre y por f'll madre,
dém e su nombre Y las señas de su ca!'a. Y o
sé que de aquí á cuatro días cobrmnOE&lt;.
Un tanto arrepentido ya, le dije cómo me
llamaba y donde vi,·ía; y diez minutos después, al subir á bnen paso por la Puerta del
Sol á la c.alle de la. l\Iontera, ni recordaba el
incidente.
Pasados cuatro días, estando en la cama, oí
vocear «la lista grande." Despaché á mi criado
ií, que la comprase, y cuando me la subió, mis
ojos tropezaron innwcliat1imente con la cifra
del premio gordo; creí Roñar; no soñaba: allí
decía claramente I,420 ...... mi décimo, laeclad
de la billetera, la suerte para ella y para mí!
Eran muchos, muchos miles de duros los que
representaban aquellos benditos guarismosv un deslumbramiento me asaltó al levantarme, mientras mis piernas flaqueaban y un sudor ligero enfriaba mis sienes. Hágame justicia el lector: ni se me ocurrió renegar de mi
ofrecimiento ...... La chiquilla me había traído
la suerte, había sido mi «mascota" ...... Era una
asociación en que yo sólo figuraba como socio
industrial. Nada más justo que partir las ganancias.
Al punto deseé sentir en los dedos el contacto del bienaventurado papelito. Me acordaba bien; lo había guardado en el bolsillo exterior del gabán, por no desabrocharme. ¿.Dónde estaba el gabán? ¡Ah! allí, colgado rn la

fil MUNDO ILUSTRADO
percha ...... A ver ...... Tienta de aquí, registra
de acullá ...... Ni rastro del décimo.
Llamo al criado con furia, y le pregunto si
ha sacudido el gabán por la ventana...... ¡Ya
lo creo que lo ha sacudido y vareado! Pero no
ha visto caer nada de los bolsillos; nada absolutamente., .... Le miro á la cara: su rostro expresa veracidad y honradez: en cinco años que
hace que cstú á mi servicio, no le he cogido
jamás en ningún gatuperio chico ni grande...
l\Ie sonroja lo que se me ocurre, las amenazas,
lar, injurias, las barbaridades que su ben á mis
labios...... .
Desesperado ya, enciendo una bujía, escudriño los rincones, desbarato armarios, paso
reYista al ct&gt;sto de los papeles viejos, interrogo á la canasta de In. basura ...... ?fada y nada:
estoy sólo con la fiebre de mis rnanoR, la sequedad de mi amarga boca y la rabia de mi
corazón!
A la tarde, cuando ya me había tendido sobre la cama á fumar, para ver de ir tragando
y digirie11do la dect&gt;pción •horrible, suena un
campanillazo vivo y fuerte, oigo en la puerta
discusión, alboroto, protestas de alguien que
se empeña en entrar, y al punto veo ante mí á
la billetera, que se arroja en mis brazos, gritando con muchas lágrimas:
- ¡Reñorito, señorito! ¿Lo Ye usted"? Hemos
sacado el gordo.
¡Infeliz de mí! Creía haber pasado lo peor
del disgusto, y me faltaba este cruel y afrentoso trance: tener que decir, balbuceando como un criminal, que se había extraYiado el
billete, que no lo encontraba en parte alguna,
y que por consecuencia nada tenía que esperar de mí la pobre muchacha, en cu,vos ojos
negros, ariscos, tenú ver relampag11ear la duda
y la dei::confianza rn{is infamatoria..... .
Pero la billetera, alzándolos todavía húmedos, me miró serenamente y dijo encogiéndose
de hombros:
-¡Yaya por la Virgen! Señorito .... .. no nacimos ni usted ni yo para millonarios.
¿Cómo podía recompensar la confianza de
aquella desinteresada criatura? ¿Cómo indemnizarla de lo que la debía-RÍ, de lo que la
debía? l\lis remordimientos y la convicción de
mi grave resporn;abilidad pesaban sobre mí de
tal suerte, que la traje á casa, la amparé, la
eduqué y por último me casé con ella.
Lo más notable de esta historia es que he
sido feliz.

Don José Maria Velasco en su estudio

cftrlisfas cJKezioanos.

E~m,IA PARDO BAz.ü.

•

•
•

•

..•

EL VALLE DE MEXICO.-Cuadro de Velasco.

Domingo 22 de Junio de 1902.

••

Viejo.pintor que con s.u perseverancia y talento ha logrado una fama tan Justa como merecida, Don José María Velasco es, hoy por hoy,
uno de nuestros más celebrados artistas.
De su paleta han brotado cuadros llPnoi; de luz y de wrdad que
tan~o aquí, como en e~ ?xtranjero, le hnn ,•alido siempre elogids entusiastas. En _las expos1c10nes de París, Filadelfia. Chi&lt;-ago, ~ew-Orleans y EF:pana, sus obras fueron premiadas, y su nombre consig!,ado con encomio en las crónicaR.
. En la actualidad, el Sr. Yelaseo ;;in-e la claf:e de Paisaje y Perspech va ~n ~a Escuela de Bellas Arks, y ef' profesor dibujante en el Museo ~ae1onal.
Como maestro, profrsa un decidido amor á la enseñanza v ha formado di~cípulos que le honran por .su amplia información ~rtística y su
empeno. E1~tre otrns, ml-'recen citarse l\Iercedes 7,amora, Dolores Soto, Carl~s RJyero, Cleofas .\.lmiuna y 1Iateo :::\al&lt;lafia, YC11tl.tjo:;amente conoc1rlos.
Dr- sus ant~cPdentes, como 3:rtista, po~lcmos decir que fué discípulo
del notable pmtor Don Eugemo Lanclf'!'JO v que, desde los comirnzos
de su carrc•ra, clió pruebas incquh·ocas de KU fadlidad para traducirá
la tela, ora el soherhio espectáculo de un crepú~eulo, ora el impo1wntc panorama en que los Yolcanes f'e destacan fin~endo enormes te,:tas torona.cb.s de hielos eternos. La c-ampifia é&lt;&gt;n todos Hlo primorei&lt;·
el río, e~ árbol, el cielo con todas sus galai-:: lo que siempre es bello:
lo que ,nempre ofrece e11canto:; á los ojos y expansión al alma ha sido su fuente de inspiración predilecta.
'
Poeos, como &lt;•l Hr. Velasco, se hahrán de&lt;licaclo-cstanJt&gt;S ciertos-con tanta constancia á lor; t&gt;stuclios ele paisaje, y pocos, eomo él, habrá
c~ue logren bordar sui:i obras con el dl'rroelw de detalles y de puntualidad que se obser".n. cn suR cuadro!'. ::-e conoc·c que e1&lt;tudia muC'ho,
y que no de,.;perd1cia nada de lo que puede sen-ir de rnoti\·o.á su
pincel.
Por lo demás, el :.\IaeHtro ha ,.;iclo ohjrto de distincio1ws tan honrosas, como la que recibió siendo estudiante nírn, de habér1&lt;ele nombra110 profesor de la Al'adernia de 8nn Carlos. Hace poco le fué conferida
la Cruz de la Legión ele Honor y la ele caballero de la arelen de Fra11cisc·o .José. Como miembro de la Soci ednd l\Iexic:ana de Historia ~aíural, ha prestado 1irny buenos Kervicios.
Ilustramos estas planas con una fotografía que representa al :;\Iaestro en su estudio de la Escuela de Bellas artes, y con la copia de dos
de sus cuadros más notables.

Peña.s.-Cuadro de

Yelaseo.

�EL MU:N1)0 ILUSTRADO

Domingo 22 de J unio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Junio de 1902

La catástrofe de la Martinica

/

LAS RUINAS DE S.AJNT PIERRE:

I

I

La terrible catfü•trofe de la Martinica, casi
sin precedente en la historia contemporánea,
y que tan dolorosa impresión ha causado en
todos los pueblos de la tierra, aparece cada
día, con los relatos que &lt;le ella hac.:en los que
estuvieron presentes en Saint-Pierre horas después de la completa destrucción de la ciuclad ,
más, mucho más tremerida de lo que en un
principio se creía.
Toda una población entregada Íl las fecundas labores de la paz )' del trabajo, que eran,
hacía mucho tiempo, su patrimonio, desapareció al paso de un torrente de lava que fué á
derramar al Océano. Los temploi-:, los edificios
más suntuosos, las chozas más humildes, todo, en un solo día, quedó convertido en montones de ei;combros y cenizas; el afán de muchos años; la obra realizada con tantos sacrificios y á costa &lt;le numerosos esfuerzos, se
deshizo como la sal en el agua, y donde antes
velaban el amor maternal, junto á la cuna, y

¡Ver los muros lucientes
que te circundan, celestial palacio,
bafiarme en tus corrientes,
y por el leve espacio,
cabalgar en tus nubes ele topacio!

.,1

Mas ...... ¡ay! que es trance duro,
cerca la orilla ver; casi tocarla,
juzgarse ya seguro,
y luego ...... ¡oh Dios! dejarla
cuando el barco feliz iba á gozarla.

..,. ,/ -

¡Ah no, Señor! tus brnzos
tiende bondoso al pobre nnvegante;
quebranta ya Rus lazos,
y, puerla rn un instante,
¡ir In, gloria ú beber &lt;'11 tn semhlant&lt;•!

~~

FeiJerlco €scobeiJO

.

~~"'"-..- ..
~

~

--

.

.,..::;¡

..-,:¡

¡~

-

U n cadáver e ncontrado en la plaza.

Ru inas de la Catedral.

En la plaza de Bertin: restos del Sem áforo.

el genio de la civilización, sobre todo un pueblo, i;ólo &lt;¡ueda un cuadro trif-lte, inmensamente triste: la &lt;lesolaciún bajo el manto de
brumas de la desgracia.

¡Traspasar tus fronteras
anhelo ya, mansión de mis amores,
sentarme en tus riberas,
ceñirme con tus flores,
y escuchar de tus fuentes los rumores!

E l comandante del crucero «~nchet,, clescrihe, con los colores mái; vivos, la terrible e:;cena que surgió á su vista cuando horaH después de la hecatombe, llegaba á Saint-PiPrre.

magniturl de la catástrofe. l El Capitán de la
goleta «Gabriela" describe también á un amigo su.vo de Fo, t-cle-France aquel cuadro ateITador con todos sus eRpcl uznantes detalles.
Completn.1110:-1 la información gráfica que hemo,; estiulo publicando acerca rlel trrrihle suc&lt;•f:o, eon nlgunas Yi:-1tas muy interesantes, de
las ruinas clt• H::.int-Pierre.

,c.\l llegará la ciudad-dice,-me dí inmediatamente cuenta de que aquello era una inmensa hoguera. Hice salvar algunos sobrevivientes que se encontraban á bordo del vapor
inglés «Rorairnn.&gt;&gt; y sobre las cenizas en tierra.
Todos estaban más ó menos abrasados, y algunos murieron durante el camino."
Todos los habitantes de Saint-Pierre urnrieron por el fuego y la asfixia; los navíos fueron volcados, incendiados, y los mástiles cortados al ras &lt;le los fondos. El «Suchetn se sal\'Ó por una mera Cf.Sualidad; pues habiendo
ordenado el GoLernador al Comandante que
estuviera en Saint-Pierre el día 8 de mayo á
las siete de la maña11a cincuenta min utos
a.ntes de que sobreviniera la catástrofe, exactamente,-retardó su marcha, rlebiclo ú c¡ue
tm·o que hacer:-:e alguna repar~ción á las nrnquinarias.
A i::u llegada á Saint-Pierre, el Comandante
envió á tierra cuatro escuarlras de obreros y
exploró en persona, con una de ellas, toda ln.
ciudad, cerciorándose de que todos sus habitantes habían desaparecido. Después salió para el puerto de Precheur, que estaba seriamente amenazado, y con el auxilio de dos buques,
logró poner en salYo á los angustiados moradÓres de aquella població¡1.
~ El-relato del comandante del «Suchet» basta, por sí solo, para dar exacta idea de la

CUPIO DISSOL VI.
¿.C'uúmln, Sefior, el día
llegará de la eterna bienandanza,
radiar.t&lt;' de alegria,
Pn pos del cual se lanza
ron amoroso anhelo mi rf-lpt-nrnza·?

\

•

ERa uCasa de oro,"
¿.cuándo gozarla le será ya dado?
de su inmortal tesoro,
¿.hasta cuándo privado
ha de quedar el pobre desterrado?

•
•
,.

•

•
•

•

•

•

.. ••

i•• •
•

•• ••
•

•

•• fl

•

•

La calle de Víctor Hugo.

La plaza do la Catedral.

Rotit ya la &lt;·adena
&lt;lr la materia vil del bajo suelo,
¿.('uándo el alma St'!"ena
podrá ron1per el ,·uelo
.'" las man,-iones habitar del cielo·?

•

,

Cer emon ia en Nuestra Señora de Pa r ís, por las víctimas de la

catástrofe.

Á LA MEMORIA DE ALEJANDRO 111.
El grabado que reproducimos á continuación, reprrsenta la espada que el Pref'identr
de la Hcpúblira Francesa, ::\L Loubet, depotú:ante la tumba del Czar Alejandro III, en
su última Yisita á Rusia, como un homenaje á
i;u memoria y erí prueba de las cordiales rela-

ciones que unen ú su pueblo con el imperio
de Nicolús II.
La espada rs una primorosa obra de arte:
su rmpuñadura es de oro ~· marfil, trabajados
eon exquisito gusto, y la hoja, de acero muy
fino. Un gran ramo de olivo, de oro, e1wuel-

ve la empuñadura, y en ti lazo que lo sujeta
se vr cincelada esta frasr-: uFo:•tleris memor.n
u( Recuerdo de alianza),»
:\l. Loubet obsrquió al Metropolitano de
San Petershurgo y á la ~Iunicipalidad, con
valiosos objetos de arte .

�•
Despu~s de nuestro artículo ?el primero del presen~e,
muchos lectores nos h an pedido datos complementarios

EL CABELLO•
.

EL MUNDO ILUSTRADO

sobre el mé~odo empleado por el INSTITUTO CAPILAR. Creemos que lo mejor, e_s invitarlos_Pª!ª q_u e esc1iban al ~irector del Instituto Capilar, 10 RUE DE I'YS L Y, PARIS, el que con gusto dará gratIS todas las mdicamones que se le pidan.

AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 26.

~.:;e¡.,~ .~--'i'l-.~.~-.,,,_.~-~--~-~-"""'-*-'·-'i'!-.-'i'!-.~.~-*--~-*--*-·~-~-*-~ -a.-a.f/-.-'i'!-.~'*---'i'!-•_,.,,I

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¡ LAS AGUAS DE POZ:OS !
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1.

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1 •

Son en general malsanas. Si ellos son abiertos en las
cercanías de las casas 6 poblados y á poca profu ndidad del
suelo, puede asegm arse que no son verdaderos nacimientos naturales, sino las infiltraciones de albañales y &lt;lesagües de las mismas casas y, por tanto, los agentes seguros de

1
~

~

LAS INFECCIONES DEL INTESTINO.
Si los pozos son abiertos á gran profundidad, constituyendo la tierra una especie de gran filtro, la cavidad de
un pozo es una oportunidad para que los gérmenes retenidos en las capas inferiores del suelo, las infiltraciones de
los cementerios y por consiguiente, l?,s materias orgánicas derivadas de los cadáveres en descomposici6n y, en
general, las maten.as fecales absorbidas por la tierra é infiltradas por las lluvias, encuentran desahogo, á lo largo
de las paredes de los pozos cuando éstos no están revestídos, llevando á los individuos que toman tales aguas, los
microbios patógenos del

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COLERA Y LAS FIEBRES

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TIFOIDEAS.

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EL ALIENTO

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UNICOS AGENTES IMPORTADORES
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- -filmacén de J)rogas- COLISEO NUEVO NUMERO 3.

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Frente al Teatro Principal.

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~·$·$·$·$·$·$·$·$·~·$·$·$·$·$·$·$·~·~·$·$~
,

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~

•

l.

INTERESANTE A LAS SEÑORAS.
Para obtener la curación pronta, rápida y segura

~&amp;~

•~

•

Enfermedades llamadas de Cintura
y para eorregir

~

La e•te,-/lldad en la muJe,-. los deso,-dene•
menst,-uales tlu/os de todo• géne,-o•!I
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es un tónico maravilloso. Limpia,
purifica y enriquece la sangre, excluye
del sistema los venenos y comunica
-;P'Or á los nervios.

La Sangra.se Enríquece,
Los Músculos se Ponen Fuertes,
Los Nervios Cobran Vigor,
y se Rebosa Salud.
Zarzapalrill:i. es solamente uno de
una docena de iugredientes de que está
compuesto este remedio maravilloso.
Cada medicina est:í llamada. á ej ecutar
un gran trabajo en un sentido. Per..
esto no puedo decirse de las demás
Zarza.parrillas,

~~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~~~-~-~-~J

EL MISMO

•

JOSÉ UIBLEIK SUCS.

~

.

•

..

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'.?»

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krentct LIJI&amp; Rfl'ffl &amp;PINHLA.

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~
;i

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ROJA. " Apartado 123. Tehuacán, Pue.

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Idtm. Idcm. en la cHpita J, ., 1.25

Silf

~

(

Dire c t o r; LIC. RAl'AtL Rfl'f!'&gt; f&gt;PINDOLA.

EL DENTIFRICO

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MÉXICO, JUNIO 29 DE 1902.

•

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Porque solo es verdad de la

del Dr. Ayer.

..

No os dejeis sobreponer ó engal'lar
por alguien que con urgencia os recomiende alguna nueva Zarzaparrilla de
la que nada sepais.
Preparada por el
Dr. J , C. Ayer &amp;Ca., Lowell, Mass, E.U.A

•

•

...
•

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é'isfudio /oto9ráfico .
Sch lattman,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 25, Junio 22</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
Despu~s de nuestro artículo ?el primero del presen~e,
muchos lectores nos h an pedido datos complementarios

EL CABELLO•
.

EL MUNDO ILUSTRADO

sobre el mé~odo empleado por el INSTITUTO CAPILAR. Creemos que lo mejor, e_s invitarlos_Pª!ª q_u e esc1iban al ~irector del Instituto Capilar, 10 RUE DE I'YS L Y, PARIS, el que con gusto dará gratIS todas las mdicamones que se le pidan.

AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 26.

~.:;e¡.,~ .~--'i'l-.~.~-.,,,_.~-~--~-~-"""'-*-'·-'i'!-.-'i'!-.~.~-*--~-*--*-·~-~-*-~ -a.-a.f/-.-'i'!-.~'*---'i'!-•_,.,,I

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¡ LAS AGUAS DE POZ:OS !
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Son en general malsanas. Si ellos son abiertos en las
cercanías de las casas 6 poblados y á poca profu ndidad del
suelo, puede asegm arse que no son verdaderos nacimientos naturales, sino las infiltraciones de albañales y &lt;lesagües de las mismas casas y, por tanto, los agentes seguros de

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LAS INFECCIONES DEL INTESTINO.
Si los pozos son abiertos á gran profundidad, constituyendo la tierra una especie de gran filtro, la cavidad de
un pozo es una oportunidad para que los gérmenes retenidos en las capas inferiores del suelo, las infiltraciones de
los cementerios y por consiguiente, l?,s materias orgánicas derivadas de los cadáveres en descomposici6n y, en
general, las maten.as fecales absorbidas por la tierra é infiltradas por las lluvias, encuentran desahogo, á lo largo
de las paredes de los pozos cuando éstos no están revestídos, llevando á los individuos que toman tales aguas, los
microbios patógenos del

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COLERA Y LAS FIEBRES

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TIFOIDEAS.

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Frente al Teatro Principal.

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COLISEO VIEJO NÚM. 8 MÉXICO D. F,

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La Zarzaparrilla
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Dr.Ayer
es un tónico maravilloso. Limpia,
purifica y enriquece la sangre, excluye
del sistema los venenos y comunica
-;P'Or á los nervios.

La Sangra.se Enríquece,
Los Músculos se Ponen Fuertes,
Los Nervios Cobran Vigor,
y se Rebosa Salud.
Zarzapalrill:i. es solamente uno de
una docena de iugredientes de que está
compuesto este remedio maravilloso.
Cada medicina est:í llamada. á ej ecutar
un gran trabajo en un sentido. Per..
esto no puedo decirse de las demás
Zarza.parrillas,

~~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~-~~~-~-~-~J

EL MISMO

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JOSÉ UIBLEIK SUCS.

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krentct LIJI&amp; Rfl'ffl &amp;PINHLA.

==RIVAL==

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EL DENTIFRICO

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MÉXICO, JUNIO 29 DE 1902.

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Porque solo es verdad de la

del Dr. Ayer.

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No os dejeis sobreponer ó engal'lar
por alguien que con urgencia os recomiende alguna nueva Zarzaparrilla de
la que nada sepais.
Preparada por el
Dr. J , C. Ayer &amp;Ca., Lowell, Mass, E.U.A

•

•

...
•

,,

é'isfudio /oto9ráfico .
Sch lattman,

�,

Domingo 29 de Junio de 1902.

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1 1

1'

"

Orígan da las emocionas.
La mayoría de los hombres tiene una tendencia natural é irresistible á admitir como
hechos consumados, como fen6menos que no
necesitan explicaci6n ni suponen mecanismo
prod 11Ctor, todos aquellos sucesos familiares
y cotidianos á que está habituado y que, en
fuerza de haberse familiarizado con ellos, le
sirven más que como objetos de im·estigación,
como medios de comprender lo que no entiende y de explicarse lo que ig1,ora.
El sol alumbra y calienta,....... Pues que así
siga. Kada más natural.. ..... ¡Y qué ...... ! Los cuerpos graves abandonados á sí mismos
caen ...... ¡Tanto mejor! ¡Pues no faltaba más!
¿Pues qué querían ustedes que hicieran? El
azogue es movedizo, sus plateadas gotitas esquivan el contacto, huyen de la mano como
la ninfa del sátiro; Re escabullen y giran como mariposas metálicas; comprimidas. se pulverizan antes que dejarse atrapar. ..... Pues..... .
por de contado ...... ¡Bonito el azogue para estarse quieto!
Y así por ese orden. Para los espíritus vulgares sólo lo extraño, lo extravagante, lo imprevisto y lo insólito merece estudio y amerita explicación. Un jorobado, un enano, un
borrego de dos cabezas ó un pollo de cuatro
patas; esos sí son problemas científicos, hechoe y cosas dignas y merecedoraR de atención; lo demás puede seguir su curl"o sin que
nadi~, salvo algún medio loco ó desequilibrado, se ocupe de escudriñar sus cam,as, sus leyes y su mecanismo.
Se necel"itan la cachaza y la Randez de un
Galileo para fruncir el cef{o y concentrar la
atención en una lámpara que oscila. Xell'ton
debe haber tenido muy poco en qué pensar
para preocuparse de una manzana que le caía
sobre la narir., y Arquímedes clehe haber sido
un vago y mal entretenido para ocupar~e t&gt;n
averiguar por qué flotan los barcos y por qué
naufragan las rocas.
El punto de vista del vulgo y el punto ele
vista de los sabios es enteramente diferente;
para aquél, sólo lo estupendo e,; digno de atención; y para éstoR, es en lo familiar dondP reRide el misterio De ahí el menosprecio &lt;le! vulgo por los i,abios. El vulgo todo lo ¡,abe; los
sabios todo lo ignoran. Ahí donde el sabio
medita, el vulgo sonríe. El uno busca explicaciones que el otro cree precisamente haber encontrado.
Esta actitud reRpectiva y recíproca es la
misma en lo que se refiere al mundo físico,
que efi lo que atañe al intelectual y al moral.
El vulgo sabe por qué el Océano es imponente, risuefia la pradera, majei;:tm.,sa la montaña, y el sabio no llega jamás á averiguarlo. La
diferencia entre la caverna y el firmamento,
entre los horrores de la noche y las sonrisas
de la aurora·; el porgué del amor, el porqué
del patriotiRmo; el secreto de los &lt;leslumbra!bientos de la gloria y e} misterio de las torturas del remordimiento, todo ef'o, y más, deja indiferente al común de las gente,;, y Rólo
ocupa y preocupa el cirndor de los Babios.
Y, sin embargo, todo eso necesita, impone y
amerita explicación; supone un mecanismo,
combinacioñes de causas y c9njunciones de
principios; todo ei-o tiene un mecanismo y una
razón de ser; se explica por otros hechos y se
deja comprender mediante ciertas leyes; y ahí
donde se pára distraída la mirada del ignorante, se clava fija, tenaz, eRcrndiñadora é inexorable la mirada del pensador.
En lo que á las emociones se refiere, algunas de esas leyes y algunos de esos principios
han sido ya establecidos, y laR emociones, como el universo, tienen un génesif'.
Todo lo inmenso, lo desmesurado, lo inconmensurable: el desierto, el océano~ el firmamento, despiertan emociones grandiosa8,
sublimes, épicas, y en todas ellas se discierne
un vago terror de todo lo que nos es imperior,
é ingobernable; el miedo y la admiraci(m Ron
el meollo de lo sublime.
Todo lo que es peqneflo, inconsi,;tente, voluble: la gotn, la flor, el ineecto, la chispa,
es gracioso, bonito, dulce á la vista, grato al
oído. La confianza, la certidumbre de nues-

•

EL MUNDO ILUSTRADO
tra superioridad, la impunidad frente á lo pequeño, son el origen de ese género de belleza
que llamamos l:t gracia.
El crepúsculo, el sauce llorón, la bruma,
los matices obscuros del colorido, son profundamente melancólicos; de~piertan, sin que de
ello tengamos conciencia, ideas de decadencia, de extinción y de muerte, que, recordándcmos la pmpia, nos hacen llorar y lamentar
la ajena.
Tmlo lo que brilla y reRuena suscita en nosotros la alegría. El estridor y el brillo son indicios de vida, de energía, de fuerza, y gozamos con la actividad ajena, porque no¡: hace
pensar en la propia. De ahí los gritos, estallidos, cántico¡;; y f'alrns con que solemnizamos
las grandes fiestas públicas y privadas.
AtaviamoR &lt;le negro á la viuda ó al huérfano, porque el negro, extinción del color y de
la luz, Rimbolir.a la nrnerte de nue;;tras ilusioneR ~- de nuestrns Pi-peranzns; y vestimos de
blaneo á la virgen y á la desposada, porque el
hlaneo t'" irradiación plena de eRperanr.as y de
ilusiones. El rojo es color guerrero, porque eicolor de sangre é incita al corn hate; el verde
es símbolo uni,·eri-al de e,:peranzn, porque es
el color ele loR paf-tos tierno&gt;' y de hts sementeras nneientes, )' el azul eseolor divino, porque
es el color del firmamento.
Loi-- diamantes que recaman un manto son
bello;;, porque parecen estrellas tachonando un
&lt;·ielo y porque son indicio~ de riqueza, de poderío y de bienestar. Es bella una espada, porque recuerda combates y victorias; es majestnoRo un cm,tillo feudal, porque evoca reminiscencias dr ?poeai:; heroicai:;, y es fúnebre y
triste un cemrnterio. porque es asilo de la
muerte y nos sugiere ideas de aniquilamiento
y clei:;trucción.
Comprendido en esta forma y de este modo
el mundo misterioso de nuestra~ emocionm,,
t'l simbolismo de las coi::as se hace transparente .v luminoso; comprendernos todos los fetiq nis111os: el de la bandera, símbolo de lapatria; el del áncora, signo de salvación; el de la
violeta, emblema de mcdestia; percibimos la
conexión necesaria de las cosas inertes é indiferentes con nuestra vida activa y multiforme,
y por ese camino y con ayuda de esos procedimientos, llegaremos, sin rluda, á responder
algún día á esta pregunta: ¿Qué es lo bello'?
sin imitar al magistrado romano que preguntó: ¿Qué es la verdad? y volvió la espalda sin
e;;perar la respuesta.

j)r. JY{. Flores

-------•------EDGARDO POE.

Cuenta, un capitán de marina mercante americana, gran amigo de E&lt;lgardo Pi:ie, que la
noche antes de morir éste, reunióse con él en
la taberna «Shoi Tower" de Baltimore, refugio predilecto del gran poeta. Era la primera
vez que se veían después de la muerte ele Virginia Clemm, mujer y prima de Edgardo.
El capitán notó por el aspecto· de su amigo
que éste, además de sufrir mucho, se hallaba
muy enfermo. En efecto, ya había tenido por
entonces dos accesos de «delírium tremens,"
ocasionados por el alcoholismo.
La hermosa y altanera cabeza del poeta, de
ancha frente despejada, nariz de líneas correctas y boca fina y triste, mostraba una palidez
enfermiza. Sus grandes ojos violetas parecían
á la vez más tenebrosos y más luminosos que
nunca: tal era su doble y fascinador aspecto.
Sentáronse los dos amigos á una mesa colocada en el hueco ele una ventana, y Edgardo
Por se quejó al capitán de que lo tuviera por
demente, cuando tan sólo se hallaba aquejado
de una neurosis.
En aquel momento crur.aba la calle una dama de aspecto enfermizo, apoyada en el brazo de un señor.
El novelista, presa de un t&lt;'mhlor religioso,
dijo, tendiendo su mano delicada y fría:
-«Yo sé por qué esa mujer se halla en punto de muertr, y ,·o.v á referirte lo que 1011 médicos no han a&lt;liviuado ni p&lt;,rlrán adivinar
nunca."
Y con una seriedad que no daba lugar á
duelas, comenzó el relato siguiente:

-Invitado una vez á un baile de carnaval
dado en Baltimore, fuí el primer convidado
que llegó á la casa.
La gran puerta estaba abierta de par en par,
proyectando sobre la calle obscura una viva
claridad, como la lente luminosa de una linterna mágica. Sobre aquel fondo encendido
resaltaban los carruajes que á cada instante se
detenían, dejando á los invit.ados, que bajaban, se agitaban un momento é iban en seguida á perderse en la linterna ...... En el vestíbulo se agrupaban los lacayos y ,;e veían los
~~~
muros guarnecidos con los paletós de los hom¡
bres y con lo,; abrigos de las señoras.
''i
Al contemplar aquella escena, asiRtía yo á
nn espectáculo terrible. Ca.&lt;la uno de los concurrentes al baile dejaba colgada en la percha
su envoltura humana; vestido de etiquet..'I., sa1
lí&amp; convertido en esqueleto completamente
..,1
mont..·ulo.
Quedaban en las perchas todoR aquellos
..,
cuerpoi:; Hin Of&lt;amentas, semejante,; al p&lt;'rsonal
1
de un teatro de títerei,:, los unos rígidos, ret&lt;&gt;..::
nidos por el cuello, los otros doblados por la
1
mitnrl en las posturas más raras.
'¡
En seguida cada pareja, dos esqueletos, uno
"-J
'
1
más grande y otro más chico, frangueabim la
puerta del salón, y dándose el hrar.o, iban á
saludará los dueños de la casa, únicos personaje,-: de carne y hueso allí presentes.
Lo más extraño era que ni éstos ni aquéllos
parecían notar la metamorfosiR, agrupándoi,;c
los esqueletos, c-onversando y p:iseándose sin
extrañeza ni confuPión.
l'na pareja retard:-1da llegó en esto al vestíbulo. l~ra un ,·oluminoRo personaje de imponentes bigotes, y una mujercita de ojos lánguidos, que llevaba una camelia. Poco después
los dos pen;onajes hacían i,;n entrada como todos los demás, pero sobre el cráneo de la dama había quedado fijada la camelia como por
la opre::;iírn de un beso. Xada más lúgubremente bello que aquella viva flor roja sobre
una hlanni. cabeza macabra.
Quedé como clavado en el umbral del salón, aterrado r sin saher si había perdido á
mi ,·ez mi pálido cuerpo.
Saqué entonces mi reloj y observé que podía contar razonadamente sus golpecitos.
En el salón se bailaba con horripilantes
arrebatos de alegría, formándose y deshaciénse las cuadrillas, al compás de música oculta
por cortinajes, ó girando las parejas valsadoras
en vertiginosas espirales. No se oía en medio de
aquella agitaci6n y mezcolanza ni el crujido
de la seda, ni el roce de las alhajas, sino un
choque seco y continuado, semejante al rasgamiento de las ramas secas en el fuego de
una hornilla.
Mientras tanto, permanecía yo inmóvil; pe¡·o mis miradas seguíaTl con insistencia la camelia roja, graciosa y petulante, que me encantaba, haciéndome sentir esa primera efervescencia del amor que me recordaba á mi
11
querida Virginia Clemm.
Terminarlo el baile, apresurábanse los concurrentes en el vestíbulo para acercarse á la
NOTAS DEL PUEBLO.
percha. Les vi endosar sin dolor ni dificultad
su em·oltura de vitos: los hombres con sus
LWle,anía nos enferma ele indiferencia con
paletós, las mujeres con sus abrigos de pieles.•
1
'-· 1
, •:
impresión ar.ul. Lo mismo la barriada con
En seguida salían tranquilamente, después 411,
•u fondo gris, parece que nos esfuma en una
cambiar los cumplidos de costumbre.
vi6ta sin impresión la vida de aquellos que el
La pareja que había sido la última en lle...
,f ¡',. batir del cornzón de la ciudad, arroja lejos,
gar fué la última en salir. De pronto el prequizá como sangre saludable para fortificar ui1
cioso y esbelto esqueleto de la camelia roja
aiembro d~)il; quizá como reRiduo dañoso
lanzó una exclamación:
•
,
• Jti~ no ha podido nutrirRe ele f&gt;xígeno y se
-¡Ah! dijo-~ han llevado mi abrigo de.
raso blanco y me han dejado este otro de raso
·" • ~ . • • • mand~ á pasar por todos )~¡; r~sgu~rdos del
.•.
p
~ or~arnsmo para que vuelva a ser útil, prove•
arnarillo.-Y riéndose, cubrióse con él.
•
• ch"8o· y apropiado para la vida social.
Al instante ví aparecei, pliegues sobre su •
it. •
r Los que así son tratados se llaman, en térrostro, sobre sus hombros y sus brazos desnumino muy imperfecto: pueblo.
dos. La infeliz habíase revestido con el abri· · La vida de esta enorme masa se disuelve en
go ajeno, la encarnación de otro cuerpo que
la indeferencia, lo mismo que el contorno de
no ajustaba á su armazón anatómico, sobre el
la montaña se imprecisa en la lejanía~
cual puede i!ecirse que quedaba ondulando.
Acerquémonos para traer una novedad.
Espantado de aquello, salí disparado del pala••
Un guía en este vericueto que vive con la
cio del baile.
ola de nuestra vida: el papelero. Nosotros no
Pues bien, acabo de reconocer á la mujer
tenemos un término especial con que señnlar
de la camelia rojn en ~~a que pa."!Ó hace poco
al puñado de gente chica que se defiende en
arrm,trándose casi.
. la lucha de la 'l!ida con el esfuerzo propio, y
Los médicos se empeñan en vano, con tollamamos «papelero» al primer mucbachillo
da su cieñcia, por descubrir lo que llaman una
que se nos acerca cambiando el peri6dico del
enfermedad extraordinaria. ¡Tontos...... J,,
día por un centavo, 6 bien haciendo de la ho-

r

EL MUNDO ILUSTRADO

Dornjngo 29 de Ju'ti.io de 1902.

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EN FONDO GRIS.

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ja impresa y de una mirada viva, la docu-

mentación para ohtener una Rimpatía demostrable con el regalo ele un centésimo de pe,;o.
«Papelero;» bien está y valga, ya que el término en su ambigüedad puede facilitarnos la.
interpretación de uquien hace papeleR," y «papel" es el de un prócer y un mendigo; el de
un engañador y un veraz; el de un luchador
y un holgazán; el de un emitidor de papel de
banco y ...... un vet1dimiero de pnpel impreso
con la nota sensacional del día.
Pues ese "gamín», ó ugolfo,, ó papelero, entre nosotros, es el mejor introductor á la barriada, al salón «azuln ( azul es lejanía, ¿estábamos?), y él nos l~eva sin saberlo, porque lo
seguimos en sus pasos, cuando «ya va,» despué~ de su lucha y su gritería desentonada
por ayenidas y calles; cuando lleva las manos
Yacías de papeles impresos y vuelve á su mundo á sus compaflías juguetonas, al ejército sin
ar~as, sin la coraza que se llama educación y
que en el anillo de proletarismo &lt;]Ue cerca á
todas las grandes ciudades, parece estar sitiando á los ca11tillos de la educación y de la
riqueza que levantan sus torres en el campo
áureo.
Los pasos del papelero nos guían y nos hacen pisar la alfombra gris del suburbio.
Buscamos escenas.
Un grupo de hombres que invaden de pared á pared la vía pública, siguen con vista
ansiosa el vuelo de un centavo tirado á lo alto . .Juegan «los volados.&gt;&gt; ¿Qué es eso?
Eso es el entretenimiento que en la 1&lt;vulgaridad» de nuestros salones se llama: tentar la
suerte. Acá, el que es «imprudente» en esas

diYersiones, Be condena á pasear una pobreza
eu campos de oro, ó para decir mejor, á ser
&lt;w~precio en l.a fpria de las preciacionflS; allá,
la 1mprudenc1a se traduce en riña, la riña en
cárcel; la cárcel, por desgracia, no es la mayor
deshonra que considera nuestro pueblo, pero
sí, la Ye como un desfalco en sus intereses de
voluntariedad. El jugador de ,rvolados, )&gt; al
revés del otro, no pai-ea su desprecio moral,
pero sí considera su desprecio material en el
fondo de una cárcel.
¿Hay diferencia entre esos dos desprecios?
El relativismo pone en alto el fiel de la balanr.a.
Y nos alejamos de esas co11Sideraciones
y sigue á nue¡;tra vistc'I. el harrio, gris en su
cielo, en sus paredes, en sl: suelo, en su luz de
tarde nublada, que va cayendo lent~, muy
lentamente, tras ese abanico de polvo tenue
que, á lo lejos, simula un capelo de vidrio
apagado en fJUe se guarda á la ciudad.
A la vera ele un callejón, junto al hueco de
una ventc'l.na, está un grupo simpático; se oye
rasguear pobremente una guitarra; apenas se
comprende la copla:
«Siento que me he de morir
Si no logro tu querer,
Así se mueren las flores
Cnanrlo no ;,querei&gt; llover."
Y ese cuadro reconcilia con el barrio; es el
vendimiero que se busca la vida eacanciando
versos, azucarillos y alegría en el fondo gris
del cuadro que parece que se nos esfuma en
una vista sin impresión.

'
Para que la mujer sea prudente :en sus"'costum bres, ha de saber con precisi6n en• qué
consiRte la. prudencia; y para que imite la pureza de los ángeles, es indispensable que sus
ideas no se reduzcan á la materia.
GRENAILLE,.

�•
Domingo 29 de Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo '2!1 ,le Junio de 1902.

n:3- .abrió los oj_os, fijól~s,. asombrado al princ1p10, en la \ 1rgen placida, en el Señor San
,José de luengas barbas, en los reyes magos
que le ofrecían oro, mirra é incienso.
Después, deteniE'ndo su mirada sobre la figura vivnz y recogitla del señor cura., sonrió
con P.onri;;a angélica, confiada, adorable; y
tendienelo sus bracitoi-\ hacia el sacerdote, alegrPmente gritó:
-¡Papá!
ARMANET.
(Premiado en el concnroo abierto por l.e Jonrnal de Parls.)

,

,

CUBA A LA REPUBLICA
(FRAGMENTO DE UN POEMA.)

La lil-(urita rubia ,. HOnrientr de .J e:-ús no,•:--

•

El ,:eñor curalen1ntú un arbolillo &lt;¡lll' acababa de caer, colllpuso la cofia :'t una pm,tora
de cern, colocó Ít una expendcclorn de leche rn
la bon&lt;lo1.a&lt;la de un camino, ~·, 1·nantlo hubo
terminado, retrocedió alguno,.; pa,.;os para mejor observar :-u obra.
Aquello resultaba perfecto. :-,obre un fondo
le papel grii;, &lt;lestacábase un paisaje &lt;JUe Yercleaba espléndidamente; el 111u~go simulaba
la yl'rba, ya crecida, de las pnuleraR; una arenilla dorada empolniha la,.; carreteras; nn
arroyuelo diminuto brotaba ele las cimns, formaba cai-ca.das, eorría en ;;eguida, y pasaba
por bajo puentes, sobre cuyos pretiles se apoyaban placenteros loi,; pastores. La~ casaP., pequeñitas, colgaban ele los picacho;; tle las rocas de cartón; rehafios entf'ros pacían por los
campo1-, y árboles exóticos extendían al aire
sus ramas rígidas y pintarrajeadas.
Cirrtamente, por aquí y por allá se notaban
detalles algo raros. La wrclura e;;pléndida &lt;le
las praderaR contrastaba bastante con la nieYe
&lt;JUe espolvoreaba de blanco trchos y cornisas;
un soberbio earnero sobrepasaba en tamaño á
las colinas cercanas ." algunos pm;tores ,·eín n
por encima del hombro á las más grandci;
hosterías.
También los trajes se resentían ligeramente
ele la falta de color local. rna aldeana bretona, y una arle,-iana, i,;e crur.ahan en el mismo
sendero; una suiza ele cnh&lt;·llos rubios se reía,
con toda la boca, de una 1•spaiiola, orgullo:-a
de Hl mantilla, y tras de una palmera, una
bailarina trataba de ocultm- sus pien,aR, mal
cubiertas por las mnllns rMatlas.
Pero ésü1s eran pequeñeces sin importaneia.
Todo cambiaría de agpecto cuando, por la noche, á l:1 luz de los farolillos, llegara el niño
.Jcf'.Úf:, dr cera, ofrecido por la ca:-;tellana. tlel
lugar, y fuera ií reposar nnwlle111cnte sohrP la
paja del pese hn•.
Y , con cfPrt&lt;,. c·m11Hlo los últimos Yoltejeos
&lt;le las esquila:; llamaron (t misa de «gallo" {1
los Yecinos ele las m(t8 ll'janas chozas, un grito de a&lt;l111irn&lt;'ión lanzado por todos loP. fieles,
comentó favora hlemente la ohm ,lel señor cura. A la daricl:ul de loR cirioR. ú las irrn,diaciones del candil, scolgado, por la fuerza de
lns eircunsbrncias, de la ea pilla dE' Ran Antonio, el altar &lt;le X:l\·idad 1•e¡;;plandecía, admira ble y magnífi('o. La,; aren itas ele oro ci nti !aban á lo largo de las Y&lt;·n•clas; el :irro.,·uPlo parecía arraf'trnr olas &lt;le kntejul'las brill.rntes·
fulgoreR multicolorns H(' n'trnta han 1•11 la nie,·;
que pspol\'oreaha tP&lt;"hoi- .,· rornisaf'. Y fl'a de
verse á todoH aqnrllrn, prre!!rinoH de madera,
de pasta, ,le pon'&lt;'lana. ca111i11anclo sobre el
musgo Yer,le, ,•n dire&lt;'ciún al eHtalilo heJHlito
clondc acahaha &lt;le cumplirHP la prnfed:1.
¡El portal em una, niaraYilla! En primer
término, la Yirgen l\Iaría, envuelta en i,;n
manto azuloP.o; dPspurs, Han Jof'?, apoyado
en su vara; seguíanle el asno ." el btw,\', inquietos, penrntivo~, y a1h't, frent¡, á la estrella
milagrosa, los treR Reyes ;,fogoH, ofrerienclo
humildes el oro, la mirra y el incienso.
PPro ¡oh ,:orpresa.! entre el dulcr rof'tro de
)Iaría y la opulenta barba de San José, el lecho de paja apareció ...... vacío!

,¡,

taha allí.
·
l'n murmullo Ul' cfo:gusto corrió ¡•ntre lo:lieles. Dii•wreto .'" tímido al principio, eomo 1•!
rumor de las !,risas en Jo;; bosque;;, fué trt'&lt;' iendo ,. ereciendo co1110 una tempestad que
n•,·enta~t' entre loH i::antoi- muros de la igleDe repente, el señor cura apareció, atravpF&lt;ado el alzacuello, el solideo sobre la oreja,
leYantar.do los ojos al cielo:
-¡Oh amigos mío1-, mis &lt;1ueridos feligreses! ...... ¡(.~ué def'graeia.! ¡Qué inmensa desgracia! ...... El Xiiio .JesÚH, ya lo ;;abéis, el
Xiño .J esfü; ofrecido por In, señora Condrsa ....
-¿Qué'? ¿Qué'? exclamaron, anhelantes,
cien derntos.
Pue,; bien...... ¡ ha llegado en f"U caja,
despedazado, hecho astillas!...... ¡Ah Dios
mío, Dios mío! ¡qué desventura!
l'n silencio solemne acogió estas palabras, y

...

.. .

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•.,.;;

.. . ..

•••

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fué interrumpido por un :-ollozo. El sefioreura llorn,ba.
Entonces, débil , tímida, una voz se dejó oír
en el santuario.
-Reñor cura! ...... seiior cura!
El ;,aenclote, de,.;concertado todaYÍa, rnh-ió
PI rostro~ humedecido por amaro-o
lloro' .v de
~
un rinc·on apartndo smgió la figura de una
111m·lrneha flacucha, pálida, co11 dos grandes
ojos tri1&lt;tei&lt; y hundido,;, levantando en sus manos Ít un muñec-o, Ít un chiquitín de nne,·c
mesei;;, que dormía, el pobrecito, como Ull án gel caído del Pnraíso.
-¡Silviana!- exclamó el sefior cura,-;.qué
quieres? ¿.qu(· hac-es ahí con ese muchacho, hija
mfa?
-¡Ah ,;eñor cura! Como me dijeron que el
que ofreció la señora Condesa era tan hermoso, he querido vPrlo; no tme á quien dejar mi
chico v le he traído envuelto en el chal. Señor ctirn, acuéstele usted en el pesebre, en el

lugar del Xiiio .Tesús; e:-;o Rerá ¡,:ira {,] ele ht11•11
agüero.
Ruplimba la infeliz, con rnz lm-tirnn:-;a; v
el sefior cura, Yacilaha, entenwddo, easi n·sucito á todo.
Mirándolo hien, ¿.qué culpa tenía aquel querubín de que su madre lo huhiesl' tenido, chicuela todada, ele no sabía qui{,n v en alo-ún
lugar desierto? Ante DioH ¿,no son· iguales"todas las criaturas? ...... Y luego, la Yirgen d&lt;'l
manto azuloi-o y el señor f,;an Joi,é de negra y
opulenta barba, ¡e1&lt;tahan tan afligido¡; por no
tener allí F&lt;ll Xifio .Jrsús, rubio y risueiio!
f,;(1bitamente, el sefior cura se de&lt;"idió. To1116 al nifio de las mano¡; de Silviana, lo sacó
ele l~is pafiales que. le rnvoh·ían, le quitó la
1
alnnlln, y los zapat1tos de lana v triunfante
radio1&lt;0, lo acostó, así, desnud¿, · ;obre la paj~
del pes1&gt;bre.
iY &lt;Jué adorahlr estaba en su papel de .Jesús el hijo de Silviana! ¡Qué encantadores sus
bucles dorndos, suR piernas y sus brazos regordetes y los hoyuelos que tan alegremente
reían en su carnr satinada! Los fieles extáticos, olvidaban el padrenuestro por ~ontemplarlo; el señor cura, tartajeando sus &lt;CÜrernus,» l~ veía con el raho del ojo, temeroso de
que un rnesperado despertar deshiciese la graciosa iluf:ión de la celeste levencla. Pero el muchacho dormía como un q11eruhín v la miP.a
de ((galloi, terminó sin accidente ~lguno en
medio de los cánticos piadosos " del h~nno
perfumado que del"pedían los incen1rnrios.
Concluídas las últimas oraciones, una inRpiración divina hirió el alma agraclC'cida del
spfior cura. Con gran pompa, prececlirlo por
el maestro de .ct&gt;rernomas que empuiiaha su
alabarda, seguido de los monaguillos, vestido,;
de blanco, de los chantrei-:, cubiertos con la
sobrepelliz, ~' del sacristán, provisto del hisopo, abandonó el altar y se dirigió al pesehrr,
que resplandecía con fulgores de ascua.
Con ademán lento, muy lento bPndijo al
nifio, que apaciblemente dormía.'
•
-¡Dios mío!-excln!nú_en alta Yoz,-impe11etrablcs son tus cle,;1gmos. Has permitido
que en e::-ta noche solemne en que dii,te un
1-\alvaclor al mund!&gt;, el hijito d e.:lih·iana oc • ;
para el I ugar que ,1 tu augnf'to h1¡0 rsui ba destin:i~lo. ¡Bendice, Señor, á ,•str hijo de• ea- ~
F:ualidad! ¡Har. que algún día, gracias (t Lu m'- •··.
seric?;dia infinita y á tu om nipotente intrre •
,·enc!on, enc~1e1!tre al hombre qut&gt;, c•n eont.1- •
hcrmo con R1hiana, lo lanzúalnrnnrlo! ¡Te Jo ~
pedimos, ¡oh Dim; y Seíior nuef:tro!, en el '
nomb~e &lt;lel Pnclre, del Hijo y• del Espíria
Santo. ,
.
• ..
-Arnen-~esponcl1Pron en coro y co11111on-.
dos todos los fieles:
·
En c,-;oR mo111r11tos, el dulee .frsús d(' :-,j]lli/ia-

••

El Incendio
Allí avanzan velocPs los guerreros

blandiendo los aceros,
en el nervioso puilo, al golpe recta.
la boja afilada, erecta.

Las notas de las músicas, ardientes,
empujan á la gente enfurecida,
y un incienso de pólvora encendida
se exhala de la flor de los valientes.
La lucha, cada vez más despiadada,
negro el encono, la venganza fiera,
conflagración abajo, sombra arriba.
y al nombre de la patria desgarrada,
los victoriosos van gritando: «;Muera!&gt;
y los que muel'en les responden: «¡Viva!&gt;
Las bestias, espantadas, sin gobierno,
al sentir que la llama las acosa,
en confusión horrible y tropelosacondenados que escapan del infiernoatropéllanse al raso,
y pidiendo sus alas á Pegaso,
se lanzan de estampía
hacia la solitaria lejanía ...... .
La nochr impuso paz á la refriega,
á la horrenda, feroz carnicería.
¡la noche! ¡y dicen que rs mejor el día!
Y, cual sudario, las obscul'as caudas
el va.sto manigua] envuelven raudas.
¡La noche llegó triste!
'l'ú no vista mi tierra aquella noche ¡ah. no. tú no la viste!
~· pensándolo al golpe me cloblPgocuerpo exangüe, ~ncorvado,
por la espina vital cauteri:;:ado
con botones ele fuego!
;Un enfermo gigante pa1·ecía
que estií l'Onvaleciendo todavía! ....... .

•
.J_"".,

\\\~

JY(a17uel S. j&gt;icharoo

VIRGEN ÁRABE.

-~

11 ~ -~•,.

1
~

"

Grábansf' finas, du1as,
en el polvo las corvas herraduras
de los potros rebeldes. ¡Infelices!
¡NadiP hahrú de ¡n·emiar su, ci&lt;'at1·ict&gt;s!
Ruelto el renclal f'n la l'arret·a ÍI f'Scapr,
va la colgante vaina
golpeáudoles el anca temhladorn,
y la e~puela desgarra, punzado1·a,
el ijar, que ensangrienta la polaina.
Y al mismo tiempo que la gente vurla

•

'
,.

I •

,. •

con indómito avance,
cuanto conquista su terrible alcance
enciende y 1mlve1·iza &lt;la candela.&gt;
¡gs la legi6n sagrada
que causa espantos y que infunde asombros:
es la eterna legión de los que sufren
que viene á pt·opagar la nueva idea:
es el poder del filo y de la tea
que necesita coágulos y escombros;
que arrasa y que desquicia,
mientras no baste al Bien y á la Justicia
• el poder de la mente y ele los hombros!
El imponente choque se avecina;
tirando á quema ropa
de inmediata colina,
rompió sus fuegos la enemiga tropa.

..••

•
•

•

«La candela&gt; prosigue sus hazañas:
las encendidas caña¡;
sus airones flamígeros aventan:
los gases, dilatándose, violentan
las fibrosas entrañas
y, rompiendo las cáscaras, revientan!
Los tiros de la miel, que el campo asordan,
los del fusil y del cañón acal 1an,
y los jugos en lavas se desborda&amp;,
como las almas dulces cuando estallan!. ....
El combate

..

•

Junto al río se ven los combatientes
y empeñan la batalla fratricida,
donde no hay un soldado sin herida
y en púrpura se bañan las corrientes,

La virgen [u·abc estú bajo un cielo hiperhúreo gozando &lt;le la blancura de la tarde.
La novia parece un lirio opul ento deshojndo sobre un líbico lecho nupcial.
:;uf'. manos simuladoras ,k heliotropos marinos, se posan con &lt;lulr.ura sobre un libro dt&gt;
marfil.
De las raíces íntimas de la al hum de su alma, filtra la honda sugestión 1mpresa (t la rstrofa por un bardo adolescente ele pluma
blanca.
Sonríe ...... y su sonrisa de crista.! rnga por
el cóncavo venusino &lt;le sus perlas...... A veces su sonrii-a, alígera como libélula de plata,
naufraga en el mar de luz que clpspide la rojn
flor de RUB labios temblorosos ..... .

Tiene sobre su pecho, color de lino, una
flor roja-como sangriento caracol de Tyro;y arele en todo su busto, corno en el de Casandra apolínea, el i,;ibilante fuego ele un amor
voluptuoso y persistente.
Lee, r vuelve ú leer; y en el fonelo ele su
glauca pupila recoge los últimos cadú rnres ele
un pah,aje nacarino, en un horizonte sin límites...... .
Allá...... tras las enormes siluetas de las
Pirá1,,ides y las Esfingrs, di\-isa una línea de
hielo, hiperb6ren, y dúctil, que parece derretirse tenuemente ...... Es el crepfü:culo que empieza ...... !
Y. al fin, labrada ron el ágata de la fama,
vió ln, gig:inte estatua del "Genio" ...... deflafiando á los e,·os bajo el esplendor de e,-os muros
egi pcíacos.
Tornó á leer, y en la página. blanca, como
nenúfar muerto, &lt;lej6 raer una ]~grima arrancada de su alma, en esas horas grises, cun,i1tlo
se había viRto impotente para volver (t la tibia
ribera de las níveas iluRioneR de la primera
rdad ..... .
Celebró entonces sus connubios con la nostalgia, y aprendió-de;:;,Je esa tarde blancaque el amor es la mús grande entn• las tristezas humanas.
Las nubes como alas rotas de l'igi.ieñas blan('¡\S, se esfumn han f'll el (qiice de la f'Umbre
lejana ...... !
Era la hora ,le! Ticiano ..... .
Cna ola crepus(·uln,r )' 110,.;túll(Í(·:1. hafió tamhifn C'l alma de la vir~en úrabe........ .
Crrrú Pl libro ...... Dió una mirada lun1inosa
al n•tr:1to del porta, despu,~s l!inguida, C'0lllo
un loto rnfcrmo, di' la Idali,t, eln\'Ó sus re,londa,.; pupilas ;;ohm PI horizo11t&lt;· tnuerto, hipC'rhórPo y ;;ilt&gt;ntc•...... Y 1•0111novicla (li ,1 1•! último
adiú,, {t la,; bl:uwa~ ilu;;iom•¡-¡ de ;;u pl'illlf'rn
r&lt;lad ........ !

. Todo el 11nmclo d,•hc reconocer ho,· la importan&lt;'ia del pn peI q ne la m uj1·r e,;t({ llamada
ú clci-empcfiar Pn el gí·nero humano; todo 1•!
mundo cl('he n•c·ono(·t&gt;r la neel'sicla&lt;l de e&lt;lucnr
:'t la 11rnjer ptlrn tan alto fin.
Bnsso:-.

La 111uj,.r dr miís m{•rito PS la que reemplaza digna liten te .'1 su 111;1ri&lt;lo cuando C-ste se halla, ausente.
GoETUE.

La discreciún ,. la honclad fonna.n un &lt;lote

muy imticiente 1iam una nrnjer.

Respir&lt;t el campo con rnmor de ignotaR
Yoces de idilio. El aljófar rncda
Sobre los montes, y á la luz reme&lt;la
Diamantes raros de soguillas rotas.
Se oyen ecos de cántigas remotas,
Alisa el tordo su plum6n de seda,
Y oculto el papagayo en la a.rboleda
Alza su voz de alharaquientas notas.
Muge el ganado; con acentoR bronco,;
Suenan las hachas al herir los troncos;
Y miC'ntras mueve con pariente mano
El labrador, en su hrrcdad, la. yunta,
Fresca ilusión sobre su fe despunta,
Como despunta sobre el surco el grano.

PLAUTO.

�Domingo 29 ele Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

I

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 ele Junio dé 1902.

La primera carrera, en terreno plano, foé
ganada por M. S. Turner; la segunda, para
muchachos de menos de 15 años, por Luis
Mosser; la tercera, que fué de obstáruloR, por
K Emonrls; la cuarta por Osear Braniff, y la
quinta por Horacio Sharp.
Después Yino una carrera de ponnies mrxicanos, ú 440 metro1-1, en la enal el jockey Yrncedor fu(, el sl'iior 1\1. Sharp.
En la carrern para señorita~, que fuú de lns
más di,·ertidal-', d triunfo corn•spondiú ú la
seüorita Tlwclr.

JUEGOS OLÍMPICOS
EN HONOR DE EDUARDO VII.

. .

rn incidente lamentable-la repentina enfermC'dad de Eduardo YII-vino ú interrnmpir, el marteR, la serie de fei-tejos con que la
colonia inglesa se disponía i'i celebrar en ::\IPxic o el fausto suceso de 1:. coronación del r •y ele
Inglaterra.
·
De las fiestas que ;:;e
efectuaron, lo que más
llamó laatención, fueron, sin duda, los J uegos Olímpicos, que se
verificaron en el Club
Reforma, el m i s m o
martes.
A las diez de la mañana se reunió en el
espacioso terreno del
Club lo más selecto de
la colonia británica y
algunas familias americanas ?l mexicanas;
el señor Ministro Inglés y el Cónsul y Vicecómml de la Gran
Bretaña, que presidieron los Juegos Olímpicos.
A un lado y otro de
la pista se colocaron
filas de sillas, en donele tomaron aRiento las
clama~.
Los jugadores 1u cían
elegante traje dP sport,
sobresaliendo l o s de
los jockeys,c¡ue eran de
H&lt;'da y de ,'Ísto;:;os colores: Una comi;:;ión de
señoras y señoritaA que
vestían trajes blancos,
zapatos blancos y Aomhreros ele paja, atendían á los invitados.
La mayor parte ele los
concurrentes vestían
del mismo color, hasta
T orneo de saltos de alt ura, con ga rrocha.
los niños.

,

-----------·--

BUSTO DE REBULL.
El grabado que antecede repreRenta el busto, en yeso, de Don Santiago Rebull, ejecutado en la clase de ERcultura ele la Escuela de
Bellas Artes, por el alumno Sr. Domínguez.
El parecido es de lo más exacto, y la manera con que están tratados los detalles de la
obra, acusa en el joven escultor buenas disposiciones.

Carreras de ponnies.

En la otra carrera de ponnies, :;alió Ye1wcdor el Reñor P. Stoney. La carrera para selioras y caballeros, la ganaron el señor Stoney y
la sefiorita Ware. Una de las carreras más dive1tidas fué la carrera en cuatro pies, que ganaron C. ::\1. Bulting, en primer lugar; en segundo, J. Lacaud, y R. Blakmore en tercero.
En lugar del «tug of wari&gt; hubo una última carrera de ponnies, que ganó el Sr. Alex Arnnr.
A la una de la tarde los concurrente,; fueron
obsequiados con un lunrh por las señorita,;
ele la comisión nombrada para. el efecto. Todas ellas, lo mismo que los socios del Cluh .,·
los miembros del comité de las fiPstai-, lucínn
listones en el pecho con los (•olores ele la h11n&lt;lera inglesa.
Terminada la comida, eontinunron laR &lt;'Hrreras. Las más notables fueron las de saltos
ele garrocha, carreras &lt;le eaballos y (·ni-rt•ras
de señoritas; y la que hizo reir mucho, fué la
de c,aballeros atados de los pies.
Hubo ~demás, saltos y otro" ejercido::; atléticos.

1

--------------NUPCIAL.

•

Ante una selecta concurrencia se efectu6 ú'.timamente, en la Profern, el mat1imonio cl&lt;'I
~r. Lic. Pascual Luna Parra con la distingni-

Carreras á ple.

lla f;eñorila Carmen Mariscal, sobrina. del seIior Ministro de Relaciones.
Los contrayentes son muy estimados en la
sociedad mexicana, y la formación del nuevo
hogar ha sido recibida con verdadera simpatía.

Tipos londinenses
A dónde vas, joven soldaelo? dice el porta;
y yo, pensando en tí: ¿á dónde vas, chicuela

de las ralles, «girli• ingle.~a de dieciocho año;;,
con tus ojos azules claros como el agua, con
tus cabellos rubios cortados cerca de la nuca,
mn tu boca de rosa y tus mejillas de 11iíio?
;..\. d(mde vas, pequeña «girl," caminando sohre las bahlosm; &lt;le esta ac&lt; ra de Picaclilly,
cuando en ,,1 reloj d(' la torre ~t..Jame;;, nllíi
en ('J cabo Je la ealle, la aguja marc,l las diez
ele la nochr, y C'ua11do las clariclade;; qt1C' iluminan las ,·pntanas 1lp las casa;-: virtnosaR con1iPnzan (l apagarRP·?
Con tu ypsticlo de color l'hro. tu ancho ,;0111hrero y tus guantes rojo:-:, Ro1iríPs al transeunte con sonriRa casi ingenua, _,, lo qur hul"cas
1•s 1·1m que \'ivir n1añana sin trabajar. Y si no
llega1&lt; aquí sino ú las diez, C'R qui' YirnN; {t pi1·
desd(' muy lejos, desue uno de los barrios donde la~ casas cuestan barato; y Yi,·es allí con
alguna de tus cam:ira&lt;las que fup de cacería
por su laclo. ~Iañana por la maliana, una &lt;le
yosotras, con las mangas del ve;:;tido blanco
0

Torneo de saltos de altura, sin garrocha.
Sra. Mariscal de Luna Parra.

volteado hacia adentro y el ancho sombrero ú
llores sobre la cabeza, limpiará los cristales del
único balcón de la casita, en tanto que la otra
prepara el té, el «roastbeef» y las tajadas de
pan con manteca sobre la mesa de vuestra sala, donde Sbakespeare eluerme sobre alguno,;
('jernplare::; de no\'elas ilustradas. Pero esta
tarde? ...... DP, paRante en pasante vas erranelo,
casi cúndi&lt;la, ni cínica. ni orutal; y al_i:que te
rerhaza menos duran1C'nte que los otros, le pillPs para beber aguarrliente; y pronto, ahora
mü,mo, poelrt{ verte de pie, cerca de la mesa
del cc Bar,» en nwdio de otras jóYenes, tiernnP
como tú, cerca de hombres cubiertos con anclrajos; y tu faz de ángel revelará ingenuo placer mientras apura,; PI ancho vaso de brandy.
DeRpnés ReguirÍli&lt; ('ITn.nclo sobre la acera cacla
vez mús ,;ilenc-iosa.
...... ¿.A clúnde ,·a:-:, pequ('iia «girl»? ¿.Hacia
qu{, fin lamentable ele orgía y de borrachera?
~in rmhargo, entre d Yieio y t(1 no hay de común :sino el &lt;linero que t(' proporciona; con
una rPntecilla y un f'RJ&gt;ORO sería,1 feliz. La corrnpciún no te ha marcado en la cara, como ú
tu lwmw nn n1a.lclita de lo~ houlf'vares de París, cnpL h,wn brilla carniinaela bajo una máscam de polYos di• nrroz, y c·uyos ojos penetrantN; irmclian hajo las ceja", gasfada:; por la pintura. ~faR, ¡oh chicuela de LondreR!,para el soiiador que te sigue con la vista, cu[mto mú"
triste no es tu monótono paseo que el &lt;11' tu
viciosa lwrmana parisiense! ..... .
PAL"L BouRGET.

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�Domingo 29 de Junio de 1902.

:EL M UiNDO ILUSTRADO

aún y se dirigen hacia la
belleza inefable, que brilla á través de aquel místico universo. Las lágrimas del sufrimiento se
agotan insensiblemente
pam dejar paso {l las del éxtasi!', ó m~s
bien, aml,as se confunden en una angw,tia
mezclada de delicias. A veces estalla la desesperación, pero al punto reaparece la poeRía, y
las modulaciones mfoi &lt;lesespcradns se exhalan envueltas en una magnificencia de ucordr::i
tan extraordinaria, &lt;JU!' lo sublime 1-1obresal&lt;'
v lo cnbrr tocio &lt;·on su penetrante armonía.
Al fin, después de un gran tumu lto y un gran
c·omhat&lt;· lo sublime sólo subsi~te; la lnmentaciún, t-;·ansformacla, sr convierte en un hin1eneo qu&lt;' eorre ~· resuena, llevado en un
&lt;·oncierto de notas triunfantes. Al rededor
del en11to, en lo alto, nbajo, en multitrnles
aprenf-adas, entrelazadas, cxtf•ndidas, '? un
(·oi·o d,· aclamaciones q ll(' crece y dobla lllCl'sa 11tc&gt;men te su vehernrncia y su alegría. El
tt·dadü es insuficiente, no hny voz que no tome ¡,arte en aquella fil'sta, las mf,s grav(:'1&lt; con
H11-1 trnenos, las más altas con RUR gorjeos,
unidn.s todas en una sola Yoz, una y múltiple,
corno nquelln. rosa divina que vió Dante, cttda
una de cuya,; hojaR era un alma hiena,·e11tnrada.
Un &lt;'anto de Yeinte not;1s ha dado origen á
tan diversas emociones! Así en una catedral
gótica, la ojiva chata de la cripta se encorva
en arcos á la fúnebre claridad de las lámparas, entre muros húmedos, en la lúgubre obscuridad que envuelve la tumba de un muerto; de,;pués, arriba, en la iglesia, libre reper.tinamente clt-1 peso de la materia, se yergue,
sube en columnitas hasta el cielo, hermosea
las vidrieraR con sus festo nes, extiende sus
trí-1,oles en los rosetoneR iluminados, y hace
drl templo un tabernúculo.
HIPÍlLITO TAJXE.

MONUMENTO Á DAUDET.
En uno de los rinconcitos mús pintore,:cm;
de los Campo,: Elíseos, bajo laR frondai:; y rodeado de flores, se lPYanta en P:1rí-.: &lt;·l monumento consagrado á la
,uemoria de Alfoni&lt;o
Daudrt. La obra, qur
es un notable trab,tjo
de escultura, es del nrtiF&lt;t~'1 Saint-1\farceux ,.
fué inaugura(la Rolen1nPmcmte el
dr ma\'O último.
· La figura de Daudrt
en primoro,;o mármol
blanco, es un retrato
fiel del gran novrliRtn;
parece ei;tar animada
de RU el'lpíritu.
El aclo de la inauguración se Yerificó estando allí representados los círculos literarios v artísticos de más
nombradía. La fau,ilia del ilmitre novelista. ocupaba un pequeño estrado frente á la
estatua.
El '.\I inisterio ele Be11.ts .\ rt(•s r el de Instnwción P(1 hlica \' la
Sol'ieclnd de Hente de
J., ·tras, l'n 1·iaron delPgado-.; ú la ceremonia,
eoncu n·i&lt;&gt;1Hlo eií per~onn, el Prefecto del 8&lt;'na, algunos mieml,rn,
drl Concejo ~Jnnicipnl
v 111m1ern:,os amigos v
iulmiraclnreR ·clr DalidPt.
M. ,\hcl lle,mant,
en 11ombre &lt;le la Sociedad de Gente de Letras, pronunció un bello diRcnrso, haciendo

EL MU!NDO ILUSTRADO
el elogio del autor de«Nabab", de &lt;~Saph_o» y de
tantas otras obras que dan lustre a la literatura francesa y quese deben al eximio_ escritor.
Se pronunciaron, además,otra~ piezas oratorias, v l\I me. Lara, de la Comedia Francesa,
recitó i:mos verso1-1 rlc Lucií,n Pat(,, rscritoR expre~nmonte pnra la l'erernonia.

cCa pa~con los _Boeros.

( De.!. u lre" Chenier)
( '01110 en su

muerte por la vez postreni.
El cisne gime. y falleciente entona
Dulce cantar al despedir la vida,
Pálida así, r en la mirada triste
8ombra funesta, desplegó sus labios
La ninfa, y dijo con susurro lel'e:
«¡Oh del Sebeto náyades ligera~.
Cortad las trenzas sob1·e mi sepukl'O'.
Clinias, ¡adiós! no voll·erií. tu amach1.
Cielo, mar, tierra, valles y torrentes.
Flores y bosques y repuestas grata~.
Tened continuo á su memoria el nomh1·p
De Neera, rn bien r sus amores:
De su Neera, que por él la casa
Dejara de su madre, y fugitiva
De ciudad en ciudad errante aml u,·o,
Sin atreverse á levantar los ojos
Delante de los hombres. Ora el astro
De los gemelos de la hermosa Helena
En el jónico mar tu nave guíe;
Ora de Pesto en el verjel lozano
Dos veces eu el año frescas rosas
Corte tu mano por tejer guirnaldas;
Si á la puesta del sol, vaga tristeza
Mezclada de dulzura tu alma siente,
Llámame, Clinias; estaré á tu lado
O tras tí volaré: mi alma errante
Gemirii entre las hojas de los bosques,
Descenderá en el seno de las nubes,
Llevaránla los ·d eutos en sus alas
O brotará de la marina espuma.
('orno centella surcará los aires,
Leve cual sueño, sin cesar volando,
Y siempre tierno y amoroso siempre,
Mi acento blando halagará tu oído.

El Lo rd Mayor anuncia que la paz ha sido proclama da.

Marcelino Men6ndez Petayo.

r-

:-n

LA ÚLTIMA SONATA
Es una frase &lt;le una línea, lenta, de infinita
tristeza, que va y vuelve sin C(•sar, como un
sollozo único y lnrgo. A ella se u1wn algunos
sonidos ~ofoca&lt;los; cada acento :;e prolonga con
los que siguen, _y llluere sor~,unent(', como
¡¡;rito que acab:i co'.1, un susp1:o;_ de modo qtw
cada nueva explo:;1011 dt:_sentumento lleva por
cortejo las quejas n:itigunl", . ,r, con la lamentaci6n suprema, se 1t11--zcla s1cm pre. el Pro de1,ilit'l.do de los primero~ dolores. ~ada hay el&lt;·
,luro en e,;l;a queja, ning,una indignne_ií,n, ni1!"llll·t rel&gt;rldía. Jj:L corazon que la ('llllle no d1;e q•ue es infeliz, sino q_tw 1,~,f"1il'idacl rs impo,;ible; y, en est'I. re~1gnac1011, encuentra la
c:tlrna.
como un desventurado de,;trozndo á cau:-:a de una caída trernencln, r que, tl&gt;11&lt;lido en111edio de un desierto, Ye la folgurante pe~lre,fa del cielo tachonar In bó:1 &lt;la dr :u _ultima
noche se desprende, se olv1&lt;la &lt;le f-1 mismo, _y
no pi¡nsa ya en reparar lo !ne1&gt;,arnhll:'; ,1a serenidad divina ele las cosas mfundc en el una
dulzura secreta, y sus braws_, _que 110 pueden
ya levantar su cuerpo martmzado, se abren

un

Domu1go 29 de Junio de 1902.

" Fogata" en cel e brac ión de la paz.

Grande, inusitado, fué el entusiasmo con
que en toda Inglaterra se recibieron laR primeras noticias referentes á la paz con 8ud-Africa. El pueblo, en masa, recorría las calles de
Londres, saludando la plausi ble nueva, y las

demostraciones de regocijo fuernn, como mm('a, ruidosas.
La paz estaba asegu rada, y no quedaba de
aquella terrible lucha que conmovió al mundo, sino el recuerdo de los sacrificios de vi-

das y haciendas, y de la heroici&lt;la&lt;l el e los
combatientes.
Las dos ilustraciones que ofrecemos es ele
lo más interesante que encontramos rn la información gráfica de la prensa londinense.

Fragmentos da una leyenda.

El fondo del corazón de la mujer es tal vez
menos vigoroso que el corazón del hombre;
pero es menos susceptible de infatuarse en la
gran eorrnpeión moderna. -SATNT-MARTIX.

Si la ciencia v la sabiduría se hallan reunidas en una criatura, no pregunto el srxo; admiro.
LA BRt'YÉRE.

Ah! los supremos goces de la pasión vencida!
Ay! el voraz cansancio de la virtud perd ida!
Cuando á tu puerta llame con por.fiada mano
El mal, arroja, insulta, desecha al vil tirano.

MARTINICA.

Yo sé muchas historias de inolvidables días,
De pérfidos halagos, de recias agonías.

•

En ellos, como un héroe de bíblicos cantareR,
Ct'uzó el placer lloviendo diluvios de pesares;
Y envueltos en las mallas de trítgicos arreos,
Ardientes y sudosos, volaron los deseos.
Allí 1as blancas vírgenes ele lúbricos contornos,
De aéreos y sutiles y diáfanos adornos;

•

Allí la fiebre loca, el beso eterno y rudo
De la impoluta esclava sobre el marfil desnudo.
Y en mareante vértigo, cien danzas peregrinas
Meciéndose al acorde de suaves mandolinas.
¡Y aquella larga .fiesta, aquel carnal desdo
De Abdul-Hassam no pudo matar el fiero hastío'.
Arrnr.. FARINA.
,{:;,.'t('

1

~.... ~

&lt;

'

Vista de Séin Pedro, desde el mar, 48 horas después de la prime ra erupción.

�Domingo 29 ele Junio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

TRIUNFO DE UN MEXICANO

Re llanrn.ha :\lidtP y rra paÍ·isiense hasta la
punta de las uiias. Yo l:i querfa porque no Re
parecía á loH otro:,; gatm;, con su nariz espiritual, eolor rosa ele las rosaR de, Bengala, su,:
ojos dr un gri!l muy dulce, azulado, cambiante eomo el gris ele ciertoR cirios de oetuhrc&gt;, en
el que el sol agoniza Pll la bruma; su pelo rubio, cruzado por rayaR irregularrs_; sus patas
finaR, elegant&lt;•s. eomo las manoR de mi amiga.
Qu(&gt; p:tvores al mirarse en el psiquis &lt;¡ue le
repro&lt;l ucía su imagen; Rus "toillcttes,, interminables en que SP acicafaha como una mujer
que espera un cortejo de enamorados, y que
no se encuentra bastante bella: Qu(&gt; tent!lcioneR lo&lt;'a!l sus glotonerías cuando merodeaba
sobre los blancos mantelPs, entre las copas .r
loR plato!-, olfateando con sus narices dilatadas los perfumes que exhalaban los azulados
rapo,es!
Y RU fina \'oz, en In que RC comprenderían
las inflexiones; l'Sa rnz que 1-lUplicaha y i-e init:tha i;uecRi\'alllentt&gt;, que tenía ternuras mentirosas, astu('ia,: femeninas! Y sus ¡;alto;; furiosos, 1'-llS en,-rcras por tocia la hahitaeiún, tan
rápida;.:, 1¡t1&lt;' si• hubiPra dieho c¡ue una pelota
ele seda roda ha, l,ri1,ea ha, estrellántlose contra
los nnwl,l&lt;·s; su1- juegos &lt;·on &lt;·ualquier cosa,
&lt;·on la n,o~&lt;·n lJUU zunil,a en el ain• la borla
de un eojín, PI sohre anugado qu~ arraf-tra
por PI suelo! Y su:s contori4iones en las que Rll
l'llt&gt;rpo Hexi hl&lt;· torna l ,a acti tu ele" Pxtraiias; sus
¡,irnetas de payaso, que exrit:ln lnR aplauso:,;
y los da 111oreos &lt;lPI p(1 blico.
QlH~ había sido :\íiette en las metempsicosis
lejanas, en las existencias anteriorc:-;? Tal Y&lt;'Z
una seclurtora endiahlnda, tal Yez una atlornda &lt;¡ue ju¡raba con f•l
amor romo los l"altirn hanquis con sus aros
de cobre. Meguramentc
una mujer y una rnbia.
Es á causa de esta
quimera que la 4uería
tanto, la había hecho
mi camarera familiar,
íntima, que se tiene en
la mesa de trabajo que
se acuesta !"obre las carillas en las que la tinta
está apenas seca; y. por momentos, eon un
movimiento discrMo, eon un especial maullido, me recordaba que ella languidecía, que en
vez de borronear papel sería mejor palmearla,
hablarla y divPrtirla.
Tenía horror Ít la soledad y á las tmieblas.
La música la sumNgía en verdaderos éxtai;;is.
Se hubiera creído que ella la comprendía y
que e11a Rcguía el ritmo.
Una noche de Yerano le traje de la feria &lt;le
~euilly un conejillo plácido, ca si domesticado,
que había obtenido como premio en un juego
de muñecos.
Entoncef', entre l\liette y el recién llegado,
se produjo una escena como el capítulo de
«Manette 8alom6n,» en que el mono de Coriolis se eRfnerza en rnderezar la cola retorcida
de un lechón. Daba n1eltas y m{1s ,·ucltas á
una distancia res1wtu0Ra drl conejo; se erizaba, arqueba el lomo cuando él 1wanzaba un
paso ó cuando blandía sus largas y perezosas
orejas.
El conejo la contemplaba con ojos bondadosos, se aproximaba, parecía querer ofrecerle
sus-servicios. Esto duró una media hora; deRpués, al fili, Miette se atrevió, lo arañó de un

zarpazo le mordió su cuero blanco. El Re es' 1o espia
. 1ia,
eapalia 'ú RaltoR; ella. lo persegurn,
lo denihaba.
Y cuanclo se sintió muy cam;;ada, no pudi&lt;•11&lt;lo ,·a. mÍls Re c&gt;ehú sohrc (.1 &lt;·orno sobre
. , la;_., patnR
'
. 11·
un diYún
c•stiraclas, la ea1)cza me
nacla, aplastúndolo eon todo su JWf-0 al pobre
animal, c¡ue no osa.ha mmwarR(', 111oviendo Rolanwntc sus orejas.
DcRde rsc clía rl dcsgraci:ulo sirvió ÍI :\liette
(le colchón, y muy en breve, aho~a&lt;lo, &lt;l&lt;'rrengatlo poco ú poco, qm,dó Hieo, murien_do eo1110
loR resignados, en la sombra y sin nrnlo.
Creo que amaba á l\liPtte y que soportaba
pacientemente e8e Ruplido ¡,or an1or; prro no
me atrevería á afirmarlo.
Pohre :\[iette, ella tambi(.n se fu(., quizús i-e
fué al paraíso tle los gato~. ~u JW&lt;¡neii.L alma
mió á lo impal pahlc eo1110 la humareda ligera
de un rigarrillo ru;:o, y rne imagino que habrá resucitado en algún planeta i&lt;lea I donde
las lindas gatitas como ella se Pn&lt;·rcRpan m,te
los platos de leehc aztwarada, d&lt;' salrnis d&lt;'
alondra:-: C'SJW&lt;"ialrnente prepuraclas pnrn ~us
ho&lt;'iquillos, :wudiC'n&lt;lo capri1·l10,-anll•nte [t ci

Los aficionados al "tiro de pichón» tuvieron
c'lt:asión ele disputarse, por primera vez, el
gran premio que ofreció el "Bois ele Bologne,n
de P:1rÍR á aquel de sus miembros mús diPstro en e;a claRe cfo ejercicio.
El Círculo «BoiR ele Bologne,, está formado,
en su mayor parte, por los júvenes hispanoam~ricanos múR "pariRicnses», Rcgún laR crónicas de la prensa francesa, y el fondo que se
destina á los premio!l, 20,000 francos, fué cedido por el preRidentc del Círculo. Dr esta
Ruma, parte se resprvó para adjucliear recomprnsm, en meta Iieo ú los \'CJH'&lt;:'&lt;lort&gt;s, y parte
para costear el lwrn,rn;o raso c¡ue representa
nueRtro grabado.

]~n d prÍl1wr rnnc·u r:--o, que fué c]p lo 111Íls
notable, obturn t&gt;l primer premio, con!&lt;if-tente
1•11 el 1&lt;,·a~o,,. &lt;•I :-;r. D. Francisco Hinc6n Uallarclo, 11wxica110, que rt&gt;~icll' en Parí~ imc•e al1,!Ún tiell!Jlíl.

PARA UN ALBUM
Prefiere el gran dolor que puriliea,
Al mezquino sosiego
-Que euerµo y alma püfi&lt;lo Plll[lOnzoíia.,\coge reverente
La memoria de un mártir generoso,
Y escupe tu desdén sobre la púrpura
Del muelle lecho de Popea infame.
tas amorosas iluminaclns por c¡.;pJéndiclaH 110dws de luna, haeiendo rl t'Urretón de la mañana :'t la tarde rniP11lras son dil'hosas.
Rt,:--É :\lAIZEROY.

Odia el placer estfril-

El í&lt;lolo brntal del sibarita,y ama el clolor, que es Xilo
Que horada el \'Hile al desbordar, mm; crea!
ABBL FARIXA.

ANIVERSARIO
[Traducción ele Guillet'mo ValPncia.)

Hennann, toma el cúntaro
ele tierra gris:
no olvides la costumbre y Yente luego
en pos de mí.
Hoy ha siete ,·cra110s r¡uc lo \'irnos:
recuerda ...... En tanto
que él hablaba, nosotras en el pozo
hundíamos risuefüts nuestros tántaros!
Después ...... un mümio clía,
nuestros noyios perdimos. Hoy, hermana,
iremos á buscar en la llanura
la fuente que sombrean
dos álamos y un haya,
para que allí
llenemos en silencio nuestros cántaros
&lt;le tiemt gris ..... .
STEFAN

GEORGE.

•

�"'

·································•························································

ENTRE LAS AGUAS
QUE PUEDEN SEB.VIB.1'0S

PARA EL USO DIARIO
No es indiferente tomar cualquiera
de entre ellas. Es necesario hacer una
selección que deberáestár basada en
los caracteres particulares de cada
variedad de ag;uas. Debe, pues, establecerse un balance entre las aguas
,_
de diveJ'i,OS orígenes, toman&lt;lo en
cuenta las cualidades intrínsecas que
posean, así como los inconvenientes
y peligros que á menudo puede11 ofrecer. U na larga serie de experien~
cias demuestran que en general, siendo las aguas minerales de termalidad
superior y ilevando en sí disueltos
elementos con10 e1 ácido carbónico
y los cloruros son las más exentas de
bacterias.

......~.......

VINO DE - - - - - •
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})reparado por el :br. ]Jaumefs, de J)arls
y recomendado por los mejores médicos nacionales y extranjeros, pues contiene en su composici{m y mezclada
en forma de licor, agradable a un para los
paladare más delicados, principios
que, como el
AceHe da Hlgado de Bacalao, el ltlol, la Doca,
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se ha.n reconocido como los los únicos infalibles pi,ra la persearnci6n y curación de todas las afecciones que dependen de

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 26, Junio 29</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL TBRREMOTO.

EL :MUNDO ILUSTRA.DO
En la tierra se abren grietas como fauces
dev•orndoras; los lineamientos de las montañas
caru bian y se disfiguran; las colinas se transforman en valles, en montañas. Húndense ~n
los mares las islas y surgen de las ondas tierras, antes sumergidas. Los rebaños, presos
del pánico, se despeñan balando por la_s ladera.s; despréndense aludes d-e. las cordilleras;
huyoo los hombres c}3mando y rezando; _tod_o
vacila al rededor; todo amenaza, todo amquila; arriba, la morutaña que aplasta; abaj?, la
grieta. que. devora; y elcielo y losastrosas1sten

EL MUNDO ILUSTRA.DO
que el hombre C'On su labor le prepare presa
mejor cebada.
¡ Oh ! Ei-ta 8ólida corteza que pareoe bastante. á llevar el peso de nuestra grandeza Y, que
sirve de cimiento á todas nuestras empresas y
á tod11 nuestra civilización, es frágil, quebradiza movediza é inconsistente, y puede hundir~
se' y desquebrajarse en un instante. Soñam?s
en el mañana lucubramos sobre el porvemr,
proyectamos para dentro de millares de siglos,
é ign'Oramos ó nó sospechamos que la m~ntaña puede sepultar en un segundo, y la tierra
devo:raJ: en un m'Omento todos
nuestros sueños de gmruleza y todas nuestras esperanzas de furturo.
¡ Qué importa! Lo ~ejor _d~ la
vida es creerla eterna, mdefimda.
Nuestro mentir es romo el de las
estrellas, nadie, ni nosotros mismo~. vendrá á repr()l('harnos que
habíamos edifi&lt;·ado con arcilla y
C'oni::truído tan sólo. castillo.; en el
aire. En e,:pe1,a1Ml terremoto que
ha de aniquilarno;;, lo más seguro,
ya que no podemos preverlo, ni
evitado. ni atenuarlo, es seguir
,,iyiendo romo si jamá-; hubiéramos &lt;le morir.

No creo que existe calamidad compara~le,
peligro más inminente, ni plaga más temi?le
que el terremoto. Las víctimas de Chilpancmgo podrán á este_ respec~o reforzar el t~s~imonio de las de Lima, Lisboa, La Martimca y
otras tantas, que á mil~ares J?erecieron al capricho de un esperezanuento o de un estreme~imicnto de la corteza terrestre.
Contra cada una de las grandes
calamidades que puedan abat~rse,
como buitres, sobre la humarudad
y amenazarla de aniquilamiento y
de muerte hay un recurso, un salvamento probable, un medio posible, una escapatoria conoebibl~
un refugio im11ginable. contra la
inun&lt;l.a,ción, hay el arbol ó la montaña· contra el naufragio, la tabla
lecre~daria, el srulvavidas, la balsa° de "La Medusa;" contra la
erupción volcánica, el islote indemne de toda lava, 6 la fuga precipita:da, fuera del alcance de las
cenizas de los lodos y de las escorias; c~ntra el fuego del enemigo,
~r. ]Yf. Flores .
el baluarte v el parapeto; contra
la epide&lt;mia,'el cordón B"anitario, ó
la cuarentena; contra el hmmb:re,
las distribueiones de víveres y
hasta el canibalismo; contra el terremoto, nada ....
EL CARNAVAL.
Comienza por no ser })revisible,
por ser solapado y traidor, por
El Carnaval está gastado, no
acometer de súbito, de improviso,
nos sirve: como á viejo traje de
sin anunciar por medio a,lguno
saltimbanco se le ha caído illos
su llegada, ni dar su tarjeta de vioropeles y se ha rasga.do la seda;
sita.
nadie se atreve á disfrazarse con
La tempestad se anuncia de leesos harapos brillantes olvidados
jos, con sus nubarrones negros y
sus relámpagos lívidos; el b~ l'"en un rincón del tiempo. La humetro, oficioso, la anuncia antes
manidad no se satisfM!e ya con esde que despunte en el horizonte;
bis remini.scencias paganas, porel incendio comete siempre la imque oo ell-as ha bajado hasta
prudencia reveladora de dejar ver
fondo los vicios, y tornado á la visus espirales de humo, y de hacer
da sin secretos y con hastío. Ya
sentir sus olores empireumáticos
con el Carnavall no se sueña: no
el volcán, ruje, brilla y humea,
hay miesilerios en_ él. ! todo pl.!1-antes de acometer; la sequía pre~
cer ne~ita un nusteno. El sueno
oode meses enteros al hambre; la
rodea la tierra como una atmósguerra se declara y estipula antes
fera del espíritu. Desd,e los ángede desencadenarse; el terremoto
les blancos del cielo cristiano hasse arrastra, se disfraza, se oculta
ta. las huríes del paraíso de :Mahoy se disimula antes del asalto;
ma se tiende la arqueTia de los
el terremoto es una vil emboscaSr. Don José de Teresa y Miranda, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario
su:ños. Lo entrevisto en la. fanta,.
de México en Austria, t el dia 11 del mes en curso.
da de la naturaleza contra el homsía, sin contornos precisos y en un
bre.
abismo de plata virgen, se impoEl pensa;dor medita, el poet-a. sueña. el jorne á lo que perciben nuestros ~tid?5 en
apacibles y sonrientes á tanta desolación y tannalero trabaja; el ave canta en el árbol, la fruel bullicio de la vida real, con lineamientos
ta ruina.
ta madura en la rama, el botón se abre en la
marcados y tintes aeguros. Loo azuil.eos lívidos
No; no hay nada igual ni nada peor. Necima del tallo; el ool irradia, el firmamento
deil crepúsculo seduoen ail. espíriitu contemrón, incendiando Roma ha.ce ópera cómica; el
esplende; todo canta, luce y sonrie ail. rededor
plativo: hay en ellos muchos e ~ _desconomar, sacudinedo y desmartelando el esquife se
nuestro. Astros y flores, hombres y animacidas, muchas vaguedades del inf~to que
eleva apenas al drama. La verdadera tragedia
les, montañas y valles, lagos y mares, cumplen
despiertan ideas extrañas y emociones nuecon todo su horror y toda su grandeza, está en
su tarea, consuman apaciblemente su destino,
vas.
el terremoto.
llenan tranquilaimente su misión. La gran
La joven casta que en la 3il.coba tibia, den~
Lo que tiene de más terrible, es que es subtraidora parece acariciarnos y adormecern'Os,
tro
de las cortinas del lecho, sueña con un
terráneo. No sé qué de grande y de noble, auncon sus celajes nos deslumbra, con sus perfupórtico
de resplandores, t~as el 3:bierto zafir
que sea asouad'Or, tiene todo lo que viene de
mes nos embriaga, con sus susurros nos adordel
ciclo,
y en él ve fa tunica de rueve de Sanarriba. El rayo el huracin, el fuego destructor
mece, con sus himnos noo deleita. Desenvuelta Cecilia, la esbelta, la purísima, la _qu~ en
éLe
Sadoma.
y
de
Gomorra,
son
en
el
fondo,
cave ante nuestra vista sus mágicos panoramas;
la clave divina deja posar sus manos mv1olatástrofes nobles. El hombre gusta de ser helas ninfas juguetean en las ondas, las hadas
das, que perpetuamente prelu~an el_ bimn_o
rido
de
frente
y
en
la
frente.
El
terremoto,
coaJ-etean en los aires; todo. gérmen se agita y
de
los .ángeles, está unida con vmculo mtangim'o el r,eptil, muerde el talón. Se combina y
fermenta, toda activioad se acelera; todo en
ble, al árabe sCJ1litario que ba,jo la techumbre
conlabula,
como
una
conspiración,
en
el
fonrededor nuestro canta el suntuoso poema de
polícroma y frente al amplio ventanal qll:e
do de los antros y de las cavernas.
la vida y todo nos convida á vivir.
corla un pedazo de azul profundo y lum~Y a es una secular asimilación de gases, lenDerrepente, un sordo rugido, un estremecinoso en el cielo que se encorva sobre la franJa
tamente desprendidos, que hace estallar las ca,..
miento brusco, y el nido se convierte en sepulde ópalo de una muralla de pa,lmeras, medita
pas profundas, como el vapor las calderas; ya
cro, el poema en elegía, la populosa ciudad en
delirando en el harem orientrul, en las Fá.una. combustión que, como un explosivo, escementerio, el idilio en hecrutombe; desplótimas inmortales que aguardan á los eternos
talla en la gruta subterránea.; ya la coIT'Oción
manse pesadas y 11gobiadoras las magestuosas
desposados con los ojos lánguidos y el beso
lenta de los pilares de sostén de un continente,
bóvedas, desquícianse las toCTes y húndenoo
qu:e nunca acaba, palpitandq sobre el carpor la imperturbable corriente de un río sublas naves del templo, sepultando á los fervienmesí de los labios. "La leyenda de oro" Y
terráneo; ya la precipitación oculta de un lago
tes y á los devotos, en medio de sus plegarias
el
''Korán" unen su poesía mís~ica en 1~ t!3-nen la hornaza de un volcán.
ail. Dios de las CaJtástrofes; en el taliler, las flequilidad de la noche; el incienso cristiano
ohas desquiciadas, aplastan al obrero y al paTodo ésto, oculto, igniorado, misterioso, traimezcla en las alturas del espacio sus nubes
trón; bajo los escombros de la cabaña
se
dor y pérfido. Arriba la paz, el trabajo, el proempapadas de ora,ciones, con las columnas de
oyen lamentos y gritos; los muros desplomagreso y.la grandeza; ahajo el trabajo de zapa y
humo impnignadas en voluptuosos deseos de
dos dejan desprender lienzos eI+t~ros y pesade mina, la combustión, la corrosión, la deslos pebeteros orientales. En el fondo de todos como rocas,
truoción ¡,reparada si~los antes, eri espera d~
do espíritu a.letea el 6ueño, Y por ~o, lo

Domingo 19 de Enero de 1902.

El Sr. Don José de Teresa y Miranda
Nuestro 11:[inisti'o Plenipote_nciru_;io. en la
corte austriaca, acaba de morir, v1ctrma de
una violenla enfermedad.
El señor de Teresa y 1fü'll.Jlda, fué muy estimado por 1-a sociedad l;l~xicana, y lo unían
lazos de parentesco pdht1~0 con la respet~ble familia del señor Presiden te de la Re.publica.
. .
.d di l
Damos á los deudos del distmgu1 o p omático el más sentido pésame.

El último deseo de Lord Byron.

,, 1

COSAS MUERTAS

/

...

:1

DAMAS DISTINGUIDAS.-Sra.•Alicia Goetschel de Goetschel.

•

los que ha bruñido el placer, l'OS que encendió
mismo en nuestros amores que en nuestras
el rumor, los que la gloria buscada ó E:l triunfo
tristezas buscamos á esa hermosa prometida
fugitivo prendieron entre las obscuridades de
que á ~da instante nos ofrece venir: la Fela tristeza,. Sumemos esos momentos, ag.rupelicidad. Ya en el Carnaval, estamos seguros
mos esos átomos de tiempo, y, de seguro, pode no poder ser felices.
dremos formar una lápida bastante grande
Agotamos la locura de los goces, y todavía
para. esculpir en el.fa la palabra Felicidad.
con la copa exbausta en la mano, p~imos
como la ebria de Campoamor, más Rhm, GaLa queja a:marga no debe estar C'Il nuestra
nimedes. ''E morto il carnavale." Nuestras asboca como un reproche cornti.nuo. Hay rayos
piraciones han cambiado de rumbo. Desdeñade sol en todas las lluvias del a,lma. En el remos una costumbre pensando que en la otra,
gazo de la amada, en k,s ojos de la novia, en
en la flamante, en la recién inventada por
la carta del ausente, en el aplauso sincero,
nuestr_os caprichos, vam'Os á encontrar la feen el libro flamante, junto á las mujeNS herlicidad.
mosas, frente á la copa, en cuyo fondo ríe el
vino delicioso, en todas parbes, á todas horas
¡ La felicida,tl l El probleo:na perpetuo, el
sentim'OS la caricia esperada de la maga bue;
monólogo de Hamlet recitado á todas horas
na.' Cuando llega el. dolor, es cierto que. despor ese "yo" trágico que llevamos siempre en
pedaza y tritura, que se detiene mucho para
nosotros. La Margarita del Fausto deshoja,
péta1'o á pétalo, una flore,cilla de las que Sierobarnos, que nos lleva al suplicio ~entamente; pero ved ya al extre'1D.o del cammo, como
bel puso en su ventana, para buscar la felicillega entre una nube de polvo el heraldo de la
dad. Aquella alma buena decía : ser feliz es
ser amado. Lady 11Iacbeth, ante las sombras
felioidad: -el olvido.
de una galería, pone un puñal en la mano tréSomos ingrrutos con la dioha. Musset tuvo
mula de un cobarde. Aquella ambición, hecha
razón. Hay recuerdos meteoros qu~ iluminan
mujer, pensaba: ser feliz es ser poderosa.
nuestra noche. ¿ Que son rápidos? ¡Bah! La
Harpagón, el a.varo clásico, tiende su mirada
existencia no dura mucho.
vidriosa al agujero de su hucha, y oprimiéndose con las manos la negra entraña, murmura :
¡ la felicidad! ¡ la riqueza! La calva cabeza de
* **
F'a'U.Sto, bajo el birrete diootoral, entre loo "infolios" y retortas de su en.te.nebrido gabinete,
Ha muerto el CarnavaJ.; pero no os asusreflexiona: la felicidad es la verdad. J ua.n
teis; nos queda tiempo toda-vía para inventar
V ailjea.n repetía á Cosetta : ¡¡i quieres ser feliz,
otra cosa con que soñraT en ser felices. La vida
sé bue.na.
con ser tan corta, tiene este lado bueno.
Y la verdad es que somos descontentadizos:
todos hemos sido felices. La dicha se agazapa
en los rincones d:e nuestra vida, pero no puede ocultarse tanto que alguna vez no la sor-,
prenda la memoria. Sobre ese lienzo brumoso
de los días que pasan, aquí y allá hay brillos
de lentejuela: son los instantes de felicidad,

"Entierra. mi corazón en Grecia, mano piadosa que cierras mis ojos, dijo lord Byron en
su último día; quiero que mi corazón quede
cruardado en el altar del arte.''
0
Esto era 11issolonghi, á principi!Os del_ siglo XIX, y mientras Grecia, d~sde las orillas
del Lepanto, se levanla,ba her61camente de la
tumba de su pasado glorioso.
.
"Cuando toques mis párpados, mano piadosa que cierres mis ojos, dijio ~or~ Byron en su
último día, no te arre&lt;lres s1 sientes temblar
tus dedos; 1;11is ojos se opondrán ~enazmente
á que los pnves de luz. llero ten piedad Y. valor al mismo tiempo, y ocúltame, ya exárume,
las miserias de la vida. La luz deil mun&lt;lo ha
tenido para mí todos los atractivos y todos los
desencantos· a.hora ya sólo tiene el pavoroso
hastío. ¡ Cie~a pronfo, por piedad, mis ojos!"
Esto era Missolonghi, á principios del siglo XIX, y mientras Grecia, en las orilas del
Lepanto, resurgía beróican:i,eni,,e de su pasado
glorioso.
''Cuando hayas juntado mis párpados, mano
piadosa que cierres mis oj,os, dijo lord Byron
en su último día, no los dejes, por piedad, hasta que ya no vuelvan á abrine. Mi alma luchará bajo tus dedos, y querrá. aún sail.ir, rebelde y altiva, en la postrer mirada. Pero la
mirada ha sido siempre fatal para mi deseo, y
por ella sie. ha extraviado mi espíritu en las
torturas de la impaciencia. Ahora a.nsío que
quede para que acompañe á mi corazón. ¡ Cierra, por Dios, las puertas por donde se extravía el alma!"
"Cuando abras mi pecho, mano piadosa que
cierres mis ojos, dij-0, lord Byron en su último
día, saca mi corazón, sin :fijarte en lo deleznable de sus fiffi'M, y entiérralo en Grecia, en
la urna del arte. Entiérralo pronto, antes que
lo toque el aire del mundo y su soplo corruptor. El aire del mundo trajo á mi pooho placeres hasta el cansancio y amarguras hasta la
desesperación. . . . Hoy ya tan sólo me trae los
duros ecos de la lejana patria, y el hiriente
3}amoreo de la constante envidia. Yo guardo
m mi corazón el más duro de llos recue:rdk&gt;s.
Protege, por Dios, mi recurdo contra la perlidia del mundo !"
Esto era en Uissolonghi, á principios del siglo XIX, y mien tras Grecia, desde el sagrado
Lepant o, reconquistaba heróicamente su independencia y nuevos lauros para su inrmortalidad.

SRA. ALICIA GOETSCllEL DE GOHTSCHEL.
Nuestro amigo el conocido concesilcxna.rio
de anuncios, Benito Goetschel, contrajo matrimonio e.n París con la dist inguida y hermosa dama Alicia Goetschel, su prima, y la feliz
parej-a hra venido á radicarse entre noooúros.
La colonia -e.xtranjera, que cuenta en su sen~. con damas de ~otable_ belleza y de singuJ.an&amp;IJllas ,dotes sociales, tie~ una nueva joya
en la señora Alicia Goetschel, y ''El Mundo
Ilustrado" se complace en -adornar SUB páginas
con el retrato de tan behla d!lilil.ll&lt;.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

Et :MtTNDO ILtfSTRADó

EL MUNDO ILUSTRADO
puertas del palacio. Deberían ir para investigar la opinión que se tuviera del rey.

•••

1

Una lección para los Reyes.
(Cuento búdhico.)
Cuando el futuro Budha vino la décima
quinta vez á la vida, nació en Benarés, bajo
la apariencia del hijo menor de un rey. A ,;u.
nacimiento toda la corte fué al templo para
dar gracias á las divinidades, de haber dado
un sucesor á la corona, y colooa.rlo bajo su
poderosa protección.
Celebrada así la llegada del Bodisat al
mundo, fué después confiado á los vigilantes
cuidados de los brabamanes, de manera que
creció á la sombra del templo, haciendo hoorar con sacrificios cotidianos la presencia del
dios que le protejía.
No aJ.canzaba aun toda su viril juventud,
ni el pleno desarrollo de sus fuerzas había
llegado, cuando ya oonversaba con los sacerdotes y las gentes de todas condiciones que
atraía su pa.labra sagrada; en sus ojos brillaba
una luz de verdad y de gracia y un tinte de
bondad iluminaba de tal manera su semblante, que la multitud permanecía días enteros
escuchando sus consejiOS y mirándole, inmóvil,
fijos los ojos sobre él.

•••
Su reputación era ya universal en Benarés,
cuando abandonó esta ciudad, á la edad de
dieciséis años, para ir á Takassila, y educarse
en todas las artes.
Allí acsbó tranquilamente de desarrollarse,
difundiendo en su derredor el conocimiento
del espíritu y de la ciencia del alma, como
una dulce luz que guiase á los que anhelaran
seguir el buen camino.
Fué en aquella ciudad bienaventurada, llena de jardines siempre perfumadios con el

aliento de las flores, en medio de la pura armonía de la naturaleza y de los hombres, donde el futuro Budha llegó al tiempo de la primera santidad. En aquella época llegó á Takassila la noticia de que el rey de Benarés
acababa de morir .....
Cuando Bodisat ll€gó á su ciudad natal
vió que en signo de duelo, todos los bazares
los jardines y los arsenales estaban cerrado~
y que los arqueros sin armas, velaban
silenciosos bajo las arcadas que coronaban
las puertas del palacio. Atravesó la ciudad
desierta con la cabeza velada y, sin detenerse,
fué hasta la cámara donde reposaba el cuerpo
de su padre. Pasó arrodillado un día y una noche, orando, sin _querer to/mar aJ.i.mJento y
sm hablar á nache. Cuando terminó el segundo día, salió del palacio, vestido con gran
túnica de duelo y llevando la cabellera al modo de los ascetas para asistir á los sacrificios.
Luego que fueron observadas todas las ceremonias prescritas por las Santas Escrituras.
y d espués de la ascensión del fuego, que man~
daban los ritos enseñados por Zoutra de Kalpa, el nuevo rey volvió á su pal-aicio conducido por todo el pueblo. Tiraban guirnaldas
de flores á su paso, y con velos de todos colores hacían sombra á aquella marcha triunfaJ, porque aunque el extínto rey había dejado el más puro recuerdo de justicia y de verdad, se esperaba más aún del futuro Budha.
. . . Pensando que si hacía merecer á sus
súbditos una condición superior en otra vida,
él mismo merecería una nueva existencia más
feliz, resolvió dirigir personalment e el curso
de la justicia, sin permitir que alguien abrigara la más pequeña duda. De todas partes lle¡:raban comerciantes, soldados, servidores y
mujeres, reclamando justicia, y todos volvían
á sus·hogares satisfechos, alabando la sabiduría, la ciencia, la imparcialidad del nuevo
rey. Oomo el monarca reinaba con tanto
acierto, sus ministros mandaban de la misma manera, interpretando bien las leyes, sa,.

hiendo reconocer y respetar el espíritu que
las había inspÍ'rado y nadie maldijo de sus resoluciones. :Rápidamente los testigos falsos,
los perjuros y los que perseguían el vano fin
de la chicana, desaparecieron, y con ellos, el
ruido y el tumulto que generalmente acompa•
ña á los debates de un proceso. Aun cuando
los jueces permanecían sentados todo el día
en el palacio, no veían á alguién que los ocupase, y esto motivó una cosa extraordinaria,
que el palacio fuese clausurado y la corte de
justicia suprimida.

•••
Entonces el futuro Budha pensó así: "He
llegado á formar la concordia entre mis súbditos. Los campos están cubiertos de mieses
que prometen ópima cosecha, las calles murmuran con el ruido del trabajo; todos esMn
contentos con ~u suerte y con la del vecino,
tócam~ ahora_ mi;errogar á mi conciencia, y
despues de baJar a lo más profundo de mi ~er,
no mlver á la vida, sino purificado por la
abstinencia."
El rey se instaló en lo más recóndito de su palacio y, sólo, en la sombra de su . cámara, pasó un día y una
noche, meditando sobre su propia vida.
No encont!ó algo que pudiera reprochar; pero descon~1ado de este juicio, resolvió ve6tirse
con el traJe más burdo é ir por la ciudad pre~tando á los unos y á los otros su opiIDÓn.

Cuando volvió al palacio, no había oído más
que alabanzas á su sabiduría á su ciencia y
á la bondad reales. Ent one~ quiso saber lo
que se pensara en todo su reino hasta en las
fronteras ~s lejanas, par a ve..; si se encon~r~ba . a~gmen que le pudiera reprochar una
1D.Justic1a.
Con este fin, hizo venir cuatro correos reputados por su fuer za y su -a!tllidad y les ordeno' que marchase cada uno., por 'las cuatro

Los cuatro envia&lt;lios reales vol vieron algunos meses después; ninguno había encontrado alguien que se quejase. y sí, por el contrario, oyeron cómo el rey era alabado y cómo
todos los días se hacían los votos más ardientes por su felicidad.
El Budha, llegó á creer que se le alababa por
temor ó por ganar sus favores y vistiéndose
de la manera más sencilla, acompañado de un
sólo servidor, montó en un coche y abandonó la ciudad. Muchos meses pasó viajando
por sus dominios y en todas partes preguntaba la opinión que se tenía del rey y no ha•
hiendo oído más que alabanzas, decidió volver
á Benarés ....
Pero en aquella época, en el reino de Kossala, v,ecino al del rey de Benarés, había un monarca llamado Malika, cuya reputación de
justo y equitatiV10, había llegado á los puntos
más remotos de la tierra indiana. Cuando ascendió al trono, hizo paces con todos los reyes vecinos, y habiendo oído habla,r de la soberana justicia de Bodisat, glorificando los
rasgos de humanidad de este rey, le gustaba
compararse á él, no creyendo que le excediera
en algo.
Había visto que poco á poco, gracias á sus
consejos, la paz y la riqueza reinaron entre
sus súbditos; el hambre no asoló las comarcas; la peste no diezmó las ciudades y una cordial fraternidad, basada en la justicia y en el
respeto á los derechos de cada quien, unía todos los corazones de aquel reino para bendecir la profunda sabiduría del rey Malika. Este para asegurarse de que ni el más remoto
de sus dominioo había escapado á su justicia,
envió cuatro embajadores, por los cuatro puntos caroinales, para que interrogasen á sus
súbditos. Volvieron contando las alabanzas
que se hacían del rey, diciendo que nunca sobre la tierra había existido un monarca semejante. . . Entonces Malika, se disfrazó de
campesino, y acompañado de un sólo sirviente, montó en un coche para viajar y darse
personalmente cuenta de los pensamientos
de sus gobernadcs. Cuando pasaba cerca de
una ciudad, bajaba de su coche, se mezcl:a~
ba en las conversaciones, hacía que las mujeres le platicaran, preguntaba á los niños y
á los hombres, y luego abandonaba la ciudad,

sin haber oído más que frases de respeto y
amor.
Después de haber viajado así muchos meses, por todas las ciudades, villorios y aJ.deas,
aun las mM insignificantes de sus Estados,
no pudo encontr:ar una alma que le reprochase
una falta, y decidió volver á Kossala.
Pero el conductor del c-oche real ignoraba
el camino de aquella paJrte de la provincia á
que lo había llevado la voluntad de su amo,
y se extraviaron. Iban á trvés de una planicie,
cuando la noche comenzó á caer; á derecha é
izquierda los bosquecillos de tamarindos salvajes detenían el paso de las alas murmuradoras del viento. Detrás de los viajeros brillaban algunas estrellas; pero delante de ellos
las nubes iban acumulando la sombra.
Los caballos, fatigados y cubieroos de polvo, comenzaron á detener la ma,rcha; el sueño
les hizo abatir la cabeza.
Entonces el servidor 8€ puso á cantar dulcemente una improvisación sobre un aire del
país, que había aprendido hacía mucho
tiempo, y que se llamaba "Kizava'', es decir:
''lo que quita la tristeza." ....
Durante aJgunas horas enoontraron abrigo
en una cueva y deseansaron antes de buscar
el perdido ca.mino. Cuando surgió el alba,
iluminando la cima de la montaña, vieron
á sus pies una serie de planicies, montes, riachuelos; pero ni una ciudad, ni un techo, nada que les anunciase la presencia del hombre. Tristes y descorazonados volvieron á emprender la mar-0ha; el silencio de aquella soledad desconocida, pesaba dolorosamente sobre sus corazones y les infundía te,rror.
Llegaron al borde de un precipicio tan
profundo y tan negro que no se le podía distinguir el fondo. Crecían zarzas en las paredes y cuando una piedra se desprendía con
la pisada de alguno de los caballos, rodaba hacia el fondo, dejando oír durante muchos minutos, su chocar con las otras piedras; después el ruido di~minuía hasta perderse.
Una corriente de agua debía mojar las raíaes de aquella vejetación que se levantaba con
todas sus fuerzas hacia la luz; pero debía ser
profunda, tan profunda que no se percibía ni
su rumor. En una de las paredes del precipicio había una banda de tierra p or donde se
podía caminar; pero era tan estrecha que
apenas daba paso á un coche.
Ma'1ika se aventuró por allí y al volver un
recodo, los cabailos se detuvieron, rul mismo
tiempo que un ruido de ruedas se dejó oír sobre el mismo camino y apareció un coche ti-

:Domingo 19 c1.e Enero de i90~.
rado por dos caballos blancos, y ocupado por
dos guerreros. Uno era mucho más alto que el
otro, llevaba una coraza de oro y plata, un
casco pulido y su brazo robusto se apoyaba
sobre una lanza. Su rostro encuadrado en una
barba negra, tenía la gravedad serena de un
rey.
Los dos coches llegaron frente á frente y
ninguno de los cocheros podía pretender pasar primero.
.
Entonces el servidor del rey de MaJika
avanzó algunos pasos y gritó:
-¡ Quien quiera que tú seas, deja el camino
á mi amo el rey de Kossala !
Pero á su turno el cochero interpelaido contestó:
-¡ Sabe que mi amo, el rey venerado de
Benarés, no cede el camino á nadie !
Los dos servidores se detuvieron un instante. v los dos reyes se miraron sin cólera y sin
despr.ecio, admirando sus fuerzas y su belleza y sorprendiéndose de encontrarse igualmente grandes.
U no de los cocheros preguntó al otro la
edad de su amo, para que .el más ioven cediera el paso al de más edad; pero resultó
que ambos tenían los mismos años. Pregunt ó
en seguida la extensión del reino, y resultó
que ambos Estados eran igualmente extensos. También se averiguó que su~ ejércitos,
fuerza, renombre, casta, tribu, familia y número de mujeres, eran iguales.
Entonces el cochero dcl. Budha preguntó:
-Qué clase de jushcia es la que imparte
tu señor?
Y le contestaron:
-Conquista al bueno con la bondad; al
fuerte con la fuerza y ail mail vado con el castigo que merece. Y si taJ. es la justicia de mi
amo apártate de su camino.
Pero el servidor de Budha replicó:
-1\fi amo gana al sabio por la sabiduría;
al justo por la justicia; venoe al malvado por
la fuerza y al fuerte por la dulzura.
Dichas estas palabras, el rey de KossaJa y
su servidor bajaron del coche, desprendieron
. los caballos y libert&amp;ron el camino para que el
rey de Benarés, pasara.
Malika vo:lvió á sus Estados alabando al futuro Budha y el rey de Benarés puso como ejemplo al rey de Kossala, porque el verdadero sabio y el verdadero justo, es aquel
qne de día en día lo es más.

Juan }Jouchor.

��Domingo 19 de :Elnero de 1902.

LOS "MOMENTOS"
DE SAN S.4.LVADO&amp;.
La mañanita se levanta coma siempre, después de dormir de un solo tirón sus diez horas. Gris al primer bostezo. Se despereza,
opaca, sin ganas de levantarse; pero, tras las
cortinas, punza el Sol sus primeros rayos.
h'spía curioso el ojo redondo del viejo verde.
Es así siempre el Sol. Y con mucha más razón todavía, tratándose de una mozuela, fresca y deliciosa, como es el Alba; un capullito
de rosal en punto de abrirse.
Durante toda la noche ha llovido. Y cómo ha llovido! A cántaros. Y tras la ducha,
aparece el cielo de un delicado y húmedo color de "no me olvides": un cielito desleído de
acuarela. En el horizonte, el Volcán., venerable, se ha ceñido, como un árabe üejo, su
albornoz de neblinas. Vela el fornido viejo
en su letargo de años, el sueño y el día de su
pequeña ciudad, su cascarón de huevo. A
fuerza de tiempo, las. barbas se le han reverdecido, como á un dios de río y su joroba parece más deforme.
Los techos de zinc tienen reflej,os acerados,
opacos. De las rojizas tejas se desprende todavía, tardíamente, una que otra gota, que va
á estrellarse, como salivazos de borracho, sobre las aceras r~baladizas unas, llenas de huecos colmados de agua otras. Las calzadas están imposibles de lodo é inmundicias. Enmedio, el limoso resto del agua fangosa de la
"creciente", ofrece moldes de pies descalzos ó
huecos de cascos; entre las piedras, han quedado prendidos restos de basuras arrastradllS:
pedazos de periódicos, hojas, cortezas de naranjas, cabos de puros ...
Las calles tienen un aspecto nada simpático, nada poético.
Pero el despertar de San Salvador, no deja de ofrecer impresiones, á pesar de todo;
motivo para distraerse y hasta para borrajear
una crónica ó enfocar una maquinita fotográfica.
Se toma un tranvía de la línea del "Coro"
ó San Jacinto, ó Mexicanos, y se va á respirar,
á las afueras, un poco de aire fresco y saludable. Es lo mejor. Airecito recién salido de
la alberca. Vida nueva!
El callejo no presenta grandes atractiV'Os.
Si no sois, lector, amigo de la poesía bucólica, la del padre Virgilio, quedaos mejor en cama hasta las ocho, por lo menos. Si no, aprovechad el tiempo. Quien más temprano sale
del sueño, más vive. La ganancia es de horas, que enfiladas producen días y sumados,
años.

Et :MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
pobre bestia camina. lentamente, con la cabeza baja, como ramoneando algo que no encuentra nunca, ó tal vez recorriendo un hilo
de filosofías amargas, á pique de que resulte un discípulo de Schopenhauer. De cuando en cuando lanza un pujido seco, un fuerte resoplido, y su hocico va dejando un rastro de espeso vaho. El chiquillo no se preocupa de su cabalgadura, entretenido en gritar
á un compañero que se le adelanta, ó en silbar
un trow de "'l'c volví á ver'' ó algunos compases marciales de "Los Parranderos". De
cuando en cuando, vuelve la vista al "Pardillo", que le ve fijamente con sus n,cloudas pupilas, como sonriéndole. En una esquLila, el
carretón de una fábrica de hielo, deja ver en
su fondo, enfilados como largos libr'OS nuevos
en su tosco anaquel, las tranaparentes marquetas, mientras el mozo, de pie scbre el pescante y arrolladas las mangas de la camisa,
asierra una pieza, que gotea copiosamente. A
lo lejos, suena la campanilla cascada del afilador que -anuncia el paso de su mollejón ú los
dueños de herramientas que afilar. Un coche
tempranero, con el pescante lleno de maJetas,
rueda traqueteando hacia la Estación d~: Ferrocarril de Occidente, en tanto que ~obre el
lomo escuálido de los caballejos cae una lluvia de latigazos. Atraviesa la boca calle una
mujer que lleva sobre la cabeza un enorme

canasto de · verdlll"aS, y está á punto de ser
atropellada por el caballejo trotón de un leatropelladas por el caballe~o de un lechero,
que va á horcajadas enmedi~ de lo~ dos ~bollados cántaros de lata. BaJo el cielo triste,
tiznado de luz cenicienta, tiene la nota fresca y primaveral del canasto d~ la verdulera,
un irresistible encanto. El r0J0 apel1loso de
los rábanos, asoma entre el verde tierno de la
lechuga corriente ó la hoja acolochada y obscura de la "romana"; el apio, yergue su lanza
coronada, y entre las hojas del berro, todavía
húmedo y o-oteante asoma la cabeza del nabo
acuoso, red~ndo co:Uo una bOlla de marfil viejo. La mujercita, anudado el "rebozo" á la
cintura, camina ligera, á zancadas, con ese paso trote de nuestras indígenas, meciendo el
brazo que le queda libre y sin de~nerse para
tomar algún aliento. Va prec1Sa, porque
cuando llueve por la noche, la mañana se levanta tempraruto y de ~al humor. E_l reloj
de la Iglesia de San J ose, ha dado las siete de
la mañana. 'l'al vez no hay que creerle, porque anda siempre á la diabla y como si echase
sus ''tragos". ¡ Tiene ella tantas que le hagan
competencia!; sobre todo ese "español" de
los demonios, ese don Isidro, que todo lo da
casi regalado. Pero sus verduras se venden;
no hay cuidado. Sería un crimen venir de
Soyapango para no vender "ni medio!"

En los alrededores del Mercado, bulle la
muchedumbre como en una colmen~ las ab~jas. Por esas cuatro cal_les, el tránS1to es_ difícil. El tranvía, va repicando su campanilla,
pidiendo paso; mientras las carretas y carretones, encaraman sus ruedas·sobre las aceras,
ó se detienen, como atascadas por la ola humana. Entre el comprador y la vendedora, se
entablan diálogos .á gritos. Ruedan, por _los
suelos, los apiñamientos de doradas naranJaS,
ó las limas, de un verde de es1?1eralda mu;r
fresco y muy flamante; los rac1ID.os de iruneos, atraen las miradas é incit3.?- los l~b~os;
deslumbra el escarlata de una pila de p~tahayas", en contraste cercano con el oro caliente de las piñas coronadas. En los canastos,
brilla la blancura del ar110z, ó el azabache de
los frijoles, ó el marfil del maíz desgranado.
y no es extraño, entre un puesto de cebollas
y ajos y un amontonamiento de camarones Y
pescado seco, ver algunos ramilletes de f;ores,
ahogando sus aromas en aquel zahumer10 de
acres emanaciones. De un puesto á otro,_ pasa
la cocinera económica ó amiga del "siseo",
buscando lo más barato. Con su cesta al brazo Mademoiselle 'fourillón, trata con una
fr~tera mientras examina, con ojo avez~do,
las nar'anjas que "ese día están muy paliduchas" ó los "guineos que no han madura~o
bien". Mademoiselle 'Dourillón, no se deJa
engañar jamás. J&lt;Jn su hotel se come espléndidamente.
''¡ Sorbetes de leche!", grita un helade!o,
con su tubo colgado al brazo. ¡ Tan de manana!
Humean los puestos de comidas en el 1fercadito de Santa Lucía y en derredor, acun:ucados ó sentados en taburetes, los parroqIDanos deVlOran su taza de café con leche, su pedazo de torta de yema ó sus gruesas "pupuzas" de queso con "lorocos". Papini corre las
maderas de su puesto-sucursal, con su estantería repleta de botellas y latas, y trás el ID:ostrador de Escobar y Soundy, entr~ las pilas
de mantas y fardos. de zaraza~, discurre el
criado, regando el piso y barriendo.

¡ Estos amaneceres san salvadoreños !
El día se va entrando; pero el sol no asoma
su respetabilísima nariz. ¿ Habrá trasnochado?
.d ,,
Sigue el cielo de color de "no me olvi es ;
pero el Volcán se ha quita.dio Sil turbante de
neblinas.
Los relojes públicos campanean las ocho.
·1A casa ! El
café espera. Basta por aho•• ,
ra de "flanene· .

firfuro firr¡brogi.

Domingo 19 de Enero d.e 19◊2.

La destrucción en el lado de sombra.

La destrucción de la Pllza de Toros
de Puebla.
El escandaloso fin que tuvo la. corrida, d_e
toros efectuada la tarde del dommgo proximo pasado, en el coso de la ciudad de Puebla, ha merecido toda suerte de reproch';S por
parte de las autoridades, la prensa y el publico
en general.
Aun cuando no es el primer escándal? ~ue
se registra en una fiesta taurin~ en Meneo,
si puede conceptuarse como el prim.ero en sus
proporciones, éste á que nos refe~rm.os.
Nunca será justificado que un publico sensato se "cobre" el aburrimiento de una tarde
de toros, cometiendo actos que redund~n en
menoscabo de la cultura del pueblo. Le3os está la sociedad angelopolitana de merecer en
su seno á los promotores y "cultivadores" de
los reprobados actos cometidos lf!, tarde del
domingo pasado; pero Je ha cabido en desgracia, tamaña suerte y es de llllIIlentarse con
toda sinceridad.

•••
"El Mundo Ilustrado" cumple con sus lectores dándioles una serie de aspectos del coso
dest;uído, tomados de fotografías que expre-

Fot. Bustamante.

samente hizo para nuestras págin_as, el inteligente fotógrafo de Puebla, senor Busta.mante.
Los grabados dan una idea exacta del estado en que quedó la plaza después del es~án~alo y completan. p~rfect~~ente la d~scnpción
que nuestros diarios hicieron á raiz del lamentable asunto.

E:úOGIO A UNA ARMONIA.
Tú fuiste, en un remoto país, una armonía,
una nueva armonía brotante de la flauta
de Pan, sonora y suave como la melodía . .
que encierran los compases de una divma
(pauta.

Mi sér, entre la bruma de una melancolía,
en los mares lejanos que desconoce el nauta,
ansiaba aquel misterio profundo de poesía
de la nueva armonía brotante de tu flauta.
Y al misterio supremo, en la reveladora.
cantata dulce y suave como el verbo de un ave;
al amparo esplenden.te de una sangrienta au(rora,
sonó la rima muda en verso acorde y grave,
como aquella armonía de tu flauta sonora,
cantata dulce y suave como el verbo de un
(ave ... !
PEDRO N. ULLQA •

•••
Vamos ca.lle arriba ó calle abajo, como prefiráis, lector.
Poca gente transitando por las aceras; pocas puertas abiertas; ninguna tienda todavía
en servicio. La criada que, con el "pichel"
colgado al brazo va por la leche, hila su párrafo, que resulta pelambre de sus '·patrones",
aposta.da en alguna esquina con otras tantas
del servicio; ó "pela la pava", al fresco del
cielo caritativo, con su galán, que va con el
"tanate" del pan. En el dintel de los "zag"Janes", los cajones de basura, esperan el paso del tren de asoo, y en más de alguno, escarbando famélico con el hocico los desperdicios, algún perro flacuchento. Los vidrios
de alguna ventana cerrada, vibran al paso
resonante y pesa.do de alguna carreta. En
medio de la calle, á tropezones, marcha camino del Mercado, un chiquillo sucio y desarrapado, que guía un macho con sus dos arganillas á cuestas, repletas de carnes. Carne
Íl'€sca, ofreciendo sus colores sanguinolentos
á un escuadrón de moscas y moscardones que
marchan al par y rondan alrededor, se posan en las ancas lanudas del paciente animal
ó en las orejas, movidas a compás. (Asunto
para un booeto de pintor impresionista). La

EL CRIMEN.
Vivo en la sombra de infinitos maJes;
Negro es mi traje, mi cabaña roja
Iluminada por la luz que arroja
El vivo resplandor de mis puñales.
Mis cantos son salmódias funerales,
Mi verso la blasfemia que sonroja
Y mi hálito el viento que deshoja
Las vidas, como flores otoñales
De la sangre que riego, se hallan llenas
Las negras cavidades de mis venas
Y en mi afán de destruir, lucho y batallo
Abriendo heridas y segando frentes
Por eso amo el veneno en las serpientes,
Por eso adoro la explosión del rayo!
José F. E/izando.

....
CABEZAS DE GRIR:GOS.
Esculturas de Longinos )i"úll.ez.

El patio de los caballos despnés de la deetrncción.

Fot. Bustamante.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL MUNDO I LUST RADO
Domingo 19 de Enero de 1902.

ASÍ E S LA V IDA..
-¿ Por qué te desesperas así ?-preguntaba con acenuo burlón cierta araña, que acababa, de tender una tala entre dos ramas de
un viejo árbol tapizado de coquetas trepador as, á una infeliz mosca que pataleaba desesperada al verse prisionera en el centro de la
red.
-¡ Quiero huir de esta prisión !---clamaba

BL MUNDO ILUSTRADO
manecía insensible é inmóvil, y la destrozó
con un golpe de su oola.
Un montaraz que trabajaba en la vecina
selva y que había observado atentamente
aquella tragedia, exclamó, .rupoyando su,
brazo derecho sobre la enorme hacha que descansaba en el suelo:
-Los fuertes devoran á los débiles y siempre encuentran excusas . . . ¡ Así es la vida!
Y empuñando el revólver que t raía en el
X

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA.-El lado de sol.

aquélla, estremeciéndose de miedo al descubrir cerca de sí á la araña, que avanzaba cautelosa, resbalando sobre los hilos de su tela.
- P ierde cuidado ... ah10ra mismo vas á librarte de ella.
Y sin perder más tiempo, hirió mortalmente con sus pinzas á la mosca, cuya sangre
serviría de pasto á su voracidad.
-¡Asesina!-gritó desde una rama próxima una hermosa calandria, afligida al ver
desangrándose á la mosca.-¡ Caro vas á pagar
tu delito, infame y asqueroso insecto !-añadió indignada.
Y abriendo las alas, voló sobre la araña,
le dió un feroz piootazo y se la tragó.
Saltó luego de rama en rama lanzando armo:niosos trinos, coono festejando su obra;
pero de repente una voz desconocida la hizo
enmudecer.
Miró azorada á su alrededor y sus oj:os inquietos no tardaron en descubrir una serpiente, que, enroscada al tronco de un árbol, le
decía con voz iracunda:
-Satisfecha debes ha,ber quedado de tu
crimen, ¡ oh calandria aleve!. al dar muerte á esa araña infeliz y laboriosa.

Fot. Bustamante.

cinto, lo descargó sobre el mísero lagarto, que
expiró á sus pies, mientras el montaraz r epetía con sonrisa feroz :
-Así es la vida!

Jllaría Jll. }'edemonfe.
ARGENTINA.

EL CARACOL Y LA ORUGA.
-¡A los piés de usted, señora oruga!
-¡ Beso á usted los cuernos, señor caracol!
-}Ie alegro de verla á usted tan de mañanita en sus verdes mafas .. . .

ELEGIAS.
-¡ Galante es el molusco!
-El . . . . ¿ cómo ha dicho usted?
-MO!lusco. . . . ¿ n'O ha sido usted clasificado entre elllos?
-¡Bah! motes que nos ponen los sabios.
-¿ Y qué mira usted con tanto deleite
'
que se le cae la baba?
, -Aquella rosa encarnada, que se ha abierto al naoer el día y que parece haber empapado sus brillantes pétalos en la luz de la aurora .. . .
-¡ Calle! ¿ es usted poeta?
-Debiera usted haberlo sospechado, al ver
mi vida "arrastrada" . ....
-¡ Ay, tru:nbién me arrastro yo! Mientras
mis hermanas, las mariposas, andan de gran
"toilette" y lucen por ahi deslumbradores trajes de raso, yo me veo en la última miseria.:..
expuesta al pico de algún gorrión famélico . . ·.
-Decididamente, la Naturaleza distribuye
muy mal sus favores, pero me parece que exagera usted en su estado, señora oruga; no debe encontrarse usted tan en la última miseria
cuando va cubierta de terciopelo. ¡ Que m;
quejara yo, que ando en cueros vivos!
-Pero, en cambio, ¡usted tiene casa!. ...
-Es verdad, soy propietario, pero tengo
que nevar mi domicilio á cuestas, lo que no
deja de ser molesto.
-¡ Se queja usted de su suerte!
-"¿ Suerte" llama usted al trabajo penoso
de arrastrarme con este edificio enóma? Le
aseguro á usted que á consultarme antes no
'
era yo el que nacía cairacol.
-¿ Y qué hubiera usted deseado ser?
-Más bien .. . . oruga,.
-¡Jesús! ¡ vaya un gusto!
-Compare usted, señora: usted vestida de
terciopelo, y yo. . . . ¡ yo sin camisa! Usted
durmiendo en blandos lechos de flores., bañad~~ por los resplandores de la luna, y yo en
sitios húmedos y obscuros, sin más candil que
ailguna menguada luciérnaga trasno;chado;ra.
Usted libre y agil, y yo abrumado bajo la carga de este "chalet" de arquitectura churrigueresca, que la Na.tu.raleza ha echado sobre mis
hombros. ¡ Cáspita! tlodavía no me he expli-cado tan raro capricho. ¡ Tiene unas cosas la. Naturaleza! ....
- No la critique usted, señor molusco.

I
'l'ú, racimo maduro y vaso lleno,
mujer de ojos azules y de carne
triunfantemente blanca; tú has venido
al ladlo mío á sonreír, cortando
con la curva hocecilla los colgantes
moscateles, riqueza de la parra . . . .
Se abre el pañuelo 1iajo, que colocas
como un jirón de sol en tu cabeza,
y se descoge, bajo de él, el rico
tesoro de tus trenzas despeinadas,
soonbreando tu cara, donde ríen
todas las alegrías de la vida.

II

Fachada'.de la:;:Flaza de Toros de Puebla.

-¿ Que no la critiqu e? Creo que me sobra
razón para . .. .
J&lt;)l ga~terópoJClo no terminó la frase; una
bandada de gorriones se precipitó sobre ellos,
y se apresuró á ocultarse en su vivienda ambu1
lante, para no ser víctima de la rapacidad de
aquellos bandoleros de las frondas, per o no sin
ver antes á la desdichada oruga en el pi® de
uno de ellos . .. .
Y entonces comprendió por qué la Naturaleza le había puesto "chalet."

burgo y de Ooburgo y de la gran duquesa María de Rusia, tía del tzar Nicolás.
Los divorciados t ienen una sola descendiente, la princesa Isabel, de cinco años de
edoo..

.-.

IWIIRO PRIETO.

DIVORCIO Dll PBINCIPRS.
E}l tribunal superior del gran ducado de
Hesse, acaba de declarar el divorcio del gran
duque y la gran duquesa.
Descendientes de una antigua casa de soberan os de Alemania que ha hecho un gran
paipel en la historia del Santo Imperio romano de las rui.ciones germánicas, el gran duque de Hesse-Darmstadt, es nieto, por parte
de madr e, de la extinta reina Victoria v her-

Gran Duqu e de Hesse-Darmt adt.

Todos los esfuerzos que se hicieron para
evitar la separación, fueron inútiles ante la
resolución de los dos esposos, á Jos cuales,
una incompatibilidad absoluta de caracteres
y de temperamento, hacían la vida común
imposible.

...

....

LA MUSA.
Ardorosa, profética, eloouente
viene al mundo la musa encantadora;
su blasón es el arpa 'fibradJora
que fecunda los sueños de la mente.
Bella como las hadas del Oriente
y envuelta en rósea claridad de aurora,

***
La avecilla quiso echar á volar, pero le fué
imposible: el terror paral_izaba sus miembros
Y se sentía subyugada por la mirada fascinadora del repiil . . .
-Grande hazaña ha sido la tuya al quitar
la vida á la reina de nuestra selva,--decía
poco después á la serpiente un lagarto, que
p~r entre un grupo de árboles había presenciado el nuevo y bárbaro crimen.
Y sin añadir palabra se lanzó con rapidez
sobre aquélla, q ue enroscada en el suelo per-

surge su inspir-ación fascinadora,
como Dios para el alma del creyente.
Princesa Vlctoria-Melita.

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA-C
. orral de ¡ os toros desech..dos.
Fot. Bustamante.

mano de la Emperatriz reinante de Rusia..
Casó á los 16 años, con su prima la princesa Victoria-Mal.ita de Saxe-Coburgo-Gotha,
hija del hermano del rey de I nglaterra,
FJduardo VII, el difunto duque de Edim-

El estro de sus rimas interpnita
en inmortales versos el poeta
que en arias de la turba se levan.ta;
y ella, que es nervio, movimiento y vida,
sin agitar su frente enardecida,
como la alondra, sus anhelios canta.
Ct,16CIIIO IIOC,,

Hueles á mosto nuevo: eres profunda
conoeed1ora de las frutas ácidas,
y muerdes, cuando ríes, las jugosas
aristas de las hierbas en ,el huerto.
Sé de tu C8$a humilde. Te he seguido
por los largos rastrojos, hasta el blanco
pilón, donde descalza, estremeciéndote
cuando el agua r ebosa y te salpica
la piel nevada de los ipiés, te Lavas
las tentadoras manoo, con delicia
hundiendo los dos brazos hasta el codo
en el blando caudal, que los envuelve
con un murmullo de piedad.

III
Descienden
las nevadas pallomas á tu falda,
y esconden en el horno de tus labios,
para aprender á amar, el pico, ansioro
de besos incitantes. Se estremece
moviendo noblement e la cabeza,
en el silencio del establo, el potro,
cuando la falda r ecogida llena
de la avena crujiente, lo acaricias
hundiéndole en las crines abundantes
la blanca mano . . . Cabras y corderos,
y chiquillos menudoo, y gallinas
de crestas encendidas te conocen
y se acerean á. tí como se acer can
las doradas abejas á los anchos
rosales de los huertos; te re&lt;)iben
como un rayo de sol t us compañeras
en las fiestas del pueblo, y cuando charltl.Il

lios mozos abrazados á las mozM,
tu voz es como un ruido de.campanas
que hace saltar el corazón ...

IV
No esquiva,
no extraña á mis palabras desmentiste
la vida, que rebosa en tus labios
como una bendición. Te hablé de amores
y fuiste como tiierra que recibe
gustosa las semillas. La grandiosa
fermentación de la caliente siesta
hacía hervir la sabia en las delgadas
hebras del musgo, y en el huerbo espeso
los opacos olivos se morían
inflamados, rendidos baio el largo
beso del Sol. ¡ También mis besos fueron
largos, como el del Sol, copa de olivo,
cabeza de mujer, boca die niña
florecida de risas, hembra augusta,
que, al estrecharme contra ti, dejaste
colmados mis deseos! . . . . . ¡ Pairecía
que montañas y campos y verdura,
de húmedas grutas y redondos pinos,
recibían entonees mis caricias
y me daban, en cambio, su grandeza!
~IJUARD(! (W/jflt;lf!III~,

�Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

''ZULEMA."
La audición de Zulema, poema orienta!!, letra de Rubén M. Campos y música de Ernesto Elorduy, ha sido un verdadero acontecimiento musical. Todios conocíamos á Elorduy,
gustábamos de su música fácil, inspirada, original; en todos los pianos habían resonado su
deliciosa ''Aiirem," y en todas las reuniones
de sociedad sus danzas, lánguidas ltis unru:
como las que inspiran las brisas, los celajes
y las ondas d~ü Pacífico, y bulliciiosas y juguetonas las o,tras, como las que surgen de las
esmeraldas y las espumas del Golfo.

dulantes como gasas, En su instrumenuwión,
á la que Ricardo Castro dió toques magistrales, suenan las guzlas, vibran los flautines,
redoblan los tamboriles como en las ferias musrulmaruis y en los :regocijos africanos.
Pero lo que entre todo y sobre todo impregna su música, es un fuego devorodor, una pasión, intensa y wbrasadora, una inspiración
poderooa, espontánea, desbordante, como lo
son el fuego, la pasión y lia inspiración orientales.
Ehlas mediant.e, y dejándose arr-ebaitar por
su ímpetu y devorar por su ardor, el poema de Elorduy, toca á. veces á la grandeza
épica y arranca lágrimas y sollozos. Su sensibilidad es tan exquisita y su intuición artística tan profunda, que en fue.rza de sentir y
de vivir su propia músioa, se alza á las más
altas cimas del art-e y en allas de la fantasía,
que lo eh;va á las nubes, suele codearse con los
más grandes y con los IIL.c'lS sabios.
Si me hubieran dicho que Elorduy era capaz
escribir una página Wagnerian:a,jamáslo hubiera creído, y Elorduy ha escrito, sin embargo, el admirable preiludio que precede al dúo
de amor, y que es incomprurable. Si me hubieran dicho que era cwpaz de llegar á la grandeza épica y á la intensidad pasional de Verdi, lo hubiera siempre dudado, y esto no obsta:nte, ha concebido uno de los más arrebatados y ardientes dúos de amor que pueden
darse, dúo que eri1,a los cabellos, hace correr
ed. cailosírfo por todo el m1erpo, agolpa los sollozos en el pecho y a(!aba por transportar de
ent11&amp;iasmo.
En cambio nunca dudé de que hubiera podido eooribiT esos bailab1-es tan caraoterísticos,
en que se des~ñan en sus cascadas de plata
los trinos y gorjeos de los flautines, s1Jilpioodos de chispas de diamante por los pizzica-

SR. ERNESTO ELORDUY,
Autor:de la música de "Zulema."

Eilorduy, era un estimable músico de salón, ligero, agradable, un tanto superfic"ia[,
y su reputación estaba ya hecha en nuestro
mllllido musical íntimo, por decirlo así, en el
que venía. imperando por completo, haoe ya
años, y en cl que brilliaba oomo una de los
más amenos y más fáciles. Mas que todo, ern
una especie de "divebte," de cupletista, como
hemos dado en decir, impregnado de gracia
y de chispa, poco picarezco á la verdad pero
en suma medianamente profun@ y se.ntimimtal. Acu11relista de la música, pintor de
género, á quien nadie diroutía el tailento; pero de cuyos vuelos y mnpuje podía., en suma,
dudarse, por no haberle visto recorrer órbitas
amplias y vastos horizontes.
Los e.spíritus observadcmes, habían podido, sin embargo, discernir en él, grandes cuailid&amp;les y,en sus creacionle'S ''mignonas" y aparentemente frívolas, se encontraban notables
indicios de un talento superior; y desde luego: una personailidad y un estilo. Entre los
músi,cos de su género, se destacaba por
el vigorÓ60 colorido de sus composiciones
y por el. acentuado orientalismo y acentuado
relieve de su música; pero en suma, si á la
masa del público se le hubiera dicho que era
capaz de escribir Zuil.ema, casi todo el mundo hubiera movido esooptioa.mente la cabe?Ja.
Y sin. embargo, la ha escrito, y oon ella ha
triunfado y subyugado. 'Desde luegú, tuvo el
a.cierto de hacerrse componer un poema ori.e·noo.l. Elorduy es, en efecio, nuestro músico
orientalista. Sus persona:les aficiones, la índole de su talento, y. sus dilatados viajes á los
países del Levante, lo han impregnooo de luz,
de sol y de fuego. Su música respira las tibias brisas de las costas africanas, refleja la
luz candente y cintfü1.nte de los a$tros levantinos, las cálidas fosforescenoias v las blancas espumas de aquellos mares. En sus melodías campean la lánguida onduliación de los
flexibl€S talles de la~ haya&lt;leras y de las voluptuosas danzas de las al meas; sus armonías son
rica;,. rC&gt;mo ve,:;tidunas ele sultanas, bortladas
de oro, recamadas de pedrería, flota:nt.es y on-

tt MtrNDO

EL MUNDO ILUSTRADO
y enamorada Zulema, la artista espontánea. y
vigorosa que es la señor.ita Roig, se hubiera
r.evt1lado en lo que es, como una alma apasionada y orientaJ, si le hubiera sido dable representar á la vez que cantar su papel.
Conformémonos con haberle oído; la música vale lo bastante por sí misma para consolarnos de no haber gustado de las pompas
escénicas que supone y exige y formulamos,
para concluir, un iuicio sintético del auoor
v de la obra.
• Un renacimiento musicail viene hace años
inic:iímrlose en México, y á redimirnos de
la insulsez, del trndicionalismo y del bajo espíritu de imitación que impregnó mucho
tiempo nuestro arte lírico y lo degradó. Lentamente las orugas van horadando sus capullos para valar ya mariposas, agitando sus
pintadas alas. Tres habían visto la luz y volado libres en el e.spacio, libando nécro.res de
giloria: Yillanueva, muerto casi ail nacer para el arle; Ricardo Castro y Gu.stavo Campa.
F.lo,rduy ha roto á su Vlez el capullo, y la
mariposa no es menos brillante y pintada
que las otras.

)

"Historia de nn Pierrot."
H emo.s asistido en México, por primera vez,
á uno de los espectáculos modernos más amables y sugeremes que se conocen. Es una rara
di versión, de apariencia corrient-e y tosca, que
oculta, sin embargo, un fondo de arte y de
belleza verdade:ramernte admirables. Pudiera
compararse €Sta obra de Mario Costa á una
vasija de barro, fabricada á la buena de Dios
por algún alfarero primitivo, que poco se
cuidó de la simetría y esbeltez de los contornos y de la tersura y pulimento de la arcilla.
A primera vista no parece otra cosa que el
cacharro vulgar en dtmde abreva la sal T)()CO escrupulosa de la miseria. Pero el curioso inteligente, que venciendo su repugnancia de refinado, acerque por un instante sus labios al
borde del trasto innoble, experimentará una
sorpresa encant.arlora: el vaso de mal cocida
tierra, que no bruñó ni cinceló la mano del
artífic-e, está lleno de miel, olara, dulce y fragant-e como hecha oon jugo de nardos y zumo de azu~nas.
En efecio: en la "Ilistoria de un Pierrot,"
fa música no piercle, antes bien, precisa y
reafaa su caJ."áoter vulgar y frívolo, su forma

contrar un pájaro educado,_ de esos. que volruda y descuidada. De improviso, no cabe
tejeia11
en diminutos trapecios y brincan por
duda1,lo-es una impresión rápid11 y seg~ra,aros pequeñines. Y no : era el ave del pa~1s0,
oímos esos temas de circo, esas quebrad1z1:s Y
el ave rara, la de plumas de iris y los trmos
efímeras melodías callejeras, que acompanan
inmortales.
el gesto embadurnado del ''cl?w~1'' el. salto de
1.ta música de :Mario Costa suena á cascabeave del acróbata, ó la academ1c~ figura _de
l€S que retozan sacudidos por la mano de Mola ecuestre qUJe iingidamenie sonri&lt;: á un ~mo · pero dentro de cada cascabe!l se agita,
Yisible ado1rador. El oído no se engana: es mupar; producir el ruido, una lágrima endusica de pantomima, músi~a de cristal corr:~nrecida.
.
te, mús.ica cuyas metlodias, apenas anunciaSólo en la superficie es vulgar esta msdas se adivinan como los gastados consonantes
piración. Está dentro del molde áspero y d~de una e;trofa o:rxlinaria.
.
fectuoso como la mariposa dentro de la cn)las e,cucha&lt;l, de.•pués d-e una Yem,te&lt;na
sálida j el almiba.r de la fruta dentro de la
de comp-ases, e:&lt;ta mus_i9.uilla pegatsa Y
cásc~. De la pantomima tomó el nombre y
tristona. ¡Ah! ya escuoh3::s con atenc101;1, coel estiilo · la Musa se vistió de Pierrot, se
mo atraídos, como seducidos, por no se que
blanqueó' al rostro radi8lllU:, y salió rul tablado
sutil y exquisita melancolía, que surge lenta y
.
doliC'adamcnre de la burda trama sonora, co- • á hacer piruetas y contorsiones.
Pero abajo; en la orqueista, estremecida
mo en la noche, á traYés d,e los ramajes obspor un ailiento poderoso y fecundo, cama el
curos, pasa la claridatl amba;r(na de las ~streamor todas sus ternezas, solloza el dolor tollas lejainas. rn so,plo (1e poes1a vaga y tierna
das sus quejas, vibra la col.era todas SUB desescomienza á acariciar nuestro espíritu, y una
:pei,wiones, murmura la esperanza tedas sus
onda fresca y diáfana de amor, sube poco ~
plegarias, recita la ilusión todas sus estropoco hasta el corazón y lo refaerea como SI
fas.
fue~e un divino bálsamo.
Es una música hecha de luz y ensueño;
De aJ.Jí en adelante, el hechizo cada vez
una música que despierta las memorias dorm:ís violento realiza sin esfuerzo el milagro.
midas y las tristezas aJetawarlas; una músiLa de Mario' Crn,ta, no es una conquista; es
oa sonámbula, que, á tientas, va tocand~ oon
una seducción. No nos llama para combatir
sus manos ingrávidas muchas penas íntimas,
con nosotros; no nos dice quién es; no nos promuchos desenoanios ignorados, muchos ideavoca. :No,; dioe: mi obra es triviail, es llana,
les rotos y escondidos entre la sombra de nuesfácil acC€6ible, insigniíicante; es una histotra alma.
rieta' musicada con grada infantil y sencilla,
Hay un pooo de vioo nuestra en ese peruna de esas comedias grotescas, que de visonaje de circo, en ese pálido loco amante de
llorrio en villorrio, represeman ·los sa1timbanla luna, en ese Pierrot ca:riaoontecido que se
quis enharinados, ante la atónita imbecilidad
enamora de cuanto ve: de una costurera, de
de los aldeanos. Venid á ver y á oi:r mi panun deseo, del vino que sonríe en el fondo
tomima; Pierrot y Pierrotino, gesticuJ.arán á
compás de estos preludios de mandolina con
que pretendo describir las cómicas pasionE:5
de un histrión enamorado. Burlaos un tawtico vosotros -los habituales admiradores de lo
!&gt;e'no, de esta ingenua y alegre travesura liri,
ca que con un grueso encaje de notas envuelve una contrahecha payasada. ¿ Arte? Sí, el
deforme, el bufonesco, el grueso arte que
mueYe á risa á las multitudes y les enciende el
ánimo con un intenso goce de animalidad
satisfecha.
¡ Ah, embustero hipócrita, ah, pérfido engañador, que llegas con tu fingida mansedumbre, ofreciéndonos falsas pedrerías, sedas descoloridas y d-eshilachados oropeles! ¿cómo te
:figuraste que podrías embaucarnos con tus
embustes y hacernos cómplices de tus suwroherías?
Y lo comprendemos. La mentira de Costa
es sólo un subterfugio, un inocente ocultamiento, una ingenio::a travesuTa, un hábil
juego, una coql1etería. La inspiración del
músico canta en jau.la.
Dentro de las varillas doradas, empavesadas
de moños de listones chillanites, creíamos enSR. GEN ARO ARISTI,
Tenor inbérprete de "Zulema."

del vaso, de la mucha.cha que atravÚ!sa la caHe y que bajo su cofia de espuma, va haciendo
guiños picarezcos, deil naipe que le ofrece una
fortuna, del vicio que le ofrece un placer, de
la paloma que le recuerda la libertad, del
mundo entero que le promete la dicha y que,
como siempre, no c-umple jamás su compromiso.
Cuando el blanco iluso torna COIIl la mandolina á la espalda y el desengaño en el corazón, de su.s mil y tres aventuras tontas, entonces la música habla de nuestras angustias
y nuestros desconsuelos, y brilla humedecida
y salpicada por nuestro llanto.
c·omo esfuerzo artístico, es admirable la obra
de Mario Coma. En ella solamente falta una
cosa mperior á cualqui-er música, más emocionante que cualquiera melodía, más sonora
que cualquier instrumento, más elocuente
que cualquiera malla a!Tillónica; una cosa
que no puede suplir el gesto por más exprl:'&amp;ivo que sea, ni la orquesta por más rica y
bien combinada que se le supong-a : la voz
humana.

SRITA. GUADALUPE ROIG.
Primera intérprete de "Zulema" en México.

te de los violines y coloridas por los acordes
de las arpas; como no podía dudar de que llegara á traducir fielmente y con intenso y caraclerí&amp;tico color, cantos de baya.deras y melodías de bateleras orientades, ni esas barcarolas y malagueñias que mal disimulan en la
on,du~ante languidK;z de su por,te y de su andar el origien morisco, de donde provienJEm.
A mayoT abumfamiento, Elordruy es un músico romántico, impregnado de ternuras exquisitas, á ratos, y de nostalgias melancólicas,
á veoes. TO&lt;h) esto que, cronológ'ca y topográficamente, parece disparatado, se · funde en
una unidad de belleza, de poder y de pasión
incomparables, que hacen del poema uno de
los más ardien&lt;tes é inspirados que en el
país se hayan escrito.
¡ Cómo hubiéramos querido oírlo en escena, en las decoraJCiones y con el suntuoso vestuario q:iie exige! C~mo la música de Elorduy
es esenc1&amp;lmente pas1onrul y descriptiva, exige
el .escenario a.dreuado, el movimiento la. acción dramática, que vendría á compl~tarla y
á :realzarla, Y cómo la triunfadora, la. ardiente

tLtrSTRA:bó

SR. RICARDO CASTRO,
Instrumentista de la obra de ·'Zulema."

SR. PANTALEON ARZOS,
Director de la orquesta en la audición de "Zulema."

.Culs g. lfrblna.
madode '' l Jueves de El Mu¡¡do,"

bom1ngo 26 de Enero ~

H,O~.

,PENTELICA.
Te he visto, hermosa mía, he contemplado,
sin la odiosa y avara vestidura,
las curvas de tu cuerpo sonrosado,
la noble majestad de tu escultura.
Un sol de fuego en su zenit ardía,
como ciclópea, formidable fragua,
r el aire, que abrasaba, no movía
ni la flotante túmca del agua.
La bóveda celeste se incendiaba;
y en la playa rojiza,

SR. RUBEN M. CAMPOS,
Autor del libreto de "Zulema."

mustio el ganado, con pesar pastaba
el césped y la yerba, hechos ceniza.
En los bosques vecinos,
d&gt;ormía el tigre; el ave no poblaba
la triste soledad con dulces trinos:
sólo el silencio su dolor paseaba ... !
El calor te agobió, quemó en tus venas
la noble sangre que tu tez colora,
y tu frente, que fuera de azucenas,
rojo olavel tornóse. Llegó la hora
en que Venus volvióse á ser Señora
de las hodas serenas . ...
Tu.s manos agitadas desciñeron
el jubón y el oorsé de tu cintura,
y á tus plantas cayeron
las nubes de tu blanca vestidura,
fingiendo pedestal de mármol pario
á la estatua de carne perfumada
que el divino estatuario
en sus noches de amor tuvo soñada ...
¡Oh! blanca aparición, más blanca y pura
que las eternas nieves del Sajama,
déjame que contemple tu hermosura,
y si el loco deseo mi alma inflama,
que intente dibujar, virgen ó diosa,
tu desnudez gloriosa ... !
Suelto el cabello, negro cual la pluma
del jilguero que canta en la floresta;
la ooja negra, que el "Amor'' esfuma
en arco obtuso de mortal ballesta,
sobre los negros ojos,
mejillas de arrebol y labios rojos,
que ocultan perlas en coral prendidas;
soñadora la frente, que retrata
ilusiones de amor siempre queridas;
griega nariz, que la pasión dilata;
cuello de Diana que esculpió Falguiere,
braoos robados á. la Venus Milo,
seno de virgen que ser madre quiere
y que, al hincharse en pubertad fecunda.
se agita en intranquilo,
oculto anhelo de emoc:ón profunda ...
Mas, ¡ qué veo! ¡ oh dolor!: la tibia linfa
se estremece con plácido murmullo,
y es que la diosa ó ninfa,
del divino escultor gloria y orgullo,
como la Venus griega,
lejos de mi, entre las hondas juega. .. ,

R. ~qrl• Qalvarro.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

LA VIUDA.
lill mundo entero parecía que se desplomaba sobre "eNa" paira aplastarla. con su inmensa pesadumbre. Todo caía. arruinado de
un golpe &lt;ksquicia.do en un solo estallido;
todo se desva.nooía como miserable humareda.
dejando p or único recuero.o de la rea.lid.ad
a.dora.ble de un rastro de dolor, el su.reo profundo de una amarguísima. pena; el dolor de
una vida segada. en primavera temprana, de
un amor mUJerto en albores de sol nacient.e,
de un hogar sepultado en la. sombra, asesinado . . ... ¡ Oh, qué grande, qué tremenda
ca.ida!
No fué el gdlpe rudo, brutal, de lo inespemdo. La desgracia, se anunciaba· desde hacía ya bastant.e tioon.po, y avanzaba paso á paso, sosega.damenite, como segura de que la
victima no escaparía de su zarpa. La enfermedad hacía sus progresos ILaJturaJJ:es, apagando
un átomo de vida cada día, desorganizando
urui. fibra, matando un rayo de virilidad; ca.da nueva aurora traía para el enfermo y para
ella la seguridad de un día perdido para la
esperanza, de un paso de avance hacia la
muerte. Pero en aquella lucha de la. agonía
pro1ongada, del dolor lento que nunca. acaba de herir definitivamente, encontraba el.la
consuelos para su pena, un resto de esperanza. que la alentaba.-Que viviera. "él," fuera
como fuera, y el.la quedaba contenta. Enfermo y todo, postrado en la canna, él representaba ahlí la vida, e.l porvenir seguro, el hogar
firme en su base.
Cuando el médico, llamándola apa;iie con
misteriosa reserva, dejó caer en su alma
aquel.las fatídicas palabras: "Esto se va. ...
Es necesario prepararle. Aquí sobra el médico .... ," sintió ella que todas sus energías se
derrumbaban, y ya no tuvo ánimo más que
para ll()lrar.-No; no era el médico el que sobraba; muerto él, sobraba también ella, ¿Para qué vivir, si con él se acababa todo, su
a.mor, su casa, su dicha? . . .
Las angustias del presente traíanla á la memoria las imágenes del pasado. Mi.raba hacia
atrás y encontrábase en su vieja casa de soltera, COIIl su madr.e viuda y sus hermanas, luchando con fieras inoertidum.b1'1€6, trabajando para sostener su _dec?rosa miser~a, y_ sofümdo con el porv001r dichoso del idealismo
eterno. El camino en sombras se do.minaba
después con duloes clal"i~arl.€8, y ella realizaba
sus sueños en aauella umón de las aJmas, S3Jlltifi.ca.do por Dioo en un día, inolvida,ble. Casada no hubo ya para el.la más que santas alegrías en el 88.Il!tí.s.imo hogar de sus amores.
Era un idilio monótono, soeo, como decían
sus hermanas, pero ¡ tan tierno, tan risueño y
ta.n honrado!. . . . Ella fué para él el ídolo,

la vírgen eternamente adorada en el altar de
su aJma, él para eilla, su vida entera, su ahna,
su Dios. El intenso amor ha.bíalo borrado todo, pasado y porvenir; vivía sólo para el presente, para él, que fundía en su cariño toda
la existencia.
Llegaba luego la lucha ruda de la enfermedad, soportada por el.la oon entereza admirable, sin sentir el menor cansancio, más solícita y más cariñosa cuando mayor debía ser la
fatiga. Noches de vela interminable; días de
trajín sin tregua; horas de agudo dolor, lar-·
gas como siglos; momenix&gt;s de terror que parecían UM eternida.d. Firm.e e-.n su pu.esto,
iortaJ.oo:iila por su cariño, que lentamente se
convertía en infinita piedad para aquella pobre juventud amenazada de muerte, suiríailo
todo con vrulor heroico, sin separarse un instante del lado del enfermo, recibiendo todas las punzadas del dQllor contínuo, CO!IItplaciéndose en devorar todas las angustias d,e
BU drama, amarrada al banco de su pena, por
las ligaduras de hierro de un amor sin límites. Cada momento de aquellos era una pena
más, una nueva angustia, porque cada golpe
&amp; tos y cada quejido del enfermo parecíale
un poco de vida que se perdía, una esperanza
que se escapaba. En medio del lento martirio,
agonía de su alma, iwariciaba, sin embargo,
una esperanza, la triste esperanza de aue no
concluyera el torm-e.nto, siéndole arrebatada
la preciosa vida.
En presencia del marido, disimulaba sus
fieros temores; los ojos acostumbrados ya á
'1a hipocresia, quedábanse enjutos, y el doilor
de dentro a:iil.uía á los labios en sonrisas cariñosas, para dar valor al enfermo; para dar valor á ella, que estaba muerta de miedo. Redobla11do su heroísmo, mientras la lucha conitinuaba_ sordamente en lo hondo, le a:lentaba
con ammosas palabras, engañándole como á
un niño con mentidas esperanzas. El, agradecido, confortado por las frases de ternura sonreía tristemen_te, frunciendo con grarr{ esfuerzo l,o~ labios en una sonrisa que era una
amargmsuna mueca.
Llegó, al cabo, el supremo trance sin dolor
sin asomo de angustia. J!ué un trá;sito de l¡
vida á la _m~erte rápido, tranquilo, sin un
solo retorcum~mto, en el suspiro de un sueño
sosegado _Y duloe. :Era al amanecer, un amanecer bnllante de lozana primavera· ol~das
de luz multicolor. inva?ían el esroo'io, atropellán~ose c~o s1 ~vieran gran priesa por
conquistar el mi peno de los cieilos · las negras siluetas de las casas y los árbol~ destacábanse vigoror,as, y la tierra entera su;gía del
océano de sombras, coronada por la,s aureotl.as
de flores de su santa. inagotable fecundidad·
e1;1 el ambiente respirábase, como esencia d~
vida, el poderoso vaho de salud que se escapaba de los robust06 senoo de la madre tierra.
Todo revivía con energía indomable, en lo-

Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

zanos brotes, mientras fa pobre vida del enfermo se escapaba del pecho, en un sollozo de
niño, apagado, imperceptible. . . . Vióle ella
entornar los ojos y sintió que le apretaba las
manos con fuerza; después hizo el enfermo
dos hondas inspiraciones de aire, suspiró y
quedóse dulcemente dormido. No tuvo fuerzas ella. para gritar; ni una queja siquiera se
~capó de su garganta; indinada sobre él, se
quedó también dormida, agobia.da por la fatiga, vencida por la pena . .. . .

•••
El de:sperta.r fué un sacudimiento de terrible crisis nerviosa. Como imágen de una pesadilla, acudió á su memoria la figura demacrada del muerto. Con ojos de loca vió en torno suyo, pero el muerto había desaparecido;
desolada, corrió por toda la casa, buscando al
esposo, como leOIIla que busca sus cachorros,
registrando por todos los rincones, creyendo
encontrar el cadáver escondido en cualquier
resquicio; pero el pobre muerto, durmiendo
ya en la sagrada tierra, había.se perdido para
siempre. Cuando se convenció de ello, los nervios ootalil.aron en formidables convulsi.ones
que hicieron tel1l€r también . por su vida.
No se la pudo hablar en muchos días. Aprovechando un descuido, se encerró en sus habitaciones para esquivar las miradas de todos,
huyendo &amp; sus hermanas, de su madre, en la
triste compañía de su duelo. Obstinada en no
responder á ningún llamamiento, negándose
á todo, permaneció cerca de dos días sin tomar alimento, como si se condenara á morir
de hambre; all segundo día hubo que echar
la puerta abajo. Encontrándola casi exánime,
y á viva fuerza le administraron unos caldos;
después hubo necesidad de llamar al médico.
A la desesperación rabiosa de los primeros
días, suceidió el dolor tranquil.o, silencioso,
más hondo y más amargo que el dolor que
esilallaba en la locura. En inalterable quietud
vivió semanas enteras, á sotl.as, recordando las
páginas adoi-ables del idilio y las dolorosas
del drama, encontrando en ca.da cosa y en cada detalle un motivo para ahondar su pena.
Como en los días felices, entraba ella en el
cuarto del esposo para arreglarlo con amorosa
sohcitud; limpiaba los libros, los que fueron
únicos amigos del mue,rrto; arreglaba los cachivaches del escritorio y ordenaba los pape•les, como si él hubieTa de venir á ocupar su
puesto en aquella meoo, á leer en aquellos libros v á escribir con aquellas plumas. Y _el
despacho del mar.ido era. para todos santuano
que nadie osaba profanar, donde sólo ella penetraba para adorar el recuerdo del companero. y llorar á mares sobre loo objetos que él
acarició con sus ojos y con sus manos.
Eran inútiles cuantos esfuerzos se hadan
para saoarla de la triste soled.ad en que se con-

sumía poco á poco. Cariñosamente ~on.sejábanla la madre y las hermanas, l?°ruendo en
el empeño todas su ternura, pero mfructuosamente. "Es una locura hija mía . .. Te estás
matando. . . Es necesario que procures conSQllarte que te distraigas. Ya que no lo hagas
por tí' hazlo por nosotras . . . "
Todo inútil. Obstin.ábase ella en V?,VIT ~
su soledad y nada podía toroer su resiste1;1cia
pasiva. Llegaban las pa~ie_ntes~ y las a.IDI~as
á visitarla, y á nadie rec1:Ha. _.todo le era m diferente; todo le produc~a dis_gusto Y repulsión. y así, viviendo en ai.sl.arrruento absoluto,
á solas con la imágen adorada, evoca:n.~o memorias del pasado, recordando de cont:11uo el
triste amanecer de primavera q~e se~aJ.ó el
ocaso de su dicha, pasaba los dms, S1n dar
más señales de existencia que las de su ~ant?,
como si toda la vida de aquel cuerp~ sm alma se hubiese enc001trado en los OJOS para
deshaoorse en lágrilrul.s . . .
._ .
El médico lo dijo terminantemente : '·(¿~ce días más &amp; igual vida y esto se h,t concl~do . . . Procuren ustedes que saJ.ga, 9-ue se distraiga, que olvide . . . . El sol y E:1 aire son los
únicos 11emedios. Esto es sencillamente un
suicidio .. .. "
,
Ante sentencia. tan decisiva no pod1a haber ya vacilaciones. Primero in teutaron r ~ucir la volunta.d indomable por la. persuac10n,
repitiendo las palabi~as del doctor, in vocando
otras mil cons1derac1ones; :p.6f0 la tenaz ~esistencia continuaba como &amp;P tes. . . . ; Morir!
Eso quería ella. Esta?3 de sobra. en el mundo
y quería irse m~y leJOO, muy leJOS, donde no
la molest-azra nadie.
Hubo entonces necesidad de a,pelar á ;a
fuerza sin consideración alguna. Y un dia
sacáro~la de su encierro casi arrastrando, Y
entre la madre y las hermam.as p~siéronle el
traje de luto y prendiéronle el triste manto
de viuda. . . No había remedio. Era necesario salir, tomar el sol, respirar el aire. Además estaban quedando mal con todo el mundo· había que devolver visitas; la gente murm~ía de ella y hasta pondría en duda pasión tan extrema.da . ...
Ella se dejó llevar á la fuerz~, coono _si la
condujesen arrastrada; abandono el encierro
y salió con sus hermam.as. . . . _Al atrayesar un
gabinete la luna de un espeJo refleJÓ su figura entem: el cuerpo desmadejado, vestido
desgarbadame-nte, como si la ropa fuese colgada en una percha; la cabeza mal peinada,
COill las ondas en desórden; el rostro huesudo
y terroso, que parecía salido d~ un sepulcro.
Mir óse ca.usualmente en el espeJO y se encontró horrible, casi repugnante . ...
Súbitamente rea.nimáronse en su espíritu,
los instintos de mujer cuidaidosa de su belleza y volviendo atrás, echó á correr rupresura-d;mente. Tras ella corrieron las herm.ahas,
temiendo alguna locura de la viuda incoruolable · pero la tranquilidad renació momentáI1Jeam'ente . .. La ''viuda" había coori.do el puesto á la "mujer," que en un impulso de femenil coquetería flrreglaba frente al tocador, l~s
descuidadas ondas del cabello y ocultaba ha.Jo
blanco polvo el terroso color de la cara enflaquecida... . .

.Ceón ifoch.

MADRIGAL.
Rosa que mustia y ajada
miras á tierra, apenada,
vuélvete á alzar orgullosa,
pues no hay una -Jilor, ¡ oh rosa!
que junto á tí valga nada.
Porque tú que te has erguido
entre la mata de pelo
de mi dulce bien querido,
puedes decir que has tenido
un trono encima de un cielo.
Cielo incomparablmnente
más hermoso y esplendente
que el de Dios, pues el de Dios
tiene un sol unicamente
y en el tuyo ¡ brillan dos!

Jo•

DOS SONETOS.

MISTERIO
I

SU AL MA
Su a.lma era un jardín abandona.do,
en cuya exuberancia caprichosa,
á la par que del bien la húmeda rosa
florecía Ja adelfa del pecado.

Y o fuí el horticultor enamorado
de su belleza agreste y misten~;
yo transformé en dorada manpooa
al torpe buho que asolaba el prado.

Formada con luces d,e estrellas y púdicamente velada por rayos de luna, de desliza
gentil y vaporosa entre las ennegrecidas ruina2 de una alma muerta parra ,la esperanza.
Una estela lUininosa deja á su breve paso
y huyen espantadas, á refugiarse entre las
sombi'll.S, las mariposas negras de mis dolores.

•••

Yo en mis felices horas de terneza,
arranqué de sus cailles la maleza
y en ca.da verde rama colgué un nido.
Y o arroyuelos formé de linfa_ clara;
mas no logré impedir que gei:mnara.
1-.i. espontánea simiente del olvido.

SU CUERPO.
Ou.ando triste y sólo me veía,
ella acercóse á mí, llena de anhelo,
ante mis ojos desgarrando ei velo ,
que sus caru1ootes formas enoubna.
Tal cual enciende la pradere. el día,
el amor inmortal venció mi due1o,
y en mis carnes clavó su gar;ra el celo,
en la torpe ambición de hacerla mía.
Loco aspiré ,el perfume de su seno;
loco bebí en sus labios el veneno
&amp; su falsa pasión; mas el delito
era la viida de su carne impura,
y sucumbió mi férvida ternura
.
en la hoguera bestial de su apetito.
A. González Carrasco.

EUNICE.
De la Academia en el pensil frodoso,
aspirando feliz auras serenas,
discurre en abandono deleitoso
la :reina d,el Cerarnico de Atenas.
Liberta jonia de sin par cultura,
la ailegre :hlunice con razón se uia.na
ail. ver cómo reiailza su hermosura
la prestigiosa eduieación lesbiana..
Saio la doctrinó, Safo la hizo
señuelo de la mente y de la vista,
ser enloquecedor á. cuyo hoohizo
no hay efebo ni anciano que resista.
Acompáñail.a Efipo, aquel v.alient.e
doríforo de riza cabellera
que conquistó el pentapio noblemente
venciendo al gimnasio en ai carrera.
Conocióla una tarde en que tañía
con gracia sin igual kelis sonora,
bajo el rojo velamen que lucía
largo trirreme de encorvada prora.
La juventud de Atenas agitaba
ramas de mirto en graito clamoreo,
mientr-as la nave hermosa se allejaiba
de los marmóreos muros del Pireo.
Iba llevando á Chipre la rienroe
turba de peregrinos bu!l.liciosa,
que ansiaba prosternarse reverente
de los amores anile la alba diosa.
FA la vió doolizándose ligera
por el ático mar, absorto y mudo,
y desde entonces de la blonda hetera
la dulce imagEn ahuyentar no puedo.
Porque su amor con el desdén no anuble
y al fin se muestre á su anhelar propicia,
Efipo entrega á la beldad voluble
el rico istmión que oon afán codicia.
Helios llega á su ocaso. EstaJla un beso,
nuncio probable de venturas hondas,
y ríe con erótico embeleso
un fa.uno que aparece entre las frondas.
Manuel A. San J uan.

Son sus O'jos de un encanto indefinible, sombreados por pequeñas manchas que los circundan: sus pupilas recuerdan ese ligero tinte verdinegro que colora al firmamento cuando descendiendo el wl á su ocaso, empieza á dibujarse en lontananza la hora. creprucular : sus pestañas son largas y sedosas : sus
miradas semejan relámpagos que rasgan el seIl'o de la nube tempestuosa, 6 rayo de luna
que besa dulcemente el rostro de virgen soñadora . ..
Un capullo entreabierto y ,en cuyos pétalos
a~ brillan las gotas del rocío; un era.ter, a1go
que condena; al~o que infunde es~rauza,tail
es su boca: ablSIIlo sin iond'O de dueloa y
miserias, cima deslumbradOT'a que acerca á
los espacios infinitos. . ... .
_ Cai~a flotante de delga.dos hilos de oro;
mestncable_ red en donde yacen prendida,., locas y trev1das esperanzas; piélago inmenHo en donde los hacecillos luminosos se quiebran, se bifucan ó se pierden; tal es su cabellera : manto sedoso y ondulante qu.e cubre
apenas las formas de virgen soñadora, . .

•••
; .. Líneas de incomparable pureza .. . ;
!11onstruo que debora cerebros y existencias... .
'ñait lux'' en donde la hum.anidad se pierd~ se extruj_a y se -consume .. .. . ; la eterruda.d en el instante . . . ; la creación dentro
del lodo ... . . ; locura .. . . .

II
Incógnita VIaJera de otros mundos ¿ qué
buscas en mi alma .. .. ?
'
A doquiera que tus miradas se dirijan encontrarán desolación y ruinas;. . . pedazos de
esperanzas . .. . , tedio, tristeza maldicio-

nes ... .. !

'

Nada ha quedado en mí de lo que en otro
ti;mpo . ambicionaba: en al pasad'.o, cenizas
aun oahentes por el recuerdo . . . . en el porvenir el fantasma siniestro de la' duda . ...•
¡ d~ la nada .. .. 1

•••
Incógnita viajera de otros mundos, ¿ qué
quieres tú de mí . . .. ? ¿ Qué buscas en mi
alma . . . .. ?
Agustl n Monterde.

DESDE EL TENDIDO.
Prende cárden'O sol sus flecos de oro
en los ternos de luz de los toreros
y . deja tm
mantillas y sombre;os,
mzado maúiz multicoloro.

!as

Al toque agudo del clarín sonoro
abren sus negras b~as los chiqueros,
y ya, garr'OOha en ristre los piqueros,
salta á la arena el arrogante toro.
Y comienza la lucha de la fiera
que el_ castigo ail sentir ,se desespera.
Y _embiste, y brama, y con furor se agita;
Illlentras el pueblo, en incesante broma,
c~o en los tiempos de la antigua Roma,
ebno de gozo y de entusiasmo grita.
Salvador Gut/ér rez 1111/era.

�Domingo 26 de Enero de 190! .

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I LUST RADO

Los marinos del "Sz~hetJar:"

El "Szighetvar" anclado en Veracrnz.

te ca.ñcxo.es del cruooro, funcioniaron durante
los ejercicios, y tanto los oficiales como los
sirvientes de las piezas, demostraron destr.e-

La Comisión Militar .Mexicana á bordo del "Szighetvar."

za y conocimiento poco comunes en el maniej o de ellas.
A bordo de un carro especial del Mexicano, emprendieron su viaje el 16,
los distingui.d.oo h uéspedes.
Los varios pa.isajes del camino, reputado como el más
pintoresco de la República
produjeron la más gr.i.ta
impresión á los marin0s. A
Buenavista, estuvieron á recibi:r'1os poo: la tarde, los
señores Barón de Kaska,
Dr. Isidro Glu-ck, J osé Sanesching, y varios otros
mr€!1Ilbros de la colonia. El
señor Genera,I Francisco A.
Vélez Comandante Militar
de la Pla2a, y algunos ,Jefes de adta graduación en el
ejército, esmvie:-,lll en la
estación á d!l.r la bienvenida á los tripulantes
Además deil Comandante, Sr. Proprotnik.
c~b~1Mero· muy correcto, y marino notable,
vm1eron á la ca.p ital los siguientes individu~

Ayudante Brano,n, Francisco Pruschen, Dr.
Estanislau Burczinsky, Tenientes: 1\faximiliano Seltz, Marimiliallo Korb, Adolfo Potocnik, Edler von Lang, J&lt;"riederich Paugger,
Ingeniero Maquinista Franz Coci-ancig.
Cadetes : Bro:liin, Halm von Hrulmenbook,
Víotor Skublies de Pasenyo, .Alfredo V essel
C!lll1los Edier von Unosovski, Eugenio Tausch
y Barón Heine Geldern.

Las reformas anunciadas
Después de nueve año.s de vida con que
cuenta este semanario, y en los cuades se
ha estudiado con gran interés el gusto é inclinaciones de sus lectores, nos partec,e tener
muy indicadas las reformas que Llevaremos
á cabo desde el mes entrante.

Y alargando un poco este discurso, y cincelando con cuidado los arabescos retóricos, ya
puede buscarse coyuntura para finalizar, eso
si, porque es de cartel y exigido por el uso,
con estia frase chusca y gastada en fuerza de
IIIB.nosoos, como las monedas : ¡ El rey ha muerto, viva el Rey 1

"LOS M:ISEBABL.ES"
Con este número se reparte le p,enúltima en-

REGALO DF U# TOMO OUl#CE#AL

Desde el mes entrante, se repartirá -entre
los abona.dos aJ MUNDO ILUSTRADO y
CADA QUINCE DIAS, un tomo OOIIl1pleto
y encuadcrna,do, con ilustn:aciones. Así se
habrán reunido al fin del año, veinticuatro
tomos, cuyo vailor en librería exoede con seguridad al precio de la suscrición á n uestro
~ari_o.
Comenzaremos en la próXlma qumcena, con la colección de novelas ~ f &lt;mson_ du T.errail, ofreciendo que
por Illllgun motivo, la dejaremos trunca.
En Febrero se reparlirán "La Herencia
Misteriosa" y "Sor Luisa ó La Hermana de
la Oa.rida,d," en 11arzo, ''El Club dt' los Explotadores" "Turqlli:!63. la Peca,dora" y así sucesivamente.

La s ección para las Damas

Sobre la cubierta del "Szighetvar.'•

•••

PARA ESTE PERIODICO.

trega del penúltimo tomo, y lo que falta para
concluír la oh:ra, será repartido en cuadernos de_ á 32 páginas cada mes, excepto el_ finaJ. del tomo, que se repartirá con el
P;óxi:110 númer.o. Dicho reparto, corumi.tu!i.ra una verdaidera prima de compromiso y
se haoe por no dejar trunca la obra c o ~da; pu~ ~ cambiar la organización en nuestro p1mód1co, _n~ proponemos seguir aumentando la biblioteca de nuestros abona.dos,
p,ero no y~ ?ºn o~ras que por costosas, requieren larguuumo tiempo para su conclusión.

Sei:3- ampliada y se mejorará notablemente,
lo nusmo que otras secciones del periódico,
pues estamos preparados para haoer un gran
esfuerzo, con el objeto éoo halagar á nilllstros
suscritores.

de Enero de 1902.

con las ramas tensasydesnudas,pintada.al "estufino" sobre la franjacon tonodesepiadel horizonte ;~[a rugosacrestería, enrredadas y flotantes, á modo de girones de velos gris.es, anchas cintas de niebla, y, encima de todo ello,
un cielo de tinte indefinible, falto de luz y
carga,do de nublazones. Oon esto, y con decir
que el viejo Neva en el bolsón mill.,ares de
esperanzas y des.engaños, de sucesos tristes y
de ilusiones muertas, ya está el bro:?to del
primer cuad,ro trazado con pinceladas enérgisas exóticas y raras, cuadra poco con las vuldiría cierto amigo mío que, amant.e de las cosas exóticas y raras, poco á poco con las vulgaridades y lugar.es comunes. Para el segundo
cuadro, ya tiene que ser düerente la "factura," y empkarse un prooedimiento distinto,
y hasta si se quiere, antitético, bien que quizá
en esta pintura hayan de usars.e oolo.res emplearlos con más frecuencia, y líneas qwe requieran menos ejecución y :maestría en el
artista. Hay que tramr, con ''brooha gorda" para que dé el efecto buscado, á un joven rubio, imberbe, sonriente, en cuyos atavíos luzcan los áureos bo:rcla.dos, los reflejos
de las piedrr-as preciosas y los cambiantes de
seda. Adelánitase á pasos lentos, y con aire de nobleza distinguida, por un parisa.je invarnal, p,ero lleno de toques d,e luz y de suaves
dlaridades celestes. A este personaje se encara el poeta escritor, y en deprecación aca,démioo, ruégale, en nombre de los tristes, de
los desconsolarlos, de los buenos, que desate
los cordones de su escaroeJa de púrpura, y derrame á manos llenas las horas felices y los
dichosos presentes durante su reinado.

VISITA A LA CAPITAL.
En los primeros días del corriente, ancló
en Veracruz el Crucero "Szighetvar,'' uno de
los mejores buques de la escua,dra austriaca.
La. noticia de que el ComandaDJte y Oficiales de la tripulación visitaría:n la capifa1
tras una corta estancia en el puerto, fué recibida por la colonia austro-húngara con el mayoo: entusiasmo. Los miembros más prominentes, orgaruzaron en honor de loo maTinos, una serie de festejos, qu,e como el banquete y el baile en el Oasinlo Memán, fueron
la nota saJiente de la pasada srema.na.
Jill. crucero, que trae una misión simpática
á las aguas de México, por ser de paz y confrnitemidoo., es uno de los más modernos de
la flota austriaca. Fué construído en los Astilleros de P o.la, de donde salió el 29 de Noviembre dieíl. año. pasado, para harer su viaje
de prueba.
El buque desplaza dos mil trescientas toruj]adas, está dota.do con veinte cañones, y
811 t ripulación es de trescientoe diecimreve
hombres.
En presencia de una comisión mexicana,
que presidía el señor Brigadier José Maria
Pérez y que nombró la &amp;c:reitaría de Guer ra, se -rerificruron el 15, en Vera.cruz, ejercicios de fuego, muy notables. Loo w.in-

Domingo 26

¡ Y tan satisfechos que se quedan los ''buenos burgueses" !

Señorita Isabel Murúa.
de premios y en los discursos de fiestas cívicas.

LAS CRÓNICAS DE ENERO.
.Fin y principio de año : he aquí una oportunidad no desaprovecha,da jamás por ga,cetiHeros y cronistas.
Estos últimos, sobre ibdo, se la dan de
filósofos con sus puntas y ribetes de poetas
y en gram.des tiradas líricas, despiden el año
que se extingue y saludan al que llega, no
sin lanzar graves cargos al que deja el puesto,
y entonar hosanas y deshaoerse en cumplidos
para el que sienta sus 1'€2iles un instante después de las doce de la noche del 31 de Diciembre.
La retórica d,e estas piezas, (¡ buenas piezas!) literarias, no ha cambiado de mucho
t iempo atrás, y mucho me temo que no haya
esperainza alguna de trarufon:nación en ella,
asi como tampoco la hay en los brin&lt;lis políticos, en las revistas de teatros, en los versos

El añejo y usa.dísimo molde no ha cambiado, y la rereta para "oofeccionar'' esta el.a.se
de lllrtículos joco-serios, es traída y lilevada
por cuantos mozalvetes andan por ahí en las
librerías y redacciones, echándosela de escritores y periodistas sin permiso de la gramática, del sentido común y hasta de sus respectivas familias.
Ya sabe bien el que sobre. tan arduo y trasoend:entad. asunto va á exprimir el magín para
Menar una ó dos columnas de periódico, 1ue,
ante todo, debe personificar el año que terminia, en un vejete agrio, barbudo, mal encarado
y andmjoso, que con tosco bordón y .raída
y pesada bolsa de viaje sobre las espaldas, baja por la tortuosa cuesta de la montaña, holiando la rueve con pies desnudos, entumecidos y nudooos.

El fondo en que debe eneua,drar Ja figura,
tiene que ser triste : un campo árido, embl.mquecido por el hielo y esmaltado por el oro
viejo de las hojas secas-persistentes vestigios
del colorido Otoño-una veintena de troncos

X.

Y. 3 .

E N LUTADA.'
Pareces una virgen doilorida
De suave y meláneoliea. hermosUTa,
Y llevas en tu frente la tristura
de todos los qtre sufren en la vida.
¡Oh! divina sonámbula! Vencida
Por tenaz y constante desventUl'a,
Pareces una virgen dolorida
De suave y melancólica hermosura.
Con tu negra y doliente vestidura
Caminas por la selva obscurecida,
·
Y en medio del silencio y la pavura,
Por tu rostro de pálida blancura,
Pareces una virge,n dolorida.
P e d ro R. Zavala.

'

�Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~es tem6lcres en Suerrerc.
Por la información que han publicarlo nuestros diarios en los últimos días, cou respecto
á los temblores ocurridoo la tarde de: lli del
corriente en una extensa zona del país, habrán visto los looto:res de "El Mundo Ilustrado" las propo.rciones que alcanzó el ienómeno en la histórica ciudad de Chilpancingo,
y en algunos otros puntos del Estado de Guerrero.
Las primeras noticias, difundidas por la

tos de la catástrofe, de los m01Tadores de aquellas comarcas, fu.é indescriptible: los edificios,
al derrumbarse, sepultaban aquí á una madre; aillá el artesano entregado á su tarea;
en el templo, á los que con sus plegarias demandaban el pan de cada día. Enmedio de la
confusión espantosa, del estruendo, las familias corrían á refugiarse á los campos vecinos, mientras un grupo de hombres arma.dos
con zapapicos y aza&lt;lones removía:n. los escom-

prensa con la vclocida.d del rayo, y ratificadas
en su mayor parte, después, por despachos
:particulares, y por telegramas del enviado de
"El Imparcial," produjeron como era de ~perarse, profunda sensación en todos los círculos sociales. El Observatorio MetoorOtl.ógico,
se vió luego invadido por una multitud ansiosa de noticias, y no fué sino después de algunos días, cuando comenzó á calmarse la excitación.

bros, para desenterrar á los infelices que habían quedado bajo ellos sepuJ.tados.
Cuanto aceirca del desastre han dicho los
diarios de la capital, resulta pálido, si se le
compll!l'a con el estado en que se encuentran
en estos momentos, Chilpancingo, Iguala,
Ta.xco, Tepecoo.cuilco, Chilapa, y otras poblaciones.
En· Chilpancingo, se celebraba el 16, eil pri-

bitó el Benemérito J uárez; pero en ésta no
se registran sino ligeros desperfectos.
El cuartel del H Batallón quedó reducido
á escombros y la tropa, provisionalmente, fué
á alojarse á una finca de la calle Nacional. La
estatua de Don Nicolás Bravo, que se levantaba en la plaza principal, sobre una columna
ele cantería, de seis metros, cayó incrustándose en el pavimento de la glorieta.

•••

Barrio de la estación del Ferrocarril, en Jojutla,
casi destrnida.

Estatua del General Nicoh!.s Bravo, derribada por el temblor,

mer aniversario de la toma de posesión del
señor Gobernador Mora, y momentos antes
de que ocurriera al fenómeno, recibía el funcionario en su despacho, las felicitaciones de
los representantes de los dist:rritos. Del Palacio
de Gobierno, sólo quedaron útil€8 algunas piezas del departamento de la Secretaría y del
Conserje; pues lo demás que no se derrumbó,
quedó á tal grado averiado, que amenaza desplomarse de un momento á otro.
La Es'C'Uela Normal de Profesoras y la Escuela oficial de niños, sufrieron tarrnbién averías de con$ideTación. La primera fué un bonito edificio. Cuando ocurrió el sini,estro, los
niños, Je la segunda, safü!ron á un jardín donde practican sus ejercicios militaxes, para ponerse á salvo.
En cuanto aJ Colegio Profesional y Normall. del Estado, está próximo á clausurarse,
debido á que por el derrumbe de algun-as paredes y las cuarteaduras de otras, está inhabitable. El Director y el Se.cretario del establecimiento, estuvieron á punto de perecer.
A hacer más triste el ou.adro que ofrecía
Chilpancingo, al o&gt;bscurecer contribuyó la
falta de alumbrado, debida á que con el temblor la maquinaria de luz eléctrica quedó inservible. Las calles, por la noche, presentaban un aspecto aterradcxr.
De las fincas históricas que se conservan
en Chilpancingo, la d·e Morelos, sufrió pocos
desperlectos; pero la del General Bravo, resultó muy averiada. En la primera, se firmó
la doolaración de la Independencia Nacional,
eil 6 de Noviembre de 1813. Hay en la capital
de Guerrero, otra casa histórica: la que ha-

•••

La intensidad del fenómeno, causó, además,
otra multitud de perjuicios, cuya enumeración no cabe en los límites de nuestro semanario. Algunas fincas particulares, quedaron
convertidas en montones de escombros y otras
amenazan venir por tierra.
Las familias, como dijimos antes, salieron
al campo, temerosas de que volviera á sentirse
el fenómeno, y algunas han plantado allí sus
tiendas, resistiéndose á volver á la oiudrud.
En los suburbios, se han instalado la mayor
parte de las oficinas públicas, y para no entorpecer los asuntos de Gobierno, se improvisó un jacalón de madera y zacate, que sirve
de despacho al señor Mora.

•••
Existe en la capital de Guerrero, un templo
de construcción muy antigua, ligado íntima~
mente con u_na ~e las páginas más gloriosas
de nuestra, historia. Ha.ce algunos años, el párroco trato de reformarlo, y hasta llegó á colectarse una buena cantidad de dinero; pero
se levantó entonces una ruda oposición y hubo de limitarse el sacerdote á la reco~rucción de una torre caída á consecuencia de un
temblor, hace varios años.
El templo á que nos referimos es la Parroquia, sitio en que se reunieron' los individ~os de la junta de Zitácuaro, con otroo pat:iotas, para formar el primer Congreso Constituyente, uno de los más preciados lauros ele
Don José María Morelos.
Los restos del General Bravo y de su esposa, se encuentran sepultados al pie de uno
de los altares. El templo está también vinculado con otros hechos salientes de la historia y se le_ considera como una reliquia de
eque~los tiempos en que los insurgentes, perseguidos por todas partes, sin recursos mantenían J?alpi~ante en el corazón del p~eblo, el
amor a la libertad y á la patria.
En la Parroquia existe también un objeto
histórico, de valía: es una campami. fundida.
á principios del siglo pasado. Esta campam.a
fué la que llamaba á congregarse en aquel recinto, á los miembros del pTimer Congreso
Constituyente.

Palacio del Gobierno en Chilpanci.ngo, destruido en su totalidad,

Este lugar, decimos, fué también sacudido
por el terremoto : sus paredes se ouartearon,
dos de sus bóvedas cayeron á tierra, con estruendo, y otras hay, que cruzadas por grietas enormes, vendrán también por tierra. La
historia sufre una gran pérdida.

población más de seiscientas casas inhabitables, á consecuencia de los desperfectos ocurridos en ellas y causados por el temblor. Las
pérdidas sufridas se calculan en más de tresoientos mil pesos.

•••
El empeño del señor Gobernador Mora, por
aicorrer al auxilio ele las víctimas, ha hecho
que éstas encuentren, si cabe, un lenitivo á
su infortunio. Personalmente ha reoorrido la
ciudad, el funcionario, distribuyendo cantidades en numerario entre las famriJ.ias necesitadas, y dando alojamiento seguro á los infe1:ices que en un momento quedaron sin hogar.
La filantropía particuilar ha puesto asimismo
en juego, todos sus recul'SOS, y aun de las poblaciones lejanas, se remiten sUJilas que las autoridades se encargan de distribuir á los pobres.
Para que nuestros leotores tengan una idea
de lo que el fenómeno del 16 significa para la
capital de Guerrero, diremos qoo hay en la

El centro del t.errible fenómeno, sin precedente en Chilpancingo, fué según datos
de la oficina Meteorológica, el Estado de Guerrero. En la carta de la República, señaladas
con curvas cerradas, se ven cuatro zonas: la
primera, que comprende eil territorio mencionado, donde el temblor se hizo sentir con
mayor intensidad; la segunda, donde se sintió
muy fuerte; la tercera, donde la intensida&lt;l
fué un poco menor, y la cuarta, donde el fenómeno fué débil. Las últimas curvas comprenden parte de los Estados de Moreil.os, México, Michoacán, Colima, Guanajuato, Querétaro, Distrito Federal, Hidalgo Jailisco, y Oaxaca.
El 17 vOilvió á sentirse el temblor en la
capital, en Tuxtla Gutiérrez y en Tehuantepec, repitiendo en este último punto el 18,
y en Chilpancingo el 19 y el 22.

Patio del hotel de Iguala, destruido por completo.

•••
En ningu.na de las zonas que abarca el plano formado por el Observatorio, causó el fenómeno destrozos y consternación tan grandes
como en Guerrero, donde ciudades entregadas
en plana paz, á una laboc de progr-eso y de
oTden, han visto en ruinas sus más preciados
edificios; destruidos sus templos, y rotas, por
tierra, sus estátuas; toda una suma de actividad y de trabajo incesantes.
El pánico que se apoderó en los momen-

Domingo 26 de Enero de 1902.

Casa del General Bravo, en Cbilpancingo, deteriorada por completo.

Parroquia de Iguala. [Se destruyeron sus torres.]

Sin alcanzar las proporciones á que llegó
en Chilpancingo el desastre, en otros puntos
d~l Estado, como decíamos, se lamentan pérdidas de más ó menos consideración y que
sól-0 podrán repararse á costa de nuev~ y contínuos esfuerzos.
Los relegramais anuncian que €n algunas p0bl11Ciones, el pánico llegó á S'U más alto grarlo.
En Iguala, además de un portal y la escuela
de niños, se denumbaron las torres del templo Parroquial, que se enouentra en la pintoresca plaza de los Tallllarindos. Como se verá
por nuestro grabado, las torres eran de construcción ~ moderna que el resto del templo, y. constituían _un bonito ornato para la
pobla.c1ón. La Ha01.~n~a de Atlixtoc, propiedad del General Fnsb1e, que iba á ser inaugura.da al día s.iguiente, sufrió grav€S averías,
sobre todo en la capilla, cuya cúpula se derrumbó por efecto de la sacudida.
Otr~ ta:1-to puedie decirs,e de Clúrlapa, donde
se registro el despJome de las torres de San
José y San l!'ra~cisco, sepultando bajo las ruinas á un estudiante y á una señora. Se derrumbaron también loo po.rtaJ.es y multitud de
fincas.
En Tupecoacuilco y en Copanatoyac las
casas del Ayuntamiento, son hoy moi::tones
de escombros. El templo de esta última pobl~.

�EL :MUNDO !LUS'l'RADO

Domingo 26 de Enero d.e 19ó2.

Domingo 26 de Enero de 1002.

EL MUNDO ILUSTRADO

ron a!lgunos derrumbes en las montañas, de
cmya.s cimas se desprendieron grandes rocas,
que se precipitaban sobre los valle.s y los barrancos.
En algunos puntos, las aguas del río Mezcala, salieron de su cauce, damamándose por las
riberas, y en otros lugares, los campesinos tuvieron ocasión de observar un curioso fenómeno : el alumbramieruto de corrientes de
agua subterráneas, debido á Jas grietas que
se abrieron en el terreno.
El camino de Iguala á Chilpanóngo, quedó
cubierto de predra.s, árboles arrancados de
cuajo por el temblor, etc. El cuadro que
ofrece toda la coma.rea es desgarrador.

cCas demolicioqes en j'lléxico.
•

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Interior de la Parroquia.

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Sexta calle de Rea.

ción y la Escuela de Niños, a.sí como otras fincas, quedaron también reducidas á polvo.
Zumpango y Coatepec sufrieron grandes
averías. En eJ primero se derrumbó la escuela, resu:l.hl.ndo lesionadas la. DirootOTa y
ailgunas alumnas.
Una veroadera coincidencia c001tribuyó á
que Zumpango quedara casi totalmente destruido; P U€S en los momentos en que el seísmo se dejaba sentir con más fuerza, y cuando
sus habitantes salían en ma;;-a, en busca de
lugru·es seguros para. alojan:;e, se declaró un terrible incendio en una choza, que no tardó
en propagal.'f'e á los jaca,les cercanos y á aJgu n11s de las casiias que quedaban en piie.
Durante el fenómeno seísmico, se registra-

Aspecto de la demolición de la manzana donde se encontraba el templo de Santa Isabel,

EL TEMPLO DE SANTA ISABEL.
Damos en esta plana una fotografía del
camp o, lleno ahora de escombros, en que se
levantará el futuro edificio del Teaitro Na,.
cionaJ.
Toda una manzana, de las dos que adquirió
nuestro Gobierno para demolerlas y erigir
en su lugar el Teatro, ha sido derribada : vigas, vidrieras, capiteles rotos; masas informes;
es lo único que sobrevive á esa. labor lenta,
¡xaro destructora, de la. pica. En confuso des-

orden, operarios cubiertos de polvo, y carros
que orujen al peso de su carga de escombros,
cruzan en todas direcciones el campo· . . . Dentro de breves días no quedará de aquel hacina.miento de casas que todos conocimos, ni la
huella más leve !
Con la demolición de esa manzana, ha desaparecido para. siempre un viejo templo, el de
Santa Isabel; una de aquellas construcciones,
valga la frase de nuestros abuelos, hechas para toda la vida : recilllto de{,tinado, primero
01l culto religioso y d€Spués á necesiid.ades de
la vida comercial ordinaria.

Sa.nta. I sabel, como casi todos los templos
antiguos, estaba consagrado por tradiciones y
anécdotas y quizás, su desatparó.ción, para ailgunos, coneiñtuya una pérdida irreparable.
Nosotros quisimos guardar, del viejo templo, una impresión fotográfica para ofrecerla
á nuestros 1€-clores: -es la última faja de sus
muros, en los momentos en que va á desploma,rse. Y creemos que nuestros abonados
la verán con gusto, porque las aceras del frente de Sta.. I sabel y la esquina de S. Francisco,
estaban en ese instante llenas de espectadores.

QUERELLABAN LAS FLORES......!
Y así rimó sus quejas el lirio: Estoy muy triste
poirque este blanco traje con que el señor me viste,
no ee el más eucarístico ni el más inmaculado:
He visto algo más blanco !
Y el mirto enardecido, temblando de coraje
me dájo : Ya la púrpura. sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra.; estoy celoso :
Yo he vieto allgo más rojo.
Crispando sus a-rterias la. viuda pasionaria.
gemía: No es tan negra mi ropa fune-raria.!
Y tengo mucha envidia, y tengo muc,hoo celos
porque hay algo más negro.
Y la magnOilia histérica, que lenta se consume,
l'lomba la derrota de su gen,til perfume,
diiciendo: Ya no impera la esencia de mi oolos,
Hay algo q11e es más suave !
¡ Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
que mi sultana pasa, y ell. roio de sus labios,
la sorrnbTa de sus ojos, su aliento v su blancura.
son siempre más hermosos oue todas vuestras túnicas!

Aspecto de las bóved.;;, ele la Parroquia.

Cnsa Municipal de Tenango del Río, completamente
destruida.

...

~

Con detailoo tan sensibles como los que hemos transcrito, podríamos lJena;r nuestras
columnas; que tantos son los sucesoo lrumentahles de que fué víctima. el Estado Suriano,
y tan dolorosas las escenas que se desarrollaron en los momentos angustiosos de la catástrofe. Cuentan los ancianos de Chilpancingo, que no tienen memo.ria de sini,estro semejante, y que n'UilCa, por efecto de un temhl.or, ha.bían pre...&lt;&gt;enciado el espectáculo que
hoy ofrece la. ciudad de los Bravos.

Mucho ha perdido Ohilpancingo á consecuencia del terrible fenómeno, y mucho pierden también las pequeñas pohlacionles que
han visto desmorona¡rge las chozas de sus moradores, sus escuelas y sus templos; pero ese
carácter batallad{ll}' de sus hijos, tanto en la
guerra como en la paz, hará, no lo dudamos,

JOBE F. ELIZONDO•

•••••

TRÉMOLO.

Estarlo en que quedó la e~tatua del Gral. Bravo.

Palacio Municipal de Cbilpancingo, con notables desperfectos.....::l

que la reconstrucción de lo perdido sea pronto un hecho ha:lagador, para bien de aquellas
oomarcas dignas por sus antecedentee, del
más a,lto grado de prosperidad y de progreso,

La caida del último pilar.
Instantánea de ''El Mundo Ilustr1&lt;do."

D11ro, duro, duro, cual martillos en la fragua,
Los dedos crispados arrancan notas vibrantes
One suenan y men11n cual cayendo chorros de agua
Baio frondas blondas en las ondas incesantes.
Zumban y Ti tumban las notas graves del piano
Cual ck·lón que emerge de profunrl.a catacumba
~
'
-1 en roncos y broncos acentos habla el arcano
Con són seco y hueco como el eco de una tnmba.
Gárrulas, ligeras, cantan las notas centrales
I ,a canción perenne ele misteriosas ternura,:,
Y hablan, hablan, hablan con sus fáciles vocales
Hasta que se pierden en extrañas tessituras.
Entonoo, repican cual divinas campanitas
Las tiplei,-las niñas que aman los gráciles trinos- '
Y ríen )' trinan cual guijas que tienen citas
En límpidas linfas de murmullos ar¡rentinos.
Y fü\1 triunfa el trémolo. retreteante catara.ta
Como tiroteo fiero, frágil, raudo, seco;
Y el trémolo artista que los trémolos desata
T rema en las muñecas sus falanges de muñeco.
/IIIANUEL M . BERMEJO

�Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 de Febrero de 1902.

UN ALTO DE ASHAVERUS.
(Traducciones espeoiale@..,de "El Mundo Iluatrado.")
Era el día lo. de Enero, el cielo en calma,
terso; parecía de plata mate. Un planeta brillaba: Júpiter, el que no se extingue antes de los
fríos del alba. Llegó el tiempo de que se apagase. Lentamente, por el Este, del lado de París, ascendía un resplandor de luz rosa y malva. Después al nivel del camino blanqueado
por la nieve, aparecía u,na pequeña esfera de
oro.
-El Sol, murmuró Ashaverus tiritando.
Un pajarillo de larga cola emprendió el vuelo. Y con voz melancólica, extraña, arcáica,
Ashaverus repitió:
-El Sol.
Sacó luego esta consecuencia:
-Son las siete y cincuenta y oois minutos.
¡Pobre del viejo Judío Errante! Nunca había tenido relox, pero estaba acostumbrado á
reconocer los fenómenos que sucedían en el firmamento, y en ellos sabía leer perfectamente
la hora.
No se equivocó cuando dijo que eran las
ocho menos cuatro minutos. Luego abrió desmesuradamente loo ojos y la boca, y arrojó un
hondo suspiro.
Era natural; había caminado toda la noche,
y caminaba desde hacía tantos y tantos siglos,
que estaba verdaderamente cansado del largo,
del sempiterno camino. Aquel suspiro delataba mil y mil años de lasitud.
Pero aquella mañana el milenario vagabundo no estaba solamente agotado por la fatiga,
también se sentía transido de frío y acosado
por una hambre atroz. En Saint-Germain, en
Laye, en Croissy, en Malmaison, en Suresnes,
por todo eso que acababa de atravesar penosamente, no había podido comprar algo que comer, porque las tiendas estaban cerradas Y
hasta ·10s mozos de las tahonas dormían. Y
ahora, desde el Bosque de Boulogne, el Judío
Errante se enoaminaba hácia París, que el sol,
como un puñado de oro, perecía señalar allá
detrás de los árboles cubiertos de nieve.
Muy bonitos eran aquellos árboles, y tenían
algo de cómico. Algunos, en su blancura parecían pierrot ó muchachas que iban de boda,
de otros se hubiera dicho que tiritaban en camisa. Las altas ra:mazonoes cubiertas de copos
recordaban los gorros de algodón; la nieve que
pendía se antojaba flotante barba de anciB.llO
graciosamente pensativo. Pero con la nariz
amoratada como una berengena, el estómago
vacío, los piés deformes por el frío de la nieve y las correrías inmemoriales, Ashaverus no
tenía humor para divertirse con aquellos fantasmas blancos. Con la cabeza inclina.da, caminaba viendo únicamente sus pobres piernas
que no tenían reposo entre aquella agua congelada; de vez en cuando estornudaba á la antigua usanza.
-¡Atchil Brr .... brr ... ¡Por mis deseos!
Sus deseos, su triple deseo: comer, calentarse y descansar. Probablemente comería aun
cuando fuese un poco tarde; quizá el sol de
medio día le diese calor; pero descansar ....
¡Oh! no, descansar, nunca. No había conocido,
no conocería jamás la dulzura del reposo, el
goce de la inmovilidad. Lanzó un nuevo suspiro arcaico; después levantó la cabeza.
Precisamente llegaba á la puerta de la Muette, y aapirando el aire, pereibió olor de vian-

Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

das. Se le exitó de tal mroiera el hambre, qu{\
llegó á olvidar la excesiva fatiga; aipresuró el
paso, y sacando de la bolsa sus cinco sueldos legendarios, los llevó en la diestra nudosa, dispuestos para darlos al primer vendedor de comida que se presentara. De esta m,mera ~ internó en la calle de Passy, casi desierta y todavía silenciosa.
De pronto- dió con una panadería: de cada
lado de la puerta, en las mesillas, h&lt;tbía biscochitos, panes dorados y roscas calientes. El Ju
elfo Errante hizo un gesto de pla~er. Se aproximaba, con la mano ya extendida para tomar
cinco roscas, cuando se presentó á su vista una
muchachita de aspecto miserable que, con la
boca abierta y los ojos húmedos, admiraba
con extraordinaria codicia la mercancía del panadero. Era blonda, pálida como la nieve_ virgen que, á través de los bosques, acababan de
hollar los piés túrgidos é inquietos de Ashaverus.
El Judío experimentó un sentimiento desconocido. Retiró la ávida mano con que iba á tomar el pan, y bruscamente dió los cinco sueldos á la muchachita blonda y pálida. Después,
pronto, muy pronto, siguió su camino.
Sacó de nuevo cinco sueldos de su bolsa fatídica. Más y más apremiado por el hambre,
miraba á derecha é izquierda buscando otro
vendedor. En la esquina de la calle Guichard,
en el suelo de la iienda de un frutero, vió un
gran cesto de mimbre cargado de manzanas y
de naranjas mandarinas. ¡ Admirable suerte:
"Dos por cinco francos" decía una etiqueta.
Y rebosante de gula Ashaverus, se apresuraba
á tomar dos de aquellas naranjas perfumadas,
cuando se le puso delante la misma pobrecita
de antes, con los labios descoloridos y los ojos
llenos de lágrimas.
-¿ Qué quieres? le preguntó con dulzura.
Había corrido tras de él para darle las gracias por la limosna. Por segunda vez experimentó una gran sensación, y por segunda vez
también, dejó caer sus cinco sueldos enlamanita de la niña. Después, alejándose, volvi6 la
cabeza y le gritó :
-No puedo detenerme, pero si me sigues, t.e
daré más sueldos, muchos sueldos, para que
festejes el primer día del año. Quiero que hoy
comas pasteles ¡ toda clase de dulces. También
comprarás juguetes.
Y siempre caminando, llevaba á cada momento la mano al bolsillo, de donde sacaba cada vez cinco sueldos y los daba á la pobrecilla, que lo seguía maravillada, radi8lllte de alegría. Aunque pasaban cerca de muchos vendedores de comida y de fruta, el hambriento viejo vagabundo no compraba nada para él y, taciturno, se sorprendía de su valor, de su generosidad, de su insólita y magnánima caridad.
De cinco en cinco sueldos había dado una
docena de francos á la muchachita. Esta, por
su parte, ya dudaba de tener donde guardar
aquel tesoro, y además, ya estaba jadeante, sus
piernecitas se negaban á correr por más tiempo detrás de aquel viejo que era tan piadoso
como apresurado en su marcha. Dispuesta á
regresar bUSC!aba algunas palabras con que hacer patente su gratitud. Ashaverus estornudó:
-Atchí.
-Dioe oa bendiga,--dijo la niña blonda.

,/ ,

Y sin añadir más, hizo un guiño cariñ
y presentó al viejo su frente pálida. El Ju.
dio Errante comprendió la ternura de aquel
gesto; pero también comprendió que para ~
sar aquella frente le sería necesario detene
un poco. ¡ Detenerse, era imposible! lo sab
Sin embargo, hizo un esfuerzo supremo,
cuanto pudo sobre sus piés, se inclinó . .. •
La niñita volvió á decir sonriendo:
-Que Dios os bendiga· ....
¡ Oh milagro! Ashaverus se había dete
Abrazaba á la niña y permanecía inmóvil. F.
tupefacto, se frotó los ojos, se pellizcó la
riz. ¿ Soñaba? No soñaba. Entonces ¿iba
minando? Tampoco caminaba. Se sentía
trastornado con aquel prodigio, que no a.ce
ba á explicárselo, ni á regocijarse por él.
cuerpo se doblegaba al peso de tal cansa.nci
que instintivamente dejó caerse en el
lo. . . . ¡ Se había sentado 1
Era cierto, estaba sentado cerea de
banqueta, sobre un montón de nieve. La m11
chachita blonda y pálida se mantenía de pie
ante él, y en absorta beatitud, comenz6
nuevo á darle sueldos, con los que ella iba
nando su delantal que tenía recogido por
puntas inferiores. Ambos callaban, y cu
el delantal estuvo bien lleno, dijo la niña:
-.Ahora es necesario volver á casa, y e
parece que esta.is de menos prisa que an
debeis venir conmigo. Conocereis á mi m
Es tan buena como vos, aunque mucho
pobre. En nuestro hogar falta el lujo, pero •
duda que estareis más bien sentado que sob
este montón de nieve.
Ashaverus vacilaba. La muchachita insi
con las manos unidas en actitud suplicant.e
-Vamos, buen anciano,un poco de valO?
Levantaos y seguidme.
El Judío Errante se puso en pie con un m
vimiento casi automático, y siguió á la ·•
Atravesaron dos ó tres calles estrechas y eoli
tarias. De pronto la muchachita se detuvo.
-Aquí es. Esta es mi puerta .... T
tan, tan.
Una mujer abrió; el anciano entró solemnemente. Miró una silla y se acercó á ella co
esta preocupación angustiosa:
-¿ Podré detenerme de nuevo? ¿ Podré se
tarme otra vez?
Se sentó, y un gran suspiro de satisfacci6
llenó su pecho. En un momento se hizo
de lo que era aquel hogar, y tan pobre co
era, lo encontró agra.dable y suntuoso.
pués cruzó los brazos, cerr6 los ojos y se p
á reflexionar, para explicarse el milagro
que era objeto. Comprendió todo lo caritati
que había sido para con la niña, y que por
recibía una recompensa tal.
-Si, sí,- insistía, -he sido sublime. J
el mundo ha tenido un ser ta,n caritaitivo
roo yo.
Y para seguir mostrándose caritativo Y
blime, llamó á la mujer que había abierto
puerta, y comenzó á arrojarle sueldos, ¡ los e·
co sueldos! una, dos y muchas veces.
Sin embargo, sin que él lo previese, su gen
rosidad fué siendo menos y menos pura. Se 1
mezclaba la vanidad, y poco á poco el ego
mo. No era un sacrificio el que se imponía
J udio Erre.nte; todo lo oonirario, pa.lpa.ba

provecho que le traia su largueza, y también
el que le traería más tarde. Decía:
-Tomad esos sueldos, tomadlos 'Pronto buena mujer, porque tengo frío: Id por leña y encended un fuego muy vivo; tengo hambre:
Id por proviciones y preparad un copioso festín. Levantad esos sueldos, siempre los arrojo,
é id por vino; ahí teneis para comprar los licores más finos; traed cigarros de á. . . . cinco
sueldos, naturalmente. Es el primero del año,
dia de gusto !
Encendido el fuego y dispuesto el festín,
Ashaverus se sentó á la mesa de una manera
ruidosa y caballeresca. ¡Sublime! ¡Estaba sublime ! ¡ Había conquistado qué diablo! el derecho de sentarse, de calentarse, de sustentarse
como todo el mundo, y de beber mejor que
todo el mundo. Y apoltronado en su sitio, con
la espalda vuelta á la lumbre, comía con apetito brutal. De vez en cuando lanzaba verdaderos chorros de risa; se echaba hacia atrás y
se daba palmaditas en el abdomen anormalmente redondeado. Llenaba hasta los bordos ~
vaso, y lo desocupaba de un solo trago.
-A mi salud !-brindruba.-Estoy sublime!
Y o soy quien ha pagado el fuego, la comida y
la bebida; ,sí, yo lo he pagado todo!
A veces afectaba aires protectores; miraba con
soberbia la pobreza del tugurio; contaba historias que eran mentiras; aseguraba adorar
los viajes, los largos, los interminables viajes,
y que si hasta entonces con todos sus sueldos
no había comprado caballos y berlinas, era
porque le gustaba caminar á pié: en lo sucesivo quería reposar ¿ En dónde? Qué había de
hacer, por necesidad se quedaría en aquella
pobre casa. Sin embargo, exigía que la adornaran un poco; necesitaba tener un buen sillón, un buen diván y una buena cama. Sería
necesario también que las comidas estubiesen
á su hora, y el fuego encendido siempre.
-Quiero ser sublime, quiero pagarlo todo.
Pero ....
Pero en su entusiasmo, Ashaverus no advertía que poco á poco se iba levantando, y
que ya no estaba cómodamente sentado. Y,
dando un violento golpe sobre la mesa, dijo
con un tono lleno de jactancia:
-Pero creo que se me servirá bien!
Y acabando de pronunciar esas palab::as,
dió, á su pesar, un paso en la sala. Un gato le
rozó una pierna, é indignado tomó al felino y
lo arrojó por la ventana. Des'Pués quiso volverse á sentar, pero no pudo. Se puso lívido.
Sus piernas se agitaron, haciéndolo marchar.

El Presidente de la República Cnbana.
La República de Cuba, constituida hace poco tiempo, acaba de proceder á la elección de
su primer presidente.
Tomás Estrada Palma, que es en quien recayó el sufragio de sus compaitriotas, nació en
Bayamo, parte oocidental de la isla, el año de
1837. Comenzó sus ,estudios en la Habana, y
fué á terminarlos en Sevilla. España, volviendo luego á la isla para desempeñar por algún
tiempo la profesión de abogado.
Cuando estalló el movimiento separatista,
en el año de 1868, figuró personalmente, con
el fusil en la mano, entre los más ardientes
partidarios de la causa. Su respetable madre
lo había querido acompañar, dividiendo con él
las fatigas y los peligros de la campaña. Desgraciadamente la anciana cayó en poder de las

•

Vuelto en sí repentinamente, comprendió que
el anhelado reposo tocaba á su fin, y murmuró con desesperación :
-Yo tengo la culpa. Tan corta como ha
sido la tregua, ha durado más tiempo que mi
caridad.

Luego caminó á lo largo de la sala y salió,
avergonzado y con la frente baja.
Tomó la calle y se alejó á gran prisa, tan
Judío Errante como antes.

fuerzas españolas, y fué llevada á pié, por caminos fatigosos, bajo los rayos de un sol im-

resolvieron atarla á un arbol y aibandonarla.
No tardó en sucumbir á las privaciones, y sin-

J(enry ~aufl¡ier Vil/ars.

tió el agotamiento con todos sus síntomas horribles. Su hijo llegó para estar en su agonía.
Poco tiempo después, Estrada Palma debía dar
una prueba hermosísima de la generosidad de
su caráober, defendiendo á un comandante español ante el consejo de guerra. Obtuvo gracia
para su enemigo, y como la defensa calurosa
llamase la atención de sus compatriotas, les
dijo: "Adoraba tanto á mi madre, que no era
posible abrigar en su memoria el menor sentimiento de venganza."

placa.blie, y como era natural, sus energías la
vencieron al grado de que los jefes españoles

Fué despué.s tomado prisionero cuando el
gobierno revolucionario lo proclamaba Presidente de la República. Lo llevaron á Guibarra y luego al Castillo del Morro. Durante sú
prisión tuvo un rasgo que corre con la celebridad de lo -ainecdótico: Cuan.do se pasaba lis-

�Domingo 2 de Febrero de 1902.
ta en la prisión, se citaba su nombre,
y nunca contestó como los presidiarios: ''Presente," sino que ~uivo-

EL MUNDO ILUSTRADO

Et :MtJNDO !LtrSTRA:bó
dolores apenas salpicada aquí v :illá
de cont·1'1os goces. Vivimos toda una
vida aspirando, proyecta.neo, inten.
tando, tuchando y en el momento de
lograr no nos queda ID.ás que d
amargo resabio de haber emprendido mucho para lograr casi nada. La
dicha es e&amp;pejismo que suele desvanecerse cuando se cree haberla conquistado; el goce se evapora y se disipa al tocarlo; el dolor subsiste y
dura como el úniro medio sólido de
la existencia.

ca.ndo la palabra contestaba: 'Presidente,-agregando,-de la República. cubana."
Allí supo la conclusión de los t ratados de paz, fundados en las promesas liberales del General Martinez
C~pos, con los cuales se pnia térmmo á la guerra de Diez años
Fué puesto en libertad luego que
terminaron definitivamente las hostilidades, y luego salió para Honduras, donde el presidente Soto le dió
•••
el cargo de Director General de Correos. Algunos años después marchó
Los filósofos uar. vendo !Jl auxilio
á los Estados Unidos, para fundar
de los pesimistas y han dicho: la vida
un colegio en "Central Valley."
tiene necesariamente que ser mala
En 1895, los cubanos, seguros de
para el hombre; con solo ciue le pa1~ ª}'.U-da de los Estados Unidos, proreciera buena y con mayvr razón si
siguieron la obra de emancipación.
lo fuera, ¡ adiós progreso! ; adiós lup residiendo E:;trada Palma el Cocha por la vida! ¡ adiós selección namité Revolucionario de :Nueva
tural! ¡ adiós mejoramiento humano!
York, reemplazando á José Marti
~l hombre, satisfecho ch la vida, no
que había muerto en el comba~e de
Eerá jamás ese luchador heróico, ese
Dos Ríos.
trabajador infatigable, ese ambicloso
Recogió fondos, organizó la proinsaciable que conocemos como el ti.
paganda, dirigió los envíos de armapo más acabado de la especie. Satisment o, de municiones y de medicifecho y contento de lo que existe no
nas, destinados á los insurgentes. Y
propendería á reformarlo ni á meluego que se hubo realizado el triunjorarlo y quedaría reducido, como
fo de la causa, tomó tranquilamenfakir oriental, á la muda contempl:it e en camino de su colegio de "Cención de su propio vientre. El protral Valley."
greso tiene por látigo el dolor, y
Tal es el hombre á quien sus compor espuela el descontento, y puee
patriotas han te'nido la seguridad de
que el hombre progresa, y pues que
reconocer como enérgico y desintemientras más progresa más quiere
resado, y cuyos eminentes servicios 1--------=---:---:---:-:----:---- ----::--::--- - -1 progre~ar, no puede dar&amp;e mayor
lo elevan á la presidencia de la
Sr. Federico Henrlquez OarvaJal11
Delegado de la Répública D.)minicaoa, á l a 2"! Conferencia Pan-Americana.
prueba de su profundo, radical y
nueva República.
fundado descontento de la vida ni
Representa el partido conservador que juzga
mejor demostración de que la vida en sí misreforzar las huestes de los optimistas, probanque la independencia de la ''Perla de las Antima es mala. Y lléraclito gime.
do por a más b que el sufrimiento en sus dillas" no era viable ni profícua. sin la protec¿ De parte de quién está la razón y á quien
versas formas: neuralgia, desencanto, miedo,
ción de América.
asiste la justicia? Los psicologistas han terambición burlada, amor no correspondido,
proyecto fracasado, bancarrota propia, deslealciado en la contienda. Para ellos la vida no
tad agena, pesimismo, es una pérdida de fueres mala realmente; pero tiene necesariamente
que parecerlo. Una ley del aspíritu quiere que
za orgánica y de vida, y del placer en sus diversos géneros: ambición satisfecha, amor
el recuerdo del dolor y la memoria del sufricorrespondido, fortuna. acroot1D.tada, vigo.'r,
miento sean más prtin11ces y más vivos gue
salud, alegría, es un incremento de fuerzas
los del placer. A través del tiempo, de todo
y de vida. Siendo esto así, dicen, forzoso es
lo que hemos gozado queda pues, huella en
Desde que existe la humanidad ó por lo
que el incremento de vida supere á la dismila memoria. Llevamos un inventario casi
menos desde que el hombre ha. ~omenzado
nución ó merma de ella para que el hombre
completo de todos cuantos dolores y penalidaá da!se cuenta de ~a vida y de sí mismo, á
pueda subsistir y para que pueda -conservarse
des hemos sufrido y en nuestro activo de sa~arla Y, á, analiz!lrse, á juzgar de ella y
ca.da día mayor número de años. De otro motisfacciones y de goces faltan innumerables
á Juzgarse ~ s~ propio, dos principios opuesdo agregan, si en la cuna comienza el dolor,
partidas.
tos, dos criterios contrarios dos tendencias
es decir, la pérdida, el "egreso" de vida, y si
A semejanza de un mal tenedor de libros
div~rgentes se en-cuentran f~ente á frente y
el placer ó goce, que son la ganancia ó "inhemos anotado todo el egreso y solo una que
se disputan el derecho de valorizar la vida y de
greso" corespondientes, no vienen á compenotra vez y como por mero accidente el ingreso
calificarla de buena ó de mala, de aceptable
sarlo y superarlo, ¿ cómo es que el niño llega
en balance, resultamos en bancarrota, sin
ó de despreciable.
á adolescente, el adolescente á joven y éste á
estarlo realmente. Es e.;;te el primer origen
~ lado, los optimistas juzgan que sin
hombre adulto, acumulando siempre vida, videl pesimismo. El segundo consiste en creer
pe11wc10 de los contratiempos, de los dolores
gor, energía, talento, ciencia. y actividad?
que el verdadero goce consiste en "poseer,"
y de las crisis que entrañan y forman parte de
cuando en realidad el verdadero placer está
Mala la comparación: á los ojos de los fisiosu esencia, la vida es, en el fondo, a.oeptable,
en ''adquirir." Poder, gloria, riqueza, amor,
logistas el concepto primitivo de la . vida
~evadera, buena, en suma. No es el paraíso,
todos los bienes de la. tierra que nos parecen
equivale al absurdo de suponer un tlll~co
sm duda; pero tampoco el infierno. :No es jaudeliciosos, mientras bregamos por alcanzarlos,
agujereado que oiercle más agua que la que
ja, evidentemente; pero tampoco el muladar
suelen parecernos insignificantes cuando 'y&amp;
recibe y que puede, sin embargo, conservar
de J ob. Verdad es que existen la -enfermedad
los hemos logrado y nos juzgamos, equivoca·
por años su caudal líquido y durante muchos
y la muerte; la guerra y el vicio; la epidemia
da.mente, chasqueados cuando nos hemos sade ellos acrecentarlo hasta. colmarse. Y Hey el cataclismo; el desengaño y el hastío; pero
crificado por llegar á ellos, olvidando que el
mocrito ríe ... .
no lo es menos que existen la juventud y la
verdadero placer consistió en conquistarlos
.A estos razonamientos contestan los pesisalud; la paz y la virtud; la fuerza y la cieny en acrecentarlos.
mistas con el testimonio universal y apelan
cia; la ilusi?n y la esperanza; el amor y el
Ante estas razones los optimistas baten
al de los mismos optimistas. No; la vida es
p1~r; la riq~eza y el poderío. Para los optipalmas
y cantan victoria; pero en realidad
dolorosa y trisbe; y lo es no sólo para Job lemistas, el ego1smo humano, la sed insaciable
los
triunfadores
son sus adversarios. En
proso y miserable, para Hamlat ca.rcom;i.do
de goces y de satisfacciones, la falta de estoiefecto,
¿
de
qué
puede
servirnos, ni qué conpor la duda, para Otelo devorado por los cecismo y de filo&amp;&lt;&gt;fía práctica, son la causa de
suelo
traernos
el
saber
que la vida es en rea·
los, sino también para César glorioso y podeque la vida nos parezca, sin serlo en realidad,
lidad
buena,
si
á
la
vez
resulta evidente _que
roso, para Creso archimillonario, para Don
dura, triste, amarga, dolorosa é insoportable.
siempre nos ha de pareC'cr mala? Al hipoJuan
siempre
amante
y
siempre
amado
para
Si fuéramos un poco más "je m'enfichistas"
condriaco no le consuela saber que sus males
Napoleón siempre victorioso; y es más dolorocomo dicen los franceses, todo nos parecería
son imaginarios, si sus sufrimientos s~n
sa
y
cruel
para
los
más
grandes:
para
el
Danmejor y más estimable y la vida nos resultaría
efeotivos y á nadie se le cura una neuralgia
te, para Miguel Angel, para Felipe II, para
dulce y llevadera; pero da la desgracia de que
rliciéndole, como alguno~ médicos lo hacen:
Torquemada,
para
Ignacio
de
Loyola,'
para
nos pasa lo que á los inapetentes y á los dis"fü,
puramente nerviosa.'' Basta que una cosa
el Sultán de Turquía, como para el Czar de
pépticos, que echan la culpa á la cocina y al
parezca mala para que lo sea realn:ente _á los
Rusia,
sin
que
deje
de
serlo
para
los
desherecocinero de lo que, en suma, no es más que
ojos del interesado, y nos tiene sm cuidado
dados y para los humildes.
au.lpa de sus propias enfermedades, -cuan.do
el que la vida sea una fuente _brotante de
no tienen hambre, que el manjar es detestable
Basta tan sólo volver la vista atrás y resugoces si nos aparece como un semillero de doy cuando n,o lo digieren, que está mal condicitar en la memoria el pasado para quedar de
lores. Las observaciones psicológicas á ~
mentada.
ello convencido. El período más dulce de la
respecto podrán hacernos más justos Y eqlll·
Los :fisiologistas modernos han venido á
existencia nos aparece como una cadena de
tativos con los hombres y las cosas á que acba•

OPTIMISMO YPESIMISMO.

J?e.

Domingo 2 de Febrero de 1902.
decía el excén~ico español, hace unos cuantos centenares G.e años.
De entonces acá creo que no han variado
mucho las cosas.

camos nuestras desgracias y á que atribuimos nuestros dolores; pero no &amp;e ve cl~o como ellas basten jamás á. hacernos considerar
mejor la vida y á hacernos á nosotros más
felices. Sólo, acaso de un modo: haciéndonos
más sufridos y resignados.

~aqiel €ysseffe.

MADBIGAh.
Sea t u palidez la de los lirios
castos; no la. mortal de triste Ofelia
torturada por todos los martirios.
El óvaJ.o impecable de tu cara
tenga. el viviente albor de la camelia,
no la muerta blancura de Carrara.
Y en tu alma de luz caiga mi verso
como un rayo de luna sobre el terso
crú.stal de limpia fuente.
¡ Oh tú ! la pura
floración iderul. de la blam.cu:ral

HUMOR LIJERO.
LOBOS Y BUITRES.

'ii

Hay en todas las cosas una alma de verdád,
decía el filósofo. IIay en todos los tinterillos
una alma de maldad, digo yo que también
suelo ser filósofo, aunque mayormente no lo
parezca.
El bueno de IIugo en uno de sus juveniles
arranque de jacobinismo, escribió aquella frase, gastada en fuerza de mano&amp;eos periodísticos como una moneda de cobre: en todo pueblo hay una luz: el maetro de escuela ; y encima de ella una boca que sopla : el cura. Pues
este relumbrón retórico puede también parodiarse, aplicándolo al caso: en todo juicio menor hay una 1uz; el juez: y encima una boca
que sopla: el tinterillo.
El mal es muy viejo y aquí y en todas partes, mientras los códigos ''hagan" metafísica.
será irremediable. El criterio jurídico, según
aseguran los hombres serios, no ha tomado
aún con toda firmeza el camino positivo. El
Derecho, dicen eoos gentes, arrastra en su corriente muchos errores, sutilezas y arcaísmos
de las antiguas legislaciones.
Pero como á mí los hombres serios me dan
risa, sigo pensando en que es eternamente
cierto el aforismo de Don Luis Mejía: las leyes se han hecho para los débiles, como las
telarañas para las moscas.
Los patios del Palacio de J usticia se miran
á diario repletos de estos expoliadores famélicos que husmean al "cliente" ignorante,
asustadizo y torpe, para enredarlo en la maraña de un juicio y en actitudes vampíricas,
chuparle lentamente el dinero, la vida y la
conciencia.
Estos séres que se han pegado al Código
como insanas escrecencias, se denuncian por
el rostro, por la voz, por la indumentaria.
Los podéis ver recargados en las püastras
de los patios, incrnstados en las mochetas de
las puertas, retorcioos en las barras mugrosas
de los barandales; en corillos de ''kermesse,"
por corredores y pasadizos, decorando por todas paifus las desnudrui paredes del exconvento.
Da tristeza contemplar cómo el abogado decente, de modales finos, de caTa afeitada y ca. misa limpia, &amp;e roza y se codea con el rábula
.. i'
barbudo y sucio, de hongo informe, levitón
ornado de manchas y ,costurollleS, pantalón
raído y pringoso y zapatos chine&amp;cos.
•.. - · Antes, según reza el refrán, el estudiante
perdulario tenía su fin natural : llegaba. á boticario ó á ser sacristán. Los tiempos han
cambiado y ahora el desaprovechado preparatoriano toma dos caminos distintos de los de
antaño: ahora se hace periodista ó tinterillo.
Y así, de los de&amp;eehos de las e&amp;cuelas, del
'
comercio, de las oficinas, se ha ido formando
este batallón de rábul-as que, bajo la bandera
desplegada de la desverg¡ienza, explota á los
tontos y á los analfabetas.
El tinterillo, para lucrar -entra en los juzgados menores, en horrible contubernio con
un odioso personaje: el usurero. En el matrimonio fecundísimo de e;;tos. perVtrsos, el tint~rillo es como la hembra_ ~el usurero. Lo persigue, lo seduce, lo acaricia, s se acoje á él,
como para haoerlo un fuerte cómplice de sus
abusos. Un recibo, un pagaré, una libranza
un documento cualquiera, les sirven, reco~
en él los más sutiles arabescos legales.

.

Guillermo Eduardo s,monda.

PRIMAVERA.
Y a del Norte hermoso por los confines
el invierno su triste capuz repliega
y en su carro de ftor;;s torna triunf11.nte,
empapada. en perfumes, la primavera;
á su beoo fecundo todo palpita,
todo fulge radianie, todo &amp;e alegra,
y hasta. el cielo .se viste con desulmbrante,
de zafir y de fuego, túnica. regia.
Y al par que los celajes se tornasolan
y las flores derraman su pura esencia,
de'l. ?ansa.do cerebro por los rincones,
luminosa y potente, surge la. idea:
un hálito divino, de ondas vitales,
su raudal misterioso vier te en las venas,
.y anégase en ensueños la fantasía.
y en amor el espíritu mira el poeta.
~go: sie:nte en .su seno gestar el alma;
la msp1ración enciende nervios y arterias :
todo lo que sentimos nos adormece,
todo lo que m/ramos nos embelesa,
todo lo que soñamos nos acaricia.
y brota en nuestros cantos, hechos cadencias,
aur~as y crepúsculos, risas y llantos,
tealida.des y sueños, cielos y tierras.
Columpiado en la. hamaca de mis delirios,
mi ser eternamente dormir quisiera,
distanciado de un mundo que no comprendo
y el que nunca consigo que me comprenda,
ó acabar para siempre la eterna lucha
en que, autómata imbécil, lucho á la fuerza,
ya sin cota ni casco que me resguarden
y sin armas ni aliento que me defiendan.
Arturo Re,ea.

CLAVELES.

Cada vez que el rábula se ve atacarlo, se
enc~e de hombros y murmura: tengo libertad
para 'ejercer mi oficio. Convenido, amigo mío,
pero por lo mismo se necesita el funcionario integro que, dentro del criterio de la. ley,
haga las distinciones de justicia, y prohiba
que se confunda la ganancia lícita con el
producto Cl#:ll engaño, con la explotación dolosa, con -él despojo.
Los bu¡tres y los lobos que merodean por
el Palacio de Justicia, irán poco, dejando garras y colmillos entre esta,i, enérgicas resoluciones y sentencias.
Aunque, juzgando el caro con el pesimismo
de Mejía, el mal no tiene remedio: es la gota
de los Códigos. Las leyes se han hecho para
los débilea como las tela.rañas para las moscas,

Pugnas en vano y sin razón te engríes
cuando, por parecer más hechicé):a,
sueltas la. deslumbrante cabellera,
constelada de perlaa y rubtes.
Si sólo por tus labios carmesíes
Venus envidia. y despl~er sintiera,
pedazos mil su ceñidor hiciera
al ver tu sien ornada de alelíes.
Y se impondría tu hermosura ufana
si enseñan de tu busto entre las cintas,
del pétalo la egregia filigrana,
del cáliz la urna de olorosas mieles,
y de sus rojas ó nevadas tintas
el primor y la gracia los claveles.
Moisés llama Oaatellanoa.

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�Dooningo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Juego de lfiíl.a.s.

Por las víctimas de los terremotos del Estado de Guerrero.

PILAX, ocho a!'los; BLANCA, nueve; JULIA, once. Una
miso; una fraulein. En el invernadero de un hotel aristocrético.
[Las dos ayas cuchichean en un rincón; la alemana hace
labor de gancho; la inglesa esta. mano sobre mano, con aire
s~ilorial y dominador. Las tres nillas hablan muy animadas.]

Pilar.-Mirad, aquí en el banco lo ponemos
todo; :figura que son los regalos y el "trousseau." Yo me voy á casar, ¿sabes? Como la

hermana de Jacobita, vosotras venís á mi ca-sa á verlo todo; ésta (señalando á Julia) es la
mamá, y tú eres mi amiga. Bueno, todavía
no habéis venido; ahora lo arreglo yo todo, como en casa de Jacobita; yo estuve ayer con
"fraulein" por la mañana.
Julia.-Hija, tú lo ves todo.
Blanca.-Ve todas las funciones que oohan
en los teatros por laB tardes.
Julia.-A nosotras no nos llevan más que
al circo; no quiere m.am.á,; dice que es pecado.
Pilar.-Tu mamá. dice que todo es pecado.

Actual Casa de Correos en Chilpancingo.

Casa donde fué muerta la Srita. Felicitas Guevara.

nuestros corresponsales no tienen exageración
alguna.

Los últimos telegramas que llegan de la asolada ciudad de . Chilpancingo, nos informan
que los terremotos ocurridos haoe pocos días
destruyeron seiscientas catorce casas, cuyo importe, inclusos los muebles y mercancías de
los COilllercios, asciende á más de un millón de
pesos.
Las informaciones gráficas que han aparecido en "El Mundo Ilustrado," y que hoy
completamos, dan idea de la magnitud del siniestro,. y claramente se ve que las notas de

Estatna del Gral, Bravo y Palacio del Gobierno, destrnidos.

Una esquina del Jardín Central.

•••
Pero en medio de la impresión causada por
el desastre, llega la hermosa actitud tomaida
por la caridad siempre :p_ronta á concurrir á
las grandes desgracias.
U~ llamamiento hecho por ''El Imparcial"
ha sido bastante para que la sociedad niexicana y el pueblo y las colonias extranjeras que
residen en México, hayan aprontado un contingente para aliviar, siquiera en parte, la situación, aflictiva de los hijos del valiente Estado del Sur.
¿ Qué menos se podía esperar del buen corazón que abriga nobles sentimientos? La catástrofe ha sido tremenda, casi irreparable; grande, muy grande debe ser la voluntad para remediarla.
Se suceden en la redacción del diario aludido, escenas que fortificarían al que pensase
con mayor escepticismo. Hemos visto llegar á
ese obrero de traje desgarrado, que lleva sobre
sí el enorme peso de la luoha diaria, terriblemente diaria, porque ignora cuál será la vida
del mañana, lo hemos visto llegar á poner en
la columna de valores que está formando la
caridad, su humilde suma: unos cuantos centavos extraídos, con sacrificio, del jornal, pero
que resultan estimables hasta el extremo, dado que los tiende una mano franca y generosa.
Otras veces es un enjambre de chicuelos
que ll0i:,"'Bn sonrierulo,-dijérase que presienten la buena acción,-y depositan con franqueza la suma que sus padres les han puesto
en la manecita caritativa.
No ·ha faltado ni esa "cuidadora" de buena
cepa que en su a.ipasible anci~dad llega á ver
al niño encarg!IJdo á sus cuidados como algo

Tu:co, donde se sintieron con más intensidad los temblores.

propio, familiarmente cariñoiSO. Llega á depositar la menor suma, por ella y la mayor,
por su "bebé."
Los humanitarios sentimientos aunque
constituyan un deb~r, son conmovedoramente
gratos. Las víctimas de los terremotos de
Guerrero, han heoho vibrar la fibra noble del
pueblo, y la gratitud ya tiene tiempo para
conmover los buenos coraz,pnes.

Dooningo 2 de Febrero de 1902.
¡Ay, hija 1 ¿Vosotras no habéis visto nunca
un "trousseau? ¡Qué pavas!
Julia..-No lo he visto, pero sé cómo es.
Pilar.-Mira, aquí está la ropa bla.nca: las
camisas, los pantalones ..•.
Blanca.-Bueno; pero la ropa interior no se
enseña nunca en casa de la novia; se ve en la
tienda.
Pilar.-Pues en casa de Jacobita está todo;
hasta los corsés.
Julia.-Porque son unas cursis. No se enseñan más que los vestidos y los regalos.
Pilar.-Bueno, pues ento,nces quito todo
esto, que era la ropa interior, porque yo no
quiero ser cursi.
J ulia.-Oye, ¿ qué le ha regalado tu mamá
á la hermana de Jacobita?
Pilar.-Un imperdible todo verde con muchos brillantes.
Blanca.-¡ Qué tonta eres! ¡ Todo verde! De
or-0 verde, que es la moda, son las alhajas modernistas. Mamá le ha regalado una medalla
• de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Pilar.-¿ Y eso pega para una boda? Tu
mamá regala medallas á todo el mundo. Ya
está arreglado; ahora entrais. . . . Pase usted,
¿ 'rú qué quieres ser?
Julia.-Yo, duquesa.
Pilar.-Ahora sí que eres cursi: ¡ como que
te voy á llamar yo duquesa! te llamaré por tu
nombre; ¿no ves que somos iguales? Digo si
quieres ser casada ó soltera, para preguntarte
por tu marido y los niños ....
Julia-Yo quiero ser viuda, como tía Teresa, y no tengo hijos.
Pilar.-Entonces tu hermana, ¿ qué va á ser
tuyo?
J ulia.-Eso, mi hermana.
Blanca.-No; yo soy tu am;~. · es muy soso
ser lo mismo de siempre. (Saludos, besos, etc).
Pilar.-El traje de boda. Lo he encarP.'ado
á París.
Blanca.-¡Pero tonta! si el traje de boda lo
regala el novio ....
Pilar.-Ya lo sé; ¿pero dei ~ ...~ de encarP-arlo donde yo quiera? ¿Lo va á comprar hecho?
¡ Tú sí que eres tonta .... !
Julia.-¡ Precioso! ¡ de mucho gusto! ¡Lástima de traje para un día!
Pilar.-¡ Hija! no digas eso; eso sí que no
lo dice n!IJdie. ¿ A tí qué te importa que el
traje no sirva más que para un día? ¡No eres
poco aprovechada .... ! Un vestido de baile,
de tul "naillete ;" otro de paseo, verde almendra, con piel de nutria; el abrigo -1.ra este
traje, todo de piel para alternar. . . . ¿Y esta salida de teatro ? ¿Y esta .... ?
Julia.-Bueno. Y á. todo esto, ¿ con quién
te casas?
.
Blanca.-Es ve.rdad; ¿_quién figura que es
tu novio?
.
Pilar.-¡ Mira que sojs tontas! Yo qué sé.
Ahora estamos jugando á esto; ¿ qué nos importa el novio ? . . . . El novio es lo de menos.
Va:mos á jugar con fonmalidoo, cQmo si fuéramos mayores. Aquí están los regalos .....
(Y sigue e.nseñando el trousseau imaginario).
Jacinto Benavente.

LA CORONA DE ILUSIONES.
Columpiado por manos amorosas
de la vida al vaivén meces tu nido, '
y en él duermes, feliz reciénnacido .
los mismos sueños que t endrán las' rosas.

..,

Entre un desfile de hadas vaporosas
una se acerca hasta tu ser d ormido
y tiende un velo sobre tí, t eJido
'
con vivas y esplendentes mariposas.

f t

Es la tela de puras ilusiones,
con la que vela Dios los corazone¡;
de.id.e el misterio de la tierna cuna.
¡ Niño ideal, corónate con ellas,
y ·llévalas cual círculo de estrellas
sin que se caiga de tus sienes una!

Esquina del Palacio de Gobierno donde es taba el De■pacho del selior Gobernador,

Colegio de Varones, situado en la 3a. Calle Nacional,

EN LA FAENA.

Salvador Rueda.

�º

Domingo 2 de Febrero &amp; 1 9 2•
Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

con sus pinzas, una robusta Araña 1ud~tr
arranca un pedazo de su m~nto
e sa n
azul, y, por último, un Muroiéla~o le rompe
los riñooes de un aletazo. La Mariposa cae ~erida de muerte. . . . y mientras que agomza
sobre la hierba, las Ortigas se alegran y los
Sa os dicen: "¡ Bien hecho!" .
~ la hora del alba, las Hormigas, que _van
al trabajo con sus saquitos y sus calabaci_tas,
encuentran el cadáver al_ bor~e del camino.
A nas lo miran y se aleJan SI~ querer e~tepe;¡ Las Hormigas no trabaJan gratuita::~; Por fortuna, una Cofradía de Necróforos pasó por allí. Sabido es que los Necr6foroo son unos bichos negros qu~ hacen vo-to de enterrar á los muertos; piadosamente
Es una pradera el escenario. La CocLinilla está dentro de
una tirita de sombra proyectada p0r una hoja de zacate. La
Marip0sa habla desde las primeras ramas do un rosal. El sol
ha pasado e l zenit, y va de prisa A su palacio de Occidente.

La Mariposa.-¿ Qué es eso?¿ Ya te vas? ..
La Cochinilla.-¡ Cáspita l Es preciso que
regrese esta tarde; considérelo usted.
La Mariposa.-¡ Qué diantre! Espera un poco; nunca es tarde para volver al propio domicilio. Y o, por mi parte, me aburro en casa.
¿ Y tú ? ¡ Son tan bestias una puerta, una pared, 11D.a ventana! Pero fuera están el sol, el
rocío, las amapolas, el aire libre y. . . Si es
que no te gustan la.s amapolas, dilo.
La Cochinilla.-¡ Cómo señora, las adoro.
La Mariposa.-Entonoes no seas tonta y no
te vayas todavía. Quédate conmigo. Ya ves,
la tempera~~ es b~ena, el aire es b\18.Ve.
La Cochlnilla.-S1, pero .....
La Mariposa, (poniéndola en la hierba).¡ Anda! Revuélcate en la hierba; nos pertenece.
La Cochinilla, (resistiéndose).-No, déjeme
u.sted; ¡ con formalidad l Tengo que irme.
La Mariposa.-¡ Chist! ¿Has oído?
La Cochinilla (asustada).- Qué hay?
La Marip06a.-Aquella codorniz que canta
con entusiasmo desde la cepa que vemos desde aquí. ¡Ah! La canción es muy propia de
esta hermosa tarde de estío, y desde el sitio
en que hablamos se oye perfecta.mente.
La Cochinilla.-Es verdad; pero ...
La Mariposa.-Cállate.
La Cochinilla.-¿ Qué ocurre?
La Mariposa.-.Mira á aquellos hombrei:;.
(Pasan algunos hombres).
La Cochinilla (en voz baja y después de
unos instantes de silencio).-El hombre es
muy maJ.o, ¿no es verdad?
La Mariposa.-Muy malo.
La Cochin:illa.-Yo estoy siempre temiendo que uno me 11-plaste al andar. ¡ Ya se TI!!
Sus pies son tan enorme y mis lomos tan débiles ... Usted, ¡vamos!, usted no es grande,
pero tiene alas. ¡ Esto es horrihle !
La Mariposa.-¡ Por vida del . . . Si esos
pesados campesinos te asustan, súbete á mi
espalda; mis lomos son fuertes, mis alas no
son de cáscara de cebolla como las de las libélulas y puedo llevarte á donde qiueras y durante el tiempo que desees.
La Coohinilla.-Muchas gracias, señora.
~o me atrevo ....
La Mariposa.-¿ Te parece difícil subir sobre mí?
La Cochinilla.-No, pero ....
La Mariposa.-Trepa entonces, inbécil.
La Cochinilla.-Pero con la condición de
que me ha de llevar usted á mi casa. Si
no .....
La Mariposa.-Dicho y hecho.
La Cochinilla (trepando sobre su compañera).-En casa tenemos la costumbre de rezar
por fa noche. ¿ Entiende usted.?
La )fariposa.-Sí ¡Un poco hacia atrás!
Así. Ahora salgo á escape. Silencio á bordo:
(Prrrt ! Se marchan. El diálogo continúa en el
aire). Nunca hubiera creído que yo era tan
fuerte.
La Cochinilla (asusta.da).-¡Ay, señora!
La :Mariposa.-¿ Qué sucede?
La Cochlnilla.-Pierdo la vista, siento vértigos; quisiera bajar.
La Mariposa.-¡ Qué tontería! Para evitar

cl mareo hay que cerrar los ojos. ¿ Los has cerrado?
La cochinilla (cerrando los ojos).-Si.
La Mariposa.-¿ Te sientes IMjor?
La. Cochinilla (con esfuerzo).-Algo mejor.
La Mariposa (riendo con disimulo).-Decididamente en tu familia no hay buenos aeronautas.
La Cochinilla.-¡ Oh! Sí.
La Mariposa.-Verdad es que voootras no
tenéis la culpa de -ue no se haya encontrado
la dirección del globo.
La Cochinilla.-¡ Oh, no!
La Mariposa.-VaIDOS, señora mía, ya hemos llegado. (Se posa en un lirio).
L1L Cochinilla (abriendo los ojos).-Usted
perdone, pero no es aquí donde vivo.
La Mariposa.-Ya lo sé; pero como todavía
es t.emprano, te he traído á casa. ck un Lirio,
amigo mío, donde podemos resfrescar; pa-semos.
La Cochinilla.-Si, pero no tengo tiempo.
La Mariposa.-¡ Bah! Nada má.s que un segundo.
La Cochinilla.-Además, aun no he sido
recibida en el mundo.
La :Mariposa.-Ven, te haré pasar por bastarda mía y serás bien recibida; vamos.
La. Cochin.i.lla.-Pero es tarde.
La Mariposa.-¡ Qué! No es tarde; escucha
la Cigarra.
La cochinilla (en voz baja).-Ademá.s ..•
yo . . . no tengo dinero.
La Mariposa (empujándola.-Ven el Lirio
convida.
(Entran en casa del Lirio. Cae el telón).

•••
Cuando el telón se levanta y el segundo
acto comienza, es casi de noche. Las dos
coonpañeras salen &amp; casa del Lirio. La Cochinilla está ligeramente embriagada..
La Mariposa (poniendo la espalda).-Ahora en marcha.
(Prrrt. Salen á escape. El diálogo continúa en el aire).
La Cochinilla (trepando con ardimiento.)
-En marcha.
La Mariposa.-Díme, ¿ qué tal te parece mi
Lirio?
La Cochinilla.-Amiga mía, es excelente;
entrega á usted su bodega y todo sin conocerla.
La Mariposa, (mirando al cielo.)-¡ Oh,
oh! Febo oculta ya la nariz tras la v,entana.
'l'enemos que anresurarnos.
La Cochinilla.- ¡Apresurarnos! ¿ Por qué
motivo?
La Mariposa.-¿ Ya no tienes prisa para
llegar á tu casa?
La Cochinilla.-Con tal de que llegue á
la hora del rezo. . . . Además, ya no está lejos .... á la vuelta.
La Mariposa.-Pues si tú no tienes prisa,
yo tampoco.
La Cochinil1a (con efusión.)-¡ Qué buena
eres! Ve:daderament.e no coonprendo por qu,e
no te quiere todo el mundo. Algunos dicen de
tí: es una bohemia, una refractaria, una poetisa., una danzante.
dice eso?
La Cochinilla.-¡ Vaya! El F..scarabajo.
La Mariposa.-Me llama danzante porque
tiene mucho vientre.

La Cochinilla.-Te advierto que no es el
único animal que te detesta.
La. Maripooa.-¡ Ah! ¡Diantre!
La Cochini1la.-Los Caracoles tampoco son
amigos tuyos, ni los Escorpiones, ni las Hormigas.
La Mariposá..-Es verdad.
La Cochinilla.-No hagas nunca la corte á
la Araña; le pareces feísima.
La Mariposa.-La han informado mal.
La Cochinilla.-¡ Ah l Las Orugas son de la
misma opinión.
La Mariposa.-Lo creo; pero dime, en el
mundo en que vives, porque al fin tú no perteneces al mundo de las Orugas, ¿ soy también
mal vista?
La Cochinilla.-¡ Diablo! Según las familias. La juventud está de tu parte; pero los
,iejos creen que no tienes bastante sentido
moral.
La Mariposa (tristement.e).-Veo que no
tengo muchas simp13,tias. En suma ....
La Cochinilla.-¡ Por vida mía! No pobre
amiga. Las Urtigas te aborrecen; el Sapo te
odia, hasta el Grillo cuando habla de tí dice:
"Esa. ma .... m ... m ... mariposa."
La Mariposa.-¿ Y tú me odias como esos
pícaros?
La Cochinilla.-¡ Y o, yo te adoro; se está
tan bien sobre tus hombros I Y además, tú me
llevas á casa de los Lirios .... ¡Eso es muy
bueno! Pero dime; si te molesto pudiéramos
descansar en alguna parte, ¿ estás cansada?
La Mariposa.-No hay inconveniente; me
vas pesando ya demasiado.
La Cochinilla (señalando aJ.gunos Lirios).
-Entonces, entremos y descansarás.
La. Mariposa.-¡Ahl Gracias. ¡Lirios!
¿ Siempre lo mismo? (En voz baja y con un
tono libertino). Preferirla entrar al lado ....
La Cochinilla (ruborizándose).-¿ En casa.
de la Rosa? ¡Oh, no, nunca!
La Mariposa (obligá.ndola).-Ven, nadie
nos verá. (Entran discretamente en casa de la
Rosa. El telón cM).

•••

Cuando empieza el tercer acto, es de no-che .... Las dos compañeras salen juntas de
casa de la Rosa ..... La Mariposa quiere llevar á la Cochinilla á casa de sus padres, pero
ella se niega; está completamente embriaga.da, hace cabriolas sobre la hierba · lanza gritos sediciosos .... La Mariposa se ve obligada
á llevársela consigo. Cuando llegan á la puerta se separan, aunque prometiendo volver á
verse pronto. . . . Y entonces la Mariposa se
va sola ¡ y de noche! También se halla aliro
embriagada; pero su embriaguez es triste: recuerda las cooúidencias de la Cochinilla, y se
pregunta con tristeza por qué la aborrecen
tantas gentes sin haber hecho daño á nadie ..... lill cielo está sin luna. El viento ru•.! la campiña está negra.
La Mariposa tiene miedo, tiene frío; pero
se consuela. pensando que su compañera e:;tá segura, en el fondo de una camita caliente .... Entre las sombras se distinguen algunos pajarracos not'turnos que atraviesan la
escena con vuelo silencioso. Brilla el relámpago. Perversos animaluchos emboscados en las
piedras se presentan á la vista. de la Mariposa, mofándose de ésta. ''Ya la t.enemos," dicen. Y cuando la infortunada, llena de terror,
corre de un lado á otro, un Cardo la da 11D.
pinchazo, un Escorpión la hiere en el vientre

agarraron á la Mariposa,.. difunta Y la arra&amp;traron hacia el oomentei:io · · · ·
al
Una multitud de cunos06 se agolpaba
paso y cada uno hace reflexiones en voz alta. Los obscuros Grillos, sentados al sol delante de sus puertas, dicen con gravedad: ''Le
detestamos cordialmente." '&lt;Vaga mucho por
la noche " añaden los caracoles; Y los Escar1Lbajos d; abultados vientres,_ -0ont_o~~dose
en sus trajes de oro, re~unaban._ ,~pemasiado bohemia l ¡ Demasiado boheIDla. .
.
Entre toda esta gente no se pronuncia m
una palabra de duelo por !ª pobre mugta;
solamente las Azucenas se merran á las iga1Tas y estas dejan de cantar.
.
La última escena pasa en el cementeno de

las Mariposas. Cuando los Nooróforos co~~~
yeron su obra, un SaJtón so!emn:
y
seguido el convoy, se apro:nm~ nza el e1o'gio
d.ejá.ndose caer de es~daad, coID.lt! la memoria
de la difunta. Desgra.ci amen
al
le
infiel; pernlB,nece con las patas
to gesticulando durante una hora ya.de
'
riodoe Cuando el or or condose en sus pe
·
b d nando
cluyó y los acompañante~ fueron a an ~ á .la
el cementerio, se ve salir de una tum a
Cochinilla de las primeras escen~. Deshecha.
en lágrimas, se arrodilla en la tierra fre5&lt;:a
de la fosa Y recita una conmovedora plegaria
por su pobre coonpañera que yace allí.

[:fosa

es

:Eil.án:

filfonso j)au~ef.

SABIDURIA ÁRABE.
Ali Mouna., que debía partir pare. Teherán,
á donde le llamaba la voluntad de Omar, Chá
de Persia, hizo pregonar qu: compraria á buen
precio cuantas piedras preciosas se le presentaran.
d
.
Una. tarde se presentó en la tienda e1 neo
joyero un hombre haraposo agobi~o por los
años. Llevaba en la mano un saquito que podría contener, á lo sumo, mil monedas de plata
y otras tantas de cobre, si fuese saco de guardar dinero.
-¿ Has hecho anunciar que comprabas todos los tesoros?
-Sí.
-No sé si tendrás bastante dinero para
comprar el que traigo.
El mercader se sonrió y, mirando la bolsa
del vendedor:
-Aunque estuviese llena d~ diaman~,exclamó con orgullo,-sobra dinero en IDl arca para pagarla diez ~eces.
.
-¿ y si lo que traigo fuera más precioso
que los diamantes?
_
-Ni que fueran perlas negras, del tamano
de una avellana, puedo pagártelas.
-Paréceme que te equivocas.
Con tanta seguridad hablaba el vendedor,
que el merca~er, a1;1~ioso ya de ver lo que contenia el saqmto, diJo:
-Está bien. Enséñame tu mercancía, y veremos si es tan precio...o.a como ase~. .
El hombre abrió el saquito con infimtas
precauciones. El comprador quedó pasmado.
Dentro de la bolsa ha.bia tres ó cuatro paipeleg
muy viejos, muy arrugados, muy manosead~;
dos ó tres ricitos de pelo; unas flor~ marchitas· un manuscrito empezado; la hoJa da.ma.sq~ada y rota de una ~ a ; una. moneda de
oro en que relucía el creciente; un trozo de
seda. verde grue~ y tupida como la del estandarte sagr~do; un caracol marino y otros cachivaches sin valor aiparente.
-¿ Y es este el tesoro que tanto me ponderabas, buen hombre?
-Te ríes, porque no comprendes. Sabe que
esos papeles, esas_ flores, ;sa m?n~a, esas cositas que desprecias, son 'Las _il~s1on~ de los
pobres." Gracia.e; á ella~, han vivido felices generaciones enteras de hombres que tenían que
doblar la e!'palda para trabajar la tierra, empuñar un arma para defender á_ su señor, pedir limosna. para. sustentar su Vlda. Por ellas.
la muchacha fea ha vivido resignada. y contenta. La divina Ilusión, madre de la Esperanza y de la Dicha, está encerrada en este 811.qUito,'Ya. ves si es precioso el tesoro que te ofresco. ¿ Tienea dineró buta.nte para pagarlo?

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1, ot{c[ X-t,

Alma pura.

-Te sobra razón, hermano; ni en mis arcas ni en las de Omar, que Alah guarde, hay
oro suficiente para -adquirir este tesoro. Pe
ro. . . . ya que á mano lo tengo, quiero comprar una parte de él.
-Nó. O todo ó nada. Quédate con la riqueza; pero no tendrás ni una sola de las ilusiones
de los pobres. El poder y el oro para vosotros;
para nosotros la divina Ilusión, madre de la
Esperanza y de la Dicha.
Marchó e) hombre. Cuando hubo aalldo clel

bazar, sintió que el viento del desierto soplaba sobre la villa, y vació al aire el contenido
del saquito, que bien pronto se esparció en
distintas direcciones.
Los que cavan la tierra, los basureros, todos
los que comen buscando por si mismos el sustento, son los que encuentran las Ilusiones
que i!l hombre haraposo no quiso vender al
mercader opulento, y que jamás anidarán en

el hogar de loa poderoeoa.
~

�1'omingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 6.
alrecton LIC. RArAtL Rnr&amp; &amp;PINDOU..

MÉXICO, FEBRERO 9 DE 1902.

S ub~crlpd6a mu,•ual lorAnea, 1 l. 60
Idem. ldt:m. en la capital, .. 1..35

Gerente: LlJI&amp; RU'~ &amp;PINNU..

j)or las víctimas de los ferremofos de f uerrero.

1

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.

Un colegio particula(depositando su contins-ente en ta R~dacción de "El Imparcial,"

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1'omingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 6.
alrecton LIC. RArAtL Rnr&amp; &amp;PINDOU..

MÉXICO, FEBRERO 9 DE 1902.

S ub~crlpd6a mu,•ual lorAnea, 1 l. 60
Idem. ldt:m. en la capital, .. 1..35

Gerente: LlJI&amp; RU'~ &amp;PINNU..

j)or las víctimas de los ferremofos de f uerrero.

1

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r

.

Un colegio particula(depositando su contins-ente en ta R~dacción de "El Imparcial,"

�EL l\IDNDO ILUSTRA.DO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Febrero de 1902

.

e1 (¡{fimo 4a6re-nuesfr o.
Cuando Luis Bermúdez creyó formadas
sus nuevas convicciones; cuan.do, habiendo
llaanado su conciencia á examen severo é imparcial, encontróla capaz de la prueba, resolvió con tranquila entereza ajustar :fielmente
su conducta á las nuevas ideas que entraban
á regir su espíritu, y mirando de frente la ardua cuestión, deolaró llegado el momento de
dar un austero adiós á sus convicciones adquiridas en el raciona.! estudio de los problemas filosóficos.
Entrado á la Universidad cuando el espíritu ti-erno y maleable todavía admite sin
gran violencia nuevos moldes; adáptan.dose
sumi."o á las distintas formas que la enseñanza .JS capaz de imprimirle y cuando el entusiasmo juvenil impulsa á la adquisición de
nuevas verdades; impuesto por la autoridad
de la palabra de aquellos catedráticos que
con su científico descreímiento le a.parecían
tan superiores á los del colegio; influenciado
por el ambiente positivista que flotaba en las
aulas, empezó á avergonzarse un poco de sus
ínfimas creencias de niño, que en aquel "medium" saturado de ciencia abstracta y de
dOlcirina analítica sentía encogerae en el fondo de su espíritu, desautorizado hasta el ridkulo.
Sucesivamente fueron llevando á su fe repetidos y fuertes ataque.s la Historia, que,
desdeñando el criterio J:!rovidencialista, subordinaba la evolución social á ciertas in:flluencias, menos que humanas, simplemente
naturales, iniciándolo de paso en los seductores misterios de la teoría darwiniana; la Zoología, después, con un descarnado y desoon-solador estudio dd proceso del organismo á
través de las especies; la Geología más tarde,
llevándole á buscar en las entrañas de la Tierra el desmentido de las tradiociones bíblicai;, y, por último, la Filosofía, madre de la
duda, que apenas le dejó una débil creencia
en el espíritu, probándole en camb:o la soberana omnipotencia de la razón, dwlumbrante foco de la religión del libre examen.
Así, á los veinte años, el filósofo Luis Bermúdez creyó llegado el momento de romper
los lazos que le unían á las leyendas del hogar
quiso creer conscientemente, sobre la base
del ''por qué," y después de asiduo estudio y
largas meditaciones, erigió su razón en juez,
llamó á juicio ante ella al Dios de su infancia, y lo encontró falto de substancia divina y
de grandeza abstracla.
Quería para su espíritu un Dios sin otro
culto que el de la cr%ncia, sin más relaciones
con los mortales que las de toda primera causa con los efectos de ella derivados; un Dios
inconmovible á la súplica, indiferente al ultraje, una soberana abstracción, más grande
cuanto más inaccesible; un Dios ail cual había que respetar sólo porque ésta era una de
las manifestaciones del deber, :va que el deber
debía cumplirse porque es el deber, según la
austera máxima de la teoría socrática.
Bien pensado y discutido el punto, acept6 este Dios y proscribió al otro, el que escucha los ruegos de los padre; por los hijos, el
que premia á los buenos y castiga á los malos, el que promete la vida eterna en la contemp}ación de sus perfecciones; como supremo consuelo de la muerte y suprema esperanza de la vida terrenal.
Antes de echar los dados en la margen de
este Rubicón filoaófico, Luis Berrnú~z, niño
creyente, había rezado durante muchos años
su "Padre-nuestro," implorando las bendiciones del Dios bueno para su hogar al ir á en tregarse al sueño en aquella su cama de adol escente juicioso, donde su madre, cuando
\'ivía, lo arropaba todas las noches con el ing®uo amor de las madres, Que ven un dulce arcángel en el hijo dormido.
Nada de extraño, pues, que cuando, pros-

Domingo 9 de Febrero de 1902

cripto al Dios de sus primeros años, vi6 que
era forzoso suprimir aquella oración, experimentara cierta angustia, cierta opresión de
mela,nooilía indefinible.. como la que se siente
a1 renunciar un dulce afecto, al abandonar
para siempre una ilusión en el áspero camino de ll!I vida.
Encontró que aquel buen Dios amoroso del
"Padre-nuestro," aque,l Jesús lleno de mansedumbre y de luz, había llegado á ser así
como un fiel y benévolo amigo, un afable compañero que desde sus primeros años hubiera
marchado con él por la senda, defendiéndole
cuando pequeño, aicompañ.ándole después,
simpre abierto el pecho para recibir la ingenua confidencia de sus tristezas y sus alegrías;
y llegado el momeruto de abandonarlo, parecía
que aquella imagen amiga iba á quedarse en
medio del camino, muv triste, siguiéndolo con
profunda mirada de afectuoso reproche cuando se aJejara solo por el largo sendero del porvenir.
Sin embargo, Luis Bermudez procedió como sus convicciones de espíritu fuerte querían
que procediera, y se separó de aquel buen amigo con tristeza, pero sin debilidad; seguirle
amando cuando su razón lo negaba, equiva,lía
á forjarse un ídolo, á consumar una ridícula
superchería sentimental.
Con todo, en la noche del día que el joven
pensador eligiera para decisivo examen de
conciencia, resolviendo definitivamente el gran
problema de su nueva religión, Luis Berrnudez se encontró, por fuerza de la costumbre,
sentado en su antigua cama de adolescente
juicioso, sentado como para rezar, como cuando pedía las bendiciones del Dios bueno antes
de entregar-se al sueño.
Recordó bien pronto que la noche anterior
había pronunciado su última plegaria, y sonrió benévolamente; pero, sin sentirlo, cedienclo á ese natural impulso que nos lleva á l'ecapacitar sobre lo que dejamos atrás al emprender una nueva etapa de la vida., siguió sentado,
pensando, con la mirada fija en la luz de la vela, que ardía silenciosa y alargada en la sÓledad de la habitación. Entretanto, sin que él lo
advirtiera, como una emanadón de su pensamiento, las palabras del "Padre mwstro," de
la antigua oración de su niñez, iban saliendo,
suaves y ealladas, unas de su mente, otras de
sus entreabiertos\ labios.
"Padre-nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre ... . "
Lis palabras flotaban en el silencio y se
iban, se iban como prulomas blancas, hasta
perderse en la penumbra de los rincones, y
Luis, con la mirada :fija siempre, inmóvil y
meditabundo. las miraba alejarse pareciéndole que con ellas se iba algo de sí mismo, quizá
lo mejor.
"El pan nuestro de cada día dánoslo hoy..."
Rl ingenuo reclamo de una protec.ción que
á él nunca le había faltado; el pan de su casa,
el pan que repartía su padre en la mesa b endecida por la paz de Dios, junto á su madre,
que había muerto ya ....
"Y perdónanos nuestras deudas. así como
no~otros perdonamos á nuestros deudores ...."
Las palabras de la oración seguían flotando
en el sil.encio, y se iban. se iban como palomas blancas muy humildes que de pronto se
que&lt;la.ran sin casa; y Luis Bermudez l as miraba irse, lejos, lejos, y sentía que con ellas se
iba aJg-o suyo. su infancia. el cándi:do perfume
de la juventud. la sencilla poe.sía de su alma.
"No nop dej es caer en tentaiciones, mas líbranos de maJ, amén."
Después de este "amén" era cuando su madre le besaba en la frente, con un beso que al
niño le parecía sentir posarse allí como una
bendición, como una égida santa para r~uardarle de los malos sueños que atormentan á
los inocentes.

.. ¡jfr:f-"),.
...
'•

Aquí sintió Luiis Bermud-ez nue se le h
decían los ojos y que le saltaba dentr o del
cho el corazón, como queriendo salirse
bién y seguir tras las palabras amigas del
dre-nuestro.
Fué creciendo la angustia en la soledad
la noche con tales pensamientos, con la · •
de todo aquello que se iba para siempre:
cuerdos, cariño, bendiciones; la niñez, los
tos besos de su madre, todo con el Padre-n
tro; y por :fin, niño otra vez, Llús rompió
llanto, en un llanto fuerte y sincero, y en
tad de su lloro, como una satisfaicción á
nuevas convicciones, quizá como una exc
su razón, á su nuevo Dios insensible, ¡q
sabe á qué! el pobre, triste como nunca en
soledad de la noche, don.de flotaban toda:
como palomas blancas arrojadas del hogar
últimas palabras del "Padre-nuestro", ·
balbuciente como un pequeñuelo afligido:
''¡:Me lo había enseñado mamá!. . . . " Y
guió llorando largo rato.

firfuro Jiménez J)asfor.

DERROCHE DE ILUSIONH
La conoció en un bazar de caridad.
Retirábase Marcial de la Facultad de
dicina, y preocupado dirigíase á su domic
cuando oyó que una vocecita dulce y acari
dora le llamaba.
Alzó los ojos y vió un grupo de herm
niñas, una de las cuales, la más interesante
todas, le ofrecía unas "cedulillas."
Su boca, que semejaba pequeño estuche
terciopelo rojo para guardar besos, se pl
en un gracioso mohín de coquetería; sus o·
suplicaban para los pobres, y su manecita,
na y aristocráticamente enguantada, le
dió unos rollos pequeñitos, ''con una bue
suerte," como decía ella.
Marcial titubeó.
O le daba los pocos céntimos que en su
sillo tenía y se quedaba sin comer, ó desd •
ba el ofrecimiento, :v se quedaba sin el pl
de haber hecho una buena acción.
Pero á nueva insistencia de ella, decidí
y después de pagar las cedulillas, que no ac.
tó, y de saludar á su angelical desconex:1
que se quedó sonriendo, siguió su e .
preocupado con la celeste visión que le 1n
captara el paso.
Desde aquel día, Marcial fué otro; inco
cientemente volvió á pasar una y muchas
ces más por delante de los balcones d&lt;inde
bía visto aquel ser que hiciera palpitar
vez primera su corazón; pero ¡nada! los
eones permanecieron cerrado~ y jamás vol
á encontrarla en aquel sitio.
Marc1a1 sintió que una secreta pasión
menzaba á ba-tir alas en el fondo de su P
quiso ahogar los latidos de su corazón.
cual un torrente precipitado se desparr~mó,
ést e se rebeló, y con toda fa impetuos1d~.
todo su ser , manifestándole en cada pulsac16
en cada estremecimento, en cada vibrad
que amaba, que amaba locamente, v no _á
~er real, á un ser palpable y tangible, sin.o
un ser ideal, á una ilusión, á un im-pos1
romo era la hermos:1 desconocida del b
de caridad.
Pa:::aron muchos días .... "Marcial había
flaquecido y la. terrible obsesión aun con
nuaha golpeándole en el alma.
Una tarde dorada de sol, fuese á Pale
para distraerse, para despejar su inteligen
y embriagarse con las aleg-rías que brota
de los trinos d~granados de las avecillas,.
las explosfoneR de perfumes y de las br
vagarosas de la playa.

(Fot. Manuel Torres.)

Caminaba al azar; su alma se rejuvenecía

y un nuevo ser germinaba en el antiguo, pero
más sereno y vigoroso.
De pronto, cuando más distraído iba "pis•
pando" amores de insectos de plateadas corazas y mariposas de alas esmaltadas, sinti4 la
carrera precipitada c1e un carruaje,
Alzó los ojos y vió que en dirección hacia él
y derecho al río venía un "dockar," tirado por
un soberbio caballo alazán, que, echando espuma por las fauces y fuego por los ojos,
arrastraba aquél en vertiginosa carrera.
Marcial comprendió que el animal se había.
desbocado é hizo la tentativa de detenerlo,
pues de 1o contrario iría á sepultarse con el
''dockar" en el río.
De un salto plantóse en mitad de la calzada, y cuando el caballo pasó rápidamente por
su lado, prendióse de la brida, y aferrándose
con ambas manos y con riesgo de ser despedazado,. dejóse llevar un buen trecho hasta que
el an1IDal, exhausto de fuerzas y rendido de
cansancio, disminuyó su carrera, y fué á
caer pocos metros antes de llegar al agua.
Cuando Marcial, lívido por el esfuerzo hecho y con las _manos ensangrentadas, se dió
cue:nta de su situación, lanzó un grito gutu-

Sri t a . Ori s tina Oleara y Oer ve r a .

-ral, un grito de alegría. y estupor, al ver junto á sí á la bella desconocida del bazar de caridad, que era la que dirigía el "dockar" y
que, á no acudir en su auxilio nuestro joven
con tal coraje y sangre fría, hubiera muerto
trágicamente.
Jtlla no le reconooió; se limitó á estrecharle la mano y á sonreirle como sólo ella
sabía hacerlo, en tanto que el lacayo aligeraba al caballo de sus guarniciones para levantarlo y una multitud de gente acudía de todas partes para socorrerla.
¡ Qué hermosa estaba!
¡ La belleza del terror iluminaba su cara
con reflejos irisados!
La joven subió á otro carruaje queíe ofrecieron unas amigas y se alejó en diracción al
corso de Palermo, en tanto que Marcial se lavaba las manos, rojas de sangre, y contemplaba á través de un velo de lágrimas á la mujer aleve que le había hecho soñar con un cielo, y que se alejaba sin volver el h echicero
rostro, sin mirarle, sin dejarle una mísera esperanza.
Pasaron otros muchos días.
Triste y amargada su existencia por los
desengaños sufridos, ya sin esperanz11s, una

noche, al pasar por delante de un templo, se
le ocurrió entrar, ansioso de buscar en la
oración calma y sosiego para su atribulado
espíritu.
Pero al penetrar en la anchurosa nave,
q~óse_ deslumbrado ante el lujo y la magnificencia que se desplegaban ante sus ojos;
frente al altar mayor, gentil pareja de novios
recibía la bendición episcopal de un anciano
cubierto de purpúreas insignias.
Marcial avergonzósede sí mismo al versetan
pobremente vestido en medio de tan brillante
concurrencia, pero la curiosidad le clavó en
aquel sitio y aguardó el final de la ceremonia
oculto tras un pilar.
Las. notas ala.das de una marcha nupcial
anuncian que el acto ha terminado; el templo
se puebla de perfumes, alegrías y murmullos;
la concurrencia, elegante y distiguida, se desborda por las naves, y Marcial tiembl1l; una
fugaz sospecha alumbra cual lívido relámpago
su cerebro, su corazón late con mayor violencia: la feliz pareja se acerca, va á pasar junto á él, cuando pálido, desencajado, con la
mirada estúpida, r econoce en la novia á la
hermosa desconocida, cuya boca semeja rojo
estuche para guardar besos, y saliéndole al pa-

�Doming-0 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

sin quitarle la vista, señalándola con m.a.n-0
tie.mblorooa, coono un_ idiota, prorrumpe -en
una estrepitosa carcajada, entre el estupor de
los novios, el asombro de los invitados y el
ritmo de las notas orquestales, que llueven en
el templo, mezcladas con azahares deshojados' . . . .

S-O,

Domingo 9 de Febrero de 1902.

CRUELDADES DE CIRCO.
LOS NIÑOS ACBOIATAS.

.-.

Oaslmlro Prieto Ooata.

PUEBLOS QUE CANTAN
Y PUEBLOS QUE 8111&amp;1.
A Luis G. Urbina.

La voz expontánea y natur.lll. d.., ~98 pueblos,
su verbo colectivo, su palabra, en ~' e~ el
canto. Seudid-0s p-0r las emociones, m~a&lt;½dos
por el entusias~~, la ira, el _amor pat~10_ o el
sentimiento relig10so, su prrmer movlIIllento
es el baile, y su primer acento el ca.Il.to. Ca.I:to y baile acompañan tod-OS los grandes re~oc;jos públioos, iestejan_ los grandes hechos hist~ricos, celebran los trmnios
y &lt;)oronan las erru.
graciones y las. cO'Ilq~,
Ante la lluvia de mana estallan en 'hossanas ·" en plegarias ante los rayos y trlle'Il.os del
Sin~í · en ''De proiundis" ante el aterrador espec~ulo de la muerte ó ~te ].as desolaci~es
de la peste, de la inundac10n ó de la erupc1on
voloáni.ca. Los pueblos han. cantado ante el
ara, ante el area, ante el becerro de oro;. han
cantado en celebración de las fiestas nac1on~les en honor de sus próceres y de sus márt1~ - con cantos han acompañado sus marebas
al ~ombate; sus regresos d~ victoria; con ca.ntos han implorado á los dio~, honrad~ ~ los
muertos conjurado las calamidades publicas.
Lo qi{e la palabra es ~l individ:uo, es el canto á la multitud. El himno nacional, la canción popular, el ro~cero lí_rico, son como
el romancero litera.no, y la literatura u~nal,
:ti.el trasunto de los sentimientos del pueblo,
de sus emociones habit uales, de giro de sus
irleas die la índole de sus aspiraciones, y en la
músi~ de las multitudes, puede, á través del
tiempo y del espacio, adivinarse: y leeTse su
historia.
Los himnos griegos son simétricos, armónicos a.compasados como ritmos gimnásticos, se
d~nvuelven tontamente como sus teorías, y
revisten la olímpica simplicidad y la armoniosa proporción de las estátuas y de las const~i:~ciones he'l.énicas son himnos de pueblos rauces, iestetas y ~antes de la harmonía y la
proporeión.
.
y gime ~l dolor; son cantos dolientes de pueblos oprimidos y miserables. Como las salmodias y los "alabados" de nuestros indígenas,
parecen arrastrarse, esclavos, en el ipolvo,
ha.jo el látigo amenazanhe del capataz.
En los pueblos orientales el canto es por
esencia voluptuosa y usual. Exhala perfumes
de pebetero y emanaciones de har~; y s1_1~e
tener mllI'lilullos discretos de surtidor tib10
en fueDite de mar.mol. En Andalucía la música popular es festiva, bulliciosa, alegre, turbulenta; ardiente como el sol, perfumada como la huerta, multicolora, reoarrnada, como el
traje y como la im3-ocrinación de aquel pueblo,
y se oyen en ella resonar los cascabeles y lw
campanilla~, como en las arneses de gala.
En Alemania la música popular es seria,
pro:ñmda, armoniosa. Los orfeones del pueblo
corren ma.gestuosos como las ondas del Rhin,
y sugiieren ideas grandes, emociones filosóficas, pensamientos profundos. En Francia el
pueblo tiene un doble verbo musical; el verbo
picaresco, mal hablado, salpimentado, irónico
y burlón; caricatura lírica de todo y de todos;
látigo costante que fustiga y alecciona la
"chrumunette" entrometida en todo, en lo político, lo social, lo moral y lo :financiero; especie de locura que agita sus cascabeles y ríe á
carcajaidas.
El otro vex.bo es eseneialmente bélico, es
el canto guerrero, entusiasta, ''Le chant du
dipart, La. Marsellesa,'' que han ganado batallas, conquistado pueblos, repelido invasiones,

EL MUNDO ILUSTRADO

Señor O. Agust í n Mora
Gobernador del Estado de Guerr ero.

y llevado á .b'rancia en alas de su entusiasmo
y de una fe casi sin ejemplo, á las más preciadas glorias y á los más tremendos desastres.
El canto popular anglo-sajón es, en el orden
religioso, severo, magestuoso, puritano, austero como su cuaquerismo, impregnado, como
toda la raza de respetabilidad, de circunspección. El canto popular proiano es rítmico, po-bre en armonía, de melodía escueta, é insulso,
semigangoso, propio para resonar en el taller
y dar compás al vaivén del trabajo, es canto
de fogoneros y de obreros mooánicos.
La canción popular italiana es ardiente,
apasionada, tierna, amorosa. El italiano canta
cc:n igual intimidad de pasión el amor, la patria, la naturaleza. Su música despide destellos como su cielo, llamaradas como sus volcanes, fulgores como sus astros; palpitan en
ella entusia.smos, ternuras, ardores. Acaricia
como un pétalo ó hiere como un cardo. Está
en ella toda el alma italiana, más aún toda el
alma latina.
'
Como la música, especialmente el canto popular, es la expresión de las pasiones de los
ideales y de las circunstancias del pu'eblo correspondiente, cambia, se modifica varía según él y según ellas. En los cantos de los pueblos marítimos se percibe siempre da cadencia
monótona del oleaje; en los de los pueblos
guerreros se oyen siempre las llamadas de los
clarines y los redobles de los tambores en los
de los pueblos rústicos :resuenan si.emp;e acordes de órganos.
~l canto como_ ~ª. palabra, se ahoga y se
e.xtmgue con la virilidad y la vitalidad de los
pueblos. En tanto un pueblo entona himnos
cantares bélicos y marohas triuniales e ~
vigoros~ y sano al progreso, á la vict;ria, á la
pr06pendad. Sus cantos son el trasunto de su
iuerza, y no solo su trasunto sino su exitan!Je
n_atural y adecuado. Un queblo fuerte canta
s1e~pre, y cantando se da iuerza, vigor y entusiasmo.
El ca~to gemebundo y sle:giaco d!enuncia 1n
c1ecadencia de los pueblos y el abatimiento de
13:-9 razas. Cuando los pueblos en vez de cantar
gimen, traducen el deca:i:rniento de sus energías .Y sus mismos gemidos consuman su enervarmen,to y su decadencia. Para medir el abis~o que separa dos razas, y comparar sus energ1as, basta tan solo comparar sus cantos popul~res. "La M~ellesa" y el "Alabado" caracterizan respectivamente los_ cantos propios de
los pueblos fuertes, entusiastas viriles llenos
de ie en su destino y seguros d; su po~enir y
l~s razas abatidas, descorazona.das fatalistas
s~n espera_nza~ ~ il~siones, y por ~onsiguien~
sm empuJe ru v1tal1&lt;la.d.

El espectáculo de moda como en el p ·
piar de todos los años, es el Circo. Es u.na
surrección de invierno. Ya desde que te
el crepúsculo, el reflector arroja su clari
deslumbradora á lo largo de las calles. En
punta de la erguida torrecilla de la mu
qu,e se adelanta atrevidamente en la fac
como si quisiera despren&lt;l.eroo de la gran barraca, el foco reluce y envía en todas d ~
ciones sus manojos de raiy-OS. Los hilos de 1
Wanca surgen de aquel punto radiante y pai:ten rígidos, inflexibles, trazaidos en el aire co
p11€1Cisión y .finura, á pl'en&lt;l.er sus púas vívidas
en las azules obscuridades de la noche. Enfil&amp;dos en esa línea de calles los transeunhes bullen dentro de aquella ráfaga, que prolooigándose y abriéndose como una ala, va palidecien.
do y se desvanece al fin en las opacas lonta:.
nanzas. Este es el anuncio pomposo de los
hermanos Orrin; eil astro eléctrico del Circo•
el llamamiento de luz. Rácia él van las gentee
apresura&lt;las como los insectos hácia la llama.
El esplendor conquista y poco antes de laa
nueve, el jardín del pórtico apenas puede contenel' en sus angostas calzadas á la muohedumbre inquieta : la aristocracia penetra en grupos compactos por las anchas puertas de medio punto que dejan escapar la iluminación interior, lanzando bocanadas de reflejos sobre
las manchas verdes del parquecillo. Y por 1aa
fachadas lateral-es, hechas á modo de bardas de
lámina y ~on dos ó tres vanos asimétricos y
despropore1onados, se filtra la concurrencia
plebeya. Al entrar, la impresión es muy agra.dable: un desbordamiento inmóvil de cabezas
en el descenso de las gradas; una coniusión de
colores y de rostros entre la vaguedad de la
penumbra; una mezcla aibigarrada de contornos; trajes de tonos chillantes, salpicaduras
de rojo y netgro en los largos espacios blancos
de las camisas; la multitud descendiendo y
alejándose hasta tocar las barras de la techumbre. Luego, dentro del círculo de los palcos,
en cuya barandilla se yerguen, de trecho en
trecho, los dedgados mástiles que sostienen su
campánula de luz, erecta y brillante, bustos
de mujeres hermosas, cabrilleos de seda, vuelos de encajes y listones, caprichosas formas
de tooados f emeninos, aleteos de sombreros y
gorras, artificiales florascencias, y aquí y allá
e~ tembleteo de luciérnaga de las piedras pre,.
cwsa.s. Después, en las butacas, la tonalidad
seca y monótona. de los abrigos obscuros y las
sorb~ras lucientes bajanuo en su.ave declive,
en curvas concéntricas, para detenerse en derredor de la "pista," cuyo gran círeulo queda
fuerte,mente iluminado por chorros de claridades. Al frente, el reducido foro ostenta su telón, flamante, su inverosímil carrera de carros, destacándose en un horizonte verdioso y
sereno. Es allí donde 1m ''Rómulus" cualqui-era exibe su torso .de "Hércules Farnesio" en
atractivo y triunfo de la temporada.
La compañía de funámbulos está variada y
bien escogida. No he visto sin embargo, en las
noches en que he asistido .al circo, ''reinas del
aire," niños traipecistas ni juo-J.aires d~ seis
años. Debe de haberlos. El público gusta mucho de que la iniancia en peligro lo divierta.
"La reina del aire,'' aquel lindo artículo ds
Gutiérrez Nájera, se reproduoe al natural e'Jl
todas las épocas del Circo. Por mi parte siempre lo he vsto; año por año, he aquí lo que sucede ante mis ojos. Suena un timbre y la piña
de músicos, colocada junto á la muralla del
escenario, comienza á porue·rse en movimiento,
á levantar y á batir los arcos de sus violines,
á. enderezar la flor de metal de sus instrumentos, á hacer saltar los bolillos de cuero en el
parche de los timbal€s al compás de algún
"wals" lento y quejumbroso que produce extraño efecto en aquel lugar. De la puerta que
cubren las cort;nas carmesíes, sale la niña
acompañada de un séquito de robustos hom-

•
M aña Lo isa Vertiz.

Hermenegildito Telle,,.
Elena A risti.
Contribuyentes para las victimas de Guerrero.

bres, todos ellos vestidos con ?asaca de terciopelo y calzón corto, como la hbrea de los lacayos. ¡ Y está bien ataviada! El raso die la
suelta blusita azul e3-pejea entre las rosas de
loo listones; sobre las medias tersas, que siguen
con precisión el dibujo de las pie.mas delgaduobas, brilla una lluvia de granos d~ plata; y
resplandece también el rubio dulce de la cabellera suelta que flota á. espaldas de la niña, como un alquicel de oro. Y a en medio de la
pista el s-emblante de ojazos claros yllenos de
asombro, ha.ce una mueca de saludo, y los bracitos desnudoo, de blancura ,sin morvidez, se
alzan hasta los labios para mandar un beso á
la mlllltitud.
¿ Qué ha.ce la niña? con una agilidad nerviosa salta, sube por cl cordel que ooaban de
ofrecerle unos gigantes, se ase á las altas argollas pendiemues de la armadura de hierro, y
meciéndooe en el aire, ejecuta su "atrevido acto" correctamente, á tiempo, con la función
precisa de una máquina; voltea, se descoyunta, aibre los brazos alejando las argollas de su
cuerpo, coono un pájaro abre las alas, se columpia, reclinada como en un lecho, entre las
dos cuerdas del aparato; y después, cuanido
ha terminado su trabajo, se enTeda al cabl~
por donde ha subido, y gira en vértigo loco,
perdiendo la forma, confundiendo los colores
del traje, y tendiendo su cabellera como un
harapo amarillo batido por el viento. Sigue la
queja monótona dcl "wals ;" se interrumpe
por un aplauso monótono, y la chiquiilla, en
pié sobre la alfombra de la pista, hace reverencias á ese público, donde, de seguro, hay
niños felices y madres tiernas que gozan con
ver aquella debilidad en peligro, aquel ser
brutalmente educado, arrancad.o á los pañales
de la cuna y puesto de improviso sobre los
aparatoo del acróbata, en perpetuo riesgo--no
importa! ¡ tanto mejor !- para divertir á los
buenos burgueses, á los que lloran con los dramas de Bouchardy, y ayudar á un saltim9anco
y una suripanta á ganarse la vida! Hay tristeza fil! ese rostro, y nadie la nota : una tristeza seca que empaña y no humedece las pupilas. La concurroocia ríe y aplaude.-¡ Muy
bien ! ¡ Qué atreivimiento !
·
Y en tanto que salen los "pierrots'' á tirarse el sombrero de cabeza á cabe2a, que aparece "Bell", el "clown" favorito, que corre el
caballo con el atrevido ''jockey'' en el lomo,

que los payasos haoen juegos mrulavares cou
bolas y cuchillos, que caen y se levantan torres de hombres, que se preparan los funámbulos á dar;;e ca.cheites en la pantomima, yo
me quedo pensan.do en aquella niña rubia, de
ojos asombrad.os y cuerpecito enflaquecido,
']Ue se balancea y vuela describiendo en el
viento sesgos y curvas .de ave, como si ante la
multitud indiferente, avara de sentimientos y
de ternuras, una hada invisible y compasiva,
la sostuviera por los aires!

MARIA AZPIROZ.
La semana que acaba de transcurrir adornó
una o.te- sus noches con la nota elegante y simpática de un concierto de caridad, organizado
en favor de las víctimas de los terremotos de
GUie'ITero, por un grupo de distinguidísimas
v caritativas damas di~ la sociedad conspicua
de México.

Los niños y la Caridad.
Entre las escenas simpáticas r1i...~ sa pruoiencian en la red.a.cción de "El lwp:i.rcial/' con
motivo d e la co.Locta eé,ablecid11. para minorar
las desgracias ocasionadas por los terremotos
en el Estado de Guerrero, se a,_,~rncan c0n Yivos detalles las llegadas de los colegios á depositar su contingente en la caja dedicada. á la
caridad.
La primera página die esta edición de "El
Mundo Ilustrado,'' reproduce la fotograffo. de
una de las escenas á que nos r,,fer imos. Son
en extremo gratas.
La algarabía de los peiquieñitos educandos,
el aire de noveda,d que se pinta en sus ;;emblanbes en l,e momento de hacer el donativo;
las earas risueñas que se ven po1. todas pJrtes,
los cariños, todo haoe un momen~o die alegría
1€\Il la vida de la labor diaria, ) al dejar una
lill1-06Ila para los desvalidos de lo material,_ deja un socorro de a;;peranza para los desvalidos
moralmente.
En esta página damos los retratos de tres
encantadores donantes, de cuyas edades ape,nas se podría ha~r una de aquellas que el poeta s-erñ.ala por abriles.
Dos de 1~ donantes soo caipulloo de reinas,
el otro es toda una esperanza para las lucha.a
de la vida, y los tres son reyezuelos del hogar,
déspotas adorados que descienden de su trono
para venir á alargar la mano á los diesvalidos.

En esa agradable fiesta se presentó ante el
público la niña violinista María Aspiroz, una
promesa para el arte, neconocida por varios
públieos europeos.
La niña Aspiroz ajecuta con corrección, dice la obra tal cual la siente á través die sus
años, y la siente con esa misma ia:irlecisa hermosura con que un botón de flor que está por
abrirse, deja escapar el per.fume que ha de ser
más tarclia su eualidad preciada.
La pequeña artista fué muy aplaudida, y
más dabe serlo, cuando su presentación ante
121 público mexicano iué debida á la idea de
socorrer las desgracias de nuestros paisanos
del Sur.

�e, Jtl.u,,do J/usfraao.

Febrero 9

DEL BAUTIZO,
O DE A, RiCCI,

ce 1902.

�Domingo 9 de Febrero de 1902.

Domingo 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ll TiL.RGRAFIA SIN HILOS
A TRAVES DEL ATLÁNTICO.

Entre Poldhu, punto situado en el extremo
Sudoesti~ de la costa inglesa, cerca del cabo
Lizardo, y la isla de Terranova, Marconi acaba de efectuar sus expe11.1encias de telegrafía
sin hilos, á través del Atlántico.
En la estación de partida sa- izaron veinte
mastiles de 70 metros de altura, y se centuplicó la energía necesa11.a para el funcionamie.nto de loo aparatos.
En Terranova, estación de llegada, un gigantesoo "papelote" fué 121 encargado de recQger á 135 metros de altura, las ondas eléctricas
muy atenuadas por la enorm.:: distancia.
A la hora convenida, las seis de la tarde en
el meridiano de Greenwich, dos días seguidos,
el 11 y 12 de Diciembre, la estación de Pol•
dhu tel,eg:rafió cierto número de veces, con in•
tervalos diferentes y que variaban entre doa y
treinta y dos transmisiones por minuto, la letra S, que en el alfabeto de Morse está representada por tres puntos y corresponde á tres
golpes breves sobre el manipulador.
Marconi y su ayudante, que se encontraban
en Terranova, aseguran haber notado distintamente esas señaJ.~ á la hora oonv::enida y con
los intervalos convenidos.
Este resultado fué transmitido por cable á
los reyes de Inglaterra y de Italia, y al gobierno de los Estados U nido-s.
Igualmente, 1farconi hizo ainunciar que la
transmisión de despachos por roedio del telégrafo sin hilos, limita.da hasta hoy á una distancia de 300 kilómetros (Cabo Lizardo á la
isla de Wight) podía ser logrado en. todas las
distancias, y que por tanto iel problema de la
telegrafía trasatlántica sin hilos, estaba resuelto.
Las experiencias de Marooni han dado lugar á numerosos comentarios, y á vivas discusiones. Una compañía anglo-amerwana que explota un cable submarino, ha contribuido á
esos comentarios, so pretexto de que se aten-

La Catedral.

Zócalo y Palacio del Gobierno.

GUADALAJARA.
Los señores D2:legados á la 2a. Con:ferencia
Pan-Americana, visitan la más hermosa cÍlldad del Occidente de nutstro t:•rritorio.
GuadaJ.ajara es, como ha mucho tiempo se
dice, una perla engastada -en un girón de oro
cLe la América.
Pocas poblaciones mexicanas podrán contar con mejores elementos de büm1estar, como la que es capital del espacioso y rico
Estado J.,e, J alisc:o. ü n clima agradab1e, casas
amplias de aspecto alegre y pavimentadas de
manera que la limpieza die los suelos puede
compararse, sin gran hipérbole, con la traída
y llevada limpieza de las patenas. Los habitan úes tién,en un cai-ácter franco, hospitalario
y cariñoso. Las mujeres gozan fama de hermosura y, en realidad, la "tapatía'' es el más
bello tipo mexicano.
Los ~eñores Cctnferencistas Pan1Ame'l1.canos, tendrán una vez más oportunidad de conocer las vías de ad,danto en que marchamos.
La 11ecepción que se les ha hecho á los distinguidos huéspedes, manifiasta ;entusiasmo,
estimación á las prominentes personalidad.is
que han venido á nu~tra patria para marcar
con los sellos de la. alta civilización el programa de los vinculas internacionales en América.

Marconi y sus ayudantes.

ta á los &lt;lerechos c1e comUilli:3.Ción que ella
tiene contratados. En muchas partes de Europa, pero €specialmenbe en Francia,-Francia
ha tenido la desgracia de apaneoor en estos úl◄
timos tiempos como una obstruccionista de
los •grand.es diescubrimiwtos; J.Weuérd€Sel el
incidente Dumont-allí. se habla de "bluff''
y de superchería.
En algo quizá pudiera tenerse razón, y eso
sin quitar la menor validez á las afi.rmacionies
de un sabio de la talla de Marconi.
Sin duda que hubiera sido pr~erible tram.smiiir en vez de una sola letra, una palabra
convenid.a. Además, la elección de la lclra S
no fué del todo acertada; los tres golpes breves que la compon1en pueden confundirse con

Estación transmisora en Poldhuc.

RONDEL.

El Salto de Juanacatlán antes de aprovechar sn fuerza.

Si mucho se tiene qllle ver en la capital tapatía, no menos hay en sus alredledores 6 á
poca distancia de ella.
'
El Salto de J uanacatlán la hermosísima
cascada q~e en detonante de~rumbe p.recipitaen otro tiempo una ienol'Dlle cortina de agua
Y iue aihora parece dormida, c;&gt;bijada con el
penascal cortado á pico.
Si antoo iera un iespectá.culo admirable esa
joya de la naturale-¿a, hoy no lo &amp;s mcm,s,
transformada en joya de la industria.
Si .antes nec11zaba la vista, hoy fortifica el
espíritu, porque se ve la poderosa mano del
hombre iem.pu.ñando una foerza qu~ autes era
inútil para la vida y pa.ra el progreso.
1

El Salt&lt;, después de aprovechada su fuerza. [Fotografías de A. A. Adams.]

P~ sobre mi alma -soñadora
la incurable tristeza de la vida,
y atravi,eso mi ruta ensombrecida
e;;perando el encanto de la aurora.
Y la miré cruzar por la sonora
playa del ideal, de sol vestida,
cu.ando las amarguras de la vida
agoblaban mi aJ.ma soñadora!. ...
¡ Y desde qU1e cruzaste la sonora
playa del ideal, de sol vestida,
deliro por tu amor, noble señora!. ...
¡ 'rú, que enoonder bien puedes una aurora
sobre la inmensa noche de mi vida!. ...
Rafa.,! Martinez Rubio.

los efectos a.uá.logos que producen en loo circuitos tel,e,gráficos las descargas de electricidad atmosférica. ¿1Iarconi y su ayudante, bajo la in:fluencia de la emoción indispensable
en aqll!2Uos momentos, pueden haber creído
oír las señales indicadas ?
Se cree que la contimuación y &lt;}()mprobación
de los ensayos pueden disipar esas dudas.
No obstante, Marconi se manifiesta satisfecho y declara que 1e. bastan los resultados obtenidos.
Dentro de poco tiempo se propone haoor un
viaje de Liverpool á Nue1Va York, llevando á
bordo del navío un aparato para manteneme
en continua comUll1icación, sea con la costa inglesa, sea con la americana.

Estación receptora en Terranova.

i-';}..-'1',-'l't,..:;i..-'l't,.~-'1',~-'l't,,-'l't,,.,,,.,-?t,~.,,,.,.,,,...::,...,,.._,,,._.,,._.,,...:;,...:;,..~...::,...:;,....,,,..~...,,,....::,...:;,..~..::,..~..:;,...:;,..,,,...::,...,,.

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NUESTROS OFRECIMIENTOS.
•Como habrán visto nuestros lectores, hemos concluido de repartir,
con el número .pasado, el penúltimo tomo de Los Miserables· el siguiente
será repartido como prima al mes, enentregas de 32 págin~.
En .. ~bi~ de~e . e~te ,número aumentaremos páginas al cuerpo
del per1od1co, Y se d1str1bu1rá con el del próximo domingo, la primera novela del mes, entera y encuadernada, y la segunda, en iguales condiciones
quince días después.
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La reforma agradará seguramente á nuestro abonados, pues resultan
los tomos de obsequio, una prima extraordinaria, como nunca la había dado ningún periódico en México.

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�l)omingo 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Febrero de 190t

CARNAVAL.
Para cantar las verdades, parece condición
precisa taparse la cara. Las leyes no le permist:n al cm&lt;iaclano que use antifaz, sino en los
dichosos chas de Carnaval. Así es que pocas veces hablan los hombres como sienten, como
deben hablar. ¿ Uuáles la cau;;a que impide que
unos á otro,; se digan loshombres las verdades i'
:b;l temor, el temor pueril, vergonzoso; el temor heredado, el que sentían nueslros abuelos y que llemo::. heredado nosotros; el temor
que hace que un hombre cargado de razón, n_o
se atreva a contradecll' á un tio cargado de dinero; que uno que ticM edu(;~i~n, no ose
chocar de .frente contra un estup1do brutal,
que no la ha recibido jamás. Atavismo de raza que parallza las lenguas, embota elvalor~s
sereno detiane las inwit1vas más audaces, solo du;ante unos momentos puede vencerse.
..J:!jn la antigüedad, durante 1~ ~aturnales, los
esclavos se atrevían á decir á sus amos las
grandes verdades. Durante los Carnavales,_ los
esclavos modernos intenta,n alguru1 vez mutar
á sus progellltores. .61 atav1smo, resulta así para el oien como para el mal. l:'or él han progresado algtlllas razas; bajo su influjo han degenerado otras. "Lo:; peoo&lt;los de los padres
caerán sobre los hijos, y los hijos de los hijos,
hasta la cuarta gE.ller.ac1ón."
Ya que hubo en la antigiedad quien dijera
las verdad&lt;IS del barquero, no sé por qué no ha
de haber hoy día qUien rmite á los a,nuguoil.
Todas-esas reflexione::. me hada yo un domingo de Uarnaval, sentallo en un paseo público, cuando se me acer(;Ó un hombre desconocido y sID ca.reta. ~a.tudóme con gran cortesanía tomó asiento á m1 la.do, dejó pasar unos
mom~ntos antes de tolllar la palaora, sin duda
para que tuviera ocasión de exwm.inarle despacio, y al cabo, y en cuanto me hub~ entera.do de que tenía un a,;pccio nada distmto
del común de los monale;;, me miró de hito en
hito y habló así:
-"'l'e extrañas que no haya gente capaz de
rendir culLo á la veru.t&lt;l. .ti.ace.,; mal. ¿ !las
"""nMrlo
alo-una
vez en lo que tú, mismo haces;
~
o
t
· 'l'e has confesado alguna vez a t1 Illliimo us
debilidades i' 'l'ú has mentido de niño á tus pa-dres para ocultar tus faltas; ha;;; mentido á
,
tus maestros,
haciéndoles creer que sab'ias una
lección jamás estudiada.; mentiste en tus mocooades á las mujeres, :eara lograr de ellas
cuanto deseabas, y jamas sentiste remordimientos por tus menüras. Cuando un hombre
se encolerizaba. en tu pi-esencia, temblabas
ante la justa cólera y disimulabas tu miedo,
pegando el primero. Después, engañaste miserablemente á tu mujer, y cuando ella te engañó á su vez la a.sesmaste. Quisiste dominar á
tiñe pelo y barba para remedar al mozo; la
los hombres' y predicaste las doctrinas que die"barmaid", que se ruboriza al oír nombrar
cinueve siglos antes había predicado el Homuna chambra; -el sádico, que acaricia. á un mubre-Dios, y cuando esa predicación dió sus fruchacho; la celestina, que hace limosna; el getos, cuando los hombrei:;, á. fuerza de obedecerneral, con alma de ranchero; el pintamonas,
te te elvaron, obraste de muy distinto modo -que aparece como un genio, merced á las merque hablaras. Tú quisiste que la lll,l.Illa.nidad
cedes que otorga á los de- tu oficio; el negrefuera humilde, para mejor dominarla; amoro, que ha.e-e obras pías; el bandolero, que lerosa, para que fuera más débil; animada del
vanta campanarios con el dinero roba.do á los
Santo amor al J\l"Ójimo, para vencer sus escrúincautos; todos esos no son más desprepulos con .facilidad mayor. Tú lloraste con los
cia,bles que tú lo eres. Ellos, como tú, vivís en
ojos, mientras reías con el corazón. Acudiste á
un Carnaval perpetuo. No hay quien os haya
los templos, sin fe; á las reuniones públicas,
visto la cara, porque la que mostraís al mundo
sin convicciones. Y, sin E!mbargo, los que te
no es la vuestra, es una careta que s~ contrae,
veían en la Iglesia) hubiesen afirmado tus
que ha.ce visajes, qu á voluntad llora ó ríe; pecreencias; los que te oyeron perorar, apostaron
ro que jamás, jamás refleja, coono el agua, coen favor de tu hombradía de bien. No sabes
mo el cristal, la imagen verdadera. que se le
nada, y has pasado por un sabio. Na.da puedes,
presenta. El Carnaval no dura unos días, sino
y sin embargo te temen. No has obra.do jamá~
que perdura toda Ja vida. Y ya que no tienes
conforme á justicia, y te tienen por justo. Has
ninguna buena calidad, ten á lo menos un poestafado á tu prójimo, y pasas plaza de honquito de indulgencia."
rado. ¿Por qué extrañas 9.ue los demás te imiten, que obren como tú, que como tú mientan? La disipada, que aparece como mogigata;
el ladrón que, burlando las leyes, roba sin emAsí dijo mi interlocutor, y se largó, dejánpacho y sin :remordimientos; el orarlor, que
dO'lD.,e convencido; pero no convertido. Pensé
cuenta con la estupidez de sus oyentes; el coque era un bromazo de Carnaval; mejor dicho,
barde, que sabe que no hay quien pueda descuno lo pensé, pero me convino creerlo, y lo creí.'
brir su cobardía y aparece CO'lD.O valiente; el
imbécil endiosado, el viejo tu.no que se
A. RIERA.

•• •

ECOS DE LOS TERREMOTOS EN GUERRERO.

Templo de San Mateo (Chilpancingo.)

CallelNacional (Chilpancingo.)

.A. los productos de la subscripción se unen
los que allegan las fiestas de beneficencia, y es
de esperarse que antes de un me.s se cuente ya
con una suma considera.ble.
El Sr. D. Agustín Mora, Gobernador del

La República. entera se ha sentido conmovida por las catástrofes ocasionadas por l~s _t~•
rremotos en Guerrero, y se hace una activ1s1ma propaganda para remediar aun cuando sea
en parle la desgracia de las víctimas.

Calle del 5 de Mayo (Chilpancingo.)

Estado de Guerrero, ha manifestado gran interés por aliviar la situación de sus gobernados,
y á él se deben los primeros auxilios.
La actitud del Sr. Mora, como gobernante
y como humanitario, es muy digna de aplauso.

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DOS RICOS.
Cuando ante mí se celebra al arehimillonario Rothschild, quien, con sus inmensas rentas, consagra sumas cuantiosas á educar niños, curar enfermos y fundar asilos para los
ancianos, también yo le e1ogio y le admiro.
Pero, al alabarle y admirarle por eso, no
puedo dejar de acordarme de una pobre familia de labrieg08 que había recogido á una
huérfana en su miserable choza.
-Si nos hacemos cargo de Ka.tia,-decía la
ca.mpesína,-nos deja sin nuestros últimos
céntimos y ni siquiera tendremos para com-,
prar sa1 con que sazonar la sopa.
-Pues bien, Ja comeremos sin sal,-contestó el marido.
¡ Cuán lejos está toda.vía Rothchild de ese
labriego!

Dos de las calles más destruidas en Chilpanciogo.

Ivan Turguenef.

Casa de Correos en donde fué muerta la Sr;ta. CPntó,

Casa de Telégrafos.

�Domingo 9 de Febrero de 1902

EL imNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO .
AÑO IX.----TOMO 1.----NÚM. 7.

MÉXICO, FEBRERO 16 DE 1902.

Sub!lcrlpci6a mUJ!lual lorAIJea, 1 l 50
Idem. /dem. ea la capital, ., 1.25

Gerente: LIJI&amp; Rtl't~ &amp;PINDOU.

Director: LIC. RAl'AtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

UN CIGARRO.
E11Ba10s fotogriftcos de Lu-i,ercio.

¡CAT.A.STBOF:E!

Cuadro.de M. Karvalu,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 6, Febrero 9</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>Derroche de ilusiones</name>
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                    <text>Domingo 9 de Febrero de 1902

EL imNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO .
AÑO IX.----TOMO 1.----NÚM. 7.

MÉXICO, FEBRERO 16 DE 1902.

Sub!lcrlpci6a mUJ!lual lorAIJea, 1 l 50
Idem. /dem. ea la capital, ., 1.25

Gerente: LIJI&amp; Rtl't~ &amp;PINDOU.

Director: LIC. RAl'AtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

UN CIGARRO.
E11Ba10s fotogriftcos de Lu-i,ercio.

¡CAT.A.STBOF:E!

Cuadro.de M. Karvalu,

�EL MuNDO ILUSTRADO

Domingo 16 de Febrero lde 1902.

ello al conde una prueba de su ,perspicacia.
-Exaclaimen,te, mi. lbue.n Claivin, :respooidió el con.de si,n ,poder IOOilltener Ulill8, son.ns&amp;.
-¿Y qué más?
-Que mi petición :tué rechazada ...
-¡ Ah, d,ia,nd;re ! . . . ¿ Y ella no le corra;pondía?
-Es de su.poner que ;no, puesto que se casó con otro, el señor baron de Korbon.
-Ya comprendo. Resenilianiento de rumor.
-1No Clmn oo acierrta ,usted. Espere 'US·

'
UIJl. 'poco.
.
-Ya escuclio, señoT conde, 'Y !D.O diré un.a
pSJlabra más.
-Desde aquel mOID.enito, sigu,i,6 diicienido e~
oonde, compreilldí que halbía. aoabaldio prura mJ
1a ifelreidad . . . Paxís oon sus pla.ceres V,8Jll.OS
con sus decoraciones ficticias, su tUlllllltlituoso torbellino me ins.plil'IÓ ,de l"€ll)6Dlte ihorror,
y resuelto á huir de la sociedad, une 8 l l l ~
á rclu,g.ia:rme en esta finca que U111 ,painentE
acaibaiba de -legarme. . . .Aiqu.í iviví dos años
tra:nquilarmente, ocupándome tle ·arrenid.am.ientos, ,de laborés agríicolas, ()8,Z8Jill(]..o, dando J:argos tpaseos á caJbaifüo; en UJIJ¡8, I_&gt;alrubra,.
adomneciendo lo mejor que ip'Ulde mu oolo1
!fatigándome lo 'IIlQ1S ípoSIÍible, cuamido. : ..
-¿ Ouando?. . . rapiti:ó ,Olruvín ag111,1Joneado por Ja curiosida.d, como el lector de un folll€ftín cuaaiido Uega al "00111tinuará en el número próxó.!mo."
-Owanido corrió por -lia OOII18ll'Ca el .r umor
,de que U!ll,8, ta[ señoru de Korbon, v,iuda joven aieab-aiba de comprar el castillo del BooFlorido, que estruba en venta desde ~acía
1D1Uoho.s me;;es. por defunción de su prap,ietario.
-¡ llol-a. hola !
-Sí ¡ hola, ho!Ja ! . . . Tuto mismo exclarrné
yo, como coonprendereis. . . .AiqjueUa. nortici,a
me ¡produjo eil efecto de un raiyo ... Gisela,
tal es el !IWIIDbre de la ha,ronesa, ere, pues, vinda, cosa que yo igin.ora:ba. ¡ Qué d:ioha ! Y la
cuuaJlidaid, ese dios de los eD.Mnoo:aldoo, hací-a.
que precisamente viinier-a á imsooila¡rae á pooos
k,iilómertros de mi casa. . . ¡ Lha, ipor consig.wie.nrl:ie, íi venla, ! . . . ¿Y quién sabe? Trul vez
,la, silmpaitía q111e no haibfa sa;bildo inspirarle el
rparisiense, podJrí,a el hilda.lgo ~ o ...
-; COIIIlprend:ildo, com¡prenilioo !, e:xclamJÓ
O1avín, ilmpaáente por llegar al momento
psi.oológico.
--¿ Qué hacer en situ.aJción samtj.rurute?
¿ Q,ué :wtitud aidoptar ?'. . . En CU8JD.to estuvo
inshailarla .mi v.ecina, ipresen.téane en su casa
y le ,hice pa.sar mi tarjeta, en la que ihaibía esori-to: "El IOOlllde de Courvail. ten,dria vivísÍ!ml8
S3Jti&amp;faoción, á. título de vemo, en od'rooer sus
respetos á. la seño.ra ha.ron.esa de Korbon ; se
pone oompleta!ffien,te á sus émknes, y se oonsiideraria IID.'111)' diohoso si :pudiera, serle .de algama uibi.li.diad en i:roodio de las ,d,ificuilitad.e:
qnie forzosa-mente habrá ,de encOllltrn,r en su
instalación en una 00lll8JJ'Ca rpara ehl.ia desooIJJOcida."
--¿ Y le recilbió á usted?
-No; me ,hizo contestar por un criado q~
1-leva,ndo to,da¡ví,a luito ¡por su IIDl8lri.do, se babia :impuesto oomo -regla !de oon,diucba el ,no
ver á nadie.
-Hai&amp;ta aqiu.í oo veo rtod:aví.a qué ofensa.
-Espere usted. . . Y o, !LD.ooe.nrtl6n coono
soy, creí de hu.en.a fé lo que IID.e decía, y prosé: "¡Paciencia!. . . El lut.o illO será eterno ••.
-¡ Mru,y -bien razonado !
-¿ Lo ere.e ,usted ,así? . • • Pues ,va usted á,
ver. . . Ocho días despué.s de aiq,uella visita
:nos encontrallllos á la erutra.d.a del pueblo .. :
La s,aluidé, oomo era n:l!Jt,ura,l. . . y ni siquiera se di'glllÓ correspooder á :mi S811udo sino
que ,pasó s:irn voliver fa OaJbeza.
'
~¡ Dia.ntre !
~En'ÚOOlces me dije: "Bueno, ya sé ,á qué
atenemne. Quiere hacer ver que no ,me ocmoce."
Después de UJD. insta.n.&lt;te ,prosiguió diiciendo
el ccmde :
-Hllí,ta aqlllÍ, era solo el silencio, aJca&amp;&gt; el
-desdén. . . Pero no tardó en ,venir la hostillidiad declru.,ada •... La -baronesa me ha desipo-

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tin''? ¿No te da ~Tgiie.nza?
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El casti'llo de la Colina Ve11d:e y eil de!
Bosque Florido, ambos si-tu-rudos en el Sarthe.
no lejas 1de Sa.blé, &lt;diist.ain ooo de &lt;1too cua,tr,c;
k.i,lámetros ,a,proximadamente.
TOidos los dí.as, cuando el OODJde P(fu-o de
Oou..rv~ sale en su bogg1y para dax su paseo
matutino, pasa por delante de 1-as iparooes de
ceroa del castillo vecino IQ-ue lindrun ron La. carretera ry están sepaooldas ,de la oailzada por
un pequeño foso.
Todos los días, también [a ibarro11€S8. de
Korbon, propietairiiia del Bosque :F1lorido y"
C11IlllJ&gt;lid~ amawna, .al ipasar al galope de su
OaJbaill.o "Strapontín" por [os oonlderos del
bosque,_ ,distingue al través de alltgún ola.To
q'lle deJa;n Jos árboles, las -torrecillas de la casa oolariega ri'V'a~ en la vertienw de fa colima.
S,wede asia:ruí,;,mo, á vooes, que ~l oonide y
la ba:ronesa se en-cuootra.n,.
¿ Qué ~ entonces?
¿ Que se saliudrun oe.remon;io_,::arrneD.Jte ó que
IC8lmbi'&lt;l1J1 algunas palabras, cruan deben J:i.arerlo dos oru:Mlllhllos de ,la misma ooona,ma,?
¡ Error oompleto 1
El oonde y la baronesa vu~lvoo la oaJ007AÍ.
á lia ldereclia, lo cmal, yendo coono van en d'ireooiión contraria; les permite a.parentar ique
no ~ han visto, y eiguen su crumimo.
Sm amba;i,go, 1a .actitud ide u!l10 ;y otro IJlO
es 1a misma.
Asi oomo ila baronesa, en su afool:ado tlesden, rpra.reoe burlania, oonritnte el oonide se
muestra furioso y aun se le p~ede ver des~
pués de ail•g.unos pasos, voliverse y t-Xamiinar á:
1a anmzona 'Y al .caiballo, hasta t¡mie una ry otro
'han dooaip11Jrecido de su vista.
-¡ Condena,do pícaro, pí.caro condenado !.
exclaima con :rebia.
·
Y ooono en la nailuraleza 'humairra está el !hacer ~aga,r siempre á llOS dwnás el :mal humor
propio, de .aquí que sea "Trottine," su ryegua
norma-nda, 1'a qrue pague ilos v:ikl.rios rotos.
-¡ A1lda, ~i.p, ma1dñoo. ! 1Corre! ¿H-a-

Y el con&amp; a.fulíde, ,haiblalI!ido consigo mismo
y teniendo ,t,ooo,-víia delante de sus ojos la
im-a.gen del alaz:á:n oobeJ.,bio •que acaba de en.contrar :un momento antes:
-¡ Qué fuego! ¡ Qué sangre! ¡ Y ouam.do
:prenso que esa mala pécora tiene 'la suerte
de pooeer un anwmal semej8lll&lt;te !
.Su cólera ha ca,mbiooo ya de obj€1to, y ces:am:do ,de fustigar á "Trotine," ~(mese á. imsuJta'r ,á ,aqiu.e4la mafia pécora, por otro nlOIDbre la ha.ron.esa de Kor'.bon, indigm;a tle poseer aquel calballo.
¡.Arrida rulá, presunttrosa ! ¿ Cuiánido podre
drurme el gustazo de j;u~le um mala ,partí~
d,a.?
•

II
-;Pero seño,r oo:nkle, objeta1ba El! n.o-talnio
del 11ugrur, excelente su(ieto, 'hdmlbre p,acífioo
!Í. q'll!Í-en su clierute hrubía llama,do á itoida p ~
le asegiuro que nada indica, oorrro rusted :ooTe:
ce creer, que €Se oamitno qiue oonJdluoe de 1la
granja al •río, sea de ,propiedad exclusiva de

U.slted.
-Dispense ust.ed., iquerido notario. Los tí-

tullos die propieda:d . . . Las ;ooi,vi)d'lllmhres
OODGig.ruiifus en -el catastro. , .
-Sí, &amp;í, lo sé perfootame.nre. . . Toldo eoo
puede oñscmifu5e... Pero ~ga ust.ed en cuen~
ta que 11a baronesa, que tiene .J:mis interés q111e
usted en poder ,pasar por ese icamino ,porq'lle
ello le ev:i'ba tener que oo:r ~llll ~ par el
calmÍIIlo real, no cederá sim iresistencia lio cua,]
dlalrlá lugaT á UJ1 pleito.
'
-Penfectamerute, €Sto es lo q-ue quiero mi
buen D.O'baTio.
'
-¡Oih!
-Sí, contiln'll!Ó ld!ioienklo el conde sÍIII. dejair de reir, una pEqueña vaJla de 'Illlllilem no
mu, a1lta, IJ)0l"O sólida, claivaid,a en tierra.' . ..
Y ou.a,nJdo 1ia baronesa llegue y se encuentre
oon. es.te dootácuJo, trul ~ sin esperairlo si el
alguacil no le iba entregald.o tddruvfa '1a ciitación, no ¡podirá pasar adela,nte y se verá. obligaicm -á vo1verse atrás.
-A no ser que :a¡pl-iMn.do un ,b uen latigazo
á "Strapointín," iq¡ue no tiene rifvail 000:00 sa.1tailor, pase por en,cima de -1a vrullJ.a, mofámdose de usted.
-¡ Ra(yos ry rf:ruenoo ! ...
. !El ron:de, fuera de :sí ial oír ital observa?
otón, púsoise encamaido coon.o 1llll ifmruilte • 81
pooo más ~ herido por mi ·~taque de apople-

Domingo 16 de Febrero id€ 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

jía. ¡ Era verdad que "Straipontín.'' sería m
capaz !de juga.r-le esa mala prurtida !
Y ipa:rooióle presenciar rya la escarna., v.ió
k baronesa. ,venci'f-,ndo aq,,uel obstácu!Jo y
su .bwrloma oaTcajalda.
'
Y á .medida que su raibia se 8JOO.D.tuaba.

tía crecer sus mSJlos i1J1stim,tos.
'
. -Tiene. oot.ed. razón, Clruvín., dijo con
lig.n,a SOilJWl,, y ,ha,oe ust.ed bi'f-,n en mve
me; por esto daIDé á mi vahla se lo ~~t'Bi
uma .alilura suficiente pana d~azoniar á
más intrépidas a:m.'azo:oos 'Y ¡panid:ré e ·
pum.tas de hierro y oascO.: de 1ootehlas · de
te ,modo? ~ la señora Korbon, im¡pul~
u.n sentmu.e.nto de provocación quiere inUm
~ el esoru1amienlto, habrá m~has probaibi
li.oorl€s lde ,que um,a ,buenia ,caída. ...
-¡ Oh, 1Señor oonde ! . . . ¿Es, ¡pooiible? ..•
¿ Llega:rí.a su mailidad á este pu.nito? .. .
. -¡ Mia,!Kfuld, maldad ! No soy yo el ,zoo.l
smo u.a -b aron~.
Al oír ES-to, el Sr. Olavín juntó las
escandaliuirlo.
¿,El,la. m.a.la? ¡Esa mUJjer tan idig.rua tAm
buena, tain coonpasiva ,pam todos los q~ sufren ! ¿ Pero iqué es lo que le ha ihooho
usted para que .así Jiaible de ehl.a?
-¿ Qué lllle iha hooho, Sr. 010/VÍJD.?. . . ¿
ll,(} fo salbe ust.ed ?
-¡ Qué Ji_e de sa:ber, señor c&lt;mde ! .. .
-iP.ues 1hwn, Clavin, óigame, que ivoy
oontá:rse1? 1~ - Y ·liuego me diriá usted
conowoo~a st rtengo mortiivos .ipa,ra detEstar
esta mUJJer.
La ~is~ria debía ser Ia,ga, ,porque el Sr.
~~ _ihizo que les swvieran &lt;JenV~,
C1;0 un mganro á &amp;U mterloowtor, ito!m.ó ,él
b1án UJD.O, y senlf:ánd.ose en una o6moda
ra, OOim.enro su relato.

III
-Sepa usted, ,pues, mi buen ,OLavín 6i

qiue l18i gen te de esta tierra n,o ise lo ha
~ ya, que n,o siempre he habitado el ca.sti
&lt;ltLV ~ la Verde Ooliina, en donde ,me vé
tea !J!IWtalooo. Dueño absol'llto de mi fo:rit
desde .q~e Uegué á mi Il'.UllJOr edad, emipec6
pOir. V:IJVlr ~ Pa.rís, en donde, viéndO'.rll.e rioo
Y sm 1;1-ecesidad de ;pl'iva'l1Ill.,e ,de ,n:arlia,, Ueri
UJili8. vida ,:por ~ a1legre, divirtiénd
ouan~ puede divertir,se un homlbr.e no .
:pa,rec1do_ Y q~ no repara en ,tirar el dine
Esta e~01a. ihabría qui7Jás contÍlnuado, •
1a casu:a:li,d.aid .no me hu:biese ipuesto Uiilll, noche, en ,UJD. -b8Jl,le, en presenJCia de 111.11a jovell
de sobtmn.a belleza, por ,la qru,e senití ií!lllllediatan:nen:te un amor looo.
-¿ Y ila ipiiliió usted en lll1atr.iimonio ?, pregunw Olasvín interrumpiéndole, or
por haber a.divinado lo oou.rrü,d,o, .dam.&lt;lo COJl

qW:

j a.do del lugar que OOU!paba yo en '1a oomalrca. . . 'l'en.ía yo mis pobres, que me estalban
agradooidoo por 1o qrue hacia yo ¡por ellos; la
fort1lllla. d,e la baronesa, cmás consiJd~Ta.ble que
la mía, le perimiite drurles más, y me priva.
hasta de. su agraidecimienrto ..• ¿Cómo ilo hace? Lo ignoro.
.
El conde se haibía ,pu.esto eru,a.rnado de ira.
-¡ Y esta ,vi,da dm,a, desde hruoe dos añ.os 1
¡ Y estoy harto y.a de ella 1. . . ¡Y voy á itarnar
el desquite 1. . . ¡ Adielamt6, ¡q¡u.e_ esta vez .habré dado oon el verdadero c8JIU'D.O 1. . . Paipel
sel1a'&lt;io v un.a valla, ¡una iva11a ! . . . Toodrá
que dar ·-un rodeo, pues tal es 'lil!i. voluntrud, un
ilia.rgx&gt; rodeo, y se verá db'ligaida á pasar por Ulll
canni.no lhl.eno de po1vo, aibra.saido por el sol y
sin 'l1Jl mal arbol que ,l e dé sombra, ... Y si
sad.ta ... , ¡peor paira. ella! ... , ¡cui.c1ado con
tla voltereta 1

IV
Desde hace dos años, es oocilr, df.Sde que la
barones.a de Korbon se instailó en ila ooma.rca,
aq111eil día es el ipriunero en que el oon.de de
1Counval 1pareoe SS1tisfooho; y hace ll1!ll anoment.o, cm.ainld.o encontró á su enemi,g,a IID.Oilltadia. en
"Htraipontin," €ID. vez del grufudo so~ co~
que suele acoger su rupruri.ción, se scmno .malioiooamente.
-¡ Anda, ve, oorre en línea recta, herunosa. w:nawn,a 1 ¡ D.i!ríjet.e Mci.a el laido del río!
¡ Ya veremos la -cara que pones !
Y preciso es creer lq!Ue aquehla sonrisa exoopm¡onail tenía :rea¡l!mente u.na. 1,ignifi,cación
extraña, puesto,¡q¡u.e la. ooronesa, á. pes,rur de la
ve1ooidad oon que pasó por dellal'.llte del oon.de,
no hahí,a, dejado de obseuwrurJ.ia.
-¡ Hola, ,ho1a ! ¿ Qué es llo que estará prepairandio mi enemigo?
Pero sin que esta idea fuera 1bastalllte á deoonel'lla, siguió SU ,caJU,Í[lO.
liada '11.D. tiemipo mganífioo, y iá pesar de ser
tod,avia anu'Y it.e.mipra,no, el sol calem.talha de lo
lindo.
"Hemnoso pase.o, ,pm-o algo cal'UDOISOpoosa.ba. ,1a ,aimiazoma ;-,rufortl1Jll,'3Jdarrrumte ipronto voy á llega,r á la wmbr.a, ipasa.ndo ipor el ca,mimlto que con,duce al río.''
¿ Qué !hacía el conde en aq,uel 1ID.&lt;nn.eruto?
Acaibaba de dewnerse en J..a carrerera.
" ¿ Q,ué paisará cu.a:nido llegue deliainte de lia
vaJila ?-,pensó.-Lo mismo si salta que si da
ll1Jll, rodeo no SSJbré lo que hruya, ocurrido ...
Y según'.apite por unia ó ipo-r otr.a xesoi1ución.
el resu.lrtiaido ha. de ser muy diferente : ó seré
yo -quien me bU!I'le de el,la, ó ellla quien se
burle ,de mí ... ¿Cómo saibetlo? ¡.Aih, se me
ocurre 'Ullla idoo. ! .... "
Precisamente cerca de iaihí haibfa UJD. muohaoho ; el con,de bajó del .coche, y confia.rudo s,u
y ~ ''Trottine" •a!l crudaldo de aquél, le dijo:
-Toma, ooge las riendas y ~ ; á
mi vuelta te druré '11111a tprop.im.
Y echando á correr á can:nipo traiviesa, dirigióse aJl sitio del oomba.te.
-Va á ser u.na cosa curiosa!. ..

V
,Al!J.i está el conde, sentooo en el hatllCO de
piedlra, y ifmn:am,do su ciga.rrilllo
De prcmto se oye el rruildo del galQpe de un
cabahl.o.

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. ~ ¡;; . -

&lt;:Jd
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'-#,,.

-

Es 1a baioonesa que se para d:e repent.e. . .

'Strrupanitín" retrocede

'l1IIm línea, llSUStado
ante aquel dbstooulo, iprura él descon~ido.
La ama.zo:nia se ha hecho en seguida cargo
de 1la situación.
·
'
-¡ Hola, hola 1. . . Trabajos de defensa del
enemigo!, e:x.clrum,a en alta voo a.n,tes de haber
advertido l.a ipresen.ci'a d€ll oon.de.
Si el Sr. de &lt;Jaru,vSJl no hubiese estaido allí,
segurrummte iha1bria vuelito gru¡pas y ¡preferid.o
dar oo rodoo ; esto era lo que 1a moon aocxnsej alba.
¡ Paro el Sr. CoUI"Vall ila está obsartva.ndo 1

Ellltorroes l,a, arma.zoma se a,íirttna sólida.mente oobre la si!lla, sujE-ta. fuertemem,te ,las riendas con lia mano, y aJmndo el 1láltigo parece itcimar terx.eno para dar el sa.1to.
_
"&amp;upcxngo que no salitará"---dlire pa:ria. sus
adentl"OIS el conde, que se ha ipuesto extrao.roinari81ID.enite páliiéLo.
La baronesa pron.iwroia aJgUJru1S palS1bra.s
~ arumiar al caibaillo, ,l e acaricia el cuello
para h,rulaga.rlo, y al fin gri.ta:
•
-"¡ Ifop Jia !"
Pero el oonde se lanza á su E/lli!uentro.
-¡ Señora, no c011J1etem usted esa locura !....
Se expone 'usted á maJtrur,s,e !
-1'al vez.
-¡ Deténgase lIBwd le m:go !
-No.
-¡ Corriente 1. . . ¡Pero en tal caso, oorramos el riesgo juntos!
Y el oonde, des-cubierto y rupoyooo en la. valla, va á. haioerse a¡plastar ·l a cabeza por los
ca.seos del calbahlo.
.
Insmte de emooión, como se comprenderá,
,por u.na y otra p8Jllte.
El oonde 'Y ila ,baronesa re contemplaiba.n largo raito en siJencio.
-Confiese us1Jed, señor.a, que me odia, dice el Sr. de ,Oourval.
·
-¿ Y usted? ... ¿ No hace acaso algo peor?
¡ La imiferenci.a más doodeñosa !
¿ Indiferenci,a ?'. . . ¿ De.,,dén?. . . ¡ Oh, este
es demasiad.o ! . . . Ante ta.l acusación, el ooñde se revuelve :iindig;n,aido.
-¿ fudi.feren-te ! . . . ¡ Yo que 1a he ooorádo !... ¡ Yo que la ad,oro toda:vía, á ipesar de
todo!
·
-¿Usted?. . . ¡ No diga ,usted ffiO I Si fuese cie.rto, ¿cómo haibrí.a usted pemnitido que
me casrura con el señor lde Ko:r1bon., ICl1!8ill00 .mis
semi-confesiones indicrubwn demasia!d.o ....
-¡ Pero si fueron loo ~ de usted los
q111e me .negaron su anruno, d,icien,do iq¡ue me h.a,..
tbía iforjado iiilusiones iaceroo de sen,tiJmieDJtoe
que ja.mÍis ioobfa usted exrperimeintaoo ipor .mí 1
-¡Oih!. ..

VI
-Pero ¿qué b-aoo el ronde? se ipregmnita.n
las gentes de la. Co1i:na Verde.
-Pero ¿qué halbrá siklo ,de J.a. baromlS&amp;?
piansan las del Bosque Florido.
Inú,til es decir que se va á. qllliitar ,la, V'ai11a
ipa-r.a dejaT el paso liiboo á la señora de Korbon, y gue el Sr. de Courvail. podrá rproporoionia.rse también de cua.ndo an oo'8Jildo el gustazo de drurse u.n paseo monitado en "Stm¡pontín" que iha sido :pu.esto á, su disposición.

J. ~err iJ~ 7uri((ue.

�Domimgo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.,.,te ,amor dooventuraido que SIÍ1'1Ve de
ouento """
·
que si:rnas
fonido al cuadro,. porque 14!U1600
, Edh-r
como en casi todo el teatro de
~
que tú
femenirey, , es decir, tu sexo, el "etel'tll.o
.j.n~;te_
no,,, tiene 'l1U €llloontadar represenl&gt;&lt;W,J,

])amas Salvadoreñ,s.

LA INFLUENCIA .MORALIZADORA
OEL ARTE.
Un &amp;migo illl.Ío me decia. días ipasado,, _á
propósiito id.e "Quo va.d.is" : "Es tlVW.ente 4ue
~ien.ki.ewiez se propuso en su obra. hacer 1:3
apología. de J,a doctrina, evangélica; que qlllso poner en contraste la dooadencia, el sensu.atismo los vicios de orgainización y .de costllJIIliores 'del I'ID/Pfil'io; la triste oond.J,ción del
pueblo, 1a su.e.rt:.e cruel reservada wl esclaivo,
la ser.vidl]JJil)bre de la mujer, los honrores de la
ergástula, el env,iloo.i.m.J.ento del ,patríruxiaido,
'Y &lt;p&lt;&gt;r efwt.o de oontraste h.aoor resaJ.ta.I· l,a. pu.1-e.za y J.a nobleza de la. nueva doctriru.a: , de
ca.ridad, de a.mor, de libertad y de redencwn.
Frente á fa .sensuaili.dad el a&amp;eetism.o; fo;noo
al ~ticismo la ifé; frente á la ~dúerenci.a
ó el odro ei lliII10I; frente á 1a -serw.u:1u.m.bre la
li:berta.d · frente á la. faltatlid,a,d Dios; tal es
todo "Q~o vatlis," y -baJ.es son Nerón y Petronio .al la.do de Sa.n Paiblo; .Pqpea aJ. Laido de
Ligia; J.os penseguidos al ,.La,do de los pretoria,no.s, y la Roona de los Césares j1ll1to á la. Ro'.lll.,8, de Han Ped:ro. Y sin embargo, agregaba
:mi amigo, Sienkiewícz no logra. casi otra cosa que dejar en el espíritu un CUJa¡dJro esplendmte una im,presi'Ón imborraible de aquella
civ:illiación ipagrun,a, tam. cruel ,para. los débiles
y para los bá.11ba.ros, tan COJ:rom¡pida. aJ. fin y
tan odiosa, true. repugllil.'.ll,te á los OJOS de la
mor.atl; pero tam. intensa. y tam. !Profu.n:iliumente
bella. El autor lllllllortaJ. id.e "Quo mdis" no
logra hacérnosla odiar, iy coopera á hacérnosla adiurirar; oo:rufuma al moraJ.ri.stia, y el sociólogo en sus OOillViooionas de que aquello fué
cruel é i:njusto; a.firma aJ ~yente. en su, certidlll!llJbre de que la redención se un¡poma, Ji
en su ad!miración por loo aipóstoles y los
mártires que con sus doctrinas, su ej amplo y
sus sacrificios, la di:fuooera.n y propa,,,a-a:ran.
Pero es inidiudable que en el espíritu de los
leotores queda un fondo de aidimiración ~ srun.a., de delootaoión ilicita; que la. obra dera
en el alma un vago a.:n.helo de aquellos goces,
hoy ved.arlas; infunde a:nalas tentaciones de
volver á iaquel medio y á a.q~clla. eyoc3:; que
dej-a. un vago deseo de haber sido Petromo antes que Paiblo, y en, SUIILa, trabaja.nido á oontramma y á contrapelo, ila. obra, para el vu:1go, es amrt:.es una. apología. que un.a censura. del
odiooo régirrnen.."
Mi amigo salvo un poco de ex,agera.ción,
tiene iraoon ~n el fondo; s:ólo que el cargo,
enderezllido wn:bra Sienkiewics, debe ser ge-'
neraJ. y formlWl'OO ~tra. wdos _loo poetas
y los literatos que gmeren mor:81izar oon la
novela el d:r,a.rna, la poesía, la literat"uim, antes qu~ con el catecismo, el ejemplo y la educación.
Hay algo de particu!l.ar en la !ILatlll'aleza
,hu:mam.a que se Qpone en prifllcirpio á_ que la
(literatura ;pueda ejerctT U.Illa ,wam. ~lWD.cia mor,ailiza;dora.. El hterato, iá. ld:iieren.c1a del
filósofo, no puede ,dar lecciones de_ moral, sino rpor el iprocedilmiento que- corunste en. ib.aoer oorutrasta.r 1as ventajas de t1a V'inbud oori_
los inconvenientes del vi.cío. Para establ~
este contraste, si no quiere que el ,p úhlioo S€
ría de su candide,z y le vuelva, por f.also ! ,por
inverosí.mil, ,la espalda, le es forzoso pmtar
loo atractivos falsos y transitorios, s:in
del vicio· los goces moo:nentáneos, ,f ugitivo,,
y maJ ~oo que procura; _las secluooi~es que
pone en juego; las atrare1°1'.e.s que eJeree; y
después pintar las 1degrad.aci0Il.0.5 iá que conduce los m:aJes tremendos que de él derivam.,
los ~vilecimientos, 1~ miserias, el desprecio
de loo demás y de -sí mismo, y la. o:"llJÍn1a anateri.atl ó;nt,eleciuaJ y füica. á que con'dluoe.
Áhora biE.n, en la m.a:yoría de la.s gentes,
en ilos, espíritus que no son superiores, en los
corezones que no pueden 4Jrecia.rs,e de un
temple escepcional, en las imaginaciones mal
reprimidas y mal orientadas, y son las más
el pr.imier Ollilldro deja U!Ilt8. ilm.presión más viva y 'V€.Tdadeva que el segundo. El hltdo pla-

"?-~,

Damlimgo 16 de Tubrero de 1902.

•••
D
José se ha en.amo:ra.do hasta la loou•r a d': estas mujeres cán~, de .es~~l
jere,., a¡pasionaidas y herówa.s que oo
,oonil.wto oon su muerte ó desa~ el
loo crispamientos de la, angustia.
es
rrn. dor ..lel "Gra.n Gailooto" las he.roínM
.u100
a u
•'
·
d fa.
de Eahegaray se parecen. Tienen arre e
m:i:J.:ia. Se dioen que son ib.ell.rn,a,nas.
. No las viste llorar sobre todos los dolores,
~ t.Qdoo los i.nfortun.ios, est~har á. su rorazón todas las t r ~ , rezar
,á
t1as a.gon.ias mooir con rodas Jias w.rel:1' ·
Ya sé q¡e no sois a.sí, Fi:ro sé ~bién qu€
·así qui.sieriais ser y que ~ os sonann~ D~
José .Eob.egar&lt;IIJ 'Y yo. DeJ 84noo : .no e;; ~ l~
vida; pero esa &lt;lebia. .ser; ro es ~ ~ m~Jér ;
.mas 1a ·piedad, el rumor, la misencovdia., 81
.
'Í La 'bonda.d tooru1 una forma bella, se
sonªº .
. •
oon
hare palpa.ble y rvisib,le, nos !lffil'lCll8., ,n os
•
suela.. . . . ¿q'lrién es? Una :mujer de .Eohegarruy. ¿Verdad que os ruma mucho este gran
hOIIJ1hre?
f te
La crítioa asegura que es un gr,aive de ec.
este iid-1aJismo : que la Naitm.raleza no pro~ruc1rá j ainras estos séres carga.dos de t.erm,ura, qm,
p-a.san por Joo drrunas del !POOta, oom.o la Beatriz por la. selva obsoum. La crítica afirnia
que los oara&lt;ctéres de Eohei:,O'füra.y son falsos,
que su teatro es i.:olverosímil y _abstruso .... .
todo eso ipuede ser cierto, amiga l!Il.Ía.; ro.as
como no deseo dIBgustaii,te par'.1' haiblar ~e. l.¡¡
.Eug€1lllÍa del "Estigma," no qUiero ser Ol"lttLCO.
No la &lt;lñ.scuto: podrá Sl,.T f.ailsa., •p ero es 8tdor8ible. Es un centro de rumor en tol'.JlO del cuaJ
.,.ira el dra.ma un drama. ilógico ry monstruo:o tan fuer.a
J.a realidad hu:mattm, que ta:l
p¡re,ce el sueño de •U!ll fahricitaio.~, no J.a. abr:
pensa&lt;lia de llll. cerebro saino y VIgoroso.

;uditta

J-~';°

"

Seiiora Concepción González de Regalado.

oex, en La imaginación., tiene más seducciones
,q ue horrores y ~&lt;Yilli,'Wl.S el 1aido dolor•; la
vista interior y la contemplación S'Ulbjetiva, y
oon ellas el deseo, e,1 .anhelo y la ,aspiración,
se vuelven más fáciilimente del liado del deleite. que del laoo del sufrimiento. En eepíritu
se viven dos vidas suce.siivas en esos liilbroo: la
del triu:n:fo, 1a de Qa oi,gía, la del anwr, la. d-e
la riqueza, la de todas las sa,tisfoociones de
-La rvanidia.cl, del ,apetito y .de la '0011-cll(pi.ooencia y Ja del r0Il'.10l1dio:nieruto, •la. del hastío, la
del des-precio, la de la. miseria, 1a del dolor,
pero ¡cuánto .mJás intensa, ,t.entarlora ry seductora la p.riane.ra, que an:nenaz!lldora, odio.sa y
dclorosa la segun.da. ! En la V!ida reail, el quE
en el vicio ha vivitlo y con el c ~ n gozarlo,
á la hoTIL del castigo encuentra éste d.esproporcionaoo, desmesurado en rel8&gt;ción con el
l})lacer; se i:;ioote defraudado, en iplena bancarrQta., y raro as que no acabe ipor reconocer
CJJUe más le valiera h-aiber iviviildo en ~a virtud y
marchado ipor el recto sen'dero, que haber torrna.do por el atajo y .marohaJ&lt;ki por los veriouetos del mal, en donde sólo se enouenitman som•b ras ante ila, vista y espinas bajo 1a plruruta..
Pero f-'ll. ila virla ima,g.i:n.a:nia qu~ nos ihaoon
vivir los poemas, los d.rannas, fas novelas, los
términos de esta relia.ció.n se invierten. Lo bello nos parece más be1lo, el placer más mtenso, el goce más delicioso, la satisfllJOción más
oompleba., y el dolor, la afrenta, La miseria,
menos crueles, menos 8b"'Uidos, menos temibles
de lo que 60'Il en realidad. En halan.ce, puE."S,
,cua¡ndo ,l,a. ol&gt;ra ,literaria, como no puede menos, 11100 ha tpill'.1tado después Id.e las seduociones del adiulterio, los horrores del aibaindono ;
después de los paraísos ·a.rtiñcia:les de la. morfuw, ó del aloohol, loo mfiernos e:feotivoo de
tremens;"
1la eniermedrul y del".delirium
~mando de.¡pués de ·l as ñíciles opulencias del
juego il'.lOS ofrece las 01'.l'Íse.r,i,!16 'Y l,as degradaciones de la ruina, iha hecho un doble trabajo de
a.tracción hácia el mal y de :atracción hácia el
•bien : pero en principio aquél ea más eficaz que
éste, l,a ¡primera de estas aitra.ooiones más poderosa; y por ese oaJm.im.o ry dentro de lllila. exoeJente inl:en.ción, se h,aice más bien obra de desmovaJiz.ación que de ,regeneración.
Para huír de ese peligro, no hruy más remedio que pmtar tan sólo las delicias de -la via-tud, ó únican:nente los 'horrores y wplicios

que el vicio oondena.. Pero '.Para el gu;;;t.o modertll.o, ese ,proceder no ipuede ser populia:r. ~
,g entes enoont:mrían damasiaJdo soso lo pn.m.ero, demasiado tétrico lo segumio, y falSOI
-r adicalmente lo primero y lo segun.do.

de

•••

1

a

t!~

Impresiones Dramáticas.
"EL ESTIGMA."

DE GUADALAJARA.-Had. Burle.

Un joven '.Poeta, en un delicioso "t-éte á téte" con una arlmriradora suya., lia. &lt;preparaba
,,,__..
''
a.si' para la re.prt00nta.oión. de "El .c,.c:,1,l~
de Ecliega.raiy, primera obra con la cuail abrió
su temporada. M.an:ía Guerrero. ¿ El argum~to? Amiga mía, el argumento es UJ1a. ~
Se trata de u:na injusticia social, de uoo lll•
fa.miia de la masa, de U!I1a. imq1l.1ldaid de ,la
multitud.
Un .hom1bre, es deciir, .no fll'.ll ih&lt;Xll1bre, _oo ar•
quetipo, un en.te metafís.ico, oomo casi todos
-los id.e ,Eohegaray, va á presidio ,por_ sa.Lvar
la honra de su padre, 'Y sale de él lllli.sera,ble
y degrada.ido, y en.ira en Madrid y lucha ~
el iha:rnhre ry la vence, y ipelea. con el est~
y lo domina, ry se encaira. oon 1a a,ris_~raelll
y la subyruga; Hega á. poseer reputación, posición y dinero, y -después de itodo ry sobre _todo, 'llega ,á, ,p oseer el oo:ra.zón de U1Da muJel'·
N aidie sabe de dCYn.de surgió este a.dorul.or Y
Mbil político; 1pero no ib.ay quien no le ~pete. Es un vencedor : se ha impuesto.
Y la enwi.dia, entonces éoan.ieoza su labor
de topo : remueve el lodo, mina el s,uelo, fab:rnca galerías sUJbtfilmneas y logra. eo.contrar
-¡ es claro !-el tesoro esoondido: ila. ca.l~nia. Emipieza el coro fúnebre de las a.cl.lS8Cl&lt;&gt;nes. Bst.e hambre no es honrado, es oo la·
d.rón, es un parricida, robó á. su (Paidxe
ageno, y 611 ,pa;dre que no tuvo fuerres pa;&amp;
sobrevivir ,á la desdiclra, se -a.mmoó la eXIBtenciia, maldiciendo al hijo. Es u.n delirn.oll811·

runero

te cuídat:.e socieJ;ad; es un ipenvei-oo, cuídate' fomili.a.'- es un &lt;h:ipócr.i.ta, oui&lt;la,te, lllliujer !
'Un día 'la pr~ recoje los áUll'oos .des,perilicioo que ar:roja. ail arroyo ~a. rmaledioe_ncia, y fu-rana oon elJo.s _lllll ~riab.~ eooa.Je,
ll!lla red de '&lt;lJTaña para mv.aJdir á loo lilOO.'ll~,
oomo á moscas de pa.tas torpes, y á :loo frágiles. Oaen, en efecto, muohos. Los enemigos
aplauden, los an:nri.gos . ~ , ~~ ooofiesa 1a
afrenta, sin miedo, sm vaic:i1aic1on; y alrededor .del herói.oo personaje, se foran.a el vacio.
Queda. sepa,m,do .del resto de la humam&lt;lad.
Cae sobre él la can:n.pam.a, ill.eumática del desprecio. Todo se hunde en tomo suyo, todo,
menos el \lllil.or que lo e.caricia, que lo consuela, que lo eleva, que fo fol'lti.fi.ca; 1:a mujer
adore.da, está .ahl oer,ca, a¡band&lt;Xnada. en ouerpo
y aJ.ima. á J.os arrebatos de la. pasión.
· Oh l ¿ t:.e oc.ueridas de loo 8.llllOffl! etemos?
Cazy-ó pesada piedra del ·ten:ruplo, y Ra.daimiéa
está ootermdo ; IIDrul se oyen en . medii.o de las
calla.das ooIDibra.s loo pasos frurtivos 'Y los débiles Jla:roaroo• de .Ari..da.: ¡morireo:nos j'llllltos hien illl.Ío .. . . !
al verse annaido, de tIDa1D.era ta.u in.tensa,
al sentir otro vida, u.na vida cast.81 y joven,
embebida en la suya, raqruél que surfrií&gt; la. infumante crucifixión ¡pwnumci8!1ldo un.a. de
las siete ~bres : "Paidre, ;pér.dlánalloo •••• "
ia.quél que 1rWU'idlÓ avar8llll~te su secreto 0011
'IUlla. infernail coonpl.acenm,a, de ¡perdeme, d'E
arruinllll'OO, de sacrificanie por el pobre suicida
que murió lbenoiiciéndole y aa:nándole, aquel

Y

•

hombre que vió sus .amgustias reg~ de caricias a.brió su oorazón á las lá,grnmas de 1a
piedad cwno una rosa al rocío a:natilllaJ, y enooñó su te;oro :-Soy ioocente, mirai !-le
gritó ,á ,l a aan.aida.
Y alla, en ra¡pto de admiración l? rev~a.
á voz en cuello ,p or todas partes, á. qllllen q'lllere oí.rlo; y él viendo lltiga,~ de n.uev~ á ,la.~timación oon losbrazos albiiertos, arrepentido,
proclaanamdo su inocencia,
ee siente aitenaoeado ¡por el remordiil:n!itm.to :-~e .he ~ado--dice--,á costa. de 1a ,:me:mona de m1 padre · ihe OOilSe!rurido el ap.reoio, el amor, lai
fo~a, la felicidad, á C'a1Il1bio de una ing~atitud; he ffiCUiPido sobre l\lill cadá'Ver; he violado um.a tumba.
Y ebrio de desooper,a,ción, ain te los cariños
de&amp;pE-!l'tailos ry las ~ i o n e s resucitadas, se
arra.nea la vida.
U:n beso, el soñado, el prometido, desciende de 'UJIJ.00 laihios trémulos y exangües ihasta
la :frente €1IlS1l!DJgrentada, pa.ra borrar 1a
afrenta injusta, el i.m,pl.ooaible y cruel "estig-

m.a."

•••
Te estJy C&lt;X11taindo el drnrma pasional, a.mi:mí,a, .porq,rue J.a tesis fil,osófica. me €1II11brollaría á mí, y á ti te ca;rumía eruf!lldo. 1Sé que
1as mujeres se mteresai:o. por a.hi, ipor iLa fibra
que late, no por ua ce1d!illa. que vilil'a, y te

ga.

Con ser de Edhegrurruy, dicho queda qu.e la
obra a;;tá escrita llll.8.Ta.villoollillll:ID'te, en J.enguaje sohni.o, sue1to, de una eleg,aJD.te ,n,a.tu~a1idad: ol'll'.laldla &lt;p&lt;&gt;r tooas 1partes de obsenv~J.Ones ,p rofundas, Id.e ideas orig~es y exactas.
1lenas de imágenes hermosas, LIIl,preg,nada de
ailta poesía., cubierta id.e diiál~oo. y parl~entos que son UJI1. prodigio de .dicción sencilla y
c001movedora .... ¡ay! y no obsta.nite ese len
guaije y €1:l6' ,talento, Wl6 ,bellezaa están derni,
madas en un veroadero IC8.0S drrumátioo en el
que se agiita.n los iperrona.jes con co.ruvruJsiones de enagerraidos.
iEn genera.i, loo idu-annJas de Eohegaray, de
ll!ll Jinismo desen:fren!lldo, son 'lilás bien ipoelJ'.l'.UlS dtialogado.s ; Jos tipos gua:oo.a;n entre ~llOi
una des,pro¡porción :i.nmensa; los iprotagon~
no cruben en el oocen'ario i en fuerza de oír'lo.delirar, Jos ver.a.os perde,T sus co:ntol'\llOS, desmenuzanse en el aire y,q¡uedar, como dije ei,
un principio, entes me tafísicos, casos de conciencia ó si se quiere, espíritus ldesoroana.do.s
y locos.
Pero así y todo, cómo agarra y sacuide de
repente, este 11I100J.Btruoso Ec.hegara¡y, icómx) nos
empuja hacia el enorme engr3Jrullje de su máquina, y ,a,llí nos tmitura y nos ,pUJl.iverú.za..
Sus gol.ipes dramáticos SOOl za:r,padas de
león. Tiene mUiy duras y muy atrevidas las
gal'll"as. Después de la con.tem.pla.ci.ón de una
de sus obras, el espíritu r8t,&lt;:rresa, faibi.ga.do y
contuso, oomo si hubiese c3llll.Íllil:do por un
largo camino fatigoso.
¡ Oh, Echegaray es gra;nde, gI'lllUde ! Ve al
"Estiguna."

�et JlfuniJo j/usfraiJo.

,

•

Cuadro de Hermann Koob,

Febrero f6 iJe f9~2-

�EL MUNDO ILUSTRADO
D&lt;XIIrl:ngo l6 de Tubrero de 1902.

Domingo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

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$rita. Luz Brizuela,

Srita. Paz Moreno.
Srita, Elena de Quevedo.

Srita. Conchita Corcuera.

�Dam.ingo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EN GUADALAJARA.

ÉGLOGA.
Ham. de eristi!r pailabms que fo expliquen
ó mús,ica ba.l vez que lo sugiera..

.-.

VISITA DE LOS DELEGADOS Á LA SEGUNDA CONFERENCIA PAN-AMERIC AN A.
Guadalajara, la Perla de Oooidente, abrió
puerlas para l'EXlibir en días pasados la visit.a. de los señores Delegaielos á lo. 2a. Conrferenicia Int.ern.a.ciona.l Americana. Todo lo que
en aquella tierra hay de ipoétiro y de hemnoso,
desplegó el hec.hi.w de sus gu-acias: 1a ciudad
se .miJmó como por en.caa:i.to, y :fueron los ou:atro días de e.stn.cia en el suelo t.a¡paitío, u.na serie de gmtas mipresiones.
3UB

1Co.u.io flores blamcas
grandes, que el viento llibaite y vuel,ve á erguir;

Las familias de los señores Delegados concurrieron iá la espléndida fiesta, Luciendo pri•
marosas vestidos de :rri.cas 1.el:as. Llamaron la
atención por el buen gusto de su "itoilette,"
sobre todo, las Señol'Írbas Reyes, 1Cha.vero y
Allvarez Ca1derón.
La ooncu.rrencia. de caballeros fué también
de lo más oooogi,do.
Entre otras disti.n.gu.idas personailid&amp;des de

La exposiciónen el ..Liceo de Ni.nas.'

El .;untuoso baile en el Palacio del Gobieroo, cwyo patio principal se tra!llSlforunó en lujoso salón, don.de no se sabía qué -admixax
mAs, si la profusión de luz ó las avtístioas colgail,UJ'8.S que ,le d:albam ll!Il aapooto fainbástioo,.
fué, sin duda, la nota saliente de las fiesta.s.
Los amplios car-redores del edificio, oo.or•
nados de trecho en itrooho oon haces de hainderas que enoerr.aiban los retratos de los hom-

Domingo 16 de Febl'('ro de 1902.

la Coruferenci:a. foterna.cion.aJ ,de la Adm.in.i,;.
t~&lt;xn del Estado, idel Cam~oio ry la fudro.snría, se enoontra.han los señores Delegados
Pey,per, Ohavero, Calderón yPa.roio, el Señor
Gobem~or CUJI'iel, Diputados tá la Legislatura 'Y nnembros del Tribu.na.l Superior; Sres.

Don Diego Moren.o, D. J u.sto Fernán.d€Z del
V.iihle y otroo .muchos.
.ID! 1baile t.ermi.nó de.-:;J&gt;ués de la cua;tro de la
mañana, hora en que l1lS familias, llevando ~
más ,gra,tos reoue:vdos, lliband0tI18,110ll el salón.

oomo 'Visiones de piirutor
v.agas, i:.uaves, amplísimas;

dEJ:lP!l,m111:nanrlo ipor la senlda. obaclLI'a;
saliiéndose, gtloriosas, de la senda,
bs mujeres swbíia.n.

•••
Obra. nota miu¡y· digna de oonsiprse oou
enJCOmio.s para. los organizadores. fué la a.pertWM. de la .Expooi'Ción Regional, que se vei,.ifioo el ciooo por 1a. maña.na ante .numerosa y
escogida ooncurreooui.. El loca.l destinado para
cl certamen, fué el edificio del Liceo de Niñas. Graind.es lienzo.s de •los colores naciona:lES,
festones, e.seudos y .a.tributo:, de la agricultura
y de ,la indiu.stria, &lt;,'On.,,tiJtuían el adorno del es:
_pa.ciooo recirnto.
En e.e tornw del tr&lt;1bajo inoe.,;a.nte y regenerador, ~tán representada:; rtodas Ja.s f uerzae
-vivas de aquella impo:vtainte región del país:
ciencias, in.du.,trias, Bel1&amp; Artes, ..1gricuLtura; itodo !P€1rfoota.mente d:i.5iputtito, ,pa.ra despertax el estímulo y fortaJ.ooer lo.; Jazo.,; de paz
y de concordia que nos u:oou oon todos los
pue.blos. Un grupo de jóvenes entlllilaota.; lir.i.gido por loo l::ires. Ingmi.eros l"Ul!Íael &lt;le la
)lora y .lfanuel Cuesta Gallardo, fué el ,que
organizó esa fie:.--ta del traba.jo, .;;ignifioat1va
por 0000:; oonceptos.
El Dr. Don Agustín Rivera, ese ancia:no vener.able ,que ha COJ:JSa.grado ,:m vida á la civilización del puclllo, ihabló en €'1 acto de apertura con fr~ tan en·tuaiastas y sentidas, que
&lt;&gt;lllPO OODqll.ls.tarae ll!Ila ovación.
A: medio día se si:twió un banquete de 300
cubiertos en el Palacio de Gobierno, y por la
noob.e se &lt;lió una gna.n serenata en ,la Plaza de
Amn.as. .M bam¡u.et.e oon.cwrr,im-on ios Sres.
Delegados y _sus faa:nilias, así oomo prominentes per.son.alid:ades de J ali.seo, y distinguidas
d:a.mas de la sociedad tapatía.
Dos cosas llamaron an.uoho la atenoión de
los visitantes: la soberbia i•l'llllil:Ínación del Palacio de Gobierno, y la Banda. de la Gendarmería. del Estado. El edificio estaba. 1iteraJ.mente oubierto oon focos de luz blan.oos roj os, verdes y azules, que siguiendo las
de ola arqnrikcluira dom.immte, Jo envolvían

bres ilustres de Jalisoo, y oon p1'1ID.Orosa.s piezas forma.das con flores artificiales, ofl'leCÍan

lineas

Tú en medio, tú 11'.Ilás alta.,
tú ,mru, fina que todas las ,IDJ\ljeres.
En Ja, luz de la luna, ipa:recías
aoolgazarte 'Y disiparte, ,amad.a.
Y yo, en d monte, más arrilia, solo,
¡ sacudido, tuntlirlo, -m1lg'llllado,
oombaitiido deil ,vien.to 1

Ein. aquel ¡pUillito, tdd06 los ~ ,
tiirahan de mi espíritu ; ¡ aquel 01elo,
aquel gran maII' que fo .invailia wdo 1

Población del Salto de Juanacatlán.

en una 'Profusión de matices. Era_ ~ue'IJ.o WUI
oTgia de luz, iIIDposible de descnbir.
La banda que dirige el .maestro PaJyén, se
compone de cerea de sesenta músioos, Y está
dotada con el instrumental alemán más moderno.
"T
,,
La ejecución del tercer acto de la . osca
fué u:n. deooo 'Para. la ooncurrenma, que
aplaudió e.ntusias,mada á los ejecutaintes. Se
tocó también música de M'800Ilett y de otroe
autores de los más celeb:ra,do,,.

•• •

El -seis por la anañana, en_ trenes epecial~,
salieron loo Señores Congresistas Y sus faan1lias aoom,pañados del Sr. Gobernador y de loe
mie~bros de la CoIDMión respectiva, n-umbo &amp;
los m.an.am.tia:le.s de Los Colomos, que surlen
ruhora. de agua ipotablf: la 'Parte más imrporl,an~
te de la ciudad. En el depllJI!bannento de la Administración. los visitantes fueron obsequia.dos oon un l~oh, durante el C11811 rein:ó 1a ~
íranoa animación. El Sr. W aJker Martine.-:a
pronunció allí un enrtu.&lt;:iasba. brinldis, que le

conquistó ir.a.neas si,mpa.tias.
La concum-encia recorrió los distimtos depaJ!tamentos de la. :instalación hidráulica, elo!rl.am.do a,l Gobierno que llev6 iá. caibo kis obras
; al :pueblo de J aliisoo. La &lt;i'llStala.ción ~
'magnífica.. Para elevaT el agua á los ta:n.quee
repami&lt;l.ores, se hac.e ~ de ipoderosas ~ -

Los rviajeros quedaron altannente oom¡placidos de los 1progiresos de aiq¡uel&lt;la ,población industrial llamaoa á ser, no anwy ta:rde, un
gran ce~itro de prod~ón y _actiividad. A lea
ciooo de la taro.e se dió ,la, sena.! de IIIlBJ."Oha, y
los huéspedes de Ja.1i.soo a~~ran. el territorio del Esta.do, pa,ra. dinguse á Monterrey, ciudad dispuesta para recibírl«;, oon sn
ca.nwterística magnmcencilll...

J. M. LUPERCIO.
N"os oomplaoe ilustrai- e.te número _de nu~
tro semanario, con algunas fotogra.fias de?1das aJl a.Ttistia J. M. L U!porcio, de Guadal.aiJara, tan ventajosaan.ente oonooi.do ipor su buen:
gusto y conocimientos en el arte.
Lu.percio es, sin dud.a. algrun.a, uno de los
fotógrrufos que más secrclos han anra.ncado á
la cá,mara: sus clichés ;pueden llamarse obra
maestra, y no ihay trabajo, de los suyos, que
no llevé' un rasgo de novedooa originalidaid.
Sobresale en los asuntos típicos, de los que es
partiida.rio decic1i.oo; pexo, cu,amdo logma. sorprender las lineas de lliilll m11jer ihertI0068., produce figuras tan belfas, como las que ahora
damos á conocer bajo el nornbre "De la tierra
tapa.tia."

La ola:ridad opaca de rra looa
me estaba haciendo el mundo desellible;
y [as yerbas, oon luz, se me entregaban.
Y las mujeres, movedizas, blancas,
subían ondulaba.n á mis. ipiES,
reían, 'jarleaiban, era:n ellas !

¿ Qué haoer, qué b.arer si?- iti, Custodia mía?
¡ Tú mi sostén, t ú el único desoo!lSO
en tan desesperada luoha. !
Súbi,ta.mente, al1 veroo luwen su iesta.ru:ia
en tu agradable pe.rwooión mis ojos;
y toldo ,lo divino de lias cosas
se deposita. en ti, y en ti lo adoro!

Descansa, el mar, hU!lldiénrlooe en tu seno;
las ramas de los é.11boles se cubren
de fina piel e,n tus ,delgados brazos ;

aas mlllljere.s se

a:m,aJ'.188¡ll y se qued'll,Il.
línea de flores blanoas á. lo -lejos ....

Y sota así, la lUlll.8, te cor&lt;ma
y yo te hago canciones y te beso.

has movidas ,por electricidad, y que estuV1eron
trabajando durante la visiha..
El viaije de regreso se emipren&lt;li•6 á fas doce
del día.
Por la noche. los di;,,tinguw.os huéspedes
concurrieron á la función &lt;lrraimá.tica dispuesta en su honor ,por la Compañia Alba, y que
se verificó en el Teatro Dpgolla.do. El sail6n
e$taba hendhido ,de especia·&lt;lom,.

un soberbio golpe de vista, que rea.lzlllba. la
multitud de focos de luz ~ eaprurciida en el recinto. En la clruve de los e.reos de
la. plan.ta baja., se veían los retratos de los
Pre,;;identes de Jas Reyúblicas de América rodeados de banderas, y en los de la, p l~
alta los escudos de las respecti,vas n.a.ciOD.es del
Continente.
El retraito del Gra.J. Dí.az, de cum:po en.t.ero, ocupaba el centro del 6Jllllón. Sobre este
cuaKltt-o se oolooó el :monogranna C. P. A., for~ o con luces bla.noas, rojas y verdes, del
meJor efooto.

•••
Muy agradable ,para ilos Señores Delega-

La hemnosa escalern 1p111imci¡pal estaba también a.dorna1da. con buen gusto. Ero el descanso se colocó un m.agn.i:fi.co retrato del señor
G-0bern:ador Curiel. Los artistas Fiélix Berna.T&lt;lelli y Luis de la. Torre, en.cavga.dos del adorno del salón, fueron justa.ment.e ruplaudidoo,
. En cuamito á. la conou.r:rencia., poldemoo dec1 r que se en.contraiba lo más sekoto de la
sociedad baipatia.. Entre obras da.mas di.stinguidas, vimos á Jas Seño11i tas Corcuera, Moreno, de Quevedo, Nieto, -Madrid Cuesta y
Señoras ll~norat de Galiván y O ~ de (k_

cuera, ataviadas toda.s oon lujosisimos trajes.
Saló11 de bail,o e11 el Palacio del Gobierno,

dos fué la visita que el día siet.e ipor la mañana. y ya de r€g!'CSO, hicieron á ,}.as Mbricas del
Salto de ,Tuian:a&lt;'atlán. donde fueron O&lt;Jl'ltes·
mente atendi&lt;loo. por 1~ prapietaros idel estaMecimienit.o ;.n:&lt;lu;:tl'iail más impo;ritainite. El
Salto. iha('(' ooho años, era 11rw1 randheria iJil.
signifkank·; i:u!'. rasas de zacate, se rontahan
por idoc.ena!',, y ,no h.abfa en ru:iuel lugaT, por
rlerirlo a~í. señales &lt;le 'Viida.
Ahoro es una primorosa pdbla.ci6n de estilo moderno, con grnciosoo oh:alets; ,de calles
am'Plias y •rectas, y de un movimient.o extraordinario. Haiy ani una gr.an fábrica. de hilados
que da traba,jo á más de ani,l qperarioo, ,um molino d~ harina, de l~ mejor~ del ]Mado, y
otnis fin&lt;'M no menos imporila.ntes.

Pl\lacio d~I Gobierno, iluminado para la rf)l)epción de los Conferencistas.

e. Jlfarqui11a,

�EL MUNDO ILUSTRADO ·

DOl!ll!irngo 16 de Febrero de 1902.

LL MUNDO ILUSTRADO

LOS TERREMOTOS EN CHILAPA
Unia de Jas poblaciones que s1llfri.er001 más con
los últimos teromotoo . habidos en el Estado de
Guel.'ll'ero, fué Chi,lapa, impoo-tain!t.e ciudad. de
la Entidad Swreñ.a, que tiene mayor e.x:tensi&lt;&gt;;n
que Chilpamcingo, y cuenta con 1liD. comermo
rmís rumplio.
Las destruociooES en Ohilaipa. dan á la suma de ,las pérofud,as, ll:Il. CODJtirnge!llt,e llllíll,y
grande. Muoh.ais fuero~ las fincas qllil no su~
frieron las consecuenoras del terremoto, ¡pero
están en ma¡yor número las que quedaron destruidm; ó curuntlo menos inha1bitaibles.
Las 'filusltradone!S •que aoompa:ñaai á estas
Hneas, q&gt;onen de marui.fi0,,'io la importancia de
los desastres.
Por íortUJ1a las swbscrilpcioo.es, las fiesbas
&lt;le ibooefiooncia y las aiyudas pa~bi.oulares, ~táin arrojando -á diario en la OOJa de la candad S111Ill.'a6 considtTaibles, y hlllJ que tener es•peraawa. en lo rposible que será prestar una

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 8.

MÉXICO, FEBRERO 23 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOI.A.

Dlrecton LIC. RAl"AU Rn'r&amp; &amp;PINDOLA.

ª~ª jm¡port.ainte.

ifuohas otras pOlblaciones han S'lllfrido taa:i-

to como Ohil!pancin:go y ChiQa,pa; pero naturailimente en relación oon los elementos, vailor
'
.
de la prqpiooad,
OOSW de construoc10MS
y
precio de mueblajes.
Pero esa relrutividaid naida si,grrrifioa, to'da vez
que '8/U.Il :represenitando u,rua SUID1a corla, rernlita, tp:rácticrum®te, igual á Ja que rE1presenta la swnwt mayor. Y quizá la sobre pasa: Sa-

Templo de San José y Hospital de Chilapa.

hido es que mientras llllenorei; elementos de
vida tiene Ull pueblo, IIIIBJJOI' a; el valor de 108
que posee, y por consiguiente mayor el valor
de la aidquisici6n, del fomento, d el encarrilamiento, de los negocios ;y de los capitales.

Torre de San Francisco.

Los pequeños poblados ide la zona en que
mayores &lt;lesastres produderon los iterremot&lt;le:
deben ser a.ctlll!llmente loo más awba:dos iJOr la
miseria y la desgracia,.

El Obispado.

-~

HAZ O .E FLORES.
Suzón, rantan las aves; despierta, ya su broche
abre la aurora, fosa ·de ensueño y poesía;
oomo un inmenso párpado de tiniebla., la No che
se aleja, y resplandece la pupila del día.
Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos
por la luz, bajo el areo sombrío de tus ceja.e:;
hay hin:n:nos en los bosques, gorjeos en los nidos,
y en torno de las flores revuelan las abejas.
Despierta, hoy es tu día; mi débil homenaje
te traigo, y es por eso que á. tu ventana llamo;
son flores que ,en el grato misterio del follaje
busqué ipa.ra dejrurt.e IIIris besos en un ramo.
Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba.
¿Por qué viv~ tan poco l as rosas de tus huertos?
Suzón, ¿es cierto?, dicen que es tu pecho una tumba
que guarda los despojos de tus amores muertos.
Recibe este haz de flores, que tlUave aroma exihala:
son jazmines tan blancos como tu blanca sien;
son pélldos mioeotis, y r0$lt$ &lt;le Bengala,
-,

. ... .

DE CARLOS ORTIZ•

y lirios, albos príncl.pes de lírico Rubén.
Y jUJ1to á una azuoena, virgen de los vergeles
una gracil gardenia se estremree confusa;
'
y ,en medio de estas flores revientan los claveles
como los rojoo versos de una sangrienta musa.'
Rallé en lo IIIlás oowllto · d~ las selvas secretas
bajo la fresca sombra de un sauce, este muguet, '
y flota en el perfume que esparcen las violetas
oo ensueño de Guido y el alJma de Mus.9et.
La Aurora entre harmonías derrama sus fulgol'ES·
el lúgubre palacio de sombras se derrumbe.•
'
despierta, hoy es tu día; Suzón, toma estai: flores
ponlas sobre tu peicho oomo sobre una tumba.
'

·'Nuestros subsc:iptores recibirán con éste núJ11ero la primer
no:vela. de la serie de «Rocambole,» titulada: «La Herencia
~stenosa.» De esta manera co:m~n~amoEJ ~ eumplir el ofreciJV1ept9 que les hemos hecho,
·

Sub~crlpci6a meaaua/ /orblea, t 11 ~5u
I dem , /dem. ea /a capital, " ....

BRISA DE CARIDAD.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO ·

DOl!ll!irngo 16 de Febrero de 1902.

LL MUNDO ILUSTRADO

LOS TERREMOTOS EN CHILAPA
Unia de Jas poblaciones que s1llfri.er001 más con
los últimos teromotoo . habidos en el Estado de
Guel.'ll'ero, fué Chi,lapa, impoo-tain!t.e ciudad. de
la Entidad Swreñ.a, que tiene mayor e.x:tensi&lt;&gt;;n
que Chilpamcingo, y cuenta con 1liD. comermo
rmís rumplio.
Las destruociooES en Ohilaipa. dan á la suma de ,las pérofud,as, ll:Il. CODJtirnge!llt,e llllíll,y
grande. Muoh.ais fuero~ las fincas qllil no su~
frieron las consecuenoras del terremoto, ¡pero
están en ma¡yor número las que quedaron destruidm; ó curuntlo menos inha1bitaibles.
Las 'filusltradone!S •que aoompa:ñaai á estas
Hneas, q&gt;onen de marui.fi0,,'io la importancia de
los desastres.
Por íortUJ1a las swbscrilpcioo.es, las fiesbas
&lt;le ibooefiooncia y las aiyudas pa~bi.oulares, ~táin arrojando -á diario en la OOJa de la candad S111Ill.'a6 considtTaibles, y hlllJ que tener es•peraawa. en lo rposible que será prestar una

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 8.

MÉXICO, FEBRERO 23 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOI.A.

Dlrecton LIC. RAl"AU Rn'r&amp; &amp;PINDOLA.

ª~ª jm¡port.ainte.

ifuohas otras pOlblaciones han S'lllfrido taa:i-

to como Ohil!pancin:go y ChiQa,pa; pero naturailimente en relación oon los elementos, vailor
'
.
de la prqpiooad,
OOSW de construoc10MS
y
precio de mueblajes.
Pero esa relrutividaid naida si,grrrifioa, to'da vez
que '8/U.Il :represenitando u,rua SUID1a corla, rernlita, tp:rácticrum®te, igual á Ja que rE1presenta la swnwt mayor. Y quizá la sobre pasa: Sa-

Templo de San José y Hospital de Chilapa.

hido es que mientras llllenorei; elementos de
vida tiene Ull pueblo, IIIIBJJOI' a; el valor de 108
que posee, y por consiguiente mayor el valor
de la aidquisici6n, del fomento, d el encarrilamiento, de los negocios ;y de los capitales.

Torre de San Francisco.

Los pequeños poblados ide la zona en que
mayores &lt;lesastres produderon los iterremot&lt;le:
deben ser a.ctlll!llmente loo más awba:dos iJOr la
miseria y la desgracia,.

El Obispado.

-~

HAZ O .E FLORES.
Suzón, rantan las aves; despierta, ya su broche
abre la aurora, fosa ·de ensueño y poesía;
oomo un inmenso párpado de tiniebla., la No che
se aleja, y resplandece la pupila del día.
Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos
por la luz, bajo el areo sombrío de tus ceja.e:;
hay hin:n:nos en los bosques, gorjeos en los nidos,
y en torno de las flores revuelan las abejas.
Despierta, hoy es tu día; mi débil homenaje
te traigo, y es por eso que á. tu ventana llamo;
son flores que ,en el grato misterio del follaje
busqué ipa.ra dejrurt.e IIIris besos en un ramo.
Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba.
¿Por qué viv~ tan poco l as rosas de tus huertos?
Suzón, ¿es cierto?, dicen que es tu pecho una tumba
que guarda los despojos de tus amores muertos.
Recibe este haz de flores, que tlUave aroma exihala:
son jazmines tan blancos como tu blanca sien;
son pélldos mioeotis, y r0$lt$ &lt;le Bengala,
-,

. ... .

DE CARLOS ORTIZ•

y lirios, albos príncl.pes de lírico Rubén.
Y jUJ1to á una azuoena, virgen de los vergeles
una gracil gardenia se estremree confusa;
'
y ,en medio de estas flores revientan los claveles
como los rojoo versos de una sangrienta musa.'
Rallé en lo IIIlás oowllto · d~ las selvas secretas
bajo la fresca sombra de un sauce, este muguet, '
y flota en el perfume que esparcen las violetas
oo ensueño de Guido y el alJma de Mus.9et.
La Aurora entre harmonías derrama sus fulgol'ES·
el lúgubre palacio de sombras se derrumbe.•
'
despierta, hoy es tu día; Suzón, toma estai: flores
ponlas sobre tu peicho oomo sobre una tumba.
'

·'Nuestros subsc:iptores recibirán con éste núJ11ero la primer
no:vela. de la serie de «Rocambole,» titulada: «La Herencia
~stenosa.» De esta manera co:m~n~amoEJ ~ eumplir el ofreciJV1ept9 que les hemos hecho,
·

Sub~crlpci6a meaaua/ /orblea, t 11 ~5u
I dem , /dem. ea /a capital, " ....

BRISA DE CARIDAD.

�Domingo 23 de F.ebrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 ,d e Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

BERTHE LOT.

-·-

}fal&lt;lecía del clima de París, y estábamos
en plena primavera de calendario; los castaños .de la India habían pasado, es cierto, del
ramaje de.snudo y frecuentemente eneapuchonado de encaje blaID.co ,p or la nieve, al brote
verde tierno, al ramillete de h&lt;Yjillas del retoño, y por último, á los elegantes oa.ndelabros
vestidos de gruresas _frondas de esmeralda que
alegraban el alma. Cierto era ,todo ello, y yo,
detrás de ,mi vidriera, en una ~ n a de la
plaza de la Magdalena, haibía observado día á
dí.a esta evolución demasiaido lenta á mi a'Ilhelo. El calor de la chimenea, las d•anzas de
la llruma crepitante sobre los tueros carbonizados no me hacían feliz. Al medri.o día, 'Il.i
aquel caliente hogar podía llrumarse así para nú: los mexicanos llrumamos ihogar á 'llD. foco de vida donde son los combustibles el cariño y el sol.
Y haibfa fuego en IIIli chilillen~ ~ plena
primavera, porque la posdata del mv1erno ~ra
larg,uisó.1ID.a, porque no se iba1 porque su. ultilID.o aliento apagaba al solecillo que &lt;tía:n.idane'Ilte sacaba la rubia oabeza entre sus mantos de nUJbes, y ooagulruba en las puntas d_e las
ramas la somisa de floreal que paJ.p1ta:ba
en las savias haciendo solloror y crujir los árboles.
Entre el fastuoso wrnplo similigriego y yo,
rolía ponerse un estúpido cortinón de bI'll!Illa
y de lluvia; ganas me daban de llevarle U'Il
paraguas al pobre señorón de bronce que. ,de..
cla:maiba un discurso de Club de los Jacobinos
frente á 1mi balcón, y á quien ,rupellidahan
Lavoisier oomo ihll!bieran podido llamar Ro'bespierre ; trun banal y sin sello ,me parecía la
estátua del insigne sabio q&lt;tHl a.oabó c~n la.
"Ea.ad Media de. la Q,uímica descompomendo
los antiguos elementoo iprimordfales de la.
cienci,a. aJejamdrina.
.
.
.
PaTa quitarme la murria nostálgi~, nns
amicros IIIle enviaban, en gu,i~a de oertificado
pr~·averal, 1ID.agní:ficas "gerbes de lila...•:_" que
embalsamaban mi es.tancia, oomo se dice en
veTso viejo; pero ni p-OT esas. ¡ Aquella . llu;
vi.a, ecncajooada entre esoaiparates de cns~
empañados de vaho, entre muros de un gris
más trisre que una poesía de Balart ; ruquellas
calles en que los cocheros rein~m en medio de
1m perpetuo salpicamriento de lodo: aquel lodo gelatinoso que pareoe hecho con UJ:J-a. solución de las zuelas de los zapatos de todo un
pueblo; y a,q;uellos edificios negruscos, (la
Ma1gdalena color &lt;le alcarraza, la Opera como si se hubiese difundido 'l)Or too.a ella la
m-am.cha del grupo de "la Danza'' de Ca~peauxnm; y aquel ci0lo ! ¿ Pero esta esp&lt;m,Ja
1.e agua s.e llama cielo ?
Eso sí; deslícese de impToviso en aq~ella
penumbra :húmeda una ráfag-a de clandad
solaT : que el Re:m.bmndt omnividenite, que
se lleva en torno suyo y quién srube á dónde el
coro danzante de los ,planetas, em"badnrn.e oon
su pincel de luz aristas, oornizas, á~gulos,
volutas, ribetes, rvitrales, orl-as 'Y n.ervios de
árboles y ojqs y labios humanos, y. una expl~
sión de movimiento, de deseo y dioha de V'lviT se apodera de París; el suelo se seca,
fnlgul'an los escaparates, huelen los é.rboles,
cantan las flores sus concertantes de aroonas,
brincan todos los muchachos, corren enseñando las pantorrillas ta:dos las mujeres, desbordam de gente las baíllquetas, cierram. los paraguas lc.s apretados imperiales de los wagon.es,
bajan las victorias sus capotas y surgen los
gorros fantásticos 'Y las ci'I.litas abigarradas;
como si ifuera una i-nmensa pompa de cristal
límpido que el sol hubiese soplado en su siringa de oro, el cielo dilatia su domo diáfano
fugaZ1JIJ..ent.€ estriado por el vuelo dt• las primeras golon.driillllS y. . . . vayan ustedes á
-ver eso y llévenme.

..

•••
No recuerdo que día de los comienzos de
i\íayo :m.1é aquel; era u:n ipoco tavde, había vi~to "FedTa'' la noche a.nterior en la Cooned.ia
Francesa á la. Seoond-Weber, y sobre -todo á
la Lerou.x, una. señora bruna que :insufla un
huracán de ipasi.ón en los ,tubos del órgano delicioso tle Raoine, y mi sueño 'ha,bía sido interrumpido por el estado 1lr gico de mi sistema
nervioso y por una endiabla.da too de esa.s que
llaman las S€ñoras y los 1ID.édioos en México
"frutos de la estación," y que son frutoo mUI}'
doloo-osa.mente sazonados. En suma, era. un poco tarde. El camarista, corriendo las ,cortinas,
complicó al sol, un buen gra'Il sol de yema de
1
huevo incandesc~mte, en mi perezoso despertar.
~fou Dieu ! Eran las once; á las dos se abría
le sesión del Instituto, y debía á ,la exquisita
am0ibmdad de M. Gréar&lt;l, el eminente Tector
de la Universidad de París, un :billete privilegia,do. Apenas tuve tielIIlpo de vestirme, almorzar metel'IIIle en 'l1Il fiacre y partir por la
rue Royale, la ,p laza ,de la ,Concordia, flanquear el Jardín de las Tullenas, enfilar por el
Louvre llIIl puente y costeando los malecones,
llegar, dei:;;puffi de un cortés sailu~o á. M. de
VoJtaire que reía con.su ri.sa sarcistooa de bronce penetrar en el vet\k.-to edificio q!ll.e en aquel
m~ento como los cometas de los pirotécnicos de ~i tierra, tenía cuatro ó cinoo colas
y una esbelta cú,pula negrusca y grave, que
UJna hora después iba á semr de tiara á. la
Academia. Franoesa que recibía á un archiduque ,de la ciencia moderna., á M. Bertíhelot.
Cuatro ó cinco colas; en las puertas exteriores u.nias, y u.na sola en el ,patio, jUTuto á ~a.
e,;c.a.lera reserwa.da ipor donde se entraba al ciclo. ( el hemiciclo dicen aquí, :pero como es UD
doble homiciclo, yo digo al nclo, ¿ no os pa,.
rooe bien?) En mi cola, situados en oroen
de llegada por uoos gendarmes de muy buen.as
maneras, verdackTos gendarmes de Aoa.derma,
á mí me tocó el segundo .tra1ID.o &lt;le la escalinata· detrás de mi ondulaba ,l llll.a gran cauda de'señoras IIIlUY bien vestidas, de caballeros rigorosiamente 4llbotona.dos ; mux:mos prO'ÍeS-Ores al!1111los poetas Hamuoourt, Ohantavoi' menores ; h e olviºdado
ne, ¿,quéº sé yo ? Dioses
sus caras y sus nombres. De oWllilldo en cuando un magnífico "equipaje" aparecía en el patio; dhispeaban las rpied:ras, los caballos quedaban tderrepente rígidos, el cocheTo, en.vuelto
en su espesa librea de invierno, al'.l!aoo la fusta en vertical perfecta, el laicaiyo abría prontamente la iportezuela, y una ó dos da.mas ~camente empingorotada.5, toni.a.baJD, no sm
mortificación, su lugaT. Entre tanto, un.a media compañía de ,u n batallón de líne'a, penetró al recinto, aún oerrado para nosotros, para haicer los ihonor~ á ,l as palmas a.cadémfoa.s
y mioo-r del o:r,den.
Las dos ! Abriéron.se las ipuertas; la mvasi6'Il de 1a redonda sala, n.o por ser f:r'a.o!JIJilentari,a, fué menos tumultuosa; los se,.,crmentos
de areo que unen las odho altísimas oolumnas,
~ llena.roo. instaninneamente ; Las trtbunas
bajas y el he1miciclo ·d esignado á los invitados, lo mismo. Me instalé á. mi sabor, y vi y
me pregunté : ¿hay aquí hombres? Claro ·que
sí; estábaID1os yo, los 'llgieres, un oficial y U'IlOS
cuantos soldaidos; uno de estos presidía..
Sí, ,presidía ; al pie de la IIIlesa, en. esos momen,t.os desguarnecida de académicos, lo l)l'O,pio qu€' el hemiciclo destin·ado á estos emin.ert~
t.es funcio.narios de la literatura fran~,
p~,ro rn el p{'lda1ío má.~ alto estaba u ,n sold'8&lt;lo. ;, Qué ha.cía allí ese hambre, qué illada. ese
fusil? Era un homenaje á M. Ber.thelot, l
la Academia? Xo sé, ,pero desentonaba rerriblemente en aquel lugar. ¿ O rtpresentarí,a á
la Patria? Pues sí, para los franceses, un soldaido es la representación de la Patria ....

{*) Del libro EN I,A °EUROPA I,ATfNA que pró1dmamente-public11n\ l11 CRSII Ar11luce 811 México "f Barcelona.

que h81C0n pensar en los dibujos de Gavarni;
rechonchón, bonaohón, gastronómioo ! Daban
ganas de faltarle al re.speto, pero no á la sim-

tJ'n reouerdo académico. (*)
Para nú también, á veces. . . Bien está; pero
deberían ha:ber escogido illil tiipo hermoso para aquel lugar, un Aquiles 6 un estudiante de
St. Cir, un efebo ...
Atderrms de estos hombres había otros, pro•ba.blemente, yo no los vi; yo no -veía más que
p1umias, flores, sombreros y aibrigos de pieleit
más 6 menos boreales, y entre la nutria y el
fieltro, anteojos de teatro ú ojos sin na.da delante, y esos ojos no ha.bla.ba.n de filosofía, ni
de ciencia, ni de liteTatur.a, sino de 1IDalicia,
curiosidad y alboroto ; es.a es la filowfía. y la
ciencia de los ojo.s de las francesas.
La. invasión contin'Wllba; una. señorona. que
esta.iba. á ~ Jado, redactora de 11I1a gran
revista según la llamaba el mancebo quincuagenario que }a acompañaba, decía los no.mbrea
de las damas que entraJban; la faiIDilia del sabio, la, de M. Bertrand, curo elogio debía hacer
el sa:bio, l-as daimas mstocráticas enemigas
del saibio y ,pa trorras de las conierencias de
M:. Brunetiere, un crítico superior convertido
al catolicismo recient.emrnte, y que me pare-Oe que tiene el secreto designio de ser Papa, y
que tiene al saibio por un M. Homais sa.hio.
Estas &lt;liruma:s, 1-a. marquesa &lt;le Portalés, la
pr.i'Iloesa de León, la &lt;lrn.quesa de Aremberg,
la vizoondesa de Castellane ( nacida J ay
Gould) y otras cien que no ,recuerdo, iban con
el caritativo objeto de preseru::ia.i- la. felpa soberana que Julio Lemaitre, uno de los jefes
del "na,ciooolisrno," iba á propinar al sabio
hereje y de 1p aso al gobierno, de que ÍOrill&amp;ban parte loo amigos íntimos del sabio. Pro..
metía ser ,delioiooo el •vapuleo, ¿'IlO está convenido que Lemaitre es el hombre de ,más ta.lento q,ue M!Y en Fra;ncia?
Y seguía la inrvasión. Lleno todo el centro,
se pusieron tablas sobre la escalinata para que
se sentaram. las dalmas; era U'Il oleaje inmenso
de plumas que cornvel'tia iá la saJa en el almohadón del cuchicheo y dd "flirt." Y más
y :más "toilettes ;" ¿ de invierno? ¿de pri.ma'VCra? ¿ Era el fin de Abril ? ¿,pero el fin del
invierno ? No sé ; ,-todo era. claro, ibrillante,
espléndido, ipero no mucho; la tcm.alida.d general erra sumve, esquisita, de gran gusto, de
buen gusto ... 01111ndo apareció la Academia
por la,s puertas del fondo, la mesa. y su. soldado desapartieían entre la seda. y los tocados,
er,a aquello una. oesta inmensa de flores viV'as . • • • y muertas.

•••
Cortooo el andho rostro opimo por el pompón del militar que allí hacía de centinela
de visia. de la ciencia, de la belleza y &lt;lel desorden ( de Ulll ama•ble desorden femenil) Julio iLa.maitte se instaló en La presidencia :
es amplio, tS un hombre airnplio, de cuerpo,
de fioononúa, de mirada, de voz; entre el ma.rco iplare·a:do de los c.ahellos 'Y la barba, 1-a. t,ez
rosada, 8l!Danmn.ada como la de u.na nor.manda, los ojos bus.ca.dores, irónicos y risueños,
detní.s de los cnistales del binoclo, pómulo..
fuerles y boca de labios delgados, pero sen&amp;uales, sin ffillbargo, y rojos, tal me a,pareci6
enltre unia pirá.m.ide de• mujeres el Brahma
de la. trimidad que completaban., á la derecha,
mi a;quis-ito 8l!Digo Claretie ( que es el :francés
en quien el talento de AltaimirllilllO dejó impresión JDM honda) ,y M. Gaston Boi&amp;i.er, el
•agradaibilísimo erudito y maestro en arqueo]ogíia psfoológioa._ (1~ usredes fl"eCOIIlStrmctor
de almas de antíquñsilmos muertos) cuyo
-nOOI11bre es familiar y silm'pático é. cuantos estudiamos !historia romana, á l:a faquierda.
¡ Qué e.ara tan genuinaanente frrunoesa y epi&amp;úOpal la de Boissi&lt;;T; IIl1á.s ,bien. cural, de cura
de aJdea, ílorjda, ,r ozagante, al"\mada de una
semipitema sonrisa, su.brrayada por nmas patillas de senaclor del tiempo de Luis Felipe,

-¡¡atía..
Antes que los president.es de la Asamblea
que vestían sus grandes casacones verdes ornados de ipalmas, haibían 0D.trado por entre las
faldas, y á trJvés &lt;le los ugier~, á la derecha
los Académicos, á la izquierda las comisiones
del resto del Instituto, sobre todo de la Academia de ciencias, ,de que ~L Berfuelot es secretmio perpétuo. Por el lado de la Academia el primero que saltó ó asaltó, fué Hercdia,' vigoroso, grandes ojos cubanos, barba gris
de conquistador. Luego los demás; era fácil
reconoceT á algunos, tanto así nos son fam,i lia006 sus retratoo. Bumeticre, el 0neunigo personal en el itTreuo filosófico de Bcrbhelot y ique se
ha metido á católico recientemente por pesimi,-mo, porque cne que en la maldad fundamental &lt;le la e;;pecie humana, maldad t an
profunda que sólo el sacrificio de todo un
Di-OS puede redimir, y eso á medias, ó á tercias, mi/&gt;ntras •que Berthe~ot &lt;&gt;ree en la bondad
nativa del hombre redimido de la miseria por
la ciencia ( como suele suceder en estos cai;os,
ninuuno &lt;le los dos tiene razón) Coppée, fcme;il, e-,:pecie de mujer elegante que fué bonita 'Y que aún es -coqueta; afuo-ra la insigne
coquetería de €Ste partidario es la conversión y
la polític,a militante, es el clarín &lt;le órdene~
del geneTal Julio La,maitre, cuyo ministro de
la guerra es )1:. Roohefort ; Diablo de p:ran
país a,mable en ,que ,:e ven esta¡: cosas profundamente &lt;livertidas ! Sardou, v-iejecito chis•
¡x;-ante, especie de brujo, ó Famsto imberbe de
70 años; Paul Bourget, 1111 elegante pensador
ó pensativo que par.ece ver á Renan on.ientras
contempla á BeJ1bhdot; Anatole France
abajo un -poco "poseur," viéndolo todo coml)
quien no quiere ser sorprendido en pleuo trabajo de obse1wación, s,ubrrayado el bigote por
la sonrisa del profesoT Bergeret y á quien le &amp;
manifiestameD1te "ca m'e:stgal" el ora.dor
Lema.itre, su enemigo politioo; porque Fr8Jlce
qu¡;, al contrario &lt;le Brumetiere, se ha hecho
anti-católico ferviente por pesimismo tarrnbién ha ido á iparar al .:ocialismo militante
porq~e ha· crefdo que el rojo de la floT de lis
de la divina Florencia e, el de la lba:ndera retórica y teatral &lt;le M. Jaurés-¡ A.lb.! E-pi.curo,
Epicuro tápate los ojos !-Eu el lado opuesto
cerca d; la puerta, alto. pálido elliÍel'IIDÍZo. interesmi.temente tocado de una cabellera a:bunal oobo de tres cuartos de hora el ilustre quídante y romántica y ornado •d e ,prO'ÍU'Il.dos ojos
mrioo, con la biografía critica del matemático
obscuros y traviatesoos, Rooband. . . ¿Y lo.:;
Bertrand, su antecesor en el sillón académico.
delllBS ? N o los recuero.o ,bien, se IIIle i.mipreci-¡ Bendito \Sea Dios, &lt;lli.jo la gente de labios
881D (¡lb.orror va á darle á la Academia este
para dentro, casi para fuera. ! Querido grande
irreverente verbo) se me improoisan en la
h om:bre, ¿ por qué no tu.va usted mejor voz?
1emoria.
No me illaibía obligaido á r€fone contra mi volu:nitad y oon ooroje, de las críticas irreverenDe un sillón de la segunoo grada, frente á
tes del amrigo de 1a eleg.ante y añosa bachi·
un atril, se levantó 'llil señor, alto, moreno.
llera que tenía á mi la&lt;lo ...
un poco encol'bado, fuerte big;ote militar bajo
la gran nariz, se. caló las gafas y coonenro un
Lo conozco á usted desde hace mucltos años
discnn;o con voz apagada, nadie oía, yo no oía
mi respetado señor; ·ahora llena usted el m'llD~
á pesar de mis gra:ndísiimos deseos, y estaba
do científico con su nombre, péTO cuando yo
á tleis ú ocho metros de él : en estos casos hay;
surpe de usted, cuando supimos de usted 1-0!,l
dos victimas, el oradoT 'Y el público. Ese lJI18Juhombres de mi generación, ¡oh! sí, ya era usdihJe lector á quien la ¡rran casaca ipalm~a
ted un gran sabio (ihaoo 32 ó 35 añoo) Decían
Pllrecía pesax, era M. BertJhelot; sus hiJos,
que iba.cía usted en su laboratorio lo que ha.ce
hombres ya oonsideTables en el mundo de la
la naimreleza, "sintetizaT," al revés de lo que
ciencia, estaban allí de"baijo de él, visiblemente
había hecho la química desde los tiempos de
emocion ados.
J,ruvoiStier, IQ'lle eTa "analizar," dividir y r¡,,p.iviMientras la gente -por respeto al sabio ~
dfr, como él decía, y agregaban que si no hablaba en voz "baija, y }a señorona ique y~ tenfa
cía ,u sted celdillas orgánicas si creaba usted lo
al la.do dalba quejas demasiado expresivas á
-que oo ellas había. Y podía entreverse el día
un íntimo suyo, porque no ib.aibfa._ido á verla,
en que U'Ila celula y un tejido de celula.s sayo contemplaba á uno de los pa,drmos de! 7:-u~liere del fondo de las retortas de ust.ed, y de
vo académioo, á M. ,de Freycinet, ¡qué -v1eJec1allí. &lt;le allí lá la creación del "Homuncut.o más fla,co ! León XIII no es ta,n fla,co colu.s''. . . PaTa nosotros eso rtenía que suceder
mo él; Pablo iMaced.o á su la:do, presentaría
infaliblemente; para usted también, estoy seel mismo contraste que yo al lado de Maced-0.
!rul"O que eso ve usood en el 'J)orveni.r.-Pero
i Y ta•n pálido y ron tanto es,píritu reconcen~o era como sabio, como más lo admirába1ID.oe
tra.do en los ojos! 1\-f. BerthPil_ot e,&lt;; 11no ele los
á usted los lectores asiduoo de ''la. Revue do
qlle ihan aralba,do con la añeJa ontología del
deux mondes" qu€ era donde usted vulgairiza"'!Wismo. lo que iba.y de !ÍU~r7.a vital en los
ba su ciencia, era como filósofo ; usted era paOJOS de M. de Freycmet es, sn: :m,.bargo, for•
ra nosotros el hombre de la carta á Renam:
mi,lab1e. ';,,
•
¡ oh ! 1-a de Ren,a'Tl era una :ma1'8JVÍJla de arte.
Fati,g;wo.:,~€l\Tmes de haber~ sentaid? doo
y su fe en ]a ciencia se cOODJplica.ba de una proveces en el tra-nscurso del discurso ( !) di6 fin
digiQSa poesía de únagin~ión y de ensueño;

•••

la conttStación de usted era un. credo cien.tí,
fico '.q_'lle no tenía una sola ,p alabra que no tuviese .por médula un !hecho coonprobado, y hacía usted ¡oh! maestro veneTado, su " de na.turerum," en forma piTamidal, y decí,a. usted
'hasta este grado se ha llegado" y no se 'VeÍ8
el vértice, pero sí reoonocía 'Usted que 'II1áa
aHá del vértice podía el hombre vislumbTan
el esplendor del ideal supremo. Y sin disfrazarlo con sinónimos, en ese esplendor Jeía usted la cifra suiprema "Dios." Y la ciencia tomaba entonoo, en los fa•bios -de usted la sublime gr8ivedad de u.na revelación y la emoción
religiosa, la que asoma nuesfu-a. alana á. los
boTdes del rubis.mo infinito se apoderaba de nosotroo y nos crispaba de anhelo, de supremo
·a.nhelo . . .
¡Oh! Maestro, yo no ,p ermitiré á .Tulio Lemaitre, que os oye risueño y paciente, que 0€
falte al respero, soy capaz de tirarle á loe
an~j°':S á esta baohille:ra pandorga que tengo a Jill lado y ...

;ª

•••

La. voz de Lem.áitre resonó clara vibran.te
e89Uisitamente ,modula.da, y un 'estremecí~
nuento de pl,a cer corrió por el a.uditorio · era
la caricia física dd talento, si puedo e:x,pr~me así, y puedo ¿ no es cierto?
La ex-rosa que tenía junto á IJIIÍ, y las duquesa.&lt;\ y las marquesas, todo el público habit~al de las_ coDiferencias católicas de Brunenere, tendió la orej~, el hereje, el jacobino
llLBe:rthelot, iba á oír de aquel camta.-claro el
regaño más espiritual que se haya. difundido
(l-n ?nda.s armoniosa!&lt; bajo la cúpula del
J_,;~titut.o . .. y ef~ivamente, la. pri.meTa aluc1on al papel •p ohtico del saibio partió oomo

�"

••

.,

Domingo 23 de Febrero de 1902.
una flecha de oro y ra;yó de l'llZ la vero.e casaca del académico.
Luego se verificó ese "cresoondo" del silencio que es un "diminuendo." Lemaiitre com.enzwba el elogio del sabio, &lt;lespués del elogio vino la ovación, el triunfo, el apot,eosis;
nunca panegírioo de santo fué más caba,l, razonado y justo, la Asaanblea lo sentía;
y las miradas que ihacía UJ11 momento se di1,igí,alll distraídas U111as y hostiles otras,
al ministro ra.dicalista, se volvíam ahora con
curiosidad simpática y á compás de los períodos rotrnndoo ry elocuent.es del disourso, al ancianv venerable que lo escuoh,aba densamente
pálido; y la curiosidad se convertía en a,d,miraeión, "I" la admiración en emoción intensa.
Cuando.Lemáitre haibló del ,hombre, de la ro,
hu5ta y ibuen,a y útil familia :francesa que había foNna&lt;lo, riléi cabezas de los :hijos se indinaron. y todias las gentes sip;nieron el movi111i("I}fo, é inclináronse también. Un momento
rleRpué-~ ,.e levantaban, ~c &lt;."riuían. El omclor
ill'Cía cómo aquel trabaja·clor g-enial. j-amás había utilizaido .;us invenciones en su provooho,
eomo halbían producido millones para otros, Y
ni un ~blo íranoo para él, con qué noble de:&gt;prrn&lt;limiento había c&gt;.eclido todo á su patria Y
ú la -hmmami&lt;la,rl, todo cl mll'n,clo iba. á poner~&lt;' ele pi~, ~e nibujó el movimiento, se adivinó
&lt;&gt;l homenaje á aquel grrun magnate de derecho
diYino &lt;le la ari~tocraC'Í'il int.electual. á a11uel
l'mperador en el mundo moral.
'Pero. &lt;'lHlJl&lt;lo la e;-t,upe.fa.cei,ón de mi vecina,
&lt;1ue había dejado de -0hacotear ...,, g~"llear, Y
rle la señora oonde$8 de P .. y de la iprrncesa de
L ., ry del yemo de J ay Got'.ld tocó en 1~ _id'i.oPia fué ouan.do Lernáltre hizo su 1profes1on &lt;le
· edul'
.J_.:i ce·J61Ilefil1;- -"
fé ' religiosa: duda, mcr
· 1=,
c,hisme" filosófico! Todo ello dicho en un estilo a,dmira;ble; claro y delicioso como un_ len,
to arroyo, hijo de impoluta nieve, rorr1ernclo
entre rocas de mannol ; -mlás cielo reflejado.
más. profurndidad para acobar la tra'l1Sparencia
&lt;&gt;on el misterio, :más poesía. en !;luna, y el recuerdo del veribo maravilloso de Renan ha,bría,
"ido ,palpi1Ja.n.te. ¿.A.n.atole Fmnce, sonreía ne¡rligen.te:mente bajo su bi1gote rmientras el or~dor desconoertaba a.sí á s,us nruevoo y aristocratioos t&gt;at ronos?
Lo ·ignoro, pero las conquistas que loo co~servadores están •haciendo en el campo enemigo son curi.osísimas.. ¡ Bourget, Lemáitre,
B runetiere ! Este último es el que m á
da:rles aniás guerra, porque se ib.a dedarado
m4s francamente católieo, po-rque es rrnlis erudito que los otros, y se le ha metido en la oabez,a reconciliar el catolicismo con las ideas
modernas y hacerl o evolucionista. Muy bien.
mas ent.o~ces dejará la religión cristiana de
ser lo q,ue es; el día, que Dios no esté peripétuamente ¡presente en su obra para hacer y
desharer, la noción de la Providencia se de:;vanecerá, el cristia.nismo no es ,un monotei &amp;mo, es .un providencialismo antes que todo.
Mientras tendía yo á la div.aigación, la evocación que hacía, Lemáitre de Renarn, el gr111r
amigo de Bertfuelot, le ser:via paira cerrar su
bellísimo discurso solemne, no ipor lo •académico del estilo (eÍ orador es lo menos académico que puede ha,ber en su estilo) sino por
la magnitud de los títulos á, la gratitud humana del saibio, y por la profunda emoción q,ue
la pintura de sus virlooes provocaba, el recuerdo de Renlllil, decía.mos, le traía á los labios las dos divinas pala.bras que escogió por
divisa Berthelot desde joven, y á la que conforma 6U l ~ ry gloriosa vida.-Patria y verdad.-

• ••
Se disolvió la reunión en grupos íntimos.
y éstos fueron desocupando el salón. Cada
u.no de nosotroo llevaba de seguro un,a grarn
ma&lt;leja de pensamientos é impresiones dentro del cerebro; yo, por aquel &lt;lrepúsoulo insola.do á lo largo del Sen.a, me fuí devianaooo
lenta.mente la mía.

SANTIAGO REBULL.
El 12 ,del oorrit.nte de.ió de existúr en la
Oap1'tall., el notable ipin~r Don .Santigo R~
bull, catedrático mu,y antiguo de la Academia
de San Carlos, y artista celebrado por su fecundidad. y Wento.
Don Sat1tiago na'Ció en ) l éxico por los años

Domingo 23 de Febrero de 1902.

tl:L ,JtfUNDO !LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=============================sido elogiada no sólo en el país, ~ino en el ex.
tranjero. Del año de 1861 iá esta parte, fué el
maestro de los escultores, gra'lmdora; y dibu.
jantes, y últimamente des-empeñruba. las elaEes de di,bujo en la F.l!'oue-la
las Vi7,caínas.

ne

•••
Cua'Il&lt;lo por orden clel Sr. ,Subsecretario d
Im,trucción Pública S€.' celebraron juntas de
profesares de dibujo, para introducir alguna,
re.formas en la en~eñan,za de este ramo en 1

.

... •. ."~.-..

..::·:-:;~: ·~:-&gt;.: . ·.-.}

. . &gt;:-....;-

......

-o

,

. ~--

Mascarilla del pintor Rebull.

de 1826 á 1828, y desd.€ joven mo,;tró un.i.
a,plicaoión decidida á la pirntura. E ntró como
alumno á la Aca,demia, donde rooiibió lección
y en.señanz..a del célebre maestro Don Pelegrin Clavé, y ,poco después, con el carácter
ele pcru;iona&lt;lo •por el Gobi.erno, pasó á Roma á
perfeccionar sus estUJdios. Allí conoció al eminente pintor catalán Forton'.}7, ry :al maestro
Pina, actuial profesor &lt;le pintura €'D la Academia, oon quienes lo ligaron lazos de franca y
silnoera amistad, y ,p asados algunos años, volvió á redicarse en 1Iéxico.
En 18lil, 'á la entnada de Don Benito J uárez á la Oa·pi.tal, Rooull fué nombra.do par
Don Ignacio Ramírez, :Ministro de fostrucción l 'ública €'D aquella época, Director de lia,
Aoaderrui.'a, en reoornpenea de sus vastos conocimientos. D os años depués, ouando los
franceses oucparon la Capital, renunció el
cllll'go, dedicándose á trelbajos y cl'aseS pa.rtioulares.
Estableci&lt;lo el gobierno lIJll!)erial, el Sr . Rebull fué designado para desempeñar el p uesto del pintor de cámar,a d€ Maximili0iD.o. Hizo d.uranre el tiempo en ·qrue sinvió la pl,am referida, multitu,d de cuadros notables, entre
los que figura un retrato dd Emperador,
que se conseI1V'a en MiramaT, y que fué reproducido en grabaido y elogia.do con entusiasmo en Euiropa.
'Más taTde, el Sr. REJbull volvió á servir en
l.a Academia, donde figuran, entre otras obras
suyas de mérito indiscutible, ll!Il 'C118'dro titulru:lo "El rocrificio de Abr.aham," y un Cristo. ~tos dos trabajos del pi,ntor ,m exicano,
confirman su farma de acabado dibuj•a'Ilte y
colorista de prirmer orden. La~ líneas están
tr-a7Atdas con verdadera maestría, ,y la OOIDJPOsieión es magnífica.
Como obras suyas, talmbién muy notables,
prueden citarse "Cain y &amp;bel," tela que se con;;erva en San Carlos. v la '')fuerte de María," pintura •qrue poo~ el Sr. Lic. Alfreclo
Chavero. Esta últi,ma, en opi'llión de loo conQcedores, es una obra de 195 más aca:bado que .,e
cono·ce.
El Sr. Rebu11 .sirvió ,á la Áoademia cuarenta y un años, en la clase de dibujo de d€SD.udo. ~n sus vas~ conocimientos, con la perfecc1 on de su estilo y con su a:fán en pró del
arte1 f OTIPó en est.e ramo ima. escuel:a. que ha

e,;ta,blecirrniontoo oficiales, el Sr. Rebull, por
a.clMilllJCión, fué elocto P residente de las refe.
r,iclas junt.M. .A e.u muerte, y oomo un premio
ú &lt;f;US servicios, el gobierno dispuso que sua
funerales fueran por &lt;lnenta del Erario.

ÉGLOGA.
Las •tres oorría[l por el val,le aJIDeno
dam.do música al valle;
lleno ·de flores el intacto seno
y Ull:idas, con lia.s maiD.OS, por el taille.
H aiblé con la ,primera y, noblemente,
oon -gesto oobe-rano,
me pidió de la fruta iq¡ue pendiente
aJianentia en sus ramas el ma:nza:no.
)íoví la ,plam.rba., COIIl el alma herida
&lt;le u:n. an:n•c11D.te despecho,
le hice don de la ifruta apetecida
y dejé su deseo satisfecho.
Ha:blé con ,l,a segunda ,,, dulcemenire,
con ojos t.ein.ta.d.ores,
me demandó, ,para ceñir su trente,
un.a ooron.a de encen.di,das f.lores.
Bajé los ojos, oon el alirna herida
de un a.mante 'de,,-ipecho,
le c.-oroné fa frenfo aipetecida
y dejé su deseo .sa,tisfuaho.
Hablé con la tercera ry, sa:utameute,
oon la tez ,sonrosada,
movió los ojo.&lt;\ ainwrosamente
y v:o1vió e-1 rostro sin ped~l'me na.da.

Y yo •lla ví mirarm€, y contunbad.i
el alma por un loco devaneo,
aún me estoy r~alan.do en su mirada
sin dej11,r ~tisfooho su .deseo.
E ,, NIAROUlflA,,

Sr/ta,, E.lena Oo1■cuera,,

IMPRESIONES DRAMÁTICAS.
"EL DESDEN CON EL DESDEN.''
ApaTeCió un fraile en la escena del Renacimiento. Tras una misteriosa vida de av6n,tura.s, que en vano han tratado de enib.ebr.ar erudit_os curiosos, Agustín Moreto y Cabañas, si~endo la m:1:1-ella de loo gran&lt;les genios de stt
tiempo, se hizo sacerdore. Quién sa!be cuáles
ocuJtas desdidhas ó qué mudos remordirrnientoo lo obligaron á poner w su testamento la
~traña cláusula de qllle su cadáver tb.aibía de
rn:h~arse en un sepulcro i,o,nominioso en el
pradillo d~ los ajusticiados ~ Toledo. De alú
~na lill!Ulb1tud de suposiciones, de caiprichos
Juegos de i.rnaginación, de eutiles hipótesis
acerca de la existencia, un trunto :tru.b.am.~
Y rara &lt;le seguro, ~e este in.mortal y faJII1()6()
autor de la comedia más acabada y li,mpia
del siglo XVII.
iMoreto no es un original, es, más bien, un
arreglador del teatro de su época; sólo "1Ue
!&lt;On tales su t~lento iy su gracia para este géner~ de traibaJo, pone tmto de su pro¡pio penS81ID.lento en esos arreglos, derrruma tal en.cant,o y •~ oomica'' iingénita en los sueltos y

-WO "ºl o~ 11!1 uoo "e;)()'.J.~J 'sofur~rp SO[&gt;JilJJ
dros escénicos, mueve oon tan lig,ero desenfado los rufectos Íhll!ID.anos, que dos ó tres obras
&amp;uyas son un modelo ,de perfección drrumática :'1-º s~rado Lodavía. Sus imitaciones son
oas1 creac1on€.S. Todo lo renueva '.Y lo purifica.

El More-to serio, el grave, el de loi; dramas
ca:oallerescoo y dolorosos el creador del "Valiente justiciero,". ~ 'á menos altur-a que
el am.tor de comedias mtencionadas y brillan.tes, .~ri~ -con :iJiloorn,parable sal ática. é in~nc10n p1~te, a.laida y dulce á la vez, intención de _abeJa eneolerizada por el sol. H¡ey
mucha vida y mucho :movilIIliento en esas caricaturas sociales, en esas sátiras e.nrvu.eltas en
donosur~s, en esos epígramas coloridos que
van Y Vlent'\D. por la fragil y cristalina uraidU!llllbr€ de las sutilezas.
. Lo~ ~~ene la a:v,as,alla&lt;lora sencillez del ge..
mo; vivw dentro de su época; TiTSO, l,a, inmor~l alegría de su raza, rió ron la risa de
s~ _trem~; ,Calderón, el 6€:vero juicio del catóhoo y la austera y oal,ouladora jovialidad
clel :filósofo, ~ ó con su siglo.
n'foreto tomó todos estos materiales los
de.sen.volvió en un mecanismo regula:r
preciso, salvó los escollos, limó las asperez.as, y

y

leva~tó con agenos materia.les, delicados y
groc1osos palacios dram.áticos.
U~ comec1ia de Mord,o, la que acaiba.imos
de o.1r, es .la joya más rutikm,t e de esta rumenia
O?,~ del. teatro clásico español. T iene pas1JOn, mgen1~, yerd,ad, entusiastas ,p inturas del
amor, gallardía burlesca, ainá.lisis perspicaz
del eorarz6n ,humano y gran,de,ca, poética. E,;tá
e_n ella &lt;le cuerpo entero. Es W1a obra magnífica. Y _perdurable que rivaliza, e:n belleza oon
cuahqU1era, de las de más eleva.do mérito de
sus contemiporáneos.
'
De este prin:oore&amp;&gt; j,u.guet.e de oro y dü!mantes, de este ramillete de discreteos y galanur.as, la Oo.m.pañía del Renat'imimto iba hecho un .!laman.te trinnufo.
_María Guerrero, Ullla deliciosa princa;a
Drana, una fun.a Y encantadora desdeñosa dijo
con suma elegancia, ooono el1a suele f-n, esta$
obras, e~ 9-'Ue tam.to se necesita la -delicadeza
~ 1~ ~•1oc1ón, los flerilbles 'J &lt;ron.060S %TSOS
-0el msigne Moreto. La Guerreo detalla estos
pa:peles ~e ~-ama de las viejas oomedias, con
~xtraordinarro talento, .lo cual da excelente
idea de su cultura y de su estudio .. ..

•••

�Do.mingo 23 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

"LA DE SAN QUINTIN."

EL LAUREL ROSA.,

¡oh, qué explosión de calma
tan súbita y clemente!
¡ Cómo brilla esa luz alegremente
y qué illlJJl.€.nso descanso para el alma !

Llenó el verjel .A.polo de armonía,
y, recostado en s~lo floreciente,
á la imargen dUl'!Illlóse de un.a .fuerute
que entre lirios y céspedes corría.
Salt1 entonces callada, ,de 1a umbría,
desen.TOScando el cuerpo, una serpiente
y ib.unde su corvo, emponzoña.do diente
en el pecho del Dios de la ipoes.ía.
Las aves que ipobla,brun la espesu¡ra,
á la queja de .&amp;polo dolorosa
respondieron con gritos de pavura.
Y elJ1 la tierra, que lllilgió la generusa
sam.gre de la traidora mordedlll'a,
vió la primera luz el lruurel rosa.

Pérez Galdós tuvo un día el caipricho de
·'oír'' los a_plausos, y hé aquí cómo ry ipar qué
este hambre genial escribió para el teatro.
El ipúblico, por supu~sto, no hubo de escatimarle las ovaoio.nes, ICJUe un literato de ta.n
fuertes vuelos logra siempre do.minar á. _la
"llu1titu.d y obligarla á sentir donde q1Uera. que con la •pluma. translade al papel las :iJnpréSÍones de la vida.
·
.
Mas en verdad que, como dice un escntor
nuestro, Pérez Galdós si bien lleva al teatro lo
que no puede dtjar en casa nunca, el tal('¡Thf?
analítico, la m.i1J1uciosa observación, las c ~ nia.ntes extraor&lt;l.iru.trias cualidade-,s de exuruo
novel~ta, está en €:l. teatro como en t:i.e,rra extraña, sin poder hablar pulcra y suelta.mente
el i&lt;lioma de sus habitan¼s, y con la torpeza
de quim al dedillo no se sabe los usos y cos,tumbres de la ciudad qu,e visita.
.
El excelso novt&gt;,lador hiispano, es '11Il.a gloria
del Arte. Su consagración está hooha ya,; sus
libros ha.o. sido un perpetuo deleitR¡ de los contemporáneos, y de su límpida pluma han manado, coano de la vara de ,una hada, las ,más
prodigiosas fantasías.
No hay ninguno oon más fuerza "f maiyor
El-videncia que él para observar la realidad, retenerla y copiarla. con una precisión fotográfica.
Coono todos los grandes ingenios,. Pér~
Galdós suele ser simbolista. Un mwter10so ai~ simbólico flota por en.cima &lt;le todas sus
concepciones. Mira siempre mucho y mu.y
ihondo, y su mirada penetra ipor los lugares
mru3 escondidos del espíritu b.u.manio.

El camino aún es largo
y la luz aun incierta resplandece;
pero se ensanciha el ánimo y parece
que la sombra sacude su letargo.
La distancia decrece,
y aunque la cuasta dru.ra y empinada
está 1'0.$baladiza por la ihela:da,

Jl{anue/ l(eina.

,

•••
"La de San Quintín" es un modelo de alta
comedia.
Gent.EI de baja alcurnia enrri.quecida, explota
á gente aristocrática que viene á menos. Y un
hijo bastardo, un ,obre ser que ~,stá en los
peldaños últiimos de lia escala s_oej.a 1, alza la
mira.da hasta una de aquellas nobles ique, pooo á poco, va sintiéndooo poseída de Uila swprerna simpatía por el huérla.no del a:nu,ndo y el
desheredado de la m.iseriia. Del simbólico conflicto brota ry resulta~ amor. La aristocracia

y que el calor defiende,
cl frío un frío corta.dor que hiende
la res~ante crústula del roble
reseco ya pero en la CUIIIlbre inmoble.
y en
que se extiende,
poi: la callada bóveda del cielo
un cristalÍ!llo ry acerado velo,
y vibra sobre aquéllas
soleda,des que inunda
ténue y azul diafano.dad prod:imda
el divino t.emblor de las estrellas;
parece que del fondo
del silencio y la sombra
.
.
re eleva ha.sta las cumbres IIllSterrosas,
donde se ve ,b rillar intensamente
la eterna zarza aridiente,
el o!ITatn clal!D.or del alma de las CQSru!••

tanto

Y pasará la noohe y_ la alborada,

y ya fortalecido el camlilante
emprenderá de nuevo 1~ jornada
,p or llanlll'as y ,montes siempre errante.
:Mas al dejar el cálido rescoldo,
el ool glor.ioso y samto
desde su ardiente excelsitud le envuelive
en su llama innnorta.l, coono en U'Il mamto;
y desde el más ,profuooo
.
abismo de su duelo y su congoJa,
el hombre re SUJblia:na, á Dios ala~a
y exúltase en un caiD.to, COIJil.O arroJa
su onlda el torrente iy el volcán su lava:
"Señor, divmo Jluego,
tú eres Misericor:dia, yo soy mE:go !"

•••
El teatro, con .su convencionalismo, oon su
aparent.e y frágil y fatídica ex.istenoia, le viene ohioo. El 1bronce "iU-cen:dido de su talento
cae en el molde, y lo llenia y ·aca:ba por romperlo.
El conc:i;be y traza 6US planes dramáticos
con una oormp:nw.sión ry poder im~oin.ativos,
notables; pero lo.s desarrolla, oomo novelista
que es, con gran fuerza expansiva que se sale~
por oornpleto en ocasiOIM.S, de la ~trecha proporción que el teaitro re:i:uiere.
Sm embal'lgo, á. pesar de todo cuanto ha dicho .así la crítica menuda, como la seri•a, y reflexiva, á pesar de los esca.;;oo "efectos," de 1a
absoluta carencia de relumbrones y golpes es-cénicos, de esos que ponen frenética á la multitud sugestionada, las coo:nedias de Pérez Galdós son intew,santísimas y conmovedoras, por
lo que tienen ide verda:d, ide smcerida,d, de rec:niita y atractiva henmoslll'a en caracteres, diálogos, ideas y pasiones que son :fidelifilmo
trasunto de la vida que oonooomos. Esos personajes sí ,que no so.n llJULilf'!CJ.UÍes; se les ve palipitar el músculo y buJlir la S!U'.l.t,"Te; son de
carne y hueso; los conocemos; hemos 'Vivido
con ellos; son hombr(:',S; La acción no d:iivertirá ni sacudirá á lia muchedumbre; es lenta Y
le ha de pare~T monótona, el desenlace ipodrá no ser ,tampoco de su agrado, no acaba,
como las oomedias de aJI1taño, en matrimonio
y perdón final ; pE&gt;,ro á los grupos selectos
los arrebata, ¡preocupa á los pensadores, admira á los literatos con inUBitados arrainques
y hace asomar á los 0jos de las mujen&gt;tS alguna&amp; lágrittruis si.ru:ieras.

Domingo 23 de Febrero de 1902.

"De inextinguiible luz et.emo faro,
yo soiy desolaciÓill, tú eres rurI1Jparo."
A Victoriano Salado A:lvarez.

Noche muy negra. U:n paso : la cañada
defendida por ásperos pretiles.
.AJblllj o la. iplruniada;
arr.ioo, envuelto entre la sombra helada
el eno:rone talud de loo ca.n;tila;.
Ni follaje, ni abrigo que proteja
al viajero perdi&lt;lo en 1a negrura;
que hMe cieDJtos de años, tail vez miles,
l&gt;a.jaron, irruyendo la llanlll'a,
los lárboles oerriles.

se confunde con la gleba para p:oo.ucir una
nueva y vigorosa humanidad. El asunto tiene
una ri&amp;ueña ry :marcada tendencia socialista.
Es un ,pmmor, una :filigrana, una joya dt'¡ múltiples y luminosas facetas.

BALADA DEL ARCO.

Por la mujer brindemos; lo más bello
De todo cuanto creó Naturaleza·
Por la causa de todas nueiltras di~has,
Por la razón de todas nuestras penas.
Cuanto hay de bueno en la exisetencia hu.
(mana
El hombre srem_pre por seguirla deja;
Que ella la glona, fué, para el artista;
Que ella es la impira.ción ¡para el ipoeta.
Ella en el cielo azul de nuestra vida
Es para el alma luminosa estrella·
Es la flor siempre abierta que ;pecluma
La esperanza inmorta que nos alienta
Por vosotras señoras, que sois todo:
Causa y razón de dichas y de penas
La i.nsipiración, la gloria y la espimmza
Flor de la vida y luminosa estrella.

Co.n los rubios ca,bellos de la muerta
se hizo el trovador un arco, para
que eternaimente en su violín la yerta.
nota de aquel ,amor triste ~ibrara.
Y lloraban las ouerdas oua.nrlo el arco
sedoso las rozaba con d1LZura,
y era su melodía oomo un ,barco
que llevaba á la.;; .almas 'á la obscura,
región en &lt;loo.de yacen las ama.das
de quien la Pare.a, aleve y envidio.,;,a,
apagó ila.s plllpilas 'atzuladas
y marehitó los páDpados &lt;le rosa.
·M as ivolvió á. amar el trovador lllil día,
sepuJ.trundo el recuero.o de la ausente
como su cuerpo ~ pultado había ... .
oih ! no . . . más, mucho más profumdament.e l
Y cmando su pasión decirle quiso,
con entrenecedoras vibraciones,
á .aquella que le abría un paraíso
de nuevas, de iignora&lt;las emociones,
los doraidos cabellos St' rompieron,
cual serpienbes rabiosas palpitaron,
en rugidos de oolos prorrumpieron
y. del infiel el rosfao fustigaTO'Il.

a. Oasasús.

Manuel Puga y Aca1.

.Cuis

g. lfrbína.

LA MlJ'JE it .
(Brindis pronunciado por sn autor en
el banquete de la Delegación Peruana.)

Joaquln

Ni un hueoo entre las rocas que no ye=,
el frío boreal, ry hay un reposo
en fas oosas, tam lóbrego y medroso,
que ihasta el silencio duerme.
Y á medida que ava,nz-a.
la nodhe y crece el frío,
se pieroe la mirada en el v.acio
de un,a. enumebreci.da lontananza.
Nunca como agobia.dos de fatiga,
la noche cerrada immensamente,
sin lllil sólo eco que á la voz responda
y en medio de los pára.II10S, se siente
desolación tan honda.
A. través de la, r4,aida malem
se enooje el corazón, se ihu,nde la frente
y se ahoga el espíritu dolierute,
nán.1.fr.ago entre la noohe y la tristeza.
Mas, cuando ya pe.rdi&lt;la la esperanza,
ccmtinú.a el iviajero
:ramontando €11 sendero
curyo mb.elado nn jamás alcanza,
á ciegas, tropeza.nido
por la m01I1ta:ií.a dura,
tan sólo abandooá.n!dose al instinto
de la oobalgadUl'a;
cuando la carne sin piedad desgarran
cactus y espinos por la esca.roha tiesos
y la helada ,b rutal sus estiletes
i'libilanrte y sutil ihinca en los huesos;
si eutonoe.s aparare de improviso
allá, sobre la negra cordillera,
el rojo pinoelazo de una ib.oguera
cuya luz jumta, oom.o ardiente broohe,
el velo del abismo al de la noche, . ...
mi

"Porque en la noohe a:nás J!rofu;;da brillas,
la creación te aclama de rodillas.
el recio casco en el peñón se aferra;
cua.ndo surge la roja llaJID.arad.a
ffil un brusco repliegoo de la sierra.
Y a en la cuenca del monte
por la piadosa hoguera calentada.
se ool111IDbra el albergue rocalloso
dm1de ha encontrado el montañés reposo,
como si fuera el dueño de la tierra.
Se destacan al pie de los cantiles,
do crepitan aroie.nido los tizones,
de piedras y troncones
los trémulos perfiles,
y en. las vmas se siente
la srun.gre circular á bor:botones,
aceleradarnenoo.
Un paso IIIlás. La. inmensa lcmtam.anza
iru.vo límite al fin, ¡ y Dios es bueno !
Ha entrado ya el espíritu en el pleno
triunrfo de la esperanza.
El fatiga:do ,es¡píritu se alivia
y un sopor de los miembr.os se apodera.

¡ Qué caricia tan tibia
la de esa alegre y corllSCail'.Lte hoguera !
¿ Qué descMIBO, qué sueño
mlás d'ulce ry regala,do
que el de ese monitañés que &lt;luemne al lado,
la oabeza rendida sobre un leño
y el pa:bellón del cielo por techa:do ?.. .
En él y cerca de él, ¡oh, ca.mirumte !
si'lÍ q1U.e -aillora sospeabe tu OO!llJ)aña,
tienes, para tus penas, un amigo;
en ese foego, salvador a,brigo
v 'Ull inmenso ,p alacio : la montaña.
A ooscansar. j Qué blanido
es el lecho de tierra endurecida;
qué ruba,ndono tan grato de la vida,
qué desprecio del "no durable mando!''

•••
Oalma. Sil(:'J:J.Cio. "En. d€Tredor, ;pemumbra.
Fuera del oorco ,que la llama alumbra

"Porque á la ardiente Hama
driste poder de con:fortar al hombre,
mi oor~ón te !IIIIla
y beso hasta la:s letras de tu nombre."
"Porque en la soledad p~tas abrigo

y calor r cOillSUelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de foogo y oro,
¡ oh, Señor, yo te aidoro !"

"¡ Yo te a.doro, Señor! Débil y triste
soy; ;pero fuerte y oon valor me hiciste."
"PaTa. luchar con épico aroimiento,
hay iq.ue fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensaa:niento.
¡ No se 1lega á las &lt;:imas sin aliento
'D!Í á. tí sm esperanz.a l . . .

�Domingo 23 de ~ebrero de 190~.

:ffit :MUNDO ILtrSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Febrero de 1902.

,

.....

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R11DUt'&lt;?I Ol'{E~ 1~r&gt;[&lt;:IAL1~

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--=---- tU.)1RADÓ

La jov~ Llevaba ~n g:·an ,haz de rosas, y_ e1:3-n ta,n d'lllces. Y. tristes
sus ojos opalinos al !Jllll18Jr a Hemn.a-1;1~, ,que .difícilmente su hwb1er.a podido soñar €-n una anás hermosa aip&amp;l'lc1ón.
Ella pertE'Ilecía á la raza. odiada, ,pe.ro no obstante, Her-ma.nn la tomó ¡por esposa, olvidan.do su Jummento.
,
.
Par.a domin:ar ·aquellos músoulos •q,ue su abuelo habia quendo :bam
fuertes, Hermann se erntregruba á los placeras violentos de la oaza.
\
Pasa.Iba días enteros oobre .u n ·c1.rroga.nte careel negro, se armaiba. co,i~\ mo ,para la guerra, cubríase 1-a C!liOOZ.ª oon 1UiD casco que tenia por cimere
'- ),,¡~:::;~,.,.~~~'f/
))1 UJDa tórtola de plata, la. espada .al omto y la balle;;ta á .la 'ffillJ!lO.
~
,,, ~
Cierto día. :hizo una dilatada gira por el bosque, sm encontrar u.na
~
sola ,p ieza de ca.za; púsooo dé mal humor, dió un eepo~,azo ~ raballo, y r
lj
~' la bestia oorrió desbocaida á través del bosqille. En la. v10len01a de la ca\\ rrer.a la cimera dió contra la rama de un al'l&gt;ol y cay6 al suelo, rota. / ~
Cuando el noble volvió al castillo,-por:q¡ué ruba y ('OU q~é ~bóli~a
velocidad -no era .aún la. hora ia,oostumbraida. HeJ'IOODn ooho pié á tie- . J
rra se qititó el caseo, y al miralo se detuvo sor,prendido y a.terroriz11Ldo.1r. ·
lugar de la bla.noa pa:lom:a, y eoano un Temaclle de acero luciente-,
1
esta.ba 'll'Il cue:r:vo. Y aiq¡uel siniestro 8.'JliJIDal se ,puso á. craooitar---crac,
C:ra(l, crac,--00n cierto aire de picardía.
Ave del irrlierno, ¿1qué desgracias me anuncias? El c1i.er;vo no ooai-

?J
J .

..

.

, _,:~,_-__

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u¡

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test6.
-¿ Acaso el honor de .mi hogar? ...
El cuervo crascitó coono si riera, y dijo: Ve á reunirle con tu duloe
lliIIllg,a., la hija de los nol'1ID8.ndos, que son ahora tus ¡parientes.
De 'l1Il go1pe s,e abrió la .puerta de la cámara nupcial. La mujer esta,ba oonta&lt;l:a. en u.n cojín de terciopelo, y á sus pies ,u n paje le haiblaiba de
a.mor. Her.IlllUllil tiro de la daga-la daga .de la tUlD'ba,-y de 1liD goLpe
dejó al paje tendido, muerto á. sus pi.es, y después, sin vacilación, hundió

Con exeapción de su !hijito Hermann, na.da interosaiba al viejo ba-

·éxn de Rouvre.
Hemnann era soberbio, lfuerte, mdependi.ootista y gritón.
A los quince años era perfoito, hemnooo, arroganiE y fiuerte. El
:1.buelo lo alejó del maestro de letras 'IJ le di~ trE.S escuder.os pa:ra que. le
enseñasen el arle de montar á ca.bailo, de tirar ron el arco y de grwar
haJ.cones.
A pesar de sus ochenta años, el ,brurón se r~eIWÓ el cui&lt;liarlo de e~ñ.ar al javen el rudo manejo ~e 1~ espad~.
.
.
Los &lt;lb.is cllas dd acero diverl1am a:l Joven, sus OJOO brillruban con
más viveza que el relámpago de llll&amp; ~pa,da,. ~ pronto llegó ~ ser e,pto
p-ara .derribar en campo oerra:do al ÍlleTte ,ID11Itar de Ale.marua y al esbelto espadachín de Italia. Era el momento que esperaba el anciano, y
cierto día después de colgar los aceros -mellados por las furiosas mtocadas
á He:ronann de la mano y, silencioso, lo oon:dujo á. la capilla.
' En la iparcimon,iosa daridad de las veladoras se detwvo j llllto á una
tumba, donde, talla.da en mamnol, u.:na larga for.ma blanca dormía su
religioso y eterno sueño.
_ _
iEra Ullll3. figura de m\ljer q,ue el escultor habia :reproducido oon sorprendente realida:d, y le h.a,bí,a pu€6to hundido en el cuello •u n puñal que
y.a el tiempo ihabfa oom&lt;Yhecido.
-Esta es la tuml&gt;a de ani esposa, tu abue1a.
Cierto día le tendieron un Luo. Un ihombre, un ¡príncipe no:rnnaindo,
¡uizo iaJb1168,f de esta sa:nta; no pu,do lograrlo, y lleno dl:l ira, le elav6 un
pufraJ en la garganta.
Debí-el :Rey nuestro Seño1 me lo ordenó,~onder mi venganza
m el fondo de mi oorazón, por.que ooabruba de fir.m-rurse la ipaz oon loo
~ omnandos. Lo juré así, pero ese jurannento no ialca.maba á oodie más
¡ue á mi sólo. Tuperé por Jango tierrupo esta hora e.n que te veo valienoo
y robusto; te lego m1 odio y mi vengamz,a.
Diciendo esto .s,a,c6 de la vaina tele ma.r:mol el puñal, ry ee lo tendió
i Hermann. Este lo tomó y lev.a,nbó el brazo ,pa'l"a pronunciar un sombrío
juramento 18!Il.te el Cristo que se destaoaba en la obsourildad del coro.
tA la mañana siguiente, el viejo barón fué enoontr.ado muerto en su
looho. Había ,rermmado s,u tarea..
El desfile de los visitantes dtll'ó cinco días, porque el ,ancla.no era
muy estimado •p or su valor y su l&gt;ondad, y se hacian. los prepisrativoo
-Jara oolocar el cachiver en el ataúd, cuan,do se presentaron tres visitantes más. Era unia joven y dos cal&gt;dleros, todos he:rnnainos y de origen
normrundo.
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el puñal en el c1rello de la mfiel... Bn el si-tio mismo en donde, allá
en ,la iglesia, estaba herido el ma.:rnnoJ. de la tumba.
Irumiediatament.e Herman,n fué á ccmifesarse con el obispo de Rennes. Con loág,r imas en los ojos le _contó su hi.storia, maJ.diciendo su suerte, acusándose de no ha,ber cumplido el juraimento, lrunentáondose de la
inoonstamcia de las mujeres, y oondenarudo la traici&amp;n de los siervos.
El obispo le contestó oon dmlzu-ra :
-El reneor odioso de vuestro abu.elo,-1por :mJás j,UBto que fuera.,no podfa ser acogido faivoraiblemente; el cielo no lo pernlitió, y Dios no
pudo oonooderos la relicidad, y mucho anás siendo, oomo sois, perjuro, ·
m la ,p romesa lb.echa ante su hijo cru:cifioado ..•
¡ El destimo marca YUestro corazón con un sig,no fatal !....

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�Domingo 23 de Febrero

&lt;le 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dooru.ngo 23 &lt;le Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

SAN SALVADOR.

..

DE CURDOBA A HUATUSCU.
NUEVO FERROCARRIL.
Pronto queclará realizada UlUI, mejora de
notoria imporlaiD.cia entre las poblooiones de
Córdoba y Hu.atuse&lt;&gt;, en el Estado de Vera,.
cruz, oon la terminación de 'llla. nueva rvia férrea ·que desde ha.ce algún tiempo se tenía en
proyecto construir; ¡pero que una serie ,de dificultades Jiaibía impedido su realización.
En la .actualidad los señores Ingenieros
SantacrulZ y Olivier que tienen á su oargo estos trabajos, han ,presentado y fueron a.proba,.
dos por la Secretaría de Comunicaciones,
veintitrés kilómetros, á. partir dE\ la Estación
de Córdoba.
El desairrollo total de esta nueva via férl"M
hasta. Huatusco es aproximada.mente de setenta kilómetroo.
El camino es su,ma,mente pmtoresoo, pero
ofrece serias dificultades para la con.struoción
del nuevo ferooarril, las cuales están sien.do
vencidas. Atraviesa una zona de e:Xlhuberames

Preliminares para instalar el puente sobre el rio de San l ntonio.

avanzoa.n. con rapidez los de herraje recorriendo loo itl'8ll€S de obaliastre ,m gran tra1mo de
este nuevo Íer:rooarril, que será de gran iimportancia ooonercial, 'Pues a.tl'81VÍesa una extensa región ricia por sus produotoo n:atuxa.les
ry que has.ta la fecha no lia,bí,a po&lt;l,ido explotarse ipOr la oompleta falta. de medios de ,trams-

El Cuartel de Artillería,

porte.

DOS -NOVEDADES.
Entre la literatura que lleva este número,
nu&amp;Stros lPiCtores encontraráin un hellísi.mo artículo e.cerito ipor el Sr. D. Justo Sierra, y
'41lle fo:ro:na parte del libro ''En la Europa LatilJla," rpróximo á publicarse.
La composición "Psa.lmo de fuego," del
poeta Mam.uel Ofuón, rP¡une á su artístico va,.
lor, otro de iguM precID: el producto de 1a
obra lo ha destinado el a,u1Jor á las &lt;víctimas de

l!:l Teatro "Morazao."

Guerrero.
Coo. gra:n gll6to oire:oe:Ill06 á IliUP,Stros lecto-

La Ca1a Blanca.

Armando el puellte.

El Oua,-tel de Artlllerla.

. •Esta ihe~ fo1:18,l~ d~ ~pecto impoo1€:llte, ha si:do ,testigo de muah.os ~:ioodios ihistór.wos de itrasoendenoia pa.Ta el Sa.1v~r Se emmen.tra ocupaindo .la maa:iza.na, situada enJtre Las averuda.s eexta y séptima, ry las calles oobava y novena.
El Teatro 16611/lorazán.!l!I
Este ediñc.io se enooentra s~tuado frente 1Í 11Il.O de los parques m~ h~osoo de 1a ~públi&lt;:1- &lt;lel SaJwador. Tu&gt;¡r:re doo pisos,
Y en su mter.i.or ihey esipacro sufi.c1ente para contener ooh-0eientas
í)e:rson.as en los dos palcos en que se divide.
Oentrallzaol6n de lloore•.
.
. Umo de los más ·annplios y ,bien construí.dos. edilicios de la CaP1baJ!. del .S8;1vrudor, es el que ocupa la Oficina .de Centralización
de licores, síltuado en una de las callas céntricas de la ciudad.
OatedraldelSalvador.
Este ~~o, .destinado aJ. owlto rcligiooo, ~ 11Il.o de los más
elegantes QJltenormente, de todos los t.emplos ide •la lw¡pu,bl!ica Se
conservan a1gunas reliquri.as que son '11D. vero.a~ ,tesoro. ·
La Oa•• Blalfloa.

'
Centralizacióll
de licores,

Es Ulil hermoso edilicio de constru.oción enterdllllente moderna~ ~ encuentra s~tuaido en la esquina Sur-este de la Plaza
PriooiJpa.1, en la caipiltal ~el SaL~ador; ry lo rodea i1lll ipequeño jar,dfu. oerrailo po~ ,u na re;¡~ de. hierro. A ,principios dd año de
1889, se dp,,olaro -~ lt.err11b le I:™JElndio en el Paolacio Naciooial, y
~ entoo~ ~ hizo necesario lgiue las oficinas públicas se esta,.
blec1eron en ~mtos pu.nitos de la ciudad. La casa Blanca, oUJya
fot.ograff:1 p11blica,mos hoy, era entonces residencia verrunie~
,del Pl"OS'lden.te, y oon ese moti.vo qued;ó constituido en Palacio
del Gobierno, estableciéndose en él el despa.oho del Poder Ejecutivo y los de los Miniisteri06,
,

res esas dos aica.badas piezas literarias.

vegetación y el terreno en una gran 'Parte es
sum.aa:nente quebra;do. La n1J.€\Va rvia atraivesa.rá
importantes ba.rranoas como las de Xamapa
y Tomatlán, ipara lo cual se están construyendo grandes y resistentes puente;;. En general,
el panoram&lt;a que se admlira. es surrnallllen,te
bello y constit11,ye por sí solo un alic~te para
un viaje de recreo.
En nuestros grabados se encuentra representa.do el puente que, bajo la. dirección .del señor Ing€.'llÍero Ju,an M. Navarro fué oolocado
el 21 del mes próXÍl!no ,pasado, con positiva
admiración ,de los ih.a;bitantes de las Ci:'rcanía;;
del lugar.

l!Jl referido puente· se halla robre el río
de S•an Antoruio; se encuentra sostenido por
:;ólidas ,pilastras de mampostería de grueso espesor, es de fierro, mide treinta metros de
largo y tiene un p€SO de cincuenta tooela:dM.
Esta obra fué oele¡brada, á su con&lt;clusión,
con un b.anquete que dieron Ios ooncesicmarios
á los em¡pleados de la línea.
Los trabajos de terrac6TÍa se hallan ya termín,ados en una gran extensión de t.erreno y
Perspectiva del puellte termillado,

�bomingo 23

de

Febrero

de 1902.

~t, MlJirnO tLtrSTtano

~L MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, MARZO 2 DE 1902.

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 9.

Sub1Jcrlpci6• mu•-1 lerblea, 1 1 6 •
Idem. ldera. ea la oapital, "1.:l!S

krc•tet UJI&amp; RffD &amp;l'INNU.

•ncten LIC. RAr,UL Rtl't&amp; &amp;PINIIOU.

.

.
.

.

Trabajos do construcción del rompl'-oltt~.

MANZANILLO
Las obras que se llevan actualm'.!1..-00 á c,ibo en el ¡puerto &lt;le Manzamillo, para protcjer la bahía oontra la invasión de la;; arenas
y los fuertes vientos, así como haoer de aquel
lugar ,UJ11 punto sano, libre de epidamias, son

C'onsta,u estfü; obras, &lt;le un rompe-olas y
un .malecón, en curya constru.oci6n ,:;e vcupllJl
,LCLua1mente nu.merosa,- c:ua&lt;lnllas &lt;le operarios. El rompe-ol.as, destinado á protejer el
puerto contra las crecientes y las borrasoas,
está colocado al Oeste &lt;le la Bahía, apoyándose en un ,pouwntorio fo:rana.do por gramdes
rocas. Tal oorno en definitiva quedó proyecta-

"'

Por ~u ventajosa. posición, el rompe-ol.as
:;erviná ta,mbién ,de per,man-énte &lt;l€&lt;feDJSa contra las are.nas que invaden el puerto, permitiendo, sin embargo, la libre circulación de
Las corrientes.

.,.

En cuan.to •al malecón, que coonpleta el sistema de defensa del puerto, se extiende desde la cooexión ,del rompe-olas ihasta la playa,
siguiendo 1a longitud de este frente del puerto.

1

***
Par.a 1a ejecución de ffil;a,s grandes obras,
los conoetlionario.s han ruta,blooido en )fa.nz,anillo vías férreas que ponen en comll'nicación
loa depósitos ,de mat.eriales y cri.a-deros de piedra con el puerto, talleres 'Y e;ampairuentos de
trabajadores, provistos de todo lo indÍl:lpensable para su objeto. )1~-;; de ocho kilómetros de
ferrooarril ha tendido la Empresa, logra,ndo
así surtir de agua potable, que se lleva en barricas, desde un JlUliil.aJltial si.tu.a.do á. larga
distiancia, lo.s pun0;, de la Costa en que se
alojan los oper.aTi&lt;►-'.
Las fotografías que ofrecemos á. nuestros lectores, ,d;m una idea de la magnitud de la,,
obras, así oomo del positivo interé;; que encieJTan para aquel puerto del Pacífico llamado,
no muy ,tarde, á ser Ulil centro mercantil de
primer orden.

La babia y parte de la ciudad de Manzanillo.

una ;prueba mu.y clara del emipeño oon que
nuestro Gobierno atiende á todo lo que directa ó ñ,ndirectamente está llama,do iá influir en
el porvenir de la República.

da su construcción, el enorme muro a:briga
una cOMiderable area del 4füerto, 'Y 1h.aoe más
aocesibles los varaideros del Oeste pa:ra los
grandes bareos.

El deseo de los concesionarios es que la
ter.rnina.oión de las obras coincida oon la del
'&lt;)Stahlooimiento h.asta Manza,nillo, de la línea del ferrocarril Central que hoy -atraviesa
las más riicaa comarcas del Sur -de J aliooo.

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EL DE LA PB.:ESA.

Un extremo de la bahia.

Reventazón en la boca de Ventanas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 8, Febrero 23</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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