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                    <text>Domingo 26

de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

''~a cNueva cln6usfria''

LL MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 18.

MÉXICO, NOVIEMBRE 2 DE 1902.

Subscripción mensual lorAoea, $1.50
l&lt;lem ldem. en la capüal, "1.25

Dlrectori LIC. RAf'AU RfYI&amp; &amp;PINDOLA.

Cierente: LUt!'I Rtl'f&amp; &amp;PINDOLA,

RTJINAS DE PALENQUE.

'

'

ti '

' 1J;t¡11 ~,,,
'¡

.

~¡/

~

'

Camas exhibidas por los Sres. A. Mestas y Comp.

UNA GRAN FABRICA.
En la crónica que de los departamentos de la Exposición Nacional
de Toluca, nos envió nuestro corresponsal en aquella ciudad, daba
cuenta de un local anexo al oficial; local que se distinguía por su elegan.
cia y por los finísimos objetos allí expuestos. Al fondo del hermoso co•
rredor que estaba cubierto con plantas varias, colección del señor General Villada, se destacaba entre nn departamento amplio, trasparentado
por lujosas vitrinas, el de ,eLa Nueva Industria», de los señores Mestas
y Comp., de la ciudad de México. Los concurrentes al certamen, atraÍ•
dos por el hermoso aspecto que presentaba el salón referido, acudían
en masa para admirar la soberbia colección de camas de latón que, con
su brillo y finísimo pulido imitando oro, formaban uno de los mejores
contingentes.
Las camas, cuya fotografía publicamos, estaban provistas de sus col•
chones, sohrecamas de raso y calados de lino.
La fama que tiene c,La Nueva Industria» por sus ricos trabajos, en
toda la República, se ha ensanchado en to&lt;lo el Estado de México con
el contingente que envió á la Exposición.
En la capital. los que conocen la fábrica y almacenes de ccLa Nueva Industria», han admirado siempre la rica y variada colección de sus productos. Hace poco que los señores Mestas, infatigables y honrados industriales que han elevado á una gran altura en la República el ramo
de fabricación de camas de diversas clases, muebles y útiles de casa
abrieron un almacén en la esquina 2~ de la Monterilla y San Agustín'.
Sin exageración alguna, ccLa Nueva Industria» es la primera en la
República y una de l&lt;ts principales en la América latina, en opinión de
los conocedores y del público de buen gusto.
Por lo demás, esta notaole fáhrica. ha tomado parte en varias Exposiciones extranjeras y nacionales, y con justicia se ha hecho acreedora
á los más altos premios.
Seguramente que en la Exposición Nacional de Toluca en donde repetimos, ha llamado la atención, obtendrá una de las ~ejore, redompensas.' pu:s aun9ue hay otros productos del mismo género, pasan inadvertidos Junto a los de ccLa Nueva Industria».

Almacenes en la Esquina de San Agustín y Monterilla,

CORREDOR DE LA CASA DE LAS LEYES.
11-

(Fot. de Walte.)

�Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

en veremos! Yo no he omitido esfuerzo para
de éste marchaba gentil pPrsonaje de la avenque todo termine satisfactoriamente,y la prue· ~ tura. La luna recortaba sobre el azul profunba es que no he dicho esta boca es mía y que " &lt;lamente obscuro del cielo, la silueta del antiapenas me he permitido algunas ligeras alu- · gúo caserón almenado, y de su principal bal1
siones y esto porque su conductn,'me ha oblicón de marmóreo halaústrc y ancho como
-Perdóneme que lo venga á molestar y á
gado á ello.
mediana pla1.0lPta, colgaba la escala de seda,
quitarle un poco el tiE,mpo. Veo que está us"Como
caballero
y
como
amigo,
me"dreocon
tendida por la i,obornat!a dueña para abrir
t~d muy ocupado y me a.pena distraerlo dé ·
derecho á que se me diga de una vez á cómo
camino á las audacias t!el galán. Detrúwde
sus muchas y graves ocupaciones; pero estoy
corre, para que cada cual quede en el puesto
los vidrios verdosos y emplomaclo11, ~e .a&lt;livipasando las de Caín y necesito contarle todo
na.l&gt;a más que se veía la tigurn esbelta y blanlo que me pasa y pedirle consejo. Para eso ~que le corresponde y no se diga luego: que te
fué y que te vino! Ningún trabajo les cuesta
ca. &lt;le la doncella por quien vibrabti con ritmo
son los amigos.
decir sí 6 no, y cuento acabado! Yo por mí les
de pecho agitado toda la múc¡uina retórica y
--¿ .................. : ..... ?
aseguro que con sí ó con no, me lavo las masentimental levantada en el alma &lt;lel farma-¡Qué ha de ser! Lo de siempre ...... ya se
nos,
y
el
que
venga
atrás,
que
arree.»
céutico; blanco el rostro, IJlanco el traje, neacuerda!. ..... .el negociQ aquel!. .... .
Pasa usted á creer que ni por éims! El viejo
gras las trenzas que colgaban sobre la espalda,
-¿....................... ?
pelaba
tamaños
ojos,
el
hermano
estaba
como
las pupilas de dilatado campo lun,inoso, en
· -Sí, hombrel . no se haga!. ..... Pues mire
tonto en vísperas, la vieja se ha.cía la dormiªa;
cuya córnea alabastri na el re,;plamlor interno
lo que sucede: · &gt; . .
y yo, para no forzarles la mano ni agarrarlos
velado por los púrpacloi&lt;, tenfa relún1pngos &lt;le
Todo' marchaba á P.edir de boca. Yo había
con el dedo tras de la puerta, cogí y me fuí
pasión y adormecimienlos de melancolfo.
, puesto de mi parte cuanto me había sido popara
que
no
festinaran
el
asunto
y
obraran
con
Y,i se contemplaba el soiiadot· en medio de
sible pitra que no hubiera dificultades, y al
conocimiento de causa.
una lluvia de estocadas, blandiendo unn. tizoprincipio ~reí haberlo conseguido. Con el caAhora me encuentro en otro aprieto: ¿qué
na y defendiendo su vicia
rácter· que usted me conpce, convendrá en que
hago si me resuelven por la afirmativa, y qué
contra los campeones, humi actitud fué siempre la que debfa ser, y en
me conviene si se cierran á .la banda y &lt;licen
yendo en su caballo, en la
que p_rocuré qu-e nada hi1biera de raro ni de
nones? Usted que es frío y reflexivo, aconséjemedrosa noche, de la cattrapóma1o en el asunto. Mientras llevaba este
me, se lo suplico; la cuestión, como ha podido
va &lt;le corchetes y idguaciles.
«ten C(,&gt;11 ten)&gt;, no dejaba de estar en observaver, es para mí de capital interés; yo estoy
Para todo::; losatrevin1ienci&amp;n; y haciéndome el zorro, todo lo veía y de
tal vez ofuscado y no le doy á la bola; ahora
tos había impulsos en su altodo estaba al tanto, sin que nadie se las esque sabe usted á qué atenerse y conoce todos
ma, y para todas las biza.pantara, especialmente el viejo.
los pormenores del asunto, dígame qué debo
rrías vigor en su puño.
A poco empecé á notar cierto no sé qué, alhacer.
El ensueño se apoderó &lt;lel
go de raro que, francamente, no me esperaba,
-Tal como usted me pinta la situación, no
mozo y andaba por ahí hepero que me hizo parar las orejas y estar más
creo que haya más que un consejo que darle.
cho un papanatas, sin troen guardia, aunque tragando camote y sin dar
-¿Cuál?
pezar con la realidad, todo
mi brazo á torcer. Aquello continuó varios
-Haga usted lo que le parezca.
encerrado en su fanta::;ía, cadías y, aunque no subió de punto, acabó por
-Gracias! Mil gracias! me salva usted la
mo el testáceo en sus Yalvas, feliz al creerse
importunarme y forzarme la mano.
honra y acaso la vida!.....
excepci611 de la humanidad ramplona, despre•
Tanteé el terreho, me fuí con pies de plomo, me hice el zorro y·...... nada! Por más re2Jr. Jrl• }/Ores.
ciando los formularios oficiales y mandando
al diablo· los ungüentos y las píldoras.
des que les tendí y por más planes que les puse, al -otro principalmente, ellos seguían haEso de estarse horas y horas ante la retorta
ciéndose patos y nunca daban color. Com¡,uesta al fuego, espiando la destilaciún de inprendí que me estaban tanteando, y siempre
decente brebaje que iba á envenenar al cándiprudente y tratando de aclarar el punto, aprodo y desesperado enfermo, parecíale la más
veché una coyunturA para interpelar á la vievil ocupación del munclo. Pues no digamos
Había
asistido
el
iovendto
á
la
representaja y le díje categ6ricamente: «¿En qué quenada de cómo juzgaría el emplear su tiempo
ción del Tenorio en un teatro de la corte,y desdamos?» Ella se me quedó mirando con un
en aprender las envenenadoms fórmulas quíde
aquel
momento
había
sentido
hervir
en
su
modito! y en vez de responderme, me dijo:
micas en que andan revuelta:,; las letras del
corazón ardientes ambiciones y en su cerebro
«¿~n qué quedamos de qué?»
·
abecedario
con los números en jeroglífica mezdeslum bra&lt;lore!! planes.
Sentí que el demonio me llevaba; pero me
colanza. ¡Cuánto mejor era. renovar las avenEra
un
mozo
de
dieciocho
años,
recién
lledije á mi mismo: «¡Cepos quedos! no comproturas del amor y las guapezas y lances de aquel
gado á Madrid para estuiliar Farmacia, hijo
metamos la literatura!" y me despedí en el
grandísimo I erdido
de
un
boticario
de
acto.
sevillano,
que tenía
un pueblo anticua:Mi situación no podía ser peor. Si aflojaba,
para
toda
dificultad
do y humilde. Las
ya me las podía compon~r; si apretaba, todo
la soluci6n en su esimpresiones de la
podía comprometerse. Era necesario enconpada!
gran
capital
traíantrar un "modus vivendi» y buscar una compoAcabado que fué
le trastornado. Has- ·
nenda que conciliara todo, y resolví aguantar
ese curso, cuando
ta
entonces
no
hapara salir del mal paso.
volvió a su lugarejo
bía salido de la vulNo era fácil darle. á la bola, y por más que
familiar el estudiangaridad
del
villome rascaba la cabeza, no encontraba modo de
te, había perdido el
rrio. Predispuesto
emplantillar.
curso v las carnes é
su
espíritu
á
las
coEl caso era claro como la luz del día. De un
iba flácucho y dessa!! extraordinarias,
lado, gentes como ellas; y del otro, un ~&lt;trácter
colorido.
estaba
en
ese
macomo el mío. Ellos siempre esquivando el lanHabía intentado
men to y en esa oca•
ce; yo haciéndome el tonto Y. viéndolos venir.
la parodia de Don
La cabeza de Víctor Hugo.
sión
en
que
el
alma
En éstas y en las otras pasaba el tiempo, y
.Juan dentro de los
va á dar un estirón
las cosas en su ser. Muy amables, muy cortemedios de su escuedefinitivo
ó
se
queses! F,.,lanito por aquí ó Fulanito por allá!
Acorazad nuestra grandiosa esfera
ta. bolsa y de la proda encogida é inútil
Pase, siéntese!; pero de lo otro ni agua! Lo que
Con un blindaje de oro rutilante,
sa imperante, y &lt;lió
para
siempre,
como
más me ardía, era que sólo respondían cuanPonedle un torvo monte por semblante
con la salud en ma,
el enano que llega á
do les pregu11taba, y que s¡ no se les llamaba
Y un turbulento mar por cabellera..
::os do los médicos.
viejo
sin
dejar
de
al terreho, no hablaban sino de cosas indifeCon sus arrestos y
Al fondo dad de la mirada. austera.
ser físicamente ni1·entes.
gallardías aprendió
Un
temblor
de
relámpagos
brillante,
ño.
Es
el
período
Yo quería dejar sentado este principio: al
que Don Juan huY en los labios poned a.mor bastante
decisivo en que el
pan, pan, y al vino, vino, para que desP.ués no
biera hoy acabado
Para
inundar
la
humanidad
entRra.
hombre clasifica enhicieran el fo ni se lla,maran á engaño; pero á
f&lt;U primer calaveratre
los
seres
que
buspesar de que S(?Y claro y categórico y no hay
Brindadle por enorme fantasía
da en una delegacan las alturas ó enmanera. de ignorar lo que quiero decir, ellos
Todo
el espacio en que despeña el día
ci6n de policía.
tre
los
que
se
quesiempre en sus trece y jesuiteando de lo linLos ríos de coloi: de su paleta.
De la resurrección
dan adheridos á la
do. La cosa se ponía de color de hormiga, y to&lt;lt~ las víctimas que
corteza
térrea,:
ó
le.
Dad le por voz el rayo omnipotente, '
mando al toro por los cuernos, me presenté un
había sofiado que
nacen las grandes
día resuelto á todo, 6 poner los puntos sobre
Ponedle mil Ves ubios en la frente, ~
mataba, sólo tuvo
alas
de
la.
vida
inte¡¡Y ése es el cráneo inmenso del Poeta!!
las "ies» y á no dejar títere con cabeza.
vislumbres en los
lectual ó le nacen
Me apersoné con todos y del pe al pa les
SALVADOR RUEDA.
muertos que le leraíces.
canté el credo:
vantaron en alguna
Aquella represen"Ya hace tiempo- les &lt;,li;fe -que ustedes
leonera adonde fué
tación
del
Tenorio
saben á qué atenerse y ,ya no pueden alegar
á probar fortuna, imaginándose que iba á
fué el golpe mágicó. Habíase desgarrado el teignorancia. Bastante ·cláro les be dicho mis
encontrar la talega de onzas con que el burlalón
que
le
ocultaba
el
mundo
de
la
fantasía,
y
propósitos y bien mani~es"tás han sido mis indor audaz apedreaba á sus enemigos y prehallábase de improviso trasportado á una ciutenciones; tanto que una ve1. en el tren me dimiaba á sus servidores.
dad
misteriosa,
de
tortuosas
callejuelas,
en
jeron ustedes: et.No 1ie haga guaje! ya sabemos
En cuanto á Dofia Inés, una sola conoció
cuyo desigual empedrado sonaban lo.e; cascos
de qué pie cojea!» Despuég.&lt;le eso yo esperaba
y mús le valiera no haberla conocido, porque
de
un
caballo
castizo,
y
sobre
el
inquieto
lomo
una resoluci6n definitiva;. y todavía estamos

-CONFIDENCIAS.

Domingo 2 de Noviembre ele 1902.

•

DONJUAN.

SR. GRAL.

D.

CARLOS GARCIA VELEZ.

resultó se~ un~ zafia costurera que, después de
no muy hmpias andanzas, vino á dar con sus
huesos en una casa que no tenía nada de convento, dejando al confuso
mancebo en la. más triste de
las desilusiones.
El deslumbrado lugarefio
no si~vió ya para cosa alguna., m para moler alcanfor
en el mortero de la botica, y
fué parásito de su familia y
eterno descontento de la vida.
-Lo cual significa-decía
. el cura del pueblo sobre el
caeo con el médico- que todas esas creaciones
de. la po~sfa que tanto encumbran los sandios,
no son smo causa de males infinitos.
.-Nada de eso, amigo-replicó el doctor. Lo que sucede es que la poesía es como los

.

vinos jerezanos: bebida de caballeros que trastornan al vulgacho. El que se acerca al tabernáculo del arte con alma prosaica, perecerá como el israelita de la tradición bíblica.

.,

J.

ORTEGA MUNILLA,

OLlVERETTO DE FERMO.
Fué valiente, fué hermoso fué artista•
Inspiró amor, terror y respeto.
'
En pintarle gladiando desnudo
ilustró su pincel Pintoretto.
'
Machiavelli nos narra su historia
de asesino elegante y discreto.
César Borgia lo ahorcó eri Sinigaglia.
...... Dejó un cuadro, un pufial y un soneto.
MANUEL MACHADO.

SRA. AMALIA MARTINEZ lBoR DE GARcrA VÉLEz.

El Primer Ministro de Cuba en México.
A bordo del Ya por ,,León XIII» arribó á Veracruz, días pasados, el .Sr. Gral D. Carlos
~arcía Vélez, Ministro Plenipotenciario y EnYiado E_xtraordinario de la República de Cuba
e!1 México. Después de una corta perrnanenc~a .en aqnel puerto y en Orizaba, siguió su
v1aJe rumbo á la capital, llegando aquí el 25
del pasado por la noche.
·
. ~ la estación del Mexicano estuvieron á rec1bul? los miembros más distinguidos &lt;le la
coloma cubana y algunos caballeros mexicano!', que saludaron su llegada con apl,msos.

. El S~. Gral. García_ Vélez, hijo del prestigiad&lt;;&gt; rnsurgente Cahxto García, nació en
Santiago de Cuba por los años de 1863 á 1864.
~urante la. sangrienta guerra conocida por «de
diez afios", fué hecha prisionera la Sra. Isabel
Vélez, madre del señor General, y llevada á Ja
Habana, la acompañó en su cautiverio hasta
que obtuvo su libertad y pudo él dirigirse á
l?~ Estados Unidos, donde comenzó su educac~~n. Al fin d~ la guerra, su padre fué tambien hecho prisionero y deportado á Espafia.
Al estallar la última insurrección se dirigió
nuevamente á los Estados Unidos, 'y en compañía de su padre organizó una expedición á
la I~la, á bordo del vapor "Jokin", que naufrago. El Sr. García Vélez, por último sirvió
en el Estado Mayor del General García, y al
frente de una brigada cuyo mando se le enco,
mendó poco después, asistió á muchos combates prestando valiosos servicios á la causa
revolucionaria.
'

***
_ El Señor Ministro de Cuba viene acompanado d~ su esposa, la Sra. Amalia Martínez
Ibor, lnJa de uno de los cosecheros principales de la Isla, y de un pequefio niño que lleva.
el nombre del patriota Calixto García. Lo
acompañan también el Sr. Dr. D. Franoisco
de Paula Coronado, con el r.arácter de Primer

Secretario de la Legación, y el Capit,fo Alibal
Escalan te, como "attaché)&gt; militar
El_Sr. Gra). García Vélez fué ~ecibido por
e1 senor Presidente de la Repúhli·ca
ce
· l
, con e1
remoma acostumbrado el jueves d l
mana pasada.
'
e a se-

EL PASADOR DEL ABANICO.
(EL'.AOTOR)

De un abanico la gentil figura
De un teatro en la forma se revela.
Componen la magnífica vitela
'
Los palcos donde b1;illa la hermosura.
La gen~ alborotada de la altura
Es el encaJe que en su torno vuela.
Y_ la que al :.:;atio oprime y encarc~la
Tiene del varillaje la finura.
'
Como rayos de luz son las miradas
Que vuelan todas á, morir atadas
En el actor que el sentimiento expresa.
¡Feliz el genio de decir sonoro
Que c?m~ rico pasador de oro '
El vanllaJe de almas atravie~al

r••

..,
J. ,

�Domingo 2 ele Noviembre de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Todo el dfa 26, puede decirse, persistió la lluvia de cenizas en los
Antes que él se encuentran los volcanes de Teca~n y Tajumulco.
Estados de Chiapas y Tabasco y en una gran zona de Oaxaca que comLa cordillera de los Andes, que forma en la Amér~ra Centr~l una
prende los distritos de Tehuantepec, Pochutla, .Juquila., Miahuatlán,
red muv intrincnda, va descendi1&gt;ndo lentamente hacia el Pacifico .Y
Ocotlán y Tlacolula; las cenizas llegaron hasta la capital del Estado,
divide ia r{'gión fría ó templada,de la coflta, constituyendo una especie
donde el fenómeno produjo una verdadera sorpresa. De San Juan Baude muralla, cuyos picos principales se divisan completamente desde el
tista se tuvieron informes de que, desde las nueve de la noche del día.
mar.
anterior, ilO había cesado un momento; la ciudad amaneció envuelta
El Yolcán ele Ranta María es perfectamente Yisible desde el puerto de
en una capa blanca, que brillaba á los rnyos del sol, romo la nieve.
Clrnmperico y tiene una forma~cónica. Al Norte se extiende la plan.icie
Los ruidos subterráneos se estu·
en cu yo centro está situada la dlt ·
---------------------------,7
dad de Quezaltenangó, destruída
vieron observando casi sin interrupción.
por los terremotos de abril último,
En Tuxtla Gutiérrez y en Comiy vuelta á destruir apenas empetán (Chiapas),el fenómeno reviszada á reedificarsf', por los temtió caracteres excepcionales, pues
blores de septiembre.
en la primera de estas poblaciones
Los flancos del volcán, septenla lluvia arreció á las doce de la
trional y meridional, son complenoche de una. manera alarmante,
tamente distintos, pues mientras
y en la segunda llegó á cuhrir ¡,]
al Sur se nota un descenso muy
1-'uelo con unn. capa de veinte minotable en el terreno, al Norte el
límetro3.
clei;cenr;o es poc0 sensible. A un
lado estÍln las poblaciones ele San
El 27 cesó la***
lluvia en la maFelipe y Retalhuleu y otras de
yoría. de los puntos en que dumenor importancia. Quezaltenanrante tres días y con ligeras ingo quecla á dos 6 tres leguas del
terrupciones, se estuvo obsen·anfoco volcánico y es, por lo misdo; pero esto no fué suficiente pamo, una de las ciudades expuesra calmar la excitación por comtas continuamente á ser destruípleto, debido á la creencia, muy
das por las erupciones.
generalizRda, de que en Chiapas
PALENQUE.-EL RIO 11hrHOL.
La altura del Santa l\Iaría es
había, como antes decimos, apade unos mil trescientos metros sorecido un volcán.
bre el nivel del mar, y en la estaPara desvanecer esta versión,
ción de invierno se encuentra nie·
el señor ingeniero Paf:trana, dive en su cúspide. Se creía generector del Observatorio Meteorolóralmente que estaba extinguido;
gico Central, dirigió un telegrapero hace algunos años, un geóloma á los jefes políticos de los disgo alemán anunció su actividacl,
tritos de Chiapas y Tabasco, afirque ha venido á comprobarse plemando su opinión de que los fenamente. Es ca;;i probable que
nómenos observados provenían de
la actual erupción haya causado
un centro volcánico correspongrandes perjuicios en una de las
diente á GuatRmala. Esta opinión
zonas más ricas de la. República
ha quedado plenamente confirma,·ecina, como es la de ,cCosta Grn•da, y el pánico ha ido, poco á po
de», que comprende el terreno que
co, desvaneciéndose.
más fácilmente puede ser invadiLa localización del foco volcánjdo por las lavas.
co, por lo demás, basta para que
nuestros lectores se den cuenta
de la intensidad del fenómeno,
intensidad verdaderamente asombrosa, toda vez que el volcán de
CITIAPAS.-PLANTIO DE IlULE.
En cuanto á las ciudades del
Santa María, situado en las cerSur de nuestro país en donde se
canías de Quezaltenango,dista de
sintieron los temblores y hubo
Tehuantepec más de cuatrocienlluvia de cenizas, parece que no
tos kilómetros y más de seteciense registraron desgracias personatos de Oaxaca, dudad en que se
les. Los plantíos, en cambio, suobservó la lluvia de cenizas.
frieron algunos perjuicios.'
Acerca del volcán de Santa María, tenemos los siguientes datos,
Es de mencionarse, por lo de·
que transcribimos por ser, en esmás, el empeño con que tanto las
tos momentos, de la mayor imautoridades de Chiapas como las
portancia:
de Tabasco, procuraron restableEl Santa María se encuentra
cer la calma en aquellos puntos
situado en la región occidental de
donde la alarma de los momdores
la República de Guatemala, á 68
llegó á su más alto grado. Las
kilómetros de la línea que divide
oportunas medidas dictadas en esá México de ese país.
te sentido impidieron, sin duda,
El volcán es uno de los primeque ocurrieran accidentes lamenros del sistema orográfico centrotables, no obstante la consternaamericano que forma en las Reción que dominaba en las masas
públicas de Guatemala y de El
v la. intensidad de los temblorts
Salvador una cadena de picos á lo
registrados, sobre todo en San
largo de las costas del Pacífico.
'fABASCO.-UNA CALLE DE FROXTERA.
Cristóbal, donde se sintieron cuaFots. de Waite.

GUATEMALA.-EDIFICIC:l Y PASEOS PRINCIPALES.

I1 ·

Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Tos últimosJ_emblores
LLUVIA DE CENIZAS.
~ ONDA sensaci6n han producido en el país las
noticias que hace algunos días circularon con
relación á los temblores registrados últimamente en distintos puntos &lt;le la costa del Pacífico y del Estndo de Chiapas, y á la lluvia
'--- de cenizas observada en una extensa zona de nuestro territorio.
,':Las primeras noticias se recibieron en,.-,,
~~.::..-j. --·_;~ .
la Capital el 24 d~l pasado,_ día en que¿__,
- -..
por telegramas oficiales y privados se supo que ~anto en San Cristóbal ½as Casas y en Juchitún, como en Tuxtla GutJérrez y San Bartolo, se habían sentido movimientos seísmicos,
:icompañados 1e fuertes ruidos subterráneos. En algunas comarcas del
istmo de Tehuantepec se observó el mismo fenómeno.

VISTA DE TERUANTEPEC,

En San Cristóbal se presentó el día despejado; pero de rep{'nte el
sol se obscureció, comenzando á caer sobre la ciudad y sus alrededores
una espesísima· lluvia de cenizas. Lo inesperado del fenómeno hizo
que entre los ha,bitan~s cundiera un pánico ind{'scriptible: las familias
abandonaron sus casas, temerosas de una catástrofe, y el sol se nubl6
á tal grado, que en los esta:blecimientos mercantiles y en las oficinas,
fué preciso hacer uso de la luz artificial. Los ruidos subterráneos eran
cada vez más fuertes, y cuando el temblor se dejó sentir, la alarma no
tuvo límites: las mujeres rezaban en voz alta por las calles· el tráfico
quedó interrumpido en toda la ciudad, y las casas se vieron' en un roo- .
mento desiertas. En los templos se tocaron las campanas para congregar á los fieles, celebrándose algunas ceremonias religiosas.
La lluvia de cenizas cayó también en Comitán en Motozintla en
Tuxtla Gutiérrez y otros puntos, causando, como ;n San Cristóbal' un
pavor inmenso. Los ruidos- decía un telegrama-son tan fuertes' que
en Tuxtla Gutiérrez se oyen lo,; de Comitán. Las familias comen;aron
á emigrar el mismo día á los Es'..ados de Tabasco y Oaxaca.

A hacer más crítica la situación de los aterrorizados vecinos de aque)las_ pobla.cioµes, c0ntribuyó principalmente el dicho de un grupo de
md10s que aseguraron que una montafia poco distante de San Cristóbal arrojaba humo y cenizas. Esta versión fué desmentida más tarde
dándose por seguro que el cerro que se encontraba en erupción era el
de c,Don Juan", que est{L inmediato á Palenque. Los informes de las
autoridades políticas, transcritos al Observatorio Meteorológico Central
aeí lo afirmaron, aunque, como ahora se sabe, éstos informes carecía~
de fundamento.
Por lo que toca al Estado de Tabasco, el fenómeno se observó en Tenozique, Montecristo, Macuspana, Tacotalpa y otros pueblos que fueron presas de un pánico terrible.
'

CHIAPAS, TRABAJADORES DE UN PLANTÍO EN SAN LEANDRO,

lota, do Wa!to,

�Domingo 2 de Noviembre de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

·,

Domingo 2 de Koviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
renta y cinco. En el puerto de Acapulco el movimiento fué trepidatorio y duró algunos segundos.
Publicamos en estas páginas fotografías de diversos puntos de Chiapas y Tabasco y ele Tehuantepec, así como de Salina Cruz, donde sopló un norte furioso hace pocos &lt;lías.

MERCADO DE TEHt:ANTEPEC.

RIO DE TEHUANTEPEC.

VISTA DE FRONTERA.

A;;í nrnrchan&lt;lo, llegamos lÍ lo alto del montr, donde una pnlmn.a :-e
clef:greñaba :-obre un abismo lle110 de mudez y de nieblas. Frente á nrii;otroi&lt;, muy lejoF, el•cielo se desbordaba como un inmenFo paño nmarillo, y F&lt;ohre &lt;&gt;se fondo vi\'O, color yema de huern, se destn.caba un negrí:-imo otern, que tenía clln-aclas en la cima tres cruces en línen. finas
.v de un solo trozo. El Diablo, después df;l el'garrar, murmuró c~giéndome del hrazo:
«La del n1edio es la de Jesúi&lt;, hijo de .José, á quien tnmbién llaman
CriFlo. Lh•gamos ú tiempo pnra. F&lt;n.horear la Ascensión.»
En efecto, In. crnz del n,edio, la de Cri~to, df!'arraigacla del otero
como un fü'bu¡,:to que el tiempo arranen, comenzó á elc\·arsc lentnmen~
te engroF&lt;n11do, ocupnndo Pl cielo. Luego, ele todo el &lt;'Spacio Yolaron
Íl11geles á f:OFlenerln, apurados como palom11s cuando acuden al grano.
Unos tiraban desde arriba, después de haber amarrado al madero largas cuerdas de seda; otros la empujaban desde abnjo, y noFotros notábamos los rsfuerzos de f&lt;Uf&lt; brazos azulacloi,. A ,·eces de la cruz se
desprend¡a, como ele una cereza muy madura, una grue,-a gota de sangre; un f:erafín la recogía en las mnnos y marchabn á colocnrla en la
pnrtemás alta dd cielo, donde quednbasuf'penf:a y brillaba con el resplandor de unn e,:trdla, Un anciano enorme, con t(mira blanca {¡
quirn distinguínmos poco !ns facciones entre la abundanria ele su cal;e.
llera revuelta ,\' los fieros de F&lt;US hnrhns 1wrnclaf:, mandn lin, recostado
entre nub-es, estas maniobras ele la Asceni-:i{m, en una lengun l"emejante
al lntín, y fuerte como el rodar ele cien cnrros de guerra. Súbitamente
todo desnpareció. El Diablo, mirando ]'nrn. mí, ·&lt;'xclnmó pensntivo:
«¡CoNs1·~1MÁTmc EST, amigo! ....... ¡Pero otro Dio~!. ...... ¡Pero otra rnligión! E~ta \'ª á extender en tierra y eielo un tedio inenarrable,,,
Y luego, lleYún&lt;lomc por la rolina abnjo, el Dinblo comenzó á contarn1e animaC:amPnfo los cultos, Ja¡¡ fiei;tas, las religiones que florecían
en su ju\·e11tud. Tocla ef'ta cof-ta del «gran Yerde," deRde J3iblos hasta
(::artngo, deF&lt;cle Eleusis á Menfis, eFtaha poblada ele dioses. Unos deslumbraban por la perfección de su belleza, otros por la complicación
de RU ferocidad; pero todos Re me1.claban en la vida humana divinizúndola. Viajaban en carros triunfale!', respiraban las flores, b¡bían vino:;;, clesflorabnn las vírgenes adormecidas. Por eso eran amados con
un amor que no ,·ol\'e~á mlí~. ½&gt;s puebll s, emigrando, podían abandonar sus ganados ú olvidar los nos donde habían bebido pero llevaban
consigo sus dioses.
'
-¿El amigo, me preguntó, no estuYo nunca en Babilonia?
Allí todas las mujeres, matronas ó doncellas, iban un día á prostituirse 1i los bosques Eagrad?s, en honor de Milita. Las más ricas llegaoan
en carros de plata, puJados por búfalos y escoltados por esclavas· las
más pobres llevaban una cuerda al cuello. Unas extendiendo un t;piz
en la yerba se agachaban como reses pacientes; otras, erguidas, desnud~s, blancas, con la cabeza oculta en un velo hegro, parecían esplénthdos márD?oles entr~ los troncos de los álamos. Y todas así, esperaban
que cualquiera, arroJándoles una moneda de plat.a, les dijese: «En nombre de Venus.» Lo seguían entonces, fuese un príncipe llegado de SuRa cori tiara de perlas, ó un mercader que corriera el Eufrates en su
barco de cuero. Y toda la noche rugía en la obscuridad de los ramajes
el delirio de la lujuria ritual.
Después, el Diablo me contó las hogueras humanas de Molok los
Misterios de la Buena Diosa, donde los lirios se regaban con s~gre.
y los a1·dientes funerales de Adonis.
'
Parándose, me preguntó familiarmente:
-¿No estuvo el amigo en Egipto?
Le contesté que sí, y que había conocido á Maruja.
El Diablo, muy cortés, me dijo:
·
-No era Maruja, ¡era Isis! Cuando la inundación llegaba hasta Menfif, _las agua~ Re ~ubrían ,de, barcas sagra~as. Una ale~ría heroica,
subiendo hacia el Sol, hacia a los hombres iguale¡¡ á los dioses. Osiris
con sus cuernos de buey, cubr~a á Isis,_ y entre el vibrar de las arpa~
de bronce, se oía por todo el Nilo el rugido amoroso de la Vaca &lt;li vina.
DesT?u,és el Diablo me contó cómo brillaban dulces y bellas en Grecia
las religiones de la Natu,raleza. Allí todo era claro, puro, luminoso y
sereno. La harmonía saha de las formas de los mármoles, de la cons-

¿-

titución de las ciudades, de la elocuencia de las academias y de la
destreza de los n.tletas. E1itre las
islas de Jonia, flotando en lamolicie del mnr mudo, como cestas
de flores, las Nereidas Re encaramaban á la borda de los navíos
para oir las historias de los viajeros; las :Musas canta.han en los
valles y la belleza ele Venus era
como una condensación de la belleza de (&lt;Hellenia.."
Pero ifl.Y!, liahfa aparecido este
carpintero de Galilea, y toclo acnbó. La faz humana tornúbase para i,iempre pálida y llena ele mi~ticismo. l'na trur. sonihrfa, cubriendo la tietTa., n pngn ba el ef'·
plmdor de lao; rosas y quitnlm el
i,:nhor á los hrsof': ¡_v em. grato al
clioR nue\'0 la fealdnd de In~ for
mas!
J uzganclo á Lucifer E&gt;ntristecido, yo trataba de conF&lt;olnrle:
-~o se apure; aun ha de haber en el mundo mncho orgullo,
much0 furor. No lamente la~ hognern.s de :\Iolok; ha rle presenciar hogueras de judíos.
-¿Yo? me contestó aclmirado.
Unos y otros no me importan.
Ellos pa~an, yo quedo.

EL 2DEABRIL
1Jn cuadro valioso.

El Sr. Ministro de la Guerra,
General D. Bernardo Reye!', ha
obsequiado al señor Presidente de
la. República con un cuadro mural que.represen~, Ja_ entrada. del
ilustre Jefe del EJerclto de Or1én,, te á la plaza de Puebla, al commmarse el glorioso asalto del 2 de
Abril de 1867.
El cuadro á que nos referimos,
fué pintado por el Sr. Francisco
de P. M:endoza y mide dos metros veinticinco centímetros de
largo, por uno cincuenta de ancho. Como obra de arte, se echa
de ver desde luego la v""rdad l'0n
que están tratados los princip:tles
detalles y· lo bien estudindo do la
composición. En el centro se ve
la fuente que en aquella época
existía en la plaz1. principal, y á
la izquierda la catedral, cuyas esbeltas torres dora la prit,1era luz
ele la mañana. El héroe de aquella gloriosa jornnda está re'pl"esentado lí. caballo, segnido de su
Estado b-favor y con la espada
clesnnda, ~alurlando al Batallón
E&lt;;A m~ QuErno1..
de Oaxaca, que forma á la derecha en línea desplegaa.a.
En la composición del cuádro
entran cañones despedazados. por
ltUERTR UE U~ IIROICO NOTABLK
la metralla, y grupos de sold~dos
que hn.cen la impresión más completa. El colorido es del. mejor
Víctima de una dolorosa enferSR. DR. D. A::IIADOR VELASCO, ELECTO ÜBISPO DE COLIMA.
efecto, pues á la luz auroral que
medad, falleció hace pocos días
ilumina la población, se mezcla
el Sr. Dr. D. Manuel Ca.rmona y
el rojo fulgor de los disparos con que, las
Valle Jefe de la Escuela de Medicina de :Méy alumnos de la Escuela y multitud de amitropas victoriosas saludaban al Sr. General
gos y admiradores del iraestro.
xico, 'y uno de los hombres ?e ciencia á quien
Díaz.
más debe la juventud estud10sa.
El Sr. Dr. Carmona y Valle era el decano
de los profesores de la Escuela, pues comenzó
á Rervir la clase de Clínica Externa el alío de
En cuanto al irntor del cuadro, diremos que, ·
1866. En 1890 presidió el primer Congreso de
pensionado por el gobierno de Coahnila, su
Higiene reunido en México, y el segundo ConEstado natal, ingresó á la Academia de Bellas
Pam cubrir el puesto que dejó, como tercer
greso panamericano. Fué, además, presidenArtes donde hizo sus primeros estudios. Poobispo de Colima, el Sr. Dr. D. Atenógenes
te de la Academia de Medicina y delegado de
co de;pués, disfrutando también una pensión,
Silva, actual arzobispo de Morelia, ha sido pre:México en uno de los congresos médicos reupasó á Europa, y recorrió Italia, Inglaterra,
conizado en Roma el Sr. Dr. Amador Velasnidos en los Estados Unidos.
Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y E~paco uno de los miembros más ilustrados del
Su labor como maestro fué muy meritoria.
ña donde recibió en 1891, de la reina María
cl~ro
colimense.
Entre otras obras que dejó escritas, se cuentan
Cristina,
el premio que la «Unión Ibero~meEl obispo electo nació en la villa de Purifiuna sobre la fiebre amarilla y otra que trata
ricana,, concede á los artistas de reconocido
cación
[Jalisco]
y
muy
joven
aún
ingresó
code la enfermedad conocida con el nombre de
valer.
mo alumno al 8eminario Conciliar de Colima,
«infarto pulmonar,,,
Ofrecemos hoy una copia del cuadro ytlen- distinguiéndose entre sus compañeros de esA sus funerales concurrieron los profesores
cionado, á fin de que seá conocido de nuestros
tudio por su claro talento y sus aptitudes poco comunes. Después de recibir las órdenes
lectores.
sacerdotales, desempeñó el cargo de catedrático del plantel y, más tarde, el de rector, que
sirvió algunos años.
Borlado ya doctor en Teología, el Sr. Silva
lo nombró vicario y gobernador de la Mitra
&lt;le la diócesis que estuvo á su gobierno.
La elección del Sr. V elasco ha sido recibida
en Colima con verdadero agrado.

,

)

OBISPO DE COLIMA.

MUSA INFIMA.
Vedla allí, con su cántiga impudente
que de sueños tranquilos nos despierta;
desgarrada la túnica, y cubierti..
de laurel y de pámpanos la frente.
Semidiosa de un arte decadente,
ducha. en el tirso, y en la lira incierta, .
sólo constriñe su facundia muerta
para medir la estrofa lubriscente.
No es el numen de Plauto y de Terencio
que impone con sus cánticos silencio
al duelo en que el espíritu naufraga;

~ALINA CRUZ,

RIBERA DE UN RJO EN TAB¡\SCO

(rota. (Je Walte),

SR. DR.

D. MANUEL CAR~fONA y

VALLE.

es la musa falaz d.e nuestros días,
que ofende cuando entona sus poesía.s
y que á pueblos incultos embrtaga.
ftAMÓN A. URBAN(?,

.,

SR. FRA.NCISCO DE

.' '

P.

l\IENPOZA,

��Domingo 2 Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL 1.-IUNDO ILUSTRADO

Playa Vicente.
POBLACIÓN QUE PROGRESA.
Existe PO el Estado de Veracruz una peque-ña pol,lación cuyos progrefoR, en los últimos
años, han t-1ido Yerdaderamente notablei;. :Xos
referimos ú Playa Yicente, uno &lt;le los puntos
tle aquPlla rica entidad de la República más

tamos á deFcribir, á grandes rasgos, el hermoso palacio municipal que i-e inaügur6 thmrnte
las fiei-tas patrias de septiern bre.
El edificio consta. de una sola planta, en cuya construcci6n se ('mplearon la mampoi-tería.
y el tabique, y obedece, en general, íÍ una diKtri buci6n completamente adecuada al objeto á
que e1,tít dPstinaclo. El palacio está cli\·iclido
~n tres amplios tlepartamentoi&lt;, de los cuales
el &lt;l~l ala derecha está dedi,·a&lt;fo á la E&gt;scuela
de niños. En la central se encuentran las ofi-

Domingo 2 de Noviembre de 1902.
comercio en Playa Vicente. Snhiclo e;; que el

río de este nombre ofn•ce iwrias dificultades
para la nnvegación co11 vnpores de cinto miado. y que nadie bahía pocli&lt;lo ,·(•11c·erla&gt;'. El
Sr. D ..José Lúpez, comer&lt;'iante rnuy acreditado de nquella plnz:i, F:e sobrepuso 1Í. todo~ los
obi-tnculos y fletó el primer rn¡,or que hace
la trn\"esía en el río, con E&gt;l 110111hre de ,,CatE'maco", el 15 de !--eptien1hre &lt;le 1897. A bordo
del Ya por se ve, en el grabado &lt;¡ue publicamo~,
íi la familia del Sr. L6pPz, que F=e mil nrC'Ó e11
Tlar-otálpnm y un g1u po de s t s amigos.
Playa \'icentc cntnta en la 11ctualiclacl C'nn
buenas construcC'ioncs; la ng-ricultma ha progresado allí de manera notnblc y la in&lt;lustria
comienza á ensanchar,.;&lt;'.
En laf' fie:-t..'lR de sep¡,i&lt;'m hrc huho una nota saliente: el baile con que se celehró In inauguraeiún dPl palac·io. · Las principales familins &lt;le la pol,lnción ·:r algunns de lo,.; puntos
cncnnos, asistieron á la i;irnpática fiei;ta.

Escuela de Ingenieros yMaquinistas·
EN ORIZABA.

P.H,ACIO l\lU~ICIPAL DE PLAYA YICE:'(TB

lwnC'ficimlns por el esfuerzo unido ele sus lal,orioRos ltaliitantei; y por el celo de las autoridacle;,.
l\lu&lt;'hai, _,. muy importantes son las mE&gt;joras que allí Fe han llevado á cabo; pero, para
hablar Rúlo de la más reciente, nos concre-

LA COMISIÓN NAVAL MEXICANA.
..._ En nuestro número anterior dimos á conocer algunas fotografías referentes á ]a botadura de los nuevos cañoneros mexicanos «Tampico» y «Veracruz», que se construyen en Elízabeth port por cuenta del Gobierno Federal,
bajo la vigilancia de una comisión nombrada.
expresamente para el objeto por la Secretaría
de Guerra.
Hoy publicamos el grupo de oficiales de la
marina que forman la comisi6n menciofiada y
son los siguientes:
Capitán Manuel Azueta, jefe de la_ comJ...,
Guilebaldo Miranda¡
SlOn ., prl·mer teniente
·
segundo teniente R6mulo L. Alcívar¡ segundo teniente Nicolás Varela R.; c~detes Art~ro Medina, Francisco Amado, Luis G. Izag~1rre Manuel Escudero, Luis P. Florencia,
Go~1.alo Sierra, Rafael Izaguirre, Guillermo

Acosta¡ ingeniero de construcci6n naval Carlos F. Varela; inspector de maquinaria George E. C6ward; primer maquinista Te6:6.1o E.
Remes; segundos maquinistas Leopo1do G.
Correa, Manuel A. Silva, Carlos Peralta, MiguAl A vila, Osear Arenas, J ulián Ti burcio,
Sotero Rodríguez; capataces Luis Antiga y Tomás Salas.

La Cacería de San Huberto.

En las loma'! del Molino del Rey se verific6 el domingo último la cacP.ría de San Huberto organizada por el Club Hípico alemán, y
á la que fueron invitados, para que tomaran
parte en ella, los miembros del Club Hípico
Militar.
Los cazadores se reunieron en el sitio mencionado, á las cuatro de la tarde, vistiendo algunos, vistosos trajes de rojo, negro y blanco.
Los jefes y oficiales del Ejército portaban el
uniforme de gala. La
carrera comenzó momentos después, yendo
al frente del grupo el
Sr. Ju1sreed, quien llevaba en ]a mano 1a cola de zorni. que debían
disputarle los cazadores.
Lo quebrado del terreno y las nubes de
polvo que levantaban
los caballoi-, hizo que
la cccacería» fuera muy
difícil y que algunos
p:iilitares cayeran al
LA CACERÍA DE SAN Hu~ERTO,

C'inns municirale,-,, como salón &lt;le cal,ildo,- y
tesorcrín, y los ju;r,gaclo~ de prinwra i11sta11ci:1;
en el lado sur está el d&lt;'partamento ele la e,.;cuela ele ni iins.
Es de conRig-narse también nna nota que directamente se relaciona con el &lt;leBarrollo dél

suelo. Ninguno de los jinetes logr6 dar: alcance al Sr. Julsreed, quien result6, por lo
mismo, triunfante.
.
Entre los espectadores se encontraban los
sefiores Ministro de la Guerra, Encargado de
Negocios de Rusia, Secretario de la Legación
de Alemania y otras personas distinguidas.
A las 6 y media de la tarde regre::-arotl 1os
invitados y los jin_etes al centro de ]a ciudad.
Por la noche se efectu6 una cena íntima en
el edificio del Club Alemán; á la que asistieron los miembros del Club Hípico Militar.

La carrera de ingeniero durará ocho años y
cuatro la de maquinii-ta; la instrncci6n será
técnica y práctica para los primeros,y esencialmente práctica para los maquinistas y maestros de obrns.
A Francia y á Alemania se han mandado
construir los modelos de los diversos tipos de
calderas, dinamos v motores.
El costo de la olira será de doscientos mil
pesos, y los Sres. Espinosa y Ht&gt;rrera tienen
verdadero empeño en que esté terminada en
dos años.

MINIATURAS
Para vivir en deliciosa ea]ma
y gozar del amor de los amoreR,
un alma pura necesita un alma
que comparta con ella sus dolores.

***

.

Tiempo hace que los Sr&lt;'f&lt;. Lic. Elicz&lt;'r r,;,..
pinosa y Carlos Hern•rn, srcretario ge1wr:il ck
gol&gt;iemo (le Veracruz, y jefe político clu Orizaha, respectirnmente, pensaban E&gt;stnblecer en
e:-a citidad una escuela de in,¡renieros v maqninistnci, semejante ú las de Europa y 'Ei::tados Unidos.
Aprobado el plan general de la.·eseuela, fuf
sometido á la aprobación del sefior gobernndor Dehesa, quien lo ncogi(i fon n;l'(h&lt;1ero
entusiasmo, por la nepe&gt;'id:1d que del plantel
se hacía sentir en el Et-tndo, dada la Ílll portancía industrinl que ha nclquirido en lo:-(últimos
aíioi-. Con tan fa\·orahle acogida, los iniciadores eligieron el lugnr convenienteparalacoostrucei6n de la escuela, y presenta.ron al señor
gobernador el proyecto re1,pectivo, con su presupuestó.
La escuela ocupará un cuadro de ochenta
metros de frente por sesenta de fondo; y será
COl)struída de fierro y cemento, como principales elementos.

EL

"CATEMACO» EN EL RIO DE PLAYA VICENTE.

.

Que no hay dicha mayor que la ilusona,
comprobado ]o vi desde chiquillo;
en el ba nquete del amor sencillo,
el plato mús insulso si:be á gloria.

*,;&lt;*

.

Tal vez cuando te callas y suspuas ..... .
dices con menos frases más mentiras.

***

Una mujer instruída
de conciencia elevada.,
prefiere no ser amada
á verse comprometida.

y

R. A. enAGO.

PnoYECTO rAR~ EscUELA DE INGENmRos y MAQurmsr N&gt;,EN,-ORrZABA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

5 de agosto.

.... -- _ , ; : , : : : : . . . . , , ~ , - ,

---~--,~-,~
J.
.

__,, -./ -;r,,~

~-

-----=--=-~( CONCLUYE)

III
12 de julio.
Cada vez que me presento ante Francesca,
veo pasar por sus ojos el mismo sobrecogimiento. Una rápida palidez sube á sus meJillas y desaparece; la mano que me tiende i::e
halla fría y temblorosa. Después, ella se rehace, y siento que su «amistad" vuelve y que mi
compañía no es desagradable, por lo menos
cuando somos tres, 6, lo que es lo mismo,
cuando el doctor se halla entre nosotros. Si
estamos solos, Francesca se vuelve y mii:a á
lo lejos. Su malestar es tal, que me siento penetrado de él como &lt;le una atm6sfera; sufro su
mismo sufrimie:1to; rompo la mal11. influencia
alejándome, y experimento un verdadero desahogo cuando por fin llega Ojetti hasta nosotros y hace reaparecer la claridad en el rostro
de su hija.
Mi pena es mortal; roe mis noches, me hunde en el pálido insomnio, en los largos ensueños iüniestros de la sombra. Solamente el opio
me defiende contra el exceso de angustia. Y,
no obstante, no experimento hacia Francesca
la menor c6lera ni el más pequeño rencor. La
prueba á que estoy sujeto, tiene algo de divino: es un sacrificio y Jo acepto. Por ella estoy pronto á to&lt;las las inmolaciones. l\fi amor
crece con mi sufrimiento, no por la contradicci6n y el instinto de lucha, que es la base de
ta.les sentimientos, sino porque mi sufrimiento es como una forma más elevada de la adoraci6n.
Yo también he querido evitar mi presencia
á la joven, pero Ojetti ha hecho imposible esta resolución. Está verdaderamente ligado á
mí y no ha habido sitio á donde no baya ido
á buscarme. Días pasados había partido yo
solo á través de la montaña; desvariaba tristemente al costado de un bosque &lt;le bayas,
cuando he visto venir al doctor y á Francesca.
El buen carbonario hallábase profundamente
triste y lleno de quejas hacia mí. En la animadón de su discurso, se ha olvidado de todo,
hasta el grado de decir á su bija:
-Dile, Francesca, que él es nuestro único
coni;uelo en el destierro; dile que su presencia
es nuestra mayor alegría!
Francesca, pálida como los lejanos ventisqueros, murmur6 con voz doliente:
- Y o os lo ruego; por rni padre!

/?~

;~

los idiomas, que le permite hablar el francés
tan corrientemente como el italiano. Posee,
además, una buena alma entusiasta, el amor
frenético de la ltalia Unida, de la lealtad, el
espíritu arrojado y peligroso de los Lovelace,
nutrido de ardor y de ternuras fugitivas. Ha
agradado mucho al doctor, que conoce á su
familia, y somos ahora cuatro que trepan por
los senderos, á la hora en que las sombras de
los árboles se alargan sobre las planicieR. Luigino marcha á la cabeza, en compañía de
Francesca; el doctor y yo los seguimos á pocos
paRos de distancia.
Busco en el fondo de mi ser el celo. Está
ausente; no puede nacer; siento que él daría
muerte á mi amor por la Silenciosa, y en el
exceso de mi angustia, me acontece el desear
que tal sentimiento surja de mi interior. Observo entonces á la encantadora pareja, los
ademanes elegantes del milanés, sus miradas
que se vuelven con admiración hacia Francesca. Pero Luigino me parece más lejoP de ella
que el Monte Rosa, y su galantería tan frágil
como las hojas arrebatadas por la tempestad.
Y yo comprendo que nada, excepto la ausencia y el tiempo, podría ayudarme contra Francesca.

fácilmente nuestras veladas, y postie el don de

hiente de fuerza envolvía fas cosas y los sere~;
la vida luchaba por doquiera; cada átomo du
musgo, cada hilo de yerba encerraba uña energía tal, que me sentí hondamente desalentado.
Adivinaba sobre mí la sombra de la mala suerte que pierde los destinos de los hombres. Y
las voces del milanés y el doctor, que subían
del barranco, llegaron á mis oídos como una
ironía.
En tanto que yo me abismaba en mi tristeza, Francesca se puso á trepar sobre las rocas,
seguida de Luigino. Detúvose un momento
sobre la arista de un gran pedrusco; el sol la
envolvía en un fulgor de gloria; asemejábaRe
así á una virgen de Léonar&lt;l que fij6 en mí,
desde mi infancia, una de esas impresiones que
jamás se borran. Bajé la cabeza, y, cuando los
dos hubieron desaparecido, un irrefrenable sollozo escap6 de mi pecho, y mis ojos se llenaron de lágrimas........ .
Largo rato permanecí de esta manera, hasta
que un paso ligero me hizo estremecer, y vi,
al extremo del barranco, á Francesca, que se
aproximaba. Ella vi6 mis lágrimas y pareci6
conmoverse, pero inmediatamente yo no sé
qué gesto de firmeza apareció en su boca, y ella,
que jamás interrogaba, preguntóme:
-Estáis celoso de Luigino?
La sorprei::a hízome enmudecer de pronto;
en seguida contesté con una especie de cólera:
-Ojalá fuese así! Si yo pudiese estar eeloi-o, bien podría esperar el curarme de este
amor imposible!
Ella se puso tan pálida como el día en que
por primera vez la hablé de mi cariño, dominada por aquella misma impresión de espanto;
después, ech6 á andar otra vez, silenciosa, á
reunirse con su padre¡ que nos llamaba.

IV
'

17 de julio.
Ha llegado á nuestro destierro un joven carbonario milanés. Es vivo y gentil como un
ArlPquín, con hermosos ojos, siempre m6viles,
que brillan en su fisonomía como juguetones
diamantes negros; su sonrisa le hace agradable
á todo el mundo, su conven,aci6n entretiene

Nada ha cambiado. Es preciso partir; no
cieo más que en el tiempo y en la ausencia
únicas medicina¡, para el alma. He manifes:
tado mi resolución á Ojetti, y éste, presa de
honda consternaci6n y Heno de queja hacia
mí, me ha dicho:
-El todo por el todo! Vuestro mal no será
más difícil de curar si esperái1:1 aún algunas
semanas más.
-Pero yo no puedo soportar «algunas semanas más,, ......... Me queda un poco de voluntad y es preciso aprovecharlo......... .. Vos no
po&lt;léis darme ninguna esperanza.
Ojetti no es un diplomático, como la ma~·oría de sus compatriotas. Guard6 silencio, y
después, en tanto que yo le miraba tristemente:
- Yo hubie.ra jurado que ella os amaría... .
Aun creía haber descubierto en ella una inclinaci6n naciente ......... »~Ia,i..... .
-Ya. ,·eir,,, sin embargo, que mi pr&lt;&gt;sencia
In. inspira una especie de tPrror!
-Sí.. .... Xo me lo explico....... No he podido obtener una confi&lt;lencia ......... Es preciso hablarla otra vez ..... .
-Y de qué queréis que la hable?
- Poco importa. De lo mismo.... ..... Pero
sed elocuente, y haced que ella os responda!
Habíamas pasado ese gran Calvario siniestro que se extiende más allá de la Meseta. Se
diría un cementerio de titanes. Las lápidas
las cruces, las enigmáticas piedras labrada;
alternan allí con los fosos profundos· el eco se
multiplica como las vibraciones de 'viejos lamentos de agonía. Al salir del Calvario el camino sube entre abetos, procedenteR ta::O bién
de lejanas edades. E1 doctor se ha. llevado á
Luigino, rogándonos esperarle, y hemos quedado solos FranceRca y yo, en la viviente catedra_!. La inmovilidad y el silencio parecían
fundirse con la luz; yo oía. palpitar mi corazón ... ... y el suyo. Bruscamente la dije con
una voz ronca:
-He llegado al término de mi sufrimiento.
Voy á partir, y he resuelto hablaros por última vez. El suplicio que he soportado por el
solo hecho de vuestra existencia es demasiado
grande para que vos dudéis de que os ofrezco
toda mi vida., seguro de no amar nunca á otra
m~jer. Hablo sin esperanza y casi por cumplir un deber-pues tenemos también deberes
para nosotros mismos,-deber que consiste en
busrar una felicidad que no ha sido de nadie
y que deberá hacemos mejores. Yo sé, Francesca, que habría sido más noble más caritativo, más dulce, si hubiese alcan'zado la infinita alegría de ser vuestro compañero· sé qué
una felicidad semejante me habría lle~ado de
resignación en las peores pruebas y de bondad para mis enemigos. Mas ~o alcanzaré
nunca esta suprema gracia! Tampoco tendré
queja alguna. para vos, Francesca; no sois responsable de las ternuras que puede despertar
vuestra persona: sería lo mismo que haceros
rei::ponsable de vuestro"'nacimiento. Os ruego

En esto mismo pensaba ayer, sentado i-obre
el tronco de un árbol caído. Cien especies de
plantas florecían en mi derredor; la tierra
transformaba en pequeñas ráfagas de color y
de perfume los ful~ore¡¡ uel gran astro¡ un am•

26 de julio~

.

Estoy libre. Las autoridades han halla.do
ligeros mis pecadillos; puedo volver, si me place, á conspirar contra las potencias amigas y
hacer méritos para que me pongan otra vez el
bocado, coi;a de que 110 tengo ningún deseo.
Mi íe, que ya antes era tibia, ha venido á menos, pues no creo que el «tira.non pueda ser
derribado mediante reoursos tan débiles como
los nuestros. Más V8.$toB acontecimientos restablecerán el equilibrio entre el derecho y la
fuerza. Dos ó tre" camaradas franceses disfrutan de la clemencia federal; pero nuestros
amigos venecianos, poloneses, milaneset'I, permanecen aún bajo cerrojo. Y yo vago como un alma en pena alrededor de mi prisión.
Lmi guardianes desde luego han pretendido
ejecutar la consignn. y deRterrarme con las gen•
tes librer,,, pero han acabado por permitirme
algunas horas de visita, d~ manera que no estoy enteramente privado del placer· de oír á
Retchnikoff jurar «guillotir.arlos,. ahorcarlos,
bafia.rlosn en agua fuerte.
•
Mas he aquí qu~ mi tristeza es cada &lt;lfa más
profunda. Francesca permanece envuelta en
su misterio. ¡Y qué me importa ese misterio,
puesto que no hay ep ~l ninguna esperanza Fª•

rilo mí!, ....... ,

.1

V

solamente tener una mirada de piedad hacia
mí, y perdonarme si mis palabras os han ofendido.
Permaneció algún tiempo sin responder,
hermosa como una Afrodita del Silencio, inclinada. la cabeza bajo los largos y sombríos
cabellos. En seguida contest6me:
-No soy yo quien debe perdonar, sino \'OS.
Los remordimientos me abruman; tengo la culpa de vuestra pena, y daría algunos aflos de
mi vida por que esto no hubiese sido. No dudéis ni por un momento de que, en cualquiera
circunstancia, estoy pronta para con vos á un
gran acto de reparación.
l\Ie tendió la mano, que yo no osé llevar
hasta mis labios.
-Adi6s, Francesca, balbucí. Partiré mañana al amanecer!
Se apoy6 contra un árbol y murmur6 como
si hablara consigo:
-No debo detenerle.
V
7 de agosto.
No he procurado siquiera dormir: me hubiera sido preciso tomar el opio en dosis peligro-

Domingo 2 de Noviembre de 1902
Ella sonri6; por la primera vez vi la malicia en su semblante. Contest6me:
-Es que yo no puedo vivir lejos de vos... !
La vida, la. gloria, el poder, penetraron en
mí, como la luz en la tinieblas!
Y Francesca añadió:
-La culpa no ha sido mía. Mi espanto era
verdadero y más fuerte que mi alma. Vañamente he ensayado sobreponerme á él. No hay
tal vez en el mundo otra criatura á quien el
amor haya inspirado mayor espanto.
Tomé dulcemente su mano; la pequeña mano era tierna, sumisa, confiada.
-Y por qué el amor os inspira t..'ll espanto?
El hermoso semblante se volvi6 hacia la
selva:
-Porque Rabfa muy bien que ya no sería
una criatura distint..1. de aquél á &lt;¡uien amar,1;
porque tendría. que abdicar por completo-.,·,
para eso. estar sPgura de mi espo~·o como de
mí misma; porque, en fin, desde este rnomento en que os hablo, he dejado de ser, no
existo ya! Mi libertad ha muerto; no soy ya
más que vuestra escla,·a; en adelante, no será
hecha mi voluntad, sino la vuestra!
Y en tanto que descendíamos de la colina,
murmuraba yo en YOZ muy baja:
-Ah! ciertamente, en la breve historia de
nuestra vida. es maravillosamente dulce el ver
que nuestro mayor premio no sea la gloria, ni
el poder ni la riqueza, sino una débil criatura semejante á nosotros, un poc-o de luz viviente, un rasgo, un contorno, un ademán, y
el ritmo de un andar cadencioso!

J. H.:Ro,;xY.
Traducción de."El Mundo )lustrado. "

HERMANA DE LA CARIDAD.

r.a. lle permanecido en el balcón del chalet,
contemplando la noche, en cuyo manto de estrellas se destacaban las sombrías torres de La
Serraz. La sombra, el estío y la montaña"no
me han ofrecido noche más bella. Mis sentidos, sutilizados y despiertos, han gustado hasta el extremo la amarga mezcla de la belleza
y el sufrimiento. La muerte descendía á mi
pecho angustiado; las cimas confusas, las aguas
palpitantes, los bosques, los astros, todo parecía formar un sepulcro en torno mío. Sentía
como una contracción del Universa, como una
asfixia del Infinito.
Sin embargo, la rebelión no asomaba en mí.
Resignábame á sufrir uno de esos grandes
amores que hacen el amor más grande entre
los hombres; parecíame que este dolor no era
un dolor solitario ni egoísta, y que yo practicaba en silencio un sacrificio en aras de otros
seres.
Y, en un Il\omento de suprema amargura,
grité al espacio:
-«Páter, in manus tuas commen&lt;lo spíritum meuml»
El alba plateada ha iluminado los ventisqueros, y la brisa del lago ha despertado al
beso de la aurora; un carretero ha. tomado mi
equipaje, y be emprendido la marcha hacia
la población cercana. Pero antes de alejarme
para siempre, he querido pasar por el Calvario. Detenido cerca de los árboles bajo los cuales había hablado el día anterior á Francesca
fuí presa de un enorme desfallecimiento; apo~
yéme en donde ella i;e hahía apoyado; cerré
los ojos, y nsí permanecí largo tiempo.
Un estremecimiento de la maleza. arranc6me
de mi sueño, y el milagro se hizo! Francesca
había venido, estaba allí, á dos pasos, mirándome con dulzura, presa de cierta turbación
mas. sin revelar el espantq en su fisonomía'.
Una lasitud encantadora daba á sus párpados
un ligero tono azulado. Y yo exclamé:
-Por qué venís á hacer más terrible el dolor de mi partida?

Con tu traje que muestra la nieYe pura
Y el azul inviolado de las montañas,
Caminas con los 6leos de tu dulzura
Y el rosario pendiente de tu cintura
Aliviando en el mundo cuitas extra.ñas.
Te has desexuado para ser más divina:
Con la cofia. ocultaste tus ojos bellos
Como el sol tras los velos de la neblina,
Apla&lt;!taste tus senos de punta fina
E hiciste el sacrificio de tus cabellos.
Pero no aprisionada por las cadenas
De votos infrangibles, calmas tus penas
Con é?(tasis ociosos y ruegos vanos,
Abdicando del mundo, donde tus mauos
Deben regar las flores de que est{m llenaR.
Tú mitigas las fiebres con tus desvelos,
Abres tus brazos tiernos y hospitalarios
A los que tienen hambre de tus consuelofl,
Y allí donde aparecen todos los duelos
Te presentas con todos los electuarios.
No serás para el novio la prometida,
Para el placer tu carne no será yedra
Que enlace sus miembros de&amp;fallecida,
Ni alumbrará tu S(•no, fuente de vida,
Porque lo has vuelto estéril como la piedra;
Pero mojas los labios de los sedientos,
Pero secas las llagas con tus ungüentos,
Y destapas tu pecho, donde hay raudaleR
De bondad, como un vaso de aguas lustralt•s
Endulzando pesares y sufrimientos.
Y para que mermaras la pena human:1,
Para que en los combates fueras conronli:i
Y en los lecl10s dolientes fueras tisana 1
Para que como el Cristo, marchei-, Hern1;: 1.a
Difundiendo á tu paso misericor&lt;lia,
'

Ningún laurel terreno te ha seducido:
Ni anhelos &lt;le riqueza ni ansias de glorin

Pues es tan extremado tu afán de oh·i&lt;lo '
Que por dejar tu celo desconocido,
'
Has borrado tu nombre de tu memoria.

EFRh

llEBOJ.LEDO.

�•••♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•··························· ........................................................•~•

i• - NUESTRO~== ESTÓMAGO~ -¡•

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Doradas para lo• ca•o• oon Dlarr••• Y Plate•d••
para lo• ca•o• que eati,n oaracterlzado•
por oonstlpac/6n 6 extrelllmlento.

:
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.

---------------------------------

•.•
♦

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Parí., bon
tales, que su efecto se siente Inmediatamente en el entermo que
las toma.

Y N .UESTAA SAL UD

••
♦

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••
•i•
••
••
!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.
La salud del cuerpo, en general, está ligada dlrectBmente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de )a nutrlcJón que ha de fortalecer, desarrollar y
so11tener hasta los órganos más pequefiotJ del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no Jo hacen por falta 1e
medio ó trastornos Independientes de su voluntad ú originados por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al fin lnrremlslblemeete.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!qulera época, evitando todo exceso que pueda dallarle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

i Cuidar el estómago es el secreto de la buena salnd.

!

•~

i

No dejamos, pues, de recordará las victimas de su estómago,
recurran á las

~íldoras . del Dr. Huchard;.

♦·

•

!

DE p ARÍS,

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Antisépticas y Si:flltticas.

♦

Las propiedades de estas pfldoras estudiadas y experlmentadai,
por multltu de médicos entre ellos d1stlnguldos profesores de la Ei.•

•

;
•

•

l·

EL l"\UNÜO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 19.

MÉXICO, NOVIEMBRE 9 DE 1902.

Oerente: LUI&amp; Rtl'~ &amp;PINDOLA.

Director: LIC, RAf'ArL Rtl'( &amp; &amp;PINDOU.

!

♦

•

♦

---------Las Píldoras del Doctor Huchard se apllcarán siempre con éxito
en todas las atecclones tntestlnales, y sobre todo en

;
;
;
•

!

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecia del estómago, Infecciones intestinales,
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee, Ulceia del
estómago, Disenteria, etc., etc.

;
~

!•
:
•

♦

Son recomendadas por los Profesores de la Escuela Nacional de
Medicina y Doctores Gutlerrez, Ban,:c..., . Gavlfio, Ramlrez, de Arellano Garay, Parra, Ocampo y otns muchos que han recetado en hos•
pltales y á sus enfermos partlcularfB, Eegón lo acreditan los certificactos de tan respetables facult atl vos y los enfermos curados con ellas

:
;
;
•

•
!

PIDANSE EN LAS PRINCIPALES DROGUERIAS Y BOTICAS
Donde ••tán de venta con la• lnatruaolon•• nec•••rl•• para •u uso-

♦

•

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DEL DR. TORREL DE PARÍS.

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Unica preparación que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
ta.ble po:ier excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna~ el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para eonservar este bellísimo
atributo.
El uso del

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PITROL DllL Dr. TORRB:L, DR PARIS,

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evita la calvicie prematura que t anto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado

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DC VENTA E# LAB DROQUERIAS Y IARI/IIAOIAS.

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Subscripció n mensual fo rAnea, $1.50
ldem lde m. en la.capital, .. 1.2:,

NOTAS P:&gt;PUL~RES.--EN EL P4NTEÓN.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos García Vélez</name>
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        <name>Comisión Naval Mexicana</name>
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        <name>Don Juan</name>
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        <name>La Ascensión</name>
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        <name>Manuel Carmona y Valle</name>
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                    <text>•••♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•··························· ........................................................•~•

i• - NUESTRO~== ESTÓMAGO~ -¡•

•
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•
•

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•

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••

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Doradas para lo• ca•o• oon Dlarr••• Y Plate•d••
para lo• ca•o• que eati,n oaracterlzado•
por oonstlpac/6n 6 extrelllmlento.

:
;

.

---------------------------------

•.•
♦

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Parí., bon
tales, que su efecto se siente Inmediatamente en el entermo que
las toma.

Y N .UESTAA SAL UD

••
♦

•t
••
•i•
••
••
!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.
La salud del cuerpo, en general, está ligada dlrectBmente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de )a nutrlcJón que ha de fortalecer, desarrollar y
so11tener hasta los órganos más pequefiotJ del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no Jo hacen por falta 1e
medio ó trastornos Independientes de su voluntad ú originados por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al fin lnrremlslblemeete.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!qulera época, evitando todo exceso que pueda dallarle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

i Cuidar el estómago es el secreto de la buena salnd.

!

•~

i

No dejamos, pues, de recordará las victimas de su estómago,
recurran á las

~íldoras . del Dr. Huchard;.

♦·

•

!

DE p ARÍS,

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t

Antisépticas y Si:flltticas.

♦

Las propiedades de estas pfldoras estudiadas y experlmentadai,
por multltu de médicos entre ellos d1stlnguldos profesores de la Ei.•

•

;
•

•

l·

EL l"\UNÜO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 19.

MÉXICO, NOVIEMBRE 9 DE 1902.

Oerente: LUI&amp; Rtl'~ &amp;PINDOLA.

Director: LIC, RAf'ArL Rtl'( &amp; &amp;PINDOU.

!

♦

•

♦

---------Las Píldoras del Doctor Huchard se apllcarán siempre con éxito
en todas las atecclones tntestlnales, y sobre todo en

;
;
;
•

!

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecia del estómago, Infecciones intestinales,
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee, Ulceia del
estómago, Disenteria, etc., etc.

;
~

!•
:
•

♦

Son recomendadas por los Profesores de la Escuela Nacional de
Medicina y Doctores Gutlerrez, Ban,:c..., . Gavlfio, Ramlrez, de Arellano Garay, Parra, Ocampo y otns muchos que han recetado en hos•
pltales y á sus enfermos partlcularfB, Eegón lo acreditan los certificactos de tan respetables facult atl vos y los enfermos curados con ellas

:
;
;
•

•
!

PIDANSE EN LAS PRINCIPALES DROGUERIAS Y BOTICAS
Donde ••tán de venta con la• lnatruaolon•• nec•••rl•• para •u uso-

♦

•

······················································~·•················································:.
J¡.~.,,,_..,,.,..;,,..~~......~ ..:;,..~;,,i..-'i'I-.~.~?.,...,,,.........-,,....-,,,."?;¡.•.-,¡.•..:;,..~...-,,.~

..,..,,,.,,..-'l'!-..:;,....,,,...~...-,,...,,,....,,,,.,.;;,......~..,,,....,,.._;,,...,,,..........:;,... , ,. .-'l't-..,..,..-'l't-...,,,._-'i'l....,,,..~~..,,.,..,,.,..,,.,

........., :,..~•..,,,.,.:;,.•.,,,,.•.:;,.•..,,,..~•..,,,..~..:;,.. , •..,,.,..,,,.•

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P ETROL

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DEL DR. TORREL DE PARÍS.

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Unica preparación que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
ta.ble po:ier excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna~ el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para eonservar este bellísimo
atributo.
El uso del

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PITROL DllL Dr. TORRB:L, DR PARIS,

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evita la calvicie prematura que t anto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado

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DC VENTA E# LAB DROQUERIAS Y IARI/IIAOIAS.

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~

~

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Subscripció n mensual fo rAnea, $1.50
ldem lde m. en la.capital, .. 1.2:,

NOTAS P:&gt;PUL~RES.--EN EL P4NTEÓN.

�Domingo 9 de Xoviembre de 1902.

UN DRAllA ESCOLAR.
La vida &lt;le la r!-cuela deja en la memoria
una inmensa acumulaciún de recuerdos gratos
:; risueños. Cuando eYoramos lo~ !'1t&lt;·1•so'- de
ese gratísimo é inoh·itlahle período d1• la vida,
acuden en tropel al e,;pfritu lo~ epi,-;oelio,; tiernos, las escenas cómica,:, las clelicio,-.as no!-t11lgias, las festinu, recreacione", lo'- miedos pueriles y las fútiles er-pPr:\11Z&lt;'l!-, las fatiga'- y los
goces q ue con!ititu,·en ern época, la mejor de
la vida. Perot11lJ?ut1a n·z una nube negra. empafia ese ciclo de zafiro, v un c.uce,-;o elramútico
interrumpe la monotonfn. deliciof'a ele &lt;'"ª Yicla
ficticia y encantadora y deja &lt;·omo n•rurrdo el
calmifrío del horror y &lt;'Omo huella en el ('orazón el espanto t rágit:o.
lína tarde nos e11&lt;·011tráhamo!'I en el anfitl·atro d e la E!'cuela de ~frdicin:i re('ihiendo d1tedra de nwdieina opC'mtoria. Q,-.curel'Ía . .-\grupa&lt;los alrededor «lt• la plancha, trntúhamos &lt;le
seguir las húhi)e,-; manipulaciones de nue~tro
rn ae"tro, que, ca"'i á m1curas, practil'aba una
&lt;lelicada opern&lt;'ión en el cadíl\·er.
Cerca de la plancha, un alumno llumn&lt;lo
~lontenegro «daha lt,s in,-;trumPntoi,1 11 c·01110 "'-'
d ice en el nrgot quirúrgico. y tenía empuñ:ulas
con am has manos las ramas de una fonnida ble
tijera lla mada «C'i,:alla de LiHton" y destinad1~ á
cortar huesos. Detrú;; de él un gru¡,o de compañeros que no alcanzaban á Yer, se t&gt;ntretenían en "encantarlo» tirún&lt;lole &lt;le los cabellos
ó cte las orejas. l\Iontenegro, que era el mejor
y más sufrido de los hombre!', no lo tomaba á
m al y se conformaba con distribuirá sus agresores tal cual codazo ó talonazo.
Sea que quisiera asustar á quienes lo importunaban ó sorprender Íl los autores &lt;le la jugarreta, volvióse de pron to con la inmen~a tijera. entreabierta, é in¡;tintivamente, sin dar:-e
de ello cuenta, la cerró bruscamente. En el
amontonamiento de los alumnos el terrible
instrumento hi zo prel:'a. Oyéronse á la yez un
ch asquido como el de un látigo y un grito ang ustioso: «¡Me muero!n, y un al umno, Alrnrez,
cayó desplomado l'n tierra.
La tijera Je bahía rebanado ha,-ta el hue~o
la raíz del muslo r cortack la enorme arteria
crurnl. La sangre hrotó á graude alturn, como
de un surtidor, bañúndono~ á todos. ) [ontt&gt;negro, /\terrado, espanto~o, los cabellos erizados,
los ojos !'alidoi- de las órbitas, i;e hallaba como
petri fica&lt;lo. El p[u1ico !-e apoderó de algunos alumnofl, que se precipitaron en tropel
y dando de gritos por las escalnas. Los alumnos I gnaeio Torres y Alberto Corren, con un
gol pe &lt;le vista y una intuición maraYillosas, se
arrojaron sobre el herido, y metiendo literalmente los puños en aquella bocaza horrible,
lograron comprimir la arteria y conjurar l'l
peligro inmediato de muerte; pero lii situaciún
no podía ;.er 111{1s crítica.
En la e:emiob,;curi&lt;lad que reinaba en el anfiteatro, todo era yago, indistinto y trá¡.dco.
E n la plancha, el cadávtr rígido é impasible;
en el salón, gentes que corrían en todos sentidos, gritaban, lloraban y atraían con HlR rnces á todo el per,-onal de la Escuela; entre h~
plancha y la gradería, un amontonamiento
con el que todo el mundo tropezaba. Ah·arez
moribundo; Torres y Correa, de roclilla~, 1:-\Udorosos de angustia y de fatiga, tapando con
sus manos la mteria, comprimiendo y oh!'truyendo á tientas aquella «vfa de agua," por
donde en un instante podría e!,&lt;caparse la Ylda; y Montenegro, en pleno delirio, gritando,
clamando, arrojándo:-e sobre el cuerpo de su
víctima, hafiándose en su sangre, batiúmlola
con sus lágrimas y pidi&lt;':nclole perdón.
Aquello duró un instante; pero nos pareció
un siglo. La voz y In autoriclad del maestro,
Eduardo Licéaga, restablecieron el orden. Hizo salir á todo el mundo; llamó á los Doctores Montes de Oca y D. Francisco Ortega, que
se encontraban en la Escuela, y se deli heró rápidamente ~obre la ~ituación.
No poclín i:er más grave. La herida, á lo
que podía j•1zgars1&gt;, debía ele ser enorme y profunda, é indudablemente la arteria estaba cortada. E ra imposi ble trasladar al herido; era

EL ::iIU1"DO ILUSTRADO

EL MUXDO ILUSTRA

1)(•ligrosbi1110 levantarlo dl'l suelo y ,-ul,irlo :1
una 111r-,-a «lP o¡wracione-;, y no lo ern 111C'no,;
inl&lt;•ntar !'iqniPrn de,-11\l!larln, I'º"ª mdispen!,&lt;ahlt· pnra po«ler opl•r1ll'. La. d&lt;la dt&gt; aquel
lwmbn· e:;taba t'll la, 111anos que conq1ri111ían
la arteria, y aqll(&gt;lla..; 111a11os no tenían yu
ÍU(•rza para t·o111pri111ir.
,\de111Íts, todo «ra ho4il. En medio dt• \111
arsenal colllplet11, ¡wro i11tieio11ado. un hnl,ía
una ¡,inza , i 1111 e:-&lt;·al¡wlo ni 111ia llt!Hja utilizablt•s. Xo p,1día u~ar,-.e ni d« 1 :1~ua dPI anfit&lt;•atro 1•a1--1 larnr, ni de lo:s liPnzos para enjugar, ni de los hilos para ligar ú suturnr, y
hasta t&gt;l atnhittttl' mi:-1110 t"tabn e11po11zoiuHln
y era tllortífern pnr:i un lu·rido .,· para u11 o¡u•mdu .•\qlwllo Pm d polo opm•,to, In rotunda
1wgaeií,11 &lt;le la :111ti,ep~ia, de la asPp,-ia. 1lt·l
,-;implt• asco; c·ra ia de,-.nudez t'tl t1H•dio d11 h
almndanei:1, PI nn11fr:1;. do PII plt•no ¡ ►11Prto, ." l'I
cadú\·Pr, tl'ncli1lo ('n la plandin. parPCÍa e,-;¡,erar tran&lt;¡uilo qllt' aq11Pl i1w,-;pl'rado 1·on1p:uiero &lt;le ,iaje &lt;•stu,·iera listo 11ara la gran partida.
Yo nos(• si eirnja110 alguno se ha 1•ncontrado ante un prolik-111:t u1{1s forn1idahlt•. l'ero
aquellos mae,tro;; 1·rn11 &lt;'irnja11os ,fo pin; :1 &lt;'alwza; todo lo pn·Yienm, ú tocio pr0Ye.1·1•ro·1;
y n1edi:1 hora ,lp,-;p111\~. In artnia li~ada. la h,·
rida s11t11rada y \'l'ltdada; .\ln1n·z, &lt;•n 111:iw...;
lll' :;us an1igos, podía ah:11Hlo11:1r aquel lu;..(ar
mahlito.
P,1ra los «lo~ pr(1tai-:011i,-.ta,. Pi dratna tu\·n
un de,-.enlace fu1H•:;to .•\h·an•1. 11ndcri(, m{1s
rlc• ,los ntios; aC'al,í, por 1wrdcr la pierna y n111rió i poco. _\[011t1•tH•gro, proc1•sado, fu(• al,suelto; ¡ll'ro nadie pudo curarle la. profunda
melancolía ni 1•1 cruel re1110nlimi&lt;'11to que lo
minaron y lo llevaron ú poco (1 la t11mha.
Y he aquí cúuw un juego cll" niño:-, 1111n
maldad inoeenll'. ¡n11·de ('ostar la fclicidacl y
la Yida ú dos hombre,; ext'elcntcs ,. llama«los
quizá tl gra11&lt;les destinos.
•

0

Las Zapatillas Turcas.
L\ en BaJ?dael un comerl'iante ll:1iado Ahu Kan•n; ;• aunqlll' Pra muy
co' amlaha ,-.iuuprP
n1U\'
..
. .. , 111al
. n•sti&lt;ln.. ~
porque l'n\ mu~· an1r1c1&lt;N&gt;. !:'u tunH:a p:ll'PCHI
la de un memlig,&gt;, v 1•n euanto al turh:111te
que lle,·ah:1, naclie hi.1biern sido &lt;'npaz dP «ll'tir
cuúl bahía sido su primiti\·o rnlor. Pero lo 111:Ís
notable de todo nan las znpatilla;;, ('Omp111•,;tas de andrajos y trapos sujeto:&lt; {1 la ~uelas
con grande,- &lt;·la,·n:-.
Diez años habían p:1satlo ,les«ll' la ¡,ri111c•ra
vez que ,\bu Karenentn•góaqul'llaszapatillas
{1 un zapatero del pueblo para c¡ue las &lt;·011qn1~iera y clesde entonce:- habían i(lo rP&lt;·orrit"ndo t~clos lo,-; n•me111lo:~t&gt;S uno por uno, hn,-ta
que, m(1s qui' 1.apatillas, pareC'Ían un montón
cl1, andrajos. Tanta fallla aclq11irieron quP cuando una per,-;ona quería despreciar al~o, solía
decir: Es tan feo como hs zapatilla:- de Al,u
Knn•n.
Este, que era muy li,to, ,;e dc·:-\'iYÍa ¡,or
hacer gangas. y una maíiana i-aliú rnuy temprano {1 la plaza y co111prf, por poco din&lt;'l'IJ
gran número dt• perlas dp di \·er,-.os colore:-. l'oco~ días después :;upo que un p&lt;'ríumi,-.ta que
se encontraba nee1·,-it:ulo 1lc::;calia Yen«lcr un
frm,&lt;·o de eseneia de ro,-:a,-, \. cn•,·emlo hacer
un buen neµ;ot'iO, y apron.-d1an,in la IWl't':-idad &lt;lel ¡,obre hou1hre, eomprú 1•1 frnst:o ¡ ,or
l:i mita&lt;l ele lo que \'alía.
Es co,turnhre all:1 en la. .\rabia qm• cuando
un c·omcrciante ha&lt;'C un bul'n 1w;¡;n,:io. t'onride á su,; arnigos ú un ha111¡11etP; pC'ro .\hu Karen, aunque &lt;·staha muy ::-ati:-Íl'eho ele la g:111ga que acababa &lt;le hacer, no sotiÓ siquiera en
malgastar el dinero con los amigo!'.

'.

-:\ll'jor &lt;'" empJ«,nrlo ¡•11 un kti\O. :-1' dijo,
«¡ue buena falta l,ll' h:H·&lt;·.
Y dPciclió ir al estahleeimil'llto y penuitirse
aqrn•l lujo.
.\1 ~.1lir 1le sil ~1s:1 se «·nt'ontrú con un :rn1iw1, Pl cual. al \'Pr 1·úmo iba l'njPnnclo por el
daíio 7uc le h1wía11 las za, atilla,-: ~e atrLrií, {1
ckeir!P que del,t'rÍa conq,rnr:-t' otra::-.
-Hace tieui¡,o que lo rengo ppu,:m«lo, c•ontl':-:tó .\hu Kun·n; pero al lin 1uc !H· cou\·e1H·ido de qm• (._tas ,-e hallan lnw11as todnda y
pueden clnrar mucho.
Cuando el e,m1ercianl 1' a&lt;'al,í, dP tomar el
l,atio, :-:P pu"'o lo,: mi,1rn1,-; anelrajos dt l(Ul' se
hahía dC':-pojaclo ,\' "" c11\·ol\'i,, la l'al11•za 1•n c•l
11ii-1110 a,quPrn:-o t11rba11tP; pC'ro al ir ú e.tlzarsc· lns zapatilla--, en el :-itio donde• las hahía
el«·j:ulo e1i&lt;·o11trú otra,-; 11111y 1111cn·1•ita,- y eleµ-an!l'1111•11tt' bonl:idas. ('n•.n•tHlo &lt;JllP :-«•ría un
rPualo dd allligo c-on quien ¡,,-.(nn, h:d,la111lo
al ,-.¡¡Jir dP casa, mt'liú los ¡,i«•,-; en Pilas ,-i11 pedir penni,-o ú 11aelie y n•gn:-í, ú ::-u tfü,a n,uy
,ati,-.fP('ho dP \'Pr.,e 1:alrndo ('011 t:111 l,n11itas zapat1ll:is sin haher µa,-tndo nada.
:\la,; por dt·:-~rnda para .\bn Kar1•11 r&lt;•sultó •
cpw la;; z:q,atillas eran ,lel e:ulí, qnien iiahía
1·:&lt;tn&lt;lo l'Oll su µ-enlt• en PI c:&lt;tnblt·«·i111iento «le
h:1i10:- al llli,-1110 tiPmpo &lt;¡ti&lt;' d co111rrt'iante.
La snrprP:-:1 de lns l'"&lt;'lnn,:- tuÍ' 11111_1" gr:1111le
l'll:tt11lo, ni hu,car In,-; zapatilla, dP ,-u 111110, 110
c11co11trarÍJ11 111:'1s que la:; d!' ,\l,u Kan•n.
El t·adí :-1• inrnmodú muchí:-iu10 ,. diíi únle111•,; para que inmediatanH·nte le d1•lt1\'iPra11.
!'oto 111t&gt;1w,; que ú t.mpello11c,- lll'Ylll'on al
co111ereiante :'1 pre;;encia del Cfülí, y :nmqmi
procurú defenderse, nadie le e,cudiaha. Fué
Pncerr:ulo en la eúrcel y no pudo :-alir de t&gt;lla
hasta qm· acecdió á pagar una fuerte multa.
Cuando \'ol\'Ío Íl su ea1,,a, cogiú sus ,·i&lt;·jas za¡,atillas, y enfurecido al eonsiderar que habían
::-ido causa cid castigo que ;;e 1~ había impuesto, las arrujú al río Tigri'-, qne ¡,a,aba preci~nrnente por debajo de !-U~ halconc&gt;:'.
.\!¡runo:- (líns rles¡Jll(s, Yario:- pescndorcs que
pe,-;C'ahan Pn el río ,-intieron un gran pc,-;o en
la n·d, ~- cn'_nmrlo que habín 11 c·o~ido una
l,m•11:1 n·d:ul:i, la lc•,·a11taro11 con la 111an,rale;.:rín. ¡&lt;'uúl 110 :-:erÍ:l su «li,gu,-.to cua111l~ en lul!ªr dt• lo:- p1•c&lt;':- que Jll'tlsaron t·ng&lt;r, :-e encontrnron &lt;'Oll lns f:uuo.•a:- zapntilla,! Lns µrnnd!'s &lt;'layo,- ,-e hahí:111 cngnnchado l'n la recl v
l:1 rompieron. Con 110 pot·o tral,ajn eonsigui¿ron d1•.sem·p&lt;larla;., y furio,-.o,; por d daflo que
h•,-; hahían cau:-ado, lns arrojaron con rabiii hacia los hakone;. de la casa de .\ bu Karen, en
1·11.ra hnhitaciún taynon, ro1upicll(lo PI frasco &lt;le\ e':&lt;PIH:ia de ro;.111- y las bonitas perla,; que
hahía &lt;'0111 praclo, y de b,; cuale,; :-t' proponía
::cacar 1n11cho prorecl10.
-¡Oh terribk,-. y dete:-tal,lc·:- zapatilla~! exclan1ú ~n d11&lt;•110 euando 1·1,trÍI e1, la hal&gt;itacií,n ~· YiÍ&gt; 1•1 dc,-.trozo que le lmhí:m oca,-;ionado. Xo rnc \"&lt;&gt;IYen'•i..; :1 mole,-tar 111ús, ns lo
a~t&gt;gun,.
Cogi{, 1111a pala, fuí• al jardín, al11iú un hon1U\' ho:1&lt;10 \' las l'lltt"rrú. l't•rn un Yecino
&lt;.)lit' l'n\ muy rn~migo suyo, YÍÚ lo que hacía v
Sl' Jll'&lt;'sentó en s,•guida al cadí dicipntlo qt1c
.\hu Knren tenía. cntcrraelo en su jardín un
tC':-oro. El gobemndur, que era tan :n-aritioso
como e: mismo comerciante, le 111andó llamar
inmediat:rntcnte y lP dijo e¡ue tenía 'JUe repartir t'l tei;oro con él.
.\hu Karen negú que tn\'ie,-.c te,-.oro al~t1110,
y para proharlo a-.í, manclú de,t•11ti.:rrar la:; zapatilla,. Todas sns protc;;ta,; Íl!Pron inútilc:]11\l':- nadie qni,-;o dar crédito ú !-lis palabras'.
Entonces el gobernador le hizo pagar una fuertt• multa en casti!!o de hala•r:-P nega1lo :l darle una parte del te,-.oro.
Ahu Kart' ll i;alió d1• la cas,i cid implacable
cadí llern111lo las zapatillas en la mano lloranelo de mbia y de pena.
'
-¡Xo quiero wrlas mí1,-.! cxl'lamaha.
Xo sabiendo qué partido tornar C'Ot1 ellas,
para dc,-.lrnccr_,-e de una ,·c·z y para ~ÍP111pre de
aquel ahorrt•&lt;·1hl&lt;' ealz:ulo, las Pchó &lt;'ll 1111 depí.:-ito de agua d el jaulín .•\llí fueron ú parar
ú una tnbl'rÍa en conJtllli('ación con el cltipÓ¡.;Íto, en d cual &lt;JUPdaron ata:--caclas, i111pidien&lt;lo
que pasara la coniPnte.
Los criado-; &lt;lel gobernador, muy apurados

~l \'er. que no tenían agua en ra:--a, :t\·i~aron al
rngcmcro para que a\"l•riguara la cau~a. ,. con
1~0 poca "ºl'I re~a s,• e1a:011tran~11 con las ·zapatillas de Ahu h.:11·e11. ~o r¡nPnt·11do que su¡.iP•
SI! d ~obcrna, lor que por aha11do110 :-uyo ( chi
los cnado:-) se hallaba la tulwría all-(o atascada de antt~, puc,- a,-í era l'n cfo,;:to, ·,e echaron
toda la_ culpa al (;nn~t•rt"ianlt•, dl'clarnndo que
,\bu h.a~·•·11 halJ1a :11_dudal,lc111entc arrojado
las zapatillas al dt•pus1to con el t•xdu,i,·o objeto &lt;le dc:-itrozar la tubería para ,·cngar:-t• del
gobernador. Otra ,·~1. l'ué dt-te1,ido y tu\"o qui'
pagar una multa lllas fuerte que la:-- anteriore~, a«lemús de ol,ligarlt&gt; ú l':trµ;ar ('01110 -.iempre con las tnrihle,-. zapatilla,-..
- ¡Oh grande .\lú! (•xclamú el ro111ertiante
muy dc,-e~pl·rado, ¡.qué haré c011 c,,tn,; (!¡•s,·entu~ada:- zapatillas·? Las he &lt;·otdindo prinH•ru al
cuHlado del agun, y 1·11 m11l,n::; l'a:--o:- el re-.ultadc, ha l:'ido de:-nstl oso. :--ólo u na l'º"ª llll' re;;ta ya q_u c hal'lir, l'~1tn•ga1 la, ni hwgo. l'ero co•
mo estan muy lllOJ!lcl:is y llenas de lia1To, será necc,-o rio ,-cearlas anti::&lt;.
Al ~t't-clo, las llc,·ú Íl la t1·rrnza d11 su taf'a y
las deJo all1 para l)Ue ,e ,eenrn11 al sol.
Como la emll'll:L d" ~u dt•.,grncia 110 había
!ocndo al úlL11110 c,lahím, 1111 ¡,nro que 1·,-tnlia
Jugamlo en la tcrraz:1 dli la en,-.:1 t·o11 t igua saltó á la de .\l.,11 Knrcn y se pu:-o ú c11r\:d,1r con
la,; mal hadarias za pati !la,-, arra:-tró u na ha~ta
el borele dC" la terraza y In dejó t'aer ,-obre la

no

calJl•za ,de una mu~cr que{¡ la ~azún pasal,a
por ali! con una enntura en los hrnzn,,
El m_arido d.. aqlwlla tlluje•r cit{, ú juicio al
&lt;'( 1men·1n11t1·, 1•1 cual por cuarta \'l'Z fué eastig_,ulo y multado cn11 111a.ror dnn·za qt1t' a11ll•nnmient1•, pues ~l'gÍl_n d juez, faltí, muy poco ¡,ara &lt;¡lll' las zapatillas matast•n ú un:t madre ." su hijo.
Dit•lnrh la ~cntPn&lt;·ia, ,\hu Kan·n 1 diri"i1\11.
1t', l"
,...
1I o,-;p a 1 JUez.
'Jº &lt;·011 la eara n1u1· trish•:
-~luy excelente ." ¡,mlero,-;o s,.ñot j1ll'z,
hun~~ldem~·nte, 111'.' srn_rn to {1 la ,:entenc·i11 c¡ue
h_a~icts tl•1111h! a h1eu ,!1dnr. Heconozt·o la ju-:t1e1:1 d,•I cas1_1go ." p:1~an'· la nrnlt,1, Jll'l'll de
rmli~ln,- '.'" pido d«· todo eorazún un fayor: que
os cl1g11C.1s pr11t••¡rern1t• l'Ontra mis t&lt;'rril,IP'- zapatilla,:. l'or ella, he ~ido preso y h11111illudo
y nH' \'eo arruinado parn :-ie111pn•: ¡Qui(u ~nhe Ít &lt;¡lié pdign,-; me ana:-trarún to,la\'Ía' :--t•«l
jl!sto y eo111 pasi ro y 111andad ¡ ¡,or 111i,-.PriC'ord1a! «1l11· ,-;1•:111 dt':-truídas, á \·1·r :-i :-oí,; 11.C1s
nfort11n:1tlo que yo.
El juez ncced ió ú la -.(1 pi it'n y 1,ronwtií, Pncargn rsc clp,-.dc• a«¡ll(•l momento ele lns zapatillas fat:tlt&gt;,-;.
Al mi,1110 tiPmpo hizo e11tP11der al arnricioso .\hu Knn•11 que In Yenladern t·conomía 110
1·01i--i~tc &lt;'ll l'i-lar co11tinunnw11te acu111ulando
riqueza,-, ~ino «'11 administrar los liient•:&lt; C'on
prudL·11cia _\' t!astar lo jm,tamcnte 1wee;:nrio.

miraeio1H•s, lle,·a ahom ch• la n1a110, rumbo al
futuro glorioso, :-11 n1t•jor Y 111:'1sn111n1la recom¡,c11sa: ~m;~ tierna ;,· ;u!;able \'irtud t¡II(' Jo
aco1up:11111m en i-u ncto,rn.
Lo:; :m1igos (Jlll' tanto lo querv1110", lo deja- .
mos en la pu~rta del hogar. y, e:-trC'l·hánclole
la 111:uw, le d1rcmo;;_ e_n coro: :::iú tlit'hoso; has
1ucl1:ulu ¡,or e~ta feht"1dacl; la 111ereec:&lt;.

,\'.loro In lri,-.tcza, ¡oli soñadora!,
_\' 1111,dolor ju11ta11clo con tu, l:ígrimns
\'O,\' a 111a11char con pP11,:11nie11to., neuro,-;
el ca,-.to all,or de tus c:1111clia,; lilant·a~! ·

··········· ···· ···· ················ ··················· ·····
C11nlempl:~ mi verjel; mira las florPs
q1w ayer lue1erm.1 sus uit&gt;jore;-; galas
Y IJlle formaron 1111perial diaelema
&lt;:n h ;;ercna frente de mi amada.
Ilnllaní~ mi pensil ya :-in aromas,
laH flores 1,&lt;111 c·olor y ahandonada';.obre la arena del jardín en dotHle
sorprendió sus amores la alborada.

***

_¡Yupcial.

La rnadresclva que escalaba el muro

r que '-U aroma al viento le brindaba.
rl «no me olvide~» del color del ci~l~-'
el alheante azahar y la nerntla
'
azucena de dmdido perfume·
la. margarita, la sibila mágie~
que ?el ~!uor predice la ventura
6 la 1!\~ston. del pens:imiento arrnnca;
los pahclos Jazmrn~s cuya cs1&gt;ncia
las ond_a;. del ambiente perfumaba
y las violetas tímiclns r¡ue oclilt·i'._
•
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e:-qu1rnn
en e1 prado 'las rniracla:-.

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SR. Lit'. D. EMILIO PU.1EN'fJ-:L.

'@:[ ,\ Y Yi1las que parecPn

t&lt;'ner Riempre
~ a ~arnd1•rí,-;ti&lt;':1: 1,, Feli,•i1lad. ¿_Sl'tÚ
cierto que esta Yaga cosa que Re
an~eh, &lt;¡ne c~te sueflo impn·ci,-.o t·on que ;;e
delira, puede cristalizarqp algún día en reaiida&lt;l, y acl11uirir forma \' n•nír,:enos ú los brazos·:, al alma t•n una p·alpable epifanía? Ah,
sí! Xo es 1lelirio de poeta (,-te, no &lt;'::. f:mtm;magoría (le iluso, 110 es fnnb1sma de insania,
no es alucinaciún ,le fa,cin:ulo. Es ,·erdad,
verdad pum y ;:ana, 1¡ue p:,co (1 poco, por ohm
ele 1,uestro e,fuerzo, baja ele la hrnm&lt;NI cumbre del ideal hasta &lt;·om·crtir,m en u11 c•spíritu
compañero del nup,.(ro.
S~lo que parn que el milagro :-e realice, es
preciso que nuestra exi,-.te,wia hnYa tenido
perpetua111~nte una aspiración: el liien, .r que
nuestros 1nes lmya11 hollado un solo ~endero:
el del Deber. l~I .\n1or vie,w entonct•s y es
una recompensa, es un premio. \'iene de lo
alto, como la luz y como el rocío.

l t;'

1

1

~f

~

Toda,-, to•!as mis tlore.~ se han seendo
al ~?plo del rnvicrno, que su escarcha
deJo caer en .los fragnntc.s pÍ'talos
que hoy tapizan la ::;en&lt;la abandonada!
························ ······ ···················
• Ycrda1l que n~i Ycrj1•l e,.:tú mu,· triste?
escuC'llaste _111 un trino en la ·&lt;'nmmad 1
porque al monr en nii jardín las flores
'
huy(•ron las a.ondra~ azoradas!...... '

;'lo

.
P:iso, 1111. l'rim:wern
¡oh sofrttlora r •
P_enl~n si en los delii\os ele m'i ah;i~'
Yme a manchar con ¡ien!ó\nrnit&gt;ntos lle".
'
..,, os
e•l cast O ª 11ior &lt;l e tus camelias blanca,;!
F1u.xnsco Iz..iB.\L Im.,RTE.

J2

LUCÍA. Y ALFREDO.

SRA. ,\~ll'ARO JOHDAN DE PJ:\1ENTF.L.

Y he aquí &lt;1ue la le:v diYina se ha cumplido &lt;'n uno de nuestros amigo", en u110 &lt;lP los
buenos, de los persistenteri del Bi~n, rln los
enamora(los clel Deher. Elllilio Pimentel, que
no torció nunca. la ruta, ni vaciló en el camino, ni desfalleció en la a:-piraciún. 1·nc011tr6
por fin una compañna y un nielo. Un {mgel
ha plegado junto á fl las alas, y todo radian•
te, como el oíblico, le ha dicho'. el ,;cndero es
triste, te consolaré, lo seguiremos juntos.
Esto era lo que falt..,ba á la existencia de
Emilio, c·onsa::rra«h por entero al trabajo, al
estl~(l!o y ~1 l:i piellarl. Aquí estú, pues, una Yirla utJI, cl,gna :· noblcmenlf&gt; corona&lt;la. Ya tiene hecha la conquista ele! por\'enir.
El, que es posee1lor «le un talento tan penetrante y de u11a sen::aibilidael tan exquisita· fl
que no' sólo en las lucha,; parlampntari;c:; ~.
políticas. no súlo &lt;&gt;n rl foro y &lt;•n el estrarlo
f:ino tn111hién en &lt;'1 .\rte. «h•l que es un sn('er~
dote ferYiente, alcanzó triunfos y levantó ad-

•

1:u mano cruel sobre el murfil del piano
volaba, ¡oh _e:indi,la Lucía!,

,~i.!!1
): a

tu

1:Ldo.

1·oma11tico \.

uhno

:lln,set, el dnlce poeta, ;001·;,ía. ·

, Entraba por_ la abierta cl'!osía

I~} s1!ave e~uno dl'I jardín cf•rcano.

\, v_1;n&lt;lo el que tu faz de amor urdía,
Co~ 10 tu mano y la estrl'l'h&lt;', en su mano..•
.¡},r«•s !ne,,:, _tle,p\té, (;oh suerte acerb:i!,
,ltlas s1u v1v1r IHLJO la ye1·ha,
Como rosal que al abn:g-o sucumba.

1

0

Y el p~lido poeta,.hPnchilio en llanto.
~!zab~ a tu met1}01·ia un tierno canto
1 pcdrn un cipres ¡,ara tu tumba!
FRA :\'CISl'0 :11. •\. &lt;'OXTHF.RAS V.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Xoviemhre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

et Brisfo 6e Zolfern.

Tra dición feudal alemana,

L {1guila anida en
la cima de las
moutafias, allí
donde la tranquilidad de sus
polluelos no sea
turbada ni por
la. mano codiciosa del hombre, ni por el
hambre de las
be!-tiaR. Los sefiol'es de laEdad
11edia. imitaban al:úguila: edificaban sus burgos feudales en lo alto de las rocas entre las
escabro!'licla&lt;les ele las pefins. Querí;m pone!' á
sPguro sus tesoros y ~us proles, porque temían
á sus súbditos.
El águila es la reina &lt;le los aires, las aves
la temen y la odian porque las explota y vive
á costa de ellas; aquellos varones eran los reyes absolutos d~ sus tierraR, sus vasallos los
temían y loR odiaban porque vivían de ellos y
erari poderosos sólo por ellos; los sefiores feudales tenían razón en guardarse en lo alto de
los montes, entre las escabrosidades tle las
rocas.
Alemania está llena lde esos cnsti llos ó de
sus ruinas; bajando el Rin, por ejemplo &lt;le
uno y o~ro lado cad~ roca está coronada' por
un torreon deshecho o por un arco derruí do en
donde bullen las golondrinas y los murciélagos. Esas piedras son lo
único que perdura y da
fe de toda la potencia del
feudalismo, ele toda una
edad cubierta por el poir / ·
vo de los siglo!', en que

castillo de Hohenzollern. No es una ruina: el
águila, cuando está fuerte, no oh-ida el nido en
que creci6, y del cai;tillo de Hohenzollern surgió la real estirpe que hoy se cifie la corona
del Imperio. Guillermo II ha hecho restaurar el castillo, conshuído hace siglos, cuando
la feudal familia sólo llevaba el título de condes de Zollern.
Entonces estaban en el poder los Hohenstauffen, heroicos y abnegados, altivos, pero
justos, como Barbarroja, el gran emperador.
Los condes de Zollern jamús aceptaron de los
Hohenstauffen altas mercedes ni dignidarles,
cual si supieran ya que algún elfo. Rerían ellos
los Reiiores del Imperio y que el germano pueblo honraría la blanca patilla de Guillermo de
Ilohenzollern á la par que la roja y flotante
harba de Feclerico de Hohenstauffen. E!:-te para la E&lt;lncl 11edia, y aquél para nuestros días,
personifican la grandeza y el brillo ele Alemania.
El castillo de Hohenzollern asoma sus pesn&lt;las torres por sobre las coronas de los pinos
que cubren el montículo en que reposa. Es
bastante fuerte la subida y quien, partiendo
de la pequefia ciudad de Hechingen, sita al
...-;o"'...!"-~

....

.-.:

-

,

corto; pero el sol molesta al viajero, que no
encuentra e!' los adyacentes campos, sembrados de trigo, ni una choza donde reposarse.
En medio de ese c~mino, abandonada y solitaria, se leva.nta una capilla. Su campana
está muda, y su torre, de un gris sucio, amenaza derrumbarse. E;;tá árida, desierta; antiguos y semiborrados frescos cubren las paredes que se descascaran, pero no hay un cuadro, ni un cilio ni una cruz: parece la ((capilla horrible y desolada» con que Fran~ois Coppée simbolizii la conciencia intranquila.
Allá, en el fondo, apenas ,·isible por la escasa luz que logra penetrar por lmi empailados
vidrios de In única Yent:mn, distínguese un
altar sucio y desmantelado, su única imaaen
es un escueto Cristo de madera y de tam~iio
natural. Todos los Cristos mues"tran la señal
del lanzazo que el esbirro diera al Xazareno
pero ésle, además de la llaga, tiene la mader;
astillada en medio del pecho, y un dardo de
fierro, hundido hasta la mitad, parece decirnos que los he robres quisieron perpetrar nuevo ultraje en el pnciente judío, pon¡ue no leibnstaban sus sufrimientos.
La curiosidad del vinjero s.e despierta y preguntn al amilanado guía por
la significación del dardo. Todos, todos en la comarca con~cen esa trist~ historia, y
mientras el caminante prosi¡rne su marcha hncin el casti-

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...

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-~~~t~it:i~t~:~:.,.

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llo, cuéntala rl guía tal cual
la ha escuchado de sus mayores.

***

• ~•• • .T,~

los hombres olían á sangre y no á tabaco, se
batían con la espada y no con el puiio. A cada roca se relaciona una tradición: historia!',
unas veces romúnticas y sentimentale1&gt;, casi
siempre vagas y misteriosas.

***

En el Sur de Alemania y en el corazón del
principado ele 1m nombre, se leva1üa altivo el

Domingo O de 'No\'iembre de Hl02.

pie del castillo, emprenda
la marcha para visitarlo
,
comprenderá luego que pa:
ra los antiguos guerreros
esa fortnleza debió de ser in:
expugnable. Los cnballos fatíganse para dominar la .a brupta rampa y, una vez en l::i. cima,
el castillo, rodeado de foso1:1, con su levadizo
puente recogido, tenía que burlar todos los esfuerzos ele los asaltnntes, porque lo'! dardos y
las flechas de éstos y aun las débiles balas de
los mosquetes, en vano hubieran chocado con
tm los muros, y porque los hachones encenc'idos y arrojados, no hubieran podido salvar
las anchuras de los fosos. Hoy bastaría una
batería Krupp para echar abajo el castillo: el
hombre, á tra\'éS del tiempo. ha modificado
todo. El camino de Hechingen al castillo es

~penas bañan. los primeros fulgores del
Onente la torrecilla que domina al cnstillo,
cuando las densas brumas, suavemente mecidas por 1~ brisa mati.nal, empiezan á despejarse y refleJan en opalmos tonos las caricias del
sol, que las entibia y las destruye. L'\ gran
campana deja oir su cansada, pero sonora voz:
es que el burgrave, el potentísirno Coñde de
Zollern, va á divertirse; porque el Conde ama
la caza con verdadera pasión y dedica la mayor parte de sus ocios, que son muchof', al
placer de San Iluberto. Cae el puente levadizo; los lebreles se escapan de las vigorosas roa.nos .q~1e los deti~n~n, y con alegres snltos se
prec1_P1tan en vertiginosa éarrera por la rampa,
segmdos de los mozos, pajes, lacayos y picadores con sus trompetas venatorias y de la
brillante cabalgata de nobles, entre l~s que se
destaca el burgrave, jinete en albo 'Palafrén,
eri la mano la ballesta mortífera coloreado el
r?stro por la matutina frescura ondeando al
aire la blonda y rizada cabellera que de su
gorro de pieles se escapa cual la c.-i;cada de un
lecho de rocas. El sol se ha asomado ya, lento

y

•

Y, majestt~oso, é ilumina el brillante espectáculo.: rehnchan los corceles, ladra la jauría
estrepitosamente, los cazadores soplan en los
cuernos y la masa avanza entre los resplandores ele los arneses y de las armas avanza v
vuela, se ,tlespren?e por la empinad~ vertiente,
al estentoreo gnto del burgrave: ((Xur zu!
Nur zu!»
Y allá va la horda.
Calla, vil vaf'allo, labriego insen!'ato! Por

SILENCIO.
/
,~/
;

:1

0- •

1

fl

~o te inquiete saber que no te escriba
cuando de ti me aparte;
siempre tú vi\'irús donde yo viva,
pues lo eres todo en mí: cariño y arte.
Cuanto mfo; lejos, mú;; en recordarte
latirá el corazón, y mientras menos
sepa de ti, por inflexible suerte,
mús ardientes y llenos
han &lt;le ser mis afanes parn verte.
Las aYes amatloms en ;;us ,·iajes
se "ªn de donde anidan,
y al través del espnC"io no se ol\'idan,
¡y no se cruzan cartas ni mensaje!!!
)L\NUEL

s.

PICHARDO.

NIEVES ETERNAS.
No ves, al borde del camino, un úrbol
que en su manto la nie,·e nmortají,•?
Tal vez le dió la primavera última
las hojas que este invierno le quitó!
En el estéril campo de la vida
así sucede al pobre corazón!. ........
La Fe lo \'iste con las mismas flores
que le arranca de:,;pués la Decepción!

qué gimes y levanfa;; los brazos al cielo? Porque los cazadores del Conde han destruido tu
trabajo, han pisoteado tus campos y te han
arrojado al hambre y á la miseria'? Calla, esclavo, y no turbe!c&lt; el contentamiento de tu
señor! No ves que es tu amo, que todo es suyo'? Calla, va;;allo, calla y sín·ele!
En la persecución del siervo y del jabalí, lo~
cortesanos han si&lt;lo llevados muy lejo!! del
castillo, atravesando bosques y llanurns. Los
caballos, jadeantes y cubiertos de espuma,
apenas pueclen soportar el peso ele sus dueños,
y éstos apetecen alimento y reposo. El Conde
da la señal y los cazadores se reúnen para
apreciar el resultado de la jornada. Muchos
ciervos y muchos jabalíes han sido muertos:
el burgrave está contento.
Pasea su mirada en torno suyo, buscando
un asilo contra los rayos &lt;lel sol, y sólo descubre, allá en lontananza, una casucha blanca
que turba la monotonía de los campos verdeantes.
Y la brillante cabalgata se dirige hacia ella.
Es una capilla, y un buen fraile la cuicla.
Apéase el burgrave, penetra y ordena que se
preparen los alimentos.
Entonces el fraile, con el capuchón cubriendo su inclinada testa, se acerca al Conde y le
habla.
-Sois grnnde y poderoso-dice¡-pero no
olvidéis que Dios es vuestro rey y que á Jesucristo debéis adorar, y no profanar su temp!o, cual lo estáis haciendo.»
Lanza una carcajada el frívolo Zollern, y señalando al Cristo que está sobre el altar: «Ahora veréis»-exclama,--(tahora veréis el caso que
hago yo de vuestro Dios!»
Y empuña la ballesta.
-¡El os perdone!,,-prorrumpe el fraile y
arr6jase sobre el burgrave.
Pero es demasiado tarde: el Conde ha apuntado y la flecha parte aligera para clavarse en
el pecho del icono.
Y fué el portento: da una. vuelta Zollern sob re sí mismo y cae pesadamente, golpeando
las vigas del pavimento. Se acerca el fraile y
acuden los corte.qanos, palpan al burgrave y
le tncuentran bien muerto, sin herida, sin
sangre.. ...... .
Cuenta la crónica que el ermitaño alab6 á
Dios y luego, hondamente impresionado, per-

•

dió el juicio. En cuanto á la capilla, quedó
desde entonces abandonada v ha ido de~truyéndose poco á poco, pues parece que el tiempo la ha respetado para que los hombres conozcan el castigo del
sacrílego Zollern.
Por eso es que los
cmnpei-ino8, al pasar
frente á la puerta, eantíguansefervoro~amente y no se atreven á
penetrar ....... ..

Hay una diferencia entre e~os restos
que el invierno igualó:
Para uno volverá la primaYcra,
ay! ...... para el otro no!
Dl' L('F. ~I.\RI.\

BORRERO .

JUAN SÁ.'\CJIEZ-AZCON.\.

La Capilla Arzobispal.
Damos en esta página una fotografía &lt;le
la nueva capilla del sefior Arzobispo, que
acaba de inaugurarse.
El altar es de estilo
g6tico y está trabajado, en todos sus detalles, con verdadero
arte.
En el fondo se ha
colocado una magnífica pintura al óleo que
representa á Cristo en
la cruz, y al pie una
imagen de San Dionisio mártir, hecha en
cera, y traída de Roma por el abad Plancarte.
El decorado general
de la capilla es ele muy
buen gusto.
Para los valientes no
hay más que un modo
de rendirse, esto es,
como Francisco I y el
Rey Juan, en medio
del combate y entre
culatazos.- NAror.E:6~.

Interior do la capillJ Jr.oblepal,

�EL CENTRO MILITAR

EL ~fUNDO ILUSTRADO

EL )IUXDO ILuSTRADO

Domingo 9 ele Xoviembre de 1902

LoR Sres. .J. B. FuenteH v Lic. Antonio Ramos P~drneza. rerraron la parte literaria, el
pri111rro con una. poesía que gustó mucho y
le fué nrn\'
el,wrndn,
Y rl segundo• ron un
•
l""
•
,
di!~c•urso qlle intrrcsú á la concurrrncia, no.solo por la rorrt"cciún y ¡?nl:mura de su l ·,-tilo,
sino tamhi(.n por lo p)p\'ado de Hts conceptos.
El Sr. C:encral Rryc,; d&lt;·clarú inau::rt1ra&lt;lo
el &lt;rC'Pntro••, pas,rnclo en sPgt1i1la. al :-,alón ele
armas, 1londi&gt; sr ~Ír\'iÓ un "lunch &lt;'hampagne».
En un p11t11sinsta hrinc\i,:, el f.eiior '.\linistro
1le la Gmrra. manifc:4&lt;&gt; la !-ati ...f:u·1·ión con que
el ~r. Prrsidente &lt;le In ltrpúhlic·a. Yefo el eHtahlecimiento del aC'entro )!ilitar11, y tcr111inó

hiblioteca, c¡ue eH uno de los mús elega_ntei-.
En 1·1 fondo se in~taló la !Ilesa &lt;le 1n. presidencia, colocú1,cl0Re en &lt;'1 lll\ll'O c•orrP~pondi(•nte

Con asiRtrncia cll•l seiinr '.\linistro &lt;le la &lt;:nerra, (,enl'ral D. lkrnanlo Jl¡,~•1•,-;, !-(' ,·eril)r~
&lt;lía,: pa~adoH la inaugnrnciún del ~entro ?l!1litar r,-;tabll•ci&lt;lo en l'l l'tt:trlel de :--an .Jo,c de
(:racia.
El adorno &lt;le\ lnenl ful'.: muy !"f'll~illn, pero
de buen l'Íl!cto, y l'on,:i,-tiú 1irit11:ipal11ll'nt&lt;· rn
a.tributoi- d1• guerra, florPs y e,-;cuclos &lt;le nmrn,-;
artísticamente di,-(ribuídos ('ti los cli\'CJ'SOS !'HJones y en lo,: rorreclon·,;. En el dr,-;can~o (1¡,
la e!"&lt;',dPrn t¡11e &lt;•011&lt;1111·1' ni l&lt;IC'nl &lt;¡IIC lH'llJ':I

El Ministro de México en Bélgica
Ofrecemo!&lt; hoy el retrato del cfütin~uido c.'\ha~lero Lie. D. E_milio Pardo, jr., que clcf'rmpena en la :wtuahcla1l el puc:;to de .:'l[i11istro
Plcnipote1wiario y En·
\'Íado Extraordinario de
.:'llí-x.ico Pll Bt'.· lgica \' lo,
l '11 Í;;es Bajos.
•
El ~r. Li&lt;'. Panlo e,tkma,-;indo conocido e11
nu&lt;'i-trn pní&gt;1 como ahogado emi11entr, para qu,1
pretendamos hacer su
dogio en C'Sto.,.: línea,:.

El f1111eral de nn Mongol.
Adorno de la entrada.

Salón de Biblioteca.

el "C&lt;•ntro&gt;1, se vría un cna&lt;lro al úlro representando un rurnl mexicano, y en la puerta
de entrada un «trofeo» :,neglado con el mejor
gui-to.
El acto !'e efectuó en el !'alón cl(':-tinado ú

ni lul,!nr di' honor, un p:ran retrato cid Rr. (;cnernl D. Porfirio l&gt;íaz, pintnclo al úleo.
Tanto )ns número,; lit1-r:1rio-; co1110 lo'- muF-ical&lt;'H de que r-c ('omponía C'I programa, fue•
ron muy aplaucli&lt;lofi. El Sl'iior Teniente Co·
ronel .Juliún Pachrco, Jp,·{i un int1·re~:111le informe acerca. clt&gt; los trnl;ajo,; \lcrntlos (1 cabo
por h .Junta Directi\'a, y dd cual se clesprPnde que el núnwro ele ~ocios fnndndon·s de la
a!?rn paciírn rs de !l:2. (']r,•úlJ(lose el &lt;lr los de
número (1 1:27. El Reíior Tcnil•nte Coronel Pacheco tuvo frases de elogio, tanto para. el Sr.
General Díaz corno para Jo,.; H·fiorr,; ~ccrctarios
ele ITacienela. y ele (;urrra, 1láncloles grnci:is
por los Yaliosos oh,;equios que han hecho (t la
naciente i-;ocie&lt;lad.

Salón de armas.

haciendo ,·oto" por c¡ue rl h•nÍ.'\ de la. agrupaC'iún fuera: «Uni{in, l'atrioti:-mo y Progreso.»
En el &lt;:alón de ado" :-c tocó dcRpu(~" el himno
patriótico de la 2~ J:c,-;rn·a, cant{mdo~e por el
Sr. Rafael Lópcz y un coro de niíias.

CO\tfNICA CIO~E~.

EL FERROCARRIL PANAMERICANO.
El 15 de septiembre último se verificó la.

• 1

inauguraciún de los 50 primeros kilúmetros
del ferrocarril Panameri~rno, cuya importancia e;, tan gramh•, no sólo para la rica zona que
atraviesa pues nadie descono('e la ,·ariedad de
producto~, tanto agrícolas como minrro,; del
Estado de Chiapa", sino también para el país
en general, pon¡ue podremo,; fúcihnrute conrnnicarnos, desde nue,-tm frontera.
con los E"tados Cnidos del i'\ort1:,
hasta el punto extremo al sur de
la Repúblira.
El tramo inaugurado empieza
en Puerto Aristn, pa,;a por Tonalá
y termina. en la ,\nrora, ,-igui&lt;•ndo
rumbo á San ,Jerónimo, punto
en r¡ue entroncará con el ferrorarril Xacional &lt;lel itsmo de Tehuantepee.
Al acto tle inauguración concurrieron el Rr. .Tosé Mora, procurador general de la compañía, loialtes empleado,; de la empre8a. y
numeror-as personas que fneron
ohsec¡uia.clas con un lunch {t hor-

Salida del primer tren,

do &lt;lel tren, el que estaba. enfrn.l:ma&lt;lo ton banderns mexicanas y americanai-.

La actividad con que han romenzado Jo,,
trnhajos, hace creer r¡tH' se llevarán Íl término
ú la mayor hren-dacl, pue,- ('n Jo,. seis campa-

Grupo de' emp leados y trabaj adores de la Empresa.

mrntos e~tahlecidos en el tmncto de la línea.
hav m(1R de 1200 tra hajaclon•~, y rn opinión
del pre,-ide11te ~r. Xillaml:-, antes de un afio
ef.tarí1 terminado é inaugurado todo el ferrocarril hMta Ta1•achula.
Prohahlemente para entonres, cualquiera
ele las dos lí1was que parten tlel Esta&lt;lo ele
Yerncruz rumbo al Pacífico, hahrún Ya &lt;•ntroncado con el ferrocarril &lt;le Tehuante¡)('c, queda.ndo csta.blecicla
&lt;l·~ e,-ta manera b YÍa de comunicación que unirú la. frontera norte tle mw:,tr:i Repúblira C'On las
mús apartadas regiones dd Sur,
constitu vendo uno de los n1Íls importantes c,-lahoncs del proyectado ferrocarril panamericano.
Una República. prudente, no
debe aYr11turat'lie á nada. c¡ue la.
exponga á la buena ó la mala fortuna. El único bien á que debe
aspirar ei- ÍI la perpetuidad de su
estado. -)lo1-TEsQunw.

En seguida corren {1 g:ilopc tcn&lt;lido por In inme1wn estPpa, hasta encontrar un cerrillo donde encienden una. pira.
'
:C,n~ cabalgatas &lt;ll' est1· gc:nrro, en i1wirrno
pr1nc1palme11t~,, como :-e efrrtúan de noche,
atraen gran numcrn de loho,:. qne ,-igu&lt;·n ú los

Domingo 9 de Koviembre de 1092.

A LA POESÍA.
Vengo á rendirte pleito homenaje,
Oh Gran Señora de ígnea. corona.
8erte fiel ju1·0 por el pluma.je
Que orna mi yelmo, por mi linaje,
l'or la c1·uz fénea. de mi tizona.
Vivo en el viejo castillo negro
De la desgracia, que en solcd1ides
.\ridas ,e alza. Jamás a)eg-ro
:\Ji alma en festines. :\Ii brío integro
Euu·o fulgores tle tempestades.
Es mi castillo fiero y desnudo
El que so erige sobre el baluarte
:\Iás intrincadll de un monte agudo.
En los umbrales est{L mi escudo,
Y en él mi lema: «Verdad y Arte.&gt;
Y en el más alto torreón precario,
Como bandera de amor, levanta,
t:n mástil frági l y solitario,
Gn jirón blauco que del ~udario
De Cl'isto traje de Tiena Santa.

l)c,-de los til'llll'º"' 111ú-:
atrn::;ado,-; de la. hi:-\Drin.
lo~ ptH'hlos s:tl\'ajc:- dt• la
Yo mismo, en Jo hondo del subtt•rd, t•,
.:'llongulia han !-ido (·dt•De mis tristezas, forjé el ac&lt;•ro
hrPs por sus c·11:didades
De mi armadura con ei;pontáneo
de ecuest:-c•:-, Las hordas
Te~ún, y un casco para mi cníneo,
Un ca::,co en garras de un buitre liero.
qm• en los prillll'l'o,; !-ig:los
lh•I cri,..tia11is111n, al 111anDe mis rudezas mi mano tosca
&lt;l&lt;&gt; &lt;le &lt;:cngi--Kun y de
Una loriga brillante b1~ hecho.
Sil" ,&lt;Cl'llacc:-:, i11,·a&lt;li .. ro11
Y una serpiente siniestra y hosca
la Europa, \'CIIÍan ú ca •
En la loriga su saña enrosca,
Como quet·iendo 111orde1' ml pecho.
hallo ,. a:-Í dernstaha11
las nn&lt;7ioneH en em hriún
l'ues son mis llantos gélido riego
que ú su pa:;o :-e interpoY mis dolores sinie,-tra frag-ua,
nían.
Templé mi espada, con cruel sosiego,
El rCl'lll!J'&lt;lo qu&lt;• han
De mis dolores en el gran luego
Y de mb llantos en la fría agua.
clcjado pndurn ú tra,·{!&lt;
de Jo,; :-iglos, tanto por
Solo en mi duelo, soy absoluto
811 harharidad, cuanto
En la soberbia de mi castillo.
por haber invadido el vieJusto á mí mismo, ya obtuvo d fruto ·
jo conti1wntc &lt;•n los moSembr~ en mis odios estrago y luto '
Con m1 derecho de horca y cuchillo.
mentos en que :-l' ernpfzahan ú formar las HUl'\·a,;
Oh Gran S~ilora, formando valla
n:H"ionalidaclr,-; que dl'he:\lis seotimieutus nobles ,. rudos
'
rían ,-er dc:-ptHÍ:&lt; las granE,-peran Ja ho1·a de la btitalla,
1h-s potencias de EuroCon sus JI amantes cotas de malla
Y sus lanzones y i&gt;US escudos.
'
pa.
\'iviC'ndo como Yiven
Son los que guardan mi solitario
estas tri hu,;, que h,1st:1 la
Ca,-tillo nt&gt;gro . . .. La huesw cauta
fecha con,-:ervan las co,-:Un hiiuno he1·oico de ritmo val'io
tumbre,; qne rn Jo,; priBajo el guil1a.po que del sudurio
Ue &lt;'rbto t1·ajc de Tierra Santa.
meros :-i::?lo,: de la em las
caractt•rizaron, l'll ,·a,;tas
Reina y Señora, que el brillo baje,
llanuras, fc'n p:1 rtcs H'eas
El u1·1Jlo excet,,o de tu corona,
por el im·il'rno riguro:-o,
A 1111 moutaua yerma y ::,alvaje.
y Yi\'iemlo extcrnlicla:- &lt;·11
berte fiel Juro poi· mi Jin aje,
Poi· la cruz fét·rea de mi tizona.
amplias zonas, forzada:-;
por la esc.a~ez de pa:-to,.;
l\léxico, octubre de 1902,
y la necesidad de cambiar
SR. LIC. D. EMILIO PARDO
violentamente de ,-itio,
ROBERTO ARGUELLES BRINGAS.
Ministro de México en Bélgica y l os Países B ajos.
los mongoJe:e; han adquirido una maravillosa descuatro portadores, escoltando fantásticamente
treza en la equitaciún, que eonsen·an y conal muerto.
i-errnrún, ú pc,;ar de la tenninaci{m del ferrol'n pueblo debe obrar con los dem ás pueLa. zon:i habitada por los mongoles rstá llecarril transiberiano.
blos como desee que obren con él.-EL ABAna de pequefios montículo,; en los cuales ha
'\unca construYen ciudude:-. Se conforman
TE FRE&lt;,OIRK
si&lt;lo quema.do un mongol y sus cenizas eopa.rcon amontonar aigunas tiendas de piel, en las
cidns al \'ientu.
cuales yi\-en d&lt;• la manera primitiYa que e:;tc
género ele \'ida requiere. Sus caballos Hon pequeíios, pero 1lc mara\'illo:-n pujanza; y como
durante lo,; inviernos e,casean lo,; pasto~, los
Tuda naci6n
aliment.'ln ele substancias animales, que matiene su honor,
yor fuerza les hacen adquirir.
q~.e resume los
sentimientos, las
nohles accione!'
de su Yi&lt;la pulíEstas co,;tumbrei; primitiYas de los monp;o·
tiea con el carúcles se tradu('en por prác·ticas curio~as en t0tlos
ter propio de los
lo,-; grnndt':- epi:-oclios de 1:\ vida. Lo$ ca,.:uindividuos
qur la
mientos \' los hautizos :-e celebran t'n grarnh·s
componl·n, ú escalialgatñs, ptÍt&gt;,;l&lt;' que :-on la:- mujeres ,nn bueto es ú lo que se
no!- jinetes como los honihre:-.
llama el honor
Xunca enti('l'ra11 {i sus muertoR, sino &lt;¡Ul' Jo,;
nacional.- .:'lloqueman y depositan la:- cenit.as en las e~1linas
m:-.-.
que primero &lt;·ncuentran C'll las l"rrea11ia,: de
su~ campamento,-:. Vna ,·&lt;'Z que Jo,: hrnjoc: han
visitado el cadíl\·er y le han hecho la:; aspersiones dP líquidos !-agrados que &lt;kherÍln :;n[M'\ opiniún es
Yirle para evitar el encucn tro con Jo,; walo,;
la
reina clcl munespírituR, cuatro amigos del muerto toman unn.
do, y 1a fuerza Hu
manta ele piel de camello, cada uno por una
E l cadáv er de un m o ngol,
tirano.-PA::sl'.\L.
&lt;le la:; puntas, y colocan en metlio el cadáver.

***

Al llegar A Tonal:i,-Uno de los carros,

•

�EL 1fUND0 ILUSTRADO
Drmingo 9 de ~oviembre rle 1902

EL 11:UNDO ILUSTRADO

üomingo 9 de Noviembre de 1902.

LA "SEXTA CLASE"
Y i;e advierte entonces que en aquella verbena, la mús concurrida Y
EGA el tradicional «día ele muertos», y la curio~ipopular, hacen falta l:i múoim, los fuegos, el torito, todos aquellos eledarl, aliada á la carencia de objeto ít que consamentos indiRpeni:aLJe,.; de una fiesta semejante.
grar el tiempo, encamina los pasos al sitio en
Y á medida que el sol declina, la sed tórnaRe máR y más ini-aciahle;
que la. Capital vierte, durante un buen número
se contempla desde la loma la Capital. que yergue sus chimeneas y Rus
de horas, afio por afio, un enorme torrente de la
campanariol'l; aparece ha,-tante lejos y se hace acopio de fuerza para
vida que á diario palpita en sus arterias.
emprender el regreso, besando sin cesar, en un hei;o prolongado, la hoLa mañana es tranquila, una mañana que no
ca del jarro, que ha hecho ya cirn viajes á la barraca mÍls próxima; las
parece ser precuri-ora del invierno; el sol ascienproYiRiones termina11, termina el dinero, no qneda mús que el cántaro
de á tra.vfs de un cielo lleno de brumni-, un cievacío, y Re pieni-a entone&lt;•s en rumperlo Hobre la cabeza de alguien, que
lo que se ha dado poi ,·o, como unn. &lt;lamn. que no
á veces es 1le la familia, íi veces un desconocido que con una mirada. ó
olvida el afeite, y las lejaníaR. afretadas tnmbihl
una i-onrisa i-e gan6 el peor de los obsequiofl.
por esta coquetería del azul, dibújanse apenas en
Y, como rpilogo, una morada obHcura en que mcclitar, obsrquio d1•i
los límites ele! exteni;;o valle.
municipio, ó un lecho cubierto de lona, cnstodiaclo por dos jinete~,
Xo ha llegado aún el sol al tercio de 1:1u carrern, v va los caminos v
que haee ú menudo pensar en lo efímero de los goces mundanos.
veredas que conducen al necrópolo aparecen pohlñlos de viandantes
A tlHELJO (~oxúu:z C., RR.,:,;rn.
que acuden á rendir homenaje á la. muerte, llenando de vida el fúnebre
refugio.
Sobre la colina en cuya cumbre se vergue la arboleda. que señala el
panteón, a¡;cicnden los tranvías atesta.dos, las carretas con sus toldos
multicolore~, dando tumbos de hoyanco en hoyanco y 1~'l.ngoloteando
su carga humana, y pie ú tierra, por carreteras y veredas ó á través de
loR campos en que la hoz dejó los tallos i;;ecos corno los pelos de una
harba mal afeitada, los humildes avanzan, la cruz á cuei&lt;tas, el Rímhnlo reclcntor que fijarún i;ohre la foi;a en que se pudren los restos del
que fué.
DPntro ya del recinto, contiguo al parque fastuoso de enarenaclas
n.,·enida;:, sombreado por la arboleda, y en donde el mímnol y el bronce ostrntnn mil crcacionE'S riel cincel, extiénde&gt;&lt;e el asilo de loR desheredadoi&lt;, la i-exta. dast•, á donde vnn todo¡; ar1ue\los parn quienes la
muerte fu{, tan poco piado,:a como la vida.
En aquella gran parte de hi colina, no hay arbolerlas que brinden su
i-omhra, ni flores quP. espanan sn perfume, ni ei-culturm, en bronce 6
múrmol que perpetúen una 111e111oria; la malez:i crece mquítica. sobre
las sepultmm; y en derredor de las nrgras y humilcles cnH'es que har&lt;•n
apnrrcrr la loma eomo un enorme alfiletero. Se l,u1,ca allí el sepulcro
tlcl aust•nte, á Ye!'es de manera infructuo!'a, deletreando la" plara!-1 &lt;le
hojalata enmoheeidas y por las cuales el difunto pa:;:ó á la categoría de
nú111ero; un azadí,n de,·oto remue,·e la tierrn y arranen la yerhn, lns
eruees Íl las coronas n•emplazan ú nquélla, las ceraR empiE&gt;zn11 á arder,
y los &lt;kudo,., fatigadoi-, tomnn a,-iento E:'11 torno de la i,epultura.
]&gt;espurfl ele algunos momentos de i-oportar en las espaldas los dardos
del sol, ,·iendo Íl las muj1•reR que lleYan el rebozo á los ojos y á la nariz; después dt! pronunciar cuatro palabra,: acerca del «dij unto» ó la «dijnnta», los dolient-cR, que no han dejado de escuchar el rumor que c,ece en las afueras del panteón, estiman que los hlanclones han ardido Jo
suficiente para el dest·anso del alma del muerto, soplan sobre ellos, se
arroja. la última mirada al lugar, y el grupo se pone en marcha. A los
pocos paROS hi tranquilidad reaparece; á la Yista de los ajenos pe!-lares
He olvida el propio, y la contemplaci6n de los seres y las cosas despierta
nuernfl reflexiones.
Sobre una sepultura, como única señal, s~ yergue un amontonamiento de piedras ó bien un kio,.;co cuya verja asegura un candado, y que,
al no encerrar más que coronas marchitas, parece significar el temor de
una viuda joven, al penRar que el muerto podría alguna vez salir de i-:u
tumba. :Más allá, el símbolo es un maguey, plantado alH por los rlcudos y que ha1.,e meditar sobre las aficiones que en vida culti,·6 el difunto; máH lejos es el nopal, en cuyos frutos los dolientes saborearán algún
día al miembro de la familia allí enterrado.
Y de aquí para allú, apresurado en su empeño de salvador de almas,
el sefior cura,con una botella de agua bendita en la diestra, cubierta la caheut con un «boleado» y seguido por el sacristán, se detiene un momento
cerca de la tumba, pronuncia el nombre del que descani;a bajo tierra,
dos palabras en latín, á las qne contesta su acompañante, rocía el lugar con el conteniclo de la botella, y el sacristírn, antes de emprender
la marcha, alarga la mano á los deudos, que dejan caer en ella lo que su
HUAXOLOTITL AN (OAXACA.)-Un sitio pintoresco.
piedad les dicta.
~E:' i;ale del pn.nteón, y el último resquicio de tristeza huye ante el buFLORES .
llicio, ante las frases persuasivas de los yendedores:
«~aranjas de Gualnjara;
lleve á centavo la vara!»
«Pa,;e á probar el tlachique;
pase y no se mortifique!»
«Aquí se olvidan las penas.
A centavo las doy llenas!»
Se conYiene en que el calor aumenta, en que la miflión se ha cumplido, en que el apetito asoma; se improvisa un toldo con el sarape prendido en las púas 1\c dos nga,•rfl cen•ano!', y el cántaro que sirvió para
ir á regar las siempre,·ivas ó los "tzempoal xochitJs,, del sepulcro, llena su
vientre con algunos litros del elíxir de Xóchitl y !'e procede á su consumo en uni6n de la barbacoa salpimentada con sali-a borracha, de las
cabezas de horno, de las enchil11,das 6 de los frijoles con totopo,

Antonio, en los acentos de Cleopatra encantado,
la copa de oro olvida que está de néctar llena.
Y, creyente en J-oR i;ueños qué evoca la flirt&gt;na
todii en Jo,i ojos tiene su alma ele soldado.
'
La Reina, hoja tras hoja, deshojando sus flores
en la copa de Antonio las deja. dulcemente...... '
Y profligue su cuento de batallas ";&gt;' amore~,
aprendido en las magas tradiciones de Oriente.
Detiénese ...... Y Antonio ve su copa olvidada ......
Mas pone ella la mano Robre el borde de oro,
y, sonriendo, lenta hacia. sí la retira.
Despu&lt;:s, siempre á los ojos del guerrero a~omacla
Rella Rus gruesos labios con un beso sonoro......
'
y da la copa. í1 un siervo, que la bebe y expira .. .. ..

�Domingo 9 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
~mdole su amor con fra~es elocuentes y apas10nadas; fué correi-pond1do, y después de una
hora el joYen se retiró lleno de amor y feliz,
llevando una flor que desprendiendo Sara &lt;le
su peinado, le dió como prueba de amor. Ella
también retiróse del balc6n enviando á .Julio
una sonrisa de despedida; pero cuando se encontró en su alcoba, soltó una carcajada y dijo:
por fin cayó, ¡pobre cándido!

•

"y tú, mi idolatrada Sara, fugitiva sombra
que me abandonas,concierto ideal de nota;; que
e?mudecen, esperanza de mi afecto que te disipas. Yo deshojar6 todas mis siemprevivas
sobre la tumba de nuestro amor. Yo he dicho
al cipréa que te susurre palabras de amor para traerme á tu memoria. Yo te amar6 siempre ......... Y tú, aunque el corazón no te lo
permita, de mí te acordarás ......
.Juuo.»

EL AUTOMOVILISMO MODERNO.
La última palabra en materia de automovilismo ha sido dada por los grandes magnates
y millonarios europeos y americanos, que han
decidido suprimir el «chaffeur» y guiar por sí
mismos sus Yehículos.
La moda i-e pre!-lta á muchas emociones,
tanto de parte &lt;le lo~ «chaffeur:;» aristócratas,
cuanto de los paseanteR, cuyas vidas están continuamente amenazadas, cuanclo menos por
la falta de fuerzas suficientes en los improvisados conductores.
Las damas han encontrado hermosas estas
impresiones y han tomado po~ su cue1,ta la direcciÓ!). de pequeños automóviles, en lo:; cuales

emprenden excursiones bien largas. La manía
del kilómetro, como se ha llamado á esta tendencia, es una locura univer;;al en estos momentos.
Todo el que puede darse el lujo de comprar uno de estos costo::os c11rruaje~, quiere
desde los primeros dí11s de RU aprendizaje
vencer el récord de velocirlarl. Quiere en su primera excursiún ser citado por la enorme v peligrosa velocidad Íl que ha llev11dn el autoi11óvil.
Ya han muerto algunos á consecuencia de
la desenfrenarla manía ele correr, y la,- autoridades Re han visto precisadas, en Londres por
ejemplo, á crear nueYos cuerpos de policía especialmente encargados de Yigilar el que no

LA COQUETA

otras veces se pasaba largas horas contemplándose en el espejo y así vivía sin preocuparse
de su espíritu.
Siendo hermosa y rica, y sin tener quien la
cuidara ó dirigiera tuvo sus adoradores; á to-

D. José Robero poseía un cuantioso capital
hecho á fuerza de constancia, trabajo y ahorro;
habitaba una magnífica casa y era padre de
una hermosa joven llamada Sara; la mamá de
ésta murió al darla á luz, así es que no tuvo
quien formara su corazón ni dirigiera su carácter encontrándose desde que nació confiada á 'gentes extrañas y mercenarias. ¡Pob1:e
niña vióse cual nave que en proceloso y ag1tado'mar no tiene piloto que la dirija! Desde
su más tierna edad acostumbráronse sus oídos
á escuchar palabras de adulación, pues todos
los que la rodeaban prodigábanselas á porfí~,
haciendo que en ella se desarrollara la vamdad, pasión nefanda que nace entre arrullos
y muere entre lágrimas.
Don José adoraba á su única hija, dábale
gusto en cuanto quería, adivinándole su pensamiento; en fin, era su diosa. Así, tornóse
bien pronto ele niña en joven, entre los mimos
de su padre á quien dominaba, y las adulaciones de los que la rodeaban, y á medida que
pasaba el tiempo, en ella se desarroll~b?- mí~s
y más la vanidad. Los placeres, el luJO musitado y la lectura de novelas perniciosas, de
esas que deben deEterrarse de la literatura porque envenenan el alma, la deleitaban, formaban su único encanto é iban envenenando poco á poco su alma, sin que ella lo sospechara;

&lt;los engañó mintiéndoles un amor que no sentía ni podía sentir por nadie, pues creíase su-

i;e corra demasiado aprisa por los lugareR ha-

hitados ÍI concurridos, para evitar en lo posible las desgracias.
El traje que han tomado lo\ ,,chaffeurs» &lt;'11
vista de que el polrn del camino e;;tropea sus
tlelicadas epiclc:·mii,, Rerú muy eleganie; pero
es mur feo. Consta de una especie de abrigo
de pieles, una caehucha de piel tambifo, una
especie de máscara, C'on do1; perforaciones c'n
las eu11les se rolol'an IOR anteojos. Ilahilitado
torio este e(]uipajc, el «ehaffem,, tiene algo de
diabólico, lo mismo que su máquina. El asombro de los campe!-&lt;ino::- ante- estos equipos, e!-l
muy justificado.

perior á todos; la vanidad había producido sus
terribles efectos. Sara era coqueta.

***
Julio era un joYen de aspecto s;mpático, de
finas _maneras y &lt;le un talento nada vulgar;
estudiaba en la Escueln. &lt;le ::'IIedicina, se había
]~echo querer de sus profesores y era muy est11nado por sus compañeros.
Todos los &lt;lías pasaba por la calle donde viví11; Sara y habíase fijado en ella, pe10 como
qmen ve una hermosa estatua y nada múR,
Comprendía la distancia que los separaba: él
era pobre y ella rica; exi;;tía un abismo entre
los dos, abierto por los com'encionalismos sociales; sin embargo, una fuerza misteriosa le
llevaba á esa calle; por ella pa~aba cuatro Yeces al día.
Vna maf'iana, Julio se detuvo. Sara eRtaba
en el balcón; qué bella la vió! ...... vestía una
m~gnífica y Yaporosa ~&gt;ata de finísima tela que
deJaba ver su terso cutis al tnwés de los encajeR de Bruse'.as; su negra y rizada cabellera
&lt;·aía dulcemente sobre su espalda; sus grandes, negros y rasgados ojos no cesaban ele mirarlo. .Julio creyó que R&lt;niaba, estaba fascinado. Ese día no concurrió á clase. apenas comió
y estm·o mu_v triste. Declinaba la tarde; ella
eHtaba en el balc6n y él en la acera de enfrente. Julio, después de mucho pensar y contemplarla, se acercó tímidamente y le habl6, pin-

.Julio adoraba á Sara y ésta no le quería,
acostumbrada, como estaba, á engañar á todos.
La lista de los cándidos aumentaba cada
día ,más y más. En
, stoda reunión , baile 6 l)as~o a qu~ c·oncurna ara, encontraba, no uno,
srno vanos 11doradores; á todos fascinaba y engafiaha. Xaturalmente éRtos, IIRÍ que se veían
bu!·l~dos y comp1:e1'.dían que era una coqueta,
ret1rnhan¡;e, conv1rtiéndo&lt;ie en enemigos, y divulgaban por todas partes el inicuo proceder
de la coqueta y bella Sara. Habiéndola dotado
la naturaleza de una belleza poco común y
siendo rica, poseía una arma de doble filo, 'c1e
que se Y11lía para l'/lcrifiear á sus víctinrns: no
era, por _lo mismo, una coqueta vulgar, y sí
ele laia peligrosas que, en aras ele su vicio sacrifiean ha:=-ta ]a exü;teneia de sus adoracl~res
sin preocuparse, con frío estoicü,mo; son esa;
mujeres, fragantes flores que atraen por su
hermosura, pero que producen la muerte tle
los incautos que se acercan á ellas.
Julio era pobre, y, por lo mi¡:mo, no frecuentaba reuniones aristocráticas, y nada sabía
acerca del comportamiento de Sara, ignoraba
por completo que fuese una coqueta; llamába]e sí la atención que siendo hermosa se pintara, que en su manera de vestir tuviera cierto descuido, que se rizara las pestañas y pintara ojeras; en fin: él, que poseía buen talento,
analizaba uno por uno los defectos de su amada, sin encontrar en ella cualidad alguna.
Sara sostuvo algún tiempo con Julio relaciones, no por amor y sí por vanidad, por mostrarles á sus amigas las cartas que éste le escribía, Ruperiores á las de los otros, que no tenían más gracia que lucir el trabajo de sus
sastres y derrochar el dinero heredado de sus
padres ó parientes.
Pero llegó un &lt;lía en que Sara vió pobre á
Julio, se avergonzó de amarlo y lo borró de la
lista de los cándidos-como ella los llamaba;no volvió ú rnliral balcón. y Julio pasaba días
horribles, no sabiendo por qué causa; creía.la
enferma, suponíase mil co!'as, pero jamás creyó
que fuese por despreciarlo; le escribió tres cartas, y de ninguna de ellas obtuvo contestación;
por fin, comprendió la verdad de lo que pasaba, y sin embargo, él la amaba más que
nunca; pero triunfó la razón, arm6se de valor
y le escribió una carta de despedida. Entregóse con más ardor que nunca al estudio: quería tener un nombre ilustre y formarse un porvenir. ¡Dichoso, ¡oh tú Julio!, que en lugar de
conducirte el dolor y las pasiones al suicidio,
buscaste en el estudio la calma y fortaleciste
tu espíritu! ¡ojalá y todos aquellos que por
una coqueta ú otra causa buscan la muerte,
te imitaran!
La carta decía así:

Sara, cuando recibió eRta postrera carta, algo se conmovió; pero pudo m{1s la vanidad y
jamús volvió á acorclar;e de .Julio.
¡ Pobre coquetn! aún era tiempo de que
fueras feliz; jamús encontrarúH otro hombre
igual á .Tulio, pue:=- tu oro y tu hermo:-ura te
proporcion11rán placeres. amantes, lujo, pero
ignoras que el verdadero amor no se compra
cou nada y que es el único que puede hacer
feliz.

***

Ifon pasado diez años. D. José Robero murió, habiendo dejado c11si en la pobreza á su
idolatrada hija, pues un terrible incendio redujo á cenizas su cnantim,o capital.
Sara, la hermosa, la coqueta, aRÍ que la vieron pobre, la despreciaron; así es la F&lt;ocie&lt;lad,
así es el mundo, y tuvo que caRarse con un
viejo achacoso, de esos que han pasado su vida entre pla&lt;'eres y orgías y t1ue buscan en el
matrimmiio de¡;cnmo, haciendo de sus hijos,

Domingo 9 de Noviembre de 1902.
vicio y la prostitución la bella y coqueta Sara. ¡ Pobre flor arrojada al lodazal, qué mísera
y breve existencia tuviste!

.Tulio era ya un médico afamado, tenía bastante clientela y hacía dos años que daba una
clase en la Escuela de ~Iedicina, puesto que
había obtenido por oposición. Vivía con su
anciana madre, no se había caRado, pues desde (]Ue amó á Sara y ésta lo despreció, volvióse escéptico, no qneri,mdo más que á la autora de sus días, al estudio y á los pobres. A
veces veíasele taciturno, se conocía que sufría
no podía olrid11r á la coqueta, aún la amab11 '
había sido su primer amor y tal vez el úl~
timo.
Un día, al penetrar al local donde daba suR
claseR, queclóse como petrificado al ver que el
cadáver que estaba en la planC'ha era el de la
hermosa Sara, que apenai- se podía reconocer
pues no era ni su sombra; él sí la reconoci6
luego. ~Iil penRamientos se agolparon en su
mente; no la habín. vuelto á ver, y ahora ¡en
qué estado y en (]Ué condiciones! Sus 11lumnos estaban esperando que les diera la clase
el maestro; éste tuvo que hacer un esfuerzo
inaudito y les habló &lt;le las funciones del comz6n; estu,·o elocuente y sombrío; al terminar la clase, los alumnos despejaron el salón
el único que quedó fué ,Julio y el rígido y mu~
tilaclo cad{wer ele Sara; ya no pudo más fingir y lloró ..... .

«Sara:
«De tu singular belleza surgió como hermosa consecuencia mi cariño; pero por tu veleidoso y coqueto carácter, como niebla a.l sol
se ha desvanecido. Hoy mi pensamiento sólo
estrecha tu recuerdo, más querido mientras
más ingrato y cruel.
«Quiero retenerte en mi memoria porque no
creo en tus envenenados sentimientos; pero
triste realidad es tener que apurar un cáliz ele
amargura que extingue para siempre la vehemencia de mi amor.
«La resignación que á mi alma llegue, cubrirá con sus glaciales besos mi pobre corazón,
donde se abrían los lirios de mi ternura y cariño hacia ti. A los claros matices que abrillantaban mi pasión, hoy se suceden las lágrimas del más grande dolor.

si los tienen, seres infelices, tanto física como
moralmente.
R11ra asi6se al caduco viejo come el náufrago á la tabla salvadora; mas bien pronto fastidióle la vida que llevaba en su nuevo y forzoso estado, y tuvo un amante y luego otro, y
así fué descendiendo por la pendiente que conduce al vicio, á la prostitución; su espo;;o llegó á saber sn comportamiento y sin vacilar se
prei:,entó á un juzgado solicitando su divorcio.
Los periódicoR dieron la noticia poniendo
tan súlo laR iniciales de los divorciados, comentándose el hecho en los CÍr&lt;"u loR sociales, y
poco tiempo clei;;pués nadie volvió á acordarse
del suceso.
Primero por gusto y después por necesidad,
se fué hundiendo más y más en el fango del

Después, con paso lento, se acercó á ella la
c&lt;;&gt;ntem_rló un.~omento, y coI"?o si aún le pudtera ~1r, le d1Jo: «duerme meJor ese sueño y
no olvides que debes despertar para siempre á
In: vida real del verdadero amor; yo deseo,
bien mío, que en otra existencia que no sea
tan fugaz como ésta que acabas de pasar aniden en tu pecho los sentinientos nobles'y clelica&lt;los que encontraron tan prematura muerte en la breve mañana de tu castidad.»
GONZ.\LO PEXA y TRONCOSO.

�Domingo 9 de Noviembre de 1901.

EMILIO ZOLA
\. PAGINAS DEL 1cDIARTO DE LOS GONCOURT»)

Sábado 27 a!?osto 1870.-Zolá viene á almorzar conmigo. Me habla de una serie de novelas
que quiere hacer, una epopeya en diez volúmenes, de la historia natural y social de una familia, de una obra que tiene ambición de iatentar,
con 111. exposición de los tempe1·amentos, de los
caracteres, de los vicios, de las virtudes, desarrollados según el medio ambiente y diferenciados como las partes de un jardín «donde hay
sombra aquí. sol allá.&gt;
Me dice: Después del análisis de lo infinitesimal en el sentimiento, tal y como lo ha ejecutado Flaubert en «Madama Bovary ;&gt; después del
análisis de las cosas artísticas, plásticas y nerviosas, tal y como ustedes lo han hecho; después
de esas «obras-joyas,&gt; de esos volúmenes cincelados, no hay lugar para los jóvenes; no queda
nada por hacer. nada por constituir, ni u n personaje ni una ligura por construir; únicamente
se puede ya hablar al público por la ca ntidad de
los volúmenes, por la potencia de la creación.

***
Lunes :3 junio 1872. -Hoy Zolá a lmuerza. en mi
1•a~¡1. Lt ,·eo co¡:er ¡t dos mAnos su vaso de Bur-

,

EL :MUNDO ILUSTRADO
Turgueneff nos interrumpe, diciéndonos con la
originalidad de su pensamiento y e~ dulce murmullo de su palabra.: «La compa.rac1ón no es 1,10ble, sefiores, pero permitidme comp!l'rar á Ta.me
con un perro de caza que yo be temdo: vente~ba. hacía la muestra, realizaba. todo el maneJO
de'un perro de caza á las mil maravillas; pero,
¡ahí tienen ustedes!, carecía de olfato y tuve que
vender le.&gt;
.
Zolá es completa.mente feliz, está entus13:~ma.do con la excelente cocina, y como yo le dl¡ese:
-Zolá, ¡,es usted por ventu:ra &lt;~our~9:nd&gt;?
-Sí-me respondió;-es m1 úmco v1c10, y en
mi casa, cuando no ha.y algo bueno de comer, me
siento desdicha.do . . ... . No ha.y más que esto. •.
las demás cosas no existen par a mí. . . . . . ¡Ah!
¿ustedes no saben la vida que llevo'?&gt;
Y helo aquí ensartando con una faz sombría el
capítulo de sus miserias. Es curioso cómo las
expansiones del joven novelis~a vienen á dar en
seguida en pal abras melancóhcas.
Zolá ha comenzado uno de los cuadros más
negros de su juventud, de las .ªl!lª~guras de su
vida de todos los días, de las m1ur1a.s que _se le
han dirigido, de la suspición en que se le tiene,
de la especie de cuarentena. que se hace en derredor de sus obras.
Turgueneff dice á media voz: «Es particular:
un ruso amigo mío, hombre de gran ingenio, afkma.ba que el tipo de J . J . Rousseau era un tipo
francés, y que sólo se hallaba en Francia.&gt; Zolá, que no ha oído, continúa gimiendo, y al decírsele que no tiene por qué quejarse, que ha b, -

Lunes 19 febrero 1877.-... Entonces Fla.ubert
se pone á atacar-siempre con grandes sombrerazos al talento del autor,-se pone á atacar los
prefacios, las doctrinas, las profesiones de fe natura.listas de Zolá.
Zola responde poco más ó menos esto:
« ... Tiene usted una pequeña. fortuna que ba
podido usted defender de muchas cosas.... . Yo,
mi vida me he visto obliga.do á ganat·la. absoluta.mente con mi pluma; me be visto obligado á
pasar por todo género de labores, sf, de las más
«despreciables&gt;.. . ¡Ah Dios mío!, me budo como
usted de esa palabra «natur alismo&gt;, y sin embargo, yo la repetiré, porque ~as cosas necesitan un
bautismo para que el púbhco las crea nu~vas ...
Vea usted, bago dos partes de lo que escr_1bo: de
un lado mis obras, por las cuales se me ¡uzga y
p0r las cuales deseo ser juzgado; de otro Jado
mi folletín del «Bien Public,&gt; mis artículos de
Rusia, mi correspondencia de Marsella, que no
representan nada para mí, que desec_h o que sólo me sirven para hacer espuma á mis libros.
«Primeramente be puesto un clavo y de un martillazo le he hecho entrar un centímetro en el ce
rebro del público; después,de un segundo golpe,
le be hecho entrar otros dos centímetros... Pues
bien, mi martillo es el periodismo, el ruido que
hago yo mismo alrededor de mis obras.&gt;

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO ll.--NÚM. 20.

MÉXICO, NOVIEMBRE 16 DE 1902.

Oerente1 LUl6 Rtl't&amp; &amp;PINDOLA.

a1recton LIC. RArAtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

r

***
Lunes 30 junio 1881.-La. casa de Zolá en Medán ... Una propiedad que le ha costado ya 200,000
francos y cuyo primitivo precio de adquisición
creo que fué 2,000 francos. Un gabinete de trabajo amplio y alto de techo; sobre la chimenea se
lee: «Nulla dies sine línnea&gt;; en un rincón se
percibe un órgano &lt;melódium&gt;, con voces angé·
licas, del que el autor naturalista hace saltar
acordes á la caída de la tarde.

***
Martes 10 abril 1883,-La. narii de Zolá es una
nariz particular, es una nariz que interroga., que
ap1·ueba, una nariz que está alegre, una nariz
que está triste, una nar·iz en la cual reside la fisonomía de su dueño; una verdadera na1·iz de
perro de caza; las impresiones, las sensaciones,
los apetitos, dividen su punta en dos pequeños
lóbu1os que, en ocasiones, parecen inquietos.
Hoy no ebtá inquieta esa punta de nanz y repite
lo que la voz contristada del novelista formula,
en el tono de un «Hermano, morir habemos,&gt; a
propósito de la venta de nuestros libros futuros:
&lt;Las grandes ventas ... nuestras grandes ventas
han concluido.&gt;

***
Sábado 2 mayo 1885.-Esta tarde hablábamos
de supersticiones. Zolá está realmente curioso
hablando en voz ba.¡a de estas cosas, misteriosamente, como si tuviese miedo de una oreja ttmit&gt;le que le escuchase en la somlira de la habitación. No cree en la vfrtud del número 3; el número 7 es el que, por el momento, constituye su
«porte-bonneur.&gt;
Y deja oír que la noche en Medán cierra sus
puertas por medio de combinaciones diabólicas.
Emilio Zolá, en su estudio.

deos y le oigo decir: «¡Vea usted cómo me tiemblan los dedos!&gt;
Y me habla de una enfermedad cardíaca. en
germen, de un principio de enfermedad en l a vejiga, de una amena.za de reumatismo articular.
Nunca los literatos parecen haber nacido tan
muertos como ahora, y sin embargo, nunca el
trabajo ha sido tan activo. tan incesante. Enclenque y neurosténico como lo es, Zolá trabaja.
todos los días de nueve ~ doce y media y de tres
á ocho. Todo esto necesita en la actualidad, con
talento y casi un nombre, para ganar su vida.
«Es p reciso-repite,-y no ere&lt;\ usted que tengo
voluntad; soy por naturaleza ua ser débil é incapaz de todo trabajo l argo é intenso. La voluntad, en mí, se halla reemplazada por la «idea fija&gt;, que me haría enfermar si no obedeciese á su
obsesión.&gt;
Mientras recorta una obrita dramática de &lt;Teresa Raquín&gt;, se dedica, por el momento, á buscar una novela en los mercados, te!ltado de pintar este mundo.
Y parte del día la paso hablando con este amable enfermo, cuya conversación se pasea, de una
manera ca.si infantil, de la esperanza á la desesperanza: «H;l periodismo, en el fon do-dice,-me
ha hecho un servicio: me ha hecho fácil el tl'abajo que en otro tiempo me era muy difícil. Era
una especie de fl.uio de ideas y de fórmulas,
obstruyéndose unas á otras hasta tal punto, que
me veía. en ocasiones obligado á dejar la pluma.
Hoy es un flujo regul ar, una corriente menos
abundante, pero que corre sin estorbos.&gt;

** *
Lunes 25 enero 1875.-Las cenas de Flaubert
no tienen suerte. A la salida de I a primera, cogí
mi fluxión al pecho. Hoy Fla.ubert, enfermo, falta; está en la cama. No somos más que Turgueneff, Zolá, Da.udet y yo. Se habla primero de
Ta.ine. Ca.da uno busca la manera de definir las
cualidades y 111,s imperfecciones de su ta.lento¡

ch o un camino b rillante para un hombre que no
cuenta aún treinta y ci nco años:
«¡Pues bien! ¡,Quieren ustedE's que les hable
desde el fondo de mi corazón?-exclama..-Me
mirarán ustedes como un niño, pero tanto peor.. .
Yo no seré jamás condecorado, yo no seré jamás
de l a Academia, yo no tendré jamás una de esas
distinciones que afirman mi talento. Para el público seré siempre un paria, sí, un paria.&gt; Y re•
pite cuatro ó cinco veces &lt;un paria.&gt;

. .... .. . ·· ··· .. .... ... ··· ··· ·· ····· · ... ......... .
Zolá está de vena y continúa hablándonos de
su trabajo, de la «puesta&gt; cotidiana de cien líneas que se arranca todos los días, de su vida
interior sin distracciones; tan sólo por la noche
algunas partidas de dominó con su mujer ó ln.
visita de algún p aisa.nc,. En medio de todo esto,
escápasele el confesarnos que en el fondo, su gran
satisfacción, su gran placer es sentit· la acción,
la dominación que desde su humilde agujero ejerce sobre París, y lo dice con el acento de un hombre de talento que ha brujuleado largo tiempo en
l a miseria.
Durante la confesión acerba del novelador realista, Daudet se r ecita á sí mismo versos provenzales, y parece gar garizarse con I a dulce sonoridad mus ical de la poesía del cielo azul.

***
Viernes 7 enero 1876.-En casa de Daudet, a.legre y encantadora cena a lrededor de una sopera
de &lt;bonillabaisse&gt; y de un asado de zorzales de
Córcega. Todo el mundo se sienta codo con codo
entre nerviosidades simpáticas y se come mejor
entre talentos que se estiman.
La satisfacción de Flaubert estalla en violencias de palabra, ante las cuales la gentil
señora de Daudet parece achicarse perezosament~; la satisfacción de Zolá se expansiona. en la
dicha, muy natural, de ver la fortuna y el dinero
tomar el camino de s11 hogar.

***
Martes 23 enero 1889.-Hablo un momento con
Zolá de nuestra vida entregada á las letras, en tregada como no ha sido entrega.da. por nadie en
ninguna época, y nos confesarnos que hemos sido
ve1·daderos mártires literarios, tal vez unos «bestias.&gt; Y Zolá me confiesa que este año, en que
frisa casi en los cincuenta., se ha visto cogido oe
nuevo por un retoiia.r de vida, por un deseo de
goces materia.les, é interrumpiéndose de pronto:
¡Sí,_ no veo pasar una mujer ¡oven, como esa, siu
decirme!: ¿Y no vale esto más que un libro'!

***
Miércoles 12 marzo 1890.-&lt;¿Qué hace usted
aho1·a?&gt;-dije al a.u tot· de la&lt;Bestia humana &gt;que
vino á sentarse junto á mí.
'
«-Nada..... decididamente no puedo comenzar .. .. Además, el«Dinero&gt; es de tal ma.neraextenso, que no sé por dónde cogerlo . . . . y los doc umentos de este libro, para hallarlos, para sab~r dónde hay que dar........ estoy rodeado de
dificult a.des como nunca .... ¡Ah! quisiera haber
concluido esos tres libros .... Después de el «Dinero&gt;, sí, vendt·á la «Gue1-ra&gt;, per·o no será una
novela; más bien será el paseo de un francés á,
través del Sitio y de la Cornmune .... En el tondo, el libro que me babia, que tiene para mí un
encanto especialísimo, es el último en donde pondré en escena á un sabio .... Este sd.bio ... estoy
tentado de hacerlo como un Claudio Bernara,
con la comunicación de sus papeles, de sus cai·tas .... Será entretenido .... h .. ré un sabio casado con una mujer retrógacta., beata, que dest1·u1rá sui:; obras á medida que él tra.ba¡e.&gt;
- ¿Y después, qué hat·á usted'?
-Después, lo más p1·udente sería no hacer más
libros .. . . irse de la liter atura..... pasar á una
nueva vida, mfrando la otra como acabada.. ....
-Pero ... no se tiene nuuc¡i, ese Vl\lor,
-¡Es ¡:r¡uy posible!

Subscripción mensual fon!.nea, $1.50
Idem ldem. en la capital, ., 1.25

GOBERNADOR L,TERIXO DE OAXACA.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Ricos
yPobréS
...

AVISO IMPORTANTE

41
t»lf~moi.."'l"'pea- 1 aJcleenc,e., mlDoaulol ,
jomaJeroe ateatlgqaD la In,,,_ repataolóD de • POllana del Dr• .Ayer.

1- aotorlda&amp;!a mddlcu ieonm,.,,..

esta&amp; pOdona (11n . .

l&gt;esarreglos del bfgadc,, del .....
mago, estreftlmlento de vientre,
exceso de l&gt;llu, dolores de caLa. Fosfatina, Fa.lieres
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�Domingo 13 de Julio de 1902.

LOS NIÑOS EBRIOS.
Entre las noticias de policía aparecid:-t~ últimamente, hay una que ha paRado casi ma~vertida, ó que, por lo menoH, no ha prodnc1do alarma.
Se trata &lt;le un padre que embriagó á s_u h~jo y fué castigado debidamente por la ¡usticia.
Entre nuestra clase proletaria, no es cosa
rara de un modo absoluto, hallar casos semejantes y aun pudiéramos decir que la maldad e~pantosa de envenar á los nii1os, c_ie un
modo prematuro, con alcohol, es ~astante f~·ecuente. El hábito del vicio y la ignorancia,
son las causas principales de estos inicuos delitos.
En la vida de estas pobres gentes, e1:1tra C?mo un elemento indispens&lt;J.ble de existencia
el«pulque;,,:pero esa bebida, que les sirve ~orno
base de nutrición, es, á la vez, una especie de
maná para ellas, y la utilizan en todo y para
todo, y á ella recurren, lo mismo para sati:,facer un deseo corporal que para que les dé consuelo y resignación en los dolores morales. El
pulque representa el «Deux ex máchina» de
nuestras masas populares. En él buscan la
alimentación, la tranquilidad, la salud, y el
valor, la alegría, la decisión; en ~~ ahogan sus
tristezas y con él bañan sus regoc1¡os. El «pulque" es manjar y medicina, y es energía; posee, según dicen, propiedades eficaces para la
carne y para el espíritu.

E

Estamos, pues, contemplando los s~ntomas
de un alcoholismo colectivo, que ha Hlo lentamente consumiendo y empobreciendo á una
numerosa clase social, que va camino al crimen y la locura.
Muchas veces, á diario, se habla ahora en
la prensa, en las reuniones científicas, en las
academias, de este gravísiino mal, cuyas fatales consecuencias resentimos desde hace tanto tiempo y que á cada instante es una perturbadora amenaza.
Por todas partes se estrnlian los remedios
de esta tremenda enfermedad, y los hombres
de ciencia concentran su atención en la observación de tan doloroso fenómeno.
Pero un hecho como el narrado por los
periódicos y al cual hacemós referencia? viene á aumentar de una manera más triste y
más amarga, l~ gravedad de esta dolencia social.
Los débiles, los indefensos, las criaturas que
acaban de venir á la vida, los recién nacidos,
los que deben traer una fatal herencia de desequilibrios y sufrimientos, son -precipitados
por los mismos brazos paternales, por los que
están obligados á defenderlos, en el sombrío
abismo del vicio, en cuyo fondo suelen encontrar la piedad anticipada de la muerte.

¡Cómo! ¿Hay niños borrachos, y son los pn.dres los que ponen en sm manos temblonas
el primer vaso de pulque, y en sus cerebros,
todavía inconscientes, el primer deseo de hallar en la embriaguez un regocijo?
Sí; hay niños borrachos y son los padres
los que se dedican á esas diabólicas enseña!lzas.
Pueden verse en la calle los efectos de esta
abominable perversidad.
Van por esos mundos, raquíticos, escrofulosos, endebles, tristes, muchos chiquillos que
llevan marcado el estigma de su origen, h
huella repugnante de la miseria y del vicio ele
quienes les dieron el ser. Estos infelic&lt;'s no
pidieron la vida, y no reniegan de ella, sino
que la soportan y hastn snele parecerles placentera.
El germen de sus desgracias futuras, Jo llevan en los atavismos que en ellos, como en
una rama, han ido depositando viejas degeneraciones de sus antepasados. Están fatalmente condenados á ser ebrios. delincuentes,
locos, imbéciles.

EL MUNDO ILUSTRADO
Pero no tan pronto; ¿por qué no los dejan
vivir en su infantil é inocente felicidad, mientras se les desarrollan, para envenenarlos, las
herencias, como plantas malditas?
Y no; miradlos ya tambaleantes, soñolientos, ú con los pómulos rojos r la mirada febril é indecisa; miradlos comatosos, estúpidos,
arrastrados por la mano de la madre greñuda,
que va dando traspiés, ó del padre, que vo~ifera. Algunos hay que no andan aún, qu e
van efi el regazo, y que lanzan el hipo del
ebrio sobre un seno seco, que no sirve ya para amamantarlos.
En los cuadros de las defunciones se anota
la muerte e.le muchos niños. Entre ellos van
los que se murieron porque les dieron de beber demasiado temprano. Sí; eR una desgracia; hay niños ebri.:is.

Los funerales ds Wagner.
El mundo parecía haber disminuído de valor. Stelio Effrena pidió á la viuda de Ricardo Wáguer que á los dos jóvenes italianos que
una noche de noviembre habían trasportado
del barco á la ribera al héroe desvanecido, y
á cuatro más de sus compañeros, les fuese
concedido el honor de trasportar el féretro de
la estancia mortuoria á la barca, y de la barca al carro.
Tanto fué concedido.
Era el 16 de febrero, y una hora después
del mediodía, Stelio Effrena, Daniel Glauro,
Francisco de Lizo, Baltasa:- Stampa, Fabio
l\Iolza y Antimo della Bella, esperaban en el
atrio del palacio. El último había llegado de
Roma, habiendo obtenido traer consigo dos
artesanos, empleados en la obra del Teatro de
Apolo, para que llevasen al funeral haces de
laureles cogidos en el Janículo.
Esperaban sin hablar y sin mirarse, dominados todos por el latido ele sus corazones.
Oíase tan i;,ólo sordo rumor de pasos por los
peldaños de aquella gran puerta, que en lm;
candelabros del umbral llevaba e,:culpidas las
dos palabras: «Domus Pacis.» .
El hombre del remo, que había sido querido por el héroe, bajú {t llamarles. Tenía los
ojos abrasados por las lágrimas en aquel rostro viril y fiel.
Stelio Effrena fué delante; los compañeros
le siguieron. Subida la escalera, entraron en
una estancia baja y poco iluminada, donde
había un olor ti·iste de bálsamos y de flores.
Esperaron algunos instantes. Abrióse la otra
puerta. Entraron uno á uno en la estancia
contigua. Todos palidecieron uno á uno.
El cadáver estaba allí, encerrado en la caja
de cristal; y al lado, de pie, se hallaba la mujer del rostro de nieve. La segunda caja, de
metal bruñido, brillaba abierta sobre el pavimento.
Los seis portadores se dispu~ieron ante los
restos mortales, esperando una señal. Grandísimo era el silencio y ninguno parpadeaba;
pero un dolor iinpetuoso asaltaba sus alma8
como una ráfaga, y las sacudía hasta en lo
más profundo de sns raíces.
Todos miraban fijos al elegido de la Vida y
de la Muerte. Una infinita sonrisa iluminaba
la fai del héroe tendido; infinita y distante
como el iris de la nieve, como el brillo del
mar, como la reverberación de los astros. Los
ojos no podían sostenerlo, pero los corazones,
con una maravilla, con un asombro y con un
espanto q ue los bacía religiosos, creyeron rt&gt;ci1,ir la revelación de un secreto divino.
La mnjer del rostro de nieve hiio 1111 levr
ademún, pernrnnecicmlo rígicln en su actitud,
como un simulaero.
;\IoviéronRe entonces los seis com palieros
hacia el ataúd; tendieron los brazos, recogieron el vigor.
Stelio Effrena colocóse á la, cabeza, y Daniel

EL MUNDO ILUSTRADO
Glauro á los pies. Soliviaron el peso concordes, á una orden dada en voz baja por el conductor. Todos sufrieron en los ojos un deslumbramiento, como si &lt;le pronto una zona de
sol atravesase el cristal. Baltasar Stampa rompió en sollozos. rn mismo nudo apretó todas
las gargantas. La caja onduló; después bajó;
entró en el envoltorio de metal como en una
armadura.
Los seis compañeros quedaron postrados en
torno. Titubearon antes de bajar la tapa, fascinados por la infinita sonrisa. Al oír un rumor ligero, Stelio Effrena alzó los ojos: vió la
faz de nieve inclinada hacia el cadáver, aparición sobrehumana del amor y del dolor. El
instante fué igual al de la eternidad. La mujer desapareció.
Bajada la tapa, volvieron á levantar el peso
aumentado. Lo trasportaron fuera de la estancia, después por la escalera, con lentitud.
Arrebata.dos por una angustia sublime, en el
metal del féretro veían reflejarse sus rostros
fraternales.
La barca fúnebre esperaba ante la puerta.
Sobre la caja se extendió el paño. Los seis
compañeros esperaron con la cabeza descubierta á que la familia descendiese. Bajó reunida y apretada. La viuda pasó velada; pero el
esplendor de su semblante quedó para siempre en la memoria de los testigos.
El cortejo fué breve. La barca mortuoria
iba delante; seguía la viuda con los íntimos;
. después seguía el pelotón juvenil. El cielo estaba obscuro sohre la gran vía ele agua y de
piedra. El silencio era digno de aquel que había transformado en infinito canto, para la religión de los horn bres, las fuerzas del Universo. Una bandada de palomas, partiendo de
los mármoles de los Scalzi con un movimiento relampagueante, voló sobre el ataúd atravesando el canal, y enguirnaldó la cúpula
verde de San Simeone.
En el desembarcadero, un ejército taciturno
de devotos esperaba. Las grandes coronas daban su perfume al aire ceniciento. Se oía el
agua chocar contra las proas curvadas.
Los seis compañeros sacaron el féretro:de la
barca y lo llevaron en hombros al carro, que
estaba preparado en la vía férrea. Los devotos, aproximándose, depositaron sus coronas
sobre el paño. Nadie hablaba.
Entonces avanzaron los &lt;los artesanos con
sus haces de laureles traídos del Janículo.
Membrudos y fuertes, elegidos entre los
más bellos, parecían forjados en el autiguo
molde Je la estirpe romana. Estaban graves
y tranquilos, con la majestad salvaje del Agro
en sus ojos con venas de sangre. Sus líneas
enérgicas, la frente baja, el pelo corto y crnspo, las mandíbulas sólidas, el cuello taurino,
recordaban los perfiles consulares. Su actitud,
exenta de todo obEequio servil, los hacia dignos del cargo.
Los seis compañeros en competencia iguales en fervor, cogiendo los ramos de los haces,
los esparcieron sobre el féretro del héroe.
~obilísimos eran aquellos laureles latinos,
cortados en la selva de la colina donde en
tiempos remotos descendían las águilas á llevar los presagios, donde en tiempos recientes
y sin embargo fabulosos, tantos ríos de sangre vertieron por la belleza de Italia los legionarios del libertador. Tenían los ramos derechos, robustos, obscuros, las hojas duras, fuertemente enc1avada8, con los bordes ásperos,
verdes como el bronce de las fuentes, ricos de
un aroma triunfal.
Y viajaron hacia la colina b(tvara, aún adormecida en el hielo; mientras los troncos insignes daban ya los nuevos retoños en la luz
de Roma, n1 r umor de las fuentes ocultas.
U .\BRIEL

D' ANKTJNZIO.

Domingo 13 de Julio de 1902.

El Sr. Obispo Ibarra y González.
En medio de innumerables demostracionei-;
de simpatía, acaba &lt;le tomar posesión del Obispado de Puebla el t;r. Dr. D. Ram(m Iharra
y González, Prelado que &lt;lurante 1loce ,lño¡.;
estuvo al frente &lt;le la Diócesi de ('hilapa.
El Sr. Iharrn es nati\'O del ERtado ele (foerrero; hizo sus primeroí' estudios en el Seminario Palafoxiano de Puebla, y pasando múi-;
tarde á Roma, ocupó una beca c•n el Colegio
Pío Latino Americano. J.: n 1880 fué or&lt;lenado
Sacerdote en San .Juan de LPtrá11, y treH añoR
después regresó á la capital del vecino EHtado
para ejercer allí su minü,terio.
A partir de 1885, fu~ Prebendado de la Catedral Angelopolitana., Promotor fiReal de la
Mitra y Yicario Capitular.
El Sr. Iharra, generalnwnt~ e1-timadn por
sus virtudei::, enenta hoy 49 niio!:' de e&lt;lnd.

JAGUARES Y CUERVOS.
Las fieras!
Es un siniestro grnpo. Los jagunreR!
En las bocas
arden los ojos del ardiente lacre,
La zarpa retraída
como envainado alfanje;
turbio el ojo felino, en donde nadan
encendidos azufres; los ijares,
batidos por alientos de fatiga.
Bajo una mata de bambú Re placen.
Sobre el fondo de oro
de las pieles, destácanse
como rosas de negro terciopelo
la manchas negras. Arboles
vestidos de hojas opulentas, echan
la sombra de sus toldos de follaje
sobre el grupo de fieras que reposan.
La tarde,
en los ojos sangriento~ del Ocarn
pone llamas dP cráter.
Durmiendo,
durmiendo están los euen-os centenarios,
Abajo está la sima,
allí los cuervos lúgubres. A bajo
están los huesos que los bravo1-1 piros
como cizallas férreas mondaron.
Las vastas excursiones por las cumbres
donde reside el viento. Los espacioR
donde escriben sus rúbricas de fuego
los deslumbrantes rayos,
cuando pasan las nubes de tormenta
como torbos rebaños.
Eso sueñan los cuervos
-siniestros reyes calvos
envueltos en sus clámides de lutoante las brumas del Poniente trágico.

EN LA CALLE.
Ves esa vieja escuálida y horrible?
Pues oye, aunque parézcate imposible,
Fué la mujer más bella entre las bella;;;
El clavel envidió sus labios rojos,
Y ante la luz de sus divinos ojos
Vacilaron el sol y las estrellas.
Y hoy ¿quién puede quererla, quién un beso
Podrá darle con tímido embeleso?
-Yo, me dijo un extraíio que 111r oía,
Yo que por ella en la existencia lucho,
Que soy feliz cuando su voz escucho ....
Esa ,·ieja.. .. e,; la hermo.,a m:1.dre mia !
JULIO FLÓREZ.

Todas las investigaciones practicada~ prueban palpablemente que, con relación al hombre, la inferioridad intelectual de la mujer E'S
un sarcasmo, y la inferioridad moral una mentira.
F. G. C.

ILMO. SR, DON RAMON IBARRA Y GONZALEZ, Obispo de Puebla.

BROTE.

-

Adiós los amorosos devaneos,
Adiós, y ¡para siempre!
La copa del amor está vacía,
El entusiasmo juvenil, ausente.
Convidado al festín, yo no he traído
Sobre los labios la sonrisa alegre,
Y una voz de ternura me reclama
l\Iuy lejos del banquete.
Al apagado ardor, la calma sigue;
El escondido albergue
A la ruidosa calle;
Al frenesí, la postración irwrte.
Que&lt;lacl dentro la sal:t, nfortunadoR·
Bebed hasta las heces!
'
Yo he bebido también ... acerbas U1gri111as
Que en mi=copa rodaron)olamente!
ABEL

F ARINA.

NENUFARES.
En un brillante lago, cual lámina de 01·0,
B0t·dado de esmeraldas, cual vívido tesoro,
He visto marchitado nenúfar naufragando
Sobre la risa tenue del céfiro besando.
'

1; luego J'.ª cadáver flotar sobre la orilla,

Cual manpQsa muerta que al légamo c intill a ....
Así también nenúfar batido por las olas
De amores tropicales, con sangre de amapolas,
He visto yo el cadáver de un beso voluptuoso,
Nadaudo sobre un lago de aromas silencioso . ..
Así mueren amores que nacen solitarios
Envueltos en sus propios dolores y suda1'.ios .... !
J. P. R.

HOJA DE ALBUM.
¡Qué estrofa entre rui lira habrá q m• &lt;'ante
el poema inmortal de tu herm osura
si ya tu frente de serena albura
'
es un poema de amor en tu scrnLlank!

¡Quf e;¡tl'ofa puede haber m{u; inHinuante
que tu mirada c}p sin par ternura,
rlonde la luz de la ilusión fulgura
como fulgma rl alba en el levante!
Xo tengo en mi laúd un himno ele oro
que rime de tus gracias el tesoro
)' que conmueva tu alma eon su canto;
porque es mi verso el ¡ay! entristecido
de un corazón que, de luchar rendido
sólo puede brindar su desencanto!
'
FRANCISCO YZÁBAL YRIART

�Domingo 13 de Julio de 1902.

Domingo 13 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i\
E
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''
Cerc-a de medio &lt;lía se Rii-vió un I unchchampañe en uno ele los senadores df&gt;l parque, pronunciándo,,P entu-1iastas hrindiR por
los RreR. Cla_vton y Azpíroz.
'El Rr. General Díaz contestó al brindis del
Embajador Americano, a,gnuleci1mdo las' fraseR de Rimpatía que tuvo p:tra }féxico. J

~\le~.¡ .
¡.\'

-·~
'~
. ~~

Grande fué el entusiasmo con que la colonia americana residente en la capital, celebró en esta ocasión el
aniversario de la Independencia de los Estados Unidos.
El Tí voli del Elíseo,
donde debían verificarse la ceremonia oficial,
los juegos atléticos y
el baile, presentaba un
golpe de vista encantador. Las callecillas del
parque est,than adornadas con multitud de
han&lt;leras de los colores nacionale.;; y de ht
República hermana, y
con farolillos rnnecianos. Recortando lo"
prados, se exténdín.n
en hileras las sillas destinadas á la numero1:,a
conctu-rencia, y en un
lugar á propósito entrr
festones y lazos artísticamente distribuídos,
se levantaba una amplia plataforma.
El Sr. Embajador de
los Eetados Unidos,
Gral. Clayton, se presentó en el Tívoli á las
diez de la mañana, en unión de los Secretarios de~la Embajada, y momentos después,
un prolongado aplauso anunció el arribo del
Sr. Gral. Díaz. Acompañab:.n al Primer Magistrado sus Ayudantes los Sres. Capitane,;
Porfirio Díaz y Samuel García. Cuéllar.
El Sr. Presidente de la República fué recibido á las puertas del Tí voli por loR Sres. Gral.
Clayton, Lic. D. :Manuel Azpíroz, Embajaclor
de México en Wáshington, r otros n.iembros
distinguidos del Cuerpo Diplomático.
La ceremonia oficial dió princi pío con una
serie de evoluciones ejecutadas por niños de
ambos sexos, que agitaban sus manecitas con
banderas americanas y mexicanas, llevando á
la cabeza del grupo un «General en Miniatura," que cayó muy en gracia; los niños cantaron después en castellano nuestro Himno
Nacional, y acto continuo, el Sr. Embajador
Clayton, en una corta, pero expresiva alocución, dió gracias á los encumbrados personajes que, con su presencia, honraban aquella.
significativa reufi.ión.
Tras la lectura del acta de Independeucia
de la Unión Americana, el Sr. Embajador volvió á haca. uso de la palabra para pronunciar
t&gt;l,discurso Oficial, que fué muy aplaudido.
. El «Star Spangled Banner,,&gt; cantado por

1

un coro·de.niños, cerró'la ceremonia oficial. . • .. ~ .._
Los Juegos!at1et1cos consistieroñ en carreras, luchas de fuerza, asaltos de pugilato, y otros ejercicios.

•

•

. La primera serie fué de quince carreras iÍ
pie y resultó de lo más di \'f'rtido, pues laR carreras se jugaron con obst{1.culos, en sacos con
saltoR y disfraces.
'
:\Iuchos fueron los americanos que dando
muestras del nwjor humor, tomaron parte en
estas carreras, y no pocoR los que demostraron asombrosa ligereza ? agilidad.
En otro lugar del mismo Tívoli, á espaldas
de la plataforma, se improYisó otra pista donde se verificaron otras carreras
'
todavía máR llenas de atracti~
vos, pues en ellas tomaron parte los
. niíios, .v en dos de ellas,
graciosas Reñoritas.
Estas fueron muy aplaudidas y demostraron su hahilidad
en el «sport» del tiro al blanco
con pelota.
Los niíioi- Y&lt;'nce1lorPR en las
earrera:-. de las ruale" nlguna:-:
fueron C'On oh~táculo:s, con saltos .'" en sacos , •
recibieron !'orno
premio precio:-:014
j uguctt-:-: ._le bastan te rnl1"1·.

La lucha de fuerza fué el acto ele venladera sens~ción en los juegos atléticos, pnes
por eRpac10 de más de media hora la concurrencia, nerviosa é impresionada, seguía
uno á uno de los movimientos de los luchadores.
En la primera tomaron partP oeho empleados del Ferrocarril Central contra
ocho del Nacional.
'

;.

.-

..

/

Saltos ele señ"or~u.-EI con~i,-EI desfile
Llegada del señor Presidente de la República y del Embajador de los Estados Unidos.-EI juego
de la cuerda.-Alegoria: "México y Estados Unidos".

•

ele 1;11¡ l)a11deríts.-~I fin de una carrera.

(Fot. M, Ramos),

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 13 de Julio de 1902.

ti

~

@g')Uü©oo M
'~~~

Domingo 13 de Julio de 1902.

EL MUNDO. ILUSTRADO

e

•

¡;;

(Trad. "El Mundo Ilustrado".)

AY- dice el poeta :John Keats-:- ciertas
formas de helleza que, más que otras, tienen el
poder de apartar por un momento el velo de
crespón que enluta nuestrns almas: tal~s como
los árboles tiernos y ancianos, los narcisos con
el pueblecillo de plantas verdes que los rodean; los matorrales en el coraz6n del bosque,
con su rica floraci6n de eglantinas olorosas ... »
Hay también por esos mundos, asociaciones
de cosas bellas que tienen el don de evocar en
nosotros el recuerdo de las bellezas que han
desaparecido, resucitando la exquisita impresión.
Ahora mismo, bajo el pabell6n de frondas
de mi jardín, la opulencia de las flores esparcidas y mezcladas á la verdura de los macizos,
ha operado en mí ese encanto sugestivo
la variedad de sus formas y de sus colores: unas con un tono amarillo pálido, á medio abrir Y
como rendidas ya por el peso de sus corolas; otras, con la tierna tonalidad de una sabrosa carne
femenina. Las hay de un blanco marfilino virginal, de un rojo como las nubes que hiere un
sol Poniente, de un rojo ennegrecido como la sangre cuajada, de un cálido tinte anaranjado, 6
de una delicada coloraci6n de albaricoque. Arriba, las ramazones de un verde muy subido hacen
resaltar el brillo de esas manchas carmesíes 6 lechosas, ensangrentadas 6 ambarinas y,á través de
los brazos entrelazados, se trasparentan rincones &lt;le un cielo azul intenso.
Bruscamente invoco los paisajes que un día admiré á la orilla del lago de Como. Vuelvo á
ver los mantos de rosas de Bellagio y tengo la sensaci6n deliciosa del azul del lago italiano que
entreví á través &lt;le la intrincada frondación de la villa Sarbelloni. Una serie de parajes primaverales y del Mediodía, resucita ante mis ojos bajo la h6veda embalsamada &lt;le los rosales.
Las impresiones de otros tiempos se despiertan con la vivacidad y la frescura voluptuosa de las
cosas recién vistas.
Tuve en primer término un prado muy amplio sembrado de violetas y de primaveras; se extendía hasta perderse de vista entre &lt;los muros cubiertos de glicinas color lila p[tlido y olientes á clavo. ¿A d6nde llevaba esta señorial avenida? No lo sé; pero de lo que me acuerdo como de un
espectáculo de ayer, es de la embriaguez que me producía aquel manto florido, por aquel penetrante y fino olor de los racimos de glicinas; era la
sensación de la juventud, de la alegría paradísiaca, experimentada en aquel lugar encantado, del que yo s6lo saboreaba la feérica belleza. Me
parecía vagar en plena fantasía shakespiriana, en esos jardines donde Orsino, duque de Iliria, soñ.6, al son de dulces instrumentos, sus amores
por la condesa Olivia y dijo á sus tafiedores de viola: «Si la música es el alimento del amor, dádmela, dádmela con exceso, para que mi deseo
se agote, se sacie y se calme ......... Tocad; la música llega á mis oídos como una suave brisa del Mediodía que pasa sobre un sembrado &lt;le violetas y les roba su olor. ........ »
Poco á poco se levantaba ante mí la montafia boscosa que domina á Bellagio y que del'.ciende para irá Civanna. La rut.a sube haciendo zigzags por las praderas, por los verjeles, por los taludes herbosos constelados de pervincas rosas. De vez en cuando un aguacero tibio caía del cielo
tempestuoso y velaba el paisaje. Después cesaba la onda, los brazos de los árboles goteaban, la tieI
rra y el agua reaparecían radiosas en un rayo de sol, y volvía á ver por intervalos luminosos el azul
,::
1 • /,
del lago, lo mismo que en este momento entreveo el azul del cielo entre las rosas diseminadas y las
.
·v
'
movibles verduras.
~· L-"·y
Es el lago &lt;le Como, con su azul intenso, con las suaves sinuosidades de sus verdes riberas y con
sus pueblecillos blancosJ es el lago el que á estas horas vive ante mis ojos. Bajo la luz brillante del
¡'
Mediodía, se me aparece con sus flotillas de barca que van rumbo á Cadenabbia, y también lo veo
l
/
en la transparencia de las noches de mayo, mientras que los ruiseñores trinan entre las lilas éll
,
flor. A la hora del crepúsculo se desprende una barca del muelle del pequeño puerto; gana la anchura; una mujer con vestidura blanca va de pie en la proa, y con una voz de contralto se pone á
cantar aires de 6peras, bajo la incierta claridad de las estrellas. ¿Cantaba por su propio placer, 6 paJ .l.:'.
ra distraer áalgún inglés byroniano y fastidiado? Jamáslo supe, perosobre el agua silenciosa y negra, aquellas melodías italianas duplicaban la poesía de la noche. Era como la representación de
I
una novela de Jorge Sand, una de las novelas que tienen por teatro la región de los lagos italianos
,·
y que ya hoy no se leen. Cuando mi primera juventud, me parecían de una fantasía tan adorable
.
como inverosímil, y fué hasta después de pasar algunas semanas á la orilla del lago de Como, cuando comprobé su absoluta verdad.
No cabe duda que es el país de lo romancesco esta regi6n encantada que se extiende entre Ere1
mezzo, Cadenabbia y la punta de BE&gt;llagio. Las villas sombrías, abandonadas y en uh estado de
completa ruina, que se abordan desembarcando al pie de misteriosa&lt;; escaleras de mármol, parecf'n
J

:/~, \. i ;

,.
\

Corazón de Jade, descubierto
en Monte Al bán, baxaca. Rev.,rso.

•

j Pequeña joya de Jade, descubierta
en Monte Al bán, Oaxaca.

Anverso

Corazón de piedra de Jade, encontra•
do en Monte Aibán. Anverso.

'¡

Joyas de piedra de Jade.
Monte Albán. Reverso.

creadas para esconder las más poéticas a~enbruscamente. Las miré, una cerca de la otra,
En la cumbre del pequeño montículo se ven
turas de amor. Los huéspedes que por allí dissobre el puente del navío; la madre mandaba
ya libres de la tierra que por muchos años
curren 6 que se hallan alojados en los hoteles
adioses á sus admiradores de la villa; la hija
los había cubierto, los edificios y monumende la playa, tienen el aire de Jo¡: héroes de noestaba de~deñosa é indiferente, Y todada esde la Ciudad Sagrada. Monte Albán es un
vela.
ta mañana, bajo el rosal, volví á ver á estas
pequeño cerro que forma parte de una cordiEn el curso de los recuerdos evocados eRta
dos figuras que huían, con un encanto sin sellera que se halla situada á corta distancia de
mafiana, bajo mi pabell6n de rosas, volví á
mejante; una, parecida á mis rosas espléndila capital del Estado de Oaxaca.
encontrar dos figuras encantadoras, entrevisdas; la otra, soñadora y encerrada en su meTan notab~es_ descubrimientos figurará¡,
tas durante algunos días en los jardiprox1mamente entre los interenes de Bellagio. Eran dos mujeres,
santes trabajos que el Inspector
madre é hija; pero la madre t..'l.n jo~e1;1eral de Mvn~mentos Arq,1 eoven todavía, que hubiera podido tolog1cos presentara en el Congreso
márselas por dos hermanas. Era mode Americanistas &lt;¡ ne debf'rá reurena la madre, con un tinte aceitunirse en el próximo mer1 de octunoso, el pelo peinado sobre los tembre en la ciudad de Nueva York·
porales, los ojos grandes, de color
café; podría tener como unos treinta
años de edad; la joven contaría apeE~1 vano es que busques fuera,
nas dieciséis y reproducía, en blon&lt;le
ti el reposo que dentro de ti no
do, al tipo materno; tenía el aire &lt;le
encuentres. - LA RocHEFOUCAULD.
una soñadora negligencia, que hacía
resaltar la vivacidad petulante y la
*
provocadora coquetería de su compañera. Viajaban solas y comían en
El \10mbre vi:,? de afectos puros; s1 la tranqmbdad de concienla mesa del hotel, donde la madre
cia !nese mercancía, nunca se pacharlaba aturdidamente con todos
sus veciuos. Se comprendía que el
gana por ella todo lo que vale.RrnES.
deseo de placer era en ella una funPerspectiva del Cerro de Monte Albán, en donde se descubrió
ci6n tan natural como la de respirar·
*
la Ciudad Sagrada de los Zapotecas.
á falta de otra víctima, hubiera co~
La
idea
es
un
alimento; pensar
queteado con el camarista 6 el ccmaies comer.-VICTOR HuGo.
tre d'hotel.,&gt; Esta manera de ser parecía
lancolía como las rosas Xiel, de pesadas coromortificar mucho á la joven; le subían los colas, apenas entreabiertas.
lores á la cara y en sus lánguidos ojos cintilaURSUS EN EL CIRCO.
AxDRES THEURIE'r.
ba repentinafllente una luz de iracundia. Estos relámpagos de virginal indignación la hacían mucho más bonita y atrayente que á su
r,¡e~a1 cristiana y prometida ñe
LA CIUDAD SAGRADA DE LOS ZAPOTECAS.
V101c10, augusta.no, va A ser inmadre. Las dos agradaban: una por sus mamolarla eo el Circo atRda al lo·
rno !le no toro: Nerón ha proneraiale~envneltas; 111; otra µor su misteriosa
Damos á conocer á nuestros lectores varios
met,?o hacerle gracia de la viy sonlbna reserva. Cierta noche se marcharon
da s_,el atleta Ureus vence á la
de los preciosos objetos de jade, así como dos
be•t1a: In p,Jabra sacramental~• 'Habet.'
grandes lápidas de
basalto, perfectaDel _Circo en la mitad, ruge la fiera
mente esculpidas y
Sacudiendo aquel cuerpo que, desnudo
que presentan figuSobre su lomo está sin más escudo
'
ras jeroglíficas &lt;le
Que la flotante y áurea cabellera.
gran interés. las cua,6
le.-; fueron· descuEl César miope que en la Roma impera
biertas en los sepulTras
~u f'st1~r~lda mira. hosco y ceñudo; '
.
..
. 1
cros de la Ciudad
Agomza , m1c10 de horror mudo
Sagrada de los ZaLa multitud, estupefacta, espera:::::::::
potecas, en el cerro
de Monte Albán,
Se adelanta el campeon, emprende el salto,
Oaxaca, por el Sr.
Ase e~ testuz del bruto, y en la lucha
D. Leopoldo Batres.
SerneJa parecer de fuerzas falto ........ .
Uno &lt;le nuestros
,
.
grabados es la vista
Pero vence su fe, que en Dios es mucha
en perspectiva del
Rueda el toro, y él yergue á Licia en alto '
cerro de Monte Al~'
y el c,Habetn de Ner6n, por fin, se escucha.!
bán, lugar en don✓
de se han hecho losNogales, Son., enero de 1902.
importantes hallaz,
'
gos arqueológicos de
E. MAQUIO CASTELLANOS.
que nos ocupamos y
que con justicia han
llamado la atenci6n
de los arque6logos
é historiadores y del
Lápidas de basalto preciosamente esculpidas, encontradas
en los sepulcros de Monte Albán.
público en general.

I

·.

.\.: ...

_J_

-

~

y

·¡

�nom i ng-o 13 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

de la vida

~e JWéxico.

EL }1:UNDO JLUSTH.i\DO
numentos; E'6lo roza lo más alto de las arboledas, á las ramazones débiles que apenas
alcanzan á sostener el nido de la oropéndola.
Las siluetas de las torres monumentales
de la Catedral, Ron como dos brazos_que Re

Domingo 13 de Julio de 1902.

lla entre arrullos y frases á media Yoz; se aviva la luz de la alcoLa,
hay pisadas discr~tas; luego, cesa el murmullo, todo vuelve á quedar
en calma, la noche sigue su viaje tranquilo ........ .

Poco antes de que la aurora &gt;&lt;e acerque, las sombrnR entran en pleno reinado, la ciudad apaga xus veladoraR¡ la puerht de la taberna
acent(1a su marco ele luz roja, la linternilla del guardiún (]el orden pÚ·
hlico aviva su pobre clariclatl,y resuenan lo:; pm,o,-; del último tra~noehador ó del primer obrero que no espera á que la aurora lo drspiertc.
En la tahona ¡.;e oye la fatiga de los amasadores; la &lt;'himen ca arroja.
la primer bocana.da &lt;le humo, y la puerta del expendio que Feahre,
deja escapar el olor de la harina cocida.
8e escucha el último grito de la. noelw:
-Jaletinas ........ .

***

,\ penas un mnrn,ullo vela el ,-ueiio ele la ciudad; &lt;·,iJ
una explosión de luz Robre el asfalto de )a¡; avenidas y
no hay sombras que se alarguen caminari&lt;lo hajo el foco
eléctrico. Se han bonaclo lns parrdcf- luminosas de los escaparates;los discos de los relojes encendidos parecen ojos
que contemplan la quietud y e8tún alerta para dar razón
del tiempo que pasa. De crucero en crucero, las linternillas de los gu·rnlianes del onlen público, se wn como
puntitos de luz amarillenta prendidos á la. tersura del asfalto; rlijérnnse luciérnagas &lt;le alas enfermas 4ue han caído sobre el polvo.
Y aquel murmullo que vela es al modo ele esos ruidos que se escuchan en el silencio de la alcoba _,. que no tienen explicación ni motivo; bien pueden ser una fibra de madera que se rompe, bien el viaje
furtivo de un roedor, ya la materia que se espereza. en su cam,ancio
de inmovilidad, ya el último choque de un eco que ha venido peregrinando desde la lejanía conmovida en su reposo. Así el murmullo de
la ciudad: puede ser el canto del ebrio, la bocanada. de ruidosa orgía
que arroja la taberna; quizá el llanto rlel nifio perdido en la vía pública, tal Yez el grito clesganador ele una madre que sufre........ .
Y la ciudad duerme cobijando su caRerío en !asombra que desciende de lo alto y que de pronto se ve rechazada por el aliento luminoso
de las esferas veladoras.
S6lo toca á las cruces de los campanarios y á las coronas de los mo-

Y en tanto que la noche ha pa:--a&lt;lo. el labrador cerebral Yacií,
sobre las cuartillas nn pedazo &lt;le \'ida.; enciende el eigarrillo que le h:1
ele ayudar á conciliar el sueño, -:,.· deja abandonada lit labor jnnto ú la
taza de caf~ vacía.

lernntan hacia d cielo implorando entre la sombra; el castillo de
los reyes, de los emperadores y de la República, parece un cofre de
ébano con incrustaciones de pedrería; el bosque dormita soñando en
sus leyendas, y el viento que corre por entre los :frondajes, viene ú
la ciudad como el aire que los abanicos orientales soplan en el sue ño
de las sultana,;.

NEUROSICA.
Cuando el hogar duerme, parece que está vestido con un manto ele
solemnidad. "C"na luz débil raya en el quicio de las puertas; las flore 8
del corredor están inmóviles; en la. pajarera hay de vez en CtJando un
hatir de alas, pero no hay reclamos, ni piares, ni locos vueloi, ni ojos
brillantes como cuentas esmaltndaR.
Suele surgir, npagado, lejano, un llanto infantil que pronto se aca-

................. ···········. ··············· ····•··· ········· ·· ·······
········································································
Aquel día, sola estaba,
Releyendo sus reliquias amorosas;
Esas cartas que de lágrimas bañaba
Oprimidas por sus manos temblorosas .. .. . .

Destrozada por sus pena.~ y la tisis

Y 1-&lt;in fuerzaR en su pecho aniquilado,
CadaYérica se hallaba por la crisis
De los males infinitm, del pasado ..... .
En la ausencia de RU novio
Releía las estrofas y las cartai- del poeta,
Y sentía la amargura y el oprobio
Del despecho y RU saeta.
¡Pobre a.rtif,ta! á su piano cadencioso
Le imprimía sus tristezas y sus cuitas,
Fué su amigo y confidente generoso
En sus horas ele nostalgias infinitas.
Mas i--u novio en la tn.berna,

füm n.lcoba de bohemio,; desgra.ciadoR,
La ol Yidaba ...... y embebido en la ciRternn
De la. orgía, no J&gt;enRaha en sus a111orei-- oh·idad11:-.
Y ...... entretanto aquella artista
En su piano uno;; \'tÜRes ensayaba
Y (•njuga,ba con el húmedo batista'
El acopio de su llanto, &lt;¡ue el recuerdole annnc·a-ha.

¡ Pobre noYia! á su piano cadencioso
Le imprimía sus tristrzas y gus cuitas
. y eon f'1dente generoso ,
l"'ue, su amigo
En sus horas dP nostalgia~ infinit.1R ..... .

SALTO.i.DE..ATESCACO.

�Domingo 13 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

JOSE MARIA YIGIL
Uno de los vit&gt;jos y entusiastas paladines de
nuei;:tra literatura nacional, que con su gran
talento y refinado gusto artístico, fué de los
que caracterizó b pasada época de la vida literaria mexicana, es el maestro D. José :i\I. \'igil.
Antagónico de la moderna bohemia, el notable escritor luchó incansablemente por conquistar un alto puesto, y á diferencia de los
actuales cantores de una musa patológica, el
señor Vigil se empapó en el clasicismo más
puro del siglo de oro.
Ferviente culto, veneración pudiéramos decir, consagró el maestro á los imperecederos
monumentos literarios de Cervantes, Argensola, Quevedo, Fray Luis clr León y talltos
otros que en España mar~.ron la época más
gloriosa de la literatura latina.
Sus composiciones son prueba innegable ele
lo que asentamos: hay en ellas mucho dr la:arcaicas églogas y mucho de aquellos sonetos
perdurablemente admirables.
Debido es, por corn;iguiente, qtH' 110s con.
sagremos al notable literato, que ha sido maestro de toda una generación, y quien, altamente modesto, ha conquistado triunfos sin pretenderlos.
Muchas s011 las apologías que se han escrito
en honor del señor Vigil. No pretendemos llevar á cabo semejante tarea, sino limitarnos á
enumerar sus escritos y hacer mención de los
puestos públicos que ha desempeñado.
El año de 1850 publicó una colección de
sus primeros versos; el tomo se titulaba: «Aurora Poética de Jalisco» v le valió merecidos
aplausos por la belleza, dulzura y corrección
de las poesías que allí se incluyeron. Inspira
do por la musa dramática, el maestro escribió
«Dolores» y «La Hija del Carpintero», hermosos dramas que se pusieron en escena por los
años de 1851 y 1853.
En 1855 fundó ccLa Revolución», periódico
de altos empujes y en el cual su director se reveló apóstol del credo liberal. En esta época,
el señor Santos Degollado lo nombró profesor
de filosofía en el Liceo del Estado de Jalisco.
«Realidades y Quimeras» es el títuló del se-

D. JOSE MARIA VIGIL, Distinguido Literato é historiador.

gundo tomo de versos que el señor Vigi.J!publicó el año de 1857, y las cuales poesías le
valieron el mismo éxito que las primeramente
publicadas.
Después fundó y dirigió los periódicos «El
:Nuevo Mundo» Y «El Boletín de Xoticias» hasta que en 1869 fué electo djputado al C~ngreso de la Unión. Fué redactor en jefe del «Sig.lo XIX»,)' el Gobierno lo nombró en aquel
tiempo Director del Archirn General ele la
X ación.
El señor Vigil ha sido profesor de la clase
el~ español en la Escuela X. Preparatoria; Magistrado d~ la ~uprema Corte de Justicia; profesor de Historia en la Escuela de la Encarnación, y Director de la Biblioteca Nacional.
Este último cargo, honroso y dificilísimo
lo _desempeña en la actualidad con grand~
acierto y escrupulosa dedicación.
Ademát' de lo indicado,
el señor Vigil ha escrito
una ccReseña histórica del
Ejército de Orientei,; el
tomo 5° de la obra cc:.\Iéxico á través de losSiglos»;
una «Reseña histórica de
la Poesía l\Iexicana,, , y
numeroso,- estudios sobre Isabel Prieto, Nezah ualcoyotl, Orozco y Bena, Juan Valle v Sor
Juana Inés de la éruz.
Pertenece á las prirn-ipales sociedades científicas y literarias de México y los Estados; es miembro conespondiente de la
Academia de la Historia,
de Maclrid; de la Real de
la lengua, y Director de
la Academia de la lengua
en México.
Tal es, muy condensada, la reseña de las composiciones literarias que
ha escrito, y de los puestos públicos y honoríficos
que ha desempeñado y
clesempeña el notable filósofo y literato D. José
M. Vigil.

DRSPUES DE LA MUERTE DE MIMÍ
. ..... Y la estaci6n risueña de las flores
Torna otra vez, y titilante brilla
En loR pétal0s blancos el rocío;
Levántate, Mimí, cáliz de amores,
Mas ya el nido de amor quedó vacío,
A obscuras y desierta la boardilla.
Mimí, Mimí, ¿no me oyes? Importuna
~oche argentada de radiante luna
Con clivina y letal melancolía
Vi~ne su calma á perturbar, que duerma,
DeJad que dnerma con el rostro al cielo ......
~ocbe de luna, triste ritornelo,
Igual que aquella cuando me decía:
-Mimí me llaman, pero estov enferma,
i\Iimí, l\Iinú, ¿y es cierto? tu partida
),fi pobre alma á comprender no alcanza
¿,Y te fuiste, l\Iimí, sin despedida
'
Llevando de Ja mano mi esperanza?
¿Qu6 me dejas de ti? recuerdos sólo,
La cofia rosa sobre el blanco lecho.
La cofia rosa que cubrir solía
Sus áureos rizos, por la vez primera
Y? )os toqué al ceñírsela, que roce
D1vmamente suave,
Sus pulsaciones violentó mi mano ......
rn murmullo ...... ¿qué es? Mimí que tose,
¿M:imí que tose por la vez postrera? ..... .
Es el viento que gime en la vidriera
Y mi ternura funeral conoce..... .
Y la estacion risueña de las flores
Torna otra vez, y titilante brilla
En los pétalos blancos el rocío ........ .
¡Crepúsculos de oro, tardes tristes!
Quiero creer que la memoria pierdo,
Que os esfumáis si jadeante os toco;
El destino feroz, raudo me apremia.
Aoy un pobre poeta enfermo y loco..... .
¡ Dejad que en mi boardilla, su recuerdo
Bese tan sólo en medio á mis delirios;
Yo Ré muy bien que está bajo los lirios,
¡~i un mármol, ni una cruz, era Bohemia.!
,\::-.;TQ:,10

H.

ALTAMIRANO.

CIRCUNSTANCIAS.
El plan del Capitán no era feliz;
Mas se desnubla el sol, y es Austerlitz.
Nunca mejor el Capitán pensó;
Pero empieza á llover, y es Waterloo.
WILLIAM YouNG.

D. JOSE MARIA VIGIL en su despacho de la Biblioteca Nacional.
F.&gt;togratla • tom.l las 'expresamente paea "El Mundo Ilustrado."

Traducción.

�Domingo 13 de Julio de 1902.

EL MlJINDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTR.A.DO

.EL BAILE DE LOS VIEJECITOS.
NOVEL A

CORTA

(Traducción especial de "El Mundo I l ustrado",)

I
-Telo aseguro, papú, y á ti también, mamá:
es necesario que den ustedes un baile. Yuestro
amplio y _bello departamento del primer piso,
con sus ~iez Yentanas que dan á la avenida,
parece dispuesto expresamente para una fiesta suntuosa. Ilahlarán todos los periódico~; y
luego que ustedes reciban en s11 cai-;a ~erán recibidos por los in\·itados en las 1m~'ai:: y a,-í
repentinamente, entraréis en el gran ~imdo:
RP11tndos en la orilla de sm: sillones rle r-atín
flamante y nuevo, co11 los pies &lt;le punta, como
i;i no. se atre\'ieran á poi;ar]oi; sobre el peluche
mullido y i;ua\'e de sns alfombra,;, todaxfa vírgene:-i ele cxtrníias pi:&lt;adai:;, el bueno \' aordo
viejecito ~L Peronx .r la magnífica ~-iejPcita
l\Iarl. Peroux, N;cuchahan á la elegante jown
con ese rei-;peto qne los padres que no poseen
~rna g1~an cducaciún,_ tie11en á i-;11 hija única,
mstrmda
más c;i., en elI&gt;coleg10
, . en que ;:e 1mo-a
~
ra penswn t'n ai rn. Luego que la ioven hubo
acabado de hablar, los Yiejecito¡; se miraron.
-Pre&lt;'isamente, hijita se :wentur(, á decir el
viejo con voz casi tímida, aunque un poco animado con Jo¡; rnoYimiento:- aprohativos qtw
con la caheza hacía ,;u esposa,-precisamente
no tenemos d&lt;';:eo de lanzarno!4 al gran mundo, ni al nwdio, ni al más pcqueíio. No tenemos des.e~ ck pertene~er á mundo alguno. Te
lo 1:epet1,r1:: una Yez mm,, porque parece que Jo
olvidas a c.ada momento:. nuestros oríge11es son
muy humildes. Yo he sido jefe de meseros en
un restaurant, y tu madre cocinera. A fuerza
de economías logramos obtener. al cabo de
diez años, cinco obligaciones de la «Ville de
París.» Una de ellas nos hizo ganar el gran lote de quinientos mil francos; pero como tu
madre y yo teníamos mucho cariño á nuestro
oficio, por más que esto te parezca divertido,
y come, nos sentíamos todavía lo suficientemente jóvenes y activos para no vivir sólo de
nuestras rentas, establecimos un hotel en Niza,

Siempre hen:ios guarda?º el mejor orden y la
mayo~ exactitud; y umdo esto á que conocerr.ios bien las co~as en lo q·1e se refiere fL servic10, mesa Y. cocma, hicimofl que nuestra casa
fuera la meJor y menoi-; costosa en toda la ciudad.:. Los clie!1tes afluyeron; y dei&lt;pnés de veinte anos de é~ito,y con 18:s manos un poco abundante,- de dmero, Yenchmos nuestro hotel en
diez .'"ece;: más d&lt;' lo que nos había costado ,.
voh·1rr.ios t,, París mu_r ricoi;, casi millonarios,
pero sm &lt;;&gt;rgnllo &lt;!~ nmguna el'&lt;peeie! Como no
tcnemm: rnstrucc1on, no poderno~ sPr vanidoKOs; comprendemos bien que si nos hemos esforzado por trabajar mfü, que otms "E'ntes
también la suerte no:- ha siclo propicia.~Xues~
tro caso .no es el tu.vo; tú has siclo fclucada en
un medio muy cliferente, con otraK ideas ,·
otros prejuicio;; cfütintos ele loR nueRtros· has
podido, .~raciaR á tu, cuantiosa elote, caRa;·to ít
tu elec?1on, fü•\'~r e, trc1: que te conviene y
ª}raer a tn cafla a l()s amigos que te agradan.
]~;; perfectamente comprern,ihle que tengas gu1-,los. costun1 br~s y_ caprichos que nosotros ni
s~spec_hamos s1~¡lll&lt;'ra.; pern ;:i admitimos c¡ue
v1rns a tu atlt0JO, e;; Justo que nos dC'jes vi\·ir
al nue;;tro.
Lajm·en, impacie1!tc, ihaáahrirla boca para contestar perentoriamente, pero la viejecita,
ena1:&lt;lecida P.ºr la verba y la franqueza de su
mando, le hizo seña de que quería ú su \'ez
hablar.
- Ya-dijo con un touo ele reproche clisim t!lado, -en vez de dejarnos comprar un hotehto pequeíio y retirado, cerca ll' Auteuil ó &lt;le
Passy,, nos has hecho alquilar en plenos Campos Ehseos ~ste e!1orme clep'.1-rtamento lujoso,
que no conviene a nuestros intereses. Necesitamos, instalados de este modo, de siete á ocho
mozos; y como este gasto excede á lo quepo~emos pagar, resulta que la vigilancia mía
tiene q~e can~arme. Y no nos hemos retirado
de la. vida activa para no obtener ningún beneficio, Cop:ipréndelo píen, un&amp;, vez por to-

das: somos viejos y tenemos nece;;idad ele reposo.
Luego que los viejecitos acabaron de decir
todo .10 9ue pensaban, con la Hencille;,; que era
el pnne1pal resorte ele su elocuencia, callaron
p~rqn~ nJ {i uno ni ít otro les gustaban la¡;; ré~
plicas mutileR. Callaron porque les pareció
Jui-;to que tlespués de ello;; halilasc• f&lt;U hija.
Er-,ta había ei:;euchado las rnrnnPs que le &lt;lahan tnnto el padre como la madrr t'nn cierto
imperceptible e11cogimiento de l;omhros y
luego que la dejaron hablar, comenzó á &lt;le~
fender su causa con el imperturbable aplomo
Y la dei-;concertant(• Yoluhilidad que eon1-tituían el Rello tli:stintiYo de laH educanda:-; de
su colegio.
-~le mortitiea &lt;lecirlo ú u:&lt;tet!L'!4, queridos
¡,adres, pero no entcnd?is nada, ahi-;ol uta mente nada de la \·ida pari;;iern;e. Hi yo os ahanclonase•á Yosotros mi;:mo¡;;, ante1- ·de tres me,;ei-; moriríais ele faRtidio. Hé mejor r¡ue u,-terles l_o que se debe hacer. El primer deber &lt;le
los neo¡.; es gastar sin llenu- la cuenta. Xo ha y
nwjor manern ~l&lt;' com hatii- la anai quía. ERto ~~ asunto social! Aclemúi:1, á Vlie!4tra edad
estai~ .expuestoR á sufrir una pereza peligrosa.
I~a~cms cada día menos; todo se reduce áacarlC'iar recuerdos en el rincón dd fnerro·
el
b
&gt;
a l nia y e1 cuerpo se adormecen. Xada 1rnnlc
s~r mái:; rr.ialo, moral y física.mente. Se llecesita :eaccioi:iar y ~~to se consigue por un solo
med1&lt;;&gt;: la distraccion. Como ven ustedes, es
ta~b1é1: asunto de salud! Por último, todos
mis amigos, que saben que estáis instalados
ahora en París, encontrarán extraordinario
m~zquino, i!lcomprensible, que no hagáiR re~
chma;r las b~.sagras de la puerta. Creerían que
teníau, ve.rgu';nza de mostraros en público. Y
aquí tenéis como esto también es un asunto
de conveniencia.
La viejecita Peroux hubiera querido contestar que ~lla co~batía la anarquía!á su manera,
por medio de limosnas bienlempleadas entre

los pobres que conocía; el viejecito Peroux hubiera querido objetar,' que el médico le había
recomendado el reposo; ambos tenían en la
punta de la lengua decirle á la bija que ella
se entendiese con gastar sin llevar la cuenta, :v
que como no conocían á uno solo de los amigos de su;yerno, les importaban muy poco sus
mezquinas apreciaciones. Pero aprovechando
la excitnción, el desarrollo y ardimiento de
ideas en que la hacía internarse la facilidad
de locución, dándose apenas tiempo para hacer de vez en cuando «nfJ,,, la joven los cohibió por lo imprevisto y audaz de su peroración.
-Y he aquí por qué, querido papá y adorada mamacita, daréis un gran baile, seguido
de un suntuoso banquete, precisamente de este sábado en ocho días!
Los viejecitos temblaron. Ante un peligro
tan inminente, papá Peroux se arm6 ele valor
v lanzó esta frase corno un último cartucho:
· --Si tienes tantos deseos de dar un baile,
dalo en tu casa.
• :-__ La joven permaneció impasible ante aquel
golpe. Arregló tranquilamente sus abrigos, envolviéndose con exquisita coquetería, y luego
dijo:
-En mi casa es imposible; no es tan grande como la vuestra; no tengo tres salones en
un solo piso ni servidumbre suficiente. Además, hemos gastado mucho en este invierno y
el estado de nuestras rentas no nos permite
hacer un nuevo desembolso. Creí daros un
verdadero placer y siento mucho que haya siclo, en su vez, una contrariedad, pero ya es
tarde para retroceder: ya he repartido más &lt;le
trec;cientas invitaciones entre mis amistades.
¡Trescientas invitaciones!. ...... ¡Qué horror!, gimió el anciano perdiendo toda resistencia.
¡Misericordia! ¡Qué espanto!,exclam6 la viejecita como un eco desolado.
Nada temáis, dijo la joven con una sonrisa un poco burlesca. Esto no os causará la
menor molestia. Ya me arreglé con Potel para el "lmffet" y la comida; mandará sus «mattres el' hote1", sus cocineros y sus galopines.
Pasé á casa de Belloir: adornarú y decorará el
departamento. 1Ii florista, á mis órdenes, hará lo demás. Llegaré bastante temprano para
recibir los primeros invitados. Me encargaré
de todo, no tendréis absolutamente que ocuparos en nada.......... más que en pagar.
Y, pru&lt;lentemente, sin atendel" á nuevas obserYaciones, se levantó y se despidió. Sólo se
vió precisada á agacharse mucho para abrazar
(1 los ancianos, porque se habían ciuedado con
la cabeza baja, hundidos en un silencio ele
desgracia y de consternación.

II
El día de su baile («su baile)) ¡qué ironía!),
papá y mamá Peroux no f&lt;abían dónde esconelf!'se. No se sentían estar en su propia casa;
iban y venían como almas en pena; se asomaban por a&lt;1uf, espiaban por el otro lado; ya se
sentaban sobre una caja, ya sobre un rollo &lt;le
taniz; erraban de habitación en habitación con
aire de desgracia, cansados, tristes, como dos
pájaros á cuya jaula se le hubieran quitado
las varillas donde tienen costumbre de posarse.
Desde por la maíiana, llegaron los tapiceros
y desaneglaron todo el departamento, vaciaron todos los salones, el billar, la sala de fumar, etc.,y amontonaron todos los muebles en
la recámara. Cubrieron los muros con colgaduras de un rojo capaz de ha0er cegar, y dieron rnartHlazos hasta aturdir. Los desconocidos ,nnaitre,-; &lt;l'hott&gt;l» se apoderaron del comrclor y de los armarios, y rPrnovían las piezas ele
plata, la porcelana y el cristal. La cocina, con
sus hornillos rebosantes de fuego, estaba llena
de galopines con gorros blancos, que se apresuraban disponiendo vajillas, cacerolas y botellas. Los electricistas paseaban por todas partes gra11des esca.leras, multiplicaban los cables
entretejían sus hilos, mientras que por toda;
las puertas, de dos batientes, abiertas á. lascorrientes del aire, iban y venían los jardineros, con los zuecos llenos de lodo, colocando
grandes plantas verdes, poniendo y quitando

flores, rociando y refrescando todo con finos
pulverizadores.
Los viejecitos, al principio, qmsieron oponerse impedir el trastorno y el pillaje en su
casa. tomada por asalto; pero los sirvientes se
juzgaron inútiles ante aquella falanje de i_-eemplazantes y pidieron permiso pa.r a salir.
Así, pues, solos frente la horda de mt1:usos,
papá Peroux tuvo á bien ponerse su cómodo
traje de casa, y mamá Peroux se comulg6 su
cólera y, con su aquella diminuta talla, su
porte sencillo, su ca.ra bonachona y su voz
aflautada, nadie pudo creerla la verdadera
dueña &lt;le la ca;;a. Por otra parte, las órdenes
de su hija eran formales. La invasión continuó, y confinados de rincón á rincón, desterrados, apostrofados, rnaltratados, corridos,
los viejecitos no resistieron y se dejaron arrastrar por la inercia de la falta de poder.
Hasta llegada la noche, toda aquella gente
desapareció y el ruido cesó como por encanto.
Las puertas se cerraron; una tibieza de invernadero, en que vagaban los perfumes de las
lilas, de la.s rosas y de las violetas, se extendió en todo el departamento, bañado por una
luz de oro. Papá y mamá Peroux se paseaban
á través de todo aquello, con el pasmo del
campesino ingenuo y de la pavera sencilla
que en todos los feerismos, y no se sabe por
qué servicio inconscientemente prestado, el
hada buena transporta á un palacio de apoteosis. Lo admiraban todo con temor, no se
atrevían á tocar nada, respiraban á pequeñas
aspiraciones, preguntándose si acaso se les
exigiría, á la hora de la hora, restituir lo que
habían consumido de un aire tan precioso,
tan raro, tan deliciosamente perfumado.
-Esto es muy bello, me da miedo, decía
la viejecita, pálida y temblorosa. ¡Cómo voy á
parecer vieja, amarilla y fea en el brillo de estos espejos, de estas flores y de estas luces.
-¡Oh, tú estás bien conservada-suspiró papá Peroux,-barás todavía un pequeño efecto. Pero yo que voy á estar torpe y ridículo!
-Si me crees muy segura, te equivocas.
Las amigas de nué!ltra hija, todas Yerda&lt;leramente mundanili;, van á comerme viva, de la
rabeza á los pies. l\Iira, se me pone carne &lt;le
gallina.
-Y los amigos de mi yerno, los señores elegantes y desdeñosos, rnn á toserme mirándome de un modo que ya siento el calofrío.
-No resuelYo irme á vestir; retardo esto lo
más que puedo. ¡Ah! si vieras el traje que,sin
permitirnie una sola observación ÍI la modista,
tu hija me mandó hacer para el baile! Es ele
satín ,,erde tierno, ¿.lo oyes?, ¡verde tierno, para tu pobre vieja! Y el talle está de tal manera escotado, que parece que "º" al baño. l\Ie
sie11to enferma desde ahora! •
-¡ ·o me hables, yo tengo sudores fríos!
Cuando me ponga los zapatos lustrosos, me va
á parecer que me han limado los pies. Pero
eso es nada al lado clel traje que me ha hecho
el sastre de mi yerno. Estoy desde ahora como una castaña sobre la parrilla, una caRtafia
que siente tostar su cúscarn. Y luego, que estoy tiin acostumbrado, que ú falta de servilleta, nrn pongo el paíiuelo debajo del brazo.
¡Yaya, que voy á cansar es&lt;'ándalo!
-Yo también voy ú hacer algo de eso lo
, s·iento que ..... .
,
ver.is.
Un campanillazo interrumpió la conYersaci6n.
¡Ah! papacito, si serán ya nuestros ii1Yitados? ..... l\Ie tiemblan las piernas v me siento
enferma.
·
-Te ruego, mamacita, &lt;¡ne no mr hables de
nuestros invitados; me haces mal.. ....
-Xo nos quedamos aquf.. .... de:;;filerno~.
-Esto es ...... Rin tambores ni trompetas.
~- dando .vivame11te media vuelta para esqmvarse, dieron de nunos á boca con un diablo de ujier que estaba en pie tras de la puerta. Con puños blancos, Ji brea de paño azul
con botones ~e oro, más erguido, mús solemne que un smzo de catedral, aquel espantajo
que nunca habíase visto, les cortó la retirada
ru~bo á la recámara, y con un aire y un tono
de Juez ante culpables, los apostrofó bruscamente:
-¿Qué hacíais aquí, brr? ¿por qué escapáis
de esta manera? ¿Qué significa esto? ..... .

Domingo 13 de Julio de 1902.
En su turbación de pánico y en la sofocación de este interrogatorio tan á quemarropa,
los viejecitos se quedaron petrificados. Sin
darles tiempo á respirar, el terrible espantajo
les echó hacü, adelante:
-Vamos, despejad ¡canario! ¡Nada de explicaciones! «¡Cierren!" ¡No es su lugar de ustedes aquí! ¿Quién me ha dado estos desahogados curiosos? Si me montáis en cólera, llamo
á la policía. ¡Vamos! ¡Ilnchs! Sin manchar el
suelo ...... y prontito, ¿.eh?
Ciego á sus gestos de indignación, sordo á
sus protestas, el ujier los arrojó ? la antecámara. La viejecita se dirigió á la gran puerta
de honor, pero el ujier les gritó cínicamente:
-¡Eh! ¿.La salida de losamos? Nada de eso,
¿para qué sirve entonces la escalera de los criados?
Y de un último empujón, el ujier echó á papá y á mamá Peroux á la repostería y les cerró la puerta. Allí, en medio de otros desconocidos: «maitres d'hotel", cociueros y galopines atareados, fué peor. Pasmados,· golpeados, injuriados, tratados ÍL codazo, y con miradas rudas, f'l papacito y la madrecita pasaron ele la repostería á la cocina, de la cocina [i
la meseta &lt;le la escalera; y ¡paf! con la puerta
en las narices: se encuentran solos en la escalera de servicio.
-Ji.;sto es atroz, dijo el viejecito colérico.
Ser puesto á las puerta:, de su propia casa por
los mozos que uno mismo paga, es inicuo, es
el colmo!
Luego qne la viejecita pasú la primera impresión de sorpresa, no pudo evitar reírse.
-Oh! yo no me enojo ......... encuentro todo esto muy divertido ...... muy divertifo!
-Pero no lo dejaré así. Voy á subir por la
escalera principal!
-Te olvirlas, amigo mío, que está guardada por el ujier mayor: te in1pedirú la entrada.
-Bajaré al cuarto del conserje, mandaré
llamar al comisario de policfo ......... me haré
abrir las puertas de mi casa por la autoridad
judicial.
-Qué escándalo, qué ridículo escámlalodecía entre risaR la viejecita, encogiendo los
hombros. Quieres que hagamos il'rupción en
el baile con traje de todos los días y seguidos
por la fuerza armada! ¡Sería un escándalo que
nuestro yerno jamás nos perdonaría y que haría á nuestra hija caer desmayada. Si me crees,
no hagamos tanto ruido, aprovechémonos en
silencio, alegl'e y maliciosamente, de la torpe1..a de ese gran imbécil del ujier.
Papá Peroux, ante el bufn humor indiferente y bromifita de ::;u esposa sintió que ,:u cólera decaía. Ya empezaba ú ealmar,e.
-¿No deseábamos esquirnrnos"? preguntó la
Yiejecita.
-Si, pero..... .
-Era muy difícil, pero ahora es muy fítcil.
Todo está á pedir de boca, ya lo ves. Nuestros
invitados se dfrertirán sin nosotros,y nosotros
nos clivertircmoi:; sin ellos.
. -:-¡Eh, eh, ésa sí ya ~s Ufüt idea - dijo el YieJe&lt;'ito, que nunca po&lt;lia estar por mucho tiempo colérico y acababa de quitarle el mal humor aquella proposición tentadora. Ei,o serú
muy divertido..Justamente tengo en la bolsa
la llave &lt;lel sexto piso, donde guardo los n•cuerclos y las reliquias de nuestro modesto nw~aje de otros tiempoR. Arrojado¡; de acá abaJO, rnmos arriba: es nuestro único asilo.
- Oh! eso es; comeremos en nuestra buhardilla, como en los buenos tiempos en (1ue éramos pobres ...... pero Jóvenes! Qué bonito va
á ser esto! Sólo que YO no teno-o un Rueldo en
la bolsa para que coi11amos; ./tú?
-Tampoco. Xo llevo ni cartera ni portan!oneda. Espera...... ei-¡wrn, tengo en mi bolsillo dos monedas &lt;le n iinte sueldo,; para rnis
pobres, dos francos! ¿,Eh? Qu{· caf-ualidad!
-Con eso tenemoR. Yamos ú buscar qüf
comer.
( COXTINIJARÁ) .

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>4 de Julio</name>
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                    <text>Domingo 9 de Noviembre de 1901.

EMILIO ZOLA
\. PAGINAS DEL 1cDIARTO DE LOS GONCOURT»)

Sábado 27 a!?osto 1870.-Zolá viene á almorzar conmigo. Me habla de una serie de novelas
que quiere hacer, una epopeya en diez volúmenes, de la historia natural y social de una familia, de una obra que tiene ambición de iatentar,
con 111. exposición de los tempe1·amentos, de los
caracteres, de los vicios, de las virtudes, desarrollados según el medio ambiente y diferenciados como las partes de un jardín «donde hay
sombra aquí. sol allá.&gt;
Me dice: Después del análisis de lo infinitesimal en el sentimiento, tal y como lo ha ejecutado Flaubert en «Madama Bovary ;&gt; después del
análisis de las cosas artísticas, plásticas y nerviosas, tal y como ustedes lo han hecho; después
de esas «obras-joyas,&gt; de esos volúmenes cincelados, no hay lugar para los jóvenes; no queda
nada por hacer. nada por constituir, ni u n personaje ni una ligura por construir; únicamente
se puede ya hablar al público por la ca ntidad de
los volúmenes, por la potencia de la creación.

***
Lunes :3 junio 1872. -Hoy Zolá a lmuerza. en mi
1•a~¡1. Lt ,·eo co¡:er ¡t dos mAnos su vaso de Bur-

,

EL :MUNDO ILUSTRADO
Turgueneff nos interrumpe, diciéndonos con la
originalidad de su pensamiento y e~ dulce murmullo de su palabra.: «La compa.rac1ón no es 1,10ble, sefiores, pero permitidme comp!l'rar á Ta.me
con un perro de caza que yo be temdo: vente~ba. hacía la muestra, realizaba. todo el maneJO
de'un perro de caza á las mil maravillas; pero,
¡ahí tienen ustedes!, carecía de olfato y tuve que
vender le.&gt;
.
Zolá es completa.mente feliz, está entus13:~ma.do con la excelente cocina, y como yo le dl¡ese:
-Zolá, ¡,es usted por ventu:ra &lt;~our~9:nd&gt;?
-Sí-me respondió;-es m1 úmco v1c10, y en
mi casa, cuando no ha.y algo bueno de comer, me
siento desdicha.do . . ... . No ha.y más que esto. •.
las demás cosas no existen par a mí. . . . . . ¡Ah!
¿ustedes no saben la vida que llevo'?&gt;
Y helo aquí ensartando con una faz sombría el
capítulo de sus miserias. Es curioso cómo las
expansiones del joven novelis~a vienen á dar en
seguida en pal abras melancóhcas.
Zolá ha comenzado uno de los cuadros más
negros de su juventud, de las .ªl!lª~guras de su
vida de todos los días, de las m1ur1a.s que _se le
han dirigido, de la suspición en que se le tiene,
de la especie de cuarentena. que se hace en derredor de sus obras.
Turgueneff dice á media voz: «Es particular:
un ruso amigo mío, hombre de gran ingenio, afkma.ba que el tipo de J . J . Rousseau era un tipo
francés, y que sólo se hallaba en Francia.&gt; Zolá, que no ha oído, continúa gimiendo, y al decírsele que no tiene por qué quejarse, que ha b, -

Lunes 19 febrero 1877.-... Entonces Fla.ubert
se pone á atacar-siempre con grandes sombrerazos al talento del autor,-se pone á atacar los
prefacios, las doctrinas, las profesiones de fe natura.listas de Zolá.
Zola responde poco más ó menos esto:
« ... Tiene usted una pequeña. fortuna que ba
podido usted defender de muchas cosas.... . Yo,
mi vida me he visto obliga.do á ganat·la. absoluta.mente con mi pluma; me be visto obligado á
pasar por todo género de labores, sf, de las más
«despreciables&gt;.. . ¡Ah Dios mío!, me budo como
usted de esa palabra «natur alismo&gt;, y sin embargo, yo la repetiré, porque ~as cosas necesitan un
bautismo para que el púbhco las crea nu~vas ...
Vea usted, bago dos partes de lo que escr_1bo: de
un lado mis obras, por las cuales se me ¡uzga y
p0r las cuales deseo ser juzgado; de otro Jado
mi folletín del «Bien Public,&gt; mis artículos de
Rusia, mi correspondencia de Marsella, que no
representan nada para mí, que desec_h o que sólo me sirven para hacer espuma á mis libros.
«Primeramente be puesto un clavo y de un martillazo le he hecho entrar un centímetro en el ce
rebro del público; después,de un segundo golpe,
le be hecho entrar otros dos centímetros... Pues
bien, mi martillo es el periodismo, el ruido que
hago yo mismo alrededor de mis obras.&gt;

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO ll.--NÚM. 20.

MÉXICO, NOVIEMBRE 16 DE 1902.

Oerente1 LUl6 Rtl't&amp; &amp;PINDOLA.

a1recton LIC. RArAtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

r

***
Lunes 30 junio 1881.-La. casa de Zolá en Medán ... Una propiedad que le ha costado ya 200,000
francos y cuyo primitivo precio de adquisición
creo que fué 2,000 francos. Un gabinete de trabajo amplio y alto de techo; sobre la chimenea se
lee: «Nulla dies sine línnea&gt;; en un rincón se
percibe un órgano &lt;melódium&gt;, con voces angé·
licas, del que el autor naturalista hace saltar
acordes á la caída de la tarde.

***
Martes 10 abril 1883,-La. narii de Zolá es una
nariz particular, es una nariz que interroga., que
ap1·ueba, una nariz que está alegre, una nariz
que está triste, una nar·iz en la cual reside la fisonomía de su dueño; una verdadera na1·iz de
perro de caza; las impresiones, las sensaciones,
los apetitos, dividen su punta en dos pequeños
lóbu1os que, en ocasiones, parecen inquietos.
Hoy no ebtá inquieta esa punta de nanz y repite
lo que la voz contristada del novelista formula,
en el tono de un «Hermano, morir habemos,&gt; a
propósito de la venta de nuestros libros futuros:
&lt;Las grandes ventas ... nuestras grandes ventas
han concluido.&gt;

***
Sábado 2 mayo 1885.-Esta tarde hablábamos
de supersticiones. Zolá está realmente curioso
hablando en voz ba.¡a de estas cosas, misteriosamente, como si tuviese miedo de una oreja ttmit&gt;le que le escuchase en la somlira de la habitación. No cree en la vfrtud del número 3; el número 7 es el que, por el momento, constituye su
«porte-bonneur.&gt;
Y deja oír que la noche en Medán cierra sus
puertas por medio de combinaciones diabólicas.
Emilio Zolá, en su estudio.

deos y le oigo decir: «¡Vea usted cómo me tiemblan los dedos!&gt;
Y me habla de una enfermedad cardíaca. en
germen, de un principio de enfermedad en l a vejiga, de una amena.za de reumatismo articular.
Nunca los literatos parecen haber nacido tan
muertos como ahora, y sin embargo, nunca el
trabajo ha sido tan activo. tan incesante. Enclenque y neurosténico como lo es, Zolá trabaja.
todos los días de nueve ~ doce y media y de tres
á ocho. Todo esto necesita en la actualidad, con
talento y casi un nombre, para ganar su vida.
«Es p reciso-repite,-y no ere&lt;\ usted que tengo
voluntad; soy por naturaleza ua ser débil é incapaz de todo trabajo l argo é intenso. La voluntad, en mí, se halla reemplazada por la «idea fija&gt;, que me haría enfermar si no obedeciese á su
obsesión.&gt;
Mientras recorta una obrita dramática de &lt;Teresa Raquín&gt;, se dedica, por el momento, á buscar una novela en los mercados, te!ltado de pintar este mundo.
Y parte del día la paso hablando con este amable enfermo, cuya conversación se pasea, de una
manera ca.si infantil, de la esperanza á la desesperanza: «H;l periodismo, en el fon do-dice,-me
ha hecho un servicio: me ha hecho fácil el tl'abajo que en otro tiempo me era muy difícil. Era
una especie de fl.uio de ideas y de fórmulas,
obstruyéndose unas á otras hasta tal punto, que
me veía. en ocasiones obligado á dejar la pluma.
Hoy es un flujo regul ar, una corriente menos
abundante, pero que corre sin estorbos.&gt;

** *
Lunes 25 enero 1875.-Las cenas de Flaubert
no tienen suerte. A la salida de I a primera, cogí
mi fluxión al pecho. Hoy Fla.ubert, enfermo, falta; está en la cama. No somos más que Turgueneff, Zolá, Da.udet y yo. Se habla primero de
Ta.ine. Ca.da uno busca la manera de definir las
cualidades y 111,s imperfecciones de su ta.lento¡

ch o un camino b rillante para un hombre que no
cuenta aún treinta y ci nco años:
«¡Pues bien! ¡,Quieren ustedE's que les hable
desde el fondo de mi corazón?-exclama..-Me
mirarán ustedes como un niño, pero tanto peor.. .
Yo no seré jamás condecorado, yo no seré jamás
de l a Academia, yo no tendré jamás una de esas
distinciones que afirman mi talento. Para el público seré siempre un paria, sí, un paria.&gt; Y re•
pite cuatro ó cinco veces &lt;un paria.&gt;

. .... .. . ·· ··· .. .... ... ··· ··· ·· ····· · ... ......... .
Zolá está de vena y continúa hablándonos de
su trabajo, de la «puesta&gt; cotidiana de cien líneas que se arranca todos los días, de su vida
interior sin distracciones; tan sólo por la noche
algunas partidas de dominó con su mujer ó ln.
visita de algún p aisa.nc,. En medio de todo esto,
escápasele el confesarnos que en el fondo, su gran
satisfacción, su gran placer es sentit· la acción,
la dominación que desde su humilde agujero ejerce sobre París, y lo dice con el acento de un hombre de talento que ha brujuleado largo tiempo en
l a miseria.
Durante la confesión acerba del novelador realista, Daudet se r ecita á sí mismo versos provenzales, y parece gar garizarse con I a dulce sonoridad mus ical de la poesía del cielo azul.

***
Viernes 7 enero 1876.-En casa de Daudet, a.legre y encantadora cena a lrededor de una sopera
de &lt;bonillabaisse&gt; y de un asado de zorzales de
Córcega. Todo el mundo se sienta codo con codo
entre nerviosidades simpáticas y se come mejor
entre talentos que se estiman.
La satisfacción de Flaubert estalla en violencias de palabra, ante las cuales la gentil
señora de Daudet parece achicarse perezosament~; la satisfacción de Zolá se expansiona. en la
dicha, muy natural, de ver la fortuna y el dinero
tomar el camino de s11 hogar.

***
Martes 23 enero 1889.-Hablo un momento con
Zolá de nuestra vida entregada á las letras, en tregada como no ha sido entrega.da. por nadie en
ninguna época, y nos confesarnos que hemos sido
ve1·daderos mártires literarios, tal vez unos «bestias.&gt; Y Zolá me confiesa que este año, en que
frisa casi en los cincuenta., se ha visto cogido oe
nuevo por un retoiia.r de vida, por un deseo de
goces materia.les, é interrumpiéndose de pronto:
¡Sí,_ no veo pasar una mujer ¡oven, como esa, siu
decirme!: ¿Y no vale esto más que un libro'!

***
Miércoles 12 marzo 1890.-&lt;¿Qué hace usted
aho1·a?&gt;-dije al a.u tot· de la&lt;Bestia humana &gt;que
vino á sentarse junto á mí.
'
«-Nada..... decididamente no puedo comenzar .. .. Además, el«Dinero&gt; es de tal ma.neraextenso, que no sé por dónde cogerlo . . . . y los doc umentos de este libro, para hallarlos, para sab~r dónde hay que dar........ estoy rodeado de
dificult a.des como nunca .... ¡Ah! quisiera haber
concluido esos tres libros .... Después de el «Dinero&gt;, sí, vendt·á la «Gue1-ra&gt;, per·o no será una
novela; más bien será el paseo de un francés á,
través del Sitio y de la Cornmune .... En el tondo, el libro que me babia, que tiene para mí un
encanto especialísimo, es el último en donde pondré en escena á un sabio .... Este sd.bio ... estoy
tentado de hacerlo como un Claudio Bernara,
con la comunicación de sus papeles, de sus cai·tas .... Será entretenido .... h .. ré un sabio casado con una mujer retrógacta., beata, que dest1·u1rá sui:; obras á medida que él tra.ba¡e.&gt;
- ¿Y después, qué hat·á usted'?
-Después, lo más p1·udente sería no hacer más
libros .. . . irse de la liter atura..... pasar á una
nueva vida, mfrando la otra como acabada.. ....
-Pero ... no se tiene nuuc¡i, ese Vl\lor,
-¡Es ¡:r¡uy posible!

Subscripción mensual fon!.nea, $1.50
Idem ldem. en la capital, ., 1.25

GOBERNADOR L,TERIXO DE OAXACA.

�.Domingo lA de Noviembre de 1902.

Et MtJNt&gt;O !LUS'l'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Apresuramos el paso, vemos &lt;le prisa, vamos de prisa. Quiero llevar á mi amigo á la
Sixtina; es formidable eHto de ver la Sixtina
después de recorrer S. PeJro; es una ascensión al Popocatepetl ( moralmente hablando, se
entiende). Pero sin broma, quecla el espíritu
fatigado por días enteros; y no hay tiempo que
perder, mañana Raldremos para Xápoles.

II

V:

• t

LVI, volví y ........ volví. ¿Volveré?
Chi lo sa? Arrojé deYotamente cinco ó seis monedas en la fuente de
Trevi, porque quien esto hace, vuelve ...... Todo es bello en Italia, hasta lo feo tiene un alma de belleza; al menos así lo quise ver y lo
vi así; pero Roma, Roma, agrega un trozo de
mundo ideal al mundo del espíritu, se siente
uno dueño de más......... Ya Goethe lo había
dicho: Roma agranda las almas de quienes
la comprenden. ¡Ay! ¿la comprendí yo? La
pude apenas comenzar á deletrear........ Pero
supe amarla; me queda en el fondo del corazón la deliciosa amargura de haber sabido
amarla, de amarla todavía. Con razón dicen
los eruditos que el not'nbre sagrado y esotérico de Roma, es su anagrama «Amor.,,
Volví á San Pedro. Torné á pararme junto
de las toscas, soberbias fuentes, negras y estallando en agua empenachada de irises [reincido en este pluralillo antiacadémico]; torné á
contemplar sobre el cimborrio de )lignel Angel la curva soberana &lt;le la cúpula, reentré en
el inmenso pórtico, reví la estatuaza de Carlomagno, resonreí ante los temas de los relieves
en bronce del portón de Filnrete, y por una
de las puertas de In derecha nos colamos en
la Iglesia.
Rompiendo brumas y nublados invernales,
había salido por fin á cara descubi...-rta el sol
[lo ministro maggior della natura [Dante];
había barrido con su gran brocha de oro el
cielo, dejando amohtonadas en las montañas
fl-abélicas los copos de nubes y de nieves; había dado á la sombra húmeda de las calles su
marco bruñido, y multiplicado en las ventanas, balcones y cornisas altas, los pintorescos
abigarramientos de ropas tendidas á secar, lo
que mis compañeros encontraban indigno de
la cacareada cultura europea, y á mí me parecía encantador. Xo sabemos en mi tierra el
oro que tenemos con tener el sol tan barato;
aquí, aun en Italia, el país del sol. tiene una
demanda incalculable, supera terriblemente á
la oferta, y en sólo un turno de dos horw, sec~n su ropa por dos semanas treinta ó cincuenta mil «almas", como dicen los estadísticos,
para quienes las almas gastan 1.apatos y pantalones.
,,
Bajo el sol que la iluminaba y la penetraba
como si fuese un bloque de cristal de roca, la
claridad «sui géneris" de Sa.n Pedro parecía
mayor, más nítido el ampo de los mármoleR,
más clara y pura la soflama misteriosa que
irradiaban los pilareR, las estatuas, los sepulcros; todas las penumbras daban relieve á las
formas y matizaban con vagas azulosi&lt;lades
las crudezas blancas de las piedras; todos los
mosaicos parecían hechos de gemas, vidan,
no había sombra.

Por supuesto habíamos suprimido al guía;
la última vez Araluce y yo fuimos solos y la
iglesia estaba sola casi: dos ó trescientas ¡,ersonas: era todo, era nada. Hedeker dice: á la
derecha; nosotros tomamos á la izquierda. Ya
11abia de memoria mi itinerario, es un desfile
de maravillas de segundo y hasta de tercer orden ¿puede decirse esto? La tapa de p6rfido

del sepulcro del emperador Hadriano, convertida en fuente bautismal; si el delicadísimo escéptico que se llam6 H11driano se hubiese imaginado el destino de su mausoleo (Santangelo ), el de su sarc6fago (fuente bautismal),el de
su Pantheón (Santa María la rotonda-el Pantheón actual), se habría encantado de antemano, le divertían mucho las Rorpresas del destii:o, para él Zeus debió haber sido un Anpremo titiritero. Luego la «sagrestia»; las sacri~tías
debimos decir, dentro de ellas caben varias
iglesias; también aquí hay columna;: &lt;le la «vill1u de Hadriano: y cuadros de Giot.to, que estaban en la antigua basílica: ¡qué cu11drosl
todo se ve venir allí en esos cuerpos rígidos,
en esos coloridos marchitos y e-in jugo, C'D &lt;'ROS
San Pedros y San Pablos horriblemente torturadoR, en aqtielln «madonna&gt;1 tristísima y dulce que canta un poema sordo con la luz ,·ciada de los ojos; todo se ve venir, la forma, el
color, el arte: Giotto no es un primit.iYo todavía, es un ancestro, un precursor. Y, sin embargo, ya la poesía italiana hablaba en aquella aurora del siglo XIV su lenguaje eterno:
Dante Alighieri había escrito la «Commedia»,
que nosotros llamamos divina y de la cual ·
puede educirse toda la poei.ía. romance, aun
la nuestra, aun la de hoy .....
Dejemos estas disertacioneR para otro día en
que mis lectores estén prevenidos y no ~e embarquen; y dirán y con razón, para leer e:stas
cosaf',allí están los diccionarios, los Larouses y
los enciclopédicos...... Perdón, pues, y salgamos de la sacristía. ¿No quieren uRtedes que
nos detengamos ante esta dalmática. de C'arlomagno, ante estas primorosas miniaturas de
Giotto (todos los «primitiv0sn eran miniaturistas que sabían dar á sus miniaturas proporciones enormes), que en un libro vetnstfaimo
del «Archivo de S:i.n Pedron nos muestra un
risueño cleriguillo?
Fuera, pues, de la sacristía, hay cosas allí
para admiradas en veinte 6 treinta visitas y
volvamos á nuestra nave izquierda. Siga el
desfile, es decir, Rigamos &lt;lei-fil11ndo; para meternos en la sacristía, habíamos dejado atrás
una buena parte de la nave: defl-anclamos paso
á paso el camino n.ndado, no para ver suntuoRos sarcófagos de pontíficeR, por Tenerani, ó
Thorvaldsen, 6 Cario Maratta ó los viejos Pollajuoli, por interesantes que sean, ni los mosaicos reproduciendo en triples ó cuádruples
proporcione~, pero con fidelidad notable, algunos originales cflebres como la «Transfiguraciónn de Rafael, sino para hacer nueva estación clelant.e rle los últimos Yást1gos directos
de l\Iaría Stuardo y de su nieto Carlos (entrambos degollados), vástngoH sin savia que se
extinguieron, 6 tristes, ó alcohólicos ó im potentes. ¡Qué bien lloran sin lágrimas el fin de esta
raza «de lus dolientes destinosn ese par de figuras en relieve que se apoyan sobre sus antorchas muertas y en las que Canova, genial esta
vez á fuerza de simple sinceridad, ha esculpido un acorde de infinit'l, de incurn.ble melancolía! Enfrente, sobre una puert'l, la tumba
de la madre de estos pobres degenerado;:, una
Sobieska, un nombre glorioso que es como el
epitafio de un pueblo muerto, ele Polonia,
cuya suerte hemos llorado los hombres de mi
generación con lágrimas materialeA, como que

nos parecía que llorábn.mos á nuestra pobre
Patria, también en agonía entonces! Y yo que
decía que no había sombras en S. Pedro; todo
es muerte aquí, todo es sombra.

***
Unos grandes tablados forrados de paños
rojos, á entrambos lados de la sección superior del crucero entre el baldaquino y el áb:;;ide, nos drscomponían la bellí11ima perspectirn
de conjunto que se abre ante la vista. deRde la
puerta de la sacristía y que abraza todo el fondo y toda la altura del inmenso santuario.
Seguimmi, pues, «detallando» sepulcro;:: los
que más dicen por los recuerdos, son los de San
Gregorio :\Iagno, el verdadero fundador del
pontificado universal, y de Palestrina, cuya
alma es todavía de este mundo, pues que la
re.¡ucitan perennemente los órganos y los orfeones que dan alas á sus &lt;livinaR notaR, y por
cierto que tocla la evolución de la múi&lt;iea religiosa está encerrada entre rsos dos nombres:
Snn Gregorio )Iagno y Palestrina, el organizador del c:rnto-llano y el que hace brotar la
m(1sien. religiosa. de su capullo litúrgico como
una mariposa de oro y de luz; toda la edad
media, toda la edad mí1;tica esti encerrada entre ese papa y ese inspirado; falta un nombre
para completar esa trinidad &lt;le creadores de
la música cristiana, el del monje renegado
que puso en música sublime y sencilla la letra bíblica de la protesta y In. revolución religiosa: )lartín Lutero.
Sepulcros y mosaicos: en San Pedro triunfa
el mosaico, el mosaico absorbe y domina.; tapiza la cúptila entera, las pilastras, los altarei;;
sólo aquí cerca de nosotros había un cuadro
1\1 óleo, pintado en una pizn.rra: no me dice
nada; en cuanto á lafl copias amplificadas de
Rafael, del Dominiquino, de Güido Reni, «e
tutti quanti1&gt;, son e!:&gt;pléndidas y maravillosas;
á la primera vii,iü1. imbyugan; def'pués hacen
el efecto que una sinfonía de Beethoven toen.da
por un piano mecánico de primer orden. ¡Y
Bernini ! )fi obsesión; me empeiio en admirarlo; aquí tenemos el sepulcro de Alejandro
VII: ¡qué lujo de enormes pafios imitados profusamente en múrmoles y pórfidos de coloreR
monumentales! 8i este hombre hnhiei-e tenido
gusto, es decir, el don de la proporción harmónic.~, el de la sobriedad en la exuberancia
que Miguel Angel tiene! Entonces no r-ería
Bernini. Xo le hace, e;:ta pompa me seduce,
aunque no me persua&lt;le.
Saltamos por encima de los palitroques; sacristanes benévolos ante nuestro aspecto exótico nos a.bren las barrera;:, hacemos nueva
ertación larga en el úhside, la est1tua de la
Julia Farnesio (la llamamos así en honor de
nuestro gufa) agarra bien á mi compañero y
por fin seguimos y hacemos otro alto largo,
pero bien largo, frente al mausoleo de Clemente XIII, de Canova; no he visto cosa igual,
por el realismo y exactitud &lt;le! detalle, á la estatua arrodillada que corona el monumento;
desde un úngulo de la pilastra vecina, '&gt;e la ve
mo,·er los labios en un rezo perpetuo. ¡Y los
leones! Estos son populareR, ei-tún copiados en
todas partes; el que duerme, sobre todo, es
magnífico.

Signen los mosaicos y los monumentos sepulcrales. En esta capilla nos detenemos, después ele wr, no de n.dmirar, los mausoleos en
que yacen dos mujere!'&lt;, una. grande por su firmeza, por su prudencia, por su fe, la condeRa.
)!atilde, la amiga del inmenso hombrecillo de
bronce que fué Hildebrando, el fundador del
pontificado teocrático en In Edad )Ieclia que
no pas6 de un boceto gigantesco y trágico,y la
reina Cristina. de Suecia, la hija del apÓRtol armado de acero y de gloria que :sal ,•ó para siem- ·
pre la suerte del protestantismo en la Europa
central, la versútil,melaucólica y siniefl-trn
Cristina que se convirtió en Roma al catolicismo y cuya grandeza.
teatral está en perfect:1.
coni&lt;onancia con sn
pomposo sepulcro.....
Dería yo que nos cletm·imos frente á la reja de hierro de una capilla, para ver otros
fl-epulcros: uno muy
bajo, un lecho de
muerte, hecho ú maravilla, con RU paño fúnebre tendido sobre In.
estatua yn.cente, plegado y arrugado lwst'l
hacerlo parecrr flexible como un lienzo. PS
la tumba &lt;le Rixto IV;
al pie &lt;lel lecho mc,rtuorio hay una lúpicla
de bronce, es el Repulcro de un Robrino• de
Rixto, de otro· Hon•re,
¡de Julio II! ~ingular,
singular ..... .

do,en una especie de jaula dorada, una colum•
na d~l templo de Salomón, bastante raquítica
por cierto, y bastante poco salomónica., de se·
g~1r?, que fné el pa~rón amplificado por Bermm en _el «bal&lt;laqumo» y copiado después en
los retablos barrocos, platerescos y churriaue•
rescos de que están i11unclados Italia y E~pa·
ña y sus antiguas posesiones ultramarinas.
En el fondo, sobre un altar ( cuando su autor la supuso al ras del suelo), el grupo diYino de ((la Pietá:" una Nuestra Señora de las
Angustias, como dirían en mi tierra. El Cristo es un Apolo (el Apolo del Belvedere había
sido ya descubierto y Buonarroti lo conocía),
es un Apolo herido, exangüe y sin músculos
casi, que descansa, en el regazo de una mujer,
del dolor de vivir, y que se ha dormido 6 ha
muerto;no es fácil precisarlo. La Virgen,dulce·
mente joven, mira sin ve:. aquel largo cuerpo
eshelto, que sostiene en sus brazos, y el bellísimo rostro ligeramente barbado que cae exánime y que se adivina pálido bajo la nítida transparencia del mármol. Ella ( ¡qué mara,·illosa

Domingo 16 de Noviembre de 1902.
mano esa que· comprime y se imprime en e1
costado del cuerpo desnudo!), ella, sin lágri ·
mas, parece pre:;a &lt;le mortal angt,stia intelectual y moral, ¡~arecc que una sombra. pasa por
su alma: ¿resucitará'? ¿es Dios? ¿no es másqu3
mi hijo'? m artista que esculpió este admirablr grupo, era ya un filói-ofo por el espíritu,
apenas era un cristiano. ¡Oh! sí, conozco Ju
interpretaci6n auténtica. da&lt;la por l\Iiguel-Angel: «he querido que expresara la inmaculada
pureza de la Yirgen, por ceo el rostro ef&lt; tan
joven.,, A pesar de tollo, la angustia aquí no
e::; la expresión de un profundo dolor de madre impregnado de horror por la ciega injusticia de los hombres; es una honda tragedia
psicológica lo que ei;a fü;onomía austera. y pum me dice. Y no oigo que eso mismo os dirá
á vosotros, ¡oh lectores!, pero de vosotros no
respondo; dti mí, con mucho trabajo.......
.

***
Para resumir la impresión de San Pedro,
¿qué hay que hacer'? ¿Yoh·er á paran;e en la

***
En la c:tpilla de l\I iguel Angel, rcrc.'l. de
la puerta., recién cc,rrada, del jubileo, nos encontramos ú un peregrino rezagado, á Alberto Binnchi, nomhrr
no sé si conocido hoy,
pero mn_v popular en
mis tiPmpo,- de político, cuando rl Sr.
Lerdo, sin cmwicciún
y sin ganas hacía enRayos de rlPRpotismo.
El Sr. Lerdo, muy se,·eramente autoritario,
pero i rn prcgnaclo, co •
mo todos lo;: ahogado,;
lo estamos. de i-uperstición lep;al, á pesar ,le
su profundo ei-cepticismo, había nacido
para ser un gran ministro; pero no puclo
;:rr un gran ministro
de sí mismo, porque
le faltó ...... Renuncio
á dar á mis lectores
una lección de hist0ria política, que tras
de Her probablemente
errónea como todas las
de los contemporÍlueos, habría de fastidiarles tanto, por lo
menos, como á mí.
Entramos en el antro
-..el monstruo: á un la-

13ASILICA DE SAN PEDRO,-"La Con:ei;lón,"

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

las naves, en todos los idiomas, agitando sus
banderas de todos los colores, prosternándose
en todas las adoraciones, encrespúndose y calmándose rítmica.mente como un nuevo mar
Rojo, surcado por una procesión sin fin de centellan tes alabardas, de mitras coruscantes,
de tisús de oro, de sedas, de púrpuras, de encajes, y en medio de las azulosidades embalsamantes de los incensarios y de los vaivenes
lentos de los ventalles de plumas blancas, alzado en andas como una divinidad de Oriente,

rueda de pórfido de los emperadores y recoger
en el foco visual aquellas inmensidades arquitectónicas de la na ve principal, los arcos asentados sobre altísimas simetrías de relieves y
mosaicos, desplegando bajo triunfales esculturas sus impecables curvas, los perfectos medios cilindros de las bóvedas decoradas hasta
lo infinito de tableros ornamentales, y más
allá del baldaquino, soberbio y solo bajo la
claridad celeste de la in visible cúpula, la gloria de oro de la «cátedra» de S¡¡.n Pedro en el

Sepulcro de Clemente XIII.

fondo del ábside, que se ve como por el otro
extremo de un anteojo, muy lejana, muy grande, muy precisa... ? No, éste sería un fragmento de impresión material; el monumento es
más aún que una maravillosa perspectiva, es
un ser moral.
Precisa verlo llenando su función, ¡;,irviendo de albergue á la iglesia católica, á la asamblea de los fieleR, y de marco apoteótico al vicario de Cristo. Tres ó cuatro millares de peregrinos gritando sus cánticos religiosos bajo

un hombre blanco, surgiendo de su manto rígido á fuerza de oro y de gemas, bajo la cúpula simbólica de la tiara, tendiendo á la multitud que fija en él las delirantes.miradas azules, los apasionados ojos negros, la mano trémula y bendecidora, mientra&lt;; pliega sus labios
una perenne sonrisa de ternura v de absolución. Así, en esas horas en que ·¡a iglesia militante se tiende como un puente ,·isible de
esplendor hasta tocar los bordes de la iglesia
triunfante, es cuando el templo católico «es,iJ

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

en toda la fuerza de la palabra, entonces se
explica á sí mismo, entonces vive, entonces sí
que su cúpula parece un firmamento reducido
á las proporciones de la frmte de un pueblo ...

Es evidente; no para mí, no es en la «sedia
gestatoria,i en donde está la clave ele esta obra
estupenda. Sino aquí, en esta capilla sepulcral de los La Rovere, aquí en esta tumba casi oculta al pie de la
de Sixto IV; en el sepulcro de Julio II. Del
fondo del alma del
hombre extraordinario
y duro, que aquí humildemente yace, nació San Pedro; pero
por grados: primero
quiso, como los faraones, tener un mausoleo
inmemo y verlo. Llamó á Miguel AngP.l, el
artista le proyectó una
montaña de mármol
prodigiosamente animada por todas las
graneles figuras de la
]glesia anterior y posterior al Cristo. El Papa aceptó. ¿.Y dónde
alojar aquel milagro
escultural? En San Pedro mismo. Pero la
viE&gt;ja basílica de Constantino v San SilvestrE&gt;, en la·que cada agonía y cada triunfo dr.
la Iglesia. habían dejado una reliquia, en
donde cada 1,iglo había
puesto un monumento, en donde las huellas de las profanaciones, de los sacrilegios,
de los nsaltoi&lt;, &lt;le los
incendios, babínn sido
cubiertas con las argenterías, y los relicarios y los moFaicos de
los donativos imperiales y populares, E-n
donde no había un objeto sin historia, ni un
ara Fin recuerdo, ni
una obra r-;in la firma
de una fpocn, la cateclral de los Carolingios
y de los OtémidnR, de
Grrgorio Mngno, de
HildE&gt;brnndo, de Jnoce11cio III, rste templo
renunen del nrte criRtinno en los siglos precur~orefl, 110 hastahn
para contener el sepulcro &lt;le Julio II, e1apequE&gt;iio, y, ademfü,,
amenazaba ruina. RntonceF, mientras Miguel Angel iba á vaciar
las canteras de Carraia
de sus bloques de mármol inmaculado, apareció Bramante «il rovinatore;&gt;J y, efectivamente, estos divinos
artistas del Renacimiento, en su horror á
lo que no era el arte
helénico, eran á un
tiempo sublimes constructores y destructores
vandálicos; el pasado les era odiorn de Alejandría hacia acR.
Y Bramante proyectó su incomparable templo, coronado por la cúpula del Panteón de
Agripa extraída de su concha y erigida á la
plena luz del cielo. Y entonces el Papa olvidó
su sepulcro y enfureció á Migliel-Angel y empezó á extraer dinero al mundo católico para
aquel edificio que aplastó y deshizo á la vieja
basílica llena de historia y de unción bajo

El MoiEés de Miguel Angel.

-

sus pies de mármol (apenas quedan de ella
fragmentos enterrados en las criptas de San
Pedro, en las «sagre grotten). Murió el arquitecto, murió bebiendo oro líquido (sic) el
Papa Julio, y sus sucesores continuaron su
obra. gigantesca y extrayendo de todas partes
el oro sólido, sobre todo de la fe y el temor de
las almas; de aquí la venta de las indulgencias en AIP.mania, y la lava de la protesta germánica entrando en ebullición espantosa, y el
cráter abierto en la boca de Lutero, y la erupción y el cisma. Todo ello pudo nacer de mil
otras cosas; pero nació de la idea de construir
una tumba á Julio II. ¿En dónde está e8a
tumba? En fragmentos ciclópeos, aquí y allí
esparcidos. En «S. Pietro in Vincolin está
uno de esos fragmentos, el Moisés de MiguelAngel. Pero la verdadera tumba está aquí.
aquí están los huesos, aquí está el singular
monumento que los rodea, el templo católico
por excelencia. ,Julio II quería una pirámide
y tuvo por sepulcro una basílica; su basílica
es su espíritu inmortalizado en mármol; su
paño fúnebre está en otra parte, está enclavado en la bóveda de la Sixtina. ¡Qué siglo, y
qué hombre y qué hombres! Y cuán fastidiados estarán mis lectores.

Justo Sierra.

EL ACTUU GOBBRNADOR DE OAIAr.A.
Publicamos en nuestra primera plana el retrato dP.l Sr. Lic. Miguel Bolaños Cacho, actual gobernador interino de Oaxaca, que ha
substituído al Sr. Gral. D. Martín González,
que es el gobernador constitucional.
El Sr. Bolaños Cacho es el gobernador más
joven en toda la República; le tocó ocupar ese
alto puesto en condiciones políticas muy difíciles para él, y lo ha desempeñado, á decir verdad, con toda cordura y prudencia, dejando
sii.tisfechos á todos, aun á los más exigentes,

E!-ta es-una prueba de q"ue tiene dotes especiales que seguramente serán aprovechadas en
alguna otra ocasión.
Una de las notas más sobresalientes en su
gestión, ha sido la lealtad para todos, especialmente para quienes debía. tenerla..
Enviamos un afectuoso saludo al joven gobernante, deseando para su carrera política
grandes y merecidos triunfos.
LA VISIÓN,

Un fantasma va pasando
Por el perfil de la sierra,
Un fantasma que parece
Ave y hombre, monstruo y fiera.
¿.Es un manto vaporoso
Lo que tras él se despliega,
O es un jaique lo que lleva?
De «tanto mirar,, su forma,
Toma figuras diversas, .
Y andar simula unas veces,
Y otras que inmóvil se queda,
Y días, semanas, años,
Está la visión perpetua,
Si se pierde ó no se pierde
Tras del perfil de la sierra.
Parece, al venir el día,
Guerrero de extraña tierra
Con dalmática vistosa
Y rutilante cimern.
Si se mira en los instantes
En aue la cálida siesta
Como en dorada neblina
A la montaña rodea,
El guerrero se transforma
En ave enorme que lleva
Sobre las alas gigantes
Un dios, en alto la diestra.
Entre el crepúsculo rojo
Manchado en tintas bermejas
Con bord1:1,dos de oro y plata

Y cortinajes de estrellas,
Sobre la cima del monte
El raro monstruo semeja
La apocalíptica forma
De evangélico poema.
Finge dE&gt; noche el fantasma
Desmesurada silueta,
Cuya frente da en la luna
Que le sirve de diadema.
Esta visión multiforme
Nünca pasa, nunca trepa,
Aunque parece que anda
Y aunque parece que vuela.
Cuando niño, ella ha formado Mis visiones de poeta,
Y quise mirar un día
Su horrible cuerpo de cerca.
Andando, andando y andando,
Subí trabajosas cuE&gt;stas,
Y al compás que más andaba
La visión era más bella.
Llegué hasta su pie gigante,
El alma en miedo deshecha,
Y al ver la visión sublime,
Lancé un grito de sorpresa:
Era un árbol milenario
Todo bíblica grandeza,
¡Con una ciudad de nidos
En la enorme cabellera!
SALVADOR RUEDA.

1os Juegos Florales da Puebla.
La circunstancin de haber logrado reunir ya
muy tarde, las fotografías de las damas v c~ba~
Jleros que tomaron parte en los Juegos Florale.f!
de Puebla, nos impide ofrecer á nuestros lecto.
res, én el presente número, la información ilustrada relativa al torneo mencionado.
En nuestra próxima edición la daremos tan
completa corno pudimos obtenerla, y con el esmero con que ahora, por la premura del tiempo no
nos hubiera sido posible hacerlo.
'

�~omingo 16 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL 1fUNDO ILUSTRADO

,

cinco de la mañana, las inciertas luces del
Oriente comenzaron á infiltrarse á traYés ele las
espesas sombras que nos envolvían. La voz de
uno de nuestros compañeros nos hizo abando-

"

La narración hecha por el Sr. Deelí estÍI llena de detalles interei&lt;antes, y nos da. á conocer
las ca.usas por las que esta montafin no ha sido
escalada. tan ú menudo como el Popocatepetl.
X uei;tro interlocutor nos informó, en efc!'to,
que las enormes grietas y los desfiladeros del
Ixtaccihuatl constituyen una serie de obstúculos para la ascensión.

***
Las fotografías con que ilustramos estas páginas, dan ielea de los hermosos panoramas
que se presentaron á la vista de los atrevidos
extranjeros.

,

UNA ASCENSION

al Jxta~dQuatl

El Po pocatepetl visto desde el lxtaccihuatl.

grupo de extranjeros entuia:iastas,
cmbro_¡, d&lt;&gt;l Club de Alpinistas ele
Suiza, e"inprendió hace pocos días
una. atrevida ascensión al Ixtaccihuatl, gigantesro compañero del Pop~ratcpetl, cuyas r{,pidas pendientes y profundos precipicios han
:-ido siempre obst.1culoi;, casi insupPrahle:&lt;,
para la realización ue esta clnse de ascensionrs.
Provistos de cables, za.pnpicos y elemÍls instrumentos necesarios pa.m el ca.so, los «ttnistas» comenzaron su viaje por la montafia, poco antes de medio día, acompañados de algunos indígenas de Amecameca, en calidad de
guías.
Durante las primeras horas del viaje no se
registraron peripecias de ningún género, pues
el Ixtaccihuatl presenta en su parte baja amplios caminos por donde puede fácilmente escalari-e. 8ólo las fatigas naturales y propias
de una expedición de ef'a naturaleza, fueron
lasque experimentaron los «alpinistas», hasta
llc~.,r á la &lt;&lt;cm•va».
La &lt;ccueva» es una inmensa oquedad formada entre las rn~as y situada l'rrcif'nmrnte en
los límiteR de la nieve. Ln tf-niperatura en ese
lugar era de dos grados bnjo cero. Allí pernocta.ron lo« excursionii;ta~, aunque f'in conciliar el sueño, puefl el frío exngerado que i::e
ha.cía sentir ÍI :tquella altnrn, entumeci6 i"Us
c•uerpo,;, poniéndolo~ en con&lt;licionrs naJa prvpieinfl para. entr&lt;'garse ni descnnf&lt;o.
«Con ansia. ei;peramos -nos elijo el Sr. Dedí,
uno de los excursionistaf'-á que el sol hafinrn con sus rayos los inmensos bloques de hielo para disfrutar de un panorama ap!'nas imaginado por nosotros. ~Iinutos después de la:-

Domingo 16 de No,·icmbre de 1902.
madas por un::i de los miembros del «Club de
Alpinistas,» quien bondadosamente nos las
facilit6.

PÁGINA DE ALBUM.
En la primavera vi una mariposa saliendo
de su crisálida como del estuche de un abanico.
Primero aturdida, como deslumbrada por
la l uz solar, se arrastró torpemente por el suelo, estirando sus alas gomosas, aglutinadas,
pegadas al cuerpo como un vestido de seda
estrujado¡ pero el sol bien pronto le sec6 las
alas, y como una flecha desapareci6 en lamañana cálida.
Después de su partida, el interior de la crii;álida conservó por mucho tiempo sus colores:
bandas de púrpura, estrías de azul y puntos
de oro.
Pensando en e,:ta. crisálida y en las hermo-

Sobre los hielos.

Ori llas de Amecameca.

nar el estado de sopor en que nos encontrábamos, y con el miís grande de los entusiasmos
nos dispusimos á reanudar el Yiaje.
«Si el día anterior-continuíi nuestro informante- experimentamos fatigas n,eramente
corpora.lei:, no fué lo mismo e! día ele nuestro
viaje por las nieves; pues aparte del cansancio, llegamos hasta smtir el temor de la muerte, á cauia:a de habernos extra,·iado entre los
blancos témpanos. El ca.so fné como sigue:
Entregados mis compañeros y yo á merced de
los «gufas,» fiarnos en··ellos ·y ningún recelo
nos asalt6 al emprender la ascensión. Poco
después de caminar por la nieve, uno de nueRtros compañeros no tu-vo fuerza para. continuar
el viaje, pues se vi6 atacado del terrible «mal

Un "barranco.''

U?•a Yez en las altas planicies del Ixtaccihuatl, los &lt;cturistn!'» descorcharon una botella·
de champagne, y ha.hiendo apurado i;u contenido, pui-ieron en el casco sus tarjetas. La botella quedó sepultada en una ,&lt;tumba&gt;, de nieve, abierta por ellos con ese único objeto.
Sólo diez minutos permanecieron los ,&lt;alpinista~» en la. cúspide, pues los rayos sola.re~,
que caían á plomo sobre la inmensa mole de
nie,·e, y la falta de oxígeno hacían insoport,lble su permanencia en aquel punto.
El vértigo de las alturas comenzaba á inYndirlos y emprendieron el regreRo provistos del
cnhle que se ma en e~te grnero ele excursioneA. En el descl'nso, por m{1s precauciones que
i;e tomaron, no pudieron evitarse las caídas

En la cima.

sas huellas que había dejado ese espléndido
peregrino del cielo, me acordé de los corazones por donde el amor ha pnsa.do.
JosÉ E. C&lt;mPIAXl.
Buenos Aires.

·-·

En amor se p'.:!rdonan las ofensas recibidas,
pero un doloroso rccuerelo no Re borra jamás
del coraz6n.

***

En el amor valen más las pruebas que los
juramentos: las primeras son la seguridad, y
los segundos la duda.

***

El amor es sordo á los consejos y ciego al
precipicio, porque no reconoce ante el mundo
otra ley que la libertad, ni más dominio que
la locura.
·

Los "alpinistas.''
D espués de la ascensión.

r

-

'-

·.

Los "guílls.''

~~

.,

de montaña:» vómitos de sangre, vértigos, desprendimiento de la epidermis, ojos inyectndos,
etc., fueron las manifestaciones de la enfermedad. Alarmados todos, pretendimos emprender el descenso; pero nuef'tra nflicci6n no
tuvo límites al Yer que los guías desconocían
por completo aquellas regiones, y que no acertaban á imlicarno~ cuál era la vereda que debíamos seguir. Fiíci~ es comprender, dice ~l
Sr. Dedí, los trabajos que pasamos para, sal~r
del dominio &lt;le las nieres. Al fin lo conseguimos, y llevando á nueHtrÓ enmarada á cuestas,
lo dejamos en la «cueni• acompafiaclo de dos
indígenas.
.
«La tentación de subir basta la cúspide rlel
Ixtaccihuatl fué iiwencible para nosotro:&lt;, y ele
nue\'O emprendimos la_ caminata. :'.'.Iú'.' afortunados que en la vez pnmera, no tu,·1mos ya
otro accidente 1esgrnciado que lamentar, y
con miles de pe11alida.dEl? ll~gamos á la cumbre ca.si inhollada· del Ixtaec1huatl.-)) - ·-· -

'
.

..

~I lxtaccihuatl,

.

--

j
!-,-a bajada.

...
que sufrían &lt;'Ontinuamente los exp~elici&lt;!narios. Indudablemente que el cnble liberto de
la. muerte ÍI Yarios de ello,;. Atados con él,
de la cinturn, lograron mÍls de una vez ponerse á salvo del peligro. Dos horas duró el
descens0 hasta la «cue,·a,» en donde los esperaban las cabalgaduras que debían conducirlos á Amecameca.
Según nuestras noticias, ésta es la quinta ó
sexta. a.scen:-iún al Ixtaccihuatl.
' Las fotograffa-s q-ue pueblica-m-0s fuerQn tQ,·
'

-

...

·-

~

regreso á Amecam~

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domñngo 16 de Noviembre

~

1902.

Nuevas estatuas en la Reforma.
serán descubiertas en
Paseo de la Reforma
estatuas de los Generales D. Juan José de la
Garza y D. Pedro José Méndez
fundidas por cuenta del gobiern¿
de Tamaulipas.
Los importantísimos servicios
prestados por estos Generales á la
causa nacional en las épocas aciagas de nuestras luchas por las
instituciones democráticas, y por
el afianzamiento definitirn de la
segunda Independencia, justifican, sin duda, el honor dispens:ido á la memoria de los dos il usT

____

.....

r ---

Estatua del General Méndel,
Aspecto de Tehuantepec después de la lluvia de cenilas.

de casas entre las cuales se cuenta la del Sr.
Gobernador del Est.ado y la que ocupa la Escuela Normal de Profesoras; otro en el que
están comprendidos el Palacio Municipal, que
destruyó el temolor de Septiembre, y uno de
los pril'lcipales establecimientos mercantiles.
Los edificios ofrecían un aspecto bellísimo, á
los rayos del sol.

La lluvia de Cenizas.
· _- Completati.,qi:-: nuestr¡i iníor~aci6n relativa
.á la. ll~via de cenizas ob;ervada el mes pasado
e~ una/extensa zona cle'fa República, con las
f~tograffas d~ Tehuantepec y TÚxtla Guti€rrez, _que aparecen en_ estas páginas y considerarnos de importancia.
· La vista general de Tehuantepec, tomada
por el señor F. Rabiella, muestra el aspecto
que de~pués de la lluvia presentaba la ciudad.
Los tejados y los árboles se ven materialmente cubiertos de cenizas. Fuera del pánico que,
c~nno, e~·a natural, produjo el fen6meno entre
l{&gt;s yecinos de aquella comarca, el espeQtáculo
d:E:bió de ser grandioso.
,:/En cuanto á Tuxtla Gutié-rrez. una de.las
poblaciones de Chiapas donde los movimientos sefsmicos y la 11 uvia fueron más notables,
pueden verse,en nuestros grabados un grup~

· ***

Un grupo de casas de Tuxtla Gutiérreiz.

...

Publicamos también otra fotografía en que
se ven: el portal derrumbado en parte por el
último temblor, en la Plaza Principal de Tuxtla, la Parroquia y la Alameda. Una de las
torres del tPmplo se mandó derribar, en vista
de que por las grandes ti.verías que sufri6, era
una amenaza para los trans.-iuntP.s.
Las fotografías de Tuxtla nos fueron bondadosamente remitidas por el señor José F.
Ca.macho, aficionado á cuya galantería las
debemos.

-

tres liberales. Méndez comenz6 su carrera militar á
las órdenes del general de la
Garza, y obtuvo fliempre sus
a!'censos como recompensa á
su brillante conducta militi~r y á su extremado Yalor. A los Yeintinueve años
de edad, poco después de recibir su despacho de General, murió combatiendo contra los francese8.
En cuanto al General de
la Garza,es una de las figura!' más grandes en la hisEstatua del General de la Garza.
toria de Tamaulipas. Fué
un soldado valiente y un
patriota que puso al servicio de la Nación todas sus energías cuando el
país necesitaba, para salvarse, el esfuerzo y el sacrificio de los buenos
mexicanos.

¡Oh reina!, ante tu solio me postro reverente,
pues tú eres la belleza, la gracia y el amor;
Apolo te designa lugar tan eminente,
las musas amontonan coronas en tu frente
y en medio de su triunfo te aclama un trovador.
Mujer mil veces reina, mujer cien vei::es diosa
y siempre para el hombre su claro luminar,
de ti surgi6 la madre, de ti naci6 la esposa
y ,Je un trozo de mármol de tu cantera hermosa
la Virgen sacrosanta que hoy brilla en el altar.
Tú animas y diriges el brazo del guerrero
que en la h6rrida batalla termina por vencer,
tú guías al marino que va sin derrotero,
tú alientai, al artista que asombra al mundo entero
y todo lo que es grande proviene de tu ser.
Permite que un !'aludo te envíe mi garganta,
ya ronca en el sonido, ya flaca en la expresión,
y sufre, reina mfa, la voz del que te canta;
su espíritu á tu impulso del polvo se levanta
y en Lázaro se trueca su pobre corazón.
Los dos representamos, por modo diferente,
el alma en esta fiesta de ,,Patria, Amor y Fe» :
yo evoco lo pasado, tú encarnas lo presehte;
yo me hundo en el Ocaso, tú luces en Oriente;
tú empiezas la jornada...... ¡yo presto acabaré!
Yo soy la lira rota y tú la poesía;
yo brújula de acero y tú la piedra imán;
idólatra ferviente, te sigo noche y día;
te di mi sentimiento, te di mi fantasía,
mis últimas endechas también por ti serán.
Permite, pues, ¡oh reina!, que traiga á la memoria.
estudiantiles tiempos que alegran mi vejez,
permita el auditorio que cuente aqui la historia
de cómo un Don Quijote sali6 en busca de gloria
y hoy vuelve á Zaragoza más loco cada vez.
MARCOS ZAPATA.

El valor en el sexo bello está sostenido por la dignidad: así, pues, la
joven coqueta, la esposa ligera, la viuda verde y pretenciosa, no pueden poseerlo; pero la mujer cristiana, suave y fuerte á la vez, como la
de la Escri tur!l., puede dar ejemplo de valor al más esforrado guerrero.
-Las ideas tienen tres gl'andes órganos para hacer eu aparición e11
el mundo: la prensa, la cátedra y la tribuna.

,-,,e~1-mr~!
..........

El po_rtal destr~ído por. los ~mblores, _

La Alameda y la Parroquia en Tuxtla Gutiórrei,

Una tehuana en traje de baile.

(Fot. Rabiolla),

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
te ti, y que ahora surgía-más conmovedor que
nunca, más grato, más inalcanzable.
Por qu6 crnzó en aquel entonces ante su camino·? :;in conocerla, acaso él, más tarde no
habría sospechado In. existencia &lt;le una' dicha fugitiva, apenas contem piada Ít distancia.;
mas el recuer.io llamaba á su puerta como el
pregonero de _goces _infinitamente dulces y tan
dulc~s como_1mpo~1hle~, Y. pensaba que, fli el
Destino hulnese sido s1qmera misericordioso
l'ªra con él, no habría pnmitido qnP ~e &lt;leí'-

••
RAMOS cuatro dentro
la caja de un viejo si1
món que nos molía
los huesos so pretex'
to de conducirnos, ya
en las últimas horas
de la noche, á la población en que habit:"
tábamos,
no muy dis.
¡tante de la Capital.
=7,~~::s
Habíamos entretenido el tiempo en diversiones propias de individuos como nosotros, jóvenes y dispuestos á aprovechar debidamente los mejores instantes de la vida, y
regresábamos al hogar cuando ]a última peseta había huído de nuestros bolsillos, y la idea
de una marcha pie á tierra por la amplia calzada hacía vacilar nuestro ánimo.
Afortu.1adamente, René, uno de los cuntroj
era un muchacho previsor, capaz ele morigerarse si era necesario, y á í'U precaución debíamos el no tener que cambiar el buen rato
precedente por la fastidiosa hora de caminata,
sin más espectáculo que las estrellas suspendidas en el obscuro azul del cielo.
Sumidos los cuatro, como cuatro uvas de un
ra~imo dentro el estrecho simón, envueltos
en la atmósfera cargada de humo del cigarro,
d6 Juliáu [quien así procura!}a~Y_engarse de
n9sotros por no haber aceptado su idea de bebernos t¡i,mbirn el último .peso conservado por
R~né), acomp:Íñados, por el'chirrido molesto
de,l alquilón, qne amenazaba, desarmarse porm~mentos, apo~•áhamos las cabezas.en los rlncones, adoptando la mejor postura para dejar
trq.nscurrir el1 tiempo, y con muy pocos deseos de ent..'l.b)}tr conversación..
El vehículo avanzaba lent¡imente, arrastrado con dificultad por, una pareja de rocines
a.gpnizantei-. La impaciencia de ,Tulián, que
er'- un charlaJor nervioso y divertido y á quien
el movimiento &lt;lel f.imón impedía dormitar
siquiera, manifestóse á poco en palabras..

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· ,~Casi siempre que.me aventuro en u~1a de
esf,as «góndolai-»,an1.enazadas qe naufragio, rec~rdo una historia, triste que, me imp~esionó
vivamente.
,. .
, -~
h.'ov á i:eferi11]a,:ja que el insopqrtable rodar
de esta caneta alar~a nuestro cmni¡10, y así,
la; relación del i-uc~o entretendrá al insomne
como
y. scn·irá de arrullo al soñoliento.
.-Conformes-respondió Ernesto;-á con-.
di,ción. de que suprimas el l_iumo de tu ~hime-.
n~, que es ló' único que nos impide conciliar
pqr completo el suefio.
Es uno de esos casos-añadió Julián apaga,ndo el cigarro-que acontecen en cualquier
nirel social, pero de l.os 9.ue nadie se cuida
cu¡1ndo los_personajes sólo ,üsten el .chaqu~tón
ó Ja humilde blusa del jornalero....... ·
iNació el muchacho en el1'ondo de una obscura covacha, en un barrio de la Capital. La
madre «molía,, y el padre era remendón, amboi- poco apegados al trabajo, mas en cambio,
fieles devotos de todos los vicios.
Cuando el niño vino al mundo, la comadrona dijo á los padres : ,,Se me figura que el nifio ha de vivir pocos años, si es que Yive»; pero á pesar de este augurio fatal y á pesar también del medio en que había uacido, el mu,

yo

-,e

chacho triunfó de la muerte, no sin llevar en • zas, arrullado por el rumor de los caballos que
el cuerpo la marca indeleble del vicio de que . masticaban el grano.
era producto. Nacido prematuramente, viciaFué, :¡JOr fin, cochero; le habilitó de ' tal el
da su sangre desde antes que abriera los ojos .
patrón, un día en que «el propietarion tuvo
á la luz, desarrollóse de manera lenta y trabaque ir á rendir ciertas cuentas ante III justicia,
josa, contribuyendo á esta dificultad la misey c,El Espanto,» como le habían apodado sus
rable existencia al lado de los padres: de la
compañeros, trocó el ayate por las riendas y
madre, que miraba como verdadero estorbo al
fuése al "sitio» á esperar la «car¡?a,» á dormipequeño, sucio y defectuoso, que se a.ferraba
tar sobre el pescante, calcinada la espalda por
ávidamente á sus senos, siempre ·hambriento;
los rayos del sol, echado el sombrero á- la cadel padre, que adivinaba en aquella nueva bora y las riendas entre las rodillas, ó á recorrer
ca la obligación de consagrar al trabajo malas calles á diestra y siniestra, azorando, al
yor tiempo.
grito de «Aire!,» á las be¡.:tias flacas y sofiolienDes4~ la edad de ocho meses, el pequeño
tas que tiraban del vehícu,lo.
conocía la vecindad del uno al otro extremo.
Uei,alentado y solo, llevando á cuestas All
En tanto que la madre cuidaba el «comal» ó se
fealdad, cual un madero de ignominia, genHase proscripto de la fortuna, de la amistad
lS
Aincera, del amor que todo lo ilu_mina. y embellece, y experimentaba furiosos arranques
de cólera y de despecho, que desahogaba al
grito de cc¡Aire!, descargando en los lomos
de las acémilas los latigazos que silbaban dolorosamente.
Y por no contemplar tan á menudo la
belleza Ü1alcanzable, la vida de los dem:Ís, tan
diferente de la suya; por no mostrará la luz
del sol su Femblante defectuoi-o, «El Espanto» . prefería. sacar uno «de velada» y pasar
la existencia lejos del bullicio del día, aun
cuando para ello tuviese que tiritar bajo el
""
rigor del invierno, que entorpecía su,; miem~~
bros, ó soport&amp;.r la llovizna tenaz que le azo.
.
taba el rostro y le calaba las ropas.
-f., .
,..,
Una noche en que la tristeza del tiempo co'·
&gt;"
rría parejas con la de su espíritu, vagaba al
azar por las calles solitariai-, al pa1:;o lento de
refrescaba en «El Cantón de los Amigos»,el ,·áslos jamelgos, aguardando una «rarga» quepatago arras.traba ·sus rodillas desnudas sobre las
recía. no llegar nunca. Los e,-pect.ículos haQaldosas del patio, almacenaba en su estómabían terminado ya, y tan sólo una que otra
go.todol! los, qesechos. con que tropezaba en
t.'l.hernn. anunciaba la vidit nocturna de la casus correría.i:, alternaba con los canes del vepital; por las puertas escapaban al exterior los
cindario y conocía los efectos del aguardiente
rumores del placer, las palmada11, las risas de
y la bebida naciona_l, que los padres hacíanle
las noctívagas, las &lt;lerlamaciones de los bebegm;tar «pa que se juera enseñando á homhre.»
dores excit..'l.dos; afuera, una llovima tenaz y
CrPció qe la misma manera, probando la
molesta hacía re,·erherar el asfalto, penetraba
bebida y los golpefl, !':Stos últimos Pn mayor
hasta la piel del cochero, y resbalaba sobre los
cantidad que aquélla; Como era de repulsivo
rocines, que inclinaban mustios la cabeza.
i;emblante, las caririns habían sido un manjar
De un restaurante surgió un hombre cubierignorado para él; el hijo de la «Cucha», como
to con un sobretodo, levant.'1do el cuello hasllamaban á la madr!f. á causa de la profur.da
ta las oreja!', y llamó al cochero. Apareció en secicatriz que. dividía eh dos su labio superior,
no conocí¡, más afec!P que el del «Selín», un . guida una mujer, oculto á medias el rostro por
un abrigo de estambres y un paraguas abierperro l~udo, sucio como él,_ con quien comto, y ambos penetraron apresuradamente en el
partía ~s horas de sol,y los insectos que amasimón, después de haber pronunciad0 el indidri'gaban en sus andrajos.
viduo del sobretodo el nombre de una calle.
]f. los siete años, tuvo una amiga: una peEl whfoulo se puf-o en marcha. Al llegar á
q_ueñuela algo mayor que él, de grandes ojos
una esquina, un policía detm·o al cochero, paneli9.c¡1 de pelo ensortijado y grata voz de &lt;-hira ordenarle que encendiese uno de los farocuela cariñosa. Fué la única que, á diferencia
les, y c,El Espanto" descendió de su asiento.
de Io.if'otr&lt;;&gt;s muchachos, no tuvo para él el reA la luz del cerillo miró el Remblante de b
proche de la. deformidad.
mujer, y experimentó una conmoción extraPero est..'l. amistlld fué de una fugaz duraña.; en seguida, un recuerdo lejano, pero im-.
ción. Peregrinos de todas las vecindades, arroborrable, llamó á su memoria.
jados los padres continuamente por los caseTrepó al pescante y los caballos reanu1laron
ros, el, muchacho vióse privado-de aquel afecla marcha. Mas "El E!&gt;panto» había. olvidado
to, que.había sido en su miserahle existencia
ya hacia dónde debía dirigirse. En su mecomo, 1,ma flor abierta entre el ramaje de un
moria sé irguió rúpidamente su pasado; volárbol agostado.
vió á mirarse niño, aherrojado á la YoltrnMoribunda la madre en el hospital, y preso
tad paterna, soportando las blasfemias y reel padre por lo de i-iempre: á consecuencia de
huyendo los gol pes que á diario caían sobre él.
una riña de taberna, el muchacho, casi un
Y después, la dulce amistad, tan dulce como
hombre yn, encoritró destino de caballerango
efímer11, que le había ligado con aquella chien una «pensión» en donde aseaba los carruaquilla, compadecida acaso de su fPaldad y de
jes, «nyateaba&gt;, á los caballos, tendía pastusu abandono; única vislumbre de felicidad
ras, barría los pesebres y descansaba por la
pocbe ep un tapanco, epcirull, q~ las caballeri~
cuyo recuerdo habfa aparecid&lt;? ~il ve~es a11•

-

..

vaneciern. en el obRcuro horizonte aquella ave
mensajen: tal vez de un bienestar futuro.
Y aquel semblante de mujer era la evoluc~ón del de la rapn.~a. de otro tiempo; era ella,
sm duda, embellecida por la felicidad, iluminada por el aD1or, vi l'ificacla por las caricias
del ser amado. También ella amaba, también
ella había logrado tocar ese cielo menos menti~oso que ~l de todas las religiones y cuyo
chos habla a los hombres con la divina voz
del lleso........ .
U11a de las acémilas tropezó en el pavimento, «El Espanto» sintióse arrebatado por la expresión de un furor indomable, y al grito de
&lt;CjAire!,,&gt; el látigo silbó sobre el lomo de las
bestias, que acelera.ron el paso al instante.
Los latigazos se recloblaron, crujiú el simón
cual si protestara contra una velocidad jamús
conocida hasta entonces, y el látigo seguía cayendo sin descanso, rabioso, terrible, sobre
los azorados rocines, que emprendieron vertiginoso esc.'lpe á lo largo de las calles solitarias.
Cuando el carruaje fué detenido, el cochero
había desaparecido de su a!:iento; pero más
t.'1rde, al &lt;le:::puntar el alba, un gendarme !JIIP
volvía del relevo, presentó en la Inspección
el cadáver de un hombre, cochero á j uzg;ll' p&lt; ,r
la fusta que aún conservaba en la die,-trn. El
practicante de guardia, soñoliento y mal humorado, diagnosticó atribuyendo la murrte n.
una congestión akohólica; pero despuéi&lt;, ya
en el Hospital, los facultativos aseguraron que
e! indi l'iduo había fallecido víctima de la rnptura de un aneurisma.
Unic.'l. vez en que la opinión le fué favorable.
AuREL10 GoxzÁLEZ CARRASCO.

Tacubnyn..

Á MI MADRE,
la Sra. Dolla Maria del Pilu Contreras de Peón .

De niño al asomar en el Oriente
'
El sol esplendoroso
de este el'rn,
~le acercaba á tu lecho, ma1lre mía,
Pnra poimr mis labioH en tu frente.
Des¡rnéfl con mis hermanos juntamente,
' qué placer, que' a 1~ara1Jia
' ..... .
Qué risas,
¡Y de todo me acuerdo todavía,
Como si fuera entonces el presente!
Hoy, cuán distinto todo y qué can~l,iado:
Dispersos en las tumbas los &lt;lespo¡os;
De otro dueño el hogar idolatrado;
A trueque de las floreH, los ahrojoH..... .
¡Y ese sol que es el mismo del pasado,
Alurnbra~do una lágrima en mis ojos!
e,

12 de Octubre.

JosE fE;ÓX

y CONTRE;nAs

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

j&gt;oen¡as de eolor.
CANCION DE LAS NUBES.

CANCION DE LOS PAJAROS

Larvas de un hondo semillar qne encierra
la terrestre i-alud gern,inaclora,
flameamos en las pampas de la Aurora
como el blasón de una fecunda guerra.

La caprichoAa randa del plumaje
nos sin-e de fantástico yestido.
colgamos e11 lo,- árboles el nido
y somos los bohemios del ramaje.

Nacidas en el llano ó en la sierra,
es nuestra vida siempre bienhechora;
ptH sto que Íl una misión e11ranfadora
nos lanzan las matrices de la tierra.

La Yirgen selva de opulento encaje,
donde trabaja el leñador curtido,
de nuestras rimas al triunfal sonido
se alza con menos expresión salYaje.

Hadas vestidas con flot.'111ies tules,
del vacío en las páginas azules
trazamos luminosos pensamientos;

ViYimos·para amar. Nuestros amores
dan envidia á las auras y ú las flores,
dan entusiasmo á la Creación entera.

y al morir, en diamantes tembladores,
formamos la corona de las flores
y el vigor de los frutos opultntos!

Somos del mundo la preciosa gala,
de los colores la luciente escala
y el canto de la rubia Primavera.
LóPEZ DE )L\Tt;RAXA.

UNA OBRA DE ARTE
El Dr. José Peón Contreras, uno de los más
ilustres literatos yucatecos, ha conseguido en
vida, como una elocuente manifestación de cariño de sus compatriotas, lo que pocos consiguen ya muertos: que el mejor teatro de ~Iérida lleve su nombre, y que en fl se cultive el
arte sano, el arte bueno, al que Pe(,n Contreras ha dedic.'1do todas sus devociones &lt;le poeta.
Coronará el frontispicio del teatro "Peón
Contreras&gt;i el lrnsto del :Maestro, busto del que
presentamos hoy á nuestros lectores una magnífica fotografía.
El ci;cultor Sr. Alciatti, profesor de la
Ac.1dem ia de fü•llas
Artes. firma ci::ta obra,
hecha con verdadero
amor de arti:-ita, y que
con la vida del mú rmol perpetuar,, el 110111bre de José Peún Contreras.

DOS RICOS
Cuando ante mí ge
celebra al millonario
Rothschild, quien con
sus inmensas riqnezas, consagra sumas
cuantiosas á educ.'l.r
niños, curar enfnmos
y fundar asilos para
Íos ancianos, también
yo le elogio y le admiro.
Pero, al alabarle y
admirarle por eso, no
puedo dejar de acordarme de una pobre
familia ele labriegos
que habín recogido á
una huérfana en su
misera.ble choza.
-Si nos hacemos
cargo de Ka_tia.-decía
la campesma,- no~
dejarú sin nuestros últimos céntimos, y ni
siquiera tendremos para comprar sal con que
s11,zon11,r la sopa.

-Pues bien, II\ comeremos sin sal -contestó el marido.
Cuán lejos estú todavía Rothschild de ese
labriego!
IV.\X TURGUE'.\"EF.

La caridad es un deber para todos; pero~te debn se convierte en una satisfaccióil muy
dulce para la mujer, porque es innegable que
la mujer ha nacido con un caudal más rico de
sentimiento que el: que ha sido otorgado al
hombre.

�Domingo 16 de Noviembre de 1902.

Et MU:NDO ILUSTRADO

EL MUNl)O ILUSTRADO

RE O que faltaría una
medalla, y no la menos
rara y la menos bella,
ú mi collar d.., recuerdos
gladiatorios, si no contase aquí cómo murieron los dos Lá brax, ambos ilustres en los fa11tos del anfiteatro; el hijo por haber i&lt;ido el fundador &lt;le la escuela llamada «La Fulgurante,» y el padre por haber
sido el último y el mús admirable representante de la antigua, llamada «La Tourbillonnante. »
Como los libros, los juegos tienen sus destinos, y la nueva e;icuela prevaleci6 definith·amente, puesto que es la que ~s~á en uso ahora;
mas sin duela me 11erá perrrntido afirmar-á
mí que soy partidario de la antigua-que los
de11tinos no han siclo justos condennndo al olvido una escuela cuyo último repreRentante
muri6 al fin invencible y en el triunfo y la apoteosis de su arte.
Para i,er imparcial, como com·iene en tan
graveR materias, debo confe,:ar que el método
de Lábrax hijo se adapta mejor á los gustos
de la época pre9ente, inclinados hacia lo simple y lo lógico, y no pondré mús embages para
reconocer que con ella. e-e «fabrica.,1 más de priAA y fácilmente gladiadores correctos; mas espero que en recompensa se me conceda este
voto irrefutable: que no ha producido todavía
un gladiador comparable en belleza á Lábrax
padre.
Todo lo que podría objetárseme es que Lábrn.x padre debió menos á su escuela que á

la naturaleza. A lo cual responderé triunfalm ente que entonces los dioses mismos parecen
preferir la segunda escuela, puesto que fa rnrecen los parangones de una manera tan manifiesta, y con esto tendré más autoridad para
defender una, escuela, dando por garantes á los

tt~ralidad de su_s ataques y de sus arrestos, eran
dignos de elogio. Pero qué decir del juego de
Lábrax el grande, con sus vueltaR de danzn,
con_ su~ saltos dE; felino, que arreglaba según la.
euritmia? Jamas estuvo más admirable. Se
sobrepasaba. Aquellos que r.o han asistido
nu?ca á es~ e~pect~culo, no sabrán jamás
cuanta super1ondad tiene la «tourbillonnante»
sobre la «fulgurante.»
Repentinamente, con un flamígero golpe de
revés, Lábrax hijo fné herido á despecho de
la coraza y desarmado.
Todo!! los pulgares se vol vieron hacia la arena. Era su condena á muerte.
-Levántate, grit6 Lábrax padre. Yo nomataré á mi hijo.
-Es porque tú eres mal gladiador respondi6 el vencido.
'
-Di lo contrario, exclamó el padre.
-Digo, replic6 el hijo, que eres un mal
gladiador.
Sin embargo, la mt1ltitud aullaba. pidiendo la muerte del vencido, y á César mismo se
le veía gesticular furiosamente en su asiento.
Se adivinaba entre el tumulto, por la mueca
de su bocn, que gritaba. con la multitud:
«¡Hiere! ... . . ¡¡Ilierel!,1
Y Lábrax hijo, de rodillas, con su casco
deshecho, presentando la garganta, no cesaba
de repetir:
-Si no me hiere!", eres un mal gladiador.
-Soy el emperador de la gladiatura, dijo
Lábrax el grande, con un ,:ollozo que levant6
todas sus medallas sobre su pecho.

inmortales, y en particular á :\[arte y á Yenm,.
Pero son ya muchns dist:rtacione:'!, y ést&lt;ls,
sin duda, no serán gratas sino á aquellas personas que lleven su pasión por el arte glacliatorio, como yo, hasta la filosofía. Yolvamos ú
la narraci6n prometida y no nos expongai!10s
por más tiempo al reproche que se pud1ern
hacer de preferir en literatura, lo mismo que
en e,:grima., el método «tourbillonnante» al
«fulgurante.,,

***
Dei"de que Lábrax padre se hubo retirado,
después de quince años de victorias no interrumpidas, con el pecho cargado de medallas
y el puño ornado con el pequeño cetro blanco
que lo designaba como gladiador emérito; des•
de el día memorable en que había sido proclamaclo emperador de la gladiatura, RU hijo lo
había sucedido en la admiración de todos, y
debo confesar que con justicia. Gracias á las
lecciones de su padre-esto no me lo negarán,
-gracias también-lo declaro muy alto -á sus
famosos golpf's derecho¡;:, rápidos como el relámpago, y gracias ademús-convenid en elloá la rlebilidad de los reprei,;entantes sobrevivientes de la antigua escuela, Lí1hra.x hijo
triunfaba. Y con él, esto se compreude, triunfaba su método, adoptado hasta por sus hermanoR, que llegaron á ser sus discípulos é imita.dores. Tanto y tan bien, que el hijo ll&lt;'gó á
olvidar las lecciones del padre y toda. la veneración que le debía; á tal extremo llegó la fatuidad &lt;le sí mismo, que un día se atrevi6 á
decir:
«Es de sentir que el primer L'ábrax esté pr6ximo á cumplir los cincuenta; porque si esto no
fuera, el segundo Lábrax combatiría. con él
para probar que no hay más que un solo Lábrax.»
Refirieron la bravata. al padre. Este sonrió,
y ~e limit6 á reRponder que, durante quince
años, había servido á. Marte y á Yenus junta.mente y que entretanto, le bastaba servir á
Venus'. cosa que el segundo Lábrax no podría
hacer jamás.
Fuerza es saber, paracomprenilerestachuscada, que Lábrax padre, como todos los gladiadores de la antigua escuela, se ha.hía &lt;lado
la gloria de llevar de frente las luchas de la.
arena y las del a.mor, en tanto que Lábmx
hijo entre sus reformas bahía introducido la
de Ías costumbres gladiatorim,, pretendiendo
que el gladiador debe permanecrr casto.
Irritado por la burla sobre su castidad. Lábra.x hijo se deshizo en injurias contra su,
padre, hasta. osar decir que el emperador de
la gladiatura había sido siempre el favorito del
a.zar v que él, Lábrax hijo, sentía vergüenza
de t~~er por padre «probable» (tuvo la audacia
de este sacrilegio) á un gladiador tan mediocre.
.
Lábra.x padre recibió la injuria y dijo:
«Doy mi cetro de emérito y estoy pronto á
ir al anfiteatro para darle la última. lección.»

Piénsese cuál sería la afluencia de gente que
llev6 el cartel pintarlo c&lt;·n bermell6n, sobre el
cual se anunciaba el asalto entre los dos Lábmx. El anfiteatro presentaba un lleno á reventar. Céi-ar en persona llegó con un cuarto
de hora de anticipaci6n, cosa desconocida en
los analer, de los juegos. Xingún otro com hate sirvi6 ele preludio al combate único y supremo que bastaba para tener impncientes á.
más ele cien mil esprctadores. Láhra.x hijo fué
el que primero entr6 en la -nrena.. Ei&lt;taha armado de hoplómf!co.- Em ora1.aha adarga, y su
cuerpo estaba tan cubierto de hierro como lo
permitían las leyes de la gla.diatura. Se le
aplaudió por la elegancia de su porte, por la
rectitud estricta de sus movimientos, de los

LA IGLESIA DE SHIPKA.

cuales ni uno solo era inútil; por su actitud
fría, fiera y amenazante. Pero sus partidarios
mismos hubieron de reconocer que tenía más
bien el aspecto de una máquina ele guerra que
&lt;le estatua en marcha; y nadie entre los espectadores pudo sentirse encantado con la belleza de su rostro, que ocultaba la careta de su
casco.
Muy distinta fué la impresión producida á
l:\ entrada de Lúbrax padre.
Armado como un samnita, con sola una
· pierna protegida con la piara de bronce y los
flancos con un f:im plr cintur6n de cuero blanco con c::camas de plata, desnudo el dorso,
llevando por (111 ica coraza sus medallas, el ros•
tro descubierto bajo un ligero casco, en el que
montaba un hermoso penacho roj_o, se parecía
á Marte, pero Marte saliendo del lecho de Venus. Porque sn cuerpo esbelto y gracioso, que
el tiempo no había deformado, estaba lo mismo hecho pnm el amor que para la guerra;
bajo sus mejillas, semejantes á un mármol dorado ·por el sol, se hubiese dicho que las huellas de los yugularfs se habían borrado y pulido con las caricias; y su boca con dientes de
lobo, era una flor escarlata que llamaba á. los
besos; y sus ojos claros y luminosos, color de
mar primaveral, evocaban la imagen de las
olas voluptuosas, de donde había salido ya
Anadiomene.
Y hien prorito toda;; las mujeres, aun las
Vestales, levantaron el pulgar al aire, pnra pe·
dir·que el combate no se efectuam. A lo cual
respondi6 con un gesto ele gratitud y de amor
significando que tomaba los pulgares al aire'.
no como piedad hacia él, sino como un emblema. de su virilidad siempre joven. Se le
romprendió, se le aclam6 con entusiasmo y él
sonriendo, se puso en guardia.
'
Desde el primer paso todo el mundo sinti6
que Lábrax hijo estaba perdido. Ciertamente, sus golpes rectos, su rapide~ certera, la n~•

El año de 1877, durante la guerra ruso-tmca, en el paso de Shipka, los rusos efectuaron
una defensa heroica contra las fuerzas turcas
que iban al mando de Suleiman-Pashá.
Al cumplifl'e el aniversario vigésimo quinto
de esta acci6n, el gobierno de Bulgaria, en cuyo territorio queda ahora el paso de Shipka,
determin6 construir en el sitio una iglesia. del
rito oriental ortodoxo, cuya dedicaci6n se verifi?ó precisamente en la fecha de este aniveri,¡;1rro.

Domingo 16 de Noviembre de 1902.

,

Y blandiendo su espada y despu~s dirigiendo la punta hacia su hijo, la hundi6 de un
gol pe hasta el puño en la garganta del vencido, gritando con una voz estent6rea:
«¡Por la gladiatura!»
Después de lo cual, sacándola del cuerpo y
apoyando el puño contra la arena, se arroj6
sobre la punta, gritando con voz más fuerte:

Im·ita&lt;los los miembros de la familia imperial de Rusia para que asistieran á la ceremonia de la inauguración, concurrieron, en el
nombre y con la representaci6n oficial del
Czar, el gran duque Nicolás y los miembros
de su estado mayor.
El príncipe Fernando de Bulgaria 11e encontraba presente con toda su corte en la ceremonia, que consisti6, fuera de los cánticos
de rigor, en una procesion que recorrió bajo
palio los sitios más importantes y de mayor
interés en el campo de batalla.

***

La importancia de este hecho se calculará

«¡ Por los manes de mi hijo!"

Así muri6 Lábrax padre, matador &lt;le su
hijo y matador de sí mismo, habiendo sido y
querido ser, no solamente un perfecto gladia•
dor, sino ta.mbi(.n un hombre, y en esto superior ÍI aquellos que no pueden ser mús que lo
uno ó lo otro.
JEAN RICHEPIN.

por el rumor que corre de haberse firmado con
este motivo una alianza entre Bulgaria y Rusia, en contra. del imperio del Sultán.
-El amor siempre se inclina á perdonar
las traiciones del dueño amado, ámenos qm•
se le relegue al olvido.
-Los enamorados á veces se fingen engañados para gustar de los encantos, que hasta en
sus mentiras tiene el amor.
-Siendo el amor el más seductor de los sentimientos, es incomprcn ..ihle que de él nazcan
horribles fenómenos por su hechma y modo d,i
ser.

ENSU ELOGIO
Tienes el nombre ilustre C:e las emperatrices,
Y tus hombroR, en donde resplandecen las gemas,
Y tu frente, que pueblan remembranzas felicel'l,
Añoran los suntuosos mantos y las cliademas.

•

El oriente impecable de tu mórbido cuello
Opaca los albores de la perla exquisita
Sepultada en los hondos mares, y tu cabello
Es tan dorado porque te llamas l\Iargarita.
A tu paso relucen y ·cornscan las sedas,
Y al trote cadencioso de tus raudos corceles,
En tu muelle carruaje vas por las alamedas
Con tus ojos dormidos cautivando do!)celes.
En tu mano hay destellos de blancuras lilialef',
París te dió la clave de su excelsa elegancia,
Y adornarán tu mano con sortijas nupciales
O Prfocipes de Gales 6 Delfines de ;Francia.
En los bailes te sigue respetuoso cortejo,
En la calle te asedian amorosas miradas, ·
Y como en la tranquila claridad de tu espejo
Ríen en mi memoria tus líneas adoradas.
Yo alabo tu hermosura, princei'la ~fargarita,
Yo persigo la huella de tu sandalia breve,
Y pensando en tu nombre, blasono mi leYita
Con una estrella de oro &lt;le fulgores de nieve.
t

EFRÉ:-. REBOLLEOO.

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[L MUNDO ILUSTRADO

~1u1u1u1u 1u1u1u 1u1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1~IUIUIUIUIU l~IUIU IUIUIUIUIUIUIU IUIUIU · UIUIUIUIU(U(U1UIUIUIUIU IUIU JUii

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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 21.

CONTRA EL DOLOR YLA ENFERMEDAD

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u:
¿Cuáles son las dos armar, principales con que el hombre
puede combatir ventajosamente contra la mul~ltud de enemigos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple nor•
malmente sus interesantes funciones :flslalógicas; el estómago,
10s intestinos, el bfgado, el cora2ón, los pulmones, etc., no es·
tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na-

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Gerente: LUf&amp; Rfl't&amp; &amp;PINNLA,

LIC. RAl'AU Rfl'f&amp; &amp;PINDOU,

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Subscripción mensnal forfloea , $1.50
ltlem l dem. en la capitH.l, ,, 1.25

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MÉXICO, NOVIEMBRE 23 DE 1902.

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turalezas débiles; se aleja de todo temor de esos terribles ms•
les cerebrales que matan ó agotan al individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el nlfio, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constant&amp; obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres exr.enuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

D

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!
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11

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

D

ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA i
El hombre que entregado al trabajo, ó después de abusos
femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus :fuerzas
la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á
veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia; la joven
que al mirarse en el espejo ve palidecer y amar1llear su antes
rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su
menstruación; el nlffo cuyo crecimiento se efectúa diffollmen -

te y que camina á grandes pasos á la escrofulc,sli., al raquiLi - !
mo; todos en una palabra, los que pagan tributo al mal de la U
época llamado
!!_

'-'-ANEMIA"
y que son víctimas de sus múltiples y dolorosas manltestaclo- !!_
nes, recurran al uso del
u

VI.NO

DE SAN GERMAN
DEL DR. LATOUR BAUMETS
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni1: une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otroi.
cos, reconstituyentes y puri:flcantes tan poderc,sos como el
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,
es la más recomendada para

Aliviar los Dolores, Purificar la sangre,
Vigorizar los nervios
y Robustecer el organismo.
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
que ban hecho uso de él, apllcándoio en multitud de enfermos,

E:L VINO DE: SAN QERMAN,

la repugnancia que inspiran á las persona~ que deben tomarlo,i.
~e recomienda muy especialmente á todos aquellm1 padres
que nC&gt;ten que sus hijos están anémicc,s, que la1&gt; jóven1:1&gt; 1,e po-

u-

nen cloróticas y sufren padecimientos nervk,sos, cat,1 mos y
bronqulth1 frecuentes, trastornos inte&amp;tlna es, palpit!lclonts
de corazón, Insomnios, vértigos, dolores neurálgicos, etc., de-bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, resultado fatal de la taita de pureza y energ(a de la sangre y del
agotamiento del sis_tem,a nervioso.

U

!!.
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Entre los muchos males que cura radicalmente el

u

VINO DE SAN GERMAN,
su uso es de resultados eficaces en

Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Cbrosis} Con valescencia,

-u
-u Depleuresías, Pulmonías, Tifo ó fiebre tifoidea Dabili&lt;lal cJn:3titucional, E:rnrófula, Flores bhncas, Gan-u grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
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-u DE VENTA. en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS
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1~,

. ,~ 1

SAN LUCAS ESCRIBE SU EVANGELIO.
CUADRO DE GONZAL O ARGl\EI LE¡:,, - PRIMER PREMIO E N EL CONCURSO DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 20, Noviembre 16</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>1902-11-16</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Basílica de San Pedro</name>
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        <name>Lábrax</name>
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        <name>Lluvia de cenizas</name>
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        <name>Miguel Bolaños Cacho</name>
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        <name>San Pedro</name>
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                    <text>· 1~/

.

1~ 1

~-

[L MUNDO ILUSTRADO

~1u1u1u1u 1u1u1u 1u1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1u 1~IUIUIUIUIU l~IUIU IUIUIUIUIUIUIU IUIUIU · UIUIUIUIU(U(U1UIUIUIUIU IUIU JUii

I'

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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 21.

CONTRA EL DOLOR YLA ENFERMEDAD

-u
-u
-u
-u
-u
-u
-u
-uu

u:
¿Cuáles son las dos armar, principales con que el hombre
puede combatir ventajosamente contra la mul~ltud de enemigos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple nor•
malmente sus interesantes funciones :flslalógicas; el estómago,
10s intestinos, el bfgado, el cora2ón, los pulmones, etc., no es·
tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na-

-u
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Gerente: LUf&amp; Rfl't&amp; &amp;PINNLA,

LIC. RAl'AU Rfl'f&amp; &amp;PINDOU,

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Subscripción mensnal forfloea , $1.50
ltlem l dem. en la capitH.l, ,, 1.25

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■lrccton

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11

MÉXICO, NOVIEMBRE 23 DE 1902.

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turalezas débiles; se aleja de todo temor de esos terribles ms•
les cerebrales que matan ó agotan al individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el nlfio, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constant&amp; obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres exr.enuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

D

¡¡
D
11

!
!
!
11

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

D

ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA i
El hombre que entregado al trabajo, ó después de abusos
femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus :fuerzas
la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á
veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia; la joven
que al mirarse en el espejo ve palidecer y amar1llear su antes
rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su
menstruación; el nlffo cuyo crecimiento se efectúa diffollmen -

te y que camina á grandes pasos á la escrofulc,sli., al raquiLi - !
mo; todos en una palabra, los que pagan tributo al mal de la U
época llamado
!!_

'-'-ANEMIA"
y que son víctimas de sus múltiples y dolorosas manltestaclo- !!_
nes, recurran al uso del
u

VI.NO

DE SAN GERMAN
DEL DR. LATOUR BAUMETS
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni1: une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otroi.
cos, reconstituyentes y puri:flcantes tan poderc,sos como el
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,
es la más recomendada para

Aliviar los Dolores, Purificar la sangre,
Vigorizar los nervios
y Robustecer el organismo.
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
que ban hecho uso de él, apllcándoio en multitud de enfermos,

E:L VINO DE: SAN QERMAN,

la repugnancia que inspiran á las persona~ que deben tomarlo,i.
~e recomienda muy especialmente á todos aquellm1 padres
que nC&gt;ten que sus hijos están anémicc,s, que la1&gt; jóven1:1&gt; 1,e po-

u-

nen cloróticas y sufren padecimientos nervk,sos, cat,1 mos y
bronqulth1 frecuentes, trastornos inte&amp;tlna es, palpit!lclonts
de corazón, Insomnios, vértigos, dolores neurálgicos, etc., de-bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, resultado fatal de la taita de pureza y energ(a de la sangre y del
agotamiento del sis_tem,a nervioso.

U

!!.
u

u

u
u

Entre los muchos males que cura radicalmente el

u

VINO DE SAN GERMAN,
su uso es de resultados eficaces en

Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Cbrosis} Con valescencia,

-u
-u Depleuresías, Pulmonías, Tifo ó fiebre tifoidea Dabili&lt;lal cJn:3titucional, E:rnrófula, Flores bhncas, Gan-u grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
-u

ili

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-u DE VENTA. en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS
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UIUIIIIUIII IU ltt l U IUltt ltt 1U1Ultt lU ltt lUI Ulttl U 1 tt tt •tt ltt •UI Ul tt l UIUl~ IUIU •Ul tt ltt lU IUl tt lU ltt l U ltt ltt ' tt ltt ltt lU IUIUl"ltt lU t

1~,

. ,~ 1

SAN LUCAS ESCRIBE SU EVANGELIO.
CUADRO DE GONZAL O ARGl\EI LE¡:,, - PRIMER PREMIO E N EL CONCURSO DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La mala índole de la lengua inglesa.

EL ~lU~üO lLUSTH.\.DO
afior-:, y también y en cierto modo tal cual
resultado. Se llegó, en efecto, á una que otra
regla, tres ó cuatro todo lo mús, de este corte
sencillo y elegante: «La''ª" se pronuncia como la "gi, moldo-válaca cua11do va seguida de
,cz¡¡ y precedida de «th»¡ si la «z»
ú su Yez seguida de una letra labial 6 de cmi, la «a)) sonarú
como la "e,: persa abierta, á menos de que la
11th)) no esté precedida de diptongo, en cuyo raso la supradicha ccaii se pronuncia como ccb lapona.i,
El Eureka se imponía.; pero pronto se pudo
percibir que había que tener en cuenta, no sÓ•
lo el orden Y distribución de las letras en la
palabra pai:;1 pronunciar una de ellas, i-;ino que las letras de las palabras próximas ó
remotas ejercían decish·a influencia recíproca y se entremodificaban unm: á otrns en las formas más pintorescas y vnriadas. En eRtas condicionei::, para pronunciar el rubro había que
leer todo el capítulo, y no i::e podía articular
el principio de una obra sino hasta haber llegado al fin. Por eso tal ,·e:r, nadie ha leído en
inglés ni creo que nndie haya tmdut:ido á esa
lengua las obras de El Tosta&lt;lo.
Esta mala índole de la lengua ingle,:n rxplica ciertos chascanillos y maLi.s apreciacionl's de que ha sido objeto y &lt;le que tal vez no
es merecedora. l'na señora decía: «¡E~tos inglesei,! ....... Ri,criben ,,bread» y pron uneian
«brecl,,; ¿no sería más seneillo decir «pan»·n·íctor IIugo daba este sano consejo: para bien
pronunciar t.na palabra inglesa, lo mejor es
abstenerse de pronunciarla; y mi maestro de
inglés me decía hace aíior,:: «En ingléR, amiguito, euando na ustecl escrito «;-;alomóm,, lea
«Xalmcodonoson,, y esta1J10,: al otro latlo.,i Y
es probado.
Próximamente insistiremo,: sohre las dificultades ideológica¡: que ofrece al neófito la
lengua de l::lhakespeare y que no son menores
que las ele orden fonológico y ortogrúfico.

Las lenguas, como las personas, tienen su índole y de ella nos hnhlan á cada paRo .r á ella
se refieren sin cesar gramúticos y retóricos en
sns disc¡uisiciones.
Admitido c¡ue las lenguns tienen índole,
hurlga probar que ésta ha de ser buena ó maln,
y huelga aún mr.s demostrar que no hay peor
índole que la ele la lengua inglesa. La vieja
mús gruñona, el coronel mús ,ltrabiliario, el
solterón más misántropo son miel. dulzura,
expansión, accesibilidad, en comparnción de
esa sucesión de graznidos y de esa mezcolanza
de signos disparatados que constituyen el habla y la ei-;critura inglesa,;.
.\ las pruebas me remito: Es sabido que no
hny reglas de pronunciación ingler-a. Escrita
una palabra, 110 ha)· manera racional de presumir cómo ha de leerse, cómo ha de sonar.
Y la raz6n es ohYia: cae.la rncal puede sonar
como todas las ,·ocales y aun como muchas
consonantes, y éFtas, ú su Yez, i-;uenan las unas
como las otras indiferentemente. La «a,» que
entre pnri::ntei-;is se llanrn ccei)) ó co,:a parecida,
tiene personalmente eatoree manl'ras diferentes, a hiertas, cerradas, rn lreeennda.s y «á piedra y lodo," de r-:onar. l'.11 in~lés ilustrado y,
&lt;le más á mús, amigo mío, me confesaba ingenuamente y con rierto rubor, que ele eso;: catorce sonidos poi-;iblel', r-:u oído no logra ha discernir más e.le diez ni su boca imitar más de
siete, y ya me parecen rn uchos. Si á esto se
agrega r¡ue la ya citada «a» puede sonar como
«e.» t·omo «i," como «on y como «u" y tomar
tantos maticeR CO!llO ea,la. una ele ('Rtas últimas, matices tan uum('roso~ .r ,·ariados como
los dela misma"ª" múR aún i-i ca be,r-:e comprenderún sin ei-fuHzo las dulzurns y Jas facilidades de la lectura, pronunciación .v escntura
inglesar-:. ·Ténga.-,e en cuenta que nada, ni por
asomo, en la letra escrita, ni un acento, ni un
asterisco, ni un apóstrofo indica cuál es el
2J.r. )Y{, Flores.
tono, cu[¡l el sonido 11ue c01wiene darle en cada
caso.
Algunos filántropos, que por tales los reputo, deseosos de facilitar la lectma y la pronunciación, han inquirido con desvelos sin
cuento, si acaso sería posible. dentro de cierDEBE hacer winticinco ó treinta mios que
tas condiciones .v mediante las precauciones
asistí á una montería en el término ele IIorindispenr-:ahles, llegar, aun cuando fuera por
nachuelos, proYincia ele Có1·doba.
casualidad, ú establecer siquiera algunas, vaya
Parúbamos c•n la hermosa finen «La )lezdos, pongamos una regla aproximativa que de
quitilla, » pert¡,neciente hoy al excelente amilejos y ªt?nque con poca seguridad, pudi era
go Sebastián Heja1,o.
en casos &lt;lados guiar al neófito en el laberinto
Era el anfitrión D. Cristúl.&gt;al de Pina, homde la pronunciación y de la ortografía. En
bre anciano, rico, a legre, gmn cazador y muy
vano¡ todos los hilos de A riadna se han roto,
relacionado con magnates y hombres políticos
y cuando se ha llegado á algo, el remedio ha
de la corte. De los ocho com·idarlos, cuatro
resultado peor que la enfermedad. Para figurar
pertenecían ú los que dejan su nombre en la
los innumerables sonido8 de las letras, se ha
historia, y loi,: rei;tantes, entre los cuales me
recurrido ú la «j» y á la«g)) francesas; á la 1&lt;sch))
cuento, no pasábamos ele granujas ó soldados
y á la «ch" alemanas; Íl la «vi, y á la «11·)) rurasos.
sas; á la «Zll persa; á la «xi, asiria; á la «m» y
La comida era siempre al&gt;untlante y sabrola «ñi• china¡;; á la «Ri, y á la «t)) groe11landesa, pero sin refinamientoi:: gaFtronómicos. II uesas; se ha recurrido igualmente á las le;iguas
vos fritos, migas y chocolate para almorzar¡
muertas: á la omega griega, á todo el alfabeto
sopa, buena olla y dos principios para cower;
hebreo, á la notación sánscrita, y han quedado
vinos de Jerez y ele l\Iontil!a, coilac, calé,
aún algunos centenares de sonidos sin reprecigarros habanos en abundancia, camas limpísentación asignable. La invención del fonósimas y criados diligentes, completaban el alografo dió grandes esperanzas de poder trasmijamiento de D. Cristóbal.
tir al que aprende y á la posteridad los inconComo la categoría de los cazadores no se
tables y musicales zum birlos, chirridos, grazmide por sus títulos y honores mundanos, sino
nidos, 1·esoplidos, ronquidos de que consta tan
por su p ericia, nadie le di,-putaba la cabecera
armoniosa lengua; pero el fonógrafo es aún
á Cmro ,cPerdigones;» scguíale un General,
muy tósco y muy impreciso, y el ochenta por
Grande de España¡ Juego otrn señor de color
c!ento de lo que recihe se le queda en la bocma.
bilioso, y bajo de cuerpo, á quien el anfitrión
llamaba Juanito; después yo, y luego los cuaDe manera que en punto á sonidos fundatro compañeros restantes.
mentales, e~tamos atenidos al sistema prehisEn el primer ojeo, la misma tarde de la lletórico de la «viva YOZ» d el maestro, voz viva
gada á la finca, se cobraron seis piezas mayoque, en lo general, parece muerta, tanto así
res. Al regresar á la casa traíamm; barruntos
es lúgubre, siniestra, sepulcral é impenetrable.
de hambre, y se nos alegró el paladar con el
Otros, no menos filántropos que los a!lterico olor y vaho de una hem10sa sartén de
rionis, se han extnn-iado por distinto camino.
«sopas de ajo. i, Estaban riquísimas. Todos reHan creído que se podría encontrar algún vat.,etimos y las celebramos. menos J uanito, que
go bosquejo de regla ortográfica, buscando el
no p ermitió ni aun probarlas, por más elogios
sonido probable ó posible de cada letra no en
que del plato se le hicieron Y. por más instanella misma, que era lo que parecía n~tura1
cias con que lo &lt;1-fligió el bueno de D. Cristósino en el c.ortejo de las que le preceden y d~
bal.
1as que la siguen. Este ingenioso procedimien--¡Vaya por Dios! ...... -excla.maba éste co n
to clió mu chas esperanzas durante muchos
\"erdadera p ena. - Si hul.Jiera sanido que no te

'"ª

Sopas de .1fjo.

gusta han, no se huliie;-;c•n puesto. ¡Quién diría
que un mozo de tu t1&gt;111ple 110 come «sopas de
ajo!" ¡En fin, Yil'ir para Yer!
-Xu se apure \'111., D. Cristóbal: tomaré
de otra cosa; "º me moriré de hambre. Ya.
contaré el jw,tificado rnotirn de mi aborrecimiento á las sopas.
Se comió, se charló y se comentaron, con la
minuciosidad propia de cazadores, los lances
de aquelJa tnrtle. Cuando tomúbamos el café,
curioso yo del asunto de lns sopas, del que
quizá nadie ,;e ncortlabn, me atreví á decir:
-8i no es tema reserrnd0, ¿,querrú contn rnos Juanito la causa de su a,·en;ión al primer
plato de nuestra comida?
)Ii vecino de mef'a me dió un rodillazo de
los c1ue anuncian que se ha cometido alguna
inoportunidad. Xo pude comprender cuál fuese; y ni mismo ti empo que me tranquilizaba
con sus ojo:-, .Juanito, en medio del mayor silencio, y haciéndome un saludo ó signo afirmati 1·0 con la eabeza, dijo lo que sigue:
-Tendría \"O unos dieciocho años cuando
salí á cazar e11 el término de la ;\fosará. Había
mata&lt;lo un par &lt;le perdices, y me hallaba loco
de placer. Fatigado y hambriento, después de
cinco horas de ejercicio, di,·isé una 1n.,sía y
me encaminé ú rlla para de1-cansar. Cuando
llegué, se LalJaban apurando Ja sartén de sopas de ajo un hom ure como de cincuenta afios,
acompañndo de su mujer é hijo.
Después ele los mutuos saludos, dijo el hombre:
-¿Quiere comer el seiiorito?
El buen tufo del manjar, que en ac¡uella
ocasión me olió ú gloria, duplicó mi harnbre.
-Sí, seiior-respondí;-quiero eomer y pagar unas so¡x1s como esas que se hallan ui&lt;tedes agotando.
-Esto no es po,:acla ni bodegón- contestó
el hombre con rusticidad catalana;-aquí comerú, pero sin pa¡mr.
-:\Iuch11:; gracia~-repliqué.
La mujer y el hijo se marcharon á la l\Iuf'ará. El hombre limpió la sartén, arregló el
fuego y comenzó á migar pa11.
- ¿liahrá suficiente'?-me preguntó.
-Eche \'ni. m[u,.
Siguió mi hombre migando, v dijo:
- ¿Ba~tarú ya?
·
-Ponga. \'111. un poco más.
-Pero ...... ¿rn el señorito (t comer tanta
sopa'? ... .. .
-Sí, ,:eñor, y dobl¡:i; \'m. no sabe el hambre que )"O traigo.

-Bien. bien; no hablo por miseria, sino
para que no sobren y haya que tirarlas.
-Descuide \'m., que no r-:obrarún.
Aiient!·as R~ preparaba el banquete, me refino el t10 Jaime algo de su vida y milagros:
había andado al contrabando en sus mocedades, y por heridas ó muerte, ó cosa semejante
fué huú:ped del presidio ele Ceuta. En fin el
tal Jaime, según re,·claba en su conversación
con 01:gullosa ingenuidad, era una buena
prenda.
Cuando vi la mesa con un jarro de vino del
Priorato, m edio queso y la sartén rebosando
de olorosa y humeante sopa, m e entre"ué en
ella con el mismo gusto que Sancho Pa~za en
aquel salpicón y aquellaP manos de ternera
que, si mal no recuerdo, le sin-ieron en la ínsula.
Consumilla la cuarta parte de la sartén quedé satisfecho.
'
-¿Qué e:; eso-dijo el Tío Jaime -no le
saben bien?......
'
- Están mu." ricas, pero no tengo más gana.
- P.ues yo no he migado dos Yeces pan contra 1111 ,·oluntad para que las sopas se tiren:
el seíiorito me obligó á migar y yo le obligo á,
comer.

Y cogiendo mi escopeta, que dejé en la puerta de la masía, me apuntaba á cuatro pasos
de distancia.
Seguí comiendo, pero á las pocas cucharadas me fué imposible continuar.
- Tío Jaime, no puedo más...... .
- Pues de rodillas, y encomiéndese á Dios
si es cristi~no._. .. .. fero, en fin-añadió, -voy
á tener misen corcha...... Dos cucharadas solamente ... ... y quedamos en paz.

po:;ici(¡ 11 en que puede darse mud1a an.imación )' Yida á las figurai&lt;. Así lo ent1-m(1ero~
los jóvenes artii,:tas, quienes, con buena 111sp1racióri y gran celo, interpr_etaron perfc-:tamente el tema á que nos refenmo,a.
.
Cn&lt;\ vez preRentadas las obras. y conocido
el fall() de los sinoclalei-;, el ~r. Lic. D. Jrn,to
Sierra, ~u b~ecretario de lnl"trncción Pú l~li?a,
visitó la fü-cuela de Bellas Artes con el umco
fin de examinar las obrns que se pre;~ent.'lron
á este concurso. El Sr. Sierra, despu~~ de, un
atento examen ele Jo,. cuadrm;, marnfe~to su
complacencia y felicitó eariño~amente á los
autores
El l11ismo funcionario indicó la con:·eniencia
que habría en c¡ue los alumnos prem~ados fueran á_turopa ú continua~· y perfece1onar sus
estuchas artíRtico~, pues rndudahlemente que
allá, en el Viejo Continente, y a,l lado.ele los
buenos mae~tros, se desarrollaran meJor sus
faculttt&lt;les.

EL SR. MAGISTRADO DON EDUARDO IUIZ.

SAN LUCAS ESCRIBE SU EVANGELIO
(Cuadro de Ignacio A. Rosas)•

Tragué, sabe Dios cómo, aquellas terribles
cucharadas que me indultaban de la_ n:i?erte,
y en seguida el T!o Jaime InE_; a~lvirt10, ~on
toda la dulzura posible en un rnst1co catatm,
lo que signe:
.
1
·-Creo que el señorito no olvidará que ~
pan crece mucho en las sopas; l?ero el c~nse¡~
que yo deseo fijar en su memona, y poi cuy
motivo le he amenazado, es el de que nunca
abandone la escopeta en las puertas de casas
desconocidas. Tome su arma y pregunte en
la Musa.rá por el Tío Jaime ::\Iontagut. Deseo
quedar amiao del señorito, Y que .sepa p~r
otros que iü"'soy mal hombre ni he sido presidiario.
.
d
d' el l
Mohino y cariacontecido me espe 1 e
Tío Jaime, del cual supe en la ::\Ius.arn que era
h ombre bondadoso, excelente é rnca_pa~, del
e
matar m. á una pa1oma. Quiso
. , .y cons1"u10
º
mu taimado que yo lo considerase un perYerlo para m~jor intimidarm!l con su estupen~ bromL
Vean ustedes por qué aborrezco 1as ccsopas
de a·o i, por qué sé que el pan empl eado en
ell;sl drece mucho, y por qué no abandono las
armas cuando me hallo entre gentes desconocidas.
...... ····················· ············
,
1 inó el -!Uento &lt;le !uanito.
Luego se refirieron otros vanos de.m~s o
menos subido color, hasta que D. Cnstobal

-Pues perdonado¡ pero con su penitencia.
-)Iárquela Ym., s~~or Conde, y se cumplirá con exactitud militar.
.
y echándome su brazo por.}ª cm tura y
apretando cariíiosan1ente, anad1_o:
d.
- Pues la penitencia es que siempre me igas c,.Tuanito» y que siempre me hables de tú
por tú.
................................
···D~;p·t~f~i~·~q{{eÜos días de_ caza no se presentó ocasión de seguir cumpliendo el pa_c~,
or ue nunca más Yolví á ver al desventura o
p v~liente General. Transcurridos muchos
rños ( e n el pasado de 1890), estuve otra v~z
en «La ~Iezquitilla,i, donde el_ generoso
tián Rejano obsequ_ia y agasap téanllíesp b ~ ii
damente ií, sus amigos, y recor? .ª so ~e e
terreno el origen e.le mi conoc1mieuto y i.elaC1ones con el célebre Marqués de los C:istille.
¡os,
que fué de la manera y con las c1rcunstancias que acabo de contar.
EL DOCTOR THEBUSSE:.lf.

~éb~~-

CONCURSq DE PINTURA.
CUADROS PREMIADOS.

···~~~·~~¡~·~~~:~

dijo:
,
¡· •o que
-·Senores, cada mochue1o a su o n: '
hay que madrugar.
.................
:~~~·~{~·;~·~
~sa,
~ i vecino _(el del
1
1
rodillaz~) me dijo que su anso eDra CP~.r tJ;1t
.
el dueño de la casa, . ns o a'
muy en los trotes de la finura; que
debi6 haberme presentado, poi:que ......
-Pero ...... ¿quién es duamton? 1
·¡El
. 1....... •D.
Juan Pnm ...... .
- ¡H om b 1e
,
Conde de Reus!. ••· · ·
l ·'
Sor rendido yo con semejant e re:'e ac10n,
p. , ,á él roaándole
que me excusase y
me d 1ng1
.,,
P erdonase.
d'" 1
eral
-·Perdón de qué? ...... - 1J.0 ~ get1
·
-~eñor Conde, de la famihar1da&lt;l c?n que
1
• ,. de llau1arle ((Juamtoi&gt; en
h e trat a d o ,ir vu,
vez de ,,Conden ó ,,General. n

···¡~·~·~·~:.~

~~t~~~~e

Con l'er&lt;ladem pena se recibió en la ~apital
la noticia del fallecimiento del Sr. )[a¡r1i-trado
á la Sup~·ema Corte de J.usticia d~ la Xación,
D. Edt1ardo Ruiz, acaecido en Druapan hace poc&gt;os días.
El 81•. )[agistrado Ruiz nació en 'G:nap~n
en 1830, y tras una b1}!lan,te carre:a hterana
en el 0o]egio de San ¡'\1colas de Hidalgo, en
~Iorelia, obtuvo el título ele abogado ~n 1862.
La efervesl!encia política en que ¡.:e ag~taba entonces el país, lo empujó á la r~voluc1ón_, y al
lado del inolvidable General Riva Palac10, luchó en defensa de la causa nacional.
Fué, más tarde, sucesivamente, Dipntado á
la Legislatura de )Iichoacún, al Congreso de
la Unión, y Procurador General de la Suprema
Corte hasta el año de 18!)8, en que se reorganizó e$te Alto Cuerpo, suprimi.é~dos~ la Pr?cnradllría para e'3tnblecer el )Iurn:teno Público Federal. Poco despuéi', el Sr. Ruiz fué electo :Hagistra&lt;lo, ci:rgo honro~ísimo que desem-

Sr. Magistrado D. Eduardo Ruiz.

C . u liendo con las disposiciones reglamentf . ~~
la Escuela Nacional de Bellas Arte~,

/e

1~!

s;r~,tfe~tauae;no1~0~ª~~1~ºiZ~ d!~~~:o~~n;~~·;is
pin tu,,
· '1
•
&lt;l
t dios aralumnos que han tenmna o su_~ e~/ el~ los
tísticos. Tres fueron los concuu en s,
llJtablemente, ha
l dos se distin"uierón
0
cua es merecido
·
·, d e todo el probiendo
la apro b aCJon
fesorado de la Escuela. ..
f ,
ien obEl ¡·oyen Gonzalo Arguelles u e qul
e',
. , I o-nacio A Rosas e ccacc st~1vo el prem\°' e d~ los dos. artistas aparecen
s1t. J&gt; Los cun.t ros
· .·
nuestros lectores
hoy en nuestro semana11_0 ,)'.
. del mépodrán formarse exacto JlllC~o. acerca
rito y belleza de las composiciones.
. el
E l asunto que se dió á los al~rn~os par~
. 11
n la tela fué el s1gmente: ,,S1:n
d
esa1ro o e
' li
· t·d orla vuLucas escribe su evange ~ asis i o .P
aún
gen María, madre de Jesus, de qmen, se.,mla tradición, hizo el retrato/ Como se co prende, el asunto ,:e presta a una buena com

peñaba últimamente. En la Escuela Nacional
de J urispru&lt;lencia servía la clase de Derecho
Constitucional en la que se tiene hasta hoy
como texto m;a obra escrita por ~l, y muy
elogia&lt;la.
.
Por lo demás, el Sr. ~Iagisti:ado Rmz fué
un liberal de convicción y un literato que enriqueció las letras nacionales con leyendas Y
trabajos históricos muy importantes. Nuestro
semanario lo contó siempre entre ,:us colaboradores mús distinguidos.

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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Domingo ~3 de Noviembre de 1902.

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ULTDIO RETRATO.

•

•

La puerta giró lentamente sob:·e sus goznes.
Por una de las ventanas de la cúpula, que
estaba entreabierta, penetraba un rayo &lt;le luna y se deslizaba entre las naves iluminan&lt;lo
con su pálido reflejo los gruesos pilares, que
se perdían en la sombra de las bóvedas; y en
el fondo, detrás de las rejas cerradas, un poco
elevado, blanquísimo, se veía el altar &lt;leslumbrante y tranquilo, co11 sus dos grandes candelabros de plata.
En la iglesia adormecida, el aire dulce estaba impregnado de un aroma de incienso y
de rosas; un infinito silencio vagaba en este
divino reposo, y los dos hombres se detuvieron.
En tanto que el más pequeño cerraba la
puerta sin ruido, el mayor tomó su fieltro entre los dedos, extendió la mano como para buscar la pila de agua bendita, pero su brazo permaneció inmóvil. Por un instante olvidó que
había entrado allí para robar, y el perfume de
las cosas santas acababa de despertar en su alma los recuerdos lejanos del tiempo en que,
siendo un adolescente, ayudaba en la misa
al cura de la aldea, é hincaba la rodilla delante de las imágenes sagrn.das.
Arriba de su cabeza sonó el martillo de un
reloj, dejan&lt;lo caer de lo alto de las bóvedas
sus notas graves y como dolientes. En ondas
solemnes, flotó el ruido algunos instantes.
después se extinguió ..... .... y volvió á reinar
el silencio. El la&lt;lrón sintió que lo asaltaba
una inquietud, m1 pavor que no tenía razón
de ser; dióse á sí mismo un poco de valor, i,e
encasquetó su fieltro y abrió su enorme navaja, esperan&lt;lo.
-Pardiez! dijo d otro en tono de mofa
has tennina,lo tu oración? ......... Vamos!. .... '.
vienes ó no?
Bajo las vitrinas páli&lt;las, el resplandor de
la luna hacía chispear el oro de los relieves y
de los frisos.
Por fin, el mayor sacudió su estupor, y
marcharon los dos entre los oratorios y los
pfüpitos, deteniéndose algunos segundos detrás de los pilares y los confesionarios, fijos
los ojos en el altar, que cintilaba con sus joyas.
En sus cabezas criminales, la visión de todas
estas riquezas pasaba rápida, alentadora.
Ya cerca de una capilla lateral, el grande se
puso á temblar.
--Por d6nde comenzamos? qijo el menor ...
Primero la arquilla; veremos el rei;to si hay
tiempo. Tú está en acecho, mieutras que yo
tuerzo la cerradura.
Volvieroh hacia la izquierda y entraron en
la nave de en medio.
Bruscamente pasó una nube en el cielo. La
obscuridad envolvió todas aquellas cosas, ahogando en una sombra compacta las esculturas

y el altar........ Solamente una veladora que
pendía de una cadenilla sutil, liería las tinieblas con su flama, pero era tan fina la cadenilla y venía de tan alto, que este resplan&lt;lor
tenía el aspecto de una estrella empaíiada en
la bruma melancólica.
El mayor tembló y dijo á su compañero:
-Has visto?
-Qué hay!
-La luna se ha oculta&lt;lo ..... .
-Y eso qué?... encenderemos cerillos. No
has trnído?
-No.
-Tanto peor!; pero, en fin, eso no vale nada.
Ya he visto dón&lt;le está ...... Tú espera.
Dió dos ó tres pasos y se detuvo. Un ruido
metálico interrumpió el silencio y la voz burlona exclamó :
'
-Aquí está la caja. Tú, alerta!
Pasó un minuto durante el cual se oía un
sonido metálico.
-No hay L1edio de abrir esto con las llaves. Pásame el cincel y el martillo.
Al oír goipear el fierro, el mayor se sintió
de nue\'o presa de un gran terror. Inútilment~,_ para apar~ar su obsesión, evocaba sus raprnas á la orilla &lt;lel bosque los transeuntes
que había medio estrangul~do en la noche
en el extremo de las calles solitarias: la igle~
si~, fría é inm.ensa, le helaba de espanto. Su
m11·ada, hundida en las tinieblas distinguía
formas extra~as, el silencio se poblaba de voce~, ,Y repentmamente, al levantar sus ojos,
~~ro al resplandor de. la veladora crepitante,
v!o un rostro descolondo, flaco, inclinado hacia él, y qu.~ lo. ron.templaba fijamente, con
una expres10n mfimtamente dolorosa y triste.
Pas6 el revés de su mano por su frente sudorosa, cerró los párpados y dijo con voz casi ahogada á su cómplice:
-Acaba pronto.
:-Espera, contestó el otro; tú tienes mucha
pnsa?
Abrió los ojos esperando que la pesadilla
se hubiese desvanecido; el rostro descolorido seguía en el mismo
sitio.
Entonces pensó para si:-Esto no es posible.... yo estoy loco!
Pero la aparición se
dibujaba más netamente. Veia su cuerpo blanco, las costillas que sobresalían
bajo las carnes enflaquecidas, y sus largos
brazos extendidos que
parecían llamarlo.

•

Recordó entonces que, siendo muy niño
cuando tenía miedo por Ja nocho, para ahu~
yentar á los espíritus malignos, recitaba alguna oración. Pero desde cuánto tiempo bacía
que las frases santas habían escapado de su
memQria? Además, no era el demonio el que
surgía delante de él; era el Otro con su semblunte de sufrimiento; el Otrd que llora lo
mismo po~ los malos que por los buenos; Aquel
cuyas lá~nmas de sangre habían corrido por
los mártires y por los ladrones crucificados!. ..
Y la aparición se puso á hablar suplicante:
-Vete ...... Vete ...... Yo te perdono ........ .
Con acento ele rabia, el menor murmuró entre dientes:
- Tanto peor! Tomaré el martillo!
Entonces quiso gritar: t1Xo!. ...... No!. ..... .
No hagas eso!i, Pero su voz se ahogaba en su
garganta.
Sonó u~ ruido profundo como un ataúd
que se cierra. Con todas st;s fuerzas el ladrón
palanqueaba sobre las cerraduras ..... .
La aparici6n palideció todavía más, se inc!inó, y sobre el pecho descarna&lt;lo, que parecm elevarse por las sacudidas se entreabrió
una llaga sangrienta.
'
El homhre juntó las manos implorando:

--

--

-

- .----&lt;___

-........

~
~ 1
r :1p ·

�EL lffiNDO JT,TT~TRAno

Domingo 23 de Noviembre de 1902.

ET, MUNDO ILUSTRADO

é'

-Dios mío, perdón!... . ... . Piedad, Dios
mío!. ...... .
El otro dejó su martillo, tomó la arquilla y
se puso á sacudirla furiosamente, tratando de
arrancarla.
Entonces la divina cara se inclinó, dej6 caer
los brazos descoloridos haciendo ver en las
manos las anchas cicatrices. Todo su cuerpo
se plegó y la herida del costado izquierdo pareci6 ponerse más roja, ...
-Detente! Ahí está, delante de mí, mirándome!. ... .. .. .
El otro seguía forcejeando. l\Iovida por un
brazo invisible, la veladora oscilaba, paseando
sobre las bóvedas fantásticas sombras, y, súbitamente, el mayor sintió caer sobre sufrente una eubstancia viscosa y tibia y oyó el ruido sordo de un objeto seco que se rompió.
Anonadado, gritó:
- Sangre! Ha caído su sangre sobre mí!
En ese mismo momento se arrojó sobre su
cómplice, arrancándolo de la arquilla á la cual
se afen-aba; lo tomó por el cuello con sus dos
manos y golpeó su cabeza contra el suelo hasta dejarlo exánime, llamánnolo:
«Asesino! Asesino!.. .....Judas!. ..... »
Al día siguiente, las persohas que primero
entraron en la iglesia, se encontraron dos hombres sobre las ba.ldosas: uno muerto, con el
rostro hinchado; el otro, &lt;le rodillas, golpeándose el pecho y murmurando ininteligibles
oraciones.
Sus cabellos estaban pegados á su frente
por un barniz espeso y grasoso, que escurría
por su barba enmarañada.
La gran cruz de madera ennegrecida de la

arquilla, estaba casi arrancada del suelo; y el
crucifijo, con los brazos abiertos y la cabeza
baja, parecía, entre sus párpados medio cerrados, mirar tristemente á los dos ladrones que
estaban á sus pies.
i\1AURICE LEVEL.

POEMAS DE COLOR.
CANCION DE LA MISERIA.

Soy carne fuerte por el sol tostada,
carne de pueblo en el taller vencida;
si por todos los yugos oprimida,
de todos los cansancios fatigada.
Llevo ante el mundo la cerviz doblada
por un negro atavismo de la vida,
cual pobre bestia con sudor ungida
sobre el árido campo maltratada.
Yo soy la rebelión, soy la Miseria,
soy la fecunda y vigorosa arteria
que huye de las sociales podredumbres.
Yo soy la apocalíptica campana
que pregona las misas del Maíiana
colgada como un Sol entre dos cumbres!
CANCIÓN DEL BRONCE.

Como el carbón-diama~e, que reclama
primoroso cincel para el bruñido
y que luego, en brillante convertido
sus estelas de prismas desparrama, '

~ota saliente de la crónica ne las últimas
semanas fué, sin duda, la celebración de los
Juegos Florales organizados por los alumnos
del Colegio del Estado de Puebla, para conmemorar el aniversario de la Independencia
de México.
De los cinco temas sacados á concurso, sólo
uno, el segundo, se declaró desierto: en el primero, premiado con la flor natural, obtuvo e1
.triunfo el Sr. Lic. Miguel Bolaños Cacho,'ac.

Soy simbólico heraldo en los torneos,
corona en los sorn brío¡¡ mausoleos
y esquilón en el templo de los fieles.
Soy la memoria de las grandes vidas,
el canto de las razas extinguida!',
la petrificación de los laureles.
LoPEZ DE MATURANA.

CLARO DE LUNA.

Sobre la línea undosa de la sierra
su arco de rosicler alza la lu nn;
recorren chispas F&lt;Úbitas la tierra,
y pliegues luminosos la laguna.
Entre la espPsa hierba verdeoscura
se ve á trechos brillar agua tranquila·
y sobre un mar inmóvil de verdura '
blanco velo de luz pende y oscila.
EXRIQUE .fo,;~; VARONA

Reverso de la medalla ofrecida por
la Colonia Española.

l.

,M

So. tema.-Premio ofrecido por la Colonia
Francesa.

•

Con rumor cadencioso la floresta
arrulla el sueño de la vega en calma;
quiebra sus hojas el banano; enhiesta
su penacho real yergue la palma.

roen Blumenkron. La Corte de Amor fué formada por las señoritas Jacoba Olea, Josefina
Bret6n, Josefina. G6rnez Daza, Josefina Ala.triste, Ana María Isunza, Josefina Traslosheros, Ana Ortiz Borbolla, Julia Revilla, Carmen Haro, Sara Díaz Cevallos, Amalia Ilevia,
Concepción Sánchez Gavito, Elisa Rivera, Enriqueta Contreras, Delfina Pérez Salazar, Dolores !barra, Gertrudis Diego y Guadalupe
Almendaro.

4o. tema.-Medalla ofre&lt;:ida por la Colonia
Española.

i.ual Gobernador de Oaxaca; en el tercero, el
Sr. Lic. Victoriano Salado Alvarez; en el cuarto, el Lic. D. Leonardo S. Viramontes, y en
el quinto el Lic. D. Atenedoro Monroy. El
Jurado Calificador, compuesto por los Sres.
Lic. Felipe T. Contreras, J. Manuel Lobato
y Dr. Rafael Serrano, otorgó, además, c,accésitsn y menciones íi otros escritores concurrentes á los Juegos.
La fiesta se verificó en el Teatro Guerrero,
:ante una selecta y numerosísima concurrencia, eligiéndose por el Presidente del Jurado
reina del Torneo, Íl. la distinguida señorita Car-

Así, noble en estirpe, mi oriflama.
de dos metales á la unión surgido,
glorioso y fuerte, destinado ha siclo
para el sonante ~;unque de la fama.

El mantenedor de los Juegos, Sr. Lic. Ernesto Solís, pronunció un bellísimo discurso
que fué aplaudido con entusiasmo por la con:
currencia.
Eu el presente número publicamos fotografías de la Reina y de las señoritas que formaron la Corte de Amor, así como de los principales autores premiados, del Mantenedor de
los Juegos y de los miembros del Jurado Calificador. La medalla ofrecida por la Colonia
Española residente en Puebla, para el vencedor en el cuarto tema del Concurso, es una
valiosa obra de arte.

•

•

Domingo 23

ae Noviembre de 1902.

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

DoJ11·nrro 21 &lt;le Noviembl'e d 1902.
0

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL UUNDO ILUSTRADO

~ ·· ..M.'Y.

?~
/

-~,

Rscuela de enfermeras.
C0111POSICIÓN PREMIADA CON LA FLOR NATURAL.
EN LOS JUEGOS FLORALF.S.

r

Por mansiones reales y palacios
Ronda Morfeo, transformado en hombre;
lcelón, hecho ave ó fiera sierpe,
Vuela ó se arrastra. Mientras cauteloso,
Tornado en árbol ó en oculta roca
Vela Fantaso e! sueño de los grandes,
Los otros dioses de los sueños viven
En torno de las míseras cabañas ..... .

..

* ..

'

Domingo 23 de Noviembre de 1902.

¿De dónde vienen? ¿.Hacia dónde huyen
En innúmera. serie cual arbustos
De prolíficos campos, como el polen
De gigantescos bosques seculares,
O como arenas de la. playa. Egea?
Vienen de las cavernas invisibles
Que cerca de Cime1·ios y en la falda
De un monte sin verdor, abren sus fauces.
¡Templo y mansión del sueño!:
Allí es la. vida sempiterna. noche;
Jamás el sol con su mirada ardiente
Pudo allí penetra1•, ni el gallo altivo
Con sus arpegios de tenor anuncia
Que abre el Oriente la. divina Eos
Y Ilelios viene en su cuádriga. de oro;
Ni el vigilante ca.o dió alebresta.do
Como toque de alarma su ladrido;
Ni el ánsar pudo, con oído grácil,
Un clamor escuchar. Todo reposa
La vida de la. sombra. y de la. inercia;
Y si en el fondo el a.gua det Leteo
Corre sobre su lecho de guijarros,
Tan sólo a.duerme con rumor monótono.
En el soberbio lecho se reclina.
El a.lt-0 dios, entre mullidas plumas
Y sobre el terso ébano que opaca
Una sombría clámide,
:Mientras en impensa.das actitudes
De estáticos placeres,
Cien inmóviles dioses le rodea.u.
¡Triste y dulce mansión! .... sólo en los huecos
De la eriza.da. c1·átera.,
Crecen a.dormideras, y amapolas
Y plantas cabalísticas de donde
La noche toma, en el silencio augusto,
Los jugo,. misteriosos y letárgicos
Que esparce Juego por la tierra inerte,
Y da el placer unive1·sal: el sueño .. . .. .

......

Duerme sob1·e el regazo
De la. madre feliz el bello infante,
Y su blancura. virginal imita.
No la.va.do vellón ni fresco lino,
Sino anima.da. nieve
C-Omo capelo de encendida. lámpara;
Su corazón ignora. lo que esconde
'l'ra.s el amor la juventud voluble;
No ha. sentido el ardor del pensamiento
Ni pueoe conocer, desde la. cuna.,
Lo que habrán de ignorar sabios y estultos;
Es ama.do, no ama, vi ve y ct•ece
A expensas de otro ser-único sa.nto.¡Ah, no le despertéis! .... si despertara.
Del sueño de su edad, sólo os da.ría

Su justa maldición! ¡Dejad que duerma
En el regazo tibio
De la. mad1·e feliz, el bello infante! ..... .

***
Duerme el ardiente joven
El sueño de sus veinte primaveras·
¡Todo es color de sol: las esperan~as
La. fe, el amor, la. dignidad, la. ¡¡-lori~!
Allá divisa en la. extensión sin término
La.s lides del valor, la g1·itería.
Tumultuosa a.l diapasón del triunfo:
El verbo huma.no derramando ingente
Fulgor en Ja.s compactas multitudes
Y tras su luz--rnatrona incorruptible
De sombra. hospedadora- la Justicia.
Allá mira el amor llevado al colmo
Del silente y eterno sacrificio;
La mujet· como lágrima celeste
Uristalizada en ideal co1·ona,

Lic. Miguel Bolaños Cacho.

Límpida fuente de inmo1·tal consuelo:
Ya. es la blanca Eloísa, ya Julieta
Colgando ansiosa la flota.nt~ esca.) a·
Ya, _Prodig~ndo cánticos y flores, '
Ofeha en nimbo de perenne angustia. ....
No conoce el dolor, ni la. falsía
De un amor que hacen perecer bien pronto
En sus.ondas letales, el olvido,
_1
Y el c1·1men 1 en sus redes invisibles ....
¡Oh! deja.die que duerma
Joven feliz su prima.vera ardiente .... !

***
Duerme poco el anciano, mas el sueño
Reparador de su organismo, calma.
La pálida visión de sus memorias.
No ve surgir-como antes
en su potente juventud solíaLa mujer hecha fuente de placeres·
La amistad vuelta. mistel'ioso ha.l¡go
De personal provecho;
La Religión, sibila aparatosa

De contorsiones místicas, y ocultas
Garras para sangrar; la virtud frágil,
O esclavizada al formidable vínculo
De apetit-0s sin té1·mino; 1a Patria.,
Objeto y blanco de profa.nos ímpetus
De medro y de poder, no cull.l debiera.
La santa. patria., culto de sus hijos:
La gloria. coronando
No la causa mejor ni el mejor triunfo,
Sino el éxito audaz, que preconizan
Con c1·uces y medallas,
Pechos cobardes, corazones débiles,
Ajenos al valor y al heroísmo;
El pueblo, pobre carne de cañones,
Viviente combustible de tabernas,
Hecho á mirar el suelo bajo el fardo
De su propio dolor y vilipendio
O de la ajena. perversión bursátil;
Y en honda. tempestad .... la.s ilusiones:
Parvada de palomas que no th,ne
En alta mar donde plegar las alas .... !
¡Ah! dejadle que sueñe
Al través del cerebro empobrecido,
Un &lt;más allá&gt; de vida perdurable
Tal como le soñó la fantasía.:
Brindando goces ó infligiendo penas!
¡Dejad que el sueño borre del anciano
La pálida visión de sus memorias .... !

..

**
Duerme sólo el cadáver
El sueño perdurable de la tierra;
En el crisol del cráneo obscurecido
En donde un tiempo germinó la. vida
En santa. lloración de pensamientos,
Un enjambre vivi,:mte de gusanos,
Como un pueblo de ilotas,
En hervidero pútrido se mueve;
De las cuencas vacías
Surge, como mirada. del abismo,
Una expresión sin luz y sin idea·
Del frontal descubierto
'
Un mechón de cabellos se desprende
Como vegetación de los sepulcros;
Et corazón, que palpitó gozoso
O doliente tal vez, pero con alma,
Hoy es infecta víscera
Como un embrión de hiel y pod1·edumbre;
La boca. huma.na. que alentara. el verbo
Ríe enseñando un maxilar deforme
'
Con una. horrible mueca de vestiglo ...•••
Y a.sí duerme el cadáver
-Con la insensible muerte de la vida.La. vida. fecundante de los otros:
Desde el mic1·obio vil de sus entrañas,
Hasta la. flor que en el altar perfuma·
Desde la mariposa--flor vi viente - '
Has.ta. el hocnbre-¡ la. humana mariposa.!
¡DeJa.dle, pues, dormir!.. ¡qué gi-ito ho1·rendo
De espa..itosa verdad no lanzaría
Al despertar y ve1·se carcomido
Como despojo de it-risoria bestia!
Al ver su cuerpo, antro de o-usa.nos
Y su divino espíritu,
"'
'
Inconsútil esenllia evaporada
Como una gota de éte1· impalpable!
¡Y qué pena infernal, visión horrible
Si el cadáver, viviente levantándose '
Con su co1·te de larvas y de harapos
Llegara. hasta el lugar donde los suyos
Quizás en el delirio de la fiesta.
O del olvido en la egoísta ca.lm~
~,o~•iríao de esp~nto al contempl~rle!
1Ir1ste resurrección ...• dejad que vi va
El cadáver tranquilo,
El sueño pe1·dura.ble de la tierra .... !

EL JURADO CALIFICADOR.

Dr. Rafael Serrano.

Lic. Felipe T. Contrera~, Presidente.

Lic. Ernesto Solla, Mantenedor.

El cielo como un ojo de los orbes
'Cierra. su inmenso párpado y oculta
Su pupila de oro: el sol de ocaso;
'Sólo el fulgor fosfórico
Del cocuyo que corta las tinieblas
Como una chispa vívida
De intermitente luz; sólo el chirrido
Del grillo bajo el hueco de los surcos,
Suelen romper la obscuridad y el hondo
Silencio de la noche taciturna.
Al beso de las sombras
La flor se aduerme recogida. y quieta
Para morir acaso con el día;
El arroyuelo cristalino gime
Con su mm·mullo triste y sempiterno,
sin que la luz alumbre
Los invisibles genios de las aguas
Que en el silencio de la noche mo1·an;
El aire fresco mueve resonante
Los maizales tupidos, de hojas verdes,
Con sus mazorcas de rizadas crenchas;
Y en el rama.je oculto
El ruiseilor-el músico sonámbuloComo un eco de Pan lanza. sus notas;
La potente metrópoli desea.osa.
De su drurna. y loca algarabía.;
No resuenan sus calles
Al fogoso tl"'otar de los corceles,
Ni al sonoro roda1· de los carruajes
Ni al grito clamoroso de las máquinas .....•
Todo es silencio y paz; Nat.m·a. duerme
El sueño de los seres y las cosas,
El sueño universal. ... Duerme Na.tora.•••

Sr. Agustín Cruz CeliE, Presidente
de la Junta Organizadora.

rra; toda sonrisa encierra una lágrima; y entre
los lirios marmóreos y las rosa&lt;s escarlatas crecen los asfodelo,-, de la muerte. Lo mejor es
morir joven, llevando de la vida una id~a ilusoria, algo así como üna melodía.
-Sin embargo, nosotros somos jóvenes y
ya sentimos ~obre nuestros espíritus el peso de
una lápida fúnebre ...... No sé cuándo debiéramos haber muerto.
Ella guardó silencio.

Las deficiencias que se observaban en los hospitales con respecto al servicio de enfermeras
aptas, hicieron concebir la idea de fundar una
Escuela práctica en que puedan recibir la competente instrucción las eefioras y señoritas que
se dediquen fL la asistencia de los pacientes.
Con este objeto se trajo de los Estados Unidos una hábil maestra, y la Escuela quedó establecida en el Hospital de Maternidád.
Las alumnas visten de uniformt&gt;,de acuerdo
con los mejores modelos que han sido presentados á las Convenciones sanitarias, y han alcanzado ya, como se vió en los últimos exámenes, notables progresos en la enseñanza.
Además, y para quP. las señoras pobres puedan
dediearse á la enfermería, las alumnas reciben una gratificación mensual.
Las futuras enfermeras irán á servir, concluído su aprendizaje, al Hospital General
que se está construyendo.
-Es de almas grandes rechazar las "injurias&gt;&gt; con beneficios.
-Las "injurias» son las razones de los que
carecen de ellas.

.,.

MIGUEL BOLAROS CACHO.

.

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BAJO EL CIELO INMUTABLE.
En la tarde amarillenta, bajo el cielo inmutable, sintieron caer sobre sus espíritus frater·
&lt;nales una sombra mortuoria.
-¡Cuán lentos pasan los años! -exclamó él.
,¡C6mo han envejecido nuestros sueños!.. ..... .
-Siento mi alma llena de remotas memorias de
antiguas imágenes. Una dulce nostalgia des•ciende sobre mí, haciéndome sentir la angustia de las cosas lejanas, de las cosas perdidas
para siempre. A veces el recuerdo se clava
-como un áspid sobre mi corazón y prende una
nueva tiniebla en la noche de mi tedio pro·
undo.
-Sí-dijo ella con melancolía;-los años
pasan lentamente. Nuestros sueños son perfumes, que, una vez extinguidos, no pueden
irenacer. Todo es triste y amargo sobre la tie-

Grupo de enfermeras.

Y ae quedó mirando, con una tristeza. que
no era de este mundo, la línea gris del hori•
zonte ...... las nubes que pasaban ú lo lejos... .
FROILÁX TURCIJ:'.

Si uno se contentase con ser feliz, pronto lo
sería: pero uno quiere ser más dichoso que
los demás; y esto es casi siempre difícil, porque nosotros creemos á los d€rnás más dichosos de lo que son en realidac'!:
-Todo el mundo se queja de la memoria y
nadie se queja de su raciocinio.
-La 11hurla» es, entre toda.'l las injurias, la
que menos se perdona.
-

Sr. J. Manuel Lobato.

-La "injuria)) que se desprecia se des,·anece por sí misma; si uno la recibe, le da valor.
-No cont&amp;is vuestras dichas á un hombre
que sea desgraciado ó menos dichoso que voe.
-Cuando uno sueña y calla, existe más
profundamente que cuando habla y obra.
-La palabra es grande y bella, pero má.~
gmnde aún y máe oello es el Silencio, rey del
ensueño.
- Dios también
ensayó el hacer dos
obras de distinto gé•
nero; su prosa, el
hombre; su poesía,
la mujer.
- El libro del
tiempo es tan stunamente grande, que
no nos cabe más
que una página de
él en la cabeza.
-Cuando el corazón experimenta
sinceramente un
amor profundo,
siente a I m is m o
tiempo una languidez, una fntiga que
le hacen apetecer la
muerte.
DE LA TIERRA TAPATIA

Lic. Victoriano Salado Aivarez.

Lic. Leonardo S. Viramontes.

Srlta. Josefina MArtlnez

•

�nomingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ~I UNDO ILUS'rRADO

Domingo 23 de Noviembre de 190:2.

Que llestle allí arriba
Parecía risible y grotesco,
En pocos instantes,
De borrones llenaron un pliego.

Los temblores en Quezaltenango

Pensando, pensando,
Al mirar aquello,
Inundaba el alma
Un torrente de sano desprecio,
Que envolvía las cien figurillns
De los vivos que en torno del muerto
l:le agrupaban, unos por la imbécil
Y brutal seducción de lo horrendo,
Y los otros, «los hombres obscuros,»
l'or ganar cuatro viles dineros ...

Por ser de oportunidad, damos

La prrrn;a de informaeiGn 11:1
hablado ya de los terribles temblores que de un año á esta parte
se han registrado en Quezaltena11go, una de las ci uda eles más importantes de la República de Guatemala, y de los perjuicios camaclos por ellos, tanto en la población como en sus contorno!'.
En abril, Qunaltenango fué casi destruido por los terremotos:
las fincas principnles que no se
derrumbaron, sufricron avería?
muy considerablee, y hubo familias que perdieron con la deFtrucción inesperada &lt;le sus edificioR,
toda su fortunn. Confindos, sin
duda, los moradores &lt;le la población, en qne no se regist.raría otra
catástrofe semejante, comenzaron
á reedificar sus casas; pP-ro los tembiores no tnrdnror. en repetirsr, ,v
en el mes de septiembre la ciudad fué \'Íctima &lt;le nueYos sa,:udimientus, que produjeron un pánico indescriptible. Las pérdidas
nuevamente registradns fueron
muy grande¡.:,

á conocer en esta1s ¡,áginas unas
vistas de los principales edificios
destruí dos por los temblores de
abril.

Pensamientos.
La perseverancia ha alcanzado
triunfos increíbles. Una persona
de muy pocos alcances puede llegar con la con1stancia adonde no
llega el más luminoso y elevado
talento; y es que, por lo regular,
al gran talento va unida la carencia ~e perseverancia y de fe.

Y lo único grande,
Lo único serio
Que inspiraba en aquel cuadro vivo
Piedad y respeto,
Era la terrosa
Figura del muerto,
.\.rrojado en mitad de la arena,
Vestido de ovas,
~lanchado de cieno.

No hay nada más perjudicial
á una verdad nueya, que un errorviejo.
Es imposible llevar nada en la
vida con un rigor extremado, por~
que es impo,:ible que los que nos
rodean lleguen á la perfección
que nosotros mismos no podemos
alcanzar.

.

",.

Con ef:tos nntecedentes, fácil es
suponer la alarma que con motivo de las n cientes rupciones del
Santa l\laría reina en el país vecino, y el riesgo que de ser totalmente destrnído corre Quezaltena11go.
Edificio del Banco de Guatemala en Quezaltenango.

Nadie nace perfecto: el carácter tiene sus alternativas, com0las tiene el ccraz6n, como eT mar
tiene sus mareas, como el cielo
sus nubes; toda persona que siente mucho, es desigual, porque.Ja.
variedad de sus imp res10nes serefleja en el exte ..1or, si no tiene
gran dominio sobre sí misma.

F.

El amor, como la oración y la poesía, es el
imán que atrae al sentimiento.

UN AHOGADO

Que, acercándose al pobre anegado,
Le miraron, palparon, volvieron
Y, con mucha pausa
Y ademún reposado y severo,

***

La avaricia del amor es el constante afán de
retener al dueño ama&lt;lo.

Yo lo Yi: le arrastraban tlespacio
Del río las ondas,
Manchado de cieno,
Vestido de ovas.
La mansa corriente
Arrojóle ú la orilla arenosa,
Y allí quedó solo, como algo perdido,
Como algo que sobra.
Yo vi, desde el puente,
Dibujarse allí abajo su forma,
Blarn¡ uear los ojos cuajados y abiertos
Entre Jo amarillo de la cara tosca;
Asomar la hilera de dientes feroces
Por entre las fauces; las greñas cerdosas
Y la inculta barba encuadrando el rostro
En un marco de tétrica sombra;
EFtirados los brazos nervudos,
Rígidas y abiertas las piernas vellosas,
Y el blancuzco vientre
1Iostrahdo su horrible redondez hidrópica.

NUESTRO PAIS.-Panorama de Taxco (Gue.).

..,.

Llegaron dos hombres
Que el cadáver vieron,
Y otros dos y otros muchos, y pronto;
)lujeres, y chicos, y mozos y viejos
Formaban un corro
Trabado y espeso,
Que absorbía con sus mil bocazas,
El tufo del muerto,
Y, por ver de cerca
El hinchado cuerpo,
Sin piedad se estrujaba y gruñía,
Los ojos bestiales en redondo abriendo
Y mezclando, en impía salmodia,
Comentarios y dichos obscenos
Con cien carcajadas
Y mil juramentos.

••
1

~

De súbito se hizo,
"En el corro apretado, el silencio,
Al llegar un grupo
De hombres graves, obscuros y tétricos,
Interior de una casa destruida por los temblores.

***

El temor del ser que ama, es el de penler á
su ídolo.

Quezaltenango~Una finca en ruinas.

El sol en la arena
&lt;Con crueltlad acusaba la forma,
Daudo á los contornos del yerto cadáver
Proporciones tan raras é insólitas,
Que á ln fantasía,
Llena de zozobra,
Se Je figuraba
Contemplar absorta
Del genio del río
La imponente figura ciclópea.

,
........

El edificio consular de los Estados Unidos.

KAVAIWO y LEDESMA.

Una calle de Taxco.

�.,.

rno-~.
EL )IUNDO JLUSTRADO
,.--e:====
=====~==;;;,,;;,~,;;;;,;;;.;;;;;;;;;,,;=================-

Domingl&gt;2:1 tlc :-ovi&lt;.&gt;mbre ele

[L MUNDO ILUSTRADO
Subscripción mensual foránea, $1.50
Idem ldem, en la capiLal, ,. 1.25

MÉXICO, NOVIEMBRE 30 DE 1902.

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 22.

Gerente: UJI&amp; RtTt&amp; &amp;PINDOLA.

elrector: LIC. RArAtL anr&amp; &amp;PINDOLA.

Sr.

cCic.

!D. cn¡ilio j)i1J1enfel,

c;OBERXADOR COX~TITU'l'IO:NAL DEL Et&lt;TADO D.f! OAXACA

('romarl!. l)Osesl6n de su alto puesto el dta de mallana).

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 21, Noviembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Magistrado Eduardo Ruíz</name>
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                    <text>~

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11
-1:
tu ralezas débiles; se aleja de todo temor de esos terribles ma- 11
-11
son las dos armas principales con que el hombre les cereb1ales que matan ó agotan al Individuo basta el extre11
-u puede¿Cuáles
combatir ventajosamente contra la multitud de enemi-11 gos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y mo de convertirlo en Idiota y en loco, y lo mismo el hombre 11
que la mujer, lo mismo el anciano que el niffo, concurren con 11
u muerte? LA SANGRE.Y LOS NERVIOS,
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su 11
-11
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más constante obra de reproducclófi de las especies.
11
-u segura de una larga vida, Con ellos, el organismo cumple norTambién mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
-11 malmente sus interesantes tunctones fistelógtcas; el estómago, en los seres exoonuados por el abuso, por la enfermedad ó por 1111
-u ¡os intestinos, el bfgado, el corB1ón 1 los pulmones, etc., no es· la Indiferencia, porque
11
-u tiin expuestos A sufrir las mil afecciones que padecen en las na11
11
11
11
u
u

LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

CONTRA
EL
DOLOR
Y
LA
ENFERMEDAD
..
-

-

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

-11
-u
-11
-u
-u
-u
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-u
-u

ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA

El bombre que entregado al trabajo, ó después de abusos
temen1les ó de enfermedades agudas, siente d~er sus tuerzas
la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero A
veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia; la joven
que al mirarse en el espejo ve palidecer y amarillear su antes
- rosado cutis, y sufre jaquecas !recuentes y perturbaciones en su
u
- menstruactón¡ el nttlo cuyo crecimiento se efectda dificllmen11
-11

-11

te y que camina A grandes pasos II la escro!ulosls, al raqultl1mo; todos en una palabra, los que pagan tributo al mal de la
época llamado
,, ANEMIA"

-uu
-11

"~

DE SAN GERIIIAN

-11

DEL DR. LATOUR BAUMETS

-11
-11

-u
-11

-11
11
11

une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otros
Preparado que por su composición, en la que figuran tónimedicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por
cos, reconstituyentes y purlficantes tan poderosos como el
la repugnancia que Inspiran al las personas que deben tomarlos.
Se recomienda muy especialmente A todos aquello• padres
que noten que sus bljos están anémicos, que las jóvenes se ponen cloróticas y sufren padecimientos nerviosos, cat.rros y
bronquitis !recuentes, trastornos 'tntestlnales, palpitaciones
de corazón, insomnios, vértigos, dolores neurAJgicos, etc., dees la más recomendada para
bidos A la pobreza de nutrición y II la debilidad progresiva, reAliviar loe Dolores, l'urifioar la sangre,
sultado fatal de la falta de pureza y energia de la sangre y del
_Vlgortzar los nervios
agotamiento del sistema nervioso.
y Robustecer el organismo.
Entre los muchos males que cura radicalmente el

-u

-11u ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,

-u

1,

LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,

-11

-1111
-11
-11
-11
-11
-11
11

-1111

A estas cualidades reconocidas por los eminentes médlcJs

11 11IN0 DI SAN GB.RMAN,

-1111

-11

su uso es de resultados eficaces en

Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de ap11tito, Cloroais, Convalescencia,
Depleuresías, Pulmonías, Tifo 6 fiebre tifoidea Dabilidai cln3titucional, E1 crófula, Florea bl&lt;1nca 3, Gan-

-11

•

DE VENTA en TODAS la.s DBOGUEBÍAS y BOTICAS

-11

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-11 grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
-11
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krentes LUt&amp; Rtl'~ !IPINDOI 4 .

uc. R.4.r.4.tl Rtl'Ut &amp;PINIM)l.A.

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11

VINO DE SAN GERMAN,

que ban bacho uso de él, aplicándolo en multitud de en!ermos,

-11

Subscri pción mensu a l fo rá oea, $, áO
l d ero ldem. en la ca ••ILlll,,. l 2S

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11
11
11
y que son victimas de sua múltiples y dolorosas manl!eotaclo- 11
nes, recurran al uso del
u

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-1111
-11

A~O IX.--TOMO 11.--NÚM. 23.
•lrcet..-s

MÉXICO, DICIEMBRE 7 DE 1902.

-u
11

VINO

-

11

l"\UNDO ILUSTRADO

esoolar.-él'arejas del cfl(inué.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Diciembre de 1902.

El despilfarro de la energía.
La perfección de una máquina, como la ele
un aparato, no consiste tan sólo en que dé
productos acabados y bien acondicionados, sino también en que esté dispuesta en forma y
mo&lt;lo de economizar la fuerza que consume y
en acrecentar su rendimiento, en que el resultado se obtenga con el menor esfuerzo posible
y sea el mayor posible.
· Si para moler una carga de trigo se ha de
neceRitar el soplo del huracán en lae aspas &lt;lel
molino, si para arrastrar una carreta ha ele
emplearse el empuje de una locomotora, si
para levantar un fardo ha de exigirse la palanca de Arquímedes manejada por Encelado,
y si es Hércules el que ha de hacer silbar la
honda y lanzar la piedra de David, molino,
carreta, palanca y honda, resultan imperfectai,, defectuosas, torpes en su función y mezquinas en sus resultados.
Lo que pasa en los organismos inertes que
llamamos múquin::u,, se verifica igualmente en
las má&lt;¡uinas vivientes que llamamos organismos vegetales, animales y sociales. Emplear
robustas encinas para producir raquíticas bellotas, organizar y amontonar esqueletos monstruosos, musculaturas desmesuradas para llegará la inerte rnmnolencia del hipopótamo,
serían faltas imperdonables ei1 un mecanismo,
faltas en 1¡ue la naturaleza incurre con tanta
frecuencia. Por el contrario, la espiga cuyos
granos pesan más y son más nutritivos que la
cana en que maduran, el insecto que pesa miligrnmos y despliega fuerza y agilidad sorprendentes, son modelos acabados &lt;le la economía
en lit materia y en la fuerza con el máximo
rendimiento del aparato.
En el orden mental y moral ocurre lo mismo. Hay inteligencias que trabajan con exceso
y se fatigan con extremo para llegará concepcione~ insignificantes ó Yulgares, y en ocasio-

Domingo "/ de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

nes, pasiones volcánicas, con hervores de calderas, y resoplidos de fragua y conmociones
de volcán, se disipan en inconsistentes humaredas, en llamaradas de petate y en histéricas
convulsiones &lt;le terremoto.
En este orden &lt;le ideas, á cada paso tropezamos con mecanismos y maquinarias de una
horripilante ó de una desoladora imperfección.
Hay erudito que consume su actividau y su
vida en el estudio y en la investigación, que
amontona en volúmenes inacal.,ables sus ideas
y sus meditaciones, y que no llega jamús á
descubrir un hecho nuevo, ni á sentar una ley
natural, ni á explicar un fenómeno,ni á prever
un suceso, ni á plantear una regla ni á ericontrar una solución. Dialécticos conocemos que
pasan su vida razonando, polemizando, deliatiendo, que ensartan deducciones corno chaquiras, que hacen ramilletes vistosos de inducciones y que nada logran resolver, ni dirimir ni probar. La historia de la filo~ofía y
de la vieja ciencia, abundan f'n ejemplos &lt;le
esta clase de inteligencias que, como las múquinas primitivas, son enormes y desproporcionadas y meten un ruido y traen un traqueteo infernales para nada producir ni na&lt;la
rendir.
En el orden moral hay seres t.ambién imperfectos que gastan dosis formidables de ambición, de pasiones, de emociones, para no
salir jamás de la medianía y, en ocasioneio,
para sólo labrar su ruina y sembrarla alrededor suyo.
En lo que se llama el mundo &lt;le los negocios, abundan esta clase de tipos: financieros volcánicos, atestada la cabeza de proyectos
colosales, de empresas estupendas, creadores
de combinaciones que costarán uno y producirán mil, explotadores de negocios nuevos,
de cultivos exóticos, de industrias translunares, condenados á la camisa sórdida, al zapato
destalonado y á la miseria negra.
Hay poetas que arden solos, que se incen-

dian espontáneamente, que estallan al menor
choque y que, desrués de muchos paraísos artificiales v muchos infiernos naturales, dejan
en cafüla~l de obras completas una cuarteta de
álbum ó un soneto patriótico.
En punto á despilfarro de energía y á polireza y mala calidad de productos, nada es
comparable á los malhechores, como no sean
los viciosos. ¡Cuánto afán, cu{tnta labor, cuánta lucha, cuánto sufrimiento y cuánta humillación hay que pasar en la vi&lt;la cuando se
quiere vivir en el ocio y los placeres, y cunnto se tiene que padecer en la existencia para
darse la satisfacción de morir en el patíbulo!
Una anécdota á este propósito: Junto á un
labra&lt;lur cubierto aún del fecundo sudor del
trabajo, pasa un anacoreta. --Padre, le pregunta el campesino, ¿es verdad que ustedes van
siempre descalzos?-Sí, hijo mío.-¿Que no
usan camisa?-Sí, hijo mío.-¿Que duermen
en el suelo?- Sí, hijo mío.-¿Que comen ta11
sólo yerbas?-Sí, hijo mío.-¿Qne viven de
limo!,na?-Sí, hijo mío.-;,Que sufren toda
clase de humillaciones?-Sí, hijo mío.-¿Que
se condenan á no tener mujer ni hijos?--Sí,
hijo mío.-¡Cnántas penas y cuántos dolores
-agregó el labrador--sufren los hombres con
tal &lt;le no trabajar!
A los viciosos, á los laclrones y á los bandoleros les viene admirablemente el saco y puede decírseles lo que Juan Valjean á Montparnasse:-((Ah! quieres holgar? pues prepárate
para trabajar.-Ab! quieres gozar? pues prepárllte para sufriri,.
Toda la moral humana está condensada en
esas frases.

jlT/porfanfes j)rácficas j'liilifares

'i).,(

VOLADURA DE UN PUENTE

NA expeáeuda de ve,dmlem
importancia i;:e efectuó el domingo pasallo en los llanos de Anzu res. Nos referimos á la voladura
de un puente militar de caballetes, por medio
de cargas de dinamita.
Los alumnos del Colegio Militar, bajo la &lt;lirecci6n del capitán E-egundo de la Plana Mayor Facultativa de Artillería, Gabriel Terrés,
construyeron el puente, que me&lt;lía 30 metros
de longitud, 2 y medio &lt;le anchura y 3 y medio de elevación. Los trabajos duraron cuatro día1:1, y tanto la forma de los caballetes
como la del puente, se ajustaron en todo á las
reglamentarias del er¡uipaje de puentes militares del ejército francés.
En esta obra hicieron su práctica los alumnos del Colegio l\lilitar que en el presente año
cur:,aron la clase de Puentes y Aerostación;
y á fin de demostrar la solidez de la construcción y los servicios que ésta pudiera prestar á
un ejército en campaña, la Secretaria de Guerra dispuso que sobre ella pasaran cuatro secciones de caballería y una batería mínima.
Estas maniobras se efectuaron por la tarde,
en presencia del Sr. General D. Bernardo Reye!,, Secretario &lt;le Guerra y Marina, quien se
presentó en Anznres acompañado de su Est.:·
do Mayor y de los Generales Huer,a y V1llegas.
Así que hubo examinado el puente y dictado algunas disposiciones, el señor Ministro
ordenó que pasara sobre aquél la artillería de
campaña y después las cuatro secciones &lt;le caballería. Regresaron los dragones y, durante el
paso de éstos y de las bocas de fuego, se vió
que el puente permanecía innamovilile, co1\lo
cual quedó demostrada su buena construcc10n
y las facilidades que podría prestar.
El puente se construyó en la confluencia de
los ríos San Joaquín y de los Morales, cerca
de la calza.da de la Verónica.
'J'erminadas las maniobras militares, se procedi6 á. la voladura de la obra, por medio de
petardos provisionales. El ,Sr. T~niente Coronel D. Enrique Mondragon, Director de la
Escuela Nacional de Tiro, con el personal necesario de sus alumnos, fné el comisiona&lt;lo
por la Secretaría de Guerra para llevar á cabo
la voladura mencionada.
El sefior Minit;tro y sus acompañantes, ai;:í
como el numeroso público que :isistió
las
importantes experiencias, se al?Jaron a. un_a
respetable distancia del puente, a fin de evitar un accidente dei;:graciado durante la voladura.
.,
En seguida se procedió {~ la pre~a.rac10!1 e1e
petardos con pólvora Borhnete, é mme&lt;liatamente se colocaron las cargas en los caballetes del puente. La expectación públic~: ern
muy grande, pues todas lris personas allt pr&lt;'·

Jt

AUREA.
Son color de oro Yiejo tus ca.bellos,
Y como en tus dos ojos Re, reflejan, '
De tus pupilas en el fondo, dejan
De oro viejo el color que tienen ellos.

La boca que á besar Cloris me ofrece,
Frnto es de estío de dulzura lleno.
Que oculta entre su miel letal veneno.
Quien la llega á besar muerte padece.

Y áureos por eso son tus ojos bellos,
Y por su luz y su color semejan
nos S;)les en ocaso, que se alejan
Circundados &lt;le fúlgidos de.,tellos.

Y es una tentación; roja, parece
Temprana flor cuando desvuelve el seno;
Y mientras más el apetito enfreno,
Más el deseo de besarla crece.

Por eso áurea eres tú, y á tu cabeza,
Color de hoja otofial, esplendoroso
Nimbo, como un encaje, la circunda.

l\Ias ¿qué mucho morir, si siempre vela
La Muerte tras nosotros en acecho
Y por llevarnos á su reino anhela?

Aurea se mira 11sí Naturaleza
Cuando del sol un rayo luminoso
De grana y oro el horizonte inunda.

Nadie ávida inmortal tuvo derecho.
Pues &lt;lame un beso, Cloris; de esta suerte
Como él tan dulce me será la muerte.
·

sentes aguardaban con ansia el momento de
la e~plosión. Generalmente se creía &lt;¡ne al inflamar,:e los petardos no quedarían ni restos

ele! puente, pero tales suposiciones_ er3:n_ exageradas, pues sólo se_ trataba &lt;le rnut1lizarlo
para el paso de la artillería.

El puente, antes de la voladura.

�EL MUNDO ILUSTRA no

Domingo 7 de' Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

/

La voladura del puente.

Por fin se vió que del suelo se leYantaba
una gran columna de humo y tiena, é instantes después se escuchó una fortísima det.ona&lt;:ión. Una serie de explosiones sucedió á la anterior; y así que todos los petardos produjeron
sus efectos, el señor Ministro se dirigió al

)

«...... Todos, como te he dicho, estamos
bien; sólo la pobre Felicitas parece encontrarse peor que otras veces, y el doctor teme que,
con la llegada del inYierno, no pueda vivir
muchos días. Creo que, viéndote, la infeliz
sentiría un gran consuelo."
Este era el párrafo final de la carta que una
de mis hermanas me dirigía, para informarme
de las nuevas de casa, durante mi pasajera
ausencia. Y Felícitas, de quien aquellas líneas
hablaban tan poco satisfactoriamente, era la
buena, la serYicial, la siempre adicta criada
que años tras años había servido incondicionalmente á la familia.
Mis hermanos y yo casi habíamos per&lt;lid0
la noción exacta del tiempo de sus servicios.
Al abrir yo los ojos á la vida, la había encontrado ya en la casa; su recuerdo estaba ligado
á todos los de mi niíiez. Mis hermanos mayo- ·
res sí guardaban memoria de su ingreso: una
vez en que faltaba una sirvienta, presentóse

lugar donde se levantó el puente para ver el
estado en que éste se encontraba.
Los resultados de la experiencia fueron satisfactorios, pues la construcción quedó inutilizada por completo, en pocos minutos.
Las experiencias se repitieron el jueves.

cierta mujer ya entrada en edad, en compañía
de una joven, casi una niña, demandando trabajo para esta última, de quien era tía y única
parienta. Y en la casa fué recibida la muchacha. no sin algunas vacilaciones previas de
parte de mis ascendientes, que atados aún á
viejas preocupaciones, preferían para su servidumbre personas de madura edad y cuya
conducta no exigiese la vigilancia y el continuo sobresalto en que viven las buenas madres de familia que tienen mujeres jóvenes (1
su servicio.
Admitida al cabo la joven, retiróse la tía, no
olvidándose de hacer todo género de recomendaciones respecto á su sobrina. Desde su acomodo, la fámula había obtenido permiso para
salir dos veces al mes, por la tarde, y de esta
licencia aprovechál.,ase siempre que la tía vi~iese por ella; pues entre las recomendaciones
más importantes de la vieja, se contaba la de
no permitirá la muchacha pisar la calle sin
la compañía de su &lt;CÚn,ica" parienta. Sin embargo, muchas ocasiones se daban en que la
recamarera no hacía uso del permiso durante
dos quincenas, por ausencia de Sil tía; pero al
término de este plazo, que coincidía con el pago del ,,mes,» la vieja Ha lograba robar un momento á sus quehaceres, para acudir en busca
de su sobrina y proporcionarla algunas horas
Je libertad. l\fas á la quincena siguiente, fácil
era asegurar que la buena Felícitas se quedaría sentada en la azotehuela, inútilmente entretejido en la trenza el lazo de listón azul, inútilmente sacados del baúl el rebozo «coyote»

y la enagua de holanes, inútilmente en espera
de la tía, á quien sus quehaceres impedían
preRentarse á menudo.
Y el carácter de la criada era incapnz de rebelarse ante estas contrariedades. Cuando la
tarde del domingo, esperada con tanto anhelo,
agonizaba antes de que la única parienta hubiese aparecido, la recamarera, un poco más
triste tal vez, pero sin proferir una queja, volvía á doblar cuidadosamente el rebow ,,coyote», cambiaba la euagua recién planchada por
la de trabajo, y per.etraba M- las habitaciones
á reanudar la diaria tarea, á encender las lámparas, á preparar las camas ó entrecerrar las
maderas de 10s balcone8.
Su espíritu era de una completa pasividad,
producto tal vez de algunas generacioneR de
antepaRados nacidos y muertos en la ei::clavitud del trabajo miserablemente remunerado,
en la existencia del pobrf' indígena de los campos, sometido á todas las brutalidades del
amo y sin recibir de él más que el puñado de
maíz para su sustento y el pedazo de burda
tela para su abrigo.
Llegó vez en que la tía no apareció por In
casa durante mucho tiempo, y, alarmada la
sirvienta. manifer--tó sus zozobras á los amos.
Mi padré escribió á la primera autoridilcl del
pueblo en que moraba la vieja, pidiendo informes acerca de ella, pero éstos no fueron
nada satisfactorios: se ignoraba ta111bién allí
su paradero.
IJesde entonces se conceptuó á Fclícitas corno privada en ab¡:;oluto de allegados, y, con
el tiemvo, fué vista por todos como una hija
adoptiva de la familia. La muchacha lloró
sinceramente la desaparición de aquella mujer, que había sido, á pesar de todo, su más
vivo afecto; pero resignóse al cabo y terminó
por hallar el lenitivo de su pena en el calor de
aquel hogar al cual sentíase ya ligada por
fuertes vínculos de cariñoso reconocimiP.nto.
Su situación mejoró un tanto;~ repetidas instancias de mi padre, que amaba la libertad
de todos, permitíase á Felícitas ,:alir en compañía de las demás sirvientas, cuya conducta
uada hacía sospechar, y algunas veces también encargábasela de acompaí'iar en su paseo
á mis hermanos mayores, nilios aún.
Pero después de cierto tiempo, aconteció
algo que vino á desconcertar la pacífica existencia de aquella infortunada criatura. Una
noche en que mi padre entraba al comedor,
después de haber pasado la mayor parte del
día en su bufete, insta lado en uno de los edi-

.licios más importantes de la ciudad, fué recibido fríamente por mi madre, que había acabado de cenar, hacía ya buen rato. Estas situaciones de espíritu no eran raras en ella,
que tomaba á pechos, muy á menudo, verdaderas nimiedades, cosa que mi padre no ignoTaba. Sentóse, pues, á la mesa, dando principio á las viandas que diligentemente había
traído Felícitas, espemnclo en calma á que mi
madre se desahogara de la agitación que la
poseía.
Cuando el último plato estuvo en la mesa,
Felicitas fué despedida c&lt;·n un «vete á cenar;
ya te llamaré,» pronunciado secamente por mi
madre, y quedaron en el comedor mi padre,
mi madre y mis rlos hermano¡:; mayores.
-Harías bien-prorrumpió al fin mi madre-en no volver á enviarnos á Julián, bajo
ningún pretexto.
J ulián era el criado del bufete de mi padre;
un mocetón de veinte años, con cierto aire de
bestia, brusco ea palabras y movimientos y
con algo de taimado en su actitud.
-Por qué?-preguntó mi patlre-lla cometido alguna falta? Rompió algo?
En pocas palabras fué explicado el motivo:
había llegado por la mañana, conduciendo
-ciertos objetos de que mi padre le hiciera en,eargo; todo estaba perfectamente, y se le
había despedido en seguida; pero aquel idiota, en vez de alejarse, se había detenido en un
rincón del patio, detrás de la escalera, en donde platicaba sigilosamente con Felícitas cuando mi madre les sorprendió. No cabía la menor duela; P-1 criado y la recamaren~ se entendían; dijéralo si no aquella turbación con que
la muchacha subió á reanudar sus labores del
día.
Mi padre tuvo una sonrisa de benevolencia.
Y eso qué'? Si se querían, podrían casarse.
Ella era una magnífica mujer, digna ele buena
suerte; él, aunque no de lo mejor, pues tenía
el defecto de rehuír el trabajo á la menor ocasión, no había dado motivos para que se le
expulsara. En fin, acaso podrían ser felices ...
Pero mi madre no opinaba del mismo modo. Feliz la muchacha uniéndose con aquel
taimado que á la mejor la plantaría en la calle? Qué mayor felicidad podría ambicionar
-que la de vi\'ir siempre en aquella casa en
-donde era objeto de consideraciones que acaso
no había soñado siquiera? Iba á sacrificar sus

ella misma había experimentado en su juventud, antes de conocer á aquel á quien había
rendido el alma; ese llamado inolvidable del
amor que golpea en nuestro corazón a1iunciando un mundo nuevo, lleno de deleites y de
ternuras infinitas, generador de alientos, fuente de energías para recorrer hasta el fin el agrio
sendero de la vida, y manantial Ragrado ele
plegarias á la buena, á la fuerte, á la bendita
y omnipotente madre Naturaleza.
Accedió al cabo mi padre, el criado no volvió á
la casa, y mi madre extremó su vigilancia sobre
la infortunada recamarera.
Felícitas, por su parte,
no tuvo una sola queja
para quienes así la prirnban de un afecto en que
ella había tal vez em peñado el alma entera; sometióse á la voluntad de
aquellos que seguramente tendríaü razo!'es de
gran peso para obrar así,
y ahogó en su corazón
aquel amor naciente fr
través del cual cteyó haber adivinado infinitos
espacios llenos de luz y
d_e maravillosas concepC1one,;.
Por aquel tiempo vine
yo al mundo. Difícil hubiera sido asegurar si los
brazos de mi madre mecían mi sueño más amorosamente que los de Felícitas. Desde los primeros días de mi existencia,
jamás escaRearon para mí
las atenciones y los desvelos. Cuando mi madre abandonó el lecho,
y, aprovechando los momentos en que el sueño me hacía suyo, íbase á vigilar las labores
de la casa, repetidas Yeces, á su regre;:;o, sorprendía á Felicitas cerca de mi cuna, meciéndome suavemente, contemplúndome en
éxtasis: una viva turuación se apoderaba de
ella, balbucía alguna frase ininteligible ~, se
alejaba en i,eguida á reanudar su trabajo abandonado por un momento.
Insensiblemente llegó ú ser ella la encargada de mi cuidado. Por la mañana, apenas
despertaba yo, Felícitas venía á buscarme,
abrigábame con la mayor solicitud, levantábame &lt;le la cuna en que había pasado la noche, y, cubriéndome de caricias, estrechábame contra su corazón, con un amor muy vivo
que no puclo pasar mucho tiempo ignorado
para mis padres. Horas y horas pasaba contemplándome con una mirada vaga en que
palpitaban todo!' los e·,sueños de su ser. Tal
vez mi presencia había despertado en ella el
sagrado instinto que es la vida de la huma1iidad, y ausente del afecto que florece y esparce su polen para fecundar incesantemente los
campos de la exi;:;tencia, soñaba en que yo era
el fruto ele aquel amor que había cruzado un
día cerca ele ella, acariciándola. fugitivam311te
con la dorada punta de sus alas; acaso experimentaba la doloro-,a angustia de no ser ella
quien ncercaría á mis la.bio3 el alm(bar de la
vida, haciéndome sano-re de su san 0-re, flora., el
o
cwn e todts su~ enel'6 ias, form'l p.ilpable de
todos su~ en&lt;;uelio3.
Después de m[, otros h ermanos vrn1eron,
pero ninguno logró alcJ.nzar aquel c:1rif!o tan
grande, tan vehemente, tan desinteresado,
que Felícitas abrigara hacia mí. Y yo tamuién
llegué á nutrir mi alnn ele niño con a1¡nel
afecto; á ella, m í.s que á mi mJ.dre, a cadía en
todas mis querellas, seguro de encontrar m1.yor benevolencia en su acogid:1; cun.ndo era
objeto de ca&lt;;tigo de parte de mis mayore.,, corría en po3 de Felicitas, las lágrim i.s en lo.,
ojos, repleta de sollozo., la g,u-ganta,y á la voz
de mis queja, también el llanto asom:i.ba á SLB
párpados, y m3 estrnchab:i nervio3:1m ,nte contra su pecho, en un transporte sentimental ele
a4. u ella alm.i c.'.mdid1, de aquella alm, inganua y transparente com:&gt; el agu:i. que corre so0

comodidadf's para seguir ú un h om 1&gt;re que la
engañaría desde el día siguiente, que la engañaba ya, abusando de la inocencia de sus po•
cos años? :N"o, y cien veces no!
Protestaba ciegamente contra el atentado,
celosa tal vez de aquel que ,·enía ú arrebatarle
algo que ya mi madre conceptuaba como suyo,
dominada por cierto prejuicio contra el hombre vulgar é inculto, el hombre del pueblo,
seductor de infelices obrera~, ebrio consuetudinario, incapaz del menor sentimiento de nobleza. 01 vi&lt;laba, en su arrebato de mujer decorosa y un tanto cuanto rígida, creyendo
obrar con la mayor justicia, olvidaba el imperio absoluto de ésa necesidad d e afecto que

Domingo 7 de Diciembre de 1902.
bre ]P.cho de rocnc;, retratanrlo en sus cristales
la infantil angustia que me oprimía.

···Y ~Í;~r~.. -~q;~¡¡¡· -~;;.t,~ -~~-¡~-~~~¡~¡;~··¡~~¿:
nicarnerite' el probable fin cercano de la mujer
que más me había querido en el mundo, _á
travé;, de treinta años de prueba. El sentimiento ele un deber, asociado al amor que
abrigaba para aquella mártir silenciosa de un
error involuntario, impuls6me á acelerar mi

rc6 res,&gt;, y en tanto que é,;te se realizaba, contesté la carta en cuestión, ma1üfestando que
pronto estaría de vuelta en el paterno hogar.
AguaL"dé, pues, impacientemente, los tres
días que aún debía permanecer alejado de la
familia; tenía yo algunos pequeños asuntos
por ultimar, y además, la víspera del día fijado para mi partida, fuí. invitado por uno de
mis buenos amigos de la localidad, para asistir á una cena de confianza con 4ue deseaba
obsequiarme antes de despedirse de mí.
1\lás de la media noche sería cuando abandoné la casa de mi amigo, en donde la buena
mesa, la música y la conversación de las mujeres hermosas me habían proporcionado deliciosos momentos. Llegué al hotel en que me
hallaba alojado, mi equipaje estaba casi hecho;
dejé para el &lt;lía siguiente su terminación y
me metí en el lecho, acariciado aún por el recuerdo de las breves homs precedentes.
Pero cuando volví á abrir los ojos, asombróme el ver que mi cua.rto se encontraba lleno de luz, y salté apresuradamente. El reloj
per;:;uaclióme de que, por desgracia, la hora de
partida había pasado ya. Me había dormido
como un podenco.
Tuve, pues, que resignarme á esperar urt
dia aún; pensé que sería oportuno aprovecharlo correspondiendo al obsequio de que era
deudor, y dirigí una esquela á mi amigo, invitfodole, en unión de su familia, á aceptar
el almuerzo con c¡ue de,,eaba m'l.t'.llfestar mi
reconocimiento. Elegí el almuerzo, temero,o
tal vez de que pudiera acontecerme nuevamente lo que no cesab:1 de lamentar, y en las
primeras horas d e la noche regresé al hotel,
dirigiéndome á la administración en busca ele
un criado á quien recom,mdar la hora fija en
que debía &lt;le:3pertarme.
Y al día siguiente, cutndo el criarlo 11am '&gt; á
mi puerta, puso en mi~ m 1.1103 un m :ms.1,je recibido la noche anterior. El mensaje clecia:
«E-,perábamo.'! tu llegad.a hoy, segút1 avi~o.
Felicitas ac.1.b1, de tn..Hir; expiró pronunciando tu nombre."
L1. n oticia m3 dejó helado. L:&gt; senti mac'11,
verdaderameute.
A.

Tacubaya.

G:&gt;NZALEZ CARRASCO.

�Domingo "/ de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO JT.,tTSTRc\1r,.

Obras en los }'uerfos-

PÓRTICO.

El nuevo NJuelle de Jampko.
L ensanche cada día
más rápido de nuestras redes ferrocarrileras, y el desarrollo
que al amparo de un
gobierno estable y
previsor adquieren las
relacioi.es comerciales de nuestro país
con las naciones extranjera:;;, hacía inclispensa ble la implantación en los puertos de
las costas mexicanas, ele todas aquellas mejoras directamente encaminadas, tanto á proporcionar á los buques las facilidades necesarias para la carga y descarga, protegiéndoles
contra las fuertes avenidas y los \·ientos, como
á lograr hacer de aquellos puntos insalubres y
mortíferos, en su mayor parte, lugares perfectamente saneados y habitables.
Así, vimos inaugurar, con grandes demostraciones de regocijo, las colosales obras de
Veracruz, que tan elogiadas han siclo, no sólo
en México, sino en el extranjero; y vemos que
en :Manzanillo se llevan á cabo en la actuali-

mús tiempo. El vapor «Cromtll'ty,» ele la c&lt;Cnban 8. R Linr,» fué el primero en atracar, i::iguiéndole el «Copella,» ele la &lt;cHúrrison,i&gt; y el
«Syrin,» de la «Hamburg Amrrican Line.»
~o ob~tante qne, como decimof-l, la inau-

Domingo "/ de Diciembre de 1902.

Quiero labrar un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza,
cuando de mí ¡;e aleje la tristeza
a~perjando de flores el camino.

guración no tuvo el carácter de una fiesta, el
muelle se Yió muy cnncurrido. A las siete de
la mañana, hora en que atracó el «Cromarty,i►
había en la playa muchas perf:onas.
que esperaban el arribo del barco.

Hoy que comprendo que en mi ser empieza
la noche del amor, quiera el destino
que tallar pueda un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza.
Y al ver la imagen de Yola2.da impresa
en mi espíritu, imploro del destino
( cuando de mí se aleje la tristeza)
que tallar pueda un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza!
R. l\I. RUBIO.

COPO DE NIEVE.

m

Colombina llora,
Colombina ríe,
Colombina quiere
morir y no sabe
por qué ...

cobertizo.

r=-- - -- - - - - - - - , - - - - -- - - - - - - -,

Pierrot, todo blanco,
de hinojos la implora,
la besa y le pide
perdón, y no sabe
de qué...
La luna sonríe,
la señora luna ...
Y nadie ha sabido,
ni sabrá ni sabe
por qué ...

Yista desde el Rfo Pánuco.

El aspecto que presentaba el muelle con los
tres grandts vapores efectuando sus maniobras de deEcarga, fué de lo más sugestivo. En
una de las fotografías que publicamos, puedeverse con qué facifülad se lleYan á cabo esas
maniobras. Dentro del «tinglaclo» están lo~
carros del Central Mexicano, correspondiendo
el piso de los furgones al nivel de la parte del
muelle destinada á la línea ferrocarrilera. A
un lado queda el soberbio edificio aduanal,
recientemente inaugurado, con sus espaciosos
almacenes y oficinas, que alumbra una dota
ción, propia, de luz eléctrica.
La construcción del muelle es de lo mejorque se conoce, y los materiales de que se compone lo ponen á cubierto, tanto de la acción
destructora de las olaR, como de los incendios
En cuanto á su capacidad, se considera más
que suficiente para el tráfico ordinario.
Por demás está decir que con esta mejora.

MANuEL MACHADO.

VIDA NUEVA.
El "Syria" y el "Cromarty.''

PENSAMIENTOS.

el c~mercio resulta altamente beneficiado, y
que Tampico alcanzará muy pronto el más
alto grado de prosperidad, pues terminados
1os trabajos de la nueva línea que el Central
ba comenzado á construir entre México y aquel
punto, su comunicación con el centro del país
·será más fácil y más rápida.

***
Las desgracias no c~ni°pri&gt;ndid:lS
son las más
terrible!:'.-1\11110. E. Girardín.

***

La astucia no pueJe durar largo tirmpo
contra la sinceridad.-1Ime. ]IJontmarsón.

Cuando se corre tras del talento, se atrapa
la tontería. -1\Ime. Deshoulieres.

***

Las fotografías del muelle que aparecen en
nuestras columnas, nos fueron galantemente
-facilitadas pc,r el señor J. Ibáñez Del hom, fotógrafo muy aYentajado de Tampico.

*
*'*
El más grande arte 'de nn hombre hábil
consiste en ocultar su habilidad. - :\lile. de
Lespinasse.

Rindan otros insano vm,allaje
al prócer que en el auge resplandece,
y extremen la lisonja que envilece
y consientan la befa y el ultraje.
Bridón sin ligaduras ni rendaje
que en los vírgenes bosques aparece
quiere ser mi opinión,que se envanece
de su impulso libérrimo y salvaje.
Con mezcla de Cirano y de Quijote
anhelo conseguir que nunca brote
la servil alabanza de m is labios;
y he de cambiar desprecios por desprecios
y be de odiar el elogio de los necios
'
y he de amar la censura de los sabios.

HOJA DE ÁLBUM.
El muelle visto por el lado Este.

Grabar debieran el Amor y el Arte
en pentélico mármol tu hermosura;
el Arte, cual espléndida escultura,
y Amor, cual Pigmalión, para adorarte.

dad trabajos muy importantes. En Salina Cruz
y Coatzacoalcos se han emprendido también
obras de cuya utilidad se esperá, con razón,
una suma de bienes incalculables.
Por lo que toca al puerto ae Tampico, uno
de los más notables en el día por lo activo de
su comercio, tenemos que agregar á las notas
que con relación á sus progresos ha dado ya
nuestro semanario, lo referent.e al magnifico
muelle de acero construído para reemplazar
al de madera que allí existía y que fué, no
hace mucho, destruído. por un terrible incendio.
La inauguración del muelle mencionado se
efectuó el veinte de noviembre último, sin
pompa alguna, debido á que las exigencias
del tráfico no permitían que se retardara por

Y yo quisiera el pedestal labrarte
-donde serena, y arrogante y pura,
prodigio de estatuaria, tu figura
-se irguiera, como he!énico estandarte.
¡Quimérica ilnr,ión! Ilechos pedazos
&lt;le! cruel destino por los férreos brazos,
rodaron entre el polvo mis cinceles,

y dejo que cantando sus amores
se acerquen á t.u altar los trovadores
á conquistar olímpi&lt;.:os laureles!

.

FRAXCISCO lzÁB.\L lRIARTE.

Los vapores en el muelle.

El "Capella"' atracando en el muelle.

Ruü:-r A. U.BANO.

�Domingo 7 ~ Diciembre de 1902.

EL MUXDO ILUSTRADO

~L :MUNDO ILUSTRADO

sentaba u~ magnífieo a~perto: bF&lt; prqucñnelas
que lo binlaron, luciemlo la em)'olrnda cnl•ellera: ~l justillo y la falda. corta, se Yeían bermos1s1mas.

~a c!iesfa escolar

En suma, el festival constiluve un verdadero triunfo, tanto para su infatigable organizador, eomo l ara los niño~ q11e ('11 (1 torna rn11

BRILLANTE ÉXITO.
los. Recorren entonces las niñas el foro, y á
sa lecci6n aprendida «de bulto,» si cabe la
una indicación de su directora de juego, se
Pocas veces, sin duda, se habrá efectuado
frase, fué de lo más llamativo: las niñas que
detienen para pronunciar :el nombre de-una
en México una fiesta tan simpática y conmo•
en él tomaron parte hicieron derroche de grade las constelaciones. Laj1ue acierta, pas(á
vedara como la que el martes por la tarde se
cia. Se supone que al salir de la clase las pedesempeñar el papel ;de la Tierra, y el Sol le
verific6 en el teatro Arbeu, con asistencia del
queñuelas, tratan de divertirse: Julia Mons,
designa á la Luna como su inseparable satéliSr. Presidente de la República, de altos funque fué la que dirigi6 el juego, escoge entre
te. La Luna gira después al derredor del placionarios de la administración y de numero!'11"' eompañeraf", para qus represente rl sol, á
neta, siguiéndola en
sas familias de la mejor socied,Hl.
un vals que baila con
Nos referimos al fesdesenvoltura y correctival organizado por el
ción.
Sr. Director deinstrucNo fueron éstos los
ci6n Primaria, Iog.
únicos
números del
Miguel F. Martínez, y
programa
que desperen el cual tomaron partaron
el
interés
de la
te los niños de las esconcurrencia;
el
c,Hocuelas oficiales. :2:~--'
menaje
á
la
Ciencia»
La celebraci6n de un
fué un cuadro verdaacto de esta naturalederamente hermoso, y
za es más significativa
que nos abstenemos de
de lo que á primera visdescribir, tanto porque
ta parece: es laconfirccEl Imparcial» lo hizo
maci6n plena, la prue •
ya pormenorizadamehba concluyeute ~de ""G
te, como por la falta de
mucho que ha hecho-;!
espacio. La recitaci6n
Gobierno en beneficio
del poema de Rafael
de la educaci6n del
Obligado, c,i3antos Verueblo, esforzándose
ga, el Payador,» hepor implantar en el
cha por los alumnos de
país los modernos sisla Escuela número 4, y
temas de enseña11za.
el «Himno á la EscueLa fiesta escolar conla,» cantado por ciento
firma nuestra opinión:
Almonte y dos jefes insurgentes dando órdenes antes de la defensa del fuerte de San Diego.
diez niños é igual núel simulacro de defensa
mero
de
niñas,
merecieron
asimismo de parte
de San Diego por los
la más guapa, y separa á las otras en grupos
de la concurrencia muchos aplausos.
insurgentes (19 de febrero de 1812), durante
que representan las constelaciones del ZodíaDebemos también hacer menci6n de los
el sitio de Cuautla que hizo inmortal el nomco, designando á cada una de las niñas como
ejercicios
militares, que resultaron muy visbre de Morelos, es, al par que una· lecci6n de
una estrella.
historia patria, que no olvidarán nunca los
tosos, ejecutados por un grupo de 60 niños,
Una vez qmi pueden distinguirse las c&lt;estreniños, una bella lecci6n de civismo, que deja
y de la c,gimnasia estética,» en que demostrallas» por sus nombres impresos sobre bandas
en sus almas recuerdos imborrables y muy
ron sus habilidades niñas vestidas de negro y
que les coloca sobre el pecho, designa á las
rr jo. En cuanto al «minné,» el e1-cenario pregratos.
que, con los ojos wndadoF&lt;, deben adivinar
El Juego de la CoFmogrnfín, otrn herma-

Domingo 7 de Di..:iem 1 re de hlJ

MINIATURAS.
Unga la mujer totlo
el bien que le sea pnsililc; ame y socorra {1
los menesterosos;y por
Lle~graciada que sea su
vida, ~i PmprP trrnlr:'t

.,
)

Las tres principales figuras en los ejercl ,vs de Gimnasia J•:stétlcn.

en sus 1·ecnercloG un
pedazo de cielo azul,
un horizonte sereno,
adonde volver sus fatigados ojos.
** *
El mundo, es ver-

recrea con su celestial aroma 6. la f.ociedad',
encubriendo los defectos de quien la posee.

dad, rinde vasallaje á
la opulencia; pero s6lo rinde culto á la virtud: aplamle los talentos brillantes, el fans ·
to, t~do aq~ello, en fin, que des'.umbra; pero
al mismo tiempo trata de empañar esos talentos con los tiros de la eñYidia.
'Cnicamente ama y estima verdaderamente
á la modestia, porque la modestia es la bar-e
de muchas.virtudes; y,semejante á una perfumacla diadema que adorna una cabeza herid:i,

La s9ledad tiene sobre el alma una pod~rosa influenci_a; ella la cm peq ncñece (, agranda.
-"\ftn". f'nnrinl'll.

\

Moreios, los hermanos Galeana y el abandernti'o en el cuadro
to de Calleja lí. la plaza de Cuautla.•·

parte. Deseosos nosotros de consignar esta
nota altamente simpática, puh!iP-amos en este
número algunas fotografías que nuestros lectores, estamos seguros, verán con gusto.

***

En nuestro pr6ximo número completa.remos la informaci6n relativa al festival con
gra.haclos muv intere!'antes.

dramJítico,

"Asa!-

El egoísmo y el orgullo son casi i II evi ta.blet
en el ser que no ha comagrado su vida á un
objeto superior á él.-Mme. Kécker.

***

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Dos parejas de l m·n::'
RI Sol, la Tierra y la Luna, en el juego de la Cosmografla.
$agarra y Rul frente al parapeto de los ln~mgentrs.

::\Ioreno, en el

1

'Ilomec:1je .=i la Cienc-la."

�Domingo 7 de Diciembre de 1902.

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EL UUXDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL turíbulo ai·dieote subía el incieoso, tt·emolaudo y extendiendo sus nfrea.s muselinas; resonaba la bacina al golpe repetido de las monedas de cobre; las
pequeñas flamas aleteantes de
las lá1Dparas v(&gt;tivas parecían mariposas de luz
que se ahogaban, y Flntt·e el abigarrado tropel
de gente devota, salimos del templo apretujados,
juntos, muy juntos y alegres, quizá porque fui mos á rngar por nuestro amor, que presentía metamorfosis en la auseocia. Cerca de la última
hornacioa. nerviosa.mente me santiguó, y tembloroso y mudo, ¡con qué uoción besé la. cruz que
formaba su manecita. blanca como un lirio, como
una ala pequeña de paloma, ó como uoa marmórea. benditera. l!":u el ábside sonoro los postreros
cantares resonaban aún!
¡Oh, cmío cierto es que los recuerdos son las
rugosidades del alma, que semejantes á las de los
peñascos, oecesitau, p1tra borrarse, años de estar
en pugna coa las aguas del tiempo!
Yaen la.calle, seguimos la.calzada que conduce á las afueras de la ciudad. Por el cielo escampado pasó un vuelo fugaz de golondrinas. ¿A
dónde irán, me preguntó dulcemente, mientras
yo contemplaba sus diminutas orejas como conchuelas de nácar; su boca, que me recordaba las
fresas que la madurez empurpuró, y su rostro,
tatuado por el sol r esplandeciente, que d ibujaba
sobre él las móviles ramas de los sauces, tatuaje fantástico en forma de plumas, palmas é insectos.
Sin respondet· á su pregunta, susun é á su oído
esta estrofa de una antigua canción: «Ea silencio se mezclaban cual perfumes, -y en silencio se
mezclaban como soplos,-y en silencio se fundían
como lágrimas-nuestras almas en un beso silencioso.&gt;
El anoyo gorgoriteaba en el hueco labrado
por sus ímpetus, semejante á un eoorme hocico
que hacía gárgaras imposibles. Un hombt·e canoso sonrió al vet·nos, y con voz hiposa é intermitente, coa secuencia del paso tot·pe de su cabalgadura, nos dió los buenos oías.
-Oye, dijo Taide, mi corazón ha sido tuyo,
pero temo que este año al terminat· tus estudios
de pintor, el triunfo, la lisonja, la frecuencia de
círculos elegantes, todo haga que te olvides de
mí. .. ¡recuerda he crecido á tu sombra para ti!...
Su voz se fué extinguiendo como el trino del
ave que se interna en un bosque; cubri6seelrosko con las manos, y sus lágrimas corrían como
cristalinas arañas á esconde1·s.: entre los encajes
de su gola.
El a1·royo seguía locamente carcajeácdose;
he1·vía, salpicaba las flores de la orilla, y en sus
pequeñas caídas agitaba su espuma como una
erunarañada madeja de hilo; algunas raíce:s redondas, como miembros anquilosado::s, fingían
lavarse eu la co1·riente pura, en titnto que á nuestro paso los álamos de co1·teza manchada cual si
estuvieran envueltos en pieles de peces pintos,
movían sus hojas como monedas de plata.
-Calla, dije á Taide ; si obtengo triunfos, será
por tu amor. Inocula1· en mi espíritu un cariño
y poder sentir sus liebres, sus dolores íntimos,
sus estremecimientos, sus dudas; tener mi pensamiento clavado en ot1·a alma, como la ma1·iposa
en el cáliz de la ilor; eso queda: ¿no se han cumplido mis deseos·! Guardaba temuras infinitas,
multiplicándose apiñaaas, esperando como la
mazo1 ca de maíz heredad fecunda para de:.gra-

narse y florecer. ;.No be aumentado mis sinsabores con el único fin de que seas mía? Too ta! ....
Anduvimos en silencio. Nuestros corazones, al
hablar así, se consolaban momentáneamente, pero temblaban por algo lejano, vago é impreciso
que llegaría; temblaban como las alondras en
sus nidos, adivinando que á la madrugada el
rocío ele la aurora bordaría. con chaquiras su
plumaje esponjado. Teníamos la seguridad de
que el porvenir- si nos hubiéramos equivocado!
-escondía. para nosotros un precipicio un obstáculo -á cuyos bo1·des áridos tenddamo; que despedirnos.
Y era \"erdad lo que decía á Taide. Antes de
conocerla me atara;rnba el fastidio, y en mis fu.
gaces momentos de nerviosidad, ansiaba, no un
amor sosegado, sino impetuoso, turbulento que
rasgara el velo de mi tristeza, que me cubrü~ como polvorosa telaraña; que luchara por quebrantar mi voluntad, me hiciera caer de capricho en capricho, y ser, en fio, igual {t la flor que
el torrente buode, sostiene 1'L .flote, y despedaza
besándola siempre. l\Ie sentía capaz de amar con
la vehemencia de un león, y podía también pasar
horas eoteras junto á mi amada, con la delicadeza y curiosidad de un niño que observa sucederse con rapidez los colores fugitivos en las
burbujas de jabóu. En ella eucoatré todo.
La úuica familia de Taide se componía de una
vieja tía, propietaria de una finca contigua á la
de mi madre. La tía Paz, así la decíamos, á pesar de su 1·ostro ma1·chito, trnscendía á elegancia y hermosura, tal cual las flores guardadas
durante mucho tiempo ea un libro exhalan un
iwoma muy leve. fogenuamente devota, empleaba sus ocios en la confección de afiligranados
sobrepellices, que r egalaba {t los curas humildes
de las pai·roquias cercanas, y en devanar con
sus maravillosas manos débiles, seda pa1·a síngulos que tenían el mismo destino. Para estas
uos mujeres buenas, mi madre y la tia Paz, la
alegría estaba en nosotros y la tomaban de nuestros semblantes. BaJo su custodia y á su calor
nació nuestro cal'iño, sencillo como las tapice~
l'Ías que el musgo tiende en las calladas, a1·1·0Jla
á los árboles y teje enlascicatrices &lt;lelas rocas.
-Deotro de una hora frás muy lejos, dijo Taide apoyaodo eu mi bomb1·0 su cabeza. ¿Pensarás en mí":' De pronto, deteniéndose, exclamó con
su som·isa luminosa: -¡Qué tontas somos nosotras! ¿Sabes en qué venia pensando:'¡ Figúr..te
una. bobería! Pensaba: &lt;Hubén no de be frse, m¿
quedo sola, puedo morirme quizá y no le volveré á ver!&gt; ....
Se calló brnscamente, como si su pensamiento
hubiera hallado en su camino un obstáculo, como las tórtolas que refrena.u el vuelo cuando el
azor apenas se dibuja en el hol'izonte.
-¿En qué miís pensabas':' insistí yo.
-En muchas cosas que no quiero ni debo decirte, me contestó lloraucto; ¡soy una loca.! ....
::;us palabras llegaban á rn1 01do vagas y confusas como el susu1T0 lle una selva. ::;u vestido
ondulaba movido por el iü1·e; oprimía su busto
un corpil1o ligern, y entre las vapornsas blondas negras de las mangas, sus manos semejaban
copos ue nieve pendientes de ramas de ciprés.
- No llores! exclamé con los ojos erupañu.dos
tamoién poi· el llanto; óyeme. i Ah, uo sabré nunca qué augustias clestlorai·on e n ese momento los
cristales ue su alma! Sabes, continue, que nunca
he siuoce!Oso, y uo lo he sido, porque teugo absoluta fe y conlianzu. absolutu. en tu bondu.d. Así
no atribuyas u. celos lo que voy á supltcarte : es~

--:

--

tás obligada·á asistir al paseo que anualment
hacen en honor de la tía Paz, y el cual tendrá
verificativo dentro de dos días en la falda de
puente que dista de aquí seis leguas. Asistirá
Gustavo, lo sé por él mismo, y no extra11es que
siendo mi mejor amigo, te ruegue sea la última
vez que lo trates.
¿,Fué que una nube opacó instantáneamente la
luz del día ensombreciendo todo, ó, en efecto, veló su semblante un torvo presentimiento? ¡No lo
supe entooces: ....
Anduvimos largo trecho distraídos. En las
brumas de mi memoria aparecía Gustavo, cuya
estúpida sensualidad, propia desu temperamento,
ardía en sus fras&lt;-s aliñadas y flexibles como
víboras;en su5 miradas lánguidas é intensas, pe1·clidas én una vaga lontananza, donde el ensueño,
la febricitl111te abstineucia y la h .. juria, desbandan sus visiones frescas de vida, que sobre muelles edredones revuelcan sus fastidios ó adormecen voluptul)samente sus cansancios. Sus lecturas, su exquisita sensibilidad y fervoroso cu lto
á la belleza, afinaron su lujul'ia, que plegaba, sin
que él St&gt; diera cuenta, sus labios húmedos y carnosos. En sus ojos claros se adivinaban á ratos
profundidades atl'ayeutes; se me antojaban límpidos rema.usos en los que el sol, filtrándose á
través del follaje de uo sauce, comunica t1·anspareocias á la masa de agua sin iluminar el fondo.
¡Oh Dios, qué inmensamente dolorosos son los
recuerdos &lt;le mi juventud!
Hepeotinamente, como invisibles tórtolas ai·rulladoras, salieron escapados ele la tol'l·e de la
aldea los sonidos de la campana.
- ¡Las nueve, excli.iné apesadumbrado, es preciso volvernos! Deben de esperarme ya con los
caballos que han de conducfrme á la estación.
Agregué en tono muy bajo: - Sé fuerte al despedirme; nos ahorra1·ás un sufrimiento.
s...,uozaba y no pudo responderme.
-¿Por qué te afliges·:' le preguoté. Cuando vuelva, serás mía, no nos sepa1·aremos, te contaré los
encantos y amarguras de estudiante, te most1·aré
mi vida ctía poi· ella como las hojas de álbum; tú,
en cambio, me arrulla1·as con tu charla armoniosa, en la que br1llarán como curiosidades sacadas de un cofre pet'fumado, tus travesurns ioocentes, tus sueños, en 10s que viviré escondido,
y tal vez alguoos dolores ieves colados de ronuón en tu espíritu.
La hice apl'esui·a1· el paso. El sol bañaba los
arbustos de la. avenida, que al dibujar sus frondas en el t,uelo, fingían cnarcos caprichosos úe
tinta; en la plaza principal una turba de vendedores ambulantes voceaoa sus mercancías, y la
pequeña esquila ct.: la iglesia, poseída de un gran
regocijo, seguía pirnete ando.
.Gn el portón éncontn1,mos á la tía Paz, á mi
madre y á un criauo. Por sus eoca1·gos, y súplicas y consejos, s.:ntia m1 corazón ues1allec1do.
Ap1·tlsm·é la ue~pell1da; besé tí Ta1&lt;1e, y en ese
beso no sé poi· qué c1·eí que nuesti·as aunas se
desprendían pai·a siemp re.
Rápidamente desauuaé el cabi·esto de la escarpia; el caballo, al se ntir el peso de mi cue1·po,
partió al galope.
.l!:l aii·e uel campo quién sabe qué cosas susurró á mi oiuo, rerrescó mi frente, agitó mis cabellos ¡ay!, pe.ro no pudo evapo1·ai· m1s lágrimas!
.l!:l pano1·ama e¡_ ue se desarrollaba. ante mí, adormiló mt pumante melancolía. Los montes verdinegros ue ocotes uesllecados y silbantes, cuya
so1emne ma¡.:stad ac1·ecentaban los gorjeos rncomptetos de los pájaros; las nubes rozando los

'

árboles, como si éstos humearan incendiados· el
río que culebreaba en el profundísimo barran~o
negro como nu hilillo de betún ; el sol chorrean:
do fueg&lt;? Y abrasand_o la campiña, por cuyo calor la berra, en varias partes cubierta de musgo
verdoso, con reflejos metál~cos color de hiel, parecía que_ sudaba; las cemzas nopalel'as como
mu_est:ar10~ de extraños fetos; cada color, cada.
paisa¡e de¡a.ba su gota de miel sobre mis dolores.
":nocbecía cuando clistinguf las luces de la estación ferroviaria. El silencio aguzaba mi oído,
y clara1;1ente oía el roce de una hoja seca de mafa
q~e el viento ~octurno venía empujando. A pocos
mrnutos dormitaba en el t ren, arrullado por su jadeo, y á la mañana siguiente instalado en mi cuarto de estudiante, recordaba los rosales florecidos
de las casas de mi pueblo, las cercas de piedra
doode se posan al mediodía los lagartos verdiobscuros como puilales pavonados, la hacienda
de mi madre, silenciosa y blanca, v sobre mis recuerdos tod?s, Taide pura y bella.'
1\Iis estud10s y trabajos diarios hicieron recobrar su buen humor á mi espfritu. El quinto día
de mi estancia en la Capital, á mi vu&lt;-lt:, de la
Academia de Bellas Artes, ent•ontrésobremimesita de trabajo la anhelada carta de mi hogar.
Nadie trazará .í rasgos finísimos la urdimbre de
impresiones que sa&lt;!uden el será la vista de una
carta amada. Cuando rompí el sobre. sentía apretada la garganta por una alegría ó angustia que
no sabré explicar.
l\Ie decía mi madre que en el paseo verificad O
en honor de la tía Paz, Taide había caído del
caballo )' había muerto.
¡Ab! morir cuando en nuestl'os corazones rayaba el día; morir cuando ella sintetizaba mis anh elos y esperanzas! ¡ Ah! morir cuando el prime1•
amor salpicaba las concieucias de perfume; morir cuando todas las ideas, todos los pe11samientos, todas las bondades, convergían en un punto; mori r cuando .... ! ¡Oh Dios mío, tú que eres
eternamente bueno, que regaste la semilla del
consuelo en las alma~ inconsolables, que abriste
los veneros del amor en los pechos sin arrullos,
y regaste tus resphtndo1·es en los corazones que
eran noches . ... ! ¿por qué me quitaste á ella, que
e r a mi porvenir, que e1·a mi juventud, que era mi
vida? ..... .

***
Ignoro el tiempoqueestuveenfermo, pero cuando comencé ií pasear mi convalecencia por los
j a rdines y arboledas, tenía en los labios y en la
mirada una amarga dulzura de un bien perdido
y lejano, muy lejano.
Un año hacía que había cambiado mi domicilio á una alegre barriada del poniente de la ciudad. A llí soñaba pensando en Taicle, al can,ado fulgor mortecino de los crepúsculos clolieotes.
F1·ente á mi habitacióo estaba un balcón cerrado
siempre, y festonado caprichosamente por yedras
y madreselvas frondosas . De tarde en tarde llegaba á mis oídos, conmoviéndome profuodamente por los recue1·dos que despertaba en mi memoria, una voz trémula, dulce y sollozante que cantaba con infinita vagnedad y tristeza:

«Volverá mi recuerdo cuando muera,
A traerte, mi biPn, melancolía:
C'omo vuelve, alejándose el invierno,
A su nido de ayer la golond1·ina.
No me olvides, yo te amo, está seiruro
Que volveré á tuc; hl'azos al¡rún día.
Como vuelve, alejándose el invierno,
A su nido de ayer la golondrina.&gt;
¡CuiÍntas ternezas &lt;lespertaha en mí la vocecita ele mi clescouocicht cantadora!
Así las risas de los címbalos lejanos encuentran en al,rún polvoso piano un eco que les
responda, y que acurrucado dormitaba como un
niilo abandonado por sus padres.
Rentía {L veces el imperioso deseo ele ir á su
deparmento, preguntar quién era, hablarle. decirle que le estaba infinitamente agradecido, porque su voz y sus canciones me hacían pensar en
oh'a voz y otras canciones que había oído ele
unos labios amados que callaban entonces porque estaban aprendiendo nuevos ritmos en un
pafs de misterio y de silencio donde las almas se
convierten en cantos inefables.
¡En cadr1 hígrima que me arrancaban esas estrofas, rodaba una bendición!
Uoa tarde• de crepúsculo sang-riento, esperaba
la llegada de mi madre y la visita de la, tía Paz;
¿,qué conversación nuestra no tendría por trama
la bondad de la inolvidable muerta'?
:\Iientras lleg-aban, distraje mi impaciencia
observando el desbanclamiento ele nube, escarlata, anaranjadas y violetas; oyendo los vagos
susurros de los árbolM poseídos ele súbitos estremecimientos. la bulliciosa algazara ele par•
lanchines go1Tiones empeñados en meliflua contienda p01· logl'ar un camarín en la em·amada, y
vieoelo al gato, sobre la silltL esparrancada, en
quieta somuolencia, con su eterno hervo1· en el
cogote.
Todos los detalles de aquella época de mi vida, dolorosos y alegres, los conservo de tal manei'a grabados en mi mente, quec1·eo que niagúu
sacudimiento trágico vivirá en mí con mayor inteusidad de precisión.
H,.bía dejado de ver á la tía Paz mucho tiempo; y cuando la vi en el dintel ele la pue1·ta tendiéndome los brazos, con el rostro c1·uelmente
ajado y los cabellos canos, débil y encorva.da,
parecía. que mi pasado esti, btL frente á mi porvenir.
Respetuosawente besé sus manos y la senté en
mi lecho.
-¡Qué viejo estás! me dijo en tono simpático y
burlón. Dentro de dos años se te verá la cabeza
como si la tu vieras envuelta en un pañuelo
blanco.
-No es difícil, contesté soarieud.o.
Agregó:-Tengo que decirte algo muy grave
antes que llegue tu madre, que supongo no tarda.
La vida te ha vuelto reflexivo, prudente y sobre
todo l'azonable. E,·es ya un homb1·e capaz de soportai· con calma. cualquier hecho, cualquie1·
acontecimiento, por intensamente abrnmador que
sea. Eres algo más que un homb1·e; como te dije
al principio, er es un viejo á quien yo quiero como á un niño, y para el que todas las alegdas
me pai·ecen pequeñas si poi· un momento se las

Domingo i &lt;le Dicirmbro de 1902.
pudierlL dar todas. ;),le entiendes·~ agregó conmovida. Ahora escúchame, y sé fuerte.
Tal solemnidad había en la tí11 Paz al expresarse, que instintivamentP incliné el cue1·po como euando SP &lt;-spera 110 ¡ olpe rucio.
-T11ide no ha muerto, exclamó más blanca
que la cera y con los ojos fijos~- brillantes.
-;.No ha muPrto:' elije non voz 1·onca ahandon;inclo mi asiento y tomándole con brusquedad
las manos.
-No ha muerto, contest6 iÍspPt•amente, y aun
cuando comprendo qu&lt;' serás capa1 ele estrang-ularme por saberlo todo de un g-olpe. e~ preciso
que me oigas portándote como un hombre y no
como un niño: siéutMr.
l'recipitaclau1ente continuó: -En el paseo del
año pasado. que debes recordar, iba como invitado de una dr mis amigas Gu,ta\·o Hartmana.
-Gustavo IIartmann, grité desl'sperndo.
-Calla, contestó jadeante, es&lt;·tíchame.
'.rodos íbamos á ca hallo, y it la entrada. del
monte, en el lugar preci~o en que el boscaje• se espesa, el animal que Taicle montaba se enc,Lbl'itó
por el ruido ele alguna hoja seca y em2,rendió la
carrera. Nos parnlizó el espanto y el pensamiento de que en la falda resbaladiza el golpe era seguro y la caída mortal. Todos quisieron marchar tr~sella,p?ro Gustavo,como un relámpago,
se teud1ó sobre el caballo,que azuzado,brincaba
como un gamo, perdiéndose bien pronto entre la
obscura malt&gt;za y las quebradas de la montaña.
Inútilmente esperamos su regreso, v entonces
nos diseminamos en el bosque con ei fin ele encontrada. Todos teníamos el alma cuajada de
preseotimientos.
Xuestro p1·ime1· hallazgo fué espantoso. Ea el
fondo ele un barranco estaba Gustavo con el cráneo despedazado. ¡ Ay I e!1 ese momento comprendí que en una hora se puede en vejecer. M1ís adelante encontramos desmayada {L Taide, pero viva aún.
Ahora escúchame y sé más fue1'te aún. Voy á
concluir.
Cuando Gu~tavo corrió eu busca de Taide,
¿sabes lo que hizo'! :No detuvo el caballo; poi· el
contrario, lo fu:stigó brutalmente para que se
desbocara y caye1·a. ¡Oh Dios! ¿po r qué los árboles no vol viet·on hacia él sus brazos y lo desmenuza1·on en el aire! Cuando la vió tendida sobre la yerba .. ¡ah Rubén, Rubén, todas las azucenas deben de habei· ceri·ado á esa hora sus cálices!
-¡Maldito! exclamé como un loco. No haz
muerto y debes morir despedazado por mis dientes, magullado por mis manos, pisoteado por mis
plantas! ¡Taide, Taide! sollozaba. Como á un
conjuro, abrióse la pue1·ta y apareció ella vestida
de negro y con una palidez ult1·ate1·reste.
-Gustavo ha muerto, dijo, yo soy la desconocida cantadora; te amo, y he vivido con mi amargu1·a incomparable sólo por ti.
-Retírate, exclamé con voz abogada.
-Calla, gritó mi madre, entl·aado en ese momento; nadie sabe nada, y yo, que soy tu madre
y que para ti quenía lo más saeto, te ruego que
la quie1·as: quiérela, dijo juntando nuestras cabezas, que bañaba con su llanto.

--~
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�EL 2'1UNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Diciembre de 1902.

~L t\l UNUU lLU::,'J'l{AlJI/

Domingo 7 die Diiciemhre de 1902.

. -Te pido que robes ]as carnes frescas quetien~n los ho1;1bres de la llanura. Te pido que
asesines al primero que encuentres. Te pido
que te apoderes de ]as víctimas ofrecidas á tus
,dioses y que todo lo deposites á mis pies.
El le agradeció que no pidiera más é hizo
lo que le había exigido.
'
Durante una hora tocó delante de ella; pero
después rompió su lira y vivió como si estuviera muerto.-PIERRE LOUYS.

E

La ■uerte de las murallas.

medio de un universal encogimiento de
· hombros, único comentario hecho á su
n:iemoria,sola y muda oración fúnebre pronunciada sobre sus esrombros, van cayendo las

ra ¡uíticos y escuálidos,
los niños se acurrucan
ante el rescoldo cárdeno;
y allí tiritan .... lloran
al escuchar los ásperos
y lúgubres chillidos
de los siniestros cárabos.

sus alas el relámpago,
despréndense las hojas,
despiértanse los pájaros,
azota las vidrieras
cor: recio impulso el ábrego
y el rayo cruza y hiel'e
como celeste lc'ttigo!

mis delit·antes súplicas:
bien sé que estíts muy lejos,
¡oh blanca estrella fúlgida!
Por eso, de mis labios
se disipó la púrpura ..... .
y están mis ojos trist,,s
y mis pestañas húmedas!

Ya lh:1,ra !'l rudo invierno
-con sus 11101·dieutes 1·áfagas,
&lt;'On sus tupidas nieblas
como flotantes sábanas:
ya rueuan de los troncos
enfermas las parásitas ...
y están I as flores mustias
l' las mujeres pálidas!

Por las obscuras grietas
de las mortuorias lápidas,
las gotas de la lluvia
descienden frías, lánguidas·
¡ob trágico destino!...... '
Tal vez únicas htgrimas
que en su mansión de sombras
1·eciben los cadáveres!

Refúgiate en mis brazos
en estit noche tétrica
Y esconde eut1·e mis manos
tus manC'citus tl'émulas!
Calor y luz ansío
de tu mirada angélica,
mientras la bri,m cbarla
con la llovizna gélida.

Tal vez mn.íiana mismo,
cuando estos melancólicos
cantares á ti vuelen
con su vibrar monótono,
yo duerma solitario
bajo el sepulcro lóbrego,
soñando que me estrechas
contra tu seno mól'bido!

La dl·nsa llu\'ia cae
&lt;ion ei;pantoso estrépito;
sus membranosas alas
agitan los 111u1·ciélagos,
y en las inmensas playas
el mar undoso y pérfido
.queb1-ántase en las r@cas
con ímpeUl colérico.

Doliente y ojerosa
la luna avanza tímida,
y escóndese en las nubes,
ya inmóviles, ~-a undívagas;
en 1as desiertas calles,
sobre las losas frígidas,
mellio desnudas tosen
las pordioseras tísicas!

llesuene en nuestras bocas
el beso como un dntico;
y en t,into que apuremos
nuestra ventura extáticos,
que azote las vidrieras
con r~t:io impulso el ábrego
y el rayo cruce y biera
como cdeste látigo!

Pues yo sé que este invierno,
con lento p,tso rítmico,
se irá con sus tristezas
y su ropaje lívido!
pero este que yo guardo ..... .
tal vez el más fatídico
de todos los iu\"iernos ..... .
eterno es en mi espfritu!

En las pajizas chozas,

Allá lejos sacude

volver, todo lo negro y trágico; quedaba únicamente lo hermoso, lo inofensivo: los monumentos, la tradición, la leyenda bizarra y hermosa nimbada y consagrada por el beso amoroso del Tiempo.
Y la prisa febril y loca por destruir esos
restos menospreciados y entregados al olvido,
habla con voz doliente de nuestra desnudez
de espíritu, con la voz misma con que hablan,
en derredor de las murallas que se vienen abajo, los rostros atormentados por el afán insaciable de ccl'argent,,, y los antiestéticos trajes
modernos de los transeuntes.
Muy cerca también, l os carros eléctricos pasan apresuradamente lanzando al aire la canción triunfal del repiqueteo de sus timbres.
Edificios utilitarios y feos, ceñudos, sin ale-

JULIO FLÓREZ.

Mas ¡ay! bien sé que no oyes

Nuestro pats.-Parroqula. de Taxco (Gue)

(Fot. Waite.)
I

LA FLAUTA ENCANTADA.
otro tiempo habitaban ]a Tracia ani•
mn]es salv:ijes y algunos hombres ame- - - - drentaclol".
Los animales ernn muy hermosos: había
leones rojos como el sol, tigres rayados como
la tarde, y osos negros como la noche.
Los hombrei::, enanos y chatos, mal cubiertos de viejas piele,:, armados de lanzas toscas
y arcos grosero,:, i::e e1,cerraban en las cavidades de las montañas tras monstruo·sos bloques
que ellos rodaban trabajosamente. Pasaban la
vida cazando, y corría la sangre en los bosques.
Era tan lúgubre el paíf', que los dioses lo
habían abandonado. Cuando salía Artemisa
del Olimpo, al clarear la mañana, jamhs seguia ca mino que llevara al nQrte. Las guerras
de allí no inquietaban á Aree; la fªlta de flautas y de cítaras alejaba á Apolo, y solamente
brillaba la triple Hécate como una cara de
medusa sobre un paisaje petrificado.
Entonces fué ú habitar allí un hombre de
una raza más feliz, quien no vestía pieles como los salvajes de la montaña.
Usaba larga túnica blanca que ]e arrastraba
un poco. Gustábale errar de noche á la luz
de la luna por los mullidos claros de los bosques, llevando en la mano un pequeño carapacho de tortuga, en el que habfa clavados
dos cuernos de uro, entre los que se tendían
tres cuerdas de plata.
Cuando tocaba con sus dedos las cuerdas
música delicioi"a las recorría, mucho más dul~
ce que el murmullo de las fuentes, que las
frases del viento entre los árboles ó que lamodulación de las aves. La primera vez que tocó, despertaron tres tigres, tan prodigiosamente encantados, que lejos de causarle ningún mal, se le aproximaron lomásquelesfué
posible, y se retiraron cuando cesó. Fueron
más los que acudieron al día siguiente, así como lobos, hienas y serpientes que se paraban
sobre la cola.
Y tanto fué así, que muy poco después iban

los animales mismos á suplicarle que l es tocase, sucediénclole con frecuenria que u11 oso
llegara solo junto á él, y con tres acordes maravillosos se marchara contento. En cambio
de sus complacencias, las fieras le proporcionaban alimento y le protegían de los hombres.
Pero le fatigó su fastidiosa Yidn. Tan convencido llegó ri. estar &lt;le su genio y del placer
que daba á las bestias, que ya no se esforzó en
tocar bien, y las fieras, con tal que él lo hiciera, quedaban siempre satisfechas. Notardó en negarse aun á concederles este gusto, y
dejó de tocar por indolencia. Toda la selva
quedó triste, mas no
por ello escasearon á
]a puerta del músico
les trozos de carne ni
las frutas sabrosas.
Continuaron alimentándole y le amaron
más, porque el corazón de los animales
es ar:;í.
Un día, sin embargo, en que, apoyado
en su puerta, miraba
cómo de:::cendía el sol
tras ele los árboles inmóviles, pasó cerca
una leona. Dió él
muestras de entrar,
cual si temiese mole!&lt;tas solicitudes; rero
la leona, sin cuidarse
de él, pasó tranquilamente.
Entonces le preguntó sorprendido:
-Por qué no m e
ruegas que toque?
Ella le contestó que
no lo deseaba.
Díjole él:
-:So me conoce,;?
Y ella le respondió:
-Tú eres Orfeo.
Agregó éste:
Nuestro

-Y no quieres oírme?
-Xo quiero-repuso ella.
-Oh !-exclamó el músico-cuán digno sov
de lástima! Tú eres ¡ior quien yo hubiera tocado. Eres mucho más bella que las demás v
debes de comprender L1ejor. Por que me escuches una hora solamente, yo te dar é cuanto
soñares.
Ella le respondió:

murallas t errón á terrón-dijérase más bien
que van derramando gota á gota sui, lágrimas
de piedra.
Lloran acaso los viejos murallones, doblegándose y desapareciendo bajo la piqueta indiferente é impasible del ,cprogrei,o,» la poesía
del pasado que con ellos muere; todo lo que
&lt;¡ueda de un mundo cruel y hérpico desaparecido para siempre, impulsado por un mundo
nuevo, más justo, pero más prosaico.
Yo las miro caer, entre la indiferencia estulta ó ciega de la multitud, y siento sobrecogida el alma; porque veo en su caída y la in•diferen::ia de hielo con que la miramos, un

gría como nuestra época, muestran sus freutes
grises de piedra en los alrededores.
El progreso triunfa. ¿Pero sómos más felices?
Siempre apresurados, sin parar jamás, Judíos
Errantes de un ideal sin grandeza, hostigados
por la neurosis del oro que nos ciega
la vista con á ureo velo, y sin tiempo
para admirar, ni para comprender ni
para realizar la belleza, vamos perdiendo á la carrera la alegría, la salud del
espíritu y del cuerpo, la serenidad, la
risa juvenil que un tiempo tonificara
y confortara y llenara de gozo con su
argentino tintineo los orbes.

ESTCIJIU FOTOGRA!i'I CO.-(M.

Torres. -Profesa, 2

la uniformidad e~túpi&lt;la del sombrero de r,opa y de los absurdos pa n ta.Iones de la mesocracia.
La n1lgaridad triunfa. Triunfa Sanrho. Don
Quijote sigu e siendo apalrado y silbado á cad,a arranque heroico de su brava y generosa
a1ma.
Todo el mundo llegará á tener, según ansiaba Enrique IV, una gallina en su puchero. Y
cuando haga un alto el hornbre en esta furiosa
c~rrera en pos &lt;le .la l'iatisfacción del cuerpo
tuano, y el alma tienda los brazos en busca
&lt;le lo suyo.. , . .. tal vez lo bu~que en vano an guRtiada y mortalmente an~iosn.
'
Hallará un mundo de gentes rollizas uniformadas, viajando en ferrocarrileR, vi ,;iendo
en hoteles lujosos, l eyendo periódicos exclusivamente, embrutecidas por el trabajo y las
comodidades.
Y el ~lma se encontrarñ, estupefacta, con
que ya, a aquellos hombres gordos y sibaritas, no les puede ella servir más que de estorbo ..... .
Kovbre., 1902.
LUIS RODRIGUEZ-EMBIL.
Nuestro pals.-Suburbios de Córdoba.

símbolo de esta época de8provista del Arte
•consolatlor y sagrado, que embellece y perfuma la vida como una flor del cielo.
Con las murallas rugosas y venerables como
un abuelo, se ya quizás el último vestigio de
1a exquisita poesía del recuerdo. De la era que
-ellas representaban, pasó por suerte, para 110
pats.-Tina

calle de Tecalpulco ( Gue).

( l!'ot. Wal te.)

Acaso esté destinada á concluir la civilización contemporánea apoplética &lt;le riquezas,
&lt;le comodidades, de lujo burgués y chabacano, pero consumida por inmensa é irremediable murria, sintiendo al cabo el tedio infinito
de lo vulgar, y aplastada por la "{)erfección suprema y mecánica del &lt;ccomfort» moderno, por

�-

1

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Depo1110 Ceo•ral: B. Y G. GCETSCH:JL,
l'IIEX C'I. ,._ p ,ntado 468.

...................................~,...

AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 24.
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ELIXI~ ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS

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EL MUNDO ILUSTRADO

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one en 2 meo:es deearrollan v endurecen 6
)O;i 1enoe,hacun d~,-.1p., 1•eccr 1.ti sal td,ll

Y todas las enfermedades del Es·
t6mago é Intestinos por cr6rdca■
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se caiga.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 22, Noviembre 30</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concurso de Bellas Artes</name>
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                    <text>~

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11111111 1u 1u , u 1u 1u 111 1u 1u , u , n 1u 1u , u 1u 1u 1 ~1111u1u 1n , u , u , u , u , u , u 111 , u , u 1u 1u 1u 1n 1 11 u 11 11 n , u , u1u 1u 1u 1u 1u 1u , u 111 11111
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11
-1:
tu ralezas débiles; se aleja de todo temor de esos terribles ma- 11
-11
son las dos armas principales con que el hombre les cereb1ales que matan ó agotan al Individuo basta el extre11
-u puede¿Cuáles
combatir ventajosamente contra la multitud de enemi-11 gos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y mo de convertirlo en Idiota y en loco, y lo mismo el hombre 11
que la mujer, lo mismo el anciano que el niffo, concurren con 11
u muerte? LA SANGRE.Y LOS NERVIOS,
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su 11
-11
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más constante obra de reproducclófi de las especies.
11
-u segura de una larga vida, Con ellos, el organismo cumple norTambién mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
-11 malmente sus interesantes tunctones fistelógtcas; el estómago, en los seres exoonuados por el abuso, por la enfermedad ó por 1111
-u ¡os intestinos, el bfgado, el corB1ón 1 los pulmones, etc., no es· la Indiferencia, porque
11
-u tiin expuestos A sufrir las mil afecciones que padecen en las na11
11
11
11
u
u

LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

CONTRA
EL
DOLOR
Y
LA
ENFERMEDAD
..
-

-

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

-11
-u
-11
-u
-u
-u
-u
-u
-u

ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA

El bombre que entregado al trabajo, ó después de abusos
temen1les ó de enfermedades agudas, siente d~er sus tuerzas
la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero A
veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia; la joven
que al mirarse en el espejo ve palidecer y amarillear su antes
- rosado cutis, y sufre jaquecas !recuentes y perturbaciones en su
u
- menstruactón¡ el nttlo cuyo crecimiento se efectda dificllmen11
-11

-11

te y que camina A grandes pasos II la escro!ulosls, al raqultl1mo; todos en una palabra, los que pagan tributo al mal de la
época llamado
,, ANEMIA"

-uu
-11

"~

DE SAN GERIIIAN

-11

DEL DR. LATOUR BAUMETS

-11
-11

-u
-11

-11
11
11

une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otros
Preparado que por su composición, en la que figuran tónimedicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por
cos, reconstituyentes y purlficantes tan poderosos como el
la repugnancia que Inspiran al las personas que deben tomarlos.
Se recomienda muy especialmente A todos aquello• padres
que noten que sus bljos están anémicos, que las jóvenes se ponen cloróticas y sufren padecimientos nerviosos, cat.rros y
bronquitis !recuentes, trastornos 'tntestlnales, palpitaciones
de corazón, insomnios, vértigos, dolores neurAJgicos, etc., dees la más recomendada para
bidos A la pobreza de nutrición y II la debilidad progresiva, reAliviar loe Dolores, l'urifioar la sangre,
sultado fatal de la falta de pureza y energia de la sangre y del
_Vlgortzar los nervios
agotamiento del sistema nervioso.
y Robustecer el organismo.
Entre los muchos males que cura radicalmente el

-u

-11u ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,

-u

1,

LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,

-11

-1111
-11
-11
-11
-11
-11
11

-1111

A estas cualidades reconocidas por los eminentes médlcJs

11 11IN0 DI SAN GB.RMAN,

-1111

-11

su uso es de resultados eficaces en

Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de ap11tito, Cloroais, Convalescencia,
Depleuresías, Pulmonías, Tifo 6 fiebre tifoidea Dabilidai cln3titucional, E1 crófula, Florea bl&lt;1nca 3, Gan-

-11

•

DE VENTA en TODAS la.s DBOGUEBÍAS y BOTICAS

-11

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-11 grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
-11
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krentes LUt&amp; Rtl'~ !IPINDOI 4 .

uc. R.4.r.4.tl Rtl'Ut &amp;PINIM)l.A.

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11

VINO DE SAN GERMAN,

que ban bacho uso de él, aplicándolo en multitud de en!ermos,

-11

Subscri pción mensu a l fo rá oea, $, áO
l d ero ldem. en la ca ••ILlll,,. l 2S

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11
y que son victimas de sua múltiples y dolorosas manl!eotaclo- 11
nes, recurran al uso del
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-11

A~O IX.--TOMO 11.--NÚM. 23.
•lrcet..-s

MÉXICO, DICIEMBRE 7 DE 1902.

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VINO

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l"\UNDO ILUSTRADO

esoolar.-él'arejas del cfl(inué.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Diciembre de 1902.

El despilfarro de la energía.
La perfección de una máquina, como la ele
un aparato, no consiste tan sólo en que dé
productos acabados y bien acondicionados, sino también en que esté dispuesta en forma y
mo&lt;lo de economizar la fuerza que consume y
en acrecentar su rendimiento, en que el resultado se obtenga con el menor esfuerzo posible
y sea el mayor posible.
· Si para moler una carga de trigo se ha de
neceRitar el soplo del huracán en lae aspas &lt;lel
molino, si para arrastrar una carreta ha ele
emplearse el empuje de una locomotora, si
para levantar un fardo ha de exigirse la palanca de Arquímedes manejada por Encelado,
y si es Hércules el que ha de hacer silbar la
honda y lanzar la piedra de David, molino,
carreta, palanca y honda, resultan imperfectai,, defectuosas, torpes en su función y mezquinas en sus resultados.
Lo que pasa en los organismos inertes que
llamamos múquin::u,, se verifica igualmente en
las má&lt;¡uinas vivientes que llamamos organismos vegetales, animales y sociales. Emplear
robustas encinas para producir raquíticas bellotas, organizar y amontonar esqueletos monstruosos, musculaturas desmesuradas para llegará la inerte rnmnolencia del hipopótamo,
serían faltas imperdonables ei1 un mecanismo,
faltas en 1¡ue la naturaleza incurre con tanta
frecuencia. Por el contrario, la espiga cuyos
granos pesan más y son más nutritivos que la
cana en que maduran, el insecto que pesa miligrnmos y despliega fuerza y agilidad sorprendentes, son modelos acabados &lt;le la economía
en lit materia y en la fuerza con el máximo
rendimiento del aparato.
En el orden mental y moral ocurre lo mismo. Hay inteligencias que trabajan con exceso
y se fatigan con extremo para llegará concepcione~ insignificantes ó Yulgares, y en ocasio-

Domingo "/ de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

nes, pasiones volcánicas, con hervores de calderas, y resoplidos de fragua y conmociones
de volcán, se disipan en inconsistentes humaredas, en llamaradas de petate y en histéricas
convulsiones &lt;le terremoto.
En este orden &lt;le ideas, á cada paso tropezamos con mecanismos y maquinarias de una
horripilante ó de una desoladora imperfección.
Hay erudito que consume su actividau y su
vida en el estudio y en la investigación, que
amontona en volúmenes inacal.,ables sus ideas
y sus meditaciones, y que no llega jamús á
descubrir un hecho nuevo, ni á sentar una ley
natural, ni á explicar un fenómeno,ni á prever
un suceso, ni á plantear una regla ni á ericontrar una solución. Dialécticos conocemos que
pasan su vida razonando, polemizando, deliatiendo, que ensartan deducciones corno chaquiras, que hacen ramilletes vistosos de inducciones y que nada logran resolver, ni dirimir ni probar. La historia de la filo~ofía y
de la vieja ciencia, abundan f'n ejemplos &lt;le
esta clase de inteligencias que, como las múquinas primitivas, son enormes y desproporcionadas y meten un ruido y traen un traqueteo infernales para nada producir ni na&lt;la
rendir.
En el orden moral hay seres t.ambién imperfectos que gastan dosis formidables de ambición, de pasiones, de emociones, para no
salir jamás de la medianía y, en ocasioneio,
para sólo labrar su ruina y sembrarla alrededor suyo.
En lo que se llama el mundo &lt;le los negocios, abundan esta clase de tipos: financieros volcánicos, atestada la cabeza de proyectos
colosales, de empresas estupendas, creadores
de combinaciones que costarán uno y producirán mil, explotadores de negocios nuevos,
de cultivos exóticos, de industrias translunares, condenados á la camisa sórdida, al zapato
destalonado y á la miseria negra.
Hay poetas que arden solos, que se incen-

dian espontáneamente, que estallan al menor
choque y que, desrués de muchos paraísos artificiales v muchos infiernos naturales, dejan
en cafüla~l de obras completas una cuarteta de
álbum ó un soneto patriótico.
En punto á despilfarro de energía y á polireza y mala calidad de productos, nada es
comparable á los malhechores, como no sean
los viciosos. ¡Cuánto afán, cu{tnta labor, cuánta lucha, cuánto sufrimiento y cuánta humillación hay que pasar en la vi&lt;la cuando se
quiere vivir en el ocio y los placeres, y cunnto se tiene que padecer en la existencia para
darse la satisfacción de morir en el patíbulo!
Una anécdota á este propósito: Junto á un
labra&lt;lur cubierto aún del fecundo sudor del
trabajo, pasa un anacoreta. --Padre, le pregunta el campesino, ¿es verdad que ustedes van
siempre descalzos?-Sí, hijo mío.-¿Que no
usan camisa?-Sí, hijo mío.-¿Que duermen
en el suelo?- Sí, hijo mío.-¿Que comen ta11
sólo yerbas?-Sí, hijo mío.-¿Qne viven de
limo!,na?-Sí, hijo mío.-;,Que sufren toda
clase de humillaciones?-Sí, hijo mío.-¿Que
se condenan á no tener mujer ni hijos?--Sí,
hijo mío.-¡Cnántas penas y cuántos dolores
-agregó el labrador--sufren los hombres con
tal &lt;le no trabajar!
A los viciosos, á los laclrones y á los bandoleros les viene admirablemente el saco y puede decírseles lo que Juan Valjean á Montparnasse:-((Ah! quieres holgar? pues prepárate
para trabajar.-Ab! quieres gozar? pues prepárllte para sufriri,.
Toda la moral humana está condensada en
esas frases.

jlT/porfanfes j)rácficas j'liilifares

'i).,(

VOLADURA DE UN PUENTE

NA expeáeuda de ve,dmlem
importancia i;:e efectuó el domingo pasallo en los llanos de Anzu res. Nos referimos á la voladura
de un puente militar de caballetes, por medio
de cargas de dinamita.
Los alumnos del Colegio Militar, bajo la &lt;lirecci6n del capitán E-egundo de la Plana Mayor Facultativa de Artillería, Gabriel Terrés,
construyeron el puente, que me&lt;lía 30 metros
de longitud, 2 y medio &lt;le anchura y 3 y medio de elevación. Los trabajos duraron cuatro día1:1, y tanto la forma de los caballetes
como la del puente, se ajustaron en todo á las
reglamentarias del er¡uipaje de puentes militares del ejército francés.
En esta obra hicieron su práctica los alumnos del Colegio l\lilitar que en el presente año
cur:,aron la clase de Puentes y Aerostación;
y á fin de demostrar la solidez de la construcción y los servicios que ésta pudiera prestar á
un ejército en campaña, la Secretaria de Guerra dispuso que sobre ella pasaran cuatro secciones de caballería y una batería mínima.
Estas maniobras se efectuaron por la tarde,
en presencia del Sr. General D. Bernardo Reye!,, Secretario &lt;le Guerra y Marina, quien se
presentó en Anznres acompañado de su Est.:·
do Mayor y de los Generales Huer,a y V1llegas.
Así que hubo examinado el puente y dictado algunas disposiciones, el señor Ministro
ordenó que pasara sobre aquél la artillería de
campaña y después las cuatro secciones &lt;le caballería. Regresaron los dragones y, durante el
paso de éstos y de las bocas de fuego, se vió
que el puente permanecía innamovilile, co1\lo
cual quedó demostrada su buena construcc10n
y las facilidades que podría prestar.
El puente se construyó en la confluencia de
los ríos San Joaquín y de los Morales, cerca
de la calza.da de la Verónica.
'J'erminadas las maniobras militares, se procedi6 á. la voladura de la obra, por medio de
petardos provisionales. El ,Sr. T~niente Coronel D. Enrique Mondragon, Director de la
Escuela Nacional de Tiro, con el personal necesario de sus alumnos, fné el comisiona&lt;lo
por la Secretaría de Guerra para llevar á cabo
la voladura mencionada.
El sefior Minit;tro y sus acompañantes, ai;:í
como el numeroso público que :isistió
las
importantes experiencias, se al?Jaron a. un_a
respetable distancia del puente, a fin de evitar un accidente dei;:graciado durante la voladura.
.,
En seguida se procedió {~ la pre~a.rac10!1 e1e
petardos con pólvora Borhnete, é mme&lt;liatamente se colocaron las cargas en los caballetes del puente. La expectación públic~: ern
muy grande, pues todas lris personas allt pr&lt;'·

Jt

AUREA.
Son color de oro Yiejo tus ca.bellos,
Y como en tus dos ojos Re, reflejan, '
De tus pupilas en el fondo, dejan
De oro viejo el color que tienen ellos.

La boca que á besar Cloris me ofrece,
Frnto es de estío de dulzura lleno.
Que oculta entre su miel letal veneno.
Quien la llega á besar muerte padece.

Y áureos por eso son tus ojos bellos,
Y por su luz y su color semejan
nos S;)les en ocaso, que se alejan
Circundados &lt;le fúlgidos de.,tellos.

Y es una tentación; roja, parece
Temprana flor cuando desvuelve el seno;
Y mientras más el apetito enfreno,
Más el deseo de besarla crece.

Por eso áurea eres tú, y á tu cabeza,
Color de hoja otofial, esplendoroso
Nimbo, como un encaje, la circunda.

l\Ias ¿qué mucho morir, si siempre vela
La Muerte tras nosotros en acecho
Y por llevarnos á su reino anhela?

Aurea se mira 11sí Naturaleza
Cuando del sol un rayo luminoso
De grana y oro el horizonte inunda.

Nadie ávida inmortal tuvo derecho.
Pues &lt;lame un beso, Cloris; de esta suerte
Como él tan dulce me será la muerte.
·

sentes aguardaban con ansia el momento de
la e~plosión. Generalmente se creía &lt;¡ne al inflamar,:e los petardos no quedarían ni restos

ele! puente, pero tales suposiciones_ er3:n_ exageradas, pues sólo se_ trataba &lt;le rnut1lizarlo
para el paso de la artillería.

El puente, antes de la voladura.

�EL MUNDO ILUSTRA no

Domingo 7 de' Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

/

La voladura del puente.

Por fin se vió que del suelo se leYantaba
una gran columna de humo y tiena, é instantes después se escuchó una fortísima det.ona&lt;:ión. Una serie de explosiones sucedió á la anterior; y así que todos los petardos produjeron
sus efectos, el señor Ministro se dirigió al

)

«...... Todos, como te he dicho, estamos
bien; sólo la pobre Felicitas parece encontrarse peor que otras veces, y el doctor teme que,
con la llegada del inYierno, no pueda vivir
muchos días. Creo que, viéndote, la infeliz
sentiría un gran consuelo."
Este era el párrafo final de la carta que una
de mis hermanas me dirigía, para informarme
de las nuevas de casa, durante mi pasajera
ausencia. Y Felícitas, de quien aquellas líneas
hablaban tan poco satisfactoriamente, era la
buena, la serYicial, la siempre adicta criada
que años tras años había servido incondicionalmente á la familia.
Mis hermanos y yo casi habíamos per&lt;lid0
la noción exacta del tiempo de sus servicios.
Al abrir yo los ojos á la vida, la había encontrado ya en la casa; su recuerdo estaba ligado
á todos los de mi niíiez. Mis hermanos mayo- ·
res sí guardaban memoria de su ingreso: una
vez en que faltaba una sirvienta, presentóse

lugar donde se levantó el puente para ver el
estado en que éste se encontraba.
Los resultados de la experiencia fueron satisfactorios, pues la construcción quedó inutilizada por completo, en pocos minutos.
Las experiencias se repitieron el jueves.

cierta mujer ya entrada en edad, en compañía
de una joven, casi una niña, demandando trabajo para esta última, de quien era tía y única
parienta. Y en la casa fué recibida la muchacha. no sin algunas vacilaciones previas de
parte de mis ascendientes, que atados aún á
viejas preocupaciones, preferían para su servidumbre personas de madura edad y cuya
conducta no exigiese la vigilancia y el continuo sobresalto en que viven las buenas madres de familia que tienen mujeres jóvenes (1
su servicio.
Admitida al cabo la joven, retiróse la tía, no
olvidándose de hacer todo género de recomendaciones respecto á su sobrina. Desde su acomodo, la fámula había obtenido permiso para
salir dos veces al mes, por la tarde, y de esta
licencia aprovechál.,ase siempre que la tía vi~iese por ella; pues entre las recomendaciones
más importantes de la vieja, se contaba la de
no permitirá la muchacha pisar la calle sin
la compañía de su &lt;CÚn,ica" parienta. Sin embargo, muchas ocasiones se daban en que la
recamarera no hacía uso del permiso durante
dos quincenas, por ausencia de Sil tía; pero al
término de este plazo, que coincidía con el pago del ,,mes,» la vieja Ha lograba robar un momento á sus quehaceres, para acudir en busca
de su sobrina y proporcionarla algunas horas
Je libertad. l\fas á la quincena siguiente, fácil
era asegurar que la buena Felícitas se quedaría sentada en la azotehuela, inútilmente entretejido en la trenza el lazo de listón azul, inútilmente sacados del baúl el rebozo «coyote»

y la enagua de holanes, inútilmente en espera
de la tía, á quien sus quehaceres impedían
preRentarse á menudo.
Y el carácter de la criada era incapnz de rebelarse ante estas contrariedades. Cuando la
tarde del domingo, esperada con tanto anhelo,
agonizaba antes de que la única parienta hubiese aparecido, la recamarera, un poco más
triste tal vez, pero sin proferir una queja, volvía á doblar cuidadosamente el rebow ,,coyote», cambiaba la euagua recién planchada por
la de trabajo, y per.etraba M- las habitaciones
á reanudar la diaria tarea, á encender las lámparas, á preparar las camas ó entrecerrar las
maderas de 10s balcone8.
Su espíritu era de una completa pasividad,
producto tal vez de algunas generacioneR de
antepaRados nacidos y muertos en la ei::clavitud del trabajo miserablemente remunerado,
en la existencia del pobrf' indígena de los campos, sometido á todas las brutalidades del
amo y sin recibir de él más que el puñado de
maíz para su sustento y el pedazo de burda
tela para su abrigo.
Llegó vez en que la tía no apareció por In
casa durante mucho tiempo, y, alarmada la
sirvienta. manifer--tó sus zozobras á los amos.
Mi padré escribió á la primera autoridilcl del
pueblo en que moraba la vieja, pidiendo informes acerca de ella, pero éstos no fueron
nada satisfactorios: se ignoraba ta111bién allí
su paradero.
IJesde entonces se conceptuó á Fclícitas corno privada en ab¡:;oluto de allegados, y, con
el tiemvo, fué vista por todos como una hija
adoptiva de la familia. La muchacha lloró
sinceramente la desaparición de aquella mujer, que había sido, á pesar de todo, su más
vivo afecto; pero resignóse al cabo y terminó
por hallar el lenitivo de su pena en el calor de
aquel hogar al cual sentíase ya ligada por
fuertes vínculos de cariñoso reconocimiP.nto.
Su situación mejoró un tanto;~ repetidas instancias de mi padre, que amaba la libertad
de todos, permitíase á Felícitas ,:alir en compañía de las demás sirvientas, cuya conducta
uada hacía sospechar, y algunas veces también encargábasela de acompaí'iar en su paseo
á mis hermanos mayores, nilios aún.
Pero después de cierto tiempo, aconteció
algo que vino á desconcertar la pacífica existencia de aquella infortunada criatura. Una
noche en que mi padre entraba al comedor,
después de haber pasado la mayor parte del
día en su bufete, insta lado en uno de los edi-

.licios más importantes de la ciudad, fué recibido fríamente por mi madre, que había acabado de cenar, hacía ya buen rato. Estas situaciones de espíritu no eran raras en ella,
que tomaba á pechos, muy á menudo, verdaderas nimiedades, cosa que mi padre no ignoTaba. Sentóse, pues, á la mesa, dando principio á las viandas que diligentemente había
traído Felícitas, espemnclo en calma á que mi
madre se desahogara de la agitación que la
poseía.
Cuando el último plato estuvo en la mesa,
Felicitas fué despedida c&lt;·n un «vete á cenar;
ya te llamaré,» pronunciado secamente por mi
madre, y quedaron en el comedor mi padre,
mi madre y mis rlos hermano¡:; mayores.
-Harías bien-prorrumpió al fin mi madre-en no volver á enviarnos á Julián, bajo
ningún pretexto.
J ulián era el criado del bufete de mi padre;
un mocetón de veinte años, con cierto aire de
bestia, brusco ea palabras y movimientos y
con algo de taimado en su actitud.
-Por qué?-preguntó mi patlre-lla cometido alguna falta? Rompió algo?
En pocas palabras fué explicado el motivo:
había llegado por la mañana, conduciendo
-ciertos objetos de que mi padre le hiciera en,eargo; todo estaba perfectamente, y se le
había despedido en seguida; pero aquel idiota, en vez de alejarse, se había detenido en un
rincón del patio, detrás de la escalera, en donde platicaba sigilosamente con Felícitas cuando mi madre les sorprendió. No cabía la menor duela; P-1 criado y la recamaren~ se entendían; dijéralo si no aquella turbación con que
la muchacha subió á reanudar sus labores del
día.
Mi padre tuvo una sonrisa de benevolencia.
Y eso qué'? Si se querían, podrían casarse.
Ella era una magnífica mujer, digna ele buena
suerte; él, aunque no de lo mejor, pues tenía
el defecto de rehuír el trabajo á la menor ocasión, no había dado motivos para que se le
expulsara. En fin, acaso podrían ser felices ...
Pero mi madre no opinaba del mismo modo. Feliz la muchacha uniéndose con aquel
taimado que á la mejor la plantaría en la calle? Qué mayor felicidad podría ambicionar
-que la de vi\'ir siempre en aquella casa en
-donde era objeto de consideraciones que acaso
no había soñado siquiera? Iba á sacrificar sus

ella misma había experimentado en su juventud, antes de conocer á aquel á quien había
rendido el alma; ese llamado inolvidable del
amor que golpea en nuestro corazón a1iunciando un mundo nuevo, lleno de deleites y de
ternuras infinitas, generador de alientos, fuente de energías para recorrer hasta el fin el agrio
sendero de la vida, y manantial Ragrado ele
plegarias á la buena, á la fuerte, á la bendita
y omnipotente madre Naturaleza.
Accedió al cabo mi padre, el criado no volvió á
la casa, y mi madre extremó su vigilancia sobre
la infortunada recamarera.
Felícitas, por su parte,
no tuvo una sola queja
para quienes así la prirnban de un afecto en que
ella había tal vez em peñado el alma entera; sometióse á la voluntad de
aquellos que seguramente tendríaü razo!'es de
gran peso para obrar así,
y ahogó en su corazón
aquel amor naciente fr
través del cual cteyó haber adivinado infinitos
espacios llenos de luz y
d_e maravillosas concepC1one,;.
Por aquel tiempo vine
yo al mundo. Difícil hubiera sido asegurar si los
brazos de mi madre mecían mi sueño más amorosamente que los de Felícitas. Desde los primeros días de mi existencia,
jamás escaRearon para mí
las atenciones y los desvelos. Cuando mi madre abandonó el lecho,
y, aprovechando los momentos en que el sueño me hacía suyo, íbase á vigilar las labores
de la casa, repetidas Yeces, á su regre;:;o, sorprendía á Felicitas cerca de mi cuna, meciéndome suavemente, contemplúndome en
éxtasis: una viva turuación se apoderaba de
ella, balbucía alguna frase ininteligible ~, se
alejaba en i,eguida á reanudar su trabajo abandonado por un momento.
Insensiblemente llegó ú ser ella la encargada de mi cuidado. Por la mañana, apenas
despertaba yo, Felícitas venía á buscarme,
abrigábame con la mayor solicitud, levantábame &lt;le la cuna en que había pasado la noche, y, cubriéndome de caricias, estrechábame contra su corazón, con un amor muy vivo
que no puclo pasar mucho tiempo ignorado
para mis padres. Horas y horas pasaba contemplándome con una mirada vaga en que
palpitaban todo!' los e·,sueños de su ser. Tal
vez mi presencia había despertado en ella el
sagrado instinto que es la vida de la huma1iidad, y ausente del afecto que florece y esparce su polen para fecundar incesantemente los
campos de la exi;:;tencia, soñaba en que yo era
el fruto ele aquel amor que había cruzado un
día cerca ele ella, acariciándola. fugitivam311te
con la dorada punta de sus alas; acaso experimentaba la doloro-,a angustia de no ser ella
quien ncercaría á mis la.bio3 el alm(bar de la
vida, haciéndome sano-re de su san 0-re, flora., el
o
cwn e todts su~ enel'6 ias, form'l p.ilpable de
todos su~ en&lt;;uelio3.
Después de m[, otros h ermanos vrn1eron,
pero ninguno logró alcJ.nzar aquel c:1rif!o tan
grande, tan vehemente, tan desinteresado,
que Felícitas abrigara hacia mí. Y yo tamuién
llegué á nutrir mi alnn ele niño con a1¡nel
afecto; á ella, m í.s que á mi mJ.dre, a cadía en
todas mis querellas, seguro de encontrar m1.yor benevolencia en su acogid:1; cun.ndo era
objeto de ca&lt;;tigo de parte de mis mayore.,, corría en po3 de Felicitas, las lágrim i.s en lo.,
ojos, repleta de sollozo., la g,u-ganta,y á la voz
de mis queja, también el llanto asom:i.ba á SLB
párpados, y m3 estrnchab:i nervio3:1m ,nte contra su pecho, en un transporte sentimental ele
a4. u ella alm.i c.'.mdid1, de aquella alm, inganua y transparente com:&gt; el agu:i. que corre so0

comodidadf's para seguir ú un h om 1&gt;re que la
engañaría desde el día siguiente, que la engañaba ya, abusando de la inocencia de sus po•
cos años? :N"o, y cien veces no!
Protestaba ciegamente contra el atentado,
celosa tal vez de aquel que ,·enía ú arrebatarle
algo que ya mi madre conceptuaba como suyo,
dominada por cierto prejuicio contra el hombre vulgar é inculto, el hombre del pueblo,
seductor de infelices obrera~, ebrio consuetudinario, incapaz del menor sentimiento de nobleza. 01 vi&lt;laba, en su arrebato de mujer decorosa y un tanto cuanto rígida, creyendo
obrar con la mayor justicia, olvidaba el imperio absoluto de ésa necesidad d e afecto que

Domingo 7 de Diciembre de 1902.
bre ]P.cho de rocnc;, retratanrlo en sus cristales
la infantil angustia que me oprimía.

···Y ~Í;~r~.. -~q;~¡¡¡· -~;;.t,~ -~~-¡~-~~~¡~¡;~··¡~~¿:
nicarnerite' el probable fin cercano de la mujer
que más me había querido en el mundo, _á
travé;, de treinta años de prueba. El sentimiento ele un deber, asociado al amor que
abrigaba para aquella mártir silenciosa de un
error involuntario, impuls6me á acelerar mi

rc6 res,&gt;, y en tanto que é,;te se realizaba, contesté la carta en cuestión, ma1üfestando que
pronto estaría de vuelta en el paterno hogar.
AguaL"dé, pues, impacientemente, los tres
días que aún debía permanecer alejado de la
familia; tenía yo algunos pequeños asuntos
por ultimar, y además, la víspera del día fijado para mi partida, fuí. invitado por uno de
mis buenos amigos de la localidad, para asistir á una cena de confianza con 4ue deseaba
obsequiarme antes de despedirse de mí.
1\lás de la media noche sería cuando abandoné la casa de mi amigo, en donde la buena
mesa, la música y la conversación de las mujeres hermosas me habían proporcionado deliciosos momentos. Llegué al hotel en que me
hallaba alojado, mi equipaje estaba casi hecho;
dejé para el &lt;lía siguiente su terminación y
me metí en el lecho, acariciado aún por el recuerdo de las breves homs precedentes.
Pero cuando volví á abrir los ojos, asombróme el ver que mi cua.rto se encontraba lleno de luz, y salté apresuradamente. El reloj
per;:;uaclióme de que, por desgracia, la hora de
partida había pasado ya. Me había dormido
como un podenco.
Tuve, pues, que resignarme á esperar urt
dia aún; pensé que sería oportuno aprovecharlo correspondiendo al obsequio de que era
deudor, y dirigí una esquela á mi amigo, invitfodole, en unión de su familia, á aceptar
el almuerzo con c¡ue de,,eaba m'l.t'.llfestar mi
reconocimiento. Elegí el almuerzo, temero,o
tal vez de que pudiera acontecerme nuevamente lo que no cesab:1 de lamentar, y en las
primeras horas d e la noche regresé al hotel,
dirigiéndome á la administración en busca ele
un criado á quien recom,mdar la hora fija en
que debía &lt;le:3pertarme.
Y al día siguiente, cutndo el criarlo 11am '&gt; á
mi puerta, puso en mi~ m 1.1103 un m :ms.1,je recibido la noche anterior. El mensaje clecia:
«E-,perábamo.'! tu llegad.a hoy, segút1 avi~o.
Felicitas ac.1.b1, de tn..Hir; expiró pronunciando tu nombre."
L1. n oticia m3 dejó helado. L:&gt; senti mac'11,
verdaderameute.
A.

Tacubaya.

G:&gt;NZALEZ CARRASCO.

�Domingo "/ de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO JT.,tTSTRc\1r,.

Obras en los }'uerfos-

PÓRTICO.

El nuevo NJuelle de Jampko.
L ensanche cada día
más rápido de nuestras redes ferrocarrileras, y el desarrollo
que al amparo de un
gobierno estable y
previsor adquieren las
relacioi.es comerciales de nuestro país
con las naciones extranjera:;;, hacía inclispensa ble la implantación en los puertos de
las costas mexicanas, ele todas aquellas mejoras directamente encaminadas, tanto á proporcionar á los buques las facilidades necesarias para la carga y descarga, protegiéndoles
contra las fuertes avenidas y los \·ientos, como
á lograr hacer de aquellos puntos insalubres y
mortíferos, en su mayor parte, lugares perfectamente saneados y habitables.
Así, vimos inaugurar, con grandes demostraciones de regocijo, las colosales obras de
Veracruz, que tan elogiadas han siclo, no sólo
en México, sino en el extranjero; y vemos que
en :Manzanillo se llevan á cabo en la actuali-

mús tiempo. El vapor «Cromtll'ty,» ele la c&lt;Cnban 8. R Linr,» fué el primero en atracar, i::iguiéndole el «Copella,» ele la &lt;cHúrrison,i&gt; y el
«Syrin,» de la «Hamburg Amrrican Line.»
~o ob~tante qne, como decimof-l, la inau-

Domingo "/ de Diciembre de 1902.

Quiero labrar un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza,
cuando de mí ¡;e aleje la tristeza
a~perjando de flores el camino.

guración no tuvo el carácter de una fiesta, el
muelle se Yió muy cnncurrido. A las siete de
la mañana, hora en que atracó el «Cromarty,i►
había en la playa muchas perf:onas.
que esperaban el arribo del barco.

Hoy que comprendo que en mi ser empieza
la noche del amor, quiera el destino
que tallar pueda un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza.
Y al ver la imagen de Yola2.da impresa
en mi espíritu, imploro del destino
( cuando de mí se aleje la tristeza)
que tallar pueda un cáliz peregrino
para enterrar mis sueños de belleza!
R. l\I. RUBIO.

COPO DE NIEVE.

m

Colombina llora,
Colombina ríe,
Colombina quiere
morir y no sabe
por qué ...

cobertizo.

r=-- - -- - - - - - - - , - - - - -- - - - - - - -,

Pierrot, todo blanco,
de hinojos la implora,
la besa y le pide
perdón, y no sabe
de qué...
La luna sonríe,
la señora luna ...
Y nadie ha sabido,
ni sabrá ni sabe
por qué ...

Yista desde el Rfo Pánuco.

El aspecto que presentaba el muelle con los
tres grandts vapores efectuando sus maniobras de deEcarga, fué de lo más sugestivo. En
una de las fotografías que publicamos, puedeverse con qué facifülad se lleYan á cabo esas
maniobras. Dentro del «tinglaclo» están lo~
carros del Central Mexicano, correspondiendo
el piso de los furgones al nivel de la parte del
muelle destinada á la línea ferrocarrilera. A
un lado queda el soberbio edificio aduanal,
recientemente inaugurado, con sus espaciosos
almacenes y oficinas, que alumbra una dota
ción, propia, de luz eléctrica.
La construcción del muelle es de lo mejorque se conoce, y los materiales de que se compone lo ponen á cubierto, tanto de la acción
destructora de las olaR, como de los incendios
En cuanto á su capacidad, se considera más
que suficiente para el tráfico ordinario.
Por demás está decir que con esta mejora.

MANuEL MACHADO.

VIDA NUEVA.
El "Syria" y el "Cromarty.''

PENSAMIENTOS.

el c~mercio resulta altamente beneficiado, y
que Tampico alcanzará muy pronto el más
alto grado de prosperidad, pues terminados
1os trabajos de la nueva línea que el Central
ba comenzado á construir entre México y aquel
punto, su comunicación con el centro del país
·será más fácil y más rápida.

***
Las desgracias no c~ni°pri&gt;ndid:lS
son las más
terrible!:'.-1\11110. E. Girardín.

***

La astucia no pueJe durar largo tirmpo
contra la sinceridad.-1Ime. ]IJontmarsón.

Cuando se corre tras del talento, se atrapa
la tontería. -1\Ime. Deshoulieres.

***

Las fotografías del muelle que aparecen en
nuestras columnas, nos fueron galantemente
-facilitadas pc,r el señor J. Ibáñez Del hom, fotógrafo muy aYentajado de Tampico.

*
*'*
El más grande arte 'de nn hombre hábil
consiste en ocultar su habilidad. - :\lile. de
Lespinasse.

Rindan otros insano vm,allaje
al prócer que en el auge resplandece,
y extremen la lisonja que envilece
y consientan la befa y el ultraje.
Bridón sin ligaduras ni rendaje
que en los vírgenes bosques aparece
quiere ser mi opinión,que se envanece
de su impulso libérrimo y salvaje.
Con mezcla de Cirano y de Quijote
anhelo conseguir que nunca brote
la servil alabanza de m is labios;
y he de cambiar desprecios por desprecios
y be de odiar el elogio de los necios
'
y he de amar la censura de los sabios.

HOJA DE ÁLBUM.
El muelle visto por el lado Este.

Grabar debieran el Amor y el Arte
en pentélico mármol tu hermosura;
el Arte, cual espléndida escultura,
y Amor, cual Pigmalión, para adorarte.

dad trabajos muy importantes. En Salina Cruz
y Coatzacoalcos se han emprendido también
obras de cuya utilidad se esperá, con razón,
una suma de bienes incalculables.
Por lo que toca al puerto ae Tampico, uno
de los más notables en el día por lo activo de
su comercio, tenemos que agregar á las notas
que con relación á sus progresos ha dado ya
nuestro semanario, lo referent.e al magnifico
muelle de acero construído para reemplazar
al de madera que allí existía y que fué, no
hace mucho, destruído. por un terrible incendio.
La inauguración del muelle mencionado se
efectuó el veinte de noviembre último, sin
pompa alguna, debido á que las exigencias
del tráfico no permitían que se retardara por

Y yo quisiera el pedestal labrarte
-donde serena, y arrogante y pura,
prodigio de estatuaria, tu figura
-se irguiera, como he!énico estandarte.
¡Quimérica ilnr,ión! Ilechos pedazos
&lt;le! cruel destino por los férreos brazos,
rodaron entre el polvo mis cinceles,

y dejo que cantando sus amores
se acerquen á t.u altar los trovadores
á conquistar olímpi&lt;.:os laureles!

.

FRAXCISCO lzÁB.\L lRIARTE.

Los vapores en el muelle.

El "Capella"' atracando en el muelle.

Ruü:-r A. U.BANO.

�Domingo 7 ~ Diciembre de 1902.

EL MUXDO ILUSTRADO

~L :MUNDO ILUSTRADO

sentaba u~ magnífieo a~perto: bF&lt; prqucñnelas
que lo binlaron, luciemlo la em)'olrnda cnl•ellera: ~l justillo y la falda. corta, se Yeían bermos1s1mas.

~a c!iesfa escolar

En suma, el festival constiluve un verdadero triunfo, tanto para su infatigable organizador, eomo l ara los niño~ q11e ('11 (1 torna rn11

BRILLANTE ÉXITO.
los. Recorren entonces las niñas el foro, y á
sa lecci6n aprendida «de bulto,» si cabe la
una indicación de su directora de juego, se
Pocas veces, sin duda, se habrá efectuado
frase, fué de lo más llamativo: las niñas que
detienen para pronunciar :el nombre de-una
en México una fiesta tan simpática y conmo•
en él tomaron parte hicieron derroche de grade las constelaciones. Laj1ue acierta, pas(á
vedara como la que el martes por la tarde se
cia. Se supone que al salir de la clase las pedesempeñar el papel ;de la Tierra, y el Sol le
verific6 en el teatro Arbeu, con asistencia del
queñuelas, tratan de divertirse: Julia Mons,
designa á la Luna como su inseparable satéliSr. Presidente de la República, de altos funque fué la que dirigi6 el juego, escoge entre
te. La Luna gira después al derredor del placionarios de la administración y de numero!'11"' eompañeraf", para qus represente rl sol, á
neta, siguiéndola en
sas familias de la mejor socied,Hl.
un vals que baila con
Nos referimos al fesdesenvoltura y correctival organizado por el
ción.
Sr. Director deinstrucNo fueron éstos los
ci6n Primaria, Iog.
únicos
números del
Miguel F. Martínez, y
programa
que desperen el cual tomaron partaron
el
interés
de la
te los niños de las esconcurrencia;
el
c,Hocuelas oficiales. :2:~--'
menaje
á
la
Ciencia»
La celebraci6n de un
fué un cuadro verdaacto de esta naturalederamente hermoso, y
za es más significativa
que nos abstenemos de
de lo que á primera visdescribir, tanto porque
ta parece: es laconfirccEl Imparcial» lo hizo
maci6n plena, la prue •
ya pormenorizadamehba concluyeute ~de ""G
te, como por la falta de
mucho que ha hecho-;!
espacio. La recitaci6n
Gobierno en beneficio
del poema de Rafael
de la educaci6n del
Obligado, c,i3antos Verueblo, esforzándose
ga, el Payador,» hepor implantar en el
cha por los alumnos de
país los modernos sisla Escuela número 4, y
temas de enseña11za.
el «Himno á la EscueLa fiesta escolar conla,» cantado por ciento
firma nuestra opinión:
Almonte y dos jefes insurgentes dando órdenes antes de la defensa del fuerte de San Diego.
diez niños é igual núel simulacro de defensa
mero
de
niñas,
merecieron
asimismo de parte
de San Diego por los
la más guapa, y separa á las otras en grupos
de la concurrencia muchos aplausos.
insurgentes (19 de febrero de 1812), durante
que representan las constelaciones del ZodíaDebemos también hacer menci6n de los
el sitio de Cuautla que hizo inmortal el nomco, designando á cada una de las niñas como
ejercicios
militares, que resultaron muy visbre de Morelos, es, al par que una· lecci6n de
una estrella.
historia patria, que no olvidarán nunca los
tosos, ejecutados por un grupo de 60 niños,
Una vez qmi pueden distinguirse las c&lt;estreniños, una bella lecci6n de civismo, que deja
y de la c,gimnasia estética,» en que demostrallas» por sus nombres impresos sobre bandas
en sus almas recuerdos imborrables y muy
ron sus habilidades niñas vestidas de negro y
que les coloca sobre el pecho, designa á las
rr jo. En cuanto al «minné,» el e1-cenario pregratos.
que, con los ojos wndadoF&lt;, deben adivinar
El Juego de la CoFmogrnfín, otrn herma-

Domingo 7 de Di..:iem 1 re de hlJ

MINIATURAS.
Unga la mujer totlo
el bien que le sea pnsililc; ame y socorra {1
los menesterosos;y por
Lle~graciada que sea su
vida, ~i PmprP trrnlr:'t

.,
)

Las tres principales figuras en los ejercl ,vs de Gimnasia J•:stétlcn.

en sus 1·ecnercloG un
pedazo de cielo azul,
un horizonte sereno,
adonde volver sus fatigados ojos.
** *
El mundo, es ver-

recrea con su celestial aroma 6. la f.ociedad',
encubriendo los defectos de quien la posee.

dad, rinde vasallaje á
la opulencia; pero s6lo rinde culto á la virtud: aplamle los talentos brillantes, el fans ·
to, t~do aq~ello, en fin, que des'.umbra; pero
al mismo tiempo trata de empañar esos talentos con los tiros de la eñYidia.
'Cnicamente ama y estima verdaderamente
á la modestia, porque la modestia es la bar-e
de muchas.virtudes; y,semejante á una perfumacla diadema que adorna una cabeza herid:i,

La s9ledad tiene sobre el alma una pod~rosa influenci_a; ella la cm peq ncñece (, agranda.
-"\ftn". f'nnrinl'll.

\

Moreios, los hermanos Galeana y el abandernti'o en el cuadro
to de Calleja lí. la plaza de Cuautla.•·

parte. Deseosos nosotros de consignar esta
nota altamente simpática, puh!iP-amos en este
número algunas fotografías que nuestros lectores, estamos seguros, verán con gusto.

***

En nuestro pr6ximo número completa.remos la informaci6n relativa al festival con
gra.haclos muv intere!'antes.

dramJítico,

"Asa!-

El egoísmo y el orgullo son casi i II evi ta.blet
en el ser que no ha comagrado su vida á un
objeto superior á él.-Mme. Kécker.

***

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Dos parejas de l m·n::'
RI Sol, la Tierra y la Luna, en el juego de la Cosmografla.
$agarra y Rul frente al parapeto de los ln~mgentrs.

::\Ioreno, en el

1

'Ilomec:1je .=i la Cienc-la."

�Domingo 7 de Diciembre de 1902.

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EL UUXDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL turíbulo ai·dieote subía el incieoso, tt·emolaudo y extendiendo sus nfrea.s muselinas; resonaba la bacina al golpe repetido de las monedas de cobre; las
pequeñas flamas aleteantes de
las lá1Dparas v(&gt;tivas parecían mariposas de luz
que se ahogaban, y Flntt·e el abigarrado tropel
de gente devota, salimos del templo apretujados,
juntos, muy juntos y alegres, quizá porque fui mos á rngar por nuestro amor, que presentía metamorfosis en la auseocia. Cerca de la última
hornacioa. nerviosa.mente me santiguó, y tembloroso y mudo, ¡con qué uoción besé la. cruz que
formaba su manecita. blanca como un lirio, como
una ala pequeña de paloma, ó como uoa marmórea. benditera. l!":u el ábside sonoro los postreros
cantares resonaban aún!
¡Oh, cmío cierto es que los recuerdos son las
rugosidades del alma, que semejantes á las de los
peñascos, oecesitau, p1tra borrarse, años de estar
en pugna coa las aguas del tiempo!
Yaen la.calle, seguimos la.calzada que conduce á las afueras de la ciudad. Por el cielo escampado pasó un vuelo fugaz de golondrinas. ¿A
dónde irán, me preguntó dulcemente, mientras
yo contemplaba sus diminutas orejas como conchuelas de nácar; su boca, que me recordaba las
fresas que la madurez empurpuró, y su rostro,
tatuado por el sol r esplandeciente, que d ibujaba
sobre él las móviles ramas de los sauces, tatuaje fantástico en forma de plumas, palmas é insectos.
Sin respondet· á su pregunta, susun é á su oído
esta estrofa de una antigua canción: «Ea silencio se mezclaban cual perfumes, -y en silencio se
mezclaban como soplos,-y en silencio se fundían
como lágrimas-nuestras almas en un beso silencioso.&gt;
El anoyo gorgoriteaba en el hueco labrado
por sus ímpetus, semejante á un eoorme hocico
que hacía gárgaras imposibles. Un hombt·e canoso sonrió al vet·nos, y con voz hiposa é intermitente, coa secuencia del paso tot·pe de su cabalgadura, nos dió los buenos oías.
-Oye, dijo Taide, mi corazón ha sido tuyo,
pero temo que este año al terminat· tus estudios
de pintor, el triunfo, la lisonja, la frecuencia de
círculos elegantes, todo haga que te olvides de
mí. .. ¡recuerda he crecido á tu sombra para ti!...
Su voz se fué extinguiendo como el trino del
ave que se interna en un bosque; cubri6seelrosko con las manos, y sus lágrimas corrían como
cristalinas arañas á esconde1·s.: entre los encajes
de su gola.
El a1·royo seguía locamente carcajeácdose;
he1·vía, salpicaba las flores de la orilla, y en sus
pequeñas caídas agitaba su espuma como una
erunarañada madeja de hilo; algunas raíce:s redondas, como miembros anquilosado::s, fingían
lavarse eu la co1·riente pura, en titnto que á nuestro paso los álamos de co1·teza manchada cual si
estuvieran envueltos en pieles de peces pintos,
movían sus hojas como monedas de plata.
-Calla, dije á Taide ; si obtengo triunfos, será
por tu amor. Inocula1· en mi espíritu un cariño
y poder sentir sus liebres, sus dolores íntimos,
sus estremecimientos, sus dudas; tener mi pensamiento clavado en ot1·a alma, como la ma1·iposa
en el cáliz de la ilor; eso queda: ¿no se han cumplido mis deseos·! Guardaba temuras infinitas,
multiplicándose apiñaaas, esperando como la
mazo1 ca de maíz heredad fecunda para de:.gra-

narse y florecer. ;.No be aumentado mis sinsabores con el único fin de que seas mía? Too ta! ....
Anduvimos en silencio. Nuestros corazones, al
hablar así, se consolaban momentáneamente, pero temblaban por algo lejano, vago é impreciso
que llegaría; temblaban como las alondras en
sus nidos, adivinando que á la madrugada el
rocío ele la aurora bordaría. con chaquiras su
plumaje esponjado. Teníamos la seguridad de
que el porvenir- si nos hubiéramos equivocado!
-escondía. para nosotros un precipicio un obstáculo -á cuyos bo1·des áridos tenddamo; que despedirnos.
Y era \"erdad lo que decía á Taide. Antes de
conocerla me atara;rnba el fastidio, y en mis fu.
gaces momentos de nerviosidad, ansiaba, no un
amor sosegado, sino impetuoso, turbulento que
rasgara el velo de mi tristeza, que me cubrü~ como polvorosa telaraña; que luchara por quebrantar mi voluntad, me hiciera caer de capricho en capricho, y ser, en fio, igual {t la flor que
el torrente buode, sostiene 1'L .flote, y despedaza
besándola siempre. l\Ie sentía capaz de amar con
la vehemencia de un león, y podía también pasar
horas eoteras junto á mi amada, con la delicadeza y curiosidad de un niño que observa sucederse con rapidez los colores fugitivos en las
burbujas de jabóu. En ella eucoatré todo.
La úuica familia de Taide se componía de una
vieja tía, propietaria de una finca contigua á la
de mi madre. La tía Paz, así la decíamos, á pesar de su 1·ostro ma1·chito, trnscendía á elegancia y hermosura, tal cual las flores guardadas
durante mucho tiempo ea un libro exhalan un
iwoma muy leve. fogenuamente devota, empleaba sus ocios en la confección de afiligranados
sobrepellices, que r egalaba {t los curas humildes
de las pai·roquias cercanas, y en devanar con
sus maravillosas manos débiles, seda pa1·a síngulos que tenían el mismo destino. Para estas
uos mujeres buenas, mi madre y la tia Paz, la
alegría estaba en nosotros y la tomaban de nuestros semblantes. BaJo su custodia y á su calor
nació nuestro cal'iño, sencillo como las tapice~
l'Ías que el musgo tiende en las calladas, a1·1·0Jla
á los árboles y teje enlascicatrices &lt;lelas rocas.
-Deotro de una hora frás muy lejos, dijo Taide apoyaodo eu mi bomb1·0 su cabeza. ¿Pensarás en mí":' De pronto, deteniéndose, exclamó con
su som·isa luminosa: -¡Qué tontas somos nosotras! ¿Sabes en qué venia pensando:'¡ Figúr..te
una. bobería! Pensaba: &lt;Hubén no de be frse, m¿
quedo sola, puedo morirme quizá y no le volveré á ver!&gt; ....
Se calló brnscamente, como si su pensamiento
hubiera hallado en su camino un obstáculo, como las tórtolas que refrena.u el vuelo cuando el
azor apenas se dibuja en el hol'izonte.
-¿En qué miís pensabas':' insistí yo.
-En muchas cosas que no quiero ni debo decirte, me contestó lloraucto; ¡soy una loca.! ....
::;us palabras llegaban á rn1 01do vagas y confusas como el susu1T0 lle una selva. ::;u vestido
ondulaba movido por el iü1·e; oprimía su busto
un corpil1o ligern, y entre las vapornsas blondas negras de las mangas, sus manos semejaban
copos ue nieve pendientes de ramas de ciprés.
- No llores! exclamé con los ojos erupañu.dos
tamoién poi· el llanto; óyeme. i Ah, uo sabré nunca qué augustias clestlorai·on e n ese momento los
cristales ue su alma! Sabes, continue, que nunca
he siuoce!Oso, y uo lo he sido, porque teugo absoluta fe y conlianzu. absolutu. en tu bondu.d. Así
no atribuyas u. celos lo que voy á supltcarte : es~

--:

--

tás obligada·á asistir al paseo que anualment
hacen en honor de la tía Paz, y el cual tendrá
verificativo dentro de dos días en la falda de
puente que dista de aquí seis leguas. Asistirá
Gustavo, lo sé por él mismo, y no extra11es que
siendo mi mejor amigo, te ruegue sea la última
vez que lo trates.
¿,Fué que una nube opacó instantáneamente la
luz del día ensombreciendo todo, ó, en efecto, veló su semblante un torvo presentimiento? ¡No lo
supe entooces: ....
Anduvimos largo trecho distraídos. En las
brumas de mi memoria aparecía Gustavo, cuya
estúpida sensualidad, propia desu temperamento,
ardía en sus fras&lt;-s aliñadas y flexibles como
víboras;en su5 miradas lánguidas é intensas, pe1·clidas én una vaga lontananza, donde el ensueño,
la febricitl111te abstineucia y la h .. juria, desbandan sus visiones frescas de vida, que sobre muelles edredones revuelcan sus fastidios ó adormecen voluptul)samente sus cansancios. Sus lecturas, su exquisita sensibilidad y fervoroso cu lto
á la belleza, afinaron su lujul'ia, que plegaba, sin
que él St&gt; diera cuenta, sus labios húmedos y carnosos. En sus ojos claros se adivinaban á ratos
profundidades atl'ayeutes; se me antojaban límpidos rema.usos en los que el sol, filtrándose á
través del follaje de uo sauce, comunica t1·anspareocias á la masa de agua sin iluminar el fondo.
¡Oh Dios, qué inmensamente dolorosos son los
recuerdos &lt;le mi juventud!
Hepeotinamente, como invisibles tórtolas ai·rulladoras, salieron escapados ele la tol'l·e de la
aldea los sonidos de la campana.
- ¡Las nueve, excli.iné apesadumbrado, es preciso volvernos! Deben de esperarme ya con los
caballos que han de conducfrme á la estación.
Agregué en tono muy bajo: - Sé fuerte al despedirme; nos ahorra1·ás un sufrimiento.
s...,uozaba y no pudo responderme.
-¿Por qué te afliges·:' le preguoté. Cuando vuelva, serás mía, no nos sepa1·aremos, te contaré los
encantos y amarguras de estudiante, te most1·aré
mi vida ctía poi· ella como las hojas de álbum; tú,
en cambio, me arrulla1·as con tu charla armoniosa, en la que br1llarán como curiosidades sacadas de un cofre pet'fumado, tus travesurns ioocentes, tus sueños, en 10s que viviré escondido,
y tal vez alguoos dolores ieves colados de ronuón en tu espíritu.
La hice apl'esui·a1· el paso. El sol bañaba los
arbustos de la. avenida, que al dibujar sus frondas en el t,uelo, fingían cnarcos caprichosos úe
tinta; en la plaza principal una turba de vendedores ambulantes voceaoa sus mercancías, y la
pequeña esquila ct.: la iglesia, poseída de un gran
regocijo, seguía pirnete ando.
.Gn el portón éncontn1,mos á la tía Paz, á mi
madre y á un criauo. Por sus eoca1·gos, y súplicas y consejos, s.:ntia m1 corazón ues1allec1do.
Ap1·tlsm·é la ue~pell1da; besé tí Ta1&lt;1e, y en ese
beso no sé poi· qué c1·eí que nuesti·as aunas se
desprendían pai·a siemp re.
Rápidamente desauuaé el cabi·esto de la escarpia; el caballo, al se ntir el peso de mi cue1·po,
partió al galope.
.l!:l aii·e uel campo quién sabe qué cosas susurró á mi oiuo, rerrescó mi frente, agitó mis cabellos ¡ay!, pe.ro no pudo evapo1·ai· m1s lágrimas!
.l!:l pano1·ama e¡_ ue se desarrollaba. ante mí, adormiló mt pumante melancolía. Los montes verdinegros ue ocotes uesllecados y silbantes, cuya
so1emne ma¡.:stad ac1·ecentaban los gorjeos rncomptetos de los pájaros; las nubes rozando los

'

árboles, como si éstos humearan incendiados· el
río que culebreaba en el profundísimo barran~o
negro como nu hilillo de betún ; el sol chorrean:
do fueg&lt;? Y abrasand_o la campiña, por cuyo calor la berra, en varias partes cubierta de musgo
verdoso, con reflejos metál~cos color de hiel, parecía que_ sudaba; las cemzas nopalel'as como
mu_est:ar10~ de extraños fetos; cada color, cada.
paisa¡e de¡a.ba su gota de miel sobre mis dolores.
":nocbecía cuando clistinguf las luces de la estación ferroviaria. El silencio aguzaba mi oído,
y clara1;1ente oía el roce de una hoja seca de mafa
q~e el viento ~octurno venía empujando. A pocos
mrnutos dormitaba en el t ren, arrullado por su jadeo, y á la mañana siguiente instalado en mi cuarto de estudiante, recordaba los rosales florecidos
de las casas de mi pueblo, las cercas de piedra
doode se posan al mediodía los lagartos verdiobscuros como puilales pavonados, la hacienda
de mi madre, silenciosa y blanca, v sobre mis recuerdos tod?s, Taide pura y bella.'
1\Iis estud10s y trabajos diarios hicieron recobrar su buen humor á mi espfritu. El quinto día
de mi estancia en la Capital, á mi vu&lt;-lt:, de la
Academia de Bellas Artes, ent•ontrésobremimesita de trabajo la anhelada carta de mi hogar.
Nadie trazará .í rasgos finísimos la urdimbre de
impresiones que sa&lt;!uden el será la vista de una
carta amada. Cuando rompí el sobre. sentía apretada la garganta por una alegría ó angustia que
no sabré explicar.
l\Ie decía mi madre que en el paseo verificad O
en honor de la tía Paz, Taide había caído del
caballo )' había muerto.
¡Ab! morir cuando en nuestl'os corazones rayaba el día; morir cuando ella sintetizaba mis anh elos y esperanzas! ¡ Ah! morir cuando el prime1•
amor salpicaba las concieucias de perfume; morir cuando todas las ideas, todos los pe11samientos, todas las bondades, convergían en un punto; mori r cuando .... ! ¡Oh Dios mío, tú que eres
eternamente bueno, que regaste la semilla del
consuelo en las alma~ inconsolables, que abriste
los veneros del amor en los pechos sin arrullos,
y regaste tus resphtndo1·es en los corazones que
eran noches . ... ! ¿por qué me quitaste á ella, que
e r a mi porvenir, que e1·a mi juventud, que era mi
vida? ..... .

***
Ignoro el tiempoqueestuveenfermo, pero cuando comencé ií pasear mi convalecencia por los
j a rdines y arboledas, tenía en los labios y en la
mirada una amarga dulzura de un bien perdido
y lejano, muy lejano.
Un año hacía que había cambiado mi domicilio á una alegre barriada del poniente de la ciudad. A llí soñaba pensando en Taicle, al can,ado fulgor mortecino de los crepúsculos clolieotes.
F1·ente á mi habitacióo estaba un balcón cerrado
siempre, y festonado caprichosamente por yedras
y madreselvas frondosas . De tarde en tarde llegaba á mis oídos, conmoviéndome profuodamente por los recue1·dos que despertaba en mi memoria, una voz trémula, dulce y sollozante que cantaba con infinita vagnedad y tristeza:

«Volverá mi recuerdo cuando muera,
A traerte, mi biPn, melancolía:
C'omo vuelve, alejándose el invierno,
A su nido de ayer la golond1·ina.
No me olvides, yo te amo, está seiruro
Que volveré á tuc; hl'azos al¡rún día.
Como vuelve, alejándose el invierno,
A su nido de ayer la golondrina.&gt;
¡CuiÍntas ternezas &lt;lespertaha en mí la vocecita ele mi clescouocicht cantadora!
Así las risas de los címbalos lejanos encuentran en al,rún polvoso piano un eco que les
responda, y que acurrucado dormitaba como un
niilo abandonado por sus padres.
Rentía {L veces el imperioso deseo ele ir á su
deparmento, preguntar quién era, hablarle. decirle que le estaba infinitamente agradecido, porque su voz y sus canciones me hacían pensar en
oh'a voz y otras canciones que había oído ele
unos labios amados que callaban entonces porque estaban aprendiendo nuevos ritmos en un
pafs de misterio y de silencio donde las almas se
convierten en cantos inefables.
¡En cadr1 hígrima que me arrancaban esas estrofas, rodaba una bendición!
Uoa tarde• de crepúsculo sang-riento, esperaba
la llegada de mi madre y la visita de la, tía Paz;
¿,qué conversación nuestra no tendría por trama
la bondad de la inolvidable muerta'?
:\Iientras lleg-aban, distraje mi impaciencia
observando el desbanclamiento ele nube, escarlata, anaranjadas y violetas; oyendo los vagos
susurros de los árbolM poseídos ele súbitos estremecimientos. la bulliciosa algazara ele par•
lanchines go1Tiones empeñados en meliflua contienda p01· logl'ar un camarín en la em·amada, y
vieoelo al gato, sobre la silltL esparrancada, en
quieta somuolencia, con su eterno hervo1· en el
cogote.
Todos los detalles de aquella época de mi vida, dolorosos y alegres, los conservo de tal manei'a grabados en mi mente, quec1·eo que niagúu
sacudimiento trágico vivirá en mí con mayor inteusidad de precisión.
H,.bía dejado de ver á la tía Paz mucho tiempo; y cuando la vi en el dintel ele la pue1·ta tendiéndome los brazos, con el rostro c1·uelmente
ajado y los cabellos canos, débil y encorva.da,
parecía. que mi pasado esti, btL frente á mi porvenir.
Respetuosawente besé sus manos y la senté en
mi lecho.
-¡Qué viejo estás! me dijo en tono simpático y
burlón. Dentro de dos años se te verá la cabeza
como si la tu vieras envuelta en un pañuelo
blanco.
-No es difícil, contesté soarieud.o.
Agregó:-Tengo que decirte algo muy grave
antes que llegue tu madre, que supongo no tarda.
La vida te ha vuelto reflexivo, prudente y sobre
todo l'azonable. E,·es ya un homb1·e capaz de soportai· con calma. cualquier hecho, cualquie1·
acontecimiento, por intensamente abrnmador que
sea. Eres algo más que un homb1·e; como te dije
al principio, er es un viejo á quien yo quiero como á un niño, y para el que todas las alegdas
me pai·ecen pequeñas si poi· un momento se las

Domingo i &lt;le Dicirmbro de 1902.
pudierlL dar todas. ;),le entiendes·~ agregó conmovida. Ahora escúchame, y sé fuerte.
Tal solemnidad había en la tí11 Paz al expresarse, que instintivamentP incliné el cue1·po como euando SP &lt;-spera 110 ¡ olpe rucio.
-T11ide no ha muerto, exclamó más blanca
que la cera y con los ojos fijos~- brillantes.
-;.No ha muPrto:' elije non voz 1·onca ahandon;inclo mi asiento y tomándole con brusquedad
las manos.
-No ha muerto, contest6 iÍspPt•amente, y aun
cuando comprendo qu&lt;' serás capa1 ele estrang-ularme por saberlo todo de un g-olpe. e~ preciso
que me oigas portándote como un hombre y no
como un niño: siéutMr.
l'recipitaclau1ente continuó: -En el paseo del
año pasado. que debes recordar, iba como invitado de una dr mis amigas Gu,ta\·o Hartmana.
-Gustavo IIartmann, grité desl'sperndo.
-Calla, contestó jadeante, es&lt;·tíchame.
'.rodos íbamos á ca hallo, y it la entrada. del
monte, en el lugar preci~o en que el boscaje• se espesa, el animal que Taicle montaba se enc,Lbl'itó
por el ruido ele alguna hoja seca y em2,rendió la
carrera. Nos parnlizó el espanto y el pensamiento de que en la falda resbaladiza el golpe era seguro y la caída mortal. Todos quisieron marchar tr~sella,p?ro Gustavo,como un relámpago,
se teud1ó sobre el caballo,que azuzado,brincaba
como un gamo, perdiéndose bien pronto entre la
obscura malt&gt;za y las quebradas de la montaña.
Inútilmente esperamos su regreso, v entonces
nos diseminamos en el bosque con ei fin ele encontrada. Todos teníamos el alma cuajada de
preseotimientos.
Xuestro p1·ime1· hallazgo fué espantoso. Ea el
fondo ele un barranco estaba Gustavo con el cráneo despedazado. ¡ Ay I e!1 ese momento comprendí que en una hora se puede en vejecer. M1ís adelante encontramos desmayada {L Taide, pero viva aún.
Ahora escúchame y sé más fue1'te aún. Voy á
concluir.
Cuando Gu~tavo corrió eu busca de Taide,
¿sabes lo que hizo'! :No detuvo el caballo; poi· el
contrario, lo fu:stigó brutalmente para que se
desbocara y caye1·a. ¡Oh Dios! ¿po r qué los árboles no vol viet·on hacia él sus brazos y lo desmenuza1·on en el aire! Cuando la vió tendida sobre la yerba .. ¡ah Rubén, Rubén, todas las azucenas deben de habei· ceri·ado á esa hora sus cálices!
-¡Maldito! exclamé como un loco. No haz
muerto y debes morir despedazado por mis dientes, magullado por mis manos, pisoteado por mis
plantas! ¡Taide, Taide! sollozaba. Como á un
conjuro, abrióse la pue1·ta y apareció ella vestida
de negro y con una palidez ult1·ate1·reste.
-Gustavo ha muerto, dijo, yo soy la desconocida cantadora; te amo, y he vivido con mi amargu1·a incomparable sólo por ti.
-Retírate, exclamé con voz abogada.
-Calla, gritó mi madre, entl·aado en ese momento; nadie sabe nada, y yo, que soy tu madre
y que para ti quenía lo más saeto, te ruego que
la quie1·as: quiérela, dijo juntando nuestras cabezas, que bañaba con su llanto.

--~
-~

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~:~

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..,~·-. .::;.S..~~.
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�EL 2'1UNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Diciembre de 1902.

~L t\l UNUU lLU::,'J'l{AlJI/

Domingo 7 die Diiciemhre de 1902.

. -Te pido que robes ]as carnes frescas quetien~n los ho1;1bres de la llanura. Te pido que
asesines al primero que encuentres. Te pido
que te apoderes de ]as víctimas ofrecidas á tus
,dioses y que todo lo deposites á mis pies.
El le agradeció que no pidiera más é hizo
lo que le había exigido.
'
Durante una hora tocó delante de ella; pero
después rompió su lira y vivió como si estuviera muerto.-PIERRE LOUYS.

E

La ■uerte de las murallas.

medio de un universal encogimiento de
· hombros, único comentario hecho á su
n:iemoria,sola y muda oración fúnebre pronunciada sobre sus esrombros, van cayendo las

ra ¡uíticos y escuálidos,
los niños se acurrucan
ante el rescoldo cárdeno;
y allí tiritan .... lloran
al escuchar los ásperos
y lúgubres chillidos
de los siniestros cárabos.

sus alas el relámpago,
despréndense las hojas,
despiértanse los pájaros,
azota las vidrieras
cor: recio impulso el ábrego
y el rayo cruza y hiel'e
como celeste lc'ttigo!

mis delit·antes súplicas:
bien sé que estíts muy lejos,
¡oh blanca estrella fúlgida!
Por eso, de mis labios
se disipó la púrpura ..... .
y están mis ojos trist,,s
y mis pestañas húmedas!

Ya lh:1,ra !'l rudo invierno
-con sus 11101·dieutes 1·áfagas,
&lt;'On sus tupidas nieblas
como flotantes sábanas:
ya rueuan de los troncos
enfermas las parásitas ...
y están I as flores mustias
l' las mujeres pálidas!

Por las obscuras grietas
de las mortuorias lápidas,
las gotas de la lluvia
descienden frías, lánguidas·
¡ob trágico destino!...... '
Tal vez únicas htgrimas
que en su mansión de sombras
1·eciben los cadáveres!

Refúgiate en mis brazos
en estit noche tétrica
Y esconde eut1·e mis manos
tus manC'citus tl'émulas!
Calor y luz ansío
de tu mirada angélica,
mientras la bri,m cbarla
con la llovizna gélida.

Tal vez mn.íiana mismo,
cuando estos melancólicos
cantares á ti vuelen
con su vibrar monótono,
yo duerma solitario
bajo el sepulcro lóbrego,
soñando que me estrechas
contra tu seno mól'bido!

La dl·nsa llu\'ia cae
&lt;ion ei;pantoso estrépito;
sus membranosas alas
agitan los 111u1·ciélagos,
y en las inmensas playas
el mar undoso y pérfido
.queb1-ántase en las r@cas
con ímpeUl colérico.

Doliente y ojerosa
la luna avanza tímida,
y escóndese en las nubes,
ya inmóviles, ~-a undívagas;
en 1as desiertas calles,
sobre las losas frígidas,
mellio desnudas tosen
las pordioseras tísicas!

llesuene en nuestras bocas
el beso como un dntico;
y en t,into que apuremos
nuestra ventura extáticos,
que azote las vidrieras
con r~t:io impulso el ábrego
y el rayo cruce y biera
como cdeste látigo!

Pues yo sé que este invierno,
con lento p,tso rítmico,
se irá con sus tristezas
y su ropaje lívido!
pero este que yo guardo ..... .
tal vez el más fatídico
de todos los iu\"iernos ..... .
eterno es en mi espfritu!

En las pajizas chozas,

Allá lejos sacude

volver, todo lo negro y trágico; quedaba únicamente lo hermoso, lo inofensivo: los monumentos, la tradición, la leyenda bizarra y hermosa nimbada y consagrada por el beso amoroso del Tiempo.
Y la prisa febril y loca por destruir esos
restos menospreciados y entregados al olvido,
habla con voz doliente de nuestra desnudez
de espíritu, con la voz misma con que hablan,
en derredor de las murallas que se vienen abajo, los rostros atormentados por el afán insaciable de ccl'argent,,, y los antiestéticos trajes
modernos de los transeuntes.
Muy cerca también, l os carros eléctricos pasan apresuradamente lanzando al aire la canción triunfal del repiqueteo de sus timbres.
Edificios utilitarios y feos, ceñudos, sin ale-

JULIO FLÓREZ.

Mas ¡ay! bien sé que no oyes

Nuestro pats.-Parroqula. de Taxco (Gue)

(Fot. Waite.)
I

LA FLAUTA ENCANTADA.
otro tiempo habitaban ]a Tracia ani•
mn]es salv:ijes y algunos hombres ame- - - - drentaclol".
Los animales ernn muy hermosos: había
leones rojos como el sol, tigres rayados como
la tarde, y osos negros como la noche.
Los hombrei::, enanos y chatos, mal cubiertos de viejas piele,:, armados de lanzas toscas
y arcos grosero,:, i::e e1,cerraban en las cavidades de las montañas tras monstruo·sos bloques
que ellos rodaban trabajosamente. Pasaban la
vida cazando, y corría la sangre en los bosques.
Era tan lúgubre el paíf', que los dioses lo
habían abandonado. Cuando salía Artemisa
del Olimpo, al clarear la mañana, jamhs seguia ca mino que llevara al nQrte. Las guerras
de allí no inquietaban á Aree; la fªlta de flautas y de cítaras alejaba á Apolo, y solamente
brillaba la triple Hécate como una cara de
medusa sobre un paisaje petrificado.
Entonces fué ú habitar allí un hombre de
una raza más feliz, quien no vestía pieles como los salvajes de la montaña.
Usaba larga túnica blanca que ]e arrastraba
un poco. Gustábale errar de noche á la luz
de la luna por los mullidos claros de los bosques, llevando en la mano un pequeño carapacho de tortuga, en el que habfa clavados
dos cuernos de uro, entre los que se tendían
tres cuerdas de plata.
Cuando tocaba con sus dedos las cuerdas
música delicioi"a las recorría, mucho más dul~
ce que el murmullo de las fuentes, que las
frases del viento entre los árboles ó que lamodulación de las aves. La primera vez que tocó, despertaron tres tigres, tan prodigiosamente encantados, que lejos de causarle ningún mal, se le aproximaron lomásquelesfué
posible, y se retiraron cuando cesó. Fueron
más los que acudieron al día siguiente, así como lobos, hienas y serpientes que se paraban
sobre la cola.
Y tanto fué así, que muy poco después iban

los animales mismos á suplicarle que l es tocase, sucediénclole con frecuenria que u11 oso
llegara solo junto á él, y con tres acordes maravillosos se marchara contento. En cambio
de sus complacencias, las fieras le proporcionaban alimento y le protegían de los hombres.
Pero le fatigó su fastidiosa Yidn. Tan convencido llegó ri. estar &lt;le su genio y del placer
que daba á las bestias, que ya no se esforzó en
tocar bien, y las fieras, con tal que él lo hiciera, quedaban siempre satisfechas. Notardó en negarse aun á concederles este gusto, y
dejó de tocar por indolencia. Toda la selva
quedó triste, mas no
por ello escasearon á
]a puerta del músico
les trozos de carne ni
las frutas sabrosas.
Continuaron alimentándole y le amaron
más, porque el corazón de los animales
es ar:;í.
Un día, sin embargo, en que, apoyado
en su puerta, miraba
cómo de:::cendía el sol
tras ele los árboles inmóviles, pasó cerca
una leona. Dió él
muestras de entrar,
cual si temiese mole!&lt;tas solicitudes; rero
la leona, sin cuidarse
de él, pasó tranquilamente.
Entonces le preguntó sorprendido:
-Por qué no m e
ruegas que toque?
Ella le contestó que
no lo deseaba.
Díjole él:
-:So me conoce,;?
Y ella le respondió:
-Tú eres Orfeo.
Agregó éste:
Nuestro

-Y no quieres oírme?
-Xo quiero-repuso ella.
-Oh !-exclamó el músico-cuán digno sov
de lástima! Tú eres ¡ior quien yo hubiera tocado. Eres mucho más bella que las demás v
debes de comprender L1ejor. Por que me escuches una hora solamente, yo te dar é cuanto
soñares.
Ella le respondió:

murallas t errón á terrón-dijérase más bien
que van derramando gota á gota sui, lágrimas
de piedra.
Lloran acaso los viejos murallones, doblegándose y desapareciendo bajo la piqueta indiferente é impasible del ,cprogrei,o,» la poesía
del pasado que con ellos muere; todo lo que
&lt;¡ueda de un mundo cruel y hérpico desaparecido para siempre, impulsado por un mundo
nuevo, más justo, pero más prosaico.
Yo las miro caer, entre la indiferencia estulta ó ciega de la multitud, y siento sobrecogida el alma; porque veo en su caída y la in•diferen::ia de hielo con que la miramos, un

gría como nuestra época, muestran sus freutes
grises de piedra en los alrededores.
El progreso triunfa. ¿Pero sómos más felices?
Siempre apresurados, sin parar jamás, Judíos
Errantes de un ideal sin grandeza, hostigados
por la neurosis del oro que nos ciega
la vista con á ureo velo, y sin tiempo
para admirar, ni para comprender ni
para realizar la belleza, vamos perdiendo á la carrera la alegría, la salud del
espíritu y del cuerpo, la serenidad, la
risa juvenil que un tiempo tonificara
y confortara y llenara de gozo con su
argentino tintineo los orbes.

ESTCIJIU FOTOGRA!i'I CO.-(M.

Torres. -Profesa, 2

la uniformidad e~túpi&lt;la del sombrero de r,opa y de los absurdos pa n ta.Iones de la mesocracia.
La n1lgaridad triunfa. Triunfa Sanrho. Don
Quijote sigu e siendo apalrado y silbado á cad,a arranque heroico de su brava y generosa
a1ma.
Todo el mundo llegará á tener, según ansiaba Enrique IV, una gallina en su puchero. Y
cuando haga un alto el hornbre en esta furiosa
c~rrera en pos &lt;le .la l'iatisfacción del cuerpo
tuano, y el alma tienda los brazos en busca
&lt;le lo suyo.. , . .. tal vez lo bu~que en vano an guRtiada y mortalmente an~iosn.
'
Hallará un mundo de gentes rollizas uniformadas, viajando en ferrocarrileR, vi ,;iendo
en hoteles lujosos, l eyendo periódicos exclusivamente, embrutecidas por el trabajo y las
comodidades.
Y el ~lma se encontrarñ, estupefacta, con
que ya, a aquellos hombres gordos y sibaritas, no les puede ella servir más que de estorbo ..... .
Kovbre., 1902.
LUIS RODRIGUEZ-EMBIL.
Nuestro pals.-Suburbios de Córdoba.

símbolo de esta época de8provista del Arte
•consolatlor y sagrado, que embellece y perfuma la vida como una flor del cielo.
Con las murallas rugosas y venerables como
un abuelo, se ya quizás el último vestigio de
1a exquisita poesía del recuerdo. De la era que
-ellas representaban, pasó por suerte, para 110
pats.-Tina

calle de Tecalpulco ( Gue).

( l!'ot. Wal te.)

Acaso esté destinada á concluir la civilización contemporánea apoplética &lt;le riquezas,
&lt;le comodidades, de lujo burgués y chabacano, pero consumida por inmensa é irremediable murria, sintiendo al cabo el tedio infinito
de lo vulgar, y aplastada por la "{)erfección suprema y mecánica del &lt;ccomfort» moderno, por

�-

1

1

DISrErSifl
úflSTRfl~úlfl
GflTflRRO
INTESTINfll,

:m orgullo de la mujer.

Es su cabello. Y por qué no?
Aun una cara hermosa pierde su atractivo si el cabello es
claro, corto, basto y descolorido.
Un cabello hermoso, rico, un cabello sedoso siempre
atrae. Puede usted poseer ese cabello con sólo emplear el
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refuer1.a los leg1dos Je la cara fali:lada.
..
Depo1110 Ceo•ral: B. Y G. GCETSCH:JL,
l'IIEX C'I. ,._ p ,ntado 468.

...................................~,...

AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 24.
••rectors LIC. RAl'AfL Rtl'r&amp; &amp;PINDOU.

ELIXI~ ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS

_. su color natural.

TÓNICO

EL MUNDO ILUSTRADO

las

one en 2 meo:es deearrollan v endurecen 6
)O;i 1enoe,hacun d~,-.1p., 1•eccr 1.ti sal td,ll

Y todas las enfermedades del Es·
t6mago é Intestinos por cr6rdca■
y rebeldes que sean, laa cara radicalmente el famoso

se caiga.
Si el cabello ha perdido su brillo 6 se vuelve gris, el
Vigor del Cabello del Dr. Ayer le restaurará con seguridad

~•t
Af.'lli

Be obtiene un

Perfumista, 9, :Rne de la l'ab: - l'AKIS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

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MÉXICO, DICIEMBRE 14 DE 1902.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

11:L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Diciembre de 1902.

Domingo H de Diciembre de 1902.

MARGARITA.
~,A}IÁBASE l\fargarita y se_ la espernha en el Paraíso, pues Dios había
dicho de ella: «Es una alma excelente· y como puede ser víctima de la_s desgraci~s terrenales, piem,o llamarl_a hacin_ ~í u~10
de estos días.» Era una hum1lcle y tierna JO·
ven: la llamabarí el án~el del lnlga\b
t das
Madruoadora
Y fresca como e a a,
o
0
las mananas
a1· d espei•tar¡;;e
•~ ' murmuraba la
lE' aria que 'ae los labios ele su mac1re apren~ie~a- luecro se vestía E'n su ~]coba, y c_onto n1
poseí~ ric~s adornos, ni siqmera se mira a a
espejo.
,
y
Después como lo había hec110 1a v1spera,
'í a ,~~l d1'a siguiente' SP. consagraba
como·1 o 11ar
al trabaJ·o para vivir con decoro.
d t
.
Y, cigarra
a1 l)ar que a beJ·a• cantan o rabajaba.
•,
· ón de
Cantando una vieja canc1on,_ canc1
glo1~ia Y de amor, canción pecammo$a, c~yos
versos; ¡,ropero, poclían_atr~vesar un alma mocente sin empañar su hmp1dez.

ello y un aíi.o después, saliendo de la iglesia . Margarita advirtió á un joven que le ofreció' el agua bendita.
.
Su corazón era de niño; su espíritu, secu1ar.
y se llamaba Fausto.

t::J,,i

***

Una tarde de estío, sentada delante de su
ca¡;;a hilaba para el hogar.
t 11
E~a la hora en que, una á una, las es r~ as
:
· l o J, .,c 1·rven de guía
tl los
de'-plertan
en e1 c1e
.
.
a~antes quiene1,, con sus ímpetus _J~v;nd11es,
'
'
r la cita ant1c1pan ose
corren presuro¡;;os el '
' ,
d l t
siempre, pues siempre el corazo11 se a e an a
al cuadrante.
.,
iran~lo la
l\faro-arita cantalJa su canc1on g
•
rueca ºcuando pasó delante de ella una de,s~s
vecin~s que se dirigía á la fiesta &lt;le la l~~ox\
ma aldea. Yestía un traje nuevo '! co1_1 ,ª a
llamado de los tamboriles, cuyo ruido tiaia el
viento ele los alrededores.
d 1 t d
Pero se detuvo un momento e a_n .e e
l\Iargarita para que la viese con su traJe nue;
vo su collar y sus pendientes.
le prese!1¡º
su'mano para que pudiera admirar el am o
de oro ue brillaba en uno de sus_ dedos. _De~;
q
·chó rie11do y l\Iarganta la s1gmo
pués se mai
' • , 1.
r,
el tu
con una mirada que inqmeto a su ang
-

Y

telar.
l h"l
t
Corrió entonces menos rápido e l o e~ re
los dedos de Margarita; cesó el ru~or monotono de la rueca, y el huso se le cay,o de hls n:a•
nos. El golpe del huso la de~pert~ _!le su _arrobamiento y al levantar los OJOS, v10 en pie del~nte de ~lla - en la diestra el SOJ:?brero, don;
de ondulaba una pluma con vív~da lla~a-a
un caballero magníficamente vestido, qmen le
dirige un saludo respetuoso, y c~n voz dulc~
y galante le pregunta por el cammo que con
duce á la ciudad.
Margarita le contestó extendiendo la ma?o
para indicarle mejor la ruta qu~ de?í~ segmr.
Entonces el desconocido se rnclmo; Y, en
recompensa del servicio que acababa de reci bir se despojó de su aiullo de oro, donde
fulgí~ un brillante como un_a estr~lla, y ado~;
nó con él la mano de l\larganta., qmen encontrn
el brillante más bello que el de_ su coD?pafi~ra,
mientras el rostro del desconocido se üi:_mmaba con una sonrisa intensamente extrana.
Presentóse á poco' inesperadamente, un
mendigo cubierto de harapos. Detúvose delante de Margarita, y con voz entrecortada le
pidió una limosna. ,
.
,
Margarita se quito el anillo y se lo dio a1

e

Hijo del Cielo trabaja una vez en el
Un día, parn llenar este H"
deber
ano.
en la fecha ordena.da, Khan- i, e1
ENRIQUE l\1ÜRGUER.
sabio emperador, doblaba ~u cuerpo sobre la
re·a de un arado, del cual tnaban blanc~s bueJ d 1 '"-=bet Rin ve::- la muchedumbie que
ve&lt;&gt; e .1 1 • •H" · b
de~de lejos acudía, el ilust~e Kha1_1- 1 gma ª
su arado y miraba pensativo abnrse delante
de sus pasos la tierra húmeda Y fecu nd ~- -~',
ahondando el surco,murmuraba:-«Oh tie11_a.
la vida es un enigma, y l_a muerte es un nusterio; pero tú, que la esp1~a abonas con cadáveres para nutrirá los vivos; tú, madre del
cedro y de la grama, ~ú debes de conocer el ~ecreto de nuestro de_stmo. Acei:ca de este prnTus veleidades han cavado en lo hondo
blema sobre el cual he reflexionad? en .:'ano,
De las frialdades en que yo me escondo
respó~deme p~es. Yo soy -~(han-~1, h1J~ de
Una cruel tumba de implacable fondo.
Chun-Tchi. m1 brazo Vf'nc10 al T1bet y ,, la
y el amor santo, santo como un culto,
Fonnosa; ;oy grande entre los más grand~s;
Que ante tus gracias siempre tuve oculto,
nadie se atreve á elevar ,-u voz aote mí, sm
En la cruel tumba con dolor sepulto.
antes haber tocado nueve v_eces el ,;uelo co!1
la frente; soy el señor, á qmen todo es_ perm1:
y para siempi·e ...... ! y era, cual los míos,
tido· sin em.bargo, mi corazón es humilde, ll_ll
E se amor grande .... Mas de los desvíos
alm~ es sumisa y carezco del orgullo que _mis
'
,
Tú le clavaste
los puñales f r10s.
antepasados tuvieron. Para crecer en sab1d11ría y en virtud, hice grabar ;n los n~~1:os de
y quedó muerto .... Charca ensan~rentada
mi palacio, rindiendo culto a la tra&lt;l1?10n, la_s
Son mis ensueños .... Negra es tu mirada...
sentencias de los sabios,. t~l como un JO Ven siSobre mí es negra noche desplomada .... !
gue los consejos de un v1e¡o._
.... ······ ..... .............. ·······
Odio á los cortesanos, y s1 fuera menos buey lloro á solas .... ! Oh salobres gotas
no ordenaría. que se les cortase la le11gua. Soy
De las cortezas por las hachas rotas,
tie;·no: prohibo con la, pena de la argolla_ la
En los sabinos de arrugadas cotas!
extinción de la prole femenina. Toco varios
instrumentos e.le música, leo. correctamente Y
¡Oh luengos llantos de torrentes furns
h9.go yersos de amor. Soy vahen te, no com_o el
En precipicios trágicos Y obscm·os
horrible Tunur, por .''ano deseo de gloria Y
De enotmes pasmos de agl'ietados muros!
sanguinario instinto, smo para caer ~oro~ el
·Oh dolorosas lágl'imas de brillos
1-ayo sobre el chato mongol y el ruso sm Dios,
L~s más siniestros, t'ojos y amarillos,
si osaran atacar el. Imperio ~el_ Centro. S?Y
De las canter~s bajo los martillos!
sabio: conozco los ntos y los cod1gos. Soy,piadoso: rindo homenaje en sus pagodas a los
Lloros de rocas silenciosas, tiernas,
bonzos de K.en-Tsen como á los sac~rdotes de
Vertidos dentro de hórridas cavernas
Fo, y protejo tamb)én á Jesús, e! Dios nuevo,
En formas raras, múltiples y eternas!
que nació de un~ virgen y predica el amor.
Soy justo, y aspiro á qu~ sea del, labrador, al
¡Oh llantos todos .. . . Fieras cata1·atas!
llegar la siega, todo el trigo por el ~em br~do.
Turbios rocíos sobre flores gratas!
Soy en fin, un soberano buen~, sabio y granChispas purpúreas bajo férreas patas!
de y mi nombre es bendecido por cuantos
Entre los cierzos miel de las corolas!
vi~en, del levante al poniente, en el Celeste
Imperio. Háblame, pues, ¡oh tú ?uya fecun~
Bajo las quillas copos de las olas!
didad nos concede el arroz, el tri~o y el té.
Hoy os comprendo .... ! Tanto lloré á solas! .. .
.. ······· ........... ····· · · ........ ······ .... . ¡Oh Tierra maternal, do?de cada cnatura busca su vida y encuentra finalmente su tumba,
y á los despojos de mis esperanzas,
Ante la sombra que sobre ellos lanzas
tú que &lt;le todo en el mundo ~res la caus~ y
Ven, como torvos cuervos, las venganzas.
el efecto, di ¿qué restará de m1 _obra? ~espondeme. ¡Para ello sería necesario t~n milagro!n
Pero es en vano... Mi desgracia ahuyenta
Su arado tropezó con un obstáculo. Y ?-1
Todo vil vuelo de pasión violenta. • ••
hundir entonces con más fuerza la aguda re¡a
y el pie en mis celos un placer asienta.
para ahondar el surco, saltó una calavera de la
tierra.
Como el que tuvo tal vez el desierto

pobre.
. d
b. l d
Lanzó al instante un grito e ~a ia _e esconocido y extendió la mano hac1~ la JO~en.
Pero el pobre, que no era oti:~ s1110 el angel
guardián de l\largarita, la c~1bno con sus alas.
y Satán, que había _veme.lo para tentarla,
retrocedió ante el espíntu celeste.

***

La Respuesta de la Tierra,

Esa misma tarde el á~gel guar~ián refirió
lo acontecido al buen D10s y le d1Jo: .
-Señor sería bueno que la llamaseis.
'
.J:,
.Y Dios responwo:
_ En f.fecto, pienso eh ello.
Pero, al día siguiente, ya no pensó más en

LLANTO

FRANCISCO COPÉE.

Cuando sacat·a del peñasco abierto
Vara increíble manantial incierto.

l_gs f?remio3 en el ~olegio Nlilitar
.-.

.} OX la solemnidiscurso, qne la concurrencia el'cuchó con indad acostumbraterés. Tul'o, para el plantel del cual es hijo,
da, se verificó el
sentidas frase;; &lt;le ngrndecimiento, y en forma
domingo pasatlo
galana y amena analizó, punto por punto,
la distribución
los progresos realizado¡;; durante los últimos
de premios á los
alios por la Escuela. 1Iilitar. Para concluir,
alumnos del Copuso de relieve la solicitml con que el Gobierlegio Militar que
no acutle á todo lo que directmnente se relamás se distinciona con el nclelanto &lt;le! ColE&gt;gio.
guieron por su
El Sr. Presidente de la República entregó
conducta y aprodespués á los alumnos los premios con que el
vechamiento en
Gobierno recompPnsa su amor al estudio y su
los cursos de 902.
buena conducta. Los primeros premios fueEl acto, que resultó en extremo lucido no
ron los siguientes: Primer aíio, A bel Dú \"ila;
i,ólo por lo bien combinado del progra~a á
Segundo alio, Vidal Enl'íquez; Tercer año,
que estU\'O sujeto, sino también por la nuLuis Robles Gil; Cuarto año, Eduardo Prieto
merosa concurrencia que llenaba el local, se
y Saui:a; Sexto alio, Jesús Tavera; Séptimo
efectuó en la. hermosa tribuna &lt;le piedra manafio, Carlos Rojas.
dada construir en el Bosque por la asociación
Para terminar, el Sr. Lic. Rafael de Zayas
del Colegio, ~• fué presid i&lt;lo por el Primer )fa.
Enríquez ocupó la tribuna, pronunciando una
gistrado de la Nación. Acompañaban
al Sr.Gral. Díaz, que
se presentó en Chapultepec á las diez y
media de la mañana,
los señores Secretarios &lt;le Hacienda, de
Fomento y de Guerra. En el lugar clf'
honor tomaron asiento, atlemás: los seriores )Iinistro de Cuba,
Geneial D. Car! os
García Yélez; Conde
Stadricke; el Encargado de Negoeios de
Chile, y los Generales D. Alejandro Pezo y D. Agustín Pradillo.
Pasado el primer
número del vrograma, que cuLrió la
banda &lt;le Zapadores
con una fantasía de
«Tosca,&gt;&gt; el señor Director del Cole¡óo ,
Coronel J uaq uí n BelEl Sr Gral. Dtaz. preslcilendo el acto.
trán, leyó un impor/
tante informe en que
hermosa pieza oratoria que fué muy elose detall&amp;-, con suma escrupulosidad y métogiada.
do, la historia del plantel correspondiente al
año escolar que finalizaba. De los datos que
contiene ese informe, todos muy importantes,
Siguiendo la costumbre establecida, termitomamos sólo el que se refiere á los últimos ,
nado el acto ele distribución de premios, el
exámenes: se efectuaron, en junto, dos mil,
Sr. Presidente ele la República y sus honoraperdié!ldose únicamente dos cuatro décimos
bles acompañantes se dirigieron al comedor
por ciento. Los resultados no podían ser más
tlel Colegio, donde debía celebrarse el bansatisfactorios.
quete.
En seguida, e1 señor Teniente Coronel y
El amplio salón estaba primorosamente
Lic. Enrique Beltrán pronunció un entusiasta

***

Como el que tiene la hora desolada
De la victoria .... Negra es tu mirada ... .
Sobre mí es negra noche desplomada .... 1
ROBERTO ARGUELLES BRINGAS.

México, noviembre de 1902.

El progreso es, por ~ecirlo así, ~o qu_e sellama el abarídono sucesivo de las trad1c1ones.

***

El que duda y no bl_lsca, es á la vez muy
injusto y muy desgraciado.

*** haber sufrido.
Para perdonar es menester

EL MANANTIAL
Bajo el dosel de musgo de la roca
Un chorro bullidor, desde la alta
Piedra agrietada, se desprende y salta
Y en un lecho de guijas hierve y choca....
Cuanto el agua, al caer, salpica y toca,
De césped blando y florecido esmalta;
Es un sitio de amor y nada falta:
¡Todo al tleleite embriagador provoca!
Encantada en las glorias del paisaje,
Llega la moza; al recoger el traje,
Descubre á trechos desnudez divina,
Y cuimdo al agua su hermosura ofrece,
Toda su carne tiembla y se estremece
Al beso de la onda cristalina.
ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

La concurrencia.

aclornaclo con haces de banderas, guías de laurel y trofeo~. En :.,l centro 1,:e colocó la mesa
de honor, y á lo largo las de,:tinadas á los
profesores y á los alumnos. El Sr. Gral. Díaz
ocupó el lugar preferente, tomando asiento á
su derecha los Sres. Secretario &lt;lr Hacienda,
Ministro de Cuba y Gral. Practillo. A la izquierda se sentaron el Secretario de la Legaci6n de Austria, loe; Sres. )Iinistro de la Guerra y &lt;le Fomento y el Gral. D. Juan Yillegas.
Del brindis que a la hora ele los postres
pronunció el Sr. Presidente de la República,
impresionando á toe.los sus oyentes por la elevación e.le los conceptos que lo informan y la
sobriedad &lt;lel estilo, tomamos los párrafos que
siguen:
.¡¡
«Amis nuevos compañeros que han mPrecido el ascenso á caballeros oficiales del Ejército y de la Armada, les doy mi cordial bienvenida, no para cumplir un deber de '!ortesía militar, sino impulsado por la sim patía que inspira esta
juventud estudiosa y
ambicio,:a de gloria,
en cuyos tiernos corazones germinan vi rtudes militares que
son fundamento (le
la confianza con que
la patria espera el
porvenir. Ojalá que
diafanizadas las pupilas de su criterio
por la ciencia, que
todo": lo sublima, y
poseídos Jel sentimiento moral que el
mando requiere é imprime la educación
militar, acierten á
tonificar los rigores
de la Ordenanza, haciendo efectivas para
nuestra briosa carne
de cañón las consideraciones, la probidad
y estricta justicia con
que debemos tratar á
héroes anónimos, cuya sangre, al derramarse en
servicio de la patria, sirve también para fundar nuestras reputaciones y magnificar nuestro mérito y honra militar; consideraciones
que caben en la más estrecha severidad disciplinaria, y sin relajarle la dulcifican, porque
engendran en el corazón del soldado agradecido y bien educado, el generoso anhelo de corresponderlas con diligente, rápida é inteligente subordinación; anhelo que fanatizán&lt;lole en el tema de su deber, le induce por hip-

�,

i -

el l.ado derech_o, y arra~!ró á los demñs, que

!

ca) e~on por tierra hac1t.-ndo:-e pedazos. Los
pas:i¡eros que resultaron ile~os ó levemente
heridos, ~reRas &lt;le un ¡,:'rnico terribl~, procuraban abnrse paso entre el hacinamiento de
tabla~, fierros y cristales rotos que cubría el
campo en ai¡uel punto.
Tan luego como la Ernpresii tuvo noticia
del ~t!ceso, se dispuso el em·ío &lt;le un tren &lt;le
auxilio llernn&lt;lo á bordo Íl un médico a)ounos
ayudantes y dos ingenieros. Cuand~
tren

el

t·na aclam:wií,a tan e.,pontúnea como r11i-

&lt;lo,-,1, --:iludí, el import,rntbimo brindi!&lt; Llrl Sr.
Pn·sid1•ntl•.•\1 abandonar el i-alón el Uml.
Díaz, fué u\'acionado.

UN INCENDIO FORMIDABLE
OT.\ sensacional de la última sPmana,
ha sido r1 incendio registrado el domingo por la noche en la fabrica de
mueble:- que los s¡,fiores -\mhro
siu:; ,- Blacke tenían e:-tahlecidn en Xonoalco.
Toda la üoche de ese día e411,·o ardiendo el
&lt;·&lt;lificio, sin que los bomberos se dieran punto
de repo,;o en sus trabajo:-. El fuego inmLlió
con una rapi&lt;lez cxtraordinari:t los &lt;listintos
d1:partnmcnto,; de la fáhric,,. eonsumiendo ca-

llegó, los heridos habían sido transladados ya
en tamillas improvi!-'adas, á Zempoala población poco distante de 'l'epa. Dos m~jeres
resultaron muertas, y entre los numerosos heridos &lt;¡ne se levantaron del campo, bahía algunos q,.e presentaban lesiones muy graves.
Tanto los cadáveres como los heridos fueron
llevados después {~ Pachuca, dándo~e parte
&lt;lel accidente al Juez de Distrito del Estado
&lt;le Hidalgo.
l'an•ce que h1. causa del accide,,te fné la

imprudPncia de un c•mplen1lo de la Empresa,
que ordenó entrara el tren en uno de lo~ brazos de la ,, Y,» que por su exceRh·a inclinación
no permite el movimiento de grandes tn•nes.
Adcmús, y como el brazo no tiene l:i l'X tensión suficiente. el último carro quedó sol,re el
vértice de la• Y, haciendo im·ertir el eambio
de tal manern, que el de~carrilamiento fué inevitable.
El número total de pasajeros heridos pasa
de tn:inta.

El C:~pnrtamento de maqulnarlu.

L:i Carpinterfa.

notismo {1 &lt;le,dl'fülr todo pc·ligro por la gloria
&lt;le su 1,amlera, por la honra de la patriii y por
Jade sus .Jd&lt;•,:, quP l'll l:ill heruic.i ah1wgaciún
estima romo propia.
! ~
"El Ejérrito que nwjor llegnl' á nutrir_\' ú
&lt;len si fiea r In Ira II ia q UL' tPj«'n eH,s genero,n,.; spnt i m ien tos n·eÍpl"CIL'O", ÚlllL'O faelor dt&gt; h ,·enla&lt;lera fuerza. serú sin duda el m{1s podero-.&lt;1 i'i
:-us ofirialp, pt&gt;rl'il1L'll eo11 darida«i y determi11a11 con l'X:1c-tit1ul el lí111itP dL· tan hunrnnitario trat:1111iP11lo, ~- a¡,rP11d1·n ú dis)&gt;L'lls:trlo evn
alt&lt;•za de digni1lad jerá n¡llil'n. par.1 que no del,!Pl1l'l"C &lt;'11 tol .. ranl'Ía, &lt;¡UL' es la gangrL•na de los
Ej ~r .. ito-..
,, :--i vnsotro,, 111i-. jíi\'l-'llC~ eompafier11s, cultiYúi,, l'll \"Ut&gt;stm-. filas t'ste :-ist1•11rn liiPn enten1li1lo y prudPntL•mente aplit'ado, ~-oº" a..:eguro que contan:i,; con :-ol1l:1do:; innwjorahlL•s,
que :\l'ost11111lirad11s hien pronto {1 n•11cer, os
condu&lt;'irún :1 ]a,-. m:1s elPrndas 1·ima; de la jeran¡11ía militar por la \'Ía m(1s honro,.;a. con el
aplau,:o de ,·11e;.tras propias co111.:iencias y acla111:1&lt;10, por b gratitnLI 11acion:1l. "

Domingo 1 ~ d&lt;' Dieiembre de 1902.

EL :MUXDO ILUSTRADO

Domingo 14 d., Di&lt;"iC'rnbrC' clC' l !l02.

Catástrofe Ferrocarrilera.

"i en su totali1l:Hl la,-; existt&gt;ncias que bahía en
los almacpm•:-. y la ma¡.(nífiea instalnciún con
que contaba p] estnl,IPcimiento.
Cl'r&lt;'ll de dos mil pnpitn·s f111•ron clP~truí1\os
D \ imprc:-iún ha rau,;ado la terrible
por las llamas, perdiénclo,-e, a1\em;1s, una cst:1,-trol'e ft.rro&lt;'n rri lera ocurri&lt;la el
1ufa para secar madera, que i111¡,ortaha una
artes por la tarde, c'n la estariún de
fuerte Ruma, y las n1úc¡uinas dP lahr:ir, pulir y
Tepa, del fnrocarril de lli&lt;lalgo y
a,-errar.
del
Xorde~l&lt;&gt;.
:--,•¡rún todas 13s prohahilidad&lt;·s, (') i11ecn&lt;lio
Re ini ·ió l'll el dPpartatnento dt&gt; calcl.-ras , comuni ·:'u1dose de-;¡&gt;ue:-. ú la.;
nt ras d p•·nilt&gt;1wias
&lt;le la negociaci 'm.
Las 11ér&lt;lid is, se_.!;Ú n
lo declarado t•Ot" los
señorei:i .\111hro:-it1s
y B\al'kt', montan,
a¡Hoxima&lt;la111cn1e,
ú 8'-0,000 OO.
El tral,ajo de lo" liomhcrn,; se ¡,rnlongÍ&gt; l1asta las d i1-z de
l:\ m 'lflana d •I l111ws, horn en que la
fúhriea hahía queda&lt;lo red neida á
1110n tones de ese unhros. L• s tt-ch,&gt;s de
1:'unina ylascolumnaR que !'o4enía n
Los duei.os de lu Fúbrle:i r el ¡ier,onal ,1~ ¡iolll"fa.
los coherti zo¡.;, i-e
derrumbaron ,-epul•
Cerca de mil JV' regrinoc; que hahí:m Yeniclo
tando las múquinac; y laR hcrramienlaR.
en romería ú la Basílic:i &lt;le (:;.u:ulalupe, rrgreLos tnllerc,, que se !'ncontrahan e..:tahleci&lt;los
sah:1.n e.-:e día ú la..: pohlncione,; &lt;le su rt&gt;sidenen la fábrica, eran: carpintería, ehanistería.
cia, ocup'1·1&lt;lo once carro&lt;; cntrP de segunda y
tallado, y t]p &lt;lucia,; y mol1lur:1-.. La negociatercera clase. El Yiaje se hizo ..in nin~ún conción daba allí trahajo á multitud d e operatratiempo hasta J]pgar ú la e;;taciún mC'nciorios.
na la, don le. par.1 dej:n el paio ú un tren de
p11lqueR, entró el dl' pa~ajeroc; :'1 la uY,» ocupando uno &lt;1&lt;&gt; los escapes. Lihre ~·a la línen,
el con ,·oy ,·oh·iú ú poner,;;e en marcha, y Pll
e--e n11imento uno 1le los carro'- ~e n1lcó ,;obre

Exterior de In Fílbrlca, después del siniestro.

D epartam ento d e est ufas y ca ldera ~.

La Estación de Tl'pn.

SAN CRISTÓBAL LAS CASAS.

~
~

~

,UIOS en este número una v isbi
panorámica de la ciudad de Sa.n
Cristóbal Las Casas, una de las
más perjudicndas con motivo de
)
t,11
la lhn·ia de cenizas ocac;iona1la
~ por el Yolcán de Santa ~In.ría, de
la República de Guatemala.
:--an Cristóbal es una de las pohlacione,, más anti~uas del país.
1
1
En 1~ ele marzo de 1.528, el cnpitún D. Diego de )Iazariegos salió
del pueblo de Chiapa en busca de
'·
J
un lugar conveniente parn fun'./
dar una villa que fuera como el
centro de operaciones de las autoridades espafiolaf'l, para reprimir
los alzamientos de los indios en aquellos rumbos. Se construyeron á corta &lt;lic;tancia del
· pueblo referido algunas caiaaR, y púsosele por
nombre á la naciente I oblación Yillarreal.
Poco despué.s se escogió otro ~itio para la
fundación, por carecer el que antes se había
elegido de algunas condiciones indispensables
á su objeto, y se trazaron ralles, templos, etc.,
etc. nombrándose los regidores correspondientes.' L'I igle:;ia se dE&gt;&lt;licó á la Anunciación,
primero, y á San Cr istóbal clespm~1-&lt;, y tal era
el &lt;·elo que por el emhellecimiento de la nueva
villa de1-&lt;plegaron SUR autoridades, que se ordenó1 entre otras cosa&lt;\, que el que trajera yeguas ó potros por las cn.llrs, los ¡wrcl iec;e ó pagase un pe~o de oro !'ara la falricación de la
iglesia, lo mi~mo que el que
dejara salir los puercoi:; tic los
corrales.
L:i primera Audiencia de
)léxico ordenó que \'illamal
f-e llamara en lo sucesi\'o \'illavil"iosa, penando con una multa ele cincuenta castellanos de
oro al que In llamara como
desde su fundación se había
llamado. Andando el tiempo,
se olvidó el nomhre de \'illariciosa, y se le &lt;lesign ó con el de
¡;an Cristóbal de los Llanos,
hashi que la Reina ({oberna&lt;lora en 1536, le puso el ele
Ciudad Real. En 1535 se le

t( \

'

r

concedieron armas, consir-tentes en «do!,; sier:as por medio de las cuales pasa un río, y enc·1~na «le_ una el~ e}las U11 castillo &lt;le oro y un
lcon ~rnmarlo a el, y en la otra una palma y
un leon, tocio en ca111po rojo."
El obii-pado de Chiapas fué erigido en 1:;;3t,;
y el pri1~1,er ~l,isp? quG se nombró para gober~
nar la choces1:; fue D. ,Juan &lt;le Arteaga. E~te
no llegó Ít ejercer sus funciones, pues murió
antes de hacerse cargo del obispado, y entonces se designó parn cubrir la vacante á Fray
Bartolomé de Las Casas, enemigo acérrimo de
los conquistadores y defensor insigne de los
indio~. Fray Bartolomé sufrió penas y contrariedades indecibles, captándose por su elevado eRpíritu evangélico y su caridad inagotable el amor ele todos los ,·eja&lt;los y de los oprimido!4. :--an Cristóbal lleva ahora su ilu,;tre
nombre.

Por último, San Cristóbal fué por mucho
tiempo la rc,;idehcia del Poder Ejecutivo de
Chiapas.

•

PENSAMIENTOS .
Xo hay nada tan fácil como lo que se ha
descubierto la víspera, y nada tan difícil como lo &lt;¡ue se debe descubrir al día siguiente.

***

Se persuade mejor muchas Yeces por las razones que ha hallado uno mismo, 111e por las
11ue proceden &lt;le! entendi miento &lt;le otros.

***

S in las pasiones nada hay sublime ni en ·
las co,-.tumhres ni en las obras; las bellas artes Yuelven Í\ su infancia y la virtud se ,·uel,·e minuciosa.
•I

/~ ../
LoR edificios tle Kan Cristóbal, en
su mayoría, tienen los techos de teja, con aleros volados, debido á que
las constantes lluvias destruyen las
azoteas e11 término de unos cuanto3
meses.
Entre sus fincas notables se cuenta el templo de Santo Domingo, uno
de los rnús antiguois de.\ mérica. En
cuanto al comercio, en su mayor
parte es con las poblaciones de G'uatemala.

:,,c.;ESTRO PAIS.-R!o de Coatzacoalcos.

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(Fot. Waite.)

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :\nIXDO ILUSTRADO

Domingo H de Dioicmbre &lt;le 1902.

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LA FIESTA ESCOLAR.

Á UNA ARTISTA.

Como lo ofrecimos en nuestra edid6n anterior, publicamos en estaR p(Lginas algunaR fotografíns relativas á la gran fiesta escolar efectuada hace poco en Arbeu.
Damos también á conocer el retrato del ~eñ~r Dirf'ctor de lnf'trucci6n Primaria, Ing. D.
Miguel F. l\fartínez, n quien se debe principalmente el éxito logrntlo, y los grupoH de las
profesoras y profesores &lt;JUe con él intervinieron en la organización del festiYal.

Te admiro por tu ¡i:Pnin, ¡oh ,obe:·nnn!
i11térpr1&gt;tc fiel &lt;l(' las l'ª"io11es
qne dt-ntro, ('11 ]o,- nn·anos corazo1w",
han co11111ol'ido {L la exi~tl"IH.:ia l1uu1n11n.
QnC' te cante la lira americana,
Uniendo su canción á las canciones
con que ]:is li1as próceres tus dones
.
h'1spana.
a 11 a, cantaron en tu• tierra
Augusta rmperatriz del sentimiento:
yo rindo mi homenaje ú tu talento,
que es el regio y magnífico estandarte

El hien deja de ser útil cuando la opim6n
pública.Jo rechaza.

•

**

i1

Domingo 14 de Diciembre de 1902.

con qne pa~as en triunfo por la eseena,
eneendienclo en las almas la Rerrna
y misteriorn lúmpant &lt;lf'l arte!
FHAl\Cisco IzÁBAL IRI.\RTE.

*
Frecuentemente las pretensiones
ele la librrtad se asocian con las costnm bres &lt;le la esclaYitud.

***

..

Es inhumano reprochará las gentes los defectos y flaquezas, cuando son las primnas en
rercibi rlas y las primetas en sufrir las conf'1•c111&gt;n&lt;·ia ;:,

-

Sr. Ingeniero ::111¡."uel l·'. ~la1·tlnPz. Director
de Tnstrncclón l'l'lmaria.

.Jamíis ~e han visto amant1&gt;s que marchen
1an unido,-, corno son en el mnnJo la ausencia _v el ol\'ido.
·

Vista panorámica de San Cristóbal las Casas.-(Tomada dos días después de la lluvia de cenizas).

EL BIENHECHOR.

E

RA "ª de noche. El estaba solo.
y¡'ó (1 lo lejos los muros de una cin&lt;lacl circular, y march6 hacia la ciudad.
Como se aproximase :1 la ciudacl, oyó rnmor cll:' fiesta, risas Je
a]ecrría y h:i rmoni osos
so1~e,; 1lc laúd. Golpeó
la pu&lt;&gt;rta. que ahriG uno
de los guanlM.
De1ú1·ose ante una
casa tle múrmol, co11
bellos pilares en la fnch::v \:1. Col¡raban ¡tuirnalllas en el lo~. v adentro v fuera hahía antorc.'has de cetlro. Entr6 en la casa.
Cua.n&lt;lo hubo atravesado la. sala d e calcedonia ,- la sala de
jaspe, l11&gt;~ó ú la de festines. Extendido sobre
un ledrn de púrpura,
viú i't un jo\'en coronado de rosas rojns y cuyos labios estaban rojos de 1•ino.
Y El, todntk,le en
la espalda, díjole:
-¿Por qu~ Yives &lt;le
este modo?
El jo1·rn Re l'Olvió r,
reconociénclole, respondió:
-Era leproso antes y Tú me has curado.
¿C6mo podría vivir &lt;le otra manera?
El sali6 de la casa y de nuevo fuése por las
calles.

A poco vi6 á una mujer cuyo rostro y vestidos estaban pintados y cuyos pies estaban
calzados de perlas. Y detrás de ella venía lentamente, como alguien que persigue, un joven
que llevaba un traje de dos colores. Y el rostro de la mujer era tan bello como la faz de un
ídolo, y en los ojos del joven brillaba el deseo.

-Era ciego antes y Tú me has devuelto la
vista: ¿de qué otra manera podría yo mirarla?
La mujer se volvi6 :,·, reconociéndole, se sonri6 y le dijo:
-Tú rne has perdonado, y la vía por donde
ando es una vía encantadora.
El sali6 fuera de la ciudad.
Y cuando hubo salido fuera de la ciudad,
vió sentado en la orilla del camino á un
joven que lloraba.
Y El se acerc6 al joven y, tocándole los
bucles de sus cabellos,
le dijo:
-¿Por qué lloras?
El joven a\:1.6 los
ojos y, reconociéndole, respondió:
-Estuve muerto ·y
Tú me hiciste levantar de entre los muertos. ¿,Qué podría hacer yo sino llorar?
ÜSCAR

LA FlE~TA ESt'OLAR.-Ilimno á la Escuela.

0

El los sigL1ió rápidamente, tocó la mano del
joven v le dijo:
-¿Por qué mirnR &lt;le tal modo á e~a mujer?
El joven (-e volvió y, reconociéndole entre
risa!', respondió:

WILDE.

Nada puede matar
el amor propio y todo
lo hiere.-Mme. de
Ségur.
Vengarse de aquellos que nos han hecho mal, obligándolos
al reconocimie11to, es
un placer de los dioses.
La fuerza v el valor nunca mienteu.-Reina Cristina. ·
Aquel que hace nn servicio debe olvidarlo;
el que lo recibe debe acordarse.-Mme. Aissé.

Grupos de Profesoras y Profesores que tlmaron parte en la organización de la Fiesta Escolar

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�Domingo 14 de DicicmbTe de 1902.

EL MUNDO IT,USTRADO

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Domingo 14 de Diciembre de l!W2.

�EL :.\IUXDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Di-ciembr.e de 190-2.

AMAS se hubiera imaginado Jorge que la dicha completa, transitoria tal vez, pero completa, estuviese tan al
alcance de una mano mortal.
Nunca hubiera creído, después de largos años ele correr
en pos del placer y del contento, que la felicidad había
de venir baciaél precisamente cnandó él ya desesperaba
de alcanzarla nunca, á. pesar
de sus locas carreras y de sus
tenaces persecuciones. Pero
hubo al fin de convencerse:
la felicidad estaba ahí, transitoria tal vez, pero completa.
Si Jorge hubiera leído alguna vez al poeta alemán que
dijo queen la mayor parte de
los casos no encontriimos la
felicidad, sólo porque tendemos la mano demasiado lejos
para aprehenderla, tal vez no se hubiera maravillado mucho de que al 1·etirar el brazo fatigado
y desfalleciente, tras de titánicos', pe1·0 inútiles
esfuerzos, y al doblar desencantado y furioso
los dedos de su mano, casi inertes por la tensión,
hubiese encontrado en su diestra á la felicidact,
aprisionada como una mosca.
Pero Jorge no había leído al poeta alemán;en
general, no había leído á ningún poeta: que no
es leer á. poetas el pasar la vista ociosa, en la
biblioteca del club, po1' sobre las líneas equidistantes y equimedidas &lt;le alguna 1·evista dominical! Las lecturas de Jorge, las únicas que lograban apasionarlo, eran las crónicas del &lt;turf&gt; Y
las crónicas de bastidores; en unas y otras encontraba revelaciones interesanks para sus gustos hípicos y cortesanos, que informaba.a la médula de su ser y que le hacían pasar la vida oscilando entl'e las panto1Tillas de las tiples de
sangre mezclada y los lomos de los corceles de
sangre pura. Y de tal vida y de tales aficiones
llevaba ya doce buenos años, p1:1es cont~ba ~e
edad treinta y dos, y desde los vemte babia disfrutado de la libertad y del poder que prestan
una doble orfandad y una pingüe hacienda.
Aparte de dos paréntesis, de á quince meses cada uno que había abierto en su vida mexicana
para
á ponerse inyecciones de «parisina&gt; en
los corredores del Folies-Bergere y á darse barnices de cosmopolitbmo en las deliciosas explanadas de Niza, para él todos los días de esos doce años babíanse asemejado los unos á los ot1·os
como se asemejan entre sí las cuentas iguales de
una camándula, y apenas podía designa1· c?mo
acontecimientos turbadores de esa monoto01a á
los cambios de nomb1·e de la suripanta prefel'ida ó del caballo favorito. En suma, Jorge había
llevado la vida que estrictamente corresponde á
nuestros aristócratas de nacimiento.
Pero un día, mejor dicho una noche, vino á él
la felicidad; una noche en que malhumorado, h~rido por la inexplicable virtud que para él quiso desplegar y desplegó una tiple que no era virtuosa, tuvo la ocurrencia, rara para un caballerete de su alcurnia, de buscar con tesón hasta
por los sitios más escabrosos y de peor at·oma
moral á cierto gañancillo andaluz, bajo de cue1·po y alto de lengua, de quienhabíanle dicho que
era el íntimo favorecido de la desdeñosa y la
causa, tal vez, de los desdenes que lo torturaban.
Y le halló en b1·eve, engastado en una corona de
toreros que ceñía á una mesa cargada d~ &lt;cañas&gt; y de botellas; le halló, trabó pendencia, y
tras de un sopor que no se explicaba y de una
singular pesadilla du1·ante la cual desfilaron ante su retina faroles de gendarme y actas de comisaría, volvió en sí de sus furores y se encontró acostado en su propio lecho y con un navajazo en el vientre ... .
Ese gran acontecimiento de su vida, provocado
con instrumento punzocortante, obligándole á
guarda1· cama y soledad durante treinta ó cuart!nta días, facilitó á Jot·ge la ocasión de pensar
un poco con pensamientos serios, cosa que jamás
se le había ocurrido y que le produjo esa extraña y atrayente sensación que algo muy nuevo y
nunca sospechado nos produce. 'Í poi· el hilo de
sus reverdecidos pensamientos fué llegando hasta el ovillo ae su informulado anhelo, y con asombro advirtió que el ovillo no encenaba otra cosa más que el trilladísimo incidente del matrimonio, llamado por algunos ilusión y esperanza, mientl'as que otros recurso y epílogo lo apellidán.
Jorge no hubiera podido decir áciencia cierta
si la primt:lra intención de aquel acto tan discutido por los demás se le apareció á él en forma. de
remefilo' inevitable ó de cúspide apetecida; pero

si podía jurar sin el menor peligro para su alma
de pecador creyente y arrepPntido á medias, que
al pensar en el matrimonio, simultáneamente
pensó en Amelia.
.
Más tarde, efectuada la boda, solía decu:le á
su dulce mujercita, para demostrarle su fidehdad
y su ternura:
- Mira, hijita, para divertirme pensé en muchas mujeres, cortejé á muchas, amé á m~cb~s,
pero nunca para casarme .... Para esto, tu fmste la primera ..... .
Y no mentía.
.
Pensó 1 pues 1 luego en Amelia, una cbiqmlla
llena de encan tos y de seducciones, eleg~nte, hermosa é instruída basta donde lo permitía también su calidad de aristócrata educada en el Sagrado Corazón: es decir, que tenía todas las cua-

EL MUNDO ILUSTRAD"-

la dulce coyunda ruatrimonial, sobraríanle la
buena crianza y los dineros necesarios para envolver su empecatado libertinaje. en un cendal
decoroso que defendiese á la niña de lesiones envenenadas y detuviese las h_abli_llas sociales d~ntro de la órbita de esa ad1mrat1va murmuración
que no menoscaba las reputaciones exteriores de
las o-entes ni empece los goces exteriores de la
vid:; pue~ parece convicción arraigada en sujetos mecidos en cunas de marfil y de orn, la. de
que los descarríos realizados con buen modo y
paliados con dinero, no alcanzan á mayores, dela propia suerte que los duelos con pan son menos
De ese modo, mny en breve vi6se iidornada de
azahares y de blancas rosas la capilla ele Nuestra Señora de Lo urdes- de turno temporal para.
los enlaces aristocráticos,-y Amelia y Jorge,
arrodillados ante el ara sagrada y á la vista del
&lt;todo México&gt; selecto, jur,fronse amor ete1·no
ambos con una since1·idad conmovedora y con el
firmísimo propósito de constitui1· un hogar de
cristiano ejemplo y mundana felicidad.
Sólo turbaron la unánime aprobación de aquel
enlace algunas tímidas insinuaciones de antiguos camaradas de Jorge, que pretendían que
mucho habría de arrepentir-se éste del sacramento, en cuanto se sintiese coyunda.do. l\las esos.
malévolos augurios se abogaron en las armonías del órgano que, con sonoridades de día defiesta, entonaba la marcha de Méndelssobn ... . .

t1:anquila marcha del autómovil, merced á un jubiloso estremecimiento que Jorge transmitió á la
manija directora del vehículo.
-¿Qué te pasa·?-dijo Amelia al advertir el singular fenómeno.
-Nada, amor mío, no me pasa nada .. . Es sólo que me ha venido una idea, ¡ah!. una idea ext1·aordrnadid Voy á prepa1·arte una sorpresa colosal. ...
Y la mii·aba con aire regocijado y riéndose
con toda su alma, como quien pr·eviene un acontecimiento de inusitada satisfacción. No pudo
a.nanear Amelía ninguna revelación ace1·ca de
la sorpresa proyectada; únicamente advirtió que
apenas llegados á la casa, Jorge entt-egóse á la
esc1·itu1·a de uua larguísima epístola, y que ordenó fuese certificada esa misma noche en la estafeta postal. El sobrescrito de la carta contenía
el nombre de Arturo Ancira, viejo compai'iero de
los desórdenes de Jorge y residente á la sazón
en Londres . .l!'ué cuanto Amelía pudo soi-prender
ele los preparativos de la sorpresa.
Pasó el tiempo y aquélla no venía. Mejor di-

***

Y cátate casado á Jo1·ge y
con la felicidad en I a. mano.
Porque era feliz, real y positivamente feliz: Amelia le adoraba con una gracia llena de encantos, y cuando en las tardes
otoñales que siguieron á la época del matrimonio, recorrían
la calzada de la Reforma y se
internaban en las somb1·eadas
avenidas del Bosque, bubiérase dicho que el automóvil que
los conducía fuera una renovación eléctrica del mitológico
carro de la Dicha. .-_ ,, _,
Jorge dividía todas sus aten-

it:

·

lidades de una perfecta cultura exterior
aun cuando en las intimidades de su intelecto predominara
más el talento natural que la escolar
cultura. Pero esto no
importaba á Jorge,
ni lo advertía siquiera; Amelia había sido la única muchacha de su clase que
en tal ó cual ocasión
le atrajera. un poco;
...
la única á cuyo lado
,,
había sido capaz de sacrificar una velada de teatro y de club sin grandes_sacrificios, y ~un recordaba que en cierta ocasión había olvidado por
completo una cita erótica, trabaj~samente o_btenida, por encontrars~ ?ºn Ameba en pláticas
amenas acerca de las ultimas carreras de caballos en el hipódromo de P eral villo.
Luego que pasada su convalecencia, el elegante Jorge trocó por uno más interesa_do el tono basta entonces inocente de sus entrevistas con
Amelía y la requirió de amores, entró la chica
franca y lealmente á las primeras de capa, Y. e¡
noviazo-o fué tema favorito de los comentarios
metrop'olitanos y se desarrolló en medio de una
atmósfera de simpatía, pues todos enconkaban
que los contrayentes eran como mandados bace1·
el uno para el otro ambos bien criados, ambos
ricos, ambos jóven~s, constituyendo, en fin, una
pareja de lo más brillante y adecuado, cepa segura de fut~1·as elegancias para el esplendor de
la metrópoh.
Los pal'ientes de Amelia fácilmente echaron al
olvido los ligeros pecadillos y la mala fama que
á Jorge se le reconocían, porque, tratándose de
un buen mozo nacido ent1·e talegas de duros, es
claro que esas cosas no son dignas de ser tomadas en severa cuenta, ni mucho menos pueden s~r
motivo de estorbo para futura paz y concordia
en el hogar. En último 1·esultado-y e~to lo sabían quizá experimentalmente los parientes ~e
Amelía, -si el garzón no sentaba la cabeza baJO

ciones y sus
cuidados todos
entre su mujer
y sus caballos;
las suripantas
de afeitados
rostros y de
cascadas voces
habían caído
en los más profundos ant~os de su olyido, y la
regia mansión de los azule¡osapenas s1 le arrancaba un saludo casi furtivo, dirigido á los_ aburridos elegantes que en el soportal se est~c10nan
á la hora vespertina, rememorando r es1gn~dos
la famosa terraza de la plaza de la Concordia..•
Una tarde, al regresar del Bosque, como encontraran en su camino á dos gallardas amazonas que, al trote corto de sendos palafr~nes_ Y
seguidas de un lacayo de muy pulcra apariencia,
asimismo tornaban á la ciudad, vínose á: las
mientes de Jorge un propósito que lo emocionó
de manera t:a.l, que por un instante alteróse la

cho, ¡valiente sorpresa fué la que Acnelia tuvo
en el transcurso de ese tiempo! La s01·presa de
ve1· preocupado á Jorge, pei-o tan precupado,
que con frecuencia desoía sus conversaciones y
las dejaba sin respuesta alguna; hasta que enfadada Amelía, clejóse llevar de su irritación y lle- ·
gó á abandonar el comedor y á encerrarse en su
alcoba por toda una noche, 1a primera que pasaron separados desde la fecha de su matrimonio.
Al día siguiente, cuando ella esperaba que su
esposo, arrepentido ele sus distracciones y malos
modos, buscase la reconciliación conyugal-que,
según dicen los sabios en la materia, recuer:da
las delicias del primer beso,-Jorge preguntó sunplemente:
-¿No han traído un cablegrama para mí!
Desde ese día, por mañana, tarde y noche repetía Jorge la misma pregunta, por modo tan
insistente, que en el espfritu ele Amelia b1·otó un
virroroso o-ermen de curiosidad con 1·especto al
misterios; cablegrama, ge1·men que en el b_ieu
pre"arado terreno femenino se desanolló con 1mpet~osa vitalidad l' fructi,ficó en _l~ firme resolución de violar la cablegrafica m1s1v.t tan luego
como llegase, para satisfacer prontamente tamaña expectación.
,
. .
Y así lo hizo. Una mañana-Jorge babia sahdo á efectuat· su cuot1diano paseo bípico-Amelia tuvo en sus manos la azulosa y COLlici~da cu;
bierta, y haciendo un poderoso llamaunen.to a
toda la 1ue1·za de su voluntad, que 1:1.aqueab~anle
el segut·o enojo de Jorge, rompió la débil envoltura del secreto y de ella extrajo un papel que
decía:
«Encontrada. Sald1·á pronto. Espera carta.Arturo.&gt;
¿Encontrada .... qué'? ¿,Qué había encontrado
Arturo y qué debía salir pronto·? .IJ:n vano se devanaba los sesos la encantadora cur10?ª• pero
no acertaua á colegir lo que Arturo hab1 a encontrado. Por&lt;.¡ut: en materia de hallazgos, llano es
el campo y vasto como el ci~l,o, y á _fe que en el
&lt;Jeloso cere brillo de una 1·ec1en casada put:lden
tomar muchos aspectos 3ospechosos las cosas
susceptibles tle ser halladas. Luego que _pudo
Amelia quebrantnt· el emba_rgo á que la su¡etarn
su nue\·a curiosidad y se d16 cu~nta ?~l momento en qno se encontraba, de l:J- v10lac1on que h~bía cometido y del muy p1·óx11110 regreso ~1e_Jo1 ·
ge al domicilio, asustose de su a~to y de?1d1ó no
mostrar á Jorge el cablegrama violado srno basta que su caletre, aguzaao por el descanso Y la

tranquilidad, le revelase algunas razones más ó
meaos aceptables para di~culpar su falta. A la
hora ele comer miraba á Jorge, que, como de sólito, había preguntado por el esperado cablegrama recibiendo respuesta ne¡rativa; le miraba y
hubiera deseado taladrar el hueso de su frente
para espiar en su pensamiento y descubrir la incógnita que la torturaba. De pronto, siempre
aguijoneada por la curiosidad, ocurriósele un
expediente azás fácil y aparentemente eficaz, sin
saber que es empleado con mucha frecuencia por
los jueces del crimen para arrancar nna confesión, y de repente, en el tono más nMural del
mundo y á quema ropa, preguntó á su mal"ido:
-Dime, Jorge, ¿qué es lo que te va á mandar
de Londres Artu1·0 Ancira:!
Si algún bicho dañoso y mal intencionado hubiese bnndido su órgano ofensivo en las carnes
de Jorge, ele seguro que éste no hubiera brincado de su asiento con tanta precipitación, ni mos•
tracio en sus mejillas con tanto vigor de tono la
riqueza de su sangre, ni puesto en su rostro mueca reveladora de tanta extrañeza, como lo hizo
al escuchar la tranquila pregunta de su mujer.
Y como quien no ba eutendido bien ó no quiere
haber entendido, con voz vi b1·ante por la emoción y por el asombt·o, pudo apenas p1·eguntar á
su vez:
-iQué dices ...... ?
-Te preguntaba qué es lo que va á enviarte
de Londres Arturo Ancira ..... .
Repuesto Jorge de su estupor, había tenido
tiempo de adivinar lo sucedido, y estallando en
cólera hirviente é impetuosa,
por vez primera usó del grito
-del grito frl:nco r completo,
-para increpar á Amelia,
que, asustada por 1a expresión de su marido, pe1•clió iuego su fingida tranquilidad y
empezó á comprender las
trascendencias de su·--. ndiscreción.
-Has abierto un cableg1·ama que ha llegado para mí...
¿_no es cierto:-&gt; ¿,Sabes que eso
es una indignidad, una infamia, un delito:' ¿Eso te ense~a1;~n tus padres y tus mon¡as .....
Y como ella pt·esentase bumillacla y llorosa el malaventurado cuerpo del
delito, mientras trataba de encontrar una frase
ele disculpa, el frenético consorte se lo arrebató
de las manos y se pu~o á leerlo ávidamente.
Muy luego pareció calmarse su ira., y la atribulada Amelia le vió abandonar el comedor y
encerrarse en su alcoba. Mas, desde el siguiente
día,di6 principio un período de enojoso silencio
en aquel hogar, y desde la siguiente noche, dentro de la (·asaca tle sus buenos tiempos de célibe,
,olvió Jorge á marcharse al club, regresando solo á las altas horns nocturt1as.
Amelía entretanto, cavilaba.; y el airado demonio de la sospecha, ofreciéndole las más descabelladas suposiciones y las deducciones más
temerariamente colegidas, no cesaba de verter
nuevas y constantes gotas de aceite en la inextinguible hornaza de su curiosidad ... .

***

Días después del enojoso suceso, vemos á Amelía con u,.¡a carta en la mano, luchando nuevamente contra la tentación. Mejor dicho, no luchaba; retardaba únicamente el momento de una
nueva violación, sobrecogida por los temores de
irritar otra vez el ánimo de Jorge, pero con la
resolución ya en pecho tomada de perpet1·ar un
nuevo desll.bogo de sus ansias de saber. Hizolo al fin y se encontró con una epístola á. vuela pluma, que decía:
«Dear» Jorge: No sin gran ti-abajo he podido
cumplir tu delicadísimo encargo, 1,1ero doy poe
bien empleados mis afanes en vista del éxito obtenido. En el próximo vapor saldrá Elsa- ése
es su nombre,-y estoy seguro de que habrás de
enamo1·arte de ella, poi· exigente que seas. No sé
cuánto podrá costarte en total el caprichillo; pero, chico, todo lo bueno cuesta y tú no te a1·ruinarás despegándote de un pufiaaito de miles. Eisa
fr,i acompanada de Tom Buwen, ¿te acuerdas·!incli viuuo de confianza y muy
idóneo para estos encargos,
quien es,oy seguro te entregará á Eisa sana. y sal va. Es tan
hermosa, que si no hubiera
tenido en cuenta tu desbo1·dacla impaciencia, de buena gana huoiera retardado el envío
para disfrutarla durante algu
nosctías y pavonearmeconella
por estas calles de Londres.
Se ha retratado y por este mismo cor1·eo recibit-ás el retrato; he recomendado al fotógrafo te lo dirija al Ulub, pues
supongo tendrás gran satifacción en enseñarlo á los amigos, quienes sin duda hab1·{m
ue envidiarte. ¡Figúrate: basta el pl"Íuc1pe cte Gales hab;,i
perdicto los sesos poi· Eisa!
Gózala en paz y no olvides .'L
tu viejo amigo-AR'l.'URO ANCIRA.&gt;

Domingo 1-1 de D'ioicmbrc de 1902.
Amelía quedó inmóvil y sintióse helada,cual si
su joven carne bubiérase ti-oca.do en pentélico
mármol. ¡Qué desvergüenza, qué cinismo! ¡Oh,
ella sabía ya que el libertinaje actual de los hombres alcanza puntos inauditos:pe1·0 nunca hubiérase im:i.ginado que entre cabal !eros del linaje de
Jorge y de Arturo, se diesen y recibiesen encargos ele naturaleza tan baja y rufianesca! Pero
bien casti¡rndo iba á verse Jorge, ah, eso sí! .... le
despreciaría ella, volvería al lado de sus padres
y le dejaría que se solazase en el fango con esa
Eisa de todos los demonios que, por hermosa
que fuese, no pasaría de ser una de esas inglesas
rígidas como un leño, rubias como un haz de
paja y frías como un sorbete de limón! ¡Qué gustos tan singulares tienen los bombr8s!
Aquella nocbe, al regresar del club un poco
más tarde que de costumbre, sorprendióse Jorge
al encontrar en la antesala cara á cara con su
amada esposa,que, erguida y arrogante entre los
amplios pliegues de su «deshabillé,&gt; le esperaba
en la actitud ele una furia humanizada. Antes
que pudiera interrogarla, ella, frunciendo el ceño como un manojo dé encantos, dominó el couvulsi vo wmblor de sus purpurinos labios, para
increparle duramente:
-¡Infame, cínico, miserable, lo sé todo; sé que
indigno de que yo te quiera; sé que me engañas: sé que nunca serás un hombre honrad~;
sé que tú y los de tu calaña, como Artu1·0 Anct·
ra y todos ésos, no sois más que unos canallas,
sé que ..... .
-Pero bija, ¡yo ignoraba que fueses tal portento de 'sabiduría!-la interrumpió Jorge con
muy sincera calma.-Sosiégate y dime quién te
ba traído :ibismes y cuentos, y verás cómo todo
resulta un embuste de marca mayor...... .
- ;.Serás capaz de negarlo todavía? ¡Hip ócrita! A ver, dime quién es esa Eisa cuyo 1·etrato
debes de traer en el bolsillo ..... .
Por el asombrado rostro de Jorge pasó un relámpago, de risa primero, que se deshizo en una
lluvia de ira después.
-;.Has vuelto á violar mi correspondencia?
Pues bien, sí, aqu{ traigo el retrato de Eisa y
voy á enseñártelo para que veas lo tonta que
eres, pa1·a que tu curiosidad se satisfaga, para
que no me tortures ya con tus sospechas y tus
extravíos ...... Míralo ... . . .
Y extrajo Jorge de los bolsillos de la_ casaca
una. cubierta sellada con azules y exóticas estampillas de coneo,y de ella un retrato. l\.melia
se acercó á verlo con una precipitación que tanto tenía de coraje cuanto de curiosidad,y su delicioso entrecejo fué desarrugándose, hasta que
sus hermosos ojos negros mil-aron á Jorge con
una mirada de interrogación,de eluda y de extrañeza ... . .. ¡ ¡La fotografía era el ret1·ato de un caballo!
Jorge, con voz temblorosa aún por el desag-r~do explicó que Eisa era una yegua, una magn1fic~ yegua que para su Amelia había encargado
á todo costo, porque quería ver en un solo cuer·po lo que más amaba en el mundo: su mu¡er y
un caballo perfecto.
Entonces se oyó un beso, dos besos, t1·es besos y ..... .
Víctor Hugo ha dicho que,e_n la noche de bodas
y en los umbrales de la nupcial alcoba,se yergue
un ángel, con un dedo puesto sobre los labios,
que ordena el silencio y la discreción; yo crto
que ese ángel permanece oculto en algún recodo
del hogar para cumplir nuevamente su cometido
en las reconciliaciones conyugales, y .... con dt:l
voción acato su mandamiento.
JUAN SÁNCHEZ-AZCONA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Diciembre de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

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Cuando salí de C6rboba, la aurora,
con m{tgicos pinceles, dibujaba
el camino del sol. Era la hora
en que la vida universal empieza
y en que la sombra de la noche acaba.
La inspiradora fuente de belleza,
radiante de esplendor, me sonreía
desplegando sus galas en un canto
de luces y gorjeos. Parecía
que la diosa, rendida á mi cariño,
me revelaba el misterioso encanto
con que soñ6 mi espíritu de niño.
La fiebre del amor, las ilusiones,
la dulce fantasía
que inspira las canciones
allá, en la primavera de los años
-primavera fugaz como la espuma,alentaban mi fe con la harmonía
de su raudal sonoro,
cuyos giros extraños
internan el espíritu en la bruma
de los ensueños de oro.

***

Tras larga ausencia, contemplar quería
sus gracias seductoras, y el arrullo
de RU voz encantaba mis oídos
como flauL'l. sonora que gemía,
levantando mi orgullo
hasta el excelso trono de h gloria,
porque labré los nidos
donde naci6 su amor ..... .
De mi memoria
no se ha borrado aún aquella escena,
que os contaré otro día, si la vena
fuente de inspiraci6n, no se agotara.
D6cil el noble hoYero á mi albedrío,
secundaba mis ansias con su brío
como si fuerza oculta le animara;
en su veloz carrera,
dejaba atrás los valles y colinas
que, como banda de florido encaje
tejido por lozana primavera,
donde rnn á jugar las golondrinas,
circunda la ciudad.
Aquel paisaje,
grabado para siempre en el obscuro
rinc6n de la memoria,
disipa la amargura del presente
y los trisu,s presagios del futuro.
Sentía el dulce beso de la gloria
acariciar mi frente,
y, entusiasmado, sobre el lomo inquieto

de aquel pegaso que mi buena estrella
&lt;li6me, como si fuese un amuleto
para escalar del Helic6n la cima
donde, amorosa, me aguardaba ella
--la solitaria musa que hoy anima
y engalana mi hogar .. . .. .
-tan abstraído
iba, rimando estrofas, que el hovero,
libre á su voluntad, por un sendero
extrafio me llev6. Desconocido
era el camino aquel, y mi alegría
troc6se en amargura
al ver el horizonte,
donde quebraba el sol que se escondía
sus últimos reflejos,
limitando la plácida llanura;
sin divisar un :::nonte
á que subir para mirar más lejos ..... .
y en el aire flotando esa tristew.
que inspira la agonía de la tarde
á la naturaleza..... .

***

Me detuve. Mi espíritu cobarde,
en tan amarga hora,
alej6se, dejándome abatido;
implorando algún alma protectora
para llegar, con su feliz ayuda,
al templo de mi amor; algún sonido
que me brindara el eco para guía ..... .
¡Oh, qué miedo sentí! La pampa muda,
muy perezosamente se envolvía
entre los tenues velos del ocaso
que desplegaba el sol en su carrera;
y mi pobre pegaso,
con la pupila ag6nica, miraba
In. inmensa soledad, cual si temiera
el deber de llegar al horizonte
que tai1 lejos estaba ..... .

***

Juventud, que, en la vida,
buscando vais el monte,
palacio de esa diosa fementida
que llamáis Ilusión, os aconsejo
que no dobléis la frrnte si el camino
os interrumpe la canción ingrata
de un dolor juvenil. Como aquel viejo
de la leyenda, eterno peregr;no,
no vaciléis, porgue la duda mata
los entusiasmos de la fe más ciega.
El dolor engrandece
al que vive con él y con él juega;
él concede del genio el atributo,

y en sus grandes dominios brota y creceel árbol de la gloria.
Y si del árbol os incita el fruto,
emprended el camino
y perseguid, tenaces, la victoria,
que si e~ tortuoso el mágico sendero,
para esquivar los golpes del destino
debéis tener un coraz6n de acero.
,!:

*'*se llega
Llegué ...... como
ú conquistar la cumbre apetecida
cuando no se doblega
el coraz6n al miedo; cuando el alm!l,
Yibiando en la cadencia de la vida,
va navegando, con la mar en calma,
en el bajel del sueño, viento en popa
con rumbo ·al ideal; cuando la copa,
que alzamos de la vida en el banquete
no tiembla al acercarse á nuestros labios
porque no se yll'ejuzga el contenido .....
Edad feliz que pasa como ariete,
dejándonos recuerdos y resabio&gt;&lt;,
y q 11e despierta el coraz6n dormido
trayendo á la memoria
las valientes proezas
y las maravillosas aventura,,
que cubrieron de gloria
los pfchos juveniles. ¡Oh grandezas
que os trocáis amarguras!. .....
Bajo el cielo estrellado,
ante la «flor silvestre,i&gt; condolida,
caí, cual ave con el ala herida,
doblemente postrado
de fatiga y amor ........ .
E. MENr':NDEZ BARRIOLA.

=

Gerineldos, el Paje.

go una violeta ruyos pétalos, del
más hermoso azul,
s6lo pueden compaDel color del lirio tiene Gerineldos
rarse con el matiz
dos grandes ojeras;
ele sus ojos 6 el
del color del lirio, que dicen locurai,
manto del firmade amor de la Reina.
mento. :;\las la dulce florecita parece
tan triste que Lidia, conmovida, la
Al llegar la t:rnle,
contempla con afecpobre pajecillo,
tuo¡:a compasión.
con labios de ro&gt;&lt;a,
-Querida florecon ojos de idilio;
cita, le dice, ¿por
al llegar la noche,
()né estás tan triste?
j_unto á los macizos
¿.TieneR algún pef'ar
ue arrayanes \'aga
secreto? Dímelo, te
cerra del castillo.
lo rnego.
Pero la flor, temblando, responde:
Cerca del castillo
-Xo, no tengo naYagar Yngamente
da.
la Reina lo ha visto.
Lidia pregunta á
De i,edas cubierto,
la rof'a:-¿.Qué tiesin armas al cinto,
ne tu hermana?
con alma de nardo,
-No lo sC-.
con talle de lirio ..... .
Se vuelve hacia
la az 11cena: - ¿Co1'°1ANUEL l\J ACHADO.
noces tú el ser:reto
de l a violeta?
-Tampoco á mí
Más pueden adelantar los que lentamenha que,·i&lt;lo comute caminan, si siempre siguen el camino re&lt;"n ic[mnelo.
to, que los que corriendo velozmente se alejan
--¿Y ú ti, margade él.
rita?
-En Yano le he
La costumbre y el ejemplo pueden miís en
preguntado; la viouosotros que ningún conocimirnto exacto.
leta es la rnús ref':erEl ocio es miís temible que la muerte ffair:,,
yada de todas nosporque mata el ::ilma á la vez que el cuerpo.
otras.
Lidia se aleja
Entre hacer el mal y ser injusto, no hay disuspirando, porque
ferencia alguna.
no se atreve á auESCl ELA X. DE BELLAS AR'l'ES.- El Buen Samaritano
(Cuadro de l. A. Rosas.)
mentar el dolor de
la violeta separándola de su retiro, y admiranclo su discreCuamlo partir te viera
ci6n, sin pensar que ella es también discreta
Para ser el encanto
De otro sol, de otro cielo y de otras tierras,
con sus amigas.
Al penetrar en el sendero, so e:-icuentra rPTan triste como sola
pentinamente con Frank, el gallardo cazador,
Llor6 tu eterna ausencia.
á quien ama ocultamente hace mucho tiempo,
pero á quien su pudor le ha impedido siempre
*
**
manifestar su sentimiento.
1\Ias, no-me dice mi amoroso anhelo,
-¿.Qué haces por el campo tan de mañana,
Tu ausencia no ha de ser. no sen, eterna.;
querida mía"?-le pregunta él.
Tú has de voh·er; tras el iiwierno rudo
- He Yenido á buscar flores; por cierto que
Torna siempre otra vez la Primavera.
he encontrado en el bosquecillo una violeta
Y así te veré entonces,
t..1-n dulce y tan triste!, parece que tiene algún
Así como lo es ella;
secreto que la atormenta, pero no ha querido
Dando luz á las almas
decírmelo.
Y flores y perfumes Íl la tierra;
-¿Quieres que yo
Eternamente joven,
te ayude á descuEternamente bella.
brirlo?
~léxico, marzo 15 de 190'2.
-Oh! me alegraJOAQUÍK D. CASASC:-;.
ría mucho.
Frank, sonriendo,
fija sus ojos llenos
ele amor en los de
Lidia, que por primera vez se atreYe,
aunque sólo un mom ento, á devolverle
IA la blonda, la niña de ojos tan
les corno un cielo &lt;le verano, sale
la tierna mirada; pero en seguida baja
mu)· temprano al rampo con el ob·
los suyos tímidajeto de llenar de flores un cestillo que quiere
mente, mientras un
ofrecerá la Yirgeu :\faría, ú quien arna y veruborprecioso y una
nera profundamente, porque es el emblema
suave melancolía se
santo del candor Y la. modestia.
extienden por su
Lidia está triste algunas veces, sin que ella
~em blante encantamisma pueda comprender l:l razón de su trisdor. Entonces Frank
teza· pero en esa mafiana. cantando alegrese arrodilla ante ella
rne1{te recorre los prados y las colina"; ha~e
y besando su lindescedder de su verde trono á la rosa, alti ,·a
da mano, exclama
-emperatriz de los valles¡ seduce con dulces betransportado de gosos á las tiernas azucenas, y cotwierte en cauzo; - Ah queri~a
tivas á las margaritas, qu~ Re rinden humikles
nna! yo soy mas
á la presi6n de su mano, y cuando ha conseafortunado, porque
guido ya el rico botín &lt;]Ue desea ¡,ara la Yirhe descubierto en
gen, recuerda que exi,.;te una flor encantadora,
tus pupilas azules el
muy difícil ele encontrar, y que ha de ser el
secreto ele la Yiolemejor adorno de su cestillo. Penetra en un
ta ...... !
bosgue perfumado, y d espués de registrarlo
NUESTRO PAIS.-Cailún de la ll!ano en Iguala.
(?ot. Waite.)
M. ~IAT.-DIOROS.
por todas parteR, descubre al fin entre el mus-

***

***

EL SECRETO DE LA VIOLETA.

EN EL ÁLBUM DE LA SEÑORITA

Adelina. Alvarez dé Calderón.
Joven como lo es siempre la esperanza,
Tierna como el ensueño de un poeta,
])nlce como las almas de los niños,
Belhi cual flor sobre la rama abierta,
Así te vi yo un día
Cuando por ve✓, primern
A México llegaste
Para ser el encanto de esta tierra;
Tan tierna como joven,
Tan dulce como bella.

***
Triste como las noches invernales,
Llorosa cual las ánimas en pena,
Y sola cual la tumba de los muertos
Que un amor siempre vivo no calienta~
Así quedó mi patria
VIAS DE COMUNICACION.- Puente de hierro cer ca de Cuautla.

Domingo 14 de Diciembre de 1902.

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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

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Mu No o ILU STRÁDO

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1u 1u1u 1u1u u1u 1u1u 1u~
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AÑO IX.--TOMO II.-NÚM. 25.

MÉXICO, DICIEMBRE 21 DE 1902.

•trccter, LIC. RArAu. Rtn&amp; &amp;PINDOU.

EL DOLOR YLA ENFERMEDAD •••-

Subscripción mensual foMnea, $1.50
Idem ldem. en la capilal, ., t.23

tlerentct UJt&amp; Rnm &amp;PINDOLA•

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¿Cuáles son las dos arme.s principales con que el bombre
!! puede combatir ventajosamente contra la multitud de enemiU gos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
U muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
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Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
u segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple norii malmente sus interesantes funciones fisielógicas¡ el estómago,
u los intestinos, el hígado, el cora1ón, los pulmones, etc., no es·
ii tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na•

u

turalez.as débiles; se aleja de todo temor de esos terribles malee cerebrales que matan ó agotan al Individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el niilo, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constante obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres euenuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

; ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA

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u
El bombre que entregado al trabajo, ó después de abusos te y que camina á grandes pasos á la escrofulosis, al raqulti•u
!! femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus fuenas mo; todc;&gt;s en una palabra, los que pagan tributo al mal de la

I

U la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á época llamado
''ANEMIA"
!! veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia¡ la joven
!! que al mirarse en el espejo -ve palidecer y amarillear su antes
!! rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su y que son víctimas de sus m-6ltiplesy dolorosas manitestactoU menstruación; el niilo cuyo crecimiento se efectúa difícilmen- nes, recurran al uso del

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VINO

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DE sa■ GERIIIAN

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DEL DR. LATOUR BAUMETS

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une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otros
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni·
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por
ii cos, reconstituyentes y purificantes tan poderosos como el
la repugnancia que inspiran á las personas que deben tomarlos.
Se recomienda muy especialmente á todos aquellos padres
u
u
que nl'ten que sus hijos están anémicos, que las jóvenes se po- u
u
nen cloróticas y sufren padecimientos nerviosos, cat~rros y u
u
bronquitis frecuentes, trastornos intestinales, palpit11elones -u
u
u
de corazón, insomnios, vértigos, dolores neutálgicos, etc., de- u
U es la más recomendada para
bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, re- u
!!
Aliviar los Dolores, Purifioar la sangre,
sultado fatal de la falta de pureza y energía de la sangre y del u
u
-u
Vlgorizar los nervios
agotamiento del sistema nervioso.
u
-u
Entre los muchos males que cura radicalmente el
u
y B.obustecer el organismo.

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,

u
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
u que ban becho uso de él, aplicándolo en multitud de enfermos,
ii
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!!

ii
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!!

11 '11 lNO DR SAN ClllBM AN,

VINO DE SAN GERMAN

'

su uso es de resultados eficaces en

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Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Clorosis, Convalescencia'
Depleuresías, Pulmoníaa, Tifo ó fiebre tifoidea Dabilidad constitucional, E3crófula, Flores bh.ncas, Gan- u
-u
grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
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DE VENTA en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS.

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Crucero alemán que tom6 parte en el bombardeo de Puerto Cabello el 14 del corriente.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catástrofe ferrocarrilera</name>
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                    <text>u

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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

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AÑO IX.--TOMO II.-NÚM. 25.

MÉXICO, DICIEMBRE 21 DE 1902.

•trccter, LIC. RArAu. Rtn&amp; &amp;PINDOU.

EL DOLOR YLA ENFERMEDAD •••-

Subscripción mensual foMnea, $1.50
Idem ldem. en la capilal, ., t.23

tlerentct UJt&amp; Rnm &amp;PINDOLA•

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¿Cuáles son las dos arme.s principales con que el bombre
!! puede combatir ventajosamente contra la multitud de enemiU gos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
U muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
U
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
u segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple norii malmente sus interesantes funciones fisielógicas¡ el estómago,
u los intestinos, el hígado, el cora1ón, los pulmones, etc., no es·
ii tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na•

u

turalez.as débiles; se aleja de todo temor de esos terribles malee cerebrales que matan ó agotan al Individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el niilo, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constante obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres euenuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

; ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA

u
u
El bombre que entregado al trabajo, ó después de abusos te y que camina á grandes pasos á la escrofulosis, al raqulti•u
!! femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus fuenas mo; todc;&gt;s en una palabra, los que pagan tributo al mal de la

I

U la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á época llamado
''ANEMIA"
!! veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia¡ la joven
!! que al mirarse en el espejo -ve palidecer y amarillear su antes
!! rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su y que son víctimas de sus m-6ltiplesy dolorosas manitestactoU menstruación; el niilo cuyo crecimiento se efectúa difícilmen- nes, recurran al uso del

•--u
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VINO

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DE sa■ GERIIIAN

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DEL DR. LATOUR BAUMETS

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~

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-u
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-

une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otros
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni·
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por
ii cos, reconstituyentes y purificantes tan poderosos como el
la repugnancia que inspiran á las personas que deben tomarlos.
Se recomienda muy especialmente á todos aquellos padres
u
u
que nl'ten que sus hijos están anémicos, que las jóvenes se po- u
u
nen cloróticas y sufren padecimientos nerviosos, cat~rros y u
u
bronquitis frecuentes, trastornos intestinales, palpit11elones -u
u
u
de corazón, insomnios, vértigos, dolores neutálgicos, etc., de- u
U es la más recomendada para
bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, re- u
!!
Aliviar los Dolores, Purifioar la sangre,
sultado fatal de la falta de pureza y energía de la sangre y del u
u
-u
Vlgorizar los nervios
agotamiento del sistema nervioso.
u
-u
Entre los muchos males que cura radicalmente el
u
y B.obustecer el organismo.

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,

u
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
u que ban becho uso de él, aplicándolo en multitud de enfermos,
ii
u

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!!

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11 '11 lNO DR SAN ClllBM AN,

VINO DE SAN GERMAN

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su uso es de resultados eficaces en

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u
u
Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Clorosis, Convalescencia'
Depleuresías, Pulmoníaa, Tifo ó fiebre tifoidea Dabilidad constitucional, E3crófula, Flores bh.ncas, Gan- u
-u
grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
u
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DE VENTA en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS.

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1~ 1

€1 tonflido Europto=-Utntzolano•
Crucero alemán que tom6 parte en el bombardeo de Puerto Cabello el 14 del corriente.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

tolor~s y tolorin~s.
AXDO en una exhibici6n de cuadros
público se encuentra con una tela
en la que impera11 el rojo vivo, el
verde perico, el amarillo canario, todo lo que
de chi llante y de abigarrado ha con tenido lapaleta del autor; cuando para admirar la obra
hay que cnlar¡:e lentes ahumados 6 gafas azules; cuando los paños brillan como esmaltes y
las lontananzas relucen como azulejos, cuando
el cuadro parece hecho con los vidrios policromos de un calidoscopio, inmediatamente
los espectadores dan al pintor el cnlificativo de
colorista, y aun de gran colorista, en proporci6n de los colores que emplea y del deslumbramiento que producen.
Para la generalidad de las gentes, tal parece
que para ser pintor colorista, basta y sobra
pintar con puk1ue de apio, sangre de toro y
salsa mayonesa. Si así fuera, no habría mejores coloristas qne esas niñas que bordan en canevá con los colores 11acionales y que hacen
guacamayas ,¡y las dedican á sus amados padres."
A e:lta clase de personas y aun lÍ muchas
otras menos vulgares, les sorprenderú saber, y
así es la verd11d, que se puede ser colorista sin
usar de relumbrones y que coloristas hay, y
de prilnera magnitud, que pintan con colores
obscuros, y otros que suelen en sus telas no
usar más que matices de un solo color.
Muchas personas han podido admirar en l_a
galería de pinturas de D. Ciro de Acevedo, ministro que fué del Brasil en México, un monje de Velásquez, verdadera maravilla y obra
magistral de pintura colorista. El monje, sentado en un escabel y junto á una mesa, con:
templaba, en mística y profunda abstracción,
un crá.n eo, símbolo de la muerte. Ahora bien,
todo el cuadro estaba pintado con simples matices de color café, desde el hábito del monje
basta lae carnes del asceta y los amarillentos
huesos de la calavera.
Al análisis, aquello era una sepia qué iba
del café negruzco en los pliegues del hábito,
hasta el café claro y amarillento en las carnes;
pero á la vista, jugaban, aunque en tonos graves y severos, todas las coloraciones.
.
Los 'pintores flamencos, grandes coloristas,
pintan admirables paislljes en los que jamás se
ve azul el cielo, que en F landes se ve poco y
nunca azul; el follaje de sus árboles es generalmente verdeoscuro y profundo, sus nubes
grises sus aguas turbias, sus montañas violadas, hacen con esa~ tintas opacas prodigios
de verdad y de colorido.
Los venecianos y los españoles suelen usar
las tintas vivas y brillantes; pero no sou coloristas porque d e ellas se sirven, sino por la
manera magistral é inagotablemente rica con
que saben matizarlas.
El colorista, en suma, no es quien posee colores vivos, ni menos aún muchos colores, sino
el que percibe, interpreta y domina .los matices variados de cada color. Estos son innumerable~, casi diríamos infinitos. Una tela plegada, violada, roja, azul, de cualquier color,
según la acaricia la luz 6 la mancha la sombra, ofrece á la vista una gama inagotable de
matices diversos, todos del mismo origen, pero todos diferentes. Lo mismo las nubes, las
montañas, la naturaleza toda. Para interpretarla con el pincel, hay que percibir todos los
tonos, todas las intensidades, todos los esfumamientos, todos los resaltos del color fundamental.
Ahora bien, la gama musical es limitada,
en tanto que es iudefinida é inagotable la del
colorido. En S. Pedro de Roma hay, copiado
en mosaico, entre otros muchos, un cuadro de
la escuela española que representa el martirio
de una santa. Para poder reproducirlo en color, hubo que fundir en vidrio ocho mil matices diferentes de los colores de la pintura, y
cuenta que en el mosaico más perfecto se salta siempre de un tono á otro, omitiendo algunos i11termedios; cosa imperdonable en pintura.
En ver toda esa gradaci6n, en percibir to-

y

EL MUNDO ILUSTRADO
das las tonalidades y en interpretarlas con
maestría, estriba el talC'nto del colorista. Fabrés, el gran pintor que hoy contamos e~tre
nosotros entre muchas obras maestras, tiene
una que' pronto pod_remos admirar, un cuadr?
que se llama «¡Centrn~la, alerta!» y que está
pintado todo con matices d~l blanco. .
Este modo de considerar a los coloristas, se
corrobora con el hecho de que todos 6 casi todos los más renombrados viven en países húmedos, cerca de mares, lagos 6 pantanos, en
climas lluviosos 6 impregnados de vapores. La
humedad, según su grado, según la densidad
de las nieblas que produce 6, de l~~ br?mas
que forma,según se acumula o se d1s1pa,mterpone entre las cosas y el observador, ya gasas
tenues, ya velos densos, d~ penetra~ilidad_ ú
opacidad infinitamente van_ables; baJO su mfluencia los colores se matizan, se esfuman,
se ensombrecen 6, por el contrario, brillan_ 6
chispean, y ésta es la escuela y ésta la. magotable colecci6n de modelos en que se forman los grandes coloristas.
En los países secos, por el c~ntrario, la atmósfera es transparente y límpida; los c?lores
destacan y se sobreponen bruscamente sm casi matizarse· los contornos ele las casas resaltan el line¡miento predomina sobre la mancha',y en estas condicione~ surgen l_os mejores
dibujanws pero muy débiles coloristas.
Por eso ~uestros pintores, especialmente en
la Mesa Central, dejan tanto q~~ desear como
coloristas. Si les fuera dable v1s1tar Holanda,
Inglaterra 6 estudiar un poco en ciertos lugares de nu~stras costas, no tardarían en dominar el color, tanto 6 mejor de lo que dominan
la línea.

uidosa fiesta de la «Noche Buena,&gt;,
conmueve y regocija á toda la humanidad cristiana, tiene orígenes
que se pierden en los tiempos primeros de la
religi6n que la motiva y, á punto fijo, no ha
sido posible á los historiadores precisar la época exacta en que dicha fiesta empezó á celebraree.
Lo único que puede asegurarse de una manera positiva, es que la fiesta de Navidad es
una de las más antiguas del Cristianismo, como acabamos de decir, y que ya se encuentran
vestigios de ella en las prácticas de la primitiva Iglesia de Occidente, que fué la que empez6 á dar liturgia propiamente dicha al culto
nazareno y á fijar las costumbres cristianas.
El primer prelado de quien á ciencia cierta
se sabe que celebraba ya la fiesta de Navidad,
es el obispo Telesforo, que vivió en el segundo
siglo de la era cristiana; pero en esos tiempos
la fiesta de referencia no era una conmemoraci6n que correspondiese á un día fijo, sino que
celebraba en abstracto el nacimiento de Cristo
una vez al año, cuando el obispo lo disponía,
siendo en consecuencia una fiesta movible que,
al decir de los cronistas, celebrábase de preferencia en el mes de enero 6 en el de mayo.
La costumbre de la celebraci6n y la movilidad de la misma, indujo al obispo Cirilo de
Jerusalén, en el siglo IV de la era cristiana,
á solicitar del Papa Julio II el ordenamiento
de una investigación minuciosa para precisar
el día. del año en que Cristo había. nacido; y
el pontífice romano acogió las indicaciones
del obispo y orden6 esa investigaci6n, encomendándola á los doctores más eminentes de
Oriente y de Occidente, quienes después de
muchas labores y de largas discusiones, convinieron por mayoría en que la fecha más probable del na.cimiento de Jesús era la de 25 de
diciembre. Esa decisión fué impugnada durante largo tiempo por teólogos y doctores, y

EL l\fUXDO ILUSTRADO
es un hecho que en los evangelios no se encuentra ningún indicio que á ella se refiera.;.
pero con el transcurFo del tiempo llegaron á
agotarse las discusi~mes, y toda la CI'i~t!andad
ha venido reconoc1endo el 2-5 de d1c1embre
como la fech i~ del nacimiento de J ~sús.
Según parece, las celebraciones primitivas
de la fiesta de Navidad, tenían un carácter ·
exclusivamente religioso y no ha ll&lt;'gado hasta.
nosotros el ritual de ellas. Pero ya en la Edad
.Media, la iglesia ele Occidente empezó á dar á
la festividad cierta amplitud, consistente en
celebrarla por medio de juegos escénicos, en
los cuales aparecía el nif10 Jesús en el humilde pesebre de Bethlem, rodeado de San J osé,
de la Virgen y de los pastores, representados.
todos por in&lt;lividuos de carne y hueso. Recitábanse composiciones y entonábanse cantos
en loor del divino infante, y ése fué prohablemente el origen de los «nacimientos,&gt;• que aún.
se conservan en nuestros días. Con el t iempo,
merced á los disfraces y á los cantos, esa clase de fiestas degener6 de tal man&lt;'ra, que fueron prohibidas en los dom~nios de la iglesia.
de Occidente.
Sin embargo, como en todos tiempos y en
todo lugar, las prohibiciones han encontrado desobediencias, dícese que en algunos l ugares
persisti6 la costumbre de la representaci6n viva del nacimiento de Jesús, señaladamente en
Valladolid de España, cuya fiesta de Navidad
tenía fama extensa y asumía un carácter verdaderamente popular. Empezaba al caer la
tarde del 24 de diciembre y concluía al despuntar la aurora del 25; y como en el transcurso de más de doce horas no pudiesen los
asistentes mantenerse sin refrigerio y alimen,
to para sus cuerpos, adopt6se la costumbre de
llevar consigo colaciones á la iglesia y de consumirlas allí mismo, siendo éste el origen de
nuestras cenas de Navidad y del &lt;(réveillon»
francés. Si la fiesta caía en viernes, los obispos permitían quebrantar el precepto de la
abstinencia y consentían el consumo de carne,
fundándose en que en tal fecha el Verbo Divinose bahía hecho carne, al tomar apariencia h umana, y por ende no podía prohibirse el consumo de viandas.
Es un hecho que en las primitivas celebraciones de la Navidad de Jesucristo, se verificaban ceremonias que todavía recordaban en
mucho los usos de la idolatría y que, modificadas en el transcurso de los tiempos, todavía suelen haberse conservado hasta nuestros
días. Así, por ejemplo, el legendario árbol de
la Navidad tiene su origen en la costumbre de
los primeros celebrantes de la fiesta-costum•
breque sin duda arra.nea de la idolatría- de
bendecir dura11te la festividad una rama de
árbol, que simbolizaba á la Naturaleza, para
implorar del cielo que los productoa de la tierra no falta.sen en el año nuevo, pues hay que
advertir que en la época de Carlomagno el año
empezaba en Navidad. La bendici6n de la rama se verificaba rociando ésta d e vino y diciendo: uEn el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo!»

***
En los tiempos actuales, las ceremonias conque se celebra la fiesta de la Navidad varían
en sus detalles en di versas partes del globo, ·
según las modificaciones que en cada lugar ha
venido sufriendo la celebración primitiva.
En donde más ha conservado todavía ese
carácter idólatra á que hemos hecho referencia,
es en el mediodía de Francia, en donde se b1mdice el fuego nuevo en la noche &lt;le Navidad y
se le coni:;agran poéticas cantilenas, rogándole
que en lo sucesiYo siga, como hasta ahora, calentando y alegrando los hogares y prestando
vida á los niños y á los viejos.
En las otras regiones de Francia, ~a fiesta
de Navidad tiene carácter ruid9so y pierdemucho de su distintivo religioso. En París el
«réveillon» consiste en magníficos saraos que
se interrumpen para ir á oír la misa de ·medianoche, y que en seguida se reanudan.
En los barrios alegres de la ca pita! de Francia, como lo son el latino y el de X uestra Señora de Loreto, el &lt;(réveillon» se convierte en
fiesta callejera de índole carnavalesca, y los.

estudiantes y las grisetas recorren alegremente los cafés y las cervecerías, en grupos numerosos .Y entonando canciones báquicas.
Algo parecido sucC'cle con el uXatale» italiano, aun cuando éste tiene muchas ceremonias
religiosas e,:peciales, como el serm6n de Xochebuena en Roma, en que la cátedra sagrada es
ocupada. por niños vestidos de sacerdotes.
En Inglaterra es el «ChristmaR» la fiesta íntima el~ la familia, del hogar, de los 1.iños. En
el «Clmstmas» hasta las faniilias más humil·des tie1,en en su mesa. el nacional ((pucldingn
y el gráfico ganso a,:ado.
Pero c1uizás en ninguna otra parte del mundo se celebra. la noche de NaYidad con tanto

entusiasmo ni con tan íntima veneración como en Alemania. Allí el c¡"'eihnacht» es una
fiesta univerrnl; toda tarea se suspende, las calles cobran un aspecto eRpecial de fiesta, único en esa noche; .v lo mismo e1t el palacio del
prócer que en la humilde esta:icia del proletario, centellea y resplandece el adornado árbol
de Navidad, en cu.vo torno se reúnen todos los
miembros ele la familia y ft cuyo pie se encuentran los regalos que se hacen mutuamente
amigos y deudof&lt;. En esa. noche y solemnemente, debajo de las extendidas ramas del
simbólico pino luminoso, se verifica la publicación de casi toda!l las promesas de matrimonio.

Domingo 21 de Diciembre de 1902.
En Espafia, en fin, la celebraci6n de la fiesta
tiene muchos puntos de contacto con la que en
:México se celebra, y el episodio capital de ella
es la iluminación del clásico é ingenuo ,,nacimiento,» tan admirablemente descrito por el
P. Coloma en r(La almohadita del niiio .Jesús.»
Sería prolijo enumerar las incontables pP.·
queñas industrias á que por doquiera da vida·
la celebraci6n de la Navidad; la fabricaci6n de
golosinas y ele juguetes acrece notablemente
sus rendimientos en ese día.
Y en el Norte y en el Sur, en Oriente y en
Poniente, las sonoras campanas de los templos
ensalzan la gran fiesta cristiana ..... .
SARDÍ~.

«Y eran una sola sombra larga .... »
JOSÉ A . SILVA.

I
... Recuerdo ... Es un recuerdo triste ... Sentado
en nspera roca, muy cer&lt;:a del agua,
veía las olas hervir con reflejos
de limpias escamas.
Las nubes espesas
en lo alto y compactas,
sus copos cuajados de tul y de armiüo
del ma.r el movible cristal reflejaba.

..

**
Llegaban las ondas tranquilas y lentas
besando la arena sutil de la playa..... .
La luz de la luna
la espuma irisaba;
y trajo eri sus alas la brisa apacible
lejanos murmullos y suaves fragancias.
¡Qué noche tan bella,
tan suave, tan fresca, tan linda, tan blanca!

..
**
Hendían el aire veloces gaviotas
en rondas lejanas,
así como flechas
por arco invisible lanzadas;
y también á lo lejos, borrando la línea
brumosa y opaca
del vago horizonte, con ritmo batía
su vela una barca.

..
**
Hermosos recuerdos de viejos amores,
de dichas pasadas,
en rondas volubles, cual humo de incienso,
llenaron mi alma.
¡Cuán dulces las horas de vagos ensueños!
¡Cuán dulcel:l las horas de tristes nostalgias!
Aquel prestigioso paisaje de sombras
inciertas y diáfanas,
hiri6 mi cerebro cual hiere la lumbre
tan plácida y triste del astro de nácar;
soñaba despierto gozando en mi sueño,
profunda tristeza mi pecho llenaba,
y sentí la caricia de un 6sculo ignoto
y lluvia de lágrimas.

II
Veían m is ojos
- los ojos del almaun misterioso desfile de ef'pectros,
de blancos fantasmas,
envueltos en tules,
cubiertos de escarchas,
y una sombra inmensa,

una sombra taciturna, extensa y Yaga,
sus mu das si Iuetas
en la arena de la playa proyectaban.

......
Pasaron tan cerca,
que vi reflejarse á la lumbre fantástica
los púli&lt;los rostros
de bellas mujeres un tiempo adoradas.
Una en la frente
marmórea lle,,aba
las huellas ele un beso,
de un beso arrancaclo del fondo del alma.
Aquélla lucía
como un manto de oro en la mórbida espalda,
los rubios cabellos que en horas remotas
me dieron sus suaves fragancias.
Y un poco más cerca,
muda y tri¡:,te, estaba
la que tanto he amado en la vida,
la imagen que nunca de mi alma se aparta,
aquella que ha escrito en mi libro
la más dulce página
de amores, de dichas, de suefios, de anhelos,
de olvido y de lágrimas.

..

* ..
Aquellas visiones,
con voces confusas-un tiempo escucbadas,con voces distintas-que ya no recuerdo,me hablaban ..... .
me hablaban de cosas que tengo en olvido,
de dichas lejanas,
de viejos ensueños,
de mis esperanzas,
ya mustias y secas cual hojas caídas
de las muertas ramas.

································ ···························
Pas6 el misterioso desfile de espectros
y blancos fantasmas
de aquella noche triste,
de aquella noche trágica,
tan suave, tan fresca,
tan linda, tan blanca.

..

**
Mas ay! que de pronto
en la húmeda arena sutil de la playa,
alz6se una sombra
enn1elta en crei:;pones y fúnebres sábanas.
¡Cuún lívida era!
A mí se acercaba

con paRo angustioso
In muerte, la Pálida,
trayendo en los hombros su signo de espanto,
su negra guadaña.

......

. .... . La luna entre tanto
la espuma irisaba . .... .
y lentas, tranquilas, llegaban las ondas
besando la arena sutil ele la playa ......
FERNANDO

E. BAENA.

Barranquilla-C0lom bia.

DÓNDE?.... ...
Frentes cubiertas de albas tocas.
por las vigilia¡¡ au reoladas;
marfiles tersos de las bocas
de las vírgenes supliciadas.
Frágiles manos que los rudos
rosarios llenan de dolores,
y finos pies casi desnudos
que se marchitan como flores.
Rubios cabellos olvidados
que en las recónditas gavetas,
soñáis r.on líricos tocados
y con románticas peinetas.
Novia dollente del suicida,
que cuando triste profesaste,
como un recuerdo de la vida,
s6lo el anillo te llevaste.
Decidme, en d6nde hallaré el fino
verso que diga vuestro duelo,
de albura cándida de lino
y suavidatl de terciopelo?
ALEJANDRO CARIAS.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'RADO

La "~aza de la Zorra"
impátíca «ententen á que han llegaos clubs Hípico Militar é Hípico
Alemán, originaron ya un vivo entusiasmo de parte de todos los miembros de
estas dos agrupaciont&gt;s, entusiasmo manifestado en ocasiones diversas y con plausibles resultados.
Entre nosotros, la afición á los ejercicios hípicos supera á la de cualquier otro «Eport,,,y el

dos meses, y preparado en sus detalles por el
señor capitán Gustavo A. Salas, uno de los
miemuros más entusiastas de aquel círculo.
La «caza de la zorran ofrece á los aficionados á la equitación una grata oportunidad rle
poner en juego las facultades de que son poseedores. En México,el relacionado «sportn ha sufrido, á su «im portaci6n», dgunas modificaciones. De los ingleses, para quienes la caza verdadera ofrecía mil dificultades , bien
por la distancia, bien por la carencia de piezas importantes, nació la invenci6n de este
juego, que consiste en que el jinete designado
como «zorra» tome la delantera de los «cazadores»,llevando coneigo una bolsa de «confetti,»
cuyo contenido deberá ir dejando caer sobre
el camino que recorra. A continuaci6n los «perros», vistiendo caeaca verde, parten en seguimiento del "rastro», y, en pos de ellos los ~cazadores»,dirigidos por el «master», emprenden
la marcha. Transcurrido el tiempo fijado de
antemano, el «mai-ten, da la voz de «caza libre!», y los «cazadores» entréganse á la persecución de la «piezan, obligados, sin embargo,
(1 pasar por todos los oustáculos que la "zorra.&gt;&gt;

de orgulloso ostentar el disputado gallo, que
no siempre queda dueño de todos sus miembros.
Otro juego hay que se denomina el "enterradon, en el cual el gallo es también la víctima; pero en este caso el animal es colocado
en el suelo, en un agujero de donde no asoma.
más que la cabeza; el jinete, pasando á escape,
deberá «balonearsen hasta el suelo, para apoderarse del animal; y éste, á su vez, se defiende moviendo de uno á otro lado la cabeza,
6 recogiér.dola cuanto le es posible.
En estas dos diversiones netamente naciona1es, la agilidad, la fuerza, el tino, la maestría en el manejo del caballo, p6nense á prueba á un tiempo mismo, y, excusado es decirlo, los peligros son infinitamente super_iores á
los de la primera; pero no por tal motivo deja de ofrecer ésta un gran atractivo, tanto para el público espectador cuanto para las personas que en ella toman parte.
A la última fiesta verificada en Anzures,
concurrieron activamente veintisiete súbditos
alemanes y más de cuarenta oficiales de nuestro ejército; por ser jmposible asistir á ella al

Subteniente Manuel Carrillo.-(La "La Zorra.''

atractivo de aquéllos no aminora la gran parte
útil y educatiYa que entrañan. Para una importante mayoría, el ejercicio á caballo es, y
con mucho, Leneficioso, ora corporal, ora cspiritualme11te; pues, cabe decirlo, el individuo
que aprende á dominar un brioso alazán, ad-

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

€1 f0nflict0 Utntz01an0.
STROS lectores conocen ya, por la
undante información cahle¡náfica
que acerca del asunto ha dado á
conocer «El Imparcial», el giro verdaderamente lamentable que han tomado las cuestiones
surgidas entre Inglaterra y Alemania por nna
parte, y la República de Venezuela por la
otra.

El conflicto embarga en estos momentos la
atenci6n de todo el continente y ha parecido
alejarse cada día más del terreno de las negociaciones pacíficas. Algunos buquei- venezolanos fueron capturados por la acción combinada de la flota anglogermana, y otros echados
á pique, precisamente cuando el Gral. Castro
había ordenado la prisión de los súbditos de
ambas naciones, que residían en Caracas. y el
Ministro de los Estados Unidos, l\Ir. Bowen,
se disponía á nego.:iar la liberaci6n de los
prisioneros. El buque insignia de los venezolanos-el «Bolívar,,-fué también apresado,
sin que presentara resistencia alguna al enemigo.
Posteriormente. el cable transmiti6 la noticia de que una división del ejército venezolano compuesta de 2,100 hombres y al mando
del Ministro ele la Guerra, había llegado á la
Guayra-punto bloqueado por la flota extranjera, -y de que una partida de marinos ingleses y alemanes desembarcó allí para llevará
bordo de su&lt;; buques á algunos súbditos de las
dos potencias aliadas.
Los buques «Charybdis»,«Vineta» y «Schloss»
entraron á la Guayra el día 13, tomando posiciones para dominar el fuerte y la costa, :-·
al día siguiente se presentaron los dos primeros en Puerto Cabello rompiendo sobre la
aduana y las fortalezas un nutrido cañoneo
que apagó las baterías enemigas en cuarenta
y cinco minutos. El gobernador del fuerte
fué hecho prisionero y los marinos se apoderaron de las trincheras.
Fuera de otro'l incidentes que se han presentado en el curso del conflicto, éste es hasta hoy el más notable y el que más ha contri-

LA CAZA DE LA ZORRA.- Los cazadores.

buído á recrudecer los ánimos y á levantar,
tanto de una como &lt;le otra parte, protestas y
recriminaciones. La prensa sudamericana, que
se había abstenido, dentro de una prudente
reserva, tle aventurar opiniones y comentarios,

Parecía, por lo demás-esto no es 1rnís que
una información cablegráfica,-que tanto en la
Argentina como en Chile, la opinión de los gobiernos estaba del lado del presidente Castro.
«Argentina ha instruÍ.do á eu rrpresentante en

LA CAZA DE LA ZORRA.- Un salto á lo largo.

comienza ya á ocuparse del asunto en términos en que se echan de ver, muy á las claras,
la importancia que ;;e concede á la actual contienda en las repúblicas del Sur, y sue simpatías hacia Venezuela.

Caracas-dijo un despacho-para que le informe de lo que cuentan hacer los Estados
Unidos, y ele la manera como traten de aplicar la doctrina Momoe ante la actitud agresiva de Inglaterra y &lt;le Alemania. :::ii los Esta-

Un salto de altura.

haya salvado. En los últimos ejercicios de este género realizados en México, debido á las
condiciones del terreno en que han tenido lugar, se opt6 por la supresi6n de los ccperros»,
cuyo objeto era nulo.
El juego, en sí, no es Huevo entre nosotros.
En algunos Estados del interior, la ceca za de la
zorra» tiene su similar en la «carrera del gallo»,
con la diferencia de que, para este último

señor teniente Bartels, fungió como «masteri,
el señor teniente coronel Rafael Eguía Lis, y
fué la «zorra» el señor subteniente de caballería Manuel Carrillo, á quien logr6 vencerel señor D. Manuel Chavaud, uno de los «cazadores" pertenecientes al grupo alemán.
A los llanos de Anzures concurri6 oportunamente el Sr. Secretario ele Guerra, invitadopor los organizadores de la diversi6n, y ésta.

Sr. Manuel Chavaud, vencedor.

quiere insensiblemente mayores energías que
oponer ante los peligros; en el cuerpo la sangre se apresura, eclúcase la vista, y la facilidad
de recorrer las distancias y renovar los paisajes, contribuye al buen humor y al esparcimiento del ánimo. Si al simple acto de montar á caballo, se añaden todas las peripecias y
variaciones á que se presta en sus diferentes
ejercicios, el atractivo se acrecienta; y la certeza de su bondad es indiscutible cuando á
ellos se entregan los miembros de nuestro ejér·cito, llamados, como nadie, á semejantes prácticas.
El pasatiempo que tuvo lugar el domingo
último en los llanos de A.nzures, y que di6
margen á las instantáneas que hoy publicamos, fué ofrecido por el Club Hípico Militar
al Club Hípico Alemán, en correspondencia
al que éste tuvo la atenci6n de ofrecerle hace

Teniente Coronel Rafael Eguía Lis, "Master."

«sporb&gt;, se requiere, ademÉ.s ele la ligereza del
caballo, la vivacidad en sus movimientos;
pues si en el primero de estos pasatiempos, al
«cazador" le basta acercarse á la «zorra,, para
desprender de su hombro la cola que lleva ligeramente prendida, no pasa lo mismo al tratarse de la «carrera del gallo», en la cual el jinete, que lleva en alto un gallo auténtico, se
defiende con energía, y la lucha se entabla
hasta que, pasado el tiempo, el vencedor pue-

termin6 con un banquete con que el Club Hípico Militar obsequió al Alemán, y asistieron
casi todos los que en los ejercicios hípicos tomaron parte.

CAPITOLIO DE CARACAS.-Edificio en que celebra sus sesiones el Congreso de Venezuela.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1.

·:t2:~;;:i~=k,f:;~~:~;~:,-

numeroso público que concurrió al festival,
n~ s?lo por lo bien escogido de ellos, sino
prmc1palmente por el derroche de gracia con
que, tahto las niñas como los niños desempP.ñaron la parte que
'
les correspondía.
El coro de los Organillero,; y «La Cafete-

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

En cuanto á los demás números del programa llamaron mucho la atención «El Asalto á
Ch~pultepec,» cuadro histórico en que tom6
parte un grupo de niños, y el coro «Gato~ y
Ratones," cantado por vemticuatro niñas.
Tanto el Sr. Ministro de
Justicia, como el Subsecre_

.,

ra,» juguete, este ú lti-

Palacio Federal de Caracas.

dos Unidos permanecen impasibles, Argent ina, considerando que
la autonomía de las
repúblicas americanas
está ,·iolada, asumirá
una actitud simpática
hacia Venezuela, y
ofrecerá su apoyo al
p re,;idente Castro. Chile abriga intenciones
parecidas á las de Argentina.»
A hacer mas grave
aún la dificilísima
situación en que está
colocada Venezuela,
han venido, por último, las reclamaciones
que al Gobierno de
Castro hace el de Ita1ia, y las que presentaron, según las noticias
más recientes, al ::.:iis1110 Gobierno España
)' Bélgica. No obstante la tirantez del conflicto, prevalece la opinión de que llegará
á resolverse de una
manera satisfactoria.

***

EL GRAL, CASTRO,
Presidente de la República de Venezuela,

«El l\Iundo Ilustrado» da hoy á conocer
fotografías del «Vineta», buque que, como
antes decimos, tomó
parte en el bombardeo
de Puerto Cabello, así
como las vistas de la
Guayra y del Capitolio
y el Palacio Federal de
Caracas.

Publicamos ademas, los retratos del presidente Castro de Mr. BowPn, ministro de los
Estados Unidos en Venezuela.

y

MR. BOWEN,
Ministro de Estados Unidos en, Ca,racas.

La Fiesta Escolar en Tacubaya.
Muy !ucida resultó _la fiesta con que las escuelas uficiales primarias de Tacubaya clausuraron sus clases en días pasados. Los distintos números de que se componía el programa, dejaron agradablemente impresionado al

mo, en que tanto se luce Frégoli, fueron muy
aplaudido s, disti Rguiéndose en el desempeño, entre otras, las
niñas Leonor, Carlo
ta, Margarita y Elena
Murphy. La primera,
caracterizando al notable transformista,
estuvo graciosísima.

lario de Instruccióa
Pública, concurrfaro:i.
á la simpática fiesta.

Carlota, Leonor, Margarita y Elena Murphy.

-

.¿.

---

-:-__~
~
-

..

~

-- = ·

...

-

Vista de la Guayra ( Venezuel a.)

Leonor Murphy, en " La
-

Cafetera.

$✓

-El h ombre mirn10 es un prob1m1a, y un
ser de mediana inteligencia, tiene en sí ! mismo un volumen cuyas páginas nunca acabará de leer.
-El mayor de los tormentos y el último
•de los crímenes que se perdonan. es el~ de
anunciar las verdades nuevas.
-El hombre de genio es siempref.:deEpreclado cuando avanza más que su 8iglo en
cualquier cuestión.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

]utgosJltltticos tn ti aub "Rtforma."
cudero y Dr. Gaines, que la ganaron en el orden citado.
Hubo, además, otras carreras á pie y de
,cponies)) y saltos con garrocha, suspendiéndose los juegos para reanudarlos en la tarde.
Los soci_os &lt;lel Club imitaron á las damas y
caballeros concurrentes á la fiesta á un ,el unch))
que se sirvi6 al medio día en el pabellón del
hip6drorno. Entre los juegos más notables de
la tarde, son ¡&lt;le mencionarse una carrera á
880 yardas, ajustada entre los del Club Americano y los del ce Reforma», uno de ,ccrickeb&gt; con
18 enti:adas, y el de carreras de animales dirigidos por señoritas. Borregos, guajolotes, gallos, conejos, palomas y un gato se «disput::ron)) el triunfo, resultando victoriosos un borrego y un conejo. Los saltos á lo largo estuvieron, asimismo, muy lucidos.

Carreras

fi

***
Los vencedores en la simpática fiesta recibieron sus premios de manos de la Sra. F. R.
Philips, disolviéndose la reuni6n al caer la
tarde.

de jóve;nes menores de quince años.

ACE pocos días se verificaron en el hip6dromo que el Clu? «Refon~ia» tiene e~tahlecido en la Capital, los Juegos atle.
ticos que año por año organiza la agrupaci6n
como una fiesta dedicada á las familias pertenecientes (t las colonias extranjeras y á algt1nas de la sociedad mexicana.
Los juegos, como era de esperarse del entusiasmo reinante entre los miembros del Club,
resultaron verdaderamente lucidos. Multitud
de personas se dieron cita en el hipódromo,
ansiosas de presenciar, tanto las carreras á pie
y á caballo, como los saltos de altura y con
garrocha. ajustados para los ejercicios de eRe
día.
Ei1 el primer !'alto «handicap» triunfaron
los señores M. S. Turner, H. H. Branch y H.
J. Holt, jugándose después una carrera á pie
por jó\'enes menores de 15 años y á cien yardas, que ganaron James Perkiiis, Donald Allíson y Fred. Paterson. La carrera cchandicapi,
fué también á cien yardas y tan reñida, que
se repitió dos mees. Los señores Turner y C.
M. Butlen, contrn O. M. Bennett r G. D. Gibon, la hicieron en once segundos dos quintos; y los señores R. J. Blackindre y W. J.
Honey, en once únicamente. En la última
partida triunfaron Turner y Honey.

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11.
·.,¡t,

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

taibs sobre bs peñas, empezamos á desgranar
la silen&lt;'io,;a cadena de uro de las horas dulces.
Y la hora del misterio llegaba ......... !
CRISÓFORO lBAREz.

l\Iéxico, noviembre 2! de 1902.

Rl sacrificio, alegría de las grandes almas,
j tm 'ts ha sido, ni será, la alegría de la~ sociedades.

***

Car, eras de "ponies" mexicanos

JI

TARDECIA ...... El mago sol encantó
las cosas: la silenciosa. barranca. las cercanas peñas y los azules monte·s. Todo
lo cubrió de colores suaves, tiernos y calientes, y de la tierra se alzaba una infinita dulzura. Las quietas aguas dormían; me acerqué á
-ellas, las agité, y un color tras otro color iban
surgiendo como si vinieran presurosos desde
países ignorados con aviclez de ver el mundo
-exterior, y luego se hundían para no volver jamás. El verde obscuro fingía un profundo pensador que rneditH.ba tenaz en la palabra «Mu-dez. i, El color de vino tinto era un triste viajero que iba r[ipido al país de la muerte. El
violeta, medroso, se envolvía en su alargado
manto y pensaha. aterrado en el no ser de las
cosas. E( úmbar era un taciturno poeta orien-

á

440

yardas.

tal que sabía adormecer con el poema del esplendor. Yol \'Í el rostro y Je dije á la dulce
amada mía: Así son tus hermosos ojos ........
Cuando la,; manos de la impresión Jo,: a¡!itan,
surgen en ellos los sentirnie11 tos de nosé dónde.
El Amor, con su:, alas abiertas y su sonrisa
lumin,)sa y buena, se inclina cándidamente y
llena de unción las dese,,peraciones de mi alma. El Deseo, atado de pies, devora con sus
febricientes ojos el camino que conduce á la
Tierrn Prometida. La ciega Tristeza llega silenciosa, se sien ta inm6vil y empieza á contarte el hondo desconsuelo de la vida y de las
cosas, l lena tn corazón de amargura y del asco
de vivir. l\Iira cÍ&gt;mo me reflPjo en estas aguas;
así también me retrato en el fondo de tu alma
sincera. J&lt;:lla sonrió, llena de una vida interior exquisita y vaga, y me besó ......... Así
quPdamos ...... Así qnedamo~ ......... Después
enlazamos tiernnmente nuestras manos, y sen-

Lo que jamús se ha puesto en duda, nunca
se ha probado. El escepticismo es, pues, el primer paso hacia la verdad.

***

L,s democracias comprenden dos especies
de grande, hombres: aquello;; que la'3 fundan
y aquello;; q •1e las ren nevan.

-----

-

Un buen salto del Sr. Branch.

El "lunch."

La carrera de ,cponies)) mexicanos fué de
-iOO yaroas, corriéndose los caballos «1\Ielado»,

AMIMUSA

«8ileno,i y ccBeani, por los st-ñorl'S Honey, EsDivino panorama, hermosa mía,
Ante mis ojos en el sueño extiende
mientras tu amor mi corazón enciende
al desmayar en el ocaso el día.
En tus carmíneos labios la ambrosía
le brindas á mi afán. En tanto prende
su luz el firmamento, y veloz tiende
su vuelo por el mar mi fantasía.
Así los dos, con nuestro amor sin penas,
iremos juntos al Edén del Arte,
uniendo, mientras cantan las sirenas
el misterio del lago, al adorarte,
tu frente, coronada de azucenas,
á mis labios, ansiosos de besarte!
li'RANCISCO lZÁBAL lRIARTE.

Saltos "handicap," con sarrocha.

Frente al 1ago de Chapala, octubre 1902.

CHAPULTEPEC.-La fuente.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues yo, pobre cuadrúped

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°g~~~

:~a~t ;~1:r~~oe:~!ªs.ratas ya° b,~~:1~~e
iba á' ad
n!no 9ue esta aquí y que
la cue~da e~~:· mCont ~1s viejos dientes rompí
~l camino de Be~h~e~~ y corrí muy lejos por
-¿Por qué muy lejos?
b' --Porque, como tú comprendes, si me huiera quedado cerca ' no habrían
uerid
ice¡;.tarme, les parecería en robo y J ¿sé o
u iera devuelto; mientras que mu l . me
~si un deber conservarme, á fin
re;t1::i:~

a/

~• .!l..C RAGIL y delicado, yace
]l~.ai-,~
el niño en su cuna, cuna
~
de pobres, cuna de paria,

JJ

,J

hecha en un pesebre relleno de paja.
Para otros el lino, para
otros los vellones y las finas lanas de Sid6n. Envueltos en malas ropas, sus miembros se estremecen; su carne,
apenas nacida, conoce el sufrimiento, y los frágiles pies y las
manitas delicadas, se lastiman
con las agudas aristas.
¡Qué mal acostado y qué mal
vestido está el pobre niño!
Para otros, también, la suave
luz de las lámparas cuyas flamils están perfumadas; para otros las claridades ardientes y
cromáticas que se escapan de la chimenea,
cuando sobre las brasas chispeantes se arroja
un puñado Je granos de enebro.
Aquí todo está helado, aquí todo está negro.
Ningún fuego en este triste establo, ninguna
claridad en estas tinieblas; s6lo-mirad ¡oh
milagrol-la luz rubia que circuye la frente
del recién nacido, que nimba la cabecita de
ese hijo de pobre, como si fuera el hijo de un
monarca; pero si irradia, no calienta. ¡Oh
cuánto frío tiene ese niiiol A través de las desgarraduras de los andrajos que le envuelven,se
ve su cuerpo de querubín, enrojecido por el
cierzo, que entra por todas las hendiduras del
techo, de la puerta y de las paredes; por todas
las heridas de aquel edificio desmantelado.
Afuera, la nieve alfombra el suelo; una sola
estrella brilla en el zenit, precisamente arriba
del establo, como si la almita de aquel niño,
al caer en tierra, hubiera agujereado el firmamento, desgarrado el velo de terciopelo azul
que oculta á los ojos humanos los esplendores
celestes.

Detrás de las ventanas de las casas del lado
de Bethlem, cintilan también luces ........... .
Allí viven ricos que han venido para someterse á la ley del censo y que se ahitan de pasteles de miel y beben, con las bailarinas y con
los mimos traídos por los romanos, vino de
higos. Son opulentos mercaderes, jueces, sacerdotes, soldados. Sus túnicas, teñidas de
púrpura, son de un tejido más ligero que la
ondulaci6n de las serpientes, y más blando y
más tibio que el pelaje de las cabras del Tibet. Lucen las antorchas en los anillos de las
paredes, arden los braseros, y ráfagas de música pasan volando á través de la campiña entenebrecida.
No hay fuego, ni abrigo ni salvaguardia.
Ese niño morirá, seguramente, de frío y de miseria. ¿Nadie vendrá á socorrerle?

***
En la mano derecha, en la mano izquierda,
una sensaci6n de calor, de buen calor penetrante que descrispa los dedos; como un beso
tierno y humilde, como una caricia llena de
adoraci6n y de piedad.
¿Qué es eso?
Sube hasta el surco sonrosado del codo, llega al hombro, se extiende por sobre el pecho,
el vientre y las rodillas.
El nifio renace, y aun sonríe, porque aquel
soplo tibio le cosquillea. Toma sus pies entre
las manos. con el movimiento familiar á todo
nifio; se inclina, ve moverse en la penumbra
altas siluetas fantásticas, y como es muy valiente, puesto que nada sabe, extiende sus puños al azar y trae ú sí, para mirarlas á la luz

de su aureola, dos gruesas masas velludas que
tienen cada una un par de ojos, un par de
orejas y un hocico.
-¿Quién eres?-pregunta á la derecha.
-Soy el asno.
-¿Quién eres?-pregunta á la izquierda.
--Soy el buey.
El niño Jesús les besa y se duerme, en tanto que el asno, con su lengua rugosa, le mantiene calientes los pies, y el buey le envuelve
con su hálito humeante.
Y conversan, conversan á su manera; pero
conversan.
El asno dice:
-¿Crees qne hemos hecho bien en acercarnos de puntillas á mirar si necesitaba algo?
-Sí; pero pon más cuidado, que vas á ensuciar las ropas de la Virgen. Además, no olvides esas orejas tan grandes que nunca acaban, y que por poco le metes una en un ojo.
El asno, mortificado, se calla.
-Mejor cuéntame-prosigue el buey-¿c6mo llegaron aquí, por qué entraron juntos?
-Te lo diré. José es carpintero y venía
á hacer algunas composturas en la casa demi amo, que es pretor en ~azaretb. José y su esposa son gentes sencillas, nada felices, pero que siempre tenían para mí, al paso, una caricia 6 uil repollo de verdura. Oí á
María llorar la víspera de su partida. Se quejaba: «Se acerca el momento del parto, y nunra, por más fuerzas que Dios me preste, podré
llegar á pie hasta Bethlf:m. » Y José contest6: «¡Ay! ¡qué hacer! El empleado de Cyrinus vendrá á decomiFar mis cepillos y mis
garlopas. ¡Qué sería entonces de nosotros!»
-¿,Y tú qué hiciste?

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tfiol aglomza. Todo lo que hizo en la tierr:; (;~:~
a enta.mente ante El.
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_Co': tod?s llenó su m·¡"~¡"¿~; con todos fué
m1f'er1cord10so, abnegado J. usto La . 1 l
huérfat1
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VIUl a e
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'i .º• e eF&lt;c1avo; aquel ft quien el im puei:;o ago .na; aquel á quien la carne excita· ia
adúltera, el ladr6n arrepentido y hasta la ~ortes~na, ~odos-halla~·on gracia en el tribunal de
su rnfimta clemencia.
sav1a
. ro· Siente¡ El con embriaguez, co1·rer la, ..
Jª tqt1 ~ e sus venas cae, gota á gota para res
ca. e. e mund?. ¡Que no pueda suf;ir más su:
phc1os para aligerar el fardo de la 1
.
dad!
rnmam1

~

mema
despuésp á u1i• .1•ropielano. &lt;c·Tomal
El asno
&lt;le
,
• ese ro¡;1trn~ corriendo por el campo y
-e:xpuesto á qu~ cualquiera se lo robe. Es prefenble que lo cmdemos.»
-Veo que eres juicioso.
-Es~. dicen. Sea como fuere, logré mi intento. S1 hubieras visto á María ¡qué lástima
-dab~! Apenas, po:lía arrastrars.,,' y mi coraz6n
-salto de ~legna cuando sentí que se sent6 sobre
comodamente, aliviada, consolada.
--Si, i pero qué paliza te ao-uarda cuando
,1:egreses!
º
-Me lo tengo sabido; pero ya e,,tá hecho
Desde luego comenz6 José, que me atizó do~
buenos palos, para que aprenda á no huir
¡Ah! Si no h'.1biera sido por l\Iaría, y sobr~
tado por este mocente..... .
sabes quién es? Es el Mesías.
. - ::ii, lo sé, Y por eso doblado sobre mis rod l 11as estoy ante El.
- Y o-dijo el buey-lo esperaba. Los corde.ros, al volver, contaban que un astro nuevo
brillaba en el horizonte. Los pastores sabei
Cuando h~blan d~ sus penas, aquí, por la;;~:
che, les 01go, decir siempre: cc¡Ah! Cuando
venga e~ Mesias ...... !i&gt; Ya vino, ya no habr[t
desgraciados.
-¿Lo crees?
· -:¿Por qué no? Si nuestra pobre existencia
pud1e1;a ~er I?~nos dura ......... si pudiera haher mas JUst1c1a para nosotros, hermanos menores del hombre, y por él tan cruelmente explotad?s, torturados, mutilados ..... .
-Mira, antes de pensar en nosotros, sería
bueno que los hombres fuesen menos malva•dos, que la fraternidad reinara ..... .
. -Sí, pero ya está aquí el Redentor el que
"
1ene
'1
3: sa var a'toelos,'a rescatar á todos
' ....
-¿S1 le pidiéramos que pensara en nosotros ...... ?

m!

***

~

me~, joyas, ricas telas. El niño Jesús no «o]
vera a tene1• f no.
'
I legada la noche se va ' Ene1 momento en que María va á mo'ntar e~ el
asno
un ibcuya flaca grupa est'a cu b.ierta ahora con
a ornoz constelado, presente de un re
neg'.od, el buey? muy trifite, se acerca á su cfmara a y le dice:
-Tú _eres más feliz que yo, puesto ue le
acompanas. Procura q·:e no olvide ,
d
nuestra raza.
a os e
Jesús, que ha escuchado hace una señal de
prom~"ª, y el bueno del buey contento se
~rrodtlla, le lame la mano, le m'ira alejars~.....
) vuelve al pesebre á rumiar su esperanza
~ En Nazar~th, frente á la puerta del taller. el
asno se detiene.
'
./.-dGrlacins, buen asno-dice María acarici,m o e el cuello.
'
y e~-asno, arrodillado, lame el pie desnudo
el el nmo Jesú::i.
tro-;~arad_or del mundo, no desprecies nues, St'. 11m1entos...... ¡Acuérdate de nosotros!
1-responde Jesús.
-

***
En el. Calvario, en la cima clel Gól"ota C .

-(rJº

~

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

Y la uocI1~ trai:scurre lenta y serena; nada
apartli la v1gilanc1a de aquellos buenos animales, nada interrumpe su piadosa labor. Jesús duerme com? en un nido, como durmi6
antes que él el mfio San Juan.
Al día siguiente, las recepciones. La víspera fueron los pastores, ahora son los magos,
los hermosos monarcas del Oriente, deslumbrantes como el arca de David. Traen perfu-

Pero ...... ¿quién canta en el camino que f;ale d~ Jernsalén?. c¡uiéu Yiene á injuriar •;u
fgºft?: ..... su~ OJOS enturbiados, velados por
a~ , gr_imas, ensangrrntados, apenas pued
mirar a travé; de lns indecisiones del . en
púsculo.
ereLa vo_z es jU\·e!1il, fresra, como si la
acompa~ara un trntinear de medallas.
Un gnto de mujer:
-¡Oh! ¡El Nazareno!
En Heguid,i, la que habla se acerca {t la

cruz,, y le
l p_1e
· en l a si·¡¡ a de su cab::i.lgadura,
besa las heridas de .Jesús, la-, rocía con l[Pri11:as amargas y se hiere lo~ dedos con la,"e1p111as de la corona.
, El la reconoce. Es una muchacha á quien
dias. ante,s maltrataba la multitud y á quten
~l ltb~rto con ~na parábola y una bendición.
on tuste sonn:,a le da las gracias.
Mas abajo, su mirada tropieza con otra mirada llena de reproche·y de dolor. ¿D6nd . ,
El• e'a'
á d.d
.
e vio
.,, 8 c· n i as pupilas, tan ardientemente
fiJas en las suyas?
¡Ah, rec~;rda .... ..... ¡el asno de Betblem!
Aquel mn.i:10 desde h~ce mucho tiempo; pero
éste, su lHJO acaso, tiene en lo, ojos el mismo refiejo de tristeza y ele bondad.
A lo lejos ladra un perro, muge un buey ...
y de _los cuatro rumbos del horizonte, en alas
del viento, llegan ~oces que suben de lo;; surcos, caen de las cunas, brotan de entre l
aguas.
a3
Dicen esas voces:
_-Niíio Jesús,. niño, Jesús, ¡olvidaste tu
prom~s,~! ~os deJaste victimas de la barbarie
~le la m1qu1dad; nada hiciste por no,otros; n~
1as pa~a&lt;lo tu deuda. Somos tus acreedores
¡oh Cnsto!
,

y .J.esús siente que un gran remordimiento
1e oprime el corazón.

.... ...... ....... ................

Des~e enton.ces, en el can~~~:·~~-~~·~¡~·1~~;~
llevar a los an11nales á la misa de Noche Buena. ~!los, 'lue todav~a esperan ú su Mesías
van a recoi:darle al mño Je_;ús el compromis~
que contra.Jo y que no cumplió.
Alguien,que pertenece á la Iglesia v que sabe que yo creo tanto en el alma animal como
en,el alma humana,me ha asegurado que tendran su reco111 pensa ...... en el l'araíso.
SEVERINE.

T1·aducción de «El Mundo Ilustrado&gt;

�EL ~lU~""DO ILUSTHADU
lJ•Jmingo 21 de Diciembre de 1!)0~.

ha bufar rencores ante mí " I
pronta al daño.
. a argar la garra
• ~~ vano
tía procuró que hiciese en elefi11ltl\ a l_as amistades con la negra gata.
~amas pudo lograr la realización ele su empeno.
~¡ Su precl~caci~n de paz se perdía, en el ele. erto ele mi,; odios, como se perdieron en los
c:u:r_ipos del Trarn,vanl Y del t)range las preclimciones ele fraternidad ~- de concordia que
e:&lt;pet6 el Emperador de Rusia á las ¡)otencias
del mundo.
. La Yíspera ele ausentarme de mi ciu1lad nativa, ~ara.empre.nder estudios superiorc.-., quise d~sped1r.me dignamente de mi adversaria.
.A dicho obJeto, até del rabo de aquel animal
-;tan bueno _11egún mi tía-una carretilla de
poh·ora, previamente enceudida.
El susto de «Favorita)) y sus lamentos dcse~perados ni i,entir In chamusquina, nw rego~IJa~on t~nto &lt;JUe apenas si me impresionó \'er
a nu ª!1ciana parienta enjugarse las lú¡:i:rimas
&lt;J~e 1111 crueldad hizo subi r á sus cansadas pup1 1a!l.
111.i

El puente antes de la voladura.

La segunda, no meno,- apetecida, aunque
menoR suculenta que la merienda, era lit con¡,eja fantústica, el cuento peregrino con que
me obsequiaba mi buena pari1rnta mientras
Dimos ú cono~er, díns pasados, algunas fohacía !'U intnminahle calceta., al amor de la.
tografín11 relativas (1 ln voladura de un puenlumbre en el invierno, y á la sombra. &lt;le un ro***
te-construído en Anzures por los cadetes del
mero del jardín en Jo,- mese» estirnle--. El
Col egio Militar-con petardos provisionales
El dinero es vapor &lt;le la inmensa máquina
euento no ha.,· para qué decir que cm manjar
preparnclos por Jo._ alumnos de la Escuela de
predilecto ele mi imaginación apenas despierele la vida.
Tiro ele Hn n Utr.11 ro.
ta. Oyendo á la i;eñora ,le C[mlenas, el hlancl&gt;
potro de mis sueño!, galopaba desbrida1lo
por los janlines deslumbrantes que mostraba.
«.\ladino,» merced ú su lámpara maravillol"a;
p:v,eaba. por los estérile,; campos que rodean
el castillo de «Irús y no volverás;)) corría por
la umbrosa selva con "Caperucita encarnada;»
saltaba lle\·anclo ú la grupa (1 la triste "Cenicienta,» .v se detenía á escuchar las quejumbres ele ,d'ulgareito» y el e~pa.nta.hlc fragoroso
resuello de "Soplín :-\oplón, hijo del buen ::,oplaclor.»
Y, en fin, la tercera. de las cosas que iba :vo
á bu~l'ar en el recinto del vetusto palacio, queblasonaban &lt;los lobos cúrdenos en campo rojo.
ern...... ocasión para hacer alguna diablura
con h\ mansurrona gata, siempre tendida ú
los pies de mi tía.
LA VOLAD U RA.-(De fotografía instantánea).
Odiaba yo al inofensivo animalejo del mismo modo que Nerón odiaba al pueblo romaEn Chihuahua se efectuaron últimamente
no; con la diferencia de que el feroz Enobarl,o
unas pruebas análogas, que resultaron intedeseaba que su Imperio tuviese una 1-,o)a caresantes en extremo. El puente, que represenbeza para. poderla cortar ele un solo golpe, l'n
ta. uno de nuc~tro,; grabados, afectaba. ln. fortanto que yo hubiera querido que :e Favorita,,
ma de un:i. fortnlezn y fué construí,lo con matuviese cien colas, parn tener cincuenta sitios
ODAS las tardes, al salir &lt;le la escuela,
teriales de l.llam¡,ostería.
ele que colgar petlazo!I ele hoja de lata, y cinantes de volver {1 la casa de mis padres,
A uno y otro lado ele la construcción se ve
cuenta agarraderas de que asirme con fuerza
me iba derechamente á la sola.riega manformado el 1~ Batallón, que co11currió Íl las
brutal.
siím
de
Doña
,\ntonia
de
Cárdenas,
en
busca
experiencia;;. Los oficiales del Cuerpo referiSin razón alguna)' sin cau;:a que lo explicase, yo guardaba para el n.ohlote "Canelo» !ns
sobras de mi merienda, y reservaba para ,,Favorita» los pellizcos y la,; punteras.
Del blanquirrubio lebrel me gustaba todo:
desde su adhesión muda, hasta las manchas
de oro que lucían sobre la nieve de sus lornoH.
De la inocente gata toclo me em antipático:
su piel negrísima, con negrura azuleante, me
recordaba el traje del preceptor, mús amigo de
d:u-me pnlmetazos que &lt;le concederme premios;
sus uiias me hablaban, con dolorosa elocuencia, de arañazos aún frescos en mis mano~, y
ha¡,;ta ~u nombre de ,e Favorita)) se me antojaba
un insulto para mis indiscutibles é indiscutidos derechos á la predilección y al cariño de
Doña Antonia.
Lo que m:ís me desesperaba C'ra que tan
pronto como rompía las hostilidades contra
, el maullador animalucho, su señora ama 1-e
DESPUES DE LA VOLAOURA.-Restos del puente.
ponía re,meltamente al lado de mi enemiga. y
me tonminaba ("On la supresión del cuento ó
do fueron los que prepararon los petardos,
de tres cosas que tenía la seauri&lt;lad
compleui
0
con la privación de la merienda si no deponía
obteniendo en las pruebas un éxito completo.
de encontrar.
mi actitud belicosa.
La primera y--¿por qué nega.rlo"?-la más imTales conminaciones resultaban ~iempre
portante, era la merienda, compue¡.;ta, según
eficacísimas.
PENSAMIENTOS
la estación, de naranjas, peras, uva:;, melocoLa idea de perder mi refacción vespertina
tones, granadas, queso, miel ó almíbares,
De todos los teatros, el alma es uno en donó de no disfrutar del relato de las estupendas
amén de tal cual trozo de embuchado de lomo
de se ponen en escena los únicos drama? cuaventuras de «Tragabuches» ó de .-)1ed1opollió de chorizo curado al humo, acompañado
yo interés jamás Re debilita.
to,» era llave que sin tardanza cerrnba las
todo ello ele un blanco y sabroso "minguito,»
***
puertas del templo &lt;le .fano; templo edificado
cocido c11 el horno de la casona al mismo
Cada pueblo debe tener el culto de Pu hisen
el reino de mis sentimientos antipáticos
ti•:mpo
que
las
enormes
hogazas
destinadas
á
toria, porque el patriotismo está hecho de tohacia.
la raza felina en general, y muy señalalos gañanes del cortijo y á los guar&lt;las del lados los duelos y t odas las glorias de los antedamente hacia el ejemplaraborrecido que Oba·
gar
y
ele
los
olivares.
pasados.

PRUEBAS DE PETARDOS.

l&gt;omingo 21 de Dicicmbr(' de 1!102.

EL )IUXDO ILUSTRADO

La crítica, para. combatir á los vi,·os, gusta
de resu citará los muertos,que Ron poco morosos para irá cualquier parte sin tomar el lugar de nadie.

FAVORITA.

su hijo. 8e. hizo re,·olto~a, porque el gatito era
revoltofio; Jugaba J&gt;flr que "Lucero)) jugase, Y,
para no cansarte, su celo rnaternal y !"us cuida1los confirma~on plenamente la opinión ele
que tu a&lt;lvcr,-ana era, como siempre creí, un
modelo de honcl111l.
~hora bien: cuando llegó la época del esqmleo, ~·a ~abes, la ca~a l"e llenó de 1rente· con
la«· OYeJ·
· ·
" y 'pas. :a ~ , ·1111eron
ra ¡1a&lt;¡ane!', zagales
tore..., ~ c0 n lo,; pastores los ma8tines encargado11 ?e, la guarderfa dt·l rebaño.
¿F ne. un mal iutencionndo el que hurtó á
1cLucero?»..... .
¿,Ft~~ un. mastín el &lt;)lle cli6 cuenta, ú dentellad_a rnnprn, del .lindísimo gato'? ........ .
~o he const·gmclo aYeriguarlo. Cuando notamos la falta del hijo, notamos el cnmbio que
!le opera ha en la madre. ,,Favorita» se oh·itlaba.
de comer y de dormir; corría de!'esperada111ente por la'&gt;. salas; llenaba de maullido;, lastimeros el paho;.husmeaba en los alfolíes; exploraha 1.0 s teJado,;, Y no dejaba mueble en la
casll: m espemra en el huerto i:;in registro minucioso. Su dolor nos con moda. Era en terne-

ce~ora la angustia de la gata. no queriendo
resignarse con la pérdida de su.hijo.
Por último, «Favorita» ~e convenció de quesu mal no tenía remedio. A partir de e~a fecha, '.10 .,·~h-ió ú quej~r,-e, ni í1 recorrer los graneros 111 a bus&lt;'ar baJO loc:i mtl('ble~.
Do11 Franci~co, toma11clo chocolate una mafü\lla después de celehrar la )lisa, ohsen·ó que
)¡~ ~ala -;-.rn recor&lt;larús 11 uc ern 1wgra-princ1piaha a encanecer.
Ocho días ~le~pués ele la obserrnción, la
gata c,;taba casi blanca.
Aho.ra, ahora ...... juzga tú-dijo ~eñalando
á un r111có11. .
_, Y.oh:í la Yis~a, y, s!n rubor lo cleclaro, una.
l.1gnm.~ temblo en 1111s pe~taíia,; al contemplar
un .gato flaco, C!"pe!uznat)o,, .c&lt;'nicicnto, que,
lnn~ando un maullido tn,..tis1mo, :m¡ueaba. el
espma;-o y se clejaha. caer t:n el rincón mús
som bno ele la e:,tancia.
• ~C'.1 ~.i11cón ,neg.ro, ,como la primitirn piel de
«I a,011ta.» Un nncon negro, como !apena de
una madre amorosa ..... .
M. R. BLANCO·BEL:\IONTE.

***

Al cabo de algunos año... de nusr.ncia.-cuando ya había pen~trndo todos los secretos ele la
carambola. por tabla, del «picado" y del recodo, y cuando, mal que bien habí:i obtenido
l a apro b~c1on
·' en aquellas ramas
'
de la ciencia
ennohlec,clas ~or Bcrthelot, por Amo y ::\Iora,
1,or Henry Bu,gnet, por Orio y otros perspicuos Yaro,~cs-regresé á mi hogar, en el que
la pref'e1~c1a del futuro próximo "pucherólogo•
fue festepda con arroz y gallo muerto.
, ~ocas horas después ele mi llegn&lt;la me clirig1 la. casa solariega de los Cárdenas, con el
obJet~ ele dar un apretado abrazo á la ~eptuagenar1a heredera de las glorias de aquella casi
extinta estirpe.
Al poner el pie en el amplio zaguán ele la
cas~ma, salt6 «Canelo» ladran,lo alegremente
~· nno presuroso á frotar::-e contra mis piernas
a lamer mis manos y á imprimir sobre mi ro:
pn las huellas de sus manazas sucias.
:'ili excelente tía me dispew,ó un recibimiento más efusiYo y mí1s limpio que el lebrel. La anciana señora lloraba de puro gozo
y no se hartaba de mirarme, encontrándome
más alto, más paliducho y mús hombre. ¡Cómo no, si hasta en mi labio superior había. ya
asomos de bigote!
Doña Antonia, rindiendo culto á la tradicional costumbre de otros tiempos, me hizo
sentar á su lado, y de la alacena del comedor
fué sacando, y poniendo ante mí, un medio
jamón, unos bizcochos de canela y una bote•
Hita de oloroso Montilla.
-¡ Buena. merienda!-exclamé.
-Pues á despacharla, y veamos si aún conRervas el apetito de la niñez-me contestó la
amable señora.
-Ahora Yeremos-repliqué;- pero, para
ser fieles cumplidores del antiguo ritual, es
preciso que empiece usted á referirme uno ele
aquellos deliciosos cuentos, más sabrosos para
mí que este jamón de Trfvelez y más dulces
que estos bizcochos, que, ó mucho me engaño,
6 proceden por línea recta de la cocina de las
monjas de Santa Ana.
Sonrió melancólicamente la dama, inclinó
la cabeza, llena de pensamientos generosos y
de ideas cristianas, y en fin, como respondiendo á invisible llamamiento, me preguntó:
-¿.Tan flaco de memoria andas, que no me
pide!i noticias de tu aborrecida é irreconciliable enemiga·? ...... ¿Xo te acuerdas ya ele «Favorita.?)) ..... .
Callé, avergonzado por la vergüenza de la
jugarreta que á modo de despedida hice á la
mansurrona gata.
-Pues ya tenemos el cuento-prosiguió mi
tía,-que, por esta vez, no es cuento y sí verídico ,csucedido. »
Un año después de salir tú para la Facultad de Farmacia, tu ri'rnl nos sorprtndió dándonos un huésped: un gatito negro con una
mancha en la frente; un animalejo tan gracioso y tan mono, que al poco tiempo de nacer
era objeto &lt;le nuestros mimos y de nuestras
má11 Pxquisitas predilecciones.
,cFavorita» no se apartaba un punto de «Lucero. » )faelre amante, velaba día y noche por

:t

No )&gt;ic-n el aire trajo ele la huerta.

1!ª p~nnera cnnci&lt;Ín-ave canora:-

~º bien. por las rendijas ele la puerta

Co~10 &lt;".lllta Je luz. bri:16 la aurora: '
r ~o bu·n se iluminaron los cristalPs
1 en la fronda tan verde como espesa
IJesonaron los himnos matinales,
Sacudí de mi mente la triste;rn.
, De~pués ele aqu~lla noche larga y muda
CuJ as ,hora,, coutc de,cle mi lecho
J?~sJ?utos del negro insomnio en qt{e la duela
Cl,n ab.~ sus arpones en el pecho,
::'11~ d1¡0 aquella voz tranquila. y buena:
del a buscar el alma, de las cosas
L~,, co~as tienen alma &lt;¡ue las lle~a:
¡El iierfnme es el alma ele las !"Osas'
&lt;hl alma de la tarde, los colores;
~a dureza es el alma tlel granito;
l~l alma de la estrella., los fulgores;
1 ~¡ alma dl'l espacio, lo iDfinito!&gt;
El eco ele la vida p1·oviDciana
Lleg:aba como un don, como una ofrenda•
Abr1 ,ele. par en pa1· la gran ventana
'
La/'usllca ventaua ele la hacienda. '
\ 1 doblarse.las ramas bajo el peso
De los frutos.Jugosos, y en un nido
~a.rece que vibraba como un beso,
En los troncos y yemas. un latido
• Y un renuevo _ti-iunfol en cada t~l1o.
Y la raíz, rompiendo los terruños
Como al e;.fuerzo germinal de mayo
Levant~ba sus brazos y sus puilo;,. '
J::'rod1g~ba_n su olor Jos azahares
Ahe1;1to vu·gmal ele los pensiles· '
La s1e1·ra, coronada de palmarc's
Recortaba en el cielo sus pe, files'
1-'or encima del bosque y de la Íoma,

ALR EDEDORES

DE

f'.or encima del triste ca;;erío,
c. orno J?h1m1Ls albean tes de paloma
Se cua¡ahan la lluvia y el rocío.
Del borde de los cerro-; ~- las cumbres
-;;-Espalda ele mon&lt;;truoso dromedario!•~! humo se elevaba ele las lumbres,
'i: la cansada. voz, del campanario.
. Arrugaban sus pliegues las alturas
S~•bre el mar ond~tlaute de las caña~,
D¡-,Joca~a1, sus petreas coyunturas
Y ~u., m1en~bros robustos la-; mont,iñas.
C.ual de;file de grue;.os batallones
13a¡aban a través ele las laderas
Los sembi:aclos, en alto los pendones
De s~s bo¡~s flotante;; cual 1.rnn!lerns
Y ,i lo le¡os los árboles del clima.
~ordaban de relieve,, la sabana,
•
1' en el dorso quebrado de Jii cima
He;entab.a. la flor ele la mañana!
1 me .~1¡0 la voz de los jardines,
Y me dtJO la. voz ele la enramada
Y me dijo la voz de lo:s confines '
Y 1~1e ~iJO la voz de. la alborncla:
. &lt;,.LeJos la august1a. y el pesar que a.bate!
iLe¡o~ la peo~ que en_ la mente anida!
1Le¡o;s los othos! ¡LeJos el combate
Y e(.10 menso cansancio ele la viclal
&lt;~• el alma de los seres os atlige
J d a busca1· el alma de las cosas '
co:sa;, tienen alma qu1o las rige:
~,erfume es el alma de las i·osa.s!
, LI alma de la tarde, los colore ..
~a, dureza es el alma del ai•anito· ~,
~I alma de la estrella, Jo; fulgor~s·
x el alma del espacio, ¡ 0 infinito!&gt;'

!--,~.,
1E;.

EDUARDO COLÍN.

MEXICO.-EL CONTADERO

�..
TÓNICO - RECONSTITUYENTE
FEBRÍFUGO

De todas partes del país nos informan los médicos haber
devuelto la salud á un número considerable de enfermos
de tisis con la administración del Pectoral de Cereza del
Dr. Aye1•. En muchos casos la curación ha sido completa,
en otros ha proporcionado notable alivio.
Y nada hay tan excelente para la tos como el Pectora1
de Cereza del Dr. Ayer. Esta eximia medicina ha curado
toses por espacio de casi sesenta años. Téngase siempre
á mano. Cuando no se tiene cómprese t:na botella á la
primera oportunidad, y si algún miembro de la familia
padece de un resfriado, convendrá procurarse una botella
sin demora.

EL MISMO

EL MuNo·o

"'"'ºSo

_AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 26.

FERRUGINOSO : SIETE M~AS•eORO FOSFATADO:
be11ia,
Cloro1i1, Counlecenciu, ,te.

PARÍS

ZO, lut des Fot1'1•Sl•Jacques
1 en tu F~rm,ciu.

ILUSTRADO

MÉXICO, DICIEMBRE 28 DE 1902.

Director: LIC. RAl'Al:L RtYf~ ~PINDOLA.

Oerente: LUtl; Rtlt~ ~PINDOLA.

Linfatismo, Em6fola, 846
Infartos de los Ganglios, etc.

Ele:,cesoóetrahaJomentalprodure el agotamiento óe fuerzas

LA LUCHA POR LA VIDA NEURASTENIAy

Preparado por el DR. J. C. AYER &amp; CO., Lowell, Masa., E. U. A.

de,gastP rlt&gt;I s,s,pma 11~n·1oqo. r1·eando una cleb1hdad tal
~"" ara ha ron l,l"- n1wnnas \'ttales . en una palabra, la

LA KOLA FOSFATADA BOTTA &amp; BALTA
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.... etiou para 1aa penonaa debWtadaa que loa ferrugino■oay la■ qubaaa.
0.uerYaclo por el m•todo de llll. Puteur. Preacrü,e■- 911 la■ moleatla■ ••
~ • • la oloro■ia, la anemia 'T 1u oonvalecenolu 1
vine a
11~,-19aue;DD-4a • lu per■onu el• eclecl, • las mujerea, j6'NDea 'T • loa suAoa.

SUPERIORES COMO AGUAS DE MESA

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ª"· ,, ,,,

Ql80 .MUY lfflPQP:UNTI,. - El l1nlc1 VINO •utdntlct
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eüítíín, ,, lllflChO di /11m,rs,
11 ,,.tt/f!IIY di fUI 81 hac, m,nctdn ,n ,, ftl'fmull/'IO di/ ProfHOII
OUOBAIU&gt;AT 11 ,, da 14" OLEMENT y c1a, di Ya/1nc1 (Dr,m,,
r•nol~, - C•'• lot111a 1110a ta marca di ta UD16n de loa i'abricuttl
,n llPIICUlll un m1dal"n ,nunc/ando ,, " CLETEAS ...
LII di/MI 11n 111ru y p1111rosas falslltcacton11.

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BAÑO
JEANNE
o•ARC aromahcas.
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"LA REMP1A~ANTE"
Agua para
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hermosear la
Í',_sle ban,, _muy h1g_1en1_co, refresca Ysuav1za la piel, la hmprn perfectamente,
dejándole un agradable perfume. Está
particularmente recomendado como
locion cotidiana para los niños. Durante
los grandes calores es un tónico excelente de la piel y los músculos.

cara á las plantas 111isleriosas de Orieute
'
.
.
•
conserva el t111t_e. ev1la las arruga&lt;, y
reíuerza los teg1dos de la cara f.1t1gada.
..

Depo11toGeoml:B.vG.GCETSCHEL,

MARCA DE FABRICA.

/YIEX 1CO. A P"rtado 468.

,~~.,,,,..--';,-.,,,__.,,_...,,,__.,,,._.,,,._~.~-~-~~?,!!..--';,.,,,,._,,,,._,,,,._~..-,¡.•...,,,._...,,,._.;¡,¡....:;,_,,,,._.,, ;l-.--'.'!-..,,.,..--'.'!-.--&gt;,!J..--'.'!-.--'.'!-..,,.,.•...,,,._-'i'l-....,,,.. ,,._.,.,,,__,,.,._...,,,._...,,,._--'.'!-•.,,,,.•...,,,._.,,,,._.,,,._...,,,.•...,,,._.,,.,.__,.,,__.,,_.,,,,._..:;,,._...,,,__.,,,._~_..:;,,._;,,._-:,._.:;,_..:;,_~.--';,•

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DEL DR. TORREL1 DE PARÍS.
U nica preparaci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acci6n antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
table poder excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para conservar este bellísimo
atributo.
El uso del

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T□RRB.1, DE. PABIS,

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

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PR'l'R01 DR1 Dr.

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PETROL

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DE VE.NTA EN LAB DROGUERIAS Y FARII/IAO/AS.

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MAZATLAN.
VISTA GENERAL DEL PUERTO.-EL PASEO DE LAS "OLAS ALTAS."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 25, Diciembre 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Caza de la zorra</name>
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                    <text>..
TÓNICO - RECONSTITUYENTE
FEBRÍFUGO

De todas partes del país nos informan los médicos haber
devuelto la salud á un número considerable de enfermos
de tisis con la administración del Pectoral de Cereza del
Dr. Aye1•. En muchos casos la curación ha sido completa,
en otros ha proporcionado notable alivio.
Y nada hay tan excelente para la tos como el Pectora1
de Cereza del Dr. Ayer. Esta eximia medicina ha curado
toses por espacio de casi sesenta años. Téngase siempre
á mano. Cuando no se tiene cómprese t:na botella á la
primera oportunidad, y si algún miembro de la familia
padece de un resfriado, convendrá procurarse una botella
sin demora.

EL MISMO

EL MuNo·o

"'"'ºSo

_AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 26.

FERRUGINOSO : SIETE M~AS•eORO FOSFATADO:
be11ia,
Cloro1i1, Counlecenciu, ,te.

PARÍS

ZO, lut des Fot1'1•Sl•Jacques
1 en tu F~rm,ciu.

ILUSTRADO

MÉXICO, DICIEMBRE 28 DE 1902.

Director: LIC. RAl'Al:L RtYf~ ~PINDOLA.

Oerente: LUtl; Rtlt~ ~PINDOLA.

Linfatismo, Em6fola, 846
Infartos de los Ganglios, etc.

Ele:,cesoóetrahaJomentalprodure el agotamiento óe fuerzas

LA LUCHA POR LA VIDA NEURASTENIAy

Preparado por el DR. J. C. AYER &amp; CO., Lowell, Masa., E. U. A.

de,gastP rlt&gt;I s,s,pma 11~n·1oqo. r1·eando una cleb1hdad tal
~"" ara ha ron l,l"- n1wnnas \'ttales . en una palabra, la

LA KOLA FOSFATADA BOTTA &amp; BALTA
nhnrnrln r,~·no alimento de primer orden, da vigor a la celula nerviosa. normaliza.

las secreciones del jugo gastrico regularizando las funciones digestivas.

Breve: DI:VUELVE LAS FUERZAS, DEVUELVE LA VIDA
De venta en las principales larmacias.-Representante en México: D. L. Pigout, Ortega. 27.

Vlao t.rtlfloante, digutiv•, t6nloo, reoon■Utuyente, ele nl&gt;or esoeleate
.... etiou para 1aa penonaa debWtadaa que loa ferrugino■oay la■ qubaaa.
0.uerYaclo por el m•todo de llll. Puteur. Preacrü,e■- 911 la■ moleatla■ ••
~ • • la oloro■ia, la anemia 'T 1u oonvalecenolu 1
vine a
11~,-19aue;DD-4a • lu per■onu el• eclecl, • las mujerea, j6'NDea 'T • loa suAoa.

SUPERIORES COMO AGUAS DE MESA

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Ql80 .MUY lfflPQP:UNTI,. - El l1nlc1 VINO •utdntlct
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eüítíín, ,, lllflChO di /11m,rs,
11 ,,.tt/f!IIY di fUI 81 hac, m,nctdn ,n ,, ftl'fmull/'IO di/ ProfHOII
OUOBAIU&gt;AT 11 ,, da 14" OLEMENT y c1a, di Ya/1nc1 (Dr,m,,
r•nol~, - C•'• lot111a 1110a ta marca di ta UD16n de loa i'abricuttl
,n llPIICUlll un m1dal"n ,nunc/ando ,, " CLETEAS ...
LII di/MI 11n 111ru y p1111rosas falslltcacton11.

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"LA REMP1A~ANTE"
Agua para
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hermosear la
Í',_sle ban,, _muy h1g_1en1_co, refresca Ysuav1za la piel, la hmprn perfectamente,
dejándole un agradable perfume. Está
particularmente recomendado como
locion cotidiana para los niños. Durante
los grandes calores es un tónico excelente de la piel y los músculos.

cara á las plantas 111isleriosas de Orieute
'
.
.
•
conserva el t111t_e. ev1la las arruga&lt;, y
reíuerza los teg1dos de la cara f.1t1gada.
..

Depo11toGeoml:B.vG.GCETSCHEL,

MARCA DE FABRICA.

/YIEX 1CO. A P"rtado 468.

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DEL DR. TORREL1 DE PARÍS.
U nica preparaci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acci6n antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
table poder excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para conservar este bellísimo
atributo.
El uso del

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T□RRB.1, DE. PABIS,

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

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PR'l'R01 DR1 Dr.

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DE VE.NTA EN LAB DROGUERIAS Y FARII/IAO/AS.

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Subscripción mensual foránea, $1.50
ldem ldem. en la capital,,. 1.25

MAZATLAN.
VISTA GENERAL DEL PUERTO.-EL PASEO DE LAS "OLAS ALTAS."

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL )1U.NTIO ILUSTRADO
Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ministro de mtxico en 6uatemala.

LOS SENTIMENTEROS
No hay que confunclirlos con los sentirnentaleR.
Los sentimentales F&lt;on harp:1s eólicas, &lt;le
cuer&lt;lai- de&gt; oro y de dobles peclales, que vibran al menor contacto. que resuenan al menor soplo y que reprrcuten loi- más fugitiYos
eco!':. Ph;cas de gelatinobromuro, los sentimentales, todo io reproducen y todo lo refüjan; én su espíritu &lt;lejan huella8, aunque ~ugitivas, todos los sucesos y todas las emociones.
Ven llorar y lloran, oyen reír y ríen. la indio-nación loi; contagia, b cólera los contamin:. Son patriotas, fil{:ntropos, apóstoles, justicirros, ven.l ugos y re&lt;lentorrs, srgún las circu11--tancias del momento ~• la. variepad &lt;le los
suce~os. Son cap:ices de ape&lt;lrear obispos en
Yeracrnz y de llorar la exclaustración de las
monjas. Jtl día del crimen fulminan al asesino y el día de la expiación lo lloran y piden
su'indulto. No pue&lt;le.1 soportar el espectáculo
de la iniquidad, &lt;le la injusticia, de la miseria · pero si se ofrece, son ca paces de ,:aquear el
Pa;.iún. El tre~ de Ocluhre odian á Maximiliano, y el diecinueve de Junio 8e arrojan ú los
pies de Juúrez é imploran para él su misericordia.
En suma, son camaleone8, bnt&gt;ncs chicos y
locos de atar; ateos cuando pierden un hijo, y
creyentes ruando 1&lt;e sacan la lotc•l"Ía.
El sentimenlero C'S otrn co!'n v mucho ctwnto. E,-te tipo parece creer que s u pen,onali&lt;lad
es el centro de todo y la con nirgencia necesaria del resto. No puede concebir que se le olvide ó que se le posponga; reclnma con imperio ó lamenta con amargura que i=:c le haga esperar, que no i:.e le ;;alude, que no se le dé la
acera ó no se le ceda el paso. A_y de aquel que
olvida felicitarlo el año nuevo, enviarle tarjeta
el día de su santo, festejar sus triunfos ó participar de su~ clolore!-!
El protocolo, sobre toclo, le preocupa terriblemente. En la me:a:a ha de ocupar la cabecera, ha de apadri nar el conyungo, presidir el
duelo, y como decía Cánorns de Caf'telar, en
el entierro quisiera ser el muerto y en el casamiento la novia.
Si cae en cama, no nos perdona qur lo lrnyamos ignorado,como tampoco que no lo hayamos im·itado á velarnos en nuestras enfermedades. Suele descuidar el pago de sus visitas;
pero exige se le paguen las i:.uyas. Llega á la
hidrofobia ó á la postración melancólica,cuando sabe que, urgidos de dinero, hemos recurrido á otro que á él, sin perjuicio de estar
s iempre exhausto de fondos cuando á él recurrimos.
Qurere ser siempre él quien nos presente á
los magnates y nos recomiende á los potentado,, y suele padecer, á la vez que el delirio
de las grandezas, la manía de la perFecución.
Cuando viene á menos, es cosa de echar á
coner. Le parece que todo el m1111do lo esquiva, le huye, lo menosprecia ó le escarnece.
Con la espuma en los labios ó las lágrimas en
los ojos, s_e gún su temperamento, ya desafiando con la vista, ya sonriendo á la vez irónica
y melancólicamente, distribuye á todas sus
amistades y conocimientos impertinencias,
saetas, reproches amargos, jesuíticas reconvenciones.
-Adiós, tú; ¿qué ya no me saludas desde
que dejé el avalúo de empeíios?
-¡Qué quieres, hermano! ya ni amigos tengo desde que salí de la Comisaría del 5'? J\lenor. Los que comían en mi mesa,se hacen disimulados; los que se disputaban las invitaciones á mi;; posadas, se hacen patos y me dejan con el saludo. ¿Y tú por qué no has vuelto por nllá? ¿Nos has echado tierra porque nos
ves t!e capa caída? Ya Yolveremos á subir y
entonces contaremos contigo; no es verdad?...,
-¡Uomlire! ni una palabra me has dicho
de mis ver~os. Está bueno ... así son los amigos. J\Iientras más se vive, más se ve.
Y así por ese orden.
Si en vez de ser él quien va ámenos, somos
no'!otros los que vamos á más, es peor todavía.

Todo se vueke chifletas, sátiras y reproches.
-Cuando éramos capenses en San Juan
de Letrári, n o me dabas antesalas; y ahora que
eres ministro, me pe~as cada plantón ..... !
-Oye: vrocura que conmigo no se te suba
l o coronel; yo te conocí ciruelo. ¡ A otro perro
con e~e hueso!
- Nunca esperé ele ti que porque me ves sucio y arrancado y despu~s de lo de )a supue~ta
estafa ya no me lleves a tu casa m me qmeras re~omendar en el Banco Hipotecario. Bien
dicen que en la cárcel y en la cama se conoce
á los amigos! y tú ni fuiste p'.lra irme á ver
á Belén, y cuando lo del navajazo, ni preguntaste por mi salud.
A yeces, de pronto y sin saber por _qué, un
antiguo a migo nos niega el saludo, nos pone
mala cara y nos barre con los ojos.
-¿Qué rnosc:1. le ha picado á Antonio, que
ya ni me saluda·?
_
.
-Pues dice que eres un mgrato, un cochino y un indecente. Que el día del temblor
echaste á correr y le dejaste con la palabra e n
la boca; q ue una vez que subió al tren, hiciste como que leías, para no saluclarle; que no le
diste parte de casa, y que un día que esté de
mal humor, te ha de romper el alma.
Y I u ego hay quien se sorprenda de que en
:México no haya vida social po~ible!

h oras ele duelo, nos van olvidando. Apenas el
dolor empieza Ít atenuarse, cuando ya no somos, en el espíritu de to&lt;los los que amamos
y que nos amaron, sino_ un:i- n1ga_sombra melancólica, que la banal mcl1feren_cia del mundo no tar&lt;lal'Ú en horrar. A medida que nuestra memoria se extingue en su corazón, surgen en él otras ternuras, y otras imúgcnes ocupan nuestro lugH. El amante ó esposo muerto
ve cómo otl'o ho111bre llena l uego e l alma de
su am tela · ve cómo la acaricia y la hace suya,
mient1a, él sufre un tormento ::atánico en el
fondo del sepulcro. El hijo, el hrnuano ó el
amigo, aherrojados en la trrmen&lt;fa. cú rcel_, se
estremecen continuamente de dolor, hendes
por la fragiliclad de los sentimiento,, humanos.
Y esa espantosa pena se a larga indefinidan~ente seo-ún la magnitud de las faltai:. cometidas
e1~ la tierra· h asta que al fi n, terminado el negro castigo,' nos envuelven las plúciclas sombras del nirl'ana.
-Pero ¿no crees que pueda existir un ser
superior que haga ele su corazón el santuario
religioso de un recuerdo? Yo 1'é amar hasta la
muerte, hasta más n llú de la lll nertr. J\Iafürna
mirn10, si tú m urie:-;es, querido IIéctor, mi
boca dejaría ele sonreír y ninguna alegría humana hallaría eco en mi e,;píritu. Por lo demá,; vo creo en la vidn eterna. l::ii yo muero
unt:s "que tú, mi alma ,;e manifesta1:ú á la tuya de u1;a manera profunda.

Para cubri r el puesto de J\Iinistro Plenipotenciario de México en Centro-Amé1ica ha sido
n ombrado ú ltimamente por el Ejecutivo el Sr.
Lic. D. José F. Godoy.
Nació el Sr. Godoy en 1851; fué por algún tiempo Oficial 2'?de la Secrf'taría de Relaciones Ex te, iores y, tlespué~, Vicecónsul de
J\Iéxico en San Francisco Californin. En 1893

LA MESTIZA.
Es de la tierra yucateca, gala,

v hermosa flor de nítida blancura.
Radiante de belleza y donosura,
con el perfume que su cuerpo exhala,
con su terno tan blanco como el ala
de vaporoso cisne, y con la pura
y clásica es bel tez ele su escultura,
nada en donaire y juventud le iguala.
En sus jugosos labios encendidos
la palabra es arrullo dulce y tierno
que despierta amorosas sensaciones;
por eso cuando pasa, van prendidos
á los bordados de su limpio temo
muchos enamorados corazones!

III

0

ROMANZA DE ULTRATUMBA.
I
Cuando ella vivía sobre la tierra, nuestras
almas unidas soñnron en este fúnebre aniversario muchos sueños profundos.
Tras los cristales opacos cae la lluvia, tenuemente. Grises neblinas cubren las montañai=:, en el horizonte; y todas lM cosas, en el
pálido crepúsculo, parecen quejarse de su dol or inconsolable.
Cuando ella vivía sobre la tierra, nuestras
almas unidas soíiaron en este fúnebre aniversario muchos sueflos profundos.

II
El año último vagamos por la necrópolis
desierta, como dos sombras errantes.
-Héctor -me dijo la amiga inolvidable,¿crees en la vida futura? ¿A dónde van los sueíios del espíritu y el amor de las almas cuando la losa del sepulcro se cierra sobre los cuerpos inanimados? Yo no tern o la muerte; más
bien la considero como una piadosa libertadora; pero á veces me conturba su terrible misterio.
Yo le expuse mis dudas y meditaciones sob re el ccmús allá;» y mis extrañas teorías la dejaron pensativa.
-La vida material se extingue-concluí.Pero en la forma fría, en el cerebro inmóvil, y
después en los huesos amarillos, queda aún
una fuerza prodigiosa. El recuerdo persiste y
hace ver, como en la alucinación ele un sueño,
todo lo que pasa en el mundo. Una clarividencia singular, una sutilidad en los detalles,
nos rnue,tran los actos y los sentimientos de
las personns á quienes estuvimos unidos. La
expiación de nuestros crímenes ó errores está
en esa trágica persistencia del recuerdo. Desde el inst.ante en que concluye el vigor vital,
todas las muertas energías se resumen poderosamente en esa única fuerza. de visión. Ya
en la tumba, nosotros ccvemos, oímos,» todo lo
que hacen ó dicen y aun piensan, los seres
que en la tierra estuvieron ligados ú nosotros
por la sangre ó por el afecto. Escuchamos sus
voces, sentimos su presencia; y sufrimos horriblemente al ver cómo, pasadas las primeras.

Hace ya much os aíi.os que la dulce cría.tura
reposa bajo la tierra, que cc,·i ve» bajo la tirrra;
y h e nquí de qué modo su t•~píritu Yino á besar mi espíritu:
... Ella amaba la mú,.ica hond1i é intensa,
que h·ice soíiar nobles cosas y embriaga el alma con un vino de ilusión. 8abía hacer llorar
al piano, de amor ó de pena. Era su fa\"Orita
una romanza impregnada de lúgrima!-; una romanza delicio~a y pura, cristalina y triste.
Gui:túbale tocarla en la hora del crepú~ctilo,
cuando el Rol ngoniza, cuando el sol se llena
de som b~as surca&lt;las por fugaceR resplandores
de oro. Hundido en un sofú, t'n un ángulo
ob~curo, yo recogía, en lo mús recóndito de
mi ser, la:- nota,- dolorosas.
Hallábarne a.l anochecer de un día de otoño
en nna tiPrra extraña, muy lejos del 1ugar en
que ella duermr. Era e11 el ea111po y reinaba
el silencio. La lu na se alzaba, en la misteriosa
l ejanía, como un enorme pájaro de p lata. Pensaba, como siempre, en la muerta adorada,
viva como nunca en mi f"Spfritu .
De improviso llega á mí, del brnmoso horizonte, ele no sé qué úmbito lejano, una melodía sobrehurnanamente triste, ()lle me habla.
de cosas profunclnR _v nie hace sufrir una pena
mortal. ..... Cerré lo, ojo,i, estrrmceidos de dolor; y sentí durante un segundo, mientras se
extinguía la rnmanza d e ultratumba en el aire
inmóvil, sobre mi hoca 6 solire mi corazón, el
sabor, i,ólo por mí conocido, de sus besos ... .. .
de sus besos deliciosos _y crneles, que enseñaron {¡ mi alma una nuM·a tristeza)' dejaron
m is labios pálido!-, pálidos ha~ta la muerte.

pai:.ó á Centro Am éri ca á desernpeíiar el puesto de Primer Secretario de la Legación &lt;JUe,en
calidad de Encargado de Negocios «ad ínterim»
tuvo á su cargo durante un período de tres
años.
Más tarde fué removitlo á la Legación ele
J\Iéxico en \ráshington, con el mismo carácter de Primer Secretario; en dos ocasiones distintas estuvo encomendada á su tacto y laboriosidad, por falta del 11i nif-tro, la Legación.
Por último, al reunirse en México la 21~ Conferencia Internacional Americana, el Sr. Li c.
Godoy recibió el nombramiento d e Secretario
de la Delegación ele J\Iéxico, prestando al Congreso importantes servicios.
El nuevo l\linistro Plenipotenciario es muy
estimado en los círculos dipl omáticos y su
nombramiento se ha recibido con aplauso.

***

SR. LIC. D, JOSE F. GODOY

Vedla; de su cabello, que es tesoro
de gracia y opulencia, baja el leve
rebozo, en tanto que el fustán de nieve
el raso besa del chapín sonoro.
Con la &lt;lulce esbeltez del sicomoro
su talle cimbrador airoso mueve,
y en su garganta escultural y breve
cuelga el rosario de corales y oro.

En el baile es manojo de primores;
y es mús bella, y gentil y deslumbrante
si al compás &lt;le! rima&lt;lo taconeo,
dan&lt;lo al aire los brazos seductores,
se desliza, gallarda y ondulante,
girando en el rumboso zapateo!

~·
LUIS ROSADO VEGA.

ARTEMIS.

Un acre olor de bosques surgiendo en todas partes,
¡oh Cazadora!, en ondas ardientes envolvía
tu castidad de virgen, tu indómita energía;
y h acia la espalda echando tu cabellera, partes.
De los leopardos roncos los ásperos gruñidos
se escuchan en la calma de las nocturnas hora!',
y quedan, en la senda que ~-ápida devoras, .
tus perros, sobre el rojo tapiz del bosqu e, heridos.
Así te place, 10h diosa!, que la espina te hiera,
que en tus gloriosos brazos las garras de la fiera,
dejen los anchos surcos de su furor marcados;
Y gozar con la bárbara dulzura sin !gual
de unir, en tus combates, la púrpura rnmortal
con la sangre que vierten los monstruos degollados.
JOSÉ MARÍA DE

HEREDIA.

FROILÁN TURCIOS.

Noviembre de 1902.

UH DOCUl!llENTO CUBIOSO.
En l os archivos del Colegio de la~ Vizcaína~ ~e guarda, com'? positi·oso el pliego que contiene la s:.h c1tud que, para mgresar
van1en t e cnn
· · ,to como alumna pn:sento, á l a .J un ta D"Hect·1va D ona
al E stablecimien
'
d 1C
"d d Q
María Josefa Crescencia Ortiz, despu és e~po,:a e orreg1 or e ueéta Y heroína de nuestra Independencia.
.
,
r EÍo liego á que nos referimos y del cual damos copia fotog1 afica, aparece f~chado en 1789 y se conserva perfectamente.

"

"EL MUNDO ILUSTRADO"
PARTICIPA)IOS Á XUESTROS LECTORES QUE EN
EL CORSO DEL AÑO E:'.'&lt;TRANTE L\IPLAJ\'"TAREMOS
EN "EL MUNDO ILUSTRADO" 1!EJORAS DE GRAN
IMPORTANCIA.

rt· á la Junta Directiva del Colegio
Solicitud presentada por Doña Josefa O ,:z,
de las Vizcaínas.

que el temor á la muerte;
El amor a, 1a v i"da no es en el fondo más
:-,
, l
· d d ·
así el instinto eocial no descansa sobre ei amor a a socie a , smo sobre el~temor á la soledad.

�Domingo 28 de Diciembre de 1!)02.

19~ c_liamantes, 342 e~meralclas, 26 rubíes,
4 J_acmtos y !_!&gt;47 perl,as. Parece, por otra
p:ute,gue la\ 1rgen fue despojada alguna vez
de vanas ele sus joya~.

'

mtxico en San touis m1ssour1.
I?,esde q~te nuestro Uobierno acrptó l:t invitac1~n oficrnl del de Estados Cnidos pam concurr~r al próximo certamen de San Luis )liRsoun? se han h_echo todos lo" preparativos nec~sa_r10~,encnmmad_os al mayor lucimiento y
d1s~mc10n del contmgente mexicano.
En nue~tros diario'? nos _h~mos ocupado frccue~ltemcnJE&gt; de las d1spos1c10nes dictadas por
la Secretaria de Fomento, y hemos dado cuen~ ,Je los nombra_mientos Je comisiones etc.
~n este semanano puhlican1os hoy la fotografrn. que representn el proyecto conforme al
c~tal se construirá el Pabellón de l\Irxico en el
~crtamen, y otra de uno &lt;le los detalles intenores.. El autor de ebte proyecto es el seíior
lngemero BonC't.
J_~l edifici_o,, c,11.v~ estilo es renacimiento espanol, mJ&lt;lm~ liO pres de longitud por ,jQ ele anchura. F,btara corn-trnído &lt;IE&gt; madera y "staff,,,
y en sus alrededores Re plantarán numerosos ejemplareR
omamentale!l de la llora me-

o

MAZATLAN.-Edificio de la Aduana Marltima.

ta tpidtmia d~ mazatlán.

r
L

AS clesconsoladoraE- .,oticias que se han

recibido con J'l•lación á la epidemia declarada últimanwnte en )lazatl:111, embargnn, con ju;.ticia, la atención de todo t-1
país. Diariamente !&lt;e tienf'n nue,·os informes
de los e1-tragos que ha cansado el mal en aquel
puerto, y aunque no llega á definirse todavía
si se trata ó no 1le la peste bubónica, sí se reconoce, en d ca!-o, la exi1,,tencia de una enfermedad qne por 1:1us caracteres especiales se considera !'umamente gran•.
Como sucede Pn l\Jazatlán, sobre todo durante las epidemias de fiebre amarilla, la enfermedad reinante ha invadido la parte de la
población que se encuentra en peores coHdiciones higiénica!l y que compren&lt;le desde el
punto llamado «La Colorada» hasta el Astillero. Las casaR, en ese barrio, f:011 de madera y
muy bajas en su mayoría, y están habitadas
por la gente pobre del puerto y por gran número de chinos que viven en el más completo
abandono. Ademá!'l, por todo el trayecto de
«La Colorada» al A1-tillero, pasa el cafio, en un
largo tramo de¡.;cubierto, que conduce los desechos de la población hasta la playa donde
desemboca. Ilay también allí una curtiduría
que arroja sus desperdicios á la orilla del mar
y que constituye una amenaza. constante para
la higiene.

Digna de encomio, por lo demás, es la actitud que, tanto ~I Consejo Superior de Salubridad comQ l~~ autoridades de Sinaloa, han
asumido en ésfa ócasión pa.ra evitar el contagio y pteveilit 'rtlayore!&lt; males. El ayuntamiento de Mazatlún prohibió que los habitantes de la ciudad salieran huyendo de la epidemia. rumbo á otr~ poblaciones, sin el correspondiente certifiúlj.dti ,fanitario,
y las casas in restadas. sex!m destruídas por el fuego. éabe aquí
consignar t~n ~~cjf, !i)l'.'ljtropía: los pnnc1pii1es comerciantes
se han reunido pa.ra arbitrarse
fondos con qu~ . indemnizar(\ las
fa oiilias. cu'yai 111\\;iüacionés sean,'

9uém,afü1.~r

J'

' For Sl\ parte, ~l bonsej9 ha librado las 6rdenes necesarias pant
que el aislamiErntQ de lo&amp; enfermos sea riguroso, sin d,ístinción
de edades, nacionali&lt;lacl y condición social, y para que --úrrieam~nte se wm~tar l~ ¡;aljda del
puerto {1 las personas 5;1.nas. En
los caminos que conducen de
Durango, Sonora y Tepic á Mazatlán, van á establecerse estaciones sanitarias con el objeto de que

Domingo 2!-i

EL MUNDO IL1:'STR.\DO

EL ~IU~DO ILPSTRADO

Una imag~~~aliosa.

la epidemia no se propague por la vía terrestre
Las &lt;lefunciont&gt;b causadas por la epidemia
d1 un solo día, fueron 12.

tos que )léxico ha obtenido en
los últimos aíios respecto ÍL comercio é industria.
m edificio comenzarÍt á construin,e en los primeros días dE&gt;l
entrn:nte enero y deberá quedar
te~·mmado PI día 30 de junio del
nnsmo aiio. .\demáR dt este edili_~io, en terrenos ele la Exposic1on se
destinado un lote para la m11~1&lt;·a y tropa mexicana-;
que concmrirún al certamrn.

~ª-

)

a~ llil·icmbre

sm, se1 pi1&gt;ntes flamígeras fulmina
la monta»a sinit•st1•a sustentabtL '
m,a hogm·ra divina.
H6lo Moisés.que&gt; lel{isló á la tierra
¡ llClo, inhpirado y rudo
'
al mi~mo tiempo que c¿n vasto au[belo
grababa sus &lt;lo-, pie&lt;lras, sólo él
(pudo
t-star ahí en mc&gt;dio del contacto
de la 'fiena ~· el Cielo.
Y pasmados de hor1·or, mientras
[oían
truenos, voces ingenti s
de pie ante el sacro Hin~í, veían
de las nubes salit· los israelit11s
lo~ clarines corno. ascuas refu)&lt;reu-

-"'

•

Je 1902.

,

(tes.

FR.\XCISl"O GA \'IDI~

xicana.

La pla!lt.'\ baja se dedica para recepciones y banquete!&lt;.] Iabrít t.'1mbién en ella dos oficinas destinadas para el público
y en las cuales podrán encontrar los mexicano!&lt; toda clasP
de pub!icaciones periódicas
que vean la luz en nuestra
República. En la planta baja
1&lt;e mstalará una oficina de eorreos, telrfono~, telégrafos, tocadorE&gt;s para señora, etc.
De la parte superior se destinarún dos corredore." con
.
n:ies~s, asientos
y útiles 'de escritorio, á los pe·
nodistas ,mexicano~, y en es.ta planta se
en~ontraran las oficmas del Jefe ydel Secretano de . la Comisión.
El Jefe es el seíior
don Albmo R. Nuncio.
Tft.ln,bién habrá en ella dos bodegas destinada~ a guardar las numerosas publicaciones
q~e. nnpreRa~ en inglés, piensa nuestro Gobierno repartir, para dará conocer los adelan-

C.

X E&gt;I co10 aito de la iglesia del cole¡do dela Paz, se conservnba--expuesta al culto -- una imagen de la Yirgen que,
rnmlestmnente vestida y colocada en nn eRcaparate de madera y cristales, d ejaba únieamente itl desru bierto el rostro y la,; 111:rnM.
Las celadoras de la enfermería del t•~tahlecimiento solicitaron, no hnrt- mucho, 1:-e les
permitiera cambiar las vestidura~ de la ima!(en con otras nue,•a,;, y, con este motivo se
abrió el escaparate, descubrifnclose ento,;ce!l
que lo que se creía u11a escultura común v corriente, era una hermosa obra de arte
un
hallazgo, por todos conceptos, valioRísimo.
Según el informe rendido por el Sr. D. Enrique de Olavarría y Ferrari á la Junta Directiva del Colegio, la. imagen mencionada estÍl
revestida de plata y se fü,ienta sobre una peana cubierta con una lámina del mismo metal
en que se ven primorosas labores doradas{\
fuego. La peana con!'ta &lt;le dos cuerpos; tiene
en su mayor base 72 por 64 centímetros su altura es de medio metro, y estí1 so~ten¡'da. por
cinco $erafineR, también tle plata, macizo!&lt;.
La imagen, que mide un metro y quince
centímetros, apoya los pies sobre un grupo de
cabezai- de úngeles, que en un tiempo fueron
siete,ahora se reducen á cuatro. 'Gna de las cabezas aparece cortada, con sierra á la altura de
los ojos, y una media luna, {~accionada en
dos partes, está clavada sobre dos de las otras
Posible es ,que, andando el tiempo, se hay~
agregado .ª la escultura la media luna, y se
haya mutilado el grupo de ángeles, queriendo
tran~~ormar la eEcultura en Yirgen de la Concepc10n.
•Sobr~ la talla de ln. imagen, not~ble por la
corrección de sus detalles, se extiende la lámina de plata sujeta á la madera con clavos del
mismo metal en su mayoría. El pecho de la
Virgen luce un anagrama formado con cientoonce esmeraldns engarzadas en oro, y la túnica cuatro m~dallones y una mariposa
del mismo metal y con las mismas piedras. "Cn collar de 42
perlas adorna el cuello de la Virgen, y una cadena de filigrana de
oro, limitada por dos hilos1 también de perlas , forma el cinturl,n, del cual pende un bejuco de
oro vrimorosl\mente trabajado.
Las pulscrns, los aretes y los anillos, son joyas valioRísimas así
como también el manto y 1~ corona.
Para dar, en suma, y ya que
no nos es posible hacer una descripción completa de la imagen
una idea de su riqueza, diremo~
Imagen que se f?Onserva en el Colegio de la Paz.
que los adornos se componen dt&gt;

C

y

Proyecto de

Edificio Mexicano en el certamen de S. Luis Missouri.

EL SINAÍ.
La mon~afla era negra,
po1·que Dios y su cohorte de querubes
se velaba.o tremendos ea la cima.
eon los pliegues flotantes de la.s nubes.
L_a montafla era. negra.; pero encima.,
ntmbada. de la blanca
luz del rayo potente, que al espacio

;

Un ángulo interior del

Edificio.

...

EL ADIOS DE " SAFO!'
J?ues bien, no te acompa.i1o, más no puedo~
d~JO rota por siempre la jornada; ·
m1 sen~a está de abrojos erizada
y segun' adelante me da miedo.
Pasión espiritual 6 tentadora.
d~1do al dejarte solo en la partida.
s1 la que sufre es mi alma conve1·tida.
6 es acaso mi carne pecadora.
Que !}evo por igual, con sangre impresos.
absorbiendo de un todo mi existencia.
tu cariño ideal en la co,,ciencia.
'
y tu amor voluptuoso hasta. en los buesos.
, A?sent~, no estoy sola: viva llama
a ~1 J)as16n enardecida presta
tu mc1tante recuerdo .... ¡Aún me resta
el olor de tus rizos eu tu cama!
i 1~1. rayo_ de tus ojos centellea
en m1 pup1I a azul, y siento el goce
que d~;aba en !1li ser tu at·diente roce,
qui' a:un por mis venas fíltrase y serpea!
Y cuando el !(cho mi cabeza toca
dulce rumor se fingen mis deseos '
rumores semejantes á, gorjeos '
qu~ b1·ota1·a11 del nido de tu boca!
. :No acuses de traidor á mi cariño
~1 cua11to mús vehemente, más se aleja ....
c.~? ves qu!: ya me voy poniendo vieja
Y tu eres, m1 :dorado, casi un niño\'
~!e rebelo á pasar por la amargura
mas que la muerte, despiadada y fría'1
de ver que, ';lº muy lejos, vendr:i el d ía,
q~e no te ?rinde nada mi hermosura.
,ru 1_&gt;e~s1stente afán es mi consuelo·
aun v1 vué algún tiempo en tu memoria:
cunn~o en amor se trunca alguna histoda.
se av1 van los rescoldos del anhelo
'
Jam{ts olvides cuimdo en o-rata r.ifia
en tus locas ca.ricias desmaybada
'
á la. gl'is claridad de la alborad~
1·odábamos los dos por la campifla..
Y etE'mamente tu memoria guarde
aquellas horas íntimas, secretas
en que rubor sentían las violetas'
al vemos tan unidos por la. tarde.
Y no te desespere mi desvío
nuestro amo1· no conviertas e~ t1·agedia·
aguarda tu final en la comedia
,
corno Y? espero,. resignada, el •~ío.
Por tl he sufrido
. mucho·, al fin , me canso·
es la. escaIera f at1gosa y larga
,
Y quiero 1·elevarte de la carga'
antes que llegue el último descanso
Al pensar_ que te dejo, desvarío ·
Y corro hacia tus brazos, lo confi .
pero ya es imposible .. ¡Adiós' u~"º··'. ,
c¡El último, en el cuello, due.i~"mío!~so .....
'.\lAXCEr, S. PICHARDO.

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
-Para qué? Dímelo, y te llevaré en mi nube ha~ta él.
-Oberón, querido enano, hermano mío por
el infortunio, me inspiras confianza y puedo
decirte que amo, he aquí todo ..... .
-Todos los hombres lo dicen.
-Amo ií una mujer de aleumia; joven y
hermosa.
- La ves á menudo?
--Todos los días. Yo soy quien va por la
mañana á buscar en el cofre de ébano sus pequeñas zapatillas; yo soy quien aparta, desde
que la aurora aparece, las cortinas de su vasto
lecho; mis manos son las que colocan el lino
en su rueca; son mis ojos, mis ojos los que. ...
- No hablemos tan alto, que hay alguien
que puede escucharnoe. Oigo como un aliento, como una respiración anhelante, contenida, y algo como el latido de un corazóiJ..
-También oigo yo el suyo, por la noche,
cuando encorvado junto á su pt:erta, heso la
huella de sus pasos en la tierra removida sobre la cual ha puesto sus pequeños pies. También oigo el suyo cuando ..... .
-Pero, hermoso paje, si tanto la amas,
¿por qué no decírselo?
--Decírselo? El rayo descendería al instante sobre mi cabeza; las murallas más altas me
sepultarían bajo su peso. Decírselo no· tan
· y ..... .
' '
so'1o pensar, sonar,
suf nr,
-Puesto q ue, ha&lt;:e un instante, habfo,bas de
magia, por qué no ensayar ... ... ?
-Sí, he visto á Georgina, la célebre hechicera.

EL fondo de la sel rn elevóse ungran ruido;un clamor e¡¡parci6se desde los
olmos musgosos hasta los
alti\·os robles; una voz
grave, profunda, misteriosa, surgió de las cavernas
en que dormían los gamos y los siervos; los arroyos tornáronse murmuradores, los prados florecieron, y los pájaros dejaron
escapar el torrente de sus
trinos, celebra ndo así el
lento despertar de laR poderosas hadas del valle de
Orfont.
Sobre el fino plumón robado á los polluelos
por los céfiros juguetones; entre las flores recién abiertas; bajo la sombra ligera de los sau ces llorones y los abedules, Na, Men y To, las
tres hadas, elevábanse extendiendo caprichosamente sus cuerpos propicios á todas las metamorfosis. Na era blonda y de ojos negros; la
seguuda, morena y de ojos verdes; To era á
la vez, y según RU capricho, semejante á. sus
dos hermanas. Un rayo de sol, entibiado por
las frondas, descendía furtivamente sobre las
hadas, y, en el agua de una fuent~ cercana,
al capricho del viento que besaba las bojas,
la luz mostraba sus cambiantes rt-flejos policromos.
En medio de esta deliciosa calma, las tres
misteriosas compañeras sentíanse profundamente tristes. De pronto, el cuerpo de To se
agitó nerviosamente y el sol ocultóse por un
momento._ To había desaparecido; mas en los

ojos redondos y fijos de un buho aferrado á
las ramas de un roble del bosque, Men y Na
reconocieron bien pronto al hada fugitiva. Entonces ellas también desaparecieron, y el bosque volvió á hundirse en su misteriosa calma:
las aves emprendieron el Yuelo, los riachuelos
ocultáronse bajo la tierra, se agostaron las flores, y los erguidos r.rbole8 extendiero11 sus ramas como muertos brazos. Poco á poco, el invierno deecendió sobre el silvestre palacio de
las hadas. Llegó la r.oche, y, á la luz de la luna, ante los vallados de boj, los robles del
valle de Orfont vieron detenerse á uno de esos
seres insignificantes que no tienen ningún poder sobre las cosas, uno de esos cuerpos sie111pre esclavos de la tierra y á los cuales puede
destruir el menor choque. Era un joven ; llevaba sobre los hombros un a corta capa cuyo
capuchón le cubría la cabezfl, y por debajo de
la capa, bordeada de anchas franjas cortadas
en forma de trébol, brillaba al rayo de la luna
la limpia cubierta de un estoque que golpeaba sobre las calzas de cuero.
La minúscula silueta de este paseante solitario, se detuvo de improviso ante las inmensas eombras que proyectaban en el s uelo los
gigantescos árboles. Aquellos mil amplificados arabescos, aquellas curvas agrandadas,
aquellos troncos cuyo tamaño exageraba la
mirada de Diana, intimidaron al joven. Un
estremecimiento le agitó como á los á rboles·
pero, después de haber mirado de arriba aba~
jo el roble más alto del valle de Orfont, el joverí arrojó su capa y ensayó trepar por el enorme tronco. E l espesor del tronco era tal que
no podía alcanzarlo con los brazos, y las rnm~s más altas del roble se perdían lejos de sus
miradas.
Sin embargo, á medida que crecía su deseo
y sus esfuerzos se repetían, ascendía el joven
co~o si dos brazos le sostuvieran por el talle'.
Miraba á veces d&amp;trás de sí. Nadie; estaba solo con su sombra, entre la de las ramas. Extenuado, logró llegar á la prinwra corona nudosa del roble. Asegu róse allí y cerró los ojos;
pero el s usurro de alas de un pájaro nocturno
le despertó: en la copa del árbol, To el hada
bajo la apari~ncia de un buho, le miraba fija~
mente. E l nuedo se apoderó de él; miró hacia
el pie del roble, y no distinguió más que una
bruma, uua nube que se elevaba y le envolvía rápidamente. De ella surgió un hombrecillo cubierto por un jubón verde y amarillo,
tocada la cabeza por un bonete blanco de pierrot, ornada de cascabeles.

-Yo soy-pronunció el hijo de la nube
-Oberón, el enano verde; y tú, quién eres tú
hermoso viajero?
'
-Soy-dijo el paseante solitario- Roo-er
0
de Vignemont, paje del rey.
A estas palabras, elevó8e de la selva un
gran ruido confuso, la luz de Dia.1a reapareció, iluminando la cima del roble, y el buho
después de cantar tres veces, alejóse voland~
á la izquierda.
-Por qué te encuentro aquí, verde enano
de que habla11 l_os li bros de magia?-interrogó,
después de un rnstante e.le miedo, el paje del
rey.
-Yo amaba !as florer;-dijo el enano·-- he
cortado las más hermosas, cuyos cálices ~ncerraban el alma de las hadas de estos lugares,
y más tarde fuí condenado á vivir entre nubes, es decir, á marchar sobre las flores á
hollar con mis pies esas somisas de las pl~ntas, que yo amaba: los tímidos narcisos las
resedas olorosas, las prima veras y laf' mdr¡raritas, siendo así la burla de las hadas de Orfont. Y tú, que paseas en este bosque te trae
aquí la pena ó la alt&gt;gría?
'
- La una y la otra - dijo Roger,-puesque
no es el amor de las flon,s sino el de una mujer, bl que me arrastra á ~stos sitios encantados.
~Cuéntame tu pena, amigo mío, y si puedo, te consolaré, te ayudaré, te prestaré mi
nube para que desciendas del árbol.
-He venido para subir á él..... para cortar ese muérdago que, allá arriba, en la cumbre del roble, florece cada año desde que desapareció el último druida de la sel va no teniendo como visitantes más que lo~ pájaros
nocturnos.
- Y qué harás tú de ese mué1·dago? Morgana repo!!a á la orilla del océano en su tumba
de gr:1 nito; los druidas se han tr~nsformado en
menl,ires, dolmens y cromleehs, y el poder
del parásito acabó, murió con los sacerdotes
de Tcutaes.
- No. yo deseo e~e ramo de f-lor&lt;'~-

-Y bien?
- Y bien, ha practicado el sortilegio contra
aquel que la ama; ha buscado entre las piedras simpáticas la que podría atraerla hacia
mí; ha compuesto brebajes, n·eitado conmigo
las letanías del Gran Alberto, y trazado sobre
un muro blanco. coi, un tizón á medias apagado, el cuadrado mágico:
S

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o

- Y bien?
-Y jamás la dama que adoro ha vuelto siquiera los ojos á mí.
-Quién es, pues, esa mujer.
-Es ...... -la amante del.. .... Rey Carlos; la
hermosa mujer del blanco cuello de cisne.
-Ah! Ah! Oh! Pero no has vuelto á casa
de Georgina?
-Sí.

-Y'?
-Y me hadicho: «Xo tengomásqueun último, pero diabólico consejo que darte : roba
del cofrecillo de oro macizo en que se conser\'a el tesoro de Saint Ours, el cinturón de la
Santa Virgen, y ve á cortar al valle de Orfont
el muérdago sagrado, en la copa del más alto
roble. Pero para que triunfes, para que mi
encanto ~ea eficaz, en tanto que cumples estos
dos actos, deberán tus mi-,
radas no detenerse sobre
el sem hiante de mujer alguna.»
'
-Y tienes el cinturón?
-Profané el santo lu\
gar, he robado el cofrecillo, pero el muérdago...
~Lo tendrás. Y el enano, envolvü~ndole en su
nube, elev6 á Roger. Pero antes de alcanzar la
copa del árbol, la nube
iluminóse de pronto, tiñéndose de rosa, y el efiano desapareció. Na, Men
y To, las tres hadas de
brillantes ojos, sueltos los
largos cabellos sobre las
espaldas, sin más que un
cinturón de iris tejido de
rosas, sonriéronle y le dijeron:
-Ven, hermoso paje,
bello doncel, ven á nosotras. Te conocemos, tú
eres Roger, el bello Roger de Vignemont.
Na dijo: &lt;eAyer estaba
yo sobre la almohada de
Agnés, cuando el Rey la
besó sobre la dulce frente.»
:Men añadió: «Yo estaba ayer cerca de su blanco cuello, cuando el Rey
Carlos posó en él su mano temblorosa. &gt;,
To dijo á su vez: «Yo
estaba allí cuando los bucles de marfil y oro cayeron sobre la cintura de
Agnés."
Y las; tres agregaron :
«Ven con nosotras, ven,
ven con nosotras. . ... »
Roger sintióse arrebatado muy alto, muy alto;
deshojó entre sus dedos
la parásita, sus ojos contemplaban á las hadas, y
pos6 sus labios en los labios de ellas, candentes
y pérfidos.
Aquel beso fué una
mordida más terrible que
la del áspid, más dolorosa que la de las salvajes
fieras; pues al siguiente

T&gt;om'ingo 'ZS de Diciembre de 1902.
día,euando a 1gunos hombres de armas enviados por 1;;] Rey, para recobrar el tesoro robado, llegaron al pie del roble, bailaron el pequeño cofre de oro, y, cerca de él, sobre una
rama del árbol, recientemente arrancada, eomo si acusara un supremo esfuerzo, el cuerP&lt;? mutilado, sangriento, inerte, de Roger de
V1gnemont.
Oh! Vosotros á quienes seduce Cupido y
Venus atrae, jóvenes, pajes y donceles, guerreros ó clérigos, jamás adoréis á una dama de
alcurnia; pues iréis, sí, iréis á perderos en el
valle de Orfont, cerca de los riachuelos ignora-.
dos, en el misterio de los bosques, á la sombra de los robles en donde se hallan Na, Men
y To, las tres hadas mentirosas.
J A COBO ROUGÉ.

[a tandón '1d último Jauno.
Sov el fauno de Yida cansada
que de la Reh•a umbría nl través
rapto ninfas tle carne rosada
hollando la hierba con trémulos pies;
el qt.:e apura en el cúliz de un lirio
el purpúreo elíxir del placer,
aún sintiendo el ardor del delirio
por entre sus venas exhaustas correr.
El que tiene un palacio á la orilla,
tapizada de eterno verdor,
de un rayo de plata que brilla
con ampos de nieve de senos en flor·
. en marmorea
,
'
y mira
ter raza
una regia caída de sol,
y girar columnillas de brasa
de las glaucas ondas en el caracol.
El que viene en las noches de luna
con el dulce misterio á soñar,
la extensión de dormida laguna
en su negro esquife cruzando al azar;
y ve, ¡oh raro capricho de amores!,
reflejarse en el mismo cristal,
con las sombras de todas las flores,
las estrellas todas de un cielo estival.
El que aspira divino perfume
en el beso impalpable de luz,
cuando el sol del ideal desentume
sus prístinas alas abiertas en crl1z;
y escuchando la etérea armonía
que preludia invisible laúd,
siente á su alma volver la alegría
dichosa y sencilla de la juventud_
El q ue sufre de triste neurosis
difundida en la bóveda gris,
y en el cuerpo minar la clorosis
que fuera nostalgia de un vago país;
y mirando caer las deidades
abrumadas del mal de vivir,
como sola verdad de verdades
abriga el consuelo de joven morir.
JOSÉ FIANSÓN.

ELOGIO.
:Mis versos no dirán la aristocracia
Que en tu belleza pálida culmina,
Ni tu armónica voz, ni la divina
Sonrisa de tu boca ebria de gracia.
Yo quisiera los pétalos de acacia:.
Para zahumar tu cabellera fina;
Del insigne Leonardo la retina.
Para pintar tu lánguida eficacia.
Para ofrendarte milagrosos lirios,
Y o a.pagaré los dolorosos cirios
Que conocen mi grande desventura,
Y diré cuál es bella tu mirada,
¡Oh extraña flor de América, adorada
Por el que vió su lírica blancura!
EUGENIO DíAZ ROMERO.

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'RADO
j·,rán al cementerio de las cosas que no se pudren, que es la «viña,ii los guiñapos marchitos,
los cacharr?s desmenuzados, todo lo que que.da de la almibarada piñata, de la gloria de
ayer, del despojo de ahora.
Y las piñatas, al regocijar á los niños, dan
-de comerá los pobres. Muchas manos proletarias se ocupan en confeccionar esas glorü,s
de un día y tal vez se encuentre uno de e~o;
polichinelas rid1culos que se bambolean junto
á alguna de las barracas, que escondaen su ridiculez el ignorado heroísmo de haber salvado
del hambre á una
familia. ¡Así pasa
también en la vida!
\..

@

arque está triste; no llcga.n, en nuesclima!'l, á despojarse los árboles de
todo su ropaje ele verdura, porque
nuestro invierno, cruel con una crueldad dantesca, parece que se reserva el placer de conservar en torno de la.s rama'l heladas algun a 8
hojas negras y mustias para estar torturnndo_
las co1i sus besos de muerte y conservarse nna
di\'ersión durante su reir,ado fugaz.

Otras, llevadas en hombros ele los vendedores :ambulantes, recorren el costado del parque, van y vienen colgantes ele altos palos, y
con oscilaciones de ahorcado, muestran á la
crítica mercantil de los paseantes sus bellezas
y sus fealdades, engendrando por aquí una
sonrisa y acullá un gran deseo infantil, uno
de esos grandes deseos infantilei-, tan grandes
y tnn inten!&lt;os como quizá no nrnlvan á tener-

:;e ya en la Yida, aun cuando el objeto de ellos
sea tan inulticolor como una piñata....... .

** *
Y el parque estft tri::-te porque sus obscuros
y escuálidos nimajes. destinacfos al martirio
temporal, no albergan ya nidos ni son pentagramas que marcan las notas aladas del buenDios, ~- cuando el a(Juilón los atraviesa y los
11ace estremecerse, no se escucha ese m urmu110 seh·ático que en tiempos de primavera es
el deleite supremo de la umbría, mas se oye
un crujir de ramazones moribundas que es
parecido al tétrico crujir de huesos con que
los cuentos fantústicos atemorizan la imaginación de· los nifios-niiios y los niiios-hombref:.....
Entonces, en el costado m:u; triste del parf]Ue, brota una pululación de hongos enormes,
de barracas de l01ia blanca, (JUC encierran golosinas y juguetes, pinos mutilados y cargamentos de heno, y en cu.'·os extremos se bambolean tristemente las «piñatas» de Yientres enorm es, ya coquetas y multicolores en la reprtsentación de alguna flor apolíptica enorme é
imposible, ya cómicas y pintarrajeadas cuando fingen el cuerpo deforme de un payaso ó
la cari0átura ,le algún tipo socinl.

Es alegre y es triste, al propio tiempo, la
fiesta anual de las piñatas. Es alegre porque
la muchedumbre que
Ya á mirarlas ó á adquirirlas, discurrccompacta por el sombrío
,·

costado del viejo parque, y con sus risas,sus gritos y sus comentarios, anima esa calzada otras
veces callada y triste.

PENSAMIENTO S.
La casunlidad no existe; todo ef' prueba ó
castigo, recompensa ó previsión.

***

Las pasiones son las velas del barco; algunas veces le sumergen, pero sin ellas no podría bogar.
La bilis hace al hombre colérico y eufermo,
pero sin la bilis no podría vivir.

Al día siguiente, en el carro de In. ba~nra,

Siempre que oigo la voz de las campanas
·· ya cuando el sol en el ocaso arde,
y se extinguen sus notas cristalinas
en el hondo silencio de la tarde,
memorias dolorosas y lejanas
-cual bandadas de errantes golondrinas
cansadas de ltevar el ala rota
y de vivir en las desifrtas ruinas-llegan á mi alma de una tierra ignota.

***

La raz6n y las leye8 naturales, son más an-

***

"l\Iemorias dolorosas y lejanas
despierta en mí la voz ele las cam panas.ii

Hoy en día,la pi-

En esa muchedumbre domina, además, el
elemento infantil ó, cuando menos, la idea de
la infancia, pues para ésta es la fiesta de las
piñatas; y dondequiera que por los labios
purpurinos de un niño se escapa una de esas
risas sonoras, más cristalinas (]lle el cristal y
más estremecidas que un derrumbe ele campanillas, la alegría halla su sitio, y hasta los recodos más sombríos del alma adulta penetra
un gayo toque de luz para alumbrar dormidos
recuerdos ó aletargadas esperanzas.
Si la fiesta de las piñatas es para los niños,
es ta.mbién para los padres. Y he ahí por qué
la fiesta de las piñatas es un acontecimiento· he
,
'
a h 1 por qué apenas habrá un metropolitano que
deje de ir en estos días, siquiera sea en cortos
minutos, al costado del viejo parque en que
se yergue actualmente ese pequeño mundo de
barracas, como una extraña pululación de
hongos enormes.
La fiesta de las piñatas es también triste,
porque rememora los tiempos idos para siemp,e, porque se celebra cuando el año muere y
el frío impera; porque, en fin, la piñata es un
símbolo de lo que son las glorias humanas
es una representación objetiva del "vánitas va'.
nitátumn ...... pues vedla allí, llena de dorados y de colorines, alta, erguida, flamante, codiciada, disputada, adquirida, llevada á domicilio con infinitos cuidados, alimentada con
las m/ís exquisitas golosinas ...... ¿y todo para
qué? ...... Para que la mano delicada de un
chicuelo, armada de un garrote por previsión
paterna, desgarre los oropeles, aje los brill:rntes encarrujadm,, desmenuce el vientre y ee
regale con la muerte de la piñata!

Domingo 28 de Diciembre de 1902.

l

Ese débil acento plañidero
se extingue sollozando en el obscuro
confín del horizonte. Y su gemido
me habla de los secretos del futuro
y de seres amados que se han ido
á dormir á la sombra del misterio
el sueño sin ensue11os,junto al muro
del triste y olvidado cementerio.
«~Iemorias dolorosas y lejanas
de::.pierta en mí la voz de las campanas.»
El trágico silencio de las cosas,
cuancto sus alas tiende la tiniebla,
canta en mi alma canciones angustiosas
de hondo mi:;terio y fúnebre harmonía;
y creo ver entonces en la niebla
que surge en la borrosa lejanía
ó en las nubes que pafan, los inciertos
contornos de los seres ya perdidos
en la sima profunda; y semejantes
la luz de la-, luciérnagas errantes
y el alma misterio!'a de los muertos.

tigua~ que las leyes humanas que ha consagrado el tiempo.

,.

iiata ya, perdiendo terreno. Hay ya muchas
,,posadas» de las que se la ha proscrito por
rnmpleto. Ha perdido también en significación actual, pues antaño las piñatas eran casi siempre una caricatura: caricatura de una
acrrupación
"'
, de un acontecimiento ó de un
personaje. Esto se ha perdido y nosot\·os
agregaremos que ...... afo!'tunadamente.
En otros puntos la piñata ha sido conservadora. Así,por ejemplos, 1af' hermanas de la
caridad y los monjes ya hoy Rólo se ven en piñata,y según parece, no tienen ya la demanda
de antaño.
Hoy privan los toreros, las "mariposas del
amor» y otros personajes anónimos de actualidad.
Cuando llega la última noche de posadas,
las postreras piñatas son objeto de grandes
preocupaciones ?ara sus autores. Una pifrnta
que «se quedan, es como una solterona: no encontró aplicación en su vida ..... .
Y cuando el servicio de limpia recoge las
bas;ras dd mundo de barracas que ha desaparecido, suelen encontrarse en esos cleRpojos fragmentos de papel dorado, pe&lt;lazos de
piñata, confites y frutas perdidas, restos, en
fin, de toda una vida, de todo un 111omento
que pasó.
::\Iientras tanto, las piñatas siguen bamboleándose y el viejo parque disimula por unos
días su honda tristeza invernal.
SARDÍN.

"l\Iemorias doloror,,as y lejanas
despierta en mí la Yoz de las campanas.,,

***

FROILÁN

Tuneros.

El individuo que sólo teme el juicio de los
demás sin temer el suyo propio, ni se aprecia
ni se respeta á sí mismo.

***

Si queremos establecer algo duradero, no
soiiemos en hn&lt;'rrlo etPrno.

Hay veces en que sumadas todas las excepciones, producen una regla.

.

***

Las buenas leyes haceñ otras mejores;
J.i-, malas las hacen peores.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Diciembre de 1902

Dom!ingo 28 de Diciembre de 1902.

En fionor dt mordos.

;

..'

LA PRIMERA PIEDRA DF. UN MONUMENTO

ON el entuHiasmo ele siempre, se efectuó
en San Cristóbal Ecatepec la ceremonia
que año por año organizan el Ayunta. miento de aquella población y alguna:-;
s~c1~dadcs mutualistas de la capital, pararendir Justo homenaje á Jn memoria del Cura D.
José ~forfa 1Iorelos y Pavón héroe de ln. Indep~mlencia de ~léxico, f:acrificado allí por los
realistas el 22 de diciembre de 1815.
~a _fiesta cívica, en esta oca~ión, tuvo un
lucmuento extraordinario, debido, vor una
parte, al e¡1:1peiio que tanto el cabildo corno
las agrupaciones mencionadas. desplegaron en
la organización, y por otra, á la circunstancia
de haberse colocado, ese día, la primera piedra del monume11to que se erigirá en honor
del héroe, en el sitio miRmo donde recibió sepult~n~ .su.cadáver, después de la ejecución.
La 1mcrntiva de perpetuar el recuerdo del
grande hombre, levantando -un monumento
conmemorativo, partió del señor Cura de Ecatepec, Presb. Francisco Escartín y ha sido
recibida con general aplauso. 'fa1;to el señor
Jefe Político de Tlalnepantln, como el señor

'

Desfile de la Brigada frente á la "Casa de Moretos:"

HuerLa, en representación del Ministro de la
Guerra, colocó la lof:a que cubrió la urna. En
esos momentos se e&amp;cuchó una salva de veintiún cañonazos.

De los sentidos que se atribuyen al.hombre,
el más escaso, sin duda alguna, es el sentido
común.

** *

Todo nuestro mal viene de no poder esta1~
solos.

Como do&lt;'urnento curioso, reproducimos en
seguida el acta de defunción de Morelos que
se conserva en el curato de Ecatepec.
«En esta Santa Iglesia Parroquial de San
Cristóbal Ecatepec, el día 22 de Diciembre de
1815, se le dió sepultura eclesiástica al cuerpo
del Bachiller Don .José lllaría Morelos, Presbítero domicilia.río y excura que fué del pueblo de Carácuaro, del Obispado de Valladolid. Recibió los Sacramentos de Penitencia y
l~ucaristía; y para constancia de todo, lo firmo. -Bachiller José Miguel de Ayala, interino.

Sr. Cura Francisco Escarttn.

La vida se nos da á conocer por la poesía
antes de revelarse por la realidad.

***

MELANCOLÍA.
Me siento á veces triste
como una tarde del Otofio viejo,
de saudades sin nombre,
de penas melancóli~s tan lleno ..... .
Mi pensamiento entonces
vaga junto á las tumbas &lt;le los muertos
y en torno á los cipreses, y á los sauces
que abatidos se inclinan .... Y me acuerdo
&lt;le historias tristes sin poesía..... Historias.
que tienen casi blancos mis cabellos.
]\f.

,r.

Vista del muelle de Progreso.

PROGRESO.
Damos en ef&lt;ta plana una fotografía del muelle de Progreso, y otra que representa «un día
-de carga» en el puerto mencionado.
Como se Rabe, Progreso es en 111. actualidad
un centro mercantil de suma importancia, debirlo á las grandes partidas de henequén que
-de allí se exportan á los mercados extranjeros,
y que provienen de las fincas yucatecas que
explotan esa fuente de riqueza nacional. El
puerto está unido á los principales centros
productores de In. preciada fibra por ferrocarril, y es uno de los que, en un período de
tiempo r':llativamente corto, han logrado elevarse á grande altura.
Antes de que los ojos puedan ver, es necesario que se hayan vuelto incapaces de llorar.

El loco corre tr.is los pfacrres de la vida y
halla una decepción; el prudente evita los males.

*

*
En la soledad toda*compañía
es buena, aun
la mala.
*

* *significa arrojar por la
Perdonar y olvidar,
ventana experiencias caramente adquiridas.
FIGULINAS.
¡Qué bonita es la princesa!
¡qué travi~sa!
¡qué bonita
la princesa pequeñita
de los cuadros de Watteau!
Yo la miro, ¡yo la admiro,

Gobernador del Estado de México han ayudado al iniciador con cuantos ei'ementos les
h~,s~do posible, para el mejor logro de tan patr1ohco pensamiento.

***
El tren que condujo á los invitados 6. San
Cristóbal, salió de Peralvillo á las 8 a. m.,
lle~ando á borc!o á los representantes de lm;
sociedade~ «~món y Concordia," «Obreros Libres,» «X1cotencatl,» ccFe, Espemnza y Caridad" y algunas otras á varias familias v la
Banda de Artillería. '
' ·
cer~m&lt;?nia &lt;lió principio á las diez y conª!stio, pnnc1palmente, en un discurso pronunciado por el Sr. Heriberto Frías y en una
composición en verso recitada por ei Sr. Fernando Luna y Drusina. En los intermedios,
la música_ de Artillería y la del 8er. Batallón
to~aro~ piezas escogidas, rlesfilando después
fren.t,e 1~ la ,«Casa de Morelos,, la J;rigada que
envio a . Ecatepec1 para dar rnavor realce al
acto, la Secretaría de Guerra.
·
Los invitados se dirigieron en seguida al
pun~ ~onde va á erigirse el monumento, para as1st1r á la colocación de la primera piedra.
A_ la entrada ~e la capilla se levantó un arco
tnunfal, con inscripciones alusivas y vistosan:ie~te adornado. La urna depositada en los
cmuentos, contiene el acta firmada por los señores G.eneral Díaz y Gobernador del Estado
de México, una colección de monedas mexicanas Y periódicos del día. El señor General

_½

Un "dla do carga" en Progreso.
Sitio en que se erigirá et monumento á Morelos.

yo la adoro!
Si suspira, yo su¡:piro:
si ella llorn, tmnbién lloro;
si ella ríe, río yo!
Cuando alegre la contt-m1,lo,
como ahora, me sonríe,
. .. y otras veces su mirada
en los aires se deslíe
pensativa ..... .
¡Si parece que está viva
la princesa de Watteaul
Al pnsar la \"ista hiere,
elegante,
y ha de amnrla quien la viere.
... Yo adivino en su ~emblante
que ella goza, goza y quiere,
vive y ama, sufre y muere ..... .
¡como yo!
)f.\ \TEL '.\f.~CITADO.

�•

Domingo 28 de Diciembre de 1!)02.

UA.N'DO el alférez Zúñiga
fué alta en el regimiento,
no maliciaba de seguro, ni
remotamente, el noviciado
que le aguardaba allí. El
día en que se present6 al
cuartel, vistiendo flamante
uniforme de caballería y
seguido por una criada que
llevaba un ~acode viaje,cuyo contenido era las pn,ntlas de Zúñiga, dirigióse atentamente al oficial ele guardia pre&lt;runtando po1· el jefe clE:l regimien0
to,
á quien d eb'1a presentarse a' su
ingreso al cuerpo.
El coronel, que tenía ya noticias del ñuevo
oficial recibi6 á éste sin grandes muestras de
amahÜidad, aunque sin descortesía, diciéndole :
- Preséntese usted al capitán Gordillo, del
segundo escuadr6n, al cual pertenece usted
desde hoy.
El capitán Don Sabino Gordillo hacía un
verdadero contraste con el subteniente que iba
á ser alta y á quedar bajo sus órdenes. Rudo
en el físico y en las maneras, de hablar estent6reo cultivado en las voces de mando, imperioso'en sus gestos y en su mirar, que trataba
de hacer inquisidor, distinguíase enormemente y á primera vista del oficial Zúñiga, un joven de bigote incipiente, un tanto cuanto tímido cuidadoso en el vestir y en cada uno de
'
. .
sus palabras
y movimientos.
El capitán hallábase en-el patio de macheros ocupado en la instrucci6n de los reclutas,
cu¡ndo Zúñiga se presentó á cumplir las órdenes recibidas. Gordillo miróle acercarse, y en
seguida, cual si no se hubiera dado cuenta de
la presencia d,•l recién llegado, prosiguió diri&lt;riendo
la palabra á los neófitos:
0
-El caballo se considera dividido en tres
partes, á saber: cuarto delantero, cuarto de
en medio y cuarto trasero. El cuarto delantero
se compone......... ( dirigiéndoseá un recluta)
De qué se compone el cuarto delantero?
El recluta. - La cabeza comprende: las
orejas, la frente, los ojos, la quijada, los ollares ........... .
El capit-án. -Señale usted los ollares.
El recluta ( señalando los labios del caballo). -Estos, mi capitán.
El capitán.--Esos? Animal! Parece increíble que no conozcas á tus Se:,mejantes!
Mientras tanto, el subteniente le miraba á
respetuosa distancia, sin atreverse á interrumpirle,' aguardando á que el capitán terminase,
hasti que éste, volviéndose de pronto al recién
llegado, miróle con ademán del que interroga.
Zúfiiga acercóse, seguido de la criada que
llevaba el equipaje y no exento de cierta emoción: ;
- El señor coronel me ha dicho que debo
venir: á ponerme á las 6rdenes de usted.
-Amiguito, no se dice «el señor coronel",
cuando uno habla de sus jefes, sino «mi coronel,,. No lo eche usté al olvido.
-Está bien, mi capitán.
- Con que usté viene á cubrir la vacante?
-~J, mi capitán.
- f esa mujer, qué hace ahí? :Xo querrá
usté que sea su asisten te ..... ,

EL MUNDO ILUSTRADO

_:_No, mi capitán, sino que ......
-Retírela usté. Vivo y á la vez! Ah! Y no
olvide usté tampoco (seflalando los zapatos
de charol del subteniente) qµe un cuartel no
es un sa16n de baile. Quítese eso antes de que
Jo den á usté á reconocer. Vivo y á la vez!
Bajo tales auspicios, la permanencia del pobre oficial, durante algún tiempo, no podía
tener nada de grato. Para el capitán Gordillo,
el buen soldado era aquel que jamás se preocupaba por la buena forma del calzado 6 por
el buen corte de las diferentes piezas del uniforme. Un hombre de voz ronca y de movimientos bruscos; un individuo de bigote y cabello "alebrP.stados», con la «visera» caída hasta ocultar casi uno de los ojos, de piernas en
paréntesis y de pesado andar, siempre afect-ando tm reconcentrado mal humor al hablar
con los inferiore~, era el tipo ideal para aquel
hombre ya de edad madura, «tajado á punta
de hacha,,, según frase propia, y que adoraba
al regimiento antes que todo, y, después del
regimiento, á las mujeres.
A su rudimentaria educación había suplido
su constancia en la carrera, en la cual alcanzara el grado de capitán á fuerza de inque-

EL :MUNDO ILUSTRADO

á su víctima con dos ó tres:frases que él esti-maba ele intenso colorido: -·~
-De esa misma alzada ern,"a.l poco más ó
menos; bien amarrada, ojo de.:;.venado y con
una fibra ...... !
-y proclamaba en seguida sus teoría~, muy
suyas, acerca de la mujer, de su carácter y de
los procedimientos que él conceptuaba infalibles en toda empresa amorosa.
Sin embargo, alguien del regimiento, que se
decía bien enterado, aseguraba que las conquistas del capitán Gordillo no valían la pena.
Conocido, pues, el carácter de aquel Yiejo
soldadón, fácil nos fué prever que nuestro nuevo compañero de armas no iba á pasar muy
bien el noviciado, y así sucedió. Diisde los
primeros días, el nombre del alférez Zúñiga] legó á ser una especie de obsesión para el capitán:
&lt;&lt;Subteniente Zúñiga, cuántos hombres tenemos en el hospital?J&gt; «Subteniente Zúñiga,
vigíleme usté muy pnfectamente bien ese forraj1::». «Subteniente Zúñiga, ese parte de novedades. Vivo y á la vez!,,
Y si por la noche entraba á las cuadras de
tropa y percibía el olor de la marihuana, 6 si

-De mi esposa y mía. Es día de su santo, y ........ .
-¿Hombre, es usté casado? La primera noticia ...... Puei,, ~í, sel1or, con mucho gusto.
Al día siguiente, después del toque de llamada, el capitán y el alférez abandonaron el
cuartel y dirigiéronse á la casa del segundo.
Algunas personas amigas encontrábanse ya en
la sala, y Zúñiga dijo al entrar, dirigiéndose á
su esposa:
-Conchita, tengo el gusto de presentarte á
mi capitán Gordillo, el jefe de mi escuadrón.
El capitán ensayó una de sus muecas más
expresivas para con aquella morenita de veintiséis años, bajita de cuerpo y de pupilas intensamente negras y brillantes.
Durante el almuerzo, la amabilidad de Conchita, esa atractiva amabilidad que es tan peculiar y sugestiva en la mujer mexicana, rayó á
gran altura tratándose del capitán Gordillo.
Sentada cer_ca de éste, la joven colmábale de
atenciones, mirándole á menudo con todo el
fulgor de sus hermosos ojos; y el capitán, á su

ciando casi en voz alta su exclamación favorita: «¡Vivo y á la vez!"
Y, llegada la oportunidad, el capitán Gordillo no falt6 una sola noche á la casa del alférez. Había que entrar «con fibra," como él
decía también habitualmente. Para colmo de
su fortuna, el mismo día de Noche Buena el
alférez lamentóse con el capitán de no poder
acompañarle á casa, como las noches anteriores: el oficial de guardia había sufrido un accidente que, aunque ligero, le impediría durante quién sabe cuánto tiempo llenar su cometido, y Zúñiga era el llamado· á «sostenerlo."
El corazón de Gordillo latió apresuradamente.
-Hombre,- lo siento, lo siento mucho.
-Pero usted irá, mi capitán.
-Sin usté ..... En fin, iré á dar la mala noticia.
En la casa del alférez, la cena de Noche
Buena fué de lo más animado y cordial, y pasados los brindis de la medianoche, los invi-

Domingo 28 de Diciembre de 1902.
se efusivament1i á su marido;-siempre llegas
á tiempo para que yo pueda repetirte cuánto
te amo ........ .
Y el capitán, desde su escondrijo, pudo
aquella noche asegurarse del cariño sin límites
que Conchita abrigaba hada su esposo.
**
Pasado el tiempo, y* cuando
preguntaban al
capitán Gordillo: «¿Cómo pasó usted la Noche
Buena?", respondía en una explosión de su Mrácter:
-¡Canario! ¿Pues cómo había de pasarla'.'
¡Divertidísimo!. ...... . .
Y giraba en seguida sobre s1.1s talones.
Tacubaya.
AURELIO GONZÁLEZ CARRASCO.

Es más fácil conquistar que reinar.

***

Los pueblos, como lof, hombres, sólo son d6ciles en su juventud.

'

t.

El amor propio es un globo hinchaq.o de
viento, del que salen tempestades cua::ido se
le hace una picadura.

brantable tenacidad. Había cruzado el territorio en todas direcciones, sufrido el rigor de
todos los climas, tomado parte en algunas acciones, y, cuando el buen humor rebosaba en
él, las anécdotas y los episodios borbotaban
en sus labios, mezclados con la realidad los
chispazos ele la imaginación:
-Hoy hace veintinueve afios-clecía en su
lenguaje desaliñado.-Cómo me acuerdo de
mi general Herná1,dez y de aquella. noche que
nos sorprendieron los traidores. Serían como
estas horas ..... .
O bien, despiertos sus recuerdos ante una
mujer que cruzaLa la calle, hallábala parecida
á alguna de sus viejas conquistas, y delineaba

un dragón extraviaba alguna• correa de su
montura, 6 si un caballo resultaba «picado de
asoleo," el subteniente Zúñiga tenía que soportar la andanada de interjecciones en que el capitán estallaba á cada momento.
De pronto, su conducta cambió de un modo ?Usi radical. El pobre subteniente, que
abngaba un vivo temor á la disciplina concibió cierta vez una idea que le pareci6 'acertada, y al instante la puso en ejecución:
- 1\li capitán.
-¿Qué novedades?
-Mañana estamos francos, y quísiera yo
que usted comiese en nuestra compaliía.
-En compañía de quiénes?

..
•.

vez, sentíase gratamei:i-te hala~ado e!1 lo II_:ás
vivo de su amor propio, y quizá, quizá, sonaba ya en una nueva víctima que afiad.ir á. la
interminable serie que formaba su meJor timbre de gloria.
.
Se charló animadamefite de mil asuntos;
concedióse la palabra al capitán, para que. relatase algunos de sus más interesante~ epis~dios y cuando una de las hemhras al.i reumdas habló de la proximidad de las «posadas,"
Gordillo suspiró expresivamente.
-¿Le agradan á usted?- pregunt6 la esposa
de Zúfiiga.
- Ya lo creo, ya lo creo, tengo tantos recuerdos ....... .
- Pues vamos á organizarlas, ¿verdad, Zúfiiga? y queda usted invitado á ellas desde
hoy.
h
El capitán &lt;lió las gracias. La cosa marc aba perfectamente.
.,
A la salida de la casa, junto&gt;' el capitán Y el
alférez marchaban el uno al lado del otro,
pensativos de muy distinta manera. El subalterno soñaba en que los días de rigor ~caso
vendrían ámenos, en t:a,nto que el.superior se
abstraía en 1a preparación del asedio, pronun-

ta dos se despidieron, después de haberlo hecho
el capitán, uno de los primeros en salir.
Cuando el último abandonó la sala, Conchita quedó algunos instantes meditabunda, sentada en una mecedora. De pronto sus miradas tropezaron con una espada de puño negro,
apoyada en uno de los rincones, una espada
que no era la de Zúñiga.
,
- Es mía-dijo una voz á espaldas de Conchita;-vengo por ella ......... y por usté.
El capitán avanzaba hacia ella, cega~o por
los impulsos más vehementes; y Conch1ta había retrocedido hasta la puerta que comunicaba con la alcoba, rehuyendo los brazos de él,
ansiosos de apresarla. Sin arredrarse ante los
obstáculos el capitán Gordil1o penetró en la
alcoba en'pos de Conchita; pero, de improviso el ;uido de unos pies que arrastraban acicates hízose oír en el corredor, y hasta la habitación llegó la voz de Zúfiiga, que llamaba
á su esposa.
Conchita tuvo un momento de estupor; mas,
en seguida, como quien adopta una resoluci~n
suprema, corrió hasta e~ ,guard~1-rop.a, lo abri.6
violentamente, y empuJo á su mter10r al capitán, que había permaneci~o indeciso también,
de pie en el centro de la pieza.
- Creí llegar todavía á tiempo-dijo el alférez.
--Pues sí que llegas-respondió Conchita,
apagando las luces de la sala y estrechándo-

***

Nada se hace sin causa, asi bajo la ley de la
raz6n como de la naturaleza.

***

El acuerdo de todos los intereses se forma
con la oposici6n del de cada uno.

Cuando el carro de Dios se bambolea
Y el látigo del viento al bosque azota;
Cuando en la entraña de la nube brota
El rayo, todo luz como la idea;
Cuando el trueno iracundo tabletea
Y el ronco mar se encrespa y alborota,
Sobre la tempestad vibra la nota
Que lanza un ave ansiosa de pelea.
El paladín alado lucha y sube,
Toca en las cimas de la negra nube
Y canta sin temor y sin desmayo.
Que es el alci6n, en su triunfante vuelo,
Como el genio creador que halla en el cielo
Trono en la tempestad, cetro en el rayo!
M. R. BLANCO-BELMONTE.

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~~ ~~~~~~~~~~~~~~,~
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.

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EL VI NO DE SAN GER:\IAN, es
gunos enfermos el YD,O DE S.A.~ en casos de Usis pulmonar, de a ne- una buena prep:ua.cl6n, tónico Y reGERMAN, lo recomiendo como un rula y de enfermedades cr6nicas de constituyente, lo he emplea.do siembuen t6nlco y reconstituyente."
la piel."
pre con buen éxito.
DR. RAFAEL LAVI STA,

DR. BANDERA.

Subdirector y Profesor de Cl1nlca
Profesor de Flslolo:t!a de la EsE xterna en la Escuela Nacional de cuela Nacional de )le&lt;licioa de Mé·
México.
xico.

:l&gt;r. 1{. JY{acias.

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JliJj
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a l lctbyol, hacen de esta preparación una. de lns ruÍlS adecuadas al
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SAN GER:\I.\N, ~arantizn sus buenos efectoa y aquí. ,lon,le tanto
abundan las enfl'rmt'clntle!; por de•
bill&lt;lad en la. uutricl6n. e!&lt;pero que
i&lt;erl\ de pos.'l':a utilidad para el
público."
DR. R. :\UCL\.S.

DR. R OQUE MA.COUZET.
Catedril.dlco de la Escuela. Naclo
nnl de Medicina de México.

j)r.

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Recomiendo el Vl¡\O DE SAN
GER) lAN, como útil y eficaz en las
enfermetla&lt;les que causan profunda
debilidad en la economla; as! como
en las anemias, tuberculosis, atrepslas, etc.
DR. CARLOS TEJED.\..
Profe~or de Cllnica. infantil en la
Escuela ~- de Medicina ele México.

if. JI. oe firel/ano.

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DR. MANUEL GUTIERR EZ.
E.'
Profesor de Oustetricia en la Escue•
la N. de :\[ecllcina de :\léxico, l\Ilem- Profesor adjunto de Cllnlca. exterhro de In Academia. de :\Iedlclna., na. de la Escuela ).aclonal de :\ledl·
~Iédl&lt;-'O ele! Hospital de San Andrés. cina de México.
)

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A.. DE GARAY.

Proft'sor ele Anatomfn en la E!&lt;·
cnc&gt;la ::--nt'ionnl de :\le1llclna, Clru•
jnno de los Hos¡iitnlt•s .luárcz y Es•
p:1 iiol. Prc•i-;ltleote de la Societlad
:\l&amp;lica "Pedro Escobedo," etc.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Valle de Orfont</name>
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                    <text>.
~-.,.,~~.,,,..~-"t-.~.~. .

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~

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~~.~-':,-.~.~.-',l.-'i'}..-l;!i,.~.-l;!i,.~.-'i'!-•..,,,.•.J;!t..~ .

~~

B.BCOlltfEl!TDAMOS AL PltBLICO

11

; El Consultorio yenfermería particular del Dr.C. Preciado ~
;

S ITO EN EL COLISEO VIEJO, NÚMERO 8 . -MÉXICO. - D. F.

t

y más bien dotado de todos los instrumentos y útiles más modernos,

~

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SIR'

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Este Consultorio está consider ado en la Capital como el mejor

Et

EL DENTIFRICO
==RIVAL==

-JJI

para llevará cabo, como basta aquí se ha hecho, operaciones de
:i\f
a l ta y pequeña cirugía. El grupo de médicos que acompañan al D r.
P reciado en sus operaciones, es de gran fama y bien sentada repu- . .l)J
tac i ón.
;/JI
E n el c itado Consultorio, además de practicarse toda clase de ope:/JI
1·aci ones q uirú rgicas, se cura: L a piedra en I a orina por medio de la
;/JI
Litotr icia: operación en que no se necesita herir la vejiga con ins·
t rumento cortante.
~
Son tratadas las enfermedades de los riñones, haciendo el di agf
nóstico, en casos diñciles, por la aplicación de Rayos X y la Ra- .¡¡¡
diogr afía.
j_l¡
E n l as e nfer medades de la vejiga empleamos la iluminación de
~
este ór gano por medio de los Siatoscopios más modernos. En las ,,.
enfermedades de l a Uretra ó caño de la orina, p r acticamos todas las
:/JI
oper aciones más modernas, para destruír las úlceras, fístulas y es- :/JI
trech amiento s de l a misma, empleando procedi mientos rápidos y
;,,
ec onomizando a l enfermo salud y tiempo.
1»
E n las e nfer medades de la Próst11.ta, emple amos el Procedimiento
°;/i
I tali ano, con las últimas r eformas que han sido hechas en los Es.l)J
tados U nidos po r un renombrado especialista.
j_l¡
L a s enfe r medades p or el agotamiento prematm·o son tratadas con ";/i
éxito e nteramente satisfactorio. Las enferme dades secretas las tra_l)J
tamos po r los p rocedimientos más modem os que en la actuaiidad
)
se usan en Europa. Las hernias son curadas sin o peración sangran~
te y sin ptlligro para el enfermo, si guiendo, cuando conviene, el mé?
todo Esclerógeno ó método francés. La Sítilis es tratada eu sus di- }
versas manifestaci ones; figurando en nuestra estadística más de
:/JI
1~,ooo casos curados con éxito, poP nuestr o procedimi ento. La Va- :/JI
ricoce1e es curada r adicalmente por un procedimiento propio del Dr.
~1,
P reciado.
JJI
Se m and a r án g r atis, á quien los pida remitiendo un timbre de á 10 ?.ll
centavos para gastos de correo, los s iguientes libros: Tratamiento
?Ji
para las enfermedades propias de señora s.
?J
T ratami ento de la B lenorr agia y otras enfermedades seci·etas de
?JI
los hombres.
,1,
~

AÑO IX. --TOMO II.--NÚM. 3.

#

•1recton LIC. R41'4U Rfl'I&amp; &amp;PINDOl.4.

PURIFICA

EL ALIENTO
Y CONSERVA

~a fi)enta6ura.
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Londres, First Na.tiona.l Bank-Chicago, Guillermo Vogel y _Cia., Madrid.

■ecuo.

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i. EL VINO DE SAN GERMAN ..i
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.¡-Estricnins.·7Icthiol7Coca/ Rols. y Aceite de Hígado de Bacalao .i

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Tónico y l'econstituyente, preparado por el Dr. LA.TOUB. BA.UMETS, y que por los principios

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eminentemente curativos que contiene:

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oombinaldos en dósis estudiadas en mruLtituid de oa.;;oo pnícticos,
es, á ilia v,ez que un licor &lt;le g u.sto aig.raool&gt;le, el remedri.o adminis;raJdo con •mejor éxito por nota.oles facu1taitiv,o.,; en el tl.'l!lJtrumiem.to
de personas lirufá!Jic.as, de ancianos oebil.i,ta,dos, de ,mujeres dorótroas ó e xtenwi.das por he,mori1J1gias ó por partos laiboriosoo, de
indii,virlru.os gaistados por fiebrns de países oá1i!dos ó por la anemí,a

tropical, tan OOII1Ún en nue,tros países, de enfermos de la mé- ~
dula espin-3.l ó atacarloo de par álisis ó rebla.ndecimiem,to senil. , :
La pru&lt;C"l'la de que la preparación del DOCTOR BAUMETS •
ha reai:J.ado fiioos que perseguía s-u raiutor, se puede tener eu ~
la -muJ bitlll \ de enfermos curodos

te

~

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_

~

~

$

1

~

~

~

MÉXICO, JULIO 20 DE 1902.

Subscripd6n mensual 1or F1neoJ $ 1,50
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Idem . en 11.c c11µ1tu1. "1.25

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~

H

MUNDO ILUSTRADO

~

•

•~•••~•~~~• ~ •~• ~• ~ • ~•~~~~~•~•~•~•~•~•~•~~ •~~~ •~•~•~ •~• ~•~ e ~• ~ •~• ~ • ~ • ~• ~ • ~ • ~•~~-- ~~

DE JESÚS F. CONTRERAS
EN SU ESTUDIO
PARA ADIESTRAR LA MANO

IZQUIERDA

. &lt;

Y -l

�Domingo 20 de Julio de 1902.

TRISTEZA DE OTOÑO.
Varios amigos íntimos nos reunimos aquella noche en casa de María Suberseaux, que
celebraba su cumpleailoR.
Antes de las diez la conversación fué languideciendo por momentos; y entonceR ¡¡faría
se sentó al piano y tocó-corno sólo ella sabe
hacerlo-una romanza deliciosa que nos impresionó hondamente.
-Nada causa en mi ánimo tan extraüa
emoción como esa melancolía dulce y lúnguida de ciertas músicas, qu~ parece vasar, 3;un
después de muerto el ~~mdo, en loma~ !'econclito de nuestro ser, chJO una de las Jovenri;
allí presentes.
. .
Aquellas simples palabras lucieron en nosotros el efecto de una sugestión. 01 vi dando el
carácter de la velada familiar, cada cual habló de la hora de mayor tristeza por que había
pasado su espíritu, y de la m~sica &lt;1ue mús
perdurabl~mente hab~a logrado rn;ipres10narle.
Las muJ~res exp~s1eron las mas . rar~s. teorías los mas complicados caF0S ps1colog1cos.
Luego les tocó su ~ez {dos hom?res. Toclo:hicimos alguna sencilla confidencia, e\'ocando recuerdos lejanos.
Sólo Armando N:l&lt;'"'*- hermoso muchacho
de ojos luminosos y m,anos ducales, . ;1dorad?
secretamente por Mar1a-permanec10 en silencio como abstraído en un sueño de amargura. '
.
.
Viendo que todas las miradas se fiJaban en
él, comprendió que había llegado su turno y
dijo lo siguiente:
-Paseábame con la bella Isabel Stévenson
en una tarde del último otof10, á la orilla del
mar.
La había conocido en los primeros días de
mi llegada al puerto, y simpatizamos de, tal
modo, que poco tiempo d~spués no~ tratitbamos como si fuéramos antiguos amigos.
Ella habitaba un pequefio pabellón construído sobre las rocas, y en la_ hora de las mareas las olas lleoaban á depositar sus espumas
en el muro de piedra del corredor, pintado de
un azul claro y adornado con una colección
de acuarelas marinas.
Allí pasé horas inolvidables al lado de
aquella mujer encantadora, alrededor de la
cual parecía flota.r un velo de poesía y de misterio.
Vestía siempre de negro y era delicioso el
contraste del color de su traje con el de su
rostro su cuello y sus manos, de una blancura de;lumbradora. Su cabellera, de admirables matiees, caía graciosamente sobre sus
bom bros como una cascada de oro.
Era delgada y esbelta y podría tener veintiséis años. Creo que quien la viera una_ v_ez,
no podría olvidar jamá~ ~quella figura_~mna
de grandes ojos mela~colicos, qu~ ~~nc1aban
·los espíritus con una mtensa caricia 11npalpable. De mí sé decir que su mirada me hacía
el efecto de un beso dulce y terrible, dado en
mi mismo corazón por los labios ardientes de
una mujer querida.
.
.
De su vida no sabía smo que era mglesa,
que viajaba con su madre-una señora fi:U~ y
elegante, de cabellos blancos--y que partman
en el primer trasatlántico que llegara á aquel
puerto, que les habí~ gustado por su aspecto
pintoresco, por su clima y, sobre todo, por la
serenidad de sus noches, cuya calma sólo turbaba el sonoro clamor de las olas.
Aquella tarde. una inquietud sin nombre,
un hondo desconsuelo, se habían apoderado
de mí, sintiendo bajo mi brazo el suave cal&lt;?r
del brazo de mi amiga, que muy pronto, quizá dentro tle algunas horas, dejaría de ver para siempre.
.
.
Ella miraba el horizonte, poblado hacia P.l
sur de enormes nubarrones cenicientos; miraba la movible llanura del mar y el fulgor amarillo del ocaso con una eA.l_)resión desolada; y
envueltos en una como neblina de ensueño,
ebrios de emoción y de angustia, caminábamos como sonámbulos por la ancha playa solitaria, sobre la qu~ parecía descender de los
cielos azules una tristeza profunda. Nuestros
espíritus, impregnados de la doliente poesía

EL MUNDO ILUSTRADO
que había tradu~ido en músíca poética!_ !Cuánto debió trabajar en afinarlo, tesar y estuar sus
cuerdas basta hacerlas vibrar al fin con dulce
gemido!. .. Debió reconocer entonces la posibilidad de realizarlo todo en el mundo, menos
regir el pensamiento humano por la razón abstracta· allí donde esta razón no encuentra un
homb;e sano y equilibrado en quien germinar
y abrirse en flor, muere por no someterse á
la tiranía. El poeta egoísta, de acuerdo con sus
planes podrá hacer mover polichinelas, pero
no cre~r Yerdaderos Reres llenos de vida con
procedimientos mecánicos.
De aquella escena en que Goethe quiso crear
hombres fué arrojado al fí n por un"pudel&gt;,( 1),
ejemplo que hará meditar á todo rl que trate
ele ejercer desde ani ha u na autoridad artificial.
Allí doncle un (-loethc había fraeasatlo, fraea:-aban los clemús, por ser e~to de buen tono:
los poetas siguieron aún compon_iendo pie~as,
pero ya no para repres,_entarlas, srno p~ra 1111primirla,; i;olamente. bnto1H·eH aparec10 aquel
engendro monstruoc;o, inaudito: «¡ Dramas escritos para la lectura muda!"
En su "Wílhelm ¡¡Jfister," noctlw proce&lt;li6 .
como artista puro, al qur hasta el poeta niega
RU concurso para inventar un deRenlace consolado de la acción; rn sus \\'ahlverwandtschaften,,, el poeta, lírico y elegíaco se manifies0, como vidente ele a mas, :1unquc no como vidente de criaturas animadas.
Pero lo que Cervantes hahía percibido en
sus pesonajes "Don Quijote y Sancho Panza,»
se revel6 á la mirada universal y profunda de
( loethe, bajo la forma de :F'.w.sto y i\1e~st6feles; estos personajes perc1b1tlos partí_cularmente por él, acompañaron luego al artista en
sus investigaciones, como el enigma buscado
de un inefable sueño poético, en_igma del 9ue
Gocthe, por un esfuerzo muy poco artístico,
pero sincero eü absoluto, creyó haberse hecho
duefio en un «Drama» impoRible.
Para libr:n al mundo ele la maldición que
per-:a sobre fl, ~e deben buscar ejemplos efect\vos de estudios serios donde encontrar la pos1hi lidad de la salucl. Debemvs buscar los caminos que la na,turale;:a misma, con solicitud de
tierna y cuidadosa madre, ha trazado, adelantándose á nosnt ros para nuestro povecho. Este fné el objeto de las investigaciones de Goethe, y esto es lo que hizo de PI un ejemplo tan
consolador, tan confortante para nosotros. ~
hecho de que su Fausto, viejo y caduco, se viera precisado á recurrir al diablo pa1:a _Preparar
un refugio i't la libre y hurn_ana act1 V1dad, . ~o
nos permte, en verdad, considerar esta creac1on
como el definitivo asilo de los seres puros; pero por este solo hecho el alma del culpable lué
arrebatada á ese diablo, porque un alma celestial adoraba al infatigable trabajador.
.
El poeta hubo ~e h_uscar tambié~ c~n am•
mo sereno en los rnstmtos de asocrnc10n humana aquella tendencia conser~adora de formación descubierb1 en el trabaJO de la naturaleza. Así lo V(;mos claramente en las citas Y,
consideracio~es sacadas de un «\Vanderjahse•
por Henri de Stein · no puede dejar de re
nocer que Goethe s~ pre.:&gt;cupó vivamente co
FROILÁN TURCIOS.
tal pensamiento: la posibil~dad de fundaru
sociedad nueva sobre una tierra nueva. Con s
~·ecto sentido llegó á reconocer que no se I
esperar una gran cosa de una sencilla emigra-.
ción, si no era precedida, dentro del terrufi;,
materno de la vieja patria, por un convenCl
miento fundado en la educación intelectual 1'
Xo sé dónde dijo Goethe que en toda rn vimoral; y desde el puIJto de vista precisameJ?
da á pesar de ser fecunda en acontecimientos,
te de esta educación, intentó presentarn?~ ti·
no' había experimentado más que cuatro sepos ejemplares de sugestionadora expres1on.
manas de pura felicidad. En cuanto á los años
Rica.rdo WAGNER.
de mayor desgracia, no ~es concede especial
mención· los conocemos sm embargo. Fueron
[1] •·Pudel"'1 que en alemán quiere decir" gosq,ueoillJ":;.
1
aquellos 'en que trat6 de adaptar á su uso un
rro de lanae," significa taml?iéo hyerro, fracaso. Alu e
instrumento desafinado y maltrecho. 8u poeste juego de palabra e al pumer Fausto.
deroso espíritu aspiraba á librarse de la soledad silenciosa de la composición literaria por
la obra tle arte viril y sonora. ¿Qué mejor y
más segura mirada que la suya para abarcar
la vida y conocerla? Y una vez poseído de la
verdad, aquella verdad observada, pintada y
descrita por él, ¿qué más natural que el de~eo
de hacerla oír en ese instrumento? ¡Oh Dios
mío! ¡Cómo resonarían en sus oídos, desfiguradas y desconocidas, aquelliis concepciones

de la tarde sufrían un dolor intenso, y nuestros labios guardaban un silencio desesperado, en el que toda palabra, hasta la más leve,
hubiera sido inoportuna.
.
Caminamos así durante algunos mmutos,
mudos y trémulos, fr.,nte al mar infinito. Yo
aspiraba el tenue perfume que se exhalaba de
los cabellos, del seno, tle to&lt;lo el cuerpo de
aquella dulce criatma. Aro11;a sut~l. que me
embriagaba, que me enloquecrn, sugrnén?ome
una visión inaudita de belleza y de gracia ultraterrestrrs.
-¿.No habéiR amado nunca?-le pregu?té
de improYiso, casi instintivamente, 1mpe~1do
por una extraña fuerm interior, por un ardiente dei:,eo de conocer el misterio que rodeaba su
existencia.
]Wa me miró un instante, y ví en sus pupilas una luz nueva. DeRpuéR, (·on una bella,
Ronrisa en los labios hanuoniosos, dijo sencillm11ente.
-Sí. He amado mucho, una sola vez. Es
una antioua historia de mi primera juventud.
lTna leye~da de sangre y de lágri,nas. El mu;
rió trúgicamente, lamentablemente: he aqm
todo. Y o he jurado ser fiel á ¡;u memoria .1:
llevar, durante mi Yitla, en mi alma y en nn
traje, el luto de su amor.
.
l\lientras ella hablaba, sentía yo como s1 una
mano de hierro apretara mi corazón, como si
mi espíritu se llenara de lágrimas de flwgo.
Guardamos de nuevo u11 i;ilencio que entonces me pareció solemne ............ .. ........ ..
Un grito ronco y lejano, que_ venía de al~ú,
de las inmensas soledades marmas, nos lnzo
estremecer.
-Es el trasatlúntico-dije yo mirando en
el claro horizonte del ocaso, casi Ít flor de
agua, una pequeña columna de humo.
La hermosa joven me mirú un segundo,
muy pálida.........
.
.
Y contiuuarnos nncstro paseo, 111consc1entes, taciturnos, bajo l:t anguRtia de un silencio mortuorio ........ .
Llegaba á nosotros, de las últimas casas del
puerto el lánguido sollozo ele una guitarra, á
la que 'se unía una voz de mujer que cantaba
una balada melanc6lica, una de esas banales
canciones de un sentimiento tan vivo, que
nos hace sufrir, sufrir sin causa ó gozar con
un goce doloroso ....... ..
Aquella música lejana, en la agonía del_crepúsculo, bajo el cielo sereno, ~n el que brillaban, como flores de luz, las primeras estrellas;
el monótono ru1110T de las olas; el vuelo de las
aves marinas; el cúlido soplo de las brisas
errabundas· todo mezclado, compenetrado,
confundido' con una desolación íntima y suprema llegaron á producir en mí una tristeza des~sperada, honda, infinita;. una tristeza
ante la cual eran pequeños el cielo y el mar;
una tristeza tan inconsoln;ble, J-:an profunda,
tail extrahumana, que crei moru .............. ..
Morir allí con la postrera luz de la tarde, con
las mano; sobre el corazói1, con los ojos llenos
de lágrimas, con los labios sellados por un silencio terrible, más grande que la Muerte ......

GOETHE

======== = = == == = ====.,;;E~L;;,,;;MUN~;,;,;;;;D,,;;O;.,,;;IL;;;U,;;,,;;S,;T~RAD~~O~-=""

Domingo 20 de Julio de 1902.
- - =============

clesús

c7.

'8onfreras.

Cuando del seno de una raza como la nueRtra? ardiente, pero voluble; pasional, pero H'l'sátil ; generosa, pero inconstante; lúcida, pero
perezos~, surge un hombre á la vez inspirado
y enérgico, talc•ntoso y pujante, síntesis admir~ble ~e cerebro, c~rar.6n y músculos, de intehgencrn clara, Rentunientos nobles v voluntad
indómita, los amantes de la ciencia los entuRiastas del ª!-te, los adoradores de la' patria deben descubrir sus frentes en ¡.:efial de admin1ción_ y mirarlo corno un hijo privilegiado del
destmo.
La naturaleza humana cornpleJ·a.,,. múlti'
p 1e a' pesar d e su aparente
unidad,·' sólo se
acerca á la perfección por la armonía de Rus
facultades y la proporciún de sus diversas al'tividades. En el orden mental las potencia!:fundamentales son la inteliorncia el sentirnie::to v la vol untad
"'
'
E l talento solo, po;. grande que él sea 8ill
la nobleza del sentimiento, es antes pernicioso que benéfico, y odioso que estimable; y sin
1~ energía de la Yol untatl, es infeeu ndo y est(,.
n i. Los hombreR eminentes rn cienl'ia en arte, en políti?-'1.; los que han dejado tr;s ele RÍ
huellas lummosas en la historia los verdadl'ros benefactores ele la humanid~d, han sido {t
la ,:ez l~cidos, b~enos y enérgicos,y no puede
aspirar a constrmr monumentos duraderos y
ohras inm?rtales quien,á la vez que intelige11te,. no se siente noble y grande por el senti1mento, y pujante y poderoso por la voluntad.
I:?s sentimentales sin pujanza, son estérile~
plamderas,. capaces de grmir y llorar, de anhelar y aspirar; pero son los eternos vencidos
por la adversidad y las eternas víctimas en la
lucha por la
Sal_vo tal cual chispazo tk
talento, que b~1lla un rnRtante para extinguirse luego, su vida es oscura su oloria incier•··
· son' fanales,sonluciérº
=, su o braef'uuera. ?\o
1~agas; no son l_uchadores, son convulsionanos; no son ágmlas, son mariposas.
Los hombres pujantes sin sentimentaliF:mo,
S?,n, por lo común, grandes per\'ersos; la p1es1on de la voluntad los empuja á una acción
desbordante que el ideal no orienta, que el
amor no entauza, que la generosidad no atempera. ~on huracanes, aludes cataratas rau
~os y destructores, impetuos~s y arras~ntes.
Toman por asalto á la humanidad, se desbordan sobre las sociedades como los bárbaros
sobre Roma, y dejan en la tierra que pisan
huellas de sangre, en el camino que recorren
am ontonamientos de ruinas, y en la memori~
de los hombres, repugnancia y odio.
f &lt;? así los ~ere~ completos, acabados y arm om co~; é~~os t1en~n una brújula, el ideal;
una aspirac1on, el bu:m; un itinerario y un fanal, su ciencia y su inteligencia, y un· propulsor poderoso, su voluntad. ~on á la vez ala y
palan~; . e:ilor y luz; fecundos y prolíficos,
crean, 11:1c1an, reforman, regeneran y dejan
en la ciencia, principios; en el arte model~s; en la legislación, códigos; en la s~ciedad
';rtu?es; en la industria, mejoras; en la con~
c1enc1a, derechos;
, d en la política, libertades, J"
en e1 corazon e la posteridad, gratitud y
amor.
.
E n el dominio del arte, Jesús F. Contreras
fué uno de esos hombres privilegiados curn
m en!-3,lidad descansó sobre la trípode 'i11conmov1ble del talento, del sentimiento y de la
V&lt;?luntad. Luchador infatigable, nacido en humilde cuna, supo, á fuerza de eneroía de
;onstancia, de trabajo y de estudio :1e~arse
a una po_sición envidiable,y llegó á ~cuparlugar predilecto en el corazón de cuantos lo con oe1eron, en el mundo del arte y en la sociedad.
·

vi?ª·

E sta primera e~pa ~e su epopeya, sus combates c~mtra la m1sena y la ignorancia; sus
an&amp;ustias frente al múrmol rc,helde i't las evocaciones de su ideal; sus luchas utópicas cont~a el bronce candente y destructor que en
c~erta ocasión estuvo á punto de devorarle los
p1~s; esa lenta ascensión al Tabor por un cammo de Calvario, sus días sin pan, sus no-

ESCU L TOR JESUS F CONT RERAS, ·¡· el 12 del actual.

ches sin fuego, las crueles nostalgias de nue:-tro sol y de nuestro cielo en la boardilla extranjera y helada y en el taller brumoso, todos es_os dolores, todas esas miserias son poco
conocidas; pero sus íntimos Rupieron toda su
crueldad.
Xada pudo abatirlo; saltó obi:;tácmlos sorteó escollos, libr6 combates y alcanzó Yict~rias.
El d_e sheredado llegó al bieue,;tar, el aprendi½
se l11zo maestro,_ el artista surgi6 y se impuso,
y ante él ~e abneron todos los horizontes y para él sonrieron todas las esperanzas.
. En la cúspicl~ lo acechaba, tosca y despiadada, la fatalidad, y tras sufrimientos prolongados y crueles, perdió el brazo derecho
qu~ tan vigorosamente empuiiaba y esgrimí~
el cmcel.
. El _gladiador quedó inerme, el inspirado art1sJ-:a,11npotente;y otra vez los buitres de la misena y los buhos habitantes de las noches negras aletearon sobre su frente, amenazándolo
con el olvido y la mendicidad.
El atleta, tlesconcertado un punto recobr6
,
h'
'
t o .sus
µron
.
, . encrgias, re izo su educación , se
1mprov1so 111strume11tos de trabajo, se puso {t
la obra, y el vencido de la víspera alcamó la
más estupenda de las victorias con esa obra
p~o_digiosa que _él llamó "::\Ialgré tout!,,,símbolo
viviente y palpitante de su vida de luchas •·
'?-cto~·ias,y ejemplo inmortal para todos los pu's1lánnnes y para todos los descorazonados.

El tle:-:tino no podía perdonarle aquel 'triunfo y ú pc¡co se eel,ó en él cruelmente: lo maniató con la parálisis· lo aniquiló con el dolor·
~e robó hasta la palaÍn·a y lo empujó rahios~
a la tumba creyendo que iba á hundirlo en el
olvido.
«l\Ialgré tout!" ~1:,e es el grito de los hombres
fuertes; ése el lema de las voluntades pujant~s. «lllalgré tout!" sí, á pesar de todo! Con ese
signo se Yence hasta la muPrte misma. Con
«)Ialgré tout!" Contreras ha conquistado la inmortalidad.

Na_da más á ciertos genios es permitido tener ciert.::&gt;s defectos.-Yíc'rOR Ht:Go.

*

. ::\Iuchos artistas creen demasiado en su gen;o y no bastante en el trabajo.-Juuo BRETo:x.

*

Se comienza por hacer arte se acaba por
hacer obra.-F, BRUNE'l'IERE. '

�EL MUNDO !TJUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
su tribuna improvisada. ~na inmensa ~clamación respotide á este ardiente l~amamiento y
en un instante los árboles del Jardín qued_an
despojados de sus hojas, con las cuales los ciudadanos se hacen escarapelas.,,

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.

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La. tragedia comenzó,, á parti~ de esta pri mera explosión. Todo Pans se agita y se revue~ve como un mar proceloso, y el Trono experimenta una gran t repidación; de hecho e:staba
ya derribado. Al pueblo se unen algu~os destacamentos de los guardias franceses y se recorren las calles paseando el busto de Nécker; en el jardín de las

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JESU S CONTRERAS EN SU LE CH O DE MUERTE

14 DE JULIO
Camilo Desmoul1ns.
Camilo Desmoulíns era un desconocido que
entró á la Historia de un solo paso.
En los momentos en que, á moción de Mirabeau la Asamblea Nacional, fuerte y terrible de;de 'el solemne juramento del ce.Juego de
la Pelota.i&gt;, pidió á Luis XVI el retiro de París de los veinte regimientos extranjeros pagados por la Corona, y el Monare;a ~espondió con
la destitución de Nécker, el mmistro popular,
París era como una nube demasiado preñada
que d~bía descargarse muy pronto. El hambre
conturbaba todas las inteligencias, el odio convertía cada pecho en una fragua ardiente, la
desesperación hacía vibrar todas la~ 3:lma~. La
noticia de la salida de Nécker del mm1'lter10 de
las finanzas, cayó sob_re ese París,, ei: el cual
la vieja Francia se ag1ta_ba en sus ultimas ?Onvulsiones como una chispa sobre un barnl de
pólvora. El Palacio Real, especie de cuartel general de la Revolución, presentaba aquel día
memorable, el 12 de Julio de 1789, una fisonomía formidable.
He aquí cómo describe un historiador la entrada del jóven colegial:
«En aquel momento el día estaba en su media carrera. Entraba la canícula; un Sol ardiente &lt;lardeaba sus fuegos sobre las planchas
del gran monumento real. Rt•pentinam~n~,
un rayo hiere &lt;:l espejo colocado en el meridiano del jardín y prende fuego al pequeño cañón diversión habitual de los paseantes. Esto
fué ~omo una sefial. Un j6ven que no era para
la multitud más que un desconocido, pero á
quien la Historia llamará _c~n el nombre de Camilo Desmoulíns, se prec1 pita del café de Foy,
sube á una mesa con el vigor y la agilidad de
sus veinte años y pronuncia una arenga inflamada.
- «Ciudadanos! No hay un momento que
perder. Yo llego de Versailles, Nécker ha sido
destituído ... esta caída es el toque á rebato de
una San Bartolomé de los patriotas. Esta noche todos los batallones suizos y alemanes salarán del Campo de Marte para aniquilarnos.

( Apunt e

'fullerías una carga de dragones acomete sobre ellos derribando á algunos, y con esto la
indignación llega al colmo.
Camilo Desrnoulíns, que aún llevaba en la
ropa el polvo de las bancas del co~egio donde
acabara de disertar sobre los discursos ~e
Cicerón y las arengas de Demóstenes, solo, ~;n
mús apoyo que su entusiasmo y ~u gran J?asion
por la Libertad, lanz~ndo el pnmer g~1to de
"'uerra desafiaba las iras de la riionarqma Y de
los re);es, cosa que la misma_ A~a~blea, Nacio11al no se atreYió á hacer, m s1qmera a sostener leO'itimando el movimiento con su autorización~ Tampoco hacía falta.. El pueblo_obr~ba por sí y ante sí; con una soberana rnt mción comprendía que su salud est:a,ba en la guerra y ú ellfl. se lanzaba en un vért1go saludable.
·
Treinta mil hombres re-::--,..._
sueltos armados con fusiles en~ontra&lt;los entre la
paja de un hotel, lo más
florido de la burguesía,
de la juventud y de la c~ase obrera, la flor de la ciudad caminaban dos días
después hacia ~a :13astilla
como una ola fervida, P'.1·
ra ahogarla en su propui.
sangre y demolería entre
sus brazós
La prisión de las ocho
torres estaba preparada
para la defensa con muchos días deant1cipación:
un batallón
de suizos, la
guardia de
los inválidos, municiones, cafiones, víveres,
pólvora en cantidad suficiente fpara volar medio
París, y una muralla de
nueve pies de ,'spesor, reforzada con parrillas de
Album de Contreras.
hierro, hat:fan de este edificio la má~ formidable
ciudadela. Con todo, no resistió más que cinco hc,rflR de combate para quedar reducida á escombros.

Xo nos queda más recurso que correr á las armas y tomar «cocardes» (escarapelas) para reconocernos... Qué color elegís? El verde, que
es el color de la esperanza, ó el azul ~e los Cincinatos, color de la libertad de América y de la
democracia?
((-El verde.... ! El verde... !, grita la multitud, y entonces el jóYen, que ya no tartamudea
ni vacila al hablar, responde con voz clara y
vibrante :
"- Amigos! La señal ha ~i~o dada. Veo ~esde aquí á los espías y sateh~s de la policía
que en estos momentos me miran de frente ... ;
pero no caeré vi~o ~n sus manos. Que todos los
ciudadanos me imiten!»
«Y acto continuo agita dos pistola!", pone
una cinta yerde á su sombrero y desciende de

I

I

de Villasana.)

¿Por qué?, han preguntado los escépticos;
qué significación podía tener para el pueblo la
Bastilla, que era como la prisión de los patricios? ¿Por qué se dirigieron á éBta en vez de dirigirse á Yincetres, que era la prisión de los
pobres·?
Era un acto rle alta justicia. La Rastilla tenía algo de fatídico que la hacía un símbolo
de t"'rror ~' de crueldad inaudita; era la opresión en su forma más desesperante, en su último refinamiento de dolor llevarlo hasta lo inconcebible, más allá de toda resistencia humana. rn prisionero ei"cribía á una dama de honor de María Antonieta: «Hoy, señora, hace
cien mil horas que sufro ... !» Sin embargo, no
imaginaba que le faltaban doscientas mil más.
Entre los siete prisioneros que encontró el poeblo en los calabozos, á seis metros bajo el nivel del suelo, donde la humedad apenas permitía reRpirar, ó en lo alto rle las torres, donde
el frío del invierno ara álgido, dos estaban locos y uno de ellos, cuya barba estaba tan
crecida que le llegaba hasta la cintma, creía
vivir aún bajo el reinado de Luis XY y decía
llamarse «el mayor de la inrr.ensidad». Otro
exclamaba: «Durante los siete afi.os que permanecí encerrado por delitos que jamás llegué á
saber, en la bella estación no tenía suficiente
aire; para calentar mi cámara glacial, se me daban maderos sacados del agua; bebía, ó mejor
dicho, se me envenenaba con agua pestilente
y corrompida; mis alimentos no los habrían comido los perros más hambrientos.. . !»
La destrución de la Bastilla tenía, pues, una
significación grandiosa, humanitaria, para
aquellos bravos campeones de la Revolución.
Por esto la noticia fué recibida con gran regocijo, aun en las clases aristocráticas de pueblos
de tan diYersa índole como el inglés y el ruso.
La Francia libre nació el 14 de julio de
-1789, y con ella la libertad política del pensamiento, del hombre y del pueblo. La obra de
Voltaire se había consumado. En señal de ello
sobre el mismo lugar en que eRtaba la orgullo~
sa prisión de Estado, los republicanos levanta-

ron esa esbelta columna de bronce·en·cm·a cima el Genio de la Libertad parece comÓ que
quiere atraer bajo sus alas doradas á todos los
pueblos que sufren.

***

Pero... ¿.y Camilo Desmoulírn,?
.\h! el gran patriota, la figura más simpática rle la Revolución, después de combatir al
lado de l\lirabeau y de Robespierre, cuando
apenas comenzaba á 8entirse embriagado con
las primeras sonrüms de la gloria, fué, un día,
el 31 de mario de 1794, detenido con Dantón
y enviado con él, su último maestro, al cadalso seis días después. Alma sensible, casi femenina, amaba la vida porque comenzaba á encontrarla bella al lado de su idolatrada Lucíle y de sus hijos.
Al ser conducido en la carreta al patíbulo,
arengaba con desesperación al pueblo:
-Por qué consientes que maten á tus amigos; reconócemel Quién te llevó á la Bastilla?
Quién te condujo á la re,·olución?... Quién te
dió las «cocardes" en el jardín del Palacio
Real. .. ? Soy yo, tu amigo, Camilo Desmoulíns. ..
Funesta amistad... !
Isl\I..\EL MAGAXA.

EL CRISTO.
Conozco á los hombres, y digo que J eólÚs no
es horn bre. Los espíritus superficiales ven una
semejanza entre el Cristo y los fundadores de
imperios, los conquistadores v los dioses de las
demás religiones; pero esta semejanza no existe, porque entre el cristianismo y cualquiera
otra rel igión, media la distancia de lo infinito. ..
Todo _en Jesús me asombra: Ru espíritu me
!'lObrepuJa y su vol~;1tad me confunde; no hay
punto de comparacwn entre El y cualquiera

Domingo 20 de Julio de 1902.
otro en el mundo, pues es un ser aparte. Su
nacimiento, su vida, su muerte, la singularidad de su dogma, que supera la sima de las
profundidades y es su más admirable solución;
la singularidad de este ser misterioso, su imperio, su marcha al través de los siglos y los reinos; todo es para mí un prodigio, no sé qué
misterio insondable que me abisma en una meditación de que no puedo salir, müiterio que
está ante mis ojos, que no lo puedo negar y que
tampoco puedo explicar. En esto no Yco nada
del hombre... Finalmente, y éste es mi último
argumento: no hay Dios en el Cielo si un
hombre ha podido concebir, ejecutar con todo
éxito el gigantesco designio de arrebatar para
sí el culto supremo usurpando el nombre de
Dios Jesús es el único que se ha atrevido á
hacerlo, el único que haya dicho claramente y
afirmado sin perturbarse él mismo de sí propio: ce Yo soy Dios;» lo cual es bien diferente de
esta afirmación: ,eYo soy un Dios»... ¿Cómo,
pués, un judío cuya existencia está más averiguada que todas las de la época en que vivió
siendo sólo el hijo de un carpintero, se hizo pa~
sar desde luego como Dios mismo, como el ser
por excelencia, como el creador de todos los sere~? ¿Y se arroga toda clase de adoraciones, y
edifica su culto con sus manos, no de piedras
sino de hombres?. .. ¿Y cómo por un prodigi¿
que sobrepuja á todo prodigio, quiere el amor
de los hom_bres, es decir, lo más difícil de alcanzar en este mundo, y lo consigue al momento? De todo esto deduzco yo su divinidad. Alejandro, César y Aníbal fracasaron en esta empresa; conqu_istaron el mundo y no llegaron á
tener un amigo.
El Cristo habla, v en lo sucesivo las generaciones le perteneceñ ... Todos los que creen en
El, sien~en ese amor cuya fuerza no puede gastarse, m cuya duración puede limitar el tiempo, ese gran destructor. Yo, Napoleón soy
quien más lo admira, porque he pensado en
esto muchas veces, y es lo que me prueba absolutamente la Divinidad del Cristo.
NAPOLEÓN

BONAPARTE.

dosé cJJ(arla c1loa dlárcena.
. Nos_consagramos hoy al escritor notable y erudito historiador
Jalapeno D. José María Roa Bárcena, á quien la crítica ha juzgado ya y c?locado en el alto puesto á que se ha hecho acreedor
por sus escritos.
S~p~uagenario en l:i, actualidad, el señor Roa es uno de esos
ar:cianos altamente simpáticos, á quieues se les escucha con deleite y se les trata con veneración.
.!ecunda ha sido su labor literaria, y como dice uno de sus
biografos, en todas las obraR que el señor Roa ha dado á luz se
nota una_tendencja decidida á favorecer el desarrollo de las' letras mex1ca~as, a _serles útil cultivando diversos géneros que
pueden serv1r de eJemplo y de enseJi.anza.
. Con cleci~ida vocación ~ara_ las letras, las cultivó desde muy
Joven, pubh?3-ndo sus escntos en varios periódicos vera.cruzanos
Y en «El Umversali&gt;, «T_.a Cruz», ceEl Eco Xacional&gt;, y «La Sociedad», estos últimos de México.
, Su primer tomo de poeRías líricas fué publicado en 1858, y en
este, así como ~n sus «Leyendas» en verso, y en sus «Cuentos y
N~ve\as», desc~be con ~xactitud nuestras costumbres. nuestros
paisaJes y los diversos tipos de nuestra sociedad.
·
, El a~1o de 1860 pub!icó un c,~atecismo elemental de Geografia l!mversal», y tres anos despues su ceCatecismo de Historia. de
:\íéx1co» y sus «_L~yemlas ~Iexicanas«, en verso, que contienen
numerosa~ tra:11m01~es. cuadros y descripciones ele sucesos de
nuestra historia antigua.
Desde es~s ~ínei~i. em·iamos nue,;tro reRpetuoRo saludo al viejo
maeRtr? y_d1st1~g~u?o amdémico, cuyas ccLeyendas« han merecido el, sigmente ¡mc10 del notable literato español D. l\Iarcelin0
:\Ienendez y Pelayo:
ce .... -.... •·. Las ~e!1J:(O por las mejores. En las de asunto azteca
no hay men_o~ fac1h~ad y_ gracia narrativa, y hay, acaso, m{u;
~oesía de estilo y mas lu¡o y pompa en las descripciones· ero
tie:1~n algo de E.)x6tico é interesan menos, á lo cual cont;i6u e
qmz,t la rare~~ y áspera est1:u?tura ele los nombres indígenas ~a
falta de relac1on de las_trad1ciones y creencias de aquellos :eblos con to?o lo 9ue vmo después de la conquista. De dond~ resulta que s!endo 1g~al en unos y otros asuntos la habilidad d l
poet y qu~zá super~or ~n lo más difícil, es poesía menos hum!1:ª a ~e caracter ~n~10, a no ser_ en «La Princesa Papantzin» que
tiene cierta grand1os1dad profética.»
'

�Domingo 20 de Julio de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ea lluvia que por fin encharca el suelo;
besa el sol esos charcos
y hecho el llanto vapor asciende al cielo:
el vapor que a.si sube
llega aJ trono de Dios y se condensa
en pavorosa nube
que aprisiona en su seno
plegarlas, altiveces y desmayos,
extiende Dios la diestra, estalla el trueno,
la nube se abre, y de justicias lleno
desciende el Redentor envuelto en rayos!

18 DE JULIO.

finiversarío de la n¡uerfe del Eenemérifo Juárez
«La competencia 6 la libertad de
La gran obrn del ilustre Lic.
cultos depura la conducta social
Benito .Juárez, se agiganta en el
de los ministros del altar, eleva
corazón del pueblo á medida que
su
nivel intelectual y estimula su
los tiempo¡.¡ transcurren y el é\er
celo evangélico; en una palabra
moral ele la Nación Mexicana se
el régimen de la Ji bertad, en ]~
vigoriza, alimentándose con los
religión como en todo, no ofende
sabios principios que el Rdormani perjudica sino á los inhábiles
dor puso en el corazón de los buey perezosos, á los nociYos y conos ciudadanos, al cruzar como
rrompidos; y rsta es precisamenastro divino por los horizontes de
te la benéfica influencia de la Lila vida patria.
bertad en la obra de la civilizaAño por año concurre una leción humana. Y la I~leRia eR una
gión de ciudadanos al lugar en
inRtitución civilizadora, ó no tie&lt;JUe han quedado los reRtos del
ne razón de Rer.
Patricio, y conmemoran el 18 de
Julio, fecha negra en la historia
«Xo, las leyes de Reforma no
nacional. porque ese día la muerRon tiránicag, Rino redentoras ele
te ra~ró implacable sobre el amigo
la conciencia del hombre; sólo la
pr~dilecto (lt•l puehlo libre.
ignorancia fanática ó la mala fe
La manifeRtaciím efrduaela d
sectaria pueden proclamar lo condía ele antier fué solemne, grantrario.
diosa y conmorndora cual era juR«.Juárez es hijo del Partido Lito.
beral,
y ciertamente una de sus
Desde el ciudadano esc-larccido
glorias más puras y legítimas; pehasta el humilrle hijo del pueblo,
ro el Partido Liberal no le produfueron á cubrir con flores el lugar
jo para su uso exclrn;ivo, no. J uádonde reposa el il m,tre J uárez.
rez
pertenece á la Nación, y su
Desde la gr:m comitiva que f:e
obra para la Nación fué hecha.
organizó para que marchara de
Caben, pues, dentro de nuestras
laf: puertaf\ del Palacio ~acional
instituciones, con pleno derecho
al panteón de San Fernando, hasen lo religioso, todas las sectas,
ta el solemne momento en que
en lo político, todos los ideales.
el Primer Magistrado de la RepúSólo hay dos cosas intangibles en
blica fué á depo,-itar una corona
nuestra herencia: la Indepensobre la tumba del inl'igne comdencia de la Patria, como baf&lt;e
patriota, ·se sucedieron momentos
inconmovible de la vida naciode verdadera manifestación de panal, y la Reforma, como su amtriotismo.
biente vivificador, como su honComo notas salienteR, la crónira.
ca ha apuntado el notable cliscurRO que el Lic. Rosendo Pineda
«No hay, no puede haber ya
pronunció en el a.cto oficial.
un pueblo intolerante cuya indeNada menoR hubiera podido espendencia no esté destinadiL á peperarse de un orador de semejanrP.cer ó entre los horrores de la
te talla, de un verdadero «leadern
~uerra ó bajo la incontrastable indel Parlamento Xacional, que cofluencia del progreso. La Reforma,
~L LIC. PlNEDA PRONUNCIANDO SU BRH,LANTE DISCURSO.
muJga con las más sanas ideas del
puef', complementa y ampara la
liberalismo.
·
Independencia.
No resistimos á copiar algunas frases del
«Los extremistas de nuestra escuela murmulos ánimos, y ya podemos juzgar mejor de las
notable orador, que probarán la justicia con
cosas. La Iglesia bajo la Reforma vive mejor
ran recelosos por la suerte de la Reforma. ¿Por
que fué aplaudido:
para el cumplimiento de su misión cristiana
qué? ¿Porque el Gobierno de la República no
«Han pasado los tiempos, Re van Rerenando
que bajo el sistema del monopolio religioso.
se inspira en el espírit.u de la intolerar.cia y
de la persecución, característico de nuestro ·
enemigo tradicional? Pero eso sería declararnoR
vencidos, renegando ele la. virtud de nuestro
programa. ¿Con qué derecho habría entonces
vencido el Partido Liberal al Clericalismo?¿Y
con qué derecho conservaría en sus manos el
Gobierno ele la República•? Ko. El Gobierno
no puede ser intolerante, porque tiene que
amparar todas laR sectas, ni puede ser perseguidor, porque tiene que respetar todos los
derechos. La alta misión &lt;lel Gobierno consiste preciRamente en cohonestar, digamos la
palabra, en conciliar dentro de las instituciones todos los intereseR legítimos v todas las
aspiraciones sanas.. Por eso el Presidente de
la Repú~lica es conciliador, y ése será uno de
Rus glor10sos timbres en la historia. Xo; el
hombre que, joven, se lanzó á la vida pública
en las filaR de la Reforma, vertiendo su sang re por ella; el hombre que combatió con insuperable esfuerzo y con gloria insuperable
por la. Indepenrlencia, que· continúa con los
proceflirnientos de In Par., la ohra d~ .Juárez,
ese hombre, no es posible que comprometa los
destin°" de la Patria en vergonzoRas, cobardes
y estét'iles tram,accione:-.
·
«La Reforma eRtá asegurada en el sentimiento del pueblo, y sostenida en las manos del
( foliierno.
«Tengamos, pues, fe en el pon·enir )' eonfia.nz:~ en nuestra cansa ; y como el homenaje mfü.:
cltgno que podamos ofre&lt;'er á la. m emoria d1·
.Juárez, y como la. s uprema expresi6n ele todos nuestros anhelos patrióticos, sobre la tumLA UOMI'l'IV A EN L A A VENIDA JU ÁREZ ,
ba del Grande Hombre llamemos á la concor-

y

¡El choque fué terrible .... ! cuando a.l cabo
entre ruinas sangrientas y despojos
el vencedor se irguió; cuando 'IUS ojos
recorriendo los campos y la altura,
vieron en el confin del horizonte
los tintes indecisos de la aurora
después de aquella noche larga y frfa,
bendiciendo al destino. llenó su alma
de una suprema aspiración: el dfa;
de una indomable voluntad: la C'alma!
Y la paz y la luz al cabo fueron:
vió el arca derrumbarse el alto muro
que encerraba la tierra prometida;
y aquella pobre raza desvalida,
engeñdrada quizá.s por la mirada
despreciativa y seca,
que lanzó en la tortura

'·

dia y al olvido de nuestraR desgracias y rencores á todos los que con nosotros comparten
el nombre de hijos de México. Así y s61o así
consolidaremos la Paz y el imperio ·sereno y
jnsto de la Repúhlica. »

....

El aplaudido po~ta J mié Peón del Yalle pronunció una hermosa composición con trozos
tan brillantes como éste:
Aquellos fueron sfmbolos má.s que hombres:
Hostias por el destino consagradas,
carne y sangre de un pueblo,
en el altar augusto de un calvario,
Dios elevó aquel pan á. lo infinito
del asombrado mundo ante los ojos,
y el sacrificio resultó una gloria;
porque un esclavo comulgó de hinojos
y se Irguió sin cadenas una historia!
Lenta y oculta; acaso basta ignorada
por ellos mismos, germinó la idea:
toda revelación es imprevista,
surge á. la luz de pronto,
mas se elabora ttmida y despacio;
hasta que llega Abril, el campo ignora
que son las flores sus mejores galas,
y el á.guila no sabe que tiene alas
hasta que va á. engastarse en el espacio .....
El llanto que derrama el oprimido __
_

0

'l'RIBUNA EN EL A(;'l'O OFICIAL

a.l caudillo espaflol el héroe aztet'-8.;
en vez de avaro atesorar mllla1•9s,
trocó en yunques y fraguas los altares,
y erigió un templo á Dios : la bibl1-,teca.

¡Juá.rez! ¡Señor! levá.ntate y vé tu obra;
mira la obra de aquellos
Que á. tu lado lucharon y contigo
le dieron con sus leyes !l. la patria
puesto seguro y salvador abrigo;
despierta y mira: del taller, del aula,
venimos ante el ara de esa tumba
el cá.ntico á. entonar de nuestro credo;
venimos á. decirte Que has vencido;
nue el pueblo de sus labios nunca aparta
de tu enseñanza la sagrada forma,
y que soldados de la paz tenemos
un Pstandarte: nuestra Magna Carta,
y sólo un grito al combatir: ¡Reforma!

.....

LHs demás persona.&lt;i que ocuparon la tribuna tnvieron momentoR Yerdaclflramente feliceg, como que todaR ellas Ron de recoflocidas
ideaR de avnnce. y la obra del Patricio les
prestó elocuencia.
Rentimos no ofrecer en nuestraR columnas
inRtant/\.neas de &lt;'arla. uno &lt;le los oradores. L~
&lt;'Ú.mara fotográfica R6lo pudo traernos el momento en que el Lic. Pineda ocupaba. la tribuna.
Ha_v eTi el público la convicci6n de que en
este afio se ha. acentuado de brillante manera
la conmemoraci6n
la muerte de quien por
sus obras ha merec1do la altísima dignidad de

?e

RETIRADA DEL $);{, PRESIDENTE DE ¡,A REPÚBLICA

'

Benemérito de las Américas.

�Domingo 20 de Julio de 1902.

l&lt;}T,

MTTNDO TT,U8TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EDIFICIO DE LA SE(~H~:TAHÍA D~ JUSTICIA É INSTRUCCIÓN PÚBLICA.
Hace poco más de
un año, el Gobierno
adquiri6 en propiedad
el antiguo edificio que
se encuentra situado
en el ángulo que forman las calles primera
del Reloj y Cordoba ·
nes, y que como se sabe, es obra del inspirado arquitecto Tolsa.
Tal adquisici6n tenía
por objeto situar en
un edificio propio la
Secretaría de Justicia
é Instrucci611 Pública.
Con el prop6sito de
adaptar esta Roberbia
construcci6n al objeto
á que se la destinaba,
1
se tuvo la necesidad de
emprender obras de
gran importancia, las
cuales fueron h á b i 1mmte proyectadas y
acaban de terminarRe
hajo la act&gt;rtada dirN·ciún del f'eñor C1tpitáll
de I 11genieros D. Porfirio Díaz.
En el magnífico edilicio á que nos referimos, se ha logrado en su distrihuciúñ interior
una completa transformaei6n, tanto en la mayor belleza de su arquite&lt;'tura, como en comodidad para el público y los empleados de las
diversas oficinas que t&gt;n él van á instalarse.
Vamos á describir á gran&lt;les ra"gos la ohm
del sefior Capitán de Ingenieros Dí:iz, que de
una manera tan satisfactoria ha conseguido,en
un breve espacio de tiempo, transformar una
residencia particular en un suntuoso palacio.

nen desde la época en
que se construy6 este
edificio los balcones
del motivo central de la
fachada de la calle del
Reloj.
PLANTA BAJA.

A
1

,..,

~

1

"'!!

.
~

··- Fachadas del Edificio de la Secretaría.

LAS FACHADA!&lt;.

La fachada principal, ó sra la de la C'alle del
Reloj, conserva la disposición que se le diera
desde que fué construí do este edificio, sin otras
reformas que las indispensables para dar mayor luz y ventilaci6n á los nuevos departamentos interiores. En la parte central de esta
fachada SP le ha. construído, signiendo el estilo de su arquitectura, un Plegantc tímpano .v
un hermoso frontón. sobre el cnnl quedará
dentro de pocos &lt;lías colocado un helio grnpo
escultórico, en bronce, qne represenfa la Justicia y la Instrucción, obra del malogrado escultor .Jesús F. Contreras.
La fachada del lado Korte, ú sea la &lt;le la
calle de Cordobanes, no ha sufrido reforma alguna. ele importancia, y ta:ito en ésta' corno en
la anterior que hemos rlescrito, los antiguos v
toscos ha.rancfales d&lt;' fierro que tenían los balcones, han ;,ido suhstituídos por elegantes halaustradas ele canterfo, iguales ft las que tie-

Decorado interior de la Entrada Principal
del Nuevo Edificio.

Salón · de Recepciones del señor Ministro,

En esta parte del edificio se encuentran los
nuevo,; locales destinados al Archivo General de Notarías y Registro Público de la
Propiedad y del Comercio, así como á la
oficina pagadora de este ramo, constando estos departamentos de
varias salas y grandes
Aalones elegantemente
decorados, e o n sus
puertaR y 1am brines de
caoba roja, con artísticos tallados, teniendo
cada uno de los primeros su puerta especial
pam la calle, y los pa·sillos que dan acceso
al interior, lujosamente decorados con los
pisos de mosaico traÍ•
clo de Italia. E&gt;1tos departamentos también
están comunicados con los patios princ-ipales.
La gran puerta principal de entrada á este
palacio es de madera de caoba roja, y como
todas las demás del edificio, luce tallados de
gran mérito artístico.
El paRillo 6 cubo que co11dnee de esta puerta principal al interior, ~e halla lujosamente
decorado y ostenta en su elegante plafond varías figuras y trofeos alegóricos ele la Justicia
y la Instrucción; de éste se pasa al vestíbulo
de la gran escalera, el cual se halla también
ric1tmente decorado, siendo su pavimento de
mármol italiano negro y blanco.
La escalera que parte de este hermoso vestíbulo es verdaderamente monumental, sus
peldaüos sor, enormes bloks de mármol estatuario blanco y fué encargada á Carrara; su
barandal es sumamente artístico y elegante,
coneta de cuatro tramos y recibe lnz cenital
por una hermosa cúpula de cristales; frente á
ella se encuentra el local destinado á la Conserjería.
Consta el nuevo edificio de tres patios, y
tiene otras dos escaleras, una para Uf'O de los
empleados del l\Iinüiterio,y la otra para la azotea, lugar en donde tiene sus habitaciones
la servidumbre.
Todos estos patios están comunicados interiormente por pasillos decorados ron eleg,rncia. y pavimentados de mosaico italiano; en el
del fondo se halla instalada en uno de sn,; án.

Salón do trabajo del señor Ministro,

Sala de Juntas de la Subsecretaria de Instrucción Pública.

gulos una poderof;a homha eléctrim que ele,·a [1 los tinacos,que-se encuentran ú un/1. altura de dieci!&lt;iete metros, 1, HOO litros de agua por
hora.
EXTRERUELO.
El vestíbulo en que desemboca la gran escalera de 111ármol en este
piso, luce elegante y c-orrecto decorado, siendo también su pavimento
de mármol de Italia; por él se tiene acceso á las salas de espera del
sefior Su hsecretario de Instrucción Pública, al gran salón de recepciones, á RU Rala dP, trabajo ~' á la de su secretario particular, cu vos artísticos plafond, de PRtilo Renacimit&gt;nto, llaman desde luego hi: atención.
La. Sala de .Juntas, que ~e halla también en este departamento y
que se encuentra fit&gt;lmente reproduC'ida en uno de nuestros grabados
es quizíi uno de los salon~;; más bellos en este nuevo edificio· su ar~
tÍAtico deeorado es ele estilo Renacimiento; los lamb1ines y 'puertas
lucen ele¡mntes t~llaclos; su lujo~o tapiz es ele seda de color salmón, y
C'Ompletando la nqueza de su luJoso plafond.se w una buena pintura
alegórica, que representa la In~trucción. Ha~·, ademús, otros dos grandes salone_s, dos de ellos con vista á la calle, que se destinan á varias
ele las oficmas del ramo, r cuya decoración es muy semejante ú la de
los salones que dejamos descritos.
El gabinete de toilette y W. C. del señor Subsecretal'Ío se halla
también elegantt&gt;mente decorado.
'
Los muros de los corredores se encuentran estucados v sus pisos son
de mosaico italiano.
•

Domingo 20 de Julio de 1902.

sus grandes puertap, lle caoba roja, primorosamente talladas, cuyos
hermosos remates de la misma. madera, casi tocan la elegante cornisa
del hermoso plafond, en cuyo centro se Ye una artística pintura alegórica que representa á la Justicia y á la Instrucción.
.
El piso de esta suntuosa sala es de mosaico de maderas prec10sas y
fué mandado traerá Italia; sus lambrines son de caoba roja, con magníficos tallados.
Sigue después la biblioteca del sefíor l\Iinistro, lujosamente ornamentada,cuya rica estantería es de madera de nogal americano, obscuro, ricamente tallado, y sus grandes puertas estún formadas por cristales de una pieza. El piso de este local se encuentra igualmente tapizado de igual manera que el anterior.
La sala de trabajo del señor l\Iinistro constituye Yerdaderamente
una obra de arte; su rico tapiz de seda es de color oro viejo r ei'tÍt en
perfecta armonfa con la suntuosidad de su plafond de estilo Renacimiento, completando la belleza y lujo de n;te local ~us puertas y
lambrint&gt;s rle caoba roja, magníficamente tallada, así como una ele~ante chimenea de mármol bla11co estatuario, expresamente traída de
Carrara y que pref:enta esculpidos artísticos adornos en relieve.
Sigue clt&gt;spués el departamento del señor ~ubsecretario de .Justicia,
l:omput&gt;sto ele t.es amplias .r elegantes :::alas, la JIÍPza clel secretario
particular del ;,efü,r ~Iinistro, y otros grandes salones destinados á
varias oficinas de esta Secretaría. de Estado.
El gabinete de toilette r \V. C. de los se1iores Ministro y Subsecretario, lucen también elegante decorado.
Los corredores de este piso tienen sus mmos estucadoR, se hallan
cubiertos por elegantes marquesinas de criHtales, y sus pisos son de
rno~aico italiano.

*
El edificio á que noR hemos referido fué ocupado durante mucho
tiempo por la Lotería ~acional y por el ColPgio de Escribanos.

PLAX'fA SUPERIOR.

Desemboca la elegante eRcalera principal en un Yestíhulo decorado
con lujo y gusto artístico, el cual conduee primernmente á la;; salm:;
de espera del señor Mini~tro y ~el seiior SuhRecretario dr .J m1ticia; en
esto~ local;R _desde luego se advierte la belleza dr ~u;; tapices, el gran
mérito artist1co ~le sus plafouds y la rí,Jueza de suR pisos de mosaico
de maderas preciosas, los cuales fueron pedirlos á Itali1t.
Contigua á las salas de eRpe~a de que antN, nos ocupamo~, se encuentra la ~ran sala de recepciones del Rt&gt;ñor St&gt;cretario de .Justicia é
Iustruc-ciún l'ública, que o~tenta Ycrdaclera nrngnificencia en su decor:ido de estilo RenacirniPnto; del hermoso tapiz de st&gt;da &lt;le coloreR p:í.hdos que cubre sus muros, destácanRe, ~omo principal ornamentación,

Vestíbulo y escalera monumental.

Es la construc_ci6n más hermosa que se halla en toda la carrera ele
callt&gt;s que se extiende de~de la esquina N'orte del Palacio Nacional
hasta los límitf's del cacerío ú orillas de los terrenos colonizaclos de
l'erah·íllo.
La inaugmaci(m del suntuoso edificio está ya próxima.

Pinturas alegóricas en los Salones de Recepción y trabajo del Sr. Ministro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

,,Ca Fiesfa de la &lt;!oloqia Francesa.

desaparecía bajo los millares de ramilletes que tramaban una
red y los focos incandescentes que asomaban de los lirios y
crisántemos que les servían de pantallas, trazando así un cuadro, en lo alto, para hacer resaltar los artísticos detalles y la
finura de la confección en su conjunto.
Los arcos del segundo piso ofrecían el mismo brillafite decorado, agregándose á éste haces de banderas, panoplias de
luces y palmeras, que en los ángulos de la brillante estancia mecían sus verdes penachos.
Tal adorno, senéillo, elegante v poético, atrajo tndas la1-;
miradas.
·
Antes de ganar la doble c;;C'alera. flanqueada de arbustos en
maceteros "artnonvean,'' Re eneontrahael saloncillo de honor, donde fué recibida )fada111e Blondel, la esposa del distinguido diplomático que rrprei-:enta á F'rancia en nuestra RepúhliC'a.
Cortinajes de seda amarillo paja, con flecos y franjas de oro,
haja ban en densos pliegues; mueble,; lujosos tapizados de riea tela rameada; p:antas exóticas en valiosos tiestos de mayólica, Robre columnillas de nogal tallado primorosamente, se
erguían en los á11gulos, )' por último, en el fondo, un espejo
biselado parecía solazarse en reproducir las escenas de la
fiesta.
En la planta alta, los corredores, las Ralas laterales el de
"toilette" de damas; el "fumoir" y demíu, departamentos estaban tan brillantemente iluminados eomo el patio descrito,
distinguién&lt;lose el salón de recepciones, en
donde atraían las miradas un busto en bronce, símbolo de la Francia artística y batallaclora, y nn retrato del Presidente Loubet.

14 DE JULIO.
El entusiasmo que reviste la fiesta
francesa en México, subió de grado este año. Todos los franceses residentes
en esta capital, se dieron cita durante
los días 13 y 14 del me que cun~a, hajo la arboleda frondosas del Tívoli del
Elíseo, y durante la
noche del 14 al 1.'5, en
1 os elegantes salonei$
del Círculo de la calle
dela Palma.
La principal avenida
de la ciudad , donde
abundan los establecimientos ele comercio
francés,se engalanó con
los vistosos colore,; de
la. gran República amiga.
Principiaron las fiestaH con una visita que
vario, miemhi-os prominentes de la Colonia
hicieron al señor Camilo Blondel, Ministro
de Francia en México.
Luego las puertas del
Tívoli se abrieron para
que los alegres -celebrantes de la gloriosa
fecha pudieran reunirse á presenciar las diversiones qne tenían
preparadas y que consistieron en carrera,; á
pie y en burro, en una «G)·mnaka»
curiosísima y presentada por primera
vez en México; juego de "La ponle au
pot)I, una gran kermesse con su respectiva batalla de confetti,y por último, el
baile familiar, organizado en los salones del Tívoli desde las primeras horas de la
noche.
La primera carrera fuf á pie. El punto de
partida estuvo á espaldas de la tribuna principal, y la pista recorrida formaba un semicírculo cuya terminación estaba en uno de los
extremos de la gran tribuna. En esta carrera
fué vencedor el jovencito Alberto Bourlón. A
continuación se efectuó la carrera en sacos,
que, como ,;iempre. provocó hilaridad gene-

/

El Ministro Blondel en la tribuna.

ral. En esta venció Eduardo Laborde, y obtuvo el segundo puesto el niño Echart.
La carrera en burro fué más divertida que
las anteriores. Cnando los jinetes iban en mitad de la pista, el joven Pedro Collantes cay6
de su cahalgadura, pero no sufri6 sino el susto. Los vencedores fueron Alberto Bourl6n,
primer,premio,y Luis Masser,segundo premio.

\

LA '•QIMN AKA, ''

La carrera de la «grenonille)I se efectuó entre aplausos, y en ella fueron
Yencedores los niños Osear :Manier y Rafael Ortiz.
Después se efectu6 la «C-:yronaka»,
(¡ sea una carrera de di versos animales,
conducidos todos por
señorita.~. Las guapas
conductoras de estos
aninmles, fueron la sciiora Blanca ( lómez, señorita J~nriqueta Aumprate, ,;eñorita Elena
)forales, &gt;'eflora F. Pellntier y señoritas Marga.rita ·Dulmlt, Elena
Paz)' Ernilia Gros, que
conducían, respectiYamente, un pato, una
gallina, un guajolote,
un cuyo, una tortuga,
una paloma y un conejo.
Este espectáculo, nne''º en México, llamó la
atenci6n de los concurrentes, que prorrumpiernn en aplausos para las hermosas señorik'ts que :;e disputaron
el premio.
Todos lo;; animales
estaban atados por el
cuello con nn delgado
cordoncillo ele seda, cuya extremidad libre estaba rn poder
ele las dama;;. Dada la señal de partida,
los animales fueron puestos en marcha.
La carrera result6 muy original y
graciosa. Salió vencedor el pato, ocupando el segundo puesto la gallina. Lit
_paloma qued6 u1uerta á mitad de la pista.
Terminaron las carreras con otras en hurro,
montados por los jóvenes de manera de dar
su espalda á la cabeza del animal. En e:ataincómoda posici6n partieron los "jockeys», ele
los cuales fueron vencedores los niños Cástulo
Vaca y Luis Mosser.
La kermesse que se efectuó el luñes, sobrepasó en animación á la que f1e hizo el día anterior.
Además de las familias francesas, vimos allí
á, muchas alemanas, españolas y norteamericanas, aparte de numerosísimas mexicanas.
Los «puestos", iguales en número y en adorno á los del día anterior, se vieron concurridos á tal grado, que las señoritas, dependientes y meseros, no podían cumplir con todos
los pedidos.
Las bandas de ar;illería, Estado Mayor y
14? batallón, se diittribuyeron en el interior
del Tí voli.
Una ligera lluvia comenzó á caer minutos
después de las cinco de la tarde, y esto bastó
para que la mayoría del público invadiera el
salón principal &lt;lel TÍYoli, donde !'le improvis6 un baile que terminó cuando la lluvia hubo pasado.
Puede asegurarse que muy pocas veces se
ha hecho derroche tal de coi ,fetti y i::erpentinas. Los papelillos multicolores tapizaron por
completo el piso de 1as calles y prados de los
jar&lt;linef1, al grado que en una comliderablc extensión del parque no se Yeía. un palmo de
terreno que no estuviese policroma&lt;lo. Las
serpentinas, colgando de los árbole.;; y detenidas en los toC'aclos de las señoras, completa~
ban el encank'l.dor aHpecto de aquel lugar.
La lucha continu6 hasta el obsc:urecer, hora en qne se iluminaron los saloneR, "puestos»
y_jardines con multitud de farolillos vene-,
cianns.
~lu&lt;'has familias ,;e. retira.ron y nna van
parte penetró al salón del baile, mientras
el 1·esto continuaba aún eu los cenadores y jardines del Tívoli.

Domingo 20 de Julio de 1902.

El 'flirt" del cofetti.

El salón de baile ostent:1 ba un ;;encillo adorno. BamlPras meximnas y francesas, colocadas entre guías de he-

no, formaban el decorado de aquel sitio rlonde ,se puso
una abundante ~illería.
·
Cuando terminó la fiesta de la maflann. el señor M1•
nistro de FranC'ia, a.compafiado del presidente~del Comité y al¡runoR miembros rlel mismo Re trasladaron al
hospital francéH cnn objeto rle hacer la Yisita anual qtw
se acostumbra á Ion asilados.
·
El señor Blon&lt;lel mandó lleYar de su casa un exqmsito lunch que se había preparado y lo distribuvó á lo~
enfermos. ~. .o~ mi_embro~ _del Co~ité y algunos otro:-franceses d1r-t111gmdofl, h1c1eron:obsequios á lm; pacirntes.
1

Las fiesta;; tuYieron como digno hroche el baile en el
Casino de la calle de la Palma.
El adorn? era una filigrana ele-arte y coquetería, y la
concurrencia tan numerosa como..distinguida.
Pasado el vestíbulo, el patio, punto culminante de la
fiesta, se ofrecía en toda sa belleza, envuelto en la claridad que derramaban los focos eléctricos suspeudidos
aquí y allá bajo los ar'
cos 6 entre las flores.
El «plafond» estaba cu,bierto por una gigantesca
adormidera que encarrujaba sus pétalos y de allí
brotaba como un raudal
de florefl que venía á terminar en la araña central,
convertida en guirnalda
exuberante.
Seguían las lineas de
los arcos, guías de flores
que iban enlazándose
pomposamente en loe basamentos de las columnas, y la parte media de
ésta contenía foquillos
que brillaban con los colores de las !bandera,; de
-;_
Francia y )léxico.
El cornisamiento casi

Guardia del Liceo Francés.

..

.: .-.·:

.•.

·.

Uno que cae entre dos fuegos.

...

Grotesca carrera en burros

-

Poco antes de las die1. se anunció la llegada
del Sr. General Díaz, que se presentó acompañado de su hijo el Sr. Capitán Díaz, y el Sr.
Capit{m Escandón.
.
La comisión del Comité recibió al sefior
Presidente en la puerta de la calle, y á la ent rada del salón el señor Ministro francés.
El baile comenzó con unos lanceros, y ya
en esos momentos había en el salón más de
doscientas parejas.

*
Se encontraban entre la flelecta concurrencia, los señores Ministros de Inglaterra, su
PHposa; el señor Ministro de Bélgfoa; el señor
Encargaflo de Negocios de Chile, el de España; los Secretarios del Japón y de Austria el
Cónsul General de los Estados Unidos el Gobernador del Distrito y su esposa.
'
A las doce de la noche, el i-eñor Presidente
fué invitado por el señor Ministro francés para tomar el lunch. El primer Magistrado dió
~l abrazo á la Sra. Blondel, y el sefíor Minist ro francés á. la del Sr. Greville.
A la hora del Champague el sefior ~Iinistro francés se
levantó de su asiento, y en correcto espafiol, clió las gracias al Sr. General Díaz por haber asistido á la fiesta
dando así una prueba mús de las simpatías á los francei::e~
y á su patria. Que esas pruebas de amistad no sólo se demostraban en esta ocasión, sino en la no muy lejana al dar
muestras del sentimiento por la catástrofe de la :Martinica.
PropuRo un hrinclis por el Sr. General Díaz y por el Presidente ele Francia.
El sefior Presidrnlc contcRt6 hacienclo nok'l.r la oran
estimación que el pueblo mexicano tiene por Francia~ l:1
nación que primero proclamó los drrechos del hombrr .

�Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Baile de los Viejecitos
XO\.EL\. CORTA.
(Traducción especial de "El Mundo Ilustrado.")
(Concluye)

TII
Yivaracho,;, tembloroso~, emocionados por
la escapada, los dos viejecitos habían bnjado
la escalera de la servidumbre. Mamá Peroux
se cubría la cara hasta debajo de los ojos con
la manteleta; papá Peroux llevaba el pañuelo
sobre las mejillas corno si le dolieran los dien•
tes; de este modo pasaron de prisa por frente
á la puerta del conserje sin ser mirados. La
puerta cochera estaba abierta de par en par y
por ella ganaron la calle sin hacer ruido.
-¿Tienes frío, madrecita·?
Sí, un poco, pero no mucho. Esto me impedirá caminar ele prisa. Dame Yeinte sueldos. Tu vas á la tienda y compras una botella de vino de á dieciséis, no de dieciocho
porque es muy caro, ¿eh?; dieciséis .¿lo oyes!?
- ¿Y si me conoce el dependiente?
-No tengas cuidado. ~unca ponemos los
pies en su casa. ¿Cómo quieres que se figure
que nosotros mismos venimos á buscar nuestras provisiones? Además, si nos reconoce será mucho rn{ts divertido. Anda. l\fientra~ yo
voy á comprar ocho sueldos de castañas. Total: veinticuatro sueldos; lo que sobra lo erastaremos en luz y fuego. ¿Hará calor allá trriba? Te volveré á encontrar aquí mismo ¿eh?
Diez minutos después los viejecitos ~e habían vuelto á reunir.
-Compré dos velas, dijo mamá Peroux.
Pagué h. leña y las castañas y no me c1ueda
un solo sueldo. Toma, ayúdame, esto estú
muy pesado y tengo los dedos helados.
•
- Yo, dijo papá Peroux, compré cuatro
brioches de á sueldo y un limón de á dos.
Tampoco me queda dinero.
Esto no ha sido prudente. Debimos guardar algo para lo imprevisto.
Se miraron sonriendo.
-Lo mismo que en otro tiempo.
-Lo mismo.
Iban caminando lado á lado, ayudándose á
llevar sus fardos. Delante de su casa se detuvieron y miraron hacia el primer piso. El brillo de la luz eléctrica se tamizaba en las cortinas de tul, resbalaba por entre las varillas de
las persianas arrojando hasta la banqueta un
reflejo de iluminación.
·-;--Eso está ~uy .«chic»; dijo el viejecito.
¡Mua! Esto esta meJor por fuera que por dentro ..... .
-¡Eh! ..... . á un lado, ¡imbéciles!-gritó un
c?chero agregando una sarta de juramentos.
1: rozando con las ruedas á los viejecitos penetró el vehículo por la puerta cochera. '
-¿Viste?, dijo la viejecita. Va adentro una
dama vestida de tul color de rosa. Ten cuidado, acércate; mira otro coche que va {i entrar,
y otro y otro. El agente del orden los pone
e!1 fila.. Ah!, en ese landó van dos chmas Yest1das &lt;le .blanco y acompañadas de un viejo
que lleva, el sobretodo entreabierto, dejando
ver toda una ,;arta de condecoracionrs.
-Y. todo es~ mundo su be á nuestra casal
¡Brom1stas! R1 nos reconocieran ..... .
Pchs! Con é,;tos corremos menos peligro
que ~on el tendero.-' _['ara reconocernos sería
prrc1¡.;o que eRta gen_t. .os conociera.
-Pero nuestra híjfí nu1:;stro yerno ..... .
Estiln ya arribn ltaci.endo los honores. To~o está nn~.v hien si!1 no,mtros. ¿,Cómo dndarian que tu co1; el v1110 y el leño bajo el brazo
y yo .ron ~a lmJÍa y las ca,;tafias en el faldón
de m1 levita, estemos aquí haciendo de pazguatos?
Y tener que pagar todo esto! ~e necesita
ser corno nosotros de bonachones.
¡Qué tontera! Siento un disgusto que no me
&lt;leJa reír.
-Oh! cállate, papacito, me vas á hacer reventar de risa. Me di:rie1-to como nna bendita.
-Y yo como un pilluelo.

Mientras tanto, eran más numerosos los coches que llegaban; vinieron más agentes del
~rden y la multitud se apretaba, se hacía dano por.ver. Entonces el papacito propuso:
-Mua, ya me empiezo á cansar· todo este
barullo me atui:de. Sin contar con'que el disg?sto me ha abierto el apetito. Si quieres, subuemos ya.
-Eso~ iba á decir. Hace un poco de frío;
el sexto piso está alto y yo no tengo mis piernas de hace veinte años. Y todavía no estamos en nuestra cafla.
-~ira, elijo el viejecito, precisamente el
conserJe vuelve las espaldas; éste es el momento. Toma .el pan y sígueme. Colémonos trai::
ele ~se «tro1t-quarts» que va (i entrar. X o nos
veran.
S~ hicieron lo más chiquititos posible y Re
deslizaron tras del coche; pasaron entre el inuro Y los caballos v ganaron rectamente la escalera de la servidumbre, sin ser vistos.
-qi Ya ~stá hecho, rlijoel anciano; ni viRtos 111 con?c1dos. Para atrapará papá Peronx
es ne';~sano ser más listo que mi conserjr.
. -:----8.m embargo, he tenido miedo, replicó la
v1eJeclta. :\1 pasar por el pmtal, me palpitaba el corazon con fuerza; pero e,;tos Rustitos
agradan ...... me gui;tan mucho.
. 'Treparon los .eRcalones al principio &lt;"011 n1p1dez, no por 1meclo ele encontrará los criados,
porque bien sahían que éstos estaban en el
vestíbulo y en el cuarto del portero viendo rl
desfile de fracs, de trajes y ele coches, sino porque ?e la calle y del patio subía. un ruido atroz ·
ele pia~ar de caballos, de rodar de carruajes y
de ~lmr y cerrar portezuelas, que les causaba
un mstintivo terror,
En el término de la escalera, frente á la puerta ele la cocina, se detuvieron para tomar aliento Y escuchar algo. Se oía el mismo resoplar
de las hornillas, los mismos golpes de las caserolas, .de los vasos y de las vajilla.e;. Luego
q~e. abrieron la puerta de la repostería, advirtieron que del fondo del departamento lle-

Domingo 20 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

gaba, como por oleadas, un rumor de multitud
que va y viene, y de voces que se cruzan por
entre las intermitencias de la orquesta.
-¡Qué movimiento, madrecita, y qué desorden debe haber allá.
-¡ No, ni hables papacito! Deben estar oprimidos como sardinas en lata.
- ¡Qué calor debe hacer en semejante estufa!
-Cuando pienso aue allí podía estar yo, me
da calofrío.
·
-Yo siento mareo ..... .
Volvieron á emprender la subida de la escalera, con un miedo atroz de que se abriera
la puerta. ~e la C?cina,y fueran atrapados al
paso, arroJados Vlvos a la hornaza. A medida
que subían, el piafar ele los caballos y los golpes ele las portezuelas se iban haciendo más
y más sordos. Arriba en el corredor desierto
y silencioso, el rumor'llegaba como el' ruido de
la ola de un lejano mar.
-Por aquí, mamá; dame una vela, dijo Peroux, y toma la botella mientras busco mis
cerillo:-.
~~cendió la Yela, sacó la llaYe de la boli::a,
abn?,l~ puerta y, tnn luego como entraPon,
volv10 a echar el cerrojo.
DespuéR, en l'&lt;Upremq dúo lanzaron un profundo sm;piro de libertad, ~orno si acabasen
de escapar de algún peligro.

IY
La buhardilla pequeña, aseada y provii::ta
tlr chimenea, tenía, en vez de trngaluz inclinado una ventana en el fondo.
1\Iientra,;· r¡ue papá Peroux coloraba el trozo
ele, leña entre los ~i::nillos y soplabn con todas
sus fuerzaR para avivar el fuego mamá Peroux
recor~-ía la habitación, recono~ienclo su lecho
nupcial, las dos flillas de caoba, el sillón de
reps verde, el aparador y la mesita plegadiza.
Al encontrar en semejante boardilla todo su
pobre y querido menaje, sentía en su coraz6n
un agradable sobresalto.

•

-Ah! qué bien has hecho, qué aiiorable
eres· por haber conservado todo este mobiliario viejo. Causa placer recordar su juventud!
-Sí, sí, ciertamente, mamacita-dijo el sefi.or Peroux abriendo el armario;-pero no es
éste el momento de charlar ni de enternecerse; ahora es necesario que reúnas tus recuerdos de cocinera. Mira nuestra caserolita de
entonces y nuestra primera sartén. Aquí está
lo mismo, el lim6n cortado en trocitos y la
botella descorchada. Asa las castañas y calienta el vino; yo pondré el mantel y los cubiertos.
Y con toda seriedad, ella con la manteleta
sobre la cabeza, á guisa de cofia, él con la servilleta bajo el brazo, se dispusieron á comer.
-¿ Ya acabaste, mamacita?
-Ya, papá.
- -Entonces vamos á la mesa.
- La mesa está monísima, Peroux, pero
monísima.
- Y con nada, ya lo ves. Por toda cristalería tenemos dos vasos; en cuanto á cubiertos,
encontré nada más una cuchara: nos la prestaremos uno al otro. Confiesa que no estoy
todavía tan empolvado, y que si fuera necesario volverme á ganar la vida de esta manera, me la ganaría.
-Yo también. Nadie hace mejor las cosas
que nosotros. Prueba este vino caliente tan
oloroso á lim6n y ¡chúpate los labios! A las
castañas les falta un poco de fuego.
-Están buenas.
-No, yo me conozco bien; tengo muy buen
ojo. Peroux, hemos sido unos artistas en nuestro género.
-¡Caramba! ¡A tu salud! ¡Felicidades!
-¡A la tuya, Esteban!
Y rompieron á reir; después la viejecita, gozosa, dijo:
-Es encantador esto de sentirse uno en su
casa, solos, como en este momento. En esta
boardillita con techo tan bajo, con mobiliario tan pasado de moda, se siente tibieza y
dulzura, ¿verdad?
-Y qué tranquilos! Esto conforta. Hay
más recuerdos en esta sencilla camarita, que
en todos nuestros grandes y suntuosos departamentos.
-¿Quieres que nos vengamos á vivir aquí?
- Sí, sí quiero. Pero no será fácil con la
presencia de los criados y la vigilancia de nuestra hija.
-Daremos otro baile. Tus castañas están
exquisitas, madre, me estoy deleitando. Dame ahora de beber.
-No te causes males.
-No hay cuidado: imagina todas las drogas que estaría tomando allá abajo; imagina
la cara que harían los mozos si les fuera á pedir un vaso de vino caliente!
-Y qué miradas de desprecio de mi cocinera, si mañana le mandara asar castañas!
-Y decir que hay ge11tes que se imaginan
que con ser rico se puede comer todo lo que
se quiere ..... .
- Y vivir como se desea. ¿Por qué te ríes,
papacito?
-Porque pienso que si tu hija y tu yerno
nos buscan, no nos encontrarán.
-Xo creo que nos busquen ... tienen otras
muchas cosas que hacer. No les hacemos mucha falta .
--'-Ninguna. Pero tú has dicho eso con cierta tristeza. ¿Acaso te arrepientes de haber subido?
-Oh Dios mío! Lo que me entristece es ...
la idea de bajar.
-Nadie nos corre.
-Felizmente. Pero, luego ó después, dentro de algunas horas, toda esa gente se habrá
marchado y será necesario que abandonemos
todos estos vejestorios que nos han hecho jóvenes, para volver á donde están los que nos
hacen viejos.
-Ah, sí! Eso entristece, suspir6 el viejecito. Y eso sin contar con que en el departamento grande nos vamos á sofocar todo el resto de la noche. Debe apestar la cocina el
musgo, las flores marchitas y la comidafrí~· y
cuánto polvo, cuánto desorden debe haber.'
-¡Qué suplicio dormir allá!
-¡ Uf! pero ...... dijo el papacito con la ca-

ra picarezca y el ojo en guiño, si para completar nuestra aventura no bajamos, y nos
acostamos aquí. .....
- Oh, amigo mio, si eso no es posible,¿para qué me alborotas?
-Es muy posible. Hay un par de sábanas
y una almohada; colchón y edredones. Todo
lo que nos falta es recordar c6mo se hace una
cama.
--Si no es más que eso, me encargaré de
hacerla.
-Ah! mamacita, me parece tenemos veinte años, que acabamos de casarnos y que estamos en una camarita de posada campestre,
en una noche de primavera..... .
-Bueno, bueno; creo que estás un poco
inspirado y vas á decir tonterías.
-¡Quién sabe! Abraza á tu viejito, abráza•
lo muy fuerte, con toda franqueza, como lo
amas. como no te atreves á hacerlo allá abajo
cuando tu yerno y tu bija y los criados están
espiándonos para burlarse de nosotros. ¿Quién
nos puede decir aquí que somos ridículos?
Nadie nos ve. Si nuestras caras han envejecido, nuestros corazones no!
Y la viejecita le dió un beso, murmurando
con voz dulcemente emocionada:
-Tienes raz6n, papá: el amor es como las
flores: siempre hermoso ......... hasta ruando
está marchito.
V
Al día siguiente, como á las cinco de la tarde, en el saloncito del gran departamento recién puesto en orden, los viejecitos estaban
sentados en el borde de sus sillones flamantes y nuevos, con los pies de punta, como si
no se atreviesen á posarlos sobre el mullido
peluche de la alfombra. Su hija entró.
-Bueno, dijo la elegante joven, después
de haberse desceñido el abrigo. Bueno, vuestro
baile ha tenido un éxito enorme.
-¡Oh, sí! dijo la viejecita, sonriendo con
cariño al viejecito, nuestro baile ha sido bueno, estoy enteramente de acuerdo.
-¡Mucho muy bueno! agregó papá Peroux,
con un malicioso guiño de ojos. Por nuestra
parte, anoche nos divertimos bonitamente.
-¡Sí, sí! muy bonito, confirm6 la mamá.
-Ah! Conque le tomáis gusto?, dijo la joven pasean&lt;lo la vista de uno á otro de sus padres, con sorpresa de advertirles regocijo en
el semblante. El caso es que todo ha salido
bien.
--Sí, muy bien.
-No hubiera podido ser mejo1·.
Después de un corto silen()io, el viejito volvió á hablar, dirigiéndose á su hija:
-:~fo somos nada disgustados; tu mamá y
yo nos contentamos con poco. Pero de ti que
te conoces mejor que nosotros, quiero saber si
realmente nada creeR que haya faltado en
nuestra fiesta.
-Narla, dijo la jo,,en con corrección; todo

--

ha marchado perfectamente. A mi llegada hice rectificar, en el sal6n de fumar, algunos detalles; pero insignificantes. Ya me esperaba
no haber visto á ustedes poco después de entrar á los salones, porque comprendí que, ocupados en tanto preparativo, no habríais tenido tiempo de acabar pronto vuestra toilette.
Iba á buscará mamacita á su recámara, cuando llegaron los primeros invitados.
Os vi muy poco en suma, pero lo bastante
para juzgar por mí misma que el sastre de mi
marido había transformado á mi padre y que
mi modista había hecho rejuvenecer á mamacita lo menos treinta años.
Se interrumpi6,algo disgustada por los guiños de ojos que se le dirigían.
-¿Pero qué tienen ustedes? ¿qué cosa ridícula he dicho para que tengáis gana de reír?
¿Os burláis de mí porque os alabo?
-Vamos, no te disgustes por tan poco, dijo mamá Peroux con ánimo conciliador. Estamos muy agradecidos, por el 0ontrario, de
las alabanzas que nos diriges. Pero nos reímos ...... porque no creemos merecerlas.
--¡Acabaremos! exclam6 la joven. Yo no
bago más que repetir lo que todo el mundo
decía en derredor mío: «Ah! ¡qué bien lleva
vuestro padre el traje, qué aire tan serio y tan
inteligmte! Y vuestra madre es encantadora
aún con esa deliciosa toilette de raso verde
tierno!»
-¡Qué divertida! decía riendo mam{t Peroux.
-¡Qué buena, qué buena! gritaba papá Peroux, golpeándose las rodillas.
-Qué pasa·? exclam6 la joven impaciente.
¡C6mo estáis de budistas!
-No tanto como tú, contestaron á una voz.
Y el viejecito agreg6:
-¿Conque encontraste que el traje me iba
muy bien?
-Sí, perfectamente bien.
-Y el vestido tierno de tu madre ... . . .
-Le quedaba á mara villa!
-Esto es demasiado; ¿,verdad, mamá'?
-Es el colmo, papacito ..
Y les costó tanto trabajo mostrar seriedad,
que la hija se incomodó.
-¡Por fin me disgustáis! 8i es por burlaros
de mí por lo que hacéis que os cuente lo que
mirasteis tan bien como yo ... . . .
-Nosotros no hemos visto nada, confesó
imperturbable papá Peroux.
-Me vais á hacer creer que no sabéis nada
ele lo que pasó en vuestro baile?
-Lo ignoramos todo, absolutamente todo.
-¿Cómo es esto? ¿Por qué?
-¿Por qué? ......... Porque no estuvimos en
él.
Y_ ante la cara de sorpresa ele su hija, no
pudiendo contenerse, papacito y mamacita se
ec~1aron á la boca los pañuelos y rompieron á
ren locamente.

-. .

�__________

,_
UN BUEN APETITO
UNA BUENA DIGESTIÓN
UN HÍGADO SANO
UN CEREBRO PODEROSO
V NERVIOS FUERTES

DISrErSlfl
6flSTRfl l,6l fl
~t,x,li

r

Mejores son estos que las grandet'
riquezas, y podeis obtener estos benefieios por el precio de una botella de
Zarzaparrilla del Dr. Ayer, y un pomik
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Si vuestro apetito fuese escaso,
vuestra digestión tardía ó incompleta
y os sintieseis nervioso y falto de :fuel'
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tangre viciada, la. enriquece y la po•
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viejo; rico ó pobre, no importa como
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PAPELdeALBESPEYRES para mantener los Vejigatorios sin olor ni dolo,·.
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}• -NUESTRO=ESTÓMAGO=

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•
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••

La salud del cuerpo, en general, está ligada directamente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de la nutrición que ha de fortalecer, desarrollar y
sostener hasta los órganos más peque!lo&lt;J del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no lo hacen por falta d e
d
medio ó trastornos independientes de su voluntad ú orig,ina os por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al :fin inrremisiblemeate.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!quiera época, evitando todo exceso que pueda da!larle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

No dejamos, pues, de recordará las víctimas de su estómago,
recurran á las

Píldoras del Dr. Huchard,
DE PARÍS,

Antisépticas Y Sifil1ticas.

•

Las propi edndes de estas píldoras e&amp;tudiadas y experimentadas
por multitud de médicos entre ellos distinguidos prefesores de la E11-

t

•
;

i!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.

•

t

.

---------------------------------

! Cuidar el estómago es el secreto de la buena salud.
i

i
•

Y NUESTRA SALUD

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Paríf!, son
tales, que su efecto se siente inmediatamente en el enfermo que
las toma.

!
!

Doradas para la• ca•0 • con Blarre6s, Plateada•
para lo• casos que están caracterizados
por constlpaoi6n 6 extreiflmlento•

••
••
•
•••

•!•

---------Las Píldoras del Doctor Huchard se aplicarán siempre con éxito
en todas las afecciones intestinales, y sobre todo en

!
!•

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecía del estómago, Infecci0nes intestinales,
t
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee-, Ulcera del ;
estómago, Disenteria, etc., etc.

i

i

Son recomendadas por los Profesores de la Escuela Nacional de •
Medicina y Doctores Gutierrez, Ban&lt;le"a, Gavmo, Ramirez, de Are- •••
llano Garay, Parra, Ocampo y otrJsmuchos que han recetado enhos• •
pltales y á sus enfermos pacttculsres, según lo acredi1!an los certl:fi- •
cados de tan respetables 1'.acultati vos y los enfermos cur ados con ellas

i

PIDANSE EN :LAS PRINCIPALES DROGUERIAS Y :BOTICAS
Donde eatán de venta con las lnatrucclane• necesarias para su uso-

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Los principales médicos de M6xico y de las naciones mú cirilizadas lo recetan ya como el mejor medicamento para el

aede.

C

MÉXICO, JULIO 27 DE 1902.

ELIXIH ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS
. . . etiou para las persona s debilitada• que los ferruginoaoa y laa qubaaa.
QeuerTado por el método d e M . Pasteur. Pre11cribese en la• molestia• ele
~ g • , la clorosis. la anemia 7 laa convalecencia•; este vine
~ n d a a las personas de edad, ~ las mujere■, jóvenea 7 • loa Jlllio.,

del

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 4.

Y todas las enfermedades del Ea•
tómago é Intestinos por cr6tdca1
y rebeldes que sean, las cura radicalmente el famoso

Vlao fortlticante, c1ig est.,vo. tónico, reconstituyente, de ■aborexcel••te

Zarzaparrilla

"ECONOMICO"

,

BUENOS DÍAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 3, Julio 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Benemérito Juárez</name>
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        <name>Jesús F. Contreras</name>
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        <name>José María Roa Bárcena</name>
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        <name>Secretaría de Justicia e Instrucción Pública</name>
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                    <text>__________

,_
UN BUEN APETITO
UNA BUENA DIGESTIÓN
UN HÍGADO SANO
UN CEREBRO PODEROSO
V NERVIOS FUERTES

DISrErSlfl
6flSTRfl l,6l fl
~t,x,li

r

Mejores son estos que las grandet'
riquezas, y podeis obtener estos benefieios por el precio de una botella de
Zarzaparrilla del Dr. Ayer, y un pomik
de Píldoras del Dr. Ayer. Son las doa
medicinas más eficaces que pode.is com
pra.r.
Si vuestro apetito fuese escaso,
vuestra digestión tardía ó incompleta
y os sintieseis nervioso y falto de :fuel'
zas, deberíais tomar la.

EL MISMO
1

FERRUGINOSO:
Anemia.
Clorosis, Convalecencias, etc.

GflTflRRO
INTESTINfll,

¡

"'~oso

-

SIETE MEDALLAS

DE

ORO

P ARÍS

20, Rue des Fos&lt;és-St-Jaoques
1 en /as Farmacias.

FOSFATADO:
Linfatismo, Escrófula, se
Infartos de los Ganglios, etc.

1

Dr.Ayer
Expele todas las impurezas de Ja
tangre viciada, la. enriquece y la po•
10ja y da á los nervios fuerza y vigor,
Podeis halla.ros un poco enfermo ó enfermo de gravedad; podeis ser joven 4
viejo; rico ó pobre, no importa como
es encontreis ó sintais desde el u.mento en que la Zarzapa,rrllla del Dr,
Ayer devuh9 la salud á t.ode al

BELLAS ARTES

ESTOMAGO E IITESTIIOS

~••o MUY 1mpop;TANTI!. ,.ía.

El tJnlco VINO autln
RAF.í:iAEL, 01 salo qu, t11n1 ,, d,r1cho 11., /lamars, ast, 11111i
11 111/tllnoy da qui s3 hace m6ncttJn ,n al flf'fmularlo del Prof11
OUOBA.RDAT IS ,, CJ M'" CLEMENT y 0 1•, di Ya1,nc1 (Dr,m,,
rancla), - Cada s,talla lt6oa ta marca di ta11 Unión d• loa Fabrioutd
,n IIPIICUIZO un m1dal/Dn anunciando ,, CLETEAS ...
_.'
L08 tJ1ma1 ,on ¡¡rosaras y p111:rosas fatslllcacton,s.

u,

_______...__

La fama adquirida por eateElixir en todo el mundo lo ha hecho

tan popular, que hacen in6tilealoe
eloi:-ios.
f No dejen de tomar el BU.zlr ...

_____

_

tomaoal de Sáia de Carloa.
De ••nta en Droperfu., BeU-

El VINO de
PEPTONA CATILLON

restablece ,., ftlerzu
,., d/geat/onet, el apetito
Ea e/ mejor recon1tltuyented1
"-__.,~__, laa peraonaa debllltadat por
la edad, el oreclm/ento, /11 enfermedld11 del

ESTOIIIAGO
LANGUIDEZ, ANEMIA,eto.

Preparada por el
a,.J.fJ.Ay•r&amp;Ca., Lowell, Masa., i.UÁ.

8u trand/010 txlto ha dado orlt•n i muo/lu
lmlUolone,; debe, pues, exltlru la lrma
Cat1Uon.
,. IIGIL St••arttn, Parla J ..... raraallll.

Nunca se apliqueuVejigatorio

ompre Ud. el Moiino

f

sin haberie procu.l"ado el verdadero
coN FIRMA oE ALBEsPEYREs EN EL IAOO vEAoE

VEJIGATORIO de ALBESPEYRES

PAPELdeALBESPEYRES para mantener los Vejigatorios sin olor ni dolo,·.
FOIIOlJZE•ALBESPEYRES, 78, Faubourt. St-Den/1, PARIS, 711 IMulu,....,tlCloM.

1

1

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~~~1f~tl½ili
" 1f /, .,,. Fl,ma r obre cada Cll,rri/lo

•·········································································································~
•

}• -NUESTRO=ESTÓMAGO=

!

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•
•
••

La salud del cuerpo, en general, está ligada directamente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de la nutrición que ha de fortalecer, desarrollar y
sostener hasta los órganos más peque!lo&lt;J del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no lo hacen por falta d e
d
medio ó trastornos independientes de su voluntad ú orig,ina os por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al :fin inrremisiblemeate.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!quiera época, evitando todo exceso que pueda da!larle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

No dejamos, pues, de recordará las víctimas de su estómago,
recurran á las

Píldoras del Dr. Huchard,
DE PARÍS,

Antisépticas Y Sifil1ticas.

•

Las propi edndes de estas píldoras e&amp;tudiadas y experimentadas
por multitud de médicos entre ellos distinguidos prefesores de la E11-

t

•
;

i!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.

•

t

.

---------------------------------

! Cuidar el estómago es el secreto de la buena salud.
i

i
•

Y NUESTRA SALUD

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Paríf!, son
tales, que su efecto se siente inmediatamente en el enfermo que
las toma.

!
!

Doradas para la• ca•0 • con Blarre6s, Plateada•
para lo• casos que están caracterizados
por constlpaoi6n 6 extreiflmlento•

••
••
•
•••

•!•

---------Las Píldoras del Doctor Huchard se aplicarán siempre con éxito
en todas las afecciones intestinales, y sobre todo en

!
!•

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecía del estómago, Infecci0nes intestinales,
t
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee-, Ulcera del ;
estómago, Disenteria, etc., etc.

i

i

Son recomendadas por los Profesores de la Escuela Nacional de •
Medicina y Doctores Gutierrez, Ban&lt;le"a, Gavmo, Ramirez, de Are- •••
llano Garay, Parra, Ocampo y otrJsmuchos que han recetado enhos• •
pltales y á sus enfermos pacttculsres, según lo acredi1!an los certl:fi- •
cados de tan respetables 1'.acultati vos y los enfermos cur ados con ellas

i

PIDANSE EN :LAS PRINCIPALES DROGUERIAS Y :BOTICAS
Donde eatán de venta con las lnatrucclane• necesarias para su uso-

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Los principales médicos de M6xico y de las naciones mú cirilizadas lo recetan ya como el mejor medicamento para el

aede.

C

MÉXICO, JULIO 27 DE 1902.

ELIXIH ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS
. . . etiou para las persona s debilitada• que los ferruginoaoa y laa qubaaa.
QeuerTado por el método d e M . Pasteur. Pre11cribese en la• molestia• ele
~ g • , la clorosis. la anemia 7 laa convalecencia•; este vine
~ n d a a las personas de edad, ~ las mujere■, jóvenea 7 • loa Jlllio.,

del

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 4.

Y todas las enfermedades del Ea•
tómago é Intestinos por cr6tdca1
y rebeldes que sean, las cura radicalmente el famoso

Vlao fortlticante, c1ig est.,vo. tónico, reconstituyente, de ■aborexcel••te

Zarzaparrilla

"ECONOMICO"

,

BUENOS DÍAS

�nomingo 27 de Julio de 1902.

LOCOS SUBLIMES.
Dentro &lt;le algunos sigluf', cum1du el hombro ci,·ilizaclo se ha.va adaptado, f'i rs que 11'-~a á adaptarse, á las condiciones 110,·ír-imaR de
la vida nctua l. .v á las exigencias de su casi i mprovisarla ci\'ilización; cuando el torrentf·, ho.,·
desbordado _Y espumante, vuelva á su cauce y
lo recorra plácido .v. tral1(¡uilo entre frondas
colgantes y flore,; abintas, la humanidarl de
hoy va á ofrecer á la de mañana el más extraño·espectáculo, ~• loR pensadores fríos y serenos nos diagnosticarán una locura expansiYa
;· deRbordante y un convulsivo ataque de gran
histeria.
Ho.,· por hoy, .v ya hace más de un siglo de
esto, Yi\'imos en perpetuo clese&lt;1uilibrio ('On
nueRtro medio, )' nuestro estado habitual es
un elesenfrenado neurosismo. Del seno ele un
feuelafü,mo apacible y compresivo, pasamoR
brnscamente á fines del siglo XVIII á un régimen expansirn y de libt&gt;rtad; de la sumisión
pasiva del espíritu,á su emancipación completa; del reRpeto, á la reiYindicación; de la. actividad monótona. al trabajo multiforme y complejo; de la fe, al escepticismo; de la verecl.1,
al campo libre; de la madriguera del topo, al
ambiente del águila.
La ciencia )' la industria. con sus progresos,
han creado nurYaH formaR de trabajo y nuevos elementos de placer. Por el libro y el periódico estamos en comunión &lt;le ideas con todos los espíritus, y por los hilos del telPgrafo
en contacto con todos los pueblos. En los
grandes centros repercuten todos los ecos humanos; pensamos con todas las cabezas; sentimos con todos los corazones; queremos con
todas las voluntades. Cada uno de nosotros
está en espíritu presente en todas partes, lo
m ismo en los festiYales artísticos de Berrnth
que en los combates del Tran~ymi.J, que en los
misteriosos Y fecundos laboratorios de Pasteur
~- de Edison·, )' asistimos lo miim10 á los sepelio.s que á las coronacioneR dC' loR re.res lej:rno::-.
La instantánea y el cinematógrafo nos permiten asistir á todos los graneles Ruce::-os .,· ver
cómo se desenvuelven todm, las peri pccias &lt;le
nueRtra artividad; con el teléfono conversn.mos mano á mano con los auRentes; con el fonógrafo legamos á nuestros pósteros el reo ele
nuestros cantos como de nuestro~ gemidos y
hacemos vibrar las rnces de los desapare-:i&lt;lo!&lt;;
cou los rayos de Rocntgen miramos á través
de los cuerpos opacos y percibimos las palpita- .
ciones de nueRtras vfaceras v las a.Iteraciones
de nuestros órganos. Tenemos ,·acunas preventivas contra las grandes plagas,y cmativm-;
ele las grandes epidemias.
La química prepara artificinlrnentt&gt; los productos cuyo monopolio se había reHerrnclo la
~aturaleza, é inventa, y produce otros mil que
la Naturaleza no :-:oñó. .\ntes de n1ucho no
sembraremos, fabricaremos; haremos féculn&gt;&lt;,
azúcarn&gt;&lt;, fibrinai-; ,r :1lhí11ninas ·" p&lt;&gt;cliremos al
laboratorio y k la u1á4ui11a lo que &lt;·0111iemmn
{t ne¡.(arnm, las tiena.s ag,&gt;tadas y las tturestas
taladas; y la Plectricidad, e:&lt;a E:-;fi11ge tantos
:-:iglos im penetmhle .v 111 nda, &lt;·0111ie11m ya. (1 re,·elarnos sus mi:-:terios v á realizar á nurstra
\'ista sus múltiples prodigios, caldeándonor&lt;,
alu111hrú1ulono:-, curando nuestros aehaqt1&lt;'R,
cLindono.; energías inagotables r1ue explotar _y
l'(•\'elándonos mi.,,terios &lt;]lle podemos apro\'edrnr.
Yivimos hoy la \'ida de toda la humanidad;
nu&lt;istro sistema nervirnm r;e encuentra sometido :,;in descani;o á In ex&lt;"itación de todas las
:-enHaciont•s imaginables; aute nuestra \'ista
gira 1111 ca leidoseopio inagotable de formas .'"
C'olorr.,. X uestra ideación, atropdlada y turhulen t.1, forja, crea, inventa, aplica, explota;
uuei;tra &lt;•n1oti,·idad, a¡wna.~ fatigada., encuentrn p:'diulo ,r cxcitaciún en nne,·a:-: impresiones
y nuevaR aspint&lt;'ione:-:; nue;.tra. Yoluntml Ke ve
ú la Yez solicitada en multitud de Renti&lt;los diferentes~• hacemos cada uno el trabajo d e todo un Yiejo pueblo y de toda una antigua ci,,il ización.
l~Rte exc&lt;•so &lt;le actividad mental moral y
rísica, e,-tá en clt&gt;sproporción ('01) la ;.eHistencia
nrtt1al lle nuestro organi::;mo. Para t1ue llegue

EL ~!UNDO ILUSTRADO
{(ser-normal, fisiolbgica é'i nofensiva, son forZO!"OS Y11rios sip:los de adaptaci(m )' de selecci(m. El organismo, individual y colectivo,
no ,::oportn laR bruRcns tranRicionei,,.
IJoy no vivimo,:. urnt vida normal Y regular, i,:ino una vida de fiebre r de mareo; nuestros órp:anoR, adaptados á excitaciones menos
intensas, á impreRioneR menos rudas y á trabajos menoR fatigoRof'. se rei-ienten de un ,rsurmenagei, peligroRo á la salud física y mental.
TodoR somos neur6ticof-l. anémicoR, ~· vivimoR
en perpetuo estado de debilidad irritable.
De ahí nuestrai- deRgraciM y nuestros extravírn::; ele ahí tanta locura v tanto snicidio,
\' de nhí también tanto a.lcoholiRmO V tanto
morfinismo. Los unos sucumben en 1~ lucha,
abrnmadoR, imbécileR ó enajenado,;; lo:, otroR
buRcan en los excitantes una ficticia '" momentánea re!'&lt;istencia ú Jm, ar&lt;perezas de.la lucha y ú los agotamientos (lUC la deRmesuracla
tensión dE- las facultades ncn1Tea.
Xuestro camino de gloria )' de grandeza eRtú sembrado de víctimas &lt;le la enfermedad,
del vicio y del crimen. HemoR con&lt;]uiRtarlo
para la poRteridad bienef'tar, grandeza.. poderío, ). la hemoR pagado con fibras de nueRtra
carne .v lagoR de nuf'Rtra sangre. Romo:- locoR
tal vez, hist~ricos, r&lt;in duda; pero locos é hiRtéricos sublimes, que nos hemos ofrecido t&gt;n
holocausto al bien humano ~' al progrer&lt;o de
la ciencia. La posterirlad nos lo tendrá en
cuenta y sabrá, como C'risto á la Magdalena,
perdonarnos nueRtro deRequilihrio ? nuestro,;
vi.ci.os por lo mucho &lt;]lle hemo,; amado la Civilización y el ProgreRO.

El Ventisquero.
A los tres añ.os de matrimonio, el marqués
C'ltaha tan enamorado de su esposa como el
día antes &lt;le su casan,iento, lo cual podrán no
alC'anza.r á comprender algunos maridoi,:, pern
eRto no es llll inconveniente para que el a.mor
del marqués resulta,ra 1m hecho.
.
En cuanto á Elvira, que había querido á su
primo Arturo de esa manera especial con que
ama la mujer cuando lo hace por vez primera. parecía estar F&lt;atisfecha de su posición social.
Rin el consejo &lt;le amhaR familias, El vira y
Arturo hubieran concluído por ca¡;.:arRc; pero
como ni uno ni otrn C'onb1 han a.pPnas ,·nn lii1•·
neR elP fortnn:1, se &lt;011,·ino por parte ele_ torio,::
c&gt;n que aqurl matrimonio t'r1:1, nn diRpa.rate en
torl:1 la extensión &lt;le la palabra; qnr no hahí:1
11i ,-iquiera. que penr&lt;ar en rl, put&gt;,- «coi1ti¡1:"
pan )' celiolla", era una. frui-e \'HCÍa de tocio
Renticlo ~- cursi por aiia.elidnra; por lo r¡ue los
primos, a.tendiendo á loR sentimientos dr la
realidad más que {1 loR de suR corazones, hi cieron µunto y aparte en 811 mutuo ,v re('Íproco amor.
Y el 111arquéi-l de G.... .. ,que por lo ilu"tre
rle sus blasones, al par (lUe por su cuanti'osí,-ima fortuna,, había Ritlo el candidato sui,piraclo
por cuantas jówneR de la rnús encopetnrla aristocracia se encontraban en estado dP. merel'&lt;-'l',
~· del que se aseguraba, como cosa 1wn1elta, el
enlace con nna. joven algo RU parienta, modelo
de totlo género de virtudeR \' bella hasta ~er 111
admiradón rle los F&lt;alones ~ que por entonees
concurria. vió 'á Elvira, se enamoré, como un
loco de ella, y C'Onclu.vó, con ~rnn et--cándalo
de to&lt;lo!l, por dejar plantada {1. su futma, la
que dci,clr entonces no Yolvió á dejarse ver en
público.
P.:IYira, por 1m parte. no dudó un momento
en aceptar aquel ventajosísimo partido, y el
linajndo y an·himillonario marqués conclu.vó
por tener el mismo trágico fin que cuenta Yíctor Rugo cupo al capitán .Tehs.
El primer_año de mat,rimoqio1!ó Rea el con0

Domingo 27 de Julio de 1902.

EL MUNIDO ILUSTRADO
venido en llamar el de la luna de miel, se lo
pasaron los nuevos espc sos recorriendo las
principales capitaleR de Europa. Desgraciadamente para el marqués, durante este viaje
Elvira tuvo el capricho de que lf's acompañara una prima suya, la cual no YolYió á separarse de la nueva marquesa.
Aquella prima fué el primer punto negro
en la vida del t,1amorado marqués, porque el
11egunclo, ósea el examante y primo también
de Elvirn, más que punto negro,resultó punto
filipino.
La presencia de Arturo en la casa del marqués acabó por constituir para éste una verdadera contrariedad.
Las atenciones que Elvira dispensara á su
primo, las continuas visitas de éste, y otra
multitnd &lt;le detalles, nimios en la forma, pero no en el fondo, concluyeron por despertar
los celos del marido. Rr&lt;te no ignoraba las reJaciom•s amorosas habidas entre Elvira y Artmo hacía algunos años, pero hasta (lUe los
celos no llegaron á germinar en RU corazón,
aquello había pasado inadvertido. Pero desde
entonce,; no.
Las miradas que se cruzaran entre El vira y
Arturo, laR confianzas que mutuamente se permitieran, las coincidencias naturales, ó que al
menos había que confe¡::arse que debían serlo,
reRultaban para el celoso marido una serie de
supoRicione,- que comenzando por preocupar•
le, conclnfan por constituir su deResperación.
La figura imprescindible de aquella prima que
parecía multiplicarRe cuando Arturo se encontraba allí, era para el marqués el mayor
de todo:, los torceelores. Y procurando ocultar
en lo más recóndito ele su alma aquellos, para
él unas veces fundados y otras hasta criminaleR pensamientos; ncudi'endo á lo mejor á su
memoria la figura de a&lt;1uella otra de la que
había lahrado RU eterna infelicidad, y sumido
en el máR hondo de los dolores y en la más
acerha de las amarguras; mirando siempre
desvanPcerse las pruebas ele cuantas sospechas
concebía; en una palabra, f-ufrienclo todo el
horroroso martirio que experimenta todo &amp;.que]
que tiene la der&lt;gracia ctc que se apodere de él
el no sin razón llamado demonio de los celos,
el buen marqués irnfrfa espantosamente, sin
que á ef&lt;te Rufrimiento alcanzara siquiera el Je
nitivo ele la comunicación; hasta que la figura &lt;le Arturo desaparecía y, como consecuencia de esto, la de la imprescindible prima ;:e
restaba, y el enamorado esposo, al encontrarse
á solas ? en presencia de su mujer, comenzaba por olvidar y concluía por arrepentirse y
hasta avergonzarse de aquella serie ·de eludas
y sospechas.

ción del distinguido diplomático, por el Primer Magistrado de nuestra Nación:
.
Se cumplió el solemne ceremomal de estilo
pronunciando el señor Conde una alocución
muy correcta, que le fué contestada
de igual manera por el señor Presidente.
Al acto asisti6 casi toda la colonia
italiana que reside en la capital; todos los Señores Generales, jefes y
oficiales francos de la guarnición, y
Yarios particulares que gustan de
presenciar la respetable ceremonia.

do la imprevisión de no darles cuerda. Este detalle para un tronquista, cual lo era el marqués, no hubiera tenielo importancia alguna
al no tratarse de un camino tan estrecho como el que tenían que recorrer y al
cual rodeaban multitud de precipicios, en el fondo de los cuales se hallaban los ventisqueros.
En el momento de subir al carruaje, que sólo tenía cuatro asientos,
resultó una de aquellas coincidencias
que el marqués acababa siempre por
confesarse que debían ser naturales.
La imprescindible prima, bajo el pretexto de que en los de detrás se mareaba, se empeñó en ir en el asiento
delantero, y como no era cosa de no
complacerla, Arturo y Elvira ocuparon los asientos traseros.
Trataba el marqués con toda su
habilidad y pericia de hacer que los
caballos que tan pronto se iban hacia
la izq,iierda como querían volverse
á la derecha, entraran en camino,
cuando al fijarse en la sombra que
proyectaba el carruaje, creyó ver que
Arturo rodeaba il talle de su prima
y que ambos unían las cabezas en
actitud de darse un beso. , Y al levantarse como movido de un resorte y ver cómo la sombra no le había
engañado, abandonó las riendas, y
tendiendo los crispados puños, rugió: ,c¡miserables!»
Pero antes que el marqués acabara
de pronunciar esta imprecación, los
caballos, al sentirse sueltos hacia el precipicio,
rodaron por éste, y en uni6n del carruaje y de
cuantos iban en él, desaparecieron un instante
después en uno de los próximos ventisqueros.

***
Desde aquel día y siempre á la

misma hora en que ocurrió la catástrofe que acabamos
de relatar, sobre una peña desde la que se dom inaba todo el lugar donde se hallaban los
ventisqueros, se veía la figura de una mujer,
de la que ni- la distancia ni el amplio manto
en que iba envuelta, eran bastantes á ocultar
la juventud, la distinción y la belleza. Y aquella figura, al retirarse de aquel sitio, lo hacía
siempre por el camino que condu0ía á la finca
colindante de la l!Ue por ahi se sigue conociendo como propiedad de los marqueses de G ...

M.

GAYCÍA REY.

\

***

El señor Conde Vinci desciende
de una de las principales familias
de Italia. Nació en Termo y se educó en Roma. En el año de 1884 comenzó la carrera diplomática en
la Secretaría de Relaciones de su
paÍR.
Ha desempeñado los cargos de primer Secretario de las Legaciones de
Sui1.a, Holanda, Madrid, Wáshington, Berlín y, por último, en Londres, de donde partió para Roma con
el objeto de recibir las cartas credenciales de Ministro en nuestro país.
El señor Conde habla perfectamente el español.
Durante su carrera diplomática
ha recibido las condecoraciones de
Drákbrok, Alemania; la del Aguila
Roja, del mismo Imperio; la de Isabel la Católica, de España; las de
San Lázaro y San Mauricio, de Italia, y algunas otras.
E XMO. S R. CONDE JULIO CESAR VINCI,

Su Majestad el Rey de Italia acaba de enviar al Exmo. Señor Conde Julio César Vínci
para que lo represente ante nuestra República
en calidad de Enviado Extraordinario y 1\Iinistro Plenipotenciario.
El jueves próximo pasado, á las doce del
día, se efectuó en audiencia pública la recep-

El señor Conde de Vinci es un modelo de
elegancia y de afabilidad en su trato; se atrae
fácilmente la!:1 simpatías y Re advierte que es
de aquellas personas que saben acrecentarlas y
conservarlas.
Hablando con el diplomático, nos pintó en
pocas palabras la estimación de que goza nuestro pueblo allá en la suntuosa patria del arte,
y nos dijo mucho, mucho y muy grato acP-rca
de los artistas compatriotas que han marc.bado para nutrir el ideal en aquel su bello país.
Nos habló con entusiasmo y galantería de
la ciudad que lo contará por su huésped, y se
manifestó interesado por la marcha de nuestros adelantos.

Y sí: sois los arbustos; el tronco carcomido
cayó en tierra, ya seco, mutilado y herido;
pero las mismas aves en vuestras ramas duermen;
triunfó de los embates del viento y del olvido
el árbol que en los surcos echó de nuevo el germen.

«La muerte no esla gloria.de los que son osados,
no es el apoteosis de los que son malvados;
para ellos el estigma, para ellos el olvido:
para los seres buenos al arte consagrados
la muerte es como para los pájaros el nido.

***

«Entra, reposa, calla; arroja la paleta
~• los pinceles: duerme en la región secreta
donde la carne baja y el espíritu sube;
y, libre al fin, que vuele tu alma de poeta
como sutil fragancia que a.rriba se hace nube.&gt;

Nuevo Enviado ExtraOYdinario y Ministro Plenipotenciario
de Italia en México.

ITALIA EN MÉXICO.

***

Por primera Yez desde su matrimonio, al
concluirse lo,- mese,; de primavera, Elvim )'
su e1;poso dt&gt;ciclieron pasnr una temporada. en
una magnífica posesión que tenían en t&gt;l Pirillf'O v rle In &lt;'Ual colinda.han los terrenoi,; &lt;'ni!
una ·propiPdad ele loR padres c]p aquelln pri•
mera prometida del marqué:- ,I' en donde la
jo\'en RC había irn::talado desde poco después
del casamiento de aquél con El vira.
El tiempo continuaba, por no variar, en un
todo contrario á lo predicho por el almanaquP.
Hn rín ocho díaR que los marqueses se encontraban en su finca del Pirineo,Y oí uno solo se
hahía dejado ,·cr el sol, cuan'do se presentó
Arturo.
Pn ra el m:irqués resultó éste el mayor de todos los nublados.
Dos díaR cleRpués,amaneciú uno espléndido.
El contraste que preRentaban los rayos del
sol, al toear huyendo las capas dP nieve que
cubrían rl suelo. f'!'a realmente hermoso.
Despu(,s clt&gt;l almuerzo, se convino en dar un
paseo en earruaje, ~- en atención á cine el lugar en que el paisajP resultabH más helio y
donde la nieve debía e!lcontrarse en mayor
cantidad,cra el de los Yentisqueros, se decidió
ir por aquél.
Si el marqués,ála llegada de Arturo, no huhiera 1..stado tan preocupado, seguramente que
no habría dejado de fijarse en que de los cuatro caballos enganchadoR, á lm: dos delanteros,
que eran.muy j6venes y briosos1 habían teni-

Alos Discípulos del Maestro ReQull.
Leida en la velada que se
celebró en honor del insigne artista.

Rendido de cansancio por el sendero iba:
pero mostrando una serena confianza,
sobre el endeble cuerpo llevó la frente altiva
-dombo radiante donde brilló perenne y vi va
la luz de un largo sueño de amor y de esperanza.
¿,Lo recordáis? Cabeza de majestad ceñuda
cual si desafiara la iras del destino,
sin el mohín del odio ni el gesto de la duda,
mas sumergida siempre en una triste y muda
contemplación extática del ideal divino.

.... Y él iba lentamente, muy triste y muy sereno,
con rumbo hacia ese dulce palacio misterioso
que acoge á los rendidos de la vida en su seno.
Tocó la ruerta y dijo:-Yo soy un hombre bueno
que aqu ha llegado en busca de paz y de reposo.
Yo soy una existencia de luchador que un día
sintió flotar un aire de gloria en su cabello,
yo soy un pensamiento, yo soy una ene1·gía
gastados en la ruda y angélica porfía
de halla1· en todas partes las formas de lo bello.

Y atravesó la senda con plantas claudicantes;
El iba lentamente, vosotros no; de prisa
.
marchabais juntos, gárrulos, gozosos y triunfantes;
él iba solo y triste, v al veros tan distantes
os saludó, de lejos, con su postrer sonrisa.

Yo he puesto luz y sueños en todas las cabezas,
auréolas inmortales en todos los dolores.
inmaculadas• túnicas en todas las pure,1as,
co1,onas de luceros en todas las tristezas
y rutilantes alas en todos los amores.

Así, al ver los arbustos que bordan las praderas
el árbol carcomido, dice: Sois mis retoños,
son mías vuestras savias que al circular ligeras
os dan calor; y vuestras floridas primaveras
son las transformaciones de mis mustios otoños.

Abrid; traigo la kábala profética en mi acento;
yo me he ceñido el áureo laurel de la conquista;
'::,Oy un impulso firme y un alto pensamiento
gastados en la magna labor de dar aliento
al Bien y á la Belleza. Abrid; soy un artista.

Yo soy un árbol triste que resistió el eterno
combate del invierno con todos sus rigores;
mas antes de cubrirme las nieves del invierno,
cada uno de vosotros en mí fué brote tierno,
anunciación y símbolo de las futuras flores.

Y- ¡oh magia del conjuro grave y solemne!entonces
la puerta misteriosa giró sobre sus gonces,
ycuna vozqueveníade loalto,&gt;exclamó:cpasa;
tu vida tiene toda la fuerza de los bronces,
amaste la Belleza y el Bien; ésta es tu casa.

** *

Hacéis bien, los retoños, en venerar la santa
sombra ele! árbol viejo '}Ue crió vuestros abriles:
un ideal, el suyo, en vuestros pechos canta:
su gran amor al Arte, su religión, levanta
y anima vuestros nobles anhelos juveniles.
Sed como aquel artista, de majestad ceñuda
cual si desafiara las iras del destino:
'
sin el mohín del odio ni el gesto de la duda.
mas embargado siempre por una triste v muda
contemplación extática del ideal divino. •
Sed como aquel maestro que por la senda iba

y que mostrando una serena confianza

'
sobre el endeble cuerpo ]levó la frente'altiva
-dombo radiante donde brilló, perenne v viva
la luz de un largo sueño de amor y de esperanza'.
Julio 1902.

�Domingo 2?' de Julio de 1!)02.

EL MUiNDO ILUSTRADO

EL CONSEJO SUPERIOR
De Educación Pltblica.

Una ele las creaciones que ma.rnr utilidad
traerán, probablemente, á la causa de la Instrucci6n Pública, es sm duda el Consejo ¡.¡nperior de Educación Pública, que aun cuando
!lo está constituído definitivamente, ya Re han
hecho l os nombramientos de las perRonas yne
figurarán al frente de él, ." cuyos retratos damos en el vresente número.
Se nombró, en primer término, Serretario
del Consejo al Doctor Porfirio Parra, bastante
conocido ya en el mundo de la ciencia pnra
que pretendamos decir algo nuevo aeerca de
él.
El Sr. Parra nació en Chihuahua, ele unn
familia humilde, y desde su más tierna e&lt;larl
se dedicó á los estudios, distinguiéndose má:-;
LIC. JUSTO SIERRA,
Subsecretario de Instrucción Públir.-,.~

in, 1Jh~ho 11.T.:'.--'i'n.\ no
Domingo 2?' de Julio de 1902.
=-====----=-========~~~~~~=======---_:

tarde en la Preparatoria, donde fué el discí.
pulo predilecto del inmorta.l Gabino Barreda;
y más tarde en la Escuela de ~íedicina, donde
iüzo una carrera brillantísima.
En la actualidad es profesor de Anatomía
dei;criptiYa y obtuvo por oposición la clase de
Fisiología hace unos cuantos años. Ha repreRt&gt;ntado á Méxiro en multitud de Congresos
Científicos en el Extranjero, y es partidario
acérrimo de la educación de la juventud.
El segundo nombramiento, el de Oficial del
Consejo, fué hecho en favor del Sr. Alonso
).fariscal y Piña, actualmente Diputado al
Congreso de la Unión. El Sr. Mariscal se ha
distinguido por su afecto hacia la educación, y
á esto sin duda se d ebió su nombramiento.
El tercer empleo es el de Oficial Auxiliar, y
fste fué conferido al Sr. Antonio Revilla, periodista muy conocido y que desde las columnas de distintos diarios ha defendido siempre
la Instrucción de las masas y combatido por
ella.

1

1

Don Rafael Angel de la Peña.

LIC. ALONSO MARISCAL,
Oficial.

CUNOS VIEJOS.
Blas6n.

SR.

DR. PORFIRIO PARRA
Secretario

[Para Frias Fe rnán&lt;lez. l

Uh cincE&gt;l mu_,- hE&gt;roico fué E&gt;l que en lahor ardiente
Robre el batido acE&gt;ro de fúlgida coraza,
marcó con los veRtigioR de sn indomable diente
los épicos blasoneR de legendaria raza.
De una aqnilina raza de viejos luchadorE&gt;R,
que siempre &lt;leRpreciando rPYeReR y irnplicioi;,
á los combate;: iban en medio &lt;le looreR
lanzando en RUR clarineR sus roncos epinicio!':.
Rnrgiendo del escudo, caudn l águila abría
i;tls alm: como en lnrgo reYolotear Yiolento,
y cayéndole encima de la tei;ta, fulgía
como bafiado en llamas un corazón sangriento.
Dice la vieja historia que el cin&lt;'el me ha contado,
que un dfa cuya fecha ít precisar no llego,
·
murió la heroica mzn. clespuéi; ele h:i ber triunfado
sobi-e el águila altiva el corazón de fuego.
¿De qmén fn(· aquella her{ildica? ... Aca;:o en tu m Pmoria
aquel E&gt;mhlema muchoR rectwrrloi- te clei-pierta,
Y Yes en los blasoneR caducos ele mi hiRtoria
corazóñ triunfante sobre un ág11ila muerta!

un

Voy á la Justa.

Reñor:i, yo te juro que en la purp(1rea ar~na
ele la lucha Ít que tran&lt;'eR de amores noR onllan,
logra1·é en rudo esfuerzo lucir mi lanza llena
f&lt;nrt 111, 1111.nare de ~q,11111('! Q,U~ (\ t\11'1 riCll'I fin 1!9 hUmillatt,

ANTONIO REVILLA,
Oficial.

El triunfo.

Encima de mi potro de crin copiosa y i-uelta,
mnr&lt;'hC- á bui;&lt;'ar tm lnuro para tn frente hernwi-:n.,
siguiéronme tus ojoi-, y en la campal revuelta
triunfé, y aquí te traigo la palma victoriosa.
H eroico en la pelea. de todos fuí temido,
jni.té con 101, más bravos y ardi entes p;ladiadoref-,
y ~e cu brió de gloria mi acero enrojecido
en sangre de Pelayos y Cides Campeadores.
Rendición.

"\fas ante ti, señ ora., se rinde mi bravura,
y humillo nnte tus plantas blasones y armadura.
Homenaje.

Que i;i por hra,•o un elfo. r eté firme y Rereno
lcgioneR enemip;afl huscando desagravio,;,
nnte ti sólo ansío caer sobre tu seno,
vencido, pero cerca del fuego ele tus labioR!
Y:i Yei;, ante tu eximia belleza irresistible,
apriRionado (]Uedo por amorosos lazoR,
." lo!&lt; alientos púgiles ele mi raza invencible
se mtrnren en la cárcel marmórea de tus brazos.
El Emblema.

¿,Recuerdas el e111 !,lema c!Pl blasón acerado? ..... .
dice el cincel que 1111 día, que yo á fijar no llego,
murió la brava raza, después de haber triunfado
i;;&lt;lbrP. el águila alti va el corazón de fuego!

•

Pocas Ron, indudablemente, las personas
de esta capital &lt;jue no conozcan {t D. Rafael
Angel de la Peña, nuest ro notable gramÍltico
y atildado lingüist,1.
Maestro de toda una gcneraciún, no ba hithielo entre sus discípulos uno solo que no conserve gratos rl:'cuerclos del i Ini-traclo prnfrsor y
del caballero correctíi,imo. El respeto y eariiio
para el seiwr &lt;le la PE&gt;fü!, ~e ha l,1e&lt;'ho tra1icional en la E~cnela :'\ac1onal f repnratorrn,
dónde siempre• ha ocupado uno tk lo~ primeros pucstos entre los Pducndorl',; de l.1 ju\'ent u&lt;l.
Desde qu&lt;' ter111in(• ;;u c,trrera literaria, !"e
dedicó al µrofesora&lt;lo, hahie1Hlo "ido catedr:,tico de Latín y de Litenltura e11 el hoy extino-uido colegio &lt;le Han .Juan &lt;le Letrán, y de
Lógica, Gramáticn Uastella na y prit1H'r cur,;o
de Matemáticas en la Preparat::-ria.
En 186::l cuando el Relior de la PPiin contaba 32 aíi~s de edad, fu(, nombrado indi viduo ele número ele h «8ociedad Húmboklt,» y
más tarde perteneció al «Liceo Hidalgo,» ÍL la
«::locieda&lt;l de ProfeRores de Puehla,, y al «Aten eo Mexicano dc Cie11cia,- .\' Letras," ·en el que
fué presidente de la sección de Ciencias Filológicni;.
. .,
.
8u coni;tantc d ed1caewn al eRtud10 y RUR
profundos conocin~ientos ele nue~trn_ i_dioma,
le valieron haber s1Clo nombrado md1v1duo de
núm ero de la Academia Mexicana de la Leno-ua ·" correspondiente de la Real E spañola,
º ' J deHcle entoncei-, ._,ecretar10
u
· perpet uo &lt;l e
siendo,
la primera.
En junio ele 1897 rePibió el seiior ele la Pt•ña u11a comunicación oticial en que se le hacía saber que D . ~Ii~uel Antonio Caro, \'icepre;:idente pn ejercicio ele la Repú lilica de Cnlombia lo había designado para que desempeñara' en ~I{&gt;xico el cnrgo ele Címst~l Cie~1eral
de dicha República, pero, por rnotn·os mdepenclientes de su volurita&lt;l, no pudo aceptar
tan honrosa distinción.
Refiriéndonos á sus escritos, diremos que
«La Influencia de l os métodos lógicos en el
progreso de las ciencias," rn_1 «~iscurso sobre
la tendencia actual de la ciencia," otro sobre
«El Positivismo considerado como doctrina y
como método," ,,J;:xposición rar.onada de diver-

"ºs planes de estudios," y otros opúsculo:; mús,
le har. valido extraordinarios elogios á RU autor.
H a publicado, asmnsmo, extensas monogrnfías que forrnau parte de una (ira111ática
Fundamental, para lectura. de peri;onas y,i
formadaH en este linaje de conocimientos; una
Uramátita Teórica Prúctica de la Lengua Castellana para los alumnoH que cnrP-an est'l. matnin en la E:-&lt;cuela Preparatol'iit, y vario" estt:d ios lexirngl'áficos, a&lt;lemús de algunos ensa,·os de Crí tita Literaria, c·on10 el prúlogo ,1
;,:\furmnrios de la ~elY,l,, ele D. .Joaquín ArC'aclio l':1gaza; un estudio crítieo &lt;le ,,Angelina,"
otro d e «El .Bachillel'," ek. Finalmentf•, lui
eo mpuesto &lt;liscun;o", ctictúnu'n&lt;•s sol, rt• obras
de texto ,. numNosos artículo,..
Tal
&lt;·n bre,·e resumc11, la ohm liternri:t
de D. Rafael Angel de la Pe iia, eon cuyo retrato honrarno8 las columna¡; de este se11Ja11ario.

e,.;

--------------TRES SON.E.TOS.
[ l!e,tboven l

CLARO DE LUNA

En alta noche la canci{m serena
trae en su giro ,,agabundo el viPnto,
corno rúfoga triste de un lamento
qne allú en el fondo del pasado suena.

La cantiún del e:;píri tu :,;oiiada
que envuelta en nimbo tle triztez,1 liuta,
cual el nenúfar lúnguido, lllle lirota
en silente riber,\ abandonada.
Destacaba lit luna mortecina
perfil &lt;le pri!1cesa bizantina
tle antiguo marco en la brumosa tela;

Hll

y el viento :trl'ehataba un t riste canto,
l'OlllO

como

la vida que frcnnda el llanto,
1111 hondo suspiro &lt;le 8tradella!

EDGARD ALLAN POE.

De l:t hoguera en que su alma se consume
brilla en su frente re8plandor &lt;livi no,
y en torno al desolado peregrino
Lconorn exhala su inmortal perfume.
.Para que el Cue:·vo del dolor le abrume,
le refieren las sombra,; del camino
d e Ligeya el ·1am1:nto sibilino,
los palidos terrores de Ulalume.
Vaga en la noche de su eterna angustia
crispado el corazón, deshecha y mustia
su corona triunfal, el pecho inerte.

Y en la horrenda visión de su delirio
e~cuchit las Campanas del martirio
presagiando sus bo,1as con la ~Inerte!

cCeopoldo j)íaz.
Oh ¡ cuál traduce la profu1ida pena,
la am'asga soledad clel pensamiento,
la hre\'t' ditha, el hondo :-ufrimiento,
c·on fra,:e niga de misterios llena!
Sobre las teclas púlidas del piano,
desgranando su nota cristalina,
pareee una lihélnla tu mano,

Y tu frente ele anfrnona 1-1c inclina
al eYocar del rui,.l:'iior gernmno
la sollozantl:' vibraci ón divina.

PENSAMIENTOS
La tolerancia es una virtud clifíci 1: 11 uc•stro
primer Hentimiento, _y aun el segundo, es odiar
[1 quien no pirn:,;a igual á nosotros. -LE)IA 1'J"RE.

*

Los poetas son hombreR &lt;Jllf' han rnnservatlo t&lt;us ojos ele ni íio... · D.-1.uni,;•r.

*

Los pintores acaban haciendo rt&gt;tmtos, v los
poetas haciendo pniúdicos. - ROBER'l' o~ LA
VIEJA CANCION

t'.,!ZERAXXE.

Oh la vieja canciún, 11u1wa ol ridacla!
La canción vieja de doliente nota
que sollozar parece una harpa ignota
por vagabumlo céfiro agitada.

De lrL confideucia á la ind iscrcción, no har
mayor distancia que del oído á la boca.-P_1,:-

*

'rIT-8ENX.

�Domingo 27 de Julio de 1902.

LOS BEYES SIN CORONA.
Son los tiranos más terribles que conoce la
humanidad. Desde uh trono que en vez de
oros y terciopelos tiene espuma de encajes y
marfil y armiño, el rey dicta su vol~ntad en
un idioma que sólo comprenden sus iguales y
sus esclavas. Estas son de la más alta nobleza que se conoce en la corte humana1 son las
e13canciadoras de vidas las que encienden la
columna de luz que glria en el viaje por la tierra; las que dan su existencia y no m~eren,
son láa rimas de infinitos dolores y sonneas de
inefabLis alegrías, son legión y se llaman una,

EL MUNDO ILUSTRADO
bre la alegría de la corte. La esclava tiemb~a,
viénenle á la imaginación mil sinsabores, qwere que el monarca esté entre sus brazos ....... :.
¡nunca tirano alguno ha ideado peores castigos!
(Infunden miedo un niño que no ríe y una
mujer que no ama; son vidas enfermas de un
mal incurable: el extramundo.)

DON GERAIIDO LÓPHZ DEL CASTILLO.
Elj'.'decano de los ac~ores rnc~~canos,. pon
Gerardo López (lel Cast1llo, munu rl mH•rcoles de la ~rma.na que termina.
La populni-idacl ele Don nrrnrclo cm grnn-

Cuando el rey despierta, la esclava lo saluda con un beso sobre la mejilla tibia, un claror de penumbra entra por los encajes del trono y va á herir las pupilas del soberano, que
por lo brillantes parecen go?1s _de Juz_ en el
fondo de un capullo. Es estoico a las pmneras
caricias, parece que no oye el murmullo dr
las frases mimosas¡ despu~s de un_ rato se ~a
cuenta de que está en la vida y qmere_ ergmrse y caminará la luz. Entonces cambia todo;
es!necesario que se ocupe de los asuntos de su
reino llegan los ministroR: un polichinela que
va s~bre ruedas tocando unos platillof', un
Pierrot manco y con visibles señas ele maltrato en el semblante un automata con sorbete
blanco trián1rnlos'ctc bermellón en los carrillos y ~on el costado herido por el agujero de
la llave; después sigue el &lt;lescuart~lamiento
del ejército: se vierte de golpe la caJa de ?ªr
tón y ni en la más tremenda batalla pudiera
verse cuadro semejante: caen cien generales
confundidos con cien soldados¡ el dragón erguido sobre su cabalgadura se recarga sobrr
el filo de las espadas; caballos y peatones están en actitud de marcha, por más que Jamala suerte loR haga caer &lt;le cabeza entre las pa-

tas de las bestias y amagados por las pu11tas
de las bayonetas; ¡ah y las estaturas!. ..... provocarían una pesadilla épica: junto á un general que no levanta una pulgada sobre el peluche de la alfombra, está un soldado raso
colosal, tan grande, que apenas el rey Rerá
capaz de alzarlo con las dos manos..
Pero Su Majestad no da mucha importancia á eso de los cartabones, le es igual que el
abanderado pueda pasar por entre las pierna,;
de un corneta ó que un general á caballo tenque ordenar que los soldados se pongan en
~uclillas para hablarles al oído.
La revista comiefiza: sobre un rosetón de la
alfombra van poniéndose en pie los militareR¡
alaunos dan la espalda al Soberano, otroR lo
ai~enazan con las bayonetas, el de más allá
no guarda el equilibio y ~a con su persona en
pleno peluche¡ es m,cesano que pase ámanos
del rey: los deditos sonrosados ponen el remedio al acaso y el soldado puede pararse. En
esa revista no hay que llevar los uniformes
flamantes ni las espadas con brillo; el rey corrige todos los desperfectos sili incomodarse, y
en tal faena se encuentra cuando .... . ,

ªª

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-Vamos, niño, dice la voz de la esclava,
ya es hora.
Sí, es hora de que Su Majestad soporte la
toilette¡ de que lance gritos y manotee cuando
el jabón cometa el desacato de colarse por entre los párpados. Pero un momento después
el rey queda flamante y puede marchará 13:s
avenidas del jardín para adiestrarse en los dificilísimos sports del aro ó de la pelota.
Suele dar el Soberano con su persona en
tierra; las damas de la corte se ponen en movimiento, corren {t levantarlo y le sacuden, á
mano limpia, el polvo irreRpctuoso que se le
ha pegado á las regias vestiduras.
Le dan el alto tratamiento de «travieso,)) y
le suplican que suspenda sus interesantísimos
estudios.
El rey frunce el seño y se marcha silencioso á su palacio.
Cuando come, una &lt;lama &lt;le la corte se situa
tras del regio sitial y le lleYa hasta la boca el
alimento. Suelen caer las augustas manos dentro del plato y mojarse en los caldillos ....... ..
El consejo hace oir su voz:con el esquisito tratamiento de «sucio¡,, "cochino", se suplica á
la real persona que suRpentla la ejecución de
su augusta voluntad.
Se le ofrecen frutas exquisitaR, un trozo tlt
mango, por ejemplo: el re? adquiere unos hermosos bigotes rubios que para sí envidiara el
coronado Kaiser. Entonces la dama de servicio maltrata con sumo cuidado las reales comi$uras de la boca y borra el oro del mostacho de sobre la tersura sonrosada.
DespuéR, cuando la noche llega, el palacio
se silencia, la servidumbre camina de puntillas, la veladora hace penumbra en la alcoba
real y entre las espumas de encaje del trono
cae como un pétalo de rosa el monarca, el tirano, el poderoso señor......
Ya duerme, cesa el canto arrullador, la eRclava bosteza ......

Don Gerardo López del Castillo.

tl_e; la había formado s1~ paso en los ese-enanos ante cuatro generacrnnes.
Trabajó en todos los teatros de la capital,
desde el de mayore:- \·uelos en el arte, hasta
el humilde jacalón ele los barrios. Lo conocían
todos los públicos y todos lo aplaudían.
Don Gerardo tuvo genialidades que aumentaron su popularidad haciéndolo héroe de
multitud de anécdotas en que se le pinta como una personalidad simpática, apasionada
siempre por el arte y de su patria.
Trabajó mucho, muchí:simo, y nunca logró
adquirir el elemento ¡,ecuniario que merecía
su asiduidad en la labor. ~Iui'ió pobre, dejando hijos honrados, que él mismo educó para la
escena.
La muerte de Don Gerardo López del CastilJo hará eco en toda la República¡ probablemente no hay poblado en que falte un habitante que hayaLaplauclido al viPjo y simpático
actor.

Domingo 27 de Julio de 1902.

. ",~t

Al entierro concurriemn su:- eompañer¡os
de arte y entre ellos
ha :-;id~ u,uy sentida la
desa¡)a~·ición del decano artista.

El cofre de B11mbert.

***

funden todo un poema:en su:nombre, en nuestra lengua se les dice: Madres.
Lo primero que aprenden los labios del_rey
es á llamará éstas esclavas, cuando no deJahdo escapar un sonido, sí dibujando u~a sonrisa, porque los tales reyes s~n ~e lo ~as raro
que se conoce: frun?en el ceno a s~s iguales,
gritan hasta desgafütarse y se encienden en
blanca ira ante los que se acercan á reverenciarlos; pero con sus esclavas son todo lo contrario gustan de dormir en su regazo, abandona~ el trono por seguirlas, las imploran,
sienten nostalgia ele ellas ..... .
Estos tiranos pregonan sus edictos por sí
mismos en medio del máR desesperante de
' con muecas que provocan nsa,
. coi;
los ruidos,
pataleos que ponen en desorden el trono. )'
la obediencia debe ser inmediata so pena, dr
algún atroz martirio; ¡ah! los castigos Ron tre-

mendos: el rey pone cara triste, sus ojos Re
marchitan, ve con indiferencia el dominio de
sus cariños y pasa como un nublado por so-

EL MUNDO ILUSTRADO

a~unto TI Ulll bert
:-igue teniendo Pll Parí~ t1u1üt \·ida &lt;'11lllo Pl
¡,rinwr rlín que di11HJs ú
nuestro, ledores una
ncticia ilm,trada ele la
('Scanrlalusa t-stafn .
;,
%''
,,
El púhlit:o parisirn1-e es (·01110 el 1rnP1-tro¡
lt&gt; gusta e011&lt;•~·er los
\.,.:·
111Ú,-; lige•ros inr1&lt;l nt1•f:
de lo 1-ensaci,,11111, v la
prPn1-a seri:L 110 d&lt;"~dt:'ft a eéle gu,t ,.
Entre nota r nota dP
:1 rtP, a pareeP ;,11 lnél rel'i~tas ele mú,: nombre
la i nformaeión cletalhtcla é ilustracla cl&lt;c'l mo•
111e1ito en que fu(· ext.raíclo de la c;1,,-:a 11ú1111•r,, (i,) rlc la al'enicla de•
«':randt• Armfe., Pl fa'"º"" l'ofre de hiPl'l'O 1•11
i¡ , t" lt1s c·stntulorE'S deda11 tPn,·r guardados
l11s 111il ,u1u,•,.: dt• fr:111t.:u,,.
l 11~talúro11s(• grú11,-: y
a11dn11iiaj\'s para hac•e1· li:ij:ir la célt'hre caja v la sensacimrnl noti;ii1 \'Ol {¡ por tocia;; la~
c;dleR rereanas. En poco,- 1110111P11to~ se agolpC, ante la casa una multitud cu,io,-a.
,
En París, co1110 entre nosotros, las na,tler1as
se tornan &lt;'n grandes aeontec·imientoR. PaReante;:, hombres ele negocios. n•púrters, fotúgrafos, &amp;, &amp;. toun Re rnniú allí en &lt;&gt;spera del
grnn monwnto. f-;i cuando flota un _sombrero
Yiejo en la,. aguas del :-,lena, la multitud pa;;a
J1ora,; \' horas contemplúnclolo, ¿.qué no sc•ría
en f'stá ,·ez que se tri.taha de un objeto tanta,
Yeces citado en las c0Jumna1- de los periódicos? ¿cómo se habían de privar de decir: «¡ Lo
he visto!»
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La gruesa fila dr espectadores se mantuvo ii
clistancia, contenida por agentes del orden público que parrrían rl Renicio lle honor del
rr_v de los cofres.

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El descenso del Cofre.

8u I\Iajestncl ele hierre, s&lt;, hiz11 esp&lt;•rar mu&lt;-110. De la pirz:1. que oc•upa ha en el Regundo
pi,-o, i,n rl lado opuesto :'t la fadiada del e&lt;lifil'io, J'n(, trnllf,ladacla poco á poco; pero una
masa qne pesa 2.000 kilos no puede moYerRe
fíwilnH'ntl'. Drspu?s de tres horas de trabajo,
el augu;;to rnuehlP enseñó \lit ángulo por una
Yentan:i ......
Lo n1i~r:10 •¡ui&gt; Pª"ª Pll &lt;'l teatro cuanuo ,;e
h•vnnta el telún &lt;IPRpnc~s de nn entreacto prolongado, ,-:uc•Pdiú Pn aquel e,;pectúculo. La
aparición h1f saludada rnn un rumor prol011gado ele la multitud impaciente. Despufs RÍ·
guieron las peripecias del descenRo. que los
eoncurrPntes conternphron con atención, prro
no sin lanzar gritos burlPRCos.
.\lgunos se &lt;'Ontentaron con &lt;lecir "mírenlo", con una &lt;'Rpecie de ingenuidad admirativa, por lllÍlR CJUP ese cofre se• parezca á tocios lm,
rnfreR; otroR dieron :-;uelta á la Rátirn qtw Ruele
8&lt;'r fr 1·eeeR la filosofía. .1· la ju8ti('i:t elrl Jlllf'·
hlo.
:i\1 ientras, el bloc im p01wntr efectua.hn 1--n ¡]p,-r-t'nso en tre el andiamnjP, lenta, majt&gt;stno~amentc•, hHsta rl pif'o clr In cfille.
l'n rano mrgó (•on l'I cofre haRta la l'asa de
Remates.

MENSAJE
Para una artista.

•

•

De tu arpegio ele notas cristalino
Irradia con tu voz em hriag:ulora.
Del Arte nnevo C'I eRplen&lt;lor cli,·ino.
Y ;;urge de tu hoen, flor roRatl.t.
En cascadai:; de luz, nial una aurCJra
El ~imún ele tu voz como una oleael;.

O e11 hori&lt;las vihracioneR van tus not:l,-:,
Airo,:as cual laR úguilas andina$,
O cual blanca hnnda&lt;la de ga.viotaR ......

La llegada á tierra.

Y surge clr tu boca, flor ro¡sada,
L'n arpegio c[p notas cri:-tnlim1R ......
Con relámpagos blondos de albor:ida!
J US'fO p AS'fOR füos,

��Domingo 27 de Julio de 1902.

Domingo 27 de Julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

'11' MUINDO ILUSTRADO

m

feentenaric 6e cfllejan6rc ~umás.
Hay "rllndeR popularida1lei- que lleg,rn :t
borrar h~ nacionalidad &lt;lel individuo, dándole por patria el mundo entero. Así ha pasado
á Víctor Rugo, Khakespeare, Dumás y muchos otros.
Francia rn á celebrar el centenario dC"l nacimiento del popular novelista Alejandro Dumíis, y ef'a fiesta será unn nota para todoR los
paí¡;:es.
Dumíis nació el 24 &lt;le .Julio &lt;le 1802 en Villers-Cotterrts, encantador puelilccillo que guarda. por el fecunqo novelista un culto ferv~!·oso. Apenas se ahanduna_~l tre1! en la e¡,;tac-1~n,
Re mira la eRtatnn del J11JO mmiado, fnn&lt;lula
en bro~e, ;;onrit'nte, cnn su ~arn honnthon:i.

que abundan en «Angel Pitou," y que el autor
coloca en el poético pueblecillo.
.
Ji:n París también se celebrará el centenano
de Dnmús, pero será por los meses de octuhrr éJ noYiernhre, _v una &lt;le la,: ~randes fie1,tas

cos-y no pudo nprontarle nada en rnetúlfro,
pero lo citó para el ;;iguiente día c~m todo ~su c:irnara fotográfica. El protf&gt;g1d~ eshn·1,
puntual (1 la citn y encontró al novelista con
una crriReta del taller dr modas cercano.
--Retrátenos usted, elijo Dnmí1s haciendo
que lfl muc·hacha i-e le colgnra al l'Uello en actitud picaresca.
El fotúgrafo ol,edC'ti{, y obtuvo umi placa
casi cs&lt;·atHl:ilosa.
-Ahora t•xhilw usted ese retrato en s111&lt;
muestreroi- y lo 111anda vender ÍI hnrt.-idilla1&lt;
por los bulevares.
Aquella fotografía íntima obtm·o gran fxitn y t&gt;l fotógrafo i"C' creyó hastnnte proteµ1rl,,.

j (

[

PEDAZO DE UN ORIGINAL DE "EL VIZCONDE
DE
BRAGELONE.''
Autógrafo de Dumás que existe en México en poder de nuestro compañero Juan Sánchez Azcona.

Cuando el proceso iba (t terminar, Dnmús
,;e desistió de su acuRación, y el producto de la
venta de lai,, fotografías, que lleg6 á varios
cientos de miles de iran.::os, fué á poder del
fotógrnfo.

***

l'na &lt;le las excentri"idades de Dl1más, fué
hacer construir un castillo exactamente igual
al que ideó en su famosa novela «El Conde ele
~[ontecristo." Era un primor de arte. Y esta
nota de esplendor le duró muy poco tiempo:

✓

/_,_ -,-¡
--i ..:: ---~- ~ ::~;/

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1

...,_.,.-. -·· - 1

~~~\ ~:~

En el año de 1864, cuando volvió de Italia
á París, no tenía recursos y dió al teatro su
obra (&lt;Gardes Forestiers. &gt;&gt; Xo fué bueno el éxito, porque el cajero se marchó llevúndose el
producto de las reprcsentacionei-. Entonces
Dumás ideó la manera de allegarse recursos
uiilizando su popularidad. Formó una compañia dramática y la hizo recorrer varios departamentos ele Francia, recomendándole que
anunciara en todas sus funciones que asistiría el autor de la obra, Alejandro Dnmái-.
Contaba con poderse transladar violentamente &lt;le París á In población donde se encontrara
la compafiía. Así sucedió muchas veces y lo~
éxitos y el dinero estaban Íl la orden del día.
Pero una vez, estando la compañía en Laón,
se hizo el acostumbrado anuncio \' Dumás no
se presentó en el teatro. La furia ele los espectadores fué tremenda, como que se creían burlados. El primer acto de la obra pasú entre
silbidos y cojinazos, pero cuando sonaba la
campana para comenzar el segundo acto, se
escuchó un gran ruido
en el vestíbulo y Du
más hizo su presentación en el palco. Todo
el furor se tornó en
aclamaciones y los concurrentes g1·itaron ú
una voz:
-¡El primer neto;
queremos el primer ac-

jo de la clase más corriente; sobre esa mesa un
tintero, plumas y bastante papel azul. Tres
sillas de barrotes redondos ....... .. era todo el
mueble.
El único lujo que se asomaba por allí, era
una especie de vaso etrusco en que se bañaba
ya una rosa, un clave~ 6 un ramo de lilas.
DumÍls llevaba pocas prendas de vestir, aun
eH el invierno; con la c.abeza descubierta'y los
brazos desnudos, el ilustre novelista pasaba horas y más horas encorvado sobre las cuartillas,
como un buey sobre el surco, haciendo que
pasara de los puntos de la pluma lo negro sobre lo blanco, ó más bien sobre lo azul. Y á
su decir, aquel ejercicio de galero le producía ·
m1a acre voluptuosidad.
Las pobrezas de Dumás eran conocidas por
los dícerec;; nunca se le vió priYado C:e aquellos gustos dispendiosos que eran fácilmente
explicables en la opulencia.
Jamás clejó de tener mesa puesta para sus
amigos, ni abandcn6 la m·esita del café.

to!
Y no hubo remedio,

Ultimo retrato de Dumás,

jfontecristo comenzó á construiri:;e en 1840
jamás fn{, terminado· lo pusieron ú la venht
&lt;leRpués del fracaRO del 'l't&gt;iltro Histórico. La
revolución del afio de 1848 arruinó al castelfano director y tuvo que YOlYer á P~rís. ~na
mañana se le anunció la visita de F10rentmo,
el crítico de un peri6dico que se titulaba "El
Constitucional. » El novelista acababa de almorzar con su hijo Alejandro. El criado hizo
entrar al yif,itante al comeclor.
-Querido Fiorentino le dijo Dnmíis, no
se apure usted por que h~mos teTminado: tome una de estas frutas y cómala.
Y le pre11entó un plato con dos cereza_s arrugadas, casi Recas. Fiorentino no se hizo . ~le
rogar y Dumás lo miró sonriendo y )e diJO:
-Se acaba usted de comer cien rrnl francos.
-;,Cómo es eso·?
- Jluy sencillo: estas dos rerezas es todo lo
q~e me qu~daba &lt;;1.e Mon~ci:isto y Mon~ecnsto me ha costado doscieutos mil francos.

y

l
Dumás en el año de 1828.

L:i c,tlk principal &lt;lel pueblecillo &lt;le lo;; \'alúis, se llama ele Alejandro Dumús, y (i cien
paf-08 después de ha.her entra&lt;lo en elltt, se advierte una placa de mÍlrmol, incrustada. en un
muro, qu¡, señala la casa natal del novelista.
Ya Yillerfi-Cotterets celebró una original
fiesta conmemorando el centenerario de Dnmás. Fué preciso que la adelantaran algunos
días para que la estación de las Huvias no fuera un impedimento. Toda la fiesta se celebró
al aire libre, reproduciendo las descripciones

&lt;·onsi¡,tir{i f'll la «repri,ei, de ,1Enriqtw III y :-u
Corte," f'n el Tratro Francfs.

***

De pocos hombres se contarún tantas anécdot.-is célebre~ como de Dumás; una de las
menos C'Onocidas es la que narra la mariera
como el novelista enriqueció á un fotógrafo
que se le había acercado á pedirle protección.
Dumás se encontraba sin un sueldo-lo que
era tan común en él como tener miles de fran-

pero Dumás no [ué &lt;le la misma opinión y
completó su genno:-iidad acusando ante los
tribunaleR al retratista y exigiéndole una fuerte imlemnización.
El escándalo que produjo este incidente, fu{,
pasto de las conversaciones de todo París, y
nadie quería quedarse sin un ejemplar de aque
lla fotografía. Durnás sigui6 todo el juicio :l
la vez que fomentaba la venta de lof&lt; retrato;;,
que llegaron á inundar verdaderamente las calles parisienses.
·

l

tuvo que repetirse el
primer acto, y la fiesta
continuó bajo los mejores auspicios.
El té1:mino de esa jira fué en Villers-Cotterets, y para celebr~rse el triunfo de la Jira, Dumás ofreció á los
c6micos un banquete
con manjares gnü,ado~
por él mismo.

El gabinete tle tmbajo de Dumú8, cmu;·
do caía en la rna8
extremada pobreza,
cuando se puso ú redactar su periódico ''El
.:\Iosquetero, por ejemplo, tenía ~m aspecto
casi cenobítico.
Nada que fuera un
adorno, ni un cuadro
ni una estatua. Una
mesita de sabino cubierta con un tapiz ro-

))

EL CASTILLO DE MONTE-CRISTO

~~­

�Domingo 27 de julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

__,.,......,._-------------

AÑO IX.--TOM0 11.--NÚM. 5.

MÉXICO, AGOSTO 3 DE 1902.

Subscripción mensual foránea, $1.50
ldem

Jdem. en la cai,itaJ, ,, 1.25

Oerente1 LUI&amp; Rttt6 6PINOOLA.

llrector: LIC. RAf',UL Rfl'f!; &amp;PINOOLA.

PUYS.-CA SA DON DE MURIO DUMAS.

El fin del célebre rscritor fu? triste. Pa.reer
que el destino se propuso someter á aqnC"l
hombre tltn espléndidamente dotado, á una
prueba más terrible que Íl C'ualc¡uier simple
mortal. Dum(ts tuvo diez meses ,Je agonía,
agonía intelectual que no puede enmpararse í1
la. espantosa penitencia que sufrió Xapolón en
la roca de Santa Elena. Durante diez mC'SPsf'l
maravilloso C'uetltista tuvo la sensación dC' su

impotenria ...... Su hijo All'jandro, c11ru1&lt;lo sobrevino la guerrn, lo llevú ni puf'hlo de Puy,
cerca clr Dieppe, ~· allí se extinguiú para rl
mnn&lt;lo aquel gigantesco rspírítu. un día de
invierno ¡.;umbrío, nebulo¡.;o, siniestro ....
IgnorÍ&gt; lar,; desg1·acias que le est.'tlian ocurriendo Íl su patria, _v súlo hasta el ,líri siguiente de Hit muerte, hasta d día siguientr, lo,;
Prusianos rntraron {1 Dieppt&gt;, eomo si para

rsa últim:1 jornada hubieran e:sperado 4ue
nquel gran coraz{m:=de~Llo,; franceses hubiera
df'jado dr latir.

POR EL JARDÍN.
(Cuadro de Toudouze).

CASA DONDE NACIO PUMAS EN VIL.L.ERS-COTTERETS,

SEPULCRO DE DUMAS EN PUYS

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de julio de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

__,.,......,._-------------

AÑO IX.--TOM0 11.--NÚM. 5.

MÉXICO, AGOSTO 3 DE 1902.

Subscripción mensual foránea, $1.50
ldem

Jdem. en la cai,itaJ, ,, 1.25

Oerente1 LUI&amp; Rttt6 6PINOOLA.

llrector: LIC. RAf',UL Rfl'f!; &amp;PINOOLA.

PUYS.-CA SA DON DE MURIO DUMAS.

El fin del célebre rscritor fu? triste. Pa.reer
que el destino se propuso someter á aqnC"l
hombre tltn espléndidamente dotado, á una
prueba más terrible que Íl C'ualc¡uier simple
mortal. Dum(ts tuvo diez meses ,Je agonía,
agonía intelectual que no puede enmpararse í1
la. espantosa penitencia que sufrió Xapolón en
la roca de Santa Elena. Durante diez mC'SPsf'l
maravilloso C'uetltista tuvo la sensación dC' su

impotenria ...... Su hijo All'jandro, c11ru1&lt;lo sobrevino la guerrn, lo llevú ni puf'hlo de Puy,
cerca clr Dieppe, ~· allí se extinguiú para rl
mnn&lt;lo aquel gigantesco rspírítu. un día de
invierno ¡.;umbrío, nebulo¡.;o, siniestro ....
IgnorÍ&gt; lar,; desg1·acias que le est.'tlian ocurriendo Íl su patria, _v súlo hasta el ,líri siguiente de Hit muerte, hasta d día siguientr, lo,;
Prusianos rntraron {1 Dieppt&gt;, eomo si para

rsa últim:1 jornada hubieran e:sperado 4ue
nquel gran coraz{m:=de~Llo,; franceses hubiera
df'jado dr latir.

POR EL JARDÍN.
(Cuadro de Toudouze).

CASA DONDE NACIO PUMAS EN VIL.L.ERS-COTTERETS,

SEPULCRO DE DUMAS EN PUYS

�Domingo 3 de Agosto de 1902.

LOS NIÑOS CRIMINALES.
NOTAS CALLEJERAS.
La noticia es ya poco alarmante, porque en
fuerza de la costumbre, nos hemos habituado
á verla con cierta despectiva indiierencia. Sin
embargo, es sumamente triste y se presta á
graves consideraciones del orden moral y sociol6gico.
Hace pocos días hablábamos de los niños
que beben; ahora, un acontecimiento de actualidad, publicado hace unos cuantos días
por los peri6dicos, nos obliga á hablar de algo tan doloroso como la embriaguez prematura: la criminalidad precoz; los niños que beben y los niños que matan; el anverso y el reverso de esa obscura medalla que esculpe en
las tinieblas del abismo la maldad humana.
Lo que los niños del pueblo ven, al abrir
los ojos, por primera vez, es una riña. Y conforme van creciendo, van asimismo dándose
cuenta de que la vida es una lucha en la que
vence el que tiene mejor cuchillo y sabe herir
más certeramente á su contrario. Las reyertas
del hogar, los escándalos de la pulquería, los
pleitos de los ebrios, las conversaciones de familia, las admiraciones y alabanzas á los valientes del barrio, forman en tomo del niño
del pueblo una atm6sfera de odio que poco á
poco envenena su espíritu débil y turba su incipiente raz6n.

***
No es raro encontrar por las calles de la ciudad, mujeres que riñen, hombres que pelean
tumultos de borrachos coléricos, y con ellos'
acompañamientos de muchachos que lloran'
de chiquillos que corren y vociferan también'
de hombrecillos que no levantan media var;
del suelo y que ya contemplan impávidos, como si fuese un espectáculo divertido, el combate de dos fieras humanas que por una causa baladí se hieren y se matan en el paroxismo de una rabia salvaje.
Como en los niños eorios, en los nifios delincuentes hay heredismos insanos, perversidades atávicas, rencores y venganzas que han
ido pasando de generación en generación. Son
niños que estuvien..111 amamantados con bilis
y que están educándose entre la sangre y la
blasfemia.
Esos miserables cuartos de vecindad, verdaderas espeluncas, sirven de refugio á iracundas
miserias y á furias' de alimaña. Estos seres
que viven en ei vicio y ,¡e revuelcan en el sombrío y pestilente fango de la ignorancia y el
crimen, no tienen hijos, tienen cachorros. De
su existencia golpeada, fustigada, inquieta·
de sus amores primitivos, rudos, brutales sa~
len estas vidas tristes ya contaminadas po'r un
anhelo selvático de destrucción y aniquilamiento. En estos niños se reproducen todas
las bajas pasiones. En esas almitas anidan cóleras. En esos blancos templos hay buitres.

***

La riña callejera es para ellos lo que el simulacro para los militares. Tienen en sus casas, en el arroyo, en la taberna, un continuo
y eficaz aprenJizaje. Reciben diarias lecciones de los padre:;, &lt;le los amigos, &lt;le los conocidos y de los desconocidos. El mundo para.
estas criaturas no tiene más que dos formas:
el pleito en cualquier parte, en el hogar en la
vecindad, en el barrio, en la pulquerí¡, y la
cárcel, allá lejos, un caserón siniestro donde
los hombres se perfeccionan para salir más
desalmados y más bravos.
Desde antes de entrar en la escuela, suelen
estos muchachos entrar en la comisaría, y antes que el profesor, tiene que ver con ellos el
gendarme.
Oyen, y con su infantil y vivaz imaginaci6n
abultan los h.echos que se les refieren: escándalos, robos,· raterías, asesinatos. Esas conversaciones aisladas, esas confidencias canallescas,esos diálogos obscenos y cínicos son las
lecciones orales que reciben perpetuam~nte los
alumnos de la perversidad y del delito.
El medio_ q~e ~es rodea los empuja fatalmente. La imitación, natural en los recién
venidos á, la vida, los estimula. Sus juegos son

lllt MUNnO ILUS'l':ttAnO
siempre riñas más-6 menos fingidas. Buscan
defensa ó apoyo en el cuchillo real 6imaginario que suponen llevar 6 llevan en la cintura.
Resultan criminales; pero su maldad no es
una planta de generación espontánea; la delincuencia se la enseflan los padres, la aprendieron de lai:, gentes entre las cuales viven; la
respiran en el aire como un miasma.
La perversi6n colectiva colabora en esta
obra IDOJJStruosa. Los niños delincuentes son
un producto del estado social de nuestro pueblo.

EL MUNDO ILUSTRADO
que enfriaba mis manos el antepecho de la ventana.
Miro en efecto lJ_arejas alegres que se esconden tras el seto onental para beber en honor
de los poetas, en la gloria del sol trasmontan.
te.
Suaves perfumes se escapan por las mangas
de seda.
Triste de mí, c¡ue me siento sin alma y sin
defe"!sa ante el áspero viento de Occidente.. ..
El_ viento que azota los crisántemos y los marchita, asemejándolos á mi coraz6n.

VÍ UNA FLOR DE LIS.. ~.
Las playas del «mar chapálico11 !'&lt;On un refugio para cuando Re hace insufrible el peso
de la Yida monótona de la ciudad lujosa. Allí
hay chalets encantadores, acurrucados en nidos ele frondas, y mesones destartalado~ en
donde se puede esconder la vida, conversando
con labriegos y pescadores sencillos; hay hotel con verandas qne se asoman á las aguas
rumorosas, barquichuelos que corren á lo lar•
go de la playa, remados por muchachas vera11eantes, de rostros risuefio&gt;', vestidas con el
vaporoso traje de campo, del que es ÍI modo
de clásico detalle el rebozo de colorPs fuertes,
cruzado sobre el pecho. Y ~•a sea desde el balc6n del hotel, 6 desde el corredor del chalet,
ya desde las arenas de la orilla snlitaria 6 en
la punta del embarcadero-formado con barro y piedras, que el golpe de las olas lustra
y derrumban,--el panorama es tranquilo, quizá un poco melancólico, predispone á los recuerdoR, provoca á los idilios; se Riente que
por la transparencia de los ojos se asoma una
tristeza, agradable porque es inclrfinida ......
Cuando se tiene humor de c01wersar con
los pescadores, se nota. la influencia r¡ue en
ellos han ejercido las horas lentas, que pasau
en la soledad, sin más compaflía que los peces moribundos arrojados al fondo del lanch6n; sin más idea que tirar hien ele la red
para que la presa no se escape; sin n1Íls entusiasmo que el de volver á la playii verde en
que se divisa la crucecita clavarla en lo alto
del campanario. como alguien que los espera
con los brazos abiertos.
La plática es sahro,:a: apuntando á un lugar
impreciso de las aguits, dicen que allí fué la
gran cat.ástrofe que llevó tanto luto{¡ la ciudad de Occidente; hacen advertir que ('\ pequeño mar es traidor, que tan pronto sus
aguas acarician como golpean, que por laima.fianas convida al trabajo y que por las noches despierta Ít la angustia. Allá lejoR está la
mancha de la. isla del Presidio; nni;,· pocos I ugareños saben su historia..... .

el loto rojo

UNA POETISA CHINA.
La gloria de los poetas no se forma en la
China del mismo modo que en las demás naciones. Dilátase largo tiempo en formarse,
pero así resulta más justa y más duradera.
::ialvo raras excepciones en los tiempos modernos, bajo la influencia del ejemplo extranjero,
nunca se ha dado el caso de que un poeta haya tehido la osadía de juzgar dignas de la prensa sus propias poesías y de publicarlas en volumen.
Cada poeta canta en las reuniones de los
amigos y de los literatos los versos que ha
compue:sto-en el País Amarillo los versos se
cantttn siempre al compás de una melopea tradicional; y si una de las poesías tiene la aprobación de los oyentes, éstos piden al autor el
permiso de copiarla. Y así, de mano en mano,
Ja poesía va circulando entre un público siempre más numeroso, y el nombre del poeta se
difunde fácilmente, espontáneamente, como
un perfume suave.
También algunas veces el autor, por carecer
de relaciones, se dirige directamente al público. De ahí las poesías, casi siempre anónimas,
que aparecen escritas en los muros de los eclihcios públicos ó en una que otra puerta. Los
que pasan se acercan, leen, y si la poesía les
parece bella, la copian y la hacen leer á los
amigos. A poco estas poesías resultan célebres
y populares.
Con frecuencia pasa más de un siglo antes
de que un Emperador dé la orden á. una comisión &lt;le literatos para coleccionar en volumen las poesías ya consagradas por la fama.
Entre aqu~llos cuyas obras fueron así recogidas y publicadas, perduran á través de los tiempos Jos nombres de Li-Tai-Pe, Thu-Fu y elde
una poetisa: Ly-y-Hane, quien vivió bajo la
dinastía de los ::;long, en el siglo XII de nuestra era, y de quien muy poco se sabe, fuera de
lo que nos dicen sus versos, altamente sentidos y personales.
Ly-y-Hane, que es muy admirada por sus
compatriotas, discurre siempre sobre un solo
asunto: la herida incurable de su corazón, que
i;angra en la soledad. Y el amor que atlige y
consume á esta Safo del Celeste Iruperio, aparece como ignorado de quien lo inspira. Acaso
ella no tuvo nunca el valor ele revelarlo. Tampoco se lo habría permitido su condición de
mujer ni las costumbres ni las conveniencias.
« Diríase una flor enamorada de un pájaro; una
tlor que, no teniendo voz ni alas, muere exhalando su alma, perfumada de amor,,.
A su dolor, Ly-y-Hane a:socia siempre en
sus versos el ambiente en que vive, el paisaje
que la circunda, lo que ella puede ver desde
su ventana.
He aquí algunas traducciones:

.Ca fiesta de los poetas
:Niebla ligera; densas nubes, largo el día, interminable el dolor ......
El perfume está por extinguirse en la dorada quimera.
¿No es el tiempo de la hermosa fiesta de los
poetas, el tiempo que retorna siempre? Sin
duda, porque ayer, por la primera vez, sentí

Una flor se abre en la superficie del agua
profunda...... Del agua profunda .........
Tomo el sedal y lo lanzo hacia aquella flor
de las raíces profundas ...... Hacia aquella flor
de las raíces profundas.
Turb~do ha sido el misterio de la tenebrosa
~rofun1idad, ceF:a el reposo, la agitación se extiende a lo lejos. Y trato con el sedal de atraer
el loto ...... como si allí estuviese su coraz6n ... .
El s?l sobrena_;1a en la extrema orilla del cielo: palidece; extrnguese; ¡ay! se hunde en la
noche...... Se hunde en la noche.
S~bo al piso superior. Deténgome ante mi
espPJO..... ¡Ah, el rostro triste y dei"trufrlo'
El rostro triste y destruí do.
.. · ..
Las plantas rev~rdecerítn ...... ¿Cómo yo, sin
esperanza, he podido llegar hasta este día'?

J)esesperacíón
Llama, llama.! Implora, implora!
Restaña! Duerme, duerme! Llora llora! Sufre, sufre siempre!
'
Apenas llegan los días cálidos retorna la
estaci6n del frío.
'
¡Cuán penoso es vivir.!
. Dos ó tres tazas de d~bil _viiio no b~stan paia poder soportar el agrio viento matmal.
Ya los cisnes salvajes repasan el río. Hace
~ucbo tiempo que los conozco, por haberlo'!
visto pasar y vol ver (t pasar.
¡M1 corazím está cruelmente herido!

***
Los crisántemos abundan pór to&lt;laR partes
c◊-n exuberancia suntuosa.
, Pero la flor que aquí se marchita ¿quitn
a desearla? ¿No soy yo la eterna guardiana de
esta reja?
¿Ct!ándo, pues, Re extinguirá el día en la
oscuridad?
l!na lluvia sutil baña las hojas ele las paulomas.
El crepúsculo llega lentamente· la. oscuridad
cae poco á poco.
'
Al fin la noche!
Y sin e~nbargo,. nada ha cambiado para mí.
Ah, qmén pudiera-destruir para siernpre la
palabra «desesperación"!

***

"ª

*
*'*
Nada sabemos de la vida de esta poetisa: ignoramos quién fuese el objeto de su amor- no
sabemos ta.mpoco en qué circunstancias se'haya des~rr_ollado esta &lt;.!olorosa pasión; pero si
una cromca pormenorizada nos lo diJ'ese , 11,,.
,
, b
,
' 1,1-'"
ganamos a sa er mas, acerca de su vida, que
lo que nos dicen Estos versos desolados?
«Con 111. más tiema admiraci6n-dice Judit
Gautier-he descifrado los Yersos de esta noble y conmovedora poetisa; y sintiéndome dichosa de haber sido la primera ei, hacer resonar, fuera de los _confines del Celeste Imperio,
el nombre armomoso ele Ly-y-Hane,,_

Domingo 3 de Agosto de 1902.

..

A esas playas del «mar chapálico» fní ú la·
var las desilusiones de una prolo:~gada. p!lr·
manencia. en la aparatrn::a ciudad-me comen1.ó á platicar un amigo mío que es FIOiiador,porque me las imaginé solitnrias, porque creí
que el invierno habría dejado desiertos los
chalE:ts y el hotel de rumbo. Tenía ilusión &lt;le
no encontrará gente alguna que hubiera pisado las calles de la ciudad que me hastiaba.
Y en verdad que loR primeros días pasaron
á medida de mi rnluntad. Era el único lrnésped del hotel, duci10 abRoluto de la vernncla,
del c:.,medor, de la sala de billares; cantaba,
silbaba, refa á solas cuando Yenía ú Yisitarme
algún recuerdo; nadie me irn portunaba con Raludos ni conversaciones ampuloRfü,; prohibí á
la servidumbre que me dirigiera la palahrn y
fuí muy feliz, muy feliz, cuando .......
Cuando vino á. turbar todo mi contento una
mujer extraordinaria. Llegué al comedor pa.•
ra almorzar, y precisamente en la mesa en
que acostumbraba instalarme, la encontré. Su
tipo era muy acentuado como oriunda del
Norte: ojos azules muy Yivos, tez blanca, pelo
rubio en que se esconclía tal cual hilillo de
plata.
Vestía una bata roja recargada de adornos
blancos. Este traje me causó hondo malestar,
porque me revelaba que la desconocida estaba
instalada en 1,mü, hotel, y no por pocas horas.
1\-Ie alejé lo más que pude y fingí no verla;
pero no había transcurrido un cuarto de hora
cuando oí que con voz insinuante se dirigía
diciéndome en correcto espafiol:
-Caballero ....... caballero, repitió, porque
no hice caso de su primer llamamiento.
-Usted me hablaba.
-Sí, para que tenga la amabilidad de informarme respecto á la vida que aquí se lleva.
-Señora, aquí hace uno su voluntad.
-Gracias.

Creí que había terminado la conversación y
me volví :t mirar el lago.
- 1Qué hermoso es eRlo, ¿ ,·erdad?
-Bí-contesté con indiferencia.
¿Me acompafiaría á pasear usted ei-ta tarde en bote?

¡.\cliós tranquilidad!
- ...... sí la acompañaré á t1F1ted; pero .......
el lago es traidor; tan pronto RUR aguas acarician como azotan ......
-Caballero, los peligros para mí son despreciables.
-¿.Cómo, c6mo es eso? Y acerqué mi silla
á la mesa de la desconocida.
-He vivido en plena borrasca; mi historia
ha &gt;&lt;ido una tempestad desencadenada. Contaré á usted algunos rasgos ahora que Ya.rnrnos al bote.
·
·
La mujer se levantó haciéndome un saludo
con la cabeza, y salió del comedor recogiéndose
el trajP de esa manera como lo hacen laH americnnas, ¿comprendes?

***
\'eíamos á lo lejos la playa con su opulenta
vegetaci6n; parecía un adorno rle plum6n verde pega.do á la ondulosa orilla de las agua,;.
ll:l bote que nos llevaba iba á la vela y por
momentos Re perdían todos los detalles &lt;le la
costa.
11i compañera había cambiado ele traje: llevaba una riquísima bata de seda rosa, con
mangas muy anchas; sobre el pecho tenía
bordada una flor de lis.
Charlaba describiéndome la sensación 1¡ue
le producía la inmensidad líquida; veía al cielo y se abismaba siguiendo con los ojos á una
nube. :Me resolví á decirle con timidez:
-¿Y los rasgos de la historia? ........ .
-Es usted curioso.-Y agreg6 después de
una pausa, esta noche sabrá uRted lo que ha
sido mi vida.
Luego se inclinó sobre un costado de la embarcaci6n y hundi6 una mano en el agua. Iba
mojando la orla de la manga y lo advirtió.
Con ingenuo impudor recogi6 la tela hasta el
hombro y me dej6 ver un brazo escultural y
sonrosado. De pronto ~quivé mis mirada,;,
pero luego ví que no le causaban molestia y
me fijé con todo descaro.
·
Cerca del hombro tenía una mancha azul;
mi curiosidad se animó y me acerqué para ver
mejor; era una marca de tatuaje, una flor de lis.
¡:Mujer más extraordinaria ó más ........ ordinaria! pensé.
La tarde iba cayendo, y la sombra comenzaba á subir de las aguas.

ir

-Nos voh·eremoR, p·erdatl'?
,
-~o, sefi.or; pienso esperaraqu, la noclw.
-Jle c¡uedf frío. Hice !-efia al hotPro el~
que arriara la vela con esperanza de que la,;
olas nos arrastra.ra:1 á la orilla. Momentos deHpués la sombra nos invadió.
.
.
N6s habíamos quedado en s1lenc10 por a!•
gún tiempo. Empecé á pensar:. una_ flor de hs
en el hombro de una mujer mister_10sa.........
Sonreí y palpé mi traje para cemorarme de
que era á la usanza modernn; no, no ll~vaba
yo e:spac!a al cinJo, no ern. un personaJe dr
Dumas o cosa as1.
Ella rompi6 el silencio:.
.
-Si mi juventud hubiera corndo a1 lado
de mis padres, mi pasado ~ería u_n ensueñ_o y
no una pesadilla, nunca unos OJOS me ~mraran con burh ni un cerebro se perdena en
' 6 menos p~nosas. n·icen que
conjeturas mús
eRtoy enferma del alma; el mundo_ es. el que
Pstá ao-onizanclo de imbP,cili&lt;lad. :Mis OJOS han
pasad~ por todos los panoramas, _miR labios
hablan todos los idiomas; he conocido á todos
los reyes y todos los reyes han doblado su rodilla ante mí. . .....
(El botero me clió con el codo y volví los
ojos para verlo: quería reir el muy imbécil.)
-Sefi.ora-&lt;lije creyendo que me contes
tarfa la extrniia mujer ......
Por fortuna. estábamos ya en un fondo bajo, el botero saltó al agua y comenzó á impulsar el bote rumbo á la orilla. Tocamos el desembarcadero. Un hombre estaba de pie á 111
orilla dPl agua. Luego r¡ue saltamos Íl ticrr~,
se dirigió apresuradamente ÍI nosotros. Me miró con ojos coléricos y tomando á la mujer
por un brazo, la ar~astrú precipitadamente
rumbo al pueblo.
lile 'luedé sorprendido. J~sa noche fuí á conYersar con los pescadores del mes6n y me aconsejaron que abandonara yiolentamente el puehlo.
Hace un momento que \'i pasar esa «flor
rlel isada. » en u na carretela a.hierta. Parece que
,·a rumbo á Chapultepec, ¿.quieres 'lUe la busquemos?

.Cuis Frías Fernande~.
EL SUEÑO DEL JAGUAR.
Bajo los negros árboles del bosque
se entrelazan las lianas florecidas;
en el aire pesado los in¡.¡ectos
Yan y vienen, ~· en curvas infinitas
se colnmpian los pájaros brillanteR,
los monos, laR aralias amarillas.
Es allí que, siniestro y fatigado,
entre los viejos troncos de marchitas
y musgosas cortezas lentamente
el cazador de be,;tia~ se aproxírna,
frotando !':US riñones musculoso,;
con su elástica cola v las mandíbulas
entreabiertas, seclie~~'l.R, arroj1111do
ronco y breve resuello. Sorprendidas
huyen las alimañas, los lagartos
cuyas escamas en la yerba brillan,
y los reptiles en la espesa fronda
se calientan al sol del mediodía.
Es un sitio del bosque donde nunca
penetra el rojo sol, allí reclina
el jaguar su cabeza en una roca;
pasa el áspera lengua humedecida
por sus potentes manos; luego entorna
sus ojos soñolientos y dormita.
En la ilusión de sus inertes fuerza~,
hace mover su cola estremecida
batiéndose los flancos; despuéi-1 ,;uefü1.
que en medio de las verdes .v escondidas
florestas mudas, las filosas garraR,
co11 sorprendente rapidez felina,
hunde en la carne de los recios toros,
que mugiendo, en tropel se precipitan.
LECOXTE DE LtSLE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Agosto de 1902.

EL :\lU~no ILUSTRADO

et cJJ'(tnistro 6e. cJJ'(ézico en . Bu6a.

LA ZIRANDA DE LA QUINTA.
Era la celad li,;onjem en que el nlnm be),p
t'll la copa ele las prin11•ras emoeiones.
Fué esto al salir de la infanda, cunndnlampos c]p luz cierran el hori1.011te ele In ,·ida.

RECEPCION SOLEMNE

El Presi,le11le de Cuba, !:Ir. Estrada Pah1~a,
ha recibi&lt;lo en arnliencia, con l'I 1·1·rcmomal
&lt;le costumhre al :--r . I ngeniero D. &lt;3ilhcrto
Crespo y :\la/tínez, primer :\linistn1, l'll'nipo•
tr.ncia rio aereditiulo por n uestro paiH ante PI
( iobicrno de la naciente República antillana.
La recepci6n , dice una co~r?-;
ponden cia de la bla, "e Yenticu
en Palacio v fu(· de lo más i-ignificati\'o. A la llegtllla &lt;lel i--r. Cn•spo y l\Iartínez, lo" artilleros cnhnn os 1·on su hamh•ra, presentan&gt;"
am:as, ,. la banda J l u11i&lt;"ipal 1·j,·cutú ci' 11 i111no l\:tya111és. l &gt;&lt;"spués de la ct•rc1110~1i:1 diplo111úti1•a
!'lalió el nuevo :\[nustro, y al llrgar frente ú la b:rndera. t'Uh:~na,
hizo ú ésta una re\"erencrn, :-1enclo salu&lt;lailo· por los marcialc:aeordes &lt;lel ll im no :--acion al Jlcxit'ano; de ese h imno, 111ús hermoso cuanto m[1s lejos tle In. patria :se m;cucha. E l sef1or Cre:-;po
permanecií, un nrnm en to en la
puerta ele Palacio, emocionndo,
c:&lt;cuchando las ,·ihrantc:;not:1s ,lel
himno p atrio.
•\. l a audiencia :súlo concurri&lt;'ron las altas pcrsonali clacl1•s de lit
polít ica, entre las que estaban io,~ecretarios &lt;le l)e.o;pach o, el Ayudante del Presidente y el &lt;lel .J efo
ele la.,; fuerzas, el Te,;orero C:encral el Prei-ide ntc y el Fiscal ¡Jcl
T ribunal i--upremo. PI Yiceprr,;id ente de la Rep ública, el .\.lcalde
:Mu nicipal, Reetor 1lP la UúiYersida d (tobernador Ci"il, 1'resi&lt;lente d~ la .\.u1liencia, .Jefe de las Fuerzas, Pre·
sident e d el ~enaclo, Pre:;iden tc &lt;le la A1~1demia de Ciencias, Director !le PenaJr.:-:, y algunos 8enadores y Hepre~ent:111te~.
. .
Despu és de la ceremorna, el ~r. ~hm:stro
fué present:ldO por el Pr~sidcntc Estra~a P:~1nui á ca&lt;la uno de los citados persomtJe:,;. hn
la tar&lt;le' el scilor l're:spo,
ilcompafüulo
.
, . . del,
Címsul seflor l'alonnno , cstm·o a v1s1t:Lr a
cada uno de los Secretarios de Despacho, con-

\trri&lt;'ultura :-eflor 1\·rry, quien ll' hiw 111úl.ti "ples pn•!.(untas
'
' ·
.in t en•s;UH
' 1os&lt;·
'sobn· ~l t•x1t'o,
por n m•~tro ptiís.
],&lt;1:- discur,-o,- eambia,los entre PI H&lt;•pn·:-&lt;•ntante &lt;l&lt;· ~lí-xico y el :-;r. Estrnda l'nl n ia, ¡•,-tu\"Íerun llt•nos de afeduo,;:i:- frn,-;e,- para los dos
paí:::es, unidos de hoy. en ¡JeJanle,
no súlo por la c011rnnHlail d1• su
I1•11"ua y de su origen, sino ·tami,i(.~ po;· su:- in:;tituciune,; y tt&gt;ndrnl'ia,.;.

0

LA PB~:m:.a.VEBA..
t;"n &lt;lía se me ocnrriú-preYalido &lt;lcl perm iso superior de &lt;tue &lt;lisfrutaha 1h• inquirir
cuanto en µann me Yiniera- recorrer el !'ala•
cio de las fü,tal'ion es, c¡ue se l e,·anta e11 una
d e las regione:; mús agrndable:s del país ,le la
Imaginaciún.
Satisfice mi &lt;"t1riosi&lt;l1t&lt;l; pude contemplar ele
cerca las hahit:H:ioncs lujosas y tapizadns dt•
tri plealfom bra del In"'.ierno.•\. mi _sabor examin{ los janline!&lt; muranlloso,-, culnertos de flo- ·
res y frutos por los que pasea el \'ernno 1•n un
tmJé que n~&lt;la tiene que envidi:n. :, nuestro
p rogenitor ,\.dán, como no Kea la h~Ja &lt;~e parrn.
Me exta.o;ié bmm rato ante las halnt'lc1ones coq uetue~ai-_ del Otoño, y tra.h(&gt; c_~n ,•er:4aci~n ,c·on
el propio mterc:-;ido, com·en-ac10n ,ql!P qu~za algún &lt;lía rt•,·elarc en forma. &lt;le vend11·a «111tNview.»
Iba á salir ,·a 1lel Palado de las Estacion es satisfech;, f instruíclo, en lo que !'ahl',
cua'ndo :-;e me ocurriú preguntar á mi amahlt•
cicerone por la Primavera.
-?\o la he hecho pasar, porque nclualnwnte está la pobre muy atareada~- ten1n &lt;[Ue h !'S·
torbemos.
-¿,En ¡¡ué sr m·upa Psa i;rflnra·?- pn•gunl&lt;'·
asombrado.
-¿,Olvida uste&lt;l acaHo que dentro tlr bren·s
¡Jías ha de i,alir [1 1•¡,rena.
•
-Es yerthul; p&lt;•ro 110 quiero de;;aproYcdiar

º***
l'na corta distancia nos ,.;epnraha de Gruapan, ñ donde por priníern ,•ez se dirigínn 'mi,¡,nsos.
C:~1:iinaha apr~s\~raclo, ·11e~111 ya mi ima~in11c10n ch• Jo¡; p:nsnJe¡.; maranllo:-os que se hahrían de &lt;le::-arrollnr ú 111i Yistn. en múgico ealeiclmwopio.
Ya &lt;',-cncha:,a t·I mnrnH1rio ele tnntos mann11tialt•s y l'l moníitono, p&lt;'rO imp011ente zmn•
!&gt;ar clP las l'a,-1·adas; ya miral,n lo:- úrbol1•s cunpcl~1s el&lt;' sahro:;as frntns y las flores ele inlinitn
,·:11wclad 1 J\ll' lapizan &lt;·1 stwlo, y YeÍa los rojos
Íl'&lt;"hos de )a,; ca:-as clP,-tnc:1rs1• :-ohr~ !,¡., Yerdi•s
Y l'slwl~os Jl, at:!narcs lllC'cidos por el viento.
«¡,\ )11 e:&lt;ta l n111p:m!» Pxcla111í, í1 mi lado
u_na \'01. cuyo_ c•co, ;"ª mu_v lc•jano, resuena
:;1emprc en llll cornzon.
. En :·ano. s&lt;' dilatnli:m lns pupilaR de mi:s
ºJº"; l na lllllll'lha l'nrtina dr Colh,je me i111pcclia IIP~ar l'Oll la mirada hasta el edt:n flori'.lo. Hal~m algo l'OIIIO ~ma~c•l\'a olN·urn qne se
mterpoma llc•na clt• IIIH-teno,-a maj&lt;&gt;:&lt;t:1d.
«Co!1tt&gt;mpln &lt;'S&lt;' úrhol Honú ilP nueYo la
arn1&lt;&gt;l)lº"ª \'OZ _&lt;l&lt;' 111i p:ulre:-lus clías que Jo
han ,·,sto l'rgmrst• ,-ohrp la tierra, son at'a,-o
tanto: &lt;:01110 las hoj:i" que lo euhren. •
. .\ton1to clctm·e el paso para medir con 111i
\"l~tn aquPI l;(iirante &lt;le la Ycgetaciún, que 111e
había p:ir¡•~ulo un hoi-que enl&lt;&gt;ro..\c¡uella in111ensa rortrna qne nH• irnpedíaclivit-:ará t·ru:1pan, aqlwlla "cl\'a obst·urn que ocultaba el
lianorama, no &lt;"nLII, en eft:cto, mús que. nn solo
arhol, orgullo cfo la c·reaeiún!
¡ Era la «ziranda,1 ele la Quinta!

El sefwr lngPnicrn Crc:;¡,o y
~Iartínez cm•nt:1 1·n su nl,0110 los
111ús l1&lt;n1ro~o,- antc-ecclP11l1•s : l' n )Ií•
xil'o cll':-cmpcflú por alµ(m til·lll·
po la ~ub,;ccretaría dr Fomento.
rnpt[1nclose la e,;tinuwiím de cuantos lo trataron, por ,;u cnrúd&lt;'r
afable. espíritu c·o1wilindor _\' r&lt;•e·•
titml d1• mira,-. ,\ la mnerl&lt;• 1lt· D.
,\ncln'·!&lt; Clemente \'úupwz, &lt;·1 anti.,uo Cún,-ul &lt; ieneral de J [fxiro
e,~ l 'uha, fuí• nombrado para i;ul,stiluirlo, y rn ese nuc,·o 1•1wargo
trabajó sin de,-l':rnso para fortnlt&gt;•
cer las reln!'io1w,; nwrcantileH existenlt•,; entre nue,;tro ¡,ab y la 1'1•rla ele las .\.ntillas.
En e,;te senti&lt;lo, nuestro paí,.;
le µehe mu&lt;"ho.
Por lo demús, el primer Ministro de )léxil'o en l 'nha p,; generalmente estimado l'n la I sin, &lt;¡U&lt;' ·
c·onsidem como su ¡;pgunda patria.
Prueba muy clara dP esto ~on lo,.; elogios t'0ll
que la prensa de la Habau:1 1•11alteciú los mí-ritos del estimable diplomatico, al dar cm•nta de su solemne recepción por l·l &lt;;obierno Cubano.

..

.

SR. ING. GILBERTO CRESPO Y MARTINEZ.

versando a.mistos:L y cariñosamente con ea,la
uno el&lt;· ellos; sohre· todo con 1°1 St•cretario ,h·

ocaisún tan oportuna. Le rnego m&lt;· llern ú presencia de la l'rin1a\'era.
Echamos :'1 andar, y por el camino mi amable guía m&lt;' dijo:
Paréceme que se ha dt• arrepentir uste&lt;I de
su c-nriosidad.
- ¿,Por qu{·"?
-Pon1ue ya sabe ust&lt;·cl que analizando de
cerc-a las cos:u;, 1,;p pierden muchas ilusione,-.
- ¡Bah!
he Yisto acaso mil veces los
1•ncantos de la primavera? ¿,Querrá u¡.;ted hacerme creer 1¡uc la realidad no superar{\ {l la
ilusi6n'?
)li guía murmuró unas palabra:- qu&lt;: sin eluda le sugería su mal humor y, de pronto, :&lt;l'·
iialando Ull!\ puerta, me dijo:
-Puede usted pasar; ahí Pst.á la Primavera.
Penetré en una habit:1eión mús pnfum:ula
c¡ue tien&lt;la. de peluquero.
Hcntatla. en un diván , con un pincclito Pn l:t
mano iz,¡uic•rda y una borla de &lt;larsc• poho en
la derecha, estaba una viejecita, llenn la nm1
di' afeites y el t·uerpo de alifafei-.
- J&gt;ispenHe usted, seilora, dijt• dPspu&lt;~s ele
haberla examinado; sin duda nu• l'&lt;¡UiYoqu&lt;'·.
- ¿.l'or quifn pn·gunta"?
- Desea.ha ver{¡ la !'ci1orila Prima,·era, Y. . •
- ~cr\'Ídora ele u,,-trcl, cont,•stú la bruja. ti1w-.
dé de pie&lt;lra. Ella &lt;¡ue \'iÍI mi a,;mnhro, soltÍI
una c-arcajada y dijo:
- Ya, ya comprundo! Pero imagine u:;led,
hombre de Dio,-, qnc c-uento yn mucho,; .s iglos
de existencia, y que la juventud no dura cter-

.

***

1&gt;_ehajo d~ ~lla r!'ina si1:n1prc la :-01ubrn. con~·crtHla &lt;'11 t~mel,las, cle tal ¡.;uerte. qtu• 1w deJan ,k~('ubr:r el tronl'o qu&lt;', 1·01110 E&gt;i cimiento
el&lt;&gt; una torn•, soporta la &lt;':-tu penda 1¡10Ie de

----- -

Y&lt;'nlura: janiús han pe1wtra&lt;lo por sus rama;;
el du(c¡• centellt·o'tlt• las 1•stn•lln,;, la argentada
rlaridacl de la luna, los elhwios del astro re,·
,h·l clía!
·
El cielo-.\guanda, » como le dicen pol'ticarnente los ,qmrépecha »-l'ir\'e de ca¡wlo con :--u l'ristal
purísimo ú la nncha
fronda. al tallo cn•
Jo,-al, :í la:-; nlHlosas
raíce;;, r¡u&lt;', éomo
hrazo,- clPI ri-c¡uelctn
dr 1111 titún, agnrran
al :-ut&gt;lo en una exkn,-iún l'nnsic!Prahll'.

3° de

Agosto de 1902.

En política, la inconstancia t•s una opinión :
e:-; la de todos los hombre¡.; de negocios. -R.,m·,-sox.
La caridad obligatoria CH el cur:-;o forzado de
la nwndiciclad.-vALTOt:R.

**,:·
E"

IJll&lt;' e•n
tie111 pos anti~uos,
la tribu cntna ,1u;,
¡,ohlal,a á l "rna¡,an
iha allí. :'1 :a hora
&lt;'n que,;¡ i-;ol l':,;lá Pn
·d (·enit, ú rendir
e·ulto al geni,, dc• la
norhe!
¡( 'uúntas ,·&lt;'ces 1111
&lt;-jí•rcito &lt;le Yalien!t•s tarascos 1h•:&lt;&lt;':lll"ªría de :;u¡.; fatigas
tlehajo ele aquclla
cleliciosa hín·edn!
¡C'uúnt~s_,·l·cc,- yo rni,-mo \"Í &lt;·n lo,; &lt;lías ele
nuestras &lt;'(ll&lt;':\H ludias ú un c-;cuadrún con1•
J~ldo ele guerrili&lt;•ros oculto 1·11 a, 11wlla oliscurnlacl, pro11to Ít can con10 el ran1 soltrf' t•l
l'riemigo atrinl'hcraelo en lTruapanº!
¡Y c·uúnt.11,; c•sr. recinto ~omlirío ,. místico se
ha tr0&lt;·ado en templo ,lel rlios dc• los idilio:-'.
f:1111:1

.

¡Q~1í· h~rmosa, q~ie imponente ~- qu{, llrna
clr_nrn-tenos l'."' la ;manda ele la Quinta!

Eut·.\trno Hnz.

nn.mente. Como todai-, hu, co,-as, &lt;•:;toy i-mjeta
:1 ca111l&gt;im:, ~- en 111í, romo en todo, la ilusión
de los demás es lo que me pn•st:t 1•ncai1tos.
Y al decir 1·sto, "onriú y su ,-omi:a:a resuití,
honible muec·a d&lt;' ,;u hota desdentada.
:--o q uise Yer ni oir niús. Y clesde entontes
miro con lle:-wonfianza los encantos de la !'rima ,·c•ra.

***

;."º

SALOMÉ.
B:.ul:t :;obre el marmí,reo ¡,a,·imentn
y su forml\ impeta hh· 1wrcgrina
1•n una ll'Ye on,lula&lt;·ií,n felina
puehla &lt;le aromas l'i clonni,lo yi,•nto.

••

Entorna la, pupilas sofladoras,
su caht'll&lt;'f:t fú lgid1t d1·"·lta;
y &lt;'11 la gl oria inmortal &lt;le· i-11 l1t•lll'za
Y&lt;· al lPrminar sus 1lanza::- tentaduras
una fuente de hruilida ¡,lata
dPl H:rntista la pt1licla &lt;':tl)(•1~1.

&lt;'ll

. . ~·-·

UN RECUERDO .
[ Traducción de Loopoldo D ia• ]

Eu..\ miraha fijamente el suelo.
En el hondo silencio los imtnntf's
abi~mos eran ele dolor y duelo.
¡Oh_, ~í po~ siempre juntos, anhelantes,
un 1mprev1sto golpe nos hiriera!
'Lentnrncnte cla,·úme "US brillante:-;
ojo;;..\ un miro su conn1lsa boca
hahlúndome palabras, \' e,·ocando
una rojiz:t"_llaga, &lt;1ue s:ingrando.
pareee que salpica á quien la toca.
(; ,\BHIEL D' .\X~V:\ZlO.

Lo ,;obrcnalural dt&gt; ho_r, pur.1h• sl'I' lo naturnl de mafüma.-.JE.\'.\ H.urn,\.S.
Em·idiar 1•,; &lt;l1·s&lt;·enJ.,r. - .Tm,E,- llll'.\ltll.

Florece &lt;le pasiún su moYimi(•ntn,
,-;onríe de p lat·er su faz clivina,
y su trúgiro ps¡,írtu ilumitn
Pi fulgor &lt;11· un rl'lúmpa~o :-,mgri L•nto.

Domingo

!-l,ly_ARJ;;S PI NTQRE~COS,-TeziytJfo,

�Domingo 3 de Agosto de 1902.

flrfisfas jóvenes.~----.Joven y consagrada por completo al estudio del piano, Artemisa Eliwnrlo :-urge Pn la actualidad como una risueiia promei-a del arte.
En esta pianista y compositora se reúnen &lt;lotes ,·aliosisímas, como son la per!'everaricia, la
modestia, el buen gusto y, antes que todas, el acendrado empeño por el triunfo netamente ar~
tístico, sin mezcla de atribÜtos que en algo pue&lt;lan deslucirlo, pues Artemisa ni ha pensado 111
piensa dedicarse {t la euseñanza para medrar con ella.
, .
.
Desde los primeros años de su infancia, nuestrn hermosa artista comenzó, ron ex_1to enndiablt&gt;, los estudios de piano y composición: aquéllos ,lirigidos por .Julio ;\forales y .Julto lttHtrte y los últimos al lado del notable maestro D. :\Ielesio :\forales.
' Terminados ambos, Artemisa se hnz6 á la vicia clel concertista y en ella continúa recogiendo
aplausos _v formanclo, poco á poro, la iomarce!'ihle corona de laureles que en tiempo no lejano
ha de ceñ,r.
El teatro del Conservatorio, la Sala Wágner, el «Círculo Católicon de Puehla y otros centros donde el arte se reftÍgia, atestiguan los legítimos éxitos que Artemisa ha conquistado en
sus audiciones.
Como compositora ha revelado poseer valiosas dotes de ternura y de sentimentalismo m11rcadamente religiosos, con insinuaciones de sabor simbólico, y de ello dan clara n1nestra sus
ocFugas» y sus «Cánones.»
Ho1uamos hoy nuei;tras columnas public,indo el retrato de la joven y bella pianista mexicana, que ha. logrado colocarse, en temprana edad, á una envidiable altura de conocimiento;;
y reputación.

Domingo 3 de Agosto de 1902.

RT. MUNDO TLUSTRADO

RL MUNDO ILUSTRADO

Rl incendio del Teatro Princí¡al
EN PUEBLA

ocEl Imparcial» ha da&lt;lo cuenta pormenorizada del terrible incendio ocurrido en el Teatro Principal de Puebla en las primeras horas
del último lunes, y que tanta sern,ación produjo en aquella &lt;:iudad.
Las proporciones del siniestro fueron tales,
que no hay, en la capital del vecino Estado,
memorias ele un aeontecimiento semejante:
todo el edificio quedó reducido á cenizas y escombros en unos momentos, perdiéndose con
la completa destrncción de los archivoR de la
Compañía de Zarzuela que en él trabajaba y de
los guardarropas, el patrimonio ele muchas
familias,qne han quedado reflncidas á la miseria.

***
Xo f-ie f'abc á punto fijo cuál fué la causa
determinante del siniestro: se decía primero,
que la fusión de un aJ11m bre de la luz eléctrica hizo que el fuego invadiera poco á poco el
teatro; pero fué desechada esta versión como
inverosímil, debido á que el circuito se apaga
á la una de la mañana y el incendio se declaró

EL TEATRO ARDIENDO.

horas después. Se considera como probable
que el fuego tuvo origen en el departamento
de los coros. Esta versión se funda en que,
por la falta de la luz incandescente á la hora
en que los artistas abandonaban el teatro para
dirigirse á sus habitaciones, muchos hicieron
uso de velas,y en que no es remoto que alguna de éstas quedara encendida en los cuartos.
Las autoridades no aceptan tampoco esta versión, en vista de que el fuego i;,e declaró por
distintos puntos á la vez.

***

La imaginación popular se ha dado vuelo
discurriendo sobre las causas posibles del siniestro, y no ha faltado quien lo atribuya al
diablo.
Nuestras ilustraciones dan perfecta idea de
la magnitud del incendio, que represenh para los propietarios de.l teatro una pérdida com- '
pleta.

Hay en las jóvenes adorables pudores: te_
men dejarse adivinar los secretos que tienen,
y guardan cuidadosamente cerrado el libro en
que no hay nada escrito.--G. M. VALTOUR.
Las mujeres, eü su mayor parte, no nos
a,man: no eligen á un ~ombre porque le amen,
sino porque desean ser amadas por él. KARR.
• #t '

DOS SONETOS
LOS PAJAROS
En los huertos desiertos de turcos v alhanesef\
los pardos ruiseñoreR sus arnore:- mm'.mullan,
en tanto que las tórtolas 8e acarician y arrullan
en las rígidas copas de los yerto,; ciprefles.
En las dormidas naves se posan las gaviota:;
á de~pedir del día las ~xánimes luce&gt;',
v en torno ele las Siete Torres los avestruces
van midiendo á zancadas los campos rnmeliok-i,i;,.
Do el arte muestra ruinas y primavera galas,
se oye trinar cadente, se oye batir de alas,
más que la cauta orquesta del céfiro 8Uaves;
Y al caer de la tarde y al despuntar del dfa,
ociosa como un hijo de Agar la fantasía,
por_el espacio inmenso vaga en pos de las aves.

NARGHILE
En rnga8 reflexiones el fumador se abisma,
en un C'afé del muelle. viendo el sol que se pone.
y en el cristal del límpido narghilé descompone
al:1nu-tir, los matices policromos del prisma.
Orla blanco turbante 1&lt;u faz de tintfs rojos
y del «tornbekii&gt; envuelto en la humareda densa,
¿.cómo acertar que siente, ni presumir que piensa
á través de las turbias pupilas de sus ojos?
¿Es tal vez un satélite de la Joven Turquía,
un~fanátíco ulema ó u:i miserable espía,
que recompensa pródigo el imperial erario?
¿Saborea Husiones ó le amarga el estío?
Ni él lo sabe; y á solas, en medio del gentío
con el ~umo celebra s~ coloquio diario.

Fotograffaa tomadas expresamente para "El Mundo Ilustrado".
ANTONIO m,; ZAYAS.

�Domingo 3 de Agosto de 1!)02.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILU8TRADO

Domingo 3 de Agosto de 1902.
el Sr. Mayor Escandón, han sido. objeto de
i:iumero sas felicit~ciones de sus amigos y com})aiieros•

SAN A NGEL

Las fiestas En~San Angel

"

La expof'irión de planta", flores y fruta¡;; wrificada el último domingo en Ran Angel, ha
sido, sin duda, la nota más Raliente de lastradicionales fiestas del Carmen.
Se escogió como local para la exposición
el lado norte del jardín de San .Jacinto, dividiéndose el certamen en tres secciones: la primera, que era la &lt;le las plantar;:, se encontraba
cerca de la entra&lt;la; la segunda, de fruL'lr&lt;, 1&lt;eg uía á la portad a q ne daba aeceso al jardin, y
la tercera, de flores, ocupaha una de las calles que desembocan en el kiosco central.
La sec&lt;'ión ele planuis tPnía en pri mer t?rrnino un lote que representaba un pequefio
jardín. Entre las plantas que figuraron e11 él,
se er.co11trahan ejemplareR de cloradendro notarlaha.liaR, gl usineas, begonins de dahalias y
horknsia~.
Seguían &lt;kspués otros lotri::, de cfüitintos expo~itores, en que podían Yerse las plan1as má;;
raras for mando caprichor-os grupos y un conjunto que ofrecía el mejor golpe de vista.
En cuan to á los pn&lt;'8tos de frnws, llamaron
tnmhi én la aten ción por lo va riado del contingente exhihido y la riqueza de los ejemplareR.
La sección de flores fué muy interernnte:
entre las pieza~ que se ex h ibían figuraban un
«hote de pes&lt;'adores,&gt;, que era una obra de ar' t&lt;&gt;, una «jitrdineht,» un «laurel,, _v una "c~trclla», trabajadas con el mejor gusto.
Duran te toda la F:xposición, la banda de la.
Escuela ~iwional de Ci &lt;')!OS ejecutó Yarias pi&lt;•zas, instalándose en el pabellón qu e pa ra la
apertura s.i le,·antó en el recinto de la kermesse.
La entrnda fué entcrnmPnte lihre;_v para evitar desórdener- y atro¡wllami cnlos, por u11O de
los extremos del janlín i;e Pntraba y por las
t ref&lt; er-quinas restantes se :;:alía.
El acto de apertura, verificado en la n a"iana, r-e vió muy concurrido. Por la tarde buho
una a.nimada kermer&lt;~e e n que tomaron parle
las fami lias mns distinguidas.
Para hoy estahn anuncia&lt;h la distribución
de rpcompen&gt;as á los expositorei::, conforme al
dictamen del jurado cnlificador, que integran
Iris Rritas. Teresa Glisson, Dolores Cortina.
V értiz, María Rangel y .Anila y Carmen Zu1,iría.

EL ESTADO MAY!JRDRL SR. PRESIDEHE.
l,ln ~r1,1pg lle 11cñoritas.

.

• 1

-

. _.;,:- , • .,, ~~ cxhibl&lt;;l~n d,e plantt~i .·:

L.otc de frut~11

'..: ;·"'t~~',\ ·

.l.Jni

, El Jurado c¡ilifi~ador,

plCZJ floral, :,:,-.. ,l

'

.', ..

,;,;;,:;it.'ii:;:¡~, . ·,.

1:

i\ota recibidn. ·eon ,aplaui-io ('ll Jo,-: CÍr&lt;'ulos
militares ha sido el ascensc,, ú TenientP Coro•
ne!, del Sr. :!\Iayor Félix Dfaz, tlUe por algún

tiempo desempef1ú el cargo de .Jefe interino
del :b;sLndo ~l ayor c]p] Sr. Prer-iclente &lt;lt la República. m Sr. Capitán Primero, .A_yudantc,
D . Pablo Escandón, fné agraciado igualllH.'nü•, ('Oll el d&lt;•spacho de ::\Iayor; :· en virtud dt• haber feneciao el plazo de la liceneia
que tenía. ('on.:edida, ha vuelto á haceri-e c,ngo de su p uesto de .Jefe del miRmo Estado
Mayor, el 8r. Coronel Fenrnnclo González.
Tanto el Sr. Teniente Coronel Díaz rnn1O

J

Sr. M ayor Pablo Escand ón.

EL ESPÍRITU LIBRE.
Xuestras conviccion&lt;'s m:is elevadas deben
parecer in:c:en~at&lt;'ces y aun crímenes á. la&gt;'
inteligencia,- de aquellos que no ei::tán preparados ó que no ~on capares. El exoterismo y
el e~oterismo, tan en U:-0 entre los i 11dios, los
µ-riegos, los pE'rr-as y los rnn~ulmnnP¡:, y dondequiera qn&lt;' hay jerarquía y no igualdad, no
se diHting11e11 por que el filó1-ofo exotérico wa
IM cosas ~xteriormente, i:;in juzga.rlai&gt;, ni estimarlas 111 pc•netrarlas; lo ei:;encial es que las
,·e de bajo en alto, mientras q11e el esóterico
las \'e jDE ALTO gN EA.JO!
Ha_v alturas en el alma de,:cle las cuales la
tragedia mir-nm cle~a dr parecer tragr&lt;lia; y :;:i
iodo el mal drl nm,·er,:o 1-'C concentrara en un
, olo mal, ¿.qnifn osaría de&lt;'iclir si la vista de
&lt;&gt;~Je mal pr'?du~irín nt"cesnriamente Ja compas10n y ,lu plic:i na clP &lt;&gt;~te modo Pl mal mismo?
. ..... Lo que sin·e den limf'nto y fortaleza á loihornhrcR superiorP:-, &lt;lehP- 1-er casi un veneno
pnra los ho111 hrrs i nferioref:, que Ron de una
el'lpeeic m11v difrrl'lltl'. LnR virtudeR de un
hom hre orclina río i n&lt;I icarían tal vez en el filóeofo flaqueza_s _v :·i?ios, y rs posible que un
homhrr de d1~J&gt;OR1&lt;·10•1es snperiores, si degP-nera :' se arrm11n., l l&lt;·rru&lt;· {1 posrer por esto mismo, en el mnnclo infe rior (•11 que ha. caído, l~s
cualidad&lt;'R de un santo.
Libro¡.; hay qne tif'n1,11 vnlor im·er~o, i-egún
(JllQ los IC'a un alma i:-u¡ wriut' ,. furrte ó un n.1mn. inferior .v débil; ('11 rl prii'1wr &lt;'fli&lt;O ;.on hernl&lt;lo8 que aun1entn_n 1n hnin1r:i &lt;le los lml\·oi::;
en el ~rgnn&lt;lo i-:on hhr'.&gt;s 1-'edu&lt;'!Or&lt;'f-&lt;, corruptores, d1soh·er1ter&lt;. Los libros que ú todo el mm ido l(lll't:111, t-on libros qur Rit&gt;mpn• huPlen mal:
el olor de la ple he se IE's ad hirre. , Donde la
plebe_come y bebe, :' tamhifn &lt;loncle venern,
har Rlempre mal olor.

..
~r.

Teniente Coronel F~llx Día;,

l"1,µ1m1m .\'rnTr.;;rm:,

�Domingo 3 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA. LEGA.ClÓN DEL PERÚ
A raíz de la reunión de la segunda Conferencia Internarional Americana, el gobierno
del Perú comisionó al distinguido juriscowmlto D. Yíctor ::\I. Maurtua para que, con el carácter de cónsul general de aquella República
en nuestro país, estudiara la mejor manera de
establecer entre los dos países una corriente
de francas y sólidas relaciones.
El Sr. Maurtua se dedicó con todo empeño
al cumplimiento de su encargo, y poco tiemJ.io
después quedó establecida en .México la Legación del Perú, figurando como jefe de ella el
Dr. D. Manuel Alvarez Calderón, ministro
pleuipotenciario acreditado cerca del gobierno
de Wáshington por la misma República.
En ausen cia del :-;r. Ah·arez Cal&lt;lerón, quedó al frente de la Legación el Sr. )Iaurtua, estableciéndose las oficinas respectivas en el número 3 de la 11.t calle de la Industria. El edificio está decorado á todo lujo.
Para dar una iden de la s untuosidad de esa
residencia, publicamos algunas fotografías tomadas expresamente para nuestro semanario,
en los momentos 1•11 que allí se celebraba. el
28 del pasado, el aniversario de la Independencia del Perú, con un magnífico banquet«•.
Los invitados á esta fiesta fueron los Señores Coronel Francisco Orla, )Iinistro de Gua-

y á través de la noche se adelanta.Confiar podemos en su lnz benigna
tJUe ha ele llevarnos á i-egura playa.ronfiar debemos en su luz tranquila
que, á trav~s de la noche, al cielo arnnza!"

Y de Psiqué Yenciendo los terrores,
tomó á su pecho la perdida calma,
v la induje, wnciendo i-u tristeza,
~-en&lt;'iendo ,;us temorei-; y hesándola,
[1 i,;eguir hasta e I fin- cuando &lt;le pronto,
ele la avenirla al fin- 11ue,:tra mirada
detúrnse en la puerta de una tumba,
la puerta de una tumha legendaria:
;.Q11e hay escrito-la dije,-qué hay escrito
de esa tumba en la puerta, dulce herinana?
"l.:Jalume!. .. l:la.lume! ... ella repuso;
"tu perdida Ulalume idolatrada!. ..... "

LEGACION DEL PERU ,-EI Comedor.

El patio de la Legación.

ULALUME.

NOCTURNO.

1
• .
L__,
-

¡-

Forjé el ideal más bello de poesía:
De patria, amor y fe;
Y junto á tu calada celosía,
De amor me moriré.
¿Quién en el mundo me dará consuelo
Para sufrir y amar?
~Ie otorgará la compasión del cielo
La Virgen de Kevlaar.
Como el soldado la sangrienta lanza,
Del pecho en mi aflicción,
Arrancaré este amor sin esperanza:
¡No ti«&gt;nes corazón!
Mísero amante, nítida camelia.
Que floreció en abri l,
No habrá de ser la enamorada Ofelia,
Margarita gentil.
¿,Que importa la ilusión desrnnecida,
Que se rompa el laúd,
Y de este suéño despertar sin vida
En el frío ataúd?

Detalle del Salón de Recepciones.

tema.la; Sr. Encargado de Kegocios &lt;le Espafüi; (+Pneral D. Rafael Reyes, de Colombia;
Lic. D . .Tosé López Portillo y Rojas, Lic. Balhino Dávalos, D. Pedro Snntacilta, Ingeuiero
D. Fiacro Quijano, D. Enrique 1Iillan, clis
tinguid.9 peruano, é Ingeniero D. Luis González Obregón.
El Hr. 1\faurtua atendió á los in vitados con
la ma.vor cortesía y los hizo pasar á la elegante sala de recepción, que He encuentm al fo11do del chalet.

El cielo estaba gris, mustias las hojas,
encogidas las hojas y abrasadas.
Era, del solitario mes de octubre,
noche sombría, en época lejana,
próximo al lago d e Auber, en la obscura
tierra de \Yeir, brumosa y encantadajunto al ciénago de Auher, en la triste
región de \Veir, vam pírica y extraña.
Por la inmensa avenida silenciosa
de cipreses titánicos, vagaba_por la inmensa aven ida de cipreses,
rngaba junto con Psiqué, mi alma,
cuando mi corazón era volcánico
romo los ríos de encendida lavacomo los ríos de encendida escoria
que su corriente sulfurosa ar rastran,
v de la cumbre del Yanek descienden
allá del Polo en la regió11 heladaque gemebundos, del Yanek descienden
del 'Polo Norte en la región ingrata.
Nuestro diálogo fué breve y tranqu ilo,
graYes fueron también nue;;tras palabrasmás quedó el pensamiento adormecido.
y la memoria soñolienta y lánguida.
Que era noche de octubre no advertimos.(¡Ah! noche de las noches ... Xocheinfausta! )
ni el triste lago de Auber recordamos.(Annque, en otro momento, ?asta él llegara. )
Xi el t riste lago d e Auhcr, 111 la ohscum
región de \r eir, Yampirica y extraña.
Y mientras que la noehe envejecía,
anunciaban loi-; astros la mañana,
~. augnraha el cuadrante su venidafin de la arboleda solí ta ria
fulgor opaco .,· nebuloso vimo1&lt;, .
del que surgió la mcdiit luna n1ág1ca-l:i, luna de Astarté, con doble cuerno,
con clohlc cuerno dialllantino _r chno.
Y

ni

El decorado ele esta 1-1ala es estilo Luis XYJ,

y d mobiliario de lo más artístico.
A la una)' media los invitadoti pasaron al
comedor. La mesa estaba a&lt;lornnda con multitud de flores y ofrecía el mejor golpe de Yii-:ta. Hohre el aparador se encontraban uno de
Jo,; n1ejore¡.¡ rdrntm: del Benemérito .Juárez y
alguna,; piezas d(' la rnjilla del llamado 1~111perador )litximiliano.
l're,;idicron la c-on1itla los cction•s Coronel
Orla y Dr. :'lfnurtna y durante ella reinó la
111ás franm animación. ,\ h horn, del c..1.mpahña se brin&lt;lú por el P erú, por su Presiclente y
por el tlistinguiclo representante ele aquel
país.
Terminado el ha1H1uete, los concurrentes pasaron de nuevo al sal6n de recepciones, en
donde we sirvió el café.

Domingo 3 de Agosto de 1902.

"Ru ~&lt;la á tran~s &lt;le un éter rle Rnspiro:::
y es--&lt;lije- mns ardiente, rnú~ que Diana.-

El llanto ,·i6 correr por las mejillas
don de rl gusano, sin morir, se arrastra
por moi-trnrnos In ruta de los cielo,;la paz Lctt1•a ele los cielos, marcha:
la!'! estrellas &lt;l!:'I León ha tra1-1pat-:ado la gnaricla del León dejú á i-u t•spalclay á despecho del León brillan sus ojos
y el amor r!'\'erhera en su mirada. ' '

Despacho del señor Maurtua.

)la~ Psiqu~ elijo lrvantanclo el índice:
" Tiene aquel astro palidez extrañ.a,hondo recelo inspírame... :¡alejémonos!

Huy:u11os pronto de su luz nefa¡;;ta!
Oh! volemos? .... volemm;" .-Y en el polYo
rozaron los extremos de sus ala.&lt;:y me hahló, de terror estremecida,
y en el polvo caer dejó sus alas.Sollozó con angustia tristemente
arrastrando las plumas de sus alas.
"¡Delirios son!-le respondí. - Sigamos
á traYéR de esta luz trémula v diáfana!
Su esplendor !-libilino está ir1:adiando
ií un tiempo la Belleza y la Esperanza!
)lira! El camino de los cielos buf:ca,

MONUIINTO ALA JIPEBATBJZ ISABEL.
Hace poco se inauguró en 1lontreux (Ruiza) el monumento erigido por subsrripc-ión
pública á la Emperatriz Isabel de Austria.
Cuando ocurrió rl
repugnante crimen &lt;¡ne
arrebató la vida á la
Emperatriz, se pensó
en dedicarla un perdurable recuercoen ac¡uello~ lugares dond e «&gt;n
repetidas temporadas
había pai-:ado los último!'! clías felices de su
exü,tencia. Parti ó la
iniciativa de una diHti11p;uifla dama inglesa,
y no solamente los hahit.antes de )Iontreux,
sino los de otras part!'s
ele Suiza v los extranjeros, cooperaron al
pensamiento.
El monumento fu{,
encomendado al escultor :-;trizo .\ ntonio
Chiattonc, que ha acer
taclo ÍI repre~entar en "t&gt;I
111úrn10I de Carrara las
faedoneH de la Emperatriz con la exprfsi',n

Quedó mi corazón mw&lt;tio y sombrío
como las hojas secas y crispadas&lt;'omo las hojas secas y encogidas.y "fué octubre, sin duda, murmurabaen «esta» misma noche, cuando vine
aquí, trayendo abrumadora carga.Del año que pasó fué en esta noche,
en esta noche, cual ninguna infausta.
Ah! Qué demonio me empujó á este sitio
y me condujo á esta región fantástica!
Bien conozco esto mudo lago de Aubery ei-ta tierra de Weir, fosca y nublada:
reconozco el obscuro lago de Aubery de \reir la región brumosa y áspera:
es el ciénago de A uber, es la triste ·
región de \reir, Yampírica y extrafia."
EnoARDO Pm:.

*
.\ctividad v amor á los hombres, es la última palabra &lt;le la vida privada, y también de
la social.-~L BERTHELOT.

de dulzura y de tristeza que conocían cuanlos la contemplaban ele cerca. Los menores
drt.-'lllef: dC&gt;l traje están labrados con gran primor.

�Domingo 3 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL l"\UNDO ILUSTRADO

LAS GB.A.Jl'.A.D.A.S "BARDEN" COXTB.A. INCE:NDIO.
UN INVENTO MARAVILLOSO.
Con resultados Yerdaderarnente notables se
efectuaron hace poco en esta capital las pruebas de las granadas extingnidoras de incendio, cuyo inventor es Mr. !farden. Las experiencias se hicieron por los :-;res. Pascal:· .facq ueminot, Agentes en la República,cle las mara,·illosas granadas A que nos referi mof'.
La Secretaría de Guerra nombró á los i-;rer&lt;.
Coronel C+ustaYo ~Iaffs, tle la )Iaestranza ¡\acional de Artillería, y Tenientes Coroneles Rafael Dúvila y Luis Gil, de los Cuarteles de Ar-

·-

AÑO lX.--TOM0 11.--NÚM. 6.

los almacene;; e~tán HituacloH,se colocó un cuarto de madera cuyo ta.maño era como de tre:,;
metros de alto por dos y medio ch.: anl'ho y G
Una granada "Harden."
de largo; la entratla quedó para el lado por
donde soplaba el Yiento con mayor rapidez.
A las tres de la tarde del jueves :2-1 del ccrrientillería, para que concurrieran á las pruebas
te, y en presencia de 1n. Comisión )Iilitar, que
que los Agentes iban á practicar,y presentaran
después un informe acerca de los resultados · no perdió ningún detalle, se efectuaron las
pruebas. Antes de ellas los Agentes hicieron
obtenidos. La misma Becretaría designó {t los
dar un baño con alquitrán, petróleo y aguaconcesionarios, para que se efectuaran 11:1,s pruerrás ií, la parte interior del CLtarto; el .Jefe de
bas, la Casamata (Almacenes generales de
la Comisión :\[ilitar hizo qne en el lugar en
Artillería), y allí, en uno de loE patios inte

que iba á dcsarrolhrsc el fuego se 1rnsiernn
como comhustihle algunas ramas secas ~· tahl:ts delgadas. El fuego comenzó á produtirse en presencia, no s6lo de los militares de la
('omisión, sino también de algunos otros que
rc¡;iden en los almacene,;, y dr algunas otras
per~onas que habínn acudido á presenciar las
interesant.es experiencias.
.
Las granadas consisten en vnas botellita:;
de cristal azul, muy delgado, para que puedan romperse fácilmente al chocar contra algún objeto, despedir los gases que encierran
:' contener los a,·antes del incendio apagan,lo
las llamas instant{uwamentr.

•
peapuét del lncenctlQ, 1-1\l~ll• de una ~ran¡¡da "Hard~n,"

I

'

Subscripcióo meosual furáoea, $1.50
ldem Jdem. en la carital,,, 1.25
6erenle: LlJI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA,

lllreclor: LIC. RAf'AtL Rtrt&amp; &amp;PINDOLA.

Comisión militar. Agentes y espectadores en las pruebas.

riores, y sin abrigo &lt;le ningún gfnero tontra
el aire, que es muy ÍUE't'te en las lomas en 11uc

MÉXICO, AGOSTO 10 DE 1902.

~a dleina

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 3 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL l"\UNDO ILUSTRADO

LAS GB.A.Jl'.A.D.A.S "BARDEN" COXTB.A. INCE:NDIO.
UN INVENTO MARAVILLOSO.
Con resultados Yerdaderarnente notables se
efectuaron hace poco en esta capital las pruebas de las granadas extingnidoras de incendio, cuyo inventor es Mr. !farden. Las experiencias se hicieron por los :-;res. Pascal:· .facq ueminot, Agentes en la República,cle las mara,·illosas granadas A que nos referi mof'.
La Secretaría de Guerra nombró á los i-;rer&lt;.
Coronel C+ustaYo ~Iaffs, tle la )Iaestranza ¡\acional de Artillería, y Tenientes Coroneles Rafael Dúvila y Luis Gil, de los Cuarteles de Ar-

·-

AÑO lX.--TOM0 11.--NÚM. 6.

los almacene;; e~tán HituacloH,se colocó un cuarto de madera cuyo ta.maño era como de tre:,;
metros de alto por dos y medio ch.: anl'ho y G
Una granada "Harden."
de largo; la entratla quedó para el lado por
donde soplaba el Yiento con mayor rapidez.
A las tres de la tarde del jueves :2-1 del ccrrientillería, para que concurrieran á las pruebas
te, y en presencia de 1n. Comisión )Iilitar, que
que los Agentes iban á practicar,y presentaran
después un informe acerca de los resultados · no perdió ningún detalle, se efectuaron las
pruebas. Antes de ellas los Agentes hicieron
obtenidos. La misma Becretaría designó {t los
dar un baño con alquitrán, petróleo y aguaconcesionarios, para que se efectuaran 11:1,s pruerrás ií, la parte interior del CLtarto; el .Jefe de
bas, la Casamata (Almacenes generales de
la Comisión :\[ilitar hizo qne en el lugar en
Artillería), y allí, en uno de loE patios inte

que iba á dcsarrolhrsc el fuego se 1rnsiernn
como comhustihle algunas ramas secas ~· tahl:ts delgadas. El fuego comenzó á produtirse en presencia, no s6lo de los militares de la
('omisión, sino también de algunos otros que
rc¡;iden en los almacene,;, y dr algunas otras
per~onas que habínn acudido á presenciar las
interesant.es experiencias.
.
Las granadas consisten en vnas botellita:;
de cristal azul, muy delgado, para que puedan romperse fácilmente al chocar contra algún objeto, despedir los gases que encierran
:' contener los a,·antes del incendio apagan,lo
las llamas instant{uwamentr.

•
peapuét del lncenctlQ, 1-1\l~ll• de una ~ran¡¡da "Hard~n,"

I

'

Subscripcióo meosual furáoea, $1.50
ldem Jdem. en la carital,,, 1.25
6erenle: LlJI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA,

lllreclor: LIC. RAf'AtL Rtrt&amp; &amp;PINDOLA.

Comisión militar. Agentes y espectadores en las pruebas.

riores, y sin abrigo &lt;le ningún gfnero tontra
el aire, que es muy ÍUE't'te en las lomas en 11uc

MÉXICO, AGOSTO 10 DE 1902.

~a dleina

�Domingo 10 de Agosto &lt;lt .... .,02.

--

==--

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 10 de Agosto de 1902

EL 110'NDO ILUSTRADO

OTRO MILAGRO AMABLE
híase alejado «más allá.» ¿Pero dónde era «más
En aquel tiempo .Jeims at,., no había salido
all:í.'?»
EL esenio, con un gesto brusco, indicó
de Galilea, de las orillas del lago de Genezavagamente las montañas de Judea, Engaddi,
ret; pero la nueva de sus milagros había lley las fronteras purpúreas del reino de Asket,
gado ya á Siquem, ciudad rica, entre viñedos,
donde se levanta, siniestra sobre una roca, la
en el país de Samaria. Una tarde había paRa.ciudad
de .Makaur. Pero en vano lof' siervos
do un hombre, con los cabellos al viento, dianhelantes buscaron hasta el país de .Moab.
ciendo que un nuevo rabí, un nuevo profeJesús no estaba allí. Un día, _va á la vuelta,
ta, andaba por las verdes coli~1as que van de
un escriba que Re recogía á Jericó, paAÓ junUagdala á Cafarnaum, an unciando la llegada
to á elloR montado en su mula. Los siervos de
del reino de Dios y curando todos los males
Obed, rodeáronle p reguntándole si había enhumanoR. Mientras descansaba junto al pozo
contrado un profeta de Galilea que hacía mide Jacob, el hombre cont6 también que el ralagros. EL hombre de la Ley gritóles que ni
bí en un campo al pie de Cafa.maum, había
había. profetas, ni bahía milagros fuera de Jecu'rado al siervo de un centurión romano,
rusalén, y que s6lo Jehová era fuerte en su
desde lejos y sólo con murmurar suavemente
templo; y aun persiguióles á pedradas, en
una palabra; y que otra tarde, habiendo atranombre del señor de Israel. Los siervos huvesado en una barca de Galilea á la tierra &lt;le
yeron á Siquem. Y grande fué el desconsuelo
los Geraseniofl, donde se hacía la colecta del
ele Obed porque sus rebaños perecían, sus vibálsamo, había resucitado Ít la hija de Jairo,
flas se secaban-y á ese tiempo crecía en Sahombre importante que leía en la Sinagoga.
maria, consolador y lleno de promesas diviY como la gente puesta al rededor le pregu1,1nas, el nombre de J esús de Galilea.
tase si era ése el Mesías, y qué dulzura habia
Entonces un ce!&gt;turión romano, Publio Sepen sus palabras, el hombre irguióse, tomó el
tilnio, mandaba el fuerte que domina el valle
cayado, y sin beber siquiera del pozo donde
por donde se va á Cesárea. y al mar. Publio
Jacob había bebido, desapareci6, con los caera hombre próspero y goz,iba los favores de
bellos al viento, entre las rocas, por el camiFlacco, legado imperial en Siria. Pero destle
no que conduce á Betania. Pero una esperanhacía mucho tiempo, su hija única é infinitaza, deliciosa como el rocío del Hermón, quemente amada languidecía de un mal extraño,
dó refrescando las almas; y al momento la
imcomprensible aun para los esculapios y patierra pareció menos dura, y toda carga parera los magos que bahía mandado consultar á
ció menos pesada ..... .
Sidón y á Tiro. Blanca y triste como la luna,
Entonces, en Siquem, vivía un viejo llamasin quejarse y sin hablar á su padre, dejábase
do Obed, señor de rebaños, señor de viñas,
acabar, sentada en la explanada del fuerte,
de una familia pontifical, que, desde los antibajo un toldo, mirando melancólicamente los
guos cultos de I srael, sacrificaba en lo alto del
lejos azulados del mar de Tiro, por donde h amonte Ebal. Pero un viento abrasador, ese
bía venido de Roma, en una galera, con solvie1;to. de desolación que viene, á la voz irridados. Algunas veces, á su lado, un legionatada del Señor, del fondo de las tierras de
rio desde las almenas disparaba lentamente á
Asur había matado las mejores reses de RUS
lo alto la flecha y atraYesaba una grandeúguila,
grandes rebaños; y, en las vertientes, donde
volando con ala serena en el azul. La hija de
habían crecido mil pies alegres de viñas, neSeptimio seguía un momento el ave que revogreaba ahora solamente la esterilidad de los
loteaba, hasta golpear muerta. sobre las rocas;
brezos. Obcd, con la cabeza escondida en el
después, más triste y más pálida, conti1111aba.
manto, Jamentábase á la orilla de los camimirando al mar.
nos.
Septimio, habiendo oído aquellos hechizos
Después, oyenC:o en Siquem hablar del radel rabí, tan poderosos sobre los espíritus
bí de Galilea que alimentaba las multitudes
que curaba todos los males, destacó tres decuy sanaba todas las desgracias humanas, Obed,
rias de soldados para buscarlo por todas las
hombre leído, pem;Ó consigo que el rabí seciudades de la Decápolis, en la Pcrea, y á lo
ría uno de esos hechiceros que maravillaban
largo de la costa hasta. Ascalón. Los soldados
á Judea, como Apolonio, el de la yoz de bronmetieron sus escudos dentro de los sacos de
ce, y el sutil Simeón de Samaria. Estos, aun
lona, y partieron haciendo resonar las sandaen las noches obscuras, conversaban con las
lias ferradas sobre las losas de la!&gt; tres estradas
estrellas, y sabían las palabras que ahuyentan
romanas que se cruzan en Samaria. De noche
de las mieses los moscardones negros, engensus armas brillaban en lo alto de las colinas,
drados en los lobos de Egipto. Jesús, más poentre el resplandor de los hachones. De día
deroso que Apolonio, más sutil que Simeón,
penetraban en las casas, rebuscaban en la esdetendría la mortandad de sus ganados y hapesura ele los huertos; y las mujere:a;, inquiería reverdecer sus viñas ...... Ohed llamó á sus
tas, traíanles hijos y vasijas llenas de vino de
siervos, y ordenóles que fueaen á buscar al
8afed, que ellos bebían, cogiéndolas con amrabí á las ciudades de Galilea.
bas manos, de un trago, sentados en el suelo,
Los siervos ciñéronse los cintos de enero y
á la sombra de los sicomoros. Al pasar por
partieron corriendo hacia el Norte, por el calos puestos romanos, otros legionarios ú hommino de las caravanas que conduce á Damasl,res de ias cohortes sirias, oyendo el nombre
co. Una tarde a,·istaron, hacia el poniente rode Septimío, juntábanseles, llevando en el casjizo, las nieYes del monte Hermón. Después
co una rama de olivo. :Mas poco á poco, estas
el lago de Genezaret resplancleci6 ante ellos
marchas inútiles en busca de un rabí judío,
cristalino, azul celeste y tranquilQ, en la fresirritá.banlos; entonces detenían las caravanas,
cura de la mañana; un bando sereno de ciacometían brutalmente á la gente en las algüeñas blancas cortaba el cielo claro volando
deas, clamando por el nombre de Jesús. Al
hacia la parte de Safed; la ciudad nuern de
avistarlos·los pastoreR de Idumea, que dan las
Gama.la tenía un suave brillo de mármol, e1.reses blancas para el Templo, refugiábanse de
tre los verdores; y el agua, transparente y .:in
prisa en los montes; y desde el borde de las
murmurio, bañaba los pieR de las yerbas altas
azoteas de las ciudades, los viejos sacudían
y ele las adelfas en flor. Un pescador que en
sobre ellos las manos llenas de malos presaaquel Jugar desamarraba perezo,iamente Hl bargios, invocando la cólera de Elías. En los alca, díjoles que el rabí había dejado Galilea
rededores de Hebrón arrastraron fuera de las
y se había encaminado con sus di1&lt;cípulos hagrutas á los solitarios para arrancarles el nomcia la parte de Galaad, por donde baja el
bre del desierto ó del palmar donde se esconJordán.
día Jesús de Galilea; y la ignorancia de los
Los siervoR siguieron, corriendo, sin repomercaderes, que venían de Jope con una carso, hasta el sitio en que el Jordán forma un
ancho remanso y duerme un instante, inmóga de betel y que jamás habían oído el nombre del rabí de nalilea, cont6seles como un
vil y verde, á la sombra de los tamarindos.
delito y pagaron veinte dracmas al clecnrión.
De la entrada de una choza, hecha de ramas,
.\.sí prosiguieron hasta Ascalón; no encontraun esenio, cubierto tle pieles &lt;le cabra, taciron á Jesús, y retrocedieron á lo largo de la
turno y salvaje, gritóles que Jesús, solo, ha-

EL PRIMER OBISPO DE AGUASCALIENTES.

costa, enterrando las sandalias en las arena
ardientes. Una madrugada, junto á Cesárea,
avistaron, sobre un fresco otero, un bosque clP.
laureles donde blanqtrnaba recogida.mente el
frontón liso de un templo. Un viejo de luengas barbas, vestido de hilo blanco, aguardaba
allí, grave y religimiamente, la aparición del
sol. Los soldados, desde abajo, preguntáronle,
agitando las ramas de olivo, si sabía de un
profeta de Galilea que hacía milagros. El viejo, sereno y sonriendo, cHjoles que no había
profetas ni había milagros, y que sólo Apolo
Délfico conocía el secreto ele las cosas. Al oír
esto, los soldados, muy despacio, con la cabeza baja, como en una tarde de derrota., recogiéronse al fuerte de Samaria. Y grande fué
la desesperación de Septimio, porque su hija
se moría, sin quejarse y sin hablar á su padre,
y la fama de Jesús de Galilea iba subiendo,
alumbrando toda Samaria, como la aurora
cuando se levanta por detr~s del monte Hermón.
Entonces junto á Siquem, en una casucha,
vivía una viuda, desgraciada entre todas, que
tenía el hijo enfer mo con calenturas. El suelo miserable no estaba enea.lado ni había en
él jergón. En la lámpara de barro encarnado
habíase secado el aceite. El grano faltaba en
el arca: el ruido durmiente del molino casero
había cesado, y ésta era, en Israel, la eviden•
cia cruel de la infinita miseria.
La pobre madre, sentada en un rincón, lloraba; y extendido sobre sus rodillas, envuelto en harapos, pálido y temblando todo,
el niño pedía.le con una voz débil como un
suspiro, que fnese á llamar á ese rabí de Galilea de quien había oído hablar junto al pozo de ,Jacob, que amaba los niños, alimentaba las multitudes v curaba todos los males
humanos con la cai·icia de sus manos. Y la
madre decía llorando:
-¿Cómo quieres, hijo mío, que te deje y
vaya á buscar al rabí á Galilea? Obed es rico y tiene siervos, yo los ví pasar, y en vano
buscaron á .Jesús por arenales y ciudades,
desde Chorazin hasta el país de Moab. Septimio es fuerte y tiene soldados, yo los ví pasar preguntando por .Jesús, sin encontrarle
desde el Hebrón al mar ...... ¿Cómo quieres
que te deje? Jesús está lejos, nuestro dolor está con nosotros. Y sin duda el rabí, que lee
en las sinagogas nuevas, no escucha las quejas
de una madre de Samaria, que sólo rabe ir á
orar, como en otro t iempo, á lo alto del monte Gerazim.
E Lniño. con los ojos cerrados, pálido y como muerto, murmuró el nombre de Jesús.
Y la madre decía llorando:
-¿De qué me serviría, hijo mío, partir é ir
á buscarle'? Largos son los caminos de Siria,
corta es la piedad de los hombres. Viéndome
tan pobre y tan sola, los perros saldrían á Jadrarme á la puerta de las casas. De seguro
Jesús murió; y con él murió, una vez más,
toda la esperanza. de los tristes.
Pálido, y desfallecido, el niño murmuró:
-:\ladre, yo quería verá Jesús de Galilea.
Y en seguida, abriendo despacio la puerta
y sonriendo, Jesús dijo al niño:
-Aquí estoy.
E&lt;;A DE QUEIROZ.

Fray José }YTarla J&gt;orfuga/
La semana pasada tomó poses1on
de su car~o, como primer obispo de
Aguascahente,i, el Ilustrísimo D.
Fray José l\Iarfo Portugal, prelado
que por algunos años gobernó la diócesis de Binaloa y que, posteriormente, fué 1ransladado á la de Sal tillo.
E l Sr. Portugal naci6 en l\Iéxico
el 24 de enero de 183 ·; hizo los estudios de latín y filosofía en e] Seminario de Guadalajara, y habiendo ingresado como novicio al convento de
Zapo¡,anos,se ordenó pocos años después, nombrándosele cura de Asientos.
Fray José María es miembro de
una familia distinguida que contó
entre sus varones prominentes al
cékbre obispo de )Iorelia D. Juan
qayetan? Port,ugal_, único de la Iglef;1a l\Iex1cana a qmen se ha conferido
el capelo cardena!icio. D. Juan Cayetano había muerto un mes antes
de la fecha de su nombramiento y
éste no tuvo efecto.
El primer obispo de Aguascalientes fué consagrado en Guadalajara el
8 de Diciembre de 1888, y desde ese
a-qo hasta el de 1898. en que pas6 á
8altillo, estuvo al frente del obispado &lt;le Sinaloa.
En la capital de la nuern diócesis
ha sido objeto de numerosas manifestaciones de simpatía

MEDIO SIGLO DE VIDA PÚBLICA.
LORO SALISBURY.
Calmadas las turbulencias de la política inglesa, despejado el horizonte que durante más
de dos años estu,·o encnpotado á causa dt&gt;l
conflicto sudafricano, acaba ele retirarse de la
vida p(1blica. una de las figuras mús respeta-

***
cuento

Publicamos este
que ha aparecido
en diversas revistas europeas, corno un homenaje al insigne l'Scritor portuguéR E9a de Queiroz, muerto recientemente en París. En opinión de la crítica contemporánea, este cuento
constituye una de las joyas más preciosas de
la literatura moderna.
LORD SALISBURY.

bles de Inglaterra, uno Je los luchatlores mús
tenaces, que durante muy cerca ele medio siglo fué uno de los más fieles servidores ele su
país y de su partido: Lord Salisbnry.
El último primer ministro de la Gran-Bre-

ta ña, cuenta en la actualidad setenta y dos
años. Hace cuarenta y nueve, cuando el ento~ces senci!l11;men~e :\.fr. Salisbury acababa de
salir de la 1 rnvers1dad de O.xford fué á. ocupar un sitio á la Cámara de los C~munes. como representante del distrito de Sta.mford.
Desde el princip_io en la Cámara baja, y mús
ta~cle en la de los 1ores, donde fué á ocupar el
asiento de su padre, luchó ardientemente como uno de los miembros más convencidos del
1iartido conservador, cuyaR principales figuras,
a la sazón, eran Derby y Disraeli.
Como conservador ha trabajado siempre,
represe11tanrlo á esa fracción interesantÍRima
de la naeión inglesa que desempeña notablemente el papel á qne debieran sujetarse todos
los partidos conservadores: el papel de moderador de la acción impulsiva del elemento reforma.dor.
. Así, lord Sali~~ury, opositor ardiente &lt;le!
sistema democratico, enemigo de toda reforma política, colosal adversario de aquel coloi-o que se llamó Glad;;tone y que era :a;encillamente llamado el gran v-iejo; lord Salisbury
foé el más rudo obstáculo con que ha tropezado el liberalismo inglés; pero á todos los intereses ha opuesto siempre el interés de Inglaterra.
Y a. fuera en el Parlamento en los bancos de
la oposición; en la prensa d¡sde donde en los
.
'
' mucomienzos
el e su. carrera política,
logró
chas veces sacudir al país en una inmensa
coumoción; como miembro del gabinete Dilraeli, ó cor, la inmensa responsabilidad de director ~e la _rolítica ~~glesa, lord Salisbury
combatió la mtroducc1on de reformas liberales en Irlanda, combatió también el ultraimper~alismo .c~mo sistema; abop;ó siempre por
el h~re cambio; se apegó, al pie de la letra, á
sus ideas conservadoras; pero jamás transigió
en aquell? 9ue p~diera. disminuir el poderío
y el prestig10 del 1mpeno británico.
La única vez que estuvo de acuerdo con el
ministerio Gladstone, fué cuando dió su voto
firme en pro de la conservación de la influencia inglesa en Egipto.
·
Como ministro de Relaciones y como enviado del gobierno británico, concluyó numero-

sos tratados y asistió á importantes conferencias internacionales.
Seguramente que Salisbury, como hombre
de Estado, tuvo muchas menos simpatías que
GladKtone, &lt;lespert6 m~nores entusiasmos y
brilló con luz menos viva. l\fas el inmenso
prestigio que nadie podría negarle, se debió á
dos de los ra¡.,gos principales de su vida pública: una firme moderación y una excesiYa pru&lt;leneia, hijaR quizá de la fecunda experiencia
qur debe haber sido el frnto de una de las· carreras políticas más largas que cuenta la hi~toria.
Ese prestigio y esa experiencia fueron, sin
duda a lguna, facto1·eR &lt;le primer orden para
que el gobierno britúníco pudiese re1&lt;olver mejor el tremendo conflicto de Sudáfrica. Es
bien :-ahido que lord Salisbnry se esforzó en
evitarlo; y bajo la guía del prudentísimo estadi;;ta, el pueblo inglés marchó confiado á la
guerra.
El retiro de Sali.:bury ha sido lamentado
por la prensa continental, que veía en él un
espíritu conciliador.
Pero, si bien lord Salisbury se retira, puede decirse que SUR principios conservadores seguirán rigiendo la política inglesa: su sucesor,
y sobrino, 1\1r. Balfour, se ha distinguido ya
por el acierto de su labor como «leader" del
gobierno en la Cámara de los Comunes,- es puede decirse, hechura de su ilustre a~te~esor
cnyas ideas ha secundado brillantemente. E;
el famoso orador que, en ocasión solemne
lanzó al mundo las siguientes frases de grai;
trascendencia política:
'
«He oído, dijo al recibir á la Liga en favor
d~, la paz, rechazar con rnz indign~da la noc1on de _gue, cuando una coRa perjudica á los
que llamáis vuestros rivales, debe forzosamente aprovecharos. Toda la historia del mundo
e~~ ahí para probar la falsedad de ese princ~p10. Todo lo que puede ayudar á la prospendad de otro país, ayuda indirecta, pero se-

/

M R. BALFOU R, Jefe del Gabinete inglés.

gura y realme:ite, á vuestros propios intereses.
Pensar que el mundo está dividido en cierto
número de comunidades, de las cuales cada
una no gana sino lo que pierde su vecina es
la superstición máR hefasta y más grotes:ia á
que puede obedecer una nación.»
. Fórm1;1Ja. supre~a y positiva del altruísmo
mtemac1onal. iÜJa1á que pudiese -ser repetida '
f~eeuente~ente fuera del convencionalismo
diplomático; y ojalá que pudiera ser evocada
para resolYer los conflictos entre pueblo y
pueblo!

~r. .C• .Cara !I }&gt;ardo.

�Oomingo 10 de Agm;to de 1902.

ET, MUNDO ILUSTRADO

tL :i\IU1--UO ILUSTRAnO

LA BELLBZ:A FEMENINA.
La alta filosofía, á través de sus lucubraciones profundai;, de i-ui- i1n-estigaciones complexa,; .Y ele su8 razonamientos complicados,
pro¡,ende :í la rel-'olución de treR grandes cmes,tionN, y á la definición de tres grandes hechos.
La.'&gt; tr,:s preguntas á que quiere dar completa
y exacta rf'f'puesta, so11: ¿']ué PS lo verdadero?
¿,qué es le, bueno? y ¿,qué es lo bello?
Lo \'erdaclero, lo bello y lo bueno han siclo
las tres esfinges, impasibles y mudas, Riempre
er&lt;rui&lt;las v v¡¡Jndas ante la mirada del in vestigador. Toda la ciencia converge á _reso_lver
el primer problema, toda la moral á d1luc1dar
el srgundo, toda la estética á esclarecer el tercero.
El prodigioso desenvolvimiento ele la ciencia hmnana; b variedad inmensa de los medios materiales y mentales ele investigación;
el microscopio, que ncrecienhi lo infinitamente
pequefio; el telescopio,&lt;Jue aproxima lo infinitamente lej:wo; rl análisis, que disocia los
co111rn1estos; la síntesis, que los reconstituye;
el escalpelo, que diseca; el calor, que funde y
volatiliza; la electricitlacl,&lt;Jue anima lo inerte;
h lógica, que templa~- aquilafo. el criterio; el
razonmniento, que escuclrifia lo desconocido;
l.'l e:1l&lt;"11lo,que reduce los frnómenos á fórmulai-. todo ha co11trihuíclo á definir más claramente y 111(•jor para el homhre qué es lo que
dehr entender por Yerdtul y eómo distinguirla
del errnr.
La Yida humana diaria con todas sus peripe('iai-, la hü,toria con todas sus epopeyas ,\·
todas sui- C'at:istrofes, el irn,tinto con todas sus
sugei-t iones .Y la nrcrsidntl con todos sus a premio!-', nos han ilustrado sohre In, naturalezn,
el origen _v la sanción de lo hueno. En esfas
dos materias mucho sabe el hombre y mucho
ha aprendido; si no alcan7.a nún las solucio11es t·ntrgiiricns, entre\·é por lo menos i-us printipalc&gt;J" li1wamit•11tus; 1-'i no se ha a¡,oclernclo
de todo e,) do111inio, ha c1mquistado al menos
prm·1n&lt;·i:1s t•ntt&gt;rn:-- ." ant1•i- &lt;le mucho el eon&lt;'t&gt;pto de lo YPrdadc&gt;ro ,r de lo huenu será sati faelorio v estará liie11 drfinido.
:,¡opas:; lo mismo co11 lo lit&gt;llo. La hellezii,
di:--eernililc en cacl,teaso concreto ron fmficien1&lt;' dnridad, rehm;a tena.mwnte re\·elarnos su
prnfun&lt;lo y fundamental 111i1Sterio. Como una
ninfa juguetona, coqtH'tea con el hombre, ;;e
le ofrecr, lo esquiva, se le a&lt;"erca y huye;
y ctmndo el hombre c1'ee tenerla entre sus brazos, de un salto 1ie escapa.,· se esconde en las
profundidades impt-netrahlPH de la i-elva.
Todos !:'abemo,; que es bello el firmamento
inundado de 1101 í, t11chonaclo ele ascuas de oro;
todos sentimOl-4 la belleza profunda y apacible
del mar en calnm,y su sublimidad imponente
cuando st&gt; &lt;'nere11pa r se agita en el seno de la
tempestad; hella es la luz y hella es la noche;
la lwlleza llt•na los espacios inmensos _v se hace morauas de clinmentP. en las gotas de rocío;
es lwlla la eordi llera colosal é inmutable, y lo
t'S el in,;ecto imperceptible ,v 1wrccedero; son
helios el desinto interminable y el Yalle floriuo; la mujer y el a,·e, la nube y la joya, la
roc•n y la espuma, el fuego y la nieve.
La belleza es po!:&lt;ible en todm, las circunstancias _\· e11 todas las condiciones; puede ofrecer:--c _v ostentar,-e en todas las coRas; cabe en
igual grado ann en las más opuestas _v contra1lictoriasi en ,;u amplísima órbita puede
n1ovPrse c&gt;l unirerso entero, cosaR y sereR, fnerzai- v feñómenos.
Esta heterogeneidad de las cosas bellas, ei-a
frecuente contradicción entre tipos indiscutibles &lt;le bellelm, i111pide al hombre orienta.rHC, enco11trar el hilo, explomr el laberinto ,\'
llegará formular un concepto de lo helio, enpaz de abrazar en su generalidad todai; lascosas hellas ." todas las múltiples formns y modos en yue pueden fler bellas.
Pero si no es posible llegar ft formar una
idea general y fumliimt&gt;nfal de lo bello,sí puede serlo el llegar á definir en qué consisten
ciertos g~neros de belleza, y C'l pon¡ué de ese
atributo en grupo" e~pecialei,; ele eosas y rn
forn Hls especiales de lo bello.
Tal:pasa1 á nuestro juicio1 con una de sus
0

forma" supremas, con una &lt;le&gt; sus 111:í1- pr1:f&lt;'eta,; nrn11ifest:1eionrs, con la belleza ft,1111•11111:1.
Complex,1. variada, múltiple, c,1111prenclida ~11
una escala inme11sn que ni tles&lt;le la gracia
hasta la maje1;tad, la LPlle;m feme11i11a es red11ctihlr, sin embargo, ÍI c·omliciune:-- mpit:ilc-,;
ÍI requisitos i111prl.'•ei11dil,IPs, :t all'ihutos fu111l:rnw11tnlc,si¡u1·, &gt;'e!.(ÚII i111pert'n en 1111:1 ú otrn
proporción ,\' según :--t' ('Ollil&gt;illC'll lllÚ&gt;&lt; {, lllf'llll:-armonio,-amente, pniducen todos :--us 1,n-acl11,-; y
todas su:-- 111oclaliclatbs.
E:&lt;tos atributoi- fund,u11entalc" ,:011 :'t llllt'"·
tro 111rnlo ,lp \·er, frp;,;: la ,;alud, la grn&lt;·ia .r
cil.'rto g-01wro do fuerza, de nptitud ú 1·:qmt"itlad l'II nrn1011ia et n t·l dPRtino y l:1 111i:--i{n
runda111l'ntal de la mujer en ln ti;·na.
Para que u11,1 mujer &gt;'t·a Ju,Jla, •!ehe ('llllH'II·
zar por ser sana. Todn dl•fm111idnd, trnh 111util:u·iú11, todo tras1111to t•xterim ú nsil,1,• d1·
u11a alt1•raciún or¡¡;:u1i('a, dl' 1111 trn~torno fun ·
ciomtl, dP 1111:1 enf1•n11t&gt;dad, t•11 fin, 111Ít11 {, llll'·
no,; t·anwtrrizada, afra, tl1,:.;ligura _\· PX&lt;"IU_\'P
rnú" í, rneno~ t·o111pll'la11H•11t&lt;' la liPllt•za h11111ana y t'SJll'&lt;"ial111e11t(• In fc111eni11:1.
Este t·onc1'pto por sí :--llln, i111pli1•;t ú t•ntr:1ñ:i in II umern 1,IPs 111,\ll ifc,-:taeion,•,; n&lt;·&lt;·P:&lt;nrin" t'·
inevitalilrs di' l,1 lwlleza femt-'11i11:1. '.\i11g1111:1
deformidntl drl t•sqtwieto, ninguna ntr111i:1
musenlnr, ninguna 111n11ifo,-1nciún exterior 1•,:t:'ttica ú di11{n11i&lt;"a clt&gt; un tra:a-torno {¡ lllal i11t1·rior, deja de intluir 111:b {, 111c11t1R rn la li('l11·z:1
de la nllljer,y e~as n11rnil'P,.;t:1eiont•s ,:011 inro11taliles. La ,;alud completa _v vigornm !4e n•1·t'l:1,
no sólo por h ar111011ía _\' proporción dt• J:i,_
formas _v la integridad _,. correcto fu11C'io11a111ie11to de los 111il'mbro,-, sino t:unl,ién poi·
111ultitud de otro;- C'arncteres ri:-ibll's que l.1
tlenuncian v rc&gt;rclan.
La ¡,id tlebl.' HPI' kr:-a, sin manchaR ni Ineras ni cicatrieeH 1·e\·1·lacloras de malt&gt;s {¡ dt· n&lt;'cidentcs ndunles ÍI p:isndo:-. La sangre. rÍ\'ll.
ardiente y genero,-a, debe colorearlo, y las \'I'•
11a1i deuen \'etearl11 _v jaspeada li¡!ern y lo,·almente. Los ojo,: deben ,:er brillantes y lí111pitlos; la pupila pura; la 1111rntln dehe refit·ja1·
;;in emhara7.o y con tidt•lidatl la,: paf;io11,-,; y
las idl.'ns. :-\011 tolerables en la piel cie1·t;1H I'"·
li&lt;leces que llamamos intere:-:antes, y t•n la 111irada cierl.llR languideces \'Oluptuosn,;, _\· sut·l, 11
110 serlo cie1taH exprei-ionesaud:wes {, in,¡ui,.i
doras, por razone:; que no so11 del 111rn11ento y
que anali1~'lre111os e11 su llportuniclad; pern la
hPlleza supre111a e" i1wo11ciliahle con las p:tlideeei:; de la nialaria ú del e:incer, &lt;'on l.1s n1:111chas y liicras reveladoras de !ns co11:-titucio1w,;
enl'ermizas, y con las tlaxidcl'e:, y arrugaR pP·
culiares ele los 1:&lt;ere;; dfl,ilt-'s.
Una eabellera alrnmlantl.', Redo~a y rngamentt• 11ncluladn, es ele111&lt;·11to funrl:1nw11tnl di'
belleza, pon¡ue P:--111a11ire:-;t,1ci611 de la :--alud fi11rccie11te. El pelo rna1chilo, e:--ca:&lt;11, n1orlt•ci1111,
es peculiar tle los :&lt;ere:-- enfermizos, eo11w la
cal vi,:ie de los agotados.
Los labios rojos, la dentadura hlaiwn y 1-ana, el aliento puro, la piel h:ilitosa, In urC'ja
pequefia, bien cortada _y a ¡,licada easi n I C'l'H·
heo, la 11ii:t i:sonro:--.ufa y recta, trn&lt;lucPn \·igor,
organización nor111al, y constit11y1•n ele1,1entol-l
i11&lt;lispe11saLleR &lt;le la l1t•lleza fen1e11inn.
Pero la :-:alud y pm c·om,iguientP la hl'lh·za
se traduc~n tn111bié11 por .-.ctiLudes y nw\·imiPntos. ]~! tro11co erguitl11, hi c:i he;1,a recta,
el andar firme y rít111il'o, el nde111Ítn desparpajado y a111plio, cierta ligera on1lulaciú11 dt•l
talle que renila la nornialid,id de la P,-trndura
anntúuiica; una re!-'pirncifo1 at·o111pa:a-ndn, n111plia, profunda; \'OZ clarn, sonora, 1,ien ti111l,rada, que da i 11dicios de&gt; la intl'wi.tad y \'Í¡.?:or
de los órgnnos crn-respo11dirntes _\' liasta b 111:ino tibia y :--et·a, todo, ú ht vez que ele111e11to t•stético, es condición fisiolúgica. _v todo t•~o y
mucho míi:--, que 0111itimo,; por 110 ser dif11,o~,
nl'cesita una 11rnjer parn Sl'I' l,elln.
De ahí unaconsPtiueneiapri'tt-tic:t importante: la n1ujer, para ser helln, del1l' prncurnr :--1·r
sana, ~: como en Esparta, :--i 1,ien C'on 111i'ts pu
dor y mesura, debe procurar C'Oll la gin111:1,.,Lica, la hidroterapia y la higit&gt;ne, conserrnr t·on
la salüd la belleza, \' acrecentar la hrll ..1,a
con la salud.
·

2Jr. )Yf. Flores.

bomingo 10 de Agosto de 1001

�Domingo 10 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

La coronación .de Eduardo VII.

llajo las naves de la gran
Abadía de Westminster, acaba de ser solemnemente coronado por el Arzobispo de Cantorbery, y de otorgar el jurament¿ d séptimo de los
Eduardos de Inglaterra, el sucesor de la venerable reina Yictoria I.
Xuestros lectores si.ben que, debido á la repentina enfermedad del Rey, hubo de
transferirse la coronación, y pJr fin el estado satisfactorio ilel soberano permitió fijarla
para el día nueve ele Agosto.
Desde que se fijó la fecha, los preparativoi::, temporalmente suspendidos, se reanudaron. Los periódicos ingleses nos dieron anticipadamente, descripciones minuciosas
del decorado que ostentará la brumosa Londrei,, para una sola de cuyas calles se gastó en adorno la sumn. de mil libras esterlinaf:, ó sea m[1s de diez mil pesos en nuestra
moneda.
Las arcaicas ceremonias :1,trajeron, además de los representantes de los gobiernos de
todos los países civilizados, á multitud de visitantes de todos los lugares de la tierra,
que presenciaron, en los albores del siglo XX, desfiles y actos iguales á los que se efectuaban hace tres ó cuatro siglos.
Porque, si bien por atención al estado fü,ico débil del rey Eduardo, se resolvió modificar unas ceremonias y aun suprimir otrafl, en lo general el ritual seguido fué copia
fiel del que la tradición conserva para casos semejantes. Y la nobleza de Inglaterra, una de las más apegadas á la tradición, se preparó á tomar parte en lrus
ceremonias, desempeñando á conciencia el papel que le correspondía.
Casi todas las calles recorridas por la proseción real, fueron limitadas por un cercado, para impedir que la aglo~eración perjudicara el

El adorno en las avenidas principales de Londrea

Domingo 10 de Agosto de HÍ02

EL MUNDO ILUSTRADO

huen orden del desfile; fste [ué ensayado repetidas veces, enganchando
los troncos á carruajes sobrecargados
hasta que tuvieran el peso de las carrozas realeR. Ningún detalle se olvidó.
La procesión debió ser suntuosa,
contribuyendo á su brillo la presencia de Lord Kitchener, la primera figura militar del Reino en e~tos momentos, que desfiló seguido de su
eRtado mayor.
Otro de los detalles del desfile que
indudablemente llamó la atención,
fué la concurrencia del contingente
indio que marchó al frente &lt;le todos,
lo cual es una distinción honrosa hacia los representantes &lt;le la principal
de las posesiones británica1-.
A la solemnísima ceremonia. de
ayer en la A ha.día. de \\'estminster
no concurrieron más que las
altas personalidades de In......
glaterra y &lt;le las naciones
amigas, que enviaron sus representantei:;. Las ceremonias fueron l,rcves para comodidad del rey; se suprimieron laR letanías y algunos
otro,; detalles. Las sillas del
trono, que 1lehían Pstar en
una gran plataforma, para
que pudiesen ser vistas de
todos los eRpectadores, se
pusieron al nivel del ¡;uelo,
parn evitar al rey la fatiga
de subir los peldaño¡;_
La víi-pera de la ceremonia, la Abadíit de Westminster recibió la. riquísima colección de joyas reales
fJUe se conservaba, hacfa
mucho tiempo, en la Torre
de Londres, y que fué usada
en la Coronación. rna. guardia especial qued6 encargada de su custodia hasta el
momento en que vueha á
depositarse en la Torre.
El Soberano ha conferido
á las personalidad.es más encumbradas asistentes á las
fiestas, insignias de las principales Ordenes del Reino.

Posición de Eduardo VII al dar el juramento.

Los trenes llegaban
materialmente llenos
de pasajeros ávidos de
presenciar el desfile de
la regia comitiva, y no
había punto de los que
tocó: en su trayecto el
desfile, que no se viera
invadido por la muchedumbre. :Muchasde
las graderías que en
junio hicieron construir algunas empresas, para a 1q u i I ar
asientos al púhlico, y
de las que i,e levantaron por los clu h,-, ful'ron i,,uprimidas. E11
las que qu0daron, 1, s
asientos se alq ui Ja., cm
á elevados precio~.
A la. hora en que
entra en prensa nuestro semanario, la colonia inglesa, residente
en la capital, celel,m la
Coronación de Eduardo VII, uniéndose al
regocijo de sus nacionales, que se desborda
en to&lt;lo:; lus_lugares del
mundo donde flota el
pabellón inglés, ó en
aquellos en que, como

E/ rey Bay Farina, de Kaway y el Prín•
cipe Pamayangba,
concurrentes á la coronación,

aquí, se agrupan los súbditos de la Corona de
Inglaterra para estrechar los lazos que los
unen.
La nota más saliente de los festejos preparados pot la colonia briünica, fué, sin duda,
el gran baile efectuado la norhe del viernes en
el Circo Orrin, y que superó en lucimiento,
elegancia. y animación á lo que se esperaba.

*
*'*

;

1

El entusiasmo con que en toda Inglaterra se
ha celebrado la coronación del Rey, no tiene
precedente en los anales de los grandes regocijos de Inglaterra. En Londres, horas antes
de la ceremonia, las multitudes recorrían las
calles en medio de las mayores demostraci011es
de júbilo, y millares de olm,1'os se ocupaban
en dar la última mano ú la decoración de las
avenidas y de los edificioi,. En algunas partes
el adorno Iné menos rico &lt;le lo que se espera.ha; pero en otrai,, se hizo mucho mús valioso
con las instnlacio,ws de luz que ostentaron por
la noche los l'alaeios principales de la populosa. ciuúa&lt;l.

Los Arzobispos y Obispos de Inglaterra que tomaron parte en la ceremonia.

VESPERTINA.
~ritos clásicos.
..... ~Iás, ap6yate más .... Que sienta el peso
de tu brazo en el mío; c&gt;stás cansada
y se durmió en tu boca el postrer beso
y en tus pupilas la última mirada.
¡Qué fatiga tan dulce la fatiga
que precede á los éxtasis; pereza
del cuerpo y del espfritu que obliga
á mezclar el amor con la tl'istezal

El contingento indio,

Se va la luz. Y la naturaleza
parece que nos dice: ((Soy amiga
de todos los que se aman; los amparo¡

ya os dí lechos &lt;le flores; os dí asilos
rnistcrio~os; reposad tranquilos
en la estrellada sombra que os preparo.
Gracias, amiga! El alma de las cosas
sigue de nuestro espíritu las huellas;
primero, para amar, nos diste rosas·
después, para soñar, :1os das cstrell~s.

La luz se extingue en el zafir, lo mismo
que en los profundos ojos de mi amada·
'
pero queda un fulgor en el abismo
y un toque de pasi6n en la mirada:
sutil y delicioso panteísmo ........ .
·····.Más, apóyate más; vienes cansada ..... .

.Cuis ~- Urbit¡a.

�BEBE
CUADRO DE JORDAEN&amp;

--,'
..

�Domingo 10 de Agosto. de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ÍLUSTRAbO

RESIDENCIAS DIPLOMÁTICAS.
LA LEGACIÓN DE AUSTRIA
Reanudadas las relacioneR diplomáticas entre México y el Imperio Austro-Húngaro, hace algunos
meses quedó definitivamente instalada en nuestra
metrópoli la legación respectiva, figurando al frente de ella, como Ministro Plenipotenciario, el Sr.
conde de Hóhenwart Gérlachstein.
Las oficinas ele la legación estuvieron provisionalmente instaladas en uno de los principales hoteles de la capital, trarn,ladándose después á la
suntuosa finca de las calles de Bucareli, en que se
encuentran ahora establecidas.
La residencia del señor ministro de AustriaHungría, es una de las más lujo~as: todo en ella
es de ·un gusto exquisito, y difícilmente se encontrarán salones en que, como al:í, se hermanen la
riqueza y el arte para formar un conjunto tan
bello.
Al penetrará la legación,se advierte, en primer
término, el magnífico decorado de la escalera, construída con mármol de Carrara; un guardapolvo de
finísima seda de colores, con bordados y flecos .:!e
oro, cnhre la parte del fondo, haciendo resaltar la
severa elegancia de la obra arquitectónica. Este

Domingo 10 de Ag9sto de 1902

EL HUMO.

'ff·

1~

Fumaba mi pipa, recostado sobre la hierba,
con la frente levantada hacia el cielo; y con
los párpados entrecerrados dejaba flotar mi
espíritu en la deliciosa languidez del sueño
que comienza.
En mi pipa no había tabaco de Cuba• ni de
Oriente. Había recuerdos, e,iperanzas; besos
de ayer, sueñoR de mañana; besos que no se
realizaron y sueños que no han de efectuarse
nunca, y de mi pipa salía una nube de humo
que subía, se vaporizaba y se desvanecía antes de llegar al cielo.
Y me dije: «Esta nube de humo son mis
sueños.». Después,melancólicamente cerré los
párpados y me dormí.

1

Fachada de la Legación.

cuuos españoles y atributos reales; hay también un par de grandrs
i;;illones del tiempo de Carlos V. El señor ministro los obtuvo en Sevilla cuando fué representante de su país en España.
El salón {&lt;blanco» está decorado á t0tlo lujo. Pertenece á la señora
condesa y allí recibe á sus amigas íntimas. Sns cortinas y muebles
son de felpa blanca,y multitud &lt;le objetos de plata tapizan los muros:
allí se ve una colección de primorosos objetos traídos de Tánger, en
la que figuran braseletes, collares, pulseras, etc. En uno de los ángulos está un altar con ca,,delab~os y otros adornos &lt;le plata antiguos
y muy valiosos.
En el ala sur de la finca se encuentra el despacho del señor ministro. Este departamento es amplio y está adornado con cuadros de esculturas debidos á los mejores arti8tas antiguos. Su decorado es estilo
oriental,y sus muebles, tales como sofás, mesas y estanteR, son de estilo
morisco. Sobre la mesa &lt;lel señor ministro se ven retratos de soberanos y nobles de Austria, acuarelas y gobelinos.
El comedor está situado al lado oriente; sus muebles son estilo ro-

Salón de recepciones.

Cuando despert(en-el- cielo - esplendoroso
del ::\Ieuiodía irradiaba triunfalmente la luz
tlel sol y las nubes doradas _¡mrpurinamente
corría~ sobre el azul. Había una sonrosada,
páli&lt;la y frágil, que atrajo mis miradas. La seguí con los ojos y con el pensamiento hacia las
paradisiacas glorias del sol, y sentí que la
amaba yo con todo mi corazón .... .•... porque
aquella nubecilla sonrosada se había formado
con el humo de mis esperanzas y de mis en._ _J
sueños.
J

CATULLE MENDES.

mano, y la vajilla, de plata primorosamente trabajada.
Entre las ,•arias obras de arte que decoran la legación de Austria y que hacen &lt;le
ella una de las más suntuosas residencias
diplom{iticas, se encuentran algunas debiclas [i pintoreR mexicanof-.

Las armas más poderosas dr la mujer
Ron las lágrimas; las mfü, tiernas, lo~suspiros, y la más terriblt&gt;, la lengua.

Despacho del Sr. Ministro.

Todo golpe es fecundo: el de la azada
hace la flor resucitar del suelo;
el del cincel traslada del modelo
la línea por el mármol indicada;
triunfa en la li&lt;l ardiente el de la e8pada;
el del llanto, en la tierra da consuelo,
y el de la gota que desprende el cielo,
deja la verde espiga elaborada.

Escalera principal.

guardapolvo fué ttaído de Tánger por el señor ministro y está trabajado con verdadero derroche de buen gusto. Al terminar la escalera,
t&lt;e extiende un amplio corredor, pavimentado con mosaico y mármol,
y en los ·m uros, que ilumina un tragaluz de cristales de colore~, se
ven cuadros muy valiosos &lt;le distintas épocas y escuelas.
_El salón de recepciones 6 sea el «amarilloi,, es de lo más elegante
que pueda imaginarse. Sus muebles son &lt;le madera preciosa y están
tapizados de raso finísimo,que hace juego con el color de las cortinas
y de la alfombra. En el fondo hay dos retratos muy bien ejecutados
del señor ministro y su esposa. Constrastando con el estilo que domina en el salón, se encmentran otros muebles, tan valiosos desde el
punto de vista histórico, como ricos en detalles de arte.
Estos muebles, finísimamente tallados, que pertenecieron á la condesa Momfanser, de la época de-Isabel la Cat61ica, tienen grabados es-

Labran los de las fábricas grandio$aR,
forjando las figuras luminosas
cuando en lmi yunques el martillo bate;
y al entablar la lucha por la vida,
es el alma por golpes combatida
la m{ii, dura y mejor pam el combate.

El Comedor

Sala de rocl~ir do la señora Hohonwart.

�::s

bomingo 10 de Agosto de 1902.

-·~[arr!
1
El poeta v ió llegar una joven c..l(' un rincú_n del jardín,_ hern10Ra,
triunfal, sonriente; y no quiso tener t iempo smo para meditar e11 que
son ndorahle¡,. los crrlwllos Jorados cu:Lndo flotan sobre las nucas marmóreas, y en que hay ro:-tros que vnlen bien por una alba.
.
Lufgo todo era. del icioso. Ac¡uellos quince n~us, entre la;; ros~~ qmnce aiios, sí, lo ef'tithan pregonando unas pu¡nlas serenas ele 11rna, u11
sc,no a.penas ergui&lt;lo y una frescura primaYeral; aqurllu,- ro-s:tle,-; tfl11hlorosns que hacía,r. ondul:1 r sus arcos ,·er.\P,s, aquellos c..l1_1rnzneros con
sus ramilletes rrle&lt;rre" domle se detenían al paso las ma r1 po:-as errantes llenas de polvZ de oro, y las libélulas &lt;le alas cristalinas é iri&gt;'adas;
aquel cisne en la ancha taza, ei,ponjando el alabastro ele su:-\ plumas,
zambnyéndose entre e,-;pumajt•os _,, burh11ja1&lt;, ron volup~nosida,l, en
la trasparenria del ao-1111 la c;H;ikl. limpia, pintrrda, apar1ble, de don' de feliei&lt;lacl; y en la. puert;i l n ancia~1a,_
.
.te emergía corno unaº onda
u!1
i1wierno en medio de tocia nl1uella vida, cerca 1le '.\[ar.v, una vngm1dad en tior.
Ricardo, poeta. líriro, que anJaha á ra.i:a de cuaclr?~, e;;tabn. allí con
la satisfacción de un goloHO que paln.&lt;lca cosa:- exqu1s1ta~.
Y la anciana y la joven.
-;.Qué traes?
-Flores.
l\Im,tra.ha Man· su falda llena romo iriR hecho trizas, que removía.
co11 una de Rus ,·11anos grúcil&lt;'H ele ninfa, mientras ~muiendo su linda
boca purpurnda, RUR ojos abiertos &lt;'ll redondo dejaban Yer un color de
lapi"'lázuli y n na humedad nuliosa.
Rt:REX

D.\JUO.

PENSAMIENTOS.

C'onfieso que esas existencins ni:&lt;laclas hajo techos ignorado;:, 111,•
han causndo siempre el ef&lt;•cto de ri!lternas ;;iempre cerrndas en que
duermen las aguas y en las que 1-&lt;e reiapira un aire malsano. Todo lo
que es olvido en la tierra, tiene algo c..le la muerte.--..\. Dt:: )[l;SSl~T.

***

Lo que el amor empiez t, sólo puede ser acaba&lt;lo por Dios.

***

Si iaoil'l pieura, seu imán; si planta, sensitirn; si hombre, amnr.\'wroR

Hl'GO.

EL MUSEO DE ARTILLERÍA

EL MUNDO ILUSTRADO

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"QUO

TRES CRUCES.
I.
VIRIATO.
De Ga.lba la matanza pretoriana
inicua y rnín \Jlle de;:yai;tó la tierra,
'un puehlo de pa,:toreis, á la guerra
lanzó una Ycz allá en la lusit.1na
región feraz, poé-tica y lozana
do tesorns de hien el campo encierra:
guerra feroz que al Cniverso aterra ......
pérfüla, y cruel, y hárhara .,· tirana!
Y \'i riato ~e a Izó. Y con la testa
ceii ida. ele hure!, un lustro entero
siempre al combate con tesón ise aprei-ta.
y en el combate yérguese el primero,
y cae al fin con la cabeza e11hiestii
mártir de f'll deber, Ruhlime y fiero!

II.
KOSOIUSKO.
Sin esperanza alguna., cual existe
el barco sin timón ni arbola&lt;lura
entregado :í la negra desventura
en océano colérico que embiste..·....
Como el hombre infeliz que se resiste
á sepultar HU Yida en la tristura.
&lt;le un in1placable ma.r, tumba segura
en cuya perdición nadie le asiste;
así el polaco aquel, vistió la ma.lla

RETRATu DEL GRAL. MARIANO ESCOBED0.
La Secretaría &lt;le ({nerrrr acnba &lt;lr rrmilir nl Museo Nac-ional &lt;le
Artillería un retrato al úlPo &lt;lel ilu;;tre General D. ~lnriano EscoLedo,
:'.í qui&lt;'n la ltPpúhli~a del_ie, eomo se f&lt;nl~e, t~11t&lt;!S y t1111 _:'aliof&lt;os ,er\"Ícios en ¡,ro d(• "ll 111tpgnclad y de sns rnstitt1&lt;·101ws. ]ti n·trato, cuya,
copirr fologrídka lomada ex¡,ref&lt;anwnle para. 11t1cf'tro srmanario ofrecemos lw.\', sná coloeado en lugar prl'ferente cid 1\1 us&lt;'o, como un
homenaje :'t los merecimientos del patriota eximio.
8ep;ún f'aben1os, Pn el mi,;mo }luf'eo y en &lt;lepartamcnto _especial,
~Pr{u1 colo&lt;·ada"' ,·lll'ia,; reliquiaR que pertenecieron ¡¡] héroe de 13anta
Gerlrudis, tales &lt;·orno laR nn111erosns condecoraciones que conRtelnhnn
el peeho clel &lt;listinguiuo militar, el uniforme, la banda, el esradín y
c•l bastón que U!-'aha en l:1¡.; g1andes formacionef', y algunaR de las
prendas que porta.ha cuando mandó c,l ej(,rcilo de operaciones sobre la plarn de Queré.taro en 1867.
El ch•pnrtanwnto ei-pccial dt'ilicado al Genernl Es1·ohedo donde se
guardar{u1 e!-'as rnlirn,as prendas, formará uno de los que con más interf:- pue&lt;lnn visitar::-e en el Mm;eo &lt;le Artillería, tan riro en objt'tos
hi:;tóricoi-.

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1

VADIS?"-Grupo de hadas.-Grupo de sacerdotes.

del defensor de su Polonia un dí,t
y á todo~ los Yillanos por muralla
i-u pecho preRentó ...... y Europa impía
«¡ Fin is Poloniae!,, O,\'Ó trai-: la batalla:
el adióR postrimer del qne moría ...... !

KRU6ER.
En brega desigual, la frente al rielo
el Yiejo león asiste á su destino,
homérico, inmortal, casi divino ........ .
como germen exótico del suelo.
Xo tiene allí el titán para su anhelo
más que las lobregueces del ramino,
más que las veleidades de su :-sino
y su hihlia y su Dios como consuelo;
). sin cuartel, y al borde clel abi:-1110
"e crece el león en el com hate rudo
sin arredrarse nunca al cataclismo ......
pero ...... ¿por qué, Señor, por qué 110 pudo,
morir como los otros, siempre el mismo
por su patria y su i10nor, sobre el escudo?
.i.D..\LBEHTO CARRíEDO.

ACUARELA.
Había rfrra nn lwllo jnnlín, con mít"' flores que awleas ." n1ús \'iolt--las qui· ro--as. Cn bi&gt;llo ,Y prqut'íin j,ird(n con janune&gt;', pern sin &lt;'Rtat nas; con una pila bl:11H·n. pero sin i-urtidurPf:. Ccr{'a una C'asita con111 hecha para t111 cuPnto dulr•e y feliz ........ .
l~n la pila un cisne se cliapu1~;tba, ren,IYi1•ndo el agua., ,;acudiendo
la~ ala;; cl1• un hla11&lt;·or d&lt;&gt; nie,·r, enarcando el &lt;'Uello en la forma &lt;lt--1
br,L1.o de una lirn ú el asa de una ánforn, y n10\'ienc..lo el pico húmedo
\' con tal luf&lt;trc, eomo si fue1-e lahrndo con una gota de color ele ro:-:a.
· En la puerta &lt;le la cnf'a, como extraída.de una 110,·ela de Di1·kenR,
ei;taba una de esas viej:ts inglef'as, únicas, solas, clíu-,icaf', 1·on la cofia.
encintada, los anteojos ;;obre la nariz, el cuerpo encorvado, las mejillas arrujada1-, más un color de rnanzanrr marlura y 1-alml rira. Sobre
la suya oh,wur:1, (•I cll'lantal.
Llamaba:

••~uo
LA 1:aSPINA.-(Eatudlo fotogrAfico de L"perclo),

Domingo 10 de Agosto de 1902

VADIS?"-Banquet~ d~ N~r9n.-EI tri\lnfQ,

LA PESETA DEL PÚBLlOÓ.

Es cosa a,·eriguada c¡ue á medida que loo
espectáculos baratos i-on más numerosos en la
capit.1,l, la afición del público á las di,·ersiones teatrales ha ido creciendo gradualmente.
Desde el jacalún, que arrniga en los barrios y
se sostiene á coKta de nuestra:-; clasei; ínfimas,
haHta el «teatro &lt;le la tanda)), donde se exhibe
lo má8 tiamante clel «género chico", realizan
ahora lo que hace YeintP aiios no hubieran
realizado lo:; teatro" de entonce;;: ,·ersc llenos,
ele hote en hot&lt;-', por una concurrencia ansiof'n,
más que &lt;le emocione!:' profundas, del cosquilleo que &lt;lespiertnn el libreto salpicado de equívocos y la mú,-ica intencionada y retozona.
De aquí que la 1wseta del público, que cae
á las arcas de la üH¡uilla como una gota continua, ba:-tc para que las ohra1:&lt;, corno lo hemos
Yisto en esto,; último:- díaR, sean llerndas á la
escena, no i::óln eon propiedad, Kino con Iujo
cof'a á que no ei,túhamos acostumbrarlo;; v qu~
el género chico haya echado en }léxi'co raíces tan honda~.
El ccQuo Vadis)), zarzuelita cu,·o éxito consiste principalmente en la suntu~sidacl del decorac..lo y de los traje,-, es una prueba de lo
que significa la afición ele lo¡; t.'lndófilos á esta
clase ele espectáculos, para las empresas: la.
obra se montó, en el primero ele lo;; teatros de
la tanda, ¡;in omilir gastos, .v h,'1. qt1e&lt;lado en
el cartel sin trazas de empoh·arse en los archivo!-'.
El éxito lo hizo el público, porque íi él se
debe siemprf&gt;, en eRtos ca~o8, h victoria: peseta
á peseta, llena ú reYentar las taquillas, de donl~e :-alen trajes y decoracione1-, y música y artrntas.

�Domingo 10 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 7.

MÉXICO, AGOSTO 17 DE 1902.

Subscripción mensual fo~nea, $1,~
Idem ldem, en la capital, .. 1,
Cierente1 LUI&amp; Rt'l't&amp; &amp;PINNLA.

alrccton LIC. RAf'A(L Rtn&amp; &amp;PINDOU.

HERMANAS.
(Estudio fotográftco de P. Torres y P. Lavillett-.)

CAZA DE UN TORDO ·
Cuadro de Gárate

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 10 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 7.

MÉXICO, AGOSTO 17 DE 1902.

Subscripción mensual fo~nea, $1,~
Idem ldem, en la capital, .. 1,
Cierente1 LUI&amp; Rt'l't&amp; &amp;PINNLA.

alrccton LIC. RAf'A(L Rtn&amp; &amp;PINDOU.

HERMANAS.
(Estudio fotográftco de P. Torres y P. Lavillett-.)

CAZA DE UN TORDO ·
Cuadro de Gárate

�Domingo 17 de Agosto de 1902.

Cleptómanos Modernos
Jfofas Ca/1,jeras.
Los diarios de información se han entreter,ido durante la semana en pormenorizar dos
sucesos, no originales ni extrafios siquiera,
pero sí interesantes: el proceso de unos ladrones de cincueh ta mil pesos, y la aprehensión
de otros, que, con hábiles eombinaciones, engañaron á un rico espaüol para robarle algunos miles.
Estas noticias serían de una aburridora insignificancia, si en ellas no apareciera el tipo
del héroe novelesco, de folletín, hecho con un
poco de Rocambole y otro poco de Conde de
Montecristo. Hablo del ladrón de levita, del
misterioso personaje que se presenta en sociedad con los aparatosos modales de un actor,
de un galán joven que viste con elegancia, come y bebe con esplendidez, sabe bailar boston,
y habla del honor como de un ideal ya conquistado y seguro.
En las sociedades e.xquisitamente civilizadas
se presenta este caballero con bastante frecuencia y sus proeza.'l hallan en ellas campo libre
y rico. La vida de estos hombres delie de ser
interesante y curiosa por extremo; debe de estar compuesta de escenas y episodios jocoserios como las memorias de Casanova, con un
gran fondo de filosofía callejera, pervertida y
amarga, en cuyo vulgar pesimismo no palpitará otra cosa que una gran sed de placer y un
sensualismo encanallado y brutal. La educación les ofrece poderosos recursos para llevar
á cabo sus fechorías; y la moda y la urbanidad
ponen á su disposición agradables disfraces
para ocultar sus intenciones y malevolencias.
Son hábiles prestidigitadores, comediantes de
buena escuela, y andan por esos mundos urdiendo planes y fraguanao asechanzas entre e_l
estruendo de una orgía inacabable, como si la
sociedad fuera para ellos lo que para los romanos de Petronio fué la casa de Trimalci6n.
No era común entre nosotros este peligroso
embaucador. Nuestro era y henchía las cárceles el tipo del ladrón miserable que, por las
noches en las calles solitarias, hurtaba, pufial
en mano, y echaba á correr con el reloj y la
bolsa á su lejano escondite, á su tenebrosa corte de los Milagros. Xuestro E'ra el haraposo, el
hambriento, el vagabundo, que, ignorante y
estúpido, arrebataba á la existencia, para poder vivir, lo que ella no le daba de buen grado.
Pero este malhechor era fácil de conocer, y la
policía lo atrapaba con facilidad entre 1ms mil
y tres tentáculos.
Mas al ladrón refinado, al elegante, al que
flanea por el «bulevari&gt; del brazo de los amigos
aristócratas, al que asiste á teatros y «clubsi&gt;,
juega al bacará, va en carruaje al paseo, galantea á las perdidas de moda y desafía á los
que se atreven á poner en tela de juicio su nobleza, á ese autor de estafas y engañifas, {i ese
flamante Picolet, no le veíamos aparecer sino
de cuando en cuando, en los anales del presidio.
Hoy, quizás por primera vez, nos damos
cuenta de que nos invadi6 la plaga y de que
la propiedad tiene un nuevo enemigo, más terrible y_ue el pobre ratero que va entre la multitud, avispado y audaz, buscando la punta
de un pañuelo que extraer, y que el legendario salteador de caminos, que, antaño, iba por
escarpaduras y vericuetos, exponiendo la vida, en persecución de algún convoy imaginario.

LA ORUGA.
Sale de entre las hierbas que la ocultan durante el calor, y atraviesa la avenida arenosa,
haciendo grandes ondulaciones.
En una huella de pie de jardinero, parece
perderse.
Llega á las fresas, allí descansa y parece aspirar el aire¡ después vuelve á emprender su

EL MUNDO ILUSTRADO
camino, y sigue, ya sobre las hojas, ya bajo
las hojas ...... Ahora sí sabe á dónde va.
¡Hermosa oruga, gruesa, velluda, con puntos dorados y ojos negros!
Se guía por el olfato, se estremece y frunce
como espesa y rizada pestaña.
Detiénese al pie de un rosal!
Agárrase, tienta la corteza lisa, balaucea su
cabecita de perro recién nacido y se decide á
trepar.
Ahora, parece que se traga penosamente cada centímetro de camino transcurrido.
En lo alto del rosal ábrese una rosa coloreada como las mejillas de candorosa niña.
Sus perfumes la embriagan, no desconfía de
nadie, y deja que suba por su tallo la primer
oruga que llega, y la recibe como rico regalo.
Y pre8intiendo que la noche será fría, se
siente feliz al echarse una boa en derredor del
cuello.
JULIO REXARD.

LA GOLONDRINA HERIDA.
Al pie de mi ventana ha caído esta tarde,
en el jardín de la fonda, una golondrina herida.
Yo no supe hacer nada por ella: la acaricié,
la sostuve entre mis manos, pero se me murió.
Y es que estos seres, sanos 6 dolientes, corren
sólo por cuenta de Dios, y los hombres nada
sabemos de ellos sino que andan por el aire y
que parecen más felices que nosotros.
Pensando en el que dispar6 sobre la golondrina-el cual es, á no dudar, un hijo de
Adán y, por lo tanto, hermano mío,-me he
sentido un poco avergonzado ante ella. El linaje de esta pobre ave me aparece en estos
momentos harto más noble y principal que el
nuest.ro. En efecto, ella viene en línea recta
de aquellas piadosas avecillas que consolaban
á Cristo en la cruz, arrancándole de la frente
las espinas, y el cazador y yo venimos de los
que se las pusieron.
Este impío Nemrod habrá recorrido eú vano, durante todo el día, estos montes vecinos,
y no se ha resignado á no disparar su escopeta. Ya se ve: compromete á mucho esto de salir de casa arma al brazo. ¿Cómo volver sin
haber hecho sangre? En cambio, ese mismo
no se avergonzará de volver muchas noches
sin haber dado limosna á un pobre.
La cosa ya no tenía remedio; el tiro fué certero, y lo único que yo he podido hacer, para
no dejar en tan mal lugar al género humano,
ha sido dar á la golondrina piadosa sepultura
en un rincón del jardín.
La he enterrado al pie de una palmera, como ella hubiera deseado descansar, si es que
pem16 en esto, que nada se sabe; y alegran su
tumba, en torno del suelo removido, una opulenta mata de geranios y un rosal blanco.
Poca tierra he tenido que sacar para hacer
la fosa. ¡Pobre animalillo! ¡En qué poco espacio cabe! Y sin embargo, mandaba como
soberano en los aires, y de Africa se venía á
España, como yo voy del comedor al salón.
¿Habrá en el mundo quien no las haya envidiado viéndolas volar? Si hay alguno, te'ngamos lástima de él, porque eso es que se encuentra á gusto en la tierra. ¡En la tierra,donde viven los ingratos!
¡Qué pena causa ver en el suelo lo que tuvo
alas y se cerni6 altivo en el espacio! Por eso
son cosas tan tristes un pájai-o muerto y un
alma caída.
En los otros seres, los que andan atados á
la tierra sin poder dejar nunca su impuro contacto, no parece caso tan lastimoRo verlos caer
sin vida. No bajan de tan alto, y ya en su actitud mientras viven, con la mirada hacia el
suelo, los pies palpándole cautelosamente, parece que andan buscando el mejor sitio para,
echarse y morir.
El hombre mismo, que apenas ha conseguido otra ventaja que empinarse un poco sobre
los demás pobladores del mundo, le recorre
de un extremo á otro en busca de algo que él
no sabe lo que es, y que no es más que la
tumba.

Pero el hombre lleva dentro un pájaro á
cuyo vuelo no alcanza ningún otro.
Sube el alma humana, guiada por la oración, ó por el recuerdo 6 por la esperanza, y
tan alto sube, que no hay en el mundo alas
que la sigan. El ruiseñor desde la copa del
árbol, la golondrina en la espadaña de la iglesia y el águila en su altísima rocrt, se preguntan asombrados cuando pasa: ¿A d6nde irá
tan alta?
Y, á pesar de ello, si no hay alas que la alcancen, el alma tiene también sus cazadores.
No la tiran cuando está en lo alto, que no la
dieran entonces. sino que aguardan una de sus
impensadas caídas, un breve descanso en
tierra.
En esta caza s6lo hay un cazador que tenga
licencia de armas. Es uno que usa flechas; da,
al parecer, sin saber en d6nde, porque se finge ciego; pero da siempre en el blanco.
No os guardfis de él, almas nuevas que ahora ensayáis el primer vuelo. Dejaos prender
en sus redes 6 herir por sus tiros, porque es
muy triste la vida de aquel á quien Amor perdona.
Dejaos herir, y si morís de la h erida, mejor.
Aprended de esta pobre golondrina, que volaría á su nido sin reparar en el riesgo ni en la
distancia.
Dejaos herir, y guardaos bien de hacer vuestro nido sin pedir permiso al cazador de las
flechas; porque no basta, no basta, como hoy
se cree, con amontonar muchas pajas.

-

EL MUNDO ILtrS'l'RAbO
UN BUSTO

DEL GHAL. ESCOBKDO
La Secretaría de Guerra,yreviencto que, tar&lt;le o temprano, ha.brá
de erigirse en b República un monumento
que perpetúe la memoria del ilustre general
Don 1Iariano l~scohe&lt;lo, encomendó ú la
Escuela de Bellas .\ rtes el nio&lt;lela&lt;lo de un
busto, en yeso, lJtie
pueda Rervi r de hase
para la ejceuci6n ele la
('Statua, IIE&gt;gado el raso.
El busto á que nos
referin10R fué hecho
por el ::ir. Arnulfo Domínguez, quien tuvo á
la ,·ista las mejores fotografías del vetPrano
y la mnscari !la sacada
á 1,u muerte. La obra
repre~enta al vencedor
de Santa Gertrudis en
la plenitud de su vida.
Desde el punto de
vista artístico , tudoi;
los detalles están tratados con la rninucioi;i&lt;lad que requieren las
obras de esta naturaleza.
La encina que adorna
el busto, es del mejor
efecto.

ENRIQUE MENÉNDEZ y PELAYO.

EL PRELUDIO.
Siempre á igual hora y un breve instante
junto á los hierros de mi ventana,
todas las noches no sé qué mano
preludia un arpa.
No sé qué aliento tan misterioso
siente el arpista siempre que pasa;
no sé qué impulso mueve sus dedos
para tocarla.
¿Es miedo acaso lo que le impele?
¿es alegría que le entusiasma?
¿6 algún recuerdo que le atormenta
ó que le halaga?
¿Qué es lo que inspira su fantasía?
¿cuál es el móvil, cuál es la causa?
¿por qué las notas del instrumento
hieren mi alma?
¡No sé, Dios mío! mas me figuro
que acaso el pobre sufre la carga
dura y terrible de una existencia
desventurada.
¡Cuál me conmueven esos sonidos
dulces y vagos que me regala!
¡ay! ¡quién pudiera darle consuelo,
paz y esperanza!

LAS SEÑOdlTAS ESTRELLAS.
Las sefioritas estn•llas estuvieron en el baile, donde danzaron locamente toda la n oche,
y ahora, mientras vuelven á su hogar al través de los jardines azulei-; del éter, bailan todavía. Atado el resplandeciente cintillo y sueltas
atrás las largas cabelleras. vf&gt;stidas de una vh-ida tela de diamante, cogiendo .por los caminos pálidas flores de pedrerías, y sin resignarse
á andar tranquilas como setioritas delicadas.
¡X o! Bai Jan y ba ilan sin cesar. Las innumerables comparsas forman ya la figura de un
Carnero, (¡ de un Escorpión, 6 de una Lira, 6
de una Balanza, 6 de un Arco que dispara, ó
de un Pez, 6 de un Pavo, 6 de una Ballena, 6
de un Fénix, 6 de una Grulla 6 todas estas figuras á la vez, y el inmenso collar que se desparrama no se modifica, y todas estas frentes
de diamantes alumbran y blanquean lainn1ensidad azul.
-¡Yamosl-dice la grande Aldebarán á la
pequeña Proci6n,-apuremos el paso, por fa-

Yor. ¿Xo ves que se acerca la terrible, la espantosa Aurora, que avanza vestida de rojo y
c¡ue ya nos va á quemar la extremidad de los
cabellos con la llama rosada de su antorcha"?
-¡Ah!-dice Proci6n,-semeha caído uno
ele mis escarpines de cristal y te sigo como
puedo, un pie calzado y el otro desnudo.
-¡Qué importa!-;responde 13: señoritagrande.-Apresúrate, y s1 es necesano arroja también el otro en el camino, en alg~na caverna
de oro. Si no te cuidas de lo que te dije vamos á tener que pisar luego las rosas de¡¡ mafiana, salpicadas de sangre. ¿Y qué dirá el seíior Camilo Flammarión si nos ve todavía en
el cielo á la hora en que es de reglamento que
las honradas estrellas estén en cama?
TEODORO DE BANVILLE.

N.UlIVO OBISPO D! CHIAPAS.
La semana pasada se efectuó en la Colegiata de Guadalupe la consagración del Señor

bomingo 17 de Agosto c1e 1902.
Doctor D. Francisco Orozco y Jiméne1,, nombrado últimamente obispo de Chiapas.
El señor Orozco es en la actualidad el más
joven de los obispos mexicanos; naci6 en Zamora el 19 de noviembre de 1864, habiendo
comenzado sus estudios en el colegio establecido en .Jacona por el padre Plancarte· allí
permaneció dos años; en 1876 se dirigió á
Roma, ingresando al Colegio Pío Latino Americano, en donde siguió sus e~tudios hasta ordenan;e, y en 1888 regresó á l\léxico nombrúndoscle vicerrector de !a Escuela Cat61ica de
Arte!&lt;, en Zamora, puesto que desempeü6 por
mús de cuatro afios. Fué agregado á la Universi&lt;lad Pontificia y nombrado catedrático
d~ hit-toria eclef'iústica, filosofía y Sagrada Escn tura.
Pocos años después se translad6 á esta capital, e11 do1:ide por algún tiempo desempeñ6
el cargo de vicerrector &lt;lel Seminario Conciliar.
:El :.:!9 del pa'3ado julio recibi6 el «brevei, pontifical en el colrgio del Sagrado Coraz6n. El
St'ñor Orozco posee una \'asta instrucción y
!&lt;U nombra111iento se ha recibido en Chiapn;;
con beneplácito.

SR. DR. OROZGO Y JIMENEZ, OBISPO DE CHIAPAS-

Infinidad de personas le han enviado sus
f~licitaciones, y muchas otras de Zamora y de
d~erentes par:es del Estado de ~Iichoacán, vimeron á México para asistir al acto de la
consagraci6n.
Ten:1-ina&lt;la la ceremonia, el nuevo Obispo
Í?é obJeto de numerosas demostraciones de
simpatía, o~sequián&lt;losele con un banquete á
que con?urneron el Sr. Arzobispo Alarcón y
otros miembros del alto clero.

El adivina sin conocerme
cuánto deploro su suerte infausta,
y agradecido, con un arpegio'
me da las gracias.
Yo también triste paso la vida,
yo también sufro penas amargas
y me consuelo cuando en mi reja
preludia el arpa.
CAROLrnA DE SoTO y

ÜORRO.

-Nada sucede en la vida ni como se espera ni como se teme.

.

***

Los OJOS del espíritu son como los del cuerpo, se fatigan cuando quieren ver más allá de
cierto límite.-ALFONSO Iú.RR.

***

-Se ha dicho que ya no hay nifios...... Es
que no se cuenta á los ancianos. - ALFONSO
D.A.UDET.

PUERTAS DE MEXICO.

LAS CALZADAS DE LA P !EDAD y TACUBAYA.

�EL .MU N lJO lL US'l'HAlJO
Domingo 17 de Agosto de 1902.

Domingo 17 de Agosto de J 902.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA BELLEZA FEMENINA
La gracia es condici6n de tal modo necesaria de la belleza femenina, que basta en ocasiones para constituirla. Y no s6lo es condici6n necesaria de este género de belleza, sino
de la belleza en general. Nada dotado de gracia deja de ser bello, y se impone un estudio
especial de la gracia para formar cabal concepto de lo bello en general y de la estética femenina en particular. Intentémoslo.
Si todo lo gracioso es bello, no todo lo bello es gracioso. Hay cosas y fen6menos que
dentro de una incontestable é imponente belleza, están totalmente fuera de la gracia.
El indefinido azul del firmamento; la masa
deslumbrante y agobiadora del sol; los horizontes infinitos del mar; los imponentes lineamientos y las rocas abruptas de la cordillera;
el huracán, la tempestad, la tromba, son incontestablemente bellos, sin lliezcla alguna posible y asignable de gracia. Este género de
belleza es grandioso, imponente y monumental; suscita admiraciones extáticas; despierta
emociones profundas, produce espanto, terror,
dolor.
La gracia no penetra tan hondo ni abarca
tanto espacio en la sensibilid.. d; la gracia no
sacude, acaricia; no impone, alhaga¡ no atormenta, recrea; no hace estremecer, sino sonreír.
Para esto es indispensable, desde luego, que
lo gracioso no se presente en masas confusas,
ni revista formas monstruosas ni ocupe espacios desmesurados. Lo gracioso ha de ser pequeño, relativamente al menos; armonioso
siempre; m6vil y ágil en general. El mar no
es gracim;o, decíamos, siendo bello; pero pueden serlo un lago y una fuente. Los grandes
mamíferos; los árboles gigantescof', contrastan
á este respecto con las aves, con los insectos y
con los arbustos. El colibrí, microsc6pico,
multicoloro, ligerq, ágil y juguet6n; la mariposa, esmaltada é inquieta; la nube, diáfana
y ligera; la espuma, blanca y perecedera; h
gota de rocío, la flor,encarnan y simbolizan la
gracia, porque son pequeños, movedizos y armoniosos.
La gracia se caracteriza de preferencia por
el movimiento. Un paso lento y torpe; un
movimiento pesado y difícil; una traslaci6n
rectilínea y mon6tona, excluyen totalmente
la gracia. Entre Hércules luchando y una ninfa jugueteando; entre el proyectil brutal y rudo y las volutas del humo; entre la avalancha·
que rueda y el ave que vuela, median difere:1cias profundas que emanan de los caracteres
fundamentales de la gracia.
Dondequiera que el empuje necesario al
movimiento es considerable,y sobre todo, dondequiera que es claramente perceptible, la
g_:acia desaparece y se evapora. Para que 1a
actitud, el ademán y el movimiento sean graciosos, es necesario que sean fáciles, espontáneos, y que pneda11 tomarse 6 ejecutarse siu
esfuerzo aparente. Sentarse á plomo, echarse
de bruces, andar cojeando 6 arrastrando los
pies, gesticular con vehemencia, moverse c011
lentitud 6 con embarazo, son, todos, actos que
excluyen la gracia.
La mujer verdaderamente bella, debe moverse rítmica y cadenciosamente; debe ser ágil
y vivaz, sin extremar su movilidad; su mímica, su gesticulación y su ademán deben ser
fáciles, c6modos, armoniosos. Todo lo que

puedan tener de extremado, de torpe, de fatigoso, afea á la mujer, le quita el garbo, la soltura, la agilidad, y la convierte en masa inerte, difícilmente movible, 6 en aut6mata chocante y ridículo, movido con alambres ó accionado con resortes.
La gracia en el movimiento supone en la
estructura condiciones y requisitos indispensables.
..
La esbeltez, desde luego, y la flexibilidad
del talle y de los miembros. Importa, en efecto, para que los moYimientos y las actitudes
puedan ser graciosos, que las masas huesosas
y musculares no produzcan impresi6n de pesadez. La osatura debe e.er fina y ligera, las
coyunturas proporcionadas y suficientes. Importa igualmente que no sea muy acentuado
el relieve de los músculos, ni lo sea tampoco
la saliente de los tendones. Cuando, como pasa en los ath:tas, el relieve muscular se dibuja
á cada movimiento ó su acentuación es permanente; cuando los tendones revelan perceptiblemente su tensión bajo la piel que los cubre, el esfuerzo que el movimiento exige, es
directamente visible, y por no estar disimulado 6 atenuado, excluye toda impresión de
gracia. Por eso el Hércules Farnesio 6 el Torso del Belvedere, que parecen tener bajo la
piel una cordillera muscular, no serán jamás
modelos de gracia y sí de ese otro género de
belleza que se llama la fuerza; y por eso será
inmortal símbolo de gracia la Diana Cazadora, eternamente bella, de Hans l\fackart.
De esta necesidad de que el esfuerzo quede
disimulado, nace el que exijamos á la belleza
femenina cierta uniforme y torneada morbidez, que rechazamos en el hombre, símbolo
estético, para nosotros, no de la gracia, sino
rle la fuerza.
La gracia radica, no tan sólo en el cuerpo,
sino en el alma, y trasciende de ésta á aquél.
La respuesta fácil, la réplica viva, la fácil movilidad de la atenci6n, la metúfora adecuada,
traducen la facilidad y la acomodaticia variabilidad del poder mental y disimulan el esfuerzo del pensamiento y de la reflexi6n. Lo
mismo las emociones: todo lo que las haga
aparecer desmesuradas en su manifestaci6n 6
lentas en su aparici6n, les quita la gracia revelando su fuerza 6 su torpeza.
Los OJOS, espejos del alma, la boca, la fisonomía en fin, así como la mímica y el ademán, deben, pues, traducir la espontaneidad,
la adaptabilidad á las circunstancias, la rapidez de aparición y la mesura en la expresi6tt,
características de la verdadera gracia. Ni la
mueca acentuada, ni el grito estridente, ni la
carcajada histérica ni el ademán convulsivo
son compatibles con la gracia, como no lo son
tampoco la mirada fija y opaca, la fisonomía
inexpresiva, la inercia indolente ni el silencio fúnebre.
La mujer, en suma, para ser plenamente
bella,debe encarnar y simbolizar la gracia. La
gracia puede ser su abso1uci6n estética, porque no exigimos á la mujer fuerzas, sino
atractivos; ni empuje, sino delicadeza, y porque, en suma., fuera de la maternidad, que es
su trabajo hercúleo, s6lo le pedimos sea el ornato y el encanto de nuestra existencia.

(1Fot01nfla• de la coleoo1511 J!'elludl11!,J

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de .Agosto de 1902.

Domingo 17 de Agosto de 1902.

eCa ecrcnación 6et c!iteg e6uar6o.
~u oele6raoión en cJ&amp;izioo.
El entusiasmo con que la eolonia inglesa residente en :México celebró
la Coronación del Rey Eduardo VII, efectuada en la populosa Londres el sábado 9 del corriente, hizo que las fiestas organizadas en honor del soberano por la Comisión respectiva, dejaran entre nosotros
los más gratos rPcuerdos.
La serie de festejos se abrió con el suntuoso baile dado en la tienda
de Villamil la noche del 8. El espacioso local, adornado con verdadero derroche de buen gusto, presentaba un aspecto encantndor. El
plafond de la espaciosa sala &lt;le
baile imitaba un a enorme
«Union Jack» en cuyo derredor se veían, enrolladas, draperías de los colores mexicanos.
En los antepechos de los palcos había cal'tones con los nombres de las distintas colonias del
Imperio Británico, y, arraucando de las columnas,arcos de follaje que formaban un primoroso conjunto. Las graderías
desaparecieron bajo una capa
de flores y de verdura.
Dno de los éxitos del adorno
fué la decoración del fondo
que cubría el foro. Era un lienzo qne representaba la regia
mansión del Wíndsor Castle,
cuyos torreones se dei-tacaban
!iObre un cielo opaco, y cuyos
muros se mojaban en una coniente que ,·enía á terminar en
una cascada de admirable efecto. Ladecoración era muy hermosa.
En el:vestíbulo y en el salón
tk dl'saho_go, el i-ir. Bourclwl'.

ville, :Ministro de Iriglaterra, se presentó en el local acompañado de su
esposa.
Al presentarse el señor Presidente de la República, tanto el señor
Ministro, como los sefiom, Anclerson, Foot y Jerome, 8alieron á recibirlo hasta el vestíbulo. El señor Gene1al Díaz ocupó el palco especial
que se le había señalado, y donde le acompañaban los señores )linistro inglés y señora; Embajador Clayton y señora; General Bernardo
Reyes, Ingeniero Lean&lt;lro Fernández y señora; señora Barran de Rin-

[Fot. Schlattman.

EL DECORADO DEL FONDO.

A la hora del champaña,el Sr. Ministro inglés pronunció un corto, pero entusiasta brindis que fué escuchado por los comensales con
el mayor interés. El Señor Ministro Greville tuvo frases de exquisita cortesía para el Sr.
Presidente de la Repúblics. y para el pueblo
mexicano. El Primer ::\Iagistrado correspondi6 á este brindis con el que últimamente dió
&lt;rEl Imparcial,i á conocer. Las palabras del
Sr. Gral. Díaz produjeron en la concurrencia
la más grata impresión.

EL SALÓN DE BAILE.

cún Gallardo y algunas otras
personas distinguidas.
Dc~de ese momento la fiesta
desplegó toda su animación.
El golpe de vista que ofrecía
la sala era indescriptible. Telas
vaporosai- de colores claros en
su mayorí&lt;t, encajes, flores; todo irreprochable y ceñido á la
más exqttisita elegancia.

SALA DE DESAHOGO.

que fué el e!1cargado del adorno, hizo también derroche de su buen
gu~t?· Multitud de banderas, piezas florales y plantas de las más exqms1tas completaban el decorado.

***

La fiesta comenzó cerca de las diez de la noche, hora en que el Sr. Gl·e-

A media noche se sirvió la
cena, á la cual fué invitado el
señor Gcnen,l Díaz.
La mesa oficial estuvo instalada en el foro del Circo, que
estaba adornado con banderas
mexicanas é inglesas. El señor
Presidente tomó asiento en el
centro y á suR lados las sefioras
de Greville y &lt;le Azpíroz. Frente al Primer }lagii-trado, estaban los Reñorcs :\Iinistros de
Inglaterra, Francia é Italia y
señoras, siguiendo á sus lado.-;
[Fots. Schlattman J
los señores Embajador amPri •
.
cano, Lic. Jlanuel Azpíroz, Ingemero Leandro Fernández, Gobernador del Distrito v señora sefiorita. Halfetf', señora Dolores B. de Rincón nallarrlo, L°ir. .Tos{, '.\lgara
R~nor
y señora H.
e1mlH', señora Chytou, selior Encargado 11P Xego-'
c1os de Espafta, Wálfo.nt y señora, Teniente Bartlei- señor }lcC.:nry
Encargado de. N'egocios del .Japón, Conle Stadniki ;. Kilmasegg, ·
otros caballeros y damas distinguidos,

y

tantes de las demás naciones y á los miembros más encumbrados de la Administración.
El terrible aguacero que se desató sobre la
ciudad á la hora que señalaban las invitaciones, no fué obstáculo para que la Legación se

viera concurrida por lo más selecto de nuestra
sociedad. Una buena orquesta estuvo tocando
piezas escogidas, y tanto el Señor Greville como su esposa, atendieron á les invitados con
toda cortesía.

El sábado por la mañana se verificó la ceremonia religiosa dispuesta por la Comisión
de la Iglesia de Cristo. El templo, de moderna arquitectura, fué adornado con verdadera
elegancia.
En el altar se colocó una cruz formada con
gardenias, que tenía á sus lados coronas de
laurel en cuyo centro estaban las iniciales E.
R. y A. R., y en las ventanas, grupos de plantas y flores exquisitas.
En el presbiterio tomaron asiento las personas que componían el coro, y en la nave los
miembros del Cuerpo Diplomático, los altos
funcionarios y multitud de damas pertenecientes, en su mayoría, á la colonia inglesa.
En representaci6n del Sr. Presidente de la República,asistió el Sr. Secretario de Relaciones,
Lic. D. Ignacio :Mariscal.
La ceremonia consistió en u11 sermón predicado por el Rev. Forrester, y en la entonación de algunos coros, principalmente.

-.

Por la tarde, el Sr. :Ministro de Inglaterra
ofreció una suntuosa recepción á los represen-

SALIENDO-DE LA CEREMONIA RELIGIOSA.

��...

Domingo 17 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL DEPENDIENTE.
Todos los afanes de las primeras horas del
día se dedicaban á él.
Luego que se oía el martilleo penetrante y
prolotigado del despertador, la señora abandonaba el lecho-con cuidado, con sumo cuidado, para_no mover al muchachito, que dormía el s~eno sabr?so de la mañana, -y tras
de ver si E&gt;n la cocma estaba todo listo para la
primera faena, entraba á la recámara del esposo, entreabría la puerta del balcón y se acercaba á verá su buen hombre que con la cara
hundida en las almohadas, descabezaba todavía el último sueño.
- ¡Eh, las siete!
No obtenía respuesta.
-Ramón, Ramoncito ...... Ram6n Ron las
siete dadas, hijo.
'
-¡Voy, voy, voy!
Media vuelta y á saborear otro jironcito de
reposo.
Ya sabía la señora que aquello duraría poco, y su afán tomaba otro rumbo. Abierto de
par en par el ropero, buscaba los pantalones
planchados la víspera, tomaba el jaquet que
estaba en la armaz6n de alambre, volviendo
la _esp3:lda. á l°: escena de la alcoba; luego hacía
m111uc1osa revista de cuellos, i ba hasta el balc6n para que la luz le ayudara á patentizar las
nitideces y los brillos; igual cuidado con los
p uños, y mucho más al ponerles las mancuernas de chispitas; pañuelo, calcetines Todo
era colocado sobre una silla junto al lecho, y
la sefiora salía llevando en la mano el par de
zapatos empolvados.

BN E1 C1UE EBITANICO.

1 '

EL CONCIERTO DEL MARTES.
Cor.i broche ~e oro, puede decirse, se cerr6 la serie de
festeJos organizados por la Colonia Inglesa para celebrar la Coronaci6n del Rey Eduardo VII
. Los s,:1-lor~es_ del ~lub Bi~tímico, uno d~ los centros de reum6n mas d1st!ngmdos de nuestra Capital, abri6 sus puertas
el mart;s úl~11110, para ~f~·e_cer á la crónica de la semana la
nota m~s i-ahente. ~ l ed1fic10 se veía engalanado, en su parte exterior, cor, multitud de focos incandescentes, de diversos
colores, que formaban una C?:ona imperial. A uno y otro Ja&lt;lo estaban, formadas tambien con focos, las iniciales E R
Y la fecha de _la Coronaci6n. Completaban el adorno del~ fa~
chada haces de banderas inglesas, escudos y piezas florales
artísticamente distribuídos.
En el interior el
adorno era sencillo
pero de buen gusto'.
La entrada se decoró con guías de flores y cedro, y las
escalera:;: estaban tapizadas con fina alfombra. A los lados
había tiestos con
plantas de-ornato y
en el primer desca'.nso una gran corona de gardenias. En los corredores
se veían piezas florales del
mejor efecto, guirnaldas y
banderas.
. El sa16ri. en que debía verificarse el concierto anunciado, es uno de los más elegantes del Club. Su puerta
P:incipal está formada por
vistosos cristales de colores.
En el fondo había dos grandes retratos del rey y la reina, los cuales estaban rodeados de un doble marco de
~lR. GEOROE GREVILLE, ll1INIS'l'RO DE
flores finas, blancas y rojas.
lNGr,ATERRA.
En el remate de la puerta se
, ¡ S 1
puso un cuadro que repre:,;en ta a os oonanos en el trono; El reti·ato d e 1a rema
· ,,.1ctor111,
· est a. b a med'10 cu b"1erto con un ,crespon
negro, y ador nad o con fl ores 11
&gt; anl
d
cas. E
de corti·nas
· l esas
l n caet a. puerta
h elb'salon servían
.
, band eras 1n¡1;
y en os en rep~nos, a 1a ()omtas figuras de flores. Del candil dei
centro,
focos de luz,, pai·t'ian guí as d e fl ores
L
1que
d tema
b ·¡ mas ·ele veinte
,
asa a e · a1 e contigua
a la de conciertos luci'a un ado
d' d
rno parec1·d o.·
-:..\_ 1as. nue, e ~ ~1e 1~ e la noche, hora en ue se resent6 a
panaddob defisu d1stmgmda esposa, el Sr. l\Iinist;o Gre~lle co~en~~1~
agra a 1e esta.
'

***

Ya se hacían los preparativos para que la
v itla del comercio se agitara. Los mozos sacudían las fachadas, descorrían las cortinas de
acero.y á. la mirada &lt;le 101- escasos transeuntes
se iban presentando los maniquíes lujosof-1,que
habían pasado la noche en su cárcel de vidrios
con la mi!'ma postura incómoda en que los
vió la multitud que paseó ayer por el bouleYard. Los ei-ca1-ai·ates ele las joyerías mostra
ban nada más sus zócalos de peluche; los brillantes estaban todavía durmiendo sus luces
en las tinieblas de las cajas de fierro. Las joyas son como los hombres que hacen gran papel en la política ó en las finanzas: no pueden
estar donde quieren, á su antojo: si d uermen,
se les vela; si llegan á un sal6n, atraen las miradas; si sufren demérito, se les relega á. lai- capas i nferiores y se les olvida ... .. .

if

1

1

CLUB BRI'l'.\NICO.

SALÓN PRINCIPALIY CORREDOR.

La «Imperial _Overture,,, ejecutada ror la orquesta fué el primer
número _del cone1nto. Después los «Aires britániGos:,, que acabaron
con el himno «Go&lt;l ~a~e the King", cantado por el coro.
f fe lo~ números siguientes, uno de los más brillantes y aplaudido¡
~ el hu~rno ''.Loyalty", cantado por el coro con acompañamiento de
piano. ~ste h1m_no fué compuesto para esta ocasi6n por el señor
Bruce Bailey, qmen lo dedic6 á la señora Greville esposa del "\finiRtro Inglés.
'
·
A las on?e se suspendió el concierto para
tomar un ligero lunch. Después fueron ejecutados una fantasía, por la orquest:! y el coro «Long life to a boston's name".
La fiesta terminó con un baile improvisado
que se 1;&gt;rolongó hasta las dos rle la mañana
en medio ele la más franca animación. La
sala esta?ª adornada, como la de concierto¡;,
con sencillez y buen gusto.
La concurrencia fué muy numerrn,a y cscogida.

C~mpletamos nuestras ilustraciones relativas a las fiestas de la Colonia inglesa con los
retratos del Sr.. Ministro Greville y' de Mr.
Anderson, Presidente de la Comisión encargada de organizarlas.

Ma,, J, M . ANDERSON,

Ya en los relojes públicos han sonado las
tres campanadas que anuncian la proximidad
de la hora. Los dependientes que han madrugado forman corrillo delante de la puerta cerrada y chicolean con las muchachas del gremio, que no son esquivas con ellos, quizá _por
la igualdad de sus luchas, de sus cansanc10s,
de sus sinsabor.es y ele sus alegrías.

***
El último beso, allá en lo alto de la escalera. La esposa le alcanza todavía para quitar de
la solapa una imperceptible mancha de polvo,
y el flamante señ or baja de p risa. E n el último peldaño se detiene para Yer una vez más
á la compañera y agitar la mano en son de
despedida.
- Vienes temprano, hijito, ya sabes .. ... .
E l esposo hace u n signo afirmativo con la
cabeza, por más que no sepa ese «ya sabes,"
pero se imagina que será un platillo de su gusto que lo espera, 6 el descorche de u na nueva
botella de coñac ó un beso, en último caso.
El es un dependiente de joyería, y á. esa
clase de establecimientos conviene concurrir
con tal 6 cual acicalamiento. AJ!í se trata con
la riqueza sobrante, con el capricho exquisito,
con uno que otro oropel 6 con el último cartucho de oro, que por «último,» es el más vanidoso, el más exigente, el que quiere más solemnidad para quemarse; es como algunos
r eos sentenciados á muerte: aceptan un banquete pocas horas antes de ir al cadalso y qui1•ren champaña seco, porque el dulce puede
hacerles daño.
Y como es tan poco agitado el comercio e11
las joyerías, Pl dependiente pasa muchas horas en reposo, reflexionando acerca &lt;le la última comprarlora, que iba con cara de paRcuas,
el último mozalbete, que estando todavía en
tutela,se aventura á solicitar alhajasácrédito.
De pronto. recuerda á su ei-posa, á la compañera que desde el peldaño alto de su casita
humilde le grit6 que «no tardase, que ya !labia»
¿Qué sabía él'? ¡Y que aquel ángel de
bondades no lucirrn l'Ohl'&lt;' &lt;•l lóhulo de la oreja

Domingo 17 de :Agosto tle 1902.
n i el más raquítico solitario de los que él tomaba diariamente á puñados para ofrecer á
las elamitas perfumadas que quizá valían menos que su gran señora!
)Iientras que arreglaba en el estuche un soberbio aderezo, venía. á Ru imaginaci6n la hermosura de la espmia iluminada con los dardos
&lt;le luz de aquellos brillantes. E l sofrnclo rostro se coloreaba con el rubor ele la alegría y se
le aproximaba más y más hasta dejarle un beso de cariño y de agradecimiento.
-Has t.rabajado mucho para traerme una
alhaja!. ..... te adoro y la adoro ..... .
La hermosa visi6n se borraba brnscamente.
Un señorón seguido por una aya cubierta de
cintas blancas y llevando en los brazos á un
sonrosado capullo de vida, se presentó pidiendo :
- Un juguete para este chico, cualquier cosa, algo que le impida llorar de aquí á casa.
Y al decir esto, puFo sobre los cristales del
mostrador un billete de alto precio.
Se le dió al bebé una sonaja de plata y marfil. Con lo que aquello valía, el dependiente
hubiera cumplido la mitad de sus compromisos mensuales...... ¡iba á ser para qne un niño no llorara durante algunos momentos!. ... ..
El hijo del dependiente nunca había tenido, ni en sueños, una alhaja semejante.
Su hijo .. . aquel niñito encantador que tan•
to lo besaba ..... .
Resueltamente era un hombre desgraciado,
y desgraciada la esposa y desgraciado el hijo!
Y hundido en una ola de desesperación,apuraba y apuraba más aquella pena,cuando acertó á volYer la vista hacia la puerta del establecimiento: allí Yió á un niño harapiento que
contemplaba con ojos de profunda t risteza la
suntuosidad de la tienda de alhajas.

.Cuis Frias Fernánde~.
LA SEÑORA PROFESORA
ANA RAMIRO DE FIGUEROA.
El 12 del corriente dej6 ele exi:.:tir en la capital la &lt;listinguida profesora cu.r o 1w111 hre Pllcabeza estas líneas.
La i-eñora Ramiro
nació en Acapulco é
hizo sus estudios de
profesora en est:t
ciudad, donde obtuvo el título y e~ta, Q
bleci6 un colegio
particular. Algún
tiempo después fué
nombrada directora
üe una escuela no&lt;'turna, pasando más
tarde á. servir una
municipal. Su matrimonio la hizo sc-·
pararse Je i;;u empleo, pero al enviudar, volvi6 á desempeñarlo, poniéndose, ademá~, al frente de un
plantel dominical.
En 1889, el gobierno de Oaxaca la llam6 á
organizar y dirigir la Escuela Normal para
profesoras, creada en la Academia de Niñas
por el gobierno del ge1wral Zertuche, y desde
1896, en que volvi6 á :\féxico,estuvo encargada de las escuelas nacional primaria superior
núm. 2 y nocturna núm. 4.
. Durante el gobierno del general D. Gregor10 Ch~vez, en aquel Estarlo, reorganizó la Esc~ela Normal s~hre las bases de la pPdagogía
e1entífica, contribuyendo á la formación de la
ley reglamentaria que aun rige en aquel plantel, y con RU clara inteligencia y su espíritu ele
progreso, elevó á la Academia á un grado de
esplendor notable.
Por lo demás, ~a seiiora ~inda de Figueroa
i-ostnvo ? clefend16 con ahrnco la conveniencia de adoptar en las eRcuelas primarias de
esta capital los n:iétoclos modernos , e~tre
ello;- el de la escntura-lectura, que ha ido
nbnéndose paso debido á sui; constantes esfu¡,rzos.
La muerte de la estimable profesora ha sido
muy sentida.

,e

�Domingo 17 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

METRÓPOLI MUERTA.
Los museos son los cementerios del arte: no muestran, evocan .
. Las grandes galerías claras y silenciosas, como salas &lt;le hospital,. nos sumergen e1: sonambulismos extrafios. Et guardián
dor!111ta, sentado al pie de una columna. Por los vidrios pol~•or~entos se filtr~ la luz del sol. Los escasos visitantes pasan
111?1ferentes, haciendo i&lt;onar sus gruesos botines sobre los mosaico~ y ~e detienen ante las mismas obras, con un gesto de
aburrimiei:ito, porque ha~ venido, máR que por venir, por
poder decir que han venido. Desde la calle sube el vaho de
la vida: gritos de mercaderes, ecos amenazantes de multitud
que pasa. Por la ventana, abierta como un marco se ve un
recorte de cielo-la mejor de las telas. L~s muros
ennegrecidos, abren sus grietas como arrugas de ve:
jez.. Los chapiteles, las cornisas y los bajos relieveR,
cubiertos de años y de recuerdos, sonríen con sus
egoísmos de historia. Parece que vivieran todavía su
época en la nuestra, por un contra.sentido de los senticlos. Y todo nos. habla de la muerte. El artista que
pai-a, parece seguir un convoy por una avenida de
cipreses. Su sombra se alarga en las galerías como
un mástil,y se rompe contra el muro.
Se piensa en el eterno contrasentido de las artes
/
obstinadas en i_nvadirse .Y arrebatarse entr~
sí sus prerrogativa!'&lt;. El pintor busca el relieve de sus cuadros, el escritor quiere pintar
escenas, y el escultor se empefia en hacer
hablar á sus estatuas. Quizá fué para conciliar estas ambiciones que los romanos aven, turaron la pintura sobre los mármole8. La
tentativa ful\ grotesca. Pero si una mano sobre
humana consiguiera amontonar en un solo
rayo de luz todo lo divino de todas las artes,
estaría resuelto el problema de los Dioses.
¿,Qué pensaríamos de un ((Prometeo» esculpido por Miguel Angel y pintado por Velásquez, que dijera palabras de Hugo entre el
torbellino de una música de Wágne~?
Son divagaciones. La atmósfera helada
tle las galerías inmensas; el silencio interrumpido
de largo en largo por el ruido de un objeto que cae
ó una indicación del guardián que repercute en to:
das las salas; la misteriosa pasividad de los retratos
cuyos ojos siguen al visitante como si le repro:
charan la fantasía de vivir cuando ellos descansan
detrás de la tela; la resurrección de las lecturas· el
atcwi!'mo de las supersticiones, y un sentimie~to
extr~fio que nos invade ante el esfuerzo de tantas
voluntades victoriosas, inspiran al visita:JAte inge•
nuidades de Pierrot y gestos incongruentes.
Pero por la fúnebre solemnidad de las salas, paFa á veces una pareja joven con trajeR alegres y ojos de domingo.
Son dos enamorados que desdefian las telns y las estatuas
y buscan una cueva ignorada y un rincón solitario para
Reguir hilando hermosos l?royectos de mentira. Pasan ajenos ú todo, con una sonrisa r un beso en los labios. Los
personajeR de las pinturas se asoman para verlos. Un caballero de Yelásquez que baja por una escalera de piedra
Je¡: ¡:aluda ceremoniosamente coii un sombrero emplumado'.
Pero los enmorados es~i: aturdid?s de felicidad y no ven
nada. Cuando encuentran el s1t10 tranqmlo que huscan se sientan Robre la banqueta roja y hablan atropellada y caprichosamente, en pelotones rle alegría, hacienda caricaturas con las palabras. ¿,Qué tienen ellos que ver con :Murillo y con Rembrandt?
Si Goya surgiera de improviRo ó Delacroix bajara de su retrato, habría una obra maestra máR. Con cuatro pinceladas decisivas fijarían el grupo sobre el muro, dándole una auréola de estrofa. Los colores tendrían ironías de Rabeláis y antítesis de
Rugo: en el museo, en la metrópoli muerta donde los cuadros
parecf'n lápidas sepulcrales que hacen el elogio de los artistas
que fueron, el extrado de dos almas locas que ignoran los dei-tinos y corren detrás de una quimera, empujadas por un contra8entido risible que hace nacer la vida de la muerte.

]Ylaque/ ligarte.
SUICIDA.

I
AftTIITAI DIL. TIAT,io HIDAL.QO

De pie sobre la tumba de un suicida,
Exclamé con voz ronca y dolorida:
«Cobarde, no mereces descansar;
No supiste vencer vanos dolores?»
Y hollé rahioso las abiertas flores
Que atlí mismo empezaban á brotar.
Eso fué ayer. ... más hoy, ya fatigado
Y de sufrir y de luchar cansado,
Ya me parece atónito escuchar
Que alguien pisa mi tumba de ira loco
Y me grita.: ~Cobarde! tú tampoco,

Tá tampoco merecea deacanea.rl»

JULIO FLOlUlZ,

JU ANITO .
La madre pasó la noche junto al niño, pálida, con los ojos hundidos y el cabello destrenzado. En su rostro, fresco antes como la
rosa que acaba de abrirse, se adivinaban las
sombras de un dolor incurable y de una tristeza que lentamente se infiltraba en su espíritu.
Juanito, el chiquitín de cuatro años, de pupilas azules como el cielo, estaba enfermo,
muy enfermo desde aquella tarde de octubre
en que salió con él á pasear por el campo lleno de cañas tostadas por la nieve, de troncos
desnudos &lt;le follaje y de yedras marchitas.
Ella recordaba, hundiendo ia mano descolorida en la onda. negra de su cabellera, como
para impedir que la memoria se le escapara
de improviso, que el chiquitín no había, como
otras tardes, correteado gozoso, alegre, hasta
rendir:;e. Otras veces saltaha, iba al río, y
sentándose á la margen, revolvía con sus manecitas incansables la húmt-da arena que brillaba á loi. rayos del sol como un reguero de
piedras preciosas.
Huraño, retraído, i¡¡in aquella sonrisa que
lo hacía ta.n hermoso, no quiso apartarse &lt;le
ella; reclinó la cabecita rubia en su seno y por
primera vez quedó J uarúto como absorto ante
el crepúsculo que daba á las cimas cambiantes de ópalo.
-¿Qué es aquello, mamacita? murmuró inquieto y medio turbado. Se quema el cielo;
mira la lumbre...... Y como si aquel espectáculo le infundiera pavor, vol\'ió su carita de

ángel para ocultarla con las ropas de la mujer,
que le besaba con ternura.
La madre sonrió dulcemente, y acariciando
la sedosa cabellera del niño, le dijo: Esa lumbre que ves, es la lumbre con que Papá D10s,
que está en el cielo, castiga á los niños que no
son, como tú, obedientes y buenos.. .... Más

arriba-¿ves la estrella que está más arriba?
-está la gloria donde Dios pone á los que
quieren mucho á sus padres, como tú me quieres ...... Allá está tu hermanita; es aquella estrella...... Las estrellas son los angelitos ..... .
Crecía la sombra y J uanito vió que el cielo
se llenaba de luceros ..... .

***

en vela y el recuerdo de todas las tristezas
que marchitaban su corazón de veinte afios,
hicieron que la madre quedara largas horas
sumergida en profundas meditaciones.
¿En qué pensaba? Pensaba en el esposo
que encaneció en plena juventud sentado á la
mesa de trabajo y que murió dejándole, como
única herencia, á Juanito; en la nifia que le
mandó el cielo cuando la primavera enfloraba
los campos, y que le arrebató el aire helado
de una mañana de noviembre; en el hijo que
se le maría, y en su desgracia ..... .
Hubo un instante en que reprimió los sollozos que se agolpaban á su garganta y, sin
ruido, se acercó al lecho en que el chiquitín
se consumía. Juanito sintió una mano helada
sobre su frente y abrió los ojos. Un sudor extraño empapaba su cuerpo; sus brazos no se
alzaron ya como un reclamo á las caricias maternales, ni en su boquita aleteaba el beso
casto, inocente ...... el beso más puro de todos
los besos!
-¡Quiero ver las estrellas!. .... . quiero verlas!. .. . .. ¡rnamacital, dijo el niño con voz apenas perceptible.
Y la madre corrió .... .. aturdida, sin sentido, abrió la ventana y se puso á contemplar
el cielo ...... el perfume de las flores invadía
la estancia, y allá, lejos, muy lejos, brillaba
la última estrella.
Juanito había muerto.

Desde aquella tarde la fiebre consumía al
chiquitín de ojos azules. Las noches pasadas

RENÉ DE

RoY.

Srito 6e cZe6enci6n.
¡Almas inermes que lloráis cautivas
del vicio ó del error; almas incultas
que, á. todo anhelo de grandeza esquivas,
vivís por siempre bajo el mal sepultas,
sin que la vida en su batalla inmensa
os haga altivos levantar la cara
y comprender que de la turba ignara
surge á la luz la multitud que piensa!
¡Almas enfermm,, que del fuerte esclavas,
marcháis á la ventura
sin que arda nunca en vuestras turbias frentes
el sueño augusto de pisar la altura
en donde agitan su gloriosa tea
de espíritus videntes
aquellos que con armas refulgentes
combaten por el triunfo de una idea!
¡Seres obscuros, la existencia os llama!
'.rrocad ~a bruma que os envuelve, en lampo
que radie á vuestr0s ojos
y os ilumine el anchuroso campo
donde se ven los estandartes rojos
que ostentan los que en pos de la victoria,
luchan con fe sin t'xhalar un grito
y se arrebujan en la luz de gloria
que sobre ellos refleja lo infinito.
La inercia que os domina es un estado
de mísera agonía;
es la faz angustiosa del nublado
que á vuestros ojos obscurece el día.
Sabed que es tiempo de que alcéis con brío
en vuest1:0s puños la triunfal palanca
con que la vida intelectual nos lega,
en vez del nublo que á la acción estanca
y del error que al pensamiento ciega,
el haz ele lui que al pensamiento arranca
de la inacción para decirle: brega.

Mirad: hacia lo lejos
se descubren las bélicas milicias
y se perciben los sonantes dejos'
de a&lt;¡uellos que alentando á. las caricias
que hace la Fama á su actitud heroica
llevan la luz á. la conciencia obscura '
y van marchando á la guijosa altura

con paso firme y voluntad estoica.
Oíd cómo se escuchan
rumores &lt;le mareas
y explosiones de recios alaridos:
es el épico hervor de los que luchan
agitando el pendón de sus ideas
sobre el grupo sin fe de los vencidos.
Mirad: sobre la cumbre
de brillos esplendentes
alzan al cielo su fulgor de lumbre
las incansables, pensadoras frentes.
Y esa luz, y esos bélicos clamores
y ese ol¡;aje de fuerzas superiores '
que yerguen el proscenio
de su labor, sobre la egregia altura,
forman la olímpica expresión del genio
la faz más amplia del esfuerzo humano '
que todo lo adivina,
'
que sin cesar nuestra existencia explora
y á la voz de los rayos que fulmina,
hace del caos despertar la aurora.

con la expresión de una existencia informe
vitalidades que el error sepulta
'
bajo el dominio de su fuerza enorme.
Quizás penséis que el heroísmo brota
de una celeste inspiración arcana
que empuja al hombre y que le dice: flota
sobre el nivel de la conciencia humana.
Pero mentira. En la eternal batalla
en donde el hombre con lo arcano brega
nadie á triunfar predestinado se halla· '
ta1~ sólo t riunfa y á lo heroico llega '
qmen marcha en pos de la verdad aug11sta
llevanclo en su sendero
'
la voluntad como radiosa fusta
y la razón como tajante acero.
BENITO FENTANES.

STELLA,
(DEL ITALIANO.)

¡Seres que á trágico dolor sujetos
atravesáis la tierra
sin la conciencia de los mil secretos
que en su pasmoso mecanismo encierra!
¡almas sin luz! la humanidad consciente
la que trabaja en la labor pensante
'
estalla en gritos de dolor inmenso '
al comparar vuestra actitud doliente
con la actitud radiante
de los que elevan el sagrado incienso
de su razón ante el altar sublime
en donde oficia la verdad y en donde
se alza un~ voz que á nuestra voz responde
y nu~va vida ~ nuestro ser imprime.
Amáis lo heroico y en la fe sencilla
que os enardece, se vislumbra el rastro
de un culto que se humilla
ante el ara rle todo lo que brilla
sea virtud, inteligencia ó astro. '
Amáis al héroe sin saber que el germen
del heroísmo en vuestro ser se oculta
sin comprender que en vuestra masa duermen

Del árido peñón la bruma vacra
corre su velo de volutas rotas " '
y entre nn vuelo furtivo de g~viota8
tiembla la luz que en el conffo se apaga.
E~ disco arg~nteo de la luna, indaga
la triste obscundad. Yibran las notas
d: un harpa que han templado las ignotas
mnfas que Apolo con su lira embriaga.
¡Crepúsculo Rin fin! El alma aduna
con el beso plateado ele la luna
el casto beso de la novia muerta·

'

y en medio del silencio y la agonía
ya próxima á morir el alm·a mía
'
al borde de la tumba se despier~!. .....
MIGUEL

***

C. NovARO.

-La libertad es incompatible con el amor:
amar es ser esclavo.-MME. DELAU~AY.

�[L 'MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 24 DE 1902.

Subscripción mensual foráoeñ, $1.50
lctem Jdem. eu la ca1•1tal, ,, l.~r,
Oerenlf!l LUl6 Rt'l'l6 6PINDOLA.

Dlrf!clor: LIC. RAf'AfL Rr'l't~ ~Pl"IOOL4.

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LAS CONSENTIDAS.
(De la coleccl6n Pellandlni.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>[L 'MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 24 DE 1902.

Subscripción mensual foráoeñ, $1.50
lctem Jdem. eu la ca1•1tal, ,, l.~r,
Oerenlf!l LUl6 Rt'l'l6 6PINDOLA.

Dlrf!clor: LIC. RAf'AfL Rr'l't~ ~Pl"IOOL4.

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LAS CONSENTIDAS.
(De la coleccl6n Pellandlni.)

•

�nomingo 24 de Agosto de 1902.

E L VIEJO.
Decrépito, sucio, macilento, apoyando en
un grueso bast6n el corrorndo c~erpo,q~1e por
instantes amenazaba caer; carmnando a rastras con un temblor senil en las piernas, que
denotaba el supremo esfuerzo del movimiento· deteniéndose á ca1la paso para contemplar,
co~ mirada entre distraída y estúpida, lo que
á Ru alrededor sucedía, ÍI sumergido en ensimismamiento caxiloso, como atenaceado por el
recuerdo así cruzabii las calles de )léxico hace quinc~ ailoR, un hombre enveje.cit~o á la
vez por el pen!-amiento, por el Rufr11mento y
por el vicio. Los transeuntes pasa.han ante él
con desdeñosa indiferencia. Xatlie le saludaba, y, sin (•mbargo, todo el mundo lcconocía.
En torno ele aquel horn bre, inerme ya en la 1ucha por la existencia, giraba la multitud, pleº t6rica de fuerzas y ambiciones. Algunos, al
pasar junto {t él,· pensaban: ¡pobre «v.iejo))!
Una compa.--ión rúpida. y tladacomo de limosna por unos cuantos corazones buenos! ~ra e,1
único sentimiento que arrancaba el «VIeJ0" it
aquellos que en otras fpocm, le conocieron y
trataron.
Yo, en distintas ocasiones, pude Yerle de
cerca y notar la profunda huella, el surco indeleble que en aquel rostro habían dejado las
ideas las Hv•rimns y el alcohol. Entre una
barb~ hirl'!uta de canas amarillentas y lacias,
gestic~aba con dolorosa expre."lión la. boca desdentada· sobre la palidez &lt;le los pómulos asomaba la' mancha cárdena, denunciadora de la
fiebre alcohólica, y traR los opacoR vidrios de
unos anteojos de vnrillas torcidas, chispeaban,
baj•&gt; las cejas ásperas y blancas, los o~cur~s
ojoR, inteligentes, viYos y de extraordrnar1a
energía.
¡Qué minado, qué ruino~o ?-e• encontraba
aquel organismo! ¡Qut abatido y qué tri~te
aquel espíritu!
•
E l «Viejo,)) á semc&gt;janza de Edgard el americano bajaha lent:unentc el antro obscuro de
lúgub;es fantasmagorías, é iluminado Íl trechoR por la llama verde del ponche. Cuando
le conocí, lle&lt;raba rn al último peldaño; había dejado todo e11 su pa,·oroso dei;cendimiento· la inteligencia, la fuerza, la fantasín, y sólo
le 'quedaba la vaga conciencia de una vida fecunda en clolores y desilusiones.
¡Y ese hombre in válido del combate social;
ese ¡;er triplementc herido por el infortunio,
por la abyección y por la miseria, había sido
poeta, filó?-ofo, novelista; hahía cantado n?bles ideales, se bahía sentido lleno de i-ent1mientos altos, que hicieron explm,iún de entusiásticas estrofas ataviadas con ricas imúgenes y verba fulgurantu!
El «Yiejo» fué poeta lírico: sus versos son
tristes y se arrodillan ante las enamoradas de
veste blanca v nimbo sobre la frente, como la
Beatriz de la ·Divina Comedia; fué humorista&gt;&gt; notable: sus humorismos están impregnados de fina ohsen·ación, y fueron escritos en
ese estilo vibrante y · «cortado» que tantos
triunfos valió á Alfonso Karr; fué filósofo á
la manera de los viejos románticos: con cierta
mofa sangrienta y cierto doloroso esceptici!nno
que á las veces ríe y á las veces blasf~ma.
El «Viejo11 tuvo su cortejo de adnnradores;
se impuso {t su época; saboreó los manjares
del triunfo. y oyó d eco prolongado de los
aplausos. Tuvo en su juventud veladas de sabio; estudió y produjo; entró con brillantes
armas á luchar por hi exist1:ncia,y se sentó en
la me.cm de los poderosos, y en lot-1 e8cailos del
Congre.r,o.
Cuéntanme que, no obstante, vivió una vida libre, ligera, con algo de misantropía y
extravagancia. De joven habitaba en una boardilla obscura, en la cual, á decir de un literato contemporánro suyo, habfa por único
mueblaje una cama revuelta, algunas sillas
y, colgados en la pared, un machete suriano,
y un cántaro, almac(n de las producciones literarias.
«El .,.iejo,» conforme avanzaba Pn edad, y
por circunstancias que no conozco, pero que
me parece adivinar, fué acentuando su carácter de bohemio, hasta convertirse en un tras-

ET, MlTNDO TT,TT8TRAD0
nochador de café. Ninguno me lha confiado
los detalles de esta existencia tan brillante y
prometedora en el principio, y en el fin tan negra y tan infortunada. ¿Empujada. por quif,n
fué cayendo aquella alma en el abismo? ¿Como fueron desvaneciéndose la~ esperanzas,
muriendo lai; energías, y aflojáulose, poco á
poco la voluntad de este hombre superior'?
Y 'sólo sé lo que necesito: que el «viejo» fué
un vencido de la suerte, un hombre que iba
dejando la vel'ltidura de su talento y de su genio en los zarzales del camino.
¿En el naufragio de esa vida flotarán algunos libros hai-ta alcanzar la playa lejana'? Creo
que sí. . .
.,
. . t ¡·
.
.
El «v1eJo• mur10 ya sm m e 1gencrn, sm esperanza y sin nmigos ...... ¡Pobrecillo!

DIONISIO.
:'.\Ir. )Iarambot abrió la carta que le entregaba su criado Dionisio, y se sonri(&gt;.
Dionisio, que servía en la casa desde hacía
veinte años v que pasaba en to1la la comarca
por Ull criado modelo, preguntó:
-¿Ha recihido el señor una buena noticia'?
::\Ir. )Iarambot no era rico. Antiguo boticario de aldea, jamús había t¡uerido casarse,
y vivía de la modesta renta adquirida ven&lt;liendo droga:o á los campesinos.
A la pregunta del criado contt-stó el farmacéutico:
-Sí , Dionisio. El tío )Ialóis retrocede
- ante.
el pleito con que le amenazo, y manana recibiré mi &lt;linero. A un solterón como yo, nunca
le viene mal el ingreso de 5.000 francos.
Y )Ir. Marambot se frotaba las manos de
gusto.
Al día siguiente, á las nueve de la mañana.
el cartero entregó á Dionii;io cuatro cartas para Ru amo, una de las cuales pesaba mucho.
:'.\Ir. )Iarambot !:'e encerró inmediatamente
en su cuarto hast.-i el mediodía, y despufs confió á Dionisio cuatro sobres pam el correo.
Uno &lt;le ellos, dirigido {t :'.\Ir. :'.\lalóis, era indudablemente un recibo.
Llegó la noche; )Ir. Marambot se acostó á
la hora de costumbrr y se durmió como un
bendito.
De pronto le de~pertó un ruido extrailo.
Sentóse en la eama y escuchó. Pero de repente Re abrió la puerta y se presentó Dionisio en
el umbral, con una bujía en una mano y un
cuchillo de cocina. en la otra.
::\Ir. Marambot supuso que su criado se había vuelto Ronámbulo, é iba á levantan;e para
dirigirse á él, cuando Dionisio apagó la luz y
corrió hacia el lecho.
Su amo tendió las manos para detener el
golpe que le derribó de eApaldas, y trataba
de ap~deran;e &lt;le los brazos del criado-á quien
creyó loco,-ÍL fin de evitar las terribles acometidas que le dirigía.
El pobre boticario fué herido primero en
un hombro y luego en la frente y en el pecho,
mientras· agitaba sus manos en la obscuridad
y gritaba con toda la fuerza de sus pulmones:
-¡Dionisio! ¿Te has vuelto loco, Dionisio?
Pero el otro continuaba hiriendo sin cesar,
hasta el momento en que ::\Ir. :'.\Iarambot exclam6:
-:Xo he recibido el dint•ro, no he recibido
nada. )Ir. :\Ialóis ha retirado su protesta y
voy ÍL pleitear con él. Para eso has llevado las
cartas al correo.
Y haciendo un supremo esfuerzo, cogió de
la mesa de noche una caja de fósforos y encendi6 una luz.
El infeliz esta.ha cubierto &lt;le sangre, y al ver
tan terrible espectáculo, se creyó muerto y perdi6 el sentido.
Rcanimóse al rayar el alba, pero cerró los
ojo~ para no ver nada. Al cabo de algunos minutos amenguóse su espanto y reflexionó.
No estaba muerto y podía volverá la plenitud de la. vida.

EL MU:t-..""DO ILUSTRADO
¿Qué había sido de Dionisio? Probablemente habría emprendido la fuga.
De pronto oyó )Iarambot abrir la puerta.
del cuarto, y su coraz6n dt•jó casi de latir. Al
ver á Dionisio, cerró los ojos y contuvo la respiración, para que el asesino creyese que su
obra estaba tennina&lt;la.
Sintió que le &lt;¡uitaban la sábana, que le
palpaban el vientre y lJUe le lavaban con
agua fría las heridas.
Indudablemente trataban &lt;le Ralvarle, y con
gran&lt;les precaucionee se atrevió á abrir los
ojo~.
Vió á Dioniiüo junto á él y volvió á cerrarlos con espanto.
-¿,Qné hada allí aquel hombre·? ¿Qué nuevo proyecto abrigaba?
-¡Jl),toy perdido!, pensaba :Mr. iiaramhot,
poseíclo de indefinible terror.
Pero no tardó en com·encer::;e de que i;u criado, dc•spué'- de haberle querido matar, se empeñaba en salvarlo.
El boticario abrió de nuevo los ojos y notó
que no había ya san¡tre en el lecho y que le
habían mudado las sábanai...
-¡Jfas cometido un crimen horrible!-exclamó )lr. :\Iarambot.
-Pero voy ~ repararlo-contestó Dioni~io.
-Si ui-;ted no me denuncia, continuaré sirviéndole fielmente como antes.
Xo era oportuno disgustar en aquel momento á su criado, ~· )Ir. )Iarambot exclamó cerrando los ojos:
-¡.Juro que no te denunciaré!

***

Dionh,io salvó á su amo, y por espacio de
muchos días v mu chas nocheR, no i-e separó ni
un instante del lado del paciente.
Aunque el boticario pensaba despachar á
su criado tan pronto como t:stuviese rcsú.ll1lecido. iba aplazando de continuo la realización
de su propósito.
Creía que el miedo á la denuncia contendría
á Dionisio, y le anunció que había hecho testamento ante Xotario, en el que revelaba su
crimen á la ju~ticia por si voh-ía á cometer
otro atentado.
Dionisio siguió siendo un criado incomparable, y )Ir. Maramhot, al ve~e curado y tan
bien asistido, resolvió no despedir nunca á i;u
sirvie11 te.
Pero un día, de.-,pués de· almorzar, oyó un
e~pantoso ruido en la cocina.
Corrió hacin ella y encontró á Dionisio entre &lt;los gendarmes.
Tan pronto como Dionisio viú á su amo,
exclamó:
-¡:'\le ha denunciado usted, y eso es una
infamia después de lo prometido!
:\Ir. '.\Iarambot conteAtó:
Te juro ante Dios que no es así y que ignoro cómo la justicia ha conocido tu tentati rn
ele asesinato contra mí.
rno de los gendarmes dijo entonces:
-¿,Cómo, señor"? Ese hombre ha querido
matarle?
-Sí-murmuró el boticario, sin darse cuenta de lo que ocurría.
-La justicia, repuso el gendarme, tendrá
en cuenta ese crimen; pero ahora, señor :'\Iaram bot, detengo ÍL e:;e pillo por el robo de dos
pavos en casa de )Ir. Duhamet.
Y volviéndose á su compañero, le dijo:
-¡ En marcha!
Y los gendarmes se llevaron á Dionisio.

***

El abogado apeló al recurso de la locura,
apoyando uno en otro los dos delitos para robustecer su argumentación.
El Presidente, vol\'iéndose hacia )Ir. ::\Iarambot, cuya declaración hahfa sido excelente para su criado, le preguntó:
-Pero aun admitiendo que no tuviese UEted á ese hombre por loco, no se explica cómo
ha podido usted consentir que continuar-a. {,
su servicio.
-Qué quiere usted, señor Presidente!, contestó el farmacéutico. -Cuei-ta tanto encontrar
un buen criado en estos tiempos!
Dionisio fuó absuelto y destinado, á costa.
de su amo, á ser encerrado en un manicomio.
GuY DE )lAcPAss.-1....'\T.

Domingo 24 de Agosto de 1902.
dículo v 1¡11e tau1hié11, l'Uando ele sus derechos
se trat~; sabe defenderlos heroicamente, ho~
no deja de aprovechar la excelente opor~u~udad para llenar los boulev~rcs con el cstrcpito
de sus grito;; y de sus canc10ncs, de re,·.~l\'erse
y agitar:;e; pero en el fond?, en 1~ acc10n, ~o
se deja arrebatar por los gritos béhcos de quH!•
nes Je quieran levantiu- en armas en contra de
la autoridad legítima.
:,,i acaso, las sencillas mujeres del pueblo,
.
los c:unpe:-inos y los rudos obreros, s1e1~te1~
ulgu como un dejo &lt;le tristeza al despedir a
los religiol'o,; lfUe se desbandan; como el al&lt;le11110 que marcha del lugarejo natal, en busca de horizontes mfü; amplios, siente que asoma una lagrima á sus ojos cuando, al traspom•r la colina, mira perderse á lo lejos la mancha blanca del ca111pa11ario de la aldea.
Y a,-í la Ley, la augusta reguladora de las
sociedades, va cumpliéndose fielmente, firme.
uwnte, co1110 toda ley de progreso!

j)r. .C. .Cara!/ })ardo,

RONDEL.

La manifestación de las madres de familia en la plaza de la Concordia.

LA REBELIÓN CLERICAL
EN FRANCIA.
Desde l1ace muchos días Franeia PS teatro
&lt;le una al-(itación, bulliciosa Pn ~us ma11iíestacioncs, aparatosa l'n :sus proc:edi111ientos, pero
que, en el fondo, no ofrece gravedad alguna
ni llegarÍL ú a&lt;ll¡uirir lns proporciones &lt;le un
alboroto político.
De tiempo atrús exi!-tía un concordato entre
el gobierno franci:s y el \'atieano, nwdiant1:
el cual, la primrra de las parteH contratantes
se rescrnd,a el 1lerecho de sujetará determi•
nadas rel-(las el establecimiento de m;o&lt;:iaciones religiosas, y In facultad de negar autorizaci(m ú las co11grcgaciones que no :-e sujetaran
Íl esas le,·t!s.
Xo oh~tante el concordato, htt-1 asociaciont•s
se extralimitaron; continuaron organizúndose
sin autc1Üa&lt;'ión. El ilustre jefe del Gabinete
francéi.., :'\l. \\'al1h•ck Rousseau, hizo pa!-'ar un
decreto para la di:,;olueión de las eo11grPgacioncs que no hubiesen cumplido con la ley.
En virtud de r:--r decrl'lo, fueron notificadas
las a:-ociaciones infractorns de que dchínn
dispen-;anw. Buen númern de dichas asociaciones obedecieron al mandato h•gal, pero muchas otras resoh·ieron resi:::tir 6. cuando ml!nos,
hacer ruido y atraer i-;ohre ellas la atención
pública.
.
Para conseguir esto último, c¡ue parece haber sido el verdadero fin de todos los sucesos
recientes, las asoeiaciones reunieron á sus ami·gos, entre los cualeA hay alborotadores de profesión; los que tenían á su cargo ei&lt;cuelas, citaron á una extcmporúnea distribución de
premios, para congregar Ct los padres y, sobre
todo, {1 las madres rle familia.
Reunidas estas sencillas gentt·s, no faltaba
un «leadt•rn eloem•nte c¡uc las exhorta?-e ÍL defender Jo que llamaban los derechos de la divinidad, y resistir [i los manclntos de la lev.
A!-Í se formaron grupos numerosos: sabido
es cuún fácil ha sido en todo tiempo afiliar
manifestantes en el bando de la opoRiciún; y
en los &lt;lías señalados para la clausura forzosa
de los establecimie11tes rnarcadü,- por el decreto legal, se reunían millares ele gentes ansiosas de gritar y de hacer C'std·pilo. Había entre los jefes del movimiento tiguras muy populares: Francisco Coppée, !-acado de quicio hace tiempo por su misticisn10, y un hermano de
Guerin, el famoso por habl'l'se t•ncerra&lt;lo en
el in!provisado «fort Chanol,» donde hizo una
cómica resistenciii á la policía.
Hay allí, al frente del movimiento popular
oposicionistas de oficio, &lt;le aquellos que tie:

111•n la furia antigobiernisl:;t, semejante ú la
furia anticlerical, y que lrs im¡mba á asociarse ÍL cualquier movimiento de cualquier naturaleza. que sea, y 111oti\'ado por 110 importa
qué pretexto, con tal
i¡uc sea un movimiento de protesta y de oposición al mandato de
Joi,; gobernant&lt;s.
•\sí se ha visto la
paradoja de que, aquellos 1¡ue defienden acto~ hostilt'.'i de quienes
han sido acl ver~arios
eternos de la libertad,
,·an ahora por los houlevnres de l'arís gritn nclo «mueras" al Gobit·rno y «viYas• :L la lil&gt;t:r•
t.•uli

:\[artillaré mis laminas di' oro
para o-rabar su imagen ¡wregrina
1·uun&lt;lo llegue hasta rní, blanm y 1livina,
murmurando mi virgen: ¡Yo te adoro! ...

Y vok1rí1 en mi alma su tesoro
su voz angelical y cristalina,

***
El movimiento lia
tmido su lado instru&lt;·ti,·o, en medio de todo.
lJa daclo una ptuehl
palpable y c·onsolaclom de que las instit11eiones de la gran Hepú blica, cuna de• i:1,lihertade1-&lt;,son cada día
más firmes. Ha demostrado cúmo, á lll&lt;'·
di&lt;b que los tic&gt;mpos
pasan, son mfü, y 111:'ts
difíciles las tremeJHlns
reacciones contra e i
j&gt;rogre:&lt;o, que en otro
tiempo y en otros ¡iaíses han lwcho indispensable que cada ley
lihertatlom, cada ¡•a~o
civilizador, sea sellado
con sangre.
)[as esos tiempos
han pasa.do ya. Los
clericales franceses lanManifestación
zan grito:; de guerra,
&lt;le rebeliím furiosa contra la lev y In. autoridad 1·onstituí1la. «L'Cniveri:1, » qt1c es el órgano mús caracterizado de
ese partido, ha publicado las mús atroces injurias contra ~L Combes, el sereno ejecutor
de la ley; ha amenazado {L las autoridades y
predicho el exterminio de todos los instrumentos del Gobierno.
Y sin embargo, el pueblo francú;,que acude
á todos los RitioK builicio~os, que ama todo
aquello que le dn pretexto para gritar, parn.
moverse, para lanzar la ironía, herir con el ri-

frente á una escuela de religiosos.

y por grahar su imagen peregrina
iirnrtillaré mis láminas de oro .....

Y volcarú mi lira su tesoro;
y su sonante estrofa auriargentina
cantará su hermosura y mi te1;oro;
¡y por grabar su imagen peregrina
martillaré mis lúminas de oro! .....

R. ,M.

RUBIO.

�Domingo 24 de Agosto de 1902

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Agosto de HJ02.

EL 1IU:KDO ILUSTRADO

I-IORAS DE MEXICO.
Ya la ciudad ha quedado flamante, acepillada por las máquinas del
barrido, sacudida por el
pompón &lt;le orülo, bien trigueños los asfaltos
por el lavado ú grande agua que van haciendo
el abanico cristalino de las regaderas y In
cuadrilla de aseo público.

el arrabal y se reúnen todas las del rumbo para comenzar la labor ú un mismo tiempo.
Cuai1do llegan al taller, ya «madame)) está en
su puesto y da las primeras órdenes «egeandou
que es un primor.
Las costureras son un gremio alegre, quizá
porque casi todas ellas tienen la hermüsa safü,facción de estar entregando la vida para
llevar un pedazo de pan á una madre anciana, ú un padre imposibilitado para el trabajo,
ó al hermanito huérfano, chiquitín adorable
que ~e queda en la carn de la buena verina
mientras la luchadora va á hacerse sangre en
la yema de los dedos con la punta de la
aguja.
Las ronquistas del feminismo han creado
un nuevo grnpo ele laboriosas. Ko llevan el

mo barrendero, el flojo11a1.o, les echa polvo en
las faldas y las apremia con malos modos para
que le dejen el campo libre.
En los jardines hace iris el chorro del agua
del riego,q11e se convierte e11 mil gotas al azotar las ramazones cubiertns &lt;le hojas brillantes. Va y viene el hombre de la manguera,
siendo diversión &lt;le muchachos desocupados
y ele fuereñ0s que por primera vez visitan la
ciudad populosa. lBl musgo de los camallones
y la arena de laR callecitas se refreRcan y entra
en alegría el jardín que por la noche fué teatro de !&lt;Ole&lt;lad y &lt;le sombras.
La estatua de bronce tnmbi~n recibe su bailo y da al sol sn color toRtado con un fuego
de brillo y un 1\•shalar &lt;le gotas que fingen
diamantes sol.&gt;re piel africana.
Y la promesa de la patria, los hombres del
porvenir, van apresnradus á emprender la
faena del &lt;lía:cn_los salones &lt;lel colegio, todos

HEYJ&lt;.:S Y NOBLES AZTECAR.

EN HONOR DE CUAUHTEMOC.

Ya el sol vierte HU luz de vida en la espléndida mañana; lm1 campanarios son centros
de la onda ritmica que llama con sus sonoridades á las prácticas del templo.
¡Las ocho!
Los relojes pó blicos martillean con monotonía, como un aviso sarcástico á ese enjambre que momentáneamente se derrama por la
ciudad y corre á escomlerse en la vida interior ele los almacenes, de las casas &lt;le modas,
en los escritorios, en los colegios, en los edificios públicos.
Es la costurera, la que escribe en niáquina,
el burócrata de ínfima categoría., el mocetón
extranjero que pasa la vida tras el mostrador,
la empleada en los c.&lt;tfés y en las dulcerías
elegantes; es todo un jirón de actividades que
corre á mover la gran maquinaria del comercio.
Las costureras caminan;•en grupo, Yiven en

humilde chal, ui dejan caer la falda para y11e
no se exhiba la bota &lt;le tacón chueco ni con
indiscreciones del cuero que publican el color
de la media; 110, éstas so1: todas unas da.mitas
de sombrero emplumado y que se ciñen el traje á la manera de las hembras del Norte, hablan~algún idion1a, teclean con habilidad en
la máquina de escribir ó saben empacar con
maravilla de gracia los d.ulces y pasteles, disponer la mesa de refreEcos y ofrecer con exquisita coquetería un ramo de flores.
Los jóvenes burócratas, por lo general, oyen
la hora de entrada á la oficina á varias cuadras del pupitre, y aquello sí que es correr: se
agolpan á las plataformas &lt;le los eléctricos, y
apenas sienten que el movimiento cesa, se
apresuran á bajar con precipitación atropellando cuanto encuentran, tropezando en el empedrado, y, jadeantes,. cubiertos de sudor, llegan con tiempo·limitadísimo para garabatear
una firma en el libro de los registros de asistencia.
:Mientras tanto, en las puertas de las sornbrererías se dan el apretón de manos las oficialas, prometiendo verse á la salida, y el últi-

El jueves por la maiiana i&lt;e ,·erific6 ante la estatua ele Cuauhtemoc la ceremonia. qtH', aílo
por afio, organiza el Ayuntamiento para honrar la memoria del último emperador aztecn.
La significatiYa manifeRtación, que tiende :1 mantener incólume en el pueble el culto al valor y al patriotismo, revistió en esta vez un lucimiento y solemnidad poC'o comunes. Con anticipación se dió principio al adorno de la glorieta y del monumento, c¡uo oster,tal,a multitud ele
banderas y lazos de flores artísticamente com binadoi,;, invitúndose á laR escuelas nacionaleR para que concurrieran al acto.
Comenzó éste con una pieza de música ejecutada por la banda, ,Y después ab&lt;Jrdó la tri h¡1na el señor Presbítero Rirn&lt;loval para leer un cliRclll'i\O en ((nahnatl,,, que luego tradujo al castellano; una pec¡ueiia niña leyó en seguicla un corto diRcurso, 4ue le fué nrny aplaudido por la
desenvoltura l'.On que lo pronunciú. El Rr. .Juan R. Orcí cerró fa parte literaria recitando unos
bonitos verso!'.
·
A continuación subieron al kiosco ,·arios niño;;, vestidos todos de aztecas, .v entre los cualeR se veían sacerdotes, guerreros, nohleR, etc. E!'tos nifi.os entonaron algunos himnos y cánticm: de guerra, dirigiéndof:e despuéR nl monumento en vistosos grupos. Algunoi- indígenas ele
los puebloR cerc.1.noR rcmcurrieron á la manifestación lle\'ando flores, que regaron en los pelclafios que dan acceso á la plataforma.

PAISAJES PARISIENSES.
ELFRlO

il uminadoR por ese alegre rayo &lt;le sol de la
mafiana.
A las puertas del plantel charlan los buenos
camaradas esperando la hora. ¡juena la campana: ¡8on las ocho!
JAYIER DE UL)IA.

•

Los jardines públicos, las plazas y los deRem barcaderos de los ríos, están cu hiertos de
nieve. La ciudad tiene un aspecto hostil. Grandes caravanas de harapientos peregrinan al
acaso por las avenidas. Y los diarios refieren
la aventura de los que, acosados como bestias,
no se resignan á morir sin haber mordido.
Hoy es la historia de la mujer flaca, vestida
de verano, que arrebata nna cartera al transeunte; mañana el epü,odio del profesor desgraciado que sustrae un abrigo de un escaparete; y pasado, el drama de los hambrientos
que asesinan á un hombre por robarle el /l,lfiler de la corbata.
El gendarme y el juez no amedrentan á nadie. Hay muchos que cometen el delito con
el fin de dormir algunas noches bajo techo.
Los asilos están colmndos , y tratan de hacerse admitir en las prisiones.

*
*'*

Los paisajes de París son contradictorios.
Los lagos del bosque de Boulogne se hielan á
veces y se cubren de gentes felices que patinan envueltas en abrigos de pieles. Los carruajes agunrdan al borde de la avenida y como los jardines, los caminos y los árbole~ están muy blancos, todo parece dispuesto para
una boda. Los caoallos se impacientan y piafan, pretegidos del frío por mantas gruesas que
llevan coronas en las puntas. Las damas se
pasean con perros diminutos, de patas muy
finas, que envuelven en mandiles de lana ó
es~onden en el hueco de! «manchón». Las pareJas se anudan y se aleJan Robre un pie escribiendo jeroglíficos con el patín sobr~ el
hielo. Otros se calientan junto :í los braseros,
apurando vasos de licores finos. Y hay tanta.
felicidad en torno nuestro, que el paisaje pa•

reoe_:_f~av_er~l, ~un en medio de 11\ nieve, Pe•

ro al caer la tarde, cuando todos se precipitan
en tumulto hacia la ciudad, la a,·enida e,ná
llena de hon1breR pálidos y mal rnsti&lt;los, que
corren detrás de los carruajes, ú riesgo ele perecer entre las ruedas, y se encaraman sobre
los estribos, para ofrecer un ramo de flores y
LA CHCRCMiA. y EL TEPO:-lAXFLE.
pedir una limosna.
Por las noches, los
cafés se encienden v
hrillan con reflejos de
oro. Al través de los
Yidrios empañados se
,·en mesas muy blancas, salpicadas de luces de colores. Las parejas se despojan de sus
abrigos y comen á boca llena. con grandes
risas holgadas, de gente sin inquietudes.
La espuma del champ~ña rebosa y humedece los manteles. Las
hermmias se vigilan eri
los espejoR, ofreciendo
labios muy rojos y manos llenas de diamantes. La música arrulla.
Pero cuando los grupos
salen, siempre les detiene una mujer an. .
drajosa, con un niño
Nllil'OS CONCURRENTES Á LA CEREMONIA.
en br~zos, que extiende la mano sin llorar, porque se le han helado las lágrimas.
lil fiío subrayva todots ]dos c?i:trastes. Los t~atros rebosan de multitud curiosa. Se ei-trenan
obras nuevaR.
e1 au or ramntico, que se retira t1iunfante después de haber encant d ,
úblico con
bl
. l' . ' 1
d
.
. a o a RU
P
d
d d t ., u~
ema s1cEolog1co a amo a, encuentra, al entrar á su casa, un nifio aban
ona _o . e rns e a puerta.
verdader_o problema, que no es posible resolver con frases raras m giros de a~coba elegante, es ~l destmo de ese desgraciado. Pero como parece haber huído
la mo~a ele Renbr, y c~mo el público se enfada con el que interrumpe sus di gestione~ el 1t
'.1ra~át1co vuelve la hoJa de su día y reanuda al siguiente su eterno juego inofensi.~o deª~ _or
mtngas al redeclor de una mufieca de «bondoir.i,
eJer
Que la nieve r.Jg_a cayendo sobre los techos y 1:1obre las esperanzM. El Rer humano Re n&lt;la tn í,
todo. Loii que tu!tan, acabará_n por encontrar una ext:ai'ía_ voluptuosidad en su tortura,
110
fal~rá un hllmbriento que gl'}.te, con cuello en la gu11lotinll,:-¡ Viva el frío!

Píº

ª:

y'

Jrf•nu,1 v,art,.

�Domingo 24 de Agosto de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
~VUELTA en el copo de humo que se deja escapar de entre los labios cuando se &lt;¡uiere aYivar el
claYillo sofocado por la ceniza, va una sensación,
un recuerdo muy lejano ........ .A1&lt;í, así fné la primer fumada que dimos al cigarro hurtado á nues•
tro señor padre; así, sin que el humo bajara á la
laringe á producir ese dejo amargo &lt;¡ue hoy estimamos magnífico, sabroso, necesario, i nsubstituíble.
La escend se recon-truye con pa:::mosa fidelidad:
el cigarro e1-taba abandornlClo sobre el bufete, &lt;le·
i,;ertó de la cajetilla y allí estuvo mucho tiempo,
hasta que fué advertido por nuestra mirada de
pilluelo, que pasea y pasea sin cesar por todos los
rincones, por todos los muebles, sin dejar un solo
sitio, un solo adminículo, un espacio por pequeño que sea.
El tal cigarro había caído sobre un papel escrito y parecía una oruga atacada por un ejército de
hormiguillas negras. Se nos ot,urrió salvarla de
aquel trance y, con la cara vuelta hacia el sitio
por donde podía ocnrrir una
sorpresa, tendimos la mano,
atrapamos el cigarro y con am,ie&lt;lad lo hundimos en el bolsillo.
Allí fué iÍ hacer compañía á un pedazo de pizarrín, á una media docenn
de huesos de chabacano, al pañuelo anudado en forma de conrjo, á........ .
á todo un nido de baratijas que atiborraban el bolsillo hasta darle fa apa•
riencia de una deformidad corporal.
Luego ahandonamos el lugar de la tremenda hazaña
y recorrimos la casa para m,egmarnos de que la aYentura podía seguir sin peligros.
Qon la cara Yuelta ú un rincún,examinamos detenidamentr la cilíndrica enYoltura. Ii:n aquel entonces la indu~ti_'ia estaba en pañnles; los papelrs nrn.tiza&lt;los eran
rans1mos,_v por loi-i extrrmos de la «canal» no asomaban
las marafias del tabaco cortado en hehrn1&lt;.
Xo, aquello era todo un proceso de laboriosidad: dentro de la hojita blanca, la hoja arom{ttica se apretn ha
conYertida en fragmentos;y para dar solidez ú la en vol•
tura, en las extremidades 1&lt;e hacía un dohlri1 &lt;¡u&lt;', observado desde los distintos puntos de vista posibles, i-e antojaba uu ojo haciendo un guifio,
un muñón de pierna ampntada, la mitad de una boca c]p
vieja ...... Y deshaciendo aq ncl
pleguje, "Jescabeza ndo"- con1,,
se decía,-estaba á
la vista una cola
tura por andarse rode gallina.
sando con los huesos
El cigarro hury el pizarrín y con
tado pas6 varias
toda aquella ráfila de
horas en el bolsibamtijaF. qtlfi viajallo, perdi6 su blanban por innurne,ables manos infantiles,
que g01,an &lt;le mala fama en cuestiones de aseo. La. «canal» se ajó, el
t~haco se puso en movimiento, quiso escapar y
d1ó al traste con la esbelta figura cilíndrica.
Fué preciso ,·iolentar los arontecimientos pr•
ro sobrevino un imprevisto incidente: ¿con' qué
encender aqnel cigano? La hornilla de la cocina era peligrosa por aqul'llo de lai-i delaciones
maritornianas; la caja de cerillos del buró no estaba libre &lt;le acarrear una Rorpresa que huhiern dado fnne~to fin á la aventura; !.qué hac,·r·?
¡.Ah! - magnífico
ro·cuer&lt;lo, -en la n piRa del santo que hahía en el cuarto dr
la.criada, ardía 1111a
lámpara: la. dificu 1tacl esta ha reRucl t:1.
C'c&gt;1, no poco trabajo Re logró trepar hai-;ta tener al a.lnrn('e la
111ístira Anma; pero
un nuevo tropiezo i-;o
nos pone cn el cami-

no: «era un sacrilegio-al decir de la vieja sirvienta-encender cigatTOS en las lámparas dedic'.1-clas á los i:-antoiu Momento de vacilación;
caR1 tenemos deseo de abandonar la a.ventura.
HaRta podernos creer que la borrosa cara de
la imagen está nielta hacia nosotros y sentimos una mirada de reproche.
De pront'.) viene una sorpresa agradable:
hay una cabecita de rerillo al pie del Yaso de
las floreR. ¡ Magnífico!
La casualidad protege la aventura y podemos seguirla á nuestro a,,tojo. Todo depende
_va de elegir un sitio seguro; que sea á la vez
de escondite y de observación. Yamos resueltamente.

Las inocencias de la niñez ;;on los medios
ele defensa que velan en todos los peligro-; en
que la coloca la irreflexión. en niño toma
mil precauciones para hacer algo que le está
prohibido, y al cabo de esa gran !abor viene á
incurrir en un detalle que sería de péi;imas
consecuencias para lo proyecta.de.
Nada se oponía ya á que fuésemos á fumar
nuef-tro primer cigarro; pero sobrevino la idea
de que ,iaquello» no tendría interés si no era
prer;enciado por alguien que nos diese ocasión
de envanecemo~ por la hazaña.
¿.Quién podría ser el elegido·? Precisamente
el que menos: nueRtro hermanito menor, un
chiquitín que hahla mús dP lo necef-ario, que
de buenas ú primeras espetará la hiRtoria á
nue,:tros padres y que será irremisiblemente
creído..
Sí, él nos acompaña, comprende bien la
rnorrnidad &lt;le la a,·entura y también guiña rn
ojo en son de malicia.
La realiznción del delito va á ponerse en
planta. Lasmanostorpes, pequeñas y tembloro!-:t",comienzan la faena. Re deshacen las «ca1,ezaf'» y se intenta el movimiento de «toreen,
que hemos visto en otros dedo~: la rebrldía
del tabaco e:, deResperante, tan pronto se logra
aeomodar en nn extrnno como se ei:,capa por
el contrario; la 1&lt;C.'lnah estiÍ hecha un imposible de macnlacionei,, ajamientos y roturaf'.
Cotwencionalmente admitimos que aquello
está arreglado.
Las miradas del hermanito han seguido
nuestra farna; ya se le advierte e::-.~ocionado,
ya nos f'Omíe como queriéndonos decir que le
causa placer estar en la aventura.
Es indescriptible el momento de frotar la
&lt;'abecita del cerillo en la pared del rincón es-

cogido para teatro de los acontecimientos. ¡Si
se apaga! ........ .
Brota la llama dejando escapar una corona
de humo. En la penumbra, aquella luz da á
nuestros scm hiantes un tono de lividez. La
mano temblorosa acierta á colocar entre los
labios unn extremidad del cigarro, mientras
la otra baila un movimiento de miedo en la
flama azul del cerillo.

Se escapa el primer copo de humo ...... Así,
así nos supo, como cuando ahora queremos
avivar el clavillo sofoc:1do por la ceniza.
Las funrn.das se repitieron sin interrupción.
evitando que el hernrn.nito observara que nos
producía. n,al efecto el 1-ahor amargo de la. nicotina. Luego le tendimos la colilla y él también fum6, escupiendo y pas/Ín&lt;lose el dorso
de una mano por los labio!'.-, mientras que con
la otra se restregaba un ojito que el humo hizo llorar.

La hazaña está cumplida. Pasa el tiempo, y el mal sabor de la boca persiste. 11:n los alimentos
y en las golosina!' ""e' halla un amargor penetrante que recuerda, como la intranquilidad de la conciencia, la consumaci6n del delito.
De pronto sentimos como que alguno nos clava los dedos en las sienes: el estómago protesta;
necesitamos la cama, el reposo, la obscuridad.
Y nuestra madre, inquieta, se acerca á preguntarnos lo que sentimos; nos pasa la mano por la
frente sudorosa, y en un momento de suprema angustia acerca sus labios á nuestros labios y nos
besa....... . .
Todo está descubierto.
-¡Qué bonitas gracias, muchacho pillo: has fumado!
Y una Yocecita aguda agrega con alegría:
- Y yo tam bié11, mamá.
Imposible toda defensa: ¡ay de nosotros cuando llegue nuestro señor padre!

Otro primer cigarro de gran fama es el que se clava á los labios de las elamitas que so pretexto de
un dolor del alma, apuran humo para hacet· nubes al cielo del ideal.
Es increíble que una mujer se resuelva á envolver las cadencias de una frase rariñosa en ambiente
de sala de fumar.
Todo lo hien que parecen unos bigotes cabalgando sobre un veguero, se ven mal unos
labios que besan el extremo nicotinoso de
un cigarro: son pétalos (h, una flor loca.

Domingo 24 de Agosto de 1902.

�Domingo 24 de Agosto

ne 1902.

EL :ivIUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA BELLEZA FEMENINA.

•

Existe una correlaci6n íntima y necesaria
entre la estructura de cada ser, su forma y sus
proporciones, la distribución y contextura de
sus 6rgano3, y sus instintoR, sus hábitos, sus
necc1;id:i.&lt;les y su misión ó destino en la vida.
Ei,a correlación es doble. De una parte, se establece entre el Rer mismo y el medio y las
circunstancias en medio de las cuales se desenvuelven y se suceden las peripecias ele su vida; y de la otra, se ostenta en la armonía de
los cli\·ersos órganm:, en la subordinación de
los accesorim, ú los principales, en el equilibrio, digámoslo así, que entre ellos Re establece, y en la nece!&gt;id;1d ó fatalidad que determina y enlaza sus condiciones, de tal suerte que,
dado un órgano, pn&lt;'den preverse los demás,
;,' que, á semejanza de Cuvier, conocido un
Jiente, puede con la imaginación reconstruirse todo un animal.
Tiene garras y eolmilloR el león, alas el águila, aletas el pe;:, chupadores el· pulpo, ei;pinas
el 1&gt;riw, concha la tortuga. :-;E'gún el animal
\"ive y ;;egún donde ,·ive; según se alimenta,
s&lt;'gún se 1wrpetúo, s&lt;'gún posee instintos de
combate ó tienr necesidades de defensa, así
ei;tá organizado, a:-i po:=1ee armas ó coraza y
a~í se desc1wuel\'en sus fauces, sus miembros,
sus eentidos, su organif'mo todo. .Aquí el múi-culo :-e vigoriza, allá el tendón se flexibiliza,
mús allú los tegumentos :-;e endurecen, las garras se afilan, los dientes se aguzan.
Hay más: de ei&lt;a rorrelación, de esa congruencia, de esa lógica inflexible que eslabona ine,·itablemente los tejidos y los órganos
y los adapta ú las necesidades ele! animal, nal'e hL estética &lt;le los seres Yi vos. La helleza,
c¡ue no es 111ás que una forma de la lógica,
consiste to&lt;la, al menos en los seres &lt;¡ue ,·iren,
en esa adaptación admirahle y en esa completa coordinación de los órganos, traducida en
formaH y en proporciones exteriores y visible!'.
Tanto es así, que pueden ser igualmente
hermosos, aunque diver~amente conformados,
el tigre y el ciervo, la paloma y el cóndor, el
crustíiceo y el insecto.

En la belleza humana se coniprueba el mis-

no sea nunca musculada, ni, por consiguiente,
angulosa ni de irregulares contornos. La musculat~ra debe en ella quedar disimulada bajo
una ligera ca¡,a de morbidez, que da torneado
á las formas y las desenvuelve en curvas amplias y armoniof'as. Debe la cadera ser amplia, volada, y no estrecha como en el hombre. El muslo, en Yirtud de esa necesaria
amplitud de la cadera, tiene que ser ligeramente oblicuo; las rodillas, que estar juntas;
la pierna, á partir de la rodilla, que ofrecer
una cierta divergencia; el vientre debe ser
más abo,,edado que en el hombrn, y la cintura estar colocada más alta.
,.\ fin de asegurar la inmovilidad y el reposo de ciertos órganos, la respiración en la mujer se hace principalmente con la tabla del pecho, lo que da mayor amplitud á la parte Hnperior del tórax y hace más saliente el esternón
y míis abovedado el pecho. El seno firme y
turgente completa eRte conjunto estético.
Si en la aclold1cencia y la juventud deben
predominar la gracia y la esbeltez en la estética ÍClllf'nina, en la edad madura deben preponderar la majeRtarl y los indicios visibles &lt;le
la fecundidad. Diana y Yenui- pueden ser
flexibles como juncos, gracioi-as como ná vades, úgileR como ciervas; Juno y Minerrn del)en i-er majestuosas, vigorosas y reposadaR.

En la matrona, cierbi corpulencia, cierta robustez, cierto grado de «e111bonpoint,,, la cintura ,·asta, son altamente estéticas. La expresión de ·1a mirada debe ser serena v augusta
el porte arrogante, el andar lento _; firme. E,:
Oriente t&gt;stiman en tanto la gordura de la mujer, que le rnutilan los pies para obligarla. al
reposo, ~- casi la ceban para acumularle gra~a
hajo la piel.
En la nrnjPr .ra he&lt;·ha, la fri ,·olidad, la ,·oluhilidad. lm; rnanifeRtaciones turbulentas de
la idea ó de la pasión, i-on el"t&gt;ncialmente antiestétical", _,. con ellas las actitmlei-, ademanes
y porte cot-reRpondientes. La madre dehe, ante todo, ol"tentar ternura, que es el sentimiento m:tternal por t&gt;Xrt&gt;lencia, y debe, asimismo,
en toda RU persona &lt;lar muei-tras de valor para el sufrimiento, de heroísmo para d efender
á su prole, de abnegación a hsol uta á los suyoR; y mal se compadecen esas grandes dotes
con la 1110,·ilidad )' la coquetería de que tanto
gustan algunas matronas y que tanto desdicen
de su verdadera misión en la vida y de los
altos fines ú 1¡ue estrm llamada~.

mo principio. El hombre, naci&lt;lo para el tra-

bajo y para la lucha, destinado al esfuerzo perenne, ú la labor mua, ú afrontar peligros y
ÍI. V&lt;'ncer ó subyugar adversarios. tiene por
fondo estético la fuerza. Para ser bello, ha de
ser alto, rnbusto; sn musculatura debe ostentarse bajo la piel en vigorosos relieves, y los
tendonC's dibujarse poderosos y elásticos; su
e;;queleto debe ser rígido, resi~tente y vigorosamente articulado; anchas sus espaldas, y amplio y levantado el pecho.
La misión de la mujer, su destino 1,atural,
es otro. La misión suprema de la mujer es la
maternidad¡ nació. principalmente, para madre y para nodriza, y su organización toda ha
de revelar que es capaz c1e l lenar su misión.
:Qe una manera general, la. maternidad supone el nido, el hogar, la vi&lt;la sedet1taria; la resistencia más que el empuje; la acumulación
de la fuerza en 6rganos determinados, y no su
dispersión en el reRto del organif'mo.
Pe ahí que la mujer verdaderamente bell!l

***
Salud, l"iempre; gracia en la juventud¡ majestad en la edad madura¡ tal es la trípode en
que descansa toda la estética femenina. La
gracia es, por su naturaleza, transitoria¡ la
majestad es y debe ser el atributo estético definiti,·o y permanente. Si yo fupra artista plástico, no esculpiría Venus, ni Dianas, ni náva&lt;les, ni ninfas; esculpiría á la madre de los
Gracos, que encarna las formas más nobles de
la belleza femenina: el vigor fecundo y la no_
bleza majestuosa.
0

Domingo 24 de Agosto de 1902.

�ET, ~ruNno IT,U8TRADO

EL )tUNDO ILUSTRADO

nomingo '2-l rle •\go~to tll' 1 !)0'?.

NUESTROS ARTISTAS.
Joaquir¡ 2). Casasús.
En nuestr:t ~alería de literatos mexicanos prominentes, toca hoy
turno al Sr. Li&lt;'. D ..Joaquín D. Casasús, personalidad de las más
distinguidas en nuestras letras y cieneias y en la política, y que ha
demostraclo &lt;le una. manera evidente que el ardoroso y fructífero culto del gay saber, por ningún modo está reñido con 11:3 au~teridacles
de la ciencia ni con las activida&lt;les inherentes á la viua moderna.
Casasús'. figurando, como decimos, en los míis altos peldaños
de la intelectualidad mexicana, ofrece principalmente &lt;los fases á
que ha dedica.do sus gr:~ndes energ~a~ me!'tales: e~ al propio !iempo un eminente economista y un d1stmgm&lt;lo y muy erudito literato. Como economista, ha pre,-tado importantes servicios al país y á
la ciencia, y su bibliografía económica es conocida y e~comiada por
el mundo intelectual de todos los paíseFt. BástenoH copiar lo que al
Lic. Casasús decía el ilustre Ftahio Emilio Levasseur, Presidente de
la Socieclael de Economíii Política de París y Profesor en el Colegio de
Francia, al opinar sobre el importante libro «La_ Cuestión de 1~, Plata
en México:» •ÚH agradezco el haberme proporcionado la ocas10n de
leer vue:-tra obra sobre la cuestión de la plata en )léxico. Es una
de las obras mejor hechas que conozco, acerca de las razones que militan en fosor de la libre acuirn.ción de la plata. He citado la obra en
mi cun;o del Colegio de Francia, en donde he tratado, durante el primer semestre, de la moneda en los Estados Unidos. Sobre esta materia tengo una opiniún que difiere de la vuestrt1; no estoy convencido de que los Est.'\dos Unidos adopten el tratado cuyo proyecto presentáis; pero siempre se h~lla instrucción leyendo una obra compu&lt;•:&gt;ta
como la vuestm,,,
Una declaración semejante, hecha por un hombre de In. talla &lt;le
Lernsseur, no s{ilo honra altamente á Casasfü,, sino á nuestra patria.
Además del libro citn&lt;lo, CasasÚH ha publicado otras varias ohras
en que con profnndida&lt;l trat.'\ intere:-:antísimos asuntos económicos,
tales como: l(La Demhi contraída en Londrei"," «La Cuestión ele loR
Bancos• «Ln,; InstitucioneR de Crédito,» «El Problema )Ionetario,»
«La C¿níerencia I nternaeional ele Bruselas,1 ( conferencia &lt;lada en
francés en la t--ocicdad de Economía política y social de Lyon), t&lt;lliR•
t-0ria de los impuestos sobre el oro y la plata,» «La Depreciación &lt;le la
Plata y sus remedio:-:~ y «El Peso )Iexicano.» El señor Casasús ha
ocupado prominentes pnestos públicos y ha desempeñado honrosas y
delicadas comisiones. obteniendo siempre ,·aliosas distinciones. El
primer eargo público ,¡ué de:-empeñó, á la edad de 22 años, fué el de
Secretario General dl' Uohierno en el J&lt;);tado de Tabasco. Después
ha sido, sucesivamente, miembro ele la "Gran Comisión de Crédito
Público• que en 1884 e,-tudi6 la delicada cuestión &lt;le la Deuda IngleBa, Diputado al Congres0 de la Unión descle 1886 hasta. la fec.ha, Presidente de la Comisión del Código del Comereio y de la que presentó
el proyecto de Ley de Instituciones de Crédito, Profesor propietmio
de Economía Política en la Escuela ~- de Ingenieros, Delegado de
:México á la Confcrentin Internacional )Ionetaria de Bnu,elas, miembro del Congre:-:o ele Ynlores )[obiliarios de París en 1000, Delegado
de México y Secretario General en la 2 1~ Conferencia Panamericana,
y miembro de la Socie&lt;lad de Economía Política &lt;le París.
RU

***

Esta ha sido la carrera científica y política de Casasús; en cuan•
to (t sn obra literaria, á la que él suele dedicar sus más caras é íntimas atencione.-., ha sido parca., pero ele valor sólido, que le ha lle•
vado á ocupar u n sitial de Académico &lt;le la Lengua. Hu tra.dureií111
dl' la «Ernngclina» &lt;le Longfcllow es una de las mejores ()Ul' se l'Ollo·

cen; su traclucciún de las odas &lt;le Jloracio le ha valido grandes aplausos de los mÍls eminentes humanistas, eomo D . .To,;é Rufino Cuervo,
que ha escrito que dicha traducción le «i;atisfizo de ~a manera míu,
cumplida;» y el Obispo de Yeracruz, D. Joaquín A~C.'\lhO Paga1.a~ que
c:-:cribió al conocer la traducción de Casasús: «Conozco un poeo a Horacio y le soy muy devoto, tanto que aun me ?isponfa á "dar á la estampa algunas Yersiones nuevas; pero ahora desisto enteramente, porque creo que sale sobrando.»

CANTO PRIMERO.

-Ah! Habla hajo. "\o lo d('spiertes. Es n1i
gran padre Xetzahuakorntl.
-\'ámonos.
·
-\'nmonos.

l ~YOC,\CIOX.

I:a ~ivin~ v_irf!Pn india acaba de enjugar:-:t:
la ultnua lagmna. Lo:-: estremecimientos dl' su
l;º&lt;!erosa volu ntad se han extinguido va en el
ultimo ~emb!or de sus labios. Ya no lfora ......
ya no t1cmb!~ ....... :4u cara 1•s una mÍlscara &lt;h•
bronce ...... I mhaJa ...... trabaja...... Es la ineansable ohrcrn de un manto lH'cho c·on plu1n~s llen,ns de luz. Estl' manto es el que llernrÍl
m1 poesia.
l&gt;i\'ina Yir¡:!en, 1,ija de Xetzahualco,·otl tú
la &lt;le 13; Pº!leros~ rnlunt.'\&lt;l, óyeme: Qiiierd qu~
me guH•:- a la (,rut.'\ cfo las Flore:-; con Alma
porque te!1go de hacer una corona para la frcn~
t_~ de la ''.1~ge11 &lt;,1uc c.~tú l?Íllicla &lt;id mucho peni,;,1r. ~~a di\ ma Y1 rg&lt;'n mdia, l lena de screnirlacl
Yolno la cara, nie mirú fiJ'ament,• v &lt;liJ·o· ·'",'&gt;
t
ll ' ?
•
. t,•'
l'lll &gt; arn,;. ~·a e,; la horn en qu&lt;' las cosas no se
ven, en_i-1 aire hay mucha,; brujas\' en el bosque e:-;ta ,·ciando PI dia l,lo; el sudo·estú empapado de sangre .,· hay nrncho,- guerreros sobro
(•I c¡ue duermen &lt;'I suetio de la muerte. Ya es
la h~ra en que lns eosas no se ven, ·no tem-

~rn~

6

\:amos, señora, quino c¡ue me guíes.
- \ amos.

CANTO SEGUNDO.

El ~r. Casasú,; tiene concluídas las traducciones de las obras de Tibulo y de Catulo, ,v está concluyendo las ele Virgilio.
.\demás de las traducciones citadas, Casasús ha escrito numerosas y bellas composiciones originales en prosa y en verso, algunai; de
las cuales publicart&gt;mos próximamente.
.JoYen aún, pues cuenta cuarenta y cuatro años de edad, todavía
pneck espcrars1• mucho de sn talento, de sus conocimientos y de su
laboriosidad, sostenidos por una voluntad férrea, la «volunta&lt;l condem;&lt;1da y dilatada• de
que habla N'ietzHche.

EL IDEAL.
Y luego, una torre de marfil, una flor mii-tica, una estrella ú quien enamorar ... Pasó, la
ví como quien viera una alba, huyente, rápida, implacable.
Era una estatua antigua con alnrn que se
asomaba á los ojos, ojos angeli&lt;'nle,:, todos term1ra, todos cielo azul, todos enigma.
Sintió que la he!&lt;aba eon mis miradas y nw
e,1..,tig6 con la majestad de su helleza, y me viú
como una reina y como una paloma. Pero pasó arrebatadora, triunfante, como una visión
que de.~lumhra. Y yo, el pobre pintor de la
:Naturaleza y de Psiquis, hacedor de ritmor-; y
castillos aéreos, ví el vestido luminoso del
hada, la estrella de su diadema, y pensé en la
promesa ansiachi del amor hermoso. )las de
aquel rayo supremo y fatal, s6lo qued6 en el
fondo de mi cerPbro un rostro de mujer, un
sueño azul.

La virgen y yo, de camino, atrave:-anclo el
bo~c¡ue de las graneles sombras.
-¡,Ve,;, sefiora'?
-¡.Dónde'!
-Allá ...... en _el fondo del bosqi¡e, hay un
gra,n amonton:nmcnto de lnz opaiinal&lt;eniejante a la que \'emos en suetios, y en el fondo de
esa luz, ~u.1 gran tlncatzin; míralo, parece que
estab~ ~1e1e!~do palabrar-; llenas de misterio \'
de ach_\'Jnac1un ,V t&lt;e ha quedado adormido.
cara tiene algo dPI misterio de los c¡ue 1-':then
sae.,r. lois n1alos espíritus del ctH:rpo. t--us manos tienen ~n terrible gesto, parecen creadmi
para empunar las armas c¡ue 1&lt;iemhr:rn In
lllUl'rte.

Ru

CANTO TE:RGERO.
l..\

1;ut•T.\

IIE L.\,-; FI.OIU:-; l'OX .\t.,I.\.

~eñora, ;,cuál e.-&lt; e.--ta flor tan blnnca·?
-Una \'irgen india vino á llorar penas dt•
amor al hor,le de cista&lt;; ª"'U:ts ,. cuando &lt;•I Gra. 11
" \'iú' ya
.1
" '
( ,a 1&gt;a11ero I tojo nació, la
muerta flotando sobre esta.-. aguaFt.
lo- ,
-Señora, ¿,eu:'d e,; estotra flmecita hla11ca
elr. bordes ,·ioletas, quc tiem hhi elnl&lt;'rmentc•
&lt;'Oll las lnn1inosas got.1s &lt;le agua ,·er,h• que
caen de las ¡wñas ,;obre ella·?
Es ~l alma ,_Jt, una virgen extranjrra. ;-;ien1pn~ Yolna :-ns ºlº~ haC'ia :-11 patria ele donde la
trnJeron; 1•1::~ &lt;Id J~a.ís de las &lt;·osas que no se
t~:an; murru cant1rn. Fué la !':-:posa siempre
\ _11gen ele un guerrero...\1 morrr. en esa flore•
etl:t hla~1ca &lt;le h~rdes violetas dc·jú su alma.
-Rcnorn, ¿cual es esta flor d&lt;&gt; tonos Yario,;
y npagado,,?
-Durante t'.ulo el día \'in• encrrraela, sP
l't_nplea l'll ;ttaviar:-:e, y Íl la caí&lt;l:t de· los saturmnos 1·n:p11scnlm, llena el&lt;&gt; pompa,. s(•nstialidacl, '-C c•nt~Pg-a &lt;'ll Jo;. brazos d,·l Lu.f'ero ele lo:Jl\wrtos. hs su l 1 terna clC'l-lpO!-acla. Es PI alma
ch• las c·osas sin remedio.
::-t--eñora, ¿cu.íl e•s eR~a. tlor tan roja que se
le,.111la altanera,\' &lt;lesp1aelacla sobre todas sus
hermana,;'?
-E,; el alma ele! guerrero do lo;; terrible:brazos que eon 1-l~t macana hacía masa la cabeza el_e f-m•.~nenngos. .\1 mcirir, en esa flor
tan roJ:t deJo su alma.
-¿.).' esh florecita pomposa'?
-~,sel alma de un grn~ioso niiiito príncipe;. Era h:rrnano mío; por _eso es la flor ,¡ue
mas ~mo .\ 0 ; pero ha'.' rle prisa tu coronu, porque ya l~ac·e n~~who tiempo qne el Gran Caballero HoJ~ na~io. Ya las aves sr hatian en las
aguas, Y a nn mr qtwma PI dP:-eo ele seguir mi
manto hecho con plm11as llena~ ele luz.
C'1usÍ&gt;FOHO

I B.~ ~~:z.

Domingo 24 de Agosto de 1902.

�Domingo 24 de Agosto de 1902.

Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

de Agosto de 1902.

la Empresa Bieni-Larnbardi ef'crituró por cuatro meses forzosos, pagándole un precio excesirn. Miguel Sigalcli, rnntajosamente conocido
en :\Jéjico, Augusto Balhoni y Artmo ::\Iacentelli son los ot1 os tenores.
El resto ele la Compañía, barítonos, bajos,
etc., etc., estú constitnído por los mejores elementos y contrilmye ú qne el cuadro, tal como
SP. anuncia, sea de lo más completo que pueda
veriie en nuestros teatros.
Por lo que hace al repertorio, Guillermo
1:,ell, Aída, Lohengrin, Ebrea, Don Giovanni,
::"\avorese, Tosca, ~Ia.:!beth, .Sanson~ é Dalila
?_ Bella Fanci ulla di Perth, f-on las obras pri nc1pales. Anclrea Clwnicr, Poliuto, l\Iefistoft&gt;le
y algunas otras completan el archi,·o.

Han comenzado á circular los
elencos del cuadro de ópera que ocupará durante la próxima temporada
de invierno el Teatro del Renacimiento, y del cual son empresarios
lm1 Sres. Sieni y Lambardi, tan conocidos de nuestro público como infa
tigables en su empeño de ofrecerle
norndades dignas de notn.
La Compañía, en efecto, está formada &lt;le artistas &lt;le primer orden á
quie11es la crónica extranjera ha tributa&lt;lo calurosos elogios, _y el archicon que cuC'nta es de lo más notable del repertorio antiguo y del moderno.
Como primer soprano dramático
absoluto, figura A velina Carrera, de
la Scala de ~Iilán y del Real de Madrid, que viene precedida de envidiable forna; y como soprano lírico,
Chalfo Herrera, «la Chalíai• que dejó
entre nosotros tan gratos recuerdos
con su Feclora. inimitablf'.

"º

De Li ncla Bram billa, soprano ligero del San Carlos de Nápoles, se sabe que es artista de veras y que ú
sus dotes de cantante aduna todos
los atractivos de la mujer hermosa.
En cuanto á Conceta Dahalander,
la primera mezzo-soprano, ha hecho
una buena carrera.
Al lado de estas artista~, estú Ya •
lentín Duc, tenor dramútico absoluto de la Gran Opera de París, ú, quien

Domingo 24

GOTICA.
Niña de la testa alll'ina
Y nariz &lt;le Roxelana,
De tez cual la porcelana
Y labios ele cla,·C'llina

~

'

,Jj J;

Tremola en tu mandolina
'
Asomada á tu ventana,
Alguna dulce parnna
De la corte parisina.

'

,

, .

t

~

¡Que tus ojos soíiadores
Viertan dulces sus ful.rores
,., . '
-Dardos que Cupido ase:-;t.a
Y tu radiosa hermo~nr'a
Desvanezca mi tristura,
Sifia _de la aurina testa!

, ~ ~ i lvesfn

JosÉ D. VELAsco.

�EL MUNDO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 9.

ILUSTRADO

MÉXICO, AGOSTO 31 DE 1902.

Director: LIC. RAl'AIL Rflt&amp; :!IPINDOLA.

Subscripción mensual (nránea, $1.:,0
l dem

J dem. en la cai•it.al, 11 1.25

Cierent e: LUl:!1 RU'f:!I &amp;PIND0L.\.

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..

·-

..,

ISOLA !
(De l a colecc ión de Pellandln i.)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 9.

ILUSTRADO

MÉXICO, AGOSTO 31 DE 1902.

Director: LIC. RAl'AIL Rflt&amp; :!IPINDOLA.

Subscripción mensual (nránea, $1.:,0
l dem

J dem. en la cai•it.al, 11 1.25

Cierent e: LUl:!1 RU'f:!I &amp;PIND0L.\.

...

..,

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·-

..,

ISOLA !
(De l a colecc ión de Pellandln i.)

�nomingo

:-n

de Agosto de 1902.

et

,.

c7atalismo.

El fatalismo no es un estado de espíritu peculiar y propio d&lt;&gt; los pueblo;; orientales.
Creer en la fatalidad inexorable y en el implacable destino; imponer que no hay posibiliuad de modifkar loR decretos del hado; admitir que á día fijo y á hora fija lmi sucei-orhun de verificarse i-in que nnda pu!'da impedirlo ni evit:irlo, r reconocer que la acci6n
huma.na es impotente para conjurar cat{1;;trofes ya decretadai- y para esquivar males predeterminado;;, es una tendencia univerrnl y un
pecadillo filosófico de que nadie está exento y
en el 4ue todos incurrimos más ó menos.
«Le llegó su hora,» decimos de una persona
que ha muerto, .v r:,i inquirimos la t.rascendente Rignificación de la fraRe, descuhrimoR que
traduce la convicción profunda de que la persona no podfa haber muerto en otro momento, que ya al nacer tenía marcado el término
fatal é irrevocable de su vida,y que no hubiera habido manera de anticipar ni de retardar
un segundo el suceso.
Según esta doctrina, puPde el hombre exponerse impunemente á mil muertes, precipitarse de una altura, arrojarse al mar, apurnr
veneno, y todo impunemente; si no ha f:Onado
su hora,saldrá incólume de todos los peligros,
como la ;;alamandra del fuego.
Llegada la hora, por el contrario, no hay
precauci6n que baste ni recurso eficaz; encerrado en un relicario, al abrigo de todo riPsgo
y alejarlo de todo peligro, el hombre sucumbirá 1,in que nada ni nadie pueda evitarlo.
Llama desde luPgo la atención que el fatalismo, que teóricamente se aplica á torla clase
de sucesos y que comprende en su doctrina
lo mismo lo favorable que lo adverso y lo mismo la dicha que el dolor, en la práctica no se
profese sino relativamente á los sucesos lúgubres, siniestro,;,amenazadores, y á los acontecimientos de8graciaclos y &lt;lafi.oso,;.
l\adie cree sino muy débilmente que la fortuna., la prosperidad, la dicha, sean suceso,;
fatales é inexorahlPs, que han de ,;obrevenir,
quiérase ó no, á día y hora&amp; fijas, á personas
determinadas. \' ense estos hecho;;. por el contrario, como mudables ó camhiadizos, como
caprichosos y volubles, corno sm1ceptihles de
no i;er al menor cambio de las circuni;tancia;:,
y como influenciados por las má;; efímeras
condicione,; ambiente;,. En cambio, la enfermedad, la ruina, rl dei-!'ngaño, nos parecen
Fometidoi- á una ley fatai, irremiRibl!' f irresi,;tible, que nQ hn de varinr por nuestra influencia ni por influencia alguna.
El origen de la doctrina. fataliFta radica en
un error ele ohservación y en un mal procedimiento de investigaci6n. El fatalista juzga
siempre de hechos con;;umados va de 11contecimientoH renlizadof:. dr Rucef'o8 'verificado,;.
~Juert,t una ¡wr1&lt;ona, el fatalish1 formula ,:u
«ya estaba escrito»,~· trabajos le manda á quirn
quiera hacerle ramhiar de opinión. En vano
eerá hacerle ver que el F11ceso ha tenido una
causa, que ésta, como mnt•1.f: otrnR ef&lt; rn
principio, modificable, ~- qne, moclifiracl~ en
tiempo hábil, el 11contecimiento no se huhiera
realizado; que si la persona no se hubiera expuesto al contagio ó á la intemperie, ó no ,;e
hubiem encontrado en el sitio de la cat.'1strofP,
viviría aún. Inútil será pretender drtnostrarle que eF.a. mii;ma enfermedad 6 accidente hubieran podido ca.usarle la muerte antes del
momento que él llama fatal. El fat:i lista contestará que precisamente se reuni6 el conjunto de coudiciones que causaran la. muerte, porque «ya ett'l.ba escrito» que la persona había
de morir; que si no se reunií1 en otra ocasi611,
es porque no era en ese momento, sino en el
otro cuan&lt;l? tenía qu~ sucumbir, y que si es1
capo
antes a otros peligros, acaso mayores, es
porque no había sonado su hora.
El fatalista, en suma, es una anguila dialéctica, fle~ible y. escurridiza que no ha.y manera de SUJetar 111 de reteuer y que se escapa
de las manos.
Y, sin embargo, el fatalismo es la neaaci6n
de toda la ciencia y de todo el progre~o hu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

mano1&lt;. La cirncia, descubriendo la causa de
todos los fenómenos, establee·iendo cómo i-e
pueden modificar y cómo sur, variaciones y
modalidadeR anticipan, retardan ó impiden
los Rncesos, ha dado golpe de murrte al fatalismo; y la industria y el trabajo humanol",
alejando las causas de enfermedad, de muerte ó de ruina, lo han enterrado bajo una montaña de inventoR útiles y ele descubrimientos
prorli¡doi-;os r á diario eiplotacloR.
Contra la. fatalidarl del rayo ha in\'entarlo
el pararra:vo; contra la del naufragio, la hélice-:,· la hrújula; contra l11s del hambre y la desnudez, la indu;;tria y el comercio; contra. la
ele la enfermedad, la hi¡i:iene y lll, terapéutica;
contra la de la ignorancia, la imprenm y la
escuela; contra la del crimen, la autoridad y
la ley.
Cada dfa, á medida que más se estudia,
que más se emprende, las inexorables fatalidades que pesaban sobre la. humanidad, se
atenúan, se aplazan, se modifican ó se conjuran: á las fatalidades que aparecieran inevitables del espacio y del tiempo, el hombre
ha opuei-to el ferrocarril y el telégrafo; contra
la maldición del trabajo, cuentlt ron la míiquina, y nadie sabe aún si llegará á conjurar otras
mayores y más implacables.
El fatalista es un género ele filósofo en perpetua. contradicci6n consigo mismo. De ,;er
consecuente con su doctrina, su vida no sería
máR que la más complet.'1. y perenne inacción. El fata.lista « pur sang n no debía. comer, ni beber, ni dormir, ni trabajar, ni emprender ni lograr. ¿ Para qué? La actividad
y el trabajo tienen por objeto precisamente
conjurar famlidades, conservar y mejorar la
vida propia y la ajena.; y si todo es fatal, y si
todo ha. de verificarse irremecliahlemente en
dfas y horas determinados, no hay para qué
molestarse en bre¡rar, en aspirar, en luchar.
No por no comer el fatalista ha. de morir más
pronto; ni por no luchar ha de dejar de lograr;
ni bregando y penando ha de conjurar los males que lo amenazan.
El fatalismo es un gfncro de filo,;ofía que
no vale la pena de refutar ron considerandos
ni con razonamientos. La mejor refutación
consistiría en probar á los fatalistas, y ellos se
han enr,.argado de hacerlo, que toda su vida y
RU conducta toda es una negación de sus principios, una refutación de sus doctrinas; que,
rn una. palabra, es filosofía que muchos profe~an, pero que nadie practica.

PÁGINA BLANCA.
l,M dioses de Provenza 11nclahan rrr::i.ntei-.
Ellos. los im:nirarl.orrfl del amor Y la. noe;;fa
habían dicho á los bardos: «Cantad á la;; da~
mas. IIE•vad á ;;us ca;;tillos vuestros enf:llf'ños,
trjidofl nor los hilos de oro de vuPstro;; laúdes:
no rlej/'.i,; que resuenen en suR oído;; los ecofl
flolos drl clllrín guerrno entre el fra¡ror del
trueno, ha.crd oír al ruiseñor del hoRque. »
;.A oui~n quHéis qui' rant~mM?-contestó
Rugo dP. Mata.plan::1.--En Be1le::iguart nos congregó Yiolante, y Barcelona ovó nueRtrnR «corranda.s. » )fas ¡ay! que :í la englantina le faltaba una hoja. La arrancó con sus labios Gast6n rl.e Roca.mora de los rizos ele Violante.
Clemenci11 Isaura nos lla.m6 á Montpeller.
Cinco trovadores tomamos plaza en las «Cortes de amor». ¡:N"uestros cantares arrullaron el
suefi.o de Jaime de Foix v de su dama! «No
nos pidáis «endrecasn,_ s6lo hay pureza en el
n:ianto de San Jorge y en la nieve de los Pirmeos. »
Y Jo;; dioses de Provenza andaban errantes.
Del Ter al Llobregat, de éste al Garona, del
Garona al R6dano, los castillos se sucedían

'

con sus torres almenad1u;, sus \'entanas góticas
y sus fosos floridos; pero en cada almena se
agitaba una banda, en cada alféizar se asomaba una doncella, y en cada kso un caballero
armado alargaba 8U mano cubierta de guantelete de acero á la escala de seda que del muro
pendía..
Y eternos peregrinm;, los dioses seguían las
cornisas que dominaban el golfo y la «Costa
azul».
Al fin, junto á ::\Iarsella, vieron un lugarejo
de casitas blancas, cubiertas por los jazmines
y naranjos; y un moscardón que sobre el río
tiraba de un pétalo de rosa guiado por maripo::&lt;as de alas tornasoladas, lo,; condujo á Beauca:re, t:l paraíso de los insectos de color y las
cigarras.
Los dio;;es se dijeron: «Ya que en Provenza
no existe, haremos la mujer ele los ¡,oeta!l.» Y
cogieron una paloma blanca que agitaba sus
alas en el techo de una choza, la bel'aron en
el pico y la transformaron en mujer.

***
¡Qué hermosa era Colombina! Sus ojos eran
azulados como las olas que traen los besos de
Beaulieu á PortvendrPs; sus cabellos rubios
como las mieses de .Aviñón y Pera.lada; sus
labios rojos como las auroras de Montserrat y
Bellegarde, sus manos blancas como los lirios
del Canig6 y Cerdeña.
El pobre Pedro, Pierrot, como le llamaban
en la playa, la vió un día cogiendo fresas. Las
golondrinas, los pardillos y los jilgueros se las
disputaban, y Pierrot se quit6 su larga blusa
y ahuyentó los pájaros. De ent-0nces, Pierrot
y Colombina se quisieron. Almorzaban nenúfares del río y comían la flor de los naranjos.
Por la noche Colombina se sentaba en una roca y se resguardaba del frío, envuelta en los
rayos de la luna, y Pierrot la adormecía cantándole canciones al compás del ruido de las
olas.
Otra vez la Provenza renacía; las cuerdas de
las liras podían sin rubor cantar amores; Colombina y Pierrot eran dichosos, y puros y
blancos sus corazones, como el lino transparente de sus trajes.

A H0RACIO

A TI S

.Cuis ))laf/as de 7averne.

LA SIESTA DE PAN

Donde ahora un pastor indiferente
Trepa ligero con segura planta
Si alguna de sus cabras se adelanta
Al subir del collado la pendiente;

Cuando Atis, ya mujer, en la ribera
Del mar ele Frigia se lamenta en v·ano,
Uno de sus leones soberano
Cibeles suelta en rápida carrera.

Demos punto al certamen, Melibeo;
Ya no suene tu flauta, que en la siesta,
Harto ya de vagar por la flc,resta,
Pan descansa en los brazos de Morfeo.

Entre el bosque de olivos, do la frente
Del ameno Lucrétil se levanta
' v canta
Y más que el Hebro pura, brota
De aguas salubres cristalina fuente·

«Ve y castígalo tú», dice; y la fiera
El cuello enarca, y con furor insano
Ruge, salta, destroza, cruza el llano,
Difundiendo el espanto por doquiera.

Y le placen las grut.'\s del Liceo,
Y ésta es la hora y la guarida es ésta,
A donde viene y á dormir se acuesta
Sobre un lecho oloroso de poleo.

Allí Horacio vivió; y allí tendido
A la sombra de un álamo frondoso
'
'
Coronada
de rosas la cabeza,

Atis mira al le6n, calla y medrosa
Huye hacia el bosque. El címbalo sonoro
Y el atambor re,menan; de la diosa,

Frente á su antro crucemos; débil rayo
Del sol alumbra el 16brego retiro,
Y al pasar le veremos al soslayo.

De asirio nardo con la esencia ungido,
Llenas las copas de falerno humoso,
Cantó el amor, y el vino y la belleza.

Marcha hacia el templo, por la selva, el coro;
Y á Atis llevan en triunfo, delirantes,
Coronadas de yedra las Bacantes.

l\Ias calla, Melibeo, que un suspiro
Del viento basta á despertarlo. Acecha ...
¡Qué hermosa Ninfa en su regazo estrecha!

1Jl!1 ABBOL BOTABLE.

de árboles gigan~escos, se extienden en toda
la comarca, ofreciendo á los ojos del tomista
panoramas en que la Naturaleza ha derrochado, á manos llenas, sus primores.
~ada, sin embargo, hay en el Istmo que
llame tanto la atención como el árbol que representa el grabado que hoy publicamos. El

rarísimo ejemplar es una higuera «Chumbe»
que semeja. un arco enorme cubierto de «bejucos" y enredaderas. Este árbol único en
aquellas regiones, por su configura~ión, se en~uent~a en una finca de campo perteneciente
a particulares, y se conserva como nna positiva curiosidad.

'

Es sabido que el Istmo de Tehuantepec estÍI considerado, por su espléndida vegetación,

Llegó el invierno; cuando el sol se oculta,
Provenza se despoja de sus galas y los nidos
ele a.mor cierran sus puertas con las hojas secas que caen de los árholes temblorosos.
Colombina se aburría, Pierrot ya no cantaba y el Mistral mugía, llevándose muy lejos
los suspiros de amor que ellos lanzaba~.
Hay tierras tan mala8 que por castigo el i;ol
las abrasa noche y día; allí las flores s~n color de fuego, las hojas &lt;le sus árboles se doran
con reflejos lívidos que hacen daño.
Allí el amor no e8 brisa que acaricia, es vendaval que abrasa y seca.
Arlequín amaba á Colombina: una golondrina atravesó el estrecn6 y le cont6 las perfe~~iones de la inocente niña, y Arlequín cubr10 su cuerpo con todos los colores de sus
campos, todos los matices de sus luces.
Colon1bina al ,·erlP alargb las manoi-. Pierrot estaba. fuera; había ido á buscar una luciérnaga para alumbrar el nido de su amada.
Cuando volvi6, la puerta estaba rerrada · él
' canto' hasta e1 amanecer; la nieve le cu'
canto,
bría, y al resbalar por srn; m&lt;&gt;jillas, dióle ese
color con que lo habéis conocido.
Al despuntar la aurora, las persianas de yeclra se entreabrieron, y Arlequín aflomó la
cabeza.
Pierrot huyó. ¿D6nde"? no se sabe. Tan sólo al despertar la primavera, le veréi:; en las
riberas dando serenatai; á la luna.
Está un poquito loco. ~o lo extrañéis· la
nieve ele una noche ha enfriado su mente'soñadora.

Domingo 31 de Agosto de 1902.

como una de las regiones más fértiles de nuestro país. Botaques casi inaccesibles, poblados

�Domingo 31 de Agosto de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

-

]}L 1ItJNbO lLtJS'l'RAbO

Domingo 31 de Agosto

de 1902.

APOTEOSIS DE UN BENEMÉRITO.
El último ele julio se hizo en Cam¡wclw, .í
iniciativa !lel «Círculo Liberal Campec-hano,"
la apoteosis del Sr. Lic. l'nblo t+arcía, fundador y benemérito de aquel Estado, fallecido
en .Méri da en la misma fecha &lt;lel ali0 de 18!}3.
'l'od:1s las clases sociales se aprestaron Íl secundar la iclea, &lt;le la agrupación illiciadorn
resultalldo una nu,nifestación \'erdaclerament~
suntuosa, c.¡uc har(t época ell los anales de la
historia campechana.
En representac16n del Sr. Presidente de la
República, presiclió el acto en..iobernador del
Estado, :-,q.José Cai:tellot, /los ·sres. ~ecre-

El vestíbulo de l teatro.

ANT ONIO F ABRÉS,
Publicamos do,; fotografím, que muestran al Sr. Fabrés (nombrado recientemente por el Sr. Presidente de la Repú hlica Profesor de dibujo en la
.\cademia X. de Bellas Artes, ensustitución del Sr. Rehull) en su hermoso
taller ele ParÍR, taller c¡ue es un primoroE&lt;o museo de arte.
m Sr. Fabrfs es muy reputado en Europa, 8obre todo como habilísimo
dibujante y como opulento colorista. Su inspiración complácese de prefE&gt;rencia en nsuntos orientales, en tipos españoles del pueblo pintoresco, E&gt;n
todo /lfllll'llo ')ttl' :1(111 a la pompa del color á la poesfa de la expresión, y hay
en su manera de pintar mucho ele aquella magia y conexi6n de Mei,;sonier.
D. Antonio F"lbrés se sinti6 primero llamado á la escultura y logró darse á conocer con
bellas estatuas; pero un día el lienzo venció al
mármol: el color atrajo con irresistible atracci6n al )Iaestro, )' desde entonces éste, dejando el cincel, hizo ele los pinceles-iy con
qué acierto!-su heredad y RU gloria.
El pintor Fal,rés es un formiclahle trahajauor, y Ml influencia en nuestra Escuela Rern
tan rápida como benéfica. El l\Iae8tro quitará &lt;;U taller eRtahlecido en París, ¡&gt;ara aproYcchar en )I!!xico sus rnliosos elernentoR.

Sr. Jos é Castellot, Gobernador de Campeche.

tarios ele Hacienda. y d,, Guerra y )farina,
fueron representados por los Sres. Dr. Tomás
Aznar Cano y Cayetano \'illa,;eñor, respecti.vamente. El{Gob(:'rnador de Yucatiin eiwi6
u na comisión especial fonuacla por los 8rC's.

Decorado del fon do.

Lic. D. Rodolfo G. Can tón, D. :'.\1 anuel Irigoyen Lara y D. Jo~é I. Xovelo, á quienes acompañó la Banda de )IúEica clel Estado. Igualmente todos los Partidos, Municipalidades y
Corpora~iones públicas del Estado de Campeche, tuvieron su representación oficial.
El programa fué de lo más escogido. Hablaron en prosa los 8res Lics. Santiago i\lartín~z Alomia, :Manuel Irigoyen Lara, Felipe
Rmz Flores y Br. Arcadio Escobedo Guzmán,
y en verso los Sres. Lics. Pedro Rodrícruez
Palmero y Antonio Cisneros Cámara y
Salvador ::\Iartínez Alomia y Felipe Bueno
quien recit6 una composición escrita por el
Dr..Joaquín Carvajal. La parte musical fné
de;;empeiiacla por las
&lt;himas campechanas
Carlllen }Ing:iñaJe R.,
l\fargarita Rojas, Jesús
Dondé r .\.delaida Riva;; y lo~ ProfPsores An
to11iu del Río Carlos
' CárI',eri&gt;z y Abelarclo
d:1111s .:II. G., q uieneR
efectuaron a I piano
hnmo$aS piezas ele concierto.
Damos fotografía:;
del Te::itro «Francisco
de P. 'l'oro,,, en el que
se ve!'ificó la ceremonia, y cuyo adorno re:;ultó notable por su
elegancia y buen gusto artístico. Al pie del
monumento que aparece en el fondo del
teatro, se depositaron
numerosascoronas, llamando la atenci6n entre otras, lá.s de lo; Gobiernos de Campeche
Y Yucntán, la del Sr.
l\linistro de Hacienda
ofrE&gt;cida por su repre'~entan te. la del Cluh
«Pablo García," la c!E&gt;I
«Círculo de Estudiante:,;,". ele Yucatán, y un
precioso mmillete ofrecido por el Agente
C'm~~ular francés, Dr.
.Jultan E. Quintero, {t
nombre de la Francia
Republicana.

Brs.

iOH LOS BESOS .... !
Oh! qué dulces los besos, los hondos
los que brotan clel alma que adora,
'
como surgen los pájaros blondos
cuando rasga sus vestes la aurora :
Oh, qué dulces lo,; besos los hondos!
Oh! qué puros los bes~R, los suaves,
los que llevan aroma en sus alas,
agitanclo al pasar, como aves
su plumaje de nítidas galas '
Oh, que puros los besos, lo; suaves!
Oh! qn_é ardientes los besofl, lostiernoi;,,
los que vibran cual notas de lira
los que lloran dolores eternos '
de la e~erna_ pasión que Auspira,
oh, que anh~ntes los liei-os, Jo:; tiernoi-:!
Oh, que tr114es lo&gt;&lt; ltpsos, los pMido~
los que adoran dolientes quimeras
'
y se eHtnmpan en ro:-trn8 eAculiliclos
?unndo mu~ren las dichas po¡,¡treras,
¡ Oh. que tristes los besos los pálido,11
Oh! qué a!ados lo,o be~os, los bes~~
que han nacido al nacer los amores
lo:&lt; que brotan de labios oprnsos
como brotan temulanclo las florei:,
¡Oh, qué ala&lt;l&lt;,s los besos, los beso!&lt;I. .....
FEDERICO UHRBACH.

MENSAJE.
Sei'lor~:
tus ojos arcaoos,
i:i-ue fingen paisajes de eosas c!ivioas,
,.son_ lagos ele menta, profundos, callado~
ó abismos lucientes de oodus maricas~ ·
Señora:
tus pálidas manos,
~ue ofrecen caricias pia~lnsM y leves,
r;s~n pétalo~ s~ave, de lt~s _sitgr·atlos,
u 1osas rnu~ blaneas de ful¡ndas nievE&gt;., ~
Senora:
tus fénidos labios.,
~~e a~n'!'nte-; 1·edt~u helios madri:,rnles,
r.son LOJa~ ¡;ardeo1as, claveles extral!os
6 ánfon1~ neas de r·ojos coralesi'
·'
Señora:
hay dulzuras a1nortecidas
en la nob_!e palidez de tus maoos
)' luz radiosa de pasiones descon;,cirlas
de larg~s confidencias adormecidas ' '
en el cristal azul de tus ojos arcan~s!
J. M. VARGAS VrLr,A.

•

�~~~~~~~~l;!~=======,,!E~L~M~U:N~D:0::1L=U~S~T~R~AD~O~===::::::::=:::•Domingo 31 de Agosto de 1902.

dominar mis nervios, por tener la segu~idad
de que era ésa la única manera de sahr del
tormento me hizo servirlo de nuevo una, dos,
veinte ve~eR, siempre con ((la idea», nub!ándome la vista, martirizándome, enloquec1éndome hasta la última vez, en que de pront?,
'
' n i c6mo
sin saber
cuán&lt;lo, 111· por que,
. ' sm
.
que ((la idea» me nublara la vista m me hiciera enloquecer, me ví rodeado de gente, sujeto por dos manos de fierro y desplomado en
el sillón á mi cliente, con la vena &lt;lel cuello
destrozada de un navajazo, de la herida manando un río de sangre que formaba un charco en el suelo. ~!iré al hombre y no me e~tremecí ni intenté huir. Debo de haber abierto
mucho los ojos, porque distintamente oí decir con espanto á alguien:

·...~,,.~· :~'
~

,:.e ~-.

~·

-r.. •

,.

... .
~

'l ·. . . :•~~:: ..

."·./:~:\

El muerto iba á asearse á la peluquería cada jueves y domingo. Era un señor gordo, muy
gordo, excesivamente rojo. ,ere? que debe de
-¡ Está loco, está loco!
haber sido rico, porque vestia bien; usaba _una
y no estaba yo Joco, señor. No, ni estoy.
gran cadena de oro, y en las buena~ pr~pmas
Dejé
de sufrir. ?lle puede infinitamente la
no era parco. Siempre me buscaba~ m1. ......
muerte
del pobre viejo, un buen hombre. No
¿Por qué me buscaba, señor, por que me bussoy
asesino,
amo el bien, me conmueven los
~ba? ...... Me hacía charlar y reía de mis ocuniños.
¿Por
qué lo mate? .. .. .
rrencias como un niño.
El prisionero clavó su cabeza en las manos
Un día.... ¡Ah, señor, qué horrible, qué hoy no volvió á hablar.
rtiblel Con la navaja en la mano, le con~ba
no me acuerdo qué mentira, cuando me -~111~
Esperé un ;ato; continuó el mutismo. Le
«la idea,,. La deseché angustiado, se cubno ~1
dí una palmada cariñosa en un hombro y sarostro de un su&lt;lor frío y el corazón me palpilí de la celda, de la cárcel, de la obscuridad á
tó con fuerza. Se fué el señor y «la idea&gt;&gt; se
la luz, á la plaza, abrumado, triste, eniermo.
fué con él. Creí que no vol vería á perturbar~
me más y riendo de la idea como chusca e
imposible, me llamé imbécil; per? volvió :1
En la plaza, unos rapaces que salían delcoseñor y «la idea» volvió ~on él, y siempre asi,
legio jugaban locamente; una parva~a de ~o~on él se iba y con él regresaba la maldita, 1~
londrinas atravesaba el cielo; la multitud distorturante, la tremenda idea. Luché, luche
curría indiierente, y el sol caía augusto Y sodesesperadamente y bebí más, señor, hasta
berano sobre todo aquello envolviéndolo en
el exceso, hasta el delirio. La ahogué;. ;s deoro.
cir, creí ahogarla, pues C&lt;la idea,, volv10 ira-¿Qué debo decir en la defensa?
cunda ' terrible, machacándome el cráneo,
triturándome el corazón, destrozándome la
1902.
JosÉ ,J. GAMBOA
vida ..... .
El alcohol era mi único refugio. Hubo vez
en que pensé que «la idea» no, ;ºl~erí~ ya
nunca, en que era yo feliz. Serv1 a m1 clien~
con toda tranquilidad; reíamos los dos; casi
llegué á quererle. Una de tantas veces, cuanfo
más ajeno estaba á la tortura de antes, solo
vi de su cabeza el enorme cuello, el cuello rojo, que me atraía, que me llamaba'. fuerte:
mente horriblemente. Solté la navaJa, cerrc
los ojo~ y me dejé caer desplomado en el _silló1~
de junto al tocador. Ya repuesto, suph'1 ué a
un compañero que continuara lo. tarea
m:
fuí á mi casa. En el camino me pregunte que
era eso, ¿por qué me iba á mi casa? No sentía
nada ya en la calle, era yo el de antes, y regresé al trabajo.
.
.
Decidí excusarme de segmr trabaJando con
el muerto; pero un pensamiento imbécil de

lLUST:l?.AbO

E

L VERTIGO ele las n.lturas es un
pretexto pn.ra poner en acción la
nervio8idad. Es mfü; que atrayente, repulsivo, es má~ que dominador, Jo1~inado; tiene mucho de voluptuoso,
porqu~ s1 en el momento de estar bajo Ru influencia se tiene la curiosidad de cerrar lmi
ojos, se puede experimentar la sensación de
la caída, y sabido es, por relatos que están en
tela de creencia, que en tales momentos suele
parecer r¡ue se está flotando Robre nubes verdes y rojas.
Esto necesariamente es bellísimo, y más
cuando el senRacionista «vuelve en síi, ,. se encuentra de codos en el barandal de un· halcón
de cuarto piso y siH más novedad que haber
trabado una pierna entre las rejas y no poderla libertar sin algún sacrificio dolo1oso.
Luego, pueden abrirse i111pl.nemente los
ojos¡ la vida de la ciudad pasa ante ellos con
lm, detalles más inesper.1elos. Todos m11even
á risa porque se antojan una fiesta de caleidoscopio grotesco.
Todo el volumen de un hombre puede en-

cerrarse en ese círculo de media vara de diámetro, y si el sol hiere la figura con rayos
oblicuoi;, la hace proyectar una sombra r¡ue
se arrastra i"Obre el asfalto y i-e ve á manera
de una cauda de eometa que tuviera por núcleo un sombrero.
La tersura del piRo empolvado eR una tim
ele esos ciclos grises que cobijan,como capelos
de vidrio opnco, el paisnje de la tarde de estío.
En esa tira pasa la sucesi6n de per-.ipectivas.
A lo largo de la mirada que cae, está la cruz
que sostiene los hilos del telégrafo; pa1•ece el
puente de un violín enorme. Y Jo¡; hilos rayan &lt;le tal n1anera el suelo, que producf'n la
misma i-ensación que cuando se mira el bol'de
de la yfa féirea desde la ventanilla de un tren
en violenta marcha. Debajo de e!'a r&lt;'d se ven
las figuras caminando con Pnervante lentitud:
s6lo desde lo alto se puede apreciar lo poco
que avanza el paso ele los hombres y de las
bestias. La mirada sigue con cansancio el
movimiento sincrónico de la marcha; la visual persigue á lo lejos una figura que Yaría
paulatinamente hasta que se pierde en el extremo ele una raya que traza.

•••

De entre los defensores de oficio fui el degido.
Condujéronme á la celda del reo Juan Linares, peluquero, veintiséis años, prvcesado
por homicidio.
El preso me miró fijamente, muy fijamente. Era un joven delgado, alto, de frente despejada, mirada dura, ojos hundidos, rómulos
salientes, las fosas nasales un poco dilatadas,
los labios gruesos, la barba muy aguda.
-¿Usted es el licenciado X. -.... ?
Después de mi contestación: _me hizo sentar
en el poyo de la celda y me d1Jo:
«Sí, sí, señor, á usted es al que he elegido.
Tal vez me comorenda usted. Yo soy bueno,
siento que soy bueno; pero siempre nervioso;
ahora más que antes, porque bebí, señor; yo
no bebía.-¿Que por qué bebí. ..... ? Por lode
siempre, por ahogar un ~olor, por matar una
pei1 a. He i,ido muy nerv10so, mucho, desde
niño. Los médicos dijeron que tenía «ne uras ... »
quién sabe qué. Padecía miedos infundados,
terrores, algunas ideas que me atormen~ban.
Si estaba en una altura, deseos de arroJarme
desde allí; ganas de matar..... Eso era lo m~s
espantoso señor ...... ¿Usted nunca ha sent1,
.
d
do esas cosas? Dominé mis nervios, que, e
esa manera por lo general me molestaban en
l 1 me
temporadas' cortas. Me enamoré', ¡caro.,
toc6 enamorarme de una mujer coqueta, que
me engafi.aba. Sufrí, sufrí lo indecible y bebí.
¿Por qué? No sé; bebí sin darme cuenta, el
vino producía en mi ser un gran consuelo. _L&lt; s
compañeros de trabajo- soy peluquero, senor,
para servirá usted,-los compañeros de trabajo me lo advirtieron:-,Nas á volverte loco,
Juan;» pero no los escuché.- - Usted, señor,
perd6neme, nunca se ha curado una pena bebiendo? ...... Pasó lo natural, que me echaron
de una peluquería, y de otra y de otra, hasta
el delito.

!

de

~L MUNDO
:bom1ngo :H
Agosto c1.e 1902.
~ __,¡a:::!!!!!!,=::===!e==================,,,,,;==;,,,,;,=,;,;:,:;,,;:,,,~=============,,,,;;;,,,,,,===~=====
Cuando es el momento en que la mirada
ene perpendicularmente, la sensaci6n extraña
llega al colmo. Un paraguas es una flor negra
que carnina; el coche que par-a, es un pinacatP; el foco eléctrico es una cabeza calva que
tiene calado un grotef:co r-orhete.
La mirada pasea ele vez en cuando por el
manto acci&lt;lentaclo de las azoteas, para clescan;;ar de las sern,aciones extraña;.; se ponen de
tú Ít tú con el tercer cuerpo de un campanario; vuela á la campiíia y sorprende un tren
de ('arga que marcha culebreando por entre
las arboledas, que la lejanía convierte en césped.

Vuelve á caer en la franja gris de asfalto.
Par-a un ciclista á toda máquina y cleja la sensación de que va en el aire, al modo de esas
golondrinas que vuelan muy baje y &lt;1ue hacen violentas quebradas para no chocar contra lo que invade la calle. La golondrina y el ciclista tlehen de sentir el mismo v~rtigo; deben
de llevar el mismo torrente tle aire en los oídos,la mi1&lt;mamonstruosidad de impresiones en
la retina ;quizá los aguarda una misrua muerte
......... Aunque no; _ro ví este caso: traía la
golondrina su vuelo bajo, vertiginoso, tremendamente fugaz; de pronto fué á chocar contra
un poste de hierro; el golp&lt;l fuG formidablr;
de haberlo sufrido el cuerpo de un hombre,
quizá huuieran sido incontables los fragmentos de huesos en c¡ue se habría co1'iYertido el
esqueleto.
La golondrina pareció lanzada por aquel '
chor¡ue á recorrer el mismo camino que había traído¡ esto duró un momento, y de la
manera más brusca abandonó el vuelo bajo y
emprendió uno de ascenso vertical; se remontó mucho; luego, parece que se detuvo; después, el cuerpo del a,·e se precipitó en el vacío, con las alas impotentes, voltejeando ......
seguramente había muerto!
Parece q ne el ave quiso ir un último instante á sentir h espléndida grandeza de r-us dominio~; quizá haya clavado la mirada en aquel
rincón del cielo por donde llt'gú ......
El cicli8ta muere de la manera mús prosaica: cae hajo las ruedas de un carro, el asfalto
~e tiñe el~ sangre, E&lt;e ngolpan loR curiosos y
una camilla pone fin al espectltculo.

***

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Pero ha pasa.do el ciclista nuestro Rin no,·edad algunn. A su vértigo, le sigue otro: el del
1ctrolley1,, ruidoso, ca,;i terrible.
D;sde la altura, el tren eléctrico parece un
coleoptero c¡t_ie huye, escapado de un gabinete de naturalista, con el alfiler clavado PU el
lom?. Pasa chi_rriando¡ la gente se aparta de
la v1a; los pasaJeros que suben, parece &lt;¡Ue entra1! á gua_rclarse en una caja.
Una últ1_ma sorpresa: he visto todo el proceso d~l Cl'lmen n1lgar. El ratero echó mano
al reloJ del trarn,eunte; éste echó mano á la
m:i,no del r~tero, y el guardián del Ol'den público puRo a todrn; á mano1 conduciendo al la&lt;lr6n_ á la Comisaría. ¡Oh, si aquellos hombres
que JUz~an de los actos &lt;le la vida pudieran
Yerlos E&lt;iempre desde un cuarto piso!. .....
E~ hora de ab:1ndonar el balcón, he ar-pirado a1r~ sano y v1~to mucho; sé que el vértigo
del_ ab1srn_o es una pamplina y ...... echo una
última mirada al vacío desde la má'l alta meseta de la escalera..

Javier de lllma

.

.

....~.··

.,...;.~
~

---•~:..·)~·

..

-

···•

. _,;:~)~?{i:t~~~·-.

�figosfo 31 de 19()2.

"el J(fundo j/usfrado"

HOSPICIO DE POBRES.
Desde hace algunos años viene h:i.ciéndose Roberto Gayol y Don Mateo Plowes. Los
sentir la urgente necesidad que hay de trans- trabajos de albañilería se encuentran muy
Ja&lt;lar del local que actualmente ocupa en la avanzados; y con el fin de que nuestros lecex-Acordada, el Hospicio de Pobres, á un tores puedan formarse idea de la magnitud
edificio que reúna todas las condiciones que del nueYO Hospicio, pasamos á describirá
grandes rasgos el proyecto respectivo.
requiere tan útil y benéfica institución.
El nueYo edificio, por su disposición esEl Señor )linistro de Gobernación, en vista de esto, propuso la compra de un terreno pecial y por encontrarse completamente aislado, tiene una fachada principal
que tt1Yiera la amplitud necesaria
•
i
que ve á la Calzada de San Antonio
para construir en él un moderno ediAbad, y cinco secundarias,. habiénficio, encomendando el levantamien\TI[
&lt;lose adoptado para la primera el
to de planos y la ejecución de las
~
Estilo Escolar; consta ésta de dos
obras á los señores Ingenieros Don

~la.
-u·
i 1_

\F

;,~~~ ~

cuerpos, y su costo resulta relativamente económico, pues
los materiales que en ella se han empleado son: mampostería
para los rimientos, ). cantería para las mochetas, moldurai1,
salientes, balaustradas )' remate~; d resto &lt;le la construcción
es de tabique.
El piso del nuevo edificio se eleva á dos metros !-iObre el nivel del terreno en que se ha construido y se halla sobre bóveda de sistema cohesivo, siendo ésta nna de.las
primeras construcciones en que se emplea este sistema.
Al frente hay
tres grandes jardines que corresponden, el del
ala Sur, á la Escuela :para niños;
el del centro, al
patio de Honor,
=c=-::ir , r ,

UII QRAII EDIFICIO.
y el del ala Xorte. al departamer..to para Escuela de Xiíias.
En el j:udín del Patio hay una fuente, y hacia el fondo,
en la. parte central de la fachada, una &lt;&gt;scalinata t1ueconduce
á la. puerta principal del e1lificio. En el Yestíbulo i-;e halla. la
escalera de honor, qm· da acceso á la plnntt, alta.
La techumbre del ,·estíuulo estará formada por una gran
bóYeda de tabique, que se reformó posteriormente y que se
construirá tal como a parece en el cliché que publicamos por 1,;eparado.
En la parte sur del edificio i;e encuentra la Escuela de ~iños y el departamento de Párvulos,
formados por grandes salones destinados á clases,
ejercicios físicos y
recreo, etc. etc habitaciones para los
empleados, pie1,as
para los vigilantes

y serdclumbre, y eHca.leras para la partr

alta.
Rn &lt;&gt;Sta. misma planta ¡:e encuentran la
Dirección, oficinas, almacenes, comeclorei,;, eocina, despensa y otras clependenciai,;,
Al fondo del edificio estarán la la,·andería, rodeada de grandes patios. La parte norte del local está destinada á la. Escuela de Xiñas, rasi igual en su clistribnción á la que antes hemos descrito, y los Talleres de bordados,
modas y confeccionei,, flores artifi•
ciales, cajas de cartón, etc.
En el ala sur de la planta alta se

encuentran otros salones destinados á diveri::as
clases, amplios y bien ventilados dormitorios,
lavabos, un mirador, baíios y otras dependencias de la misma escuela.
La parte central la ocupan un Hall, en el
cual desemboca la escalera de honor; sigue el
Gran Salón ele Actos, la i-ala &lt;le recibir del Director y las habitaciones de éste.
·
l~n el costa&lt;lo norte, y correspondiendo á la escuela de .Xiña:a;,
hay otros locales destirn\dos á clases, dormitorioR, vestidores, y lavabos, mirador, \\'. C. y otras dependencias.

EL CANÓN BAN E, DE TIRO RÁPIDO.

El Coronel Mondragón describe el mecanismo de los cañones.

dilatado de la carga. En seguida pasó el innovador á describir la
pi.,za transforma.da, indicando que en ésta, para efectuar la carga,
sólo son necesarios tres movimientos.
•.
Continuó la descripción por el montaje, que difiere totalmente
del antiguo, pues ahora el caS1ón tiene un aspecto moderno y se
halla montado sobre un trineo que resbala á lo largo de una cuna,
la cual encierra en su interior un freno hidráulico, de forma entera.mente nueva, que rinula el estuerzo de retroceso y da inmo,·ilidad al sistema; al exterior hay un resorte
que recupera al cañón en batería cuando ha termina.do el retroceso sobre la cuna. El sistema
de un mecanismo de puntería en dirección, y
otro de fren :&gt; de camino.
·
El mástil de la cureila ha sido alarga.do dotándose de una azarla que mordiendo el terreno, presta un punto de a.poyo al caíión en el
momento del ti ro.
Como cosa notable presentó el Coronel un
sistema de miragoniométrica, provisto de un
anteojo qne permite hacer las punterías con snn_ia facilidad, gran claridad, y hacer referenciai::
Rm que el apunta.dor camhie de posición, sino
que por una combinación ópticas~ llega al resultado de referirse, ya sea á derecha, izquierda.
ó retagun.rdia, con toda precisión y claridad.
Este aparato, en el cual no hay necesidad ele
la intervención de un guión, permite hacer perfectas punterías por cualquier persona,sin necesidad de que sea apuntador.

El domingo anterior se verificaron en el polígono de
San Lázaro las pruebas del cañón sistema Ba.nge, transf~rmado en cañón de tiro rápido en la Maestranza Nacional, conforme á un ingenioso mecanismo ideado por
el coronel D. Manuel )Iondragón.
Sobre una plataforma de cemento se colocaron dos
c~ñone~, uno del antiguo sist~ma y otro del moderno,
d1spoméndose todo lo necesano para las experiencias á
las cuales había sido invitado el Sr. Presidente de la
República.
A las diez de la mañana se presentó en el polígono
el Primer Magistrado, á quien acompaíiaban entre
otras personas, los Sres. Ministro ele la Guerra 'y capitán Porfirio Díaz.
El Sr. Presidente se dirigió desde I uego á !a plataforma en que se habían instalado las dos piezas 1-mjetas
á prueba, y el coronel 1Iondragón hizo en a.Ita voz la
descripción de la antigua y de la nueva arma interesando á todos los concurrentes.
'
El viejo cañón Bange tiene, entre otros defectos propios de su si~tema, el fuerte retroceso, que hace perder mucho tiempo para volverá dispararlo, la dificultad que ofrece para obtener una buena puntería, y lo

75 m1m que acaban de estudiarse en concurso con una rapidez de
19 disparos por minuto.
'
Lus resultados fueron espléndidos: la dirección del tiro no cambió.
Solamente la altura varió en razón de que el terreno cedía.
Lo~ blancos colocados á 1,000 m., en los que las granadm, obraron
por tiempos, estaban literalmente acribillados de bahl.s.
Despm'.·s se pasó á hacer una prneba &lt;le resistencia y estabilidad,
e111plazamlo el cafl(,_n e1í una plataforma de cemento, sin aplicar el
freno de ruedas; y con sorpresa de los concurrentes, el cañón no se movía, prueba que ninguno de
los cañones experimentados que vinieron &lt;le Europa, pudieron resistir.
Por último, se &lt;lispu~o el tiro r(1piclo á 1,000 m.
::,· se ejrcutú con la rapidez (•norn1c de Yeintidí s
dispai·os por minuto, dejando altamente ~atisfechos (1 los el'pectadoref&lt;.
El eoro1wi )Ion1lragón fué felicitado por sus ~l'periores ,Y por sus compafieroR de arn1ai,.

***Ban1,1;e se coni-idern d,·
La refonrnt dc•l raiiúii
tra~cP1Hl1·nta.l importancia, pues con muy poc,
coi-to para la .Xación, ésta po~eerú un número co11i-iderahle de cañones, eon todos los adelantos moden,os, obteniéndose una eco11omía &lt;le más de ..
400,000 pesos, porque los gastos de la trn.nsformaciún del sistema solo llegarán á 50,000 pesos, y
comprados, no se conFeguirían en menos de ......
500,000 pesos los cañones que se de~ea transformar.

El señor General Díaz presenciando los efectos de los disparos.

Todas las nuevas ~fezas de gue se ha dotado el caiión Bange en su transforma~1on, han sido construídas en la maestranza, por obreros mexicanos y bn.jo la. dirección del señor coronel )londragón.
LA LLUVIA

La ta~·de gris su cabellera afloja
&lt;le luz ciñendo pálida guirnalda,
y al. echar sus cabellos á la espa Ida
llu':ias ele perlas nítidas arroja.
Con cada ¡,~rla se descuelga una hoja,
cua\ desp1:end1do adorno ele una falda
haciendo _mcru~taciones de esmeralda'
sobre la tierra que la lluvia moja.
, La noche que ~?n túnica de nieblas
a los bo~ques cob1Ja, en las tinieblas
los :"caricia con RU aliento el frío.
Y amane.cen temblando en Ja montaiin,
sobre los hilos de la agreste araña,
frescas sartas de gotas de rocío.
Un disparo con el Ban¡¡e transformado
Antes de las pruebas.

ROBERTO BRE:iES ME~Jo:X.

�Domingo 31 de Ágosfo

de

i902.

Et MUNDO ILUSTRADO

Domingo 31 de Agosto de i90i.

EL .MUNDO ILUSTRADO

Edificios que desaparecen.
EL COLEGIO DE LAS BONITAS.

..

Uno de loi- más viejos edificios de la capital acaba de f'er dnribado por la piqueta demoledora del embellecimiento de la población,
dejando una brillante historia de su existencia.
Eu la época del virreinato, el lugar que ocupa el edificio quedaba fuera de lo que en aquel
entonces se llamó la «traza de ~Iéxico" y que
ei,taba limitada hacia ei,e lado por la calle del
Puente del Zacate, situado en el barrio de la
Concepción Cuepópam.
m origen del edificio mencionado es por
demás curioso: en aquella época, la constante
promiscuidad de españoles é indígenas trajo
consigo el aumento de hijas que, generalmente faltas de ilustración, rodaban al fango del
vicio perdiéndose en él.
Un virtuoso sacerdote de Guanajuato, el Sr.
D. Manuel Bolea Sánchez de Tagle, teniendo
en cuenta eso, ideó conRtruir un edificio en
donde recibieran educación todas las niñas
bastardas que nacieran en México y en algunas
ciudades de la entonces Nueva España, hijas
que por su hermosura corrieran el riesgo de
prostituirse; de ahí la denominación del «Colegio de las Bonitas" que desde luego se le dió.
El padre Bolea propagó entre los ricos de
entonces la idea que tenía, y que fué aprobada con entusiasmo, resultando de ahí que
poco después se habían reunido para emprender la obra ciento cincuenta mil pesos que
empleó el Sr. Bolea, desde luego, en la construcción.
Aun no terminada ésta, llegó la época de la
Independencia y hubo que suspender la obra,
que pasó,á la muerte del padre Bolea,á poder
del clero, quedando el edificio á medio construir, Rin que llegara, por lo tanto, á alojar
una sola de las bonitas á que estaba destinado.
El tiempo pasaba y entonces la Señora Ana
l\laría Gómez, condesa de la Cortina, ideó la
instituciún de las Hermanas de la Caridad,
para lo cual le hacía falta un edificio especial,
y no encontrando otro mejor que el principiado Colegio de las .Bonitas, se lo compró al
arzobispo, y de su propio peculio y de acuerdo con su esposo, concluyó la obra, instalando en él á las Hermanas.
La condesa cedió el edificio á la institución;
pero en el documento de ce,iión extendido por
ella, figur6 una cláusula por medio de la cual
se decía que, cuando el edificio por cualquiera circunstancia dejara de pertenecer á las
Hermanas de la Candad, aquél pasaría á poder de los herederos de Ja condesa de la, Cortina.
Esto fué lo que sucedió más tarde cuando
la desamortización de los bienes del clero;pero
aquellos, mediante convenios , lo hicieron

-Cuánto lo siento!
-¿Conque te gusta Margarita?
-Es tan bella!
-Seguramente; no creo que haya media docena en el pueblo corno ella. '.fodos los extranjeros se detienen, durante la estación, delante de mi casa para r,ontemplarla ...... Mas
para qué he de retardar el golpe; querido pastorcito, aque~ que quiera el bouquet, ha de
traerme el florero ...... l\Ie comprendes?
-Es que tengo algún dinero.
--Sí, algunos cuantos escudos con que hacer hervir una olla durante ocho días.
-Estoy cierto que habrá mús.
-Bah! todo eso son historias. Déjame tranquilo y vete con tus ovejas ....... Cuando tengas el florero, hablaremos del bouquet.
Y el zapatero empujó dulcemente al pastor
hacia fuera.
Lentamente, con el corazón oprimido por
la decepción, el pobre pastor subió la colina
en dirección á su ranchería. Allá, sobre los
flancos de los crátnes extinguidos, sentado
sobre lm, brezos ó sobre los haces de retama,
en tanto que su rebaño pastaba, él había acariciado mucho tiempo la idea de que l\Iarg~rita fuera algún día su mujer. Y la l\1argar1ta lo había entretenido con esta esperam.a. Se
conocían de fecha muy atrasada, agradábanse mutuamente, y se amaban de una manera
sencilla, sin decirse muchas frases.

•

Un ángulo del edificio.

pasar á propiedad de la Beneficencia Pública.
El edificio es célebre por los incendios que
ha sufrido, pues en el último período de diez
años, éstos ascienden á más de doce, entre los

cuales figuran como notables el de una trapería que ocupaba varios departamentos que
fueron enteramente consumidos, y que duró
toda la noche.

PEDRO
La trompa del pastor resonó en lo alto de
la aldea.
Una á una, las bestias fueron juntándose
en la sombra crepuscular de los establos y de
las caballerüas; Jai, vacas, lentas y dóciles; los
carneros, más recalcitrantes, poco individualistas; las cabras, caprichoras, fantftsticai,, dibujando á veces piruetas retrógradas, como
esa&lt;: muchachas que están con tanta cara en
el momento de entrar nuevamente el internado.
Una vez que estuvo enteramente reunido el
relJaño, el pastor silb6 á su perro Labri, y juntos descendieron al valle. l!;ra una tarde de
abril con una frescura exquisita. El agua cristalina de los manantiales, formando pequeñas
cascadas á través de las rocas graníticas que
bordeaban el camino, daban la ilusión de pequeñas esquilitas que repicaban á lo lejos. El
aroma de las violeta!'! impregnaba el aire, y
de los álamos inclinados sobre el río, salía el
triuJ dulc-l y ¡ut:r nte de los ruiseñores.

ras enteras el valle que se e~tendía á sns pie~,
el valle soberbio, en un rephegue del cual l~e
movía la sombra amada; pero no er:i el va e
lo que veía eran los ojos de l\fargauta.
Ahora h;bía que perder toda esperanz3:. ...
El carácter obstinado del padre Mateo le impediría cambiar su decisión.
,
, .
Margarita se casaría con otro galan mas :'.co que él, porque no podía pretender hace1se
rico en el oficio de pastor ... •..

*** .

Una tarde que soñaba tristemente en :'.\Iaraarita reclinado sobre un lecho de anémonas
~ilvestres, vió un coupé que pasaba por la carretera en tanto que la hermoea dama que lo
ocupal;a lo miraba fijamente._
.., Repentinamente, a, una senal d~ la_ dama.
se· detiene el coche. La joven salto v1 vamente-á tierra v seºdirigió hacia el pastor.
Intimidado y estupefacto, se levanta, pone
su sombrero bajo el brazo y espera.
-Buenas tardes, Perico.
-Buenas tardes, señora.
-¿Xo me reconoces ...... ? María la hija de
tus amos.
,
y Je tendió la mano, una man.o mas blanc_a
que el marfil, en cuyos dedos. bnllab~n s~rt1jas que lanzaban fuegos semeJantes it relampagos.
Seguramente que la conocía...... siendo los dos
pequeños habían cuidado
sus cabra~ lado á lado. Hacía de esto quince años.
La nifia había hecho su fortuna....... ... Se decía en el
país que hab~a casa~o con
un barón m11lonar10...... .
'._
~ " ... -,.
¡Pero también qué voz! A
los diez años nos lanzaba
trinos capaces de despertar
á todos los volcanes de la
cordillera...... Parece, pues,
\11
que María tenía una mina
.in.
"',
de oro en la garganta.
~"- .
-Y bien, Pedro, siempre pastor?
t.~"
-Siempre, murmuró.
-~o te has casado?
1
- X o. El padre ~Iateo
me ha rehusado á :Margarita, diciendo que me faltaban recursos.
-Debt:rías tomar seis-de
..
las mejores cabras é ir á
tentar fortuna á París, du.....
rante la bella estación. Ahí
tienes mi dirección: 84 bis,
boulevard Enrique IV. Si
quieres, seré yo la primera
á quien veas. Tomó la tarjeta y la envolvió delicadamente en un billete &lt;le á
cien francos, dándolo á Perico, y partió de nuevo en
el coche.
Pedro quedó boquiabierto, anonadado; aspirando
el delicioso perfume que la
damadejó á. su paso.
Luego púsose á palpar
El Templo de las Bonitas.
el billetito azul......... El
era para él la sensatacto de este papelCi
•
• 1 ·Sus cabellos eran
con
Oh! hermosa cnatma. l'los hilos de la Virci6n de
una caricia...... en 1rancos:, Eh' ~bl.
negros, largos Y finos com·~no· más vivo que
Con los escudos que tenfa en el bols1 llo, bie~1
ti t de un morse
'.
odía tentar la aventura. Haoía oído. decir
gen; e1 n e,
decen
ciertas
veces
en
~uchas veces que los cabrero!'! reahzab~n
esos reflejos qu1 resp1~n1te· sus dientes, más
randes beneficios paseando sus cabras. á t1 ael cielo sobre e Pº~tri. ' ~111• cuello fusado
~és de las calles, sil ba~do, un tema, siempre
blancos que los de
'nta torneada y ro.
flauta de
que emergía de una gr~ás ligera presi6n lo
1 obre un acordeon O en una
igua'
·¡
. t
Pan ys esto no era muy d'f'
l 1c1 por cier o.
busta; manos en que ª. 0 delirado esbelto,
·Po;
qué
había
de
lograr
lo
que
ellos?
El
110
hacían temblar; un curpn annoniz~das; pero
bién teñía una hermosa flauta ~e Pan que
cimbrador, de formas 1\a de Margarita, sus
h~ía hecho él mi!,mo; y en mater~a de t?t&gt;ar,
de toda es~ belleza mordro el más grande de
estaba seguro de que no lo superanan los caojos constituían r,ar~?n~es eran esos ojos Y
los encantoR..Qube g
e1-as profundidades
breros de París.
. .,
.
qué flamas bnlla an en .
Durante ocho días lo pers1_gu10 esta idea.
delante
de
negras!
\ ' ac1.1a ba, ya sintiendo el vfrt1go
.
•,
taba sob re e1 dorso de aleste formidable punto de mterrogac1on que
A veces se recos d 1 a y contemplaba hogún grueso bloque e av,

-~....

.?
.,..,

\

ifr

A la entrada del pueblecillo, contra las ventanas ya cerradas de una casita baja, cuya fachada estaba decorada por un sueco gigantesco, tocó el pastor.
Se abrió la puerta, y en el dintel apareció
un robusto viejo, con mirada hostil.
-Ah! eres tú, Pedrn, dijo dulcificándo~e
un poco al reconocer al pa:stor ...... ¿Qué Yienes á hacer á. esta hora?
- •.\. hablarle á usted de Margarita.
-¿Y qué quieres referente á :\Iargarita'?
-Deseo hacerla mi esposa.
Pedro dijo esto con resolución, pero azorado, bajando después la vista y dando rueltas
al sombrero, que tenía en las manos.
-Bien estamos! Acaso es hora ésta oportuna para venir á pedir á una niña en matrimouioi' Sabes ante todo si )Iargarita consiente?
- Oh! en cuanto á eso ...... tengo completa
seguridad. Llamaclla.
-Se ha ido á pasar la noche en casa de su
abuela.

~

',

ta

RESTOS DEL COLEGIO,-Aspecto general.

constituía París, ó ya conmovido, angu1-tiado
al solo pensamiento de abandonar su, aldea.
Consultó con Margarita y tsta lo alento en su
proyecto.
.
..
Al día siguiente, Perico cond~JO 1~s se!s
mejores cabras del puebl? á la gan~a m~1s proxima, y partió con Labn para 1:1 gian c1~dad:
La primera miiñana que Penco se v1ó en
las calles de París con sus ca~ras Y su _per:0,
la emoción fué tantii,que hulnerafl podido JUgarle una mala partí?ª·
,
Lo primero que h1zo fué correr ~- la casa
de la hermosa dama 1Jaría, y le sub~o. un cubilete de leche por la e;;&lt;'alera de serv1c10. Una
camarera salió á abrirle.
-¿,Qué querfo?
_
..
-Traigo esta leche para la senora l\1a1í,t.
-La señora no se ha levantado.
-Decidle que es Pedro el pastor de Fontanas quien la trae; pero haced que le llegue
aún caliente.
.
,
La camarera soltó una nsota.da, tomo la taza y volvi6 al r.ab?. de un. instante.
-l\Iuy hien. d1Jo deshzando en las_ manos
del cahrero una moneda blanca. La !-en ora me
ha dicho que traigáis todas las mañanas una
taza igual de leche, y que os dé por ella dos
francos.
dí d"
-Dadle en mi nombre lof! buenos as, lJO
Perico, radiante de alegría. Para un estreno,
no está mal.
y lleno de valor su flauta resonó de una
' Obreras Jovenes,
.,
manera maravillosa.
cama;
r&amp;ras nodrizas le tendían su vaso 6 su taza o
le pedían prestado su cubilete. Su éxito lo
aturdía le hacía subir vapores á la cabeza.
Pero lo' que más placer le causaba, eran las
atenciones que se tenían por s~s cabras. El
frutero les arrojaba grandes hoJas de col, los
niños les daban frutas y terrones de azúcar.
¡Oh! estos parisienses ... ¿Pero es que pens\
ban alimentar sus cabras y pagarle su leche.

r

Lle(l'ado el otofio Pedro contó por última
vez st~s ahorros. L¿s dos francos diarios de la
bella dama, habían aunmentado consider~1.)lemente. Tenía más de- ciento cincuenta hnses. Era el momento de hablar al padre Mateo y de casarse con l\Iargarita.
.,
No bien hubo saltado del tren, corno á la
casa del zapatero con ,un heri:noso florer? ?culto bajo su bluf'a; habia querido ser espmtual
á su manera.
Margarita enrojeció al verle, y el goce del
pastor fué tan grande, que no pudo reprimirse y la abrazó. Luego sacó el florero de su hlusa y vaci6 su contenido sobre la mesa.
Los luises sonaron agradablemente, esparciéndose sobre la mesa, y fulguraron ante los
ojos del padre Mateo, atónito delante de esta
avalancha de oro.
-¿Me concederéis ahora la mano de Margarita? preguntó Pedro.
~l padre l\Iateo juntó uno por uno los luises de Pedro, contándoloe:, los colocó en el
florero guardó el florero en un armario, con
llave
tendiéndole la mano al :pastor, díjole:
-1Iuchacho ... Tómala. Es tuyo el bouquet,
pero el florero es mío.
.JEAN RocHON.

y

PENSAMIENTOS.
El sabio debe inquietarse de lo que se diga
de él en un siglo, y no &lt;le los elogios ó injurias de un día. - L. P ASTEUR.
Un poco'de pedantismo,y se hace reputación
de profundo; un poco de amargura, y se pasa
por moralista de altos vueloR. -EM. AUGUR.
El tiempo no es dinero, ei, esperanza.-A.
GODARD.

Se dice: «Todo viene al que sabe esperar. »
Se puede también decir: «Todo se escap&amp;. al
que eRpera demasiado.»- E. THIAUDJERE.
Museo: hospital de obras de arte.-A. HALLAYS.

�Domingo 31 de Agosto de 1902.

Et MUNDO lLUST:1:iA})ó
ET, 'MUNDO TT,U8'1'RA no

La Opera en el Benacimisnto.
(Del poema dramático "E I Pastor," por E. Marquina.)
DIMAS

?llAGDALENA

Mujer! estoy cansado.
MAGDALENA

el camino hasta aquí:&gt;

decir satisfacción, y decir ¡:roce,
y decir hermosura y clerit· vida!

Quieres beber ~lel agua mía?
¡,Ha sido largo

DL\fAS

.
Largo y peooso.
Las piedras_\' carnbroños de la sierra
estorban el camino á cada paso
y es difícil andar por esas sendas
para seguir á un lobo.
MAGDALENA

;,A •rn lobo?

[Pe use.)

Sí, Magdalena, veo entre las otra~
tu casa roja, con las tlores blancas,
y me parece hun dfrme allí, como árbol
en el hoyo en que duermen sus raíces.
Mis pasos, hasta. ahora malgastados,

DIMAS

Quiero
beber el agua del Jugar hermoso
recogida en el fresco de tu herrada.
(Bebe J

i Bendiga el cielo el agua, hermana nuestra,

su buena voluntad y su frescu1·a!
i ?endiga el cielo á la mujei·.que llega,;sm preguntarle el,nombre, al caminante
y le tiene carifio y le socorre
con don sencillo, sin poae1· orgullo
en el socorro que le da!

En nuei-tro número anterior publicamos fo.
tografíaR &lt;le algunos de los artistas principales del cua&lt;lro de Opera que ocupará el Renacimiento durante J:i prúxima temporada.
Hoy ofrecemos Jo¡;; retratos del maestro director .Alfredo Donizetti, &lt;lel primer tenor dramático absoluto, Augusto Balboni, y del bajo
~azareno Franchi, así como de los barítonos
Ramón Blanchart y Alfredo Pei. De estos artistas se han hecho en los teatros de Europa
los mayores elogios. Blanchart, que es el pr{
mer barítono absoluto, tiene una carrera
brillantísima.

DIMAS

EL LOCO.

Al mismo
que devoró, hace días, un chicuelo

En la oSCltrida&lt;l del cuchitril, inYadido por
la sombra, el viejo carpintero veía á Yeces surgir una polYareda de historias viejas.
El fantasma de la mujer que le había abandonado, pasaba por su imaginación, con una
muera de deE&lt;dPn. riendo y cantando. Pasaba

Domingo 31 de Ag-osto de 1902.

ra ver pasar la vida. A la hoia en que el taller
comenzaba á poblarse de i-ombra y los muebleR dibujaban siluetas Yagas que parecían
trepar por los muros para agazaparse en los
rincones, el carpintero esforzaba una sonrisa
para acariciar á un chicuelo enfermizo de ojos
muy grandes y muy abiertos. Era su hijo.
La historia fué corta. DeEde mi ventana v
cuando el chiquillo cedió á la enfermedad, se
echó e11 brazos cle],,padre y murió, dándole un
viejo abrazo prometido. Luego, el entierro mi.
sera.ble, que se perdió al volYer la esquina, en.
tre la indiferencia de todos. Y después, durante muchos días, el cuchitril cerra¿o y muelo, con un papel de bordes negros pegado á
la puerta.
Fué un incidente que se olvidó muy pronto. Bastaron mios días para que todos se habituaran á Yer la puerta cerrada. Pero, cuando al caer de una tarde lluvio¡;;a se abrió otra
vez el tugurio. la primer Ye0ina que se acercó
á la puerta, rrtrocedió espantada.
El taller estaba atestado de at.aúdrs pequrfios, de ataúdes para niñn". ,lp nb1ú,lcs negro&gt;'

carne tierna, y brindando su estuche á lapodredumbre del cuerpo, con ademanes voraces
ele monstruos á la entrada &lt;le un bosque.
Ha pasado mucho tiempo ? el carpintero
no descansa. Hu martillo i-igue dando cabeza-

-- - ..... .....
,

)

Nazareno Franchi, bajo absoluto

1

dispe1·so_s, como cabras de un rebafio
que no tienen pastor, se hacen acordes
se o:d_enan todos harmoniosamente, '
se dirigen á un fin; son como notas
de un ruido musical, que se hacen canto
Y expresan el amor cuando las juntan
en un solo cantar labios cantores!

das sobre la madera, como una Yoluntad sobre un obstáculo. Cuando el sol declina y empiezan á brillar las luces tras los escaparates
de las tiendas, abandona la labor y se sienta
á meditar. Pero así c¡ue apunta el alha, n1el-

[Pausa.]

¿Qué tienes, ::\Iagdalena? ,.no me escuchas~
MAGDALENA

MAGDALENA

.
.
Quisiera,
siempre que siento, en mis entraílas mismas
deseos de ofrecer, encontrar dones
'
como este don del agua, que no tiene
más precio que el amor con que se ofre&lt;'e!;
DIMAS

de aquel pueblo de allá, sohre el camino.
Tres noches le he buscarlo: hov finalmente
mordiendo Pl hambre en él, ha sido necio'
para venfr en busca mía: ¡µobre!
;_con_ qué J:rnrnildad venía y qné obligado
a mis ant1g-uas atenciones! Tristes
de co_mp~!dón los ojo~; afilado
el~ m1ser1a ~l hocico: despeinado,
srn pretensiones, el modesto pPlo
que ha~e toscos sus flancos, y las patas
protegiéndose él mismo con la cola
Toda una buena bestia, que, al pri~~¡'pio,
me ha hecho reír de buena gana. Apuesto
4ue me la han enviado á estas montañas
para ponerme alegre; yo le he abierto
lo~_brazos, con dulzura: no me habría
remdo con el lobo, si me hubiera
pagado mi cariño; pero el necio
me ha hecho traición: el animal pequeño
coba:de al hombre, ha pretendido binca1'.
l?s dientes largos en mi propio cuello:
si no le rompo el corazón, me mata
y con la lucha, deliciosamente
'
se han llenado mis miembros de fatiga·
parece que la vicia doblemente
'
me ab:aza ahora, y quiere coa más fuerza
por mis venas correr, aunque me ahogue.

.Porla primera vez, desciendo al llano
y hago descanso en él, y cobro fuerzas :::J
y doy pasto á mi sed, y no deseo
vol ver {L andar ni abandonar el llano.
En esta tarde, abriéndosp á mis ojos
como una flor, la placidez del valle
mt: IIPna ~e perfumes: yo, que nunca
de¡é los picos de la Sierra mía
ni entré en la calma de las tierras quietas
más que para nutrirme, hoy he sabido
cosas hermosas de I a tierra vieja:
hoy sé que hay otras fuprza;; por encima
de la necesidad; hoy sé que agrada
sentarse sin fatiga, y conversar
s!n pedi(· nada y en~ontrar mujeres
srn abatirlas .... ¿.donde vives, niña:&gt;
porque la casa que te guarde, quiero
co?templarla, _de hoy más, desde mis cumbres
ro¡a, con el aliento a,ml del humo
'
1~ p_uertecita abie1·ta desde lejos, '
dimmuta en el valle, quieta inmóvil
atrayéndome á ella, ingenu~mente '
com~ querida cabritilla, joya
'
de mi rebaño, sola entre las yerbas
y echando aliento azul al aire frío!'
¿Cuál es tu casa y cuál tu nombre? dime
cosas nada más tuyas; necesito
reducir sólo á ti todo el cariño
que siento por las cosas de la tierra!
MAGDALENA

MAGDALENA

Mi nombre es Magdalena, y la más grande
de las casas de allí- ¿la ves:- a.quella
con 1·osas que se ríen, por encima
de las tapias del huerto, es donde vivo!

Siéntate aquí; descansarás!
DIMAS

,.l'onoces

p._tos Iugat'P~ tú:

MAGDALENA

Desde chiquilla
l'Ort•o por ellos y me entt·ego á ellos.
Dlll1AS

m cielo copia bien las placideces
de tus ojos de nii1a.
1 SentAudos e.)

Estoy rendido!

DIMAS

Uomo si toda el agua de las nieves,
en un día de sol de nuestra Sierra
se juntara en un hoyo y allí quieta
la fina luz del aire recogiera',
'
me parece que todas las pal abras
con que expresamos hermosura de algo
se Juntan en tu nombre y alH toman
~flor de luz y trascendencia de aguas.
Iu nombre romperá, cuando las ansias
de dat' al mundo mi deleite puncen
mis_ labios torpes, la torpe~a mía,
y diré «Magdalena&gt; cuando quiera

Ni una sola palabra de tus labios
~e _apartará ya más de mi memoda.
&lt;,Piensas que no ~ escucho? Tus palabras
me p_arecen tan bien, que estoy muriendo
de oirte habla1:, desde que estoy contigo,
Y te escucho, s10 pena de moril-me!
DIMAS

Morirte tú? ;,por qué? ¿porqué amor•mfo•,
¡cuéntale á tu pastor las penas tu vas •
·
que tu pastor salurá con su cayado '
a tu defensa!
~1AGDALIJ:NA

. ¿,Cómo hablarte? ;,Quieres
que con nns propias manos te destroce
PI corazón querido ·t ;,que mis ]{Lo-¡-imas
apaguen para siemp1·e tu aleg-l'Ía
co1110 la arena el fuego ele una hÓo-uera''
N ad~ te he de contar: ta1·de te he ;isto ·
Y meJor fuera no eocontra1te nunca:
toma del cuerpo el alma mía, amor,
como has tomado el agua &lt;le mi herrada
Y vuélvete á tus curn bres, y uo baje,,
'
Y no vuelvas al llaoo, donde nad1.i
fuera de mí te mira. cou cariño!
0

Alfredo Donizettl, maestro director

como una obsesión y huía, corriendo tras
el placer, con los cabellos ,;ueltos, el corpiño desceñido y los labios hún1edos, calle abajo, calle abajo, hasta. perderse en la
noche.
Yo observa ha el drama desde mi halcón
c·11ando apoyaba los ojos en los Yirlrins pa-

--

.

Augusto Baltoni, tenor dramático

DIMAS

¡Mi Magdalena!

ve al trabajo. Cua1Hlo los vecinos se acercan,
les mira con ojos extraviados y les rechaza.
-¡Hay qne trabajar!-dice siniestrame1,tr.
Y sigue fabricando ataúdes pequefio:a;, como
si estuviera acechando el cadáver de todos loiniños.

MAGDALENA

Sí, tu Magdalena
9-ue no quiere arrancarte de tu Iglesia,
imagen milagrosa, parn hacerte
puntal de árboles viejos ea el llano
Vuel Vt&lt; á las cumbres con la luz y uéj ame
en la noche del mundo y del espíritu.

(_

DIMA

DOLOROSA.

[Cou cahna la abra.a y se disp0oe á partir.J

Yo trae1·é luz al valle.
l\L~GDA LF.N .\

Y yo la espel'O
con las ventanas de mi casa abiertas!

Ramón Blanchart, baritono absoluto

[Sale Dimas, firme de anclar. y sin volvers ~ á verá Magdale!'"· que le sigue, coi,
los o¡os J leoos d" lágrimas, hast" perde,le
de vist1&lt;.

Alfredo Pei, barítono

de tela y de caoba, de pino pintado y &lt;le cedro oscuro, que abrían sus bocas vacías, aguardando la presa codiciada. Los cajones fúnebres se amontonaban en grandes pilas y avanzanan hasta la puerta, im·adiendo casi la calzada y ofreciéndose al caminante con una sonrisa y un guifio &lt;1ue recordaban un desastrr
posible y un desenlace ine,•itable. Parecía r¡ue
todos estaban pidiendo [1 voces su ración de

Flotan en el silencio del santuario
fervorosos murmullos de oraciones
y pinta en el asfalto sus manchones
el trémulo fulgor del himpadario·
Chocan las frías cnenta.i, del roiario ·
el a.rmónium solloza roncos i,:one¡;;
'
y 8e elevan las turbias nublazone;
que vierte por su boca el incensario·
La Virgen Dolorosa, en la hornacina
con un nimbo de gloria que ilumina '
el do~or de su faz clemente y bella,
DeJa asomar en su pestaña obscura
una gota de llanto que fulgura
como en la. noche el brillo de una estrell:i

J. l\L FACHA.

�Domingo 31 de Agosto de 1902.

Et

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

AÑO lX.--TOMO ll.--NÚM. 10.

MÉXICO, SEPTIEMBRE 7 DE 1902.

Dlrector1 LIC. RAl'AtL Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA.

Oerente1 LUI&amp; Rtl't&amp; &amp;PIN90L4.

LA Vur:LrA D~L SOLDAUÜ.

UNA PARTIDA DE CARTAS.

(Cuadro de Melssonier.

Sub,cripción mensual foránea, $1.50
luem Jdem. en la ,cai•ital, ., 1.25

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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ILUSTRAD
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RICARDO

COVÁRR~~IA

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ANt X.--lf9'Q l ~UM. 1

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MEXICO, INERO 4 DE 1903.

Subscripcl dn mensual for4n••• $1-50
ld~m. lde11. ta la capital. $1.ZS

Cier ente: LUl6 R?Yf&amp; &amp;PINIIOU

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FONDO
RICARDO COVARAU81AS

�Domingo 4 de Enero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 4 de Enero de 1903.

EL :.\IUNDO ILUSTRADO

Por d Jlño nutoo....

,

y futuros de arrebol? ....... ..
¿Y entretienes los dolores
con tus vidrios ele colores
relucientes como el sol?
N afio nuevo ha roto el capullo misteBienvenidas sean tus mafia!':!
rioso del futuro. Esta vez se llama
Pero.... viejo, no me engañas
1003. Es el segundón del siglo XX,
con tus dichas de oropel,
....___.,._ _ pero como el primogénito ha
y bien f;é que tus prome!"as
muerto, he ahí &lt;1ue el segundón hereda el
son fingida11, como esas
mayorazgo de nuestras esperanzas y de nuesmariposas de papel. .....
tras i lusiones, que más tarde pasarán al terEf'ta es la manera de tratar á los vieJ0S
ciogénito y ...... así sucesivamente!
eternamente jóvenes. A veces, se les estimula
Pero, por lo pronto, el 1903 ha llegado;
el amor propio y suelen cumplir.)
apresurémonos á prrsentarle las armas, porSf, pues, bien venido. oh misterioso 1903!
que es merecedor de todo nuestro respeto: es
¿Qué nos traes, qué nos prometes? Ah sí
un año nuevo.
dices que todo lo deseado, todo lo soñado: to~
¡Un afio nuevo! ¡Qué palabra, qt1é concepdo lo grande y todo lo bueno ... Eso decían tus
to! Ciertamente, eso es sólo un convencionahermanos, y no cumplieron .. .
lismo, una cifra y nada más; sin embargo,
(rna vieja voz que mucho conocemos, pero
¡cuán ta influencia tiene sobre el alma humaque no sabemos en dónde la hemos escuchana, que tanto suele nutrirse de fantasías!
inte.rrumpe nuestra salut~ción y dice:
¿El afio n uevo? ... . ..... Ay!, como siempre,
·4Qué decís.. .. que no cumpheron? ¿Cononos parecerá tardío para traernos el bien que
céis acaso tocias las esperanzas que se realizaambicionamos, y nos parecerá el veloz )Iercuron, todos lo,; anhelos que se cumplieron torio pedialado cuando nos imparta contrariedos los deseos que trocáronse en hedhos
dades; vendrá salpicado ele la maldad de los
durante el reinado de los predecesores? ¿Es~
hombres y de los cataclismos de la naturaletáis, acaso, en todos los corazones y en todas
za; será lleno de tragedias y de lúgrimas, colas conciencias?,, -La voz calla, y nosotros
mo sus mil novecientoR &lt;los antecesores cononos vemos obligados á enmudecer y á pensar...
cidos y sus incontables desconocidos ...... EsPe1;? luego continúa nuestra salutación :)
to lo sabemos bien, estamos bien seguros de
Sm embargo, flamante año ele 1903, debes
ello: nos lo h'I. enseñado la dolorosa experienconfesar que no traes muy buena catadura·
cia de muchos siglos y de muchas generaciotus cifras suman trece, y ése es un númer~
nes....... ..
que, al decir ?e los, Nigromantes (¡que no
Y no obstante-¡cuán cándidos y cuán
fueran Ignacio RamHez, el de México!) eseternamente niiios somos los hombres!-no
tá henchido siempre de malos augurios!.'..
podemos menos de poner buena cara al afio
(La voz interrumpe: ¿ "Queréis que recon uevo, -01 recién nacido que aún no ha abierrr~mos la hist~ria ele los hombres y que exato bien los ojos, y de cuya mirada esperamos
mrnemos los b10nes que trajeron los afios que
la revelación de todos sus propósitos.
sumaron trece?" - Pero la pereza nos da vaParece ( es una ilusión, pero parece) que
lor, y no damos oídos á la interrupción.)
cada año nuevo deba ser un poquillo meSí, año de 1903, tienes razón, por doquiejor que los otros, que deba traer más sol y
ra se encuentra lo bueno y lo malo y muchas
menos tempestades; pal'ece que ha de traerveces las calamidacles que los hom'bres achanos algún regalo, alguna agradable sorpresa
c~n á los tiempos no son fruto de los tiempos,
que nuestra mente no acierta á adivinar, y
smo de los hombres. ¿Qué es lo que cambia
en el deRpertar del 1 ° de Enero, quién sabe
después de todo: los tiempos ó los hombres?
qué grata curiosidad nos invade.
He aq1;1í un problema curioso que la lírica no
Se aguarda, se desea, se espera ... ...... pero
ha sabido aún resolver, pues mientras Goe¿qué cosa?
the decía: "El tiempo es uno; la humanidad
Lo ignorado, ese ignorado que es la raz6n
varia", Lena~, el delicioso húngaro--wurtem~
secreta de la humana vida, la explicación de
tantas paciencias largas y penosas, de tantos , berguéf', pretendía que los hombres siempre
han _sido iguales y que no han hecho más que
espasmos morales soportados con resignaci6n.
refleJar el transcurso de los tiempos. ¿Quién
Se aguarda, se desea, se espera lo ignorado
.
'
de los dos habrá tenido razón? ...
que esta, en el porvemr.
.
Si eres tú filósofo, flamante 1903, tal vez
Esta ilusión es tonta sin eluda alguna y
puedas resolver el asunto. Pero no eres filóhará sonreír á los espíritus fuertes, á esos que
sof?, eres industrial por e_xcelencia, y un poquieren que el hot.i bre viva sólo de pan á
qmllo g~errero _por atav1$mo; mejor dicho,
esos que desprecian á las rosas porque no ;on
eres
un mdui:;trrnl-guerrero una especie de
útiles, cual solía decir el divino Theo GauFrif'derich Krupp ..,
'
tier ; pero los que ,,todavía,, soñamos un poco,
¿Qué
vas
á
traer
y
qué
,·as
á llevarte? Xo esá pesar de las duras reprimendas de la vida,
peraJ?l0S de ti mucho de trascendencia. Bajo
debemos amar, debemos adorar esa ilusi6n
tu remado no se derrumbará ningún sistema
como tantas otras que con el frufrú de sus
Rocial ni surgirá ningún sistema safvador· los
alas han rozado Jos ensueños de nuestra jufermentos seguirán canturreando durante' tus
ventud; debemos adorarla, como á las flores
doce meses, _como cantunea el agua h·irvienque se destacan ele la eterna verdura, como á
te en la barnga de la tetera; pero no serás tú
la nota que la alondra abandona ai aire inexel que entr~ espumas y humos hagas derrapresivo, como á todo aquello que es sencillo,
mar el líquido .... ..
suave, sereno y fragante.
¿O quién sabe? .... ..
Sé, pues, bienvenido, oh misterioso 19031
Sea lo que fuere. 1903, traigas lo que traje(Recibámosle con carifio, que tal vez de esa
res, puesto que hemos ele vivir en ti (y esS';1e_rte se anime {; cumplirnos alguna de las
ta esperanza sí creo que es universal!), te
vieJas promesas a que faltaron sus preclecesosaludamos y nos saludamos los unos álos
re~, que tal vez así se apiade de nosotros y nos
otros-los hombres deleznables y transitorios
br:nde con. un~ de las realidades que por cada
1 1
-Y. empunan(..o
,ª copa de champagne, nos'
rmllón de ilus10nes trae en su bagaje. Y si no
decimos
los
unos
a los otros, cual si fueras tú
queremos fingirle fe, cligámosle á su nuncio
un haz de esperanzas:
que somos ya gente corrida, que ya no no¡¡_
--¡Por el año nuevo!. .....
p~d;á sorprend~r pasándonos una gota de
m1et por l_~s labios, pero siempre saludémosOSC.\R HERZ.
le con carmo, q~1e, al fin y al cabo, es preciso querer á los tiempos en que se vive. Digámosle por ejemplo:

?.º•

Salve, salve, viejo Enero
que en· tu--alforja de embustero
traes juguetes á grane):
yo celebro tus engaños,
porque son para mis años
mariposas de papel. ... ... ..
¿Para tristes añoranzas
traes risueñas esperanzas

Palimpststos.
.,. __
F ebea.

f

EBEA es la pantera ele Xerón. Suavemente doméstica, como un enorn1e gato
real, se echa cerca del César neurótico
que la acarjc(a con su mnno delicada y vicio'•
sa &lt;le androgmo corrompido.
Bosteza y muestra flexible y húmeda lengua, entre la doble fila de sus· clientes finos y
blancos. Come came humana, y eRtá acostumbrada á ver á cada instante en la mansi6n del
siniestro semidiós de la Roma decadente tres
cosas rojas: la sangre, la púrpura y las ;osas.
Un día lleYa á su presencia Xerón á Leticia
rub~a. y joven virgen de una familia cristiana'.
Leticia tenía el más lindo rostro de quince
año~, las i:nás adorable~ !llanos_ rosadas y pequenas; OJOS de una divrna mll'ada azul· el
cuerpo de un ef~bo q_ue estuvi!)se para tr~nsformarse en muJer, digno de un triunfante coro de exámetros, en una metamorfosis del poeta Ovidio.
Nerón tuvo un capricho por aquella mujer:
d_eseó poseerla por medio de su arte, de su música y de su poesía. l\luda inconmoYible serena en su casta blancura, la doncella ;scuchó el canto de su formidable «impf:ráto1 ,,
qu~ se acompañaba con la lira, y cuando él
artista del trono, hubo concluido sus ,·ersos eróticos y bien rimados, según las reglas _de su ~aestro Séneca, advirtió que su
cautiv~,la vugen d~ s~ deseo caprichoso, permanecia muda y eandida como un lirio como una púdica vestal de 'mármol.
'
Entonces el César, lleno de despecho IJamó á Febea y le señaló la víctima de f:!~ venganza. La fuerte y 1,oberbia pantem llegó, esperezándos~, mostrando las uñas brillantes y
filosas, abnendo en un bostezo despacioso sus
ª1!chas fauces, moviendo la cola sedosa y rápida.
Y sucedió que dijo la bestia fiera:
-Oh Emperador admirable y potente! Tu
volun~ad es la d? un inmortal; tu aspecto se
asemeJa. al de Jupiter; tu frente está ceñida
con el laurel glorioso; pero permite que hoy
te baga s~ber dos cosas: qu_e nunca mis zarpas
se moveran contra una muJer que, como f;;ta,
derrama sus resplandores de estrella y que
tus versos, dáctilos y pirriquios, te h~u resultado detestables.

El Arbol del Rey David.

~ día-apenas había el viento del cielo
mflado en el mar infinitC, las velas de
oro del bajel de la aurora-David anciano, descendió por las gradas de su al~ázar
entre leones de mármol, sonriente, augusto'.
apoyado en el hombro de rosa de la sunamita, la rnbia Abisag, que,desde hacía tres noches, con su ciíndida y suprema virginidad
calentaba el lecho real del soberano poeta.
Sedoc, e~ sacer~ote q~ie se dirigía al templor
se pregunto: ¿á donde uá el amado señor?
~donía!-1, el ambicioso _arrogante, de lejos,
tras una arboleda, frunció el cefio al ver al
re-:r y á la niña,al frescor de la maliana, encarrnnarse á un campo cercano donde abundaban los lirios y las azucenas.
. Natán, profeta, que también los dí visó, inclmóse_ profundamente y bendijo á Jehová
exten_diendo los brazos de manera sacei:dotal.
Re1hí, Sem~í. y Banáis, hijo de Joiada. se
postraron y di¡eron: ¡Luz y paz al sagrado
pastor!
D~vid y A?isag penetraron á un soto que
hubiera podido $er un jardín, y en donde
se oían arrullos de palomas bajo los boscajes.

Ü

** *
Er3: la vic~oria de la primavera, y la tierra
y el c~~lo i;e J~ntaban en una dulce y luminosa umon. Arnba, el sol espléndido y triunfal·
ª?ajo, el despertamiento del mundo, la melo~
diosa fronda, el perfume, los himnos del bosq~1e, las ~lgaradas jocundas de los pájaros, la
diana universal, la gloriosa armonía de la naturaleza.
Abisag tenía la mirada fija en los ojos de su

señor. ¿~Ieditaba, quizá, en algún salmo el
omnipotente príncipe del arpa'?
Se detuvieron.
Luego, fuése David al fondo de una trémula gruta de verclores celegógicos, no lejana, y
retorn6 con una rama en la diestra. Y poseído
de temblor profético:
-Oh mi tierna sunamita! exclamó. Plantemos hoy, ha.jo la mirada del eterno Dios el
árbol del infinito bien 1 cuya flor será la 1'.osa
mística dol amol' inm ortai, al par que el lirio
de la pureza Yencedora y sublime. Nosotros
le sembramos; tú, la in rnaculada esposa del
profeta viejo; yo, el que triunfé de Goliat
con mi honda, de Saúl con mi melodía y de
la:muerle con tu juventud.
• Abisag le escuchaba como en un ensueño
como en un éxtasis amorosamente místico· )'
el resplandor del día naciente confundía' el
oro _de la cabellera de la virgen con la plata
copiosa y luenga de la barba blanca.

NOTA MILITAR.

JI

causa de la renuncia hecha por el seiior
General Bernardo Reyes, de la cartera
de G~1erra y Marina, se hizo cargo de
esa Secretana ele Estado, con el carácter de
Oficial :Mayor interir,o, el seiior General de
Brigada don Juan Villegmi, quien por algún

dades legales,· tom6, en días pasados, posesi6n
de su puesto.
Además, el señor Licenciado don Francisco
Pérez, que fungía como Magistrado del Tribuna_! Superi?r del Distrito, fué nombrado por el
seno!' Presidente de la República, Procurador
General del Ejército, en substituci6n del señor
Lice1;1ciado_don Eduardo Zárate, que pasa al
l'efendo Tnbunal con el mismo carácter que
en él tenía su substituto.

***
Por último, debemos hacer mención del ascenso del señor General de Brigada don Jesús
Alonso J.:'lores á General de División, ascenso
t!ue ha sido muy celebrado en los círculos milrtares.
La hoja de servicios del señor General Flores, está_ l~ena de notas brillantes por los bueno, servic1?s que ha prestado á la Rllpública.
El amentado jefe es oriundo de Guanajua-

SR. L IC. F RANCI S CO PE REZ, P rocu rador
General de l E jército.

SR. GRAL. JUAN VILLOOAS,

Sr·bsecretario de Guerra, interino.

Plantaron aquella rama, que había de ser un árbol frondoso y centenario.

tie~ po ;5irvió como Jefe del Depai t:tm1Jnto de
~rt1ll,ena del l\Iinisterio mencionarlo. El seno: General don Alejandro Pezo, que desempenaba .el emple~ que hoy ocupa el señor Yillegas, tu~ removido al ele Presidente del Tribunal Superior Militar, y previas las formali-

SR. GRAL. ALEJANDRO PEZO

r=-::=::::=~~-~11~~~~:=-:=-.._=-_-_-_
-_
-:._-_
-_-:.;..,. ,.-:-.,.
._-_-_-_-;_=-_-_- _--::-.;:-.:-.:::-.:-::-::=:-=:-P-re....,sidente
del Tribunal Superior 1\filitar.
t?, donde comenz6 su carrera miliJar_ como Subteniente de la Guardia
~acio1;1al de aquel Estado. Por orcl~n. ng~roso obtuvo sus ascensos
c~istin~méndose siempre por su inte'..
hgencia y valor á toda prueba
Concurrió á innumerables bata])
y en una de ellas fué hecho prüion:~
r? por el Ejército francés. Su bautrz~. de sangre_ ~o obtuvo con una.
lie1~l
ida que
en el pie d erech o.
_ recibió
G
, senor eneral Flores, por lo
dernas, ha desempefiado importante:; car~os y recibido honrosas condecoraciones que le han sido otorgaclas, tanto por el Gobierno Federal
como por los ele los Estados.

***
Tiempos desp~és, en días del Rey
He1odes,..el carpmtero José, hijo de
Jacob, htJO de Matán, hijo de Eleazar, hijo de Eliud, hijo de Akim
yendo un día al campo, cortó deÍ
árbol del santo rev lírico la vara que
floreció en el templo, cuando los desposorios con l\faría1 lu estrella la
perla de Dios, la m adre de Jesós el
Cristo.
RUBÉN DARÍ0,

UN CANTAR PERSA.
Fuí de mafianita al monte
mi rebaño á apacentar,
y hallé en él una muchacha
como yo no vi jamás.

Uhta y Jlmor.
De un bardo la voz dorada
dulce y doliente sonó:
«¿qué vale la triste vida?
¿qué vale un sueño de amor?»
¡~y! Así bajé al abismo
sm fondo del corazón
llevando vi vas mis a~sias
lle,:3ndo muerto mi amor~
Y ~olo l~nos negros seres
mi pupila sorprendió
escondidos en las gri~tas
d!: ese abismo de dolor.
N_1 una gota de dulzura,
u_na estrella ni una flor,
solo esos seres horribles
que cantaban á una voz·
"El amor, _vana quimera;
.
~l mundo, mmeñso crisol;
,qué poco vale la vida!
¡qué poco vale el amor!"

-Un beso dame, lucero
la dije lleno ele afán.
'
-Si con.,oro me lo paaas
o '
respond10, venle á buscar.
-El oro que tengo, niña
guardado en mi alforja e~tá:
mi alforja está en mi camello
y mi camello en Kermán ·
'
y ella replicó con risa
'
mirándome faz á faz:'
-En mis labios está el beso
mis dientes están detrás
&gt;
la boca donde los guard~
cerrada con llave está:
tiene la llave mi madre
y mi madre está en Ke;mán.

n;

MANUEL DEL PALACIO.

S R. GRAL. JESUS A L~NSO FLORES.

�Domi,ngo 4 de Enero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRs\DO

Domi,ngo 4 de Enero de 1903.

BL MUNDO ILUSTRADO

nutVo Obispo de t:ebuantepet

la población, la aduana marítima estahlecid,1
A propúr::ito de 1n com:ngrnción &lt;le! P. ,:\fejín
rn Presidio. Sus construcciones son por lo
se reliere que cuando ocurrió el falleci111i&lt;,11t~
mismo modernas, y cuenta con algunas not.c1.del virtuorn Obispo &lt;le Ym:atún-en 1888hles, como el cuartel federal y el mercado "Roclon L~andro Rodríguez ele la Gala, al tiempo
111ero Rubio,,. El cuartel está edificado sobre
lJBLlCAMOS hoy el retrato del ~eiior
de ser rnhuu1ado su caclúver, su sueesor &lt;•1 i-a1111a eminencia que domina los fonuea&lt;leros y
don Carlos ue .Jes(1s l\Icjía, actual !lector
bio prelado yucateco don Crescenc:io c'an-il lo
e_l camino ó única entrada que co11cl11ce por
dt&gt;I Seminario Conciliar de YucatÍln y
y_Ancona, quitó al cadáver el pectoral, y dirit1erm_á In. ciudad. La iglesia parroqmal es
electo Obispo de Tehuantepec.
giéndose al Redor Mejía, le dijo !ns siguientes
tHmh1én notablo, tanto por su belleza arc¡uiEl P. Mejía nac:iú en la ciudad dr .fa lapa y
frne:es:
te 1t6nica, como por su
«Conserva este pecelegante decorado intoral de nuestro lloraterior, y el teatro, que
do prelado y guárdalo,
lleva el nombre de11Ruporque no está lejano
bioii, un edificio sóliel día en que, elevado
do y de hermoso aspecá la dignidad, podrás
to.
usarlo.»
En dos ocasiones
diFtintas, ~[azatlánha
INAUGURAGION DE UN PUENTE
sido bloriueado: en
1847 por los invasores
Cerca ele Zinapécuanorte americanos , y
ro, Michoadrn, y en teen 1864 por los franrrenos ele San Joaquín
ceses. Durante este úlJaripro, se acaba de
timo bloqueo, la fragaconstruir un puente
ta "Cordeliere&gt;i fué baque es sin diRputa uno
MAZATLAN.-Una
huerta
en
Belvedere.
tida desde tierrn con
de los más importanuna pequeña boca de
tes ele aquel Estado.
fuego, cuyas punterías dirigió el oficial Gamhnce veinfüéis años que re8ide en :Mérida 1 sienEst~ constrníclo sobre una barranca profunhoa. En este episodio, uno de los más sado_ Rector d~l Se!~inario ele aquella ci udacl,
da y tiene noventa y tres metros de longitud
lientes en la historia de Sinaloa, tomaron parbnJo cuya d1rerc1on este establecimiento ha
por treinta de profundidad. Con motivo de la
te, en defensa de Mazatl{m, Sánchez Ochoa y
1;,rogresado notablemente en los últimos años.
conclusión del puentr, se organizó una pequeMarcial Benítez.
El nuevo prelado goza de generales simpatías
ña fiesta, apadrinando el acto el Sr. Aguado,
El desarrullo comercial de Ma.
r
ain-::;;~---,------- - -~ Jefe Político ele Zinnpécuaro.
1~1tlán comenzó con el dt&gt;ecubri- 1 ·
El costo total del puente, que
m iento de los placeres auríferos
es de mampostería y fierro as&lt;l~ la Califo_rnia2 época en que teciende á ocho mil pesos.
'
ma comerC10 directo con China y
el Japón. Actualmente el comercio extranjero lo hac¡ con San
El misantropo tiene todos los
Francisco California.
vicios de los hombres y ninguna
de sus virtudei:, y cuando i;,e ve
contrariado en sus negras delibeEl mundo es, en todas sus parraC'iones, pone fin á su vida con el
tes, una aritmética viviente en su
v~neno 6 el puñal, creyendo
~esarrollo, y una geometría reatrnmfar de los arcanos de Dios.
lizada en su reposo.
MAZATLAN.-EI Desembarcadero en Belvedere.

P

--------------------

~~

P~st~ Bubónica ~n mazatlán.
clel examen microscópico practicado por el D~ A&lt;lemús, como las casas ocupadas por los
en exatacados se están drFinfectando 6 de,:truyenFabela, resultó comprolmcla en los atacados
tn mo rnn lns notic·im;
' do, según sus condicioneR, para hacer que desla presencia del bacilo de la peste. Parece, por
que con relnción {i la
aparezcan los focos de infección, el Gobierno
lo 111irn10, fuera de toda eluda, que la naturat&gt;pidemia reinnnte en
ha comprado treinta gnmcleR tiendas &lt;le camleza de la enfermedad está ya definida y que
Mnzatlún :-el1nn recipaña para dar abri~o á las personas que no
nue~tros temores no cian infunclaclof',como albido en los últimos
tengan donde alojarse.
gunos p~riGclico&lt;i lo !&lt;uponían.
elfo~: la f'xi~t encia ele
Por Fil parte, la Srcretaría de Gobernación
O1..&gt;mndo con la eficacia que reclaman las
la 1,e1,te buLGnica se
se
dirigió á los Gobernadores ele los Estados
nece,;idaclei;
del
momento,
el
Corn;1,jo
orden(&gt;
coJ1firn1ó ya ofü:iallimítrofes ele Sinaloa, encareciéndo]e¡; la neceque ee ampliara y mejoiara el local f&gt;n que los
me11te, y el púnico
sidad ele poner en juego todas aquellas n,ediatacados por la pe!&gt;te rnn ahora atendidos, y
de los hal,itantes del pne r to 110 tiene límites
uas que directanwnte se
en las actuales circunsencaminen
á impedir
tancias.
la propagación del mal.
Por informes anterioEl Coneejo, y esto eleres, se sal..&gt;ía que la enbe consignarse ron en
fermedad iha poco á pocomio,
anduvo, pues
co cediendo y (]lle la.
acertado al dictar, elesconfianza clel público
ele un princi]JiO . dispoera cada vez mnyor; pesiciones sanitarias conro por de;:gracia, el retra la peste, por más
crudecimiento repC'n ti no
que la exii;tencia no hade la epidemia y la deya estado entonces comclaración de los dele~aprobada..
dos del Consejo Superior de Salubrid&amp;d f.'O ·
breque en el caso se trata
***
efectivamente, de la pesMAZATLAN.-Uno de los pabellones en que se encuentran aislados los en fel"mc~.
Por ser de oportunite negra, vinieron desdad,
damos en ~eguida
pués á echar por tierra
al~unos datos referentes a l puerto infestado.
que se construyeran en la isla de Belvedere,
aquella confianza y á hacer mús aflictiva la siMazatlán (,,Tierra de Venadosi,) fué fundado
donde se encuentra hoy el lazareto, las batuación de los moradores de l\1azatlán.
hace setenta años aproximadamente; época en
rracas suficientes para aislar á las personas
Los médicos enviados por 1•\ Consej') hicieque
se transladó, al lugar en que se halla ahora
que
hayan
tenido
contacto
con
los
enfermos.
ron su primna vi:-ita al lazareto el día 30, y
LAHlllANTES

***
T~marse trabajos y luchar contra las resistencia_s, es una necesidad para el hombre, como mrnar para el topo.

en el ERtaclo ele Yucatán, y su fama ele bomb_re de talento y notable orador, es bien conocHla en los círculos sociales:
La co11~agración del nuevo Obi,;po ele Teh_uantepec se _efectnnrá en la Catedral de ,:\féncla, el domrngo 11 uel corriente me,;, con
g_ra11 pompa y ~olemnidad, oficiando de, ObiRpo consagrante el
ue Yucatan, Monseñor Trítsch!~1-, Y de asistentes los obispos de
1abns&lt;'o y ele Belice.

* *

Para la mayor parle de Ja"s mujeres no es
necesario más que lo supertluo y lo positivo
más que lo ideal.
,

***

El discernimiento vale mús que el precepto, pues lo auivina y aplica oportunamente.

MAZATLAN.-La Plaza de Armas
Puente de 93 metros de longitud construido en

*

* *
Para la ignorancia
existe un
remedio, q_ue es la ciencia; para el fanatismo eso mismo será
su muerte.

S. Joaquín Jaripeo.

�Domi.ngo 4 ae Enero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

earreras ae eaballos en Pera1vmo.

C:
~

asistencia del señor Presidente &lt;le la
República, se efectuaron, el domingo
en la tarde, en el Hipódromo &lt;le Peralvillo,
las carreras de caballos organizadas por el
Club Hípico Militar y en las cuales tomaron

~ en un pueblo pequeño de mi patria.

__rl :;:!í
la naturaleza, fecunda y pródiga,
derrama sus tesoros con c,;plendidez que

se creería soi1nda. Allí he gozado de las más
perfumadas_\' melancólicas noches de luna, de
los más luminosos crepúsculos y de las más
blancas y sonrm,adas mañanas. Allí vi todo
est.o e::.1belleci&lt;lo y envuelto en un ropaje de
visión intensa, porque P.l amor, como un ave
sin mancha, batía sus alas silenciosamente,
dulcemente en mi corazón.
Cuando la conocí, tenía ella diez y seis años,
traje de luto, un gmn sueño en sus grandes
ojos negros y era delicada como nna azucena.
También como las azucenas, tenía porte aristócr:üa y gentil. Su voz era suave é insinuante, como una serenata lejana, de un hermoso
tiempo pasado, y la recuerdo con un estremecimiento de pasión muy doloroHO.
Yo hubiera querido que su modo de ser fuera enteramente extrnño {I ciertas vulgari&lt;lades
del mundo exterior. i'lli;; lecturas &lt;le raros poetas ideólogos; mi amor á sueños y á meditaciones &lt;le un mundo encantador, &lt;le orden enteramente metafísico, y un estremecimiento
de vaguísinrns visione~, que ocaso habían nacido con mi alma, puesto que recorilalia yue me
poseían desde los más lt&gt;janos días ele mi infancia, todo esto me había hecho cobrar desprecio profundo por las diarias preocupaciones
humanas y me había creado una orgullosa ri~a interior, llena &lt;le escepticismo y que sólo
respetaba á las cosas que traían ensuefio.
Como después de la caída &lt;le mis primeros
nmores, al encontrarme por primera vez en la
1lesolacla aldea del Desencanto, no volviera á
creer ya en la realidad de la amada sofiada,
cuando apareció ella en mi camino, hube de
i;ostener tremenda lucha entre mi doloroso escepticismo arraigado en mi sn y la imagen
blanca ele ella, que me atraía C'0n su encanto
ultraterrestre. Algunas veces yo sufría infinitos desconsuelos: un gesto, una frase, una inflexión de su voz que desarmonizaran y empeq ueíieciemn la idE'a i¡ue de mi novia me ha1,ía formado, de;;truían en un momento todo
el esfuerzo que hubiera hecho para creerla superior. Algunas \·rces comprendía Pila que algo suyo me clii;g11staha, ~· bastaba entonces una
mirada que me dirigiera húmeda ele pena y
ele melancolía, para cambiar mis sentimientos v llenar mi corazón de par. conmoretlora.
Pero el Amor, como una primavern, invadió pronto los campos &lt;le mi alma y llegaron
los días felice,.:, muchos días muy felices que
no olvidaré jamúF&lt;. !:;ólo una nube ele poética
nostalgia, doliente á veces, desde el primer día,
acompañó siempre nuestros pa!&gt;os por el luminoso camino.
Una tarde, á la hora de un bello crep6sculo que di[undía rosadas claridades en la es-

=-

tancia, estábamos ella y yo, solos, en alto balcón, de cara al horizonte del poniente. Acabábamos de abandonar la lectura de una de las
maravillosas historias de Edgard A llan Poe.
Yo comprendía que el alma de ella, lo mismo
que mi alma, agobiadas por el poder ele ensueño de aquel misterioso poeta, se colmaban de
las mismas tristezas; de ese melancólico biene$tar del espíritu, atrayente y conmovedor,
que &lt;leja, como h[tlito divino, como revelaci6n
&lt;le mundos más oellos, el alma de los poetas
seculares. En nuestro interior glo$áhamos la
historia. E'Xtraordinaria de Edgard Allan. Y la.
hora, y la va¡rneda&lt;l del crepúi,culo y la pasión contemplativa de nuestras almas, hacían
de nuestros corazones una plegaria al Dios de
los infinitos ideales.
·
Y así fué que esa tarde. á la hora de un be~
llo crepúsculo, extendió el la la eni$fmáticn noche de sus ojos sobre el dilatado desierto de
mi espíritu; porque cuando sus ojos 1,e encontraron con los míos, ella vió el secreto de· mi
cornzón y yo vi el secreto del corazón &lt;le ella,
y el Amol' tendió la música tle sus alas sobre
nuestras almas.

el Ma ror Luis Pérez Figueroa, y el tercero el
Teniente Manuel García Lugo.
Pasada la última carrera, con obstáculos y
en que vencieron los SE'ñores Raabe y Bóker,
del Club Alemán, siguió un desfile al galope,
por fracciones, ejecutado por g}ndarn:es_ del
Ejército y Foldados del 3?, 4? y 1? Regimiento. El desfile fué con obstáculos &lt;le 2 metros
de altu1:a.

L as tribunas del Hipódromo de Peralvillo.

}&gt;arte, además &lt;le algunos miembros de la citada agrupación, los socios del Club liípico
Alemán y algunos cadetes del Colegio Militar.
La presidencia del Jurado fué integrada por
los señores Generales Francisco M. Ramfrez y
Gregorio Ruiz, sirviendo como jueces de campo los señores )layor Alfonr-o Pra&lt;lillo, Capi-

El sefior General Dfaz hizo la entrega &lt;le
recompensas á los vencedores, que eran saludados por la concunencia con aplausos. Más
&lt;le cinco mil personas concurrieron á la simpática fiesta.

MANUEL DE LA PARRA.

tCa exposición c1a6rés.
La Exposición Fabré!', tan ansiosamente tsperndn. por los devotos &lt;le la Belleza, abrió
ya sus i:alones al público.
Es ésta una nota que debemos Ealudar con
aplauso. Las obras mÍl'l celebradas del notable
pintor, traído por nue$tro Gobierno para que
sirva como maestro rn la Escuela Nacional de
Bellas Artes, se encuentran ahora en las galerías de la vieja Academia de San Carlos, despertando el interés y la admiración de una
multitud de visitantes.
Las salas en que Fabrés exhibe sus trabajos
de eximio artista, son cuatro. En la primera
se ve lo que pudiera llamarse su "obra menuda,,: estudios y bocetos, dibujos á pluma y á
lápiz, y acuarela;:; en la segunda, una serie &lt;le
cuadros en los que llaman poderosamente la
atención "La Ladrona,» 11Por Orden del Sultún, ,, "Bonita y ::\lala» y "La Cantadora,» obras
primoroFas que atraen y convencen.
La tercera sala encierra, como joyas de valor
iner-timahle, 11El Abanderado Flamenco,» "La
Lectura del Quijote,» "Almuerzo en el Campo,1,
"Centinela muerto en la Nieve,1, ccLos Borrachos» y "El Regalo del Sultán». ,cLos Borrachos,1, ó"Bacanal,» es una ef&lt;cena báquica en
que ~e ven quince figuras de tamaño natural}
admirablemente ejecutadas.
En cuanto á la cuarta sala, sólo se ve en ella.
11El Cristo en la Columrra,1&gt; un solo cuadro, que
acusa, en Fabrés, si no la más pura inspiración religio$a, sí las excepcionales facultades
de artista que lo distinguen.
"El )J un&lt;lo Ilustra&lt;loi, da hoy á conocer dos
bellísimas acuarelas del maestro : ,cLimpiando
la Lámpara" y ,cLeyendo el Corán.1, En nues. tras ediciones próximas pu l,licaremos algunas
otras obras del señor Fabré~, que nue!'&lt;tros lectores, estamos seguros, verún con gusto.
El ·matrimonio es una enredadera que la
esperanza embellece, que la dicha conserva y
la dei::gracia fortifica.

*

* * Ít los nifios, que
Los h"rnbres se parecen
adoptan malas maneras en cuanto se lPs mima.

***

Una noche íbamos juntos, bajo los árboles
de avenida solitaria, bajo la luz &lt;le la luna, y
un perfume sutil ~e esparcía. en nuestras almas, porque un ramo de rosas frescas estaba
en el fonrlo de nuestro;; cornzones.
Yo hablé el primero. Le dije estrechando
su mano:
-Hermana, hel'mana, hermana, tengo celos de las e~trellas que te quieren llevar. ¿Ves
cómo parpadean allá lejos? Parecen ojos que
te llaman ....... .
Y un obscuro presentimiento me estreme, ........ .'
cm
Entonces ella, eon ternura inolvidable (¡oh,
eFa noche cómo era doliente su ternura! ), acarició mi frente con su mano y me habló dei,n
alma, de mi alma visionaria, y de mis sueños,
y de los sueños de ella, y de nuestras miRteriorns Yoces interiores y del estupor de ~11 espíritu cuando penetró toda i:u alma en los países
encnntados de mis jardines.
Yo, que nunca la había oído hablnr así,
fasrinatloramente, que la veía aparE&gt;cer por
primna Yez en los campos _de mi alma, con
la bellE&gt;za encnntndora de una heroína de ShakPspenre, sentí estremecer~e mi ser como si
Dios lo poseyera, y una corriente de ensueño,
la más podero~a que haya jamás llegado á nii
corazón, me 1117.0 llorar por vez primna en mi
vida, be~ando l~s cabellos de ella, bajo los negros árooles, baJo la claridad misteriosa de la
luna. Llol'é interiormente sin que ella Yiera
mis lágrimas.... .. ...
'
Y seguimos en silencio por la vía florecidn,
eon nuestro gran suefio en el corazór,.

Domingo -1 de Enero de 1903.

Una carrera.

tán Abraham Plata, Teniente Nicolás Martínez y Subteniente Pablo Zayas Jarero· como
jueces de salida y llegada., los señores Capitán
E!rén Batis _Y Teniente Coronel Rafael Eguía
Lis, respectivamente; y como totalizador el
señor l\fayC&gt;r l\figuel Ruela~.
'

***

Las carreras efectuadas fueron cinco, y el
resultado tl siguiente:
La primera á aoo metros y plana, se jugó
por_ los alumnos del Colegio Militar Roberto
Albises, )lanuel Amezcua, José Alessio Miguel Barrios y Rodolfo Casillas resul¿-indo
premiados los tres primeros. La' segunda carrera, á ;;~ ,metro_~, entre oficiales, fué ganada
por ~l Capitan ~u1s G. Pradillo, á quien tocó
el pr1mer premio! y por el Capitán Santiago
~duna y el Teniente Alberto Salas, que recibieron el segun&lt;l? y el tercero, respectivamente. La tercera, Jugada por los miembros del
Club Hípico :\.lemán, fné á 800 metros: la ganaron los Fenores A. Chatand, que llevaba
traje &lt;le seda a.zu I y blanco, y W. Tenss, que
vestía de blanco y rojo. En cuanto á la enarta
carreri_i., á 800 metros también, fué plana y ú
paso hbre, y tomaron parte en ella los militares que se disputaban los premios ofrecidos
por el Club Alemán. El primer premio lo obtuvo el Capitán Gustavo A . Salas, el segundo

EXCURSION A P IE.
Los periódicos del Salvador dan la noticia
de h~ber lle~a&lt;lo á la capital de esa República
el se?o~ Ennque )f. Crouffort, uno de los excurs10mstas catalanes que emprendieron en
n~osto, ú~timo, el viaje de México á Bu~nos
1
Aires a pie.
El señor Crouffort es el único que ha llevado adelante la proyE'ctada excursión, pues de
sus compafier~s, algunos se quedaron en Oa;aca., arrepenti~os d~ la empresa, y otros en
fehua1~tepe&lt;', srn ah~ntos para proseguir en
su cammo. El excursionista ha recogido una
buena . suma de datos- importantes acerca &lt;le
las regiones que ha visitado.

Sr Enrique M. Crouftort.

�EL ~I UN DO ILUSTRADO

Domi.ngo .J Je Enero de 1903.

EL UUNDO ILUSTRA DO

Domingo 4 de Enero Je 1903.

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"Leyendo el Corán." ( Acuarela de Fabrés.)
"Limpiando la lámpara." (Acuarela de Fabr6s,)

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EL UUXDO ILUSTR.&lt;\.:,O

Domingo 4 de EneTo fie 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Rdlqulas Históricas.

yecto al Virrey el 29 de agosto de 1781, abriéndose sus clase,; en la casa de Moneda el 4 de
noviembre de 1781.

NTRE las reliquias hist6ricas que se lutllan en poder de particulares, se encuentran las que en reproducciones fotográficas damos á conocer hoy á nuestros
abonados.
La carta de H idalgo es un documento im-

E

6

h•'
:J'''
./4 ,

VIVO

Más tarde, aprobada y dotada con trece
mil pesos anuales por Carlos III, se abrió de..,
un modo solemne el 4 de noviembre de 1785,
y por último, en vista del aumento de alumnos, se tra.nsla,d6 la Academia al local que
ahora tiene, instalándose definitivamente eh él en septiembre de 1791.

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MADRIGAL .
Rosa que mustia y ajada
miras á tierra, apenada,
vuélvete á. alzar orgullosa.,
pues no hay una Hor, ¡oh rosa!,
que junto ÍL ti valga nada.
Porque tú, que te has erguido
entre la mata de pelo
de mi dulce bien querido,
puedes decir que has tenido
un trono encima de un cielo.
Cielo incomparablemente
más hermoso y esplendente
que el de Dios, pues el de Dios
tiene un sol únicamente
y en el tuyo ¡brillan dos!
JOSÉ GoNZÁLEZ GALÉ.

:~

Cf1'1n-ó

,
1 ¡uaJGIA.0.- lf',:-r

DIA DE MUDANZA.

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......,. bf,,.,t,1,,.,1,._ c.,,,,__'/"' .¡¿

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N mi casa, hace ya varios lui;tros, era para nosotros un gran
{JU .JIMl'J&lt; d,,t,_/_,.,._ "'- ,In ¡J"uk,~&lt;/
día el «día de mudanza.-» Ni ha~ l., ~ j, f,m~/o (J. /)Un. t!J/&gt;"7'&lt;"•-'
bía que penFar en la escuela-«amiga»
se llamaba entonces, -ni en abluciones
inútiles, ni en ninguna de esas zarandaja¡, que amargaban nuestra cuotidiana vida de chiquillos.
portante por todos conceptos, pues vino á es¡Xada de eso! Ese día era de holgorio, de
clarecer un punto largamente debatido y cojuerga, de libertad absoluta, pues los padres,
mentado: ¿por qué motivo el inmortal Cura
tíos, nanas y demás tiranos del hogar, no pode Dolores, encontrándose á dos pasos de la
dían repicar y andar en la procesión.
metrópoli, y victorioso en el Monte de las
Tanto como nosotros gozábamos sufrían
Cruces, no tom6 la ciudad dando fin dti esta
ellos. El natural trajín de una casa puesta remanera al gobierno de virreyes?
pentinamente en movimiento; la torpeza de
Según parece, la carta que publicamos fué una especie de circular
enviada á. distintas partes, con el fin
de acallar los gritos de desconfianza
, / ( ~ J.
c,;.Ü.1t ~ ¡.i.
a Jt. ft~:J.&amp;n ,~,...
que se levantaron á raíz de la retirada del sefior Hidalgo, del ~fo11te
lo..
de las Cruces.
/'""1,,J. /&gt;. J t1f ,.-., Ul#T•I r, • 1 M lt..' l'\
Esto explica por qué la carta no
{~,,1rir, ,,,., Jt. 1t 'b•" lv l1c-..u1tft4..,.,.._,.
tiene dirección expresa, y por qué
está escrita por Don Ignacfo Rayón
':7f!. ,~Jri,U,llt&gt;r
, a.'1 i'Jtd , .. 'l',J "" hhP-x..
,
I ,!
/
y firmada s6lo por Hidalgo el 13 de
/t.ntd·,~
u. ¡: ,. )""( C'•I , , w .. ~rl.,. ~,,r,..JJ.dltJ.noviembre de l 810, 6 sea pocos días
después de la retirada.
Al final de la carta, y fechada rl
día 5 de octubre de 1827, se encuentra una anotaci6n del puño y letra
&lt;le Rayón, en la que declara que la
letra de la carta es de su puño, _y
la firma que.aparece al calce, la que
us6 siempre el Cura Hidalgo.

----------------------"=

''" ,:. . ~ ,.,,. , , ,., .,; ..... /. , , ,. _ /

cía derrames biliosos en «la gente grande," integrada por mis padres y dos tías.
La menuda la formaba yo en unión de dos
primos, mayor uno y menor el otro; todos llevábamos el miFmo nombre de pila, y como los
regafios, amenazas de encierro y zafacocas ó
zapa.tazo limpio, nos eran repartidos por partes iguales, llegamos á constituir una alianza
tripartita, para cometer todo género de infantiles tropelíaF, dividiéndonos hermanablemente las consecuencias.
Las niñas, que eran tres, mayorcitas que
nosot.r os y con humos ya de pollas, quedaban
en «la casa vieja,» guardando la ropa en los
baúles, empaCRn&lt;lo la loza y el cristal en sendos canastones, dei1colgando cuadros, retratos
y repiFaF, procurando, escobeta en ristre, que
las camas llevasen al nuevo hogar el m111or
número de incómodos vecinoF¡ desarmando
guardarropas, y, á plumerazo limpio, quitándoles las telarañas y no pocas arañas que, erguidas en sus múltiples patas, corrían ágran&lt;les pasoF, azoradas de que aFÍ, sin previo a viso, i:-e las pusiese en dispersión.
Pero los tres Manueles, la pilletería de la
familia, ésos ¡á la casa nueva! á fisgonearla
bien por arriba y por abajo, con el pretexto
de "recibir los muebles.)) ¡Buenos estábamos
nosotroF pará recibir algo que no fueran palizas 6 filípicas paternas!·
Ya e1,tábamos allí, desde muy de mañanita, vacío el est6mago, pero el espíritu alegre
como una esquila.
Por más que la fortuna, nunca abundante,
de mi padre iba en mengua, y al cambiar de
casa sufríamos un sensible descenso en comodidades y en condiciones higiénicas, nosotroF,
mocosillos de cinco á siete afios, nos entusiasm{tbamos, nos atraía la novedad; el desorden
que originaba la mudanza estaba de acuerdo
con nuestro temperamento inquieto, bullicioso; gozábamos.
-¿Ya viste?-decfa mi primo-la escalera
es muy bonita; de palo.
-Y en el comedor hay una alacena queparece puerta.
-Yo ya fuí á la azotehuela, es muy grande y tiene dos...... uno para los criaqos, y otro
para nosotros.
-¡Ahí están ya loe; cargadores!
Y bajábamos y subíamos escaleras á mÍts y

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IJ.
ue,,,,6.Slr) ~ u.n.r/

C 1 A~ ..•.,. /hr.W; h • , l,1 /t:.,,; '""' . . ¡_, CEn la inaugurad6n de la Academia de Bellas Artes efectuada á fines
,.,,._...,b,3, t'tJ,•At•,,../. /¡, 4¡..,, /' ert fqnJ"tJ
del siglo XVIII, se repartieron como un recuerdo, entre los que concu2 ,i; .,,.. '- """"'J w /,,_-.(J.1r. , ,
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rrieron á la festividad, unos plati/t ..,.;
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tos de porcelana, primorosamente
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grabados, como puede verse por la
fotografía que de uno de ellos-pron1tr.,/''f
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ba b) emente el Ú1nico que exi.;tepudimos tomar, debido á la deferen,
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.'{. ¡.., c...r»-'1'.,,;;.
cia e señor rancisco Garay y Jus- .. .,,..=--~~---- - ~ - - -- - - - - - - - -....:.:=--=-.:.:..;:.. . . ;::..====::....;:.:.:......:..~;__:_----=- - -----•
tiniani, su actual poseedor.
Sobre la fecha de la inauguraci6n de la
los mozos de cordel, que hacía menguar en -no
mejor; «ayudábamos» á los criados á poner los
Academia, no están de acuerdo los cronistas.
pocas piezas el menaje; la irrevérencia de alcopetes á los guardarropas, á clavar alcayatas,
La idea de su fundaci6n nació de Don Ferguno de ellos; que cogía el nicho de la Virgen
para colgar de ellas, ya el retrato del abuelo,
nando José :i\fangino, Superintendente de la
6 la capilla del Sagrado •Coraz6n como si toque parecía miramos con miedo y decirnos:
Real Casa de :Moneda, quien present6 el promara una silla y un bast6n, todo esto produ"iA ver si me matan! », ya un espejo poco se&lt;,i;

1 ,... ..

,....,.,

4.

&lt;. ,., . ,.,

guro en su marco y menos en nuestras manos, ya la cazuela del mole, que era un cacharro como de una vara de diámetro.
Comíamos mal y de prisa al cuidado de las
criadas, olvidando hasta los más nimios rudimentos de educación que nos habían enseñado. Y con el bocado en la boca, como vulgarmente se dice, volvíamos t1 la tarea; &lt;lesempa-cábamos la vajilla, causando en ella considerables bajas; nos mecíamos, tirados boca arriba, en los cctambores» de las camas; subíamos
ú la azotea por una escalerilla de mano, provistos de un jarró lleno &lt;le agua 6 del líquido
que 1¡,e pudiese i;acur, y lo vaciábamos por las chimeneas de
la cocina vecina; nos apersonábamos con el chico de la
portera y le soltábamos algunas groserías de las finas.,
acompafiadas, á veces, de algún soplamocos, para entablar
amistad con él, hasta que, al
anochecer, agobiados, rendidos, llenos de polvo, caíamos
en postura ele fusilados sobre
el primer lecho, :-:i!l6n 6 silla
con que tropezábamos, para
esperar el malditíFimo día siguiente, en cuyo rosado amanecer se esfumaba la grisácea
figura del :-:eñur Argüelles, el
maestro de e:-cuela..

.

la familia, á los conflictos pecuniarios del jefe
de ella.
La hnllé triste; ni una ventana abierta, ni
un tiesto de flores en los balconei,,, ni un canario piando contento y saludando al sol.
Pregunté al portero; no me conocía y se
concretó á decirme:
-¿Quiénes, los del seis? Se están mudando.
Efectivamente, fm el patio se veían las parihuelas cargadas con muebles, para mí muy
conocidos; los mozos de cordel, sudorosos, jadeantes, mal olientes, bajaban las escaleras
cargados como bestial".

Domingo 4. de Enero de 1903.
má y mi tía eAtán en la casa nueva ...... yo me
he quedado aquí para ayudar en lo que pueda ..... . y la abuelita ...... la abuelita se mud6
hace ocho días ...... no sé d6nde!
¡Qué dulces sus palabras! ¡qué ternura en
su vor.! con qué delicadeza clav6 en mi alma,
suanimente, ¡.ioco á poco, el puñal que me
del"garró el alma!
l\Ji madre había muerto, como mueren las
madres, todas, ¡para siempre!

***
Y como era cedía de mudanza,» fué esta señora de diez
años, de cabellos rubios, de
clientes menudos como granitos de arroz, de ojos azules, lle
abundosa y fácil verba, de hoca de roFa, la que dirigía la
e&lt;mudanza. &gt;&gt;
Porque la otra, la viejecita
de cabellos grises, de piel ¡irrugada, de secos y delgadós labios, enclenque el cuerpo y el
habla trémula, és:1, que debió
hacerlo, ccl"e hahía muda&lt;lo antes» ..... Y no ~a\:Jíamos ni sabemos d6nde.
MANUEL l\l. PANES.

Hay en el abismo de la conciencia humana un deseo innato: la posesi6n &lt;le la felicidad. Este es el único pen!-amiento que subordina todas las
voluntades.

** *
Pas6 el tiempo; crecí, me hi-ce ó me hiciPron hombre, por
mitad los años y las miserias de
la vida; tuve hambre y apren&lt;lí á ganarme el pan; tuve an helos de querer mucho y aprendí á leer de corrido en el libro
&lt;lel amor; me enamoró la vida
aventurera. y fuí y vine, camhiando á mtinudo de paisaje,
-despreciando hoy lo que envi&lt;liaba ayer, viendo muchas carns hermosas y muchas almas
P lato conmemorativo de l a inauguración de la Academia de San
feas, gozando una hora para
sufrir un día.
Al fin, el hastío, un hastío estúpido, vul-¡Vaya!-exclamé.-¡Día de muclan· a!
gar, que no podía llevarme al suicidio ni al
Recordaré mis buenos tiempos. Y entré.
idiotismo, se apocler6 de mí.
La casa olía mal: olía ccá botica;» gente!':'exUn residuo de energía me alent6; quise comtrañas i,alieron á recibirme. Daban 6rdenes
1,atir ese hastío y busqué en mi ayuda el tibio
disponiendo de lo que era mío, de lo que er~
re,-coldo de mi hog:n. ¿,Por qué no había d~
nuestro, romo si sobre sus propiedades manencontrar bajo el yugo de mi madre-lo únidasen. Sólo una sobrinita. mía, chiquilla de
-co que me quedaba,-sometido á la esclavitud
diez años, vino á mí con los brazos abiertos.
&lt;le la familia, lo que la libertad, la indepen -¡Nené!. ..... ¿Y tu mamá, y tu tía?....... .
&lt;iencia, el "judaísmo erranten me negaban?
¿dónde están?..... .
Hay cadenas de hierro que se antojan guirnalCa116, bajando la rubia cabecita.
&lt;l11s de flores ; hay 111anoH rngosas que oprimen
-¿Y mi madre, tu abuelita? .. ... .. .
y que gustoso besa el opri111ido.
Entonces la niña, con esa perspicaz comMe resolví y volví t1 mi rasa.
·prensiór. de los muchachos, tartajeando y sin
Era aquella misma donde mis primos v yo
alzar la vii;ta, dijo:
i-etozábamos alegres, ajenos á las miserias tle
-Tío: hoy es día de mudanza ...... mima-

***

La vejez es la edad de oro
de las Yirtudes negativas.

***

Carlos.

La alegría íntima que nos
enajena, va siempre mezclada
de un deseo ardiente que nos
atormenta.

VOT O.
Destaparé mis ánfora3 de esencia.
Y prenderé mis candelabros de oro,
Cuando la diosa pálida que adoro
Llene mi soledad con su presencia.
En su pelo de blonda refulgencia

Y en su labio odorífico y sonoro

Hay el fulgor de un candelabro de oro
Y el perfume de un ánfora de esencia.
Vendrá con su ropaje de inocencia

Y hostigando mi amor con su decore•,

Pero al fin gozaré de su oµulencia
En medio de mis ánforns de esencia
Y mis ardientes candelabros de oro.

EFRÉN REBOLLEDO.

�Domingo -1 de Enero tk 190:3.

EL MUÑDO ILUS'l'RADO

EL 11TXDO ILl~STRADO

los días rstrechamente juntas, como luchando con una fuerza que intentara. apartarnos! ..... .
Ay! Pero ni siquiera había de quedarme esta compañía que endulzaba los sufrimientos de mi corazón.
Quince &lt;lías después salíamos de la iglesia ele San \'icente y tratábamos de atrave~ar la calzada frecuentadísima que desemboca en
la Avenida &lt;le Meilhán, por la que pasaban multitud de carruajes. 1\fi
madre, no repuesta aún de la emoción durante la misa, y con los ojos
nublados todavía por las lágrimas que corrían bajo su velo, tenía prisa de regresará casa. Vi bajo el crespón el brillo de sus dientes que
mordían los l:i bios sollozantes. Llena de impaciencia, quería llevarme muy de prisa hacia el hogar abandonado, d.on&lt;le pu.diéramos llorar sin descanso.
Se lanzó á la mitad de la calle y la seguí; pero al mismo tirmpo
me detuve y dejé escapar un grito. Un carruaje amenazalia pa~ar sobre ella: le ve, se aparta, pero se aparta demasiado y otro la clerriua:
una pesadt.. carreta que parecfo. inofensiva, que caminaba paso á paso. En mi dolor no he tenido la satisfacción ele decirme q ne si esto
ó aquello no hubiera ocurrido, se hubiera evitado el irreparable accidente.
Madre adorada, tú sola te arrojaste á la muerte corno llevada &lt;le
tu firme voluntad! Y en el último momento, en medio ele la nonvulsión postrera, tu mano tuvo un ademán que comprendí súbitamente.
Me decía:
-No avances! Yo muero ...... tú vive! ........ .
Y quedé aturdida. Y no arnncé. Y moriste sola. El timón te
hirió e11 el pecho. Tengo en el corazón el grito sordo, ronco, arrancado
de tu pecho sorprendido. El caballo, bajo la mano del carrero que
&lt;JUería detenerlo, se encabritó y dejó caer su cal'co sobre tu pobre cabeza, caída en tierra. Este golpe fué mortal. Se ha dicho que no habrías muerto del primero. La multitud gritaba y se aglomeraba. ::\Ie
desYanecí.

II

LA INSTITUTRIZ.
NOVELA POR ESTER DE SUZE.--ILUSTRACIONES DE SIMONT.
TRADUCCION Dt "tl JrlUNDO ILUSTRADO."

Hay almas que son tal vez como las semillas de c-iertas plantas,
que no pueden germinar sino en determinado suelo. En los centros
mundanos, en los cursos ele educación á la moda, donde las muchachas llegaban cuhiertas de seclas y encajes, empolvadas y perfumadas,
acompañadas de una institutriz de adorno, a!lí mi alma no Ee encontraba en su medio vital.
lfoé preci!'O que una rúfaga ele viento arrebatase á los míos, á los
que me proporcionahc1n el bienestar, para que yo fuese llevada, como
una semilla, al terreno que me destinaba la Providencia. l~ntonces
creí: mi alma se ensanchó y se ahondó; conoció los sufrimientos y se
llenó Je piedad.
Más aún: mi maho torpe, tomará la pluma para pedir socorro;
no para mí-que, á Dios gracias, no lo necesito, -sino para las otrils,
para, mis compañeras las maestras de escuela. Y escribiré este libro.

¿,Cómo llegué á maestra ele escuela·?
Fuí la hija única de un doctor de l\Iarsella, y de una mujer muy
cuidadosa del bien parecer ele la casa. Este bien parecer estaba asegurado por la fortuna que nos dejó mi abuelo. Pasaban los días en
medio del lujo y la tranquilidad. Sabía yo que era rica; pero quería
ignorar cuál es la magia de la dote. Em muy bien recibida en sociedad. Debía el éxito á mis ojazos azules, franjeados por la línea obscura de las pestañas; á mi talle redondo y fino; á la hermosa trenza
castaña cobriza que me caía sobre la espalda. Era feliz; siempre alegre, siempre haciendo ruido en casa.
Mas,
desde esa época, el fondo ele mi carácter era más bien si•
,J
.

lencioso y lleno de sensaciones «obscuramente luminosas». Por ejem
plo: me sentfa vagamente turbada siempre que ante mi dicha se Hlzaba una miseria ajena. Papá y mamá parecfan hacer de n;i dicha
todas las leyes del uniYerso. Jamás medité acerca de mi egoírn10 deamor; tocábnme sólo dejarme amar, y asi lo hacía.
Pn día la de~gracia cayó súbitamente sobre nosotros, como Rúlntamente se arnontonan las nubes en el cielo y se desata la tempestad.
He dicho que éramos ricos; mas esto no bastaba á un bnen pnclre que tenía locas ambiciones para mí y me quería rica entre las
ricas. Oyó hablar de una empresa de minas, se alucinó y arriesgó nlgunos fondos, que no tardaron en desaparecer; y tras de éstos .:iguieron otro!'. Luego mi padre se ,·ió }lOseído de nna especie de fiebre:
enloquecido, siguió arriesgando lo que le quetiaba, y no tardó en
arruinarse. Entonces se le declaró una enfermedad del coraz6n, antes.
anunciada vagamente. Le vi mortalmente enfermo y no supe la cnnsa, porque él, por un supremo pudor, por lo que llamaba «su culpa,,,
quiso que yo la ignorase. Cuando, al morir él, quedé como petrificada á la cabecera de su lecho, vi á mi madre que gritaba:
-¡Ha muerto porque estamos arrninados!
:No comprendí nada. ¿Qué significaba eso de "arruinadoR»? Sólo.
me laceraba las entrañas la muerte ele aquel ser queriJo. ¿l~ra posible que hubiese muerto?....... Veía, como en un suelio, su hermoso
rostro lívido y descompuesto, sus manos enclavijada~ en el pecho, y
un desfile de personas que acudían silenciosamente á la cámara mortuoria ........ .
No volvió á ser la misma la querida y alegre casa. Por todas partes
pe1iclían grandes corti nnjes. Mamá y yo, vestidas ele In to, pasá hamo~

Los periódicos refirieron el acC'idente mortal de mi madre, recordaron la muerte de mi patlre y dedicaron algunas frases discretas á la
hija que que&lt;laha huérfana y sin fortuna. Porque no se había olvidado la historia de la ruina ele mi pobre padre, y eso ba:;t6 para hacer
el vacío desde luego en derredor de mi recuerdo.
Sólo,dos amigos me quedaron: el Dr. Cairol ysuesposa, que me
llevaron a su casa desde el día de la desgracia. De nada me acuerdo,
hasta un momento en que me encontré junto á los dos ancianof. Fué una maüana; estaba yo acostada en una recámara elegante·
!~asta mi lecho llegaban ;ayos ?e sol. Mis ojos distinguían aquel!¿
sm comprenderlo. Loca, o med10 muerta, murmuraba frases sin sentido. A cada palabra movía lentamente la cabeza en las almohadas.
No tenía fiebre; pero sí algo como un aturdimiento y parece que de
ello llevaba ya algunos día!'.
'
A mi cabecera meditaba el Dr. Cairol. Era él q11ien había cuidado mis achaques de niña, para los que mi padre no se fiaba en su
propia ciencia. Ahora no tengo padre; y el viejo amigo no ha abandonado sn puest?. Mira ,:on ?esespe.ración á la huérfana que no quiere consuelo. Hamtentaclo mil reactivos y su mujer me ha arrnllado
como se hace con los pequeñitos que gimen; pero de mis labios seco~
no se aparta la queja. El doctor está perplejo ....... intentará un Cilti1~0 supremo medio'? Consulta á su mujer y eila pilidece al oírlo. Yac1la por algún tiempo. Por fin, me pulsa, sacude la cabeza y se resuelve.
Pide á su mujer que le ayude, pero ella se aleja y se niega..... .
. Después he recordado to~os esos detalles. En aquel instante, casi
e:i:,:tmto, .nada comp~·endo: nu cabeza se mueve lentamente y mis labios repiten su gemido loco; el doctor desliza su brazo bajo esa pobre
cabeza; habla:
-Escuche usted, hija mía, está usted enferwa y consiento en cuidarla; pero ¿dónde ponerla? Esta es la recámara de mi hijo. 'Usted
eabe, mi hijo Gastón, que acaba de casarse.
La~ p~labras me llegan como ele muy lejos; las oigo mal; el doc tor contmua:
-Escuche usted, María Teresa, es necesario salir de esta recámara para dejársela á mi hijo. Ahora ya no tiene usted casa!
Murmuro:
-Por qué?
--.P~rque es usted P?bre como los pobre.s de las calles. Su padre
l~ arrumo antes de morir. La he~1.os recog~do por compasión, pero
1esulta que nos molesta un poco, l11Ja mfa. Es neceisario que Jo comprenda usted y que tenga en~rgía para que pueda trabajar.
-:Basta! exclama ~uphcante la esposa del doctor, y nos dirige
una mll'ada cuya a11gustia acaba de curarme.
-P~rque .mi pensamiento apenas flota ya; debo sanar. Sentada,
con los OJOS bnllantes, con YOZ tranquila, interrogo:
, -¿Nada tengo ya, nada? Sabía que estaba arruinada, pero no
hacia caso de ello! Antes de la muerte de mamá nada había cambiado en la casa,. aunque ya,p~pá hubiese muerto ...... ¿Por qué?
Por las sumes del medico corrían gotas de sudor.
.
-~orque los acree~ore~ re.spe!aro1~ el luto de su mamá. Pero eso
no t;-rdo mucho, y l~ ~1sena v1i:i~ meYitablemente ...... Sí, la miseria,
Mana Te~esa! La evito su ex.qmsita madre. Pero ahora usted vive,
pob;e amiga mía; sabe usted que no somos ricos ...... su presencia
aqm .....
--Ba~ta ya! repite la señora, torciéndose las manos.
-DéJele usted, señora! El ~octor tiene razón. Es necesario que
me levante, que tome algún partido. ¿Dónde están mis ropas, sefio-

Domingo 4- de Enero de 1903.

ra? No las veo. Sírvase usted dármelas. Sin. duda t,fltedes no pnetlrn
tenerme siempre consigo. Estoy arruinada ...... Es una dicha que
mamá haya muerto.
Me desmayé ror la segunda vez en mi vida.
Cuando Yoll"Í en mí, el llanto surcaba la~ mejillas del doctor.
1\1i corazó:1 estalla en Follozos hienhechoref' . ..... Estoy !'al\'ada.
Ah! las súplicns del buen hombre! Lns exolicnciones &lt;le la .:eñora. Amb.~s están junto á mi lecho, con el rostro radiante ele ternura
y confus10n ....... .
-•-Era para curarla ...... Es usted altiva ...... Sólo eso podía sr.carla de aquel e~tado. No nos vuelva usted á hablar de ello. Nosotros
la querernos mucho, mucho!
Me abrazan, estrechan mis manos; son momentos indecibles dedolor y de afecto. Les &lt;levuelvo rns cariño~. les consuelo ...... Ahora
soy yo la fuerte y ellos los que están abatidos, porque no desisto demi propósito de partir.
-¿.Dónde iría usted, después de todo? pregunta colérico el doctor.
-¿,Dónde? Buscaré y encontraré...... Tengo dieciocho a Ji os, soy
instruída; mi deber es trabajar. Concédame algunos días para reflexionar, para buscar mi ruta.. .. ... .
-Algunos días! Ingrata!
Están aturdidos y vacilantes. Por fin, el doctor inclina su blanca cabeza.
-Tiene usted razón, es el deber. Que nuestro cariño no la estorbe ........ .
Salen ele la pie-za. 1Ie le,·anto, me baño el rostro en agua fre¡.:ca,
y cuando me veo al espejo, me asombro de la seriedad que habían
tomado mis rasgos .... .. hay en ellos algo mús de nohlrza; se ha calmado el temblor de mis labios; mis ojos brillan con fulgor tranquilo.
Nada de lo que busco se ha niostrado aún en mí; pero siento que estoy en la \'Ín. recta: el ambiente moral que respiro place á mi ~ano
pensamiento, que las mas abruptas cimas del deber no espantah.
l\Ie presento ni comedor. Mis amigos me rodean tle las mayores
ntencione~. Xn se habla una sílaba de lo que á todos nos prt&gt;ocupa.
En la noc-he siguie11te, con el codo apoyado en la almohada, paso
las horae soñando despierta. Lo dije ya: soy instruída y quiero trabajar; rero ¿.cómo? Soñaré en una casita modtstísima donde virn !'lula
sin ser una carga para nadie. ¿.Qué trabajo me ¡.ermitirá loararlo·?
me pongo á dnr leccionef:', ¿me bastarán para los gastos ir~dispensables·? Ignoro la totalidad de las exigencias de la vida pero tengo el
instinto de tantas necesicladEs, que me espantan.
'
En mi espíritu surge la Yisión de una institutriz que conozco.
No pue~o rec~rclar su nombre; pero lo~ detalles que se me agolpan,
cubren a e,;ta JO\'en fisonornfa de humildad y ele tristeza que me oprimen el corazón . Seguramente que esa muchacha de veinte nño;:: ha
de tPner alegría, ingenio, esperanzas! Pero nada asoma á su pá'lido
rostro .
. ~s el re~ejo rngo de la ~eñori ta mayor de la casa, y á los ojos de
la nma, .¡.:u d~~cípuln, .es un Juguete de la señora de la casa. ¿,Aceptaré una situac1on semeJante? En la sombra de la noche mi frente se
contrae ...... Xo! no! Nunca! ..... .
l\Iejor estar i-ola y libre! Construir una casita no sé dónde· reinar en ella. Dónde? Cómo? Jamás había oído hablnr de la vida de
la in~titutriz municipal ;mas he aquí que la casita de mi imaginación se
convierte en casa de escuela; hay una clase llena de niños· uua. recámara doncle me ~·etiro ?e~pués de mi trabajo; por todas pa'rtes flores,
ventanas de co1:rnas rusticas, que dan sobre un campo apacible ... . . .
Cosa extra!ia! A mí ll~gan los .perfumes de esa campiña! l\Ie
duer!no tranqu1!?11lf&gt;nte.. ~I1 pensam1~nto ha resbalado de la inquietud a la r;soluc1on clefin1tn-a, como si una fuerza mágica acabase de
llevarm~, a esa vía y_ ~firmarme ~n la dicha de ella. Sin esta previa.
persuas1on &lt;le la fel1c1dad. habna fatalidades.
Seré maestra de escuela!

Si

III
Al día siguiente doy cuenta de mi hallazgo. La señora de Cair?l .escu~l1a; el c!~ctor trata de disuadirme ...... He dado desde el princ1 pio m1 res~lu?10n final; por fin, el doctor aprueba, á medida que
desarrollo mis ideas de la víspera.
, -Uste,d institutriz en mi familia? Vamos! ..... .Ha tenido usted
r~zon •••·••No era e~o lo que se necesitaba . ..... ni dar lecciones en la
cmdad: es~o es peligroso. Allá en mi lugarejo, es distinto: el campo,
la verde_ hierba, el .canto de loR gallos, el balido de las ovejas ... ..
La senora, lo mismo que yo, mira al buen hombre que al fin no
puede contenerse: .
'
. -Con~·enido, nifia! Usted es muy instruída. Xo nos será difíCJl consegt~1rle en:ipleo en una población corta. Falta el diploma .... . .
gsted no tiene diploma; y, en verdad, á pesar de su ciencia necesita
ste1 ese papeh~cho. Así ee que permanecerá usted aquí. Sabe que
Gaston no _necesita de su rccá~ara, pues hace el viaje de bodas, que
du~ará meses. Por consecuencia, será usted nuestra hija, quiera óno
qmern, en tanto que consigue sus papeles. Magnífico!
Quedo estupefacta. El doctor se frota las manos. La señora encantada, me besa. Pero es cierto lo que dicen : tengo que perma~ecer
allí.
-Pero, amigos míos, ustedes no son ricos.
-Y~m~s, niña, hasta por hoy!
, ~fe _mclmo ante su decisión, llena el alma de gratitud. Desde el
d1~ s1gt~1ente entro en campaña. Quiero gastar lo menos posible r.
n:11s amigos; así e~ que no seguiré estudiando en mi antigua escuel/
srno en una gr~tu1ta, puesto que soy pobre y aspiro á emplearme e~
una escuela as1.

�Domingo 4 de Enero de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
M:e echo á buscar. Entro en la escuela que encuentro mfts_cerca.
-Aquí-me dicen- no es más que una escuela primaria. Usted
habla de diploma, y necesita dirigirse á una escuela superior, por
ejemplo la de la calle de Bergers .... .... .
l\Ie dirijo allí, pero mi estoicismo se detiene ante esa resoluci6n.
Un :fondo de orgullo en rebeli6n, uua altivez de mala ley que me decidía á mezclarme lo mehos posible con las niñas e.le la escuela. Fuí
introducida al despacho de la di rectora. Jamás olvidaré ese instante.
Mi voz vacil6:
-El diploma elemental, señora, y también el superior. Quisiera ambos en este acto. Podré alcanzarlos trabajando día y n-oche, si
es necesario. Quiero saber solamente si este establecimiento está á la
altura de tales estudios; si aquí se siguen todos los programas.
Que adivin6? ...... Sus ojos grandes me miraron.
-Quiere absolutamente concluir este año? Por qué no, si está
Usted resuelta á trabajar? Sí, la escuela está á la altura. . .. D6nde ha
hecho antes usted sus estudios?
Sentí un impulso rebelde; no quería recordar nada de mi pasado. Iba, no obstante, á responder; pero la directora me interrumpi6
con su voz dulce.
- En fin, no es necesario saberlo. Voy á inscribi r el nombre de
usted, y le quedarán abiertas las puertas de la escuela.
Acerc6 un gran libro de registro; buscó una página; luego, cor,
la pluma ya lista, alz6 h::i.cia mí su hermosa frente. l\Ie atemorizaba
tener que decirle mi nombre, que podía hacerle conocer mi historia.
En ese momento llamaron á la puerta' y e; ,tr6 una niña.
-Ah! mi pequeña Cecilia-dijo bondadosamente la directora,falt6 usted esta mañana; lo noté en la clase de aritmética .......... Por
qué?
Muy rubia, intimidada,no de mí, á quien ni siquiera había visto, sino probablemente de la directora, respondi6 la niña:
-Mi padre se hiri6 con una. herramienta al estar trabajando,
señora. :Mamá, para cuidarlo, dej61a ropa que debía entregar y que
no estaba acabada de lavar, y he tenido yo que terminarla.
-Es grave la herida de su papá, Cecilia?
-No,sbñora. Un día de reposo, según parece. Lo principal era
esa ropa.
-Bien, bien ...... Prncure usted ahora ponerse al corriente con su
clase.
- Lo haré, rnñora.
-Una palabra, Cecilia. Ruegue usted á la señorita Vernet que
venga un momento.-Ya la mandé llamar con una niña que ha de
haber olvidado el encargo.
Y, volviéndose á mí, iba á hablar, cuando llamaron de nuevo.
Era la Señorita Vernet,que se disculpaba de haber tardado.
-El profesor de dibujo me retenía, señora...... . .. .
-Bien, querida señorita. No es sino una palabra acerca de la
clase de geografía. Habrá que arreglarse de manera que las niñas
puedan estudiar de día ese libro. La mayoría de ellas tienen en casa muy poca luz, y los nombres de los mapas son tan finos que sus
ojos se fati~an pro~lto. Más 0rde hablaremos del asunto; por ahora
vea usted s1 es posible cambiar la hora de estudio.
Sonreía dulcemente para acompañar con su sonrisa la retirada
de la joven profesora. Y luego, volviéndose á mí, me dijo resueltamente:
-Señorita.
Yo debo de haber estado muy pálida. Refugiada en un extremo
de la pieza, había asistido á esas escenas. La colada de la niña Cecilia•
esos hogares entrevistos, en los que la luz no baetaba para alumbrar la~
páginas del atlas; esa bondad de la directora; esa tranquilidad en el
deber........ . Qué era aquella pobreza cuya revelaci6n, en lugar de
ocasionarme disgusto, me causaba una emoci6n extraña, una emoci6n
de asombro?
-Bien, señorita, es necesario decir su nombre; es un requisito.
Me agité para volver en mí.
-1laría Teresa Romane-murmuré.
-La hija del Dr. Romane, de quien han hablado los peri6dicos?
Sí-dije con brusquedad.
Ah !-exclam6 dejando la pluma. y viniendo hacia mí.-Pobre
pobrecilla! Cómo adiviné que sufría usted!
'
l\Ie hizo sentar, y quedó de pie, mientras yo me ocultaba con
las manos el rostro, inundado de lágrimas..... .. ..
.
-Llore usted. ... .... .Conozco su historia! un padre y una madre
muertos ambvs en tan poco tiempo.
A poy6 su mano en mi hombro.
-Y no es eso todo. Ha ve!1ido usted aquí tan pronto, porque
no tiene nada ni á nadie, ¿no es verdad?
Quiere usted sus diplomas para hacerse un porvenir? ¿Qué
porvenir?
-No tengo hogar, señora, y pediré un empleo al gobierno.
- D6nde, en una poblaci6n corta?
-Sí, seüora.
. Después h~ recordado que, en aquellos momentos, sus ojos se
pusieron sombnos, y su frente se contrajo al pronunciar las palabras
siguientes:
-Por qué no mejor ser institutriz en una familia?
Y después de una corta vacilaci6n:
- .... .. . .. O empleada. en un al macén, 6 en un puesto cualquiera
en el teléfono ó en el telégrafo!. ...... .. Por qué preferir la soledad de
un 1ugarejo?
.
-Así lo quiero-ineistí, s~jeta aún á la magia de la palabra ccsoledad, J&gt; que acababa de pronunciar la maestra. Así lo quiero!

Domingo -! t1c Enero de 1903.

Retir6 su mano de mi hombro. ·Ahora tengo la impresi6n de que
desde ese instante qued6 resuelto mi dP-stino. Su ade~án significaba
((La compadezco, pero adela.nte ...... debe de estar escr1to)).·:· ··
El rostro expresivo de la. directora, sus maneras delica.d.as,, su
bondad las escenas que había yo presencia.do, todo me conquisto.....
Hice a1;te ella reflexiones' acerca de mi es:.Udo de ánimo,
que no. ha.
bía hecho ante mis amigos los Cairol. La hab~é de m1 permanencia. e.n
casa del doc~r, de la posibilidad que me br~ndahan yar~ hacer mis
estudios en donde quisiera; pero que yo hab1a preferido 11" á una .escuela gratuita: Hasta. me atreví á decir que bendecía esa resol uc16n
que me había llevado á elfo..
. .
-Es usted complaciente, sefi.ora.. Los sufmmentos no la arredran; es que debe usted de h~ber visto tantos.
,
.
.
J\le miró como p1·eguntántlome lo que yo habia quendo decH, y
pareci6 haberlo comprendido luego.
-Sí,esa tarea de lavado, esa herida del padre de Cecilia, esa historia de las lámparas .. . ... todo eso asombra á usted sefi.orita ......... Lo
comprendo: ha vivido usted siempre tan lejos de las miserias!. ....... .
si usted supiera qué poemas hay en estas miserias! ....... .
8u rostto se había transfigura.do.
.
Después afiadi6, con sonrisa tranquila, en tanto que su voz vibraba aúu por el entusiasmo con que pronunciaba las palabras:
-Este pueblo, .sefi.orita, es el hermoso pueblo de Francia. Usted mer~ce pertenecer á él, puesto que ha venido á nosotros y quiere
trabajar valero.samente.
Se puso en pie. Salí de allí deslumbrada por no sé qué visiones
adivinadas. He leído en alguna. parte que las almas, aun aquí en la
tierra, antes de haber franqueado la muerte, que es una elevación,
suben algunas veces un grado en la escala misterio&lt;:1a del conocimiento.
Creo que yo acababa de subir un grado.
IV
Fueron horas únicas en mi vida. Ignoraba lo que es el pueblo:
le conocí y le admiré. Todo el Marsella obrero, pero que piensa. y
que no se cree inferior por ser pobre, envía allí á sus hijos. Belleza,
inteligencia, valor, deberes formidables y cumplidos con amor; trabajo admirablemente arreglado en la eseuela y seguido con fiebre noble y sana; el porvenir meditado con calma y aceptado de antemano
en todo lo que tendrá de riguroso: tal fué la impresi6n que me causaron las j6venes de la escuela.
Aceptaban su situaci6n en calma, aun con cierto gozo tranquilo
que prendía en sus hermosos ojos fulgores de juventud y de fe. Por
qué no haría yo lo mismo? Qué más era yo que ellas?
Oh! sus pesadas trenzas, sus talles esculturales de marsellesas
su tiute sonrosado, sus pupilas azules como el mar, 6 negras, de u~
negro aterciopelado. Y su lenguaje, á la vez entusiasta y puro! Y su
gusto por tudo lo que es poesía, arte!. .....
Adorables criaturas, tan modestas y tan llenas de perfecciones
cuyos ensueños todos se resumían en ese diploma que debería hace~
ros independientes de vuestras familias...... Sin duda que esa situación, tan soñada, se os aparecía con probabilidades .de dicha ..... . Yo
veía estremecerse la esperanza en la sonrisa de vuestros labios entreabiertos, cuando alguien relataba ante vosotras la historia de alumnas que os precedieron.
Armanda, la institutriz de los niños de una. gran familia en Rusia, y que s.e cas6 con.el intendente del castillo. Luisa, la s~bprofesora de un mternado importante, y que acababa de ser solicitada en
matritl]oni? por el profesor d~ historia. Rosa, la bella é inteligente
Rosa, a qmen había yo conocido y que iba á casarse con el hermano
de uno de sus discípulos. Seguían los detalles menudos: la casita de
Rusia, que Armanda había descrito en una carta· la instalaci6n de
Luisa en una babitaci6n modesta, que todos habí~n ido á visitar·
por fin, y sob1:e todo, Rosa: había pedido un puesto de institutriz e~
un pueb!o, y sólo esperaba su no.mbr~mien~o} para casarse; después
~archana al pueblo con su mando: el abrma un taller; ella trabaJaría. en la escuela.
Y al fin sucedió ........ ..
Lo supimos inmediatamente...... La carta pas6 de mano en mano. Las j6veues la leyeron conmovidas y soñadoras, y por sus frent~~ puras surcaron, como nubecillas, muchas esperanzas........ Tamb1en ellas serían felices. -¿Por qué no?
·'
-Te confieso que yo preferiría un profesor, un maestro de escuela c?mo yo, decía una4 cándida como si en su mano estuviese el
porvemr.
-En e~ecto, decía otrn, pero Ger6nimo es un excelente obrero.
. -No digo que no .. .... Y, además, se amaban mucho desde ha?e tiempo. l\Ias p3:ra nosot~as, que no pensamos en nadie, sería meJor UJ: profesor. M~ra: la misma cultura de espíritu, las mismas ideas,
las mismas ocupaciones, lo misma casita de escuela.
. L~s hermosos ojos de todas aprobaban en silencio, con esa ligera
d1l¡tta~6n de pupila en que parece que el alma, para entregarse al
ensueno, abre la ventana. y se pone de codos á ella. Y esos silencios
~dora?les se prolongaban y hacían asomar el carmíh á las mejillas
JUvemles.
(CONTINUARÁ.)

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--

EL

\aJ . '

,ANO X•••TOMO l..,,.NUM. 2

MUNDO ILUSTRADO
MIXICO, fNfRO II Df 1903.

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de llamarse así, el solo que es legítimo y de que se hace mención en el
furmulario del Profeso r BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLE MENT y Cía.,
de Valence ( Drome, Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Un ión de
los Frabricantes y en el pescuezo un medallón anunciando el " CLETEAS,"
Los dem ás son groseras y pelig rosas falsifica ciones.

ripida de I&amp;

LA LUCHA POR LA VIDA el
de
NEURASTENIA

Dirigirse al Apartado 123, Tehuacán, Pu~-

SAINT-RAPHAEL,

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Racahout de los Arabes Delangrenier
l!l mejor alimento para los oióos

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DROGUE.RÍAS.

PETROL. . . . . -. . .
DEL DR. TORREL, DE PARÍS.

EL MISMO

1111io

So

FERRUGINOSO : SIETE M~AS ..ORO FOSFATADO:
b1ai1,

Cl1naia, C11nlecmi11, ,te.

l"ÁAÍ8

ZO, lff d• F-'t-St (111Cq111
1 en /u Farmu/u .
0

Lilfatiamo, Em6fnla, 846
Infartos de los Ganglios, etc.

Unica pre paración que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, s uaviz t y hermosea, á la vez que le.cvmunica un aroma agradable.

EL USO DRL PBTROL DEL DR. TORRBL, DE PABIS.
evita la calvicie prematura, que tanto a fea y comunica al hombre el r e pulsivo aspecto d e un joven viejo y gastado.

Excmo. Sr. D. Práxtdts matto Sagasta,
Notable Político Español.

t

EN MADRID EL 5 DEL CORRIENTE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 1, Enero 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Año Nuevo</name>
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        <name>Árbol del Rey David</name>
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        <name>Cuento de amor</name>
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        <name>Exposición de Fabrés</name>
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                    <text>Domingo lo. de Marro de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

ANO X•••JOMO 1.--NUM. 10

MfXICO, MARZO ¡ Df 1903.

Ger ente: LUI&amp; Rn'f&amp; &amp;PINDOLA

Dir ector: LIC. RAl'A U Rfl'f&amp; &amp;Plf"!DOLA.

•·

Vista exterior de la Cervecería de Toluca.

LA INDUSTRIA CERVECERA EN EL PAÍS.
NOTABLES ADELANTOS.

.

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I

iü~:llÑiil

. &lt;Jnl11•1·11ad111•

1lflh~j

( '1111.,lilu1·1•1n:il
d1•l r~lddo J .ilif(• ,\ ~ohf'l•ano dt'

1

Subtcripción mensual forinea, SI.SO
ldem. ldem. en la capital, SI, 15

Al verificarse la apertura de la Segunda Exposici6n del Estado
de México, consagramos algunas líneas en nuestro semanario ÍL describir la magnífica exbibici6n que de sus productos hizo la Compañía
Cervecera Toluca y México, y á. patentizar los adelantos verdaderamente notables que ha alcanza.do en los ultimos años.
Esta importantísima negociación, en efecto, ha ido de progreso
en progreso: fué la primera que implantó en el país la elaboraci6n de
la cerveza «Lager» conservada, de incomparable buen gusto y calidad
suprema, y ha sido, igualmente, la primera en levantar una. fábrica
de botellas del más moderno estilo, abriendo así un nuevo campo á la
actividad de la. clase obrera.
Tanto la industria ele la elaboración de cerveza,como la de fabricaci6n de botellas, han merecido la recompensa más amplia y satisfactoria, no sólo en los eliversos países donde han figurado sus productos en fraternal competencia, sino también en la segunda Exposición del ~stado de México, que cerró sus puertas el 5 del pasado.
Testimonio muy elocuente de esta afirmación es el valioso
grupo ele medallas de todas clases que h:m sido concedidas á la Com•
pañía, y entre las que sobresalen, tanto por su número como por su hermosura, las de oro, de primera clase: precioso galardón acordado al
trabajo honrado é inteligente, á. ese titán de músculos de acero que
todo lo transforma y lo ennoblece.
Actualmente, según sabemos, esta importante negociación, que
no de~cansa en su labor, coronada por tantos y tan merecidos tri un•
fos, ultima el establecimiento ele uña planta de fuerza motriz eléctrica, en sus_ fábricas, para substituir la de vapor que ha empleado.
Es digna del más alto elogio la Compañía Cervecera tanto por
sus constantes esfuerzos en pro del adelanto de la industria nacional,
c?mo por su empeño de_corresponder siempre á la decidida protecc16n que el público le d1~p~nsa. Por lo demás, es de desearse que
tenga muchas empr~sa~ i,m1t~doras en sus afanes &lt;le engrandecimiento. Así, éstaR contribmran, como ella contribuye al desorrollo de
la riqueza nacional.
'

Corbtta "nautnus"
_.,,,

Grupo de Jefes, Oficiales y Guardias,

tomado en la Legación de España.

�EL MUNDO ILUSTR~no

Domingo 8 de Marzo de 1903.

Eitrcitios tuartsmalts.

N

O voy á predicar: ni la sombría sotana
ni la blanca sobrepelliz envuelven mi
cuerpo pecador, y l'.l'li nrida palabra
no trae los místicos estremecimientos de una
inspiración celeste y santa. Y creo, señora
mía y amable lectora de estas profanas charlas, que vuestra Jiminuta oreja, sonrosada como un temprano y tierno pétalo primaveral, guarda celosamente las enseñanzas que durante esta primem semana de recogimiento
cuaresmal ha escuchado de lós elocuentes labios de vuestro predicador favorito, que, desde las alturas de la austera cátedra del Paráclito, ha vertido en vuestra conciencia la
abundosa cascada de su sabiduría mística; y así,nofuera yo,pohre pecador, quien
pudiera amenazaros con los fuegos sempiternos y crueles del Infierno, ni atraeros
al camino del bien con las inefables v misteriosas promesas de la Gloria.......:.
En estos tiempos de cuaresma-que suelen coincidir con los hermosos tiempos de
primavera, como si el recogimiento fuese
m&lt;i.yormente necesario ante las explosiones de la juventud y de la savia nueva,en estos tiempos de cuaresma, los profanos
cronistas cedemos de buen grado nuestro
puesto á los cronistas severos &lt;le la Religión, que durante cuarefita días pasan
revista á vuestros pecados, como nosotros la pasamos á vuestros encantos durante los restantes trescientos veinte días
del afio. Mas no fuera tampoco muy discreto de nuestra parte el hablaros de ªI?ºr
y de placer cuando os preparáis á acercaros al tribunal de la penitencia, y haciendo un duro calce á nuestro natural pagano
y adorador de. la eterna Belleza vi \!iente y
pal¡ itante, vémonos constreñidos á rozar con alf\S de mariposa las cosas herméticas del Espíritu, y en la tarea sólo
puede consolarnos la vaga esperanza ele
sembrar las grises monotonías del asunto
con algunos débiles toques de &lt;(policromía
verbal» ...... ¿Me entendéis, señora, ó acaso he caído ya en las, para vos incomprensibles sutilezas del modernismo andante·? ...... No temáis: habréis de entenderme; y luego vendrá la Pascua, y en
la Pascua-hossana, palmas, resurrección,
amor y vida-me entenderéis mucho mejor.

Así vos, d u lee señora mía, así vos, como la
rosa, sois polvo y en polvo habréis de convertiros. ¿No os atemoriza esta perspectiva? ¿No
tembláis ante el triste destino que se os tiene
reservado? ...... Vi viréis, 1nnaréis, y luego ..... .
la Muerte, siempre la Muerte, os convertirá en
polvo, os volverá á la miseria de que fuisteis
creada ........ y nacerán uuevas mujeres, para
morir también, porque detrás de la Vida viene
siempre la Muerte!. ....... .
-¡Qué estribillo tan insoportable! diréis.
Así es el estribillo de la realidad: es insoportable. Martillea sobre la conciencia, como mi
«policromía verbal» martillea sobre vuestro¡;
oídos. Lo mismo, siempre lo mismo; y «lo
mismo)) es la Muerte, la que ha de convertirnos en polvo, á vos, dulce lectora de estas

EL MUNDO ILUSTRADO
sobre la tierra reinaba el bien, en que no había partidos políticos, ni monederos falsos ni
peste bubónica, ni nada de esos azotes que hoy
nos torturan, un mozo abrazaba á una pucela
bajo las frondas floridas de un viñedo. Acert6
á pasar cierto apóswl que, en sus ensimismamientos míslico3 había adquirido el dón dela
doble vista y cuyos ojos disponían de rayoe
más catódicos y de mayores X X que los del
Dr. Roentgen, y al mirar al enardecido garz6n
que á la pucela abrazaba, díjole cof).los tonoe
más severos de su voz: ¿Qué haces, cuitado,
que con tus brazos abrazas á un montón de
polvo? ...... » El garzón hubo de recapacitarantes de entender las palabras del apóstol; pero
habiéndolas entendido, repuso: ccQue polvo seremos, no lo dudo; pero entretanto ......... • El
resto de su respuesta perdi6se entre los ru•
mores de la tarde moribunda. Y el ap6,.
tol, al escuchar esas palabras, arrancbun
racimo del viñedo y comió las uvas apresuradamente.»
Hasta aquí el piadoso evangelista de
quien transcribo la parábola. Yo, sefiora
mía, no puedo agregar nada á tan elocuente emblema, y cor.cluyo, otorgán•
&lt;loos la más. apostólica de mis bendiciones.
OSCAR UERZ.

NOTA MILITAR.
NUEVO SUBSECRETARIO DE GUERRA.

El señor Presidente de la República ha
nombrado al señor General de Brigada
Luis C. Curiel, Subsecretario de Guerra
y Marina, en substitución del señor General don Juan Villegas, que interina•
mente servía ese puesto y que pasa á hacerse cargo de la Dirección del Colegio
Militar.
Entre otros cargos de importancia, el
señor General Curiel ha desempeñado loe
de Gobernador del Distrito, Diputado al
Congreso de la Unión y Gobernador del
Estado de Jalisco. El nombramiento hecho últimamente en su favor, ha sido
muy bien recibido.
El miércoles por la mañana, ante el
señor Secretario de Gu-erra, prestó le. protesta de ley el nuevo Subsecretario, en•
trando desde luego en posesión de su alto
empleo.

Domingo 8 de Marzo de 1903.

Para las Victimas de la Peste.
tarrtras tn Ptralolllo.
El domingo ?-nJerior por la mañana, se efectuaron en el Hipodromo ele Peralvillo los juegos ele sport _que con el fin de allegar fondos
P?-ra las vfotimas de la peste bubónica, orgamzaron los 3:lum_nos de la Escuela de Agricultura y Vetermaria.
L~s ~uegos, que resultaron bastante lucidos,
consistieron en carreras en bicicleta y á caballo, estas últimas á campo raso y con obstáculos, y eh la «caza ~e la Zorra», ejercio muy en
moda, en la actuahdad, entre los aficionados á
esta clase de sports.
Pasada la primera carrera en bicicleta que
gan~ el señor Ramón Manzano, y los ,cj~egos
de crn~s11 ~n que, tomó parte el «Club México,» se Jugo una a caballo entl'e los alumnos
de la Escuela, David Sosa y Pedro Somera
Esta fué á 4,000 metros, y en ell:iresultó ven~
cedor el segun?º d_e dichos alumnos. Como
parte extr~ordmana del programa; se organizó en segmcla otra carrera, entre los señores J.
Blum, en buggy, Carlos Morales y Ramiro
Manzano, en bicicleta.
Los alumnos de la Escuela"'elton, corrieron despu_és caballos á 400 metros, distinguiéndose entre todos, el niño Salvador Pesquera
que montaba el «Si!eno» y que ganó la carrera'.
Al presenta~e el mño en el palco de las rein~s que,pres1dían la fiesta, t. recibir su prem10, fue _muy aplaudido por la concurrencia.
Los miem!)foS del Club Hípico Militar, tomaron también parte en los juegos así como
las ~eíioritas Haittii Welton, Jenetta Blum y

Sritas. Haittii Welton, Jenetta Blum y Lottii Lekeni.

Las !einas de la fiesta, que lucían primorosos traJes, fue~on las señoritas Elena González,
María y A?"leha Rodrípuez l\liramón, Elena y
Dolores l\favers y i\Iana Barreiro.

EL ESCULTOR.
La piedrn f~é la madre ele la esculturn
e1 helado gra111to fué su profeta
'
el blasonado br~nce su gran poe'ta.
y la arenosa. arcilla su vestidura.

Mi cincel es de hierro, pero fulgura
como ante el sol pasando veloz saeta
i ~oy el dios de las Artes!; ¡soy el atl~ta
cmcelador soberbio de la hermosura! '
El ti~mpo_no destruye mis obras santas·
del l\foisés gigantesco bajo las plant
'
el hombre se estremece, duda, palpi:'......
1Yo sor el,que, ele bloques hecho edazo~
hago surg!1: u fuerza de martillazos p
.'
las curvas impecables de la Afrodita!

PuLVIS ES ....... .

Sois polvo y en polvo habréis de convertiros........ Señora mía: ¿habéis pensado alguna vez, muy en serio y con la
intensidad de los pensamientos graves y
torturantes, en toda la tristeza, en tuda la
desesperanza, que se encierra en el hecho
de todos sabido, pero de todos olvidado,
de que tras de la vida está la muerte? ....
SR.
La rosa, la opulenta. rosa brillante de
rocío, que se aduerme dulcemente sobre
la suavidad de vuestro seno, será mañana un montón ·de hojarasca que, en alas del
viento, se convertirá en polvo y no dejará ni
nn recuerdo de su aroma ni huella alguna
de su belleza. Y sin embargo, la rosa ha
vivido: ha sido. casto botón, apretado dentro de su verde abrazamiento y .temeroso
de abrir su cáliz á la erótica avidez de las
mariposas; ha sido flor tímida, apenas entreabierta á la fresca humedad de la mañana y recatada ante las indiscretas caricias del
sol; ~a sido encanto de los hombres, cuando,
roto su broche, desparram6 á los cuatro vientos la lozanía de sus pétalos; hubo el epinicio
del beso y de la voluptuosidad cuando tocó
vuestros labios y cuando se adurmió suavemente al arrullo de vuestros suspiros ..... .
La rosa ha vivido y, no obstante, la rosa no
es sino polvo, vivificado por la omnipotencia
del Misterio, y fatalmente se tornará de nuevo
en polvo, desaparecerá sin dejar huella de su
aroma ni recuerdo de su belleza, y nacerán
nuevas rosas, para morir al fin ...... que siempre está la Muerte detrás de la Vida!

El HIio dt la tantintra.

RENÉ LoPEZ.

Carrera en buggy.

GENERAL LUIS C. CURIEL, Subsecretario de Guerra
y Marina.

charlas, y á mí, profano orador de estos ejercicios cuaresmales.
La ceniza que, en cruz admirablemente dibujada, puso :t1ó ha mucho sobre vuestra frente la mano pálida-¿no era pálida?-del sacerdote, es el símbolo de la muerte, el símbolo
de la nada, el símbolo del fin. Preparaos á esa
~uerte á e_se fin, á esa nada .. ·.; .. porque lo diJO no se1 quién y lo comprueba la práctica:
ccPulvis es, et in ......... reverteris!»

*
**
~li discurso está triste, tétrico; tétrico como
la oquedad de una tumba. Pero, ¿qué queréis?
estamos en cuaresma y estoy obligado á serviros un discurso cuaresmal.
Como final de mi sermón, pasaré á la parábola. Es de buen tono concluir un sermón con
una parábola. Así_ lo hacen los obispos modermstas, y así qmero hacerlo yo, que aliento
bríos de obispo y de modernista.
(cEn aquellos tiempos de santidad en que

Un hijo tuvo la cantinera
Bello y alegre como el amor·
De ojos dorados, rizo cabelld,
Faz de arrebol.
Bravo era el hijo como la madre:
Niño mimado del batallón
Y a. se abrigaba con la bandera,
Ya se dormía sobre el tambor.
En los furores de los combates
Acompafiada por el cañón
'
Daba á los vientos alegres 'cantos
Su tierna voz.
Entre las balas, luchando intrépido,
Herido el pobre niño cayó.
Para que olvide pena y dolores
Toca la músir.a del batallón. '
A los acordes, el pobre infante •
Lanza sonrisas-rayos de sol·1\Ias ¡ay! sus ojos tienen de dirios
El resplandor.
La cantinera, la triste madre
Siempre ocultando su corazón '
Atravesado por siete espadas '
Finge ante el hijo risueño h~mor.
Una mañana &lt;le primavera
El valeroso niño expiró
Y con la madre lo llora~ todos
Los nobles pechos del batallón.
M. R.

rttii Le~eni, que se presentaron vistiendo
pu¿osos t!aJes de seda. El señor l\Iayor Luis
bef ~igueroa, fué quien ganó la carrera á
a lo Jugada por ~l Cl~b1 y la señorita Blum
. que obtuvo la pr1mac1a en competencia con
sus compañeras.
. Además, como últimos números del programa, se efectuaron otras carreras: una á 500
~etros, po_r el Club Militar, que ganó el Ca~n Santiago Aduna, Y la de obstáculos, á
fi metros, en que resultaron vencedores los
8e Eres W. Richard y J. l\I. Gómez.
. d n cuanto á la «caza de la zorra.,,, el grupo
cazadores se formó por los jinetes que hato 1~1 ~&lt;lo parte en las principales carreras.
apitán l\Ianuel Vida) llevó la cczorra »
· :~;tanclo el caballo ccYenado,» y el que log;6
,,,. ncarle la deseada pieza fué el Doctor Dett ..11er.

Í:

bf
E¡8~

LA SIEGA.
DE &lt;AIRES OE LA MONTA~A.&gt;

Ved en los surcos la mies madura:
ya feculento revienta el grano
que con sus besos cuajó el Verano
-el rey fecundo de la Natura No bien el día surge y fulg~ra
rasgando el velo del Orto indiano
al trigal rubio, con hoz en mano '
la gente agrícola se apresura.
Del mar de oro sobre las olas
se carcajean las amapolas
-bocas de ardiente viva escarlata·mientra~ las hoces como enemigas
armas temibles, segando espigas
fulgen cual medias lunas de plata.
JUAN

B. DELC!ADO.

Niño Salvador Pesquera,

�Domingo 8 de Marzo de 1903.

TALIS VITA .....

l

.j
1

UANDO llegué jadeante, casi sin alientos, al caserón señorial que habitaba
ella qon diez criados ......... no sé lo que
sentí. Vila por de pronto tan postrada en la
p&lt;;&gt;ltrona contigua al balcón donde la hal,ían
sentado env~elta en mantas y mantones que
resb~laban de sus rodillas y de sn espalda á
mfd1da que todo su cuerpo iba inclinán&lt;lo,;e
cada vez más hacia el.costado izquierdo que
es decir, al de su pierna sana; ...... la e~contraba luego tan serena, escogiendo flores para
su tocador Pompadour;me recibía tan risueña
tan ajena á toda idea de muerte· abría aú~
tanto, tanto, aquellos ojazos que 1~ dieron fa~a de herm~sa . ..... devolvióme con tan apac1~le n~t~rahdad el beso que yo me· apresuré·
á 1mJ:&gt;nm1rle.~n la ften~e, ....... que, para salir
de m1 perpleJ1dad y meJor persuadirme de que
·sin duda hahían exagerado mucho los- que allí
me habían llamado ...... quise pulsarla. ¡Dios
mfo! Seguro estoy de que si me pinchan no
me brota siquiera una gota de sangre.
'
La muerte había helado ya su mano derecha, y el pulso de su ardiente izquierda se me
escurría bajo li.. presión del dedo como gota
de mercurio. Era que la vida se le estaba escapando no sé por dónde; iba reduciéndosele
como llama de luz que se apaga. ¡Y la que
por fin, seis meses atrás, había cmado de la
corrosiva hipocondría que la tuvo más de cuatro años en _espantoso potro, sugiriéndole día
1 noche, ?'1muto por minuto, el temor de que
iba á morirse,........ ahora escoaiendo flores!
¿Quién dijera que la que había vi~ido cincuenta años sin tocar la realidad ni en las jorna-..
das de adversida~ más cruel por que pasaron
sus padres y mando; la romántica incurable
que había consumido toda una existencia en
pos de ideales falsos y volviendo siempre la
esp~lda á las pocas venturas ciertas que la
realidad pudo ofrecerle; la que ef'tuvo temiendo la muerte cuando rebosaba salud por todos

-----

EL MUNDO ILUSTRADO

sus·poros ...... ahora, cuando tenía ya un pie
en el sepulcro, ahora, precisame11te se entretendría escogiendo flores de trapo?
dónde'?
¡Cabalmente ju~1to á aquel balcón por donde
el sol, que es n&lt;la, penetraba en oleadas de
luz para invadir la lujo¡;a estancia y aumentar
la 1~ota alegre ele aquellos muebTes y paredes
tap1z~~os de seda Pompadour,ni inventi.dos á
p1oposito para hacer notar más el contraste
tristísi~o de la situación, su efecto teatral, el
lado m~s punzante del drama! ¡Qué ironía v
qué candad á un mismo tiempo!
·
Una a~iga de la paciente y dos de sus camareras iban entretanto forma11do ramos con
las flores escogida~ y. co\ocándolas en los jarrones que su duena md1caba preauntándome luego si sus indica_ciones _fran a°e mi gusto. Aún recuerdo la 1mpres1on dolorosísima
9ue_me produjo e~ta pregunta tan preñada de
tlus10nes y de frivolidad formulada en un
momento tan terrible. Y sin embargo, no eran·
pocas las_ sorpresas que aún me estaban resi,rvadas. Sin hálito suficiente para hablar porque la fatiga a_g~ni~ i?a creciendo acom'pañacla ~e un ge~mdo r1tu11co que no dejaba á la
paciente articular las palabras de corrido oíala ~ictar órdenes sin descanso; sin fuerz~s siqmera para leva=:tar bien la cabeza ni µara
s,ostener la esponJ~ en,tre sue dedos, quiso larnr~e 1~ cara, y, bien o mal, llegó á lavársela.
Insmuo 1u ego el deseo de peinarse, y bien contra n~e1&gt;..tra voluntad hubimos de entregarle
el peme y colocarle un espejo enfrente. Temíamos todos que, ~l verse eh él tan ojerosa,
tan abotagatla y páhda, se nos muriese de espanto ......... y nada de eso; poquito á poco y
descansando á ratos, logró alisarse las trenzas
que las camareras le desataron y que tenía ya
empapadas de un sudor mortal.
-¡Basta, basta!-le decíamos nosotros, sua·
vemente, con el fin de ahorrarle aquellos es·
fuerzos que nos 1Iegaban al alma. Pero en vano; no paró hasta cambiarse el mantón por
una ele~ante manteleta adornada con volantes
de encaJe; hasta tocarse la cabeza con una her-

¿Y

EL :MUNDO ILUSTRADO

n:iosa cofia de inglaterras, prendida por gra,,;
c1osas lazadas de cinta rosa, que In asemejaba
á las damas del siglo XVIII.
Aquell t amiga y yo no salíamos &lt;le nuest
d~loroso asombro; no cesábamos &lt;le cAmb~
miradas de estupefacción en que se canden•
ban la compasión y la sorpresa que iba cau..
sándonos esa &lt;ttoilette macabre." Por fin des-pidió á las muchachnl:1, y aquella sefiord y y&amp;
nos sentamos enfrente ele la enferma contemplándola brgo rato con devotísimo silencio.
En mecli~ de ést~, el tic-tac &lt;le la dorada pén•
d_~la se h1zq sentir mejor y me asusté. Parec10me que tomaba un tono lúgubre, inusitado;
me temblaron las rodillas.
, Mi,e~tras tanto, á la pobre enferma se le p()ma hv1&lt;la Pº!' momentos la faz, se le amora·
t~ba~ los lab1,os y los pómulos, el brillo de los
OJOS iba apagandosele bajo la sombra &lt;le sus
grand~s párpados, cada vez 111ás colgantes y
ma~ch1to_s; s~ le desplomaba todo el cuerpo
hacia la 1zqmerda de un modo evidentísimo.
Temiendo que se nos moría íbamos á levantarnos automáticamente y 'casi sin 1espirar,
cuando notamos que abre otra vez los ojos, se
rebulle, _yergue un poco la frente, y con la
mano «v1 van me] lama á mí. Con el corazón como u!" g:a~o de anís acerquéme á ella, y vi
que, mcl1candome la silla más próxima, me
decía con voz aún bastante firme:
:-~iéntate ahí. ¿No dirías tú .... :. con quá
¡;onaba ahora? Con la despedida de Mario.
¡Qué tenor aquél!
El ahogo, aquel gemido rítmico el estertor
que iba pronunciándose, le oq~cur~cían la voz,
le desmenuzaban más y más las palabras.
-¿Ah, sí! Ya mecontarásesootrodía. Procura ahora descansar un poco.
-N?, «Chiquillo," no ( así me había apellid~do siempre) ......... Fué mag ... magnífico...
L1. .. ceo ... nunca... es .. .tuvo ... así.
-¡Figúrate! ...... Veamos veamos hiJ·a, si
l ogras d ormu
· un poco-interpuso
'
' suma
con
dulzura la amiga.
·
Pero la enferma continu6 en su empeño de

hablar para decirnos que aquel sueño podría,
por asociación de ideas, provenir de la sern,ación que le ·producían ciertas lucecitas y chispazos que estaba viendo.
Esto aument6 nuestro pavor. ¿Lucecitas,
chispazos, en medio del derroche de sol que
inundaba aquella estancia? Tiempo le faltó 1\
la amiga para levantarse y cerrar los postigos,
que era como cerrar los ojos á la realidad: lo
que se acostumbra hacer siempre que ésta
amarga.
-¡Ma ... ri ... o.... estaba.... so ... l&gt;er.... biol.
El pú ... bli ... co ... de pie ... agi ... tan ... do ...
pa ... ñuelos-iba aún ella diciendo. Pero aquí
el resplandor de algún incendio interno tiñó
su rostro, abriéronsele los ojos desmesuradamente, y allá en lo más hondo de sus hegrns
pupilas que en aquella ob;:curidatl crepm-cular veía'mos aún relucir, vi brillar algo parecido al chispor'roteo de un fósforo.
-Hija, por Dios, cállate; no te esfuerces
más- exclamamos nosotros, cada vez más alarmados por los extraños f'Íntomas que iban apareciendo. Su víctima, sin embargo, inerte ya
á todas las senE:aciones, nacla debía Eentir,
cuando ni por eso ni por la dificultad progreRiva de exprellión callar quería.
-Todo e~o lo recuerdo yo, hija mía-me
resolví á decir, por si lograba así mejor mi objeto.
Ni por ésas. La enferma ladeó un poco la
cabeza para mirarme, y con una sonrisilla. algo desdefiosa, apenas dibujada en su labio superior, exclamó entonces ron voz más entera:
-¿Tú? Si no habías nacido todavía.
Al oir estas palabras, que nos revelaban los
grados de juicio y de memoria que aún conservaba la paciente, un rayo de esperanza penetró en nuestras almas. ¿Quién sabe si veníamos siendo victimas de una falsa alarma?
¿Quién mejor que la enferma, de suyo tan
aprensiva, podía ser la primera en as·ustarse
de veras ante el peligro positivo de morirse?
l\las entonces un criado anu!'lció la. llegada
• del médico y del señorito. Era éste un sobrino, heredero proba.ble de la enferma, y única
persona, después de ella, de alguna autoritlad
allí. El médico examinó á la paciente, la anim6 mucho, y, una vez en el salón, nos d;jo á
nosotros ,,que sin pérdida de tiempo mandáramos por la extremaunción; que la gangrena.
gaseosa que la enferma padecía ganaba legua
por hora; que el esta&lt;lo de la paciente se agravaba por se¡rnnrlos, y que, evitar la muerte era
imposible.» Excuso decir cómo nos quedamrn,.
Más muerto que vi\'o, vol\'Íme al lado de la

pobre enferma que, en aquellos momentos, iba
cayendo en un soponcio tristísimo, sin por esto verse libre de aquel gemido rítmico que nos
llegaba al alma.
De entonces acá fueron llegando, una tras
otra, todas las primas y sobrinas de la enferma, á quienes se había man&lt;lado recado por
la mañana. Y todas entraban, corrían á besar
la mano de su desdichada parienta, que, como despertando cada vez de un sueño dulcísimo, abría un instante sus oja.zos para contestar al saludo, las invitaba á mirar las flores
que poco antes ella había escogido ..... , torcía
otra yez lapabeza y ... ¡ay! ... ¡ay! ... ¡ay) volvía á gemir.
Era de notar entonces Jo aturdidas que quedaban las recién llegadas de la tranquilidad
que mostraba aquella mujer antes tan aprenSi\'a y agitada siempre. Una tras otra iban
Fentúnclose sin tino, y la que no a.brnmaba á
preguntas susnrra&lt;las al oído á Ru vecina, se
entregaha á mil absurdris cavilriciones. Las
más malicioi-as llegaron á penRar si, con aquella trnnquiliclacl Rólo aparente, intentaría la
enferma. asustar la muerte. OtraR, aun conociendo sobrad11mente los Rentimientos católicos ele su parienta, llegaban á ,·eren ello propósitos ocultos ele una impenitencia que las
espeluznaba todris. N'o sé si alguien más que
yo tm·o, al contrario, por muy lógico, que
&lt;]Uien nunca supo ver la realidad en pleno uso
de sus facultades, menos pudiera verla en
aqllellos mom.entos de postración suprema.
Entró el sacerdote, aún sin reYestir por consejo del sobrino, que temía como yo mismo el
más leve movimien~o de espanto en la enferma;
y como á las dos palabras notara aquél la plenitud de potenciAs f!Ue todavía conservaba ésta,
hízonos disimuladamente Rigno de despejar.
Entonces todos abandonamos silenciosamente
la estancia, tras nosotros cerróse la. puerta, y
uno á uno fuimos cfü:persándonos todos por
las butacas y sillas del gran salón, que era inmenso y el mejor punto de aquel caserón señorial, para entregar$e, en aquellos mome11tos
ele expectación reverente, quién a! llanto, quién
á la alegría, quién á la adoración de DioR,
quién, en fin, á pensar en los misterios de la
vida y en los falsos juicios que fácilmente hacemos de aquéllos cuando mejor queremos escrutarlos.
Salió el sacer¡;lote guardando una actitud
muy reservada y prudente á pedirnos en nombre de la enferma que entrásemos á. verla su
sobrino y yo. Nos llamaba para preguntarnos
con un acento fan duro como inesperado en

El volcán de Colim¡i en erupci9n,

Domingo 8 de Marzo d€ 1903.

aquellos momentos, quién le había conducido
allí aquel padre para confesarla. cc¿No veíamos acaso que lo que ella tenía era tan sólo un
sueñ.o invencible, pero que se le pasaría dejándola dormir? ¿Quién podía dudar de que,
mafiana que se viera en peligro de muerte,
ella sería la primera en pedir aquel santo sacramento? ¿Había pe3r ventura quien pudiese
creerla á ella capaz de confesarse sih el examen meticuloso de conciencia que de ordinanario estaba a.costumbrada á hacer previamente?x
Ante capítulo de cargos que no podíam9s
rebatir sin descubrir desapiadadamente la verdad á quien nos los dirigía, su sobrino y yo
nos queda[jlQS mirándonos con estupefacción
y sin alcanzará d¿cir, más que muy tímidamente, que nosotros no éramos los culpables
de lo que acaso bid.era aquel bu.en señor por
un exceso ele celo. ,&lt;l,erfa el pobrete un ente
asustadizo, acaso poco práctico aún en el ejercicio de su ministerio, poco experto en conducirse con loR enfermos.» Y aRÍ nos salimos dt&gt;l
apuro, casi temblando ante el compromiFO que
c¡uedaba. pendiente, y que, por terrible que
fuese, nos pareció tanto más excusable, cuanto que ni uno ni otro de los dos teníamos en
la casa autoridad ni prestigios suficientes para
imponernos.
Rumiando estábamos aún estas disculpas,
cuando otra sorpresa cuidó de llenarnos de
f'obresalto. La enferma había inclinado lri cabeza de un modo horrible sobre su pecho. Procuramos levantársela, y vimos con espanto
que no se le aguantaba. Ignoro quién &lt;le los
dos llamó á los de afuera, quién i-e quedó allí.
Todos penetramos como una ole.ida en la cámara; una mano abrió los postigos del balcón.
La enferma tenía los brazos desplomados, los
ojos vueltos en blanco. Todas las mujeres presentes cayeron de rodillas llorando copimmmente, el sacerdote ministró rápidamente la
unción extrema ...... La eterna. soñadora había
caído por fin. sin advertirlo. en el más invencible y duradero de los sueños.
NARCISO ÜLLER.

EL VOLCAN DK COLUU.
A propósito de las erupciones del Yolcán
de Colima ol.,servadas últimamente, damos á
conocerá nuestros lectores una anti'gun vista
que representa el mencionado volcán 'durante
la terrible erupción del 16 de abril de 1872. Es-

�~¡, MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Marzo de 190::.

ta vista fué tomada á las 10 y 30 de la mañana
de ese día, desde ei primer cuerpo &lt;le la iglesia
pa:rroquial de Tonila, Jalisco.
La gran nube que corona el cráter, y la multitud de piedras volcánicas que éste arroja,
bastan para formarse idea de Jo extraordinario
del fenómeno.
Por lo que hace á las recientes erupciones,
las noticias que, hasta el día 4, ha publicado
«El Imparcia]i,, nada tienen de graves tratándose de desgracias personales; pero sí demues-

tran que revistieron mnyor importancia de la
que se suponía.

***

El 21 del pasado, á las 12 p. m., una fortísima detonación se dejó oír en los pueblos
cercanos á la montaña, y momentos después
una espe!:a nube cubría el horizonte. El pánico que se apoderó de los babi tan tes de aquellas
comarcas, fué indescriptible, y las autoridades tuvi eron que desplegar toda clase de esfuer-

Domingo 8 de :\larzo de 1903.

EL ~1UXDO ILUSTRA [i11
zos para restablecer la calma. Tres horas después sobrevino otra erupción, y, por· (1ltimo
á las cuatro de la tarde volvieron ú oírse fuer~
tPs ruidos que anunciaban la repetición del
fenómeno.
.
Las corrientes de lava que se derramaron
del cráter, invadieron los montes vecinos
p,oduciendo la ignición, y las cenizas fueron
á caer en forma de lluvia hasta poblaciones
muy distantes del volcán. El día tres se observaron nuevas erupciones.

ca torbtta "nautnus"
BRILLANTES FIESTAS
La Colonia Española residente en México,
celebra con todo entusiasmo la llegnda de la.
corbeta-escuela "Nautilus» á Yeracruz, y la
presencia, en nuestra capital, del comandnnte del barco y de un grupo de sus subord111ados.

EN EL COLEGIO MILITAR.-Grupos de cadetes y marinos.

r

VERACRUZ.-La "Nautilus''.
en el momento de saludar al puerto.

Grandes fueron los preparativos que drsde
un principio se em prendieron para recibir dig•
namente á los marinos; y, si hemos de juzgar
por los festejos que hasta la hora de poner en
prensa este semanario, se han efectuado, diremos que pocas veces se había visto, de par-

..

LOS MARI NOS

ESPANOLES.-La salida de la Legación para

te de la Colonia, desplegar major suma de esfuerzo en la organización de festivales que, como los que nos ocupan, hablan -tan alto en
·pro del patriotismo ibero.
La corbeta arrib6 á Veracruz el 25 del pasado, siendo allí recibidos sus tripulantes con
innumerables demostraciones de regocijo. En
la quinta de Buenavista se les obsequió con
un almuerzo familiar, por la .Junta organiza-

dora de las fiestas, dándose un baile en su honor, que se vi6 concurrido por l o más selecte
de la sociedad veracruznna, en los salones del
Casino, primoroi::amente adornado al efecto.
El lunes por la mafia.na, los marinos designados para venir á la Capital, dejaron el
puerto para tomar pasaje {, bordo del Ferrocarril de Veracruz. La belleza del camino
los impresion6 agradablemente, y en todo el
trayecto fueron agasajados tanto por sus com•
patriotas de Orizaba, Córdoba y otros puntos,
como por el pueblo, que no cesó de tributarles
sus demostraciones de simpatía. A las siete
de la nor.he entró el convoy en la estación de
Buenavista, siendo saludado por la multitud
que llenaba el andén con atronadores aplausos.
. La Comisión encargada de recibirá los viaJeros estaba compuesta por los Sres. Quintín
Gutiérrez, ,José SánchE&gt;z Ramos ,José de la
Orga, Luis Pastor, Valentín Elco~o ,José Ma•
ría. Bermejillo y Marcial del Pr;do, y tan
pronto como el tren se detuvo subió á los carros para dar la bienvenida {; los marino11 é
invjtarl_os á tomar los carruajes que debf~n
conducirlos al alojamiento que se _les tenía
preparado. La recepción en Buenavista fufde
lo más entuaiast.-i.
:
1

*
**

LOS

MARINOS

ESPANOLES.-Salida de Palacio.

Palacio

Comandante don Tomás Azcárate, TE&gt;niente
de Navío don Ignncio Cayetano, Alféreces
Emigdio Igle:-ias, Manuel ~Iendh•il y ,José
Dordá, y Comisario Contador de Fragata don
Felipe Franco.
Guardias marinos: Antonio Perrn, ,Joaquín
Bustamante, Félix (-h rcés ele los Fayos, Cándido Montero, Carlos Regalado, Francisco
Benavente, Luis L6pez :Xisulant, Pedro Pablo
Hernández, .fosé :María H Pra,:, Rnmón Agasino, Juan Antonio del Ri vero, J m,é Iglesias l\I.,
Pastor Jorge y Alvaro Espinosa de los Monteros, Rafael Estrada, .Juan Fernández y Manuel
Vela.
En cuanto á la corbeta y á su Comandante,
tenemos los i:-iguientes elatos: la "Nautilusi&gt;
p erteneci6 á la. ma1:¡nn. mercante de Inglnterra,
fué construídn. en Gla.,gow y, se destinaba al
transporte de mercancías entre loR puertos ingleses y China. El gobierno espn.ñcl adquirió
el harco. para conducir un fuerte pedido de
armamento y municiones que hizo á nquel
país, y en 1885 mandó que en los Astilleros
del Ferrol se reparara. convenientemente pnra.
convertirla en una corbeta destinada á la instrucción d e guardias marinns.
El 0omandante Azcárate comenzó su carrera en 1864 en la Escuela Nacional que por
aquel tiempo existía en San Fernando. Un
afio después ingresó como gunrdia al buque
"Navas de Tolosa,i, haciendo su práctica en la
Escuadra del Pacífico hasta 1869, en que pasó f.. las aguas de América del Sur y Cuba,
para servir allí cinco años. Al regresar á España, después de permanecerá bordo del barco «Pizarro,i, durante algún tiempo, se le confirió el grado de oficial, destinándosele primero al buque "Fernando el Cat6licoi, y después
al «Concordia». Terminada su carrera en la
Escuela Superior de ;\-Iarina, pasó á Filipinas
como agregado á la Comisión Hidrográfica, y
'"'lás tarde se le nom br6 profesor de las Escuelas de Torpedos y Xaval_de Aplicaci6n. F ué
también Director de esta última por espacio
de doce afios. Al frente de la «Nantilus" se encuentra desde agosto de rno1.

En su vinje de instrucción. la corbeta. hn.
tocado Cíidiz, Funclrnl, c+ra.n Canaria, San Vicente, Cabo Yerde, !Ria de Guadalupe y la.
Guayrn., puerto, este último, á donde arribó la
"Nautilus" E'll los díns en que el Presidente
Castro ordenaba el arresto de los alemnnes residentes en Caracas. De la Guayra siguió la
corbeta rumbo á Puerto Limón y Jamaica,
hasta llegará Vera.cruz.

'***

altamente su atenc-ión por el perfecto orden y
el asE&gt;O que en dios f'e observn. Por ln. noche
ee &lt;lió una funci6n et-pecial en Orrin, á la que
fueron convidados los jefes y oficiales de la.
corbeta.

En cuanto al jaripeo que se efectuó el jueves por la. tarde en la plaza "l\léxico,• y al
'.lnnquete con que ('l sE&gt;ñor l\Iinif'tro ele E;:1 :nia

El martes por la mañana,· el señor Prei::idente de la RE-pública. recibió en palacio á los distingui
dos viajeros, sién.dole presentad os
por el señor Ministro de Espafia., Marqués de Prat.
En este acto !:e
- cam biarnn cortof',
pero entusiastas dis
curi::os entre el señor Ministro y el
señor Presidente de
la República. De
los salones de la
presidencia, los marinos pasaron á saludar al señor Seer.etario de Guerra,
y después al señor
Secretario de Relaciones, Licenciado
don Jgnacio Mariscal.
Como se anunció,
El Comandante de la "Nautilus" y el Director del Colegio.
al día siguiente se
obsequió á los tripulantes de la «Na.utilus» con
obsequió á los distinguidos h~1éspedes el misÚn banquete en el Colegio Militar, efectuánmo .día por la noche, sólo diremos que la fiesdose, antes, en el mismo establecimiento, alta. taurina result6 muy animada y que los
gunaR maniobras y ejercicios de gimnasia y
Pl_egantes salone~ de la Legación española, i::e
esgrima en que tomaron parte los alumnos del
neron concurridos por miembros promiplantel. Lof distintos departamentos del Conentes del Cuerpo Diplomático y t~ la Colegio, que recorrieron los m·arinos, llamaron
lonia ibera.

í

1

El perrnnal ele la «Nnutilnsi&gt; conf'ta de•nn
p_rimer Co_mandante, un sE&gt;gundo; nueve -,fi.
c~ales, tremta y nueve guardias marinod y
ciento_ noventa y siete tripulantes. Entre )os
guardias, que son alumnos de marina y que
•
r. b
.
v1e~en
,i ordo, se encuentran algunos pettenec1entes á familias distinguidas ele España,
Y otros emparentados con eRpafioles promin~ntes que residen en México. , La lista completa
de. los 9ue componen la parte del personal
ha vemdo á México, es la siguiente:

que

Visita á la clase de Fislca

del Colegio.

En la torre del Observatorio de t.hapultepec.

�Domingo 8 de ~farzo de 1903.

EL MUNDO I LUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EN LA ESCUELA DE TIRO DE SAN LÁZARO.

Sus carnes pálidas se hinchaban y se hacían
1ojas.
Sus mejillas se inflamaban, lentamente se
iba haciendo deforme.
Su vientre ya era obeso y bestial; u na panza de aldeano le impedía verse las piernas que
iban perdiendo su delgadez y su largura.
Las pantorrillas º ton.aban una forma extraña.
Empez6 á retorcerse en el lecho, y vió hacia
todas partes con una angustia de torturado.
Apretó los puños, y no sinti6 las manos
largas y entecas de antes¡ sinj.i6 que tenía
unas manos chatas, carnosas y pesadas.
Empezó {~ pensar en todas las cosas terribles
que le sucedían.
Pensó: que era ahora un cuerdo sin lirismos y sin quimeras.
Que era un hombrecito \'entrndo de carrillos rojos y reclondos--sintió deseos de reírse
con carcajadas estruendosas:
Y al iluminársele con un nuevo destello su
razón de cuerdo, lanzó u11 grito . de espanto
como el de un núufrago agonizan t€ pensando
en una cosa siniestra: Pensó que era Sancho
Panza.

NOTABLES PRUEBAS MILITARES
un cuadro negro en su cara anterior y un blanco en el centro de éste. Dentro del almacén
había 230 kilos de pólrnra negra y 11 de pólvora boratada, que debían hacerse conflagrar
con dos k ilos de ácido sulfúrico, contenidos
en seis frascos de cristal.
Dos cañones Bange, de batalla, colocados
á mil metros del blanco, eran los que con sus
proyectiles, debían producir la explosión. Loe
tenientes Guillermo ~Iartínez y Carlos Chávez apu ntaron las piezas, logrúndose la voladura ú los d iez tiros. Una enorme n ube negra
se levantó en el sitio donde i-e encontraba el
almacén, dejándose oir una fortísima detonación. Las paredes quedaron reducidas á polvo.
Tau to el Sr. Presidente de la República como s us acompañaiites se d ir igiero n desputs á
presenciar otra prueba: la de la voladura de
uua. fortificación l?ºr minas _disparadas por
medio de una cornente eléctnca. Terminada
esta última experiencia, el Sr. Gral. Díaz recorrió el campo para inspeccionar los efectos
caurndos por los explosivos.
El éxito alcanzado por el Sr. Teniente Coronel ~Iondragón, en las importantes exper iencias á que nos referimos, fué en extremo
satisfactorio. Ilustramos esta información con
'llgunas i ustantáneas tomadas por n uestro fofógrafo.
.
.
El Sr. Gral. Díaz y sus acompaña ntes, en el polígono de Sa n L ázaro.

En p resencia del Sr. General Díaz y del Sr.
Ministro de la Guerra, se efectuaron el 28 del
pasado, por la tarde, las pruebas prácticas de
fabricación y empleo de explosivos organizadas
por el Sr. Teniente Coronel Enrique l\fondragón, J efe en la actualidad, de la Escuela de
Tiro d e San Lázaro.
Después de un examen oral, en que los
al um nos del establecimiento demostraron notables adelantos en lo concierte á fabricación
de explosivos, pólvora sin humo, etc., etc.,
se ~ió la orden. para que, e11 el polígono, se
vev1ficara la pnmerf!. prueba, consistente en
ejercicios de tiro de 1,recisión. Estos se ejecutaron con pistola, carabina y fusil, sucesivamen te, obteniéndose en todos el mejor hito.
En seguida, se procedió á la destrucción de
una línea telegráfica, 1,onstruída exproft&gt;so para la experiencia. y á la de una vía férrea improvisada también con ese fin.
La voladura de aquélla dió por resu!tado
s u completa destrucción: los postes, hechos
p_edazos, fu_eron l_anzados por la cccarga,, á con
SlClerable d1stanc1a, y los alambres quedaron
red ucidos á pequPñísimos fragmentos.
Por lo que toca á la vía, compuesta de tram?s de 10 metros de longitud, fué volada con
seis cargas concentradas, de dos petardos cada

una, y no_ qued~ron sobre el terreno,dei;pués d 6
la explosión, m huellas de los materiales.
A esta voladura, siguió la de un muro ordinario, de tepetate, de noventa centí metros de espesor
por diez metros de
longitud, en la cual
se emplearon nueve
cargas, de cuatro
petardos, que fueron bastantes áarrasarlo totalmente.
La parte sensacional, por decirlo
así, de las pruebas,
fué una notable experiencia ideada por
el Sr. Brigadier Sa!amanea, Jefe del
Departamento de
Artillería de la Secretaría de Guerra,
consistente en la des
trucción de un almacén de pólvora. El a!'pecto que presentaba
este almacén era el de un espaldón de 14 metros de largo, 4 de eipescr y 6 de altura, con

La histori:t es testigo de los tiempos, luz de
la verdad, v1dade la memoria, señora de las
costum bres y mensajera de la antigüedad.

U n dispa ro.

JI s. m.

la Rtina dt los 1utgos 'floralu
dt fflértaa.

,JU.\N D'SOLA.

EN LA ESCUELA DE TI RO.
V oladura de un al m acén de pólvora.
V oladu r a de una v ía f ér rea.

J:a Jlgonía dt Don Quiiott.
Cuando Alonso Quijano el Bueno, ex-Don
Quijote de la ~lancha, estaba agonizando en
el tugurio de su aldea-en su delirio de febribricitante,-oyó una música lejana de zampoñas pastoriles que pregonaban sus hazañas.
Ya él no era el caballero de la triste figura,
añora era un buen burgués que moría en su
lecho de obrero rodeado de sus familiares que
le consolaban y le pedían bendiciones.
La adarga larga, camarada de sus glorias,
lloraba en un rincón polvoso la muerte del héroe andante. Rocinante, había huído á la
campiña avergonzado de la terrible apostasía.
Alonso Quijano el Bueno seguía oyendo el
quejido de las zampoñas.
De pronto, empezó á lanzar alaridos y blasfemias: había visto una cosa horrible que le
hizo estremecer de miedo.
P or su cerebro de débil calenturiento, empezaron á desfilar todas las visiones de sus pasadas aventuras.
Ya Dulcinea no era la dama ideal, e.eñora
de su alma por su r.obleza y su hermos1!ra;
ahora, era una muchacha vulgar y coloradota
que cuidaba cerdos y que Uamaban Aldonza
Lorenzo.
Toda la historia heroica de la andante caballería, habfa sido una farsa de leyenda para engañar á los cándido~.
Amadís de Gaula había sido un fantasma,
creaci6n de un novelista medioeval.

.

Los gigantes no habían existido nunca ..... .
Todo su añejo amor por la piedad y la justicia, todas sus fiebres de aventuras y combates, le avergonzaban en la hora suprema.
Ya él mismo se había reído y burlado de
sus pasadas locuras de Quijote.

EN LA ESCUELA DE TIRO.

Pero lo que le hacía lam.ar alaridos y blasfemias, era u na cosa extraña que le estaba
agigantando el vientre.
Empezaba á perder su larg.a delgadez de
manchego esqueletoso.

[P1·emio de la Colonia Española. J

(

T u mano de princesa fué tallada
para empuñar un cetro ...... 1Ya lo tienes!
;.Qué diadema más digna de tus sienPs
que una estrofa en diamante cincelada.? .. .
Cual de radioso Olimpo transporta.da,
con tu .Corte de Amor al mnnclo vienes;
Y el esfuerzo e11 la noble lid mantien(\s,
¡oh Reina, por el Arte coronad,d
Feliz el j_nsta&lt;lor c¡ue Pn la porfía
llega. el primero, al solio en qne tu 0,.Jori.1
con dulce majestad nos embelesa¡

y u_ngido por la sacra Poe1&gt;fo,
recibe el galard6n de la victoria
ele tus manos liliales &lt;le princesa!
JOSÉ

I.

CHOPÍN.
Se para el corazón. ) Ii alma despierta
Y e~ q ue parece el piano
que lo toca la mano
de alguna novia inolvidable, muerta.:".

V ien do el efect () de u n disparo.

En eLnegro ata(1d de alma de acero
vibra el ritmo sonoro
como un pnjaro de oro
que herido canta su cantar postrero.
Y es lánguido motivo en la sonata;
en la «berceu,;e» es llanto.
Mi propio desencanto
que no supo escribir mi pluma ingrata.
Al recordar el vals largo y sentido
6 el scherzo adorable,
'
6 la mazurca amable,
vibra y eueña mi pecho entristecido.
Son pétalos de ro~a ya marchita
las notas de la marcha,
que caen como u11'\J. escareha
en la. tumb~ de mi alma sibarita.
¡Oh polacas, mazurcas y bnladaf.
ele tri~!e 1110\'itniPnto,
·
que sois como el lamento
&lt;le mis eternas noches derolacla!':!
¡?h los cantos dolientes nocturnall"."'
hucrfanos de alegría,
que habláis Al alma mía
·
de las honda:s venturas sepulcralrs!

··························· ·················· ······

NOVELO.

, Se para el corazón. Mi alma dei&lt;pierta.
•
que le toca la mano
de alguna novia inolvidabl.e, muerta .....

l_ es que parece el piano

"'
Voladura de una f .;-tlficaclón

Domingo 8 d~ l\far zo de 1903.

EN LA ESC U ELA DE T IRO.
E l Sr. Presidente y .el Sr. Secretario
'-·
de Guerra, reconociendo la fortificación

RAFAEI, 0. GALVAN.

�Domingo 8 de Marzo ele 1903.

El ftrrocarril dt Ctbuanttptc
SALINA CRUZ.
En otras ocaiiiones nos hemos ocupado ele
las obras emprendidas en e1 puerto &lt;le Salina
Cruz, y de los trabajos de reparación del Ferr&lt;&gt;carril Nacional de Tehuantepec que lleva
ÍI rabo la Compaiiía Pearson t\'. 8on.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL JtffiNDO ILUSTRAl&gt;O
-Los sacrificios dictados por la razbn tienen esta ventaja: que el esfuerzo que han costado llega á ser siempre la recompensa
-El amigo verdadero te dice tus defectos,
el falso te adula.
-Los aduladores son las avispas del mundo moral: ti,men miel en los labios y ponzoña en el corazón.
-Xo basta confesar una falta, es menester
repararla.
-La ignorancia se
pone siempre delante
para ser vista, la inteligencia se pone detrás
para ver.

RUI N A S.
Despojoi tristes de
críiel desolación! ·
Derribados de sus
troncos y por tierra el
ancha copa, yacen los
úrboles, donde ~e talaban los montes para los
próximos conucos del
invierno.
Zarzas y abrojos, rasando contra el suelo
sus hojas polvorientas,
se extienden en los
surcos que abrió el ara. do !Í los granos fecundos de simiente; y secos los tallos y sin vida las raíces, ruedan
de los collados, barridos por el viento, los
tristes despojos del yuca!.
Xi un gorjeo, ni un
trino, ni aun siquiera
de las vertientes se percibe el blando murmurnr; ........ . y cuando el
~ol declina, y apaga
susfulgoresen elmist~rioso recogimiento del
crepúsculo, entonces,
del fondo de la sabana,
Puente sobre el rí o de Tehuantepec, inaugu rad o en F ebrero último.
escá panse }entamen te
los lúgubres gemidos
Los anti~uo2 rieles de la vía férrea han side la tórtola, así, cual del pecho que sucumbe,
do substituídos por otros, de 80 libras por
esc!Í parn~e angustiosos los suspiros.......... los
yarda, á fin de que el camino sea mucho más
últimos suspiros, que exhalan en la vida las
sólido, y los puentes, que eran en su mayoría
almas que se Yan ......... Y nada m!Ís turba la
de madera y se encontraban en pésimas concal:na abrumadora del campo aniquilado.
diciones para el tráfico, se han substituído
también, construyendo en su lugar otros de
concreto, mampostería y fierro. Los de los
ríos de Tolosa, Saravia y Tehuantepec son notables. Este último está formado por tres tramos, sistema Pratt, de sesenta metros de claro.
Los edificios para estaciones de la línea han
sido objeto de particular atenci6n, y en algunos puntos, como en Salina Cruz, se han levantado hermosas construcciones de ladrillo.
Porlo que toca á la vía, ha sido modificada en
cuanto á su trazo en algunas parte,i, consiguiéndose de esta manera disminuir las fuertes curvas ó pendientes.
En cuanto á las obras de defensa del puerto, se trabaja con toda actividad en el rompeolas v en el dique seco, J1aci{11dose U&gt;'O de
grandes bloques fabricados rn :--alina Crn1..
La instalación está movida por eledriciclad,
y pronto, según sabemo-:, se tr 1nsladarún los
grandes tnlleres que la l'ompaiiía tiene establecidos en CoatzacoalcoR, á R ncún Antonio.
A los anteriores datos, agregaremos que la
nueva población de Salina Cruz ha renlizndo,
SALINA CRUZ.-Rompe-olas
últimamente, progresos muy notables. Sus
fincas, de e:-tilo enteramente moderno, satisfacen todas las exigencias de l!t higiene: son
amplias, bien ventiladas y de hermoso aspecto y forman calles enteramente rectas.
'En el presente número publicamos algunas
íotografías relacionadas con esta información.

Los pújaros volaron buscando otras regiones 't¡ue·les ofrezcan abrigo hospitalario; y con
los tiernos cantores de la que fué floresut amena, volaron también para. el campo abandonado, las rWntes horas de sus alegres días y
las plácidas noches de argentada luna.
Despojos tristes de criiel desolación!
Leños carbonizados, en medio á un cuadro
de cenizas, cubren el suelo, asiento de la tahona que relucía sobre la loma sn techumbre;
á trechos se rnirat1 restos desvencijados de la
antigua enlJ)ttlizada del corral, (!onde por la
noche, llevaban los muchachos al des"ªº~º
los animales de labranza; y rendidai. tam bien
á la inclemencia las plant!ls trepadoias, por
manojos penden las guíns que ~e encu111braron hasta las altas ramas de lns acacia~, (]lle
Jaban al patio abrigo generoso con rrn sombra;
y por manojos caen de las acacias las ~uías
trepadora;¡, sobre el montón Ja;timero de las
rüinas, como caen, tributo de la muerte, sobre las tumbas queridas los crespones ......
Una tarde de cielo brumoso y negroe nubarrones, vióse en el camino que se abre paso
por la garganta de los valles, un pobre viejecito, que {i paso lento subía la cuesta, encorvado bajo el peso de un morral de guerra.
Cuando llegó á la cumbre, y buscó por la
vereda qne le guiara hasta la loma, donde estaba la tahona, apartado nidal de sus amores
y legado bendito de sus tempranos días.... ... ¡
la noche había echado ya ef negro capuz de
sus tinieblas, sobre aquellos tristes despojos
de crüel desolación ...... !
JOSfJ

.ANTomo ESPINOZA.

PAX.

Las dos hijas del rey, que eran rivales, •
quisieron, por salir de su quebranto,
probar la fuerza de su mutuo encanto
en el cubil de los leones reales.

Domingo 8 de Marzo de 1903.

SUEÑO DE NOVIA.
Nada turba ol silencio; nada roba
la quietud imperante de la alcoba
clomle duerme la novia casta y pura;
y arrebujada en :-:ibanas ele armiño,
s~ faz refleja la expresión de un niiio
que sueña con un beso de ternura.
Entrecerrado el párpado sedeño

y en su boca ele púrpura el risueñó ·
dulce candor de Yirginal capullo, •
tibio el aliento y perfuma,lo exhala
cual el roce ~uavísimo de un ala,
cual la nota muriente de un arrullo.

:E11 los hombros de mármol, destrenzada,
como un írnreo jirón de la alborada,
su e~pesa blonda cabellera, esplende;
y apoyando una mano en la mejilla,
breve mano de rosa, donde brilla
el anillo nupcial, amor trasciende.
Belleza i1lcalizadn, en .la poi.tur.l.
Ht cuerpo gentil, la ,·irgen purn
mfü, sen1ej:~ la estatua del ensm•iio
quc un ~cr que duerme sobre lecho hland,, ....
¡ Es porque en ese instante estú ~oiiando
con sus ansias de novia. y con su &lt;lueiiol

de

SAL INA CRUZ.-Trabajos en el rompe-olas del Este.

:-:-ueña que hacia el paí~ de la c¡uinwrn,
1lo11tle ríe la eterna primavera,
do11de una eterna ju,·enlml i;e alcanza,
entre cojirw~ de fragantes flores,
Ya con su amado bien cantando amores
en b góndola azul de la esperanza!
Y mientras ella sueiia, de sn boc:i,
ú11fora diminuta, el he~o invoea
la oculta llama que dos almas quema:
y es i;u sueiio tan dulce, que en la e,;tancia
¡,!'lrere que ;;e rima en la fragancia
de ,;11,; nítidas cunas mi poema!
L. Tollln:S An.\NDERO.

Gloria llegó. Trompetas y timba1es
repitieron su nombre sacrosa,1to¡
los leones del rey rugieron tanto
que á lo lejos temblaban los sauzales.
Sonrióse la gente cortesana
al presentarse la prirtcesa hermana,
mas el asombro entró en los corazones,
Cuando afrontando la ironía aviesa,
atravesó la pálida princesa
entre un vasto silencio de leones!
LEOPOLDO LUGONES.

ELLLA~TO DEL GRAN CAPITÁN.
Finge el ronco torrente him_no guertero;
La nacarada luna
Semeja casco de bruñido acero,
Y argentado pavés la azul laguna.
FERROCARRIL DE TEHUANTEP EC.-Desviaciones en el canal de Malatengo.

Bajo el claror de fúlgidas estrellas,
A la margen del lago,
Piensa el Gran Capitún en sus querellas
Y de la patria en el reciente estrago......
De castillos ciñendo áurea corona,
Y entre zarzas caida,
Ve el heroico adalid una matrona
Deshecho el corazón por ancha he~ida.

Y en torno de la bella, ~esolados,
A nobles paladtnes
Rompiendo, sin combate derrotados,
Sus armas, sus broqueles y clarines.
Sangre simulan en la orilla amena
Las encendidas flores;
El a1¡uilón desátase, y resuena
Como el tr:,nar de. bélicos tambores.

-

--

del Oeste, en construcción.

□ riPiein

Y en céspedes de grana v amaranto
Vierte el Gran Capitán abrasadoras
Lágrimas ele furor ..... ¡a.rdiente llanto
Que ha de forjar ~spadas vengadoras!
~L\NUt:r. HEIXA.

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SALINA CRUZ.-Aspecto general del rompe-olas del Oeste.

FERROCARRIL DE TEHUANTEPEC.-Obras de desviación de la linea,

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Domingo 8 de Marzo de 1903.

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LA INSTITUTRIZ.
NOVELA POR E STE R D E S UZE.

ILU STRACIONE S D E S IMONT.

TRADUCCION Dt "U ~UNDO ILUlHRADO."
(CONTINÚA.)

•

-¡Sefior! ¡Señor!
-¿Qué? M~ acerco allí, para que sea más pronto. Si es sólo porque soy c'lm¡~esmo, no hay más, re~edio....... no hay más que saltar ...... Respondame usted: ¿sera m1 esposa'?
-Pero usted bebe, Silvio.
- ¿Y si no bebiera? ........ .
-¡Oh! ¡Veríamos, veríamos!
Huí, sollozante! agobiada por la emoción.

XXIII

•

BL MUNDO !LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. El amor, a&lt;¡t~ello era_ re~lmente amor, había llegado por fin. De
rJ&lt;hllas, en ade!unn de i;uphca, me h•tbía dicho sus palabras ideales:
«,Ust~&lt;! ~ara :-.us ~lascs; yo ~ultivaré mis campos. Cuanto haya
d e m:rn d1ftcil en la v1tla, lo han.: por usted. Sea usted mi esJlosa ..
,
1
,
d .
, ES
t a us t ~d soª:
esta uste tns~e, y es necesario ser amada ...... »
. . ¿_~ ~r q~te. u_egarm~? _¿Porque er~ un .campesino, como él había
d1~ho. ,Oh. ,:;-;o, y mil \~C~~ no! DeJé de sollozar. Sonreí, en pensamiento, ante el heril?º~~ 1d1ho que habría podido anudarse entre la
maestra de escuela,,.Jwc1os~ .Y ~esb~rdante de poesía, y el campt.sino
enamorado ..... ... S1~ fannha a qmen agradar; con una historia tan
fuera d~ lo vulgar; sm preocupa?iones que me detuvieran, me habría
c~sado_mdu!1ablemente con Silv10, no obstante ser campesino, si hubiese sido d1gn? de mí. ¿Acaso no, en otro tiempo, había yo admirad~ á una amiga tnía. que se casó con un obrero? Pero aquel oLrer
era mstruído, no tenía ningún vicio y se encontraba á Ja altura mo~

ral de mi amiga. Socialmente, un campesino y una maestra de e~cuela, así como un obrero, vnlen lo mismo. Hon los mismos dUs trabajos,
no se ven, pasan inadvertidos; pero son de una omndiosa moralidad.
Es, sin embargo, pr1&gt;ciso que ambos sepan has~ dónde llega este valor ~oral.de sus ]~~ores. La institutriz siempre lo sabe. El marido
de m1 amiga tamb1en lo ~abe. Mil vece,-: altivo1 aunque modesto,
habí~ afirmado su valer anttJ los &lt;lemás. l\Üentras que Sil vio, al per~uadirse de que yo ne le quería por marido, había pensado en a rroJars.e de la roca. Y .no era todo. Silvio bebía, ,ne hal,b mentido al
decirme qne en _vanos meses no lo había hecho. l\Iis rcct1er&lt;lo,;, en
este 1_nomento !nen claros, me mostraban al borracho pt·rseguido por
los pilluelos dé h población.
~fe estremecí al pensarlo.
Y después, en el silencio de la. noche, el:itallé en un\ risa nerv iosa que daba compasión.

amada», había dicho aquel hombre. Y estas voces que surgían ahoia d e mi pecho y de la naturaleza entera, hacían sangrar abundantemente mi corazón ....... ¡Se siente la necesidad de ser amada, y ll. mí
nadie me amaba! ...... El, el hermoso Sil vio, encontraría alguna vez
una campesina que no le rechazaría ...... ¿Pero yo? ..... .
Era la distribución de premios. El patio estaba lleno de mamás
en domi ngadas, sumamente conmovidas; de niños adorables, vestidos
dP. gala con trajes extravagantes de incultos campesinos. De la iglesia
y de la prefectura me habían enviado grah número de sillas y una
alfo mbra que se extendía al frente y en la cual se veían dos sillones:
uno para el cura y el otro para el alcalde. Las nifias estaban al frente, en h ileras, en los bancos de la clase.
A u n lado estaba mi sillón. Allí me acomodé, detrás de un montón de libros de pasta roja y dorada. El traje negro dábame aspecto
se\·ero. H acía año y medio que había quedado huérfana y ni un momento h abía abandonado el riguroso luto, sobre el cual, mis cabellos
castañ os lucíah como una aureola.
¡Oh ironía! ¿Quién, de toda la.concurrencia, podríaapreciarme,
si en realidad valgo? A todos les miraba con sus caras bonachonas,
pero sin luz, é incapaces de comprenderme. E1~tristecida, busqu~ rostros amigos; la f:eñorita ~!orín no pudo concurrir; otros han acudido á
mi in vi tación: las f:eñoritas Perrín, Chauchat, Agnel.
Los preparati\·os últimoi::, me impidieron ver si habían asistido los
Albert. ~fas después les cfütinguí juntos, platicando con otras persotias que trntf\ban con gran distinción.
.
Detrú,: de la señorita Perrín estnba Arnoux, el arrogante Joven
r¡ue la f'Cr:--igue, y que, aprovechando la circunstancia de ser primo
de una ele mis di 0 cí pulas, vi110 á estar c~rca ele su pretensa. ¡Insolente! ¡Cobarde! ¿,Si es rico, ¿por qué no se casa con la joven á quien
persigue·? ¡Quién sahe si ella, viéndose sola, acabe po.r ceder!. ..... Y
miré á la j&lt;H'en, y su expre~ión de trif:teza me conmovió hondam~nte.
De pronto, v i á la señorita Agnel, que estaba detrás, ruborizarse \·irnmente. Pemé en el mozo de granja que la perseguía, y que,
sin duda, era quien la había turbado con su presencia. Entre aquel
mar de cabezas, busqué la que pudiera ser del campesinoenamorado,
v me 1-enti turbada á mi vez, al tropezar mis ojos con la mirarla briilante de Sil vio, que me veía fijamente .....: ... Enamorado y ebrio, ¿de
qué no sería capaz ese hombre? ¿Y quién me defendería de sus
asechanzas?
Yolví á mi~ar vagamente en torno mío: fos Albert-el matrimon io modelo-eran los únicos libres de todo mal. Pero aquellas otras
jóvenes, aisladas y abandonadas como yo, ¿no estaban al borde del ·
abismo?
Repentinamente se apo¿eró de mí un sentimiento de orgullo y
de altivez. Cuando la voluntad es firme, ¿q'Ué coea p"Gede ha&lt;:er caer?
¿Si esas jóvenes no amaban á sus perseguidores, por qué incurrían en
faltas?
Me entregué á mis habituales divagaciones, detrás del montón
de libros, dip!omas y coronas, oyendo el rumor del público y de los
alumnos que, impacientes, agua:daban la llegada del alcalde y el cura,
para que comenzara la ceremonia.
l\Ii pensamiento vuela hasta fijar~e en la señorita Pelisier, dr
Destroi, á quien no invité á causa de la distancia. _Só}o ella ~s di~n.a
d e lástima, puesto que ·ama a su galanteador, al anstocrata ures1sb •
ble .. .... ¡Cuán rudo debe ser luchar con el amor! Pensé en mí, que
estaba li hre, y ninguna fuerza, super!or á m i conciencia, puede arrastrarme al mal al que. temo más que a la muerte.
•
¡Xo ama; nunca! He allí la fuerza invencible, la salvación en la
que no pensó el ehtusiasta profesor cuando se empeñaba.en impedir
las miserias inevitables ...... ¡No amar nunca! ¡Qué medio más sencillo!
Las alumnas se pusieron en pie, y yo las imité. Acababan de entrar el alcalde y el señor cura.
E l buen cura me envió al pasar, una sonrisa, y, al llegar ante su
sillón, permaneci6 de pie. 'yo había vuelto á s~ntarme, al mismo
tiempo que m is discípulas. El cura habló. ¿Su discurso f~é cor~o ó
largo, elocuente ó sencillo? De él nó entendí más que la 111tenc16n.
El digno sacerdote me felicitaba públicamente por los progresos de
los niños, por las corteses maneras q~e, según d~cía,, á mí me debían;
por mi conducta privada, toda humildad r_ sab1duna, y
lo cual
pedía las bendiciones del Jielo pA.ra esta h1Ja que el buen D ios había
q uerido enviarle.
Yo estaba profundamente turbada, y ~o estuve más cuando, deja ndo al auditorio, pareció interpelarme directamente, en estos tér- 1
m inos:
«Así, pues, no os pido, en nombre de .1a muni.cipalidad que me
ha cedido la palabra, y en el nomb.re de Dios {1 q~ien repres~nto; no
os pido más que continuar en la misma vía. Y s1 la declaración que
os h ago puede ser una recompensa pára vos, oídla: .Amáis nuestras
montañ as, amáis á nuestros niños: toda la población os ama también.»

Pº:

.,¿,Yo, ,mujer de
d Sil, vio? ¿Yo tan delicada•, tan altiva, con una ilus-

t rac1on 111as gran e aun que lo que marcaba mi pequ1&gt;ño título"? Pero
entonces, ¿qué hombre había que pudiem convenirme? ·Quifn t,m·
dría el valor suficiente?
"

, Y buscaba nerviosamente entre las gentes del lugar; solamente
veia al alcalde y al abate Chavard. A uno de ellos le conocía muv
poco Y sabía qu~ _tJra ~sado, aunque me lo imaginaba perfecto; el
otr? era un exqms1to art1sta, pero muy lejos de interesirn;e por cual qutera otra muchacha de la población, excepto por la señorita i\Iorín.
Luego ¿qué me quedaba? ¿No era en situaciones semejantes, como habían caído otras profesoras?......... ,,Se tiene necesidad de ser

•

Domingo

b

de Marzo d~ 1903.

Estallaron los aplausos. Era demasiado. )fe había puesto en pie:
De mis ojos brotaron dos lágrimas; los ¡bravos! aumentaron; .fué casi
un tumulto. El cura que se había sentado después de su última palabra, y se a~itaba e1~ ·su sillón inquieto por la impresión que había
causado, pareció dispuesto á levantarse, para suplicar que se calmasen los ánimos.
Entonces, en un instante rápido, pero fecundo, pensé cuán árida
debe ser la vía de las institutrices, para que al seguirla sin desviación,
suscitara la admiración de todos.
Quise mostrarme altiva y no pude. Ese pueblo que aclamaba mi
firmeza, ¿sabía cuáles eran mis de;;fallecimientos? Pero en ese momento me avergoncé de mis debilidades y renegué de ellas; y como
me invadió también la exaltación del medio, me juré que jamús había de hacerme indigna de tal muestra de estimación ...... Pero quedé triste, agobiada, como si esos honores pesaran inmensamente sobre
mis hombros....... ..
•
Cuando se calmó el ruido, dí las gracias, brevemente, al señor
cura y á todos los presentes ...... Las alumnas hicieron desfilar todas
las recitaciones y los cantos que tenían preparados; luego leí el informe y el señor Raibert se puso en pie. Dijo -en pocas palabras que se
asociaba de todo corazón á las frases del señor cura. Agregó algunas
palabras dirigidas á las alumnas. Así terminó la ceremonia.
En srguida las mamús vinieron á darme las gracias. Las niñas
se dieron á juguetear y saltar en el patio, y los niños, que antes habían quedado fuera, entraron á tomar parte en los juegos. Los criado;;
de la iglesia y de la prefectura :!omenzaron á llevarse las f'illa~. Poco
á poco se retiraron todos, hasta las 1,rofegora1&gt;, que tardaron algo más,
y mis amigos lO'l Albert. ;~1 señór cura se hahía ido el primero, después de haberme estrechado la mano, seguido del señor Raibert, que
me saludó al pasar.
-Por fin-me dijo desde el portón la señorita Albe1\-¿no quiere usted venir á almorzar con nosotros?
• ·
-No, amigos míos; lo que apetezco en este. momento es un poco
de deEcamo.
Fueron los últimos en retirarse y me dejaron Rola. Entonces f:Hrgió Yictorina. ¿De dónde salía? ¿Había estado en la fiesta·? )fe miró
fijamente; me examin6; su mirada penetró hasta lo mfts íntimo de
mi alma.
-¿Qué desea usted?-h1. pregunté.
Su bord6n se levantó lentamente y sefialó al castillo del alcalde.
-¿No ha venido aún?-me dijo con voz hueca.
-No-contesté, comprendiendo el sentido ele su pregunta.
-Pues bien, va á venir.
Bajó su bordón y se marchó; desapareció casi, como una bruja.

XXV

4Y~nd.ría, como_ lo _anun?ió la vieja? ¿Por qué pensaba yo en ello
y que s1g~1ficaba la ms1stenc1~ de esa mujer para soñar ú ese hombre, 1~ ~ 1smo ahora q.ue ~l pnm~r ,l.ía d~ mi estancia en el pueblo?
En ,a tar.d~ q1~e s!gmo al~ d1str1buc1ún el~ 1~remios, meditaba yo,
sentada en m1 Jardmc1llo, meciéndome en m1 sJlla, con los pies apoyados en otra. Durante todo el día me había sentido impresionada
por las pa~abras de Victo~ina; y, sin quererlo, había estado acechando el cammo que conducia á la casa del sefior Raibert. Nadie se habí~ presentado, y al caer la noche, me encontraba nuevamente tranqmla.
. La _noch,e .era hermosa. Los rosales· en flor se mecían· ú impulsos
de la brisa calida. Hr bía concluído mi temporada de trabajo y he
ae¡uí qu~, du.ran.te d~s me&amp;e,s no iba ú tener nada que hacer. ¿En qué
emplea.na m1~. silenc10s?s d\as? Mis amigos de i\Iarsella acababan de
p~~der á su h1Jo, y hab1an recibido en su casa á la nuera con los dos
metos. No era, pues, de acep~rse, la invitación que hacían para ir á
verles, y me encontraba reducida a seguir allí sin alegrías y sin tristezas.
'
¡Sin tri?stE;_z~s n.i alegrfií~sb! ¿~ue&lt;le. ha?er mayor desdicha para un
ser h umano J.•11s OJOS se Jª an con rnd1ferencia en el cielo E tab
cansada
,
l
, tde m is
· días anteriores y. de los que ven&lt;li·'ia, 11 • ¿·C6mo· h a"1s&gt;nan
&lt;te S_:r es os!. s1?noyen~eramhenbteí 1guales á los anteriores, y esto durane anos y anos ¿ , como a an de ser disLintos? ........ .
Pensaba en mis muertos amados en mis amigos h erid
. l
desgracia, en mis condiscí puhs de la ~scuela ele' la cal ie R
os poi ª
llas niñas cuya juventud se anunciaba tan' trist" ' Uiiner&lt;lgers, aque· b.
·,
'
· ~.
• e e11as me
acaba ba de escn .l,ir · anunc1nndome
la, muerte de 1\Ii·rella, una n111a
·,
.
pob re y agra &lt;la b1 1s1ma, a qmen hab1an matado las pr·
·
1
trabajo.... . ... .
,
1vac1ones y e

ª

•
(CONTINUARÁ. )

�Domingo 8 de .,,arzo de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

''LA NUEVA INDUSTRIA''

AN8 X•••TOMO 1.••NUM. 11

MEXICO, MARZO 15 DI: 1903.

Subscripcl6n mensual rorlnea, SI.SO
ldtm. ldem. en la capital, $1,25
Gerente: U JI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAl'AI L Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

UN TRIUNFO LEGÍTIMO.
Dado el interés con que las clases productoras del país vieron la
celebración del Certamen industrial efectuado últimamente en Toluca,
hemos creído oportuno ocuparnos en «El Mundo Ilustrado» de todas
aquellas negociaciones que contribuyeron con su contingente á darle
mayor importancia y significación.
Desde luego, citaremos como una de las prin cipales, á la gran
fábrica de camas de latón «La Nueva Industria», de los Sres. Anastasio ~!estas y Compañía; ubicada en el número 8 de la calle de la l\fonterilla, en esta capital.
Basta ver el catálogo que los Sres. Mestas han distrib uido profusamente, para cerciorarse de los adelantos sórprendentes que han alcanzado en la fabricación · de los productos de su industria: allí, con,·enientemente clasificado!!, se encuentran desde el catre puesto al al-

d,·1 E:--111d11 l .ib1·1· &gt; ~11 ! 1f' ~ill}O di'

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,.fen'f;a-/ü?fa ~~.ar

a(¡,re✓1i«~~✓t¿¿;

Ed ifici o de la esqu i na de l a Monteri lla y San Agustí n, donde se ex hiben loa
productos de " La Nueva Industria:'

tos que salen al mercado,y á esto se debe, indudablemente, la bondad
del articulo y su extraordinaria demanda.
Sin temor de equivocarnos, podemos decir que «La Nueva In,
d~stria,&gt; fabrica y vende mensualmente'de mil trescientas á mil qui;
mentas camas. Este dato prueba, hasta la evidencia, el crédito de que
goza la casa y e~ ensanche, siempre creciente, de sus operaciones.
. Es de_ cons1gnar&amp;e, por lo demás, que &lt;(La Nueva Industria» es la
úmca fábrica en su género, que sigue el sistema inglés. consistente en
fundir las esquinas de hierro en las columnas de latón de las camas,
dando á éstas inmejorables condieiones de durabilidad y solidez.

***

Diploma e,x ped ido á los Sres Mestas.

canee de los más pobres, por su extremada baratura, hasta la soberbia cama de latón sin igual en el comercio, tanto por su artística hechura como por la riqueza de sus materiales, que sólo es dado adquirir á las personas de sobrados recursos.
Colchones, aguamaniles, almohadas, sobrecamas de los estilos
más hermosos, todo se encuentra en los almacenes de «La Nueva Industriai&gt; considerados en la actualidad como los primeros del país por
su magnífico surtido. Qtúen ha,a visto la exhibición que en su elegante almacén &lt;le la Monterilla y San Agustín, tienen constantemente abierta al público los honrados y laboriosos propietarios de la Fábrica, se convencerán de que no hay exageración de nuestra parte.
Las camas que produce la «Nueva Industria" son de estilos inglés
y americano, reputados como los mejores en el mundo. En la fábrica funcionan cincuenta máquinas movidas unas por electricidad y
otras con vapor, y el número de operários que trabajan en los talleres
pasan de trescientos entre hómbres y mujeres.
Inteligentes empleados que por su conocimiento absoluto del ramo, poseen la confianza de los Sres. A. Mestas y Cía., vigilan personalmente los trabajos, para cerciorarse de la buena calidad de los obje-

Por último, diremos que los· Sres. Mestas obtuvieron en el Certame~ de Toluc~ la más alta recompensa que se haya otorgado á los
e~p?SI~orr.s: el pri mer premio, consistente en medalla de oro. Esta
d1stmc16n debe ufa~ar á los incansables industriales, porque signifi•
ca para ellos, un triunfo tan legítimo como merecido.

SRITA. JOSEFINA SOMELLERA.
REINA DE LA CORRIDA DF. TOROS Á BF.NEFICIO DE LA~ VÍCTDiAS DE MAZATLÁN,
EFECTUADA EN GU ADALAJ ARA EL 15 DE BEFRERO,

(Fot. Luperdo.)
Med alla de 1a. Clase otorgada á losSrs. A. Mest as y Comp.,
en l a Exposi ción de Toluca.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 8 de .,,arzo de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

''LA NUEVA INDUSTRIA''

AN8 X•••TOMO 1.••NUM. 11

MEXICO, MARZO 15 DI: 1903.

Subscripcl6n mensual rorlnea, SI.SO
ldtm. ldem. en la capital, $1,25
Gerente: U JI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAl'AI L Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

UN TRIUNFO LEGÍTIMO.
Dado el interés con que las clases productoras del país vieron la
celebración del Certamen industrial efectuado últimamente en Toluca,
hemos creído oportuno ocuparnos en «El Mundo Ilustrado» de todas
aquellas negociaciones que contribuyeron con su contingente á darle
mayor importancia y significación.
Desde luego, citaremos como una de las prin cipales, á la gran
fábrica de camas de latón «La Nueva Industria», de los Sres. Anastasio ~!estas y Compañía; ubicada en el número 8 de la calle de la l\fonterilla, en esta capital.
Basta ver el catálogo que los Sres. Mestas han distrib uido profusamente, para cerciorarse de los adelantos sórprendentes que han alcanzado en la fabricación · de los productos de su industria: allí, con,·enientemente clasificado!!, se encuentran desde el catre puesto al al-

d,·1 E:--111d11 l .ib1·1· &gt; ~11 ! 1f' ~ill}O di'

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ékÁufr?,/40J.,t'#~Bj:L;,,u, -1av

,.fen'f;a-/ü?fa ~~.ar

a(¡,re✓1i«~~✓t¿¿;

Ed ifici o de la esqu i na de l a Monteri lla y San Agustí n, donde se ex hiben loa
productos de " La Nueva Industria:'

tos que salen al mercado,y á esto se debe, indudablemente, la bondad
del articulo y su extraordinaria demanda.
Sin temor de equivocarnos, podemos decir que «La Nueva In,
d~stria,&gt; fabrica y vende mensualmente'de mil trescientas á mil qui;
mentas camas. Este dato prueba, hasta la evidencia, el crédito de que
goza la casa y e~ ensanche, siempre creciente, de sus operaciones.
. Es de_ cons1gnar&amp;e, por lo demás, que &lt;(La Nueva Industria» es la
úmca fábrica en su género, que sigue el sistema inglés. consistente en
fundir las esquinas de hierro en las columnas de latón de las camas,
dando á éstas inmejorables condieiones de durabilidad y solidez.

***

Diploma e,x ped ido á los Sres Mestas.

canee de los más pobres, por su extremada baratura, hasta la soberbia cama de latón sin igual en el comercio, tanto por su artística hechura como por la riqueza de sus materiales, que sólo es dado adquirir á las personas de sobrados recursos.
Colchones, aguamaniles, almohadas, sobrecamas de los estilos
más hermosos, todo se encuentra en los almacenes de «La Nueva Industriai&gt; considerados en la actualidad como los primeros del país por
su magnífico surtido. Qtúen ha,a visto la exhibición que en su elegante almacén &lt;le la Monterilla y San Agustín, tienen constantemente abierta al público los honrados y laboriosos propietarios de la Fábrica, se convencerán de que no hay exageración de nuestra parte.
Las camas que produce la «Nueva Industria" son de estilos inglés
y americano, reputados como los mejores en el mundo. En la fábrica funcionan cincuenta máquinas movidas unas por electricidad y
otras con vapor, y el número de operários que trabajan en los talleres
pasan de trescientos entre hómbres y mujeres.
Inteligentes empleados que por su conocimiento absoluto del ramo, poseen la confianza de los Sres. A. Mestas y Cía., vigilan personalmente los trabajos, para cerciorarse de la buena calidad de los obje-

Por último, diremos que los· Sres. Mestas obtuvieron en el Certame~ de Toluc~ la más alta recompensa que se haya otorgado á los
e~p?SI~orr.s: el pri mer premio, consistente en medalla de oro. Esta
d1stmc16n debe ufa~ar á los incansables industriales, porque signifi•
ca para ellos, un triunfo tan legítimo como merecido.

SRITA. JOSEFINA SOMELLERA.
REINA DE LA CORRIDA DF. TOROS Á BF.NEFICIO DE LA~ VÍCTDiAS DE MAZATLÁN,
EFECTUADA EN GU ADALAJ ARA EL 15 DE BEFRERO,

(Fot. Luperdo.)
Med alla de 1a. Clase otorgada á losSrs. A. Mest as y Comp.,
en l a Exposi ción de Toluca.

•

�Domingo 15

de

Marro de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 15

Los altares se visten de lnto .....

E

L templo está t riste, señora mía, muy triste. No es que yo pretenda inundar las sacras naves de una alegría ruidosa y desbordante, que sólo en muy contadas ocasiones
puede compadecerse con la plegaria y con el
amor de Dios; pero la iglesia normal, la de todos los días, t iene silenciosas é inefables alegrías: el oro de los altares, 1os rayos rutilantes de la custodia, la policromía de las flores,
la dulce y plácida rnnrisa de los santos, el !:&gt;eso de sol que se posa sobre las alburas de los
manteles santos, son factores intensos y eficaces de esa tranquila y reposada alegría de los
templos .... . .
Ahora. en estos tiempos de cuaresma, esa
dulce alegría ha h uído del tem plo, arrojada
de él por la amitera. rememoración de aquella
enorme tragedia que, hace cerca de veinte siglos se desarrolló desde las calles floridas de
J erusalén hasta las ensangrentadas colinas
del Calvario.
Los altares se visten de luto, señora mía, y
el gran pafio morado que cubre los reflejos aurinos del ara, cubre también, con su honda
tristeza, el alma de los discípulos del Nazaren o, que todavía lo veneran y lo siguen en el
r,egundo milenario de su encarnación h umana.
El luto de los altares es una sabia providencia de la liturgia eclesiástica; ninguno que en
estos días atraviese las frescas naves de una
catedral, dejará de sentir la impresión intensa de un luto profundo, pesado y poderoso
con el peso y el poder de su universalidad.
La dulce figura del Nazareno, como él lo
quiso, está en la sangre y en la carne de los
hombres, y lo.i morados paños no sólo cu bren
los retablos pla teres&lt;'os, sino también las emociones íntimas. Todos los altares se visten de
luto ..... .

***
Y se olvida el mundo, siquiera. séa por unos
días, por unas horas, por unos minutos, pues
no á todo mortal es dado desprenderse por
luengos plazos, de las cosas de la vida diaria
y tra nsitoria, pues éstas llaman á la brega con
u na tenacidad incesante é ir resistible.
Pero á todo mortal es dado «flotar por un
instante en la atmósfera diáfana del I deal,» y
durante ese instantáneo desprendimiento de
«lo que es,,, du rante esa fugitiva contemplación de «lo que se quisiera que fuese,~ el espíritu descansa del cruel acicate con que lo
castiga la materia y se siente, por un día, por
una hora, por un minuto, omnipotente como
divinidad y libre como una nube que recorriese á su antojo todas las rutas azules del
firmamento.
E l luto morado de los altares es el mismo
luto del espíritu; no es negro, es morado, discreto, suave y dulce. No es ese luto que incuba indignaciones y engendra protestas y
desata llantos; es la «alegre melancolía» del
poeta, que en las almas selectas vierte un óleo
más bienhechor que el contentamiento más
concreto y desenfrenado.
¿No es cierto, sefiora, que también vos celebráis de tiempo en tiempo las moradas cuaresmas de vuestro espíritu, y que vuestro es•
píritu se viste entonces del luto morado de los
altares?

***
Pero esos lutos y esas melancolías no son
eternas, no pueden serlo; tras de toda muerte
hay una resurrección, como tras de toda lágrima hay una sonrisa. Ese es el eterno dest ino de la humanidad: fluctuar eternamente
entre la risa y el llanto, entre la vida y la
muerte. A las veces triunfa la una, á las veces la otra, y, como en todos los triunfos, hay
siempre alguna víctima, algún humano botín que se unce al carro del vencedor .. .... pero la humanidad sobrevive, el vencido se rehace y nuevamente reanuda la lucha entre la
láp;rima y la carcajada, entre la muerte y la
vid a.

renta días los altares de vuestra alma; imitad
á la Catedral majestuosa que envuelve en austeros mantos sus dorados altares y sus tesoros; hacedlo de buen grado para que las misteriosas deidades no se_!rriten, y creed que, ¡
la hora de la resurrecc1on, los paños morados
se rasgarán por sí solos y esplenderá con toda
su pompa la gloria incomparable del amor.
SARDÍN.

iEXCELSIOR!
( DE UN POEMA INÉDITO.)

Ascender! Ascender!
¿Qué á mí el picacho
cuyo vértice agudo rasga el vientre
de la nul)e que canta en las alturas
el himno de las roncas tempestades!
Más alta es la montañ¡¡. del ensueño,
y yo subí á la cúspide imposible
sin que el ave del vértigo azotara
con sus alas mis sienes.
¿.Qué amedrenta,
desde la cumbre que el ardor pregona
del águila caudal, ver el abismo,
el abismo insondable donde hierve
la negrura genésica del caos?
Como la mar de lá ciudad maldita
es el abismo de la infamia: cculta
debajo de su negra superficie
vorágines y vórtices de cieno;
y yo, de1;de la altura luminosa
de mis aspiraciones ideales,
empujado á traición rodé hasta el fondo
sin que enlodara un átomo siquiera
el generoso esfuerzo de mi vida!
Ascender! Ascender!
Hasta la cumb1·e
donde la idea se transforma en astro,
y el astro radia sobre el fango infecto
su piedad infinita; su limosna
de compasiva luz.
I

Dejé el angosto
camino que á la cúspide conduce
y trepé, sudoroso y jadeante,
por el agt•io cantil donde se estrella
la cólera del mar. ¡Nunca el peligro
amenazó tan cerca á la esperanza,
á la esperanza de vencer! Tampoco
mayor empeño comprobó la ingente
fuerza que el alma, cuanto más herida,
en sus dominios misteriosos crea!
Debajo la nerviosa erispatura
de mis débiles manos, cada roca
era un peldaño menos en la escala
de la ruda ascensión. Mi frente ardía
como la llama de implacable incendio;
mis pies sang1·aban purpurando el monte,
y con indócil, turbulento ritmo,
romper quería el corazón su cárcel,
mientras cob1·aba. singular impulso
mi noble empeño en coronar la altura.
II

¡Feliz quien fortalece y dignifica
su combatido espíritu en la recia
batalla de la vida! ¡Venturoso
quien herido y cansado en el palenque,
su voluntad incorruptible exalta
con el vino del triunfo! La impoluta,
la de roble inmortal, ardua corona,
para quien :firme en la pujante liza,
roto el escudo, se desnuda el pecho!
III

Con ósculos de paz, el aire puro
que se respira en la empinada cresta
dulcificó la fiebre de mis ansias
rebeldes al pesar.
Del sol muriente
sobre la espuma de la mar caían,
á manera de pétalos de oro,
sus lágrimas de fuego.-¡También sufre
el padre de la luz! ¡También solloza
como la pobre humanidad! ¿Acaso
no delatan las sombras la amargura
de su arcano dolor? Triste y medroso
arrópase en la túnica intangible
de su enfermera pálida, la tarde,
cuando p1·esiente en la penumbra occidua
los informes fantasmas que la noche,
hermana del silencio y de la muerte,
en la siniestra soledad propaga.

IV
Sobre el negro canal, ancho y profundo
por donde- el mar á la ciudad penetra,
'
la. postrimera claridad del día.
parpadeaba al morir.

Era la hora
de las místicas nupcias del misterio
con la meditación. Era el instante
de la grave quietud del infinito,
donde se juntan como dos plegarias
el callado silencio de las tumbas
y la enorme tristeza de la vid al
V

Ruinoso dolmen, secular remate
del áspera eminencia, altar ó fosa,
en cuyas negras y profundas grietas
la sangre de remotos holocaustos
purpura la leyenda de los siglos,
benigno amparo prometió á mi angustia
y blando apoyo concedió á mi frente.
Pensé? Dormí? Soñé•?
Cándida, intáctil,
piadosa y bella, fulgurante y noble,
envuelta en áureo, vaporoso peplo,
virgínea aparición con lento paso
basta mí descendió, como desciende
poi· esca! a de 1irios milagrosos
al anti-o de los negros infortunios,
coronada de estrellas, la esperanza.
Posó, ligera y suave, en mi cabeza
su mano luminosa cual un prisma,
y regaló mi oído con la dulce
cadencia de su voz:
-Poeta, duerme,
en tanto que la noche taciturna
mantiene suspendido en el espacio
su negro cortinaje; aquí la noche
sublima el sufrimiento de las almas
mordidas por el mal.
Duerme, poeta;
duerme y sueña á la vez basta que brille
la aurora sobre el monte: aquí la aurora
ilumina la ruta del futuro
y despierta en el alma el sentimiento
del amor y del bien. Cuando reposes,
cantarás tu dolor: aquí en la cima
jamás el rayo desgarró la nube,
sin que la nube, al estallar el 1·ayo,
se coronase con la luz del it-is!
Contémplame!
Recuérdame!
Fuí tuy a,
Y tuya soy y lo seré! No importa
que ayer sufriera tu desdén: soy siempre
la amada que perdona tu desvío.
Mírame! Que tus ojos en mis ojos
jamás tropezarán con la perfidia:
~samel Qu_e tus labios en mis labios
Jamás tropezarán con el perjurio;
Y {1mamel Y verás cómo en tu pecho,
~l contacto del mío, el ave muda
ae tu primer amor repite el himno
que celebró con cláusula himenea
la excelsa conjunción de nuestras almas!
Amémonos, poeta!
Soy la misma
que su corona de fragantes rosas
deshojó, como ofrenda, en el camino
de tu naciente juventud.
¿Te acuerdas?
Era un tapiz de pétalos tu ruta,
! Y?, ?úbil ductriz, en el lejano
10dist1nto confín del horizonte,
señalaba á tu espíritu radiante
una ciudad incógnita, una patria
de s1;1eños y de luz .... ¿Era, poeta,
la Crndad de la Gloria?

Embalador dt Ptrsia tn mfxico.
Celebrado entre nuestrq Gobierno y el de
Persia un tratado de amistad y de comercio,
llegó á la Capital, días pasados, el stñor General Isaac Khan, Ministro del Shah en los
Estados Unidos y primer Embajador de este
soberano en México.
El señor Gen eral K han, aparte de la misión
que viene á cumplir y que se relaciona con la
ratificación del tratado referido, trajo el encargo de poner en manos del señ or Presidente de
la República y del señ or Secretario de Relaciones, la condecoración que el Shah les ha
conferido y que consiste en una cruz de oro
esmaltado en cuyo centro se ve la figura de un
león y un sol.
Como el señor General Khan es el primer
Embajador persa en l\Iéxico, nos parece oportuno dar á conocer sus rasgos biográficos más
salienteR. Comenzó su carrera en el cuerpo
militar, y terminados sus estudios en la Academia de Persia, fué n ombrado ayudante del
actual Shah, enton ces príncipe h eredero. En
1883 pasó como «attaché)) militar á San Petersburgo, y al afio siguiente se le designó para
servir como Secretario de la Legación. Durante algún tiempo, fué E ncargado de Negocios:
Más tarde, en 1893, se le confió un importante cargo en Egipto, y al regresar á su país,
entr6 á formar parte de una misión diplomática en Bélgica. Por último, el señor General
Khan ha sido Ayudante de Campo del Shah
y Jefe de la Cancillería persa. Su nom~ramiento de Ministro en los Estados Unidos data del afio de 1900.
Cumplida la honrosa misión que lo ha traído á!México, el nuevo Embajador regresará á.
Wásbington, nombrándose después al repre-

VI
Alcé la frente
clavé la mirada en el espacio.
Era el espacio transparente velo
y la luna, surgiendo, parecía '
un nelumbio gigante que se abría
en la turquesa diáfana del cielo.
.Y

ANDRÉS A. MATA.

SR. GENERAL ISAAC KHAN ,
Embajador de Per sia en M éxico.

Bentante del Shah que deba establecer en nuestro país la correspondiente Legación.
El distinguido diplomático fué recibido por
el Seiior Presidente de la República, con el
ceremonial acostumbrado, el jueves último.

Marro de 1903

S R. GENERA L DE D IVIS ION DO N PEDRO HI NOJOSA,
t el d ía 5 del presente.

-------------------------------

mutrtt 4tl 6mtrat Don Pt4ro ljino1osa.

Ya para entrar en prensa nuestro número
anterior, circuló en la Capital la noticia de que
el jueves 5 del presente, en las primeras horas
de la mañana, había dejado de existir el señor
General de División Pedro Hinojosa, que fué
Secretario de Guerra y Marina durante algún
tiempo y uno de los soldados á quienes la
República debe servicios eminentes.
La dolorosa nueva causó, como era de esperarse, profundo sentimiento en México y se
divulgó por toda la ciudad con rapidez extraordinaria. Era el General Hinojosa uno de los
jefes más antiguos del Ejército, nació el 31 de
enero de 1820; empezó su carrera como soldado voluntario en una expedición exploradora á la margen del Río Bravo; y asistiendo
después á las batallas de Corpus Christi, San
Antoñito, Matamoros, Villas del Norte, Ciudad Guerrero y Camargo, contra la invasión
norteamericana, obtuvo el grado de Comandante, que le fué conferido por el General don
Juan José de la Garza.
Al eRtallar la tremenda lucha de la Reforma, Hinojosa puso su espada al servicio de la
causa nacional, y entonces comenzó :a etapa
más notable de su vida. Concurrió á las acciones de Santa Clara, Monterrey y Ciudad Guer rero, á la toma de Zacatecas (1858) á la batalla de Ahualulco, y á la toma de Guadalajara, conquistándose en esa época, por su bri-

liante comportamiento, el grado de General de
Brigada. En 1860, tomó parte en las acciones
de Venegas y el Pasaje, en el Nazas--en una.
de las cuales recibió una herida en la mano
derP.cha-y en 1861 el Presidente Juárez le
confió la cartera de Guerra. En 1862 se separó de su puesto, para militar á las órdenes de
González Ortega, asistiendo al sitio de Puebla.
Una de las notas má.5 gloriosas de su carrera,
que siempre recordaba enternecido el veterano,
fué-dice una de sus biografías-la confianza
que depositó en él el Presidente J uárez, confiándole la custodia de su familia, á quien pre.tendía plagiar el reaccionario Quiroga, para
que la condujera de Monterrey á Matamoros.
Cumplida esta misión, el General Hinojosa se
encargó del Gobierno de Nuevo León. Su ascenso á Divisionario lo obtuvo en 1884, fecha
en que entró á desempeñar nuevamente la Secretaría de Guerra, que dejó en 1895.

***
El cadáver del veterano fué transladado con
todos los honores de ordenanza de la casa que
habita su familia en las calles de la Mosqueta,
al salón que en Palacio ocupa el departamento de infantería. Este quedó convertido en
capilla ardiente, y fué incontable el número
de personas que desfilaron frente al túmulo.
Los funerales, presididos por el señor General Díaz, se efectuaron el día 6 á las nueve
de la mañana, dándose sepultura al cadáver
en el panteón del Tepeyac.

~
,

El castigo de un imprudente deseo es el de
verlo realizado.

de

--------

EL MUNDO ILUSTRADO.

Hay más todavía: esas dos deidades que
comparten entre sí el imperio sobre el todo,
son deidades que, como las de todas.las. mitologías habidas, exigen cultos y sacrificios; su
ira se aplaca cuando los mortales les ofrecen
hostias en rns santuarios y la Vida quiere ser
amada y temida la m uerte, glorificado el Llanto, &lt;livinizado el Amor.... .. .. . .
Señora mía: no rehuséis enlutar por cua-

-

-

•

I

A.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 15 de Marzo de 1903

ET, MUNDO ILUSTRADO.

safigre de sus venas. Y la gitana, que era ahora otra fiera, se abalanzó sobre Azís para e&amp;trangularlo, para pisotearlo, para. pulverizarlo.
Y a los brazos extendidos como garras le habían asido por la melena; el león ni siquiera
intentó defenderse; tan sólo alzó los ojos y los
fijó en Gilda. ¡Qué mirada aquélla! Qué mirada. tan llena de sumi!,ión y dulzura.; ta n llena de algo muy raro, de algo nunca visto; algo que era lumino:-o como el amor, y más triste que la queja, más triste que el lamento, más
triste que el ~ollozo, más triBte, mucho más
triste que el reproche.........
La Domadora alzó lentamente su cabeza
hasta tocar con ella la frente del león, y así
estuvieron confundidos un breYe rato. Cuando Gilda alzó el rostro, dos lágrimas corrían le
por las mejillas, mientras una fresca mancha
de sangre lucía sobre la extraña sonrisa de eu
boca como una orgullosa enseña de amor.

Domingo 15 de Marzo de 1903

"

FADL\N FIOLLO.

Habana, febrero l!l03.

MAZATLÁN.
Ampliamos nuestra información gráfica relativa á l\Iazatlán con tres grabados que aparecen hoy en este semanario.
Uno de ellos rcpre~enta lo~ trabajos de desYiación de las aguas que entraban al cafio de

MAZATLAN.- Obras de desviación de las aguas en el Astillero.

y las flores la perfuma.han con su dulce aliento, y_E-onreían las paredes rosadas, y el cielo

-,.

FEl\ilINA
(Para E:L 11UNDO ILUS'l'RADO.)

Derrochados que fueron en empeiio inútil
de seducción, las ovaciones et:ltruendosas, Jos
regalos costosísimos, las súplicas, las promesas y los juramentos, el noble mancebo hubo
de rendirse á la tiranía de su pasión, y un día,
como trompetazo de escándalo, resonaron en
la corte los esponsales del joven marqués de
Valle Alegre con Gilda la Domadora.
Y corno su cufiado, el grave senador, pretendiera hacerle algunas reflexiones respecto
al origen de la novia, contestóle así, al principio, con tono alegre el apasionado doncel:
-Sí, ya sé que la misma Gilda ignora quién
fuera su progenitor; mas yo, que he estudiado
el caso, por lo que me atafie, puedo afirmaros
con orgullo que la estirpe de mi amada es muy
superior á mi rancia estirpe.
-¿Os burláis?
-De ningún modo.
-¿Y en dónde podría yo beber el agua encantada de esa preciosa fuente de información?
-En el mismísimo museo del Lou vre. Después, venid conmigo, y á poco de reparar en
mi novia con ojos de artista observador, fuerza os será confesar que sólo una descendiente
legítima de la Suprema Belleza ostentaría tan
exquisita semejanza con la Venus de Milo.
-Cuidado, marqués, no sea esa peligrosa
hermosura la única dote atávica que de Af,odita os aporte vuestra esposa.
- Ba!:-ta, senador; que cualquiera que no
fuerais vos, pagara bien caro la osadía del pronóstico.
Y se separaron, adusto el uno, torvo el cefio el otro.
Por alegre acuerdo dispusieron los dos enamorados que la boda se efectuara en la barraca. Y alli fué la brillante ocasión del arte
decorativo para lucir talento y ganar dinero en
el embellecimiento de aquel raro nido de amor.
Mas, si la economía fué proscrita como igno-

miniosa pordiosera, en cambio, la discreción
más absoluta fué exigida por el marqués como
cláusula primordial de su contrato con los artistas.
En tanto, la anhelante curiosidad de las
damas de la corte, irritada por el misterioso
silencio que envolvía á la barre.ca, inventaba
los despropósitos más absurdos. La una sabía,
por información que no admitía posibilidad de
error, que cada mañana el marqués, vestido de
,cclown», gastaba largas horas en hacer peligroso aprendizaje sobre un elevado trapecio; la
otra hablaba cavernosamente de alquimia,
hechicerías y nigromancia; y una tercera, bajo la fe de su juramento, afirmaba tener sobornado á alguien de «adentro» que la contaba
cómo el noble amante luchaba pecho á pecho
con el oso, tiraba de las orejas á la pantera y
consentía que Azís recostara la cabeza en sus
hombros y se durmiera; Azfa, el león númida,
el celoso favorito de Gilda.
Un día, por fin, repartiéronse las invitaciones para la boda. Excepción hecha del grave
senador, todas las relaciones del marqués se
apresuraron á concurrir á la ceremonia, con
la evidente seguridad de que a.llí se les serviría
plato muy sabroso en que saciar su voraz murmuración. Mas al entrar en la barro.ca, atónitas se quedaron, y la breve boca que traía un
sarcástico mohín de ii1terrogación en la punta
de los labios, si desplegó su púrpura, fué para un acento circunflejo, en homenaje de admiración y sorpresa: la barraca era. el poema
realizado ele una. fantástica leyenda oriental
un cuento maravilloso de las mil y una noches:
la gruta encantada. del país de los Gnomos.
Y la heroína de aquel poe'Ilo, el hada ele aquel
cuento, la maga de aquella gruta era Gilda.
De las orgullosas patricias que habían acu&lt;lido
allí como á un torneo para ostentarse, justar
en la lid de coquetería, triunfar y sonrefr, no
hubo quien no empalideciera de rabia ó envi-

dia ante la Domadora, que Ít todas
si por su hermosura, si por su arro
pm la des] umbradora riqueza 1le f!U
La ceremonia terminó sin ni11gún o
dente que el susto que causó en la re
concurrencia un poderoso rugido &lt;le
favorito, quien, por empeño de su du
bín alcanzado que su jau la fuera ins
una pieza coutigua á la alcoba. nupcial.
mo no se halló otro motivo que si •
pasto á tanto diente menudo y blanco
á tanta lengua afilada y roja, fué el e
ráneo rugido la comidi lla. de los com
-¡ Qué ocurrencia ele gitanilla, po
novio, allí, como un ayuda de cámara,
e'lpantoso león!
Por la mañana, al dejar su mitad de
do lecho, Gilda hizo resonar en la
canción como un clarín de alegrías.
tres, cuatro, muchas veces la hermosa
que aún descansaba sobre la. almohadat
tanto que él volvía á dormirse, corri6
dar á sus amados compañeros de boh
de gloria.
- Azís, mi buen Azíi-, ¿qué tienes?¿
estás triste? ¿por qué estás bravo? Y le
ba el anca, y le peinaba la guedeja
dedos cargs,,dos de sortijas, y le abr
cuello. Después, fué á los otros. Al ..,
mono hizo mil cabriola!', el oso gruii6
mente, la pantera le lamió las manoí,
pájaros rompieron en una orquesta
como un concierto de alabanzas huju
y á su hermosura.
De súbito algo se e~cuchó que hizo
cer de espanto á la Domadora. Fué
pavoroso rugido que ahogara entre sua
tes vibraciones las notas tristísimas de
mento.
En un salto llegó Gilda á su alcoba.
rror! ...... El pecho del adorado era una
te de la cual corriera á borbotones

MAZATLAN.-Casas Infestada • destruidas por el fuego.

la calle del Astillero, considerado como un foco de infección constante; otro, la esquina de
una calle donde se han quemado algunas casas pertenecientes á los pesto~os, y el último,
al pers~nal del departamento de desinfección,
presenciando las experiencias comparati\·as
que Re efectuaron hace poco con las bombas desinfectantes de que se h~hía hecho U!'.O,
Y las. pulveri~adoras que env;ó al puerto el
ConseJo Superior de Salubridad.

fuera, límpido y puro como los ojos:de la
m uertecita.

-((¡Hossana.!n-parecía cantar la Naturaleza.-«¡hos!'ana!n ¡Dichosa tú, oh niña, que conociste la Muerte sin haber conocido la. vida!
¡dicho::;o tu corazoncito inocente que dejó de
latir Rin que hubiera apresurado nunca un segundo RUft palpitaciones ninguna de las míseras pasiones de la tierra! ¡dichoso tú pensan:ien_to que permaneció en su santa ignorancia i:m penetrar los viles secretos ele este mundo! ¡dichosos tuR ojos que no vieron jamás lo
f~o ,Y lo malo! ¡feliz tu ser todo, que ignoró
siempre lorepugnnnte, y no tuvo tiempo de ser
sal picado por la salpicadma atroz del cieno de
la exi~tencia ...... "¡hossana!»
Sólo los hombres lloraban la ida del ángel.
Las co~aA, en cii,lo y tierra, se regocijaban,
reían, exhalaban su ventura como el aroma
capitoso de sus pétalos las flores recién corta.das.
...... Y la hechicera muertecita, tendida corno un gran copo de nieve humana sobre su
último lecho, cruzadas las manecitas liliales
sobre el pecho impúber, sonreía también con
sonrisa extática y misteriosa al alto techo azul
-azul como el espacio inmenso incomensurable, infinito......
'
LUIS RODRÍGUEZ-EMBIL.

Febrero. 1903.

.-.

FLOR DEL CIELO.
Estaba muerta la niiia. Tendida '!omo un
gran copo de nieve h umana sobre f'U último
lecho de raso, cruzadas las manecitas lilinles
e?~re el seno impúber, sonreía con Ronrisa. extat1ca y mii&lt;teriosa al al to techo azu 1-azu I con~o el espacio inmenso, inconiensurable infinito.
'
Todo era cándido, puro vir~inal y lindo en
"'
• y gracioaque11 a muerte: la. 111uerta,' inocente
sa como un querube; lm, velm, blanquccina.s
que ar?ían lánguidamente erectas, corno doncellas rndo_lente,;: el cuartito satura.do por el
~~orna cap!tc!so &lt;le las florei-l recién cortadns.
• olo se afüg1a el c•goísmo ele los seres hnma.contrastando con la a.legría purísima é in~nt1l de la. gra.n alma univer:-al, gozosa por la
'?:l~ á su seno de aquella virgínea alma de
lllna mmaculada.
ta Lab brisa,entrando por la ventana entreabier' e@aba las guedejas rubias de la durmiente

1os,.

MA:ZATLAN.- El personal de la Oficina de desinfección.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 15 de l\J.arw de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

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'

caía como una lluvia vaporosa dere
cías tristes: las hojas amarillas paree
jarse de tu ingratitud!
Sólo estaba encendida aquella rosa
que tú besaste emocionada cuando por
ra vez confesaste que me amabas. El
tu traición la había tornado roja, mu
Y esa flor es la única que te envío:
El remordimiento debe tener color
grel
Y la sangre de los poetas heridos
amor cruel, se condensa en estrofaa
mas, impregnadas de ajenjo, estrofas q
dolorosamente sobre el alma de las
perjuras, de las mujeres ingratas! Es
te inagotable de venganza, de tortura,
El Dolor es inmortal!!

MAÑANA DE MA.YO.
I
Al sonreír del cielo
-Que sus purpurinas nubes se des
Recoge del Oriente el pardo velo
Con sus dedos de rosa la mañana.
Empiezan los rumores
Del aura leve que apresaba el frío,
Y exhíbense en sus cálices las flores
Coronadas de perlas de rocío.
FERROCARRIL

DE

HEHU A NTEPEC.-

El Jtrrocarril dt Ctbuanttptc.
En la edición ali.terior de "El Mundo Ilustrado'' dimos á conocer algunas fotografías referentes á las obras que se llevan á cabo en Salina Cruz, y á los trabajos de reparación del
Ferrocarril de Tehuantepec. Completamos
ahora nueetra información con un grabado que
representa una de las curvas principales del
camino, y con una vista del gran puente tendido sobre el río de Tehuantepec.

ESTELA.
Todo es frágil y vano!
Como la niebla pálida que se alza lentamente en las tardes azules, y viaja hacia el Infinito insondable, así pasan los sueños de felicidad, suenos confusos que dejan sólo un recuerdo adormecido, vago, que se esfuma luego
en la noche profunda del olvido.
Verdes como la Primavera son las esperanzas vivas, y la miel de su savia es filtro de
consuelo, de energía, de piedad; amarillas y
mustias son las esperanzas muertas, y la esencia que despide el polvo marchito de sus hojas, es fruto de amargura, de tristeza, de hastío!. .....
Como las ondas de un manantial purísimo,
huyen las ilusiones diáfanas y corren á perderse tumultuosas en el obscuro lago del Ensueño; las ilusiones iban como bandada perseguida de gaviotas, levantan el vuelo fugiti-

U na curva.

vo en la brumosa tarde de la vida, cuando la
canción que los álamos cantan: ya viene sobre el alma la noche del Dolor, noche sombría, que antecede á la aurora ciel sepulcro!
Las cenizas de las cartas amadas se disipan
al soplo de los vientos, y vuelan como pétalos de flores negras, embriagando el ambiente
con la magia seductora que guardan; y lamagia se extingue también!. .... ... .
Hoy ...... ¡después de que supe tu perjurio
...... he quemado las tuyas!. .....
Cuando iba á levantarse llama que habría
de consumir todas las ternuras escritas que tu
pluma liviana quiso trazar para mí, intenté
extinguir la hoguera, y salvar mi tesoro maldito: pero ...... mi mano culpable se abrasó en
las llamas del incendio, como se habría abrasado mi corazón en el fuego de tu perfidia.
Como una tenue ala gris voló mucho tiempo en pedazo de papel quemado, que vino luego á caer supersticiosamente sobre la cantera
que guarda tu retrato; en el fragmento de la
ceniza mustia se veían grabadas con signos
rojos, estas palabras turbadoras: «un beso de
la que siempre será tuya.
-Estela.»

***

Todo llega y pasa!
Todo pasa y muere!
Después ......... extraje del fondo del cofre
donde ocultaba tus prendas queridas, las flores marchitas que iba á devolverte, aquellas
flores fragantes que vivieron una tarde sobre
tu pecho, como vivió un día mi cariño sobre
tu alma ingrata; el polvo seco de los pétalos

Todo es hechizo y gala:
El árbol verde su ramaje inclina:
Srídeas ondas el raudal resbala,
Y de las selvas el olor se exhala
Del monte Gazirim en Palestina.
Da el buitre al aire su graznido ron
Del sol los rayos la laguna quiebra,
Y sobre el viejo tronco
Se sube á calentarse la culebra.
El pichonzuelo chilla
Mostrando el pico en su nidal de 1am
Con volteretas mil la astuta ardilla
El fruto busca de la endeble rama;
La abeja liba el jugo
Que el tierno ovario de la acacia vierte,
Y el águila, el verango
Del tardigrado inerte,
Rásgale el pecho con profunda herida,
Y comienza la lucha por la virla
Entre los brazos mismos de la muerte.
En tanto, cofi su diana
-Si de alegre expresión-salvaje y ru
El pájaro saluda
La aparición feliz de la mañana.

II
Bajo el rama.je de copado pino
Que se alza al pie de cultivada era,
Gallardo campesino
Con la pala en la mano está en espera.
Nadie viene.
A distancia, en la llanu
Emerge el humo de la antigua choza;
A ordeñar la lechera se apresura;
La alegre cabra en el redil retoza;
Bala la oveja en el lejano cerro,
Y tras el toro que el maíz arrasa,
Mandado por el dueño de la casa,
Ladrando corre y jadeante el perro.
Por fin, un ruido suena:
Una extraña inquietud al mozo llena;
Y del ramaje que el favonio mece,
Bella, graciosa, espiritual, morena,
Una púdica virgen se aparece.
Y como en pos de miel la. abeja toca
El rojo botoncillo del frambueso,
Al punto, éle su amante va á la boca
Y estalla -en gozo la explosión de un b
Ella sigue tranquila su)amino
En alas del placer y la esperanza; .
Y con la pala al hombro, el campesino
También torna feliz á su labranza.

Un pu.ente en la linea del Ferrocarril de Tehuantepec.

EMn..ro CoNST~N'l'INO GUERRJm&lt;llf,

CENTINELA,

Domingo 15 de M11rzo de 1903

�Domingo 15 de Marzo de 1903

Domingo 15 de Marzo -0e 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL :\IUNDO ILUSTRADO.

Fiestas de @fidad en Guadalajara.

P
•

OCAS seguramente son las ciudades de la
República que, como Guadalajara, han
acudido de manera tan espontánea al reclamo de la filantropía, en ocasión de socorrer
á las víctimas de la epidemia reinante en Mazatlán.
La crónica de las fiestas de caridad efectuadas en aquella población así lo demuestra, y es de
aplaudirse, por lo tanto, no ~ólo
el empeño con que los orgamzadores las llevaron á cabo, sino
también la buena voluntad con
que los jaliscienses correspondieron á los afanes de la Junta.
Las simpatías que unen á los
dos Estados-Sinaloa y Jaliscoson, sin duda, motivo muy poderoso para que todos, en la esfera
de su posibilidad, contribuyan al
laudable fin de auxiliar á las víctimas de la peste; pues, según
nuestros info1mes, pasa ya de....
$~2, 000 la suma recaudada y remitida al pue1 to, y se tienen fundadas e;;peranzas de reunir aún
fondos que hagan más cuan toso el
contingente. Como un ra~go de
desprendimiento, merecedor del
más eutusi:u,ta. elogio, citaremos
el hecho de (JUe el Sr. Arzobispo
Ortiz envió á la Junta mil pesos,
si mal no recordamos, como donativo particular, remitiendo, además, el producto de la colecta que
por orden suya. se hizo entre los
fieles.

tas y una niña de las que atendían á la concurrencia en el puesto de atole y tamales.
En los puestos de «Banca,» «Juegos de azar,n
«Cerveza,» «Restaurant,» «Confetti y Flores,»
etc., las más hermosas señoritas de Gu~dalajara desplegaban el encanto de su gracia, lu-

***

Volviendo á las fiestas de caridad efectuadas, es digna de mencionarse en primer término, la
kermesse que se &lt;lió en Palacio y
en la cual tomaron parte las familias más distinguidas.
El hermoso patio del edificio
"Chinas Poblanas".-Luz Cortina Virginia Gallardo y María
ofrecía. un aspecto encantador:
iluminado por multitud de focos
ciendo primorosos trajes, y en el «Teatro,&gt; y en
incandescentes y de arco, con ese derroche
el
«Salón de Conciertos» una estucliantina y
que sólo se acostumbra en la capital de Jaun ¡rrupo de artistas regalaban á los convidalisco, llamaba desde luego la atención por la
dos con selectas audiciones.
elegancia de su adorno y el buen gusto despleLo más granado de la sociedad tapatía cougado en el arreglo de los puestos.
curri6 á la simpática fiesta, cuyo éxito se deImposible sería, para nosotro~, dar la inbe, en gran parte, á. los Sres. Francisco Izáformación gráfica, completa, del suntuoso fesbal, secretario de la .Junta, que trabajó en su
tival; nos falta espacio para ello, y únicamenorganización con verdadero empeño, y Luis
te nos limitamos á. publicar las fotografías que
de la Torre, artista encargado del adorno, que
representan dos de los puestos más notables,
supo cumplirá maravilla su comisión.
y un grupo de «chinas poblanas»: dos señori-

***
Al día siguiente-15 de Febrero-se di6 la
corrida de toros dispuesta por la 1unta y qu'.l
presidieron las Sritas. Fany Cañedo (hija del
Sr. Gobernador de Sinaloa), Josefina. Somellera, Anita Bárcena, Concepción Corcuera y
Elena G. de Quevedo, pertenecientes á la alta sociedad tapatía.
Las «reinas» vestían primorosos
trajes de «manolas» y en carruajes
abiertos, acompañadas de sus
chambelanes, hicieron su paseo
por el redondel antes de ocupar
el palco que se les tenía cle¡:tinado.
Este acto rer-ultó muy lucido: al
paso de los carruaje;; la co1,currmcia aplaudía entusiasmacla, y las
serpentinas y el confetti cubrieron
la arena.
Jóvenes pertenecienteR también
á familias distinguidaR, eapitaneados por Lorenzo Yilla-eiior, for,
maron la cuadrilla de aficion11dos, conquil,tándo 0 e en laR l&lt;Urrtes
del toreo mucho,- aplau¡:n;;. Pam
el adorno de In. Plaza, los ~M•.
Biizio y Gusmeri ob~eq11iaron mu,
estatua. de la Caridad, lwcha ron
c:se objeto.
Los estudiantes del Liceo de YaroneR, organizaron por Reparado
otra corrida: ésta se efectuó el día
8 y fué preRidida por )aR Srita~.
Leocadia Gallardo, Paz Oremlain
y Rosa Gudiño.
En este número encontrarán
nuestros lectores instantúneaH de
las dos funciones taurinae.
Por último, es de consignar:-e la
nota referente á la ,,velada d~ hnnor» arreglada por la prPnsa de
Guadalajara y que se Yerificó en el
Teatro Degollado. El adorno del
edificio fué magnífico, y tnnto 108
números de música, como la parte
Luisa Vidrio.
literaria y los cuadros plá,-ticos
que se presentaron, hicieron de aquella fieeta
una ele las más hermo!:las y mejor organizadas
que se hayan visto en la Perla de Ocridente.
El éxito extraordinario de esta fiesta., se debe
al empeño del inteli~ente periodista y anti~uo
compañero nuestro Lic. Luis l\Ianuel Ro¡as,
que fué quien la promovió.

&gt;1&lt;**
Es de justicia, ya que la Junta de C~i:idad
de Guadalajara ha demostrado tanta d1hgen-

Instantáneas de la corrida organizad3 por los Estudiantes del Liceo de Varones.

AZUR.
(DE GRAF.)

¡Oh formi&lt;lable Azur! Te miro y pienso:
Cual hoy y ayer, así serás mañana.
¿,Qué siglos hace que á la estirpe humana
Cubres callado con tu dombo inmenso?
Cayeron, del olvido bajo el denso
Polrn, los dioses de la edad pagana,
Y aun los hombrefl, en triste caravana,
Te envían preces, cánticos é incienso.
Cna.nto vi ve en el orbe, á una inmutable
Ley rnmetido está, ley implacable,
Y todo es fuerza que á esa ley sucumba.
Sólo, tú sólo, incólume, profundo,
Frío, inmortal, sigues cubriendo el mundo
Cual tapa enorme de anchurosa tumba.
Corrida organizada por la Junta de Caridad de Guadalajara.

ISMAEL ENRIQ'CE ARClNIFX.AS.

Llegada de las reinas.

La Caridad.

cia en cumplir con el deber que se
ha impue8to, dar á conocer los nombrPR de los estimables caballeros que
la forman: La Junta está constituída así: Prei-idente honorario, Sr. Dr.
.Juan R. Zavala; Presidente activo, •
Sr. Juan Somellera; Yir.epresidente,
Lic. Andrés Arroyo de Anda; Secretario, Sr. Francil-'CO Izábal Iriarte;
Tesorero, Sr. Eduardo Collignon; y
Vocales, Sres. Manuel Cufsta Gallar•
do, Francisco Bianchi, Coronel Ignacio L. Montenegro y Lic. .Jesús
Bringas.
El Sr. Gobernador ele Sinaloa ha
dirigido al Sr. Izábal una. e*presiva
carta, significándole su profundo
agradecimiento por la actividad desplegada por la Junta en favor ele las
víctimas de la pe;;te.
De buen grado quit-iéramos dar
á conocer todas las fotografías que
hemos recibido con relación l\. las
fiestas que nos ocupan, y que son
obra del inteligente y húbil fotógrafo José María Lupercio; pero en la
imposibilidad de hacerlo en este seLa cuadrilla.
manario, "El Imparcial,» aprovechando loK elementos ele que ahora dispone, se ha propuesto publicar las
m~~ notables y lo ha.rá así próximamente.

SOUVENIR.
Gala antaño de trianones
El vejete currutaco
'
Vaga. torvo, hipocondriaco
Del castillo en los salones.'
Rendidor de corazones
En espasmo demoniaco '
Reme~ora, enclenque y flaco,
Los mmués y las canciones.
Hosco y triste, ve esfumados
Los mirajes encantados
De la dicha evanescente,
Y en_ su i:_eca faz rugosa
Se desliza silenciosa
Una láisrima candente........ .
JOSÉ

*

l!:1 error es una de las rarezas ele
la humanidad; viene rúpidamente y
se va lentamente.

*

Los grande~ trabajos se Pjecut:rn
110 por_ la fuerza, sino por la per$everanc1a.

*

Es neceFario talento y habiliclacl
parn ser apóstol de una idea; con In
fe ~ola mente se es verdugo ó mártir.

*

Don Tancredo.
Puesto de ponches calientes.

Puesto de Nevería.

VELASCO.

En el corazón humano hay dos medidas, una para el dolor y otra para el
pln~er, qlle i:e Yacían y se llenan alternat1vamen te.

Sucede con la felicidad lo que ron
el horizonte, siempre se halla á
nuestra vista, pero nunca á nuestro
alcance.

El carácter es la fisonomía del
alma.

B.

Una vara,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 15 de Marro de 1903

DE "RIMAS"

HOY.........
Ya no vive sino en el nostálgico país de los
dolientes recuerdos ..... .
Su nombre la envolvía como un manto formado por exhalaciones de su ser. Blanca, sencilla
como un lirio campesino rimador de aromas a1
la orilla. de las dormidas lagunas; su voz, aomo
los sones de un arpa. antigua en cuyas cuerdas
durmiesen las tradiciones ya imposibles de una
edad caballeresca; dulcemente lánguida, tierna

-

SR. DR. JUAN R. Z.A.VALA, Presiden
te honorario de da Junta de Oa:rldad de GuadaJlajara.

mente triste, como rosas que se abaten todavía
jóvenes bajo los crepúsculos, llamábase Inocencia, y era. pura., ingenua. y leal.

.,

***

Sir. Juan. Som'8lllem,

Presidente activo.

Domingo 15 de Marzo de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

~

Viajera. en mis ensueños, murmuraba
)
inspiraciones de rec~
titud, de sinceridad y
de nobleza. Enamo......
ra.da. de su égida la
•
Victoria., venía ésta
á deponer sus laut•eles tdunfales sobre
las sienes del lidiador; hasta. que un
día, la fa.lacia, el dolo, la ingratitud y la
villanía, en concierto
mendaz y vil, nutrieron sus huestes miseSRITAS. ROSA GUDINO, LEOCADIA GALLARDO Y PAZ ORENOAIN. Reinas de la corrida
rables con todos los
organizad;t por los estudiantes de Guadalajara.
conscriptos de la
ruindad, asalta.~on á
la Inspiratriz sacrosanta. y celebraron
como de hoy para siempre jamás, en remoto exilio, el Honor y la _Hiapoteosis infame sobre el 'cadáver de la
dalguía., que han huído estupefactos de que ya, sobre el polvo de los hses
virgen, enseñando que en estos bajos fandifuntos, extintos los sones de las viejas trovas caballerescas, no pueden
gales !ª no pu~~en descogerse pétalos eupronunciarse, sin rubor y sin peligros, las bellas palabras de orgullo, glo•
carísticos de hr1os intactos ....
ria y altivez, que son entre otras gentes blasón de la. huma.na estirpe!

***
Habría si_do hermoso y noble que cuan·
do ella hubiese senoreado las cimas de la
Vida, sus hermanas que también son hijas de un ensu~ilo a'.1guna. vez en estos
mundos eatrevtsto, hubiesen venido á poblar el du~o país de Realidad; y á cubrir
con rosas mmortales su aridez, y ~ ~huyen~ar ~on cantos de amor el silencio de
su cielo ...... .
Robusta progenie fiera. de todas sus
integrida.~es, habríi:. derivado de aquellas nupcrns de la rectitud implacable
Lic. Andrés Arroyo de Anda. y del candor sereno; y no vivirían,

l\Ie he asomado por la verja
del viejo parque desierto:
todo parece sumido
en un nos~úlgico sueño.
Sobre la obscura arboleda,
en el transparente cielo
de la tarde, tiembla y brilla
un diamantino lucero.
Y del fondo de la umbría
llega acompasado el eco
de algún lago que se queja
al darle una gota un beso.
~lis ojos pierdo, soñando
en la bruma del sendero;
una flor que se moría
ya se ha quedado sin pétalos.
De una. rama amarillenta,
al temblar el aire fresco,
una pálida hoja mustia
dando vueltas cae al suelo.
Ramas y hojas se han movido,
un algo turba el misterio;
de lo espeso de la umbría,
como una nube de incienso,
surge una virgen fantástica
cuyo suavísimo cuerpo
se adivina vagamente
tras blanco y flotante velo;
sus ojos clava en los míos
y entre las sombras huyendo,
se pierde callada y triste
en el fondo del sendero.
Desde el profundo boscaje
llega mon6tono el eco
de algún lago que suspira
al darle una gota un beso.
Y allá sobre las magnolias,
en el transparente cielo
de la tarde, tiembla y brilla
una lágrima-lucero.
El jardín vuelve á sumirse
en melancólico sueño,
y un ruiseñor dulcemente
gime en el hondo silencio.
JUAN

R.

JilúENEZ,

Ecos dt las Jitstas Españolas.
Satisfechos en grado sumo, deben estar los
organizadores de las fiestas con que la Colonia
Española celebró, días pasados, la permanencia de los tripulantes de la «Nautilus» en la

metrópoli, pues tanto los números del programa que alcanzamos á reseñar en nuestra edición anterior, como
los que se efectuaron posteriormente, tuvieron un lucimiento extraordinario.
La rece_eción dada ~l yiernes 6 por el señor Mm1stro
de España en los elegantes
salones de la calle de Sadí
Carnot, en honor de los marinos, superó en brillantez á
lo que era de esperarse, y lo
mismo puede decirse con respecto al banquete y á la gran
romería efectuados en el Elíseo. El local dispuesto para
esta última, estaba primorosamente adornado y durante toda la tarde del sábado
se vió concurrido por innumerables personas. En cuanto al banquete, se sirvió en
el salón principal del Tívoli,
que lucía un artístico adorno, sentándose á la mesa,
entre otras personal" distinguidas, los señores Ministro
de España, Tomás ele Azcárate (Comandante de la
,,Nautilus"), Lic. Justo Sierra, Lic. Pablo Macedo, José l\IarÍI\ Bermejillo, Valentín Elcoro, Gral. Lauro Carrillo, Lic. Indalecio Sánchez Gavito y Quintín Gutiérrez. A los postres, tomaD. TOMAS
ron la palabra, primero el
Sr. Marqués de Prat, y en
seguida el Sr. Lic. D. Justo
Sierra, que asistió en representación del Sr.
Secretario de Relaciones. Hubo, además,
otros brindis en que se puso de manifiesto la
amista.el existente entre los dos países: México y España.
El Sr. Presidente de la República visitó el
Tívoli por la tarde, siendo recibido, tanto por
los españoles allí congregados, como por los
mexicanos, con marcadas muestras de simpatía. Al penetrar al salón el Primer Magistrado, el Sr. :Ministro de España volvió á brindar para darle gracias por haber concurrido á aquella fiesta. En su contestación, el Sr.
Presidente hizo votos por la prosperidad del
Rey de España y por la ele las damas reunidas en aquel sitio, y terminó aludiendo á la
caballerosa conducta observada por el Conde
de Reus para con México, al iniciarse la intervención extranjera.
Completamos nuestra información relativa

***
¡Viajera. de mis ensueños, Egeria. de mis luchas, mártir de un ideal ya
imposible! puesto que hoy ya. no vives sino en el país doliente de los recuer•
dos, en cuya portada sólo quedan las siluetas de cómo eras melancólica.co•
mo los sones de un arpa cantora del a.mor antiguo, sencilla. y blanca c_omo
u~ lis campesino, y dulcemente lánguida como rosas jóvenes caídas baJ? la
tristeza. de los crepúsculos; puesto que también has muerto con este último
año de agonías, y del escudo del gladiador, aún en pie, ha sido borr:1.d_o tu
nombre por el asalto de las vilezas en contubernio, es permitido escnb1r en
su lugar- para rescatar tu vida -la divisa inmisericorde del Breno venga•
dor:
¡VCE VICTIS!. ... . •

DE AZCARATE, Comandante de la "Nautllus."
(Fot. de Felipe Torres.)

á las fiestas que acaban de pasar, con un grupo;que representa al Comandante y á los oficiales de la «N"autilus» y con fotografías del Tívoli.

LA CANCIÓN.
El viejo marino
con trémula voz,
cantaba á menudo
la breve canción:
«Al morir la primavera,
se juraron fiel amor
la garrida costanera
y el gallardo pescador.
Y al volver la primavera
habian puesto ya su amor,
él en otra costanera,
y ella en otro pescador.,,

¡Cuántas veces perdiendo su encanto
la sencilla y alegre canción,
de los labios del viejo marino
como un hondo lamento salió!

"Gna madrugada,
sin querer, le oí
con distinta letra
la canción gemir:

ELOY G. GONZALEZ.

«En la aurora de la vida
prosternado junto á ti,
'
una noche ¡fementida!
adorarte prometí.
Y acabando ya la. \'ida
que arrastré lejos de ti,
aun conservo ¡fementida!
el amor que prometí.,,

Extinguióse la voz del marino
como un eco en lejano confín ..... .
¡La canción que á menudo cantaba.
nunca más la volvimos á oír!
FRANCISCO

Sr. Francisco Izá.ba.l Iri~. Sr. MaJlíUel Cuesta Galllardo.

EN EL TIVOLl,-EI banquete á lo,; marin9s españoleo,

~. Francisco Blanchi.

S. Eduardo Col~ignon,

6-r. Lic. Jeis~ Bring&amp;B•

Febrero,)903.

DtAZISILVEIRA.

�Domingo 15 de Marzo de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

hienas y serpientes
que se paraban so•
bre la cola.
Y tanto fué así,
que muy poco después ib8:n los , animaleR mismos a suplicarle que les tocase, sucediéndole
con frecuencia que
un oso llegara solo
junto á él, y con
tres acordes maravillosos se marchara
contento. En cambio de sus complacencias, las fieras Ie
proporcionaban alim ento y le protegían &lt;le los hombres.
Pt-ro le fatig6 su
fastidiosa Yida. Tan
convencido fügó á
estar de su genio y
del placer que daba.
á las bestias, que ya
no Re esforzó en tocar bien, y Jas fieraR, con tal que él lo
hiciera, quedaban
F&lt;iempre Aatisfechas.
)fo tardó en nega.rse
aun á concederles
este gusto, y dejó de
tocar por indolencia. Tocla la selva
quedó triste, mas no
por ello escasearon
á la puerta del músico los trozos de
carne ni las frutas
f'abro::&lt;as. Continuaron alimentándole
y le amaron mfü,,
porque el corazón
Grupo de Jefes y Oficíales de la corbeta "Nautilus."
- de los animales es
así.
Un &lt;lía, sin embargo, que npoyado en RU
puerta miraba cómo descendía el sol tras de
los árboles inmó•.,iles, pasó cerca una leona.
Dió él m~~stras de entrar, cual si temiese moro tiempo habitaban la Tracia animalestas solicitudes; pero la leona, Ein cuidarse
salvajes y algunos hombres ameclrende él, pasó tranquilamente.
tados.
Entonces le preguntó sorprendido:
Los animales eran muy hermosos: había
-¿_Por qué no me ruegas que toque?
leones rojos como el sol, tigres rayados como
Ella le contestó que no lo deseaba.
Díjole él:
la tarde, y osos negros como la noche.
-¿No me couoces?
Los hombres, enanos y chatos, mal cubiertos de viPjas pieles, armados de lanzas toscas
Y ella le respondió:
-Tú eres Orfeo.
y arcos grm,eros, se encerraban en las cavidades de las montafias tras monstruorns bloques
que ellos rodaban trabajosamente. Pasaban la
vida cazando y corría la sangre en los bosques.
Era tan lúgubre el país, que los dioses lo
habían abandonado. Cuando f'alía Artemisa
del Olimpo al clarear la mañana, jamás seguía
camino.que _llevara ~l Norte_. Las guerras de
allí no mqmeta_ban a Ares; 1a falta de flautas
y de cítaras aleJaba á A polo, y solamente brillaba la tiple Hécate como una cara de Medusa sobre un paisaje petrificado.
Entonces fué á habitar allí un hombre &lt;le
una raza má~ feliz, quien no vestía pieles como los salrnJCS de la montaña.
Usaba la~ga. !única blauca. que le arra!&lt;traha
un poco. C,ui:;tabale _errar de noche á la luz de
la luna por los mullidos claros de los boi:que¡:
llevando en la mano un pequeño carapaclio d~
tortuga, en el que había clavados dos cuernos
&lt;le oro, entre !os que i:e teudían tres Clierda:;
de plata.
Ct_iando ~o~aba con sus ~ledos las cuerda~,
música dehc10sa la_s recorna, mucho más &lt;lulre que el D?-urmurw de las fuentes, qlie las
frases_ del viento entre los á_rbolcs ó que la 1110 _
dula.c1ón de las av(•~- La pr1111era \"Cz que tocú.
despertaron tres t_igreR, tan prodigio::::unente
encantados! que leJos d; causarle ningún lllal,
se le aproximaron lo mus que les fuú posible
y se retir~ron cuando _ces_ó. Fueron mis lo~
que acudieron al día siguiente, así como lobos

ca Cira Encantada

'

Domingo 15 de Marzo de 1903

Agregó éste:

-¿,Y no quieres oirme?
-No quiero-repuso ella.
-¡Oh-exclamó el músico-cuán digno soy
de lástima! . Tú eres por quien yo hubiera tocarlo. Eres mucho más bella que las demás y
debes de comprender mejor. Porque me escuche¡. una hora solamente, yo te daré cuanto
soñares.
Ella le respondió:
- Te pido que robes las carnes frescas que
tienen los hombres de la llanura. Te pido que
asesines al primero que enc•1entres. Te pido
que te apoderes de las víctimas ofrecidas á tus
dioses y que toclo lo depoi-ites á miR pieR.
El le agradeció que no pidiera más, é hizo
lo que le había exigido.
Durante una hora tocó delante de ella; pero
des pué~ rompió su lira y vivió como si estuviera muerto.
PIERRE U&gt;UYS.

EL BESO.
Oh, juventud! Oh amor! Con qué embele~o
r ec neruo de la suerte E&gt;n los agravioi-,
fa, divina imprE&gt;sión del primer beso
que une dos almas, al juntnr dos labios!
No hay, en la vida, ni en el mundo, nada
que wa.he en nuestro Rer más honoa huella,
que el beso con que el alma enamorada
pactos d e amor sobre los labios sella.
Al delicioso choque, estremecido
el coraz6n, la sangre bulle, quema;
y es música al f'Onar á nuestro oído,
himno triunfal de adoración suprema!
Y á la sola memoria de ese i nstantfl
en que todo en nosotros canta y Yibra,
responde, voluptuosa, palpitante,
de llamas una. onda en cada fibra.

Es un ardiente rayo que nos toca.

Y el alma y la materia al par enciende;
conjunción de la luz y de la roca,
el alma que del barro se d esprende!
Oh juventud! Oh amor! Siempre os bendigo
aun de la edad entre las nieves preso,
que, con dulce tristeza, va conmigo
la divina impresión del primer beso!
HERACLIO 1\1. DE LA GUARDIA.

En el Elfseo.-Ballando una Jota,

LA INSTITUTRIZ.
NOVELA POR ESTER DE SUZE.

ILUSTRACIONES DE SIMONT.

TRADUCCION Df "fL .-aUNDO ILU~TRADO."
(CoNTINÚA.)

¡Cuán desolador es el vivir! ¡Qué de suspiros parec~n ~ubir de
la campifíal Y las estrellas, en la altura, ¿no parecen ser lagrimas en
el rostro sombrío de la noche? Y por mi rostro, lentamente, también
corren lágrimas. No suFro, y m~ tristeza es infin_ita. como ~l espacio:
Mis manos queman. Si llegara a enfermar, ¿q_mén me cm~aría? Si
llegara á morir, ¿quién me acompafiaría en m1s po~treros m stanteb?
¿Morir?
.
.
Me invade un terror sagrado y mis dedos se crispan.
¡Oh! No; no. ¡Dios mío! ¡Todavía no! La muerte es lo profundo lo remoto lo negro ..... .. Me aterra. ¡Y la vida es tan buena!
' Mas ¿en qué es buena, por qué es buena?
¡No me lo explico, pero asilo siento!
. .
.
,
Las lágrimas que acabo de derramar han al_JViado mi corazon y
relajado mis nervios. Mis ojos, habituados á la BOJ.?bra de la n?che,
distinguen la. hierba, que me parece sonreír al dormirse. Los páJaros,
también adormecidos, murmuran entre las ramas. Uno de ellos lanza
á plena garganta, un grito de belleza &lt;les~arradora. El es gol pe de arco
de un director &lt;le orquesta, que despierta todas las armonías_ que
duermen en mi alma. Las siento, silenciosas, pero llenas de v1gor,
balancearse dentro de mí, arrastrarme fuera. de este «yo», llenar todo
el espacio de vibraciones angustiosas y suaves, como el cant? de este
ruisefior sube, se desgrana y luego cae de nuevo en una lluvia de sonidos que cantan y lloran á la vez.
¿Estoy mal? ¿Estoy bien?

Ni una ni otra cosa: es un arranque de mi ser, una recrudescenc!a de vida, porque en la noche silenciosa y bajo la. misteriosa cadencia d e los astros, todas las voces &lt;le la naturaleza se alzan sin obstáculo
y llevan consigo mi voz.
Y otra vez mis ojos acarician la sombra en la que se agitan simpatías. De pronto, cerca de mí, en lo más tupido del follaje escucho
un roce, el crujir &lt;le una rama bajo un pie.
'
¿He oído bien?
. .Ten~o ~l valor de levantar~e y acercarme al follaje. Detrás está
S1lv10, Silv10 en persona, encogido, listo para saltar. Me ve y se endereza; sus ojos brillan.
Lanzo un grito terrible que le hace huir. Pero mi grito atrajo á
otros pasos que se acercan, en tanto que los de Silvio se alejan.
Es el sefior Raibert.
Ha, tirn.do su puro, cuya luz roja he visto desgranarse en el suelo.
¿Donde estaba?
Ha llegado hasta la verja de mi jardín y me pregunta con voz
tembloroRa, P?ro cuya distinció1;1 me asombra, me es dulce:
-¿Ha gntado usted, sefionta Romane?

xxn
Estoy nerviosa, irritada, trémula.
El hombre que respondió á mi llamada, es el alcalde del pueblo,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

bomlngo 16 de Mnrw de 1903

Todavía hay que temer de Silvio, y el alcalde me librará de cualquier
ataque. Debe haber una ley, un medio cualquiera que permita á un
alcalde evitar las tentativas criminales de un borracho.
Tales son mis ideas.
Estoy cerca del enverjado.
-Sí; yo he llamado: tengo miedo. Un hombre estaba en la espesura, en el otro extremo del jardín. ¡Ahl sefior, yo se lo ruego, que
ese hombre no vuelva. ¡No voy á poder vivir!
Mis ojos buscan al acaso, hacia el sitio donde pudiera encontrnse el señor Raibert. No hay luna.
-¿Es la primera vez-me pregunta-que ese hombre ...... la espía ...... de tal modo?
No sé lo que hago. El hombre que me habla así, no tiene ningún derecho á que yo le haga tales confidencias. Pero mi alma es demasiado cándida: todos los seres que tienen apariencia tan distinguida,
me parecen hermanos míos, en lo que esa palabra expresa de intimidad purísima.
-¿La primera vez? No; ya un día, en el camino de San Roque,
se me presentó, pidiéndome que fuera su esposa.
-¡Ahl ¿Y quién es?
--Silvio Moutet, uno del lugar.
-Sí, sí.. . .. . ¡Un muchacho encantador, en efecto! Bien, y ¿por
qué no lo acepta usted por marido?
-¡Oh! Sefior alcalde ........ .
Toda mi distinción, que parece inadvertida, todo mi deseo de
una uni6n espiritual con alguien que fuese igual á mí, surgió de mis
labios con ese solo grito, provocado por la pregunta del alcalde.
¡Yol ¡Yo esposa de Silvio Moutet, el borracho! Y quien me dice eso tan tranquilamente, es ese hombre inteligente y fino, que debería comprender mejor que cualquiera otro cuán cruel es mi soledad
moral de ahora l. ....... .
¡En qué abandono estoy, Dios mío, para que nadie pueda comprenderme!
Y mis labios temblaron, intentando sonreír, para no contraerse
en un sollozo.
-¡Oh! ¡Sefior alcalde, oh! ......

***

¿DP dónde surge el destino del hombre, para caer sobre él en el
momento preciso en que estaba escrito que cayese? ¿Cómo llegan
cuando no hay para ellos, á lo que parezca, ningún camino preparado?
Y, sobre todo, ¿cómo hay gentes que r, uedan predecir su advenimiento,
como lo había hecho Victorina?
·
El señor Raibert pos6 su mano en la mía, que temblaba. Y sin
transición, su voz at;ariciadora se llenó de ternura infinita, y murmuró:
-Perdón, perdón, perdón .......... ¿Usted esposa de Silvio, ó de
otro, no importa quién, de los de aquí? ...... Mil veces perdón por esa
injuria ..... .
&lt;&lt; ••• Era una prueba l. ...
«... Uited es mujer; él la ha confesado su amor; usted podía amarle ...... Esto era lo que yo temía cuando supe que usted había llorado
tanto en la tarde misma en que Sil vio se Je presentó en el camino....
«... ¿Por qué ha llorado usted tanto, dígame? ¿Y tantas otras veces después? ¿Y esta noche, todavía, cuando soñaba usted, tan pálida, con el rostro hacia el firmamento ...... ?
«.•. ¿Por qué, María Teresa?»
Pensó, más bien que dijo, esa última palabra: mi nombre; pero
mi cerebro le oyó, á fuerza de estar alucinado. Porque estaba yo fuera de mí. Toda esa ternura me ahogaba, no dejándome en pie sino
una idea fija: la predicción de Victorina.
Por mucho tiempo mi garganta contraída no dejó pasar ningún
sonido; por fin murmuré:
-Cuando usted me espiaba de este modo, Victorina le seguía.
le espiaba también, ¿no es verdad? ¿Estaba en alguna parte? ¿La veí~
usted surgir á su paso? ¡ Dígamelo usted, se lo suplico!. .....
Mi estado le alarmó.
-Pero no sé nada de eso, señorita. ¿Por qué?
Entonces volví en mí.
¿Qué _me importaba fuera en verdad una hechicera ó que hubiese presentido el desenlace, á fuerza de inteligencia ó de espionaje?...
El hecho estaba allí, irrecusable: el sefior Raibert había venido y me
hablaba de amor, y á la luz débil de la luna en creciente, vi su rostro
turbarse súbitamente, sus ojos resplandecer de ternura y de respeto
en ta11to que los de Silvio habían brillado como dos brazas.
'
¡Oh, sí; qué dulce sería la unión fraternal con ese hombre!
¡Qué simpáticamente resouaba en mi alma su voz!
¡El me amaba, puesto que sabía también mi vida, casi minuto
á minuto! ¡Pero qué delicadeza, qué respeto en ese amor, puesto que
yo no lo había sabido!
¿Y yo, le amaba?
¡No; sin duda, todavía; pero podía amarle! Sentía que en él había la ternura á que mi alma aspiraba. ¿Qué fuerza me impediría ir
en busca de esa ternura ......... prohibida, puesto que ese hombre era
casado?
1La prudencial El valor de roro per desde ahora con ese atractivo
fatal que me obligaba á permanecer allí, de pie, junto á la barda,
cuando debía haber huido ya.
Y valerosamente, di un paso brusco para cumplir mi resolución
heroica; mis manos se desasieron de la barrera; mi voz era tan blanca como mis manos, baiiadas por la luz de la luna, y como el rostro
angustiado de Raibert. Todo era blanco; era de plata vaporosa que

nos bafiaba pálidamente, que recibía mi'tristeza infinita y pura, blanca también, como todo en ese momento, en derredor de mis ojos, que
se turbaban mientras yo hablaba.
-¡Conque usted me espiaba! ¡Y cuando Victorina casi me lo
anunciaba, yo no podía comprenderla, ni creerla! ¡Oh! ¡Quf mal estaba eso, señor!
Mi voz seguía siendo dulce, á pesar de la ligera rudeza de mis
palabras. Proseguí:
--¿Qué quiere usted de mí? ¿Por quién me toma? ¿Qué espera
usted?
Murmuró:
-¡Nada; se lo juro!
-¡Pues bien-dije exaltándome,-déjeme usted, señor, entonces! ¿Qué viene usted á rondar, por la noche, en rededor de mi jardín, como Silvio el borracho? ¡Ah ironía! es usted quien ha ocurrido
á librarme de él...... ¿Me ve usted sola, en el jardín? ¿Sabe usted que
va á ser media noche? ¡Ah Dios mío! ¡Dios mfol ¿Es así como han
comenzado á desviarRe las otras?
Gritaba casi, exasperada, con las manos juntas, con las mejillas
bañadas de lágrimas que no me ocupaba de enjugar.
Retirado á tres pasos de la verja, el sefior Raibert murmuró, con
la frente descubierta:
-Cálmese usted, sefiorita, se lo ruego. Cálmese usted; voy á retirarme. Pero antes, permítame una palabra, una sola, la última.....
¿Llora usted, no es verdad? Y hace una hora, también lloraba. ¿Cuáles lágrimas eran más amargas: las' de ahora ó las otras? Reflexione.
Es todo lo que pido. Me retiro.
Hizo una reverencia hasta barrer casi el suelo con su sombrero
gris, y desapareció.
Quedé petrificada, con la última frase del alcalde clavada en pleno corazón, como un cuchillo.

ILUSlRADO
ANO X•••TOMO 1.-.,NUM. 12

MEXICO, MARZO 22 DI 1903.

Subscripci6n mensual for•nea, $1.!0
ldem. ldem. en l1 capo1al, S1,25

6erente: LUII', RrY~ &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAl"AlL RtU&amp; &amp;PINDOLA.

XXVII
El alcalde tenía razón. Mi vida cambió; pude por fin el substraerme á la t9mida tentación. Primero permanecí varios días sin salir,
meditando un plan de conducta. Fué una preocupaci6n no libre de
encanto; luego, cuando hube tomado la resolución de no cambiar en
nada mi conducta, y solamente acorazarme contra mí misma, quedar
digna ante el alcalde si llegaba á encontrarle, y, sobre todo, evitar
encontrarle, entonces volví á hacer mis habituales salidas, con el paso más vivo, la mirada más alerta.
No se trataba ya de vagar al acaso y arrastrar uu pensamiento
sin objeto; sino escoger los caminos más cortos, más directos á mi casa, y pensar en evitar un encuentro con el señor Raibert. Así lo hice.
Y Jebe haber ocurrido que esto me fm,se sumamente agradable, porque desde entonces los días pasaban con una rapidez increíble.
Y como el alcalde no se presentaba jamás, y yo pensaba constantemente en él, para evitarle, sucedió que mis paseos fueron más
bien excursiones en busca de ese hombre.
El día que pude convencerme de ello, me detuve llena de confusión, con los ojos rasados en lágrimas de despecho ... ¿Cuál es, pues,
la complexidad de lo que se experimenta? .. . ¿Sentía yo despecho por
no encontrar al sefior Raibert, ó contra mí misma, por el descubrimiento que acaba~a de hacer?_ l!.:sta última debía ser la verdad, porque me
decía, al caminar despacio por la vereda sembrada de margaritas:
«¡Es así como han empezado las otras! ¡Es así, absolutamente! Porque ó yo soy la última de las últimas, puesto que siento que
busco á ese hombre-y no lo creo, porque 110 pienso nada malo puesto que es mi ser el que inconsciente, instintivamente va hacia 'él como el labio sediento hacia el manantial-ó las otras han sido domo
yo, tan puras y tan instintivas, y entonces la vida es una abominación.»
Y me senté, agitada por un mundo de pensamientos.
¿Por qué la sociedad prohibe el amor si la naturaleza ha querido que el amor exista?
'
_¡Oh! ¡Esas piedras que me había referido Phrasia! ¡Esas piedras
arroJa~as á la profesora caída! ¡Esta no había matado á su hijo! ¡Se
había ido, llevando en las entrañas el fruto sagrado y se habían atrevido á lanzar piedras contra ese seno!
'
¿Qué había. hecho esa infeliz joven, sino la obra augusta de perpetuar la vida?
.. Así pe!1sé durante mucho tiempo, con la mano apoyada en la
meJilla .i.rdiente.
Cayó la tarde, violeta y rosa, semejante á un ramillete de viole•
tas, cuyos racimos pendían sobre las cimas de los montes· racimos
malva, salpicados de oro, justamente como la fl()recilla e~balsamadora que los enamorados cortan en los bosques ......... Y soñaba en
todo esto: en los enamorados, en los prometidos, en los esposos ..... .
¿Tales goc~s no me, s~rían permitidos jamás?
¡Habían sido tan rap1das las frases de ternura oídas aquella noche!
. ¡Qué dulce fue_ra que, durante los días en que me creía sola, hubiese sabídome espiada por tal mirada de amor!
¿Dónde estaba hoy esa mirada?
¿Mi rig?r la habría alejado para siempre?
¿No e~1stía en alguna parte, en el misterio de las hojas, y no se
me acercana ya nunca, nunca?
Me incliné para buscarla. De pronto resonó la voz del señor Raibert, haciéndome latir tumultuosamente el corazón:
-¡María Teresa!
( CONTINUARÁ. )

7

ABSTRAÍDA.
( COLECCIÓN P ELLANDDi'J.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 11, Marzo 15</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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